Filocalía tomo 3. San Macario el Egipcio, paráfrasis de san Simeón el Traductor de los 50 logos en 150 capítulos

 

 

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Γ΄

Άγιος Μακάριος ο Αιγύπτιος

Repasada traducción 24/11/2024

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo 3

San Macario el Egipcio,

Paráfrasis de san Simeón el Traductor de los 50 logos en 150 capítulos

 

Breve biografía: Nuestro padre san Macario el Egipcio, que se renombra como el Megas-Grande, vivió en la época del rey Teodosio el Grande, sobre el año 370 dC. Una vez que por sus grandes esfuerzos y fatigas de la ascesis se ha convertido en modelo y ejemplo de la vida monástica, y al haber estudiado y meditado al grado máximo las santas Escrituras, escribió muchos tipos de logos, plenos de beneficio psíquico y de sofía-sabiduría divina del Espíritu; todos estos son cincuenta.

Estos logos, Simeón el Traductor, quien floreció en tiempos de Basilio el Macedonio, cerca del año 860, admirado por la enseñanza de utilidad para la comunidad y la sabiduría espiritual que contienen estos escritos, los tradujo y los separó en 150 para mayor claridad. Al hacerlos esplendorosos con lenguaje bello y atractivo, por el encanto, belleza, la elocuencia y la jaris-gracia de la lengua ática (ateniense), los volvió más dulces que la miel en los oídos de los que los escuchan.

Y así como por la sublimidad de los conceptos y la ética de sus enseñanzas son superiores a muchos, así también por la belleza del lenguaje y la fuerza de los esquemas. Por eso, fascinan y encantan con estas cualidades incluso a los corazones de los que buscan el dulce eco de la composición y se leen con mucho agrado y gozo.

Comentarios introductorios: Con una sola voz y un solo corazón, los monjes ortodoxos atestiguan que una de las obras de alto nivel y decisiva para la formación del carácter y moral monástico son “las «Cincuenta Homilías» de nuestro padre teóforo (portador de Dios o de la luz increada), Macario el Egipcio”.

Esta obra, gracias a su dulzura espiritual, su enseñanza segura sin engaño sobre Dios (que lo teologiza tanto apofáticamente (confirmación negativa como catafáticamente), su cristología Ortodoxa (incluso anterior al Cuarto Sínodo (Concilio) Ecuménico), su doctrina eclesiástica, sobre la superior creación de los ángeles, su caída y su transformación en demonios, la guerra que libran contra los hombres, su impecable antropología ortodoxa y, en general, su desarrollo lleno de χάρις jaris (gracia, energía increada) sobre las fuerzas de la psique-alma, las virtudes, los πάθος pazos y las luchas ascéticas, puede decirse que influyó profundamente en los didáskalos maestros posteriores de la Iglesia.

De hecho, todos los Padres ascéticos y nípticos, en las distintas fases de sus luchas espirituales y sus batallas dogmáticas, recurrían a las homilías de San Macario. Tanto es así que, incluso en el siglo XIV, el gran Gregorio Palamás, al fundamentar las experiencias comunes de los Santos, se refirió a San Macario el Egipcio, cuyo nombre y obra fueron confirmados sinódicamente, ya que era venerado eclesiásticamente como discípulo santo de San Antonio el Grande.

Sin embargo, lo que escribimos sobre San Pedro Damasceno puede decirse, en cierta medida, también sobre San Macario. Es inexplicable que los historiadores de su tiempo (Paladio, Rufino, Sócrates, Sozomeno) no mencionen esta obra en absoluto.

Además, desde mediados del siglo XVII, cuando se desarrolló significativamente la crítica de los textos, surgieron sospechas por parte de teólogos extranjeros y de nuestra tradición de que las homilías reflejaban ideas de los masalianos, debido a ciertas expresiones. Sin embargo, el tiempo y estudios posteriores demostraron que son plenamente ortodoxas y pertenecen, como patrimonio inalienable, a la ortodoxa tradición espiritual eclesiástica, especialmente en el ámbito de la teología mística.

Uno de los argumentos sólidos de que las «50 Homilías» son un texto tradicional es su aceptación común por la conciencia ortodoxa y el hecho de que fueron parafraseadas por el más famoso hagiógrafo de Bizancio, el Logozetis San Simeón, llamado el Traductor, que vivió a mediados del siglo X.

Este destacado teólogo, junto con otras obras espirituales y la traducción de 146 vidas de santos (de ahí su título de Traductor), admirado por la «enseñanza provechosa y sabiduría espiritual» de las homilías, emprendió su traducción-paráfrasis y las dividió en 150 capítulos, según la costumbre de la época, para hacerlas más comprensibles. Cabe destacar que su interpretación es fiel y conserva plenamente los significados del divinísimo, misticísimo y teologicísimo Macario el Egipcio.

¿Qué más podemos decir sobre estas dulcísimas homilías, “más dulces que la miel y el panal”, teóforas, cristóforas, pneumatóforas, inspiradas, con tanta inmediatez en la psique-alma santificada del teóforo, por ese Espíritu Santo que, junto con el Padre y el Hijo, habitaba en el Santo, según los logos del Señor Jesús: “Vendremos a él y haremos morada con él”?

Podría decirse que estas homilías por sí solas son suficientes para demostrar que su autor es un gran santo, que con ellas embellece a la Iglesia y que son suficientes para formar la psique-alma, educarla y elevarla hasta el trono de Dios, si se siguen fielmente.

Lo que distingue a las homilías es la participación amorosa del Santo en la persona de Dios, la referencia constante a la χάρις jaris increada del Espíritu Santo y la continua indicación de que el propósito de todas las obras ascéticas es la adquisición de esta χάρις jaris. Sin embargo, incluso entonces, quien participa no debe considerarse seguro, porque el pecado «habita en el interior», mientras no se haya alcanzado la perfecta απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) ni se haya iluminado completamente con la luz increada. Por ello, San Macario podría ser llamado el heraldo de la χάρις jaris (gracia, energía increada.

Por supuesto, debemos recordar que su enseñanza, revelada desde las profundidades de su psique-alma teófora, no puede diferir de las experiencias de otros grandes Santos. Pero, como se ha enfatizado repetidamente, los Santos, como personalidades libres, tienen sus peculiaridades e inclinaciones particulares en aspectos y cosas no esenciales.

Y San Macario, con su estilo expresivo, sus comparaciones, sus ejemplos llenos de χάρις jaris, sus imágenes y sus referencias a las Sagradas Escrituras, transmite una χάρις jaris increada que los monjes confiesan sentir.

Se trata de un lenguaje místico de los Santos, una transmisión de χάρις jaris increada desde su propia jaris. Esto sucede con San Macario, quien, con bondad indescriptible, expone su enseñanza pneumatófora (portadora del espíritu) sobre las transformadoras energías increadas del Espíritu Santo en las psiques-almas en las que como por infusión vendrá a habitar. Explica cómo la iluminación no es solo una iluminación, sino una acción continua de una luz hipostática (substancial), un testimonio que usó San Gregorio Palamás contra sus opositores racionalistas. Y no se detiene ahí, sino que enseña que esta iluminación interna se transmitirá, en la resurrección común, también a los cuerpos, que se volverán portadores de luz. La experiencia divina de San Macario es celestial y llena de luz. Prestemos atención a él.

 

San Macario el Egipcio

Paráfrasis de san Simeón el Traductor de los 50 logos en 150 capítulos

a) Sobre la perfección espiritual

b) Sobre oración

c) Sobre la paciencia y el discernimiento

d) Sobre la elevación del nus (espíritu de la psique).

e) Sobre la agapi

f) Sobre la libertad del nus

a) Sobre la perfección espiritual

1 Con la χάρις (jaris: gracia, energía increada) y la donación o regalo del Espíritu cada uno de nosotros gana la σωτηρία (sotiría: redención y sanación, psicoterapia y salvación); por otra parte, con la fe y con la αγάπη (agapi: amor incondicional, desinteresado, altruista) y con la lucha de la independencia o libre albedrío de la predisposición y la voluntad uno puede llegar a la medida perfecta de la virtud. Y esto para heredar la vida eterna no sólo por la χάρις jaris sino también por la justicia; ni se debe esperar alcanzar la virtud perfecta con sólo la divina fuerza y la χάρις jaris, sin contribuir también con sus propios esfuerzos, ni tampoco llegar a la medida perfecta de la libertad y de la catarsis (psicoterapia, purgación y pureza) solamente por su propia predisposición, voluntad y δύναμη (dínami: poder, fuerza, potencia y energía), sin la ayuda de la mano de Dios desde lo alto. Como dice también el Salmista: “Si el Señor no edifica la casa y no vigila y guarda la ciudad, en vano vigilan los vigilantes y en vano se esfuerzan los constructores” (Sal 126, 1)

2 Pregunta: ¿Cuál es la voluntad de Dios hacia la que nos llama el Apóstol Pablo (Rom 12,2) a cada uno de nosotros a alcanzar?

Respuesta: La perfecta catarsis de todo pecado, ser libres de los πάθος pazos de la deshonra y la adquisición de la virtud suprema. Esto es la catarsis (psicoterapia, purgación y purificación) y la santificación del corazón que se hace por la participación del perfecto y divino Espíritu, con una αίσθηση (észisi: percepción, sentimiento y sentido) espiritual interior. Porque dice el Señor: “Bienaventurados los que han hecho la catarsis del corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8), y “haceos perfectos igual que vuestro Padre celeste es perfecto” (Mt 5,8). Y David dice: “Ojalá que mi corazón se haga impecable en los mandamientos (logos, principios espirituales), para que no me avergüence” y de nuevo dice: “Sólo cuando no aplico ni cumplo los mandamientos seré avergonzado” (Sal 118, 6). También en aquel que pregunta: “¿Quién es digno de subir al monte del Señor y se quede en Su santo lugar?” y responde: “El que tiene las manos inocentes y al corazón hecha la catarsis” (Sal 23, 3-4), con estas palabras da a entender la perfecta destrucción del pecado que cuida y comete por la praxis y por la διάνοια (diania: mente, intelecto, cerebro).

3 El Espíritu Santo conociendo que los πάθος pazos invisibles, escondidos y secretos difícilmente se van y están arraigados en la profundidad de nuestra psique-alma, nos muestra mediante de David con qué modo o manera emprendemos la catarsis de los pazos. Dice el mismo: “Hazme la catarsis de mis pazos escondidos y secretos” (Sal 18,3). Así revela que esto lo conseguiremos con mucha súplica y fe, y con un giro completo hacia Dios, junto con la sinergia (cooperación, co-energía, la energía de nuestra voluntad y la increada) del Espíritu. Paralelamente, también debemos resistir a los πάθος pazos y vigilar nuestro corazón con todos los medios posibles (Prov. 4, 23).

4 Y el bienaventurado Moisés queriendo con ejemplos indicar que la psique-alma no debe seguir las dos opiniones, es decir, el bien y el mal, sino sólo el bien, ni cultivar dos tipos o especies de frutos, es decir, beneficiosos y dañinos, sino sólo los que aportan beneficio, dice. “No ararás tu ejido (terreno) con dos animales de distinta especie, como un buey y un asno, sino que juntarás animales de la misma especie para trillar tus cosechas”, es decir, en el ejido o terreno de tu corazón que no trillen juntas la virtud y la maldad, sino sólo la virtud. “No tejerás lino en ropa de lana, ni lana con una de lino, no cultivarás en tu terreno juntas dos especies o semillas distintas. No cruzarás dos animales distintos, sino que las juntarás y las acoplarás de la misma especie de animal” (Deu 22,9-11). Con todos estos ejemplos, Él nos indica místicamente y simbólicamente que no debemos cultivar en nuestro corazón, como dijimos, la virtud y la maldad, sino que deben ser engendrados y nacidos exclusivamente los hijos de la virtud; ni que la psique-alma debe participar en dos espíritus, al espíritu de Dios y al espíritu del mundo, y sólo fructificar los frutos del Espíritu (Gal 5,22). Por eso dice el Salmista: “Me corregía y me guiaba en todos tus mandamientos (logos, principios espirituales) y odié todo lo que conduce a la injusticia” (Sal 118,128).

5 La psique-alma que desea mantener su castidad y unirse con Dios, no permanece pura sólo por los pecados manifiestos y visibles, como son la fornicación o lujuria, el asesinato, el hurto, la gula, la maledicencia, la mentira, la falsedad, el amor al dinero, la avaricia, la codicia y los similares, sino mucho más de los invisibles y ocultos, como mencionamos antes. Es decir, del deseo (vicioso), la vanagloria, el gustar a los hombres, la hipocresía, el amor al poder y prestigio, el engaño, la inmoralidad o maleducado, el odio, la incredulidad, la envidia, la φιλαυτία (filaftía: egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo). Según la Escritura, estos pecados interiores son iguales que los exteriores. Porque dice: “Dios dispersó los huesos de los buscan gustar a los hombres” (Sal 52, 6), y “el Señor odia al hombre sanguinario y falso” (Sal 5,7), indicando con esto que el Señor, aborrece la falsedad tanto como el asesinato. También dice sobre “los hombres que hablan pacíficamente con los demás pero en sus interiores proyectan y traman males (Sal 27,3) y de nuevo dice: “Dentro de vuestros corazones meditáis como cometeréis iniquidades en la vida” (Sal 57,3), y “ay de vosotros hombres cuando os elogian” (Lc 6, 26), es decir, cuando buscáis escuchar cosas buenas sobre vosotros mismos de los demás y dependéis de su opinión y elogios; porque ¿cómo es posible escapar de la atención de los hombres para siempre cuando hacéis el bien? Además, también el mismo Señor dice: “que brille vuestra luz delante de los hombres” (Mt 5, 16), pero añade: “que busquéis y pretendáis hacer el bien por la doxa-gloria increada de Dios y no para vuestra gloria y alabanza, ni que os mueva el amor para alabanzas y elogios humanos”. Porque el Señor ha demostrado y revelado que tales hombres son incrédulos, diciendo: “¿Cómo vais a creer vosotros en la verdad, puesto que buscáis y recibís doxa-gloria y honores los unos a los otros y no buscáis la verdadera doxa-gloria (luz increada) y el logos que viene del uno y único Dios? (Jn 5,44). Prestad atención también al Apóstol Pablo que exige precisión hasta en la comida y la bebida, diciendo: “Sea que comáis o que bebáis, o cualquier otra cosa que hagáis, lo hagáis para lo doxa-gloria increada de Dios” (1Cor 10,31). Y el Teólogo Juan el Evangelista iguala el odio con el asesinato, diciendo: “El que odia a su hermano o prójimo es un homicida, un asesino del hombre” (1Jn 3,15).

6 “La αγάπη (agapi: amor incondicional, desinteresado) todo lo acepta, y todo lo soporta con paciencia; la agapi nunca cae” (1Cor 13, 7-8), dice el Apóstol Pablo. Con lo “nunca cae” da a entender lo siguiente: Aquellos que han recibido los carismas o dones del Espíritu que se refirió (1Cor 12,28), y no se hicieron dignos aún de la libertad absoluta de los pazos mediante la plena y operante agapi, no han alcanzado aún la seguridad, sino que su virtud todavía se encuentra en peligro y en lucha y en temor, a causa de la imposición de los astutos malos y malignos espíritus (Ef 6, 12). Pero la perfecta agapi no se somete ni en caída, ni en pazos, sino, como indicó, el Apóstol, es de tal tipo que las lenguas de los Ángeles, la profecía, toda la gnosis (conocimiento espiritual) y los carismas de sanaciones son cero o nada cuando se exponen y se comparan con la agapi (1Cor 12,28 · 13,1-2).

7 La razón por la cual el Señor presentó la perfección como propósito y objetivo (Mt 5,48), es para que cada uno vea cuán pobre es en comparación con una riqueza tan grande y corra con fervor e ímpetu hacia esa meta, recorriendo así el camino espiritual hasta llegar al fin, como dice el Apóstol Pablo: “Corred de tal manera hasta que consigáis el premio” (1Cor 9,24).

8 El que uno se niegue de sí mismo (Mt 16, 24) significa lo siguiente: Estar completamente entregado a la hermandad y no seguir para nada su propia voluntad, ni poseer nada propio, excepto la ropa, para estar libre de todo y cumplir con alegría lo que se le ordene. Debe considerar a todos los hermanos, especialmente a los superiores y a aquellos que llevan las cargas del monasterio, como sus señores y amos en Cristo, obedeciendo a Aquel que dijo: “El que entre vosotros quiere ser primero y más grande, que sea el último de todos y δούλος (dulos: servidor, siervo) de todos” (Mrc 9,35). Que no busque de los hermanos ni gloria, ni alabanza o elogios, ni siquiera aquellos elogios que acompañan el buen servicio y la buena conducta. Porque dice el Apóstol Pablo: “Servidles no con hipocresía sólo cuando os ven, como para quedar bien con ellos, sino como dulos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad del Dios con toda vuestra psique-alma; servidles de buena gana, como si fuera al Señor y no a hombres, considerando que el Señor retribuirá a cada uno todo el bien que haga, lo mismo al esclavo que al libre” (Ef 6, 6-7). Y siempre debe considerarse a sí mismo como deudor de la diaconía-servicio hacia los hermanos con agapi y sencillez.

9 Los encargados o superiores de la hermandad, como han asumido una obra grande y responsable, deben luchar con humildad contra las malas astucias de la maldad, para no caer al πάθος pazos de la soberbia u orgullo y, ejerciendo un poder tiránico hacia los hermanos obedientes, pueden provocar daño grande, perjuicio y pérdida en vez de obtener una gran ganancia. En cambio, como padres misericordiosos y habiéndose entregado a la hermandad por amor a Dios, deben cuidarlos como hijos de Dios. Por supuesto que no deben descuidar abiertamente los deberes y las funciones del encargado o del guía, es decir, dar órdenes, aconsejar a los más probados y cultivados, o reprender e inspeccionar donde hace falta, o consolar donde es debido, para que no venga confusión y desorden en los monasterios con la excusa de la humildad o apacibilidad, ya que se anula el discernimiento de la función de los encargados y de los subordinados. Sin embargo, en el fondo de sus corazones deben creer que son dulos-sirvientes indignos de todos los hermanos y, como buenos pedagogos o tutores que les han sido confiados los hijos de su Señor, deben cuidar con toda buena disposición y temor a Dios a edificar (espiritualmente) cada hermano en toda obra buena, conociendo que por estos esfuerzos Dios les ha preparado salario o recompensa grande e irreducible.

10 Los que han asumido la pedagogía o educación de los jóvenes, que en ocasiones pueden ser incluso sus propios amos, no descuidan castigarlos por el bien de la educación y el orden, pero lo hacen con agapi-amor incondicional. De la misma manera, los superiores no deben castigar a los hermanos que necesitan instrucción y disciplina por enojo, arrogancia o venganza, sino con gran bondad de corazón y con el propósito y objetivo de producir la corrección y el beneficio espiritual de ellos.

11 Cada uno que quiere que se arraiguen en su interior estos buenos hábitos debe, por encima de todo y en todo lugar, pretender tener el temor a Dios y la divina agapi-amor, que es el primer y mayor mandamiento (Mt 22,37-38). Y debe pedirlo incesantemente al Señor para que llene su corazón, de modo que, con la memoria continua e ininterrumpida de Dios, progresando día a día con Su χάρις (jaris: gracia, energía increada) y aumentando en ese agapi-amor. Porque con el entusiasmo, el celo), el valor, el cuidado y la lucha nos hacemos dignos y capaces de adquirir la αγάπη agapi de Dios, la cual se va formando en nuestro interior por la χάρις jaris y la donación de Cristo. A partir de este agapi-amor conseguimos fácilmente también el segundo mandamiento, es decir, la agapi hacia el prójimo (Mat. 22, 39). Porque las cosas que están primero entran por delante y debemos cuidarlas más que las otras, y después las segundas siguen las primeras. Ahora bien, si alguien quiere descuidar el primer y mayor mandamiento, es decir, la agapi hacia Dios, -que proviene de nuestra disposición interior, de nuestra conciencia bondadosa y de las conductas y actitudes ortodoxas (correctas) sobre Dios junto también con la ayuda divina- y del segundo mandamiento, quiere sólo dedicarse al cuidado exterior de la diaconía-servicio, es imposible que lo ejerza correctamente y con pureza. Porque cuando la maldad encuentre el νούς (nus: espíritu de la psique) desierto del recuerdo o la memoria, la agapi y la búsqueda de Dios, ya sea que haga que se vean difíciles y fatigosos los preceptos divinos, encendiendo en la psique-alma murmuraciones, lamentaciones, tristezas y acusaciones contra la diaconía-servicio de los hermanos, o engañarle con la idea de que es supuestamente virtuoso, hinchándolo y convenciéndolo que se considere a sí mismo digno de honor, importante y perfecto cumplidor de los mandamientos-logos.

12 Cuando el hombre cree y presume que se cuida perfectamente de los mandamientos (logos, principios espirituales), entonces es evidente que peca y transgrede el mandamiento, porque él mismo se ha juzgado sin esperar a Aquel que juzga con verdad. Cuando el Espíritu de Dios da testimonio común con nuestro espíritu, según lo que dice Pablo (Rom 8,16), entonces somos verdaderamente dignos de Cristo e hijos de Dios; pero no cuando justificamos a nosotros mismos por nuestra propia idea. Porque, como dice el Apóstol, “que no es hombre de probada virtud el que a sí mismo se recomienda, sino aquel a quien el Señor recomienda” (2Cor. 10, 18). Cuando el hombre se encuentra desnudo y privado del recuerdo-memoria y del temor de Dios, entonces es inevitable que sienta amor por la gloria vana y persiga el elogio y la alabanza de aquellos a quienes sirve. Sin embargo, tal persona es inspeccionada y reprendida por el Señor como incrédulo, como se mencionó anteriormente. Porque dice: “¿Cómo vais a creer vosotros en la verdad, puesto que buscáis y recibís doxa-gloria y honores los unos a los otros y no buscáis la verdadera δόξα doxa (gloria, luz increada) y el λόγος logos que viene del uno y único Dios? (Jn 5,44).

13 Como se ha dicho, la αγάπη agapi hacia Dios, se consigue con mucha lucha y esfuerzo del νούς (nus: espíritu de la psique-alma) mediante conceptos modestos, pensamientos divinos y un cuidado constante de todas las cosas buenas. Esto se debe a que el enemigo impide que el νούς nus se enfoque en el divino έρως (eros: amor ferviente, ardiente) mediante la memoria de lo bueno, y más bien despierta sus deseos hacia lo terrenal. Porque la muerte del enemigo y su guillotina (o ruina), por así decirlo, es cuando el νούς nus trata sin distracción en la agapi y en la memoria de Dios. De esto puede nacer también la agapi al prójimo, así como la verdadera sencillez, la apacibilidad, la humildad, la integridad, la bondad y la oración, y en general, toda hermosa corona de las virtudes, por el uno, único y primer mandamiento, la αγάπη agapi a Dios (Mt 22,38), absorbiendo la perfección. Por tanto, tenemos necesidad de mucha lucha y trabajo doloroso interior e invisible del examen de los λογισμοί (loyismí: conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) y también el ejercicio de los debilitados sentidos (psíquicos) de nuestra psique-alma para discernir entre lo bueno y lo malo (Heb 5,14); y del refuerzo y reanimación de los miembros doloridos, fatigados y cansados de la psique-alma mediante la elevación del νούς nus hacia Dios. Porque cuando nuestro νούς nus con la mente se apega de tal manera continuamente a Dios, se hará un espíritu con el Señor, según lo que dice Pablo (1Cor 6, 17).

14 Aquellos que aman la virtud deben mantener incesantemente, de día y de noche, esta lucha secreta, este esfuerzo y estudio en el cumplimiento de cualquier mandamiento (logos, o principio espiritual); es decir, cuando oran, cuando sirven, cuando comen, cuando beben o cuando hacen cualquier otra cosa, de modo que cualquier bien se realice para la doxa-gloria increada de Dios (1Cor 10,31) y no para nuestra propia gloria. Así será fácil y agradable para nosotros todo cuidado de los mandamientos, ya que la agapi de Dios facilita y aligera el esfuerzo. Porque toda la lucha y el cuidado del enemigo, como hemos dicho, se concentra en desviar y arrastrar el νούς (nus: espíritu de la psique) de la memoria de Dios y de Su temor y agapi, y engañando con trampas y cebos terrenales hacerle volver desde la bondad y el bien real hacia lo que se cree como bueno.

15 El patriarca Abraham, cuando se encontró con el sacerdote de Dios, Melquisedec, le dio como regalo los mejores de sus bienes y así recibió su bendición (Gen 14,19). Con esto, el espíritu se eleva en contemplación espiritual superior. Es decir, debemos ofrecer como holocausto-sacrificio sagrado las extremidades y las mejores partes de toda nuestra mezcla y composición psicosomática, los cuales son el νούς nus (espíritu de la psique), la conciencia y la δύναμη (dinami: potencia y energía) agapítica-amorosa de nuestra psique-alma. Después, los primeros y mejores λογισμοί (loyismí: conceptos, pensamientos simples o compuestos con la fantasía) dedicarlos a la memoria de Dios y hacerlos que se ocupen continuamente en Su agapi y en Su έρως eros místico y supralógico. Así podemos progresar en la virtud día a día con la ayuda de la divina χάρις jaris increada y entonces la carga de la justicia de los mandamientos (logos o principios espirituales) nos parecerá ligera (Mt 11,30), realizándolos irreprochablemente, lúcidamente y limpiamente ayudados por el mismo Señor mediante nuestra fe hacia Él.

16 En relación con la ascesis (ejercicio) exterior y qué trabajo es mayor y primero, debéis saber también esto amados míos: que las virtudes están entrelazadas y atadas entre sí y siguen una la otra como una cadena divina, cada una asida a la otra. La oración, por ejemplo, nace de la agapi, la agapi de la alegría, la alegría de la apacibilidad, la apacibilidad de la humildad, la humildad del servicio-diaconía, la diaconía de la esperanza, la esperanza de la fe, la fe de la obediencia, la obediencia de la sencillez. De igual modo, también los contrarios están entrelazados y atados entre ellos; el odio con la ira; la ira con la soberbia u orgullo; el orgullo con la vanagloria; la vanagloria con la incredulidad; la incredulidad con la dureza del corazón; la dureza del corazón con la negligencia; la negligencia con la languidez (o flojera, relajación); la languidez con la indiferencia; la indiferencia con la acidia o pereza; la acidia con la impaciencia o intolerancia y ella junto con la acidia con la φιληδονία (filidonía: hedonismo, amor al placer). Así también el resto de maldades, pazos y vicios, unos siguen a los otros.

17 Cualquier bien que el hombre haga, el maligno astuto pretende mancharlo, contaminarlo y corromperlo, mezclando sus propios “espermas, semillas”, ya sea con vanagloria, arrogancia, murmuración o algún otro defecto similar, de manera que el bien no se haga solo por Dios o con buena disposición de ánimo. Se dice en la Escritura que Abel ofreció a Dios sacrificios de los primeros y más selectos animales, los primeros partos de las ovejas. También Caín ofreció regalos de los frutos de la tierra, pero no de los mejores y primeros. Por ello el Dios aceptó los sacrificios de Abel, pero no aceptó las ofrendas de Caín (Gen 4, 3-5). De esto aprendemos que es posible que un bien no se haga correctamente, ya sea por negligencia, desprecio o con otro motivo que no sea por el Dios, y por eso puede no ser aceptado por Él.

b) Sobre oración

18 La recapitulación y conclusión de todo buen esfuerzo y la cumbre de los logros y éxitos es la constancia en la oración, por la que adquirimos también las demás virtudes, ya que el Dios que Le invocamos, nos tiende la mano para ayudarnos. En efecto, durante la oración, se da a los dignos la comunión con la energía (increada) mística de Dios y la afinidad, cohesión de su disposición con Su santidad, como también del νούς (nus: espíritu de la psique) con la agapi (amor incondicional) inefable e indescriptible. Dice el Salmista: “Has dado deleite, gozo y alegría en mi corazón” (Sal 4,8). Y el mismo Señor dice: “La realeza (increada) de los Cielos se encuentra en vuestro interior” (Lc 17,21). El que se encuentre en nuestro interior la realeza increada (o la energía jaris increada o la doxa-gloria increada) ¿qué otra cosa significa, sino que el gozo celestial del Espíritu se revela con claridad en las psiques-almas dignas? Porque las psiques dignas, a través de la comunión operante del Espíritu, reciben desde aquí las arras o anticipo de la felicidad y del gozo espiritual, de la alegría y del deleite que participarán en la eterna luz increada los Santos/as en el reinado de la realeza increada de Cristo. Algo similar nos da a entender también el divino Apóstol Pablo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesús Cristo, el Padre de las misericordias increadas y Dios de todo consuelo para los hombres afligidos y angustiados, que nos consuela y nos serena en todas nuestras tribulaciones y sufrimientos, para que podamos consolar nosotros a todos los hombres encontrados en tribulación, dolor, sufrimiento y angustia con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios” (2Cor 1,4). Pero también: “Mi psique-alma se saciará como de una comida suculenta y nutritiva” y otros versículos semejantes, tienen el mismo significado y aluden a la alegría, al gozo y al consuelo activos del Espíritu.

19 Igual que la obra de la oración es mayor que todas las demás, así el que tiene έρως (eros: amor ardiente) por ella, necesita mayor esfuerzo y cuidado para que no lo engañe la maldad sin que se dé cuenta. Porque aquellos que se ocupan y se cuidan para el bien y la bondad mayor, los ataca y los afecta también con más fuerza el maligno astuto. Por eso el que ora, le hace falta mucha νήψις (nipsis: sobriedad, atención, vigilancia interior) para presentar cada día más frutos de αγάπη agapi, humildad, sencillez y bondad, como también de discernimiento mientras permanece perseverante en la oración. Estos frutos harán evidente su progreso y su éxito en las realidades y cosas divinas, y al mismo tiempo incitarán a los demás al mismo fervor y celo.

20 El divino Apóstol enseña que debemos orar sin cesar (1Tes 5,17) y perseveremos en la oración, y también el Señor con aquello que nos dijo: “Mucho más Dios concederá la justicia a los que Le suplican día y noche” (Lc 18,7), y también: “Estaos en alerta y vigilancia continua y orad” (Mt 26, 41). Debemos siempre orar y no ser negligentes e indolentes (Lc 18,1). Por tanto, igual que aquel que persevera en la oración ha escogido la obra principal y la más importante, así también debe asumir una gran lucha y mantener el vigor y el ánimo indomables e inflexibles, ya que la maldad trae muchos impedimentos en la oración persistente, es decir, trae sueño, acidia, pesadez del cuerpo, desviación de los loyismí (pensamientos), νούς (nus: espíritu del corazón) inestable y desordenado, relajamiento, languidez y otros artificios de la maldad. Después, tribulaciones, sufrimientos y sublevaciones de los astutos malignos espíritus que se oponen y combaten contra nosotros con ardor e impiden la psique-alma acercarse a Dios, aquella que verdaderamente Le busca sin descanso.

21 Quien se cuida y se dedica en la oración, debe mostrar valor con toda diligencia, buen ánimo y nipsis (vigilancia en la sobriedad), con paciencia y lucha de la psique-alma y esfuerzo del cuerpo, sin relajarse ni dejarse llevar por las desviaciones de los loyismí (conceptos, pensamientos), el sueño excesivo, la acidia, la relajación, la languidez y la confusión, o utilizar palabras ruidosas y gritos indebidos, o entregar su διάνοια (diania: mente, intelecto, cerebro) en cosas de este tipo, quedándose satisfecho sólo en permanecer largo tiempo en pie en la oración y de rodillas, mientras que su νούς nus con la mente vaga lejos de lo que está haciendo. Porque si no lucha para tener el νούς nus limpio, claro y lúcido con nipsis, de modo que, por un lado, se oponga a los pensamientos vanos, y por otro lado, a examinarlos detalladamente y analizarlos con gran precisión, y si no anhela fervientemente siempre al Señor, nada le impedirá ser seducido ocultamente de diversos modos o maneras por el astuto maligno; o incluso puede que se exalte y se enorgullezca contra aquellos que no pueden perseverar más en la oración y con estos artificios y maquinaciones del maligno destruya el buen trabajo de la oración sacrificándola al astuto demonio.

22 Si nuestra oración no la adornan la humildad, la αγάπη (agapi: amor incondicional, desinteresado, altruista), la sencillez y la bondad, entonces esta oración nuestra, más bien, aparente oración, muy poco puede beneficiarnos. Y esto no lo decimos sólo para la oración, sino para todo esfuerzo y empeño: castidad, ayuno, vigilia, salmodia, diaconía-servicio, cualquier trabajo que hacemos por el bien de la virtud. Si no vemos que tenemos en nuestro interior los frutos de la agapi, la paz, la alegría, la sencillez, la humildad, la apacibilidad, la falta de fingimiento, la fe ortodoxa, la magnanimidad o tolerancia, la benevolencia, la paciencia y la amabilidad, no nos hemos beneficiado de nada por nuestros esfuerzos. Porque los esfuerzos y las fatigas los soportamos para beneficio de los frutos. Si no se encuentran en nuestro interior los frutos de la agapi no se diferencian de nada de las cinco vírgenes necias e insensatas, las cuales, como no tenían en sus corazones el aceite espiritual desde este mundo, es decir, las energías de las virtudes anteriores por la δύναμις (dínamis: potencia y energía) increada del Espíritu, fueron llamadas tontas, necias y excluidas de modo muy lamentable y miserable del banquete nupcial del Rey (Mt 25 y 12), sin que su esfuerzo en la virginidad les sirviera de nada.

Tal como cuando se cultiva una viña, todo el cuidado, esmero y esfuerzo se realizan con la esperanza de obtener los frutos, y si no se producen los frutos, resulta vano todo el trabajo, de igual manera, si con la energía del Espíritu no hemos visto en nuestro interior los frutos de agapi, paz, alegría y los demás que enumera el Apóstol (Gal 5,22) y si esto no lo confesamos con toda certeza interior, sentido y sentimiento espiritual, entonces se demuestra vano el esfuerzo en la virginidad, la oración, la salmodia, el ayuno y la vigilia. Porque, tal como dijimos, estos intentos y esfuerzos de la psique-alma y del cuerpo se deben hacer con la esperanza de obtener los frutos espirituales, mientras que la fructificación de las virtudes es el disfrute, el gozo y la alegría espiritual con el placer incorruptible que es operado por la energía increada del Espíritu de modo indescriptible dentro de los corazones fieles y humildes. Así, los esfuerzos y las luchas deben ser considerados lo que son, es decir, esfuerzos y luchas, mientras que los frutos, frutos. Ahora bien, si alguien por falta de gnosis (conocimiento espiritual), de trabajo y de esfuerzo, los considera como frutos del Espíritu, que no se olvide que engaña y se engaña a sí mismo, y así es privado de los verdaderos y grandes frutos del Espíritu Santo.

23 Igual que aquel que está completamente entregado al pecado, actúa de manera natural en los deshonrosos pazos antinaturales, es decir, la impudicia, la fornicación o lujuria, la codicia, la avaricia, el odio, el engaño, la falacia y las demás manifestaciones de los pazos de la maldad con gozo, deleite y placer, así también el verdadero y perfecto Cristiano ortodoxo, realiza todas las virtudes y todos los frutos sobrenaturales del Espíritu Santo, es decir, la agapi, la paz, la paciencia, la fe, la humildad, la magnanimidad o tolerancia y todo el precioso conjunto de virtudes, las realiza como algo natural con gran gozo, alegría, felicidad y placer espiritual, ya sin esfuerzo y con facilidad. Ya no lucha más contra los pazos de la maldad, porque ha sido redimido y liberado totalmente por el Señor y ha recibido el espíritu bueno en su corazón, la perfecta paz, la felicidad, el gozo, el deleite y la alegría de Cristo. Este es quien se ha apegado al Señor y se ha hecho un espíritu con Él (1Cor 6, 17).

24 Los que por inmadurez aún no pueden dedicarse totalmente a la obra de la oración, ellos deben asumir el servicio a los hermanos con piedad, fe y temor de Dios, como si sirviesen un mandamiento de Dios y como una cuestión espiritual, y no como los que esperan de los hombres compensación y honor, o agradecimiento y gloria. Además, no deben murmurar en absoluto, ni enaltecerse o descuidarse por la negligencia, ni vanagloriarse ni relajarse. De esta manera, esta buena obra no queda manchada y arruinada, sino más bien, será hecha con devoción, piedad, temor y alegría y será bien recibida por Dios.

25 ¡Cuánta es la divina caridad y misericordia hacia nosotros!!! El Señor con tan grande filantropía y bondad ha sido tan condescendiente a los seres humanos, de modo que prometió de no descuidar ninguna compensación de ninguno por sus obras buenas, sino elevarnos desde las pequeñas virtudes a las grandes, de modo que, si uno da hasta un vaso de agua fría, no le privará de su recompensa. Porque dijo: “Y cualquiera que dé a beber tan sólo un vaso de agua fría a uno de estos pequeños e insignificantes discípulos míos, de cierto os digo que de ningún modo perderá su recompensa de Dios” (Mt 10,42), y añade: “Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto, en verdad os digo, en cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis. (El Cristo, el Rey, que es el Hijo de Dios y también Hijo del hombre, a los pacientes, a los pobres y a los desnudos, a estos que los vanidosos y orgullosos menosprecian, los considera como hermanos suyos, hijos del Padre celestial y los asiste con toda Su agapi. Por eso cada ayuda que se ofrece a ellos la considera como ofrecida a él mismo) (Mt 25,40). Sólo con la condición que todo debe hacerse por la voluntad de Dios y no por la gloria humana. Porque el Señor añadió «solo porque es mi discípulo», es decir, por temor y amor a Cristo. Y, al criticar a aquellos que hacen el bien de manera ostentosa, concluyó: «Les aseguro que no recibirán otra recompensa» (Mateo 6:2), confirmando así Su logos con una decisión irrevocable.

26 La sencillez, ante todo, y la ingenuidad, la  αγάπη agapi-amor mutuo, la alegría y la humildad deben establecerse de cualquier manera como base en la hermandad, para que no nos enorgullezcamos ni murmuremos unos contra otros, y así hagamos inútil nuestro esfuerzo. Aquel que insiste continuamente con paciencia en la oración no debe enorgullecerse sobre aquel que no puede hacer lo mismo, y aquel que se dedica al servicio-diaconía no debe murmurar contra aquel que se dedica a la oración. Si los hermanos se comportan entre sí con tal sencillez y buena disposición, el excedente de los que oran pasará a suplir la carencia de los que sirven, y el excedente de los que sirven suplirá la carencia de los que oran, para que haya igualdad, según lo dicho: “Así que la abundancia de paciencia y oración de ellos a Dios, alivie vuestra escasez, de manera que haya equidad sobre el nivel espiritual entre vosotros, según está escrito: “Ni el que recogió mucho abundaba, ni el que recogió poco estaba escaso” (2Cor 8, 14-15).

27 Entonces se hace la voluntad de Dios sobre la tierra como que en el cielo cuando, como dijimos, no nos enorgullecemos y no nos exaltamos unos sobre otros, cuando no solo sin celos sino también con la sencillez estamos unidos con agapi (amor incondicional, desinteresado), paz, gozo y alegría entre nosotros, considerando el progreso de nuestro prójimo como nuestro y su carencia como nuestra propia pérdida.

28 Aquel que durante la oración es perezoso, vago y negligente, y al servicio de los hermanos es parsimonioso y descuidado, éste por el Apóstol Pablo es llamado claramente ocioso y es considerado indigno hasta de su mismo pan. “El ocioso”, dijo, “ni siquiera coma” (2Tes 3,10). Y en otra parte: “Dios odia a los ociosos, vagos”, y “el ocioso no puede ser ni siquiera fiel”. Y en la Sabiduría se dice: “La ociosidad, vaguedad, ha enseñado mucho mal y mucha maldad” (Sab. Sir 33,28). Por lo tanto, cada uno en cualquier obra que hace según la voluntad de Dios, debe presentar sus frutos e indique el celo o fervor, aunque sea en una de las buenas obras, para que no se encuentre totalmente estéril, sin frutos, y se convierta absolutamente desconectado y excluido de los bienes eternos.

29 A aquellos que dicen que es imposible alcanzar la perfección y liberarnos totalmente de los pazos, o conseguir también la participación y la plenitud del bondadoso y bueno Espíritu, es necesario llevarles el testimonio de las divinas Escrituras y demostrar que ellos no saben bien ni dicen lo correcto y la verdad. Así dice el Señor: “Haceos perfectos como perfecto es vuestro Padre celestial” (Mt 5,48) y “Quiero que donde yo estoy, ellos también estén conmigo, para que contemplen mi δόξα (doxa: gloria, luz increada) (Jn 17,24). Estos son logos de Él que dijo: “El cielo y la tierra pasarán y dejarán de existir, pero mis logos no dejarán de tener valor” (Mt 24,35). El mismo significado tienen también los logos del Apóstol: “a quien nosotros anunciamos aconsejando, enseñando e instruyendo a todo hombre en toda sabiduría, para hacerlo y presentarlo perfecto en Jesús Cristo” (Col 1,28), y “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe sin diferencias y contrariedades y al conocimiento completo del Hijo de Dios, y a constituir el estado del hombre perfecto desde el aspecto de sabiduría y virtud espiritual, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo” (Ef 4,13). Cuando, pues, de esta manera aspiramos con la mirada hacia esta perfección, conseguimos dos cosas bellísimas: primero asumimos y perseguimos esta intensa e incesante lucha, yendo hacia la meta, hacia el fin, con la esperanza de la adquisición de este estado culminante; y segundo, que no nos dominamos por el orgullo, la arrogancia, sino que actuamos de modo moderado y humilde, considerándonos a nosotros mismos pequeños, porque aún no hemos alcanzado la perfección.

30 Aquellos que dicen estas cosas perjudican y dañan mucho la psique-alma de tres maneras: primero, porque demuestran no tener fe ante las Escrituras inspiradas por Dios; segundo, ya que no se familiarizaron con el propósito u objetivo superior y perfecto del Cristianismo ortodoxo, ni luchan por alcanzarlo, no pueden entender y poner esfuerzo ni dedicación, ni tener hambre y sed de justicia (Mt 5, 6), sino que, satisfechos con las apariencias externas y costumbres, y con algunos pequeños logros, quedan lejos de la esperanza bienaventurada, la perfección y la completa catarsis o psicoterapia de los pazos; y tercero, al creer que han llegado a la cima con la realización de unas pocas virtudes, como dijimos, y al no mostrar diligencia hacia la perfección, no solo les falta humildad, pobreza y quebrantamiento del corazón, sino que tampoco presentan progreso ni ascenso diario, porque se justifican a sí mismos creyendo que ya han conseguido su propósito y objetivo.

31 Aquellos que creen que es imposible esta metamorfosis-transformación y perfección que se realiza en los hombres a través de la energía increada del Espíritu y que es la “nueva creación” (2Cor 5,7) del corazón catartizado, purgado y psicoterapiado, el Apóstol los asimila claramente con aquellos que, a causa de su incredulidad, no se hicieron dignos de entrar en la tierra prometida y por eso han dejado sus huesos en el desierto (Heb 3,17-18). Y por supuesto lo que entonces era exteriormente la tierra prometida, esto es para nosotros místicamente (y espiritualmente) la redención y liberación de los pazos, que el Apóstol mostró que es el fin de todo mandamiento (Hebreos 9:15). Esta es la verdadera tierra prometida, y para ella se nos han transmitido todas aquellas prefiguraciones o protiposis del Antiguo Testamento. Por eso el divino Pablo, queriendo asegurar a sus discípulos para que ninguno caiga en la incredulidad, dice: “Por tanto, hermanos, tened cuidado, que no haya entre vosotros un corazón tan malo, duro e incrédulo que se aparte del Dios vivo” (Heb 3,12). Con la palabra “se aparte” no da a entender la negación de Dios, sino en el sentido de no creer en Sus promesas. Explicando, pues, alegóricamente las prefiguraciones del Antiguo Testamento y comparándolas con la verdad, continúa: “¿quiénes fueron los que, después de haber oído, se rebelaron? ¿No fueron todos aquellos que salieron libres de Egipto conducidos por Moisés? Y ¿contra quién se irritó Dios durante cuarenta años? ¿No fue contra los culpables, que pecaron ante Dios y se endurecieron sus corazones, cuyos cadáveres cayeron en el desierto? Y ¿contra a quién juró Dios que no entrarían en su tierra prometida de descanso y paz, sino a aquellos que habían sido desobedientes y duros de corazón? Vemos, pues, que ellos a causa de su incredulidad no pudieron entrar a la tierra prometida” (Heb 3-19). Y Pablo añade: “Por tanto, nosotros también teniendo en cuenta el castigo a los hebreos, no temamos de que, mientras sigue en vigor la promesa de entrar en el descanso eterno de su Realeza increada, alguno de vosotros parezca que ha retrasado y queda fuera. Porque también nosotros, como ellos, hemos recibido la divina promesa de la vida eterna, exactamente igual que aquellos habían recibido la promesa para la tierra de su descanso; pero a ellos no les aprovechó el logos que habían oído, porque al escucharlo no se unieron a él por la fe y la libre buena voluntad. Entremos, pues, nosotros, que hemos creído, en el descanso eterno del cielo, según lo que dijo Dios: «Y juré en mi indignación contra ellos: ¡No entrarán jamás en mi tierra de descanso que los prometí!», a pesar que las obras de Dios, y por consecuencia también la tierra del descanso, se hicieron desde que se constituyó el mundo-cosmos” (4, 1-3). Y un poco después añade: “Esforcémonos, pues, por entrar en este descanso celeste, para que nadie sucumba imitando aquel ejemplo de desobediencia de los hebreos” (Heb 4,11). ¿Y cuál es el verdadero descanso o reposo de los Cristianos, sino la liberación de los pazos pecaminosos y el habitar plenamente y activamente el bondadoso Espíritu en el corazón? Y así Pablo de nuevo conduciendo a sus discípulos a la fe, dice: “comparezcamos con un corazón sincero y honesto, con fe iluminada e inquebrantable, por la sangre redentora, purgados y purificados los corazones de toda mancha y de todo remordimiento que tengamos en la conciencia, a causa de nuestras obras malignas y astutas” (Heb 10,22). También dice: “¿cuánto más la sangre de Cristo, que unido del Espíritu eterno se ofreció como sacrificio a sí mismo a Dios como víctima inmaculada, purgará y purificará nuestra conciencia de sus obras que conducen a la muerte eterna y dará la fuerza de dar culto ortodoxo al Dios vivo?” (Heb 9,14). Por tanto, conviene que por la desmesurada bondad prometida de Dios a los hombres expresada en las palabras anteriores, que confesemos como sirvientes-dulos agradecidos y consideremos Sus promesas como verdaderas y ciertas. De modo que, si por negligencia, pereza o debilidad de la predisposición y voluntad no nos hemos entregado completamente a Dios, ni siquiera hemos buscado y aspirado a las grandes y perfectas medidas de la virtud, por lo menos podamos conseguir algo de misericordia por nuestra conducta correcta y actitud ortodoxa y firme y por nuestra fe sana.

32 La obra de la oración y del logos, cuando se realiza adecuadamente, es superior a toda virtud y mandamiento (logos). Y testigo de esto es el mismo Señor. Había ido a casa de Marta y de María, y mientras María estaba ocupada en la filoxenía-hospitalidad del Señor, María sentada a Sus pies, disfrutaba del deleite y de la ambrosía de aquella lengua divina. Cuando su hermana la reprochó de que no le ayudara y por este motivo se dirigió  a Cristo, Él haciéndola ver la cosa más importante antes que la segunda, dijo: «Marta, Marta, te ocupas, te cansas y te apuras para preparar muchas cosas; pero sólo una cosa es necesaria e indispensable, el alimento espiritual, el que yo ofrezco, y María escogió la parte mejor, la espiritual, la cual no le será quitada nunca a nadie; porque los beneficios de los alimentos espirituales son eternos e irreducibles» (Lc 10, 38-42). Esto lo dijo no porque desaprobaba la obra de la diaconía-servicio, sino para proponer lo que es más grande a lo que es inferior. De lo contrario, ¿cómo habría aceptado el servicio Él mismo? ¿O cómo sirvió Él también cuando lavó los pies de los discípulos (Jn 13, 14-15)? Allí evitó tanto impedir la diaconía-servicio que incluso ordenó a los discípulos que hicieran lo mismo entre ellos, según su ejemplo (Jn 13, 14-15). Aún puedes ver también a los Apóstoles quienes al principio servían en las mesas de los fieles, pero después determinaron la preferencia a una obra mayor, es decir, a la obra de la oración y del logos. Dijeron pues: “No está bien y agradable a Dios que nosotros abandonemos el divino logos y servir en las mesas. Por eso, elegid cuidadosamente entre vosotros, hermanos, siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, y nosotros les encomendaremos este servicio; nosotros perseveraremos más en la oración y en el servicio del kerigma y de la proclamación del logos divino” (Hec 6, 2-4). ¡Ves que prefirieron lo primero a lo segundo, aunque sabían que ambos eran brotes de una misma raíz buena!

c) Sobre la paciencia y el discernimiento

33 Aquellos que quieren obedecer al logos de Dios y trabajar para dar fruto bueno y bondadoso son acompañados por los siguientes signos: suspiros, llanto, tristeza, ησυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial), movimientos de cabeza, oración, silencio, perseverancia, luto espiritual (o según Dios) lleno de dolor o sufrimiento que procede de la disposición piadosa y devota. Y las siguientes obras: vigilia, ayuno, εγκράτεια (engratia: templanza, autodominio, contención), apacibilidad, magnanimidad o tolerancia, oración incesante, estudio de las divinas Escrituras, fe, humildad, filadelfia (amigo de los hermanos), subordinación, fatiga o esfuerzo, sufrimiento, agapi (amor desinteresado, incondicional), bondad, amabilidad y, en general, luz (increada), que es el Señor (Juan 8, 12). Aquellos que no producen fruto de vida, sus signos son los siguientes: acidia, negligencia, inflamiento, distracción, mirada curiosa, desatención, murmuración y estupidez; y las obras son las siguientes: glotonería o gula, ociosidad, incredulidad, desorden, olvido, inquietud, resentimiento, ira, rencor, odio, maledicencia, vanidad, hablar fuera de lugar y tiempo, incredulidad, desorden, inestabilidad, olvido, agitación, amor al dinero, ganancias deshonestas, avaricia, codicia, ambición, envidia, celos, contienda, altanería o megalomanía, charlatanería, risa desproporcionada e inoportuna, y en general oscuridad y tinieblas que es el satanás.

34 Según la Divina Economía, el astuto maligno no fue enviado directamente a la gehena (infierno) que él mismo había escogido, sino que fue dejado suelto para la prueba, el examen y la corrección del hombre y su independencia o su libre albedrío. Y esto para que, sin quererlo, hiciera a los Santos más dignos y justos mediante la paciencia y se convirtiera en la causa de mayor doxa-gloria para ellos. En cambio, a sí mismo, con su malicia y sus artimañas contra los Santos, haría más justo el infierno. Y como dice el Apóstol, para que se manifestara y se viera el pecado en toda su pecaminosidad y maldad (Rom 7,13).

35 El enemigo al seducir y engañar a Adán (Gen3, 1-6) y dominar sobre él, le quitó el poder y se denominó el mismo “príncipe de este mundo” (Jn 12,31). Sin embargo, el príncipe de este mundo y señor de las cosas visibles era inicialmente el hombre, designado por el Señor (Génesis 1, 26). Porque ni el fuego fue más fuerte que él, ni el agua lo sumergía, ninguna fierra lo causaba daño, ni veneno de serpiente le afectaba. Pero desde el momento que retrocedió y sucumbió al engaño del diablo, le entregó a él el dominio y principado que tenía. Por este motivo, magos y hechiceros, mediante la energía demoníaca y por concesión, permiso de Dios se convierten en hacedores de maravillas y falsos milagros. Es decir, dominan serpientes venenosas y desafían el agua y el fuego, como los compañeros de Janés y Jambrés que se opusieron a Moisés (Ex 7,11-12 y 2Tim 3,8), y como el mago Simón que se opuso enfrentándose al puntal de los Apóstoles, Pedro (Hec 8,18-19).

36 Yo creo que el enemigo cuando vio la δόξα (doxa: gloria, luz increada) primitiva de Adán resplandeciente sobre el rostro de Moisés (Ex 34, 29-30), habría quedado muy herido al ver en esto la evidencia de la anulación de su reinado. Y nada impide que interpretemos también con el mismo sentido la afirmación del Apóstol: “La muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aún sobre aquellos que no pecaron” (Rom 5,14). Porque, me parece que el rostro resplandeciente y glorioso de Moisés fue tipo o modelo y muestra del primer hombre que fue creado con las manos (Espíritu Santo) de Dios. Este rostro cuando lo vio la muerte, es decir, el autor de la muerte, el diablo, entonces allí sospechó que su reinado caerá, lo cual realmente le sucedió más tarde por el Señor. Por lo tanto, esta gloria resplandeciente la revisten de aquí y ahora los verdaderos cristianos ortodoxos y se expulsa, se anula y se aniquila en sus interiores la muerte, es decir, los pazos de la infamia y deshonra, porque ya no pueden operar, ya que sus psiques-almas son iluminadas por el resplandor del Espíritu en todo sentido y plenitud. Y en la resurrección la muerte será totalmente aniquilada, abolida (1Cor 15, 26).

37 El enemigo engañó a Adán con la mujer, es decir, con algo semejante a él, y le quitó el esplendor con que Dios le había vestido. Y así se encontró desnudo y vio su fealdad y su vergüenza, que antes no veía, porque deleitaba y tenía su mente sumida en las bellezas celestiales (Gen 3, 1-7). Porque después de la transgresión, sus pensamientos y conceptos se convirtieron en terrenales y bajos, y su mentalidad y conducta sencilla y buena se mezcló con la conducta carnal de la maldad. El que el Paraíso fue cerrado a Adán y confiado a los Querubines con la espada llameante para impedir su entrada (Gen 3,24), creemos que constituye un acontecimiento visible, como se ha dicho. Pero también es algo que sucede sin que lo comprendamos, y en toda psique-alma. Es decir, alrededor del corazón se extiende el velo de la tiniebla u oscuridad, me refiero al fuego del espíritu mundano, el cual no deja que νούς (nus: espíritu de la psique) se acerque a Dios, ni que la psique-alma ore, o crea y ame al Señor como quiere. De todo esto, maestro es la experiencia en aquellos que verdaderamente confiaron a sí mismos al Señor, tanto con la perseverancia en la oración como con el impetuoso y enérgico ataque contra el diablo.

38 Bastón pedagógico y correa de azote es el príncipe de este mundo para aquellos que aun espiritualmente son neófitos, niños. En ellos, como antes hemos dicho, produce δόξα doxa gloria grande y mayor honor mediante las tribulaciones, los sufrimientos y las tentaciones. Es decir, de estas realidades y cosas el resultado es que adquieren ellos también la perfección. Mientras que para sí mismo prepara un infierno mayor y castigo más duro. Mediante el diablo se economiza o se administra un plan divino muy grande; como dijo alguien, el mal, con una intención no buena, coopera al bien. Porque en las psiques-almas buenas, bien intencionadas y con buena voluntad, incluso las cosas que se consideran dolorosas resultan en bien, como dijo también el Apóstol Pablo: “A los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para el bien” (Rom 8,28).

39 Por eso ha sido dejado libre este bastón pedagógico (el diablo), para corregir y que las vasijas y utensilios se vuelvan más sólidos, como si se cocieran en el horno, y para que se separen los inadecuadas de baja calidad, los cuales, como son frágiles, no aguantarán al calor del fuego. Porque también el diablo es δούλος (dulos: siervo, esclavo) y criatura de Dios, no tienta cuando a él le parece, ni causa tribulaciones a su antojo, sino lo que Dios le consiente y le permite con su concesión o permiso. Porque el Señor conoce exactamente la situación de cada uno y cuanta fuerza tiene cada uno, y concede la prueba en la medida, tal como dice también el Apóstol: “No os ha llegado ninguna tentación insuperable. Dios es fiel y no permitirá que seáis sometidos a pruebas superiores a vuestras fuerzas; junto con la prueba os dará fuerza para soportarla y superarla” (1Cor 13,10).

40 Aquel que busca y llama a la puerta y pide hasta el final (Mt 7,8), según el logos del Señor, consigue sus peticiones. La única condición es que tenga la franqueza y el valor de buscar y pedir continuamente con el νούς (nus: espíritu de la psique) y con la boca, y resistir inflexible en el culto corporal hacia Dios, sin inmiscuirse ni enredarse en cosas y asuntos mundanos, ni ser complaciente con los πάθος pazos de la maldad. Porque es infalible, no miente Aquel que ha dicho: “Todo lo que pidáis en oración con fe, las recibiréis” (Mt 21,22). Ahora bien, aquellos que dicen que, aunque uno haga todas las cosas mandadas, si no recibe la χάρις (jaris: gracia, energía increada) en este mundo, no fue beneficiado en nada, piensan y hablan equivocadamente y en desacuerdo con las Santas Escrituras. Porque el Dios no es injusto, de modo que cuando nosotros cumplimos con todos los deberes y con todo lo que se requiere de nosotros, Él se descuide y no cumpla con lo que Le concierne. Sólo cuídate cuando la psique-alma se separa de este mísero cuerpo que te encuentres en la lucha, lleno de fuerza y fervor en la espera de la promesa divina, siendo perseverante, pleno de fe y que pidas con discernimiento. Y yo te digo, y cree en ello, que entonces partirás de la vida de aquí con alegría y gozo, tendrás confianza, franqueza y serás digno de la Realeza increada. Porque tal hombre, ya se encuentra en κοινωνία (kinonía: conexión, comunión y unión) concienciada con Dios. Es decir, igual que aquel que mira una mujer con deseo vicioso, ya ha cometido en su interior adulterio con ella (Mt 5,28), y a pesar de que no se ha contaminado en su cuerpo, es considerado ya adúltero, así también el que ha rechazado con su corazón las cosas malignas y viles y conecta y se une con el Señor con anhelo y búsqueda, con perseverancia y con predisposición divina, se encuentra ya de una manera en comunión con Dios, entonces ha recibido de Él el gran regalo, es decir, el perseverar en la oración, en el buen celo y en la vida virtuosa agradable a Dios. ¡Si un vaso de agua fría que damos no queda sin recompensa (Mt 10,42), cuánto más dará Dios lo que prometió a aquellos que están dedicados a Él día y noche y Le suplican!

41 A aquellos que dudan y se preguntan diciendo: “Viene el día en el que incluso tengo odio contra el hermano, o me vienen en el pensamiento otros males que me suceden sin querer”, se le debe decir lo siguiente: “Toda la lucha, el cuidado y la diligencia del hombre debe ser para resistir al astuto maligno y los malignos λογισμοί (loyismí: conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía). Pero es imposible que, donde hay tinieblas y oscuridad de los pazos y de la muerte, es decir, la mentalidad y conducta carnal, no se presente también algún fruto particular del mal, ya sea ocultamente o abiertamente. Una herida o trauma que existe en el cuerpo, hasta que se cure completamente, es imposible que no expulse algo de pus, o no esté húmeda y pudriéndose, o no se inflame y se hinche, aunque se le dé tratamiento y no se omita nada de lo que contribuye a su cuidado; si, además, se descuida, produce putrefacción y, a veces, una destrucción total en todo el cuerpo. De la misma manera debes entender que también los pazos de la psique-alma, aunque absorben mucho nuestra atención y cuidado, sin embargo, interiormente persisten en arder lentamente sin llama. Pero con cuidado y diligencia perseverante, con la χάρις (jaris: gracia, energía increada) y con la ayuda de Cristo, se psicoterapian y se curan completamente. Porque hay una suciedad escondida y una densa oscuridad profunda de los pazos, la cual, a pesar de la naturaleza limpia del hombre, ha penetrado a escondidas, secretamente con la transgresión de Adán en toda la humanidad, y esto enturbia, infecta y contamina la psique-alma y también el cuerpo. Pero, así como el hierro se limpia cuando se calienta y se martillea, o el oro se separa de la escoria solo con el fuego se separa, así también la psique-alma es catartizada (psicoterapiada, purgada y purificada) de todo pazos y pecados, cuando está candente y golpeada por el bondadoso Espíritu con los sufrimientos y pazos padecimientos inmaculados e incontaminados del Salvador.

42 Así como muchas lámparas, aunque se encendieron con el mismo aceite y el mismo fuego, no emiten la misma luz, así también los dones o carismas que provienen de diferentes logros tienen diferente resplandor del buen Espíritu. O igual que muchas personas habitan en una ciudad que consumen el mismo pan y beben la misma agua, algunos son hombres, otros son niños y otros son ancianos, y hay entre ellos grandes diferencias; o así como el trigo sembrado en el mismo campo produce diferentes espigas, sin embargo, se recoge en el mismo lugar y se almacena en el mismo granero, así será en la resurrección de los muertos también la diferencia de la doxa-gloria de aquellos que serán resucitados, quienes serán glorificados y reconocidos según la valía de sus logros o hazañas y según la participación del Espíritu divino que ya ha habitado en ellos aquí. Y esto significa el logos: “Y una estrella difiere de la otra en resplandor” (1Cor 15,41).

43 Aunque hay estrellas más pequeñas que otras, no obstante resplandecen con la misma luz. Por tanto, la imagen es evidente. Sólo de esto debe ocuparse cada uno, después de haber nacido del Espíritu Santo, lavarse del pecado que se encuentra en su interior. Porque también este nacimiento que se hace por el Espíritu Santo, por supuesto que contiene una perfección parcial, tanto en la forma como en las partes, pero no en la δύναμη (dínami: potencia y energía) en el νούς (nus: espíritu de la psique) o en la valentía. Y aquel que alcanza el pleno desarrollo de hombre perfecto (Ef 4,13), naturalmente que anula las cosas o maneras y modos del niño (1Cor 13,11). Y esto es lo que dice el Apóstol: “por tanto las lenguas y las profecías cesarán, dejarán de existir” (1Cor 13,8). Es decir, igual que aquel que se ha hecho ya hombre, ya no acepta comer y hablar como niño, sino que esto lo considera indigno para sí, porque su comportamiento ya ha cambiado, así también aquel que progresa en el perfeccionamiento de las obras y hazañas espirituales, abandona ya su niñez y llega al perfeccionamiento (interminable). Como dice el Apóstol: “Cuando me hice hombre, abandoné y anulé las maneras y modos de niño” (1Cor 13,11).

44 Lo que nace del Espíritu es de alguna manera perfecto, como hemos mostrado; igual que un niño decimos que es perfecto cuando tiene integridad, porque conserva todas sus partes. Sin embargo, el Señor no da el espíritu y la χάρις jaris para que caiga en pecados. Los hombres por sí solos son causa de sus propios males, porque no siguen la χάρις jaris y por ello son dominados por los males. Porque el hombre también por sus propios pensamientos naturales puede resbalar por negligencia, o desprecio, o incluso por arrogancia y altanería. Escucha lo que dice Pablo: “y a causa de la sublimidad de mis apocalipsis-revelaciones, para que yo no me engríe y me enorgullezca, me fue dada una espina en el cuerpo (o enfermedad incurable), un emisario de Satanás, que me abofetea, para que no me enorgullezca y presuma” (2Cor 12,7). ¡Ves, pues, que también aquellos que han alcanzado tales altos niveles necesitan protección! Además, si el hombre no da motivos al satanás, él no puede dominarlo por la fuerza y la violencia. Por esta razón, nadie es con certeza de Cristo o del satanás, pero si permanece con la χάρις jaris hasta el final, se va al lado de Cristo, mientras que si no actúa así, entonces, incluso si ha nacido del Espíritu y se ha hecho partícipe del Espíritu Santo, seguirá la voluntad del satanás por su propia responsabilidad.  “Porque algunas/os ya se han extraviado yendo en pos de Satanás” (1Tim 5,15). Porque si ya sea el Señor, ya sea el satanás, tomaran al hombre con violencia, este no sería responsable de ser arrojado al infierno ni de ganar el reinado de la realeza increada.

45 El amigo de la virtud debe tener mucho discernimiento, de modo que pueda conocer bien la diferencia entre el bien y el mal para evaluar, inspeccionar, controlar y comprender bien la variedad de los artificios y las diversas artimañas del maligno astuto, el cual suele engañar a la mayoría con fantasías y apariencias verosímiles. Sin embargo, la precaución siempre es beneficiosa. Es decir, igual que uno quiere probar la castidad de su esposa se acerca a ella de noche como un extraño, y si ve que lo rechaza, se alegra de que sea inaccesible y prueba su cautela, y comprueba con alegría su seguridad, así también nosotros debemos ser cautelosos y preparados ante las visitas de las potencias espirituales. Porque si rechazas a los seres celestiales, mucho más ellos se agradarán y te prepararán para hacerte partícipe de una mayor χάρις (jaris: gracia, energía increada) y te colmarán de gozo y deleite espiritual, al haber sido probado justamente por esta disposición hacia la αγάπη (agapi: amor incondicional, desinteresado) a tu Señor. Por tanto, intelectualmente no te abras inmediatamente y fácilmente, en visitas espirituales, por ligereza de la mente, incluso si son ángeles celestes, sino mantente firme y somete todo esto a examen estricto y severo. Y así, recibiendo lo bueno y rechazando lo malo, harás que aumenten en tu interior las manifestaciones de la χάρις jaris, las cuales el pecado por mucho que disimule hipócritamente como bueno, no puede otorgar nada, en absoluto. Porque como dice el Apóstol Pablo, el satanás sabe metamorfosearse, transformarse en ángel de luz (2Cor 11,14), para engañar; pero, aunque aparezca con imagen muy luminosa, no puede, como dijimos, ofrecer y dar buena y bondadosa energía, de esto se revela su falso disfraz, careto o geta. Es decir, no puede dar αγάπη agapi hacia Dios o hacia al prójimo, ni apacibilidad, ni humildad, ni alegría, ni paz, ni pureza ni lucidez de pensamientos, ni odio al mundo pecador, ni reposo espiritual, ni puede producir deseo de las cosas y realidades celestiales, ni eliminar los pazos y los placeres o hedonismo. Todas estas cosas son operaciones claras de la χάρις jaris; tal como dice el Apóstol, los frutos del Espíritu son, agapi, alegría, paz, paciencia, bondad, templanza, continencia, etc., (Gal 5,22). Por el contrario, el satanás o los demonios son muy astutos y hábiles y capaces de provocar presunción, altanería, vanagloria, orgullo y soberbia. Por tanto, por la energía de su operación entenderás si la luz que iluminó en tu psique-alma es de Dios o del satanás. Pero también la misma psique-alma, si tiene discernimiento fuerte, inmediatamente por su sentido, sentimiento e intuición espiritual reconoce la diferencia. Igual que el vinagre y el vino a la vista parecen iguales, pero después de probarlos el esófago o garganta los distingue, así también la psique-alma por este sentido espiritual y energía puede discernir los carismas del Espíritu y los fantasmas del satanás.

46 Es necesario que la psique alma observe y vea perfectamente y atentamente en sí misma, para que no sea dominada en lo más mínimo por el poder y energía del enemigo. Así como cuando un animal queda atrapado en una trampa por una pata, necesariamente se rinde y cae en manos de los cazadores, así sucede comúnmente también con la psique- alma a causa de los demonios. Y esto lo manifiesta el Profeta diciendo: “Ha preparado una trampa en mis pies y doblaron mi psique-alma” (Sal 56, 7).

47 Aquel que quiere entrar por la puerta estrecha (Mt 7,13) en la casa del poderoso diablo y arrebatar sus enseres (Mt 12,29), no debe desear la blandura, el peso y el volumen del cuerpo, sino que debe estar fortaleciéndose por el espíritu bueno y acordarse siempre Aquél que te dijo que “carne, cuerpo y sangre no heredarán la realeza increada de Dios” (1Cor 15,50). ¿Pero cómo nos fortaleceremos por el Espíritu Santo? Observemos con cuidado al Apóstol que dice que: la sofía-sabiduría de Dios es considerada necedad o tontería por los hombres (1Cor 1, 23-24); también el Profeta dice: “He visto al Hijo del hombre, y su forma era sin ningún honor y depreciada como ninguno de los hombres” (Is 3,3). Por tanto, aquel que quiere convertirse y hacerse hijo de Dios, primero debe sufrir la misma humillación, ser considerado como tonto o necio, deshonesto y mezquino, no apartar su rostro o cara de los escupitajos (Is 56,6), no buscar doxa-gloria ni belleza de este mundo o nada similar del mundo, no debe tener dónde reclinar la cabeza (Mt 8,20), ser injuriado y despreciado, ser considerado por todos como objeto de desdén y desecho, afrontar la guerra invisible, espiritual y mental o intelectual, la oculta y la visible. Entonces el mismo Hijo de Dios, Aquél que dijo: “Habitaré en vuestro interior y caminaré junto con vosotros” (Lev 26, 12), se apocaliptará-revelará en su corazón y la dará la dínamis (potencia y energía) y valor, de modo que pueda atar al fuerte y arrebatar sus enseres, y pisar sobre el áspid y el basilisco (Sal 90,13), y sobre de escorpios y serpientes (Lc 10,19).

48 No es pequeña la lucha que hace falta para aniquilar la muerte. Es cierto que el Señor dice: “La realeza increada de Dios está en vuestro interior” (Lc 17,21), pero también la muerte se encuentra de una manera en nuestro interior, la cual nos hace la guerra y nos captura. Por tanto, la psique-alma que no retroceda ni ceda por nada, hasta que mortifique a aquel que quiere hacerla prisionera. Y entonces huirá y se marchará todo dolor, tristeza, sufrimiento y llanto (Is 35,10), porque en la tierra sedienta, desierta y seca emanará agua y el desierto se llenará de fuentes de agua (Is 41,18). Porque el Señor prometió que llenará el desierto (corazón) con agua viva; primero mediante el Profeta que dice: “Yo daré aguas a los sedientos que caminan en el desierto” (Is 44,3), después también con todo lo que dice el mismo Cristo: “El que bebe del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás en el siglo” (Jn 4,14).

49 La psique-alma que es vulnerable y débil por la acidia o pereza espiritual, está claro que es dominada también por la incredulidad; por eso transcurre día a día posponiendo y no acepta el logos de Dios. En concreto, muchas veces da alas a sí misma con sueños, y no entiende la guerra que sucede en su interior, porque ha sido dominada e invadida por la presunción, la vanidad. Pero la presunción es invalidez de la psique-alma que no le deja para nada ver su debilidad e impotencia.

50 Igual que el recién nacido es icona, imagen del hombre perfecto, exactamente así es también la psique-alma icona de Dios que la ha creado. Por tanto, igual que el niño mientras va creciendo, tanto más conoce a su padre y cuando alcanza la edad adecuada, entonces se ven claramente las características del padre al hijo y del hijo al padre y se le manifiesta la fortuna paternal, así también la psique-alma antes de la desobediencia, debería progresar y llegar a ser perfecto hombre (Ef 4,13). Pero a causa de la desobediencia se hundió en un mar de olvido y en la profundidad del engaño y habitó en las puertas del hades (infierno). Por tanto, la psique-alma alejada en distancia tan grande de Dios, no podía ya acercarse y conocer ortodoxamente y correctamente al Creador. Sin embargo, el Dios la llamaba que retorne a Él y la conducía hacia Su reconocimiento, inicialmente a través de los Profetas y al final viniendo Él mismo. Entonces borró el olvido y el engaño. Después, al haber roto también las puertas del hades o infierno, entró en la psique-alma engañada, dando en ella el ejemplo de Sí mismo, a través del cual le sería posible alcanzar la plena madurez y la perfección del Espíritu.

Por tanto, el Logos de Dios se somete en la tentación por el astuto maligno (Mt 4,1) por economía o concesión. A continuación, soporta ultrajes y desprecios, insultos y violencias, escupitajos y bofetadas de aquellos temerarios, y finalmente soporta incluso la muerte en la cruz (Mt 27, 26-30), para mostrarnos, como dijimos, cuál es la disposición que debemos tener hacia aquellos que nos ultrajan, nos desprecian y nos injurian o incluso a los que persiguen nuestra muerte. Es decir, hacerse el hombre sordo y mudo ante sus enemigos, sin abrir su boca (Sal 37,14), de modo que viendo la energía, acción y destreza de la maligna astucia y como si estuviese clavado en la cruz, clamar con voz muy potente a Aquél que le puede redimir y salvar de la muerte (Heb 5,7) y decir: “Catartízame, púrgame, psicoterapíame y purifícame de mis pazos escondidos, si estos no dominan sobre mí, entonces seré un ser humano irreprochable e impecable” (Sal 18, 13-14). Entonces pues, el hombre una vez hecho irreprochable e impecable, encuentra a Aquél que ha sometido todas las cosas en su poder (Sal, 8, 6), reinando y reposando junto con el Cristo (Tim 2,12). A causa de la desobediencia, los pensamientos sucios y materiales han tragado la psique-alma y se ha hecho insensata como si no tuviese lógica. De modo que no es poco el esfuerzo que necesita para levantarse derecha en pie desde esta penumbra y entender bien la sutileza de la maligna astucia, y al escapar de ella, mantenerse con el νούς (nus: espíritu de la psique) sin principio (ni fin).

51 Si quieres volver en ti mismo, hombre, y adquirir la δόξα (doxa: gloria, luz increada) que poseías desde el principio y que se perdió a causa de la desobediencia, haz lo siguiente: Tal y como descuidaste los mandamientos (logos, principios espirituales) de Dios y has puesto tu atención y cuidado a los mandamientos y a los consejos del enemigo, así ahora alejado de aquel al que habías obedecido, vuelve al Señor. Pero, debes saber que con mucho esfuerzo y sudor de tu rostro (Gen 3,19) recuperarás tu riqueza. No es beneficiosa para ti la adquisición del bien sin esfuerzos y sudores, porque empezando desde el principio sin esfuerzos y sudores, has perdido lo que recibiste y entregaste tu herencia al enemigo. Por tanto, que entendamos cada uno de nosotros lo qué hemos perdido, y clamemos con lamentos como el Profeta, porque realmente nuestra herencia ha sido entregada a los enemigos y nuestras casas a los extranjeros (Lamentaciones Jer. 5,2). Y esto sucede porque desobedecemos el mandamiento y nos doblegamos a nuestras voluntades y nos contentamos con los pensamientos y deseos sucios y terrenales, y entonces nuestra psique-alma se encuentra a gran distancia de Dios y nos parecemos a los huérfanos que no tienen padre. Por tanto, el que cuida de su psique-alma debe luchar con todas sus fuerzas y energías para destruir los pensamientos y conceptos astutos malignos y todo lo que se levanta con arrogancia contra la gnosis (conocimiento) de Dios, y forzarse a sí mismo para mantener el templo de Dios sin mancha e inmaculado. Entonces, vendrá Aquel que prometió habitar y caminar entre nosotros (Levítico 26, 12). Y entonces la psique-alma recuperará su herencia y será digna de convertirse en templo de Dios. Porque el mismo Dios, después de expulsar al maligno con su ejército, reinará dentro de nosotros.

52 El logos dicho por Dios a Caín mediante la declaración clara: “Tu vida en la tierra será llena de llantos y lamentos, temblor y agonía” (Gen 4,12), según su contenido misterioso es tipo o modelo, imagen y figura de todos los pecadores. Es decir, la generación de Adán, tras la transgresión del mandamiento, se ha hecho culpable y responsable de los pecados y así es agitada y sacudida por inestables loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) y llena de miedo, cobardía y turbación, ya que el satanás con la variedad de deseos y placeres perturba cada psique-alma que no ha renacido de Dios y la revuelca como el trigo en el tamiz. Pero el mismo Señor, queriendo mostrar que aquellos que siguen las voluntades y deseos del astuto maligno, mantienen la imagen de Caín, los controlaba y los reprochaba diciendo: “Vosotros tenéis como padre al diablo, y queréis hacer los deseos, las codicias, y las ambiciones de vuestro padre. Él era homicida desde el principio de la creación humana y no se mantuvo en la verdad, ni está en su interior el deseo por ella. Cuando inventa y habla la mentira, habla según su propia naturaleza, porque es mentiroso y padre de la mentira” (Jn 8,44).

53 Debemos reflexionar y considerar cómo la vista del rey terrenal es deseada y buscada por todos los medios por los hombres y cómo cada uno que llega a la ciudad donde está el rey, desea ver aunque sea solamente su espléndida vestimenta lujosa y su ostentación ambiciosa. Sólo los hombres espirituales son indiferentes por estas cosas y las desprecian, porque han sido heridos y cautivados por la belleza divina y desean otra δόξα doxa gloria. Por tanto, si para los hombres carnales la vista del rey mortal es tan deseada, ¿cuánto más deseable será la vista del Rey inmortal para aquellos en quienes ha caído una gota del Espíritu divino y cuyo corazón ha sido herido por el divino έρως (eros: amor ardiente)? Por eso, ellos liberan de sí toda amistad mundana, para poder tener aquel anhelo y deseo siempre en sus corazones y nada más que esto. Y son muy pocos aquellos que, habiendo comenzado bien, también terminan bien y permanecen hasta el final sin tropezar. Porque muchos vienen en κατάνυξις (katánixis: dilatación del corazón, compunción) y muchos se hacen partícipes de la χάρις (jaris: gracia energía increada) celestial y quedan heridos y cautivos por el divino έρως eros. Pero al no soportar los esfuerzos que siguen y las tentaciones del astuto maligno, que ataca con muchos y variados artificios, permanecen en el mundo y se hunden en su abismo, debido a la flojedad, la languidez y la debilidad de su opinión y voluntad, o también porque fueron capturados por alguna inclinación pasional y viciosa hacia algo terrenal. Porque aquellos que quieren correr con seguridad hasta el final del camino, no toleran que se mezcle otro έρως eros y otra αγάπη agapi que la celestial.

54 Así como los bienes que nos ha prometido Dios son grandes e indescriptibles, también de la misma manera requieren grandes esfuerzos y fatigas, combates y luchas, en combinación con la esperanza y la fe. Y esto es claro por los siguientes logos del Señor: “Si alguno quiere venir en pos de mí y quiere ser mi discípulo, olvídese y niéguese a sí mismo, de su pecaminosidad y se prepare a sufrir muchas tribulaciones incluso hasta muerte por la cruz, tome su cruz y me siga” (Mt 16, 24), y: “Si alguno viene a mí para ser mi discípulo, y no aborrece y no deja a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, si ellos son impedimento en la nueva vida y aun también su propia vida cuando la ocasión lo requiera sacrificarla, no puede ser mi discípulo” (Lc 14, 26). La mayoría de los seres humanos son tan necios e insensatos, de modo que quieren adquirir la realeza increada celestial y heredar la vida eterna y reinar por siempre con Cristo -realidad que es tan grande y por encima de todo concepto y más allá de toda comprensión-, sin dejar de vivir conforme a sus propias voluntades (egoístas y egocéntricas) y seguir a estas realidades, o más bien, siguiendo a aquel que siembra estas cosas descabelladas, vanas y claramente demoníacas, perjudiciales y dañinas.

55 Estos son los que permanecen impecables, sin caer hasta el final, es decir, aquellos que han odiado todos los deseos (concupiscencias) del mundo y a sí mismos, las distracciones fantasiosas del mundo, los placeres o el hedonismo y las ocupaciones mundanas. Porque esto quiere decir “negarse a sí mismo” (Mt 16, 24). De modo que con su propia voluntad cada uno es expulsado del reinado de la Realeza increada, es decir, porque no ha preferido verdaderamente los esfuerzos y las fatigas y no se ha negado a sí mismo, sino que quiere junto con el anhelo divino probar y gozar también de algunos deseos de este mundo y no dejar que su voluntad incline completamente hacia Dios. Esto se aclarará con un ejemplo: Cada uno discierne examinando las cosas del mundo y no se le escapa lo absurdo, inoportuno e inútil que está a punto de hacer. Primero, siente en su corazón la duda, y el peso de la balanza de la conciencia se inclina claramente hacia la parte de la αγάπη (agapi: amor incondicional, desinteresado) de Dios o hacia el amor del mundo, y entonces se manifiesta también externamente. Digamos que, uno discute y se pelea con un hermano, y al examinarlo discierne que, como se ha dicho, primero entra en conflicto consigo mismo, duda y objeta: «¿Debo hablar o no hablar? ¿Responder a estos insultos que me han dicho? ¿O mejor guardo silencio?” Así de esta manera él quiere seguir los mandamientos-logos de Dios sin renunciar su propia opinión y reputación, ni tampoco ha preferido negarse completamente a sí mismo. Entonces, si la balanza del corazón se inclina, aunque sea un poco, hacia la parte del amor al mundo, inmediatamente la palabra se extiende y llega hasta los labios. Después el νούς (nus: espíritu de la psique) se tensa interiormente como un arco y golpea y hiere al prójimo induciéndole a utilizar la lengua con las palabras y el mal llega a las manos, y a veces el mal lo incita hasta herirlo y matarlo. Por tanto, vemos de dónde comenzó y adónde llegó un movimiento pequeño de la psique-alma. Así sucede con todo pecado y praxis, donde la maldad seduce y acaricia la voluntad de la psique-alma con deseos mundanos y placeres carnales. Así se comete también el adulterio, así también el robo, la avaricia, la codicia, la vanagloria y así cualquier otro mal.

56 Las mismas buenas praxis, muchas veces, se hacen por vanagloria, la cual el Dios la juzga igual que el robo, la injusticia y los demás pecados. Porque dice la Escritura: “Dios dispersó los huesos de los que buscan agradar y gustar a los hombres” (Sal 52, 6). De modo que, con las buenas praxis, el enemigo busca y aspira a recibir culto, ser servido y alabado, porque él es tramposo y astuto, sagaz y pervertido

57 Lo que uno ha amado en este mundo presente, esto es lo que pesa en su διάνοια (diania: mente, intelecto, cerebro) y de alguna manera la arrastra hacia abajo, oprimiéndola y no la deja elevarse. Porque las medidas, la inclinación y la balanza de la voluntad de estas personas parecen colgar de su corazón, y desde allí se realiza el juicio y el examen de todo el género humano, es decir, de los Cristianos que habitan en las ciudades, en los monasterios, en el campo, en los montes o en los desiertos. Es decir, si alguien se deja seducir voluntariamente de algo que ama, se revela que aún no ha entregado toda su agapi-amor a Dios. Por ejemplo, uno ama poseer tierras, otro dinero, otro servir su panza o regalarse en los deseos viciosos de la carne, otro, ama la sofía-sabiduría de los logos para gloria temporal, otro los axiomas (mandos, cargos) mundanos, posiciones de autoridad, otros los honores de los hombres, otro la ira y el resentimiento, porque el que uno se entregue a sí mismo al pazos, significa que lo ama. Otro ama discursos y discusiones, otro por regla general deja sus νούς (nus: espíritu de la psique) con su mente deambulando por aquí y por allá, o da mucha importancia a las palabras vanas y presume de maestro para tener gloria humana. Otro se inclina hacia la relajación, la languidez y la negligencia, otro se agrada adornarse con prendas lujosas y bonitas; otro ama el sueño, otro de la trivialidad y otro está atado y dominado de alguna cosa grande o pequeña del mundo y no le deja levantar cabeza. Porque el pazos que uno no lo ataca con valentía y no lo resiste con fuerza, por supuesto que goza con este, y este pazos teniéndolo y arrastrándolo hacia abajo, se le convierte como una cadena y una costra pesada en su διάνοια (diania: mente, intelecto, cerebro) que no le deja a elevarse hacia Dios, ni dar culto, adorar y venerar solο a Él (Deut 6, 13). Porque la psique-alma que verdaderamente ha girado y dirigido su impulso hacia el Señor, entrega todo su deseo a Él y se niega a sí misma y no sigue las voluntades y deseos de su νούς (nus: espíritu de la psique).

58 Que seamos enseñados con ejemplos cómo se pierde el ser humano por su propia voluntad. Es decir, por amor a alguna cosa mundana, se lanza al fuego, se sumerge en el mar y se entrega a la cautividad. Supongamos que se prende fuego el campo o la casa de alguien. Por tanto, aquel que quiere salvarse, apenas darse cuenta del incendio, huye desnudo, dejando todo atrás, preocupado solo por su vida. Sin embargo, otro que pensó de llevar también algunas cosas de su casa, se quedó, y mientras recogía sus pertenencias, el fuego se extendió en toda la casa, le rodeó y le quemó. ¡Mira cómo éste por su propia voluntad y por amor a algo temporal, que valoró más que a sí mismo, pereció en el fuego! Otros se han visto en naufragios. Aquel que quiere salvarse se desviste y salta desnudo en el agua, y así consigue salvar su vida. Pero otro que quiso salvar también alguna de sus ropas, se hundió en las aguas, y tan solo por un pequeño beneficio -¡qué desgracia!- se perdió. Y de nuevo, supongamos que se anuncia un ataque e invasión de los enemigos, y apenas uno lo escucha rápidamente salió corriendo tal y como se encontraba y se marchó sin preocuparse por nada de sus pertenencias; mientras que otro por desconfianza no lo creyó, o quiso llevarse también algunas cosas, y al haberse retrasado fue capturado por los enemigos. ¿Ves cómo uno a causa de su propia voluntad, ya sea por negligencia o por su apego a algo mundano, pierde tanto el cuerpo como la psique-alma?

59 Realmente son pocos aquellos que han adquirido la perfecta αγάπη (agapi: amor incondicional, desinteresado) a Dios sin tener en cuenta para nada los placeres y los deseos del mundo y soportan las tentaciones del astuto maligno con paciencia y magnanimidad. Pero no debemos desesperarnos por esto ni ignorar la buena esperanza. Porque, aunque muchos barcos naufragan, también hay otros que atraviesan y superan la tempestad y llegan a buen puerto. Por eso tenemos necesidad de mucha fe, paciencia, atención y luchas; además de hambre y sed de lo bueno con mucha prudencia y discernimiento, pero sin vehemencia e insolencia en la oración. Puesto que la mayoría de los hombres quieren conseguir la Realeza increada sin luchas, sin fatigas ni sudores. Es cierto que bendicen a los Santos/as y desean su honor y sus carismas, pero no quieren participar en igual medida de sus tribulaciones, sufrimientos, esfuerzos y padecimientos. La Realeza increada la desean también las prostitutas, los publicanos y todo ser humano, pero para esto están las tentaciones y las pruebas, para que se manifieste quiénes amaron verdaderamente a su Señor, de modo que, con justicia, hereden el reinado de la Realeza increada de los cielos.

60 Debes saber que en medio de las tribulaciones, los sufrimientos y los padecimientos, en la paciencia y en la fe, están escondidas las promesas de Dios, como también la δόξα (doxa: gloria, luz increada) y la adquisición de los bienes celestiales. Porque también el grano de trigo que se siembra en la tierra o el árbol que es injertado, deben primero alcanzar la descomposición y el deshonor, aparente, para después podamos disfrutar de la belleza y del fruto multiplicado. Pero si no pasaran por aquella descomposición y el aparente deshonor, después no tendrían aquella hermosura y esplendor. El mismo sentido y significado expresa también el Apóstol Pablo: “…animando a los discípulos y exhortándolos a permanecer en la fe, diciéndoles que tenemos que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reinado de la realeza increada de Dios” (Hec 14,22). Y el Señor dice: “Por vuestra paciencia sanaréis y salvaréis vuestras psiques almas o vidas” (Lc 21,19), y “en el mundo tendréis tribulaciones, tristezas y sufrimientos” (Jn 16, 33).

61 En la medida en que cada uno de nosotros, con fe y diligencia, sea digno de participar del Espíritu Santo, en esa misma medida será glorificado su cuerpo en aquel día. Porque lo que haya almacenado aquí en su psique-alma, se manifestará entonces también en su cuerpo.    Podemos ver este ejemplo en los árboles, cuando pasa el invierno y brilla el sol con más fuerza y esplendor y soplan los vientos, los árboles dejan brotar de su interior hojas, flores y frutos, y se visten con ellos como un manto. Asimismo, en ese tiempo, las flores silvestres emergen de las entrañas de la tierra y la cubren como un hermoso vestido. Para estas cosas dijo también el Logos de Dios que: “También en cuanto al vestido, ¿por qué os preocupéis, os estreséis y os angustiéis? Observad atentamente los lirios y las flores del campo, cómo crecen, no trabajan con fatiga, ni se cansan, ni tampoco hilan, pero os digo que ni Salomón en todo su esplendor se vistió como uno de ellos” (Mt 6, 28-29).

Todas estas cosas son prefiguraciones, ejemplos e imágenes de la recompensa de los salvados durante la resurrección. Ya que en todas las psiques-almas que aman a Dios, o sea a los verdaderos cristianos ortodoxos, el primer mes es el ξανθικός (xanzikós: brotador o productor de flores), es decir, el abril que manifiesta también la potencia y energía (resucitadora) de la Resurrección. Porque dice la Escritura: “Este mes será para vosotros el primer mes del año” (Ex 12,2). Este mes revestirá los árboles desnudos con la doxa-gloria que antes tenían escondida en sus cuerpos. Porque entonces serán glorificados mediante la luz inefable e increada que tienen desde ahora en sus interiores, es decir, la δύναμη (dinami: potencia y energía increada) del Espíritu, el cual entonces será también para ellos vestimenta, alimento, bebida, deleite, gozo, alegría, serenidad y paz y en general, la vida eterna.

d) Sobre la elevación del νούς nus espíritu.

62 El bienaventurado Moisés con la doxa-gloria increada que resplandecía sobre su rostro, en la cual ningún hombre podía fijar su mirada (Ex 34, 29-30), prefiguró cómo serán glorificados los cuerpos de los Santos en la resurrección de los justos, con la doxa-gloria increada que desde ahora se hacen dignos a tener en el hombre interior las psiques-almas fieles de los santos/as. Dice el Apóstol: “Todos nosotros a cara descubierta y el corazón libre -el hombre interior-, recibimos y resplandecemos la doxa-gloria luz increada del Señor como en un espejo y nos metamorfoseamos, transformamos en esta Su imagen, progresando espiritualmente de doxa-gloria en doxa-gloria, a medida que obra en nosotros el espíritu del Señor (2Cor 3,18). Y sobre Moisés dice la Escritura que se quedó en el monte cuarenta días y noches y no comió ni bebió (Éx 34,28), lo cual no es de la naturaleza humana; por tanto, recibía algún alimento espiritual. Este alimento lo saborean desde ahora las psiques-almas santas por el Espíritu.

63 La doxa-gloria increada, la cual poseen su riqueza, como dijimos, desde aquí las psiques-almas de los santos/as, ella cubrirá y vestirá los cuerpos desnudos en la resurrección y los transportará a los cielos sin darse cuenta. Entonces ya los Santos con el cuerpo y la psique-alma reposarán para siempre en el reinado de la realeza increada de Dios. Cuando el Dios creó a Adán, no puso en su cuerpo alas como los pájaros, ya que en el futuro en la resurrección le daría las alas del Espíritu, para que con ellas vaya elevándose y sea llevado donde quiere el Espíritu. Estas alas espirituales se han dado desde ahora a las psiques-almas de los Santos y los elevan a lo alto hacia la conducta y mentalidad celestial. Porque el adorno de los Cristianos ortodoxos es distinto y las vestiduras distintas, su mesa de comer es distinta y distinto el gozo y el deleite, porque conocemos que el Cristo vendrá desde el cielo y resucitará a todos los muertos desde el principio del mundo, como lo atestiguan las divinas Escrituras. Entonces los separará en dos grupos, y aquellos que tendrán Su marca que es el sello del Espíritu divino, los colocará a Su derecha y les hablará (Mt 25, 32-34). Porque, como dijo, “…las ovejas oyen y reconocen su voz, llama a sus ovejas por su nombre y las saca fuera para pastar. Y cuando ha sacado fuera todas las suyas, va delante de ellas y las ovejas le siguen, porque conocen su voz” (Jn 10, 3-4). Y entonces sus cuerpos se revestirán de la divina δόξα (doxa: gloria, luz increada), es decir, la δόξα de las obras buenas y la δόξα increada del Espíritu que han recibido desde aquí las psiques-almas de los santos/as. Y así una vez glorificadas con la divina luz increada y arrebatadas a los cielos para encontrar al Señor, como se ha escrito, estarán para siempre junto con el Señor (1Tes 4,17).

64 Quienes se ocupan y se cuidan para conseguir la mejor vida posible cristiana ortodoxa, deben, en primer lugar, cuidar con todo detalle y gran diligencia la parte intelectual, distintiva y hegemónica de la psique-alma, de modo que puedan discernir con exactitud y claridad el bien y el mal, y expulsar de la naturaleza pura aquellos pazos que han entrado después contra natura y así puedan vivir irreprensiblemente sin obstáculos, utilizando como ojo el órgano o instrumento del discernimiento y así permanecer indemnes y libres ante influencias de la maldad. Porque la voluntad de la psique-alma es mantener los miembros del cuerpo incontaminados, libres de la corrupción de los sentidos, apartarse de las distracciones del mundo y proteger el corazón, para que no extienda hacia el mundo las acciones de sus pensamientos, sino que los limite en todas partes y los retenga lejos de cualquier cuidado e inclinación mundanos y bajos placeres. Y el Señor cuando vea que uno vive de esta manera y se ocupa por mantenerse con esta actitud y atención y teniendo la intención y predisposición de servirle con temor y temblor (Sal 2,11), entonces le ofrece también la ayuda de Su χάρις (jaris: gracia, energía increada). ¿Qué puede, sin embargo, hacer Dios con aquel que se entrega al mundo y corre tras los placeres hedonistas de este?

65 Las cinco vírgenes que quedaron despiertas y recibieron en los recipientes de su corazón el aceite ajeno a su naturaleza, es decir, la χάρις (jaris: gracia, energía increada) del Espíritu, pudieron entrar junto con el Novio en el banquete nupcial. Las otras, las necias, las malas que permanecieron dentro de los límites de su propia naturaleza, no se mantuvieron despiertas, ni se preocuparon por adquirir este aceite de alegría y gozo en sus corazones mientras estaban aún en vida, sino que de alguna manera se durmieron por relajación, negligencia, pereza y presunción en sus virtudes. Por eso se les fue cerrada la entrada en la sala nupcial de la Realeza increada (Mt, 25, 1-10). Es, por tanto, evidente que estaban sujetas a algún lazo y alguna amistad con el mundo, ya que no dieron todo su έρως (eros: amor ferviente, ardiente) y todo su anhelo al Novio celestial. Porque las psiques-almas que buscan la santificación del Espíritu, que es ajena a la naturaleza humana, encienden toda su agapi-amor por Cristo, allí caminan, allí oran, allí piensan, allí meditan y estudian, y se han alejado de todas las demás cosas. Los cinco sentidos de la psique-alma, es decir, la prudencia, la gnosis, el discernimiento, la paciencia y la misericordia, si no reciben la χάρις jaris increada celestial y la santificación del Espíritu, entonces serán realmente “vírgenes prudentes”. Pero si se quedan abandonadas en los límites de la su propia naturaleza, entonces son realmente necias y criaturas del mundo y de la ira (Ef 2,3).

66 La maldad es algo ajeno para la naturaleza humana, pero se introdujo por la transgresión del primer ser humano, y la aceptamos, y con el tiempo se ha convertido como natural en nosotros. Así, también, con algo ajeno a nuestra naturaleza, es decir,, por la donación celestial del Espíritu, debemos expulsar la maldad lejos de nuestra naturaleza y restablecerla en la pureza inicial. Pero esto si no se hace con mucha oración, fe, atención y aversión, alejamiento de las cosas del mundo, y si nuestra naturaleza, contaminada por la maldad, no es santificada por aquella αγάπη (agapi: amor incondicional, altruista, desinteresada) increada que es el Señor y si no permanecemos firmes e intachables hasta el final y si no nos apropiamos de Sus divinos mandamientos (logos, principios espirituales), no podemos conseguir el reinado de la Realeza increada celestial.

67 Quiero por un minuto examinar un logos sutil y profundo, según mi fuerza. El Señor infinito e incorpóreo por su infinita bondad toma cuerpo humano –puede decir uno- y se empequeñece a Sí mismo, Él que es grande y supra-esencial, para poder unirse a Sus criaturas espirituales y lógicas, es decir, a las psiques-almas de los santos/as y de los ángeles, de modo que ellas puedan también hacerse partícipes de la vida inmortal de Su deidad o divinidad. Porque también cada uno, ángel, psique-alma, demonio, según su naturaleza, es un cuerpo. Y por más sutiles que sean cada uno según su hipóstasis (base substancial), su forma e imagen que corresponde a la finura de su naturaleza, es también cuerpo fino o sutil. Por tanto, igual que el cuerpo según su hipóstasis es denso, así también la psique-alma que es cuerpo fino o sutil, tomó y se revistió los miembros de este cuerpo. Se vistió los ojos por los que ve, los oídos por los que oye, las manos, la nariz y en general todo el cuerpo y sus miembros se los vistió la psique-alma y se unió a él, por el cual también opera en todas las cosas que conectan con la vida. De la misma manera o modo, la inexpresable, inconcebible e increada bondad de Cristo empequeñece a Sí y toma cuerpo y se une con las psiques-almas fieles y queridas para Él, y las abraza y se convierte en un solo espíritu con ellas, y se hace un cuerpo con ellas, según el logos de Pablo (1Cor 6, 17); y se hace, podemos decir psique-alma en la psique-alma e hipóstasis en hipóstasis, de modo que tal tipo de psique-alma pueda vivir y existir dentro en Su deidad, divinidad, alcanzar la vida eterna, disfrutar y gozar de impecable placer de indescriptible δόξα (doxa: gloria, luz increada).

68 El Señor, para esta psique-alma, cuando quiere, se convierte en fuego que devora todo mal introducido en su interior, como dice el Profeta: “Nuestro Dios es fuego devorador” (Dr 4,24). En otras ocasiones, se convierte en reposo, descanso inefable e indecible, y a veces en alegría, serenidad y paz (Rom 14,17), y acoge y rodea la psique-alma. Solo es necesario que uno se esfuerce con buena voluntad y buenas maneras por amarLe y agradecerLe; y con la experiencia y el sentido (espiritual) verá que ha tocado bienes inenarrables, que ojo no ha visto, oído no ha escuchado y hombre no ha pensado ni ha sentido en su corazón (1Cor 2,9), es decir, todos los bienes que en ellos se convierte el Espíritu del Señor, por una parte, reposo y por otra, deleite, gozo, alegría y vida de la psique-alma que ha alcanzado ser digna de Él. Porque Él se convierte en cuerpo y se hace alimento espiritual, pero también vestidura y bellezas indescriptibles, para colmar así la psique-alma con alegría y gozo espiritual. Dice: “YoSoY el pan de la vida” (Jn 6, 35), y «Quien bebe de esta agua volverá a tener sed; pero, el que beba del agua que yo le dé, no tendrá jamás sed, además, el agua que yo le daré se convertirá en agua manantial espiritual de fuente inagotable que siempre brotará regalándole vida eterna» (Jn ,14).

69 De esta manera, Dios también se les apareció a cada uno de los sacerdotes y los Santos del Antiguo Testamento, como Él quería y como era útil para el Santo que lo veía. Por ejemplo, de una manera a Abraham (Gen 18,2) de otra manera a Isaac (Gen 26,24), a Jacob (Gen 28,13), a Noé (Gen 9, 12-13), a Daniel (Dan 7,13), a Moisés (Ex 3, 4-6), a David (2Re 24, 16-17), y de distintos modos a cada uno de los Profetas (3Re 19, 11-12), empequeñeciéndose a Sí mismo y tomando forma de soma-cuerpo, como hemos dicho, se metamorfoseaba, transformaba y aparecía a los que Le amaban, no tal como el Mismo es, -porque es infinito y no cabe en ninguna parte- sino según la receptividad y la dinami (potencia y energía) de cada uno, por la gran e incomprensible αγάπη agapi increada que tenía hacia ellos.

70 La psique-alma que se ha hecho digna de ser habitada por la δύναμη dinami (potencia y energía increada) y de aquel fuego divino e increado y que la αγάπη agapi del bondadoso Espíritu se ha unido con sus miembros, es liberada completamente de todo amor mundano y terrenal. El hierro, el cobre, el oro y la plata cuando son arrojados al fuego se funden cambiando su naturaleza dura en blanda y mientras se encuentran en el fuego son flexibles y fluidos y han expulsado su dureza natural a causa de la dinami (potencia y energía) del fuego. Así también la psique-alma que ha recibido aquel fuego celestial (increado) de la αγάπη agapi increada del Espíritu, se aparta y se separa de todo apego y atadura hacia el espíritu mundano, se libera de las cadenas de la maldad y del mal y expulsa la dureza natural del pecado, dando poca importancia a todas las cosas considerándolas como pequeñas y despreciándolas. De hecho, digo que la psique-alma que fue poseída por este έρως (eros: amor ardiente), y aunque tenga hermanos a quienes ama mucho, pero que la impiden de esta agapi increada, a ellos también los negará. Pues, si el amor de la unión carnal del matrimonio conduce a la separación del padre, de la madre y de los hermanos, de modo que incluso cuando uno ama a alguno de ellos, lo ama superficialmente, mientras que toda su disposición íntima y anhelo lo tiene hacia su esposa; si, por lo tanto, el amor carnal libera de tal manera de cualquier otro amor del mundo, apenas y con dificultad aquellos que han sido heridos por ese anhelo divino desapasionado pueden aferrarse a algún amor ferviente por las cosas del mundo.

71 El Dios, como es bondadoso y filántropo, tiene magnanimidad, tolerancia y espera mucho tiempo la μετάνοια metania de todo pecador y hace una fiesta celestial por aquel que ha regresado en la metania. Porque Él mismo dice: “Os digo que así habrá más alegría en el cielo por un pecador que se vuelve a la μετάνοια metania, se convierte, se confiesa y se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan μετάνοια (metania: arrepentimiento, conversión y confesión). Así también se alegra Dios y los ángeles” (Lc 15,7). Pero si alguien, al ver esta bondad, magnanimidad y paciencia, y que Dios no castiga cada pecado porque espera nuestra μετάνοια metania, como hemos dicho, alguno descuida el mandamiento y convierte esta bondad -¡ay de mí!- en ocasión de desprecio, sumando pecado sobre pecado y levantando obstáculos y uniendo la pereza a la pereza, llegará al colmo o sumum del pecado y caerá en una tal ruina que no podrá levantarse más, sino que, tras sufrir una completa destrucción y entregarse por completo al maligno, será perdido. Así sucedió en Sodoma; después de que los habitantes llegaron y sobrepasaron todo límite de pecado, y no quedó en ellos ni una chispa de μετάνοια metania y arrepentimiento, fueron destruidos por la justicia divina con fuego (Gen 19, 24-25). Así también en la época de Noé; como los hombres eran desenfrenados en los impulsos de la maldad y no mostraban ninguna señal de metania, acumularon tal cantidad y magnitud de pecados que toda la tierra fue completamente destruida (Gen 6, 7). Así sucedió también con los egipcios, quienes pecaban mucho y maltrataban al pueblo de Dios, el Dios fue indulgente con ellos y no los entregaba a la ruina total, sino que con varios castigos parciales, los conducía a la μετάνοια metania; pero, debido a que después de un arrepentimiento temporal volvían nuevamente con amor a la maldad y continuaban su anterior incredulidad, y finalmente persiguieron al pueblo del Señor que huía de Egipto, la justicia divina los destruyó completamente (Ex 14, 27-28). Así también para el pueblo Israelita que pecaba mucho y mataba a los Profetas de Dios, el Dios mostraba Su acostumbrada magnanimidad y tolerancia. Sin embargo, cuando avanzaron tanto en la maldad que ni siquiera respetaron el axioma o cargo soberano de Cristo, sino que extendieron sus manos sanguinarias y asesinas sobre Él, fueron desterrados y pisoteados para siempre. Y Dios les quitó la profecía, el sacerdocio y la adoración o culto, y se las confió a las naciones que creyeron (Mt 21,43).

72 Acudamos, pues, con buena disposición, ánimo y prontitud a Cristo que nos llama, abramos y volquemos sobre Él nuestros corazones, y no seamos cobardes ni desesperemos por nuestra salvación. Porque esto es un sofisma, artificio o invento del enemigo, que con el recuerdo de los pecados pasados abre el camino a la desesperación, a la depresión, al agobio y al oscurecimiento (espiritual). Sino que entendamos bien que, cuando Cristo vino, se hizo psicoterapeuta y médico de ciegos, paralíticos y sordomudos y resucitaba los muertos que comenzaban a descomponerse (Jn 11, 39-44), ¿cuánto más no psicoterapiará y no sanará la ceguera del νούς (nus: espíritu de la psique), ¿la parálisis de la psique-alma y la sordera del corazón negligente? Ya que no hay otro sino Él que ha creado el cuerpo, Él también ha creado la psique-alma. Y si para aquellas cosas que se disuelven y mueren tuvo tanta simpatía y compasión, ¿cómo no va a mostrar filantropía y no psicoterapiará y no sanará la psique-alma inmortal que fue dominada por la enfermedad de la maldad y de la ignorancia y después viene a Él y le suplica? Porque Suyas son las palabras: “¿Y acaso el Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a Él día y noche, aunque en muchos casos tarda en responder (con el propósito de apoyarlos en la fe y a los injustos llamarlos en metania, confesión, arrepentimiento y conversión)? Os digo que pronto Dios les hará justicia” (Lc 18, 7-8), y “Pedid de Dios bienes espirituales y de los materiales las necesarias y se os dará, buscad y encontraréis el bien que queréis, llamad a la puerta de la divina agapi-amor incondicional y se os abrirá” (Mt 7,7) y en otra parte: “Os digo que, aunque no se levante para darle los panes por ser su amigo, al menos para que deje de molestarle, se levantará y le dará todo lo que necesite” (Lc 11,8).

Con estas cosas nos exhorta a que nuestra petición a Dios sea oportuna y perseverante; dado que para esto vino, para que vuelvan los pecadores con Él (Mt 9,13). Entonces nosotros si nos alejamos con todas nuestras fuerzas de nuestros malos hábitos y adicciones, debemos aferrarnos al Señor, y Él no nos abandona dejándonos de lado, sino que está listo para ayudarnos.

73 Uno cuando está dominado por alguna enfermedad larga, cuando ya no recibe alimento y agua, se desespera y esto es una señal de muerte, los parientes y amigos se lamentan y lloran por él. Así también el Dios y los Ángeles se entristecen mucho y se lamentan por las psiques-almas que no pueden recibir el alimento celestial, espiritual. Por tanto, si te has convertido en trono de Dios, si tu psique-alma se ha hecho toda ojo espiritual y toda luz (increada), si te has alimentado de aquel alimento del Espíritu, si bebes del agua viva (Jn 4,10) y del vino espiritual que deleita el corazón (Sal 103,15), si tu psique-alma se ha revestido las vestimentas de la luz increada e inefable, si tu hombre interior ha recibido experiencia y certeza de todas estas realidades y cosas, entonces, pues, vives desde ahora realmente, pragmáticamente la vida eterna y descansas desde ahora junto con Cristo. Pero si aún no has recibido estas cosas ni las has hecho tuyas, llora fervorosamente y lamente el no haber obtenido todavía a esta riqueza tan grande, y que tu cuidado y tu súplica por tu pobreza sean incesantes. Pero, ojalá que la percepción de su propia pobreza la sintiera aquel que no posee esta riqueza divina, y no anduviera despreocupado como si estuviera saciado. Porque dice el Señor: “El que busca encuentra y el que llama la puerta se le abrirá” (Mt 7,8).

74 Si aquel aceite que se hacía de varias fragancias (Ex 30, 23-25) tenía tanta potencia, de modo que los que se ungían de este adquirían el axioma o cargo real (1Re 26, 11), ¿cuánto más aquellos que se ungen en el νούς (nus: espíritu de la psique) y en el hombre interior con el aceite santificante de la alegría y del gozo y (Sal 44,8) y reciben las arras del bondadoso Espíritu para alcanzar las medidas de la perfección, es decir, de la realeza increada de Cristo y de la divina adopción, teniendo el permiso de acercarse al Padre siempre que quieran y deseen? Porque aunque aún no han recibido completamente la herencia, porque aún llevan la carga del cuerpo, pero a causa de las arras del Espíritu sus esperanzas son seguras y no dudan en absoluto de que co-reinarán con Cristo (2Tim 2:12) y que tendrán en abundancia y sobrante el Espíritu; porque ya desde esta vida han probado aquella δύναμη (dínami: potencia y energía increada) y aquel placer divino. El velo que el Satanás ha puesto sobre los hombres después de la desobediencia y la transgresión, viene la χάρις (jaris: gracia, energía increada) y con la catarsis y “psicoterapia” del hombre interior y del νούς nus, lo quita por completo y lo arroja como un trapo sucio lejos de toda contaminación e infección y del λογισμός loyismós (pensamiento) sucio de la psique-alma, queriendo hacerla sana, limpia, lúcida y pura y devolverla a su estado o situación inicial, de modo que vea sin impedimentos con ojos claros y despejados la δόξα (doxa: gloria increada) de la luz verdadera e increada. Tales hombres son arrebatados espiritualmente desde ahora en aquel siglo y ven sus bellezas, maravillas y milagros. Es decir, tal y como los ojos corporales, cuando están sanos y fuertes, miran con valentía los rayos del sol, así también ellos, utilizando su νούς nus iluminado y catartizado (psicoterapiado, purgado, limpiado y lúcido), ven continuamente los rayos y los destellos secretos del Señor.

75 Esta medida no se conquista fácilmente por los hombres, sino que requiere continuos esfuerzos y trabajos, muchas luchas y sudores. Porque muchos son aquellos que la χάρις (jaris: gracia, energía increada) está junto con ellos y opera, y la maldad se oculta en lo más profundo y no se aleja en absoluto, sino que los dos espíritus, el de la luz y el de la tiniebla u oscuridad, operan dentro del mismo corazón. Pero tú me dirás, indudablemente: “¿Qué hay en común entre la luz y la oscuridad? ¿O cómo puede haber en el mismo lugar el templo de Dios y el templo de los ídolos?” (2Cor 6, 14 y 16). Y yo te responderé lo mismo: ¿Realmente qué hay de común entre la luz y las tinieblas u oscuridad? O bien, ¿dónde y en qué la luz divina puede ser oscurecida, enturbiada o contaminada, que es completamente clara, pura e incontaminada? Como dice la Escritura, la luz brilla en las tinieblas, y la oscuridad no pudo apagarla (Jn 1,5). Así que, estas cosas no deben ser explicadas separadamente y de manera unidimensional. Algunos descansan y se complacen por poseer tanto χάρις jaris de Dios, justo la que pueden contener en sí mismos y no los venza el pecado que habita en el interior de ellos. Y así sucede que, ahora tienen oración sobria y descanso, y luego son atacados por pensamientos sucios y son tentados por el pecado, es decir, mientras co-existe también la divina χάρις jaris. Por tanto, aquellos que son superficiales e imprudentes y aún no buscan la exactitud, cuando sintieron un poco la energía increada de la divina χάρις jaris, creyeron que se liberaron una vez para siempre del pecado. Sin embargo, aquellos que tienen discernimiento y tienen el νούς (nus: espíritu de la psique) instruido, enseñado y prudente, no negarán que también cuando habita en su interior la χάρις jaris de Dios, de nuevo serán perturbados por los pensamientos indecentes y absurdos.

76 Hemos conocido hermanos que han disfrutado tan abundante la divina χάρις (jaris: gracia, energía increada), de modo que durante cinco, seis años se marchitó y se borró en ellos el deseo carnal. Luego, cuando pensaron que habían llegado al puerto y a la paz, entonces la maldad demoníaca se lanzó sobre ellos con tanta dureza, crueldad y ferocidad, que experimentaron sorpresa, asombro y espanto. Sin embargo, ninguno de aquellos que son perspicaces y prudentes se atreve a decir que, como tengo la χάρις jaris, me he librado del pecado. Porque ambos, como hemos dicho, la χάρις jaris y el pecado, actúan en el mismo νούς (nus: espíritu de la psique), aunque los imprudentes, superficiales e ignorantes, apenas sientan algún pequeño movimiento espiritual, dicen: “hemos vencido”. Yo creo que las cosas son de la siguiente manera: Así como cuando brilla el sol limpio y de repente cae en la oscuridad o en la niebla, la luz del sol se oscurece, de manera parecida sucede también con aquellos que han recibido la χάρις jaris de Dios, pero aún no se han catartizado, purgado, limpiado y psicoterapiado completamente, sino que en el fondo aún están atrapados por el pecado. Por lo que es necesario realmente mucho discernimiento para que uno perciba y se dé cuenta de estas cosas perfectamente a través de la experiencia.

77 Tal y como es imposible para uno sin ojos y lengua, oídos y pies, ver, hablar, oír o caminar, así también es imposible sin Dios y la divina energía increada hacerse uno partícipe de los divinos misterios y conocer la sofía-sabiduría de Dios o adquirir la riqueza del Espíritu. Porque los sabios helenos-griegos se ejercitan en logos y se ocupan diligentemente en logomaquias-controversias y disputas. Sin embargo, los dulos-esclavos-sirvientes de Dios, y aunque no son hábiles en palabras, se preparan y se edifican continuamente con la gnosis divina (conocimiento increado y espiritual) y la χάρις jaris de Dios.

78 Concluyo suponiendo que, incluso los mismos Apóstoles que estaban llenos de la χάρις (jaris: gracia, energía increada) del Paráclito, no estaban completamente liberados de las preocupaciones, sino que junto con el deleite y la inexpresable alegría tenían también algún temor, que por supuesto, provenía de la misma χάρις jaris y no de la maldad. Porque la misma χάρις jaris increada los protegía para que no cayeran ni siquiera en la más mínima desviación. Y tal como un niño pequeño que golpea una pared con una piedrecita, no le hace nada, o tal como una flecha débil apenas daña a una coraza fuerte, así también una pequeña cantidad de la maldad al atacar a los Apóstoles no conseguía nada, porque estaban muy bien protegidos la coraza y la δύναμη (dinami: potencia y energía) de Cristo. Sin embargo, aunque eran perfectos, estaba presente en ellos también la libertad del libre albedrío o independencia, y no como algunos dicen insensatamente que después de la χάρις jaris increada se da enseguida la liberación de las preocupaciones y hay descanso. Porque, el Señor, incluso de los perfectos busca la voluntad de la psique-alma esté al servicio del Espíritu, para que ambos co-caminen juntos. Como dice el Apóstol: “no apaguéis la energía (increada) del Espíritu” (1Tes 5,19).

79 El que uno hable sobre las cosas solo con palabras es fácil, vano y superficial. Es fácil a cada uno decir, este pan, por ejemplo, se hace de trigo. Pero la forma detallada de su elaboración no puede exponerla cada uno sino solo aquellos que la conocen. Por tanto, el hablar uno a la ligera sobre la απάθεια (apázia: sin pazos, impasibilidad) y la perfección es fácil, pero aprenderlo y saberlo verdaderamente a través de la experiencia, significa que debe entender verdaderamente en la praxis (en hecho, práctica) cómo se obtiene la perfección.

80 Los que realmente dicen palabras espirituales sin saborearlas ni probarlas, a estos los asimilo con un hombre que en pleno verano y exactamente en pleno mediodía atraviesa un lugar desierto sin agua, y después, por la sed grande y ardiente que siente, se imagina con su mente que está cerca una fuente de agua fresca, dulce y limpia y debe de ella tanto como quiere sin que nadie se lo impida hacerlo. O incluso se asemeja con un hombre que no ha saboreado nunca la miel y trata de dar explicaciones a los demás para que entiendan cómo y qué clase es su dulzura. Tales hombres son realmente los que no han probado en la praxis y con información interior las realidades relacionadas con la perfección, la santificación y la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) y quieren hablar a los demás sobre estas cosas. Porque si Dios les concediese una pequeña percepción y sentimiento sobre algo de lo que dicen, entonces seguramente comprenderán que las cosas no son como las decían, sino que la verdad es muy diferente. Es decir, así el Cristianismo ortodoxo y real corre el riesgo de desviarse poco a poco de su camino normal y caer en la incredulidad, en el ateísmo (o en grupos de herejías). Así el Cristianismo ortodoxo y real es como comida y bebida, y cuanto más lo saborea alguien, más aviva el deseo de más. Y el νούς nus (espíritu de la psique) se convierte insaciable e imparable. Es como si alguien ofreciera una bebida dulce y refrescante a un sediento, se la prepara no sólo para la sed, sino también para el placer de la bebida, haciéndola así más apetecible. Pero estas cosas, como hemos dicho, no las comprendemos solamente con simples palabras sin experiencia, sino que se realizan en el νούς nus (corazón o espíritu de la psique) mediante la operación y energía mística espiritual del Espíritu Santo, y así se puede hablar sobre ellas.

81 El Evangelio ordena categóricamente a cada ser humano que haga o no haga algo para convertirse en amigo del Rey filántropo. Es decir, dice: “No te enfades o enojes (Mt 5,22), no desees (Mt 5,28), si uno te abofetea en la mejilla derecha, ofrécele también la otra” (Mt 5,39). En cambio, el Apóstol, siguiendo de cerca los mandatos, instruye también cómo debe realizarse gradualmente el trabajo de la catarsis (psicoterapia y purgación) con paciencia, tolerancia y magnanimidad. Primero los alimenta con leche como a niños pequeños (1Cor 3,1-2), después creciendo los lleva a más edad (4, 14-16), y finalmente a la perfección (Heb 5, 14 y 6,1). Para entenderlo nos da un ejemplo, el Evangelio dijo que el abrigo se haga perfecto de lana, mientras que el Apóstol explicó claramente también como se carda el pelo, y cómo se teje, se cose y se confecciona el abrigo.

82 Hay algunos hombres que se abstienen de la fornicación, del robo, de la codicia, de la ambición y de similares miserias y males, y por eso se cuentan entre los Santos. Sin embargo, esto se aleja mucho de la verdad. Porque muchas veces, mientras que la maldad anida y vive allí en el νούς (nus: espíritu del corazón de la psique) de ellos serpenteando, parece que los ha dejado y se ha ido. Pero santo es aquel que se ha santificado y ha hecho completamente la catarsis de su ser interior. Un hermano, mientras estaba orando junto con otros hermanos, fue cautivado por la divina δύναμη dinami (potencia y energía), y con el arrebato de su νούς nus vio la suprema Jerusalén celestial y las moradas luminosas y la luz infinita, increada e inexpresable que allí hay, y escuchó una voz que le decía que este es el lugar de reposo y descanso de los justos. Después de esto, se infló de orgullo y creyéndose muy importante, cayó en las profundidades de los pecados y luego fue dominado por muchos males. Por tanto, si éste ha sufrido este tipo de cosas, ¿cómo es posible para cada uno decir: “como yo ayuno y vivo alejado del mundo y doy limosna o caridad de mis bienes” (1Cor 13,3) y me he protegido de los males que hemos dicho y no me hace falta nada, por consiguiente, yo también soy santo? Porque, como hemos dicho, la perfección no es la abstención y el alejamiento de los males manifiestos, sino la catarsis completa del hombre y la catarsis de la διάνοια (diania: mente, intelecto, cerebro).

83 Tú que sostienes estas cosas, entra en tu interior y examina con atención tus λογισμοί (loyismí: conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía), y asómate encima de tu νούς (nus: espíritu del corazón de la psique) que es cautivo y esclavo del pecado, y observa la serpiente que está anidada más abajo aún del νούς nus y más profundamente que los loyismí pensamientos, en los llamados recónditos impenetrables de tu psique-alma, que busca matarte golpeando e hiriendo las partes más esenciales de tu psique-alma. Porque, verdaderamente, es un abismo incomprensible el corazón (espiritual, psicosomático). Por tanto, si has matado la serpiente, si has hecho la catarsis de toda tu suciedad que hay en tu interior y has rechazado el pecado, entonces alégrate y gloríate en Dios por la catarsis limpieza, psicoterapia y sanación que te ha dado Dios. Pero si aún no lo has hecho, entonces humíllate como pobre y aún pecador, y acércate suplicando a Cristo que te haga la catarsis, te purgue y te limpie de tus pecados ocultos (Sal 18,13). Porque todo el Antiguo y el Nuevo Testamento se presentan hablando sobre la catarsis, la psicoterapia, la purgación, la lucidez y la pureza, Y todo hombre judío e idólatra o pagano ama la pureza, aunque no todos pueden alcanzarla. La pureza del corazón no se puede realizar de otra manera, sino sólo mediante de Jesús. Porque Él es la Verdad en-hipostasiada (hipostática, fundamentada esencialmente) y la Verdad absoluta. Sin esta Verdad es imposible para uno conocer la verdad o conseguir la σωτηρία sotiría salvación (psicoterapia sanación, redención, salvación).

e) Sobre la αγάπη agapi

De nuestro Miniléxico: 1. Αγάπη (agapi)  amor, cariño. “Ὁ θεός ἀγάπη ἐστίν Dios es agapi-amor… Porque la agapi proviene de Dios” (1 Jn 4,7-8).

La Αγάπη (agapi) cristiana en su faceta divina y como término teológico ortodoxo es la primera y superior energía increada de las energías increadas de la Jaris de Dios. Se aproxima más a la misericordia increada y perdón de Dios que enseñaba Cristo Dios. La agapi está vinculada y unida estrictamente con la libertad y la verdad. Cada una depende y se enlaza con la otra, fuera de esta interrelación ninguna es auténtica. Dicen los Santos Padres Ortodoxos: Nadie puede conocer la increada agapi como energía increada de Dios si no es a través de la energía increada Χάρις (Jaris, Gracia) del Espíritu Santo. La agapi cristiana en su faceta secular, mundana se refiere al amor desinteresado, altruista o cariño, amor al cónyuge, a los padres, a los amigos, a los jefes y trabajadores, como también a las comunidades sociales y toda la creación.

Éste es el propósito de la psicoterapia de la Iglesia Ortodoxa, el convertir, mediante la constante metania (introspección, arrepentimiento y confesión), la φιλαυτία (filaftía, egolatría) que es el creado amor interesado egocéntrico y enfermizo a uno mismo y al cuerpo y convertirla en agapi desinteresada divina e increada de Dios. Ésta comprende tres estadios: catarsis, iluminación y zéosis o glorificación. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

84 Tal y como en las cosas visibles externas has renunciado al hombre exterior, dando caridad, limosna y has repartido tus existencias, así debes renunciar los hábitos pecadores. Y si has adquirido sabiduría carnal o gnosis (conocimientos) terrenales, recházalas. Si estás sostenido en las virtudes, méritos y cualidades de la carne, apártate de estas cosas, hazte humilde y empequeñécete. Porque solo así podrás hacerte discípulo de la necedad del kerigma o predicación del Evangelio (1Cor 1,21). Y en esta necedad encontrarás la verdadera sofía-sabiduría, no en palabras elegantes, sino en la δύναμη dinami potencia de la energía de la Cruz, teniendo en tu interior las mismas operaciones y sensaciones con aquellos que se han hecho dignos de adquirirla. Como dice Pablo, la Cruz de Cristo es para los judíos escándalo, y para los helenos-griegos necedad, pero para los salvados es sabiduría divina y δύναμη dinami (potencia y energía) de la sabiduría de Dios (1Cor 1, 23-24)

85 Incluso si has recibido sabor y gusto celestial y te has hecho partícipe de aquella sofía-sabiduría y has conseguido descanso en tu psique-alma, no presumas, no te enorgullezcas, ni confíes como si hubieses llegado ya a conquistar toda la verdad, para que no oigas tú también: “Y vosotros los Corintios esta idea tenéis, de que sois grandes y de alto rango. ¡Ya estáis saciados y satisfechos de todo! ¡Ya sois ricos por las dádivas espirituales! ¡Habéis llegado a reinar sin nosotros! ¡Ojalá reinaseis de verdad, para que nosotros también juntos con vosotros tomásemos parte en la realeza increada de Dios!” (1Cor 4,8). Pero aunque hayas saboreado las realidades celestes, debes creer que no has tocado aún al Cristianismo ortodoxo. Esta mentalidad, conducta y actitud que no sea superficial, sino que debes tenerla siempre sembrada y asegurada definitivamente en tu διάνοια (diania: mente, intelecto, cerebro).

86 Tal y como el codicioso, avaricioso que ha acumulado mucho dinero no se sacia, sino que cuanto más añade cada día (en su cuenta corriente), tanto más aumenta su deseo de más, o como aquel que se aleja de un río con agua dulce antes de quitarse la sed, siente aún más sed, así también a cada uno el sabor de Dios no sacia ni tiene límite ni fin, sino que cuanto más se enriquece con esta riqueza, tanto más se cree a sí mismo pobre. Los cristianos ortodoxos no consideran su vida preciosa e importante, sino que se sienten totalmente ínfimos y nimios ante Dios, y se consideran a sí mismos esclavos o sirvientes de todos los hombres. El Dios mucho se alegra y reposa con esta psique-alma por su humildad. Por tanto, si uno tiene algún bien o es rico espiritualmente, no crea y piense que por eso es algo o que tiene algo. Porque al Señor le da asco la presunción y la vanidad, y ella de inmediato ha expulsado desde el inicio fuera del Paraíso al hombre que escuchó que “seréis como dioses” (Gen 3,5) y se animó por esta esperanza vana. Piensa que tu Dios y Rey, pero también el Hijo de Dios, se ha vaciado a Sí mismo (kenosis) tomando forma de siervo o esclavo (Fil 2,7), que se hizo pobre (2Cor 8,9) y se ha incluido entre los deshonrados (Mrc 15,28) y fue crucificado. ¿Si así sucedió con el Dios, tú hombre compuesto de sarx, cuerpo-carne, que eres ceniza y tierra (Gen 18,27) y que no –¡ay de ti!- tienes nada bueno, sino que estás completamente sucio e impuro, cómo tienes una gran idea de ti mismo, te enorgulleces y presumes? Por tanto, tú, por supuesto si eres prudente, aún por algo bueno que has recibido de Dios, debes decir: “Esto no es mío, lo he recibido de Otro, y si Él lo cree conveniente me lo quitará”. Así, cada bien debes atribuirlo al Señor, y cada mal a ti mismo.

87 El tesoro que dice el Apóstol que lo tenemos en recipientes de barro, (2Cor 4,7), debes creer que es la potencia de la energía increada del Espíritu, de la que se hizo digno de recibirla aún desde esta vida. Porque dice de nuevo el mismo en otra parte: “Por Dios vosotros estáis unidos y salvados con y en Jesús Cristo, el cual de parte de Dios se ha hecho y demostrado para nosotros los fieles infinita sabiduría increada, nuestra justificación y salvación gloriosa gracias a su sacrificio, y nuestra santificación y renacimiento de nuestros corazones, mas nuestra redención y liberación del pecado, para que, como dice la Escritura, “el que quiera presumir de los bienes que tiene, que presuma glorificando a Dios atribuyéndolo a Él y no a sí mismo” (1Cor 1,30).

Por tanto, aquel que ha encontrado y guarda en su interior este tesoro celeste del Espíritu, puede trabajar cada virtud y cada mandamiento-logos, no sólo limpiamente e impecablemente, sino también sin esfuerzos, sin fatigas y sin cansancio, cosa que antes lo hacía con mucho cansancio, esfuerzo y fatiga. Porque esto uno no puede hacerlo, incluso si quiere cultivar verdaderamente el fruto del Espíritu, antes de recibir el espíritu bondadoso. Cada uno, pues, debe esforzase y obligarse a sí mismo y corra con paciencia (Heb 12,1) y fe, y que suplique con fervor a Cristo para que alcance este tesoro celestial. Y entonces, como dijimos, con Su potencia y la χάρις (jaris: gracia, energía increada) podrá trabajar y practicar todas las virtudes de manera limpia, perfecta e incansable, sin esfuerzo, sin fatigas ni sufrimiento..

88 Aquellos que tienen en sus interiores la riqueza divina del Espíritu, cuando dirigen logos espirituales a otros, los transmiten a sus interlocutores como si los extrajeran del tesoro que tienen dentro de sí en el interior (Mt 12,35). Pero los que no han adquirido este tesoro en el fondo de sus corazones, desde el cual emana y brota la bondad de divinos recuerdos, misterios y logos profundos, sino que solo eligen ciertos pasajes de la Escritura de aquí y de allá y los tienen en la punta de su lengua, o bien, han escuchado de hombres espirituales, se jactan de estos logos, presentando lo ajeno como propio, y parecen ser padres de hijos ajenos, extranjeros. Ellos, aunque ofrecen a los demás un gozo y la alegría sin esfuerzo de los logos que dicen, después del discurso u homilía se encuentran y parecen a mendigos o pobres, porque cada logos suyo es como si volviese a casa de aquellos de quienes lo tomaron, y ellos quedan sin su propio tesoro, por el cual pueden gozar y alegrarse primero a sí mismos y luego beneficiar a los otros. Por esto debemos buscar y pedir de Dios que ponga en nuestro interior esta verdadera riqueza, y entonces será fácil también a beneficiar a los otros y transmitirlos logos espirituales y misterios divinos. Porque así ha complacido la bondad de Dios en habitar en cada uno que cree. Porque dice: “El que cumple mis mandamientos (logos, principios espirituales) y los tiene interiorizados, ése es el que me ama; y al que me ama, lo amará mi Padre y yo también lo amaré y me apocaliptaré-revelaré a él, mediante la iluminación interior por la energía increada… En la casa de mi Padre hay sitio y muchas habitaciones; si no fuera así, os lo hubiera dicho; yo voy a preparaos el lugar» (Jn 14, 21 y 2).

89 Aquellos que se han hecho dignos de convertirse hijos de Dios y tienen resplandeciendo en sus interiores a Cristo, son dirigidos por el Espíritu de modos diversos y diferentes y son atendidos por la χάρις (jaris: gracia, energía increada) en las profundidades de sus corazones. No es inapropiado traer ejemplos de los placeres mundanos para tener alguna idea de las divinas acciones y energías de la χάρις jaris en nuestra psique-alma. Es decir, a veces sucede que estos hombres disfrutan como si estuvieran en una cena real y se alegran con un deleite inexpresable e indescriptible. Y en otras ocasiones, sienten el placer espiritual como una pareja joven recién casados, mientras que otras veces, como ángeles incorpóreos, sienten tanta ligereza y agilidad en sus cuerpos de modo que crean que no tienen cuerpo. Y a veces como si gozaran y se emborracharan con una embriaguez indescriptible de los misterios del Espíritu, mientras que en otras ocasiones lloran y gimen suplicando por la salvación de los hombres. Porque son incendiados por la divina αγάπη agapi increada del Espíritu hacia todos los hombres y sienten sobre sí el luto de todos los descendientes de Adam. A veces, el espíritu enciende dentro de ellos tanta agapi (amor incondicional), unida con indescriptible placer, de modo que si fuera posible abrazarían a cada ser humano sin hacer ninguna diferencia entre bueno y malo. En otras ocasiones, se desprecian tanto a sí mismos que creen que nadie está por debajo de ellos, sino que son los últimos de todos. Algunas veces los inunda una indescriptible alegría espiritual, mientras que, en otras, como un hombre fuerte que ha puesto una armadura real y, tras bajar a la batalla, ha puesto en fuga a los enemigos, ellos se arman con las armas del Espíritu y luchan contra los enemigos invisibles y los arrojan bajo sus pies. Algunas veces los sobrecoge una gran calma y ησυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial divina) y los domina un admirable placer y deleite espiritual, y otras veces, se colman de prudencia y sabiduría-sofía divina y gnosis espiritual (conocimiento increado) indescriptible. Y en general, reciben tanta sofía-sabiduría por la χάρις jaris increada de Cristo, tanta que ninguna lengua pueda narrar. No obstante, a menudo a simple vista exterior parecen como todos los demás. Así que la divina χάρις jaris cambia de muchas maneras y se diferencia dentro de ellos, como si quisiera educar y ejercitar la psique-alma, para presentarla perfecta e impecable, limpísima y purísima al Padre celestial.

90 Las operaciones anteriores del Espíritu pertenecen a altos niveles o escalones espirituales que están muy cerca de la perfección. Estas diversas consolaciones de la χάρις jaris (gracia, energía increada) se realizan en ellos por el Espíritu de distintas maneras, pero siempre incesantemente, y una operación espiritual sucede la otra. Cuando uno alcanza la perfección espiritual, una vez haber hecho la catarsis completamente de todos los pazos y se una y se restablezca completamente mediante la inexpresable participación con el Paráclito (Suplicador o Espíritu Santo), y cuando también esta misma psique-alma es digna de convertirse en espíritu, porque se ha unido con el espíritu, entonces se vuelve toda luz, todo espíritu, toda caridad, toda alegría, todo reposo, todo deleite, todo gozo, toda agapi (amor incondicional), toda dulzura, toda bondad y belleza. Y de alguna manera está como absorbida en las virtudes de la potencia de la energía increada del Espíritu bondadoso, como una piedra en el abismo del mar que está completamente rodeada de agua.

Por tanto, aquellos que se han unido completamente con el Espíritu de Dios, se han hecho semejantes a Cristo y poseen las virtudes del Espíritu inmutables y presentan a todos tales frutos. Porque, ya que por el Espíritu se han hecho impecables e irreprochables, lúcidos y puros en el corazón (Mt 5,10), es imposible que presenten exteriormente frutos de maldad, sino que siempre brillan y resplandecen en ellos los frutos del Espíritu Santo. Este es el progreso del perfeccionamiento espiritual, de la plenitud que concede Cristo, a la que nos aconseja el Apóstol alcanzar, diciendo: “y conocer bien la agapi-amor incondicional que tiene Cristo hacia nosotros, la que sobrepasa todo conocimiento-gnosis humana, a fin de que seáis llenos de los múltiples carismas y donaciones que emanan y se dan de Cristo” (Ef 3,19)  y de nuevo: “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe sin diferencias y contrariedades y al conocimiento completo del Hijo de Dios, y a constituir el estado del hombre perfecto desde el aspecto de sabiduría y virtud espiritual, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo” (Ef 4,13).

91 Sucede que, apenas que alguien se arrodilla en la oración, se llena su corazón de divina energía (increada) y la psique-alma se alegra junto con el Señor como la novia con el novio, como se ha dicho anteriormente. Esto lo dice también el gran Isaías: “Igual que se alegra el novio con la novia, así se alegrará el Señor junto a ti” (Is 62, 5). A veces sucede que un hombre así puede estar ocupado todo el día, y cuando en algún momento tiene la oportunidad de orar, el hombre interior es arrebatado a la infinita profundidad del mundo espiritual. Entonces le inunda un placer inexpresable e inconmensurable, de modo que el νούς (nus: espíritu de la psique) queda dominado de sorpresa y asombro, ya que ha sido arrebatado en las alturas, y durante este espacio de tiempo se produce el olvido de toda percepción, mentalidad y conducta terrenal, porque sus pensamientos –como hemos dicho- han madurado y han sido llevados prisioneros hacia las realidades infinitas e inefables. Y en esa hora, por la oración, sucede que se vaya también la psique-alma del hombre junto con la oración.

92 En aquel que pregunta si es posible siempre al hombre encontrarse en tal situación o estado, debemos decir lo siguiente. No hay tiempo en el que la χάρις jaris (gracia, energía increada) no coexista con el hombre, que no esté arraigada y no se vuelva como algo natural unido al hombre con el que coexiste. Y mientras la χάρις jaris increada es una, administra o economiza las cosas para el bien del hombre como quiere y de muchas maneras. Es decir, el fuego o la llama dentro en él, a veces quema más y a veces menos; y la luz a veces brilla más y a veces se vuelve más pálido, según la divina economía o administración, a pesar que la vela o lámpara arde sin apagarse. Pero cuando la luz se hace más luminosa, entonces el hombre se presenta como si se embriagara más por la αγάπη (agapi: amor incondicional e increado) de Dios. A veces esta misma luz que ilumina incesantemente en el corazón, abre un paso hacia la luz más interior y más profunda, de modo que el hombre entero sumergido y absorto en aquella dulzura y contemplación espiritual, no se encuentre ya en sí mismo, sino que viva al mundo como un tonto, necio y salvaje debido a la divina αγάπη agapi excesiva que se ha derramado en la psique-alma, y al placer y a la profundidad de los misterios que se ha hecho digno de penetrar y experimentar. Y sucede muchas veces en este tiempo alcanza los grados de la perfección y se libera de todo pecado y mancha, pero después de esto, sucede que la divina χάρις jaris se retira de alguna manera y cae sobre la psique-alma el velo de la fuerza y energía enemiga (demoníaca).

93 Debes saber que en lo relativo a la χάρις (jaris: gracia, energía increada) es como sigue. Supongamos que la perfección tiene doce escalones. Sucede, pues, uno puede llegar también a ese grado. Pero de nuevo, la χάρις jaris se retira y bajando un escalón se detiene, digamos, al undécimo. Revelamos anteriormente aquellas admirables realidades y maravillas que probó y experimentó aquel hombre. Si entonces tuviera estas maravillas continuamente en el mismo grado, no podría ni siquiera cuidar de sus hermanos y enseñarles. Porque ni podría escuchar, ni hablar ni ocuparse por algo, por pequeño que fuera, sino que se encontraría en un rincón extático y como borracho. Por esto, no se le dio la medida perfecta, para que tuviera tiempo para dedicarse también al cuidado de los hermanos y ocuparse con la diaconía-servicio del Logos.

94 Cuando escuchamos los logos de la realeza increada y nos vienen lágrimas, no debemos limitarnos a nuestras propias lágrimas, ni a nuestro oído al haber escuchado bien, ni a nuestros ojos al haber visto bien y pensar que eso es suficiente para nosotros. Porque hay otros oídos y otros ojos y otras lágrimas, como también otra διάνοια (diania: mente, intelecto, cerebro) y psique-alma, que es el mismo Espíritu divino y celestial, escucha, llora, reza, conoce y actúa verdaderamente según la voluntad de Dios. Ya que también el Señor cuando prometía a los Apóstoles la máxima donación del Espíritu, dijo: “Yo me marcho, pero el Paráclitos, es decir, el Espíritu Santo, el que el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las verdades salvíficas y os recordará todo lo que yo os he dicho. Revelará-apocaliptará a los fieles mi misión, mi obra y lo relativo con mi nombre y mi persona y extenderá mi obra por toda la οικουμενη icumeni la tierra habitada” (Jn 14 26), y de nuevo: “Todavía tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis comprender, ni retener y sobrellevar a causa de vuestra imperfección. Pero cuando venga Aquel, el Espíritu de la verdad, os guiará a toda la verdad. Porque no os hablará por su cuenta, sino que os hablará lo que ha oído del Padre y os anunciará las cosas que habrán de ocurrir en mi Iglesia” (Jn 16, 12-13).

Aquél, pues, orará y aquél llorará; porque como dice el Apóstol, nosotros no sabemos orar cómo es debido, pero el Espíritu mismo intercede para nosotros con gemidos inenarrables que no se expresan con palabras (Rom 8, 26). Porque sólo en el Espíritu está manifiesta y clara la voluntad de Dios: “¿Qué hombre, en efecto, conoce el espíritu y las cosas íntimas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? De la misma manera, nadie conoce las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1Cor 2,11).

Y cuando, según la promesa, en el día de Pentecostés, el Paráclitos (Espíritu Santo) descendió y la δύναμη (dínami: potencia y energía) increada del Espíritu bondadoso acampó o posó y habitó en las psiques de los Apóstoles (Hec 2, 1-4), les fue quitado de una vez para siempre el velo de la maldad, los pazos fueron abolidos y se destaparon los ojos (psíquicos) de sus corazones. Y al llenarse de sofía-sabiduría y hacerse perfectos por el espíritu, a través del Espíritu aprendieron cómo hacer la voluntad de Dios, y fueron guiados por Él a toda la verdad, ya que Él se convirtió en el gobernante y rey de sus psiques-almas. Por tanto, cuando a nosotros nos vienen ganas de llorar, mientras estamos escuchando el logos de Dios, supliquemos a Cristo con fe inquebrantable que venga el espíritu en nosotros, tal como lo esperanzábamos, el cual verdaderamente escucha y ora de acuerdo con la voluntad y el deseo de Dios.

95 Que consideres que la realidad de la cosa es la siguiente: Existe alguna fuerza oscura que cubre ligeramente el νούς (nus: espíritu de la psique) como una fina niebla. Y a pesar de que la vela arde siempre e ilumina, como hemos dicho, no obstante, existe algo que cubre esa luz (increada). Por eso no podemos negar que hombre así no es perfecto o completamente libre del pecado, sino que es, por así decirlo, tanto libre como no libre. Todo esto, por supuesto, no se hace al margen de Dios, sino por la divina economía o administración. Y a veces se derrumba y se quiebra esa muralla de separación (Ef 2,14), mientras que otras veces no se derrumba por completo. Ni tampoco la oración es siempre la misma, sino que a veces la χάρις (jaris: gracia, energía increada) arde, consuela y descansa más, otras veces la oración se vuelve más floja y reducida, tal y como la misma χάρις jaris economiza o administra para el interés y el bien del hombre. Sin embargo, a veces en algunos casos yo he llegado a la medida perfecta y he saboreado y recibido la experiencia de aquel mundo. Pero no he visto aún a ningún cristiano perfecto o libre completamente. Pero, por una parte, uno puede descansar por la χάρις jaris y hacerse digno de ver misterios y apocalipsis-revelaciones y hacerse partícipe de la χάρις jaris y saborear la abundancia de su dulzura y, por otra parte, coexiste el pecado en su interior. Estos hombres, por la χάρις jaris excesiva y la luz (increada) que los ilumina, fueron considerados, por inexperiencia, perfectos y libres. Yo no he conocido a nadie totalmente libre. Porque también a mí me ha sucedido en algunas ocasiones llegar a ese grado que he mencionado, y he aprendido bien y conozco quién es el hombre perfecto.

96 Cuando escuches sobre la unión o comunión entre novio y novia y de bailes, danzas, instrumentos de música y fiestas, no pienses en algo material o terrenal. Estas cosas se dicen solo por condescendencia, solo como ejemplo. La esencia de estas realidades y cosas es inexpresable, espiritual e inaccesible a los ojos carnales, y solo las psiques-almas santas y fieles pueden entender estas realidades. Porque la comunión del Espíritu Santo, los tesoros celestiales, las danzas y las fiestas de los santos Ángeles, se manifiestan sólo en aquel que ha probado y experimentado estas realidades; en cambio al que no está iniciado, no es posible ni siquiera entenderlas. Por tanto, escucha sobre estas realidades y cosas con piedad, hasta que por tu fe te suceda a ti y te haga digno de alcanzarlas. Y entonces entenderás por la experiencia de los ojos psíquicos, en qué misterios y bienes pueden participar las psiques-almas de los cristianos ortodoxos desde esta vida. Porque en la resurrección, también el mismo cuerpo de los hombres será digno de ver estas cosas y de alguna manera mantenerlas, cuando este también se convierta en espíritu.

97 Las bellezas y los frutos buenos de nuestra psique-alma, es decir, la oración, la agapi, la fe, la vigilia, el ayuno y el resto de las virtudes, cuando se mezclan y se unen con el Espíritu Santo, entonces ellas como incienso arrojado al fuego, emiten en abundancia fragancia y perfume; pero entonces nosotros también nos gobernamos y vivimos fácilmente según la voluntad de Dios. Porque sin el Espíritu Santo, como hemos dicho, nadie puede conocer la voluntad de Dios. Igual que la mujer antes de su matrimonio sigue su opinión y hace sus voluntades, pero cuando se casa, vive bajo la conducción de su marido y no hace lo que le plazca, así también la psique-alma tiene su propia voluntad y sus propias leyes y obras; pero cuando se hace digna de unirse con el esposo celestial, el Cristo, se somete ya a la ley de su novio/esposo y ya no sigue ni obedece más su propia voluntad, sino la voluntad de su Novio/Esposo Cristo.

98 El vestido de bodas del que habla Cristo (Mt 22,11), debes considerar que es la χάρις jaris (jaris: gracia, energía increada) del Espíritu Santo, y el que no se ha hecho digno de ser revestido de ella no participará en la boda celestial ni en aquel banquete espiritual.

99 Esforcémonos, pues, con fervor por beber el vino espiritual y divino y embriagarnos con una embriaguez sobria, para que, así como aquellos que beben mucho vino y luego dicen muchas cosas, también nosotros, después de saciarnos con este vino espiritual, hablemos narrando los divinos misterios, como dice el divino David: “Tu cáliz me emborracha como el vino más fuerte” (Sal 22,5).

100 «Bienaventurados los pobres en espíritu» (Mt 5,2). “Pobre en espíritu” es aquella psique-alma que conoce bien sus heridas, como también la oscuridad de los pazos que la está rodeando y busca constantemente la psicoterapia, la redención y la liberación en el Señor. Esta psique-alma soporta con paciencia las fatigas y no se alegra por ningún bien terrenal, sino que sólo busca al Médico bueno y tiene la fe, esperanza y convicción que Él la psicoterapiará y la sanará. Por tanto, ¿de qué manera esta psique-alma herida se hará buena y bella y será adecuada y con buena presencia para vivir con Cristo? ¿Cómo de otra manera, sino tal como fue plasmada desde el principio y con clara gnosis (conocimiento) y conciencia de sus heridas y su pobreza? Porque si no se complace en sus errores y en los hematomas de sus pazos, ni justifica sus errores, el Señor entonces no la hace responsable de la causa de su enfermedad, sino que viene y la psicoterapia, la sana, la cuida y la restablece una belleza incorruptible e impasible, sin pazos. Con la única condición de que no participe con su voluntad en lo que realiza, como hemos dicho, ni consienta en los impulsos de sus πάθος pazos que están activos, sino que con todas sus fuerzas clame al Señor, para que Él, mediante Su bondadoso Espíritu, la haga digna de liberarse de todos los pazos. Por tanto, esta psique-alma es bienaventurada y feliz. Pero, ¡ay de aquella que no tiene conciencia de sus heridas y cree que no tiene maldad alguna, por su gran maldad y dureza! Esta psique-alma el bondadoso Médico no la visita, ni la psicoterapia ni la cura, ya que ella tampoco le busca ni le pide psico-terapia, ni se preocupa por sus heridas, ya que cree que está bien y sana. Porque dice el Señor: “No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos” (Mt 9,12).

101 Son realmente bienaventurados, felices y admirables por sus vidas y del gozo sobrenatural, los que con fe ferviente y conducta virtuosa conocieron por experiencia y sentimiento los misterios celestiales del Espíritu y tienen como patria los cielos (Fil 3,20). Ellos son los mejores entre todos los hombres juntos. La demostración es obvia. ¿A quién de los que tienen poder y sabiduría, prudencia y virtud, mientras aún vivía en la tierra, sucedió subir al cielo y allí trabajar obras espirituales y contemplar las bellezas del Espíritu? Y ahora un pobre exteriormente, totalmente pobre, despreciado y desconocido por los vecinos que le rodean, cayendo con su rostro delante del Señor, sube al cielo conducido por el Espíritu y, con plena conciencia y sentimiento de su psique-alma disfruta con su  λογισμός (loyismós: pensamiento) las realidades y cosas admirables de allí y allí trabaja, allí se alimenta, allí tiene su patria, según el Apóstol que dice: “Nuestra patria se encuentra en los cielos” (Fil 3,20), y en otra parte: “«Lo que el ojo no vio, lo que el oído no oyó, lo que ninguna inteligencia y mente humana imaginó, eso preparó Dios antes de la creación del mundo para los que le aman». Y a nosotros nos lo manifestó Dios por medio de su Espíritu Santo; porque el Espíritu Santo lo penetra todo, hasta las cosas infinitamente profundas de Dios, y Espíritu es capaz de transmitir las grandezas de Dios, las que puedan caber en cada διάνοια (diania: mente intelecto, cerebro) humana” (1Cor 2, 9-10). Ellos son los verdaderos sabios, poderosos, ellos son los verdaderos nobles y virtuosos.

102 Pero incluso sin considerar esos carismas, dones celestiales, si juzgas a los Santos a partir de las realidades presentes, no dudarás de llamarlos superiores a todos. Por ejemplo, Nabucodonosor, el rey de Babilonia, construyó su estatua y llamó a todas las naciones para adorarlo. Esto por supuesto que lo economizó o dispuso con gran sabiduría Dios, para que en todos se manifestara la virtud de los tres Jóvenes y para que supieran todos que solo hay un Dios, el Cual habita en los cielos. Los tres Jóvenes prisioneros y privados de su libertad, se presentaron con buen ánimo y valor delante de Nabucodonosor, y mientras que todos los demás con mucho miedo le veneraban y no se atrevían a hacer otra cosa que obedecerle, quedando casi afónicos, como los animales que son arrastrados por la nariz, ellos permanecieron tan diferentes, de modo que ni siquiera querían que se supiera que veneraban al verdadero Dios, ni toleraban esconderse, sino que ante todos dijeron: “Tus dioses, oh Rey, no los adoramos, ni nos postramos delante de tu estatua de oro que has levantado”. Entonces para castigarlos, los arrojaron en aquel terrible horno, pero este horno dejó de ser horno ardiente y no mostró su energía candente”, sino que volviéndose como piadoso, los mantuvo intocables e indemnes de todo mal. Y entonces todos y el mismo rey a causa de los tres Jóvenes reconocieron y aceptaron al verdadero Dios (Daniel 3). Y por esta actitud de aquellos no solo se asombraron los hombres de la tierra, sino también los coros celestiales. Porque en las grandes hazañas buenas de los Santos no son ausentes ni los Ángeles del cielo, sino que están con ellos, como deja entrever el Divino Apóstol, diciendo: “Nos hemos convertido en espectáculo para los Ángeles y para los hombres” (1Cor 4,9). Puedes informarte de cosas y realidades semejantes también por el profeta Elías. Él siendo un hombre, demostró ser el más fuerte de la multitud, haciendo descender fuego del cielo (3Re 18,38). Pero también Moisés venció a todo Egipto y al tirano Faraón. Esto también lo verás con Lot (Gen 19,29) y al Noé (Gen 7,1) y con muchos otros que, aunque exteriormente parecían hombres de gran modestia, se sobrepusieron y dominaron por encima de muchos otros, prominentes, nobles y poderosos.

103 Si a cada una de las cosas visibles no viene para ayudarla alguna otra naturaleza exterior, ella permanece de por sí tosca, bruta e informe. Y eso porque la indescriptible sofía-sabiduría de nuestro Dios nos muestra mediante los misterios y los tipos o figuras visibles, que la naturaleza humana por sí sola, sin la ayuda divina, no puede presentar la plenitud del adorno de las virtudes y la belleza espiritual de la santidad. Así como la tierra, si permanece tal y como está y no es cultivada por los agricultores y no vienen a ayudar las lluvias y el sol, es inadecuada e incapaz de producir frutos. Así también cada casa, para que no esté a oscuras, tiene necesidad de esta misma luz solar, la cual no tiene la misma naturaleza que la casa. Hay también otros ejemplos similares a estos. Así también la naturaleza humana, como es imposible dar por sí sola los frutos de las virtudes, necesita del agricultor espiritual de nuestras psiques-almas, es decir, el Espíritu de Cristo, que es completamente extranjero y diferente de la naturaleza humana. Porque nosotros somos creaciones en cambio Él es increado. Esto es lo que cultivará con Su propio arte los corazones de los fieles, es decir, aquellos que se han entregado con toda su voluntad al agricultor espiritual y las preparará para que produzcan frutos perfectos del Espíritu, y brillará y resplandecerá Su luz increada en la casa de nuestra psique-alma que está oscurecida y entenebrecida por los πάθος pazos.

104 La guerra de los cristianos ortodoxos es doble y doble también la lucha. Por un lado, con las cosas que ve por la vista corporal, porque estas incitan, estimulan y cosquillean la psique-alma atarse apasionadamente con ellas y ser agradada por ellas. Por otro lado, por las potestades y las autoridades del terrible y maléfico dominador del mundo.

105 La gloria esplendorosa que había en el rostro de Moisés (Ex 34, 29-30) era el tipo o prefiguración del verdadero esplendor del Santísimo Espíritu. Es decir, igual que entonces nadie podía mirar al rostro de Moisés, así también ahora, este esplendor o gloria-doxa que brilla en las psiques-almas de los cristianos ortodoxos, no puede soportarla la oscuridad de los pazos, sino que es rechazada y expulsada por su fulgor, resplandor y se aleja.

106 Al cristiano ortodoxo que ama la verdad y a Dios, que ha saboreado la dulzura celestial y tiene arraigada y unida a su psique-alma la χάρις (jaris: gracia, energía increada) y que ha entregado todo su ser a las voluntades de la χάρις jaris, le son odiosas todas las cosas de este mundo. Porque éste se ha hecho superior a todas las cosas del mundo. Y ya sea que hables de oro, de plata, de honores y glorias, o de buena fortuna, elogios y alabanzas, ninguna de estas cosas puede dominarlo. Porque este ha recibido la experiencia de otra riqueza, otra doxa-gloria y honor, y es alimentado psíquicamente con el placer incorruptible e increado, y tiene plena conciencia, sentido espiritual y plenitud mediante la comunión del Espíritu Santo.

107 Este ser humano ortodoxo tiene tanta diferencia de los otros hombres en inteligencia, gnosis (conocimiento espiritual increado) y discernimiento, cuanta tiene el pastor lógico de los animales ilógicos-irracionales que pasta. Porque participa en otro espíritu y otro νούς (nus: espíritu de la psique), en otra inteligencia y sofía-sabiduría diferente de este mundo. Dice el Apóstol: “Y nosotros los Apóstoles por supuesto que enseñamos sabiduría-sofía entre los hombres formados y avanzados desde el aspecto espiritual, pero no la de los hombres de este mundo y de este siglo, ni la de los soberanos pasajeros de este mundo, que todo esto es provisional y se disolverá; sino que proclamamos una sabiduría divina, misteriosa, oculta e inaccesible por la διάνοια diania (mente, intelecto e inteligencia humana), sabiduría increada que designó Dios, antes de la en tiempo creación, y decidió apocaliptarla-revelarla para glorificar a nosotros los fieles” (1Cor 2, 6-7). Por eso también este hombre ortodoxo difiere de todos los hombres que tienen el espíritu del mundo, como hemos dicho, sean prudentes o virtuosos, sean sabios, y entiende todos los hombres, como está escrito (1Cor 2,15), y conoce a cada uno de dónde habla y en qué se sostiene y entre quiénes se encuentra. Pero a él nadie de los hombres que tienen el espíritu del mundo le puede examinar y entender, sino sólo el que tiene el mismo espíritu, el espíritu de la deidad, como dice el Apóstol: “Hablamos de esto no con un lenguaje que nos ha enseñado la sabiduría y la retórica humana, sino con logos que nos los inspira el Espíritu, que expresan los conceptos y acontecimientos espirituales en términos espirituales para que comparándolos con otros espirituales los entendamos mejor. El hombre mundano carnal, es decir, el que no ha renacido y despertado espiritualmente y vive conforme sus instintos inferiores animales y sus πάθος (pazos: pasiones, emociones, adicciones, vicios etc.) no acepta las cosas que apocalipta-revela el Espíritu de Dios, porque le parecen que son locuras, necedades para él, no tiene la capacidad espiritual de conocerlas porque estas realidades se investigan, se razonan y se entienden de modo espiritual por la iluminación de la χάρις (jaris: gracia, energía increada) del Espíritu Santo. En cambio, el hombre espiritual, por el contrario, lo analiza e investiga todo, lo discierne y entiende fácilmente todo acontecimiento y a todo hombre, mientras que a él ningún hombre mundano (que vive con mentalidad y forma del mundo pecaminoso) y ajeno de la vida en Cristo Dios-Hombre, puede comprenderlo y juzgarlo” (1Cor 2, 13-15).

108 Es imposible para uno recibir el Santísimo Espíritu de otra manera, a menos que se despoje completamente de las cosas de este mundo y se dedique a la búsqueda de la αγάπη (agapi: amor incondicional, desinteresada) de Cristo, para liberar su νούς (nus: espíritu de la psique) de todas las preocupaciones de la materia y así dignificarse para convertirse en un espíritu con el Señor, como dice el Apóstol: “Pero el que se une al Señor de un modo misterioso se hace un espíritu con él, y se santifica por él” (1Cor 6, 17). Ahora bien, la psique-alma que está atada con alguna cosa del mundo y declina hacia esta, sea por riqueza, por gloria o por amistad mundana, no es posible escapar y atravesar la tiniebla u oscuridad de las astutas potencias malignas (demoníacas).

109 Las psiques-almas que aman a Dios y la verdad, no sufren ni la más mínima disminución de su έρως (eros: amor ardiente) hacia el Señor. Sino que, clavadas totalmente en Su cruz, tienen conciencia y percepción clara del progreso espiritual que se produce en su interior. Por tanto, heridas por Su anhelo y, por decirlo así, hambrientas para la justicia (Mt 5, 6) de las virtudes y del resplandor del Espíritu bondadoso, y aún si se hacen dignas de los divinos misterios y participan de la alegría y gozo celestial y de la χάρις jaris increada, no confían en sí mismas ni se creen que son algo. Sino que cuanto más dignas se vuelven para recibir los carismas o dones espirituales, se vuelven más codiciosos y con mayor esfuerzo buscan los bienes celestiales. Y cuanto más progreso sienten, tanto más voraces o golosas se vuelven para las realidades divinas. Y aunque espiritualmente son ricas, actúan como si fueran pobres, conforme la divina Escritura que dice: “Los que me comen tendrán más hambre y los que me beben tendrán más sed” (Sabiduría Sirac 24,21).

110 Este tipo de psiques-almas son dignas también de recibir la perfecta liberación de los pazos, y adquirir la iluminación y la κοινωνία (kinonía: conexión, comunión, unión) del divino Espíritu en plenitud de la χάρις (jaris: gracia, energía increada). Pero las que son perezosas y negligentes y evitan las fatigas y los esfuerzos y no buscan la santificación del corazón desde aquí en esta vida, no en parte, sino que la reciban completamente con paciencia, tolerancia y magnanimidad, ellas no tienen esperanza de comulgar con el espíritu Paráclito (Suplicante) en todo sentido, sentimiento y certeza y mediante Él liberarse de los pazos de la maldad. Estas, aunque se hagan dignas de la divina χάρις jaris, sin embargo, debido a que son engañadas por la maldad, dejan todo cuidado espiritual con la idea de que ya han recibido la χάρις jaris y se sostiene de ella y disfrutan de dulzura espiritual. Así estas psiques-almas es fácil que caigan en la arrogancia y presunción, ya que no quebrantan sus corazones, ni buscan la humildad y no humillan su mente y su conducta, ni son sedientas espiritualmente, ni luchan para llegar a la perfecta απάθεια (apázia, sin pazos, impasibilidad). Y al contentarse con esta pequeña ayuda de la χάρις jaris y progresar no en la humildad, sino en la exaltación, arrogancia y presunción, quedan despojadas incluso de este carisma que se habían hecho dignas de recibir. Porque la psique-alma que ama verdaderamente a Dios, como hemos dicho, aunque consiga innumerables virtudes, aunque consuma su cuerpo con grandes ayunos y vigilias, aunque se haga digna de recibir varios carismas del Espíritu y apocalipsis-revelaciones y misterios divinos, posee tal modestia como si aún no hubiera comenzado a vivir según la voluntad de Dios o sin haber adquirido ningún bien, y siente avidez y έρως (eros: amor ardiente) insaciable por la divina αγάπη (agapi: amor incondicional, desinteresado) que inspira el Cristo.

111 Para alcanzar estas medidas espirituales enseguida y fácilmente, no es fácil para nadie; sino que deben preceder muchas luchas, fatigas y esfuerzos, y pasen años con diligencia, pruebas y varias tentaciones, hasta llegar al perfecto grado de la απάθεια (apázia: sin pazos, impasibilidad). Así, después de haber sido probado con cada dolor y esfuerzo y soportar valientemente toda aflicción, sufrimientos y todas las tentaciones que provoca la maldad, se hace digno de recibir grandes honores y los carismas del Espíritu y la riqueza divina. Y después se hace también heredero de la realeza increada celestial.

112 La psique-alma que no tiene la exactitud de la forma de vida que hemos mencionado y aún no ha recibido el sentimiento de la santificación del corazón, pues, que esté en luto (espiritual) y busque y pida del Señor que le sea concedido este bien y la energía increada del Espíritu que se manifiesta en el νούς (nus: espíritu de la psique) con inefables contemplaciones espirituales. Según la ley eclesiástica, aquellos que han caído en pecados corporales, primero son castigados por el sacerdote con la privación de la divina comunión o efjaristía, y después, si muestran la μετάνοια metania correspondiente, se hacen dignos de comulgar. Pero los que en su vida no han tenido este tipo de caídas y son limpios y puros, aprueban y pasan al Sacerdocio y desde el lugar exterior pasan y son colocados al altar, para que sean liturgos-servidores o asistentes del Señor sentados con Él. Por tanto, así debemos pensar también sobre la comunión mística del Espíritu, por la que el Apóstol dijo: “La χάρις (jaris: gracia, energía increada) del Señor Jesús Cristo y la agapi-amor (incondicional y energía divina) de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2Cor 13,13).

Las cosas siguen el siguiente orden. La Santa Trinidad habita en la psique-alma pura (la que ha hecho la catarsis) en sinergia-cooperación también con la bondad divina. Por supuesto que habita no como es, porque es incontenible, no cabe en ninguna parte, ni en toda la creación, sino a la medida que el hombre sea idóneo y receptivo para recibirla. Pero cuando la persona cambia un poco su rumbo, alejándose de la conducta voluntaria según Dios y entristece al Espíritu divino, el νούς (nus: espíritu de la psique) es alejado y privado del gozo espiritual, ya que la divina χάρις jaris, la αγάπη agapi y toda buena energía del Espíritu se retiran y el νούς nus es entregado en aflicciones y sufrimientos, tristezas y tentaciones y en espíritus astutos malignos, hasta que la psique-alma vuelva a caminar correctamente para agradar el Espíritu. Después, al haber demostrado su μετάνοιά metania con cada confesión y humildad, de nuevo se hace digna de ser visitada por la χάρις jaris y disfrutar del gozo y del deleite celeste más que antes. Si, en cambio, no entristece en absoluto al Espíritu, sino que continúa viviendo de modo que gusta a Dios y se opone a todos los pensamientos malignos, astutos y viles y permanece constantemente unida y apegada al Señor, entonces esta psique-alma con justicia y en consecuencia, de acuerdo con su comportamiento y conducta, progresa y se hace digna de recibir donaciones inefables y progresa de δόξα doxa (gloria) en gloria (2Cor 3,18) y de descanso en descanso más perfecto. Luego, después de alcanzar el perfecto grado del cristianismo ortodoxo, será incorporada y contada entre los perfectos e irreprochables obreros de Cristo en Su eterna realeza increada.

113 Considera las cosas visibles o fenómenos como figuras o tipos y sombras de las realidades invisibles. El templo que vemos es tipo o figura del templo del corazón, el sacerdote es el tipo o figura del verdadero sacerdote, la χάρις (jaris: gracia, energía increada) es de Cristo, etc. Por tanto, en esta Iglesia visible, si primero no se realizan las lecturas, las salmodias y no se sigue todo el orden del canon eclesiástico, ο según la Divina Liturgia, el sacerdote no puede celebrar el divino Misterio del cuerpo y la sangre de Cristo. Si se cumple todo el canon eclesiástico, pero no se realiza por el sacerdote la ευχαριστία efjaristía mística de la ofrenda o prósfora y la comunión del cuerpo de Cristo, entonces tampoco se completa el rito eclesiástico, y el culto al Misterio es incompleto. Lo mismo sucede también con el cristiano ortodoxo. Es decir, si no ha logrado el ayuno, la vigilia, la salmodia y toda la ascesis-ejercicio y virtud y la energía mística del Espíritu no se realiza por la χάρις jaris en el altar de su corazón con todo sentido, sentimiento, conciencia y descanso espiritual, entonces todo este proceso ascético es incompleto y casi infructuoso, porque no lleva el deleite y el gozo del Espíritu llenando su corazón de manera mística.

114 El ayuno y la vigilia son buenos, así como buenos son la ascesis y la ξενιτεία (xenitía: renuncia, apartarse y desprenderse del mundo). Por supuesto que estas cosas son solo el comienzo y la antesala de la vida gustada por Dios, por eso es irrazonable que uno confíe y cuente plenamente en ellas. Porque alguna vez, como hemos dicho antes, también la χάρις jaris increada la tenemos en algún grado, pero también la maldad acecha en nuestro interior, se vuelve astuta y se retira intencionalmente, y no actúa ni se muestra como es según su naturaleza, pero hace al hombre creer que tiene su νούς nus catarizado, purgado y psicoterapiado, limpio y lúcido, llevándolo a la arrogancia y presunción por su perfección. Después ataca como un atracador y lo arroja a los abismos más profundos.

Así como personas que han sido ladrones o soldados profesionales durante veinte años, saben perfectamente cómo poner trampas a sus oponentes, emboscarlos y atacar sus flancos para exterminarlos con un ataque sorpresa, mucho más aún la maldad, el diablo, que tiene miles de años de experiencia y su obra más agradable es conducir psiques-almas a la perdición, conoce perfectamente el arte de emboscar en los rincones ocultos del corazón, y cuando quiere, permanece quieto intencionalmente, sin actuar, para engañar y arrastrar la psique- alma a la presunción y hacerla creer que ha alcanzado la perfección.

Así que el cimiento del cristianismo ortodoxo es que, incluso si alguien posee todas las virtudes, no debe complacerse, ni confiar, ni pensar que ha logrado algo importante. Y aunque llegue a ser partícipe de la χάρις jaris increada, no debe pensar y creer que ha alcanzado algo, ni sentirse satisfecho, sino más bien entonces debe tener más hambre y sed, debe lamentarse y llorar, y tener su corazón completamente quebrantado.

115 Ten en mente que el estado espiritual es algo así: Supón un palacio real. A este pertenecen patios, vestíbulos y aposentos, algunos exteriores y otros más interiores, donde se guardan la púrpura y los tesoros. Después está una habitación interior aún más escondida, adecuada sólo para el rey. De esta manera si uno entra por las habitaciones exteriores y cree que ha llegado en las habitaciones más interiores, se engaña. Así también son las realidades espirituales, aquellos que combaten contra la panza, o vientre, el sueño y se dedican continuamente a los salmos y oraciones, no deben pensar que ya han llegado al final y al descanso (espiritual). Todavía se encuentran en los vestíbulos y patios y no donde se guardan la púrpura y los tesoros reales. Y si se han hecho dignos de recibir alguna χάρις jaris espiritual, tampoco deben dejarse engañar creyendo que han alcanzado el final. Conviene, pues, que uno investigue si ha adquirido el tesoro en su recipiente de barro (2Cor 4,7), si se ha revestido de la púrpura del Espíritu, si ha visto al rey y ha encontrado descanso (espiritualmente). Supón otra vez, que la psique-alma tiene cierta profundidad y muchos miembros, y que el pecado, una vez que se ha introducido, ha capturado y dominado todos los miembros, los pensamientos y los conceptos del corazón. Luego el hombre pidió la χάρις jaris (energía increada) del Espíritu y ella vino y se envolvió, digamos, en las dos partes de la psique-alma. Por tanto, aquel que no tiene experiencia, cuando es estimulado y animado por la χάρις jaris, cree que todos los miembros de la psique-alma han sido ocupados por ella y que el pecado ha sido desarraigado completamente, y no conoce que la mayor parte de la psique-alma aún está bajo el dominio del pecado. Porque es posible, como muchas veces lo dijimos, que la χάρις jaris opere incesantemente, igual que el ojo en el cuerpo, y que también coexista la maldad, robando de manera inteligente la διάνοια (diania: mente, intelecto, cerebro). Por tanto, quien no puede discernir, cree que ha logrado algo grande, se enorgullece y presume que ha recibido la catarsis perfecta; mucho menos, está muy lejos de la verdad. Como dijimos antes, el arte del Satanás es también este, retroceder voluntariamente durante muchos años y no obrar las cosas que acostumbra, por supuesto con el propósito de introducir en la mente y en el νούς (nus: espíritu del corazón) de los que se están ejercitando en ascesis la falsa idea de que han alcanzado la perfección. ¿Acaso el que planta una viña obtiene inmediatamente el fruto? ¿O quien siembra los granos de trigo, enseguida siega? ¿o acaso se hace de inmediato hombre perfecto el bebé recién nacido? Mira a Jesús: siendo Hijo de Dios y Dios mismo, el Cristo, ¿de qué gloria descendió, y en qué padecimientos, sufrimientos, deshonra, cruz y muerte llegó? y de nuevo, ¿cómo fue exaltado por su humildad y se sentó a la derecha del Padre (Ef 1,20). Sin embargo, la malvada astuta serpiente, al sembrar desde el principio en Adam el deseo de convertirse en Dios (Gen 3,5), lo descendió a tal deshonra precisamente por esta idea arrogante y soberbia. Por lo tanto, tú también prestando atención en tu νούς nus (espíritu de la psique), vigílate y protégete a ti mismo a lo máximo que puedas, y ocúpate con gran diligencia y esmero tener siempre tu corazón humilde y quebrantado.

f) Sobre la libertad del νούς nus espíritu 

116 Cuando escuches que Cristo bajó al hades y liberó a todas las psiques-almas que allí estaban, no creas que estas cosas son tan lejanas y distintas que las que suceden hoy en día. Es decir, considerar que el corazón es un sepulcro y allí están enterrados los λογισμοί (loyismí: conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) y el νούς (nus: espíritu de la psique), sumidos en una profunda oscuridad. Viene entonces el Señor a las psiques-almas que le invocan desde el hades, es decir, en la profundidad del corazón, y allí ordena la muerte: “deja libres las psiques-almas prisioneras, las cuales buscan a Mí que puedo salvarlas”. Después, Él levanta la pesada piedra que cubre la psique-alma, abre la tumba y resucita al que verdaderamente estaba muerto y libera a la psique-alma encarcelada de su prisión oscura.

117 Sucede muchas veces que el satanás te hable según la fantasía en tu corazón, diciéndote: “Mira cuantas obras malas has hecho, tu psique-alma está llena de iniquidades, estás cargado con el peso de muchos y graves pecados”. Que no te engañe, pues, el Satanás con estas cosas y, con bajo el pretexto de la humildad, te empuje a la desesperación y a la depresión. Porque desde el tiempo que por la transgresión se introdujo la maldad en el hombre, el satanás adquirió acceso y capacidad de conversar diariamente de una manera a la psique-alma, como un hombre a otro, sugiriéndole cosas absurdas y necedades. Por tanto, tú respóndele: “Sí, pero tengo escritas las garantías de Dios que dice: No deseo la muerte del pecador, sino que retorne en la μετάνοια metania y tenga vida” (Ez 18,23 · 33,11). Entonces ¿por qué quiso bajar Dios en la tierra, si no fuera para salvar a los pecadores e iluminar a los que viven en la oscuridad y dar vida a los muertos (espiritualmente) por el pecado?

118 Igual que la δύναμη (dinami: poder, potencia y energía) adversa, así también la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) exhorta y persuade sin obligar, y eso para salvaguardar la libertad y nuestra independencia o libre albedrío. Por eso también por cuantos males hace el hombre por la indicación del satanás, es el hombre quien recibe el castigo, no el satanás, porque no fue arrastrado por la fuerza o la violencia, sino que con su propia libre voluntad obedeció a la maldad (o al satanás). Lo mismo sucede también con el bien. La χάρις jaris increada no atribuye el mérito del bien a sí misma sino al hombre, y por esto le glorifica, porque él se ha hecho causa del bien en sí mismo. Por otro lado, la χάρις jaris no obliga, como hemos dicho, con fuerza la voluntad del hombre, de modo que no pueda dirigirse hacia otra parte. Aunque coexiste, no obstante, da la prioridad a la independencia para que se manifieste la voluntad del hombre para revelar si declina hacia la virtud o hacia la maldad. Porque la ley no es para la naturaleza humana, sino para la independencia y libertad elección, que puede dirigirse hacia el bien o el mal.

119 Debemos proteger nuestra psique-alma y no dejarla conversar con pensamientos profanos, malignos y astutos. Igual que el cuerpo cuando se toca y se une con otro cuerpo se contamina y comete el pecado, así también la psique-alma se corrompe cuando recibe y acepta malignos astutos loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) y consiente en ellos. Y no solo los pensamientos de mala astucia y lujuria o fornicación, sino también de toda clase de maldad, por ejemplo, la incredulidad, la cobardía, la vanagloria, la ira, la discordia y el conflicto etc. Esto es lo que significa “hacer la catarsis” de nosotros mismos de toda mancha y contaminación, tanto física, carnal como espiritual (2Cor 7,1). Pero debes conocer que existe corrupción, lujuria y prostitución también en la parte invisible de la psique-alma, la cual prostitución es operada por pensamientos, conceptos y fantasías absurdos e indecentes; y tal como aquel que corrompe el templo de Dios, o sea, el cuerpo, Dios le extinguirá, según el Apóstol (1Cor 3,17), así también aquel que corrompe la psique-alma y el νούς (nus: espíritu de la psique) por estar conforme y consentir en las cosas absurdas e indecentes, es digno de castigo. Por tanto, tal como debemos proteger el cuerpo del pecado visible, así debemos proteger también la psique-alma de los λογισμοί (loyismí: conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) indecentes y absurdos, porque ella es la novia de Cristo. Dice el Apóstol: “Os he unido con lazos de arras o alianza a un solo hombre, es decir, a Cristo, para presentar vuestra psique-alma pura y limpia, como novia pura y espiritual” (2Cor 11,2). Y mira con atención lo que dice la Escritura: “Con toda tu atención vigila y protege tu corazón, porque de él serás conducido a la vida” (Prov 4,23). Sepas aún que los pensamientos perversos e indecentes separan de Dios, como enseña la divina Escritura en (Sabiduría. Salomón 1,3).

120 Cada uno de nosotros debe pedir cuentas a su psique-alma interrogando y examinando cuáles son sus inclinaciones y tendencias. Si ve que su corazón no está en consonancia con las leyes de Dios, debe esforzarse con todas sus fuerzas para mantener tanto el cuerpo como su νούς nus inflexibles e indiferentes a los malignos astutos pensamientos, conceptos y fantasías, por supuesto que, si quiere, de acuerdo con la promesa divina, hasta que venga habitar en su interior el Καθαρός kazarós Puro. Porque Él prometió que habitará y caminará (2Cor 6, 16) en las psiques-almas puras, limpias y lúcidas que aman el bien.

121 Tal como el agricultor que pone toda su atención y esmero a su tierra, primero hace el arado renovando la tierra y recoge las espinas, y después le echa las semillas, así también aquel que espera recibir de Dios la semilla de la jaris (gracia, energía increada), primero debe limpiar o hacer la catarsis de su corazón, de modo que caiga la semilla del Espíritu para que rinda plenamente y dar muchos frutos. Si antes no se hace esto y no se limpia, psicoterapia o no hace la catarsis de sí mismo de toda mancha y contaminación carnal y espiritual (2Cor 7,1), aún es carne y sangre (1Cor 15,50) y se encuentra lejos de la vida.

122 Debemos observar por todos los lados cuidadosamente con agudeza los sortilegios, las trampas, los engaños, los dolos, los maleficios y los planes perversos del enemigo; porque como dice el Espíritu Santo con la boca de Pablo que se ha hecho todo para todos, para ganar a todos (1Cor 9,22), así también la maldad (el satanás) se ocupa y se hace de todo buscando llevar a cada uno a la perdición y a la ruina. Así el satanás en aquellos que oran finge que ora y reza con ellos con el propósito de engañarlos, entregándolos a la presunción y exaltación con el pretexto de la oración. A los que ayunan finge que ayuna con ellos, queriendo arrastrarlos a la presunción del ayuno. A los que tienen gnosis-conocimiento de las Escrituras hace las mismas cosas, deseando desviarlos y sacarlos del camino ortodoxo bajo el pretexto de la gnosis. En aquellos que se han hecho dignos de que les sea apocaliptada-revelada la divina luz increada, opera de un aspecto parecido, es decir, se metamorfosea, transforma en ángel luminoso (2Cor 11,14) para engañarlos presentando su propia luz falsa y atraerlos consigo. Y en general, así de distintas maneras aparece transformado a cada uno, tomando la forma adecuada, de modo que con la semejanza hacer prisionero a cada hombre y conducirlo a la ruina con un pretexto aparentemente bueno. Dice el Apóstol: “pues las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas por Dios para derribar fortalezas del enemigo, destruir sofismas y toda altanería que se levante arrogantemente para impedir a los hombres conocer a Dios; además con estas armas espirituales atraemos a todo corazón con buena voluntad y lo entregamos a la obediencia de Cristo Dios-Hombre(2Cor 10, 4-5).

Observa hasta qué punto se atreve el arrogante Satanás: desea incluso vencer a aquellos que ya tienen a Dios con el conocimiento de la verdad. Así que cada uno con atenta vigilancia debe proteger y guardar su corazón (Pro 4,23) y pedir a Dios gran prudencia, sabiduría e inteligencia para que nos conceda darnos cuenta de los ardides y artificios del mal. Aún debemos mantener una actividad espiritual continua, proteger con prudencia nuestro νούς (nus: espíritu de la psique) y los pensamientos, y nos vayamos estructurando a nosotros mismos de acuerdo con la voluntad de Dios. Porque no hay obra más valiosa que este trabajo. Como dice el Salmista, su trabajo y obra es la doxología y la majestuosidad (Sal 110,3).

123 Costumbre de la psique-alma amante de Dios es que, aunque practique todas las obras de la virtud, las atribuya y adjudique todas a Dios y no a sí misma. Por eso, el Dios, al contrario, al ver la prudencia y el conocimiento sano y correcto de ella, le atribuye todo a ella, y mide Sus recompensas hacia ella como si hubiera trabajado y hecho ella todo sola, aunque, si quisiera juzgarnos, en verdad no se encontraría nada que pudiera justificarse el ser humano. Puesto que el dinero y todas las cosas que consideramos buenas por las que uno puede hacer obras buenas, son de Dios, la tierra y todo lo que ella contiene (Sal 23,1), incluso el cuerpo y la psique-alma. Pero también, el que uno sea un ser humano, esto también gracias a Dios lo tiene. Por tanto, ¿qué le queda propio entonces al hombre para justificar su soberbia y presunción o para auto-justificarse? Sin embargo, el Dios recibe y acepta como la mayor oferta de los hombres y la que Le da más alegría que cualquier otra cosa es la siguiente: Conociendo bien la psique-alma cómo es la realidad, todos los bienes que realiza, todo el esfuerzo que hace por Dios, todo lo que comprende y aprende, debe atribuirlo únicamente a Él y confiarle todo a Él.

124 Cuando una mujer viene en convivencia y unión con el marido, todas las cosas personales de cada uno se hacen comunes entre ellos, compartiendo una casa y una fortuna, tanto de las cosas visibles e invisibles. Y no sólo los bienes del hombre, sino también su propio cuerpo se convierte en posesión de la mujer, como dice el Apóstol: “La mujer no es dueña de su cuerpo, sino el marido; igualmente el marido no es dueño de su cuerpo, sino la mujer” (1Cor 7,4). Así es también la comunión verdadera y mística de la psique-alma con el Cristo, que se une con Él en un mismo espíritu (1Cor 6, 17). Por tanto, es lógico que se convierta, de algún modo, en dueña de Sus inescrutables tesoros, ya que ha llegado a ser Su esposa o novia. Porque cuando el Dios se convierte en propiedad de ella, es obvio que Sus propiedades son también propiedades de ella, ya sea el mundo, la vida, la muerte, los ángeles, los principados, las potestades, los asuntos y acontecimientos presentes y futuros, (Rom 8,38).

125 Mientras que el pueblo de Israel agradaba al Señor, aunque nunca lo que debería, al menos mientras mantenía algo saludable la fe hacia Él, el Señor los guiaba con una columna de fuego y una nube (Ex 13,21) y les abría el paso por el Mar Rojo (Éxodo 14:21), y muchas otras cosas maravillosas disfrutaba. Pero cuando se alejaban de Su αγάπη (agapi: amor increado e incondicional), entonces eran entregados a los enemigos y sometidos en amargas esclavitudes. Lo mismo sucede también con la psique-alma que ha conocido la χάρις (jaris: gracia, energía increada) de Dios, y al haberse hecho primero la catarsis (purgarse, psicoterapiarse y purificarse) de mucha de infecciones y contaminaciones, después de hizo digna también de recibir las divinas donaciones; pero como no mantuvo hasta el final la αγάπη agapi debida a su esposo celestial, recayó de la vida de la que se había hecho partícipe. Porque es posible que el enemigo levante cabeza también contra aquellos que han alcanzado tales alturas. Así que, debemos luchar con todas nuestras fuerzas y cuidarnos para nuestra vida eterna con temor y temblor; y especialmente aquellos que han recibido el espíritu de Cristo no deben actuar con negligencia en nada, ni en lo pequeño ni en lo grande, para no entristecer al Espíritu del Señor (Ef 4,30). Porque tal y como se alegran en el cielo, según dice la Verdad (Lc 15,7), por un pecador que vuelve en la μετάνοια metania, así también vuelve la tristeza por una psique-alma que pierde la vida eterna.

126 Cuando la psique-alma ha sido juzgada digna de recibir la χάρις (jaris: gracia, energía increada), entonces el Dios concede aún más donaciones útiles, la gnosis (conocimiento espiritual), la templanza y el discernimiento. Por supuesto que Dios concede estos regalos cuando la psique-alma los pide, para que pueda servir agradablemente al Espíritu, del cual se ha hecho digna de recibir, sin ser engañada por la maldad, sin errar por la ignorancia, sin declinar por el descuido y la negligencia, viviendo sin miedo y para no hacer nada que no sea de acuerdo con la voluntad del Señor.

127 Igual que la energía y acción de los pazos, que es el espíritu mundano del engaño, la oscuridad y el pecado, habitará en un hombre que está pleno de conducta y mentalidad carnal, así también la energía del Espíritu luminoso habita en el interior del hombre que ha sido santificado, según los logos del Apóstol: “puesto que buscáis una prueba de demostración de que Cristo en mí habla” (2Cor 13,3) y “ya no vivo yo, sino que en mi interior vive el Cristo” (Gal 2,20) y “los que habéis sido bautizados en el nombre de Cristo, os habéis revestido a Cristo” (Gal 3,27).  También el Señor dice: “Vendremos yo y el padre y habitaremos en él” (Jn 14,23). Estas cosas no vienen de forma imperceptible y a escondidas, ni tampoco sin la energía efectiva, sino por la δύναμη (dínami: potencia y energía) y verdad en los que son considerados dignos. La ley del Antiguo Testamento buscaba retornar a los hombres en la teognosía (conocimiento de Dios) mediante preceptos que eran difíciles de soportar, y ponía sobre ellos un yugo pesado e inaguantable, sin extenderles una mano de ayuda, y esto porque no podía proporcionar la potencia y energía del Espíritu. Como dice también el Apóstol: “La Ley era imposible que fuera aplicada, a causa de la debilidad humana, etc,…”(Rom 8,3). Pero después de la parusía (presencia) de Cristo, se abrió la puerta de la χάρις jaris a los que creyeron de verdad, y se dona en ellos la fuerza de Dios y energía (increada) del Espíritu Santo.

128 Después de que Cristo envió a Sus discípulos la donación principal y la bondad natural del Espíritu Santo (Hech 2,3), la divina energía fue transmitida a todos los que creían y habitaba en sus psiques-almas y psicoterapiaba, sanaba los pazos del pecado y los liberaba de la oscuridad y de la necrosis o mortificación espiritual (de ser espiritualmente cadáveres andantes). Porque hasta entonces, la psique-alma estaba herida, encarcelada y cautiva en la densa oscuridad del pecado. Pero ahora también, la psique-alma que no se ha hecho digna de tener como residente al Señor, ni de tener activamente la fuerza del Espíritu Santo habitando dentro de ella, sigue estando en la oscuridad. Pero en aquellos que ha venido la χάρις (jaris: gracia, energía increada) del Espíritu Divino y habitó en las profundidades de sus νούς (nus: espíritu de la psique), en ellos el Señor se convierte en su psique-alma, como dice el divino Apóstol: “El que se une con el Señor, se hace junto con Él un espíritu” (1Cor 6, 17), y el mismo Señor dice: “Padre, tal como tú y yo somos uno, lo mismo también ellos sean uno con nosotros” (17,21). ¡Qué gran favor y bondad ha mostrado el Dios hacia la naturaleza humana, que tanto se ha humillado por el pecado! Cuando la psique-alma convivía con la maldad de los pazos, era una igual que ellos, y aunque tenía su propia voluntad, no podía hacer lo que quería, como dice el Pablo: “No hago lo que quería hacer” (Rom 7,15); ¡Cuánto más, entonces, cuando la fuerza de Dios visita una psique-alma que ha sido santificada y se ha hecho digna de Él, su voluntad no se unirá completamente a la voluntad de Dios! Porque entonces, la psique-alma verdaderamente se convierte en psique-alma del Señor, al ser voluntariamente gobernada por la fuerza y energía increada del bondadoso Espíritu y al no seguir ya su propia voluntad. Como dice el Apóstol: «¿Quién nos separará del amor de Cristo?» (Rom. 8:35), es decir, de la psique-alma que se ha unido al Espíritu Santo.

129 Por tanto, quien quiere hacerse imitador de Cristo, para ser también llamado hijo de Dios, nacido del Espíritu, debe, antes que nada, soportar con valentía y paciencia las tribulaciones, padecimientos y tristezas que vienen, es decir, las enfermedades del cuerpo o los insultos, los ultrajes y los desprecios de los hombres, incluso los ataques de los enemigos invisibles. Porque por economía de Dios se conceden en las psiques como pruebas varias tribulaciones, tristezas y sufrimientos para que se manifieste y se revele que verdaderamente Le aman. Esto es una señal y característica de los Santos de todos los siglos, Patriarcas, Profetas, Apóstoles y Mártires, que han pasado no por otra parte sino por el camino estrecho de las tentaciones, las tristezas y las tribulaciones y así agradaron a Dios. Dice la Escritura: “Hijo mío, si vienes a servir al Señor, prepara tu psique-alma para las tentaciones; ten corazón recto y esperanza” (Sabiduría Sirac 2, 1-2). Y en otra parte dice: “Todo lo que te viene acéptalo como bueno, sabiendo que nada sucede sin la voluntad de Dios”. Por tanto, la psique alma que quiere agradar a Dios debe, antes que nada, abrazar la paciencia y la esperanza. Un artilugio o astucia de la maldad es también este, que en el tiempo de tribulación siembra en nuestro interior la acidia, para alejarnos de la esperanza en Dios. Pero el Dios la psique-alma que tiene esperanza en Él, nunca la ha abandonado para ser dominada por las tentaciones hasta el punto de no encontrar salida. Como dice el Apóstol: “No os ha llegado ninguna tentación insuperable. Dios es fiel y no permitirá que seáis sometidos a pruebas superiores a vuestras fuerzas; junto con la prueba os dará fuerza para soportarla y superarla” (1Cor 10,13). Pero incluso el astuto maligno, tampoco entristece la psique-alma lo que él quiere, sino lo que Dios le permite. Los hombres conocen cuánto peso puede soportar una mula, cuánto un asno, cuánto un camello y cada uno lo cargan el peso que puede soportar; y el ceramista conoce cuánto tiempo pondrá los recipientes de cerámica en el fuego, para que no se queden en el fuego más tiempo de lo normal y sean inservibles, ni que queden inservibles quitándolos del fuego antes del cocido normal. Por tanto, si el hombre tiene tanta inteligencia y prudencia, mucho más, -infinitamente más- es la inteligencia y sabiduría de Dios que conoce cuánta tentación debe permitir que llegue a cada psique-alma, para que sea probada, experimentada y adecuada para el reinado de la realeza increada de los cielos.

130 Si el cáñamo no se golpea mucho, no puede ser adecuado para convertirse en finísimos hilos; pero cuanto más se golpea y se peina, más puro y útil se vuelve. De manera similar, una vasija de barro no puede ser utilizada por los hombres si no ha sido cocida en el fuego; también un niño es aún inexperto para las labores del mundo, porque no puede construir, plantar, sembrar ni realizar otras tareas. Del mismo modo, algunas psiques-almas, aunque hayan recibido la divina χάρις (jaris: gracia, energía increada), y tengan la seguridad interna de la dulzura y el reposo del Espíritu, por la bondad del Señor hacia su estado infantil, pero debido a su inmadurez aún no han sido probadas ni examinadas por los malos espíritus a través de diversas tribulaciones y tentaciones, y siguen siendo aún como niños espirituales, por así decirlo, no aptos aún para el reinado de la realeza increada de los cielos. Dice el Apóstol Pablo: “Si estuvieseis sin esta pedagogía, a la que a todos los verdaderos hijos de Dios participaron y saborearon, no seríais hijos auténticos, sino bastardos” (Heb 12,8). Así también las tentaciones, las tribulaciones y las tristezas de la vida son mandadas para el bien de los hombres, fortaleciendo y convirtiendo la psique-alma más auténtica y más firme. Y si ella persevera hasta el final con la esperanza en el Señor, es imposible que no alcance la promesa del Espíritu y la liberación de los pazos de la maldad.

131 Los santos Mártires, habiendo soportado muchos tormentos y torturas, mostraron una paciencia y constancia hasta la muerte y se hicieron dignos recibir coronas y δόξα (doxa: gloria, luz increada); y cuanto más grandes y duros fueron las torturas que sufrían, tanto más doxa-gloria, seguridad y franqueza obtuvieron ante Dios. Del mismo modo también las psiques-almas que se entregaron en distintas tribulaciones y tristezas, (ya sean externas, provenientes los hombres, o internas, causadas por pensamientos absurdos e indecentes, o por enfermedades corporales), si mantienen la paciencia hasta el final, serán dignos de recibir las mismas coronas que los Mártires y la misma franqueza o confianza. Y esto porque el martirio de las tribulaciones y tristezas que los Mártires soportaron por los hombres, ellos los sufren por los martirios de los astutos malignos espíritus, que incitaron a los torturadores de los Mártires en aquel entonces. Y cuando más tribulaciones del enemigo han soportado, mayor será la doxa-gloria increada que disfrutarán de Dios, no sólo en el futuro, sino también aquí serán dignos del consuelo del bondadoso Espíritu Santo.

132 Dado que el camino que conduce a la vida celestial es estrecho, angosto y lleno de tribulaciones (Mt 7,14), y son pocos los que lo recorren, por eso debemos, por la esperanza del cielo, soportar con firmeza toda prueba que viene del astuto maligno. Porque, por todas las tribulaciones que deberemos soportar, ¿qué podemos ofrecer como equivalente a las promesas del futuro que Dios nos ha prometido, o al consuelo que desde ahora el Espíritu Santo da a nuestras psiques-almas, o a nuestra liberación de la oscuridad de los πάθος pazos, o a la deuda por la multitud de nuestros pecados? Los padecimientos de este tiempo no se comparan con la doxa-gloria increada que ha de apocaliptarse-revelarse y darse en nosotros (Rom 8,18). Por lo tanto, como hemos dicho, todo lo debemos tolerar y soportar por el Señor, como soldados valientes que morimos por nuestro rey. ¿Por qué, cuando estábamos en el mundo y en los asuntos terrenales de la vida, no nos encontrábamos con tales sufrimientos, tristezas y tribulaciones, pero ahora que hemos venido a servir a Dios, sufrimos tantos diversos tipos de tentaciones? Ves, pues, que las tristezas, sufrimientos y tribulaciones son por el Cristo, porque el enemigo tiene envidia de la recompensa que esperamos y quiere sembrar en nuestras psiques-almas desánimo, relajamiento, pereza y negligencia, a fin de que no vivamos de forma agradable a Dios y no seamos dignos de Su realeza increada.

Por lo tanto, por más que el astuto maligno se arme contra nosotros, si nosotros soportamos sus ataques con valentía y coraje, se disuelven todas sus maquinaciones y estrategias contra nosotros con la ayuda y alianza con Cristo. Porque nosotros tenemos como protector y defensor a Jesús. Recordemos que Él también ha pasado por este mundo siendo insultado, ultrajado, perseguido y burlado, y finalmente fue ejecutado de manera deshonrosa y humillante en la Cruz.

133 Si queremos soportar fácilmente todas las tribulaciones y las tentaciones, debemos desear y tener siempre presente ante nuestros ojos la muerte por Cristo. En efecto, este mandamiento tenemos: que carguemos nuestra cruz y lo sigamos (Mt 16, 24), lo que significa que estamos bien dispuestos y preparados para la muerte. Si tenemos esta disposición, como hemos dicho, es mucho más fácil sufrir toda tribulación, visible e invisible. Porque el que tiene el deseo de morir por Cristo, por nada se dificultará ni se enojará por las tareas dolorosas y tristes. Por esta razón creemos que las tribulaciones, los sufrimientos y las tristezas son pesadas y duras, porque no deseamos la muerte por Cristo, ni tenemos siempre nuestro νούς nus (espíritu de la psique) y mente fijados en Él. Pero el que quiere hacerse heredero de Cristo, debe desear también Sus pazos (padecimientos) con fervor (celo). Así que los que dicen que aman al Señor, se demuestran como tales en toda tribulación y tristeza que les viene y las soportan no sólo con valentía y coraje sino también con buena disposición y ánimo, porque tienen esperanza en Él.

134 Quien se acercó a Cristo debe, antes que nada, empujar e impulsar a sí mismo con fuerza hacia el bien, aunque su corazón no lo quiera. Porque el Señor, que no miente, dice: “La realeza increada de los cielos se gana por la dureza y la violencia y se apoderan de ella los que ejercen violencia a sí mismo” (Mt 11,12), y de nuevo: “Luchad para entrar por la puerta estrecha” (Lc 13,24). Por lo tanto, como dijimos, debemos, aunque sea sin quererlo, empujarnos a nosotros mismos hacia la virtud, es decir, hacia la αγάπη (agapi: amor incondicional, increada y desinteresada), ya que no la tenemos; hacia la apacibilidad, mansedumbre aun careciendo de ella; hacia tener corazón amable, compasivo y amante del hombre, tolerar y soportar desamor y desprecios y tener paciencia con los despreciados, aunque aún no tengamos esta costumbre; perseverar hacia la oración, aunque no tengamos aún la oración espiritual. Si el Dios ve que luchamos así y empujamos con dureza y violencia nuestro ser hacia el bien, a pesar de que nuestro corazón resista, entonces nos concede la oración verdadera, nos da el corazón caritativo, la paciencia, la tolerancia, la magnanimidad, la alegría y en general nos llena con todos los frutos del Espíritu Santo (Gal 5,22). Ahora bien, si alguien está privado de las otras virtudes y se esfuerza con dureza o solo se violenta a sí mismo, digamos, en la oración para recibir el carisma de la oración, pero no se esfuerza para adquirir la apacibilidad, la humildad, la agapi y todo el género noble de las virtudes, así como una fe firme en Cristo y una vida atenta y cuidadosa, a veces el Espíritu Santo le concede en parte el don de la oración, como pidió, pero permanece desprovisto de otros bienes, porque no se esforzó en adquirirlos, ni los pidió a Cristo. Porque no solo debemos empujarnos hacia lo que mencionamos, aunque no lo deseemos, y pedirlo a Dios, sino también considerar indignas de decirse aquellas palabras vanas e inútiles, y estudiar siempre en los logos de Dios, tanto con la boca como con el corazón. Además, no debemos enojarnos ni estallar en gritos, porque el Apóstol Pablo dice: “Desterrad toda la amargura interior, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad contra el otro” (Ef 4:31). Asimismo, debemos evitar criticar, juzgar o enorgullecernos. Y así el Señor viendo que uno se presiona a sí mismo, como hemos dicho, y que se empuja con dureza, seguro que le dará la χάρις jaris de hacer sin esfuerzo ni fatiga y con facilidad aquellas cosas que antes ni siquiera con la dureza y el esfuerzo podría hacer, a causa de la convivencia con la maldad y maligno. Y entonces todas estas obras de la virtud se convertirán en algo natural para nosotros, porque ya vino el Señor, según Su promesa y se ha unido junto con él (Jn 15,5), y él también se ha unido con el Señor, por lo tanto, con Su χάρις jaris cumple con gran facilidad las virtudes.

135 Aquel que se ha esforzado solo en la oración, como antes hemos dicho, pero no se esfuerza en la humildad, la αγάπη agapi, la apacibilidad, la mansedumbre y el conjunto de las demás virtudes, tendrá el siguiente desenlace: Alguna vez, allí donde está orando, desciende sobre él la divina χάρις (jaris: gracia, energía increada), porque el Dios es bondadoso y por eso satisface con filantropía las peticiones de quienes piden. Pero si este no se ha habituado, ni ha entrenado y no se ha hecho experimentado en las virtudes, pierde la χάρις jaris que ha recibido y cae en el orgullo, o quizás, la mantiene, pero no progresa en ella ni la aumenta. De modo que podemos decir que la residencia y el descanso del bondadoso Espíritu son la humildad, la agapi, la apacibilidad y todos los demás divinos logos-mandamientos (principios espirituales) de Cristo. Por lo tanto, quien quiere alcanzar la perfección mediante todas estas virtudes, que se tome como compañera la primera virtud, la oración y se ejercite con esfuerzo a amarla, y si su corazón resiste y disputa entrando en conflicto, debe procurar someterlo y hacerlo dócil y obediente a Dios. Porque en aquel que primero ejerció tal esfuerzo sobre sí mismo y de alguna manera ha domado la resistencia de su psique-alma y a través de la buena costumbre la hizo completamente obediente, y así pide y suplica con este estado psíquico, este hombre verá crecer y prosperar en su interior el carisma o don de la oración, regalado en él por el Espíritu, reposa en la modestia y la humildad; este carisma lo ha perseguido en combinación con la αγάπη agapi y la apacibilidad amorosa. Y entonces el Espíritu le regala también estas virtudes y le enseña la verdadera humildad, la auténtica αγάπη agapi, la mansedumbre y la apacibilidad, que previamente había buscado, forzándose a sí mismo. Y, al avanzar de esta manera, perfeccionándose según la voluntad del Señor, se volverá digno de la Realeza increada. Porque el humilde nunca cae. Es decir, ¿a dónde podría caer aquel que se considera inferior a todos? Así que el orgullo o la altanería es una gran caída, al contrario, la humildad es una gran elevación y un axioma o estatus seguro.

136 Aquellos que amaron verdaderamente a Dios, no han buscado servirle ni por la recompensa de la realeza celeste, ni como si persiguieran un beneficio comercial, ni por el temor al infierno que espera a los pecadores, sino porque le amaron como su único Dios y Creador, y entendieron que los δούλος (dulos: esclavos, siervos) deben agradar a su Señor y Creador. Ellos afrontan también con mucha sabiduría y prudencia todo lo que les sucede, porque son muchos los obstáculos y las trabas para lograr el agrado a Dios. Porque no son solamente la pobreza, el anonimato, la insignificancia y la soledad, sino también la riqueza y el honor pueden convertirse en tentaciones para la psique-alma. En cierta medida, incluso el consuelo y el descanso con el que la χάρις (jaris: gracia, energía increada) llena la psique-alma; si la psique-alma no percibe ni se da cuenta que se ha hecho digna de recibirlo y no lo utiliza con gran humildad y mucha prudencia, es muy fácil que se convierta más bien en una tentación y obstáculo para ella. Porque la maldad, bajo la apariencia de esta χάρις jaris, relaja la tensión de la psique-alma y provoca con astucia la relajación, la pereza y la indiferencia. Por eso, la χάρις necesita ser recibida por una psique-alma piadosa y prudente, para honrarla y presentar frutos dignos. Por tanto, existe el peligro que no sólo las tribulaciones, sino también las comodidades se vuelvan en tentaciones para la psique-alma, porque con estas dos el Creador prueba las psiques-almas, para que se revele claramente quiénes no consideran su αγάπη agapi-amor hacia Él como un medio para obtener ganancias, sino que lo ven a Él mismo como su única ganancia, digno de mucha agapi-amor y honor. Y para el negligente y pobre en la fe y niño en mentalidad, estas cosas se vuelven en obstáculos para la vida eterna, es decir, tristezas, dolores, enfermedades, pobreza y nimiedad, así como los opuestos, riquezas, doxa-gloria y alabanzas humanas; además también la guerra del astuto maligno que atenta sin ser visto. Invirtiendo ahora lo anterior, descubrirás que, para el creyente, prudente y valiente, esas mismas cosas contribuyen más bien a la adquisición de la realeza increada de Dios. Porque, según el divino Apóstol, sabemos que para aquellos que aman a Dios todo contribuye y coopera para el bien de ellos (Rom 8,28). Por lo tanto, queda claro que, cuando aquel que ama verdaderamente a Dios rompe, vence y supera todos esos obstáculos que se consideran impedimentos en el mundo, es poseído únicamente por el divino έρως (eros: amor ardiente), como dice el divino Profeta: “Me han enrollado las tramas y las confabulaciones de los pecadores, pero tampoco entonces me olvidé de Tu ley” (Sal 118, 61).

137 El divino Apóstol Pablo aclaró con mayor precisión y lucidez que el misterio perfecto del cristiano ortodoxo se revela y se hace conocido por la experiencia a cada psique-alma fiel, a través de la divina energía increada, la cual es resplandecimiento o esplendor de la luz increada celestial por la fuerza apocalíptica-reveladora del Espíritu Santo. Así nadie va a creer que la iluminación del Espíritu se hace solo con la gnosis (conocimiento) de los conceptos y significados divinos, para no correr el riesgo de perder el perfecto misterio de la χάρις (jaris: gracia, energía increada) por ignorancia, pereza y negligencia. Por esto puso como ejemplo la doxa-gloria increada del Espíritu que irradiaba al rostro de Moisés (Ex 34,29), para ilustrar con claridad y certeza la gnosis (conocimiento espiritual). Dice pues: «Pues si la antigua ley que conduce a la muerte y se había escrito con letras sobre piedras fue gloriosa, hasta el punto de que no pudieran los hijos de Israel mirar el rostro de Moisés a causa de su resplandor, sin embargo, fue transitoria y quedaría abolida, ¡cuánto más no será glorioso el servicio-diaconía del Nuevo Testamento que dona a los hombres el Espíritu Santo! Si aquel servicio-diaconía de la Ley antigua, que su consecuencia era condenación del hombre, era gloriosa, mucho más será el servicio del Nuevo Testamento que proporciona justicia y salvación y tiene más rica y abundante la doxa-gloria increada. Porque lo que bajo este aspecto fue glorioso en aquel servicio, ni siquiera merece tenerse en cuenta comparado con esta otra doxa-gloria sobreeminente e increada del Nuevo Testamento. Porque si la ley antigua que fue transitoria tenía su doxa-gloria, ¡el Nuevo Testamento será acompañado de mucha más doxa-gloria increada que permanece por los siglos de los siglos!» (2 Cor. 3, 7-11). Dijo “abolida” porque el esplendor de la luz increada resplandecía e irradiaba en el cuerpo mortal de Moisés; y añade: “Teniendo, pues, tal esperanza, es decir, que nuestra obra en Cristo es inimaginablemente gloriosa y eterna, procedemos con plena franqueza para la divulgación del Evangelio” (2Cor 312).

Y siguiendo un poco más abajo demuestra que esta gloria increada incorruptible e inmortal del Espíritu que es acompañada de revelación-apocálipsis, desde ahora resplandece e ilumina a los dignos de manera inmortal e indestructible, en la parte inmortal del hombre interior. Dice pues: “Todos nosotros a cara descubierta y el corazón libre, reflejamos y resplandecemos la doxa-gloria luz increada del Señor como en un espejo y nos metamorfoseamos, transformamos en la misma imagen, progresando espiritualmente de doxa-gloria en doxa-gloria, a medida que obra en nosotros el espíritu del Señor” (2Cor 3,18). Aún dice: “mas cuando alguno de ellos sea conducido de vuelta al Señor Jesús Cristo, entonces es corrido el velo del su corazón para que pueda entender claramente la verdad. El Señor es espíritu, y donde está el espíritu del Señor, está la libertad, por el espíritu del Señor se quita el velo y la esclavitud de la ley y allí se encuentra la verdadera libertad” (2Cor 3, 16-17). Con todo esto ha mostrado claramente que un velo oscuro se ha colocado encima de la psique, el cual por la transgresión de Adam encontró el paso para introducirse en la humanidad. Pero ahora creemos que con el resplandecimiento o iluminación del Espíritu es quitado el velo de las psiques-almas realmente fieles y dignas. Además, por esta razón ha sido la venida de Cristo, y el Dios ha complacido que lleguen a estos grados de santidad los que creen verdaderamente.

138 Este esplendor o iluminación del Espíritu no es sólo una apocálipsis-revelación de conceptos e iluminación de la χάρις (jaris: gracia, energía increada), como ya mencionamos, sino que es un alumbramiento ο iluminación continua de la luz hipostática (con base substancial) dentro de las psiques-almas. Algunos logos de la Escritura con este significado son los siguientes: “Porque Dios, en tiempos de la creación, dijo: Brille la luz del seno de las tinieblas, es el que ha hecho resplandecer e iluminar con la luz en nuestros corazones para que nosotros conozcamos y demos a conocer a los demás la gnosis-conocimiento pura e iluminada de la doxa-gloria luz increada de Dios que se ha manifestado en persona por Jesús Cristo” (2Cor 4, 6), también: “Ilumina mis ojos, para que no duerma para muerte” (Sal 12,4), es decir, cuando la psique-alma se separe del cuerpo que no sea oscurecida por el velo de la muerte de la maldad. Más aún: “Abre más mis ojos para ver las realidades y cosas maravillosas de Tu ley” (Sal 118,18), y “Mándame Tu luz (increada) y Tu verdad; ellas me conducirán y me llevarán en Tu santa montaña y en Tu templo” (Sal 42,3), y “Resplandeció o alumbró sobre nosotros la luz (increada) de Tu rostro, Señor” (Sal 4,7).

139 También la luz (increada) que resplandeció y alumbró al bienaventurado Pablo en el camino de Damasco (Hec 9,3), por el cual fue elevado hasta el tercer cielo y escuchó misterios inefables, no fue una iluminación de conceptos y de gnosis-conocimiento, sino un alumbramiento o esplendor hipostático (substancial) de la potencia y energía del bondadoso Espíritu, en su psique-alma. Pero, por la excesiva brillantez de esta luz (increada) no pudieron soportarla los ojos carnales y quedaron ciegos (Hec 9,8). Por esta luz es apocaliptada-revelada toda gnosis (conocimiento espiritual increado) y es conocido verdaderamente el Dios en la psique-alma digna y amada por Él.

140 Toda psique-alma que, con su propio cuidado, esmero y fe, se ha hecho digna de revestirse perfectamente a Cristo desde aquí abajo con la potencia, la energía y la información interior de la χάρις (jaris: gracia increada) y se ha unido con la luz increada celestial de la icona/imagen incorruptible, ya es iniciada desde ahora en la gnosis (conocimiento) de todos los misterios celestiales hipostáticamente (substancialmente). Y en el gran día de la Resurrección también su cuerpo será co-glorificado con esa misma doxa-gloria increada celestial y será arrebatado en los cielos por el Espíritu, según la Escritura (1Tes 4,17), y se será digno de ser semejante con el cuerpo glorificado de Cristo (Fil 3,21), y así heredará también la eterna y sin sucesión Realeza increada junto con el Cristo.

141 Cuanto uno con su propio cuidado, esmero y fe, se ha hecho partícipe de la doxa-gloria celestial e increada del Espíritu Santo y ha adornado su psique-alma con obras bondadosas, tanto también su cuerpo en aquel día será digno de ser co-glorificado. Es decir, lo que uno ha atesorado ahora en su interior, se manifestará exteriormente entonces, al igual que en primavera brota el fruto que en el invierno permanece dentro de los árboles, como aclaramos en alguna ocasión. Por tanto, la icona/imagen divina del Espíritu, que los Santos de alguna manera tienen como impresa en sus interiores desde ahora, hará que entonces también al cuerpo sea divino en su forma exterior y celestial. Pero, ¡ay!, para los impíos y pecadores, el oscuro velo del espíritu mundano que envolvió su psique-alma y con la fealdad de los pazos ha vuelto a su νούς (nus: espíritu de la psique) oscuro y feo, también hará que sus cuerpos se presenten entonces oscurecidos y llenos de vergüenza.

142 Como después de la transgresión, la bondad de Dios condenó a Adam a la muerte (Gen 3,19), primero vino la muerte (espiritual) en su psique-alma, porque por la privación del gozo y del disfrute celestial y espiritual, se apagaron los sentidos espirituales e inmortales y quedaron como muertos, y luego siguió la muerte del cuerpo después de novecientos treinta años (Gen 5,5). Así también Dios ahora, que con la cruz y la muerte del Salvador ha reconciliado la humanidad, restablece la psique-alma que cree de verdad, incluso desde esta vida aquí, reincorpora el gozo y el disfrute de las luces y los misterios celestiales y reavive los ojos espirituales de la psique-alma con la divina luz increada. Después, también el cuerpo lo revestirá con una δόξα (doxa: gloria, luz) increada, incorruptible e inmortal.

143 Existen hombres que se han alejado del mundo y viven con decencia, honestidad y amor para la virtud, pero tienen el velo de los pazos, de los cuales todos somos culpables por la desobediencia del primero en ser creado, es decir, los que tienen mentalidad y conducta carnal, la cual el Apóstol Pablo la llamó muerte, diciendo: “La mentalidad, conducta carnal es la muerte” (Rom 8, 6). Ellos, pues, parecen a los hombres que caminan de noche iluminados por las estrellas, las cuales son los santos mandamientos-logos de Dios. Pero como aún no se han liberado completamente de la oscuridad, les es imposible ver todo con claridad. Ellos les conviene que se dediquen con mucho esfuerzo, diligencia y mucha fe en la virtud y que supliquen a Cristo, el Sol de la justicia (Mt 3,20) que alumbre sus corazones, para que puedan ver todo con precisión y claridad, es decir, tanto los ataques de las bestias espirituales que nos asedian de múltiples formas, como las bellezas del mundo incorruptible, ocultas a la vista cuyo placer es inenarrable, de la misma manera que son claras y evidentes para los perfectos en virtud y para aquellos en quienes la luz increada espiritual ha brillado dinámicamente en sus corazones. Porque, como dice el bienaventurado Pablo, el alimento sólido es para los perfectos, de los que por la costumbre han ejercitado sus sentidos espirituales en el discernimiento del bien y del mal (Heb 5,14). Pero también el divino Pedro dice: “con lo cual después de este testimonio del Padre nos confirmamos más aún en los logos de los profetas del Antiguo Testamento sobre Jesús Cristo. Por tanto, vosotros mismos hacéis bien en poner vuestra atención en estos logos proféticos, como en lámpara que luce en lugar tenebroso hasta que alboree el día y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones, es decir, nazca y brille en vuestros corazones el sol espiritual de la justicia, de nuestro Señor Jesús Cristo” (2Ped 1,19). Sin embargo, muchos no son diferentes de aquellos que caminan en la noche sin ninguna luz, sin siquiera el más mínimo rayo, es decir, algún logos divino que ilumine sus psiques-almas, de modo que casi parecen a los ciegos. Estos están completamente atados con las cadenas de la materia y los vínculos de la vida, no los retiene ni el temor a Dios, ni realizan alguna buena obra. Porque aquellos que viven en el mundo, como hemos dicho, son iluminados, como por estrellas, por los santos mandamientos de Dios, y mantienen la fe y el temor de Dios; estos no están completamente envueltos en la oscuridad y, por lo tanto, pueden tener esperanza de salvación.

144 Igual que los hombres en el mundo acumulan riqueza por distintos motivos y trabajos, es decir, unos por axiomas, cargos o magistraturas públicas, otros por el comercio, otros por trabajo manual o trabajos de agricultura y otros de diferentes maneras, lo mismo sucede también en lo espiritual. Algunos acumulan la riqueza celestial por diversos carismas, como se manifiesta por las palabras del Apóstol: “Tenemos diversos carismas, según la χάρις jaris de Dios que se nos ha sido dada” (Rom12, 6); otros por medio de diversos ejercicios ascéticos y de distintos trabajos espirituales y virtudes que se hacen sólo para Dios. Por el bien de esta riqueza, está prohibido juzgar, condenar o depreciar al prójimo. También son evidentes aquellos que encuentran oro mediante la extracción, es decir, los que luchan con magnanimidad, tolerancia y paciencia y adquieren alguna riqueza mientras los refuerza la buena esperanza. También son evidentes aquellos que se asemejan a los jornaleros y son perezosos y negligentes; estos comen inmediatamente lo que les cae, no llevan a cabo con paciencia las obras que hacen y parecen constantemente vagar desnudos y pobres. Es decir, esos son los que están listos y entusiasmados para recibir la χάρις jaris, pero son perezosos y reacios para trabajar y aumentarla. También son cambiantes y apenas prueban sienten pereza, y se cansan fácilmente en el trabajo y muestran desánimo; y así les es quitada esa χάρις jaris increada que habían recibido. Porque siempre la predisposición o voluntad indolente, perezosa, desganada, insensible y negligente está en desacuerdo con la χάρις jaris increada, vacía de buenas obras, inapropiada para Dios y sin doxa-gloria, tanto en este mundo como en el venidero.

145 Cuando el hombre pisoteó el mandamiento de Dios y cayó de la vida del Paraíso, le siguió su atadura con dos cadenas. Una es la cadena de las cosas de la vida y de los placeres carnales, como son la riqueza, la gloria, la amistad, la esposa, los hijos, los parientes, la patria, las propiedades y en general todas las cosas visibles, de las cuales el logos de Dios nos ordena liberarnos con nuestra voluntad. La otra cadena es invisible e interior. Es decir, la psique-alma está atada con oscuros lazos por los astutos malignos espíritus, a causa de los cuales no puede amar a Dios, ni creer y orar como quiere. Porque por la transgresión del primer hombre, todos encontramos dentro de nosotros resistencia en todo, tanto en las cosas visibles y manifiestas como en las invisibles y ocultas. Porque cuando uno obedece al logos de Dios y se aleja de todas las cosas mundanas y terrenales y renuncia a los placeres carnales, entonces al permanecer cerca de Dios y al dedicarse a Él, recibe la divina δύναμις (dínamis: potencia y energía) y aprende que en las profundidades del corazón se esconde otro combate y otra guerra de λογισμοί (loyismí: conceptos, pensamientos simples o unidos con las fantasías). Y si así permanece cerca de Dios y clama por la misericordia, compasión de Cristo, con gran fe y paciencia, pero también con la ayuda de Dios, puede liberarse de las cadenas, de los lazos y de la oscuridad de los astutos malignos espíritus, es decir, de las energías demoníacas de los pazos ocultos. Esta guerra por la χάρις (jaris: gracia, energía increada y la fuerza de Cristo, podemos ganarla, aniquilarla y abolirla. Pero sin la ayuda de Dios, es completamente imposible que alguien se libere a sí mismo del combate de los loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía). Lo único que uno puede hacer es oponerse y contradecir a los pensamientos y no complacerse con ellos.

146 El que está mezclado y atrapado en las cosas de este mundo y de las variedades de sus ataduras, y es arrastrado por los pazos de la maldad, está muy lejos de conocer -como hemos dicho-, que hay algún otro combate, otra lucha y alguna otra guerra que no se ven. Basta que uno se desate y se libere a sí mismo de todas las cosas visibles y comience a permaneces cerca al Señor, para que pueda percibir, sentir y entender la continua lucha de los pazos y de la guerra invisible que hay dentro de nosotros. Porque, como hemos dicho, si estas cosas no se hacen con toda nuestra psique-alma y uno no se esfuerza por aferrarse del todo a Dios, no percibe, ni siente estos pazos secretos de la maldad y los vínculos o lazos internos, sino que corre el riesgo, mientas tiene traumas, heridas y abriga y alimenta pazos escondidos, creyendo que está sano y no enfermo (psíquicamente y espiritualmente). Pero, el que desprecia el deseo y la gloria, primero puede ver los pazos que están en su interior, y después suplicar a Cristo con fe; y después de recibir desde el cielo las armas del Espíritu, la coraza de la justicia, el yelmo o casco de la σωτηρία (sotiría: psicoterapia, redención y salvación), el escudo de la fe y la espada del Espíritu (Ef 6, 14-16), luchará y combatirá, vencerá y triunfará.

147 El enemigo maquina mil maneras para arrancarnos de la esperanza y la αγάπη agapi (amor incondicional) de Cristo. Es decir, trae en el interior de la psique tribulaciones, tristezas, angustias y depresiones mediante los astutos malignos espíritus, o provoca conceptos, pensamientos y fantasías indecentes, impuros e intolerables, reavivando la memoria con antiguos pecados, para conducir a la languidez, a la flojera y en pensamientos de desesperación e impaciencia a fin de que no es posible encontrar la σωτηρία (sotiría: psicoterapia, redención y salvación). Incluso el demonio quiere hacer que la psique-alma crea que estos loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) nacen de ella misma y no por un espíritu maligno hostil (demoníaco) que maliciosamente inspira, sopla y siembra a escondidas con mucha maldad (sin darnos cuenta en milésimas de segundo). O bien hace esto, o bien planea fatigas corporales o inventa tribulaciones y ultrajes, tristezas, angustias y depresiones a los hombres. Pero, cuanto el astuto maligno más lanza contra nosotros estas flechas ardientes (Ef 6, 16), tanto más debemos avivar la esperanza hacia Dios y conocer exactamente que Su voluntad es probar las psiques-almas que tienen έρως (eros: amor ferviente) hacia Él, para que se manifieste si Le aman verdaderamente.

148 Mil años de esta vida, si se comparan con el mundo incorruptible y eterno, son como si uno recogiese un granito de arena del mar. Ahora piensa y reflexiona de la siguiente manera: Supongamos que puedes convertirte en el único rey de toda la tierra y gobernar solo todos los tesoros del mundo. Supongamos también que el inicio de tu reinado hubiese comenzado con el principio de la creación de los hombres, y el fin de este con el fin del mundo, cuando todas estas cosas visibles y todo el kosmos cambiarán y se transformarán. Ahora, pues dime, si tuvieras que elegir, ¿preferirías a este reinado terrenal, en vez del seguro y estable que no tiene absolutamente nada de transitorio y corruptible? Yo respondería que no, por supuesto si hubieses reflexionado y juzgado correctamente y pensaras bien por tu propio interés y beneficio. Porque dice el Señor: “Pues, ¿qué le vale el hombre ganar el mundo entero, si arruina y pierde su psique-alma inmortal? O, ¿qué dará el hombre a cambio de su psique-alma?” (Mt 16, 26); y sabemos que para la psique-alma no hay ningún otro rescate; porque la psique-alma sola tiene más valor que el mundo, ¿cuánto más la realeza increada de los cielos? Decimos que la psique-alma tiene mayor valor, en el sentido que en ningún otro ser o criatura ha complacido Dios en darle la unión y la comunión con Su Espíritu; ni en el cielo, ni en el sol, ni en la luna, ni en las estrellas, ni en la mar, ni en la tierra, ni en ninguna otra creación de todo lo que vemos, sino sólo al ser humano, al cual ha amado más que todas Sus creaciones. Por tanto, tomando las grandes cosas de este kosmos, es decir, la gran cantidad de riqueza y todo el reino de la tierra, reflexionando y juzgando correctamente, no los preferiríamos a cambio de la eterna realeza increada de los cielos, ¿qué le ha pasado a la mayoría que prefieren, en lugar de ello, cosas vanas, viciosas y al azar, es decir, algún deseo, un poco de gloria, una ganancia moderada y cosas similares? De todas formas, lo que uno ama de este mundo y está atado a ello, esto es lo que prefiere más que la realeza increada de los cielos. Y lo peor es que eso lo tiene incluso como Dios, como se ha dicho: “Les prometen la libertad, mientras ellos son esclavos de los pazos y de la corrupción que conduce a la destrucción; porque de aquel pazos por el que uno ha sido vencido, en este pazos se ha esclavizado” (2Ped 2,19). Por tanto, es absoluta necesidad que acudamos a Dios, que dependamos de Él, que nos crucifiquemos espiritualmente y físicamente y que caminemos de acuerdo con Sus santos mandamientos (logos o principios espirituales).

149 Sea como sea. ¿Te parece justo que la gloria corruptible, el reino temporal y las demás cosas pasajeras sean obtenidas con muchos esfuerzos y sudores por quienes las desean, mientras que co-reinar eternamente con Cristo y alcanzar esos bienes inefables se obtenga fácilmente y sin esfuerzo?

150 ¿Cuál es la economía de la parusía (presencia) de Cristo? El retorno y el restablecimiento, apocatástasis de la naturaleza humana a sí misma. Es decir, el Cristo ha devuelto de nuevo a la naturaleza el axioma, el privilegio y la dignidad del primer hombre en ser creado, Adam, -¡oh gran χάρις jaris divina, increada y real!- la donó la herencia celeste del bondadoso Espíritu, y tras sacarla de la prisión de la tiniebla y oscuridad, le ha indicado el camino y la puerta de la vida, por las cuales, cuando venga y llame, pueda entrar en la realeza increada. Porque dice: “Pedid de Dios bienes espirituales y de los materiales los necesarios y se os dará, buscad y encontraréis el bien que queréis, llamad a la puerta de la divina agapi-amor incondicional y se os abrirá” (Mt 7,7). A través de esta puerta, no es imposible que cualquiera que quiera encuentre la libertad de su propia psique-alma, y la psique-alma adquirir pensamientos que le convienen y hacerse digna de recibir y ser su co-habitante el Cristo, teniéndoLe como novio o esposo con la κοινωνία (kinonía: concexión, comunión y unión) del bondadoso Espíritu. ¡Qué inexpresable e inefable αγάπη (agapi: amor increado, desinteresado, incondicional y altruista) del Señor hacia el hombre que le ha creado como a Su propia icona-imagen! (Gen 1,27). Amín.

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

 

 

Domingo XIII de Lucas (18:18-27) La parábola del joven rico, p. Atanasio Mitilineos

π. Αθανάσιος Μυτιληναίος- Σύγχρονοι νέοι και ιδανικά (Κυριακή ΙΓ΄ Λουκά)

Domingo XIII de Lucas (18:18-27)

La parábola del joven rico, p. Atanasio Mitilineos

“JÓVENES MODERNOS Y SUS IDEALES”

 

18 Un hombre distinguido le preguntó: Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?

Λουκ. 18,18 Καὶ ἐπηρώτησέ τις αὐτὸν ἄρχων λέγων· διδάσκαλε ἀγαθέ, τί ποιήσας ζωὴν αἰώνιον κληρονομήσω;

Λουκ. 18,18 Και τον ηρώτησε κάποιος άρχων, λέγων· “Διδάσκαλε αγαθέ, τι πρέπει να κάμω, δια να κληρονομήσω την αιώνιον ζωήν;”

19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno?, ya que me consideras como un hombre simple; Ninguno hay bueno, el único bueno es el Dios.

Λουκ. 18,19 εἶπε δὲ αὐτῷ ὁ Ἰησοῦς· τί με λέγεις ἀγαθόν; οὐδεὶς ἀγαθὸς εἰ μὴ εἷς ὁ Θεός.

Λουκ. 18,19  Είπε δε προς αυτόν ο Ιησούς· “εφ’ όσον με θεωρείς απλούν άνθρωπον, διατί με ονομάζεις αγαθόν; Κανένας δεν είναι απολύτως αγαθός, στον οποίον και να ταιριάζη πλήρως το όνομα αυτό, ει μη μόνον ο Θεός.

20 Sabes los mandamientos: No cometerás adulterio; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.

Λουκ. 18,20 τὰς ἐντολὰς οἶδας· μὴ μοιχεύσῃς, μὴ φονεύσῃς, μὴ κλέψῃς, μὴ ψευδομαρτυρήσῃς, τίμα τὸν πατέρα σου καὶ τὴν μητέρα σου.

Λουκ. 18,20 Γνωρίζεις τας εντολάς· να μη μοιχεύσης, να μη φονεύσης, να μη κλέψης, να μη ψευδομαρτυρήσης, να τιμάς τον πατέρα σου και την μητέρα σου”.

21 Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.

Λουκ. 18,21 ὁ δὲ εἶπε· ταῦτα πάντα ἐφυλαξάμην ἐκ νεότητός μου.

Λουκ. 18,21 Εκείνος δε είπε· “όλα αυτά τα εφύλαξα εκ νεότητός μου”.

22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, así tendrás tesoro en el cielo, después, ven y sígueme como discípulo mío fiel y obediente.

Λουκ. 18,22 ἀκούσας δὲ ταῦτα ὁ Ἰησοῦς εἶπεν αὐτῷ· ἔτι ἕν σοι λείπει· πάντα ὅσα ἔχεις πώλησον καὶ διάδος πτωχοῖς, καὶ ἕξεις θησαυρὸν ἐν οὐρανῷ, καὶ δεῦρο ἀκολούθει μοι.

Λουκ. 18,22 Οταν ήκουσε τα λόγια αυτά ο Ιησούς του είπε· “ένα ακόμα σου λείπει· όλα όσα έχεις πώλησέ τα και μοίρασέ τα στους πτωχούς και θα αποκτήσης έτσι θυσαυρόν στον ουρανόν και εμπρός ακολούθησέ με ως πιστός και υπάκουος μαθητής μου”.

23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico y apegado a sus riquezas.

Λουκ. 18,23 ὁ δὲ ἀκούσας ταῦτα περίλυπος ἐγένετο· ἦν γὰρ πλούσιος σφόδρα.

Λουκ. 18,23 Εκείνος, όταν ήκουσε αυτά, ελυπήθηκε βαθύτατα· διότι ήτο πολύ πλούσιος και είχε προσκόλλησιν εις τα πλούτη του.

24 Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reinado de la realeza increada de Dios los que tienen riquezas y dinero!

Λουκ. 18,24 ἰδὼν δὲ αὐτὸν ὁ Ἰησοῦς περίλυπον γενόμενον εἶπε· πῶς δυσκόλως οἱ τὰ χρήματα ἔχοντες εἰσελεύσονται εἰς τὴν βασιλείαν τοῦ Θεοῦ!

Λουκ. 18,24 Οταν δε τον είδε ο Ιησούς καταλυπημένον να φεύγη, είπε στους μαθητάς του· “πόσον δύσκολα αυτοί που έχουν τα χρήματα θα μπουν εις την βασιλείαν του Θεού!

25 Porque es más fácil pasar un kámilon (cuerda gorda que atan los barcos) por el pequeño agujero que abre una aguja, que entrar un rico en la realeza increada de Dios.

Λουκ. 18,25 εὐκοπώτερον γάρ ἐστι κάμηλον διὰ τρυμαλιᾶς ῥαφίδος εἰσελθεῖν ἢ πλούσιον εἰς τὴν βασιλείαν τοῦ Θεοῦ εἰσελθεῖν.

Λουκ. 18,25 Διότι είναι ευκολώτερον να περάση μια γκαμήλα από την μικρή τρύπα που ανοίγει ένα βελόνι, παρά ένας πλούσιος να εισέλθη εις την βασιλείαν του Θεού”.

26 Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá salvarse? Ya que todos más o menos nos enredamos con el dinero, nos autoengañamos y somos atraídos por él.

Λουκ. 18 ,26 εἶπον δὲ οἱ ἀκούσαντες· καὶ τίς δύναται σωθῆναι;

Λουκ. 18,26 Εκείνοι δε που τον ήκουσαν είπαν· “και ποιός είναι δυνατόν να σωθή, αφού λίγο-πολύ όλοι ανακατευόμεθα με τα χρήματα και ελκυόμεθα από τα χρήματα;

27 El Señor les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.

Λουκ. 18,27 ὁ δὲ εἶπε· τὰ ἀδύνατα παρὰ ἀνθρώποις δυνατὰ παρὰ τῷ Θεῷ ἐστιν.

Λουκ. 18,27 Ο δε Κυριος είπεν· “τα αδύνατα δια τους ανθρώπους είναι κατορθωτά και δυνατά στον Θεόν”.

 

Domingo XIII de Lucas (18:18-27)

Transcripción de la homilía del bienaventurado padre Athanasios Mytilineos sobre el pasaje evangélico del Domingo XIII de Lucas, con tema:

“JÓVENES MODERNOS Y SUS IDEALES”

(Pronunciada en el Monasterio Sagrado de Komnineu, Larisa, el 27 de noviembre de 1994).

 

La presencia del joven rico que se acerca al Señor y le pregunta qué debe hacer para heredar la vida eterna, queridos míos, realmente nos conmueve profundamente. Su pregunta es de una magnitud inmensa: «¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?» Y, sin embargo, la respuesta del Señor parece ser muy simple: “Aplica y cumple los mandamientos”. Así de sencillo: «Guarda los mandamientos». El joven quizás esperaba que le mencionara mandamientos grandes, extraordinarios y desconocidos, por eso le pregunta: «¿Cuáles son?». Y el Señor le enumera mandamientos del Decálogo, muy conocidos.

Así también, muchos de nuestros contemporáneos desprecian, queridos míos, los Diez Mandamientos, pues les parecen demasiado conocidos. Es propio del ser humano querer despreciar aquello que le resulta familiar. Siempre; ya sea un orador, los Mandamientos o la Divina Liturgia, siente la necesidad de rechazar y despreciar lo conocido. ¿Por qué? Porque piensa: «Eso ya lo sé, ya lo conozco». Dentro del ser humano no existe aquella renovación continua -porque ahí radica todo el trabajo-, aquella renovación constante que permita crear una pureza en la mirada, ver todo con ojos nuevos. ¡Poder ver lo mismo cada vez como si fuera algo nuevo! Esto es un asunto muy, pero muy importante.

Y esto no se aplica solo a los temas espirituales, sino también a la naturaleza que nos rodea y a las personas en nuestras vidas. Muchas veces nos aburrimos de ver los mismos rostros o personas: nuestra esposa, nuestro esposo, nuestros hijos, nuestros amigos. Sí, incluso podemos llegar a cansarnos de ellos. También podemos cansarnos de nuestro guía espiritual o de nuestros hermanos en la fe, diciendo: «Es lo mismo de siempre». Sentimos interés solo por lo nuevo. Lo mismo sucede con el entorno, las montañas, los árboles, el mar; «ya los conocemos, ¿qué novedad hay en ellos?». No los miramos con esos ojos renovados, capaces de verlos como si fuera la primera vez. ¿Dónde está el problema? En nuestro interior, solo dentro de nosotros. Lo mismo sucede con los Diez Mandamientos: «Oh, ya los conozco». ¿Qué dijo el joven? «Los he guardado desde mi juventud». Desde pequeño he guardado los mandamientos. Y, sin embargo, el camino de los mandamientos es el que conduce a la vida eterna. Si realmente los hubiera cumplido, no habría necesitado preguntar al Señor, pues, sabría que los mandamientos son el camino, la vía, para alcanzar la vida eterna.

Ahí, sin embargo, es donde radica el error del joven y su fracaso. ¿En los mandamientos? Sí, joven mío, hay cosas que nunca envejecen. Los mandamientos (logos, principios espirituales) de Cristo. No envejecen. Son eternos. Son siempre los mismos. Y si se quiere, en lo que respecta al Nuevo Testamento y a la persona de Jesús Cristo, “Jesús Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre”, dice el apóstol Pablo. El mismo, ayer, hoy, mañana y por los siglos. ¿Entonces? Entonces, los diez mandamientos deben vivirse.

Sin embargo, también existe una superación de los mandamientos, y el joven buscaba precisamente esa superación. Y el Señor le dijo: «Una cosa te falta». «¿Qué, Señor?» «Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, y ven y sígueme».

¿Dónde recae el peso de esta propuesta? No en la riqueza, ni en «darlo a los pobres». Podría haber sido alguien sin riquezas y, por lo tanto, no tendría que vender nada. ¿Dónde está el peso? En «ven y sígueme». La riqueza del joven era solo un obstáculo que debía eliminar para poder seguir a Cristo. ¿Qué significa este «ven y sígueme»? Es la dedicación, la entrega total, que trasciende el simple cumplimiento de los mandamientos. No se trata solo de lo que cumplo, sino en quién me he convertido. Lo diré de nuevo: Ya no se trata de qué mandamiento cumpliré, o de si cumplí o no cumplí con los mandamientos, ni de cuánto los cumplí. Sino que, a partir de la aplicación de los mandamientos, ¿en quién me he convertido? ¿Cómo me he transformado, cómo me he modelado?

Pero, el joven permanecía perplejo sobre lo que debería aplicar y cumplir. No lograba superar a sí mismo y su apego a sus riquezas. Por eso el Señor le pidió que vendiera todo lo que tenía, no por ninguna otra razón, sino para liberarse del «tener» y pasar al «ser». Sin embargo, aunque el joven rico fracasara, algo admirable en él era la búsqueda de un ideal. Y esto tiene mucha importancia. Porque se trata de la vida eterna. «¿Qué debo hacer para ganar la vida eterna?» Y el Señor, como nos informa en el Evangelio de Marcos (también lo relatan Mateo y Marcos), allí dice que el Señor miró con simpatía y amor a este joven: «Y Jesús, mirándolo, lo amó». Era un joven simpático y admirable. ¿En qué era simpático? El que buscaba un ideal, y además un ideal extremo, el más alto: la vida eterna.

¿Qué son los ideales? Son los valores. Son todas aquellas cosas que atraen al ser humano hacia lo alto, lo apartan de la mediocridad de la vida y le muestran el «bien vivir» en el sentido espiritual del término. Porque el «bien vivir» también puede considerarse el hecho de tener qué comer y beber bien; pero en el sentido espiritual, el «bien vivir» significa convertirse en una persona más espiritual, una persona más elevada. Y los ideales son los que desarrollan el “a imagen” que todos tenemos. «Καθ’ εικόνα» (kaz´ icona: “a imagen”) significa que «ya soy humano, quiera o no, soy humano y no puedo ser otra cosa». Por lo tanto, los ideales y los valores desarrollan esa «a imagen» y la transforman, la llevan hacia el «καθ’ ομοίωσιν» (kaz´omíosin: «a semejanza»), alcanzar a imitar a Dios.

Los ideales, los valores, permiten al ser humano ser lo que debe ser. Es aquello que decía Píndaro: «Conviértete en lo que estás destinado a ser». Conviértete en aquello para lo cual estás estructurado. Conviértete en lo que eres, es decir, conviértete en una persona. Y los ideales y los valores son muchos: la religión, la patria, la familia, el conocimiento, la comunidad, la sociabilidad, la honestidad, el trabajo. Todo esto son valores. El apóstol Pablo escribe a los filipenses algo maravilloso al exponer estos valores. Dice: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que tiene buena fama; si hay alguna virtud, y si algo digno de alabanza, en esto pensad y haced estas cosas” (Filip 4,8). En la misma carta Más adelante añade: “Nuestra política de gobierno y nuestra patria está en los cielos, nuestro comportamiento es como los ángeles del cielo, de donde esperamos con mucho anhelo nuestro Salvador y Señor Jesús Cristo» (Filip 3:20). Vivimos en la Tierra, pero nuestro régimen de gobierno está en el cielo, es decir, la cima de los ideales es el cielo.

La cima de los ideales, de los valores, es el reinado de la Realeza increada de Dios, la vida eterna.

Todas estas realidades como valores las tenemos ya sea por apocalipsis-revelación, lo que nos revela el logos de Dios, o en potencia de la imagen de Dios que está en nosotros. Como seres humanos, que llevamos la imagen de Dios, tenemos lógica y pensamos, y de este modo podemos poseer un bello conjunto de valores e ideales. ¿Cómo reflexionaban y filosofaban los antiguos? Los antiguos helenos-griegos. Como dijo Píndaro: “Conviértete y hazte en lo que estás destinado a ser.” No es por apocálipsis-revelación, sino que es debido a la imagen de Dios que llevamos en potencia dentro de nosotros.

Y planteamos la pregunta: Los jóvenes de hoy, dado que la lectura del Evangelio de hoy trata sobre un joven, ¿tienen ideales? ¿Qué ideales tienen? Sabemos que nuestra época se caracteriza por una caída, una degeneración cultural y espiritual. Estamos ante algo que continuamente desciende. Y el resultado es que vemos fuertes signos de decadencia social, moral, cultural y humanitaria. Signos profundos. Salvo excepciones, nuestros jóvenes de hoy no tienen ideales. O, más precisamente, sus ideales son απαξίες (apaxíes: devaluaciones, desvalores, anti-valores), no valores. Απαξίες (apaxíes: devaluaciones, desvalores, anti-valores). Muestran su preferencia por cosas que en otra época habrían avergonzado a las personas. Es lo que escribe el Apóstol Pablo en su carta a los Filipenses: “Su dios es su vientre, buscan la gloria en praxis y situaciones vergonzosas y tienen puesto su corazón en las cosas de la tierra y en las conductas carnales” Filip 3,19. Todo lo que concierne a la satisfacción de los sentidos y los bajos instintos animales, eso es nuestro dios. Qué voy a comer, qué voy a beber, cómo voy a complacerme. Ese es mi dios. Y su gloria está en su vergüenza, la mente puesta en las cosas terrenales. Estos son los ideales, hoy en día, de nuestros jóvenes.

Además, Pablo describe el carácter y la ética del mundo antiguo, una ética que los cristianos han superado. Escribe en su carta a los romanos en el capítulo 1, no lo interpretaré solo lo leeré: «La ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra toda la impiedad e injusticia de los hombres con mala astucia, quienes mientras conocen la verdad, viven en la injusticia; ya que la gnosis-conocimiento de Dios y su voluntad, a la medida que se puede caber en el hombre, en ellos está a la vista y conocida; porque Dios mismo se lo ha manifestado. Porque desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, se dejan ver a la diania (inteligencia, mente, intelecto) y se hacen visibles y perceptibles a través de las cosas creadas, tanto su eterna omnipotencia como cada divina perfección; hasta el punto que no tienen excusa por su vida pecadora; porque, conociendo a Dios mediante su creación, no lo glorificaron ni le dieron gracias por sus grandiosidades e innumerables donaciones; por el contrario, se dejaron engañar por sus meditaciones insensatas, tontas y falsas sobre los ídolos y la vida pecadora y así su diania (mente, intelecto) se obscureció, se embotó y su corazón quedó sucio. Alardeando de sabios, se convirtieron en necios; y cambiaron la doxa-gloria luz increada del Dios increado e inmortal por las estatuas materiales, por ídolos, que iconizan-representan hombres mortales, y de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por eso Dios, por esta impiedad, desprecio y apostasía de ellos, los retiró su χάρις (jaris: gracia energía increada) y así ellos mismos se entregaron y se esclavizaron a los deseos perversos de sus corazones, a la sucia inmoralidad, de forma que ellos mismos degradan sus propios cuerpos; cambiaron la verdad de Dios por la mentira de la idolatría, y respetaron, adoraron y dieron culto a la creatura, a la creación ilógica y animal, en lugar al Creador que la ha creado y por eso debe ser bendecido y alabado por todos los siglos. Amén.  Exactamente por esto, como han adorado dioses falsos y viciosos, el Dios permitió/concedió que sean entregados y esclavizados en pazos-vicios, pasiones vergonzosas; pues, por una parte, sus mujeres (sin tener vergüenza y respetarse a sí mismas) cambiaron las relaciones naturales del sexo por otras contra la naturaleza; por otra parte, igualmente también los varones, dejando las relaciones naturales con la mujer, se entregaron a la homosexualidad, de varón con varón, cometiendo acciones vergonzosas y asquerosas y recibiendo en su propio cuerpo el castigo merecido por su propio extravío. Y como no apreciaron y no quisieron tener el conocimiento verdadero y sabio de Dios, concedió/permitió Dios que sean entregados y esclavizados, sin poder discernir lo correcto y abandonados a su mente depravada, que los empuja a hacer lo que no deben. Y así en sus psique-almas y cuerpos se regaron y se llenaron de injusticia, malicia, perversidad, codicia, maldad; rebosantes de odio, de asesinatos, de disputas, de engaño, de malignidad; chismosos, calumniadores, aborrecedores de Dios, insolentes, altaneros, soberbios, inventores de maldades, desobedientes a los padres, insensatos, ilógicos, desleales que pisotean sus propios compromisos que hacen, ni cumplen su palabra y honor, sin amor ni cariño ante sus familiares e intolerantes, resentidos, duros y sin piedad en la desgracia ajena; los cuales, aunque conocen bien la voluntad, la justicia y la sentencia de Dios que declara dignos reos de muerte (espiritual y física) a los que hacen tales cosas, sin embargo, ellos no sólo las hacen sino que las aprueban y aplauden a los que las hacen» (Romanos 1:18-32).

Es una larga lista. Esas son las απαξίες (apaxíes: devaluaciones, desvalores, anti-valores). Nuestros jóvenes hoy se aferran a esas απαξίες apaxíes. ¿Qué? ¿Honrar a los padres? “Honra a tu padre y a tu madre”, es el quinto mandamiento que escuchamos hoy. ¿A qué padres van a respetar?… Para añadir que los ideales de nuestros jóvenes hoy, siempre son απαξίες (apaxíes: los desvalores, anti-valores) en una ociosidad organizada y sistemática. Es el pecado del segundo medio del siglo XX. La pereza. La pereza sin límites que se extiende a todos los aspectos de nuestra vida. Miren las plazas, alrededor de las 10 de la mañana. Sea invierno, sea verano, véanlos en nuestra ciudad, en Larisa. Jóvenes, muchachos y chicas. Salen… se sieeeentan, se sieeeentan. No me digáis que “es por el desempleo que se sientan”. No me digáis esto. Se sientan, inactivos. Más inactivos que las ranas. Son minimalistas, buscan hacer lo mínimo posible. Y al mismo tiempo piden dinero. ¿De dónde? De los padres. O roban. Por eso hoy el índice de robos es muy alto. ¿Por qué? Para despilfarrarlo en placeres. Placeres de todo tipo. El cigarro, las drogas, las bebidas alcohólicas fuertes, las interminables horas perdidas en las cafeterías, en las discotecas, en la televisión, en los bailes y las canciones, que tienen contenido demoníaco y también una apariencia demoníaca: el descuido, lo desaliñado, lo desvergonzado, con los pantalones intencionadamente desgastados para chicos y chicas. Con esa actitud que no refleja a jóvenes serios, ni a las chicas. Con pendientes los chicos. ¡Los chicos con pendientes! Con anillos y pelo largo. Con una inactividad deliberada. No es desempleo; es inactividad, es decir, una pereza intencionada. No quieren trabajar. Todo esto constituye las απαξίες (apaxíes: devaluaciones, desvalores, anti-valores) con las que hoy en día nuestros jóvenes buscan saciar su psique-alma. Es una pena. Es una gran pena.

Pero, ¿cómo llegaron nuestros jóvenes a estas απαξίες (apaxíes: devaluaciones, desvalores, anti-valores)? ¿Qué es lo que falla? Muchas cosas. Las dos guerras mundiales de nuestro siglo, el desorden y las reestructuraciones sociales, el desarrollo de un individualismo desenfrenado que llega a los límites de la anarquía, como la vivimos y conocemos hoy. Dios, Dios, Dios, la religión, la familia, la patria, fueron considerados un sistema inútil. Y “donde Dios está ausente, entonces todo está permitido”, dice Dostoyevski. Sí. Falta Dios. Entonces todo me está permitido.

Así tenemos un clima general de profunda decadencia, donde los jóvenes ya no tienen ideales. Más bien persiguen lo devaluado, las απαξίες (apaxíes: devaluaciones, desvalores, anti-valores). La familia no puede ayudar, porque desafortunadamente también está impregnada de ideas dañadas, destruidas. Aunque, por supuesto, hay excepciones. Pero incluso los hijos de buenas familias, cristianas si se quiere, que viven en este mal ambiente general que lo inunda todo, también sufren daño. El niño saldrá a la calle, a la sociedad, irá a la escuela y allí sufrirá mucho mal.

¿Qué podemos hacer? En una ocasión, queridos, sobre un niño poseído, el Señor dijo que “esta clase de demonios no sale sino con oración y ayuno” (Mt 17,21). “Señor”, dijeron los discípulos, “¿por qué no pudimos nosotros curar al niño?”. “Esta clase de demonios no sale sino con oración y ayuno”.

¿Qué significa esto? Significa que las personas de nuestra época son presa del diablo. Por eso, aquellos que entienden, aquellos que sufren, aquellos que aún conservan salud espiritual dentro de ellos, que hagan esto: que ayunen y oren. No descuidemos los miércoles, los viernes y las Cuaresmas. Ayunemos. Y roguemos al Señor que nos libere de los demonios que han caído sobre la humanidad y especialmente sobre nuestros jóvenes. Además, es necesario dar testimonio en todas direcciones: explicar, aclarar, iluminar. Nuestra educación hoy, tal como se ofrece, -¿y quién lo niega?- es un gran paralítico. La educación no puede hacer nada. Temo que incluso se ofrece de forma negativa. Sin embargo, los maestros que me escuchan, si tienen en ustedes una salud espiritual, entonces resistan. Digan a los niños, a sus estudiantes, sea en la primaria, secundaria o bachillerato, lo correcto. Haremos lo que podamos. Hemos llegado, y lo vemos, a un punto límite, al “no va más…

Queridos, nos regocijamos, por supuesto, por el joven del Evangelio que deseaba conquistar la vida eterna. No pudo, claro. No pudo porque su corazón estaba cautivo por la avaricia. Pero tenía aspiraciones, ese joven rico. Tenía aspiraciones. Veía y anhelaba ideales. Y entre nosotros, por supuesto, aún hay jóvenes con bellos ideales, con alta nobleza, con amor a Cristo. Doxa Gracias y Gloria a Dios, los hay. A esos jóvenes debemos cuidarlos, protegerlos, elogiarlos, darles valor en esta época tan desalentadora. Finalmente, haremos lo que podamos. Cada uno según lo entienda, según lo que comprenda, según lo que podamos preservar. Haremos lo que podamos, aunque sea dando testimonio. Aunque nadie nos preste atención, debemos dar nuestro testimonio. Siempre habrá algunos, será y es λείμμα (lima: remanente o levadura”, Rom 11:5 y Apoc 12,17), será el pueblo de Dios. Será “el pequeño rebaño” Luc 12:32), como dijo el Señor. A esos pondrá Su atención, les cuidará. A esos beneficiará. Y Dios, queridos, tenga misericordia y compasión de la nueva generación y la bendiga.

Athanasios Mytilineos

(Para la gloria del Santo Dios Tríadico, transcripción de la homilía a texto digital y edición)

FUENTE: https://arnion.gr/index.php/diafora-uemata/omiliai-kyriakvn

Traducido por: Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas https://logosortodoxo.es/

también sobre la misma parábola: https://logosortodoxo.es/lecturas-evangelicas/domingo-de-lucas-el-joven-rico/

9º Domingo de Lucas (12:16-21) La parábola del rico insensato, Mitilineos

π. Αθανάσιος Μυτιληναίος – Η φρόνησις (Κυριακή Θ΄ Λουκά)

ΚΥΡΙΑΚΗ Θ΄ΛΟΥΚΑ [12, 16-21]

«La prudencia φρόνησις frónisis»

9º Domingo de Lucas (12:16-21)

La parábola del rico insensato, 12:16-21.

16 También les dijo una parábola: Las fincas de un hombre rico habían producido mucho.

17 Y él pensaba dentro de sí, meditando: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar las cosechas de mis tierras?

18 Y se dijo: esto haré, derribaré mis graneros, los ampliaré, y allí guardaré todas mis cosechas y mis bienes;

19 y luego diré a mi psique-alma: Psique-alma mía, muchos bienes y riquezas tienes guardados para muchos años; ahora repósate, come, bebe y pásalo bien.

20 Pero cuando lo tenía todo preparado para disfrutar, Dios le dijo: hombre necio, esta noche que creíste que vas a comenzar a disfrutar de la vida buena vienen los demonios a pedirte tu psique-alma; y lo que has acaparado, ¿de quién será?

21 Así le sucederá al que egoístamente amontona riquezas para sí, y no es rico con obras de las que Dios se agrada.

9º Domingo de Lucas (12:16-21)

Atanasio Mitilineos – La Prudencia

«La prudencia φρόνησις frónisis»

Φρόνησις frónisis prudencia, sensatez, cordura, sano juicio, sabiduría, mentalidad y conducta lógica, sana y serena

Queridos míos, la parábola del rico insensato que escuchamos hoy en la lectura del Evangelio fue provocada por un joven que pidió al Señor intervenir como mediador en la herencia paterna entre él y su hermano mayor. El Señor, naturalmente, se negó. «¿Quién», dijo, «me ha puesto como mediador o juez sobre ustedes?» etc. Sin embargo, notó en este joven una ambición, que venía a enfrentar la avaricia de su hermano mayor. Como vemos, surgió un conflicto entre dos ambiciones. Según la ley, el hermano mayor recibía una porción mayor, ya que se suponía que debía cuidar de sus padres. Sin embargo, en el fondo, se trataba de un conflicto de dos codicias.

Entonces, el Señor, tras detectar este πάθος pazos (pasión, vicio, adicción, etc) y reunir a la multitud a su alrededor, porque ellos percibieron sobre el asunto, y relató la parábola del rico insensato, la cual escuchamos hoy, para mostrar cuán terrible es la φιλαργυρία filargiría (avaricia, codicia, amor al dinero, a lo material y las posesiones). No la avaricia en el sentido de la mezquindad o tacanería, como solemos decir hoy, sino en el sentido de amor al dinero, codicia, de apego a la riqueza. Y, por supuesto, viene a contribuir a este πάθος pazos también la avaricia.

La parábola está cargada de significados importantes, pero nos centraremos solo en la descripción que el Señor, o más bien Dios, da al avaro y despiadado rico en la parábola: lo llama «insensato». ¿Qué le dice? «Insensato», «¡Necio! ¡Tonto, que no tienes cabeza! Yo te hice a mi imagen, y tú no tienes mente cabeza, estás loco». «¡Necio! Esta noche te exigen tu psique-alma. ¿Quiénes exigen? Los demonios. Y lo que ha preparado, ¿para quién será?» «Y todo lo que ha preparado, según lo dicho: ‘Derribaré mis almacenes y construiré otros mayores, y allí pondré mis frutos, mis bienes y diré a mi alma: ‘Alma mía, tienes para muchos años para comer y beber. Ven, bebe, gózate, descansa”. ¿Qué será de todo eso?»

Si lo analizamos bien, la descripción de «insensato, necio» es impactante. ¡Ay del hombre que carece de prudencia! Sería bueno examinar esta virtud de la prudencia, pues en verdad es una virtud esencial, muy necesaria.

¿Qué es la prudencia? Antes de responder, diríamos que es la primera y más importante virtud, junto a otras tres que constituyen la base, el fundamento y la fuente de todas las virtudes que deben adornar al ser humano. Estas son: la φρόνησις frónisis prudencia, la templanza, la ανδρεία andría (valor, valentía, fortaleza) y la justicia.

La φρόνησις frónisis prudencia corresponde al espacio de la capacidad intelectual de comprensión; la templanza se mueve al corazón y los sentimientos; la fortaleza, en el espacio de la voluntad. Y en este trío, diríamos, de la psique-alma humana, hay tres comportamientos. Y la justicia, no es la justicia común que conocemos, sino la virtud del discernimiento, que equilibra y armoniza las tres primeras virtudes, de modo que ninguna sea mayor ni menor que las otras. Deben estar equilibradas. Esto es la justicia: el discernimiento de las virtudes de igual altura, equilibradas.

Entonces, ¿qué es la φρόνησις frónisis prudencia? Está asociada por supuesto a la inteligencia, pero no es inteligencia. Está asociada también a la sabiduría, pero no es sabiduría. Dice san Basilio el Grande: «El nombre de la φρόνησις frónisis es doble. Una de sus partes es la que se ocupa de la conservación del propio bien, como la serpiente, que conserva su cabeza». «Una parte», dice, «de la φρόνησις frónisis prudencia es aquella que se ocupa de los propios intereses. Así como la serpiente, que era muy prudente, es decir, tenía cabeza, sensatez. Y era el animal más prudente en el Paraíso. Es bien sabido que cuando la serpiente percibe peligro, intenta proteger su cabeza, porque si se corta una parte de la cola, esta vuelve a crecer. Pero si se aplasta la cabeza, se acabó. Por eso, la φρόνησις frónisis prudencia se refiere al interés propio, a la propia conservación, es decir, al mantenimiento de la propia existencia».

Pero ¿qué es la verdadera prudencia?», el Gran Basilio. «Es la capacidad de distinguir lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer», por medio de la cual el que la sigue nunca se ve envuelto en desgracias o infortunios». «Si uno sigue la prudencia, nunca», dice, «se verá envuelto en accidentes» (de la raíz del verbo «περιπείρω peripiro»). Esto es muy importante. Hay que saber cómo organizar las cosas. Es decir, es el regulador de la inteligencia, diría incluso, de la sofía-sabiduría. ¿Sabéis cómo se puede caracterizar la sabiduría? Como un almacén lleno de material valioso. Como un depósito, digamos, lleno de petróleo para la estufa, por poner un ejemplo. ¿Qué es lo que va a regular cómo se utiliza este material? Decimos que en un coche o en una estufa es el carburador, etc. Eso es lo que regula. Pues eso es lo que se llama φρόνησις frónisis prudencia: cómo regular la inteligencia que tengo, la sabiduría que hay en mi.

Además, en la antigua carta a Diogneto, es un libro antiguo, se recomienda lo siguiente: «No mires solo con los ojos, sino también con la prudencia. No como ves las cosas, sino como tu prudencia te lo dicta». La prudencia, entonces, es el ojo interior de la psique-alma, es el νούς nus (espíritu de la psique) el ojo de la psique-alma.

Metodio de Olimpo llama a la prudencia el «ojo perspicaz, clarividente» que permite ver más allá de lo visible. Y Clemente de Alejandría la describe como una «fuerza contemplativa de la psique-alma de los seres”. La φρόνησις frónisis prudencia es una facultad y fuerza de la psique-alma que puede distinguir las diferencias. Según él, también es versátil y adopta varios nombres: «inteligencia», «conocimiento», «sabiduría», «ciencia», «fe», «opinión correcta», «habilidad o arte» y «experiencia». Juntas, todas estas cualidades constituyen lo que llamamos prudencia. La φρόνησις frónisis prudencia, desglosada, revela estas facetas o posiciones particulares.

La prudencia es la primera virtud, como mencioné. Pero también es la suma y el fruto de las otras virtudes. En el caso de este rico en la parábola… Hombre, ¿tú qué dices? Tienes bienes acumulados para muchos años… Hombre, ¡vas a morir! Eres un ser humano. Pero como carecía de filantropía, de misericordia, de amor, no podía ver la realidad. Y creía que podía vivir solo para sí mismo. Así vemos que la φρόνησις frónisis prudencia es la suma y el fruto de todas las virtudes.

San Juan Crisóstomo nos dice que «la fuente y la raíz de la φρόνησις frónisis prudencia es la virtud». Eso es lo que hemos dicho. Y dado que el hombre es imagen de Cristo, Cristo es la fuente de la φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría) para el hombre. El creyente debe pedir a Cristo φρόνησις frónisis. Para ser más exacto: «Cristo mío, a Ti te quiero. Porque si te tengo a Ti, entonces también tengo la φρόνησις frónisis. Si no te tengo a Ti, entonces no tengo φρόνησις frónisis«. En cierta ocasión, el Señor reprendió a sus discípulos y les dijo: «¿Todavía son ustedes insensatos?». Es decir, «¿No tienen cabeza?». Porque decían… ¿Qué decían? «No trajimos pan con nosotros». «¿Acaso el milagro de la multiplicación de los panes para los cinco mil no les enseñó nada?». Les reprende. ¿Por qué? Porque es un punto fundamental de la imagen de Cristo en nosotros. De Cristo, fíjense bien. De Cristo. No me equivoqué. No dije «de Dios». Dije «de Cristo».

Orígenes, un escritor eclesiástico, dice: «Encontrarás en los Proverbios (del Antiguo Testamento) que se dice: ‘Dios preparó los cielos con φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría). Existe una φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría) de Dios, y solo se halla en Cristo Jesús. Porque todo lo que es de Dios, eso es Cristo. Así, Él mismo es la φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría) de Dios». ¿Cómo se creó el universo? “El Dios preparó los cielos con φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría) «, significa que Él los preparó a través de Jesús Cristo, a través del Logos de Dios. Por lo tanto, cuando decimos «la φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría) de Dios», hablamos de Jesús Cristo. Es el Logos de Dios. ¿Veis, pues? ¿Tengo a Cristo? Tengo φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría). ¿No tengo a Cristo? No tengo φρόνησις frónisis.

San Atanasio el Grande también dice: «El Hijo de Dios, es el Logos y la Sabiduría, Él mismo es la φρόνησις frónisis prudencia y la voluntad viva». Dice que el Hijo de Dios es el Logos, la Sofía-Sabiduría, la Sabiduría en Hipostasis “Enypóstatos”, Él es la φρόνησις frónisis prudencia, Él es la voluntad viva de Dios.

Cuando, en la parábola del rico que escuchamos, queridos, el Señor dijo aquel «ἄφρον afron», «necio, sin cabeza», era como si le estuviera diciendo —porque, ya saben, debemos ir al fondo de las cosas, es como si le dijera: «Tú, que no tienes el Logos de Dios, no tienes al Hijo de Dios. La en Hipostasis, “Enypóstatos” (en persona)». Tanto como φρόνησις frónisis prudencia, como Sabiduría. *Enypóstatos* en Hipostasis significa persona, porque ni la prudencia ni la sabiduría son conceptos abstractos. Los antiguos helenos-griegos consideraban la prudencia y la sabiduría como ideas abstractas. No son conceptos abstractos, sino que pertenecen a una persona; al Hijo y Logos de Dios, a Jesús Cristo. Por eso se le llama la Sabiduría “Enypóstatos” (en persona)», la Sabiduría de Dios, que es una persona.

El Señor llamó hombre «prudente» al que escucha y pone en práctica Su logos. Así finaliza el Sermón de la Montaña con la parábola breve del hombre que construye sobre la roca. ¿Y quién es y qué es la roca? El Cristo. Y Su edificio es resistente a la eternidad. Recuerden la parábola de las cinco vírgenes: «Cinco eran insensatas y cinco prudentes». Las vírgenes insensatas, faltas de prudencia, quedaron afuera. Pierdes el reinado de la Realeza increada de Dios, te quedas fuera.

Por tanto, la φρόνησις frónisis prudencia es lo opuesto a la necedad. Cuántas veces Cristo dijo a los fariseos y a los gramaticales (escribas, teólogos de academia): «Necios y ciegos». «Ustedes, que tienen necedad, que tienen ceguera espiritual. Es decir, que no tienen φρόνησις frónisis prudencia». Cuánto reprendió el Señor a los fariseos, los gramaticales-escribas y los juristas.

Teodoreto, otro escritor eclesiástico, dice: «La prudencia es la vigilancia y atención de nuestra parte lógica de la psique-alma». Es la preparación de nuestro intelecto con lógica. Y el mismo Señor manda: «Sean prudentes como las serpientes». Dios dotó a los animales con ciertas virtudes. A este animal le dio esto, a aquel otro. Y, si se quiere, también les dio defectos a los animales. No tienen culpa. Ni reciben elogios por sus virtudes ni reproches por sus carencias. Y como dice San Basilio el Grande, Dios hizo el reino animal para enseñar al ser humano. Pero un intérprete señala que es una degradación para el ser humano tener que tomar ejemplos de los animales. «Ven aquí, perezoso», dice la Sagrada Escritura, «mira a la hormiga, mira a la abeja». Pero es una vergüenza tener que inclinarme a observar a la abeja, a mirar a la hormiga, solo porque soy perezoso, vago.

Los primeros en ser creados, queridos, no activaron la φρόνησις frónisis prudencia. ¿Por qué? Porque fueron vencidos por la tentación, por el deseo maligno. Así, su lógica no estaba en atención y alerta para poder mantener prudencia. Lo que destruye realmente la prudencia o impide su desarrollo son los πάθος pazos (pasiones, vicios, adicciones, etc.). No lo olvidemos. Los πάθος pazos afectan la prudencia, seguro. Muchas veces vemos a personas en posiciones de autoridad tomar decisiones y pensamos: «¿Es que no tienen cabeza estas personas?». Pero no pueden pensar con claridad porque los πάθος pazos oscurecen el cerebro y no pueden pensar con lógica.

El Espíritu Santo nos exhorta en el libro de los Proverbios: «Busquen la prudencia». ¿Encontrar una mujer prudente? Dice de nuevo en el libro de los Proverbios: «¿Quién», dice, «encontró una mujer valiente?». Ανδρεία andría valiente significa muchas cosas. Primero, la prudencia. ¿Ha encontrado una mujer así prudente? «Ha encontrado un tesoro». Sí, un tesoro. En profundidad significa: «Buscad la Sabiduría en Hipostasis, “Enypóstatos” (en persona)». Cuando el Espíritu de Dios dice: «Buscad prudencia». Por eso, cuando la Sabiduría en Hipostasis, “Enypóstatos” (en persona)» prepara su gran mesa, leemos nuevamente en el libro de la Sabiduría de Salomón – dice: «Clama con voz elevada» y dice a los hombres: «Quien es insensato, que se aparte de su camino y venga a mí. Y a aquellos que son pobres en mente y espíritu, les dijo: ‘Venid, comed de mi pan y bebed del vino que he preparado para vosotros. Dejad la insensatez, necedad para que reinen por siempre y buscad la prudencia y alcanzad el conocimiento de la prudencia». ¿Lo ven? ¿Quién llama? La Sabiduría en Hipostasis, “Enypóstatos” (en persona). ¿Quién? Cristo, la fuente de toda φρόνησις frónisis prudencia. «Bienaventurado el que encuentra prudencia», dice la Sabiduría de Sirácides.

Y finalmente, el autor del cuarto libro de los Macabeos observa: «La φρόνησις frónisis prudencia es la principal de todas». En ese libro se mencionan cuatro virtudes, como les dije antes. Por lo tanto, la prudencia es la principal, la cumbre.

En cuanto existe piedad, la raíz de la prudencia es inquebrantable, y es la virtud, detrás de la cual está Cristo. Pero cuando no hay prudencia, entonces para esa persona no existe Dios. ¡Es fuerte esta afirmación! El Señor lo dijo: «Dice el necio en su corazón, no hay Dios», esto está en el Salmo 13, lo dice el Espíritu Santo. ¿Quién dijo que no existe Dios? El insensato, el necio. Aquel, por lo tanto, que dice que Dios no existe, es un necio, alguien sin cabeza, sin sentido. No tiene cabeza ni entendimiento. Porque si lo tuviera, nunca diría: «Dios no existe».

El profeta Baruc menciona en su tercer capítulo, que aquellos gigantes prehistóricos se perdieron. Uno de ellos, de los que se salvaron, fue Goliat. «Se perdieron», dice, «porque no tenían prudencia». Escuchen, se los voy a leer. No los interpretaré más, ya que no tenemos tiempo:

«Allí nacieron los gigantes famosos desde el principio, haciéndose enormes —un gran cuerpo, un cuerpo fuerte, como los atletas contemporáneos— sabiendo cómo pelear. Pero no los eligió Dios, ni les dio el camino del conocimiento; y perecieron por no tener prudencia». Se perdieron porque no tenían prudencia. Hablé sobre los atletas. Sabéis que muchos de nuestros atletas cuidan mucho su cuerpo, pero no su mente. Y de esta manera, queridos míos, se desarrolla el llamado «hombre vitalista». *Vita* significa vida, en latín. El hombre «vitalista», el hombre «animal». Lo digo de esta manera: El hombre «bestial». ¡Qué pena! ¡Qué pena!

Los pueblos que no tienen prudencia se pierden históricamente. Dios llamó muchas veces a Su pueblo Israel «necio». Queridos, la φρόνησις frónisis prudencia es una gran virtud.

Y, por lo tanto, «Bienaventurado el hombre que ha hallado la prudencia», dice el libro de los Proverbios. Pero la prudencia debe provenir de Dios. ¿Por qué? Porque frente a ella se opone la prudencia humana, que la mayoría de las veces está fuera de la prudencia que salva. Sobre esta prudencia mundana, Cristo contó una parábola. No es momento para eso. Pongamos como ejemplo: «¿Dónde invertiré mi dinero?». Es prudencia. Pero no es la prudencia que salva.

Además, si queréis, también tenemos la prudencia demoníaca. Por eso el diablo tomó la forma de una serpiente y vino a los primeros en ser creados. Presten atención a esto de la prudencia demoníaca, porque, sencillamente, el diablo debe poseer una prudencia para engañarte. Pero te engañará para tu perdición. También se engañará para su propia perdición. Esa es la prudencia demoníaca.

Nosotros, queridos, pidamos al Señor con insistencia Su propia φρόνησις frónisis prudencia, la prudencia divina; detrás de la cual está Jesús Cristo,  como les he explicado. O, si quieren, conozcamos cada vez más a Jesús Cristo. Es lo que dice el Apóstol Pablo usando la siguiente expresión: “Hacia el reconocimiento pleno del Hijo de Dios”. No dice «hacia el conocimiento». Dice “hacia el reconocimiento pleno”. Es decir, debemos alcanzar un conocimiento profundo y bueno para conocer a Jesús Cristo. Por tanto, si tenemos a Cristo en reconocimiento pleno, entonces, queridos, habremos adquirido la prudencia tan importante y tan necesaria.

Athanasios Mytilineos

(Para la gloria del Santo Dios Tríadico, transcripción de la homilía a texto digital y edición)

FUENTE: https://arnion.gr/index.php/diafora-uemata/omiliai-kyriakvn

Traducido por: Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas https://logosortodoxo.es/

DOMINGO 8º DE LUCA 10, 25-37 PARÁBOLA DEL BUEN SAMARITANO, por A. Mitilineos

π. Αθανάσιος Μυτιληναίος- – Η Παραβολή του Καλού Σαμαρείτου. Η Εκκλησία ως Πανδοχείον, Ιατρείον, Κιβωτός Σωτηρίας

 

Yérontas Atanasio Mitilineos- La parábola del buen Samaritano.

La Iglesia como Hospedería, Centro Médico, Arca de Salvación

DOMINGO VIII DE LUCAS  [Lc 10, 25-37]

 

La parábola del buen Samaritano.

25 Y, he aquí, un doctor de la ley se levanta con la intención de tentarlo, le dijo: “Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?”

Λουκ. 10,25 Καὶ ἰδοὺ νομικός τις ἀνέστη ἐκπειράζων αὐτὸν καὶ λέγων· διδάσκαλε, τί ποιήσας ζωὴν αἰώνιον κληρονομήσω;

Λουκ. 10,25 Και ιδού, κάποιος νομοδιδάσκαλος εσηκώθηκε και με τον σκοπόν να πειράξη τον Χριστόν και να αποδείξη εις αυτόν ότι δεν γνωρίζει τον νόμον του είπε· “διδάσκαλε, τι πρέπει να κάμω, δια να κληρονομήσω την αιωνίαν ζωήν;”

26 El  Señor entonces le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lo percibes tú que lees la ley?»

Λουκ. 10,26 ὁ δὲ εἶπε πρὸς αὐτόν· ἐν τῷ νόμῳ τί γέγραπται; πῶς ἀναγινώσκεις;

Λουκ. 10,26 Ο Κυριος δε του είπε· “στον νόμον τι είναι γραμμένον; Πως αντιλαμβάνεσαι αυτό που διαβάζεις στον νόμον;”

27 Y el maestro de la ley le contestó: en la ley está escrito que: “amarás al Señor tu Dios de todo corazón, y con toda tu psique-alma, y con toda la fuerza de tu voluntad y con toda tu mente y espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”.

Λουκ. 10,27 ὁ δὲ ἀποκριθεὶς εἶπεν· ἀγαπήσεις Κύριον τὸν Θεόν σου ἐξ ὅλης τῆς καρδίας σου καὶ ἐξ ὅλης τῆς ψυχῆς σου καὶ ἐξ ὅλης τῆς ἰσχύος σου καὶ ἐξ ὅλης τῆς διανοίας σου, καὶ τὸν πλησίον σου ὡς σεαυτόν·

Λουκ. 10,27 Ο νομικός δε αποκριθείς είπε· “στον νόμον είναι γραμμένον, να αγαπάς Κυριον τον Θεόν σου με όλην σου την καρδίαν και με όλην σου την ψυχήν και με όλην σου την δύναμιν και με όλον σου τον νουν. (Ολος δε ο ευατός σου, ο νους, η καρδία, η θέλησις, η δραστηριότης σου, το πνεύμα και το σώμα, να πλημμυρίζουν από την αγάπην προς τον Θεόν). Να αγαπάς δε και τον πλησίον σου, όπως τον ευατόν σου”.

28 Jesús le dijo: «has respondido correctamente. Haz esto, y vivirás, heredarás la vida eterna».

Λουκ. 10,28 εἶπε δὲ αὐτῷ· ὀρθῶς ἀπεκρίθης· τοῦτο ποίει καὶ ζήσῃ.

Λουκ. 10,28 Είπε δε προς αυτόν ο Κυριος· “πολύ ορθά απήντησες· έτσι να κάνης και θα κληρονομήσης την αιώνιον ζωήν”.

29 Pero el maestro de la ley, avergonzado porque se demostró que puso a Jesús una pregunta sobre la cual la respuesta era conocida, queriendo justificarse, dijo a Jesús: “¿Y quién según la Escritura debo considerar como mi prójimo y amarlo como a mí mismo?”

Λουκ. 10,29 ὁ δὲ θέλων δικαιοῦν ἑαυτὸν εἶπε πρὸς τὸν Ἰησοῦν· καὶ τίς ἐστί μου πλησίον;

Λουκ. 10,29 Εντροπιασμένος ο νομικός διότι εφάνηκε εις τα μάτια των άλλων ότι δια ζήτημα πολύ γνωστόν ηρώτησεν τον Χριστόν, ηθέλησε να δικαιολογηθή και είπε προς τον Ιησούν· “και ποιός είναι ο πλησίον μου, που πρέπει να αγαπώ σαν τον ευατόν μου;”

30 Respondiendo Jesús, dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales después de desnudarlo y golpearlo, se fueron dejándolo medio muerto.

Λουκ. 10,30 ὑπολαβὼν δὲ ὁ Ἰησοῦς εἶπεν· ἄνθρωπός τις κατέβαινεν ἀπὸ Ἱερουσαλὴμ εἰς Ἱεριχώ, καὶ λῃσταῖς περιέπεσεν· οἳ καὶ ἐκδύσαντες αὐτὸν καὶ πληγὰς ἐπιθέντες ἀπῆλθον ἀφέντες ἡμιθανῆ τυγχάνοντα.

Λουκ. 10,30 Επήρε δε ο Ιησούς, εξ αφορμής αυτής της ερωτήσεως, πάλιν τον λόγον και είπε την παραβολήν· “Ενας άνθρωπος κατέβαινε από την Ιερουσαλήμ εις την Ιεριχώ και έπεσε εις τα χέρια ληστών, οι οποίοι, αφού του επήραν τα χρήματα, τον εγύμνωσαν, τον επλήγωσαν και έφυγαν, αφήσαντες αυτόν μισοπεθαμένον.

31 Y por coincidencia, un sacerdote bajaba por aquel camino, y al verlo herido, pasó por el lado opuesto sin ofrecerle ninguna ayuda.

Λουκ. 10,31 κατὰ συγκυρίαν δὲ ἱερεύς τις κατέβαινεν ἐν τῇ ὁδῷ ἐκείνῃ, καὶ ἰδὼν αὐτὸν ἀντιπαρῆλθεν.

Λουκ. 10,31 Κατά σύμπτωσιν ένας ιερεύς κατέβαινε στον δρόμον εκείνον και, μολονότι είδε τον τραυματίαν, τον επροσπέρασε, χωρίς να του δώση καμμίαν βοήθειαν.

32 Igualmente un levita, al llegar junto al lugar y al verlo, dio un rodeo y pasó de largo impávido.

Λουκ. 10,32 ὁμοίως δὲ καὶ Λευΐτης γενόμενος κατὰ τὸν τόπον, ἐλθὼν καὶ ἰδὼν ἀντιπαρῆλθε.

Λουκ. 10,32 Το ίδιο και κάποιος Λευΐτης, όταν έφθασε στο μέρος εκείνο, επλησίασε τον πληγωμένον, τον είδε, αλλά τον επροσπέρασε ασυγκίνητος.

33 Pero un samaritano que iba de camino, se acercó a él, y al ver al herido medio muerto, se compadeció de él;

Λουκ. 10,33 Σαμαρείτης δέ τις ὁδεύων ἦλθε κατ᾿ αὐτόν, καὶ ἰδὼν αὐτὸν ἐσπλαγχνίσθη,

Λουκ. 10,33 Ενας όμως Σαμαρείτης, ο όποιος περνούσε από τον δρόμον εκείνον, ήλθε στο μέρος, όπου κατέκειτο μισοπεθαμένος ο τραυματίας, τον είδε και τον εσπλαγχνίσθηκε.

34 se acercó, vendó con atención sus heridas echando aceite y vino, y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una hospedería, y cuidó de él.

Λουκ. 10,34 καὶ προσελθὼν κατέδησε τὰ τραύματα αὐτοῦ ἐπιχέων ἔλαιον καὶ οἶνον, ἐπιβιβάσας δὲ αὐτὸν ἐπὶ τὸ ἴδιον κτῆνος ἤγαγεν αὐτὸν εἰς πανδοχεῖον καὶ ἐπεμελήθη αὐτοῦ·

Λουκ. 10,34 Επλησίασε κοντά του, έδεσε με προσοχήν πολλήν τα τραύματά του, αφού προηγουμένως τα έπλυνε και τα άλειψε μα λάδι και κρασί, τον ανέβασεν στο ζώον του, τον επήγε εις κάποιο πανδοχείον και τον επεριποιήθηκε ο ίδιος.

35 Y al día siguiente, al partir, sacó dos denarios, los dio al dueño de la hospedería, y le dijo: Cuídalo, y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.

Λουκ. 10,35 καὶ ἐπὶ τὴν αὔριον ἐξελθών, ἐκβαλὼν δύο δηνάρια ἔδωκε τῷ πανδοχεῖ καὶ εἶπεν αὐτῷ· ἐπιμελήθητι αὐτοῦ, καὶ ὅ,τι ἂν προσδαπανήσῃς, ἐγὼ ἐν τῷ ἐπανέρχεσθαί με ἀποδώσω σοι.

Λουκ. 10,35 Την άλλην δε ημέρα εβγήκεν από το δωμάτιον του τραυματίου, όπου είχε διανυκτερεύσει, έβγαλε δύο δηνάρια, τα έδωσε στον ξενοδόχον και του είπε· Περιποιήσου τον, με όσην επιμέλειαν ημπορείς. Και ο,τι εξοδέψεις παραπάνω, εγώ, όταν επιστρέψω από την πατρίδα μου, θα σου το πληρώσω σαν προσωπικόν μου χρέος.

36 Entonces el Señor preguntó al maestro de la ley: ¿Quién de estos tres te parece que llegó a ser prójimo y hermano del que cayó en manos de los ladrones?»

Λουκ. 10,36 τίς οὖν τούτων τῶν τριῶν πλησίον δοκεῖ σοι γεγονέναι τοῦ ἐμπεσόντος εἰς τοὺς λῃστάς;

Λουκ. 10,36 Λοιπόν, ηρώτησε τότε ο Κυριος τον νομοδιδάσκαλον, ποιός από τους τρεις αυτούς νομίζεις, ότι εφάνηκε πραγματικός πλησίον και αδελφός δια τον άνθρωπον αυτόν, που είχε πέσει στα χέρια των ληστών;”

37 Y él dijo: “El que se compadeció de él”. Entonces Jesús le dijo: «Ve y haz tú lo mismo. (Haz el bien con agapi-amor desinteresado e incondicional, sean Judíos o Samaritanos, sean amigos o enemigos).»

Λουκ. 10,37 ὁ δὲ εἶπεν· ὁ ποιήσας τὸ ἔλεος μετ᾿ αὐτοῦ. εἶπεν οὖν αὐτῷ ὁ Ἰησοῦς· πορεύου καὶ σὺ ποίει ὁμοίως.

Λουκ. 10,37 Εκείνος δε είπε· “αυτός που έκαμε πράξιν ευσπλαγχνίας και αγάπης προς εκείνον”. Είπε λοιπόν εις αυτόν ο Ιησούς· “πήγαινε και συ και πράττε όμοια με αυτόν. (Κανε το καλόν με αγάπην προς όλους, είτε Ιουδαίοι είναι είτε Σαμαρείται είτε φίλοι είτε εχθροί”).

 

Yérontas Atanasio de Mitileneos – La Parábola del Buen Samaritano: La Iglesia como Hospedería, Centro Médico y Arca de Salvación.

DOMINGO VIII DE LUCAS  [Lc 10, 25-37]

[Transcripción de la homilía del difunto Yérontas Atanasio de Mitileneos sobre el pasaje evangélico del VIII Domingo de Lucas, pronunciado en el Monasterio Sagrado de Komninio, Larisa, el 15 de noviembre de 1981].

(En esta parábola la palabra clave es Πανδοχείον Pandojíon (hospedería, hostal), palabra compuesta Παν pan todo y δοχεῖον dojío recipiente, viene del verbo es δέχομαι, δέκομαι recibο o acepto. Como sabrán, en la antigüedad no había hoteles, solo hospederías, todos eran recibidos, incluso los animales, ya que los viajeros llevaban a menudo a sus animales. De esta manera, en el hospedaje, los animales eran llevados a los establos y las personas a las habitaciones. Así, el hospedaje, como indica su nombre, recibía y aceptaba a todos y todo. Por tanto, el πανδοχείον pandojíon es la Iglesia. Este Πανδοχείον hospedería, que recibe a todos y es donde el herido –es decir, la humanidad– recibe psicoterapia, terapia y sanación; porque la Iglesia es Πανδοχείον Pandojíon (hospedería, hostal), Clínica o Centro Médico y Arca salvífica.

Queridos míos, la parábola del Buen Samaritano que escuchamos hoy en el pasaje evangélico, junto con la parábola del hijo pródigo, sería suficiente para ofrecernos un maravilloso esquema sobre la caída del ser humano, de la αγάπη agapi (amor incondicional) de Dios y la psicoterapia, terapia y salvación del hombre. Esto lo vemos especialmente hoy, donde, como se menciona, un hombre descendía de Jerusalén a Jericó. Geográficamente, Jerusalén está situada en un lugar más alto que Jericó. Jerusalén representa el Paraíso primigenio, mientras que Jericó simboliza la tierra de la decadencia y la apostasía. La caída en manos de los ladrones no es sino la caída del hombre en manos de los demonios y los πάθος pazos (pasiones, vicios, adicciones, patologías, etc,). El sacerdote y el levita que pasan sin poder ayudar representan la ley ritual, la ley moral, e incluso la filosofía.

Pasa entonces el Buen Samaritano: es el Hijo de Dios encarnado, es la misericordia y compasión de Dios. Entrega al herido, quien ha caído en manos de los ladrones, que es la humanidad, en el Πανδοχείον pandojíon (hospedería, hostal), llamado la Iglesia. Este Πανδοχείον hospedería recibe a todos y es donde el herido – es decir, la humanidad – recibe psicoterapia, terapia y sanación; porque la Iglesia es Πανδοχείον pandojíon, es el Centro Médico, pero también Arca salvífica.

La importancia de esta parábola recae en el personaje del Samaritano y el Πανδοχείον pandojíon hospedería. Allí se centra todo el peso de la enseñanza. Me gustaría que prestáramos atención a esto: ¿la Iglesia es el Πανδοχείον pandojíon hospedería? En efecto, la Iglesia es un Πανδοχείον pandojíon hospedería. Como sabrán, en la antigüedad no había hoteles, solo hospederías, los cuales acogían a toda persona, sin importar su vestimenta o su condición económica, rico o pobre. Hoy en día, si un mendigo entra a un hotel de tercera categoría, probablemente no será admitido con sus ropas sucias y arrugadas. Pero en las hospederías, todos eran recibidos. Incluso los animales eran admitidos, ya que los viajeros llevaban a menudo a sus animales. De esta manera, en la hospedería, los animales eran llevados a los establos y las personas a las habitaciones. Así, la hospedería, como indica su nombre, aceptaba a todos y todo.

¿Han pensado alguna vez que la Iglesia es realmente un Πανδοχείον pandojíon hospedería? Que acoge a todos y a todo. Si tuviéramos que extendernos en este aspecto, en el hecho de que la Iglesia es una hospedería, queridos míos, podríamos hablar largo tiempo. La Iglesia recibe a las personas en cualquier estado en que se encuentren: andrajosos, sucios, enfermos; sin importar su estado. Es decir, pecadores. Sin importar la escala de su pecaminosidad, la Iglesia los recibe a todos. Su finalidad es la santificación, la θέωσις zéosis*, instruirlos, edificarlos (espiritualmente). Como dice el apóstol Pablo, la finalidad de la Iglesia es la preparación, edificación de santos; dentro de ella se cultiva un mandamiento divino: “Sean santos, porque yo soy santo” (Levítico 11:44-45 y 1 Pedro 1:16). Todos pueden entrar en la Iglesia para convertirse santos. San Juan Crisóstomo lo expresa bellamente así: “Entrando en su refugio – es decir, Cristo –, encuentra a la humanidad inmunda, desamparada, desnuda y empapada en sangre; la lava, la unge, la alimenta, la viste, y Él mismo se convierte en su manto. Y así, tomándola, la eleva”. (* ver sobre zéosis https://logosortodoxo.es/12-lexis-apocalipticas/)

De verdad, uno puede ver con cuánta αγάπη agapi (amor incondicional) el Dios “eleva” y toma a la humanidad y la conduce al πανδοχείον pandojíon hospedería de la Iglesia. La Iglesia recibe a los pecadores y produce santos. En la antigua Iglesia, esto era algo conmovedor, porque se podía ver en un breve lapso de tiempo cómo personas que antes eran idólatras, inmorales y despreciables se convertían en santos. ¡Entraban por la puerta principal de la Iglesia y, al salir por otra puerta, iban hacia el martirio y se convertían en mártires! ¡Qué imagen tan hermosa! Podía verse muy claramente en un tiempo corto, hoy lo vemos, pero en un período más largo, no podemos tener una imagen tan clara, concisa y rápida de este proceso. En cambio, en aquel entonces, uno podía ver este proceso de manera breve e impresionante: cómo la Iglesia acogía a los pecadores y producía santos y mártires.

Además, la Iglesia acoge a toda la creación. Les dije, es un πανδοχείον pandojíon hospedería. No solo recibe a los seres humanos, sino también a los elementos materiales. Al realizar un memorial, utilizamos trigo; en la bendición del pan, usamos el pan; en el templo podemos ofrecer flores. Todos estos elementos materiales representan la creación, que la Iglesia acoge y santifica para consagrar toda la creación, eclesializándola y transformándola en Βασιλεία vasilía Realeza increada de Dios. En los últimos-ésjatos tiempos, cuando suceda el gran terremoto, no será otra cosa que el paso de la vieja creación a una renovación completa. El universo no desaparecerá, sino que pasará, con el terremoto –es decir, la transición– de la corrupción a la incorruptibilidad y de la muerte a la inmortalidad. Es realmente algo grandioso. Verdaderamente, la Iglesia es un πανδοχείον pandojíon hospedería.

Pero la Iglesia también es un Hospital. Porque los fieles en este mundo no hacen otra cosa que luchar constantemente contra las autoridades y poderes de la oscuridad “en los lugares celestiales”, como dice el Apóstol Pablo. Por lo tanto, esta vida presente no es más que un campo de batalla constante. Aquí se libran las batallas con los hombres malvados, viles y astutos, con los astutos demonios malvados, y también con nuestro yo adámico, limitado, corrupto y desgastado. Es natural que, como en cada batalla, cuando hay guerra, haya también heridos, existan heridas y lesiones. Así, aquellos que son heridos por caídas, en su lucha y esfuerzo, vienen al Hospital de la Iglesia para ser curados.

La Iglesia es un Centro psicoterapéutico, terapéutico. ¡Qué hermoso! Un Centro psicoterapéutico, terapéutico. Piensen, el mundo antiguo no conocía hospitales y centros terapéuticos como los conocemos hoy en día. Los centros terapéuticos tenían una forma especial, como templos sagrados, pero no existían en el sentido en que hoy los entendemos. Y viene la Iglesia para convertirse en un verdadero centro terapéutico, tanto de psiques-almas como, no en menor medida, de cuerpos. Porque cuando el Señor envía a Sus discípulos, y a través de ellos, a sus sucesores, a sanar toda enfermedad entre el pueblo, esto no es otra cosa que demostrar que la Iglesia es un centro psicoterapéutico, terapéutico, un hospital general.

¿Y sus medicinas? ¡Ah, sus medicinas! Son las dos monedas que dio el buen Samaritano al hospedero, quien es el clero, el sacerdote; quien le da estas dos monedas (denarios) y le dice: “Con ellas cura a mi gran enfermo, a mi gran herido, a la humanidad”. Es Su Logos y los Misterios. Con estas dos monedas, el Logos de Dios y los Misterios de la Iglesia, viene, queridos míos, a psicoterapiar y sanar la Iglesia. Muchas veces la gente me dice: “¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué debo hacer?”. Y les respondo: “Ven a escuchar el logos de Dios”. Porque lo he visto y es una realidad. Que aquel que escucha continuamente y con esmero el logos de Dios, cultiva y psicoterapia su psique-alma y sana las heridas que el pecado le provoca. Deja de pecar. Estos fármacos o remedios, queridos míos, son de gran valor. El Logos de Dios y los Misterios (sacramentos). Como la Confesión, la Divina Ευχαριστία Efjaristía, la oración… Todos estos son los medios con los cuales la Iglesia psicoterapia y sana a sus fieles heridos.

Pero la Iglesia también es un Arca. Un Arca de salvación. Recuerden la historia antigua, a Noé con su Arca. Todo lo que quedó fuera del Arca pereció. Todo lo que permaneció y se conservó dentro del Arca, se salvó. Así también, queridos míos, la Iglesia es un Arca. De hecho, el antiguo Arca era un símbolo de la Iglesia. Lo que queda afuera se pierde. ¿Cómo se pierde? Por las corrientes y el diluvio de ideas, teorías, inmoralidades y pecado en todas sus formas. Toda persona se pierde. Es imposible salvarse fuera de la Iglesia. Quien está dentro de la Iglesia, es el único que se preserva, el único que se salva.

Sin embargo, cuando decimos “Estoy dentro de la Iglesia”, aquí tengamos cuidado de evitar un malentendido que algunas personas pueden tener. Cuando decimos “estoy dentro de la Iglesia” no significa que estoy dentro del templo. Por analogía, el templo es llamado Iglesia, porque el pueblo fiel está dentro del templo. Y por extensión, las paredes, el edificio, son llamados Iglesia. Así que estar “dentro de la Iglesia” no significa estar dentro del templo. Porque puedo estar en el templo, pero no participar de los misterios de Dios, y por tanto estar alienado, estar separado de aquellos elementos de salvación que Cristo me ofrece. Estar “dentro de la Iglesia” significa, como dice aquí el Apóstol Pablo, “ser uno con el Cuerpo de Cristo” (1 Cor 12:27 Ef 4:12-13 Rom 12:5). Estar sembrado, estar unido orgánicamente con el Cuerpo de Cristo. Esto es la Iglesia.

La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Cuando comulgo con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, entonces puedo decir que estoy dentro de la Iglesia. Cuando aplico y cumplo los mandamientos (logos, principios espirituales) de Dios. Recuerden la parábola del Señor: “Aquel que, como una rama, no permanece unido a la vid, al tronco, que yoSoy, entonces no da fruto, se seca y se junta para ser quemado, para el fuego”. Esto significa que debo estar unido orgánicamente, como la rama está unida al tronco de la vid, de donde extrae la savia, los zumos. Así también yo debo estar unido a Cristo, ser uno con el Cuerpo de Cristo, para extraer de allí la savia, los zumos de la vida, Su Cuerpo y Su Sangre, que son para mí vida eterna. Entonces puedo decir que estoy dentro de la Iglesia. De otro modo, no lo estoy. No se engañen. Si trato de engañarme a mí mismo pensando que soy salmista o cantor, que soy síndico, que soy cuidador de la Iglesia u otros servicios, es decir, del templo, pero no comulgo, pues, que no me engañe, estoy fuera de la Iglesia. Aunque esté bajo el techo de la Iglesia. Estoy fuera del Arca. Seré arrastrado por el diluvio y no podré salvarme.

Queridos míos, llevo algunos años siendo clérigo. Raras, muy raras veces he visto salmistas y síndicos comulgar y confesarse. No sé por qué. No es el momento de explicar por qué. Solo esto puedo afirmar y he constatado. Los salmistas y los síndicos no participan de los misterios de la Iglesia. Algún día en el juicio, sucederá con ellos lo que el Señor ya nos ha dicho: “Señor, ¿no hablaste en nuestras plazas y no entraste a nuestras casas a comer?”. Así dirán entonces los síndicos y los salmistas y otros…: “Señor, ¿no viniste en la persona del sacerdote, del obispo, a predicarnos en el templo? ¿No te llevamos a casa y te dimos alojamiento? ¿No te preparamos una buena comida? ¿Por qué dices que no nos conoces?”. “Les aseguro”, dice el Señor, “no los conozco, obradores de iniquidad. Apártense de mí, no los reconozco”. ¿Lo escucharon? Es terrible. Despojémonos de las ilusiones y autoengaños, queridos míos, despojémonos de las falsas creencias. Solo si soy una persona en μετανοια metania, solo si me hago partícipe del Cuerpo y la Sangre de Cristo, lo más dignamente posible, en cuanto a lo humano, solo si cumplo los mandamientos de Dios, solo entonces puedo decir que estoy dentro de la Iglesia. Y solo entonces puedo mantener la esperanza de que puedo salvarme. Solo entonces. Pero sepámoslo. Fuera de la Iglesia no hay salvación, como claramente lo dice San Cipriano. Fuera de la Iglesia no hay salvación.

Queridos míos, la Iglesia, hemos visto, es el gran taller de la santidad, el πανδοχείον pandojíon hospedería que acoge a la creación lógica y la irracional, para santificarla, inmortalizarla, llevarla a la bienaventuranza de Dios. La Iglesia es, además, el admirable Centro psicoterapéutica, terapéutico. La Iglesia es el verdadero Arca que salva.

Pero concluyamos con estas maravillosas palabras de San Juan Crisóstomo: “No te alejes de la Iglesia. Nada hay más poderoso que la Iglesia. ¿Tu esperanza? La Iglesia. ¿Tu salvación? La Iglesia. ¿Tu refugio? La Iglesia”.

Athanasios Mytilineos

(Para la gloria del Santo Dios Tríadico, y con infinita gratitud a nuestro venerable padre Mytilineos, transcripción de la homilía a texto digital y edición)

FUENTE: https://arnion.gr/index.php/diafora-uemata/omiliai-kyriakvn

Traducido por: Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas https://logosortodoxo.es/

Filocalía tomo 2 san Máximo el Confesor 200 capítulos a Thalasio, sobre la teología y la Economía de la Encarnación del Hijo de Dios

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄ 

Άγιος Μάξιμος ο Ομολογητής

san-maximo-confesor

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo 2  

San Máximo el Confesor

Repasada traducción

200 capítulos a Thalasio, sobre la teología y la Economía de la Encarnación del Hijo de Dios

Primera centuria

1 El Dios es uno, sin principio, es increado e incomprensible y posee toda la δύναμη dinami (poder, fuerza y energía) increada de Su ser o existencia general. Excluye por completo cualquier noción sobre el cuándo y el cómo de Su ser, porque es inaccesible para todos y no es conocido por ninguna de las criaturas a través de algún indicio natural o físico.

2 El Dios no es de tal naturaleza, de modo que sea posible para nosotros los humanos conocerlo. No es ni principio, ni medio, ni fin, ni en general algo relativo de lo que podamos observar en la naturaleza. Porque el Dios es indefinido, inalterable, infinito e increado, ya que está infinitamente más allá de toda esencia, poder, potencia y energía.

3 Cada esencia, como incluye en sí misma su propio límite de existencia, es por naturaleza principio del movimiento potencial o potencia que se observa en ella. Todo movimiento natural hacia alguna acción u operación, como es comprendido después de su esencia, pero antes de su operación o acción es un medio, porque por su naturaleza está en el medio de la una y la otra. Y cada energía y operación que se define naturalmente por el logos de su existencia, es el fin del movimiento de la esencia, movimiento que viene al νούς νούς nus (espíritu de la psique) antes de él.

4 El Dios no es esencia creada, tal como decimos en el sentido común, general o parcial, para que sea también principio (debido a que la esencia creada tiene principio). Ni una δύναμη dinami (fuerza, energía, poder) creada, tal como decimos dinami en el sentido común general o parcial, de modo que sea también medio. Tampoco es una energía en un sentido general o particular, de modo que sea el fin del movimiento potencial de la esencia, ya que dicho movimiento se concibe antes que la energía. Pero es una Οντότητα supraesencial que genera esencia; y es un fundamento o cimiento que produce δύναμη dinami (fuerza, energía, poder) y que está más allá de toda δύναμη dinami; y es una capacidad infinita, que causa toda energía y acción. En pocas palabras, Dios es la οντότητα entidad que crea toda esencia y δύναμη dinami, cada principio, medio y fin.

5 El principio, el medio y el fin son atributos o cualidades de las cosas que se dividen en el tiempo, y sería cierto si decimos, también de todas las cosas que consideramos dentro del siglo (o en la eternidad).

Porque el tiempo, al tener un movimiento que podemos medir, está determinado numéricamente. La eternidad, al tener junto con la existencia la categoría del tiempo concebida conjuntamente, admite una dimensión, porque tiene un principio de existencia. Ahora bien, si el tiempo y la eternidad no tienen un principio, mucho menos lo tienen las cosas contenidas en ellos.

6 Solo uno por naturaleza es siempre esencial y absolutamente Dios, conteniendo en Sí mismo de manera absoluta la existencia plena. Y siendo así, nada de lo que decimos que existe tiene existencia absoluta. Por lo tanto, no se entiende que algo diferente en esencia de Dios haya coexistido eternamente con Él, ni el cosmos-mundo, ni el tiempo, ni ninguno de los seres que viven en ellos. Porque la existencia absoluta y la no absoluta nunca coinciden.

7 El principio, el medio y el fin en cada cosa nunca están separados de la categoría de la relación. Pero el Dios, como es del todo infinitas veces infinitamente superior de toda relación, es lógico que no sea ni principio, ni medio, ni fin, ni en general nada de lo que puede considerarse en la categoría de relación.

8 Todos los seres son denominados comprensibles (inteligibles), porque tienen los principios manifiestos a través de los cuales adquirimos conocimiento-gnosis de ellos.  Sin embargo, el Dios no es llamado “comprensible”, sino que los seres comprensibles solo nos conducen a creer que Él existe. Por eso, ninguna cosa de las comprensibles es de algún modo comparable con Él.

9 Las gnosis-conocimiento de los seres sobre su propia manifestación tienen conjuntados sus logos (principios) correspondientes y por medio de ellos son por naturaleza descriptibles. Sin embargo, el Dios solo a través de los logos que están en los seres es creído; y da a los piadosos y devotos, más allá de toda prueba, el testimonio y la fe de que existe absolutamente. Porque la fe es la verdadera gnosis-conocimiento que sus principios no admiten demostración y hace tangibles cosas que sobrepasan la fe y la lógica (Heb 11,1).

10 El Dios es principio, medio y fin de los seres, actuando u operando y no padeciendo. Lo mismo ocurre también con todas las demás cosas con las que Le denominamos. Es principio porque es el Creador; medio, en cuanto Providente; y fin como Determinación (Descripción). Porque dice el Apóstol Pablo: “Todas las cosas provienen de Él, y por Él se han hecho, y a Él se dirigen y aspiran (Rom 11,36).

11 No hay psique-alma lógica que tenga, por esencia, más valor que otra psique-alma lógica. Porque el Dios en su bondad, al crear cada psique-alma a su propia imagen, la trae en la existencia para que se mueva por sí misma. Y cada una, según su intención propia, elige el honor o se arrastra voluntariamente al deshonor mediante sus obras.

12 El Dios (con Su luz increada) es el Sol de justicia (Mal 4.2), como dice la Escritura, que arroja en todos los rayos de Su bondad sin distinción o discriminación alguna; y la psique-alma, según su predisposición y voluntad, se vuelve como cera, si ama a Dios o como barro si ama la materia. El barro por su naturaleza se seca por el sol, mientras que la cera, por naturaleza, se ablanda; De la misma manera cada psique-alma amante de la materia y del mundo (de los pazos), que el Dios la instruye y ella resiste con su propia voluntad, se endurece como el barro y se empuja a sí misma a la perdición, como el Faraón (Ex 7,13. 14,28). En cambio, cada psique-alma que ama a Dios, se ablanda como cera, y mientras va recibiendo los signos y los sellos divinos se convierte en residencia de Dios por la Χάρις jaris la energía increada del Espíritu Santo (Ef 2,22).

13 Aquel que ha sobreiluminado su νούς nus con divinos conceptos y pensamientos y ha acostumbrado su logos a alabar incesantemente al Creador con himnos divinos y ha purificado sus sentidos con contemplaciones sin manchas, éste al bien que tiene natural “como imagen” de Dios, ha agregado también el bien optativo y voluntario del “como semejanza”.

14 Uno vigila y guarda su psique-alma sin mancha por la gracia de Dios, si obliga su diania (mente, intelecto) a pensar sólo en Dios y Sus virtudes, y si convierte su lógica en intérprete ortodoxo de las virtudes de Dios, y si enseña a sus sentidos u órganos sensitivos a imaginar piadosamente al mundo sensible y todo lo que hay en él, transmitiendo a su psique-alma la grandeza de los logos (principios) que se encuentran en los seres.

15 El Dios liberándonos de la amargura de la esclavitud de los demonios que nos tiranizaban, nos ha regalado el filántropo yugo de la divina piedad: la humildad. Por ella es domada toda fuerza y energía diabólica, y en quienes la han escogido, se genera todo bien, y están protegidos e inmunes de las radiaciones demoníacas.

16 Aquel que cree, teme; y quien teme, se hace humilde y se vuelve apacible, porque adquiere el hábito de mantener inactivos los movimientos antinaturales de la ira y el deseo. El apacible aplica y cumple los logos-mandamientos; y el que aplica y cumple los logos-mandamientos realiza la catarsis, es purgado, sanado y limpiado, y el que ha realizado esto es iluminado; y quien es iluminado se hace digno de unirse con el Novio celeste (Cristo), el Dios Logos increado, en el tálamo  nupcial de los Misterios.

17 Tal como un agricultor que busca un campo adecuado para trasplantar algún árbol silvestre encuentra un tesoro inesperado, así es todo practicante o asceta humilde, sencillo y liberado de la aspereza material de la psique-alma, tal como se menciona del bienaventurado Jacob (Ex 27, 11 y 20). Cuando es interrogado por su padre espiritual sobre cómo adquirió la gnosis: ¿Qué es esto que has encontrado tan rápidamente hijo mío?, él responde diciendo: «Es algo que el Señor y Dios me lo ha entregado». Por tanto, cuando el Dios nos concede contemplaciones y consideraciones sabias de Su sabiduría increada, sin fatiga de nuestra parte y cuando no lo esperábamos, debemos considerar que hemos encontrado un tesoro espiritual inesperado. Porque el asceta auténtico es un agricultor espiritual el cual trasplanta la zeoría contemplación de las cosas visibles, mediante la percepción sensible, como árbol silvestre en la tierra de las concebibles o inteligibles, y encuentra el tesoro que es la revelación, por la χάρις jaris (gracia, energía increada), de la sabiduría que se encuentra en los seres.

18 La gnosis-conocimiento de las divinas consideraciones y contemplaciones que llega inesperadamente al asceta o practicante debido a su humildad, destruye la conducta o actitud ostentosa y el orgullo de quien busca con esfuerzo y fatiga dicha gnosis para exhibirse y no la encuentra. Y sin razón, provoca en el necio envidia hacia su hermano, así como pensamientos de asesinato y tristeza, porque no puede inflarse el orgullo que proviene de los elogios.

19 Aquellos que buscan con esfuerzo la gnosis-conocimiento y no la alcanzan, fracasan o debido a la falta de fe o porque, por su necia contienda tal vez comiencen a llenarse de orgullo en contra de aquellos que poseen la gnosis, como alguna vez los Israelitas contra Moisés. A estos la Ley les dirá, como corresponde, que «algunos subieron violentamente al monte y los amorreos que vivían allí salieron, los golpearon y los hirieron» (Deu 1, 43-44). Porque es inevitable que los que simulan virtud por ostentación, no sólo fracasen porque adulteran la piedad, sino también que sean golpeados y heridos por su conciencia.

20 Quien desea la gnosis por ostentación y no la consigue, no debe envidiar al prójimo ni entristecerse. Más bien, como está ordenado, debe prepararse para algo similar; es decir, primero debe esforzarse con diligencia corporal en la virtud práctica, preparando así su psique-alma para la divina gnosis-conocimiento.

21 Quienes se acercan y contemplan con piedad los seres y no intentan inventar alguna forma ostentosa, se encontrarán con las resplandecientes contemplaciones de los seres, las cuales les anticiparán la comprensión más perfecta y clara de ellos. Respecto a estos dice la Ley: “Venid a heredar grandes y bellas ciudades, llenas de todo bien, ciudades que no habéis construido vosotros, y cisternas excavadas que no habéis cavado vosotros, viñedos y olivares que no habéis plantado vosotros” (Deu 6,10-11). Porque aquel que no vive para sí mismo, sino para Dios, se llena de todos los carismas o dones que antes no eran percibidos ni vistos debido de las molestias que causaban los πάθος pazos.

22 La percepción sensible se distingue es dos tipos. Una es la percepción que como atributo natural, funciona también cuando estamos durmiendo, la cual no percibe ninguno de sus sujetos y no ofrece ningún beneficio, ya que no tiende a operar; hay también la percepción energética u operativa, con la que percibimos las cosas sensibles. Así también la gnosis es doble: una es la contemplativa, que reflexiona sobre los principios de los seres solo por hábito y no tiene ningún provecho, ya que no se extiende a la acción de los logos-mandamientos. La otra forma gnosis es la energética, practica y operativa y está basada en la praxis, acción y practica, y considera la verdadera comprensión de los seres como aquella que es confirmada a través de la experiencia.

23 El hipócrita, mientras cree que no ha sido descubierto, está tranquilo y anda en busca de su gloria tratando de pasar por justo. Pero cuando es descubierto, entonces pronuncia logos mortales, creyendo que con las acusaciones contra los demás cubrirá su falta de educación y grosería. A éste, como es inestable, la Escritura comparándolo como generador de pensamientos de víbora, le ha ordenado dar frutos dignos de μετάνοια metania (Mt, 3, 7-8), es decir, que transforme la íntima disposición oculta de su corazón para que esté en conformidad con sus actos y comportamientos exteriores.

24 Algunos dicen que «bestia» se llama cualquier animal de los que viven en el aire, la tierra y el mar, que según la Ley no lo ha considerado puro (Lev 11, 1-43), aunque que parezca ser manso. El nombre “bestia” lo decimos también con nuestro logos a cualquier ser humano, según el πάθος pazos que lo domina.

25 Aquel que finge amistad para dañar y perjudicar a los que están a su alrededor, es un lobo que esconde su propia maldad bajo la piel del cordero. Él, cuando encuentra una conducta o palabra inocente, que se hace o se dice como quiere Cristo, pero de manera sencilla, la arrebata y la destruye, lanzando innumerables acusaciones contra aquellos a quienes ataca en sus costumbres, conductas o palabras, como un pérfido conspirador de la libertad que los hermanos tienen de Cristo (Gál 2:4).

26 Aquel que finge silencio para hacer algo malo, maquina un engaño contra su prójimo. Y si fracasa en su intento, se marcha añadiendo en su propio πάθος pazos también el dolor del fracaso. Mientras que aquel que guarda silencio para beneficiar, aumenta la amistad y se marcha con alegría, porque ha recibido la iluminación que disipa la oscuridad.

27 Aquel que en una asamblea interrumpe, con arrogancia, la atención de los logos-discursos, no puede esconder que sufre de la vanagloria y ambición. Siendo eslavo de la vanagloria, va dando vueltas y más vueltas las frases queriendo romper la coherencia de lo que se está diciendo.

28 El sabio, tanto cuando enseña como cuando aprende, quiere aprender y enseñar solo lo que es útil y provechoso. En cambio, el pséudo-sabio charlatán, -éste que quiere aparecer sabio-, tanto cuando pregunta como cuando le preguntan, presenta solamente las cosas más nimias, curiosas y extravagantes.

29 Quien es partícipe de los bienes por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, tiene la obligación de transmitirlos a los demás generosamente sin envidia, porque dice la Escritura: «Gratis lo recibisteis, dadlo gratis» (Mt 10,8). El que esconde el divino regalo, calumnia al Señor de ser duro y reniega de la virtud al no querer fatigar su cuerpo-carne. Y aquel que vende la verdad a los enemigos y después es descubierto y reconocido como vanaglorioso y ambicioso, se ahorca al no poder soportar la vergüenza, (Mt 25,24. 26,15. 27,5).

30 Aquellos que aún temen la guerra contra los πάθος pazos y tienen miedo de los ataques de los enemigos invisibles, deben callar, es decir, no deben usar el método de contradicción en defensa de la virtud, sino encomendarse a Dios en oración para que Él cuide de ellos. A estos se les dice en el Éxodo: “El Señor combatirá por vosotros y vosotros estaréis en silencio y calma” (Ex 14,14). En cambio, aquellos que, después de haber vencido y destruido a los demonios buscan inmediatamente con buena disposición a aprender los tropos métodos (modos, maneras, formas) del ejercicio por las virtudes, deben tener abierto el oído a la διάνοια diania (mente, intelecto). A estos se les dice: “Escuchad Israelitas” (Dt 6,4). Pero en aquel que se ha purgado y sanado o ha hecho la catarsis, y desea ardientemente la divina gnosis increada, le conviene y le va bien la piadosa franqueza y confianza hacia Dios. A este se le dice: “¿Por qué sigues clamando hacia mí?” (Ex 14,15). Por tanto, para quien se le ordena el silencio porque tiene miedo, es adecuado refugiarse en Dios; a quien se le ordena a escuchar, conviene la presteza a la obediencia de los mandamientos-logos; y para el gnóstico (el que tiene conocimiento), es adecuado clamar continuamente a Dios suplicando el alejamiento de los males y agradeciendo por la concesión de los bienes.

31 Nunca la psique-alma puede elevarse a la gnosis-conocimiento de Dios, si Dios mismo por condescendencia, no la toma y la eleva hacia Sí mismo. Porque nunca el νούς nus (espíritu de la psique) humano podría tener suficiente capacidad, potencia y energía para recibir la iluminación divina, si el mismo Dios no lo atrajera hacia arriba – en la medida en que es posible para el ser humano- y no lo iluminara con los divinos resplandores de la luz increada.

32 El que imita a los discípulos del Señor, no evita por miedo a los Fariseos a caminar el Sábado a través de los campos sembrados y arrancar espigas (Mt 12, 1-2). Sino que, tras ejercitar la virtud práctica y alcanzar la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), reflexiona con los logos de las creaciones y es alimentado devotamente con la ciencia divina de los seres.

33 Aquel que es solo fiel según el Evangelio, mueve la montaña de su maldad con la virtud práctica (Mt 17,20). Como entiende la inestabilidad de las cosas sensibles, aleja de su interior la disposición que anteriormente tenía sobre estas percepciones. Aquel que puede ser también discípulo, recibe de las manos del Logos increado los pedazos de los panes de la gnosis y con estos alimenta miles de personas (Mt 14, 19-20), manifestando así que la potencia y energía increada del Logos aumenta con la praxis, práctica. Aquel que ha logrado ser también Apóstol, sana toda enfermedad y debilidad; expulsa demonios (Mt 10,8 y Lc 10.17), es decir, desarraiga la energía de losπάθος pazos, cura enfermos, restableciendo, mediante la esperanza, el hábito de la devoción o piedad a aquellos que la habían perdido;  y a los que se han debilitado por la pereza e inercia, los reprende recordándoles el juicio. Porque, habiendo sido ordenado a pisar serpientes y escorpiones (Lc. 10, 19), elimina tanto el inicio como el fin del pecado.

34 El Apóstol y alumno o discípulo, sin duda, también son fieles, creyentes. Sin embargo, el discípulo no es necesariamente Apóstol, pero sí debe ser fiel. Aquel que es solo fiel, ni es discípulo ni Apóstol. Sin embargo, a través de la vida adecuada y la contemplación, también el fiel puede llegar a ser discípulo, y el discípulo puede ascender al rango y valor de Apóstol.

35 Todas las cosas que son creadas en el tiempo y están sujetas al tiempo, una vez que han alcanzado completarse, dejan su crecimiento natural. Pero las obras de la virtud que se consiguen a través de la gnosis-conocimiento de Dios, incluso cuando se han completado, de nuevo se mueven hacia nuevo crecimiento para alcanzar una nueva perfección. Porque sus fines se convierten en comienzos de otras formaciones y obras divinas. Es decir, el que mediante la práctica y aplicación de las virtudes, ha eliminado en sí mismo la fuerza y poder de las corruptibles, ya ha comenzado a realizar estados aún más divinos. Porque el Dios nunca pone fin a los bienes, ya que estos no tienen principio ni fin. Igual que lo propio de la luz es iluminar, así también es propio de Dios beneficiar. Por eso, en la Ley, donde se regula y se describe la composición y estructura de las cosas que, según el tiempo, están sujetas al nacimiento y a la corrupción, el sábado se honra con el reposo (Ex 31, 14-15). Pero en el Evangelio, mediante el cual se introduce el régimen o la condición de las realidades concebibles y espirituales, el sábado se adorna con obras de caridad (Jn 5, 16-17), incluso si se enfurecen y se escandalizan aquellos que no entienden que el sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado, y que el Hijo del Hombre es Señor del sábado (Mar. 2, 27-28).

36 En la Ley y en los profetas se dice: sábado (Is 66,23), y sábados (Ex 31,13) y sábados de los sábados (Lev 16,31), como también la circuncisión y la circuncisión de la circuncisión (Gen 17, 10-13), y la siega o cosecha y la siega, cosecha de la siega, cosecha como en la frase: “Cuando recojan vuestra cosecha o siega” (Lev 23,10). Estos, pues, significan: el primero, la perfección de la filosofía práctica, natural y teológica; el segundo, [la liberación de] la creación y los logos (principios) de los seres creados; el tercero, la concentración y disfrute [de los logos más espirituales sobre los sensibles y los inteligibles o espirituales]. Y si esto se realiza de tres maneras, es decir, para cada una de las cosas que hemos dicho, aquel que tiene la divina gnosis-conocimiento conocerá los logos (principios, causas) por las que Moisés muere y “sabatiza, descansa”, es decir, reposa fuera de la tierra santa (Dt 34,5); y Jesús de Naví, realiza la circuncisión una vez pasado el río Jordán (Jos 5,3); y aquellos que heredan la buena tierra, llevan y ofrecen a Dios el tributo con la doble siega o cosecha en grado superlativo (Lev 23,11).

37 Sábado es la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) de la psique-alma lógica, la cual mediante la práctica de la virtud ha expulsado y sanado totalmente los estigmas del pecado.

38 Los Sábados, son la libertad de la psique-alma lógica, la cual ha abandonado incluso la energía natural del sentido o de la percepción sensible mediante la contemplación espiritual de la naturaleza.

39 Sábados de los sábados son la paz y la serenidad espiritual de la psique-alma lógica, la que ha apartado el νούς νούς nus incluso de los logos más divinos de los seres y le ha sumergido completamente en Dios, en un éxtasis erótico (amoroso ferviente), y le ha hecho completamente inmóvil en Dios mediante la teología mística.

40 La circuncisión es la expulsión de la psique-alma de la disposición maliciosa y pasional hacia las creaciones.

41 Circuncisión de la circuncisión es la eliminación y extirpación perfecta de la psique-alma incluso de estos movimientos naturales hacia las creaciones.

42 Siega o cosecha de la psique-alma lógica es la recolección y cognición consciente de los logos más espirituales sobre la virtud y la naturaleza de los seres.

43 Cosecha de las cosechas es la comprensión de Dios, inaccesible para todos, que se realiza en el νούς νούς nus después de la contemplación mística de las realidades concebibles y espirituales, de manera que sobrepasa la gnosis-conocimiento. Esta contemplación mística ofrece, como corresponde, quien, a partir de las creaciones visibles e invisibles, glorifica dignamente al Creador.

44 Hay también otra siega o cosecha más espiritual, que se refiere que es de Dios, y otra circuncisión más mística, y otro sábado más secreto en el cual el Dios “sabatiza, descansa” de sus obras, es decir, se regocija;  y todo esto de acuerdo con los logos: “La cosecha o la mies es mucha pero los obreros pocos” (Mt 9,37), y “circuncisión espiritual del corazón” (Rom 2,29), y “Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en este reposó, habiendo terminado todas Sus obras, las que el Dios había comenzado a crear” (Gen 2.3).

45 La mies o cosecha de Dios es la eterna permanencia e instalación cerca de Él de todos los dignos, después de la terminación de los siglos.

46 Circuncisión espiritual del corazón (Rom 2,29) es la perfecta eliminación de las energías y operaciones naturales de los sentidos y del νούς νούς nus (espíritu de la psique), en relación con las cosas sensibles y las concebibles o espirituales. Esto se realiza con la presencia del Espíritu, que de modo inmediato metamorfosea, transforma hacia lo más divino el cuerpo y la psique-alma.

47 El descanso sabático de Dios es el total desenlace en Él de Sus creaturas, por lo que el Dios cesa la energía y operación natural de ellas, cuando en ellas está operando con Su propia energía increada y divina. Es decir, el Dios detiene la operación y energía natural que tiene cada ser y de acuerdo con la cual se mueve por naturaleza, cuando cada uno de los seres, una vez haya recibido analógicamente la divina energía increada, dirige su propia energía natural hacia Dios mismo.

48 Que busquen quienes tienen celo o fervor amoroso para las cosas espirituales, cuáles deben considerar que son las obras que Dios empezó a crear, y después cuáles son las que no empezó. Porque, si el Dios cesó de hacer cuando completó las obras que había empezado, está claro que no cesó de hacer aquellas que no había comenzado. Por lo tanto, piensen si las obras de Dios que han comenzado en el tiempo son todos los seres que «participan» (los que participan en la energías increadas participativas), es decir, las distintas esencias de los seres; porque tienen su “no ser o inexistencia” anterior a su “ser o existencia”, puesto que hubo tiempo en que los seres participantes no existían. Y si las obras de Dios que no han empezado en el tiempo, son los seres “participables”, es decir, aquellos en los cuales los «participantes» participan por la χάρις jaris (gracia, energía increada). Tal es la bondad y todo lo que contiene y se entiende sobre el concepto de la bondad, y en general toda la vida, inmortalidad, sencillez, inmutabilidad, infinitud y las que son esenciales energías increadas de Dios; todas estas son obras de Dios y no tienen el principio en el tiempo. Porque el “no ser o inexistencia” no es más antigua que la virtud, ni ninguna de las cosas o realidades antedichas, aunque aquellos seres o realidades tengan el mismo principio de ser en el tiempo. Toda virtud es sin principio, y no es el tiempo antes que ella, porque tiene a Dios uno y único genitor de ella perpetua, desde la eternidad.

49 De todos los seres, tanto los participantes como los participados, Dios está infinitamente por encima de ellos. Porque todo lo que tiene como atributo suyo la cualidad de la existencia es obra de Dios. Y esto, ya sea que haya sido creado y tenga un principio de tiempo de existencia, o haya sido dado por gracia a las criaturas, como una fuerza innata que proclama en voz alta al Dios que está en todo.

50 Todas las cosas que son inmortales y la misma inmortalidad, todos los vivos y la vida misma, y todas las cosas santas y la santidad misma, y todas las cosas virtuosas y la misma virtud, y todos los bienes y la misma bondad, y todos los seres y el ser mismo o la misma existencia, es evidente que son obras de Dios. Sin embargo, estos tienen un principio en el tiempo, porque en algún momento no existían. [Mientras que los otros no tienen un principio en el tiempo, porque siempre existieron], como son la virtud, la bondad, la santidad y la inmortalidad. Y aquellos que tienen un principio en el tiempo existen y se definen por la participación en lo que no tiene principio en el tiempo. Porque el creador de toda vida, inmortalidad, santidad y virtud es Dios, y está por encima y más allá de la esencia de todo lo que entendemos y decimos.

51 El sexto día, según la Escritura, narra la culminación de los seres de la naturaleza. El séptimo concluye el movimiento del tiempo. Y el octavo día indica el modo de la condición que trasciende tanto la naturaleza como el tiempo.

52 Quien transcurre el sexto día solo según la Ley, al alejarse del dominio activo y dinámico de los πάθος pazos (pasiones, vicios) que presionan la psique-alma, éste cruza sin temor el mar y sale al desierto (Ex 14, 29-30), donde sabatiza, es decir, reposa sólo con la inoperatividad de los πάθος pazos. Pero aquel que ha cruzado el Jordán (Jos 3), una vez, que haya abandonado este mismo estado de la inoperatividad de los πάθος pazos, ha llegado a la herencia de las virtudes.

53 Aquel que transcurre el sexto día de acuerdo con el Evangelio, después de haber matado los primeros movimientos del pecado, llega, mediante las virtudes a la condición desértica de toda maldad, al estado de la apázia (impasibilidad, sin pazos), donde “sabatiza” descansa su νούς nus, quedando libre también de esta fantasía sutil de los πάθος pazos. Pero quien ha cruzado el Jordán, se traslada al país de la divina gnosis increada, donde el νούς nus, como un templo místicamente, secretamente construido por la paz, se convierte residencia espiritual de Dios.

54 Quien ha transcurrido y cumplido el sexto día según la voluntad de Dios, con obras, pensamientos y reflexiones apropiadas y ha completado bien sus obras como el Dios, éste ha superado mediante el entendimiento y el conocimiento empírico todo el mundo de los seres o existencias que son dominados por la naturaleza y el tiempo, y ha llegado a la contemplación mística de los siglos (o eternidad) y de las eternidades, donde descansa “sabatiza” espiritualmente con el νούς nus de modo incognoscible con el total desapego y superación de los seres o existencias. Ahora bien, quien se ha hecho digno del octavo día, él también ha resucitado como el Dios de entre los muertos; es decir, de entre todas las cosas sensibles y concebibles (inteligibles, espirituales), de los logos y los significados, y ha vivido la bienaventurada y feliz vida de Dios, el único de verdad que en sentido literal es y se llama vida, porque se ha convertido también en Dios mediante la θέωσις zéosis (divinización glorificación, deificación).

55 Sexto día, es el cumplimiento perfecto, por parte de los que están en la práctica (o ascesis de la catarsis), de las energías y operaciones naturales concernientes a la virtud. El séptimo día es la finalización y cese de los contemplativos de todos los conceptos y nociones naturales sobre la inexpresable e increada gnosis-conocimiento. El octavo día es la transferencia y traslado de los dignos hacia la θέωσις zéosis (divinización, glorificación, deificación). Y tal vez el Señor para denotar más místicamente este séptimo y octavo día las ha llamado “día y hora de consumación” (Mt 24,36), porque contienen los misterios y los logos de todas las cosas, realidades y existencias. Este “día y hora”, absolutamente ninguna de las potencias celestes y de las terrenales podrá conocer antes de vivirlas y experimentarlas, excepto la misma bienaventurada Deidad increada que crea estas cosas.

56 El sexto día indica el logos (causa, principio) de los seres. El séptimo día da a entender el modo de εύδαιμονία efdemonía (felicidad y bien estar y ser), y el octavo día dicta el misterio inefable de la eterna  y perpetua εύδαιμονία efdemonía.

57 Ya que conocemos que el sexto día es el símbolo de la energía y acción práctica, tenemos el deber de cumplir según ella toda la obligación de las obras de virtud, para que se diga también de nosotros el logos: “Y vio el Dios todo lo que había creado y he aquí, era muy bueno” (Gen 1,31).

58 Cumple y satisface el deber de la buena obra, que es alabada por el Dios, aquel que, mediante el laborioso ejercicio corporal, adorna la psique-alma con las diversas virtudes.

59 Aquél que ha completado la preparación de las obras de justicia, ha pasado al descanso de la contemplación cognoscitiva o gnóstica, en la cual, habiendo encerrado dentro de sí de manera divina logos de los seres, descansa de la actividad mental y espiritual alrededor de dicha contemplación.

60 Aquel que se ha hecho partícipe del descanso de Dios, para nosotros en el séptimo día, se hará también partícipe de Su divinizante o deificante energía increada del octavo día; es decir, del descanso místico, dejando en la tumba también las vendas o lienzos y el sudario de la cabeza (Jn 20, 6-7). Y viendo esto cualquiera, como Pedro y Juan, creen que el Señor ha resucitado.

61 Monumento del Señor es igualmente el mundo y el corazón de cada creyente. Vendas o lienzos son los logos de las cosas sensibles junto con los tropos (métodos, modos o maneras) de las virtudes. El sudario es la gnosis sencilla y unitaria de las cosas concebibles o inteligibles y la teología ortodoxa en la medida que se puede alcanzar. Con esto se ha hecho conocido el logos de la Resurrección, sin esto es totalmente imposible para nosotros comprender lo que está por encima y más allá de ello.

62 Aquellos que entierran al Señor con honores, Le verán resucitado en δόξα doxa gloria increada, mientras que será invisible a todos que no actúan así. Porque el Señor ya no puede ser apresado por aquellos que Le amenazan y Le tienden trampas, ya que no tiene los revestimientos externos con los que parecía dejarse voluntariamente ser capturado por Sus perseguidores y aceptaba padecer Su πάθος pazos-pasión para la σωτηρία sotiría (redención, sanación y salvación) de todos.

63 Aquel que entierra con honores al Señor (Mt 28,60), es respetado por todos los que aman a Dios, porque Le salvó como debía, de la burla, de la deshonra y el desprecio de Sus enemigos, y no dejó que su crucifixión sobre la cruz se convirtiera en motivo de blasfemia para los incrédulos. Aquellos que sellan el sepulcro y ponen soldados para vigilarlo (Mt 27,66), son odiados por esta praxis; y cuando el Logos increado resucite, ellos divulgan que supuestamente Le han robado (Mt 28,13). Por esta calumnia del Salvador resucitado, compran también a los soldados con dinero, igual que con la traición habían comprado el falso discípulo (Mt 26,15). (Aquí por falso discípulo me refiero a la forma ostentosa y exhibicionista de la virtud). Aquel que contiene la divina gnosis increada (conocimiento espiritual), conoce el sentido y significado de lo que se ha dicho; él no ignora cómo y de cuántas maneras el Señor es crucificado, enterrado y resucitado, haciendo como muertos los pensamientos malignos y pasionales que anidan en el corazón a causa de los demonios, y aquellos que durante la tentación dividen y reparten como vestiduras (Mt 27,35) los comportamientos y modos de la belleza ética; y sabe como Él puede aniquilar o superar como sellos del sepulcro, las huellas que dejaron sobre la psique-alma los pecados anteriores.

64 Todo avaricioso, amante del dinero, que con apariencia de piedad finge la virtud, cuando encuentra la forma y manera de reunir el dinero que anhela, o el objeto de su deseo, reniega y renuncia al comportamiento con el que antes se creía que era discípulo del Logos.

65 Cuando veas a algunos soberbios u orgullosos que no soportan las alabanzas hechas a los mejores, y maquinan cómo pueden esconder la verdad que se está proclamando, impidiéndola con mil tentaciones y calumnias deshonestas, entonces debes entender que el Señor es nuevamente crucificado y sepultado por ellos, y guardado con soldados y los sellos en la tumba. Pero el Logos, derrocando a estos, resucita, y se demuestra aún más por la guerra en su contra, fortaleciéndose en la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) por los padecimientos. Porque es más potente y fuerte que todo, ya que es y se llama Verdad (Jn 17,17).

66 El misterio de la encarnación del Logos contiene el sentido y significado de todos los logos enigmáticos y simbólicos de las Escrituras, como también la gnosis de las creaciones visibles e invisibles. Quien ha comprendido el misterio de la cruz y la sepultura, entiende también los logos mencionados anteriormente. Y quien ha sido iniciado en la δύναμη dínamis (potencia, energía y luz) inexpresable e increada de la Resurrección, éste ha conocido el propósito por el cual en un principio el Dios creó todas las cosas.

67. Todas las realidades visibles tienen necesidad de la cruz, es decir, la condición en la que son separadas de las cosas que influyen en estas realidades a través de la percepción sensible. Por otra parte, las realidades concebibles (inteligibles, espirituales) tienen necesidad de sepultura, es decir, de la total inamovilidad de aquellos que influyen en ellos de manera inteligible o espiritual. Porque cuando junto con la relación se elimina o se mortifican también cada energía y movimiento natural con respecto a todas las cosas, entonces el logos, quedándose solo consigo mismo, se manifiesta como resucitado de entre los muertos, conteniendo en su interior todas las cosas que provienen de él, sin que ninguna cosa en general tenga con él la intimidad de la relación natural. Porque, la σωτηρία sotiría (redención y salvación) de los salvados se realiza y es por la χάρις jaris (gracia, energía increada) y no por naturaleza (Ef 2,5).

68 Los siglos, los tiempos y los lugares pertenecen a la categoría de la relación y sin ellos no existe nada de lo que se comprenda junto a ellos. Pero Dios no pertenece a las realidades y cosas relativas a otras, porque no tiene absolutamente nada que se entienda junto a Él. Por tanto, si la herencia de los dignos es este Dios, aquel que será hecho digno de esta χάρις jaris, estará por encima de todos los tiempos, los siglos y los lugares; su lugar será el mismo Dios, según las Escrituras: “Sé para mí, oh Dios, mi defensor y mí roca de refugio fuerte para salvarme” (Sal 70,3).

69 El fin no tiene ningún parecido con el medio, de lo contrario, no sería fin. Medio, son todas las cosas y realidades que se encuentran después del principio y antes del fin. Por tanto, si todos los siglos, los tiempos y los lugares junto con todo lo que se entiende con estos, son después de Dios que es principio sin principio, y como Él es fin infinito e increado, pero están también mucho antes que Él, entonces en nada difieren del medio. El fin de los que son salvados es el Dios; no habrá nada de la mediación o del medio que se considere con aquellos que son salvados al llegar al fin supremo.

70 Todo el mundo, limitado por sus propios logos, es llamado tanto lugar como siglo de aquellos que viven dentro de él. Tiene tropos (métodos, modos, maneras o formas) de contemplación natural adecuados a su naturaleza, los cuales pueden generar comprensión parcial de la sabiduría increada de Dios que se extiende a todo. Aquellos que viven en el mundo, mientras utilicen estos tropos métodos o modos como medios de comprensión, no pueden liberarse de la mediocridad y de la comprensión parcial. Sin embargo, lo parcial queda abolido, anulado cuando aparece lo que es perfecto; y todos los espejos y todos los enigmas oscuros desvanecen cuando llega la verdad cara a cara (1Cor 13,10-12). Así el salvado, cuando adquiera la perfección según Dios, estará por encima de todos los mundos, siglos y lugares, por medio de los cuales hasta entonces se educaba como un niño.

71 Pilatos es el tipo de la ley natural, en cambio la multitud de los judíos, es de la ley escrita. Quien, pues, por fe no se ha elevado por encima de estas dos leyes, no podrá recibir la verdad que es superior de la naturaleza y del logos (lógica) humano, sino que, de todos modos, crucifica al logos, considerando el Evangelio como escándalo, como el judío, y tontería, como el gentil (1Cor 1,23).

72 Cuando veas a Herodes y a Pilatos reconciliándose para matar a Jesús (Mt 23,12), entonces debes comprender que los demonios de la fornicación o lujuria y la vanagloria se han puesto de acuerdo entre ellos para matar al logos de la virtud y de la divina gnosis increada (conocimiento espiritual). Porque el demonio de la vanagloria finge hipócritamente de gnosis espiritual y lo envía al demonio de la fornicación o lujuria; el demonio de la lujuria, por su parte, finge pureza y lo envía de regreso al demonio de la vanagloria, ya que dice: “Una vez que lo haya revestido con un manto esplendoroso, Herodes mandó a Jesús otra vez al Pilatos” (Lc 23,11).

73 Es bueno no ser condesciendes con el cuerpo-carne y no permitir el νούς νούς nus (espíritu de la psique) ocuparse de los πάθος pazos. Porque dice la Escritura: “No se recogen higos de los espinos” es decir, virtud de los πάθος pazos, “ni de la zarza se vendimian uvas” (Lc 6,44), es decir, no se adquiere del cuerpo-carne, la gnosis espiritual que da gozo y deleite.

74 El asceta (practicante espiritual) es puesto a prueba con la paciencia de las tentaciones, es purgado, limpiado y sanado con pedagogía (catarsis), la disciplina y el ejercicio del cuerpo, se perfecciona con el esmero y cuidado de las altas contemplaciones, y así se hace digno del divino consuelo y alivio. Porque dice Moisés: “El Señor viene de Sinaí”, es decir, de las tentaciones, “y de Seir se nos ha manifestado”, es decir, de los esfuerzos y fatigas corporales, y “vino desde el monte Farán junto con miríadas de Cades (santos)”, es decir, desde la montaña de la fe junto con miríadas de divinas gnosis (conocimientos espirituales).

75 Herodes ocupa el lugar de la conducta y mentalidad carnal, en cambio, Pilatos el de las percepciones sensibles, y los judíos el de pensamientos psíquicos. Por lo tanto, cuando la psique-alma, por ignorancia, se vuelve hacia lo sensible, entrega a la percepción sensible al logos para darle muerte, y con su confesión adjudica y consagra contra sí el reino de las cosas corruptibles. Porque dijeron los judíos: “No tenemos otro rey sino solo a Cesar” (Juan 19,15).

76 Herodes ocupa el lugar de la energía y operación de los πάθος pazos, en cambio, Pilatos del hábito que se genera por el engaño de los πάθος pazos; el Cesar representa al tenebroso, oscuro dominador del mundo, el diablo, y los judíos, ocupan el lugar de la psique-alma. Por tanto, cuando la psique-alma se subyuga a los πάθος pazos y entrega la virtud a la servidumbre de la costumbre de la maldad, niega evidentemente la realeza increada de Dios y pasa a la destructiva tiranía del diablo.

77 No le basta la psique-alma, para su gozo y alegría espiritual, la sumisión y esclavitud de los πάθος pazos, si no aduiere las virtudes mediante el cumplimiento de los mandamientos-logos. Dice el Señor: “Pero no os alegréis por esto, de que los espíritus se os someten”, es decir, las actividades de los πάθος pazos, “sino alegraos y regocijaos de que vuestros nombres están inscritos en los cielos, en la realeza increada de Dios” (Lc 10.20), ya que han sido transcritos en el lugar de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) por la χάρις jaris increada de la adopción a través de las virtudes.

78 En aquel que tiene gnosis espiritual, es absolutamente necesario el tesoro de las virtudes que se adquiere por medio de la práctica ascética (espiritual) ortodoxa. Porque dice el Señor: “Quien tiene bolsa”, es decir, gnosis espiritual, -“que la tome; lo mismo también alforja”, es decir, la virtud y la gnosis, “venda su vestido y compre espada” (Lucas 22, 36), es decir, entregue con prontitud su cuerpo a los trabajos de las virtudes y utilice sabiamente la guerra contra los πάθος pazos pasiones y los demonios por la paz de Dios; es decir, la capacidad de discernir con el logos de Dios lo peor de lo mejor o el bien y el mal.

79 El Señor cuando cumplió los treinta años comenzó Su obra (Lc 3,23), enseñando con este número a los perceptivos y perspicaces sobre los misterios que tienen que ver con Él de manera secreta. Porque el número treinta, entendido místicamente, presenta al Señor como creador, providente del tiempo y de la naturaleza y de las cosas y realidades concebibles (inteligibles, espirituales) que están por encima de la naturaleza visible. Como creador del tiempo con el siete, porque el tiempo es septenario; de la naturaleza con el cinco, porque la naturaleza es pentádica o quinquenal, debido a que la percepción sensible se divide en cinco tipos. De los seres espirituales con el ocho, porque la génesis de los seres espirituales se encuentra por encima del tiempo que medimos. Y como providente con el número diez, y esto tanto por la década de los mandamientos que conducen a los hombres hacia la felicidad y bienaventuranza, como porque el nombre del Señor empieza con la letra i, (Ιησούς), cuando se hizo hombre.* Por tanto, si sumas los números cinco, siete, ocho y diez tiene el número treinta. Aquel, pues, que conoce seguir correctamente al Señor como jefe, líder y guía, no ignorará el logos (causa) por el cual también él, a los treinta años, se presentará con el poder de predicar el evangelio del reinado de la Realeza increada. Porque cuando sin defecto ni mancha crea, como una naturaleza visible, el mundo de las virtudes prácticas, sin alterar el curso que, como un tiempo, se realiza a través de los opuestos en la misma psique-alma, y adquiere la gnosis (conocimiento) sin errores ni engaños a través de la contemplación y puede transmitir e infundir providencialmente esta disposición también a los demás, entonces, sin importar qué edad corporal tenga, es de treinta años en el espíritu y revela la energía y acción de sus propios bienes a los demás.

* Se refiere a la letra Ι, inicial de la palabra Ιησούς, que en la numeración helénica-griega simboliza el número 10.

80 Aquel que está paralizado por los placeres (hedonismo) del cuerpo, ni actúa para llevar a cabo la virtud, ni puede moverse bien hacia el conocimiento-gnosis espiritual. Por eso, no tiene un hombre, -es decir, un pensamiento lógico y prudente- que lo coloque, cuando se agite el agua en la piscina (Jn 5,7); es decir, en la virtud que es receptiva de la divina gnosis increada y sana toda enfermedad, a menos que el enfermo lo aplaza por negligencia, y no se anticipa algún otro que le impedirá a encontrar su terapia. Por eso permanece en la cama por la enfermedad durante treinta y ocho años (Jn 5,5). Es decir, aquel que no observa y no contempla la creación visible para la doxa-gloria de Dios y no eleva con un pensamiento piadoso la contemplación de lo sensible hacia la naturaleza inteligible, es lógico que permanezca enfermo durante ese número de años. Porque el número treinta tomado en sentido natural, significa la naturaleza sensible, así como, al considerarlo prácticamente, representa la [virtud] práctica. El número ocho, en su sentido y significado místico, indica y revela la naturaleza espiritual o inteligible de los seres incorpóreos, como también, al verlo cognitivamente, gnósticamente, señala y revela la sapientísima teología. Quien no se mueve con estas cosas para llegar a Dios, permanece paralizado, hasta que venga el Logos y le enseñe el breve camino y modo de la terapia o de curarse rápidamente, diciéndole: “Levántate, toma tu camilla y anda” (Jn 5,8), es decir, ordenando al νούς νούς nus levantarse de la φιληδονία filidonía (placer, hedonismo o voluptuosidad) que le tiene apresado y tomar su cuerpo sobre los hombros de las virtudes, e irse a su casa, es decir, al cielo. Porque es bueno que lo que es peor (el cuerpo) sea llevado por lo que es mejor (el νούς nus, espíritu de la psique), sobre los hombros de la práctica de la ascesis ortodoxa, en lugar de que lo mejor sea conducido a la φιληδονία filidonía (amor al placer, hedonismo, voluptuosidad) por lo que es peor mediante la pereza y la pusilanimidad.

81 Dado que no hemos superado claramente en la διάνοια diania (mente, intelecto) tanto nuestra propia existencia o ser, como la de todos los que vienen después de Dios, no hemos alcanzado la estabilidad en la virtud. Pero cuando con la agapi-amor hayamos conseguido este alto estado, entonces conoceremos la fuerza y el sentido de esta divina promesa. Porque allí debemos creer que los dignos tendrán una instalación inamovible, donde antes el νούς nus, ha echado raíces con la potencia de su energía mediante la agapi-amor. Porque “aquel” que no ha salido de sí mismo y de todas las cosas que se pueden concebir, y no ha llegado al silencio que está por encima de toda noesis comprensión, no puede estar completamente libre de la metábole o alteración.

82 Cada νόησις noisis o (percepción con el νούς nus, comprensión) por supuesto que tiene la noción de pluralidad, o al menos de dualidad, porque constituye la relación intermedia entre dos extremos, ya que une lo que comprende y lo que es comprendido (el pensador con lo pensado); y ninguno de los dos salvaguarda la perfecta sencillez.

El que piensa o el pensador (το νοούν) es un sujeto, ya que conlleva consigo la δύναμη dinami (poder, fuerza y energía) de pensar y comprender. Y lo pensado (το νοούμενο) es de todos modos un sujeto, y, o bien conlleva dentro del sujeto que piensa (o del pensador νοούν) la fuerza de ser pensado, o tiene como preexistente la esencia de lo que es δύναμη dínami (poder, fuerza y energía). Porque ningún ser es completamente, en sí mismo, una esencia simple o una pura noesis comprensión, de modo que pueda ser también una unidad o mónada indivisible. Pero en cuando a Dios, ya sea que lo llamemos esencia, no tiene naturalmente en Él una potencia concomitante de ser comprendido, porque de lo contrario sería compuesto; ya sea que Le llamamos noesis comprensión, no tiene naturalmente la esencia que es sujeto indicativo de la noesis, sino que el Dios mismo es noesis por esencia. Y es todo noesis comprensión y solo noesis, y Él mismo es en cuanto a la noesis esencia, y es todo esencia y solo esencia, y todo por encima de la esencia [y más allá de la noesis], porque es también una mónada o unidad indivisible, sin partes y simple. Por lo tanto, aquel que tiene de alguna manera noesis comprensión, aún no ha salido de esta dualidad; pero aquel que la ha dejado completamente, ha llegado y entrado, sin duda, en la mónada o unidad, abandonando con su superación o trascendencia la dinami (poder y fuerza) de la noesis comprensión.

83 En muchos hay alteridad, heterogeneidad, desigualdad y diferencia. Pero en Dios, que es uno y solo, solo hay identidad, simplicidad y similitud. Por tanto, no está exento de peligro avanzar en las contemplaciones sobre Dios sin antes haber salido de la multitud de cosas. Esto lo manifiesta Moisés cuando monta la tienda de su διάνοια diania (mente, intelecto) fuera del campamento (Ex 33,7) y después ponerse a conversar con el Dios. Es peligroso para uno intentar explicar con logos verbal lo inefable e increado, porque el logos verbal es también dualidad e incluso más que eso. Mientras que contemplar uno el “Ser ὄν-on” solo con la psique-alma sin la voz, esto es mucho más poderoso, porque entonces permanece en la indivisa mónada o unidad y no en lo multiple. El ejemplo del sumo Sacerdote que tenía la orden de cruzar el velo solo una vez al año y entrar el Santo de los Santos o Altar de los Altares (Lev 16,34 y Heb 9.7), enseña que solo aquel que ha atravesado el patio y lo Santo (Altar) debe entrar en el Santo de los Santos, es decir, solo aquel que ha superado toda la naturaleza tanto de lo sensible como de lo inteligible y se ha purificado de todo lo que caracteriza a las criaturas, debe acercarse a las contemplaciones sobre Dios con una διάνοια diania (mente, intelecto o cerebro) completamente desnuda y lúcida.

84 El gran Moisés, después de haber establecido su tienda fuera del campamento (Éxodo 33, 7), es decir, después de haber puesto su opinión y su διάνοια diania (mente, intelecto) fuera de lo que vemos, comienza a adorar a Dios; y después de haber entrado en el γνόφος gnofos* (Éxodo 20, 21), es decir, en el lugar inmaterial y sin forma del conocimiento-gnosis, allí realiza las más sagradas ceremonias.

85 El gnofos* es el estado sin dimensión, invisible, inmaterial e incorpóreo, el cual contiene la increada gnosis apocalíptica de los prototipos, (modelos o prefiguraciones) de todos los (όντων) seres o existencias. El que, como un orto Moisés, a pesar de ser mortal por naturaleza, comprende y experimenta las cosas y realidades invisibles e inmortales. Con esta increada gnosis apocalíptica, después de haber dibujado dentro de sí la belleza de las virtudes divinas, que es copia de la belleza del prototipo o modelo, desciende de la montaña y se presenta a sí mismo como modelo en aquellos que quieren imitar la virtud (Ex 24,18 · 34,29). Y con esto manifiesta la benevolencia y la abundancia de la χάρις jaris (gracia, energía increada) de la cual se ha hecho partícipe.

*Γνόφος (gnofos) Luz que trasciende a toda luz, más allá de la Luz Divina increada no hay nada más y desconocimiento de la esencia. Según san Dionisio el Areopagita que utiliza mucho este término dice: “El divino gnofos es la luz inaccesible e inefable donde habita el Dios…”

86 Aquellos que practican, ejercen la filosofía según el Dios sin mancha y con pureza y lucidez, tendrán un gran beneficio por la divina gnosis increada que ella produce: que su opinión y voluntad ya no se vea alterada por las cosas, sino que, con firme certeza, se dediquen de manera voluntaria y buen ánimo a lo que es propio de la virtud.

87 Cuando fuimos bautizados en Cristo por el Espíritu Santo, nos vestimos de la primera incorruptibilidad según el cuerpo-carne; ahora esperamos la incorruptibilidad final del Espíritu según Cristo, siempre, por supuesto, que  hayamos mantenido inmancable e incontaminada la primera fructificación mediante los frutos de las buenas obras y la necrosis (mortificación) voluntaria. El que tiene esta incorruptibilidad final definitiva, ya no teme perder los bienes adquiridos.

88 Debido a que Dios quiso, por compasión y misericordia, enviar a nosotros que habitamos la tierra la χάρις jaris (gracia increada) de la virtud divina desde el cielo, construyó simbólicamente la sagrada tienda con todo lo que contiene (Éxodo 25, 8), para que sea una representación, modelo, reflejo y imitación de la sofía-sabiduría.

89 La χάρις jaris (gracia, energía increada) del Nuevo Testamento está místicamente escondida en la letra del Antiguo. Por eso el Apóstol Pablo dice que la ley es espiritual (Rom 7,14). Por tanto, la Ley se vuelve anticuada, envejece y es abolida en cuanto a la letra (Heb 8,13), pero en cuanto al Espíritu permanece siempre nueva, joven y continuamente operante. Porque la χάρις jaris no envejece nunca.

90 La Ley contiene la sombra del Evangelio, mientras que el Evangelio es la icona imagen de los bienes futuros. La Ley impide las praxis y las obras malas, el Evangelio propone las praxis bondadosas y buenas.

91 Decimos que toda la santa Escritura se divide en cuerpo-carne y en espíritu, como si fuera un ser humano espiritual. Y aquel que dice que la letra de la Escritura es cuerpo-carne y su sentido y significado es espíritu, es decir, psique-alma, no se ha equivocado. Y evidentemente es sabio aquel que ha dejado la parte corruptible y perecedera y se entregó por completo a lo incorruptible e imperecedero.

92 La Ley es el cuerpo-carne de la Santa Escritura, cuando es considerada como ser humano espiritual. Los Profetas son el sentido o percepción sensible. El Evangelio es la psique-alma noerá (espiritual del νούς νούς nus) que opera con el cuerpo-carne de la Ley y con la percepción sensible de los Profetas y manifiesta su propia potencia con sus energías y acciones.

93 La Ley tenía la sombra (Heb 10,1), en cambio los Profetas la imagen-icona de los bienes divinos y espirituales del Evangelio. Pero el Evangelio nos mostró en las cosas presente la verdad que había sido dada anteriormente por la Ley como sombra y había sido prefigurada y reflejada por los Profetas.

94 Aquel que, con su conducta y su vida cumple la Ley, se vuelve inoperante solamente para la realización del pecado, ofreciendo sacrificio a Dios la energía de la acción de los πάθος pazos insensatos, y se contenta con esto para su σωτηρία sotiría (sanación, redención y salvación), debido a su infancia espiritual que se encuentra.

95 Aquel que es instruido y educado con el logos profético, junto con la expulsión de la energía de los πάθος pazos malignos e indecentes, expulsa y elimina también toda forma de consentimientos hacia estos, los cuales operan en su psique-alma. De lo contrario, aunque piensa que con su peor parte, me refiero al cuerpo-carne, se aparta de la maldad, le pasará desapercibido que con su mejor parte, me refiero a la psique-alma, la comete continuamente.

96 Aquel que sigue con autenticidad y sinceridad la vida evangélica, ha cortado y expulsado de sí el principio y el fin del mal, y trabaja cada virtud con logos y praxis. Ofrece a Dios un sacrificio de δοξολογία doxología alabanza y ευχαριστία efjaristía gratitud (Sal 49,14 · 115,8); está liberado de cada energía molesta de los πάθος pazos, y también de la guerra espiritual o noerá del νούς νούς nus contra estos; y tiene solamente la única ηδονή hidoní placer insaciable que es la esperanza de los bienes futuros, la que alimenta su psique-alma.

97 A aquellos que estudian, trabajan y aplican con gran diligencia y cuidado los logos de las divinas Escrituras, el Señor Logos (increado) aparece con dos formas. Una es común y más divulgada y visible para muchos; a esta se refiere la frase: “Le hemos visto y no tenía aspecto que pudiéramos estimar” (Is 53,2). Y la otra es más mística y pocos la alcanzan, a quienes ya se han convertido semejantes a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, frente a los cuales se metamorfoseó, transformó el Señor con doxa-gloria increada que sobrepasa la percepción sensible (Mt 17,2 · 2Ped 1,17-18). Con esta forma es más bello y hermoso que todos los hijos de los hombres (Sal 44,3). De estas dos formas, la primera es adecuada para los principiantes, la segunda para aquellos que se han convertido perfectos en la gnosis increada, cada uno según su capacidad. Una forma es la imagen de la primera presencia-parusía del Señor, y en esta, purga y sana, “psicoterapia” mediante los padecimientos a los que la practican (los prácticos) y corresponde a la letra del Evangelio. Y la otra es prefiguración de su gloriosa segunda parusía presencia, venida;  en ésta se entiende el espíritu del Evangelio, y esta metamorfosea, transforma y lleva hacia la θέωσις zéosis (divinización, glorificación, deificación) mediante la sofía-sabiduría increada a los gnósticos (los que tienen gnosis, conocimiento espiritual cristiano empírico), ya que los que han alcanzado esto, gracias a la metamorfosis en ellos del Logos que se realiza en el interior de ellos, pues, ellos reflejan con cara descubierta la δόξα doxa (gloria, Luz increada) del Señor (2 Cor 3,18).

98 Aquél que, para obtener la virtud, permanece con paciencia inquebrantable en las tribulaciones y dificultades, tiene sobre sí los rasgos o cualidades de la primera presencia-venida del Logos increado, que lo purga, limpia y sana, lo “psicoterapia” de toda mancha y energía demoníaca. Aquél que ha trasladado su νούς nus (espíritu de la psique), mediante la θεωρία zeoría contemplación, al estado angélico, posee la δύναμις dίnamiς (potencia de la energía) de la segunda parusía presencia-venida que opera en él, le concede la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y le permite permanecer intocable e invencible.

99 La percepción sensible acompaña a quien se dedica a la práctica (al práctico) que, con sus esfuerzos logra las virtudes; al gnóstico o conocedor, su característica es la necrosis del sentido o liberación de la percepción sensible, porque ha retirado su νούς νούς nus del cuerpo-carne y del mundo (de los pazos) y lo ha limitado y restringido a Dios. El primero, mientras está luchando con la práctica para liberar la psique-alma del lazo natural de su relación con el cuerpo-carne, tiene continuamente su pensamiento inclinado ante los esfuerzos. En cambio otro, debido a que, con la θεωρία zeoría contemplación, ha quitado los clavos de esta relación, no puede ser limitado en absoluto por nada, porque ya se ha liberado del sufrimiento y de ser retenido por aquellas cosas que quieren dominarlo.

100 El maná que fue dado a los israelitas en el desierto (Ex 16, 14-35), es el logos de Dios, que es suficiente para aquellos que la comen para todo placer y deleite espiritual, y se transforma en todos los sabores, según la diferencia del deseo de quienes lo comen; porque tiene la calidad de cualquier alimento espiritual. Por eso, para aquellos que han nacido de arriba por el Espíritu (Jn 3, 3-5) de una semilla incorruptible, se hace pura leche espiritual (1Ped 2,2); para los enfermos y débiles se vuelve en verduras (Rom 14,2) que tonifican y fortalecen la potencia de la energía de la psique-alma que ha sido lesionada. Y para quienes tienen el hábito de tener ejercitados los sentidos de la psique-alma y pueden discernir el bien y el mal, les da alimento sólido (Heb 5,14). El logos increado de Dios tiene también otras dinamis (poderes, fuerzas y energías) infinitas e increadas que son imposibles de describir aquí. Pero, cuando uno analizado y desligado de la vida, se ha vuelto digno que al cielo se le concedan muchas o todas las otras cosas (Mt 25,21), este recibirá también todas o algunas de aquellas dinamis (fuerzas y energías) parciales del logos increado de Dios, por el hecho de haber recibido y ser fiel aquí de lo poco. Porque la suma entera de los divinos carismas o dones dados aquí abajo, en comparación con los venideros, es algo mínimo y modesto. Amín.

 

Segunda centuria

200 capítulos a Thalasio, sobre la teología y la Economía de la Encarnación del Hijo de Dios

 

1 Dios es Uno, porque una es la deidad, sin principio, simple, suprasubstancial, sin partes e indivisible.

La misma deidad increada es mónada-unidad y trinidad. Mónada completa la misma, y Trinidad completa la misma.

Mónada completa según la esencia (increada) la misma, y Trinidad plena según las hipostasis la misma (bases substanciales o personas increadas).

Porque la deidad (increada) es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y la deidad es y está también al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Toda deidad en todo el Padre la misma, y todo el Padre en toda la misma.

Y toda la misma en todo el Hijo, y todo el Hijo en toda la misma;

Y toda, en todo el Espíritu Santo la misma deidad increada, y todo el Espíritu Santo en toda ella la misma.

Toda la deidad es Padre, es y está en todo el Padre; y el Padre es y está todo en toda la deidad; y toda ella está y es todo el Padre;

Y en la misma toda es y está todo el Hijo, y la misma toda está y es en todo el Hijo, y todo el Hijo es toda la deidad y en toda;

Y la misma es toda Espíritu Santo, y en todo Espíritu Santo; y el Espíritu Santo es todo toda la deidad; y en ella toda misma es y está todo el Espíritu Santo.

Porque no es deidad (increada) parcialmente en el Padre, ni es parcialmente Dios el Padre;

ni parcialmente la deidad es y está en el Hijo, ni es parcialmente Dios el Hijo;

ni parcialmente la deidad es y está en el Espíritu Santo, o el Espíritu Santo es Dios parcialmente.

Porque la deidad increada no se divide, ni es deficiente Dios el Padre o el Hijo o el Espíritu Santo, sino toda deidad es perfectamente la misma en el perfecto Padre y perfectamente en el perfecto Hijo la misma, y toda perfectamente la misma al perfecto Espíritu Santo.

Porque el Padre es y está todo perfectamente todo en el Hijo y en el Espíritu Santo;

y todo perfectamente en todo el Padre y el Espíritu está y es el Hijo;

y todo perfectamente en el Padre  y el Hijo es y está el Espíritu Santo.

Por eso también es un Dios el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo; porque una es la esencia, la potencia y la energía increadas del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y no existe ni se entiende ninguna de las tres Hipostasis (Personas o bases substanciales) sin las otras.

2 Cada noesis comprensión pertenece tanto a los seres que comprenden (y piensan) como a aquellos que son comprendidos (o pensados. Pero el Dios no es de los que entienden, ni de aquellos que son comprendidos, porque está por encima de ambos. Si no fuera así, sería delimitado, por la necesidad de relación con lo comprendido o por estar sujeto (o sometido) naturalmente por esta relación con aquel que le comprende. Por lo tanto, queda admitir que Dios ni Comprende, (ni piensa) ni es pensado, sino que está más allá de  comprender (pensar) o ser comprendido (pensado). Porque estas cualidades o atributos pertenecen por naturaleza a los seres que están después de Él.

3 Cada noesis comprensión, ciertamente tiene su lugar en alguna esencia como atributo o cualidad; así tiene también su movimiento que gira en torno a una sustancia con cualidades o atributos. Porque no es posible ser acogido por algo que existe por sí mismo, absolutamente independiente y simple, porque la noesis tampoco es independiente ni simple. El Dios, en cambio, siendo absolutamente simple en ambos aspectos, (es decir, no es algo que se comprenda y conciba como sustancia, ni como noesis comprensión tiene un sujeto determinado), no es de aquellas realidades que comprenden y son comprendidas; porque ciertamente el Dios está por encima tanto de la esencia como de la noesis comprensión.

4 Para todas las líneas rectas que parten de un centro, este sigue siendo el principio completamente indivisible de ellas. Así también aquel que ha sido digno de encontrarse en Dios, aprenderá con un conocimiento-gnosis simple e indivisible todos los logos (principios) de las criaturas que preexisten en Él.

5 Cuando la noesis comprensión toma forma de las cosas comprendidas (o pensadas), entonces una comprensión se convierte y se divide en muchas comprensiones, tomando forma de cada tipo de las cosas comprendidas o pensadas. Pero, después de haber superado la multitud de las realidades sensibles y las comprensibles (inteligibles o espirituales) que le dan forma, y se convierte del todo sin forma y sin figura,, entonces el Logos (increado) que está por encima de toda comprensión (intelección) de modo adecuado se apropia de ella, y la aparta de aquellas que por naturaleza la alteran con las formas de las comprensiones (conceptos y significados). Aquel que llega a este punto reposó de todas sus obras, como el Dios de las suyas (Heb 4,10 · Gen 2,2).

6 Quien aquí ha alcanzado la perfección posible para los seres humanos, fructifica para Dios los frutos  de “agapi-amor, alegría, bondad, paz, fe, magnanimidad, tolerancia…” (Gal 5,22). Los frutos futuros son incorruptibilidad, eternidad y similares. Tal vez los primeros frutos corresponden para quien ha completado la virtud práctica, en cambio los segundos para quien, con verdadera gnosis (conocimiento espiritual) ha trascendido y está fuera de las creaciones.

7. Así como el resultado de la desobediencia es el pecado (enfermedad física, psíquica y espiritual), también el logro de la obediencia es la virtud. Y como la desobediencia sigue a la transgresión de los mandamientos-logos y a la separación de Dios, quien dio los mandamientos, así también a la obediencia sigue el cumplimiento y aplicación de los mandamientos y la unión con el Dios. Por tanto, aquel que con su obediencia ha aplicado y cumplido el mandamiento, también ha logrado la virtud, y mediante la αγάπη agapi (amor desinteresado) no se ha separado de la unión con el Dios.

8. Aquel que se concentra en la división que ha producido la transgresión, primero se aparta de los πάθος pazos y después de los loyismí (conceptos y pensamientos pasionales, viciosos e indecentes), luego de la naturaleza y los logos de la naturaleza, y a continuación de las comprensiones (conceptos) y la gnosis relacionada relativa con ellos. Y finalmente, tras haber superado la diversidad de los logos sobre la Providencia, llega de modo desconocido al logos sobre la Mónada o Unidad; entonces el νούς nus (espíritu de la psique) mientras ve su estabilidad y firmeza goza con felicidad y alegría inefable, porque ha recibido la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento y νούς nus y que cuida constantemente de cada caída a quien ha sido hecho digno de recibirla; «Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Jesús Cristo » (Fil 4,7).

9 El temor al infierno hace a los principiantes que eviten el mal; el anhelo de la recompensa de los bienes los regala a aquellos que progresan el entusiasmo y buena disposición de la práctica de las virtudes. Pero, el misterio de la agapi (amor desinteresado e increado) eleva al νούς nus (espíritu e la psique) por encima de todas las creaciones dejándole ciego a todo lo que está después de Dios. Porque el Señor sólo hace sabios aquellos que se han vuelto ciegos respecto a todo lo que viene después de Dios, revelándoles las cosas más divinas.

10 El logos de Dios, que se asemeja a un grano de mostaza (Mt 13,31), antes de ser cultivado se ve muy pequeño. Pero después de ser cultivado debidamente, se vuelve tan grande, de modo que los logos altos de las creaciones sensibles y concebibles (inteligibles, espirituales) reposan en ellos como si fueran pájaros. Porque entonces se hacen comprensibles los logos de todas las cosas y realidades, pero él mismo no es comprendido en ninguno de los seres. Por eso aquel que tiene fe como un granito de mostaza puede con su logos mover la montaña que mencionó el Señor (Mt 17,20), es decir, puede expulsar y mover desde sus cimientos la δύναμις dínamis (fuerza, energía y poder) del diablo que se dirige contra nosotros.

11 El grano de mostaza es el Señor, quien, mediante la fe, se siembra espiritualmente en los corazones de aquellos que Le reciben. Cuando uno lo cultiva con cuidado y diligencia mediante las virtudes, puede mover la montaña de la mentalidad y conducta moral terrenal, expulsando con fuerza el arraigado hábito del mal, tan difícil de desplazar; y da lugar a que reposen en su interior, como los pájaros del cielo, la enseñanza de los logos (principios) de los mandamientos, y los tropos (maneras, modos o formas) o también sus divinas δυνάμεις dinámis (energías y potencias increadas).

12 Sobre el Señor, como cimiento de la fe, levantemos el edifico de los bienes, colocando oro, plata y piedras preciosas (1Cor 3,12); es decir, teología pura y genuina, vida trasparente y luminosa, con divinos loyismí pensamientos y conceptos resplandecientes como perlas. Pero no pongamos leña, ni paja, ni caña, es decir, no idolatría -me refiero el deseo (o emoción) apasionado e indecente a las cosas y realidades visibles-, ni una vida insensata e imprudente, ni pensamientos apasionados con πάθος pazos indecentes privados de la sabia coherencia y la lógica suprema, como paja.

13 Aquel que desea la gnosis (conocimiento espiritual), que fije firmemente las bases de su psique-alma cerca del Señor, tal como le dijo Dios a Moisés: “Tú quédate aquí junto a Mi” (Deut 5,31). Debemos saber que hay diferencia entre aquellos que están cerca del Señor, si en realidad los amantes del estudio no leen superficialmente el pasaje: «De verdad os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto la realeza increada de Dios, es decir, la Iglesia, instalarse y cimentarse en la tierra con la dinamis potencia y energía increada del Espíritu Santo, durante el día del Pentecostés» (Marco 9,1). Porque el Señor no se manifiesta siempre con δόξα doxa (gloria, luz increada) a los que están cerca de Él, sino que a los principiantes se les aparece en forma de un  δούλος dulos siervo (Fil 2,7); en cambio, a los que pueden seguirLe mientras sube a la alta montaña de la Metamorfosis, se manifiesta en la forma de Dios (Mt 17, 1-9), con la que existía y tenía antes de la creación del mundo (Jn 17, 1-9). Por tanto, es posible que el mismo Señor no se manifieste de la misma manera a todos quienes se encuentran cerca de Él, sino que lo haga de una forma para unos y de otra para otros, según la medida de la fe de cada uno.

14 Cuando el Logos de Dios se convierte en nuestro interior, claro y esplendoroso, y su rostro brille como el sol, entonces sus vestiduras también se ven completamente blancas (Mt 17,2), es decir, los logos de los Evangelios se ven claros, evidentes y ciertos, sin tener nada cubierto; pero también Elías y Moisés se acercan a Él, lo que significa los logos más espirituales de la Ley y los Profetas.

15 Tal como vendrá el Hijo del Hombre, según las Escrituras (Mt 16,27), junto con Sus ángeles, dentro de la δοξα doxa (gloria, luz increada) de Su Padre, de la misma manera el Logos de Dios se metamorfosea, transforma para los dignos en cada progreso de virtud, viniendo con sus ángeles en la δοξα doxa del Padre.  Porque los logos más espirituales de la Ley y de los Profetas, los que prefiguran o pretipizan Moisés y Elías con la aparición de ellos en la Metamorfosis del Señor, mantienen una proporción de su δοξα doxa y apocaliptan revelan su significado a los dignos, según la capacidad y grado de comprensión de cada uno.

16 Quien ha sido, en cierta medida, algo enseñado e iniciado del misterio de la unidad o mónada, sin duda ha aprendido también los logos (principios) de la providencia y el juicio que lo acompañan. Por eso decide, igual que Pedro, que es bueno hacer dentro de sí mismo tres tiendas para las realidades que ha visto (Mt 17,4), es decir, las tres etapas de la σωτηρία sotiría (redención, sanación y salvación),  me refiero la virtud, la gnosis-conocimiento y la teología. Porque la primera necesita de la fortaleza, la sobriedad y templanza en la praxis, de la que tipo o modelo era el bienaventurado Elías. La segunda necesita de las virtudes de la contemplación natural, que por sí mismo ha revelado el gran Moisés. Y la tercera necesita la perfección máxima de la sabiduría y la prudencia, la que mostró el Señor. Han sido denominadas tiendas, porque hay otros estados mejores y más gloriosos que estos, que serán otorgados a los dignos y merecedores en la vida venidera.

17 El que se ocupa de la práctica, se dice que provisionalmente habita en el cuerpo-carne, porque va cortando mediante las virtudes la relación entre la psique-alma y el cuerpo-carne y elimina de sí el engaño de las cosas materiales. Al gnóstico o al que tiene conocimiento espiritual, incluso en la misma virtud se dice que habita provisionalmente, puesto que todavía contempla la verdad de manera confusa, como a través de un espejo (1 Cor 13,12). Porque todavía no ha visto cómo son realmente las formas de los bienes divinos subsistentes en sí mismos, y no los ha disfrutado viéndolos cara a cara. Cada santo pasa por las iconas imágenes de los bienes caminando hacia el futuro, clamando: “Aquí soy forastero y peregrino igual que todos mis antepasados” (Sal 38,7 y 13).

18 Aquel que ora no debe nunca detenerse en la ascensión sublime que conduce a Dios. Porque, tal como hay que ascender de potencia en potencia (Sal 83, 6-8), en el progreso de la práctica de las virtudes, y ascender de δόξα doxa (gloria, luz increada) en doxa (2Cor 3,18) en las gnosis espirituales de la contemplación, y pasar de la letra de la santa Escritura al espíritu, así debemos hacer también cuando nos encontremos en el lugar de la oración; debemos elevar el νούς nus (espíritu de la psique) de las cosas humanas y dirigir la mentalidad de la psique-alma hacia las cosas más divinas, para que el νούς nus pueda seguir a Jesús, el Hijo de Dios, que atravesó los cielos (Heb 4,14) y se encuentra en todas partes. Él penetra a todas partes a favor nuestro por economía, para que nosotros siguiéndoLe, dejemos atrás todas las cosas que están después de Él y lleguemos a Él; pero no conforme a la forma humilde que asumió por condescendencia y compasión en su encarnación, sino conforme a Su majestuosidad natural e ilimitada.

19. Es bueno siempre dedicar nuestro tiempo a Dios y buscarlo, como nos ha ordenado. Aunque a lo largo de nuestra vida presente no podamos alcanzar la plena profundidad de Dios, tal vez, llegando a un cierto punto, podamos contemplar continuamente realidades más santas y más espirituales. Esto lo manifiesta y lo revela el sumo Sacerdote que entraba de lo santo, que es más santo que el patio, en el Santo de los Santos (altar de los altares), que es más divino que lo Santo (Lev 16, 12-15, Heb 9,12 y ss).

20 Cada logos de Dios no requiere muchas palabras, ni πολυλογία polilogía verborrea o charlatanería, sino que es uno y está compuesto de varios conceptos y consideraciones y cada uno de estos es elemento y parte del Logos (increado). De modo que, quien habla por amor a la verdad, aunque lo diga todo sin dejar nada, un logos de Dios habrá dicho.

21 En Cristo, como es Dios y Logos del Padre, habita por esencia toda la plenitud de la deidad o divinidad corporalmente (Col 2,9). Pero en nosotros la divinidad habita en su plenitud por la χάρις jaris (gracia, energía increada), cuando hemos recogido y reunido en nosotros mismos toda virtud y sofía-sabiduría que no carece de nada -en la medida en que es posible para el ser humano- de una imitación precisa del prototipo. Porque no es inapropiado, que según el logos de posición (y no de naturaleza), que habite también en nosotros la plenitud de la deidad o divinidad (energía increada), que se compone de varias contemplaciones y consideraciones espirituales.

22 Tal como el logos que procede naturalmente de dentro de nosotros a partir del νούς nus (espíritu de la psique), es mensajero de los movimientos secretos u ocultos del νούς nus, así también el Logos increado de Dios, como conoce la esencia increada del Padre, tal y como el logos conoce al νούς nus que lo ha generado o parido –y sin Él ninguna de las criaturas se puede acercar al Padre (Jn 14,6)- apocalipta-revela al Padre porque es Logos increado por naturaleza. Y en concordancia con esto se llama también “el Ángel mensajero de la Gran Voluntad” (Is 9,6).

23 Gran voluntad de Dios y Padre es misterio que se ha mantenido oculto en silencio desde tiempos eternos” (Rom 16, 25) y misterio oculto y desconocido de la Divina Economía, que el Hijo Unigénito apocaliptó-reveló mediante Su encarnación, siendo el mensajero o ángel de la gran voluntad de Dios y Padre. También se convierte en mensajero de la gran voluntad de Dios aquel hombre que ha conocido el logos increado del misterio y en cada caso se eleva con el logos (creado) y con la obra, de manera incomprensible, hasta llegar a Aquel que tanto ha descendido hacia él.

24 El Logos de Dios ha descendido por economía en las partes más inferiores de la tierra para beneficio nuestro y ha subido por encima de todos los cielos (Col 4,9 y ss); Él que es por naturaleza totalmente inmóvil, actuando anticipadamente por economía en Sí Mismo como ser humano, los eventos que sucederán en el futuro.  Así pues, que observe con alegría mística aquel que ama ser amigo de la gnosis (increada), cuál es el final prometido para aquellos que aman al Señor.

25 Si el Dios, Logos de Dios y Padre se ha hecho hombre y también Hijo del hombre con el fin de hacer a los hombres dioses/as y hijos/as de Dios, debemos creer que llegaremos allá donde ahora está el mismo Cristo, como cabeza de todo el cuerpo (Col 1,18), que se hizo en beneficio nuestro precursor (Heb 6,20) del Padre con nuestra propia naturaleza. Porque en la asamblea de los dioses, es decir, de los que serán salvados, “Él será el Dios” (Sal 81,1), estará entre medio de ellos distribuyendo las recompensas de la bienaventuranza y felicidad celestial, sin que haya ninguna distancia entre Él y los dignos y merecedores.

26 Aquel que todavía satisface los deseos y apetitos pecadores del cuerpo-carne, como un idólatra y hacedor de ídolos, habita en la tierra de los caldeos. Cuando, al aclarar un poco las cosas, siente los tropos (modos, maneras, formas) que corresponden a la naturaleza humana, al abandonar la tierra de los caldeos, llega a Jarán de Mesopotamia (Gen 11, 31), es decir, al estado que se encuentra entre la virtud y la maldad,  que no está todavía limpia y libre del engaño de los sentidos o de la percepción sensible; en efecto, esto significa Jarán. Pero en cuando ha sobrepasado la comprensión normal del bien que percibe mediante el sentido o la percepción sensible, entonces acudirá hacia la tierra buena, es decir, hacia el estado libre de toda malicia e ignorancia, que el Dios que no miente, muestra y promete otorgar (Gen 12,1) como recompensa y premio de la virtud a aquellos que Le aman.

27 Si el Logos de Dios fue crucificado para nosotros como un hombre débil y resucitó con la fuerza de Dios (2 Cor 13,4), esto espiritualmente significa que siempre lo hace y padece para beneficio nuestro, porque se convierte en todo para redimir, sanar y salvar a todos (1 Cor 9,22). Por tanto, el divino Apóstol Pablo decidió que no había necesidad de enseñar a los corintios, quienes eran débiles, nada más que a Jesús Cristo, y a este crucificado (1Cor 2:2). Pero a los Efesios, que eran perfectos, les escribe: “Nuestro Dios nos resucitó y nos hizo sentar junto con él en la δόξα doxa gloria increada de los cielos por y en Jesús Cristo” (Ef 2,6). Con esto, el Logos de Dios dice que se hace en cada uno según su fuerza y medida de su capacidad. Por lo tanto, es crucificado para aquellos que recién comienzan a entrar en la piedad práctica, clavando sus acciones pasionales con el temor divino. En cambio, resucita y sube a los Cielos para los que se han despojado enteramente del “hombre viejo” que se corrompe y se desgasta por los deseos indecentes y las ilusiones engañosas, y se han revestido del nuevo hombre, creadο a imagen de Dios mediante (la energía increada) del Espíritu (Ef 4, 22-24 y Col 3,10), y han llegado al Padre con la χάρις jaris (gracia, energía increada) que está en el interior de ellos “por encima de todo principado, potestad, poder, fuerza y dominación y de todo nombre que se dice no sólo en el siglo presente sino también en el futuro (Ef 1,21). Puesto que todo lo que viene después de Dios, cosas, nombres y axiomas (o cargos) será sometido aquel que, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) llegará y encontrará Dios.

28 Antes de Su clara presencia en cuerpo-carne, el Logos de Dios residía inteligiblemente y espiritualmente en los Patriarcas y Profetas, pretipizando o prefigurando los misterios de Su παρουσία parusía presencia, venida. Así también, después de esta parusía presencia, no viene solamente a los que todavía son niños para alimentarlos espiritualmente y conducirlos a la edad de la perfección según Dios, sino que también a los perfectos para delinear y bosquejar en ellos, de antemano, las características de Su futura parusía presencia.

29 Los logos de la Ley y de los Profetas, como precursores de la παρουσία parusía presencia, venida del Logos en cuerpo-carne, instruían y educaban a las psiques-almas para creer en Cristo (Gal 3,24). Así también el glorioso Logos de Dios con Su Encarnación se hizo precursor de Su presencia espiritual, educando las psiques-almas con Sus logos, para que acojan Su manifiesta parusía divina, que Él siempre efectúa convirtiendo a los dignos de carnales a espirituales mediante la virtud. También lo hará al final de los tiempos, revelando claramente lo que hasta entonces ha sido inefable y secreto.

30 Mientras yo sea imperfecto y desobediente (rebelde) y no obedezco a Dios mediante la práctica y aplicación de los logos-mandamientos, ni me perfeccione en el νούς nus espíritu de la psique (1 Cor 14,20) sobre la gnosis (conocimiento espiritual), Cristo también parece imperfecto y desobediente en mí, a causa mía. Porque yo Le disminuyo y mutilo, ya que no crezco en espíritu con Él, siendo Su cuerpo y uno de Sus miembros (1 Cor 12,27).

31 “El sol sale y el sol se pone” (Ecl 1,5), dice la Escritura. Por tanto, también el logos se ve a veces en lo alto, a veces en lo bajo; es decir, de acuerdo con la dignidad y la medida o analogía de los que practican la virtud y se mueven en torno a la gnosis divina (conocimiento). Pero bienaventurado y feliz es aquel que tiene inextinguible (sin ocaso) en sí mismo, como Jesús de Naví (J. Na 10,12-13), el sol de justicia durante todo el día de su vida presente, sin que sea limitado por la malicia de la noche y de la ignorancia; para poder vencer legítimamente y poner en fuga los demonios malvados y astutos que se sublevan contra él.

32 El Logos de Dios cuando se eleva en nuestro interior mediante la praxis y la θεωρία zeoría contemplación, atrae a todos hacia Sí mismo (Jn 12,32), y también nuestros loyismí (pensamientos, conceptos y fantasías) sobre el cuerpo-carne, la psique-alma y la naturaleza de los seres, incluso los mismos miembros del cuerpo, los santifica mediante la virtud y la gnosis, poniéndolos bajo Su propio yugo. Por lo tanto, quien contempla las cosas divinas, pues, que vaya subiendo con buen ánimo y buena predisposición, siguiendo al Logos increado hasta llegar al lugar donde Él se encuentra; porque allí lo atrae, como dijo Eclesiastés: “Y le atrae hasta Su lugar” (Ecl 1,5), se entiende a quienes le siguen como al Gran Sumo Sacerdote y que los introduce a lo Santo de los Santos (Altar de los Altares), en el cual ha entrado Él mismo revistiéndose la naturaleza humana para beneficio nuestro.

33 Quien se ejercita en la piedad o devoción y se enfrenta y refuta las δυνάμεις dinamis (poderes, potencias y energías) invisibles, pues, debe orar para que en él permanezcan tanto la discernimiento natural con su luz moderada y la χάρις jaris (gracia, energía increada) iluminadora del Espíritu. Porque la primera educa e instruye el cuerpo-carne hacia la virtud mediante la práctica (en la catarsis), mientras que la otra sobreilumina el νούς nus (espíritu de la psique) para preferir sobre todo vivir con la sabiduría divina e increada, con la que derriba y destruye las fortalezas de la maldad y toda actitud que se levanta soberbiamente contra la gnosis increada de Dios (2 Cor 10,5). Esto lo muestra Jesús de Naví, cuando con la oración pidió que el sol se detenga sobre la parte de Gabaón, es decir, para que no se pusiera la luz increada de la gnosis de Dios desde la montaña de la contemplación espiritual; y que la luna se detenga en el valle (Jos 10, 12-13), es decir, el discernimiento natural que supervisa y controla la debilidad carnal, permanezca inmutable y fieme en la virtud.

34 “Gabaón” es el νούς nus (espíritu de la psique) orientado hacia lo alto; el “valle” es el cuerpo-carne que ha sido humillada por la muerte. El “sol” es el logos que ilumina el νούς nus y le da la potencia y energía para la contemplación y le libera de toda ignorancia; en cambio la “luna” es la ley natural que persuade el cuerpo-carne a someterse, como es debido, al espíritu, para recibir y aceptar el yugo de los mandamientos-logos.  La “luna” es también símbolo de la naturaleza porque es variable. Pero en los santos es inmutable, porque han adquirido el hábito inalterable, inmutable de la virtud.

35. Aquellos que buscan al Señor, no deben buscarlo fuera de sí mismos, sino en sus interiores con la energía de la fe operante en la praxis. Porque dice la Escritura: “El logos está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón” (Rom 10,8); es decir, el logos de la fe, porque el logos (increado) buscado es el Cristo mismo.

36 Y si el consideramos la altura de la divina inmensidad, pues, no debemos desesperar por la filantropía de Dios, como si estuviera tan alto que no pudiera llegar a nosotros; ni debemos pensar en el enorme abismo que hemos caído con el pecado y dudar de si la virtud que se ha mortificado en nuestro interior puede resucitar. Porque ambas cosas son posibles para el Dios: tanto descender para iluminar nuestro νούς nus con la luz increada de la gnosis; como también resucitar de nuevo en nuestro interior la virtud y elevarnos con  Él por medio de las obras de la virtud. Porque dice: “que no pase por tu mente el pensamiento que dice, ¿quién subirá al cielo, para hacer bajar de allí a Cristo? o bien, ¿quién bajará al abismo para resucitar a Cristo de entre los muertos? (Rom 10, 6-7). Según otra interpretación, “el abismo” es todo lo que está después de Dios, todo lo que va por la providencia del logos de Dios, como vida que sobreviene a los seres que están muertos; porque todo lo que vive, participando de la vida, en sí mismo está muerto. En cambio, como “cielo” dio a entender el misterio natural de Dios, según el cual es incomprensible e inabordable. Sin embargo, si alguien entendiese como cielo el logos de la teología, y por abismo el misterio de la divina Economía, a mi parecer, no diría nada inapropiado. Porque ambos son difíciles de captar y entender para aquellos que quieren escrutarlos lógicamente; o más bien, ambas realidades son totalmente inaccesibles cuando son escrutadas e investigadas sin la energía increada operante de la fe.

37 Al que se ocupa de la práctica (de la catarsis), el Logos increado se engorda con el ejercicio de las virtudes y se convierte “cuerpo”, al hombre contemplativo se convierte sutil con los conceptos y significados espirituales y se hace aquello que era desde el principio, Dios Logos increado junto con el Padre (Jn 1, 1-2).

38 Hace que el logos se convierta en cuerpo-carne aquel que con ejemplos y palabras más materiales, según la capacidad de comprensión de los oyentes, enseña la parte ética del logos. Por contrario, hace que el logos se convierta en espíritu, aquel que expone con elevados postulados y contemplaciones la teología mística.

39 Aquel que teologiza catafáticamente (afirmativamente), hace que el logos se convierta en cuerpo-carne, porque no conoce a Dios como causa de otra manera que por lo que vemos y palpamos. Pero aquel que teologiza apofáticamente (afirmación por deducción o negación, o sí a lo que no es) utilizando negaciones y eliminaciones, hace que el logos se convierta en espíritu, porque era Dios desde el principio. Y conoce bien y correctamente el Supradesconocido, sin el uso de nada en absoluto de lo que puede ser conocido.

40 Aquel que ha aprendido a abrir, como hicieron los Patriarcas, mediante la praxis y la contemplación los pozos (Gen 26, 15-19) de la virtud y de la gnosis que hay en su interior, encontrará en su interior a Cristo, la fuente de la vida que la sabiduría nos invita a beber con las siguientes palabras: “Bebe agua de tus propios cántaros y de la fuente de tus pozos” (Pr 5,15); y si hacemos esto, encontraremos que dentro de nosotros están sus tesoros.

41 Aquellos que viven como las bestias, guiándose solo por los instintos animales o las percepciones sensibles, ellos convierten el logos en cuerpo-carne con gran peligro, abusando de las creaciones y criaturas de Dios para satisfacer sus propios πάθος pazos perversos e indecentes, y no entienden la sabiduría que reside en todas las creaciones para conocer y glorificar a Dios por sus obras, y percibir de dónde, qué, y con qué propósito hemos sido creados, y hacia dónde debemos ser conducidos por las cosas visibles, que pasan esta vida en las tinieblas, palpando con sus dos manos la ignorancia respecto de Dios.

42 Aquellos que se limitan a la letra de la Escritura y encadenan y comprometen el axioma (o decoro, dignidad) de la psique-alma al culto corporal de la ley, convierten en sí mismos el logos en cuerpo-carne, de modo reprochable y creen que el Dios se complace con sacrificios de animales irracionales. Se preocupan mucho por la pureza externa del cuerpo y descuidan la belleza de la psique-alma, que se mancha por los πάθος pazos, por la cual se ha ofrecido toda la fuerza de lo visible y ha dado cada logos divino y la ley.

43 El santo Evangelio dice que el Señor será la causa de caída y resurrección de muchos dentro del pueblo israelita (Lc 2,34). Por tanto, tengamos cuidado no vaya ser que la causa de la caída para aquellos que solo observan la creación visible y siguen solo la letra de la Escritura, porque no son capaces de pasar y llegar al nuevo espíritu de la χάρις χάρις (gracia, energía increada) a causa de su insensatez y su necedad. Y nuevamente, posiblemente será causa de resurrección para aquellos que consideran y escuchan las criaturas y los logos de Dios espiritualmente y se preocupan, de manera adecuada, únicamente por la imagen-icona divina de la psique-alma.

44 El hecho de que el Señor sea causa de caída y resurrección de muchos dentro de Israel, cuando se entiende desde una perspectiva meramente positiva, se refiere a la caída de los πάθος pazos y de los viles y malignos loyismí pensamientos que están en el interior de cada creyente, y a la resurrección de las virtudes y de cada loyismós pensamiento gustado y agradable a Dios.

45 Aquel que contempla y considera al Señor como el creador únicamente de las cosas que nacen, se corrompen y perecen, Le confunde con el jardinero, como hizo María Magdalena. Por eso, para beneficiarle, el Señor evita que le toque, porque no ha podido aún subir junto con Él al Padre, y le dice: “no me toques” (Jn 20,15-17). Porque el Señor sabe que aquel que se acerca a Él con una idea tan baja se hace daño a sí mismo.

46 Aquellos que por miedo a los judíos quedaron sentados en el aposento alto o cenáculo en Galilea y cerraron las puertas, es decir, aquellos que, por temor a los espíritus del mal, han ascendido con seguridad a la altura de las divinas contemplaciones, al país de las Apocalipsis (revelaciones) y cerraron como puertas sus sentidos físicos, reciben el Logos increado de Dios y Dios, que viene y se presenta en ellos de modo desconocido sin que intervenga la percepción sensible de los sentidos. A ellos, concediéndoles la paz, les regala la απάθεια apázia (impasibilidad, sin πάθος pazos), y soplando sobre ellos les concede también (la energía increada) del Espíritu Santo (Jn 20, 19-22), y el poder contra los espíritus malignos (Mc 16,17) y también les muestra los símbolos de Sus misterios.

47 Para quienes escrutan e investigan el logos sobre Dios de manera carnal, el Señor no asciende hacia al Padre. Pero para aquellos que le buscan espiritualmente, con sublimes contemplaciones, asciende hacia el Padre. No retengamos, pues, siempre aquí abajo a Aquel que vino por filantropía y amor a nosotros, sino que vayamos con Él en alto hacia el Padre, dejando atrás la tierra y lo terrenal; para que no diga también a nosotros aquello que dijo a los irremediables judíos: “A donde yo voy vosotros no podéis venir” (Jn 8,21). Porque sin el Logos increado es imposible llegar al Padre del Logos.

48 La tierra de los caldeos es la vida con πάθος pazos indecentes, en la cual se fabrican y se adoran los ídolos de los pecados. La Mesopotamia es el comportamiento inestable que oscila entre extremos opuestos. La tierra prometida es el estado de ser rebosante de todo bien. Por lo tanto, cualquiera que -como el antiguo Israel- descuide la práctica  (por la catarsis) y la costumbre del bien, será arrastrado nuevamente a la esclavitud de los πάθος pazos y se priva de la libertad que le había sido concedida.

49 Debemos apuntar que ninguno de los Santos parece que ha ido voluntariamente a Babilonia. Porque no es correcto, ni sensato que aquellos que aman a Dios prefieran los males a los bienes. Pero algunos de estos fueron conducidos por la fuerza allí junto con el pueblo (4 Re 25). Con estos nos referimos a aquellos que dejaron el alto discurso o el logos más alto de la gnosis increada no voluntariamente, sino porque la circunstancia lo exigía, por la salvación de aquellos que necesitan orientación, por la salvación de los que necesitan ser conducidos y orientados y se dedican a la enseñanza que se refiere a la “psicoterapia”sanación, terapia de los πάθος pazos. Por este motivo  también el gran apóstol Pablo consideró más conveniente permanecer en el cuerpo-carne, es decir, en la enseñanza ética, por el bien y beneficio de los discípulos, a pesar de que deseara dejar la enseñanza ética y estar con el Dios (Fil 1,23) mediante la θεωρία zeoría contemplación ultra-cósmica, espiritual y simple.

50. Así como al rey Saúl que le ahogaba un espíritu malo, el bendito David lo calmaba salmodiando con su guitarra (1 Re 16, 12), así también cada logos espiritual, endulzado con contemplaciones y consideraciones de la gnosis divina (increada), calma y regocija al νούς nus (y el corazón) que está influenciado por los demonios y lo libera de la conciencia vil y maligna que le está atormentando y ahogando.

51. Rubio y con ojos bellos, como David (1 Re 17,42), es aquel que junto con el esplendor de la vida según Dios, tiene también el brillo adicional de la luz increada de la gnosis, con los cuales (esplendor y brillo de la luz increada) toman existencia la praxis y la contemplación. La praxis se resplandece y se embellece con los tropos (modos, maneras, métodos o formas) de las virtudes, y la θεωρία zeoría contemplación se ilumina con conceptos y significados divinos.

52. El reino de Saúl es la imagen del culto corporal de la Ley, el cual el Señor abolió porque nada llevó a la perfección. En efecto, dice: “Porque la ley no ha llevado cosa alguna a la perfección” (Heb 7,9). Pero el reino del gran David es pretipización (prefiguración o símbolo) del culto evangélico, porque contiene perfectamente en el corazón todas las voluntades cordiales de Dios.

53. Saúl es la ley natural dada por el Señor al principio para dominar y gobernar la naturaleza humana. Este, debido a que no mantuvo el mandamiento con su desobediencia, porque tuvo compasión de Agag, el rey de Amalec (1Re 15, 8-28), es decir, el cuerpo, y se deslizó en los πάθος pazos, es desterrado del reino, para que David como rey acoja a Israel, es decir, la ley del espíritu que engendra la paz; y esta paz divina edifica para el Dios un templo de contemplación resplandeciente y muy luminoso (2Re 7,13).

54. Samuel se interpreta como la obediencia a Dios. Por lo tanto, ya que el discurso, logos de la obediencia está en el sacerdocio dentro de nosotros, incluso si Saúl tiene compasión de Agag, es decir, de la mentalidad y conducta terrenal, el logos, discurso sacerdotal lo mata y reprende avergonzando νούς nus que ama el pecado, como transgresor de los derechos divinos (1 Re 15,22-33).

55. Cuando el νούς nus, a través de la soberbia u orgullo, desprecia el logos de la enseñanza, al cual le ha ungido como rey contra los πάθος pazos, y deje de dirigirle las preguntas adecuadas sobre lo que tiene que hacer o no, entonces seguro que queda dominado de los πάθος pazos a causa de la ignorancia. Con los πάθος pazos se va separando gradualmente de Dios, siendo así, camina hacia las aflicciones, sufrimientos y dolores involuntarios; y entonces convierte en dios su panza o estómago para agrado de los demonios, buscando allí consuelo de sus males y miserias que le oprimen. Pues, que te convenza de esto Saúl, que no tenía como consejero a Samuel en todo y, por ende, regresó a la idolatría y se dignó preguntar como a un dios a la pitonisa o ventrílocua o como si fuera dios (1Re 28, 7-19).

56. Aquel que ora para recibir al pan sobre-substancial (Mt 6,11), por supuesto que no lo recibe entero, tal y como es el pan normal, sino según su propia capacidad de recibirlo; el Pan de vida se da a todos los que lo buscan y lo piden «YoSoY el pan de la vida…» (Jn 6,35), como filántropo que es, pero no a todos de la misma medida; sino a aquellos que han realizado grandes obras de virtud, más, y a los que han hecho menores, menos. A cada uno según la fuerza y la capacidad que pueda recibir y aceptar su νούς nus (espíritu de la psique).

57. El Señor, unas veces está ausente, otras veces está en nuestro interior. En la θεωρία zeoría contemplación y consideración, cara a cara está en nuestro interior; en la contemplación como en un espejo, de manera que queden enigmas (1 Cor 13,12), está ausente.

58. Al práctico que está en la catarsis, el Señor está presente con las virtudes. A quien no le importa para nada la virtud, Él está ausente. Y nuevamente, en el contemplativo, Él está presente mediante (la luz increada o energía) de la verdadera gnosis de los seres, pero está ausente en quien por algún motivo se ha desviado de esta gnosis divina.

59. Se aleja del cuerpo-carne (2 Cor 5,8) aquel que ha pasado de la práctica al estado de la gnosis (conocimiento espiritual). Éste es raptado, por los conceptos y significados más altos, como con nubes, en el aire diáfano de la contemplación mística, donde puede estar siempre junto con el Señor (1 Tes 4,17). Se aleja del Señor (2 Cor 5,6) aquel que todavía no puede sin las energías y acciones de los sentidos, con νούς nus limpio y lúcido contemplar los conceptos y significados, dentro de lo posible, y no puede recibir el logos increado del Señor sencillo y sin enigmas.

60. El Logos de Dios no se llama “cuerpo-carne” (Jn 1,14) porque se ha encarnado, sino también por otra causa. Cuando se entiende simplemente como Dios Logos increado que es desde el principio junto con el Padre (Jn 1, 1-2) y tiene claros y despojados los prototipos (o estándares, formas o símbolos) de la verdad para todo, entonces no contiene parábolas, ni enigmas, ni historias que requieran interpretación alegórica. Sin embargo, cuando llega y se dirige a personas que no pueden alcanzar lo espiritual con un νούς nus (espíritu de la psique) desnudo, entonces hablando con ellos de la manera familiar y acostumbrada, se estructura a partir de la variedad de historias, relatos, frases enigmáticas, parábolas y logos difíciles de comprender y se convierte en cuerpo-carne. Porque en el primer acercamiento, nuestro νούς nus no puede acercarse al logos desnudo, sino al logos encarnado, es decir, a la variedad de los logos y palabras que son logos por naturaleza, pero cuerpo-carne en apariencia, de modo que muchos no solo lo ven, sino que también lo creen como cuerpo-carne, aunque en realidad es logos. El sentido y significado de la Escritura no es aquello que muchos suponen y creen, sino diferente de lo que parece. Porque el logos se hace cuerpo-carne con cuerpo con cada uno de los logos y términos escritos.

61 El comienzo de la enseñanza de los hombres en la piedad se hace por el cuerpo-carne. Porque en nuestro primer intento para la divina piedad encontramos la letra y no el espíritu. Pero progresando gradualmente en el espíritu y machacando la grosura de las palabras con las contemplaciones y consideraciones más sutiles, llegamos purgados y limpios con la catarsis claramente al puro Cristo, en lo posible para el hombre. Entonces podemos decir como el Apóstol Pablo: “Aunque conocimos a Cristo según el cuerpo-carne, ahora ya no lo conocemos así” (2 Cor 5,16), es decir, a causa del inmediato contacto consciente del νούς nus con el Logos increado sin los velos que lo cubren, porque hemos progresado desde la gnosis del Logos como cuerpo-carne, hasta la gnosis (increada) de Su δόξα doxa (gloria, luz increada) como Unigénito del Padre (Jn 1,14).

62 Aquel que ha vivido la vida en Cristo, ha sobrepasado con justicia tanto de la ley como de la naturaleza. Esto mostrándolo el divino Apóstol Pablo, dice: “En la nueva vida de la κοινωνία (kinonía, comunión, conexión y unión) con Cristo no sirve la circuncisión ni la in-circuncisión” (Gal 5,6). Con la circuncisión manifiesta la justicia según la ley, y con la in-circuncisión insinúa la igualdad natural.

63 Unos renacen con agua y espíritu (energía increada) (Jn 3,5), otros reciben el bautismo con el Espíritu Santo y fuego (Mt 3,11). Con estos cuatro, agua, espíritu, fuego y el Espíritu Santo, me refiero el uno y único Espíritu de Dios. Para unos el Espíritu Santo (y Su energía increada) es agua porque los limpia de las infecciones exteriores del cuerpo. Para otros es espíritu (energía divina increada), porque opera con la energía increada las buenas obras de la virtud. Para otros es fuego, porque hace la catarsis, “psicoterapia” purga y sana las manchas e infecciones (demoníacas) que están en las profundidades de la psique-alma. Para otros, según dice el gran Daniel (Dan 5,11), es Santo Espíritu porque concede sabiduría y gnosis increadas. De Sus operaciones y energías increadas que son diferentes para cada uno, el mismo y uno Espíritu (por el resultado de las energía increadas) recibe también varias denominaciones.

64 Dice que la Ley ha dado el sábado para que descanse tu animal el buey y tu siervo (Ex 29,10). Y ambos aluden el cuerpo. Porque el cuerpo es el “animal” del νούς nus práctico que está obligado a la fuerza a llevar las cargas del ejercicio práctico de las virtudes. En cambio, para el νούς nus contemplativo, el cuerpo es un “siervo”, porque se ha convertido y hecho ya lógico con las contemplaciones y sirve lógicamente a las órdenes del νούς nus que empiezan de la divina gnosis increada. Y para ambos el sábado es la culminación de los bienes que ellos realizan, tanto en la praxis como en la contemplación, y ofrece así a cada uno el descanso adecuado.

65 Aquel que cultiva la virtud con la gnosis adecuada, tiene como sostén el cuerpo y lo conduce lógicamente a la realización de las cosas adecuadas. Como siervo tiene el tropo (método, modo, manera, forma) de praxis, práctica para la virtud, es decir, este modo o método gracias al cual se forma la virtud, que  la ha comprado como con dinero por medio de los loyismí pensamientos y conceptos de la virtud del discernimiento. Para él, el sábado es el estado sin πάθος pazos, impasible y pacífico de la psique-alma y del cuerpo, es decir, el hábito inalterable de la virtud.

66 El logos de Dios, para los que se preocupan sobre los aspectos corporales de la virtud, se vuelve en paja o heno y hierba que alimenta la parte pasional de la psique-alma para servir a las virtudes. Para los que se han elevado a la contemplación de la verdadera comprensión de las realidades divinas, es pan que alimenta la parte noerá-espiritual (en el νούς nus o al corazón) de la psique-alma y la eleva a la perfección divina. Por eso vemos a los Patriarcas proveerse para el camino con panes para ellos mismos y pasto para sus animales, (Ex 42, 25-27). Y el levita, del libro de los Jueces, que fue hospedado por el anciano Gabaón, le dijo: “Tenemos panes para nosotros y heno para nuestros asnos, y nada nos falta de lo que necesitan tus siervos” (Jueces 19,19).

67 El logos increado de Dios también se llama y es rocío (Deut. 32,2), “agua”, “fuente” (Jn 4,14) y río (Jn 7,38), tal y como dice la Escritura, es decir, es y se convierte en esto según la capacidad, fuerza y energía de aquellos que lo reciben y aceptan (es decir, la energía increada). Para unos, es “rocío”, porque apaga el ardor, la energía y la actividad de los πάθος pazos que les vienen al cuerpo desde el exterior. Es  “agua” para aquel que arde en las profundidades de su psique-alma por causa del veneno del mal, y no sólo destruye el mal como adversario, sino que transmite fuerza y energía (increada) vital que conduce a la felicidad y la bienaventuranza. Para aquellos que el hábito de la θεωρία zeoría contemplación brota constantemente es fuente porque el logos (increado) es donador de sabiduría divina. El logos (increado) para aquellos que derraman como un río la enseñanza piadosa, ortodoxa y salvadora, es río porque riega abundantemente a los hombres, al ganado, a las bestias y las plantas. Así también los hombres serán divinizados o glorificados, ya que serán elevados con los conceptos y significados de dichos logos (increados); y aquellos que con los πάθος pazos se han vuelto como bestias, volverán a ser otra vez seres humanos con la adquisición exacta de la vida virtuosa, y recuperarán la lógica natural o sano juicio; y aquellos que con los hábitos malignos, viles y con praxis malas se han convertido como bestias una vez domesticados por una exhortación moderada y suave, volverán de nuevo a la mansedumbre natural; y aquellos que, como las plantas, son insensibles a los bienes, tras suavizarse con la entrada del logos (increado) en lo más profundo de ellos, recibirán la fecundidad del logos que los alimenta, adquiriendo sentido, fuerza y energía para dar frutos

68 El logos (increado) de Dios es camino (Jn 14,6) para aqullos que durante la práctica de la ascesis o catarsis corren correctamente y con vigor en el estadio de la virtud, y no se desvían ni a la derecha con la vanagloria, a la siniestra con la inclinación a los πάθος pazos, sino que dirigen sus pasos de acuerdo con la voluntad de Dios. Esto no lo mantuvo hasta el final Asa, el rey de Judá, por lo que se dice que en su vejez enfermó de los pies (3Re 15,23), porque se había debilitado su camino de vida según el Dios.

69 El Logos increado de Dios se llama “puerta” (Jn 10, 9) porque introduce en la divina gnosis (increada e inolvidable) aquellos que han pasado con éxito el camino de las virtudes, a impecable trayectoria del ejercicio de la práctica (por la catarsis), muestra los tesoros iluminados de la sabiduría. Él mismo es también camino, puerta, llave y realeza (increada). Es camino, en cuanto guía; llave, porque abre a los dignos lo divino y se abre él mismo; puerta, porque introduce; realeza porque es heredado y participado por todos.

70 El Señor se llama luz (increada), vida, resurrección y verdad (Jn 8,12 · 25 · 14,6). Se llama “Luz” increada porque convierte y hace las psiques-almas brillantes, espléndidas e ilustres, y expulsa la oscuridad de la ignorancia e ilumina al νούς nus (espíritu de la psique) para que conciba y comprenda los misterios o las realidades secretas e indica los misterios que sólo los pueden ver aquellos que han hecho la catarsis y están purgados, psicoterapiados y sanados. Se llama “Vida” porque proporciona el movimiento hacia las realidades y cosas divinas que corresponden a las psiques-almas que aman al Señor. “Resurrección” porque resucita el νούς nus del apego mortal a las cosas materiales, convirtiéndolo limpio de toda corrupción y mortalidad.  Y “Verdad”, porque regala, a los que son dignos, el hábito inmutable y estable hacia los bienes.

71 Dios y Logos (increado) de Dios y Padre se encuentra místicamente en cada uno de Sus mandamientos o logos. El Dios y Padre se encuentra todo e indiviso en todo el Logos por naturaleza. Aquel, pues, que acoge y acepta un divino mandamiento o logos y lo realiza en praxis, recibe el Logos increado de Dios que está dentro de él. Aquel que ha acogido y aceptado el Logos increado mediante los mandamientos o logos, a través de Él recibió también al Padre que existe por naturaleza dentro de Él, como también el Espíritu Santo que por naturaleza existe dentro de Él. Porque dice: «Amín, amín, de verdad en verdad os digo, aquel que recibe al que yo enviare, a mí me recibe. Y aquel que recibe y acepta a mí, recibe al que me ha enviado. Por lo tanto, aquel que os recibe y acepta como discípulos y apóstoles míos, es como si recibiese a mí y a mi Padre» (Jn 13,29). Por tanto, el que ha recibido y aceptado un mandamiento o logos y lo ha aplicado y cumplido, ha recibido y tiene también místicamente la Santa Trinidad.

72 Glorifica y alaba a Dios en su persona, no solamente quien lo honra con palabras, sino aquel que sufre y soporta por Dios los esfuerzos y padecimientos gracias a la virtud. Y éste a su vez, es glorificado y divinizado por Dios con la δόξα doxa (gloria, luz increada) que se encuentra en Dios, recibiendo por participación, como premio de la virtud, la χάρις jaris gracia de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin πάθος pazos). Porque, cada uno que en su persona glorifica a Dios, mediante los esfuerzos de la práctica ascética por el bien de la virtud, es a su vez glorificado dentro de Dios con la impasible y apacible iluminación de las realidades divinas durante la contemplación. Porque el Señor, acercándose hacia Su Πάθος pazos (Pasión), decía: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre y el Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, Dios también lo glorificará a sí mismo, y lo glorificará de inmediato» (Jn 13, 31-32). De esto se hace evidente que los esfuerzos por el bien de la virtud van acompañados de los dones divinos o carismas.

73 Mientras vemos el Logos increado de Dios encarnado en la letra de la santa Escritura con distintos enigmas, todavía no hemos visto intelectivamente o espiritualmente al Padre incorpóreo, sencillo, eterno, unitario y uno, como Él es en el incorpóreo, sencillo, unitario, eterno y único Hijo, según lo dicho: «Jesús le dijo: «Felipe, ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre? 9Jesús le dijo: Felipe ¿llevo tanto tiempo con vosotros y todavía no me conoces quién soy sobre mi divina naturaleza? Es decir, que yo soy el Hijo de Dios y Dios, como el Padre. El que me ha visto a mí y se ha introducido al misterio de mi encarnación, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre? 10¿Tú no crees que yo estoy unido en el Padre y el Padre en mí? La sabiduría de los logos que yo os hablo y enseño no los digo de mí mismo, sino el Padre que permanece unido en mí, él energiza, opera y realiza las obras» (14, 9-10). Por tanto, hay necesidad mucha gnosis (espiritual creada e increada), para que después de haber pasado previamente bajo los términos que cubren al Logos increado, se pueda ver o contemplar con el νούς nus (espíritu de la psique) desnudo, claro y lúcido al puro Logos increado, tal y como es de por sí mismo, mostrándonos claramente, dentro de lo posible a los hombres al Padre que está dentro de Él. Por tanto, es necesario que quien busca con piedad y devoción a Dios no se aferre a ningún término o sentencia de las Escrituras, para que no ser engañado tomando, en vez a Dios, a lo que está alrededor de Dios; es decir, en vez del Logos increado, recibiendo y aceptando equivocadamente la letra de las Escrituras, mientras que el Logos increado se ha escapado del νούς nus (el ojo espiritual o espíritu como energía del corazón como esencia y de la psique-alma humana como naturaleza espiritual), que al sostener el envoltorio cree que sostiene el Logos incorpóreo e increado. Y sucede como la egipcia que no había retenido a José, sino sus vestiduras, ropas (Gen 39,12), y como con los antiguos hombres, que permaneciendo solo en la belleza de las cosas visibles, no se dieron cuenta que adoraban y glorificaban la creación y no al Creador, (Rom 1,25).

74 El logos de las Sagradas Escrituras, cuando se despoja a través de los conceptos y significados más altos de la composición de las palabras que están formadas de manera corporal sobre él, se revela en el νούς nus perceptivo y lúcido como voz con sonido de una brisa suave, que con la suprema deposición de las acciones naturales pudo solo percibir la simplicidad que hace de algún modo conocido al Logos, tal como el gran Elías que fue digno y merecedor de ver esta acción en la cueva de Jorib. Jorib significa “tierra recién arada o arado nuevo”, que se interpreta como la adquisición permanente de las virtudes con el nuevo espíritu de la χάρις jaris (gracia, energía increada). La “cueva” es el lugar secreto de la sabiduría del νούς nus (espíritu de la psique), en la que quien llega sentirá secretamente la gnosis-conocimiento que supera la percepción; en esta gnosis se dice que se encuentra el Dios. Por lo tanto, cada uno que verdaderamente busca a Dios, como el gran Elías, no solo llegará a Jorib, o sea, en el hábito y posesión de las virtudes como práctico, sino también a la cueva que está en Jorib, es decir, como contemplativo, llegará al lugar secreto de la sabiduría increada, que se encuentra solo en la práctica de las virtudes.

75 Cuando el νούς nus sacude las muchas opiniones y nociones que tiene sobre los seres, entonces el logos (increado) de la verdad se le revela claramente, dándole enseñanzas de la verdadera gnosis increada y aleja las percepciones anteriores falsas y pasionales, como escamas de los ojos, tal como le sucedió al gran Apóstol Pablo (Hec 9,18). Porque realmente son “escamas” las opiniones y nociones que se posan sobre la parte perceptiva de la psique-alma y obstaculizan el paso al claro logos de la verdad, y las opiniones que se basan solo en la letra de las Escrituras, y las teorías pasionales según la percepción de las cosas visibles.

76. El divino Apóstol Pablo dijo tener una gnosis parcial del Logos increado (1 Cor 13,9), en cambio el gran Evangelista Juan dice que ha visto Su δόξα doxa (gloria increada) que la tiene natural del Padre: «…y nosotros hemos contemplado su δόξα doxa (gloria, luz increada) como unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις Jaris (gracia, energía increada), y de Verdad» (Jn 1,14). Quizás san Pablo dijo tener parcial la gnosis increada del Logos como Dios, porque solamente de Sus energías increadas y operaciones se conocen en cierta medida, en cambio la gnosis-conocimiento de la ουσία usía (esencia, sustancia) increada y Su hipostasis (base subsistencial) es igualmente inaccesible, tanto a los ángeles, como a los hombres. San Juan de nuevo, que fue iniciado perfectamente -en la medida en que es posible para un hombre- en el logos de la encarnación del Logos increado, dijo que ha visto la δόξα doxa del Logos, es decir, ha visto el propósito por el que el Dios se hizo hombre lleno de χάρις jaris y verdad. Porque el Unigénito como Dios que es, no fue dotado de χάρις jaris por esencia y consubstancial con Dios Padre, sino que como se hizo por naturaleza hombre por economía y consustancial con nosotros, fue dotado de χάρις jaris para nosotros que tenemos necesidad de ella. Y de la plenitud de Su χάρις jaris recibimos siempre en cada progreso nuestra χάρις jaris De modo que quien ha guardado el logos completamente puro en su interior, recibirá la δόξα doxa (gloria, luz increada) la que está llena de χάρις jaris (gracia, energía increada) y verdad del Dios Logos que se ha encarnado por nosotros y que como hombre se ha glorificado y santificado a Sí mismo durante Su parusía-presencia terrenal. Porque dice: “Conocemos que cuando se manifieste seremos semejantes a Él” (1 Jn 3,2).

77. Hasta que la psique-alma va avanzando en δύναμη dinami (potencia y energía) (2Cor 3,18) y de δόξα doxa (gloria, luz increada) en doxa (Sal 83,8), es decir, realizando un progreso mayor de virtud en virtud y ascensión más alta de gnosis en gnosis, no ha dejado de vivir aquí temporalmente, de acuerdo con el logos. “Mucho tiempo ha estado mi psique-alma como forastera” (Sal 119,6). Porque es mucha la distancia y la cantidad de las gnosis que ella debe pasar hasta llegar al lugar de la tienda admirable, hasta la casa de Dios, con voz de alegría exultante, de alabanza y cantos festivos (Sal 41, 5), agregando siempre voz espiritual a las voces espirituales con el progreso en las divinas contemplaciones, junto con la gran alegría y gozo del νούς nus, -es decir, la alegría y la correspondiente gratitud por las cosas y realidades que se han contemplado. Porque así son las fiestas celebradas para los que han recibido el espíritu de la χάρις jaris en sus corazones y claman: “!Abba Padre!” (Gal 4,6).

78. “El lugar de la tienda admirable” es la impasible y serena práctica de las virtudes, en la que el Logos de Dios adorna como una tienda la psique-alma con varias clases de virtudes. La casa de Dios es la gnosis (conocimiento) compuesta de muchas y distintas consideraciones y contemplaciones, durante la cual el Dios viene a la psique-alma y la colma el cáliz de la divina sabiduría. La voz exultante de la alegría es la emoción del estremecimiento de la psique-alma por la riqueza de las virtudes. La confesión es la gratitud por la doxa-gloria del deleite de la sabiduría divina. Y el sonido es la continua alabanza, doxología mística que se produce por la composición de ambas, es decir, de la alegría y la confesión.

79. Aquel que ha vencido luchando con coraje contra los πάθος pazos indecentes del cuerpo y ha combatido bastante los sucios espíritus y ha expulsado sus pensamientos y conceptos del territorio de su psique-alma, pues, que ore para que le sea concedido un corazón limpio y se instale en su interior un espíritu de rectitud y ortodoxo (Sal 50,12). Es decir, rece para que sea completamente vaciado de los malos loyismí pensamientos y conceptos y llenarse de conceptos divinos a través de la χάρις jaris (gracia, energía increada), de modo que sea metamorfoseado o transformado en cosmos-mundo espiritual de Dios, esplendoroso y grande, constituido de contemplaciones y consideraciones éticas, naturales y teológicas.

80. Aquel que ha hecho la catarsis de su corazón, no solo conocerá los logos altos de las cosas y de los seres que vienen después de Dios, sino que, al pasar más allá de todo, ve de alguna manera a Dios mismo, lo cual es el límite extremo de todos los bienes. Entonces, cuando el Dios venga en este corazón, lo dignifica para grabar en él sus propios escritos a través del Espíritu, como si fueran las placas de Moisés (Ex 31,18); y esto ocurre tanto más cuanto el corazón se ha dedicado a la praxis, acción y la contemplación, de acuerdo con el mandamiento que ordena en secreto: “Creced” (Gen 35,11).

81. Se llama corazón puro, probablemente aquel que de ninguna manera tiene un movimiento natural hacia nada; y en este corazón viene el Dios y, como en una tabla bien pulida por la suprema simplicidad o sencillez, escribe Sus propias leyes.

82. Corazón limpio, puro y lúcido es aquel que presenta a Dios la memoria liberada totalmente de cualquier imagen, molde y forma, lista para ser sellada solo con Sus propias señales, mediante las cuales el Dios se manifiesta.

83. El νούς nus de Cristo, que los santos obtienen, de acuerdo a aquel que dijo: “Nosotros tenemos νούς nus (espíritu) de Cristo” (1Cor 2,16), no se crea en nosotros por la privación de la dinamis (potencia y energía) del νούς nus que tenemos en nosotros, ni como un suplemento agregado a nuestro νούς nus, ni viene por su esencia y hipostasis en nuestro νούς nus, como si Cristo lo hiciera pasar como esencia y hipostasis a nuestro νούς nus, más bien, con Su divina cualidad1 relumbra la dinami (potencia y energía) de nuestro νούς nus y la dirige en la acción y energía que es la misma que la Suya. Yo digo que νούς nus de Cristo tiene aquel que percibe, piensa y entiende como el Cristo y, a través de todas las cosas y realidades percibe y entiende a Él.

84. Nosotros decimos que somos cuerpo de Cristo, de acuerdo con el logos: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular que tiene su posición adecuada en él y en todo el cuerpo” (1Cor 12, 27). Y nos convertimos en aquel cuerpo no porque carezcamos de nuestros cuerpos, ni porque Cristo esté entre nosotros hipostáticamente (substancialmente) o se desmiembre, sino porque, al igual que el cuerpo del Señor, sacudimos de nosotros la corrupción del pecado. Así como el Cristo, entendido como hombre era por naturaleza también sin pecado tanto en el cuerpo como en la psique-alma, así también nosotros que hemos creído en Él, podemos estar sin pecado.

85. En las Escrituras encontramos también siglos temporales que contienen la consumación de otros siglos, de acuerdo con el logos: “…pero ahora, al fin de los tiempos, se ha hecho hombre una vez y manifestado el Cristo, para abolir el pecado por su sacrificio…” (Heb 9,26), etc. También hay otros siglos no de naturaleza temporal, después del siglo presente que comenzó con la consumación de los siglos, según el logos: “a fin de manifestar claramente en las generaciones de los siglos venideros la excelsa riqueza de su χάρις jaris (gracia energía increada) mediante su bondad para con nosotros que mostró por y en Jesús Cristo” (Ef 2,7) etc. Encontramos en las Escrituras una multitud de siglos, tanto pasados como presentes y futuros. Pero también son siglos de los siglos (Sal 83,5), y siglo del siglo (Sal 9,6), tiempos eternos (2Tim 1,9) y generaciones que enlazan con los siglos (Gen 9,12). Y para no extendernos demasiado ahora fuera del tema, diciendo lo qué quiere manifestar el logos con los siglos temporales, los años o tiempos eternos, las generaciones, y de nuevo quiénes son simplemente siglos y quiénes son siglos de los siglos y quién es el siglo del siglo, volvamos al objetivo por el cual hemos expuesto todo esto, dejando a los estudiosos que aman aprender que indaguen sobre estas cosas.

86. Nosotros conocemos lo que según la Escritura es lo supra-eterno o lo que está más allá del siglo. Y que existe, eso lo ha declarado; pero lo qué es no lo ha especificado ni nombrado, como en el versículo: “El Señor reina por el siglo y al siglo y más allá” (Ex 15,18). Por lo tanto, el imperturbable reinado de la realeza increada de Dios es algo que trasciende y está más allá de los siglos; porque no es permitido y lícito decir que la realeza increada de Dios se haya iniciado o aparecido o que surge de los siglos o de los tiempos. Nosotros creemos que esta es la herencia de los que se salvan, y su lugar y la residencia, tal como lo entrega el verdadero logos, porque es la finalidad de aquellos que por su anhelo se mueven hacia al deseado ésjaton (último, extremo) de sus anhelos. Llegados allí en esto, reciben el cese de cualquier movimiento, porque ya no existe el tiempo o el siglo que deben recorrer; ya han llegado a Dios que existe de antes de todos los siglos y que no puede alcanzar la naturaleza de los siglos.

87. Por todo el tiempo en que uno está en esta vida, aunque aquí hubiese llegado al final de la praxis y la θεωρία zeoría contemplación, tiene solo una gnosis (conocimiento) parcial, la profecía y la alianza o arras del Espíritu Santo, pero no la plenitud completa. Pero vendrá una vez después de la culminación de los siglos en el desenlace perfecto donde verá la verdad misma cara a cara (1Cor 13,12) a quienes son dignos de la verdad, de modo que ya no tendrá una parte de la plenitud, sino que recibe por participación toda la plenitud de la χάρις jaris (gracia, energía increada). Porque dice el divino Apóstol que alcanzarán, se entiende los salvados, a convertirse y hacerse hombres perfectos a la medida de la plenitud de Cristo (Ef 4,13), en el cual están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la gnosis (Col 2,3); cuando estos sean apocaliptados-revelados, lo parcial será abolido.

88. Algunos quieren saber cómo será el estado de aquellos que se habrán hecho dignos de la perfección del reinado de la realeza increada de Dios. ¿Cuál de los dos, implicará el estado de progreso y transición, o de identidad estática y permanente? Y¿cómo debemos pensar que serán las psiques-almas y los cuerpos? A esto se puede responder acertadamente con un ejemplo: en la vida corporal, el propósito de la alimentación es doble. Uno es para el crecimiento del cuerpo y el otro para mantenerlo. Hasta que se complete nuestro desarrollo corporal, nos alimentamos para crecer, pero cuando el cuerpo deja de crecer, ya no se alimenta para aumentar, sino para la conservación. Del mismo modo, también para la psique-alma el propósito de la alimentación es doble. Porque a medida que avanza, se alimenta con virtudes y contemplaciones, hasta que, una vez sobrepasados todos los seres, alcanza la medida de la edad de la plenitud del Cristo. Y al llegar allí, cesa todo progreso y crecimiento mediante estos medios y se alimenta de manera directa con lo que trasciende la comprensión. Por ello, este tipo de alimento incorruptible sobrepasa el desarrollo y es para que sea mantenida la perfección deiforme que se ha dado a la psique-alma y para manifestar los esplendores infinitos e increados de ese alimento. Con esto, la psique-alma recibe la ευδεμονία efdemonía (felicidad, bien estar y ser) que ha venido a ella, y se convierte en dios con la participación de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada), cesando toda acción y energía del νούς nus y del sentido o percepción sensible, junto con las acciones y energías físicas del cuerpo, puesto que el cuerpo también se ha divinizado junto con la psique-alma durante la participación de la θέωσις zéosis que le corresponde. Así, a través tanto de la psique-alma como del cuerpo, solo se manifiesta y se ve el Dios, porque sus características y cualidades naturales han sido apartadas por la sobreabundancia de la δόξα doxa (gloria, luz increada).

89. Algunos estudiosos buscan saber de qué modo serán diferenciados los alojamientos eternos y los bienes que ha prometido el Dios. ¿Por una hipostasis (base substancial) local o por una configuración espiritual según la cualidad y la cantidad que aviene en cada casa espiritual? Unos creen la primera y otros la segunda. Pero aquel que ha conocido qué quiere decir «la realeza increada de Dios está en vuestro interior» (Lc 17,21), y lo qué significa: «En la casa de mi Padre hay sitio y muchas habitaciones…» (Jn 14,2), más bien aceptará la segunda opinión.

90. Algunos buscan saber qué diferencia hay entre reinado de la realeza increada de Dios y la realeza increada de los cielos. Si la diferencia entre ellas es sustancial, conceptual o espiritual. A ellos debemos decirlos que la diferencia no es sustancial ni conceptual sino espiritual. Porque la realeza increada de los cielos es la comprensión íntegra de la preexistente gnosis increada de los seres que se encuentra en Dios, en consonancia con sus propios logos o causas. Mientras que la realeza increada de Dios es la transmisión por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de los bienes y las bondades que Dios tiene por naturaleza. La primera sucederá durante el final de los seres, en cambio la otra será espiritual después del final de los seres.

91. El logos: “se ha acercado la realeza de los cielos” (Mt 3,2 · 4,17), creo que no significa tiempo limitado. Porque ella no comienza de manera que sea observada, ni dirán: “He aquí está, o allí;” (Lc 17,20-21), sino que se refiere a la relación de los dignos y merecedores de ella según sus estados. Porque dice: “la realeza increada de Dios está en vuestro interior” (Lc 17,21).

92. La realeza increada de Dios se encuentra como energía increada en todos los que creen pero se energiza, opera en aquellos que han despojado voluntariamente la vida natural de su psique-alma y del cuerpo y han adquirido solo la vida del Espíritu y pueden decir: “ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en mi interior” (Gal 2,20).

93. Algunos dicen que la realeza increada de los cielos es la vida de los merecedores y dignos de ella en los cielos. Otros dicen que es el estado semejante al de los ángeles de los salvados. Otros dicen que es la forma misma de la belleza divina de los que se han revestido la imagen de lo celestial (1 Cor 15,49). A mí me parece que estas tres opiniones coinciden con la verdad. Porque en todos se concede la futura χάρις jaris (gracia, energía increada) analógicamente, de acuerdo con la calidad y la cantidad de su justicia.

94. Hasta que uno, por la filosofía práctica (la catarsis), pase valientemente los combates divinos, puede retener cerca de sí al Logos, quien ha venido de parte del Padre al mundo por medio de los mandamientos o logos. Pero cuando una vez se ha liberado de la lucha contra los πάθος pazos, como se ha demostrado vencedor de los πάθος pazos y de los demonios, y con la contemplación pasa la filosofía conocedora o gnóstica, permite que el Logos increado deje místicamente de nuevo el mundo y se dirija al Padre. Por eso el Señor dice a Sus discípulos: «y esto porque el Padre mismo os ama, ya que vosotros me habéis amado a mí, y habéis creído que yo nací de Dios y he sido enviado por Él al mundo. Salí del Padre, y he venido al mundo; de nuevo dejo el mundo y voy al Padre. [28. Salí del Padre, como hijo unigénito y vine al mundo, por mi encarnación; de nuevo, por mi muerte, dejo el mundo y por mi ascensión yo voy al Padre y como hombre recibo la doxa infinita (gloria, luz increada) que también como Dios la tengo perpetuamente]» (Jn 16, 27-28). “Cosmos-mundo” probablemente llama al trabajo fatigoso en la práctica para las virtudes, y “padre” ese estado del νούς nus (espíritu de la psique) que trasciende al mundo y es libre de toda actitud materialista, en el cual estado viene en nuestro interior el Logos increado de Dios y cesa la batalla contra los πάθος pazos y los demonios.

95. Aquél que mediante la ascesis, ejercicio práctico (catarsis) ha podido mortificar los miembros que desean las cosas terrenales (Col 3,5) y vencer mediante los mandamientos o logos el mundo de los πάθος pazos que hay en interior de él, de ahora en adelante no tendrá ningún sufrimiento, ninguna tristeza y aflicción, porque ha dejado el mundo y se ha unido con el Cristo, quien venció el mundo de los πάθος pazos y es donador de toda paz. Aquél que no ha dejado el apego pasional y enfermizo a las cosas materiales, tendrá continuamente tristeza y sufrimiento, porque su disposición, ánimo y sentimiento cambiará junto con las cosas materiales que cambian por su naturaleza. Por eso dice el Señor. “Os he dicho estas cosas, para que tengáis paz en mí; en el mundo tendréis tribulaciones; pero confiad y tened ánimo, yo he vencido al mundo. [ Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí, mediante la comunión y unión conmigo. Puesto que estáis en el mundo tendréis tristezas, fatigas y tribulaciones; pero tened ánimo y confiad en mí, yo he vencido al mundo y con esta victoria he asegurado también vuestra victoria y la doxa (gloria, luz increada) para vosotros]» (Jn,16,33). Es decir, en mí, el Logos increado de la virtud, tenéis paz, libres de cualquier torbellino y perturbación de los πάθος pazos y de las cosas materiales. Pero en el mundo, o sea, en el apego pasional y enfermizo a las cosas materiales, tendréis tribulación por sus cambios constantes. En efecto, ambos tienen tribulación y tristeza, tanto aquél que trabaja la virtud, por el esfuerzo que la acompaña, como aquél que ama el mundo, por la frustración de lo material. Pero uno tiene tribulación sana y salvífica, en cambio el otro, funesta y ruinosa. Y el alivio y descanso de ambos es el Señor. Al primero, le hace reposar de las fatigas por las virtudes con la απάθεια apázia (impasibilidad, sin πάθος pazos indecentes y malos) en la contemplación; y del segundo sustrae el apego a las cosas materiales con de la μετάνοια metania.

96. La formulación de acusación contra el Salvador en la inscripción de la Cruz, ha mostrado claramente como el Crucificado es el Señor y rey de la filosofía práctica (catarsis), natural y teológica. Porque se dice que esta frase estaba escrita en la lengua hebrea, la romana-latina y la helénica-griega (Jn 19,20). Yo con la romana-latina entiendo la filosofía práctica de la virtud, ya que el reino romano, según Daniel, era definido como el más fuerte de todos los reinos del mundo (Dan 2,40); con la inscripción helena-griega considero la contemplación natural, ya que el pueblo heleno se dedicó a la filosofía natural más que ningún otro pueblo; y con la inscripción hebrea, yo entiendo la mystagogía (iniciación e instrucción divina) teológica, porque es evidente cómo este pueblo, a través de los Patriarcas ha estado desde los orígenes dedicado a Dios.

97. No debemos ser solamente matadores de los πάθος pazos somáticos (corporales), sino también destructores de los loyismí pensamientos y conceptos pasionales, malignos y enfermizos de la psique-alma, de acuerdo con el santo que dice: “Cada mañana aniquilaba todos los pecadores de la tierra, para extirpar de la ciudad del Señor a todos aquellos que hacían obras malas” (Sal 100,8)., es decir, los πάθος pazos del cuerpo y los impíos y sucios loyismí pensamientos y conceptos de la psique-alma.

98. Aquel que ha mantenido íntegro el camino de las virtudes, con gnosis piadosa y correcta, sin desviarse hacia la diestra o hacia la siniestra, éste con la απάθεια apazia (sin pazos, impasibilidad) conocerá la presencia de Dios en él. Porque dice el Salmista: “Salmodiaré y comprenderé el camino de la perfección, cuando vengas a mí” (Sal 100,2). Con este salmo se manifiesta la praxis virtuosa; en cambio, con la “compresión” se refiere a la ciencia de la gnosis espiritual que es producida por la virtud y que con ella uno siente conscientemente la divina presencia (es decir, la energía increada). Y aquél que vela en las virtudes esperando a su Señor es fiel y bueno.

99. No debe el principiante en la piedad ser conducido a la praxis, acción de los mandamientos-logos solo por la bondad, sino también por el recuerdo de los justos juicios de Dios, luchando con más fuerza, de manera que no solo ame lo divino con anhelo, sino que también se abstenga del mal por temor. Porque dice: “Voy a cantar Tu misericordia, Tu amor y Tu justicia, Señor” (100,1). Así también por el anhelo cantará con agrado a Dios y resistirá en la alabanza, ya que se fortalecerá por el temor.

100. Aquel que, con la virtud y la gnosis (conocimiento divino) ha armonizado el cuerpo con la psique-alma, se ha convertido en guitarra, flauta y templo de Dios. Guitarra porque ha cumplido y guardado en buena armonía las virtudes. Flauta, porque con las divinas contemplaciones recibe la inspiración del Espíritu Santo. Y templo, porque a causa de haber hecho la catarsis del νούς nus se ha hecho residencia del Logos increado. Amín.

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisoulas logosortodoxo.es/

 

 

Filocalía tomo 2 San Máximo el Confesor: la oración “Padre Nuestro”

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄

Άγιος Μάξιμος ο Ομολογητής

Filocalía tomo 2

San Máximo el Confesor

Breve interpretación de la oración «Padre Nuestro» enviada a un amigo y amante de Cristo

rectificada traducción 04/10/2024

Al recibir sus preciosas cartas, sentí como si recibiera al mismo Señor mi protector, el que siempre está presente espiritualmente y  en ningún momento puede estar ausente; sin embargo, debido a la riqueza de su virtud, no rehúsa comunicarse con sus siervos, imitando a Dios, según la capacidad que Dios ha dado a la naturaleza humana. Por eso, admirando la grandeza de su condescendencia, he mezclado mi  temor hacia él con el anhelo, y formé de ambos -temor y anhelo- una αγάπη agapi (amor desinteresado) compuesto de sístole o contracción (reverencia) y benevolencia. Y esto, para que el temor no se convirtiera en odio, al despojarse del anhelo, ni el anhelo se convierta en desprecio, al no estar unido con el temor prudente; sino para que sea demostrado que la αγάπη agapi es una ley interior colmada de cariño que abraza a todos los hombres, sometiendo el odio con la benevolencia y alejando el desprecio con la sístole o contracción.

Este temor, precisamente, es al que se refiere el bienaventurado David, porque entendió que es lo que más sostiene la divina αγάπη agapi, diciendo: “el temor del Señor es puro y para siempre” (Sal 18,10). Es decir, él sabía que este temor era distinto de aquel que nace del miedo (terror) del castigo por los pecados. Porque ese es expulsado y desaparece completamente por la presencia de la αγάπη agapi, como demuestra el gran evangelista Juan, diciendo en algún lugar de sus escritos: “La perfecta agapi expulsa al temor, miedo” (1Jn 4, 18). Mientras que el miedo anterior es una característica natural de la verdadera ley del cariño y con la sístole o contracción asegura a lo largo de los siglos para los santos la ley y la manifestación de la agapi-amor de una manera completamente incorrupta hacia Dios y entre ellos.

Por tanto, reuniendo, como dije, mi temor, hacia mi Señor con el anhelo, he guardado hasta hoy esta ley de la αγάπη agapi. De esta manera, me impedía escribir debido a la sístole o contracción, para que no surgiera el desprecio; pero de nuevo la benevolencia me empujaba a escribir, para que la total omisión de hacerlo no se considerara odio.

Escribo, pues, porque se me ordena hacerlo, no lo que pienso yo, sino lo que Dios quiere y proporciona con Su χάρις jaris (gracia, energía increada), para que resulte provechoso. Como dice David: “La voluntad de Dios permanece por los siglos, y los pensamientos de Su corazón, de generación en generación” (Sal 32,11). Voluntad de Dios y Padre tal vez se refirió a esa inefable κένωσις kénosis (vaciamiento) del Hijo Unigénito para la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) de nuestra naturaleza, dentro de la cual limita el fin de todos los tiempos. Y loyismí  pensamientos de Su corazón, quizás dijo los logos de la providencia y el juicio, con los cuales dirige sabiamente también nuestra vida presente como la futura, como si fueran generaciones separadas, asignando a cada una el modo de operar que le corresponde. Dado que la obra de la voluntad divina es la θέωσις zéosis de nuestra naturaleza, y el objetivo de los divinos pensamientos es conducir a la finalidad y propósito de nuestra vida, entonces conviene que conozcamos la fuerza de la Oración del Señor y hacerla praxis y luego la expliquemos por escrito como es debido.

Y dado que mi señor recordó esta oración al escribir a mí, su siervo, movido e inspirado por Dios, yo también la tomaré necesariamente como tema de mis logos y palabras, y ruego al Señor, quien nos enseñó esta oración, que abra mi νούς nus (espíritu, ojo de la psique) y mente o intelecto para comprender los misterios que ella contiene, y que me conceda las palabras y los logos adecuados para expresarlos con precisión y claridad. En efecto, esta oración, de forma sinóptica, contiene místicamente escondido todo el propósito de lo mencionado antes, o para ser más preciso, lo proclama claramente a aquellos que tienen un νούς nus receptivo.

Esta oración contiene la petición de todas las cosas que ha causado con Su κένωσις kénosis (vaciamiento) el Logos increado de Dios durante la encarnación y nos enseña que aspiremos y pidamos aquellos bienes que solamente el Dios y Padre, por la mediación natural del Hijo, en el Espíritu Santo, puede verdaderamente conceder o donar. Porque mediador entre el Dios y los hombres es el Señor Jesús, según el divino Apóstol Pablo (1Tim 2,5); ya que con Su encarnación revela a los hombres al Padre que ignoraban, y trae al Padre a los hombres, reconciliados con Él, mediante el Espíritu Santo (Ef 2,18); y en beneficio y favor de la σωτηρία sotiría (redención, sanación y salvación) de ellos se hizo hombre sin sufrir alteración o cambio alguno. Y se hizo maestro y autor de muchos nuevos misterios, tantos que nunca el logos (creado, o la lógica humana) puede captarlos, ni medir la cantidad y la grandeza de estos.

De todo esto, se ve cómo Él ha donado con excepcional magnanimidad a los hombres los siete misterios que aparecen como más relevantes que los demás, y la fuerza de estos,  como he dicho, contiene místicamente el propósito de la oración. Estos son: la teología, la adopción por la χάρις jaris (gracia, energía increada), la igualdad con los ángeles, la participación de la vida eterna, apocatástasis-restauración de la naturaleza en sí misma sin pasión, la abolición de la ley del pecado y la anulación de la tiranía del maligno, que se ha adueñado de nosotros mediante el engaño.

Examinemos entonces la verdad de lo que se ha dicho. El Logos de Dios con Su encarnación nos enseña la teología, ya que revela en sí mismo al Padre y al Espíritu Santo. Porque todo el Padre y todo el Espíritu Santo estaban, en esencia, completamente al Hijo también durante Su encarnación, sin que Ellos se encarnaran, sino que el Padre complaciendo y el Espíritu Santo cooperando con el Hijo que recibía Él mismo la encarnación, ya que ciertamente el Logos (increado) continuó siendo Νούς Nus y Vida, no cabiendo absolutamente nada más en cuanto a Su esencia, excepto en el Padre y el Espíritu, y realizó Su unión hipostática (substancial o subsistencial) con el cuerpo, por αγάπη agapi amor incondicional al hombre.

Proporciona la adopción, donándola un nacimiento celestial sobrenatural y la co-zéosis o co-divinización mediante la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo. Lo que preserva según Dios y mantiene esta adopción es la libre voluntad y predisposición de aquellos que recibieron este nacimiento, la voluntad que recibe con sincera disposición la χάρις jaris otorgada y embellece más con el trabajo esmerado de los mandamientos-logos la belleza dada por la χάρις jaris. Esta voluntad, al desechar los πάθος pazos, se apropia de la divinidad o deidad tanto como el Logos de Dios, con Su κένωσις kénosis (vaciamiento) voluntaria, por Su sublime Δόξα Doxa (gloria, luz increada) se hizo, por economía, verdaderamente hombre.

Él ha hecho a los seres humanos iguales a los ángeles, no solo porque con la sangre de Su cruz reconcilió lo terrenal y lo celestial (Col. 1:20) y, al eliminar las fuerzas enemigas entre el cielo y la tierra, mostró cómo existe una asamblea de las fuerzas terrenales y celestiales para la distribución de los dones divinos, ya que la naturaleza humana, llena de júbilo y gozo, con una voluntad común, canta al unísono con las fuerzas celestiales la δόξα doxa gloria de Dios. Pero también, tras completar la economía por nuestro beneficio y ascender a los cielos junto con su cuerpo que había tomado, unió mediante Sí Mismo el cielo y la tierra, ha reunido las realidades sensibles con las inteligibles o espirituales y mostró como una la naturaleza creada, que a pesar de la diversidad de sus partes extremas, está unida en sí misma mediante la virtud y el reconocimiento de la primera Causa. Mostraba, creo, con lo que realizaba de manera mística, que el logos es la unión de lo dividido, mientras que la αλογία alogía, (irracionalidad, insensatez, animalidad) es la división de lo unido. Aprendamos y aspiremos, pues, a apropiarnos con la práctica a la virtud a hacernos lógicos o adquirir la energía increada lógica suprema, de manera que podamos unirnos no sólo con los ángeles, sino también con el Dios a través de la gnosis (conocimiento espiritual), desapegándonos y alejándonos de los seres.

Él transmite vida divina haciéndose a Sí mismo nuestra comida, tal como Él conoce y quienes han recibido de Él esta percepción y sentimiento espiritual, para que, al saborear este alimento, aprendan verdaderamente y con pleno conocimiento que el Señor es bueno y bondadoso (Sal 33,9) y transmite divina calidad o cualidad (energía increada) para la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) a quienes le comen, puesto que es y se llama pan de vida y δύναμις dínamis (potencia y energía increada) (Jn 6, 33 y 35).

Restaura la naturaleza a sí misma, no sólo porque, al hacerse hombre, mantuvo su disposición y su voluntad impasible (sin πάθος pazos) y apacible ante la naturaleza humana, sin alterarse y de su estado natural ni siquiera ante Sus crucificadores, sino más bien lo contrario, prefirió la muerte por ellos antes que la vida, lo que demuestra que su pasión fue voluntaria, porque se confirma por la disposición filántropa de quien padeció. Pero también porque abolió la enemistad clavando en la cruz “el documento escrito” del pecado (Col. 2, 14), por el cual la naturaleza tenía una guerra irreconciliable contra sí misma; y llamando a los que estaban lejos y cerca, es decir, a los judíos que estaban bajo la ley y a los nacionales o gentiles, derribó el muro que los separaba; es decir, esclareció los mandamientos de la Ley con Su enseñanza, creando un sólo hombre nuevo de los dos, trayendo la paz y reconciliándonos, por medio de Sí mismo, tanto con el Padre (Ef 2, 14-17) como entre nosotros; de modo que nuestra libre voluntad y predisposición ya no se oponga a nuestra naturaleza lógica, sino, como en la naturaleza, también seamos inmutables en nuestra voluntad y predisposición.

Él hace la catarsis y purga nuestra naturaleza de la ley del pecado, porque en Su nacimiento, que se hizo para favor y beneficio nuestro, no permitió que el placer preceda Su encarnación. Porque Su concepción fue de forma extraordinaria y paradójica sin esperma, y el nacimiento sobrenatural sin corrupción o rotura de la virginidad de Su madre.

Es decir, el Dios nacido consolidó en Su madre, en contra de la naturaleza, los lazos de la virginidad con Su nacimiento, y liberó toda la naturaleza que estaba bajo dominio de la ley que la gobernaba; esto por supuesto es válido para los que quieren imitar, mediante la muerte de sus miembros terrenales, Su muerte voluntaria. Porque el misterio de la σωτηρία sotiría (sanación, redención, y salvación) es para quienes lo quieren y no se impone tiránicamente.

Anula y destruye la tiranía del maligno astuto que se había adueñado de nosotros mediante el engaño, destacando la carne humana que antes había sido vencida en Adán como un arma contra él y derrotándolo. Así, la carne que antes había sido capturada y muerta, ahora captura al que la había capturado antes y con la muerte natural destruye la vida de aquel; en él (maligno) la carne se convirtió en veneno, que le hizo vomitar a todos los que había tragado, por la fuerza de la muerte que disponía (Is 25,8. Heb 2, 14); en cambio, para el género humano se hizo vida, como la levadura que empuja la masa de toda la naturaleza humana hacia la resurrección de vida; puesto que en beneficio de la naturaleza humana -cosa verdaderamente admirable y paradójica al escucharla-principalmente el Logos increado, realmente Dios se hizo hombre  (Jn 1,1) y voluntariamente aceptó la muerte de Su cuerpo-carne.

De todas estas cosas, como dije, contiene la petición de la Oración del Señor. Porque habla del Padre, de Su nombre y del reinado de Su realeza increada. Y de nuevo, presenta al que está orando que es por la χάρις jaris (energía increada) hijo de este Padre. Pide que los que están en el cielo y en la tierra adquieran una misma voluntad. Ordena que pidamos el pan supersubstancial o sobre-esencial. Legisla como ley la reconciliación de los hombres y, mediante la concesión y la solicitud de perdón entre ellos, vuelve a unificar la naturaleza humana consigo misma, de modo que, ya no se divida por la deferencia de opiniones.

También enseña que debemos orar para no caer en tentación, porque esa es la ley del pecado. Y nos aconseja que pidamos ser liberados del astuto maligno. Él, el Creador y Donante de los bienes, debía ser también maestro para los discípulos que creen en Él e imitan Su vida en cuerpo y carne, dándoles como hipoteca y guía para la vida los logos y palabras de esta oración, mediante las cuales les revelaba los tesoros apócrifos u ocultos de la gnosis y la sabiduría que existen en Él (Col 2,3), cada uno en su género, estimulando el deseo de los orantes hacia el gozo y deleite de estos tesoros.

Por eso creo que el Logos llamó “oración” a esta enseñanza, porque contiene la petición de los regalos que se dan por el Dios a los hombres mediante la χάρις jaris (energía increada). Nuestros santos Padres inspirados de Dios nos han designado y mandado esta oración, que es la petición de aquellas cosas que el Dios por naturaleza, suele regalar a los hombres como corresponde a Su deidad.

Igual también llamaron «voto o bendición» a la promesa que ofrecen a Dios aquellos que le rinden culto genuino y le adoran con autenticidad. Esto lo dice en  muchos puntos también la Escritura: “Si hacéis un voto o prometéis, debéis cumplir a nuestro Señor y Dios” (Sal 75,12), y “Señor todo lo que te prometí, te lo daré” (Jon 2,10). Y de nuevo sobre la oración dice: “hizo oración Ana, diciendo al Señor: Señor, Señor, Dios Sabaoz, escucha Tu sierva y regálame un hijo… (1 Re 1.11); y “el rey Ezequías y el profeta Isaías hijo de Amós, oraron por esto, y clamaron al cielo” (2Cro 32,20), y; “Cuando vosotros oráis, decir: “Padre nuestro que estás en los cielos…” (Mt 6, 9-10), lo que enseñó y dijo el Señor a Sus discípulos. De modo que podemos decir que el voto o bendición es la promesa de aplicar y cumplir los logos-mandamientos, que se confirma por la voluntad y disposición de quien lo hace, mientras que la oración es petición de aquel que ha cumplido los logos-mandamientos de ser transformado conforme a ellos. O más bien, el voto es el combate por la virtud, que el Dios lo recibe con gran agrado y satisfacción cuando se le ofrece, mientras que la oración es la recompensa y premio de la virtud, que Dios devuelve con gran alegría y gozo.

Por tanto, ya que se ha demostrado de los anterior que la oración es la solicitud de los bienes regalados por el Logos increado encarnado, pongamos, pues, a Él como maestro de la oración y comencemos con buen ánimo y coraje a examinar cuidadosamente con la contemplación, en la medida de lo posible, el sentido y significado de cada frase de la oración, lo que el Logos suele conceder para nuestro interés y beneficio, y con la fuerza y energía que da para el entendimiento en la diania (mente, intelecto o cerebro) de aquel que escribe estas cosas.

 

«Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga en nosotros la βασιλεία (vasilía) el reinado de tu realeza increada (Mt 6,9) Πάτερ ημών ο εν τοις ουρανοίς· αγιασθήτω το όνομά σου· ελθέτω η βασιλεία σου Páter imón o en tis uranís agiaszíto to onomá su, elzeto y vasilía su».

El Señor debidamente con esta palabras enseña que los que oran que empiecen inmediatamente por la teología; también introduce al misterio del τρόπο tropo (manera, forma o modo) que existe la Causa que ha creado los seres, Él que es por su esencia la causa creadora de los seres. Porque, las palabras de la oración contienen la revelación del Padre, del nombre del Padre y la βασιλεία vasilía (el reinado de la realeza increada) del Padre, para que desde el principio aprendamos a venerar, invocar y adorar a la Trinidad en Una o en Unidad. Porque el Nombre de Dios y Padre, con esencial hipóstasis (base substancial o subsistencial), es el Hijo Unigénito. Y βασιλεία vasilía realeza increada de Dios y Padre con esencial hipostasis es el Espíritu Santo. Porque lo que aquí dice san Mateo como βασιλεία vasilía realeza increada, en otro pasaje otro Evangelista dice Espíritu Santo: «Venga el Espíritu Santo y haga nuestra catarsis (purgación y sanación) o nos purgue y nos sane» (Lc 11,2). Debido a que el Padre no ha adquirido a posteriori el nombre, ni consideramos la βασιλεία vasilía realeza increada como axioma (título, cargo) adquirido posteriormente; porque no tiene principio en Su ser, para comenzar a ser también Padre y Rey, pero como siempre existe es también siempre Padre y Rey, sin haber tomado nunca principio de ser Padre y Rey. Si ahora, al existir eternamente, es siempre Padre y Rey, entonces desde siempre también el Hijo y el Espíritu Santo coexisten por y según la esencia como hipostasis (o personas, personalidades) increadas con el Padre. De Él reciben la existencia y están en Él naturalmente más allá y por encima de causa y logos, pero no después ni sucesivos a Él, ni se han hecho más tarde por alguna causa. Porque la relación entre las tres Personas indica Su coexistencia y no permite que esto que es y se llaman relación sean considerados posteriores uno a otro.

Así pues, al comenzar esta oración, nos apresuramos a honrar a la consustancial y supraesencial Tríada o Trinidad como la causa creadora de nuestra existencia. También aprendemos a confesar la χάρις jaris (gracia, energía increada) de la adopción, al hacernos dignos de llamar Padre, por la χάρις jaris increada, al que es nuestro Creador por naturaleza. Así por respeto hacia al nombre de Aquel que nos ha generado o parido por la χάρις jaris, procuraremos imprimir en nuestra vida las características de nuestro Padre, santificando Su nombre en la tierra imitándoLe, demostrando que somos Sus hijos con nuestras actitudes y obras, y glorificando al autor de la adopción, el Hijo natural del Padre, con nuestros conceptos, pensamientos y praxis.

Santificamos el nombre de nuestro Padre celestial por la χάρις jaris, cuando mortificamos nuestro deseo hacia la materia y haciendo nuestra catarsis, nos purgamos, nos limpiamos y nos sanamos “nos psicoterapiamos de los πάθος pazos destructores; por supuesto si entendemos que santificación es la completa cesación y mortificación del deseo (o ilusión) que opera a través de la percepción sensible o los sentidos. Cuando llegamos a este punto, calmamos también los gritos impulsivos e insoportables de la ira, ya que no tenemos más el deseo que la excite y la convenza de defender los placeres que ella desea, dado que el deseo ha sido ya mortificado mediante la santidad del logos. Porque la ira (o enojo) por naturaleza es la defensora del deseo, y cesa de enfurecerse, cuando lo ve muerto.

Por tanto, es lógico que al rechazar la ira (enojo) y el deseo, sigue en la oración el estado del reinado de la realeza increada de Dios en aquellos que, después de expulsar estos dos πάθος pazos, son dignos de decir: «venga en nosotros la βασιλεία vasilía (el reinado de tu realeza increada o la realeza increada)», es decir, el Espíritu Santo, cuando ya con la apacibilidad y mansedumbre se han convertido en templos de Dios a través del Espíritu Santo. Porque dice: “¿Sobre quién descansaré, si no es en el que es apacible y humilde de corazón y teme mis logos?” (Is 66,2). De esto se deduce, pues, que a los humildes y apacibles pertenece la βασιλεία vasilía (reinado de la realeza increada) de Dios y Padre. Porque dice: “Bienaventurados los que se han hecho apacibles del corazón, porque ellos heredarán la tierra prometida” (Mt 5,5).

El Dios no ha prometido a los que le aman que dará en herencia esta tierra, la cual por naturaleza ocupa la posición intermedia del universo, si es que dice la verdad quien dijo: “Porque en la resurrección, ni los hombres ni las mujeres se casan, sino que todos son como los ángeles en el cielo” (Mt 22,30). Y también: “Venid vosotros los benditos de mi Padre a recibir la βασιλεία vasilía (el reinado de la realeza increada) que ha sido preparada para vosotros durante la creación del mundo” (Mt 25,34), y en otro punto dijo a un sirviente que había trabajado honestamente: “Ven y entra a participar en la alegría y gozo de tu Señor” (Mt 25,21). Y el divino Apóstol Pablo a continuación dice: “Porque el Señor mismo, a una orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que han dormido (fallecido) con la fe en Cristo resucitarán los primeros. Después nosotros, los vivos, los que estemos hasta la venida del Señor, seremos arrebatados juntamente con ellos entre nubes al encuentro del Señor en los espacios celestes. Y así ya estaremos siempre con el Señor” (1Tes 4, 16-17).

Cuando todas estas cosas están prometidas a los que aman al Señor, ¿quién limitará su νούς nus (espíritu de la psique) solo a la letra de la Escritura y dirá que el cielo y la βασιλεία vasilía (realeza increada) preparada desde la creación del mundo, el gozo y la alegría del Señor ocultos en misterio, y la eterna e inseparable instalación y permanencia de los dignos junto al Señor, son idénticos a la tierra, sobre todo cuando se dirige por el logos y desea ser su siervo?  Pero más bien creo que aquí al decir “tierra”, da a entender el estado sólido y permanente hábito del bien y la δύναμη dinami (fuerza y energía) inalterable de los apacibles, la cual se encuentra siempre con el Señor, tiene un gozo inagotable, se ha familiarizado o apropiado la desde siempre preparada realeza increada, alcanzando así celestial posición y honor. Y como tierra que ha tomado la posición media de todo, da a entender el logos de la virtud, según el cual el apacible encontrándose entre elogios y acusaciones, permanece sereno e impasible, y no se hincha por los elogios ni se amarga por los insultos y las burlas. Porque la parte lógica de la psique es por naturaleza libre, habiendo alejado el deseo de estas cosas, no percibe ni siente las molestias y asaltos de estas, porque ha liberado de sí mismo las turbulencias y conflictos producidos de estas cosas y ha trasladado toda la fuerza de su psique-alma a la divina y despreocupada libertad. Esta libertad es la que el Señor quería dar a sus discípulos cuando dijo: “Llevad mi yugo de la obediencia sobre vosotros, y aprended de mí, que soy apacible y humilde de corazón, y encontraréis psicoterapia y sanación, alivio y descanso, paz y serenidad en vuestras psiques-almas” (Mt 11,29). Como “descanso” da a entender la divina βασιλεία vasilía (el reinado de la realeza increada) ya que otorga a los dignos un poder libre de toda esclavitud.

Por tanto, si a los humildes y apacibles se les ha dado el estado indestructible de la βασιλεία vasilía (realeza increada) inmortal, ¿quién no se enamorará y no anhelará los bienes divinos? ¿Quién no anhelará absolutamente la humildad y la apacibilidad, para que sea convertido a imagen de la divina βασιλεία vasilía, -tanto como sea posible en un ser humano, – mostrando, por la χάρις jaris (gracia, energía increada), inalterable la semejanza con el por naturaleza y esencia verdadero gran rey, Cristo? En este estado y condición, como dice el divino Apóstol Pablo, no hay varón ni mujer (Gal 3,28), es decir, no hay ira ni deseo; la ira aleja violentamente la lógica (de la psique) y lleva la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) fuera de la ley y orden natural; en cambio, el deseo considera como más amadas y deseables las creaciones que la una y única deseada e impasible Causa y naturaleza; y por consiguiente, prefiere la carne en vez del espíritu, y encuentra el gozo y disfrute de las cosas visibles más placenteros que la δόξα doxa gloria y el esplendor de las invisibles realidades espirituales, impidiendo que la suavidad del placer de los sentidos o percepciones sensibles que el νούς nus (espíritu de la psique) comprenda las que le son afines y divinas espirituales.

Existe también el logos increado súper-único, totalmente desnudo o despojado también de este cariño natural y disposición para el cuerpo, logrado por la riqueza de la virtud, puesto que el espíritu vence perfectamente a la naturaleza y la induce a dejar la filosofía moral (catarsis), cuando el nus debe unirse con el ύπερούσιο hiperúsio supraesencial Logos increado con contemplación sencilla e indivisible, a pesar que la filosofía ética (catarsis) por naturaleza ayuda al nus a separar y superar fácilmente las cosas sujetas al flujo del tiempo. Porque cuando estas cosas se superan, no es lógico cargarse de normas morales, como con un manto, aquel que se ha demostrado libre de ataduras por las cosas sensibles.

Y esto lo revela claramente el gran Elías (4 Re 2, 11-14), simbolizando este misterio con las cosas que hizo. Es decir, en su arrebatamiento al cielo, le dio a Eliseo su manto, que significa la mortificación de la carne, sobre la cual se fundamenta la grandeza de la moralidad decorosa, para que el discípulo tuviera como aliado al Espíritu contra toda fuerza enemiga y pudiera golpear la naturaleza inestable y fluctuante, cuyo símbolo era el Jordán; de modo que, al no quedar atrapado en la turbidez y el deslizamiento de la adhesión a las cosas materiales, pudo atravesar hacia la tierra santa. El mismo Elías avanzó hacia Dios libre, sin ser retenido por ninguno de los seres, con un deseo indiviso y una opinión clara y pura se va acercando y llegando al sencillo Dios por naturaleza con la ayuda de las cuatro virtudes generales, que son interdependientes, interconectadas y unidas como caballos de fuego bajo el yugo del conocimiento-gnosis. Porque Elías conocía que el discípulo de Cristo debe separarse de las disposiciones variables que no son interconectadas e interdependientes como las virtudes generales y no pueden estar al mismo yugo. Su desemejanza atestigua la alienación, ya que el deseo del πάθος pazos indecente provoca una difusión de la sangre alrededor del corazón, y el πάθος pazos de la ira provoca un hervor de la sangre.

Pero quien ha llegado a vivir, moverse y existir en Cristo, ha apartado de sí lo incompatible y extraño, lo discordante y desequilibrado, no albergando en su interior, -como si fuera “varón y mujer”, como dije, las disposiciones contrarias de estos πάθος pazos,, para que no sea esclavizada la parte lógica (de la psique), al verse alterada por sus cambios inestables. 

Porque en la parte lógica de la psique-alma está unida por naturaleza a la imagen-icona divina, que convence la psique a remodelarse según su voluntad, asemejarse a Dios y convertirse en residencia resplandeciente del reinado de la gran Βασιλεία Realeza increada que coexiste esencialmente como hipóstasis con Dios y Padre de todos, es decir, del Espíritu Santo y recibir, -si se puede decir así- completa la autoridad de la divina gnosis increada, en la medida de lo posible. En este estado de ser, desaparecen naturalmente las cosas peores y se componen y se consolidan las mejores, ya que la psique-alma gracias a su invocación ο llamada por la χάρις jaris, guarda dentro de sí, de manera inviolable, como lo hace Dios, la existencia de los bienes que le han sido regalados. En esta psique-alma siempre nace místicamente por Su voluntad el Cristo, y se encarna a través de los salvados, convirtiendo como madre virgen y pura la psique-alma que le engendra y le da a luz. La cual psique-alma, dicho en breve, no tiene las características y cualidades de la naturaleza sujeta a la corrupción y génesis (nacimiento), como “varón y mujer”.

Que nadie se sorprenda al oírme mencionar la corrupción antes que la génesis o nacimiento; porque si uno observa desapasionadamente y con logos ortodoxo la naturaleza de las cosas que son generadas, nacidas y desaparecen, comprobará claramente que la génesis o nacimiento empieza con la corrupción y acaba con la corrupción. Pero el Cristo, es decir, la vida y el logos de Cristo y de aquel que se ha hecho a semejanza de Cristo, no tiene los πάθος pazos que son características de la naturaleza, como dije, si es cierto aquel que dice: “En Jesús Cristo no hay varón ni mujer”, es decir, no están las señales ni los πάθος pazos de la naturaleza sujeta a nacimiento o génesis y corrupción, sino solo un logos divino impregnado de conocimiento-gnosis divino y un único movimiento de la opinión de la voluntad que elige solo la virtud.

Tampoco existe “heleno-griego y judío” (Gal 3,28), términos con los cuales se declaran los distintos logos (concepciones) sobre el Dios, o mejor dicho, los logos opuestos. Porque el primero (el heleno) propone una poliarquía extendida y divide el único principio en energías y potencias opuestas, creando un culto politeísta contradictorio debido al número de dioses adorados y ridículo por las diversas formas de adoración. Mientras que el segundo (el judío)  introduce un principio único, pero limitado e incompleto, casi sin hipóstasis (sin base substancial), ya que carece de logos y vida, y cae así en el mismo mal que el anterior, es decir, en el ateísmo. Porque limita el Único Principio a una Persona cuya existencia está privada de Logos y de Espíritu, o bien, que los tiene sólo como cualidades o atributos. No percibe ni entiende esto: ¿qué Dios carece de estas cosas?  ¿O cómo es Dios si posee estos atributos por participación, como sucede con las criaturas lógicas? Pero en Cristo, como he dicho, no hay ninguno de estos dos logos o concepciones, sino un único logos increado de la verdadera piedad y una ley, orden sólida de la teología mística, la que rechaza la διαστολή diastolí (dilatación, expansión, diástole) de la divinidad que introduce el primero (el heleno) y no acepta la συστολή sístole (contracción, retraimiento) de la divinidad del segundo (el judío). Así lo divino increado no será considerado contradictorio, a causa de la pluralidad natural – como es la opinión de los helenos-, ni logos pasional de la hipóstasis singular y única–como es la opinión judía-, pues,  no se le considerará desprovisto y privado de logos y espíritu, ni que los tenga solo como atributos o cualidades, sin ser Νους Nus y Logos Λόγος  y Espíritu Πνεύμα (pnevma).

Y nos enseña, a los que con la llamada de la χάρις jaris increada hemos sido adoptados por la fe, a recibir consciencia y conocimiento-gnosis de la verdad increada, a conocer una naturaleza y una δύναμις dínamis (potencia y energía) increada de la divinidad. Es decir, un Dios en tres hipostasis, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como Nus que es el único no causado o causa sin causa y que existe esencialmente, el genitor del único Logos increado sin principio ni fin que existe esencialmente, y la fuente de la única vida eterna que existe esencialmente, es decir, el Espíritu Santo; Trinidad en Mónada o Unidad y Mónada en Trinidad.

La divinidad no es como una cosa que está dentro de la otra, porque la Trinidad no es para la Mónada como una cualidad o atributo en la esencia ni a la inversa, la Mónada para la Trinidad, porque la divinidad es increada, sin cualidades o atributos.

Tampoco es una cosa y otra cosa, porque no se diferencia de la Trinidad por la heterogenia o alteridad de la φύσις fisis (naturaleza, natura) puesto que la φύσις fisis es una y sencilla. Y tampoco es algo y algo semejante o próximo, porque la Trinidad no se distingue de la Monada como si tuviese menos δύναμις dínamis (potencia y energía) increada, o la Monada de la Trinidad, ni se modifica la Monada por la Trinidad, como si fuera una cualidad común y general que teóricamente sólo se distingue de las partes parciales, puesto que es esencia increada absolutamente autoexistente (o subsistente por sí) y δύναμις dínamis increada autodinámica y energía realmente autoenérgica (o energetizada por sí).

Y tampoco la divinidad increada es como alguna cosa que deriva de otra; porque la Trinidad no provino del aumento de la Mónada, ya que es autorevelación (se revela por sí)  y no-nacida (no concebida). Pero la misma es verdaderamente tanto Mónada como Trinidad, y así es llamada y comprendida; Mónada a causa de la esencia increada, Trinidad según el tropo (modo, manera, forma) de existencia. La misma es totalmente Mónada que no se subdivide por las Hipostasis, y la misma es totalmente Trinidad sin confundirse con la Mónada, de modo que no se introduce ni el politeísmo mediante la división, ni el ateísmo mediante la confusión. La grandeza del logos según Cristo consiste en evitar estas dos cosas.

Logos de Cristo entiendo el nuevo kerigma o predicación de la verdad, en el que “no hay varón ni mujer” (Col 3,28), es decir, los signos y los πάθος pazos propios de la φύσις fisis sujeta a corrupción y génesis; en donde “no hay heleno-griego ni judío”, es decir, los logos opuestos en relación con la divinidad o deidad; “ni circuncisión e in-circuncisión” (Col 3,11), o sea, los distintos cultos correspondientes con ellos. De estas, la primera permaneciendo en los símbolos de la Ley, considera como mala la creación visible y difama al Creador como creador de males; en cambio la segunda, permaneciendo en los πάθος pazos, deifica la creación visible y subleva la criatura contra su Creador. Y así ambas terminan al mismo mal, a la “hibris” ofensa (o insulto) hecha al Creador.

Hibris: Para los antiguos Helenos-Griegos era, injuria contra la voluntad divina y el orden natural.

Tampoco hay “bárbaro y escita” (Col 3,11), es decir, la división y discrepancia según la opinión o noción de la φύσις fisis (natura) común de los seres humanos que los conduce a contrastes y conflictos entre ellos, que a causa de la φύσις fisis se ha introducido en la vida de los hombres la παρά φύση (para fisis) contra natura y la ley corruptora de la matanza recíproca. No hay «esclavo o libre», es decir, la división de la φύσις fisis (naturaleza) común en oposición a la opinión de la misma, que es la causa de que uno desprecia y deshonra al otro, a pesar de que son iguales según la φύσις fisis (naturaleza), tomando como apoyo y maestro adjunto la disposición y ánimo de aquellos que dominan tiránicamente y ofenden la divina imagen del hombre. Pero todo y en todos es Cristo (Col 3,11), el cual, mediante el Espíritu, que de una manera sobrepasa la φύσις fisis y la ley, y educa y forma dentro del hombre la sin principio ni fin Βασιλεία Vasilía (reinado de la Realeza increada o la energía increada reinando al hombre, que es un estado de ser y estar unido con esta energía increada y la luz increada).

Esta Βασιλεία Vasilía realeza increada, como se ha demostrado, por su naturaleza se caracteriza y determina por la apacibilidad y la humildad del corazón. Estas dos cuando coexisten en el interior del hombre, manifiestan al perfecto ser humano edificado en Cristo. Porque cada hombre humilde ciertamente es también apacible. Es humilde porque conoce que ha recibido su existencia prestada; y es apacible porque percibe y reconoce el uso correcto de las δυνάμεις dinamis (fuerzas, potencias y energías) naturales que le han sido dadas y las pone al servicio del logos para que las use con el fin de generar la virtud, mientras aleja totalmente la energía y operación de la percepción sensible. Y por esto con sus νούς nus (espíritu de la psique) se mueve continuamente hacia el Dios, mientras que con la percepción sensible no se mueve ni siente nada, ni si siquiera experimentara cualquier dolor o pena para el cuerpo, ni imprime en su psique-alma ninguna huella de tristeza o indicio de pena de modo que se altere su disposición gozosa, alegre y feliz. Porque no considera que la percepción sensible o sensación dolorosa es privación del placer, ya que solo conoce un placer: la convivencia de la psique-alma con el logos y con el Logos increado, cuya privación es infierno interminable y contiene naturalmente todos los siglos. Por eso, dejando el cuerpo y todo lo que respecta al cuerpo, va avanzando con toda su fuerza hacia la divina convivencia; y sólo una desgracia o pérdida considera y siente, aunque domine toda la tierra: el fracaso de la por la χάρις jaris (gracia, energía increada) θέωσις zéosis (divinización, glorificación) que esperanzamos.

Por tanto, hagámonos la catarsis, purguémonos, limpiémonos y psicoterapiémonos de toda contaminación espiritual y carnal (2 Cor 7,1), para poder santificar el divino nombre, tras haber apagado el deseo que indignamente se estimula por los πάθος pazos, y con la parte lógica (de la psique) atemos fuerte la ira que nos enfurece con los placeres hedonistas. Así recibiremos y acogeremos la βασιλεία vasilía (realeza increada) de Dios y Padre, la cual viene por medio de la apacibilidad. Y enlazaremos el logos siguiente de la oración con lo dicho anteriormente, diciendo:

 

 “Hágase tu voluntad tal como en el cielo también en la tierra”.

Γενηθήτω τό θέλημά σου, ὡς ἐν οὐρανῷ, καί ἐπί τῆς γῆς. Genizito to zelimá su, os en uranó ke epí tis guís

Quien rinde culto místicamente a Dios con sólo la fuerza de la energía lógica, separada del deseo y la ira, éste ha cumplido aquí en la tierra -igual que los ángeles- la voluntad divina y en todo se ha hecho partícipe del culto y de la forma de vida de los ángeles, como dice el gran Apóstol: “Nosotros somos ciudadanos del cielo” (Fil 3,20). En el cielo no hay deseo que paralice con la ηδονή hidoní (placer hedonista) las δυνάμεις dinamis (potencias y energías) espirituales, ni ira que enfurece y ladra con agrado contra el prójimo; está únicamente el logos solo que conduce naturalmente a los seres lógicos (con la energía lógica increada) hacia al primer Logos, y en el cual solo se regocija Dios, y al que sólo pide de nosotros Sus siervos. Esto es lo que revela Dios, diciendo al gran David: « ¿A quién tengo yo en el cielo sino a Ti, estando Contigo para qué quiero algo más en la tierra?» (Sal 72,25). Por supuesto, no hay en el cielo nada más que sea ofrecido a Dios por los ángeles que el culto lógico (mediante la energía lógica increada); y esto es lo que Dios solicita también de nosotros y por lo que nos enseñó a orar:

«Hágase Tu voluntad, así en la tierra, como en el cielo».

Por tanto, nuestra parte lógica de la psique que se mueva hacia la búsqueda de Dios; y la δύναμις namis (potencia y energía) de la parte anhelante de la psique hacia Su anhelo; y que luche la parte irascible de la psique con la energía y potencia de la ira por retenerlo. O, mejor dicho, todo nuestro νούς nus con su δύναμις namis (potencia y energía) se extienda por completo hacia Dios, tomando de alguna manera el tono y el nervio de la fuerza de la ira (de la parte irascible de la psique), e inflamado por el anhelo del máximo deseo (de la parte anhelante de la psique). Porque cuando imitemos así a los ángeles celestiales, nos encontraremos adorando continuamente a Dios, presentando en la tierra el mismo modo de vida que los ángeles, ya que nuestro νούς nus -así como la suya- no se moverá en absoluto hacia ninguna criatura.

Cuando vivimos así de acuerdo con la oración, recibiremos como pan de vida sobreesencial y vivificante para la alimentación de nuestras psique-almas y la preservación del bienestar de los bienes que nos han sido otorgados, el Logos que dijo: «51YoSoY el pan vivo que descendió del cielo; si uno come de este pan vivirá para siempre; y el pan que yo les daré es mi sarx (cuerpo y sangre), que yo ofreceré como sacrificio para la vida del mundo. 51YoSoY el pan, que en mi interior tengo la vida que también la transmito a los demás, y quien ha bajado del cielo; si uno come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les daré es mi sarx (cuerpo-carne y sangre) o mi hipostasis (base substancial) física humana que la ofreceré como sacrificio para el despertar espiritual, la sanación y salvación de todo el mundo» (Jn 6. 51, 33 y 7). Él se convierte en todo para nosotros, que nos alimentamos de Él mediante la sabiduría y la virtud, según la capacidad de recibir y aceptar de cada uno, y se encarna de diversas maneras a través de cada uno de los salvados, de la forma que Él mismo conoce. Todas estas realidades y cosas las recibiremos mientras aún estemos en el mundo presente, de acuerdo con la sentencia y concepción de la oración que dice:

«El pan nuestro el sobreesencial danos hoy…τον άρτον ημών τον επιούσιον δος ημίν σήμερον…ton árton imon ton, epiúsion dos imín símeron».

Con la palabra «hoy σήμερον símeron» creo que da a entender la vida presente, como si uno, después de haber entendido claramente este punto de la oración, dijera: “el pan que había preparado desde el principio para la inmortalidad de la naturaleza, dánoslo hoy, que nos encontramos en la presente vida de mortalidad, para que la comida del pan de la vida y del conocimiento venza la muerte del pecado, en la que la transgresión del mandamiento divino no permitió al hombre participar (Gen 3,22-24). Porque si se hubiera saciado con este alimento divino, no había sido dominado por la muerte, a consecuencia del pecado. Sin embargo, quien ruega para recibir este pan sobreesencial no recibe necesariamente todo el pan tal como es, sino según la receptividad de su estado. Porque el Pan de vida, como filántropo que es, se da a todos los que piden, pero no a todos de la misma manera, sino a aquellos que han hecho más grandes obras, mientras que a los inferiores a estos, menos. Por tanto, a cada uno según lo que puede recibir el estado de su νούς nus (espíritu de la psique).

En esta interpretación de este pasaje me ha conducido el mismo Salvador, quien ordena expresamente a sus discípulos que no se preocupen en absoluto por pan y alimento sensible, diciendo: “25No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reinado de la realeza increada de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt 6, 25· 31-33).

¿Cómo, entonces, enseña a orar por lo que nos dio antes de ordenar que no lo pidamos? Porque es evidente que no mandaría a pedir en oración lo que aconsejó no pedir con el mandamiento, ya que con la oración debemos pedir solo lo que es apropiado solicitar según algún mandamiento. Por consiguiente, no es lícito pedir en oración aquello que mediante el mandamiento no nos es permitido solicitar. Puesto que el Salvador nos ha mandado buscar y pedir solamente la βασιλεία vasilía (el reinado de la realeza increada) de Dios y Su justicia (virtud), es bien lógico que empuje a quienes desean los divinos regalos, que pidan la Βασιλεία vasilía Realeza increada de Dios y Su justicia (o virtud) también con la oración. Así, confirmando la χάρις jaris (gracia, energía increada) de las cosas que por naturaleza es adecuado pedir en oración, enlaza y une la voluntad de quienes piden con la voluntad de Él que concede la χάρις jaris, y hace una la voluntad con la de Dios y Padre.

Ahora bien, si debemos pedir el pan cotidiano, con el que se sostiene naturalmente la vida presente, no debemos sobrepasar los límites de la oración, preocupándonos con avaricia por muchos años, olvidándonos de que somos mortales y que nuestra vida se va como una sombra. Sino que debemos pedir en la oración sin preocupación el pan cotidiano y demostremos que filosofando o reflexionando según Cristo, hacemos de nuestra vida un ejercicio y estudio de la muerte y así con nuestra opinión nos adelantamos de la φύσις fisis (naturaleza), separando la psique de las preocupaciones corporales antes de que llegue la muerte. Así, la psique-alma no se apegará a las cosas corruptibles, transfiriendo hacia la materia el uso de su deseo natural, y así no aprenderá la avaricia, codicia y ambición que nos privan de la riqueza de los bienes divinos

Huyamos, pues, con toda nuestra fuerza del efecto del amor de la materia, y lavemos nuestra relación con ello como si fuera polvo de los ojos espirituales; y conformémonos solo con las cosas necesarias que mantienen la vida presente y no de aquellas que la llevan al placer hedonista. Y por esto, roguemos a Dios tal como hemos sido enseñados, para que podamos mantener nuestra psique-alma libre de esclavitudes, de manera que no sea cautivada por ninguna de estas cosas amadas por el cuerpo-carne, y para demostrar que comemos para vivir y no vivimos para comer. Porque la primera cosa es cualidad o atributo propio de la lógica, en cambio la segunda es de la naturaleza animal e irracional. Guardemos y mantengamos, pues, con precisión (ακρίβεια akribia) la oración, demostrando con los hechos que pretendemos con todas nuestras fuerzas e ímpetu la vida espiritual y para obtenerla usamos esta vida presente; que por causa de la vida espiritual la usamos de tal manera que solo la sostenemos con pan y preservamos incorruptible su bienestar natural, en cuanto depende de nosotros; y esto no simplemente para vivir, sino para vivir cerca de Dios (Gal 2, 19). Y hagamos que el cuerpo sea el ángel de la psique-alma, hecho lógico (racionalizado) por las virtudes, y que la psique-alma hacerla heraldo de Dios, sostenida firmemente en el bien. Y el pan natural limitémonos a pedirlo sólo por hoy, sólo por un día, sin atrevernos a extender nuestra súplica para el día siguiente, en respeto a Él que nos ha dado la oración. Así pues, si hemos podido realmente tener esta disposición y ánimo conforme el sentido y significado de la oración, podremos avanzar más, diciendo:

«Y perdona nuestras deudas u ofensas como nosotros perdonamos a nuestros deudores o a los que nos ofenden… και άφες ημίν τα οφειλήματα ημών, ως και ημείς αφίεμεν τοις οφειλέταις ημών… ke afes imín ta ofelímata imón os ke imís afíemen tes ofiletes imón» (Mt 6,12).

De acuerdo con la primera interpretación del pasaje anterior de la oración, dijimos que el “hoy” es el símbolo de este siglo. Quien en este siglo busca y pide con la oración este pan incorruptible de la sabiduría increada, de este pan que nos ha separado como muralla desde el principio la transgresión de los primeros en ser creados, sólo conoce un placer, la adquisición de los divinos bienes, de los cuales dador es el Dios y los guarda y protege la predisposición de la libre voluntad de quien las ha recibido; y sólo conoce un dolor o aflicción, que consiste en el fracaso de no alcanzar a estos bienes divinos, y quien infunde esta aflicción es el diablo y la realiza cada hombre que por flojera y pereza renuncia la predisposición de su libre voluntad para las cosas divinas y no guarda con su opinión la disposición y ánimo el precioso regalo.

Por tanto, aquel que con la predisposición de su libre voluntad no dirige de alguna manera su elección hacia las cosas visibles y no es, por eso, arrastrado ni influenciado de las cosas tristes y aflictivas que le suceden corporalmente, éste ha perdonado de verdad a los que son culpables y le han perjudicado y ofendido. Porque nadie puede arrebatarle el bien que aspira y desea, ya que, como creemos, esto es por su naturaleza inconquistable e invencible. Y esta persona se convierte, entonces, en un modelo de virtud ante Dios—si se nos permite decirlo—, porque suplica al Dios inimitable a que lo imite, diciendo:

“Perdona las deudas de nuestros pecados, igual que nosotros perdonamos nuestros deudores”

Y ruega a Dios que sea con él tal como él mismo ha sido con su prójimo. Porque, dado que quiere que el Dios le perdone, como él mismo ha perdonado las ofensas de los que habían cometido ofensas contra él, está claro que, el Dios que no tiene πάθος pazos (o es impasible) a los que perdona, así también él al quedar sin πάθος pazos impasible a las cosas dolorosas y tristes que suceden, perdona a los culpables, sin permitir que se imprima en su νούς nus ningún recuerdo de las cosas tristes y penosas que le han producido. De lo contrario, se le inspecciona y se le cuestiona que divide la naturaleza conscientemente, cuando, siendo humano, está en discordia con algún ser humano.

Así cuando se une la opinión de la voluntad con el logos (por la energía lógica suprema) se lleva a cabo naturalmente la reconciliación de Dios con la φύσις naturaleza humana; porque de otro modo no es posible –si la naturaleza con la opinión de la voluntad está en desacuerdo con su propia opinión-, recibir y acoger la divina e inexpresable condescendencia. Tal vez por eso el Dios quiere que antes nos reconciliemos los unos con los otros, no para aprender de nosotros a reconciliarse con los que pecan y a condonar por parte nuestra los muchos y terribles delitos y transgresiones, sino para purgarnos o hacer nuestra catarsis  y psicoterapia de los πάθος pazos y demostrar que la disposición de quienes han sido perdonados por Él está en consonancia con la χάρις jaris (gracia, energía increada). Está muy claro que cuando la opinión de la voluntad se haya unido con el logos de la naturaleza, la predisposición de la libre voluntad de aquellos que han logrado esto, dejará de estar en discordia con Dios. Porque es natural que no se observe nada contrario y paradójico en el logos (lógica) de la naturaleza -el cual es ley natural y divina también- cuando la opinión se mueve de acuerdo con él. Y si no hay nada paradójico al logos de la naturaleza, es bien razonable, que la opinión que se mueve de acuerdo con el logos de la naturaleza, tenga con su energía y acción en todo concorde con Dios, es decir, la disposición práctica que ha recibido la calidad de la χάρις jaris (gracia, energía increada) del bien natural para la génesis, (nacimiento, generación) de la virtud.

Así, pues, esta disposición tiene aquel que ora pidiendo el pan de la gnosis (conocimiento espiritual) cerca del cual también aquel que pide en oración el pan del día debido a la necesidad de la naturaleza se dispondrá de la misma manera, perdonando las faltas y ofensas a quienes le han ofendido, porque sabe que es mortal por naturaleza; y esperando cada día la incertidumbre de su final físico, da tiempo con la voluntad a adelantarse de la naturaleza y se convierte voluntariamente muerto para el mundo (de los πάθος pazos), según lo dicho: «Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero» (Sal 43,23 Rom 8,36). Y por eso hace las paces con todos, para no llevar consigo ningún rasgo de la maldad de este mundo cuando vaya a la vida eterna, y recibir del Juez de todos, la recompensa correspondiente por lo que hizo aquí. Por tanto, es necesaria y beneficiosa para ambos la disposición pura hacia aquellos que les han entristecido por cualquier motivo y sobre todo en vista del contenido y sentido de los restantes logos de la oración, los cuales son:

«Y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del astuto malΚαί μή εἰσενέγκῃς εἰς πειρασμόν, ἀλλά ῥῦσαι ἡμᾶς ἀπό τοῦ πονηροῦ… ke mi isenenguis imás is pirasmón, a lá rise imás apó tu ponirú» (Mt 6,13).

Estos logos significan que aquel que no ha perdonado completamente aquellos que le han perjudicado y ofendido y no ha presentado a Dios su corazón limpio de toda tristeza, aflicción y resplandeciente por la luz de la reconciliación, no obtendrá la χάρις jaris (gracia, energía increada) de los bienes que ha pedido con su oración, y, por justo juicio, será entregado a la tentación y al astuto mal o al maligno, para que aprenda a purgarse, hacer su catarsis, cuando peca, eliminando las formas establecidas que tiene contra los otros.

Tentación aquí se refiere a la ley del pecado, de la que el primer hombre estaba libre cuando fue creado. Astuto maligno, vil llama al diablo que ha introducido esta ley del pecado en la naturaleza humana, y engañó con astucia al hombre para que trasladara su deseo de lo permitido a lo prohibido y se volviera hacia la transgresión del mandato divino, resultado de la cual fue la pérdida de la incorruptibilidad que se le había concedido. O de otra manera, la tentación se refiere a la inclinación voluntaria de la psique-alma hacia los πάθος pazos malignos e indecentes del cuerpo-carne, y astuto maligno llama al modo o manera vil en que el hombre actúa para cumplir su inclinación pasional.

Ninguno de estos (la tentación y el maligno) es liberado por el justo Juez de aquel que no ha perdonado a quienes lo han ofendido, incluso si se lo pide con palabras en su oración. Pero se permite que esta persona sea contaminada por la ley del pecado, y abandona al que es duro y áspero, según su opinión, al ser dominado por el maligno, porque ha preferido el πάθος pazos de la ignominia y la deshonra (Rom 1, 26), que el diablo siembra, de cuya naturaleza el creador es Dios. Y además, no impide a quien consiente voluntariamente en los πάθος pazos del cuerpo-carne, ni lo libra de la forma en que se manifiesta en la práctica su disposición, porque consideró la naturaleza inferior a los πάθος pazos insustanciales y, debido a su afán por ellos, ignoró la razón de la naturaleza. Según esto, debía moverse y aprender quién es la ley de la naturaleza y cuál es la tiranía de los πάθος pazos que se impone con la aprobación de la opinión de la voluntad y no por naturaleza.

Y así, con sus acciones y energías naturales, debe guardar la ley de la naturaleza, pero alejar la tiranía de los πάθος pazos lejos de la voluntad y con la lógica de la psique-alma proteger la naturaleza,  tal como es en sí misma pura e intachable, sin odio y sin división con los demás seres humanos; y de nuevo hacer que su opinión o su voluntad esté co-caminando en armonía con la naturaleza, sin tener con ella nada absolutamente de lo que no permite el logos de la naturaleza. Y por eso, debe alejar todo odio y toda división hacia el prójimo, de modo que mientras va diciendo esta oración, sea escuchado y reciba doble χάρις jaris de Dios, es decir, tanto del perdón o absolución de los pecados anteriores, como también la protección y la redención respecto de los futuros. Y por una cosa, es decir, por la disposición a perdonar a los demás, debe recibir dos recompensas: no ser permitido caer en tentación y no ser dejado en la esclavitud del astuto maligno.

Por tanto, también nosotros, retomando sinópticamente el sentido y significado de las cosas que he dicho anteriormente, si queremos ser librados del maligno y no entrar en tentación, debemos creer en Dios y perdonar a los que nos han ofendido y perjudicado. Porque dice: “si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mt 6, 15). Así, no solo recibiremos el perdón o absolución de nuestros pecados, sino que también venceremos la ley del pecado, y no seremos abandonados para que la probemos y tener esta experiencia; y pisotearemos al genitor generador de esta ley, la serpiente maligna, de la cual suplicamos ser liberados y salvados. Capitán General será el Cristo, -“que venció al mundo” (Jn, 16.33)- , el Cual nos proporciona armas con las leyes de Sus logos-mandamientos y, con la expulsión de los πάθος pazos enlaza legítimamente la naturaleza humana consigo mismo mediante la αγάπη agapi (amor desinteresado); y mueve insaciablemente nuestro anhelo y ganas hacia Él, que es el pan de vida, sabiduría increada, gnosis increada y justicia. Y con el cumplimiento de la voluntad del Padre, nos hace partícipes del culto de los ángeles, que demostraremos con nuestra manera de vivir, siguiendo fielmente a los ángeles, la complacencia celestial. Y de allí de nuevo nos sube a la suprema cima de las realidades divinas, al Padre de las luces increadas, haciéndonos partícipes y comulgantes de la divina naturaleza (2Ped 1,4) mediante la participación, conexión y unión por la χάρις jaris (gracia, energía increada del Espíritu Santo. En este estado y condición seremos hijos de Dios, teniendo en nuestro interior sin limitación con máxima pureza y lucidez, todo el Hijo del Padre por naturaleza y donador de esta χάρις jaris, de Quien y por medio del Cual tenemos y tendremos la existencia, el movimiento y la vida  (Hec 17,28).

En este misterio de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación), pues, que el objetivo de nuestra oración se dirija para que aprendamos lo qué somos y qué ha hecho de nosotros la κένωσις kénosis (vaciamiento) en cuerpo-carne o encarnación del Unigénito, y desde qué profundidad, nosotros que nos encontramos en el nivel más bajo que el peso del pecado nos ha llevado, a qué altura nos ha elevado con la δύναμις dínamis (fuerza, potencia y energía) de Su mano caritativa; y así, amemos más a Aquel que con tanta sabiduría ha preparado nuestra σωτηρία sotiría (redención, sanación y salvación). Demostremos que con nuestras obras se cumple nuestra oración y seamos visibles como que proclamamos a Dios como verdadero Padre nuestro por la χάρις jaris (gracia, energía increada). No dejemos que las cosas muestren que tenemos por padre de nuestra vida el maligno, que siempre intenta dominar tiránicamente con los πάθος pazos de la ignominia y deshonra y trata de dominarnos tiránicamente, y sin darnos cuenta, intercambiamos la vida por la muerte. Porque ambos, por naturaleza –Cristo y el maligno- cada uno transfiere sus propios atributos o cualidades en aquellos que van de su lado; Cristo concede vida eterna a los que Le aman, y el maligno causa la muerte a quienes se acercan a él, con las tentaciones voluntarias que somete e impone.

Según la Escritura la tentación se manifiesta de dos maneras o formas. Una es hedonista, placentera y la otra dolorosa. La primera se hace con nuestra voluntaria libre elección, en cambio la segunda sin ella. La primera genera el pecado, y hemos sido ordenados por el Señor a orar para no caer en ella, diciendo: “no nos dejes caer en la tentación” (Mt 6,13), y también: “velad y orad, seáis despiertos con la oración para que no entréis en tentación” (Mt 26,41). La otra manera de tentación es por el castigo del pecado, y con cargas involuntarias, castiga con dolores, penas y sufrimientos la disposición que ama el pecado. Si a pesar de ello uno las soporta, sobre todo si aún no está traspasado por los clavos del pecado, oirá al gran Santiago que proclama: “Hermanos míos, tened por sumo gozo y suprema alegría cuando os caéis y os halléis en diversas pruebas y sufrimientos, sabiendo que la prueba de vuestra fe a Cristo produce constancia y paciencia. Mas la paciencia que sea inquebrantable, porque tiene como fruto obra espiritual completa en vuestro corazón, para que seáis perfectos e íntegros, sin que os falte cosa alguna” (Sntg. 1:2-4)

Y el maligno se aprovecha pérfidamente de ambos tipos de tentaciones con malicia, es decir, tanto de la voluntaria como de la involuntaria. La primera la siembra excitando la psique-alma con los placeres hedonistas (hedonismo) del cuerpo, maquinando cómo alejar el deseo de la divina αγάπη agapi (amor desinteresado). Para la otra, busca el permiso de Dios con artimañas y sofismas, queriendo desgastar con el dolor la naturaleza humana, para forzar a la psique-alma, que será agotada por los sufrimientos, a mover sus pensamientos a la calumnia del Creador. Pero nosotros conociendo los pensamientos demoníacos del maligno (2Cor 2,11), debemos desechar el yugo de la tentación voluntaria, para no apartar nuestro deseo de la divina αγάπη agapi-amor, y la involuntaria que viene con el permiso y concesión de Dios, pues, soportémosla con valentía para que se vea que hemos preferido no la naturaleza sino al Creador de la naturaleza.

Ojalá que todos nosotros que invocamos el nombre de nuestro Señor Jesús Cristo (Hechos 2, 21) seamos “psicoterapiados”, redimidos y liberados de las actuales tentaciones hedonistas, placenteras del maligno, y seamos liberados de los futuros sufrimientos, mediante la participación en la forma sustancial de los bienes futuros que nos ha sido revelada en la persona del mismo Cristo, nuestro Señor, el único que es glorificado junto con el Padre y el Espíritu Santo por toda la creación. Amén.

Ὅτι σοῦ ἐστίν ἡ βασιλεία καί ἡ δύναμις καί ἡ δόξα»

(Oti sú estín i vasilía ke i dínamis ke i doxa)

Porque tuya es la realeza, la fuerza y la doxa-gloria (increadas).

Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/

 

Filocalía tomo 2 San Máximo el Confesor 4 centurias sobre la Αγάπη Agapi

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄ 

Άγιος Μάξιμος ο Ομολογητής

 

Filocalía de los Padres Nípticos, Tomo 2

San Máximo el Confesor 

Cuatro centurias sobre la ΑγάπηAgapi

(La verdadera psicoterapia por la agapi-amor)

Repasada traducción 28/09/2024

**Breve biografía**

Nuestro santo padre Máximo el Confesor vivió durante el reinado de Constantino Pogonato, alrededor del año 670 d.C. Fue el principal destructor de la herejía de los monotelitas. Inicialmente, se distinguió en los palacios reales, donde fue honrado con el cargo de Secretario general. Sin embargo, más tarde abandonó los poderes mundanos y se dedicó a la vida ascética. Se acercó a la fuente de la sabiduría y, bebiendo incesantemente de las fuentes de las Escrituras divinas que fluyen vida, hizo que verdaderamente de su vientre brotaran ríos de dogmas (enseñanzas infalibles) y escritos divinos que inundaron los confines del mundo.

De estos ríos, nosotros también hemos dirigido este dulce agua que resucita a los muertos hacia este libro, presentándolo a aquellos que tienen una buena sed de sabiduría, para que puedan beber abundantemente y nunca más tengan sed. En estos escritos se filosofa sobre la γνώσις gnosis (conocimiento) y la práctica de la sagrada y divinizante αγάπηςagapi; se demuestra, sin lugar a dudas, la impecable exactitud de la alta Teología; se desarrolla con piedad el misterio de la Economía del Logos; se clarifica la contemplación práctica de las virtudes divinas; y se reprende la aborrecible alianza de los παθος pazos (pasiones, vicios, adicciones, etc.) opuestas a las virtudes. En resumen, en estos capítulos resplandece la regulación de las conductas éticas y están concentradas muchas y variadas enseñanzas provechosas para la psique- alma, con las cuales fácilmente uno puede, habiendo sido liberado de toda maldad y habiéndose acostumbrado a la virtud, convertirse en ciudadano del cielo y alcanzar la divina doxa-gloria increada.

A estos capítulos hemos añadido un análisis interpretativo del «Padre Nuestro», ya que es mucho más sublime que otras interpretaciones y produce gran beneficio espiritual.

Este santo padre también es mencionado por el sabio Focio (Lectura 191): “En cuanto a su estilo, tiene párrafos largos, ama las formas transcendentales, es fuerte en parábolas y no le preocupa ser literal… Sin embargo, si uno ama elevar su νούς nus (espíritu de la psique) con explicaciones y contemplaciones espirituales, no puede encontrar unas más variadas y estudiadas que estas.

Comentarios Introductorios: San Máximo el Confesor es una figura destacada en la Iglesia y ejerció una influencia decisiva tanto en la configuración de la teología como en el camino de la vida en Cristo. San Juan Damasceno lo llama “el de la filosofía divina como Dios manda y prenda sabia”, “el fundamento de los sacerdotes, el pilar de los dogmas (enseñanzas infalibles), la trompeta de la sabiduría, el ápice de los Mártires”.

Consumido por el deseo de la vida monástica e hisijasta, San Máximo abandonó su puesto en la corte y se hizo monje en un monasterio de Crisópolis, en la ribera enfrente del Bósforo. Posteriormente, se retiró al monasterio de San Jorge de Kízico, donde escribió las cuatro centurias de «Capítulos sobre la αγάπη agapi «, además de otros textos como los «Capítulos sobre Teología» y la «Interpretación del Padre Nuestro.»

Se cree que escribió los «Capítulos sobre αγάπη agapi » para sí mismo, como antídoto contra la envidia que algunos monjes sentían hacia él. Por ello, la Αγάπη Agapi se convierte en el centro y el eje de toda su obra. Su psique-alma pura, que se iluminaba por las energías increadas del Espíritu Santo, descubrió la αγάπη agapi de Dios hacia los seres creados y el de las criaturas hacia Dios, quienes son atraídos por Su αγάπη agapi. Esta profunda experiencia constituye la base de toda la obra teológica y espiritual de San Máximo.

En todos sus escritos predomina el sentido de la relación directa, dinámica y energética de Dios con los seres lógicos, lo cual certifica el reconocimiento tácito de la incesante energía increada. En la teología de los santos Padres, se revela una unidad admirable.

Todos los santos teólogos, con su visión espiritual, percibieron en toda la creación los logos espirituales que Dios depositó en ella. Estos logos representan imágenes de los atributos divinos, a través de los cuales el νούς nus (espíritu de la psique) asciende hacia Dios. San Máximo sigue la tradición espiritual mística, según la cual primero se produce la catarsis del νούς nus (espíritu de la psique) y de la psique-alma (las partes, logística o lógica, irascible y concupiscible) mediante la práctica ascética (la aplicación y cumplimiento de los mandamientos-logos divinos). El νούς nus (espíritu de la psique) entra entonces en el ámbito de las contemplaciones naturales, adquiere αγάπη agapi y, con sus alas, se eleva hacia las regiones «de los incorpóreos.»

A continuación, recibe la χάρις jaris de la teología, en la que el νούς nus (espíritu de la psique) contempla, se ve a sí mismo (autovisión), y así se encuentra en condiciones de acceder a contemplaciones sobrenaturales. Después investiga no la esencia de Dios, sino «los logos que le rodean», es decir, «los relativos a la eternidad, infinitud, bondad, sabiduría y energía creadora, providente y examinador de los seres.»

El movimiento del νούς nus (espíritu de la psique) alterna entre la teología afirmativa (la contemplación de los principios espirituales en la creación) y la apofática (afirmación negativa, la privación de todo concepto cuando el νούς nus se presenta ante Dios como «sordo y mudo»). El punto culminante de este estado espiritual es «padecer las cosas divinas», una energía increada del Espíritu Santo cuyos signos «sólo Dios conoce, y en aquellos en quienes se energiza o se opera.»

San Máximo afirma que sin αγάπη agapi, la salvación es problemática. En todos sus escritos, es posible identificar elementos místicos y eróticos (amorosos), especialmente en las «Centurias sobre Teología». Cabe señalar que la atracción mutua entre Dios y las criaturas no es un descubrimiento personal de San Máximo, pero con su visión teológica carismática, logró aferrarse de manera inquebrantable a esta experiencia angélica, convirtiéndola en el tema central de su teología.

Al igual que en sus *400 Capítulos sobre la αγάπης agapi*, en las siete centurias de *Capítulos sobre Teología* y en su obra *Sobre las Dudas*, así también en la interpretación de la Oración del Señor (Padre Nuestro), el Gran Teólogo San Máximo el Confesor utiliza consistentemente términos como: naturaleza, opinión, intención, libre albedrío, sentido y percepción, según el logos, generación o génesi, contranatural, contemplación natural, según naturaleza, sobrenatural, causa, providencia, juicio, estabilidad, logos o principios de los seres, así como términos referidos a Dios, a la esencia, a las hipóstasis, a la unidad trinitaria y, viceversa, a la Trinidad única. Estos términos, excepto algunos, forman parte del vocabulario común entre los Padres Filokálikos.

El término «naturaleza» se refiere a la naturaleza humana incorrupta previa a la caída, que ha sido regenerada en Cristo. «Contranatural» describe al ser humano enfermo, dominado por  pazos (vicios, adicciones y pasiones corruptas). «Sobrenatural» designa al hombre que vive según su naturaleza, que recibe las energías increadas del Espíritu Santo, superando así los límites naturales y convirtiéndose en «hombre súper-hombre.»

El ser humano tiene libertad de voluntad, de querer, ya que toda naturaleza lógica tiene voluntad natural, es decir, la inclinación o el deseo de apetito, que constituye un elemento esencial de la naturaleza misma. Además de la voluntad natural, el ser humano tiene también voluntad personal, porque el ser humano es tanto naturaleza como persona o personalidad. La voluntad personal es denominada por San Máximo «gnómica», la cual está relacionada con la predisposición o la libertad de elección.

Es imposible abarcar en esta breve introducción toda la teología de San Máximo el Confesor, por lo que solo mencionaremos algunos aspectos adicionales.

La salvación del hombre depende del uso de su voluntad “gnómica”, que debe conservar razonablemente la unidad de la naturaleza común mediante la agapi-amor hacia los demás. Lo lógico pertenece a la virtud, mientras que lo irracional o animal pertenece a la maldad y a los pazos (los vicios, adicciones y pasiones corruptas). “El logos es la unión de lo separado, mientras que la irracionalidad o animalidad es la división de lo unido.”

A pesar de su ascenso personal a través de la teología apofática (afirmación reductiva), San Máximo enseñó el método de la elevación espiritual a través de la creación. En la creación percibió y vió lo que presupone a Dios: la causa originaria de los seres y la providencia. Lo primero se evidencia con sus existencias, lo segundo con su movimiento constante. De este modo, el νούς nus (espíritu de la psique asciende como por una escala hacia la Causa Primera.

Dependiendo de la «pureza y lucidez» del νούς nus (espíritu de la psique), puede percibir a Dios a través de los símbolos-creaciones de manera analógica, o contemplarlo de forma espiritual, apofática o superior, dentro en el “gnofos, (nube de luz desconocida que deslumbra)… donde se encuentran los misterios teológicos simples, absolutos e inmutables,» como enseñó san Dionisio el Areopagita. No obstante, San Máximo destacó que los mayores misterios de Dios se manifiestan y se ven principalmente a través de los *logos* de la Economía encarnada o humanizada de Dios-Logos, que superan todos los misterios divinos.

Es importante destacar que la elevación del νούς nus (espíritu de la psique) hacia Dios a través de la creación está relacionada con el concepto de los *logos* de los seres. Existen dos tipos de *logos* de los seres: los *logos* que son coeternos con Dios y que existen en unidad en Él, y los *logos* visibles en la creación. Los primeros son creativos, productores de las esencias, mientras que los segundos constituyen las esencias de los seres y han sido producidos en el tiempo como resultado de la voluntad creativa de Dios.

Los *logos* increados y coeternos con Dios no deben confundirse con las ideas eternas platónicas, ni tampoco son idénticos a las esencias de los seres, ya que eso implicaría que los seres serían eternos. Tampoco son autosuficientes, ya que esto llevaría a una emanación platónica en lugar de la creación. San Máximo lo expresa claramente: «Nada de lo que existe carece del *logos* en Dios.» (*Sobre las Dudas*, P.G. 91, 1329).

¿Dónde tienen su origen los *logos*? San Máximo responde: en la sabiduría, la δύναμη dinami (potencia y energía), la bondad y la voluntad de Dios. Como los logos (principios) naturales visibles en la creación son efectos, imágenes y ejemplos de los *logos* increados de Dios, aquellos que con pureza psíquica espiritual contemplan, a través de la creación -«contemplación natural»-  los *logos* que manifiestan la sabiduría, la δύναμη dinami (potencia y energía), la bondad y la voluntad de Dios, entonces conocen a Dios de manera analógica y se llenan de admiración, amor y gratitud.

Dado que los *logos* de los seres son medios para la elevación espiritual, es evidente que, mientras el νούς nus (espíritu de la psique) avanza hacia Dios, deja atrás los medios y sigue hacia el conocimiento posible de Dios, guiado por el Espíritu Santo. Esto sucedió con San Máximo, quien, a pesar de sus largas luchas cristológicas, vivió muy cerca de Dios y de Su realeza increada.

En cuanto al significado del reinado de la realeza increada de Dios, que San Máximo menciona en su «Interpretación del Padre Nuestro», el lector podría consultar los capítulos 88-93 de la segunda centuria de *Sobre Teología*, donde el santo desarrolla este tema con una asombrosa interpretación que utiliza métodos analógicos, prácticos, gramaticales, teóricos, alegóricos y simbólicos.

Resumiendo nuestras observaciones sobre las obras comentadas del teólogo san Máximo, inspirado por Dios, podríamos decir que constituyen amplios tratados ascético-teológicos, dispuestos de modo jerárquico, de manera que, aunque se señala la agapi-amor hacia Dios y hacia el prójimo como característica exclusiva de los discípulos de Cristo —sin la cual la salvación resulta problemática—, sin embargo, no deja de considerarlo como el último peldaño en la escala de los pazos y de las virtudes. Porque, sin superar los primeros (las pasiones) y adquirir las segundas (las virtudes), todo esfuerzo de elevación hacia “lo supremo de los deseos”, es decir, hacia Cristo, termina, con precisión casi matemática, en  múltiples desviaciones, errores y herejías.

 

San Máximo el Confesor

Cuatro centurias sobre la ΑγάπηAgapi

(La verdadera psicoterapia por la agapi-amor)

 

Αγάπη  (agapi)  amor, cariño. “Ὁ θεός ἀγάπη ἐστίν Dios es agapi-amor… Porque la agapi proviene de Dios” (1 Jn 4,7-8).

La Αγάπη (agapi) cristiana en su faceta divina y como término teológico ortodoxo es la primera y superior energía increada de las energías increadas de la Jaris de Dios. Se aproxima más a la misericordia increada y perdón de Dios que enseñaba Cristo Dios. La agapi está vinculada y unida estrictamente con la libertad y la verdad. Cada una depende y se enlaza con la otra, fuera de esta interrelación ninguna es auténtica. Dicen los Santos Padres Ortodoxos: Nadie puede conocer la increada agapi como energía increada de Dios si no es a través de la energía increada Χάρις (Jaris, Gracia) del Espíritu Santo. La agapi cristiana en su faceta secular, mundana se refiere al amor desinteresado, altruista o cariño, amor al cónyuge, a los padres, a los amigos, a los jefes y trabajadores, como también a las comunidades sociales y toda la creación.

Éste es el propósito de la psicoterapia de la Iglesia Ortodoxa, el convertir, mediante la constante metania (introspección, arrepentimiento y confesión), la φιλαυτία (filaftía, egolatría) que es el creado amor interesado egocéntrico y enfermizo a uno mismo y al cuerpo y convertirla en agapi desinteresada divina e increada de Dios. Ésta comprende tres estadios: catarsis, iluminación y zéosis o glorificación. De nuestro “Miniléxico filocálico” https://logosortodoxo.es/?s=minil%C3%A9xico

(Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Lexis apocalípticas” en la Web: logosortodoxo.es/).

 

Prólogo de los capítulos sobre agapi. Al presbítero Elpidio

Junto con el “logos (tratado) sobre la vida ascética”, envío a tu santidad, padre Elpidio, mando también el “logos sobre la αγάπη agapi-amor. Está compuesto, según el número de los Evangelios, por cuatro centurias, y quizás no está a la altura de tus expectativas, pero tampoco inferior a mis fuerzas.

Pero sepa tu santidad que no se trata de unos logos-tratados frutos de mi διάνοια diania (mente, intelecto), sino que una vez haber estudiado los logos de los santos Padres, y al haber extraído de allí los conceptos y significados que conciernen a nuestro tema, concentrando y sintetizando muchos logos sencillos, para que sean concisos y fáciles de entender y recordar, los envío a tu santidad.

Te ruego que los leas con buena disposición y ánimo buscando el provecho y beneficio espiritual que contienen, ignorando la falta de belleza léctica-dicción, y ores para mi mediocridad, ya que estoy falto de toda utilidad espiritual.

Te ruego también esto: no consideres como molestia lo anterior, porque he ejecutado y cumplido una orden. Lo digo esto porque hoy somos muchos los que molestamos con logos y palabras, en cambio son muy pocos los que instruyen o que son instruidos, enseñados a través de las obras.

Tú, sin embargo, con la mayor diligencia y esmero posible, presta atención especial a cada capítulo. Porque, creo, no todos pueden entender todo con facilidad, sino que la mayoría de los conceptos requieren un examen profundo y una comparación entre sí, aunque a primera vista su expresión parezca más simple.

Tal vez en ellos descubras algo útil para tu psique-alma, y sin duda lo descubrirás, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, si los lees con pensamientos sinceros, con temor de Dios y con αγάπη agapi amor. Pero aquel que no estudia para su beneficio espiritual, ya sea estos capítulos o cualquier otro libro, sino que persigue las palabras para criticar al autor, y para mostrar por presunción que es más sabio que él, ese nunca encontrará nada útil en ninguna parte.

 

San Máximo el Confesor

Primera Centuria sobre la aγάπη agapi

 

1 La αγάπη agapi (amor desinteresado, incondicional) es una bondadosa disposición de la psique-alma que la lleva a no preferir nada de lo creado por encima de la gnosis (conocimiento) increada de Dios. Sin embargo, es imposible alcanzar esta αγάπη agapi de manera estable para quien tiene una inclinación apasionada y enfermiza hacia algo terrenal.

2 La αγάπη agapi es generada por la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos); la apázia es generada por la esperanza en Dios; la esperanza, es generada por la paciencia y la magnanimidad o tolerancia; Estas, a su vez, son generadas por la εγκράτεια engratia (continencia, autodominio, templanza) universal; la engratia es generada por el temor de Dios y el temor de Dios es generado por la fe.

3 Quien cree en el Señor teme al infierno; y el que teme al infierno, se contiene y se abstiene de los πάθος pazos; quien se abstiene de los πάθος pazos soporta con paciencia los sufrimientos y aflicciones; quien soporta con paciencia los sufrimientos y aflicciones, alcanzará la esperanza en Dios; la esperanza en Dios aleja y separa el νούς nus (espíritu de la psique) de toda declinación apasionada, enfermiza y apego terrenal; cuando el νούς nus se separa y se libera de estas inclinaciones, alcanzará la agapi-amor hacia Dios.

4 Aquel que ama a Dios prefiere, por encima de todas las criaturas, Su gnosis increada (conocimiento) y lo espera incesantemente con anhelo.

5 Si todos los seres han sido creados por Dios y para Dios, y Dios es mejor que Sus creaciones, quien abandona a Dios y se vuelve hacia cosas inferiores y peores, muestra que prefiere más las creaciones que a Dios.

6 Aquel que mantiene su νούς nus (espíritu de la psique) fijo a la agapi de Dios, menosprecia todas las cosas visibles, e incluso a su cuerpo como si le fuera ajeno.

7 Ya que la psique-alma es superior al cuerpo y el Creador incomparablemente superior al mundo, quien prefiere el cuerpo antes que la psique-alma y el mundo antes que a Dios que lo ha creado, éste no difiere en nada de los que alaban y adoran los ídolos.

8 Aquel que ha apartado su νούς nus de la αγάπη agapi de Dios y de la contemplación divina, y lo tiene fijado y pegado en alguna cosa de las sensibles, éste prefiere el cuerpo antes que la psique-alma y las creaciones antes que a Dios que las ha creado.

9 Si la vida del νούς nus (espíritu de la psique) es la iluminación que da la gnosis espiritual, y de la iluminación nace de la agapi hacia Dios, correctamente se ha dicho que no hay nada mejor y mayor que la divina αγάπη agapi.

10 Cuando el νούς nus por medio del έρως eros (amor ardiente) de la αγάπη agapi se dirige hacia Dios, entonces no siente absolutamente nada por ninguna de las creaciones. AL iluminarse con la luz divina increada e infinita, el νούς nus se vuelve insensible a todas las criaturas, del mismo modo que los ojos no ven las estrellas cuando sale el sol.

11 Todas las virtudes ayudan al νούς nus a adquirir el divino έρως eros (amor ardiente) pero más que todas ellas lo hace la oración pura y lúcida. Porque con la oración el νούς nus toma alas y vuela hacia Dios, escapando de todos los seres.

12 Cuando el νούς nus a través de la αγάπη agapi, es arrebatado de la divina gnosis (conocimiento increado), y una vez encontrándose más allá de los seres y las cosas, percibe y siente la infinitud de Dios; entonces, como le sucedió al divino Isaías, queda anonadado y asombrado viendo y sintiendo su propia miseria, insignificancia y nimiedad, y exclama con corazón dilatado los logos del profeta: “Ay de mí que soy un hombre de labios impuros, y vivo en un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al Rey, el Señor Sebaoth” (Is 6,5).

13 Quien ama a Dios no puede dejar de amar a cada ser humano como a sí mismo, aunque le cueste soportar los πάθος pazos de aquellos que todavía no han hecho la catarsis y no han sido “psicoterapiados”, purgados y sanados. Por eso, cuando ve su conversión y corrección, se alegra con una alegría inmensa e indescriptible.

14 La psique-alma impura, sucia que no ha hecho su catarsis está repleta de malos pensamientos, de deseos indecentes y odio.

15 Quien ve en su propio corazón una sola huella de odio hacia alguien, debido a alguna ofensa recibida de esa persona, se encuentra completamente alejado de la αγάπη agapi de Dios, porque la agapi de Dios no tolera en absoluto el odio hacia otro ser humano.

16 “Quien me ama, dice el Señor, aplicará y cumplirá mis logos-mandamientos” (Jn 14,15), y “Este es mi mandamiento, que os améis los unos a los otros” (Jn 15,12). Por lo tanto, quien no ama a su prójimo no cumple el mandamiento del Señor. Quien no aplica ni cumple el mandamiento, tampoco puede amar al Señor.

17 Bienaventurado y feliz el hombre que puede amar a cada persona con el mismo grado de amor.

18 Bienaventurado y feliz el hombre que no se aferra a ninguna cosa corruptible o pasajera.

19 Bienaventurado y feliz el νούς nus (espíritu de la psique) que ha sobrepasado todos los seres y cosas, y disfruta continuamente de la belleza divina.

20 Aquel que se preocupa demasiado por la carne, buscando cómo satisfacer sus deseos, y guarda rencor hacia su prójimo por cosas temporales, ese alaba y adora la creación en vez del Creador, (Rom 1,25).

21 Aquel que mantiene su cuerpo fuerte, sano y alejado de los placeres hedonistas o del hedonismo, lo hace su siervo para servir a las cosas y realidades espirituales.

22 El que huye de los indecentes deseos mundanos se convierte y se hace superior de toda materialidad mundana y terrenal.

23 Quien ama a Dios, ama sin duda a su prójimo sin reservas; y un hombre así no puede conservar y acumular dinero y riquezas, sino que las administra según la voluntad de Dios y las distribuye a los necesitados.

24 Aquel que da limosna y caridad imitando a Dios, no hace distinción entre hombre bueno y malo, justo e injusto en cuanto a las necesidades básicas de la vida, sino que reparte por igual a todos según sus necesidades, aunque por su buena predisposición y voluntad prefiera al virtuoso que al malvado.

25 El Dios por naturaleza es bueno e impasible (sin pazos), ama igual a todas Sus creaciones, sin embargo, honra al virtuoso por alcanzar la gnosis increada, en cambio al hombre malo lo compadece a causa de Su bondad, educándolo e instruyéndolo en este mundo, lo lleva a la μετάνοια metania y la corrección. Así también la persona desapasionada con buena voluntad y bien dispuesta ama de la misma manera a todos los hombres; ama al virtuoso tanto por su naturaleza humana como por su buena disposición y voluntad, y tiene misericordia del malvado como su semejante, por compasión y simpatía, ya que camina en la oscuridad como un necio.

26 La disposición de la αγάπη agapi no se confirma solo con el reparto de riquezas y con dar dinero, sino mucho más con la transmisión generosa del logos y con la diaconía o servicio del cuerpo.

27 Quien ha renunciado sinceramente a lo mundano y sirve sin hipocresía con αγάπη agapi sincera a su prójimo, se libera rápidamente de todo pazos y participa en la divina αγάπη agapi y gnosis (conocimiento) de Dios.

28 Aquel que ha hecho suya la divina αγάπη agapi no se cansa de seguir continuamente a su Señor (Jer 17,16), como dice el divino Jeremías, sino que soporta con valentía todo trabajo, kakología, calumnia e insulto, sin pensar en el mal que le haya hecho cualquiera.

29 Cuando alguien te ofende, te insulta o te desprecia por algo, entonces ten cuidado de los loyismí pensamientos de ira, no sea que estos, con su amargura y tristeza te aparten de la αγάπη agapi y te lleven a la región del odio.

30 Cuando sientes dolor y sufrimiento porque alguien te ha ofendido, despreciado e insultado, considera que has sido muy beneficiado; pues, por la vergüenza y la humillación, la vanagloria salió de ti.

31 Así como el recuerdo del fuego no calienta el cuerpo, así la fe sin agapi no produce en la psique-alma la iluminación de la gnosis espiritual (conocimiento increado).

32 Así como la luz del sol atrae al ojo sano, de igual manera también la gnosis increada de Dios, atrae naturalmente al νούς nus puro y lúcido hacia Él a través de la αγάπη agapi.

33 Νούς nus puro y lúcido es el que se ha alejado de la oscuridad de la ignorancia y es iluminado por la divina Luz increada.

34 Psique-alma limpia, pura y lúcida es aquella que se ha librado de los pazos y deleita siempre de alegría a través de la divina αγάπη agapi.

35 Pazos reprobable es un movimiento de la psique-alma contrario a la naturaleza.

36 La απάθεια apazia (impasibilidad, sin pazos) es un estado pacífico de la psique-alma, que poseyéndola la psique-alma difícilmente se mueve hacia al mal.

37 Aquel que ha adquirido los frutos de la αγάπη agapi a través de su fervor amoroso no se separa de ella, incluso si sufre y padece innumerables males. Es lo que nos enseña san Esteban, discípulo de Cristo, y otros como él, (aún el mismo Salvador), que oraba por sus verdugos y pedía a Dios que los perdonara porque actuaban por ignorancia y no sabían lo que decían ni lo que hacían (Hec 7,60).

38 Si las características o cualidades de la αγάπη agapi son “paciencia, tolerancia, bondad y magnanimidad” (1Cor 13,4) entonces aquel que se irrita y obra con engaño y maldad evidentemente se aparta de la αγάπη; y quien se aparta de la agapi se aleja de Dios, porque el Dios es αγάπη agapi (1Jn 4,8).

39 “No digáis que sois templo del Señor” dice el divino Jeremías (7,4). Así también tú no digas que “la fe sola sin obras en Jesús Cristo nuestro Señor puede salvarme”; pues esto es imposible, a menos que adquieras también la αγάπη agapi hacia Él a través de las obras. En cuanto a la fe sola sin obras no beneficia ya que “incluso los demonios creen y tiemblan” (Santg 2,19).

40 Obra de la agapi es el hacer bien con toda su psique-alma y corazón al prójimo, con la magnanimidad y la paciencia, y el uso adecuado de las cosas con logos (razón) ortodoxo, correcto y justo.

41 Quien ama a Dios no hace sufrir y entristecer a nadie, ni se entristece de nadie por cosas temporales. Solamente una tristeza provoca y prueba que es la tristeza saludable  sanadora y salvífica, la que san Pablo también probó y la provocó también entristeciendo a los Corintios (2Cor  7,8-11).

42 Quien ama a Dios vive una vida angelical en la tierra, entregado al ayuno, a las vigilias, a la salmodia y a la oración; y siempre piensa bien de todos.

43 Aquello que uno desea, eso se esfuerza por alcanzar. Y de todos los bienes y deseos, incomparablemente más bueno y deseable es Dios. ¿Cuánta dedicación, entonces, estamos obligados a poner para alcanzar lo que es naturalmente bueno y deseable?

44 No contamines tu cuerpo-carne con praxis vergonzosas, ni ensucies tu psique-alma con pensamientos indecentes, astutos y malvados, y la paz de Dios vendrá sobre ti y te traerá la αγάπη agapi.

45 Mortifica tu cuerpo-carne con ayuno, vigilancia y vigilia, entrégate sin descanso a la salmodia y a la oración, y así vendrá sobre ti la santificación de la sobriedad o sano juicio y te traerá la αγάπη agapi.

46 Quien fue hecho digno de recibir la divina gnosis y alcanzó, a través de la αγάπη agapi, su iluminación, nunca será agitado y arrastrado por el espíritu de la vanagloria. Sin embargo, fácilmente cae y se deja llevar por ella (la vanagloria) quien no ha sido digno de la gnosis divina (conocimiento espiritual). Pero si esta persona en todo lo que hace mantiene su mirada hacia Dios, con la sensación y sentido de que todo lo hace por Él, fácilmente se librará de la vanagloria con la ayuda de Dios.

47 Aquel que aún no ha adquirido la divina gnosis que se manifiesta por la αγάπη agapi, se enorgullece y tiene una gran idea sobre sí mismo por aquellas obras que realiza según la voluntad de Dios. Pero aquel que se ha hecho digno y ha adquirido esta gnosis divina increada, dice con profundo sentimiento las palabras que pronunció el patriarca Abrahán cuando se le concedió presenciar la manifestación divina: “Yo soy polvo y ceniza” (Gen 19,27).

48 Quien teme al Señor tiene siempre como compañera la humildad, y gracias a los recuerdos que ella le suscita, llega a alcanzar la αγάπη agapi divina y la ευχαριστία efjaristía acción de gracias o gratitud. Efectivamente, ella le recuerda cuan mundanamente vivía antes, y en los diversos pecados y tentaciones que incurrió desde su juventud, y cómo el Señor lo liberó de todo eso y lo hizo pasar de la vida dominada por los pazos a la vida según Dios. Entonces, junto con  el temor  adquiere también la αγάπη agapi, agradeciendo siempre con gran humildad sin cesar al Benefactor y Gobernador de nuestra vida.

49 No ensucies ni manches tu νούς nus-espíritu aceptando pensamientos de deseos indecentes y de ira, para no decaer de la oración pura y lúcida y caer en la acedía, pereza espiritual.

50 Entonces el νούς nus (espíritu de la psique) humano pierde la confianza y familiaridad que tiene con Dios, cuando acepta que pensamientos malvados e impuros permanezcan.

51 El insensato, necio que es conducido por los pazos, cuando es agitado por la ira, se apresura imprudentemente a alejarse de sus hermanos. Otras veces, cuando arde por el deseo, corre arrepentido a reunirse con ellos. Sin embargo, el prudente y sabio actúa de manera contraria en ambas situaciones. En el caso de la ira, corta las causas de la agitación y se libra de la tristeza hacia sus hermanos; en el caso del deseo, contiene su impulso irracional de buscar el encuentro con otros.

52 En tiempos de tentaciones, no abandones tu monasterio, sino soporta con generosidad y valentía las oleadas de los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía), especialmente los de tristeza y acedia (pereza espiritual). De este modo, al ser probado por las aflicciones o tribulaciones, por divina economía o concesión, alcanzarás una esperanza firme en Dios. Pero si lo abandonas, te mostrarás réprobo, cobarde, indigno e inconstante.

53 Si no quieres caer de la αγάπη agapi de Dios, no permitas que tu hermano se acueste disgustado por ti, ni te vayas a dormir enfadado y disgustado contra él. Reconcíliate con tu hermano y solo entonces acuda a Cristo a ofrecer, con conciencia limpia, el regalo de la αγάπη agapi (Mateo 5, 24), con oración ferviente.

54 Si aquel que posee, todos los carismas del Espíritu Santo, pero le falta la divina αγάπη agapi de nada le sirve, como enseña el divino Apóstol Pablo (1Cor 13,1), ¿cuánto empeño y cuidado debemos poner para alcanzarla?

55 Si “la αγάπη agapi no hace mal ni daño al prójimo” (Rom 13,10), aquel que tiene envidia de su hermano y se entristece por su progreso y buena reputación, y trata de manchar su reputación con burlas o con cualquier malicia que el mismo inventa y lo aceche, ¿cómo no se aleja de la agapi y no se hace a sí mismo culpable del Juicio eterno?

56 Si “la plenitud de la ley es la αγάπη agapi” (Rom 13,10), aquel que guarda rencor o resentimientos contra su hermano y maquina planes fraudulentos contra él, y le maldice deseandole el mal y se alegra de su caída ¿cómo no será considerado transgresor de la ley y digno del infierno eterno?

57 Si el que habla mal acusando, juzgando y condenando a su hermano, acusa y juzga la ley divina” (Stg 4,11), puesto que la ley de Cristo es la αγάπη agapi increada, ¿cómo, pues, el que habla mal acusando a su hermano no se excluirá él mismo de la agapi de Cristo y no se hará a sí mismo reo del infierno eterno?

58 No prestes tu oído a los logos del maldiciente que calumnia, ni entregues tus logos al oído del que ama la crítica emponzoñada, hablando y escuchando con gusto contra tu prójimo, para que no pierdas la αγάπη agapi divina y te encuentres excluido y desheredado de la vida eterna.

59 No toleres ni aceptes acusaciones contra tu padre espiritual, ni facilites a quien lo ofende, para que el Señor no se enoje por tus obras y te destruya de la tierra de los vivos (Deuteronomio 6, 15).

60 Cierra la boca de aquel que habla mal y acusa a otro, para no pecar junto a él con un doble pecado: el de adquirir el hábito de un pazos destructor, y no deteniendo a quien murmura y habla mal contra el prójimo.

61 “Yo os digo”, dijo el Señor, “amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os insultan, os calumnian y os persiguen injustamente” (Mt 5,44). ¿Por qué  ordenó a practicar estos logos-mandamientos? Para liberarte del odio, la tristeza, la ira, el rencor y de los resentimientos, y para hacerte digno de recibir el bien supremo que es: la increada αγάπη agapi perfecta, que es imposible de obtener para quien no ama a todos los hombres por igual, a imitación de Dios, quien ama a todos de la misma manera y desea que todos se salven y lleguen al pleno conocimiento-gnosis de la verdad (1Tim. 2, 41).

62 “Pero yo os digo: No resistáis al astuto malvado; más bien, al que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. (Yo os digo que no os sobrecoja la ira y enemistad y no resistáis al hombre astuto malo y vil devolviendo mal por mal, sino que cuando uno te golpea la parte derecha de tu mejilla, vuelve con serenidad y condescendencia la otra parte de tu cara, dispuesto a recibir segundo golpe). Al que quiera conducirte a juicio y quitarte la camisa, déjale también el manto o la chaqueta y al que te obligue a andar una milla, ve con él dos; es decir, que seas condescendiente para evitar los conflictos y los follones” (Mt 5:39-41). ¿Por qué el Señor dice estos logos? Porque Él quiere protegerte de la ira, la turbación y la tristeza, y para instruir también al otro por medio de tu indulgencia paciencia y tolerancia y, como Padre bueno, atraer y conducir a ambos bajo el yugo de la αγάπη agapi.

63 De las cosas a las que alguna vez nos ataba un pazos, llevamos dentro de nosotros las fantasías apasionadas e imágenes indecentes. Por tanto, el que vence estas fantasías pasionales y maliciosas, por supuesto que desprecia también las cosas que ellas reflejan. Porque la guerra contra los recuerdos de las cosas es tanto más grave, cuanto más fácil es pecar con la διάνοια diania (mente, intelecto) que por las obras y acciones.

64 Unos πάθος pazos son propios del cuerpo y otros de la psique-alma. Los corporales o somáticos tienen sus incentivos en el cuerpo, y los de la psique-alma en cosas exteriores. Ambos se extinguen por medio de la αγάπη agapi y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio); la agapi elimina los pazos de la psique-alma, y la engratia, los del cuerpo.

65 De los πάθος pazos, unos pertenecen a la parte irascible (θυμικό zimikó) de la psique-alma, y otros a la parte anhelante (επιθυμητικό epizimitikó). Ambos tipos se activan a través de los sentidos. Y se activan y se mueven cuando la psique-alma se encuentra fuera de los límites de la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) y de la αγάπη agapi.

66 Mucho más difícil es combatir los pazos de la parte irascible que los pazos de la parte anhelante. Por eso nos ha sido dado por el Señor un fármaco o remedio más fuerte contra los pazos de la parte irascible, el logos mandamiento de la αγάπη agapi.

67 Todos los demás pazos afectan y agitan ya sea la parte irascible de la psique-alma, ya sea la parte anhelante, o la parte logística o lógica, como por ejemplo, el olvido y la ignorancia. Sin embargo, la acedia (pereza espiritual), al dominar todas las dinamis facultades, fuerzas y energías de la psique-alma mueve simultáneamente todos los pazos. Por eso es el más grave de todos los pazos. El Señor nos dio un espléndido antídoto contra ella cuando dijo: “Por vuestra paciencia y perseverancia “psicoterapiaréis”, sanaréis y salvaréis vuestras psiques-almas” (Lc 21,19).

68 Nunca ofendas ni hieras a ninguno de tus hermanos, sobre todo sin causa bendita, no sea que este vuelva al mundo incapaz de soportar la tribulación y la tristeza, y así no escaparás del reproche de la conciencia, que siempre te causará dolor y tristeza en la oración y apartará tu νούς nus de la franqueza y confianza en Dios.

69 No toleres las sospechas, ni a quienes te traen escándalos de otros. Porque aquellos que aceptan los escándalos, de cualquier manera que sucedan, ya sea intencionalmente o no, no conocen el camino de la paz, que guía a sus amantes, a través del amor, hacia la gnosis (conocimiento) de Dios.

70 No tiene un αγάπη agapi perfecta aquel que cambia de actitud hacia las personas según su carácter. (La agapi-amor perfecta se mantiene constante, sin juzgar ni condicionarse por el carácter de los demás.) Por ejemplo, ama a uno y odia a otro, o al mismo lo ama a veces y lo odia en otras ocasiones por las mismas razones.

71 La αγάπη agapi perfecta no distingue entre las disposiciones individuales de las personas, sino que ve la naturaleza humana común a todos y ama a todos los seres humanos por igual. Ama a los virtuosos como amigos, y a los malos los ama como enemigos, beneficiándolos, siendo paciente y magnánimo soportando si lo dañan, sin tener en cuenta el mal que le han hecho; incluso sufre por ellos si es necesario, con el objetivo de hacerlos amigos, si es posible y la ocasión se presenta. Si no lo consigue, no cambia su actitud y disposición, sino que manifiesta y brinda siempre los frutos de la agapi hacia todos los hombres por igual. Por eso también nuestro Señor y Dios Jesús Cristo, mostrando Su agapi-amor desinteresado en nosotros, padeció por toda la humanidad, y a todos los concedió gratuitamente la esperanza de la resurrección, si bien cada uno se hace a sí mismo digno de la doxa-gloria increada o del infierno.

72 Quien no desprecia la doxa-gloria y el deshonor, la riqueza y la pobreza, el placer y la tristeza, no ha alcanzado aún la αγάπη agapi perfecta. Porque la αγάπη agapi perfecta no sólo desprecia todas estas cosas sino también la misma vida temporal y la muerte.

73 Escucha lo que dicen aquellos que han sido dignos de la αγάπη agapi perfecta: “¿Quién podrá separarnos de la agapi de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro o la espada? Conforme dice la Escritura: “Por tu causa somos entregados a la muerte todo el día; somos considerados como ovejas destinadas al matadero. Pero en todas estas cosas triunfamos y vencemos plenamente con la ayuda de Aquel que nos amó. Pues, estoy convencido de que ni muerte ni vida, ni ángeles ni principados, ni lo presente ni lo futuro, ni potestades, ni altura ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos de la αγάπη agapi de Dios que se manifiesta en Jesús Cristo, nuestro Señor” (Rom 8,35-39).

74 Escucha de nuevo lo que dicen acerca de la αγάπη agapi al prójimo: “Digo la verdad como hombre que habla ente Cristo, no miento; y mi conciencia, que se ilumina por el Espíritu Santo, es la que me da el testimonio y la certeza de esta verdad. Y os digo que tengo una tristeza inmensa y un profundo dolor continuo en mi corazón, por la infidelidad y la dureza del corazón de mis paisanos. Quisiera ser yo el objeto de maldición, separado incluso de Cristo, si fuera posible por mi condena se salven mis parientes carnales y mis paisanos los judíos” (Rom 9,1-3), etc. Y lo mismo dicen Moisés y otros santos, (cfr. Ex 32,21).

75 Aquel que no desprecia la gloria y el placer, así como la avaricia, (codicia, amor a las riquezas y al dinero), que contribuye a su aumento y que gracias a ellos existe, no puede eliminar las causas de la ira o enojo. Pero aquel que no las elimina no puede alcanzar la perfecta αγάπη agapi.

76 La humildad, el sufrimiento y la ascesis dura del cuerpo liberan al hombre de todo pecado; la primera corta y extingue los pazos de la psique-alma y la segunda los pazos del cuerpo. Esto hacía el bienaventurado David cuando oraba a Dios diciendo: “Mira mi humildad, mi trabajo, mi esfuerzo y cansancio y perdona todos mis pecados” (Sal 24,18).

77 El Señor, por medio de los logos-mandamientos, convierte impasibles (sin pazos) a aquellos que los aplican y los cumplen; y por medio de los dogmas (enseñanzas) divinos regala la iluminación de la divina gnosis (conocimiento).

78 Todos los dogmas (enseñanzas) se refieren ya sea a Dios, o sobre los seres visibles e invisibles, o acerca de la Providencia y del juicio de Dios sobre ellos.

79 La caridad, compasión o misericordia sana la parte irascible de la psique-alma; el ayuno marchita el deseo; y la oración hace la catarsis, purga, sana y purifica el νούς nus-espíritu y le convierte en experto para la contemplación de los seres; y según las fuerzas de nuestra psique-alma, el Señor nos ha regalado Sus mandamientos-logos.

80 “Aprended de mí, -dice el Señor- que soy apacible y humilde de corazón, y encontraréis psicoterapia y sanación, alivio y descanso, paz cordial y serenidad en vuestras psiques-almas…” (Mt 11,29), etc. La mansedumbre o apacibilidad mantiene en paz la parte irascible de la psique-alma, mientras que la humildad libera al νούς nus de la arrogancia y la vanagloria.

81 El temor de Dios es de dos tipos. Uno nace de nosotros de las amenazas del infierno, y, a su vez, engendra progresivamente en nosotros el dominio de nosotros mismos, la templanza, la continencia, la paciencia, la esperanza en Dios, la απάθεια apázia impasibilidad (sin pazos), y a continuación de manera natural viene la αγάπη agapi. El segundo temor, unido a la αγάπη agapi, mantiene la psique-alma en devoción constante para evitar caer en el desprecio de Dios debido a la confianza que genera la αγάπη agapi.

82 El primer tipo de temor es expulsado fuera de la psique-alma por a αγάπη agapi perfecta (1Jn 4,18), en efecto, la psique-alma que la posee ya no teme el infierno. El segundo temor, como hemos dicho, está siempre unido a la agapi. El primer temor concuerda con la frase: «Con el temor del Señor, cada uno se aparta del mal» (Pr 14,27) y  “el principio de la sabiduría es el temor del Señor” (Pr 1,7). El segundo temor corresponde con la frase: “El temor del Señor es puro y permanece por los siglos de los siglos” (Sal 18,10), y “nada les falta a los que temen al Señor” (Sal 33,10).

83 “Por tanto, destruid y mortificad todo lo que hay de terrenal en vuestros miembros del cuerpo: la lujuria, la impureza, los pazos pecadores, expulsar el hedonismo y deleites terrenales, los malos deseos que manchan al hombre y le conducen a malas praxis, y la ambición, la vanagloria y la avaricia que son idolatría” (Col3,5), etc. Tierra significa aquí la conducta de la carne; fornicación, el pecado en praxis maliciosa; suciedad, el consentimiento al pecado; pazos, el loyismós pensamiento apasionado, vicioso; deseo indecente, la simple aceptación de este loyismós indecente y el deseo; y codicia, aquello que hace nacer y crecer el pazos. Así que el divino Apóstol Pablo manda eliminar todo esto, como miembros de la mentalidad y conducta carnal.

84 La memoria, al principio, trae al νούς nus un λογισμός loyismós pensamiento simple sin pazos. Pero cuando este pensamiento permanece tiempo en el νούς nus, se activa el pazos. Si esto no se elimina, impulsa al νούς nus al consentimiento. Una vez que esto se produce, lleva al pecado en acción. Por eso el sabio Apóstol Pablo, escribiendo a los cristianos que antes eran idólatras, les ordena eliminar primero el resultado del pecado, y luego, en orden inverso, llegar a la causa del pecado. La causa, como se dijo, es la avaricia, codicia que engendra y hace crecer el pazos. Creo que aquí se refiere a la glotonería, que es madre y nodriza de la lujuria o fornicación. Porque la avaricia no es mala solo en relación con el dinero, sino también a la comida, así como la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) no se refiere solo a los alimentos, sino también al dinero.

85 Así como un gorrión atado por una pata, cuando intenta volar, es arrastrado de vuelta al suelo por la cuerda, así también el νούς nus– espíritu humano que no ha adquirido aún la απάθεια apázia impasibilidad (sin pazos) es arrastrado por los pazos hacia lo terrenal, cuando intenta elevarse hacia la gnosis (conocimiento) de las cosas y realidades celestiales.

86 El νούς nus, cuando se libera completamente de los pazos, entonces camina hacia la contemplación de los seres των όντων sin volverse atrás, caminando ya hacia la gnosis (conocimiento) increada de la increada Santa Trinidad.

87 Cuando el νούς nus ha hecho la catarsis y está sano, puro y lúcido recibiendo las nociones y conceptos de las cosas, avanza a través de ellos hacia la zeoría contemplación espiritual. Pero si se vuelve sucio, impuro por la negligencia o la acedia, entonces las nociones y conceptos de las demás cosas simplemente las imagina, sin ser conducido a la zeoría contemplación, sino que se convierten en meros pensamientos, y los conceptos humanos se transforman en pensamientos impuros o perversos.

88 Si durante la oración, tu νούς nus no se ve perturbado por ningún pensamiento del mundo, entonces sabrás que estás dentro de los límites de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos).

89 Cuando la psique-alma comienza a percibir y sentir su propia buena salud, entonces también las fantasías del sueño las ve sin pasión sin malicias ni trastornos.

90 Igual que el ojo es atraído por la belleza de las cosas visibles, así también el νούς nus de la psique que ha hecho la catarsis y se ha “psicoterapiado” y purgado, estando lúcido y sanado es atraído por  la gnosis (conocimiento) de las invisibles. Por invisibles me refiero a las cosas incorpóreas, intangibles.

91 Es algo grande no ser seducido y movido hacia ningún pazos por las cosas; pero es mucho mayor permanecer impasible ante las fantasías de las cosas. Porque la guerra que entablan los demonios contra nosotros por medio de  los loyismí pensamientos es mucho más grave y temible que la guerra a través de las cosas.

92 El que ha profundizado y ha adquirido las virtudes y se ha enriquecido por la divina gnosis increada, al ver las cosas en su estado natural, (la virtud de la sencillez en Cristo*), túa y habla siempre sobre ellas según le dicta el logos ortodoxo sin equivocarse ni desviarse en absoluto. *https://logosortodoxo.es/psicoterapia-ortodoxa/la-sencillez-en-cristo-y-la-fantasia/

93 La señal o síntoma de haber alcanzado la perfecta απάθεια apázia (impasibilidad sin pazos) es que pensamientos y nociones sobre las cosas surjan siempre en el corazón sin pazos, tanto cuando estamos despiertos cómo cuando estamos dormidos.

94 El νούς nus expulsa los pazos mediante la ejecución de los mandamientos; a través de la contemplación de las cosas visibles elimina los conceptos apasionados y viciosos sobre las cosas; mediante la gnosis (conocimiento) de lo invisible, supera la contemplación de las cosas visibles; y finalmente, también elimina esta última mediante la gnosis de la increada Santa Trinidad.

95 Cuando sale el sol e ilumina el mundo, revela tanto a sí mismo como a las cosas que son iluminadas por él. Así también, cuando el Sol de justicia se eleva o amanece al νούς nus (espíritu de la psique) del que ha hecho la catarsis, y está “psicoterapiado”, purgado, sanado y lúcido, revela tanto a Sí Mismo como los logos (leyes, principios, causas) de todo lo que ha sido y será creado por Él.

96 No conocemos a Dios por Su esencia, sino por Sus obras maravillosas y Su providencia hacia los seres. A través de ellas, como en un espejo, contemplamos Su infinita bondad, sabiduría, poder y energía increada.

97 El νούς nus de la psique-alma “psicoterapiado” purgado, sanado y lúcido se mueve ya sea sin pazos en los conceptos de cosas humanas o en la contemplación natural de las cosas visibles o invisibles, o en la luz increada de la Santa Trinidad.

98 El νούς nus cuando alcanza la contemplación de las cosas visibles, investiga los logos (causas, principios, leyes) naturales o los logos que estos significan, o busca la misma causa de ellas.

99 De nuevo, cuando el νούς nus se mueve hacia la θεωρία zeoría contemplación de las cosas invisibles, busca los logos naturales de estas y la causa de su existencia y lo que sigue de ellas, y cuál es la providencia y el juicio relacionado con ellas.

100 Cuando llega a Dios, primero busca conocer los logos sobre Su esencia, mientras es inflamada con el anhelo. Sin embargo, no puede satisfacer este anhelo (porque algo así es completamente imposible para todas las criaturas lógicas en general); así que se consuela con la gnosis (conocimiento) de los atributos o cualidades y energías increadas de Dios; es decir, con lo que tiene que ver con Su eternidad, Su infinitud, Su invisibilidad, Su bondad, sabiduría y dinami (potencia y energía increada) de crear, proveer y juzgar a los seres. Lo único que podemos comprender sobre Él es Su infinitud, y el hecho de que es imposible conocerlo, tal y como han dicho los teólogos Gregorio y Dionisio el Areopagita. Amín.

 

San Máximo el Confesor.

Segunda Centuria sobre la Agapi

 

1 El que verdaderamente ama a Dios, ciertamente ora sin distraerse. Y quien ora de esta manera, éste ama a Dios verdaderamente. Pero no ora sin distracción aquel que tiene su νούς nus (espíritu de la psique-alma) enfocado y fijado en algo terrenal.

2 El νούς nus (espíritu de la psique) que demora y pierde el tiempo en alguna cosa sensible, sin duda tiene un πάθος pazos pasión hacia ella; un pazos pasión de deseo, tristeza, ira, resentimiento o rencor. Y si no desprecia esa cosa no puede librarse del pazos correspondiente.

3 Cuando los πάθος pazos dominan el νούς nus, le atan con las cosas materiales, y una vez que lo separan de Dios, le hacen que se ocupe de ellos. Pero cuando prevalece la αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional) de Dios, le desata de esas ataduras y le convence de despreciar no solo las cosas sensibles, sino también esta vida provisional, pasajera.

4 El resultado de la práctica, aplicación y cumplimiento de los logos-mandamientos es que los conceptos y significados de las cosas se vuelven impasibles. El resultado de la lectura y la θεωρία zeoría contemplación es que el νούς nus se vuelve inmaterial y sin formas. De esto proviene el orar sin distracción.

5 La práctica de las virtudes por sí sola no es suficiente para liberar completamente el νούς nus de los πάθος pazos, de modo que pueda orar sin distracciones, si no le acompañan también varias contemplaciones espirituales. Porque la virtud práctica libera solo el νούς nus de la intemperancia, el desenfreno y el odio, en cambio, la contemplaciones espirituales, lo liberan también del olvido y la ignorancia. Y solo así podrá orar como Dios manda, como es debido.

6 Existen dos estados extremos y supremos de la oración pura y lúcida, de los cuales uno sucede en los prácticos y el otro en los contemplativos. Y el primero viene en la psique-alma por el temor de Dios y la buena esperanza; y el otro viene del divino έρως eros (amor ardiente) y la perfecta catarsis. La señal y cualidad del primer estado es recoger el νούς nus de todos los conceptos del mundo y, como si estuviera cerca o presente el mismo Dios, -como de hecho realmente lo está- orar sin distracción e imperturbablemente. La señal y cualidad del otro estado es aquella que dentro del ímpetu de la oración, el νούς nus sea arrebatado por la luz divina, increada e infinita, sin percibir ni a sí mismo, ni a ningún otro de los seres, sino solamente a Él que opera en su interior este esplendor mediante la energía increada de la αγάπη agapi. Y entonces es cuando el νούς nus, mientras se va moviendo sobre los logos de Dios, recibe las manifestaciones y revelaciones puras, ilustres, limpias y lúcidas sobre Él.

7 Aquello que uno ama, en ello también pone su atención y desprecia todo lo que lo obstaculiza para no verse privado de ello. Y aquel que ama a Dios, cultiva la oración pura, y cada πάθος pazos que lo obstaculiza de esta agapi-amor, lo rechaza y lo expulsa de su interior.

8 Aquel que ha expulsado la madre de los πάθος pazos, la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo) fácilmente es liberado, con la ayuda de Dios, también de los demás πάθος pazos, como la ira, la tristeza, el rencor, los resentimientos, etc. Pero aquel que está dominado por la φιλαυτία filaftía, incluso sin quererlo es herido por los demás πάθος pazos. Filaftía es el excesivo amor insensato a sí mismo y hacia nuestro cuerpo.

9 Los hombres se aman los unos a los otros por los siguientes cinco motivos, algunos loables, otros dignos de crítica; a) por Dios, igual que el virtuoso que ama a todos, y como alguien que todavía no es virtuoso, sin embargo, ama al virtuoso; b) por motivos naturales, como los padres aman a sus hijos y son amados por ellos; c) por vanagloria, como el que es honrado o alabado, ama al que lo honra o lo alaba; d) por avaricia, codicia o amor al dinero, como quien ama al rico por interés porque ha recibido algo de él; e) por hedonismo o amor al placer hedonista, emocional y carnal, como aquel que satisface su estómago y su deseo carnal-sexual con otro. El primer motivo es admirable; el segundo, indiferente ni loable ni condenable, y los demás reprochables porque estás cargados de pazos.

10 Si odias a unos, y a otros a otros ni los amas ni los odias, y a algunos los amas moderadamente, y a otros los amas ardientemente, debes reconocer, -por esta desigualdad-, que estás lejos de la perfecta agapi que te enseña amar igualmente a todas las personas por igual.

11 Apártate del mal y obra el bien (Sal 33,15); es decir, lucha contra los enemigos para moderar y delimitar los πάθος pazos, y después estate en vigilancia para que no crezcan nuevamente. Y después lucha para adquirir las virtudes y, una vez obtenidas, vigila para preservarlas. Estos es “trabajar y vigilar o guardar” (Gen 2,15).

12 Los demonios que nos tientan por concesión de Dios, calientan la parte anhelante de la psique-alma y alteran la parte irascible, y oscurecen la parte logística o lógica, provocan dolores al cuerpo, o nos despojan de nuestras cosas.

13 Los demonios nos tientan directamente ellos mismos o sublevan contra nosotros a los que no temen al Señor. Ellos mismos nos tientan, cuando estamos separados de la gente, como hicieron con el Señor en el desierto (Mt 4, 3-10); y por medio de los hombres, cuando vivimos junto con ellos, como lo hicieron con el Señor a través de los Fariseos. Pero nosotros, mirando e imitando a nuestro modelo, que es el Señor, los rechazaremos en ambas circunstancias.

14 Cuando el νούς nus comienza a progresar en la αγάπη agapi de Dios, entonces el demonio de la blasfemia empieza a tentarlo, y le insufla tales loyismí (pensamientos, reflexiones, fantasías e ideas) los cuales ningún hombre puede inventar, sino sólo el artífice de este trabajo, el diablo. Y esto lo hace por envidia contra aquel que ama a Dios, para llevarlo a la desesperación a causa de esos loyismí pensamientos, de modo que no se atreva a volver a elevarse hacia Él con la acostumbrada oración. Pero de esto, el maldito no extrae ningún beneficio para su fin, más bien nos hace más fuertes y firmes. Porque cuando nos combate y le contra-combatimos, nos hacemos más experimentados y más auténticos en el αγάπη agapi de Dios. “Su espada que entre en su propio corazón, y se rompan sus arcos” (Sal 36.15).

15 El νούς nus (espíritu de la psique) cuando se ocupa de las cosas visibles, las entiende en su naturaleza por la percepción sensible; por supuesto que ni el νούς nus es malo, ni la comprensión por naturaleza, ni las cosas, ni la percepción sensible; porque son obras de Dios. ¿Dónde está, pues, y cuál es el mal? Evidentemente en el πάθος pazos que es introducido en la comprensión natural, la cual puede no estar presente en las distintas concepciones, si el νούς nus está vigilante.

16 Πάθος pazos es un movimiento de la psique-alma fuera de su estado natural o un amor insensato y paradójico, o un odio sin juicio ni discernimiento hacia alguien o por algo de los objetos sensibles. Por ejemplo, amor insensato, irracional por la comida, por las mujeres, por las riquezas, por la gloria pasajera o cualquier cosa sensible o bien hacia quien asegura y concede esas cosas. Por odio sin juicio o sin descernimiento, bien por algo de las cosas mencionadas, o contra alguien por causa de estas.

17 De nuevo, malicia o maldad es el juicio erróneo de los conceptos, que va acompañado del mal uso de las cosas. Por ejemplo, en el caso de la mujer, el juicio correcto de la unión carnal o matrimonial como fin es la procreación de los hijos. Por tanto, quien se ha enfocado en el placer sexual, se equivoca en su juicio, porque consideró como bueno lo que no es bueno. Este, pues, hace mal uso de la mujer, cuando viene en contacto con ella. Lo mismo sucede también para las otras cosas y conceptos.

18 Cuando los demonios sacan tu νούς nus fuera de la sobriedad o sano juicio y lo rodean con loyismí pensamientos, fantasías y conceptos de la fornicación o lujuria, entonces di con lágrimas al Señor: “Después de que me sacaran fuera, me han rodeado” (Sal 31,4), y “Tú que eres mi cobijo y deleite, sálvame de los que me han rodeado” (Sal 31,7). Y serás salvo.

19 El demonio de la fornicación o lujuria es fuerte y ataca con fiereza a los que luchan contra este πάθος pazos, sobre todo cuando no tienen cuidado en el tema de la comida, el estilo de vida y las relaciones con las mujeres. Porque de esta manera engañando al νούς nus con la blandura del placer, aparece después en momentos de la ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y mediante el recuerdo estimula y calienta el cuerpo y presenta en el νούς nus (espíritu) con la mente varias imágenes, figuras y formas. Así, le induce a consentir el pecado. Si quieres que estas imágenes, formas y figuras no se detengan haciéndose crónicas en tu interior, utiliza el ayuno, el esfuerzo del trabajo, la vigilia y la buena ησυχία hisijía con oración incesante y ardiente.

20 Los demonios buscan continuamente nuestra psique-alma, la buscan por medio de los loyismí pensamientos apasionados, viciosos e malignos, para empujarla al pecado por la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) o en praxis, obra. Por tanto, cuando encuentran que el νούς nus no los acepta, entonces se avergonzarán y se retirarán. Cuando ven que el νούς nus es ocupado con la θεωρία zeoría contemplación, entonces retrocederán de inmediato y rápidamente serán avergonzados.

21 Aquel que prepara su νούς nus para las batallas espirituales y expulsa de él los malignos, viciosos e indecentes loyismí pensamientos, es correspondiente a diácono. Aquel que ilumina su νούς nus con gnosis de los seres y hace desaparecer la falsa gnosis (conocimiento), es correspondiente a presbítero. Y aquel que perfecciona su νούς nus ungiéndolo con la divina mirra o santo oleo de la gnosis y la adoración de la Santa Trinidad, es correspondiente a obispo.

22 Los demonios se debilitan cuando, por el trabajo de los mandamientos-logos son reducidos nuestros πάθος pazos. Pero se pierden cuando, nuestros πάθος pazos han desaparecido totalmente por la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) porque ya no encuentran en nuestra psique-alma las cosas que les atraían y permitían estar allí combatiéndola. Quizá esto quiere decir la frase: «Se debilitarán y desaparecerán ante Ti» (Sal 9,4).

23 Algunas personas se mantienen alejados de los πάθος pazos a causa del miedo humano; otras por la vanagloria; otras por la εγκράτεια engratia (continencia, autodominio, templanza, contingencia); pero otras personas son liberadas de los πάθος pazos por decisión divina.

24 Todos los logos del Señor contienen estos cuatro componentes: los mandamientos, los dogmas (enseñanzas sin error), las amenazas y las promesas. Por causa de estos soportamos toda clase de dureza, es decir, ayunos, vigilias, dormir en el suelo, fatigas, empeños, esfuerzos en varios servicios, insultos, deshonras, tormentos, muertes y cosas similares. David dice: «Por Tus logos yo he caminado por senderos duros» (Sal 16,4).

25 La recompensa de la εγκράτεια engratia (continencia, autodominio, templanza) es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin πάθος pazos). Recompensa de la fe es la gnosis (conocimiento espiritual). La apázia genera el discernimiento, mientras que la gnosis produce la αγάπη agapi hacia Dios.

26 Cuando el νούς nus logra la virtud práctica progresa en la prudencia; cuando logra la virtud contemplativa progresa en la gnosis (conocimiento). Lo propio de la primera es conducir al combatiente espiritual al discernimiento entre virtud y maldad; mientras que la contemplativa es conducir al que participa en ella a los logos (principios) relativos a los seres tanto corpóreos como incorpóreos. Y entonces se hace digno de la χάρις jaris teológica cuando, transcendiendo todas las cosas antedichas con las alas de la agapi, llega a la contemplación y examina -a la medida de lo posible por el νούς nus humano- el logos sobre las propiedades o energías increadas de Dios, con la ayuda del Espíritu.

27 Cuando trates de teologizar, no busques logos que conciernen la esencia de Dios, porque nunca el νούς nus y el intelecto del ser humano podrá encontrarlos, ni tampoco el νούς nus e intelecto de algún otro de los seres que es después de Dios. Más bien, estudia y examina, en la medida de lo posible, los logos o tratados sobre las propiedades o energías (increadas) de Dios, es decir, sobre los logos relativos a Su eternidad, infinitud, inmensidad, bondad, sabiduría y sobre la dinami (poder, potencia y energía increada) para crear, proveer y juzga a los seres. Entre los hombres, gran teólogo es aquel que descubre, -aunque sea en poco o al menos en parte-, estos logos (razones y conceptos) sobre estas realidades.

28 Hombre fuerte y poderoso es aquel que ha unido la gnosis (conocimiento) con la praxis y la práctica. Porque con la praxis marchita y expulsa los deseos (indecentes) y doma la ira, en cambio con la gnosis da alas al νούς nus y se eleva hacia Dios.

29 Cuando el Señor dice: “Yo y el Padre somos uno” (Jn 10,30), indica la identidad de la ουσίαςusía (esencia, sustancia). Y cuando dice de nuevo: “Yo estoy en el Padre y el Padre en mi” (14,11) manifiesta que las hipostasis (bases substanciales o subsistenciales) son inseparables. Por tanto, los triteístas (tres dioses) que separan el Hijo del Padre caen en doble precipicio. Cuando dicen que el Hijo es eterno como el Padre, pero Le separan de Él, están obligados a decir que no ha nacido por el Padre y caer a la aceptación de tres Dioses y tres principios. Cuando dicen que el Hijo nació por el Padre, pero Le separan de Él, están obligados a decir que no es eterno como el Padre, sometiendo al Señor de los tiempos al dominio del tiempo. Porque, como dice san Gregorio el Teólogo, debemos creer tanto en Dios uno, como también confesar las tres Hipostasis y cada una con su propia cualidad o atributos. Porque, la deidad se discierne pero indivisiblemente; y se une pero separadamente, como dice el mismo san Gregorio. Y esto porque tanto el discernimiento (distinción) como la unión son extraordinariamente hiperlógicas o supralógicas. Porque, ¿qué tendría de paradójico y extraordinario si el Hijo se uniera y se separara del Padre como lo hace un hombre de otro hombre, y nada más?

30 Quien es perfecto en la αγάπη agapi, que ha alcanzado el nivel más alto de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) no reconoce diferencias entre lo propio y lo ajeno, lo de un creyente y lo de un incrédulo, lo de un esclavo y lo de un libre, o en general, entre masculino y femenino. Pero como se ha hecho superior de la tiranía de los πάθος pazos y se enfoca en la única naturaleza humana, ve y considera a todos como iguales y mantiene la misma disposición hacia todos. Porque en él no hay heleno-griego ni judío, ni macho ni hembra, ni esclavo ni libre, sino que Cristo es todo en todos (Col 3,11).

31 De los πάθος pazos escondidos en la psique-alma, los demonios toman sus motivos y suscitan en nuestro interior los loyismí pensamientos, conceptos y fantasías pasionales e indecentes. Después combaten con estos loyismí pensamientos al νούς nus (espíritu de la psique) con la mente y lo fuerzan a consentir en el pecado. Una vez sea vencido, lo conducen al pecado por διάνοια diania (mente, intelecto) y una vez realizado, le llevan cautivo a la praxis, acción. Luego, los demonios que han devastado la psique-alma con los pensamientos, se van junto con ellos, y en el νούς nus queda solamente el ídolo o imagen del pecado, de lo que el Señor dice: “Por tanto, cuando veáis la abominación de la desolación, o el canalla odiado y asqueroso, como se ha profetizado por el profeta Daniel, que esté puesto en el lugar santo, que cada lector que está leyendo, que entienda bien esto- -el que lea que entienda” (Mt 24,15). Porque lugar santo y templo de Dios da a entender el νούς nus-espíritu (como energía, o corazón como esencia) del hombre, medio del cual los demonios, una vez que hayan devastado la psique-alma mediante los loyismí pensamientos maliciosos y pasionales, colocan el ídolo o imagen del pecado. El que estas cosas han ocurrido históricamente, nadie de los que haya leído a Ιώσηπο Iósipo (Josefo), puede poner en duda. Excepto algunos que dicen que estas cosas sucederán en los tiempos del Anticristo.

32 Tres son las cosas que nos mueven hacia el bien: las semillas naturales, los santos ángeles y la buena predisposición o voluntad. Semillas naturales, me refiero, cuando hacemos por los hombres lo que queremos que nos hagan a nosotros (Lc 6,31); o bien, cuando vemos a alguien en angustia, apuros o necesidad y por naturaleza somos misericordiosos, compasivos y caritativos con él. Los santos ángeles nos mueven y nos guían cuando encontramos ayuda en el camino del bien y avanzamos en él. Y la buena predisposición o voluntad es cuando discernimos el bien del mal y preferimos el bien.

33 También tres son las cosas que nos mueven hacia el mal: los πάθος pazos, los demonios y la mala predisposición o voluntad. Los πάθος pazos, cuando deseamos algo anormal, por ejemplo, un manjar fuera del tiempo y sin necesidad, o una mujer no con motivo de la procreación o que no sea la mujer legítima; y además cuando nos enfadamos y nos entristecemos injustamente, por ejemplo, contra alguien que nos ha causado deshonra o daño. Los demonios acechan y esperan el momento oportuno y cuando nos encuentran en negligencia o descuido, entonces nos asaltan y mueven contra nosotros los πάθος pazos anteriores y otros similares. Y la mala predisposición o voluntad es cuando, a sabiendas del bien, preferimos el mal.

34 La recompensa de los esfuerzos por la virtud es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la gnosis (espiritual). Estas se convierten en causa para adquirir el reinado de la realeza increada de los cielos, así como lo contrario, los πάθος pazos y la ignorancia llevan y producen el infierno eterno. Por tanto, aquel que se esfuerza para la gloria humana y no para el bien verdadero, escucha de la Escritura que dice: “Pedís y no recibís, porque pedís mal” (Stg 4,3).

35 Existen por naturaleza muchas cosas buenas que hacen los hombres, las cuales no son buenas por alguna razón; por ejemplo, el ayuno, la vigilia, la oración y la salmodia, son obras buenas por naturaleza, pero cuando se hacen por vanagloria, ya no lo son.

36 De todo lo que hacemos, el Dios examina primero el propósito y la intención, si lo hemos hecho para Él o por otro motivo.

37 Cuando la Escritura nos dice: “Tú atribuirás a cada uno según sus obras” (Sal 61,13), no da a entender que retribuye las obras que se hacen sin el propósito ortodoxo, correcto, aunque parezcan buenas, sino más bien sólo aquellas que se hacen con la intención ortodoxa, recta. Porque el juicio de Dios no mira las obras, sino en el propósito y la intención por lo que se hacen las obras.

38 El demonio de la soberbia u orgullo tiene una doble malicia y astucia: convence al monje o al practicante cristiano de atribuir las buenas obras y hazañas a sí mismo y no a Dios, quien es el donador de los bienes y ayudante para lograrlos; o bien, si uno no se deja convencer de aquello, lo empuja susurrándolo la idea de despreciar a los hermanos débiles. Pero éste que está soportando la energía y acción demoníaca, ignora que el demonio intenta convencerle a negar la ayuda de Dios. Es decir, si desprecia aquellos, porque no han podido realizar la virtud, entonces admite que él con su propia fuerza y mérito la ha logrado, cosa que es imposible, ya que el Señor dijo: “Sin mí no podéis hacer nada” (Juan 15,15). Porque cuando nuestra enfermedad se dirige hacia los bienes, sin el Donante de los bienes, no puede completarlos.

39 Quien ha conocido la enfermedad de la naturaleza humana, éste ha probado la divina δύναμη dinami (fuerza y energía increada). Y como unas cosas las ha logrado y otras lucha para conseguirlas con la potencia de la energía divina, no desprecia a ningún ser humano. Porque conoce que igual que Dios le ha ayudado y librado de muchos y terribles πάθος pazos, también puede ayudar a todos los demás, cuando Él lo quiere, y sobre todo aquellos que luchan por Él; aunque por motivos que sólo Él conoce, no los libera a todos juntos al mismo tiempo de los πάθος pazos, sino por separado, como médico bondadoso, compasivo y filántropo, libera a cada uno que intenta y se esfuerza.

40 Cuando los πάθος pazos cesan de operar a favor del placer o del hedonismo, ya sea porque sus causas fueron eliminadas o porque los demonios se retiran por engaño, dolo o trampa, entonces aparece la soberbia u orgullo.

41 Casi todos los pecados se cometen gracias del placer o hedonismo, y la eliminación de ellos se produce por medio del sufrimiento y la tristeza o bien voluntariamente con la μετάνοια metania, o bien de cualquier otro modo y método que  economiza la divina providencia. Porque, si nos examinásemos y juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos condenados por Dios; y cuando somos probados por el Señor con aflicciones o tribulaciones nos instruye para que no seamos condenados junto con el mundo-cosmos de los πάθος pazos (1Cor 11, 31-32).

42 Cuando te llegue una tentación inesperada, no acuses a aquel de quien provino, sino examina por qué te ha venido, y encontrarás corrección. Porque, sea por aquel sea por otro, debías beber este amargo cáliz del juicio de Dios.

43 Precisamente debido a que tienes malos modales y eres malhumorado, no niegues el padecimiento, sufrimiento para que así humillado, vomites la soberbia u orgullo.

44 Algunas tentaciones traen a los hombres placeres, otras aflicciones y tristezas, y otras, dolores corporales. Y según la causa de los πάθος pazos que se encuentra en la psique-alma, el Médico de las psiques-almas concede y aplica también el fármaco correspondiente con Su juicio.

45 Las tentaciones son enviadas por Dios a unos para la eliminación de los pecados ya cometidos, a otros para pecados que se cometen ahora, y a otros para evitar pecados que se cometerán en el futuro. Excepto, por supuesto, de aquellas tentaciones que son enviadas para que uno sea probado, como en el caso de Job.

46 El hombre sensato y prudente, al considerar la energía y operación psicoterapéutica y curativa del juicio de Dios, soporta con agrado las desgracias y adversidades que le sobrevienen y piensa que nadie más tiene la culpa y es causa de ellas, sino sólo sus propios pecados. Sin embargo, el insensato y necio, como no conoce la sapientísima providencia de Dios, cuando peca y es castigado, considera como causa de sus desgracias y adversidades a Dios o a los hombres.

47 Hay ciertos medios que detienen el progreso de los πάθος pazos y no los dejan crecer; y otros conducen a su disminución y los restringen. Por ejemplo, el ayuno, el ejercicio fatigoso y la vigilia, no dejan que el deseo aumente. Sin embargo, el retiro y la θεωρία zeoría contemplación, la oración y el έρως eros (amor ardiente) hacia Dios lo disminuyen y lo llevan a la extinción. Lo mismo ocurre con la ira. La magnanimidad y la tolerancia, el no resentimiento y la apacibilidad detienen la ira y no la dejan crecer, mientras que la αγάπη agapi, la caridad, la bondad y la filantropía conducen a la disminución de la ira, del rencor y de los resentimientos.

48 Aquel que tiene su νούς nus (espíritu de la psique) siempre cerca de Dios, en éste el deseo ha aumentado tanto que se ha convertido en divino έρως eros (amor ardiente) y la parte irascible de la psique-alma se ha convertido todo en divina αγάπη agapi (amor increado y desinteresado). Porque el νούς nus con la prolongada comunión y participación del divino esplendor (luz increada), al hacerse completamente luminoso y al someter con firmeza a sí mismo la parte irascible de su psique-alma, -como he dicho-, lo ha transformado en inefable έρως eros divino e incesante αγάπη agapi y lo llevó completamente desde las cosas terrestres hacia Dios.

49 Aquél que no envidia, no se enoja ni se enfada, ni tiene resentimientos contra quien le ha entristecido y afligido, no significa que ya posee totalmente la agapi hacia esa persona. Porque puede, sin amar, no devolver mal por mal, debido al mandato (Rom 12, 17). Pero no puede siempre devolver libremente bien al mal sin dificultad y sin esforzarse. Porque, para uno hacer el bien con todo su corazón a los que le odian, es cualidad y característica únicamente de la perfecta αγάπη agapi espiritual.

50 Aquél que no ama a alguien, no significa necesariamente que lo odie. Ni tampoco aquel que no odia, necesariamente ama; puede encontrarse en un estado intermedio, ni amando ni odiando. La disposición agapítica (amorosa) la provocan sólo los cinco modos (maneras) que nos hemos referido en el capítulo noveno de esta centuria: el admirable o digno de alabanza, el medio y los censurables.

51 Cuando veas que tu νούς nus (espíritu de la psique) se ocupa con gusto de las cosas materiales y se entretiene pegado a sus conceptos, sepas que más bien amas más las cosas materiales que a Dios. Porque dice el Señor: “Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón” (Mt 6,21).

52 El νούς nus que se une a Dios y permanece en Él con oración y αγάπη agapi, se vuelve sabio y bondadoso, fuerte y filántropo, caritativo, tolerante y magnánimo, y en una palabra posee todos los atributos divinos o cualidades. Pero cuando se aleja de Dios se convierte bestial, porque se ha hecho amante del placer o del hedonismo (carnal y material) o salvaje porque combate y pelea con los hombres por cosas materiales.

53 La Escritura llama “cosmos, mundo” las cosas materiales. Y cósmicos-mundanos son aquellos que con su νούς nus se ocupan de ellas, y a ellos dice con severidad: “No améis los placeres carnales, vanos y pecaminosos que existen en este mundo que separan al hombre de Dios. Si uno ama al mundo del pecado, la agapi-amor de Dios Padre no está en su interior. Porque muchas cosas que hay en el mundo alejado de Dios están pervertidas, como por ejemplo, las pasiones carnales, el ansia por las cosas y el orgullo o arrogancia, no provienen de Dios y Padre sino del mundo pecaminoso” (1Jn 2, 15-16), etc.

54 Cristiano ortodoxo practicante o monje es aquel que ha alejado de su νούς nus las cosas materiales y está dedicado a Dios con εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), αγάπη agapi, salmodia y oración.

55 El práctico -el que cultiva las virtudes prácticas- “es un ganadero o pastor de animales”. Porque las hazañas éticas tienen el lugar de los animales (se pueden considerar rebaños). Por eso Jacobo decía: “Tus siervos son pastores de ganado” (Gen 46,34). Gnóstico es el pastor de las ovejas. Porque los loyismí pensamientos se asemejan a las ovejas que el νούς nus pastorea sobre los montes de las contemplaciones. Por eso cada pastor de ovejas es abominación para los egipcios (Gen 46,34), es decir, de las fuerzas demoníacas.

56 El νούς nus-espíritu vicioso y corrupto, cuando el cuerpo se mueve a través de los sentidos hacia los deseos y placeres o hedonismo, sigue y consiente sus fantasías, sus inclinaciones y sus impulsos. Mientras que el νούς nus virtuoso es continente y se abstiene de las fantasías indecentes, las inclinaciones y los impulsos pasionales y más bien se cuida en mejorar estos movimientos suyos.

57 De las virtudes algunas son corporales y otras psíquicas (anímicas, emocionales). Las corporales son el ayuno, la vigilia, dormir al suelo, la diaconía-servicio y el trabajo manual para que no seamos una carga para los demás o para poder dar caridad etc… Las virtudes psíquicas son la agapi, la tolerancia, la magnanimidad, la apacibilidad, la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), la oración, etc… Por tanto, si debido a alguna necesidad o circunstancia corporal, por ejemplo, enfermedad o algo parecido, sucede que no podemos llevar a cabo las virtudes corporales mencionadas anteriormente, el Señor que conoce los motivos y las causas, nos perdona. Pero si no ejecutamos y no practicamos las virtudes psíquicas, no tendremos ninguna justificación, porque no hay ninguna necesidad que justifique la no ejecución y práctica de ellas.

58 La agapi hacia Dios al que la posee lo convence a despreciar todo placer que es pasajero, y cada tristeza, angustia y fatiga. Sobre esto que te convenzan todos los santos, los cuales han sufrido y padecido tanto por Cristo.

59 Vigílate y cuídate de la madre de todos los males, la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo), la cual es un amor insensato del cuerpo y de ti mismo. De ella nacen, pareciendo como buenos y razonables, los primeros apasionados y malignos loyismí pensamientos, como también los tres generales loyismí pensamientos maniáticos: a) el de la glotonería, ansia por comer (gula), b) el del amor al dinero o avaricia, codicia y c) el de la vanagloria; comenzando con la engañosa y supuesta necesidad insuperable del cuerpo, y de estos loyismí pensamientos nace toda la lista de los males. Por tanto, como hemos dicho, debemos tener cuidado con la filaftía y combatirla con gran νήψις nipsis (vigilancia y oración del corazón, sobriedad). Y cuando la φιλαυτία filaftía desaparezca, también desaparecerán todos los males que nacen de ella.

60 El πάθος pazos de la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo y amor excesivo al cuerpo), presenta al cristiano practicante o monje, que tenga lástima de su cuerpo y le proporcione más alimento del necesario, supuestamente para que no enferme, y así, resbalando poco a poco, se deja llevar y cae en el abismo del hedonismo (amor al placer, sensualidad); y por otro lado, al hombre cósmico mundano laico, le impulsa a cuidarse en cómo satisfacer sus deseos y placeres.

61 El punto culminante de la oración es, como dicen, el de desvincular y despojar el νούς nus de la carne y del mundo y convertirse en completamente incorpóreo, sin formas y amorfo durante la oración. Por tanto aquel que mantiene intacta e íntegra esta condición, éste realmente ora sin cesar (1Tes 5,17).

62 Tal como el cuerpo, cuando muere, se separa necesariamente del mundo, también la psique-alma, al estar muriendo mientras estudia el estado supremo de la oración, se separa de todos los conceptos e ideas del mundo. Porque si no muere esa muerte, no es posible poder encontrarse con Dios y vivir con Él.

63 Que nadie te engañe, oh hombre o monje, haciéndote creer de que puedes salvarte si estás esclavizado al placer o hedonismo y a la vanagloria.

64 Tal como el cuerpo peca con las cosas materiales, y existen las virtudes corporales para educarlo hacia la sobriedad y actúe con prudencia, así también el νούς nus peca con los conceptos indecentes, pasionales y pecaminosos, pero él también tiene las virtudes para instruirse, viendo las cosas de manera clara y sin πάθος pazos y actúe con sensatez y prudencia.

65 Así como los días son sucedidos por las noches y los veranos por los inviernos, así también la vanagloria, vanidad y el placer son sucedidos por sufrimientos, tristezas y dolores, ya sea en el presente o en el futuro. ,

66 Aquel que ha pecado no es posible que se escape del juicio futuro, si no soporta aquí fatigas y esfuerzos voluntarios o tristezas y aflicciones involuntarias.

67 Dicen que por cinco causas el Dios concede que seamos atacados y guerreados por los demonios. La primera causa es que, mientras nos combaten y nosotros también combatimos contra ellos, adquiramos el discernimiento entre la virtud y la maldad. La segunda es que adquiramos la virtud a través de la guerra y el esfuerzo y así la mantendremos segura y firme. La tercera es que, al progresar en la virtud, no nos enorgullezcamos, sino que aprendamos a ser humildes. La cuarta es que, al conocer con nuestros sufrimientos y padecimientos la maldad, odiarla totalmente. La quinta, la más alta de todas, es que, al adquirir la απάθεια apázia (impasibilidad, sin πάθος pazos), no olvidemos nuestra enfermedad y debilidad y la potencia y poder de Aquel que nos ha ayudado.

68 El νούς nus (espíritu de la psique) del hambriento con su mente imagina el pan y el del sediento el agua; así también el νούς nus del goloso con su mente imagina la variedad de los manjares; el del amigo del placer o hedonista, las figuras de las mujeres; el del amante del dinero o avaricioso, las ganancias; el del vanaglorioso, los honores que vienen de los hombres; el del resentido, la venganza contra aquel que le ha entristecido; el del envidioso, el mal del que envidia, y así lo mismo sucede con los demás πάθος pazos. Porque el νούς nus forma conceptos maliciosos e indecentes cuando está excitado por los πάθος pazos, tanto si el cuerpo está despierto, como cuando está dormido.

69 Cuando el deseo aumenta las causas que provocan los placeres, entonces el νούς nus en su sueño tiene las correspondientes fantasías. Cuando aumenta la ira y sus causas, el νούς nus cuando duerme ve en el sueño aquellas cosas que provocan miedo. Pero los sucios demonios aumentan los πάθος pazos excitándolos, teniendo como cooperante nuestra negligencia; mientras que los santos ángeles los delimitan, estimulándonos hacia el trabajo y la práctica de las virtudes.

70 La parte anhelante de la psique-alma, cuando se excita con frecuencia, crea en el interior de la psique-alma un hábito invencible hacia el placer, el hedonismo. Y la parte irascible, cuando está agitada constantemente, convierte al hombre cobarde y tímido. Lo primero lo sana, lo “psicoterapia” el ejercicio persistente del ayuno, la vigilia y la oración; y el segundo, lo sana, lo “psicoterapia” la bondad, la filantropía, la agapi y la caridad.

71 Los demonios nos atacan y nos hacen la guerra mediante cosas o con conceptos indecentes, malignos y pasionales acerca de esas cosas. Con las cosas combaten aquellos que se mueven dentro de las cosas, mientras que con los conceptos combaten aquellos que se han apartado de estas cosas.

72 Cuanto más fácil es pecar con la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro), tanto más severa es la guerra que se libra con los pensamientos y conceptos, en comparación con la guerra con las cosas.

73 Las cosas están fuera del νούς nus, mientras que los conceptos y significados se forman en el νούς nus-espíritu y la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro). Por tanto, depende del νούς nus el buen o el mal uso de los conceptos y significados. Porque del uso erróneo de los conceptos continúa el uso inapropiado de las cosas.

74 El νούς nus recibe los conceptos indecentes y malignos por las siguientes tres cosas: por la percepción sensible, la krasis (temperamento, complexión, idiosincrasia) del cuerpo y de la memoria. De la percepción sensible, cuando la afectan las cosas y la inducen hacia los πάθος pazos, mueven el νούς nus en loyismí pensamientos pasionales, indecentes y malignos. Con la krasis, cuando esta, alterada por un desarreglo de alimento o por alguna acción y efecto demoníaco o por una enfermedad, entonces se altera la krasis temperamento del cuerpo y mueve el νούς nus de nuevo en loyismí pensamientos pasionales, indecentes y lujuriosos. Finalmente con la memoria, cuando esta trae de vuelta los conceptos y significados de las cosas hacia las cuales alguna vez tuvimos el πάθος pazos, de la misma manera mueve el νούς nus hacia los pensamientos pasionales, indecentes y malignos.

75 Las cosas que Dios nos ha dado para usar se encuentran en la psique-alma, en el cuerpo y alrededor del cuerpo. En la psique-alma se encuentran las dinamis facultades, fuerzas y energías psíquicas. En el cuerpo se encuentran los sentidos y los demás órganos. Alrededor del cuerpo están los alimentos, las posesiones, el dinero y el resto. Por tanto, usar bien o mal estas cosas, o lo relacionado con ellas, demuestra si somos virtuosos o malos y viciosos.

76 Las realidades que se encuentran en la naturaleza de las cosas se refieren ya sea a la psique-alma o a lo que está alrededor del cuerpo. Las realidades y cosas que se refieren a la psique-alma son la gnosis y la ignorancia, el olvido y la memoria, la tristeza y la alegría y demás. Las cosas que se refieren al cuerpo son el placer y el dolor, la sensibilidad y la insensibilidad, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte y las demás semejantes. Las cosas que se refieren alrededor del cuerpo son la fecundidad y la esterilidad, la riqueza y la pobreza, la doxa-gloria y la sombra o anonimato, y el resto. De dichas realidades unas son consideradas buenas por los hombres y otras malas. Ninguna de ellas de por sí es mala, sino que, según su uso que se les dé se convierten realmente en buenas o malas.

77 La gnosis (conocimiento) es por naturaleza buena, al igual que la salud; sin embargo, las contrarias a estas, han beneficiado a muchos más que estas. Para los malos y viciosos, la gnosis no contribuye al bien, aunque es buena por naturaleza; así tampoco la salud, ni la riqueza, ni la alegría, porque no las utilizan para el bien de la psique-alma. Por lo tanto, les interesan las contrarias. Así pues, ni las realidades contrarias son por naturaleza malas, aunque parezcan ser consideradas como malas.

78 No hagas mal uso de los conceptos y significados, para que no hagas por necesidad mal uso también de las cosas. Porque si uno no comete pecado primero con la διάνοια diania (mente, intelecto), no pecará nunca con la praxis, acción.

79 La imagen del hombre terrestre son las principales maldades, es decir, la insensatez, la cobardía, la inmoralidad, la injusticia, la mala astucia. La imagen del hombre celestial son las principales virtudes, es decir, prudencia, valor, templanza y justicia. Pero tal como nos hemos vestido de la imagen terrenal, revistámonos también de la imagen celestial (1Cor 15,59).

80 Si quieres encontrar el camino que conduce a la vida eterna, búscalo en el Camino que dijo: “YoSoY  el camino, la puerta, la verdad y la vida” (Jn 10,7 y 14,6), y allí lo encontrarás. Pero búscalo con mucho esfuerzo, porque pocos son los que encuentran el camino y siguen hasta el final (Mt 7,14), no vaya ser que tú te quedes fuera de los pocos y te encuentres con los muchos.

81 Por estos cinco motivos la psique-alma cesa en sus pecados: por el temor a los hombres o por el temor al juicio o por la recompensa futura o por la αγάπη agapi a Dios, y finalmente por la reprimenda y el remordimiento de la conciencia.

82 Algunos dicen que no existiría el mal en el mundo si no existiese otra δύναμη dinami fuerza que nos arrastra hacia a él. Pero ésta no es otra cosa que la negligencia de las operaciones de las energías naturales del νούς nus. Por eso, aquellos que cuidan con esmero y diligencia las operaciones del νούς nus, hacen siempre el bien y nunca el mal. Por tanto, si tú también quieres, echa fuera la negligencia y así expulsas junto con ella también el mal, que es el uso errado de los conceptos, seguido por el mal uso de las cosas.

83 Lo natural de la parte lógica de nuestra psique-alma es someterse al divino logos increado, pero también dominar y gobernar el elemento irracional o animal de nuestro interior. Pues, este orden debe ser guardado y respetado, y entonces ni el mal que existe en el mundo, ni la fuerza que arrastra hacia ello aparecerá.

84 Los loyismí pensamientos unos son simples y otros compuestos (con la fantasía y las ideas). Simples loyismí son los impasibles, sin πάθος pazos, y los compuestos son pasionales, porque son constituidos de πάθος pazos-pasión, concepto y significado. Y ya que es así, podemos ver que muchos pensamientos sencillos siguen los compuestos, cuando ellos empiezan a moverse hacia el pecado por διάνοια diania (mente, intelecto). Un ejemplo es el oro o dinero; a uno le viene en el νούς nus un pensamiento con πάθος pazos o pasional sobre el oro o dinero, éste sintió el impulso de robarlo y así ha pecado con el νούς nus (espíritu) y la diania. Junto con la memoria del oro o dinero vino en la memoria también la cartera de la, caja fuerte y otros. Y mientras la memoria del oro o dinero era compuesta, porque tenía el πάθος pazos, la memoria de la cartera, la caja fuerte y otros eran simples. Y lo mismo sucede con cada pensamiento: con pensamientos de vanagloria, de mujer y todos los demás. Porque no todos los pensamientos que siguen a un pensamiento con πάθος pazos (pasional, malicioso, vicioso) son necesariamente pasionales, maliciosos o viciosos, como ha demostrado el ejemplo. Por tanto, de estas cosas podemos conocer  y entender cuáles son los conceptos maliciosos, viciosos y pasionales y cuáles no lo son.

85 Algunos dicen que los demonios tocan las moléculas del cuerpo durante el sueño y remueven el πάθος pazos de la fornicación o lujuria. Después, una vez movido el πάθος pazos, traen al νούς nus con la memoria la figura o forma de la mujer. Otros, dicen que los demonios se ven en el νούς nus con forma de mujer y una vez haber tocado las moléculas del cuerpo, mueven y estimulan el deseo y las ganas, produciendo así las fantasías. Otros dicen que el πάθος pazos dominante en el demonio que se acerca, mueve el πάθος pazos del hombre, y así enciende la psique-alma para tener pensamientos malos astutos y maliciosos, y trae a la superficie las formas y figuras mediante la memoria. Así lo mismo también ocurre con otras fantasías pasionales, viciosas e indecentes. Algunos dicen que ocurre de este modo y otros de otra manera. Sin embargo, de ninguna de las maneras mencionadas, pueden los demonios mover un πάθος pazos cualquiera, cuando la psique-alma posee αγάπη agapi, εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), ni cuando el cuerpo está despierto ni cuando duerme.

86 Algunos de los mandamientos de la ley deben ser aplicados y cumplidos tanto físicamente como espiritualmente, y otros sólo espiritualmente. Por ejemplo, los mandamientos «No cometerás adulterio, no matarás, no robarás» (Ex 20, 13-25) y similares, debemos cumplirlos tanto corporalmente como espiritualmente, y en concreto espiritualmente de tres maneras. Pero la circuncisión (Lev 12,3), el cumplimiento del Sábado (Ex 31,13), sacrificar el cordero, comer los ácimos con las hierbas amargas (Ex 12,8 y 23,5) y similares, sólo se cumplen espiritualmente.

87 Tres son los estados éticos que existen para los cristianos practicantes o los monjes. Primero consiste en no pecar en absoluto con la praxis. Segundo, que no permanezcan mucho tiempo en la psique-alma los pensamientos apasionados, malignos e indecentes. Y tercero, el ver uno con su διάνοια diania (mente, intelecto) las formas de las mujeres sin πάθος pazos-pasión y de aquellos que lo han afligido.

88 Desposeído, sin propiedades, es aquel que ha renunciado a todas sus posesiones y no tiene absolutamente nada sobre la tierra, excepto su cuerpo. Y una vez que ha roto también su relación con el cuerpo, ha puesto toda su confianza a Dios y a los hombres piadosos.

89 De aquellos que adquieren bienes, algunos los obtienen de manera sin pasión, por eso cuando los pierden o están privados de estos no se entristecen; como aquellos que recibieron con alegría el arrebatamiento de sus bienes (Heb 10,34). Otros los consiguen de manera pasional, por lo que cuando están a punto de perderlos, se entristecen, igual que el rico del Evangelio, que se marchó con mucha tristeza (Mt 19,22); incluso si los pierden o son privados de sus posesiones, se entristecen hasta morir. Por lo tanto, la privación o pérdida revela si alguien es impasible sin πάθος pazos o pasional patético con pazos.

90 Aquellos que oran con perfección son atacados por los demonios para que no graben en su νούς nus los conceptos y significados desnudos de las cosas. A los gnósticos,-aquellos que poseen gnosis (conocimiento) espiritual-, los combaten para que los pensamientos pasionales, maliciosos e indecentes perduren en ellos. A los prácticos los atacan para convencerlos de pecar con la praxis, acción. Los miserables luchan contra todos de todas las maneras posibles para separar a los hombres de Dios.

91 A quienes en esta vida se ejercitan a la piedad por la divina Providencia, son probados con los siguientes tipos de tentaciones: ya sea con la dádiva de bienes, como la salud, la belleza, la fertilidad, el dinero, la fama, la gloria y similares; o bien con golpes tristes y cosas penosas, como la privación de hijos, de dinero de fama y de gloria; o con cosas que provocan dolor al cuerpo, por ejemplo, enfermedad, calamidades y similares. A los primeros dice el Señor: “El que no abandona todos sus bienes, no puede ser discípulo mío” (Lc 14,43). A los segundos y terceros: “Con vuestra paciencia ganaréis vuestras psiques-almas o vidas” (Lc 21,19).

92 Cuatro cosas, según se dice, cambian la krasis (constitución, temperamento, complexión, idiosincrasia) del cuerpo y así  provocan en el νούς nus pensamientos, ya sean pasionales e indecentes, sean buenos y decentes: los ángeles, los demonios, el clima y la dieta. Y los ángeles, dicen que, lo alteran con el logos, los demonios con el contacto, el clima con los cambios del tiempo, y la dieta con las calidades de las comidas, su exceso o defecto. Además de todo esto, la krasis constitución o temperamento del cuerpo recibe alteraciones mediante la memoria, el oído, y la vista, donde primero padece y sufre la psique-alma de las cosas tristes o de las alegres que la suceden; y la psique-alma experimentando estas cosas, altera la krasis del cuerpo, y así provoca pensamientos en el νούς nus espíritu con la mente.

93 La muerte principalmente es la separación de Dios, y el aguijón de la muerte es el pecado (1Cor 15,56). Este aguijón, después de que lo recibió Adán, fue expulsado del árbol de la vida, del paraíso y de Dios (Gén. 3), y como consecuencia inevitable vino la muerte del cuerpo. La vida, por otro lado, es principalmente Aquel que dijo: “YoSoY la vida” (Juan 11,25). Este, con Su necrosis o muerte ha vuelto a traer al hombre muerto en la vida.

94 Aquel que escribe logos, lo hace para sí mismo o para beneficio de los demás, o para las dos cosas, o para perjuicio de algunos y para vanagloria, ostentación y exhibición, o por alguna necesidad.

95“Lugar de pasto verde” es la virtud en praxis; “agua de reposo” (Salmo 22, 2), es la gnosis (conocimiento) de las creaciones.

96 La sombra de la muerte” es la vida humana. Por tanto, si uno está con Dios y Dios está con él, este puede decir con seguridad: “Aunque que camine por sobras de muerte, no temeré el mal, porque Tú estás conmigo” (Salmo 22,4).

97 El νούς nus catartizado, purgado, sanado y lúcido ve las cosas correctamente. La lógica ejercitada presenta ante el νούς nus las cosas que ha visto. El oído claro, puro las acepta; aquel que es privado de estas tres, acusa al que enseña correctamente y ortodoxamente.

98 Junto con el Dios se encuentra aquel que conoce la Santa Trinidad y Su creación y providencia, y que la parte pasional de la psique-alma la ha convertido impasible, sin πάθος pazos,.

99 “La vara”, dicen que significa el juicio de Dios, y “el cayado” Su providencia. Por lo tanto, aquel que adquirió la gnosis (conocimiento) de estas dos cosas, puede decir: “Tu vara y Tu cayado me han consolado” (Sal 22,4).

100 Cuando el νούς nus-espíritu se ha despojado de los πάθος pazos y resplandece y se ilumina por la θεωρία zeoría contemplación de los seres, entonces puede unirse con el Dios y orar tal y como se debe.

 

San Máximo el Confesor

Tercera Centuria sobre la Agapi

 

1 El uso de las cosas y de los conceptos que está basado al logos ortodoxo y recto, produce sano juicio o sobriedad y gnosis (conocimiento). EL uso irracional o animal de estos produce inmoralidad, desorden, indecencia, odio e ignorancia

2 “Tú has preparado una mesa delante de mí…” (Sal 22,5). La “mesa” aquí significa la virtud práctica, porque la mesa ha sido preparada por Cristo frente a aquellos que nos afligen y nos entristecen. El “óleo” que unge al νούς nus, significa la θεωρία zeoría contemplación de las creaciones. El “cáliz” de Dios significa la gnosis increada (conocimiento) de Dios; mientras que Su “oleo” significa el Logos de Dios y Dios. Porque Él con Su Encarnación (humanización), persigue diariamente, hasta captarlos, todos aquellos que se salvarán, como por ejemplo a Pablo. La “casa” significa el reinado de la Realeza increada, donde llegan todos los santos. Y el “largo de los días” significa la vida eterna.

3 Las maldades provienen del mal uso de la fuerzas y energías de la psique-alma, es decir, de la parte logística o lógica y de la pasional (anhelante e irascible). El mal uso de la fuerza y energía lógica es producido por la ignorancia, la viciosidad y la indecencia. El mal uso del anhelante y del irascible de la psique-alma es el odio, el desorden y la inmoralidad. El buen uso de ellos es la gnosis y la prudencia (o sano juicio), la templanza y la αγάπη agapi. Si esto es verdad, entonces ninguna de las cosas y criaturas creadas por Dios es intrínsecamente mala.

4 No son malas las comidas, sino la glotonería o gula; ni la procreación de los hijos, sino la fornicación o lujuria; ni el dinero, sino la avaricia; ni la gloria sino la vanagloria. Si esto es así, ninguno de los seres es malo; malo es el uso errado de estas realidades, debido a la negligencia del νούς nus en cultivar las fuerzas y capacidades naturales.

5 San Dionisio el Areopagita dice que el mal que existe en los demonios es ira irracional, deseo indecente e insensato y fantasía incontrolada e imprudente. La insensatez, la senilidad y la imprudencia en los seres lógicos es privación de la lógica del νούς nus y de la precaución (es actuar sin pensar). Pero las privaciones son posteriores a la posesión de los hábitos: por tanto, hubo un tiempo que los demonios poseían lógica, νούς nus y precaución piadosa. Si es así, entonces los demonios no son por naturaleza malos sino que se han hecho malos por el mal uso de sus capacidades y sus fuerzas y energías naturales.

6 Algunos de los πάθος pazos provocan inmoralidad, desenfreno y otros odio; otros los dos.

7 La locuacidad o charlatanería y comer golosamente son causa de inmoralidad y desenfreno. La avaricia y la vanagloria son causa del odio hacia el prójimo. La madre de ambas es la φιλαυτία filaftía (egolatría), que es causa de las dos.

8 Φιλαυτία filaftía es el exagerado e irracional amor a sí mismo y al cuerpo, la filaftía la combaten αγάπη agapi, la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio). Aquel que tiene la filaftía está claro que posee todos los πάθος pazos.

9 “Nadie odió jamás su propio cuerpo o carne” (Ef 5,29), dice el Apóstol Pablo, sino que lo trata con dureza y lo utiliza como siervo, como un esclavo (1Tim 6,8), no dándole nada más que alimentos y vestimentas (1Tim 9,27), y de estos solo lo necesario para vivir. De esta manera, uno ama al cuerpo de manera desinteresada, lo alimenta como servidumbre de lo divino y lo cuida proporcionándole solo lo que satisface sus necesidades.

10 A quien uno ama, ciertamente lo cuida con buena voluntad y ganas. Por tanto, si uno ama a Dios, con buen ánimo y buena voluntad hace con gusto aquellas cosas que gustan y agradan a Dios. Si ama la carne, entonces hace con gusto las cosas que gustan y agradan a esta.

11 A Dios le gusta y le agrada la αγάπη agapi, la sobriedad (o sano juicio), la θεωρία zeoría contemplación y la oración. A la carne le gusta la glotonería, la inmoralidad y todo lo que aumenta estos πάθος pazos. Por eso los que son carnales, no pueden agradar y ser gustados de Dios (Rom 8,8). Mientras que los que pertenecen realmente a Cristo, han crucificado la carne junto con sus πάθος pazos y deseos indecentes. (Gal 5,24).

12 Si el νούς nus-espíritu se dirige hacia Dios, tiene su cuerpo como su esclavo y no le proporciona nada más de lo necesario para vivir. Pero si se dirige hacia la carne, queda esclavizado por los πάθος pazos, y siempre se preocupa en cómo satisfacer los deseos viciosos de la carne.

13 Si quieres vencer los malos astutos loyismí pensamientos, cuídate de los πάθος pazos y fácilmente los expulsarás de tu νούς nus (espíritu de la psique). En el caso de la fornicación o lujuria, por ejemplo, ayuna, vela, trabaja y permanece contigo mismo. En el caso de la ira y la tristeza o pena, debes despreciar la estimación y el desprecio de los hombres y las cosas materiales. En el caso del resentimiento (odio o rencor), ora por aquel que te ha afligido, y así serás liberado y redimido.

14 No compares a ti mismo con los hombres más enfermos y más débiles, sino que intentes más bien aumentar tu αγάπη agapi de acuerdo con el mandamiento-logos (Jn 13,34). Porque con la comparación caes al abismo de la presunción o jactancia, mientras que con el aumento de la αγάπη agapi subes a la altura de la humildad.

15 Si practicas y aplicas realmente el mandamiento de la αγάπη agapi hacia tu prójimo, nunca muestres amargura hacia él por cualquier cosa que te haya afligido. De lo contrario, es evidente que prefieres las cosas pasajeras a la αγάπη agapi, y al buscar estas cosas, luchas contra tu hermano.

16 El oro es deseado por los hombres no tanto por su utilidad, sino más bien porque muchos consiguen con esto satisfacer sus placeres hedonistas.

17 Tres son las causas del amor al dinero, a) la φιληδονία filidonía (hedonismo o amor al placer), b) la vanagloria y c) la incredulidad o falta de fe. La incredulidad o falta de fe es la peor que las otras dos.

18 El hedonista ama el dinero para poder vivir en gozos y deleites. El vanidoso o vanaglorioso lo ama para ser gloriado con esto, y el incrédulo, para esconderlo y conservarlo, porque tiene miedo al hombre, a la vejez, a la enfermedad y a la emigración o exilio, y espera y confía más en el dinero que en Dios, el Creador de las criaturas y de toda la creación que cuida también de las criaturas más pequeñas.

19 Cuatro son los que recogen y guardan dinero; los tres que antes hemos dicho, y el cuarto es el administrador económico (este que económicamente administra para la necesidad de los demás). Y está claro que sólo este recoge y guarda dinero para ayudar a cada uno en sus necesidades.

20 Todos los λογισμοί  loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía, conceptos, ideas) pasionales, impuros e indecentes, excitan la parte anhelante de la psique-alma, o bien perturban la parte irascible o la parte logística o  lógica. Y de esto resulta que el νούς nus se quede debilitado en la θεωρία zeoría contemplación espiritual y en la elevación por encima del mundo mediante la oración. Por eso el practicante cristiano o el monje y sobre todo el hisijasta, debe vigilar con precisión a sus loyismí pensamientos, para conocer sus causas y cortarlas. Y las conoce de la siguiente manera: por ejemplo, la parte anhelante de la psique-alma la excitan los recuerdos pasionales de las mujeres, y las causas son el abuso de comidas y bebidas y la continua y sin razón compañía con mujeres. Los antídotos para estos recuerdos o memorias son el hambre, la sed, la vigilia y el retiro del mundo. Por otro lado, la parte irascible de la psique-alma la perturban los recuerdos o memorias apasionadas de aquellos que nos han entristecido y afligido, y la causa es el amor al placer, la vanidad o vanagloria y el amor a las cosas materiales y el dinero. En efecto, por estas cosas se entristece el hombre impuro y pasional o por no haber alcanzado lo deseado. Estos recuerdos o memorias se cortan con el desprecio y la humillación de ellas por la αγάπη agapi a Dios.

21 Dios se conoce a Sí Mismo y conoce Sus creaciones. También las potestades angélicas conocen a Dios y todo lo que ha creado, pero  no conocen a Dios tal y como Él se conoce a Sí Mismo, ni a Sus criaturas como Dios las conoce.

22 Dios se conoce a Sí Mismo por Su bienaventurada ουσία usía (esencia, sustancia). Conoce Sus criaturas con Su sabiduría, con la cual y mediante la cual creó todas las cosas. Sin embargo, las potestades angélicas conocen a Dios mediante la participación en Sus energías increadas, mientras que Él es y está más allá de toda participación, y Sus criaturas mediante la investigación contemplativa o análisis de los principios contemplativos.

23 Las creaciones se encuentran fuera del νούς nus, pero él recibe en su interior la gnosis contemplativa (conocimiento) de ellas. Pero no sucede lo mismo con Dios eterno, infinito e indescriptible, quien otorga a los seres la existencia, la ευδαιμονία efdemonía (felicidad, el bienestar y ser) y la eternidad.

24 La esencia lógica y noerá (espiritual e intelectual) participa en el Santo Dios tanto en su existencia misma como en la capacidad para ser la buena existencia, es decir, la bondad, la sabiduría y la χάρις jaris (gracia increada) de la existencia eterna. Así, pues, conoce a Dios. Conoce Sus criaturas mediante la comprensión, como dijimos, de la sabiduría creadora que se observa en ellas, la cual está en el νούς nus de forma simple sin hipostasis o forma substancial.

25 Dios, por su inmensa bondad, una vez que ha creado en el ser la esencia lógica y noerá (espiritual e intelectual) le ha transmitido cuatro de Sus cualidades divinas, que protegen y preservan los seres y las creaciones; estas son: el ser o existencia, la existencia eterna, la bondad y la sabiduría. De estas, las dos primeras las otorgó a la esencia, mientras que las dos restantes, la bondad y la sabiduría, las concedió a la libertad de decidir, con el propósito de que aquello que Él es en esencia, llegara a ser la creación lógica por participación. Por eso se dice que fue creado “como a imagen y semejanza de Dios” (Gen 1,26). Así, como ser se hizo como a imagen del Ser, y como ser eterno a imagen del Eterno Ser, aunque no es sin principio como Dios, pero sí es sin fin. Como bondadoso y bueno es a semejanza del Bondadoso, y como sabio es a semejanza del Sabio, y teniendo por la χάρις jaris (gracia, energía increada) las cualidades que el Dios tiene por naturaleza. Como a imagen de Dios es toda naturaleza lógica, mientras como a Su semejanza sólo los bondadosos, buenos y sabios.

26 Toda ουσία usía (esencia, sustancia) lógica y noerá (intelectual y espiritual) se divide en dos: en la naturaleza angélica y en la naturaleza humana. Y toda naturaleza angélica, a su vez, se divide en dos disposiciones y categorías generales: santos e impíos, es decir, los santos ángeles y los impuros sucios demonios. La naturaleza humana se ha dividido solo en dos disposiciones generales: en piadosos (devotos) e impíos (infieles).

27 Dios que es autoexistencia y autobondad o más bien, para decir toda la verdad, está por encima de todas estas cualidades, no tiene absolutamente nada contrario a ellas. Pero las criaturas, al tener todas la existencia o el ser por la χάρις jaris (gracia, energía increada) y por participación, además como seres lógicos y noerós (espirituales e intelectuales) tienen también la libertad para la bondad y la sabiduría, sin embargo tienen también lo contrario; es decir, en la existencia o ser tiene como contraria la inexistencia o no ser, y en la bondad y la sabiduría tienen como contrarias la malicia y la ignorancia. El que existan o no estas criaturas está en la potestad del Creador. Pero el participar en Su bondad y sabiduría, o no, depende de la voluntad de las criaturas lógicas y noerás (espirituales e intelectuales).

28 Los sabios helenos-griegos, al decir que la esencia o sustancia de los seres coexiste desde la eternidad con el Dios, y que sólo las cualidades de ellos recibieron la existencia de Él, afirman que en la esencia no hay nada opuesto, y la oposición se encuentra sólo en las cualidades. Pero nosotros decimos que sólo la divina esencia (usía) increada no tiene en sí misma nada opuesto, porque es eterna, infinita y regala la eternidad a los demás seres o existencias. Mientras que en la esencia de los seres se encuentra el no ser como opuesto o la inexistencia opuesta, y está en la potestad del Ser Principal el que exista eternamente o no. Pero como Dios no revoca Sus dones o carismas (Rom 11,29), por eso los seres existen y siempre existirán, sostenidos por la dinami potencia y energía increada y omnipotente, aunque la esencia de ellos tiene como opuesto la inexistencia o no-ser, como ya se ha dicho, porque de ella surgió a la existencia, y depende de la voluntad de Dios el que exista o no.

29 Tal como el mal es privación del bien y la ignorancia es privación de la gnosis (conocimiento), de la misma manera, el no-ser es privación del ser; y la privación no es del Ser principal, -porque el Ser no contiene nada opuesto-, sino de aquello que es ser por participación. Y las privaciones del bien y de la gnosis-conocimiento dependen y provienen del mal uso de la voluntad y disposición de las criaturas. Mientras que la privación del ser, de la existencia está en la voluntad del Creador, quien quiere por bondad que existan los seres y sean siempre beneficiados por Él.

30 Todas las creaciones se dividen en dos categorías: algunas son lógicas y noerás (espirituales), y reciben energías opuestas, es decir, virtud y maldad, conocimiento-gnosis e ignorancia; y otras son distintos cuerpos, que fueron creados de elementos contrarios entre sí, es decir, de tierra, aire, fuego y agua. Las primeras son completamente incorpóreas e inmateriales, aunque algunas de estas están unidas con cuerpos, mientras que las segundas están compuestas solo de materia y forma.

31 Todos los cuerpos son, por naturaleza, inmóviles, y se ponen en movimiento por la psique-alma; algunos por una psique-alma lógica, otros por una irracional o animal, y otros por una insensible.

32 De las δυνάμεις dinamis fuerzas y energías de la psique-alma, una es la nutritiva, otra es la imaginativa e impulsiva, otra es la lógica y conceptual. Las plantas participan sólo en la primera. Los animales irracionales participan junto con la primera también en la segunda. Los seres humanos participan en las tres. Y las dos primeras fuerzas y energías son corruptibles, en cambio la tercera es incorruptible e inmortal.

33 Las δυνάμεις dinamis potencias angelicales transmiten entre sí la divina iluminación, y en naturaleza humana transmiten ya sea de su virtud o de la gnosis-conocimiento que poseen. La virtud que transmiten es como la bondad imitativa de Dios, con la que benefician a sí mismos, y benefician también a las potencias semejantes e inferiores a ellas y las hacen deiformes. De sus gnosis (conocimientos) de nuevo transmiten alguna gnosis más alta sobre Dios, como dice la Escritura: “Tú Señor eres el Altísimo por los siglos” (Sal 91,9), o alguna gnosis más profunda sobre los seres incorpóreos, o más precisa sobre los seres materiales, o más perfecta sobre la divina Providencia, o más clara sobre el juicio.

34 Suciedad del νούς nus, ante todo, es la falsa gnosis (conocimiento); en segundo lugar, la ignorancia de alguno de los aspectos generales, me refiero en relación del νούς nus humano, porque es propio de ángel no ignorar nada de los aspectos particulares. En tercer lugar, es tener λογισμοί loyismí pensamientos impuros, sucios y malignos; y en cuarto lugar, es consentir el pecado.

35 Suciedad, impureza de la psique-alma es no actuar según su naturaleza. De esto nacen en el νούς nus-espíritu los λογισμοί loyismí pensamientos apasionados e impuros. Y la psique-alma actúa según su naturaleza, cuando las fuerzas pasionales o emocionales de la psique-alma, es decir, la ira y el deseo, permanecen inalteradas e impasibles durante el contacto y estímulo con las cosas y sus correspondientes conceptos y significados.

36 Suciedad e impureza del cuerpo es la praxis, acción del pecado.

37 Ama la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) aquel que no queda afectado de las cosas mundanas. Y ama a todos los hombres aquel que no ama algo de lo humano. Y tiene gnosis-conocimiento de Dios y de las cosas y realidades divinas aquel que no se escandaliza por otros, ya sea por pecados, o por conjeturas basadas en sospechas.

38 Es una cosa muy grande para uno no tener pazos pasión por las cosas. Sin embargo, es mucho mayor mantenerse impasible hacia sus conceptos y significados.

39 La αγάπη agapi y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) mantienen el νούς nus impasible sin pazos, tanto ante las cosas como ante los conceptos y significado de las cosas.

40 El νούς nus del hombre amante de Dios no combate contra las cosas ni contra sus conceptos y significados, sino contra los πάθος pazos que conectan con los conceptos de las cosas. Por ejemplo, no combate contra la mujer o contra aquel que le ha causado tristeza, ni contra las fantasías relacionadas con estos, sino contra los πάθος pazos vinculados con las fantasías.

41 Toda la guerra del practicante cristiano o del monje contra los demonios consiste separar los conceptos y significados de los πάθος pazos. De otra manera no puede mirar las cosas con απάθεια apazia impasibilidad.

42 No es lo mismo una cosa, un concepto o significado y un πάθος pazos. La cosa, por ejemplo, es el hombre, la mujer, el dinero, etc… Concepto y significado es el simple recuerdo desapasionado de estos. Πάθος pazos es la amistad o apego irracional o el odio desmedido hacia alguno de los anteriores. Por tanto, la batalla nuestra como cristianos ortodoxos y la del monje es contra el πάθος pazos.

43 Un concepto pasional e indecente es un loyismós pensamiento compuesto de πάθος pazos y significado, concepto. Si separamos el πάθος pazos del concepto o significado entonces nos queda el λογισμός loyismós pensamiento simple sin πάθος pazos. Y para separarlos necesitamos de la αγάπη agapi espiritual y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio).

44 Las virtudes separan el νούς nus de los πάθος pazos, las θεωρίες zeoríes contemplaciones espirituales separan el νούς nus de los conceptos finos o sutiles, en cambio la oración pura y lúcida lleva el νούς nus directamente hacia Dios mismo.

45 Las virtudes son para la gnosis-conocimiento de las creaciones. La gnosis para aquel que la ha adquirido. Aquél que tiene la gnosis, la tiene para Dios, Quien se conoce incognosciblemente sin nosotros conocer cómo, y conoce más allá de toda gnosis.

46 Dios que está más allá toda plenitud, no ha traído a la existencia las creaciones porque tenía necesidad de algo (Hec 17,25), sino para que ellas gocen y disfruten de Dios participando en Él analógicamente de acuerdo a su capacidad, y Él para alegrarse y deleitarse por Sus obras (Sal 103,31), viendo que estas también se regocijan, deleitan y se sacian continuamente de aquellas cosas que no se sacian.

47 El mundo tiene muchos pobres en espíritu, pero no como debería ser. Y tiene muchos que están de luto y lloran, pero por la pérdida de riquezas y dinero o por privación de hijos; y también tiene muchos mansos y apacibles, pero en relación con los πάθος pazos impuros, sucios; y muchos sedientos de hambre y justicia, pero para apoderarse de los bienes ajenos y ganar con injusticia; y muchos misericordiosos y caritativos pero hacia el cuerpo y a cosas que conciernen al cuerpo; y muchos limpios y puros de corazón, pero por vanidad, vanagloria; también tiene pacificadores, pero que someten la psique-alma al cuerpo; y muchos que son perseguidos, pero como díscolos y revoltosos; también muchos ultrajados pero por pecados vergonzosos y repugnantes. Sin embargo, bienaventurados y felices son sólo aquellos que hacen y padecen estas cosas solo por Cristo. ¿Y por qué son bienaventurados y felices? Porque de estos es la Realeza (reinado de la divina energía increada) de los Cielos y ellos son los que verán, contemplarán a Dios (Mt 5, 3-12), etc. De modo que, son bienaventurados y felices, no porque hacen y padecen así tales cosas, porque también los mencionados anteriormente hacen lo mismo, sino porque hacen y padecen todas estas cosas por Cristo.

48 En todo lo que hacemos, Dios mira el propósito o la intención por el que lo hacemos, como muchas veces lo hemos dicho, es decir, si lo hacemos para Él o por alguna otra razón. Por tanto, cuando queremos hacer el bien, debemos tener como finalidad no gustar a los hombres sino a Dios, de modo que, aspirando hacia Él, hacerlo todo por Él, para que no suframos con el esfuerzo y perdamos también la recompensa.

49 Durante el tiempo de la oración, expulsa de tu νούς nus también los pensamientos y conceptos finos o sutiles de las cosas humanas y toda teoría e imaginación de las creaciones, no vaya a ser que imaginando las cosas inferiores, decaigas y pierdas Aquel que incomparablemente es superior de todos los seres.

50 Amemos, pues, a Dios verdaderamente, porque con esta αγάπη agapi expulsamos los πάθος pazos. La agapi hacia Él consiste en preferir a Él en vez del mundo, y anteponiendo la psique-alma al cuerpo, despreciando las cosas mundanas y dedicando todo nuestro tiempo en Él con εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), αγάπη agapi, oración, salmodia y similares.

51 Si nos dedicamos a Dios durante un largo período y nos ocupamos para la psico-terapia de la parte pasional de la psique-alma, no seremos arrastrados más por los asaltos de los loyismí pensamientos, sino que, entendiendo con más precisión sus causas y cortándolas, llegaremos a ser más perspicaces, lúcidos y clarividentes, de manera que se cumpla en nosotros lo del Salmo: “Mi ojo no observará a mis enemigos y mi oído escuchará a aquellos que se levantan contra mí para hacerme mal” (Sal 91,12).

52 Cuando ves que tu νούς nus se dedica con justicia y piedad de los conceptos y significados del mundo, debes saber que también tu cuerpo permanece puro y sin pecado; pero cuando ves que tu νούς nus se ocupa con los pecados conceptuales de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) y no le impides, debes saber que tu cuerpo también no tardará mucho en caer en estos mismos pecados.

53 Igual que el cuerpo está rodeado por las cosas, así también el νούς nus está rodeado por los conceptos y significados; y como el cuerpo fornica con el cuerpo de la mujer, así también el νούς nus  con la mente fornica con la idea de la mujer mediante la fantasía de su propio cuerpo, porque ve la forma de su propio cuerpo unida en la διάνοια diania (mente, intelecto) mentalmente con la forma de la mujer. Del mismo modo, también se venga de la forma de quien lo ha entristecido conceptualmente por la diania con la forma de su propio cuerpo. Lo mismo ocurre con otros pecados. Porque lo que hace el cuerpo en el mundo de las cosas, lo mismo el νούς nus con la mente o intelecto lo realiza también en el mundo de los conceptos.

54 No debemos temblar ni horrorizarnos ni volvernos locos por el hecho de que Dios y Padre no juzga a nadie, sino que ha dado todo juicio al Hijo (Jn 5,22) y el Hijo exclama: No juzguéis y acuséis, para que no seáis juzgados; no condenéis para no seáis condenados” (Lc 6,37). Y el Apóstol Pablo de modo semejante: “No juzguéis antes de tiempo, hasta que venga el Señor” (1Cor 4,5), y “Con la misma medida con que juzgas y condenas a otro, te juzgas y te condenas a ti mismo” (Rom 2,1); sin embargo, los hombres, después de dejar de llorar por sus pecados, han quitado el juicio del Hijo y,  ellos mismos, como si fueran sin pecado, juzgan y condenan unos a los otros. El cielo se ha quedado atónito y asombrado por esto, la tierra se ha estremecido y templado, sin embargo, ellos permanecen insensibles y no se avergüenzan por eso.

55 Aquél que se ocupa de los pecados de los demás o que solo desde sospechas juzga a su hermano, no ha iniciado aún la μετάνοια metania,  ni se examina para encontrar sus propios pecados, que son en realidad más pesados que una masa de plomo insoportable. Ni ha comprendido aún cómo el hombre se vuelve insensible, duro de corazón, amante de las vanidades y persigue lo falso, la mentira (Salmo 4, 3). Por eso, este como un hombre insensato está andando en la oscuridad, ignorando sus propios pecados, imagina los pecados de los demás, ya sean reales o sospechas propias.

56 La φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo, excesivo amor propio y del cuerpo), como se ha dicho muchas veces, es la causa de todos los loyismí pensamientos, indecentes, malignos y pasionales. De ella nacen los tres pensamientos capitales del deseo: el pensamiento de la gula o glotonería, el de la avaricia y el de la vanagloria o vanidad. De la gula o glotonería nace el pensamiento de la fornicación; de la avaricia nace el pensamiento de la codicia, ambición; y del pensamiento de la vanagloria nace la soberbia u orgullo. Los otros pensamientos pasionales, malignos e indecentes como la ira, la tristeza, el resentimiento, el rencor u odio, la acedia, la envidia, la maledicencia, y los restantes, siguen alguno de estos tres. Estos πάθος pazos atan el νούς nus a las cosas materiales y lo arrastran hacia la tierra, como una piedra pesadísima encima de él, mientras que el νούς nus, por naturaleza, es más ligero y ágil que el fuego.

57 Principio de todos los πάθος pazos es la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo) y el fin es la soberbia. La filaftía es el amor irracional a sí mismo y al cuerpo; aquél que la ha cortado de raíz, ha cortado conjuntamente todos los πάθος pazos que nacen de ella.

58 Así como los padres carnales tienen especial agapi-amor por sus hijos, así también el νούς nus se conecta naturalmente con sus logos (pensamientos hablados por la voz propia). Y así como aquellos padres que aman patológicamente a sus hijos, y aunque sean completamente ridiculizados por todos, los consideran los más capaces y hermosos, así también en el insensato νούς nus-espíritu e intelecto, sus logos, aunque sean los peores de todos, parecen extremadamente sabios. Sin embargo, en el νούς nus e intelecto sabio no le parecen así sus logos, sino que cuando cree que son verdaderos y buenos, no confía en su propio juicio, sino que pone a otros sabios para juzgar sus pensamientos y logos, por si acaso no haber intentado o intenta en vano, y toma de ellos la confirmación.

59 Cuando vences alguno de los πάθος pazos más despreciables e indecentes, por ejemplo, la gula, la fornicación, la ira, la avaricia (codicia, ambición), rápidamente caerá sobre ti el λογισμός loyismós pensamiento de la vanagloria; si también lo vencieras, viene el pensamiento de la soberbia u orgullo.

60 Todos los πάθος pazos indecentes, astutos y malignos, mientras predominan en la psique-alma, expulsan de ella el loyismós pensamiento de la vanagloria; pero cuando todos estos son vencidos, entonces lo devuelven a ella.

61 La vanagloria, tanto cuando es expulsada como cuando permanece, genera la soberbia u orgullo; cuando es expulsada produce presunción, jactancia; mientras que cuando permanece produce la arrogancia. La vanagloria es eliminada por el trabajo espiritual secreto. La soberbia o el orgullo es eliminado cuando el luchador atribuye sus logros y obras a Dios.

62 El que ha sido hecho digno de recibir gnosis de Dios y ha gozado realmente en abundancia de este gozo que proviene de ella, desprecia todos los placeres que nacen de la parte anhelante o concupiscible de la psique-alma.

63 Aquél que desea las cosas terrenales, desea o alimentos o los placeres hedonistas carnales o la doxa-gloria humana o riquezas, dinero o algo relacionado con estos. Y si el νούς nus-espíritu no encuentra algo superior y mejor que esto para transferir su deseo a la parte anhelante de la psique-alma, nunca se convencerá de despreciar lo mencionado anteriormente. Y el conocimiento-gnosis de Dios y de las cosas divinas es incomparablemente mejor que estas cosas.

64 Aquellos que desprecian los placeres o el hedonismo, los desprecian ya sea por miedo o por esperanza, o por gnosis-conocimiento espiritual, o también por αγάπη agapi a Dios.

65 La gnosis de las realidades y cosas divinas sin el divino πάθος pazos-pasión, no convence al νούς nus a despreciar totalmente las cosas materiales, sino que lo asemeja al loyismós pensamiento simple de una cosa sensible. Porque es posible para uno encontrar muchos hombres que poseen gran gnosis-conocimiento, y a pesar de esto, se revuelcan en los πάθος pazos carnales como los puercos en el barro. En efecto, una vez que han sido un poco catartizados (purgados y sanados) con cierto cuidado y han adquirido la gnosis, después se han vuelto negligentes, se descuidaron y se han hecho como Saúl, quien aunque fue considerado digno del reinado de la realeza increada, luego fue expulsado de ella con una furia terrible por haber vivido indignamente (1 Re 10,1 y 16,1).

66 Así como el λογισμός loyismós pensamiento sutil de las cosas humanas no obliga al νούς nus a despreciar las realidades divinas, así tampoco la gnosis-conocimiento sutil de las cosas y realidades divinas, no convence finalmente a uno a despreciar las cosas humanas. Porque la verdad, ahora subsiste en conjeturas, como sombras y figuras, y por esto es necesario el divino πάθος pazos (pasión, bendito ardor) de la santa αγάπη agapi, que une y compromete el νούς nus a las contemplaciones espirituales y lo persuade a preferir las cosas inmateriales a las materiales y las cosas y realidades espirituales y divinas a las sensibles.

67 Aquél que ha cortado los πάθος pazos y ha hecho los conceptos pensamientos simples, no necesariamente los ha vuelto completamente hacia las cosas divinas. Pero puede no tener ningún πάθος pazos ni para las cosas humanas, ni para las divinas; pero esto sucede sólo a los prácticos que todavía no han sido dignos de adquirir la gnosis-conocimiento. Estos se abstienen de los πάθος pazos ya sea por miedo al infierno o por la esperanza del reinado de la Realeza increada.

68 En esta vida nos sostenemos en la fe, no en la percepción sensible (2Cor 5,7), y tenemos la virtud de manera tenue, vemos como en un espejo (1Cor 13,12), y por eso tenemos necesidad de mucho ejercicio para las realidades y cosas divinas, de modo que con el estudio prolongado y profundo, podamos adquirir el hábito que difícilmente se desprende de las divinas contemplaciones.

69 Si cortamos las causas de los πάθος pazos y nos dedicamos a las contemplaciones espirituales solo por un breve tiempo, sin insistir en ellas ni hacerlas nuestra tarea principal, fácilmente volvemos a  los πάθος pazos carnales, sin haber ganado nada más que gnosis vacía (conocimiento vano) con arrogancia y presunción, cuyo fin será el oscurecimiento gradual de la gnosis y el retorno total del νούς nus hacia las cosas materiales.

70 El πάθος pazos reprochable del amor entretiene el νούς nus-espíritu con las cosas materiales, mientras que el πάθος pazos loable de la αγάπη agapi, digno de alabanza, lo une con las cosas y realidades divinas. Porque el νούς nus tiene la costumbre de expandirse hacia estas cosas con las que se ocupa durante mucho tiempo. Y a aquello hacia lo que se expande, dirige su deseo y amor, ya sea hacia lo divino y relacionado con lo espiritual, o hacia las cosas y los πάθος pazos pasiones de la carne.

71 El Dios creó el mundo visible y el invisible, y Él hizo también la psique-alma y el cuerpo. Y si el mundo visible es tan bello, ¿cuánto más hermoso será el invisible? Y si el mundo invisible es más bello que el visible, ¿cuánto más supera a ambos el Dios creador de ellos, (que es el Logos increado de Dios)? Si, pues, el Demiurgo-Creador de todas las cosas bellas y buenas es superior a todas las creaturas, ¿por qué motivo el νούς nus-espíritu humano con la mente, abandona aquello que es lo mejor de todo y se dedica de lo peor de todo, es decir, con los πάθος pazos de la carne? Es evidente que esto ocurre porque el νούς nus-espíritu con la mente desde su nacimiento ha estado relacionado, familiarizado y habituado con estas cosas, pero a Dios que es mejor y superior a todo aún no Le ha conocido plenamente. Por lo tanto, si con un prolongado ejercicio o práctica ortodoxa de εγκράτεια engratia (templanza, autodominio, continencia) sobre los placeres hedonistas y con el estudio sobre las cosas divinas, poco a poco gradualmente separamos el νούς nus de esta relación con los πάθος pazos, entonces se extenderá hacia las cosas divinas y progresará gradualmente, conociendo el valor divino. Y al final, trasladará todo su anhelo hacia Dios.

72 El que menciona y habla sin πάθος pazos-pasión los pecados del hermano, lo hace por dos razones: para corregirlo o para beneficiar a otro. Si no los dice por ninguna de estas dos razones, ya sea al hermano o a otro, entonces o lo injuria, o lo ultraja o lo humilla y lo hiere. Y no podrá escapar del abandono de Dios, sino que caerá en el mismo pecado o en otro y después de ser reprendido y humillado por otros, se avergonzará.

73 Los hombres que cometen el mismo pecado, no lo hacen todos por el mismo motivo. Por ejemplo, una cosa es pecar por hábito, y otra por haber sido arrastrado por un impulso repentino; Aquél que peca por impulso repentino no tenía el pecado en mente antes ni después, y sufre mucho por lo que ha hecho. Por el contrario, aquél que peca por hábito, aún antes no cesaba de pecar con la διάνοια diania (mente, intelecto) y, después del pecado cometido tiene la misma disposición.

74 Aquél que trabaja y practica la virtud por vanagloria, evidentemente busca también la gnosis-conocimiento por motivos de vanagloria. Este no hace ni dice algo para edificación espiritual de los demás, sino que en todo persigue y va a la caza de la gloria de parte de aquellos que lo ven o lo escuchan. Su πάθος pazos se manifiesta cuando, alguno de ellos desmerece sus obras o lo acusa por sus dichos y palabras. Entonces se entristece enormemente, no por el hecho de que aquellos que lo escucharon no hayan sido beneficiados, -esto no era su fin-, sino por haber sido menospreciado y subestimado.

75 El πάθος pazos de la avaricia o amor al dinero se demuestra cuando uno se alegra al recibir y se entristece al dar. Un hombre de este tipo no puede ser administrador del dinero.

76 Cuando uno sufre, tiene paciencia por las siguientes razones: 1) por la αγάπη agapi a Dios, 2) por la esperanza de la recompensa, 3) por el miedo a los hombres, 4) porque es así por naturaleza, 5) por el placer hedonista, 6) por beneficio, 7) por vanagloria y 7) por necesidad.

77 Es diferente liberarse de los pensamientos que liberarse de los πάθος pazos. Y muchas veces uno se libera de los loyismí pensamientos y conceptos cuando no están presentes las cosas hacia las que tiene los πάθος pazos. Pero los πάθος pazos se esconden dentro de la psique-alma, y cuando aparecen las cosas, entonces se manifiesta la existencia de estos. Por tanto, debemos estar vigilando nuestro νούς nus (espíritu de la psique) en su relación con las cosas, y percibir y reconocer en qué cosa se dirige su πάθος pazos.

78 Un amigo sincero es aquél que comparte en el momento de la tentación, las necesidades, los sufrimientos, las penas y desgracias del prójimo que traen las circunstancias de la vida como si fueran propias, de manera silenciosa y serena.

79 No desprecies ni deshonres tu conciencia que siempre te aconseja las cosas óptimas y magníficas. Porque te proporciona indicaciones divinas y angélicas y te libera de las contaminaciones ocultas del corazón, dándote confianza y valor en el momento de tu muerte.

80 Si quieres y deseas tener buena conciencia, conocimiento, modestia y humildad y no ser esclavo del πάθος pazos de la presunción o jactancia, busca en los seres qué es aquello que escapa a tu conocimiento-gnosis. Entonces encontrarás que te escapan muchísimas y diversas cosas que te eran desconocidas, y te asombrarás de tu ignorancia y te harás humilde. Y una vez que te hayas conocido a ti mismo, comprenderás muchas cosas importantes y maravillosas. Porque la gnosis fantasiosa, no deja a nadie profundizar y progresar hacia la gnosis pragmática, la divina e increada.

81 Aquél que realmente quiere salvarse no resiste los fármacos médicos; y estos son los sufrimientos, las penas y las tristezas que Dios nos envía a través de varias calamidades y adversidades. Pero quien resiste, no conoce lo que aquí está en juego, ni lo que comercia aquí, ni lo que ganará al partir de este mundo.

82 La vanagloria y la avaricia o amor al dinero, se generan la una a la otra. Porque aquellos que son vanagloriosos se enriquecen, y aquellos que se enriquecen se convierten en vanagloriosos; pero estas cosas ocurren entre los mundanos. Porque el monje cuando no posee nada se convierte más vanidoso; si tiene algún dinero lo esconde, porque se avergüenza tener algo que no conviene a su hábito.

83 El rasgo distintivo de la vanagloria del monje es vanagloriarse de la virtud y sus consecuencias. El rasgo distintivo de su orgullo o soberbia es enaltecerse e hincharse por sus hazañas, despreciar y deshonrar a los demás y no atribuir sus éxitos a Dios, sino a sí mismo. El rasgo distintivo de la vanagloria y el orgullo del mundano es que se vanagloria y se inflama por belleza física, riqueza, poder e inteligencia.

84 Los éxitos y triunfos de los mundanos son caídas para los monjes y los cristianos ortodoxos, y los éxitos y triunfos de los monjes y los cristianos son caídas para los mundanos. Por ejemplo, los éxitos y triunfos de los mundanos son riqueza, gloria, poder, placer y numerosos y buenos hijos, lo cual cuando el monje lo logra, se pierde. Las hazañas del monje son pobreza, continencia, templanza, oración sin cesar, falta de gloria, de poder y similares. Estas cosas cuando suceden al amante del mundo sin quererlo, las considera una gran desgracia y ruina y muchas veces corren el riesgo hasta de suicidarse; en efecto, algunos lo han hecho.

85 Los alimentos han sido creados por dos razones: para alimentar y para terapiar, curar. Por tanto, aquellos que comen más allá de estas dos razones, son condenados como voluptuosos, amantes del hedonismo, porque abusan de las cosas que fueron dadas por Dios para buen uso. Y en todas las cosas, el mal uso es pecado.

86 Humildad en acción es una oración continua con lágrimas y esfuerzo duro; la oración invoca siempre a Dios en busca de ayuda y no permite que uno confíe ingenuamente en su propia fuerza y sabiduría, ni que se enorgullezca frente a nadie. Estas son enfermedades graves y terribles derivadas del πάθος pazos del orgullo o soberbia.

88 Una cosa es combatir un λογισμός loyismós pensamiento simple para que no ponga en movimiento el πάθος pazos, y otra cosa es luchar contra el pensamiento maligno e indecente para evitar el consentimiento. Ambos métodos impiden que los pensamientos se prolonguen.

88 La tristeza y depresión está unida con el resentimiento y el rencor. Cuando el νούς nus-espíritu ve con tristeza el rostro del hermano en el espejo de su memoria, es evidente que tiene resentimiento y rencor contra su hermano. Los caminos de los resentidos y rencorosos conducen a la muerte espiritual (Pr 12,28), porque todo resentido es transgresor de la Ley (Pr 21,24)

89 Si tienes resentimiento y rencor contra alguien, ruega y ora por él, y así detienes el movimiento del πάθος pazos, separando con la oración la tristeza del recuerdo del mal que te ha hecho. Cuando llegues a adquirir la αγάπη agapi (amor desinteresado), eliminarás completamente el πάθος pazos de tu psique-alma. Si el otro se resiente contra ti, hazte humilde y sé generoso con él y trátalo con buenas maneras, y así lo liberarás de su πάθος pazos.

90 La tristeza de aquel que te envidia con mucha dificultad y esfuerzo podrás frenarla y cesarla, porque él considera desgracia suya lo que en ti envidia y no es posible detener su tristeza, si no es escondiéndole de alguna manera de lo que te envidia. Ahora bien, el bien que tienes favorece y beneficia a muchos, en cambio en aquel produce tristeza, ¿qué lado menospreciarás? Es por tanto necesario que no pierdan los muchos su beneficio, pero tampoco debes descuidar a ese individuo. Ni te dejar ser arrastrado por la maldad del πάθος pazos de la envidia, para que no luches contra el πάθος pazos de la envidia, sino con el que sufre por ella. Pero con tu humildad, considera que es superior a ti, y en todo tiempo, cosa y lugar darle preferencia. Ahora bien, puedes detener tu propia envidia si te alegras con lo que alegra al envidiado, y te entristeces con lo que le entristece, cumpliendo el consejo del Apóstol Pablo: “Gozaos con los que se gozan y se alegran; llorad con los que lloran” (Rom 12,15).

91 Nuestro νούς nus-espíritu con la mente se encuentra en dos habilidades que cada una hace lo suyo, una hace la virtud y la otra la malicia, es decir, entre ángel y demonio. Y el νούς nus tiene la fuerza de su energía, el poder y la capacidad para seguir o resistirse a lo que quiere.

92 Las potencias angelicales nos incitan hacia el bien, y los espermas (semillas) naturales, la buena voluntad y predisposición nos ayudan. Los asaltos de los demonios los favorecen los πάθος pazos y la mala predisposición y voluntad.

93 El νούς nus limpio, lúcido y puro a veces es enseñado por Dios mismo, otras veces las santas potencias le presentan los bienes, otras veces la contemplación de las cosas naturales.

94 El νούς nus que se ha hecho digno de adquirir gnosis increada espiritual debe mantener los conceptos y significados de las cosas inalterados, los objetos de la contemplación asegurados de errores, y el estado de oración lúcido y claro, sin turbación. Pero estas cosas no siempre puede conservarlas, ya que le nublan las emanaciones, los vapores de la carne por la intriga de los demonios.

95 No sucede que nos enojemos por las cosas que nos entristecen. Porque hay más cosas que causan tristeza que enojo o ira. Por ejemplo, se ha roto tal cosa, se ha perdido tal cosa, fulano ha muerto; sólo por estas cosas nos entristecemos; pero para las otras nos entristecemos y nos enfadamos porque no tenemos una disposición bien filosofada o sabiduría interior.

96 El νούς nus cuando recibe los conceptos de las cosas se transforma según cada concepto. Cuando los considera y los  contempla espiritualmente, se transforma de distintas formas según cada contemplación. Pero cuando se une con Dios entonces se vuelve completamente amorfo, sin forma y sin figura. Porque al contemplar a Dios que es Uno, el νούς nus junto con la mente se hace también uno uniforme y luminoso.

97 Psique-alma perfecta es aquella que su fuerza pasional se ha declinado totalmente hacia Dios.

98 Νούς nus perfecto es aquel que, con su verdadera fe, ha conocido más allá de toda gnosis (conocimiento), de modo supra-incognoscible al Supra-incognoscible; y ha visto globalmente Sus criaturas, y ha recibido de Dios la gnosis increada (conocimiento increado) la que contiene y comprende sobre la Providencia y el Juicio de Sus creaciones; entiendo, por supuesto, que esto en cuanto es posible para los seres humanos.

99 El tiempo se divide en tres segmentos, (pasado, presente y futuro). La fe se extiende también a los tres segmentos, mientras que la esperanza al uno y la αγάπη agapi a los dos. También la fe y la esperanza llegan hasta un punto –hasta el fin de la vida terrenal-, en cambio la αγάπη agapi increada permanece en los infinitos siglos supra-unida con el Supra-infinito y al siempre súper-crecimiento sin medida. Y por esto la más grande de todas es la αγάπη agapi increada (1Cor 13,13); (la primera y corona de las energías increadas de la Χάρις, según los Santos Padres).

 

San Máximo el Confesor.

Cuarta centuria sobre la Agapi

 

1 Primero el νούς nus (espíritu de la psique-alma) siente y queda maravillado y asombrado al comprender la absoluta infinitud de Dios y ese tan anhelado e inmenso océano de la Deidad o Divinidad. Después queda sorprendido y anonadado al pensar que el Dios creó todo de la nada o cero. Pero así como Su grandeza no tiene límite (Salmo 144,3), así también Su sabiduría no puede ser desentrañada y escrutada por nadie (Isaías 40:28).

2 ¿Cómo no asombrarse el νούς nus (espíritu de la psique) cuando piensa y reflexiona sobre el inmenso océano de la bondad de Dios, que está más allá de toda sorpresa? ¿O cómo no quedar atónito y perplejo al pensar en cómo y de dónde se originó y se hizo la esencia o sustancia lógica y espiritual, y los cuatro elementos de los que están constituidos los cuerpos, sin que hubiera ninguna materia antes de su creación, y cuál es esa fuerza y energía que entró en acción y los trajo a la existencia? Pero esto los helenos-griegos no lo aceptan, porque ignoran la Bondad omnipotente y la sabiduría operativa y la gnosis increada activa de Ella que trascienden a todo νούς nus (espíritu).

3 Pero como Dios es desde la eternidad Creador, cuando quiere, crea con Su Logos consubstancial y el Espíritu Santo por infinita bondad. Y no preguntes, ahora por qué razón creó, ya que desde siempre es bondadoso. Porque yo te respondo que la sabiduría inescrutable de la esencia infinita, divina e increada transciende al conocimiento-gnosis humano.

4 La gnosis-conocimiento de los seres que había en Dios desde la eternidad, la ha traído en la existencia el Creador, y la proyectó hacia afuera cuando lo quiso. Porque es absurdo dudar de que el Dios omnipotente y todopoderoso no pueda dar existencia a algo cuando quiere y desea.

5 Investiga por qué causa creó Dios, porque esta gnosis-conocimiento es posible. Pero no investigues el cómo y por qué Él ha creado recientemente, porque esto no está en las facultades y posibilidades de tu νούς nus (espíritu de la psique). Porque de las cosas divinas, algunas son comprensibles para los humanos, y otras inconcebibles e incomprensibles. Contemplar sin frenos ni autodominio quizás podría llevar al precipicio, tal como dijo uno de los santos.

6 Algunos sostienen que las creaciones existen desde la eternidad junto con Dios, lo cual es imposible. ¿Cómo pueden coexistir desde la eternidad con Aquel, que es absolutamente Infinito en todos los aspectos, los finitos en todos los aspectos? ¿O cómo son realmente creaciones, si son coeternas con el Creador? Pero este logos o tratado es de algunos de los filósofos helenos, los cuales presentan a Dios como Creador no de la esencia de las criaturas, sino sólo de sus cualidades o atributos. Pero nosotros que hemos conocido a Dios como pantodínamo omnipotente, decimos que es creador no sólo de las cualidades, atributos o energías (creadas) sino también de las esencias (creadas) junto con sus cualidades y energías. Y dado que es así, las criaturas y las creaciones no existen pre-eternamente con el Dios.

7 Lo divino y lo relativo con lo divino es conocido desde un punto de vista, mientras que desde otro punto de vista permanece desconocido. Se hace conocido a través de la θεωρία zeoría contemplación de sus cualidades y energías increadas, pero permanece desconocido en cuanto a Su esencia.

8 No busques en la esencia simple e infinita de la Santa Trinidad encontrar atributos, hábitos y habilidades, para no hacerla compuesta y compleja como las creaciones, lo cual es absurdo e inadmisible pensar y entender así sobre Dios.

9 Sólo la omnipotente e infinita divina ουσία usía (esencia, sustancia) increada que ha creado todas las cosas es simple, uniforme, sin cualidades, inmutable, inquebrantable inalterable e imperturbable. Toda la creación está compuesta de esencia, cualidades y energías (creadas), y tiene necesidad de la Divina Providencia, porque no está exenta de mutabilidad o de cambios.

10 Toda esencia, tanto noerá (con νούς nus espíritu) como sensible, cuando vino a la existencia, ha recibido de Dios las fuerzas y energías adecuadas para comprender los seres. La esencia noerá ha recibido la potencia y energía noética lógica y comprensiva, la facultad del entendimiento, mientras que la sensible recibió la fuerza y energía de los sentidos y sensaciones.

11 Sólo Dios es participado, mientras que la creación tanto participa como transmite. Participa en la existencia, pero solo transmite la ευδαιμονία efdemonía (felicidad, bienestar y ser). Sin embargo, la sustancia corporal lo hace de una manera, y la incorpórea de otra.

12 La sustancia incorpórea transmite el bien y la ευδαιμονία efdemonía felicidad cuando habla, opera y cuando es examinada contemplativamente; pero la sustancia corporal o somática sólo cuando es contemplada.

13 El que la esencia noerá (espiritual) y lógica exista o no para siempre depende de la voluntad de Aquel que ha creado todas las cosas bien. Sin embargo, que las criaturas sean buenas o malas según su elección y predisposición depende de su propia voluntad.

14 El mal no se encuentra en la esencia de los seres, sino a su movimiento equivocado, ilógico y animal.

15 La psique-alma se mueve de manera lógica y correcta cuando su parte anhelante ha adquirido como facultad o propiedad la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio); y cuando la parte irascible de la psique está enfocada a la αγάπη agapi y rechaza el odio.; y cuando la parte logística o lógica de la psique-alma se encuentra cerca de Dios con oración y contemplación espiritual.

16 No tiene aún αγάπη agapi perfecta, ni profunda gnosis-conocimiento de la divina providencia aquel que, en tiempo de tentación o prueba, no tiene paciencia por las cosas tristes que le suceden, sino que se aparta de la αγάπη agapi hacia sus hermanos espirituales.

17 El propósito de la divina providencia es unir, mediante la fe ortodoxa y la αγάπη agapi espiritual, a aquellos que la maldad ha separado de diversas maneras, porque precisamente en esto padeció y sufrió el Salvador, es decir, “para reunir en uno los dispersos hijos de Dios (Jn 11,52). Por tanto, aquel que no tolera las incomodidades, no soporta los sufrimientos, ni tiene paciencia en las fatigas, camina fuera de la divina αγάπη agapi y el propósito de la providencia divina.

18 Ya que la αγάπη agapi muestra paciencia y bondad (1 Cor 13,4), el que se desanima y desfallece ante los sufrimientos y las cosas tristes que le suceden y por ello se vuelve malo, rompiendo la αγάπη agapi hacia aquellos que le han entristecido, ¿cómo no va a desviarse y decaer del propósito de la providencia divina?

19 Cuídate a ti mismo no vaya ser que la maldad que te separa de tu hermano, no se encuentra en el hermano, sino en ti, y corre a reconciliarte con él, para no desviarte y decaer del mandamiento de la αγάπη agapi.

20 No menosprecies el mandamiento de la αγάπη agapi, porque a través de ella te convertirás en hijo de Dios. Si lo transgredes, te encontrarás siendo hijo del infierno sin darte cuenta.

21 Las cosas y motivos que separan de la αγάπη agapi hacia los amigos son las siguientes: envidiar o ser envidiado, causar daño o ser dañado, deshonrar o ser deshonrado, calumniar y ser calumniado, y los loyismí pensamientos de sospechas. ¿Acaso has provocado o sufrido alguna de estas cosas y por eso te separas de la αγάπη agapi del amigo?

22 Si tu hermano te ha causado alguna tentación y la tristeza te ha llevado al odio, no te dejes vencer por el odio, sino vence el odio con la αγάπη agapi (amor desinteresado, altruista). Y lo vencerás si oras sinceramente a Dios a favor de él y recibes su apología y disculpa. O también puedes satisfacerle con tu propia disculpa y apología, considerando que eres responsable de la tentación, tolerando y mostrando paciencia y magnanimidad hasta que pase la tormenta.

23 Tolerante, paciente y magnánimo es aquel que espera con constancia y paciencia el final de la tentación y gana el elogio de la paciencia.

24 El hombre que es magnánimo, paciente y tolerante, tiene mucha prudencia y sabiduría (Pr 14,29), porque todo lo que le sucede lo relaciona con su finalidad, y esperando ese desenlace, y mientras espera, soporta con paciencia las dificultades y las adversidades, las penas y los dolores. Y su fin es, según el Apóstol Juan, la vida eterna (Rom 6,22). «Y esta es la vida eterna: “que los hombres te conozcan a ti, único verdadero Dios y al que tú has enviado, Jesús Cristo”. [3 «Esta es la vida eterna, que los hombres te conozcan a ti, único verdadero Dios con tres hipostasis-personas y al que tú has enviado, el Jesús Cristo con dos naturalezas y voluntades, física y divina. Y con esta gnosis progresen espiritualmente, disfrutando de tus infinitas perfecciones en comunión y colaboración estrecha con la agapi-amor incondicional y desinteresada hacia ti, y también conozcan a Jesús Cristo, al cual tú has enviado al mundo»],  (Jn 27,3)

25 No seas frágil en rechazar la αγάπη agapi espiritual, porque no ha quedado para los hombres otro camino para la sotiría sanación, redención y salvación.

26 Al hermano que hasta ayer considerabas espiritual y virtuoso, hoy no lo juzgues malamente, porque el astuto malvado te ha llevado a odiarlo como malo, corrupto y vicioso. Pero con la αγάπη agapi que tolera, teniendo en tu νούς nus los bienes de ayer, expulsa de tu psique-alma el odio de hoy.

27 Aquel que hasta ayer alababas como bueno y elogiabas como virtuoso, hoy no lo maldigas como malo y vicioso, porque has convertido tu αγάπη agapi en odio, proyectando malas palabras del hermano como pretexto y excusa para tu propio odio. Sino que continúa elogiándolo como antes, aunque todavía estés dominado por la tristeza, y así de este modo volverás otra vez a la misma αγάπη agapi salvífica.

28 Cuando conversas con otros, ten cuidado no vaya ser que a causa de la tristeza que aún guardas escondida, adulteras el habitual elogio del hermano, mezclando inconscientemente sin darte cuenta en tus palabras esta acusación y reproche. En tus encuentros con los otros utiliza el elogio puro de tu hermano y ora por él sinceramente de verdad como si oraras por ti mismo; así te liberarás muy pronto del odioso odio letal.

29 No digas: “No odio a mi hermano”, mientras no quieres acordarte de él, más bien escucha lo que dice Moisés: «No guardes ni sientas odio en tu corazón contra tu hermano. Corrige a tu hermano y no incurrirás en pecado por causa de él» (Lev 19,17).

30 Si alguien, debido a la tentación del diablo, insiste en hablar mal de ti, tú no salgas de la condición de la αγάπη agapi, ya que el mismo demonio también te tienta a ti en tu διάνοια diania (mente, intelecto) con pensamientos. Y no saldrás de esta condición, si mientras te acusa, tú oras por su bien, y mientras te calumnia y te difama, tú te muestras reconciliador. Este es el camino de la filosofía según Cristo. Y aquel que no anda por este camino, no cohabita con el Cristo.

31 No creas que te aman aquellos que te transmiten palabras que te causan tristeza y odio contra el hermano, incluso si te parecen decir la verdad; sino que debes evitarlos y rechazarlos como a serpientes venenosas y mortales, para que detengas a aquellos de criticar, acusar y calumniar y, al mismo tiempo, liberes tu propia psique-alma de la maldad.

32 No hieras a tu hermano con insinuaciones, no vaya a ser que te las devuelva él también lo mismo y expulsar la αγάπη agapi de ambos; sino más bien, con franqueza y valentía llena de αγάπη agapi “ve y corrige” a tu hermano para disolver las causas de la tristeza y liberar a ambos de la perturbación, del dolor y de la tristeza.

33 Examina tu conciencia con máximo rigor y todo detalle, no vaya a ser que es por tu causa que el hermano no se ha reconciliado contigo. Y no la menosprecies, ni quieras engañar la conciencia porque ella conoce tus secretos y te acusa en el momento de tu muerte, convirtiéndose en un obstáculo durante la oración.

34 En el tiempo de tu paz, no recuerdes aquellas palabras que te dijo el hermano en el tiempo que te entristeció, ya sea que estas cosas tristes te las haya dicho directamente en tu cara, o bien, porque hayan sido dichas a otra persona y tú las has oído después, para que no retornes al odioso odio letal contra tu hermano permitiendo y tolerando los pensamientos de resentimiento.

35 Cuando la psique-alma lógica siente odio contra algún ser humano, no puede estar en paz y reconciliarse con Dios, quien ha dado los mandamientos-logos. Porque dice: “Porque si perdonáis a los hombres sus pecados, deudas y ofensas, también vuestro Padre celestial perdonará los vuestros, pero si no perdonáis a los hombres sus pecados, ofensas y faltas, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas, faltas y pecados” (Mt 6, 14-15). Sin embargo, si el otro no quiere hacer las paces y reconciliarse, tú de todos modos guárdate del odio, y ora por él sinceramente y no hables mal de él a nadie.

36 La paz perfecta de los santos ángeles se mantiene por estas dos disposiciones: la αγάπη agapi hacia Dios y la agapi entre ellos. Lo mismo sucede también con todos los santos desde el principio del mundo. Por tanto, muy acertadamente se ha dicho que de estos dos mandamientos prenden toda la Ley y los Profetas. (Mt 22,40).

37 No quieras agradar y complacer a ti mismo, y no odiarás a tu hermano. No seas egoísta y ególatra y te convertirás en amigo de Dios.

38 Si has elegido vivir junto con hermanos espirituales, renuncia y abandona antes de cruzar la puerta misma a tus propias voluntades. Porque no podrás de otra manera estar en paz, ni con Dios, ni con los hermanos.

39 Aquél que ha podido adquirir la αγάπη agapi perfecta y de acuerdo con esto ha estructurado y ordenado toda su vida, éste invoca al “Señor Jesús” con la iluminación del Espíritu Santo (1Cor 12,3).

40 La αγάπη agapi hacia Dios desea siempre dar alas al νούς nus (espíritu de la psique) para volverse hacia Dios, mientras que la αγάπη agapi hacia el prójimo le predispone a pensar siempre bien de él.

41 Cualidad de aquel que aún ama la vacía y vana doxa-gloria o está apegado en algo material, es que se entristece con los hombres por motivos de cosas materiales y temporales o les guarda resentimientos o les tiene rencor o mantiene el odio hacia ellos o está esclavo en pensamientos indecentes y sucios. Pero para la psique-alma que ama a Dios todas estas cosas son completamente ajenas.

42 Cuando no dices ni haces algo indecente y vil con pensamientos en la διάνοια diania (mente, intelecto) y cuando no guardas resentimientos contra aquel que ha hablado mal de ti, te ha perjudicado, acusado y ofendido, y cuando en el tiempo de la oración mantienes libre tu νούς nus siempre inmaterial, sin forma y sin figura, entonces sabrás que has llegado a las fronteras o límites de la απάθεια apázia impasibilidad (sin pazos) y de la αγάπη agapi perfecta.

43 No es pequeña ni fácil la lucha y el esfuerzo para liberarse de la vanagloria. Y se logra liberarse uno con el trabajo secreto para las virtudes y la oración asidua. Una señal de liberación es que uno ya no guarde resentimientos ni rencor contra aquel que le ha ofendido, calumniado o acusado.

44 Si quieres ser justo, da a cada parte que está en ti, es decir, al cuerpo y a la psique-alma lo que les es debido. En la parte logística o lógica de la psique-alma dale lecturas, contemplaciones espirituales y oración. En la parte irascible dale la αγάπη agapi espiritual que es opuesta al odio; y a la parte anhelante, dale sobriedad o sabiduría y εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio); y a la carne o cuerpo alimentos, ropas y mantas, que son las únicas cosas imprescindibles (1Tim 6,8).

45 El νούς nus (espíritu de la psique) opera según naturaleza o normal cuando tiene bajo control los πάθος pazos, y examina los logos (causas, leyes y tratados) de los seres, y se mantiene en Dios.

46 Así como la salud y la enfermedad tienen relación con el cuerpo del animal, y la luz y la oscuridad tienen relación con el ojo, así también la virtud y la maldad tienen relación con la psique-alma, la gnosis-conocimiento y la agnosia-ignorancia del νούς nus.

47 La dedicación espiritual del cristiano ortodoxo gira sobre estos a tres aspectos: en los logos-mandamientos (de CristoDios), en los dogmas sin errores (enseñanzas ortodoxas) y en la fe. Los mandamientos separan el νούς nus de los πάθος pazos; los dogmas sin errores (enseñanzas ortodoxas) le introducen a la gnosis-conocimiento de los seres, mientras que la fe, le introduce en la θεωρία zeoría contemplación espiritual de la Santa Trinidad.

48 Algunos de los luchadores rechazan solo los loyismí pensamientos pasionales, malignos e impuros, otros cortan también los πάθος pazos. El rechazo se realiza, por ejemplo, con el canto de salmos, la oración o con la elevación del νούς nus o algún otro medio de distracción; los πάθος pazos se cortan y se destruyen con el desprecio de aquellas cosas hacia las cuales uno tiene los πάθος pazos.

49 Las cosas por las que tenemos πάθος pazos (pasiones, adicciones, vicios) son las siguientes: la mujer, el dinero, los regalos, las glorias vanas etc… Y solo entonces uno puede despreciar a la mujer, cuando, incluso después de haberse alejado del mundo, mortifica el cuerpo como es debido mediante la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio). Puede despreciar el dinero cuando convence a su loyismós pensamiento a conformarse en todo y de seguir la autosuficiencia en todas las cosas; y la gloria vana cuando ama el trabajo secreto de los logos-mandamientos que solo es visible para Dios. De manera similar también para todas las demás cosas. Y aquel que menosprecia estas cosas nunca tendrá odio a nadie.

50 Aquel que ha renunciado las cosas materiales, por ejemplo, mujer, dinero, gloria vana, etc…, ha convertido en monje al hombre exterior, pero aún no al hombre interior. En cambio, aquel que ha renunciado también los conceptos pasionales, malignos e impuros sobre las cosas, éste ha convertido en monje también al hombre interior, que es el νούς nus (espíritu de la psique). Y al hombre exterior uno lo convertirá en monje fácilmente, solo si se desea y quiere; pero no es fácil ni poca la lucha para convertir y hacer monje al hombre interior.

51 ¿Quién en la generación actual, se ha liberado totalmente de los conceptos y pensamientos pasionales, indecentes y malignos y ha sido hecho digno de adquirir una oración continua, pura e inmaterial que es el signo o señal del monje interior?

52 Muchos son los πάθος pazos que están escondidos en nuestras psiques-almas, que salen a superficie cuando se presentan las cosas que los estimulan.

53 Uno puede no ser molestado por los πάθος pazos cuando faltan las cosas y los estímulos, porque ha llegado a un grado de απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad). Pero cuando aparecen las cosas y se presentan los estímulos, inmediatamente los pazos atraen la atención del νούς nus.

54 No creas que posees la perfecta απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad), cuando no está presente la cosa que excita y estimula algún πάθος pazos. Cuando este se presenta y tú permaneces indiferente e inmóvil tanto a él como a su recuerdo posterior, entonces sabrás que has llegado a los confines de la απάθεια apázia. Pero ni entonces debes descuidarte, porque la virtud que se practica durante mucho tiempo mortifica los pazos; sin embargo, cuando se descuida, estos vuelven a levantarse.

55 Aquél que ama a Cristo ciertamente lo imita en la medida de sus posibilidades. Cristo, por ejemplo, no cesó de hacer bien, beneficiar y donar a los hombres, y aunque recibía ingratitud y blasfemias de ellos, mostraba magnanimidad y tolerancia; y cuando Le golpeaban y Le mataban, persistió sin tener en cuenta para nada y para nadie el mal que Le hacía. Estas tres cosas son obras de la αγάπη agapi hacia al prójimo, sin las cuales, aquel que dice que ama a Cristo o que conseguirá el reinado de Su realeza increada, se engaña a sí mismo. Porque el Señor dice: “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reinado de la Realeza increada de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre celestial” (Mt 7,2) y de nuevo: “El que ama, guardará, aplicará y cumplirá mis logos-mandamientos” (Jn 14,15).

56 Todo el propósito y objetivo de los logos-mandamientos del Salvador es liberar el νούς nus de la intemperancia y del odio, y conducirlo a la αγάπη agapi a Él y al prójimo, de los cuales nace la luz increada de la gnosis (conocimiento) divina y operativa.

57 Cuando seas juzgado digno y recibas de Dios una gnosis (conocimiento) espiritual parcial, no descuides la agapi y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio). Porque ellas catartizan, limpian, purgan y sanan la parte pasional de la psique-alma y continuamente abren camino hacia la gnosis espiritual.

58 El camino hacia la gnosis es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la humildad; sin estas nadie verá (contemplará espiritualmente) al Señor.

59 Dado que la gnosis-conocimiento “infla y enaltece”, mientras que la αγάπη agapi edifica (1Cor 8,2), une la gnosis con la agapi y serás humilde y un constructor espiritual, que edificará tanto a ti mismo como a todos los que se te acerquen.

60 La αγάπη agapi hace que el hombre no sienta envidia, ni amargura hacia aquellos que lo envidian, ni exhiba con ostentación sus ventajas que provocan envidia, ni se crea que ha alcanzado ya su objetivo (Fil 3,13), y respecto a las cosas que no conoce, confiesa su ignorancia sin avergonzarse. Así, la αγάπη agapi hace que el νούς nus sea humilde y avance continuamente en la gnosis-conocimiento espiritual.

61 De alguna manera, la jactancia (presunción, arrogancia) y la envidia son consecuencias naturales del conocimiento-gnosis, especialmente al principio. La jactancia brota solo de dentro de nosotros, mientras que la envidia se manifiesta tanto interna como externamente; internamente, contra aquellos que tienen conocimiento-gnosis, y externamente, de aquellos que tienen ignorancia. Por lo tanto, la αγάπη agapi derriba a los tres: la jactancia, porque la agapi no se «envanece»; la envidia interna, porque la agapi no «tiene envidia»; y la envidia externa, porque la agapi muestra bondad, paciencia, magnanimidad, tolerancia paciencia y bondad (1Cor. 13, 4). Por lo tanto, es necesario que quien posee conocimiento-gnosis lo complemente con la agapi, para mantener siempre su νούς nus íntegro sin heridas.

62 Aquel que se ha hecho digno de recibir el carisma de la gnosis-conocimiento, pero que guarda tristeza, resentimiento u odio hacia alguna persona, es semejante a aquel que se clava espinas y abrojos en los ojos. Por eso la gnosis-conocimiento necesita imprescindiblemente de la αγάπη agapi.

63 No dediques todotu interés y cuidado al cuerpo, sino asígnalo a una ascesis-ejercicio que puede realizar y dirige todo tu νούς nus hacia tu interior. Porque la ascesis corporal poco beneficia, en cambio la piedad es provechosa y beneficiosa para todo (1Tim 4,8).

64 Aquel que está enfocado continuamente en su interior es temperante, magnánimo, tolerante, filántropo y humilde. Y no sólo eso, sino que también se dedica a la contemplación espiritual, a la teología y a la oración. Y esto es lo que dice el Apóstol: “Que caminéis y operéis según la iluminación del Espíritu” (Gal 5,16), etc.”

65 Aquel que no conoce recorrer el camino espiritual, no se interesa sobre los conceptos y pensamientos viciosos, malignos e indecentes, sino que vuelca todo su cuidado a la carne, ya sea comiendo en exceso y siendo descontrolado, lamentándose contra su prójimo, encolerizándose y guardando resentimiento, oscureciendo así su νούς nus; o bien, realizando ejercicios excesivos que confunden y enturbian su διάνοιά diania (mente, intelecto, cerebro).

66 La Escritura no prohíbe ni condena el uso de lo que Dios nos ha dado, sino que condena la intemperancia, el exceso, y corrige el uso irracional. Por ejemplo, no impide comer, ni procrear hijos, ni tampoco tener dinero, sino que los administres y uses correctamente. Impide la glotonería, la lujuria o fornicación, etc… Ni siquiera prohíbe pensar en estas cosas, porque para eso han sido creadas, sino que impide a uno pensar sobre ellas con pazos pasión.

67 De todas las cosas que hacemos que son gustadas de Dios, unas se hacen según Su mandamiento, y otras sin mandamiento, sino que las ofrecemos voluntariamente. Amar a Dios y al prójimo, amar a los enemigos, no cometer adulterio, no matar, etc… son por mandamiento, y cuando los transgredimos somos condenamos; en cambio, no son mandamiento la castidad, el celibato, la pobreza, la retirada del mundo, etc… Así que, si por enfermedad no podemos adquirir y cumplir alguno de los mandamientos de Cristo, debemos aplacar y expiar a nuestro buen Señor con nuestras ofrendas voluntarias.

 68 Aquel que ha escogido la virginidad y el celibato, debe tener siempre bien ceñida su cintura y su lámpara siempre encendida (Lc 12,35). La cintura ceñida con la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) y la lámpara encendida con la oración, la θεωρία zeoría contemplación espiritual y la αγάπη agapi espiritual.

69 Algunos hermanos creen que no poseen los carismas o dones del Espíritu Santo. Debido a que han descuidado el trabajo de los mandamientos, no conocen que quien tiene la fe no adulterada y genuina a Cristo, tiene en su interior todos los carismas o dones. Porque a causa de nuestra pereza, estamos lejos de la αγάπη agapi operativa en energía y acción hacia Él, la que nos muestra los tesoros que poseemos en nuestro interior, por lo cual justificadamente pensamos que no tenemos los carismas divinos.

70 Si el Cristo habita en nuestros corazones (Ef 3:17) mediante la fe, según el Apóstol Pablo, y todos los tesoros de la sabiduría y de la gnosis-conocimiento están escondidos en Él (Col 2,3), entonces todos los tesoros de la sabiduría y de la gnosis están escondidos en nuestros corazones. Estos se revelan y se hacen visibles y claros al corazón en proporción de la catarsis de cada uno mediante el trabajo, la aplicación y cumplimiento de los logos-mandamientos.

71 Éste es el tesoro que está escondido en el campo de tu corazón, que aún no lo has encontrado a causa de tu pereza física y espiritual. Porque si lo hubieses encontrado, ya habrías vendido todo para comprar este campo (Mt 13,44). Ahora, ya que no lo has encontrado te cuidas de las cosas de alrededor del campo, en las cuales no encuentras nada más que espinas y abrojos.

72 Por eso dice el Salvador: “Bienaventurados, dichosos y felices los que tienen el corazón catartizado, purgado y sanado, o han hecho su catarsis, porque ellos verán, contemplarán espiritualmente a Dios” (Mt 5,8). Entonces ellos verán a Él y Sus tesoros escondidos, cuando se hayan hecho la catarsis de sí mismos mediante la αγάπη agapi y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio); y tanto más Le verán, cuanto más catartizados, limpios, puros y lúcidos se van haciendo.

73 Por eso dice de nuevo: “Si veis que los bienes materiales se convierten en impedimento para la realeza increada de los cielos, vended todo lo que poseáis, y dad limosna con ello” (Lc 12,33), “más bien, dad limosna o caridad a vuestros bienes, y he aquí todo se os hará limpio” (Lc 11,41). Porque ya no os ocuparéis de lo corporal, sino que vuestro objetivo será purgar y limpiar el odio y la intemperancia de vuestro νούς nus (espíritu de la psique), el cual el Señor llama corazón. Porque estas cosas, al contaminar el νούς nus, no le permiten ver a Cristo, que habita en el interior de la psique-alma por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del santo bautismo.

74 La Santa Escritura llama “caminos” las virtudes. La mayor de todas las virtudes es la αγάπη agapi. Por eso el Apóstol decía: “Aún os indico un camino excelente y majestuoso, que es la agapi” (1Cor 12,31); debido a que ella nos ha hecho olvidar y menospreciar las cosas materiales y no preferir ninguna de las temporales sino las que son eternas.

75 La αγάπη agapi hacia Dios resiste al deseo, porque convence al νούς nus a auto-dominarse y a abstenerse el hedonismo y los placeres. La αγάπη agapi hacia el prójimo resiste la ira, porque hace que el hombre desprecie la gloria y el dinero. Y estos son los denarios que el Salvador ha dado al posadero (Lc 10,35), para que cuidara de ti y te sanes. Pero tú no seas desagradecido ni te relaciones de nuevo con los ladrones, no sea que vuelvas a ser herido, y entonces no te encuentren medio muerto, sino completamente muerto.

76 Haz la catarsis, purga y sana tu νούς nus (espíritu de la psique) de la ira, del resentimiento y de los loyismí pensamientos, impuros, indecentes y malignos, y entonces podrás sentir que Dios habita en tu interior.

77 ¿Quién te ha iluminado en la fe de la Santa consubstancial y adorable Trinidad? ¿O quién te ha hecho conocer la economía de la encarnación de Una de las tres hipóstasis-personas de la Santa Trinidad? ¿Quién te ha enseñado los logos de los seres incorpóreos? ¿O quién te ha enseñado los logos sobre la creación y sobre el fin del mundo visible? ¿O lo relativo a la resurrección de los muertos y la vida eterna, o de la doxa-gloria luz increada de la Realeza increada de Dios y del terrible juicio? ¿No has sido enseñado, si acaso, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo que habita en tu interior, la cual es el lazo o arras del Espíritu Santo? (2 Cor 1,22 y 5,5) ¿Qué es mayor que esta Χάρις Jaris? ¿Qué cosa hay más grande que esta sabiduría y gnosis-conocimiento? ¿O qué hay más sublime que estas promesas? Sin embargo, nos permanecemos perezosos, negligentes y no nos purgamos haciendo la catarsis a nosotros mismos de los pazos que manchan, contaminan y ciegan nuestro νούς nus, de manera que no podamos ver claramente, ni siquiera con la claridad del sol los logos y razones de todas estas realidades que nos hemos referido, debemos culparnos a nosotros mismos y no negar la presencia y permanencia de la χάρις jaris increada en nuestros corazones

78 Dios, quien te ha prometido bienes eternos y te ha dado como lazo o arras Su Espíritu en el interior de tu corazón (2Cor 1,22), te ha dado el mandamiento de no preocuparte de tu vida para que el hombre interior pueda purgarse y sanarse haciendo la catarsis de los pazos, y empezar desde ahora en este mismo mundo a disfrutar y gozar de los bienes venideros.

79 Si has sido hecho digno de llegar a contemplaciones divinas y sublimes, cuídate mucho en tener αγάπη agapi y εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), para así poder mantener en ataraxia y serenidad la parte pasional de la psique-alma, y no falte nunca la luz increada de tu psique-alma.

80 La parte irascible de la psique-alma, dómala con la αγάπη agapi; la parte anhelante, marchítala con la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio); y la parte logística o lógica dale alas con la oración. Así, la luz increada de tu νούς nus nunca se oscurecerá.

81 Las cosas que expulsan la αγάπη agapi son las siguientes: el asalto u ofensa, el daño, la calumnia en cuestiones de fe, o respecto a la conducta, las peleas, los golpes, las heridas y similares, y estas cosas se sufren personalmente, ya sean de uno mismo o de algún pariente o amigo. Por tanto, aquel que con estas cosas expulsa la agapi, aún no ha aprendido cuál es el objetivo y fin de los logos-mandamientos de Cristo.

82 Esfuérzate cuanto puedas en amar a cada hombre. Si aún esto no lo puedes hacer, por lo menos no odies a nadie. Pero esto tampoco lo puedes realizar si no menosprecias las cosas del mundo.

83 ¿Alguien ha blasfemado? No lo odies a él, sino la blasfemia y al demonio que lo ha empujado a blasfemar. Pero si odias aquel que ha blasfemado, has odiado a un ser humano y así has incumplido el logos-mandamiento. Lo que él ha hecho con logos y palabra, tú lo haces con la acción. Ahora bien, si aplicas y cumples el logos-mandamiento, muestra tu αγάπη agapi y a medida de lo que puedas ayúdale a liberarse del mal.

84 Cristo no quiere que tú tengas odio contra ningún ser humano, ni ira, tristeza, resentimiento o rencor por ninguna cosa temporal. Y esto lo proclaman claramente cada uno de los cuatro Evangelios.

85 Somos muchos los que hablamos, pero pocos son los que actúan. Sin embargo, nadie debe corromper y adulterar el logos de Dios por su negligencia, sino que cada uno debe confesar su enfermedad, pero sin ocultar la verdad de Dios. Así no nos volveremos culpables, no solo por transgredir los logos-mandamientos, sino también por una explicación errónea del logos de Dios.

86 La αγάπη agapi y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), liberan la psique-alma de los πάθος pazos. La lectura y la contemplación liberan el νούς nus de la ignorancia. La verdadera oración del corazón trae el νούς nus ante al mismo Dios.

87 Cuando los demonios ven que menospreciamos las cosas del mundo para no odiar a las personas por causa de ellos y así caer de la αγάπη agapi, entonces levantan calumnias contra nosotros para que odiemos a los calumniadores, no soportando la tristeza.

88 No hay dolor más fuerte para la psique-alma que la calumnia, ya sea contra la fe, sea en la conducta que uno es calumniado. Y nadie puede quedar indiferente cuando es calumniado, excepto aquel que gira y dirige sus ojos hacia Dios, -como Susana (Susana 35:60-62); solo Dios puede liberar del peligro y de las angustias, y puede revelar a los hombres la verdad, como hizo en el caso de Susana, y consolar las psiques-almas con la esperanza.

89 Cuanto tú oras con tu psique-alma a favor de aquel que te ha calumniado, tanto más Dios convence a quienes se escandalizaron por la calumnia acerca de tu inocencia.

90 Sólo Dios es bueno por naturaleza (Mt 19,17). Bueno por predisposición o elección voluntaria es solo aquel que imita a Dios; es decir, cuyo propósito y objetivo es unir a quienes son malos y viles con Aquel que es por naturaleza bueno, para que se conviertan en buenos. Por ello, cuando aquellos lo calumnian, él bendice; cuando es perseguido, soporta con paciencia; cuando es blasfemado y ultrajado, consuela (1 Cor 4, 12-13); y cuando es llevado a la muerte, ora por ellos. Todo lo hace para no decaer del propósito de la αγάπης agapi, la cual Agapi es Él, nuestro Dios, (1Jn 4,8).

91 Los mandamientos del Señor nos enseñan a utilizar lógicamente las cosas que no conducen al πάθος pazos. El uso lógico de estas cosas hace el estado de la psique-alma sano, limpio y puro. El estado sano, puro y limpio genera la απάθεια apázia, (impasibilidad sin pazos), de la cual nace la perfecta αγάπη agapi.

92 No tiene todavía la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), quien, al haberle venido una tentación, no es capaz de pasar por alto la falta de su amigo, ya sea esta real o hipotética e imaginaria. Porque los πάθος pazos que existen en la psique-alma, cuando son enturbiados, ofuscan y ciegan el νούς nus y no lo dejan mirar hacia la luz de la verdad, ni discernir lo mejor de lo peor. Por tanto, este hombre no ha adquirido la αγάπη agapi perfecta que expulsa fuera el miedo o temor del juicio (1Jn 4,18).

93 Un amigo fiel no se intercambia por nada (Sirac 6,15), porque considera las desgracias del amigo como propias y padece con él con paciencia hasta la muerte.

94 Existen muchos amigos, pero en el tiempo de prosperidad y bienestar (Pr 19,4). En el tiempo de la tentación apenas encontrarás alguno.

95 Debemos amar con el corazón de nuestra psique-alma a cada ser humano. Pero solo en Dios debemos poner nuestra esperanza, y con toda nuestra fuerza y energía de la voluntad venerar sólo a Él. Porque mientras Él nos mantiene y nos cuida, y nuestros amigos nos atienden, los enemigos no pueden perjudicarnos y hacernos daño. Pero si Él nos abandona, nuestros amigos nos dan la espalda y los enemigos adquieren poder y fuerza contra nosotros.

96 Hay cuatro formas generales de abandono de Dios: a) por economía de Dios, como le sucedió al Señor en Su pasión, (Mt 27,46, Mrc 15,34), de modo que mediante el aparente abandono, se salven los hombres, que habían sido abandonados; b) por prueba, tal como sucedió con Job y José el bueno, para que se distinguieran el primero como ejemplo de valentía y fortaleza, y el segundo como ejemplo de sobrieda, templanza y serenidad (Job 40,8 y Gen 39, 7-20); c) por instrucción paternal, tal como ocurrió con el Apóstol Pablo, para que conserve con humildad la abundante χάρις jaris (gracia, energía increada) (2 Cor 12,7); finalmente, d) el abandono por repudio, como aconteció con los Judíos, para que, mediante el castigo, se ablanden y se dobleguen y vuelvan a la μετάνοια metania. Todos estos tropos (modos, métodos, formas y maneras) son salvíficos y llenos de bondad y filantropía.

97 Solo aquellos que aplican y cumplen fielmente los mandamientos de Dios y son auténticos iniciados (mistes) de los juicios divinos, no abandonan a sus amigos cuando son tentados por concesión de Dios. Pero aquellos que desprecian los mandamientos y no están iniciados en las divinas concesiones, cuando el amigo prospera y tiene bienestar disfrutan junto a él, mientras que cuando está fatigado por las tentaciones, le abandonan. Y a veces incluso se alían con los enemigos.

98 Los amigos de Cristo aman a todos verdaderamente, pero no son amados por todos. Los amigos del mundo tampoco son amados de todos. Los amigos de Cristo mantienen la αγάπη agapi continuamente hasta el final, mientras que los amigos del mundo solo la mantienen hasta que choquen entre sí por las cosas del mundo

99 El amigo fiel es un refugio seguro (Sirac 6,14), porque cuando el amigo está en la prosperidad y el bienestar, es buen consejero y colaborador con toda su psique-alma, y en los sufrimientos y tribulaciones es un ayudante completamente sincero y defensor lleno de compasión que participa plenamente en las dificultades.

100 Muchos han dicho muchas cosas sobre la αγάπη agapi, pero si la buscas, sólo la encontrarás entre los discípulos de Cristo, puesto que sólo ellos poseían la Agapi verdadera como maestro de la αγάπη agapi, por la que decían: “Aunque tenga el don de profecía y conozca todos los misterios y las voluntades de Dios y toda la gnosis y toda la ciencia que no puede caber en la inteligencia humana, y aunque tenga tanta fe que traslade las montañas, si no tengo agapi-amor, no soy nada. Aunque reparta todos mis bienes para alimentar a los pobres, y entregue mi cuerpo a las llamas para gloriarme, sino tengo agapi-amor, de nada me sirve” (1Cor 13, 2-3). Por lo tanto, el que ha adquirido la agapi, ha adquirido a Dios, «porque el Dios agapi es ὁ Θεὸς ἀγάπη ἐστίν, o Zeós agapi estín» (1Jn 4,8)

En Él pertenece la doxa y el poder por los siglos, Amín.

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisoulas http://www.logosortodoxo.com/category/filocalia/

 

 

 

Filocalía de los santos Nípticos, tomo 1, Prólogo, por el traductor

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Α΄

Filocalía de los santos Nípticos, tomo 1

Prólogo, por el traductor

Mi relación con la Filocalía y mis experiencias espirituales

Amigos en y de CristoDios-Hombre, hemos terminado de traducir los 5 tomos de la Filocalía, δοξα doxa gracias y gloria a Dios Tríadico!!!! 

Empiezo con la oración de San Dionisio el Areopagita, con la que siempre me acerco a la Filocalía:

«Trinidad supraesencial, supradivina y suprabondad, maestra que supervisas la divina sabiduría cristiana, guíanos a la supradesconocida y suprailuminada cima más alta de los logos de las Escrituras; allí donde están cubiertos en la hisijía-silencio los misterios de la teología y se apocaliptan-revelan, simples, absolutos e inmutables; llévanos al suprailuminado γνόφος gnofos del silencio místico -hisijía que con su profunda oscuridad suprailumina con su luz increada, y permaneciendo intocable e invisible, inunda con hermosísimos fulgores a los ángeles y a nuestros ciegos nus (espíritu de la psique)».

 

Φιλοκαλία  Filocalía (del verbo φιλοκαλείν filokalín) palabra compuesta de φίλος filos amigo y κάλος kalos bondad, belleza (interior y exterior) y se define como “amistad, amor por la belleza y la bondad”, siendo Dios la fuente de toda belleza y bondad, lo divino, lo sublime, lo maravilloso, percibido como fuente trascendental de la vida y revelación/apocálipsis de la Verdad que es CristoDios.

Con la Χάρις Jaris (gracia, energía increada) de Dios Trino presentamos la Filocalía de los Santos Padres Nípticos (Sobrios espiritualmente), traducida al español, para el uso, la psicoterapia y el beneficio de los cristianos hispanohablantes. (Véase la palabra nipsis en https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/)

Los “Padres filocálicos” que recopiló en gran santo Nicodemo el Aghiorita, tratan menos sobre temas de la fe y más sobre temas de contemplación espiritual, ascética (práctica espiritual) ortodoxa, psicoterapia, νήψις nipsis e ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Estas enseñanzas están dirigidas tanto a monjes como a cualquier cristiano que, bajo la guía de un Yérontas (anciano sabio e iluminado guía espiritual), quiere formar a Cristo en su interior, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe sin diferencias y contrariedades y al conocimiento completo del Hijo de Dios, y “alcancemos la medida de la edad de la plenitud de Cristo” (Efesios 4,13). Los Padres Nípticos de la Filocalía han sido, durante generaciones, un referente espiritual fundamental, formando la ética y el carácter de los divinizados o deificados, indicándoles los métodos prácticos y los modos o maneras prácticas por los cuales llegarán a la catarsis, la iluminación y la θέωσις zéosis, para hacerlos dignos de contemplar la luz increada de la δοξα doxa gloria divina. Y han teologizado no como una teología escolástica estéril, separada del Espíritu Santo y, por ende, muerta, sino una teología nutrida de la experiencia y vida, una teología de νήψις nipsis y oración. Como enseñan San Nilos el Asceta y Evagrio el Póntico: “Si eres teólogo, orarás en espíritu y verdad; y si oras en espíritu y verdad, eres teólogo”. Esta teología, como nunca tiene necesidad el hombre actual, el hombre del estrés, de la angustia, de la adicción y la depresión (la pandemia actual), el hombre de los falsos paraísos artificiales, que conquistó la luna pero se perdió a sí mismo, el “liberado”, pero esclavo de la tecnología y de múltiples teorías que prometen la salvación “por hombres y para hombres”.

Los autores de los textos fueron principalmente monjes, algunos casados, cuyo esfuerzo por la catarsis, la iluminación y la θέωσις zéosis es un tema recurrente en la Filocalía. Es una colección de textos de los Padres de la Iglesia Ortodoxa Oriental, pertenecientes a la tradición hisijasta (o hesicasta), que fueron escritos entre los siglos IV y XV. Estos textos tratan sobre la catarsis, la iluminación y la zéosis, es decir, sobre la psicoterapia verdadera de la psique-alma y terapia del cuerpo, y la monológica oración del corazón o de Jesús, más la vida dedicada a Dios. La obra fue recopilada por los santos Nicodemo el Aghiorita y san Macario de Corinto.

Aunque las obras ya eran conocidas antes de su publicación original en helénico-griego en 1782, desde entonces han sido traducidas y reeditadas en múltiples idiomas, incluyendo una edición en ruso de siete volúmenes realizada por San Teófano el Recluso en el siglo XIX. Además de la Biblia y algunos textos de los primeros padres cristianos.

La Filocalía de los Santos Nípticos un notable ejemplo del Evangelio realizado en hombres y una obra de gran influencia en la Iglesia Ortodoxa Oriental.

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Mi relación con la Filocalía y mis experiencias espirituales

 

Con la bendición de mi Yérontas (anciano sabio e iluminado, guía espiritual) del santo Monasterio Gregoríu del Monte Athos, me presento: Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisoulas), el traductor, nacido en Ελληνόκαστρον (Elinókastron), Trikala, Thesalia, Grecia, 10/12/1955, en una aldea a 700m de altura, a 10 km de los famosos Monasterios de Metéora. En una familia humilde labrando la tierra y pastoreando ovejas, cabras, caballos, vacas, etc., pero autosuficientes. Desde niño me encantaba pastorear las el rebaño de cabras y ovejas en las montañas y los ríos.

Mis tres santos protectores son San Dionisio el Areopagita, con quien tuve una experiencia espiritual a los diez años, cuando el maestro en la clase de religión en la escuela nos relató la historia de San Pablo, su paseo por el ágora de Atenas y su kerigma en el Areópago: Kerigma de Pablo en Areópago apocaliptando/revelando a Dios anónimo y desconocido: «22 Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: « Hombres Atenienses, por todo lo que veo, os considero muy religiosos. Al recorrer vuestra ciudad y contemplar vuestros monumentos sagrados, me he encontrado incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido y anónimo”. Pues bien, lo que vosotros respetáis y veneráis sin conocerlo, eso es lo que yo os vengo a anunciar”… 34. Algunos, sin embargo, se unieron a él, le siguieron con confianza y creyeron en su kerigma; entre ellos se encontraba Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros» (Hechos de los Apóstoles17:22-34); desde entonces esta imagen impresionante siempre me acompaña, y, a través de la Filocalía, se añadieron como santos protectores y de nuestra Web San Máximo el Confesor y el Megadidáskalos San Gregorio Palamás https://logosortodoxo.es/.

Fui criado en la Santa Παράδοσις (Parádosis)* por mis abuelos y padres, quienes eran santos aunque analfabetos. Llevo el nombre de mi abuelo Χρῆστος (Jristos) Cristos, y desde niño absorbí y conocí profundamente la Santa Ortodoxia y crecí con la lengua del Nuevo Testamento. Por mi experiencia y de acuerdo con los santos Padres Helénicos, considero que la Santa Παράδοσις es primordial, ya que las Santas Escrituras surgieron de ella. Ambas, la Santa Παράδοσις y las Escrituras, son equivalentes y van de la mano; no se pueden separar una de la otra. *Enlace a información sobre la Santa Παράδοσις: [*Santa Παράδοσις ver aquí https://logosortodoxo.es/teologia-ortodoxa/santa-tradicion-de-la-una-santa-iglesia-catolica-apostolica-ortodoxa/  y

https://logosortodoxo.es/teologia-ortodoxa/conversaciones-y-dialogos-entre-ortodoxos-y-evangelicos/

Soy el mayor de cinco hermanos. Después de acabar mis estudios de Bachillerato, a los diecinueve años en 1974 vine a España para estudios universitarios. Me instalé en Barcelona, Cataluña, donde llevo medio siglo. Estuve dos años estudiando en la Universidad, pero no me gustaba. A los veintidós dejé los estudios y me dediqué a los negocios entre Grecia, España y otros países. Me casé con Isabela, española que se bautizó Ortodoxa en los Santos Meteoros, a 10 km de mi casa. Mi hija mayor María-Elena es licenciada en Filología Hispánica y me ayuda en algunas traducciones especiales.

Llegué al Olimpo de la vanagloria y la fama mundana, pero el vacío ontológico, existencial no se llenaba con nada. Siempre me acompañaba un sentimiento trágico y melancólico, preguntándome qué era la vida, pero nunca me había preguntado «Quién es la Vida», esto se me apocaliptó/reveló el 02/02/2002 en el Monasterio Grigoríu, Athos: «6 Jesús le dijo: «YoSoY el Camino, la Verdad y la Vida; nadie puede venir al Padre sino es por mí. [6. «YoSoY el Camino único que conduce al cielo; y la Verdad increada, absoluta y real; y la fuente de la Vida increada y donador de la Vida eterna. Nadie puede venir al Padre y disfrutar de la vida eterna sino sólo por mí».] (Jn 14,6). Antes de 1998, durante los últimos 3 o 4 años, intentaba llenar ese vacío con el alcohol, desde entonces no pruebo ni una gota de alcohol ya que soy alérgico al alcohol.

Desde 10/02/1998, después de años padeciendo de enfermedad psíquica y espiritual, siendo ψυχοπαθής psijopazís** cargado de pazos (vicios, padecimientos, pasiones, malos hábitos, adicciones, etc.,) en la ψυχή psijí (psique, alma, ánima) un cadáver andante, CristoDios me rescató estando en un sufrimiento agudo, melancólico, trágico, quebrantamiento total, vacío ontológico existencial indescriptible, muchas veces sufriendo, llorando, clamando a Dios, si existía que me ayudara que no sabía lo qué me pasaba. Creía que no había έλεος (éleos), misericordia o compasión para mí; pensaba que Dios no existía para mí. **(Ψυχοπαθής psijopazís, psicópata, en sentido literal y real de la palabra helénica, compuesta por ψυχή psijí (psique, alma, ánima) y πάθος pazos, vicio, pasión, adicción, mal hábito, pathología, etc. Ver léxico, la palabra no tiene el sentido y significado que le dan en Español).

Caí durante un tiempo víctima de los llamados mundanamente psicólogos y psiquiatras (palabras helénicas distorsionadas por los intelectuales occidentales), quienes casi me llevan a la locura. Si no hubiese intervenido Cristo-Dios, el auténtico Psicólogo, Psiquiatra y Filósofo, no sé qué habría sido de mí, pues lo único que hacían era sacarme dinero y envenenándome con la nueva medicina. El Nuevo Testamento está lleno de palabras helénicas como Ψυχή (psijí: psique, alma, ánima), Λόγος Logos y Θεραπεία (zerapía: terapia, curación) y de estos términos provienen las palabras psicología, psicoterapia, psiquiatría. Desgraciadamente, estas y otras palabras helénicas de gran importancia han sido tergiversadas y malinterpretadas por los occidentales. Puedes ver en nuestro libro más detalles en este enlace: https://logosortodoxo.es/12-lexis-apocalipticas/.

En 1999, mientras crecía en mí el profundo anhelo de Dios, mis santos suegros españoles José y María, me pidieron que los llevara a Tarragona, a un pueblecito llamado Pineda, donde ahora vivo. Tenían un apartamento para veranear, donde pasaban todos mis hijos los veranos desde los años ochenta. Un día, estando en el bar de abajo del apartamento tomando café, otra vez sintiendo el profundo sentimiento trágico y vacío existencial ontológico, me asusté. Pensé: «Tengo que hacer algo distinto para que se vaya esta angustia, esta melancolía, este sufrimiento profundo». De repente, miré hacia la calle y vi una señal de tráfico indicando «Iglesia del Espíritu Santo». Automáticamente me dije: «Ve al templo romanocatólico, aunque sea para conocerlo, ya que nunca has ido y solo los desprecias e insultas». Caminé hasta allí, ya que estaba a 200 metros de casa.

Al entrar, el sacerdote estaba leyendo la parábola del rico insensato (Lucas 12:13-21), especialmente el versículo 20 me asombró: «Pero cuando lo tenía todo preparado para disfrutar, Dios le dijo: hombre necio, esta noche que creíste que vas a comenzar a disfrutar de la vida buena vienen los demonios a pedirte tu psique-alma; y lo que has acaparado, ¿de quién será?» (Lucas 12:20). Al terminar la parábola, salí caminando hacia la casa. En el camino, sentí una energía, una brisa, un soplo del Espíritu Santo y comencé a cantar interiormente, de forma bizantina, continuamente: “Κύριε ελέησον με, Kirie eleisón, Kirie eléisonme” y “Bendito eres Kirie-Señor, enséñame Tu camino y Tus justicias”. Y me dije tengo que volver a mis orígenes, a la Fe y Santa Tradición de mis abuelos, de donde nuca debía alejarme!!!

El día que salí con mis suegros para Tarragona, me encontré antes con mi amigo Pedro, un cristiano español que había viajado a Grecia en los años 70 y visitado los santos monasterios de Meteoros y después Jerusalén. Me dijo: «Estos días que estarás allí en Tarragona, buscaré un libro que te gustará, es tu espiritualidad que buscas y te lo regalaré». Efectivamente, me regaló el libro “Relatos de un peregrino ruso”, quien en sus peregrinajes se inspiraba en la Filocalía que siempre llevaba consigo. Mientras leía el libro, pensaba: «¡Qué pena que no puedo viajar ahora a mi país para comprar la Filocalía!»

La misma semana me encontré con un amigo periodista, natural de Colombia, que muchas veces me insistía en que lo acompañara a conocer a un sacerdote romano-católico jesuita, amigo suyo, llamado J. Maristany, quien hablaba un poco de griego bíblico y, como yo era griego, deseaba conocerme. El sacerdote estaba en la calle Caspe, una vía muy céntrica de Barcelona. Siempre le decía a mi amigo: “Tráeme a tu amigo el griego, quiero conocerlo”. Pero yo siempre me negaba, respondiendo de manera despectiva: «No tengo ganas de escuchar tonterías de curas papistas». Esta vez, sin embargo, accedí a su petición.

Al entrar en su despacho, las sorpresas fueron una tras otra. Primero, me impresionaron los iconos ortodoxos que tenía. Luego vi el libro de “San Siluán el Athonita”, traducido al español por su hermano, quien era catedrático y ortodoxo. El mismo sacerdote me comentó que también deseaba convertirse en ortodoxo. Después, me mostró la “Filocalía” en francés, idioma que dominaba por sus estudios. Al final, antes de irme, le comenté que estaba liado con filosofías orientales y occidentales, muy de moda en Barcelona, y que me encontraba espiritualmente hecho una porquería, perdido y confundido. Él me respondió: «¿Qué hace un griego como tú buscando espiritualidad en filosofías orientales? ¿Qué hace un griego buscando espiritualidad en Occidente, en el romano-papismo, protestantismo etc., y en esas filosofías?, cuando todos limpiamos el polvo de los papiros de vuestros monasterios y bibliotecas para recibir espiritualidad». Luego añadió: «Léete las Epístolas/Cartas a los Corintios, “tus paisanos”, del Apóstol Pablo, y te aclararás». Y efectivamente, así fue.

Ese mismo mes, me llamó un buen amigo de juergas de Helade-Grecia, Themis, quien me dijo que había regresado a la Fe y a la Iglesia Ortodoxa, practicando la ascética cristiana ortodoxa. Yo le hablé también de mi regreso a la Fe Ortodoxa y de la Filocalía. Mi hija mayor, Elena, estaba de vacaciones en Grecia en ese momento, y sin que yo se lo pidiera, Themis le entregó como regalo para mí los dos primeros tomos de la Filocalía. Tres meses más tarde, mi hermano me trajo los otros tres tomos.

Desde entonces, comencé a leer la Filocalía día y noche, en todas partes: en el autobús, en el metro… siempre llevaba un tomo conmigo. En el año 2000, leí a un Yérontas que decía que lo importante no era solo leer la Filocalía, sino “ser” Filocalía. Sentí la necesidad de buscar un Yérontas iluminado, ya que había muchas cosas que no entendía. Además, había caído en el orgullo intelectual, espiritual y la vanagloria, presumiendo ante los demás de que, gracias a la Filocalía, sabía mucho y más que ellos. Me faltaba mucha humildad. Recordé las palabras: “Dios resiste a los soberbios que le abandonan para disfrutar del mundo pecaminoso, y concede la χάρις (jaris, gracia, energía increada) a los humildes y obedientes a Él” (Santiago 4:6 ) y “porque Dios resiste, odia y aborrece a los soberbios, pero da su jaris-gracia energía increada a los humildes” (1Pedro 5:5).

Ese mismo año, en septiembre, un día mi hija Cristina discutió con su madre. Yo, tomando partido por mi esposa, recriminé a mi hija, lo que provocó que ella se enfadara mucho y saliera de casa, se fue a casa de su abuela María para calmarse. Perturbado por la situación, pensé en leer algo de la Filocalía para calmarme. Al abrirla, cayó en el versículo 24 de san Nilos el Asceta: “Si oras como es debido, te sucederán cosas que te harán pensar que es justo usar la ira. No existe nada que justifique la ira ni que la haga justa contra tu prójimo. Si lo piensas bien, encontrarás que es posible resolver el asunto sin ira. Usa entonces cualquier habilidad para no enojarte. Y detrás de la ira está el egoísmo. Luego, en el versículo ελ 25, 26 y 27, continúa: “25. Ten cuidado, no sea que creyendo que sanas a otro, tú mismo te estás quedando sin terapia, psicoterapia y provoques un obstáculo en tu oración. 26. Si haces economía y administras bien el enojo, la ira o el enfado, encontrarás bienestar y te mostrarás prudente, y te encontrarás entre los que oran. 27. Si te armas contra la ira, nunca consentirás una ilusión o deseo. Porque el deseo o ilusión ofrece las cosas materiales a la ira y ella perturba el ojo espiritual y corrompe el estado de oración.” (En español aquí: https://logosortodoxo.es/filocalia/filocalia-1-san-nilos-el-asceta-153-reflexiones-sobre-la-oracion-del-corazon/)

Esa noche, haciendo un inventario moral de lo ocurrido durante el día, me di cuenta de que por la mañana me había enorgullecido mucho. Me decía a mí mismo: “Mira qué bien lo haces ahora con la Filocalía; casi no te dejas llevar por la ira» (un claro signo de orgullo egocéntrico). En lugar de agradecer a Cristo-Dios, que con Su jaris (gracia) había disminuido mi ira, me atribuí el mérito a mí mismo. Es obvio que no pasé la prueba que Cristo-Dios me había enviado. Sentí entonces la necesidad de ir a Helade (Grecia) en busca de un Yérontas iluminado y de varios monjes y monjas espiritualmente avanzados, para que me ayudaran a poner mi vida espiritual en orden y me guiaran. Me di cuenta de que muchas cosas las estaba entendiendo o practicando según mi propio criterio.

Al terminar de leer los textos de San Gregorio Palamás, Filocalía tomo 4, por primera vez, pensé: «Qué gran santo, pero no entendí nada y no me acordaba de lo que había leído, solo dos frases que me quedaron para siempre: a) Su oración: “Κύριε φώτισόν το σκότος μου” Kirie fotisón mu to skotos (Kirie-Señor, ilumina mi oscuridad e ignorancia)», la cual desde entonces incorporé a mis oraciones junto con la oración de Jesús. Y b) “Cuando lo uno o la unidad de la psique-alma se convierte en trinidad o tres”. Me dije: “Aquí está mi psicoterapia y sanación perfecta, tengo que aprenderla como sea, necesito un Yérontas iluminado”. Desde entonces, esta frase también quedó en mi mente. La frase completa es la siguiente: “2. Cuando la unidad o lo uniforme del νούς nus, (espíritu de la psique-alma) se convierte en trinidad (trinitario), sin dejar de ser mónada o unidad, entonces se une con la primera divina Monada Trinitaria, impide la entrada del engaño y se vuelve superior al cuerpo, carne, al mundo, a las interferencias mundanas y al dominador de este mundo, el diablo”. Ver en https://logosortodoxo.es/filocalia/tres-capitulos-sobre-la-oracion-pureza-y-catarsis-del-corazon/

En enero de 2002, decidí viajar a Athos, en Grecia, para buscar un Yérontas iluminado. El 02/02/2002 febrero, mi amigo Themis, el que me envió los dos tomos, me invitó con su esposa a la Divina Liturgia en el Monasterio de la Santa Trinidad, en Meteoros, que comenzaba a las 4 de la mañana. Allí tenía su Yérontas Crisóstomo. Después de la Liturgia, tomamos el clásico café en el salón, conversando con los monjes y con el Yérontas Crisóstomo del monasterio. Al marcharnos, sobre las ocho, la esposa de Themis, que era fisioterapeuta, me dijo que fuéramos un momento al Monasterio de San Esteban, que estaba cerca. Las monjas eran amigas suyas y, además, la Yerontisa (abadesa) se había roto la pierna y ella como fisioterapeuta le estaba ayudando con la recuperación. En un principio pensé no ir, diciéndome en mi interior de manera despectiva: «¿Qué vas a hacer allí, con las monjas, escuchando cosas mundanas? Mejor quédate aquí leyendo la Filocalía, y cuando ellos regresen, te marchas». Pero de inmediato me arrepentí y me dije: «No seas despectivo, ve con ellos, y si no es necesario hablar, no lo hagas. Ora en silencio ο lee Filocalía y venera a San Esteban y San Jaralambos».

Cuando entré a la puerta principal a la derecha veneré la Panaghía y en templo veneré a san Esteban y las reliquias de san Jaralampus que empezaron a perfumar saliendo mirra, fragancia divina. Mientras tomábamos café y el clásico lukumi (típica golosina deliciosa) en el Arjontariki (sala de visitas), una monja anónima y desconocida en mi vino a hablar con ellos. Yo estaba distraído en oración con la Filocalía en la mano. De repente, la monja, sin conocer mi nombre, me dijo: «Cristos, tienes que aprender a mantener la χάρις jaris (gracia), la energía increada del Espíritu Santo». De repente algo sucedió, me removió interiormente y sorprendido, le respondí: «¡Oh, eso es lo que estoy buscando, la jaris, esta energía del Espíritu Santo! Por favor, háblame del Espíritu Santo, estoy muy confundido, no sé nada de esto y siento una gran necesidad de aprender y entender». Ella me respondió: «Ahora que vas a Athos, allí te enseñarán». Le comenté que planeaba ir a Athos la semana siguiente para encontrar un Yérontas iluminado que me guiara, ya que veía mi oscuridad y me sentía muy enfermo psíquica y espiritualmente. Le pedí más orientación, pero simplemente me dijo: «Habla con el Padre Ioannis , un sacerdote iluminado aquí en Meteoros, Kalambaka; él te guiará hacia Aghion Oros, Athos».

Lo que ocurrió después fue inefable. Se apoderó de mí una energía divina, una brisa inexplicable que me llenaba de alegría hasta mi llegada a Athos. Fue una acción del Espíritu Santo. No hay palabras que puedan describirlo. Esto sucedió el día 02/02/2002, según el nuevo calendario, durante la fiesta de la Υπαπαντή (Ipapantí), la Presentación de Jesús en el Templo.

El Padre Ioannis  me aconsejó y me guió hacia el Santo Monasterio de Grigoríu en Athos. Me dijo que hablara con el Higúmeno (abad del monasterio) Gheorgios Kapsanis y con el Yérontas F. A principios de febrero, me dirigí hacia Athos. Desde el primer día, nada más subir al barco y entrar al Templo, experimenté dos acontecimientos extraordinarios frente al ícono de la Panaghía Οδηγήτρια (Odighitria, la Conductora o Guía). El 31 de enero (11 de febrero, con el nuevo calendario, ya que en Athos se sigue el calendario juliano con una diferencia de 13 días), celebré el Misterio de la Μετάνοια Metania (confesión) tal como Dios manda, con el Yérontas Fotios, dentro de la pequeña ermita de Santa Paraskeva, dentro del monasterio.

Durante mi confesión, me sentí como en el cielo y escuché cosas inefables, difíciles de explicar con logos y palabras. Al finalizar, el Yérontas Fotios me dijo: «Prepárate para recibir la Divina Comunión o Efjaristía. Mañana haz un poco de ayuno, nada de carne, quesos, pescados ni grasas animales. Algo seco y poco. Y pasado mañana, fiesta de la Υπαπαντή (Presentación de Jesús en el Templo), tomarás la Comunión», misma fecha y fiesta del 02/02/2002 según el antiguo calendario, ya que en Athos funcionan con el Antiguo Calendario.

Y así fue. Al tomar la comunión, el Banquete Divino, y como es costumbre en los monasterios ortodoxos, después se pasa al comedor para participar del banquete físico. Al terminar la comida, el Yérontas Higúmeno Gheorgios Kapsanis pronunció una breve homilía. En un momento de su discurso, al decir «Cristo, el Verdadero Dios», sucedió algo inesperado y extraordinario, algo difícil de explicar: el acontecimiento  más grande e inesperado que he vivido. En lo más profundo de mi ser, en mi corazón, el Logos increado de Dios, nacido del Padre en el Espíritu Santo, habló y dijo: “Cristo es el Verdadero Dios. Yo soy quien buscas.” En ese instante, una divina energía increada, o *jaris*, se apoderó de mí y perduró por bastante tiempo. Estaba lleno de alegría, me sentía como el niño más feliz y afortunado del mundo.

Al salir, un monje amigo se acercó y me dijo: «¿Has notado que el Yérontas habló de ti? Aunque de manera anónima, sin mencionar tu nombre». Sin embargo, yo, embriagado por la espiritualidad y la *jaris* que me envolvía, no me había percatado de ello. Más tarde, me entregaron la grabación de la homilía, y efectivamente, así había sido. Esto es lo que hacen los santos Yérontas: te introducen a Cristo-Dios en lo profundo de tu corazón, casi sin que te des cuenta.

Durante todo mi peregrinaje, llevaba siempre conmigo la Filocalía. El primer día que llegué al monasterio, pasé por la tienda donde se venden íconos, libros y otros artículos eclesiásticos. De repente, mis ojos se posaron sobre un pequeño libro titulado: “La θέωσις (zéosis), el propósito y finalidad de la vida del hombre”. En español aquí: https://logosortodoxo.es/la-zeosis/. Me sorprendió y me dije a mí mismo: “Esto es lo que he estado buscando toda mi vida”. Compré el libro y lo leí esa misma noche. Me dejó maravillado y lleno de paz. Por fin, sentí que había encontrado el profundo anhelo que me había acompañado durante toda mi vida.

Después de mi encuentro con Cristo-Dios, el 3 de febrero, una pequeña voz interior me instó a traducir el libro al español. Pedí la bendición a mi Yérontas Fotios y al Higúmeno Gheorgios, quienes me la concedieron. Comencé la traducción, aunque al principio fue muy difícil, ya que no soy filólogo de español. En julio de ese mismo año volví al Monte Athos, porque la traducción me estaba resultando muy complicada y necesitaba ayuda. Al contarle esto al Yérontas Gheorgios, él me dijo: «Te hará falta un filólogo español». Le respondí: «Sí, buscaré a alguien que me pueda ayudar». Al regresar a España, a principios de septiembre, mi hija María-Elena, que tenía entonces 24 años, me dijo: «Padre, voy a dejar mi trabajo y quiero estudiar Filología Hispánica». Me quedé sorprendido, y enseguida recordé lo que me había dicho el Yérontas Gheorgios. Pensé que su oración había sido escuchada. Le respondí: «Muy bien, hija mía, me parece una excelente decisión, y te apoyaré en lo que pueda», sin contarle nada más sobre la conversación con el Yérontas.

Sin embargo, cada vez que quería abandonar la tarea, la Panaghía intervenía milagrosamente, animándome a continuar. En mi vocecita interior me decía: «De tu familia me encargo yo. No te preocupes por lo que han de comer o beber» tú sólo tienes que traducir. Las palabras del Evangelio resonaban en mi corazón: “Por tanto os digo: No os angustiéis, os estreséis y os preocupéis por vuestra vida, qué habéis de comer y beber, ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? ¿El Dios que os ha dado lo más valioso no os dará también lo inferior?” (Mt 6, 25). A partir de entonces, adapté mi vida según los capítulos cinco, seis y siete del Evangelio de San Mateo.

Desde los 18 años, una vocecita interior me decía lo que Cristo-Dios le dijo al joven rico: “Déjalo todo, ven y sígueme” (Marcos 10, 21). Después de tantos años, finalmente presté atención a esa voz, y decidí dedicarme únicamente a tener a Cristo-Dios en mi corazón y servir en el diaconema (trabajo, servicio) que me fue encomendado: traducir. Desde el año 2002, mi familia y mis hijos nunca han tenido problemas económicos. Nunca nos ha faltado lo necesario para vivir, tal como Cristo-Dios lo ha prometido!!!

En el año 2008, falleció mi suegro José y nos mudamos a vivir a Tarragona con mi hija Cristina, mi hijo Apóstoles Daniel y mi anciana y santa suegra María, quien había quedado parapléjica y se bautizó Ortodoxa viviendo muchos milagros durante y después de su bautismo. Mi hija María-Elena se quedó en Barcelona para terminar sus estudios de Filología. Ese mismo año, Cristo-Dios y la Panaghía iluminaron a mi hijo Apóstoles Daniel, quien me pidió permiso para que creáramos la página web https://logosortodoxo.es/. A partir de ese momento, comenzaron a suceder milagros como lluvia por todo el mundo.

Para concluir, diremos que ninguna obra humana es perfecta. La presente traducción no escapa de esta realidad. Sin embargo, a pesar de sus imperfecciones, una cosa es cierta: fue realizada con corazón en nipsis y con el profundo deseo y ἔρως eros (amor ardiente) de transmitir y acercar la Filocalía al público hispanohablante, facilitando el acceso al camino hacia la nipsis, la oración y la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), a la verdadera psicoterapia, a través de la experiencia mística y trascendental de los Santos Nípticos. Está dirigida a aquellos que desean una vida en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), ya sea que hayan escogido la bienaventurada vida monástica o eremita del desierto poseída por el divino έρως eros (amor ardiente), o sea que estén obligados a vivir a la inquietante y muy ruidosa vanidad del mundo, prefiriendo el kerigma (el anuncio del Evangelio), lo que para algunos es una necedad o tontería prefiriendo la “asofa sofía” (filosofía vacía sin sabiduría ni jaris) de este siglo.

Amigos en y de CristoDios-Hombre, uno de mis más grandes anhelos, que me parecía imposible al principio, después de 22 años se ha cumplido: traducir al español la Filocalía. Es un milagro. Los milagros que he experimentado desde 1999, relacionados con la Filocalía, son innumerables, y espero que algún día pueda escribir sobre ellos y contarlos. Es cierto lo que dicen los latinos: “La traducción es una traición del texto original”, y por ello, les ruego que colaboren conmigo señalando posibles errores, que sin duda habrá. También les sugiero que antes de comenzar a leer, consulten y estudien los términos más importantes en el *Miniléxico filocálico*, que he incluido al final. Además, podrán encontrar los términos más desarrollados en el siguiente enlace: https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/

Agradezco y glorifico a Cristo Dios por estos regalos, y a nuestra Panaghía, nuestra Madre de Dios que me entregó a Su Hijo y al Yérontas mi guía espiritual del Santo Monasterio Grigoríu de Athos!!!

La χάρις jaris-gracia, energía increada, del Señor Jesús Cristo y la ἀγάπη agapi (amor incondicional y energía divina) de Dios Padre y la κοινωνία (kinonía) comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros, amín!

Β Κορ. 13,13 χάρις τοῦ Κυρίου Ἰησοῦ Χριστοῦ καὶ ἀγάπη τοῦ Θεοῦ καὶ κοινωνία τοῦ Ἁγίου Πνεύματος μετὰ πάντων ὑμῶν· ἀμήν.

 

Filocalía, preámbulo por san Nicodemo el Aghiorita el autor

Filocalía, preámbulo por san Nicodemo el Aghiorita el autor

 

San Nicodemo el Agiorita (1749 – 14 de julio de 1809) fue una de las figuras espirituales más importantes de la Iglesia Ortodoxa, teólogo, erudito y escritor, y uno de los principales representantes de la tradición filocálica y hisijasta. Nació en la isla del mar egeo Naxos y, siendo joven, abrazó la vida monástica en el Monte Athos, donde se dedicó al estudio de los Padres de la Iglesia y a la espiritualidad ortodoxa.

San Nicodemo es más conocido por su contribución en la recopilación y edición de textos espirituales de la tradición ortodoxa. Junto con San Macario Notaras, compiló y publicó la **Filocalía de los Padres Nípticos**, la presente colección de textos que trata sobre la oración, la vida níptica y la divina ησυχία hisijía interior (serenidad mental y paz cordial). La Filocalía es una obra que recoge la sabiduría de los Padres de la Iglesia y ha tenido una profunda influencia en la vida de los ortodoxos, tanto monjes como laicos, a lo largo de los siglos.

Además de la Filocalía, San Nicodemo escribió y editó muchas otras obras, como la **Guerra Invisible**, el **Exomologetarion** (manual de confesión), el **Pedalion** (un código de los Santos Cánones de la Iglesia), y el **Manual de Consejos Espirituales**. Sus escritos se centran en la guía espiritual, la confesión, la oración y la vida moral.

Las enseñanzas de San Nicodemo destacan la necesidad de μετάνοια metania continua, humildad, oración y vigilancia espiritual, temas que son centrales en la espiritualidad ortodoxa. Su canonización por la Iglesia lo sitúa entre los maestros y santos más importantes del Cristianismo Ortodoxo.

Filocalía preámbulo por san Nicodemo el Aghiorita

Dios, la naturaleza bienaventurada, la perfección suprema, el Principio Creativo de todas las cosas buenas y bellas, el que está por encima de lo bueno y lo bello, habiendo destinado desde siempre, según Su idea teárquica, hacer al hombre semejante a Él, y habiendo puesto en su νούς nus (espíritu de la psique) desde el principio este propósito antes que cualquier otra cosa, lo creó cuando lo consideró bueno. Y habiendo tomado el cuerpo de la materia y poniendo en él una psique-alma de Sí mismo, lo formó como un mundo, grande en el número de sus δινάμεις dinamis (fuerzas, energías y poderes) y superior en su pequeño cuerpo, para ver con supervisión la creación sensible y ser instruido en la creación inteligible, según el teólogo Gregorio. ¿Qué otra cosa es esto sino una verdadera estatua e imagen divina llena de todas las χάρις jaris gracias? Y después de darle la ley del mandamiento -como una prueba de su libre albedrío o independencia- decidió que debía replegarse y obedecerle a partir de entonces. Y, como dice el Sirac, lo dejó en manos de su juicio (Sabiduría Sirac 15:14) para elegir según su propia opinión lo que se le presentaba. El premio por cumplir el mandamiento sería la verdadera χάρις jaris (gracia, energía increada) de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación, deificación), se convertiría en Dios y sería iluminado por los siglos con la luz verdadera e increada.

Pero, ¡oh maligna intriga de la envidia! El originador del mal no pudo soportar ver estas realidades y cosas realizadas. Se llenó de envidia contra el Creador y su creación, como dice el divino Máximo el Confesor. Contra el primero, para que no se manifestara en la práctica el poder laudable de la Bondad que deifica al hombre; contra el segundo, para que no se hiciera partícipe de esta doxa-gloria sobrenatural e increada por la θέωσις zéosis. Habiendo engañado completamente al hombre con sus astucias, el engañador lo hizo, con sus aparentemente buenas intenciones, desobedecer el mandamiento que lo habría hecho Dios (por la χάρις jaris). Y habiéndolo alejado de la doxa-gloria divina, el rebelde se imaginaba ser un victorioso atleta olímpico, porque pudo interrumpir el cumplimiento del plan pre-eterno de Dios.

Pero, para hablar según las divinas revelaciones y comunicados, el plan de Dios para la θέωσις zéosis de la naturaleza humana permanece por los siglos, y los profundos pensamientos de Él para todas las generaciones futuras (Salmos 33:11); es decir, los logos (principios) de la providencia y el juicio que buscan este propósito avanzan inmutables tanto en este siglo como en el venidero, según la enseñanza del divino Máximo el Confesor. Por eso, en los últimos días, el mismísimo Logos teárquico del Padre, por Su caridad y misericordia, anuló las voluntades de los príncipes de las tinieblas, y llevar a cabo y realizar Su antigua y verdadera voluntad. Por tanto, pon la complacencia del Padre y la sinergia cooperación del Espíritu Santo, se encarnó, asumió toda nuestra naturaleza y, habiéndola divinizado o glorificado, nos dio después Sus mandamientos salvíficos y deificantes  o divinizante. Con el bautismo, sembró en nuestros corazones, como semilla divina, la χάρις jaris (gracia, energía increada) perfecta de Su Espíritu Santísimo y nos dio, según el divino Evangelista, el poder de cumplir sus mandamientos vivificadores de acuerdo con los cambios de nuestra edad espiritual y, al cumplirlos, mantener encendida en nosotros la χάρις jaris (gracia, energía increada). Finalmente, para que demos frutos y hacernos hijos de Dios (Juan 1:12) y dioses, y llegar a ser un hombre perfecto en la edad espiritual para la plenitud de las donaciones y dones de Cristo (Efesios 4:13). Esto era, en resumen, el resultado y la conclusión de toda la economía del Logos increado para nosotros.

¡Ay! Aquí es necesario suspirar amargamente, según el divino Juan Crisóstomo (boca de oro). Disfrutamos de tanta χάρις jaris (gracia, energía increada) y fuimos dignos de tanta nobleza, que nuestra psique-alma, purgada, limpiada y purificada por el Espíritu en el Bautismo, brilla más que el sol. Y aunque como necios recibimos esta luminosidad divina, tan pronto por la ignorancia y más aún, oscurecidos por el aturdimiento de las preocupaciones mundanas, enterramos la χάρις jaris (gracia, energía increada) bajo los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, adicciones, etc.) a tal grado que el Espíritu de Dios corre el riesgo de extinguirse completamente dentro de nosotros. Y sufriremos casi lo mismo que aquellos que respondieron a Pablo y le dijeron: “Pero ni siquiera hemos oído que haya Espíritu Santo” (Hechos 19:2), para que suceda en nosotros, como en el principio, según el profeta (Isaías 63:16), cuando la χάρις jaris (gracia, energía increada) no nos gobernaba. ¡Ay de nuestra debilidad! Ojalá desapareciera la maldad y nuestra lucha desmedida por las cosas sensibles.

Y lo que es digno de asombro es esto: si escuchamos que la χάρις jaris (gracia, energía increada) actúa en otros, los envidiamos y calumniamos, y ni siquiera creemos que la χάρις jaris existe en este siglo. ¿Y luego? El Espíritu ilumina a los sabios en los santos Padres respecto a la continua nipsis vigilancia y atención en todo y la guarda del entendimiento, y les revela un camino para redescubrir la χάρις jaris un camino verdaderamente maravilloso y muy científico. Este era la oración continua a nuestro Señor Jesús Cristo, el Hijo de Dios. No solo con el νούς nus (espíritu de la psique) y los labios (esto es obvio para todos los que eligen la piedad y fácil para los primeros de ellos) sino volviendo toda el νούς nus (con la mente o intelecto unido en uno en contacto consciente con la oración) al hombre interior, lo cual es lo maravilloso. Así, dentro de ellos, en lo profundo de sus corazones, invocan el santísimo nombre del Señor, pidiendo con insistencia Su misericordia, en contacto consciente atendiendo exclusivamente a las palabras de la oración, no aceptando nada más ni de dentro ni de fuera, y manteniendo su νούς nus (espíritu de la psique) completamente sin forma y limpio. Tomaron los principios y, podría decirse, la materia de esta labor de la misma enseñanza del Señor. En algún lugar nos dice: «El reinado de la Realeza increada de Dios está dentro de vosotros» (Lucas 17:21). Y en otro lugar: «Fariseo ciego, limpia primero el interior del vaso y del plato, para que también lo exterior sea limpio» (Mateo 23:26).

Estas realidades y cosas no se dicen para la parte sensible del hombre, sino que se refieren al hombre interior. Y el apóstol Pablo escribe así a los Efesios: «Por estas razones doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesús Cristo, del que tomaron su existencia y su nombre todas las legiones angelicales en el cielo y todas las razas en la tierra, y le ruego de rodillas para que os conceda, conforme a la infinita riqueza de su doxa-gloria luz increada, al progreso de vuestro hombre interior y ser fortalecidos por la dinamis potencia, poder y la jaris-gracia energía increada del Espíritu Santo, y que Cristo habite en vuestros corazones por la fe» (Efesios 3:14-17). ¿Qué podría ser más claro que este testimonio? En otro lugar dice: «Cantando y alabando al Señor en vuestros corazones» (Efesios 5:19). ¿Lo oyes? Dice: en vuestros corazones. Pero esto también lo confirma el puntal Pedro, diciendo: «Hasta que el día amanezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones» (2 Pedro 1:19). Que esto es necesario para todo piadoso, lo enseña el Espíritu Santo en innumerables otros pasajes del Nuevo Testamento. Esto pueden comprobarlo quienes los examinan con cuidado.

A partir de este trabajo espiritual y científico, acompañado también de la posible ejecución de los mandamientos y otras virtudes éticas, debido al fervor que se genera en el corazón y la energía espiritual de la invocación del santísimo Nombre, los πάθος pazos se consumen. Porque nuestro Dios es fuego, y además un fuego que devora y consume la maldad (Deut 4:24). Luego, la νούς nus (espíritu de la psique) y el corazón se hacen la catarsis y se limpian, se purifican y se unen poco a poco. Y cuando se han hecho la catarsis y se unen entre sí, desde entonces los mandamientos salvadores se cumplen más fácilmente, desde entonces los frutos del Espíritu vuelven a surgir en el psique-alma y se otorga al hombre toda la abundancia de bienes. Y para decirlo brevemente, de aquí es posible regresar a la χάρις jaris (gracia, energía increada) perfecta del Espíritu que se nos dio desde el principio en el Bautismo, y que ciertamente existe dentro de nosotros, pero que los πάθος pazos han sepultado, como la ceniza a la chispa. Volverá a brillar esparciendo sus destellos hasta lejos, la contemplaremos, nos iluminaremos en del νούς nus (espíritu de la psique) y, finalmente, nos perfeccionaremos, nos divinizaremos y nos deificaremos de manera adecuada.

La mayoría de los Padres ahora mencionan esporádicamente en sus escritos este trabajo, con la idea de que se dirigen a personas que conocen el tema. Sin embargo, algunos, quizás porque comprendieron la ignorancia y la indiferencia de nuestra generación respecto a este estudio salvador, después de interpretar detalladamente su aplicación práctica con algunos métodos naturales, nos lo transmitieron gustosamente a nosotros, sus hijos. Lo elogiaron con muchísimos calificativos, lo llamaron el comienzo de toda obra teófila amiga de Dios, abundancia de bienes, claro distintivo de la μετάνοια metania, acto mental o intelectual y espiritual que constituye la coronación de la verdadera θεωρία zeoría contemplación, y nos exhortan a todos a esta obra tan útil y divina.

Pero ahora lamento, y el πάθος pazos interrumpe mi logos. Todos los libros que filosofan sobre el trabajo verdaderamente purificador, iluminador y perfeccionador – para usar los logos y palabras de san Dionisio el Areopagita –, así como los otros que muchos llaman Nípticos (Sobrios), porque hablan de la atención, la vigilancia y la nipsis, todos juntos, que son como herramientas necesarias y útiles para la misma causa y tienen un solo propósito, que es hacer al hombre como Dios, casi se han perdido debido a su antigua escritura, su rareza, y – ¿por qué no? – porque nunca se han publicado en imprenta. Si quedan algunos, también están carcomidos y totalmente destruidos, y es como si nunca hubieran existido. Añadiré esto: porque muchos de los nuestros muestran negligencia y se ocupan de muchas cosas, me refiero a las virtudes físicas y prácticas, o, para decir la verdad, solo de las herramientas de las virtudes, y gastan su vida en ellas, mientras que en lo único, es decir, la vigilancia del νούς nus (espíritu de la psique) y la oración pura, no sé cómo, no les prestan atención sin ningún conocimiento-gnosis. Y este breve y dulcísimo trabajo corre el riesgo de perderse por completo, y con esto se oscurece y se apaga la χάρις jaris (gracia, energía increada), y junto con ella se escapa nuestra conexión y unión con Dios y nuestra θέωσις zéosis (divinización, glorificación, deificación).

Y hemos dicho que este era el plan de Dios, puesto en acción desde el principio con toda Su voluntad. Esta es la conclusión final que concierne y abarca tanto la creación del mundo como la economía en del Logos de Dios relacionada con nosotros para nuestra salvación y vida eterna, y en general todo lo que se ha hecho de manera divina en el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Donde antes muchos, tanto laicos como reyes, y aquellos que vivían en palacios y cada día eran atormentados con innumerables tareas y preocupaciones mundanas, tenían una obra principal: la oración incesante en el corazón -y encontramos a muchos en las narraciones -, ahora por negligencia e ignorancia, no solo entre los que viven en el mundo, sino incluso entre los propios monjes que viven la vida monástica en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), esto se ha vuelto extremadamente raro, con gran perjuicio, y muy difícil de encontrar. Y como carecen de esta herramienta, aunque cada uno lucha según sus capacidades y soporta los esfuerzos por la virtud, no producen ningún fruto, ya que es imposible fructificar sin la memoria o el recuerdo continuo del Señor y la pureza del corazón y del νούς nus (espíritu de la psique) libre de todo pensamiento maligno, vil y malo astuto. «Porque sin mí no podéis hacer nada», dice el Señor, y en otro lugar: «El que permanece en mí y yo en él, este da mucho fruto» (Juan 15:5).

De esto concluyo que no hay otra causa por la cual falten tanto los que sobresalen en la santidad y viven también después de su muerte, y se han reducido tanto los pocos los que pueden salvarse en nuestro tiempo, sino solo esta; es decir, que hemos descuidado este trabajo que eleva a la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Y sin la θέωσις zéosis (divinización, glorificación, deificación) del νούς nus (espíritu de la psique), dijo alguien, no es posible que el hombre sea santificado, ni siquiera salvado. Esto solo es aterrador solo de escuchar, porque la santificación y la salvación son una y la misma cosa según la explicación de los sabios. Pero además hay algo más, y es lo principal: que carecemos de los libros que guían en esto. Pero sin ellos es imposible alcanzar nuestro objetivo.

¡He aquí, sin embargo, el siempre bueno y noble, el verdaderamente amigo de Cristo, el señor Juan Mavrogordato! En ningún aspecto cede el primer lugar a nadie en lo que respecta a la libertad, la generosidad, la filantropía, la hospitalidad y el resto del conjunto de virtudes. Siempre arde con el divino celo de beneficiar al público.

Él, pues, inspirado por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo, que desea que todos los hombres sean salvos y divinizados o deificados, transforma nuestro lamento en alegría sacándonos del callejón sin salida. Expone al público el medio de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación, deificación) con toda su psique-alma y, por así decirlo, ayuda con manos y pies y coopera de todas formas en este punto con el eterno -como se ha dicho- plan de Dios. Esto es doxa-gloria y grandeza. ¡He aquí aquellos escritos que nunca habían sido publicados en años anteriores! ¡He aquí aquellos que yacían en la esquina, ocultos y olvidados, despreciados y carcomidos, dispersos y esparcidos aquí y allá! ¡He aquí aquellos que nos guían sistemáticamente hacia la catarsis pureza del corazón, la vigilancia del νούς nus (espíritu de la psique), la recuperación de la χάρις jaris increada interior, y, añadiría, la θέωσις zéosis (divinización, glorificación, deificación)! Después de reunirlos todos sin escatimar gastos, los entrega a la gran y espléndida luz de la imprenta. (Sí, estos escritos que hablan de la iluminación divina, merecen también la luz de la imprenta). Con esta decisión libera a quienes conocen de los trabajos de la copia, y a la vez motiva a quienes no conocen a adquirir y poner en praxis y práctica estos escritos.

Así que, querido lector, gracias al siempre excelente señor Juan, tienes a partir de ahora sin esfuerzo y a bajo costo este libro espiritual. Un libro que es el tesoro de la nipsis sobriedad y vigilancia, el custodia y talismán del νούς nus (espíritu de la psique), la escuela secreta de la oración noerá o espiritual del corazón; un libro que es la sublime representación de la virtud práctica y la guía infalible de la θεωρία zeoría contemplación, el paraíso de los Padres, la cadena dorada de las virtudes. Un libro que es la densa enseñanza de Jesús, la trompeta que recupera la χάρις jaris (gracia, energía increada), y en pocas palabras, el mismo instrumento de la deificación, el más deseado de todos, que hemos pensado y buscado durante años sin encontrar. Por eso, sería tu deber inevitable y deuda conforme a toda exigencia de justicia rogar a Dios con largas oraciones por el benefactor y sus colaboradores, para que ellos también logren en igual medida o grado la θέωσις zéosis, y como se han esforzado por esto, sean los primeros en disfrutar  también de los frutos.

Ahora que hemos llegado a este punto, quizás alguien observe diciendo que no es lícito divulgar ciertos secretos del libro al oído de muchos, porque serían extraños para ellos. Porque, dice, hay y está acechando algún peligro en ello. Respondemos brevemente: ni nosotros, querido amigo, hemos emprendido esta empresa siguiendo nuestros propios pensamientos, sino más bien siguiendo el ejemplo de otros. Por un lado, la Sagrada Escritura ordena a todos los piadosos orar sin cesar y tener siempre al Señor delante de ellos (1 Tesalonicenses 5:17; Salmo 5:18). Según el san Basilio el Grande, es impiedad decir que hay algo prohibido o imposible en los mandatos del Espíritu. Por otro lado, está la tradición escrita de los Padres. Por ejemplo, Gregorio el Teólogo da al pueblo que pastorea el consejo de recordar a Dios más que respirar. Y el divino Juan Crisóstomo (boca de oro) escribe tres discursos enteros sobre la oración incesante y espiritual del corazón y en innumerables puntos de sus otros discursos exhorta a todos a la oración continua. Además, el maravilloso Gregorio el Sinaíta, viajando por varias ciudades, enseñaba el mismo trabajo salvador. Y Dios mismo, enviando a su Ángel desde el cielo con un milagro, selló esta verdad, refutando al monje que se oponía a san Gregorio Palamás, como se muestra al final de este libro.

Pero no necesito argumentos y palabras para esto. Las propias personas del mundo y aquellos que viven en palacios, teniendo, como dijimos, el estudio incesante de esto, confirman verdaderamente el logos y palabra y son capaces por sí mismos de refutar a los contrarios. Si ahora algunos se desviaron un poco, ¿qué tiene de extraño? La mayoría de las veces lo hicieron por vanagloria y jactancia, según Gregorio el Sinaíta. Pero creo que la principal y fundamental causa de esta desviación es que no se alinearon exactamente en todos los puntos con la enseñanza de los Padres sobre este trabajo, y no debido al trabajo mismo, por la agapi-amor incondicional de Dios. Este trabajo es santo y a través de él tenemos mayor necesidad de liberarnos de todo error, ya que el mandamiento de Dios dentro de la ley que conduce a la vida, «se encontró», dice Pablo, «costando la muerte a algunos» (Romanos 7:11-12). Esto no ocurrió por causa del mandamiento. ¿Y cómo podría ser, siendo “santo, justo y verdadero?” (Rom 7, 11-12)  Ocurrió por la maldad de aquellos que lo hicieron bajo el dominio del pecado.

¿Qué debemos hacer al respecto? ¿Condenar el mandamiento divino por el pecado de algunos? ¿Y descuidar tal trabajo salvador debido a la desviación de algunos? De ninguna manera. Ni una cosa ni la otra. Sino más bien, confiando en Aquel que dijo: «YoSoY el camino, la verdad y la vida» (Juan 14:6), con toda humildad y disposición de luto o duelo (según Dios) emprendamos la obra. Porque con aquel que está libre de vanidad y de búsqueda de la aprobación humana, aunque todo el ejército de los demonios se enfrente a él, no podrán ni acercarse, según la enseñanza de los Padres.

Así es esto, y este libro, por lo que hemos dicho, es evidente que promueve el trabajo intachable en todos los aspectos, en todos los puntos y de todas las maneras. Sería muy oportuno utilizar la invitación de la Sabiduría (Proverbios 9:1-6) para la cena y convocar con una proclamación en voz alta a todos al banquete espiritual de este libro, a todos los que no odian las cenas divinas, ni ponen como excusas los campos y los bueyes y las mujeres como los invitados evangélicos (Lucas 14:18-20). Venid, pues, venid, comed el pan de la γνώσις gnosis conocimiento y de la sabiduría y bebed el vino que alegra espiritualmente el corazón y os aleja de todas las cosas sensibles e intelectuales debido a la θέωσις zéosis (divinización, glorificación, deificación) que causa este éxtasis y embriaguez verdaderamente sobria. Venid todos los que sois partícipes de la llamada ortodoxa, laicos y monjes, todos los que buscáis encontrar el reinado de la realeza increada de Dios que está dentro de vosotros y el tesoro escondido en el campo de vuestro corazón (Lucas 17:21; Mateo 13:44). Y ese es el dulce Jesús Cristo.

Así, liberados de la cautividad de este mundo y del vagabundeo de vuestro νούς nus con la mente y con el corazón limpiado, psicoterapiado y purificado de los πάθος pazos, con la terrible invocación incesante de nuestro Señor Jesús Cristo y las otras virtudes auxiliares que enseña este libro, os uniréis entre vosotros y así unidos os uniréis todos con Dios, según la súplica de nuestro Señor al Padre que decía: «Para que sean uno, como nosotros somos uno» (Juan 17:11). Y así unidos con Él y completamente transformados por la posesión y el éxtasis que crea la agapi-amor divina, seréis abundantemente divinizados o deificados con un sentido espiritual y una plenitud segura de gnosis-conocimiento, y retornaréis al propósito original de Dios, glorificando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, la única Deidad suprema. A esta pertenece toda doxa-gloria, honor y adoración por los siglos de los siglos. Amén. 07/08/2024

Traducido por jJ Jristos Jrisoulas, xX Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

 

 

 

Introducción a la Filocalía de los Santos Nípticos, Theoklitos Dionysiatis, Athos

Introducción a la Filocalía de los Santos Nípticos, Theoklitos Dionysiatis, Athos

 

El sabio **Yérontas Theóklitos Dionysiátis** el Aghiorita fue una de las figuras espirituales más importantes del Monte Athos en el siglo XX. Nació en 1916 en en el famoso Náfpaktos (Lepanto) y falleció el 20 de enero de 2006. Desde temprana edad se dedicó a la vida espiritual, buscando refugio en el Monte Athos, donde se unió a la hermandad monástica del **Monasterio de Dionisio**. Allí desarrolló una rica actividad tanto espiritual como literaria.

El Yérontas Theóklitos fue conocido por su profundo conocimiento teológico y sus escritos, que han influido a muchos fieles y monjes. Fue defensor de la teología patrística y de la tradición hisijasta, y escribió numerosos libros y artículos que abordan la espiritualidad ortodoxa y la vida monástica. Su obra y orientación espiritual constituyen un importante legado tanto para el mundo del Monte Athos como para la Ortodoxia en general.

Su amor por la oración, la humildad y la vida ascética convirtió al Yéronta Theóklitos en una figura inspiradora para todos los creyentes. Su obra sigue viva, y su legado continúa inspirando a quienes buscan la verdad y la pureza espiritual.

Introducción a la Filocalía de los Santos Nípticos, Theoklitos Dionysiatis

Los santos Padres dicen que Dios prepara «de lejos» Sus grandes obras. De hecho, Él prevé y prepara el encuentro de dos adecuados «instrumentos» del Espíritu para ofrecer a Su pueblo la sofía-sabiduría espiritual acumulada de Sus elegidos, que corría el riesgo de desaparecer en las polvorientas y carcomidas bibliotecas manuscritas de los sagrados Monasterios.

Se trata del encuentro, amistad y colaboración entre San Macario de Corinto y San Nicodemo el Aghiorita de la isla de Naxos, que constituye un hito bendito para la literatura eclesiástica, gracias al enriquecimiento de la Iglesia con un gran número de valiosos escritos que surgieron de la colaboración de este sagrado «dúo».

Como se desprende de la vida de San Nicodemo, después de una estancia de dos años en el Monasterio de San Dionisio, partió en 1777 hacia las Karyes del Monte Athos, donde se encontró con San Macario, obispo de Corinto, depuesto por los turcos debido a la participación de su familia de origen bizantino, los Notarás, en la revuelta de 1770. Allí, San Macario le entregó manuscritos de antologías de textos patrísticos (monásticos, ascéticos, hisijastas, teológicos) para que los preparara para su publicación.

Los textos fueron copiados aparentemente de códices manuscritos de los Monasterios del Monte Athos, pero no hay datos que esclarezcan si San Nicodemo añadió o eliminó algo de los textos seleccionados. En cualquier caso, el divino Nicodemo, después de corregir filológicamente los textos, los comparó críticamente con otros códices, añadió algunas de sus propias observaciones en los márgenes, escribió el Prólogo y las breves biografías de los autores, y entregó la obra completa a San Macario después de dos años. A continuación éste último recurrió al conocido y noble príncipe de Moldavia y Vlaquia, Juan Mavrocordato, a quien encontró en Esmirna y que asumió los costos de la publicación.

A estos textos, que en su totalidad expresan la agapi-amor incondicional al bien y en un sentido espiritual, identificado con la bondad, se les dio el título de ««Φιλοκαλία Filocalía», con la declaración explicativa de que esta amistad y agapi por el bien y la bondad, en estos altos niveles espirituales, pertenece a los «Santos Nípticos», es decir, a esos santos Padres ascéticos que alcanzaron el estado divino de la nipsis, la vigilancia y la continua atención de su νούς nus divinizado o glorificado. En un volumen de gran formato, la Filocalía vio la luz en Venecia en 1782, brillando como un faro espiritual para toda la Ortodoxia helenófona de habla griega.

Más tarde, el conocido hieromonje ruso Paísio Velichkovsky tradujo toda la Filocalía al eslavo, convirtiéndose en la delicia de los monjes ortodoxos y los pueblos eslavos. Paísio fue seguido por Teófano de Tambov alrededor de 1877, pero este gran asceta innovó eliminando toda la obra del hieromártir Pedro de Damasco, los Capítulos de Kallistos Katafygiotis y los Capítulos Prácticos de San Gregorio Palamás, reemplazándolos con textos más prácticos de los santos Efraín el Sirio, Barsanufio, Juan de la Escalera y las Catequesis de Teodoro el Estudita.

La Filocalía, basada en la edición de 1782, fue impresa en Atenas en dos volúmenes por Panag. Tzelatis en 1893, añadiendo también los «Capítulos sobre la Oración» del Patriarca San Kalistos. Después de la Segunda Guerra Mundial, se tradujeron fragmentos de la Filocalía al alemán, inglés y francés en Occidente, mientras que en Rumania esta gran obra fue traducida en su totalidad por el conocido teólogo padre Dimitri Staniloae, quien adornó los textos traducidos con comentarios teológicos y los publicó en 10 volúmenes.

También, para información bibliográfica, debe mencionarse que E. Kadloubovsky y G.E.H. Palmer publicaron en inglés dos volúmenes de la edición rusa, con textos seleccionados de la Filocalía, mientras que el p. Jean Gouillard publicó una antología en francés titulada «Petite Philocalie de la Priere du Coeur», con temas referentes a la oración del corazón o noerá o de Jesús, más bien oración del corazón, todos tomados del original griego. Estas publicaciones hicieron que tanto la oración del corazón como la tradición ascética y mística de la Ortodoxia fueran más conocidas en el mundo occidental, fomentando un gran interés por la vida espiritual ortodoxa.

En las ediciones de la Filocalía en griego, también debe incluirse la edición de la editorial «Astir», de los hermanos Alexios y Evangelos Papadimitriu. Se trata de una verdadera hazaña editorial de amor y dedicación, que debe reconocerse como una contribución significativa al pueblo de Dios de la ortodoxia helenófona de habla griega en una época llena de confusión espiritual debido a la invasión de corrientes occidentales en el ámbito ortodoxo.

Hace casi veinte años, esta editorial, alentada por factores de la Iglesia, decidió publicar la edición de acuerdo con los textos de Venecia de 1782. Sin embargo, aquella edición tenía imperfecciones, principalmente en la puntuación y en errores tipográficos, y no estaba exenta de algunos errores gramaticales y léxicos. Se reclutó entonces al diácono p. Epifanios Theodoropoulos, quien asumió la responsabilidad de la edición.

Así, la Filocalía resurgió «vestida», libre de errores diversos; se numeraron los textos que no tenían párrafos y, lo más importante, se rastrearon casi completamente las referencias a las Sagradas Escrituras y se incluyeron las citas correspondientes. Desde entonces, la Filocalía se ofrece en cinco volúmenes elegantes, atractivos, con bicolor, bellos adornos bizantinos, viñetas, los santos autores representados en dibujos lineales, y en el quinto volumen se incluye un extenso índice. Hasta ahora, la Filocalía de «Astir» cuenta con cuatro ediciones, lo que demuestra su impacto en nuestro pueblo ortodoxo.

Pero el tiempo y las condiciones siguen su curso, acompañados de cambios y transformaciones. En particular, ha habido cambios significativos en el lenguaje. Por lo tanto, es natural que el idioma de la Filocalía cause problemas de comprensión, menos agudos hace veinte años, más graves ahora y aún más severos en el futuro. Desde hace muchos años se ha entendido que los textos patrísticos deben hacerse accesibles al amplio público ortodoxo mediante una simplificación lingüística, lo que motivó a varios a emprender tal labor, específicamente para toda la Filocalía. Sin embargo, la tarea requería tiempo, habilidad y un gusto afín a las experiencias patrísticas. Quien asumió el esfuerzo de esta empresa fue el ya difunto juez Ant. G. Galitis, padre del profesor universitario de teología George Galitis, quien con sentido de responsabilidad, amor y gusto por los textos espirituales, llevó a buen término esta gran obra.

Yo personalmente tuve la oportunidad de leer hace ocho años la maravillosa labor de traducción de este juez, a quien conocí personalmente, y explicar cómo un servidor de la Justicia logró acercarse al espíritu de los santos Padres y reproducir con tanta precisión los finos y sutiles conceptos y significados espirituales de sus experiencias. El bienaventurado difunto fue desde su juventud un amante de los monjes y los monasterios y siempre se deleitaba en la Filocalía. Este elemento, junto con su innata sensibilidad ortodoxa, otorgada por su vida espiritual cristiana, explican la exitosa traducción de los textos filocálicos a un lenguaje sobrio y moderno, emprendida años atrás con el deseo de transmitir al amplio público ortodoxo los tesoros espirituales de los Padres.

Dios, posteriormente, dispuso también para el beneficio de los fieles la publicación de la Filocalía traducida a un lenguaje más simple. Esta labor lista para su publicación fue asumida por el relativamente nuevo editor de libros, el Sr. Nikolaos Jitoglu. Movido por un fervor divino, quiso ofrecer este monumental compendio de las más elevadas experiencias en el Espíritu Santo al pueblo ortodoxo helenófono de habla griega, sin calcular beneficios comerciales. Así, esta gran obra, que para muchos hermanos es un «jardín cerrado y una fuente sellada» debido al lenguaje, se convertirá en propiedad del público en general.

En cuanto a la importancia de las obras antologadas de los Santos Nípticos, repetiremos, junto con San Nicodemo el Agiorita, que la Filocalía es “…tesoro de la nipsis, sobriedad y vigilancia, custodia y talismán del νούς nus, escuela secreta de la oración del corazón o noerá-espíritu, una excelente guía para la educación práctica, un guía infalible de la θεωρία zeoría contemplación espiritual, el Paraíso patrístico, la cadena dorada de las virtudes, la ocupación continua con el nombre de Jesús, la trompeta que trae de nuevo la χάρις jaris (gracia, energía increada), y el anhelado instrumento de la θέωσις zéosis…”.

Estos términos se refieren principalmente a la oración del corazón o espiritual del nus. Y como se evidencia en todo el Prólogo de San Nicodemo, el objetivo de los editores de la Filocalía era promover esta oración, algo que se confirma no solo en otras obras de San Nicodemo, sino también en la práctica continua de la oración cordial o espiritual que ambos santos ejercieron durante toda su vida. Así, vemos en imágenes auténticas de San Macario que, a pesar de ser obispo, se le representa con vestimenta monástica, con el komboskini (tipo de con nudos) en la mano y con la santa cabeza ligeramente inclinada hacia la izquierda, como es habitual entre los practicantes de la oración cordial y espiritual. Por su parte, San Nicodemo, en los últimos momentos de su vida terrenal, repetía la oración monológica en voz alta, porque ya no podía decirla en silencio debido al debilitamiento de su νούς nus (espíritu de la psique), como él mismo decía.

Sin embargo, la Filocalía no solo enseña la oración cordial y espiritual, sino también la totalidad de la experiencia espiritual de los santos Padres en todas las dimensiones de los movimientos del νούς nus y el corazón. Refleja los destellos y las iluminaciones del Espíritu Santo sobre las psiques-almas puras de los Santos, como «fruto del Espíritu», así como los ecos de las batallas con los demonios invisibles, los πάθος pazos reprochables y los encantos del mundo.

Aunque la Filocalía, como colección de textos patrísticos, no agota toda la riqueza de la literatura patrística, queda claro que representa solo una parte de esta y de algunos santos Padres en particular. Sin embargo, representa plenamente las variadas experiencias espirituales, ascéticas, hisijásticas y teológicas de los divinos Padres de la Ortodoxia, que se distinguen por su unidad en lo esencial y su peculiaridad, gracias a la individualidad de cada uno. Por ello, se observan algunas particularidades en los medios ascéticos, en los métodos de trabajo espiritual, en el énfasis en ciertas virtudes y en el alcance espiritual y contemplativo de cada uno.

En el ámbito de los santos Padres, realmente observamos distinciones debidas a diferencias en su origen natural, educación, carácter, receptividad de los dones, que determinan sus peculiaridades, ya que, como dice San Máximo el Confesor, “el Espíritu Santo actúa según la disposición subyacente en la psique-alma” y que, “ni actúa la sabiduría, ni el logos con la palabra en el νούς nus que no es receptivo a la sabiduría y el logos”, lo cual significa que deja intacta la libertad de la psique-alma y que el Espíritu Santo actúa de acuerdo con los elementos naturales y adquiridos de cada uno.

Esto explica la variedad, las peculiaridades y los diversos movimientos del νούς nus (espíritu de la psique) de los santos Padres, como se evidencia en la Filocalía y en textos no incluidos en esta colección. El Espíritu Santo, para la edificación de la Iglesia, distribuye los dones o carismas según la capacidad receptiva de sus portadores y sus peculiaridades, como se ha dicho, sin que se rompa la unidad de su enseñanza en lo esencial, mientras que paralelamente «luchan legítimamente», con ayunos, vigilias y oraciones, con profunda humildad, con lágrimas de μετάνοια metania y agapi-amor y «con gemidos profundos».

Este modo de entrenamiento ascético y ejercicio espiritual genuinamente ortodoxo produce «gnosis-conocimiento» verdadera, porque en la psique-alma que ha hecho la catarsis, purgada y purificada resplandece la luz increada de la χάρις jaris gracia increada del santo Bautismo y habita el Paráclitos (Suplicador, Consolador), quien opera las iluminaciones y la unión mística, secreta con Dios. Y porque el Espíritu es unificador, «dividiendo los dones o carismas», la unidad en la enseñanza de los santos Padres es palpable y se evidencia también en la variedad de dones, carismas y características personales.

Se debería notar aquí que la unidad espiritual de los Santos, llamada «consenso de los Padres», constituye el criterio supremo de la verdad, con el cual se examinan las falsificaciones y las medias verdades que introducen en el recinto de la Iglesia aquellos «que tienen apariencia de piedad, pero han negado su poder y fuerza» (2 Tim. 3,5) y causan confusión entre los fieles que aún no tienen los sentidos espirituales entrenados para discernir el bien. La gran y eterna herida para la Iglesia es el racionalismo latente, las fantasías arbitrarias, los razonamientos y silogismos psíquicos o emocionales que no provienen del «ejercicio legítimo», es decir, de la «praxis, práctica», que es la condición previa para la «ascensión» a la θεωρία zeoría contemplación. Y la «θεωρία contemplación desenfrenada conduciría al precipicio», dice Gregorio el Teólogo.

Desde este punto de vista, la Filocalía, como enseñanza codificada de los santos Padres en todas las dimensiones de la vida espiritual y la teología, es una verdadera bendición de Dios, porque forma piadosamente, corrige santamente, señala al «que se disfraza como ángel de luz», otorga la certeza de la verdad «en χάρις jaris (gracia, energía increada)», guía a la μετάνοια metania, provoca la humildad, cultiva la doble agapi-amor, psicoterapia, purga, purifica y sana la psique alma, ilumina el corazón, diviniza la νούς nus y une al hombre con Dios en una comunión amorosa según la logos de Cristo: «Yo en vosotros y vosotros en mí» (Jn. 14,20).

Puede observarse que la Filocalía está dirigida principalmente a los monjes, pero replicaremos que también es accesible y beneficiosa para los no monjes. Porque contribuye a la formación de la psique-alma ortodoxa, y por lo tanto la protege del moralismo, que genera autosuficiencia «en las cosas mínimas», vanagloria y vana presunción. Además, ofrece abundantes elementos espirituales para vivir en el mundo, dado el orden jerárquico según el cual «los ángeles son luz para los monjes, y los monjes son luz para los laicos».

Es justo y apropiado cerrar estas líneas con las palabras de San Nicodemo: «…Venid todos los ortodoxos, laicos y monjes, que buscáis encontrar el reinado de la Realeza increada de Dios que está dentro de vosotros, y el tesoro que está en el campo de vuestro corazón, es decir, el dulce Jesús Cristo, con el propósito de que, una vez liberado vuestro νούς nus (espíritu de la psique) del cautiverio en lo terrenal y de su desordenada dispersión, y purgado, purificado y psicoterapiado el corazón de los πάθος pazos por la continua y temible invocación de nuestro Señor Jesús Cristo, con la cooperación de las demás virtudes enseñadas en este libro, os unáis primero con vosotros mismos y a través de vosotros mismos con Dios, según la súplica del Señor Jesús al Padre, que dijo: “para que sean uno, como nosotros somos uno”. Y así, unidos con Dios y completamente transformados por la divina energía increada y el éxtasis del divino έρως eros (amor ardiente), seréis divinizados al nivel más alto, con un sentido espiritual, una percepción intelectual y una certeza indudable, regresando al propósito original de Dios, que era la divinización del hombre, para glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, la única Divinidad suprema, a quien se debe toda doxa-gloria, honor y adoración por los siglos de los siglos. Amén.»

Traducido por jJ Jristos Jrisulas, xX Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/