DOMINGO XI DE LUCAS [:Lucas 14, 15-24] La parábola de la Gran Cena, Atanasio Mitilineos

DOMINGO XI DE LUCAS [:Lucas 14, 15-24]
La parábola de la Gran Cena, Atanasio Mitilineos

15 Oyendo esto uno de los que estaban sentados a la mesa con él, le dijo: Bienaventurado y dichoso el que participe en el convite de la realeza increada de Dios.

Λουκ. 14,15 Ἀκούσας δέ τις τῶν συνανακειμένων ταῦτα εἶπεν αὐτῷ· μακάριος ὃς φάγεται ἄριστον ἐν τῇ βασιλείᾳ τοῦ Θεοῦ.

Λουκ. 14,15 Οταν δε κάποιος από τους παρακαθημένους ήκουσε αυτά είπε· “μακάριος εκείνος, που θα παρακαθίση στο γεύμα της βασιλείας του Θεού”.

16 Entonces Jesús le dijo la siguiente parábola: Un hombre daba una gran cena, y convidó a muchos.

Λουκ. 14,16 ὁ δὲ εἶπεν αὐτῷ· ἄνθρωπός τις ἐποίησε δεῖπνον μέγα καὶ ἐκάλεσε πολλούς·

Λουκ. 14,16 Ο δε Ιησούς είπε εις αυτόν την εξής παραβολήν· “ένας άνθρωπος παρέθεσε μέγα δείπνον και εκάλεσε πολλούς.

17 Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya está preparado todo.

Λουκ. 14,17 καὶ ἀπέστειλε τὸν δοῦλον αὐτοῦ τῇ ὥρᾳ τοῦ δείπνου εἰπεῖν τοῖς κεκλημένοις· ἔρχεσθε, ὅτι ἤδη ἕτοιμά ἐστι πάντα.

Λουκ. 14,17 Και την ώραν, που θα παρετίθετο το δείπνον, έστειλε τον δούλον του να πη στους προσκαλεσμένους· Ελάτε διότι τώρα είναι τα πάντα έτοιμα.

18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado un terreno, y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses no puedo participar en la cena.

Λουκ. 14,18 καὶ ἤρξαντο ἀπὸ μιᾶς παραιτεῖσθαι πάντες. ὁ πρῶτος εἶπεν αὐτῷ· ἀγρὸν ἠγόρασα, καὶ ἔχω ἀνάγκην ἐξελθεῖν καὶ ἰδεῖν αὐτόν· ἐρωτῶ σε, ἔχε με παρῃτημένον.

Λουκ. 14,18 Και αυτοί σαν να ήταν συνεννοημένοι ήρχισαν να παραιτούνται όλοι από το δείπνον με διαφόρους δικαιολογίας· ο πρώτος είπε· Αγόρασα ένα αγρόν και έχω ανάγκην να βγω έξω και να τον ίδω· σε παρακαλώ να με θεωρήσης απηλλαγμένον από την υποχρέωσιν να παρακαθίσω στο δείπνον.

19 El segundo dijo: He comprado cinco pares de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que excuses mi ausencia.

Λουκ. 14,19 καὶ ἕτερος εἶπε· ζεύγη βοῶν ἠγόρασα πέντε, καὶ πορεύομαι δοκιμάσαι αὐτά· ἐρωτῶ σε, ἔχε με παρῃτημένον.

Λουκ. 14,19 Και άλλος είπε· Αγόρασα πέντε ζευγάρια βώδια και πηγαίνω να τα δοκιμάσω· σε παρακαλώ να θεωρήσης δικαιολογημένην την απουσίαν μου.

20 Y otro dijo: Acabo de casarme, por tanto no puedo ir.

Λουκ. 14,20 καὶ ἕτερος εἶπε· γυναῖκα ἔγημα, καὶ διὰ τοῦτο οὐ δύναμαι ἐλθεῖν.

Λουκ. 14,20 Και άλλος είπε· Ενυμφεύθην και δια τούτο δεν μπορώ να έλθω.

21 Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces el amo enojado, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos.

Λουκ. 14,21 καὶ παραγενόμενος ὁ δοῦλος ἐκεῖνος ἀπήγγειλε τῷ κυρίῳ αὐτοῦ ταῦτα. τότε ὀργισθεὶς ὁ οἰκοδεσπότης εἶπε τῷ δούλῳ αὐτοῦ· ἔξελθε ταχέως εἰς τὰς πλατείας καὶ ῥύμας τῆς πόλεως, καὶ τοὺς πτωχοὺς καὶ ἀναπήρους καὶ χωλοὺς καὶ τυφλοὺς εἰσάγαγε ὧδε.

Λουκ. 14,21 Και επέστρεψε ο δούλος εκείνος προς τον κύριον του και του διηγήθηκε όλα αυτά. Τοτε, γεμάτος οργήν ο οικοδεσπότης εναντίον των αναξίων προσκαλεσμένων, είπε στον δούλον του· Εβγα γρήγορα εις τας πλατείας και τους δρόμους της πόλεως και φέρε εδώ μέσα τους πτωχούς και τους αναπήρους και τους χωλούς και τους τυφλούς.

22 Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay sitio.

Λουκ. 14,22 καὶ εἶπεν ὁ δοῦλος· κύριε, γέγονεν ὡς ἐπέταξας, καὶ ἔτι τόπος ἐστί.

Λουκ. 14,22 Και αφού εξετέλεσε την εντολήν του Κυρίου του ο δούλος, είπε· Κυριε, έγινε όπως διέταξες, και είναι ακόμη τόπος αδειανός.

23 Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, e insiste a la gente a entrar, para que se llene mi casa.

Λουκ. 14,23 καὶ εἶπεν ὁ κύριος πρὸς τὸν δοῦλον· ἔξελθε εἰς τὰς ὁδοὺς καὶ φραγμοὺς καὶ ἀνάγκασον εἰσελθεῖν, ἵνα γεμισθῇ ὁ οἶκος μου.

Λουκ. 14,23 Και είπεν ο κύριος προς τον δούλον· Εβγα στους δρόμους, στους φράκτες των κτημάτων, έξω από την πόλιν και παρακίνησε με επιμονήν όλους όσους εύρης να έλθουν εδώ, δια να γεμίση οίκος μου.

24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, probará mi cena. (Los convidados principales son los jefes espirituales de Israel y los demás hebreos, pero absorbidos en sus intereses materiales y sus vanaglorias, negaron la invitación de Cristo y por sí mismos fueron rechazados del reinado de la realeza increada de los cielos. En cambio los publicanos, los pecadores y los despreciados por los intelectuales escribas-gramatís y los fariseos, aceptaron con humildad y agradecimiento la invitación y así se convirtieron en miembros gloriosos del reinado de la Realeza increada de los cielos.)

Λουκ. 14,24 λέγω γὰρ ὑμῖν ὅτι οὐδεὶς τῶν ἀνδρῶν ἐκείνων τῶν κεκλημένων γεύσεταί μου τοῦ δείπνου.

Λουκ. 14,24 Διότι σας διαβεβαιώνω, ότι κανείς από τους προσκαλεσμένους εκείνους άνδρες δεν θα γευθή τίποτε από το δείπνον μου”. (Οι κυρίως προσκεκλημένοι, οι πνευματικοί άρχοντες του Ισραήλ και οι άλλοι Εβραίοι, αποροφημένοι από τα υλικά των συμφέροντα και την ματαιοδοξίαν των, ηρνήθησαν την πρόσκλησιν του Χριστού και απέκλεισαν τον ευατόν των από την βασιλείαν των ουρανών. Οι τελώναι και οι αμαρτωλοί και οι ειδωλολάτραι, οι περιφρονημένοι από τους γραμματείς και τους Φαρισαίους εδέχθησαν με ευγνωμοσύνην και ταπείνωσιν την τιμητικήν πρόσκλησιν και έγιναν έτσι ένδοξα μέλη της βασιλείας των ουρανών).

 

DOMINGO XI DE LUCAS [:Lucas 14, 15-24]
La parábola de la Gran Cena, Atanasio Mitilineos

Transcripción de una homilía del bendito Yérontas Atanasio de Mitileneos, basada en el pasaje evangélico del Domingo XI de Lucas, con el tema:

«LA IMPOSICIÓN DE LA COTIDIANIDAD»

[Homilía pronunciada en el santo Monasterio de Komninio, Larisa, el 16-12-2001]

En una ocasión, queridos míos, el Señor fue invitado a una cena por un fariseo. Durante la cena, el Señor dijo al anfitrión que no debía invitar a sus amigos y familiares a su mesa, sino a personas necesitadas, que no tuvieran posibilidad de devolverle el favor.

De hecho, el Señor añadió: «Recibirás tu recompensa en la resurrección de los muertos”. Es decir, no esperes ahora ninguna recompensa, porque invitar a parientes y amigos no es más que una ocasión para recibir alabanzas: ‘La comida estuvo deliciosa, gracias por invitarnos’, y cosas por el estilo.

Uno de los comensales, emocionado, dijo al Señor: Dichoso el que coma en el banquete del reinado de la Realeza increada de Dios”. Entonces, el Señor, como respuesta y en presencia de todos, contó la parábola de la Gran Cena, que hoy hemos escuchado en el pasaje evangélico.

El Señor dijo: «Un hombre hizo un gran banquete…». Naturalmente, no repetiremos todo el pasaje porque nos llevaría tiempo. Confío en que hayan prestado atención a la parábola.

¿Quién es ese hombre que hizo un gran banquete? El hombre de la parábola, queridos míos, es Dios, quien prepara el gran banquete en la tierra, que es Su Reinado. Veis que decimos «Santa Mesa o Altar Santo», «Cuerpo y Sangre de Cristo», «los dones ofrecidos en el santa mesa o altar sagrado». Realmente es una cena o un banquete.

¿Y quién es «el becerro cebado» mencionado? ¿O el cordero? Es el sacrificio de Su Hijo, que se prepara la mesa. Es una gran cena porque grande es Quien la ofrece, es decir, Dios. Y grandes también son las cosas que expone y ofrece: el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Pero no solo eso, también la Divina Χάρις (Jaris: Gracia, energía increada), el perdón de los pecados, la adopción como hijos, los Misterios (sacramentos) de la Iglesia, todo lo que fluye de esta mesa es grande y asombroso.

La cena es también grande porque es universal y mundial. No olvidemos esto. Es «siempre expuesto y ofrecido». Hasta que el Señor regrese a este mundo, este banquete se seguirá ofreciendo. Siempre será lo que sacia, alegra y otorga vida eterna a quien de verdad se siente en esta mesa.

“Y el banquete estaba preparado”, dice la parábola. Aquí comienza la segunda parte. La primera parte se refiere al anfitrión; ahora nos centramos en la invitación a los comensales. Aquí observamos, queridos míos, un comportamiento sorprendente, como veremos, que realmente nos asombrará.

La parábola dice: «Desde el principio, todos comenzaron a excusarse». Es decir, los invitados empezaron a declinar la invitación al banquete. ¿La razón? El primer invitado dijo: «He comprado un terreno, y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses no puedo participar en la cena».

El segundo respondió de manera similar al sirviente enviado por el anfitrión para extender la invitación, diciendo que tenía que probar unos bueyes que acababa de comprar, para asegurarse de que eran aptos para el arado.
¿Y el tercero? El pobre tercer invitado había formado una nueva familia y estaba ocupado con las muchas necesidades materiales que debía atender. Naturalmente, no tenía tiempo ni posibilidad de acudir al gran banquete.

Sin embargo, como muestra, al relatarse la parábola, no todos respondieron a esta invitación. Prestemos atención a la formulación, porque hoy, queridos míos, nos centraremos en el análisis de una pequeña frase contenida en esta formulación.

«Tengo necesidad de salir», dijo el primero. «Quiero ir a ver el campo que voy a comprar». El segundo: «Quiero ir a ver los animales». El tercero: «Quiero ir a trabajar, porque, ¿cómo voy a mantener a mi nueva familia?». «Necesidad de salir». Este «tengo necesidad» nos recuerda una compulsión involuntaria que nos empuja a realizar algo. Y esto ocurre todos los días, durante todo el día. Es una compulsión constante en la vida cotidiana que, en cierto modo, se asemeja a la psicosis (neurosis) obsesiva.

¿Han oído hablar de la psicosis (neurosis) obsesiva? La psicosis obsesiva es una enfermedad psíquica muy angustiante. Quien padece esta enfermedad no confía en sus acciones y constantemente las inspecciona de manera tortuosa. Eso es la psicosis (neurosis) obsesiva. Por ejemplo: «¿Apagué el gas?». Te vas a dormir. «¿Apagué el gas? ¿Y si lo dejé encendido? ¿Y si hay una fuga y morimos?». «¿Cerré la puerta? ¿Y si olvidé la puerta abierta y entra un ladrón?», etc. Todas estas preocupaciones nos atormentan. Esto se llama «psicosis (neurosis) obsesiva».

Así también el hombre que está excesivamente preocupado, como si sufriera de una psicosis (neurosis), obsesión compulsiva, pasa todo el día inmerso en sus preocupaciones mundanas, de una manera tortuosa. Por supuesto, el trabajo es una ley tanto espiritual como biológica, si se quiere. Y fue dado al hombre dentro del Paraíso. Ese «fue dado» está, por supuesto, en armonía con la naturaleza misma del ser humano para trabajar.

(Aquí son clave estas dos palabras Δουλεία dulía: esclavitud y Δουλειά duliá: trabajo, y también δούλος dulos: esclavo, sirviente o siervo)

Sin embargo, hay un pero. Dios dijo en el Paraíso a los primeros en ser creados: «Trabajad y cuidad el Paraíso». Y Cristo dijo: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo». Pero no se trata del trabajo en sí mismo, sino de una compulsión insensata, obsesa y peligrosa hacia el trabajo. Es sabido que, tras la pérdida del Paraíso, el Δουλειά duliá: trabajo se convirtió en Δουλεία dulía: esclavitud. Por eso, en nuestra lengua moderna, decimos: «Tengo Δουλειά duliá: trabajo », lo que significa: «Soy esclavo de una presión, una obligatoriedad compulsiva». Eso es lo que significa Δουλειά duliá: trabajo: estoy en Δουλεία dulía: esclavitud. Voy al campo, voy al negocio, voy a cualquier parte, por una obligatoriedad compulsiva. Esta Δουλεία dulía: esclavitud hacia el trabajo se convierte para el hombre, de alguna manera, en una psicosis (neurosis) obsesiva. No trabajamos por gusto, sino porque algo nos empuja. Esto significa que el amo del trabajo no es el hombre, sino al contrario: el trabajo es el amo y el hombre es el esclavo que debe someterse a esa esclavitud, a esa obligación.

¿Cómo podría interpretarse de otro modo el comportamiento de los tres invitados al banquete, que pusieron su trabajo por encima de la importante invitación? ¿Cómo podría explicarse de otra forma? Parece como si una ley obligara al hombre a centrarse exclusivamente en las preocupaciones de la vida y no mirar hacia el cielo, ni contemplar su salvación.

Este principio pernicioso o ley parásito es la avaricia por la riqueza. ¿Vieron lo que escuchamos hoy en la lectura apostólica de Pablo a los Colosenses? Dice que la avaricia es idolatría. Y no se puede, siendo avaro, y por tanto demostrando ser un idólatra, apreciar los bienes espirituales. No es posible.

También está el apego a la satisfacción de los sentidos. Como decimos: «Voy a ver, a probar mis bueyes». Los Padres interpretan esto como la dedicación del hombre a sus cinco sentidos, buscando satisfacerlos. Pero también está el convertir en idolatría la familia. «Ah, la familia», decimos. «Una cosa sagrada». De la misma manera, se santifica el trabajo y otras cosas, convirtiéndolas en excusas sagradas para no mirar, ni contemplar nada que pertenezca al cielo y a la redención y salvación.

El trabajo, queridos míos, es legítimo, siempre que se mantenga dentro de sus límites. Allí es donde debe estar. En sus términos, límites, sin convertirse en el propósito de la vida. ¿Lo entendemos? El propósito de la vida no es el trabajo. El trabajo es un medio para existir, ya sea biológica o espiritualmente. Y cuando se realiza el trabajo, siempre debe hacerse con la memoria de Dios. Decimos: «Puedes trabajar en cualquier cosa, ya sea manual o intelectual, mientras repites la oración: «Señor Jesús Cristo, compadécete de mí”». O al menos tener la memoria de Dios constantemente. Los Padres dicen, según San Gregorio el Teólogo, que «la memoria de Dios debe ser más frecuente que la respiración». Entonces, por supuesto, no nos entregamos al trabajo.

Es notable que aquí la parábola no hable de una comida. Presten atención a este detalle. Habla de una cena. En griego, comida se refiere a la comida servida al mediodía, mientras que cena se refiere a la comida de la noche. Aquí se dice que organizó una gran cena. Por lo tanto, la mesa es nocturna. Presten atención, es nocturna. Cuando dices: «Voy a ver mi campo, voy a ver mis bueyes», ¿irás de noche? ¿Irás de noche? Porque se supone que el trabajo del día ha terminado para asistir a la cena. Esto significa que estamos atrapados en el remolino de las preocupaciones y hemos despreciado la cena del reinado de la Realeza increada de Dios. El Señor nos advirtió: «Cuidaos a vosotros mismos, no sea que vuestros corazones se carguen con glotonería, embriaguez y preocupaciones de la vida». Es cierto que las preocupaciones de la vida pueden embriagar y marear al hombre, impidiéndole desapegarse y desligarse de ellas.

Debemos mencionar también algunas situaciones que nos fuerzan, o nos coaccionan, a no tener ni tiempo ni disposición para la vida espiritual. Primero está la subsistencia misma. Creemos que el salario no es suficiente y necesitamos un segundo trabajo. Incluso… ¡vaya!, que también la mujer salga a trabajar. En efecto, antes la mujer ayudaba al hombre en el campo. Pero ahora la mujer no está en el campo con su esposo, ni en la tienda ayudando, sino en un trabajo separado, con una pensión separada. Estos días incluso discutían: si el hombre tiene pensión, ¿debe la mujer también recibirla? Y el Consejo de Estado dijo: «Por supuesto». Y con razón. Porque es una persona distinta y debe tener su pensión separada.

Pero, miren lo que sucede aquí. La subsistencia. Sin embargo, si la pareja supiera organizar su vida desde el punto de vista económico, no sería necesario que la mujer trabajara fuera. Aunque el hecho de que la mujer trabaje fuera sirve como excusa para evitar la vida espiritual. «No tengo tiempo», dicen. «No tengo tiempo para ir a la Iglesia, ni para escuchar el logos de Dios» etc. etc..

Luego está nuestra educación y la educación de nuestros hijos. Allí hay un auténtico frenesí: clases particulares, música… «¿El niño no debería también recibir formación musical, no debería ir al conservatorio?». Luego, actividades deportivas, idiomas extranjeros, y más, y más, y más. Todo esto no deja tiempo ni para nosotros ni para nuestros hijos. ¿No creen que esto constituye una obsesión compulsiva, un círculo vicioso del cual no podemos escapar para algo espiritual?

Algo que me llama la atención muchas veces es cuando alguien, por ejemplo, un padre o una madre, llama por teléfono para que su hijo venga a confesarse, para que nosotros lo atendamos personalmente… Porque el día que tenemos confesión, el niño tiene clases particulares, clases de idiomas o entrenamiento en el gimnasio. Ah, es decir, yo, como confesor, debo hacer el esfuerzo de recibir a tu hijo otro día y en otro horario, solo para que no pierda su… clase particular. ¿Se dan cuenta? Y si digo –lo cual es completamente razonable– «no puedo otro día», entonces el niño se quedará sin confesarse. ¿Soy yo el culpable por decir: «no puedo»? ¿O eres tú, que no sacrificas la clase particular de tu hijo, solo para que no la pierda?

Luego, están las actividades mundanas. Allí no hay fin. Y las diversiones: tenemos que ir aquí, tenemos que ir allá, viajes, y no podemos ni siquiera pensar y reflexionar en asuntos de vida espiritual y salvación.

Después, la satisfacción de los sentidos: «El cine proyecta una película excelente, tenemos que verla, vamos a verla». Y esa, y aquella otra. «La televisión transmite esto, también debemos verlo». Y no tenemos tiempo para mirar nuestra vida espiritual.

Por supuesto, el rechazo de los invitados no significa la cancelación de la cena. No significa que, porque algunos rechacen la invitación de Dios, esta se cancelará. ¿Es posible eso? ¡De ninguna manera! ¿Por qué? Simplemente porque hay otras personas que esperan la llamada. No todos dirán «no» con mil excusas. También hay quienes pueden y responden. Y eso, por supuesto, es un hecho feliz. Son aquellos que aceptan la cena de la Realeza increada de Dios y se sientan a la mesa. Eso es la vida mistérica (sacramental). Es asistir a la Iglesia. Es el estudio del logos de Dios. Es la práctica espiritual. Y ellos también trabajan. No son perezosos. También tienen familia. También tienen empleo. Pero dicen: «Esto es una cosa y aquello es otra; todo en su tiempo. Iré a la tienda, iré al campo, pero también iré a la Iglesia».

Además, el tema del descanso es muy importante. Nuestra Iglesia tiene varias fiestas a lo largo del año. Lo hace para darte la oportunidad de dejar tus ocupaciones mundanas y asistir a la Iglesia, para escuchar el logos de Dios. Recuerdo en Larisa, una vez les dije a los niños de la escuela catequética… un niño lo aplicó, uno solo; estaba en la secundaria. ¿Qué hizo? En un día festivo… aunque, claro, había clases, porque lamentablemente las fiestas han sido abolidas. En mi tiempo había muchas fiestas. ¿El día de San Demetrio, que la escuela estuviera abierta? ¿San Antonio? ¡No! Era festivo. Entonces, ¿qué? Ese niño, como le había dicho… –se lo había dicho a todos los niños, uno lo hizo–, ¿qué hizo ese niño? Tomaba su mochila, desayunaba, venía a la Iglesia cuando había un día festivo, aunque no era un día en que todo estuviera cerrado. Lamentablemente, en esas ocasiones no hay celebración en el templo, todo termina rápidamente, a las 9 ya se ha acabado la Divina Liturgia. Bueno, ¿y qué? Venía por la mañana con su mochila, asistía a la Divina Liturgia, y luego iba al colegio. Solo perdía una hora. Por la mañana. Una sola hora. Ahora díganme, cuando hemos abolido los días festivos… porque, ¿saben lo que dicen los enemigos de Dios? Está escrito en los Salmos: «Venid, suprimamos las fiestas del Señor de la tierra». Díganme, ¿cuántas horas pasan los niños hoy fuera de la escuela? Muchísimas… Pierden decenas de horas. ¿Por qué? Porque sacrifican esas pocas horas para ir a la Iglesia. Y así, pagamos las consecuencias por otro lado. Queridos míos, así es. ¿Abandonas lo que Dios ha instituido? ¡Pobre de ti!

Queridos, en unos días celebraremos el gran acontecimiento, el mayor de todos: la Encarnación del Logos de Dios. Aquel que creó todo, ahora se hará hombre. Y vendrá entre nosotros. Su presencia en la tierra es la cena del reinado de la realeza increada de Dios. El signo visible del reinado de la realeza increada de Dios en la tierra es la Iglesia. Y especialmente la celebración del misterio de la Divina Ευχαριστία Efjaristía. Pero, ¿cuántos de nosotros comprendemos el significado de la Encarnación del Logos de Dios? ¿Cuántos de nosotros hemos creado las condiciones para recibirlo, como es un periodo de ayuno, como el que estamos viviendo ahora? ¿Cuántos de nosotros hemos preparado el camino del Señor y hecho rectos sus senderos, como anuncia el Bautista, el Precursor? No pensemos que Navidad significa banquetes, viajes, regalos y entretenimiento. Navidad significa que hemos entendido quién vino entre nosotros. Eso significa Navidad. Y, por supuesto, que lo hemos recibido. No nos quedemos, entonces, en ese melancólico y desalentador pasaje que el evangelista Juan escribe en el primer capítulo: «Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron». «Vino entre nosotros, vino a nuestra casa, vino a nuestra tierra, y nosotros no lo recibimos. Le dimos la espalda».

Hermanos, Navidad, y la mesa de la Realeza está servida. No perdamos tiempo. Las preocupaciones terrenales nunca terminan; son un círculo vicioso. Nuestra vida es una línea recta, de la tierra al cielo. Todas las desviaciones son obra del maligno. Ahora se nos da la oportunidad. Dios Padre ha preparado una Gran Cena y ha llamado a muchos. Entre esos muchos, apresurémonos también nosotros. Quizás mañana, después de una postergación, sea demasiado tarde. Quizás, irremediablemente tarde… Amén.

PARA GLORIA DEL SANTO DIOS TRINO
Con infinita gratitud a nuestro guía espiritual, el difunto y bienaventurado padre Atanasio de Mitilene,
transcripción de la charla grabada y edición: Eleni Linardaki, filóloga.

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Filocalía tomo 4 SAN GREGORIO PALAMÁS Tres capítulos sobre la oración y catarsis del corazón

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄ 

Άγιος Γρηγόριος ο Παλαμάς

REPASADA TRADUCCIÓN 11/12/2024

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 4º

SAN GREGORIO PALAMÁS

Tres capítulos sobre la oración y catarsis del corazón

 

Breve biografía: El santo padre Gregorio de Tesalónica vivió durante el reinado de Andrónico II Paleólogo, alrededor de 1340 d.C. Tras dejar el mundo y todo lo mundano, emigró de su patria, Constantinopla, al Monte Athos, donde adoptó la vida monástica. Allí, después de arduos esfuerzos ascéticos en absoluta ησυ­χία (hisijía: serenidad mental y paz cordial), con su psique-alma dirigida únicamente a Dios, se convirtió en un reflejo divino del Espíritu Santo, alcanzando una cima poco común en la praxis, práctica y la contemplación.

Con su διάνοια (diania: mente, intelecto) iluminada por visiones y resplandores teofánicos del Espíritu, dejó a la Iglesia de Dios escritos de profunda sabiduría y alta teología, como un monumento de la Ortodoxia.

Extractos de estos escritos están incluidos en este libro, que realmente ofrecen a los lectores tesoros de conocimiento-gnosis divino, sabiduría espiritual y perfección.

Porque este νούς (nus: espíritu de la psique) celestial y teofórica no solo recogió los logos de los antiguos santos, sino que también añadió lo que aprendió de manera sobrenatural con una larga experiencia y bienaventurado fervor, produciendo una verdadera obra maestra de la espiritualidad de los Nípticos (sobrios), de modo que nadie podría considerarlos fruto de la διάνοια (diania: mente, intelecto) humana, todo lo contrario. En realidad, son conceptos de Cristo y logos de Dios que extasían toda diania y oído. Con ellos defiende firmemente a aquellos que viven en santa ησυ­χία (hisijía: serenidad mental y paz cordial) y se dedican a la nipsis sobria espiritual y la oración, mientras refuta profundamente, con pruebas de las Escrituras, las vacías opiniones de los opositores, como puntos de vista divergentes que trastocan la verdad.

*   *   *

Comentarios introductorios: San Gregorio Palamas se destacó como la mayor figura teológica post-bizantina de la Ortodoxia, que combinó la doctrina dogmática inspirada por Dios con la experiencia más profunda en la defensa de la teología mística y níptica del siglo XIV, cubriendo todo el espectro de la vida en Cristo.

Nació en Constantinopla en 1296. De gran διάνοια (diania: mente, intelecto) y νούς nusespíritu, comprendió como pocos la teología ortodoxa y adquirió vastos conocimientos de la literatura clásica, lo que causó asombro entre sus maestros, e incluso en el emperador, quien lo preparaba para cargos políticos.

Su hogar era como un monasterio, donde toda la familia vivía ascéticamente. Su formación teológica y espiritual se la debe al célebre metropolita de Filadelfia, Teólepto. La formación ascética de Gregorio fue tan intensa que aquellos que no conocían su estilo de vida pensaban que había perdido la razón. Cuando su padre santo partió al Señor, convenció a toda su familia —hermanos, hermanas y madre— para que se convirtieran en monjes. Él mismo se dirigió al Monte Athos con sus dos hermanos, mientras que las mujeres ingresaron a un monasterio en Constantinopla.

En el Monte Athos, se sometió a un santo asceta. Más tarde, después de su fallecimiento, se trasladó a la gran Laura de San Atanasio de Athos, luego a una ermita fuera del monasterio, y después a Tesalónica, Veria, y nuevamente al Monte Athos con los hisijastas, como se detalla en su biografía. Allí alcanzó altos niveles de santidad y recibió el don de la Teología de la Panaghía (Santísima, Todasanta). Escribió tratados contra la procedencia del Espíritu Santo del Hijo y refutó, por encargo de los hisijastas, al latino-calabrés Barlaam, imponiendo sinodalmente sus posiciones dogmáticas ortodoxas y provocando la ratificación de las enseñanzas hisijásticas por parte de cuatro sínodos (concilios) de Constantinopla.

En reconocimiento a su más alta contribución a la Iglesia, fue elegido metropolita de Tesalónica, donde brilló con su santidad, milagros, sabiduría pastoral y con su χάρις jaris gracia teológica. Escribió un gran número de obras de contenido dogmático y espiritual, de las cuales los santos Macario y Nicodemo eligieron, como representativas y con el propósito de la Filocalía, la teológica y espiritual carta extensa, llena de la gracia del Espíritu, titulada Carta a la muy respetable de las monjas, Xenia.

En ella, el teósofo y místico teólogo expone sus experiencias monásticas y hisijásticas, las condiciones para la oración ininterrumpida, que son los mandamientos del Señor, las armas contra las πάθος pazos, subrayando la eficacia del luto o duelo espiritual y las lágrimas, la pobreza, la humildad y, sobre todo, la αγάπη agapi (amor incondicional) hacia Dios y el prójimo, para que la monja progrese gradualmente desde la pureza de la imagen hacia la alta condición de la semejanza. Y es digno de admiración cómo el santo, aunque se dirige a monjas y debía insistir en la oración ininterrumpida de Jesús, destaca la máxima importancia de los mandamientos, dando prioridad al luto o duelo espiritual. La carta es una obra maestra pastoral dirigida a monjas y monjes y naturalmente a todos los cristianos ortodoxos.

Luego analiza el Decálogo de Moisés, trasladándolo al ámbito de la χάρις (jaris: gracia, energía increada) como la Ley o Legislación en Cristo, donde los mandamientos superficiales y sombreados de la Ley adquieren la profundidad de la legislación espiritual evangélica y donde la letra, que mata, cede su lugar al espíritu, que da vida. Es una magnífica analogía del paso de la imperfecta Ley al perfecto Evangelio, ya que ha pasado la sombra de la ley y ha llegado la χάρις jaris.

Los antólogos de la Filocalía, recogiendo las fragantes flores del paraíso palámico, extrajeron de las «Tríadas» de los Logos vivos el Logos sobre la oración espiritual del corazón o de Jesús, en el que se analizan los problemas de la introspección y también la ligera retención natural de la respiración.

Como hemos señalado en los comentarios de san Gregorio el Sinaíta, el divino Palamás no tuvo mucha dificultad para refutar las acusaciones de sus opositores, ya que la oración espiritual del corazón ya era practicada por los hisijastas anteriores, quienes fueron testificados por Dios con señales de santidad. A ellos apela para silenciar a los acusadores, demostrando que los hisijastas, aplicando el método psicosomático, buscaban la divina χάρις (jaris: gracia, energía increada) a través de la respiración.

También, debido a que acusaban a los hisijastas de intentar ver por sí mismos y, a través de la respiración, enviar al interior su propio νούς nus, ya que, según ellos, νούς nus no está separado de la psique-alma, el gran hisijasta Gregorio, con pruebas bíblicas y patrísticas, refuta a los acusadores, defendiendo la distinción o discernimiento entre el νούς nus como esencia y energía. Partiendo de la experiencia universal, donde la διάνοια (diania: mente, intelecto) y los pensamientos están dispersos a través de los sentidos en el mundo, es evidente que deben regresar a su lugar natural, a su esencia, que es el νούς nus (como energía) y corazón (como esencia). Y como medio efectivo se ha demostrado la oración espiritual del corazón, ayudada por el método psicosomático. Aún hoy, aquellos que desconocen estas funciones antropológicas llaman a los que oran espiritualmente con el corazón «fanáticos del vientre» o «observadores del ombligo». Pero, ¿qué dicen los santos?

En la Filocalía también se presentan tres extensos capítulos sobre la oración y la pureza del corazón, donde se analiza dogmáticamente, teológicamente y espiritualmente el problema de la oración espiritual del corazón, en el cual el divino Palamás se destacó como una auténtica autoridad. Con estos tres capítulos, se expone de manera concisa y convincente el valor de la oración espiritual del corazón, que es reconocida por los santos y por la experiencia directa de Dios.

Los editores luego presentan los ciento cincuenta capítulos Naturales, Teológicos, Prácticos y Éticos, con los cuales se resume la enseñanza dogmática y mística de la Iglesia. Además de la proyección de los 33 capítulos cosmológicos, que reflejan los conocimientos científicos de la época y el análisis de problemas antropológicos, desarrollan temas de teología afirmativa-catafática y negativa-apofática, demostrando que una nunca niega a la otra. También se tratan temas teológicos sobre la Triadológicos, Cristológicos y Espiritulógicos, relacionados con el controvertido problema teológico de la distinción o discernimiento entre Esencia y Energía, así como la naturaleza de la luz increada tabórica, (de la Metamorfosis en Tabor), que envuelve e ilumina a los santos. Las divisiones teológicas del divino Palamás resumen toda la tradición teológica ortodoxa.

Como culminación de la teología palámica, los antólogos presentaron el famoso Tomo Aghiorítico a favor de los Santos Hisijastas, que fue firmado por los hisijastas del Monte Athos, como una Confesión de Fe, pero en realidad es obra del santo Palamas. En este Tomo, escrito para asistir al santo Gregorio en sus luchas teológicas en los sínodos, concilios de Constantinopla, se condensa su enseñanza sobre la divina luz increada y su participación por los santos, y aborda los problemas de la oración espiritual del corazón y la participación del cuerpo en la increada energía divinazadora.

Es un texto de fundamental importancia dogmática, teológica y espiritual, que consolidó a San Gregorio Palamas como el más grande de los teólogos post-bizantinos, porque sintetizó y expresó a todos los padres teológicos, y también resolvió profundamente problemas teológicos, demostrando además el abismo existente entre la Teología Ortodoxa y Latina.

 

Tres capítulos sobre la oración y catarsis del corazón

 

1 Dado que lo divino es bondad absoluta en sí misma (auto-bondad), misericordia verdadera y un abismo de bondad, o más bien, abarcando incluso este abismo, porque está por encima de todo nombre que pronunciamos y de cualquier concepto que imaginamos y comprendemos, solo a través de la unión con Él se puede encontrar misericordia y compasión. Esta unión se realiza mediante la participación, en la medida de lo posible, en las virtudes semejantes a Él, y mediante la κοινωνία (kinonía: participación, conexión y comunión) con Dios en la oración, a través de la súplica y la unión. Sin embargo, la comunión mediante las virtudes, debido a la semejanza, capacita al luchador apto para recibir lo divino, pero no para unirse completamente a Él.

En cambio, la δύναμη (dínami: poder, fuerza y energía) de la oración realiza y lleva a cabo la elevación y unión del ser humano con Dios; porque la oración es el vínculo entre las criaturas lógicas y el Creador, siempre que esta oración, con ardiente κατάνυξις (katánixis: compunción o dilatación del corazón), supere los obstáculos de los πάθος pazos (pasiones, vicios, padecimientos, adicciones, etc.) y las interferencias de los λογισμοί (loyismí: conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía).

Porque es imposible que Dios se una a un νούς (nus: espíritu de la psique) apasionado y dominado por los pazos; así, mientras el nus esté dominado por los pazos durante la oración, no habrá hallado la misericordia de Dios.

En cambio, cuando más logra superar las interferencias de los loyismí pensamientos, tanto más adquiere al mismo tiempo el duelo o luto según Dios, y a medida que experimenta este duelo o luto (según Dios), recibe también al mismo tiempo la misericordia de la divina consolación. Y si permanece por un tiempo en estos estados con humildad, entonces transforma y renueva completamente la parte pasional de la ψυχή (psijí: psique, alma, ánima).

2 Cuando la unidad o lo uniforme del νούς nus, (espíritu de la psique) se convierte en triple o trinitario, permaneciendo unidad, o uniforme, (mónada una en su esencia), entonces se une con la primera Monada o Unidad Trinitaria divina, impide la entrada del engaño y se vuelve superior al cuerpo-carne, del mundo pecador (enfermo espiritualmente) y del gobernante del mundo, el diablo.

De esta manera, el nus, escapando y liberándose totalmente de las causas de estas interferencias, se encuentra consigo y con Dios y disfruta abundantemente del placer y deleite espiritual que emana de su interior, mientras permanece en dicho estado. La unidad o lo uniforme del nus se hace triple permaneciendo en uno unificado, mediante el giro de su nus hacia sí mismo y con la elevación a Dios a través de sí mismo.

El giro y vuelta del nus hacia sí mismo es la vigilancia sobre sí mismo, mientras que su elevación hacia Dios se lleva a cabo principalmente a través de la oración, pero oración de forma condensada y concisa, aunque en ocasiones también se realiza de manera más elaborada y extensa, lo cual resulta más laborioso.

Ahora bien, si uno persevera pacientemente en esta concentración del nus y su elevación hacia Dios, impidiendo dinámicamente la tendencia de su διάνοια (diania: intelecto, mente, cerebro) a dispersarse y distraerse en muchas cosas, se acerca a Dios de manera espiritual y alcanza los inefables tesoros y saborea el siglo venidero y con un sentido y percepción espiritual conoce que Kírios-Señor es bueno y bondadoso, como dice el Salmista: “Saboread y ved que el Kírios-Señor es bondadoso” (Sal 33,9).

Por tanto, el hecho de encontrar uno sus nus triple o trinitario, es decir, que uno mismo sea el guardián (vigilante), el guardado (vigilado) y el que ora durante la guardia (vigilancia), tal vez no sea demasiado difícil. Sin embargo, la larga y perseverante permanencia en esta situación o estado que nacen los inefables tesoros confidenciales, es algo excepcionalmente difícil. Cualquier esfuerzo en cualquier otra virtud es pequeño y muy fácil en comparación con este. Por eso, muchos que abandonan el esfuerzo debido a las dificultades de la virtud de la oración, no son dignos de alcanzar la plenitud de los dones o carismas divinos. Sin embargo, para aquellos que perseveran, les esperan manifestaciones más grandes de la ayuda divina, que los sostienen, los levantan y los impulsan con gozo hacia adelante, haciendo más accesible el escabroso camino y dotándolos de aptitudes y destrezas angelicales en su interior, por decirlo así, y fortaleciendo la φύσις fisis naturaleza humana para acercarse a lo sobrenatural, de acuerdo con el logos del Profeta: «Los que aguantan y tienen paciencia, sacarán alas y se renovará su dinamismo y energía» (Is 40,31).

3 Νούς nus (espíritu del corazón de la psique) también se llama y es la energía del nus que se constituye de nociones, ideas y λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía). Nus es igualmente la δύναμη dinami (facultad, fuerza y energía) que opera y energiza esas energías, que la Santa Escritura llama también corazón, (como esencia, el centro interior psicosomático). Según ella, el corazón es la principal dinami de todas nuestras dinamis y nuestra ψυχή (psijí: psique, alma, ánima) es lógica.

Por lo tanto, la actividad y energía del nus con el intelecto o mente, que se compone y coexiste con los pensamientos, en las personas que se dedican a la oración, especialmente a la oración monológica (del corazón o de Jesús), se ordena y se hace la catarsis (se purga y se limpia) con facilidad.

Pero la δύναμη (dinami: fuerza, potencia y energía) del nus que genera esta energía y actividad, no se puede hacer la catarsis (purgar, limpiar y sanar), sin que todas las demás dinamis fuerzas de la psique-alma también sean purgadas, purificadas y sanadas o “psicoterapiadas”, porque la psique-alma es una entidad multi-dinámica, dotada de múltiples δυνάμεις dinamis.

Por lo tanto, cuando en su interior se genera la maldad través de sus dinamis, toda ella se contamina, y por una participan en esta contaminación todas las dinamis, porque la psique-alma es una entidad unificada e indivisible.

Dado que cada dinamis de la psique-alma proporciona energía y actividad distinta, es posible que una energía específica sea purgada, limpiada y sanada o “psicoterapiada” temporalmente mediante un esfuerzo adecuado; pero esto no significa que la dinami correspondiente de la psique esté también purgada, limpiada y sanada o “psicoterapiada”. Porque, al estar en comunicación y conexión con las demás dinamis, puede estar más impura que pura y limpia.

Por eso, aquel que, mediante el cuidado y esmero de la oración, ha hecho la catarsis de la energía de su nus y ha sido iluminado en cierta medida, ya sea con la luz de la gnosis-conocimiento o incluso con un resplandor espiritual, si por ello considera que ha sido completamente catartizado (purgado, purificado y sanado o “psicoterapiada”), se engaña a sí mismo y por su presunción, engreimiento (el vanidoso yo ya) abre una puerta grande al diablo que siempre intenta confundirnos, engañarnos y extraviarnos.

Pero, si, reconociendo la contaminación e impureza de su corazón, no se enorgullece por aquella claridad y pureza de la catarsis moderada, entonces, usándola como ayudante, percibe y ve con más claridad la contaminación y suciedad del resto de sus dinamis fuerzas psíquicas y progresa en la humildad, añade luto o duelo (según Dios) al duelo o luto y descubre los remedios adecuados y la psicoterapia para cada dinami (facultad, fuerza y energía) de su psique-alma.

Por lo tanto, purga, limpia y psicoterapia las facultades dinámicas a través de la práctica, su facultad o dinami cognitiva mediante la gnosis-conocimiento y las dinamis o facultades contemplativas a través de la oración, y de este modo alcanza la verdadera y estable καθαρότης (kazarotis: claridad, pureza, limpieza, lucidez) de su corazón (como esencia) y de su νούς nus (como energía). Esta καθαρότης kazarotis no se puede lograr por nadie a menos que se esfuerce completamente en la práctica y perseverancia en el entrenamiento, el estudio y la θεωρία zeoría contemplación y la oración contemplativa.

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) logosortodoxo.es/

Filocalía 4 San Nicéforo el Monje, Logos sobre la nipsis y la vigilancia del corazón

 

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄ 

Όσιος Νικηφόρος ο Μονάζων

 

REPASADA TRADUCCIÓN 09/12/2024

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 4

San Nicéforo el Monje

Logos sobre la nipsis y la vigilancia del corazón

 

Breve Biografía

Nuestro venerable Padre Nicéforo, quien practicó la vida ascética en el sagrado Monte Athos, floreció poco antes del año 1340. Fue maestro y guía espiritual de san Gregorio de Tesalónica (san Gregorio Palamás) en los altos conocimientos de la filosofía ascética, como lo testifica este último en sus escritos.

Viviendo en una despreocupada ησυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial) y unido consigo mismo, Nicéforo alcanzó una comunión y unión indescriptible con lo Deseado trascendental y divino, por lo que recibió con gozo en su corazón la iluminación de la divina χάρις (jaris: gracia, energía). Después de haber sido enriquecido con la imitación inigualable y el regalo de la deificante de la θέωσις (zéosis: divinización, glorificación), comparte con generosidad su sabiduría a través de este pequeño tratado, deseando que también nosotros seamos dignos de alcanzar los mismos premios espirituales.

En esta obra, Nicéforo recopiló fragmentos de las vidas de los Santos relacionados con la νήψις (nipsis: sobriedad y vigilancia espiritual), la atención y la oración. A estos añadió su propio método, considerado insuperable; es decir, una técnica sabia y natural que consiste en concentrar el νούς (nus: espíritu de la psique) con la mente en el corazón a través de la respiración, acompañada de la invocación del Señor Jesús. Esta práctica se convirtió en una regla precisa para la νήψις nipsis, estableciendo una escalera hacia la oración pura, lúcida e ininterrumpida y los bienes que de ella emanan. Nicéforo, como un nuevo Bezalel (Éx. 36:1), la construyó con la arquitectura e inspiración del Espíritu Santo.

Por lo tanto, ascendamos, ascendamos, todos los que deseamos que Cristo habite en nosotros y anhelamos ser transformados a la imagen del Espíritu Santo, progresando de doxa-gloria en gloria (2 Cor. 3:18), hasta alcanzar la divinización y la herencia luminosa de los salvados.

Comentarios Introductorios: Se dispone de información detallada sobre la vida y obra del venerable Nicéforo «el Monje». Solo se encuentran algunas referencias breves en los escritos de San Gregorio Palamás, quien defendió el método psicosomático empleado en la oración espiritual del corazón o de Jesús frente a las críticas y acusaciones de Barlaam.

San Gregorio menciona a Nicéforo como uno de los maestros de la práctica hisijasta. Este vivió en aislamiento durante muchos años, especialmente en las regiones más remotas del Monte Athos. Con un breve escrito, transmitió las prácticas hisijastas a otros monjes, lo que lleva a suponer que fue maestro de san GregorioPalamás.

Según Gregorio, Nicéforo provenía del sur de Italia y, originalmente del dogma latino, se convirtió a la Ortodoxia bajo el reinado de Miguel VIII Paleólogo. Nicéforo fue un opositor del Concilio de Lyon y, debido a ello, sufrió el exilio. Tras la muerte de Miguel, se trasladó al Monte Athos, donde se unió a los hisijastas prominentes de la época y posteriormente recopiló testimonios y textos de santos monjes anteriores para fundamentar la práctica y las experiencias hisijastas. Estas cosas las dice san Gregorio Palamás.

Estos textos fueron reunidos en la Filocalía bajo el título «Sobre la nipsis vigilancia y la custodia del corazón», junto con un tratado suyo que detalla extensamente los problemas de la ησυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial) y la nipsis, introduciendo por primera vez el método psicosomático.

San Gregorio Palamás describe esta metodología diciendo: «Vi a muchos recién iniciados incapaces de controlar siquiera moderadamente la inestabilidad de su mente. Por ello, se propuso un método para restringir las fantasías del νούς (nus: espíritu de la psique) con la mente errante.» Esto demuestra que el método fue una innovación personal de Nicéforo, ya que no se encontraba en los hisijastas anteriores. Los compiladores de la Filocalía también reconocen su originalidad al describir su enfoque como una «metodología natural y verdaderamente científica para la concentración del νούς (nus: espíritu de la psique) con el intelecto en el corazón a través de la inhalación nasal, junto con la invocación del Señor Jesús.»

Si tomamos en cuenta el testimonio de San Gregorio Palamás, quien conoció a numerosos hisijastas prominentes, se deduce que este método revolucionario, inicialmente controvertido y atacado en Bizancio pero posteriormente aceptado por cuatro concilios, pertenece exclusivamente al venerable Nicéforo. Esto es especialmente cierto si consideramos que Nicéforo probablemente nunca conoció a San Gregorio el Sinaíta, a quien también se le atribuye la introducción del método. Si realmente Nicéforo falleció entre los años 1295 y 1300, mientras Gregorio el Sinaíta residía en Paroria, en la frontera entre Bizancio y Bulgaria, parece evidente que nunca se encontraron. Esto nos lleva a considerar que la aparición de este método en ambos casos fue casi simultánea, por sorprendente y revolucionaria que pueda parecer esta coincidencia.

La práctica, inicialmente combatida por intelectuales bizantinos, fue finalmente aceptada y respaldada por cuatro concilios, consolidándose como parte integral de la Ortodoxia bajo la autoridad de Gregorio Palamás.

Desde entonces, los monjes que practican la oración espiritual del corazón o de Jesús, tanto hisijastas como mixtos y laicos, adoptan este método durante los primeros años de su vida, afirmando que ayuda a controlar νούς (nus: espíritu de la psique) con la mente dispersa. Nicéforo promovió el hisijasmo y sus métodos con la condición de un uso adecuado y aplicación correcta, evitando desviaciones y malentendidos, y subrayó que la metodología no era la oración misma, sino un apoyo y ayuda para los principiantes.

La mala interpretación del método provocó disputas entre hisijastas e intelectuales en el siglo XIV, quienes ridiculizaban la práctica diciendo que «esperaban la gracia a través de las fosas nasales.» Incluso hoy, las tergiversaciones ingenuas de este método contribuyen a desacreditar tanto la oración metódica como la sagrada y monológica oración de Jesús.

 

Logos sobre la nipsis (sobriedad) y la vigilancia del corazón.

San Niceforo el Monje

 

Cuantos deseáis ardientemente  a obtener la magnífica iluminación divina de nuestro Salvador Jesús Cristo; cuantos queréis recibir con sentimiento en vuestro corazón el fuego (increado) supra-celestial; cuantos os apresuráis a lograr vuestra reconciliación con Dios, vivirla, experimentarla y sentirla; cuantos habéis rechazado todas las cosas del mundo para encontrar y adquirir el tesoro que está escondido en el agrós-campo de vuestros corazones (Mt 13,44); cuantos queréis que se enciendan las lámparas luminosas de vuestras psiques-almas desde ahora en este mundo y por ello habéis renunciado todas las cosas presentes; cuantos queréis conocer y adquirir por experiencia “la Realeza increada de los Cielos (o ser reinados por la divina energía increada) que está en vuestro interior” (Lc 17,21), venid y os expondré la ciencia, o mejor dicho, el método de la vida eterna, o más bien, la vida celestial. Esta ciencia o método introduce sin cansancio ni sudor a quien la practica en el puerto de la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) y no corre ningún peligro de engaño o perturbación por parte de los demonios. Este tipo de miedo existe solo cuando a causa de la desobediencia vivimos fuera y lejos de la vida que os propongo, igual que antiguamente Adán, quien desafió e ignoró totalmente el mandamiento de Dios, y se volvió amigo de la serpiente considerándola confiable y así comió saciándose del fruto del engaño (Gen 3,1 y ss) y se arrojó trágicamente a sí mismo y a todos sus descendientes en el abismo de la muerte, la tiniebla u oscuridad, la corrupción y la ruina.

Por lo tanto, retornemos, o, mejor dicho, volvámonos a nosotros mismos, hermanos, rechazando una vez para siempre el consejo de la serpiente y de nuestro rodeo o deambulación a las pequeñeces de las cosas terrenales y rastreras. Porque, no nos es posible conseguir de otra manera nuestra reconciliación e intimidad con Dios, si primero no nos volvemos en nosotros mismos, o, mejor dicho, si no nos introducimos en nosotros mismos, en la medida en que depende de nosotros. Porque sería absurdo, que mientras nos hemos apartado de los rodeos y distracciones del mundo y sus preocupaciones vanas, impedirnos a nosotros mismos de la Realeza increada de los Cielos, que está en nuestro interior (Lc 17,21).

Por eso también la santa vida monástica se ha llamado arte de los artes y la ciencia de las ciencias, no porque nos procura cosas similares que las ciencias y las artes corruptibles, de modo que dirigiendo nuestro νούς nus (espíritu de la psique) hacia ellas y le llenemos de preocupaciones sacándole de las cosas superiores, sino también porque nos promete bienes inefables y extraordinarias, los cuales ojos no han visto y oídos no han escuchado y hombre no ha pensado ni llevado en su corazón (2Cor 2,9). Así que, no tenemos que luchar contra seres de carne y sangre, sino contra las dinamis (potencias y energías) demoníacas, contra los poderes de este mundo oscuro (Ef 6,12).

Por tanto, si el siglo presente es oscuridad o tiniebla, marchémonos de este, apartando de él también nuestros conceptos y pensamientos; no hay nada en común entre nosotros y el enemigo de Dios (Sant 4,4). Porque quien desee hacerse amigo de este mundo, se hace enemigo de Dios. ¿Y quién puede ayudar a quien se ha hecho enemigo de Dios?

Por eso, imitemos a nuestros santos Padres, y busquemos, igual que ellos, el tesoro que está en nuestros corazones; y una vez encontrado, retengámoslo y mantengámoslo con gran fuerza y firmeza, trabajando a la vez y protegiéndolo (Gen 2,15), ya que para esto hemos sido llamados desde el principio. Y si alguien se presenta con objeciones diciendo: “¿Cómo puede uno introducirse en su corazón y trabajar o permanecer allí?, de manera similar como Nicodemo preguntó al Salvador: “¿Cómo puede uno entrar una segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer, siendo viejo?” (Jn 3,4), éste también escuchará: “El Espíritu sopla por donde quiere” (Jn 3,8). Por tanto, si dudamos y desconfiamos así de las obras de la práctica, ¿cómo vendrán en nosotros las obras de la θεωρία zeoría contemplación? Porque la práctica es la que te eleva en la contemplación. Sin embargo, como es imposible convencer a quien duda sin pruebas de las Escrituras, incorporaremos en este logos o discurso, para beneficio de muchos, extractos de las vidas y logos de los Santos, para que sean convencidos por ellos y abandonen toda duda. Comenzaremos el logos por los antiguos, con nuestro gran padre Antonio, y continuaremos con los que le siguieron, en la medida de lo posible, presentando una recopilación de pasajes de sus logos y actos como prueba de lo que hemos dicho.

De la vida de nuestro santo padre Antonio.

Una vez dos hermanos iban a visitar al abad Antonio. Y por falta de agua uno murió en el camino, y el otro peligraba de morir. No pudiendo caminar más, se cayó al suelo esperando la muerte. Entonces Antonio, sentado en la montaña, llamó rápidamente a dos monjes que casualmente estaban por allí y les dijo: “Tomen un cántaro de agua y corred por el camino hacia Egipto. Dos hermanos venían hacia aquí; uno acaba de morir y el otro está en peligro de morir si no os apresuráis. Esto se me reveló mientras oraba”. Fueron, pues, los Monjes y encontraron a uno muerto y lo sepultaron, mientras que al otro le reanimaron con el agua y le llevaron al Yérontas (Anciano sabio iluminado) Antonio. La distancia era de un día de camino.

Ahora bien, si alguien pregunta por qué Antonio no avisó antes de que el primer monje muriera, no pregunta correctamente. Porque la decisión y el juicio sobre la muerte no pertenece a Antonio, sino a Dios, quien decidió sobre uno y apocaliptó-reveló lo del otro. Lo admirable de Antonio es que, mientras estaba sentado en la montaña, tenía y estaba en nipsis (sobriedad activa y vigilancia) en su corazón y el Señor le mostraba las cosas que sucedían a la distancia. ¡Ves cómo Antonio, al tener nipsis en su corazón, se convirtió en vidente de Dios y profético! Porque el Dios se apocalipta-revela en el nus (espíritu de la psique) a través del corazón, como dice san Juan el Clímaco, al principio como fuego (increado) que hace la catarsis del amante de Dios, y después como luz increada hace al nus luminoso y divino. Y ahora vamos avanzando a los siguientes santos Padres.

De la vida de san Teodosio el Cenoviarca

“El divino Teodosio estaba tan herido por la dulce flecha de la αγάπη agapi (amor divino incondicional e desinteresado) y estaba atado tanto por sus lazos, de modo que lo “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu psique-alma y con toda tu diania (mente, intelecto)”, este mandamiento divino tan alto, se ocupaba en cumplirlo con obras, que no se puede hacer de otra manera sino sólo por la concentración de las fuerzas naturales de la psique-alma y el anhelo del Creador y a ninguna otra cosa y realidad presente y pasajera. Por tanto, cuando instruía con estas energías y operaciones espirituales, era digno por muchos de respetuosa admiración, pero también cuando reprochaba a sus discípulos, les resultaba querido y dulce en todo. ¿Quién más, como él, fue tan beneficioso al tratar con los demás? ¿O tan capaz de enseñar a sus discípulos a recoger sus sentidos y dirigirlos hacia su interior, de modo que, a pesar del bullicio del cenobio, vivieran con más tranquilidad, serenidad y paz que los ermitaños?  Y él a la vez era siempre el mismo, tanto cuando se encontraba con la multitud como cuando se encontraba aislado.”

He aquí pues, también el gran Teodosio por recoger y girar en su interior sus sentidos, fue herido por la αγάπη agapi (amor increado e incondicional) de Dios.

De la vida de san Arsenio

“San Arsenio guardaba también esta admirable costumbre: se cuidaba de no poner por escrito cuestiones hagiográficas e ideas suyas ya fuera en conversación o en correspondencia. No porque no tenía la capacidad de hacerlo, -sin duda que la tenía. Para él la homilía o el hablar útil era tan fácil, como la conversación común a los demás. Pero su hábito de silencio y su aversión a la ostentación eran las razones de su táctica. Por eso, tanto en las Iglesias como en las asambleas, se esforzaba en no ver a nadie ni ser visto por otros. Permanecía detrás de una columna u otra cosa que le impidiera la vista, escondiéndose para evitar la compañía de los demás. Y esto porque quería vigilarse a sí mismo y concentrar su nus (espíritu de la psique) en su interior, y así elevarse fácilmente a Dios.”

He aquí pues, este hombre divino, el ángel de la tierra, concentra su nus en su interior para desde allí elevarse más fácilmente a Dios.

De la vida de san Pablo el Latrense

“El divino Pablo vivía siempre en las montañas y en los desiertos, teniendo como vecinos y co-comensales las fieras y los animales salvajes. Pero de vez en cuando bajaba también a la Laura para visitar e inspeccionar a los hermanos. Los aconsejaba y los enseñaba a no desanimarse ni perder el coraje ni descuidar las obras fatigosas de la virtud, sino que sigan la vida según el Evangelio con mucha atención y discernimiento y a luchar con valentía contra los espíritus malignos. También les enseñaba el método por el que podrían eliminar, borrar recuerdos antiguos pasionales, viciosos y malos y cómo evitar la nueva siembra de los pazos.”

¡Oh, cómo este divino Padre enseñaba a sus discípulos ignorantes un método para rechazar los asaltos y ataques de los pazos! Este método no es otro que la vigilancia y guardia del νούς nus (espíritu de la psique), porque es esta práctica la que logra tal hazaña y no otra. Pero sigamos adelante.

De la vida de San Savas

“El divino Sabas cuando veía que alguien había renunciado las cosas y la vida del mundo, y ya había aprendido con exactitud la regla de la vida de los Monjes y que podía vigilar y guardar su nus (espíritu de la psique) y a combatir contra los astutos y malos pensamientos, y además, había eliminado completamente los recuerdos de las cosas mundanas, entonces le asignaba una kelia (celda), si su cuerpo era débil y enfermizo. Pero si era saludable y vigoroso, le daba permiso de construir el mismo su kelia (celda)”.

Ve también cómo el divino Savas requería de sus discípulos vigilancia y guardia de su nus (espíritu de la psique) y después les daba permiso a quedarse solos en la kelia-celda. ¿Qué haremos nosotros, que vivimos ociosos en nuestras celdas y ni siquiera sabemos si existe la vigilancia y guardia del nus?

De la vida del abad Agathon

“Un hermano preguntó al Abad Agathon: “Dime Padre, ¿qué es más importante, la fatiga corporal o la vigilancia, guardia del interior del hombre?” Y él le respondió: “El hombre parece a un árbol. Por tanto, la fatiga y esfuerzo corporal son las hojas, en cambio la vigilancia del interior el fruto. Porque, según la Escritura, todo árbol que no da buen fruto será cortado y arrojado al fuego (Mt 3,10), es claro que todo nuestro cuidado debe aspirar a los frutos, es decir, a la vigilancia del nus (espíritu de la psique). Pero también son necesarias las hojas para el ornamento y la protección, que es el esfuerzo físico.”

Es maravilloso y admirable cómo el Santo se ha expresado contra todos los que no ponen cuidado y atención a la vigilancia del nus, sino que se jactan sólo de la práctica, al decir que todo árbol que no hace fruto, es decir, la vigilancia del nus, y sólo tiene hojas, o sea, las praxis, es cortado y arrojado al fuego. ¡Tremenda Padre tu respuesta y conclusión!

De la epístola del abad Marcos hacia al Nikolaos (Filocalía tomo 1, pag.174-176)

“Si, por tanto, hijo mío, quieres adquirir interiormente tu propia lámpara de luz y gnosis espiritual dentro de ti, para poder caminar sin impedimentos y dificultades en la profundísima oscuridad de este siglo y si quieres que tus pazos sean conducidos por el Señor, con el propósito de querer y desear ardientemente (Sal 111,1) el camino del Evangelio según el dicho profético, es decir, anhelar con fe ferviente ser partícipe de los mandamientos-logos perfectos del Señor con anhelo y oración, yo te muestro un admirable método y un camino espiritual que no precisa de fatiga o lucha corporal, sino que exige fatiga y esfuerzo espiritual del νούς nus (espíritu del corazón de la psique), y diligencia de la διάνοια diania (mente, intelecto) cuidadosa, que es ayudada por el temor y la agapi (amor incondicional) de Dios. Con este método podrás fácilmente derrotar y poner en fuga la falange de los enemigos. Por tanto, si quieres vencer y triunfar sobre los pazos, una vez que te hayas concentrado en ti mismo con la oración y la ayuda de Dios, sumérgete a las profundidades de tu corazón, busca y localiza a estos tres gigantes potentes, es decir, el olvido, la ραθυμία racimía (negligencia o pereza, apatía espiritual) y la ignorancia,  que son los pilares de los enemigos espirituales, a través de los cuales se infiltran y regresan los restantes pazos de la maldad y se fortalecen en las psiques-almas voluptuosas que aman el placer hedonista. Y después de que, con gran atención y esmero del nus, y con la ayuda divina, descubras aquello que la mayoría ignora, podrás, con mucha vigilancia y oración, salvarte de estos tres gigantes. Porque cuando con la χάρις jaris (gracia, energía increada) activa se pretende a instalar al corazón y preservar con cuidado la armoniosa coexistencia de la verdadera gnosis, la memoria del logos de Dios y la buena disposición, entonces desaparece del corazón todo rastro de olvido, ignorancia y racimía (negligencia o pereza y apatía espiritual).”

¿Ves cómo están de acuerdo los logos (principios) espirituales? ¿Ves cómo proporcionan información y enseñanza precisa sobre la oración? Y ahora seguid también a los otros Padres, qué nos van a decir.

De san Juan el Clímaco

“Hisijasta es aquel que lucha para delimitar el νούς nus (espíritu de la psique) inmaterial dentro de una morada corporal, es decir, en el corazón (psicosomático), algo paradójico y admirable. Hisijasta es aquel que dijo: “Yo duermo, pero mi corazón vela” (Ct 5,2). Cierra la puerta de tu kelia-celda para el cuerpo, la puerta de la lengua para las palabras y la puerta de tu interior para los espíritus malignos y astutos. Siéntate en lo alto y observa –por supuesto si sabes hacerlo- y entonces estarás viendo cómo y cuándo, de dónde, cuántos y quiénes ladrones vienen a entrar y robar las uvas. Y si el vigilante se cansa en observar, se levanta y ora, y una vez de nuevo sentado, continua con valor el mismo trabajo. Una cosa es la vigilancia de los loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) y otra cosa es la vigilancia y guardia del νούς nus (espíritu de la psique). Cuanto dista occidente de oriente (Sal 102,12), así de diferente y más agotador es lo segundo en comparación con lo primero. Igual que los ladrones cuando ven las armas del rey no se acercan a ellas, así también aquel que ha unido su corazón con la oración no le roban fácilmente los ladrones espirituales.”

¿Ves estos logos y palabras que revelan el maravilloso trabajo espiritual de este gran Padre? Pero nosotros, como si camináramos en la oscuridad y pasáramos por encima de los logos y palabras beneficiosos del Espíritu, como en una lucha nocturna, las ignoramos voluntariamente. Presta atención también a lo siguiente, con lo que los Padres nos guían hacia la nipsis (vigilancia y sobriedad espiritual).

Del abad Isaías

(Filocalía, tomo I, pag 60, cap.17)

“Cuando uno se separa de la parte siniestra de los pecadores, entonces conocerá con exactitud todos los pecados que ha cometido contra Dios; (porque no puede ver sus pecados hasta que no se separa de ellos con una drástica y amarga separación). Aquellos que han alcanzado esta medida, ellos han encontrado el llanto y la súplica, y se avergüenzan ante Dios, recordando la amistad maligna, astuta y perversa de los pazos. Por lo tanto, hermanos, luchemos, a medida de nuestras fuerzas, y Dios ayuda con la magnitud de Su misericordia increada (Sal 50,1), aunque no hayamos vigilado y guardado nuestro corazón como lo hicieron nuestros Padres, por lo menos que nos cuidemos con todas nuestras fuerzas a guardar nuestros cuerpos sin pecado como Dios lo requiere, y creemos que en tiempo de hambre que nos ha pillado, Él mostrará Su misericordia increada, tal como hizo también con Sus Santos.”

Aquí este gran padre Isaías consuela a los muy enfermos y débiles, diciendo que, aunque no hayamos vigilado nuestro corazón como lo hicieron nuestros santos Padres, conservemos por lo menos nuestros cuerpos sin pecado, como Dios manda, y Él tendrá misericordia de nosotros. ¡Cuánta compasión y condescendencia muestra este Padre!

De Macario el Grande.

“La obra o trabajo más importante del atleta espiritual es introducirse en su propio corazón y combatir contra el Satanás y odiarlo. Y al luchar contra los loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) que el satanás provoca, entonces debe hacer la batalla y combatir contra él. Pero si uno se vigila y protege solo exteriormente su cuerpo de la corrupción y de la fornicación, mientras internamente comete adulterio ante Dios y se prostituye o fornica con sus pensamientos, no se beneficia en nada de haber mantenido su cuerpo virgen. Porque dice la Escritura: “Todo el que ve una mujer y la desea, ya ha cometido adulterio en su corazón (psicosomático)” (Mt 5,28). Existe la fornicación o prostitución que se hace con el cuerpo, y otra de la psique-alma, que se comunica y se une con el Satanás.”

Tal vez nos parezca que este gran Padre dice lo contrario de lo que dijo el Abbad Isaías mencionado anteriormente, pero no es así. Porque también él, según la voluntad de Dios, nos ordena guardar nuestros cuerpos, pero busca no solo la pureza del cuerpo, sino también la del espíritu; y así nos aconseja también él las mismas ordenanzas evangélicas.

De san Diadoco de Fótica.

Filocalía tomo 1, pag. 301, cap. 57.

“Quien trata e investiga siempre el interior de su corazón, seguro que se aleja de todas las cosas de la vida que se consideran bellas. Porque, mientras vive según las inspiraciones del Espíritu, no puede conocer los deseos del cuerpo-carne (Gal 5,16). Por tanto, como este hombre circula en el castillo de las virtudes, teniendo como guardianes de las puertas las mismas virtudes, entonces neutraliza las máquinas asediadoras y maquinaciones de los demonios quedan sin resultado.”

Bien dijo el Santo que quedan sin efecto las maquinaciones de los demonios, es decir, cuando tratamos de investigar la profundidad del corazón, y más aún cuanto más tiempo permanecemos allí. Pero sé que me faltaría tiempo si quisiera aquí referirme a los logos de todos los santos Padres. Por eso, al acordarme uno o dos más, terminaré mi logos.

Del abad Isaac el Sirio

Lucha para entrar en la cámara del tesoro que se encuentra en tu interior, y verás la cámara celestial. Porque esta cámara y aquella son una sola, y por una misma entrada se ven ambas. La escala de aquella realeza está escondida en tu interior, es decir, en tu psique-alma. Por tanto, haz la catarsis de ti mismo del pecado y allí encontrarás los escalones por los que podrás ascender.

De san Juan el Carpacio

Filocalía tomo I, pag. 341, cap. 52

“En las oraciones hace falta mucha lucha y esfuerzo para encontrar el estado de la διάνοια diania (mente, intelecto) liberada de toda molestia y perturbación, como en otro cielo dentro de nuestro corazón donde habita el Cristo, tal como dice el Apóstol: “¿O no conocéis que Cristo habita en vuestro interior? Al no ser que hayáis fracasado en la prueba” (2Cor 13,5).”

 

De san Simeón el Nuevo Teólogo

Desde que el diablo con sus demonios hizo que el hombre fuese desterrado del Paraíso y de Dios a causa de su desobediencia, él, junto con sus demonios, tiene la capacidad y licencia de agitar y perturbar espiritualmente e intelectivamente día y noche la parte logística (lógica, racional) de la psique, a veces mucho, a veces un poco, a veces mucho más. Y la parte logística de la psique-alma no tiene otro tropo (forma, manera, modo o método) de armarse y protegerse sino sólo el recuerdo o memoria constante de Dios. Es decir, si la memoria divina, mediante la fuerza de la cruz, se imprime en el corazón, entonces lo hará firme, inquebrantable e imperturbable. Este es el objetivo de la lucha espiritual, a la que cada cristiano ortodoxo está llamado a entregarse en el estadio de la fe en Cristo; de lo contrario, luchará en vano. A causa de esta lucha se hace todo ejercicio o práctica espiritual de cada uno que sufre y se fatiga para Dios, y esto lo hace para conmover las entrañas del Bondadoso para recuperar de nuevo el axioma, estatus o dignidad inicial y sellar e imprimir a Cristo en la parte logística (lógica, racional) de la psique, tal como dice el Apóstol: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gal 4,19).

¿Habéis visto y aprendido ahora, hermanos míos, que existe el arte espiritual, o, mejor dicho, un método espiritual que conduce rápidamente en poco tiempo a quien lo practica y se ejercita a la απάθεια apazia (sin pazos, impasibilidad) y a la θεοπτία zeotpía (visión de Dios o de la luz increada)? ¿Os habéis convencido ahora de que toda ascesis o práctica espiritual que no posea la προσοχή (prosojí: atención del νούς nus-espíritu), es como hojas en un árbol sin fruto ante Dios? ¿Y que una psique-alma se perderá si no tiene vigilancia del nus? Apresurémonos, pues, para no morir estériles, sin tener beneficio por no volver a la metania y al arrepentimiento.

Sobre el método respiratorio

(Προσοχή prosojí= estar atento, atención, cuidado, vigilancia, usaré la palabra atención.)

Pregunta: De este escrito aprendemos cuál fue la práctica de aquellos que agradaron al Señor y que existe un trabajo espiritual que libera rápidamente la psique-alma de los πάθος pazos y la conecta con la αγάπη agapi (amor incondicional, energía increada) de Dios, la cual es necesaria para cada uno que se ha hecho soldado de Cristo; en estas cosas y realidades no dudamos, sino que estamos convencidos completamente. Pero rogamos para aprender qué es la προσοχή (prosojí= atención, cuidado, vigilancia) y de qué modo uno se hace digno de conseguirla. Porque no estamos iniciados y somos completamente ignorantes en esta cuestión.

Respuesta: En el nombre de nuestro Señor Jesús Cristo quien dijo: “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5), e invocándoLe como ayudante y colaborador, intentaré presentarles lo mejor que pueda sobre lo qué es la προσοχή atención y cómo se puede lograr, si Dios quiere.

Atención προσοχή, dijeron algunos Santos, es vigilancia, cuidado del nus (espíritu de la psique), otros la llamaron vigilancia o guardia del corazón, οtros νήψης (nipsis: sobriedad espiritual y vigilancia), otros ἡσυχία (hisijía: serenidad mental y cordial) y otros otras maneras. Pero todas estas definiciones significan uno y lo mismo. Tal como uno dice pan, barra, rebanada, etc., lo mismo piensa también para estas. Ahora aprenda usted con precisión que es atención προσοχή y cuáles son sus cualidades.

Atención προσοχή es conocimiento de la verdadera metania (introspección, conversión, arrepentimiento y confesión cambio y giro de mentalidad hacia Cristo).

Atención προσοχή es reestructuración de la psique-alma, el repudio u odio al mundo (de lo mundano, del materialismo) y el retorno a Dios.

Atención προσοχή es la desaprobación y despojamiento del pecado y restauración de la virtud.

Atención προσοχή es la certeza indudable del perdón de nuestros pecados.

Atención προσοχή es el principio de la θεωρία zeoria contemplación, o más bien su base, porque gracias a ella Dios accede y se apocalipta-revela en el nus (espíritu de la psique).

Atención προσοχή es la ataraxia, imperturbabilidad del nus, o más bien inmovilidad (hacia el mal) de la psique, que es otorgada a ella, como regalo por la misericordia increada de Dios.

Atención προσοχή es abolición y liberación de los λογισμοί loyismí (pensamientos simples o mezclados con la fantasía), palacio de la memoria de Dios, tesorería de la paciencia para soportar las pruebas venideras.

Atención προσοχή es la causa de la fe, la esperanza y la αγάπη (agapi: amor incondicional). Porque sin la fe, no se soportarán los sufrimientos de las pruebas que vienen y el que no las acepta con alegría, no podrá decir al Señor: «Tú eres mi ayudante y mi refugio” (Sal 90,2), y si no tiene como refugio propio al Altísimo (Sal 90,9), no abrazará ni poseerá Su agapi en el fondo de su corazón.

Por tanto, esta hazaña, la mayor de las sublimes, la mayoría o todos, la adquieren principalmente mediante la enseñanza. Porque es raro y son muy pocos aquellos que lo han recibido de Dios sin contar con la enseñanza de un maestro, con intensidad de la ascesis espiritual y con el fervor de la fe, pero la excepción o lo raro no es la norma o ley. Por eso es necesario buscar y pedir (en oración) guía-conductor espiritual experimentado que no cae en engaño, de manera que nos oriente, guíe e instruya cómo rectificarnos en las recaídas y desviaciones de nuestra atención προσοχή, tanto hacia derecha como hacia izquierda, ya sean deficiencias o exceso, que introduce el maldito diablo; y con su experiencia nos muestre con lo que él mismo ha pasado y probado, indicándonos este camino espiritual, de modo que no nos quede ninguna duda, y así podremos recorrer el camino fácilmente sin dificultad.

Si no tienes guía-conductor o Yérontas (anciano sabio experimentado), debes buscarlo a toda costa con persistencia. Pero si no logras encontrarlo, entonces, después de invocar a Dios y suplicarLe con espíritu quebrantado y el corazón dilatado, con lágrimas y despreocupación (desapego, sin pensar nada mundano y material), haz lo que te voy a decir.

Tú sabes que esto que respiramos es el aire común y lo exhalamos no por otra razón sino para el corazón; porque el corazón es el principio de la vida y del calor del cuerpo. Es decir, el corazón, atrae hacia sí mismo el aire de la respiración como un medio para expulsar, con la exhalación, parte de su calor, de modo que pueda mantener una temperatura adecuada. Causante o, mejor dicho, servidor de esta función, es el pulmón, que el Creador diseñó con una estructura porosa para que, como un fuelle, pueda introducir y expulsar el aire sin dificultad. Así, el corazón se enfría con la respiración, expulsando el calor, y cumple inalterablemente esta función asignada para la preservación de la vida.

Por tanto, hermano, tú, una vez que te sientes, recoge y concentra tu νούς nusespíritu (en contacto consciente con las palabras de la noerá oración del corazón o de Jesús), introdúcele en el camino respiratorio que empieza en la nariz y lleva el aire al corazón; e impulsa la energía de tu nus y oblígalo a descender junto con el aire inhalado hacia el corazón. Y cuando entre allí, lo que suceda después no estará exento de gozo y alegría.

Así como un hombre que ha estado lejos de su hogar, cuando regresa, no sabe cómo expresar su felicidad al encontrarse nuevamente con sus hijos y su esposa, de la misma manera, νούς nusespíritu, al unirse con la psique-alma, se llena de un gozo y deleite indescriptibles.

Por tanto, hermano, acostumbra a tu νούς nusespíritu con la mente a no salir rápidamente de allí. Al principio, se sentirá muy incómodo por el encierro y la restricción, pero cuando se acostumbre, ya no tolerará vagar fuera de ese lugar. Porque “el reinado de la Realeza (increada) de los Cielos está dentro de nosotros” (Lc 17,21), y cuando el nus la contempla y la persigue (la realeza energía increada) con oración consciente, pura y lúcida, considera detestables, abominables y odiosas todas las cosas externas.

Si, por tanto, en tu primer intento logras que tu νούς nusespíritu con la mente entre en el lugar del corazón que te he señalado, agradece y glorifica a Dios, alégrate profundamente y continúa con esta labor o ascesis para siempre. Esta práctica será la que te enseñará lo que aún desconoces.

Además, debes aprender esto: cuando tu νούς nusespíritu con la mente esté allí, no debe permanecer en silencio ni inactivo o perezoso, sino que debe dedicarse incesantemente a la obra y el estudio del «Jesús Cristo, Señor, Hijo de Dios compadécete de mí (eleisónme) o alíviame, sáname, cuídame etc.», y no dejar de repetirlo nunca. Porque esta práctica, manteniendo la atención de tu nus concentrado sin divagaciones, le vuelve invencible, invulnerable e inaccesible a los asaltos, ataques y sugestiones del enemigo y cada día incrementa su agapi-amor y anhelo hacia Dios.

Si, hermano/a, a pesar de tus intensos esfuerzos no logras entrar en la región del corazón como te he descrito, haz lo que te diré ahora, y con la ayuda de Dios encontrarás el objetivo que buscas. Conoces que la parte logística (racional, lógica) de la psique-alma de cada persona reside en el pecho. Allí, en el interior del pecho, incluso cuando los labios permanecen en silencio, hablamos, pensamos, reflexionamos y componemos oraciones, salmos y otras cosas. Por lo tanto, elimina de la parte logística de la psique todo tipo de λογισμός loyismós (concepto, pensamiento simple o unido con la fantasía) -puedes hacerlo, si así lo deseas – y dale la oración “Jesús Cristo, Señor, Hijo de Dios, eleisón me, compadécete de mí, etc.” Y obliga a lo logístico (o lógico-racional de la psique) a clamar internamente siempre estas palabras en lugar de cualquier otro pensamiento frase, noción o logos. Si perseveras en ello durante un tiempo considerable, sin duda se te abrirá a través de esto la entrada al corazón, como hemos escrito y como también hemos aprendido por experiencia.

Además, junto con la deseada y placentera προσοχή (prosojí: atención), vendrá a ti toda la compañía de las virtudes: la agapi, la alegría, la paz, la bondad, la serenidad, la magnanimidad etc.” (Gal 5,22), que satisfarán todas tus peticiones por la energía increada de la Χάρις Jaris (gracia increada) de Jesús Cristo, nuestro Señor. A Él, junto con el Padre y el Espíritu Santo, pertenece la gloria, autoridad, poder, honra y reverencia, para ahora y siempre y en todos los siglos. Amén.

Añadido de San Simeón el Teólogo, Filocalía tomo 5 pág. 294: Aquel que ora somáticamente o corporalmente es igual que el ciego que clamaba “Hijo de David eleisónme” (Jn 9,38). Pero cuando el ciego recibió la luz increada y vio al Señor no le llamó más Hijo de David, sino que le confesó Hijo de Dios y Le reverenció y veneró. Amín. 17-6-2022

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/  

 

 

 

DOMINGO X DE LUCAS 13: 10-17 La terapia de la mujer encorvada, Atanasio Mitilineos

DOMINGO X DE LUCAS (13, 10-17)

La terapia de la mujer encorvada, Atanasio Mitilineos

10 Un sábado enseñaba Jesús en una sinagoga;

Λουκ. 13,10 Ἦν δὲ διδάσκων ἐν μιᾷ τῶν συναγωγῶν ἐν τοῖς σάββασι.

Λουκ. 13,10 Καποιο Σαββατο εδίδασκε εις μίαν από τας συναγωγάς.

11 y había allí una mujer que estaba poseída de un espíritu inmundo, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años, estaba encorvada, y de ninguna manera podía enderezarse.

Λουκ. 13,11 καὶ ἰδοὺ γυνὴ ἦν πνεῦμα ἔχουσα ἀσθενείας ἔτη δέκα καὶ ὀκτώ, καὶ ἦν συγκύπτουσα καὶ μὴ δυναμένη ἀνακῦψαι εἰς τὸ παντελές.

Λουκ. 13,11 Και ιδού είχε έλθει εκεί μία γυναίκα, η οποία ένεκα μοχθηράς επιδράσεως πονηρού πνεύματος, ήτο ασθενής δέκα οκτώ χρόνια, σκυμμένη συνεχώς, χωρίς καθόλου να ημπορή να σηκώση όρθιον το σώμα και την κεφαλήν της.

12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.

Λουκ. 13,12 ἰδὼν δὲ αὐτὴν ὁ Ἰησοῦς προσεφώνησε καὶ εἶπεν αὐτῇ· γύναι, ἀπολέλυσαι τῆς ἀσθενείας σου·

Λουκ. 13,12 Οταν την είδε ο Ιησούς, της εφώναξε και της είπε· “γυναίκα, ελευθερώνεσαι από την ασθένειάν σου”.

13 Y puso las manos sobre ella; y ella al instante se enderezó y después glorificaba a Dios.

Λουκ. 13,13 καὶ ἐπέθηκεν αὐτῇ τὰς χεῖρας· καὶ παραχρῆμα ἀνωρθώθη καὶ ἐδόξαζε τὸν Θεόν.

Λουκ. 13,13 Και έβαλεν επάνω της τας χείρας του. Και αμέσως εστάθηκε όρθια αυτή, απέκτησε δηλαδή την υγείαν της και εδόξαζε τον Θεόν.

14 Pero el jefe de la sinagoga, indignado y enojado de que Jesús había curado en Sábado que es el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en esos días laborables, pues, venid y curaos, y no vengáis en sábado el día de reposo.

Λουκ. 13,14 ἀποκριθεὶς δὲ ὁ ἀρχισυνάγωγος, ἀγανακτῶν ὅτι τῷ σαββάτῳ ἐθεράπευσεν ὁ Ἰησοῦς, ἔλεγε τῷ ὄχλῳ· ἓξ ἡμέραι εἰσὶν ἐν αἷς δεῖ ἐργάζεσθαι· ἐν ταύταις οὖν ἐρχόμενοι θεραπεύεσθε, καὶ μὴ τῇ ἡμέρᾳ τοῦ σαββάτου.

Λουκ. 13,14 Ο δε αρχισυνάγωγος αγανακτών, διότι ο Ιησούς εις ημέραν Σαββάτου εθεράπευσε, έλαβε τον λόγον και είπε στον λαόν· “εξ ημέραι είναι εκείναι, κατά τας οποίας πρέπει να εργαζώμεθα· εις αυτάς δε τας εργασίμους ημέρας να έρχεσθε και να θεραπεύεσθε και όχι κατά την ημέραν του Σαββάτου”.

15 Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Esto no lo consideráis como transgresión del día de reposo del Sábado, y es muy correcto.

Λουκ. 13,15 ἀπεκρίθη οὖν αὐτῷ ὁ Κύριος καὶ εἶπεν· ὑποκριτά, ἕκαστος ὑμῶν τῷ σαββάτῳ οὐ λύει τὸν βοῦν αὐτοῦ ἢ τὸν ὄνον ἀπὸ τῆς φάτνης καὶ ἀπαγαγὼν ποτίζει;

Λουκ. 13,15 Απεκρίθη τότε εις αυτούς ο Κυριος και είπε· υποκριτά, καθένας από σας κατά την ημέραν του Σαββάτου δεν λύει το βώδι του η τον όνον από την φάτνην του και πηγαίνει να το ποτίση; Αυτό δεν το θεωρείτε παράβασιν της αργίας του Σαββάτου, και πολύ ορθώς.

16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura terrible y depresiva en sábado?

Λουκ. 13,16 ταύτην δέ, θυγατέρα Ἀβραὰμ οὖσαν, ἣν ἔδησεν ὁ σατανᾶς ἰδοὺ δέκα καὶ ὀκτὼ ἔτη, οὐκ ἔδει λυθῆναι ἀπὸ τοῦ δεσμοῦ τούτου τῇ ἡμέρᾳ τοῦ σαββάτου;

Λουκ. 13,16 Αυτή δε, που είναι θυγάτηρ και απόγονος το Αβραάμ, την οποίαν ο σατανάς έδεσε δέκα οκτώ ολόκληρα χρόνια, δεν έπρεπε να λυθή από τον βαρύν και καταθλιπτικόν αυτόν δεσμόν κατά την ημέραν του Σαββάτου;”

17 Al decir estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba y se alegraba por todas las cosas gloriosas hechas por Señor.

Λουκ. 13,17 καὶ ταῦτα λέγοντος αὐτοῦ κατῃσχύνοντο πάντες οἱ ἀντικείμενοι αὐτῷ, καὶ πᾶς ὁ ὄχλος ἔχαιρεν ἐπὶ πᾶσι τοῖς ἐνδόξοις τοῖς γινομένοις ὑπ᾿ αὐτοῦ.

Λουκ. 13,17 Και ενώ ο Κυριος έλεγε αυτά, κατεντροπιάζοντο όλοι οι εχθροί του· αντιθέτως δε όλος ο λαός έχαιρε δι’ όλα τα θαυμαστά έργα που εγίνοντο απ’ αυτόν (διότι είχε ακόμη ο λαός άδολον την καρδίαν και ανεπηρέαστον από τας συκοφαντίας των Φαρισαίων).

 

DOMINGO X DE LUCAS (13, 10-17)

La terapia de la mujer encorvada, Atanasio Mitilineos

TEMA: «LA HUMANIDAD ENCORVADA»
[Homilía pronunciado en el Monasterio Comnineon de Larisa, el 7 de diciembre de 1986]

Queridos míos, una vez, el Señor se encontraba en una sinagoga un sábado, donde enseñaba el logos de Dios. Entre la multitud, había una mujer encorvada que no podía ni siquiera levantar la cabeza. El Señor la vio y le dijo: «Mujer, eres libre de tu enfermedad». Y puso sus manos sobre ella, y al instante la mujer se enderezó.

El jefe de la sinagoga sintió envidia de Jesús y, fingiendo indignación porque supuestamente la sanación ocurrió en sábado, se dirigió a la multitud y pidió que no se acercaran a sanarse en ese día, porque la ley decía que era un día de descanso. Entonces el Señor se volvió hacia él y lo llamó «hipócrita», diciéndole: “Hipócrita, ¿cada uno de vosotros, acaso no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Esto no lo consideráis como transgresión del día de reposo del Sábado, y es muy correcto. Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura terrible y depresiva en sábado?”

Queridos míos, el acontecimiento de aquella mujer encorvada en la sinagoga se convierte en un símbolo: el símbolo de la humanidad encorvada. De hecho, la humanidad tiene muchas semejanzas con esa mujer que Jesús sanó. Cuando Dios creó al hombre, lo hizo físicamente erguido. Es el único ser en la Creación que tiene una postura natural vertical. Todos los demás animales, principalmente los mamíferos, que están cerca del hombre, caminan sobre cuatro patas. No es natural para el mono caminar sobre dos patas; camina sobre cuatro. El mono es 100% un animal. Era, es y siempre será mono. El hombre no tiene ninguna relación con el mono. El hombre fue creado solo de manera vertical. Y fue creado vertical, no solo físicamente, sino también espiritualmente erguido, con una mentalidad correcta, lógica, una voluntad valiente y un sentimiento o emoción saludable. Con su postura erguida, el hombre podía mirar al cielo, donde está su Creador. Pero viene el diablo, el malvado, el que odia lo bueno, el que odia lo bello, y pone el pecado en el hombre, quien, bajo el peso de la culpa y el pecado, se encorva y cae, tanto moral como ontológicamente. Desde entonces, el hombre es moralmente caído y perdido, pero también ontológicamente moribundo. No olviden que, al desobedecer el mandamiento de Dios, el hombre cae con la muerte. Y de «caer», el cuerpo se convierte en cadáver. Así que, el hombre, de erguido, se convierte en horizontal, porque está caído.

Además, el diablo humilla al hombre, haciéndolo tener una mentalidad terrenal y materialista. El hombre comienza a mirar hacia abajo, ya no hacia el cielo. Su voluntad se debilita y se vuelve impotente. Y su sentimiento o emoción se enferma. Una síntesis de este estado de caída del hombre es la idolatría y la vida degradante. Les he dicho que es una síntesis, porque ¿qué es la idolatría sino un giro hacia la creación? El hombre ya no puede ver más allá de lo que le rodea. Y no puede ver nada más, porque se ha vuelto ciego, o, mejor dicho, está encorvado. Ya no ve a su Creador, solo ve su entorno. Y allí, con su mente miope, no ve más que lo que tiene ante sus ojos. Y solo acepta lo que percibe. Así, teniendo en su interior la necesidad inherente de volverse hacia su Creador, es decir, el sentimiento religioso, se vuelve hacia la creación y practica la idolatría. Pero la idolatría tiene una consecuencia grave: la vida degradante.

Si quieren ver estos dos fenómenos, los leeremos en el primer capítulo de la Epístola a los Romanos. Y dice el apóstol Pablo, sin dudarlo, haciendo una descripción audaz y realista, que «el hombre plasmado con honor, no lo comprendió”. Y este hombre «se dejó arrastrar por los animales irracionales y se hizo semejante a ellos», como dice un versículo de los Salmos (48:13). ¡No, no! No «se dejó arrastrar por los animales irracionales y se hizo semejante a ellos». No.

Y allí dice audazmente que, debido a que no adoraron a Dios, sino a la creación, «Dios los entregó a pazos vicios, pasiones vergonzosas». ¿Qué? «Hombres con hombres cometían lo innoble» —el título «hombre» es honorable, mientras que «masculino» es despectivo. «Y las mujeres cambiaron el uso natural por el contrario a la naturaleza»… (y las «femeninas»; no dice «mujeres»), lo mismo hicieron y hacen. Es decir, la homosexualidad; que ni siquiera existe en los animales. ¿Por qué? Porque dejaron al verdadero Dios y adoraron la creación, que es la adoración de Satanás, porque detrás de la creación está el diablo, y el hombre luego se arrastra hacia una vida degradante. Esta es la imagen del antiguo mundo, el que está lejos de Dios; así es como el diablo corrompió y resultó el mundo, queridos míos.

Es conocido que Dios maldijo a la serpiente, al diablo, la antigua serpiente, como dice el evangelista Juan, a Satanás, la figura de la serpiente. Dios dijo que comería tierra durante toda su vida: «Y comerás tierra todos los días de tu vida» (Génesis 3:14). ¿Qué significa esto? Significa que siempre estará centrado en la materia, en la mezquindad y ruina. Y lo peor es que el diablo ahora impone esta maldición al hombre, con la visión materialista de la vida. Y hace al hombre, quien no recibió tal maldición de Dios, de hecho, no recibió ninguna maldición, solo maldito en el trabajo de la tierra, mientras trabaja la tierra, en su labor, en la realización de su tarea, pero no sobre la tierra misma, ni sobre sus manos, ni sobre su propia existencia. Y ahora el hombre, queridos míos, pasta y se alimenta de tierra, se alimenta de polvo. El hombre ya se ha vuelto materialista.

Así, la humanidad se volvió realmente encorvada. Las expresiones de Lucas en el pasaje evangélico de hoy, dirigidas a la mujer encorvada, dicen lo siguiente: que esta mujer tenía un «espíritu de enfermedad», es decir, un espíritu maligno que causaba su caída, esto quiere decir “espíritu de enfermedad”; según los logos del Señor: “estaba poseída de un espíritu inmundo, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años, estaba encorvada, y de ninguna manera podía enderezarse”.  Todo esto demuestra que el diablo tenía encadenada a toda la humanidad, y que era imposible para la humanidad liberarse por sus propios medios.

Pero viene el Cristo, nuestro Señor, y libera al hombre de la atadura del diablo. El evangelista Juan lo dice en su primera carta: «Para esto se manifestó el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo» (1 Juan 3:8). Las «obras del diablo» son, como les mencioné, la idolatría, una enfermedad de la ψυχή (psijí: psique, alma, ánima). El hombre tiene una tendencia inherente a ser idólatra. Atención: una tendencia idólatra; esto es una enfermedad permanente. Atención, el pueblo de Israel en el desierto recibió la orden de purificarse y esperar la ley. ¿Cuánto tuvo que esperar? ¡800 años? ¡40 días! ¡Solo 40 días! Y no tuvo paciencia. ¡Y se volvió idólatra, adorando el becerro de oro! Es increíble, queridos míos. El cristianismo llegó a Europa, a Helade-Grecia, se extendió en el llamado «mundo occidental». Y junto con el cristianismo, se mezcló también la idolatría. Cuántos elementos idólatras arrastramos en nuestra vida llamada «cristiana». El hombre tiende, por esa vieja enfermedad, hacia la idolatría.

Por lo tanto, la idolatría es obra del diablo. Es una enfermedad de la psique-alma. Es también una enfermedad del cuerpo. Es también la muerte. Estas son las obras del diablo. El hombre no moriría si no pecara, según la clara advertencia de Dios.

¿Y cómo deshace ahora Cristo las obras del diablo? Primero. Él levanta al hombre moral y espiritualmente con el nuevo modo de vida que trae a este mundo: el retorno a Dios y la obediencia a Él. El hombre recibe el Espíritu de Dios y se convierte en un portador del Espíritu. Segundo. Él también levanta al hombre físicamente, con la resurrección de los muertos. No olviden esto: el punto central del cristianismo es la resurrección de los muertos. Hermanos míos, si no lo creen, compárenlo con el Símbolo de la Fe, que dice «Espero la resurrección de los muertos». Como dice el padre Justino Popovich, «compáralo y verás si eres cristiano». Si no crees que los muertos resucitarán, no eres cristiano. Porque es el punto central de la fe. El punto central. La Resurrección de Cristo y la resurrección de los muertos.

Así, los muertos resucitarán. ¿Qué significa «los muertos resucitarán»? De la palabra ἀνά aná+ ἱστημι ístimi, ἀνίστημι anístimi. Me levantaré de nuevo sobre mis pies. Este cuerpo que fue consumido por la tumba. Caímos, porque nos convertimos en muertos. Muertos, lo que llamamos «muerte». Este mismo cuerpo, que fue devorado por la muerte, la tumba, el fuego, los gusanos, los peces, las bombas… este mismo cuerpo. Es poderoso Dios. Resucitará. Y se levantará sobre sus pies. Si me dicen: «tonterías», se quedarán con su tontería. Este es el logos de Dios. El puro, el genuino. Se levantará de nuevo sobre sus pies. Eso es lo que significa «resurrección». De «ἀνίστημι anístimi«. Esto es obra claramente de Cristo. Por eso, el Señor dijo aquí, si tuviéramos que resumir estas dos ideas: «Mujer, estás libre de tu enfermedad». Estás libre de esa debilidad, de esa enfermedad. Estás libre. Es decir, ya no eres lo que eras. Oh, humanidad encorvada, dice tu Señor, tu Creador, que te recrea: «Estás libre de tu enfermedad».

Y un tercero. El Señor pone Sus manos sobre esta mujer. «Y le puso las manos». ¿Por qué? Y, por extensión, ¿por qué sobre la humanidad? Para dar dones, carismas; el mayor de esos dones es la adopción. Porque mediante la adopción, el ser humano hereda el reinado de la Realeza increada de Dios.

Queridos, el día del sábado, cuando el Señor sanó a la mujer encorvada, es un día especial. El sábado es el séptimo día; el día en que Dios descansó. Sábado significa descanso en hebreo. ¿Qué significa «Dios descansó»? No hay cansancio para que Dios descanse. Significa que Dios ya no crea nada nuevo. No hay creación complementaria, ni una sola partícula de materia. No existe una creación complementaria.

Sin embargo, en este séptimo día, Dios no crea nada nuevo, pero sí realiza una obra grandísima: la providencia y el gobierno de todo. Él sigue trabajando, incluso en este séptimo día. ¿Y cuál es este día? Desde que el hombre fue creado y terminó su creación… el hombre fue creado en el sexto día, lo que marca el fin del largo período del sexto día. Y comienza el séptimo día. Este es el día que vivimos ahora, desde que terminó la creación de Adán y Eva hasta el día de hoy, estamos en el séptimo día. Este es el séptimo día. Vivimos en el séptimo día. No lo olvidemos. En este tiempo, ahora mismo, Dios mismo está recreando al ser humano, al hombre caído por el diablo, lo está recreando principalmente mediante Su Encarnación.

Cuando los judíos lo acusan, por ejemplo, de trabajar en sábado, como también lo acusó indirectamente el principal de la sinagoga, de realizar este trabajo en el día del sábado, el Señor respondió: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo trabajo». No trabaja para algo nuevo. Es decir, para añadir algo a la Creación. Sino para recrear la Creación envejecida. Y, sobre todo, al hombre envejecido. Y recrea al hombre con los grandes hitos de Su vida: la Encarnación, la Crucifixión, la Resurrección, la Ascensión; que son, como dice San Nicolás Cabásilas, «las obras de nuestra salvación».

En el séptimo día, Cristo descansó en la tumba; que es el verdadero Sabatismo y el auténtico descanso, para que Cristo, con Su naturaleza humana —la cual asumió de nosotros— pueda ahora pasar al octavo día, que es la eternidad infinita. En ella, Su naturaleza humana, no Su naturaleza divina, se presenta verdaderamente como la nueva creación. La nueva creación es Su cuerpo resucitado, del cual, como dice el apóstol Pablo, «la muerte ya no tiene dominio sobre Él» (Rom 6,9). Ya no domina más la muerte el cuerpo de Cristo. Y esto es el «uno de los sábados». El día del Señor. El domingo. Este ahora es el octavo día. Se le llama octavo porque repetimos la semana. Dejamos el séptimo día y vamos de nuevo al primer día. Y este primer día, por eso se le llama el «uno de los sábados». «Sábado» significa semana, y es este nuevo día, el día del Señor, el domingo. Es la eternidad. Es el tiempo del reinado de la Realeza increada de Dios.

Por eso, queridos míos, el ser humano debe alabar siempre al Señor, siempre, por todo esto, pero especialmente el día del domingo. Queridos, recordemos otra vez a aquella mujer encorvada, dentro de la sinagoga. Esta mujer tenía algunas características importantes; ella parecía ser piadosa; porque, de lo contrario, el Señor, al sanarla, le habría dicho: «Tus pecados te son perdonados». No le dijo esto. No le dijo: «Te son perdonados tus pecados». Por lo tanto, su sufrimiento no era causado por sus pecados. Debemos saber esto, queridos míos. No toda persona que sufre es siempre el resultado de sus pecados. Debemos conocer esto. Además, no le pide ni siquiera fe; porque cuando la despide, no le dice: «Tu fe te ha sanado». En absoluto; porque el Señor veía su disposición interior, que ya creía en Él.

Además, la llama «hija de Abraham» y no de Adán. Y esto es característico. Porque, como dice San Cirilo de Alejandría: «No por el linaje, sino por la fe en Abraham, era hija». Es decir, ella no era hija del linaje de Abraham, sino de su fe. Así como cualquier persona que cree en Cristo, es hijo de Abraham. No por sangre, sino porque tiene en común la fe. Los judíos son solo descendientes carnales de Abraham. No que sean también de su fe. Por eso el Señor les dijo: «Abraham, vuestro padre os acusa ante Dios; porque si fuerais verdaderos hijos de Abraham, que es el Patriarca de la fe, sabríais quién soy. Reconoceríais Mi voz. Pero os diré quiénes sois, dice el Señor, sois hijos del diablo, del maligno; no de Abraham». Por lo tanto, esta mujer no era hija, ni descendiente de Adán, sino hija de Abraham. Es decir, tenía fe. En realidad, el Señor está elogiando a esta mujer.

Y no olvidemos que, a pesar de su terrible deformidad, no dejaba de ir cada sábado a la sinagoga, para alabar a Dios y escuchar Su logos. Y esta diligencia fue recompensada. Ese sábado, una única vez, tal vez la primera y última vez, en la historia mundial, ese sábado, este mismo Dios, ¡El Yahvé!, que se encarnó, visitó esa sinagoga. Y vino a esa sinagoga. Y fue recompensada con ver el rostro del Dios Encarnado. Esta mujer, queridos míos, ni siquiera pidió al Señor que la sanara. Solo fue a escuchar Su logos. Pero el Señor la llamó para sanarla; porque ella, con paciencia, soportó su prueba. Era una mujer de fe, virtud, paciencia, perseverancia, por lo que fue justificada.

Así, queridos, por un lado, la mujer encorvada, como símbolo de la humanidad encorvada, y, por otro lado, la misma mujer encorvada de la sinagoga, muestran que el único médico, psicoterapeuta y libertador es Cristo, y solo Cristo. Por eso, con razón, como señala el Evangelista Lucas en la conclusión de este milagro, «todo el pueblo se regocijaba y se alegraba por todas las cosas gloriosas hechas por Señor».

Por eso, nosotros también debemos glorificar a nuestro Señor Jesús Cristo, que nos liberó de las obras del diablo.

Para la gloria del Santo Dios Trino
y con inmensa gratitud a nuestro guía espiritual,
el bienaventurado padre Atanasio Mytilineos,
transcripción de la homilía grabada en formato electrónico y edición: Eleni Linardaki, filóloga.

Fuentes:
http://www.arnion.gr/mp3/omilies/p_athanasios/omiliai _kyriakvn/omiliai_kyriakvn_341.mp3

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

 

 

Filocalía tomo 4 San Gregorio el Sinaíta Varias enseñanzas para principiantes, medianos y perfeccionados

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄ 

Άγιος Γρηγόριος ο Σιναΐτης

 

Repasada traducción 06/12/2024

Filocalía de los santos Nípticos tomo 4

San Gregorio el Sinaíta

Varias enseñanzas para principiantes, medianos y perfeccionados

 

A) Siete capítulos: Cumplir las edades de Cristo. Las alteraciones buenas y las pasionales. Las tentaciones en el sueño

  1. Cada ser humano que ha sido bautizado en el nombre de Cristo, debe pasar por todas las sucesivas edades de Cristo. Porque en el bautismo las ha recibido en potencia, y a través de los mandamientos de Cristo puede realizarlas y conocerlas. A la concepción de Cristo corresponde el compromiso o las arras del Espíritu Santo; a Su nacimiento, la energía del gozo; a Su bautismo, la energía increada catártica (psicoterapéutica, sanadora y purificadora) del fuego del Espíritu; a Su metamorfosis la contemplación, visión de la divina luz increada; en Su crucifixión, la mortificación del creyente en relación con todo; a Su entierro, la posesión en el corazón del divino έρως eros (amor ardiente); a Su resurrección, el resurgimiento vivificante de la psique-alma; a Su ascensión, el éxtasis (extensión interior o zéosis) hacia el Dios y arrebatamiento del νούς nus (espíritu de la psique-alma). Quien no ha pasado estas etapas (edades) de maduración de Cristo y no las siente, sigue siendo un niño tanto en cuerpo como en espíritu, aunque todos lo consideren yérontas (anciano sabio e iluminado) y práctico.
  2. Los pazos padecimientos de Cristo otorgan necrosis (mortificación) vivificante a quienes los imitaron en su totalidad, ya que la razón por la que padecemos junto con el Cristo es para ser divinizados (glorificados, deificados) junto con Él (Rom 8,17). Los pazos y vicios de los placeres hedonistas o hedonismo traen la mortificación o necrosis mortal en aquellos que los practican. Porque sufrir voluntariamente los padecimientos de Cristo es una crucifixión de crucifixiones y una muerte de la muerte.
  3. Lo de sufrir, padecer uno por Cristo, significa soportar las pruebas que le ocurren. La pedagogía del Señor, para los que no tienen culpa, se concede a causa de la envidia de los demonios y se convierte en una fuente de provecho y beneficio; pero para nosotros, responsables de pecados, se hace inspección que nos llama al retorno, a la conversión y nos abre los oídos (Is 50,5). Por eso el Dios ha prometido la corona eterna a quienes soportan con paciencia; “Dichoso el hombre que soporta la prueba; porque si la ha superado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a los que le aman” (Sant 1,12). Gracias y Δόξα Doxa Gloria a nuestro Dios Trinitario por todo.

 La alteración maliciosa o apasionada.

  1. La acidia (apatía espiritual, desidia) es un pazos difícil de vencer, languidece y debilita el cuerpo. Y cuando el cuerpo se relaja se debilita, y lo hace también la psique-alma. Cuando ambos se relajan, alteran el temperamento del cuerpo con la sensualidad o hedonismo. Y sensualidad o hedonismo mueve el apetito, el apetito trae el ardor, y el ardor la excitación o erección. La excitación mueve la memoria, la memoria la fantasía, y la fantasía trae el ataque, asalto del loyismós pensamiento. El asalto trae la combinación y la combinación el consentimiento; el consentimiento conduce a la praxis, acción ya sea de la masturbación o de relaciones sexuales de diversos tipos. Así el ser humano es vencido y cae.

La buena alteración

5. De la paciencia en cada obra buena nace la valentía. De la valentía nace la buena disposición. De la buena disposición, nace la esperanza; de la esperanza, la intensificación del trabajo; la intensificación serena la incontinencia del cuerpo-carne y doma el deseo del hedonismo o placer hedonista; el deseo mueve el anhelo; el anhelo mueve la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado); de la agapi nace el celo (ardor, entusiasmo); del celo, el calor; del calor, el impulso; del impulso, el estudio; del estudio la oración; de la oración, la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial); de la hisijía nace la contemplación; de la contemplación viene la gnosis (conocimiento espiritual); de la gnosis, nace la comprensión de los misterios; y finalmente de la comprensión de los misterios nace la teología verdadera ortodoxa (vivida empíricamente, no la intelectual de universidades o academias). Fruto de la teología es la perfecta αγάπη agapi. De la agapi, la humildad; de la humildad la απάθεια apázia (impasibilidad sin pazos); de la apazia la previsión, la profecía y la prognosis. Porque nadie tiene las virtudes perfectas desde aquí, sino que poco a poco, con el crecimiento de la virtud se van disminuyendo la maldad y el vicio hasta desaparecer por completo.

Las tentaciones que vienen durante sueño

Pregunta: ¿De cuántas maneras se hace emisión seminal, tanto pecaminosa como no pecaminosa?

  1. Respuesta. La emisión pecaminosa ocurre de tres maneras: por fornicación, masturbación y el consentimiento a pensamientos vergonzosos y viciosos. Y el flujo no pecaminoso, por siete maneras: 1) junto con la orina; 2) a causa de diversos alimentos; 3) por los movimientos y hechos excitantes; 4) por bebidas sobre todo alcohólicas; 5) por la languidez o debilitamiento del cuerpo; 6) por cansancio, fatiga extrema; 7) a causa de la fantasía demoníaca en el sueño de diversas maneras.

A los que han envejecido en la práctica ascética ortodoxa, sucede a menudo de las cinco maneras intermedias. En los impasibles (sin pazos), ocurre sólo con la primera, es decir, el líquido fluido sale mezclado con las orinas, porque de alguna manera se aflojaron los conductos interiores por los muchos esfuerzos ascéticos y se les ha dado por la energía divina catártica (psicoterapéutica, limpiadora) y santificadora, el carisma de la templanza. La última manera, por fantasía en el sueño, es característica de aquellos que aún son apasionados y débiles. Pero incluso esta circunstancia, al ser involuntaria, es no pecaminosa, como dicen los Padres.

Cualidad del impasible (sin pazos,) es que la emisión no pecaminosa ocurra en intervalos dispersos, por la divina providencia, mientras que el resto del líquido fluido desaparece por el fuego divino. Para el que está en la práctica, es una necesidad de diversos tipos y una secreción no pecaminosa. Para el apasionado, es de dos tipos, simple y mala: es decir, la que sucede durante el sueño y la que sucede cuando está en vigilia por el consentimiento a diversas fantasías. La primera irreprochable, en cambio la otra es pecaminosa y acarrea una penitencia.

En los impasibles (sin pazos), el movimiento y la secreción del cuerpo es una, la por providencia divina, es decir, una parte del líquido se expulsa junto con la orina como secreción, mientras que el resto se desvanece por el fuego divino. Para los prácticos e intermedios, se dice que hay seis modos o maneras generales irreprochables por las cuales el cuerpo se limpia, se purga y se libera del líquido pernicioso que se forma de manera natural y necesaria. Estas son: por los alimentos, por los movimientos y hechos excitantes, por las bebidas sobre todo alcohólicas, por aflojamiento o relajamiento del hombre, por parálisis debido al agotamiento extremo, y finalmente, a causa de la envidia de los demonios. En los débiles y principiantes igual existen seis modos o maneras pasionales: a causa de la gula o glotonería, de la maledicencia, del juicio y condena, de la vanagloria, o del doble consentimiento en las fantasías o en la vigilia, y finalmente por el ataque de los demonios debido a la envidia. Pero estas cosas también tienen el propósito y objetivo de la providencia, para limpiar, purgar y purificar la naturaleza humana de la corrupción, y expulsar los flujos o secreciones extrañas que se han introducido a ella y también de los apetitos viciosos e irracionales, y para que el luchador sea humilde, teniendo cuidado, autocontrol y continencia en todo y de todo.

  1. Aquel que practica la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) en aislamiento y es alimentado por las donaciones de la αγάπη agapi y caridad de otros, debe aceptar la caridad de siete maneras: La primera es pedir por necesidad siempre las cosas imprescindibles; la segunda acoger siempre las cosas imprescindibles; la tercera aceptar lo que le dan como si fuera dado de Dios; la cuarta, confiar en Dios y creer que Él es el remunerador; la quinta, es ser obrero de los mandamientos; 6) la sexta, no abusar de lo que se le da; y la séptima, no ser tacaño, sino también dar a otros y ser caritativo. Aquel que en este tema se comporta de esta manera, siente alegría al darse cuenta de que sus necesidades son proveídas no por los hombres, sino por Dios.

 

B) Diez capítulos sobre ησυχία hisijía y oración y sobre las pruebas de la χάρις jaris y del engaño; y cómo encontraremos la energía (increada) del Espíritu;

 

  1. Deberíamos decir, junto con el gran maestro (San Juan Crisóstomo), que no deberíamos necesitar la ayuda de las Escrituras o de otros logos patrísticos, estimado Longuino, sino ser θεοδίδακτοι zeodídacti (instruidos y enseñados por Dios) según lo dicho: «Serán todos enseñados por Dios mismo» (Is 54,13 Jn 6,45), de manera que aprendamos por Dios y por medio de Él todas las cosas que nos son útiles y nos benefician. No sólo nosotros sino también cada creyente, de modo que la ley del Espíritu sea escrita en las tablas de nuestros corazones (Heb 8,10 y seamos dignos)- cosa exquisita- de conversar con el Cristo mediante la oración pura, lúcida y clara de manera inmediata, directa y del mismo modo que los querubines.

Sin embargo, siendo todavía niños en el tiempo de nuestra regeneración por el bautismo, ni entendemos la χάρις (jaris: gracia energía increada), ni percibimos nueva naturaleza, más bien ignoramos el gran honor y la δόξα (doxa: gloria, luz increada) que recibimos, y el hecho de que debemos crecer psíquica y espiritualmente mediante los mandamientos, y ver con nuestra mente y espíritu aquello que hemos recibido (por el bautismo), debido a nuestra negligencia y el hábito patológico (vicioso), la mayoría caemos en la insensibilidad y en la anestesia, en la ceguera mental y espiritual y al oscurantismo. Y así no conocemos si existe el Dios, ni quiénes somos, o qué nos convertimos en el bautismo, a pesar de que nos convertimos en hijos de Dios, hijos de la luz increada y miembros de Cristo.

Si nos bautizamos mayores, sentimos sólo el agua y no el espíritu. Y aunque nos renovamos espiritualmente, tenemos solo una fe formal, que está muerta y no operante, y decimos que estamos en incertidumbre. Y así vivimos y caminamos en el cuerpo-carne. Y si llegamos a arrepentirnos y a volver a la μετάνοια metania, comprendemos y cumplimos sοlo corporalmente ο carnalmente los mandamientos y no espiritualmente. Y si después de muchos esfuerzos, la Χάρις Jaris increada por filantropía, nos gratifica con algunas de sus manifestaciones, la tratamos como fuente de engaño. Si, por otro lado, escuchamos que la Χάρις increada opera en otros, por envidia la consideramos error y engaño. Así pues, permanecemos muertos (espiritualmente) hasta la muerte, sin la vida ni las obras y energías (increadas) de Cristo. Y como dice la Escritura, lo que tenemos se nos quitará en el momento de nuestra muerte o del juicio (Mt 25,29) a causa de nuestra incredulidad o la desesperación y angustia. No entendemos que los hijos deben parecerse al padre, es decir, que sean dioses de Dios, y espirituales nacidos del espíritu, como dice el Señor: «Lo que nace del Espíritu es espíritu» (Jn 3,6). Nosotros, aunque nos hemos convertido en creyentes y celestiales, seguimos siendo cuerpos-carnes, por eso el Espíritu de Dios no permanece en nuestro interior, (Gén 6,3). Esta es la causa por la cual el Dios concedió calamidades, cautiverios y muchas matanzas, quizás queriendo corregir, cortar o sanar la maldad con fármacos más fuertes.

  1. Por tanto, con la ayuda de Dios que otorga fuerza al logos de los que evangelizan semejantes bondades tan grandes (Sal 67,12) examinemos primero, cómo uno encontrará o más bien cómo ha encontrado a Cristo, a quien ha recibido espiritualmente con el bautismo, como dice el Apóstol Pablo: “¿No sabéis que Jesús Cristo habita en vuestros corazones?” (2Cor 13,5).

Luego diremos de qué modo uno puede progresar y cómo conservará aquello que ha encontrado. El mejor y más breve método es mencionar brevemente los extremos y el medio, porque el camino es muy amplio. Porque son muchos los que lucharon hasta encontrar lo que buscaban, pero detuvieron sus deseos y ganas en ese punto, no avanzan más y no les importa, contentándose con el comienzo que han encontrado. Pero al encontrar obstáculos y tomar sin saberlo un desvío, creen que están caminando correctamente, cuando en realidad avanzan inútilmente fuera del camino.

Otros, habiendo llegado a la mitad del camino de la iluminación, se cansan y, por pereza, no continúan hasta el final, o retroceden con una vida despreocupada y se vuelven principiantes nuevamente.

Finalmente, algunos que han alcanzado la perfección caen por descuido, debido a la arrogancia y el engreimiento, se vuelven hacia atrás y en obras se vuelven iguales que los intermedios y los principiantes. Ahora bien, lo que conviene a los principiantes inexpertos es la energía increada y acción del Espíritu, a los del medio, la iluminación, y a los perfeccionados, la catarsis (psicoterapia, purgación y limpieza) y la resurrección (despertar espiritual) de la ψυχή psijí (psique, alma, anima.)

 Como encontraremos la energía (increada) del Espíritu

  1. La energía increada del Espíritu, que hemos recibido místicamente, secretamente en el bautismo, la encontramos de dos maneras.

Primero, de forma general, la donación se apocalipta-revela con el trabajo y aplicación de los mandamientos (logos, principios espirituales) de Cristo con mucha lucha, esfuerzo y tiempo, como nos dice san Marcos el Asceta. Cuanto más practicamos los mandamientos-logos tanto más aparece y resplandece en nuestro interior su luz radiante e increada.

En segundo lugar, aparece y se manifiesta en la vida de la obediencia a través de la invocación metódica y continua del Kírios (Señor) Jesús Cristo, o sea, por la memoria o recuerdo de Dios.

El primer método (manera) es más lento, mientras que el segundo es más rápido, siempre que uno aprenda a cavar la tierra con esfuerzo, perseverancia y paciencia, buscando el oro. Por tanto, si queremos encontrar y conocer la verdad y no ser engañados, debemos buscar tener sólo la energía del corazón completamente, sin forma, ni dibujo o figura, sin buscar con la fantasía formas y caras de Santos o supuestas luces. Porque el engaño tiene por su naturaleza, sobre todo en los comienzos, la capacidad de engañar y burlar el νούς nus (espíritu de la psique-alma) y la diania (mente, intelecto) de los inexpertos con este tipo de falsas ilusiones, fantasías y fantasmas. Pero, debemos esforzarnos y luchar por tener sólo la energía de la oración dentro en nuestro corazón, que calienta, deleita y alegra nuestro νούς nus-espíritu e ilumina la psique-alma para la inexpresable αγάπη agapi (amor incondicional e increado) hacia Dios y hacia los hombres. Así, podemos ver que la oración también produce mucha humildad y no poca contrición o quebrantamiento. Ya que la oración para los principiantes, es el continuo movimiento de la energía increada del Espíritu Santo, al principio como fuego placentero y alegre que brota desde el corazón y, al final, opera como luz que perfuma con divina energía (increada).

  1. Ahora diremos los indicios y los signos del comienzo de la energía del Espíritu para aquellos que buscan de verdad y no como quienes tientan y ponen a prueba a Dios, según la Sofía-Sabiduría, que dice: «se encuentra por los que no la tientan y se presenta en aquellos que no dudan de ella” (S. Sol 1.2). En algunos se manifiesta y se ve como luz de aurora; en otros como gozo o exultación mezclada con espanto o temblor; en otros como alegría; en otros a veces como alegría mezclada con temor; En algunos casos, surgen lágrimas y temor; es decir, la psique-alma se alegra por la visita de Dios, de Su caridad y misericordia, pero por Su presencia a la vez teme y tiembla, debido a la conciencia de muchos pecados. En algunos al principio produce una contrición inexpresable o quebrantamiento y un dolor profundo inexpresable en la psique-alma, semejante al dolor de la mujer a la hora del parto, como dice la Escritura, (Is 26,12). Porque el vivo y activo Logos, o sea, Jesús, se introduce profundamente, hasta allí donde se separa la psique-alma y el cuerpo, el hueso y la medula, como dice el Apóstol (Heb 4,12,) para fundir y suprimir con violencia y fuerza todos los πάθος (pazos: patologías, pasiones, padecimientos, emociones, vicios, adicciones) encerrados y apegados en todas las partes de la psique-alma y del cuerpo.

En otros se manifiesta como una αγάπη agapi (amor incondicional) hacía todos y una paz invencible. En otros como una exultación, júbilo, estremecimiento, el cual los Padres lo han llamado «skírtima» sobresalto o pulsación, que es movimiento repentino del corazón vivo y fuerza del espíritu. Esto también se llama “latido o suspiro inefable del espíritu” que intercede por nosotros ante el Dios con gemidos o suspiros inefables (Rom 8,26); Isaías lo llamó “nacimiento de justicia de Dios” (26,18). San Efrén el Grande lo llama pinzamiento; en cambio para el Señor es «ύδωρ αλλόμενον είς ζωήν αιώνιον, idor alómenon is zoín eónion, fuente de agua para la vida eterna» (Jn 4,14), agua llama el espíritu, -la jaris, la energía increada- que brota, sobresalta e hierve por la intensidad de su potencia y energía en el corazón.

  1. Debes de conocer que el sobresalto, es decir, la alegría y gozo, es de dos tipos: el sereno y bello, que se llama también latido, vibración, suspiro e intercesión del espíritu (Rom 8,26); y el otro es el gran movimiento o gran salto del corazón, (que se llama también sobresalto o brinco y un vuelo elevado del corazón vivo hacia el éter divino). Porque la psique-alma, mientras retoma las alas por el divino έρως eros (amor ferviente) y liberada de las cadenas de los pazos, intenta volar hacia arriba incluso antes de separarse del cuerpo, deseando desprenderse del peso del cuerpo. Esto se llama también agitación, sacudida del espíritu, es decir, hervor y movimiento del espíritu, como en la frase: “Jesús se rabió, se conmovió, se estremeció y se movió con ímpetu, y clamó: ¿dónde le habéis puesto?” (Jn 11,34). Sobre la diferencia del sobresalto o movimiento grande y del pequeño, David lo muestra diciendo como “las cordilleras saltaron como carneros y los montes como pequeños corderos” (Sal 113,4). Con esto se refería a los perfeccionados y a los principiantes. Si se refiriese a cordilleras y montes naturales, sería innecesario decir que se mueven y saltan, puesto que no tienen vida.
  2. Debemos de saber que el temor divino no contiene temblor, (temblor me refiero no aquel que proviene de la alegría, sino de la divina ira, o sea, la pedagogía por el abandono de Dios); pero, tiene un deleite y alegría temerosa que se produce por la oración con el fuego del temor divino. Y temor me refiero no el causado por la divina ira, es decir, el castigo, sino el temor de la divina sabiduría increada, el cual temor se llama también el principio de la sabiduría (Prov 1,7). El temor se divide en tres (aunque los Padres han dicho en dos), el introductor y el finalizador o perfecto, y también el temor de la ira de Dios, al que se debe llamar principalmente temblor o terror, es decir, conmoción y quebrantamiento.
  3. El terror es de muchos tipos. Uno es el de ira, otro es el de la alegría y gozo, otro es de la parte irascible o emocional de la psique-alma, (sucede cuando hierve excesivamente la sangre alrededor del corazón), y otro es aquel terror que viene de la vejez, otro el del pecado, o sea, del error, del engaño y del desvío, otro el de la maldición, que fue dado al género humano mediante Caín (Gén 4,12.) No obstante, al luchador al comienzo le ataca por el temblor que proviene de la alegría y gozo y el que viene del pecado. Sin embargo, no sucede igual en todos. Las señales de estos dos son: en el primero la alegría temerosa, donde con mucho deleite, alegría y con lágrimas, la χάρις jaris (gracia, energía increada) consuela la psique-alma; en cambio en el segundo, es producido por la calentura anormal, la exaltación, la arrogancia y el corazón duro incendian y sobrecalientan la psique-alma y los órganos sexuales hacía la unión corporal y el erotismo, y con la fantasía llevan a cabo interiormente este acto vergonzoso, con el consentimiento a estos pensamientos.
  4. La energía en cada principiante es de dos tipos y actúa de dos maneras en el corazón, de forma separada una de la otra. Una energía proviene de la χάρις jaris (gracia, energía increada) y la otra del engaño (des-gracia energía creada). San Marcos el Asceta nos afirma: «Existe una energía espiritual y también una energía satánica, que el inexperto no las distingue». Y también: » Existen tres tipos de calor que se encienden por la energía en el interior de los hombres: primera proviene de la χάρις jaris, la segunda del engaño, es decir, del pecado y la tercera por abundancia de sangre, la cual san Thalasio el Africano* la llama crasis temperamento (complexión) y aconseja que la suavicemos, regulemos y apacigüemos con la moderada εγκράτεια engratia continencia, auto-dominio). (*Filocalía tomo 2, cap 35)
  5. La energía increada de la χάρις jaris es una llamarada del fuego del espíritu que se mueve en el corazón con alegría y gozo, y fortifica, calienta, limpia, psicoterapia y sana la psique-alma, cesando temporalmente los pensamientos y suspendiendo, mortificando provisionalmente el movimiento del cuerpo. Sus señales y frutos que aparecen e indican su autenticidad son lágrimas, contrición, templanza, humildad, autodominio, sobriedad, silencio, paciencia, esconderse de los demás y otras cosas similares parecidas por las cuales podemos asegurarnos sin duda.
  6. Energía demoníaca del engaño (des-gracia creada) es la exaltación, excitación del pecado que enciende la psique-alma con el placer hedonista y despierta un deseo desbordado en el cuerpo para la unión sexual con otros cuerpos. Es completamente indeterminada y desordenada, según San Diádoco. Y tiene un gozo irracional, arrogancia, agitación, y una alegría indefinida y -como sería apropiado decir- atrofiada, y con un placer tibio afecta principalmente en la parte anhelante de la psique-alma. Como material para su combustión, se alimenta de placeres hedonistas y tiene como colaboradora la insaciable panza (vientre). Desde ella absorbe, excita y estimula todo el conjunto del cuerpo-carne y de ella toma el pretexto para operar e incendiar la psique-alma y arrastrarla hacia sí misma, de modo que el ser humano adquiera el hábito, apego-adictivo, en la voluptuosidad patológica (hidonopazia, hedonismo) y poco a poco expulse de su interior la χάρις jaris (gracia energía increada).

 

C) Quince capítulos sobre la hisijía; sobre los dos modos de la oración; Sobre la respiración; Cómo debemos salmodiar; Sobre la diferencia entre los que salmodian; Respuesta a las objeciones anteriores; Sobre el engaño; Sobre la lectura;

Quince capítulos sobre la ησυχία hisijía y los dos modos de la oración;

  1. Existen dos tropos (modos, maneras) de unión, o más bien, desde ambos lados hacia la oración espiritual (del corazón o noerá), la cual se realiza en el corazón por el espíritu. Con estos tropos (modos, maneras) primero el νούς nus (espíritu de la psique-alma) se encuentra en el corazón antes de la oración adhiriéndose conscientemente al Señor, (1Cor 6,17) como dice la Escritura, (contacto consciente en el corazón con el nombre Señor Jesús Cristo…); o bien, la acción y energía de la oración mientras se mueve progresivamente en un fuego gozoso, atrae el νούς nus, lo vincula y lo compromete en la invocación del Señor Jesús y la unión con Él. Porque, aunque el espíritu opera en cada uno como quiere y le place (1Cor 12,11), tal como dice el Apóstol, a pesar de esto, algunas veces precede una manera de la otra, con los tropos modos o maneras que antes hemos referido. Y otras veces, la energía opera dentro del corazón, es decir, por la continua invocación de Jesús Cristo, mientras se van reduciendo los pazos, reaparece la calidez divina, “porque nuestro Dios es fuego abrasador que consume los pazos”, dice la escritura (Heb 12,29 · Deut 4,24). Otras veces, el espíritu atrae el νούς nus hacía sí, delimitándole en la profundidad del corazón (psicosomático) y le impide de sus distracciones y rodeos por ahí fuera. Entonces ya no está conducido como cautivo por los Asirios, lejos de Jerusalén, sino que regresa gloriosamente de Babilonia a Sión, de modo que diga también él junto con el Profeta: «A Ti se te deben himnos, oh Dios mío, en Sion y te ofreceremos nuestra promesa en Jerusalén (Sal 64,2)» y “Cuando el Señor devuelva los cautivos en Sión, se complacerá Jacob y se regocijará el Israel” (Sal 125,1 y 52,7).

Con estos nombres se entiende el νούς nus práctico y el contemplativo, quien, con la ayuda de Dios, vence los pazos mediante la práctica y ve a Dios con la contemplación espiritual, en la medida de lo posible. Entonces el νούς nus (espíritu del corazón de la psique), como si hubiera sido invitada a una mesa abundante, se regocija con el deleite divino y canta con salmos: «Has preparado una mesa delante de mí en presencia de los que me afligen» (Sal. 22, 5), es decir, los demonios y los pazos.

Cómo tenemos que activar y practicar la oración

  1. Dice Salomón: «Siembra, desde la mañana tu grano – se refiere a la oración – y por la tarde que no cese tu mano” (Ecl 11,6), para que no cese la continuidad de la oración y quizás pierdas el momento en que serás escuchado. “Porque – continua Salomón- no conoces qué va a prosperar, esto o aquello”. Y mientras te sientes en un taburete bajo, desde por la mañana, limita la energía de tu νούς nus (espíritu de la psique) y tu mente con tu energía lógica en el corazón, mantenlo allí esforzándote, inclinado y soportando dolor en el pecho, los hombros y el cuello, clama con perseverancia psíquicamente o espiritualmente el «Kirie-Señor Jesús Cristo, ten misericordia o compadécete de mí». Después, ya que esto es difícil y fatigoso, y quizás monótono debido a la repetición —aunque esto no se debe a que la misma comida de las tres palabras «Señor Jesús Cristo» se consuma continuamente, porque la Escritura dice: “Los que me comen tendrán más hambre”- gira y dirige tu νούς nus y mente o la atención de tu νούς nus a la otra mitad de la oración y di: «hijo de Dios, compadécete de mí o ten misericordia de mí, que soy pecador”, (o estoy enfermo en sentido espiritual)*. Y repitiendo esta mitad en varios modos, no deberías cambiarla constantemente por pereza, porque las plantas no echan raíces si se trasplantan continuamente. Más, retenga el aliento de la respiración para no respirar libremente, porque la brisa de las respiraciones subiendo desde el corazón oscurecen el νούς nus, agitan el aire de la diania (mente, intelecto), alejando la atención del νούς nus y su energía del corazón. Y, o bien le entrega cautivo al olvido, o bien le hace repasar y estudiar otras cosas irrelevantes y se encuentra sin darse cuenta en aquellas cosas que no debe ni necesita. * (Ver en https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/ 115 Kirios Κύριος Señor y «Κύριε ελέησον Kirie eléison».)

Ahora si ves las suciedades de los malos astutos espíritus, o sea, de los pensamientos que se presentan y cambian de forma en tu νούς nus y en tu mente, no te asombres ni te desconciertes y si te aparecen pensamientos, nociones y conceptos de cosas bondadosas no hagas caso, no prestes atención. Sino que, reteniendo tu espiración, a medida de lo posible, (apretando un poco los dientes), concentrando y cerrando tu νούς nus y tu mente en el corazón (el centro interior, al fondo donde nace la vocecita de la conciencia) y activando la invocación del Kírios-Señor Jesús continuamente y con persistencia, entonces quemarás rápidamente esos pensamientos y los restringirás al azotarlos latigazos invisiblemente con el nombre divino. Porque dice san Juan el Sinaíta, en la Escalera: “Con el nombre de Jesús azota, fustiga latigazos a los enemigos, no hay arma más poderosa en la tierra y en el cielo».

Sobre la respiración

  1. Cómo debes detener y controlar la expiración, exhalación, testigo es Isaías el Anacoreta que habla de esto y muchos otros Padres. Uno dice: “Retén, disciplina y domina tu νούς nusespíritu (unido con la mente), ya que es empujado y dispersado por la fuerza y energía satánica, la cual, debido a nuestra negligencia después del bautismo, ha regresado junto con otros espíritus más malignos a la psique-alma perezosa, como dice el Señor (Mt 12,45) y ha hecho su último estado peor que el primero. Otro dice que el cristiano practicante o monje debe tener la memoria o recuerdo de Dios en el lugar de la respiración; otro, que la αγάπη agapi (amor incondicional) de Dios debe controlar la exhalación. San Simeón el Nuevo Teólogo dice: “Restringe también la respiración, para que no respires libremente”. San Juan Clímaco: “Que la memoria de Jesús se una con tu respiración, y entonces conocerás el beneficio de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial)”. Y Apóstol Pablo decía que ya no vivía él, sino Cristo dentro de él (Gal 2,20), quien operaba y le inspiraba en la vida divina. Y el Señor dijo que “el espíritu por donde quiere sopla” (Jn 3,5), tomando Su ejemplo el sentido del soplo del aire.

Por tanto, a través del bautismo fuimos purgados, limpiados y purificados y recibimos el compromiso o las arras del Espíritu y el “logos interno innato e íntimo”, como dice Santiago el hermano del Señor (1,21), como grano que se sembró en nuestro interior y se unió diríamos, en una comunión imposible de describir, el cual logos nos diviniza (deifica, glorifica) sin disminuirse, y nos une con el Dios en su plenitud por pura bondad.

Pero como hemos sido negligentes, desobedientes y descuidados hacia los mandamientos (logos, principios espirituales) los cuales preservan la χάρις jaris (gracia, energía increada), recaímos otra vez de la jaris en los pazos por la negligencia. Y en vez de la respiración del Espíritu Santo, nos llenamos de respiraciones de astutos espíritus malignos, y está claro que los bostezos y los estiramientos vienen de esto, como dicen los Padres. Porque aquel que ha adquirido el Espíritu y ha sido psicoterapiado, sanado y purificado por Él, es calentado e inspirado por Él en la vida divina, y habla, piensa y se mueve por Él, según el logos del Señor: “no sois vosotros los que habláis, es el Espíritu de mi Padre que habla en vuestro interior” (Mt 10,20). Igual también aquel que tiene el espíritu contrario y está dominado por él, dice y hace las cosas contrarias.

Cómo debemos salmodiar

  1. “Cuando uno esté cansado y agotado –dice san Juan el Clímaco- debe levantarse y orar; luego. al sentarse de nuevo, continuar con valentía su trabajo espiritual anterior”. Aunque esto esto lo dijo para el νούς nus (espíritu de la psique), es decir, que cuando llegue a la vigilancia y custodia del corazón debe hacer estas cosas, no está fuera de lugar decir también lo mismo sobre la psalmodía. Se dice que preguntaron al gran Barnasufio sobre cómo se debe salmodiar y el yérontas (anciano sabio) respondió: «La Horas y las Odas son tradiciones eclesiásticas, y fueron dadas correctamente, para mantener la uniformidad. Pero los monjes de las skites* no salmodian las Horas ni tienen la Odas; sólo tienen el trabajo manual y a solas estudio personal y poca oración. Por lo tanto, cuando te pongas de pie para orar, debes decir el Trisagio y el Padrenuestro, y pedir a Dios ser liberado del hombre viejo; y no te detengas mucho tiempo en esto, porque toda la jornada νούς nus (espíritu del corazón) y tu mente debe estar en la oración». *(Skiti es pequeño asceterio o caseta con 1 o 2 hasta 5-10 ascetas).

Lo que quiere decir yérontas (anciano sabio) es que el «estudio a solas» es la oración del corazón, y la «poca oración» es detenerse en la salmodia. Y lo dice también claramente san Juan el Clímaco: “Obra de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) es la despreocupación por todo, la oración incesante –esto es detenerse en la salmodia- y tercero es la actividad íntegra del corazón”. El corazón es el trono de la oración y por consiguiente también de la ησυχία hisijía.

Sobre la diferencia entre los que salmodian.

  1. ¿A qué es debido la diferencia que unos enseñan mucha salmodia y otros poca o nada, y otros recomiendan sólo a la oración y al esfuerzo físico, ya sea en trabajos manuales, postraciones o cualquier otra actividad fatigosa? La solución a estas dudas es la siguiente: Los que han encontrado la χάρις jaris (gracia, energía increada) a través de la práctica después de muchos esfuerzos y mucho tiempo, aprendieron de esa manera y así lo enseñan. Pero desconfían y no aceptan aquellos que con profunda gnosis (conocimiento espiritual) y por la misericordia de Dios y en poco tiempo por su fe ardiente, como dice san Isaac, han alcanzado la divina χάρις jaris. Por esto también ellos acusan a estos hombres arrastrados inconscientemente por la ignorancia y la presunción o arrogancia, y afirman que, si se hace de otra manera, se trata de engaño y no de la energía y acción de la χάρις jaris. Y no conocen que es fácil para el Señor, según la Escritura, de enriquecer de repente al pobre (Sabiduría Sirac 11,21), y en Proverbios que dice: “Principio de sofía-sabiduría es adquirir la sabiduría”, quiere decir, la χάρις jaris. Y el Apóstol reprende a los discípulos de su tiempo que ignoraban la χάρις jaris, diciendo: “¿No conocéis que Jesús Cristo está dentro de vosotros? A no ser que no estéis formados a la vida en Cristo” (2Cor 13,5), es decir, los que no progresan a causa de su negligencia. Por eso por su incredulidad y orgullo no aceptan las extraordinarias manifestaciones y cualidades de la oración que son operadas en algunos por el espíritu de modo especial.

Objeción a lo anterior

  1. Dime, tú que afirmas estas cosas, si uno ayuna, se contiene, se autodomina, es templado, vela, vigila, se detiene en pie en la oración, hace postraciones, es pobre voluntariamente y tiene luto espiritual según Dios, ¿estas cosas no son praxis, prácticas y obras? ¿Cómo puedes decirnos entonces, promoviendo solo el canto de los salmos, que sin la ascesis práctica es imposible mantener la oración? ¿Estas cosas no son praxis?

Respuesta: Si uno ora con la boca y su νούς nus y mente deambula por ahí, ¿qué beneficio obtiene? Si uno construye y el otro destruye, no hay ningún beneficio, sino esfuerzo perdido e inútil (Sir 34,23). Así como alguien trabaja con el cuerpo, así debe trabajar también con el νούς nus (espíritu del corazón) y con la mente, para que no se encuentre justo en el cuerpo, en cambio en la psique-alma será lleno de toda acidia, negligencia y suciedad. Esto lo confirma el Apóstol diciendo: “Porque si oro a Dios con el carisma de lengua, ora mi espíritu del corazón de la psique-alma que se encuentra bajo la jaris-gracia energía increada del Espíritu Santo, pero mi mente o intelecto queda sin fruto, porque no puede conceptuar, intelectualizar y ofrecer beneficio espiritual a los demás. Entonces, ¿qué hacer? Oraré con el carisma en espíritu, pero oraré también con la mente-intelecto y el logos, entendiendo y explicando lo dicho. Cantaré salmos con el carisma en espíritu (silenciosamente), pero también los cantaré con la mente o intelecto y el logos” (1Cor 14, 13-15), y también: “pero en la Iglesia prefiero hablar cinco palabras que sean entendidas por mí y por los otros, para enseñar también la verdad de Dios a otros, que decir diez mil palabras en lengua desconocida para ellos” (1Cor 14,19).

El testigo de esto es también san Juan el Clímaco que en su logos “sobre la oración”, dice: “Pablo el gran obrero de la grandiosa y perfecta oración, dice: “quiero decir cinco palabras con mi mente o intelecto y el logos” etc… Existen muchos trabajos espirituales, pero algunas son parciales. La grande, que incluye también a las demás, como fuente de las virtudes, es según san Juan el Clímaco la oración del corazón (o de Jesús) mediante la cual encontramos todo bien. San Máximo el Confesor dice: “No hay nada más temible que el concepto de la muerte, y nada más espléndido que el recuerdo o memoria de Dios”; mostrando así en práctica la superioridad y la grandiosidad de este trabajo. Sin embargo, algunos no quieren escuchar si existe la χάρις jaris (gracia, energía increada) en estos tiempos, porque están oscurecidos por una gran insensibilidad, ignorancia y falta o poca fe.

  1. Aquellos que salmodian poco, creo que hacen bien, porque prefieren la moderación – siguiendo la máxima de los sabios «todo con o a su medida es perfecto»-, para que no gasten toda la fuerza y energía de sus psique-almas en la práctica externa y su νούς nus (espíritu de la psique) por indiferencia hacia la oración no caiga en desánimo y atonía para ella. Así, salmodian poco, mientras que se extienden más en la oración. A veces, quizás suceda que cuando el νούς nus se agota por la oración noerá o espiritual continua y la perseverancia en la concentración, encuentra un poco de alivio al relajarse en la amplitud de la salmodia, alejándose momentáneamente del espacio limitado de la ησυχία hisijía y recogimiento. Este es el orden y modo perfecto, enseñado por Padres muy sabios.
  2. Los que no salmodian del todo, hacen bien si son avanzados en la virtud. No necesitan cantar salmos, sino practicar el silencio, la oración incesante y contemplación, si han alcanzado la iluminación. Porque están unidos con Dios y por supuesto no tienen necesidad de distraer su νούς nus (espíritu de la psique) de Él y causarle confusión. Como dice san Juan el Clímaco, la caída del obediente es hacer su propia voluntad, y la del hisijasta interrumpir la oración. Porque el νούς nus de los hisijastas se convierte “adúltero” si se aleja del recuerdo o memoria de Dios, como un novio si se apartara de su novia y se enreda amorosamente en cosas insignificantes. En cuanto al enseñar también a otros, este método no conviene a todos. A los simples, que son obedientes y sin estudios, sí; porque la obediencia contiene toda virtud a causa de la humildad. Pero en aquellos que son desobedientes, no se debe enseñarles, para que no caigan en el error fácilmente, sean sencillos o cultos. Como dice San Isaac, quien sigue su propia voluntad no puede evitar la arrogancia y presunción, que inevitablemente lleva al engaño.

Pero algunos, como no sospechan el engaño que se puede caer, enseñan a cualquiera este método con la intención de que el νούς nus se acostumbre y ame el recuerdo o memoria de Dios. Sin embargo, esto no se puede hacer, en concreto a los desobedientes o a los que siguen su propio ritmo sin regla. Porque el νούς nus de ellos está aún sucio e impuro por la negligencia, la soberbia y la altanería y no se ha hecho aún la catarsis previamente con las lágrimas; así, en lugar de orar, más bien forman dentro de sí imágenes impuras e indecentes de pensamientos, ya que los espíritus sucios e impuros que habitan en el corazón se agitan ante el temible nombre del Señor Jesús y rugen, intentando matar al que los azota.

Si el desobediente o el que sigue su ritmo sin regla, escucha o aprende acerca de este trabajo espiritual y trata de seguirlo, sufrirá una de dos cosas: si se esfuerza y se presiona a sí mismo, se engaña y queda incurable; y si muestra negligencia, permanece sin progreso durante toda su vida.

  1. Ahora diré algo yo también de mi poca experiencia. Cuando te sientas practicando la ησυχία hisijía de día o de noche, rogando continuamente a Dios con humildad y sin distracciones por los pensamientos, y tu νούς nus (espíritu de la psique) se cansa de clamar y el cuerpo y el corazón duelen por la intensa concentración en la frecuente invocación de Jesús, de modo que no sientes ya calor ni alegría y gozo -por los que nacen la buena disposición y la paciencia en el luchador-, entonces levántate, quédate en pie y salmodia solo o con el discípulo que te acompaña, o bien estudia alguna escritura o con el recuerdo de la muerte o dedícate a un trabajo manual o alguna otra tarea, mejor aún de pie, para mantener al cuerpo en esfuerzo. Y cuando estás de pie y salmodias solo, recita el Trisagio y después la oración psíquicamente o espiritualmente y con el νούς nus (espíritu de la psique) en contacto consciente atento al corazón. Si se acerca la acidia, di también dos o tres salmos y dos troparios con katánixis (dilatación del corazón, compunción) sin salmodiarlos. Porque, como dice san Juan el Clímaco, “los que están en este estadio no cantan melodías”. Porque les basta para regocijarse el dolor del corazón que se hace para la piedad, como dice san Marcos, y el calor del espíritu que se les concede por gracia y gozo. Después de cada salmo, di también la oración noerá o espiritual con el νούς nus o psíquicamente (contacto consciente), sin distraer la atención, y también el aleluya. Este es el orden que enseñan los santos Padres Barbasufio, san Diádoco de Fótica y otros.

Y como dice San Basilio el Grande, es necesario alternar los salmos cada día, porque esto estimula la buena disposición, el entusiasmo y evita que el νούς nus se aburra al repetir siempre lo mismo; el νούς nus debe tener libertad, y así se fortalece más su buena disposición. Por otro lado, si cantas junto a un discípulo fiel, deja que él recite los salmos mientras tú, en silencio, presta atención a tu corazón y ores, protegiéndote a ti mismo. Y debes despreciar todos los conceptos y pensamientos que aparecen en tu corazón, sean sensibles, sean inteligibles o intelectuales, con la ayuda de la oración. Porque verdadera ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) significa y consiste en desprenderse de todos los pensamientos que no sean divinos y provengan del espíritu, al menos hasta que llegue el momento oportuno, para que no estés atento en estos como supuestos buenos y pierdas lo más grande y mejor.

Sobre el engaño.

  1. Por tanto, oh amante de Dios, ten mucho cuidado y atención, con exactitud y gnosis (conocimiento espiritual). Cuando allí donde estás trabajando esta obra espiritual, veas alguna luz o fuego exteriormente o interiormente o cualquier otra figura supuestamente de Cristo o de un Ángel o cualquier otra cosa, no aceptes estas cosas para que no sufras daño. Ni tampoco tú mismo, observando estas imágenes, dejes que tu νούς nus (espíritu de la psique) las imprima en tu mente. Porque todas estas cosas que se transforman exteriormente de forma desordenada, tienen como fin engañar la psique-alma. El verdadero comienzo de la oración es el calor del corazón, el cual quema los pazos provocando en la psique-alma apacibilidad, gozo y alegría y fortalece el corazón con un deseo anhelo inquebrantable y una certeza indudable. Como dicen los Padres, todo que viene en la psique-alma, sea sensible, sea mental, inteligible o espiritual, y la psique lo duda y no lo acepta, no es de Dios, sino que lo ha enviado el enemigo. Y si sientes y ves que alguna fuerza invisible atrae tu νούς nus y tu mente desde el exterior o desde lo alto, no confíes en ella, ni dejes que te arrastre, sino inmediatamente enfoca tu νούς nus con la mente en tu trabajo espiritual. Las cosas de Dios, -dice san Isaac el Sirio-, vienen por sí solas, sin que tú sepas cuándo. En cambio, el enemigo natural, el demonio, actúa desde dentro en la región media del cuerpo (en el lomo o alrededor de la cintura o el ombligo) –donde está la la sede de la parte anhelante y ansiosa de la psique- y transforma las cosas espirituales con la fantasía en otras cosas falsas. Así, en vez de calor provoca su propio ardor anómalo, de modo que fastidia y agota la psique-alma y en vez de gozo y alegría genera una alegría irracional, animal y una dulzura molicie u ociosa, que generan la presunción o jactancia y la arrogancia. E intenta esconderse de los inexpertos, haciéndoles creer que lo que sienten es la energía (increada) de la χάρις jaris (gracia), cuando en realidad es un engaño. Pero el tiempo, la experiencia y el sentido (espiritual) lo revelarán en aquellos que no ignoran totalmente su mala astucia. Porque dice la Escritura: “El paladar de la faringe distingue las comidas” (Sir 36, 19), es decir, el sabor espiritual revela sin engaño todos los engaños y qué tipos o clases de engaños o fraudes son.

Sobre la lectura

  1. Ya que eres obrero espiritual, dice san Juan el Clímaco, las cosas que vas a leer que sean prácticas. Porque el trabajo de los prácticos en las virtudes hace innecesaria la lectura de otras cosas. Leer siempre lo relativo con la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), por ejemplo, la Escalera, san Isaac el Sirio, las obras de san Máximo, las de san Simeón el Nuevo Teólogo y de su discípulo san Nikitas Stizatos, san Hisiquio, san Filoteo el Sinaita y otros semejantes. Los demás libros déjalos por ahora, no porque sean inútiles, sino porque no te ayudan a alcanzar tu objetivo, ya que distraen tu νούς nus (espíritu de la psique-alma) con la mente de la oración y la dirigen al estudio de lo que exponen. Haz la lectura solo, no con voz de ostentación orgullosa, sin leer rápidamente o con elegancia retórica, ni con un tono melódico que cause placer, o si no hay otros presentes no te arrastre tu pasión-pazos sin darte cuenta y leas para gustar a algunos como si estuviesen presentes; ni tampoco seas insaciable en la lectura, porque “todo hecho a su medida es perfecto”; ni leer con rudeza o con languidez, sino con respeto, regularidad y buen ritmo, con el νούς nus (espíritu de la psique), con la psique-alma y con la lógica en contacto consciente con lo que lees. Con todo esto uno potencia el νούς nus y adquiere la fortaleza y el hábito para orar con más fuerza. En cambio, si hace lo contrario de lo que hemos dicho, entonces obtiene relajación, oscurecimiento, aturdimiento o delirio, de modo que sienta dolor en su νούς nus y en su cerebro teniendo atonía o flojera en la oración.
  2. Presta atención a tu intención en todo momento y examínala con precisión hacia dónde declina, es decir, si estás sentado en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) o en salmodia o en estudio o en oración o practicando cualquier virtud, asegúrate de que lo haces según la voluntad de Dios y por el bien de tu psique-alma, así evitarás ser engañado sin darte cuenta. Porque las trampas del enemigo son muchas y observa continuamente a escondidas hacia dónde declina la predisposición de la intención del ser humano sin que la mayoría de los hombres lo note esto, y quiere siempre pervertir de forma inadvertida sin ser vista su obra, para que no se haga conforme la voluntad de Dios. Pero por mucho que él nos haga la guerra con persistencia y se acerque y te asedie descaradamente, si tienes firme y fija tu intención hacia Dios, raramente serás engañado y burlado, incluso si sin quererlo tu voluntad se ve afectada por él. Y puede ser que alguno sea vencido involuntariamente o también por debilidad, pero siempre es perdonado y elogiado por Aquel que conoce las intenciones y los corazones. Este pazos, quiero decir, la vanagloria, no deja al cristiano y al monje a progresar en la virtud; sino que mientras sufre las fatigas, al final se encuentra sin frutos. Porque la vanagloria siempre se presenta en los tres, es decir, al principiante, al intermedio y al perfecto, y los despoja de su trabajo en las virtudes.
  3. Diré algo por mi propia experiencia. Sin las siguientes virtudes el cristiano y el moje no progresan nunca: el ayuno, la continencia, la vigilia, la paciencia, la fortaleza o coraje, la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), la oración, el silencio, el luto espiritual y la humildad. Estas virtudes se generan y se custodian alternativamente una con la otra. Del ayuno continuo se marchita el deseo y nace la continencia y el autodominio. La continencia genera la vigilia, esta da a luz la paciencia, la paciencia la fortaleza o, la valentía genera la hisijía, la hisijía la oración, la oración el silencio, el silencio produce el luto según Dios y este la humildad. Y a la inversa la humildad genera el luto espiritual según Dios y a continuación correspondientemente encontrarás las hijas que den a luz a sus madres una después de la otra. Este nacimiento recíproco constituye la mayor virtud. Y por otro lado, las cosas adversarias y opuestas son evidentes y claras para todos.
  4. Aquí debemos mencionar también los esfuerzos y los dolores del trabajo espiritual y exponer con claridad cómo debemos practicar cada labor, no sea que alguien, avanzando sin esfuerzo y solo con lo que ha escuchado, no logre el fruto deseado y acuse a mí o a otro de que las cosas no son como las dijimos. El sufrimiento y dolor del corazón y el esfuerzo corporal son prueba de que la obra es genuina y revelan la acción y la energía del Espíritu Santo, que se te otorgó en el bautismo, al igual que a todo creyente. Esta energía quedó sepultada por los pazos debido al descuido de los mandamientos-logos, y espera con su infinita misericordia nuestra μετάνοια metania y arrepentimiento, para que no escuchemos al final, a causa de nuestra falta de frutos: “Quitadle el talento; y lo que cree que posee se le quitará” (Mt 25,28-29), y seamos arrojados al infierno castigándonos eternamente en la gehena. Porque cada trabajo espiritual y corporal que no implique dolor o esfuerzo, nunca da fruto a quien lo practica. Y la realeza increada de Dios se conquista con violencia y dureza a sí mismo y la arrebatan, como dijo el Señor” (Mt 11,12); con la palabra “violencia” daba a entender el sentimiento fatigoso y doloroso del cuerpo en todo. Porque quizás hay muchos que han trabajado o trabajan durante muchos años sin esfuerzo real ni fatiga, pero al hacerlo sin diligencia y sin la disposición de la fuerza ardiente del corazón, están por eso vacíos de catarsis, limpieza y pureza y no participan del Espíritu Santo, ya que han rechazado la rudeza de los esfuerzos y las fatigas. Porque aquellos que trabajan de manera negligente, relajada y floja, quizás piensen que se esfuerzan mucho, según su propia opinión, pero nunca cosechan frutos, precisamente porque no se esforzaron y no sintieron profundamente el dolor y el esfuerzo por este trabajo (espiritual). Sobre esto atestigua uno de los Padres, diciendo: “Aunque todas actividades de nuestra ascesis (ejercicio espiritual) son importantes, sin embargo, si el corazón no está lleno de dolor o sufrimiento (espiritual), todas estas ascesis son fraudulentas, falsas e inútiles”.

Incluso puede ocurrir que viviendo sin fatiga ni dolor o sufrimiento (espiritual), seamos empujados por la acedia en distracciones inútiles y nos oscurecernos creyendo que encontraremos consuelo en ellas, lo cual nunca sucede. Simplemente nos atamos con irrompibles cadenas invisibles, volviéndonos inactivos e inmóviles para cualquier obra, mientras va creciendo en nuestro interior la relajación, y esto ocurre especialmente con los principiantes. Porque a los perfectos todo es útil cuando se hace a su medida.

Esto lo atestigua también san Efrén el Grande, diciendo: «Esfuérzate con diligencia en tus labores ascéticas, para evitar los esfuerzos inútiles de las distracciones». Si no se afloja nuestra cintura, según el Profeta, (Is 21,3), por el esfuerzo agotador del ayuno y no nos vienen en el corazón las presiones de los dolores espirituales como los de un parto, no daremos a luz el “espíritu de salvación” (Is 2618) en la tierra de nuestro corazón, como has escuchado. Sino que nos imaginamos ser algo por nuestra prolongada ascética y nuestra inútil permanencia en el desierto, en relajamiento como hisijía, y por eso nos jactamos. Pero, en la hora de nuestra muerte, sin duda alguna reconoceremos que tipo de fruto hemos cosechado.

  1. No es posible que uno solo aprenda por sí mismo la ciencia o el arte de las virtudes, aunque algunos han tenido la experiencia como maestra. Porque es presunción o jactancia caminar y operar uno solo y no con el consejo de aquellos que han progresado en la virtud; o más bien, genera presunción o jactancia y orgullo. Es decir, si el Hijo no hace nada por sí mismo, sino tal y como le ha enseñado el Padre, (Jn 8,28), y el Espíritu no hablará por Sí mismo (Jn 16, 13), ¿quién es aquel que ha ascendido tal altura de la virtud, de modo que no necesite de alguien que le inicie, le instruya y le guíe místicamente? Se ha engañado pensando y creyendo que tiene virtud, mientras lo que lleva es arrogancia, soberbia y presunción. Por eso, debemos obedecer a quienes conocen los esfuerzos y fatigas de la práctica de la virtud y así ejercitarla. Es decir, el agotador ayuno, la continencia, la persistente vigilia, las agotadoras genuflexiones, la dolorosa inmovilidad de estar de pie, la oración prolongada, la humildad pura, la contrición, los incesantes suspiros, el silencio adecuado y sazonado con prudencia (Col. 4, 6) y la paciencia en todo. No debe uno estar siempre en reposo, ni dedicarse continuamente únicamente a permanecer sentado, prematuramente o sin que lo justifique la vejez o la enfermedad. Porque dice la Escritura: “Serás alimentado por tus esfuerzos y fatigas de tus virtudes” (Sal 127,2), y “la Realeza increada de los Cielos se concede a los que se esfuerzan duramente o ejercen violencia sobre sí” (Mt 11,2). Por lo tanto, el que se esfuerza y practica cada día con buen ánimo y buena disposición los trabajos espirituales anteriores, éste con la ayuda de Dios segará y cosechará el fruto cuando llegue el momento.

 

D) Varios capítulos: Cómo debe sentarse el hisijasta en la oración y no levantarse rápido. Cómo debemos hacer y decir la oración noerá de Jesús o del corazón. Cómo debemos hacer y decir la oración noerá de Jesús o del corazón. Cómo debemos refrenar y disciplinar el νούς nus. Como tenemos que expulsar los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía, ideas). Cómo debemos salmodiar. Sobre la gula o glotonería de la panza (estómago). Sobre el engaño y varias cuestiones.

 

Cómo debe sentarse el hisijasta en la oración y no levantarse rápido

A veces debe sentarse en un pequeño banco, la mayor parte del tiempo, ya que es incómodo; otras veces, más raramente, en un cojín temporalmente, para obtener algo de comodidad. Esta postura debe mantenerse con paciencia, como dice el Apóstol: «Perseverad con paciencia en la oración» (Col 4,2), y no impacientarse ni levantarse rápidamente debido al esfuerzo doloroso, la voz o grito interior espiritual y la continua presión del νούς nus (espíritu de la psique). Porque dice el Profeta: «Me sobrecogieron dolores como los de una mujer que está de parto» (Is 21,3). Más bien, debes inclinarte hacia abajo y recogiendo tu νούς nus con tu mente dentro tu corazón (psicosomático), por su puesto si el corazón se ha abierto, invoca al Señor Jesús para que venga a ayudarte. Aunque tus hombros se cansen y a menudo te duela la cabeza, debes tener paciencia en estos esfuerzos con έρως eros (amor ardiente) y diligencia, buscando al Señor dentro de tu corazón. “La realeza increada de Dios pertenece a los que se esfuerzan duramente y ejercen violencia sobre sí, y estos la arrebatan” (Mt 11,12). Con estas palabras el Señor verdaderamente indicó que perseveráramos en esto y en estos esfuerzos y fatigas. Porque la paciencia, la esperanza y la perseverancia en todo, son las que generan los esfuerzos tanto del cuerpo como de la psique-alma.

Cómo debemos hacer y decir la oración noerá de Jesús o del corazón.

Los Padres han dicho lo siguiente. Algunos algunos aconsejan decirla íntegramente: “Kirie Jesús Cristo, Hijo de Dios, eléisonme, compadécete o ten compasión, misericordia de mí que soy pecador”, (o enfermo espiritual). Otros aconsejan la mitad: “Jesús Hijo de Dios, eléison me”, lo cual es más fácil para el νούς nus que se siente débil. Porque nadie puede invocar por sí mismo místicamente al “Señor Jesús” (1Cor 12,3) sin la energía increada jaris del Espíritu Santo -esto se hace solo por el Espíritu Santo puramente y perfectamente-, sino que es como un niño que apenas balbucea, sin poder articular la oración completamente. Pero no se debe cambiar continuamente las invocaciones de los nombres por pereza, sino hacerlo de manera esporádica para asegurar la continuidad.  Algunos enseñan decir la oración oralmente con la boca, otros con el νούς nus (contacto consiente con la energía de la mente y atención del νούς nus en el corazón); yo digo con los dos métodos. Porque a veces el νούς nus no puede hacerlo debido a la desidia o acedia, y otras veces es la boca la que falla. Por eso debes orar con las dos maneras; con la boca oralmente y con la atención del νούς nus (espíritu del corazón), pero debes estar en ησυχία (serenidad mental y paz cordial), tranquilo e imperturbable (con ataraxia), para que la voz no cause confusión en el sentido, sentimiento y distraiga e impida la atención del νούς nus. Llegará el tiempo que el νούς nus se acostumbrará y progresará en esta obra y adiestrado así recibirá la potencia y energía increada del Espíritu para orar perfectamente e intensamente. Entonces ya no necesitará hablar con la boca –además, que no podrá- sino que te bastará con hacer toda la obra en silencio completamente con el νούς nus (la energía de la mente, cerebro y la atención del νούς nus en el corazón psicosomático al fondo donde sale la vocecita íntima contacto consciente con el Divino Nombre).

Cómo debemos mantener y disciplinar el νούς nus

Entiende que nadie puede mantener y dominar el νούς nus (espíritu de la psique), sino es sostenido el Espíritu Santo. Porque el νούς nus es incontenible, no es que sea por su naturaleza como algo constantemente en movimiento, sino porque se ha familiarizado y acostumbrado al vagabundeo debido a nuestra negligencia desde el principio. Es decir, con la transgresión de los mandamientos dados por el Logos de Dios, Quien nos regeneró, nos hemos separado de Dios y perdimos la percepción o el sentido espiritual y la unión que teníamos junto con Él. Puesto que el νούς nus se deslizó de allí y se separó de Dios, se arrastra por todas partes como prisionero. El νούς nus no se puede parar y disciplinar de otra manera que no sea resignándose y sometiéndose a Dios, quien le detiene y le une a Él con gozo y alegría, rogándole continuamente, y confesándole cada día mentalmente y espiritualmente de corazón todo lo que ha hecho mal, sus culpas y pecados. Y el Dios perdona inmediatamente a aquellos invocan continuamente Su santo nombre con humildad, devoción y quebrantamiento del corazón. Porque dice el Salmista: «Confesaos al Señor e invocad Su santo nombre» (Sal 104,1). Pero también la contención de la respiración y el apretón de los dientes retienen el νούς nus, pero solo parcialmente, ya que se dispersa nuevamente. Pero cuando deviene la energía de la oración, entonces realmente ella retiene y conserva el νούς nus y su energía cerca de sí, le regocija y le alegra, exculpándole y liberándole de la esclavitud. No obstante, a veces, aunque el νούς nus esté orando y permanezca en el corazón, la διάνοια diania (mente, cerebro, intelecto) deambula, vaga y estudia otras cosas. Ella no se sujeta ni se somete a nadie, salvo a los perfectos mediante la χάρις jaris energía increada del Espíritu Santo, los cuales han alcanzado el estado soñado de imperturbabilidad con la potencia y energía increada de Jesús Χριστός Jristós-Cristo.

Como debemos expulsar los pensamientos

Ningún principiante puede expulsar un pensamiento por sí mismo, a menos que Dios lo haga por él. Sólo los fuertes pueden luchar contra ellos y expulsarlos. Pero incluso no los expulsan solos, sino que, con la ayuda de Dios, se mueven y luchan contra ellos, realmente estando revestidos con la armadura de Dios.

En cuando a ti, cuando lleguen los pensamientos, invoca repetida y persistentemente al Señor Jesús Cristo, y estos se alejarán, porque no soportan el calor del corazón que surge de la oración; huyen como si fueran quemados por fuego. Como dice Juan Clímaco: «Con el nombre de Jesús, azota a los enemigos». Porque nuestro Dios es fuego devorador que consume la maldad y la malevolencia de ellos” (Deut 4, 24; Heb 12,29). El Señor, que es rápido en ayudar, enseguida se vengará de los enemigos o demonios en el lugar donde están los que claman hacía Él con toda su psique-alma día y noche (Luc 18,7). Por otro lado, aquel que no tiene la energía de la oración, los derrota y los aplasta de otra manera, tal como lo hizo Moisés, (Ex 17,11). Se pone de pie, extiende sus manos y sus ojos hacia el cielo, y el Dios los ahuyentará; después vuelve a sentarse y sigue la oración con perseverancia. Este es el método que usa quien aún no tiene la fuerza de la oración.

Pero incluso aquel que posee la energía de la oración, cuando se trata de los pazos (pasiones, vicios, adicciones etc.) del cuerpo, como la acedía, pereza y lujuria, que son pazos difíciles, duros y pesados, muchas veces también se levanta y extiende sus manos al cielo pidiendo ayuda. Pero, esto lo hace pocas veces, por miedo a engaño y luego se sienta de nuevo en oración, por si acaso el enemigo le presenta alguna imagen o fantasía desde lo alto, mostrándola como supuesta semejanza de la verdad. Porque para que el νούς nus esté tanto arriba, como abajo, en el corazón y en todas partes, sin equivocarse de nada, esto es cualidad sólo de los “psicoterapiados”, sanados, limpios, purgados, purificados y de los perfectos, quienes pueden mantenerle y guardarle sin perjuicio ni avería.

Cómo debemos salmodiar

Unos dicen poco, otros mucho y otros nada. Tú no debes salmodiar mucho, porque esto trae confusión, ni nada, porque le sigue la relajación, la pereza y la negligencia. Imita a aquellos que salmodian poco. Porque como dicen los filósofos del mundo, “todo hecho a su medida es perfecto”. Salmodiar mucho es propio de los prácticos a causa de su ignorancia y sus esfuerzos. Esto no es de los hisijastas, quienes se conforman solo con orar a Dios en sus corazones y estar distanciados de los conceptos y pensamientos. Porque según san Juan el Clímaco, ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) es el abandono y deposición de los conceptos tanto los sensibles como los inteligibles e intelectuales. Porque cuando el νούς nus por mucho salmodiar agota toda su fuerza, entonces se debilitará y no podrá orar con intensidad y constancia. La mayor parte de la noche, dice san Juan el Clímaco, debes dedicarla la oración (en contacto consciente, de corazón), y para la salmodia poco. Así debes hacer tú también.

Cuando en tu asiento veas que opera en tu interior la oración y no cesa de moverse en tu corazón, no la dejes para levantarte a salmodiar, hasta el momento que ella te abandone por economía o concesión de Dios. Porque en este caso abandonas a Dios de tu interior y te pones a hablarle desde fuera, cayendo de lo alto a lo bajo. Además de esto, traes también confusión y alteras serenidad del νούς nus. Porque la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) en su nombre implica también la praxis, práctica porque la mantenemos con serenidad, tranquilidad y paz. El Dios es paz y serenidad más allá de toda confusión y griterío.

También nuestra salmodia debe ser angélica, de acuerdo con nuestra vida monástica, y no carnal. Porque el salmodiar fuertemente alzando la voz, es símbolo de grito espiritual, y se nos ha dado debido a nuestra indolencia, pereza espiritual y rudeza, para que volvamos a lo verdadero.

En aquellos que no conocen la oración, la cual, según san Juan el Clímaco, es fuente de las virtudes y riega las fuerzas psíquicas como si fueran plantas, en ellos conviene salmodiar mucho, sin medida y tener siempre gran variedad y nunca paren, hasta que, a través de la práctica prolongada y dolorosa, progresen en la contemplación y descubran la oración espiritual (noerá) o del corazón operando dentro de ellos. Porque es diferente la praxis, práctica de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), de la del cenobio (monasterio). Cada uno debe quedarse donde fue llamado (1Cor 7,24) y se salvará. Por eso tengo miedo de escribir, a causa de los más débiles, que veo que vives entre ellos. El que se dedica y padece en la oración, de acuerdo con las cosas que ha oído y aprendido, se pierde si no tiene una persona que lo guíe. Mientras que aquel que ha saboreado la χάρις jaris (gracia, energía divina), debe salmodiar con medida, según los Padres, y dedicar la mayor parte tiempo a la oración. Y cuando lo ataca la pereza espiritual o la negligencia, debe cantar o leer los capítulos prácticos de los Padres. Porque el barco no necesita remos cuando el viento infla sus velas y el viento es favorable para cortar suavemente el mar salado de los pazos, y sólo cuando cesa el viento lo arrastran con los remos o con la barca.

Si ahora algunos proponen con actitud polémica a los santos Padres o a algunos monjes de aquí, que hicieron vigilias de pie toda la noche y cantos incesantes, a ellos les respondemos con las Escrituras, que no todo es perfecto en todos, porque les falta el celo (entusiasmo) y carecen de fuerza. Pero las cosas pequeñas no son necesariamente pequeñas para los grandes, y las grandes para los pequeños por supuesto que no son necesariamente perfectas. En cambio, los perfectos hacen y cumplen todas las cosas con facilidad. De hecho, no siempre todos, ahora o en el pasado, siempre son prácticos. Ni todos caminaron o mantuvieron hasta el final el mismo camino. Muchos desde la práctica vinieron en la contemplación espiritual y encontraron descanso dejando todo y sabatizando (descansando) según la Ley espiritual. Se alegraban solo en Dios, saciados por el deleite divino, y la χάρις jaris (gracia, energía increada) no les dejaba salmodiar o estudiar otra cosa; siempre se encontraban en sorpresa, hasta el tiempo adecuado, habiendo alcanzado en parte la perfección más deseada, como anticipación o paga de señal de la eterna bienaventuranza y felicidad.

Otros fueron salvados permaneciendo hasta el final, hasta su muerte, en el nivel práctico, esperando la recompensa en el siglo futuro. Algunos han sido informados con plena certeza en el momento su muerte y sus cuerpos perfumaron, exhalaron fragancia después de la muerte como señal de su salvación; pero tenían plena la χάρις jaris (gracia, energía increada) del bautismo como todos, pero debido a la cautividad y la ignorancia de su νούς nus (espíritu de la psique-alma) no comulgaron místicamente mientras vivían aún.

Otros prosperan tanto en la salmodia o canto como en la oración, y viven así, con χάρις jaris abundante y siempre activa, y nunca se ven obstaculizados por nada.

Otros se han mantenido hasta el final principalmente en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), siendo sencillos y se limitaban sólo a la oración, haciendo muy bien, unidos únicamente con el Dios. Porque los perfectos, como dijimos, pueden todo con la χάρις jaris increada de Cristo que los fortalece (Fil 4,13). En Él pertenece la doxa-gloria en los siglos de los siglos. Amín.

Sobre la gula de la panza

¿Y qué diré sobre la panza (vientre o estomago), la reina de los pazos? Si puedes mortificarla y hacerla como si estuviera medio muerta, no cedas. A mí, amado mío, me tiene totalmente dominado y la adoro o la rindo culto como esclavo y súbdito estando en paz con ella, ella es colaboradora de los demonios y morada de los pazos. Ella es la que provoca nuestra caída, pero también nuestro levantamiento cuando la tenemos disciplinada, dominada y nos obedece. De ella hemos caído tanto de nuestro primer axioma (o puesto, cargo) como del segundo. Es decir, después de nuestro primer axioma destruido, fuimos renovados de nuevo por la χάρις jaris (energía increada) de Cristo. Y ahora de nuevo hemos recaído de Dios, porque hemos descuidado los mandamientos (logos, principios espirituales) de Dios que mantienen y aumentan la χάρις jaris con nuestro progreso, incluso si, por ignorancia, nos enorgullecemos y pensamos que estamos con Dios. Los cuerpos tienen muchas diferencias con respecto al alimento, como han dicho los Padres. Uno tiene necesidad de mucho alimento, otro de poco para el mantenimiento de su fuerza natural, y cada uno come según su fuerza y su natural constitución corporal. Pero, el hisijasta debe vivir siempre con privaciones y no saciarse. Porque cuando el estómago está pesado, el νούς nus se queda enturbiado y no puede orar con fuerza, lucidez y claridad. Sino que por la digestión de muchas comidas se siente somnoliento y quiere dormir rápidamente, entonces el νούς nus es asaltado por muchas fantasías durante el sueño. Por tanto, para aquel que desea salvarse y se esfuerza por el Señor viviendo en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), creo que es suficiente con una libra de pan y tres o cuatro vasos de agua y vino al día. De las comidas que encuentra o le ofrecen, que coma a la hora adecuada un poco de todo, sin llenarse. Actuando con sabiduría sobre este tema, podrá evitar la soberbia y su orgullo, ya que estará comiendo de todo, pero tampoco despreciará las obras de Dios, que son “muchas y muy buenas” (Gen 1,31), y Le agradecerá por todo. Este es el discernimiento de los sabios prudentes. Pero para los enfermos y débiles en la fe y en la psique-alma, les sirve y les beneficia más abstenerse de las comidas; a ellos el Apóstol les pide que coman verdura (Rom 14,2), ya que no creen que Dios los protegerá.

Pero, ¿qué quieres que te diga a ti que me has pedido una regla y muy pesada, cuando ya eres anciano? No pueden los jóvenes mantener un equilibrio y medida, ¿cómo lo podrás tú? Debes mantener tu libertad en todo cuando comes algo. Pero si caes, debes arrepentirte y volver a intentarlo, y no dejes de actuar así siempre: cuando caes, levántate, acusándote siempre a ti mismo y no a otro, y encontrarás descanso, ganando sabiamente la victoria con caídas, según las Escrituras. Pero no transgredas la regla que te he puesto, y eso es suficiente para ti. De hecho, nada fortalece tanto el cuerpo como el pan y el agua. Por eso el Profeta, dejando de lado todo lo demás, decía: “Hijo del hombre, comerás tu pan con medida y beberás agua con medida” (Ez 4, 16). La comida tiene tres reglas: continencia, autosuficiencia y saciedad. Continencia es tener hambre después de la comida. Autosuficiencia es no tener hambre ni sentir pesadez. Saciedad es sentirse pesado después de comer. Seguir comiendo después de haberse saciado, esto es la puerta de la glotonería o la gula, por la que entra la fornicación. Tú, teniendo en cuenta estas cosas, elige a la medida de tu fuerza lo mejor, sin sobrepasar los límites. Porque solo los perfectos pueden, según el Apóstol, tener hambre y saciarse y ser fuertes en todo: “Sé vivir humildemente con carencias y también vivir en abundancia; estoy enseñado a todas y cada una de estas cosas, a sentirme harto y a tener hambre, a nadar en la abundancia haciendo buen uso de las cosas y a soportar con serenidad estrecheces y carencias” (Fil 4,12).

Sobre el engaño (error, fraude) y varias cuestiones.

Presta atención con lo que quiero que sepas con precisión sobre el engaño, para que te protejas de él, no sea que, por ignorancia, sufras un gran daño y pierdas tu psique-alma. La independencia o libre albedrio del hombre fácilmente se inclina a la asociación, conexión y comunión con los demonios, y sobre todo en aquellos hombres que no tienen experiencia, y son como si fueran gobernados por ellos. Porque cerca y alrededor de los principiantes y los excéntricos, rodean los demonios preparando las trampas de pensamientos y fosas de caídas y perdición a través de las fantasías. Es decir, la ciudad de ellos se encuentra bajo el poder de los bárbaros (demonios). Y no debemos asombrarnos si alguno ha sido engañado o ha salido fuera de sí (volviéndose loco), y acepta y recibe el engaño o ve cosas ajenas de la verdad, o dice por inexperiencia e ignorancia cosas que no debe. Porque muchas veces uno hablando por ignorancia sobre la verdad, dice sin entender una cosa por otra, ni sabe decir las realidades rectas y ortodoxas, y así ha perturbado a muchos y con su tontería, necedad provocó vergüenza y risas contra los hisijastas. No es sorprendente que un principiante se extravíe, incluso después de muchos esfuerzos; esto ha sucedido a muchos, tanto a los de ahora como a los de antaño que buscaban a Dios.

La memoria o recuerdo de Dios, es decir, la oración espiritual (noerá) o del corazón, es superior a todos los trabajos (espirituales). Esta es la cabeza de las virtudes, porque es αγάπη agapi (amor incondicional) a Dios. Y aquel que quiere acercarse a Dios con imprudencia, descaro y osadía, y se apresura a confesarlo claramente y adquirirlo por sí mismo en su interior, fácilmente es muerto por los demonios si Dios lo permite, porque ha solicitado con descaro, audacia y arrogancia cosas que no convienen a su condición y estado y buscó con arrogancia conseguirlas antes de tiempo. Pero muchas veces el Señor mientras nos ve muy atrevidos en las cosas grandes y altas, tiene compasión de nosotros y no permite que seamos tentados, para que cada uno se dé cuenta por sí solo de su orgullo y presunción y así vuelva a la μετάνοια metania antes de que se convierta en ignominia, oprobio y burla de los demonios y sea digno de llanto por los hombres, y en concreto aquel que busca con magnanimidad, paciencia y humildad y, los más grande, con obediencia, subordinación y pregunta a los expertos sobre esta obra admirable, no vaya ser que en vez de trigo siega sin darse cuenta pinchos y en vez de dulzura encuentre amargura, y en vez de salvación encuentre su perdición. Porque sólo los fuertes y perfectos pueden combatir a solas cara a cara siempre con los demonios y levantar contra ellos la espada del Espíritu, es decir, el logos de Dios (Ef 6, 17). Los débiles y los principiantes tienen como arma o fortaleza la fuga con devoción y temor, evitando la guerra y no atreviéndose antes del tiempo, y así escapan de la muerte.

Por lo tanto, si ejerces en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) correctamente, esperando estar junto con Dios, nunca aceptes cualquier cosa que veas, sensible o inteligible, exteriormente o interiormente, incluso alguna visión de Cristo, o supuestamente un ángel o forma de santo, o imaginar alguna luz con tu mente y darle alguna forma, esquema o figura. Porque el mismo νούς nus con la mente tiene por naturaleza el poder de la fantasía y puede fácilmente formar las formas de aquellas cosas que desea, en aquellos que aún no la vigilan con atención y exactitud, y causa daño también a sí mismo. Incluso el recuerdo o memoria de los bienes o de los males, acostumbra dar de repente forma a la percepción del νούς nus y a conducir a la fantasía, de modo que tal persona se convierte solo en un soñador, fantasiasta y no hisijasta. Por eso ten mucho cuidado de no consentir y creer inmediatamente en algo, aunque sea bueno, antes de examinarlo a fondo y preguntar a los experimentados, para no sufrir daño. En este asunto, debes ser dudoso manteniendo siempre tu νούς nus y mente sin color, sin forma y sin esquema o figura. Muchas veces algo que envió el Dios como prueba y como corona, muchos los ha perjudicado. Porque nuestro Señor quiere probar nuestra independencia o libre albedrío, hacia donde inclina. Aquel que vio algo con la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) o con la percepción del sentido, incluso si proviene de Dios y lo acepta sin preguntar y sin tener la opinión de los experimentados, fácilmente cae o caerá en el futuro en engaño por ser dócil y fácil de creer cualquier cosa.

El principiante debe prestar atención en la energía del corazón que es inconfundible, y no debe aceptar nada más hasta que encuentre la paz de losπάθος pazos. Porque el Dios no se enoja contra aquel que tiene cuidado con precisión de sí mismo, por temor al engaño, incluso si no acepta lo que le envió, sin preguntar ni investigar mucho; más bien le elogia como sabio, aunque se enojó contra algunos. Pero, no debe preguntar a todos, sino a uno que haya sido confiado con la guía de otros y que tenga una vida que brille por su virtud, pobre pero que enriquezca a muchos, según las Escrituras (2Cor 6, 10). Porque muchos inexpertos han perjudicado y dañado a muchos insensatos y tontos, de los cuales la pena o la maldición la tendrán después de la muerte. No a todos les corresponde guiar a otros, sino a aquellos a quienes se les ha dado el discernimiento divino, que es llamado por el Apóstol “discernimiento de espíritus” (1Cor 12,10) y separa lo peor de lo mejor con la espada del logos. Cada uno tiene su propia gnosis-conocimiento y discernimiento, ya sea natural o práctico o adquirido de aprendizaje, pero no todos poseen el discernimiento del Espíritu. Por eso decía el sabio Sirac: “Tus amigos, con quienes harás la paz, deben ser muchos, pero tus consejeros, uno entre mil” (Sab Sir 6, 6). Y no es poca la lucha para encontrar guía conductor que no se equivoque tanto en sus obras como en palabras y conceptos. El guía conductor que no se engaña, se ve cuando su vida y su prudencia están de acuerdo con los testimonios de las divinas Escrituras y si es moderado y humilde. No es poco el esfuerzo duro y la fuerza que se necesita para alcanzar claramente la verdad y hacer la catarsis de todo lo que es contrario a la χάρις jaris (gracia, energía increada). Porque el diablo suele presentar su engaño bajo la apariencia de la verdad, especialmente a los principiantes, transformando sus malvados y astutos planes en espirituales. Por esta razón, aquel que lucha para alcanzar la oración pura y lúcida, debe caminar dentro en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), como gran temor y luto espiritual y consultar a los experimentados para que le guíen a llorar siempre por sus pecados, estar en luto (espiritual) y a temer no vaya ser que se infierne o pierda a Dios y separarse de Él ahora o en el futuro. Por lo tanto, cuando el diablo ve que uno vive en el luto espiritual (o luto según Dios), no se queda allí, por temeroso de la humildad que se produce por el luto espiritual. Pero si ve que uno fantasea con orgullo de que alcanzará las cosas altas, teniendo un deseo satánico y no verdadero, entonces fácilmente le capta y lo atrapa en sus redes como su sirviente. Por eso es un arma muy grande para uno mantener la oración y el luto espiritual o según Dios, para no caer de la alegría de la oración en el orgullo o soberbia, sino que prefiera la χαρμολύπη jarmolipi (pena-alegre o alegre-pena) y así permanece sano y salvo. Porque la oración sin engaño, es decir, la calidez junto con la oración de Jesús, el cual encendió fuego en la tierra de nuestro corazón (Lc 12,49), es la que quema los pazos como espinas y produce en la psique-alma la alegría, el gozo y la apacibilidad; y esta no viene ni de la derecha ni de la izquierda, ni tampoco de arriba, sino que emana en el corazón como fuente de agua del espíritu vivificante. Solamente a ella debes anhelar y desear a encontrar y adquirir dentro de tu corazón, manteniendo siempre tu νούς nus (espíritu de la psique) y la mente sin fantasías y desnudo de conceptos y pensamientos y no tengas miedo. Aquel que dijo: “Ánimo no tengáis miedo, yoSoy,” (Mt 14,27), Él que está con nosotros, (al cual rogamos que nos proteja y defienda siempre), y no debemos acobardarnos y asustarnos, ni gemir cuando invocamos a Dios.

Ahora bien, hay algunos también que se desviaron del camino y sus mentes, cerebros han sido dañadas, si te fijas verás que les ha sucedido por su altanería y autosuficiencia o peculiaridad (creyendo que solos pueden). Porque el que busca a Dios con sumisión u obediencia, con humildad y pregunta a los demás, no será nunca dañado y perjudicado, con la χάρις jaris (energía increada) de Cristo, el Cual quiere que todos los hombres se psicoterapien, se sanen y se salven (Tim 2,4). Y si sucede alguna tentación, es para prueba y corona y rápidamente atrae la ayuda de Dios que la permitió, de maneras que Él conoce. Aquel que vive ortodoxamente y actúa y se comporta de modo irreprochable y se aparta de la adulación de ser gustado a los hombres y de la altanería, incluso si toda la falange de demonios provoque contra él innumerables tentaciones, no le harán daño, como dicen los Padres. Pero, aquellos que caminan con arrogancia y de acuerdo con su propia voluntad, ellos fácilmente sufren daño. Por eso, el hisijasta siempre debe mantenerse en el camino real. Porque la hipérbole-exceso en toda cosa, por costumbre fácilmente lo acompaña el orgullo, la soberbia ola de la altanería, la cual sigue el engaño (error o fraude). Debes mantener la respiración de tu νούς nus, apretando un poco la boca durante la oración y no la respiración de la nariz, como hacen los inexpertos e ignorantes, para que no te dañes hinchándote de orgullo.

Las virtudes de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) son tres, y debemos aplicarlas y cumplirlas con exactitud y examinar en cada momento si caminamos continuamente en la línea de ellas, no vaya ser que arrastrados por el olvido caminamos fuera de ellas. Y son las siguientes: la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), el silencio y el auto-reproche, es decir, la humildad. Son virtudes generales y una sostiene la otra, y de ellas nace la oración y aumenta continuamente.

El principio de la χάρις jaris (gracia, energía increada) en la oración se presenta a algunos con diversas formas y se observa de muchos modos o maneras y se reconoce la distribución de los carismas del Espíritu, de acuerdo con Su voluntad, como dice el Apóstol (Heb 2,4), de modo que se vea también en nosotros el ejemplo del profeta Elías el Tesbita (3Re 19, 11-12). Es decir, a algunos viene como viento tremendo que disuelve las montañas de los pazos y destruye las piedras, es decir, los corazones duros, de modo que la carne se someta y se mortifique. En otros se presenta al principio como seísmo, terremoto, es decir, una alegría y deleite en las entrañas, que los Padres lo han llamado skírtima sobresalto o pulsación, inmaterial y esencial; porque lo que es sin esencia es sin hipostasis (fundamento o base substancial) e inexistente. A otros, por último, y en particular a aquellos que han progresado en la oración, el Dios opera como una brisa luminosa, blanda y pacífica, ya que, en sus corazones, como dice el Apóstol (Ef 3,17) habitó y habita el Cristo y se revela-apocalipta místicamente con la χάρις jaris del Espíritu Santo. Por eso Dios decía a Elías en el monte Horeb que, “el Señor no está en el viento tremendo, ni al terremoto, -es decir, en algunas operaciones en los principiantes, que antes dijimos-, sino en blanda brisa de luz, allí está el Señor (3Re 19, 11-12). Con esto nos indicó la perfección de la oración.

“¿Qué hará uno cuando el demonio se metamorfosea, se transforma en ángel de luz (2Cor 11,14), y engaña al hombre?”

Por eso, el hombre necesita un gran discernimiento para conocer bien la diferencia entre el bien y el mal. Por lo tanto, no aceptes rápidamente los fenómenos o apariciones, por ligereza, sino permanecer firme y después de largo examen y muchas pruebas mantener lo bueno y rechazar lo malo (1Tes 5, 21-22). Debes probar y discernir las cosas, y luego creer. Debes conocer que las operaciones y energías increadas de la χάρις jaris son evidentes, las cuales el demonio, por mucho que se metamorfosee en ángel de luz, no puede dártelas. Ni da apacibilidad, ni honestidad o indulgencia, ni humildad, ni aborrecimiento u odio de este mundo pecador, ni cesa el hedonismo o placeres y los pazos; estas realidades son operaciones de la χάρις jaris (gracia, energía increada). La energía del demonio es arrogancia, soberbia, altanería, cobardía, miedo y toda maldad. Por lo tanto, por la energía puedes aprender y saber si la luz que resplandeció en tu psique-alma es de Dios o del satanás. La lechuga buena a la vista es similar que la amarga y el vinagre se asemeja en color al vino, pero el paladar de la garganta los reconoce y el gusto los distingue. Así también la ψυχή (psijí: psique, alma, ánima) si posee discernimiento reconoce con la percepción, sentimiento y sentido espiritual los carismas ο dones del Espíritu Santo y las fantasías del satanás. Amín.

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

 

 

 

 

 

 

Filocalía tomo 4 San Gregorio el Sinaíta 137 capítulos útiles espiritualmente

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄ 

Άγιος Γρηγόριος ο Σιναΐτης

Repasada traducción 06/12/2024

Filocalía de los santos Nípticos tomo 4

San Gregorio el Sinaíta

137 capítulos útiles espiritualmente

 

Breve biografía: Nuestro santo padre Gregorio, que recibió la tonsura monástica en el monte Sinaí y por eso fue llamado Sinaíta, alcanzó el esplendor de su obra bajo el mandato de Andrónico el Paleólogo, alrededor del año 1330.

Cuando vino en Athos visitó a varios monasterios y casetas de hisijastas y encontró muchos que se ocupaban sólo de la prudencia y en la formación ética y piadosa del carácter y ponían prioridad a la virtud práctica, pero a lo que respecta la vigilancia del nus, a la ησυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial) y a la contemplación, estaban de tal modo faltos de iniciación e instrucción que incluso había algunos que no las conocían ni de nombre.

Encontró solamente tres en la Skiti de Magula situada frente del Monasterio Filoteu, sus nombres Isaías, Mateo y Macario que se ocupaban del logos y de la contemplación. Movido pues, por celo divino ardiente, enseñaba sobre la nipsis, la vigilancia del nus y la oración noerá o del corazón no sólo a los hisijastas ermitaños, sino también a todos los monjes de los Monasterios cenobios (de vida común).

No sólo esto, sino que contribuyó también a la construcción de tres grandes monasterios en la Pororia de Macedonia, y viajando a numerosísimos lugares y provincias helenas-griegas con sus enseñanzas divinas exhortaba a todos al trabajo de la incesante oración noerá o del corazón o de Jesús, y de esta manera condujo a muchos pecadores a la μετάνοια metania y de indignos se convirtieron a través de él en dignos (Jer 15,19) y fue la causa de la salvación de ellos.  Su vida la escribió extensamente el Patriarca Kálistos quién fue también su discípulo.

Pero el bienaventurado Gregorio, así como en vida fue un maestro para todos en la divina nipsis (sobriedad y vigilancia espiritual), también después de su muerte nos guía en este camino con sus escritos presentes. En ellos, introduce de manera excelente y perfecta al método práctico de la oración espiritual (noerá) y del corazón, enseña sobre las virtudes éticas y los pazos, y aclara cuáles son las señales del engaño y cuáles las de la χάρις (jaris: gracia, energía increada).

En general, esta obra es sumamente útil, más que cualquier otra, tanto para principiantes como para los intermedios y los avanzados. La riqueza espiritual que encierra, tan abundante y grandiosa, será descubierta por quien no la estudie superficialmente. De hecho, experimentará una alegría indescriptible al encontrarla y experimentarla.

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Comentarios introductorios: El venerable Gregorio el Sinaíta, como tonsurado monje en el monasterio del Sinaí, nació en 1255 en un pueblo de Clazómenas Lidia llamado Kúkulon. Joven aún fue capturado por los turcos y fue liberado por los cristianos de Laodicea pagando su rescate. Queriendo conocer la vida monástica, y formado y educado con la sofía-sabiduría de la Ortodoxia y los estudios clásicos, empeñó un viaje a Chipre dónde se vistió de monje, sin recibir allí la tonsura.

De Chipre se marchó a Sinaí para hacer una vida más dura y ascética. Se instaló al monasterio de santa Caterina, donde se sometió a las luchas ascéticas dentro de los marcos de la tradición sinaítica, que fue elaborada por san Juan el Sinaíta, el de la santa Escalera. Aquí fue envidiado por su vida angelical y se marchó del monasterio con un discípulo, y pasando por Tierra Santa para venerar, luego llegó a la isla Creta a un lugar llamado los “puertos buenos”. Después de examinar la región, escogieron un lugar tranquilo y construyeron Kelias-casetas monásticas hisijásticas. Allí conoce el anacoreta hisijasta Arsenio, quien le enseñó el método psicotécnico o psicosomático de la oración del corazón, con la ligera retención de la respiración.

Desde entonces san Gregorio se hizo el apóstol del método psicosomático que literalmente constituye el punto culminante de la historia del hisijasmo y de la incesante oración noerá (espiritual) o del corazón, con el enriquecimiento de la tradición espiritual y níptica, añadiendo este método psicosomático. Después se marchó a Athos donde comenzó a transmitir el método, “la vigilancia del nus (espíritu del corazón de la psique), “la vida contemplativa”, “la nipsis” en las Skitis-Asceterios y en los Monasterios. Se estableció en la skiti de Magulá, donde encontró solo a tres hisijastas que estaban iniciados en la vida contemplativa y en los misterios de la oración.

Su discípulo, San Calisto, quien más tarde se convirtió en Patriarca de Constantinopla en dos ocasiones, relata que debido a la afluencia de numerosos monjes a su alrededor y la envidia de otros, Gregorio decidió partir de allí. Después de trasladarse de un lugar a otro, finalmente se estableció en Paroria, en Macedonia. Allí construyó monasterios y enseñó la oración del corazón en varias regiones. Habiendo dejado tras de sí a numerosos monjes distinguidos por su santidad y maestros de la práctica hisicasta, descansó en el Señor el 27 de noviembre de 1347, en las fronteras entre Bizancio y Bulgaria, en el Monte Katakryomenos.

Se debe añadir que debemos recordar las obras que hemos escrito sobre el método psicosomático de san Niceforo. Es imprescindible aclarar que tanto Niceforo como san Gregorio introdujeron en la tradición níptica sólo el método. Porque la nipsis, la oración noerá o del corazón o de Jesús, incluso la vida contemplativa, se conocían desde el siglo IV. Con el paso de los años estos principios y elementos se enriquecían continuamente. Por eso vemos en los escritos de los Santos ascéticos y nípticos que se hable de todas estas flores espirituales y de los frutos de la vida en Espíritu Santo, que maduraban más y más.

La demostración de esta afirmación es la argumentología o argumentación de san Gregorio Palamás, cuando afrontó los duros ataques de los filósofos de Bizancio y de los latinos que acusaban a los hisijastas como heréticos masalianos. Apela continuamente a los Padres anteriores para demostrar la necesidad del giro de la energía del νούς nus en su esencia-usía el corazón, Padres que han escrito desde el siglo 4 hasta el siglo 14 sobre la dispersión de la psique y lo necesario de su unificación.

Naturalmente san Gregorio Palamás discierne claramente la unificación por el método auxiliar, “por la respiración se introduce en su propio nus”, y acepta que el método es sólo para los principiantes, ya que los fuertes, con el movimiento erótico (amor ardiente) de sus nus, consiguen “la reunificación unitaria”. Y, por una parte, san Nikiforo enseña la introducción de la energía del nus en su esencia (usía, sustancia), o sea en el corazón, por otra parte, san Gregorio el Sinaíta dice que “retener y disciplinar la respiración, para no respirar desordenadamente”. San Gregorio Palamás interpretando y explicando estas sugerencias, atribuye el fenómeno en las funciones naturales, diciendo que este mismo espíritu se introduce y sale serenamente en cada estudio y cada intento artístico. Es decir, ve como una liturgia-función de la psique-alma, por lo tanto, no hay una categoría sobre la imperceptible y ligera retención de la respiración. Lo único que uno debe hacer es no identificar el calor del corazón producido naturalmente con la χάρις jaris (energía increada), entonces es engañado, confundido y errático.

De todas formas, la enseñanza de san Gregorio el Sinaíta está plenamente en armonía con la común tradición Patrística y espiritual de la Iglesia Ortodoxa. Además que con sus obras, el mismo con su larga existencia irradió jaris y doxa (energía y luz increadas) y fuerza de un ejemplo de vida santa y orante. Murió el 27 de Noviembre de 1346.

 

137 capítulos útiles espiritualmente

Acróstico: Logos varios sobre los mandamientos, los dogmas, las amenazas y las promesas, e incluso sobre los pensamientos, los pazos y las virtudes, y también sobre la ησυχία hisijía y la oración.

 

  1. El que uno sea o se haga lógico, tal como era por naturaleza antes de la caída, es imposible si antes no alcanza la pureza y la incorruptibilidad. Porque pureza ha sido dominada por el hábito animal o irracional de los sentidos, mientras que la incorruptibilidad ha sido subyugada por la corrupción de la carne.
  2. Lógicos por naturaleza se han hecho sólo los Santos a través de la pureza. Ninguno de los sabios en palabras tiene la lógica limpia y pura, porque desde el principio esta ha sido corrompida por λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía). Porque el espíritu material y locuaz o charlatán de la sabiduría mundana infunde logos a los más doctos intelectualmente, y pensamientos a los más sencillos, y así cohabita con ellos impidiendo alcanzar la sabiduría hipostática (la divina sabiduría personificada o substanciada) y la contemplación (θεωρία zeoría) espiritual y la gnosis espiritual indivisa y unificada (conocimiento increado)
  3. Debes considerar que la gnosis (conocimiento) de la verdad es el sentido, la percepción y sentimiento de la χάρης jaris (gracia, energía increada). Todas las demás gnosis deben considerarse como comprensiones, ideas y resultados del pensamiento y demostraciones sobre las cosas.
  4. Aquellos que no consiguen recibir la χάρης jaris, fracasan debido a su incredulidad y negligencia. Y los que sí la reciben, lo logran a través de la fe, el cuidado, el esmero y la diligencia; porque con estas virtudes siempre avanzan hacia delante, en cambio con las contrarias retroceden.
  5. El insensible en su νούς nus (espíritu de la psique) es semejante a un muerto, y el ciego en su νούς nus es semejante a un ciego que no ve físicamente. Porque en uno de los casos el hombre ha sido privado de la fuerza de la vida o de la energía visual, en cambio en el otro, la divina luz increada hace al νούς nus ver y ser visto por Dios.
  6. Muy pocos reciben tanto la δύναμη dinami (potencia y energía) como la sofía-sabiduría juntas de Dios (1Cor 1,24). La primera otorga la participación en los bienes divinos, en cambio la segunda los apocalipta-revela. Saborearlos y transmitirlos a los demás es verdaderamente algo divino y está por encima del ser humano.
  7. Verdadero Altar divino –y antes de la vida futura- es el corazón que se ha liberado de los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) y recibe la energía increada del Espíritu; porque todo se celebra y se expresa espiritualmente en el corazón. Aquel que no ha alcanzado esto desde aquí, es como una piedra útil para las demás virtudes, adecuada para construir el templo divino, pero no es en sí mismo templo ni sacerdote (liturgo, oficiante) del Espíritu.
  8. El hombre fue plasmado incorruptible, sin jugos vitales, y así también resucitará. Sin embargo, no fue creado inmutable, es decir, sin la capacidad de metábole alteración o cambio, pero tampoco mutable. Simplemente tenía la capacidad de la fuerza de su voluntad de inmutarse, alterarse o no. Y la voluntad no confiere a la naturaleza la absoluta inmutabilidad; ella será dada como premio durante la futura θέωσις (zéosis: divinización, glorificación) inmutable.
  9. La génesis de la carne está vinculada con la corrupción. La ingesta de alimentos, la expulsión de desechos, la inquietud y el sueño son propiedades naturales de los animales y las bestias. Con estas nosotros también nos hemos vuelto similares a las bestias a causa de la desobediencia, cayendo de nuestros bienes dados de Dios y de seres lógicos que éramos nos hemos convertido en seres salvajes.
  10. El paraíso es de dos tipos: sensible e inteligible o espiritual, es decir, el paraíso de Edén y el paraíso de la χάρης jaris (gracia, energía increada). El paraíso de Edén (Gen 2,18) es un lugar excelso muy alto, hasta el tercer cielo, como dicen los que describen sobre él, sembrado por Dios con todo tipo y especie de plantas fragantes, muy perfumadas (Gen 2,8). Y no es completamente incorruptible, ni completamente corruptible, sino que se encuentra en un estado intermedio entre la corrupción y la incorruptibilidad, de modo que esté siempre lleno de frutos teniendo continuamente flores y frutos maduros e inmaduros. Porque cuando los árboles y los frutos maduros se descomponen y caen al suelo, no huelen a corrupción y descomposición como las plantas del mundo, sino que se convierten en tierra fragante, perfumada. Esto sucede por la abundancia y la santificación de la χάρης jaris (gracia, energía increada) que está derramada siempre allí. En medio del Paraíso cruza y corre el río llamado Océano y tiene la tarea de regarlo constantemente. Este río emana y tiene su origen allí, se divide en cuatro otros ríos y, al fluir, arrastra el suelo y las hojas caídas, llevándolos a la región de los indios y etíopes. En esta región se unen los dos ríos, Fisón y Geón, y a menudo inundan los agrós-campos, hasta que se separan nuevamente y riegan uno la tierra libia y el otro la tierra egipcia.
  11. La creación, como dicen, no fue hecha desde el principio de masa líquida, es decir, corruptible. Se volvió corruptible después, cuando conoció la corrupción y se sometió a la vanidad, según la Escritura, es decir, al hombre, por supuesto que no por su voluntad sino sin ella, porque así lo quiso Él que la sometió; pero con la esperanza (Rom 8,20) de la renovación de Adam que cayó en la corrupción. Por tanto, ya que el Señor por Su resurrección renovó al hombre y lo santificó –a pesar que tenía cuerpo corrupto para la vida provisional- también renovó la creación, sin liberarla aún de la corrupción. Algunos llaman la liberación de la creación de la corrupción una transformación hacia algo mejor, mientras que otros la llaman el paso total de las cosas visibles o sensibles. De todas formas, la Escritura acostumbra a certificar y asegurar las cuestiones y los asuntos difíciles con sencillez, delicadez, elegancia y finura.
  12. Quienes reciben la χάρης jaris (gracia, energía increada), como si hubieran concebido y estuvieran embarazados en espíritu, o abortan el esperma divino por sus recaídas, o se privan de él al quedarse viudos de Dios debido a su relación con el enemigo que se oculta en sus profundidades. La pérdida de la χάρης jaris increada proviene de la actividad y energía de los pazos, mientras que la privación total proviene de la comisión de pecados. Así, la psique-alma que ama los pazos y los pecados, se priva de la χάρης jaris increada, la expulsa y queda viuda, entonces se convierte en morada de los pazos, por no decir de los demonios, tanto ahora como en el futuro.
  13. Nada convierte la ira en mansedumbre y dulzura y calmada como la valentía y la compasión. Ellas como máquinas asediadoras, destruyen la una a los enemigos externos y la otra a los internos.
  14. Muchos que practican los mandamientos (logos, principios espirituales) de Dios, creen que avanzan en el camino, pero aún no han llegado a la ciudad y quedan afuera. Esto sucede porque, sin darse cuenta, siguen las desviaciones de los rectos caminos reales, es decir, los vicios y las maldades que están al lado de las virtudes, y así caminan sin rumbo, sin propósito como insensatos. Porque los mandamientos-logos de Dios no quieren ni exceso ni falta, sino una meta que agrade a Dios, y solo buscan la voluntad divina. De lo contrario, el esfuerzo es en vano, es decir, cuando no enderezan los caminos del Señor (Isaías 40:3; Marcos 1:3). Porque en cada obra se examina el propósito de la acción.
  15. Busca y pide al Señor en el camino, es decir, en tu corazón, mediante los mandamientos-logos. Porque cuando escuches a Juan clamando y ordenando a todos que preparen los caminos y hagan rectos los senderos (Mt 3,3), debes considerar que se refiere a los mandamientos-logos, los corazones y las praxis. Y es imposible que alguien enderece el camino de los mandamientos y haga irreprochables sus obras sin la rectitud del corazón.
  16. Cuando escuches que la Escritura habla de «vara y bastón» (Salmo 22, 4), considera que, según el sentido profético, se refiere al juicio y a la providencia, mientras que, según el sentido moral, se refiere a la salmodia y a la oración. Porque cuando somos juzgados por el Señor con la vara pedagógica (1Cor 11,32), esto sucede para nuestro retorno a Él; cuando castigamos a los demonios que se levantan contra nosotros con la vara de la valiente salmodia, nos apoyamos en la oración. Por lo tanto, teniendo la vara y el bastón en la mano de la praxis del νούς nus (espíritu de la psique), no dejemos de corregirnos y ser instruidos, hasta que nos encontremos totalmente bajo la providencia de Dios, escapando así de la krisis-juicio, tanto el presente como el futuro.
  17. Lo característico en los mandamientos-logos es la preferencia del mandamiento general, es decir, la memoria o recuerdo de Dios, que dice: “Acuérdate continuamente del Señor tu Dios” (Tobit 4,5), es decir, por el olvido fueron destruidos, y con el recuerdo o memoria podrán ser guardados y aplicados. Porque el olvido hizo desaparecer desde el principio la memoria, recuerdo de Dios y enturbió los mandamientos-logos divinos. Y así mostró al hombre desnudo de todo bien y de toda bondad.
  18. Los luchadores retornan de nuevo al axioma o cargo inicial con dos mandamientos-logos, la obediencia y el ayuno. Porque toda maldad entró en el género humano por lo opuesto a estos. Los que aplican y cumplen los mandamientos-logos con obediencia, regresan más rápidamente a Dios, en cambio los que aplican y cumplen con el ayuno y la oración, llegan más tarde. La obediencia es adecuada para los principiantes, el ayuno para los intermedios que tienen gnosis (conocimiento espiritual) y valentía. Porque para mantener la obediencia a Dios limpia y no adulterada a través de los mandamientos-logos, es cosa de muy pocos y fatigoso incluso para los valientes.
  19. La ley del Espíritu vivificante, según el Apóstol Pablo (Rom 8,2), es la que energiza, opera y clama en el corazón, igual que la ley de la letra es la que opera en la carne. La primera libera el νούς nus (espíritu de la psique) de la ley del pecado y de la muerte, mientras que la otra la convierte, casi sin darse cuenta, en fariseo, haciendo que actúe y entienda la ley de manera corporal y que realice los mandamientos para ser visto (Mateo 23, 5).
  20. La síntesis de todos los mandamientos-logos, compuesta y estructurada con la ayuda del Espíritu, la asimilan con un ser humano, perfecto o imperfecto, según el progreso. Los mandamientos-logos los llaman cuerpo, y las virtudes, como atributos cualitativos, las llaman huesos. La χάρης jaris (gracia, energía increada) la consideran psique-alma que vivifica, mueve y activa como un cuerpo las operaciones y energías de los mandamientos-logos. A partir de la negligencia o de sus ganas y diligencia de participar en las sucesiones de las edades de Cristo, el hombre se hace como niño o perfecto, tanto ahora como en el futuro.
  21. Aquél que desea aumentar el «cuerpo» de los mandamientos, que anhele con diligencia la leche espiritual pura (1Ped 2,2) de la madre –la χάρης jaris (gracia, energía increada)-, porque de ella se alimenta cada uno que quiere y busca conseguir el crecimiento en Cristo. Para el crecimiento, la divina sabiduría concede calor como la leche de los pechos, en cambio para la catarsis da a los perfectos como miel nutritiva, su propio gozo y deleite. Dice Salomón: “Miel y leche en tu lengua” (Cantar de los Cantares 4,11). Leche da a entender la δύναμις dínamis (potencia y energía) del Espíritu, y miel la energía catártica (psicoterapéutica, purgadora, limpiadora). Y el gran Apóstol Pablo dando a entender la diferencia de estas energías, decía: “Como en los niños os he dado leche para beber y no alimento sólido” (1Cor 3,2).
  22. Quien busca profundizar en los logos-conceptos de los mandamientos sin trabajarlos, y desea conseguirlo con la lectura y el aprendizaje intelectual, es semejante a aquel que en vez de la verdad imagina la sombra de esta. Porque en los logos de la verdad sólo participan los que son partícipes de la verdad. Aquellos que no participan de la verdad y no son iniciados en ella, buscan los logos o conceptos, pero encuentran los logos de la sabiduría mundana que se ha demostrado que es necedad o tontería (1Cor 1,20). A estos el Apóstol Pablo los ha llamado psíquicos o emocionales, ya que no poseen el Espíritu (Judas 19), aunque se enorgullezcan y se jactan de que poseen la verdad.
  23. Igual que los ojos físicos ven las letras y de estas toman los conceptos sensoriales o sensibles, así también el νούς nus (espíritu de la psique) cuando se ha hecho la catarsis y vuelva al axioma o cargo inicial, ve a Dios y de Él recibe los conceptos y significados divinos. En lugar de un libro tiene el espíritu, y en lugar de pluma tiene la διάνοια diania (mente, intelecto) y la lengua, tal como dice el Salmista: “Mi lengua es la pluma” (Sal 44,2); finalmente, en vez de tinta, tiene la luz (increada). Por lo tanto, sumerge la diania (mente, intelecto) en la luz, y una vez ella es hecha también luz, escribe los logos espirituales en los corazones limpios y puros de sus oyentes. Entonces entiende el significado y sentido de los logos proféticos o teológicos, es decir, cómo los fieles serán enseñados por Dios (Is 54:13 · Jn 6:45), y cómo Dios enseña al hombre el conocimiento a través del espíritu (Sal 93, 10).
  24. Como ley de los mandamientos-logos, debes considerar la fe inmediata que manifiesta la actividad y energía del corazón. De ella emana todo mandamiento-logos y activa o energiza la energía de la iluminación de las psiques-almas. Los frutos de la fe verdadera y activa son la εγκράτεια engratia (continencia, templanza, autodominio) y la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), y el propósito y objetivo, la humildad regalada por Dios, que es el principio y el sostén de la agapi.
  25. La percepción ortodoxa, correcta sobre los seres es la verdadera gnosis-conocimiento de las realidades visibles e invisibles. Visibles son las sensibles; invisibles son las comprensibles o inteligibles y lógicas, espirituales y divinas.
  26. Condición y regla previa para la ortodoxia es ver y conocer con pureza los dos dogmas (enseñanzas infalibles, recetas médicas) de la fe, me refiero a la tríada y a la díada (dualidad). Es decir, considerar y conocer sin confundir o separar, por un lado, la Tríada en Una sobre Su naturaleza, por otro lado, la diada de las naturalezas de Cristo unidas en una hipóstasis (persona o base substancial). Especialmente, confesar y conocer un Hijo, tanto antes de la encarnación como después de ella, el Cual es glorificado, venerado y alabado con dos naturalezas y dos voluntades, la humana y la divina, sin que ellas se mezclen y se confundan.
  27. Debemos confesar piadosamente el nacimiento, el no nacimiento y la procedencia: estas tres cualidades o atributos estables e inmutables de la Santa Trinidad. Es decir, el Padre es no nacido, el Hijo nacido y coeterno sin principio, y el Espíritu Santo procede de el Padre y es enviado, se comunica o se transmite a través del Hijo co-perpetuo o coeterno, como dice san Juan el Damasceno.
  28. Sería suficiente para nuestra σωτηρία sotiría (psicoterapia, redención y salvación) la fe que da la χάρης jaris (gracia, energía increada) y que se hace praxis mediante los mandamientos-logos con la ayuda del Espíritu, si la hubiésemos conservado y no prefiriésemos la fe inoperante y muerta en vez de esta que es viva que se realiza y se hace praxis con la ayuda y el refuerzo de Cristo. Porque es suficiente al fiel formar y vivir en su interior la fe que se hace praxis por la ayuda y el refuerzo de Cristo. Pero en la actualidad la ignorancia ha enseñado a los piadosos la fe de palabras, la muerta e insensible y no la fe de la χάρης jaris (gracia, energía increada).
  29. La Santa Trinidad es Mónada o Unidad simple, porque es increada, sin atributos y no compuesta. Es Tríada, una Mónada en cuanto a la naturaleza; porque el Dios es trihipóstático to (de tres hipostasis, bases substanciales o personas), y la total coexistencia recíproca de cada Persona en las otras dos sin confundirse.
  30. El Dios se reconoce y se nombra en todas Sus energías y actos de modo tríadico o trinitario, porque es sin límites. Es Él que contiene y prevé para todo, a través el Hijo, por χάρης jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo. Y ninguna de las tres Personas se llama ni se entiende fuera o separada de las otras, en cualquier contexto en que se mencione Su nombre.
  31. En el hombre existe νούς nus-corazón, logos y pnevma-espíritu. Y no existe νούς nus sin logos, ni logos sin espíritu; cada uno está dentro del otro y, sin embargo, son distintos; porque el νούς nus se expresa a través del logos y el logos se manifiesta mediante el espíritu. De esta manera, el ser humano lleva y refleja una imagen-icona tenue de la anónima y arquetípica Trinidad, y esto también revela el aspecto de estar hecho como “a imagen de Dios”.
  32. De acuerdo con el ejemplo anterior, los Padres teoforos (portadores de la luz increada o de Dios) enseñan verdaderamente que el Padre es Νούς nus (corazón o alma-psique), el Hijo es Logos y el Espíritu es el Espíritu Santo. Así dogmatizan en relación con la Santa Trinidad que trasciende toda esencia y naturaleza, y es el único Dios en tres Hipostasis, y nos han entregado la fe verdadera ortodoxa y la esperanza como un ancla firme. Porque reconocer a Dios uno y único, esto según la Escritura (Sabiduría Salomón 15,3), es la raíz de la inmortalidad, y reconocer el poder de la Mónada o Unidad trihipóstata (de tres hipostasis o tripersonal), esto es de justicia plena. Analógicamente debemos entender esto que se dice en el Evangelio: “3 Y esta es la vida eterna: “que los hombres te conozcan a ti, único verdadero Dios y al que tú has enviado, Jesús Cristo” -con dos naturalezas y dos voluntades. [3 «Esta es la vida eterna, que los hombres te conozcan a ti, único verdadero Dios con tres hipostasis-personas y al que tú has enviado, el Jesús Cristo con dos naturalezas y voluntades, física y divina. Y con esta gnosis progresen espiritualmente, disfrutando de tus infinitas perfecciones en comunión y colaboración estrecha con la agapi-amor incondicional y desinteresada hacia ti, y también conozcan a Jesús Cristo, al cual tú has enviado al mundo»] (Jn 17,3).
  33. Los infiernos son de muchos tipos distintos, al igual que diferentes las recompensas de los bienes eternos. Y los infiernos están debajo del hades, de acuerdo con la Escritura que dice: “en una tierra tenebrosa y brumosa, en un lugar de oscuridad eterna” (Job 10, 21-22), donde los pecadores habitan también antes del juicio, y, tras la sentencia del Juez, vuelven allí. Porque el Salmo que dice: “Que los pecadores vayan al hades” (Sal 9,18), y “la muerte los pastoreará” (Sal 48,15), ¿qué otra cosa significa sino la sentencia final y la condena eterna?
  34. Fuego, oscuridad, gusano y tártaro (infierno), representaciones de los deseos placenteros generalizados, y la oscura ignorancia universal, que tiene relación con la excitación de varios deseos intensos y también la perturbación y el repugnante hedor del pecado. Estas realidades, son como anticipos, prepagos y pre-sabores de los infiernos, que ya actúan en las psiques-almas de los pecadores desde aquí, haciéndose evidentes por los hábitos adquiridos (y las adicciones).
  35. Los hábitos de los pazos son anticipos, prepagos de los infiernos. Al igual que las energías de las virtudes son también prepagos o anticipos de la Realeza increada. Debemos entender y nombrar los mandamientos-logos energías y operaciones, y las virtudes hábitos. Del mismo modo, las maldades son llamadas por extensión hábitos.
  36. Las retribuciones de las recompensas son iguales, aunque en muchos parecen desiguales. Porque en unos la divina justicia otorga la vida eterna, y a otros el infierno eterno. Ambos recibirán, después de haber vivido esta vida bien o mal, recompensas acordes a sus obras. La cantidad o calidad de su participación será proporcional al hábito y la energía de los pazos o de las virtudes.
  37. Lagos de fuego (Ap 19,20) son las psiques-almas que viven con placeres sensuales y hedonistas, (hedonismo); dentro de estos, el hedor de los pazos, como fango maloliente, alimenta al insomne gusano insaciable de la inmoralidad y de la depravación, es decir, el insaciable apetito del cuerpo-carne, así como las serpientes, las ranas y las sanguijuelas de los deseos malignos y viciosos, es decir, los venenosos loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) y los demonios. Una situación similar ha recibido, desde aquí, las arras del infierno de allí.
  38. Igual que los principios de los infiernos están escondidos en las psiques-almas de los pecadores, así también los prepagos o anticipaciones de los bienes operan y son participados en los corazones de los justos por la χάρης jaris (gracia, energía increada) del Espíritu. La Βασιλεία Vasilía Realeza increada de los Cielos es el modo virtuoso de vida y gobierno de sí, igual que el infierno es el hábito de los pazos.
  39. La “noche que viene”, de acuerdo con el logos del Señor (Jn 9,4), es la inactividad completa de la tiniebla u oscuridad futura. O, de otra manera, es el Anticristo, quien es llamado también noche y oscuridad. O, desde el aspecto ético, es la negligencia diaria, la cual como una noche sin luna adormece y mortifica la psique-alma con el sueño de la insensibilidad. Porque igual que la noche hace que todos duerman y es la imagen-icona de la mortificación-necrosis de la muerte, así también la noche de la futura oscuridad hace que los pecadores sean muertos e insensibles, embriagados por los sufrimientos y los dolores.
  40. “Krisis-juicio de este mundo”, según el logos evangélico (Jn 3,19), es la incredulidad de los impíos, como se dice: “El que no cree, ya ha sido condenado” (Jn 3,18). Son incluso las dolorosas tentaciones que son enviadas por la divina providencia para la limitación del mal o la μετάνοια metania, como también las tendencias de las elecciones de los seres humanos a operar el bien o el mal, según el Salmo: “Se han perdido los pecadores antes que nacieran” (Sal 57,4). Es entonces cuando se manifiesta el juicio justo de Dios analógicamente con la incredulidad, la pedagogía y la praxis de cada hombre. Y a unos los castiga, a otros los compadece y perdona, y a otros les da coronas y a otros infiernos. Porque los primeros son totalmente impíos. Los segundos son fieles, pero negligentes y por eso son pedagogizados-educados con filantropía. Los últimos se han hecho perfectos, ya sea en virtudes, sea en maldades y vicios, y todos recibirán las recompensas correspondientes.
  41. Si la naturaleza humana no se conserva pura e incontaminada o si no se ha hecho la catarsis por el Espíritu y no se restaura a su estado original, es imposible que se convierta en un cuerpo y un espíritu con Cristo, tanto ahora como durante la futura reunión de los salvados en Él. Porque la δυνάμι dinami (potencia y energía) del Espíritu que provoca esta cohesión y unión no acostumbra a remendar el nuevo manto de la χάρης jaris (gracia, energía increada) con un harapo desgastado por los pazos.
  42. Aquel que ha recibido la donación de la renovación por el Espíritu y la ha preservado, participará entonces de manera equitativa en la formación del cuerpo de los salvados en Cristo, disfrutando de modo inexpresable la θέωσις (zéosis, glorificación). Porque entonces nadie puede ser uno con Cristo ni miembro de Cristo, si no se hace partícipe de la χάρης jaris (gracia, energía increada) desde aquí, habiendo transformado su interior con la verdad y la gnosis (conocimiento espiritual), según el Apóstol Pablo (Rom 2,20).
  43. La realeza increada de Dios parece a una tienda de cabaña hecha por Dios, igual que aquella de la ley de Moisés, y tendrá dos divisiones durante el siglo futuro. En la primera tienda entrarán aquellos que son sacerdotes de la χάρης jaris (gracia, energía increada). En la segunda, que es espiritual inteligible, entrarán los que han alcanzado desde aquí entrar al γνόφος gnofos (nube de luz deslumbrante que supera toda luz) de la teología y han celebrado tríadicamente –con el νούς nus, el logos y el espíritu- como jerarcas perfectos, teniendo a Jesús como celebrante y primer Jerarca ante la Tríada o Trinidad, en la tienda que ha montado el mismo Cristo, entrando y recibiendo más de manera más abundante Sus fulgores e iluminaciones.
  44. El Salvador ha llamado “muchas habitaciones” (Jn 14,2) las distintas ascensiones y progresiones de la situación de allí. La divina realeza increada por supuesto que es una, pero tiene muchas diferencias interiores, de modo que existan desde celestes hasta terrenales según la virtud y la gnosis y en el grado de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación). Porque una es la doxa-gloria del sol, otra la doxa de la luna y distinta la doxa de las estrellas, y cada estrella se diferencia en esplendor de la otra, como dice el Apóstol (1Cor 15,41), aunque todas brillan en el mismo firmamento divino.
  45. Se hace casi igual que los ángeles y casi incorpóreo, como incorruptible, aquel hombre que ha hecho la catarsis de su νούς nus con lágrimas, y ha resucitado (despertado espiritualmente) desde aquí su psique-alma con la potencia y energía del espíritu y con el logos ha hecho su cuerpo estatua iluminada y fulgurante de divina belleza, a esta que es por naturaleza estatua de barro. Por supuesto, ya que la incorruptibilidad de los cuerpos es la expulsión de todos los jugos o líquidos vitales y del espesor.
  46. El cuerpo de la incorruptibilidad será terrenal, sin flujos ni espesor y será transformado de manera inefable de cuerpo psíquico en cuerpo espiritual, de modo que sea terrenal y también celestial, a causa de la contextura fina que provendrá de la divina semejanza. Es decir, tal y como fue plasmado desde el principio, así resucitará para hacerse semejante a la forma e imagen del Hijo (Rom 8,29) del hombre por la plena participación de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación).
  47. “Tierra de los mansos y apacibles” (Mt 5,5) es la Realeza increada de los Cielos, o el estado teántrico (divino-humano) de Cristo, al cual hemos llegado o llegamos, tomando el nacimiento por la χάρης jaris (gracia, energía increada) de la adopción divina y la renovación mediante la resurrección. Además, “tierra santa” (Ex 34,13) es la naturaleza humana que ha llegado a la θέωσις zéosis (divinización, glorificación), o simplemente a la catarsis, según el valor y mérito de cada persona; o según otro pensamiento, “tierra que será heredada” (Num 34,13), es para los verdaderamente santos la divina serenidad y paz libre de tormentos que sobrepasa el νούς nus (espíritu de la psique), donde habitarán los justos y ninguno de los seres podrá molestarlos ni perturbarlos.
  48. Tierra prometida es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), de la cual fluye como miel y leche (Ex 13,4) el gozo del espíritu.
  49. Los Santos en el futuro siglo estarán utilizando entre sí de manera mística el logos íntimo e innato, hablado con la χάρης jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo.
  50. Si no aprendemos cómo nos hizo Dios, no comprenderemos cómo nos ha hecho el pecado.
  51. Son iguales en cuanto a la edad espiritual aquellos que desde aquí han alcanzado la plenitud de la perfección en Cristo.
  52. Las recompensas serán proporcionales a las obras; la cantidad y la calidad, es decir, cuál es la medida de ellas, se mostrará allí según el orden y estado de cada uno, dependiendo de su participación en esas obras.
  53. Νόες noes o nues-espíritus, es decir, igual que los ángeles (ισάγγελοι isángueli), serán los que se harán dignos de convertirse en hijos de la resurrección (Lc 20, 36) de Cristo, es decir, los Santos con la incorruptibilidad y la θέωσις zéosis (divinización, glorificación).
  54. En la vida futura los Ángeles y los Santos, según se dice, nunca pararán de progresar en aumento de carismas o dones, ni dejarán de desear los bienes. Porque en aquel siglo no habrá relajación ni declive de la virtud a la maldad y al vicio.
  55. En esta vida debes considerar perfecto a aquel que ha recibido como arras la imitación espiritual de los crecimientos en edad de Cristo. Mientras que, al perfecto en la vida futura, lo mostrará el poder de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación).
  56. Tendrá el mismo valor y la misma θέωσις zéosis con sus semejantes en la vida futura aquel que se hace desde aquí perfecto en la virtud según las sucesiones de las edades espirituales.
  57. Δόξα doxa-gloria verdadera, dicen, que es la gnosis (conocimiento espiritual) o la θεωρία zeoría (contemplación) del espíritu. Dicen aún que la gnosis exacta de los dogmas es la comprensión y reconocimiento de la verdadera fe.
  58. Sorpresa o asombro es la elevación total de las facultades y fuerzas psíquicas hacia las Personas de la Deidad, después del conocimiento, las unidas en la majestuosa doxa-gloria (luz increada). O de otra manera, sorpresa es una elevación limpia y total hacia la Infinita Dinami (potencia y energía), el Dios que está rodeado de luz increada. Éxtasis no es sólo el arrebatamiento de las fuerzas psíquicas hacia el cielo, sino también la total éxodos-salida del mismo sentido o percepción sensible. El doble έρως eros (amor ardiente) es la embriaguez del espíritu que mueve el deseo.
  59. Dos son principalmente los έρως eros (amores ardientes) extáticos del espíritu, el cordial y el extático. El primero es de los que se encuentran aún al estadio de la iluminación; el segundo es de aquellos que han llegado a la perfecta αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado). Ambos tipos apartan el sentido o percepción sensible del νούς nus en el cual actúan, ya que el divino έρως eros es embriaguez del espíritu que eleva el νούς nus (espíritu de la psique) natural hacia las realidades superiores, por la que también el sentido o percepción sensible se aleja de las relaciones con las cosas.
  60. Principio y causa de los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) es la memoria que originalmente era simple y unificada y se dividió por la transgresión del hombre, por la cual perdió la memoria o recuerdo de Dios y se destruyó por sus propias fuerzas y facultades, ya que, de simple, sencilla, se ha hecho compuesta, y de unificada e indisoluble se volvió polifacética.
  61. La terapia de la memoria o recuerdo original es su retorno y su restablecimiento desde la memoria maliciosa y desastrosa de los malos astutos pensamientos a su antigua sencillez original. Porque la desobediencia no solo convirtió la simple memoria de la psique-alma en un instrumento de la maldad en contra del bien, sino que pervirtió y corrompió también todas las fuerzas y enturbió los apetitos de la psique por la virtud. La memoria la sana principalmente el recuerdo o memoria constante de Dios, que se consolida por la oración, la cual ha dejado su estado natural y se une a lo sobrenatural.
  62. Las causas de los πάθος pazos son las praxis pecaminosas, de los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) las causas son los pazos, y de las fantasías las causas son los pensamientos. La causa de los conceptos nociones es la memoria; de la memoria es el olvido; la madre del olvido es la ignorancia, y de la ignorancia la causa es la ραθυμία racimía (pereza espiritual o negligencia). La racimía la generan los apetitos del deseo. Madres de los apetitos es el movimiento hacia la desviación. Del movimiento la causa es la energía de la praxis. Praxis es el deseo insensato del mal y la buena disposición hacia las cosas sensibles y los sentidos.
  63. En la parte lógica de la psique-alma surgen y operan los pensamientos; en la parte irascible o emocional, surgen los pazos animales y bestiales; en la parte anhelante surge la memoria o recuerdo del deseo y apetito bestial; en la parte noerá o del νούς nus (espíritu de la psique) con la mente, surgen las fantasías, y en la parte intelectual surgen los conceptos, ideas.
  64. La irrupción de los pensamientos astutos malvados es como una corriente de río. Con ellos viene el asalto y a continuación el consentimiento al pecado, que cubre el corazón como una inundación con olas.
  65. Por “barro o lodo del fondo” (Sal 68, 3) debes considerar el placer sensual y húmedo o el fango de la fornicación o lujuria, o incluso la carga pesada y opresiva de las cosas materiales, por las que el νούς nus pasional, con pazos y vicios, queda pesado, oprimido y se hunde con los pensamientos al fondo de la desesperación y la oscuridad.
  66. Λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) muchas veces la Escritura llama también las razones o causas de las cosas, igual que los logos también los llama conceptos y los conceptos a la inversa logos. Esto sucede porque el movimiento de todos ellos es en sí mismo inmaterial, pero toma forma a través de las cosas y se transforma; y así aquello que se ha movido, es reconocido y nombrado por su apariencia.
  67. Los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) son los logos de los demonios y los precursores de los pazos, igual que los logos y los conceptos o significados son precursores de las praxis. Porque es imposible hacer algo bueno o malo, si antes no está afectado y estimulado por el λογισμός loyismós (pensamiento); ya que el loyismós es el movimiento sin forma del estímulo de cualquier praxis.
  68. La materia de las cosas genera los pensamientos desapasionados, (sin pazos, impasibles); mientras que el asalto y estímulo demoníaco crea loyismí pensamientos astutos malvados y viles. Entonces, cuando se comparan, muestran la diferencia entre los logos naturales y los pensamientos contra naturales y sobrenaturales.
  69. Los logos y los pensamientos (loyismí) pueden igualmente provocar alteración instantánea en la psique-alma, cuando los pensamientos naturales se transforman directamente en pensamientos contranaturales o, por otro lado, los naturales en sobrenaturales. Los causantes de la transformación de un tipo de pensamiento a otro y de su creación son, en el caso de los pensamientos demoníacos, aquellos que provienen de la materia, mientras que, en el caso de los pensamientos materiales, son los pensamientos que surgen del asalto y estímulo de la tentación. De manera similar, los causantes de los pensamientos divinos son los pensamientos naturales, y los naturales engendran y generan los sobrenaturales. Cada tipo de pensamiento tiene su transformación hacia el tipo afín como causa de movimiento y generación, que se divide en cuatro maneras.
  70. Nota que las causas preceden a los pensamientos, los pensamientos preceden a las fantasías. Las fantasías están antes que los πάθος pazos, y los pazos antes que los demonios. Es decir, como si existiera una cadena y un orden entre los espíritus perversos, para un objetivo falso, donde el uno sigue y depende del otro. Sin embargo, ninguno opera por sí solo, sino que es dirigido por los demonios. Ni la fantasía se materializa en ídolo, ni el pazos opera sin la δύναμη dinami (potencia y energía) demoníaca furtiva y oculta. Porque, aunque el Satanás se haya caído desde el cielo y ha sido destruido, sin embargo, es más poderoso que nosotros y actúa descaradamente contra nosotros a causa de nuestra pereza espiritual y negligencia.
  71. Los demonios dan forma en nuestro νούς nus (espíritu del corazón), o más bien, que ellos toman la forma análoga y nos estimulan de acuerdo con el hábito del pazos que sobre-domina y opera en nuestra psique-alma. Porque los demonios tienen la costumbre del pazos como causa en hacer ídolo la fantasía. Por tanto, nos muestran las diversas y polimorfas o multiformes fantasías cuando estamos despiertos en alerta y en el sueño. Así los demonios del deseo se transforman unas veces en cerdos, otras en burros, otras en caballos salvajes enloquecidos por el deseo sexual corriendo con manía hacia la hembra; otras veces de nuevo se transforman en judíos y especialmente los demonios de la lujuria e indecencia; los demonios de la ira y enojo se transforman a veces en idólatras y otras en leones. Los demonios de la cobardía, falso miedo se transforman en israelitas; los de la lujuria en indecencia, en edomitas; los de la embriaguez y del insaciable derroche, en agarenos;, los de la ambición, avaricia y codicia unas veces se transforman en lobos y otras en leopardos; los de la mala astucia y vileza en víboras y otras veces en zorros; los del descaro, en perros y los de la acidia, en gatos; a veces los demonios de la fornicación o lujuria también se transforman en serpientes, cuervos y cornejas; en pájaros se transforman los demonios psíquicos y en concreto los demonios del aire. La fantasía transforma a los espíritus en tres tipos de formas, es decir, según las tres partes de la psique-alma: en aves, bestias o animales, que corresponden a la parte anhelante, al irascible y al lógico o logístico/racional, que son las tres fuerzas de la psique-alma. Y según el pazos que caracteriza y domina la psique-alma, adoptan la forma correspondiente y se acercan a nosotros.
  72. Los demonios del placer o hedonismo muchas veces vienen como fuego y como carbones. Porque los espíritus del hedonismo o lujuriosos calientan la parte anhelante y al traer confusión en la διάνοια diania (mente, intelecto), oscurecen la psique-alma. La causa principal de este calentamiento, confusión y oscuridad es el placer hedonista de los pazos.
  73. Noche de pazos es la oscuridad de la ignorancia. O de otra manera, noche es la situación que genera los pazos. En esta noche domina y reina el jefe de la oscuridad y de las tinieblas, en cuyo dominio los espíritus malignos –que alegóricamente se llaman fieras del agrós-campo, pájaros del cielo y reptiles de la tierra- rugen y aúllan buscando devorarnos.
  74. Durante el tiempo de acción de los pazos, algunos preceden de los loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) y otros siguen. Los loyismí preceden de las fantasías, mientras que las fantasías son seguidas por los pazos. Los pazos preceden a los demonios, y los demonios siguen a los pazos.
  75. Principio y causa de los pazos es el mal uso o abuso, el uso incorrecto de las cosas en abuso es la desviación; y de la desviación la inclinación de la voluntad; la prueba de la voluntad es el asalto del loyismós pensamiento. El asalto proviene de los demonios a quienes la Providencia les da permiso para revelar la calidad de nuestro libre albedrío o nuestra independencia.
  76. El veneno mortal del aguijón del pecado es el hábito pasional, emocional y vicioso de la psique-alma. Porque aquel que voluntariamente dejó los pazos que se conviertan como cualidades o propiedades de su naturaleza es inamovible e inmutable en su forma de vida.
  77. Los pazos se llaman de muchas maneras y se dividen en somáticos o corporales y en psíquicos. Los somáticos se subdividen en penosos, dolorosos y en pecaminosos. Los penosos, dolorosos se subdividen en pazos de enfermedad y pazos de pedagogía. Los pazos psíquicos por su parte se dividen en irascibles, anhelantes y logísticos. Los logísticos se subdividen en fantasiosos y en intelectuales o conceptuales. De estos, algunos son voluntarios y otros se deben al mal uso o abuso de las cosas, y otros son involuntarios, causados por necesidad, por eso se llaman pazos naturales no perversos (hambre, sed, etc.), que son aquellos que los Padres los han llamado también consecuencias o accidentes y cualidades naturales.
  78. Los pazos somáticos o corporales son diferentes de los psíquicos. Algunos son del anhelo, deseo y otros los de la ira, enojo. Unos son de la parte logística de la psique y otros son del νούς nus (espíritu de la psique) y de la διάνοια diania (mente, intelecto). Pero se comunican y colaboran entre sí; los corporales con los pazos de la parte irascible y emocional, y los pazos logísticos con los del νούς nus espíritu (noerós-espirituales), y los del νούς nus con los pazos de la diania y la memoria.
  79. Los pazos de la parte irascible de la psique-alma son la ira, el rencor, la amargura, el resentimiento, el clamor, la irascibilidad, la audacia, la vanidad, la arrogancia y otros. Los pazos de la parte anhelante (deseo) son la codicia, la ambición, la incontinencia, la avaricia, la indecencia, la φιληδονία filidonía (amor al placer o hedonismo), la φιλαργυρία filargiría (amor al dinero y la riqueza) y el peor de todos estos la φιλαυτία filaftía (egolatría excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo). Los pazos de la parte logística o de la psique son la incredulidad, la blasfemia, la maldad, la mala astucia o vileza, la curiosidad, la doble moral, la villanía, la maledicencia, la acusación y condena, el desprecio al otro, la jocosidad, la hipocresía, la mentira, el lenguaje torpe, la vulgaridad, la deslealtad, la ironía, la ostentación, gustar a los demás, fantasear, la charlatanería, etc. Pazos del νούς nus (espíritu del corazón) son la presunción, la exaltación, la jactancia, la altanería, la irascibilidad, la envidia, la autocomplacencia, la contradicción, la desobediencia, la fantasía, la simulación, la exhibición, la filodoxía (amigo de la vana gloria) y finalmente la soberbia con su orgullo que es el pazos primero y el último de todos los males. Los pazos de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) son ensoñaciones o ilusiones fantasiosas, las exaltaciones, las agitaciones, el oscurecimiento, la ceguera (espiritual), el acercamiento a utopías, asaltos de los pensamientos y consentimientos a ellos, tendencias hacia el mal, desviaciones repentinas y sus semejantes. Epigramáticamente diremos que todos los males antinaturales se encuentran mezclados en la tres fuerzas y facultades de la psique-alma, como también todos los bienes coexisten por naturaleza con ellas.
  80. ¡Oh, qué altos logos dirige sorprendido David a Dios! Es muy admirable, dice, Tu gnosis para mí; no puedo captarla (Sal 138, 6), porque es más potente e inabordable, por encima de mi débil e impotente gnosis y la fuerza que tengo. Es decir, pienso que el cuerpo -carne es incomprensible sobre la composición de su estructura, también es tríadico o trinitario en sus especies o géneros, pero tiene una armonía común de sus miembros y partes, y ha sido estimado con el segundo número semanal o septenario, lo que según los matemáticos significa el tiempo y la naturaleza*, de modo que ello también cuando se analiza de acuerdo con las leyes de la naturaleza, sea instrumento para la doxa-gloria de Dios, lo cual manifiesta al mundo la Majestuosidad Tríadica o Trinitaria.

*Lo Bizantinos, igual que los antiguos, acostumbraban buscar el sentido y significado místico en los números que correspondía en varios nombres o cosas (ver la introducción de los 13 capítulos sobre oración de san Nilos el Asceta, en la Filocalía, tomo 1, pag 219-220 y el capítulo 79 de la 1 centuria hacia Thalasio de san Máximo en el 2 tomo pag 117). En el capítulo presente no está claro dónde corresponde el cuerpo-carne o la trinidad y el segundo número septenario o semanal.

  1. Leyes de la naturaleza son las composiciones cualitativas de los miembros que están en energía y acción, las cuales han sido llamadas heterogeneidades, porque son subdivisiones de las correspondientes cualidades. O de otra manera, ley natural es la capacidad de acción de cada género o especie y miembro. Es decir, tal como Dios mueve toda la creación, así también la psique-alma opera, mueve y energiza cada miembro del cuerpo de acuerdo con la energía del miembro.

Ahora examinemos por qué razón los Teoforos (portadores de la luz increada o de Dios) unas veces dicen sobre la ira o enojo y el deseo o anhelo que son δυνάμεις dinamis (facultades, potencias y energías) del cuerpo y otras de la psique-alma. Por lo tanto, decimos que las opiniones de los Santos no presentan ninguna incongruencia, contradicción o desacuerdo, para quienes conocen bien las cosas, sino que ambas son verdaderas; y solo cambian como es debido los nombres con mucha sabiduría, porque también el cuerpo y la psique-alma han venido en la existencia de un modo inexpresable, destinados a coexistir, y la psique-alma es perfecta y completa desde el principio, mientras que el cuerpo es imperfecto, desde el momento que fue creado, porque crece con la nutrición. La psique-alma posee en sí misma, desde el momento que fue creada, también la fuerza del anhelo, deseo y también una fuerza irascible que le da valentía o la fortaleza y la mueve al έρως eros (amor ardiente), porque tiene νούς nus espíritu y lógica (logos, intelecto). La ira irracional o animal y el anhelo, deseo insensato o vicioso, no son elementos que han recibido durante su creación, y lo mismo vale también para el cuerpo. Es decir, el cuerpo se plasmó incorruptible y sin los flujos animales, de los cuales resultaron el deseo y la ira bestial. Pero después de la desobediencia, una vez caído el cuerpo en la corrupción y el desgaste, adquirió la densa textura de los animales irracionales, la ira y el anhelo (deseo) se manifestaron necesariamente en él. Por eso también se opone a la voluntad de la psique-alma con ira y anhelo, deseo, cuando, por supuesto, domina. Pero cuando el cuerpo mortal sea sometido a la lógica o a lo logístico de la psique, entonces sigue la psique en el trabajo de los bienes. Porque cuando se produjo el revoltijo y la mezcla de las propiedades adquiridas del cuerpo-carne con la psique-alma, entonces el ser humano se volvió semejante a las bestias y sucumbió a la ley del pecado por la necesidad de la naturaleza, y el hombre que había sido creado ser lógico, se convirtió en animal, bestia y fiera.

  1. El Dios, cuando con Su soplo vivificante creó la psique-alma lógica (con logos) y espiritual (o noerá con νούς nus espíritu), no la hizo teniendo ira y deseo bestial, animal, sino que la ha puesto la fuerza del deseo junto con la valentía para ser atraída amorosamente. Estos fueron asumidos por el cuerpo después, con la desobediencia, que se convirtió en mortal, corruptible y animal o bestial. Porque, como dicen los teólogos, el cuerpo fue creado incorrupto, tal como será resucitado, aunque era susceptible a la corrupción y el desgaste; así también la psique-alma fue plasmada απαθής apazís (impasible sin pazos, ni vicios). Pero la psique y el cuerpo recibieron los dos la corrupción, y se mezclaron entre sí por la ley natural de su recíproca participación, compenetración y transmisión. Y la psique tomó la calidad de los πάθος pazos, o más bien de los demonios. El cuerpo se asemejó con las bestias irracionales por la influencia de la situación en la que cayó y por el predominio de la corrupción. Y después una vez que las δυνάμεις dinamis (potencias y energías) de la psique-alma y del cuerpo se convirtieran una dinami, formaron una bestia, animal e insensata a causa de la ira y del deseo. Y así el hombre se equiparó a las bestias, como dice la Escritura (Sal 48,21), y se volvió semejante a ellas en todos los modos-tropos.
  2. Principio y génesis o generación de las virtudes es la buena intención, es decir, la inclinación hacia el bien, igual que Dios es causa y fuente de todo bien. Principio del bien es la fe, o más bien el Cristo, la roca inquebrantable de la fe, al quien tenemos como principio y cimiento de todas las virtudes, sobre las cuales estamos firmes y sobre Él edificamos todo bien. Él es la piedra angular (Ef 2,20-21) que nos conecta y nos une con Él mismo. Aún, Él es la perla preciosa (Mt 13, 46), la que busca el cristiano ortodoxo y el monje que se introduce en las profundidades de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial divina), vende todas sus voluntades con la obediencia a los mandamientos-logos (principios espirituales), para adquirirla desde aquí.
  3. Las virtudes son equivalentes entre sí y todas se concentran en un punto y constituyen un conjunto y una especie de virtud. Y hay virtudes y virtudes mayores que otras, porque contienen y componen la mayoría o todas, tal como es la divina αγάπη agapi (amor incondicional e increado), la humildad y la paciencia. Porque dice el Señor al respecto: Paciencia entiendo aquella que se lleva a cabo de acuerdo con la voluntad de Dios, la reina de las virtudes y el cimiento de las hazañas y éxitos espirituales. Ella es la paz en la guerra, la calma en la tempestad y el fundamento inquebrantable de aquellos que la han conseguido. Y a quien con la χάρης jaris (gracia, energía increada) de Jesús Cristo la adquiera, ni las armas, ni las lanzas, ni los ejércitos que arremeten en contra, ni la fila de demonios, ni la oscura falange de los enemigos pueden perjudicarle y dañarle.
  4. Las virtudes pueden engendrar y generar una a la otra, de todos modos, nacen de las tres δυνάμεις dinamis (facultades, potencias y energías) de la psique-alma, excepto de las virtudes divinas. Causa y principio de las cuatro virtudes cardinales o generales y divinas, a saber, la prudencia, la valentía, la templanza y la justicia, de las que también se constituyen el resto de las virtudes, es la divina sofía-sabiduría movida por el espíritu a aquellos que han alcanzado la teología, que se mueve en el νούς nus (espíritu de la psique) de cuatro modos o maneras. Esta no opera simultáneamente las cuatro, sino en cada una especialmente en su tiempo y como quiere. La prudencia opera como luz, la valentía o valor opera como fuerza impetuosa y soplo incesante, la templanza como una fuerza que hace la catarsis y santifica, y la justicia como rocío refrescante de pureza que deleita y refresca el ardor de los pazos. En cada perfecto da la perfecta energía de cada una de estas, como he dicho antes, según convenga cada vez.
  5. Las obras de la virtud que se hacen con nuestro esmero y cuidado, no regalan la salud perfecta en la psique-alma, a menos que las virtudes mismas lleguen sustancialmente al hábito con la ayuda de la χάρης jaris (gracia, energía increada). Porque cada una de las virtudes tiene su propia energía, su propio carisma, de modo que aquellos que la poseen, incluso sin querer, puedan atraerla hacia sí con el hábito y la naturaleza del bien. Y cuando esto se nos es dado, desde ahora en adelante permanece inalterable y estable. Porque las virtudes, como una psique-alma viva en sus miembros, tienen la χάρης jaris (gracia, energía increada) del Espíritu para activarlas. Por eso, sin la χάρης jaris todo el conjunto de las virtudes está muerto y los que creen que las han adquirido o alcanzado completamente sólo tienen sombras y figuras del bien y no el verdadero modelo o prototipo original de la verdad.
  6. Por lo tanto, son cuatro las virtudes universales: la valentía o valor, la prudencia, la templanza y la justicia. También hay ocho situaciones o estados cercanos a ellas, como hipérboles-excesos o deficiencias, que nosotros los monjes los consideramos y llamamos maldades, vicios, en cambio los mundanos los llaman virtudes. De la valentía el exceso o hipérbole es la audacia, desfachatez y la deficiencia la cobardía (falso miedo). De la prudencia el exceso es la mala astucia y la deficiencia la ignorancia. De la templanza el exceso es la indecencia o intemperancia y la deficiencia la estupidez o necedad. De la justicia el exceso es la ambición, avaricia y la deficiencia la injusticia o inferioridad. Porque las virtudes se encuentran en el medio, y no sólo las universales y las naturales, que son superiores a todo exceso y deficiencia, sino también las virtudes prácticas. Y las virtudes tienen como cooperante la predisposición, la voluntad y la rectitud de la opinión, mientras que las otras, tienen la metábole o cambio, la arrogancia y presunción. El que las virtudes se encuentran en el medio de la rectitud, testigo es el proverbio que dice: “Y lograrás todos los buenos ejes” (Prov 2,9). Por lo tanto, todas las virtudes son formadas dentro de las tres δυνάμεις dinamis (facultades, potencias y energías) de la psique-alma, en las que nacen y se edifican, y también tienen como cimiento de su edificio las cuatro virtudes universales, o, mejor dicho, a Cristo, para que realicen la catarsis y se limpien con las prácticas, y las divinas y sobrenaturales son proporcionadas por la bondad del Espíritu.
  7. De las virtudes, unas son prácticas, otras naturales, otras divinas y regalos del Espíritu. Las virtudes prácticas provienen de la predisposición y la voluntad, las naturales de la formación y las divinas de la χάρης jaris (gracia, energía increada).
  8. Igual que nuestra psique-alma da a luz las virtudes, así genera también los pazos. Las virtudes las da a luz según naturaleza y los pazos los genera contra natura. Es decir, la psique-alma tiene la causa de la generación del bien o del mal en la inclinación de su voluntad como centro hacia los rayos o como el péndulo de una balanza; y al lado que inclina, toma por colaborador y opera. La intención de la voluntad del hombre está sujeta en las dos operaciones y energías, porque tiene en su interior las virtudes y las maldades o vicios. Las virtudes por génesis, nacimiento y las maldades por la tendencia e inclinación arbitraria de la voluntad.
  9. La Escritura llama virtudes a las doncellas, debido a la relación que las conecta y une con la psique-alma y las hace ser consideradas un espíritu y un cuerpo con ella. Porque la forma de la doncella es el símbolo de la αγάπη agapi (amor incondicional), y la figura de estas santas vírgenes es el signo de pureza, castidad e inocencia. Es costumbre de la χάρης jaris (gracia, energía increada) dar a las cosas divinas una forma relacionada con su cualidad y moldearlas sin error, de acuerdo con aquello con lo que están emparentadas o se asemejan, para aquellos que son receptivos.
  10. Por lo tanto, los jefes de los πάθος pazos son ocho; tres son los grandes pazos, la gula o glotonería, la φιλαργυρία filargiría (avaricia, amor al dinero y la riqueza) y la vanagloria, y cinco las pazos que los siguen, es decir, la lujuria o fornicación, la ira, la tristeza o depresión, la acidia y la soberbia unida con el orgullo. Y hay correspondencia con las virtudes opuestas a estas: son las tres principales virtudes, la pobreza, la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) y la humildad, y junto con ellas sus acompañantes, la pureza, la apacibilidad, la alegría, la valentía y la extenuación, y después todas las demás virtudes. Sin embargo, no cualquiera que quiera puede aprender y conocer la fuerza, la energía y el aroma particular de cada una de las virtudes o de las maldades, sino solo aquel que las practica o las “padece” a través de la obra y el logos y que ha recibido del Espíritu los carismas de la gnosis (conocimiento espiritual) y del discernimiento.
  11. Unas de las virtudes operan en nosotros y otras son operadas por nosotros. Las virtudes operan en nosotros, viniendo a nosotros cuando deben, y cuanto y como quieren. Y nosotros las activamos de acuerdo con nuestra predisposición, voluntad y hábito ético de nuestra capacidad. Sin embargo, las virtudes se activan y operan en nosotros de manera sustancial, mientras que nosotros las activamos de manera formal, moldeando nuestro carácter -por supuesto que todos nuestros trabajos virtuosos son tipos o modelos en relación con los arquetipos celestiales de las virtudes, y muy pocos participan de manera sustancial en las realidades espirituales e inteligibles antes del futuro deleite y gozo incorruptible. Aquí activamos y obramos los esfuerzos y disfrutamos de los tipos o modelos de las virtudes y no de las virtudes en sí.
  12. Celebra litúrgicamente y divinamente el Evangelio (Rom 15, 16) a la manera de Pablo, aquel que comulga y recibe la iluminación de Cristo y puede transmitirla enérgicamente también a los otros, arrojando el logos como semilla divina en los campos de las psiques-almas de los oyentes. Como él mismo dice: “Vuestro logos que sea mezclado con la χάρης jaris (gracia, energía increada) de la bondad divina, para transmitir la χάρης jaris en los que escuchan con fe” (Col 4,6 · Ef 4,29). De nuevo Pablo llamando a los maestros labradores y a los aprendices campo (1Cor 3,9), muestra muy sabiamente que los primeros labran y siembran el divino logos y los otros son la tierra fértil, buena y muy fructuosa. Celebración litúrgica santa y verdadera (o sacerdocio real) no es solamente la acción de las cosas divinas, sino también la participación de los bienes y la transmisión de estos a los demás.
  13. Es el logos oral que se dice para enseñar es variado y se obtiene de muchos y diversos modos a partir de cuatro fuentes: el aprendizaje, la lectura, la praxis-acción y la χάρης jaris (gracia, energía increada). Igual que el agua, mientras es una según su naturaleza, sin embargo, se transforma en la calidad según la composición de la tierra de donde pasa, de modo que en el sabor puede ser amargo, dulce, salado y ácido, así también el logos de la enseñanza, después de pasar por el hábito ético de cada uno y alterarse analógicamente, se reconoce según su energía y proporciona beneficio.
  14. El logos se ha dado para disfrutarlo cada naturaleza lógica, igual que se ofrecen diversos y muchos alimentos y manjares. Por eso, la psique-alma siente su placer de diversas maneras; tiene el logos científico como pedagogo o educador para que vaya formando la ética en su carácter; el logos de la lectura como agua refrescante para alimentarla y darle alivio y reposo; el logos de la praxis como tierra verde para fortalecerla (Sal 22,2); el logos de la χάρης jaris (gracia, energía increada) como vaso con vino para embriagarla (Sal 22,5) y deleitarla, y el gozo inefable e indecible como aceite que hace su rostro apacible, radiante (Sal 103, 15) y resplandeciente.
  15. Todo lo dicho anteriormente la psique-alma no sólo lo tiene en su interior como vida, sino que también cuando escucha todo esto de otros como enseñanza, así lo siente, cuando naturalmente preexiste αγάπη agapi (amor incondicional) y fe entre los dos. Es decir, cuando uno escucha con fe y el otro enseña con agapi, presentando sin arrogancia, sin vanagloria ni ambición los logos de las virtudes. Entonces también los dos reciben de la siguiente manera los cuatro tipos o géneros del logos: el logos por el aprendizaje, como pedagogo o educador; el logos de la lectura como alimentador; el logos por la praxis, que emana desde el interior, como un dulcísimo guía; el logos del Espíritu que ilumina, deleita y alegra, como novio que se une con la psique-alma. Porque la expresión “cada logos que procede de la boca de Dios (Mt 4,4) significa los logos que brotan a través el Espíritu de los labios de los Santos y es el dulcísimo soplo operante y energizante del Espíritu, que no todos disfrutan, sino solamente los dignos, -ya que los seres lógicos tienen el logos como gozo y deleite de buena vida. Aquí son muy pocos los que se alegran y gozan de la plenitud de los logos del Espíritu, mientras que los muchos conocen y participan sólo en los tipos de los logos espirituales mediante la memoria, sin aún haber saboreado con sentimiento de la psique -alma el verdadero pan de la vida futura, es decir, el logos de Dios. Porque solo entonces estará a la disposición de los dignos para colmarlos de todo tipo de placer y deleite, sin que sea consumido totalmente o agotado u ofrecido en sacrificio.
  16. Sin sentido y percepción espiritual es imposible para uno saborear la plenitud del placer de las realidades divinas. Porque igual que aquel que ha embotado los sentidos corporales y los hizo inoperativos e incapaces de actuar sobre las cosas sensibles, y no ve, ni escucha, ni huele, sino que está paralizado o más bien medio muerto, así también es aquel que ha mortificado las fuerzas naturales de su psique-alma por sus pazos y las hizo incapaces de operar y participar en los misterios del Espíritu. Es decir, aquel que no ve, ni escucha, ni siente espiritualmente, está muerto. Porque no vive en su interior el Cristo, sino que él mismo tampoco es movido por Cristo, ni recibe las energías increadas de Cristo.
  17. Los sentidos tienen una energía igual, similar, para no decir que una, con las fuerzas psíquicas, y especialmente cuando están saludables. Porque las fuerzas psíquicas viven y operan mediante los sentidos, y el espíritu vital está unido también con los dos. El hombre, entonces, está esencialmente enfermo, cuando tiene la enfermedad general de los pazos y está continuamente postrado en la cama del hospital de la negligencia y la pereza. Los sentidos observan con claridad las cosas sensibles y las fuerzas psíquicas las inteligibles o espirituales, especialmente cuando no existe entre sí ninguna lucha satánica que se contrapone a la ley del νούς nus (espíritu de la psique) y la voluntad del espíritu (Rom 7,23). Pero cuando se unen en uno y se hacen uno por la χάρης jaris (gracia, energía increada) del Espíritu, entonces conocen las realidades divinas y las humanas, cómo son en su naturaleza, de manera directa y esencial, y consideran los logos de estos con precisión, y ven claramente, en la medida que esto es posible, la única Causa de todo, la Santa Trinidad.
  18. El hisijasta debe primero tener como cimiento, sobre lo que edifica, estas cinco virtudes: silencio, εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), vigilia (alerta continua), humildad y paciencia. Luego, tres son los trabajos gustados por Dios: salmodia, oración y lectura; debe tener también trabajo manual, si aún es débil en las realidades espirituales. Porque las virtudes anteriores no contienen sólo todas las demás, sino que se sostienen y se refuerzan mutuamente. Incluso el hisijasta debe dedicarse desde la mañana en la memoria de Dios con la oración y la ησυχία hisijía cordial (serenidad de la mente y paz del corazón). La primera hora debe orar persistentemente, la segunda leer, estudiar y la tercera, salmodiar, la cuarta orar, la quinta leer, estudiar, la sexta salmodiar, la séptima orar, la octava leer, estudiar, la novena salmodiar, la décima comer, la undécima dormir, si es necesario, y a la duodécima hora salmodiar las vísperas. Y si pasa su día de esta manera tan buena, agrada a Dios.
  19. Cada uno debe, como la abeja, recoger de todo lo más útil para las virtudes y así, participando un poco de todo, hacer una gran síntesis del trabajo de las virtudes, de las cuales será abastecido de la miel de la sofía-sabiduría para deleitar y alegrar las psiques-almas.
  20. Si quieres pasar más fácilmente el espacio de la noche, escucha esto. Hay tres formas de vigilia de la noche: para principiantes, intermedios y perfectos. La primera forma es dormir la mitad de la noche y estar despierto la otra mitad, ya sea desde la tarde hasta la medianoche, o desde la medianoche hasta la mañana. La segunda forma consiste en velar una o dos horas por la noche, luego dormir cuatro horas, y levantarse al amanecer para salmodiar y orar durante seis horas hasta la mañana. Y después salmodiar la primera hora y sentarse a descansar en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y en silencio como dijimos antes. Y seguir el programa de las actividades espirituales que antes hemos dado para las horas del día, o mantener la oración incesante, por la que viene el hábito al luchador. Finalmente, la tercera forma es permanecer toda la noche en vela, vigilancia y alerta.
  21. En relación a la comida, creo que una libra de pan es suficiente para el que lucha en la divina ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Y que beba dos vasos de vino o tres de agua. Su alimentación debe ser sencilla y austera, no lo que dicte el deseo de la naturaleza, sino tal como administra o economiza la divina Providencia, y siempre con moderación. Un consejo excelente y breve para aquellos que desean practicar la precisión es cumplir las tres actividades esenciales de las virtudes: ayuno, vigilia y oración. Estas tres virtudes garantizan el apoyo imperturbable de todos.
  22. La divina ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) antes que nada, necesita fe, paciencia, esperanza y αγάπη agapi (amor incondicional) con todo el corazón y con toda fuerza y energía. Porque aquel que cree, aunque no consiga aquí lo anhelado, ya sea por negligencia o alguna otra causa, sin embargo, durante la hora de su muerte será imposible no recibir el fruto de su fe y de su lucha y no ver la libertad, que es el Jesús Cristo, quien es la psicoterapia, redención, y salvación de las psiques-almas, el Θεάνθρωπος (Zeánzropos: Dios-Hombre) Λόγος Logos. Pero el que no cree, sin duda será condenado al momento de su muerte, pero también ya está condenado desde ahora, según el logos del Señor (Jn 3,18). Porque dice que quien trabaja los placeres o al hedonismo y busca la gloria de los hombres y no de Dios (Jn 5,44), este es incrédulo, aunque parezca creyente en sus palabras. Este se ha engañado a sí mismo sin darse cuenta y entonces escuchará: “Tal y como no me aceptaste en tu corazón, sino que me has vuelto despectivamente la espalda, yo también te rechazaré y te expulsaré lejos de mí” (Ez 5,11). El creyente debe tener buenas esperanzas, creer en la verdad de Dios, tal y como es testificada en las Escrituras, y confesar su enfermedad para no recibir la doble e inevitable condena.
  23. Nada da tanto quebranto al corazón y humildad a la psique-alma como permanecer en soledad con conocimiento y el silencio sobre todas las cosas. Y nada corrompe tanto el estado de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y le priva de esta fuerza o dinámica divina, como estos seis pazos esenciales: la παρρησίαparrisíadesvergüenza (libertinaje, lenguaje descarado y desorbitado), la gula, la locuacidad (o charlatanería), la distracción (o el descuido), la arrogancia (o enaltecimiento) y la presunción (o jactancia, engreimiento) que es el pazos principal y señor de todos. Aquel que con buena disposición se ha acostumbrado en estos pazos después del progreso en ellos, se oscurece aún más. Pero si vuelve en sí, se despierta (espiritualmente) y comienza de nuevo con fe y disposición, logrará nuevamente lo que busca, especialmente si se humilla y pide con insistencia. Pero, si a causa de su negligencia, reine en su interior alguno de los pazos que antes dijimos, entonces todo el ejército de los males, junto con la desastrosa incredulidad se pone en marcha contra él, y convierte en desierto la psique-alma como Babilonia, agitada y ruidosa por los demonios. Y así la última situación de este hombre se hace peor que la primera (Mt 12,45), de modo que se hace enemigo iracundo y acusador de los otros hisijastas, afilando su lengua contra ellos como un cuchillo de doble fila con punta muy fina.
  24. No es posible atravesar las aguas de los pazos, por los que se enturbia y se remueve el mar de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) e inundan la psique-alma, sino mediante el barco ligero de la pobreza y la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio). Porque cuando, a causa de la incontinencia y el amor y apego a las cosas materiales, los torrentes de los pazos inundan con sus aguas la tierra del corazón y traen en el corazón todo tipo de suciedad y lodo de pensamientos, entonces causan confusión en el νούς nus (espíritu del corazón), oscurecimiento en la διάνοια diania (mente, intelecto) y pesadez en el cuerpo. Y hacen el corazón y la psique-alma se vuelvan indiferentes, oscuros y entumecidos, sacándolos de su estado y percepción natural.
  25. Nada hace a la psique-alma de los luchadores tan frívola, indiferente y estúpida, como la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo) que es la suministradora de los pazos. Cuando la φιλαυτία filaftía, en vez de los esfuerzos para la virtud, prefiere los reposos del cuerpo y cree que es bueno para el cuerpo la idea de que no debe esforzarse voluntariamente en las obras, ni siquiera en los ligeros y fáciles esfuerzos de los mandamientos, entonces provoca atonía y debilidad en la psique-alma en sus luchas por la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y produce una fuerte e incompatible parálisis del cuerpo en las obras.
  26. Para los que son débiles en los mandamientos y quieren vomitar fácilmente el turbio oscurecimiento de los πάθος pazos, no hay otro médico tan excelente y supremo como la indiscutible y decidida obediencia y con fe en todo. Esta (la obediencia) es un fármaco compuesto de muchas virtudes, que vivifica a quienes lo beben, también es un bisturí que limpia de una vez las cicatrices de las heridas. Por lo tanto, quien con fe y sencillez escogió antes que nada ponerla en práctica, ha cortado de golpe una vez todos los pazos. No sólo ha alcanzado ησυχία hisijía, sino que mediante la obediencia, ya la ha experimentado y la vive en plenitud, porque ha encontrado a Cristo y se ha convertido y se llama imitador y dulos-siervo de Cristo.
  27. Sin trabajo y vida en luto espiritual o luto según Dios, es imposible uno soportar la ola de calor de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Quien tiene luto espiritual (según Dios) y estudia los males y sufrimientos de antes y después de la muerte, antes de que lleguen, tendrá paciencia y humildad, los dos fundamentos de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Pero quien practica la ησυχία hisijía sin paciencia y humildad, tiene siempre la indiferencia acompañando la presunción o jactancia. Y de estas se multiplican los cautiverios y las distracciones del νούς nus (espíritu de la psique) con la mente y nos empujan a la atonía, a la relajación y al atontamiento. A continuación, la incontinencia, intemperancia, la madre de la negligencia o pereza espiritual hace el cuerpo relajado y desganado y oscurece y endurece el νούς nus. Entonces también Jesús se esconde, ya que hay tanta multitud de pensamientos y conceptos en el lugar de la διάνοια diania (mente, intelecto), (Jn 8,13).
  28. Es imposible que todos puedan probar y percibir con sentido y sentimiento los tormentos y torturas de la conciencia, ya sea en esta vida o en la futura. Esto es perceptible y se siente sólo para aquellos que, en particular, son privados y faltos de la δόξα doxa (gloria, luz increada) y de la αγάπη agapi (amor incondicional e increada), desde aquí o allí. Esta tortura, tormento es como un verdugo aterrador que castiga a los culpables de diversas maneras, y continuamente utiliza tiránicamente su celo o reproche, como si desvainara una espada bien afilada. Por lo tanto, ya que tenemos la conciencia, lo que algunos llaman celo o, por otros, ira natural, se mueve de tres maneras: hacia los demonios, hacia la naturaleza y hacia la psique-alma. A este celo se nos ordena afilar como una espada afilada contra los enemigos. Si este celo vence y somete los dos en uno, es decir, el pecado y el cuerpo-carne a la psique-alma, entonces se transforma en montaña alta de la fortaleza, valentía y llega a Dios. Pero si la psique-alma se somete a los dos, entonces el celo se convierte en un tormento implacable sin piedad, porque se ha esclavizado con su voluntad a los enemigos. A partir de aquí, la psique-alma comete cosas malísimas y repugnantes, y como ha perdido su estado virtuoso, cae y se separa de Dios.
  29. De todos los pazos, los que son por excelencia más duros y pesados son dos: la fornicación o lujuria y la acedia (pereza espiritual, desidia); los cuales presionan y paralizan la psique-alma desgraciada. Estos dos pazos están entrelazados y dependen uno del otro, siendo difíciles de combatir, casi invencibles. El pazos de la fornicación o lujuria abunda y predomina en la parte anhelante de la psique-alma y por su naturaleza abraza y envuelve tanto la psique- alma como el cuerpo, y distribuye su placer por todos los miembros. La acidia domina en lo alto, en la parte hegemónica de la psique-alma, es decir, en el νούς nus (espíritu) y envuelve apretando toda la psique-alma y toda la carne como la yedra enredadera, haciendo la naturaleza humana indolente, perezosa y paralizada. Estos dos pazos se expulsan, no son derrotados por completo, y antes de la bienaventurada situación de la απάθειας apázia (sin pazos, impasibilidad), cuando la psique-alma, al orar, recibe la fuerza y energía del Espíritu Santo, trayendo consigo alivio, fuerza y una profunda paz en el corazón a través de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Por lo tanto, la lujuria o fornicación es el principio, la reina, la soberana y la resultante de los placeres o hedonismo, y su compañera la acidia o negligencia es el arma invencible que transporta los guerreros de Faraó (Ex 14,7). A través de estas dos han entrado para nosotros los desgraciados motivos de los pazos en la vida.
  30. El principio de la oración noerá o espiritual o del corazón es la «energía», (con el νούς nus-espíritu de la psique en contacto consciente con la oración), es decir, la fuerza catártica del Espíritu y la mística celebración litúrgica del νούς nus. Ahora el inicio de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) es la reflexión y la ocupación en Dios, su etapa intermedia es la fuerza de la iluminación y la θεωρία zeoría contemplación (espiritual), y su final es el éxtasis (extensión interior) o la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) y el arrebatamiento del νούς nus hacia Dios.
  31. La operación y energía noerá (espiritual) del νούς nus (espíritu de la psique) es la celebración espiritual litúrgica o sacra. Es como arras antes del futuro deleite que sobrepasa toda comprensión, la celebración litúrgica se celebra por el νούς nus, el cual sacrifica místicamente el Cordero de Dios en el altar de la psique y participa en él. El que uno coma el Cordero de Dios en el altar espiritual de la psique-alma, no es sólo que lo entienda o participe en Él, sino también se convierta y se haga semejante a Él en la vida futura. Porque aquí disfrutamos los logos de los misterios, pero los mismos misterios tenemos esperanza que los disfrutaremos allá.
  32. La oración en los principiantes es como un fuego de gozo y alegría que sobresalta desde el corazón; en los perfectos es como energía de luz perfumada; incluso, la oración es el kerigma (predicación, sermón) de los Apóstoles, energía y operación de la fe, o más bien, fe inmediata; la oración hace tangibles las cosas que esperanzamos, son agapi (amor incondicional y desinteresado) en praxis-acción, movimiento angélico, potencia, energía, obra, alegría y deleite de los Incorpóreos, evangelio de Dios, certeza del corazón, esperanza de σωτηρία sotiría (redención, psicoterapia y salvación), signo de purificación y de catarsis, símbolo de santidad, reconocimiento de Dios, manifestación y renovación del bautismo, arras del Espíritu Santo, deleite y alegría de Jesús, alegría y gozo de la psique-alma, misericordia de Dios, signo de reconciliación, sello de Cristo, rayo del sol espiritual, estrella que ilumina los corazones, consolidación del Cristianismo ortodoxo, demostración de la reconciliación con Dios, χάρης jaris (gracia, energía increada) de Dios, sofía-sabiduría de Dios o mejor, el principio de la autosofía-autosabiduría, revelación de Dios, obra de los cristianos y de los monjes, estado de gobierno de los hisijastas, causa de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), muestra de la vida angélica. ¿Qué más se puede decir? La oración es el Dios, el cual opera siempre en todos (1Cor 10, 6), porque una es la energía increada y acción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que opera siempre a través de Jesús Cristo.
  33. Si Moisés no hubiera tomado de Dios la vara del poder, no se haría dios para el Faraón (Ex 7,1), de modo que pueda castigar con plagas a él y a Egipto. Así también el νούς nus (espíritu de la psique), si no toma en su mano la fuerza de la oración, es imposible destruir el pecado y las fuerzas demoníacas.
  34. Aquellos que dicen o hacen algo sin humildad, se parecen a los que edifican en el invierno o sin barro o cemento. Son muy pocos los que encuentran y aprenden la humildad a través de la experiencia y la gnosis (conocimiento). Y aquellos que pretenden describirla con palabras, se parecen a los que intentan medir el abismo. Ahora yo que estoy ciego, habiendo formado una imagen tenue o vaga sobre esta gran luz (increada), me atrevo y digo. La humildad verdadera, pragmática no consiste en hablar y decir humildemente palabras, ni tener una forma o esquema humilde; ni presiona al que la posee a opinar humildemente, ni forzarse para mostrar humildad. Y estas cosas por supuesto que son distintos modos o formas de humildad, son motivos y esquemas de humildad, sin embargo, la humildad es una χάρης jaris (gracia, energía increada) y donación que se da de lo alto. Como dicen los santos Padres, existen dos tipos o géneros de humildad: considerarse uno el inferior de todos y atribuir sus hazañas y éxitos a Dios. Lo primero es el principio, lo segundo el final. El que la busca la encontrará y la adquirirá si tiene gnosis (conocimiento) en su interior y si reflexiona sobre estas tres cosas: que es más pecador que todos, el más repugnante de todas las criaturas por estar en un estado contranatural, y más miserable que los demonios, ya que se ha hecho esclavo de ellos. También debe decirse a sí mismo: “¿Cómo sé yo exactamente los pecados de los seres humanos cuáles y cuántos son? ¿Cómo voy a saber si son iguales o superan los míos? Pues, psique-alma mía, ya que esto no lo sé, estoy por debajo de todos los seres humanos, como barro y ceniza bajo de sus pies. ¿Y cómo no voy a considerarme más repugnante que todas las creaciones que permanecen al estado natural, tal y como fueron creadas, mientras que yo a causa de mis innumerables pecados me encuentro en un estado antinatural? Es verdad, los animales, las fieras y las bestias son más limpios y puros que yo el pecador. Por eso estoy por debajo de todos, ya que, por mis pecados, me he arrojado al hades antes de morir y allí estoy caído. ¿Quién no siente que el pecador es peor incluso que los demonios, ya que es dulos-esclavo y obediente de ellos y ya desde aquí está encarcelado junto con ellos en la oscuridad o tinieblas? Realmente, es peor que los demonios el que es dominado por ellos; por eso, hombre desgraciado, heredarás junto con ellos el abismo, tú que habitas en las profundidades oscuras, al hades y al abismo antes de morir. ¿Cómo te engañas a ti mismo, llamándote justo, cuando por tus malas obras te has convertido en un pecador, impuro y demoníaco? Ay de ti, cuánto te engañas y vagas errando, adorador de demonios, perro sucio, por lo cual serás arrojado al fuego y a las tinieblas”.
  35. Sofía-sabiduría movida por el Espíritu, según los Teólogos, es la potencia y energía de la oración noerá-espiritual (con el νούς nus), pura, lúcida y angélica. El signo de esta oración es que el νούς nus (espíritu del corazón), mientras ora, no tenga absolutamente ninguna forma, ni ve nada material, ni a sí mismo ni a otra cosa; pero a menudo, incluso sus propios sentidos se retraen a causa de aquella luz; porque el νούς nus entonces se vuelve inmaterial e iluminado y se une de modo inexpresable con Dios en un solo espíritu (1Cor 6, 17).
  36. Los modos o maneras que muestran y conducen a humildad regalada por Dios son siete y cada uno sostiene y engendra a los otros. Son los siguientes: silencio, actitud y mentalidad humilde, hablar humildemente, vestimenta humilde, auto-reproche, el quebrantamiento y el estar en la última posición. El silencio con conocimiento consciente da a luz la actitud y mentalidad humilde. De la actitud humilde nacen los otros tres modos de humildad: el que uno hable humildemente, vestirse con ropa humilde y sencilla, y autoreprocharse continuamente. Estos tres modos dan a luz la contrición o quebrantamiento (del corazón) que proviene por la concesión de las tentaciones, la cual también llaman pedagogía económica o providencial y humildad provocada por los demonios. El quebrantamiento fácilmente lleva la psique-alma a «estar en la última posición», es decir, considerarse inferior a todos, ya que todos la dominan. Los dos últimos modos traen la perfecta humildad, la regalada por Dios. Esta fuerza la llaman la perfección de todas las virtudes. Y esta es la que atribuye a Dios las hazañas y éxitos virtuosos. Por lo tanto, primero de todo está el silencio, del cual nace la humildad. Esta da a luz los siguientes tres modos de la humildad. Estos tres modos generan el quebrantamiento. El quebrantamiento da a luz el séptimo modo de la primera humildad, que es el sentirse inferior a todos, y que también llaman humildad económica o providencial. La humildad providencial trae la perfecta, sincera, sin hipocresía y verdadera humildad regalada por Dios. La primera humildad llega de esta manera: si el hombre no es abandonado y vencido ni es esclavizado, derrotado y dominado de cada pazos, λογισμός loyismós (pensamiento) y espíritu, sin encontrar ayuda en obras, ni en Dios o en cualquier cosa en general, hasta que llegue a la desesperación y humillarse en todo, no puede quebrantarse y considerarse a sí mismo inferior a todos, el último de todos, esclavo de todos, incluso peor que los demonios, ya que es derrotado y dominado por ellos. Por lo tanto, esta es la humildad providencial o económica que concede la Providencia y a través de ella Dios otorga la segunda, la alta humildad, que es una fuerza divina que opera y realiza las cosas. Esta hace que el ser humano siempre se vea a sí mismo como órgano o instrumento de la divina fuerza y energía increada y trabaje a través de esta las maravillas de Dios.
  37. Θεωρία zeoría contemplación hipostática espiritual de la luz increada, νούς nus (espíritu de la psique) sin fantasías ni distracciones ni exaltaciones, acción de oración verdadera que brota siempre de la profundidad del corazón, resurrección (despertar espiritual) y elevación de la psique-alma, sorpresa divina, salida y elevación por encima de este mundo, éxtasis total de la διάνοια diania (mente, intelecto) de los sentidos mediante la energía increada y acción del Espíritu, arrebatamiento del νούς nus (espíritu de la psique) por sus fuerzas y energías, movimiento angelical de la psique-alma impulsado por Dios hacia las alturas infinitas, es imposible para uno encontrar en nuestra generación, porque en nosotros domina la tiranía de los pazos debido a la multitud de las tentaciones. Porque el νούς nus tiene la tendencia, y en concreto en los más ligeros, frívolos y desinteresados, a fantasear estas cosas antes de su tiempo. Y así, al perder también el buen estado que le fue dado por Dios, se vuelva completamente mortificado. Por eso, uno debe con gran discernimiento no pedir cosas para ahora de las que son para otro tiempo, ni dejar las que tiene en sus manos y fantasear o imaginar otras. Porque el νούς nus por naturaleza tiene la tendencia de caer fácilmente en fantasías y delirios en relación con las realidades anteriores y las plasma sin haberlas alcanzado. Por lo tanto, existe un temor y peligro no pequeño de que una persona así pueda ser privada incluso de lo que se le ha dado o, a menudo, en su autoengaño, perder hasta el νούς nus y la mente y convertirse en un fantasioso (fantasiasta, delirante) y no en un hisijasta.
  38. Χάρης jaris (gracia, energía increada) no es sólo fe, sino también oración operada por energías y acciones divinas. La fe verdadera, que tiene en su interior la vida de Jesús de manera manifiesta, lo demuestra la fe que es activada espiritualmente con αγάπη agapi (amor incondicional). Por lo tanto, quien no ve esta fe actuando en él mismo con la agapi, tiene la fe opuesta, muerta y sin vida. Pero tampoco se puede llamar literalmente creyente aquel que cree solo en palabras, sin que su fe sea activada con los mandamientos o en su espíritu. Por lo tanto, debe manifestar su fe con su progreso en las obras, o su fe que sea activada por las obras, iluminando como luz, como dice el divino Apóstol: “Enséñame tu fe por tus obras y yo te indicaré mis obras por mi fe” (Sant 2,18). Con estas palabras muestra que la fe de la χάρης jaris (gracia, energía increada) es manifestada por las obras de los mandamientos-logos, igual que los mandamientos también operan y resplandecen con la fe de la χάρης jaris. Porque la fe es la raíz de los mandamientos, o más bien la fuente que los riega y los hace crecer, y se discierne en dos partes: confesión y χάρης jaris increada, aunque por naturaleza es indivisible.
  39. La pequeña, grande y breve escala para los discípulos o subordinados, tiene cinco escalones que conducen a la perfección. El primero es la renuncia, es decir, el rechazo del mundo; el segundo es la subordinación; el tercero la obediencia; cuarto la humildad, y quinto escalón la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), la cual es el Dios. La renuncia asciende desde el hades a aquel que se encuentra caído allí, y libera de la materia al que está esclavizado por ella. La subordinación, encuentra a Cristo y le diaconiza-sirve, como Él mismo dice: “26 Aquel que me sirve, que me siga; y donde yo esté allí estará también mi servidor. A quien me sirve, el Padre le honrará. 26. «Aquel que me sirve con fe y es mi discípulo, que me siga con abnegación, imitándome; y donde yo estoy después de mi resurrección, en la doxa (gloria, luz increada) y eterna, allí estará también mi servidor. A quien me sirve, mi Padre le honrará y le glorificará en el futuro eterno» (Jn 12, 26). ¿Y dónde está el Cristo? Sentado a la derecha del Padre. Por lo tanto, donde está Aquel a quien se sirve, allí debe estar también el diácono-servidor, subiendo de buena gana los escalones para ascender; o más bien, antes de subir por su propio esfuerzo, ya ha subido y sigue subiendo con Cristo. La obediencia, por su parte, que se realiza con mandamientos-logos, edifica la escalera con diversas virtudes que las coloca como escalones para la ascensión de la psique-alma. Finalmente, de la obediencia, la humildad elevadora toma al obediente y, una vez haberlo llevado alto al cielo, le entrega a la reina de las virtudes, la αγάπη agapi que le conduce y le presenta a Cristo. Así que, por esta breve y concisa escalera, asciende fácilmente al cielo aquel que se subordina y se somete verdaderamente.
  40. El trayecto más corto hacia la realeza superior increada, por la pequeña escala de las virtudes, no es otra cosa que la abolición de los cinco pazos contrarios a la obediencia; es decir, la desobediencia, la contradicción, la autocomplacencia, la autojustificación y la desastrosa presunción o jactancia. Estas son miembros y partes del desenfrenado demonio que traga, devora los falsos obedientes y los envía al dragón hades, al abismo. La desobediencia es la boca del hades; la contradicción, con su lengua corta como espada bien afilada; la autocomplacencia son sus dientes afilados; la autojustificación su coraza; y el respiro de su panza voraz y cometodo es la presunción o jactancia que conduce al hades. El que por obediencia vence el primero de los pazos, ha cortado con un solo golpe todos los demás y con este único escalón asciende rápidamente a los cielos. Esto es un milagro realmente inexpresable e inalcanzable, que ha economizado o administrado nuestro filántropo Señor, de modo que con una virtud o más bien, con un mandato, el hombre vaya subiendo inmediatamente a los cielos, igual que por la desobediencia hemos bajado y bajamos al hades.
  41. El ser humano es como un mundo dual que se llama nuevo, de acuerdo con el divino Apóstol Pablo que dijo: “El que pertenece a Cristo, es nueva creación” (2Cor 5,17). Porque el ser humano con la virtud se convierte tanto en cielo y todo lo que constituye el mundo. Para él es todo el logos y todo el misterio, como dice san Gregorio el Teólogo. Ya que la lucha y el combate nuestro, como nos dijo el Apóstol (Ef 6,12), no es contra seres con sangre y carne, sino contra los principios y las potestades de la oscuridad o tinieblas de este siglo, contra los malignos y astutos seres espirituales del soberano del aire en el cielo, es normal que aquellos que combaten secretamente contra nosotros se muevan en el mundo de nuestras fuerzas psíquicas, el cual se parece con el gran mundo de la naturaleza. Porque los tres soberanos de los espíritus malignos y astutos se disponen y se ponen en marcha contra las tres fuerzas psíquicas de los luchadores, y en el punto que uno haya trabajado y progresado, allí es atacado por ellos; el dragón, el soberano del abismo, el cual manifiesta su fuerza en el lomo o cintura –su sede es la parte anhelante de la psique- y al ombligo, se pone en marcha y ataca contra aquellos que están dirigidos a sus corazones. Y a través del gigante del olvido lleno de placer, afila y lanza contra ellos sus potentes energías causticas, ardientes de sus flechas. Teniendo el deseo como otro mar y abismo, se sumerge y se arrastra dentro de él, lo agita y lo hace espumar y hervir. Y lo inflama para el acto sexual o coito y con los placeres como torrentes, lo inunda, sin poder saciarlo, ya que es codicioso e insaciable. El príncipe de este mundo pecador (Jn 12,31), como adversario de la parte irascible o emocional, se dispone contra aquellos que ejercen la virtud práctica. Constantemente arma sus formaciones y nos hace la guerra; y como en la lucha que se hace en el mundo o en un teatro y estadio, realiza en la parte irascible de la psique, durante la lucha espiritual, toda clase de trucos o artificios de los pazos, con la ayuda de la gigante ραθυμία racimía (pereza espiritual, acidia, insidia).

Así que, vence y es vencido por aquellos que luchan continuamente con fortaleza, valentía contra él, y les causa la coronación, el premio o la vergüenza de la derrota ante los Ángeles. Finalmente, el príncipe del aire (Ef 2,2), ataca con fantasías contra aquellos que se dedican a la θεωρία zeoría (contemplación espiritual) con la διάνοια diania (mente, intelecto), porque puede acercarse en la parte lógica y espiritual de la psique-alma junto con los malvados y astutos espíritus del aire. Y con la gigante ignorancia remueve y enturbia el cielo lógico, la διάνοια diania que se ha hecha digna y capaz de elevación hacia lo alto. Es decir, presenta, para engañarla, formas fantasiosas y nebulosas y las transformaciones de los malignos y astutos espíritus como relámpagos y truenos, tormentas y estruendos, y le provoca miedo y cobardía. Así, cada uno de los tres, lucha y ataca contra una de las tres partes de la psique-alma. Y con quien es adversario, contra aquel combate.

  1. Los demonios eran una vez ellos también νούς nus (espíritus), y cayeron de aquella inmaterialidad y finura, por eso cada uno de ellos adquirió cierta densidad material, asumiendo, de acuerdo con su orden o actividad y energía, una forma corporal correspondiente a su naturaleza y cualidad. Porque también ellos, al igual que el ser humano, después de haber perdido el placer angelical y carecer del gozo divino, se encontraron disfrutando, como nosotros, de las cosas terrenas y se hicieron algo materiales adquiriendo pazos materiales. No debemos maravillarnos por esto, ya que nuestra psique-alma lógica y espiritual, que fue creada como a imagen de Dios, se ha vuelto animal, bestial e insensible y casi sin νούς nus por los placeres hedonistas y disfrute de las cosas materiales e ignoró a Dios.

Porque el hábito tiene la fuerza de cambiar la naturaleza y transformar la energía en relación con la voluntad y predisposición. Por tanto, unos de los espíritus son materiales, fangosos, pesados, incontrolables, coléricos, vengativos, y abren la boca como bestias carnívoras para el placer y disfrute material; parecen como perros sanguinarios comiendo, como los poseídos del demonio, su amada podredumbre, putrefacción, y tienen como disfrute y morada propia las carnes grasas, espesas y abundantes.

Otros espíritus malvados, en cambio, son desenfrenados, indecentes y húmedos, como sanguijuelas, ranas y serpientes en el lago del deseo; a veces se convierten incluso en peces que se mueven dentro del salado placer de la lujuria y del hedonismo, y este es su deleite. Nadan en el océano de muchas bebidas alcohólicas, siendo viscosos y blandos, resbaladizos y flácidos, y se alegran por la humedad o liquidez de los placeres irracionales o animales, levantando incesantemente en la psique-alma olas de λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía), contaminaciones, tormentas, mareos y tempestuosos vientos.

Finalmente, otros espíritus malvados son ligeros y sutiles, ya que son espíritus del aire, y susurran con manía contra la parte contemplativa de la psique-alma, creando vientos fuertes y fantasías. A veces, se transforman en pájaros o en ángeles y engañan la psique-alma. Dan forma a los recuerdos de personas conocidas. Desfiguran y transforman cada contemplación espiritual, sobre todo a los que aún están en el estadio de la lucha y no han alcanzado la pureza y el discernimiento espiritual. En general, no hay nada espiritual que no se metamorfosean secretamente en ello por la fantasía. Porque estos espíritus malvados se arman según el estado espiritual y el grado del progreso del ser humano y se introducen, trayendo el engaño en lugar de la verdad y fantasía en lugar de la contemplación espiritual. En relación a esto la Escritura es testigo de esto cuando dice: “los animales y las fieras del agrós-campo y las aves del cielo y los reptiles de la tierra” (Os 2,14), dando a entender claramente los espíritus malvados y astutos.

  1. La rebelión de losπάθος pazos y la guerra que levanta el cuerpo-carne contra la psique-alma, se lleva a cabo dentro de nosotros de cinco maneras. Unas veces, el cuerpo-carne hace un uso incorrecto de las cosas; otras veces quiere actuar contra natura; a veces se arma por los demonios contra la psique-alma, porque mantiene con ellos una amistad complaciente; sin embargo, en ocasiones, la psique-alma misma se comporta de manera indisciplinada y desobediente haciendo trastadas, ya que ahora tiene los pazos como propiedades y cualidades suyas. Después de todo esto, también enfrentamos una guerra por la envidia de los demonios, cuando, tras haber fracasado en todos los intentos anteriores, nos atacan por permiso de Dios para que nos hagamos humildes.
  2. Las causas principales de la guerra, que nos vienen de todas partes y a través de todas las cosas, son tres: el hábito, el uso incorrecto de las cosas, la envidia y la guerra de los demonios por permiso de Dios. Así como el cuerpo-carne se rebela y desea contra la psique-alma, lo mismo la psique contra el cuerpo-carne (Gal 5,17), de la misma manera, el hábito, la energía y acción crean la guerra de los pazos carnales contra la psique-alma y las virtudes de la psique contra el cuerpo-carne. A veces también este mismo enemigo, lleno de audacia y descaro, combate contra nosotros desconsideradamente y sin motivo, como descarado e insolente que es. Por tanto, no permitas, amado mío, la sanguinaria sanguijuela te chupe la sangre de tus venas, y nunca podrá vomitar sangre. Ni tampoco sacies de tierra la serpiente y el dragón, y podrás pisotear fácilmente la audacia y la desfachatez del león y del dragón (Sal 90,13). Suspira hasta que te despojes de los pazos y te vistas en la morada celeste (2Cor 5,2) y la forma de Jesús Cristo que te ha plasmado como a Su imagen.
  3. Aquellos que son sólo carnes y están apegados en la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo) están por excelencia esclavizados siempre al placer hedonista y a la vanagloria, y llevan en su interior enraizado la envidia y ven con amargura la felicidad de sus prójimos, tergiversan las cosas y realidades buenas como malas y lo que son productos del engaño, y ni siquiera aceptan o creen en las realidades espirituales, ni pueden ver o conocer a Dios a causa de su poca fe e incredulidad. Estos seres humanos, según su ceguera y poca fe, con razón escucharán allí lo dicho del Señor: “No os conozco” (Mt 25.12). Porque el creyente que pregunta, debe o bien creer cuando escucha cosas que no conoce, o aprender lo que cree, o enseñar lo que ha aprendido, y así multiplicar sin envidia el talento a aquellos que lo reciben y escuchan con fe. Pero si es infiel e incrédulo y desconfía aquellas cosas y realidades que no ha conocido y menosprecia aquellas que no conoció y enseña aquellas que no aprendió, por envidia hacia los que las enseñan con experiencia práctica, es seguro que será recriminado, reprendido e incluido con aquellos que poseen en su interior “odio y bilis de amargura” (Hec 8,23)
  4. Filósofo orador es, según los verdaderos sabios, quien con la ciencia y conocimiento general contiene y resume en brevedad todos los seres y, como un cuerpo, los discierne y los unifica, demostrando sus equivalencias tanto en la diversidad como en la identidad. O se llama verdaderamente demostrativo, acreditativo, aquel que habla y demuestra la verdad de las cosas. O nuevamente filósofo orador es principalmente el espiritual, aquel que las cinco divinas cualidades generales de los seres, las que ha unido el Logos humanizado o encarnado, las discierne y las une en su discurso, incluyendo el total en un logos resumido, conciso como buen orador. Y esto no lo demuestra a los otros solo con demostraciones de palabras secas como los oradores ajenos al cristianismo, sino que puede, a partir de las consideraciones y contemplaciones que le aparecen espiritualmente dentro de los seres iluminar a otros.

Un verdadero filósofo es aquel que conoce a los seres a partir de la Causa de los seres o que conoce los seres a partir de su Causa, ya que ha alcanzado a la unión sobrenatural con Dios y a la fe directa y no solo aprendió, sino que también ha padecido por experiencia las realidades divinas. O nuevamente, filósofo es principalmente el νούς nus (espíritu de la psique) que se ha hecho práctico y contemplativo y como tal, se gobierna, actúa y vive. Filósofo perfecto es el νούς nus que ha logrado la filosofía ética, la natural y la teológica, o más bien, ha logrado la φιλοθεΐα filozeía (amistad con Dios), es decir, este que ha sido enseñado por Dios en las praxis de la filosofía ética, en los logos de la filosofía física o natural y en la consideración, contemplación y exactitud de los dogmas de la teología. O, de nuevo, divino filósofo orador de las realidades divinas es aquel que distingue los seres principales de los seres o no-seres, y en base a esto muestra los logos (causas, propósitos, razones) de los primeros, y en estos nuevamente considera los logos (razones, causas) de aquellos, dominado e inspirado completamente por el Espíritu de Dios. Además, compara el mundo sensible y visible con el mundo espiritual e invisible y viceversa, concluyendo que el mundo visible es imagen-icona del mundo invisible y el invisible es arquetipo del visible. Porque, como dicen, preceden los modelos o tipos de lo que es sin modelo o sin tipo, y las formas antes a los sin forma.

Así, mientras el mundo visible y el invisible se revelan espiritualmente uno del otro, ve claramente el uno en el otro y lo hace con el logos y palabras de la verdad. No es que plasme su conocimiento de la verdad, brillante como el sol, con logos inductivos o alegóricos, sino que con ciencia espiritual y fuerza manifiesta los verdaderos logos de ambos mundos y los demuestra con mucho énfasis, que el mundo visible es nuestro pedagogo, mientras que el invisible es una morada divina eterna que se ha hecho claramente para nosotros.

Filósofo divino es aquel que, a través de la praxis y la contemplación, se ha unido de manera directa con Dios y ha llegado a ser y a llamarse amigo de Dios, ya que ha buscado y amado la primera, creativa y verdadera sofía-sabiduría más que cualquier otra amistad, sabiduría o conocimiento-gnosis.

Ahora bien, filólogo y no de por sí filósofo, (-aunque la doxa-gloria vana ha usurpado secretamente el nombre de la filosofía, como dice el gran Gregorio el Teólogo-), es quien ama e investiga la sofía-sabiduría de la creación de Dios como su último efecto de ella, pero sin ejercitar con ostentación esta filosofía por elogio y doxa-gloria humana, para no ser φιλόϋλος filoilos (amante de la materia y la riqueza), sino filósofo de la sofía-sabiduría de Dios sobre la naturaleza.

Secretario que se hizo discípulo y ha estudiado en la realeza increada de Dios (Mt 13,52), es cada uno que con la praxis se dedica y reflexiona a la contemplación de Dios y persevera en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial divina); él extrae del tesoro de su corazón enseñanzas nuevas y antiguas, es decir, evangélicas y proféticas (o teológicas), o del Antiguo y del Nuevo Testamento, o enseñanzas instructivas y prácticas, o jurídicas y apostólicas. Estos son los misterios nuevos y antiguos, los cuales el secretario práctico los revela cuando ha sido enseñado y ha vivido en la vida gustada por Dios. Secretario, para concluir, es todo práctico que aún se ocupa con las praxis físicamente.

Orador divino es aquel que se sitúa por naturaleza entre las gnosis (conocimientos) y los logos (principios, causas, propósitos) de los seres y los demuestra todos, iluminado por el Espíritu con la potencia y energía diferenciadora del logos.

Filósofo verdadero es aquel que siente en su interior la unión sobrenatural con Dios, de manera consciente y directa.

  1. Aquellos que escriben, hablan y quieren edificar el pleroma-tribulación de la Iglesia sin tener el Espíritu, son psíquicos o emocionales y sin Espíritu, como dice en una parte el divino Apóstol (Judas 19). Y son reos de la maldición que dice: “Ay de los que son prudentes según su propia opinión y se consideran a sí mismos sabios” (Is 5,21). Porque ellos hablan de sí mismos y no es el Espíritu de Dios quien habla en sus interiores, según el logos del Señor (Mt 10,20). Y los que hablan por sus propios λογισμοί loyismí (conceptos pensamientos simples o unidos con la fantasía) antes de alcanzar la catarsis, la psicoterapia y la pureza, han sido engañados por el espíritu de la presunción. Para ellos dice el sabio Salomón: “He visto a un hombre fantasear e imaginar que es sabio, pero más le valía como estúpido y necio” (Pro 26,12), el mismo nos dice de nuevo: “No tengan la convicción de que sois prudentes y sabios” (Pro 3.7). Pero también el mismo divino Apóstol pleno de Espíritu confiesa y dice: “Por nosotros mismos no somos capaces de nada; nuestra capacidad proviene de Dios” (2Cor 3,5), y de nuevo dice: “Como enviados de Dios, hablamos ante Dios con la χάρης jaris (gracia, energía increada) de Cristo” (2Cor 2,17). Los logos de los hombres que nos hemos referido, son molestos, sosos sin sabor, insípidos y no iluminados. Porque no hablan extrayendo de la fuente de vida del Espíritu, sino que son alimentados de su corazón como de un lago fangoso lleno de sanguijuelas, serpientes y ranas de deseos, exaltación, desenfreno e incontinencia. El agua de la gnosis de ellos huele mal, es turbio, tibio y flojo, y los que beben de esta agua padecen de caquexia-desnutrición, asco y vómitos.
  2. Nosotros los cristianos ortodoxos somos, como dice el Apóstol divino, cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular” (1Cor 12,27). Y en otra parte dice: “Todos constituís un solo cuerpo y un solo y el mismo Espíritu que os vivifica, como una es también la esperanza a la que habéis sido llamados todos” (Ef 4,4). Por lo tanto, igual que el cuerpo sin el espíritu está muerto e insensible, así también aquel que se ha mortificado de los pazos a causa del descuido de los mandamientos-logos después del bautismo, se hace inoperante, oscurecido y no iluminado por el Espíritu Santo y por la χάρης jaris (gracia, energía increada) de Cristo. Es cierto que tiene el Espíritu, ya que ha creído y renació por el bautismo. Pero lo tiene inoperante e inmóvil porque está muerto psíquicamente. La psique-alma es una y los miembros del cuerpo son muchos, sin embargo, ella todos los retiene y los vivifica y también mueve a los que son receptivos de vida. Pero los miembros que se han quedado mortificados y han permanecido inmóviles por alguna enfermedad que han atravesado, la psique-alma los retiene, pero inanimados e insensibles. Así también, en todos los miembros de Cristo en general, está todo el Espíritu de Cristo, que otorga energía y vida a aquellos que pueden participar en la vida, pero también aquellos que no pueden y son enfermizos, los retiene amorosamente como miembros por filantropía. Por eso también cada creyente participa mediante la fe en la adopción del Espíritu, pero puede permanecer inoperante, oscurecido y no iluminado a causa de la negligencia y la incredulidad, privándose de la luz increada y la vida de Jesús. Así que, cada creyente es miembro de Cristo y tiene el Espíritu de Cristo, pero puede estar y ser inactivo, inmóvil e inadecuado para participar en la χάρης jaris.
  3. Las ocho contemplaciones (espirituales) son las siguientes:

Primera es la contemplación sobre Dios que está por encima de forma, es increado, sin principio ni fin y causa de todo, es decir, sobre la una unidad trinitaria y supraesencial Deidad o Divinidad.

La segunda contemplación es sobre la posición, el orden y el estado de las potencias espirituales.

La tercera contemplación es sobre la creación de los seres.

La cuarta contemplación es sobre la economía y la condescendencia del Logos (al descender y hacerse hombre).

La quinta contemplación es sobre la resurrección de todos los muertos.

La sexta es sobre la tremenda segunda venida de Cristo.

La séptima es sobre el infierno eterno.

La octava contemplación es sobre la Realeza increada de los Cielos.

Las cuatro primeras contemplaciones se refieren a acontecimientos pasados y cosas pasadas, mientras que las cuatro siguientes se refieren a las cosas y realidades futuras aún no manifestadas. Y todas ellas son contempladas con claridad y se consiguen por aquellos que han adquirido, por la χάρης jaris gran limpieza, claridad y pureza del νούς nus (espíritu de la psique). Pero el que pretende acercarse a ellas y las aborda sin la divina iluminación, debe saber que está formando en su νούς nus fantasías y no contemplaciones espirituales, que las plasma y proyecta su fantasía e imaginación.

  1. Ahora es necesario que hablemos, en lo posible, también sobre el engaño, (error o confusión), porque a causa de los muchos tecnicismos, trucos, artilugios y métodos que utiliza en sus emboscadas es difícil para uno discernir el engaño (o error) y reconocerlo y casi imposible comprenderlo.

El engaño o error, pues, se manifiesta y nos ataca de dos modos o maneras o, mejor dicho, viene sobre nosotros mediante la fantasía y la energía y acción, aunque estas dos formas tienen la misma causa: la soberbia u orgullo.

La primera fantasía es el principio de la segunda, y la segunda es principio de la tercera que se crea por éxtasis o ilusión delirante. Porque el principio de la contemplación con fantasía es la presunción, la cual hace al hombre fantasear, delirar e imaginar a Dios con alguna forma o figura, y de esto sigue el engaño de la fantasía hacia la desviación, el fraude y la estafa; de este engaño de la fantasía nace la blasfemia y a continuación la cobardía y el miedo a causa de las visiones extrañas durante la vigilia o el sueño, lo cual se llama temblor, terror, tormento, agitación de la psique-alma. Es decir, al orgullo o soberbia le sique el engaño (error) de la fantasía, el engaño, la blasfemia, a esta la cobardía o miedo; a la cobardía la sique el terror y el terror, la locura o el delirio. Este es el primer modo o manera del engaño de la fantasía.

El segundo modo o manera del engaño por energía y acción es el siguiente. Comienza por el placer hedonista o hedonismo, que nace de un deseo supuestamente natural. Es decir, del placer hedonista nace la indecencia de las innombrables impurezas y suciedades. Después de que este calienta toda la naturaleza humana y nubla la parte lógica de la psique-alma con fantasías de coito o actos sexuales, lleva al νούς nus (espíritu del corazón) fuera de sí en falso éxtasis o delirios y, con la embriaguez de la acción y energía del ardor, le conduce a la locura y le hace pronunciar falsas profecías, viendo supuestamente visiones de algunos Santos y oyendo sus logos y oráculos, los cuales el mismo revela, como un borracho por el mareo y la confusión del pazos y con un comportamiento alterado, delirante y demoníaco. Estos hombres, engañados por su propio engaño, son llamados “almas cándidas” por los mundanos. Y frecuentan y permanecen en los templos de ciertos Santos, creyendo que están poseídos por su espíritu y que, de ellos, supuestamente, se realizan y son atormentados, y los mensajes que reciben de ellos los anuncian a los hombres. A estos se los debería llamar especialmente endemoniados, desviados y esclavizados en el engaño, y no profetas que predicen las cosas presentes y las futuras. Porque el mismo demonio de la indecencia, tras oscurecer el νούς nus (espíritu de la psique) de ellos con el ardor del placer hedonista, los conduce fuera de sí, a un estado de frenesí, mostrándoles en su fantasía a ciertos santos y análogas conversaciones y visiones; algunas veces los mismos demonios se presentan en ellos para atemorizarlos, enturbiarlos y atormentarlos. Es decir, una vez que los ha atado al yugo del Satanás, los empuja rápidamente en el engaño en energía y acción, para tenerlos en sus manos como esclavos hasta la muerte, momento en el que los llevará al infierno.

  1. Debemos conocer que existen tres causas generales para que el engaño llegue a los hombres: la soberbia u orgullo, la envidia de los demonios y la concesión pedagógica de Dios. La causa de la soberbia, orgullo es la ligereza del νούς nus (espíritu de la psique), la causa de la envidia de los demonios es el progreso espiritual, y de la concesión pedagógica, la vida pecaminosa. El engaño que proviene solo de la envidia de los demonios y de la presunción, se cura y se psicoterapia rápidamente, especialmente cuando la psique se hace humilde. Sin embargo, la entrega a satanás debido al pecado, a menudo se prolonga, por la concesión de Dios, hasta la muerte, para conceder el perdón del hombre. Algunas veces Dios permite que incluso los no pecadores sean fastidiados, para su salvación. Debemos también conocer que este demonio de la presunción también predice las cosas futuras en aquellos que no tienen cuidado y atención con exactitud en su corazón.
  2. Durante el renacimiento por el bautismo, son ungidos-crismados verdaderos sacerdotes y reyes (Apoc 5,10) todos los piadosos, así como lo fueron los antiguos en tipo. Porque todos aquellos constituían prefiguraciones de nuestra propia verdad; no sólo para algunos, sino todos prefiguraban a todos nosotros. Porque nuestra realeza y sacerdocio no son de la misma forma y esencia que los de aquellos, aunque los símbolos son los mismos. No hay distinción en la unción según la naturaleza, la χάρις jaris gracia o la llamada, de modo que aquellos que son ungidos-crismados sean diferentes. Sino que tenemos una y la misma llamada, fe y forma, la cual declara y manifiesta, de acuerdo con la verdad, que alguien se ha hecho limpio, puro, impasible (sin pazos) y dedicado completamente a Dios, tanto ahora como en la futura vida.
  3. Habla y clama sofía-sabiduría con su boca y prudencia con el estudio de su corazón (Sal 48,4), quien revela a partir de los seres claramente a Dios Logos, la Sofía-Sabiduría hipostática (personificada) de Dios y Padre. Porque dentro en los seres contempla los logos (principios, causas) de los arquetipos que los caracterizan y, por el logos operativo y vivo, expresa y clama con su boca sofía-sabiduría de la sabiduría divina; y así, iluminado en su corazón por la fuerza y energía transformadora que estudia y reflexiona con su espíritu, puede actuar e iluminar con prudencia aquellos que le escuchan con fe.
  4. El gran adversario de la verdad es el engaño (error), el que hoy en día arrastra a los hombres en la perdición. A causa de este, en las psiques-almas de los hombres negligentes y perezosos espiritualmente, ha dominado la oscura ignorancia y los ha alejado de Dios. Ellos no reconocen como Dios a Cristo, el cual nos ha hecho renacer y nos ha iluminado, o que le creen y le reconocen simplemente en palabras y no en praxis y hechos. Creen que sólo en los antiguos se manifestaba Dios, pero no en nosotros. Piensan que los testimonios de la Escritura sobre Dios no conciernen a ellos, sino a otros o a aquellos que los han escrito, así blasfeman la enseñanza sobre Dios, ya que reniegan la verdadera piedad producida por el conocimiento. Ellos leen las Escrituras sólo corporalmente, por no decir de modo judaico, y niegan la capacidad de la desde aquí resurrección del hombre mediante la resurrección (despertar espiritual) de la psique-alma, deseando habitar en el sepulcro de la ignorancia. Por lo tanto, en el engaño hay estos tres pazos: incredulidad, malicia y negligencia. Estas se generan y se sostienen mutuamente. La incredulidad, por ejemplo, es maestra de la malicia; la malicia es compañera de la negligencia, cuyo símbolo es la pereza. O, a la inversa, la negligencia engendra la malicia, como dijo el Señor: “Siervo astuto malo y perezoso” (Mt 25, 26). La malicia es madre de la incredulidad. Porque todo malvado es incrédulo, y quien no cree no tiene temor y respeto de Dios. De la incredulidad, a su vez, nace la negligencia, que es madre del desprecio, del cual se descuida todo bien y se comete todo mal.
  5. La verdadera fe sobre Dios y la gnosis (conocimiento) sobre los seres sin engaño ni error, constituyen la perfecta ortodoxia de los dogmas (recetas, médicas, enseñanzas infalibles). Por eso el ortodoxo debe alabar y glorificar con estas palabras: “Doxa-gloria y gracias a Ti Cristo nuestro Dios, gloria a Ti, porque Tú, Dios Logos supra-sustancial te has hecho hombre por nosotros, y grande es el misterio de Tu economía, oh Salvador nuestro; gracias y gloria a Ti”.
  6. Según San Máximo, hay tres causas incuestionables e irreprochables por las cuales alguien compone y escribe logos: la primera, es para la propia memoria o recuerdo; la segunda para el beneficio de los demás, y la tercera por obediencia. Fue por esta última que se escribieron la mayoría de las obras patrísticas. Pero aquel que escribe logos sobre las virtudes con el propósito de gloriarse, de agradar, ser elogiado o exhibirse, ya ha recibido su salario o recompensa (Mt 6,5 ·16) y no tiene ningún beneficio aquí, ni salario o recompensa en la vida futura; éste será condenado como alguien que busca la aprobación humana, engañoso, usurpador, demagogo y miserable que comercia el logos de Dios (2Cor 2,17). Amín.

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

 

 

 

Filocalía tomo 4 San Nikitas Stizatos tres centuria de varios capítulos prácticos, gnósticos, catarsis, agapi y perfeccionamiento

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄ 

Όσιος Νικήτας ο Στηθάτος

Repasada traducción 04/12/2024

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 4

San Nikitas Stizatos

 

Primera centuria de capítulos prácticos

Segunda centuria de capítulos naturales sobre la catarsis del νούς nus

Tercera centuria de capítulos gnósticos sobre la agapi y el perfeccionamiento durante la vida

San Nikitas Stizatos: Breve biografía y comentarios introductorios

Breve biografía: Nikitas, el santísimo presbítero del monasterio de Studion, conocido como Stizatos, vivió hacia el año 1030 d.C. Fue el discípulo más genuino de Simeón el Nuevo Teólogo. De él aprendió muchos misterios de la filosofía espiritual y llegó a imitar tanto sus virtudes que parecía un verdadero segundo sol junto a su maestro, reflejando en su psique-alma todos los destellos luminosos de los dones y enseñanzas de aquel.

Además, con esfuerzos personales incansables, profundizó en el estudio de las Sagradas Escrituras, recolectando innumerables y hermosos significados. No solo los aprendió, sino que los experimentó y los vivió con una pasión bienaventurada. Todo esto hizo que su διάνοια (diania: mente, intelecto) concibiera pensamientos divinos y sublimes, dando a luz obras de gran sabiduría, como lo atestiguan los que estudian los 300 capítulos que escribió.

Si alguien los describe como una guía precisa de la práctica, un manual de conocimiento y psicoterapia verdadera, un camino hacia la vida semejante a Dios, y, en resumen, como un tesoro riquísimo de enseñanza ética y alegórica, no estaría lejos de la verdad. Estos capítulos son tan elevados en significado y tan majestuosos en su estilo que uno se maravilla de si lo que conmueve más a los lectores es el poder de sus ideas o la elegancia de su expresión.

Comentarios introductorios: Según los estudios más rigurosos, San Nikitas, conocido como Stizatos, nació alrededor del año 1005. Ingresó como novicio en el renombrado monasterio de Studion a los catorce años. En su madurez, se convirtió en abad de ese monasterio y falleció en el Señor hacia el año 1090.

Aunque se dice que Nikitas fue discípulo de San Simeón el Nuevo Teólogo, esto no es del todo exacto. Apenas diez años antes de la muerte de Simeón, Nikitas lo conoció cuando este último estaba exiliado en un pueblo de Crisópolis, en Propóntide, mientras Nikitas permanecía en el monasterio de Studion. Por lo tanto, más que discípulo, fue un admirador de Simeón, ya que Nikitas era ya un asceta formado y teólogo según los modelos de Studion. Sin embargo, no solo recibió la influencia de Simeón, sino que adoptó su enseñanza espiritual llena de dinamismo.

Es característico que San Simeón considerara a Nikitas, ya Yérontas (anciano sabio e iluminado), como su discípulo, mientras Nikitas veía en Simeón a su maestro y padre espiritual, a pesar de la distancia que los separaba y la rareza de sus encuentros. Fruto de esta relación espiritual de los dos hombres de Dios fue la redacción de la “Vida de Simeón”, décadas después de su muerte, por apocálipsis-revelación divina. También por mandato revelado, Nikitas publicó las obras de Simeón, por lo que debemos tanto la admirable biografía como los escritos llenos de χάρις (Jaris: gracia, energía increada) y luz increada de Simeón al sabio Nikitas Stizatos.

No sin razón señalamos que, cuando el santo Nikitas conoció al divino Simeón, el primero ya era un monje y teólogo formado según los modelos de la histórica comunidad del monasterio de Studion. Por tanto, difería de su maestro en cuanto al tipo de experiencias, aunque más tarde aceptó y fue influenciado por su enseñanza. Nikitas no comparte las opiniones absolutas de Simeón ni refleja en sus obras la misma inmediatez en la relación amorosa con Cristo que caracteriza a Simeón.

Nicetas fue un luchador al estilo de Studion, erudito, amante de la literatura patrística y de la gnoseología, dotado de una sólida armadura dogmática ortodoxa. Sin embargo, también mostró inclinaciones hacia una aproximación santificada a Dios, mediante la catarsis y el divino έρως (amor ardiente). En él se combinaban el combatiente dogmático de la Iglesia con las experiencias místicas del santo y el maestro del pueblo cristiano, siendo un fiel administrador de los dones o carismas de Dios.

Participó en disputas teológicas, como su enfrentamiento con el cardenal Humberto durante el cisma de 1054, escribiendo tratados contra los latinos y obras como Sobre la psique-alma, Sobre el Paraíso Espiritual y Sobre la Jerarquía Celestial y Eclesiástica, influido por los escritos de san Dionisio el Areopagita. También escribió los 300 capítulos de naturaleza práctica, natural y gnóstica, que incluyeron en la Filocalía sus editores.

¡Qué se puede decir acerca de estos Capítulos! Lo que se ha dicho sobre los destellos de la experiencia en el Espíritu Santo de los Santos Padres, que comienzan con la formación práctica según la tradición ascética, pasan por las virtudes, la humildad, las lágrimas, la κατάνυξη (katánixis: dilatación del corazón, compunción), la oración y culminan en la unión con Dios, ya sea mediante visiones teofánicas luminosas, o mediante la morada de la Santa Trinidad en la psique-alma.

Es evidente que los Capítulos son fruto de la psique-alma teófora del Santo Nikitas, ya que él mismo, al interpretar y justificar la escritura de estos, considera como premisa la libertad de la psique-alma a través de la απάθεια (apázia: impasibilidad, sin pazos), la cual, mediante el esfuerzo ascético, llevó al monje a la contemplación natural de la creación, donde ve a Dios a través de los logos (principios, causas, propósitos) de los seres. A continuación, considera que la pureza y lucidez, que surge de las lágrimas y la oración, es una fuente que brota de la χάρις jaris, desbordando los canales de los significados espirituales. La tercera causa de la escritura del Santo es la morada de la Santa Trinidad en su psique-alma, de la cual emanan destellos del Espíritu, que revelan los misterios de la Realeza increada de los Cielos y descubren los tesoros ocultos de Dios en su psique-alma.

Y todas estas cosas, sin duda, constituye una propiedad de la santidad de Niketas y podrían haber permanecido ocultas y sin editar. Pero él mismo confiesa que, temiendo la amenaza hacia el siervo malvado que ocultó el talento, y por amor a su prójimo, escribió sus experiencias. De hecho, algo que distingue la santidad del divino Stizatos es el intenso deseo de transmitir los dones del conocimiento-gnosis al pueblo de Dios, para beneficio de los primeros y para la doxa-gloria de los segundos, como insta constantemente a los favorecidos y misericordiados.

El Santo Nikitas nos entregó sus tesoros espirituales con un pensamiento positivo y metódico, como un νούς nus con mente vigorosa que era, pero también con una elevada concepción y una expresión refinada, de modo que los santos antólogos de la Filocalía se preguntan si esa abundante χάρις jaris increada se debe al contenido de los Capítulos o a la perfección de la frase.

En resumen, se debe decir que las tres centurias de capítulos se integran en la unidad y unánime ortodoxa tradición espiritual de la teología ascética y mística, como fruto del mismo Espíritu Santo. Al mismo tiempo, subrayan la necesidad de la «legítima lucha» para que la psique-alma pase de los estadios de la catarsis y la iluminación, para llegar a la θέωσις zéosis y unión con Dios. Sin las condiciones tradicionales ascéticas y espirituales, es imposible alcanzar la visión, contemplación o expectación de Dios. El santísimo Nikitas insiste en este punto, al igual que su maestro, y como lo hacen todos los maestros de la nipsis (vigilancia y sobriedad) y la teología mística. También podría observarse que los Capítulos Gnósticos, aunque se encuentran dentro de la tradición teológica, muestran una considerable dependencia de la angelología de los escritos de san Dionisio el Areopagita y los movimientos místicos de los “nus-espíritus” acerca de la Santa Trinidad. Stizatos, además de sus genuinas experiencias divinas, era también poseedor de la literatura patrística y de sus diversas peculiaridades y terminología.

 

San Nikitas Stizatos

Primera centuria de capítulos prácticos

 

  1. Creo que hay cuatro causas que, en el contexto de la perfecta tríada de virtudes -fe, esperanza y αγάπη agapi (amor incondicional)-, impulsan a escribir lo que es útil para aquel que ya ha superado la mitad del camino inicial (espiritual) y ha llegado a la tríada de la teología mística. Primera causa es la libertad, es decir, la misma απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) de la psique-alma, que, a través del trabajo laborioso, ha avanzado en la contemplación natural de la creación y, desde allí, ha entrado en el gnofos (nube de supraluz increada que deslumbra y trasciende toda luz) misterio de la teología. La segunda es la pureza, lucidez y claridad del νούς nus (espíritu de la psique), obtenida a través de lágrimas y oración, del cual νούς nus nace el logos de la χάρις χάρις jaris (gracia energía increada) y emanan ríos de conceptos y significados (divinos). La tercera causa es el habitar dentro de la Santa Tríada o Trinidad, de la cual provienen las iluminaciones del Espíritu, que se hacen para beneficio de cada uno que progresa en la catarsis, para manifestar y develar los misterios de la Realeza increada de los Cielos y apocaliptar-revelar los tesoros de Dios que están ocultos en la psique-alma. La cuarta es la obligación de cada hombre que ha recibido el talento del logos de la gnosis-conocimiento (1Cor 12,8), de acuerdo con la advertencia de Dios que dice: “Siervo malo y negligente, debías, por tanto, llevar mi dinero a los banqueros, y al venir yo hubiera recibido lo mío con intereses” (Mt 25, 26-27). Esto lo temía también David y decía: “He aquí Señor mío, no impediré mis labios, Tú lo conoces; no escondí en mi corazón tu justicia, proclamé tu verdad y la salvación que concedes; no he escondido tu misericordia y tu verdad en la gran asamblea” (Sal 39, 10-11)
  2. El principio de la vida que agrada a Dios es la huida y abandono completo del mundo. Esta es la negación de las voluntades de la psique-alma y el rechazo de la mentalidad y conducta terrenal, con lo cual recurrimos a la conducta y mentalidad divina, y de carnales nos convertimos en espirituales. Así nos morimos para el cuerpo-carne y el mundo, mientras que nuestra psique-alma y nuestro νούς nus (espíritu de la psique) se vivifica y se despierta (espiritualmente) por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de CristoDios
  3. La opinión ortodoxa, correcta de la psique-alma sobre Dios y la fe interior que va acompañada con el desprecio por las cosas visibles y la praxis, práctica de la virtud, la que está alejada de toda φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor propio, egocentrismo) constituyen la cuerda de tres hilos, según Salomón (Ecl 4,12), que no se rompe fácilmente por los astutos espíritus del mal.
  4. Con la fe tenemos la esperanza de disfrutar de las retribuciones de nuestros esfuerzos, por lo cual soportamos con facilidad los trabajos de las virtudes. Y como el Espíritu Santo nos asegura interiormente, obtenemos alas a través de la agapi-amor y volamos hacia Dios.
  5. Cuando somos perturbados por pensamientos impuros y sucios no significa que ya hemos caído en la categoría de los que cometen cosas malas. Pero, cuando la psique-alma relaja su intensidad y el νούς nus por negligencia y dieta desproporcionada forma fantasías turbias y oscuras y disminuyen los esfuerzos por la virtud a causa de la pereza espiritual por el estudio y la oración, entonces sin hacer cosas malas nos catalogamos en la región de aquellos que se revuelcan voluntariamente en los placeres o hedonismo.
  6. Cuando se han soltado las bridas de los sentidos hegemónicos, inmediatamente se desata una rebelión de los pazos y se mueve la energía de los sentidos o percepciones sensibles inferiores y rastreros. Porque por regla general, la irracionalidad de estos sentidos, liberada de los lazos de la εγκράτεια engratia (templanza, continencia autodominio), los hace bailar encima de las causas de los πάθος pazos y pacen como en prados de hierba mortífera, y más se alarga cuanto más tiempo dura la falta de frenos o restricciones. Porque estos sentidos, una vez liberados de las riendas, no toleran ser privados de los placeres hacia los que se inclinan por naturaleza.
  7. De los sentidos, la vista y el oído son lógicos, más contemplativos y hegemónicos; el gusto, el olfato y el tacto son irracionales y más animales y son servidores de los sentidos lógicos. Porque primero vemos y oímos y después nos movemos por la lógica y lo que hemos visto lo tocamos, lo olfateamos y lo saboreamos. Por eso los tres últimos sentidos son mucho más animales (irracionales) que los dos primeros y son completamente serviles, y, sobre todo, son estos sentidos por los que trabajan los animales más glotones y propensos al coito, tanto domésticos como salvajes, ya que día y noche, o comen insaciablemente o se precipitan hacia al coito.
  8. Quien ha dirigido las energías de sus cinco sentidos hacia sus sentidos interiores, es decir, ha orientado la vista hacia el νούς nus (espíritu de la psique) que ve la luz de la vida, el oído hacia la prudencia (lógica o sano juicio) de la psique-alma, el gusto hacia el discernimiento de la lógica, el olfato hacia la fuerza intelectual del νούς nus, y finalmente, ha trasladado el tacto hacia la vigilancia y alerta del corazón, este hombre pasa una vida angelical en la tierra. Ese hombre es percibido y visto entre los hombres como ser humano, pero se relaciona con los ángeles y es comprendido como si fuera un ángel.
  9. Mediante el νούς nus (espíritu de la psique) que ve y contempla la luz de la vida divina, adquirimos la gnosis (conocimiento) de los misterios ocultos de Dios. Con la prudencia o lógica de la psique-alma ponemos en nuestros corazones elevaciones de los pensamientos con conocimiento y separamos los buenos pensamientos de los malos. Con el discernimiento de la lógica probamos los tipos de los conceptos y significados; y los que brotan de raíz amarga, los transformamos en dulces, digiriéndolos y fundiéndolos en la psique o los desechamos por completo. Por otro lado, los que brotan de una planta o raíz buena, sana y vigorosa, los aceptamos y lo hacemos nuestros, capturando cada concepto de modo que obedezca a Cristo. Con la fuerza intelectual del νούς nus olemos el perfume o mirra de la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo que colma al corazón de alegría y gozo. Con la vigilancia del corazón, sentimos conscientemente el Espíritu celestial que refresca la llama de nuestro deseo hacia el bien o calienta nuestras fuerzas y energías psíquicas que están congeladas por el hielo de los πάθος pazos.
  10. Así como nuestro cuerpo tiene cinco sentidos –vista, oído, gusto, olfato y tacto- también nuestra psique-alma tiene cinco sentidos: νούς nus, lógica, sentido/percepción espiritual, gnosis/conocimiento y ciencia. Estos cinco sentidos de la psique se concentran en tres energías: en el νούς nus, en la lógica y en la percepción o sentimiento espiritual. Con el νούς nus percibimos o captamos los conceptos e ideas, con la lógica las interpretaciones y significados, y con la percepción o sentido espiritual las fantasías o imaginaciones de la divina gnosis y ciencia.
  11. Quien posee νούς nus (espíritu de la psique) que discierne correctamente los conceptos e ideas de los pensamientos y acoge con claridad y pureza las concepciones y significados divinos, y quien posee la lógica que interpreta los movimientos naturales de toda la creación visible, es decir, que explica con claridad los logos (causas, principios) de los seres, y percepción espiritual que recibe la ciencia de la sabiduría-sofía y la gnosis celestial, ése, al haber sobrepasado toda percepción sensible mediante la iluminación del Sol de la Justicia (Mt 3,20), ha superado y alcanzado lo que está por encima de la percepción de los sentidos y disfruta de la dulzura de las realidades invisibles
  12. Cuatro son las fuerzas generales del νούς nus (espíritu de la psique): la prudencia, la perspicacia, la percepción y la destreza. Por tanto, Aquel que, mediante estas fuerzas, ha enlazado las cuatro virtudes generales de la psique-alma, es decir, la templanza de la psique con la prudencia del νούς nus, une la sensatez/cordura con la perspicacia, la justicia con la percepción y el valor con la destreza, ése, ha construido de dos tipos de material un carro de fuego y celestial, listo para la batalla contra los tres líderes y poderes generales del ejército de los pazos, es decir, la φιλαργυρία filargiría (avaricia o amor al dinero), la φιληδονία filidonía (hedonismo o amor al placer) y φιλοδοξία filodoxía (amor a la doxa-gloria o vanagloria).
  13. Quien ha vencido la filargiría (avaricia o amor al dinero) mediante la percepción unida a la justicia legítima y divina, es decir, con la compasión misericordiosa hacia los semejantes, y ha dominado la filidonía (hedonismo o amor al placer), mediante la prudente templanza, es decir, el autodominio o autocontención total, y ha vencido la filodoxía (amor a la doxa-gloria) como más débil, mediante la perspicacia y la lógica o sensatez, es decir, con el discernimiento claro de las cosas divinas y humanas, aplastándola triunfalmente como terrenal y sin valor, ése, ha vencido la mentalidad terrenal del cuerpo-carne. Y lo ha hecho de tal manera que ha transformado esta mentalidad en la ley del espíritu de la vida, liberándola de la ley tiránica del cuerpo-carne, y puede decir: Agradezco a Dios, “porque la ley del Espíritu, la χάρις jaris (gracia energía increada), la iluminación y la potencia del Espíritu Santo que cultiva, desarrolla y da la vida en Cristo, me ha librado de la ley, del dominio del pecado y de la muerte espiritual” (Rom 8,2).
  14. Aquel que busca la doxa-gloria de los hombres considerándola valiosa cuando en realidad no es nada, y que abraza la φιληδονία filidonía (hedonismo o amor al placer, por la codicia de su psique-alma y persiste en la avaricia o ambición por su deseo insaciable, se convierte en demoníaco debido a su soberbia y orgullo, en bestial por los placeres del vientre, la panza y la carne, y en una fiera hacia su prójimo por su insaciable y despiadada avaricia, éste cae y pierde la fe en Dios, según la Escritura (Jn 5,44), porque es gloriado por los hombres. Además, se aparta de la templanza y la pureza, a causa del ardor insaciable de los bajos instintos animales y se entrega a los desordenados impulsos irracionales y animales, y se exilia de la αγάπη agapi y de la caridad porque sólo se cuida de sí mismo y no da nada a sus semejantes que están en necesidad. Y así se manifiesta como una bestia polimorfa o multiforme, compuesta de muchas cualidades opuestas, irreconciliable con Dios, con los hombres y con los animales.
  15. Cuando la ira (o emoción), el deseo (anhelo) y la parte logística o lógica de la psique-alma se encuentran moviéndose normal según la naturaleza, entonces con el νούς nus (espíritu de la psique) hacen al hombre divino y semejante a Dios, es decir, actuando de manera saludable sin desviarse de su base natural. Pero, si se desvían de lo natural hacia lo contra natura, y se mueven fuera de sus límites naturales, entonces, como dijimos, convierten al hombre en una criatura multiforme, polimorfa y compuesta de muchas características y cualidades contradictorias y opuestas.
  16. La ira está en el punto medio entre la parte anhelante (deseo) y la parte logística o lógica de la psique-alma y es y actúa como un arma para ambos, ya sea en movimiento natural o antinatural. Es decir, cuando lo anhelante y lo logístico o lógico se mueven según naturaleza hacia las cosas divinas, entonces la fuerza de la ira se convierte en un arma de justicia (Rom 6,13) contra la serpiente que silba, incitándolos a probar los placeres carnales y buscar la gloria de los hombres. Sin embargo, cuando estas fuerzas y energías se desvían de su movimiento natural y transforman su energía en antinatural, y del estudio y la contemplación de lo divino pasan a las cosas humanas, para cometer el pecado, entonces la ira se convierte en un arma de injusticia para pecado (Rom 6,13); porque en ese momento lo anhelante (deseo) y lo logístico o lógico luchan utilizando la ira como arma y atacan a aquellos que frenan sus impulsos y apetitos. De esta manera, el hombre puede convertirse en un ser práctico y contemplativo, y un gran teólogo en la Iglesia de los creyentes, Así el hombre dentro en la Iglesia de los fieles o bien se convierte en práctico, y muy teológico, cuando actúa según la naturaleza, o en una criatura bestial, feroz y demoníaca cuando se desvía hacia lo contrario a la naturaleza.
  17. Si alguien no transforma primero las fuerzas de su psique-alma, con una persistente μετάνοια metania y la intensa ascesis (ejercicio espiritual), devolviéndolas a su estado original como las otorgó Dios a Adán al soplar en él aliento de vida (Gen 2,7), nunca podrá conocerse a sí mismo ni obtener un pensamiento que domine los pazos, sin orgullo, sin arrogancia, sin envidia, sin celos, sin calumnia, sin maldad, sin curiosidad, sencillo y humilde, capaz de llevar cautivo todo pensamiento para obedecer a Cristo (2Cor 10,5). Además, no podrá ver su psique-alma arder con el fuego de la αγάπη agapi (amor incondicional) de Dios ni superar los límites de la templanza, conformándose con lo que tiene y deseando el estado de reposo que alcanzan los santos. Si no adquiere estas cosas de tal manera, nunca logrará en su corazón agapi, apacibilidad, mansedumbre, paz, sin cólera o sin ira, χρηστότις j-cristotis-bondad, tranquilidad, caridad, compasión y misericordia, ya que la psique-alma seguirá sublevándose contra sí misma y a causa de la perturbación de sus fuerzas, estará quedando cerrada a los rayos del Espíritu.
  18. Aquel que de esta manera no restaura en sí mismo la nobleza y la decencia de aquella antigua nobleza y dignidad y no regenera continuamente sobre sí las características o rasgos de la icona-imagen de Dios, el Cual desde el principio lo ha creado a Su propia semejanza (Gen 1,25), ¿cómo es posible alguna vez unirse con Aquel del cual se ha separado por desemejanza de sus características, y al Cual ha abandonado, sumergiéndose en la oscuridad, porque Él es luz (increada)? Y si no se une con Aquel que es el principio de su hipóstasis (base substancial) y de Quien fue traído de la inexistencia a la existencia y hecho señor de los seres, entonces, ¿dónde será arrojado, una vez separado como desemejante a su Creador? Está claro dónde, pero yo me callo.
  19. Mientras conservemos en nosotros las materias que alimentan los pazos y cultivamos con nuestra voluntad sus causas y no decidimos a expulsarlas, su fuerza se fortalece contra nosotros, porque obtiene su fuerza de nosotros mismos. Sin embargo, cuando las desechemos de encima nuestro y hemos hecho la catarsis de nuestro corazón con las lágrimas de la μετάνοια metania y odiemos el engaño de las cosas visibles, entonces nos hacemos partícipes de la presencia del Paráclitos (Suplicante) y vemos a Dios en Su luz eterna e increada, y somos vistos por Él.
  20. Quienes han roto los lazos de la percepción universal (de todas las cosas sensibles del mundo) están libres de toda esclavitud de los sentidos, y viven solo con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo y con Él se relacionan, ya que por Él son movidos, y a través del Cual, de alguna manera, se unen también al Padre y al Logos, consubstanciales con el Espíritu, y se convierten en un solo espíritu, como dice Pablo (1Cor 1,17). Estos no solo son invencibles de los demonios, sino que les infunden terror, porque han recibido el divino fuego y se convirtieron realmente en fuego también ellos mismos.
  21. El tacto no es un sentido parcial, es decir, que opera sólo en una parte del cuerpo como los otros sentidos, sino que es un sentido general de todo el cuerpo. Por lo tanto, cuando sin necesidad toca algo, mientras aún se siente atraído por el πάθος pazos apasionadamente por lo que le es placentero, entonces perturba y agita al νούς nus con pensamientos apasionados y patéticos. Sin embargo, cuando opera por una necesidad natural, habiendo negado todas las cosas agradables y superado el sentido o percepción sensible, entonces no suele excitar los sentidos de la psique-alma.
  22. Cuando el νούς nus (espíritu de la psique) se introduce en las cosas sobrenaturales, entonces los sentidos permaneciendo en lo natural, funcionan con απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) ante las causas y solo investigan sus logos (principios, causas) y sus naturalezas, separando sin engaño sus energías, sus operaciones y sus atributos o cualidades, y no se conectan entre sí con pasión, ni se mueven contra natura en sus relaciones con ellos.
  23. Los esfuerzos y luchas espirituales traen deleite y alegría a la psique-alma, siempre que primero se haya logrado la paz de los pazos. Por tanto, lo que es difícil a los que son esclavos al sentido o percepción sensible, esto es fácil y más bien dulce en la psique-alma que es luchadora y diligente y ha adquirido con santos sudores el anhelo de Dios y se ha herido por el divino έρως eros (amor ardiente) de la divina gnosis. Para los primeros, porque se han entregado a las comodidades del cuerpo y a los deleites de los placeres o hedonismo, sus esfuerzos y luchas de la virtud son difíciles y les parecen duros, dado que no se ocuparon a lavar la sal de los placeres con las aguas de las lágrimas. Pero, como dijimos, los esfuerzos y las luchas espirituales son deseadas y aceptadas por la psique-alma, ya que ha abominado y rechazado los placeres que provocan dolor y sufrimiento y ha sacudido de sí los deleites y el bienestar material junto con el amor al cuerpo. Sólo una cosa le causa tristeza y pena: la relajación de los esfuerzos y el cese de las luchas. De esta manera, pues, lo que para algunos produce deleite y placer corporal, esto, para la psique-alma que ha girado sus deseos a las realidades divinas, es causa de tristeza y pena; y lo que para la psique-alma es motivo de deleite y felicidad espiritual, para aquellos es causa de gemidos, dolor, sufrimiento, pena tristeza.
  24. Los esfuerzos parecen al principio causar dolor y sufrimiento a todos los principiantes en las luchas o combates espirituales. Pero cuando ellos luchando han progresado en la virtud y llegan a la mitad de su camino, entonces parece que les proporciona cierto placer, un alivio inesperado y un reposo paradójico. Finalmente, cuando esta mentalidad y conducta mortal del cuerpo-carne es consumida por la vida inmortal, que es provocada por la venida del Espíritu en aquellos que realmente se extienden para alcanzar con esfuerzo los extremos de las virtudes, entonces se llenan de alegría y júbilo indescriptibles, porque la pura fuente de las lágrimas ha sido cerrada para ellos y ha llovido desde arriba sobre ellos la dulce agua de la κατάνυξις katánixis (compunción o dilatación del corazón).
  25. Si quieres alcanzar los límites extremos de la virtud y encontrar el camino que te lleva a Dios sin ser engañado, no des sueño a tus ojos, ni la quietud a los párpados, ni descanso a tus sienes, hasta que, después de muchos esfuerzos y lágrimas (espirituales), encuentres el lugar de la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) para tu psique-alma cansada y fatigada y entres en el santo templo de la gnosis de Dios, y a través de Su sabiduría hipostasiada o substanciada te acerques y toques con prudencia los últimos propósitos o fines extremos de las cosas humanas y, despreciando las cosas de abajo, te lances corriendo hacia los montes excelsos de la contemplación espiritual, como los ciervos con gran sed (Sal 103.18).
  26. El camino corto y rápido hacia la adquisición de la virtud para los principiantes es el silencio de la boca, el cierre de los ojos y los oídos. Porque con la inactividad de estos, el νούς nus (espíritu de la psique) encuentra la ocasión y, habiendo cerrado las entradas exteriores, comienza a observarse a sí mismo y sus movimientos e investiga quiénes son los recuerdos que nadan en el mar mental de los pensamientos, y cuáles son los conceptos que se vierten y pasan -como en un molino- por el crisol de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) y de qué tipo o especie son estos, si son puros y sin semillas amargas, enviadas por un ángel de luz, o malas hierbas mezcladas y llenas de paja, que provienen de los enemigos de la luz. Así el νούς nus como un soberano independiente, se coloca entre los diversos pensamientos y conceptos, y juzga, razona y separa los buenos pensamientos y conceptos de los malos. Y algunos de los que entran los acoge y los tritura con su movimiento continuo, y los almacena en bodegas espirituales, después de amasarlos con agua divina y cocerlos con el fuego del Espíritu; y alimentándose de estos, se fortalece y se colma de luz (increada). A otros, en cambio, los arroja en el fondo del olvido, evitando así su amargura. Pero este trabajo puede hacerlo intelectualmente y espiritualmente sólo el que ha empezado a caminar al camino que conduce sin engaño ni error hacia los cielos y hacia Dios, y se ha despojado de la túnica de luto de los πάθος pazos oscuros y tenebrosos.
  27. La psique-alma que ha descargado una vez por todas la mala astucia y la conducta loca de la malísima arrogancia y ha adquirido la riqueza de un corazón sin maldad, simple y bondadoso por esta visita del Espíritu Santo, inmediatamente se acerca a Dios y vuelve a ser de Dios y a sí misma. Y lo que ve y oye lo considera sin duda digno de fe y verdadero, porque ha sobrepasado los tremendos abismos profundos de la incredulidad y se mueve por encima del hades o infierno de la envidia.
  28. De todas las virtudes la primera es la fe que está arraigada profundamente, es decir, cuando la psique-alma no duda en absoluto, sino que expulsa completamente la φιλαυτία filaftía (egolatría excesivo amor a sí mismo, egocentrismo). Porque nada más impide la práctica de los mandamientos para quien acaba de comenzar las luchas espirituales tanto como el malísima φιλαυτία filaftía egolatría. La φιλαυτία filaftía (egolatría) es el obstáculo para el progreso de los luchadores. ella pone en el νούς nus recuerdos de enfermedades, sufrimientos y πάθος pazos corporales difíciles de curar, y de esta manera enfría el calor de la psique-alma y los convence a abandonar rápidamente desde el sufrimiento, porque es enemigo de la vida cómoda y hedonista. Φιλαυτία filaftía es el amor irracional, animal y excesivo por el cuerpo, o egolatría, que convierte al cristiano y al monje en ególatra, es decir, excesivo amor de sí mismo, de cuerpo y alma y le aleja de Dios y de Su realeza increada, según el logos divino: “El que ama su psique-alma la perderá” (Jn 12,25)
  29. Quien con esfuerzo y perseverancia ha comenzado la práctica de los mandamientos de Dios y con έρως eros (amor ardiente) ha asumido el yugo ligero (Mt 11.30) de la ascesis (ejercicio espiritual)), no se deja intimidar por la dureza de las obras de virtud, no vacila ante los trabajos, ni se fija en aquellos que muestran pereza o negligencia en los ejercicios ascéticos, espirituales; sino que con anhelo ferviente abre el surco de las virtudes con cualquier dificultad y sufrimiento, cuidando solo de sí mismo y de los mandamientos de Dios; y cada día siembra las semillas con lágrimas en el campo de los vivos (Sal 26,13; 141, 6) hasta que brote para él la hierba de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y crezca y se convierta en una caña de conocimiento/gnosis divino y produzca espigas llenas de semillas del logos, entonces vendrá cargado con las cosechas y los frutos de su virtud.
  30. Creo que la mejora de la psique-alma no se produce más rápida y fácilmente desde ninguna otra cosa que desde la fe. Pero no quiero decir solo a la fe en Dios y en Su Hijo Unigénito, sino a aquella fe que está arraigada profundamente en la psique-alma, por la que creemos que son verdaderas las promesas de Cristo, las que Él ha prometido y preparado para los que Le aman (1Co 2,9), como también son verdaderas las amenazas, los infiernos y castigos que están destinados para el diablo y sus trabajadores (Mt 25,41). Esta fe otorga plena certeza a la psique-alma que lucha, permitiéndole esperar alcanzar el estado de los Santos, la bienaventurada απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), subir a la altura de su santidad y llegar a ser heredera del reinado de la Realeza increada de Dios junto a ellos. Así con esta certeza interna, la psique-alma avanza con buena disposición y con mucho ánimo a practicar los mandamientos (logos, principios espirituales) sin tener ninguna duda, imitando los esfuerzos y fatigas de los santos a través de semejantes luchas, en alcanzar su perfección.
  31. La apariencia externa del rostro cambia naturalmente según el estado interior de la psique-alma. Es decir, la actividad y movimiento mental y espiritual que tenga la psique-alma, se manifiesta y se refleja tal cual es en la faz de la cara por la expresión, a quienes la observan. Es decir, la cara o rostro se transforma y cambia de disposición según la procedencia -divina o demoníaca- del correspondiente pensamiento, y así, a veces se ve alegre y radiante, mientras que el corazón se deleita de las ascensiones por los recuerdos bondadosos y por el estudio de Dios, mientras que otras veces se ve oscura y abatida, cuando está amargada por pensamientos necios y utópicos. Así las actividades y energías internas de uno no pueden pasar inadvertidas de aquellos que tienen ejercitados los sentidos interiores de la psique-alma. Dado que, si se trata de la alteración que provocó la diestra del Altísimo (Sal 76,11), es evidente para ellos, como una situación conocida familiar y amada, porque los mismos también por ella han sido renacidos y convertidos en luz y sal para los prójimos. Ya sea que se trate de la presencia de fuerzas enemigas o de la perturbación de los pensamientos, esto les resulta completamente evidente, porque ellos la han rechazado, y ahora, con los dones o carismas divinos, llevan sobre sí, de manera resplandeciente, las características de la imagen del Hijo de Dios.
  32. El trabajo interior produce en la psique-alma o laureles y coronas o infiernos y tormentos. Si se dedica con perseverancia sobre las cosas divinas y cuida atentamente el campo de la humildad, recibe desde lo alto la lluvia de las lágrimas y cultiva la αγάπη agapi (amor incondicional) y la fe en Dios, así como la compasión y simpatía hacia el prójimo, por las que la psique recibe la belleza de la forma o imagen de Cristo, convirtiéndose en luz para los hombres y atrayendo sus miradas con los rayos de sus virtudes, e inspirando en todos la doxología o alabanza a Dios. Sin embargo, si se dedica a las cosas terrenales y humanas, removiendo y excavando en los lugares del pecado que esconden bajo ellos cloacas, se riega y se impregna de mal olor, hedor y oscuridad, cultivando el odio, los resentimientos y el rechazo del bien. Y así, la psique-alma tomando la forma terrenal y la imagen deforme del antiguo hombre, se convierte en tiniebla, oscuridad para los que se le acercan. Y así de esta manera ocupándose de las praxis, prácticas malas y viciosas, pervierte y corrompe las psiques simples y débiles, incitando a la blasfemia contra Dios. De modo que, en la situación o estado que se encuentre la psique-alma durante la muerte, tendrá también su recompensa correspondiente.
  33. El que cultiva pensamientos malos y viciosos, tiene también su rostro oscurecido y espantoso, sombrío y salvaje; su lengua permanece muda de himnos o cantos divinos y su presencia resulta desagradable para todos. Pero aquel que cultiva en su corazón plantas buenas e inmortales tiene su cara o rostro también alegre, resplandeciente y brillante; su lengua canta himnos, melodías y súplicas y en su relación con los demás es sumamente agradable y dulce. Por lo tanto, aquellos que los ven pueden distinguir fácilmente a quien aún está bajo el yugo de los pazos indecentes, sucios e impuros y las inclinaciones terrenales, y a quien ha sido liberado de esta esclavitud por la ley del Espíritu, tal como dice Salomón: “Cuando el corazón está alegre, el rostro resplandece; pero cuando está triste, el rostro se oscurece y se arruga” (Pr 15,13).
  34. Los pazos que se llevan a cabo en la práctica también se psicoterapian y curan mediante la práctica. Es decir, igual que el derroche, la incontinencia, el placer o hedonismo, la gula y la vida negligente y desordenada conducen a que se acostumbre la psique-alma en el hábito del vicio, la pasión adicción y en praxis desagradables e inapropiadas, de igual manera la εγκράτεια (engratia: templanza, moderación, la continencia, autodominio), los esfuerzos y las luchas espirituales producen en la psique la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos,) y desde los pazos pasiones y vicios (estado pasional), la llevan en la απάθεια apázia (estado impasible, sin pazos, apacibilidad, paz y serenidad interior).
  35. Cuando alguien, tras una ascesis-práctica espiritual persistente e intensa, recibe grandes donaciones de Dios a causa de su humildad, pero luego recae y se entrega a los pazos y a los castigadores demonios, debe saber que eso es porque se ha enorgullecido, se ha enaltecido y formó una gran idea de sí mismo y se comportó frente los demás con arrogancia. Este hombre, pues, no encontrará psico-terapia y liberación de los pazos y de los demonios que le rodean, a menos que regrese, por medio de la μετάνοια metania a su estado primitivo inicial y presentarse ante Dios, utilizando como buen mediador la humildad y el reconocimiento de su estado o situación real. Con ella (la humildad) cada uno que está bien asentado en los cimientos de las virtudes, se considera a sí mismo inferior de toda la criatura.
  36. Son igualmente malos ante Dios y ante aquellos que viven conforme a Cristo, tanto el que es gobernado por los πάθος pazos debido a una disposición desenfrenada, como el que se enorgullece de sus virtudes con un espíritu de soberbia y presunción. Es decir, así como para el primero las praxis que se hacen ocultas (Ef 5,12) son una vergüenza incluso de mencionar, del mismo modo, la altanería del segundo es repugnante y abominable ante Dios (Pr 16,5). Y así como el primero, siendo carnal, no puede reposar y agradar a Dios en absoluto, según las Escrituras, el segundo es impuro y sucio ante el Señor, porque es orgulloso y altanero.
  37. Lo πάθος pazos no son lo mismo que el pecado manifestado en praxis, acciones. Son dos cosas distintas. Pazos es el movimiento (irreprochable o reprochable) que ocurre en la psique-alma; mientras que praxis pecadora es aquella que se mueve y aparece en el cuerpo. Por ejemplo, la φιλαργυρία filargiría (avaricia o amor al dinero), la φιληδονία filidonía (hedonismo o amor al placer) y la φιλοδοξία filodoxía (amor a la doxa-gloria o vanagloria), son pazos terribles y graves de la psique. La fornicación o lujuria, la avaricia o codicia y la injusticia son praxis pecadoras del cuerpo-carne. El deseo, la ira o la emoción y el orgullo o la soberbia son pazos que proceden del movimiento contra natural o anormal de sus fuerzas. Mientras que el adulterio, el homicidio, el robo, la embriaguez y cualquier otro pecado cometido con el cuerpo, son praxis pecaminosas y graves de la carne.
  38. Tres son los pazos capitales que encabezan a todos los demás, y tres tipos de guerras contra estos y tres niveles de personas que luchan y vencen: a) el principiante que vence el pazos de la φιλαργυρία filargiría (avaricia o amor al dinero); b) el intermedio que vence el pazos de la φιληδονία filidonía (hedonismo o amor al placer) y c) el perfecto que vence el pazos de la φιλοδοξία filodoxía (amor a la doxa-gloria, vanagloria). Estos tres pazos son como una gran serpiente de tres cabezas.
  39. No es una única lucha ni es la misma para los tres que mencionamos contra los tres jefes y poderes del espíritu maligno que domina, sino que difiere en cada caso. Porque la batalla contra cada uno de los tres jefes es distinta, dependiendo de los oponentes correspondientes, quienes tienen como arma natural la justa ira o justo enojo.
  40. El que acaba de entrar en los combates de la piedad y es principiante en la guerra contra los pazos, dirige toda su fuerza y energía guerrera contra el espíritu de la φιληδονία filidonía (hedonismo o amor al placer) y, utilizando toda forma de dureza, emprende la lucha contra él con todas sus fuerzas. Así debilita y funde la carne con los ayunos, durmiendo en el suelo, las vigilias y las oraciones nocturnas; la psique-alma la quebranta con el recuerdo del infierno y el estudio de la muerte; y hace la catarsis del corazón, lo purga y lo purifica de las infecciones y contaminaciones de las combinaciones y consentimientos a los pensamientos, con las lágrimas de la μετάνοια metania.
  41. Aquel que ha dejado atrás la etapa inicial y ha avanzado hasta el punto intermedio en la virtud, y ha limpiado el sudor de su batalla contra el espíritu de la φιληδονία filidonía (hedonismo o amor al placer) con la esponja de la primera απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y ha comenzado a ver y conocer las verdaderas naturalezas de los seres, a continuación, levanta las armas de la fe contra el espíritu de la incrédula φιλαργυρία filargiría (avaricia o amor al dinero). Él eleva su νούς nus y afina su intelecto con el estudio de las cosas divinas. Lo lógico/racional lo afina con los logos de la creación y lo hace capaz de explicar y ver con claridad las naturalezas de los seres. Con la fe eleva la psique-alma desde las cosas visibles hasta las alturas de las invisibles y la convence de que Dios que ha creado todo desde el cero o la nada, es Él el que provee y cuida de todas Sus obras y en Él basa toda su esperanza para la vida divina.
  42. Aquél que, por medio de la contemplación y la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) ha superado la mitad del camino y dejado atrás el engaño de la percepción universal (percepciones mundanas), y ya con el logos de la gnosis (conocimiento espiritual) y de la sofía-sabiduría hipostática (personificada, substanciada) de Dios (1Cor 12,8) se ha introducido al gnofos (nube de supraluz increada que deslumbra y trasciende toda luz) de la teología, con la potencia de la humildad levanta las armas contra el espíritu de la φιλοδοξία filodoxía (amor a la doxa-gloria, vanagloria); produce en su psique-alma κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) mediante las apocalipsis-revelaciones y la hace derramar lágrimas sin dolor. Y la mentalidad, conducta y actitud de la psique-alma la hace humilde mediante el recuerdo de la enfermedad humana y le eleva con los conceptos y las comprensiones de la divina gnosis-conocimiento.
  43. Con los ayunos, las vigilias, las oraciones, durmiendo en el suelo y los esfuerzos del cuerpo y el corte o renuncia de nuestras voluntades y deseos con la humildad en la psique-alma, dejamos inactivo e ineficaz el espíritu de la φιληδονία filidonía (hedonismo o amor al placer), y lo sometemos con las lágrimas de la μετάνοια metania y, una vez traído al crisol o fundidor de la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) lo hacemos inmóvil e inactivo. Esto, por supuesto, sucede cuando estamos en las filas de los bien dispuestos, diligentes y combatientes.
  44. Con las armas de la fe y la espada del Espíritu, es decir, el logos de Dios (Ef 6,17), una vez que hayamos expulsado el espíritu de la φιλαργυρία filargiría (avaricia o amor al dinero), lo degollamos y nos elevamos hacia la contemplación de los seres con el logos de la sofía-sabiduría, superando la debilidad de las cosas visibles por el logos de la gnosis y encontrando nuestro descanso en el reinado de la αγάπη agapi (amor incondicional) junto con los riquísimos tesoros de la esperanza en Dios.
  45. Cuando con las alas de la απάθειας apázia (impasibilidad, sin pazos) y la humildad navegamos en el aire de la teología mística y nos introducimos en el abismo superior de la gnosis (conocimiento increado) de los misterios de Dios por el divino Espíritu, entonces, con las llamas de los divinos dogmas (realidades y enseñanzas infalibles) y conceptos quemamos el espíritu de la φιληδονία filidonía hedonismo o amor al placer. Y observando la conclusión de las cosas humanas, hundimos con la lluvia de lágrimas y la κατάνυξις katánixis (compunción o dilatación del corazón) los guerreros jefes demonios que han hecho guerra contra nosotros con la presunción, la vanagloria y la soberbia.
  46. Quien ha odiado y renunciado con toda su psique-alma el deseo indecente de la carne y el deseo que viene de la vista y la arrogancia de la riqueza (1Jn 2,16), que constituyen el mundo de la injusticia e iniquidad (Sant 3,6) por cuya amistad nos convertimos en enemigos de Dios (Sant 4,4), ha crucificado al mundo para sí mismo y a sí mismo para el mundo (Gal 6, 14). Así destruye la enemistad entre Dios y la psique-alma y hace la paz entre los dos (Ef 2,5). Porque, quien ha muerto para estas cosas, despojándose de la mentalidad y conducta carnal, éste se ha reconciliado con Dios (2,16), ya que ha matado la enemistad del mundo por la necrosis, mortificación de los placeres o hedonismo, mediante su vida crucificada para el mundo, y ha aceptado la amistad con Jesús. Por consiguiente, ese hombre no es amigo del mundo, de modo que sea enemigo de Dios, sino que se convierte en amigo de Dios, porque está crucificado para el mundo y puede decir: «El mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo» (Gal 6,14).
  47. Para los luchadores el abandono por parte de Dios se hace a causa de la vanagloria, el juicio y condena al prójimo y por la exaltación y vanagloria por sus virtudes. Cualquiera de estos tres pazos que se acerque y domine a las psiques-armas de los luchadores, provoca el abandono por parte de Dios; y no se escaparán del justo juicio y condena por estas caídas, hasta que expulsen la causa del abandono y se entreguen y se refugien a la altura de la humildad.
  48. Suciedad e impureza del corazón y mancha de la psique-alma no es sólo la presencia de conceptos y pensamientos indecentes y pasionales, sino también el hecho de que uno se enorgullezca de la multitud de sus logros y hazañas y se infle por sus virtudes y tenga una gran idea de sí mismo de que ha adquirido sabiduría-sofía y gnosis divina (conocimiento increado) de Dios, y reproche a los hermanos que son espiritualmente perezosos, descuidados y negligentes. Y esto se ve claramente a través de la parábola del fariseo y del publicano (Mt 18,10 y otros)
  49. No creas que te liberarás de los πάθος pazos y escaparás de la contaminación de los conceptos y pensamientos indecentes y pasionales que nacen de estos, si tienes conducta y mentalidad infladas de orgullo, soberbia, altanería y arrogancia por tus virtudes. No vas a adquirir buenos pensamientos de modo que puedas ver el patio de la paz, ni tendrás χρηστότις c-jristotis (bondad), serenidad y paz en el corazón de modo que puedas entrar con alegría al templo de la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), mientras confíes en ti mismo y en tus obras.
  50. Si tu psique-alma es atraída y siente pasión indecente por hermosa apariencia de los cuerpos y está tiranizada por los pensamientos pasionales e indecentes que nacen de estos, no pienses y creas que estos (los cuerpos) son la causa de tu turbación y de la agitación interior tan pasional e impura; más bien, debes saber que la causa está oculta dentro de tu psique-alma, la cual, a causa del mal hábito o adicción pasional e indecente, atrae hacia sí, como un imán, la contaminación y la impureza de los rostros, como si fuera hierro. Porque las creaciones y criaturas de Dios son, en sí mismas, todas muy buenas (Gen 1,31), y no hay razón en ellas por la cual la creación de Dios deba ser acusada y culpable.
  51. Así como aquellos que viajan en un barco en el mar sufren mareos, no los padecen por la naturaleza del mar, sino a causa del jugo insano o química enfermiza y alterada que tienen en su interior, del mismo modo la psique-alma también sufre el tumulto pasional interior y la perturbación de los pazos pasiones indecentes y vicios, no a causa de las personas o rostros, sino a causa del mal hábito o adicción que aún está en su interior.
  52. Según el ánimo y la disposición interior de la psique-alma, se altera y cambia también la naturaleza de las cosas. Es decir, cuando los sentidos psíquicos de la psique funcionan según naturaleza y el νούς nus camina sin engaños ni errores en torno a los logos (principios, causas) de los seres, teniendo lo lógico o la lógica para clarificar las naturalezas y sus movimientos, entonces también la psique-alma ve las cosas, los rostros y cada creación material por su naturaleza, porque no ocultan ninguna causa que pueda mancharla, contaminarla, perjudicarla o dañarla. Pero cuando las fuerzas de la psique-alma se mueven de manera antinatural, sublevándose entre sí, entonces también ella ve todo de manera antinatural; por eso ellas no la elevan con su belleza natural hacia el entendimiento y conocimiento del Creador, sino que a causa del mal hábito pasional la arrastran y la hunden en el abismo de la perdición.
  53. Si caíste por el abandono de Dios en una caída carnal, de la lengua o del pensamiento, a pesar de llevar una vida esforzada y muy austera, no te parezca inexplicable o extraño. Porque la caída es tuya y se debe a ti. Es decir, si primero no hubieras formado -como no debías- una idea vana y grandiosa de ti mismo, o no te hubieras enorgullecido con arrogancia en detrimento de otro, o no hubieras juzgado a alguien por su debilidad humana, Dios no te habría abandonado con justa razón, y no habrías aprendido así tu propia debilidad e incapacidad. Por tanto, la has aprendido, para que aprendas a no juzgar y condenar (Mt 7,1), y no tener una actitud y conducta arrogante o de superioridad de la que debes tener y no enorgullecerte sobre los otros (1Cor 4, 6).
  54. Si recaes y caes en la profundidad de los pecados, no desesperes y no pienses para nada que has perdido la oportunidad del retorno, incluso si has llegado al último abismo del hades o infierno de la maldad. Porque si con las virtudes prácticas ya has puesto en ti el fundamento de la fe y piedad, entonces, aunque se haya derrumbado el edificio que has construido con varias piedras de virtud y ha caído al suelo de la tierra pasional de los vicios y de los males, Dios no se olvidará de tus antiguos esfuerzos, fatigas y sudores. Esto, por supuesto, si tu corazón está quebrantado por sus pecados y recuerda los días pasados (Sal 142,5) y suplica con gemidos ante Dios para levantarse de su caída. Y Dios pronto dirigirá la mirada hacia ti y se cuidará de ti que respetas y temes Sus logos-mandamientos (Is 66,2) y tocará invisiblemente los ojos de tu corazón destrozado y dolido, y presentará en el cimiento de la virtud que antes habías construido con esfuerzos y fatigas, y te dará una fuerza mayor y más perfecta que la primera, con el fervor del espíritu ardiente, de modo que puedas volver hacer con paciencia las obras de la virtud que fueron destruidas por la envidia del astuto maligno, y vuelvas a construir con espíritu de humildad la casa de tu psique-alma más espléndida y más lúcida que la anterior, para el descanso eterno de Dios, como está escrito.
  55. Todas las cosas deshonrosas que nos suceden, ya sea de parte de los hombres o por los demonios, suceden según el juicio justo de Dios por economía, para que se humille la actitud y mentalidad vanidosa de nuestras psiques-almas. Porque el propósito y objetivo de Dios, el gobernante de nuestra vida, es que siempre seamos humildes y no tengamos una idea (pensamiento, conducta) más alta de la que debemos, sino que nos distinga la moderación; no debemos tener una gran idea por nosotros mismos, sino mirar hacia Él y tratar de imitar, en la medida de lo posible, Su bienaventurada humildad. Porque Él era apacible, manso y humilde de corazón (Mt 11,29), y así quiere que nos hagamos también nosotros. Él que sufrió y soportó por nosotros la muerte injusta y deshonrosa. No hay nada que le sea tan querido y cercano dentro de toda virtud, y que nos eleve de la inmundicia y del estiércol de los pazos, como la apacibilidad, la mansedumbre, la humildad y la αγάπη agapi (amor incondicional) hacia al prójimo. Si nos faltan están cosas cuando trabajamos en las virtudes, entonces todo nuestro trabajo es vano, y todo el esfuerzo de la ascesis es inútil e inadmisible ante Dios.
  56. Para los principiantes en la vida de la virtud, el temor a los infiernos les ayuda a trabajar y cumplir con los mandamientos y evitar los males. Sin embargo, aquellos que han progresado en la virtud y han alcanzado la contemplación de la δόξα doxa gloria (luz increada) de Dios, adquieren otro tipo de temor, acorde con la αγάπη agapi, que es mucho más terrible: el temor sagrado puro (Sal 18,10). Este temor los ayuda a mantenerse firmes e inamovibles en la agapi de Dios, al pensar y reflexionar sobre la posible terrible caída de ella. Si los primeros recaen y de nuevo se arrepienten y vuelven a la μετάνοια metania, el primer temor regresa con buenas esperanzas. Pero los segundos, si por la envidia del enemigo pierden el elevado estado de la divina contemplación de Dios debido a una caída, no recuperan de inmediato ese segundo temor sagrado puro, sino que se ven envueltos en una tiniebla u oscuridad densa y palpable (Ex 10,21), llenos de desaliento, dolor y amargura, junto con el primer temor de los infiernos. Y si el Señor Sabaoz no abreviase aquellos días de insoportable sufrimiento, no se salvaría ninguno de los que han sufrido este tipo de caída (Mt 24,22).
  57. Cuando la psique-alma es aliviada por la molestia persistente de los pensamientos pasionales indecentes y la llama tiránica de la carne se apaga, entonces debes saber que se trata de la venida del Espíritu Santo en nuestro interior, anunciando el perdón de nuestros pecados anteriores y nos regala la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Pero, mientras que la psique-alma sigue sintiendo, a través de la constante molestia, el olor de los pazos y los deseos de la carne se inflamen por los bajos instintos animales, debes saber que la psique-alma está lejos aún de la fragancia del Espíritu, y que toda ella sigue atada bajo las cadenas indisolubles de los pazos y de los sentidos.
  58. He visto en la tierra -dice el sabio- a un hombre que cree que es virtuoso (Prov 26,12). Yo también he visto a uno entre los hombres, que confiaba en sus propias obras y tenía una gran idea y opinión de su sabiduría humana, terrenal, carnal y demoníaca. Debido a esto, no solo fanfarroneaba a expensas de las personas sencillas, sino que también se burlaba de los maestros de la fe cristiana que habían terminado su vida de manera piadosa, ridiculizándolos por su lenguaje inusual y porque no quisieron imitar el vocabulario refinado y elegante de la sabiduría mundana, ni buscaron una estructura gramatical perfecta en sus enseñanzas escritas. A este hombre, que ignora que Dios no prefiere ni ama las palabras refinadas y las frases bonitas, sino el buen significado de los conceptos, le citaré el siguiente proverbio: “El perro vivo es mejor que el león muerto; y un joven pobre y sabio es mejor que rey viejo y necio que aún no sabe consultar y fijarse en los consejos correctos” (Sabiduría Salomón 4,13).
  59. El πάθος pazos de la blasfemia es terrible y difícil de combatir y vencer. Tiene su origen en la διάνοια diania (mente, intelecto) altanera y soberbia del satanás. Este pazos molesta a todos los que viven en virtud según Dios, pero más aquellos que progresan en la oración y en la contemplación de las cosas y realidades divinas. Por eso debemos con toda atención guardar y vigilar los sentidos y percepciones sensibles y afrontar con piedad y devoción todos los terribles misterios de Dios, así como los sagrados símbolos y los logos, y estar alerta para que no ataque este espíritu malvado astuto. Porque se oculta y está en acecho cuando oramos y psalmodiamos, y a veces, cuando no estamos atentos, eructa, con nuestros labios maldiciones contra nosotros y blasfemias horribles contra Dios altísimo, las cuales se infiltran furtivamente en los versos de los salmos y en las palabras de la oración. Pero cuando trae en nuestros labios una cosa así o siembra escondidamente en nuestra διάνοια diania (mente, intelecto) tal tipo de cosas, entonces debemos dirigirnos contra él el logos de Cristo y decirle: “¡Apártate de mí, sal detrás Satanás que estás lleno de suciedad, mal olor y condenado al infierno eterno! Que tu blasfemia caiga sobre tu cabeza” (Lc 4,8); Y enseguida debemos distraer temporalmente nuestro νούς nus (espíritu de la psique) sometiéndolo en otra cosa, ya sea pensamiento divino o humano y con lágrimas elevarlo hacia los cielos y a Dios. Y así, con la ayuda de Dios, seremos liberados del peso de la blasfemia.
  60. La λύπη lipi (tristeza sufrimiento, pena, depresión) es un pazos destructivo para la psique-alma y el cuerpo, corrompe y afecta incluso la médula de los huesos. Me refiero por supuesto, a la λύπη lipi (depresión, tristeza, pena) según el mundo, la que domina a los hombres por las cosas provisionales y muchas veces se convierte para ellos en causa de muerte (física y espiritual). Pero la λύπη lipi según Dios es salvífica, sanadora y muy beneficiosa y produce paciencia en los esfuerzos, en las fatigas y en las tentaciones. Abre la fuente de la κατάνυξις katánixis (dilatación del corazón, compunción) en aquel que lucha y está sediento de la justicia de Dios y alimenta con lágrimas su corazón, de modo que se cumpla en él el logos de David: “Nos alimentarás con lágrimas en vez de pan, y con las lágrimas de la μετάνοια metania nos estarás regando en abundancia el vino de la κατάνυξις katánixis (compunción o dilatación del corazón)” (Sal 79,6).
  61. Las partes de la psique-alma que han caído en la práctica de los malos vicios, la λύπη lipi (tristeza, tristeza, sufrimiento) -según Dios- las rescata y las fortalece mucho retornándolas a su estado natural. Y con las lágrimas debilita mucho el invierno de los pazos y las nubes del pecado y los expulsa del aire inteligible y espiritual de la psique, de modo que se vuelva de nuevo el cielo limpio de los pensamientos en nuestro νούς nus con mente, y reine la serenidad en el mar de nuestra διάνοια diania (mente, intelecto), y el deleite en nuestros corazones, y se vaya alterando la faz de nuestro rostro, de modo que al verla aquellos que perciben correctamente reconforten junto con su mirada su disposición interna y digan según David: “Esta alteración se debe a la diestra del Altísimo” (Sal 76,11).
  62. No aceptes los pensamientos que siembra en tu interior el enemigo como sospechas contra el prójimo; son falsos, destructivos y totalmente engañosos. Debes saber que de esta manera los demonios intentan empujar al abismo de la perdición las psiques-almas de los que progresan en las virtudes. Porque de ninguna otra manera los demonios pueden arrojar a ningún luchador o combatiente en el fondo de la condena y el pecado práctico, sino persuadiéndolo a aceptar sospechas malas astutas y maliciosas por los comportamientos y las predisposiciones externas del prójimo. De esta manera convierten al hombre culpable y responsable del pecado, de modo que sea juzgado y condenado junto con el mundo, según el logos divino: “Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no nos juzgaría el Señor. Pero cuando el Señor nos juzga, nos instruye de modo que no seamos condenados junto con el mundo pecaminoso” (1Cor 1,11 y ss).
  63. Cuando por la negligencia o pereza espiritual dejamos los demonios susurrar en nuestros oídos sospechas contra nuestros hermanos, -debido a que no vigilamos los movimientos de nuestros ojos-, entonces somos conducidos e inducidos por ellos a veces a condenar incluso a los perfectos en virtud. Si, aquel que es alegre, sonriente y propenso a la compañía te parece fácil de consentir en pazos y placeres, entonces cada persona sombría y malhumorada debe parecerte llena de ira y orgullo. Pero no debemos fijarnos en las características particulares de los seres humanos, porque el juicio sobre ellos es inseguro e incierto. Y esto es porque los hombres entre sí tienen muchas diferencias en su naturaleza, costumbres y constitución física corporal distintas y solo aquellos que con gran katánixis (compunción o dilatación del corazón) han limpiado o hecho la catarsis de los ojos espirituales de su psique-alma y habitan en ellos la luz infinita e increada de la vida divina pueden considerar y juzgar estas cosas sin error, a quienes también se les ha dado la χάρις jaris (gracia increada) de conocer los misterios de la Realeza increada de Dios (Mt 16,11).
  64. Cuando cometemos las obras malas de la carne, entonces servimos a los deseos antinaturales y la irascibilidad o emoción de la psique-alma, y contaminamos la carne del cuerpo con los flujos inmorales del pecado, mientras oscurecemos la psique-alma con la amargura de la ira, nos alejamos de esta manera del Hijo de Dios. Por tanto, debemos limpiar el cuerpo de la suciedad y contaminación del flujo del cuerpo con el flujo de las lágrimas de nuestra esencia, de modo que el cuerpo que ha sido contaminado por el placer con flujo natural, limpiarlo de nuevo del dolor de la tristeza o sufrimiento a través del flujo natural de las lágrimas. Y la oscuridad de la psique-alma que causa la amargura de la ira, debemos ahuyentarla con la luz de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y la dulzura de la αγάπη agapi de Dios y unirnos de nuevo con Aquél de quien anteriormente nos habíamos apartado por el deseo y la ira.
  65. Así como la suciedad y contaminación de la carne proviene del placer que tiene su causa al amor satánico para satisfacer y completar el vicio y la maldad, de igual manera la catarsis que proviene de la dolorosa tristeza tiene como causa previa el fervor del corazón, para lograr y completar el luto (aflicción espiritual o según Dios) y las lágrimas. Y esto constituye una economía de la bondad de Dios hacia nosotros, de modo que, expulsando y limpiando la fatiga del placer con la fatiga del dolor y el flujo vergonzoso de la carne con el flujo de las lágrimas, podamos eliminar de nuestro νούς nus (espíritu del corazón) las huellas o patrones infames y las imágenes feas de nuestra psique-alma y hacerla resplandeciente en su belleza natural.
  66. Así como el fornicador por la energía del maligno espíritu se prostituye (su psique-alma) y recoge como recompensa el placer de la carne y sus vicios y sus malas obras terminan en la contaminación y suciedad (de su psique), de igual manera en el que opera desde lo alto el Espíritu Santo, recibe como recompensa la alegría de la psique-alma y sus obras buenas resultan a la catarsis con lágrimas, al renacimiento y a la cohesión y unión con Dios.
  67. En nosotros existen dos flujos que provienen de nuestra esencia: el de la semilla o esperma y el de las lágrimas. Con el primero, se contamina el manto de la psique-alma, mientras que con las lágrimas se limpia y se purifica. Por eso es necesario que la contaminación que proviene de nuestra sustancia lavarla con las lágrimas que provienen también de ella. Debido a que no hay otro método o manera que se pueda catartizar limpiar la contaminación y mancha de nuestra naturaleza.
  68. Cada disposición de la psique que se equivoca y se mueve de forma viciosa y mala, termina su intento en un breve placer. Pero cada psique que hace la catarsis, se purga, se limpia y se purifica del mal hábito y disposición, extiende sus esfuerzos en un placer largo, lleno de gozo y felicidad. Y es un milagro, cómo un placer que reprime al otro, convierte en dulce totalmente el dolor y el sufrimiento que nace de otro placer.
  69. A veces el flujo de las lágrimas provoca en la percepción o sentido espiritual del corazón amargura, pena y dolor, y en otras veces alegría, gozo y felicidad. Por tanto, cuando con la μετάνοια metania hacemos nuestra catarsis, nos purgamos, nos limpiamos, y nos purificamos (nos psicoterapiamos) del veneno y de la suciedad del pecado, como con fuego fuerte, teniendo las lágrimas ardientes que ella provoca por el fuego divino y nuestro pensamiento como si fuera golpeado con pesadas mazas y con gemidos que surgen de la profundidad del corazón, entonces sentimos amarguras, sufrimientos y dolores tanto espirituales como sensibles. Pero cuando con este tipo de lágrimas hemos sido limpiados, sanados y purificados (psicoterapiados) suficientemente y hemos avanzado a la libertad de los pazos, entonces somos consolados por el Espíritu divino, porque hemos adquirido corazón sereno, puro y limpio (o psique psicoterapiada), y nos colmamos con el inexpresable placer y dulzura por las lágrimas de alegría de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón).
  70. Las lágrimas de la μετάνοια metania son diferentes de aquellas que provienen de la divina κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón). Las primeras son como río desbordado que arrastra todas las fortalezas de los pecados, mientras que las segundas lágrimas son para la psique como lluvia que cae en las hierbas salvajes y como nieve en la hierba verde del césped, y alimentan la espiga de la gnosis/conocimiento y haciéndola abundante y rica de frutos (Dt 32,2).
  71. No cada lágrima es de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), ya que se diferencian mucho entre sí. Las lágrimas provienen por la conversión de la conducta y del recuerdo de los antiguos pecados de la psique-alma, como si saliesen de fuego y agua hirviente, y así realizan la catarsis, purgan, limpian y purifican el corazón. La κατάνυξις katánixis desciende desde el divino rocío del Espíritu para consuelo y alivio de la psique, la cual apenas ha entrado a la profundidad de la humildad y ha disfrutado de la contemplación de la luz increada, dice a Dios como David: “Atravesamos a través de fuego y agua, y nos sacaste teniendo aliento y alegría” (Sal 65,12).
  72. He oído algunos decir que nadie puede alcanzar el hábito de la virtud sin una larga retirada y huida al desierto, y me asombré, porque ellos creyeron que lo que no tiene límite se puede limitar a un lugar. Porque el hábito de la virtud es apocatástasis, restablecimiento de las δυνάμεις dinamis (poderes, potencias y energías) de la psique-alma a su nobleza inicial y la concentración al mismo punto de las virtudes generales, o sea, en la energía y actividad natural. Pero estas cosas no nos llegan desde el exterior como si fueran introducidas, sino que se nos han sido donadas desde nuestra creación con el sentido espiritual y divino, y cuando por estas cosas y junto con estas nos movemos según naturaleza, entonces nos introducimos en la Realeza increada de los Cielos, la cual se encuentra en nuestro interior (Lc 17,21), según el logos del Señor. Por tanto, la soledad del desierto es innecesaria, ya que podemos entrar a la Realeza increada de los Cielos conde la μετάνοια metania y la aplicación exacta y cumplimiento de los mandamientos-logos de Dios, de acuerdo con el divino David que dice: “Bendiga psique-alma mía al Señor en todos los lugares de Su dominio” (Sal 102,22).
  73. Aquel que se encuentra en una formación real, bajo generales y capitanes, combatiendo con ellos, y que no pudo en la batalla demostrar valentía y coraje contra los enemigos, o al menos vencer a uno de ellos, ¿cómo podrá luchar solo entre miles de enemigos y mostrar alguna hazaña militar, dado que es inexperto en la guerra? Y si esto es imposible en las cosas humanas, mucho más lo es en las divinas. Porque, ¿quién por haber huido al desierto, podrá reconocer las incursiones de los demonios y los asaltos ocultos y visibles de los pazos? O ¿cómo realizará los ataques contra ellos si antes no se ha ejercitado en cortar su voluntad entre el grupo de hermanos, bajo las órdenes de un guía (espiritual) experimentado de esta guerra invisible y espiritual? Si esto es imposible, entonces es totalmente inalcanzable que este hombre pueda combatir a favor de los demás y enseñarlos la victoria contra los enemigos invisibles.
  74. Quítate la vergüenza de la reprensible negligencia y del ruin desprecio por la desobediencia a los mandamientos-logos de Dios; arroja lejos de ti la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo, egocentrismo) y lánzate implacablemente sin compasión contra la carne. Busca aprender cómo aplicar y guardar los mandamientos-logos del Señor (Sal 118,56) y los testimonios de Su ley. Desprecia la doxa-gloria y el deshonor. Odia los apetitos hedonistas o placenteros del cuerpo. Evita saciar la panza o vientre por la que saltan los impulsos carnales. Abraza la pobreza y la dureza en el cuerpo. Mantente valiente contra los pazos. Dirige tus sentidos hacia el interior de la psique-alma. Profundiza en tu interior para hacer trabajo superior. Hazte sordo a las cosas mundanas. Pon toda tu fuerza y valor al trabajo de los mandamientos/logos de CristoDios. Llora, duerme en el suelo, ayuna, esfuérzate, serénate y, por último, aprende no sobre las cosas exteriores, sino sobre ti mismo. Súbete encima de la humildad de las cosas visibles. Extiende el ojo espiritual de tu psique-alma que es el νούς nus (espíritu de la psique) a la contemplación de Dios y observa el encanto de Dios mediante la belleza de las creaciones (Sal 24, 6). Después baja de allí y cuéntales a tus hermanos las cosas relacionadas con la vida eterna y los misterios de la Realeza increada de Dios. Y esto es trabajo y obra de la huida o fuga de los hombres, con ascesis (ejercicio espiritual) extrema y el fin de la permanencia en el desierto.
  75. Si quieres ver los bienes que ha preparado Dios para los que le aman (1Cor 2,9), debes llegar al desierto de la negación de tu voluntad y evitar al mundo (pecaminoso). ¿Quién es este mundo? El deseo de los ojos carnales (1Jn 2,16), la arrogancia de los pensamientos y el engaño de las cosas visibles. Por tanto, si evitas este mundo (pecaminoso), muy temprano verás que amanecerá y brillará sobre ti la luz de la vida divina (Is 58,8) y rápidamente aparecerán los fármacos de tu psique-alma, me refiero a las lágrimas (del corazón). Y recibirás la buena alteración por la diestra del Altísimo (Sal 76,11), y a partir de entonces no se te acercará ninguna plaga y calamidad de los pazos (Sal 90,11). Y así, mientras vivas en el mundo y en la multitud, estarás como si vivieras en el desierto y como si no vieras hombre alguno. Pero si evitas este mundo, como dije, no te beneficiarás de nada por la huida del mundo visible, no lograrás las virtudes y no te unirás con Dios.
  76. El que uno se haga monje o cristiano ortodoxo no significa huir y estar alejado de los hombres y del mundo, sino abandonar el propio ego, renunciar las voluntades o deseos del cuerpo-carne, convertirse y llegar a una situación o estado despojado y desierto de los pazos. Es verdad que se ha dicho al Arsenio el Grande: “huye, márchate de los hombres y serás salvo”, (los Padres del desierto p.97), pero se dijo en este sentido y espíritu. Porque él después de su huida también se encontraba entre los hombres y permanecía en regiones habitadas y vivía junto con sus discípulos. Pero con la huida sensible había realizado con esmero la huida espiritual, así no le molestaba ni le perjudicaba en absoluto su relación y convivencia con los seres humanos. Lo mismo también decía otro de los grandes Padres santos cuando salía de la sinaxis-asamblea de la Iglesia: “Huyan hermanos”; y cuando le preguntaron de qué cosa tienen que huir, él les señaló la boca. (Se trata de san Macario de Egipto).
  77. Convivir con hermanos en comunidad es más seguro que el aislamiento o vida solitaria. La necesidad de convivir junto con otros da testimonio el divino logos de Jesús y Dios: “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo entre ellos” (Mt 18,20). En cuando al riesgo y peligro de la soledad o aislamiento, Salomón dice: “Ay del uno o del solo que cae, no habrá quien lo levante” (Sab Sal 4,10). Aquellos que viven con αγάπη agapi y concordia y alaban con cantos e himnos a Dios, David los llama bienaventurados y felices, diciendo: “Bienaventurado el pueblo que ha aprendido a clamar con doxologías” (Sal 88,16). El mismo elogia también la convivencia: “¡oh, no hay más bello y más agradable que convivan juntos los hermanos!” (Sal 132,1). Pero también los discípulos del Señor, “todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola psique-alma, de modo que constituían una sociedad y comunión espiritual…” (Hec 4,32). Incluso el descenso de Dios en nosotros no se hizo en el desierto, sino en lugares habitados y entre los hombres pecadores. Por tanto, es necesaria la concordia de la vida en comunidad, mientras que es errónea y peligrosa la vida solitaria o el aislamiento.
  78. El Señor dijo: “Son inevitables los escándalos, pero ay de aquel que se hace causa del escándalo” (Mt 18,7). Por tanto, aquel que ha perdido la piedad y la devoción y se comporta entre la hermandad con desprecio y falta de temor a Dios, escandaliza a muchos de los hermanos que son más sencillos y, por un lado, con un círculo vicioso en acciones, hechos, formas y maneras y, por otro lado, con palabras y discursos pervertidos, corrompe y pervierte así las psiques-almas que tienen carácter bueno, sencillo y hábitos correctos y bondadosos.
  79. Quien aplica y cumple los mandamientos-logos de Dios, no se convierte en piedra de escándalo o causa de tropiezo y caída para los hombres, dado que ni siquiera hay escándalo en él, como dice el Salmista: “Mucha paz domina a los que aman Tu ley, y no hay escándalo en ellos” (Sal 132,1). Por el contrario, se convierte para ellos luz, sal y vida, según el logos del Señor: “Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra” (Mt 18,7). Luz, porque lleva una vida virtuosa, logos brillante y διάνοια diania (mente, intelecto) sabia; sal, porque abunda en él la gnosis divina (conocimiento increado) y es fuerte en la sofía-sabiduría de Dios; y vida, porque con sus logos despierta y vivifica a los mortificados por sus pazos y los resucita del abismo del infierno de la desesperación. También, con la luz de sus obras virtuosas resplandece delante de los hombres y los sobreilumina; y con la dulzura y la fuerza de sus logos, les quita de la relajación y les libera de la putrefacción de los pazos, y finalmente, con la vida de sus logos, da vida a las psiques-almas que se han mortificado por el pecado.
  80. El pazos de la vanagloria es una trampa con tres puntas o aguijones, -la vanagloria, la presunción (o jactancia) y la soberbia (u orgullo)- que son avivados y forjados por los demonios. Sin embargo, aquellos que como aves anidan bajo la sombra de Dios en el cielo (Sal 90,1), perciben y reconocen fácilmente la trampa y destruyen sus aguijones o puntas, mientras vuelan por encima de estos con la humildad y reposan en el árbol de la vida.
  81. Cuando el sucio y muy astuto demonio de la vanagloria te ataca mientras vas progresando en la virtud y te predice con vanos λογισμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía, conceptos) de tu ascenso en el trono de Obispo o Higúmeno (Abad), trayéndolos en tu mente y elogiando tu trabajo, es decir, como si tu trabajo fuera superior a la de los demás, e incluso si te inspira y te sugiere de que eres capaz también de conducir (espiritualmente) psiques-almas, entonces detenga a este demonio con la mente y no le dejes escapar, por supuesto que si tienes la fuerza de lo alto para hacerlo; y, una vez que lo hayas atrapado, ve con la mente a algo vil que hiciste alguna vez, y dile: “¿Los que hacen este tipo de cosas son dignos de ascender a la altura del primer puesto y te parecen dignos y capaces de guiar psiques-almas y conducirlas salvas hacia Cristo? Dímelo tú, porque yo me callo. Y él pues, sin saber qué responderte, por su vergüenza se marchará como humo y ya no te volverá a molestar más. Y si tú no te acuerdas y no encuentras algo indigno que has hecho en tu vida ultramundana, por lo menos compárate a ti mismo con los mandamientos, los sufrimientos y los padecimientos del Señor; entonces encontrarás que estás tan lejos de la perfección, tal como una piscina de agua en comparación con el mar. Porque la justicia de los hombres está tan lejana de la justicia de Dios, como lo es la tierra respecto al cielo y el mosquito respecto al león.
  1. Aquel que ha sido herido profundamente por la αγάπη agapi (amor incondicional) de Dios, no le basta la fuerza del cuerpo para corresponder a la magnitud de su intención. Porque su intención no se sacia por los esfuerzos y los sudores de su ascesis (ejercicio espiritual); es decir, sintiéndose como muchos sedientos, no encuentra nada con qué apagar la llama de su intención, sino que día y noche tiene sed de estar esforzándose y no le es suficiente la fuerza del cuerpo. Creo que los mártires de Cristo también fueron poseídos de esta intención y pasión sobrenatural y así no sentían los martirios, ni se saciaban, sino que ellos mismos superaban a sí mismos con el έρως eros (amor ardiente) de Dios y se sentían y se veían siempre que no podían alcanzar su intención candente de sufrir castigos, torturas y tormentos por Cristo.
  2. Aquél que, de alguna manera, compara su ser con alguno de sus hermanos que están junto a él en ascesis o que conviven con él, sin darse cuenta se engaña a sí mismo (Gal 6,3) y sigue el camino que no conduce a Dios. Este hombre o no se conoce a sí mismo o ha sido engañado y desviado del camino que conduce al cielo, en el que corren todos los combatientes o luchadores de buena intención y ánimo con actitud y conducta humilde, cosa que los hace sobrevolar por encima de las trampas del enemigo, llegando al aire espiritual con las alas de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), volando en lugares luminosos, embellecidos y adornados por la templanza y la modestia.
  3. El que es arrogante y presuntuoso y se engaña por la gran idea e imagen de sí mismo, nunca conseguirá la χάρις jaris (gracia, energía increada) de la humildad dentro de la luz de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), por la cual se concede la luz de la sofía/sabiduría de Dios en aquellos que tienen el corazón quebrantado, según el logos de la Escritura: “En Tu luz (increada) veremos la luz (increada)” (Sal 35,10). Por el contrario, será cubierto de la tiniebla u oscuridad de la noche de los pazos donde circulan todas las bestias de la selva (Sal 103,20) de la naturaleza humana, y los leoncillos de la presunción, es decir, los demonios de la vanagloria y de la lujuria, (fornicación, prostitución), que rugen y buscan a quién devorar (1Ped 5,8) y arrojarlo en el vientre de la desesperación.
  4. Para quien vive buscando agradar a los hombres y es movido y guiado por el espíritu de la presunción o vanagloria, el tiempo de su vida y la vida presente se convierten en un mar de males, que inunda su νούς nus y su psique espiritual con la salinidad del hedonismo o placeres, y con las feroces olas de los pazos golpea las tres partes de la psique (lógico, irascible o emocional y anhelante), agitadas por los espíritus de la mala astucia y maldad. Este enfrenta una terrible incertidumbre y un gran desazón y desánimo cuando el barco y el timón de la psique-alma se quebrantan por los placeres del cuerpo-carne y el gobernante νούς nus se encuentra cubierto bajo el abismo del pecado y la muerte espiritual, hasta que el mar de los males no calme sus olas y se convierta en un abismo de humildad y serenidad, y la salinidad de los placeres no transforme las corrientes en fuentes de lágrimas y se convierta en placer de la luminosa κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón).
  5. Tú que has servido hasta la saciedad a los placeres y las praxis del cuerpo, dedícate hasta la saciedad también a los esfuerzos de la ascesis (práctica espiritual) con los sudores de las fatigas del cuerpo, de modo que sea rechazada la saciedad por la saciedad, el placer por el dolor o sufrimiento y el reposo por los esfuerzos del cuerpo y así podrás tener alivio y reposo encontrando la saciedad de gozo, deleite y felicidad. De esta manera disfrutarás el aroma y la pureza de la castidad y la indescriptible delicia y placer de los frutos inmortales del Espíritu. Porque también los detergentes los utilizamos en proporción con la suciedad de las prendas que queremos lavar, cuando esta ha penetrado profundamente.
  6. Las enfermedades benefician a los principiantes en la vida virtuosa o espiritual, porque ayudan a marchitar y a humillar la carne que está excitada e hirviendo. Es decir, ellas debilitan la fuerza de la carne y afinan la mentalidad y conducta terrenal de la psique-alma, mientras hacen que su energía sea más dinámica, más intensa y más fuerte, como dice el divino Apóstol: “Cuando enfermo, entonces soy fuerte” (2Cor 12,10). Pero cuanto más útiles son para los principiantes, tanto más dañinas son para los avanzados en los esfuerzos de las virtudes y ya han superado el sentido o percepción sensible y se dirigen hacia las contemplaciones celestiales. Y esto sucede porque les impiden ocuparse de las cosas divinas y con los dolores (por la virtud) y las contrariedades entorpecen la parte logística (lógica) de la psique-alma y la oscurecen con la nube de la pesadumbre, desánimo y con la sequedad de los dolores secan la κατάνυξις katánixis (compunción o dilatación del corazón). Esto lo conocía muy bien también Pablo y cuidándose correctamente de sí mismo con la ley del discernimiento, decía: “Fatigo mi cuerpo con las ascesis (ejercicios) persistentes, pero también lo cuido como esclavo, no vaya ser que por el miedo de que yo que he predicado a otros, resulte yo mismo inadecuado y descalificado” (1Cor 9,27).
  7. De la dieta desequilibrada y anómala, en muchos a menudo surgen las enfermedades. Es decir, cuando se trata de un luchador que tiende a una extrema abstinencia de alimentos y a los esfuerzos y fatigas para las virtudes sin medida y sin discernimiento, o cuando se trata de uno que se desvía a la voracidad y a la gula hasta la saciedad que es enemiga de la naturaleza. Por tanto, la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) es necesaria tanto para los principiantes, como para aquellos que han superado la mitad del camino hacia la ascensión más alta de la contemplación espiritual. Porque la εγκράτεια engratia es la madre y amiga de la pureza y la buena esposa de la humildad.
  8. Primero, mediante la culminación de la práctica ascética, alcanzan el primer estado de απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), la cual, tras crecer de múltiples maneras con los esfuerzos de la legítima competición (2Tim 2,5), inmediatamente mortifica los pazos y debilita los impulsos de la carne, mientras hace que las fuerzas de la psique-alma actúen conforme a su naturaleza y restituye el νούς nus (espíritu) y el intelecto en el estudio cuidadoso de las cosas y realidades divinas. Y luego, a partir del comienzo de la contemplación natural, llega en ellos la segunda y más perfecta απάθεια apázia, la cual, desde la santa ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) de los pensamientos tras elevarse al estado pacífico del νούς nus (espíritu de la psique), le hace excelentemente clarividente, perspicaz y previsor. Excelentemente perspicaz en cosas divinas, en visiones de realidades superiores y en revelaciones-apocalipsis de los misterios de Dios. Y previsor en cuanto a los asuntos humanos que provienen de lejos y que sucederán en el futuro. Y en las dos opera el único y mismo Espíritu (1Cor 12,11), el cual retiene y limita la primera απάθεια apázia, mientras que en la segunda libera y dona la libertad de la vida eterna, como dice Pablo.
  9. Quien se ha acercado a las fronteras de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), mientras ejerce correctamente la contemplación sobre Dios y las naturalezas de los seres, a partir de la belleza de las criaturas se eleva —según su pureza— al Creador y recibe las radiaciones e inundaciones de la luz increada del Espíritu. Teniendo aprecio y amor para todos, siempre piensa bien para todos y los ve como santos, puros y tiene juicio sano, bueno y ortodoxo sobre las realidades y las cosas divinas y humanas. De esta manera no ama nada de las cosas materiales del mundo por las que se preocupan y buscan tanto muchos hombres; y, habiéndose despojado, en su νούς nus, de la percepción general mundana, se lanza hacia los cielos y a Dios, limpio de toda mancha y fango, liberado de toda esclavitud, es absorbido completamente por los bienes espirituales de Dios con solo su Espíritu, ve la belleza divina y penetra de modo divino (como Dios manda) en los lugares divinos de la bienaventurada δόξα doxa(gloria, luz increada) de Dios, con un silencio indescriptible y alegría. Por tanto, habiendo transformado todas sus percepciones o sentidos, como un ángel en un cuerpo material, se relaciona como incorpóreo con los seres humanos.
  10. Cinco son los sentidos de la άσκησις áskisis ascesis (práctica, ejercicio espiritual): vigilia o vigilancia, estudio, oración, εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio,) e ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Quien ha conectado y ligado sus sentidos con esto, es decir, la vista a la vigilia o vigilancia, el oído al estudio, el olfato a la oración, el gusto a la εγκράτεια engratia y el tacto a la ησυχία hisijía, éste rápidamente hace la catarsis (limpieza, purgación y sanación, “psicoterapia”) del νούς nus (espíritu de su psique-alma) y una vez que lo haya afinado (el νούς nus), le hace perspicaz y απαθής apazís (impasible, sin pazos).
  11. Νούς nus (espíritu de la psique) απαθής apazís (sin pazos, impasible) y sereno es aquel que ha sometido sus pazos y se encuentra por encima de la tristeza o sufrimiento y la alegría. «Este no se entristece por los ataques de las aflicciones ni se relaja por el entusiasmo y la alegría, sino que su psique-alma permanece alegre en las tribulaciones y moderada en las alegrías, sin desviarse del equilibrio.
  12. Es muy grande la manía de los demonios contra aquellos que progresan en la contemplación Están en acecho poniendo trampas día y noche. Les crean terribles tentaciones a través de los que conviven con ellos, mientras que los mismos demonios provocan ruidos para asustarlos. Y cuando glorifican y alaban a Dios, atacan contra ellos por envidia de su descanso y de diversas maneras les afligen e intentan entristecerlos, aunque no pueden hacer daño a aquellos que están dedicados a Dios. Y si no les protegiera el Ángel del Señor Pantocrátor-Todopoderoso, no se escaparían de las trampas mortales de la insidia, la malicia y la conspiración demoníaca.
  13. Cuando luchas y combates por la filosofía práctica, en praxis de la virtud, presta mucha atención con precisión las insidias y artimañas de los desastrosos demonios. Porque cuando más progresas a las virtudes altas, excelsas (Sal 83, 6), tanto más aumenta en tu interior la luz divina en las oraciones y recibes por el Espíritu apocalipsis-revelaciones y expectaciones, visiones inefables indescriptibles, tanto que los demonios al verte elevarte al cielo, rechinan los dientes y con diligencia extienden al aire espiritual sus múltiples redes de sus maldades. Y en efecto, no sólo se sublevarán contra ti sólo los demonios amantes de la carne y bestias del deseo y de la ira, sino que te atacarán también los demonios de la blasfemia con la amargura de la envidia. Además, los demonios que vuelan al aire, los principados y las potestades, te atacarán abierta y secretamente, con la vana y vacía fantasía en imágenes, tomando formas extrañas y horribles para hacerte el mal mayor que puedan. Pero si te ocupas con el trabajo espiritual contacto consciente en la oración con el νούς nus despierto, en vela vigilando y estudias las obras de Dios con los conceptos de la filosofía contemplación natural, no te asustarás ni temerás de las flechas que te arrojan cada día. Ni en tu casa (tu corazón o psique) tendrán la fuerza de acercarse (Sal 90,5), porque como son oscuridad son expulsados por la luz (y energía increada) que está en tu interior y se queman por el divino fuego (y la energía increada).
  14. Los astutos espíritus malignos tienen muchísimo miedo la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu divino, y en concreto cuando nos ha visitado con abundancia o mientras estamos haciendo la catarsis con el estudio y la oración pura. Por tanto, al no atreverse a acercarse en la casa (el corazón) (Sal 90,5) de los que están sobreiluminados por la divina χάρις jaris, intentan a asustarlos y a turbarlos sólo con las fantasías, con los ruidos espantosos y con las voces confusas e ininteligibles, para distraerlos y alejarlos del trabajo de la vigilia, vigilancia y de la oración. Incluso, cuando ellos duermen al suelo intentan con varias invenciones y engaños a molestarlos en el sueño. Es decir, acechan, envidiando su descanso tan breve de las fatigas, y con algunos espasmos ahuyentan el sueño de sus párpados, tratando con estas invenciones, maquinaciones de hacer su vida más penosa y llena de dolor y tristeza.
  15. Los espíritus de las tinieblas parecen tener un cuerpo sutil, como nos permite suponer la experiencia, ya sea porque se aparecen y fingen así, engañando la percepción, o porque fueron condenados a esto desde que cayeron de su estado angelical. Sin embargo, asaltan con ímpetu y entran en combate con la psique-alma del luchador cuando el cuerpo esclavo cae en el sueño. Esto creo que también es una prueba para la psique-alma que se ha elevado y ya está por encima de la bajeza del cuerpo, para que sea manifestado el estado de su coraje, ánimo y valentía contra los demonios, que amenazan con estos horrendos ataques llenos de gran ira, furia y manía. Contra estos, la psique-alma que está herida por el ερως eros (amor ardiente) de Dios y consolidada en las virtudes capitales, no sólo se defiende con la ira justa, sino que también los golpea, si ellos poseen alguna sensibilidad, ya que parecen haberse convertido completamente en tierra con su caída de la primera y divina Luz (increada).
  16. Antes del enfrentamiento y su derrota, muchas veces los demonios perturban la sensibilidad o sentimiento de la psique-alma y arrebatan el sueño de los parpados. Pero la psique-alma colmada de ánimo, coraje y valor por el Espíritu Santo, desprecia el ataque y la manía y furia amarga de ellos, y sólo con el signo vivificante de la Cruz y la invocación del Jesús y Dios, disuelve las fantasías de ellos y los hace huir.
  17. Si has salido de la filosofía práctica para recoger los botines de la victoria contra los espíritus enemigos, observa y presta mucha atención, armándote en todas las partes con las armas del Espíritu. ¿Conoces a qué tipo de enemigos te has atrevido a arrebatar sus botines? Enemigos, sí, pero espirituales, incorpóreos y no carnales, mientras que tú aún sirves con tu cuerpo a Dios, el Rey de los espíritus. Debes saber que arremeterán contra ti con más ferocidad que antes y emplearán innumerables artimañas, engaños y tecnicismos hasta que, o bien te golpeen sin que lo notes mientras recoges los botines, y te capturen como prisionero, llenando tu psique-alma de gran amargura, o bien te sometan a duras y dolorosas tentaciones, como un aguijón y tormento para tu cuerpo-carne (2Cor 12,7).
  18. No es posible que una fuente buena pueda emanar aguas turbias y malolientes que exhalan un hedor mundano; ni tampoco que el corazón que está fuera del reinado de la Realeza increada de los Cielos, puede emanar alguna vez fuentes de vida divina que esparzan el aroma de ungüento espiritual. ¿Acaso -se dijo- que la fuente mana por el mismo caño agua dulce y amarga? (St 3,11), ¿Es posible que la higuera produzca aceitunas o la oliva bellotas? (St 3,12). Así tampoco una fuente del corazón puede generar a la vez un concepto bueno y uno malo. Pero el hombre bueno, del contenido bueno de su corazón produce y presenta sus bondades, en cambio el astuto malo y vil, del contenido astuto malo de su corazón produce sus malas astucias, de acuerdo con el logos del Señor (Lc 6,45).
  19. Así como es imposible, sin aceite y fuego, encender la lámpara y alumbre la casa, lo mismo también para la psique-alma es imposible, sin el Espíritu Santo y el fuego divino (increado), hable con poder sobre las cosas y realidades divinas e iluminar a los hombres. Porque, “toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces increadas, en el cual no hay cambio, ni sombra de variación” (St 1,17).

 

San Nikitas Stizatos

Segunda centuria, capítulos naturales sobre la catarsis del νούς nus

 

  1. El principio de la αγάπη agapi (amor incondicional, desinteresado) a Dios es el desprecio de las cosas visibles y de las humanas. La etapa intermedia es la catarsis del corazón (psicosomático) y del νούς nus (espíritu de la psique), por la cual se abren los ojos espirituales del νούς nus y adquirimos la divina gnosis (conocimiento increado) de la Realeza increada de los Cielos que está oculta en nuestros corazones (Lc 17,21). Y su fin es el imparable έρως eros (amor ardiente) de las donaciones sobrenaturales de Dios y el deseo natural de la unión con Dios y el descanso eterno en Él.
  2. Donde hay έρως eros (amor ardiente) por Dios, trabajo de los principios espirituales y participación en la luz increada, allí existe también la paz de las fuerzas de la psique-alma y la catarsis del νούς nus y la morada de la Santa Trinidad. Porque el Señor dijo: “Aquel que me ama, aplicará y cumplirá mi logos (principios espirituales), y mi Padre también le amará, y vendremos en él y habitaremos juntos con él” (Jn 14,25)
  3. Existen tres estados de vida: el carnal, el psíquico y el espiritual. Cada uno de estos estados tiene la correspondiente disposición de vida que es distinta de los otros.
  4. El estado carnal de vida se inclina y se dedica completamente a los placeres, al hedonismo y a los deleites de esta vida, y no tiene nada en común con el estado psíquico o el espiritual, ni tampoco quiere adquirirlo. El estado psíquico se encuentra entre la maldad y la virtud, se enfoca y aspira sólo al cuidado y bien estar del cuerpo y en el elogio de los hombres. De igual modo evita también los esfuerzos de la virtud y las praxis de la carne, y no se inclina ni hacia la virtud ni hacia la maldad, a causa de la antítesis entre ambas; y a la virtud porque es difícil y ardua, y a la maldad porque no quiere perder el elogio de los hombres. Pero el estado espiritual de la vida no quiere tener ni se dedica de estos dos males, sino que está completamente libre de ambos estados, y con las alas plateadas de la αγάπη agapi y de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) vuela por encima de los dos estados, es decir, que no comete algo que está prohibido y evita la pereza, la desidia y reposo de los bienes viciosos.
  5. Quienes viven carnalmente y están dominados por la mentalidad y conducta de la carne y que son en todo completamente carnales, no pueden agradar y gustar a Dios (Rom 8,8). Están entenebrecidos, oscurecidos en sus actitudes y completamente excluidos o no partícipes de los rayos de la divina luz (increada), porque están cubiertos por las nubes de los πάθος pazos, que como muros altos impiden los rayos del Espíritu, y de esta manera permanecen sin ser iluminados; como los sentidos de sus psiques-almas están obtusos e incapacitados, no pueden elevarse hacia las bellezas espirituales de Dios y ver la verdadera luz de la vida real y elevarse por encima de la bajeza de las cosas visibles. Pero al estar como si se hubieran convertido en animales, bestias, manteniendo sólo la percepción del mundo o la sensibilidad mundana, aprisionan la dignidad de la parte lógica de la psique a las cosas sensibles y humanas; y dedicando todas sus fuerzas a las cosas visibles, luchan entre ellos por estas, hasta el punto de dar su vida por estas cosas. Están apegados al dinero, a la gloria vana, a la fama y a los placeres de la carne, y cuando no lo consiguen, consideran como un gran fracaso y gran pérdida. Hacia estos se dirige ciertamente aquel logos profético de parte de Dios: “No permanecerá mi espíritu en estos hombres, porque son carnes” (Gen 6,3).
  6. Aquellos que viven de forma psíquica, (sentimentalmente, emocionalmente), y por eso son llamados psíquicos, son seres humanos medio tontos, ignorantes y como si tuvieran miembros paralizados. Nunca están con buena voluntad y predisposición a esforzarse por la virtud y los mandamientos de Dios, y evitan las praxis, acciones reprobables y censurables con tal de tener buena imagen y recibir honor de los hombres. Dominados y aprisionados por la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo a amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo), la que alimenta los πάθος pazos, ponen todo su cuidado y esfuerzo por el bienestar y disfrute del cuerpo-carne. Evitan toda tribulación y fatiga, todo esfuerzo y sufrimiento por el bien de la virtud, y cuidan más de lo debido el enemigo cuerpo. Viviendo de esta manera, el νούς nus (espíritu de la psique) de ellos se convierte completamente terrenal, mientras que se va engrosando por los pazos y no pueden recibir y aceptar las cosas espirituales y divinas por las que la psique-alma es arrancada de la materia y circula a los cielos espirituales. Y esto lo padecen porque aún están poseídos por el espíritu materialista, ya que aman en exceso a sí mismos y sus vidas y anteponen sus propias voluntades y deseos. Por lo tanto, como están vacíos de Espíritu Santo, no participan de Sus carismas, están excluidos. Por eso no es posible ver en ellos fruto divino, es decir, la αγάπη agapi (amor incondicional) a Dios y al prójimo, o alegrías y gozo en las tribulaciones y la pobreza, o paz en la psique-alma, o fe profunda, o concisa εγκράτεια (engratia: continencia, templanza, autodominio) ni siquiera κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), lágrimas, humildad, simpatía y compasión. Todo en ellos está lleno de orgullo, arrogancia y soberbia. Por eso, tampoco pueden penetrar a las profundidades del Espíritu por sí mismos, porque no tienen ninguna luz en su interior que ilumine sus νούς nus (espíritu de la psique) para entender las Escrituras (Lc 24,45), ni tampoco toleran a escuchar de otros. Con razón pues, el Apóstol Pablo dijo sobre ellos: “El hombre mundano carnal, es decir, el que no ha renacido y despertado espiritualmente y vive conforme sus instintos inferiores animales y sus pazos, no acepta las cosas que apocalipta-revela el Espíritu de Dios, porque le parecen que son locuras, necedades para él, no tiene la capacidad espiritual de conocerlas porque estas realidades se investigan, se razonan y se entienden de modo espiritual por la iluminación de la χάρις jaris gracia energía increada del Espíritu Santo” (1Cor 2,14).
  7. Aquellos que viven en armonía con el Espíritu y han elegido exclusivamente la vida espiritual, son agradables a Dios, están dedicados a Él como nacireos* dedicados y consagrados a Él (Num 6,2 Jc 13,5 y ss) . (*Nacireos eran gente consagrada al Nacireno, institución religiosa de los antiguos hebreos). Porque siempre con sus esfuerzos y fatigas hacen la catarsis de sus psiques-almas, aplican y cumplen los mandamientos-logos del Señor y derraman su propia sangre por αγάπη agapi (amor incondicional) a Él. Limpian sus cuerpos-carnes con ayunos y vigilias; con las lágrimas afinan el espesor de su corazón; mortifican sus miembros por las duras fatigas. A través de la oración y estudio llenan de luz a su νούς nus (espíritu del corazón) y le hacen esplendoroso. Renunciando a sus voluntades y deseos, liberan sus psiques-almas de las inclinaciones pasionales y viciosas (de los pazos) del cuerpo y se unen completamente al único Espíritu. Por eso, justamente, no solo son reconocidos como espirituales, sino que también así son llamados por todos. Estos, al alcanzar la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la αγάπη agapi toman alas para la contemplación de la creación y desde allí reciben la gnosis-conocimiento de los seres con sabiduría (1 Cor 2,7), la cual está escondida en Dios y se da sólo en aquellos que han superado la bajeza del cuerpo. Por tanto, una vez superada la percepción del mundo y con la διάνοια diania (mente, intelecto) iluminada habiendo alcanzado a la supra percepción o sentido espiritual, adquieren la potencia y poder del logos, y dirigen a la Iglesia de Dios y a la multitud de los fieles (Sal 39,10 y ss) logos bondadosos desde su corazón catartizado, purgado, limpio y bondadoso (Sal 44,1). Y se convierten para los hombres sal y luz, tal como dice el Señor: “Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra” (Mt 5,4 y ss).
  8. Aquello que dice el divino logos: “Soltad y liberaos de las preocupaciones y sabed que yoSoy Dios” (Sal 45,11), lo conocen también en la praxis, práctica y de hecho los que quieren. Conviene, pues, que quien una vez por todas ha renunciado a la turbulenta y terrible vanidad de la vida, que se examine y se gire hacia sí mismo con mucha atención y ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y busque a conocer bien a Dios en su interior, ya que la Realeza increada de Dios está en nuestro interior (Lc 17,23). Y cuando uno actúa de esta manera, apenas y con el paso de los años pueda exterminar de su psique-alma las huellas de la maldad, y al recobrar la belleza original, la presentará limpia, pura y lúcida a Dios que se la dio.
  9. Como el veneno del pecado que se ha acumulado en nuestro interior es mucho, también necesitamos de mucho fuego catártico (purgador, purificador y psicoterapéutico) de la μετάνοια metania con lágrimas y esfuerzos voluntarios de la ascesis (practica espiritual). Porque nos purgamos, nos limpiamos y nos psicoterapiamos de las contaminaciones del pecado o con esfuerzos voluntarios o con sufrimientos involuntarios que Dios permite. Si preceden los voluntarios no vienen los involuntarios. Pero cuando los esfuerzos voluntarios no logran limpiar el interior de la copa y del plato (Mt 23,25), entonces vienen los sufrimientos más fuertes y contribuyen al restablecimiento o apocatástasis de nuestra belleza original, ya que así lo dispuso el Creador.
  10. Se burlan de la piedad y son objeto de burla por las circunstancias aquellos que no han renunciado al mundo con logos recto, ortodoxo, ni han querido desde el principio tener un maestro y guía (espiritual), sino que siguieron su propia razón y juicio, haciéndose a sí mismos como expertos y sabios (Is 5,23).
  11. Nadie puede conocer exactamente las causas y el tratamiento de las enfermedades del cuerpo sin una gran experiencia médica, ni los pazos psíquicos sin mucha ascesis ortodoxa (práctica espiritual, “psicoterapia”), sobre estos. Es decir, tal como en la ciencia médica, el diagnóstico de las enfermedades corporales se cree que es precario e inseguro si no hay experiencia, de igual manera son más precarios e inseguros y más difíciles de conocer los diagnósticos de las enfermedades de la psique-alma. Porque en la medida que la psique-alma es superior al cuerpo-soma, tanto más grandes y difíciles de conocer son sus pazos y enfermedades en comparación con los pazos y enfermedades del cuerpo, que son evidentes para todos.
  12. Las cuatro virtudes generales y capitales fueron creadas y existen por naturaleza en el ser humano desde la creación y de ellas, como de cuatro fuentes, se llenan de aguas los ríos (Gen 2,10) de todas las demás virtudes y riegan la ciudad de Dios, (Sal 45,5) que es el corazón que se limpia, se purifica y se consuela con las lágrimas. El que ha guardado estas virtudes firmes e inquebrantables por los astutos espíritus malignos, o que, cuando han caído las volvió a levantar con las frecuentes fatigas y esfuerzos de la μετάνοια metania, éste ha edificado para sí mismo un palacio real, en el que viene a habitar el Rey del universo (Jn 14,23), compartiendo y dando en abundancia Sus donaciones a aquellos que de esta manera se han preparado.
  13. Breve es la vida, infinitos e inmensos los siglos venideros, y escaso el tiempo de esta vida presente. Y el hombre este gran y pequeño animal viviente, al que se le concedió este corto lapso, es débil e impotente. El tiempo, por lo tanto, es breve, el ser humano es débil, y el premio que se otorga como recompensa por los esfuerzos es grande; pero enfrenta muchísimas tentaciones y corre peligros en una vida brevísima.
  14. Dios no quiere que el trabajo de los luchadores sea sin pruebas sino muy bien probado. Por eso permite el fuego las tentaciones y retira por un tiempo Su χάρις jaris (gracia, energía increada) que se les concede desde lo alto y permite que la serenidad de los pensamientos sea perturbada temporalmente por los astutos espíritus malos, para ver hacia dónde se inclina más su psique-alma, si hacia su Creador y Benefactor, o hacia la percepción y sensibilidad del mundo y al engaño del placer o hedonismo. Y así, o les duplica su χάρις jaris a quienes progresan en su αγάπη agapi, o los azota con tentaciones, tribulaciones y sufrimientos cuando se inclinan hacia las cosas materiales, hasta que odien el inestable rodeo de las cosas visibles y laven con lágrimas la amargura de los placeres que provienen de estas.
  15. Cuando la paz de los pensamientos se ve perturbada por los astutos espíritus malos, de inmediato las flechas encendidas del deseo (Ef 5,16) son disparadas continuamente por los demonios cazadores y amantes de la carne contra el νούς nus (espíritu de la psique) que corre velozmente hacia las alturas. Entonces, el νούς nus, al verse obstaculizado en su ascenso hacia lo alto, se enreda en movimientos indebidos, confusos y desordenados. Así empieza la carne a rebelarse contra el νούς nus, arrastrándole hacia abajo con cosquilleos y ardores, deseando meterle a la cloaca del hedonismo o placer hedonista. Y si el Señor Sabaoz (o de los ejércitos) no hubiera acortado esos días y no hubiera dado la fuerza de la paciencia a Sus siervos, no se salvaría nadie (Mt 24,22)
  16. El demonio de la fornicación muy experto, muy metódico y astuto, en unos se convierte en caída y en pozo de fango, en otros en justo azote y vara, en otros en tentación y prueba de la psique-alma. El primer caso, la caída y estanque fangoso, se observa en los principiantes que llevan el yugo de la ascesis con debilidad y negligencia; el segundo, azote y vara, en aquellos que están en la mitad del camino de la virtud y avanzan con cierta lentitud; y el tercero, la tentación y la prueba, en aquellos que han extendido las alas del νούς nus (espíritu de la psique) a la contemplación y alcanzaron bien la más perfecta απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Es decir, el beneficio de cada uno es economizado y administrado de Dios.
  17. Caída y pozo de fango se convierte el demonio de la fornicación o lujuria para aquellos que pasan la vida monástica con total indiferencia. Los miembros del cuerpo de ellos los quema la llama del deseo y los indica métodos de hacer la voluntad de la carne y sin contacto con otro cuerpo, por lo que es asqueroso hasta de hablar y pensar (Ef 5,12). Estos, como dice el Apóstol Pablo, contaminan sus carnes y comen los frutos del placer o hedonismo salado y sus rostros se convierten muy oscuros, muy tenebrosos y con justicia pierden también las cosas superiores y divinas. La psico-terapia y remedio para ellos, si quieren, será la μετάνοια metania ferviente y la κατάνυξις katanixis (compunción, dilatación del corazón) con las lágrimas que brotan de ella, la cual produce también la evitación del mal y catartiza, limpia, purga, purifica y psicoterapia la psique-alma de las contaminaciones y la hace heredera de la misericordia de Dios. Esto es lo que también insinúa el sabio Salomón al decir: «El remedio detiene grandes pecados» (Sab Sal 10,4).
  18. Azote y vara se convierte con justicia este espíritu para aquellos que progresan y se perfeccionan en la primera απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) mediante la filosofía práctica y avanzan hacia cosas más perfectas. Porque, cuando se descuidan y relajan la intensidad de la ascesis por la pereza espiritual y se inclinan un poco hacia la consideración y contemplación del mundo sin precaución y desean las cosas mundanas, entonces por Dios es permitido este demonio para azotarlos, y comienza a golpear al que así piensa, con pensamientos y fantasías del deseo carnal. Esto ocurre por la extrema bondad de Dios, para que, al no poder soportarlo, regresen rápidamente al refugio del trabajo intenso y la vigilancia, y se ocupen con mayor disposición y más arduamente en las obras que los salvan. Porque el Dios, realmente siendo bondadoso, no quiere por nada que la psique-alma que ha alcanzado este punto o nivel vuelva totalmente hacia la percepción del mundo, sino que camine siempre hacia adelante emprendiendo con gran disposición y muchas ganas las obras más perfectas, para que el azote del mal no se acerque a su casa (Sal 90,10).
  19. Tentación, espina y prueba, por economía o concesión de Dios, se convierte este espíritu en aquellos que desde la primera απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) han avanzado a la segunda, para que, cuando son tentados, recuerden su debilidad e impotencia y así no se enorgullezcan y se exalten, como dice el Apóstol, por la grandeza de las apocalipsis/revelaciones que reciben durante la contemplación espiritual (2Cor 12,8); sino que viendo la ley del pecado que va contra la ley de sus conciencias, expulsar de la memoria incluso el más fino recuerdo o memoria del pecado, por miedo a probar la contaminación que surge de dicho recuerdo y no bajar los ojos de su νούς nus de la altura de la contemplación espiritual.
  20. Los únicos que pudieron conservar imperturbable su νούς nus (espíritu de la psique) incluso del recuerdo más fino del pecado, son aquellos que, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo, se hicieron dignos a recibir desde el cielo la mortificación vivificadora del Señor en sus miembros, pensamientos y conceptos. Y llevan su carne muerta para el pecado, mientras que el νούς nus (espíritu de la psique) de ellos se ha enriquecido de la vida que da Jesús Cristo para la realización de la justicia (Rom 8,10). A los que les ha dado νούς nus-espíritu de Cristo (1Cor 2, 16), junto con logos de sabiduría (1Cor 12,8), también han recibido la muerte vivificadora, sin perturbaciones, acompañada con la gnosis (conocimiento) de Dios.
  21. A las psiques-almas que progresan en la catarsis, por regla general, las ataca el espíritu de la ira y del deseo, para sacudir los frutos del Espíritu Santo, ya que están muy cargadas de frutos. La razón es que en estas psiques-almas se derrama la alegría de la libertad, mientras que la sabiduría-sofía de Dios que siempre economiza y concede para el interés propio y el bien, quiere atraer siempre el νούς nus-espíritu hacia sí misma y las psiques-almas permanezcan imperturbables en la humildad, para que no se enorgullezcan frente a los demás o por la abundancia de la libertad y la riqueza de los divinos carismas, piensen y presuman que con su propia fuerza e inteligencia adquirieron este gran palacio de la paz. Por ello, permite a estos astutos espíritus malignos se lancen contra las psiques-almas, mientras la paz se retira momentáneamente, para que, por miedo a caer, se mantengan firmes en la bienaventurada humildad, y recordando que están atadas con el cuerpo-carne y sangre, busquen el refugio natural que les es propio, donde pueden ser preservados y protegidos, indemnes y sin daño por la fuerza del Espíritu Santo.
  22. Dios permite que vengan tentaciones a nosotros según la enfermedad de los pazos y la putrefacción del pecado que está en nuestro interior, y nos prepara fármaco más amargo con Sus juicios, ya sea más fuerte o más suave. Si la materia del pecado que está en nuestro interior es fácil de tratar y curar, es decir, si es constituida de pensamientos hedonistas, amantes del placer y de la vida materialista, entonces el cáliz de nuestras tentaciones nos es dado mezclado con simpatía y compasión por el Médico o Psicoterapeuta de nuestras psiques-almas, porque fallamos en conceptos y pensamientos humanos y aún estamos influenciados por las cosas humanas y terrenales. Pero si esta materia es difícil de sanar y ha progresado al fondo y produce putrefacción mortal, dado que se constituye por pensamientos de arrogancia y de extrema soberbia, entonces el cáliz de las tentaciones se nos da sin ser diluido, con una ira dura, de manera que, en el fuego de las variopintas tentaciones y continuas pruebas, la enfermedad se derrite y retroceda con la humildad, y así salga de nuestras psiques-almas. Y tras haber lavado con las lágrimas los pensamientos salados y amargos, presentarnos limpios en la luz de la humildad ante el Médico o Psicoterapeuta de nuestras psiques-almas.
  23. No hay otra manera que los luchadores puedan escapar de las sucesivas tentaciones, a menos que comprendan profundamente su impotencia y debilidad y verdaderamente crean que no tienen ninguna virtud, y que son indignos de cualquier honor, consuelo y alivio. Porque el objetivo de Dios, el Médico/Psicoterapeura de nuestras psiques-almas, es que seamos siempre humildes y modestos, ajenos y extraños a todo ser humano e imitadores de Sus padecimientos, pasiones. Ya que Él mismo fue apacible y humilde de corazón, también quiere que nosotros corramos el camino de Sus mandamientos con apacibilidad y humildad de corazón (Mt 11,28).
  24. La humildad no se consigue simplemente inclinando mucho la cabeza o por la cabellera sucia, o con ropa descuidada, vieja, áspera y sucia, cosas de las que la mayoría cree que depende todo lo relacionado con la virtud, sino con un corazón quebrantado y un espíritu de humildad, de acuerdo con los logos de David: “Dios no rechazará al que tiene espíritu humilde y corazón quebrantado” (Sal 50,19).
  25. Una cosa es la humildad verbal, otra cosa es la humildad y otra cosa es la conducta humilde o modestia, son tres cosas diferentes. La humildad verbal y la humildad se alcanzan por aquellos que luchan con todo tipo de sufrimiento y esfuerzos externos de virtud, ya que se ocupan principalmente del trabajo físico y la disciplina corporal. Por eso, como la psique-alma no se encuentra siempre en buen estado y ánimo, si por casualidad viene una tentación, este hombre se turba. Sin embargo, la conducta humilde o modestia es algo celestial y divino, que solo nace en aquellos que han superado el punto medio de la virtud con la llegada del Espíritu Santo, es decir, aquellos que previamente caminaron con toda humildad por el arduo camino de la virtud.
  26. La modestia o conducta humilde cuando se ha introducido en lo más profundo de la psique-alma y cae sobre ella como una pesada piedra, la aplasta y la oprime con tanta potencia, que toda su fuerza se agota con el irrefrenable ímpetu de las lágrimas, y así el νούς nus queda limpio, purgado y sanado de toda mancha de los pensamientos y las fantasías y con esto llega, al igual que Isaías, a la visión de Dios y de esta manera se encuentra bajo el poder de la divina energía (increada), y dice: “¡Ay de mí, estoy perdido y paralizado! Porque yo que soy un hombre y tengo los labios sucios, he visto con mis ojos al Rey, al Señor Sabaoz o de los ejércitos (Is 6,5)
  27. Cuando en la profundidad de tu interior adquieras el hábito de hablar con humildad, entonces se alejará de ti la tendencia de hablar con grandes palabras. Cuando la verdadera humildad eche raíces en lo profundo de tu corazón, entonces desaparecerá tanto la superficial como la más profunda falsa humildad o habladuría tipo humilde. Y cuando finalmente recibas de Dios la riqueza de la verdadera humildad, entonces tanto la humildad exterior como la falsa de la lengua serán completamente abolidas en ti, de acuerdo con lo que dice Pablo: «Cuando llegue lo perfecto, lo parcial será abolido» (1Cor, 13,16).
  28. La distancia que hay entre oriente y occidente (Sal 102,12), de igual manera dista el verdadero modo de hablar de la verdadera humildad; así como el cielo es más elevado que la tierra y la psique-alma en relación con el cuerpo, de mismo modo la verdadera humildad que otorga el Espíritu Santo a los perfectos es más perfecta y superior que la mera humildad.
  29. No creas fácilmente que quien habla humildemente y tiene apariencia de humildad es verdaderamente humilde en su corazón, ni que quien habla con palabras grandiosas y altisonantes está necesariamente lleno de arrogancia y orgullo, sin antes ponerlos a prueba. Los conocerás por sus frutos (Mt 7,16), ya que por el fruto se conoce el árbol (Dan 3,39).
  30. Los frutos del Espíritu Santo son: agapi-amor, alegría, paz, cristotis- bondad, magnanimidad (generosidad, tolerancia), fe, εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio). Los frutos del espíritu maligno son: odio, ansia y tristeza mundana, desorden de la psique-alma, turbación del corazón, mala astucia, vileza, curiosidad, indiferencia, ira, incredulidad, envidia, glotonería, embriaguez, maledicencia o difamación, mal hablar, juicio temerario, soberbia, orgullo, arrogancia, deseos de la carne, codicia de los ojos y la vanagloria de la psique-alma (1Jn 2,16). Por tanto, con tales frutos reconocerás el árbol. Así reconocerás qué espíritu lleva cada ser humano que se te acerca. Además, estos signos los tendrás aún más claros a través de los logos del Señor: “El hombre bueno, del tesoro bueno saca cosas buenas; y el hombre astuto maligno y vil, del tesoro maligno y blasfemo saca logos blasfemos y cosas malas” (Mt 12,35). Porque según el árbol es también el fruto.
  31. En aquellos, pues, que se encuentren y se ven los frutos del Espíritu Santo, en ellos habita el Dios, y de ellos mana la fuente clara de logos con sofía-sabiduría y gnosis (conocimiento divino), tanto si los escuchas hablar logos humildes o pronuncien grandes palabras. En aquellos que no se ven los frutos y los carismas del Espíritu, sino los frutos y signos del espíritu maligno, en ellos hay la oscuridad de la ignorancia de Dios, multitud de pazos y un nido de espíritus malignos, ya sea que hablen con modestia y lleven ropa humilde, o pronuncien grandes logos y vistan vestiduras elegantes y apariencia exterior de grandeza.
  32. La verdad no se identifica ni se califica por las caras o rostros, ni por las figuras y los logos, ni descansa en estas cosas el Dios, sino en corazones contritos, quebrantados y humildes (Sal 50,19), en espíritus con humildad (Dan 3,39) y en psiques-almas iluminadas por la gnosis-conocimiento de Dios. Sucede que a veces vemos que alguien en su homilía (discurso) se rebaja exteriormente, baja su tono de voz y usa palabras humildes con todos, buscando así los elogios y las alabanzas de los hombres, pero interiormente está lleno de orgullo, soberbia, mala astucia, presunción, envidia, rencor y resentimiento hacia su prójimo. En otras ocasiones, vemos que alguien lucha por la justicia con palabras y logos grandes y sabios exteriormente, erigiéndose contra la mentira y la transgresión de las leyes divinas, es decir, buscando y aspirando únicamente la verdad, mientras que por dentro es todo modestia, humildad y agapi (amor incondicional y desinteresado) hacia el prójimo; a veces también le vemos gloriarse en el nombre del Señor, tal como hizo Pablo, diciendo: “Me gloriaré y me jactaré por mis enfermedades y flaquezas” (2Cor 12,9).
  33. Dios no mira superficialmente las apariencias de las cosas que decimos y hacemos, sino las disposiciones e intenciones de las psiques-almas y el propósito de las cosas que se ven o decimos algo de las que se entienden. De la misma manera, aquellos que tienen mayor discernimiento que los demás prestan más atención a los motivos de las palabras y logos a los resultados de las obras, y sacan conclusiones sin equivocarse. El hombre ve el exterior, el rostro o cara, pero Dios ve el corazón (1Re 16,7).
  34. El Dios consideró que, de generación en generación a través del Espíritu Santo, nunca dejaría de presentar algunos de Sus profetas y amigos para la edificación de Su Iglesia. Es decir, si el antiguo dragón o serpiente no ha parado de vomitar veneno del pecado a los oídos de los hombres, con el cual se produce la perdición de la psique-alma, ¿cómo el Dios que ha plasmado los corazones de los hombres (Sal 32,15), no hará levantar del polvo de la humillación al desvalido, y del estiércol de los pazos al pobre y desgraciado (Sal 112,7), y no le dará la espada del Espíritu, el cual es el logos de Dios (Ef 6,17), enviándolo a ayudar a su heredad? Por tanto, es lógico que quienes renuncian a sí mismos comienzan por la humildad y corren hacia las alturas de la gnosis (conocimiento espiritual); y en ellos se da de lo alto el logos de la sofía-sabiduría por la δύναμις dínamis (potencia de la energía increada) de Dios, para que lleven y anuncien la buena nueva, el alegre mensaje de la salvación a Su Iglesia.
  35. “Conócete a ti mismo”, esto es realmente la verdadera humildad, que quebranta el corazón y enseña la humildad. Para ella debes trabajar, cuidar y guardar (Gen 2,15). Pero si aún no te has conocido a ti mismo, entonces no conoces ni conocerás lo que es la humildad, ni has comenzado el trabajo y la práctica espiritual verdadera y la vigilancia. Porque conocer bien a sí mismo es el objetivo del trabajo en las virtudes.
  36. Quien por la catarsis purgación, limpieza y purificación (psicoterapia ortodoxa) ha alcanzado la pureza del corazón, ha llegado a la gnosis (conocimiento) de los seres, éste se ha conocido a sí mismo según lo dicho: «Conócete a ti mismo γνώθι σαυτόν gnosis saftón». Pero aquel que no ha llegado aún a la gnosis de los logos (principios, causas) de la creación y de las cosas divinas y humanas, aunque haya conocido lo que está a su alrededor y lo externo a él, no se ha conocido a sí mismo en absoluto.
  37. Una cosa soy yo y otra las cosas relacionadas conmigo; también lo que está relacionado conmigo es una cosa, y lo que está a mi alrededor es otra; y de estas, lo que está fuera de mí es diferente. Yo soy icona, imagen de Dios, que se ve en psique-alma espiritual, inmortal y lógica, porque tengo el νούς nus (espíritu de la psique) que es el padre del logos, indivisible e inseparable de la psique y consustancial con ella. Lo que está relacionado conmigo son las cualidades o atributos innatos, congénitos del ser humano: gobernar y reinar sobre la creación, ser lógico e independiente, con libre albedrío. Lo que está a mi alrededor son las cosas que puedo elegir con mi libre voluntad: ser agricultor, comerciante, hombre de letras, estudios o filósofo. Lo que está fuera de mí son las cosas relacionadas con los honores sociales y la nobleza mundana, como la riqueza, la gloria, el honor, la prosperidad, los grandes cargos y títulos, o, por el contrario, la pobreza, la deshonra, el desprestigio y la desgracia.
  38. Quien se ha conocido a sí mismo, ha terminado todos los trabajos según Dios (Heb 4,10) y ha entrado en el lugar santo de Dios, es decir, al trabajo espiritual del Espíritu y en el puerto de la divina απάθεια apázia, (impasibilidad, sin pazos, apacibilidad) y la humildad. Pero aquel que no ha alcanzado a conocerse a sí mismo a través de la humildad y la gnosis (conocimiento espiritual), todavía está caminando en su vida con esfuerzo y sudor. De esto habla también David cuando dice: “Trabajo arduo y copioso afronto yo para poder entrar en el lugar santo de Dios” (Sal 72,16 y ss).
  39. Cuando uno llega a conocerse bien a sí mismo – lo cual requiere gran vigilancia externa, alejamiento de las cosas mundanas y examen de conciencia-, entonces de repente viene e invade su psique-alma de modo sobrenatural la humildad divina y produce quebrantamiento en el corazón y lágrimas de dulce κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), haciendo que la persona se vea a sí misma como polvo y ceniza (Gen 18,27), como un gusano y no un ser humano (21,7), e incluso que no es digno ni de esta vida animal. Y esto a causa de la excesiva donación de Dios, y quien se hizo digno de hacerla perdurar mucho tiempo, se colma de otra embriaguez, la borrachera de la κατάνυξις κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) que lo sumerge en el abismo de la humildad y, al salir de sí mismo, no le importa nada de las cosas exteriores, comidas, bebidas y vestimentas del cuerpo, excepto de las estrictamente necesarias, porque ha recibido la buena alteración y metamorfosis por la diestra del Altísimo (Sal 76,11).
  40. Entre las virtudes la más grande es la humildad. En aquellos que ella se ha sembrado y quedado permanente mediante la verdadera μετάνοια metania, llevando como compañeras de viaje la oración y εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio), inmediatamente los libera de la esclavitud de los pazos (emociones, pasiones, vicios, adicciones etc.), concede la serenidad y la paz en sus fuerzas psíquicas y hace la catarsis, purgación y purificación del corazón con las lágrimas, llenándolo de calma y serenidad por la visita e intervención del Espíritu. Así pues, una vez que se han transformado o metamorfoseado así, en ellos se fortalece por esto el logos de la gnosis (conocimiento) de Dios y llegan a la contemplación de los misterios de la Realeza increada de los Cielos (Mt 13,11) y de los mismos logos (causas, principios, razones) de la creación. Y cuanto más profundizan en las profundidades del Espíritu, tanto más se sumergen en el abismo de la humildad. A través de esto, aumenta en ellos el reconocimiento de sus propias medidas (o limitaciones), conocen la impotencia y la debilidad de la naturaleza humana y se multiplica la αγάπη agapi (amor incondicional) hacia Dios y el prójimo, por lo que consideran que absorben y reciben santificación sólo con el simple saludo y acercamiento a aquellos con quienes se relacionan.
  41. Ninguna otra cosa da alas y eleva la psique tanto en el έρως eros (amor ardiente) de Dios y a la αγάπη agapi (amor desinteresado) a los hombres, como la humildad, la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y la oración pura. La primera quebranta el espíritu de la psique, hace que emanen ríos de lágrimas y enseña al hombre a conocer su medida y sus propias limitaciones, mostrándole su pequeñez humana. La segunda hace la catarsis purga, purifica y psicoterapia al νούς nus (espíritu de la psique) de lo material, ilumina los ojos del corazón y convierte la psique-alma toda resplandeciente. La tercera une al hombre entero con Dios, haciendo que su vida sea similar a la de los ángeles, le concede el sabor de la dulzura de los bienes eternos de Dios, donándole los tesoros de grandes misterios, y, ardiendo con la αγάπη agapi (amor incondicional), le convence a sacrificar su vida a favor de sus amados, porque ha superado los límites de la pequeñez del cuerpo.
  42. Guarda bien el valioso tesoro (1Tim 6,20) de la enriquecedora humildad, en la cual se han depositado los tesoros apócrifos o secretos de la αγάπη agapi divina (Gal 2,9) y se custodian las perlas de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón). Allí también descansa el Rey Cristo Dios como en un trono de oro, distribuyendo las donaciones del Espíritu Santo a los discípulos de la humildad, y les regala Sus más altos privilegios, axiomas o atributos. Es decir, el logos de Su gnosis-conocimiento, Su inefable sabiduría, la clarividencia de las cosas divinas, la previsión de las cosas humanas, la mortificación vivificante, mediante la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la unión con Él para co-reinar con Él en el reinado de la realeza increada de Dios y Padre, como Él mismo suplicó a Su Padre para nosotros, diciendo: “Padre, quiero que los que me has dado, estén allí donde yo estoy” (17,24).
  43. Cuando alguien se esfuerza en la práctica de los mandamientos y repentinamente se encuentra en una felicidad y alegría inexplicable e inefable, experimentando una transformación, metamorfosis paradójica y sobrenatural, de modo que no sienta el peso del cuerpo y se olvida de las necesidades de la naturaleza, como el alimento o el sueño, debe saber que esta es una visita de Dios, que concede a los que luchan una vivificante mortificación y les dona ya en esta vida el estado de los seres Incorpóreos. De esta bendita y bienaventurada vida, la humildad es la fuente; nodriza y madre es la santa κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón); amiga y hermana es la contemplación de la divina luz increada; el trono es la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad, apacibilidad); y finalmente, la Santa Trinidad, su Dios
  44. Quien ha conquistado este estado, como a una acrópolis (punto más alto de la ciudad), no puede estar bajo las cadenas de la percepción de las cosas sensibles. Ya no tiene en cuenta ni ve nada de los placeres hedonistas de esta vida, no hace distinciones no distingue entre lo profano y lo sagrado., Pero así como Dios hace llover y salir el sol sobre justos e injustos (Mt 5,45), para malvados y buenos, de igual manera, este hombre irradia y extiende hacia todos los rayos de su αγάπη agapi (amor incondicional) y no siente pesar en su interior al albergar agapi-amor por todos; solo se entristece y aflige porque no puede hacer el bien tanto como quisiera. De él, como del Edén (Gen 2,10), fluye otra fuente, la fuente de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), que se divide en cuatro ramificaciones -la humildad, la castidad, la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos, ni vicios) y en la elevada oración sin distracción- y riega la faz de toda la creación espiritual de Dios.
  45. Aquellos que no han saboreado la dulzura de las lágrimas de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y no conocen cuál es la χάρις jaris (gracia, energía increada) y su actividad, piensan que estas lágrimas no difieren en nada de las lágrimas derramadas por los muertos, inventando para sí mismos varias excusas infundadas y silogismos inciertos. Sin embargo, estas lágrimas para nosotros son naturales; y cuando la soberbia de nuestro νούς nus (espíritu de la psique) se inclina hacia la humildad y la psique-alma cierra sus ojos a los engaños de las cosas visibles, y los abre solamente para la contemplación de la primera Luz inmaterial e increada, luego al despojarse de toda percepción, sentimiento y sentido del mundo y recibiendo el consuelo celestial del Espíritu, inmediatamente las lágrimas corren como aguas del río y dulcifican los sentidos de la psique y colman el νούς nus de toda alegría y divina luz (increada). Aún más, quebrantan el corazón y hacen que el νούς nus se vuelva humilde por la contemplación de las cosas divinas. Esto es imposible para aquellos que lloran y se lamentan por otros motivos.
  46. Es imposible abrir la fuente de las lágrimas de otra manera, sin una profundísima humildad. Tampoco puede ser humilde sin la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) que nace en nosotros después de la visita del Espíritu. Dado que la humildad genera la katánixis y esta genera la humildad en nosotros a través el Espíritu Santo. Es decir, una se ata con la otra como en una cadena y constituyen una gracia o virtud manteniendo inquebrantable el vínculo con el Espíritu.
  47. La luz (increada) que el Espíritu Santo concede en la psique-alma, suele alejarse y perderse debido la pereza, la negligencia y la indiferencia hacia las palabras y los alimentos. Porque la indiferencia hacia los alimentos, la dieta lujosa, la intemperancia de la lengua y la desatención de los ojos ahuyentan la luz del Espíritu Santo y nos hacen oscuros, tenebrosos. Y cuando estamos colmados de oscuridad, entonces todas las bestias del campo (Sal 103,11) de nuestro corazón, es decir, los conceptos, pensamientos y fantasías rodean en el interior de la psique rugiendo y buscando alimentarse de pazos o pasiones indecente y apoderarse del tesoro que ha depositado en nuestro interior el Espíritu. Pero la verdadera amiga y querida εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio) y la oración angélica, no sólo no permiten que nada de esto se acerque a la psique-alma, sino que también mantienen viva la luz del Espíritu en el νούς nus (espíritu de la psique) y hacen el corazón esté sereno y calmado; incluso hacen nacer la pura κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) divina, ensanchan la psique-alma hacia la αγάπη agapi de Dios y la unen por completo con Cristo, a través de la alegría, la felicidad y la pureza.
  48. Nada es más familiar con lo lógico de la psique-alma (creado por el Logos), como la pureza y la sobriedad de la psique-alma. Madre de ellas en todo es la amiga y amada εγκράτεια engratia (templanza, continencia, autodominio). Padre de la εγκράτεια engratia es el temor. El temor, cuando se transforma en deseo y se une con el deseo de las cosas divinas, convierte la psique sin temor y plena de αγάπη agapi de Dios y madre del logos divino.
  49. El temor cuando se une con la psique-alma, la hace concebir con la μετάνοια metania el logos del Juicio-Krisis, de modo que inmediatamente es rodeada por los dolores del infierno y la atormentan y tiranizan suspiros y penas y opresión del corazón, mientras va pensando la recompensa de las praxis malas y los pecados. Luego, una vez que con muchas lágrimas y dolores haya captado y desarrollado en el seno de su διάνοια diania (mente, intelecto) el espíritu de la salvación que ha concebido, lo da a luz en la tierra de su corazón. Y, liberado de los dolores, penas y sufrimientos del infierno y despojado de los gemidos del juicio, es dominado por el anhelo y la alegría de los bienes venideros, y la recibe la querida pureza junto con la sobriedad, que con el divino έρως eros (amor ardiente) la une a Dios. Cuando la psique-alma se une a Dios, siente una dicha y un placer indescriptible, de modo que deja fluir con deleite y dulzura las lágrimas de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), se desliga de la percepción universal mundana, corre extasiada tras el Esposo y grita con voces inarticuladas: “Correré tras de ti siguiendo la fragancia de tus ungüentos. Dime tú, a quien amé con todo mi ser, ¿dónde apacientas tus ovejas? ¿Dónde las reposas? ¿En el mediodía de la pura contemplación? Dime, ¿quizás también yo pueda hallarme en el rebaño de los justos? Tú proporcionas destellos de grandes misterios” (Cantar de los Cantares 1:7). A ella, después de que el Esposo la conduzca a la cámara de los ocultos misterios, la hace digna de contemplar con sabiduría los logos la creación.
  50. No digas con tu νούς nus o corazón ni pienses con tu mente que: “es imposible volver a recuperar la pureza de la virginidad o castidad, ya que he caído varias veces bajo la corrupción, la manía y la locura del cuerpo”. Porque donde se hacen esfuerzos duros de μετάνοια metania con penurias y fervor de la psique-alma, y fluyen ríos de lágrimas por la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), caen todas las fortalezas del pecado, se apaga el fuego de los pazos y se hace el renacimiento celeste o espiritual con la llegada del Paráclitos, y de nuevo se hace la psique-alma palacio de pureza y virginidad o castidad. Y una vez que descienda en la psique-alma el Dios sobrenatural con la luz (increada) y la alegría y gozo indescriptible, se sienta en el νούς nus (espíritu de la psique) como en un trono glorioso y alto, donándola la paz de sus fuerzas con los siguientes logos: «Paz en vosotros (Jn 20,21) de los pazos que os combaten, “os doy mi paz” (Jn 14,27) para que actuéis según naturaleza, “os dejo mi paz” (Jn 14,27) para que os perfeccionéis en el estado sobrenatural». Por tanto, el Dios con esta triple donación pacífica psicoterapiando y curando las tres partes de la psique-alma, y elevándola a la perfección tríadica y uniéndola en Sí mismo, la restablece ya íntegramente como una virgen, bella y hermosa, fusionándola con el suave perfume de la pureza y le dice: “Levántate, bella paloma mía, ven cerca de mí con la filosofía práctica, porque he aquí el invierno de los pazos ha pasado y la lluvia de los pensamientos y conceptos placenteros y hedónicos se ha perdido, y aparecieron las flores de las virtudes con el perfume de los divinos conceptos encima de la tierra de tu corazón. Levántate y ven cerca de mí con la gnosis de la contemplación natural; y de nuevo, ven paloma mía, sola cubierta del gnofos (neblina, nube de supraluz increada que deslumbra y trasciende toda luz) de la teología mística y de la fe inquebrantable y firme como roca en Mí, tu Dios” (Cantar de los cantares 2,10 y ss).
  51. Considero bienaventurado, por la buena y bella conversión o transformación (Sal 76,11) y por la buena ascensión aquel que, con la filosofía práctica ha escalado y saltado la muralla (Sal 17,30) del mal hábito pasional, y desde allí con las alas de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos, ni vicios) , las plateadas (Sal 67,14) con la gnosis se ha elevado al aire espiritual de la contemplación de los seres y a continuación, ha penetrado en el gnofos (neblina, nube de supraluz increada) de la teología, donde ha terminado todas estas obras y ha hallado descanso en Dios (Heb 4,10) que es la vida bendita, feliz y bienaventurada. Porque así se ha convertido en un ángel terrenal y un hombre celestial y ha glorificado a Dios con su vida, por lo que Dios lo glorificará (Jn 13,32 y ss).
  52. Aquellos que aman la ley de Dios, tienen mucha paz y no hay para ellos motivo de escándalo. Porque que no todo lo que gusta a los hombres también gusta a Dios, pero las cosas que quizás parecen ser no tan buenas, son según sus naturalezas (Gen 1,31) muy buenas para el que conoce los logos (principios, causas) de los seres y de las creaciones.
  53. Es magnífico y bello morir para el mundo y vivir para el Cristo. Porque, de lo contrario, no puede renacer (espiritualmente), según el logos del Señor: “«Amín, amín, de verdad en verdad te digo, el que no nazca de nuevo de arriba, del cielo, no podrá conocer, ver y disfrutar de la realeza increada de Dios» (Jn 3,3). Este renacimiento se realiza por el sometimiento y obediencia a los padres espirituales. Porque si antes no recibimos en nuestro interior la semilla del logos por la enseñanza de los padres y mediante a ellos no concebimos que son de Dios, no podemos renacernos de lo alto y convertirnos en hijos de Dios por la jaris a través de ellos. Así también los doce Apóstoles renacieron de uno solo, Cristo, y los setenta Apóstoles nacieron de los doce y fueron adoptados por el Dios y Padre, tal como dijo el Señor: “Vosotros sois hijo de mi Padre celestial” (Mt 5,45). Por eso también Pablo nos dice: “Porque, aunque tuvierais diez mil pedagogos que os hablen de la vida en Cristo, no tendríais muchos padres, pues, por medio del evangelio yo con la iluminación y dinamis potencia y energía increada de Cristo os he engendrado e instruido espiritualmente por el evangelio a la nueva vida en Jesús Cristo, sean imitadores de mí” (1Cor 4,15 y ss).
  54. No someterse a un padre espiritual, imitando a Cristo que se sometió a Su Padre hasta la muerte y muerte en la cruz (Fil 2,8), significa que no renacerá de lo alto (Jn 3,3). Ahora bien, aquel que no se ha convertido en hijo predilecto del padre bueno, y no ha renacido por el Logos y el Espíritu, ¿cómo podrá el mismo hacerse padre de hijos buenos y cómo generará hijos espirituales buenos, semejantes en bondad a su padre? En cualquier caso, si no es así, según el árbol será también su fruto (Mt 12,33).
  55. La incredulidad es una cosa mala, el peor fruto de la mala astuta avaricia y de la envidia. Y si ella es un mal, ¿cuánto su madre? Dado que ella hace a los hombres que el amor al oro (o al dinero) sea más estimado y preferido que la αγάπη agapi (amor incondicional) a Cristo y coloca al Creador del oro por debajo de él, y convence aquellos que ofrecen culto a la creación y no al Creador, en el lugar de la verdad de Dios ponen la mentira (Rom 1,25), los convence que rindan culto al oro o al dinero más que a Dios. Por tanto, si la enfermedad de la avaricia es un mal tan grande que llama segunda idolatría (1Tim 6,10, Col 3,5), entonces ¿acaso, no supera todo grado de maldad la psique-alma que padece voluntariamente de ella?
  56. Si quieres ser amigo de Cristo, debes odiar el oro y su insaciable amor, porque desvía la διάνοια diania (mente, intelecto) hacia sí misma y la aleja de la dulcísima αγάπη agapi de Jesús, la cual no se revela con palabras, sino por el trabajo de Sus mandamientos-logos (1Jn 3,18 y 14,15). Pero si anhelas, ¡ay de ti!, el oro o dinero, lo conseguirás provisionalmente escondiéndolo en la tierra, ya que consideras como ganancia el amor por él y no como una gran pérdida (Fil 3,18), prefiriéndolo y anteponiéndolo a Cristo; pero debes saber que serás perjudicado y privado de Cristo y junto con esta pérdida también perderás a Dios, que es tu capital y que sin Él no hay vida de salvación para los hombres.
  57. Si amas el oro o el dinero, no amas a Cristo. Por tanto, si no amas a Cristo, sino que amas el oro o el dinero, observa con quién te hace semejante este tirano; te pareces a Judas, a este discípulo incrédulo, el amigo que resultó ser embustero y traidor y se comportó con mucha maldad y perfidia contra el Señor y miserablemente cayó de la fe y de la agapi-amor por Él y se precipitó en el abismo de la desesperación. Tú también teniendo miedo el ejemplo de Judas -hazme caso y escúchame- y huye del oro o el dinero y evita el amor por él, para que puedas ganar a Cristo, amándote a ti mismo. Si no, ya sabes el lugar donde acabó Judas (Hec 1,25).
  58. Sin haber sido llamado por Dios, no pretendas nunca a obtener un cargo o puesto eminente eclesiástico con dinero, o con la ayuda de los hombres, o con tu propia exigencia, incluso si te ves a ti mismo capaz de beneficiar psiques-almas. Porque hay tres posibilidades, y seguramente te sucederá una de estas: a) vendrá sobre ti el enfado y la ira de Dios a través de distintas tentaciones, contrariedades y desgracias, y te harán la guerra no sólo los hombres sino también casi toda la creación, y tu vida se llenará de angustias; b) prevalecerán tus adversarios y serás cesado de tu cargo con gran vergüenza y desprecio; c) morirás prematuramente y te separarás de esta vida (Hech 1,25).
  59. No es posible para uno despreciar la gloria o la deshonra y elevarse por encima del placer y el dolor, si no se digna ver los finales de las cosas. Porque cuando ve el final de cada gloria y placer hedonista, ya que estas cosas son destruidas y sucedidas por la muerte, entonces, tras comprobar la indudable vanidad de las cosas humanas, dirige sus sentidos hacia los finales de las cosas divinas. Y se aferra y se ocupa de aquellas que existen y que nunca podrán ser corrompidas y destruidas; y a medida que busca estas cosas, supera el placer o hedonismo, el dolor y sufrimiento, porque ha vencido la φιληδονία filidonía, (amigo del placer o hedonismo), la φιλοδοξία filodoxía (amigo de la doxa-gloria, vanagloria, ambición) y la φιλαργυρία filargiría (amigo del dinero, codicia, avaricia) de la psique-alma; y supera el placer o hedonismo, porque ha sacudido la percepción del mundo. Por eso, ya sea que reciba honores o deshonras, permanece el mismo; ya sea que esté en dolor corporal o en comodidad, da gracias a Dios en todo y no dirige su pensamiento hacia lo bajo.
  60. Es posible que el hombre luchador pueda sacar conclusiones también a través de los sueños sobre los movimientos y disposiciones de la psique-alma y cuidar su propio estado. Porque están de acuerdo con la disposición y los cuidados del hombre interior también los movimientos del cuerpo y las fantasías de la mente. Por tanto, si uno tiene una psique-alma amante de la materia, la codicia y el placer o hedonismo, imagina la adquisición de las cosas y la abundancia del dinero, con las figuras de mujeres y mezclas lujuriosas, por las que se queda sucia la túnica (Judas 23) y contaminada la carne (Judas 8). Si tiene psique-alma codiciosa y avara, todo lo ve como oro y lo está recogiendo y multiplicándolo con intereses, lo guarda en cajas fuertes y así es condenado como cruel. Si tiene la psique-alma iracunda, colérica y envidiosa, es perseguido en sus sueños por bestias y reptiles venenosos, y es atormentado por miedos y cobardía. Si tiene la psique-alma hinchada de vanidad o vanagloria, se imagina con fama y aplausos del pueblo, tronos de príncipes y gobernantes, y por aquellas cosas que aún no ha obtenido, tiene la disposición, incluso despierto, pensando como si existiesen o que pronto las tendrá. Si la psique tiene soberbia, orgullo y está colmada de arrogancia, se ve a sí mismo sentado en grandes y espléndidas carrozas y algunas veces que tiene alas y vuela en el aire y que todos tiemblan ante la grandeza de su señorío y autoridad. Lo mismo sucede también con el hombre φιλόθεο filózeo (amigo de Dios), que tiene celo en el trabajo de la virtud y es justo en las luchas de la piedad y tiene su pisque-alma limpia y pura de la influencia de la materia, ve en sueños el desenlace de las cosas futuras y las apocalipsis-revelaciones de tremendos espectáculos. Y cuando despierta, siempre encuentra su propio ser en estado de oración con κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y la psique-alma y el cuerpo en un estado de paz, teniendo lágrimas en su rostro y en sus labios la conversación con Dios.
  61. De las cosas que vemos en el sueño, unas son sueños, otras visiones y otras apocalipsis-revelaciones. Los sueños son los que no permanecen inalterados en la fantasía de la mente o intelecto, sino que aparecen confusos, consecutivos y repetidos cambiando de uno a otro. De estos, ningún beneficio obtiene el que los imagina, y después de despertar se pierde también la misma fantasía, la cual los luchadores diligentes deben despreciarla inmediatamente. Las visiones son las que son inalterables, inmutables y no se transforman de una cosa a otra, sino que permanecen impresas en la mente o intelecto e inolvidables por muchos años. También aquellas que indican el desenlace de las cosas futuras y provocan beneficio a la psique-alma por la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y espectáculos terribles, y hacen al que los ve ser pensativo y tembloroso por la inmutable y terrible contemplación de lo que ve. Por eso, los hombres luchadores deben tener mucho en cuenta las visiones. Las apocalipsis-revelaciones son las contemplaciones de la psique-alma que está muy purgada, purificada, psicoterapiada e iluminada que se producen fuera de todo sentido y forma de percepción y que contienen la potencia de algunas cosas y conceptos divinos y paradójicos, la iniciación de los misterios escondidos de Dios, desenlaces de asuntos nuestros muy importantes y la transformación o alteración común de las cosas cósmicas o mundanas y humanas.
  62. Respecto a todo lo dicho anteriormente, los sueños son propios de los hombres materialistas y amantes de la carne que tienen su vientre como Dios (Fil 3,19), y que se distinguen por la insolencia de la saciedad y por la oscuridad de su νούς nus (espíritu de la psique), a causa de su vida negligente y descuidada, entregada a los pazos (vicios, pasiones), y a quienes los demonios se burlan y engañan, produciendo fantasías en sus sueños. Las visiones son de los luchadores que hacen la catarsis, purgan, limpian, psicoterapian y purifican los sentidos de la psique-alma, y con el contenido de las visiones son ayudados mucho a entender las cosas divinas y progresar en la virtud. Las apocalipsis-revelaciones son de los perfectos, los cuales reciben la energía increada del Espíritu divino y están unidos con Dios con su psique que teologiza.
  63. No son verdaderas, todas las cosas que se ven en los sueños, ni se graban en el νούς nus (espíritu de la psique) de todos, sino sólo en aquellos que sus νούς nus se han hecho la catarsis ( purgado y psicoterapiado) y tienen afinados los sentidos psíquicos y han ascendido a la contemplación natural, y no tienen ninguna preocupación para las cosas de la vida, ni inquietud alguna por la vida presente. A estos, los largos ayunos los han llevado en la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, moderación) general y sus sudores y fatigas según Dios los han llevado en el lugar santo de Dios (Sal 72,17), es decir, a la gnosis (conocimiento) de los seres junto con la sofía-sabiduría suprema. Su vida es angelical y su existencia escondida en Dios (Col 3,3), y su progreso desde la divina ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental), los ha ascendido a la posición de los profetas de la Iglesia de Dios. Sobre ellos también habló Dios a Moisés: “Si se presenta entre vosotros un profeta, me manifestaré en él en su sueño y le hablaré en visión” (Núm 12,6); y a Joel: “Después de todo esto sucederá que regalaré y derramaré en abundancia mi Espíritu en cada ser humano. Así vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán y vuestros yérontas (ancianos sabios) verán sueños divinos y vuestros jóvenes verán visiones” (Joel 3,1).
  64. La ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) es el estado del νούς nus (espíritu de la psique) y del intelecto/mente liberado de toda molestia y perturbación, una serenidad y calma de la psique liberada y colmada de gozo, imperturbabilidad y tranquilidad del corazón en Dios, una contemplación de la luz increada, una gnosis (conocimiento) de los misterios de Dios, un logos de sofía-sabiduría que proviene del intelecto limpio, lúcido y claro, un abismo de conceptos divinos, un arrebatamiento del νούς nus (espíritu de la psique) en Dios, κοινωνία (kinonía: conexión, comunión y participación) con Dios, ojos insomnes y vigilantes, oración espiritual, incesante reposo en grandes fatigas y finalmente la conexión y unión intima con Dios.
  65. Hasta que el alma se rebela contra sí misma y las fuerzas de la misma se mueven descontroladamente, y aún no se ha hecho receptiva de los rayos divinos, ni ha merecido liberarse de la esclavitud de la conducta y mentalidad de la carne, ni ha disfrutado y gozado de la paz, por haber terminado la guerra de los πάθος pazos salvajes y desenfrenados, necesita de mucho silencio de la boca, de modo que pueda decir junto con David: “Yo como si fuera sordo no escuchaba, y como un mudo no abría la boca” (Sal 37,14). Además, la psique-alma siempre debe estar con su apariencia consternada y caminar con seriedad en la senda de los mandamientos-logos de Cristo, mientras es angustiada y entristecida por el diablo y espera la visita del Paráclitos (Espíritu Santo). Y el Paráclitos, a medida que ella llega a la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y se lava con las lágrimas del corazón, la concederá la libertad verdadera y real.
  66. Cuando aquel que trabaja en la ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) que es la miel de las virtudes, después de superar la bajeza de la carne (pasiones de los bajos instintos animales) con las luchas ascéticas y las fuerzas de la psique-alma vuelvan en su estado natural con la humildad y él mismo reciba los rayos del Espíritu por hacer la catarsis de su corazón por las lágrimas y se vista la incorruptibilidad de la mortificación vivificante de Cristo (2Cor 4,10), y, al sentarse en el altar o aposento de la ησυχία hisijía, reciba como lengua de fuego candente al Paráclitos (Hech 2,3), entonces éste debe también narrar con franqueza y audacia las grandezas de Dios y en la sinaxis o asamblea multitudinaria evangelizar o anunciar Su justicia (Sal 39,10); y esto porque ha recibido en las profundidades de su psique-alma la ley (Sal 39,9) del Espíritu; todo esto para que no sea arrojado a la tiniebla exterior (infierno), como aquel siervo malvado escondió su talento (Mt 25,30). De manera similar, también David, después de haber lavado su pecado con la μετάνοια metania y recuperar el carisma o don profético, incapaz de ocultar la beneficencia, decía a Dios: “He aquí Señor, no impediré a mis labios, Tú lo conoces; no escondí en mi corazón Tu justicia, proclamé Tu verdad y la salvación que concedes; no escondí Tu misericordia y Tu verdad en la sinaxis o asamblea multitudinaria (Sal 39, 10-11).
  67. El νούς nus (espíritu de la psique) que ha hecho la catarsis y está limpiado y psicoterapiado de todo lodo y suciedad, se convierte para la psique-alma un cielo lleno de estrellas de brillantes y luminosos conceptos y significados, teniendo en su interior el Sol de la justicia resplandeciendo y enviando al mundo los rayos luminosos de la teología. Lo lógico o parte lógica de este νούς nus, una vez hecha la catarsis en el abismo de la sofía-sabiduría, le trae de allí las facetas simples y puras de las cosas y claras apocalipsis-revelaciones de los secretos ocultos, para que conozca cuál es la profundidad, la altura y la anchura del conocimiento-gnosis de Dios (Efesios 3:18). Entonces el νούς nus acogiéndolas en su seno como adecuadas a su naturaleza, explica con el logos las profundidades del Espíritu a todos los que tienen espíritu de Dios en sus interiores y destapa las malas astucias de los demonios y narra los misterios del reinado de la Realeza increada de los Cielos.
  68. Los deseos y apetitos del cuerpo y los sobresaltos de la carne los detiene la εγκράτεια engratia (templanza, continencia, moderación), el ayuno y las luchas espirituales. Las inflamaciones ardientes de la psique-alma las refresca la lectura de las Santas Escrituras, y las hinchazones y los agobios del corazón los apacigua la oración constante. Todos estos, como aceite los emblandece la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón).
  69. Ninguna otra cosa, como la oración pura e inmaterial, hace al hombre un compañero inseparable de Dios y le une con el Logos, cuando ora sin distracciones con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu, en concreto, cuando la psique-alma está psicoterapiada, purgada, limpia y lavada con las lágrimas, endulzada con el sabor de la dulce κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y sobreiluminada por la luz (increada) del Espíritu.
  70. En las oraciones y las psalmodias, excelente es también la cantidad, cuando precede la perseverancia y la atención. Pero lo que vivifica la psique-alma y produce el fruto es la calidad. La psalmodia y la oración tienen calidad cuando, junto con el espíritu, uno ora también con el intelecto o con la lógica (en contacto consciente con la oración) (1Cor 14,15). Y uno ora con el intelecto cuando, mientras está orando y psalmodiando, pone atención al significado que es contenido en los logos del Santa Escritura y de los significados divinos que allí encuentra, acoge en su corazón los motivos de ascensos hacia conceptos y significados divinos. De estos la psique-alma es arrebatada espiritualmente al espacio de la luz (increada), se ilumina abundantemente, se limpia y se purifica más y se eleva por completo hacia los cielos, donde observa las bellezas de los bienes que han sido preparados para los Santos. Y mientras se inflama con el deseo de ellos, inmediatamente extrae el fruto de la oración de sus ojos, es decir, mana así el néctar de las lágrimas con la energía increada iluminadora del Espíritu. Y el sabor de las lágrimas es tan dulce que aquel que lo ha saboreado, algunas veces se olvida incluso de su alimento para el cuerpo. En efecto, este es el fruto de la oración que se produce por la calidad de la psalmodía en las psiques-almas de los que oran.
  71. Donde se observa el fruto del Espíritu, allí también existe la calidad de la oración. Y donde existe calidad, allí está también la perfecta y excelente cantidad de la psalmodia. Sin embargo, donde el fruto no aparece, allí también la calidad es árida. Y si la calidad es árida, entonces también la cantidad es sobrante, innecesaria e inútil, ya que ella puede causar gimnasia en el cuerpo, pero ciertamente para muchos es sin provecho ni beneficio.
  72. Debes observar la astucia y las trampas de los demonios cuando estás orando o salmodiando al Señor. Es decir, los demonios, o nos engañan robando escondidamente la atención del sentido y la percepción de la psique-alma y nos inducen a decir unas cosas por otras, convirtiendo los versos de los salmos en blasfemias, de modo que salgan de nuestra boca palabras no permitidas; o bien, apenas comenzamos los salmos llevan nuestra palabra hacia el final, y aquellas que están intercaladas las dispersan de nuestra mente y espíritu. O bien, nos hacen rodear y repetir en un verso, sin permitirnos, por el olvido, recordarnos la continuación del verso. O bien, cuando estamos en la mitad de un salmo, de repente borran del νούς nus el recuerdo de los versículos anteriores, de modo que no somos capaces de acordarnos ni siquiera lo qué recitábamos, tampoco podamos encontrarlos y repetirlos. Estas cosas las hacen para que caigamos en la negligencia, el desánimo y la acedia y eliminar los frutos de la oración, impulsando en nuestra mente y espíritu de que la hora ya ha pasado. Pero tú debes resistir firmemente y continuar el salmo a un ritmo más lento, para que puedas cosechar de los versículos con la contemplación el beneficio de la oración y recibir abundantemente la iluminación del Santo Espíritu, el Cual viene a las psiques-almas de los que oran.
  73. Cuando, al cantar y profundizar en lo que dices, te suceda algo así, no te desanimes ni caigas en la acedia. Ni tengas en cuenta que el tiempo ha pasado y prefieras el descanso del cuerpo en vez del beneficio psíquico, sino donde sientas que tu mente y espíritu es bloqueado y capturado por los conceptos y significados, allí detente. Si esto sucede al final del salmo, tú retorna con ánimo y buena predisposición al principio. Y una vez que hayas comenzado de nuevo, continúa el salmo de la misma manera, incluso si aún te encuentra muchas veces a la misma hora esa captación. Si procedes de esta manera, entonces los demonios, no soportando tu paciencia, tu perseverancia y el vigor de tu empeño, se avergonzarán y se marcharán de ti.
  74. Debes saber que la oración incesante es sin duda aquella que no cesa en la psique-alma todo el día y toda la noche; la cual no es percibida por los demás mediante la extensión de las manos, ni por la postura del cuerpo o el sonido de la lengua, sino que la perciben y entienden los que conocen a través del estudio espiritual del trabajo del νούς nus y la memoria de Dios con la perseverante dulce κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón).
  75. Uno puede concentrarse continuamente a la oración, cuando tiene concentrados sus pensamientos alrededor del νούς nus hegemónico, ahondando en las profundidades de Dios con gran paz y mucha devoción y buscando de allí saborear el dulce néctar de la contemplación. Pero si no hay esta paz, esto es imposible. Si sucede en alguien, que sus fuerzas psíquicas tienen paz entre sí a través de la gnosis-conocimiento, éste ha logrado también la oración incesante.
  76. Mientras salmodias una oración a Dios y viene un hermano a tocar la puerta de tu celda, no debes preferir más la obra de la oración que la obra de la αγάπη agapi (amor incondicional) y descuides a tu hermano, porque algo así no es gustado a Dios que prefiere la misericordia de la agapi que el sacrificio de la oración (Oseas 6, 6). Pero deja el regalo u ofrenda de la oración y conversa con agapi con el hermano y sírvele a lo que te pida. Y entonces retorna y ofrece tu regalo u ofrenda (Mt 5,24) al Padre de los espíritus con lágrimas y corazón quebrantado. Así se instalará en tu interior el Espíritu recto (Salmo 50, 12).
  77. El misterio de la oración no se realiza en cierto tiempo y lugar determinados. Si delimitas la oración en ciertas horas, tiempos y lugares, entonces el resto de tu tiempo se gasta en obras de vanidad. Porque la perfección de la oración es el movimiento constante del νούς nus (espíritu de la psique) en torno a Dios. Obra de la oración es que la psique-alma sea dedicada y girada sobre las cosas divinas. Y finalmente, la διάνοια diania (mente, intelecto) unirse a Dios y convertirse junto con Él en un solo espíritu (1Cor 6,17), según el logos y la regla que pone el Apóstol Pablo.
  78. Incluso si se han mortificado los miembros de tu cuerpo-carne y el espíritu ha vivificado tu psique-alma y te has hecho digno de recibir carismas sobrenaturales de Dios, tú, sin embargo, no aflojes la parte logística-lógica de tu psique-alma. Acostúmbrala a moverse siempre en torno de la memoria de tus viejos pecados y su castigo al hades-infierno y mira espiritualmente a ti mismo como condenado. Dirigiendo así, pues, tu νούς nus con mente hacia estas cosas mantendrás tu espíritu quebrantado y tendrás la fuente de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) emanando el río de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada); incluso, el Dios tendrá puesta Su mirada sobre ti, dándote el espíritu para que tu corazón sea fortalecido y sostenido firmemente.
  79. El ayuno moderado, cuando ha tomado como compañeros de viaje la vigilia con el estudio y la oración, al que lo practica, le hace llegar rápidamente a las fronteras de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos, apacibilidad), cuando también su psique-alma por la excesiva humildad es regada con las lágrimas y arde de la αγάπη agapi de Dios. Y cuando llega a la απάθεια apázia, le conduce a la paz del espíritu, la cual supera a todo νούς nus (Fil 4,7), y mediante la αγάπη agapi le une con Dios.
  80. Un rey no se alegra tanto al sentirse orgulloso por su gloria y por su realeza, y el presumir de su poder, como lo hace un cristiano o un monje por la απάθεια apázia de su psique-alma y las lágrimas de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón). Porque el orgullo, la arrogancia del rey se marchita junto con su realeza y reino, en cambio la bienaventurada απάθεια apázia comienza aquí y acompaña al cristiano o al monje colmado de gozo y alegría a la vida eterna, y permanece en él a lo largo de los interminables siglos. Este cristiano o monje, durante la vida presente, fluye entre los hombres como una rueda; es decir, toca apenas la tierra y lo terrenal por las necesidades de su naturaleza, mientras que todo su ser se eleva moviéndose hacia el aire inteligible o atmosfera espiritual; además, se recicla en su interior el principio hacia al fin y los tipos de los carismas están grabados en la corona de la rueda, que es la humildad. Para él, la mesa rica de alimento es la contemplación de los seres, su bebida es el cáliz de la sabiduría (Prov 9,2) y su descanso es Dios.
  81. Aquel que se ha dado a sí mismo voluntariamente a los esfuerzos y a las fatigas por las virtudes y camina con ardor la senda de la ascesis (práctica espiritual), se hace digno de recibir grandes donaciones de Dios. Progresando hacia la mitad de la perfección, viene en apocalipsis-revelaciones divinas y visiones y se hace en su totalidad luminoso y sabio, cuanto más se intensifica el esfuerzo de sus luchas. Pero cuando más asciende hacia la altura de la contemplación, tanto más se levantan contra él los funestos demonios con mucha envidia, porque sufren y no soportan ver a un ser humano transformarse en naturaleza angelical, por eso afilan escondidamente contra él la flecha aguda de la presunción. Por tanto, si se da cuenta y entiende la mala astucia y se refugia a la fortaleza de la humildad, acusándose a sí mismo, se escapa del desastre de la presunción y la soberbia y se introduce en los puertos de la salvación. De lo contrario, es abandonado de Dios y entregado a los espíritus que lo buscan para ser atormentado involuntariamente, ya que no prefirió la instrucción voluntaria. Estos espíritus son lujuriosos y sensuales, astutos y coléricos, violentos e iracundos, y lo atormentan con sus feroces ataques, hasta que él reconozca su impotencia y su debilidad; y una vez haber llorado, y se libere de la corrección, estará diciendo lo mismo que David: “Ha sido muy bueno para mí ser humillado, para aprender Tu voluntad y Tus preceptos” (Sal 118,71).
  82. El Dios no quiere que permanezcamos cobardes siempre ante los pazos, y cuando estos nos persiguen a hacernos como liebres, acudiendo a Él solo como piedra de nuestro refugio (Sal 103,18), porque entonces no diría: “Yo dije que dioses sois y todos vosotros hijos del Altísimo” (Sal 81, 6). Pero nos quiere también como ciervos corriendo a las montañas altas (Sal 103,18) de Sus mandamientos y tener mucha sed para las corrientes vivificantes del Espíritu. Y mientras que los ciervos tienen la cualidad de comer serpientes y con el calor acumulado por correr mucho transforman paradójicamente el veneno de las serpientes en almizcle -como dicen- sin ser dañados en nada por esto, así también nosotros cuando recibimos cualquier pensamiento pasional indecente en el vientre de nuestra διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro), por la calurosa carrera en el camino de las virtudes de Dios y con la potencia y energía del Espíritu transformarlo, -una vez cautivado- en praxis perfumada y salvífica de la virtud, para que nos veamos nosotros también que con la praxis cautivamos todo concepto en la obediencia de Cristo (2Cor 10,5). Porque el mundo de arriba necesita llenarse no con hombres de barro, terrenales e imperfectos, sino de espirituales y perfectos que han alcanzado la plena madurez de la que la medida es el Cristo (Ef 4,13).
  83. Aquél que da vueltas sobre las mismas cosas y no quiere moverse más allá de estas, parece a una mula que rodea continuamente alrededor del torno, siempre al mismo punto. Es decir, quien lucha continuamente con la carne y se ocupa solo de la ejercitación del cuerpo con toda penuria, no ha entendido que se perjudica muchísimo, porque no ha conseguido el propósito de la voluntad divina. Porque según san Pablo, el ejercicio del cuerpo sólo por poco tiempo beneficia (1Tim 4,8), es decir, hasta que quede pisoteada la moral o conducta terrenal de la carne por las olas de la μετάνοια metania y sobrevenga la necrosis o mortificación vivificante por el espíritu y reine la ley del Espíritu sobre nuestra carne mortal. Mientras que la piedad de la psique-alma, que se considera a través del conocimiento de los seres y de las plantas inmortales, es decir, de los conceptos y significados divinos, como el árbol de la vida (Gén. 2, 9) en el trabajo espiritual del νούς nus, es útil en todas partes y en todos, porque este trabajo produce pureza y lucidez del corazón y concede paz en las fuerzas de la psique-alma, iluminación del νούς nus, pureza del cuerpo, templanza, gnosis celeste, contención general, actitud humilde, κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), αγάπη agapi, santificación, gnosis celeste, sabiduría del logos y contemplación de Dios. Por lo tanto, aquél que, aquel que por mucho ejercicio ha ascendido a esta perfección de la piedad, traspasando el mar rojo de los pazos, éste he entrado en la tierra prometida, de la que manan la leche y la miel (Ex 3,8) de la gnosis (conocimiento increado) de Dios, el inagotable disfrute, gozo y deleite de los Santos.
  84. Aquel que no tiene la predisposición de elevarse de las cosas y realidades parciales y poco útiles y elevarse hacia las que son universales, este aún con el sudor de su frente come pan de salvado, según una antigua sentencia de Dios (Gen 3,19). Por eso su psique-alma no tiene apetito para el maná espiritual y la miel que brota para el pueblo israelita desde la roca partida (Deu 32,13 y Sal 80,17). Sin embargo, aquél que escuchó la exhortación: “Levantaos y vámonos de aquí” (Jn 14,31), y al escuchar esta voz del Maestro se levantó de su trabajo fatigoso, dejó de comer el pan del dolor y del sufrimiento, sacudió de sí el yugo de la percepción sensible y después bebió del cáliz de la sabiduría-sofía de Dios, éste conoció que el Señor es bondadoso (Sal 33,9). Porque después de cumplir la ley de los mandamientos en la diaconía-servicio del logos, subió al aposento alto y espera la venida del Paráclitos o Espíritu Santo (Hec 1,13).
  85. De acuerdo con los grados y clases de la vida espiritual, debemos, sin duda, avanzar y con fervor subamos hacia las cosas y realidades superiores, como si estuviésemos moviendo siempre alrededor de Dios y nunca sin detenernos de hacer el bien. Por lo tanto, de la ascética práctica (ejercicio espiritual) debemos avanzar hacia la contemplación natural de la creación, y a partir de ella, elevarnos a la teología mística del logos y descansar en ella de todas las obras del ejercicio corporal (Heb 4,10), ya que habremos superado la bajeza del cuerpo y recibido la clara gnosis-conocimiento del verdadero discernimiento. Pero si aún no hemos adquirido esta gnosis-conocimiento del verdadero discernimiento, ni tampoco hemos aprendido avanzar así hacia adelante y a luchar por lo más perfecto, entonces somos peores que los mundanos, los cuales no conocen límites en el progreso de su condición y posición social, ni pausa, hasta que no hayan subido al superior de los axiomas o cargos y frenen así su anhelo por ello al alcanzarlo.
  86. La psique-alma que se purga y se purifica, se limpia y se psicoterapia con fuerza y con fervor por los trabajos de la ascesis ortodoxa, es iluminada por la divina luz (increada) y comienza poco a poco a ver de modo natural la belleza que le fue dada desde el principio por Dios y comienza a expandirse en la αγάπη agapi (amor incondicional) de su Creador. Cuanto, a causa de su catarsis, más intensamente brillan en ella los rayos del Sol de la justicia y cuanto se apocalipta-revela en ella su belleza natural y puede reconocerla, tanto más aumenta sus esfuerzos de la ascesis para hacer su catarsis, purgarse, purificarse y psicoterapiarse más; de modo que aprenda claramente la doxa-gloria del regalo que ha sido digna de recibir y recupere la antigua nobleza y presente al Creador la divina icona-imagen limpia, pura y sin mezcla de materia. Y no se retrae en absoluto del aumento de sus esfuerzos, hasta que limpie su ser de toda impureza y contaminación y lo haga digno de la contemplación de Dios y familiaridad con Él.
  87. Aquél que aún está cubierto por la bruma de la mentalidad y conducta mundana, clama a Dios: “Abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu Ley” (Sal 118,18). Porque la ignorancia del νούς nus-espíritu terrenal, al ser bruma y oscuridad profunda, cubre los ojos de la psique-alma y la convierte tenebrosa y sombría para entender las realidades y cosas divinas y las humanas, de modo que no pueda dirigir la mirada hacia los resplandores de la divina luz (increada) y acariciarla o bien disfrutar de aquellos bienes que “ojos no han visto y oídos no han escuchado y ser humano no ha conceptuado” (1Cor 2,9). Pero todas estas cosas, cuando la psique-alma por la μετάνοια metania corre el velo de los ojos, las ve con claridad, las escucha con gnosis-conocimientos y las entiende con prudencia. Y no es solamente esto, sino que genera en su corazón conceptos altos acerca de estas realidades y cosas. Así, habiendo saboreado su dulzura, adquiere la gnosis (conocimiento) claro y certero, y con logos de sofíasabiduría- de Dios relata a todos los bienes maravillosos de Dios, “los que Dios ha preparado para los que Le aman” (1Cor 2,10) y exhorta a todos a hacerse partícipes de estos bienes, con muchas luchas y lágrimas.
  88. Siete son los carismas, dones del Espíritu Santo, y comenzando el divino logos pone en la cabeza la sofía-sabiduría y termina en el temor divino. Dice: “espíritu de sofía-sabiduría, espíritu de prudencia, espíritu de voluntad, espíritu de fortaleza o valentía, espíritu de gnosis-conocimiento, espíritu de piedad y espíritu de temor a Dios” (Is 11, 2-3). Pero nosotros debemos empezar por el temor catártico purgador, purificador y psicoterapéutico, es decir, el temor de los infiernos, para que después de hacer correctamente con él la abstención del mal y por la metania antes nos psicoterapiamos y nos limpiamos de los estigmas y manchas del pecado, podamos alcanzar este temor puro del espíritu, avanzando gradualmente y reposando en él de todo trabajo para la virtud.
  89. Aquél que ha comenzado por el temor del juicio-krisis y progresa en la pureza del corazón por las lágrimas de la μετάνοια metania, primero se colma de sofía-sabiduría, ya que principio de la sofía-sabiduría es el temor (sagrado), según la Escritura (Prov 1,7). Luego se llena de prudencia y a continuación de voluntad por la que se dedica a pensar de las cosas que le benefician. Habiendo progresado en esto con la práctica de los mandamientos-logos, asciende a la gnosis-conocimiento de los seres y recibe más precisa la información para las realidades y cosas divinas y las humanas. Habiéndose convertido por esto totalmente residencia de la piedad, asciende a la acrópolis (punto culminante) de la αγάπη agapi y alcanza a la perfección. Entonces inmediatamente le invade el sagrado temor puro del espíritu para vigilar y guardar el tesoro de la realeza increada de los cielos que ha sido depositada en su interior. Este temor sagrado, que es muy psicoterapéutico, redentor y salvífico, a aquel que se ha elevado al punto culminante de la αγάπη agapi (amor incondicional), le colma de temblor y temor sagrado, porque tiene miedo no vaya ser que caiga de la altura de la agapi de Dios y sea arrojado de nuevo al miedo terrible del infierno.
  90. La lectura de las Escrituras se hace de manera diferente por parte de los principiantes en la vida de piedad y diferente por aquellos que han progresado y han llegado a la mitad, y diferente por los que se acercan a la perfección. Pera los primero se hace pan de la mesa de Dios que sostiene y conforta sus corazones (Sal 103,15) y los fortifica en la lucha contra los espíritus que activan los pazos y los convierte en guerreros valientes y heroicos contra los demonios, de modo que digan: “Ha preparado ante mí una mesa frente a mis adversarios que me afligen” (Sal 22,5). Para los segundos, se convierte en vino por el cáliz divino que deleita sus corazones y los lleva a éxtasis por la fuerza de los conceptos y significados y eleva sus νούς nus-espíritus más allá de la letra de la ley que conduce a la muerte (2Cor 3, 6), trasportándoles en las profundidades del Espíritu para investigarlos, y haciéndole capaz de generar e inventar significados y conceptos divinos, de modo que ellos también digan apropiadamente: “Y Tu cáliz me embriaga como el vino más fuerte” (Sal 22,5). Y para los últimos, se convierte en óleo del espíritu divino, que unge sus psiques-almas y las alivia, y las vuelve humildes con la abundancia de los divinos resplandores y las iluminaciones y las eleva por completo por encima de la bajeza del cuerpo, de modo que clamen también con exaltación: “Ha ungido con óleo mi cabeza” (Sal 22,5) y “Tu misericordia me perseguirá y me acompañará en todos los días de mi vida” (Sal, 22, 6).
  91. Hasta que, con las luchas ascéticas y con el sudor de nuestros rostros, nos dirigimos con esfuerzo y esmero hacia Dios, dominando los pazos de la carne, el Señor come junto con nosotros, en la mesa de Sus carismas o dones, el pan consubstancial que se elabora por el cultivo de las virtudes y sostiene los corazones de los seres humanos (Sal 103,15). Cuando con la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos,) sea santificado Su nombre (Mt 6,9) por nosotros, y reine Él en todas las fuerza de nuestra psique-alma, sometiendo y pacificando lo dividido, es decir, después de haber sometido el inferior pensamiento del cuerpo al pensamiento superior, y se haga Su voluntad en nosotros tal y como se hace en el cielo (Mt 6,10), entonces el Señor bebe junto con nosotros en Su realeza increada (Mrc 14,25), que se convierte en nuestro interior nueva bebida supralógica de la sofía-sabiduría del logos, la cual se mezcla con la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y la gnosis-conocimiento de los grandes misterios. Finalmente, cuando lleguemos a ser participantes del Espíritu Santo y hayamos sufrido la buena alteración o metamorfosis por la renovación de muestro νούς nus (Rom 12,20), entonces el Señor, Dios realmente estará junto con nosotros como dioses, inmortalizando también nuestro cuerpo.
  92. Cuando las impetuosas aguas de los pensamientos apasionados e indecentes del νούς nus (espíritu de la psique) y de la mente son retenidas por la visita del Espíritu Santo y el abismo salado de los indecentes conceptos y recuerdos es domado por la templanza, el autodominio y el estudio de la muerte, entonces naturalmente sopla el espíritu divino de la μετάνοια metania y bajan las aguas de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), con las cuales Dios y Soberano, una vez puestas en el rebrillo de la metania, lava nuestros pies espirituales y los hace dignos de andar en el patio y en el palacio de Su realeza increada.
  93. El Logos de Dios se hizo cuerpo-carne (Jn 1,14) y una vez unido hipostáticamente (substancialmente) con nuestra naturaleza humana se ha hecho hombre perfecto, -sin pecado-, como perfecto Dios la recreó y la divinizó o glorificó. Siendo Logos del primer νούς nus y Dios, se unió con su parte lógica o logística de la psique-alma y le dio alas para sentir las cosas divinas y pensar las altas. Pero también por ser fuego, por el divino fuego esencial la parte irascible o emocional de la psique la fortaleció haciéndola dura como acero y la afinó contra los adversarios, los demonios y los pazos. Además, por ser inclinación, tendencia y resultado del deseo o anhelo de cada naturaleza lógica, amplió la parte anhelante de la naturaleza humana para desear o anhelar los bienes aquellos de la vida eterna con αγάπη agapi (amor incondicional) interior firme y fija. De este modo habiendo renovado en Sí mismo al hombre entero, de viejo le hizo nuevo, de modo que en la nueva creación no exista ninguna razón de acusar al Logos Creador o Demiurgo.
  94. Después de que el Logos realizó de modo divino en Sí mismo la recreación de nuestra naturaleza, Él mismo se sacrificó a Sí Mismo con la muerte cruciforme, y ofrece siempre Su cuerpo incontaminado para ser sacrificado y lo expone cada día para nosotros como convite o simposium para alimentar la psique-alma y cuando comemos y bebemos Su sangre mediante la participación en la divina comunión –con sentimiento de la psique- nos hacemos mejores de lo que éramos, ya que nos unimos a estos y nos transformamos de lo peor a lo mejor, doblemente unificados con el Logos de doble naturaleza, es decir, con el cuerpo y con la psique lógica, ya que Él es Dios encarnado y consubstancial con nosotros según el cuerpo-carne. De modo que ya no pertenecemos a nosotros mismos, sino a Aquel que nos unió a Sí mismo a través de la mesa inmortal y nos hizo ser, por adopción, aquello que Él es por naturaleza, (o sea, dioses por la jaris, gracia increada)
  95. Por lo tanto, si los probados en los esfuerzos de las virtudes y purgados, psicoterapiados y limpiados por las lágrimas, nos acercamos y comemos de este pan y bebemos de este cáliz, entonces el doble Logos con Sus dos fuerzas naturales –de Dios y del hombre- se mezcla en nosotros con apacibilidad y mansedumbre transformándolos completamente conforme a Sí mismo, como encarnado y consubstancial con nosotros según la naturaleza humana, y nos diviniza (glorifica, deifica) enteramente con el logos de la gnosis-conocimiento y nos convierte familiares de Él, ya que somos similares y hermanos de Él, que es Dios y consubstancial con el Padre. Pero si venimos mezclados con la materia de los pazos y manchados por la suciedad del pecado, entonces al acercarse a nosotros con Su fuego natural, el cual destruye nuestra maldad y vicio, nos consume por completo y nos acorta la vida, no porque Su bondad lo quiere, sino que está obligado a hacerlo por nuestra despreciable insensibilidad.
  96. A todos aquellos que comienzan a andar por el camino de los mandamientos-logos de Cristo con la filosofía práctica, el Señor se acerca invisiblemente, porque aún tienen la conducta imperfecta y la psique-alma dudosa respecto a la virtud, y camina con ellos. Por tanto, bien se ha dicho que los ojos de sus psiques-almas temporalmente son impedidos (Lc 24,15-16), para que no conozcan el progreso que han logrado mientras que el Señor camina con ellos y co-energiza y coopera para que sean liberados de los pazos y los ayuda a lograr toda virtud. Pero, cuando progresan en las luchas de la piedad y se acercan hacia la απάθεια apázia (impasibilidad sin pazos,) a través la humildad, el Logos no quiere que ellos se detengan en este punto, cansados de los esfuerzos de las virtudes, sino que quiere que avancen y se eleven hacia la contemplación (espiritual). Por eso, después de alimentarlos durante un tiempo con bastante pan de las lágrimas (Sal 79,6), los bendice con la luz de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y abre el νούς nus-espíritu y la διάνοια diania (mentes, intelectos) de ellos para comprender las profundidades de las divinas Escrituras y a partir de esto vean claramente las naturalezas y los logos (razones, causas, propçositos) de los seres. Entonces, inmediatamente se esconde de ellos, para que se levanten por sí mismos y busquen con más fervor saber cuál es la gnosis de los seres y cuál es la elevación que esto provoca. Y, después de buscarlo con fervor, ascienden al ministerio más alto del logos y proclaman a todos la resurrección del Logos que conocen por la praxis, práctica y por la contemplación espiritual.
  97. Justamente el Logos reprende la lentitud de aquellos que se demoran llevando mucho tiempo en los esfuerzos de la ascesis práctica y no quieren moverse de allí ni ascender a la etapa superior de la contemplación, y les dice: “oh insensatos, necios y tardíos de corazón para creer (Luc 24,25) en el logos de la contemplación natural, el cual tiene la potencia y energía de apocaliptar-revelar las profundidades del Espíritu en aquellos que caminan según las indicaciones del Espíritu”. El que uno no quiera, desde las luchas de los principiantes, progresar a las luchas más perfectas, y de la letra de la Divina Escritura pasar al νούς nus-espíritu y a la διάνοια diania (mente, intelecto) del logos, esto indica que la psique-alma es negligente, perezosa y sin sabor y experiencia del beneficio espiritual, es una psique-alma que socava su propio progreso. En esta psique, como lleva su lámpara apagada no sólo se le va a decir: “Ve y compra aceite de aquellos que lo venden”, sino también: “Ve, no sé de dónde eres” (Mateo 25, 9 y 12), pues se le cerrará también la entrada al banquete.
  98. Cuando el Logos de Dios viene a la psique-alma caída, como en la ciudad de Betania (Jn 11, 17-18), para resucitar el νούς nus (espíritu de la psique) muerto y enterrado bajo la corrupción de los πάθος pazos, entonces la prudencia y la justicia, como mujeres sumidas en la tristeza y la pena por la necrosis del νούς nus, al lamentar, van a Su búsqueda, lo reciben y le dicen: “Si hubieras estado aquí con nosotros para protegernos y custodiarnos, nuestro hermano νούς nus no habría muerto” por el pecado (Jn 11,32). Entonces la justicia se apresura con gran cuidado y esfuerzo de las virtudes a alimentar el Logos y se esfuerza en presentarle una mesa rica con diversos tipos de su sufrimiento y mal estar. Sin embargo, la prudencia juzga que es mejor, despreciando todas las otras preocupaciones y el doloroso sufrimiento, decide sentarse y disponerse para el trabajo espiritual, atenta a los movimientos espirituales del Logos y a la escucha de los conceptos y significados de Su contemplación. Por eso, la primera que se esfuerza bien en alimentarlo generosamente con el alimento de la variada filosofía práctica y ascética, es aceptada por el Logos; pero la reprende porque se preocupa por muchos aspectos del sufrimiento y dolor y está siempre ocupada con algo que es poco provechoso. Porque hay una sola cosa que se necesita para el cuidado del Logos, que es someter lo inferior (el cuerpo) al superior pensamiento y convertir en espiritual la conducta terrenal de la psique-alma con los sudores de la virtud. Ahora, la segunda, la alaba y la toma a su lado, porque eligió la buena parte (Lucas 10, 41-42) de la gnosis (conocimiento) del Espíritu, con la cual vuela por encima de las cosas humanas, avanza hacia las divinas profundidades de Dios, y desde allí, negocia bien realizando la adquisición de la perla preciosa (Mt 13, 46) del Logos, contempla con admiración los tesoros escondidos del Espíritu (Mt 13,44) y recibe la inenarrable alegría que no le será quitada (Jn 11,39)
  99. El νούς nus (espíritu de la psique) muerto por los pazos y resucitado por la presencia del Logos de Dios, después de haber despojado la piedra de la petrificación, se libera de las ataduras del pecado y de los pensamientos corruptores por los servidores del Logos, es decir, del miedo por el infierno y de las fatigas de la virtud. Y después de disfrutar de la luz de la vida futura, queda libre en la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Luego desde allí sentándose al trono de los sentidos (físicos y psíquicos) y como sacerdote, habiendo celebrado el misterio de la contemplación de los seres, cohabita con el Logos; y yéndose junto con Él de la tierra hacia los cielos, reina junto con Cristo en el reinado de la realeza increada de Dios y Padre, habiendo apaciguado en Él todos sus deseos y anhelos.
  100. En cada luchador que compite según las reglas (2Tim 4,13) y avanza hacia la mitad y llega a la madurez y la perfección que su medida es el Cristo (Ef 4,13), la apocatástasis (restablecimiento) en la vida futura después la deposición y disolución del cuerpo, se hace conocida y evidente por información interior, acción y energía (increada) del Espíritu. La alegría es eterna dentro en la luz (increada), es decir, la bienaventuranza de la morada celeste. Y la alegría inagotable, sin fin, abraza a los corazones de aquellos que luchan y combaten aquí de acuerdo con las reglas y la dulzura del Espíritu Santo los acaricia, la cual alegría, según el logos del Señor no será quitada nunca de ellos (Jn 16, 22). Por lo tanto, aquel que se hizo digno de ser visitado aquí por el Paráclitos y disfrutar de Sus frutos con el cultivo de las virtudes y enriquecerse con Sus divinos carismas, lleno de alegría y de todo αγάπη agapi (amor incondicional), ya que todo miedo se ha marchado de él, así se libera con alegría de las cadenas del cuerpo, y parte lleno de alegría de lo visible, de cuya percepción se había liberado en su vida. Y ahora descansa en la indescriptible e inefable alegría de la luz (increada), allí donde habitan los que tienen el gozo continuo (Sal 86, 7), aunque el cuerpo a menudo sufre durante la disolución del lazo y la separación de su unión con la psique-alma, como las mujeres que dan a luz con dificultad.

 

San Nikitas Stizatos

Tercera centuria de capítulos gnósticos sobre la agapi y el perfeccionamiento durante la vida

 

  1. Dios es νούς nus απαθής apazís (impasible, sin pazos), más allá y por encima de todo νούς nus y toda απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Es luz increada y fuente de la bondadosa luz, sofía-sabiduría, logos y gnosis, igual también es donador de la sofía, del logos y de la gnosis-conocimiento. Y en aquellos que estos carismas se les fueron dados por su pureza y los vemos en ellos en abundancia, en esos se ha restaurado la «imagen» y se ha preservado, de modo que sean ya desde aquí hijos de Dios, guiados por el Espíritu, según lo que está dicho: “Los que son guiados por el Espíritu de Dios, ellos son hijos de Dios” (Rom 8,14).
  2. Aquellos que, a través de los esfuerzos de la ascética, han hecho la catarsis, se han psicoterapiado y purificado de toda contaminación carnal y espiritual (Cor 7,1) y se han convertido en recipientes de la naturaleza inmortal mediante los carismas del Espíritu. Estos que han alcanzado este estado (espiritual) están llenos de luz bondadosa (increada), y mientras esta luz inunda sus corazones de serenidad y paz, pronuncian logos bondadosos y la sofía-sabiduría de Dios fluye de sus labios con gnosis-conocimiento de las cosas divinas y las humanas. Y el logos de ellos es transparente y explica las profundidades del Espíritu. Para estos hombres no es válida la ley (Gal 5,23), ya que se han unido para siempre con Dios y recibieron la buena alteración o metamorfosis.
  3. Aquel que diligentemente se dirige a Dios con mucho celo o entusiasmo, se convierte en una réplica de Su imagen por medio de las virtudes de su psique-alma y del cuerpo. Y él descansa en Dios y Dios en él, mediante la unión recíproca; de modo que él sea y se vea desde aquí icona-imagen de la divina bienaventuranza y en posición dios (por la jaris) con la riqueza de los carismas del Espíritu, y Dios es el realizador de su perfección.
  4. El hombre es imagen de Dios no por la estructura orgánica del cuerpo, como diría alguien por ignorancia, sino por la naturaleza espiritual del νούς nus (espíritu de la psique), la cual no se delimita por el cuerpo pesado que tiende hacia abajo. Es decir, igual que la naturaleza divina, al estar fuera de toda creación y densidad o grosura, no se delimita por nada, sino que es indefinida, incorpórea y por encima de toda esencia y causa, sin propiedades, no sujeta al tacto, sin cantidad, invisible, inmortal, impalpable e incomprensible por nosotros, así también la naturaleza espiritual que Él nos ha dado,- es decir, el νούς nus con la psique-alma-, es ilimitada, ajena a la densidad del cuerpo, incorpórea, invisible, impalpable, inabordable e icona-imagen de Su δόξα doxa (gloria, luz increada) inmortal y eterna.
  5. Dios es el primer Νούς nus, como Rey de todo, y tiene en sí consubstanciales y coeternos el Logos y el Espíritu Santo. No se separa nunca del Logos y del Espíritu santo, porque la naturaleza divina es indivisible; no se mezcla, ni tampoco se confunde porque sus tres Hipostasis (Personas) son inconfundibles. Así mientras engendra y genera al Logos naturalmente de Su ουσία usía (esencia, sustancia), no se separa de Él porque es indivisible de sí mismo. Y el Logos coeterno tiene connatural y también sin principio el Espíritu Santo que procede del Padre (Jn 15,26) antes de los siglos o pre-eternamente, no se separa de el Padre que lo engendra y genera. Porque la naturaleza de los dos es una e indivisible, aunque por la diferencia de las hipostasis se diversifica en tres personas y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son venerados, alabados tríadicamente, sin que se separen nunca de la coeterna esencia-usía y naturaleza, ya que constituyen una sola naturaleza y un Dios. Así que, de esta naturaleza trinitaria y única, debes considerar como imagen-icona al hombre creado por ella, ciertamente por su elemento espiritual y no por el visible; según su inmortalidad y siempre inalterable y no según lo mortal y corruptible.
  6. Dios que es Νούς nus y está infinitamente más allá y por encima de Sus creaciones, las cuales ha creado con sofía-sabiduría, y para conservación de sus creaciones, genera o hace nacer sin Su alteración el Logos y manda el Espíritu Santo para fortalecerlas, tal como se ha escrito (Jn 14,26); pero Él mismo está también dentro y fuera del universo. Lo mismo también el hombre que es partícipe de Su φύσις fisis naturaleza y es Su icona-imagen según su elemento espiritual (creado), es decir, la psique-alma espiritual, incorpórea e inmortal, teniendo el νούς nus que genera o hace nacer naturalmente al logos de su esencia-usía y por la cual mantiene toda fuerza y energía del cuerpo, está tanto fuera como dentro de la materia y de las cosas visibles. Y así como su Creador es inseparable de Sus Hipostasis, es decir, del Logos y del Espíritu Santo, así también el hombre según su psique-alma está inseparable del νούς nus y del logos, ya que constituye una naturaleza con una esencia y energía que no está delimitada por el cuerpo.
  7. Así como lo divino es trinitario o triuno, adorado y venerado como Padre, Hijo y Espíritu Santo, así también la imagen-icona plasmada por Él, el ser humano, se distingue en tres partes, venerando con psique-alma, νούς nus y logos a Dios, quien creó todo desde cero o de la nada. Por lo tanto, tal y como las Hipostasis en Dios son por naturaleza coeternas y consubstanciales, así también estas tres partes de Su icona-imagen (el hombre), son connaturales y consubstanciales. De ellas se ve y se hace claro en nosotros lo “a imagen”, y por ellas yo soy icona-imagen de Dios, aunque estoy impregnado conjuntamente también con lodo o tierra y con la icona-imagen.
  8. Una cosa es la icona-imagen de Dios y otra cosa son las cualidades o atributos de la imagen. Imagen de Dios es la psique-alma espiritual, el νούς nus (espíritu de la psique) y el logos, una naturaleza única e indivisible. Las cualidades o atributos son la soberanía o el gobernar, la realeza y la independencia o libre albedrío. También son diferentes la doxa-gloria del νούς nus, el ideal o el valor, lo “a imagen” y lo “a semejanza” (Gen 1,25). Doxa-gloria del νούς nus es la tendencia y el movimiento continuo hacia arriba, la velocidad, la pureza, la prudencia, la sabiduría y la inmortalidad. El ideal o valor del νούς nus es lo lógico, el gobernar o la soberanía, la realeza y la independencia o libre albedrío. El “como a imagen de Dios”, es lo auto-hipostasiado o autosubstanciado, lo consubstancial, lo indivisible y lo inseparable de la psique-alma del νούς nus y del logos, los cuales son también consubstanciales y coeternos, sin que jamás se separen lo uno de lo otro, ni puedan ser separados. “Como a semejanza” son la agapi, la justicia, la verdad, la misericordia, la compasión y la filantropía. Por tanto, en aquellos que estas realidades o virtudes operan y permanecen, en ellos se ve claramente lo “a icona-imagen y semejanza”; es decir, ellos operan y energizan naturalmente según naturaleza, pero son superiores a los demás en el valor o ideal.
  1. La psique-alma lógica se divide en tres partes, pero se puede observar también y distinguir dos: la lógica y la pasional. La parte lógica siendo a icona/imagen de su Creador, es ininterrumpida, invisible e ilimitada por los sentidos, puesto que está fuera y dentro de ellos. La psique-alma con su parte lógica se comunica con las δυναμεις dinamis potencias y energías espirituales, intelectuales y divinas, y mediante la gnosis (conocimiento divino) de los seres se lanza naturalmente a Dios como su Prototipo o Modelo original, y disfruta de Su naturaleza divina. La parte pasional de la psique-alma se hace añicos en los sentidos y está sujeta a los pazos, placeres y comodidades. Con la parte pasional la psique-alma se comunica con la naturaleza sensitiva, nutritiva y de crecimiento, siente el aire, el frío, el color y los alimentos para la conservación de la vida, el crecimiento y la salud. Por eso la parte pasional es alterada con estas influencias, y desea deseos irracionales o animales, desviándose de su movimiento natural, y a veces se enfurece y se deja llevar por una ira irracional; además provoca hambre, sed, tristeza o depresión, dolor y dispersión, mientras que en las comodidades disfruta, en cambio en las tristezas y sufrimientos se retrae, se deprime. Por esta razón, es llamada parte pasional de la psique-alma, porque sufre y padece por los pazos. Por tanto, cuando esta parte mortal es absorbida por la vida del logos (2Cor 4,11), es decir, cuando la parte superior haya vencido y dominado, entonces también la vida de Jesús se manifiesta en nuestro cuerpo-carne mortal (2Cor 4,11), operando y energizando en nuestro interior la vivificante mortificación, es decir, la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) y concediéndonos la incorrupción de la inmortalidad, tal como desea el espíritu.
  2. Así como el Creador de todo, antes de crear todas las cosas a partir de la nada o cero, tenía en Su interior, como Rey de los siglos y previsor (conocedor del futuro), la gnosis-conocimiento, las naturalezas y los logos (principios) de todos los seres, de igual modo creó al ser humano a Su imagen, como rey de la creación, y le otorgó dentro de sí la gnosis-conocimiento, las naturalezas y los logos (principios) de todos los seres. Así, la aridez y el frío del flujo vital los tiene de la tierra, de donde fue plasmado; el calor y la humedad de la sangre, los tiene del aire y del fuego; la liquidez y el frío del flema (saliva) por el agua; de las plantas tiene la capacidad del crecimiento; de los animales que se nutren de plantas tiene la capacidad de nutrirse; de los animales irracionales tiene la parte pasional; de los Ángeles tiene la fuerza y energía espiritual (νούς nus) y la lógica (mente, intelecto); de Dios, finalmente tiene el soplo inmaterial, es decir, la psique-alma incorpórea e inmortal, la cual se distingue en νούς nus (espíritu de la psique) y logos y recibe la fuerza y energía del Espíritu Santo para poder existir y vivir.
  3. Somos “como a semejanza” de Dios que nos ha formado “a Su imagen y semejanza” (Gen 1,26), respecto a la virtud y la prudencia; porque dice la Escritura: “Su virtud cubrió los cielos, y de su prudencia está llena la tierra (Hab 3,3). La virtud de Dios es la justicia, la santidad y la verdad, como dice David: “Justo eres Señor y Tu verdad te circunda por todas partes” (Sal 88,9), y de nuevo: “Justo y santo es el Señor-Kirios” (144,17). También somos “como a semejanza” de Dios respecto a la rectitud y la χρηστότις (jristotis: bondad, apacibilidad), porque dice la Escritura: “Bondadoso y recto es el Señor” (Sal 24,8); también respecto al logos de la sofía-sabiduría y del logos de la gnosis-conocimiento, porque estas existen en Su interior y se llama Sofía-Sabiduría y Logos. También respecto a la santidad y la perfección, como el Mismo dice: “Haceros perfectos, porque vuestro Padre celestial es perfecto (Mt 20, 6) y “Haceros santos, porque yoSoy santo” Lev 20,26). Finalmente, respecto a la humildad y la apacibilidad, porque dice: “Aprended de mí que soy apacible y humilde del corazón, y vuestra psique-alma encontrará psicoterapia, alivio y descanso (Mt 11,29).
  4. Nuestro νούς nus (espíritu de la psique) siendo icona-imagen de Dios, se encuentra en su propio estado natural de sí mismo cuando permanece en su ámbito y no se mueve más allá de su propio valor o ideal y naturaleza. Por eso también ama investigar, a la medida de lo posible, las cosas relacionadas con Dios y busca unirse con Él, por el que ha recibido el principio y tiene el movimiento y hacia quien se lanza con sus cualidades naturales y a Él anhela imitar en filantropía y sencillez. Por eso también el νούς nus, haciendo nacer o generando el logos, recrea, como si fueran otros cielos, las psiques-almas de sus semejantes del género humano y las fortalece con la paciencia de las virtudes en práctica y praxis; y las vivifica con el espíritu o soplo de su boca (Sal 32, 6), dándoles energía y fuerza contra los pazos ruines y destructivos. Y así se convierte y se hace también él creador de la creación espiritual e intelectual y del gran cosmos (mundo), imitando adecuadamente a su Dios, y escucha claramente desde el cielo: “El que al indigno le convierte en digno, se convertirá como mi boca” (Jer 15,19).
  5. Quien se mantiene en los movimientos naturales del νούς nus y en el valor o ideal del logos, se mantiene limpio de la materia y es adornado con apacibilidad, humildad, agapi, simpatía y compasión, y se vuelve espléndido y brillante por los destellos del Espíritu Santo. Fijando la mirada a las contemplaciones altas, adquiere la gnosis-conocimiento de los misterios ocultos de Dios y, por la bondad, las transmite con logos de sofía-sabiduría en aquellos que pueden escuchar estas cosas. Así, no sólo multiplica su talento para sí mismo, sino que permite que lo disfruten también los otros.
  6. Aquel que ha aligerado mucho su espíritu, que es una parte de la dualidad espíritu y cuerpo-carne y ha liberado la nobleza del espíritu de la cadena de esta dualidad, éste ha encontrado un modo de vida inmaterial entre los espíritus inmateriales y también se ha convertido en un espíritu inteligible, aunque parezca que viva corporalmente entre los otros seres humanos.
  7. El que ha sometido la esclavitud que proviene de la unión espíritu y cuerpo-carne al valor y naturaleza de uno (espíritu), éste ha sometido toda la creación a Dios, reuniendo en uno todo lo que estaba separado y llevando la paz en todo (Col 1,20).
  8. Mientras que la naturaleza de nuestras fuerzas psíquicas se encuentra en desorden y se dispersa en muchas heterogeneidades o diferencias, no participamos de las donaciones sobrenaturales de Dios; y puesto que no participamos de estas donaciones, nos encontramos lejos también de la liturgia mística del sacrificio (o altar) celeste, que se celebra durante el trabajo espiritual del νούς nus (espíritu de la psique). Pero cuando ponemos mucho entusiasmo y esfuerzo a los combates y luchas espirituales y hemos hecho la catarsis y nos hemos limpiado de la maldad del vicio y con la fuerza del Espíritu unificamos nuestra diferencias y heterogeneidades en una, entonces llegamos también a la participación de los bienes inefables de Dios y ofrecemos dignamente al Logos y Dios los divinos misterios de la celebración mística del νούς nus en el altar sobrecelestial e inteligible de Dios, como contempladores iniciados y sacerdotes de Sus misterios inmortales.
  9. La carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne (Gal 57), y hay una guerra invisible, no declarada entre ellos, quien de los dos vencerá también obtendrá el control. Esta discordia en nuestro interior se llama heterogeneidad, distancia o división, inclinación, balanza y lucha equitativa, durante la cual la psique-alma se va hacia donde el νούς nus la empuja, es decir, en alguna cosa según el pazos humano.
  10. Mientras nos dividen los pensamientos inestables y la ley de la carne prevalezca y se mantiene en nuestro interior, nos dispersamos en muchas partes y nos alejamos de divina Mónada (o Unicidad, Una), porque no hemos adquirido la unidad que Ella tiene. Pero cuando esta mortalidad del cuerpo es devorada (2Cor 25,4) por la fuerza unificadora y por una despreocupación sobrenatural y el νούς nus se convierta en señor de sí mismo, irradiado de los resplandecimientos y los conceptos de la sofía-sabiduría, entonces la psique-alma se repliega de forma divina en una mónada o unidad semejante a Dios en lugar de muchas heterogeneidades. Y, una vez reunida en la Mónada, Unidad divina, se une a Ella con simplicidad, imitando Su naturaleza. Esta es la apocatástasis restauración de la psique-alma a su estado original y nuestra renovación hacia algo mejor.
  11. La ignorancia es un mal terrible, y más que terrible, es la misma oscuridad palpable. Y las psique-almas que dominará, las arroja a la profunda oscuridad y tiniebla. Divide la parte logística o lógica en muchas partes y separa la psique de la unión con Dios. Finalmente, lo que recogemos de ella es la insensatez y la animalidad. Porque convierte al ser humano en animal irracional e insensible en su totalidad. Y así como la ignorancia, cuando se extiende de manera densa, se convierte en un abismo enorme del Hades para la psique-alma que se doblega bajo su peso, donde existen todos los castigos, sufrimientos, tristezas y lamentos; de la misma manera, el conocimiento-gnosis divino, que es brillante y lleno de luz infinita e increada, transforma las psiques-almas a las que llega debido a su pureza, haciéndolas luminosas de un modo acorde con Dios; y las llena paz, serenidad, alegría, sofía-sabiduría inexpresable y αγάπη agapi (amor incondicional) perfecta.
  12. La presencia de la divina luz increada, como es una y unificada, reúne hacia sí misma las psique-almas que participan y las hace que giren hacia ella; las une con su unidad, las perfecciona con su perfección y, conduciendo la fuerza visual de sus διάνοιας dianias (mentes, intelectos) hacia las profundidades de Dios, las hace contempladoras, iniciadas e iniciadoras o maestras de los grandes misterios. Quiso, pues Dios, con la lucha que te psicoterapies, te purgues y te purifiques totalmente y verás claramente en tu interior la actividad de la energía divina (e increada) de las cosas que te digo.
  13. Las iluminaciones de la Primera Luz increada en las psique-almas catartizadas (psicoterapiadas, purgadas y purificadas), que se hacen con la gnosis-conocimiento, no sólo las hacen buenas e iluminadas, sino que mediante la contemplación natural también las elevan a los cielos espirituales. Y la energía de esta actividad y operación no se detiene hasta aquí, se detiene cuando, mediante la sofía-sabiduría y las gnosis de las cosas inefables se unen con el Uno y se conviertan dentro de Él uno en lugar de muchos.
  14. Primero debemos convertirnos puros y limpios de la malicia adquirida de los malos espíritus a través del orden catártico, purificador, luego nuestros ojos psíquicos espiritualizados deben volverse iluminados y resplandecientes siempre, mediante otro orden, el iluminador, que se realiza a través de la oculta sofía-sabiduría mística en Dios. Y así, al subir a la ciencia de las gnosis sagradas (conocimientos divinos), la cual con el logos sirve las cosas nuevas y antiguas en aquellos que son receptivos, transmitiremos sus conceptos y significados apócrifos (ocultos) y místicos, por supuesto, con discernimiento, haciéndolos llegar a oídos no profanos y separándolos de los imperfectos, para que no sean dadas las cosas santas a los perros, ni la perla del logos sea arrojada a psiques-almas de cerdos (Mt 7,6), que la arruinarán.
  15. Cuando uno ve la llama de su psique-alma dilatarse y ensancharse alrededor de la fe innata y la αγάπη agapi (amor incondicional) de Dios, entonces debe saber que lleva en su interior a Cristo, que opera con Su energía increada la elevación de la psique-alma desde la tierra y de las cosas visibles, y prepara su morada en los cielos. También cuando ve su corazón llenarse de alegría y anhela con κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) los inexpresables bienes de Dios, entonces debe saber que el Espíritu Santo está obrando en su interior con la energía (increada). Cuando, de nuevo, siente que su νούς nus (espíritu de la psique) se llena de luz inefable e increada y de conceptos de la sofía-sabiduría celestial, entonces debe saber que en su psique-alma ya ha venido y opera con Su energía increada el Paráclitos, para apocaliptarle-revelarle los tesoros del reinado de la realeza increada de los cielos que están escondidos en Su interior. Y entonces debe cuidarse escrupulosamente a sí mismo con diligencia, como un palacio de Dios y una residencia del Espíritu.
  16. El cuidado y custodia de los tesoros apócrifos (escondidos) del Espíritu es distanciarse de las cosas humanas y mundanas, lo que principalmente se llama ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental). Esta, debido a la limpieza y pureza del corazón y el placer de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) enciende más fuerte el anhelo del έρως eros (amor ardiente) de Dios y disuelve de la psique-alma las cadenas de los sentidos y la convence que siga la libertad de las formas de vida. Y, al haber transformado sus facultades y fuerzas, las devuelve al estado natural y las restaura a su estado original de la creación, para que no haya motivo alguno de acusación contra el Creador de los bienes, por la alteración de Su imagen y su desviación hacia lo peor.
  17. A esta sagrada y divina terminación lleva con lucidez ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) lógica y científica, cuando, por supuesto, se ejercita y se realiza de acuerdo con los cánones o reglas. Ahora bien, si alguien que cree que practica la ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) no ha alcanzado tal elevación y perfección, significa que aún no tiene la ησυχία hisijía espiritual y perfecta. Pero tampoco podrá serenarse y tranquilizarse (o tener la hisijía espiritual) a causa de la perturbación interior de los pazos indomables, hasta que no se eleve a tal altura. Hasta entonces sólo tendrá su cuerpo encerrado en muros o en cavernas de la tierra (es decir, hisijía tranquilidad exterior), siendo afligido por un νούς nus-espíritu y mente desordenados y errantes.
  18. Las psique-almas que han llegado a puntos culminantes de pureza y han ascendido a la excelsa sofía-sabiduría y gnosis-conocimiento, se asemejan casi directamente a los querubines, ya que se acercan con su ciencia a la Fuente de los bienes y reciben de ella la apocálipsis-revelación pura de la supervisión directa, con la cual solo las fuerzas de los querubines son iluminadas directamente, generalmente, por la misma Tearquía (Deidad) en las contemplaciones divinas, en una elevación suprema, -como dijo alguien, (San Dionisio el Areopagita en “Jerarquía Celeste VII”).
  19. Así como las primeras fuerzas angélicas, algunas son extremadamente ardientes y veloces en torno a las cosas divinas y tienen un movimiento perpetuo en torno a ellas, mientras que otras, las más dotadas de visión divina, lo son en gnosis-conocimiento y sabiduría, y este es su estado permanente, moverse siempre alrededor de las cosas divinas; del mismo modo las psiques-almas de quienes antes se ha dicho que son ardientes y rapidísimas, en torno a las cosas divinas sabias y gnósticas-conocedoras y con gran capacidad de elevarse con las contemplaciones místicas. La cualidad de ellas, según su poder y estado divino, es el movimiento perpetuo en torno a Dios y una firme permanencia en Él. Y junto con todo poseen la capacidad de recibir iluminaciones o irradiaciones, mediante las cuales participan en Dios y transmiten también abundantemente a otros, a través de sus logos Sus iluminaciones y Sus jaris (energías divinas, dones).
  20. Dios es Νούς nus y causa del movimiento continuo de todo, y todos los νούς nus en Él, como primer Νούς nus, todos los νούς nus tienen en Él el lugar estable y el movimiento incesante. Esto sucede y lo experimentan los que no tienen una movilidad amante de la materia ni lleno de πάθος pazos, sino que han adquirido, mediante las luchas sagradas, el movimiento puro, no enturbiado y sin mezclas. Y esto les sucede porque, teniendo el divino έρως eros (amor ardiente), transmiten el uno al otro y a sí mismos las iluminaciones que emite la Tearquía (o Deidad) como donadora de bienes, y ellos con αγάπη agapi también transmiten a los demás la sofía-sabiduría de los misterios de Dios que está escondida en sus interiores, para que sea venerada y alabada incesantemente la αγάπη agapi de Dios.
  21. Las psiques-almas que han aligerado y liberado su parte logística o lógica de la materia, y han convertido la dualidad que lucha consigo misma (carne y espíritu) en un carro dócil que corre hacia los cielos, se encuentran y se mueven alrededor de Dios. Y se mueven incesantemente alrededor de Dios, porque Él es el centro y la causa del movimiento circular. Permanecen firmes y estables, como en un círculo, sin poder dispersarse y desperdigarse de este vínculo que las mantiene unidas y dirigirse hacia el sentido y la vagancia terrenal de las cosas humanas. Esto, pues, es el fin completo de la ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y en esto conduce a los verdaderos hisijastas de manera que, mientras se mueven, permanecen quietos, y mientras permanecen estables, se mueven hacia lo divino. Y mientras esto no se hace, aunque en apariencia creemos que estamos en ησυχία hisijía, es imposible que nuestro νούς nus (espíritu de la psique) y nuestro intelecto se encuentren fuera de la materia, del error y la distracción.
  22. Cuando, mediante nuestra gran diligencia, solicitud y estudio llegamos a la belleza primitiva del logos y felizmente recibimos, por la visita del Espíritu, la sofía-sabiduría y la gnosis (conocimiento divino) que se nos dan desde el cielo, entonces comprobamos que la primera Fuente y Causa de todo y producción de todo es sabia y buena en nosotros que ya podemos ver de manera natural. Y ya no hay en nosotros nada que pueda acusar a Ella sobre la maldad que infectó a Su criatura durante su desviación hacia lo peor, cuando la criatura se separó y cayó perdiendo su belleza original, se desvió de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación), momento en el que el mal irrumpió en ella y le dio su forma irracional y animal.
  23. Primera base para aquellos que aumentan su progreso espiritual es la gnosis (conocimiento) de los seres, que les brinda la filosofía práctica. En segundo lugar, es el reconocimiento de los misterios escondidos de Dios, en el cual son iniciados místicamente por la contemplación natural. Y, en tercer lugar, es la mezcla y unión con la Primera Luz increada, donde termina y descansa de todo progreso práctico y toda consideración y contemplación.
  24. Todos los νούς nus-espíritus, por sí mismos, giran de forma uniforme, en torno a las tres cosas mencionadas, dirigiéndose hacia sí mismos y hacia el Ser real. E iluminando a sus prójimos como espíritus que se van limpiando y purificando, los inician místicamente en las cosas y realidades divinas y los perfeccionan con la sabiduría, uniéndolos a sí mismos y con la Mónada (la Una Unicidad Divina).
  25. Θέωσις zéosis (divinización, glorificación) en esta vida es la realización o ceremonia espiritual y verdaderamente divina, durante la cual se celebra o es realizado el logos de la inefable sofía-sabiduría y se transmite, en medida de lo posible, a aquellos que se han preparado a sí mismos. Esta θέωσις zéosis, el Dios, con Su bondad, la regaló desde el principio a la naturaleza lógica para la unidad de la fe. Es decir, aquellos que por su limpieza, pureza y lucidez han alcanzado la participación de este estado alto mediante la gnosis de las cosas y realidades divinas, volviéndose semejantes a Dios, ya que se convertirán en la imagen-icona del Su Hijo (Rom 8,29) a través de los excelsos y espirituales movimientos altos en torno a lo divino. Así serán dioses en posición de adopción o dioses por la χάρις jaris (gracia, energía increada) para los demás hombres encima de la tierra. Por otro lado, los demás estarán perfeccionándose en la virtud con la catarsis mediante el logos y la sagrada convivencia con los primeros y, según sus progresos y sus catarsis estarán participando también ellos en la θέωσις zéosis de los primeros y compartirán su unión con Dios. Y así unidos todos y hechos uno con la unidad de la αγάπη agapi (amor incondicional) se unirán para siempre con el uno y único Dios. Y el Dios natural estará entre los dioses en posición de adopción, por la jaris (Sal 81,1), siendo la causa de las obras buenas, sin que haya nada en la creación por lo cual se le pueda reprochar.
  26. Es imposible que el luchador pueda conseguir, en la medida de lo posible, su semejanza con Dios, si antes no hace la catarsis y no se purga con lágrimas ardientes la deformidad y fealdad del fango de los males que lo impide y lo ciega, y si no se aferra a la liturgia santa o realización de los mandamientos-logos de Cristo. De lo contrario, no puede convertirse en partícipe de los bienes inefables de Dios. Porque aquel que desea saborear espiritualmente la divina dulzura y el placer de las cosas divinas, abandona toda percepción sensible y sentido del mundo, y por el deseo de los bienes que están preparados para los Santos, tiene su psique-alma ocupada continuamente a la contemplación de los seres.
  27. El mantener uno inalterable la semejanza con Dios, la cual se produce por suma catarsis y mucha αγάπη agapi (amor incondicional) a Él, se logra solo con un constante ascenso incesante hacia Dios y la elevación del νούς nus más contemplativo. Esto por regla general nace en la psique-alma de forma natural a partir de la estable ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) de las virtudes, de la oración inmaterial sin agitaciones, sin distracciones y continua, de la εγκράτεια engratia (templanza, continencia) universal y de la lectura y estudio cuidadoso de las Escrituras.
  28. No hace falta apresurarnos solo buscar para alcanzar la paz de nuestras fuerzas internas, sino también para llegar al deseo del reposo espiritual. Este sabe cómo calmar y reposar todo anhelo por el bien con la serenidad de los pensamientos y, con el rocío divino que desciende del cielo, sanar el corazón herido y refrescarlo con el fuego que desciende desde lo alto y que la enciende el Espíritu. “Yo he venido a echar fuego en la tierra, (es decir, para los hombres de buena y libre voluntad he venido para encenderlos de entusiasmo, celo ardiente y diligencia en sus corazones; y a los de mala voluntad este entusiasmo y celo será fuego de odio contra mí y mis fieles), ¿y qué más quiero, si este fuego ahora ya se ha encendido?” (Lc 12,49).
  29. La psique-alma que fue herida profundamente por el έρως eros (amor ardiente) de Dios, después de haber saboreado Sus dádivas espirituales y Su dulzura, no puede permanecer en sí misma ni en el mismo estado sin extenderse a las ascensiones celestiales. Porque cuanto más avanza con la ayuda del Espíritu en ascensiones sucesivas y cuanto más se introduce a las profundidades de Dios, tanto más es incendiada con el fuego del deseo y más investiga la magnitud incluso de los misterios más profundos de Dios, apresurándose a acercarse a la luz bienaventurada e increada donde se detiene toda extensión del νούς nus (espíritu de la psique-alma) con intelecto/mente, para culminar allí su camino con la alegría, el gozo y deleite del corazón.
  30. Cuando uno se hace partícipe del Espíritu Santo y reconoce Su visita a través de una inexpresable energía (increada) y perfume en su interior, de modo que el perfume traspasa también a la superficie del cuerpo, entonces ya no soporta permanecer dentro de los límites de la naturaleza. Pero, como ha sufrido la buena alteración o metamorfosis por la energía increada del Altísimo (Sal 76, 11), olvida el alimento, el sueño, supera las necesidades corporales, desprecia el descanso del cuerpo; durante todo el día, mientras se encuentra en esfuerzos, trabajos y combates ascéticos, no siente ningún cansancio ni necesidad física, hambre, sed, sueño u otras necesidades de la naturaleza. Porque se ha vertido invisiblemente la αγάπη agapi (amor, energía increada) de Dios con indescriptible alegría en su corazón (Rom 5,5). Y durante toda la noche, permaneciendo en iluminación candente, realiza el trabajo espiritual con ejercicios corporales y disfruta del simposium o banquete inmortal de las plantas inmortales del Paraíso espiritual. En este Paraíso también Pablo, una vez elevado, escuchó logos inefables e increados, los cuales no es permitido que sean escuchados por hombre (2Cor 12,4) que aún está atado pasionalmente y viciosamente en las cosas visibles.
  31. El cuerpo, una vez encendido por el fuego de la ascesis (práctica espiritual) y bañado con el agua de las lágrimas, ya no se debilita por los esfuerzos y fatigas, pues ha cesado de luchar, ya que se ha elevado por encima de la práctica física. Pero una vez que reciba en su interior la serenidad y el silencio de la paz, más bien se llena de otra δύναμις dinamis (fuerza y energía), de otra muy buena vitalidad y de otro vigor y sintonía del Espíritu. La psique-alma entonces enriquecida por la sinergia, cooperación de tal cuerpo y viendo que su estado es superior que el ejercicio corporal, cambia sus movimientos naturales y los dirige a combates y luchas espirituales y, trabajando con la energía del νούς nus (espíritu de la psique), guarda para sí mismo los frutos de las plantas inmortales dentro en el Paraíso espiritual. De donde fluyen como ríos las fuentes de los conceptos divinos y donde se encuentra el árbol del conocimiento-gnosis de Dios, que produce los frutos de sabiduría, alegría, paz, bondad, benignidad, paciencia y αγάπη agapi-amor indescriptible (Gál. 5, 22). La psique-alma del practicante trabajando así con dedicación, esmero y estudio y, custodiando y guardando así (Gen 2,15), se aleja del cuerpo y penetra al gnofos (nube de supraluz increada que deslumbra y trasciende toda luz) de la teología. Sale de todo, se eleva en éxtasis más allá de todo, ya que nada visible la retiene, y unida a Dios, cesa de luchar, anhelar y desear.
  32. ¿Cuál de nuestros dos elementos es superior, -se preguntan los luchadores- lo que es visible o lo inteligible y concebible? Si es superior lo visible, entonces no debemos preferir ni aceptar nada más que lo perecedero, y en ese caso la psique-alma no sería superior al cuerpo. Pero si es superior lo invisible o inteligible, el Dios es espíritu y los que Le veneran deben hacerlo espiritualmente y en verdad (Jn, 4,24). Así, la práctica física se vuelve innecesaria cuando la labor espiritual de la psique-alma está en su apogeo, haciendo ligero el cuerpo que se inclina hacia lo bajo, y lo transforma completamente en espiritual, unificándolo con lo superior.
  1. Tres son la etapas o grados para quienes avanzan en las ascensiones perfeccionadoras: la catártica (psicoterapéutica o purgadora), la iluminadora y la mística o divinizadora, que es también perfeccionadora. La primera es para los principiantes, la segunda para los intermedios, y la tercera para los perfectos. Al pasar por estas tres etapas en orden, el luchador avanza en la edad de Cristo y se convierte en un hombre maduro, alcanzando la perfección cuyo modelo y medida es Cristo (Ef. 4, 13).
  2. La etapa de la catarsis es para quienes comienzan las luchas espirituales. La característica de la catarsis es el rechazo de forma del hombre terrenal, la liberación de todo pazos, vicio y maldad corruptible y el revestimiento del nuevo hombre, que es renovado por el Espíritu Santo (Col. 3, 10). Su tarea es el odio a la materia, el debilitamiento de la carne, la evitación de toda causa que empuja la parte logística o lógica de la psique-alma hacia el pazos y la μετάνοια metania por los pecados y faltas pasados. También implica lavar con lágrimas la salinidad del pecado, regular su conducta y comportamiento de acuerdo con la bondad del espíritu y limpiar por la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) el interior del vaso (Mt 23, 26), es decir, el νούς nus limpiarlo de toda mancha y contaminación carnal y espiritual (2Cor 7,1). Y así, poner y derramar en su interior el vino del logos, el cual alegra y deleita el corazón del hombre (Sal 103,15) que se limpia, se purga y se purifica con la catarsis, y ofrecerlo al Rey de los espíritus para saborearlo. El objetivo de esta etapa es que el hombre sea candente en la praxis por el fuego de la ascesis y mediante los esfuerzos corporales, elimine toda impureza del pecado, se fortalezca y, al sumergirse en las aguas de la κατάνυξις katánixis, se convierta en una espada afilada y poderosa contra los pazos y los demonios. Aquel que ha llegado a este punto, después de muchos esfuerzos ascéticos, borró la fuerza de la violencia del fuego innato, tapó la boca de los leones, que son de pazos salvajes, fortaleció la parte débil de su espíritu y se ha hecho fuerte (Heb 11,33-34), y, como otro Job, ha enarbolado el trofeo de la paciencia, ya que ha vencido al diablo que lo tentaba.
  3. La etapa iluminadora pertenece a aquellos que, tras las sagradas luchas, han alcanzado la primera απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). La característica de ella es la gnosis-conocimiento de los seres, la contemplación de los logos (principios, causas, propósitos) de la naturaleza y la participación del Espíritu Santo. Su tarea es la catarsis del νούς nus, que mediante el fuego divino, se hace la apocálipsis-revelación espiritual de los ojos del corazón y el nacimiento del logos junto con conceptos altos y excelsos de la gnosis. Su objetivo es el logos de la sofía-sabiduría que explica con claridad las naturalezas de los seres, el reconocimiento de las cosas divinas y humanas y la develación de los misterios del reinado de la Realeza increada de los Cielos. El que ha llegado a este punto con el trabajo espiritual del νούς nus, se sienta como otro Elías el Tesbita (2 Reyes 2, 11) en un carro de fuego que tiene como caballos las cuatro virtudes cardinales y, mientras aún vive, se eleva en el aire inteligible y recorre los cielos, habiendo superado la bajeza del cuerpo.
  4. La etapa mística y perfeccionadora es para aquellos que han pasado por todo y han alcanzado la madurez completa en Cristo (Ef. 4, 13). Su característica es atravesar el aire y transcender todo y llegar allí donde están las órdenes celestiales superiores y acercarse a la Primera Luz increada e investigar con el espíritu las profundidades de Dios. Su tarea es llenar el νούς nus, que es espectador de todas estas cosas y realidades, con los logos sobre la providencia, la justicia y la verdad de Dios, así como con logos para resolver los enigmas o misterios, las parábolas y los pasajes oscuros o incomprensibles de la Santa Escritura (Pr 1,6). Su objetivo es mistagogizar (iniciar místicamente) a quien ha alcanzado la perfección, en los misterios ocultos o apócrifos de Dios, llenarle de sofía-sabiduría inefable a través de la comunión y unión con el Espíritu y hacerlo sabio teólogo en la gran Iglesia Ortodoxa de Dios, iluminando a los hombres por el logos de la teología. Aquel que ha llegado a este punto con la profundísima humildad y la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), ha sido elevado al tercer cielo y como otro Pablo, escuchó logos inefables e increados (2Cor 12,4), que no es lícito oír para el hombre dominado por los sentidos, y ha saboreado los bienes secretos que ojo no ha visto ni oído ha escuchado (1 Cor. 2, 9). Además, se ha convertido en diácono-sirviente de los misterios de Dios, porque se ha hecho boca de Dios y transmite todas estas cosas a los hombres mediante el logos, siendo perfecto dentro en el perfecto Dios, viviendo el bienaventurado descanso, unido con los teólogos en las sublimes potencias o jerarquías de los Querubines y de los Serafines, los cuales tienen como cualidad la sofía-sabiduría (increada y creada) y la gnosis (conocimiento increado y creado).
  5. El tiempo de la vida de los hombres se divide en dos tropos modos, mientras que sus metas en tres órdenes. Un modo de vida es el social y mundano; y el otro es asocial, fuera de la comunión de los hombres. El social se divide en moderación, templanza y en codicia avaricia. El asocial se divide en filosofía, en conocimiento-gnosis natural y en energía sobrenatural. El primero, o se une a la justicia, logrando así al estado natural, o a la injusticia, perdiendo su movimiento natural y alcanzando la injusticia. El otro, si avanza hacia el objetivo deseado conforme a la norma, llega a la Naturaleza infinita, con una perfección por encima de la naturaleza; pero si su ascesis (ejercicio espiritual) se guía y se hace por ambición y vanagloria, fracasa en su propósito y degenera en νούς nus réprobo (Rom. 1, 28), por lo que, siendo imperfecto, es lógico que sea rechazado y excluido del orden de los perfectos.
  6. El Espíritu Santo es luz increada, vida y paz. Por lo tanto, aquel que es iluminado por el Espíritu divino, se pacifica y pasa su vida con serenidad y paz. De esto brotan en él la gnosis-conocimiento de los seres y la sofía-sabiduría del logos y adquiere νούς nus-espíritu de Cristo. Éste conoce los misterios de la Realeza increada, penetra en las profundidades de Dios y día tras día pronuncia logos de vida a los hombres desde su corazón iluminado, sereno y tranquilo, porque es bondadoso y tiene en su interior al Bondadoso que habla cosas buenas “nuevas y antiguas” (Mt 13,52).
  7. Dios es sofía-sabiduría (increada), y aquellos que caminan con el logos y la sofía-sabiduría, y, tras divinizarlos con la gnosis-conocimiento de los seres, los une a Sí Mismo mediante la luz increada y los convierte en dioses en posición, por la jaris. Y como Dios, luego de haber creado todo con sabiduría desde la nada o cero, gobierna y dirige con sofía-sabiduría las cosas mundanas, y también con sabiduría trabaja siempre para la σωτηρία sotiría (redención, psicoterapia, sanación y salvación) de todos aquellos que se acercan a Él con μετάνοια metania, de tal modo también quien por su limpieza y pureza se ha hecho digno de participar de la sofía-sabiduría suprema, él también siempre, como icona-imagen de Dios, trabaja y realiza con sabiduría la voluntad de Dios. Es decir, reúne a sí mismo desde lo externo y lo disperso, y día tras día eleva y extiende su facultad lógica con el conocimiento de los misterios, hacia modos de vida verdaderamente angélicos. Y haciendo, a medida de lo posible, su vida unificada, se une a sí mismo con las fuerzas superiores, que se mueven en unidad alrededor de Dios; y con ellas, como buenas guías, se eleva hacia al primer principio y Causa.
  8. Aquel que con la sofía-sabiduría superior se unió con las potencias angelicales y por eso se unió con Dios, como se ha hecho a semejanza de Dios, se acerca y se relaciona con todos con logos (concepto hablado) filósofo y comportamiento bondadoso, con potencia divina a los que quieren los libera de las cosas exteriores y divididas, recogiéndolos y conduciéndolos espiritualmente hacia la vida unificada como imitador de Dios, tal como ya hizo para sí mismo. Y los eleva hacia la contemplación de la δόξα (doxa: gloria, luz increada) de la una y primera Luz (increada), a través de la sabiduría, la gnosis y la iluminación de las cosas apócrifas o escondidas. Y una vez unidos con las esencias y órdenes angelicales que están alrededor de Dios, los conduce a la unidad con Dios, ya que están envueltos a la luz increada por la iluminación del Espíritu.
  9. Le tétrada (4) de las virtudes generales las acompañan ocho virtudes naturales, dos para cada una, de modo que una de las generales forma una tríada. Por tanto, la prudencia la acompañan la gnosis y la sabia contemplación. La justicia la acompañan el discernimiento y la misericordia o disposición caritativa. La valentía la acompañan la paciencia y la firmeza o estabilidad. Y la templanza la acompañan la pureza y la virginidad. Como Creador e Iniciador a los misterios de esta docena tríadica de virtudes, el Dios, sentado con sabiduría en el trono del νούς nus, envía al Logos para crear las virtudes. El Logos, tomando de cada una de las virtudes generales antes mencionadas, crea en la psique-alma el mundo espiritual de la piedad. Y como cielo de este mundo extiende en la psique-alma la prudencia, llena de estrellas para iluminar la vida, donde como dos grandes luminarias coloca la divina gnosis y la contemplación natural, para que alumbren y le iluminen. Como tierra establece en la psique-alma la justicia como un banquete magnífico e inagotable. Como aire, extiende la templanza, descanso y frescura de la vida más genuina. Como mar pone la valentía alrededor de la enfermedad y debilidad de la naturaleza, para la destrucción de las fortalezas y los baluartes del satanás (2Cor 10,4). Por tanto, el Logos edificando este mundo pone en su interior como δύναμις dinamis (poder, potencia y energía) al Espíritu para movimiento espiritual y perpetuo y para una cohesión indisoluble y duradera, según el logos de David: “Por el logos del Señor se fundaron los cielos y con el espíritu de Su boca está en ellos toda su fuerza” (Sal 32, 6).
  10. Con el crecimiento de los dignos de una edad espiritual a otra, también crece en ellos nuestro Señor Jesús Cristo. Y cuando aún son niños y tienen necesidad de leche (Heb 5,12), se dice que maman la leche de las virtudes introductorias del ejercicio ο ascesis del cuerpo, la cual es de poco beneficio (1Tim 4,8) en aquellos que crecen en la virtud y gradualmente van abandonando la infancia. Luego cuando se hacen jóvenes y se alimentan con alimento sólido de la contemplación de los seres, teniendo ejercitados, entrenados los sentidos de la psique-alma (Heb 5,14), entonces se dice que el Cristo progresa en edad y en divina χάρις jaris (gracia energía increada) (Lc 2,52) y se sienta entre los presbíteros (Luc 2,46) y los revela los misterios profundos y oscuros. Después, cuando están hechos hombres maduros y llegan a la perfección cuya medida es el Cristo (Ef 4,13), entonces se dice que anuncian y predican a todos el logos de la μετάνοια metania y enseñan a los pueblos sobre el reinado de la Realeza increada de los Cielos (Mt 4, 17) y que anhela ser crucificado. Porque este es el final de cada uno que se ha hecho perfecto en las virtudes; tras haber pasado por todas las edades de Cristo, llegar a sufrir el pazos padecimiento de las tentaciones, tal como padeció el Señor.
  11. Mientras estamos bajo los límites de la ascesis, ejercicio del cuerpo, evitando comer ciertos alimentos o tocar ciertas cosas, admirar bellezas o escuchar melodías o percibir perfumes, estamos bajo el dominio de tutores y administradores, como infantiles todavía, aunque somos herederos y señores de todo lo que tiene el Padre (Gal 4,3). Pero cuando llega la plenitud del tiempo para la ascesis y esto se completa por la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad), entonces nace en nuestro interior el Logos de la διάνοια diania (mente, intelecto) purificada, limpia y lúcida y entra bajo la ley del Espíritu, para rescatarnos, a nosotros que estamos bajo la ley de la mentalidad, conducta y actitud carnal, y concedernos la adopción filial (Gal 4, 2-5). Cuando tal cosa ha sucedido, entonces el Espíritu clama en nuestros corazones: “¡Abba, Padre!” (Gal, 4,6), indicando y reconociendo nuestra cualidad de hijos adoptivos y la confidencia y franqueza con el Dios y Padre. Y permanece con nosotros como hijos de Dios y herederos a través de Cristo, conversando, ya que no estamos sujetos a la esclavitud de los sentidos.
  12. En aquellos que han progresado en la fe como Pedro y volvieron a la esperanza como Jacobo/Santiago y se han hecho perfectos en la αγάπη agapi (amor divino) como Juan, el Señor se metamorfosea (Mat. 17, 1-5) después de haber subido a una alta montaña de teología. Y resplandece para ellos con la manifestación y el carácter del logos puro y lúcido como el sol, y con los conceptos de la sofía-sabiduría inefable se vuelve espléndido como la luz. Y en estos se presenta el Logos, de pie entre la ley y los profetas. Es decir, por un lado, legisla y enseña, mientras que, por el otro, apocalipta-revela los tesoros profundos y escondidos de la sofía-sabiduría, y a veces prevé y profetiza. A ellos los cubre una nube luminosa, el Espíritu, de donde les llega una voz de teología mística que les inicia en el misterio de la Trinidad, diciendo: “Este es mi hijo amado en quien me complazco, (Mt 17,5), Él es el límite y la condición del perfeccionamiento que me complace para que os vayáis convirtiendo en hijos míos perfectos con el perfecto Espíritu”.
  13. La psique-alma que ha despreciado todas las bajezas y ha sido herida completamente por el έρως eros (amor ardiente) de Dios, experimenta un éxtasis extraordinario y divino (extensión interior mística, por la jaris). Es decir, después de haber visto claramente las naturalezas y los logos (principios) de los seres y ha entendido los fines de las cosas humanas, ya no soporta estar encerrada en el universo y limitada por el cuerpo que la contiene. Sino que, habiendo salido de sus límites, y habiendo dominado la percepción sensible y los sentidos y superado las naturalezas de los seres, entra con un silencio indescriptible al γνόφος gnofos (nube de supraluz increada que deslumbra y trasciende toda luz) de la teología y ve, contempla cara a cara la belleza del Ser dentro de la luz de conceptos de sofía-sabiduría inenarrable, según le sea concedido por la χάρις jaris (gracia increada) en ese momento. De manera adecuada a Dios, profundiza con sus conceptos en la contemplación de Él y degusta con temor amoroso los frutos de las plantas inmortales, me refiero a los pensamientos y conceptos de los divinos significados, cuya majestuosidad y doxa-gloria nunca puede expresar plenamente cuando la psique-alma regresa de su éxtasis en sí misma. Pero mientras percibe y experimenta la energía extraordinaria, paradójica e increada de la operación del Espíritu, vive esta emoción o pasión con una alegría y silencio inefables; pero no puede explicar la manera de esta divina energía, ni qué es lo que la mueve y parece susurrarle en secreto misterios y logos inefables.
  14. Aquel que siembra lágrimas de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) por la virtud, cosechará como fruto de vida una alegría inexpresable. Aquel que busca con celo y espera con paciencia al Señor hasta que los frutos de su virtud maduren, este segará, cosechará abundantes espigas maduras de la gnosis de Dios. Y alumbrará su ser con la luz de la sofía-sabiduría y se convertirá en una lámpara de luz eterna, para iluminar a todos los seres humanos; No envidiará a sí mismo ni a sus prójimos escondiendo bajo del almud (Mat. 5, 15) de la envidia la luz de la sabiduría que le fue dada, sino que en la Iglesia de los fieles proclamará logos bondadosos para la utilidad y beneficio de muchos, y descifrará y desarrollará antiguos enigmas, según lo que escuchó del cielo cuando el divino Espíritu se lo susurraba, lo que aprendió dedicándose en la contemplación de los seres, y lo que los padres le transmitieron (Salmo 77, 2-3).
  15. A todo luchador y combatiente, durante el día de la terminación perfecta de la virtud, le sucederá que los montes del trabajo de los mandamientos-logos divinos, destilarán para él dulzura de júbilo, mientras que estará reinando en Sión, en la διάνοια diania (mente, intelecto) limpia, pura y lúcida; es decir, desde las montañas, los logos de las virtudes, fluirá leche, ofreciéndole alimento mientras estará descansando en la cama de la απάθεια apázia (impasibilidad sin pazos). Y todas las fuentes de Judá, me refiero las fuentes de su fe y su gnosis, emanarán dogmas (enseñanzas infalibles) espirituales, parábolas y enigmas de cosas y realidades divinas. Desde su corazón, como de un templo o casa del Señor, brotará una fuente de sofía-sabiduría inefable y regará el torrente de los juncos (Joel 4,18), es decir, a los hombres secados y marchitados en la aridez y en el calor y escozor de los πάθος pazos. Y entonces comprobará en sí mismo la realización de los logos (principios espirituales) del Señor: “Al que cree en mí, de las entrañas de su psique-alma brotarán ríos de agua viva y su corazón se convertirá en fuente de agua espiritual inagotable”, y no sólo será regado el mismo sino también los otros que están en relación con él, es decir, brotará la χάρις jaris gracia energía increada” (Jn 7,38).
  16. “Amanecerá, dice Dios, para aquellos que me temen, el sol de justicia, y sus obras conducirán a la psicoterapia y sanación. Saldrán de la prisión de los pazos y saltarán como terneritos liberados de las cadenas del pecado; y pisotearán a los inicuos y a los demonios bajo sus pies como ceniza, en el día de su apocatástasis restauración que yo traeré, dice el Kirios-Señor, el Pantocrátor/ Todopoderoso (Mal 4,2-30). Esto por supuesto que se realizará cuando sean elevados mediante todas las virtudes y perfeccionados por la sofía-sabiduría divina y la gnosis (conocimiento espiritual) en participación, conexión y comunión del Espíritu.
  17. Si en el monte puesto en la llanura de este mundo y de la Iglesia de Dios, levantas muy alto la bandera de la nueva gnosis-conocimiento y alzas, según el profeta (Is 13,2), la voz de la sofía-sabiduría que Dios te ha dado, sostenido con tu logos y enseñando a tus hermanos y apocaliptándoles-revelándoles el significado de las divinas Escrituras de modo que puedan comprender las dádivas de Dios, y conduciéndoles a la práctica y al trabajo de Sus mandamientos-logos, entonces no temas aquellos que envidian la potencia y poder de tus logos y distorsionan los escritos de las santas Escrituras, porque ellos mismos están vacíos, destruidos y preparados para que habite en su interior el diablo (Mt 12,44). Porque el Dios escribe sus logos en el libro de los vivos y no sufrirás daño o perjuicio de ellos, tal como Pedro no sufrió daño alguno por Simón el mago. Más bien, en aquel día tú, cuando veas a estos hombres en tu camino construir trampas contra ti, también dirás junto con el Profeta (Is 12,2·4): “He aquí mi Dios y Kirios-Señor es mi salvador; tendré toda mi convicción y confianza en Él, me salvará y de nada temeré. Porque el Señor es mi doxa-gloria y mi alabanza, y Él es mi salvador. No cesaré de anunciar Sus obras gloriosas en toda la tierra habitada”
  18. Si has comprendido que el ímpetu o impulso de los πάθος pazos ha quedado inactivo en tu interior y por la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y por la humildad emanan lágrimas de tus ojos, entonces debes conocer que ha venido la realeza increada de Dios (la χάρις jaris) y estás gestando o concibiendo en tu interior el Espíritu Santo. Si además sientes el Espíritu operar en tu interior, moverse y clamar en tus entrañas y te anima a proclamar la verdad salvífica de Dios en la gran asamblea de la Iglesia, no detengas tus labios temiendo la envidia de los judaizantes (de mentalidad judía). Sino siéntate y escribe en una tablilla, tal como dice Isaías (Is 30,8), aquellas cosas que te dicta el Espíritu, porque estas permanecerán para mucho tiempo, para siempre. Aquellos que tienen dolor de vientre por envidia son un pueblo rebelde, hijos falsos, que no tienen fe y no quieren escuchar que el Evangelio opera también hoy, creando amigos de Dios y profetas. Sino que dicen a los profetas y a los maestros de la Iglesia: “No nos anunciéis la sofía-sabiduría de Dios”, y a aquellos que ven visiones de la contemplación natural, dicen: “No nos digáis este tipo de cosas, decidnos y anunciadnos otras cosas halagüeñas, las palabras del engaño que ama el mundo; apartad y quitad de nosotros el logos de Israel” (Is 30, 9-11). Por tanto, no prestes atención a la envidia y sus las palabras. Porque aquellas cosas que son dictadas por lo alto para la edificación y beneficio de muchos, las escucharán los que están totalmente sordos y aquellos que se encuentran en la oscuridad de sus vidas y los ojos de los ciegos que se encuentran en la niebla del pecado, verán la luz de tus logos y los pobres espiritualmente sentirán alegría, deleite y gozo por estos logos. Los hombres desesperados se llenarán de alegría y felicidad; los engañados percibirán la prudencia y la psicología que tienen tus logos; los que gimen contra ti, aprenderán a obedecer a los logos del Espíritu; y las lenguas que balbucean, aprenderán hablar pacíficamente (Is 29, 18-19 y 24).
  19. Dice Isaías en (Is 21,8· 32,2-6 y 8): Es bienaventurado aquel que tiene en Sión, o sea, en la Iglesia de Dios, hijos de la enseñanza de sus logos e hijos espirituales propios en la Jerusalén de arriba de los primogénitos. Porque, dice, aquel hombre guardará sus logos para el momento apropiado y se esconderá como si fuera protegido de las aguas tumultuosas. Y al final aparecerá en Sión, en la Iglesia de los fieles como río glorioso que corre majestuosamente por una tierra sedienta, con néctares de su sofía-sabiduría. Y aquellos que son desviados y arrastrados por los envidiosos dejarán de tener confianza y convicción en ellos, sino que tenderán sus oídos para escuchar logos de aquel hombre, y el corazón de los enfermos de la psique-alma escuchará con atención sus logos psicoterapéuticos y sanadores. Y los sirvientes de la envidia ya no le dirán: “cállate”; porque, siendo realmente piadoso, pensó con lógica o sano juicio y prudencia y no dijo tonterías o necedades como los necios sabios del mundo. Ni su corazón pensó en cometer iniquidades y decir logos falsos y discursos engañosos sobre Dios para dispersar psiques-almas que tienen hambre, y dejar insatisfechas las que tienen sed. Por eso sus logos permanecerán para psicoterapia, satisfacción y beneficio de muchos, a pesar de que esto no agrade a los envidiosos y calumniadores.
  20. A quien habita en alta caverna de roca fuerte, se le dará en abundancia el pan de la gnosis-conocimiento y el vaso de vino de la sofía-sabiduría hasta embriagarse; de manera similar, también será abundante el agua que estará bebiendo. Verá al Rey con Su δόξα doxa (gloria, luz increada), y sus ojos desde lejos verán la tierra (Is 33, 16-17). Su psique-alma estudiará sofía-sabiduría y hablará a todos sobre el lugar eterno (Is 33,14), fuera de cuyos límites ο fronteras no hay nada.
  21. Por tanto, ya que la pedagogía o instrucción del Señor es la que abre los oídos de cada uno que tiene Su temor, y le proporciona el oído para escuchar, y le da lengua instruida y educada para conocer cuándo debe hablar (Is 50, 4-5), entonces ¿quién otro es el que deja vacíos a los inteligentes y sabios del mundo y demuestra necia su sofía-sabiduría, y ciertos y estables solo los logos de Sus siervos? (Is 44, 25-26). No hay otro sino Aquel que realiza cosas nuevas, paradójicas y extraordinarias para Su doxa-gloria, que abre en el corazón desierto y sequísimo un camino de humildad y apacibilidad, y en la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) seca y sedienta derrama ríos de sofía-sabiduría (increada) inefable, para saciar la sed de Su estirpe o pueblo escogido, el pueblo que eligió para contar Sus virtudes (Is 43, 19-21). Él va por delante de los que Le aman y Le temen, y por su causa noble arrasa las montañas de los pazos y quebranta las puertas de hierro de la ignorancia y la oscuridad, mientras que les abre las puertas de Su propia gnosis (conocimiento increado) y les revela los tesoros que son invisibles y apócrifos u ocultos. Y todas estas cosas, para que aprendan y sepan que Él es el Kirios-Señor, el Dios, que los ha dado el nombre de Israel (Is 45, 2-3).
  22. ¿Quién es el que convulsiona el mar de los πάθος pazos y después apacigua sus olas? Es el Señor Sabaoz (o de los ejércitos), quien a aquellos que Le aman, los salva del peligro del pecado y serena la tormenta de sus pensamientos; el Cual pone en la boca de ellos Sus logos y los cubre bajo la sombra de Sus manos, con los cuales ha creado el cielo y fundamentó la tierra (Is 51, 15-16). El da a los que tienen Su temor y respeto una lengua instruida y un oído prudente para que puedan escuchar desde lo alto Su voz y proclamar sus mandatos o logos a la casa de Jacob, es decir, a la Iglesia de los fieles. Pero en aquellos que no tienen ojos para ver los rayos del Sol de justicia y oídos para escuchar las cosas y los logos gloriosos de Dios, tienen la oscuridad como herencia de su ignorancia y su esperanza es vana, así también sus logos y palabras. Ninguno de ellos puede hablar de acuerdo con la justicia, ni puede juzgar sanamente a la verdad; se sostienen en palabras y logos vanos sin contenido; conciben la envidia y generan la maledicencia y la maldad (Is 59,4). Porque sus oídos no están sin circuncidados y no pueden escuchar, y por eso ellos desprecian y se burlan del logos sobre la gnosis (conocimiento increado) de Dios y no tienen la intención de escucharlo.
  23. ¿Qué sofía-sabiduría puede haber para los que conciben en su vientre como dolor de parto la envidia hacia el prójimo? Es decir, ¿cómo pueden los envidiosos, dice Jeremías (8, 8-9), afirmar que «somos sabios y la ley del Señor está con nosotros», cuando se retuercen y se consumen de celos hacia aquellos que han recibido abundantemente la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu a través de la sofía-sabiduría y la gnosis (conocimiento increado) de Dios? Pero se ha demostrado falsa la gnosis de los gramaticales (intelectuales, escribas, teólogos de academia sin práctica) y los sabios del mundo, ya que han fallado en la verdadera gnosis (conocimiento increado). Por eso fueron avergonzados los sabios que fueron considerados indignos de la sabiduría del Paráclito, al ver que se multiplicaba entre pescadores, y temieron el poder de sus logos; y quedaron atrapados en las redes de sus propios pensamientos, porque descalificaron la verdadera sabiduría y la gnosis (conocimiento increado) del Señor.
  24. Después de que los envidiosos abandonaron la fuente de la sabiduría de Dios, ¿por qué se consumen de envidia y celos hacia los que recibieron en abundancia la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu y recibieron una lengua de fuego como pluma de un tacógrafo o escribiente veloz? (Sal 44,2). Si hubiesen seguido también ellos el camino de Dios, habrían habitado para siempre en la paz de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos); habrían aprendido dónde se encuentra la fuerza, dónde se encuentra la prudencia y la gnosis de los seres, dónde se encuentra la vida y la larga vida, dónde se encuentra la luz de los ojos y la sabiduría con paz; habrían aprendido quién encuentra el lugar de la sofía-sabiduría y quién entra en sus tesoros (Baruc 3, 12-15). Verían qué ordena Dios a través del Profeta a los mistes (iniciados místicamente), diciendo: “El profeta que ha visto sueño apocalíptico, que cuente su visión, y el que ha recibido logos mío que cuente mi logos de verdad” (Jer 23,28), y de nuevo: “Escribe en libro todos los logos que te dije” (Jer 37,2); y así nunca se consumirían de envidia por estos hombres.
  25. Si el etíope cambia su piel y el leopardo sus adornos, entonces también los envidiosos podrán pensar y decir algo bueno, aunque estén acostumbrados y enseñados al estudio de los males (Jer 113,23). Porque dan un golpe traicionero y fuerte a sus prójimos, siendo falsos, tramposos e hipócritas con sus amigos. No dicen la verdad porque sus lenguas han aprendido a hablar las palabras y los logos vanos y falsos (Jer 9, 4-5). Entiéndelo bien tú que eres objeto de envidia a causa del tu logos y de tu gnosis (conocimiento increado) de Dios; y que eres ridiculizado por ellos, haz igual que Jeremías, reza súplica extensa, diciendo: “Acuérdate de mí Señor y acércate a mí y líbrame de los envidiosos que me persiguen. No te retrases, queriendo probarme más. Conoces que se burlan de mí y me ultrajan estos que rechazan Tu gnosis (conocimiento increado). Termina con la envidia de ellos. Y entonces el logos de Tu gnosis será motivo y causa de felicidad, gozo y alegría en mi corazón. Porque nunca me he sentado junto con aquellos que se burlan y desprecian de Tu gnosis, sino que sentía temor por la presencia de Tu potencia y energía, y yo me quedaba solo y muy amargado por la envidia de ellos” (Jer 15-17). Y oirás: “Conozco bien estas cosas. Pero si conviertes a alguien extraviado de su error, te contaré entre mis amigos y estarás delante de mí; y si conviertes a alguien indigno en digno, serás como mi boca. Te redimiré y te libraré de las manos de los envidiosos malhechores, dice el Kirios-Señor, el Dios de Israel» (Jeremías 15, 19 y 21).
  26. Que los sabios envidiosos escuchen el logos hasta el final: Los Nazireos* de Dios por sus esfuerzos y fatigas se volvieron más limpios y puros que la nieve; y sus vidas se han blanqueado más que la leche; la belleza de la sabiduría de ellos es superior que la piedra de zafiro (Lam 4, 7-8); y el carácter y sello de sus logos son más valiosos que la perla pura. Por el contrario, aquellos que comían las delicias de la gnosis mundana, murieron de hambre ante de las fuentes del Espíritu; aquellos que fueron alimentados en la púrpura de la sabiduría de los griegos, se vistieron con el estiércol de la ignorancia (Lamentaciones de Jeremías 4, 5), y pusieron sobre ellos cadenas y los ataron. Porque su lengua quedó clavada en la garganta y perdieron el sentido del oído, ya que probaron la verdadera sofía (sabiduría increada) y la gnosis (conocimiento increado) del Espíritu divino y no quisieron recibirlo con esfuerzo. (*Nazireos eran gente consagrada al Nazireno, institución religiosa de los antiguos hebreos).
  27. El Dios que humilla el árbol alto y eleva el árbol humilde, que seca el árbol verde y hace florecer el árbol seco (Ez 17,24), Él es quien abre la boca de Sus siervos (Ez 29,21) en medio de una gran asamblea, y da el logos con gran potencia y poder para evangelizar Su verdad (Sal 67, 12). Porque a Él pertenecen la sofía (sabiduría increada), la prudencia y la fuerza, y tal como cambian los tiempos y las épocas, así altera y metamorfosea las psiques-almas de los que Le buscan y Le anhelan y da en ellas el poder contra los pazos y las eleva de vida en vida. Él concede sofía-sabiduría a los espiritualmente sabios y prudencia a los prudentes, y apocalipta-revela las cosas profundas y ocultas a los que investigan las profundidades de Dios, dándoles la gnosis-conocimiento de los enigmas oscuros. Porque Él tiene la luz increada (Dan 2, 20-22) de la sofía-sabiduría y la gnosis, y Él da donde quiere.
  28. En cada uno que trabaja con paciencia los mandamientos-logos interiormente y exteriormente, aspirando sólo a la δόξα doxa (gloria, luz increada) de Dios, se le otorga el honor de la gnosis celestial, paz de la psique-alma y la incorruptibilidad, porque aplica y cumple los mandamientos y no es un simple oyente de la ley de la χάρις jaris (gracia, energía increada) (Rom 2,13). La gnosis-conocimiento de él, que es testificada por las obras, el Dios no la desprecia, sino que la glorifica junto con los logos de la gnosis de aquellos que resplandecieron con divina sofía-sabiduría en la Iglesia de los fieles, porque para Dios no hay acepción entre personas (Rom 2,11). Pero en aquel que lucha y combate con egoísmo y desobedece los logos de los que son conducidos por el Espíritu, mientras confía en su propia lógica y prudencia y a los logos engañosos de aquellos que solo tienen una apariencia externa de piedad y operan movidos por el espíritu de su propia vanagloria y placer, se les da, angustia, tristeza y tribulaciones. Y la envidia, la ira y el furor (Rom 2, 8-9), serán para el momento la recompensa de su engaño y error, mientras que en el futuro serán causa de acusación de sus pensamientos, cuando se acusen mutuamente o se defiendan, en el día en que Dios juzgue los secretos de los hombres (Romanos 2, 15-16) y recompense a cada uno conforme a sus obras (Romanos 2, 6).
  29. No es judío, tal como dice el Apóstol Pablo, el que tiene atributos exteriores de serlo en apariencia, ni la circuncisión se identifica con una marca en el cuerpo; verdadero judío es aquel que tiene atributos o cualidades interiores, que se ha circuncidado en el corazón por el Espíritu y no de acuerdo con la letra de la ley (Rom 2, 28-29). Así, tampoco es perfecto en gnosis-conocimiento y sofía-sabiduría quien es en apariencia brillante, elocuente y hábil al logos o discurso, ni es perfecto luchador y practicante el que se dedica al ejercicio exterior corporal, sino que el luchador y practicante es aquel que se dedica al trabajo espiritual interior, y perfecto en sabiduría y gnosis es aquel cuyos logos salen de corazón limpio, puro y lúcido por la iluminación del Espíritu de Dios, y no de los libros y las letras. Este no tiene el encomio o elogio de los hombres, sino de Dios (Rom 2,29); porque los hombres le ignoran o le envidian, y solo Dios y los que son movidos por el mismo Espíritu le aman y le conocen.
  30. Si por las obras de la Ley no será justificado ningún ser humano ante Dios (Gal 2, 16), según el Apóstol, entonces ¿quién será perfeccionado ante Dios solo con las luchas y los esfuerzos de la ascesis? Con la praxis tomamos los elementos para el hábito de la virtud y paramos la energía y acción de los pazos, pero no sólo por esto adquirimos la perfección que la medida es el Cristo. ¿Cuál es pues, aquello que nos eleva a la perfección? Es la fe consciente en Dios, la que garantiza y hace palpables las cosas que esperamos (Heb 11,1). Con este tipo de fe, Abel ofreció mejor sacrificio a Dios y recibió el testimonio de que era justo (Heb 11,4), y Abraham obedeció a la llamada de Dios y se marchó de su país para vivir como extranjero en la tierra prometida (Heb 11,8). Esta fe eleva, a quienes de verdad lo quieren, en las grandes esperanzas de las excelsas donaciones de Dios, y desde allí, a la gnosis-conocimiento de los seres, y llena a sus corazones con inagotables tesoros del Espíritu, de modo que puedan extraer de allí cosas nuevas y viejas (Mt 13,52) misterios de Dios y darlos a quienes lo necesiten. Por tanto, aquel que ha hecho digno de tener una fe de este tipo ha ascendido con la αγάπη agapi (amor incondicional) y se ha perfeccionado en la gnosis (conocimiento increado) de Dios y ha pasado al lugar de descanso que Dios concede, donde también él descansa de todas sus obras, así como Dios descansó de las Suyas (Heb 4,10).
  31. Si Dios en los tiempos antiguos juró que no dejaría entrar en la tierra del descanso a aquellos que desobedecieron, y, de hecho, por su incredulidad no pudieron entrar, ¿cómo es posible que algunos, solo con el ejercicio corporal, sin fe, puedan alcanzar este descanso de la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad, apacibilidad) y la perfección de la gnosis (conocimiento increado)? Por esto vemos a muchos que no pudieron llegar y descansar de todos sus esfuerzos y fatigas. Por lo tanto, cada uno debe tener cuidado no vaya ser que tenga el corazón duro e incrédulo (Heb 3,12), y por esto, a pesar de los muchos esfuerzos y fatigas, no logra su descanso y su perfección. Por ello, se agobia y se agota siempre en las obras de la práctica para la virtud y come el pan del sufrimiento, del dolor y tristeza (Sal 126, 2). Por tanto, ya que le espera el “descanso sabático”, o sea, “el día del reposo” (Heb 4,9), pues, que se esfuerce y luche para alcanzar mediante la fe al descanso, reposo, de la απάθεια apázia y a la perfección de la gnosis, para no caer al antiguo ejemplo de la desobediencia y padecer las mismas cosas y penas que los desobedientes de entonces (Heb 4,11).
  32. Ya que tenemos sentidos, logos y entendimiento, también nosotros debemos ofrecer de nosotros algún tributo a Dios. Como seres con sentidos, sentimos y percibimos correctamente las cosas sensibles y, a través de su belleza, lanzarnos al Creador y dirigir hacia Él nuestra gnosis ortodoxa y correcta, y como lógicos, hablar sobre estas cosas divinas y humanas. Como lógicos hablar ortodoxamente sobre las cosas divinas y humanas. Y como poseedores de entendimiento, comprensión, entender sin error sobre Dios, sobre la vida eterna, sobre la Realeza increada de los Cielos y sobre los misterios del Espíritu que están escondidos en la Realeza increada. Y esto con el fin de demostrar que tanto el sentido, como el logos y la comprensión o entendimiento son sanos e inocentes ante Dios. Esto es, realmente, lo que es la medida verdadera, divina y sagrada ofrenda a Dios.
  33. La ofrenda del diezmo a Dios es principalmente la pascua psíquica, es decir, superación y pase de todo hábito pasional y maligno y de todo sentido animal o irracional. En esta pascua se sacrifica el Logos con la contemplación de los seres, es comido con el pan de la gnosis (conocimiento increado) y Su honrada sangre se bebe dentro de la copa de la sofía-sabiduría inefable e increada. Por lo tanto, quien ha comido y celebrado esta pascua, ha sacrificado para sí mismo el cordero que quita el pecado del mundo (Jn 1,29) y ya no morirá, sino que vivirá eternamente (Jn 6, 58).
  34. Aquel que se ha levantado de la caída en las obras muertas, ha resucitado junto con Cristo. Y si resucitó junto con Cristo a través del conocimiento-gnosis y el Cristo ya no muere, entonces tampoco la muerte de la ignorancia lo dominará. Porque entonces cuando murió por el pecado, saliendo del movimiento natural, murió una vez, mientras que lo que ahora vive, vive cerca de Dios (Rom 6, 9-10) en la libertad del Espíritu Santo, el cual le ha resucitado de las obras muertas del pecado. Así que ya no vive para la carne y el mundo, porque ha sido mortificado para su cuerpo y las cosas del mundo, sino que vive en él el Cristo (Gal 2,10), porque ya se ha sometido a la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo y ya no está bajo la ley de la carne, puesto que ha entregado sus miembros a Dios y Padre para que sean las armas de la virtud (Rom 6, 13).
  35. Aquel que ha liberado sus miembros de la esclavitud de los πάθος pazos y los sometió a la virtud (Rom 6, 19), éste se ha acercado a la santificación del Espíritu Santo, ya que ha subido por encima de la ley de la carne. Y ya no le dominará más el pecado, porque está del todo dedicado a la libertad y a la ley del Espíritu. Porque los resultados de la esclavitud de los pazos no son similares a los resultados de la esclavitud a la virtud. Por costumbre, los resultados de los pazos culminan en la ruina total, en cambio los de la virtud culminan en la vida eterna, la cual está escondida nuestro Señor.
  36. Cuanto el hombre vive carnalmente, la ley de la carne le domina; pero cuando muera y se mortifica para el mundo, se libera de esta ley (Rom 7, 1-2). No hay otra manera de ser liberados del mundo que el mortificar los miembros del cuerpo. Y los miembros del cuerpo se mortifican cuando nos convertimos y llegamos a ser partícipes del Espíritu Santo. Y entonces se nos reconoce como partícipes del Espíritu Santo, cuando ofrecemos a Dios frutos dignos del Espíritu (Gál. 5, 22-23), es decir, αγάπη agapi (amor incondicional) a Dios con toda muestra psique-alma y hacia el prójimo con sinceridad y disposición verdadera, alegría del corazón que proviene de la conciencia limpia, pura y lúcida, paz de la psique-alma por la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos, apacibilidad) y la humildad, bondad en los pensamientos de la mente y el espíritu, paciencia o tolerancia en las tribulaciones, pruebas, sufrimientos y tentaciones, amabilidad e indulgencia por el arreglo de las conductas éticas del carácter, fe concienciada en Dios y sin la menor duda, apacibilidad o mansedumbre por la humildad y la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), y autodominio, templanza general en todos los sentidos y en todo. Cuando ofrecemos tales frutos a Dios, estamos fuera de la ley de la carne; y no existe ley que nos pueda castigar por los frutos que hemos fructificado y cosechado para la muerte, incluso cuando todavía vivíamos carnalmente; porque hemos sido liberados de la ley de la carne (Rom 7, 4-6), ya que nos hemos resucitado de las obras muertas junto con Cristo, con la libertad del espíritu.
  37. Aquellos que han recibido la primicia del Espíritu Santo a través del renacimiento del bautismo y la guardaron imborrable, ellos, mientras están presionados por el peso de la carne, gimen desde las profundidades de sus corazones, esperando la adopción por el Paráclitos, para ver la redención y liberación de sus cuerpos de la esclavitud a la corrupción (Rom 8,23). Porque el Espíritu ayuda a sus naturalezas débiles e intercede a favor de ellos con gemidos inenarrables (2Cor 4,10), porque su mentalidad y conducta es según Dios y con esperanza esperan ver en sus cuerpos mortales la apocálipsis-revelación de los hijos de Dios, la cual es la vivificante mortificación de Jesús. De modo que ellos también lleguen a ser hijos de Dios, como movidos y guiados por el Espíritu Santo y liberados de la esclavitud de la carne, alcancen la gloriosa libertad de los hijos de Dios (Rom. 8, 21); a ellos, porque aman a Dios, todo les ayuda para su bien (Rom. 8, 28).
  38. Dado que la Santa Escritura se interpreta y se explica espiritualmente y sus tesoros se manifiestan y se develan por el Espíritu Santo a seres humanos espirituales, por eso el hombre psíquico o emocional, es decir, el que no tiene el Espíritu, no puede recibir la manifestación y revelación de los tesoros (1Cor 2, 13-14), porque no se digna a comprender o escuchar algo que esté fuera del ámbito de sus propios conceptos y pensamientos. No tiene en su interior el Espíritu de Dios, el cual escruta, sondea las profundidades de Dios y conoce las cosas y realidades que son de Dios, sino que posee el espíritu del mundo (1Cor 2, 10-12) que es material, el que está lleno de celos y envidia, contienda y división, y por eso le parece tontería, necedad y estupidez investigar el sentido y concepto o noción de la divina Escritura y escrutar el significado de ella. Es decir, como no puede entender que toda la Santa Escritura se entiende espiritualmente, ridiculiza y se burla de aquellos que explican espiritualmente las realidades y cosas divinas y humanas, y les llama no espirituales, ni guiados por el espíritu divino, sino que son alegóricos, y a la medida que puede, distorsiona, tergiversa y echa por tierra, -como hizo aquel Dimás (2Tim 4,10)- sus logos y significados divinos. Sin embargo, el hombre espiritual no es así, sino que todo lo examina movido por el espíritu divino, mientras que él mismo no es percibido y comprendido por nadie (1Cor 2,15). Y esto se debe a que tiene el νούς nus-espíritu de Cristo, en el cual nadie podrá ser consejero (1Cor 2, 16).
  39. El último día del Juicio se manifestará de modo candente y serán probadas con fuego las obras de cada uno, según dice Pablo (1Cor 3, 13-15). Es decir, si las obras por las que uno se ha edificado a sí mismo, son de materia incorruptible, quedarán incorruptas en medio del fuego, y no sólo no se quemarán, sino que serán iluminadas, ya que serán completamente limpiadas y purificadas de cualquier mancha que pudieran tener. Pero si las obras que uno se ha cargado sobre sí mismo son pesadas y de materia destructible, serán quemadas y destruidas, dejándolo con las manos vacías en medio del fuego. Las obras incorruptibles que permanecen son las lágrimas de la μετανοία metania, la caridad, la misericordia, la compasión, la oración, la humildad, la fe, la esperanza, la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado) y cualquier otra cosa que se hace para la piedad. Todas estas cosas, junto con el hombre mientras todavía está vivo, son co-edificadas en el santo templo de Dios, y cuando se marcha, van junto con él y permanecen incorruptibles a lo largo de los siglos. Las obras que son destruidas por ese fuego son evidentes para todos: lujuria, hedonismo o amor al placer, vanagloria, avaricia, codicia, ambición, odio, envidia, hurto, ebriedad, maledicencia, condena y cualquier otra cosa mala que se realiza con el cuerpo por el deseo o la ira. Estas, mientras el hombre viva, se consumen con él, ya que este es quemado por el fuego del deseo, pero también cuando se separa del cuerpo, lo siguen, aunque no permanecen con él para siempre; porque al ser consumidas, dejan al hombre que las hizo, en el fuego, infernándose y sufriendo eternamente en los siglos de los siglos.
  40. La gnosis-conocimiento de Dios significa que, el que se ha edificado en ella con humildad y oración, ha sido reconocido de Dios y de Él ha recibido una rica y veraz gnosis de Sus misterios sobrenaturales. Pero si en él se observa presunción, jactancia, entonces este hombre no ha sido edificado en la gnosis-conocimiento con estas dos virtudes, sino que es gobernando por el espíritu material de este mundo. Por eso, tal tipo de hombre cree que sabe algo, mientras que no conoce nada de las realidades y cosas divinas tal y como debe conocerlas (1Cor 8,2). Mientras que quien ama a Dios y no prefiere nada más que la αγάπη agapi (amor incondicional) a Dios y al prójimo, éste ha aprendido y conocido las profundidades de Dios y los misterios de Su realeza increada, tal como debe conocerlos aquel que es movido por el espíritu divino, y ha sido reconocido de Dios (1Cor 8,3) como un verdadero obrero en el gran huerto de Su Iglesia Ortodoxa, que trabajará con agapi-amor en la voluntad de Dios. Es decir, estará retornando y psicoterapiando psiques-almas y transformando indignos en dignos (Jer 15,19) con el logos (convertido en psicólogo) que se le fue dado por el Espíritu Santo. Y estará guardando intachable su obra con la humildad y la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón).
  41. Todos nos hemos bautizado en el nombre de Cristo con agua y Espíritu Santo y todos comemos el mismo alimento espiritual y bebemos la misma bebida espiritual, y estos son el Cristo; pero con la mayoría de nosotros Dios no se agrada ni se complace (1Cor 10, 3-5). Porque muchos fieles y luchadores han fatigado y hecho sus cuerpos muy flacos con grandes esfuerzos de ascesis y fatigas de ejercicio corporal, pero por no tener κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) de corazón quebrantado y opinión benevolente ni compasión por amor hacia el prójimo y hacia ellos mismos, quedaron vacíos de la plenitud del Espíritu Santo y distantes del conocimiento-gnosis de Dios, teniendo estéril la matriz de su διάνοια diania (mente intelecto, cerebro) y el logos sin sal y no iluminado sino entenebrecido.
  42. Aquello que pide el Logos de Dios de los nazireos, no es sólo que suban con la praxis al monte Sinaí, ni que se limpien y se purifiquen antes de la subida y laven sus prendas y no se acerquen a mujer (Ex 19,14-15), sino que vean no sólo las espaldas de Dios (Ex 19, 14-15), sino a Dios mismo en Su δόξα doxa (gloria, luz increada), que se agrada y se complace en ellos, dándoles las tablas de la gnosis-conocimiento (Éxodos 31,18) y enviándolos al mundo para edificación espiritual de Su pueblo.
  43. El Logos no lleva consigo a todos Sus discípulos y siervos durante la apocálipsis-revelación de Sus misterios ocultos y superiores, sino sólo algunos, aquellos que se les fue otorgado oídos receptivos y se abrieron los ojos para ver (espiritualmente) y se les dio un lenguaje nuevo y claro. Por tanto, a ellos los recoge y los separa de los otros, que también son Sus discípulos, y sube al monte Tabor de la contemplación (espiritual) y se metamorfosea delante de ellos (Mt 17,2); ya no los mistagogiza (inicia místicamente) sobre las realidades de la Realeza increada de los cielos, sino que les muestra la δόξα doxa (gloria, luz increada) y el esplendor de la deidad o divinidad. Y de esto les hace que brillen según su carácter de su vida y sus logos como el sol dentro en la Iglesia de los fieles. Y sus conceptos y significados los transforma, dándoles blancura, lucidez y pureza de luz supra- resplandeciente e increada. Y deposita Su propio νούς nus en el interior de ellos, enviándoles a anunciar y contar las cosas y realidades nuevas y antiguas (Mt 13,52) para la edificación (espiritual) de Su Iglesia.
  44. Muchos han cultivado con gran esmero y diligencia sus propios campos y sembraron en ellos semilla pura, después de haber cortado previamente las espinas y quemado las malas hierbas con el fuego de la μετάνοια metania, pero como Dios no llovió sobre ellos la lluvia del Espíritu Santo con la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), no segaron nada ni cosecharon nada de estos. Porque por la sequedad se secaron y no dieron fruto dentro de ellos en abundancia de la espiga de la gnosis (conocimiento increado) de Dios. Por eso, murieron, aunque no hambrientos de logos de Dios, sino siendo pobres en conocimiento-gnosis de Dios y con las manos vacías, llevando solo unos pocos suministros para su alimento de la aportación de otros.
  45. Cada uno que saca de su boca palabras y logos provechosos para la edificación del prójimo, los extrae de los tesoros bondadosos de su corazón, siendo él mismo bondadoso, tal como dijo el Señor (Lc 6, 45). Nadie puede entrar y moverse en la teología y hablar sobre las cosas y realidades Dios, sino sólo por la iluminación del Espíritu Santo (1Cor 12,3); y nadie que habla con espíritu de Dios dice cosas contrarias a la fe en Cristo, sino aquellas que son útiles que benefician y conducen a Dios y a Su realeza increada y restauran a algunos de los salvos a su antigua y gloriosa nobleza y los unen con Dios. Ahora bien, si la revelación del Espíritu es regalada a cada uno para interés y beneficio de todos (1Cor 12,7), entonces aquel que adquirió en abundancia el logos de la sofía-sabiduría de Dios y se ha hecho digno de recibir el logos de la gnosis (conocimiento), es movido o energizado por el Espíritu divino y es una caja fuerte de los tesoros inagotables de Dios.
  46. Quien ha creído en Cristo y se bautizó en Su nombre, no es dejado desamparado de la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, a menos que se haya entregado completamente a la energía y actividad del diablo y haya contaminado su fe con obras feas o vive con negligencia, pereza y descuido. Porque aquel que ha mantenido viva la primicia del Espíritu Santo, la que recibió durante el santo bautismo, o que la ha reavivado cuando se apagó, no es posible que no reciba desde el cielo también la plenitud del Espíritu; es decir, al haber hecho el buen combate, se hace digno a través de la plenitud del Espíritu a recibir el logos de la sofía (sabiduría increada) de Dios para enseñar en la Iglesia; o el logos de la gnosis de los misterios de la realeza increada de Dios; o, de nuevo con el mismo Espíritu la fe íntima y concienciada para creer en las promesas de Dios, tal y como hizo Abraham; o el carisma de sanaciones por el mismo Espíritu para psicoterapiar y curar enfermedades; o el carisma de la energía increada de las potencias, para expulsar demonios y realizar milagros; o el carisma de la profecía, para prever y predecir las cosas futuras; o el carisma del discernimiento de los espíritus para discernir quién habla con espíritu de Dios y quién no; o el carisma de traducción de varias lenguas o idiomas (1Cor 12, 8-11), o el carisma de consuelo y solidaridad a los que sufren y padecen varias tribulaciones; o el carisma de gobierno de las ovejas o fieles y del pueblo de Dios (1Cor 12,8); o el carisma de la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado) y las donaciones de ella, es decir, la magnanimidad, la tolerancia, la bondad y todo lo demás (1Cor 13,4). Pero si alguien carece de todos estos, no sé cómo caracterizar a esta persona como creyente, o si pertenece a la lista de aquellos que se han revestido de Cristo en el santo bautismo (Gál. 3, 27).
  47. Aquel que tiene la agapi (amor incondicional y desinteresado), no siente envidia por celos, no se jacta de sí mismo como un presumido y arrogante, no se comporta con soberbia con ninguno, no hace cosas inconvenientes y gestos feos contra el prójimo. No busca sólo su propio interés, sino también del prójimo. No se enfada contra aquellos que le entristecen y afligen, y si ha sufrido algún mal o daño de otro, no lo tiene en cuenta. No se alegra cuando los que ama sufren alguna injusticia, sino que se alegra con ellos cuando están en la verdad y la justicia. Soporta todas las aflicciones y tristezas que le vienen; cree todo con sinceridad y sin malicia. Tiene esperanza en que obtendrá todas las cosas que Dios nos ha prometido. Tiene con paciencia cada tentación, sin devolver mal por mal. Generalmente, el obrero de la αγάπη agapi nunca pierde la agapi hacia su prójimo (1Cor 13, 4-8).
  48. De aquellos que se hicieron dignos de recibir la χάρις jaris celestial (gracia increada) del Espíritu Santo con varios dones, carismas, algunos son niños e imperfectos todavía en los divinos carismas, en cambio otros son hombres perfectos y los tienen en plenitud. Los primeros a medida que se van desarrollando en el trabajo de los divinos logos-mandamientos, progresan en los carismas, y se llenan de mayores donaciones del Espíritu y cesan los anteriores carismas de la niñez. Los otros habiendo alcanzado el punto culminante de la αγάπη agapi (amor incondicional) y de la gnosis (conocimiento increado) de Dios, dejan ya los carismas parciales, ya sean profecías, ya sean discernimientos de espíritus o de gobernación, etc., según el Apóstol (1Cor 12,28). Porque aquel que ha entrado en los palacios de la divina αγάπη agapi increada, ya no conoce parcialmente o en parte a Dios, que es αγάπη agapi increada, sino que hablando con Él cara a cara, le conoce en plenitud como él mismo es conocido por Dios (1Cor 13,4).
  49. Aquel que por el celo de los carismas espirituales persiguió la αγάπη agapi (amor incondicional) y la adquirió, no tolera hablar durante la oración y en la lectura solo para su propia edificación y crecimiento espiritual; porque aquel que habla sólo a Dios con la lengua cuando ora y salmodia, edifica a sí mismo, como dice Pablo (1Cor 14,40). Este está obligado, según san Pablo de nuevo, a profetizar o teologizar, para la edificación de la Iglesia de Dios; es decir, (como teólogo) enseñar a sus prójimos el trabajo de los divinos mandamientos-logos y cómo deben buscar a agradar a Dios. ¿En qué podrá beneficiar en algunos el guía espiritual o higúmeno del Monasterio que habla siempre solo consigo mismo y a Dios con la oración y la salmodia o canto, sino habla también a sus obedientes o hijos espirituales, ya sea con apocálipsis-revelación por el Espíritu Santo o con gnosis (conocimiento) de los misterios o con el carisma del prever de la profecía o con διδαχή (didají: enseñanza) del logos de la sofía-sabiduría (increada) de Dios? Porque si no les da el logos comprensible y fácil de la enseñanza, tanto por escrito como en voz viva, ¿quién de sus obedientes se preparará para la guerra (1Cor 4,8) contra los pazos y contra los demonios? Realmente, si el pastor no busca tener en abundancia el logos de la enseñanza y la gnosis (conocimiento) del Espíritu, para la edificación de su rebaño, no es celoso de los carismas de Dios (1Cor 14,12). Porque con solo orar y psalmodiar o cantar mucho con la lengua y orando con su espíritu, es decir, con su psique-alma, edifica sólo a sí mismo. Pero su νούς nus con su intelecto es estéril (1Cor 14, 13-14), ya que no profetiza (no teologiza) con el logos de la enseñanza y no edifica la Iglesia de Dios. Si Pablo, quien más que cualquier otra persona se unía a través de la oración con Dios, quería con su intelecto fructificado decir cinco logos o palabras en la Iglesia para catequizar, instruir también a los demás, en lugar de cantar miles de psalmodías con la lengua (1Cor 14,19), entonces es evidente que han perdido el camino de la αγάπη agapi (amor incondicional) aquellos que son guías espirituales de otros y han limitado el oficio del pastor solo a la música y la lectura.
  50. Aquel que nos ha dado la existencia a partir de materia y de esencia espiritual, y estos opuestos por naturaleza, los unió de modo paradójico en una hipostasis (base substancial), Él nos ha dado también la bienaventuranza y felicidad mediante el logos de Su sofía-sabiduría y gnosis-conocimiento. Y esto lo hizo, por un lado, para que viéramos con la gnosis espiritual los apócrifos o escondidos tesoros de la Realeza increada de los Cielos que nos regaló, y por otro, para hacerlos conocidos a nuestros prójimos mediante el logos de la sabiduría, la riqueza de Su bondad (Rom 2,4) y los bienes de la vida eterna, que ha preparado para aquellos que Le aman (1Cor 2,9).
  51. Quien se ha vuelto superior a las amenazas y a las promesas de las tres leyes, ha entrado en la vida que no se somete a la ley; este se ha vuelto ley de la Iglesia y no es gobernado por la ley. La vida libre es aquella que no se somete en ley, por tanto, está por encima de cada necesidad natural y desvío; y aquél que ha llegado a esta vida, se ha liberado, porque ha superado la carne, y se ha convertido en fuego por la participación del Espíritu, por lo que también se ha unido completamente a Cristo que está por encima de toda naturaleza, y para él ha sido abolido lo parcial y lo imperfecto (1Cor 13,10).
  52. Aquel que se ha hecho receptivo de la gnosis-conocimiento del primer νούς nus, -el cual es principio y fin todas las cosas, indefinido en sí mismo y simultáneamente interior y exterior respecto a todo lo demás-, éste conoce también estar en soledad, pero también habita como solitario entre los solitarios; de modo que al quedarse solo no sufra perjuicio y daño alguno en su perfección, ni estando con muchos pierde la cualidad de su aislamiento, sino que es el mismo en todas partes y solo en todas las cosas, porque se convierte para los demás el principio de su movimiento hacia la vida solitaria o de monje, y el fin más perfecto de la virtud que tienen ante sí.
  53. La unión y conexión inseparable de la psique-alma y del cuerpo, cuando está acorde y en armonía consigo misma, realiza una obra, ya sea de la materia, ya sea de la naturaleza espiritual. Pero cuando no están en armonía y no concuerda, entonces se crea una guerra civil, donde cada uno desea la victoria. Pero, viene el logos y ejerciendo su autoridad y poder, disuelve inmediatamente la controversia o discordia, dando la primicia a la concordia, y encomienda la totalidad de las obras a la naturaleza y al espíritu.
  54. De las tres partes fundamentales de nuestra psique-alma, una parte que es la logística (o lógica, racional) gobierna, pero no es gobernado; la otra parte el irascible o emocional gobierna y también es gobernado; y la tercera, la anhelante no gobierna, pero es gobernada. Por tanto, cuando lo que gobierna se coloca bajo la autoridad de uno de los que son gobernados, entonces lo que es por naturaleza libre se convierte en esclavo en los que son por naturaleza esclavos y sale de los marcos o límites de su gobierno o autoridad y naturaleza, entonces causa una gran revuelta y discordia entre ellos. Y mientras en estos tres exista este tipo de revuelta y discordia, aún no vemos todo sometido al Logos (Heb 2,8). Pero cuando lo que gobierna y prevalece domina sobre los demás y los somete a su autoridad, entonces lo separado se une y está de acuerdo, y así tienen paz con Dios. Y, tras someterse todo al Logos, es entregado por Él la realeza a Dios y Padre, como dice Pablo: «Luego será el fin, cuando el Cristo como hombre entregue la realeza increada a Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. (24. Después vendrá el fin, cuando ya habrá terminado Su obra real o sacerdotal y se habrá consumado la divina economía de la salvación de los hombres. Entonces el Cristo como hombre entregará su realeza increada al Dios y Padre. Entonces con su axioma real y sacerdotal ya habrá aniquilado toda potencia, poder y fuerza. Pero hasta este momento estará ejerciendo su axioma real y sacerdotal)» (1Cor 15,24).
  55. Una vez que los cinco sentidos se someten a las cuatro virtudes fundamentales y se mantienen obedientes a ellas, hacen que la naturaleza humana, creada de los cuatro elementos, se mueva serenamente alrededor de la rueda de la vida. Y cuando se mueve así, las fuerzas de la psique-alma no se rebelan entre sí; pero cuando la parte pasional -irascible (emoción) y la anhelante (deseo)- se une con la parte logística o lógica, entonces el νούς nus asume su autoridad y gobierno natural y convierte en carro suyo las cuatro virtudes cardinales y en su trono la esclava quíntuple esencia de los cinco sentidos. Y tras derrotar a la tirana carne, es arrebatado por el carro de cuatro caballos -tirado de las cuatro virtudes- y se eleva a los cielos, donde está el Rey de los siglos y es coronado con la corona de la victoria y en Él descansa de toda su trayectoria.
  56. A aquellos que alcanzan la perfección durante la contemplación y se sostienen en los pilares del Espíritu, se les prepara un cáliz y se les ofrece pan del delicioso banquete real. Se les da un trono para descansar y dinero para enriquecerse, y un tesoro de perlas y piedras preciosas está listo para ellos, y riquezas incontables se les entregan en las manos. Estos, siendo muy rápidos en las obras, la praxis los hace perspicaces, clarividentes y los prepara para asistir al mismo Rey y no a hombres lánguidos y negligentes.
  57. ¿Cuál de las dos opciones sucede: la realeza increada de los cielos se da desde aquí a los luchadores o después de la muerte? Porque, si se da desde aquí, entonces la victoria es irresistible, la alegría indescriptible, y nuestra ascensión al Paraíso, libre; porque este Paraíso se encuentra directamente en el divino amanecer u oriente (Gen 2,8). Pero si se da después de la muerte, debemos examinar si la salida de la vida se realiza sin miedo, y qué es la realeza increada de los cielos y el reinado de la realeza increada de Dios y el Paraíso, y en qué se diferencia uno del otro y cuál es el tiempo de cada uno de ellos, y si adquirimos también los tres y cómo y cuándo, y después de cuánto tiempo. Ya que aquel que se ha encontrado dentro en la primera mientras todavía está en vida y revestido de la carne, no ha perdido a los otros.
  58. El mundo superior están todavía incompleto y espera su culminación, para ser restaurado en su plenitud, por los primogénitos del nuevo Israel que ven a Dios. Porque el mundo superior se completa a medida que se llena con aquellos que se dirigen a la gnosis (conocimiento increado) de Dios. Y cuando se complete, estableciendo los fines del mundo inferior de los fieles y los incrédulos, será una única asamblea, atribuyendo a cada uno su propio grado y separando entre estas dos clases disconformes. El mundo superior dirige a sí mismo los principios y fines de los otros, y los establece como límite ilimitado; sin embargo, él mismo, no es conducido desde otro principio ni es dirigido de modo que sea limitado. Su cualidad o peculiaridad es el movimiento perpetuo y perfecto, de modo que no se restringe en sí mismo, ni se extiende más allá de sus propios confines, sino que es para los demás el descanso sabático y el cese de todo principio y movimiento.
  59. Las potencias celestiales, como conjunto, como salmistas, cantores que lideran los himnos, se agrupan en coros de manera trinitaria y están presentes de forma trinitaria ante la Santa Trinidad, donde ofrecen el himno actuando con temor sagrado. De ellas unas se despliegan bajo el principio o autoridad y Causa de todas las cosas, son las que están más cercanas a Ella y a la cabeza de los himnos; estas son, en orden, los Tronos, los Querubines y los Serafines. Su cualidad o peculiaridad es la sofía (sabiduría increada) candente y la gnosis (conocimiento increado) de las cosas y realidades celestiales y su principal obra es el himno divino del “Yel”, según la lengua hebrea. Otras son intermedias, y están entre las anteriores y las siguientes, es decir, las Autoridades, las Dominaciones y las Dinamis-Potencias o Potestades, que están alrededor de Dios. Su cualidad o peculiaridad es poner en orden las grandes cosas, la realización de milagros y la ejecución de maravillosos signos; su obra principal es el trisagio himno: “Santo, Santo, Santo” (Is 6, 3). Otras llegan a nosotros los seres humanos, siendo superiores a nosotros y debajo de las superiores; están alrededor de Dios y se llaman, Principados, Arcángeles y Ángeles. Su cualidad o peculiaridad es llevar a cabo servicios divinos, y su obra principal es el sagrado himno “Aleluya”. Por tanto, cuando la naturaleza lógica de los hombres se perfecciona con cada virtud y se eleva con cada gnosis y sabiduría del Espíritu y del fuego divino, entonces se hace cercana y familiar con estas Δυνάμεις Dinamis Potestades Celestes mediante los divinos carismas, dones, ya que atrae a sí misma la peculiaridad de cada una a causa de su lucidez y pureza. Con las últimas se hace cercana y familiar a través de la diaconía-servicio y el trabajo de los mandamientos-logos de Dios; y con las intermedias, mediante la compasión, aprecio y protección de sus semejantes, los hombres, y también con la economía o administración de las cosas grandes y divinas y con las actividades de las energías (increadas) del Espíritu; y con las primeras se conecta y se comunica con la sabiduría candente del logos y con la gnosis-conocimiento de las cosas y realidades divinas y humanas. Así, a medida que la naturaleza humana se perfecciona y recibe sucesivamente las donaciones, se une mediante ellas con la década-Dios*, porque le ha ofrecido a Él la primicia de la décima clase de sí misma. (*El número diez se consideró como símbolo de Dios desde la antigüedad. Los Pitagóricos lo llamaban “tetraktí” porque es igual a la suma de los cuatro primeros números, y lo consideraban magno y perfecto, raíz y fuente de cada creación. Este simbolismo lo utilizan también los escritores cristianos, Clemente de Alejandría, Orígenes y otros).
  1. El Dios es Mónada y Tríada, comienza desde mónada y, como es década, concluye cíclicamente sobre Sí mismo. El Dios tiene en Su interior los principios y los fines de todas las cosas y realidades, pero está fuera de todas, porque está por encima de todas. El que se ha encontrado dentro de Él, ha introducido y contiene en su interior los logos y la gnosis-conocimiento de los seres y aunque está fuera de todas las cosas y realidades, permanece dentro de todas, conociendo sus principios y fines, porque ha adquirido la cohesión y relación espiritual con el Padre a través el Logos y se hizo perfecto por el Espíritu. A esta, la perfectísima, indivisible y consubstancial Tríada o Trinidad que se venera en las tres personas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y alabada y glorificada como una φύσις fisis naturaleza increada, una realeza increada y una δύναμις dίnamis (potencia y energía) increada, a Ella pertenece la autoridad y el poder en los siglos de los siglos. Amín.

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/  (en español).

 

DOMINGO XIV DE LUCAS [Lucas 18, 35-43] La terapia del ciego de Jericó. P. Atanasio Mitilineos

 

DOMINGO XIV DE LUCAS [Lucas 18, 35-43]

La terapia del ciego de Jericó, p. Atanasio Mitilineos

 

35 Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;

Λουκ. 18,35 Ἐγένετο δὲ ἐν τῷ ἐγγίζειν αὐτὸν εἰς Ἱεριχὼ τυφλός τις ἐκάθητο παρὰ τὴν ὁδὸν προσαιτῶν·

Λουκ. 18,35 Καθώς δε επλησίαζε ο Κυριος εις την Ιεριχώ, ένας τυφλός εκάθητο δίπλα στον δρόμον και εζητιάνευε.

36 y al oír el ruido de la multitud que pasaba, preguntó qué sería aquello que oía.

Λουκ. 18,36 ἀκούσας δὲ ὄχλου διαπορευομένου ἐπυνθάνετο τί εἴη ταῦτα.

Λουκ. 18,36 Οταν δε ήκουσε τον θόρυβον του λαού που επερνούσε, ερώτησε, τι τάχα είναι αυτά, που ήκουε.

37 Y le informaron que pasaba el Jesús de Nazaret.

Λουκ. 18,37 ἀπήγγειλαν δὲ αὐτῷ ὅτι Ἰησοῦς ὁ Ναζωραῖος παρέρχεται.

Λουκ. 18,37  Τον επληροφόρησαν δε ότι περνά από εκεί ο Ιησούς ο Ναζωραίος.

38 Entonces gritaba, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ἐλέησόν με-eléison me ten misericordia/compasión de mí, ayúdame, sáname y alíviame!

Λουκ. 18,38 καὶ ἐβόησε λέγων· Ἰησοῦ υἱὲ Δαυΐδ, ἐλέησόν με·

Λουκ. 18,38 Και εφώναξε με μεγάλην φωνήν και είπε· “Ιησού, απόγονε του Δαυΐδ, ελέησέ με”.

39 Y los que iban delante le reprendían para que callase y no molestase al Maestro; pero él clamaba mucho más: ¡Jesús, Hijo de David, ἐλέησόν με-eléison me ten misericordia/compasión de mí!

Λουκ. 18,39 καὶ οἱ προάγοντες ἐπετίμων αὐτῷ ἵνα σιωπήσῃ· αὐτὸς δὲ πολλῷ μᾶλλον ἔκραζεν· υἱὲ Δαυΐδ, ἐλέησόν με.

Λουκ. 18,39 Και αυτοί που επροπορεύοντο, τον επέπλητταν και του έλεγαν να σιωπήση, δια να μη ενοχλή τον διδάσκαλον. Αυτός όμως πολύ περισσότερο εκραύγαζε· “απόγονε του Δαυίδ, ελέησέ με”.

40 Jesús entonces, deteniéndose, mandó que lo trajeran; y cuando se acercó, le preguntó:

Λουκ. 18,40 σταθεὶς δὲ ὁ Ἰησοῦς ἐκέλευσεν αὐτὸν ἀχθῆναι πρὸς αὐτόν, ἐγγίσαντος δὲ αὐτοῦ ἐπηρώτησεν αὐτὸν

Λουκ. 18,40 Εστάθη δε ο Ιησούς και έδωσε εντολήν να φέρουν τον τυφλόν πλησίον του. Οταν δε αυτός επλησίασε, τον ηρώτησε

41 «¿Qué quieres que te haga?» Y él dijo: “Señor, que reciba la vista”.

Λουκ. 18,41 λέγων· τί σοι θέλεις ποιήσω; ὁ δὲ εἶπε· Κύριε, ἵνα ἀναβλέψω.

Λουκ. 18,41 λέγων· “τι θέλεις να σου κάνω;” Εκείνος δε είπε· “Κυριε, θέλω να αποκτήσω και πάλιν το φως των οφθαλμών μου”.

42 Jesús le dijo: «Recíbela, la fe, que tienes en mí, te ha sanado de la ceguera».

Λουκ. 18,42 καὶ ὁ Ἰησοῦς εἶπεν αὐτῷ· ἀνάβλεψον· ἡ πίστις σου σέσωκέ σε.

Λουκ. 18,42 Και ο Ιησούς του είπε· “ανάβλεψε· η πίστις, που έχεις σ’ εμένα, σε έσωσε από την τύφλωσίν σου”.

43 Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios. (Los bienintencionados glorifican a Dios también por el bien que se hace a los demás).

Λουκ. 18,43 καὶ παραχρῆμα ἀνέβλεψε, καὶ ἠκολούθει αὐτῷ δοξάζων τὸν Θεόν· καὶ πᾶς ὁ λαὸς ἰδὼν ἔδωκεν αἶνον τῷ Θεῷ.

Λουκ. 18,43 Και αμέσως απέκτησε το φως των οφθαλμών του και γεμάτος χαράν ακολουθούσε τον Χριστόν, δοξάζων τον Θεόν. Και όλος ο λαός, όταν είδε το θαύμα, έδωσε δόξαν στον Θεόν. (Οι καλοπροαίρετοι δοξάζουν τον Θεόν και δια το καλόν, που γίνεται στους άλλους).

 

DOMINGO XIV DE LUCAS [Lucas 18, 35-43]

La terapia del ciego de Jericó. P. Atanasio Mitilineos
[Homilía pronunciada en el Monasterio Komninio de Larisa, el 23 de enero de 1994]

Tema: «UNA PETICIÓN SUPREMA»

Queridos míos, el milagro de la curación del ciego de Jericó es verdaderamente extraordinario. La admiración y sorpresa proviene tanto del Señor como del ciego. Ambos lados sorprenden. Observamos al Señor: con qué facilidad concede lo que se le pide. Un intérprete comenta: «Mira la autoridad». Dice: «‘Recobra la vista’. ¿Qué profeta sanó así, con tanta autoridad?» ¿Qué dijo? «Recobra la vista». Es decir: «Que veas».

Pero también el ciego resulta asombroso. Con sus ojos no había presenciado ningún milagro de Cristo; solo escuchó hablar de ellos. Sin embargo, persiste en su petición porque cree que podrá ver. Y lo más importante: cada expresión que dirige al Señor es –fíjense bien– un coloso de teología. Lo llamó «Hijo de David»: «¡Hijo de David, ἐλέησόν με (eléisón me) compadécete de mí o ten misericordia de mí!». Así, lo llama «Hijo de David«, que es sinónimo de «Mesías«, de «Cristo«. También lo llama «Señor«: «Señor Jesús, Hijo de David, ἐλέησόν με (eléisón me) compadécete de mí«. Y le llama «Señor« que es sinónimo de «Dios«. Incluso usa el nombre Jesús, que corresponde a Su naturaleza humana. ¿Y qué dice? ἐλέησόν με (eléisón me) compadécete de mí o ten misericordia de mí!».

Si organizamos estas expresiones en una frase, obtenemos: «Señor Jesús Cristo, ¡ἐλέησόν με (eléisón me) compadécete de mí o ten misericordia de mí!«. Aquí vemos que este ciego ya había formulado esta oración  monóloga, de una sola frase, que se encuentra claramente en la Sagrada Escritura. Esta oración de Jesús: ««Señor Jesús Cristo, ἐλέησόν με (eléisón me) compadécete de mí«, no fue inventada por los eclesiásticos. Aunque no habría sido un problema que lo fuera, en realidad no lo es, ya que está presente en el Nuevo Testamento.

Así, este ciego de Jericó se revela como un gran teólogo. ¿Por qué? Porque cuando dijo «Señor«, reconoció la divinidad de Cristo. Al decir «Jesús«, se refirió a su naturaleza humana. Y cuando dijo «Señor Jesús Cristo, Hijo de David«, reconoció también su carácter mesiánico. Por lo tanto, en estos tres nombres encontramos la plenitud teológica de la persona de Jesús Cristo: que es Dios, que es hombre, y que, por tanto, es el Θεάνθρωπος (zeánzropos) Dios-Hombre. Y que tiene una misión única, que es el Cristo, el Ungido, designado para un propósito: la σωτηρία (sotiría:psicoterapia”, sanación, redención y salvación) del ser humano. Por eso este ciego -¡un ciego!–-resulta ser un gran teólogo, como he dicho.

Y si consideramos la fe que fue elogiada por el Señor, quien le dijo: «Tu fe te ha salvado», nos quedamos realmente impresionados con la presencia y la persona de este ciego de Jericó.

Tanto el Señor como el ciego nos sorprenden. Veamos ahora la petición del ciego. «¿Qué quieres?», le preguntó el Señor. «Señor, que recobre la vista». «Señor, ¿qué quiero? Quiero ver. Soy ciego».

En verdad, ¿hay una petición más suprema, al menos entre los dones naturales de una persona, que el don de la vista, que incluso se llama sentido soberano o real?

Sin embargo, no se trata solo de la vista física de los ojos. También está la visión de la psique-alma. Es, por tanto, una visión tanto sensorial, sensible como espiritual, del cuerpo y de la psique-alma. Lo que nos sorprende aún más es que este ciego tenía los ojos de su psique-alma completamente abiertos. Toda la multitud que seguía a Cristo hacia Jericó no tenía los ojos abiertos, aunque físicamente sí podían ver. Pero los ojos de sus psiques-almas no estaban abiertos. Incluso los fariseos murmuraban: «¿Cómo puede hospedarse en casa de un pecador?» ¿De quién? De Zaqueo. No tenían los ojos abiertos. No veían. ¡Y este ciego sí veía! Es verdaderamente sorprendente, maravilloso.

¿Por qué abría el Señor los ojos de los ciegos? Los ojos tanto del cuerpo como de la psique-alma. Para que vieran –¡vieran!– con los ojos del cuerpo y de la psique-alma al Logos Dios encarnado. Orígenes comenta en el prólogo del Evangelio de Lucas: «A Jesús todos lo vieron; al Logos, solo aquellos que creyeron». Porque para ver al Logos, que es Jesús, uno necesita tener los ojos de su psique-alma abiertos. Por eso el Señor abría tanto los ojos del cuerpo como de la psique-alma (los espirituales o psíquicos).

En el reinado de la Realeza increada de Dios, después de la resurrección de los muertos, con los ojos del cuerpo y con los ojos de la psique-alma, veremos eternamente el rostro de Cristo. Eternamente. Esto nos lo confirma la Sagrada Escritura. El evangelista dice en el Apocalipsis 22,4: «y verán su persona(cara/rostro), [la doxa-gloria, luz increada de su deidad] y llevarán su nombre en sus frentes [con alegría, para que se vea que pertenecen en él y participan como suyos de Su doxa-luz increada]». El mismo evangelista, en su primera carta, declara: «3:2 Queridos, ahora somos hijos de Dios, aunque aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque Le veremos y Le contemplaremos tal y como Él es. [Queridos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado qué seremos al futuro. Pero conocemos que cuando Cristo se manifieste con toda su doxa-gloria luz increada y jaris-gracia energía increada, nosotros también nos convertiremos y seremos semejantes a él en doxa y jaris increada. Entonces Le veremos y Le contemplaremos tal y como es él con su doxa y jaris que también será nuestra doxa y jaris]» (1Jn 3:2). Esto es asombroso. La contemplación el rostro de Cristo es el bien supremo. Porque, desde ahí, desde la contemplación de Su rostro (faz, cara), emana la suprema bienaventuranza. Por esta razón, la petición suprema es la visión, tanto física como espiritual.

Sin embargo, uno debe ver el rostro (faz) de Cristo desde esta vida presente. Cuando leí esto por primera vez en San Simeón el Nuevo Teólogo, me impresionó profundamente y me asusté. Porque el dice: «Si no lo ves aquí en la tierra, no esperes verlo en el cielo». ¿Y quién no verá el rostro de Cristo? Solo los infernados. Esto es tremendo. Pero, ¿cómo podemos explicar esto? ¿Qué significa “ver a Cristo desde esta vida presente”? Significa reconocer desde ahora que Él es Jesús Cristo, el Señor, que es el Dios que se ha hecho hombre. Con los ojos de la psique-alma, es decir, con la fe. Esto significa que, si no reconoces a Jesús Cristo en esta vida, no lo reconocerás tampoco allí en el cielo, después de la muerte, tras la resurrección de los muertos. En otras palabras, es necesario identificar y reconocer la verdadera identidad de Jesús Cristo.

Cuando el Señor preguntaba: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?», se dirigía a Sus discípulos. El apóstol Pedro respondió: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo». Mientras que los demás decían: «Tal vez sea el profeta Jeremías»; «puede ser Elías»; «tal vez…»; «quizás…». No lo habían reconocido. Pedro lo reconoce y dice: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo». Y Pedro fue bendecido por ello. Así, Pedro vio a Jesús. ¿Qué vio? Al Dios Logos. ¿Herodes vio a Jesús? ¿Pilato vio a Jesús? ¿Anás, Caifás, los líderes, los fariseos, vieron a Jesús como el Logos de Dios? Como hombre, sí. Pero como Logos, no. Esto significa que, si no reconoces a Jesús Cristo desde esta vida, tampoco lo reconocerás después. Y Pedro fue bendecido por esto.

De la misma manera, queridos, esto se aplica a cada creyente. Dice San Juan Crisóstomo: «Por eso, se convirtió la voz en luz, procedente de la luz verdadera». Fíjense bien: La voz se convirtió en luz. Es la misma voz que una vez como voz dijo: «Hágase la luz, y se hizo la luz» (Génesis 1:3). Esto es majestuoso. La voz se convirtió en luz. Entonces y ahora, para el ciego, la voz de Cristo se convierte en luz para sus ojos y luz en su psique-alma. Por lo tanto, ¿quién es Jesús, que, de una manera tan sencilla, con tanta facilidad, le dice al ciego, que le pidió: «Para que pueda ver»? «¡Recobrar la vista!» Tan sencillo. Tan fácil. ¿Quién es? Es el Dios Logos, el que creó la luz. Es el mismo que ahora abre los ojos del ciego y le da la luz. ¡Es asombroso, queridos míos! Esto significa que, en todo momento, a través de las Escrituras y de la experiencia, debemos reconocer quién es Jesús Cristo. Es decir, contemplarle y verLe desde esta vida presente.

Y con los ojos de la psique-alma, sobre todo, ¿qué puedes ver? Puedes ver los verdaderos seres. Ver aquellas cosas que realmente existen. Esto ahora es una consecuencia del asunto. Es un fruto. Porque si ves a Cristo, entonces también ves los verdaderos seres. Es decir, aquellos que realmente existen. Porque las cosas creadas, todas las cosas creadas, no son verdaderos seres. Son simplemente seres. Es decir, no son realmente cosas en sí mismas, sino simplemente cosas. Pero ¿qué cosas? Imágenes-iconas, realmente, de los verdaderos seres. Imágenes-iconas. ¿Qué son? Eso que decimos en los funerales: «¡La vida es un sueño de sombra!». «Es un sueño, una sombra la vida». ¿Qué es? Comí, bebí, disfruté, me enriquecí. ¿Dónde está todo eso? ¿Dónde», dice, «está la riqueza? ¿Dónde esto? ¿Dónde aquello?». Dice también un tropario (canto) de San Juan Damasceno en los funerales: «Nada de esto nos acompaña». Entonces, todo esto no son verdaderos seres. Son simplemente seres.

No negamos la existencia del universo. Presten atención. Porque hubo filósofos que negaron incluso la existencia del universo. No. O la existencia de la materia. No. Porque «el Logos se hizo cuerpo-carne», realmente. Pero los seres no son verdaderos seres. ¿Qué son? Réplicas de los verdaderos, como dice el apóstol Pablo en su carta a los Hebreos, 9: 24. Allí, donde los santos ven, esperan y desean. Esos son los verdaderos seres. Aman también la creación, por supuesto. No la niegan. Como obras de las manos de Dios, del Dios Logos. Pero, sobre todo, aman y anhelan las cosas invisibles de Dios, al mismo Dios, al Dios Logos.

Así, ningún santo es idólatra. Porque ningún santo se ha apegado a los seres creados. Todos los santos/as trascienden los seres creados, llegando a los verdaderos seres. No se confundan con la expresión. A través de la creación, cada santo/a ve al Creador. Y en Él permanece. Y a Él adora y rinde culto. Todo está para nuestro uso. Pero no es nuestro destino. Todo. Ni la casa, ni el dinero, ni el matrimonio, ni los hijos. Todo está para nuestro uso. Pero no nos detenemos en ello.

Incluso el fiel que tiene ojos, ojos, ojos de la psique-alma, ve los logos (causas, propósitos) de los seres. ¿Por qué existen todas estas cosas? ¿Por qué existe el universo? ¿Por qué existe esto o aquello? ¿Por qué existo yo? San Pedro el Damasceno dice: «Los logos (causas, propósitos) de los seres» -presten atención, es algo muy hermoso- es decir, las razones y propósitos por las cuales existen los seres. ¿Cuál es la causa de su existencia? Dice el mismo: «El propósito para el cual cada cosa fue creada es iluminar el νούς (nus: espíritu de la psique) hacia la ἀγάπη (agapi: amor incondicional) de Dios». Para alcanzar, a través de los seres, a la agapi a Dios. ¿Por qué Dios creó esto, aquello, los pájaros, las plantas, los lirios, el cielo, el mar, las piedras, las conchas, los guijarros, las piedrecitas…? A través de ellas, podemos llegar al Creador. Allí están reunidos los logos (propósitos, causas, principios) de los seres; al Cristo, al Creador y conocer Su grandeza y Su sabiduría inexpresable, y Su providencia a través del cuidado que tiene por las criaturas, de modo que, a partir de este conocimiento, teme la transgresión de Sus mandamientos, y reconoce su propia debilidad e ignorancia; yo, el ser humano, soy débil. Pero no puedo pecar cuando comprendo los logos (causas, propósitos) de los seres creados. Y desde aquí, se vuelve humilde, ama a Dios y no desprecia Sus mandamientos». Es un fragmento bellísimo. Es de san Pedro el Damascenos, tomo III de la Filocalía. (https://logosortodoxo.es/uncategorized/filocalia-3-san-pedro-el-damasceno-libro-primero/ )

Solo así el hombre es, literalmente, el rey de la Creación, dentro de la cual se refleja el rostro de Dios y su propio rostro. Si conquista la creación para abusar de ella, entonces se convierte en esclavo de la creación y no en el señor de la Creación. Así, «un abismo llama a otro abismo», como dice el Salmista. Y uno de los abismos es Dios, el original o prototipo. El segundo abismo (abismo significa algo sin fin, sin fondo) es el hombre, la imagen de Dios. Así, un abismo invoca al otro abismo.

San Juan Crisóstomo dice que «el Espíritu Santo es el que crea los otros ojos». Estos otros ojos, los ojos de la psique-alma, ven las cosas y realidades verdaderamente beneficiosas. Cuando los hombres discuten y se enfrentan por cosas, por campos, por dinero, por herencias, que consideran, por supuesto, importantes y provechosos, todo eso los ojos del creyente lo ven como insignificante. Eso es lo que significa tener los ojos del Espíritu Santo. Todo pasará. ¿Vale la pena pelearme con mi hermano? Todas estas cosas pasarán…

Nunca puedes despreciar este mundo y elevarte por encima de él -esa trascendencia- si no has visto los bienes de algún otro mundo. Y cuando los ves, los ves con certeza. De lo contrario, querido mío, no entregarías tu vida por cosas que no ves. Ves lo que Dios ha preparado, lo que menciona el apóstol Pablo: «Lo que Dios ha preparado para quienes lo aman». Aquellos que lo aman. Si Pablo no lo hubiera visto de este modo, no habría escrito: «Pienso y estimo que los padecimientos de la vida presente no se pueden comparar con la doxa-gloria luz increada que ha de apocaliptarse-revelarse y darse en nosotros» (Rom 8,18).

Tampoco habría escrito: «No nos atemos a viejas formas y cosas del mundo; porque no tenemos aquí abajo ciudad y patria permanente, sino que busquemos a ganar la futura y eterna, es decir, el reinado de la realeza increada y celeste del Señor» (Heb 13:14). Lo mismo ocurrió con Moisés. Moisés tenía estos ojos. Por eso, quince siglos antes de Cristo, prefirió los verdaderos beneficios. El apóstol Pablo lo destaca en Hebreos 11:24, cuando dice algo misterioso, incluso anacrónico. Habla de Moisés y de Cristo, aunque Cristo llegó quince siglos después. Dice: «Moisés rehusó ser llamado hijo de la hija del faraón, prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios antes que disfrutar de los placeres temporales del pecado. Consideró como mayor riqueza el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto».

¿Por qué? Porque miraba hacia la recompensa. ¿Y cuál es la recompensa? El reinado de la Realeza increada de Dios. Los mismos ojos tiene, queridos, cada creyente a lo largo de los siglos. Porque prefiere ser un cristiano ortodoxo, correcto e íntegro antes que dejarse seducir por los encantos de este mundo. Y los mártires también tenían estos ojos. De lo contrario, no habrían podido dar testimonio.

Con esos ojos que te abrió Aquel que dijo «Hágase la luz» (Génesis 1:3 )y la luz se hizo, puedes contemplar también los misterios de Dios. Por eso el Señor dijo: «A vosotros os es dado conocer los misterios del Realeza increada de Dios. A los de fuera, todo se les presenta en parábolas, para que, viendo, vean y no perciban y felices y bienaventurados vuestros ojos, porque ven».

Estos son los ojos que hoy en día le faltan al mundo, queridos. Y por eso no pueden ver a su Creador y Salvador, Jesús Cristo. Por eso las personas no creen en Cristo. No tienen estos ojos. Y estos ojos no se crean; ya existen, pero se abren con la fe.

Por eso el Señor le dijo al ciego: «Tu fe te ha salvado». Y el mundo no cree. Como dice el apóstol en una de sus epístolas: «Porque no todos tienen fe». El mundo, con sus πάθος pazos, oscurece y ciega, dejando a las personas inconscientes e insensibles de las maravillas de Dios. Por eso el Señor, en el Apocalipsis, recomienda al ángel de Laodicea y le dice: «Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, el espiritual, para enriquecerte en virtud, y vestiduras blancas para vestirte en tu psique-alma, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez espiritual; y unge tus ojos (de tu psique) con colirio (la enseñanza de mi luz increada), para que veas (tu propio estado y el camino que seguirás) » (Apoc 3,18). ¿Y cuál es ese colirio? Es el Espíritu Santo, que solo Cristo puede dar. Por eso dice: «Cómpralo de mí», porque es Él quien lo otorga, y este Espíritu Santo es el que crea «otros ojos».

Queridos, hoy los hombres no tienen el Espíritu Santo. O lo entristecen, o lo mantienen inactivo por sus πάθος pazos, ya que lo hemos recibido en el Bautismo. Sin embargo, lo dejan inactivo, inoperante y por eso permanecen ciegos. No pueden ver las cosas de Dios. Podemos pedir muchas cosas al Señor, muchas. Pero lo más importante que debemos pedir es la visión espiritual. Por eso debemos decir: «Señor y Dueño de mi vida, concédeme ver mis propios errores, faltas», etc. Dame la capacidad de ver, de ver. Que pueda tener los ojos de la psique-alma para verme a mí mismo claramente. Para tener conciencia y conocimiento de mí mismo. Para ver los logos (razones, causas, propósitos) de los seres y amarte. Para contemplar los misterios de tu Realeza increada y tener esperanza. Para ver tu rostro teándrico (divino-humano) y alegrarme. Sobre todo, para contemplar tu rostro teándrico, que para mí es la luz, la verdadera felicidad y bienaventuranza.

Athanasios Mytilineos

(Para la gloria del Santo Dios Tríadico, transcripción de la homilía a texto digital y edición por Elena Linardakis, filóloga)  FUENTE: https://arnion.gr/index.php/diafora-uemata/omiliai-kyriakvn

Traducido por: Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas https://logosortodoxo.es/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Filocalía 4 San Simeón el Nuevo Teólogo. 154 capítulos prácticos y teológicos

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄ 

Άγιος Συμεών ο Νέος Θεολόγος

154 Πρακτικά και θεολογικά κεφάλαια

Repasada traducción 26/11/2024

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 4

San Simeón el Nuevo Teólogo.

154 capítulos prácticos y teológicos

 

Breve biografía: Nuestro santísimo padre Simeón, quien por el don divino de la teología recibido fue llamado «Nuevo Teólogo,» vivió en la época de Constantino Porfirogénito, alrededor del año 1000 d.C. Fue discípulo de Simeón, conocido como el Piadoso, de quien aprendió en las prácticas ascéticas. Alcanzó tan alto grado de virtud y απάθεια (apázia: impasibilidad, sin pazos) y recibió la divina χάρις (jaris: gracia, energía increada) de manera tan abundante que resulta casi imposible describir plenamente su vida, como se relata en su extensa biografía.

Al haber recibido en su interior, por así decirlo, la totalidad de la δύναμη (dínami: poder, potencia y energía) del Paráclito, se convirtió en fuente de teología, en morada de la luz divina e increada, en una morada repleta de misterios inefables y, en general, en un hogar de sabiduría espiritual y conocimiento-gnosis divino. Inspirado por esta luz, compuso numerosas obras en verso y prosa, llenas de una gran utilidad espiritual.

De sus obras, hemos seleccionado e incluido solo aquellas que figuran al final de la Filocalia, traducidas para beneficio de muchos, pues de ellas emana un gran provecho para los lectores.

*   *   *

Comentarios introductorios: El intérprete más auténtico de San Simeón el Nuevo Teólogo fue el fallecido obispo de la Iglesia Rusa, Basilio Krivoshein (+1985), antiguo monje del Monte Athos. En su última obra, «En la luz de Cristo,» señala que el santo «empieza a ser conocido en Occidente, aunque no tanto como San Gregorio Palamás. Sus obras, que son más accesibles en lectura, pero de difícil asimilación, han sido publicadas en nueve volúmenes en la serie *Sources Chrétiennes*, y están así disponibles por primera vez en su texto original. Las obras de Simeón han sido estudiadas en entornos monásticos suscitando en algunos admiración y en otros escándalo. En general, el público amplio se siente algo perdido en estos volúmenes.

El padre Basilio continúa: «Para el mundo ortodoxo, que ama a los Padres pero no los lee mucho, Simeón, ignorado por la teología oficial nunca fue completamente olvidado, especialmente en círculos monásticos, sobre todo en el Monte Athos y en Rusia… La cautela hacia Simeón es especialmente característica de la jerarquía ortodoxa y aún más de los profesores de teología académica.

De hecho, los monjes del Athos leían las *Obras Completas* de San Simeón en la traducción de Dionisio Zagoraios, que, a pesar de la intervención de San Nicodemo para mejorarla, tuvo algunos errores. Los recopiladores de la Filocalia, buscando mostrar la diversidad espiritual en la unidad esencial de los Padres ascéticos y místicos y proporcionar a los ortodoxos un sabor de esta tradición, eligieron los Capítulos Prácticos y Teológicos presentes. Esta elección se realizó con sabiduría, para que el monje o laico, al iniciarse en los misterios de las energías increadas del Espíritu Santo, entendiera que la χάρις (jaris: gracia, energía increada), en cualquier forma que sea, no se otorga sin la práctica ascética para la catarsis de la psique-alma.

Como en todos los santos Padres, la vida de San Simeón tuvo una base ascética, y los Capítulos aquí incluidos son indicaciones de formación ascética cuya cumbre es la teología y la iluminación divina. Es innecesario recordar la relación indivisible entre la práctica (Praxis) y la contemplación (Θεωρία zeoría), y, por lo tanto, entre la vida espiritual y la teología.

La vida de San Simeón presenta una originalidad: desde joven, experimentó dos veces una iluminación radiante del Espíritu. Esta «sobria ebriedad» de la teofanía en forma de luz increada e inefable marcó su vida y formó su conciencia teológica. Esta luz divina llenó su corazón con un έρως (eros; amor ferviente, ardiente) hacia el Dios Trino en Cristo Jesús, de modo que nada podía consolar su psique-alma excepto esas energías de luz increada del Espíritu, e, incapaz de concebir la vida espiritual sin ellas, lloraba sin consuelo.

Toda su enseñanza, en los Logos, Catequesis e Himnos de divino έρως eros, presenta como medida de espiritualidad la αγάπη (agapi: amor incondicional), la iluminación y la posesión del Espíritu Santo. Aunque los criterios de San Simeón son particulares y por ello la teología académica se muestra cautelosa, en el fondo revela su sintonía con la tradición espiritual de los Santos. Además, su descripción de los έρως eros divinos, con sus expresiones visibles y tangibles, abrazos y besos realistas que pudieran parecer sentimentales, en realidad son acciones y energías increadas del Espíritu que demuestran su singular carácter manifestador, respetado por el Espíritu Santo, que actúa «según la disposición subyacente de la psique-alma», como afirma San Máximo el Confesor.

Para clarificar el fenómeno de las expresiones de San Simeón que «escandalizan», debemos señalar que todos los santos recibieron visiones de luz, revelaciones y manifestaciones de Dios, pero, por sus ocupaciones particulares, mantenían algo veladas sus experiencias íntimas del έρως eros divino y sus resplandores increados. En cambio, San Simeón, como monje y sacerdote dedicado a la oración y la contemplación, y sin mayores responsabilidades pastorales, experimentó a Cristo «como luz en cristal y como fuego en hierro», es decir, totalmente inseparable de su memoria, de su psique-alma y de su corazón “herido por la αγάπη agapi”.

Los 154 Capítulos son, según sus recopiladores, «llenos de gran utilidad,» girando en torno a la formación ascética y la teología que brota del corazón inspirado por Dios y dirigidos principalmente a monjes, aunque también son recomendables para laicos, pues él mismo recibió su primera teofanía como laico. Da especial importancia a la actitud de los monjes hacia sus hermanos, recomienda cuidado en sus relaciones, y advierte del peligro de comulgar sin amor y sin lágrimas. Él mismo era tan puro como sacerdote que no celebraba la liturgia sin ver el Espíritu Santo, el mismo que vio en su ordenación, «simple y sin forma, pero como luz,» diciéndole en secreto: «yo habito en los Profetas, Apóstoles y en los Santos y elegidos de Dios de hoy».

Respecto a la oración, San Simeón acepta toda oración beneficiosa que brote de humildad y αγάπη (agapi: amor incondicional). Aunque en su tiempo se usaba la oración del «Señor Jesús Cristo… compadécete de mí», y él mismo la practicaba por su origen evangélico y apostólico, pero nunca enseñó la técnica psicosomática de la oración, como se puede verificar en su biografía y todas sus obras. Se ha dicho con acierto que “Simeón no escribe sobre la oración, sino que ora». Sin embargo, Krivoshein añade: «Simeón escribe mucho sobre la oración, aunque no de forma sistemática», es decir, nunca enseñó el método psicotécnico, que, por otra parte, es una invención posterior atribuida a Nicéforo el Monje, el ‘de los italianos’. Los 154 Capítulos pertenecen a la larga tradición ascética, pero llevan el sello de la experiencia de Simeón.

 

154 capítulos prácticos y teológicos

 

  1. La fe es morir por Cristo y en cumplimiento de Su mandamiento, creyendo que esa muerte será fuente de vida; es considerar la pobreza o escasez como riqueza, la humildad, el anonimato y la insignificancia como auténtica doxa-gloria, honor y resplandor social; es creer que al no poseer nada, se posee todo, o más bien, se ha obtenido la inagotable e inescrutable riqueza del conocimiento-gnosis de Cristo, y ver todo lo visible como barro o humo (Fil 3,2).
  2. Fe en Cristo es, no sólo que despreciemos todas las cosas agradables del mundo, sino que tengamos perseverancia y paciencia en toda tentación que nos viene y nos provoca tristezas y tribulaciones, sufrimientos y adversidades, hasta que Dios se digne a visitarnos, como dice el Salmista: “con toda mi paciencia esperaba al Señor y Él me visitó” (Sal 39,32)
  3. Aquellos que de alguna manera prefieren y anteponen algo de sus padres al mandamiento de Dios, no tienen la fe en Cristo (Mt 10,37), y ellos, por cierto, son condenados por su conciencia, si, por supuesto, tienen viva conciencia de su incredulidad. Cualidad y característica de los que creen es no transgredir en absoluto el mandamiento del gran Dios y Salvador nuestro Jesús Cristo.
  4. La fe en Cristo, el verdadero Dios, genera el deseo de las cosas buenas y el temor al infierno. El deseo de las cosas realmente buenas y el temor al infierno, provocan el cumplimiento exacto de los mandamientos (logos, principios espirituales). El cumplimiento exacto de los mandamientos-logos enseña a los hombres cuán débiles e impotentes son. La comprensión de nuestra verdadera impotencia genera el recuerdo o memoria de la muerte. Quien ha hecho del recuerdo de la muerte un compañero cohabitante buscará con dolor saber qué le espera tras su partida de esta vida. Y quien se ocupa por aprender sobre las cosas después de la muerte, debe, ante todo, privarse de las cosas presentes; porque el que está apegado con pasión a estas cosas, aunque sea mínimamente, no puede adquirir una plena gnosis-conocimiento de las cosas futuras. Pero incluso si, por divina economía, llega a experimentar y saborear de alguna manera esta gnosis-conocimiento, si no abandona rápidamente aquellas cosas a las que está ligado con pasión para permanecer completamente en esta gnosis-conocimiento, sin permitir a sí mismo pensar en nada más que esta, entonces también la gnosis que cree que tiene le será quitada.
  5. La renuncia del mundo y el retiro completo de él, junto con el distanciamiento y desprendimiento de todas las cosas materiales, las costumbres, las opiniones, las ideas y las personas del mundo, y la renuncia del cuerpo y de la voluntad, provoca en poco tiempo un gran beneficio psíquico y espiritual en aquel que con tanto fervor ha renunciado al mundo.
  6. Tú que te marchas del mundo, ten cuidado de no dejar al principio que tu psique-alma busque consuelo permaneciendo en él, aunque todos los parientes y amigos te obligan hacerlo. Los demonios les aconsejan así para apagar el fervor de tu corazón. Porque, aunque no llegan a impedir del todo tu intención, al menos la debilitan y la hacen más frágil.
  7. Cuando resistes con valentía a todos los placeres de la vida sin echarte atrás, entonces los demonios vuelven a tus parientes simulando como si te tuvieran compasión y los hacen llorar y lamentar por ti delante de ti. Sin embargo, entenderás esta verdad cuando, permanezcas inflexible, imperturbable también ante este ataque demoníaco, mientras que ellos los verás que se enciendan de repente con manía, furia y odio contra ti, evitándote como a un enemigo y sin querer siquiera verte.
  8. Cuando veas la tristeza que causan tus acciones en tus padres, hermanos y amigos, ríete del demonio que, de variopintas maneras sugiere e incita a que todo esto se vuelva contra ti. Con temor y gran solicitud retírate y ruega con insistencia a Dios para que llegues lo más rápido posible al puerto de un buen padre espiritual, quien aliviará y hará reposar tu psique-alma fatigada, oprimida y cargada (Mt 11,28). Puesto que el océano de la vida esconde muchas cosas que provocan peligros y plena perdición.
  9. Aquel que quiere odiar al mundo, debe poseer αγάπη agapi (amor incondicional) a Dios desde lo más profundo de su psique-alma, y Su recuerdo o memoria perpetua. Porque nada, excepto de estas dos, hace que el hombre abandone todas estas cosas con alegría y las rechace como si fueran escombros y basura.
  10. No quieras de ninguna manera permanecer en el mundo por causas buenas razonables e irrazonables, justificadas o injustificadas, sino cuando seas llamado, debes obedecer de inmediato. Porque nada alegra y agrada tanto a Dios, como nuestra rápida respuesta. Es mejor rápida obediencia con pobreza, que la demora con abundancia.
  11. Ya que el mundo y las cosas del mundo son todas temporales y el Dios es incorruptible e inmortal, alégrense, regocíjense los que por Él habéis renunciado las cosas corruptibles. Corruptibles y perecederas no son sólo la riqueza y el dinero, sino también todo placer hedonista (hedonismo) y gozo del pecado. Sólo los mandamientos-logos de Dios son luz y vida, y así son llamados por todos.
  12. Hermano mío, si has recibido en tu interior la llama divina y por eso has acudido al monasterio cenobio (vida común) o a un padre espiritual, si éste o los hermanos monásticos que practican contigo, te exhortan a reposar y aliviarte con baños, comidas u otros cuidados del cuerpo, no aceptes, sino permanece siempre dispuesto a ayunar, a soportar penurias y a mantener la más estricta moderación y continencia. Así, si tu padre espiritual te invita a cuidar un poco el cuerpo, debes estar preparado para obedecer, sin que por esto imponer tu propia voluntad. Si, por otro lado, no sucede esto, soporta con alegría porque voluntariamente lo has preferido, y así obtendrás provecho y beneficio psíquico y espiritual. Si cumples esto, serás siempre en todo abstinente, auto-dominante y moderado y completamente renunciante y desprendido de tu propia voluntad. No solo eso, sino que conservarás la llama de tu corazón inextinguible, que te convence a renunciar y despreciar todas las cosas.
  13. Cuando los demonios hacen de todo y no logran sacudir nuestro propósito hacia Dios ni impedirlo, entonces se infiltran a escondidas en aquellos que fingen ser piadosos, hipócritas y tratan, a través de ellos, de obstaculizar a los que están en la lucha. Y al principio como si fueran movidos por αγάπη agapi-amor, compasión y simpatía, los incitan a buscar comodidades corporales, argumentando que es para que el cuerpo no se debilite -dicen- y caiga en la pereza espiritual. Después los invitan y los arrastran en reuniones y conversaciones inútiles, haciéndoles gastar sus días en ellas. Y cuando alguno de los luchadores escucha sus palabras y se vuelve como ellos, entonces le giran la espalda, se ríen y se burlan de su perdición y ruina. Si, por otro lado, no escucha sus palabras y mantiene su vida vigilante y apartada de todo eso, con reflexión y modestia, entonces comienzan a envidiarlo y hacen todo lo posible para expulsarlo incluso del monasterio. Porque la vanagloria cuando no recibe honores, no soporta ver frente a ella que sea alabada y elogiada la humildad.
  14. El vanidoso, vanaglorioso se ahoga viendo al humilde derramar lágrimas y beneficiarse doblemente; porque con estas apacigua y expía a Dios, y sin quererlo, hace que los hombres lo elogien.
  15. Cuando entregues completamente tu vida a tu padre espiritual, debes saber que ya eres ajeno o extranjero a todo lo que llevas contigo desde el mundo exterior: personas, cosas y dinero. Sin su opinión no desees hacer nada, ni tampoco pidas de él algo, ni grande o pequeño, al no ser que él por su propia iniciativa te ordene a tomarlo, o te lo dé con sus propias manos.
  16. Sin el consejo de tu padre espiritual, no des limosna con el dinero y los bienes que has traído, ni desees recibir nada de él de estas cosas a través de otro. Es mejor que seas pobre y extranjero y obedezcas, en vez de esparcir el dinero a los pobres siendo todavía un principiante. La demostración de tu fe limpia y pura es encomendarlo y confiarlo todo en tu guía, padre espiritual, como si lo encomendaras a la mano de Dios.
  17. No pidas ni agua, aunque te estés quemando, hasta que el padre espiritual solo te lo sugiera y ofrezca. Presiónate y esfuérzate en todo, convence a tu pensamiento con las palabras: “Si Dios quiere y eres digno de beber, lo revelará a tu padre espiritual y te dirá que bebas. Y entonces beberás con conciencia limpia, aunque aún no sea el momento.
  18. Alguien que había experimentado el beneficio espiritual y adquirido una fe pura e inconfundible a su padre espiritual, poniendo como testigo de la verdad a Dios, dijo: «He tomado la decisión dentro de mí de no pedirle a mi padre guía espiritual ni comida ni bebida, ni saborear nada sin que él me lo indique, hasta que el Dios lo informe y él me lo ordene. Y de esta manera no he fallado nunca en cumplir mi objetivo».
  19. Quien ha adquirido una fe pura y firme en su padre guía según Dios, viéndolo a él considera que ve al mismo Cristo. Y cuando se encuentra junto con él o lo sigue, cree firmemente que se encuentra junto con Cristo y que a Él sigue. Este discípulo obediente nunca deseará relacionarse con algún otro, ni preferirá alguna de las cosas del mundo por encima del recuerdo y la αγάπη agapi (amor incondicional, desinteresado, altruista) de su padre espiritual. Porque ¿qué hay más grande y beneficioso, tanto en la vida presente como en la futura, que estar junto con Cristo? ¿Y qué es más bello y más dulce que ver, contemplar a Cristo? Y si además se le concede hablar, conversar con Él, sin duda de ello absorberá y obtendrá vida eterna.
  20. Aquel que ama con toda su psique-alma a aquellos que le insultan, le ofenden o le quitan sus posesiones y cosas, y ora por ellos, en poco tiempo sube a un grado alto de progreso. Porque cuando esto se hace con el sentimiento del corazón, lleva al hombre a un abismo de la humildad y en fuentes de lágrimas, donde se sumerge lo tripartito de la psique-alma y asciende al cielo de la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) el νούς nus (espíritu del corazón de la psique), haciéndola contemplativa. Y con el sabor de la bondad celestial le hace que considere basura y escombros todas las cosas de esta vida, e incluso que tome también el agua y la comida alargando más el tiempo y sin disposición hedonista o placentera.
  21. El asceta o practicante no solo debe abstenerse de las praxis malas, sino que se ocupe también de estar libre de conceptos, ideas y pensamientos malos, y ocuparse continuamente de recuerdos psicoterapéuticos y espirituales, para así permanecer despreocupado por las cosas mundanas.
  22. Si uno desnuda todo su cuerpo, pero mantiene el velo en sus ojos y no quiere quitarlo, no puede con la desnudez del cuerpo ver la luz. Así también es aquel que ha despreciado todas las otras cosas del mundo y los dineros y ha sido liberado de sus πάθος pazos, si no libera también los ojos de su psique-alma de los recuerdos del mundo y los astutos malos conceptos e ideas malvadas, nunca verá la luz espiritual (increada), es decir, al Señor y Dios nuestro Jesús Cristo.
  23. Lo que hace el velo que impide a los ojos ver, lo mismo hacen también los pensamientos y conceptos mundanos y los recuerdos de esta vida en su διάνοια diania (mente, intelecto), que es el ojo de la psique-alma. Por tanto, el tiempo que los tenemos, no veremos; pero cuando sean quitados mediante la memoria de la muerte, entonces veremos claramente la verdadera Luz (increada), la cual ilumina todo hombre que viene al mundo de arriba.
  24. Aquel que es ciego de nacimiento no aprenderá ni creerá en el valor de lo escrito, pero el que alguna vez se haga digno de ver, atestiguará que las cosas dichas son verdad.
  25. Aquel que mira con los ojos físicos, sabe cuándo es de noche y cuando es de día, en cambio el ciego ignora ambas cosas. Y aquel que se ha psicoterapiado y sanado de la ceguera espiritual y ve con los ojos espirituales, habiendo visto la verdadera e inextinguible Luz increada, si por ραθυμία racimía (negligencia o pereza espiritual) vuelve a su ceguera anterior y sea privado de la luz, siente intensamente su privación, y no ignora de dónde provino esta. Pero quien es ciego de nacimiento, no sabe nada de esto ni por experiencia ni por su efecto, al no ser que por oído lo escucha y aprende de oídas algo sobre las cosas que nunca ha visto, y relata a otros aquellas cosas que ha oído; sin embargo, este también y los que le oyen no conocen sobre qué cosas hablan.
  26. Es imposible que uno sacie el cuerpo-carne con abundante comida y, paralelamente disfrutar de la bondad divina y la belleza espiritual. Cuanto más uno sirve a su panza o estómago, tanto más se privará de esta bondad y belleza. Y al grado que uno fatiga y esfuerza el cuerpo, tanto más se saciará de alimento espiritual y consuelo divino.
  27. Abandonemos todas las cosas terrenales, no solamente las riquezas, el oro y las cosas materiales de esta vida, sino también rechacemos de nuestras psiques-almas completamente sus deseos. Odiemos no solamente los placeres hedonistas del cuerpo-carne, sino también sus movimientos animales e irracionales y ocupémonos en mortificarlo con los esfuerzos y las fatigas. Porque con el cuerpo se manifiesta el deseo y resulta a la praxis. Y mientras el cuerpo vive, es normal que nuestra psique-alma esté muerta y difícil de moverse hacia cada mandamiento-logos divino, o incluso totalmente inamovible.
  28. Igual que la llama se dirige siempre hacia arriba, y en concreto si remueves la leña encendida, así también el corazón del vanaglorioso no se puede hacer humilde, pero si le dices las cosas que benefician, se enorgullece aún más. Es decir, cuando lo corrigen, lo instruyen o amonestan, contradice fuertemente; en cambio, cuando lo alaban y adulan, se engrandece de manera desmedida y se ensalza indebidamente.
  29. Aquel que ha decidido a contradecir, es para sí mismo espada de doble filo; sin saberlo mata su propia psique-alma y la aparta de la vida eterna.
  30. Aquel que contradice es igual que aquel que se entrega voluntariamente a los enemigos del rey. Porque la contradicción es el anzuelo, con la excusa como cebo, por la cual nos seducimos y tragamos el anzuelo del pecado. Por esto los espíritus de la mala astucia acostumbran a atrapar la psique-alma desgraciada por la lengua y el cuello, y a veces la sacuden hacia lo alto a la soberbia, y otras veces la arrojan al caos abismal del pecado, y así la condenan junto con los demonios que han caído desde el cielo.
  31. Aquel que siente un gran dolor en el corazón al ser despreciado e insultado debe saber que lleva en su interior la antigua serpiente. Por tanto, si soporta con silencio y paciencia o responde con mucha humildad, debilita y paraliza a esa serpiente. Pero si contradice con palabras amargas o habla con arrogancia y descaro, da fuerza a la serpiente para que derrame su veneno dentro en su corazón y le devore salvajemente sus entrañas; y así cada día esta serpiente se fortalece, devorando el mejoramiento al bien y la fuerza de su desgraciada psique-alma, con el resultado que a partir de este momento viva para el pecado, pero está completamente muerto para la virtud.
  32. Si quieres renunciar al mundo y ser enseñado a la manera de vida evangélica, no te entregues a un maestro no experimentado o a uno que tiene πάθος pazos, para que no seas enseñado la manera de vida demoníaca en vez de la vida evangélica. Porque las enseñanzas de los buenos maestros son buenas, en cambio las de los malos, malas. Y las semillas malas, sin duda, producen frutos malos.
  33. Que supliques a Dios con oraciones y lágrimas para que te envíe guía-conductor espiritual que sea santo y sin pazos (libre de pasiones). Pero también tú mismo debes estudiar las Divinas Escrituras, y en concreto los escritos prácticos de los santos Padres, para comparar con ellas la enseñanza y las praxis de tu maestro y yérontas, viéndolas como en espejo y las examines. Y las que están de acuerdo con las Escrituras debes incorporarlas y mantenerlas en tu νούς nus (espíritu de la psique), pero las falsas y extranjeras discernirlas y rechazarlas, para no caer en error y engaño. Porque debes de saber que hoy en día existen muchos maestros mentirosos, engañadores y falsos.
  34. Aquel que no ve y promete conducir a otros es un engañador y falso y conduce a la perdición aquellos que le siguen, según el logos del Señor: “Cuando un ciego guía, a otro ciego, los dos caerán en el hoyo” (Mt 15,14).
  35. El que es ciego frente al Uno, es totalmente ciego frente a todo. El que ve el Uno, se encuentra en la contemplación de todas las cosas; permanece alejado de la contemplación de todas las cosas y, sin embargo, alcanza la contemplación de todas ellas, estando fuera de aquello que es contemplado. Cuando se encuentra así en lo Uno, ve todas las cosas; y aunque está en todas ellas, no ve nada de estas. Quien ve en lo Uno, a través de lo Uno ve tanto a sí mismo como a todo y a todos; y estando escondido en lo Uno, no ve nada de lo que está en todo.
  36. Quien no se ha revestido de la imagen-icona de nuestro Señor Jesús Cristo, del hombre celestial y Dios, en la parte lógica y espiritual de su psique-alma con conciencia y gnosis- conocimiento, es solamente cuerpo-carne y sangre, sin capacidad de percibir y sentir la doxa-gloria espiritual (increada) con palabras, al igual que los nacidos ciegos no pueden entender la luz del sol solo con las palabras.
  37. El que escucha, ve y siente, entiende el significado y la importancia de lo que se dice, porque ya se ha vestido la icona-imagen del celestial y ha llegado a la perfecta madurez espiritual, cuya medida es el Cristo (Ef 4,13). En este estado espiritual, puede conducir adecuadamente al camino de los divinos mandamientos-logos el rebaño de Dios. Aquel que no tiene esta gnosis (conocimiento espiritual), sino que se encuentra en otro estado, está claro que tampoco tiene los sentidos de la psique limpios, puros y sanos. Éste es mejor ser conducido, en vez de conducir, guiara otros.
  38. El que ve a su maestro espiritual y conductor como Dios, no puede contradecirle. Si cree y afirma que puede hacer ambas cosas, debe saber que se ha engañado. Porque desconoce la disposición hacia Dios tienen los hombres de Dios.
  39. Quien cree que en la mano de su guía espiritual está su vida y su muerte, nunca contradice. De la ignorancia de esta cosa nace la contradicción, que provoca la muerte espiritual y eterna.
  40. Antes de escuchar la sentencia, el procesado tiene el permiso de confesarse y hablar delante del juez para las cosas que ha hecho. Pero después de la exposición de los hechos y el juez haya sacado la sentencia, ya no puede objetar nada a los que le castigan, sea grande o pequeño.
  41. El monje antes de entrar en este tribunal y manifestar las cosas que esconde en su corazón, tal vez se le permite a contradecir, sea por ignorancia, sea porque cree que puede ocultar sus pecados. Pero tras haber revelado sus pensamientos y confesado sinceramente, nunca más ya se le permite contradecir al segundo juez después de Dios y soberano, hasta su muerte. Porque el monje que ha entrado desde el principio en este tribunal y se ha desnudado de todas las cosas que esconde su corazón, está desde antes convencido –si tiene algo de gnosis espiritual- de que el mismo es digno de muchas condenas y muertes y cree que con la obediencia y la humildad será redimido de todo castigo e infierno. Todo esto por supuesto si conoce de verdad lo qué significa este misterio.
  42. Quien mantiene imborrables estas cosas en su διάνοια diania (mente, intelecto), nunca más tendrá algún movimiento pasional en su corazón cuando sea corregido, aconsejado o inspeccionado. Porque el que cae en estos errores, me refiero a la contradicción y la desconfianza hacia su padre espiritual y maestro, cae lastimosamente en los abismos del hades (infierno) mientras aún viva. Y se convierte en morada del Satanás y de todo su sucio séquito, porque es desobediente y camina hacia la perdición (Ef 2,2).
  43. Te ruego a ti, hijo de la obediencia, que tengas estas cosas continuamente en tu νούς nus (espíritu del corazón de la psique) y luches con toda tu fuerza para que no seas derrumbado a los males del hades/infierno que hemos referido, sino que ruegues fervientemente cada día a Dios, diciendo: “Señor y Dios de todo, Tú que tienes poder sobre todo soplo y toda psique-alma. Que sólo Tú puedes psicoterapiar y sanar, escucha mi súplica que soy un desgraciado, y la serpiente que anida en mi interior, mátala por la visita de Tu santísimo Espíritu y extermínala. Y a mí, que soy pobre y desnudo de toda virtud, hazme digno de caer en los pies de mi santo padre con lágrimas, y mueve su santa psique-alma a la compasión para que muestre misericordia y caridad de mí. Y dame, oh Señor, humildad en mi corazón y pensamientos adecuados para mí el pecador quien se ha comprometido ante Ti a estar en μετάνοια metania. Y no abandones del todo esta psique-alma que ha venido para siempre junto a Ti y te confesó, te escogió y te prefirió en vez de todo el mundo. Señor Tú conoces que quiero psicoterapiarme y salvarme, aunque mi mal hábito (o adicción) se hace obstáculo. Pero en Ti Señor todo es posible, todo lo que es imposible para los hombres” (Lc 18,27).
  44. Aquellos que con temor y temblor han puesto el cimiento bueno de la fe y esperanza en el patio de la piedad y han colocado sólidamente los pies en la roca de la obediencia en padres espirituales y escuchan sus mandamientos-logos como si provinieran de la boca de Dios, y encima de este cimiento de la obediencia edifican con humildad sin dudar, ellos presentan inmediatamente progreso (espiritual). Y logran la gran y primera hazaña, renunciar a sí mismo. Porque el que uno cumpla la voluntad de otro y no la propia, esto no sólo provoca negación y renuncia de su psique-alma, sino también necrosis-mortificación hacia todo el mundo.
  45. Con aquel que contradice a su padre espiritual, los demonios se alegran. Aquel que se hace humilde hasta la muerte, le admiran los Ángeles. Porque éste trabaja la obra divina, ya que se va asemejando con el Hijo de Dios, quien hizo obediencia a Su Padre hasta la muerte, y en concreto muerte en la cruz (Fil 2,8).
  46. La excesiva e inoportuna contrición del corazón, oscurece y enturbia la διάνοια diania (mente, intelecto); extingue la oración pura y la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y produce gran dolor en el corazón, causando dureza, ceguera y mucha depravación. De esta manera los demonios emprenden conducir a los espirituales a la desesperación y agobio.
  47. Querido Monje, cuando te sucedan estas cosas, pero tienes en tu psique-alma gran celo y anhelo para el perfeccionamiento, de modo que desees cumplir cada mandamiento de Dios, y no caer y pecar ni siquiera en un logos vano (o palabra inútil), no quedarte atrás de los santos antiguos en la praxis, en la gnosis-conocimiento y en la contemplación espiritual; pero a pesar de esto, te ves a ti mismo impedido por quien siembra las semillas del desaliento y no te deja subir a tanta altura de santidad sembrándote pensamientos de descorazonamiento y desánimo, diciendo: “Es imposible psicoterapiarte, salvarte y mantener intactos todos los mandamientos de Dios”, entonces siéntate solo en un rincón, limítate a ti mismo, concentra tu pensamiento y toma decisión buena en tu psique-alma y di: “¿Por qué psique-alma mía estás alterada y anonadada, por qué desfalleces y estás perturbada? Pon tu esperanza en Dios, porque a Él abriré mi corazón; mi salvación no es por mis obras sino por mi Dios (Sal 142,2). ¿Quién puede salvarse por las obras de la ley? (Rom 3,20). Ningún hombre puede justificarse a sí mismo delante de Dios (Sal 142,2). Pero creyendo en mi Dios, tengo esperanza que Él me regalará la psicoterapia y la salvación a causa de Su inexpresable compasión e inmensa misericordia. ¡Apártate de mí, Satanás! Yo venero y alabo a mi Señor y Dios, Le adoro y Le rindo culto (Lv 4,8) desde mi juventud. Él puede psicoterapiarme y salvarme solo por Su misericordia (energía increada). Por tanto, aléjate y lárgate de mí Satanás. El Dios que me ha creado como a Su imagen y semejanza, te anulará y te destruirá”.
  48. Dios solo esto pide de nosotros los seres humanos: que no pequemos. Esto no es obra de la ley, sino guardia, custodia y vigilancia continua de la imagen-icona divina que tenemos y del divino axioma u honor. Permaneciendo en esto, como lo exige nuestra naturaleza, y vistiéndonos la espléndida túnica luminosa del Espíritu, permanecemos en Dios y Dios en nosotros (1Jn 4,13) y nos hacemos dioses/as por la χάρις jaris (gracia, energía increada) e hijos de Dios, iluminados por la luz de la gnosis-conocimiento de Dios.
  49. La acidia (desidia) y la pesadez del cuerpo, causadas en la psique-alma por la pereza y la negligencia, conducen al abandono de la regla o práctica habitual y al oscurecimiento del νούς nus (espíritu de la psique) y en desánimo, con el resultado que aparezcan en el corazón λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía) de cobardía y blasfemia, de modo que no pueda entrar siquiera en su lugar habitual de oración, aquel que es tentado por el demonio de la acidia, sino que se convierte en perezoso, o incluso albergando pensamientos irracionales contra el Creador. Por tanto, una vez conozcas la causa y origen de esto, acude sin demora a tu lugar habitual de oración, postrado ante el Dios misericordioso, y ruégale con suspiros de corazón, dolor y lágrimas, pidiendo ser liberado de la carga de la pereza y de los malos pensamientos. Pronto se te concederá la liberación y el alivio de ellos si lo pides con dolor y perseverancia (Mt 7,7 y ss).
  50. El que ha adquirido corazón limpio y puro, este ha vencido la cobardía. El que se encuentra aún en el estadio de la catarsis, unas veces él ataca y vence la cobardía y otras es atacado y vencido por ella. Pero aquel que no lucha en absoluto es completamente insensible y es amigo de los demonios y de los πάθος pazos y junto con la vanagloria tiene también la soberbia, presumiendo y creyendo que es algo cuando en realidad no es nada (Gal 6,3); o bien es esclavo y sujeto de la cobardía y, a causa de su mentalidad, conducta y actitud inmadura e infantil, tiempla y siente miedo allí donde no hay razón para temer, pues no existe temor ni cobardía para aquellos que temen al Señor (Sal 13,5).
  51. Quien teme y respeta al Señor, no tiene miedo de los ataques de los demonios, ni sus débiles embestidas, ni tampoco las amenazas de los hombres malvados y astutos. Realmente siendo en su totalidad como una llama y un fuego ardiente, cuando camina de día o de noche en lugares peligrosos y oscuros, ahuyenta los demonios, los cuales más bien son ellos que se alejan de él y no él de ellos, para que no sean abrasados por la llama del fuego divino (increado) que resplandece de él.
  52. Quien tiene temor de Dios, éste, aunque viva entre hombres astutos malos no tiene miedo, porque tiene en su interior el temor de Dios y el arma invencible de la fe, con los que tiene la fortaleza y puede hacerlo todo, incluso las cosas que parecen en muchos como difíciles e imposibles. Éste es como un gigante entre monos o como un león rugiente entre perros y zorras, sosteniendo su esperanza y convicción en el Señor. Y con su conducta y actitud firme los golpea y los aterra teniendo como bastón de hierro el divino logos de la sofía-sabiduría (Sal 2,9).
  53. No solamente el que practica la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) o el que está subordinado, sino también el que es guía (higúmeno, abad) y superior de muchos, incluso el que realiza cualquier diaconía-servicio debe, sin duda, estar despreocupado, es decir, liberado de todas las preocupaciones de esta vida. Porque si nos preocupamos, nos volvemos transgresores del mandamiento-logos de Dios: “No se preocupen en su alma por lo que comerán o vestirán; todas estas cosas las buscan los gentiles” (Mt 6,31), y de nuevo; “Estad atentos que vuestros corazones no se hagan pesados por los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida” (Lc 21,34)
  54. Aquel que tiene el pensamiento en inclinarse y preocuparse por las cosas de esta vida, no está libre. Porque está dominado por la preocupación por ellas y esclavizado en ella, ya sea por sí mismo o por los demás. El que está libre de esta preocupación, no se ocupará de las cosas mundanas, sea por sí mismo o por los demás, incluso si es Obispo, Diácono o Higúmeno (guía, abad del Monasterio). Sin embargo, tampoco será inactivo ni despreciará nada, incluso de las cosas más humildes, sencillas y pequeñas. Haciendo todo según gusta a Dios o de modo divino, será libre de preocupaciones en todos los aspectos y en toda su vida.
  55. No derrumbes tu casa queriendo construir la casa de tu prójimo. Fíjate cuán peligroso y difícil es esto; no sea que, al intentar hacerlo, derribes tu propia casa y no logres edificar la del prójimo.
  56. Si no adquieres completa libertad de los apegos apasionados de las cosas, del dinero y riquezas de la vida, no intentes asumir la gestión de bienes, para no ser dominado por ellos y, en vez de recibir salario por tu diaconía-servicio, sufras la condena de ladrón y sacrílego. Y si te obliga a ello el higúmeno (abad, guía del monasterio), tú debes tener tal disposición como si manipularas fuego que puede quemarte. Y si te viene el pensamiento de sustraer algo de estas cosas, impídelo por la confesión y la μετάνοια metania, y con la bendición del abad permanecerás ileso.
  57. Quien no ha alcanzado la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), no conoce lo que es la απάθεια apázia, pero tampoco cree que existe encima de la tierra algún hombre que sea απαθής apazís (impasible, sin pazos). Porque, ¿aquel que primero no se ha renunciado y negado a sí mismo y no ha derramado su sangre para esta vida realmente bienaventurada, ¿cómo va a pensar que otro lo hizo para adquirir la απάθεια apázia? Del mismo modo, aquel que cree tener el Espíritu Santo, mientras no lo tiene en absoluto, no cree nunca cuando escucha sobre Sus energías increadas que se manifiestan en los que tienen el Espíritu Santo. Tampoco cree que exista alguien en esta generación que lo reciba, como los Apóstoles de Cristo y todos los Santos, las energías increadas del Espíritu Santo y que es movido por Él o que se ha hecho digno de verlo con gnosis-conocimiento y con sentido y percepción espiritual. Porque cada uno juzga a los demás según su propio estado, sea que tenga virtud o maldad.
  58. Una cosa es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) de la psique-alma y otra la apázia del cuerpo. La primera santifica también el cuerpo con su resplandor y la inundación de la luz increada del Espíritu. La otra, por sí sola, no sirve de nada ni beneficia al que la ha adquirido.
  59. Aquél que desde el último grado de pobreza fue elevado por el rey a la riqueza y a un cargo importante y ha recibido de él un espléndido uniforme y la orden de estar a su lado, éste, pues, mira con anhelo al rey y lo ama mucho como su benefactor, y ve claramente el uniforme que se ha vestido y tiene conocimiento de su cargo y de la riqueza que le ha otorgado. Del mismo modo también el monje que verdaderamente se ha apartado del mundo y de las cosas del mundo, y se ha presentado ante Cristo obedeciendo con conciencia Su llamada y se ha elevado en una contemplación espiritual alta mediante el trabajo de los mandamientos-logos, ve sin engaño al mismo Dios y percibe y comprende con claridad su metamorfosis. transformación que ha experimentado. Es decir, ve siempre la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu que le sobre-ilumina, la cual también se llama vestidura, prenda y púrpura real. O más bien, es el mismo Cristo, ya que de Él se revisten todos los que creen en Él (Gal 3,27).
  60. Muchos leen las santas Escrituras, mientras que otros las escuchan cuando se leen. Pocos son los que pueden conocer ortodoxamente el valor y el significado de lo que están leyendo. Muchos a veces declaran que son imposibles las cosas que se dicen en las santas Escrituras, y otras veces las encuentran increíbles o les dan una interpretación alegórica errónea. Y aquellas cosas que dicen las Escritura que sucederán en el tiempo presente, las consideran como futuras, mientras que las del futuro creen que ya han ocurrido y que suceden cada día. Y no tienen juicio ortodoxo, recto dentro de sí mismos, ni verdadero discernimiento entre las cosas divinas y las humanas.
  61. A todos los creyentes debemos verlos como uno, y pensar que en cada uno de ellos está Cristo. Y tener para cada uno tal tipo de agapi (amor incondicional), de modo que estemos dispuestos a sacrificar por él incluso nuestra vida (Jn 15,13). No debemos hablar mal ni considerar a ningún hombre malo, sino ver a todos como buenos (y enfermos espiritualmente), como dijimos. Y si ves a un hermano atormentado (enfermo) por los πάθος pazos, no debes odiar a él, odia los pazos que le combaten. Y si lo ves atormentado y tiranizado por los deseos y hábitos de los pecados anteriores (es decir, enfermos espiritualmente), más compasión debes tener para él, no vaya ser que tú también pruebes la tentación, puesto que estás hecho de un material que fácilmente pasa del bien al mal.
  62. El que es falso a causa de su hipocresía, o reprochable por sus obras, o rayado por algún pazos, o de alguna manera deficiente por negligencia en algo, este no se incluye entre los eslabones íntegros, sino que es rechazado como inútil e inexperto. Porque éste en tiempo de tensión puede convertirse en causa de romper la cohesión de la cadena y provocar división en lo indivisible y tristezas o tribulaciones también en las dos partes: en aquellos que han progresado, provoca tristeza y pena por los que han quedado atrás- y en ellos, dolor por la separación de los que progresan.
  63. Así como cuando uno arroja tierra sobre la llama de un horno encendido, la apaga, así también las preocupaciones y todo tipo de apegos emocionales y viciosos, aunque sea una cosa fútil y pequeña, extingue la llama que se encendió desde el principio en el corazón (psicosomático).
  64. Aquel que nutre en su seno el miedo a la muerte, desprecia toda comida, bebida y adorno y belleza en la vestimenta. Y no comerá, ni beberá hedónicamente o con deleite; sólo dará al cuerpo las cosas necesarias y sólo las que son suficientes para vivir. Renunciará cada voluntad propia y se convertirá con discernimiento δούλος dulos (siervo) de todo lo que le ordenen.
  65. Aquel que se ha entregado a sí mismo como dulos-siervo a sus padres espirituales según Dios, por miedo al infierno, no preferirá que le ordenen aquellas cosas que alivian el dolor del corazón, ni aquellas que disuelven las ataduras del temor. Ni obedecerá a los que pretenden conducirlo hacia esto de manera amistosa, halagadora o imperativa. Sino que más bien preferirá aquello que aumenta este dolor y deseará aquello que aprieta las ataduras del miedo, y amará lo que fortalece a este verdugo. En estas cosas persistirá, como si nunca esperase a ser liberado totalmente de estas. Porque la esperanza de esta liberación aligera el dolor y el sufrimiento, lo cual no beneficia a aquel que no vuelve a la μετάνοια metania fervientemente y no se arrepiente de corazón.
  66. En cada uno que empieza a vivir según Dios, son beneficiosos el miedo del infierno y el dolor o sufrimiento que nace de este temor. Aquel que se imagina que puede empezar sin este dolor o sufrimiento y esta atadura, no solo cimienta encima de la arena sus praxis, sino que cree también que puede construir una casa en el aire sin cimientos, lo cual es totalmente imposible. Porque este dolor o sufrimiento en poco tiempo genera toda alegría, y esta atadura rompe las cadenas de todos los pecados y πάθος pazos, y este verdugo no causa la muerte sino la vida eterna.
  67. Aquél que no quiera desviarse y escapar del dolor o sufrimiento que nace del miedo del infierno eterno, sino que lo sigue con su predisposición y voluntad y aprieta más sus ataduras según su resistencia, tendrá el camino más corto y se presentará delante del Rey de los reinados. Tan pronto como esto suceda y vea, contemple tenuemente Su δόξα doxa, (gloria, luz increada), en él inmediatamente se romperán las ataduras, el miedo verdugo se alejará de él y el dolor y el sufrimiento del corazón se convertirán en alegría, y se hará fuente que evidentemente brotará lágrimas eternas como un río, y espiritualmente serenidad, apacibilidad e indescriptible dulzura y alegría. Aún más, le dará valentía, fortaleza y buen ánimo para correr libre y sin obstáculos hacia la absoluta obediencia de los mandamientos (logos, principios espirituales) de Dios. Algo así es imposible para los principiantes; es una cualidad o atributo de los que han progresado y llegado por lo menos a la mitad del camino; pero para aquellos que se acercan al perfeccionamiento, esta fuente se convierte en luz (increada) con una repentina alteración o metamorfosis y cambio del corazón.
  68. Quien tiene en su interior la luz (increada) del Santísimo Espíritu, no pudiendo soportar verla, cae boca abajo con la cara en la tierra y clama gritando con sorpresa y gran temor, porque ha visto y experimentado algo que está por encima de la φύσις fisis (naturaleza) y de todo logos, noción y concepto. Y se convierte como un hombre que ha encendido en sus entrañas fuego, por el que se quema sin poder soportar el calor de esta combustión, está como si estuviera en éxtasis y como si no tuviera fuerzas para controlarse a sí mismo. Y conforme es bañado por lágrimas incesantes y se refresca con ellas, aviva más intensamente el fuego de su anhelo. Entonces derrama más lágrimas y con estas se lava y brilla con más esplendor. Y cuando sea completamente abrasado y se haga luz (increada), entonces se cumple lo dicho: “Dios que se une a dioses y se hace conocido por ellos, quizás en la medida en que ya se ha unido a aquellos que se unieron a Él y se ha apocaliptado-revelado a aquellos que lo conocieron”.
  69. Antes de adquirir el luto según Dios y las lágrimas, -que no nos engañe algún listo con palabras engañosas (Ef 5, 6) y que no nos auto-engañemos ni mantengamos ilusiones -, si no existe en nuestro interior arrepentimiento y verdadera conversión, ni temor a Dios en nuestros corazones, ni nos hemos condenado a nosotros mismos, ni nuestra psique-alma ha llegado a tener el sentimiento y percepción del juicio futuro y de los tormentos eternos. Porque si condenáramos a nosotros mismos y adquiriéramos lo anterior, inmediatamente fluirían también nuestras lágrimas. Sin estas lágrimas nuestro corazón duro no puede suavizarse, ni nuestra psique-alma adquirirá la humildad espiritual, ni encontraremos la fuerza y energía de hacernos humildes. Y el que no ha llegado a tal estado, no puede unirse con el Espíritu Santo. Por otro lado, el que no se ha unido a Él después de su catarsis, no puede llegar a la contemplación y a la gnosis-conocimiento de Dios, ni hacerse digno de ser enseñado místicamente las virtudes de la humildad.
  70. Aquellos que simulan hipócritamente tener virtud y cuyo exterior muestra una cosa, pero su interior está lleno de toda injusticia, envidia, contienda y hedor de los placeres hedonistas (hedonismo), son honrados como impasibles y santos por la mayoría, porque no tienen limpios, puros y lúcidos los ojos de la psique-alma y no pueden percibirlos por sus frutos. Pero aquellos que viven con piedad y devoción, con virtud y sencillez en el corazón y realmente son santos, los consideran como seres humanos comunes y vulgares, los tratan con desprecio y los consideran como cero, nada.
  71. Personas así consideran al charlatán y ostentoso como alguien instruido y espiritual; mientras que, al callado, que evita cuidadosamente la charlatanería, lo llaman rústico y tosco que no sabe hablar.
  72. Aquel que habla con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo es rechazado por los arrogantes, quienes, al igual que el diablo son enfermos padeciendo de soberbia u orgullo, le consideran como altivo y soberbio, y le evitan porque más bien se ofenden y se hieren por sus logos y palabras en vez de llevarlos en κατάνυξις katánixis (dilatación del corazón, compunción). Por el contrario, a aquel que habla palabras bien tornadas de su cerebro o de lecciones y engaña a los demás en relación a la salvación, éste lo sobrevaloran en exceso halagándole y aceptándole. Y así no hay nadie entre ellos que pueda discernir y ver las cosas cómo son en realidad.
  73. “Bienaventurados y dichosos –dice Dios- los que han hecho la catarsis de su corazón y se han convertido sanos, limpios, puros y lúcidos, porque ellos verán, contemplarán a Dios” (Mt 5,8). El corazón limpio, puro y lúcido no se forma con una virtud, ni con dos, ni con diez, sino cuando todas juntas se unen en una sola, podríamos decir, y esta se alcanza en su grado perfecto. Pero tampoco entonces las virtudes pueden por sí solas hacer la catarsis del corazón, sin la energía increada y la presencia del Espíritu Santo. Igual que el herrero trabaja su arte mediante sus herramientas, pero sin la energía del fuego no puede realizar ni lo más mínimo de su obra, así también el hombre hace todo y utiliza las virtudes como herramientas, pero sin la presencia del fuego espiritual, todas las obras quedan inoperantes, inacabables e inútiles; no limpian la suciedad y el pus de la psique-alma.
  74. Por el santo Bautismo recibimos la absolución de nuestros pecados y nos liberamos de la antigua maldición y somos santificados con la presencia del Espíritu Santo. Sin embargo, la perfecta χάρις jaris (gracia, energía increada), según lo dicho: “Habitaré en el interior de ellos y caminaré entre ellos” (2Cor 6,16), no la recibimos entonces; esta pertenece a los que tienen fe firme y segura y la manifiestan con sus obras. Porque cuando después del bautismo nos desviamos en praxis feas, astutas y malas, perdemos por completo la santidad que recibimos en él. Después, con la correspondiente μετάνοια metania, confesión y lágrimas, primero recibimos la absolución, perdón de nuestros pecados y a continuación la santificación junto con la χάρις jaris increada y celeste.
  75. Por la μετάνοια metania se realiza la eliminación de las praxis feas y repugnantes. Después de esta, se concede el Espíritu Santo, no por supuesto sin condiciones, sino analógicamente con la fe, la disposición y la humildad de los que vuelven a la μετάνοια metania y se arrepienten con toda su psique-alma, y después de que ellos hayan recibido la absolución perfecta mediante su padre y guía espiritual. Por eso es bueno que estemos en μετάνοια metania cada día, de acuerdo con el mandamiento-logos del Señor. Porque, el «μετανοείτε metanoite volved a la metania continua, porque ha llegado el reinado de la realeza de los cielos» (Mt 3,2), nos indica que el trabajo de la μετάνοια metania es continuo e ilimitado.
  76. La χάρις jaris (gracia, energía increada) se da como arras a las psiques-almas que quieren casarse con Cristo. Y así como sin arras la mujer no asegura que su unión con el varón será segura, de igual manera la psique-alma nunca se asegura interiormente que será eternamente unida con su Señor y Dios, o que se estará uniéndose junto con Él de modo místico e inexpresable y disfrutará de Su inabordable riqueza, si no recibe las arras de Su χάρις jaris y no las adquiere de manera consciente dentro de sí.
  77. Así como los compromisos de arras, cuando no son firmados por testigos de confianza, no aseguran el compromiso de arras, así también el esplendor de la χάρις jaris (gracia, energía increada) no es seguro antes del trabajo de los mandamientos y la adquisición de las virtudes. El trabajo de los mandamientos-logos y las virtudes son para el compromiso espiritual lo que son los testigos de los contratos de compromiso de arras. Con los mandamientos y las virtudes los futuros que se van a salvar adquieren la posesión del perfecto compromiso.
  78. Digamos que, primero se redactan los compromisos de arras con el trabajo de los mandamientos-logos, y después son sellados por las virtudes y se firman. Y entonces el Novio Cristo le entrega a la novia psique-alma el anillo, es decir, las arras del Espíritu.
  79. Igual que la novia antes del matrimonio toma del novio solo las arras, pero el dote acordado y los regalos prometidos espera tomarlos después de la boda, así también la novia de los fieles, Iglesia, y la psique-alma de cada uno de nosotros, primero reciben del Novio Cristo solo las arras del Espíritu. Sin embargo, los bienes eternos y la realeza increada celestial, espera recibirlos después de su partida de este mundo, igual que se asegura y se certifica por las arras, este compromiso actúa como un espejo que le muestra los bienes eternos y le asegura los acuerdos hechos con su Señor y Dios.
  80. Si el novio estando de largo viaje se retrasa o se ocupa de otras cuestiones y aplaza la boda, la novia puede enojarse, menospreciar su agapi-amor y borrar o romper el papel del compromiso de arras, abandonando así inmediatamente todas sus esperanzas de matrimonio. Lo mismo sucede también con la psique-alma. Si alguno de los luchadores y combatientes piensa: “¿hasta cuándo debo sufrir?”, y descuida por completo las luchas, las fatigas y los esfuerzos ascéticos, es como si borrara y rompiera con la negligencia y el descuido los mandamientos y los acuerdos por el abandono de la μετάνοια metania continua, y así pierde inmediatamente tanto el compromiso de arras como la esperanza hacia Dios por completo.
  81. Cuando la novia transfiere su amor del novio a otro y se une y duerme con él abiertamente o en secreto, no solo no recibe nada de lo que le prometió el novio, sino que también espera un merecido castigo y acusación según la ley. Lo mismo sucede también con nosotros. Cuando alguien transfiere su amor del Novio Cristo al deseo de otra cosa, abiertamente o en secreto, y su corazón se ata a esta cosa, se convierte en odiosa y repugnante para su Novio y no es digna de unirse a Él. Porque Él dijo: “Yo amo a los que me aman” (Pr 8,17).
  82. De estas señales cada uno debe comprender si ha recibido las arras del Espíritu del Novio y Soberano Cristo. Y si las ha recibido, que se cuide en mantenerlas. Pero si aún no se ha hecho digno de recibirlas, pues, que se cuide y se ocupe por las obras buenas, las praxis y la ardiente μετάνοια metania a recibirlas y guardarlas con el trabajo de los mandamientos y la adquisición de las virtudes.
  83. El techo de cada casa se sostiene por los cimientos y las paredes. Los cimientos a su vez, se colocan como imprescindibles y útiles para levantar el techo. Ni el techo puede ser construido sin cimientos, ni los cimientos son útiles o beneficiosos en lo más mínimo sin el techo. Así también la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu se mantiene con el trabajo de los mandamientos, mientras que las obras de los mandamientos se ponen como cimientos para la donación de Dios. Ni la χάρις jaris increada del Espíritu permanece sin el trabajo de los mandamientos, ni el trabajo de los mandamientos sin la χάρις jaris de Dios es útil y beneficioso.
  84. Tal como sin el techo de la casa que ha quedado así por la negligencia del constructor, no solo es inútil, sino que provoca también burlas en contra de aquel que la ha construido, así también aquel ha puesto los cimientos de la obra de los mandamientos y ha levantado muros altos de virtudes, si no recibe también la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu con contemplación y gnosis-conocimiento de la psique-alma, es imperfecto y digno de ser compadecido por los perfectos. Él se ha privado de la χάρις jaris por dos causas. O descuidó la μετάνοια metania, o, viendo el conjunto de las virtudes, se ha desalentado por el infinito número de ellas y ha omitido alguna de aquellas que nosotros las consideramos muy pequeñas, pero son necesarias para completar la casa de las virtudes. Porque sin estas (las virtudes), no puede ser habitada por la χάρις jaris del Espíritu.
  85. Si por esto descendió a la tierra el Hijo de Dios y Dios para reconciliarnos, es decir, mediante el Sí mismo con Su Padre, con el Cual nosotros éramos enemigos (Rom 5,10), y unirnos conscientemente a Sí mismo a través Su consubstancial Espíritu Santo, ¿qué otra χάρις jaris increada conseguirá aquel que pierda esta? Por supuesto que ni se ha reconciliado con Él, ni se ha unido junto a Él mediante la participación del Espíritu Santo.
  86. Quien se ha hecho partícipe del divino Espíritu, se libera de los deseos y placeres pasionales y carnales, sin embargo, no queda separado de las necesidades físicas de la naturaleza. Por tanto, como liberado de las cadenas del deseo y apetito pasional y unido a la inmortal doxa-gloria y dulzura, se apresura sin parar a estar en las realidades celestes y a permanecer junto a Dios, y no desea alejarse ni un momento de Su contemplación y de Su insaciable deleite. Pero, al estar también atado a la corrupción y al cuerpo, se ve oprimido por esto, se arrastra y se vuelve hacia las cosas terrenales, y tiene por esto tanta tristeza, creo, cuánta tiene la psique-alma del pecador cuando se separa del cuerpo.
  87. Así como para aquel que ama su cuerpo y su vida, los placeres y el mundo, la separación de todos estos son la muerte, así también para aquel que ama la pureza y a Dios, las inmateriales y la virtud, es una muerte real incluso la mínima separación de su διάνοιας diania (mente, intelecto) de estos. Si aquel que ve la luz sensible cierra un poco sus ojos o alguien se los tapa, se aflige, se irrita y no puede tolerar de ninguna manera esto, sobre todo si estaba mirando cosas importantes, útiles y extraordinarias. ¿No se afligirá y no se entristecerá más quien es iluminado por el Santo Espíritu y ve, tanto de manera sensible como espiritual, en su vigilia o en su sueño, aquellos bienes que “que ojos no han visto y oídos no han escuchado y hombre no ha pensado con su intelecto ni al corazón del hombre llegaron (1Cor 2,9), los cuales incluso los Ángeles anhelan contemplar, si se ve separado de la contemplación de todo esto por alguna otra cosa? Porque esto le parece muerte y alejamiento de la vida eterna.
  88. Algunos han glorificado la bienaventurada vida eremítica y otros la vida cenobita (o común en el monasterio), otros ser guías del pueblo, administrarlo, enseñarlo y construir iglesias, por las que muchos se alimentan psíquicamente, espiritualmente y corporalmente. Yo no prefiero a uno ni elogio al otro, ni al otro lo acuso, sino que creo que en todo y en cada obra y praxis, la vida que se hace para Dios y de acuerdo con los mandamientos de Dios es plenamente bienaventurada.
  89. La vida de los hombres se mantiene por diversas ciencias, oficios y artes, es decir, cada uno ejerce su propio trabajo y contribuye por ello, y así dando uno al otro y recibiendo del otro, los hombres viven satisfaciendo sus necesidades físicas y materiales. Así sucede también en las cosas espirituales. Al practicar cada uno una virtud diferente y seguir otro camino en la vida, todos se dirigen desde diversas partes hacia el mismo propósito y objetivo.
  90. El objetivo de todos aquellos que viven conforme a la voluntad de Dios es agradar a Cristo, nuestro Dios, conseguir la reconciliación con el Padre mediante la participación del Espíritu, y de esta manera ganar su salvación. Porque esta es la salvación de cada psique-alma, y si esto no se hace, es inútil el esfuerzo y vano nuestro trabajo. Inútil será también cada camino de la vida, el cual no conduce a esto a aquel que sigue este camino.
  91. Aquel que ha dejado todo el mundo y se ha retirado a la montaña para encontrar supuestamente ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental), y desde allí escribe con ostentación a los que están en el mundo, felicitando algunos, adulando a otros y elogiando a otros, parece a aquel que se divorció de la mujer prostituta, fea y mala y se marchó en lugar lejano para liberarse incluso del recuerdo de ella; pero luego habiendo olvidado del propósito por el que se marchó a la montaña, le vienen las ganas de escribir a los que se relacionan con esa prostituta y se contaminan, digamos, a los que están con ella y los felicita. Éste, ya que con su intención admite las pasiones de ellos, participa de alguna manera en su mezcla con ella, si bien no con el cuerpo, pero seguro con su corazón y su νούς nus (espíritu de la psique).
  92. Así como dignos de elogios y bienaventurados son aquellos que viven en el mundo y mantienen limpios los sentidos y sus corazones de todo deseo vicioso y vil, del mismo modo son censurables y despreciables aquellos que viven en montañas y cuevas y desean los elogios y las alabanzas de los hombres. Porque estos son considerados adúlteros por Dios que investiga nuestros corazones (Rom 8,27). Porque el que desea que su vida, su nombre y sus obras sean conocidas y escuchadas en el mundo, se hace prostituto y adúltero en su relación con Dios, según dice David, igual que antiguamente el pueblo judío (Sal 105,39).
  93. Quien con fe firme e inquebrantable en Dios ha renunciado al mundo y las cosas del mundo, cree que el Señor es filántropo (amigo del hombre) y caritativo y acepta a los que vienen a Él con μετάνοια metania. Sabiendo que Dios honra a Sus δούλος dulos (siervos) permitiéndoles recibir deshonras, y los enriquece a través de sus pobrezas, y los glorifica a través de los insultos y los desprecios, y a través de la muerte los constituye en partícipes y herederos de la vida eterna; mediante todas estas cosas el hombre corre de prisa hacia la fuente inmortal como el ciervo sediento (Sal 41.2). Y con estos medios asciende hacia arriba como en una escalera por la que suben y bajan los Ángeles para ayudar a los que están subiendo, y en la cima de ella está sentado Dios (Gen 28,12 y ss) esperando que mostremos lo que podamos de nuestra buena disposición y voluntad; no es que se agrada al ver que nos estamos fatigando, sino porque siendo filántropo (amigo del hombre) quiere darnos los salarios como si nos los debiera.
  94. Dios nunca permite que aquellos que se acercan a Él sin reservas caigan sin levantamiento, sino que, cuando ve que no tienen fuerza y que son impotentes, coopera y ayuda, les ofrece refuerzo desde lo alto y los acerca a Él; sinergiza o coopera de las dos maneras, visiblemente y secretamente, de tal forma que ellos no se dan cuenta, y de otro modo desconocido, hasta que, tras subir toda la escala, se acercan a Él, y se unen completamente con Él, y olviden todas las cosas terrenales y encontrarse junto con Él allá en las alturas -ya sea con sus cuerpo, ya sin sus cuerpos, no lo conozco- para que vivan junto con Él y disfruten de los bienes inefables.
  95. Es justo primero colocar nuestro cuello bajo el yugo de los mandamientos-logos de Cristo, sin desenfrenarnos, ni retrocedernos, sino caminar ortodoxamente con buen ánimo y buena voluntad encima de sus huellas hasta la muerte y con ellos cultivando y renovando nuestro ser, que realmente es el nuevo Paraíso de Dios, hasta que el Hijo junto con el Padre a través del Espíritu Santo venga y habite en nuestro interior. Y entonces cuando Le hayamos adquirido completamente como residente y maestro nuestro, quienquiera que nos ordene y cualquier servicio que nos confíe, lo asumiremos y lo ejecutaremos con buen ánimo y buena voluntad tal y como Él quiere y desea. Sin embargo, no debemos pedirlo antes de tiempo, ni tampoco aceptarlo cuando nos lo asignen los hombres, sino que debemos ser firmes en los mandamientos de nuestro Señor y Dios, y esperar Su propia orden.
  96. Cuando se nos ha encomendado un servicio de las cosas divinas y nos hemos distinguido en este, si el Espíritu Santo nos dirige a volvernos hacia otro servicio, otro trabajo u otra actividad, no debemos presentar objeciones. Porque el Dios no quiere que seamos vagos y perezosos, ni que permanezcamos en el mismo trabajo que empezamos hasta el final, sino que progresemos y estemos en constante movimiento y dispuestos para conseguir cosas superiores, mientras que nos vamos enmendando por la voluntad de Dios y no con la nuestra.
  97. Quien se dedica a mortificar su propia voluntad, debe hacer la voluntad de Dios. Y en su propio lugar, debe introducir dentro de sí la voluntad de Dios, sembrándola e injertándola dentro en su corazón. También debe prestar atención con precisión a aquello que planta e injerta, es decir, si las plantas se han arraigado profundamente y han prosperado, y si en los injertos se ha cerrado la herida y ellos se han unido y se han convertido un solo árbol; si han crecido, si han sacado flores y si han producido fruto dulce y bello. Entonces olvidará también como era la tierra que anteriormente había recibido la semilla y la raíz sobre la que fue injertada aquella planta inconcebible, indescriptible e inefable que trae la vida.
  98. Al que corta su propia voluntad por temor a Dios, el Dios le regala Su propia voluntad sin que él lo sepa o lo tenga concienciado, y la conserva indeleble en su corazón; incluso le abre los ojos de su διάνοια diania (mente, intelecto) hasta que la conozca claramente y perfectamente, y le da la fuerza para cumplirla. Estas cosas las energiza u opera la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo, y sin ella nada se puede hacer.
  99. Si has recibido la absolución, perdón de todos tus pecados, ya sea a través de la confesión o por haber vestido el santo hábito monástico angelical, ¡cuánta agapi-amor, agradecimiento y humildad se te proporcionará a través de esto! Porque mientras eras digno de innumerables castigos, no sólo te has liberado de estos, sino que también te haces digno de tener la adopción, la δόξα doxa (gloria, luz increada) y la realeza increada de los cielos. Dirigiendo siempre tu νούς nus (espíritu de la psique) a estas cosas y teniéndolas siempre en la memoria, prepárate y disponte a no ofender y deshonrar a Aquel que te ha creado, te ha honrado y ha perdonado tus innumerables pecados, sino que Le glorifiques y Le honres con todas tus obras, para que Él también te glorifique más a ti que te ha honrado por encima de toda la creación visible, y te llame Su verdadero amigo.
  100. Así como la psique-alma es más valiosa que el cuerpo, así el ser humano lógico es superior de toda la creación. Por tanto, hombre, no mires las magnitudes de las creaciones y las consideres más preciosas que tú. Sino que viendo la χάρις jaris (gracia, energía increada) que te ha sido dada y entendiendo el valor de tu psique-alma lógica y espiritual, alabar con himnos a Dios que te ha honrado más que todas las cosas visibles.
  101. Pensemos y examinemos cómo glorificaremos a Dios. El Dios es glorificado por nosotros, no de otra manera, sino tal y como fue glorificado por el Hijo. Es decir, con aquellas cosas con las que el Hijo glorificó al Padre, con estas cosas también Él fue glorificado por el Padre. Estas cosas nosotros también intentemos hacerlas con diligencia, para glorificar a Aquel que ha aceptado ser llamado nuestro Padre celestial y ser glorificados por Él con la δόξα doxa (gloria, luz increada) del Hijo, la que tenía de Él antes que el mundo fuera creado (Jn 17,5). Estas cosas con las que el Hijo glorificó al Padre son la cruz, es decir, la mortificación a todo el mundo, los sufrimientos, las tribulaciones, las tentaciones y todos lo demás padecimientos de Cristo. Cuando sufrimos todas estas cosas con gran paciencia, imitamos los padecimientos de Cristo y glorificamos con estos al Padre y Dios nuestro como hijos Suyos por la χάρις jaris y coherederos de Cristo (Rom 8,17).
  102. La psique-alma que no ha sentido que ha sido liberada totalmente de la conexión y del apego pasional y vicioso a las cosas visibles, no puede soportar sin sufrimiento las cosas tristes que le acontecen y los daños de hombres y demonios. Pero, al estar fuertemente atada con el apego pasional y vicioso a las cosas humanas, sufre mucho por las pérdidas económicas y se entristece por las privaciones de las cosas y siente fuerte dolor y angustia cuando recibe heridas en el cuerpo.
  103. Quien ha apartado su psique-alma de la relación y el deseo de las cosas sensibles y la ha conectado con Dios, no sólo despreciará los dineros y sus posesiones y no se lamentará si las pierde, como si no fueran suyas, sino también las cosas dolorosas y penosas que afligen su cuerpo, las soportará con alegría y el debido agradecimiento, viendo continuamente, como dice el divino Apóstol, el hombre exterior desgastarse, mientras que el hombre interior se renueva día a día. De lo contrario, no es posible soportar con alegría las tribulaciones que concede Dios. Esto requiere una gnosis-conocimiento perfecta y sabiduría espiritual. Aquel que carece de estas cosas, camina siempre a la oscuridad y tiniebla de la desesperación y la ignorancia y no puede en absoluto ver la luz de la paciencia y del consuelo divino.
  104. Todo filósofo especulativo por la ciencia humana, no se hará digno de profundizar en los misterios de Dios y verlos, hasta que no quiera primero hacerse humilde y convertirse como tonto o necio, expulsando junto con la altanería y la arrogancia también las gnosis-conocimientos que posee. Porque aquel que actúa así y sigue a aquellos que son sabios a las cosas y realidades divinas con fe incondicional, es instruido por ellos y entra junto con ellos en la ciudad del Dios vivo. Y conducido y alumbrado por el Espíritu divino, contempla y es enseñado aquellas cosas que ningún otro ser humano puede ver y aprender. Y entonces se convierte en enseñado por Dios (Jn 6, 45).
  105. Los enseñados por Dios, los discípulos de los sabios de este mundo los consideran tontos o necios. Pero en realidad tontos y necios son ellos, ya que están saciados con la atontada sabiduría mundana, la cual Dios ha demostrado que es tontería y necedad, de acuerdo con el divino Apóstol (1Cor 1,20). La misma sabiduría, el logos de Dios la llama terrenal, emocional y demoníaca (Sant 3,15), llena de conflictos, irascibilidad y envidia. Por tanto, mientras ellos son privados de la luz divina e increada, consideran engañados aquellos que viven en la luz increada y enseñan las cosas que están en ella, mientras que los engañados son ellos, los que no han saboreado los bienes inefables de Dios.
  106. El que ahora existan entre nosotros απαθείς apazís (impasibles, sin pazos) y santos/as llenos de luz divina e increada, los cuales han mortificado tanto sus miembros terrenales de toda suciedad y deseo pasional y vicioso (Col 3,5), de modo que no solo ellos mismos no piensan ni hacen ningún mal, sino que también, si otros los empujan, no sufren ninguna alteración de su απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos); por lo tanto, el que existan también ahora, lo sabrían aquellos que los acusan de indiferencia y que desconfían al escucharlos enseñar sobre cosas divinas con la sabiduría del Espíritu, los reconocerían por supuesto si hubiesen entendido los logos divinos que leen y cantan diariamente. Porque si hubieran adquirido la perfecta gnosis de las Santas Escrituras, creerían en los logos de Dios y en los bienes que Él nos regaló. Sin embargo, como carecen de estos bienes por arrogancia, presunción y negligencia, por ello calumnian por incredulidad a aquellos que participan de estos y enseñan sobre estos bienes.
  107. Aquellos que están llenos de la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios y perfectos en la gnosis (conocimiento espiritual) y en sofía-sabiduría divina, quieren visitar y ver a la gente del mundo solamente para llevarles alguna recompensa al recordarles los mandamientos-logos de Dios y la buena obra, por supuesto siempre que estos escuchen, comprendan y se dejen convencer. Porque los que no son conducidos por el espíritu de Dios, caminan en la oscuridad y no saben a dónde van (Jn 12,35), ni en qué mandamientos deben progresar; sin embargo, es posible que algún día despierten (espiritualmente) y reaccionen ante la presunción o altanería que los posee y acepten la verdadera enseñanza del Espíritu Santo y, si al escuchar la voluntad de Dios, sin mezcla ni engaño, vuelvan en la metania, se arrepientan y se conviertan, y por el cumplimiento de la voluntad divina recibirán algún carisma espiritual. Si finalmente no logran causarles a los laicos tal beneficio, entonces, lamentando la dureza de sus corazones, regresan a sus celdas y oran día y noche por salvación de ellos. Porque aquellos que están siempre junto con el Dios y llenos de todo bien y bondad no se entristecen por nada más, salvo por esto.
  108. ¿Cuál es el propósito y objetivo de la economía de la encarnación de Dios Logos, proclamado en toda la santa Escritura, aunque nosotros nos quedamos en leer sin llegar a comprenderlo?  De todas formas, el objetivo es que, participando Él de nuestras cosas, nos haga participes de las Suyas. Es decir, el Hijo de Dios, se ha hecho Hijo del hombre, para hacer a los seres humanos hijos de Dios, ascendiendo nuestro género por la χάρις jaris (gracia, energía increada) en aquello que Él mismo es por naturaleza, renaciéndonos por el Espíritu Santo e introduciéndonos directamente en el reinado de la Realeza increada de los Cielos. O más bien, nos regala la Realeza increada de los cielos para tenerla en nuestro interior (Lc 17,21), de modo que no solo tengamos la esperanza de que simplemente entraremos en ella, sino que al poseerla, debemos proclamarla: “Nuestra vida está escondida junto con Cristo en Dios” (Col 3,3).
  1. El bautismo no elimina nuestro libre albedrío o independencia ni la libertad de nuestra predisposición y voluntad, sino que nos regala la libertad de no ser ya gobernados y sometidos involuntariamente al poder del diablo. Después del bautismo, depende de nosotros el permanecer voluntariamente en los mandamientos-logos de Cristo, nuestro Señor y Dios, en el nombre del Cual hemos sido bautizados, y andar el camino de Sus preceptos, o bien, abandonar este camino recto, ortodoxo y volver a nuestro adversario y enemigo, el diablo.
  2. Quienes después del santo bautismo retroceden a las voluntades y deseos del maligno astuto y hacen las cosas que él los propone, por sí mismos quedan fuera de la santa matriz del divino bautismo, según el logos de David (Sal 57,4). Porque cada uno de nosotros no se altera, ni se desvía de su naturaleza, según la cual ha sido plasmado; pero al haber sido creado bueno por Dios (porque Dios no ha hecho nada malo), y siendo inmutable en la naturaleza que fue creado y en su esencia, cada persona realiza exactamente aquellas cosas que quiere y ha escogido por su voluntaria, decisión u opinión, ya sean buenas o malas. Es decir, igual que el cuchillo tanto si se utiliza bien como mal, no se altera en su naturaleza, sino que sigue siendo hierro, así también el ser humano, opera y actúa las cosas que quiere, como hemos dicho, sin desviar su naturaleza.
  3. No salva al hombre el dar limosna solo a uno; al contrario, al despreciar a uno, le provoca el infierno (interior). Porque las palabras de Cristo; “Tuve sed y hambre, etc.” (Mt 25,35), no se refieren a un momento puntual ni a un solo día, sino a toda la vida. Y el dar alimento, agua, ropa y cosas semejantes a Cristo no es cuestión de un solo acto; más bien, nuestro Señor y Dios ha declarado que siempre y en toda circunstancia acepta tales obras de Sus siervos.
  4. Aquel que dio limosna, caridad a cien personas y podía dar también a otros, saciar la sed y alimentar a muchos que le rogaban y clamaban, pero aun así los rechazó, será juzgado por Cristo como si no hubiera alimentado a Él mismo. Porque también en todos estos está Él, que es alimentado por nosotros en persona de cada uno de los más pequeños.
  5. Aquel que hoy ha dado a todos las cosas necesarias para el cuerpo, pero mañana, teniendo la capacidad de hacer lo mismo, se desentiende de algunos hermanos y los deja perecer de hambre, sed y frío, en realidad los ha abandonado en la muerte y ha despreciado al mismo Cristo quien dijo: “Cuanto hicisteis por uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40).
  6. Por eso el Cristo aceptó tomar forma de cada pobre y hacerse similar a cada pobre, para que ninguno de los que creen en Él se enorgullezca y se ensalce delante de su hermano. Sino que, cada uno viendo a su hermano y a su prójimo como si viera a su propio Dios, que se considere a sí mismo más pequeño que él, ya que le estará considerando como si viera a su Creador, y como tal recibirlo y honrarlo disponiendo todas sus existencias para cuidarlo y servirlo, de la misma forma en que nuestro Cristo y Dios entregó Su sangre para nuestra σωτηρία sotiría (redención, psicoterapia y salvación).
  7. Aquel que ha recibido el mandato de amar a su prójimo como a sí mismo debe hacerlo no solo por un día, sino por toda su vida. Y quien ha sido ordenado a dar a todo el que le pide (Mt 5,42), está llamado a hacerlo durante toda su vida. Asimismo, quien quiera y desea que otros le hagan el bien, (Mt 7,12), lo mismo será requerido hacer también él con los demás.
  8. Quien considera a su prójimo como a sí mismo, no tolera tener más que su prójimo; ahora bien, si él tiene bienes y no los comparte generosamente hasta llegar el mismo a ser pobre y asemejarse a su prójimo, no es cumplidor del mandamiento del Señor. Del mismo modo, aquel que desea dar a todos los que le piden no debe negar si lo posee ni una moneda ni un trozo de pan a quien se lo solicite. También aquel que no hace a su prójimo lo que desea que los demás le hagan a él (Mt 7,12), no cumple con el mandamiento. Así también, aquel que ha alimentado, saciado y vestido a cada pobre y necesitado y ha atendido sus otras necesidades, si desprecia a uno solo de ellos, será considerado como si hubiera pasado por alto a Cristo mismo, el Dios, hambriento y sediento (Mt 25,45).
  9. Quizás todas estas palabras pueden parecer duras y pesadas para muchos. Por eso quizás se pregunten con razón: “¿Quién puede llegar hacer todas estas cosas, de modo que pueda cuidar y alimentar a todos sin descuidar y dejar de lado a nadie? Pero que escuchen a Pablo quien declara: “Porque la agapi-amor incondicional de Cristo nos retiene todos, a nosotros y a vosotros unidos fuertemente, y murió por todos para que los que viven no vivan ya para sí, sino para aquel que por ellos se sacrificó en la cruz y resucitó” (2Cor 5,14-15).
  10. Tal como los mandamientos universales contienen en su interior también todos los mandamientos parciales, de igual manera las virtudes universales abarcan las virtudes parciales. Porque el que ha vendido todos sus bienes y los ha repartido a los pobres y se ha vuelto pobre de una vez por todas, ha cumplido con sus praxis todos los mandamientos parciales, es decir, ya no tiene necesidad de dar a quien le pida, ni rechazar a quien quiera tomar algo prestado de él (Mt 5,42). Del mismo modo, quien ora sin cesar incluye en su práctica todas las demás formas de oración, y, por tanto, ya no tiene la obligación de alabar al Señor siete veces al día o a orar por la mañana, tarde y noche, ya que con su oración constante ha cumplido todo lo que normalmente se haría en horarios específicos de oración y alabanza. Así también, aquel que ha recibido conscientemente en su interior a Dios, quien otorga gnosis-conocimiento a los hombres, ha recorrido y salido de toda la Sagrada Escritura y ha obtenido de ella todo su beneficio, y ya no tiene necesidad de libros. ¿Cómo podría necesitar de libros aquel que tiene como compañero inseparable a Quien inspiró a los autores de las Escrituras sagradas y es iniciado e instruido místicamente en los misterios inefables, ocultos-secretos y profundos? El mismo será un libro inspirado de Dios para los demás, un libro lleno que contiene misterios nuevos y antiguos (Mt 13,52), escritos en su interior por la mano de Dios (Ex 51,18), porque ha cumplido todas las cosas y ha hallado reposo en Dios, (Gen 2,3), en la soberana Perfección original.
  11. El flujo que se produce en el sueño puede ser consecuencia por diversos motivos: por la gula o glotonería, la vanagloria y la envidia de los demonios. También puede suceder por una vigilia excesiva cuando el cuerpo, dominado por el sueño, teniendo miedo no vaya ser que le suceda esto. O bien, en la víspera de la Divina Liturgia, si uno es sacerdote o antes de la divina Comunión o Efjaristía, cuando uno se ha acostado con pensamientos de cobardía y miedo, es decir, no vaya ser que le suceda, se duerme y le sucede; lo cual también se debe a la envidia de los demonios. Incluso puede suceder si uno durante el día vea una cara bonita y luego la va recreando con la mente y se duerme con estos pensamientos fornicadores, que por ligereza y descuido no los ha expulsado, cae en esto durante el sueño, o tal vez también despierto, estirado en la cama. Sucede también de otra manera; son algunos como yo negligentes y perezosos que conversan sobre temas pasionales, ya sea de manera apasionada o indiferente; y luego, al ir a dormir, pensando en estas conversaciones y dialogando con ellas en su mente, se quedan dormidos y caen en esta avería; quizá también allí mientras conversan, uno de los puede ser perjudicado en ese momento. Por eso, debemos estar siempre atentos teniendo presente las palabras del Salmista: “Veo al Señor siempre delante de mí, porque Él está en mi derecha para no ser conmovido” (Sal 1,8), y cerrar nuestros oídos a este tipo de palabras. Igualmente, muchas veces algunos que apenas dejaron la oración, fueron empujados a los movimientos carnales, tal como hemos dicho también en el capítulo sobre la oración.
  12. Hermano, procura desde el principio de tu renuncia a sembrar en tu interior buenas virtudes, de modo que seas útil en la hermandad, y al final el Señor te eleve. Nunca te atrevas a tener confianza con el higúmeno (guía, abad del Monasterio), como hemos dicho antes, ni a pedirle que te honre. No establezcas amistad con los superiores, ni visites a menudo sus kelias-celdas, sabiendo que, si lo haces, no sólo el pazos de la vanagloria comenzará a echar raíces en tu interior, sino también te volverás odioso para higúmeno. ¿Cómo y de qué manera se hará esto?, el que tenga νούς nus sano que entienda. Mantente en paz en tu celda, sea cual sea. Y a aquel que quiere hablar contigo, no lo rechaces por falsa piedad. Pero si le hablas con consideración paternal, nunca te verás perjudicado, incluso si él es de tus contrarios. Y si no ves esto como provechoso, sin embargo, debes adaptarte al propósito de aquel que se beneficia.
  13. Debes tener constantemente el temor a Dios y examinarte cada día a ti mismo, qué has hecho bien y qué mal. Y las cosas buenas olvidarte, no vaya ser que caigas en el pazos de la vanagloria. Pero para las malas derramar lágrimas, confesarte y orar fervientemente. Este examen debe hacerse de la siguiente manera. Cuando acaba el día y llega la noche, reflexionar y examinarse así: “¿Cómo, con la ayuda de Dios, pasé el día? ¿Acaso he criticado, juzgado y condenado a alguien, o he despreciado, calumniado y escandalizado a alguien o he mirado a alguien con pasión y deseo o he desobedecido al responsable de mi diaconía-servicio y he descuidado del servicio o me he enfadado e irritado contra alguien o allí en el oficio o en la Divina Liturgia cuando estaba en pie he ocupado mi νούς nus (espíritu de la psique) en cosas y pensamientos inútiles o me cargué de negligencia y pereza dejando la iglesia y el canon? Cuando te encuentres en todas estas cosas que eres irresponsable, – lo cual es imposible, porque nadie es limpio de pecado ni un día de su vida (Jb 14,4) y nadie puede presumir que tiene el corazón puro (Pr 20,9)- entonces clama a Dios con muchas lágrimas: “Señor perdona todos mis pecados que he cometido con praxis y palabras, consciente o inconscientemente». Porque en muchas cosas nosotros somos culpables sin saberlo (Snt 3,2).
  14. Debes diariamente confesar cada λογισμός loyismós (concepto, pensamiento simple o unido con la fantasía) ante el padre espiritual, y lo que te diga, recíbelo y aceptarlo como si viniera de la boca de Dios, con certeza interior. No comuniques a nadie estas cosas, por ejemplo, “he preguntado esto y esto al padre, y él me ha contestado así; ¿Acaso me habrá contestado bien o no? ¿Y qué debo hacer entonces para rectificarme? Porque estas palabras están llenas de incredulidad hacia el padre y son dañinas para la psique-alma. Esto suele suceder principalmente a los principiantes.
  15. Todos los hermanos del monasterio debes verlos como santos y considerar solo a ti mismo como pecador y el último de todos, y pensar que, mientras todos serán salvados, solo tú te infernarás. Y cuando estás de pie en la Divina Liturgia o al santo oficio, estas cosas no dejes de pensarlas y no dejes de llorar ardientemente y con κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), sin dejarte influenciar por aquellos que se escandalizan o se burlan de tu posición y actitud. Pero si ves que de esto resbalas a la vanagloria, entonces salte de la iglesia para llorar en alguna parte a escondidas y después de nuevo vuelve rápidamente en tu sitio. Esto es muy bueno para los principiantes, sobre todo durante el exápsalmos (seis salmos), en la salmodia de los salmos, en la lectura y en la Divina Liturgia. También ten mucho cuidado de no criticar a nadie, sino piensa que «quienes me ven llorar y lamentarme, entenderán que tengo muchos pecados y orarán por mi salvación». Y ciertamente, si siempre piensas esto y lo realizas sin cesar, te beneficiarás mucho y atraerás sobre ti la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios y te harás partícipe de la divina bienaventuranza.
  16. No te acerques a ninguna celda, excepto a la del higúmeno, y allí también rara vez. Si quieres preguntarle sobre algún pensamiento, pregúntale en la iglesia. Después de la Divina Liturgia u otro oficio retírate inmediatamente a tu celda, y después a tu servicio. Después de las vísperas, después de hacer una reverencia fuera de la abadía o despacho higuménico y pedir la bendición del higúmeno, corre silenciosamente y cabizbajo a tu celda. Porque es mejor decir un trisagio con atención y dormir, en vez de cuatro horas en vela con conversaciones inútiles. Pero donde hay κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) y luto espiritual, allí sigue esplendor divino; y cuando este esplendor venga, expulsa la acidia, la pereza y la enfermedad.
  17. No debes tener amor especial con ninguna persona, y mucho menos por un principiante, incluso si te parece que lleva una vida ejemplar, y naturalmente mucho más si tiene una vida sospechosa. Porque, por costumbre, esta clase de amor, de espiritual se convierte en pasional o emocional dentro de ti, y caes en tristezas inútiles. Esto sucede con frecuencia entre los luchadores. Pero la humildad y la oración continua te enseñarán sobre esto. Nuestro tiempo no permite extendernos sobre el tema. El que entiende, que entienda.
  18. Debes mantenerte ajeno a cada hermano del monasterio, y mucho más a los conocidos que tenías en el mundo. Pero a todos debes amarlos por igual, tanto los piadosos como los luchadores, verlos como santos. Pero para aquellos que son negligentes como yo, debes orar extensamente por ellos. Pero, como dije antes, considerando a todos como santos, apresúrate con el luto (espiritual, según Dios) a hacer la catarsis de los πάθος pazos, para que seas iluminado por la χάρις jaris (gracia, energía increada), así verás a todos iguales y conseguirás la bienaventuranza de los que se han hecho la catarsis y son puros del corazón (Mt 5,8).
  19. Hermano, que consideres que la perfecta renuncia del mundo es, en primer lugar, la completa mortificación o necrosis de tu voluntad, y después la liberación del vínculo, del apego y de la negación de los padres, parientes y amigos.
  20. También despojarte de todas las propiedades y repartirlas a los pobres, de acuerdo con el logos del Señor que dice al joven rico: “Vende todo cuanto tienes y dárselo a los pobres” (Mt 18,21). Incluso debes olvidarte de todas las personas que amabas, ya sea físicamente o espiritualmente.
  21. También, debes confesar todos los pecados y los secretos de tu corazón, los que has cometido desde la infancia hasta ahora, ante tu padre espiritual o ante higúmeno (abad), como si te confesaras al mismo Dios, quien examina “corazones y entrañas” (Sal 7,9). Sabes que cuando Juan bautizaba en el río el bautismo de la μετανοία metania, iban todos a él y confesaban sus pecados (Mt 3, 6). Porque de la confesión nace gran gozo y alegría en la psique-alma y alivio en la conciencia, según el logos del Profeta: “Confiesa tú primero tus pecados y serás justificado” (Is 43,26).
  22. También debes poner el pensamiento, después de tu ingreso en el monasterio, la certeza de que han muerto todos, tanto tus padres como tus amigos. Y que consideres como padre y madre a Dios y al higúmeno, abad. No pidas nunca de tus padres ni de tus amigos algo que necesites. Ahora bien, si ellos por providencia te mandan algo, acéptalo y ora por ellos porque se acuerdan de ti, pero entrega lo que te han enviado al comedor o al hospital del monasterio. Y esto lo harás con humildad, porque no es obra de los perfectos, sino obra de los muy pequeños.
  23. Todo lo bueno, hazlo con humildad, teniendo en mente al Señor que dijo: “Cuando hagáis estas cosas, decir que siervos inútiles somos, simplemente hemos hecho lo que es debido” (Lc 17,10).
  24. Debes tener cuidado en no tomar nunca la divina efjaristía comunión o teniendo algo contra otra persona, ni siquiera un simple pensamiento, hasta que consigas la reconciliación con la μετάνοια metania. Pero esto también lo aprenderás a través de la oración.
  25. Que estés preparado cada día para recibir todo tipo de tribulación y sufrimiento. Pensar que por estas tribulaciones y sufrimientos serás liberado de la multitud de tus pecados, y agradece al Santo Dios. Porque de esto uno adquiere una franqueza que avergüenza, según el gran Apóstol Pablo que dice: “Y no sólo esto, sino que nos alegramos también en los sufrimientos, conscientes de que los sufrimientos producen poco a poco la preciosa virtud de la paciencia, la paciencia fructifica y consolida la fidelidad, la fidelidad trae y consolida la esperanza firme hacia Dios;” (Rom 5, 3-4). Y la esperanza no avergonzará a nadie. Pero como dice la Escritura: «Lo que el ojo no vio, lo que el oído no oyó, lo que ninguna inteligencia y mente humana imaginó, eso preparó Dios antes de la creación del mundo para los que le aman” (1Cor 2,9), según la promesa que no miente en aquellos que por la sinergia (cooperación) de la χάρις jaris (gracia, energía increada) muestran paciencia en los sufrimientos y en las tribulaciones. Porque sin la χάρις jaris nada se puede lograr.
  26. Que no tengas nada material en tu celda, ni siquiera una aguja, excepto una estera o esterilla, una piel de oveja o manto, una túnica y lo que llevas puesto. Si es posible, no debes tener ni un taburete para apoyar los pies. Porque también hay una razón para esto. El que entienda, que entienda.
  27. Ni tampoco exijas del higúmeno nada más de las cosas te hacen falta, excepto de las cosas asignadas, y estas cuando él te llame y te las entregue. Ni tampoco te convenza el pensamiento que te viene a decir que debes cambiar alguna cosa de las que te da, sean del género que sean, tómalas con agradecimiento como si viniesen de Dios, y con estas debes caminar. Aún, no debes salir fuera a comprar otra cosa. Cuando tu hábito se ensucia, debes lavarlo dos veces al año, pidiendo con forma de pobre y humilde y con toda humildad un cinto de otro hermano, hasta que se lave y se seque el tuyo, y luego, nuevamente con gratitud, debes devolverlo. Lo mismo también debes hacer con el manto o sotana y con cualquier otra cosa.
  28. Debes esforzarte tanto como puedas en la diaconía-servicio. Dentro de tu celda, que perseveres en la oración con κατάνυξις katánixis (dilatación del corazón, compunción), atención y lágrimas incesantes. No debes pensar que, hoy trabajé mucho, así que puedo restar algo de la oración debido al esfuerzo físico. Porque te digo que, por mucho que uno se esfuerce en la diaconía-servicio, si se priva de la oración, debe considerar que algo grande ha perdido. Y realmente así es.
  29. Debes ser el primero en asistir a las celebraciones litúrgicas y salgas el último, a menos que haya una gran necesidad, especialmente durante al Orthros (oficio preparación antes de la Liturgia) y a la Divina Liturgia.
  30. Debes tener plena obediencia al abad o higúmeno por quien te has hecho monje, y debes realizar sin vacilar todo lo que te manda, hasta la muerte, incluso si te parecen imposibles. Porque de esta manera imitas a Aquel que obedeció hasta la muerte, y en concreto muerte en la cruz (Fil 2,8). Y no sólo al higúmeno, sino también toda la hermandad y a aquel que es responsable de asignar los servicios-diaconías, no debes desobedecer en nada, y si te manda alguna diaconía-servicio que es superior a tu fuerza, después de haberte arrepentido, pide perdón o la venia. Pero si él no retira la orden, entonces debes esforzarte mucho por cumplirla, teniendo en cuenta que la Realeza increada de los Cielos es para los que ejercen fuerza y violencia a sí mismos y ellos la arrebatan (Mt 11,22).
  31. Además, debes rodar con un corazón contrito a los pies de toda la hermandad, como si fueras una persona invisible, desconocida e inexistente. Quien en su vida se comporta así de esta amanera, me atrevo a decir que se hará perspicaz, clarividente y muchas cosas predecirá con la sinergia (cooperación) de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada). Esta persona llora también por los defectos de los otros, permaneciendo indiferente y no apegado a las cosas materiales, puesto que el divino έρως eros (amor ardiente) y espiritual no le permite deslizarse hacia estas. Por supuesto no es admirable que uno prediga las cosas; esto muchas veces proviene de los demonios. Sin embargo, quien tiene νούς nus sanado y lúcido lo comprenderá. Pero si alguien comienza a recibir y aceptar confesiones, tal vez sea privado de las cosas anteriores, ocupándose del examen de los pensamientos ajenos. Pero, si uno por gran humildad deja de hacerlo, es decir, hablar y escuchar, retorna de nuevo a la situación anterior. Está claro que la gnosis plena de estas cosas la tiene sólo Dios; yo estoy lleno de temor y no me atrevo a tener opinión sobre este tipo de cuestiones.
  32. Debes tener siempre en tu νούς nus (espíritu de la psique) a Dios, ya sea que duermas o estés despierto, y en la comida y la conversación, en el trabajo manual y en cada otra praxis, de acuerdo con el logos del Profeta: “Veía siempre al Señor delante de mí” (Sal 15,8); y que te consideres a ti mismo como el más pecador de todos los hombres. Porque cuando este pensamiento permanece mucho tiempo, por regla general sigue en la διάνοια diania (mente, intelecto) algún destello como un rayo. Y cuando más lo persigues con mucha atención y con διάνοια diania indiferente, con gran esfuerzo y lágrimas, tanto más brilla y más claro se ve. Y cuando se ve, se ama; y al ser amado, produce catarsis; y haciendo catarsis, convierte al hombre semejante a Dios, lo ilumina y lo enseña discernir el bien del mal. Pero, hermano, se necesita mucho esfuerzo y fatiga, junto con la ayuda de Dios, para que habite permanentemente en tu psique-alma y la ilumine como la luna en la oscuridad de la noche. Debes aún tener mucho cuidado también a los asaltos de los pensamientos de la vanagloria y presunción y no juzgar a nadie que veas que hace algo indebido. Porque los demonios presentan este tipo de pensamientos en la psique-alma, si la ven que se ha liberado de los pazos y las tentaciones con la visita y el establecimiento de la χάρις jaris (gracia, energía increada) y el estado de paz. Pero la ayuda viene de Dios. También el luto divino debe hacerse incesante en ti y no saciarte de lágrimas. Pero ten cuidado de no sufrir nada por el exceso de alegría y κατάνιξις katánixis (dilatación del corazón, compunción), ni de creer que las lágrimas que te han venido son por tu propio esfuerzo y no por la χάρις jaris de Dios; de lo contrario, serán retiradas y las pedirás con mucha oración y no las encontrarás, y aprenderás qué gran regalo has perdido. Pero, Señor, ojalá que nunca seamos privados de Tu χάρις jaris. Sin embargo, hermano, si a ti te sucede esto, deja tu enfermedad en manos de Dios y, una vez que te levantes, extiende tus manos y ora diciendo: “Kirie-Señor eléison compadécete de mí que soy pecador, impotente y desgraciado, y mándame Tu χάρις jaris. No me dejes ser tentado más de lo que puedo. He aquí, Señor, ves la multitud de mis pecados en cuánto desánimo y en qué pensamientos me han traído. Yo, Señor, aunque quiera atribuir a los demonios o a la presunción la privación de Tu consuelo, no puedo. Porque conozco que los demonios combaten contra los que hacen fervientemente Tu voluntad. Pero yo que realizo cada día la voluntad de ellos, ¿cómo recibiré tentación de ellos? Seguro que estoy tentado debido a mis pecados. Y ahora, Señor, Señor mío, si es Tu voluntad y para beneficio mío, complazca que venga de nuevo Tu χάρις jaris a mí, Tu dulos-siervo; verla y alegrarme lleno de katánixis (compunción, dilatación del corazón) y llanto, e iluminado por su perpetuo resplandor, que me proteja de los sucios pensamientos, de toda cosa vil y maligna y de mis errores que cometo cada día con obras y dichos, con gnosis-conocimiento o ignorancia. Y asegúrame, Señor, que tengo libertad ante Ti, de las tribulaciones que caen diariamente sobre mí, Tu siervo, y que son provocadas por los demonios y los hombres, y de la anulación de mi voluntad, teniendo en mente los bienes eternos que esperan a quienes Te aman. Porque Tú Señor dijiste: el que pide, recibe, y el que busca encuentra, y al que llama la puerta, se le abrirá (Mt 7,8)”. Además de estas cosas, hermano, y con las otras que te ponga Dios en la mente, persevera en rogar sin aflojar por la pereza o acidia. Y el bondadoso Dios no te abandonará (Gen 28,15).
  33. En la kelia-celda que desde el principio has recibido del higúmeno, allí debes permanecer hasta el final. Si está vieja o en ruina y te produce inquietud, haz reverencia al higúmeno con humildad y recuérdaselo. Y si te escucha, alégrate; si no, también dar gracias, recordando al Señor quien no tenía donde reclinar Su cabeza (Mt 8,20). Porque si le molestas dos, tres o cuatro veces por este tema, adquieres frente a él confianza, franqueza y después viene la incredulidad y, finalmente, el desprecio. Por tanto, si quieres vivir una vida en divina ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental), no pidas nada para tu comodidad física corporal al higúmeno. Porque al principio no prometiste esto, sino, por el contrario, que todos te desprecien y te humillen, y tú, según el mandamiento del Señor, soportes esto con valentía (Mt 16,24 y 1Ped 2,21-23 y ss). Por tanto, si quieres mantener la fe y la agapi al higúmeno y verlo como un santo, guarda estas tres cosas: no pidas nunca algo para tu comodidad, no tengas mucha familiaridad o confianza con él y no vayas a verlo con frecuencia, como hacen algunos, supuestamente a recibir atenciones y beneficios de él, cosa que es incierta como todas las cosas humanas. No condeno que le reveles cada pensamiento que te viene. Si guardas estas tres cosas, entonces pasarás sin tempestades el mar de la vida, y considerarás a tu padre espiritual, sea quien sea, como un santo. Si dentro en la iglesia te acercas a él para preguntarlo sobre algún pensamiento y le encuentras ocupado con otro hermano por la misma causa o por otra y te deja esperar un poco, no te molestes y no pienses nada malo; sino quédate en otra parte con las manos cruzadas hasta que termine el otro y seas llamado tú. Porque los padres suelen hacer esto quizás a propósito, para probar y liberarnos de nuestros pecados anteriores.
  34. Debes ayunar las tres cuaresmas. En la Gran Cuaresma, come cada dos días, excepto si es una gran fiesta, sábado o Domingo. En las otras dos, come un día sí un día no. El resto de los días del año, debes comer una vez al día, excepto si es sábado, Domingo o festividad, pero incluso entonces tampoco te sacies.
  35. Procura hacerte un ejemplo provechoso para toda la hermandad en cada virtud, en la humildad, en la apacibilidad, en la misericordia, en la obediencia, incluso hasta a los más insignificantes, en la ausencia de ira y en la liberación de los pazos, en la pobreza y en la κατάνυξις katánixis (dilatación del corazón, compunción), en la falta de malicia y en la falta curiosidad, en la sencillez, en el alejamiento de cada hombre, en la visita de los enfermos, en consolar a los doloridos, en no apartarte de nadie que tiene necesidad que le puedas ser beneficioso, bajo la excusa de la comunicación con Dios por la oración- porque la αγάπη agapi es superior a la oración. Aún, debes ser compasivo y simpático con todos, que te falte la vanagloria, la franqueza y el examinar y criticar a los demás, no pidas nada del higúmeno y de los servidores, honrar a todos los sacerdotes, sé siempre cuidadoso en la oración, sencillo en tus maneras y muestra agapi hacia todos. No te muestres a los demás de que trabajas e investigas las Escrituras con el propósito de ser alabado. Estas cosas te las enseñará la oración que se hace con lágrimas y esplendor de la χάρις jaris (gracia, energía increada). Por lo tanto, cuando seas preguntado para algo útil, debes enseñar con mucha humildad sobre los estados espirituales altos, tal como te ilumina la χάρις jaris, refiriéndote en acontecimientos y experiencias de tu vida como si pertenecieran a otros, con pensamiento no vanaglorioso, cualquiera que sea aquel que te pregunta deseando ser beneficiado. Y aquel que quiere pedirte consejo sobre un pensamiento, no lo evites, sino toma sobre ti sus errores, cualquieras que estos sean, y ora y llora por él. Porque esto da testimonio de perfecta αγάπη agapi, compasión y simpatía. No lo alejes por temor a que te perjudique lo que oigas, porque con la sinergia, cooperación de la χάρις jaris no te sucederá nada; pero para que los otros no sean perjudicados, debes oírlos en un lugar secreto. Quizás, como ser humano que eres, sufras algún asalto del pensamiento, pero si tienes la χάρις jaris esto no te sucederá. Porque hemos sido enseñados a no buscar nuestro propio interés, sino el de los demás, para que se salven (1Cor 10, 24·33). Como hemos dicho antes, debes vivir despreocupado y pobre sin posesiones. Y entonces entenderás que la χάρις jaris opera en tu interior, cuando te consideras realmente a ti mismo como el más pecador de todos los hombres. Cómo esto sucede, no te lo puedo decir, Dios lo conoce.
  36. Durante la vigilia, debes dedicar dos horas a la lectura y otras dos a orar con κατάνυξις katánixis (dilatación del corazón, compunción) y con lágrimas; hacer el canon que quieras, y los salmos, si quieres, recita los doce y el salmo Amomos (Sal 118) y la oración de san Ευστρατίο Efstratio*. Esto en las grandes vigilias; en cambio en las pequeñas, haz una secuencia más corta, según la fuerza que te da Dios. Porque sin Él nada bueno se puede lograr, tal como dice el Profeta: “De el Señor dependen todas las cosas que hace el hombre”, y el mismo Salvador dijo: “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5). Sin lágrimas no tomes nunca la comunión o efjaristía.

(*es la oración: «Te engrandezco, Señor…», que se dice la noche del Sábado. Ver en el gran Horologion.)

  1. Come lo que te ofrezcan, sea lo que sea. También bebe un poco de vino con continencia sin murmuración. Si estás solo porque estás enfermo, come verduras crudas con aceitunas. Si algún hermano te manda algo comestible, acéptalo con agradecimiento y humildad como haría un extraño peregrino; come de ello, sea lo que sea, y envía lo restante a otro hermano pobre y piadoso. Si alguien te invita a un banquete, come de todo lo que ofrece, pero poco, conforme al mandamiento, guardando la continencia. Cuando termines y te levantes y le has hecho la reverencia como un extraño y pobre, agradécele diciendo: “Que Dios, santo padre, te lo recompense”. Pero ten cuidado no digas nada, incluso si te parece útil.
  2. Si algún hermano ha sido entristecido por el higúmeno o por el administrador o por otro y viene a ti, consuélalo y dile: “Créeme, hermano, esto ha sucedido como una prueba para ti. A mí también me ha sucedido esto de diversas maneras, y por mezquindad y cobardía me entristecía. Pero cuando me aseguré que era para probarme, soporto con mucho gusto y alegremente la prueba. Así que tú haz lo mismo, y te alegrarás más por tales tribulaciones». Pero si no hace caso y empieza hablar mal, tampoco entonces debes rechazarlo y apartarte de él, sino consuélalo tal como te ilumina la χάρις jaris. Porque el discernimiento es de muchos tipos, y tal como entiendas la situación del hermano y sus pensamientos, acércate según veas y no le dejes marchar sin ser psicotarapiado, calmado y sanado.
  3. Si algún hermano está enfermo y no has tenido la oportunidad de visitarlo durante mucho tiempo, mándale algo primero y avísale: “Créeme, padre santo, hoy he sabido que estás enfermo y te pido perdón.”. Después ves a visitarlo y, después de hacer una reverencia y orar, dile: “Padre santo, ¿cómo te ha ayudado Dios?” Y tras sentarte con las manos cruzadas, mantente en silencio. Si están presentes otros visitantes, ten cuidado y no digas nada, ya sea hagiográfico u otra cosa, especialmente si no te preguntan, para no sentirte incómodo después. Porque esto les sucede por regla general a muchos hermanos más simples.
  4. Si por suerte te sientas a comer también junto con hermanos piadosos, debes comer de lo que está puesto, cualquier cosa que sea. Si tienes una orden de no comer algo, por ejemplo, pescado o algo similar, y eso está en la mesa, si el que te ha dado la orden está cerca ve y convéncele para que te permita comer. Pero si no está, o si no conoces que no te lo permite, y por otro lado no quieres escandalizarlos, come y después comenta esto que has hecho, pidiendo perdón. Si no quieres hacer ninguna de estas cosas, mejor que no vayas a la mesa. Porque así obtendrás un doble beneficio: evitarás al demonio de la vanagloria y también los salvarás de escándalo y tristeza. Si estas comidas son de las más grasientas, guarda tu canon o regla. Sin embargo, también es mejor comer un poco de todo en ese caso. Lo mismo también si por suerte te encuentras en una mesa festiva, como legisla el Apóstol: “Comed toda carne que se vende en el mercado, sin andar averiguando nada por motivos de remordimientos de conciencia, pues del Señor es la tierra y su plenitud” (1Cor 10,28).
  5. Si estás orando en tu kelia-celda y alguien llama a tu puerta, ábrele. Y después de que se siente, háblale con humildad sobre cualquier asunto que te pregunte que le sea útil. Y si le pesa alguna tristeza, procura aliviarlo ya sea con palabras o con obras. Y cuando se marche, cierra la puerta y continúa tu oración. Porque tanto la reconciliación con Dios como la ayuda a quienes vienen a visitarte son igualmente importantes. Sin embargo, no debes hacer esto con los mundanos; mejor termina tu oración y luego habla con ellos.
  6. Si cuando estés orando, te invade algún miedo o escuchas estrépitos o veas alguna luz o cualquier otra cosa, no te turbes ni te asustes, sino más bien persevera en tu oración con más firmeza. Porque son los demonios quienes provocan perturbación y ruidos para que pierdas tu serenidad y abandones la oración, y después, cuando te hayas acostumbrado a esto, ellos puedan tenerte en sus manos como marioneta. Pero si allí donde tú haces la oración resplandece otra luz, que no puedo describirla, y colma tu psique-alma de alegría y eres dominado por el deseo de las cosas celestiales y muchas lágrimas con κατάνυξις katánixis (dilatación del corazón, compunción), debes saber que esto es visita divina y ayuda de lo alto. Y si persiste mucho este estado, dado que no podrás soportar más las abundantes lágrimas, dirige tu νούς nus (espíritu de la psique) en algo físico y con esto bajarás de esta altura. Pero ten cuidado no abandonar la oración debido a las intimidaciones de los demonios, sino como un niño pequeño, que cuando lo asustan corre a los brazos de su madre o de su padre y ahuyenta el miedo, así también tú corre con la oración hacia Dios y evitarás el miedo de los demonios.
  7. Sí allí donde estás sentado en tu kelia-celda, viene un hermano y te pregunta porque tiene guerra carnal, no lo rechaces, sino con κατάνυξις katánixis (dilatación del corazón, compunción), tal como te ilumine la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios y de lo que conoces por tu propia experiencia, ayúdalo así y después déjalo que se vaya. Cuando se vaya, hazle una reverencia y dile: “Créeme, hermano, tengo esperanza en la filantropía de Dios, y que se marchará de ti esta guerra; sólo no cedas, ni te relajes”. Y apenas se marche el hermano, levántate y una vez pensando en su guerra, levanta tus manos hacia Dios y ora con lágrimas y gemidos por tu hermano, diciendo: “Señor Dios, Tú que no quieres la muerte del pecador, administra al hermano como tú conoces y como le conviene a él”. Y Dios bondadoso que conoce la fe del hermano hacia ti y tu propia simpatía y compasión por αγάπη agapi (amor) y oración verdadera para el hermano, aliviará su guerra carnal.
  8. Todas estas cosas, hermano, son adecuadas para la κατάνυξις katánixis (dilatación del corazón, compunción), y debes realizarlas con corazón quebrantado, paciencia y gratitud, porque traen lágrimas, destruyen los πάθος pazos y provocan la Realeza increada de los Cielos. Porque la Realeza increada de los Cielos pertenece a los que se esfuerzan violentamente a sí mismos por alcanzarla, y ellos la arrebatan (Mt 11,12). Y si logras todas estas cosas, te liberarás por completo de tus viejos hábitos, quizás también de los mismos asaltos de los pensamientos. Porque es natural que la oscuridad ceda ante la luz y la sombra ante el sol. Sin embargo, si alguien muestra al principio negligencia en estas cosas y afloja en actitud y vigilancia y se ocupa de otras cosas, será privado de la χάρις jaris (gracia, energía increada); y entonces, cayendo en pazos malos, conocerá su impotencia y será dominado por la y el miedo. Pero aquel que logra estas cosas, no debe atribuirlas a su esfuerzo sino a la χάρις jaris de Dios. En efecto, primero debe hacer su catarsis, de acuerdo con el logos de san Gregorio: “Primero uno debe hacer su catarsis y hacerse puro y después acercarse al Puro”. Es decir, por las muchas lágrimas el νούς nus se purga y se limpia y recibe el esplendor de la divina luz increada, la cual ama incorporarse y residir a los que se cuidan de ella, y no disminuye, incluso si lo recibe todo el mundo.
  9. Preguntaron una vez al mismo bienaventurado y santo Simeón, cómo debe ser el sacerdote, y él respondió: “Yo no soy digno de ser sacerdote, pero sé exactamente cómo debe ser aquel que va a servir la Divina Liturgia delante Dios. Primero, pues, debe ser puro, casto no sólo en el cuerpo, sino también en la psique-alma, e incluso sea inmune de todo pecado. Segundo, que sea humilde tanto en la conducta y comportamiento exterior como en el interior de su psique-alma. Después, cuando está delante del divino Altar o santa Mesa, debe, viendo sensiblemente los divinos Regalos que están delante suyo, que vea espiritualmente la Deidad, sin tener ninguna duda. Y no solo esto, sino también al Mismo Señor que está presente invisiblemente en los honrados y santos Regalos, debe tenerle como residente en su corazón conscientemente, para que pueda con libertad, ofrecer las oraciones suplicatorias, y hablando como un amigo a otro amigo, decir: “Páter-Padre nuestro que estás en los cielos santificado sea Tu nombre”, de tal manera que esta oración muestre que tiene dentro de sí al Hijo natural de Dios, junto con el Padre y el Espíritu Santo. Así, por lo que sé, deben ser los presbíteros o sacerdotes. Perdónenme, padres y hermanos».
  10. Decía también esto, simulando como quien habla de otro, escondiéndose de sí para evitar la doxa-gloria de los hombres, pero obligado por filantropía, se manifiesta a través de sus logos y palabras: “Me dijo un hieromonje con valentía y atrevimiento porque me amaba, que “nunca he celebrado sin ver el Espíritu Santo, tal y como lo he visto cuando he sido ordenado y el Metropolita decía la oración de la ordenación teniendo el efjologio (libro de oraciones y bendiciones)”. sobre mi miserable cabeza”. Y yo le pregunté cómo vio el Espíritu Santo y en qué forma. Y me respondió: “Lo he visto simple, sin forma, pero como luz increada. Y mientras me maravillaba al principio al ver aquello que nunca había visto, y reflexionaba sobre qué podría ser, esto me decía en secreto como si me hablara con una voz familiar: «Yo así visito o me introduzco a todos los profetas y apóstoles, y a los actuales elegidos y santos de Dios. Porque yoSoy el Espíritu Santo de Dios». En Él pertenece la δόξα doxa gloria y el poder por los siglos de los siglos, Amín.

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas logosortodoxo.es/.

 

Filocalía tomo 4 San Teolepto de Filadelfia, Logos sobre trabajo interior en Cristo y vida monástica 9 Capítulos sobre διάνοια diania, νούς nus y oración

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄ 

Οσιος Θεόληπτος Φιλαδελφείας

Repasada traducción 25/11/2024

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 4

San Teolepto de Filadelfia

Logos sobre trabajo interior en Cristo y la vida monástica

9 Capítulos sobre διάνοια diania, νούς nus y oración    

Breve resumen de su biografía

San Teolepto el verdaderamente gran iluminador de Filadelfia, prosperó en tiempos de Andrónico II Paleologo, alrededor del año 1325. Primero se ejercitó en la vida anacoreta en el Monte Athos y posteriormente recibió la cátedra episcopal de Filadelfia. Es el guía espiritual de san Gregorio Palamás, fue él que le inició a la santa nipsis y a la oración noerá o del corazón o de Jesús, cuando san Gregorio aún era hombre del mundo, tal como se cuenta en la vida del mismo Gregorio por el patriarca Filotheo de Konstantinópolis.

El logos, tratado presente hecho por Teolepto constituye un estudio perfecto y una regla exacta que se opera interiormente en el nombre de Cristo. Los siguientes capítulos han sido compuestos con perfectos conceptos divinos y con pureza y claridad de expresión. Todos estos han sido expuestos aquí con el propósito de ser útiles para los que buscan con celo adquirir un resumen breve sobre la sabia enseñanza de la filosofía espiritual y de las cosas divinas.

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Comentarios introductorios: El célebre maestro de la oración del corazón, espiritual o de Jesús, Teólepto, conocido como el maestro de San Gregorio Palamás, se dice que nació en 1250 y falleció en el Señor entre 1324 y 1326. Fue un hierodiácono casado que, de mutuo acuerdo, se separó de su esposa para dedicarse a la lucha contra la unión de las Iglesias, en particular en el Concilio de Lyon. Se trasladó al Monte Athos y se unió a los círculos de los hisijastas, de quienes aprendió la práctica de la oración espiritual o del corazón y de la nipsis.

Más tarde, regresó a Constantinopla para oponerse a las políticas unionistas de Miguel Paleólogo, y por su acción fue considerado un “confesor de la fe”, habiendo soportado torturas y encarcelamiento por parte del emperador. Después de la muerte de Miguel VIII, fue liberado y venerado por el pueblo debido a su vida ascética y su defensa de la ortodoxia.

En 1284, el sínodo patriarcal lo eligió como metropolitano de Filadelfia, donde desarrolló una notable actividad. Sin embargo, más adelante, por razones eclesiásticas, se limitó a su propia diócesis. Escribió varios tratados, que aún permanecen inéditos, y se considera que tuvo una influencia decisiva en el renacimiento espiritual de su época, que se selló en la teología mística de San Gregorio Palamás y en la vida litúrgica de Nicolás Cabásilas.

Los santos antologistas de la Filocalía no encontraron otros escritos de San Teólepto, aparte de un “Discurso sobre la vocación monástica” y nueve capítulos con el mismo título, que incluyeron en la obra. De la cronología se desprende que efectivamente fue maestro de la enseñanza ascética, níptica y espiritual de San Gregorio, antes de su vida monástica, es decir, antes de los veinte años, cuando partió hacia el Monte Athos. Porque san Gregorio, por su parte, permaneció en Athos desde 1321 hasta 1340, salvo dos breves viajes a Constantinopla por razones de sus hermanos en sangre monjes, mientras que Teólepto no volvió nunca a Athos.

Estas pequeñas obras reflejan la tradición de los hisijastas en cuyas comunidades Teólepto vivió aproximadamente una década. En sus líneas generales y en sus detalles, recuerdan al siglo XIV, una época en la que se exalta la práctica de la oración cordial o espiritual de Jesús, de la nipsis (sobriedad y vigilancia), de la instrucción ascética tradicional y de los frutos de la divina ἡσυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial).

Un destacado investigador de la vida y obra del monje San Nicéforo sostiene que Teólepto fue su discípulo. Los dos hombres fueron contemporáneos y compañeros en prisión, a causa de su oposición a la falsa unión de las Iglesias, pero en los escritos de Teólepto no se hace mención alguna del método psicosomático, del cual San Nicéforo fue creador y maestro.

La enseñanza de Teólepto, claramente empírica, no presenta ninguna originalidad excepto su particularidad personal, aunque constituye una guía infalible para una vida espiritual ortodoxa, basada en la oración cordial o de Jesús, la vigilancia y, en general, en la laboriosa disciplina e instrucción ascética. Y resulta curioso —notémoslo aquí en términos académicos— cómo la discípula de Teólepto durante veinte años, la “reina” Irene Evlogia Jumnina Paleóloga, se convirtió en una de los opositores más apasionados de San Gregorio Palamás durante las conocidas controversias del siglo XIV. Quizás, sin estar en desacuerdo con la práctica de la oración del corazón, se oponía, como su protegido Akindino, al tema doctrinal del discernimiento entre la Esencia y Energía increadas de Dios.

Logos sobre trabajo interior en Cristo y la vida monástica

San Teolepto de Filadelfia

La vida monástica ortodoxa, y en general la vida cristiana ortodoxa, es como un árbol alto, frondoso y muy fecundo. Su raíz es el alejamiento y desapego de todas las cosas materiales y corporales; sus ramas son el desapego y la liberación de la psique-alma de las inclinaciones apasionadas y malignas y la completa separación del monje de todo aquello de lo que ha renunciado. Su fruto es la adquisición de las virtudes, la deificante αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional) y la incesante alegría del corazón, tal como dice el Apóstol Pablo: “Los frutos del Espíritu son agapi, alegría, paz etc…” (Gal 5,2).

La fuga, abandono y desprendimiento del cosmos (mundo de los pazos) regalan el refugio en Cristo. Y por “mundo”, quiero decir, el apego y amor por las cosas sensibles, materiales y al cuerpo-carne. Aquel que, con el reconocimiento de la verdad, se aparta de estas, se convierte en amigo de Cristo, adquiriendo Su agapi-amor, por la cual renunció a todas las cosas mundanas y compró “la perla preciosa”, (Mt 13, 46), es decir, a Cristo.

Mediante el bautismo salvador te revestiste de Cristo (Gal 13,46); a través de este baño divino expulsaste la suciedad y recibiste el esplendor, luminosidad de la energía espiritual e increada, la χάρις jaris (gracia) y la nobleza y elegancia que tenía el hombre al ser creado. Pero, ¿qué ha sucedido? O más bien, ¿qué le ocurrió al hombre por su imprudencia? Al amar al mundo, alteró y transformó sus características divinas. Al entregarse y dedicarse a los pazos de la carne, ha maltratado y distorsionado la icona-imagen divina. La oscuridad de los pensamientos apasionados, indecentes y malignos empañó el espejo de la psique-alma en la cual aparece el sol espiritual, el Cristo. Pero tú has congelado e inmovilizado tu psique-alma por el temor a Dios. Has comprendido la oscuridad de la anomalía y del desorden de este mundo. Has concienciado la dispersión y distracción de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) que provocan las preocupaciones mundanas. Has visto la vana distracción que enfrentan los seres humanos por la vida turbulenta. Has sido herido por la flecha del έρως eros (amor ardiente) de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Has buscado la paz de los pensamientos, al recordar el mandato: “Busca la paz y síguela” (Sal 33,15); has anhelado el descanso que ella da, porque oíste el logos: “Psique-alma mía, vuelve a tu descanso” (Sal 114,7). Por todo esto, ha considerado volver a ganar la nobleza que habías recibido por la χάρις jaris (gracia, energía increada) en el bautismo, pero la perdiste voluntariamente por tus pazos viviendo en el mundo. Así, pues, has hecho praxis esta buena decisión al ingresar en el sagrado claustro, a vestirte los hábitos preciosos de la μετάνοια metania y comprometer con toda tu psique-alma tu permanencia en el monasterio hasta la muerte.

Ahora has hecho un segundo pacto con Dios. El primero lo hiciste en el bautismo, al entrar en esta vida; el segundo, ahora que vas caminando hacia el final de esta vida. Entonces Cristo te recibió con piedad; ahora te has unido a Cristo a través de la μετάνοια metania. Allí encontraste un regalo (donación y gracia), aquí has aceptado una deuda. Entonces, mientras eras niño, no te diste cuenta del axioma (dignidad, cargo) que te fue dado, aunque cuando al crecer comprendiste la magnitud de la donación y pusiste en tu boca un freno o brida. Ahora, con pensamiento pleno, comprendes en profundidad lo que significa haberte incorporado a Él. Ten cuidado no vaya ser que transgredas esta promesa y como un vaso quebrado completamente seas arrojado hacia la tiniebla u oscuridad exterior, donde hay llanto y rechinar de los dientes (Mt 8,12). Porque fuera del camino de la μετάνοια metania, no hay otro camino que reconduce a la salvación.

Escucha lo que te promete David: “Has hecho del Altísimo tu refugio”. Así, al elegir la vida en Cristo con sus dificultades, ya no se te acercarán los males que antes adquiriste en tu vida mundana. Ya que has decidido estar en μετάνοια metania continua, no te seguirán el amor a las riquezas, al dinero, el lujo, el honor, los adornos y la incontinencia o descontrol de los sentidos; no permanecerán los transgresores ilícitos delante de ti, es decir, las exaltaciones y lucubraciones de la διάνοια diania (mente, intelecto), el cautiverio de tu νούς nus (espíritu de la psique-alma) y la languidez, atontamiento que provocan los sucesivos pensamientos y cualquier otra desviación y confusión voluntaria. Tampoco incurrirás en el amor por los padres, hermanos, parientes, amigos y conocidos; ni tendrán lugar en ti el encuentro, conversación y compañía inoportunos e inútiles con ellos. Si amas la renuncia de lo anterior con tu cuerpo y tu psique-alma, no te tocará el flagelo del sufrimiento y del dolor, y la flecha de la tristeza no herirá tu corazón, ni tu cara o rostro se oscurecerá ni se arrugará” (90,9-10 y 5,5-6). Es decir, aquellos que se alejan del hábito del placer hedonista y han roto el vínculo apasionado y apego de todo lo que dijimos, estos desvían de sus psique-almas los aguijones del sufrimiento, de la tristeza, pena y angustia.

Porque el Cristo se devela en la psique-alma que lucha y le concede al corazón una alegría inexpresable, y la alegría espiritual nunca puede ser anulada por nada de lo placentero o doloroso del mundo. Puesto que los estudios bondadosos y sus recuerdos salvadores, los conceptos divinos y los logos de sabiduría que están al servicio del combatiente, le protegen en todos los caminos de las obras que hace para Dios. Por eso también pisotea todo deseo animal o irracional y toda ira insolente, como si fuesen las serpientes áspide y basilisco, y pisotea y somete la ira como a un león y el placer o hedonismo como a un dragón (Sal 90,13). Y la causa de esto es que, al haber alejado toda su esperanza de los hombres y las cosas mencionadas, la puso y la ató en Dios y se hizo rico en gnosis (conocimiento) de Dios y siempre invoca espiritual y mentalmente a Dios para que lo ayude. Tal como dice también en la Escritura: “Sostuvo su esperanza en mí, por eso le salvaré también; lo protegeré, porque conoce Mi nombre. Cuando me llame, lo escucharé, y no solo lo libraré de los que lo entristecen y lo afligen, sino también le glorificaré” (Sal 90, 14-15).

¿Ves las luchas y los combates y los siguientes premios que reciben quienes practican conforme a la voluntad de Dios? Por tanto, intenta hacer tu llamada praxis, hecho. Y como te has aislado físicamente y has expulsado los conceptos de las cosas y has cambiado tu vestidura, conviértete también en un extranjero, dejando tus palabras, conversaciones y a tus parientes. Porque si no frenas los ruidos y las divagaciones a las cosas exteriores, no te rebelarás contra aquellos que acechan dentro de ti. Si no vences aquellos que te hacen la guerra de manera visible, no puedes derrotar los enemigos invisibles. Pero cuando hayas eliminado las tentaciones externas y dejado los pensamientos internos, entonces el νούς nus es incitado para las obras y los logos (principios espirituales) del Espíritu Santo. Y en lugar de relacionarte con parientes y amigos, practicas las virtudes. Y en vez de ocuparte con vanas palabras que nacen de la convivencia mundana, ilumina y educa la psique-alma el estudio y la revelación de los logos divinos, que se mueven dentro de la διάνοια diania (mente intelecto). La liberación de los sentidos se convierte en cautiverio de la psique-alma; y el cautiverio de los sentidos, regala la libertad a la psique-alma. La puesta del sol trae la noche; y Cristo se retira de la psique-alma y la domina la oscuridad de los πάθος pazos, y las bestias invisibles la devoran. Sale el sol sensible, y las bestias se recogen en sus cavernas y madrigueras. Sale también el sol Cristo en el firmamento de la διάνοια diania (mente, intelecto) que ora, y desaparece y se desvanece todo hábito mundano, el amor a la carne se va y el νούς nus camina a su obra, es decir, al estudio de las cosas y realidades divinas, “hasta el anochecer” (Sal 103,23). Esta expresión no significa que el trabajo de la ley espiritual esté limitado en algún espacio del tiempo o que tenga cierta medida, sino que dura hasta llegar al final de esta vida, provocando la salida de la psique-alma del cuerpo. Esto exactamente manifestaba también el profeta David con sus palabras: “¡Cuánto amo a Tu ley, Señor! Es mi estudio todo el día” (Sal 118,97). El día significa toda la duración de esta vida. Por tanto, deja las relaciones externas y lucha con los pensamientos internos, hasta que encuentres el lugar de la oración pura y la casa donde habita el Cristo, iluminándote y endulzándote con Su visita y reconocimiento, preparándote y haciéndote considerar y sentir como alegría las tristezas o tribulaciones por Él por Su χάρις jaris (gracia, energía increada) y para que evites los placeres mundanos como el amarguísimo ajenjo.

Los vientos levantan las olas del mar, y si no se detienen, las olas no se calman ni se aquieta el mar. Y los espíritus astutos y malvados remueven y sublevan en la psique-alma del negligente los recuerdos de padres, hermanos, parientes, conocidos, banquetes, fiestas, teatros y todas las demás fantasías del placer, sugiriéndole que coloque la felicidad en los ojos, en la lengua y en el cuerpo. Así pues, este tiempo lo desperdicias inútilmente, y a continuación, cuando te quedas solo en tu habitación o celda, malgastas el tiempo en los recuerdos de las cosas que viste y conversaste. Así, la vida del monje pasa sin progreso, pues las ocupaciones mundanas dejan sus huellas en su διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro), como los pies de un hombre dejan sus huellas en la nieve. Si alimentamos a las bestias, ¿cuándo las mataremos? Y si estamos constantemente ocupados en obras y los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos, fantasías) de la amistad y de los hábitos irracionales o animales, ¿cuándo mortificaremos la conducta animal de la carne? ¿Cuándo viviremos la vida en Cristo que hemos prometido? Las huellas de los pies encima de la nieve se disuelven cuando salga el sol o cuando llueve desaparecen. Y los recuerdos que se han excavado en la diania (mente, intelecto), por la disposición placentera y sus praxis correspondientes, desaparecen cuando salga el sol, Cristo, en el corazón, con la oración y la lluvia de las lágrimas del corazón dilatado o compungido. Por tanto, el monje (o el cristiano) que no actúa de acuerdo con el logos, ¿cuándo eliminará de su diania los recuerdos pasionales y viciosos?

Las virtudes prácticas se realizan con el cuerpo, si abandonas la relación con el mundo. Los recuerdos bondadosos se imprimen en la psique-alma y los logos divinos (principios espirituales) reposan en ella, si con continuas oraciones ofrecidas con intensa κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) no eliminas los recuerdos de tus praxis, actos anteriores. Porque la iluminación de la fe, el recuerdo de Dios y el quebrantamiento del corazón, raspan y cortan como cuchilla de afeitar los recuerdos malignos y astutos. Imita la sabiduría de las abejas. Ellas cuando perciben el enjambre de las avispas está volando a su alrededor, permanecen dentro de la colmena y evitan el daño de los enemigos. Avispas que consideres las relaciones mundanas, las cuales, evitándolas con mucho cuidado y gran diligencia, quédate en la celda de tu monasterio. Y de allí de nuevo intenta entrar en el castillo interior de la psique-alma, que es la casa de Cristo, y allí resplandece una paz imperturbable, alegría y serenidad. Estos regalos, como unos rayos, los emite de Sí mismo el sol espiritual, Cristo y con estos regalos recompensa la psique-alma de quien Le recibe y acepta con fe, buena preparación y disposición.

Por tanto, cuando te sientes en tu celda o habitación, recuerda a Dios, elevando tu νούς nus (espíritu de la psique) por encima de todas las cosas conduciéndole mudo hacia Dios, y concentrar ante Dios toda la disposición de tu corazón apegado a Él con la αγάπη agapi (amor incondicional). Porque el recuerdo o la memoria de Dios es contemplación de Dios, quien atrae la vista y el deseo del νούς nus (espíritu de la psique) hacía Sí sismo y lo rodea y lo ilumina con Su luz increada. Es decir, cuando el νούς nus regresa a Dios, dejando y cesando todos los conceptos, pensamientos y fantasías de los seres, ve sin imágenes y embellece y resplandece su visión por esta agnosia (desconocimiento) que trasciende toda gnosis (conocimiento), a causa de que la divina δοξα doxa gloria, luz increada e inefable. Y aunque que no conoce, ya que lo visto es ininteligible e inalcanzable, sin embargo, conoce, porque ve la verdad del Ser superior, el único que tiene el ser que trasciende a todo ser. Y con la abundancia de la bondad que emana de allí, alimentando su έρως eros (amor ardiente) y satisfaciendo plenamente su movilidad, se hace digno del bienaventurado reposo sin fin. Estas son las cualidades y características del recuerdo correcto o verdadera memoria de Dios.

Ahora bien, oración es diálogo de la διάνοια diania (mente, intelecto) con el Señor. Con la concentración y fijación total del νούς nus (espíritu de la psique) hacia Dios, este diálogo lleva logos de súplica en Él. Porque cuando la diania (con el logos) invoca continuamente al Señor y el νούς nus se enfoca conscientemente con claridad y lucidez en la invocación del divino nombre, (contacto consciente con la atención de la mente al corazón donde nace el logos, la voz íntima e innata) llega la luz de la gnosis (conocimiento) de Dios y cubre como nube luminosa la psique-alma completa. El verdadero recuerdo o memoria de Dios trae consigo la agapi-amor y la χαρά jará (alegría), tal como dice el Psalmista: “Me recordé de Dios y me llené de gozo” (Sal 76,4). La oración καθαρή kazarí, (pura, limpia, lúcida y concienciada,) es seguida por la gnosis y la κατάνυηις katánixis (compunción, dilatación del corazón), como dice el mismo: “Cualquier día que te invoque, he aquí, conozco que tú eres mi Dios” (Sal. 55,10), y, “El sacrificio que agrada a Dios es el espíritu quebrantado,” (Sal 50,19).

Cuando el νούς nus (espíritu de la psique) y la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) se encuentran ante Dios con concentración activa y ferviente súplica, entonces sigue la katánixis (compunción, dilatación del corazón) de la psique-alma. Y cuando la atención y percepción del νούς nus con el logos y el espíritu del corazón se postran ante Dios, el νούς nus con la atención y vigilancia, el logos con la invocación y el espíritu con la katánixis (compunción, dilatación del corazón) y la agapi-amor, entonces íntegramente el hombre interior rinde culto al Kirios-Señor, de acuerdo con el mandamiento: “Amarás al Kirios-Señor, tu Dios con todo tu corazón” (Deu 6, 5).

No obstante, quiero que conozcas también esto; no sea que, creyendo que oras, estés lejos de la oración, cansándote sin beneficio y corriendo vanamente. Lo que sucede con la psalmodia, cuando el νούς nus con la mente vaga en otros lugares, y se dispersa divido en πάθος pazos y cosas diversas, perdiendo de esta manera el sentido y significado de lo de lo que se canta, también lo mismo sucede con la διάνοια diania (mente, intelecto). Es decir, muchas veces la διάνοια diania con el logos mientras dice las palabras de la oración, el νούς nus no acompaña la atención ni se concentra en Dios que es con quien se dialoga en la oración, sino que se desvía y se distrae por varios pensamientos sin percatarse. Así la διάνοια diania (con el logos) dice las palabras por costumbre rutinaria, pero el νούς nus (espíritu de la psique-alma) se aleja de la gnosis (conocimiento) de Dios. Por eso, la psique-alma entonces se ve como si no comprendiera y está desganada, porque el νούς nus se dispersa en algunas fantasías o imaginaciones y se dedica a aquellas cosas que le engañan o aquellas que desea y le ilusionan. Porque cuando no existe la gnosis de la oración y el que suplica no asiste ante Él que brinda consuelo, ¿cómo se endulzará y se regocijará la psique-alma? ¿Cómo gozará el corazón, si finge hipócritamente que ora y no se interesa para la verdadera oración? “Gozará el corazón de los que buscan al Señor” (Sal 104,3). Busca y pide al Señor aquel que con toda su διάνοια diania y ánimo ardiente se presenta delante de Dios y aleja toda noción, pensamiento y concepto de este mundo a favor de la gnosis-conocimiento y la agapi-amor de Dios, que emanan de la oración continua y pura, lúcida y consciente.

Para que tengas mayor claridad, te describo detalladamente y te aclaro la contemplación que nace al νούς nus (espíritu de la psique) durante la memoria o recuerdo de Dios, y a la vez el valor e importancia de la diania (mente, intelecto) durante la oración limpia, lúcida y pura, me serviré de una comparación con el ojo y la lengua. Es decir, lo que es la pupila para el ojo y la pronunciación del logos para la lengua, lo mismo es la memoria para el νούς nus y la oración para la διάνοια diania. Tal como el ojo cuando ve algo visible no dice nada, sino que, a través de la experiencia de la visión, recibe la gnosis (conocimiento) de lo que observa, igual también el νούς nus, al entregarse amorosamente a Dios por el recuerdo y con el silencio de una comprensión completamente simple, se ilumina con resplandor divino, recibiendo las arras de la futura gloria. De nuevo, así como la lengua expresa al oyente la voluntad invisible del νούς nus, así también lo mismo la διάνοια diania unida con el logos cuando recita las breves palabras de la oración con fervor, sin pausa, presenta al omnisciente Dios la petición de la psique-alma. Y con la permanencia en la oración y con el persistente quebranto del corazón, se abren las entrañas compasivas y caritativas del Señor que está lleno de simpatía, y entonces el que ora recibe la riqueza de la “psicoterapia”, la sanación y la salvación, tal como dice el Salmista: “Dios no rechaza, ni reprobará el corazón que se ha quebrantado y se hizo humilde (Sal. 50,19).

También te instruirá en la oración lúcida y pura aquello que ocurre con el rey terrenal. Es decir, cuando te presentas ante rey y estás físicamente frente a él, rogándole con tu lengua y con los ojos, y así atraes su favor. Haz tú lo mismo, ya sea en la asamblea de la Iglesia o solo en tu habitación. Es decir, cuando os reunís en nombre del Señor con los hermanos para el culto, tal como participas con el cuerpo y ofreces con la lengua la salmodia o canto al Señor, así debes tener el νούς nus atento en los logos y a Dios, y que sea consciente con quien conversa y a quien se acerca. Porque cuando la διάνοια diania (mente, intelecto) se entrega con fervor, pureza y lucidez en la oración, entonces el corazón se hace digno de disfrutar de una irreducible alegría y una inexpresable paz cordial y serenidad mental. Y de nuevo, cuando estés solo en tu habitación, no apartes la oración de tu διάνοια diania, con νήψις nipsis (sobriedad y vigilancia) del νούς nus y el quebrantamiento del corazón o espíritu; entonces a través de la νήψις nipsis te encubrirá la contemplación, y a través de la oración acampará en tu interior la gnosis conocimiento espiritual y la sofía-sabiduría descansará y aliviará tu interior con la κατάνυξις katánixis (dilatación del corazón, compunción), expulsando el placer animal, carnal y material e instalando la divina αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional, energía increada).

Créeme, te lo digo de verdad; si en todo tu trabajo espiritual adquieres a la madre de todos los bienes, la oración, ella no se cansará ni se adormecerá hasta mostrarte la divina habitación nupcial, introducirte a su interior y colmarte de indescriptible δόξα doxa (gloria, luz increada) y gozo. Porque ella reduce todos los obstáculos, allana el camino de la virtud y lo convierte accesible, cómodo y fácil para aquel que la busca.

Observa ahora con cuidado el τρόπος tropos (modo, método, forma, manera) de la oración de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro). La conversación con Dios elimina los pensamientos apasionados, apegados y compulsivos. La elevación del νούς nus (espíritu de la psique) con la mente o intelecto hacia Dios pone en fuga las ideas, meditaciones, nociones y conceptos mundanos. La κατάνυξις katánixis (dilatación del corazón, compunción) de la psique-alma aleja el apego amistoso con el cuerpo-carne y entonces se manifiesta la oración por la recitación silenciosa y continua del divino nombre, que es armonía, sinfonía y unión del νούς nus, de la διάνοια diania, del logos (pensamiento lógico hablado por la voz propia) y de la psique-alma. Dice el Señor: “Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre allí entre ellos estoy yo”, (Mt 18,20).

Así, pues, la oración, al reunir las δυνάμεις dinámis (fuerzas y energías) de la psique-alma de la dispersión que los pazos les provocan, las conecta, las unifica y las une entre sí; y al unir con ella (la oración) la psique-alma tripartita (logos o lógica, anhelo o deseo e ira o emoción), la une y la reconcilia con el único Dios trino o de tres hipostasis (personas o bases substanciales). Es decir, primero, con los tropos modos o métodos de las virtudes, reduce y borra de la psique-alma la suciedad y la fealdad del pecado; luego, habiendo vuelto a ilustrar, pintar y reproducir en la psique-alma la belleza de los caracteres divinos mediante la gnosis-conocimiento divino que otorga, la presenta ante Dios. Entonces inmediatamente la psique-alma conoce a su Creador, como dice el Salmista: “Cualquier día que te invoque, he aquí por experiencia, conozco que Tú eres mi Dios” (Sal 55,10) y ella es conocida por Dios. Porque el Dios conoce los Suyos (2Tim 2,19).

Le conoce porque tiene dentro de sí Su imagen-icona limpia, clara y pura, y cada icona-imagen se refiere al original o prototipo; y es conocida por Él debido a su semejanza con Él, gracias a las virtudes, por las cuales no solo posee conocimiento-gnosis de Dios, sino que también es conocida por Dios.

Aquel que busca y pide el favor del rey, utiliza tres formas: o le dirige palabras de súplica, o guarda silencio, o cae a los pies de quien puede ayudarle. Así también la oración limpia, pura y lúcida unida con el νούς nus, la διάνοια diania, el logos y el corazón, y con la diania pegada al logos (contacto consciente con las palabras) invoca el nombre divino y con el νούς nus contempla firmemente a Dios a quien ruega, mientras que con el espíritu manifiesta la katánixis (dilatación del corazón, compunción), la humildad y la agapi-amor. Así, de esta manera, apacigua (aplaca, suaviza) a la sin principio Santa Trinidad, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, el único Dios.

Así como la variedad de alimentos abre el apetito para probarlos, lo mismo también los diversos significados y conceptos de las virtudes despiertan la movilidad del νούς nus (espíritu de la psique) con la mente. Por eso, recorriendo el camino de la διάνοια diania (mente, intelecto), debes escoger los logos de la oración y dirigirte al Señor con logos continuos sin desesperarte; implora continuamente imitando el descaro de la viuda que logró doblegar al juez intransigente y despiadado (Luc 18,2-5). Entonces caminas de acuerdo con los mandatos del Espíritu, (Gal 5,16); y no prestes atención a los deseos corporales- carnales ni interrumpas la continuidad de la oración por pensamientos mundanos, sino que vayas convirtiéndote en templo de Dios, mientras Le cantas himnos sin distraerte.  Cuando practicas así la oración por διάνοια diania, te haces digno de llegar también a la memoria o recuerdo de Dios y te introduces en las profundidades y rincones del νούς nus (espíritu de la psique) y contemplas al Invisible con contemplaciones, expectaciones o visiones místicas (secretas, difíciles de contar) y en tu aislamiento solo adoras y veneras a Dios inundándote de gnosis (conocimiento divino) junto con la energía de la αγάπη agapi (amor incondicional).

Así, cuando notes que el sopor y la desgana te domina durante la oración, entonces debes de utilizar un libro y, leyendo cuidadosamente recibes en tu interior la gnosis y la sabiduría. No adelantes con prisas los logos y las palabras, sino reflexiona profundamente para enriquecerte de sus significados. Después reflexiona lo que has leído, de manera que entiendas con este estudio, para que deleite la διάνοια diania (mente, intelecto) y permanezcan inolvidables para ti. Así se vuelve a encender tu celo para los divinos conceptos, como dice el Salmo: “Durante mi estudio se encenderá en mi interior fuego” (Sal 38,4). Al igual que el alimento agrada al gusto al masticarlo, así también los divinos logos cuando son recordados dentro de la psique-alma, alimentan y deleitan la διάνοια diania, como dice el Salmista: “¡Cuán dulces son Tus logos en mi garganta!” (Sal 118,103). Memoriza también logos del Evangelio y lemas de los bienaventurados Padres e investiga sus vidas, para tenerlas como estudio durante las noches; de modo que cuando tu διάνοια diania se cansa de orar, la renueves con la lectura y el estudio de los divinos logos, así haces más dispuesta y agradable la oración.

También, debes utilizar la salmodia, pero con la voz muy suave y con el νούς nus (espíritu de la psique) atento, sin consentir que te pase un logos sin entenderlo. Y si alguna vez se escapa de tu atención algo, repite la frase del renglón las veces que haga falta hasta que consigas que tu νούς nus esté atento a los logos o dichos. Porque el νούς nus tiene fuerza y energía también de salmodiar con la boca y a la vez recordar a Dios. Esto apréndetelo a partir de la experiencia natural. Tal como aquel que se encuentra conversando con alguien lo ve al mismo tiempo con los ojos, así también aquel que salmodia con los labios también puede contemplar a Dios a través del recuerdo o la memoria.

No abandones los arrodillamientos o genuflexiones, porque con la rodilla doblada se simboliza la caída por el pecado y se convierte en una especie de confesión, mientras que al erguirse se manifiesta la μετάνοια metania y se simboliza la promesa de una vida virtuosa. Cada arrodillamiento que sea hecho junto con la invocación mental y espiritual de Cristo, de modo que postrándose al Señor con la psique-alma y el cuerpo, puedas sosegar a Dios de las psiques-almas y de los cuerpos.

Finalmente, si mantienes tus manos ocupadas en alguna labor silenciosa junto con la oración sin ruido durante la oración con la διάνοια diania (mete, intelecto), para evitar el sueño y la pesadez, esto también contribuye a tu esfuerzo ascético o ejercicio espiritual.

Todas estas actividades, cuando se realizan junto con la oración, afilan el νούς nus, expulsan la pereza y la acedia, convierten más viva la psique-alma y hacen el νούς nus más agudo y fervoroso con la διάνοια diania (mente intelecto) en el trabajo u ocupación.

Cuando suene la campana, sal de tu celda teniendo tus ojos girados hacia la tierra y tu διάνοια diania (mente, intelecto) fijada (apegada) en la memoria, recuerdo de Dios. Al entrar en la Iglesia y ocupar tu lugar en el coro, no converses vanamente con el monje que está a tu lado, ni divagues con tu νούς nus y mente en vanidades.

Guarda tu lengua solamente en la psalmodía y tu διάνοια diania en contacto consciente con la oración. Cuando llega el final de la Liturgia despídete y regresa a tu celda y comienza el canon que se te ha encomendado. Cuando vas al comedor, no observes alrededor las porciones de comida de tus hermanos, ni permitas que en tu psique-alma entren varias sospechas no buenas; mira y come lo que se te ha puesto, dándole al oído la escucha de las lecturas y a tu psique-alma la oración. Así, te nutrirás física y espiritualmente y darás doxa-gloria plena a Aquel que te concede abundantemente los bienes de tu deseo. Al levantarte de allí con modestia y silencio, regresa a tu celda y, como una abeja laboriosa, dedícate a la obra de las virtudes. Cuando realizas un servicio-diaconía junto a tus hermanos, que trabajen tus manos, callen tus labios y tu νούς nus (espíritu de la psique-) y la  διάνοια diania (mente, intelecto) recuerden a Dios. Y si alguien empieza a charlatanear, para cortar esa distracción y desorden, levántate pide perdón, haz una reverencia y márchate.

Expulsa y aleja los pensamientos y no permitas que entren en tu corazón ni se alojen en el corazón y queden mucho tiempo allí, porque la permanencia de pensamientos apasionados aviva los pazos y mata el νούς nus (espíritu de la psique). Al momento que te ataquen inmediatamente con tu νούς nus unido con la διάνοια diania (mente, intelecto), apresúrate a eliminarlos con la flecha de la oración. Y si persisten en a molestarte y provocan confusión en tu διάνοια diania (mente, intelecto), ya sea que se retiren, mientras otras veces atacan, debes saber que están atrincherados fuertemente detrás de tu anterior voluntad. Y como han adquirido derechos en tu psique-alma a causa de la derrota de tu voluntad anterior, por eso te turban y te molestan. Por ello, debes vituperarlos, reprobarlos y denunciarlos en la confesión (a tu Yérontas, guía espiritual); porque cuando los pensamientos malignos se hacen evidentes, huyen. Es decir, igual que cuando aparece la luz, la oscuridad se retira, así también la luz de la confesión elimina los pensamientos de los pazos, que ellos también son oscuridad. Esto ocurre porque la vanagloria y la comodidad, a causa de las cuales encontraban cobijo los pensamientos, han sido destruidos por la vergüenza de la confesión y por los esfuerzos de las penitencias conforme la regla o canon que se te ha dado. Por eso, si los pensamientos encuentran la διάνοια diania (mente, intelecto) libre de los pazos, gracias a la oración continua y plena de κατάνυξις katánixis (dilatación del corazón, compunción), entonces huyen avergonzados. Realmente, cuando el luchador intenta con la oración cortar los pensamientos que le perturban, logra cortarlos por un tiempo e impide sus múltiples conceptos, mientras lucha y guerrea contra ellos; pero, no se libera completamente, porque permite las causas de los pensamientos que lo atormentan, es decir, el descanso y la comodidad del cuerpo y el deseo de los honores mundanos, y por estas causas no acude a la confesión. Por eso tampoco tiene paz, ya que conserva las cosas que pertenecen legítimamente a los enemigos. ¿Quién es aquel que posee bienes ajenos sin que los propietarios los reclamen? Y, ¿quién, si no entrega lo que posee indebidamente cuando se lo solicitan, logra liberarse de sus adversarios? Pero cuando el luchador o combatiente, fortalecido por la memoria, recuerdo de Dios, ama el desprecio y el esfuerzo duro de la carne y, sin vergüenza, avanza en la confesión de sus pensamientos, inmediatamente los enemigos se retiran, y entonces la διάνοια diania (mente, intelecto) encontrándose libre, consigue la continuidad de la oración y el estudio y reflexión de las cosas y realidades divinas.

Rechaza completamente toda sospecha y todo resentimiento que nazca en tu corazón contra alguien, porque destruye la agapi-amor y la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Toda adversidad, desdicha, calamidad que te venga de afuera, acéptala con valentía, porque produce paciencia salvadora, esta paciencia que regala la permanencia y el descanso en los cielos. Cuando pasas así los días, vivirás la vida presente con buen ánimo, humor y buena disposición, puesto que las bienaventuradas esperanzas te alegrarán, mientras que durante tu partida o éxodo de aquí serás trasladado con franqueza y valentía y pasarás en lugares de descanso, los cuales preparó el Señor, como recompensa de tus esfuerzos y fatigas de aquí, para que co-reines con Él.

Al Señor-Kirios pertenece toda gloria, honra y culto, junto con el sin principio ni fin Padre y Su santísimo, bondadoso y vivificador Espíritu, ahora, siembre y por todos los siglos; Amín.

9 Capítulos sobre διάνοια diania, νούς nus y oración

San Teolepto de Filadelfia

  1. Cuando el νούς νούς nus (espíritu de la psique) se aparta de las cosas exteriores y se recoge hacia el interior, entonces vuelve en sí mismo; es decir, se une naturalmente con el en διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) logos (concepto) y, con el logos (voz interior) que coexiste sustancialmente en su interior, se une con la oración. Y mediante la oración se eleva a la γνώσις gnosis (conocimiento increado) de Dios con toda su fuerza agapítica-amorosa y disposición cariñosa. Entonces se va desvaneciendo el deseo carnal, y cada sensación y percepción hedonista o placentera desvanece y las cosas placenteras de la tierra le parecen ser repugnantes y feas. Porque la ψυχή psijí (psique, alma, ánima), habiendo dejado atrás todo lo que pertenece al cuerpo o se relaciona con él, corre detrás de la belleza de Cristo, siguiéndolo obedientemente con sus obras de autogobierno y vida virtuosa la modestia y con la pureza y lucidez de la διάνοια diania, canta: “Vírgenes seguirán detrás del Rey”, (Sal 44,15). Contempla y ve ante sí a Cristo y dice: “Veo siempre al Rey ante mí porque Él está en mi diestra” (Sal 37,10). Continuamente se apega y contempla a Cristo y clama: “Mis ojos (νούς nus y διάνοια diania) están continuamente dirigidos hacia al Señor” (Sal 24,15). Con Cristo conversa mediante la oración limpia, pura y lúcida, causando agrado a Él y gozo y alegría a sí mismo, según el salmo: “Espero que le agrade al Señor esta conversación con Él y yo gozaré y me alegraré por mi comunicación con Él” (Sal 103,34). Porque el Dios recibe y acepta la conversación por la oración, porque a Él es al que ama la psique-alma y Le invoca y reclama Su ayuda, y la psique-alma que suplica, Él la regala la alegría inexpresable. Así, mientras ella menciona a Dios durante su conversación de la oración, se deleita por el Señor, como dice el Salmista: “Me acordé de Dios me alegré y deleité” (Sal. 76,4).
  2. Evita y despréndete de las percepciones y sensaciones de los sentidos y te convertirás inactivo de los placeres hedonistas (carnales, materiales). También en la διάνοια diania (mente, intelecto) debes eludir las fantasías e imaginaciones de las cosas agradables y abolirás la sensualidad (hedonismo, voluptuosidad) de los λογιμοί (logismí: conceptos, pensamientos simples o mezclados con la fantasía). Y cuando el νούς nus con la diania queda sin fantasías, sin permitir que las formas de placer o los pensamientos de deseo dejen su impresión y sello en ella, entonces se encuentra en lucidez y pureza. Y al elevarse por encima de lo sensible e inteligible, eleva el concepto o la noción a Dios. Y con el continuo recuerdo a Dios, clama desde la profundidad de su psique-alma el nombre del Señor y nada más, tal como un niño llama a su padre. “Te llamaré con mi nombre al Señor delante de ti” (Ex. 33,19), dice la Escritura. Y tal como Adán, fue plasmado del polvo o tierra por la mano (Espíritu) de Dios, se convirtió en psique-alma viviente con cuerpo por el divino soplo (Gén. 2,7), así también el νούς nus mientras se educa y se forma por las virtudes, al invocar incesantemente al Señor con la διάνοια diania limpia, la conciencia lúcida, buen ánimo y disposición fervorosa, experimenta la metamorfosis, transformación divina, vivificándose y divinizándose, porque conoce y ama a Dios.
  3. Si te alejas y te desprendes de las ilusiones y codicias de las cosas terrenales con la oración continua, franca y sincera y, descansas (espiritualmente) no en el sueño, sino abandonando todo pensamiento y concepto sobre las criaturas y te sostienes exclusivamente en la memoria-recuerdo de Dios, se edificará en tu interior, como otro ayudante, la agapi-amor de Dios. Porque el clamor de la oración que sale de la disposición interior hace aflorar la divina agapi-amor; y la divina agapi-amor despierta el νούς nus (espíritu de la psique) para manifestarle las cosas escondidas u ocultas; entonces el νούς nus unido con la agapi fructifica la sofía-sabiduría; y con la sofía proclama los secretos confidenciales. El Dios Λόγος (Logos) cuando se llama con el clamor de la oración hecha con verdadera disposición y buen ánimo, toma la energía noética conceptual (del νούς nus) como si fuera la “costilla” de Adán, regalándole la gnosis (conocimiento divino); y en su lugar reemplaza la buena disposición, regalando la virtud. A continuación, edifica la iluminadora αγάπη agapi (amor incondicional) y la conduce al νούς nus (espíritu de la psique) que se encuentra en éxtasis (extensión interior) y sueño y reposa de todo deseo terrenal. La agapi asiste como una ayudante del νούς nus, el cual ha reposado de su apego insensato a las cosas sensibles, por eso también le despierta (espiritualmente), porque ya está limpio, puro y lúcido para escuchar los logos y palabras de la sofía-sabiduría (divina). Entonces, el νούς nus, mirando hacia la agapi (amor divino) y llenándose de placer (divino) y alegría, revela a los demás las escondidas situaciones y estados de las virtudes y las invisibles energías y operaciones de la gnosis (conocimiento divino), desarrollándolas mediante el logos.
  4. Despréndete y apártate de todas las cosas visibles y sensibles, abandona la ley del cuerpo-carne, y la ley espiritual se escribirá en tu διάνοια diania (mente, intelecto). Es decir, igual que aquel que se mueve por las inspiraciones del Espíritu, no realiza los deseos del cuerpo-carne, según dice el Apóstol (Gal 5,16); de la misma manera, aquel que sale fuera de los sentidos y las cosas sensibles, es decir, fuera del cuerpo-carne y del cosmos (lo mundano, mundo de los pazos), llega a moverse por el Espíritu y a pensar, opinar y compartir las realidades del Espíritu. Y eso apréndetelo de las cosas que Dios había preparado y prometido a Adán antes de la desobediencia.
  5. Aquel que lucha por aplicar y guardar los mandamientos y persevera en el paraíso de la oración y permanece cerca de Dios con Su continua memoria, el Dios lo aparta de las actividades placenteras de la carne, de todos los movimientos de los sentidos y de todas las formas pasionales y enfermizas de la διάνοια diania (mente, intelecto). Y convirtiéndolo en muerto para los pazos y los pecados, le hace partícipe de la vida divina. Tal como aquel que está durmiendo se asemeja a un muerto, y está vivo, y muerto en cuanto a la energía del cuerpo, vivo en cuanto a la sinergia, cooperación de la psique-alma, así también aquel que permanece en el Espíritu se convierte muerto para el mundo y el cuerpo-carne, pero vive según los principios y la ética y mentalidad del Espíritu.
  6. Si entiendes y conoces lo que salmodias, adquieres el conocimiento concienciado de ello. Del conocimiento concienciado adquieres la lógica o sano juicio y la prudencia. De la lógica brota la praxis de las cosas que has entendido. De la praxis operación, acción práctica fructifica la gnosis (conocimiento divino) que se convierte en hábito. De la gnosis que es acompañada de la experiencia, emana y nace la verdadera θεωρία zeoría contemplación (espiritual). De ella amanece y surge la sofía-sabiduría que llena la esfera o el vacío de la διάνοια diania (mente, intelecto) con luminoso logos de la χάρις jaris (gracia increada energía) y explica a los demás los secretos escondidos.
  7. Primero el νούς nus (espíritu de la psique) pide, busca y encuentra, luego se une con aquello que ha encontrado. La búsqueda la hace con la lógica de la psique-alma, en cambio la unión se realiza a través de la energía de la αγάπη agapi. Y por un lado, la búsqueda mediante la lógica se hace para la verdad, por otro, la unión mediante la agapi para la bondad o el bien.
  8. Aquel que supera la fluidez natural de las realidades y cosas presentes y desatiende las ilusiones y deseos de las pasajeras, no mira hacia abajo, ni desea las bellezas de la tierra; sino que se le abren los espectáculos de arriba, contempla las bellezas celestiales y la bienaventuranza de las realidades y cosas inmaculadas. Es decir, tal como aquel que se entretiene perdiéndose delante de las cosas materiales y está sucumbido en los placeres de la carne-cuerpo, los cielos están cerrados, ya que están oscurecidos sus ojos espirituales (que son: νούς nus espíritu y la diania mente, intelecto), de igual manera, aquél que se desprende y desprecia las cosas de abajo y las rechaza, tiene su νούς nus elevado hacia arriba y ve la δόξα doxa (gloria, luz increada) de los seres eternos y contempla el esplendor y la brillantez que ha sido preparada para los Santos. Éste recibe a la vez la αγάπη agapi amor de Dios que desciende sobre él desde el cielo y se convierte en templo del Espíritu Santo y anhela las voluntades de Dios, guiado por el espíritu de Dios, y se hace digno hijo adoptivo y Dios se complace y satisface en él. Porque los que son conducidos por el espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
  9. Mientras respires, no dejes la oración debido a la enfermedad, ni siquiera un día, escuchando al Apóstol que dice: “Por lo cual me complazco y siento el gozo y la alegría interior en las enfermedades, en los oprobios, en los insultos, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias por Cristo; pues cuando parezco débil, entonces es cuando soy fuerte.” (2Cor 12,10). Al actuar así, te beneficiarás mucho, y la oración te levantará rápidamente, con la ayuda de la xάρις jaris gracia increada energía, (que quita la des-gracia creada por mí). Porque donde está el consuelo del Espíritu, la enfermedad o la pereza no persisten. Amín.

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας  Jristos Jrisulas logosortodoxo.es/.