Filocalía 1, San Nilos el Asceta, 153 reflexiones sobre la oración del corazón

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Α΄ 

Άγιος Νείλος ο Ασκητής.

Περί προσευχής 153 κεφάλαια.

neilos.askhths

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo 1

San Nilos el Asceta

153 reflexiones sobre la oración del corazón

 repasada traducción 08/09/2024

Breve biografía.

“Y arrastró hasta la playa la red llena de 153 peces grandes” Jn 21,11

San Nilo, nuestro divino padre, era originario de Constantinopla, discípulo del divino Crisóstomo (boca de oro), y su época de apogeo fue alrededor del año 442 d.C. Sumergido en nobleza y riqueza, también sirvió como prefecto en su patria. Sin embargo, posteriormente dejó todo y se fue al monte Sinaí, donde adoptó la vida ascética. Con gran erudición, tanto teológica como secular, nos dejó diversos escritos llenos de sabiduría espiritual y una dulzura inexpresable. De estos escritos, hemos seleccionado, al estilo de la abeja, el tratado sobre la oración, dividido en 153 capítulos, titulado Ascético. Con estos escritos, recibimos a los lectores como si les ofreciéramos panales de miel. Porque en verdad destilan miel, néctar y ambrosía y prometen un fruto múltiple.

El sagrado y sapientísimo Focio lo menciona en la Lectura 201 de la siguiente manera: «También leímos un tratado de Nilo el monje, dividido en 153 capítulos, donde el hombre divino desarrolla el modo de la oración. Y muchas otras obras suyas son notables… las cuales atestiguan su perfección en las obras y su poder en los logos y palabras».

Del ardiente calor de la fiebre de las πάθος pazos impuros, me has curado, como es habitual, con tus cartas amadas por Dios, y has consolado mi νούς nus (espíritu de la psique) que estaba fatigado en las obras más viles, emulando con éxito al gran maestro y profesor. Y esto no es sorprendente. Porque siempre te han tocado a ti las cosas distinguidas, como al bendito Jacob. Pues habiendo trabajado bien por Raquel y tomado a Lea por esposa (Gén. 29, 25), ahora buscas a tu amada después de haber trabajado otros siete años. Yo no negaré que, aunque me cansé toda la noche, no pesqué nada. Sin embargo, como tú me pides palabras, lancé las redes y pesqué una gran cantidad de peces. No creo que sean grandes, pero en cantidad son 153 (Juan 21, 11). Y te los envío según tu mandato, después de haberlos puesto en la canasta de la agapi-amor.

Admiro y bendigo mucho tu excelente intención, que tienes el anhelo ardiente de aprender sobre la oración. Porque no deseas aprender superficialmente lo que está escrito en papel con tinta, sino lo que está escrito en la mente y espíritu con amor, sin maldad y falta de rencor. Pero como todo es doble uno frente al otro (Sab. Sir. 42, 24), recibe la carta y presta atención al espíritu, porque antes de cada letra precede el espíritu. Si falta el espíritu, no hay letra.

Por tanto, el modo de la oración es doble. Uno es práctico y el otro contemplativo. Así, en el número, lo accesible es la cantidad, pero lo significado es la calidad. He dividido el tratado sobre la oración en 153 capítulos y te lo envío como provisión que adquirí del evangelio, para que encuentres el deleite del número simbólico que tiene forma triangular y hexagonal. El primero simboliza el conocimiento piadoso de la Santísima Trinidad, el segundo la creación de este mundo. Pero también el número 100 es cuadrado. El número 53 es triangular y esférico, como la suma de 28 que es triangular y 25 que es esférico, porque es igual a 5 veces 5. Por tanto, tienes una forma cuadrada que simboliza las cuatro virtudes generales (prudencia, templanza, justicia, fortaleza), y también un número esférico, el 25, que expresa el conocimiento sabio de este siglo, porque el tiempo se mueve en círculos. Porque la semana sigue a la semana, el mes al mes, el año al año y la estación a la estación, como vemos en el movimiento del sol y la luna, de la primavera y el verano, etc. El triángulo simboliza el conocimiento de la Santísima Trinidad. O, en el número total de 153, que es triangular, entiende las tres condiciones: práctica, natural y teológica. O la fe, la esperanza y la agapi-amor (1Cor. 13, 13), o el oro, la plata y las piedras preciosas (1Cor. 3, 12). Esto es suficiente respecto al número.

Y tú no despreciarás la humildad de los capítulos, porque sabes tanto saciarte como sufrir necesidad (Fil. 4, 12) y porque recuerdas las dos monedas de la viuda (Marcos 12, 42) que el Señor no rechazó, sino que aceptó mejor que la riqueza de los demás. Por tanto, tú que sabes favorecer y amar a tus verdaderos hermanos, ora por mí, el paralítico (espiritualmente), para que vea mi salud y, levantándome de mi lecho, pueda caminar (Marcos 12, 11) con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo. Amén.

 

San Nilos el Asceta

153 reflexiones sobre la oración del corazón

 

  1. Quien quiera hacer el incienso fragante debe tomar incienso transparente, casia, ónice y gálbano, y unirlos en cantidades iguales, según la ley (Éxodo 30:34). Estas son el cuadro de las virtudes que si estas están completamente desarrolladas y son iguales, el νούς nus (espíritu de la psique) no será traicionado.
  2. Mientras estás haciendo la catarsis psicoterapiando y sanando la ψυχή psijí (psique, alma) con perfecto cumplimiento de los mandamientos, estabiliza el orden del νούς nus con la mente o intelecto, haciéndolo receptivo de la anhelada oración.
  3. La oración es relación y comunión del νούς nus (espíritu de la psique) con Dios. Entonces, ¿en qué estado se debe encontrar el nus para poder sin desviarse acercarse a su Señor y conversar con Él, sin que intervenga nadie más?
  4. Si Moisés intentando acercarse a la zarza ardiente está impedido hasta que se quite la sandalia de sus pies (Ex. 3,5), ¿cómo tú, que quieres ver a Dios, que está por encima de cada sentido, sensación y concepto y deseas conversar con Él, no desatarás y no alejarás todo pensamiento y concepto apasionado y perverso?
  5. Primero de todo, ora para recibir el carisma de las lágrimas, para que puedas ablandar la dureza de tu psique-alma y, confesando tus pecados al Señor recibirás de Él la absolución y el perdón.
  6. Utiliza las lágrimas para conseguir cada una de tus peticiones. Porque el Señor se alegra mucho cuando oras con lágrimas.
  7. Si en tu oración derramas fuentes de lágrimas, no te enorgullezcas pensando que eres superior a los demás. Esto no es tu propio logro, sino una ayuda del Señor para tu oración, para que puedas confesar tus pecados a Él con disposición y apaciguarlo con tus lágrimas. Por lo tanto, no conviertas en πάθος pazos la ayuda que recibes contra los pazos, para no enfurecer más al Señor que te dio esta χάρις (jaris, gracia energía increada).
  8. Muchos, mientras derramaban lágrimas por sus pecados, olvidaron el propósito de las lágrimas, se enorgullecieron, se desviaron y se convirtieron en maniáticos.
  9. Que permanezcas perseverando al esfuerzo, ora con intensidad y persistencia, y aparta las preocupaciones y pensamientos que te vinieron. Porque te perturban y te alborotan para paralizar tu fuerza y tu intensidad.
  10. Cuando los demonios ven que estás dispuesto a orar de verdad sinceramente, entonces te traen en el νούς nus (espíritu de la psique) y la mente pensamientos de cosas, como si fueran necesarias, y enseguida te hacen olvidar de la oración y promueven el νούς nus con la mente o intelecto a buscarlas. Y como este no las encuentra, se angustia, se preocupa y se entristece. Cuando empieza otra vez en la oración, le recuerdan aquellas cosas que había puesto en su νούς nus y las buscaba, para que gire y se vuelva el nus con la atención en estas y pierda la fructífera oración.
  11. Lucha y esfuérzate durante la oración, en retener tu νούς nus sordo y mudo, entonces podrás orar.
  12. Cuando, por casualidad, viene una tentación o te irrita una contradicción, para dirigir tu ira contra algún hombre o gritar con voz fuerte inarticulada, entonces acuérdate de la oración y la lástima, pena, que provoca, y enseguida se calmará este movimiento desordenado en tu interior.
  13. Lo que haces en contra del hermano que te ha sido injusto u ofendido, todo esto se convertirá en un obstáculo en el momento de la oración.
  14. Oración es nacimiento de placidez, serenidad, desenfado, apacibilidad y ausencia de ira.
  15. Oración es proyección de alegría, gozo y ευχαριστία efjaristía (agradecimiento, placer).
  16. Oración es antídoto y disuasión de la pena, de la tristeza, del desánimo y de la mezquindad.
  17. Ve, vende tus riquezas y posesiones y dales a los pobres (Mat 19,21), toma tu cruz, niega y olvidate de ti mismo (Mat 16,24), para que puedas orar sin distracciones.
  18. Si quieres orar de modo digno de elogio, en cada momento olvida y niega a ti mismo; si sufres muchas adversidades y desgracias, filosofa y reflexiona sobre la utilidad y el beneficio de la oración.
  19. Cualquier dificultad que soportes con paciencia y filosofes su nimiedad o nulidad, su fruto lo encontrarás en la hora de la oración.
  20. Si deseas orar como es debido, no causes tristeza y aflicción a ninguna persona. De lo contrario oras en vano.
  21. Dice el Señor: «Deja allí tu ofrenda ante el altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y luego regresa y presenta tu ofrenda a Dios” (Mt 5,24), entonces estando sin conflicto, ni perturbación, ven y ora. Porque el resentimiento empaña la parte lógica del orante y ensombrece sus oraciones.
  22. Aquellos que acumulan penas, tristezas y resentimientos sobre sí mismos, se asemejan a personas que sacan agua y la ponen en un cántaro roto.
  23. Si eres paciente, siempre orarás con gozo y alegría.
  24. Si oras como es debido, te sucederán cosas que te harán pensar que es justo usar la ira. No existe nada que justifique la ira o que es justa la ira contra tu prójimo. Si lo piensas bien, encontrarás que es posible resolver el asunto sin ira. Usa entonces cualquier habilidad para no enojarte.
  25. Ten cuidado, no sea que creyendo que sanas a otro, tú mismo te estás quedando sin terapia, psicoterapia y provoques un obstáculo en tu oración.
  26. Si haces economía y administras bien el enojo, la ira o el enfado, encontrarás bienestar y te mostrarás prudente, y te encontrarás entre los que oran.
  27. Si te armas contra la ira, nunca consentirás una ilusión o deseo. Porque el deseo o ilusión ofrece las cosas materiales a la ira y ella perturba el ojo espiritual y corrompe el estado de oración.
  28. No ores con figuras o formas exteriores, sino que incites a tu νούς nus y tu mente a sentir la oración espiritual con gran temor.
  29. A veces, puedes estar de pie de repente en la oración y orar bien. Otras veces puede que te esfuerzas mucho sin conseguir tu propósito, y esto para que lo busques y lo pidas con más intensidad y, una vez recibas esta hazaña tenerla irreducible.
  30. Cuando llegue el Ángel, todos esos malos y astutos pensamientos y demonios que nos molestan se alejan inmediatamente, entonces el νούς nus (espíritu de la psique) con gran comodidad ora sin ser molestado y distraído. Otras veces, cuando estalla sobre nosotros la guerra habitual, el νούς nus pelea y no se le permite levantar cabeza. Porque anteriormente se ha familiarizado con diversos πάθος pazos. Pero si persevera y busca, encontrará, y si llama, se le abrirá, (Mat. 7:8)
  31. No ores para que se hagan tus voluntades y deseos, porque ciertamente no concuerdan con la voluntad de Dios; más bien, tal como te ha sido enseñado, di en tu oración: «Hágase Tu voluntad en mi”, (Lc 22:24). Y en cada cosa así pedirás de Él, que se haga Su voluntad, porque Dios quiere lo bueno, lo bondadoso y conveniente para tu psique-alma. En cambio tú por supuesto no siempre pides lo que es conveniente para ti.
  32. Muchas veces con oración pedía de Dios, que se haga algo que yo creía era bueno, y de manera irracional insistía en pedirlo forzando la voluntad de Dios, sin dejar que Él dispusiera lo que sabía que era conveniente para mí. Y entonces, después de recibir lo que pedí, me afligí mucho al no haber pedido que más bien se hiciera la voluntad de Dios. Porque no sucedió como pensaba.
  33. ¿Qué es bondadoso y bueno sino el Dios? Pues, en Él encomendemos todos nuestros asuntos y todo irá bien. Porque el bondadoso, por supuesto, concede también donaciones bondadosas.
  34. No sufras y te entristezcas porque no recibes de inmediato aquello que pides de Dios, porque quiere beneficiarte más al hacerte esperar pacientemente en la oración. ¿Qué hay mejor que acercarse a Dios y estar en conversación con Él?
  35. Oración cuidadosa sin distracciones es el perfecto entendimiento del funcionamiento del νούς nus (espíritu de la psique).
  36. Oración es la elevación del νούς nus a Dios.
  37. Si tienes deseo y anhelo de orar, déjalo todo, para que lo heredes todo.
  38. Primero ora para que seas psicoterapiado y sanado de los πάθος pazos, en segundo lugar, para liberarte de la ignorancia y el olvido; y en tercer lugar, para librarte de toda tentación y abandono de Dios.
  39. En tu oración, pedir sólo la justicia y la Realeza increada (energía increada) (Mt 6,33), es decir, la virtud y la gnosis-conocimiento espiritual. Y todo lo demás se te añadirá.
  40. Es justo que no ores sólo por tu propia catarsis de los πάθος pazos, sino también para la catarsis de cada persona, para que imites el modo de los ángeles.
  41. Ten cuidado, si realmente durante tu oración asistes ante Dios, o si eres vencido por el elogio de los hombres y esto buscas prolongando la oración como pretexto.
  42. Si estás orando solo o con hermanos, esfuérzate no orar por costumbre, sino con sentimiento en contacto consciente con la oración.
  43. Sentido y sentimiento de oración es una recolección del νούς nus unido con devoción, con katánixis compunción o dilatación del corazón y con dolor de la psique-alma que acompaña la confesión de los pecados y con gemidos no exhibicionistas, sino imperceptibles.
  44. Si en la hora de oración, tu νούς nus con la mente aún se dispersa, todavía no ha conocido orar como monje, sino como un mundano y adorna el escenario o cabaña exterior.
  45. Cuando ores, guarda firmemente tu memoria para que no te presente tus propios asuntos, sino que te impulses a comprender ante quién te encuentras. Porque el νούς nus con la mente tiene por naturaleza la tendencia a ser arrastrada en gran medida por la memoria durante el tiempo de la oración.
  46. En tiempo de oración, tu memoria te trae fantasías de antiguas cosas o nuevas preocupaciones o la cara de aquella persona que te ha entristecido.
  47. El diablo envidia mucho al ser humano que ora y usa toda maquinación para pervertir su propósito. No deja, pues, ni cesa de agitar los pensamientos de las cosas con la memoria y mezclar todos los pazos con la carne, para poder impedir el excelente trabajo de la oración y la elevación del νούς nus a Dios.
  48. Cuando el diablo usa muchos medios y no puede impedir la oración del justo, entonces se retira por un tiempo y después toma venganza. Ya sea incitándolo para que se enoje, destruyendo el excelente estado del νούς nus (espíritu de la psique) que se ha logrado a través de la oración, o provocándolo hacia un placer descabellado irracional, contamina su νούς nus.
  49. Cuando ores como es debido, prepárate para enfrentar aquello que no es adecuado y mantente firme y valiente, para preservar el fruto de la oración. Porque desde el principio fuiste destinado a esto: a trabajar, a vigilar y a guardar (Gén. 2, 15). No permitas, pues, que después de trabajar, dejes desprotegido lo que has logrado; si lo haces, no habrás obtenido ningún beneficio de tu oración.
  50. Toda la guerra entre nosotros y los demonios impuros y sucios no tiene otro propósito que la oración espiritual. Porque la oración les resulta muy hostil y molesta a ellos, mientras que para nosotros es fuente de psicoterapia y salvación, deleite y gozo.
  51. ¿Qué quieren los demonios hacer en nosotros? La glotonería, la lujuria, la avaricia, la ira, el rencor, losresentimientos y demás pazos, para que el νούς nus (espíritu de la psique) se hinche y se embote con ellos y no pueda orar como debe. Porque cuando predominan los πάθος pazos irracionales, no permiten que νούς nus se mueva de manera lógica.
  52. Las virtudes las practicamos para aprender los logos (significados y principios) espirituales de las creaciones y, a través de ellos, conocer su Creadora, el Dios Logos. Y el Logos suele manifestarse y revelarse en el estado de oración.
  53. Estado de oración es un hábito apacible y sin pazos, que con un extremo de divino ερως eros (amor ardiente) eleva en una gran altura espiritual el νούς nus (espíritu de la psique) que busca obtener la sofía-sabiduría.
  54. Aquel que realmente quiere orar, no sólo debe ser dueño de la ira, enojo, del deseo y de la ilusión, sino alejarse también de todo pensamiento apasionado y maligno.
  55. Aquel que ama a Dios conversa siempre con Él, como un hijo con el padre y evita todo pensamiento apasionado y maligno.
  56. El que ha conseguido la απάθεια apázia impasibilidad (sin pazos) no significa que ya ora verdaderamente. Porque puede estar en altos conceptos (pensamientos sin pasión) de las cosas y distraerse con sus imágenes y estar lejos de Dios.
  57. Cuando el νούς nus (espíritu de la psique) no pierde tiempo en conceptos finos, sutiles y altos (pensamientos sin pazos) de las cosas, no significa ya ha alcanzado la verdadera oración. Porque puede quedar en la teoría de las cosas y hablar minuciosamente de sus logos y palabras; los cuales, aunque son logos (conceptos, palabras) desnudos, dan forma y figura al νούς nus con la mente y le arrastran lejos de Dios.
  58. Si el νούς nus no supera el significado de su naturaleza somática (física, corporal), aún no ha visto completamente el lugar de Dios. Porque puede quedarse en la gnosis de los significados de las cosas inteligibles y transformarse relativamente según ellas.
  59. Si quieres orar, tienes necesidad de Dios (que da la oración al que ora), (1Reyes 2,9). Llámalo entonces diciendo: «Santificado sea Tu nombre, que venga en mi Tu Realeza increada” (Mt 6, 9-10)». O sea, que venga el Espíritu Santo (con la energía increada Jaris) y Su Hijo Unigénito. Porque así nos enseñó el Señor, diciendo: “24 Dios es espíritu y los que le adoran han de hacerlo en espíritu y en verdad».[24 «Porque Dios es espíritu omnipresente y perfectísimo, por eso ilimitado, no se limita en lugares. Y aquellos que le adoran deben de hacerlo con toda fuerza y energía de su voluntad, con toda su psique, con todo su corazón y mente/intelecto, y con verdadera gnosis iluminada de Él, y con el culto que Le merece»], (Jn 4,24).
  60. Aquel que ora «en espíritu y en verdad», no honra al Creador tomando como motivo Sus creaciones, sino que Le alaba y glorifica, motivándose de Él mismo.
  61. Si eres teólogo orarás verdaderamente. Y si oras verdaderamente, eres verdaderamente teólogo.
  62. Si tu νούς nus (espíritu de la psique), por su gran anhelo hacia Dios, parece retirarse poco a poco de la carne del cuerpo y rechaza los pensamientos que provienen de los sentidos, la memoria o del estado del cuerpo, llenándose de devoción y alegría, entonces puedes creer que te has acercado y llegado en las fronteras de la verdadera oración.
  63. El Espíritu Santo, como co-padece con nuestra enfermedad, se infunde o se propaga en nosotros, aunque estemos sucios. Y si encuentra el νούς nus (espíritu de la psique) orando sinceramente sólo en Él, le domina y aniquila toda la falange de los mal astutos conceptos y pensamientos que le rodean y le estimula al έρως eros (amor ardiente) de la oración espiritual.
  64. Todos los demás con el cambio o variación del cuerpo, provocan en el νούς nus conceptos, pensamientos o teorías, en cambio el Señor energiza y opera al revés; dominando encima del mismo νούς nus (espíritu de la psique), pone dentro de él la gnosis de aquellas cosas que Él quiere. Y mediante el nus, adormece los movimientos desordenados del cuerpo.
  65. Aquel que tiene έρως eros (amor ardiente) por verdadera oración y se enfada o guarda rencor y resentimientos es digno de reproche. Es semejante a quien que quiere ver claramente y, sin embargo, él mismo perturba sus propios ojos.
  66. Si deseas orar, no hagas nada de lo que es contrario a la oración, para que Dios se acerque a ti y camine contigo.
  67. Cuando ores, no te imagines ninguna forma para Dios, ni permitas que tu νούς nus (espíritu de la psique) con la mente o intelecto sea formado según alguna figura, sino que de modo inmaterial acércate al Inmaterial y así entenderás.
  68. Debes protegerte de las trampas de los demonios. Porque sucede que, mientras oras de manera pura y tranquila, en ataraxia, de repente te presentan una forma extraña y desconocida para inducirte a la vanidad y al orgullo, haciéndote creer que lo divino está ahí, puesto que presumirás y supondrás que allí está lo divino. Quieren convencerte de que esa figura material que se te apareció repentinamente, es lo divino, en cambio lo divino es inmaterial, sin forma y sin figura.
  69. Durante la oración, cuando el envidioso demonio no puede remover la memoria, entonces obliga al mismo cuerpo que provoque en el νούς nus (espíritu de la psique) con la mente alguna fantasía rara y con ella dar forma en el νούς nus. Y aquel que tiene como costumbre vivir con sus pensamientos y teorías, fácilmente se dobla y cae. Y mientras acude a recibir gnosis inmaterial y amorfa (sin formas), se autoengaña y posee humo en vez de luz.
  70. Mantente firme en tu puesto de vigilancia y protege νούς nus (espíritu de la psique) de los pensamientos y conceptos durante el tiempo de la oración, para que completes tu petición y alcances tu paz y tranquilidad. Así, Aquel que se compadece de los ignorantes también descenderá sobre ti. Entonces recibirás el más glorioso don o regalo de la oración.
  71. No podrás orar claro y lúcidamente, si te lías con cosas materiales que te perturban con continuas preocupaciones. Oración es rechazo de pensamientos.
  72. No puede correr el que está atado. Ni el νούς nus que está esclava en algún πάθος pazos, podrá ver el lugar de oración espiritual, porque es arrastrado y llevado de un lado a otro por el pensamiento pasional y maligno y no puede permanecer en calma con ataraxia.
  73. Pues, cuando el νούς nus (espíritu de la psique) ora de manera pura, clara y lúcida y sin pazos, entonces los demonios ya no atacan con ímpetu contra ti desde la izquierda, sino desde la derecha. Le presentan y sugieren formas o figuras de Dios y una representación de lo que es agradable a los sentidos, para hacerle creer que ha alcanzado plenamente el propósito de la oración. Esto, dijo uno con gnosis espiritual, sucede por el pazos de la vanagloria y por el demonio que toca el lugar del enkéfalos, cerebro.
  74. Creo que este demonio que palpa el lugar del enkéfalos-cerebro altera y transforma la luz del νούς nus (espíritu de la psique) a su antojo, como quiere. Y así el pazos de la vanagloria se mueve en pensamiento que da forma a la mente, de modo que con una superficialidad creer que consiguió la gnosis (conocimiento) espiritual, divina y verdadera. Y como no es molestado por los pazos carnales, impuros y sucios del cuerpo, sino que aparentemente se presenta claro, lúcido y limpio en la oración, cree que ya no se produce en el interior de él ninguna energía y acción contraria. Por eso, pone en el νούς nus y le convence de que la aparición que viene del demonio es una aparición divina, ya que este demonio utiliza una habilidad excepcional con gran astucia y a través del cerebro-enkéfalos altera la luz unida a la mente y la transforma el νούς nus, como mencionamos antes.
  75. Cuando el Ángel de Dios viene, con sólo su logos cesa esta actividad y energía demoníaca y mueve la luz del νούς nus de manera que se energiza y opera sin engaño.
  76. Lo dicho en el libro del Apocalipsis de que el Ángel trae incienso perfumado, para darlo a las oraciones de los Santos (Ap 8.3), creo que es esta χάρις jaris (gracia energía increada) que se energiza, activa por el Ángel. Porque trae la gnosis de la verdadera oración, de modo que a partir de entonces el νούς nus permanece libre de perturbación, conflicto, acedía, desánimo y la falta de atención.
  77. Las bombonas de inciensos perfumados, son oraciones que trajeron consigo los veinticuatro presbíteros (Ap 5,8). Bombonas debe entenderse como la amistad con Dios, es decir, la perfecta agapi-amor (incondicional) espiritual dentro de la cual se energiza y se realiza la oración «en espíritu y en verdad» (Jn. 4,24).
  78. Cuando pienses que no tienes necesidad de lágrimas en tu oración por tus pecados, considera cuánto te has alejado de Dios, puesto que debes encontrarte continuamente cerca de Él, y entonces llorarás con más fervor.
  79. Realmente, si conoces en qué miserable estado espiritual te encuentras, llevarás con gusto el luto o duelo (según Dios), deplorándote a ti mismo, según el profeta Isaías: cómo, mientras estás sucio e impuro entre un pueblo de este tipo, es decir, pueblo de demonios, te atreves a presentarte ante el Señor de los ejércitos o potencias (Is 6,5).
  80. Si oras verdaderamente, encontrarás gran seguridad, confianza y esperanza. Y Ángeles vendrán contigo, como a Daniel y te enseñarán los logos (causas, principios espirituales) de cada cosa, (Dan 12,19).
  81. Debes conocer que los santos Ángeles, nos incitan a oración y se quedan con nosotros y se alegran y ellos también oran a nuestro favor, (Tobit 12,12). Si, pues, nos descuidamos y aceptamos pensamientos contrarios, les hacemos enfadar mucho; porque mientras ellos luchan tanto por nosotros, nosotros ni siquiera por nosotros mismos queremos suplicar a Dios, sino que despreciando el servicio de los Ángeles y abandonando a su Señor y Dios, nos encontramos con los sucios e impuros demonios.
  82. Ora con placidez, sin conflicto, ni perturbación y salmodie con coherencia y orden, así serás como un águila jovencito, volando a las alturas.
  83. La salmodia o canto de los salmos apacigua y los παθος pazos y calma los movimientos desordenados del cuerpo. La oración capacita el nus a energizar u operar aquello que es tarea suya, es decir, estar apegándose, uniéndose a Dios.
  84. La oración es la acción correcta sobre la capacidad y el valor del νούς nus (espíritu de la psique). Es decir, es el mejor y más puro uso del νούς nus.
  85. La psalmodía o canto de salmos es de los varios tipos o géneros de la sabiduría. La oración es el prólogo de la gnosis espiritual inmaterial y multiforme.
  86. La gnosis espiritual es una cosa excelente, porque es colaboradora de la oración que despierta la fuerza espiritual del νούς nus (espíritu de la psique) para la contemplación de la divina gnosis.
  87. Si aún no has recibido el carisma de la oración o de la psalmodía, pídelo con insistencia y lo recibirás.
  88. El Señor “para enseñar a sus discípulos a orar siempre sin desfallecer, les dijo la siguiente parábola” (Lc 18:1). Por lo tanto, no te desanimes en absoluto ni pierdas el ánimo porque no lo has recibido todavía. Porque recibirás más tarde. Terminando esta parábola, el Señor dijo: ”Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia y protégeme de mi enemigo, quien es injusto conmigo. Pero el juez durante algún tiempo no quiso; pero después de esto, como continuaba molestándole, dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo vergüenza a los hombres, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia para que me deje en paz y no me moleste más. Y dijo el Señor: Oíd bien lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso el Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche, aunque en muchos casos tarda en responder (con el propósito de apoyarlos en la fe y a los injustos llamarlos en metania, confesión, arrepentimiento y conversión)? Os digo que pronto Dios les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre para hacer justicia, ¿encontrará esta fe viva en la tierra, que les estará sosteniendo para que no se desvíen y desfallezcan de la oración? (Lc 18, 3-8). Por eso, estate alegre y persiste pacientemente en el esfuerzo por la santa oración.
  89. No quieras que tus asuntos se hagan como tú crees, sino como Dios quiere, así en tu oración estarás imperturbable (con ataraxia) y lleno de gratitud.
  90. Y aunque todavía crees que te encuentras junto con Dios, guárdate y vigila el demonio de la lujuria o fornicación, porque es un estafador grandioso y envidioso, y quiere ser más hábil y activo que el movimiento y la nipsis (vigilancia y sobriedad) del νούς nus (espíritu de la psique), para apartarlo incluso de Dios, cuando estás delante de Él con devoción y temor.
  91. Si eres cuidadoso en la oración, prepárate para los ataques de los demonios contra ti y soporta pacientemente los golpes. Porque se lanzarán contra ti como bestias salvajes y fatigarán y atormentarán todo tu cuerpo.
  92. Estate siempre preparado, como un luchador experimentado. Y si de repente ves alguna fantasía, no te atemorices, ni te asustes; si ves un cuchillo levantado contra ti o una antorcha encendida que se mueve hacia tu cara, no te atormentes, ni te alteres. Y si ves incluso alguna forma horrible y ensangrentada, que tu psique-alma no se debilite y desfallezca, ni pierda su dinamis-potencia y fuerza. Más bien, mantente firme profesando la buena confesión (1Tim 6,12) y enfrentarás a tus enemigos con facilidad.
  93. Aquel que soporta las cosas tristes, los sufrimientos y las angustias, conseguirá también las alegres. Y aquel que persevera en las cosas desagradables, no quedará sin participar en las cosas agradables.
  94. Ten cuidado de no ser engañado por ninguna visión de los demonios astutos malos, sino concéntrate refugiándote en la oración y ruega a Dios, si el pensamiento proviene de Dios, Él te iluminará. Pero, si no proviene de Él, que expulse lo más rápido al demonio engañador de ti. Ten ánimo y valor, porque los perros no se detendrán si tú usas tu conversación con Dios como si fuera fuego, sino que inmediatamente, heridos invisiblemente y sin ser vistos por la vara de Dios, serán expulsados lejos.
  95. Es justo que no ignores esta trampa: algunas veces los demonios se dividen y, cuando aparezcas pidiendo ayuda, vienen unos cuantos como ángeles y echan fuera a los otros para engañar a tu percepción y opinión haciéndote creer que realmente son ángeles.
  96. Ocúpate y asegúrate de tener mucha humildad y valentía, y ninguna maquinación de los demonios tocará tu psique-alma, ni látigo se acercará en tu cabaña, porque Dios dará orden a Sus ángeles, para que te protejan, (Sal 90,10-11). Y ellos invisiblemente expulsarán lejos de ti toda la energía y acción de los demonios.
  97. Aquél que se preocupa por mantener una oración pura y lúcida escuchará golpes, estruendos, voces y agresiones por parte de los demonios. Pero no caerá ni traicionará su pensamiento, diciendo a Dios: «No temeré los males, ni las desgracias porque Tú estás conmigo» (Salmo 22:4).
  98. En tiempos de este tipo de tentaciones, haz la oración breve, intensa y persistente.
  99. Si de repente te amenazan los demonios y aparecen en el aire, de forma sorprendente, para dominar tu νούς nus (espíritu de la psique), no les tengas miedo, ni pienses en absoluto de sus amenazas. Porque te atemorizan y te intimidan, para ver si les prestas atención o si los has ignorado y despreciado por completo.
  100. Ya que en el momento de tu oración estás frente al Dios Pantocrátor (Todopoderoso), el Creador y Proveedor del todo, ¿por qué te detienes y te comportas tan tontamente, olvidando Su temible poder, que nadie puede superar, y temes a los mosquitos y los escarabajos? O acaso no has escuchado el mandamiento: “Tendrás temor al Señor, tu Dios” (Deut 6,13), y “Todo delante la fuerza de Tu presencia tiempla y se asusta” (Luc 18,10-14, y oración de Manasés).
  101. Tal como el pan es alimento del cuerpo y la virtud es alimento de la ψυχή psijí (psique, alma) de igual manera la oración espiritual es alimento para el νούς nus (espíritu de la psique).
  102. Ora en el sagrado lugar de la oración no farisaicamente, sino como el telonis publicano, para que seas agraciado y justificado tú también por el Señor (Luc 18, 10-14).
  103. Esfuérzate y lucha por no orar contra nadie durante tu oración, para no derribar lo que estás edificando y hacer que tu oración sea repulsiva y repugnante.
  104. El deudor de los diez mil tálantos, que sea tu ejemplo. Si no perdonas aquel que te ha perjudicado y dañado, tampoco tú conseguirás la absolución y perdón de tus pecados. Porque dice la Escritura que aquel “le entregó a los verdugos” (Mt 18, 24-35).
  105. Ignora las necesidades del cuerpo durante la oración, para no perder el mayor beneficio de tu oración debido a la picadura de una pulga, un piojo, un mosquito o una mosca.
  106. Hemos aprendido que a un santo, mientras estaba orando, el maligno astuto puso tan resistencia, que en el momento que extendía las manos para orar, el diablo se transformaba en león y levantaba sus patas delanteras clavándolas en la carne del luchador, en la parte de los riñones. Y el diablo no se iba antes que el asceta no bajara sus manos. Pero, el luchador nunca relajaba las manos, hasta que terminara sus oraciones habituales.
  107. Semejante a este tipo también conocimos a Juan el Pequeño o más bien el gran monje, quien vivió practicando la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial divina) en un pozo. Él se quedaba inamovible a causa de su comunión con Dios en la oración, mientras el diablo transformado en una terrible serpiente, se enrollaba sobre él y le mordisqueaba las carnes escupiéndolas en su rostro.
  108. Seguramente habrás leído la vida de los monjes Tabenisiotas, donde se relata lo siguiente: mientras el abad Teodoro hablaba a sus hermanos, vinieron dos víboras bajo sus pies. Él, sin alterarse, formó con sus pies una especie de arco y las mantuvo allí hasta terminar su discurso, logos. Entonces se las enseñó a los hermanos y les contó este acontecimiento.
  109. Hemos leído también sobre otro hermano espiritual, que mientras oraba, vino una víbora y le mordió la pierna. Este no bajó las manos hasta terminar su oración habitual. Y no le pasó nada, porque amó a Dios más que a sí mismo.
  110. Mantén una atención ininterrumpida en tu oración; y habiendo renunciado el cuerpo y la psique-alma, vive espiritualmente.
  111. En otro santo que practicaba la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) en el desierto y oraba con celo, vinieron los demonios y por dos semanas volaban por encima de él, le sacudían al aire y le recibían abajo con una alfombra. No pudieron en ningún momento desviar su νούς nus de su ferviente oración.
  112. En otro amante de Dios, mientras caminaba orando en el desierto, se le aparecieron dos ángeles que caminaban a su lado, uno a cada lado. Pero él no les prestó atención para no perder lo mejor y más elevado, es decir, a Dios, porque se acordó del versículo apostólico que dice: “Porque tengo la absoluta convicción y certeza de que ni la muerte por la que nos amenazan, ni por los bienes y deleites de la vida que nos prometen, ni los ángeles, ni los principados, ni los asuntos y acontecimientos presentes y futuros, ni las potestades, ni la altura de la gloria, ni la profundidad del desprecio y humillación, ni otra criatura alguna de las que vemos, podrá separarnos de la agapi-amor incondicional que el mismo Dios nos ha manifestado mediante Jesús Cristo, nuestro Señor” (Rom 8,38-39).
  113. El monje con la oración se convierte igual que los Ángeles, con el deseo de ver la persona, rostro del Padre celestial, “mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños y pocos fieles míos, porque os digo que tienen mucho valor ante Dios y sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos” (Mt 18,10).
  114. No quieras nunca aceptar en tu νούς nus con la mente alguna figura o forma, en el momento de la oración.
  115. No desees ver ángeles o potencias o a Cristo en forma corporal, no vaya ser que llegues a tal situación de frenos o mental (nus- y diania- mente, intelecto enfermos), de modo que recibas lobo en vez de pastor y reverencies a los enemigos demonios.
  116. Principio del engaño del νούς nus con la mente es la vanagloria, que incita el nus con la mente e intenta describir lo divino con figuras y formas.
  117. Yo digo algo mío, que lo dije también a los más jóvenes. Bienaventurado y feliz el νούς nus con la mente o intelecto, quien en tiempo de oración ha alcanzado la completa ausencia de formas y figuras.
  118. Bienaventurado y feliz el νούς nus que orando sin distracciones, consigue continuamente más anhelo hacia Dios.
  119. Bienaventurado y feliz el νούς nus que en el tiempo de oración se hace inmaterial y libre de todas las cosas.
  120. Bienaventurado y feliz el νούς nus que durante la oración consiguió insensibilidad total para todas las cosas.
  121. Bienaventurado y feliz el monje que considera a cada persona como Dios después de Dios.
  122. Bienaventurado y feliz el monje que ve con gran alegría la salvación y el progreso de todos como propios.
  123. Bienaventurado y feliz el monje que se considera a sí mismo como la basura de todos.
  124. Monje es aquel que se ha separado de todos y con todos está unido.
  125. Un monje es aquel que considera a sí mismo como uno con todos, creyendo constantemente que ve en cada uno a sí mismo.
  126. Oración pragmática, real, la realiza aquel que siembre ofrece su primer pensamiento entero al altar de Dios, como sacrificio de los primeros frutos.
  127. Evita toda mentira y todo juramento, si eres un monje o un cristiano ortodoxo que desea orar adecuadamente. De lo contrario, tu hábito monástico es en vano y no te conviene, ni te corresponde.
  128. Si quieres orar espiritualmente, que no te absorbe nada de lo que pertenece a la carne, cuerpo y en el momento de oración no tendrás ante de ti ninguna nube que te nuble y oscurezca.
  129. Encarga con confianza a Dios las necesidades del cuerpo y eso manifestará que has encargado a Él también las necesidades del espíritu.
  130. Si logos el cumplimiento de las divinas promesas, reinarás eternamente. Pues, si tienes tus ojos puestos en ellas, soportarás con agrado y placer tu pobreza actual.
  131. No huyas del sufrimiento, la pobreza y la aflicción, porque son el material de la oración sin peso.
  132. Ocúpate que estén conformes y en armonía las virtudes de tu cuerpo con las psíquicas; las psíquicas con las espirituales; las espirituales con la plenitud de la gnosis (conocimiento) increada, inmaterial, plena y divina.
  133. Observa cuando, al orar contra un pensamiento maligno, este se retira fácilmente, examina cual es la causa que ocurrió esto, no vaya ser que seas engañado o caigas en alguna trampa y seas engañado y vencido.
  134. Algunas veces los demonios te someten y sugieren astutos pensamientos malignos y te incitan a orar supuestamente contra ellos o contradecirlos y después deliberadamente se retiran. Esto lo hacen para engañarte y caer en el orgullo y engreimiento, creyéndote que has empezado a vencer los astutos pensamientos malignos y que inspiras miedo a los demonios.
  135. Si oras contra un pazos o un demonio que te molesta, acuérdate de lo que dice David: “perseguiré a mis enemigos y los cogeré y no volveré hasta que no desaparezcan. Los fundiré y no podrán pararse, caerán bajo de mis pies…” (Sal 17, 38-39″. Estas cosas has de decirlas cuando sea necesario, armándote de humildad contra los demonios enemigos.
  136. No pienses que has adquirido una virtud, sin antes no has luchado para ella hasta derramar tu sangre. Porque, según el Apóstol Pablo, debemos oponernos contra el pecado hasta la muerte (Ef 6,11), de modo combatiente e impecable.
  137. Si beneficias alguna persona, serás perjudicado por otra, para que digas o hagas algo impropio por causa de la injusticia que se te hará, así dispersarás de mala manera lo que has recogido de forma justa y buena. Porque este es el propósito de los astutos malignos demonios. Por eso, tengamos cuidado con prudencia.
  138. Espera siempre ataques violentos de los demonios y ten cuidado con qué manera te largarás de la esclavitud de ellos.
  139. Durante la noche, los astutos demonios malignos buscan perturbar al maestro o guía espiritual directamente; durante el día, buscan hacerlo a través de las personas, rodeándolo con adversidades, calumnias y peligros.
  140. No esquives a aquellos que curten telas de lana. Porque, aunque los golpean y pisan, los arrastran y raspan, de esta manera tu ropa se vuelve brillante.
  141. Mientras no hayas renunciado a los pazos y tu νούς nus se oponga a la virtud y a la verdad, no encontrarás en el fondo de tu corazón la fragancia del perfume de la oración.
  142. ¿Tienes anhelo de orar? Hazte muerto para la tierra, ten siempre como patria el cielo (Fil 3,20), no con las palabras, sino con comportamiento angelical y con gnosis divina (conocimiento espiritual).
  143. Si recuerdas al Juez cuán temible, justo e imparcial es, solo cuando sufres, aún no has aprendido a servir al Señor con temor y a alegrarte y deleitar en Él con temor (Sal 2,11). Debes de conocer que durante los descansos espirituales y en las alegrías, tienes que alabar más a Dios con devoción y contracción.
  144. Hombre con conocimiento y con conciencia clara y lúcida es aquel que antes de conseguir la completa μετάνοια metania (introspección, conversión, arrepentimiento y confesión) no cesa de acordarse con pena sus pecados y el castigo justo por ellos en el fuego eterno.
  145. Aquel que mientras comete pecados y se enfurece, se atreve descaradamente a pretender la gnosis de las cosas más divinas o se emprende en practicar la oración inmaterial, pues, que acepte la amonestación apostólica, de que es difícil y peligroso orar con cabeza descubierta y sin protección. Porque debe -dice el Apóstol- este tipo de hombre, por respeto a los ángeles que están invisiblemente presentes, tener protegida la cabeza (1Cor 11,5-79, es decir, que la contracción, recogimiento y la debida humildad en los frenos mente y espíritu, (o sea, los dos ojos psíquicos, νούς nus, y διάνοια diania, mente, intelecto).
  146. Aquel que tiene una enfermedad de los ojos no se beneficia de nada si al mediodía con el intenso calor mira al sol mucho rato sin protección. Así también el νούς nus que es pasional, maligno y sucio, no le beneficia en nada la imitación de la temible y admirable oración “en espíritu y en verdad”. Por el contrario, más bien, subleva a Dios que se indigne contra él.
  147. Si Dios que no tiene necesidad de nada y es imparcial, no aceptó aquel que vino al altar con una ofrenda, hasta que no se reconciliara con su prójimo que estaba afligido y triste con él (Mat. 6:7), piensa cuanto cuidado y discernimiento debemos tener para ofrecer a Dios la oración, como un incienso perfumado bien recibido en el altar νούς nus (espíritu de la psique) o en el corazón.
  148. No ames las palabras, ni la doxa-gloria mundana. De lo contrario, los demonios pecadores no te atacarán ya por la espalda, sino directamente frente a tu rostro (Salmo 128:3) te acecharán, y te convertirás en un objeto de alegría para ellos en el tiempo de la oración, ya que serás arrastrado y seducido por ellos hacia pensamientos extraños e insólitos.
  149. La atención del νούς nus (espíritu de la psique) que intenta encontrar oración, la encontrará. Porque la oración sigue como ninguna otra cosa la atención. Por eso ocupémonos con buena disposición y ganas en adquirir la atención. (Atención a la oración y oración con atención)
  150. Tal como entre todos los sentidos, la vista es la mejor, así también entre todas las virtudes, la oración es la más divina y sagrada.
  151. Elogio de la oración no es la cantidad sino la calidad. Esto se hace claro con la parábola del Telonis (publicano) y el Fariseo (Lc 6:7), y por el logos del Señor: “Y orando, no os convirtáis en charlatanes sin tener contacto consciente con lo que decís, como los gentiles que piensan que de forma mágica serán oídos por su palabrería. No seáis pues semejantes a ellos, porque vuestro Padre conoce de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis” (Mt. 6,7-8).
  152. Puesto que te fijas en la belleza del cuerpo y tu νούς nus (espíritu de la psique) se ocupa con las cosas agradables del mundo, no has visto todavía el lugar de la oración, y aún está lejos de ti el camino feliz y bienaventurado.
  153. Cuando durante tu oración superes cualquier otra alegría, entonces realmente habrás encontrado la verdadera oración. Amín.

Traducido por jJ Jristos Jrisulas, xX Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

 

 

 

 

Filocalía 1 San Ησύχιος Hisijio Hesiquio el Presbítero, 203 logos sobre nipsis, hisijía y virtud y la oración de corazón de Jesús.

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Α΄

Άγιος Ησύχιος ο Πρεσβύτερος

23_AgiosIsixios

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 1

San Ησύχιος Hisijio Hesiquio el Presbítero

203 logos sobre nipsis, hisijía y virtud y la oración de corazón o de Jesús.

Repasada y rectificada la traducción 07/09/2024

 

  1. La νήψις nipsis es un método y ciencia, que con la ayuda de Dios, libera totalmente al hombre de los malignos logos, conceptos y pensamientos, de las acciones y obras malvadas y viles, si el hombre continúa la aplicación de este método espiritual durante mucho tiempo con buena gana, diligencia, buena disposición y buen ánimo. La nipsis regala también la gnosis (conocimiento espiritual e increado) segura del Dios ininteligible e inabordable, a medida de lo posible, y la revelación de los divinos y ocultos misterios. Además, mediante la nipsis, el hombre consigue cumplir todos los mandamientos (logos, principios espirituales) del Antiguo y Nuevo Testamento; ella también proporciona todos los bienes de la vida del siglo futuro. La nipsis es, principalmente, método psicoterapéutico, sanación, limpieza, claridad e ilustración del corazón, es la pureza que por su excelencia y belleza, o mejor dicho, la que a causa de nuestra negligencia se ha hecho tan rara entre los hombres y los monjes de hoy. La nipsis, el Cristo la bendice con estas palabras: “Bienaventurados y felices los sanos, limpios y puros del corazón, o los que han hecho la catarsis, la sanación y limpieza de su corazón de cada mancha del pecado, porque ellos contemplarán y verán a Dios (Mt 5,8). Siendo tan valiosa, requiere un gran precio para ser adquirida. La nipsis cuando se prolonga en el hombre, se convierte en conductor, guía en una vida correcta, justa, agradable y gustada por el Dios; esto es también el sello de la θεωρία zeoría contemplación. Ella también nos enseña dirigir correctamente las tres partes o facultades de la ψυχή psijí (psique, alma, ánima) es decir, lo logístico, lo irascible o emocional y lo anhelante, y a guardar con seguridad nuestros sentidos, incrementando día a día las cuatro virtudes generales al que las posee (Prudencia, Justicia, Templanza, Fortaleza).
  2. El gran legislador Moisés, o más bien, el Espíritu Santo, queriendo manifestar cuán intachable, pura, general y elevadora es la virtud de la nipsis, y queriendo enseñar cómo comenzarla, aplicarla y perfeccionarla, dice: “Que te cuides y vigiles a ti mismo, no vaya ser que un logos oculto en tu corazón violando la ley se convierta en ilegal” (Deut 15,9). Logos escondido llama el recuerdo monólogo o la representación de una cosa mala astuta, que el Dios lo odia. Esto los Padres lo llaman también “asalto” que se hace por el diablo al corazón. El asalto apenas aparezca en nuestro νούς nus (espíritu o energía del corazón de la psique, el ojo de la psique), lo siguen los λογισμοί loyismí (pensamientos simples o compuestos con fantasías, conceptos, meditaciones, ideas), quienes entablan una conversación apasionada con este.
  3. La nipsis es el camino para cada virtud y mandamiento de Dios. Ella se llama también ἠσυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) del corazón. Y cuando llega a la perfección, sin fantasías demoníacas, se llama también vigilante o guardián o custodio del νούς nus.
  4. Aquel que ha nacido ciego, no ve la luz del sol. Y aquel que no vive con la nipsis, no ve los ricos resplandecimientos de la χάρις jaris (gracia, energía increada) que viene del cielo. Tampoco se librará alguna vez de las malignas obras, logos y pensamientos que son odiosos a Dios. Y durante su salida de la vida no pasará libremente de los soberanos del oscuro tártaro (infierno).
  5. La atención es una continua ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) del corazón de cada malo astuto loyismós pensamiento; sólo respira e invoca sin interrupción a Jesús Cristo, el Hijo de Dios y Dios, apela a Su ayuda y junto con Él combate valientemente los malos astutos demonios. Y en Él se confiesa, porque sólo el Jesús Cristo tiene autoridad de perdonar los pecados y sanar las enfermedades (espirituales, psíquicas y físicas). La psique-alma con la invocación abraza continuamente a Cristo, Quien es el único que conoce qué esconden los corazones de los hombres, y trata de evitar de todas las maneras posibles la atención de las personas hacia su dulzura y su lucha interna, no sea que el maligno engañe la psique-alma sigilosamente, abra el camino al mal y destruya su más hermosa obra
  6. La nipsis es una permanente fijación y estancia del λογισμός loyismós pensamiento ante el portal del corazón; observa y escucha a los ladrones pensamientos cuando se acercan, es decir, qué hacen y qué dicen los demonios asesinos de los hombres. Y con qué intención y forma procuran los demonios junto con la fantasía confundir y engañar a nuestro νούς nus. Estas cosas, pues, si las tratamos con esfuerzo, valentía y diligencia, si lo queremos, nos muestran y dan con gran plenitud la experiencia de la guerra invisible (o combate espiritual).
  7. La nipsis nace del doble temor: tanto de los abandonos de Dios (es decir, de la energía jaris), como de las tentaciones que vienen como pedagogía e instrucción. Y es esta una presencia constante de la atención en la fuerza hegemónica de la psique-alma, es decir, al νούς nus del hombre, que trata de obstruir la fuente de los malos conceptos, pensamientos y de las obras malas. Por eso vienen los abandonos (de la jaris) y las tentaciones inesperadas por parte de Dios para corregir y enderezar nuestra vida. Sobre todo en aquellos que han saboreado el descanso y alivio (interior) que concede el bien de la nipsis y después recaen en la negligencia. La continuidad de la nipsis genera la costumbre; y la costumbre genera una cierta densidad natural de la nipsis. Y esta genera la contemplación serena de la guerra invisible (o combate espiritual) con sus características; esta contemplación la sigue la invocación de Jesús Cristo y después una dulce serenidad, paz y reposo del νούς nus sin fantasías y un estado de unión con Jesús Cristo.
  8. El νούς nus (espíritu de la psique) del hombre que permanece firme e invoca a Cristo en contacto consciente con la oración contra los malos astutos demonios, y recurre en Él, parece a una bestia que ha sido rodeada de muchos perros y después se arrinconó en un rincón como refugio y resiste. Este ve espiritualmente desde lejos las intenciones de las legiones inteligibles de los enemigos y por suplicar continuamente al pacificador Cristo, lucha contra los enemigos y permanece ileso sin ser lesionado de ellos.
  9. Si conoces y te ha sido dada la χάρις jaris (gracia, energía increada), por las mañanas siéntate ante Dios para que seas examinado y examínate a ti mismo, entonces entenderás lo que digo sobre la nipsis. Si no, ten nipsis y recibirás la χάρις jaris (energía increada).
  10. Los sistemas de los mares están constituidos de mucha agua. El sistema y la fuerza de la nipsis, sobriedad y profunda ησυχία hisijía de la psique-alma, así como el abismo de extraordinarias y confidenciales contemplaciones, la humildad de la μετανοια metania (introspección, arrepentimiento, conversión y confesión), la sinceridad, la rectitud y la agapi-amor incondicional, son la suma de la perfecta nipsis y la oración de Jesús Cristo sin pensamientos, conceptos y fantasías. Y esto debe hacerse sin cesar, con frecuencia y sin perder la paciencia o caer en la desesperación.
  11. “No entrará en el reinado de la Realeza increada de Dios, cada uno que dice Señor, Señor, sino aquel que hace la voluntad de mi Padre” (Mt 7,21). Voluntad del Padre es: “Los que amáis a Dios detestad y odiad al maligno” (Sal 96,10). Por lo tanto, junto con la oración de Jesús Cristo, odiemos y detestemos también los malignos astutos λογιμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía, conceptos), y así habremos cumplido la voluntad de Dios.
  12. El ejemplo perfecto a imitar y modelo para el género humano y la restauración del pecado original es nuestro Señor y Dios que tomó cuerpo y carne y puso ante nosotros como un retrato Su vida virtuosa. Junto con todas las cosas buenas que nos enseñó a modo de ejemplo, después de Su Bautismo, mientras subió al desierto, nos indicó también cómo comenzó la guerra espiritual contra el diablo mediante el ayuno, que fue hacia Él como si se tratara de un simple ser humano (Mt 4,3). Y la manera que el Señor consiguió la victoria y cómo luchar contra los espíritus malignos y astutos, nos la ha enseñado también a nosotros, seres indignos, infames e inútiles, es decir, con humildad, ayuno, oración y nipsis. Él que no tenía necesidad de estas cosas, porque es Dios y Dios de dioses.
  13. Ahora bien, cuántos métodos y maneras de nipsis existen, según a mí, que pueden hacer la catarsis y limpiar el νούς nus de los apasionados y malos loyismí pensamientos, no dudaré ni me cansaré de revelártelos con un lenguaje sencillo y sin adornos. Porque no me parece bien, en tiempos de guerra espiritual, esconder y disfrazar dentro de este logos la utilidad mediante palabras elegantes; sobre todo cuando es dirigido a personas sencillas. Dice Pablo: “Y tú hijo mío Timoteo, presta atención lo que estudias y lees” (Tim 4,13).
  14. Un método de nipsis es examinar frecuente y atentamente la fantasía del malo y astuto loyismós pensamiento; es decir, el “asalto”, porque el satanás sin la fantasía no puede crear loyismí pensamientos o conceptos y presentarlos al νούς nus (espíritu de la psique) para engañarlo.
  15. Otro método es mantener el corazón siempre en profundo silencio e ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), alejado de todo loyismós pensamiento, y orar.
  16. Otro método es rogar, suplicar continuamente al Señor Jesús Cristo con humildad para que venga en tu ayuda.
  17. Otro método es recordar incesantemente la muerte.
  18. Todas estas prácticas, querido mío, impiden los pensamientos malignos y viles como porteros terribles. Mirar hacia el cielo y considerar que la tierra no es nada también es útil y efectivo junto con los otros métodos, y si Dios me inspira y me concede logos, lo expondré más extensamente en otra ocasión.
  19. Si cortamos por poco las causas de los πάθος pazos y nos ocupamos con pensamientos espirituales, pero sin tratar de dedicarnos a profundizar a ellos como una actividad nuestra, entonces fácilmente retrocedemos de nuevo en los pazos de la carne, sin ganar nada más, de este corto trabajo espiritual, salvo la oscuridad total de nuestro νούς nus y la desviación hacia las cosas materiales.
  20. El luchador del combate interior (o la guerra invisible), debe tener en cada momento estos cuatro elementos: humildad, suma atención, rechazo a los malignos, viles υ astutos pensamientos y oración. Debe tener humildad, porque el combate es contra los soberbios demonios, y debe tener a punto la ayuda de Cristo; porque nuestro Señor odia a los soberbios u orgullosos (Prov 3:14). Atención, para que no tenga ningún loyismós pensamiento o concepto en su corazón, aunque le parezca bueno. Rechazo, para que tan pronto como detecte con agudeza la presencia del demonio, inmediatamente lo confronte con ira. Y contestaré -nos dice- a aquellos que de mí se mofan con malicia, ¿será posible que mi psique-alma no se someta a Dios? (Sal 61, 1). Oración, para clamar fuertemente a Cristo con gemido o suspiro inenarrable (Rom 8,26), justo después del rechazo u objeción. Y entonces el hombre luchador, verá al enemigo paralizado, expulsado y alejado por el venerado, santo y adorable nombre de Jesús Cristo, como polvo al viento, o desaparecer como humo junto con su pensamiento vil y maligno.
  21. Aquel que no tiene la oración liberada de los malignos y viles loyismí pensamientos y conceptos, este es como si fuera a la guerra sin arma. Quiero decir la oración aquella que se hace incesantemente en las profundidades de la psique-alma, de modo que, con la invocación de Cristo, el satanás, que combate a escondidas, sea azotado y quemado.
  22. Con el νούς nus (espíritu de la psique) que es el ojo de la psique-alma, bebes mirar con mirada aguda, penetrante y severa continuamente, así ves lo que percibes y reconoces quién entra; y tan pronto como veas que está entrando el maligno pensamiento, enseguida por medio del rechazo u objeción, debes aplastar la cabeza de la serpiente, (Gen 3,15). Y al mismo tiempo, con un suspiro invoca a Cristo, así probarás y tendrás experiencia de la ayuda divina e invisible. Entonces verás brillantemente la sencillez, la indulgencia y la bondad del corazón.
  23. Aquel que sostiene un espejo en su mano y se encuentra entre muchas personas, ve en el espejo su propia cara y las caras de los demás que se asoman al espejo. De la misma manera, aquel que mira atentamente hacia el interior de su corazón, ve su propio estado en él, pero también ve las caras negras de los etíopes espirituales, es decir, de los demonios.
  24. El νούς nus (espíritu de la psique) por sí mismo con la mente no puede vencer las fantasías o imaginaciones demoníacas de los demonios. Que nadie tenga nunca tal confianza. Porque son astutos, fingen estar derrotados y al mismo tiempo derriban al luchador con la vanagloria. Pero si invoca a Jesús Cristo entonces no podrán permanecer ni un instante y engañarte.
  25. Ten cuidado, trata de no enorgullecerte tú también como antiguamente el Israel, y seas entregado a los enemigos inteligibles. Porque el antiguo Israel después de ser liberado de los egipcios por el Dios de todos, inventó como ayuda para sí mismo un ídolo de metal fundido (Ex 27,7).
  26. Ídolo de metal fundido, debes entender nuestro νούς nus enfermo y débil, el cual, si invoca a Jesús Cristo contra los espíritus malignos, los echa fácilmente y con la habilidad del método arrasa y pone en fuga las fuerzas invisibles y hostiles del enemigo. Pero cuando el νούς nus, tontamente, confía plenamente en sí mismo, entonces cae estrepitosamente como el pájaro conocido como oxíftero o buitre. Dice la Escritura: “Mi corazón tuvo esperanza a Dios, pedí ayuda a Él y mi cuerpo o carne revivió” (Sal 27,7). ¿”Quién si no el Señor me hará resucitar y renacer y se unirá a mí contra mis malos e innumerables loyismí pensamientos que tiran hacia el mal?” (Sal 93,16). Aquel que tiene confianza en sí mismo y no a Dios, tendrá una caída grande y terrible.
  27. Querido mío, si quieres luchar para obtener la hisijía1 del corazón, toma como ejemplo la araña. Si no es así, no estás aún preparado como es debido para la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) del νούς nus. La araña caza pequeñas moscas; y tú, si practicas con esfuerzo la ησυχία en tu psique-alma, aunque estés fatigado, no cesarás de matar siempre los infantes de Babilón; con este asesinato eres bendecido y bienaventurado por el Espíritu Santo, por medio de David (Sal 136,9).
  28. Así como es imposible que sea visto el firmamento del mar rojo entre las estrellas, e imposible que el hombre que vive sobre la tierra no respire este aire, así es imposible sanar y limpiar nuestro corazón de los pensamientos malignos y pasionales y expulsar los enemigos espirituales (inteligibles e invisibles) de él sin la invocación asidua de Jesús Cristo.
  29. Si con humildad, auto-juicio, auto-examen, memoria de la muerte, rechazo u objeción contra los malignos loyismí pensamientos y la invocación de Jesús Cristo permaneces en tu corazón y si al estrecho pero alegre y feliz camino de la diania (mente, cerebro) con las armas anteriores, caminas diariamente teniendo nipsis, accederás a las divinas contemplaciones de los Santos. Y serás iluminado en los misterios profundos por Cristo, “en Quien están escondidos los tesoros de la gnosis (conocimiento increado) y la sabiduría” (Col 2,3), y, “en Cual habita corporalmente toda la plenitud de la deidad” (Col 2,9). Es decir, sentirás que junto con Jesús, el Espíritu Santo ha irrumpido en tu psique-alma, por el Cual recibe el νούς nus la luz increada y es iluminado el hombre para poder ver a cara descubierta (2Cor 3,18). Dice la Escritura: “Nadie puede decir “Señor Jesús”, si no es en el Espíritu Santo (1Cor 12, 3); es decir, el Espíritu Santo confirma en secreto místicamente que tienes al Señor que buscas dentro de ti.
  30. También deben saber aquellos que desean aprender sobre cosas divinas que los envidiosos demonios muchas veces se retiran, se esconden y recogen de nosotros la guerra espiritual invisible, porque esos salvajes envidian el beneficio que proviene del combate espiritual, de la gnosis y de la elevación hacia Dios que surge de esta lucha. Quieren que no nos preocupemos (por la nipsis) y luego, de repente, arrebatar la atención de nuestro νούς nus y desviar o hacernos olvidar la atención de nuestra διάνοια diania (mente, cerebro). Porque el propósito incesante y la lucha de los demonios es no dejarnos para nada vivir con atención en nuestro corazón, porque conocen la riqueza que acumulamos de esto para nuestra psique-alma. Pero nosotros, especialmente en esos momentos, debemos extendernos hacia las contemplaciones, visiones espirituales con la memoria de nuestro Señor Jesús Cristo, y la guerra volverá a nuestro νούς nus (espíritu de la psique). Sólo con la opinión -por así decirlo- del Señor y con mucha humildad, hagamos todo.
  31. Ya que vivimos en un monasterio cenobio (de vida común) (o como ortodoxos con nuestra familia), debemos, con nuestra libre voluntad y un corazón dispuesto, renunciar a toda nuestra voluntad frente al higúmeno (Guía espiritual abad del Monasterio), y con la ayuda de Dios, nos hacemos dóciles, obedientes y sin voluntad propia sino divina. Pero esto debe hacerse con habilidad, arte y libertad, para no perturbarnos por la ira y mover la parte irascible de la psique-alma de modo insensato, paradójico y contra natura, encontrándonos inseguros frente a la guerra invisible. Porque cuando no cortamos voluntariamente nuestra voluntad, por regla general, nos enfadamos contra aquellos que intentan cortárnosla involuntariamente. Y a partir de esto nuestra ira se enciende y ladra salvajemente, destruyendo la gnosis-conocimiento de la guerra invisible que con mucha dificultad habíamos logrado adquirir, ya que la ira por su naturaleza es destructiva. Si se dirige contra los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía, conceptos) demoníacos, los destruye y acaba con ellos. Si por otro lado, se mueve contra los hombres, también destruye los buenos loyismí pensamientos que están en nosotros. Veo, pues, que la ira es destructiva y nociva para cualquier pensamiento, ya sea maligno o incluso los buenos, y nos ha sido dada por Dios como un arma y un arco, si no se usa contra ambos tipos de pensamientos. Pero si opera incorrectamente es muy destructiva. Porque yo sé que un perro enfurecido puede matar a las ovejas de la misma manera que el lobo.
  32. Debemos odiar la palabrería, la verborrea o charlatanería y evitar muchas conversaciones como si fueran veneno de víbora y crías de víboras (Mt 3,7); porque estas pueden hacer que el luchador olvide rápidamente por completo la guerra interior y derrumbar la psique-alma de la alegría excelsa que proviene de la catarsis y pureza del corazón. El maldito olvido es tan contrario a la atención del corazón como el agua al fuego, y en todo momento es un poderoso oponente, y del olvido resultamos en la negligencia y de la negligencia al desprecio de las realidades divinas, la pereza o desidia y a los deseos indecentes, inapropiados, absurdos y hedonistas. Y así retrocedemos otra vez, como el perro a su vómito (2Ped 2,22). Por lo tanto, evitemos la vulgar palabrería y verborrea como un veneno mortal. Los malos resultados del olvido se psicoterapian y se sanan con una atención y vigilancia muy estricta y escrupulosa del νούς nus (espíritu de la psique) y la continua invocación de nuestro Señor Jesús Cristo. Sin Él nada podemos hacer (Jn 15,5).
  33. No es posible hacer amistad con una serpiente y ponerla en tu pecho o seno, ni es posible acariciar y cuidar tu cuerpo en exceso y amarlo, excepto en la medida en que sea necesario, y al mismo tiempo preocuparte por la virtud celestial. Porque, por naturaleza, la serpiente muerde, mientras que el cuerpo contamina con el placer hedonista a quien lo mima. En lo que respecta a las faltas del cuerpo, golpéalo con puños sin compasión, como a un esclavo borracho que ha escapado; que experimente el castigo de su amo y huya de las tabernas. Que lo que es barro corruptible y siervo oscuro de la psique-alma no ignore a su señora incorruptible, la psique-alma. No confíes en tomar valor en tu carne hasta el momento de tu muerte. Dice la Escritura: “La voluntad de la carne es enemiga de Dios. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz… Aquellos que hacen vida carnal no pueden ser gustados de Dios. Pero nosotros no somos carnales sino espirituales” (Rom 8,6. Gal 5,17).
  34. El trabajo de la prudencia es mover siempre la parte irascible de la psique-alma, para que podamos librar la batalla interna contra los pazos y los asaltos demoníacos, y para autocriticarnos, enjuiciando y condenando a nosotros mismos. Obra de la sabiduría es mover la parte logística o lógica de la psique-alma en exacta y completa nipsis y la contemplación espiritual. Obra de la justicia es dirigir la parte anhelante de la psique-alma hacia la virtud y hacía Dios; en cambio obra de la fortaleza o valentía es gobernar y contener los cinco sentidos, para que no sea contaminado por ellos, tanto nuestro hombre interior, es decir, el corazón, como el exterior, o sea, el cuerpo.
  35. “Sobre Israel brilla Su grandeza y majestuosidad”; es decir, encima del νούς nus (espíritu de la psique) que ve, contempla en la medida que le es posible, la belleza de la doxa (gloria, luz increada) de Dios, y “Su energía increada y potencia se manifiesta entre las nubes” (Sal 67:35); es decir, en las psiques-almas totalmente iluminadas que contemplan al amanecer Aquel que se sienta a la derecha de Su Padre (Hech 7: 55), que irradia resplandor sobre ellas, como el sol que resplandece entre las nubes puras, y las muestra como dignas de ser amadas.
  36. Dice la Divina Escritura que aquel que peca, perderá gran justicia y virtud (Ecl. 9,18). Y el νούς nus que peca, perderá las bebidas y los alimentos incorruptibles e inmortales mencionados al mismo capítulo (Ecl 9,7).
  37. Nosotros no somos más fuertes que Sansón, ni más sabios que Salomón, tampoco tenemos más gnosis-conocimiento espiritual que David, ni amamos a Dios más que el puntal e ilustre Pedro. Por tanto, no confiemos en nosotros mismos, porque dice la Santa Escritura: “Aquel que tiene confianza en sí mismo, tendrá una caída terrible” (Job 18,12).
  38. Aprendamos de Cristo la humildad, conducta y actitud modesta y humilde, de David la humildad y de Pedro a llorar por las cosas que nos ocurren, pero que no nos desesperemos como Sansón, Judas, y Salomón que era muy sabio.
  39. El diablo, como león rugiente, camina con sus fuerzas buscando a quién devorar (1Ped 5,8). La nipsis cordial, la atención del corazón, el rechazo y la oración a Jesús Cristo, nuestro Dios, nunca deben cesar. Porque en toda tu vida no encontrarás mejor y mayor ayuda que la de Jesús Cristo. Sólo Él, el Señor como Dios que es conoce las astucias, las trampas, las insidias y los métodos del diablo.
  40. Por tanto, la psique-alma, que tenga su ánimo y confianza en Cristo, que lo invoque, lo ruegue y no se acobarde ni desfallezca de nada, porque no combate sola, sino junto con el terrible rey Jesús Cristo, que es el Creador de todos los seres (entes, existencias), corpóreos e incorpóreos, es decir, visibles e invisibles.
  41. Así como la lluvia ablanda más la tierra cuanto más cae sobre ella, de igual manera el santo nombre de Cristo alegra y regocija la tierra de nuestro corazón, cuanto más lo invocamos y lo llamamos con frecuencia.
  42. Es bueno, entonces, que los inexpertos sepan que nosotros, quienes somos pesados y nos inclinamos hacia la tierra tanto con nuestro cuerpo como con nuestra conducta, tenemos enemigos incorpóreos e invisibles que buscan nuestro mal, que son expertos en la habilidad de hacernos daño, activos, ágiles y experimentados en la guerra desde los tiempos de Adán hasta ahora, y no tenemos otra forma de vencerlos que con la constante nipsis del νούς nus (espíritu de la psique) y la invocación a Jesús Cristo, nuestro Dios y Creador. Y para aquellos que son aún inexpertos, las recomendaciones anteriores, es decir, la oración de Jesús Cristo y la exhortación a probar y conocer el bien, son un excelente camino y maestro. Para aquellos que ya tienen experiencia, la práctica, la prueba y el descanso (espiritual) que da lo bueno son el mejor método y maestro.
  43. Un niño pequeño, es decir, un niño sin malicia, cuando ve a alguien que hace trucos teatrales, se deja seducir, se deleita y lo sigue por su inocencia; así también nuestra psique-alma que es simple y buena, de tal modo creada por su bondadoso Señor, se delita de los asaltos del diablo que presenta fantasías engañosas. Y así es engañada y corre detrás del mal, creyendo como si fuera bueno, al igual que la paloma corre detrás del enemigo de sus hijos. Y así la psique-alma mezcla sus propios pensamientos con la fantasía del asalto demoníaco; por ejemplo, el rostro de una bella mujer o de cualquiera otra cosa absolutamente prohibida por los mandamientos-logos de Cristo. Quiere hacer realidad lo que le pareció bello con su fantasía; y entonces, después de dar su consentimiento, lleva a cabo con el cuerpo aquel pecado que vio con su νούς nus (espíritu de la psique), resultando en su propia condenación.
  44. Éste es el arte y el proceso del astuto maligno, y con estas flechas envenena la psique-alma. Por eso no es seguro dejar entrar los loyismí pensamientos en nuestro corazón, antes que el νούς nus adquiera gran experiencia en la guerra, sobre todo al principio, porque nuestra psique-alma se deleita todavía de los asaltos y los efectos demoníacos, porque encuentra placer en ellos y los sigue. Sin embargo, es necesario sólo tomar conciencia, conocerlos y eliminarlos al instante, al surgir el asalto. Pero cuando el νούς nus, ha estado largo tiempo en esta maravillosa obra y ha sido entrenado, ha entendido bien y se le ha hecho firme la costumbre del verdadero conocimiento de los pensamientos, y como dice el profeta, para poder capturar fácilmente las peque­ñas zorras (Cantar 2, 15), entonces con atención y cuidado debe permitir que vengan y controlarlos.
  45. Así como es imposible que por un mismo tubo pasen el fue­go y el agua, de la misma manera es imposible que el pecado entre en nuestro corazón, si antes no golpea a la puerta del corazón mediante el asalto de una fantasía pecaminosa.
  46. En principio se produce el asalto del pensamiento malo; en segundo lugar la combinación, cuando se mezclan nuestros pensamientos y los demoníacos; en tercer lugar, el consentimiento, cuando nuestros loyismí pensamientos se acoplan, co-meditan y se asocian con los demoníacos para cometer el mal; en cuarto lugar, está la acción sensi­ble o visible, es decir, el pecado. Si el νούς nus pone atención con la nipsis, y por me­dio del rechazo y de la invocación del Señor Jesús expulsa el asalto tan pronto como aparece, entonces los siguientes (combinación, consentimiento y pecado) quedan tardíos, vanos y alejados. Pues, el maligno y astuto demonio, siendo un νούς nus-espíritu incorpóreo, no puede engañar a las psiques-almas más que por medio de la fantasía, imaginación y los pensamientos. Y en lo que concierne al asalto, David dice:Cada mañana yo mataba todos los pecadores de la tierra” (Sal 100,8). Sobre el consentimiento, el gran Moisés dice: “No darás tu consentimiento a ellos, no los consentirás para que no te hagan pecar (Ex 23, 32).
  47. El νούς nus (con la mente) se entrelaza invisiblemente y combate, es decir, el νούς nus-espíritu demoníaco (el demonio) con el nuestro. Por ello, es necesario invocar en cada momento a Cristo, para que ahuyente al νούς nus demoníaco y nos dé la victoria, ya que es misericordioso y filántropo (amigo de los hombres).
  48. Toma como ejemplo de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) del corazón la persona que tiene en sus manos un espejo y lo mira continuamente. Entonces estarás viendo aquellas cosas buenas y malas que se están pintando mentalmente, espiritual e inteligiblemente en tu corazón.
  49. Procura no tener ningún pensamiento en tu corazón, ni irracional ni racional, para que puedas fácilmente reconocer a los pensamientos extraños de otras razas, es decir, a los primogénitos de los egipcios, (egipcios y filisteos, pueblos enemigos de Israel, son los tipos espirituales de los demonios, de sus asaltos y sugestiones).
  50. Qué virtud buena y suave, luminosa y dulcísima, magnífica, espléndida y bella es la nipsis, cuando por Ti, Cristo Dios, el νούς nus (espíritu de la psique) entra en el camino bueno y cuando el νούς nus vigilante del hombre la practica con gran humildad. En efecto, Sus ramas se extienden hasta el mar y hasta el abismo de las contemplaciones, y sus brotes llegan a los deleites y a los divinos misterios (Sal 79, 12); riega con agua y calma la sed del νούς nus, sediento y quemado durante mucho tiempo por la sal de la impiedad de los astutos demoníacos pensamientos, y por la mentalidad y actitud malévola de la carne, que es la muerte (Rom 8,6-8).
  51. La nipsis se asemeja a la escalera de Jacob, en la que encima está el Dios y por la que suben y bajan los ángeles (Gén 28, 12). Porque ella elimina todo mal de nosotros, ya que destruye la charlatanería, la maledicencia, la calumnia y toda la serie de pecados visibles, porque no soporta ni por un instan­te ser privada de su propia dulzura, debido todas estas cosas.
  52. La nipsis, hermanos míos, ejercitémosla con diligencia y de buena gana. Y en sus alturas, con διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) clara, volando con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo Dios, reflexionemos y consideremos nuestros pecados y nuestra vida pasada. Así, sintiendo contrición y humildad con el recuerdo de nuestros pecados, tendremos la ayuda incesante de Jesús Cristo nuestro Dios, en la guerra invisible. Pues, cuando seamos privados de la ayuda de Jesús a causa de la soberbia, de la vanagloria y de la egolatría, no alcanzaremos la catarsis, la pu­reza y la claridad del corazón, por la que Dios se da a conocer al hombre; porque la causa para que veamos a Dios es la catarsis, la pureza y la claridad del corazón, según la promesa: Bienaventurados los sanos, puros y claros del corazón, o los que han hecho la catarsis, la sanación y la limpieza de su corazón de cada mancha del pecado, porque ellos contemplarán y verán a Dios (Mt 5,8).
  53. El νούς nus que no descuida su trabajo espiritual secreto, conjuntamente con los beneficios de la constante actividad de su vigilancia y protección, encontrará también que los cinco sentidos del cuerpo son lentos e inoperantes en captar los males externos. Porque cuidando su virtud y su nipsis, queriendo tratar con los buenos pensamientos, no tolera que los cinco sentidos le roben con pensamientos materiales y vanos; pero como conoce cuán engañosos que son, muchas veces los restringe en su interior y desde allí los domina.
  54. Permanece firme en tu διάνοια diania (mente, intelecto) por la nipsis y no te desmoronarás ante las tentaciones. Pero si te alejas, deberás soportar con paciencia las tentaciones que te vienen.
  55. Así como aquellos que han comido mal, se benefician del amargo ajenjo, lo mismo para los que tienen mal carácter y hábitos malos se benefician al sufrir tribulaciones y angustias.
  56. Si no quieres padecer males, no quieras hacerlos, porque sin excepción, una cosa sigue a la otra, (Gal 6, 7). Entonces cuando sembramos voluntariamente males astutos y después los cosechamos involuntariamente, deberemos admirar la justicia de Dios.
  57. El νούς nus (espíritu de la psique) se ciega por estos tres πάθος pazos: la avaricia, la vanagloria y el placer hedonista (o hedonismo).
  58. La gnosis (conocimiento espiritual increado) y la fe, que son compañeras de nuestra naturaleza, no se debilitan por otra cosa que por las tres maldades mencionadas anteriormente.
  59. El furor y la ira, las guerras y los homicidios, y toda la lista de demás males, a causa de las anteriores tres maldades se han fortalecido y prevalecido terriblemente entre los hombres.
  60. El que no conoce la verdad, tampoco puede creer verdaderamen­te. Porque, según el orden natural, la gnosis, conocimiento precede a la fe; y las cosas que dice la Escritura, no sólo las dice para que las aprendamos, sino para que las llevemos a cabo en praxis (acción) y práctica.
  61. Por tanto, comencemos la obra. Así poco a poco progresando, encontraremos que la esperanza en Dios y la fe segura, la gnosis interior, la liberación de las tentaciones, los divinos carismas o dones, la confesión del corazón y las lágrimas continuas vienen a los fieles por medio de la oración. Y no solo eso, sino tam­bién la paciencia a las tribulaciones y las angustias que puedan surgir, así como el sincero perdón al prójimo y la profunda gnosis (conocimiento espiritual increado) de la ley espiritual, el descubri­miento de la justicia de Dios y la venida, infusión del Espíritu Santo, y la donación de los tesoros espirituales, y todas las cosas que Dios prometió dar a los hombres que creen, aquí en el presente y en el futuro siglo o vida venidera. En una palabra, es imposi­ble que la psique-alma se asemeje a la imagen de Dios, si no es por medio del carisma o don de Dios y la fe del hombre, quien permanece con mucha humildad y oración sin distracción en su διάνοια diania (mente, intelecto).
  62. Hemos recibido una gran bendición a través de la experiencia invocar continuamente al Señor Jesús contra los enemigos espirituales, aquellos que queremos hacer la catarsis, psicoterapiar, purificar y limpiar nuestro corazón. Y observa cómo el logos que digo está en concordancia con las Sagradas Escrituras. En alguna parte dice: «Prepárate, Israel, para invocar el nombre del Señor tu Dios» (Amós 4:12). Y el Apóstol dice: «Orad sin cesar» (1 Tesalonicenses 5:17). Y nuestro Señor dice: «Sin mí no podéis hacer nada. El que permanezca en mí y yo en él, éste dará muchos frutos. El que no permanece en mí, es arrancado como los sarmientos de la vid (Jn 15, 5-6 y ss). La oración es una gran bendición que contiene todas las virtudes, porque “psicoterapia”, purga, limpia y sana el corazón, en el cual Dios se apocalipta/revela a los fieles.
  63. La humildad, que por su naturaleza eleva al hombre y contiene la agapi (amor, energía increada) de Dios, destruye casi todos los males que están en nosotros y son odiosos a Dios; pues, es difícil de alcanzarla. Y puedes encontrar en una persona la práctica parcial de muchas virtudes, pero si buscas siquiera una pizca de humildad, apenas la encontrarás. Por lo tanto, hace falta mucho esfuerzo, esmero, cuidado y buena disposición para adquirir la santa humildad. La Escritura llama impuro, sucio al mismo diablo, ya que desde un principio rechazó la excelente riqueza de la humildad y amó la soberbia u orgullo. Por ello en todas las Escrituras el diablo es también llamado espíritu sucio, impuro (Mt 10: 1; 12: 43 etc.). Pues, ¿cuál impureza corporal o física puede cometer el incorpóreo e imponderable, para que lo llame impuro la Escritura? Entonces es claro que fue llamado impuro por su soberbia, y de ser un ángel puro y luminoso se convirtió en impuro y profano. Porque para el Señor todo soberbio u orgulloso es impuro (Prov 16, 5), y el primer pecado es la soberbia u orgullo (Si 10, 13). Y también el soberbio y orgulloso Faraón decía: No conozco a tu Dios ni liberaré a Israel (Ex. 5, 2).
  64. Hay muchas obras y praxis del νούς nus (espíritu de la psique) que pueden proporcionarnos el bondadoso regalo de la humildad, siempre y cuando no descuidemos nues­tra psicoterapia, sanación y salvación; es decir, el recuerdo de nuestros pecados, tanto los que cometimos de palabras, de pensamiento, de obras y con nuestro νούς nus, como muchísimas otras cosas que contribuyen a lograr la divina humildad. La verdadera humildad también se produce al recordar siempre las obras y las hazañas virtuosas de los demás y magnificar sus otras ventajas naturales, comparando nuestras propias obras con las suyas, para ver que somos inferiores a ellos. Y así, el νούς nus viendo su propia bajeza, nulidad y cuán inferior es a la perfección de los hermanos, se considera a sí mismo tierra y ceniza, no un hombre sino un perro, por­que frente a todos los hombres lógicos que están sobre la tierra, es­tá muy atrás y es inferior a todos.
  65. La boca de Cristo, el pilar de la Iglesia, nuestro gran padre Basilio nos dice: “Un gran bien para no pecar, ni caer al día siguiente en los mismos pecados, es interrogarnos y examinar al final del día nuestra conciencia sobre en qué hemos fallado y qué bien hemos hecho. Esto lo hacía Job respecto de sí mismo y de sus propios hijos (Jb 1, 5); porque los interrogatorios y exámenes de nuestras praxis, cuando se hacen cada día, nos iluminan qué debemos hacer en cada momento”.
  66. Otro sabio de las cosas divinas dijo: El principio de la producción de los frutos es la flor, así como el principio de la práctica para la virtud es la εγκράτεια (continencia, templanza o autodominio). Por tanto, practiquemos la engratia templanza -con medida y equilibrio- como nos enseñan los Padres. Y todo el día, las doce horas, pasémoslas con nipsis y vigilancia de nuestro νούς nus-espíritu. Si hacemos esto, podremos con algo de esfuerzo extinguir y disminuir la maldad con la ayuda de Dios. Porque con esfuerzo duro se consigue la vida virtuosa, por la que nos es regalada la Realeza (increada) de los Cielos (Mt 11, 12).
  67. El camino para la divina gnosis (conocimiento increado) es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la humildad, sin ellas nadie verá al Señor.
  68. Aquél que presta atención continuamente a su interior es sensato, moderado y auto-dominado. Y no solo eso, también se ocupa de las contemplaciones espirituales, teologiza y ora. Esto es lo que dice el Apóstol: “Debéis vivir y dejar ser conducidos según la voluntad y la iluminación del Espíritu, y no os dejéis arrastrar por las apetencias desastrosas de la carne que crea conflictos destructivos entre vosotros” (Gal 5, 16).
  69. Aquel que no conoce como caminar en el sendero espiritual, no se ocupa para nada de los pensamientos malignos y apasionados. Toda su preocupación gira en torno al cuerpo, carne y en la gula que le convierte en esclavo de su panza o sufre y se hace irascible y resentido, deprimido y entristecido y con todo esto entenebrece y nubla su νούς nus. Por otro lado, si hace un ejercicio ascético exagerado, enturbia su diania (mente intelecto).
  70. Aquel que ha abandonado sólo a las cosas exteriores, por ejemplo, la mujer, las riquezas, etc., se ha convertido en monje solo externamente, pe­ro no internamente. Aquel que ha renunciado también a los pensamientos pasio­nales y malignos de su νούς nus y la mente es verdadero monje. El hombre externo puede hacerse monje fácilmente si así lo desea, pero para hacer monje al hombre interno se requiere una gran lucha.
  71. ¿Quién es el que, en esta generación, habiéndose liberado enteramente de los pensamientos pasionales y malignos, se ha hecho digno de adquirir para siempre la oración pura, libre y alejada de todo pensamiento material? Esto es la señal del monje interior.
  72. Muchos pazos permanecen escondidos en nuestras psiques-almas, y se manifiestan cuando se presentan sus causas.
  73. No dediques todo tu tiempo a la carne, sino márcale una ascesis (ejercicio) y disciplina acorde con tus fuerzas y luego gira todo tu νούς nus hacia tu interior. Porque el ejercicio corporal beneficia poco, mientras que la piedad y la ascesis (ejercicio espiritual) es beneficiosa en todo (1Tm 4, 8).
  74. Cuando los pazos dejan de operar, ya sea porque se han cortado las causas o porque los demonios se retiran con engaño, junto con esto, sobreviene la soberbia.
  75. La humildad y el esfuerzo duro del cuerpo o carne, liberan al hombre de todo pecado. La humildad corta los pazos de la psique-alma y el esfuerzo corta los pazos del cuerpo. Por ello, el Señor dice: Bienaventurados los sanos, puros y lúcidos del corazón, o los que han hecho la catarsis, la sanación y la limpieza de su corazón de cada mancha del pecado, porque ellos contemplarán y verán a Dios (Mt 5,8). Verán a Dios y a Sus tesoros, cuando con la agapi (amor incondicional) y la continencia o templanza se hayan psicoterapiado, sanado y purificado a sí mismos; y más aún Le verán si intensifican la catarsis.
  76. La vigilancia del νούς nus es la torre por donde uno ve los motivos y los objetivos de cada virtud, como el antiguo centinela de David mostraba la “circuncisión del corazón” (Sal 18, 24).
  77. Igual que cuando miramos con nuestros ojos las cosas que perjudican, nos perjudicamos, así sucede también cuando pensamos y meditamos con nuestro νούς (nus) λογισμοί loyismí (conceptos, ideas, pensamientos simples o unidos con la fantasía) malos, astutos y perversos.
  78. Igual que cuando uno golpea la raíz de una planta, la seca por completo, así le sucede al corazón del hombre cuando es golpeado de los malos astutos pensamientos. Debemos tener cuidado cada momento, porque los demonios nunca están quietos e inactivos.
  79. El Señor, queriendo demostrarnos que cada mandamiento (logos o principio espiritual) debemos realizarlo, en cambio la adopción que nos ofrece (en ser hijos de Dios) se realiza en los hombres mediante Su sangre, dice: “Cuando hayáis hecho lo que os estaba mandado, decid: Somos siervos inútiles, que hemos hecho lo que debíamos hacer” (Lc 17, 10). Por esto la Realeza increada de los Cielos no es una recompensa de obras, sino la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Soberano, preparada para Sus siervos fieles. El esclavo o siervo no requiere la libertad como un salario, agradece como deudor y la espera como una donación o regalo.
  80. El Cristo ha muerto por nuestros pecados, según las Escrituras (1Cor 15, 3), y aquellos que Le sirven bien, les regala la libertad. Porque dice: “Bien, siervo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, sobre mucho te pondré. Entra en la alegría y el gozo de tu Señor” (Mt 25, 21). Pero no es un siervo fiel aún el que se basa en la gnosis (conocimiento creado), simple, superficial y sutil, sino aquel que muestra su fe, con la obediencia a Cristo el dador de los mandamientos.
  81. El que honra al Señor, hace lo que Él ordena. Cuando se equivoca o desobedece, soportará las malas consecuencias como justas. Si amas aprender, ama también el trabajo diligente y el esfuerzo, pues la gnosis sutil (creada, mundana) infla al hombre (1Cor 8,1).
  82. Las tentaciones que nos surgen inesperadamente, por economía de Dios, nos enseñan a hacernos diligentes y trabadores.
  83. La estrella tiene la cualidad de iluminar y brillar. Así también el piadoso y temeroso de Dios tiene como cualidad la austeridad y la humildad, porque la cualidad o signo de los discípulos de Cristo, no es otra cosa que la conducta humilde y la apariencia austera y sencilla. Y esto es proclamado de muchas maneras en los cuatro Evangelios. Aquél que no vive de manera humilde se aparta de Aquel que se humilló hasta la cruz y la muerte (Filp 2, 8), el Cual es también el Legislador ejecutor y práctico de los divinos Evangelios.
  84. Dice la Escritura: “Los que tenéis sed, id a por el agua” (Is 55, 1). Pero aquellos que tenéis sed de Dios, caminad con la pureza de vuestro νούς nus (espíritu de la psique). Pero, aquél que con esta pureza y lucidez vuela a grandes alturas, debe mirar también la tierra de su propia insignificancia y nulidad. Porque nadie se encuentra más alto que el humilde. Igual que cuando no hay luz todo es tétrico y tenebroso; así también cuando falta la conducta o actitud humilde, todas nuestras obras respecto de Dios, son vanas e inútiles.
  85. Escucha ahora la conclusión de mi logos: teme a Dios y guarda Sus mandamientos (Ecl 12, 13), tanto en sentido espiritual como tangible y sensible. Porque si te esfuerzas y te obligas a aplicarlos y cumplirlos espiritualmente, pocas veces tendrás necesidad de hacer esfuerzos sensibles por ellos. Como dice David: desde el fondo de mi corazón he querido hacer Tu voluntad y Tu ley (Sal 39, 9).
  86. Si el hombre no hace la voluntad y la ley del Señor desde el fondo de su corazón, tampoco exteriormente puede hacerlo fácilmente. Y el hombre que no tiene nipsis y es indiferente, dirá a Dios: “No quiero conocer Tus caminos” (Jb 21, 14), por supuesto por falta total de la divina iluminación. Aquel que participa a la iluminación divina no queda sin información interior, sino que se convertirá en firme, constante, capaz e inamovible en lo relativo a las cosas y realidades divinas.
  87. Así como la sal hace sabroso el pan y todo alimento, y conserva algunas carnes incorruptas y duraderas, lo mismo piensa respecto de la dulzura espiritual y el maravilloso trabajo de la vigilancia del νούς nus (espíritu de la psique). Porque de modo divino da dulzura al hombre interno y externo, y ahuyenta el mal olor de los malos astutos loyismí (pensamientos, conceptos y fantasías) y nos mantiene firmes en el bien.
  88. Del asalto nacen muchos malignos λογισμοί loyismí (pensamientos, conceptos, ideas y fantasías), y de estos nace la mala praxis pecaminosa. Pero aquél que, tan pronto como aparece la tentación maligna, la apaga inmediatamente con la ayuda de Jesús, este ha escapado de lo siguiente y será colmado abundantemente de dulce gnosis divina (conocimiento espiritual increado) por la que encontrará a Dios, que está en todas partes. Y girando hacia Él el espejo de su νούς nus, se ilumina incesantemente, como el sol ilumina un cristal limpio. Y entonces el νούς nus descansa y se alivia más que cualquier otra contemplación, porque ha llegado al último extremo de todas las cosas deseables.
  89. Dado que cada loyismós pensamiento, concepto y fantasía entra en el corazón a través de la imaginación de ciertas cosas sensibles, entonces la bendita luz increada de la deidad irradia e ilumina al νούς nus, cuando éste se haya vaciado y despojado de todas las cosas sensibles y queda sin formas ni figuras. Precisamente ese resplandor divino aparece y se ve al νούς nus puro y claro, cuando este ha sido despojado de todos los conceptos y pensamientos.
  90. Cuanto más perfectamente cuidas y vigilas la διάνοια diania (mente, cerebro), con más ganas y fervor orarás a Jesús. A su vez, cuando más abandonas tu διάνοια diania, tanto más te alejarás de Jesús. Tal como lo primero ilumina perfectamente el espacio de la διάνοια diania, de la misma manera, el alejamiento de la nipsis y de la dulce invocación del nombre del Jesús, le oscurece por completo. Esto es así por naturaleza y no puede ser de otra manera. Y esto lo percibirás y entenderás con la experiencia, probándolo en la praxis y práctica. Porque ninguna virtud, y especialmente este trabajo espiritual que da luz y es agradable, se aprende de otra manera que a través de la experiencia.
  91. El invocar ininterrumpidamente a Jesús, con un deseo y anhelo lleno de dulzura y alegría, es la causa por la que el aire (espacio) del corazón está lleno de alegría y serenidad, a causa de la suma atención. Pero la causa de la perfecta catarsis y purificación del corazón es Jesús Cristo, Hijo de Dios y Dios, causante y artífice de todos los bienes, como dice: “YoSoY el Dios que trae la paz” (Is 45, 7).
  92. La psique-alma beneficiada que ha recibido la dulzura de Jesús, llena de exultación y de amor devuelve a su Benefactor lo recibido con alabanzas, agradece e invoca con gran dulzura y alegría a Él que le regala la paz; y esta psique-alma Le ve espiritualmente en su interior disipar las fantasías de los espíritus malignos.
  93. Dice David: “Mi ojo espiritual (el nus) ha visto a mis enemigos espirituales, y mi oído escuchará los malvados que se rebelan astutamente en mi contra” (Sal 91, 12); “Y vi la recompensa de los pecadores de parte de Dios” (Sal 90, 8). Cuando no existen fantasías en el corazón, entonces el νούς nus se encuentra en su estado natural y está preparado para moverse hacia toda contemplación suave, espiritual y amada de Dios.
  94. Como he dicho, pues, la nipsis y la oración a Jesús son por naturaleza ingredientes adecuados el uno para el otro. La atención máxima contribuye a oración continua, y la oración, a su vez, a la perfecta nipsis y atención del νούς nus (espíritu de la psique).
  95. Un buen pedagogo y maestro útil para el cuerpo y la psique-alma es la memoria continua de la muerte; es decir, dejando de lado todo lo que ocurre entre medio, debemos tener siempre ante nuestros ojos esa imagen, imaginarnos ese lecho en el que yaceremos luchando y agonizando, y todo lo demás.
  96. Hermanos, no debe adormecerse aquel que quiere permanecer de una vez para siempre ileso. Una de las dos cosas es inevitable: o caer y perderse después de haberse despojado de las virtudes, o mantenerse de pie con el νούς nus siempre armado. Porque también el enemigo diablo está siempre armado junto con toda su tropa.
  97. De la continua memoria e invocación de nuestro Señor Jesús Cristo, si no descuidamos la continua súplica a Él con el νούς nus, la nipsis firme y el trabajo de la atención, entonces se crea en nuestro νούς nus (espíritu de la psique) un estado divino. Por lo tanto, tratemos de tener siempre como trabajo real la invocación de nuestro Señor Jesús Cristo, con deseo ardiente del corazón para que nos hagamos partícipes del santo nombre de Jesús. La continua labor, tanto en la virtud como en la maldad o vicio es la madre del hábito. Y este se convierte en una segunda naturaleza. Cuando el νούς nus alcanza tal estado, entonces busca a los demonios enemigos, como el perro de caza a la liebre entre los matorrales, pero el perro lo busca para comer, en cambio el νούς nus combatiente y luchador con la mente busca al enemigo para aniquilarlo y extinguirlo.
  98. Así que, cuando sucede que se multiplican en nuestro νούς nus los malos loyismí (pensamientos, conceptos, ideas y fantasías), entonces pongamos entre ellos la invocación de nuestro Señor Jesús Cristo y los veremos de inmediato ser disipados como humo en el aire, tal y como nos ha enseñado la experiencia; y entonces el νούς nus habiendo quedado solo, sin los malignos loyismí, empecemos de nuevo con la atención continua y la invocación. Y cada vez que padecemos esto por tentación, así debemos proceder.
  99. Así como es imposible para uno entrar en la guerra con el cuerpo desnudo y desarmado, o nadar en un gran océano con ropa puesta, o vivir sin respirar, así es imposible aprender y empezar una guerra espiritual escondida, y ahuyentar y golpear hábilmente al enemigo espiritual sin humildad y continua súplica a Cristo.
  100. El gran David en la virtud práctica dice al Señor: «Guardaré mi fortaleza en Ti» (Salmo 58, 10). De modo que sea protegido y vigilado nuestro “estado” interior; es decir, la fuerza de la ησυχία hisijía (paz cordial espiritual y serenidad mental), de la que se generan y nacen todas las virtudes, mediante la ayuda que nos es dada por el Señor, Quien ha dado los mandamientos y expulsa de nosotros el repugnante olvido, cuando continuamente Le invocamos y llamamos para que nos ayude; y el cual olvido desgasta exageradamente la ησυχία hisijía del corazón, como el agua apaga el fuego. Por eso monje (y cualquier hombre cristiano), “no duermas de descuido el sueño de la muerte” (Sal 12, 4), sino con el nombre de Jesús azota a los enemigos; y, como ha dicho un sabio, que el nombre de Jesús se una a tu aliento o respiración y entonces aprenderás y conocerás la utilidad y beneficio de la ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) (Escalera 27,26).
  101. Cuando nosotros, indignos, seamos hechos dignos de comulgar los terribles, divinos e inmaculados misterios de Cristo, Dios y Rey nuestro, sobre todo entonces mostremos más nuestra nipsis, el cuidado del νούς nus (espíritu de la psique) y la precisión, para que el fuego divino, es decir, el Cuerpo de nuestro Señor Jesús Cristo, consuma nuestros pecados y nuestras suciedades pequeñas y grandes. Porque cuando el Cuerpo de nuestro Señor Jesús Cristo entra en nosotros, de inmediato expulsa de nuestro corazón los espíritus malignos y astutos y perdona los pecados cometidos anteriormente; entonces el νούς nus queda libre sin molestias de los malos astutos loyismí pensamientos, conceptos y fantasías. Y si luego, después de todo esto, vigilamos diligentemente nuestro νούς nus y nos mantenemos firmes a la puerta de nuestro corazón, y cuando de nuevo seamos hechos dignos de comulgar, entonces el divino Cuerpo aún más iluminará a nuestro νούς nus y lo hará resplandeciente como una estrella.
  102. El olvido tiene la cualidad de disipar y apagar la protección y vigilancia del νούς nus, así como el agua apaga el fuego. Pero la oración continua de Jesús y la nipsis intensa, expulsa completamente el olvido del corazón. De hecho, la oración necesita de la nipsis como el candil para alumbrar necesita la mecha.
  103. Debemos esforzarnos para guardar y proteger las cosas preciosas. Y realmente son preciosas aquellas cosas que nos protegen de toda maldad sensible, imaginable e invisible; estas son la protección y vigilancia del νούς nus y la invocación del Jesús Cristo, el ver siempre en lo profundo del corazón y serenar continuamente nuestra diania (mente, cerebro); también procurar estar vacíos de todo tipo de loyismí pensamientos, conceptos y fantasías, por así decirlo, incluso de aquellos loyismí que nos parecen buenos, así no entrarán en nuestra diania (mente, intelecto) desapercibidos los ladrones demonios. Aunque nos cansamos cuando permanecemos en este trabajo del corazón, pero tranquilos, el divino consuelo y alivio está cerca.
  104. Es natural que el corazón genere por sí mismo loyismí pensamientos y conceptos luminosos, cuando está vigilado continuamente y no permite recibir y aceptar formas, imágenes y fantasías de los espíritus tenebrosos y malignos. Tal y como el carbón genera la llama, así mucho más lo hará el Dios que habita en nuestro corazón, por el santo Bautismo, si encuentra el aire o espacio de nuestra diania (mente, intelecto) limpio de vientos malignos y vigilado por la atención del νούς nus, entonces enciende en nuestra diania las contemplaciones divinas, tal y como hace la llama con la vela.
  105. Debemos dirigir y poner siempre en el espacio de nuestro corazón el nombre de Jesús Cristo, como el relámpago se dirige al firmamento cuando va a caer la lluvia. Esto lo conocen con precisión todos aquellos que tienen experiencia en el νούς nus y en la guerra interior. Así, conduciremos con orden la estrategia de esta guerra espiritual; primero, la atención; luego, cuando vemos que vino el enemigo loyismós pensamiento en nuestro corazón, rechazarlo con ira y con maldiciones. Tercero, orar de inmediato contra él, concentrando el corazón con la invocación de Jesús Cristo, para que rápidamente desvanezca la fantasiosa imagen demoníaca, de modo que el νούς nus no siga tras la fantasía, como un niño seducido y enganchado por algún charlatán ο faquir.
  106. Esforcémonos como David clamando: “Señor Jesús Cristo”, y que se haga nuestra garganta ronca y nuestros ojos (espirituales) de la psique-alma no se cansen en tener esperanza en el Señor, nuestro Dios (Salmo 68, 4).
  107. Recordemos siempre la parábola del juez injusto que dijo el Señor, para enseñarnos que debemos rezar siempre, no descuidarnos y no desanimarnos y desesperarnos (Lc 18, 1-8), y encontraremos ganancia y protección contra los astutos demonios malignos.
  108. Así como es imposible que quien mira fijamente al sol no sea su cara iluminada abundantemente, del mismo modo el que siempre se gira hacia al aire del espacio del corazón es imposible que no sea iluminado. (Aquí creo que se refiere del método psicosomático que es contacto consciente con las palabras de la oración, la atención acompañando al aire de la respiración hasta llegar al fondo del corazón psicosomático, allí donde nace la voz interior).
  109. Así como es imposible vivir en esta vida presente sin comer ni beber, así, sin la vigilancia del νούς nus y la catarsis, la claridad y la pureza del corazón, es decir, sin aquello que se llama también nipsis, es imposible que la psique-alma acceda a algo espiritual y grato a Dios, o ser liberada del pecado de la διάνοια diania (mente, intelecto) aunque uno, por temor a los castigos, se violente y se esfuerce a sí mismo en no pecar por temor a los infiernos.
  110. Y también aquellos que, con una violencia determinada, se abstienen del pecado, son benditos y bienaventurados ante el Dios, los ángeles y los hombres, porque son considerados “violentos, arrebatadores” de la Realeza (increada) de los Cielos (Mt 11, 12).
  111. La maravillosa ventaja y utilidad que da la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) al νούς nus (espíritu de la psique), es que todos los pecados que antes golpeaban la puerta del νούς nus sólo mediante los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con las fantasías, ideas) de modo que si fueran acogidos y aceptados por la διάνοια diania (mente, intelecto), convertirse en graves pecados sensibles y groseros, todos ellos los corta la virtud intelectiva o intelectual y níptica; porque los impide entrar a nuestro hombre interior y se conviertan en obras astutas malignas e indecentes; y todo esto mediante la ayuda y la δύναμη dinami (potencia y energía increada) de nuestro Señor Jesús Cristo.
  112. El Antiguo Testamento es una imagen del ejercicio (o ascesis) corporal externo y sensible. El Santo Evangelio, el Nuevo Testamento, es una imagen de la atención, es decir, de la pureza, claridad y lucidez del corazón. El Antiguo Testamento no perfeccionaba ni completaba al hombre interior en la piedad, como dice el Apóstol Pablo: «Ninguno perfeccionó la Ley» (Heb. 7, 19), sino que solo impedía los pecados muy graves y groseros. Porque es superior y contribuye más a la catarsis, pureza y lucidez de la psique-alma el cortar los loyismí pensamientos malignos y los recuerdos perversos del corazón, que es una disposición y un precepto del Evangelio, que el evitar que alguien saque el ojo o el diente del prójimo. Así también los ejercicios y virtudes corporales, me refiero al ayuno, la abstinencia, la vida de pobreza, la permanencia en pie, la vigilia y demás prácticas que conciernen al cuerpo y aplacan el pecado en obra y tranquilizan la parte pasional del cuerpo y hacen que el cuerpo esté libre de pecado práctico, como he dicho acerca del Antiguo Testamento, son buenas. Porque todas estas cosas son una pedagogía, educación del hombre exterior y una protección y vigilancia contra los πάθος pazos (vicios, pasiones indecentes, etc.) que se manifiestan a través del cuerpo, pero también vigilan, frenan y protegen los pecados de la διάνοια diania (mente, intelecto), es decir, los impiden, como por ejemplo, pueden liberarnos, con la ayuda de Dios, de la envidia, la ira y otros.
  113. La pureza y lucidez del corazón, es decir, la vigilancia y la protección del νούς nus, cuyo tipo es el Nuevo Testamento, si lo guardamos como es debido, arranca y erradica del corazón todos nuestros males, y en su lugar introduce la alegría, la buena esperanza, la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación el corazón), el luto (según Dios), las lágrimas, la gnosis (conocimiento espiritual) preciso y exacto de nosotros mismos y de nuestros pecados, el recuerdo de la muerte, la verdadera humildad y la agapi infinita (amor desinteresado, energía increada) para el Dios y para los hombres, y el divino έρως eros (amor ardiente) dentro del corazón.
  114. Tal como es imposible que quien camina no corte el aire para avanzar, así es imposible que el corazón del hombre no sea continuamente combatido y atacado por los demonios o influenciado ocultamente, secretamente por ellos, incluso si tiene una gran práctica corporal.
  115. Si quieres no solo ser considerado un monje en apariencia virtuoso, clemente y siempre unido a Dios, sino un monje verdadero, deberás ejercer con todas tus fuerzas la virtud de la atención del νούς nus (espíritu de la psique), que es la vigilancia y protección del νούς nus y la perfecta y dulce ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), un estado bendito y espiritual de la psique-alma sin fantasía, que no se encuentra en muchos.
  116. Esto es lo que se llama filosofía espiritual. Camina con ella con mucha nipsis y fervor, de buena gana y voluntad junto con la oración de Jesús, con humildad y continua súplica, con el silencio de los labios sensibles e intelectuales, con continencias en los alimentos y bebidas y de toda cosa pecaminosa que nos pueda inducir al pecado. Camina con ella, la sabiduría espiritual, encima de la vía de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) con conciencia, sabiduría y prudencia, y ella te enseñará, con la ayuda de Dios, las cosas que antes no conocías y te instruirá, te iluminará y te hará entender cosas que antes te era imposible concebir y ponerlas en tu νούς nus, ya que caminabas por la oscuridad de los pazos y las obras oscuras tenebrosas y estabas cubierto por el olvido y el abismo de la confusión.
  117. Así como los valles producen abundante trigo (Sal 64, 14), lo mismo también este trabajo espiritual llena el corazón con todos los bienes; o, más bien, es nuestro Señor Jesús Cristo el que te dará estas cosas, ya que sin Su ayuda no podemos hacer nada (Jn 15, 5). Primero en este trabajo espiritual encontrarás que es como una escalera; luego, como un libro que se lee. Después progresando en este trabajo, encontrarás que es como la ciudad celestial de Jerusalén, y al rey Cristo de las fuerzas o ejércitos de Israel lo verás claramente con tu νούς nus (espíritu de la psique) junto con Su Padre Consustancial y el adorable Espíritu Santo.
  118. Los demonios nos inducen siempre a pecar mediante alguna falsa fantasía. Pues, con una fantasía relacionada con la avaricia y el lucro, condujeron al infeliz Judas a entregar al Señor y Dios de todos; y con el engaño de un placentero y vil alivio, honor, lucro y gloria, le condujeron a la orca y le causaron la muerte eterna, recompensándolo los miserables con lo opuesto a lo que le habían prometido con su falsa fantasía, me refiero al asalto de los pensamientos malignos.
  119. Mira cómo los enemigos de nuestra psicoterapia, sanación y salvación nos dominan y nos vencen con la fantasía, la imaginación, la falsedad, la mentira y las promesas vacías. Y así también el mismo satanás fue precipitado desde el alto cielo como un relámpago (Lc. 10, 18), porque puso en su fantasía ser igual a Dios. Y también el satanás separó a Adán de Dios, presentándole la fantasía de que sería igual que el Dios (Gen 3,5). Así, el mentiroso, astuto y miserable enemigo suele engañar a todos los que pecan.
  120. Nuestro corazón se amarga por el veneno de los malos astutos λογισμοί loyismí (pensamientos, conceptos y fantasías), cuando somos arrastrados por el olvido y nuestra negligencia y nos alejamos de la atención y la oración de Jesús. Sin embargo, nos endulzamos nuevamente con la sensación de dulzura o una alegre felicidad cuando llevamos a cabo lo mencionado anteriormente de manera constante y bien dispuestos en el laboratorio de nuestra διάνοια diania (mente, intelecto), con diligencia y con divino έρως eros (amor ardiente). Entonces estamos con buena disposición y ganas a caminar por el camino de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), no por otra razón, sino gracias al dulce placer y felicidad que sentimos de ella en nuestra psiquealma.
  121. La ciencia de las ciencias y el arte de los artes es el enfrentamiento con los pensamientos malvados y engañosos. Por lo tanto, el mejor método y arte para enfrentarlos es observar la fantasía o imaginación con la que se realiza el asalto, ayudados por la Χάρις Jaris (gracia, energía increada) del Señor, y proteger nuestro νούς nus (espíritu de la psique) de la misma manera que protegemos nuestros ojos, y con esto vigilamos atentamente a cualquiera que intente golpearlos, y con todas nuestras fuerzas evitando que entre en los ojos ojo la más mínima pajita o astilla.
  122. La nieve no puede producir llama, ni el agua fuego o la zarza higos; así lo mismo no puede liberarse el corazón del hombre de los demoníacos logos, obras, conceptos y pensamientos, si no hace la catarsis y no purga, limpia su interior y no mantiene la nipsis unida con la oración de Jesús, sin haber obtenido la humildad y la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) psíquica y no se apresura a caminar con buena disposición, ardor y gran ánimo. Sin embargo, la psique-alma descuidada, inevitablemente se convertirá en estéril de todo bien y concepto perfecto, como una mula estéril, sin prudencia ni actitud espiritual. Pero la verdadera paz de la psique-alma es la dulce cosa y nombre Jesús y el vaciamiento de enfermizos pensamientos impuros, pasionales.
  123. Cuando la psique-alma se pone de acuerdo con los deseos del cuerpo, entonces ambos edifican la ciudad de la vanagloria y la torre de la soberbia u orgullo, y ponen como habitantes los indignos e impíos loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía). Pero el Señor, con el temor de la gehena (infierno) confunde y divide este acuerdo (Gén 11:1-9), forzando a la psique-alma dominante, a hablar y pensar diferente y opuesta al cuerpo. Este desmembramiento sucede por el temor al infierno, ya que la conducta y mentalidad carnal es enemiga de Dios y no se somete a la ley de Dios (Rom 8:6).
  124. Nuestros actos diarios deben ser pesados en cada momento y vigilados, y por la noche deben ser aligerados tanto como sea posible con la μετάνοια metania y el autoexamen, si queremos, con la ayuda de Cristo, vencer la maldad. Es necesario que examinemos cuidosamente si realizamos y cumplimos con todas nuestras obras y actos sensibles y manifiestos según la voluntad de Dios, delante de Dios y solamente para Dios, para no dejarnos llevar irracionalmente por nuestros sentidos.
  125. Si con la ayuda de Dios cada día ganamos con nuestra nipsis, no deberemos comportarnos con indiferencia y dañarnos y perjudicarnos con muchas conversaciones peligrosas y perjudiciales, más bien, debemos despreciar las vanidades a cambio de la bien amada, preciosa y dulce ganancia de esta virtud y su belleza.
  126. Deberemos mover las tres partes de la psique-alma con justicia y según naturaleza (con naturalidad), tal y como fueron creadas por Dios; es decir, lο irascible contra nuestro mismo hombre exterior y contra el satanás; porque nos dice: “Enojaos contra el pecado (Sal 4, 5), es decir, enfadaos contra vosotros mismos y contra el diablo, para que no caigáis en el pecado contra Dios. La parte anhelante de la psique-alma deberemos dirigirla hacia Dios y la virtud. Y la parte logística (lógica o racional) hay que ubicarla en cabeza respecto a las otras dos partes dirigiéndolas con sabiduría y destreza, dándoles órdenes, corrigiéndolas, castigándolas y mandándolas, como un rey manda a sus súbditos y siervos. Entonces las otras dos partes de la psique-alma serán gobernadas por la lógica (divina) según la voluntad de Dios, aunque los πάθος pazos se rebelen contra la lógica o lo logístico de la psique. Y debemos poner la lógica o lo logístico como inspector de los pazos para que los domine y gobierne. Dice el hermano del Señor: “Si la lógica de uno no se equivoca, éste es el hombre perfecto y tiene la fuerza de domar también a todo su cuerpo…” (Stgo 3, 2). Porque de verdad, toda iniquidad y todo pecado se realizan por medio de estas tres partes de la psique-alma, así como toda virtud y justicia también se realizan a través de estas tres.
  127. Entonces el νούς nus se oscurece y queda estéril sin frutos, cuando formula y expresa logos y conceptos mundanos, o al acogerlos y aceptarlos con su διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) conversa con ellos, o cuando se entretiene vanamente con cosas sensibles con el cuerpo y con el νούς nus (espíritu de la psique), o cuando se entrega a sí mismo a las vanidades. Entonces de inmediato ante estas cosas, se destruye el fervor, la franqueza y la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) hacia Dios y la divina gnosis (conocimiento espiritual increado). Porque a medida que prestamos atención al νούς nus, somos iluminados, y cuando no prestamos atención, nos oscurecemos.
  128. El que busca y pretende cada día la paz y la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) del νούς nus (espíritu de la psique), éste fácilmente despreciará toda cosa sensible, para no cansarse en vano; pero aquel que engaña su propia conciencia, dormirá amargamente la muerte del olvido, que el divino David implora para que no le suceda (Sal 12, 4). Y también el Apóstol dice: “El que sabe hacer el bien y no lo hace, esto es pecado para él” (Stgo 4,17).
  129. El νούς nus retorna a su orden y a la nipsis, de donde se había apartado por la negligencia, si le tratamos con cuidado y si con ganas, ánimo y ardor le restablecemos en la práctica de la nipsis.
  130. El asno que hace girar el molino, no puede salir más allá del círculo del molino donde está atado. Así tampoco el νούς nus progresará en la virtud que lleva a la perfección, si no ordena y no endereza su interior. Porque está ciego a sus ojos internos y no puede ver la virtud y a Jesús que irradia resplandores de luz increada.
  131. Un caballo vivaz y orgulloso se lanza alegremente cuando acepta un jinete en su espalda. Y el νούς nus receptivo goza y se alegra intensamente cuando recibe la luz increada del Señor e ingresa en ella, habiéndose liberado de sus conceptos y pensamientos. Y caminará con la potencia de la filosofía práctica del νούς nus, negándose y olvidándose del sí mismo, hasta alcanzar la potencia y energía (increada) indecible que contempla las virtudes y las realidades inefables e inenarrables. Y mientras haya recibido la profundidad de los conceptos (o nociones) divinos y sublimes del infinito, se le revelará, en la medida que sea accesible al corazón, el Dios de los dioses (Sal 83, 8). El νούς nus, sorprendido alaba con gran agapi amor incondicional a Dios que es visto y ve, y que tanto por una cosa como por la otra salva a quien dirige su mirada hacia Él.
  132. La cordial ησυχία hisijía ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), cuando es realizada, verá con gnosis mística (conocimiento espiritual increado) la profundidad sublime; y a través del oído (espiritual) del νούς nus que está en hisijía, escuchará cosas extraordinarias de parte de Dios.
  133. El viajero que trata de recorrer un viaje largo, difícil y complicado y teme perderse en el regreso, coloca señales en el camino para guiarse y regresar fácilmente. Así también, el hombre que camina y progresa con nipsis y oración, coloca como estelas o señales los logos, porque teme desviarse en el camino.
  134. Para el viajero, regresar al punto de partida resulta una causa de alegría. Pero para el hombre luchador, el retornar a lo que deja atrás significa la ruina de su psique-alma y una señal de alejamiento de las obras, logos y pensamientos que son gratos a Dios; y durante el tiempo del sueño mortal de su psique-alma, tendrá los loyismí conceptos y pensamientos que lo pinchan y lo despiertan, recordándole su profundo sueño y la pereza espiritual y física que le ha venido por su negligencia.
  135. Cuando caemos en tristeza, pena, desesperación y desánimo o tribulación, entonces deberemos hacer lo que hizo David, es decir, derramar nuestra súplica delante de Dios, y contarle al Señor nuestra tribulación (Sal 141, 3). Debemos confesarnos a Dios, porque puede con sabiduría arreglar nuestros asuntos y aliviarnos de la tristeza y salvarnos de la catastrófica y desastrosa λύπη lipi (angustia, sufrimiento, pena y depresión).
  136. La ira que se dirige contra natura contra los hombres, la λύπη lipi (tristeza, sufrimiento y depresión) la que no es según voluntad de Dios y la acedia (desidia, pereza espiritual), son igualmente destructoras de los buenos loyismí pensamientos y conceptos y de los loyismí de la gnosis mística (conocimiento espiritual increado), los cuales reparte el Señor después de la confesión de nuestras tribulaciones y sufrimientos y nos inspira alegría.
  137. Los λογισμοί loyismí (pensamientos, conceptos, ideas y fantasías) que se han asentado en nuestro corazón contra nuestra voluntad y permanecen allí, tienen la característica o cualidad de ser eliminados por la oración de Jesús, cuando la decimos con nipsis desde las profundidades de nuestro corazón.
  138. Cuando nos atacan y afligen, torturan y angustian muchos y paradójicos pensamientos, encontraremos alivio y alegría si nos culpamos y nos reprochamos sinceramente y de manera espontánea y sin esfuerzo, o bien, si lo presentamos y contamos todo al Señor, como lo diríamos a una persona. Sin duda, con estos dos métodos encontraremos descanso en cualquier caso y situación.
  139. Los Padres consideran al legislador Moisés como la ima­gen del νούς nus (espíritu de la psique). Porque ve a Dios en la zarza (Ex 3,2) y su rostro se vuelve resplandeciente (Ex 34, 30) y se convierte en dios para el Faraón por el Dios de los dioses (Ex 6, 1). Azota a Egipto (Ex 7, 10) y libera a Israel (Ex 12) y legisla (Ex 20). Estas cosas si las tomamos metafóricamente y espiritualmente, son energías, operaciones y ventajas del νούς nus.
  140. La icona-imagen del hombre exterior es Aarón, el hermano del legislador. Y así también nosotros cuando reprochamos al hombre exterior, como Moisés a Aarón cuando se había equivocado, le decimos: «¿En qué te ha ofendido Israel que te apresuraste a apartarlo del Dios viviente, el Señor Todopoderoso (Ex 32, 21).
  141. El Señor, junto con todos los demás bienes, nos enseñó también esto, cuando estaba a punto de resucitar a Lázaro: a reprimir con firmeza la falta de valentía y la inestabilidad de la psique-alma y tener una severa actitud ética con autocrítica y auto-reproche; a mantener una conducta estricta con auto-reproche. Esto libera la psique-alma de la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor de sí mismo y del cuerpo, egocentrismo), de la vanagloria y el orgullo o soberbia.
  142. Así como es imposible cruzar un océano, si no tenemos una gran nave, del mismo modo es imposible expulsar el asalto de un pensamiento maligno sin la invocación a Jesús Cristo.
  143. El rechazo u objeción cierra la boca, en cambio la invocación de Jesús Cristo habitualmente expulsa los malos astutos pensamientos de nuestro corazón. Cuando el asalto del mal astuto pensamiento forma la imagen o fantasía de una cosa sensible dentro de la psique-alma, por ejemplo, con la persona que nos ha entristecido o la fantasía de una belleza femenina o del oro o del dinero, cuando cada uno de estas cosas aparece en nuestra διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro), inmediatamente revela los pensamientos de resentimiento, rencor, fornicación y avaricia que han provocado esto. Y si nuestro νούς nus (espíritu de la psique) está experimentado e instruido y se ha acostumbrado a la vigilancia de sí mismo manteniendo el control y a ver con claridad las fantasías seductoras y los engaños de los espíritus malignos, podrá con facilidad apenas aparezcan, mediante el rechazo, la objeción y la oración de Jesús, apagar inmediatamente las flechas encendidas del diablo (Ef 6, 16). No permite a la fantasía impura entrar en el corazón, ni a nuestros pensamientos de adecuarse apasionadamente con esa maligna fantasía, ni conversar o pensar con ella amistosamente y dar el consentimiento, cosas a las que inevitablemente son seguidas de las malas obras por alguna necesidad, como las noches siguen a los días.
  144. Pero si nuestro νούς nus (espíritu de la psique) es inexperto y no tiene la capacidad y destreza de la nipsis, de inmediato se mezcla con la fantasía o imagen pasional, cualquiera que sea ella, y dialoga con ella recibiendo y aceptando informaciones indebidas y da respuestas; entonces nuestros λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía) se mezclan con la fantasía o imagen demoníaca, y la misma se transforma y se multiplica para parecer amable, atractiva, agradable y seductora al νούς nus que la recibe y la acepta y queda saqueado y cautivo. El νούς nus pues, sufrirá de la misma manera que si apareciera un perro en una llanura donde pastan corderos inocentes, y éstos corren hacia él creyendo que es su propia madre, sin obtener por acercarse al perro nada más que suciedad, impureza y mal olor. Del mismo modo también nuestros loyismí conceptos y pensamientos como ignorantes corren indisciplinadamente hacia todas las fantasías demoníacas, y, una vez mezclados con ellas, quieren destruir la Iliúpolis, la ciudad de Troya, igual que Agamenón y Menelao. Así, también ellos piensan en lo que debe hacerse para realizar con el cuerpo lo que parecía hermoso y dulce debido al engaño de la invasión y el asalto demoníaco. Y es así como se producen las caídas internas de la psique-alma, y entonces, inevitablemente se exteriorizará lo íntimo e interior del corazón.
  145. El νούς nus es algo ingenuo, inocuo y dócil y sigue fácilmente los demoníacos conceptos y pensamientos, y difícilmente se puede frenar cuando se enfrenta a las fantasías ilícitas de los demonios, si no tiene el loyismós pensamiento soberano y señor absoluto de los pazos para que lo frene, lo domeñe y lo controle.
  146. La contemplación y la gnosis espiritual se convierten en guías y causantes de una vida correcta, porque la διάνοια diania (mente, intelecto) con ellas se eleva tanto que desprecia los placeres (hedonismo) y las otras realidades y cosas sensibles y agradables de la vida como si fueran insignificantes y nulas.
  147. La vida atenta, cuidadosa que se logra con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Jesús Cristo, se convierte en padre de la contemplación y de la gnosis espiritual (increada); además engendra progreso divino, elevación y reflexiones muy sabias, cuando toma como esposa la humildad, como dice el profeta Isaías: “Aquellos que con paciencia esperan y atienden al Señor recibirán a cambio nueva fuerza (energía increada); les saldrán alas y volarán con la ayuda del Señor” (Is 40, 31).
  148. A los hombres les parece duro y difícil tener en la psique-alma la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) de todo λογισμός loyismós (concepto, pensamiento, idea y fantasía). Y de verdad eso no es insoportable solo para quienes no están iniciados a la guerra espiritual, el que restrinjan y encierren el νούς nus incorpóreo en la casa corporal (o cuerpo físico), sino también a aquellos que ya tienen experiencia en la lucha inmaterial interior. Pero el que ha abrazado al Señor Jesús por medio de la continua oración, no se cansará de seguirLe, tal y como dice el profeta (Jer 7, 16). Y un hombre de este tipo no deseará vivir como viven los hombres comunes, debido a la belleza, dulzura y ternura de Jesús. Mas, no se avergonzará ni se confundirá de los enemigos demonios que lo rodean (Sal 126,5), cuando se enfrenta con ellos detenido en el portal de su corazón y los persigue por medio de Jesús Cristo.
  149. La psique-alma que volará alto en el aire por medio de la muerte, hacia las puertas del Cielo, teniendo consigo como defensa a Jesús Cristo, allí no se avergonzará de sus enemigos, sino que, entonces como ahora, hablará con ellos con libertad, valentía y coraje. Sólo que no pierda su paciencia hasta la hora de la muerte invocando el nombre del Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, de día y de noche, y Él de inmediato se vengará de los enemigos demonios de la psique-alma, según Su promesa divina y verdadera que dijo sobre juez injusto (Lc 18, 1-8). Sí, os lo digo, castigará los enemigos de la psique-alma tanto en la vida presente como después de la salida de ella del cuerpo.
  150. Navegando por el mar espiritual, confía en Jesús. Porque Él clama místicamente en lo íntimo de tu corazón: No temas, hijo mío Jacob, pequeño Israel; no temas gusanillo de Israel, yo soy tu auxilio, yo te defiendo” (Is 41, 13). Si Dios está con nosotros, ¿quién de los malos se atreverá estar contra nosotros? (Rom 8:31). Es Él que ha bendecido a los puros de corazón (Mt 5, 8), y ha establecido como ley el dulce Jesús, el único y puro, que quiere pisar divinamente en los corazones puros y habitar en ellos. Por tanto, no cesemos, en ejercitar nuestro νούς nus con propósito la piedad, según el divino Pablo (1 Tm 4:7). Pues, bien se ha dicho que la piedad verdadera es la que arranca de raíz las semillas del astuto maligno. Ésta piedad es el camino de la lógica o, el camino del loyismós concepto y pensamiento. Según el dialecto helénico del Ática, la vía o camino se le denomina οίμος imos o κέλευθος kélefzos, que es el λογισμός loyismós (concepto, pensamiento simple o unido con la fantasía).
  151. Se deleitará de los bienes con mucha paz (Sal 36, 11), según David, quien no se deja influir por la apariencia de las personas al juzgar la injusticia en su corazón, es decir, quien no se deja influenciar por las formas de los astutos espíritus malignos, de modo que mediante estos piense en el pecado, y al juzgar y condenar erróneamente en su propio corazón, otorgue justicia, razón y derecho al pecado. Porque los grandes y sabios Padres con el don del discernimiento, en algunos de sus escritos denominaron humanos también a los demonios, a causa del raciocinio, (o porque tienen lógica para razonar). Similar es también lo evangélico, donde el Señor dice: “Un hombre maligno ha hecho esto, y ha mezclado el trigo con la cizaña” (Mt 13:28). No hay rápida refutación de los loyismí pensamientos, conceptos, ideas y fantasías para aquellos que hacen el mal. Por eso, somos devorados por los loyismí.
  152. Cuando comencemos a vivir con la atención del νούς nus (espíritu de la psique), y hemos adaptado a la nipsis la humildad y unimos en el rechazo o refutación la oración, entonces estaremos caminando correctamente el camino de la μετάνοιας metania (introspección, conversión, arrepentimiento y confesión); como si estuviésemos decorando, limpiando y purificando la casa del corazón de la mala astucia y maldad bajo la luz increada del adorable y santo nombre de Jesús Cristo. Pero si sólo confiamos en nuestra propia nipsis o en nuestra vigilancia y atención, entonces pronto seremos empujados, derribados y vencidos por nuestros fraudulentos, engañosos y muy astutos enemigos. Y así quedaremos aún más atrapados en sus redes tramposas, es decir, los malos astutos recuerdos, memorias ο incluso seremos fácilmente destruidos, si no mantenemos la poderosa lanza, es decir, el nombre de Jesús Cristo. Porque solo esta venerable espada, cuando gira y se dirige con demasiada frecuencia dentro de un corazón que sólo conoce una forma de vida, es decir, nipsis y oración, sólo esto con mucha firmeza sabe hilar y hacer pedazos los malos astutos demonios, quemarlos y extinguirlos, como la caña que consume el fuego.
  153. La culminación o cúspide de la nipsis incesante, es decir, la utilidad y el gran beneficio de la psique-alma, es que uno vea de inmediato las fantasías de los pensamientos y conceptos, tan pronto como se forman en el νούς nus con nuestra mente. En cambio la cúspide de la refutación o rechazo es comprobar y verificar el pensamiento que intenta entrar en nuestra mente a través de la fantasía de alguna cosa sensible. Pero lo que inmediatamente apaga y disuelve todo pensamiento, todo logos, toda fantasía, todo ídolo, toda astucia mala y toda estela maligna es la invocación del Señor. Y nosotros mismos vemos en nuestro νούς nus con la mente la total y poderosa derrota de ellos, causada por Jesús Cristo nuestro gran Dios, y la venganza que Jesús toma por nosotros los humildes, insignificantes, mezquinos e inútiles.
  154. La mayoría de nosotros ignoramos que todos los pensamientos no son otra cosa más que conceptos y fantasías de las cosas sensibles y mundanas. Si mantenemos por mucho tiempo la oración con nipsis, entonces la oración (de Jesús) despoja y libera la διάνοια diania (mente, intelecto) de toda fantasía material de los malignos pensamientos y revela a ella las formas y métodos que actúan los enemigos demonios, y también la hace conocer la gran ventaja y beneficio de la oración y la nipsis. “Con tus propios ojos observarás la retribución y el castigo de los pecado­res ininteligibles, los demonios” (Sal 90, 8), dice el divino cantor David.
  155. Si es posible, recordemos continuamente la muerte; así por medio de este recuerdo se genera y nace en nuestro interior la remoción y abandono de las preocupaciones, toda vanidad, la protección y guardia del νούς nus, la súplica continua, la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) del cuerpo y la aversión al pecado. Y casi podríamos decir que toda virtud brota de este recuerdo. Por eso, usemos esta memoria como usamos nuestra respiración.
  156. El corazón que está completamente vacío de fantasías, engendrará pensamientos y conceptos divinos y místicos que saltarán desde sus profundidades, tal y como los peces saltan y los delfines danzan cuando el mar está en calma. El mar es agitado por una brisa ligera, mientras que la profundidad del corazón lo es por el Espíritu Santo. Tal y como dice el Apóstol Pablo: “Pues, porque sois hijos, por eso envió el Dios a vuestros corazones el Espíritu de Su Hijo, que clama: ¡Abba, Padre!” (Gal 4, 6).
  157. Se encontrará en la dificultad, en la incertidumbre, en un callejón sin salida y en la división de su νούς nus (espíritu de la psique) todo monje o creyente que quiera ocuparse de la actividad espiritual antes de su nipsis. Y esto es porque no conoce la belleza de la nipsis, o la conoce pero por negligencia no puede poseerla y mantenerla. Pero será liberado del callejón sin salida sin duda, cuando empiece la vigilancia y protección del νούς nus, que es y se llama filosofía intelectual o filosofía práctica del νούς nus, porque encontrará el “camino” por el cual el Señor ha dicho: YoSoY el Camino, la Resurrección y la Vida (Jn 11, 25 y 14, 6).
  158. También la psique-alma se encontrará nuevamente en asombro y duda al ver un abismo interminable de pensamientos y una multitud de los infantes de Babilonia. Pero incluso esta perplejidad y duda la resuelve el Cristo, si mantenemos continuamente la base de nuestra διάνοια diania (mente, intelecto) sobre Él y si golpeamos y destruimos los infantes de Babilonia sobre esta piedra (el Cristo) (Sal 136, 9), cumpliendo nuestro deseo contra ellos. Porque dice la Escritura: “El que guarda el mandamiento no conocerá un logos malicioso” (Ecl 8,5), y “Sin mí, no podéis hacer nada” (Jn 15, 5).
  159. Es verdaderamente un monje el que logra la nipsis. Y tiene verdadera nipsis aquel que es monje según su corazón.
  160. La vida del hombre se desarrolla y se extiende con los años que pasan, con los meses, semanas, días, noches, horas y momentos, girando junto con el tiempo. En todos estos períodos de tiempo debemos también desarrollar y extender las obras virtuosas, es decir, la nipsis, la oración y la dulzura del corazón, con una cuidadosa ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), hasta nuestra muerte.
  161. También llegará para nosotros la hora de la muerte, vendrá y no nos será posible evitarla. Y ojalá entonces, cuando venga el príncipe de este mundo y del aire (Jn 14, 30 y Ef 2, 2), encuentre que nuestros pecados son pocos e insignificantes para que no nos examine y nos acuse de verdad y entonces llorar inútilmente. Porque, dice el santo Evangelio: “El siervo que sabe lo que su señor quiere y no lo hizo adecuadamente conforme la voluntad del Señor, será severamente castigado, porque en conocimiento ha transgredido la voluntad del Señor” (Lc 14, 47).
  162. Dice: “¡Ay de aquellos que han perdido el corazón! ¿Qué harán cuando los visite el Señor?” (Sabiduría Sirac 2, 14). Por eso, hermanos, mostremos celo, ser solícitos y con buenas ganas.
  163. Detrás de los pensamientos simples y supuestamente sin pazos, siguen los maliciosos con sus pazos, como lo hemos comprobado con la larga experiencia y observación. Y los primeros pensamientos abren la entrada de los segundos, o sea, los que carecen de pazos siguen a los pasionales que contienen pazos.
  164. En efecto, el hombre debe con determinación separar su voluntad o predisposición en dos partes; y desgarrarse con la más sabia invención, como he dicho. Y debe ser un enemigo implacable e irreconciliable de sí mismo. La disposición exacta que tiene uno hacia alguien que lo ha lastimado y agraviado extraordinariamente y muchas veces, así debemos enemistarnos con nosotros mismos o incluso mucho más, si es que queremos lograr el gran y primer mandamiento, es decir, la conducta de Cristo, la bienaventurada humildad, la forma de vida encarnada de Dios. Por eso el Apóstol Pablo dice: “¿Quién me liberará de este cuerpo que está dominado por la muerte?” (Rom 7:24), “porque no se somete a la ley de Dios” (Rom 8:7). Queriendo el Apóstol mostrarnos que el someter nuestro cuerpo a la voluntad de Dios depende de nosotros, agrega: “Si, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados y condenados; mas siendo juzgados, somos instruidos por el Señor” (1Cor 11,31).
  165. El principio de la producción del fruto es la flor, y el principio de la vigilancia y protección del νούς nus es la continencia o templanza en los alimentos y bebidas, el rechazo y la negación a todo tipo de pensamientos y conceptos malignos y la ησυχία hisijía (serenidad y paz) del corazón.
  166. Cuando estamos fortalecidos con la fuerza de Jesús Cristo, comenzamos a correr protegidos por la nipsis, al principio se nos revela en nuestro νούς nus como una vela, que la tomamos con la mano del νούς nus y nos conduce al camino de la διάνοια diania (mente, intelecto); luego, como una luna llena resplandeciente que traza su trayectoria en el firmamento del corazón; y finalmente, Jesús se nos revela como un sol que irradia justicia, es decir, nos revela Su ser y los brillantes destellos de Sus divinos y resplandecientes conceptos e ideas.
  167. Estas cosas las revela secretamente, místicamente Jesús a aquel νούς nus (espíritu de la psique) que persiste en el mandamiento, que dice: “Circuncidad vuestra dureza de corazón” (Dt 10, 16). Y como se ha dicho, la nipsis diligente y cuidadosa enseña al hombre conceptos y pensamientos sublimes, “porque el Dios no hace excepción de personas” (Rom 2, 11). Por eso el Señor dice: “Escuchadme y entenderéis mis palabras; porque al que contiene la verdad, le será dado más rica y más clara gnosis (conocimiento espiritual) e iluminación de la verdad, y al que por indiferencia no contenga la verdad, aun lo que imagina tener como gnosis le será quitada” (Lc 8, 18). “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para el bien” (Rom 8, 28). Y mucho más, pues, cooperarán las virtudes y ayudarán.
  168. Así como un barco no puede navegar sin agua, de la misma manera la vigilancia y protección del νούς nus (espíritu de la psique) no puede avanzar en absoluto sin nipsis, humildad y la oración de Jesús.
  169. Los cimientos de una casa son las piedras. El fundamento y el techo de la virtud de la nípsis es el venerable y santo nombre de nuestro Señor Jesús Cristo. Un capitán de barco insensato, si en medio de la tormenta expulsa a los marineros, arroja los remos y las velas al mar y se queda dormido, fácilmente naufragará. De manera similar, la psique-alma se hundirá más fácilmente por los demonios si descuida la nípsis y no invoca, tan pronto como aparezca el asalto o ataque demoníaco, el nombre de Jesús Cristo.
  170. Lo que sabemos, eso escribimos. Y lo que hemos visto en el camino que recorremos, eso testificamos a quien quiera, si es que desean aceptar nuestros logos y palabras. El mismo Señor ha dicho: “5 YoSoY la vid y vosotros los sarmientos. El que permanece unido en mí y yo en él, ése trae mucho fruto. Porque sin mí nada podéis hacer. Separados de mí, sin mi jaris-gracia que es mi energía increada, vivificadora, sanadora y salvadora que emana de mí, nada bueno podéis hacer. 6 El que no permanece unido en mí, será echado fuera como el sarmiento inútil, y se seca, y los hombres los recogen y los echan al fuego para que ardan. 6. «Aquel que no permanece unido en mí espiritualmente, será echado fuera como el infructuoso sarmiento; y se secarán porque no tienen vida espiritual y no les queda ni huella de la energía increada jaris-gracia. Éstos espiritualmente son como los sarmientos secos, y serán echados por los ángeles al fuego eterno e increado del infierno» (Jn 15:5- 6). Así como es imposible que el sol ilumine sin luz, así es imposible que el corazón sea sanado, limpiado y psicoterapiado de la suciedad de los loyismí conceptos y pensamientos de perdición sin la oración del nombre de Jesús. Y si esto es, como veo, verdadero, debemos tratarlo como nuestra propia respiración. Porque el nombre de Jesús es la luz (increada), en cambio los malignos astutos pensamientos son la oscuridad y las tinieblas. Y Jesús es Dios y Señor de todos, en cambio los malignos astutos pensamientos son siervos y esclavos de los demonios.
  171. A la vigilancia del νούς nus (espíritu de la psique) de los malos astutos y malvados pensamientos, se le denomina de modo conveniente y justo “generadora de la luz (increada)”, “generadora del relámpago”, “resplandeciente portadora del fuego”, con estos nombres que le corresponden y dan su contenido, debe ser llamada. Porque, en honor de la verdad, ella es superior de innumerables ejercicios físicos y de muchas otras virtudes. Por eso, debemos deno­minar esta virtud con estos nombres honorables, debido a la belleza de las resplandecientes luces (increadas) generadas por ella. Aquellos que se enamoran de esta virtud, aunque eran pecadores, inútiles, profanos, sin gnosis-conocimiento espiritual, insensatos e injustos, pueden convertirse, con la ayuda de Jesús Cristo, en justos, útiles ante Dios, puros, santos y sabios. Y no sólo eso, sino también pueden también contemplar los misterios y abordar la teología. Y una vez que accedieron a la contemplación, nadan en esta luz increada, purísima e infinita, tocándola con inefables toques y contactos, habitando y viviendo con ella, ya que han probado que el Señor es bueno (Sal 33, 9), de modo que se cum­pla claramente lo dicho por el divino David: “Los justos alabarán tu nombre y los rectos habitarán ante tu persona” (Sal 139,14). Porque esta es la realidad verdadera, sólo éstos son los que con precisión y rectitud invocan y alaban a Dios, y desean estar siempre junto con Él, por αγάπη agapi (amor incondicional) a Él.
  172. ¡Ay y pobre de ti si no tienes cuidado con tu vida interior por causa de las cosas externas! Porque el hombre interior recibirá mucha tristeza y angustia por los sentidos y sensaciones externas. Y una vez angustiado y entristecido, usará un látigo contra los sentidos y las sensaciones externas. Aquel que ha sufrido estas cosas, entiende lo que estoy diciendo ya que las ha conocido.
  173. Si nuestro hombre interior está en nipsis, según los Padres, es capaz de vigilar y proteger también al hombre exterior. Pero nosotros junto con los demonios maléficos, cometemos los pecados conjuntamente. Los demonios sólo con los pensamientos, es decir, con figuras de las fantasías, pintan con la mente el pecado en el νούς nus (espíritu de la psique) como ellos quieren; pero nosotros con nuestros pensamientos internos y con obras exteriormente. Los demonios, al no tener cuerpo, carne, porque son espíritus, sólo con pensamientos, con astucia, fraude y engaño, provocan para sí mismos y para nosotros el infierno. Porque los malditos, si no fueran privados de cuerpo o carne, cometerían continuamente pecados en praxis, acción, ya que su predisposición y voluntad está siempre dispuesta para actos perversos e impíos.
  174. La monologa oración (de Jesús) de una sola palabra mata y reduce a cenizas los engaños de los demonios. Porque cuando Jesús, Dios y Hijo de Dios, es invocado constante e infatigablemente por nosotros, no les permite en absoluto ni siquiera el comienzo de la intrusión, que se llama también asalto, ni les permite sugerir una forma en el νούς nus mediante su espejo que es la διάνοια diania (mente, intelecto), ni que hablen y digan logos en el corazón. Si no se introduce en el corazón ninguna forma demoníaca, entonces, tal y como hemos dicho, el corazón se queda vacío de malignos pensamientos. (Monologa oración o de Jesús o bendición, se llama por los Padres; es contacto consciente con el Logos de Dios Cristo con atención al fondo del corazón, donde empieza la voz, las palabras Kirie Jesús Cristo Dios eléisón, me o compadécete de mí que soy pecador)
  175. Así pues, con la oración continua, el aire de la διάνοια diania (mente, intelecto), se mantiene limpio de las oscuras nubes y de los vientos de las energías demoníacas de los espíritus malignos. Y cuando el aire del corazón está limpio, es imposible que no brille dentro del hombre la divina luz increada de Jesús, a menos que, por exaltación, orgullo, vanagloria o deseo de exhibición, inflemos nuestro νούς nus y, por la ligereza de la mente, queremos alcanzar cosas inefables e inalcanzables. Entonces Jesús no nos ayuda, porque el Cristo nos aconsejó, nos indicó y nos enseño la humildad y odia estas cosas.
  176. Sigamos, pues, unidos a la oración y la humildad, estas dos cosas que, junto con la nipsis, se vuelven contra los demonios como una espada de fuego. Pues, si vivimos así de esta manera, cada día y cada hora podemos celebrar en nuestro corazón una fiesta de alegría secreta de gozo y deleite místico.
  177. Dentro de los ocho pensamientos generales de la malicia está contenido cada pensamiento y de estos nacen todos nuestros λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía), como, según sus mitos, nacieron todos los dioses detestables de los griegos la Hera y Zeus. Todos estos ocho pensamientos se ponen a la puerta del corazón del hombre y, cuando encuentran el νούς nus (espíritu de la psique) desprotegido, sin vigilancia, entran todos en orden uno a uno en el momento debido. Cualquier pensamiento de estos ocho que entre, arrastra consigo también un rebaño de repugnantes, vergonzosos y turbios pensamientos. Y así, una vez oscurecido el νούς nus con la mente, excita al cuerpo, empujándolo a cometer actos repugnantes, vergonzosos e indebidos.
  178. Por lo tanto, quien aplasta la cabeza de la serpiente (Gén 3,5) y con rechazo u objeción llena de ira la machaca con palabras mordaces, éste ha repelido la guerra. Porque fundiendo la cabeza de la serpiente, evita muchos pensamientos perversos y malvados y obras malignas. Entonces la διάνοια diania (mente, intelecto) permanece en paz, serena e imperturbable, al recibir el Dios la alerta y la vigilancia de ella sobre los pensamientos. El regalo que le concede Dios gracias a este esfuerzo es la gnosis increada, o sea, el conocimiento (increado espiritual) del cómo vencer a los adversarios demonios y catartizar (limpiar, purgar, sanar) rápidamente el corazón de los pensamientos, conceptos y fantasías que contaminan al hombre interior, como dice el Señor Jesús: “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; porque del corazón salen los malos loyismí pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, los insultos, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan e infectan al hombre” (Mt 15,19).
  179. Así pues, la psique-alma, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Señor, puede mantenerse en su propia belleza, en su elegancia y rectitud, como desde un principio fue creada por Dios extremadamente hermosa y sincera, como dice el gran siervo de Dios, Antonio: “La psique-alma cuando se encuentra en su estado natural espiritual, tal como fue creada por el Dios, entonces existe y está la virtud”. Y más adelante dice: “El que la psique-alma sea sincera, esto es el natural estado espiritual de ella, tal como fue creada”. Y más abajo dice: “Seamos limpios, puros y claros en la diania (mente, intelecto). Yo creo que, cuando ella está purificada y sanada en cada una de sus partes y es estable según naturaleza, puede hacerse perspicaz, clarividente y capaz de ver más y de más lejos los demonios, ya que tiene al Señor que le abre los ojos (espirituales).” Esto es lo que dice el glorioso Antonio el Grande, como escribe el gran Atanasio en “la vida de Antonio el Grande”.
  180. Cada pensamiento presenta con la mente al νούς nus (espíritu de la psique) la imagen o fantasía de una cosa sensible. Porque el satanás, siendo un νούς nus-espíritu, no tiene la fuerza de engañarnos, si no es mediante las cosas sensibles y familiares para nosotros.
  181. Así como no es posible perseguir y cazar pájaros en el aire o volar como ellos, puesto que eso no es propio de nuestra naturaleza humana, tampoco es posible vencer los loyismí pensamientos, fantasías y conceptos incorpóreos y demoníacos, sin la oración níptica y frecuente, o sin dirigir el ojo (espiritual) de nuestra psique-alma con suma atención hacia Dios. Si esto no lo haces, estás persiguiendo la tierra.
  182. Por lo tanto, si quieres avergonzar verdaderamente a los loyismí pensamientos, conceptos y fantasías, vivir en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y estar en nipsis en tu corazón con facilidad, deja que la oración de Jesús se una a tu respiración, y en pocos días verás cómo esto se hace realidad.
  183. No es posible escribir letras en el aire, pero es necesario que las letras se marquen sobre algún cuerpo para que se conserven por mucho tiempo. Así también en la laboriosa nipsis, unamos la oración de Jesús Cristo para que esta bellísima virtud de la sobriedad permanezca perdurablemente junto con Jesús Cristo y, a través de Él, se conserve en nosotros de manera inquebrantable para siempre.
  184. Encomienda y sostenga tus obras en el Señor y encontrarás χάρις jaris (gracia, energía increada). Entonces no se dirá de nosotros lo que dijo el profeta: “Señor, tú estás cerca de sus bocas, pero muy lejos de sus riñones (sede de la ira o parte irascible de la psique-alma) (Jer 12, 2). Nadie, excepto Jesús, puede apaciguar tu corazón de los pazos, sino Jesús Cristo mismo, quien ha reunido las cosas separadas y lejanas (Ef 2, 14).
  185. Tanto las conversaciones de los pensamientos en la διάνοια diania (mente, intelecto) como las relaciones externas y las charlas ociosas oscurecen la psique-alma por igual. Para evitar el daño en nuestro νούς nus, es necesario entristecerlos los dos, es decir, tanto los pensamientos como los hombres que quieren charlar ociosamente, y esto por una causa sumamente bendita y acorde con Dios, para que no se oscurezca el νούς nus (espíritu de la psique) y no relaje y debilite la nipsis. Porque cuando somos oscurecidos por el olvido, perdemos la atención del νούς nus.
  186. Aquel que con todo su buen esfuerzo mantiene la pureza de su corazón, tendrá como maestro de esta sagrada labor a Cristo, el Legislador, quien le dictará en secreto Su voluntad. “Escucharé lo que dirá en mí interior el Señor Dios” (Sal 84, 9), dice David, revelándonos esta realidad. Hablando de la guerra espiritual y queriendo declarar e indicar cómo el νούς nus retorna hacia sí mismo y la defensa protectora de Dios, decía: “Y el hombre preguntará: ¿acaso existe un premio para el justo?” (Sal 57, 12). Y después de la conversación entre ambos, se ratificó la decisión, y decía: “Entonces existe el Dios que juzgará a estos” (Sal 57, 12), es decir, a los demonios malignos, en el espacio de nuestro corazón. Y en otra parte dice: «El hombre con un corazón profundo se acercará, y Dios se exaltará» (Sal 63, 7). Y entonces las heridas de los demonios las consideraremos como flechas de niños (Sal 63, 8).
  187. Con nuestro corazón instruido por la sabiduría (Sal 89, 12), tratemos de vivir siempre, según David, respirando continuamente la misma fuerza de Dios Padre y la sabiduría de Dios, el Jesús Cristo (1Cor 1, 24). Pero si en algún momento nos relajamos y descuidamos esta actividad espiritual, a la mañana siguiente de nuevo volvamos a ceñir firmemente la cintura de nuestro νούς nus y recomencemos esta lucha espiritual con fuerza; porque no tenemos excusa si conocemos el bien y no lo hacemos.
  188. Los alimentos que causan enfermedades nos molestan tan pronto como los ponemos en nuestro estómago. Quien come de ellos siente inmediatamente la molestia, pero si bebe rápidamente algún medicamento y vomita, permanece ileso. Así también el νούς nus, cuando recibe pensamientos malignos y los acepta, de inmediato siente su amargura, entonces se cura fácilmente mediante la oración de Jesús que clama desde lo más profundo de su corazón, fácilmente los vomita y los expulsa completamente. Así, con la ayuda de Dios, el aprendizaje, y con el aprendizaje la experiencia, han dado a los que tienen nipsis conocer y comprender sobre este tema.
  189. Con tu respiración une la nipsis y el nombre de Jesús; mas el estudio incesante de la muerte y la humildad. Porque ambas cosas benefician mucho.
  190. El Señor dijo: “Llevad mi yugo (de la obediencia) sobre vosotros, y aprended de mí, que soy apacible y humilde de corazón, y encontraréis psicoterapia y sanación, alivio y descanso, paz y serenidad en vuestras psiques-almas” (Mt 11, 29).
  191. El Señor dijo: “Quien se hiciere pequeño como este niño (Mt 18, 4), será elevado; quien se elevare, será humillado” (Mt 23, 12). Dice: “Aprended de mí”, ves que el aprendizaje es la humildad. “Porque Su mandamiento es vida eterna” (Jn 12, 50). Y ésta es la humildad. Entonces, el que no es humilde, por lo tanto, se ha desviado de la vida y se encontrará en lo contrario de la vida.
  192. Toda virtud se edifica con la psique-alma y el cuerpo. Tanto la psique-alma como el cuerpo son creaciones de Dios, y como he dicho, con ellos la virtud toma existencia. ¿Cómo entonces no estamos completamente locos cuando nos jactamos de los adornos de la psique-alma y del cuerpo que no son nuestros, y nos vanagloriamos y nos apoyamos en el orgullo que es como una vara de caña, y provocamos a Dios, quien es infinitamente superior a nosotros, en nuestra contra, lo cual es algo sumamente terrible, debido a nuestra excesiva iniquidad y necedad? Porque el Señor se opone a los orgullosos (Sant. 4, 6). Y en lugar de imitar al Señor con humildad, nos hacemos amigos del soberbio demonio, el enemigo del Señor, siguiendo una conducta y actitud soberbia y vanagloriosa. Por esto el Apóstol Pablo decía: “Pues ¿quién te hace a ti superior o mejor que los otros? Y ¿qué tienes que no hayas recibido de Dios? Y si lo has recibido de Dios, ¿por qué presumes como si no lo hubieras recibido nada? Los mismos maestros no deben presumir y enorgullecerse por el axioma y carisma que han recibido” (1Cor 4, 7). Pues, es el Señor el que te regala estas cosas.
  193. La catarsis perfecta del corazón por la que encontramos la humildad y todo bien proveniente del cielo, no es otra cosa que no permitir que los pensamientos que afloran en la cabeza, entren en el corazón de la psique-alma.
  194. La vigilancia y protección del νούς nus, con la ayuda de Dios y sólo para Dios, puestas por largo tiempo en la psique-alma en las luchas que son según Dios, proporcionan la prudencia y la sabiduría en la parte lógica. Y otorga una gran capacidad a quien posee esta prudencia para dirigir y organizar sus obras y los logos con sano juicio y pensamiento bien recibidos al Señor.
  195. Las vestiduras distintivas del sumo sacerdote en el Antiguo Testamento (Éxodo 28) eran prefiguraciones del corazón puro y claro, para que también nosotros cuidemos el ropaje que recubre nuestro corazón no vaya ser que se ennegrezca por el pecado y purgarlo y purificarlo con lágrimas de metania, arrepentimiento y oración. Porque el νούς nus es ligero, ágil y difícil de frenar de los recuerdos inicuos, y sigue con la misma facilidad también las buenas y las malas fantasías intelectuales.
  196. Realmente bienaventurado y feliz es aquel que ha unido la oración de Jesús en su διάνοια diania (mente, intelecto) y Le clama sin parar dentro de su corazón, como el aire está unido a nuestros cuerpos o como la llama a la vela. Igual que el sol cuando pasa por encima de la tierra trayendo la luz del día, también el santo y divino nombre del Señor, cuando brilla en nuestro νούς nus (espíritu de la psique), iluminará y generará en el nus con la diania innumerables conceptos brillantes como el sol.
  197. Cuando las nubes se dispersan, el cielo se muestra puro; pero cuando las fantasías de los πάθος pazos se disipan por el sol de justicia que es Jesús Cristo generan y nacen naturalmente por doquier en el corazón conceptos y pensamientos luminosos y resplandecientes, porque el espacio o aire del corazón ha sido iluminado por Jesús. Dice el Eclesiastés: “Aquellos que confían en el Señor comprende­rán la verdad, y los fieles permanecerán en Él con agapi (amor incondicional)” (Sabiduría Salomón 3, 9).
  198. Dijo uno de los santos: “Si quieres tener resentimiento, rencor, tenlo contra los demonios, y si quieres tener enemigo, sé siempre enemigo de tu cuerpo. Pues, la car­ne o cuerpo es un enemigo engañoso, y cuanto más la cuidas, más aún te hace la guerra”. Y también dijo: «Hazte enemigo de tu cuerpo y lucha contra tu panza o vientre”.
  199. En lo anterior, en la primera y la segunda centuria, escribimos sobre los esfuerzos y fatigas de la sagrada ησυχία hisijía (serenidad de la mente y paz del corazón), no solo frutos de nuestra propia διάνοια diania (mente, intelecto), sino también de lo que nos enseñan los logos y palabras de los Padres teóforos sobre la pureza y lucidez del νούς nus (espíritu de la psique). Ahora, después de decir algo sobre la ganancia de la vigilancia del νούς nus, detendremos nuestro logos, discurso.
  200. Ven, pues, sígueme en el trabajo continuo de la bendita vigilancia del νούς nus (espíritu de la psique), quienquiera que seas, si deseas ver días buenos, y con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Señor, te enseñaré el trabajo obvio y el estilo de vida de las potencias y energías espirituales. Pues, los ángeles nunca se cansarán de cantar himnos al Creador, ni tampoco el νούς nus psicoterapiado, limpio y puro de esforzarse por alcanzarlos. Y así co­mo los seres inmateriales no se preocupan por su comida, así tampoco los seres materiales se preocupan de la comida al volverse inmateriales, si por supuesto han entrado en el cielo de la ησυχία hisijía (serenidad de la mente y paz del corazón) del νούς nus.
  201. Y como las potencias angelicales no se preocupan por dinero, riquezas y posesiones, así tampoco aquellos que han hecho la catarsis de la visión de la psique-alma y se han acostumbrado a la virtud, no se preocuparán por la molestia de los espíritus malignos. Y así como en los espíritus celestiales es evidente la riqueza de su progreso hacia Dios, así también en aquellos que practican la nipsis es evidente el έρως eros (amor ardiente) hacia el Dios, su mirada fija, su contemplación y ascensión hacia Él. Y en plenitud de divino έρως eros, avanzan continuamente en ascensos espirituales sin saciarse, porque han saboreado el divino y extático anhelo. Estos no se detendrán hasta que alcancen a los Serafines; ni dejarán la nipsis del νούς nus (espíritu de la psique) y la elevación amorosa, hasta que se conviertan en ángeles, con la χάρις jaris la energía increada de Jesús Cristo nuestro Señor.
  202. No hay veneno peor que el veneno de la serpiente áspida y del basilis­co, y no hay malicia peor que la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo). Los hijos de la filaftía que se mueven impetuosamente son: las auto-alabanzas en el corazón, el gustar a sí mismos, la gula, la lujuria, la vanagloria, la envidia y la coronación de todos, el orgullo o soberbia, que no solo conoce arrastrar por tierra a los hombres, sino también a los ángeles desde Cielo y vestirlos de oscuridad en vez de luz increada.
  203. Y todas estas cosas te las escribo a ti, Teódulo, yo que tengo el nombre tomado de la ησυχία hisijía (serenidad de la mente y paz del corazón), aunque es desmentido en la praxis o por hechos. Pero quizás todas estas cosas que he escrito no son mías, sino lo que el Dios ha dado, que es alabado y glorificado como Padre, Hijo y Espíritu Santo de toda la creación lógica natural de los Ángeles y los hombres, y de toda la creación, que fue creada por la inefable Trinidad, el Dios uno. Ojalá que podamos también nosotros convertirnos en partícipes de Su luminosa Realeza increada, mediante las bendiciones de la purísima Θεοτόκος Zeotocos (madre de Dios o la que dio a luz a Dios,) y nuestros Santos Padres.

A este Dios inaccesible por Su esencia y accesible por Su luz y energía increadas, gloria eterna. Amén.

Traducido por xX Χρῆστος Χρυσούλας, jJ Jristos Jrisulas logosortodoxo.es/

Filocalía 3, San Pedro el Damasceno, Libro segundo, 24 Logos sinópticos llenos de γνώσις gnosis espiritual

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Γ΄ 

Όσιος Πέτρος ο Δαμασκηνός

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 3

San Pedro el Damasceno

Libro segundo

Contenidos

24 Logos sinópticos llenos de γνώσις gnosis conocimiento espiritual

Logos α´ άλφα αlfa (1º) Sobre la sabiduría

Logos β΄ βήτα vita (2º) sobre la Fe

Logos γ΄γάμα gama (3º) Sobre el temor o miedo

Logos δ΄ δέλτα delta (4º) Sobre la piedad

Logos ε΄ έψιλον épsilon (5º) sobre la paciencia

Logos ζ΄ ζήτα sllita (6º) sobre las cosas esperanzadas y futuras

Logos η΄ ήτα ita (7º) Sobre la άπροσπάθεια aprospázia’

Logos θ’ θήτα zita (8º) la necrosis de los pazos

Logos ι΄ γιώτα yota (9º) sobre la memoria de los padecimientos de Cristo y de nuestra muerte y pecados

Logos κ’ κάππα kapa (10º) sobre la humildad que Cristo regala

Logos λ΄ λάμδα lamda (11º) la humildad genera discernimiento

Logos μ’ μι mi (12º) La experiencia de la contemplación de las creaciones sensibles

Logos ν΄ νι ni (13º) Gnosis de las realidades espirituales

Logos ξ’ xi (14º) Sobre la απάθεια apázia

Logos o´ όμικρον ómicron (15º) sobre la αγάπη agapi

Logos π΄ πι pí (16º) Sobre la γνώσις gnosis de Dios.

Logos ρ΄ ρο ro (17º) sobre la prudencia

Logos σ΄ σίγμα sigma (18º) sobre la sensatez o sano juicio

Logos τ΄ ταυ taf (19º) sobre la valentía

Logos υ΄ípsilon (20º) sobre la justicia

Logos φ΄ φι fi (21º) sobre la paz perfecta en CristoDios

Logos χ΄ χι (22º) sobre la χαρά jará alegría

Logos ψ΄ψί psí (23º) sobre las Escrituras

Logos ω΄omega (24º) comprender el interés propio

 

Logos α´ άλφα αlfa (1º) Sobre la sabiduría

 

He aquí el prólogo y la letra άλφα alfa, que contiene la sabiduría espiritual. Pero, como el αlfa es el principio de todas las letras en todos los idiomas, así también esta [sabiduría] es el principio de todas las virtudes, y al mismo tiempo es su fin. Pero así como el alfabeto es una lección para los niños, pero sin él es imposible para la educación humana, así también con la gnosis-conocimiento; aunque su principio es muy pequeño, sin ella es completamente imposible adquirir virtud. Así que, ahora bendiga este principio, Padre.

 

El principio de todas las letras en cada idioma es la α, alfa, aunque algunos no lo conocen. Y el principio de todas las virtudes es la sofía-sabiduría espiritual, aunque ella misma también es el fin de las virtudes. Porque si esta no entra en el νούς nus con la mente, el hombre no puede hacer el bien, ya que nunca ha escuchado acerca de ello. Y si se le ha permitido escuchar algo, ese poco es sabiduría. Pero así como el alfabeto es una lección para los niños, y sin él nadie puede adquirir la sabiduría de las lecciones y ciencias naturales, así también el principio de la gnosis-conocimiento, aunque es muy pequeño, sin ella es completamente imposible encontrar la virtud. Por eso dudo en escribir algo sobre la sabiduría, ya que soy completamente ignorante άσοφος asofos sin sabiduría. Ya que pienso que hay cuatro maneras en que el νούς nus con el intelecto puede expresarse: o por la χάρις jaris (gracia, energía increada) y la bienaventuranza que viene desde arriba sobrenaturalmente, o por la catarsis y pureza que proviene del ejercicio o ascesis según Dios divinamente inspirado y tiene la fuerza y energía de restaurar la psique-alma a su belleza original, o por la experiencia de los conocimientos-gnosis naturales adquiridos a través de la educación y el ejercicio humano en la sabiduría secular, mundana o finalmente por el engaño maldito y satánico causado por el orgullo y la astucia de los demonios, que constituye una desviación de la naturaleza. Pero yo, al estar excluido de todo esto, ¿cómo puedo escribir? Me pregunto. No sé si vuestra fe, que me impulsa divinamente, atraerá la χάρις jaris (gracia, energía increada) a mi pluma. Porque mi νούς nus con el intelecto y mi mano son indignas e impuras. Conozco bien esto por experiencia propia; porque muchas veces esto me ha sucedido y me sucede siempre. Creedme, padres, cuantas veces he querido escribir algo, no he podido concebirlo antes de coger la pluma. Pero mi νούς nus (con la mente e intelecto unido al nus) muchas veces me motivaba por un pequeño concepto o tema de las Escrituras, o de la audición o visión de algo sensible en el mundo, y apenas cogía la pluma y comenzaba, inmediatamente encontraba lo que debía escribir, por el bien de alguien que me lo pedía insistentemente. Y desde entonces escribo así, sin obstáculos ni preocupaciones, tanto como pueda mi mano, sin demora alguna. Lo que Dios envía a mi oscuro corazón, eso escribo sin pensarlo. Creo que ocurre así para que no crea mío lo que he recibido con las oraciones de otro, como dice san Juan Clímaco siguiendo las palabras del Apóstol Pablo: «¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no fuera un regalo, sino que te jactas de algo que has logrado tú?» (1Cor 4:7). Como dice también san Isaac, las ideas que vienen automáticamente y sin pensar al νούς nus (espíritu de la psique) y al intelecto de aquellos que están en ησυχία hisijía (serenidad y paz cordial) en Dios son aceptables. Pero el que uno piense, eso es un concepto suyo propio. Y san Antonio dice: «Cada obra o logos debe tener testimonio de las divinas Escrituras». Por lo tanto, como habló una vez el asno de Balaán (Números 22:28-30), así también yo comenzaré ahora a escribir. No para enseñar, ¡que eso no ocurra!, sino para el examen de mi miserable psique-alma, para que al menos por vergüenza de sus logos y palabras, como dice el santo Clímaco, comience la obra aquel que no tiene obra, sino solo logos y palabras. ¿Quién sabe si viviré y podré escribir? O de nuevo, si vosotros podréis aplicar y cumplir estas cosas. Pero comencemos, yo y vosotros, con logos, palabras y obras, y donde cada uno pueda alcanzar. Porque nuestro fin es desconocido y no sabemos cuándo llegará el final (Mateo 24:14). Pero para Dios, que conoce todas las cosas, son conocidas las cosas que nos conciernen. A Él sea la doxa-gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos β΄ βήτα vita (2º) sobre la Fe

 

Ahora el prólogo ha sido completado con esperanza. Y de nuevo, a la segunda parte, es decir, la βήτα vita, y el segundo logos que se pronunciará brevemente. La fe es la que engendra la otra, la gran fe, como dicen los Santos Padres, que es el fundamento de las virtudes, como el que la puso allí, el Apóstol del Señor (Col. 1:23). La primera se hace sin las obras de la Ley, la otra se perfecciona por las obras. Esta se encuentra en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y tranquilidad, pero se logra a través de muchas guerras. Y ahora, bendiga esta lectura, Padre.

 

El santo padre Isaac quiso mostrar que la fe, de la cual habló el Apóstol, es el fundamento de las obras según Dios, es decir, la fe que recibimos del santo bautismo con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo y no por nuestras obras, y que esta fe engendra el temor de la fe, por el cual somos conducidos a la aplicación y cumplimiento de los mandamientos (logos, principios espirituales) y a la paciencia de las tentaciones, como dice san Máximo el Confesor; y aún más, que después de que trabajamos bien, entonces nace en nosotros la gran fe de la contemplación, sobre la cual dijo el Señor: «Si tenéis fe como un grano de mostaza, etc.» (Mateo 17:20). Dijo entonces que una es la fe común de los ortodoxos, es decir, las doctrinas correctas y los dogmas ortodoxos sobre Dios y sus creaciones, tanto espirituales como intelectuales y sensibles, según las recibió, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, la Santa Iglesia Católica Ortodoxa, y otra es la fe de la contemplación, es decir, de la gnosis-conocimiento, que de ninguna manera es contraria a la primera que la engendra, sino que más bien la hace más segura e inquebrantable. Porque la primera la aprendimos de oídas, después de haberla heredado de padres piadosos y maestros de la fe ortodoxa. Pero la fe de la contemplación proviene de la fe correcta ortodoxa y del temor del Señor, en Quien creímos. Porque del temor del Señor decidimos aplicar y guardar los mandamientos, y por esto queríamos trabajar en las virtudes corporales, es decir, la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y la tranquilidad, el ayuno, la vigilia simétrica, la salmodia, la oración, la lectura y la pregunta de los ancianos experimentados sobre cada pensamiento, logos, palabra y obra. Para que el cuerpo sea purificado por estas praxis, acciones de los repugnantes πάθος pazos (vicios, pasiones, etc) más viles, entiendo la gula, la fornicación o lujuria y el dinero superfluo, para que nos contentemos con lo que tenemos (Hebreos 13:5), como dice el Apóstol Pablo. De aquí obtiene el hombre la fuerza para permanecer cerca de Dios con tranquilidad y despreocupación. Aprende de las Escrituras y de los hombres experimentados acerca de las doctrinas ortodoxas, los dogmas ortodoxos y los mandamientos, y comienza a despreciar los ocho pensamientos principales de la maldad. Y comprendiendo las amenazas de las Escrituras, teme a Dios, no con un miedo común, sino como Dios, según el santo Nilo. Y de este temor comienza por la gnosis-conocimiento experimentada o empírica la aplicación y guardia de los mandamientos. Y cuanto sufre por cada mandamiento la muerte voluntaria, tanto más avanza en mayor gnosis-conocimiento y contempla lo que sucede en su interior por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo. Y por esto cree que realmente es grande la fe de los ortodoxos. Entonces comienza a anhelar a gustar y agradar a Dios. Y ya no duda, como antes, acerca de la ayuda de Dios, sino que entrega y confía todo su cuidado al Señor, como dice el Profeta (Salmo 54:23).

 

Como dice san Basilio el Grande, aquel que quiere tener dentro de sí la gran fe, no debe preocuparse en absoluto por su vida o su muerte, y aunque vea una bestia, o levantamientos de demonios o hombres malos, no debe temer en absoluto, sabiendo que todos son criaturas de un mismo Creador, y todos son siervos del Señor, como él mismo, y no tienen poder contra él, a menos que Dios lo permita. Temamos solo a Dios, quien tiene todo el poder, como dijo el mismo Señor: «Os diré a quién debéis temer» (Lucas 12:5), y añadió: «Temed a aquel que tiene poder para arrojar al infierno tanto la psique-alma como el cuerpo». Y para confirmar el logos, dijo: «Sí, os digo, a ése temed». Y muy justamente. Si hubiera otro además de Dios que tuviera poder, a ese deberíamos temer. Sin embargo, como solo Él es el Creador y Señor de los cielos y la tierra, ¿quién es aquel que puede hacer algo sin Él? Y si alguien dice que nuestros enemigos son criaturas que tienen libre albedrío, responderé que ciertamente tienen las potencias espirituales y los hombres, así como los demonios. Pero los órdenes de los incorpóreos celestiales y los hombres buenos no toleran dañar a ninguno de sus compañeros, aunque sea muy malo; más bien, se compadecen y suplican a Dios por él, como dice san Atanasio el Grande.

 

Sin embargo, los hombres malos y sus maestros, los demonios malvados, quieren, pero no pueden dañar a nadie, a menos que alguien dé ocasión para ser abandonado por Dios por sus malas obras. Y esto, sin embargo, sucede para la pedagogía, instrucción y la salvación de este hombre por el sumamente bueno Dios, si realmente quiere corregirse de su maldad, con paciencia y gratitud hacia Dios. De lo contrario, se hace para el beneficio de otro, porque el sumamente bueno Dios quiere que todos sean salvos (1Tim 2:4). Y las tentaciones de los justos y santos hombres se hacen por condescendencia de Dios, para perfeccionar sus psique-almas y avergonzar a sus enemigos, los demonios.

 

Por lo tanto, teniendo esto en cuenta, el obrero de los mandamientos (logos, principios espirituales) divinos de Cristo cree no solo que Cristo es Dios y que puede -lo cual vieron en la práctica incluso los demonios y se estremecieron (Sntg 2:19)-, sino que todo es posible para Él y toda Su voluntad es buena, y sin Él no se puede hacer ningún bien. Por eso, este hombre no quiere hacer algo fuera de la voluntad divina, incluso si ese algo es vida. Aunque tal cosa no puede encontrarse, porque solo la voluntad de Dios es vida eterna (Juan 12:50) y extremadamente bondadosa, y aunque esta labor de vida parezca fatigosa para algunos. Y por eso soy peor que un incrédulo, el miserable, porque no quiero trabajar para encontrar la gran fe, y a través de ella alcanzar el temor de Dios y el principio de la sabiduría (Prov 1:7) del Espíritu. Pero a veces cierro voluntariamente los ojos de la psique-alma y violo la ley, y a veces soy asediado y oscurecido por la ignorancia y alcanzo la ignorancia perfecta, y así ignoro lo beneficioso para mi psique-alma y me acostumbro al astuto malo y vil y adquiero la costumbre o hábito de maldad. Por lo tanto, si quiero volver de donde he caído, no puedo, porque mi voluntad se convierte en una pared intermedia y me separa de Dios, como dicen los Padres, y no quiero trabajar para derribar esta pared intermedia. Porque si tuviera la fe que proviene de las obras de la μετάνοια metania, podría decir: «Con la ayuda de mi Dios saltaré sobre el muro» (Salmo 18:30). No me acobardaría de la duda, diciendo: «¿Qué encontraré, entonces, cuando me apresure a alcanzar la altura del muro? ¿Tal vez hay un foso detrás? ¿No podré subir y derrumbarme y recaer abajo, después de haber trabajado?». Y muchas otras cosas así. Este, aquel que cree que Dios está cerca y no lejos (Jer 23:23), nunca piensa en estas cosas, sino que corre directamente hacia Dios, que tiene toda la potencia, la energía y la autoridad y toda la bondad y la misericordia, para ganar el premio (Filip 3:12); no como si golpeara en el aire (1Cor 9:26), sino que luchando, busca las cosas celestiales (Col 3:1).

Y después de abandonar abajo toda su voluntad, se dirige hacia la voluntad divina, hasta que él mismo escuche y hable también nuevos idiomas (Marcos 16, 17) o tal vez también hable, después de aprender los misterios, haciendo, o más bien, tomando ascensiones de fuerza y dinámica práctica, en fuerza de contemplación (Salmo 83, 6), con la χάρις jaris (gracia, energía increada) y la filantropía de nuestro Señor Jesús Cristo. A Él sea toda doxa-gloria, honor y poder por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos γ΄γάμα gama (3º) Sobre el temor o miedo

 

Γάμμα gama es tercero en lo elementos, y el logos es tercero para el miedo o temor. Hay dos tipos de temor del Señor: uno introductorio, guarda del mal, el otro es perfecto y conduce a un trabajo con buena disposición. Así que ahora bendiga la lectura, Padre.

 

La gula o glotonería es la primera de los ocho pensamientos principales de la maldad. El temor divino, que es el primer mandamiento, vence todo. Aquel que no tiene temor divino, ni otro bien puede tener. Porque, ¿cómo podrá cumplir un mandamiento alguien que no tiene miedo? A menos que uno haya llegado al agapi (amor incondicional). Pero incluso este último comenzó por el miedo, incluso si aún no conoce cómo pasó por él el miedo introductorio. Si ahora alguien dice que caminó hacia la agapi-amor por otro camino, estaba cautivo de la alegría espiritual o la insensibilidad, como aquellos que cruzaron el río dormidos, según el santo Efraín. Porque viendo este hombre las muchas beneficencias y bendiciones que la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios le ha concedido, es sorprendido y ama al Bienhechor.

 

Pero cuando uno vive insensible con placeres y honores, como el rico de la parábola, cree que los que temen y pasan por pruebas sufren a causa de sus pecados, y se enorgullece con arrogancia contra ellos, considerándose merecedor de esta prosperidad que tiene sin merecerla, después de hacerse a sí mismo indigno para la vida futura. Así que se atormenta y se oscurece con la vana amistad de las cosas temporales y quizás piensa que ha llegado a la gran agapi-amor y por eso es bendecido y beneficiado más que aquellos que sufren; y por eso desprecia la condescendencia de Dios hacia él. Por eso será inexcusable en el juicio y justamente oirá: «Tú disfrutaste de tus bienes en tu vida» (Lucas 16, 25). Esto es evidente porque muchos incrédulos se benefician de esta manera indignamente, y ninguno de los sabios y prudentes los bendice, ni dice que sean dignos de ser amados por Dios, o que aman a Dios y quizás por eso prosperan en la vida. Así que estas cosas son así.

 

El temor al Señor es de dos tipos, al igual que la fe. En ambos hay los introductorios, hay también los perfectos, que surgen de los introductorios. Aquel que teme los castigos, teme esclavamente y se aleja de los males. Como dice la Escritura: «Por temor al Señor uno se aleja del mal» (Prov 15, 27), y: «Les enseñaré el temor del Señor» (Salmo 33, 12). Por lo tanto, estas cosas y similares se han dicho sobre el temor introductorio, según el santo Doroteo, para que los pecadores vengamos del temor de las amenazas a la μετάνοια metania y arrepentimiento, buscando cómo encontrar la remisión de nuestros pecados.

 

Y nuevamente, cuando el temor permanece en nosotros, nos enseña el camino de la vida, como dice el salmista: «Apártate del mal y haz el bien» (Salmo 33, 15). Mientras uno lucha en el bien, el temor crece dentro de él, hasta que le revela incluso sus pecados más pequeños, que no consideraba nada cuando estaba en la oscuridad de la ignorancia. Y cuando el hombre llega al temor perfecto, entonces llega a la perfección a través del duelo o luto (según Dios) y ya no querrá pecar más. Pero como teme que los pazos vuelvan, permanece intachable en el temor puro. «El temor del Señor es puro», dice la Escritura, «y permanece por todos los siglos, siempre» (Salmo 18, 10). Porque el primer temor no es puro, sino que proviene más bien de los pecados. Mientras que aquel que ha llegado a la catarsis teme sin pecado, no como si fuera culpable, sino porque es un ser humano cambiante y propenso al mal. Y cuanto más alto sube con la adquisición de virtudes, más teme, por humildad. Y con buena razón. Porque cada rico teme mucho la pérdida, el castigo y la deshonra, después de caer desde lo alto. Mientras que el pobre está más libre de temor, solo teme ser golpeado. Pero estas cosas se han dicho para aquellos que son perfectos y puros en psique-alma y cuerpo.

 

Si ahora alguien aún tiene culpa, aunque sea en cosas pequeñas e insignificantes, no se engañe pensando que tiene un temor puro. Esto es un engaño, dice Juan Clímaco. Tal temor no es puro, ni es humildad, sino agradecimiento servil y temor de las amenazas. Por lo tanto, este hombre necesita corregir su pensamiento, para aprender en qué temor se encuentra y vaya limpiándose con mayor luto (según Dios) y paciencia sus penas de sus pecados, y así poder llegar al temor perfecto por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo.

 

La señal del primer temor es odiar el pecado y enojarse contra él, como aquel que fue herido por una bestia. La señal del temor perfecto es amar la virtud y temer la alteración, porque nadie es inmutable. Por lo tanto, en todo debemos siempre temer las recaídas en nuestras vidas, viendo al gran Profeta y rey lamentándose por dos pecados (Salmo 50, 1-6), y a Salomón que cayó en tanta maldad (3 Reyes 11, 1-10). Como dice también el Apóstol Pablo: «El que piensa que está bien firme, que se cuide de no caer» (1Cor 10, 12). Y si alguien dice que la agapi-amor echa fuera el temor (1Juan 4, 18), según Juan el Teólogo, dice bien; sin embargo, se trata del primer temor, el introductorio. Para el temor perfecto, dice David: «Bienaventurado el hombre que teme al Señor; él aplicará y cumplirá con gran anhelo Sus mandamientos» (Salmo 111, 1), es decir, amará fervientemente la virtud. Este está en la clase del hijo, porque no lo hace por temor al infierno, sino por la agapi-amor aquella que echa fuera el temor. Por lo tanto, aplicará y cumplirá los mandamientos con gran anhelo, no por obligación, como un siervo, por temor al castigo. De estas cosas, ojalá que seamos liberados, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) y la misericordia y filantropía de nuestro Señor Jesús Cristo, a quien se debe toda doxa-gloria, honor y adoración por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos δ΄ δέλτα delta (4º) Sobre la piedad

 

Ahora, el cuarto logos es sobre la piedad, que tiene la letra δέλτα delta. Este logos contiene la εγκράτεια engratia (templanza, continencia), que es el principio de los ocho oponentes de los ocho πάθος pazos, junto con la sensatez o sano juicio. Estas dos son obras de la piedad. Así que ahora bendiga la lectura, Padre.

 

Es conocido que la piedad es una palabra polimorfa y multifacética, como la filosofía secular. Porque cuando se completan las diez lecciones, entonces decimos que tenemos filosofía, y este nombre no pertenece a una o dos lecciones, sino a las diez. Así también la piedad no es el nombre de una virtud, sino de todas las virtudes. Proviene de «εύ + σέβω ef + sebo», es decir, sirvo bien. Si ahora alguien dice que la palabra se refiere a la fe, a respetar bien a Dios, que nos explique cómo primero uno teme al Señor y luego cree, y no sucede primero que uno crea y luego le tema. Así que el temor proviene de la fe y de este la piedad, según el Profeta, quien después de hablar primero sobre la sabiduría, dijo bajando: «Espíritu de gnosis-conocimiento y piedad, espíritu de temor de Dios» (Isaías 11:2-3). Y el Señor, después de comenzar por el temor, llevó al luto (espiritual) (Mateo 5:3-4) a aquel que tiene temor.

 

Ahora hablemos con orden sobre el conjunto de la piedad, es decir, sobre cada obra espiritual, no hay tiempo. Pero después de dejar de lado las prácticas corporales, antes de la gran fe y el temor puro, porque todos las conocen, hablaremos de las plantas del Paraíso espiritual e intelectual, es decir, de las virtudes de la psique-alma brevemente, con la ayuda de la χάρις jaris (gracia, energía increada).

 

De estas nace la templanza general, es decir, la abstención de todos los πάθος pazos. Claro está, entre las prácticas corporales, está también la templanza o continencia parcial, que enseña el uso correcto de alimentos y bebidas. Sin embargo, la templanza general contiene todo pensamiento y movimiento de miembros que no se hace según la voluntad de Dios, por eso se llama templanza (continencia, autodominio) de los πάθος pazos. Aquel que tiene esta templanza, no soporta en absoluto ni pensamiento, ni palabra, ni movimiento de pie o mano u otro miembro del cuerpo, fuera del uso necesario del cuerpo, es decir, para la vida corporal y la salvación psíquica. Y de estas se multiplican las tentaciones de los demonios, que ven al hombre convertirse en ángel con cuerpo por la disposición y el trabajo de las buenas obras. Y esto es «trabajar y guardar» (Génesis 2:15), porque es una obra perfecta que requiere atención constante, no sea que pase en el interior sin darse cuenta ninguno de los πάθος pazos que esperan afuera. Y no son iguales las dos templanzas. La primera contiene la lujuria o fornicación y los πάθος pazos más vergonzosos, mientras que la segunda reúne en sí el pensamiento más sutil e inmaculado y, a través de él, lo eleva hacia Dios. Por lo tanto, nadie puede hablar con precisión ni conocer de oídas a través del logos y palabra, sino que la experiencia conduce a la obra espiritual y a la gnosis-conocimiento de cada una de estas, las cuales sorprenden grandemente al νούς nus (espíritu de la psique). Y es maravilloso cómo la templanza, con un nombre tan simple, tiene tanto poder que levanta la tierra -el hombre- y convierte lo material en inmaterial. La educación secular puede entender el contenido de varios nombres, tomando la oportunidad de su etimología. Pero la experiencia y la adquisición de las virtudes necesitan a Dios, y se logran con gran esfuerzo y después de mucho tiempo, especialmente en lo que respecta a las virtudes de la psique-alma, porque estas son más secretas y principalmente virtudes. Las virtudes corporales se consideran más bien herramientas de las virtudes, y son más fáciles, aunque requieren esfuerzos corporales. Las virtudes de la psique-alma solo necesitan la atención y control del pensamiento, sin embargo, es difícil adquirirlas. Por eso la Ley dice desde el principio: «Cuídate a ti mismo» (Éxodo 23:21). Sobre esto, san Basilio el Grande escribió un logos admirable.

 

¿Qué diremos nosotros, que no prestamos atención en absoluto, sino que algunos somos como los fariseos? Ayunos y vigilias y cosas similares, tal vez algunos tienen, y a menudo con gnosis-conocimiento espiritual parcial. Sin embargo, no tenemos discernimiento, porque no queremos cuidar de nosotros mismos y saber lo que se nos pide. Tampoco nadie quiere soportar la atención de los pensamientos, fantasías y conceptos, quizás para recibir y ganar experiencia en las muchas guerras y tentaciones, y convertirse al menos en un marinero experimentado para los demás, o incluso en capitán. Pero mientras todos somos ciegos, decimos como los fariseos (Juan 9:41) que vemos; por eso, como dice el Señor, tendremos una condena más severa (Marcos 12:40). Porque si fuéramos ciegos, no tendríamos condena, pero bastaría con el agradecimiento y la confesión de nuestra derrota e ignorancia. Ahora, sin embargo, ¡ay de nosotros! Por eso tenemos una condena más severa, similar a los idolatras, como dice Salomón (Sab. Salomón 13:8-9), quienes a pesar de su gran sabiduría perdieron el objeto buscado.

 

Por lo tanto, ¿nos quedaremos callados, ya que no tenemos obras? Esto es peor. El Apóstol Pablo aconseja: «Investigar y discernir siempre lo que es agradable delante del Señor, y no toméis parte en las obras infructuosas de las tinieblas; por el contrario, condenadlas y presentadlas abiertamente a los ojos de todos como perjudiciales y desastrosas, porque las cosas que ellos hacen en secreto da vergüenza decirlas» (Ef 5:11-12). Por lo tanto, guardaré silencio sobre este tema, pero comenzaré a hablar sobre las virtudes admirables. Porque mi corazón oscuro prueba placer hedonista por la memoria y dulzura de ellas. Y por eso olvido mi condición y no me importa la condena que me espera por hablar y no actuar. Por lo tanto, la templanza y la sensatez o sano juicio tienen el mismo poder y son dobles, como dijimos; pero ahora hablaremos de las cosas más perfectas. Por lo tanto, aquel que, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, tiene una gran fe y temor puro y luego desea tener templanza y moderación, debe dominarse completamente a sí mismo, interna y externamente, y ser como muerto para el cuerpo y la psique-alma ante este mundo y los hombres, diciendo en su pensamiento para todo: «¿Quién soy yo? ¿Y qué soy realmente, excepto un gusano? Mi origen es del polvo de la tierra (Génesis 3:19), mi fin en la corrupción, y el intermedio está lleno de toda insolencia, desvergüenza y algo más. ¿Qué es mi vida? ¿Y cuánta es? Una hora, y luego, la muerte. ¿Qué me importa esto o aquello? En cualquier momento, muero; porque Cristo decide la vida y la muerte. ¿Por qué me preocupo, disputo y discuto en vano? Necesito un poco de pan, ¿por qué quiero más? Si tengo este poco, la preocupación es innecesaria. «Si no lo tengo, tal vez me preocupe solo por esto, por la imperfección de mi gnosis-conocimiento, aunque Dios es el que provee».

 

Por lo tanto, toda la preocupación del hombre debe dirigirse a la vigilancia y protección de los sentidos y los pensamientos, para no creer o hacer algo que no sea según la voluntad de Dios. También debe prepararse para soportar lo que los demonios o los hombres le causan, ya sea agradable o desagradable, para que no se turbe ni experimente una alegría y orgullo desenfrenados, o tristeza y desesperación, y no acepte ningún pensamiento insolente, hasta que llegue el Señor. A Él pertenece la gloria por los siglos. Amén.

 

Logos ε΄ έψιλον épsilon (5º) sobre la paciencia

 

El quinto logos, que tiene la letra έψιλον épsilon como su número, nos presentará la paciencia. La paciencia es la primera, ella es la más grande entre las virtudes, pero también en cada gnosis-conocimiento. Por tanto, ahora, bendiga la lectura, Padre.

 

El Señor dijo: «El que persevere hasta el fin, ése será salvo» (Mateo 10, 22). La paciencia es la composición de todas las virtudes. Porque ninguna virtud permanece sin paciencia. Quien se aparta no es apto para el reinado de la Realeza increada de los Cielos (Lucas 9, 62). Y aunque alguien piense que tiene todas las virtudes, no es apto si no persevera hasta el final, para que, después de ser salvado de las trampas del enemigo, llegue a la Realeza increada de los Cielos. Porque incluso aquellos que han recibido el contrato de la Realeza increada tienen necesidad de paciencia para obtener el premio perfecto en el siglo futuro. Porque en cada ciencia y gnosis-conocimiento se necesita paciencia. Y es natural. Ni siquiera las cosas sensibles se realizan sin paciencia; pero incluso si algo se realiza, necesita paciencia para mantenerse en su lugar. Y en general, cualquier cosa antes de hacerse, se hace con paciencia; y después de hacerse, se mantiene con ella; y sin ella no se sostiene ni se perfecciona. Porque si algo es bueno, la paciencia lo ha dado y lo guarda. Si es malo, ella ofrece consuelo y magnanimidad, y no deja que el tentado se entristezca por la pusilanimidad, que es el compromiso de la condenación.

 

La paciencia mata la desesperación que mata la psique-alma. Consuela la psique-alma y no la deja desanimarse por la multitud de guerras, tribulaciones y penas. Judas encontró la muerte de la psique-alma y del cuerpo después de perderla, porque no tenía experiencia de la guerra. Pedro, sin embargo, la tenía como un experto en la guerra y, aunque cayó, venció al diablo que lo había derrotado. Ese monje que alguna vez cayó en la fornicación también la encontró, y venció al vencedor del diablo al no ceder ante el razonamiento de la desesperación que lo empujaba a abandonar su celda y el desierto; sino que decía con paciencia en sus pensamientos: «No he pecado. Y les digo de nuevo, no he pecado». ¡Qué mentalidad y paciencia divina llena de inspiración mostró el hombre valiente! Esa bienaventurada paciencia llevó a Job a la perfección y a sus primeras buenas obras. Porque si el justo la hubiera perdido un poco, lo habría perdido todo. Pero Dios, que conocía la paciencia de Job, permitió las calamidades para su perfección y para el beneficio de muchos.

 

Por lo tanto, quien conoce lo que le es útil, antes que nada lucha por tener paciencia, como dice san Basilio el Grande. Porque él dice: «No pelees todos los πάθος pazos juntos, porque puedes fallar y retroceder y no ser adecuado para el reinado de la Realeza increada de los Cielos (Lucas 9, 6); lucha contra ellos uno por uno, comenzando con paciencia en las tentaciones». Muy correctamente. Si uno no tiene paciencia, nunca podrá sostenerse en una guerra sensible, sino que solo se convierte en la causa de huida y pérdida para sí mismo y para otros con su retirada, según el logos que Dios dijo a Moisés: «El cobarde no salga a la guerra, etc.» (Deut 20, 8). Y en la guerra sensible, uno puede tal vez quedarse en su casa y no salir a la batalla. Por supuesto, por eso pierde los regalos y las coronas y tal vez permanece en la pobreza y la deshonra. Pero en la guerra espiritual es imposible encontrar lugar sin guerra, incluso si rodea toda la creación, pero donde sea que vaya, encuentra guerra. En el desierto, hay bestias, demonios y otras tribulaciones, miedos y terrores; entre los hombres, hay demonios y personas que causan tentaciones. Nunca hay un lugar sin tentaciones. Por eso, sin paciencia, uno no puede encontrar descanso.

 

La paciencia proviene del temor y la fe, y comienza con la sensatez. El sensato prueba las cosas con su νούς nus (espíritu de la psique) y, encontrando impases como Susana (Daniel 22), prefiere las cosas superiores como ella. Específicamente, la bienaventurada Susana dijo a Dios: «Encuentro un callejón sin salida en todas partes; si hago la voluntad de los ancianos impíos, mi psique-alma se perderá en el adulterio, mientras que si los desobedezco, me acusarán de adulterio y como gobernantes del pueblo me condenarán a muerte. Pero es mejor refugiarse en el Todopoderoso, y si aún así tengo que ser asesinada». ¡Qué sensatez y sabiduría tenía la bienaventurada! Porque discernió correctamente y no cayó en la desesperanza en su esperanza. Así que cuando el pueblo se reunió y los jueces impíos e ilegales se sentaron para acusar a la inculpada y condenarla a muerte como adúltera, inmediatamente el niño Daniel fue nombrado profeta por Dios (Daniel 50) y la redimió de la muerte, volviendo la muerte sobre los ancianos que la juzgaron ilegalmente e impíamente (Daniel 62). Con ella, Dios mostró que está cerca de aquellos que prefieren soportar la tentación por Él y no traicionar la virtud por cobardía ante el dolor, sino preferir la ley de Dios soportando las desgracias y regocijándose con la esperanza de la salvación.

 

Y muy justamente. Porque si enfrentamos dos peligros, uno temporal y otro eterno, ¿no es bueno elegir el temporal? Por eso dice el Santo Isaac: «Es mejor soportar los peligros por el amor de Dios y avanzar hacia Él con la esperanza de la vida eterna, que por el temor a las tentaciones caer de Dios en las manos del diablo y, junto con él, ir al infierno».

 

Por lo tanto, sería bueno regocijarse en las tentaciones, como los Santos, por el amor de Dios. Pero si no somos así, al menos elijamos lo más ligero en la necesidad presente; porque estamos a punto de enfrentar peligros corporales y luchar con Cristo espiritualmente y mentalmente en esta vida con impasibilidad y serenidad, pero también en la futura, o caer del miedo a las tentaciones como dijimos y ser condenados al infierno eterno. De este, ojalá que Dios nos redima a través de la paciencia de los peligros.

 

La paciencia es como una piedra inquebrantable frente a los vientos y las olas de la vida. Y quien la tiene, ni en la inundación se desanima o retrocede atrás, ni en la calma y la alegría se enorgullece; sino que siempre es el mismo tanto en la prosperidad como en la dificultad. Por eso permanece ileso de las trampas del enemigo. Cuando encuentra una tormenta, la soporta con alegría, esperando el final; cuando el tiempo es bueno, espera la tentación hasta su último aliento, como dijo san Antonio el Grande. Este hombre sabe que absolutamente nada en la vida es inmutable, sino que todo pasa. Por eso no se preocupa por nada de eso, sino que lo deja en manos de Dios, porque Él cuida de nosotros (1Ped 5, 7). A Él debe toda doxa-gloria, honor y poder por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos ζ΄ ζήτα sllita (6º) sobre las cosas esperanzadas y futuras

 

El logos evangélico ha precedido al tema con la esperanza de que éste aquí se ocupe de las cosas y realidades futuras. La letra ζ΄ ζήτα sllita viene sexta a la serie de los dígitos, y el νούς nus con la mente busca y desea convertirse despreocupado. Ahora pues, bendiga la lectura, Padre.

 

La esperanza sin preocupaciones es vida y riqueza, oculta en la percepción y sentimiento, pero atestiguada por la sensatez y la naturaleza de las cosas. Los agricultores trabajan arduamente sembrando y plantando; los marineros también atraviesan muchos peligros; y los niños se fatigan aprendiendo letras y ciencias. Todos estos aspiran a la esperanza, por eso trabajan con alegría y tiran aparentemente lo que está listo (por ejemplo, semillas, dinero, etc.), mientras en realidad sufren para ganar más, y muchas veces pagan con su privación. Pero quizás uno dirá que aprenden por experiencia para la ganancia, mientras que para las cosas espirituales nadie resucitó de entre los muertos para decírnoslas. Esto, entonces, sucede debido a la inexperiencia de los dones o carismas espirituales y las gnosis-conocimientos, y no es extraño. Porque también aquellos que no tienen experiencia en estas cosas que mencionamos dudan, hasta que adquieren experiencia. Los niños, por ejemplo, al no conocer el beneficio de las letras y las otras materias, las evitan. Pero los padres, porque conocen el beneficio, los presionan y los obligan a ello; y cuando llega el momento, los niños también adquieren experiencia y comienzan no solo a amar las letras y a los padres que los obligan a ellas, sino también a esforzarse con alegría por las lecciones. Por eso también nosotros debemos primero, impulsados por la fe, correr con paciencia (Hebreos 12, 1) y no desanimarnos en las tribulaciones y aflicciones, para que cuando llegue el momento, aprendamos el beneficio de lo que está ocurriendo y así trabajemos con alegría y felicidad sin dificultad. Porque caminamos por fe, no por vista (2Cor 5, 7), como dice el Apóstol Pablo. Como un mercader en este tiempo no puede encontrar de inmediato la ganancia, así es imposible que alguien encuentre la gnosis-conocimiento y el descanso antes de trabajar con obra y logos en las virtudes. Y como los mercaderes siempre temen la pérdida y esperan la ganancia, así también debe hacer en las cosas espirituales, hasta el último suspiro.  Y como los comerciantes no solo se apresuran cuando ganan, sino también después de las pérdidas y los peligros, así deben hacer también los luchadores espirituales, sabiendo que quien no trabaja, no come de sus propios esfuerzos; por eso se vuelve pobre y tal vez deudor de muchos talentos. Por eso dice el Profeta: «Me has puesto a habitar y vivir lleno de esperanza» (Salmo 4, 9), y el Apóstol: «Huyeron de la vida con esperanza» (Hebreos 11: 39-40).

 

Todo lo anterior se dijo brevemente acerca de las cosas de la naturaleza y de las Sagradas Escrituras. Pero si alguien quiere adquirir experiencia, que trabaje tanto como pueda en las siete praxis, acciones corporales en su totalidad, como si fuera a la escuela, sin distracciones, y cuide también la ética, es decir, el trabajo psíquico. Y de estas, una vez que llegue a la esperanza y persista con paciencia en ella, conocerá con precisión lo que digo, que desde el principio de la μετάνοια metania y arrepentimiento, cuando comenzó las siete praxis, acciones, ya desde la primera, es decir, la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y la tranquilidad, fue la recompensa de la esperanza y la ganancia lista antes de fatigarse por las otras seis, es decir, el ayuno, la vigilia, etc. Pero tan pronto como comenzó a practicar la primera, la ησυχία hisijía y tranquilidad, que es también el comienzo de la catarsis de la psique-alma, inmediatamente tenía preparada también la ganancia. Pero como el discípulo era inexperto, no conocía la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Señor, así como el niño no conoce el beneficio de los padres, aunque antes de nacer, los padres eran en su decisión benefactores suyos, rezando para que naciera y viviera. Y no solo eso, sino también para heredarlos y tener todo lo que prepararon y lo que aún crearán con su trabajo. Sin embargo, el niño, como no sabe, no se preocupa en absoluto por estas cosas, sino que lo tiene por una molestia someterse a los padres, y si no fuera por el vínculo de la naturaleza y la necesidad de alimento, no tendría ningún agradecimiento hacia ellos.

 

Ahora aquel que quiere heredar el reinado de la Realeza increada de los cielos y no soporta las cosas tristes, muestra mayor ingratitud. Porque fue creado con la χάρις jaris (gracia, energía increada), tomando todo lo que tiene y esperando las cosas futuras, y reinará eternamente con Cristo, quien lo consideró digno, a él que no es nada, de tantos y tan grandes donaciones, tanto sensibles como espirituales, para que incluso derramara Su preciosa sangre por él, sin pedir nada más de Él, excepto el querer recibir Sus bienes, y nada más. Esta y solo esta es la demanda del Señor, que quien sea capaz de entenderla se maraville. Porque dice la Escritura: «¿Qué más te pide Dios a ti?» (Miqueas 6, 8). ¡Qué necios somos! ¿Cómo, viendo, no vemos sus terribles misterios? Porque incluso lo que parece que Él está pidiendo es un regalo mayor. ¿Cómo no entendemos que es mejor quien cuida de la virtud y está por encima de todos y vuela alto, aunque sea pobre y desconocido? ¿Acaso no aprendimos de los Profetas en este mundo, o de los Apóstoles y los Mártires, y por eso dudamos de las cosas futuras? Consideremos sus vidas y lo que hicieron, y de dónde dicen que tomaron la χάρις jaris  (gracia, energía increada) y la fuerza. Y no solo eso, sino que después de la muerte también realizan milagros. Veamos a los reyes y a los ricos, cómo veneran sus santas imágenes. Ahora veamos a los virtuosos, cómo viven con toda alegría, virtud y gozo espiritual, mientras los ricos se disgustan y se molestan más que los ascetas y los que no tienen propiedades. Y de esto esperamos que la virtud sea mejor que todo.

 

De lo contrario, veamos cómo los incrédulos, tal vez ignoran a Dios, pero alaban la virtud, incluso si el virtuoso les parece incrédulo. Por lo general, incluso el enemigo respeta la virtud. Y si creemos que la virtud es buena, necesariamente Dios, que hizo la virtud y la regaló a los hombres, es bueno. Y si es bueno, necesariamente es justo, porque la justicia es una virtud, por eso también es buena. Y si Dios es bueno y justo, ciertamente hace todo lo que hizo y hace por bondad, incluso si esto no se ve en los malvados.

 

Nada más oscurece y atormenta como la mala astucia y maldad. Pero Dios se revela en la sencillez y la humildad y no con dificultades. Y se revela, no como algunos desde su inexperiencia piensan, sino con la contemplación de los seres o de las existencias, es decir, Sus creaciones, y con las apocalipsis-revelaciones de los misterios contenidos en las Sagradas Escrituras. Este es el salario de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y las otras praxis, acciones en esta vida; mientras que en la futura, «lo que el ojo no vio, lo que el oído no oyó, lo que ninguna inteligencia y mente humana imaginó, eso preparó Dios antes de la creación del mundo para los que le aman» (1Cor 2, 9), y abandonan sus voluntades con paciencia y la esperanza de bienes futuros. Estas cosas deseamos lograrlas, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) y la misericordia de nuestro Señor Jesús Cristo, a quien pertenece toda doxa-gloria, honor y poder, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos η΄ ήτα ita (7º) Sobre la άπροσπάθεια aprospázia  

 

[Definición de ‘απροσπάθεια aprospazia’: Refiere a la acción y el resultado de no intentar o no declinar la psique alma hacia los pazos, pasiones pecaminosas, despreocupación por los pazos.]

 

La η ήτα íta es la séptima letra del alfabeto, y su correspondiente logos trata sobre la ‘απροσπάθεια aprospazia’. La despreocupación por los pazos nace de la esperanza y constituye una huida del mundo entero. Ahora bendiga la lectura, Padre.

 

La ‘απροσπάθεια aprospazia’ despreocupación por los pazos (libertad de inclinaciones pasionales y hostiles) proviene de la esperanza; porque aquel que espera alcanzar riqueza eterna, menosprecia fácilmente a quien la tiene en sus manos, incluso si pudiera ofrecerle todo el descanso que proporciona la riqueza temporal. Pero dado que la vida es laboriosa y está llena de aflicciones y fatigas, ¿quién convence al hombre racional de preferir esto a la agapi-amor de Dios, que da tanto la riqueza temporal como la eterna a quienes lo aman? A menos que el hombre sea ciego y no pueda ver debido a la incredulidad o mala voluntad, intención y hábito malvado. Porque si hubiera creído, se habría iluminado y habría luchado por eliminar su mal hábito. Y si hubiera tomado una decisión firme, la χάρις jaris (gracia, energía increada) habría colaborado y habría luchado junto a él. Por eso dice el Señor: “Son pocos los que se salvan” (Lucas 13:23), porque las cosas temporales se consideran dulces, aunque sea amargas. El perro que lame la lima se lastima la lengua, pero por la dulzura no siente el dolor ni que está bebiendo su propia sangre. De la misma manera, el glotón, al comer lo que daña su psique-alma y su cuerpo, no siente el daño. Y todos los que trabajan en los pazos pasiones, sufren lo mismo por insensibilidad. Y si quizás levantan la cabeza, todavía son arrastrados por el hábito. Por eso el Señor dijo: “El reinado de la realeza increada de los cielos requiere esfuerzo duro y violencia desde el lado del hombre” (Mat 11:12). Y esto no por naturaleza, sino debido al hábito de los pazos. Porque si por naturaleza requiriera violencia, nadie entraría en ella. Pero para aquellos que tienen la predisposición e intención, el yugo del Señor es bueno y su carga ligera (Mateo 11:30), mientras que para aquellos que no lo quieren, la puerta es estrecha y el camino es difícil (Mateo 7:14), y realeza increada requiere violencia, esfuerzo duro. Para los primeros, la realeza increada está dentro de ellos (Lucas 17:21) y cerca de ellos, porque lo quieren y desean adquirir pronto la απάθεια apázia impasibilidad e imperturbabilidad de los pazos.

 

Porque lo que ayuda o impide la salvación es la voluntad y nada más. ¿Has deseado algo bueno? Hazlo. ¿No puedes? Ten al menos la predisposición e intención, y ya lo tienes, aunque no lo tengas. Y así el hábito trabaja automáticamente poco a poco ya sea para el bien o para el mal. Si no fuera así, entonces ningún ladrón sería salvo. Y sin embargo, no solo se salvaron, sino que también brillaron muchos de los ladrones. Mira cuán lejos está la distancia del ladrón al santo; sin embargo, el hábito no prevaleció, sino que prevaleció la predisposición e intención. Ahora, aquel que con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo es un cristiano piadoso o incluso un monje, ¿qué lo impide de convertirse como ellos? Ellos están lejos, él está cerca, y la mayor parte del camino lo recibió por χάρις jaris o debido a una inclinación natural o porque heredó la piedad y la devoción de sus padres. ¿No es paradójico que cuando los ladrones y los sepultureros se conviertan en santos, mientras que los monjes serán condenados? ¡Ay de mí, el miserable! La vergüenza cubrió mi rostro (Salmo 43:16). Los reyes se convierten en pobres, como el santo Josafat y los similares a él, y el pobre no puede mantener la pobreza, en la que siempre estaba acostumbrado, para entrar sin esfuerzo en el reinado de la realeza increada de los cielos con la ‘απροσπάθεια aprospazia’ despreocupación de las cosas, que no heredó de sus padres. Pero cuando dijo que renunciaba al mundo, aunque no tenía nada (porque el mundo y las cosas del mundo las posee otro, y él solo tenía el poder de desearlas), pues, cuando renunció al mundo, entonces se encontró con mucho. Y dice: “No puedo ser y pobre estar sin posesiones, ni soportar las cosas que me vienen”. ¿Cuáles, dime? ¿Las prisiones y las cadenas que tenía antes, aunque fuera un gobernante? Porque aquellos que tienen el poder y las riquezas, sufren eso. Pero ¿cuáles? ¿La privación de lo necesario, la desnudez y las demás cosas que tenía?

 

No quiero hablar detalladamente ni alargar el logos ni avergonzar a aquellos que están llenos de vergüenza; es suficiente para nosotros precisamente esta adhesión pasional y hostil a algo de las cosas visibles, cuyo deseo hemos renunciado, para llenarnos de vergüenza y deshonra en el futuro, como sucedió con Giezí (2 Reyes 5:20 y 26-27) y Judas (Mateo 26:15 y 27:5). El primero, como se sabe, deseó lo que no tenía, por lo que junto con la caída, recibió también la lepra de Dios. El segundo, después de renunciar a lo que tenía, nuevamente deseó tenerlo; por lo que junto con la ansiedad heredó también la pérdida. ¿Qué más tiene el monje si no guarda la virginidad y la pobreza, o estar sin propiedades? Todos los demás deben cumplir guardar los otros mandamientos, porque son naturales. Amar a Dios y al prójimo, soportar las tentaciones, manejar naturalmente las cosas, abstenerse de astutas malas obras, uno debe hacerlos aunque no lo quiera. Si no los aplica y cumple, no encuentra descanso ni en esta vida. Porque las leyes castigan a los culpables y los gobernantes obligan a la virtud, según el apóstol Pablo: “Los gobernantes, mientras mandan correctamente, no inspiran miedo a los que obran bien, sino a los que obran mal. ¿Quieres vivir sin miedo a la autoridad? Haz el bien y pórtate bien, y tendrás su aprobación; pues la autoridad está al servicio de Dios para bien y para ayudar a ti y a los demás. Pero si te portas mal y haces mal, échate a temblar, no en vano la autoridad lleva la espada y está al servicio de Dios para castigar al delincuente y al infractor” (Rom 13: 3-4). Todas estas cosas, como naturales, todos las hacen y las quieren, pero también castigan su violación. Pero el destino del monje es sobrenatural, ya que es soldado de Cristo. Por eso tiene el deber de probar los padecimientos de Cristo para disfrutar también de Su doxa-gloria increada. Pero esto también es una ley natural que se testifica por las cosas sensibles. ¿Los soldados del rey no son glorificados porque sufren con él? ¿Cuánto más sufre uno aquí, tanto menos alabanza tiene? ¿Y cuanto más inepto parece, tanto menos es despreciado? ¿Nadie parece más amigo del rey cuanto más semejante es a él en uniforme? ¿Y cuanto más diferente es el uniforme que lleva, no parece tanto más extraño? Así debemos pensar también en nuestro Rey. Mientras uno sufre e imita la pobreza de Cristo y prueba los padecimientos y ultrajes que Él sufrió antes de ser crucificado por nosotros y sepultado, tanto más se vuelve familiar y partícipe de Su doxa-gloria, según las palabras del Apóstol Pablo: “Si padecemos con Él, entonces también seremos glorificados con Él” (Rom 8:17).

 

Ay de mí, ¿cómo no conocemos que, solo por pan, cuánto sufren y luchan los soldados y los ladrones? ¿Y cuán lejos van emigrando los caminantes y los marineros? ¿Y cuánto trabajo soportan las personas sin la esperanza del reinado de la Realeza increada de los cielos? Aunque a menudo no logran el objetivo por el cual trabajan. Y nosotros no queremos, por el bien de la Realeza increada de los cielos y de los bienes eternos, sufrir poco. Aunque esto quizás no sea tan laborioso, cuando la predisposición e intención disfruta y no considera molesta y soportable la adquisición de las virtudes, sino más bien alegría y descanso con la esperanza, la despreocupación y el honor involuntario que sigue a la virtud, que usualmente incluso el enemigo respeta y admira. La virtud culmina en el regocijo y la alegría. Y no solo eso, sino que con la virtud se une la alegría del esfuerzo, así como la tristeza con los πάθος pazos de la vergonzosa vida materialista. De la cual, ojalá nos liberemos y alcancemos la vida incorpórea y eterna a través del esfuerzo que engendra la necrosis o mortificación del cuerpo, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de nuestro Señor Jesús Cristo. A Él sea toda doxa-gloria, honor y adoración por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos θ’ θήτα zita (8º) la necrosis de los pazos

 

Octavo logos en la serie, con la letra θ θήτα zita. La ‘απροσπάθεια aprospazia’ esfuerzo de no cometer el πάθος pazos engendra la necrosis o muerte de nuestros πάθος pazos; y si alguien no la sostiene con dificultad y dolor, nunca se libera de sus pazos. Y ahora bendiga la lectura, Padre.

 

Aquel que ha alcanzado la ‘απροσπάθεια aprospazia’ despreocupación por los pazos está constantemente dirigido hacia Dios a través de la contemplación de las cosas y realidades espirituales Porque la ‘απροσπάθεια aprospazia’ y desapego de las cosas sensibles provoca la contemplación de las cosas espirituales. Θεωρία zeoría contemplación aquí entiendo, no de lo seres y entidades, sino de los males que están antes y después de la muerte, sobre los cuales la χάρις jaris (gracia, energía increada) enseña al que se desapega y se desapasiona, para que por el luto o duelo (según Dios) mueran sus πάθος pazos y alcance la apacibilidad de los pensamientos cuando llegue el tiempo. De la fe nace el temor, y de este la piedad, es decir, la templanza; luego la paciencia del luto o duelo (según Dios), la apacibilidad, el hambre y la sed de justicia, es decir, de todas las virtudes, y la misericordia, según las bienaventuranzas del Señor (Mateo 5, 3-12); luego el ‘απροσπάθεια aprospazia’ despreocupación y desapego de los pazos, y de este la necrosis del cuerpo por los muchos gemidos y las amargas lágrimas de la μετάνοια metania arrepentimiento y la tristeza, con las cuales la psique-alma rechaza la alegría del mundo y la misma comida, debido a la agonía y angustia. Porque comienza a ver sus pecados como la arena del mar. Y esto es el principio de la iluminación de la psique-alma y el signo de su salud. Porque las cosas que antes se hacían, lágrimas tal vez incluso supuestos divinos conceptos, pensamientos y contrición, son burla y engaño de los demonios, especialmente para aquellos que viven entre los hombres o en distracción, incluso en muy poco. Porque es imposible, teniendo todavía inclinación hacia algo sensible, vencer nuestros πάθος pazos.

 

Ahora si alguien trae como ejemplo a los antiguos que lograron esto teniendo también las cosas sensibles, que aprenda que sí las tenían, pero no manejaron con pasión ninguna de ellas por completo. Y esto es evidente en que tomaron mujeres y después de muchos años llegaron a relaciones matrimoniales con ellas, como está escrito en el Antiguo Testamento sobre la genealogía de los hombres; y si las tuvieron o no, fue lo mismo. También de Job y los demás Justos. Pero también David fue rey y profeta, al igual que Salomón hasta cierto punto. Este último incluso dijo: ‘Dios dio un mal distractor a los hombres, para que se ocupen de vanidades, para que no se desvíen a lo peor’ (Eclesiastés 1, 13). Y esto lo enseña la naturaleza de las cosas. Porque si con mil y una distracciones algunos encuentran la oportunidad de cometer las cosas ilegales, cuánto más si la vida fuera sin distracciones; Por lo tanto, uno que es como estos debería tener una distracción. Es mejor tener una distracción malvada y ser lento en las cosas divinas y en los conceptos divinos, que realizar males, que son peores que la distracción. Sin embargo, aquel que con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios llegó a alguna gnosis-conocimiento parcial y pudo entender los males antes y después de la muerte, causados por la desobediencia de los primeros en ser creados, no debe dejar tales significados ni las obras que los traen, con toda ησυχία hisijía y sin preocupación, y estar ocupado con vanidades. Porque todo es vanidad, completamente vanidad de vanidades (Eclesiastés 1, 2). De este lema tomó la ocasión san Juan Damasceno y escribió: ‘En verdad, todo es vanidad, y nuestra vida es sombra y sueño. Por lo tanto, cada ser humano se turba en vano, como dijo la Escritura (Salmo 38, 12)’. Y con razón. De lo que termina en corrupción y tierra, ¿qué cosa es más vanidad? Por eso, la ‘απροσπάθεια aprospazia’ despreocupación por los pazos, el desapasionamiento o desapego es necrosis, pero no de la psique-alma, sino del cuerpo debido a las antiguas tendencias de lujo y descanso. Porque el descanso es una voluntad carnal, incluso si es muy pequeña. Debido a que la psique-alma se aflige más por esto, si ve que tiene algún trabajo espiritual o gnosis-conocimiento necesario. Pero si también es carnal, no permanecerá en ella el Espíritu de Dios (Génesis 6, 3). Por eso no le importa ninguna buena obra, sino que lucha por hacer las voluntades y los deseos del cuerpo y los pazos, y al obtener oscuridad sobre oscuridad, pasa todo su tiempo con gusto en completa ignorancia.

 

Sin embargo, el que ha sido iluminado para ver sus pecados no cesa de lamentarse a sí mismo y a todos los seres humanos, viendo la gran tolerancia de Dios y los muchos pecados que hemos cometido y seguimos cometiendo constantemente los miserables. De esto se vuelve agradecido, no atreviéndose a condenar a nadie, por vergüenza de las muchas beneficencias y bendiciones de Dios y nuestros propios pecados. Así, con alegría, abandona toda su voluntad que no sea conforme a la voluntad de Dios, y cuida que sus sentidos no hagan absolutamente nada que esté más allá del uso necesario, según las palabras del profeta David: ‘Señor, mi corazón no se ha elevado, ni mis ojos han mirado con arrogancia’ (Salmo 130, 1). Pero debe tener cuidado de no sufrir lo mismo que David, por negligencia o soberbia, y tal vez no pueda arrepentirse como él. Porque el pecado es fácil incluso para los muy justos, mientras que el arrepentimiento no es fácil para todos, porque la desesperación está cerca por la razón de que la muerte está cerca, y antes de la muerte, la desesperación.

 

Por lo tanto, es mejor para uno no caer que caer y levantarse. Pero si nos sucede caer, es bueno no desesperarnos ni alejarnos de la misericordia del Señor. Porque Él puede y quiere mostrar misericordia y filantropía en nuestra debilidad. Solo no nos alejemos de Él, ni nos disgustemos cuando nos sintamos presionados por Sus mandamientos, y, mientras no podemos alcanzarlos, salgamos del camino; pero sabiendo que mil años ante el Señor son como un día (Salmo 89, 4), y un día como mil años. Ni apresurémonos ni nos desanimemos, sino que siempre comencemos de nuevo.

 

¿Caíste? Levántate. ¿Y otra vez caíste? Levántate de nuevo. Solo no dejes al Médico Psicoterapeuta y no te condenes peor que el suicida debido a la desesperación. Quédate cerca de Él y Él mostrará misericordia, ya sea con tu retorno, a través de las pruebas, o de otra manera de Su providencia, sin que lo sepas.

 

El diablo tiene la costumbre de imponer a la psique-alma lo que encuentra más cercano a ella; sea alegría, presunción, jactancia, tristeza y desesperación, excesivos esfuerzos, pereza perfecta, cosas, conceptos y significados más bien temporales o fuera del uso correcto, oscuridad y odio indeterminado contra todos los seres. Y en general, lo que sea material que encuentre en cada psique-alma, eso le impone, para que no le sea útil; lo cual puede ser bueno y agradable a Dios, si se hace un uso medido de él por aquellos que pueden juzgar las cosas y encontrar el propósito de Dios que se esconde entre los seis pazos pasiones que lo rodean. Estos se encuentran desde arriba y desde abajo, desde la derecha y desde la izquierda, desde fuera y desde dentro. Porque cada praxis gustada a Dios y cada gnosis-conocimiento encierran un propósito bueno, el cual se encuentra en el medio de los seis afectos y pazos opuestos. Por eso, cada uno de nosotros en cada asunto necesita, según san Antonio el Grande preguntar, y ciertamente no a aquellos que son al azar, sino a aquellos que tienen el don del discernimiento, para que ambos no caigan por su inexperiencia en un atolladero, según el ejemplo evangélico (Mateo 15, 14). Porque sin discernimiento no se puede hacer ningún bien, incluso si parece muy bueno para aquellos que lo ignoran; porque se hace ya sea inoportunamente, fuera del uso correcto, o más allá de la medida de la cosa o la fuerza del hombre o su gnosis-conocimiento, y muchas otras cosas. Ahora bien, aquel que tiene el don del discernimiento, lo ha recibido de la humildad. Por eso conoce todas las cosas por la χάρις jaris (gracia, energía increada) y, en el momento adecuado, alcanza la clarividencia.

 

Así que del luto o duelo (según Dios) y la paciencia nacen la esperanza y el desapasionamiento y desapego de los pazos, de los cuales proviene la necrosis del mundo. Si ahora uno soporta bien sin desesperarse porque ve en todas partes tristezas y muertes, sino que sabe que son prueba e iluminación, y si además no se envalentona pensando que ha alcanzado altos niveles, viendo las muchas lágrimas de la tribulación, entonces llega a ver claramente los santos padecimientos del Señor, y se consuela mucho por ellos y se considera a sí mismo verdaderamente inferior a todos, viendo tantos bienes que le ocurren por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios. A Él pertenece la doxa-gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Logos ι΄ γιώτα yota (9º) sobre la memoria de los padecimientos de Cristo y de nuestra muerte y pecados

 

He aquí el ι΄ γιώτα yota, y he aquí el noveno logos que habla de los venerables padecimientos o pasiones de Cristo. Es decir, de la memoria de la muerte y de los pecados, surgen muchas lágrimas para el obrero; y de estas puede uno mantener en mente la memoria de los sufrimientos de Cristo y de todos los Santos. Y ahora bendiga la lectura, Padre.

 

Para que nadie piense que está haciendo algo importante con el ejercicio y los muchos gemidos y lágrimas, se le da la gnosis-conocimiento de los padecimientos de Cristo y de todos los Santos. Y comprendiéndolos, se llena de sorpresa y al mismo tiempo se admira y se avergüenza en el ejercicio. Porque percibe su propia debilidad desde la contemplación de tantas tentaciones, que son innumerables. ¿Cómo pudieron tantos y tantos Santos sufrir con alegría? Y cuánto sufrió por nosotros el Señor. Junto con esto, se ilumina con la gnosis-conocimiento de las obras y logos del Señor. Y entendiendo todo lo que se dice en el Evangelio, a veces empieza a lamentarse amargamente por la pena, mientras otras veces se alegra espiritualmente, no porque piense que tiene buenas obras -porque eso es presunción, sino porque, aunque es muy pecador, fue digno de alcanzar la contemplación de estas cosas. Y se humilla aún más con obra y logos con las siete praxis, acciones corporales que mencionamos y con la acción praxis ética, es decir, la psíquica, y con la custodia de los cinco sentidos y los mandamientos del Señor. Sin embargo, no los cuenta como buenas obras y merecidas, sino más bien como un deber, y ni siquiera espera nunca liberarse de su deber, debido a la magnitud de la gnosis-conocimiento que se le dio. Y de alguna manera se convierte en prisionero de los pensamientos de los logos y palabras que lee o salmodia. De este placer muchas veces olvida sin querer sus pecados y comienza a llorar con una dulzura como la miel. Y de nuevo se encoge, por miedo al engaño, no sea que esto no suceda en su tiempo. Y mientras recuerda su vida anterior, llora amargamente de nuevo, y así avanza entre estos dos tipos de lágrimas, si de hecho presta atención y consulta siempre a alguien experimentado, y si se arrodilla ante Dios con la oración pura, que conviene al practicante, concentrando su νούς nus con su mente en todo lo que ha visto o escuchado, en la memoria de Dios, y si busca que se haga solo la voluntad de Dios (Mateo 6, 10) en todas sus obras, conceptos y pensamientos.

 

Si no lo hace así, se extraviará pensando que verá en una visión a uno de los Santos Ángeles o a Cristo, sin conocer que aquel que quiere ver a Cristo no debe buscarlo fuera, sino dentro de sí mismo, imitando Su vida en el mundo y siendo sin pecado en cuerpo y psique-alma, como Cristo. Y siempre debe tener el νούς nus con la mente en Cristo. Pero tener una forma o color o pensamiento durante la oración no es bueno, sino más bien extremadamente perjudicial. ¿Qué significa que el νούς nus con la mente esté en el lugar de Dios, lo explicó San Nilo, tomando como base el dicho del Salterio: ‘En su lugar, hay paz’ (Salmo 75, 3). La paz es que no hay ningún pensamiento, bueno o malo; porque, dice, si el νούς nus con la mente siente algo así, no está solo con Dios, sino consigo mismo también. Y eso es muy cierto. Porque Dios es inefable e ilimitado, sin forma ni color. Y aquel que dice que está solo con Dios, debe igualmente ser amorfo, incoloro, sin forma y sin distracción. Más allá de esto es un engaño y una trampa demoníaca.

 

Por eso uno debe prestar atención y, sin la pregunta de los experimentados, no debe aceptar ningún pensamiento, fantasía o concepto bueno o malo, porque ambos los ignoramos. Porque los demonios toman la forma y el aspecto de lo que quieren, al igual que el νούς nus con la mente humana se forma y se colorea según el aspecto de la cosa que asume. Pero los demonios lo hacen para engañarnos, mientras que nuestra mente gira en vano aquí y allá antes de alcanzar la perfección.

 

Sin embargo, tanto como pueda cada uno, debe mantener su νούς nus con el intelecto en algún estudio sobre Dios. Porque así como hay siete obras corporales, también hay ocho contemplaciones del νούς nus o gnosis-conocimientos. Tres de ellas están mencionadas anteriormente sobre los padecimientos inmaculados del Señor, que cada uno debe estudiar por sí mismo siempre, para que su psique-alma y la de sus semejantes estén en luto o duelo (espiritual). Es decir, entender los males que el género humano ha sufrido por la transgresión de los Primeros en ser creados, y cómo la naturaleza humana cayó en tantos παθος pazos (padecimientos, pasiones, sufrimientos, vicios, etc.); también reflexionar sobre sus propios pecados y las tentaciones que Dios envía para corrección. Luego meditar sobre la muerte y los sufrimientos que esperan después de la muerte para los pecadores, para que su psique-alma se dedique al luto o duelo (según Dios) para consuelo y humildad, para que tal vez no desespere por esos muchos y terribles conceptos; ni tampoco crea que ha realizado una obra espiritual, sino para permanecer en el temor y la esperanza, un estado que se llama apacibilidad y dulzura de los pensamientos y no tiene recaídas. Esto lleva el νούς nus con el intelecto a la gnosis-conocimiento y al discernimiento, según los logos del Profeta: «Guiará a los apacibles en sano juicio» (Salmo 24:9), o más bien al discernimiento, que según otro Profeta es llamado gnosis-conocimiento con piedad.

 

Pero así como la piedad tiene un nombre pero muchas obras, también la gnosis-conocimiento es un nombre, pero contiene muchas gnosis, sabidurías y contemplaciones. Porque incluso el comienzo de la obra corporal fue gnosis-conocimiento, ya que sin gnosis-conocimiento nadie puede realizar el bien; y hasta el final, es decir, la adopción divina y la elevación del νούς nus (espíritu de la psique) al cielo con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo, se llama gnosis-conocimiento y contemplación. La primera se da antes de los esfuerzos para que se logre con ella la obra, como se construye un edificio con herramientas, mientras que la segunda se da después de la fe, para que se proteja del miedo como un muro. Y nuevamente la gnosis-conocimiento se convierte en la obra de las virtudes de la psique-alma, para preparar y plantar esas plantas del paraíso. Luego viene la gnosis-conocimiento del νούς nus y la obra espiritual, es decir, la comprensión del νούς nus y el ordenamiento de las costumbres de la psique-alma, para que el trabajador de los mandamientos trabaje y cuide esas plantas diligentemente. De estas se hace el cuidado de las plantas y viene la ayuda divina como el sol, el viento y el crecimiento, sin los cuales todo el trabajo del trabajador es vano, incluso si tal vez se hacen según la lógica. Porque ni sin la ayuda divina puede hacerse algo bueno nunca, ni la ayuda divina y la χάρις jaris (gracia, energía increada) viene a aquel que no tiene buena predisposición y voluntad, dice San Juan Crisóstomo. Todo en esta vida es doble: praxis y gnosis, predisposición o voluntad y χάρις jaris (gracia, energía increada), temor y esperanza, luchas y premios. Pero las segundas no ocurren antes que las primeras. Puede parecer, pero esto es un error. Como aquel que no sabe de agricultura, cuando ve las flores, creyendo que son frutas, se apresurará a recogerlas, y no sabe que de esta manera destruye el fruto, así también aquí: pensar que uno es algo, no permite que se convierta en lo que piensa, dice San Nilo. Por eso uno debe permanecer cerca de Dios y hacer todas las cosas con discernimiento.

 

El discernimiento se logra haciendo preguntas con humildad y acusando a uno mismo, sus praxis, acciones y sus pensamientos. Porque el diablo se transforma en ángel de luz (2Cor 11:14), y esto no es extraño. Ya que incluso los conceptos y pensamientos que provienen de él parecen virtuosos para los inexpertos. La humildad, dice Juan Clímaco, es la puerta que conduce a la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), mientras que su material es la humildad, según San Basilio el Grande. Porque ella hace que el hombre sea similar en las cosas, conceptos y pensamientos difíciles y fáciles, y no se preocupa ni por honor ni por desprecio, sino que acepta tanto lo agradable como lo trabajoso con alegría y no se perturba como aquella monja mencionada por San Antonio el Grande*. Dice en concreto: «Una vez, cuando estaba en tal abadía, vino una monja y dijo al yéronta (anciano sabio e iluminado): ‘Padre, como cada seis días y todos los días recito el Antiguo y Nuevo Testamento’. El yérontas le respondió: ‘¿Te ha parecido la privación como abundancia?’ Ella respondió: ‘No, padre’. ‘¿Ni el desprecio como alabanza?’ ‘No, padre’. ‘¿Ni los enemigos como amigos?’ De nuevo ella dijo que no. Entonces dijo el sabio anciano: ‘Ve y trabaja, porque no has hecho nada'». Muy razonablemente. «Si ayunara tanto, de modo que comiera una vez por semana, y eso poco, ¿no debería haber tenido la privación como abundancia? Y de nuevo, ya que recitaba todos los días el Antiguo y el Nuevo Testamento, ¿no debería haber aprendido la humildad? Y después de no tener nada en la vida, ¿no debería haber tenido a todos ellos como amigos? Ni siquiera al menos los enemigos no pudo tener como amigos después de tantos esfuerzos. Entonces bien le dijo el yérontas que no había hecho nada. Yo añado que una persona así se condena más severamente, como dice Crisóstomo sobre las cinco vírgenes insensatas. Es decir, ellas lograron ejercer la virtud más pesada, es decir, la virginidad que supera la naturaleza, y no pudieron ejercer la misericordia, que es lo más fácil, que incluso los idólatras y los incrédulos ejercen hasta hoy. Por lo tanto, ya que la monja de quien hablamos no sabía cuál era el objetivo, trabajaba en vano. Debes, nos dice el Señor, hacer esto, y no debes omitir eso: “¡Ay de vosotros, γραματείς escribas-gramatís o gramaticales y fariseos, hipócritas! que diezmáis la menta, el eneldo y el comino, cumplís pero dejasteis lo más importante de la ley, el sano y justo juicio, la caridad/misericordia y la fe verdadera; esto era necesario hacer sin dejar aquello” (Mateo 23:23).

 

El ejercicio es bueno, pero cuando tiene un propósito correcto. Y esto debemos tenerlo, no como obra, sino como preparación para la obra; ni como fruto, sino como tierra que con el tiempo, el trabajo y la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios puede producir plantas, y esta es la catarsis de el νούς nus (espíritu de la psique) y la unión con Dios. A Él pertenece la doxa-gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* Evergetinós, libro 3, caso 29, G,4.

 

Logos κ’ κάππα kapa (10º) sobre la humildad que Cristo regala

 

Κάππα kapa he aquí la décima letra y aquí se habla de la humildad que Cristo regala. Esta humildad nace de la falta de preocupaciones, cuando la psique-alma cultiva solo a sí misma siempre trabajo con toda diligencia. Así que ahora bendiga la lectura, Padre.

 

El humilde de corazón no cesa nunca de acusarse a sí mismo, incluso si el mundo entero lo combate y desprecia. Y esto no solo para ser salvo involuntariamente, como aquellos que tienen paciencia, sino también para correr voluntariamente hacia los padecimientos o pasiones de Cristo, de quien este hombre aprendió la humildad, la mayor de todas las virtudes, en la cual habita el Espíritu Santo. Esta es la puerta de la realeza increada, es decir, de la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos). Y aquel que entra por ella llega a Dios. Sin ella, el trabajo es vano y el camino es muy fatigoso. Esta virtud concede todo descanso y reposo a aquel que la lleva en su corazón, porque dentro de ella habita Cristo. Con ella permanece la χάρις jaris (gracia, energía increada) y se preservan los carismas, dones. Esta virtud nace de muchas virtudes, como la obediencia, la paciencia, la castidad, la pobreza, el temor divino, la gnosis-conocimiento y otras, y sobre todo de las que proviene el discernimiento, que ilumina profunda y completamente el νούς nus con el intelecto.

 

Sin embargo, que nadie piense que puede adquirir la humildad fácilmente o por casualidad. Esta es algo sobrenatural y, cuanto mayor es el don o carisma, mayor es la dificultad y se necesita gran prudencia y paciencia frente a las tentaciones y demonios que se le oponen; porque la humildad supera todas sus trampas. La humildad es el fruto de la gnosis-conocimiento y la gnosis-conocimiento es el fruto de las tentaciones. Aquel que se conoció a sí mismo recibe la gnosis-conocimiento de todas las cosas, y aquel que se sometió a Dios, todo se someterá a él cuando la humildad reine en sus miembros. Y esto es justo. A través de muchas tentaciones y de la paciencia en ellas, uno se hace experto, y a través de esto conoce su debilidad y la fuerza de Dios. Y de conocer su debilidad y la ignorancia que antes tenía de lo que ignoraba, ahora entiende que como una vez ignoró realmente estas cosas y no sabía que las ignoraba, así hay muchas otras que quizás aprenda más tarde, según el Gran Basilio. Porque él dice que si uno no prueba algo, no sabe de qué se priva. Ahora, aquel que ha probado la gnosis-conocimiento sabe que hay otras cosas que ignora, y así su gnosis-conocimiento se convierte en el promotor de la humildad. Y nuevamente, aquel que entendió que es una criatura mutable, alterable nunca se enorgullece de nada, porque incluso si posee algo, lo posee del Creador. Nadie alaba un utensilio o herramienta porque se haya hecho útil a sí mismo, sino que alaba a su fabricante. Y cuando se destruye el utensilio, entonces culpa la causa de su destrucción y no al fabricante. Ahora bien, si el utensilio es lógico, es por necesidad también autosuficiente e independiente. Por lo tanto, el donador de los bienes es el Creador, como también la causa de la creación; pero en la caída y el desviarse, la causa es la predisposición y voluntad del independiente y de la autosuficiencia. Entonces, así como uno es elogiado por χάρις jaris (gracia, energía increada), permaneciendo inalterable e inmutable, también se dirige la acusación a aquel que recibe y acepta el mal de la serpiente-diablo. Por supuesto, el elogio no corresponde solo a aquel que recibe regalos, sino a Aquel que los da, junto con la gratitud. Quizás debería ser elogiado por la χάρις jaris (gracia, energía increada) también aquel que recibió regalos, porque recibió debido a su intención los regalos que no tenía, o más bien por su gratitud hacia el Benefactor. Y si esto no sucede, no solo pierde los elogios, sino que también se condena por su ingratitud.

 

Nadie tiene tanta desfachatez como para atreverse a decir que lo que recibió no son regalos, pero con astucia condena a quienes no se han convertido supuestamente como él, robando así elogios y presumiendo en secreto; como si mostrara que el tesoro que cree tener lo obtuvo él mismo y no lo recibió por la χάρις jaris (gracia, energía increada). Y aunque tal persona quizás agradezca al Donante, se asemeja al fariseo de la parábola, porque dice a sí mismo: «Te doy gracias porque soy esto y aquello» (Lucas 18:11). Así que el Evangelista dijo bien, o más bien el Dios conocedor de los corazones, que el fariseo no hablaba hacia Dios, sino hacia sí mismo. Porque aunque pareciera que hablaba a Dios con su boca, sin embargo, Dios, que conoce su psique-alma orgullosa, no dijo «a Dios», sino «se puso de pie el fariseo y habló consigo mismo» (Lucas 18:11).

 

Que las Escrituras repitan muchas veces los mismos logos, dichos o sus similares no es, según Crisóstomo, una reiteración o una locuacidad, sino que se hace para imprimir el logos en el corazón de los oyentes. Y el salmista, por divino anhelo, repetía cada logos o lema y no quería dejarlo, como aquellos que no han probado su dulzura y, por su negligencia y acedia, pisotean incluso el logos mismo para liberarse de su peso. ¿Acaso incorporará y se beneficiará alguna vez tal persona de algo útil de las divinas Escrituras? Más bien, solo recibirá condenación y oscurecimiento espiritual y mental, ya que abre la puerta a los demonios que lo combaten, según lo dicho del Señor: «Si esto hacen con el leño verde, ¿qué se hará con el seco?» (Lucas 23:31) y «Si el justo con dificultad se salva, ¿dónde aparecerá el impío y el pecador?» (Proverbios 11:31; 1 Pedro 4:18). Y si a aquellos que tienen todo su pensamiento en la memoria de Dios inmaterial y sin formas o figuras, los combaten los demonios, y si sin la ayuda de Dios a través de la humildad, su oración no tiene la fuerza para ascender, sino que regresa sin praxis inútil, ¿qué haremos nosotros, los miserables, que ni siquiera oramos verbalmente para que Dios se apiade de nosotros alguna vez y haga condescendencia a nuestra ignorancia y debilidad debido a nuestra buena disposición?

 

Que los demonios luchen incluso contra los perfectos, escuchemos lo que dice el santo Macario*. Dice que nadie se convierte en perfecto en este mundo, porque entonces no sería una anticipación de lo que se da aquí. Y trae el testimonio de un hermano que oraba junto con otros y fue arrebatado inmediatamente espiritualmente al cielo, donde vio la Jerusalén celestial y las residencias de los Santos. Después de descender, cayó de la virtud y resultó en una completa perdición, porque pensó que logró algo y no que más bien adquirió una mayor deuda, ya que fue considerado a tan altura, aunque era indigno y terrenal por naturaleza. Y otra vez el mismo Santo dijo: «Conocí a muchos, y por mi experiencia, mientras convivía con ellos, conozco exactamente que nadie aquí es perfecto, pero incluso si se vuelve completamente incorpóreo y casi se une a Dios, el pecado aún lo sigue y nunca desaparece antes de la muerte». Y el Santo Nilo** dijo de alguien que estaba orando y, por la concesión de Dios, por su beneficio y el de muchos otros, los demonios lo atormentaban fuertemente, agarrándolo de las manos y los pies, y para evitar que su cuerpo sufriera daño cayendo al suelo, lo sostenían en una pajilla. Y después de hacer esto durante mucho tiempo, no pudieron bajar su mente y su espíritu de los cielos. Entonces, ¿alguna vez una persona así sentirá que tiene hambre? ¿O cuándo sentirá la necesidad de salmos o lectura? Nosotros, sin embargo, necesitamos estas cosas para la debilidad de nuestro νούς nus (espíritu de la psique), aunque ni siquiera así queremos prestar atención. ¡Ay de nosotros! ¡Un Santo así afrontaba guerra, y nosotros estamos despreocupados por la guerra! ¡Los Santos, con humildad, se protegen de las trampas del diablo, y nosotros nos enorgullecemos en nuestra ignorancia! Verdaderamente, grande es la ignorancia de vanagloriarse por algo que no se posee. Como dice el abad Casiano***: «¿Qué tienes, sino lo que has recibido gratuitamente de Dios o mediante las oraciones de otros? Y después de haber recibido, como dice el Apóstol (1 Corintios 4, 7), ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido, sino como si lo hubieras logrado tú mismo?»

*Filocalía tomo 3 cap. 82 y 95 https://logosortodoxo.es/filocalia/filocalia-tomo-3-san-macario-el-grande-parafrasis-de-san-simeon-el-traductor-de-los-50-logos-en-150-capitulos/

**Filocalía tomo 1 https://logosortodoxo.es/filocalia/153-reflexiones-sobre-la-oracion-del-corazon/

***Filocalia tomo 1 https://logosortodoxo.es/filocalia/filocalia-tomo-1-san-casiano-el-romano-sobre-los-ocho-pensamientos-y-conceptos-de-la-maldad-y-sobre-el-discernimiento/

La humildad, por lo tanto, nace de la gnosis-conocimiento, y la gnosis mismo genera discernimiento, del cual nace la visión perspicaz o clarividencia, que el Profeta llama «voluntad» (Isaías 11, 2). Esta ve las cosas según su naturaleza, y así el νούς nus (espíritu de la psique) se libera de la influencia del mundo a través de la contemplación de las obras de Dios. A Él sea la doxa-gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos λ΄ λάμδα lamda (11º) la humildad genera discernimiento

 

Estamos en el logos once y la letra λ΄ λάμδα lambda. La humildad genera discernimiento para discernir naturalmente las obras sensibles. Ahora, bendiga la lectura, Padre.

 

Es muy beneficioso preguntar en todo, pero a los expertos. Preguntar a los inexpertos es peligroso porque carecen de discernimiento. El discernimiento conoce el tiempo, el uso, la situación del hombre, la cantidad, la fuerza, la gnosis-conocimiento y la voluntad de aquel a quien se pregunta, el propósito de Dios y cada lema de las Sagradas Escrituras, y mucho más. Aquel que carece de discernimiento puede trabajar mucho pero no logrará nada. Si se encuentra alguien que lo tenga, ese es el guía de los ciegos y la luz de los que están en tinieblas (Rom 2, 19), y debemos confiar todo a él y aceptar todo lo que nos dice, aunque todavía no veamos tal como queremos debido a nuestra inexperiencia. Pero aquel que tiene discernimiento se ve de esto: puede hacer que los que le escuchan entiendan lo que se dice incluso sin quererlo. Porque el Espíritu examina y revela las cosas divinas, ya que puede persuadir al νούς nus con la mente a creer incluso sin quererlo, como en el caso de Jonás (Jon 2, 1-3), de Zacarías (Lucas 1, 18-20) y alguien que se llamaba David*, quien antes de hacerse monje era un ladrón. Un ángel impidió a este último decir la menor cosa fuera de la regla que había promulgado mientras cantaba. Y si no hay nadie en nuestra generación que tenga discernimiento debido a la ausencia de su madre, la humildad, debemos orar por cada intento con dolor, según el Apóstol Pablo (1Tim 2, 8). Es decir, si no tenemos «manos santas», o sea, pureza de psique-alma y cuerpo, al menos asegurémonos de estar limpios de malicia, resentimientos y malos pensamientos. Porque esto es lo que significa el mandato apostólico: «elevar manos santas en oración, sin ira ni disensiones ni meditaciones» (1 Tim 2, 8). Y lo que entendemos que está de acuerdo con la voluntad de Dios, hagámoslo sin pasión; y si tal vez no es muy bueno, pero por nuestra ignorancia y con el propósito de Dios será contado como bueno por la χάρις jaris (gracia, energía increada); sin embargo, si hay pasión-pazos que sea la voluntad divina, como dijimos.

* Capítulo 143 del libro Limonario.

 

Y estas cosas suceden por necesidad, solo por la bondad de Dios. Pero donde está nuestra propia voluntad y no la divina, ahí está el orgullo y Dios no está complacido, ni revela Su voluntad, para que nadie sea condenado aún más por conocer pero no hacer. Porque lo que Dios nos da y lo que no nos da es para nuestro beneficio, incluso si nosotros, como niños, lo ignoramos. Dios no envía Su Espíritu Santo a aquel que no ha hecho la catarsis a sí mismo de los πάθος pazos a través de actos corporales y éticos, para no caer nuevamente de la costumbre en lοs pazos y hacerse culpable como indigno de la infusión del Espíritu Santo.

Pero cuando uno se ejercita mucho en la práctica y primero hace la catarsis de su cuerpo del pecado ejercitado, pequeño y grande, luego su psique-alma de todo deseo y de todo tipo de ira, y ordena su carácter con buena costumbre, de modo que no haga nada más que la voluntad de su νούς nus (espíritu de la psique) con los cinco sentidos, ni dé consentimiento interno a tal cosa, y se someta a sí mismo, entonces también Dios somete todo a él con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo, a través de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Porque primero uno debe someterse a la ley de Dios, y luego aquellas cosas que están bajo Su autoridad se someten a él, para que el νούς nus reine como fue construido desde el principio, con un reinado prudente, sobrio, valiente y justo. Y a veces calma la ira con la suavidad del deseo, mientras que otras veces pacifica el deseo con la severidad de la ira. Y sabe que es un soberano y todos sus miembros trabajan según el mandato de Dios, y ya no es engañado por el olvido y la ignorancia como antes. Entonces, debido a la continua devoción a Dios, se vuelve perspicaz, clarividente y comienza a prever las trampas establecidas por el diablo y las cosas que hace engañosamente sin que se vean. Pero no predice el futuro como los profetas. Esto es sobrenatural y se proporciona para el bien del pueblo. Sin embargo, la perspicacia es natural y cuando el νούς nus con el intelecto se hace la catarsis, se purga y se sana, se revela como si hubiera estado cubierto previamente por la oscuridad, debido al dominio de los πάθος pazos. Y con la humildad viene la χάρις jaris (gracia, energía increada) y abre el ojo de la psique-alma que el diablo cegó, y de inmediato comienza a ver las cosas según su naturaleza. Y ya no se deja engañar por la contemplación externa de las cosas como antes. Ahora ve sin adherirse con malicia al oro, la plata, las piedras preciosas, y no se desvía ni juzga erróneamente por malicia, sino que conoce que estas cosas provienen de la tierra, al igual que otros materiales del mundo, como dicen los Santos Padres. Y ve al hombre y sabe que es de la tierra y a la tierra volverá nuevamente (Génesis 3, 19). No reflexiona superficialmente sobre estas cosas como todos los hombres que por experiencia conocen estas cosas, pero como están en la tiranía de los πάθος pazos, adquieren el apego a las cosas.

 

Sin embargo, si piensa por presunción que sin los esfuerzos anteriores y virtudes llegó a ver las cosas según su naturaleza, eso no es admirable. Porque la arrogancia o la jactancia sabe cómo hacer que los ciegos crean que ven y los tontos se vanaglorien en vano. Si fuera tan fácil ver naturalmente las cosas solo pensando en ellas, entonces el luto (espiritual) y la catarsis que provienen de esto serían innecesarios, como también el ejercicio multifacético, la humildad, la χάρις jaris (gracia, energía increada) divina y la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Pero no es así, no lo es. Esto ciertamente sucede más fácilmente a menudo entre los muy simples que tienen el νούς nus con la mente o intelecto muy claro de las cosas y las maquinaciones del mundo, cuando tienen la suerte de someterse a un padre espiritual experimentado, o de manera similar a los antiguos Justos, de modo que la χάρις jaris (gracia, energía increada) economiza antes de que conozcan lo correcto o lo incorrecto, es decir, el bien o el mal, como dice Salomón (1 Reyes 3, 7). Pero para nosotros, que desde una edad temprana nos hemos sometido en πάθος pazos y cometimos casi todas las malicias y astucias con todo nuestro empeño, es imposible liberarnos de estos males y ver las cosas según su naturaleza sin dedicación, tiempo y sin la ayuda divina. A menos que, así como amamos las malicias, también amemos adquirir virtudes, y nos esforcemos con celo para lograrlas con obras y logos. Aunque muchas veces ni siquiera entonces nos beneficia nuestra diligencia, ya sea porque no soportamos las tentaciones hasta el final, o porque ignoramos el camino o el propósito, o por pereza, o incredulidad, o por alguna otra razón, y los motivos son innumerables.

 

Entonces, si las cosas son así y estamos demasiado lejos, ¿cómo nos atreveremos a decir que hemos alcanzado la belleza original? A menos que estemos engañados por la egolatría, auto-complacencia y una pérdida invisible. Porque así como la autocrítica y auto-reproche es un progreso invisible, porque uno puede ir bien y no sentirlo, así también la vanidad, la egolatría, el autoengaño y la auto-complacencia son una pérdida invisible, porque uno retrocede y no se da cuenta. Y es razonable. En la psique-alma vanagloriosa, incluso los pazos vicios que la χάρις jaris (gracia, energía increada) ha hecho la catarsis regresan. Como dijo el Señor: “Y cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares áridos buscando reposo, pero no lo encuentra, entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí, es decir, al corazón del hombre de donde salí; y al llegar, la encuentra desocupada, barrida y puesta en orden, o sea, encuentra al hombre con desidia y pereza espiritual y bien dispuesto a volver a la primera situación pecadora y desastrosa” (Mateo 12, 43-44). ¿Por qué sucede esto? Porque no hay trabajo espiritual en el lugar del cual salió, ni humildad, por eso regresa el espíritu impuro y vuelve a habitar junto con muchas otras maldades y muchas cosas de las cuales la psique-alma había sido liberada previamente por su trabajo. El que tiene nus-espíritu con entendimiento, entienda. No quiere el logos divino explicar todas estas cosas, ni tampoco omitirlas, sino como sea conveniente. Como dijo Juan Crisóstomo, es una gran beneficencia de Dios que en las divinas Escrituras haya algunas cosas fáciles de entender y otras difíciles, para que podamos avanzar primero con fe y diligencia, y no porque no las entendamos en absoluto terminemos en incredulidad y negligencia, mientras que con otras seamos estimulados a la búsqueda y el esfuerzo, liberándonos de la arrogancia y encontrando la humildad, precisamente porque no podemos entenderlas. Y así, de ambas maneras, ganamos humildad y anhelo hacia Dios, si comprendemos las donaciones de Dios.

 

Esta es, entonces, la quinta θεωρία zeoría contemplación de la que hablamos, y la seguridad; es decir, de que uno pueda ver en la praxis, práctica las creaciones sensibles y los pensamientos y conceptos con discernimiento, y que los que tienen pazos no se equivoquen por alguna ilusión o percepción pasional o emocional, y actúen en contra del propósito de Dios, o consientan y se complazcan en sus propios pensamientos y conceptos; sino que también si enfrentan la muerte, no se desvían del propósito divino en logos y obra. Esto, por supuesto, se dijo para el fin de la gnosis-conocimiento; porque al principio, como alumno, uno logra el propósito por necesidad con obediencia, o quizás también debido a la práctica de su trabajo, ya que la costumbre lo atrae hacia él. Y a veces, por economía, se desvía por un momento y regresa inmediatamente con gran humildad, mientras que otras veces, desde la presunción, llega al orgullo. En esta situación, uno debe saber que la χάρις jaris (gracia, energía increada) lo educa y lo enseña a humillarse y a aprender de dónde obtiene su fuerza y gnosis-conocimiento; para que no tengamos confianza en nosotros mismos, como dice el Apóstol Pablo, sino en Aquel que resucita a los muertos (2Cor 1, 9), lo cual también ocurre aquí. Porque si uno soporta sin enorgullecerse ni retroceder de la virtud, también se resucita de la necrosis del cuerpo y de las cosas hacia la gnosis-conocimiento de los seres. Como dice el Apóstol Pablo (Rom 6, 4-6), el hombre es crucificado, corporalmente con las acciones corporales y psíquicamente con las psíquicas, luego es co-enterrado con la muerte de los sentidos y sentimientos y la gnosis-conocimiento de las cosas según la naturaleza, y resucita con la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) espiritual e intelectual, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de nuestro Señor Jesús Cristo. A Él pertenece la doxa-gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos μ’ μι mi (12º) La experiencia de la contemplación de las creaciones sensibles

 

Elemento el μ’ μι mi, y el duodécimo logos, por tanto, el presente. La experiencia de la contemplación de las creaciones sensibles que nadie debe buscar temprano. Ahora, pues, bendiga la lectura, Padre.

 

Si el νούς nus (espíritu de la psique) no adquiere la necrosis o mortificación de los πάθος pazos, no le conviene acercarse a la contemplación  de las cosas  sensibles. Cuando se encuentra en distracciones y no se dedica al estudio de las divinas Escrituras con gnosis-conocimiento y ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), el hombre se oscurece más por el olvido y gradualmente cae en la ignorancia. Esto ocurre incluso si había alcanzado antes una gnosis-conocimiento espiritual e intelectual, y especialmente si la gnosis-conocimiento no le fue otorgado por χάρις jaris (gracia, energía increada), sin que él mismo lo supiera, sino que aprendió estos misterios de la lectura y de los expertos. Así como cuando el agricultor no cultiva la tierra, ésta se llena de maleza, y especialmente si es fértil, de la misma manera el νούς nus con el intelecto, si no se dedica a la oración en contacto consciente con Dios y a la lectura y no lo tiene como trabajo propio, engorda y cae en la ignorancia. Y así como cuando la tierra recibe lluvia y sol, el agricultor no se beneficia si no la siembra y la cuida, así tampoco el νούς nus con el intelecto puede tener gnosis-conocimiento sin la praxis, acción ética, incluso si tal vez la recibió por χάρις jaris (gracia, energía increada); pero apenas se desvíe un poco, por descuido, hacia los πάθος pazos, inmediatamente se engaña y se extravía. Si ahora tiene presunción o jactancia, aunque sea poco, es abandonado por la χάρις jaris (gracia, energía increada). Por eso los Padres, quizás por vejez y debilidad, a menudo disminuyeron las acciones corporales, pero nunca las psíquicas y espirituales. Porque en lugar de las acciones corporales tenían la enfermedad corporal, que podía afligir la carne. Pero es imposible, sin la acción ética, preservar la psique-alma sin pecado para que el νούς nus (espíritu de la psique) sea iluminado. Porque incluso el agricultor cambia a menudo sus herramientas o quizás las coloca en el almacén; sin embargo, nunca deja la tierra no cultivada, ni sembrada o sin vigilancia de sus frutos, si en verdad desea probar esos frutos.

 

Si ahora alguien es ladrón y salteador y no quiere entrar por la puerta, sino subir por otro lado, como dice el Señor (Jn 10, 1 y 10), a éste las ovejas no lo escuchan, es decir, los sentidos divinos según el divino Máximo el Confesor *. Porque el ladrón no entra sino para robar con la audición y matar los conceptos con la alegoría, no pudiendo interpretar la Escritura, y perderá también a sí mismo y a los conceptos con la gnosis-conocimiento falsa por la presunción o jactancia. Mientras que el pastor sufre junto con los conceptos como buen soldado de Cristo (2 Tim 2, 3) según el Apóstol Pablo, con la aplicación y cumplimiento de los mandamientos divinos, y entra por la puerta estrecha (Mt 7, 13), es decir, la humildad, que es la puerta de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Y antes de ser digno de recibir la divina χάρις jaris (gracia, energía increada), estudia y aprende todo de oídas. Y cuando viene algún concepto que es lobo con apariencia de oveja, lo rechaza con la autovisión y autocrítica diciendo: «No sé quién eres. Dios lo sabe». Si el concepto viene con desvergüenza y busca ser aceptado diciendo que «si no aceptas los conceptos y no disciernes las cosas, entonces no tienes ni fe ni gnosis-conocimiento», responde: «Y si dices que soy un tonto, sé por el santo Crisóstomo que el tonto en este mundo puede volverse sabio (1Cor 3, 18), según el Apóstol Pablo». Como también dice el Señor, los hombres de este mundo son más astutos en su generación que los hijos del reinado de la realeza increada de los cielos (Lc 16, 8). Y realmente, los primeros desean vencer y enriquecerse, alabarse, y glorificarse, vanagloriarse y dominar y otros similares; y si aún fracasan y su trabajo es inútil, todavía se preocupan más de lo que pueden por estas cosas. Mientras que los «hijos de la realeza» quieren tener lo contrario de lo anterior, con lo cual a menudo desde aquí reciben el compromiso o aras de la bienaventuranza celestial y cuidan mucho, al menos tanto como los anteriores, recibir la libertad del νούς nus (espíritu de la psique) por la χάρις jaris (gracia, energía increada), con la cual puede tener la memoria incesante y los conceptos, o conocer que sus conceptos son testificados por las divinas Escrituras y por aquellos que tienen experiencia de la gnosis-conocimiento espiritual, o al menos ignorar con mucha gnosis-conocimiento, a causa de la duda. Y conocer que los conceptos anteriores fueron tentaciones para probar su libre albedrío o independencia, para que el humilde se aparte y desconfíe de su propio concepto, pensamiento y propósito, o más bien teme y pregunta con muchas lágrimas y recurre a la humildad, a la autovisión y a la autocrítica, y considera gran pérdida la gnosis-conocimiento y los dones o carismas.

* Filocalía, tomo II, segunda centruria sobre el amor, cap. 55 https://logosortodoxo.es/filocalia/san-maximo-el-confesor-filocalia-4-centurias-sobre-la-agapi/

 

Por el contrario, el orgulloso busca apoyar sus propios conceptos, sin escuchar a Juan Clímaco que dice que no busquemos cosas de un tiempo antes de su tiempo, o a san Isaac que enseña: «No entres con desvergüenza, sino agradece en silencio». También a Crisóstomo, que aprendió del Apóstol Pablo a decir «no sé, no conozco» (2Cor 12, 2-3), o a san Juan Damasceno, que dijo acerca de Adán que aún no era tiempo de volver al estudio de las realidades espirituales intangibles. Porque los sentidos de los niños son insuficientes para una alimentación sólida, y necesitan leche, como dice el Apóstol Pablo (Heb 5, 12-14). Por eso no busquemos contemplación en un tiempo que no es para contemplación, sino primero obtengamos las madres de las virtudes dentro de nosotros, y la gnosis vendrá sola, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo. A Él pertenece la doxa-gloria increada por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos ν΄ νι ni (13º) Gnosis de las realidades espirituales

 

El elemento es ν΄ νι ni, decimotercer logos, aquí habla de la gnosis de las cosas espirituales e intelectuales. Cualquiera que vea concluye respecto a los ejércitos espirituales de los incorpóreos desde las cosas sensibles. Ahora, bendiga la lectura, Padre.

 

La gnosis-conocimiento se vuelve comprensible, espiritual e intelectual después de la costumbre a la contemplación de las cosas sensibles, pero esto no significa que el gnóstico/conocedor verá a un ángel. Porque, ¿cómo el hombre, que ni siquiera ve su propia psique-alma, podrá ver una sustancia inmaterial y conocida solo por su Creador? Para el bien común y por la providencia de Dios, los Ángeles se manifestaban muchas veces a nuestros padres, pero no sucede esto para nosotros, porque lo queremos por orgullo, y ni siquiera nos preocupamos por el bien común, ni soportamos ni sufrimos nada en consideración a Dios. Por eso, aquel que desea tal cosa, probablemente desea ver un demonio, ya que este asume la forma de un ángel de luz, como dice el Apóstol Pablo (2Cor 11, 14). Es posible que aparezca un ángel, pero cuando nadie lo pone en mente ni lo cree, tal vez se manifieste, y entonces nuevamente ocurre si alguien lo acepta por bien común. Por lo tanto, esto se reconoce por no querer ni aceptarlo en nuestros sueños ni considerarlo si sucede, sino estar como si no supiéramos nada. Porque si realmente es un ángel, tiene poder de Dios para hacer que el νούς nus con la mente se calme y lo acepte, sin quererlo. Mientras que el demonio no puede hacer esto, pero si ve que el νούς nus lo acepta, aparece por concesión. De lo contrario, huye perseguido por el Ángel guardián que tenemos desde el bautismo, porque el νούς nus no le entregó el consentimiento, la independencia y el poder.

 

Estas cosas, pues, son así. Ahora se hablará de la contemplación de las Órdenes superiores, cómo hay nueve órdenes según Dionisio el Areopagita y como vemos en todas las Escrituras. Las nueve órdenes tienen nombres, según su naturaleza y energía. Se llaman incorpóreos porque son inmateriales, espirituales porque son nus-espíritus, y ejércitos (Lucas 2, 13) porque son espíritus que sirven (Hebreos 1, 14) al Rey de todo. También tienen otros nombres que son comunes y específicos al mismo tiempo, es decir, se llaman Potencias (Efesios 1, 21; 1 Pedro 3, 22) y Ángeles (Mateo 1, 20 y otros). Potencias es el nombre de una de las órdenes celestiales, pero según la energía, todas las nueve órdenes se llaman Potencias, porque tienen la δύναμη dinami (potencia, energía y poder) de ejecutar todas las voluntades divinas. Ángeles, por otro lado, es el nombre específico de una de las órdenes que está primera sobre nosotros y novena desde el terrible trono de Dios, pero según la energía, todos se llaman ángeles, porque anuncian las órdenes divinas a los hombres. Como en el libro de Job, Salomón dice que «vino otro ángel» (Job 1, 16-19), pero no era un Santo Ángel, sino que, como dice Crisóstomo, se le llamó así solo porque él fue salvado y vino a anunciar los acontecimientos. Pero también el Señor es llamado Ángel en el Antiguo Testamento en varios puntos. Dice, por ejemplo, que Abraham hospedó Ángeles (Génesis 18, 1-5), y era el Señor antes de encarnarse; como dice san Juan Damasceno sobre la Zeotokos: «Abraham en su tienda vio el misterio relacionado contigo, oh, Zeotokos. Por lo tanto, él recibió a tu Hijo antes de encarnarse, etc.». Además, Él mismo era como un Ángel junto con los tres jóvenes en el horno (Daniel 3, 25). El Señor se llama Ángel según la energía (increada), como lo llama el profeta Isaías «Ángel de la gran voluntad» (Isaías 9, 6), y como Él mismo dijo, «todo lo que he oído del Padre, eso os declaro» (Juan 8, 26). A Él pertenece la doxa-gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos ξ’ xi (14º) Sobre la απάθεια apázia

 

Este logos, que acompaña al elemento ξ’ ξι ksí, tiene como único tema la verdadera απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos). Ahora hay catorce capítulos en formato conciso, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo. Ahora, bendiga la lectura, Padre.

 

La απάθεια apázia es algo maravilloso y paradójico, porque tiene la δύναμη dinami (potencia, energía y poder), una vez que el hombre domina los πάθος pazos y adquiere el hábito en esto, de hacerlo imitador de Dios, tanto como es posible para un ser humano. Porque aunque el impasible sufre y lucha contra los demonios y hombres malvados, parece como si no estuviera sufriendo él mismo, sino otro, como lo hicieron los Santos Apóstoles y Mártires. Y ni siquiera cuando es glorificado se enorgullece, ni cuando es insultado se entristece, porque considera que las cosas agradables son la χάρις jaris (gracia, energía increada) y condescendencia de Dios que no las merece, mientras que las dolorosas y tristes son pruebas. Y las primeras se dan aquí por la χάρις jaris para consuelo, mientras que las segundas son para humildad y buena esperanza para el futuro. Así que el impasible, con el discernimiento, es como insensible -con mucho sentido o sensación- hacia lo doloroso.

 

La απάθεια apázia impasibilidad no es una virtud, sino el nombre del conjunto de virtudes. Así como el hombre no es un miembro, sino muchos miembros, y no son ellos solos, sino junto con la psique-alma, así también la απάθεια impasibilidad es la conexión de muchas virtudes y tiene al Espíritu Santo como psique-alma. Porque todas las obras espirituales dichas son inanimadas si no tienen el Espíritu Santo, del cual aquel que se llama espiritual recibió también el nombre. Si la psique-alma no despoja todos los πάθος pazos, no viene el Espíritu Santo a ella, pero ni siquiera sin Él se llama απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) a esta virtud inclusiva, sino que incluso si alguien la adquiere, probablemente se encuentra en insensibilidad. Por eso, los griegos, no conociendo estas cosas, dicen: «No te vuelvas impasible como un ser inanimado, ni apasionado como un animal». Y dijeron «inanimado» en correspondencia con la gnosis-conocimiento que tenían, porque no tenían la gnosis-conocimiento del Espíritu Santo. Pero decir «animal» al hombre apasionado nos parece correcto. No decimos esto simplemente por haberlo aprendido de ellos, porque esto no es gnosis-conocimiento ni experiencia, sino que, después de haber experimentado la tiranía de los pazos, aprendimos lo que padecemos y experimentamos de ellos. Y nuevamente, después de aprender de los Padres que alcanzaron la απάθεια apázia impasibilidad, escribimos sobre la adquisición de las virtudes. Dicen, por tanto, que el excesivamente apasionado se convierte en cautivo e insensible por la amistad con los pazos pasiones. Y a veces por deseo salta impulsivamente sin precaución como un animal, a veces por ira que defiende el deseo, rechina los dientes contra sus semejantes. Así también el impasible, por la perfecta agapi-amor a Dios, se vuelve insensible. Y a veces tiene el continuo estudio y reflexión continua a Dios, a veces alguna de Sus maravillas o algún versículo de las divinas Escrituras, según el santo Nilo. Y si está entre muchos o en el mercado, su espíritu y mente está como si estuviera solo. Esta condición proviene de la vigilancia y guardia de los mandamientos (logos, principios espirituales) de Cristo, a Quien pertenece la doxa-gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos o´ όμικρον ómicron (15º) sobre la αγάπη agapi

 

La vigilancia, guardia de los mandamientos divinos es prueba de αγάπη agapi (amor incondicional) a Dios y al prójimo. Por eso, este logos está relacionado con la agapi y tiene la letra ómicron (la o pequeña), que es la decimoquinta en el alfabeto; porque la agapi es el principio y fin de la Ley. Ahora, pues, bendiga la lectura, Padre.

 

Quien quiera hablar de la αγάπη agapi (amor incondicional, desinteresado), se atreve a hablar de Dios, según el Teólogo Juan, que dice: «Dios es agapi-amor, y el que permanece en agapi-amor, permanece en Dios» (1Juan 4:16). Y lo maravilloso es que esta virtud principal entre todas es natural. Por eso la Ley la puso en primer lugar: «Amarás al Señor tu Dios, etc.» (Deuteronomio 6:5). Yo, por lo tanto, apenas oí «con toda tu psique-alma», quedé extasiado y no necesité más. Porque «con toda tu psique-alma» significa todas las partes de la psique-alma, la lógica-racional, la irascible y la anhelante o concupiscible. De estos tres está compuesta la psique-alma, y lo primero, el νούς nus con la mente o intelecto, siempre medita en lo divino; el anhelo solo a Dios desea incesantemente, y no a otro, porque la Ley dijo «con todo, etc.», mientras que la ira por naturaleza se mueve contra los obstáculos de este deseo, y solo eso. Así que las Escrituras dijeron correctamente que Dios es agapi-amor. Si, pues, Dios ve estas tres potencias o facultades de la psique-alma, que solo a Él anhelan según Su mandamiento, es natural que Él, siendo bueno, no solo ame, sino que también habite en un hombre así y camine con él (Levítico 26:11-12), como dijo, con la infusión del Espíritu Santo.

 

El cuerpo, sin querer, se someterá a la lógica, como ilógico que es, y ya no deseará la carne contra el Espíritu (Gálatas 5:17), como dice el Apóstol Pablo, sino que, como el sol y la luna, aunque son sin psique inanimados, se mueven por el mandamiento de Dios para iluminar al mundo. Así también el cuerpo, por la voluntad de la psique-alma, trabaja las obras de la luz. Y como el sol avanza gradualmente desde el amanecer hasta la puesta del sol y completa un día, mientras que cuando falta se hace noche, así también toda virtud que el hombre realiza ilumina la psique-alma, mientras que cuando falta se convierte en pazos y oscuridad, hasta que adquiera la virtud nuevamente y la luz regrese. Y como el sol, a medida que se mueve lentamente de un extremo al otro del amanecer al atardecer, crea tiempo, así también el hombre progresando desde el principio de las virtudes se convierte en impasible, sin pazos. Y como la luna crece y decrece cada mes, así el hombre fluctúa cada día en cada virtud hasta que alcance al hábito de alguna virtud. Y a veces se entristece y se aflige según Dios, mientras que otras veces se regocija, se alegra y agradece a Dios, sintiéndose indigno de adquirir virtudes. Y a veces se ilumina, a veces se oscurece, hasta que termine el camino.

 

Todas estas cosas se hacen por economía divina, para que el hombre evite el orgullo y la desesperación. Como en este mundo el sol tiene cambios y la luna oscilaciones, mientras que en el futuro será siempre luz (increada) para los justos (Prov 13:9) y oscuridad, ay de mí, para los pecadores como yo, así también ahora, antes de la perfecta agapi-amor y la contemplación divina, la psique-alma tiene cambios mezclados con virtudes, y el νούς nus con la mente oscurecimientos con conocimientos, hasta que el hombre sea digno de ejercer el trabajo de la vida futura con la perfecta agapi-amor, por la cual se realiza todo esfuerzo y trabajo. Por agapi-amor, el siervo obedece el mandamiento, y por agapi-amor, el rico y libre se convierte en esclavo, para entregar incluso su ser a aquellos que desean tener lo suyo. También el que ayuna, para que otros coman los alimentos que él comería. La vigilia, la salmodia y las cosas similares se hacen por la agapi-amor de Dios. Y en general, cada obra espiritual se realiza por agapi-amor a Dios o al prójimo. A Él pertenece la doxa-gloria, el honor y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos π΄ πι pí (16º) Sobre la γνώσις gnosis de Dios.

 

La letra π’ πι pi del alfabeto, decimosexto logos, brevemente habla sobre la gnosis-conocimiento de Dios. Esto se debe a que muchos hablaron mucho sobre teología con reglas, argumentos y logos. Y ahora, bendiga la lectura, Padre.

 

Todas las cosas que Dios creó tiene un comienzo; y cuando Él lo quiera, también tienen un final, porque surgieron de la no existencia o del no ser. Pero Dios no tiene ni principio ni fin. Además, Sus virtudes no tienen ni principio ni fin, porque nunca estuvo sin ellas, sino que siempre es sumamente bueno, justo, sabio, omnipotente, invicto, impasible, indescriptible, ilimitado, inescrutable, incomprensible, interminable, eterno, increado, inalterable, verdadero, indivisible, invisible, insondable, infinito, perfecto, superior, inexpresable, incomprensible, lleno de misericordia, omnisciente y omnipresente. Por supuesto que no, como dice san Dionisio el Areopagita, que Dios, teniendo virtudes, se apresura a Sí mismo realizar cada una como los virtuosos, sino que actúa la virtud por voluntad propia y la maneja como herramienta con autoridad, según Su divina voluntad.

 

Por lo tanto, los ángeles y los hombres virtuosos recibieron de Él, por la χάρις jaris (gracia, energía increada), tanto la existencia como las virtudes, con las cuales, imitando a Dios, se volvieron justos, buenos y sabios. Y como son creaciones, necesitan el auxilio y la ayuda del Pantocrátor o Todopoderoso, sin el cual no pueden tener ni virtud ni sabiduría, porque las creaciones son susceptibles al cambio y se llaman compuestas porque están compuestas de varias partes. Pero Dios es incorpóreo, simple, sin principio, un Dios que es adorado y glorificado como Padre, Hijo y Espíritu Santo por toda la creación. Y el que lo imitó, tiene una voluntad y no muchas y complicadas; tiene el νούς nus (espíritu de la psique) sencillo y siempre se toma su tiempo manteniéndolo libre de cualquier forma, tanto como puede, y desciende con condescendencia, sin querer, de esta condición a la contemplación de algún pasaje de las Escrituras o de las creaciones. Y para no ser condenado, cuida del cuerpo, no porque lo ame y quiera vivificarlo, sino para que no se vuelva completamente inútil y sea condenado por ello, como dijimos. Porque como entonces el νούς nus con la mente o intelecto no rechazará los pazos relacionados con él, sino que las utiliza naturalmente, así también la psique-alma no rechaza el cuerpo, sino que lo utiliza para toda buena obra. Y así como el νούς nus domina los impulsos animales de los pazos y los dirige hacia la voluntad de Dios, así también cuando el hombre domina los miembros de su cuerpo, se convierte con una sola voluntad y no muchas. Porque ni los cuatro elementos del cuerpo ni los muchos miembros dejará que hagan lo que quieran, ni permitirá que las tres potencias o facultades de la psique-alma piensen y se consideren descuidadamente y sin restricciones, o inciten al cuerpo a actuar, sino que, previniendo y cuidando con sabiduría espiritual, hace inseparable la voluntad de las tres potencias de la psique-alma. Las formas de esta sabiduría espiritual son cuatro: la prudencia, la sensatez o sano juicio, la valentía y la justicia, sobre las cuales escribió con gran alcance el Teólogo con la iluminación de Jesús Cristo, nuestro Señor, a Quien pertenece la doxa-gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos ρ΄ ρο ro (17º) sobre la prudencia

 

He aquí ahora el décimo séptimo logos que trata de una virtud general. En la letra ρ΄ ro hemos llegado ahora; de las cuatro, la prudencia es la primera. Ahora, bendiga la lectura, Padre.

 

Es más fácil para aquellos que lo desean, aprender sobre las cuatro virtudes generales de san Gregorio el Teólogo; pero también aquí diremos unas pocas palabras sobre cada una. Porque cada virtud parcial necesita estas cuatro virtudes generales y no puede existir sin ellas. ¿Cómo, por ejemplo, podría suceder cualquier cosa sin prudencia? Esta surge de la lógica y se encuentra entre la excesiva habilidad (o exceso de prudencia) y la insensatez. La primera lleva la prudencia hacia arriba para conspirar y dañar mucho, tanto la psique-alma de quien la tiene como a los demás, mientras que la segunda hace al hombre insensible e inútil, y no permite que el νούς nus (espíritu de la psique) cuide de lo divino, ni de algo que beneficie la psique-alma o al prójimo. Y la excesiva prudencia parece una montaña muy alta, y la insensatez parece un abismo. Aquel que camina en el campo que está en medio es sabio. Mientras que cualquiera que se desvíe del camino, o caiga en el abismo, o intente subir muy alto y, no encontrando paso, se derrumba de nuevo, sin querer, en el abismo, y no puede parar porque no quiere volver desde la altura de la montaña a la prudencia con la μετάνοια metania (arrepentimiento y confesión). Ahora, aquel que ha caído en el abismo, suplica humildemente a Aquel que puede guiarlo al camino real de la virtud. Pero el prudente ni sube con orgullo buscando dañar a nadie, ni desciende sin pensar para que otro le dañe , sino que, recogiendo lo mejor, lo guarda con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo, nuestro Señor. A Él pertenece la doxa-gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos  σ΄ σίγμα sigma (18º) sobre la sensatez o sano juicio

 

La letra σ΄ σίγμα sigma es el decimoctavo elemento, y el logos actual trata sobre la σωφροσύνη sofrosini sensatez o sano juicio. Ahora, bendiga la lectura, padre.

 

La σωφροσύνη sofrosini es «juicio sano», conducta sana, es decir, sin falta alguna. No permite que aquel que la posee caiga en la intemperancia ni en la estupidez; más bien, guarda los bienes que la prudencia recoge y rechaza todo lo peor, concentra el pensamiento en sí misma y, a través de sí, eleva al hombre hacia Dios. Como buen pastor, protege las ovejas, es decir, los divinos conceptos, y mata la intemperancia como un perro rabioso, con la abstención de las cosas dañinas, mientras que rechaza la estupidez como un lobo salvaje que no le permite aislar ni desgarrar las ovejas, sino que lo vigila constantemente y lo revela a la parte lógica de la psique-alma para que no se esconda en la oscuridad y se consuele con sus propios conceptos. La sensatez o sano juicio nace de la parte anhelante de la psique-alma. Sin ella, ningún bien se mantiene, si es que se produce. Porque sin σωφροσύνη sofrosini sensatez o sano juicio, las tres partes de la psique-alma se dirigen hacia arriba o hacia abajo, es decir, hacia la estupidez o la intemperancia. No entiendo por intemperancia solo el preocuparse por la gula, sino por cualquier pazos pasión, concepto y pensamiento que no se controle voluntariamente conforme a Dios. La σωφροσύνη sofrosini sensatez o sano juicio castiga todas estas cosas y domina los impulsos irracionales de la psique-alma y el cuerpo, dirigiéndolos hacia Dios. A Él pertenece la doxa-gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos τ΄ ταυ taf (19º) sobre la valentía

 

La letra τ΄ ταυ taf, para la valentía, es el decimonoveno logos en orden. De la parte irascible de la psique-alma nace la valentía, se encuentra entre la cobardía y la desfachatez, descaro. Ahora, bendiga la lectura, Padre.

 

El carácter de la valentía no es vencer y oprimir al prójimo. Eso es desfachatez, tiranía y está por encima de la valentía. Tampoco se debe evitar por miedo a las tentaciones las obras y las virtudes conforme a Dios, ya que eso es cobardía y está por debajo de la valentía. Más bien, la valentía consiste en soportar en toda obra buena y vencer los pazos de la psique-alma y del cuerpo. No luchamos «contra sangre y carne», es decir, contra los hombres, como solían hacer los judíos, considerando que cualquiera que venciera a los extranjeros de otra raza estaba haciendo la obra de Dios. Nuestra lucha es «contra los principados y las potestades» (Efesios 6, 12), es decir, contra los demonios invisibles, y aquel que vence, vence en lo espiritual o es vencido por los pazos. Aquella lucha de los judíos era un tipo o prefiguración de nuestra propia guerra. Porque estos dos pazos, aunque parezcan contrarios entre sí, sin embargo, ambos son perturbados por la debilidad. La desfachatez arrastra hacia arriba y asusta golpeando aparentemente, como una osa impotente, mientras que la cobardía huye como un perro acosado. Porque nadie de aquellos que tienen uno de estos dos afectos tiene esperanza en el Señor. Por eso no pueden permanecer en la guerra, ya sea porque se descaran o se acobarden. Pero el justo es como un león con confianza (Proverbios 28, 1) en Jesús Cristo, nuestro Señor, a quien pertenece la doxa-gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

 

Logos υ΄ípsilon (20º) sobre la justicia

 

La letra υ΄ ύψιλον ípsilon y el vigésimo logos para el conjunto de virtudes, la justicia. Esta es la que distribuye lo igual, y la misma nace del νούς nus (espíritu de la psique). Ahora, bendiga la lectura, Padre.

 

Dios es alabado, dice el gran Dionisio Areopagita, también con la justicia. Y es justo. Porque sin justicia todo es injusto, y sin ella no se mantienen firmes. Se llama discernimiento y distribuye lo igual en cada caso, para que no haya ni escasez por juicio recriminatorio e injusto ni exceso por codicia. Porque aunque estos dos parecen opuestos, ya que están por encima y por debajo de la justicia, ambos se inclinan a un lado por injusticia. La línea si tiene una curva o una hendidura, se aparta de lo recto. Y la balanza que se inclina se aprovecha del otro. Ahora, aquel que puede sostener la justicia no cae ni abajo con estupidez, intemperancia, cobardía y codicia, para que se arrastre con el vientre como la serpiente (Génesis 3, 14), comiendo tierra y trabajando en los pazos de la deshonra, ni por encima se levanta, con astucia, audacia, estupidez y falta, para que se enorgullezca, se vanaglorie y piense maliciosamente por encima de lo que merece, sino que tiene el pensamiento y conducta de la σωφροσύνη sofrosini sensatez o sano juicio (Rom 12, 3) y soporta con humildad, conociendo que todo lo que tiene, lo recibió por la χάρις jaris (gracia, energía increada), según el Apóstol (1Cor 4, 7), y no lo niega. Porque se está haciendo daño a sí mismo y al prójimo, o más bien a Dios, cuando cree que sus logros son propios. Pero si piensa que tiene algún bien de sí mismo, también se le quitará eso (Mateo 13, 12), como dice el Señor. A Él pertenece la doxa-gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos φ΄ φι fi (21º) sobre la paz perfecta en CristoDios

 

La letra φ΄ φι fi phi es el logos vigésimo primero sobre la paz perfecta de los pensamientos, como los discípulos del Señor la recibieron (Juan 14, 27); porque tal es la que Dios proporciona. Ahora, bendiga la lectura, Padre.

 

El Señor dijo a los Apóstoles: “Les doy mi paz” (Juan 14, 27), y añadió: “no como la da el mundo”, es decir, no con palabras, como los hombres de aquel país saludan y dicen “paz a ti”, y como la Sunamita dijo, ‘paz a ti’ (4Reyes 4, 23); o como Eliseo dijo a Giezí: ‘¿Le dirás, tienes paz? Es decir, ¿tiene paz tu marido? ¿Tiene paz tu hijo?’ (4Reyes 4, 26). Pero el Señor se refiere a la paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4, 7), la cual Dios da a aquellos que lo aman con todo su corazón, para las guerras y peligros que han soportado anteriormente. Por eso de nuevo dijo el Señor: “Unidos a mí, tendrán paz” y añadió: «Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí, mediante la comunión y unión conmigo. Puesto que estáis en el mundo tendréis tristezas, tribulaciones y sufrimientos; pero tened ánimo y confiad en mí, yo he vencido al mundo y con esta victoria he asegurado también vuestra victoria y la doxa (gloria, luz increada) para vosotros» (Juan 16, 33). Es decir, aunque uno enfrente muchas aflicciones y peligros de demonios y hombres, tiene la paz del Señor; todas estas cosas las considera como nada. Y de nuevo dijo: “Vivan en paz entre ustedes” (Marcos 9, 50). Todas estas cosas las dijo el Señor a los discípulos anteriormente, porque estaban por entrar en guerras y sufrir aflicciones y tribulaciones por causa de Él.

 

Aplicando ahora esto a nosotros, vemos que cada uno de nosotros, los fieles, tiene pazos que lo atacan y escandalizan, y si tiene paz con Dios y con el prójimo, vence todo. Porque estas son las cosas del mundo, que Juan el Teólogo nos ordenó odiar (1Juan 2, 15); no las criaturas, sino los deseos mundanos. La psique-alma tiene paz con Dios cuando está en paz consigo misma y se convierte toda en todo lo que Dios desea. Y se convierte así cuando está en paz con todos los hombres, aunque sufra muchos males de ellos. Porque con la imperturbabilidad sin maldad no se perturba en absoluto, sino que todo lo acepta, desea el bien de todos y ama a todos los hombres por Dios y porque todos tenemos la misma naturaleza. Y por los incrédulos que caminan hacia la perdición, se lamenta, como lo hicieron el Señor y los Apóstoles, mientras que por los fieles ora y se esfuerza. Y así adquiere la paz de los pensamientos y vive espiritualmente en la contemplación y en la oración pura hacia Dios. A Él sea las gracias y la doxa-gloria increada por los siglos de los siglos. Amén.

 

Logos χ΄ χι (22º) sobre la χαρά jará alegría

 

Logos vigésimo segundo, que tiene la letra χ’ χι jí de las veinticuatro del alfabeto helénico y dice que: La χαρά jará (alegría) nace de la paz. Por la que diré pocas palabras y brevemente, porque existe la χαρά alegría espiritual, pero también la otra. ¡Ahora, bendiga esta lectura Padre!

 

El Apóstol Pablo dice: “Que tengáis la χαρά jará alegría que da el Señor” (Fil. 3,1). Justamente lo formuló así, porque si la alegría no proviene del Señor tal vez uno nunca se alegrará. Porque Job, examinando la vida humana encontró que toda ella contiene tristeza, angustia y desolación. También san Basilio el Magno. Y san Gregorio de Nicea dijo que las aves rapaces (se refiere a los necios) y los demás animales se alegran porque son insensibles, pero el hombre lógico no puede alegrarse de ninguna manera, a causa de su luto, duelo (espiritual). Porque, dice, que no somos dignos de tener gnosis-conocimiento ni de los mismos bienes de los cuales nos hemos desviado y recaído. Por eso la misma φύσις fisis (naturaleza) también nos enseña más bien a estar en luto o duelo (según Dios), porque la vida es muy fatigosa, penosa, llena de aflicciones, y el exilio está lleno de pecados. Sin embargo, si uno tiene incesantemente la memoria de Dios, se alegra, deleita y goza, según el Salmista que dice: “Recordé a Dios y sentí alegría, gozo y deleite” (Sal. 76,4). Porque mientras el νούς nus (espíritu de la psique) se alegra y goza con la memoria a Dios, olvida las penas del mundo, tiene esperanza en Dios, se convierte en despreocupado, ocupándose de Él. Porque la despreocupación trae la χαρά jará (alegría) y la εὐχαριστία efjaristía, (ef jaris buena alegría, gratitud, agradecimiento). Εὐχαριστία efjaristía, gratitud o agradecimiento que está unido con el reconocimiento, aumenta las dádivas, los regalos y los χαρίσμα (jarísma, c-jarismas) o dones. Y cuando más se multiplican las beneficencias, aumenta a la vez la efjaristía gratitud y la oración pura junto con las lágrimas de alegría, y así poco a poco el hombre se exculpa y se libera de las lágrimas de las penas, sufrimientos y fatigas de los pazos y de las angustias. A continuación, de todas las maneras llega a la χαρά jará espiritual. Y por las cosas agradables se hace humilde y agradece; por las tentaciones se convierte y nace en su interior la certeza de la esperanza para el futuro. Con estas dos se alegra y ama a Dios y a todos con naturalidad como benefactores. Y no encuentra en toda la creación nada que pueda perjudicarlo y dañarlo, sino que iluminado por la gnosis (increada) de Dios, de todas las creaturas recoge alegría que el Señor inspira y admira el cuidado y la caridad que tiene el Dios para Sus creaciones. Porque el que ha llegado a la increada gnosis espiritual, no sólo admira aquellas cosas que parecen dignas de alabanza, sino por igual aquellas que los inexpertos y principiantes no les parecen necesarias, y se maravilla. Además no sólo admira el día por su luz sino también la noche.

 

Porque la noche es benéfica para todos. A los ascetas o practicantes les da ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y oportunidad para la oración. A los que están de luto (según Dios) les conduce a la memoria de la muerte y al hades, (lugar invisible o infierno). Aquellos que aspiran a la ética les conduce a un estudio más preciso y escudriñamiento de las donaciones divinas y en arreglar su moral y su carácter, sus costumbres, conductas y actitudes, tal y como dice el Salmista: “Lo que digáis dentro de vuestros corazones que lo examinéis con recogimiento en vuestras camas” (Salmo 4, 5). Es decir, en la tranquilidad y serenidad de la noche que reflexionéis con devoción y recogimiento los resbalones que habéis tenido por la confusión durante el día. “Que la enseñanza del logos de Cristo habite entre vosotros con toda su riqueza, enseñándoos y exhortándoos unos a otros con toda sabiduría, con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y dando gracias a Dios con todo vuestro corazón. Y todo lo que hagáis o digáis, hacedlo en nombre de Jesús, el Señor, dando gracias a Dios Padre por medio de él, que tanto nos ha beneficiado y sigue beneficiando” (Col. 3,16-17), es decir, que os enseñéis a sí mismos a vivir con oraciones y salmos, prestando atención y profundizando en las lecturas. Así se logra la praxis ética con el inventario y estudio de sí mismo de los hechos durante el día, sentirlos en la “ησυχία hisijía” (serenidad mental y paz cordial) y tranquilidad de la noche e igualmente poder tener luto o duelo (según Dios) por vuestros pecados. Y cuando con χάρις jaris (gracia, energía increada) prospere y compruebe de verdad y no con la fantasía, que algunas de sus acciones éticas de su psique o de su cuerpo se hacen con obras o logos, de acuerdo con el mandamiento de Cristo, agradece con temor y humildad; y lucha con oración y muchas lágrimas a Dios manteniendo aquella moral bondadosa, aconsejándote a ti mismo a retener su memoria, para que no se pierda otra vez esto por el olvido. Porque con largos tiempos se logra en nuestro interior la bondadosa ética y el buen carácter; y lo que se consigue con mucho sacrificio y tiempo, puede en un momento perderse. Eso para los practicantes.

 

Ahora para los “θεωρητικούς zeoríticos” contemplativos, la noche tiene muchas “zeorías” contemplaciones, tal como dice San Basilio el Grande. Cada vez que viene, les recuerda la creación del mundo, porque su oscuridad hace invisible toda la creación, tal como estaba anteriormente,. Cuando por otro lado, las nubes cubren las estrellas, el contemplativo es conducido en “θεωρία zeoría” contemplación espiritual, cómo el cielo, cuando al principio estaba vacío y sin estrellas. Cuando entra en su celda y le envuelve la oscuridad, se acuerda de aquella oscuridad que rondaba encima en el abismo (Gén. 1,2). Cuando de nuevo el cielo de repente se aclara, un monje, saliendo de su celda se apodera de sorpresa del mundo de arriba y alaba a Dios, tal y como dice Job, igual que los ángeles, alabaron a Dios cuando por primera vez vieron las estrellas (Job 38,7. Debe contemplar a la vez la tierra invisible y no formada (Gén.1,2), igual que entonces cuando los hombres dormidos como si no existieran, y tiene la sensación de que está sólo, como Adán y glorifica, alaba al Creador de la creación con gnosis (conocimiento) junto con los ángeles. Cuando hay truenos y centellas piensa en el día del Juicio. Escuchando las voces de las aves, es como si escuchara la voz de la trompeta de aquel entonces (1Tes 4,6). Desde el amanecer y el alba, comprende la manifestación de la sagrada y vivificadora Cruz (Mat 24,30). Por el despertar del sueño de los hombres deduce la resurrección común, en cambio de la salida del sol la venida del Señor. Observa que, otros salen en su encuentro con himnos, por encima de las nubes (1Tes. 4,17) tal como los Santos de entonces, mientras que otros se descuidan y duermen como aquellos que están destinados al futuro juicio y condena. Los primeros gozan todo el día con la alabanza, la “θεωρία zeoría” contemplación, la oración y el resto de las virtudes y viven dentro de la luz de la gnosis, tal como los justos entonces, mientras que los otros quedan en los πάθος pazos, apegos, vicios, pasiones, emociones y la oscuridad de la ignorancia tal como los pecadores de entonces.

 

Y en general, aquel que tiene gnosis espiritual encuentra todas las cosas que contribuyen en la “psicoterapia”, la sanación y salvación de la psique-alma y la doxa-gloria de Dios, por la que se crearon por el Señor, el Dios de las gnosis-conocimientos (1Reyes 2,3), tal como lo dijo la madre del profeta Samuel. Por eso, que no se jacte el sabio por su sabiduría, etc., sino el que presume o se jacta porque percibe, comprende y conoce al Kirios-Señor (1Reyes 2,10). Es decir, por lo que percibe, entiende y conoce bien al Señor por Sus creaciones y Le imita, a medida de lo posible, con el cumplimiento de Sus divinos mandamientos, con los cuales Le conoce, y para poder hacer juicio justo y producir justicia sobre la tierra (1Reyes 2,3), tal como lo hace Él. Porque estas palabras las dijo la madre de Samuel profetizando la crucifixión y la resurrección del Señor. Correspondientemente, pues, el creyente a la vez debe participar en la pasión-pazos de Cristo con la adquisición de las virtudes, de manera que se convierta en copartícipe de la doxa-gloria increada de Su resurrección (Rom. 8,17) con la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pasiones, desapego) y la gnosis; y estar orgulloso porque pasó de ser esclavo o servidor de semejante Señor e imitador de Su humildad, puesto que es un indigno. Entonces se darán las alabanzas por el Kirios-Señor (1Cor. 4,5). ¿Cuándo? Cuando dirá a los de Su derecha: “Venid los benditos a heredar el reinado de la Realeza increada” (Mat 25,34). Ojalá que seamos todos ἄξιος axios (capaces, dignos y merecedores) de recibir la χάρις jaris  (gracia, energía increada) y la filantropía del Kirios-Señor, en el Cual pertenece la doxa-gloria y el poder por los siglos. Amén.

 

Logos ψ΄ψί psí (23º) sobre las Escrituras

 

El logos sobre las Escrituras es el vigésimo tercero, el de la letra ψ΄ ψί psí, de modo que aquellos que desean investigarlas nunca encuentren en ellas ninguna discrepancia en absoluto, sino que las comprendan correctamente y como es debido. Y ahora, bendiga la lectura, Padre.

 

“Cantar con sensatez” (Salmo 46, 8), dice el Profeta, y “Examinad las Escrituras” (Juan 5, 39), dice el Señor. Por tanto, el que escucha se ilumina, y el que desoye se oscurece. Pues si alguien no presta atención a las palabras, no se beneficia tanto de las divinas Escrituras, incluso si canta y lee muchas veces. “Estudiad y aprended” (Salmo 45, 11), dice la Escritura; pues el estudio concentra el νούς nus con la mente o intelecto, y si uno desea prestar atención un poco, adquiere una gnosis-conocimiento parcial (1Cor 13, 12), como dice el Apóstol, especialmente aquel que no está privado de la acción ética, ya que esta pone a prueba el νούς nus en la lucha contra los πάθος pazos. Pero no conoce todos los misterios que cada logos y palabra de la Escritura oculta, sino solo lo que la pureza de su νούς nus puede recibir y aceptar por χάρις jaris (gracia, energía increada). Y esto se hace evidente en que a menudo conocemos teóricamente un dicho de la Escritura, así como uno o dos de los propósitos para los que fue escrita. Sin embargo, con el tiempo, tal vez, a medida que el νούς nus se vuelve más limpio, lúcido y claro, se hace digno de recibir otra gnosis del dicho, más alta que la primera gnosis, de modo que admire la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios y Su sabiduría inefable, y llegue a temblar ante el Dios de las gnosis-conocimientos, como dijo la profetisa Ana, que el Señor es un Dios de gnosis-conocimientos (1Re 2, 3). No me refiero, por supuesto, a la gnosis cuando uno oye algo de la Escritura o de una persona, porque eso no es pureza del νούς nus ni apocalipsis-revelación; pero cuando recibe la gnosis-conocimiento y no tiene confianza en sí mismo, hasta que encuentre que la divina Escritura o algún Santo está de acuerdo con la gnosis automática que recibió sobre el dicho de la Escritura, o algún objeto sensible o intelectual. Y si tal vez, en lugar de un propósito, encuentra muchos, o escucha muchos de las divinas Escrituras o de los Santos Padres, no debe dudar ni considerarlo una discrepancia. Porque a menudo hay muchos propósitos para la misma cosa, como por ejemplo con respecto a la vestimenta. Si uno dice que la vestimenta calienta, otro que es decorosa, otro que cubre, los tres dicen la verdad, porque la vestimenta es tanto para el calor como para cubrirse y para la decencia. Y los tres han encontrado el divino propósito de la vestimenta y están de acuerdo con la divina Escritura y la naturaleza de las cosas. Ahora bien, si alguien es ladrón o ratero y dice en su mente que la vestimenta es útil para el robo o el hurto, está mintiendo, porque ni la Escritura ni la naturaleza de las cosas atestiguan que se hizo para ese propósito, ya que las leyes castigan tales acciones.

 

Lo mismo es válido para cada objeto sensible o intelectual o logos de la divina Escritura. Porque los Santos no conocen ni todos los propósitos de Dios para cada cosa o logos y palabra gráficos, ni tampoco escriben todo lo que saben. Esto se debe, por un lado, a que Dios es inconcebible y Su sofía-sabiduría no tiene límites, para que la pueda caber o abarcar un ángel o un ser humano; como dice Juan Crisóstomo sobre cierta contemplación: “Yo he dicho ahora lo que debo decir, pero Dios, además de lo que dije, conoce también otras cosas que no se comprenden”. Y por otro lado, porque no es conveniente que los Santos digan todo lo que saben, debido a la incapacidad de los seres humanos y para que el logos no se alargue y se vuelva odioso o incomprensible por la confusión, sino que los logos y palabras deben ser dichos con moderación, como dice el teólogo Gregorio. Por eso vemos a un Santo decir hoy una cosa y mañana otra sobre la misma cosa. Y esto no es discrepancia si el oyente tiene gnosis-conocimiento o experiencia de lo que se dice. Y de nuevo, uno dice esto y el otro aquello, pero por el mismo motivo de la divina Escritura, porque muchas veces la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) ha regalado tanto esto como aquello a los hombres y en el tiempo. Lo que se requiere es que cada cosa se haga o se diga según el divino propósito y se apoye en las divinas Escrituras, para que no oiga del Apóstol el ‘anatema’, incluso si es un ángel (Gálatas 1, 8), ya que enseña un propósito diferente, fuera del divino propósito o de la naturaleza de las cosas, como dicen san Dionisio el Areopagita, san Antonio el Grande y san Máximo Confesor. Por eso dice san Juan Crisóstomo que no nos han transmitido estas cosas los sabios griegos, sino la santa Escritura.

 

No es, por ejemplo, discrepancia que la Escritura diga de alguien que no vio Babilonia durante el cautiverio, y en otro lugar que fue a Babilonia con los demás. Porque quien lee cuidadosamente la Escritura encontrará en otro lugar de la Escritura que se dice de la misma persona que fue cegado y así fue capturado, y por lo tanto fue a Babilonia, pero no la vio (4Reyes 25, 7; Jeremías 52, 11). Y aún así, algunos por inexperiencia dicen que la Epístola a los Hebreos no es del Apóstol Pablo, o que uno de los discursos de San Dionisio el Areopagita no es suyo. Pero si uno presta atención a estos discursos, encontrará la verdad. Porque los Santos, cuando se trata de una cosa física, desde la clarividencia (es decir, la gnosis-conocimiento físico o la contemplación  de los seres, de las criaturas, que surge de la pureza y lucidez del νούς nus), dicen con toda precisión el propósito de Dios, examinando las Escrituras, como dice san Juan Crisóstomo, igual que aquellos que buscan encontrar oro en las minas de la tierra, y aún encuentran las vetas más finas, para que no se pierda ni una ‘i yota ni un tilde’ (Mateo 5, 18), como dice el Señor. La ‘i yota´ es la décima letra del alfabeto, y el ‘tilde’ es el llamado acento, sin el cual no podemos escribir correctamente. Hemos dicho esto sobre las cosas físicas; pero cuando se trata de una cosa sobrenatural, sensible, espiritual o intelectual, o del logos de la Escritura, los Santos lo saben por la clarividencia y la apocálipsis-revelación, si se les da gnosis-conocimiento sobre esto por el Espíritu Santo. Si tal vez no se les da, pero permanece incomprensible en beneficio suyo, no dudan ni se avergüenzan en decir la verdad y reconocer la debilidad humana, diciendo como el Apóstol: “No lo sé, no conozco Dios lo conoce y sabe” (2Cor 12, 2). O como dice Salomón: «Tres cosas no entiendo, y la cuarta no alcanzo a comprender» (Proverbios 24:18), y como dijo Crisóstomo: «Yo no sé, pero si los herejes me llaman incrédulo, que me llamen también necio».

 

Y en general, todos aquellos que poseían sabiduría terrenal y celestial prefirieron la celestial, aunque utilizaron la educación secular con sabiduría y moderación, siguiendo el ejemplo apostólico, para no jactarse más allá de sus límites (2Cor 10:13), como lo hicieron esos egipcios que se burlaron de la sencillez del logos del Apóstol Bernabé, sin saber que su predicación contenía logos que conducen a la vida eterna (Juan 6:68), según lo dicen los escritos Clementinos. Muchos de nosotros también experimentamos esto cuando escuchamos a alguien hablar en otro idioma y nos reímos, incluso si esa persona es sabia en su idioma y habla sobre terribles misterios. Pero esto sucede por falta de experiencia. Los Padres, sin embargo, escribieron tanto simple como complejo intencionalmente, según el tiempo y las personas a las que escribían. Dice el santo Gregorio Nisis, alabando a san Efrén, que aunque era sabio, escribió de manera simple. También dice con admiración cómo san Efrén, siendo muy experto en dogmas y doctrinas, pegó hojas de los libros malditos de algún hereje con un enfoque infantil y, por orgullo el hereje, no pudiendo soportar la vergüenza, murió. Porque la santa humildad está por encima de la naturaleza y no puede tenerla el incrédulo, sino que la considera contra naturaleza, como dice san Dionisio el Areopagita a san Timoteo, escribiendo que «para los antiguos la resurrección de los muertos parece contra naturaleza, pero para mí y para ti y para la verdad no es contra naturaleza, sino más allá de la naturaleza. Y esto nos concierne a nosotros. En cuanto a Dios, la resurrección no es sobrenatural, sino natural. Porque el mandato de Dios es la naturaleza de Dios».

 

Los Padres aman más la humildad con obras y logos, por ejemplo, como el autor del Gerontikón. Él, aunque era obispo y exiliado por Cristo, hablando de una monja, dice que «también tomé de ella un trapo para ser bendecido». Y los santos padres Doroteo y Casiano escribieron de manera simple aunque eran sabios. Esto lo digo para que nadie piense que algunos escribieron de manera áspera por orgullo, o viceversa, otros de manera simple por ingenuidad. Pero el contenido de ambos es uno y proviene del mismo Espíritu Santo; mientras que el propósito era para el beneficio de todos. Si todos escribieran solo de manera simple, ninguno de los letrados se beneficiaría jamás, porque los considerarían indignos de su erudición debido a su simplicidad. Del mismo modo, ninguno de los más simples se beneficiaría si todos escribieran de manera áspera, porque no entenderían el significado de las palabras. Ahora aquel que tiene experiencia de las Escrituras sabe que el contenido de la expresión más simple y la más sabia es uno y tiene como objetivo salvar al hombre. Pero aquel que no tiene tal experiencia a menudo se escandaliza, sin saber que la educación secular coopera mucho cuando se convierte en vehículo de la sabiduría celestial del Espíritu. Porque lo celestial da significados luminosos, mientras que lo terrenal da poder de palabra, si uno tiene una mente o intelecto firme y compañera de la humildad, que le hace temer la insensatez y la altivez y tener un espíritu de templanza y sobriedad, como dice el Apóstol (Rom 12:3). Así como «amén» (que se dice en el Evangelio según Lucas como «verdaderamente» (Lucas 9:27)) es una palabra firme que afirma lo dicho anteriormente, así también la prudencia es un pensamiento firme que puede conservar la verdad. «Amén» revela la permanencia de la nueva χάρις jaris (gracia, energía increada), por eso en el Antiguo Testamento, que fue un prototipo o prefiguración, no se dice en absoluto, mientras que en el Nuevo Testamento de la χάρις jaris se dice en todas partes, porque ésta permanece por siempre por los siglos de los siglos.

 

Logos ω΄omega (24º) comprender el interés propio

 

Ahora la ω΄ ωμέγα omega (la o grande), el vigésimo cuarto y último logos que trae al corazón un sentimiento para que uno comprenda el interés propio. Así que bendiga ahora la lectura, Padre.

 

¡Cuántas lágrimas necesito cuando me examino un poco a mí mismo! Porque si no peco, me enorgullezco por arrogancia y vanagloria; si peco y puedo ver mi pecado, me desanimo por angustia y me desespero. Si me refugio en la esperanza, de nuevo viene la arrogancia. Si lloro, eso me da alivio; si no lloro, vuelven los πάθος pazos. Mi vida es muerte, y la muerte es peor, por temor al infierno. Mi oración se convierte en tentación y mi descuido, destrucción. «Quien aumenta la gnosis-conocimiento, aumenta el dolor» (Eclesiastés 1:18), dice Salomón.

 

Me asombro y me maravillo y no sé qué hacer. Si acaso conozco y no hago, la gnosis-conocimiento se convierte en mi condena. ¡Ay de mí, qué debería elegir! Desde mi ignorancia, veo todo al revés y no puedo poner las cosas en su lugar. No encuentro la virtud y la sabiduría que se esconden en las tentaciones, porque me falta paciencia. Abandonando la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) por los pensamientos, encuentro afuera los πάθος pazos en la tentación a través de los sentidos. Si intento practicar el ayuno y vigilia, encuentro como obstáculo la jactancia, presunción y la atonía. Cuando como y duermo sin moderación, caigo en el pecado sin querer. Me retiro de todo y huyo por temor al pecado, y la acidia o negligencia nuevamente me aflige, aunque veo a muchos coronados por tales luchas y tentaciones, porque tienen una fe firme, mediante la cual obtuvieron el temor divino, y con ese temor alcanzaron la práctica de las demás virtudes. Si tan solo tuviera fe como ellos, obtendría el temor, a través del cual obtuvieron la piedad y la gnosis-conocimiento, como dice el Profeta, de la cual provienen la fuerza, la voluntad, la sensatez y la sabiduría del Espíritu (Isaías 11:2) para aquellos que permanecen cerca de Dios con cuidado y estudio de las Sagradas Escrituras con paciencia, mediante la cual se igualan los aspectos superiores e inferiores. Es decir, cuando un πάθος pazos se convierte en una virtud, el tiempo y la experiencia lo destapan y lo revelan. Pero cuando la virtud se desvía hacia el πάθος pazos, el tiempo y la experiencia generalmente la separan de esto con paciencia. Porque si la paciencia no nace en la psique-alma por la fe, de ninguna manera puede tener virtud. «Con vuestra paciencia salvaréis vuestras psique-almas» (Lucas 21:19), dice el Señor, quien solo Él construyó los corazones de los hombres (Salmo 32:15), como dice el Salmista. Y de esto se hace evidente que solo el corazón se construye por sí mismo, es decir, el νούς nus (espíritu de la psique), con paciencia en las tribulaciones y aflicciones.

 

Porque aquel que cree que tiene a otro que gobierna invisiblemente su vida, a menudo se rinde al pensamiento que le dice: «Quiero esto y no quiero eso; esto es bueno, eso es malo». Si tiene a alguien como gobernante, debe preguntarle en cada asunto y aceptar con sus oídos la respuesta y cumplir con obras lo dicho. Pero si no tiene ninguno, entonces, según el Efjaites, tiene a Cristo, a quien pregunta con una oración desde su corazón, y con fe espera la respuesta con obras, logos y palabras, para que no sea que el satanás, que no puede hacer con obra, responda con palabras, fingiendo ser un gobernante, y lleve a la perdición a aquellos que no tienen paciencia. Porque tales personas se apresuran por ignorancia a recibir lo que nunca se les da; porque un día a los ojos del Señor es como mil años y mil años como un día (Salmo 89:4). Sin embargo, aquel que a través de la paciencia adquirió experiencia en las artimañas del enemigo hace lo que el Apóstol, es decir, lucha y corre con paciencia para alcanzar su objetivo (1Cor 9:24 y 26) y poder decir: «No ignoramos los designios del enemigo, para no ser víctimas engañadas de los ardides de Satanás y seamos dominados por él, ya que no ignoramos sus propósitos y conocemos sus intenciones e invenciones» (2 Cor 2:11), es decir, los trucos ocultos que muchos ignoran. Porque el enemigo, como dice el Apóstol, toma la forma de un ángel luminoso (2 Cor 11:14), y esto no es sorprendente, porque incluso los pensamientos que presenta en el corazón parecen pensamientos de justicia para los inexpertos.

 

Por eso es bueno decir «no conozco». Y así, nadie duda ni de las palabras del Ángel ni cree en las artimañas del enemigo, sino que con paciencia evita ambos abismos y espera recibir en la práctica la respuesta después de muchos años, sin buscarla ni conocerla él mismo (lo mismo ocurre, como alguien dijo, con la contemplación de los seres, es decir, las creaciones de Dios), hasta que llegue a algún puerto, es decir, a la gnosis práctica y empírica. Y cuando ve que ha pasado mucho tiempo, entonces aprenderá que su oración realmente fue escuchada y que recibió una respuesta invisiblemente. Por ejemplo, uno ora para vencer los πάθος pazos que lo combaten. Y no escucha ninguna palabra ni ve una forma engañosa, ni ve alguna figura. Pero incluso si algo así sucede en sueños o incluso conscientemente, no cree en absoluto. Después, pues, de años, ve que aquella guerra terminaba por χάρις jaris (gracia, energía increada), y venían pensamientos que llevaban su νούς nus (espíritu de la psique) y su intelecto a la humildad y a la gnosis de su propia debilidad. Pero ni siquiera así creía, sino que esperaba durante muchos años, por temor a que esto también fuera un engaño de los demonios. Como dice San Juan Crisóstomo sobre los Apóstoles, por eso el Señor, después de decirles aquellas cosas tristes, añadió al final: «El que persevere hasta el fin, ése se salvará» (Mateo 10, 22), para que no se desanimen, sino que luchen por temor a caer. Porque nadie se beneficia de otras virtudes, incluso si vive de manera celestial, si tiene la arrogancia con la que el diablo y Adán y tantos otros han caído. Por eso nunca se debe desechar el temor, hasta que uno llegue al puerto de la agapi-amor perfecta (1Juan 4, 18) y se vuelva extranjero para el mundo y el cuerpo. Un hombre así no deja voluntariamente el temor, sino que por la gran fe hace que su νούς nus (espíritu de la psique) no se preocupe por la vida o la muerte del cuerpo, alcanza el puro temor (Salmo 18, 10) de la agapi-amor.

 

Con respecto a esto, el san Atanasio el Grande dice a los perfectos: «No temas a Dios como a un tirano, sino teme a su agapi-amor, para que no temas solo porque pecas, sino también porque Dios te ama y tú no lo amas, y también porque te beneficia sin que seas digno». Así, con este temor a estos bienes, uno empuja su psique-alma a amar y se hace digno de las bendiciones que se le hacen y que se le harán, con gratitud hacia el Bienhechor; y del puro temor de la agapi-amor llega a la humildad sobrenatural. Porque aunque reciba tanto bien y soporte tantos males, en absoluto cree que tiene la paciencia o la buena condición física, mental, intelectual y espiritual por su propia fuerza o sabiduría. Es decir, de la humildad recibió el discernimiento, con el cual sabe que es creación de Dios y que ningún bien puede hacer por sí mismo, ni puede conservarlo si se le da por la χάρις jaris (gracia, energía increada), ni tampoco puede resistir la tentación desde su valentía y sabiduría. Y del discernimiento viene a una gnosis-conocimiento parcial de las cosas y comienza a ver con su νούς nus (espíritu de la psique) todas las criaturas, y sin conocer sus logos y razones, anhela al Maestro. Y como no lo encuentra, porque es invisible, pero también otro que aparece como maestro, no lo soporta, tal como aprendió del discernimiento, ni acepta el concepto y significado sin testimonio de las Escrituras, permanece sorprendido y desconcertado. Y por eso todas las cosas hace y enseña, las considera en vano, viendo que antes de él hay tanta gente que cayó con mucho trabajo y gnosis-conocimiento, desde Adán hasta aquí. Y como escucha y no entiende algo de las sagradas Escrituras, comienza a llorar de esta gnosis-conocimiento, es decir, porque sabe que realmente no conoce como debería. Y lo maravilloso es que aquel que piensa que sabe algo, todavía no ha aprendido nada, como debería conocer (1Cor 8, 2), y aquel que piensa que tiene, se le quitará (Mateo 13,12)), como dice el Señor, porque piensa pero no posee. Y al contrario, aquel que piensa que es necio e insensato, débil y sin gnosis-conocimiento, se lamenta por ello y se aflige, pensando que recibe incluso aquello que no tiene, con gratitud. Porque la humildad nace de muchas virtudes, pero engendra también las más perfectas. También la gnosis-conocimiento, la gratitud, la oración y la agapi-amor, porque siempre estas virtudes reciben aumento. Por ejemplo, uno se humilla y se lamenta como pecador, y a través de ello se disciplina y soporta las tribulaciones y aflicciones causadas voluntaria e involuntariamente, por los demonios, el ejercicio y los hombres, para que su fe sea probada y se vea si su esperanza está puesta en Dios, o en el hombre, o en su propia fuerza y sabiduría. Y después de soportar con éxito las pruebas con paciencia (Santiago 1:12) y entregándolo todo a Dios, recibe la gran fe, aquella de la cual habla el Señor: «Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?» (Lucas 18:8). Con esta fe, entonces, alcanzará la victoria sobre sus enemigos. Y cuando lo logra, reconoce su debilidad y su ignorancia, porque le llega fuerza de la energía increada y sabiduría de Dios. Y entonces comienza humildemente a dar gracias y a temblar, por temor a caer de nuevo en desobediencia a Dios. Y a partir de este temor puro, que no es debido al pecado, y de la gratitud, la paciencia y la humildad que le fueron otorgadas por la gnosis-conocimiento, empieza a esperar que encontrará misericordia por la χάρις jaris (gracia, energía increada). Y por la experiencia de las beneficencias que recibe, espera y teme ser indigno de las grandes beneficencias y bendiciones de Dios. Y a través de esto, la humildad y la oración cordial sincera aumentan en él. Y mientras estas virtudes crecen junto con la gratitud, recibe una mayor gnosis-conocimiento. Y así, a partir de la gnosis-conocimiento, llega al temor, y del temor a la gratitud, y a la gnosis-conocimiento que está por encima de estas cosas. Y por esto naturalmente ama al Bienhechor y con alegría ansía servirlo como un deudor debido a la gnosis. Y de inmediato recibe un aumento en la gnosis y, junto con las beneficencias y bendiciones especiales, también considera las generales. Incapaz de agradecer por ellas, lamenta y, maravillándose de nuevo por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, se consuela. A veces, tiene lágrimas dolorosas, mientras que otras veces, nuevamente derrama lágrimas más dulces que la miel, debido a la alegría espiritual, que proviene de la inefable humildad.

 

Todo esto, ciertamente, sucede cuando alguien anhela verdaderamente la voluntad de Dios y desprecia toda honra y descanso, colocándose a sí mismo por debajo de todos, de manera que nunca piensa que es alguien. Y sucede cuando cree que está en deuda consigo mismo, con Dios y con todos los hombres, y por eso considera las pruebas, las tentaciones y las tribulaciones como grandes beneficios, mientras que la alegría y el descanso son grandes pérdidas. Y anhela las primeras cosas con toda su psique-alma, sin importar de dónde vengan, mientras teme a las otras, incluso si provienen de Dios para probarlo. Y mientras se encuentra en estas lágrimas, el νούς nus comienza a adquirir pureza y vuelve a su estado original, es decir, a la gnosis-conocimiento natural que había perdido debido a los πάθος pazos.

 

A esto algunos lo llaman sabiduría o prudencia, porque el νούς nus con la mente ve las cosas como son naturalmente; y otros lo llaman clarividencia o perspicacia, porque aquellos que la tienen conocen una parte de los misterios ocultos, es decir, el propósito de Dios que está en las Sagradas Escrituras y en cada creación. Esto nace del discernimiento y puede entender los logos, razones de las cosas sensibles e inteligibles. Por esto se llama contemplación de las cosas, es decir, de las creaciones, pero esta es natural y proviene de la pureza y lucidez del νούς nus (espíritu de la psique). Si alguien se digna a alcanzar la clarividencia o perspicacia para el bien común, esto es sobrenatural. Porque solo Dios prevé y conoce todas las cosas en cada caso, y el propósito de cada cosa que hizo y cada logos y palabra de las Sagradas Escrituras, y concede por la χάρις jaris (gracia, energía increada) a los dignos la gnosis-conocimiento. Por lo tanto, la contemplación de las cosas sensibles e inteligibles, llamada prudencia o sabiduría, es visión clarividente o perspicaz y gnosis-conocimiento natural, porque pre-existía en la naturaleza humana, pero los pazos oscurecieron el νούς nus. Y si Dios no quita los pazos mediante la virtud práctica, el νούς nus no puede ver. La previsión no es así, sino que es χάρις jaris y sobrenatural. Pero incluso la perspicacia sin Dios no se realiza, aunque sea natural. Porque incluso los griegos inventaron muchas cosas, pero no encontraron el propósito de Dios en las creaciones, como dice San Basilio, ni encontraron a Dios, porque no tenían la humildad y la fe de Abraham.

 

Entonces uno se llama fiel cuando cree en las realidades y cosas invisibles a partir de las visibles. Cuando uno cree en lo que le parece, no cree en aquel que enseña o predica. Por eso, para probar la fe, las tentaciones son evidentes, mientras que las energías de la divina ayuda son invisibles, para que el fiel descubra después de la prueba la gnosis-conocimiento y así aprenda que estaba en la ignorancia y que se beneficiaba, y gane la humildad y la agapi-amor a Dios como Bienhechor, y al prójimo para servir a Dios. Y lo hace con naturalidad y considera que es su deber, por lo cual anhela aplicar y guardar los mandamientos (principios espirituales, logos). Aborrece y odia los pazos como enemigos, y desprecia el cuerpo porque lo considera un obstáculo para la απάθεια impasibilidad e imperturbabilidad y la gnosis-conocimiento de Dios, es decir, para la sabiduría oculta (1Cor 2:7), que está oculta pero también está revelada. Porque aquel que tiene éxitos y placeres, descanso y la gloria de este mundo es claramente amigo de la sabiduría de este mundo. Pero lucha por hacer lo contrario a esto aquel que es amigo de la sabiduría de Dios, es decir, aquel que se fatiga y se controla y tiene toda aflicción y deshonra por el reinado de la Realeza increada de los cielos. El primero anhela acercarse a los bienes aparentes y a las gnosis terrenales y a los reyes terrenales, y por eso sufre muchas veces, mientras que el segundo participa en los padecimientos de Cristo. Uno busca tener esperanzas aquí, si puede tenerlas, porque las cosas terrenales son temporales e inciertas; mientras que el otro, en esta vida se oculta o se esconde de los ojos de los insensatos (Sab de Sal 3:2), como dice la Escritura, pero se revela en la futura, cuando las cosas ocultas se hagan manifiestas. Y no solo esto, sino que también para consuelo de los que están en luto o duelo (espiritual o según Dios) (Mat 5:4), aquí se da la gnosis-conocimiento de las cosas y realidades ocultas, según san Juan Crisóstomo, es decir, la contemplación de las Sagradas Escrituras y de las creaciones,. Por lo tanto, de la fe nace el temor, del temor el luto o duelo (según Dios), de él viene la humildad, a través de ella surge el discernimiento, y a través de este, la perspicacia o clarividencia y, por χάρις jaris la (gracia, energía increada), la previsión o prognosis. Ahora, el gnóstico-conocedor nunca debe confiar en su propio juicio y concepto, sino siempre querer tener como testigo la Sagrada Escritura o la naturaleza de la cosa. Cuando estas cosas no están presentes, la gnosis no es verdadera, sino mala astucia y error, como dice en algún lugar san Basilio hablando sobre las estrellas. Porque las Sagradas Escrituras mencionan algunas pocas cosas, mientras que los griegos, yendo errados, enumeran muchas. Porque el propósito de las Sagradas Escrituras es ese, decir todo lo que contribuye a salvar la psique-alma y revelar a algunos los misterios de las Sagradas Escrituras y los logos de los seres, es decir, el propósito por el cual cada cosa fue hecha, para que el νούς nus (espíritu de la psique) se ilumine con la agapi-amor de Dios y de Su providencia y diligencia para las creaciones, conocer Su grandeza, Su sabiduría inefable y Su providencia.

 

Por lo tanto, nadie, a partir de esta gnosis-conocimiento, teme violar los mandamientos de Dios y culpa su propia debilidad e ignorancia, y por esto se humilla y ama a Dios y no desprecia Sus mandamientos, como aquellos que carecen de Su gnosis-conocimiento activo. Sin embargo, Dios mantiene ciertos misterios ocultos para él, para que anhele y no se canse rápidamente, como Adán, y para que el enemigo no lo encuentre vulnerable y lo arrastre hacia su maldad. Así es como realmente sucede para los virtuosos. A los insensatos, por otro lado, los aterroriza con tentaciones para que se mantengan alejados del pecado, y los fortalece con beneficios físicos para que no se desesperen.

 

Por tanto, Dios con su infinita bondad, siempre actúa de esta manera para salvar y redimir a todos de las trampas del diablo, ya sea dando o quitando beneficios y gnosis-conocimientos. Y según la gratitud de cada uno, otorga dones o carismas, conceptos y entendimientos. También ha hecho que las Sagradas Escrituras se oculten a algunos y sean conocidas por otros para beneficio propio, según la predisposición y voluntad de cada lector. Sin embargo, el propósito de los sofistas del mundo no era este, sino que cada uno se preocupaba por vencer al otro y parecer más sabio, y por eso ni ellos ni los que los imitan encontraron al Señor, aunque se esfuercen y trabajen mucho. Como dice Juan Clímaco, Dios no se revela en los esfuerzos, sino en la humildad y la sencillez a través de la fe, es decir, la contemplación de las Escrituras y las creaciones. En relación con esto, dice el Señor: «¿Cómo vais a creer vosotros en la verdad, puesto que buscáis y recibís doxa-gloria y honores los unos a los otros y no buscáis la verdadera doxa-gloria (luz increada) y el logos que viene del uno y único Dios?” (Juan 5, 44).

 

La gran fe es aquella que puede confiar toda su preocupación en Dios. El Apóstol la llama fundamento o cimiento (Colosenses 1, 23), Juan Clímaco la describe como madre de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), y San Isaac la llama fe de la contemplación y puerta de los misterios. Porque aquel que tiene esta fe es desprendido de toda preocupación, como todos los Santos, cuyos nombres también son adecuados para ellos, como sucedía con los Justos del Antiguo Testamento. Pedro tiene el nombre de la firmeza, Pablo del reposo y reposición, Santiago significa «talonador» porque con el talón pisoteó a Belial-satán. Stéfanos (Esteban) tiene el nombre de la corona inmarcesible, Atanasio de la inmortalidad, Basilio del reino, Gregorio de la vigilancia de la sabiduría, es decir, de la teología, Crisóstomo, boca de oro del precioso don de la retórica y de la χάρις jaris (gracia, energía increada) muy deseada, Isaac de la indulgencia. En general, como en el Antiguo Testamento, también en el Nuevo los nombres son apropiados para cada uno. Así también Adán tiene el nombre de los cuatro puntos cardinales de la tierra. La α significa el este, la δ el oeste, la otra α el Ártico (el norte) y la μ el mediodía (el sur). Y de nuevo, en la lengua de entonces, es decir, en siríaco, el hombre se llama fuego porque tiene una naturaleza similar. Porque de un hombre, por así decirlo, se hizo todo el mundo, así como uno puede encender tantas velas como desee sin que la primera se agote. Sin embargo, después de la confusión de las lenguas (Génesis 11, 9), otra lengua etimologiza la palabra «hombre» del olvido que este tiene, y otra de sus otras cualidades.

 

La lengua griega, por su parte, la etimologiza y la deriva de «άνω αθρέω ano zreo mirar, ver hacia arriba». Pero principalmente la naturaleza del hombre es el logos, por eso se llama lógico, porque solo él tiene esta cualidad o atributo. Porque según sus otros atributos, hay otras criaturas que son sinónimos suyos. Por eso, tenemos el deber de dejar todo esto y, siendo lógicos, preferir al logos (lógico), y con el logos ofrecer los logos al Logos de Dios, para que seamos considerados dignos de recibir los logos del Espíritu Santo en esta vida, según lo que se dice: «Él da oración al que ora» (1Re 2, 9), es decir, a aquel que ora bien con oración corporal, Dios le da la oración del νούς nus (espiritual) con el corazón. Y a aquel que la practica con cuidado y diligencia, le da la oración que es libre de formas y figuras y procede del puro temor a Dios. Y de nuevo, a aquel que realiza bien esta última oración, le da la θεωρία zeoría contemplación de las creaciones. Y de esta, regalará la captura o arrebato del νούς nus (espíritu de la psique), junto con la teología y la beneficencia, en la vida futura, a aquel que se dedica a todo y tiene a Dios como su estudio con obra y logos, y no solo con el oído.

 

La gnosis-conocimiento, por tanto, cuando viene involuntariamente y lleva a su poseedor a la humildad por vergüenza, porque cree que no la merece y, como dice Juan Clímaco, la rechaza como dañina con la mano de la humildad, aunque quizás sea dada de Dios, entonces es buena. Un ejemplo contrario es el de alguien cuya psique-alma fue arrancada por los demonios oscuros con tridente. ¡Qué desgracia! Este tenía gran fama y la gente lo amaba tanto que todos lamentaron su muerte y consideraron una gran pérdida su privación. Pero debido al orgullo escondido en su interior, alguien escuchó sobre él una voz del cielo que decía: «No lo reposen, porque ni siquiera una hora me ha dado reposo». Ay de él; aquel a quien llamaban santo y muchos esperaban ser salvados por sus oraciones de todo tipo de tentación, tuvo tal final debido a su altivez. Es evidente que esa fue la causa. Porque si hubiera sido otro pecado, no habría escapado la atención de todos, ni podría haberlo cometido cada hora. Si decimos que era herejía, el hereje provoca seguramente la ira de Dios cada hora con la blasfemia de su opinión, pero ni eso permanece siempre invisible, sino que por la economía de Dios se revela para la corrección del hereje, si decide convertirse, o para la seguridad de los demás. Por lo tanto, solo el orgullo, la altivez o vanagloria con la auto-complacencia o gustarse a sí mismo o sea, egolatría o narcicismo, puede escapar la atención de todos, casi incluso de aquel que la tiene (autoengaño), aunque no se le permita caer en tentaciones, de las cuales viene en la psique-alma el autoexamen, auto-control y conocer su debilidad e ignorancia. Por eso también el Espíritu Santo no encontró ni una hora de descanso en aquella psique-alma miserable, porque siempre tenía el mismo pensamiento y sentía deleite y gozo de él, como si fuera alguna hazaña; por eso también se atormentó y se oscureció como los demonios. Por supuesto que nunca parecía pecar claramente, quizás porque alimentaba solo este pazos y deseo, la altivez, la vanagloria u orgullo, en lugar de todos los demás, y eso fue suficiente para los demonios, ya que puede reemplazar el lugar de los otros males de los demonios, como dice Juan Clímaco.

 

No encontré por mí mismo el discernimiento y la contemplación sobre este tema, sino que lo escuché del santo Yérontas y lo escribí. Él también contó sobre san Pablo el Simple*, que la razón por la cual el demonio no lo escuchó de inmediato para salir del hombre fue porque no obedeció de inmediato y arrepentirse por no obedecer cuando el Gran Antonio le dijo: «Abad Pablo, saca al demonio de este hombre», sino que de alguna manera objetaba diciendo: «¿Por qué no lo sacas tú?». Y cuando escuchó de Antonio que «yo no tengo tiempo», entonces obedeció. Por eso dijo el bienaventurado Yérontas que el demonio no salió de inmediato, sino después de mucho esfuerzo del Abad Pablo. Esta explicación es razonable, no solo porque el Yérontas, siendo portador de Dios, es confiable, sino también porque está atestiguado por el incidente del lavatorio (Juan 13:7-8), y por la objeción de Moisés (Éxodo 4:10), y por la historia del Profeta que buscó que alguien lo golpeara. Pero como esta historia (3Reyes 21:35-42) es significativa y no la hemos mencionado, la mencionaremos ahora.

 

* Historia Lafsíaca, capítulo 22.

 

En el Antiguo Testamento se menciona a un rey que gobernaba de manera tiránica, por lo que el Dios amante de la humanidad, no soportando la tiranía, ordenó al Profeta que fuera y controlara a ese rey. El Profeta, sabiendo que el rey era despiadado, no quería ir tal como estaba, no sea que lo vea desde lejos y sospeche la causa y lo expulse, y así no pueda controlarlo, o si le dijera «Dios me envió por tu crueldad», quizás no preste atención a sus palabras. Por lo tanto, pensó en ser golpeado por alguien y de esa manera ir al rey cubierto de sangre como un mensajero, para engañarlo y hacerlo escuchar. Y cuando encontró a alguien en el camino que sostenía un hacha, le dijo: «El Señor ordena: levanta tu hacha y golpéame en la cabeza». Debido a que era piadoso, él dijo: «Nunca, mi señor; soy un hombre de Dios, no levantaré mi mano contra un profeta ungido por el Señor». Y el Profeta dijo: «El Señor dice: porque no obedeciste la voz del Señor, que un león del desierto vendrá y te desgarrará». Esto no fue ira, no lo permita Dios; sino que fue para el beneficio de muchos. Y ese buen hombre era digno de no morir como los demás hombres, sino según el logos del Señor, de ser desgarrado por la bestia y ser coronado debido a esta muerte tan dura.

 

Algo similar se dice en los Hechos de los Padres sobre cuatro sacerdotes que acordaron vivir juntos *.

 

Dos de ellos murieron y se fueron al Señor; el cuarto, que también era su diácono, cayó en la fornicación. Entonces los otros dos pidieron al Señor que el cuarto fuera desgarrado por una bestia para expiar su pecado, pero el Señor no los escuchó; juzgó que debía escuchar al tercer hisijasta ermitaño que oraba por el diácono, para que fuera salvado del león. Luego, en la continuación de la historia, el Profeta encontró a otro obediente y le dijo: «El Señor ordena: levanta tu hacha y golpéame en la cabeza». El Señor ordena: «Levanta tu hacha y golpéame en la cabeza». Al escuchar esto, sin cuestionar, él golpeó al Profeta en la cabeza con su hacha. Entonces el Profeta le dijo, como Moisés en otro tiempo: «Que tengas la bendición del Señor, porque has obedecido el logos del Señor» (Éxodo 32, 29). Así que el primero, por mucha bondad, respetó al Profeta y no obedeció, como Pedro que no permitía que el Señor le lavara los pies (Juan 13, 8), mientras que el otro, sin cuestionar, obedeció, como el pueblo de Moisés cumplió obedeciendo al matarse unos a otros (Éxodo 32, 27-28). Y en lo manifiesto, aquel que escucha la voluntad divina, hace lo mejor, porque considera más sabia la orden sobrenatural de Dios que la gnosis-conocimiento natural, mientras que aquel que desobedece, hace algo inferior, porque considera justas las cosas aparentemente buenas más que lo que Dios demanda. Pero en realidad, lo profundo no es así, sino que el propósito de la obediencia o la desobediencia es lo que importa. Es decir, quien tiene como propósito agradar a Dios, es quien hace lo mejor. Y en lo manifiesto, Dios parece enojarse contra aquel que desobedece y bendice al que obedece; pero en lo profundo no es así, sino como dijimos de acuerdo con la contemplación natural, ambos fueron igualmente buenos, porque el propósito de ambos fue conforme a la voluntad de Dios. Y así son estas cosas.

 

Y el Profeta, después de ir al rey y pararse frente a él, le dijo: «Rey, toma venganza, porque mientras caminaba por el camino, alguien me encontró y me golpeó en la cabeza». Viendo él la sangre y la herida, se enojó según su costumbre, no contra el Profeta, sino pensando que tenía que juzgar a otro y no a sí mismo, decidió una pesada sentencia contra el autor. Y el Profeta, después de alcanzar lo que quería, le dijo: «Bien dicho, rey. Por esto, así dice el Señor: Voy a destruir tu reino y lo quitaré de ti y de tus descendientes, porque tú eres el que ha hecho esto». Y así el Profeta completó su misión como deseaba, y con astucia hizo que el rey prestara atención a sus palabras, y se fue glorificando a Dios.

Este pasaje se encuentra en el libro «Evergetinós», tercer libro, caso 38, A, 10-14.

 

Así pues, eran las psique-almas de los Profetas. Amaban a Dios y estaban dispuestos a sufrir por cumplir Su voluntad, porque tenían gnosis-conocimiento de Dios. Y es justo. Aquel que conoce exactamente un camino o un arte, lo sigue con facilidad y entusiasmo, y también muestra a otros el camino o los secretos y métodos del arte, incluso si es joven y sencillo, mientras que los otros son ancianos y sabios en otros temas. Y los Profetas, Apóstoles y Mártires no aprendieron teología y sabiduría de oídas como nosotros, sino que dieron su sangre y recibieron el Espíritu, como dicen los Yérontas (Ancianos sabios e iluminados): «Da sangre para recibir espíritu». Por eso, los Padres sufrieron el martirio de la conciencia en lugar del martirio físico, teniendo en lugar de la muerte física la muerte de la voluntad, para que el νούς nus espíritu de la psique con la mente o intelecto venciera los deseos carnales y se convirtiera en rey, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de nuestro Señor Jesús Cristo. A Él pertenece la doxa-gloria increada y el poder, el honor y la adoración, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/  02/08/2024

 

 

 

 

 

Filocalía 3, San Pedro el Damasceno, Libro primero

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Γ΄ 

Όσιος Πέτρος ο Δαμασκηνός

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo 3

San Pedro el Damasceno

Contenidos

Libro primero

Breve biografía

Prólogo.

1) Sobre las siete praxis corporales. 2) Sobre el temor divino como el primer mandamiento. 3) Sobre el luto o duelo (espiritual) como el segundo mandamiento. 4) Las cuatro virtudes de la psique-alma. 5) La gnosis en praxis, práctica. 6) Las virtudes corporales son herramientas de las psíquicas. 7) Sobre la atención y la vigilancia del νούς nus-espíritu. 8) Sobre la evitación de los deseos, la subordinación y la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). 9) Las ocho contemplaciones intelectuales. 10) La primera gnosis-conocimiento. 11) La segunda contemplación. 12) La tercera contemplación. 13) La cuarta contemplación. 14) La quinta gnosis. 15) La sexta gnosis. 16) La séptima gnosis-conocimiento. 17) La octava gnosis-conocimiento. 18) No hay desacuerdo en las Escrituras Divinas. 19) La oración que corresponde a cada gnosis. 20) La humildad. 21) La απάθεια apázia. 22) Recordatorio de las siete acciones corporales. 23) El discernimiento. 24) La lectura según Dios. 25) El verdadero discernimiento. 26) Rechazo de la desesperación. 27) Corto camino hacia la adquisición de las virtudes y la abstención de los πάθος pazos. 28) La adquisición de la verdadera fe. 29) La tranquilidad es más beneficiosa para los enemigos. 30) La verdadera μετάνοια metania es un gran bien. 31) Beneficencias generales y especiales de Dios. 32) Dios lo ha hecho todo para nuestro beneficio. 33) El logos de Dios no es πολυλογία poliloghía charlatanería y palabrería. 34) La salvación es imposible sin humildad. 35) Edificación de la psique-alma con las virtudes. 36) La agapi-amor y el consejo con humildad son grandes bienes. 37) La repetición en las Sagradas Escrituras no es πολυλογία poliloghía palabrería. 38) La falsa γνώσις gnosis-conocimiento. 39) Catálogo de las virtudes. 40) Catálogo de los πάθος pazos. 41) Diferencia entre pensamientos y asaltos.

Libro segundo

24 Logos sinópticos llenos de γνώσις gnosis conocimiento espiritual

 

San Pedro el Damasceno

Libro primero

Breve biografía

San Pedro, nuestro venerable padre, quien sirvió como obispo de Damasco, vivió durante el reinado de Constantino Coprónimo alrededor del año 775. Habiendo llevado primero una vida monástica y anacoreta, vivió en tal pobreza que ni siquiera poseía un libro propio, como él mismo lo atestigua. Sin embargo, al tomar prestados libros de otros, me refiero a los del Antiguo y Nuevo Testamento, los grandes maestros de la Iglesia y todos los demás Padres nípticos y portadores Dios, demostró tal diligencia que, estudiando día y noche la ley del Señor y bebiendo de las aguas vivificantes, se convirtió verdaderamente en un árbol alto y celestial, como dice el salmista (Sal 1, 3), plantado junto a las corrientes de las aguas del Espíritu. Con una diferencia: el árbol da su fruto en una sola estación; sin embargo, el otro árbol, el venerable Pedro, no hizo lo mismo, sino que, permaneciendo ininterrumpidamente y siempre vigoroso, produjo en todas las estaciones frutos espirituales hermosos a la vista, dulces al gusto, fragantes al olfato, que satisfacen cada sentido del cuerpo y de la psique-alma con la inmortal y fragante dulzura que transmiten.

El santo padre, mientras vivía, produjo muchos y grandes frutos con sus esfuerzos ascéticos. A su muerte, produjo aún más y mayores, ya que recibió la corona del martirio; porque, al denunciar la herejía errónea de los árabes y los maniqueos, fue castigado con la mutilación de su lengua por Walid, hijo del líder árabe Isham, y exiliado a la Arabia Felix, donde terminó su vida hablando con claridad y oficiando. Después de su muerte, produce muchísimos y extremadamente grandes frutos con este libro verdaderamente hermoso y virtuoso que nos dejó como una herencia paterna e inalienable.

Este libro lo trabajó con tal arte y jaris gracia que no se puede describir. Es una exhortación común y muy beneficiosa para todas las virtudes, un tesoro de contemplaciones, una constelación de dones espirituales, una montaña de bienaventuranzas divinas, la base del ejercicio corporal, una anatomía muy precisa de las πάθος pazos individuales, el cuerno de Amaltea ascético, el almacén del conocimiento y la sabiduría divina y, en una palabra, la recapitulación de la sagrada νήψις nipsis.

Al ver entonces que este libro es afín a la Filocalia y que contribuye en gran medida al objetivo que perseguimos, consideramos absolutamente necesario incluirlo en ella, como un pequeño círculo dentro de un gran círculo, como alguien diría con ingenio, y como una Filocalia condensada dentro de la Filocalia extensa. Nos pareció inaceptable separar este libro —que es, como dijimos, una acumulación de tantos frutos espirituales— del divino coro de los Santos Nípticos; de lo contrario, el mismo libro nos acusaría de nuestra ignorancia, no tolerando de ninguna manera su separación de sus conocidos y amados Padres. Si lo separáramos, mutilaríamos en este punto toda la Filocalia, que requiere como necesario la presencia de este libro; además, privaríamos a los hermanos de tanto beneficio —porque siempre la adición de lo bueno es natural que haga mayor el beneficio.

Por lo tanto, si alguien desea adquirir las dos alas de la paloma espiritual, que David en tiempos antiguos buscaba pero no encontraba (Sal 54, 7), que lea este libro con diligencia. Y encontrará en él, de manera maravillosa, por un lado el ala de la práctica completamente plateada, y por otro lado el ala de la contemplación completamente dorada. Con estas dos alas, se alejará de todas las cosas terrenales, volará a los cielos y, posándose como una buena paloma en los nidos celestiales, descansará en la bienaventuranza celestial.

 

Prólogo.

Como recibí muchas y grandes dádivas por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, yo, el miserable, aunque nunca hice nada bueno, temí que mi inactividad y pereza me llevaran a olvidar tantos y tan grandes beneficios de Dios, así como mis pecados, y no mostrar al menos gratitud y agradecimiento al Benefactor. Por eso escribí, para examinar y reprochar a mi miserable psique-alma, este recordatorio y todos los textos de los santos Padres, vidas y logos que encontré, los cito nominalmente para tenerlos y recordar sus logos y palabras, aunque sea en parte. Lo hice porque no tengo, ni nunca tuve, libro propio, sino que los pedía prestados a los hermanos amantes de Cristo, así como todo lo necesario para mis necesidades corporales, por agapi-amor a Dios. Estos libros, después de estudiarlos con toda diligencia y cuidado, después los devolvía a sus propietarios. Son los siguientes: el Antiguo y el Nuevo Testamento, es decir, el Salterio, los cuatro libros de los Reyes, los seis libros de la Sabiduría (Job, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría de Salomón, Sabiduría de Sirac), los Proféticos, los libros de las Crónicas, los Hechos de los Apóstoles, los santos Evangelios y las interpretaciones de todos estos. Además, están todos los escritos patrísticos y didácticos de los grandes, es decir, Dionisio el Areopagita, Atanasio el Grande, Basilio el Grande, Gregorio el Teólogo, Crisóstomo, Gregorio de Nisa, Antonio, Arsenio, Macario, Nilo, Efrén, Isaac, Marcos, Juan Damasceno, Juan de la Escalera, Máximo, Doroteo, Filemón y las vidas y logos de todos los Santos.

Me he dignado, yo el indigno, a investigar todo esto con toda comodidad y diligencia, buscando el principio y la causa de la salvación y  la perdición del hombre, y si todo lo que el hombre emprende o se dedica salva o no, investigando también qué es lo que todos buscan, y cómo antiguos y nuevos agradaron a Dios, en medio de riquezas o de pobreza, entre muchos pecadores o en el desierto, en vida matrimonial o en virginidad. Porque en general, en cada lugar y en cada esfuerzo encontramos vida y muerte, salvación o perdición. Además, también en nosotros los monjes encontramos diversas situaciones. Me refiero a la sumisión o subordinación corporal y espiritual a un Padre Espiritual, la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y tranquilidad que hace la catarsis y purifica la psique-alma, el consejo espiritual en lugar de la sumisión, de ser higúmeno o abad y obispo o sacerdote. En cada situación encontramos a algunos que se salvan y a otros que se pierden.

Y no sólo admiraba esto, sino también a aquel que era un ángel en el cielo con una naturaleza inmaterial, lleno de toda virtud, y se convirtió repentinamente en diablo, oscuridad e ignorancia, principio y fin de toda maldad, vileza y malicia. Luego a Adán, que disfrutaba de tanta honra, tantos bienes y tanta familiaridad con Dios, adornado con virtud y sofía-sabiduría, en el Paraíso solo junto con Eva (Gén. 2,22), y se encontró repentinamente en el exilio, hecho apasionado con πάθος pazos y mortal, trabajando con esfuerzo y fatiga, con sudor y mucha tristeza (Gén. 3,17-19). De él nacieron Caín y Abel, solos sobre toda la tierra. ¡Cómo venció la envidia, llegó el engaño y generó el asesinato, la maldición y el terror (Gén. 4,8-12)! Luego reflexioné sobre los otros descendientes de Adán, por los cuales, a causa de sus muchos pecados vino el diluvio o cataclismo (Gén. 6,5-7). Sin embargo, de nuevo Dios por su filantropía (amistad al hombre) salvó a los que entraron en el Arca, pero uno de ellos recibió la maldición, Canaán, el hijo de Cam que había pecado, porque el justo Noé, para no revertir la bendición de Dios, maldijo al hijo en lugar del padre (Gén. 9,22 y 24-27). Luego aquellos que construyeron la torre de Babel (Gén. 11,4-7), los habitantes de Sodoma (Gén. 18,20; 19,24-25), los israelitas (Núm. 14, 22-23), Salomón (3 Reyes 11,8-11), los ninivitas (Jonás 1,2), Giezi (4 Reyes 5,27), Judas (Mat. 26,24) y todos los que, estando en el bien, se volvieron malos.

También admiraba cómo, siendo Dios bueno y sumamente bondadoso y muy compasivo, permitió que vinieran al mundo muchas y variadas pruebas y tribulaciones. Algunas de estas, Dios las permite queriendo, como son los esfuerzos de la μετάνοια metania y penitencia, es decir, el hambre, la sed, el luto, la carencia de lo necesario, la abstinencia de los placeres, el desgaste del cuerpo en la práctica, las vigilias, los esfuerzos, los dolores, las muchas y amargas lágrimas, los suspiros, el miedo a la muerte, el examen, la defensa y la residencia en el Hades con los demonios, aquel terrible día del juicio, la futura vergüenza ante toda la creación, el terror, el amargo reproche por los actos, las palabras y los pensamientos, la amenaza, la ira, los castigos diversos y eternos, el lamento inútil y las lágrimas incesantes, la oscuridad sin luz, el miedo, el dolor, la caída, la tristeza, la angustia y el ahogo de la  psique-alma en el presente y en el futuro siglo. A esto añadamos los peligros en este mundo, los naufragios, las diversas enfermedades, los relámpagos, los truenos, el granizo, los terremotos, las hambrunas, los hundimientos, las muertes prematuras, y en general todas las cosas tristes y dolorosas que nos llegan sin querer, por la concesión de Dios. Otros tipos de tentaciones no los quiere Dios, sino nosotros y los demonios. Tales son las luchas, los πάθος pazos (pasiones, padecimientos, emociones, vicios, patologías etc.) los muchos tipos de pecados -que al avanzar en nuestro discurso mencionaremos por sus nombres, desde la insensatez hasta la desesperación y la perdición total-, la incursión de los demonios, la tiranía de los πάθος pazos, los abandonos, los disturbios y cambios de vida, las iras, los resentimientos, los enojos, las calumnias, y toda aflicción que voluntariamente causamos unos a otros sin que Dios lo quiera. Y nuevamente, cómo entre tantos males muchos se salvaron, sin que nada pudiera impedirlo, y muchos se perdieron sin que Dios lo quisiera.

Todo esto y mucho más de las Sagradas Escrituras, mientras lo reflexionaba con dolor, sentía una contrición en la psique-alma y, como agua derramada, caía muchas veces en la perplejidad, aunque no sentía completamente lo que se decía. Porque si lo sintiera, no podría permanecer en esta vida llena de maldad y desobediencia a Dios, de la cual provienen todas las cosas terribles de esta vida y de la futura. Sin embargo, con la ayuda de la χάρις jaris (gracia, energía increada), obtuve la respuesta que deseaba a mis dudas, ya que encontré sus discernimientos en los santos Padres de la siguiente manera:

El principio de todo bien es la gnosis-conocimiento natural que Dios otorga, ya sea a través de las Escrituras mediante algún hombre, o mediante un ángel, o como una donación dada en el santo bautismo, el cual se llama conciencia, para la protección de la  psique-alma de cada creyente y para recordar los santos mandamientos (logos, principios espirituales) de Cristo. Con estos, si uno quiere seguirlos, se conserva la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo en el bautizado. Después de la gnosis viene la libre voluntad y predisposición del hombre. Este es el comienzo de la salvación. Esto significa, abandonar la propia voluntad, pensamientos y conceptos propios, y hacer la voluntad, los conceptos y los pensamientos de Dios. Y si logra hacerlos, no hay en toda la creación cosa, esfuerzo o lugar que pueda impedirle ser como Dios quiso que fuera desde el principio, «a Su imagen y semejanza» (Gen. 1,26), y por χάρις jaris (gracia, energía increada) llegar a ser en posición dios, impasible (sin pazos), justo, bueno y sabio, ya sea rico, pobre, célibe o casado, gobernante y libre, o súbdito y esclavo, en cualquier circunstancia, lugar o cosa. Por eso hay muchos justos tanto antes de la Ley, como durante la Ley, y en la época de la χάρις jaris, porque prefirieron el conocimiento-gnosis de Dios y Su voluntad a sus propios pensamientos, conceptos y voluntades. Y por el contrario, muchos se han perdido en los mismos tiempos y cosas, porque prefirieron sus propios pensamientos, conceptos y voluntades a los de Dios. Así son las cosas.

Sin embargo, hay una diferencia en los lugares y las obras, y cada uno debe tener discernimiento, ya sea el que Dios da a los humildes, o preguntando a aquellos que tienen el don o carisma del discernimiento. Porque sin discernimiento, nuestras obras no son buenas, incluso si por ignorancia creemos que lo son. Y una vez que alguien aprende con discernimiento sobre su capacidad en relación a lo que quiere hacer, entonces comienza a agradar a Dios. Pero, como dijimos, en todo debe renunciar a su propia voluntad para alcanzar el propósito divino y realizar su obra como Dios quiere. Si no lo hace así, no puede salvarse. Esto se debe a que desde la transgresión de Adán, todos hemos acostumbrado a los πάθος pazos y hemos sido dominados por ellos, y no aceptamos el bien con alegría, ni deseamos el conocimiento-gnosis de Dios, ni trabajamos el bien por agapi-amor, como los desapasionados e impasibles, sino que más bien amamos los πάθος pazos y maldades, y no deseamos para nada los bienes por necesidad, por temor a los infiernos. Y esto es lo que aceptan con fe firme y a propósito aquellos que aceptan el logos. Los demás, ni siquiera tenemos esta voluntad, sino que, sin considerar las tribulaciones de la vida, los sufrimientos y los infiernos futuros, servimos a los πάθος pazos con toda nuestra psique-alma. Algunos incluso sin sentir su amargura, asumen por necesidad y no voluntariamente los trabajos y esfuerzos de las virtudes. Y las cosas despreciables se han vuelto deseables para nosotros por nuestra ignorancia.

Así como los enfermos necesitan cirugías y cauterizaciones para recuperar la salud que perdieron, también nosotros necesitamos las tentaciones, los trabajos de la μετάνοια metania (psicoterapia, conversión, arrepentimiento y confesión) y el temor a la muerte y a los infiernos para recuperar la salud original de la psique-alma y expulsar la enfermedad que nos causó nuestra insensatez. De hecho, cuanto más el Médico de nuestras psique-almas nos regala dolor voluntario o involuntario, tanto más debemos agradecer Su filantropía (amistad al hombre) y aceptarlo con alegría. Porque nos beneficia cuando aumenta los dolores, ya sean voluntarios relacionados con la μετάνοια metania, o los involuntarios de las tentaciones y castigos, para que aquellos que desean sufrir voluntariamente sean liberados así de la enfermedad y de los castigos futuros, tal vez incluso de los actuales, mientras que los ingratos insensatos, con los castigos y al menos con las diversas tentaciones, sean sanados por la beneficencia del Médico. Sin embargo, aquellos que aman la enfermedad y permanecen en ella, se causan a sí mismos los castigos eternos, ya que se han vuelto semejantes a los demonios, y con razón disfrutarán junto con ellos de los infiernos y tormentos eternos preparados para los demonios (Mat 25,41), porque quisieron ser ingratos con el Benefactor como ellos.

Porque no todos aceptamos las beneficencias de la misma manera. Algunos, después de recibir el fuego del Señor (Isa 66,16), es decir, Su logos, con la práctica se ablandan en el corazón, como la cera, mientras que otros con la inacción, nos endurecemos como el barro, y nos volvemos pétreos (de piedra). Y aunque no todos recibimos igual el logos del Señor, Dios no obliga a ninguno de nosotros, sino que es como el sol que envía sus rayos e ilumina todo el mundo. El que quiere verlo, se ilumina por él, mientras que el que no quiere verlo, no es obligado por él. Y nadie más es culpable de que alguien se prive de la luz, sino él mismo que no quiere tenerla. Porque Dios hizo el sol y los ojos, y el hombre tiene el poder de ver. Así también aquí. Dios ilumina a todos con las gnosis-conocimientos como rayos, y después del conocimiento-gnosis, dio también la fe como un ojo.

Así pues, el que quiere recibir conocimiento-gnosis cierto a través de la fe guarda con las obras la memoria. A este, Dios le da mayor disposición, conocimiento y fuerza. Del conocimiento-gnosis natural, es decir, nace la disposición en quien lo prefiere, y de la disposición nace la fuerza para trabajar. Con el trabajo se guarda la memoria, y de la memoria proviene mayor trabajo, y a través de este se da mayor gnosis-conocimiento. De esta, que se llama prudencia, nace la continencia de los πάθος pazos y la paciencia en los dolores y sufrimientos. De estas nace el estudio de las realidades divinas y el reconocimiento de las donaciones de Dios y de nuestros propios pecados. Estas a su vez generan gratitud, de la cual se produce el temor de Dios, dentro del cual se realiza la aplicación y cumplimiento de los mandamientos (logos, principios espirituales). Quiero decir, el luto o duelo (espiritual, según Dios), la magnanimidad, la apacibilidad y la humildad. De estos nace el discernimiento, y de este la clarividencia, es decir, la previsión de las faltas futuras y su corte antes de que se realicen, por experiencia y memoria con la pureza de la νούς nus (espíritu de la psique) de los pecados pasados y actuales y de los que ocurren sin que lo sintamos. De estas nace la esperanza, que trae el desapego de los πάθος pazos y la agapi-amor perfecto. Entonces el hombre no quiere nada más que la voluntad de Dios, pero incluso esta vida temporal, la deja con alegría, por agapi-amor a Dios y al prójimo, porque se ha vuelto sabio y el Espíritu Santo ha habitado en él y ha sido adoptado por Dios, porque ha sido crucificado y sepultado, resucitado y ascendido espiritualmente con Cristo (Rom. 6,4-6) imitando Su conducta en el mundo. Y en general, se convierte en dios en posición por χάρις jaris (gracia, energía increada), recibiendo el anticipo de la bienaventuranza celestial, como dice san Gregorio el Teólogo, y con esto volviéndose, en relación con los ocho pensamientos impasible, desapasionado, justo, bueno y sabio, teniendo dentro de sí a Dios, como dijo Cristo, con la aplicación y cumplimiento de Sus mandamientos (logos, principios espirituales) (Juan 14,23) en orden, desde el primero y los demás. De estos hablaré más adelante, cómo debe ser el trabajo de los mandamientos.

Puesto que se mencionaron las virtudes, hablemos también de los πάθος pazos (pasiones, vicios, emociones, padecimientos, etc.). La gnosis- conocimiento llega como el sol y el necio cierra voluntariamente los ojos, es decir, la voluntad, por incredulidad o pereza, y de inmediato envía la gnosis-conocimiento al olvido con la inactividad, que proviene de la desidia y pereza espiritual. Porque la necedad genera desidia y pereza, y de esta la inactividad, de la cual se crea el olvido, y de ahí la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo excesivo amor a sí mismo y al cuerpo), es decir, amar los propios deseos, voluntades, pensamientos y conceptos, la φιληδονία filidonía (hedonismo, amor al placer) y la φιλοδοξία filodoxía (amor a la gloria mundana, ambición). De estas nace la avaricia, la raíz de todos los males (1Tim 6:10). Esta trae la distracción en los asuntos mundanos, y esta la total ignorancia de las donaciones de Dios y de nuestros propios pecados. De esto sigue la residencia en nosotros de los demás πάθος pazos. Me refiero a los ocho πάθος pazos principales-jefes, a saber: la glotonería o gula que trae la lujuria y con ella la avaricia, de la cual nace la ira, cuando alguien no logra lo que desea, es decir, su propia voluntad. De la ira, sucesivamente, nacen la acedia (desidia, decepción y depresión), de la acedia, la vanagloria y el orgullo o soberbia. De estos ocho πάθος pazos nacen todas las maldades, pazos y pecados. Y aquel que es devorado por ellos llega a la desesperación, la pérdida total, la caída de Dios y la asimilación con los demonios, como dijimos.

El hombre se encuentra entre estos dos caminos, es decir, la virtud y el pecado, y en cualquiera que desee andar, lo realiza. El camino ahora que ha ganado y los guías de ese camino, ya sean ángeles, demonios o personas malas, lo arrastran hasta el final, aun sin que lo desee y quiera. Los buenos hacia Dios y a la realeza increada de los cielos, los pecadores hacia el diablo y el infierno eterno. Nadie es responsable de la perdición, salvo la voluntad del hombre. Dios es el responsable de la salvación, quien nos regaló la vida y la bienaventuranza, la gnosis-conocimiento y la fuerza, las cuales el hombre no puede tener sin la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios. Pero tampoco el diablo puede hacer nada que lleve a la perdición, como, por ejemplo, provocar una voluntad contraria o debilidad o ignorancia involuntaria o cualquier otra cosa que pueda forzar al hombre, sino que solo pone en el νούς nus con la mente el recuerdo del mal. Por lo tanto, quien hace el bien debe atribuir la χάρις jaris (gracia, energía increada) a Dios, porque después de darnos la existencia nos regaló todo lo demás. Aquel que hace el mal, que solo se culpe a sí mismo, porque nadie lo obliga por la fuerza. Dios lo hizo independiente, autónomo, para que se convierta en digno de alabanza por parte de Él cuando prefiera el bien voluntariamente y no participe en él por necesidad de la naturaleza, como los animales irracionales y las  cosas inanimadas, sino como corresponde a su lógica, con la cual Dios lo honró. Pero nosotros, con nuestra opinión voluntaria y deliberadamente, preferimos hacer el mal, que aprendimos del inventor del mal, y el Dios súper-benévolo no nos obliga, para que no desobedezcamos por la fuerza y tengamos un castigo más severo. Tampoco nos quita la independencia, autonomía, que nos regaló adecuadamente.

Por lo tanto, quien quiere hacer el bien, que lo pida en oración a Dios, y de inmediato se le da el conocimiento-gnosis, la fuerza y energía, para que parezca que Dios envía la χάρις jaris (gracia, energía increada) justamente. Porque sin oración también podía regalarla, como lo hace también después de la oración. Aquel que respira el aire, sabiendo que sin él no puede vivir, no es digno de alabanza, sino que más bien debe muchas acciones de gracias a Aquel que hizo el aire y le dio la capacidad de respirar y la salud, para que respire y viva. Así también nosotros tenemos el deber de agradecer más bien a Dios, porque tanto la oración como el conocimiento-gnosis, la energía, la fuerza y las virtudes y a nosotros mismos y a nuestro entorno, todo lo hizo por la χάρις jaris (gracia, energía increada). Y no solo eso, sino que nunca deja de tramar todo para vencer nuestra maldad y la de nuestros enemigos los demonios.

El diablo, habiendo perdido el conocimiento-gnosis de Dios por ingratitud y orgullo, quedó necesariamente sin gnosis-conocimiento. Por eso no sabe por sí mismo qué hacer, sino que ve lo que Dios hace para salvarnos y piensa y actúa maliciosamente haciendo lo contrario para que nos perdamos. Porque odia a Dios y, no pudiendo combatirlo, lucha contra nosotros que somos «a imagen de Dios» (Gén. 1:26), pensando que con eso se vengará de Dios, y nos encuentra obedientes a su voluntad, como dice Crisóstomo. Viendo, pues, que Dios creó a Eva como ayuda para Adán (Gén. 2:18), el diablo la hizo cómplice de la desobediencia y la transgresión (Gén. 3:6). Dios dio un mandamiento (Gén. 2:16-17) a Adán, para que, al cumplirlo, recordara tantas donaciones y agradeciera al Benefactor, y el diablo hizo que el mandamiento se convirtiera en motivo de desobediencia y muerte. En lugar de profetas, el diablo hace falsos profetas. En lugar de Apóstoles, falsos apóstoles. En lugar de ley, ilegalidad y anarquía. En lugar de virtudes, maldades y vicios. En lugar de mandamientos, transgresiones. En lugar de justicia, herejías repugnantes. Y nuevamente viendo a Cristo mostrar condescendencia, por extrema bondad, y aparecerse a los santos Mártires y Padres piadosos, ya sea Él mismo, ya sea a través de ángeles, o de alguna otra economía inefable, como dijo (Juan 14:21), también el diablo comenzó a mostrar muchas ilusiones engañosas a algunos, para llevarlos a la perdición. Por eso los Padres que tenían discernimiento escribieron que no debemos aceptar estas manifestaciones, ya sea que aparezcan con imágenes, con luz o con fuego, o con otra ilusión, fantasía o engaño. Porque el malvado trama engañarnos con estas cosas ya sea en sueños o en la vigilia. Y si las aceptamos, entonces hace que el νούς nus con la mente, por orgullo y completa ignorancia, dibuje formas o colores, para que piense que son manifestaciones de Dios o de ángeles. Muchas veces también muestra demonios en el sueño o en la vigilia, aparentemente huyendo derrotados, y en general maquina todo para nuestra perdición cuando somos convencidos por él y le obedecemos.

El diablo puede hacer todas estas cosas y fallar, si escuchamos a los santos padres que dicen que en el momento de la oración debemos tener el νούς nus (espíritu de la psique) con la mente sin forma, sin figura, sin color, que no acepte nada, ni luz, ni fuego, ni nada en absoluto, sino con todas nuestras fuerzas enfocar la mente o intelecto unida al νούς nus en contacto consciente en lo que decimos, porque el que ora solo con la boca, ora al aire y no a Dios porque Dios presta atención al νούς nus y no a las palabras como los hombres. Como dice la Escritura: «Debemos adorar a Dios en espíritu y en verdad» (Juan 4:24), y: «Prefiero decir cinco logos y palabras con mi intelecto, que mil palabras con la lengua» (1 Cor. 14:19).

Cuando el diablo falla, entonces, no pudiendo hacer otra cosa, nos trae el pensamiento de desesperación, que: «Eran otros tiempos y otras personas a quienes Dios mostró milagros para que creyeran. Ahora no es necesario esforzarnos. Todos somos cristianos y hemos sido bautizados, y como dice la Escritura, quien crea y sea bautizado se salvará (Marcos 16:16). ¿Qué necesidad tenemos entonces?». Si nos convencemos y nos quedamos en esto, nos encontraremos desiertos, teniendo solo el nombre de cristianos ortodoxos y sin saber que el que ha creído y ha sido bautizado, debe cumplir todos los mandamientos de Cristo y, cuando haya logrado todo, debe decir que «soy un siervo inútil» (Lucas 17:10). El Señor dijo a los apóstoles que enseñen a las personas a aplicar y cumplir todo lo que les ha mandado (Mateo 28:20). Y cada uno que se bautiza, dice: «Renuncio a Satanás y a todas sus obras y me uno a Cristo y a todas Sus obras». ¿Dónde está nuestro renunciamiento, si no dejamos cada πάθος pazos y pecado que quiere el diablo? O más bien, si no lo odiamos con nuestra psique-alma y no amamos a Cristo cumpliendo Sus mandamientos (principios espirituales, logos). Y ¿cómo cumpliremos Sus mandamientos, si no renunciamos a cada uno de nuestros deseos, voluntades, conceptos y pensamientos?

Conceptos, pensamientos, deseos y voluntades se llaman aquellos que son contrarios a los preceptos de Dios. Porque a menudo hay algunos, que ya sea por su temperamento e idiosincrasia, o por costumbre, aman de algunas cosas lo bueno y odian lo malo. También hay pensamientos buenos, que están testificados por las Sagradas Escrituras, pero también necesitan discernimiento de los experimentados. Sin discernimiento, incluso aquellos que se consideran buenos, no son buenos, porque se hacen fuera de tiempo, o sin necesidad, o de manera indigna, o porque entendemos erróneamente lo que se dice. Porque no solo para la Escritura, sino también para cualquier pregunta, si no prestan atención tanto el que pregunta como el que responde, se alejan del significado de lo dicho, lo que causa no poco daño. Esto también me ha sucedido muchas veces, tanto cuando hacía preguntas como cuando me las hacían. Y cuando alguna vez entendía el asunto correctamente, luego me sorprendía cómo las palabras son las mismas mientras los significados difieren entre sí. Así, en todo lo demás también necesitamos discernimiento, cómo debemos actuar, para hacer las voluntades de Dios. Porque Él conoce nuestra naturaleza humana con precisión, como Creador de todo, y economizó nuestro beneficio y legisló no cosas ajenas a nuestra naturaleza, sino conforme a ella. Excepto si algunos quieren subir hacia Él superando la naturaleza y buscando la perfección. Para ellos es la virginidad o castidad, la pobreza, la humildad. La gratitud no es sólo para ellos, porque es natural, en cambio la humildad lo es porque es sobrenatural. El humilde trabaja toda virtud y, aunque no debe nada, se considera deudor e inferior a todos. El agradecido, en cambio, debe y confiesa la deuda. De manera similar, quien da limosna, da de lo que tiene y no está por encima de la naturaleza como el que no tiene propiedades. Ni el casado es como el que vive en virginidad. Porque la virginidad es un don sobrenatural. Por eso el casado se salva, si deja sus propios deseos y voluntades y cumple las voluntades de Dios, mientras que el virgen recibirá una corona por su paciencia y doxa-gloria de Dios, porque no solo dejó lo prohibido por las leyes, sino junto con eso también su propia naturaleza, con la ayuda de Dios, y amó con todo su corazón a Dios sobrenatural tratando de imitar en la medida de lo posible Su απάθεια  apázia (impasibilidad, desapego sin pazos).

Pero como ignoramos no solo a nosotros mismos y las cosas que hacemos, sino también cuál es su propósito, y qué buscamos con ellas, por eso nos parece que las Sagradas Escrituras y los logos de los Santos, de los antiguos Profetas y Justos y de los nuevos santos Padres, no están de acuerdo. Y ahora que queremos salvarnos, los encontramos discordantes entre sí, lo cual no sucede.

En resumen, veamos por la naturaleza de las cosas que, si alguien quiere salvarse, nadie puede impedírselo, ni el tiempo, ni el lugar, ni alguna acción. Basta con que no haga uso indebido de lo que quiere, sino que incline con discernimiento en cada pensamiento de Él hacia el propósito divino. Porque no son necesarias las cosas que se hacen, sino aquello que lleva a ellas. Ni pecamos involuntariamente, sino que primero consentimos voluntariamente en el pensamiento y concepto y luego nos convertimos en sus prisioneros, y este entonces lleva al prisionero a pecar, incluso sin querer. También los errores que se cometen por ignorancia, provienen de los hechos conscientes. Si, por ejemplo, nadie se embriagara, ya sea por vino, ya sea por deseo, no se le crearía ignorancia. Cuando se embriaga, comienza y oscurece el νούς nus con la mente, y de esto proviene la caída, y de la caída la muerte. Así que la muerte no vino por ignorancia, sino que la embriaguez consciente trajo la muerte por ignorancia. Y muchas cosas se encontrarán, especialmente en los conceptos y pensamientos, que muestran que caemos en los involuntarios desde los voluntarios, y de los conocidos caemos en errores por ignorancia. Pero como los primeros nos parecen leves y dulces, llegamos a los segundos sin querer y sin entender. Si quisiéramos desde el principio cumplir y guardar los mandamientos y permanecer puros como fuimos bautizados, no llegaríamos a tantos pecados y no tendríamos necesidad de los trabajos y dolores de la μετάνοια metania. Pero nuevamente, si queremos, la segunda χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, es decir, la μετάνοια metania, puede elevarnos a la belleza inicial. Si no nos preocupamos ni por la μετάνοια metania, entonces necesariamente, como impenitentes sin μετάνοια metania como los demonios, vamos con ellos al infierno eterno, más bien con nuestra voluntad, que sin ella. Dios nos creó para probar no Su ira, sino su agapi-amor incondicional (1Tes. 5:9), para que disfrutando de Sus bienes, tengamos disposición de agradecimiento y gratitud hacia el Benefactor. Pero nuestra negligencia en conocer sus donaciones, nos trajo a la pereza espiritual, desidia y esta nos entregó al olvido, del cual dominó sobre nosotros la ignorancia.

Cuando queremos comenzar el regreso de donde caímos, tenemos necesidad de mucho esfuerzo, porque no queremos dejar nuestras voluntades, sino que pensamos que con ellas también podemos hacer las voluntades de Dios, lo cual es imposible. Porque incluso el mismo Señor dijo: «No hago mi propia voluntad, sino la voluntad del Padre que me envió» (Juan 6:38), aunque la voluntad del Padre, del Hijo y del Espíritu es una, ya que también es una naturaleza indivisible. Pero para nosotros lo dijo y para la voluntad de la carne. Porque si la carne no se supera, para que todo el hombre sea gobernado por el Espíritu de Dios (Rom. 8:14), no hace la voluntad de Dios, sino solo por la fuerza. Cuando la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu domina dentro de nosotros, entonces ya no tenemos nuestra propia voluntad, sino que todo lo que hacemos es la voluntad de Dios. Entonces estamos en paz. Y tales personas serán llamadas «hijos de Dios» porque desean la voluntad del Padre, como el Hijo de Dios y Dios.

Es imposible para uno alcanzar esto sin aplicar y cumplir los mandamientos que suprimen todo placer hedonista y voluntad propia, así como todo sufrimiento, debido a la paciencia en aplicar y obedecer la voluntad de Dios. Porque de la insensatez surgen el placer hedonista y el sufrimiento, como hemos dicho, y de estos, todo mal. El insensato es ególatra, amante de sí mismo y no puede ser amante de su prójimo ni de Dios, ni tener control sobre los placeres hedonistas, es decir, sobre las voluntades que le agradan, ni paciencia ante los dolores y los sufrimientos; pero a veces logra su voluntad y aumenta el placer hedónico y la arrogancia, y a veces fracasa y cae en la desesperación y el ahogo de la  psique-alma, que es un presagio del infierno. Mientras que del conocimiento-gnosis, es decir, la sabiduría y la prudencia, nacen el autocontrol o templanza y la paciencia, porque el prudente y sabio domina su voluntad y soporta el dolor o sufrimiento por ella. Y creyéndose indigno de los bienes, siente disposición de gratitud y agradecimiento hacia el Bienhechor, y teme que debido a los muchos bienes que Dios le ha dado en esta vida, pueda dañarse en el siglo venidero. Así, con el autocontrol o templanza trabaja también las demás virtudes y se considera deudor en todo, sin encontrar nada para contra-ofertar al Bienhechor, pero considera también las virtudes como una deuda mayor. Porque recibe y no da, y esto solo, que se haya considerado digno de agradecer a Dios y que Dios acepte su gratitud, lo considera una deuda mayor, y agradece incesantemente a Dios haciendo siempre el bien. Y siempre se considera más deudor de sí mismo y humilde, se considera inferior a todos, se regocija con Dios que lo beneficia, y delante de Él siente gozo y alegría junto con temor (Salmo 2:11). Al alcanzar la divina e imperturbable agapi-amor con humildad, acepta los dolores y sufrimientos como si fuera digno de ellos. O más bien, se considera a sí mismo digno incluso de más aflicciones, y se alegra porque al menos ha sido digno de sufrir en esta vida y aliviarse un poco de los muchos castigos e infiernos que ha preparado para sí mismo, para la vida futura, y porque así conoce su debilidad para no enorgullecerse. Y porque ha sido considerado digno de conocer estas cosas y soportarlas con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, llega al divino anhelo. Porque la humildad nace de la gnosis-conocimiento, y la gnosis-conocimiento de las tentaciones. Y en aquel que se ha conocido a sí mismo se le da gnosis-conocimiento de todo. Aquel que se subordina a Dios somete a su propio ser toda la conducta carnal, y luego todo se someterá a él cuando la humildad reine sobre sus miembros. Como dicen los santos Basilio y Gregorio, aquel que comprende que su ser se encuentra entre la grandeza y la humildad -porque tiene una psique-alma lógica y un cuerpo mortal y terrenal- nunca se enorgullece ni se desespera, sino que por respeto a la naturaleza lógica y espiritual de su psique-alma, rechaza todas las cosas vergonzosas y repugnantes, y conociendo su enfermedad, impotencia y debilidad evita toda altanería.

Por lo tanto, aquel que ha conocido su enfermedad y debilidad a través de las muchas tentaciones de los πάθος pazos psíquicos y físicos, ha visto la infinita fuerza y energía increada de Dios, cómo redime a los humildes que claman hacia Él con oraciones llenas de dolor desde sus corazones, y ahora ya su oración se convierte en gozo porque sabe que sin Dios no puede hacer nada (Juan 15:5). Y por miedo a caer, lucha por permanecer unido a Dios por un lado, y por otro lado admira al pensar que Dios lo ha liberado de tantas tentaciones y sufrimientos, y agradece a Aquel que puede liberarlo. Y junto con la gratitud, adquiere humildad y agapi-amor, y no se atreve a juzgar a nadie, conociendo que así como Dios lo ayudó a él mismo, también puede ayudar a todos cuando uno lo desee y quiere, como dice el Santo Máximo el Confesor.

Incluso piensa que tal vez uno pueda luchar con muchos πάθος pazos y vencer, pero él por sí mismo no puede, es débil y enfermo y por eso Dios lo ayudó rápidamente para que no se perdiera por completo su psique-alma. Y aquel que conoce su enfermedad y debilidad piensa muchas otras cosas y así permanece inmaculado. Y es imposible llegar a esto si no sufre muchas tentaciones psíquicas y físicas y si no recibe la experiencia de ellas con paciencia con la ayuda de Dios. Este hombre no se atreve a hacer su propia voluntad en absoluto sin preguntar a aquellos que tienen experiencia, ni a presentar su propio concepto, pensamiento e idea propia. Porque ¿cuál es la necesidad de hacer o pensar algo que no se necesita para la vida o para la salvación de la  psique-alma?

Si ahora alguien no conoce qué voluntad y qué sentido, significado y concepto o idea debe dejar de lado, que pruebe cada cosa y cada concepto, qué tipo de respuesta y reacción provoca durante su abstinencia y su dominio. Si causa placer cuando se realiza, y dolor o sufrimiento cuando se evita, es malo y debe despreciarlo antes de que sea demasiado tarde, cuando luchará por vencerlo al darse cuenta de que es perjudicial. Esto lo digo por cada cosa y concepto, sin los cuales podemos vivir físicamente y agradar a Dios. Porque el hábito, cuando ha pasado mucho tiempo, adquiere poder natural, mientras que si no te sometes a él, se debilita y desaparece gradualmente. Ya sea bueno o malo, el tiempo lo alimenta, como la madera alimenta el fuego. Por eso debemos estudiar y practicar el bien con todas nuestras fuerzas, para que se nos convierta en hábito o costumbre. Y entonces el hábito trabaja automáticamente cada bien sin esfuerzo, como los Padres vencieron con las pequeñas cosas las grandes. Por ejemplo, aquel que no acepta ni lo necesario para el cuerpo, sino que lo rechaza para caminar por el camino estrecho y lleno de dificultades (Mateo 7:14), ¿cuándo caerá en la codicia o amor a las posesiones?»

Por supuesto, la avaricia no es sólo la posesión de muchas cosas, sino también el apego apasionado a algo y el mal o excesivo uso de ello. Muchos de los antiguos Santos tenían muchas cosas como Abraham (Génesis 13:2), Job (Job 1:3), David (1Crón 29:28) y muchos otros. Sin embargo, no estaban apegados a ellas, sino que las tenían como cosas de Dios, y más bien con ellas buscaban agradar a Dios. Pero el Señor, siendo súper-perfecto y la misma sabiduría, cortó incluso la raíz, es decir, no solo aconsejó a aquellos que lo siguen imitando su perfecta virtud que no tuvieran dinero y propiedades sino tampoco psique-alma (Lucas 14:26), es decir, voluntad propia o concepto propio.

Conociendo esto, los Padres evitaron el mundo como un obstáculo para la perfección, pero también evitaron incluso sus propias voluntades. Porque ninguno de ellos hizo jamás su propia voluntad. Pero otros se subordinaron para tener en el lugar de Cristo al padre espiritual como guía conductor en cada concepto y pensamiento. Otros vivieron en el desierto evitando perfectamente a los hombres y teniendo al mismo Dios como didáscalos-maestro, y por Su causa quisieron soportar la muerte de su propia voluntad. Otros siguieron el camino real, es decir, vivieron juntos con uno o dos otros hermanos la vida hisijástica o en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), tranquilidad y se aconsejaron mutuamente para complacer y agradar a Dios. Y aquellos que después de la subordinación, con el permiso de su guía espiritual, se colocaron como guías de otros hermanos, vivieron como si fueran obedientes, guardando las tradiciones de sus Padres, y les fue bien en todo lo que intentaron.

Pero ahora, como ni los subordinados ni los responsables queremos dejar de lado nuestras propias voluntades, por eso nadie avanza. Y quizás ha quedado, si ha quedado también esto, la evitación de los hombres y de los asuntos materiales, el camino real y la vida de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) con uno o dos más, y el estudio de los mandamientos (logos, principios espirituales) de Cristo y de toda la Escritura noche y día, para que, mientras se controla por todo esto y por la conciencia y la atención durante la lectura y la oración, al menos uno llegue al primer mandamiento, es decir, al temor de Dios, que viene de la fe y del estudio de las divinas Escrituras. Y del temor de Dios llega a la μετάνοια metania, y con esto a los mandamientos que el Apóstol Pablo mencionó, es decir, la fe, la esperanza y la agapi-amor (1Cor 13:13). Porque aquel que cree en el Señor, teme el infierno, y aquel que teme el infierno, aplica y guarda los mandamientos. Y aquel que aplica los mandamientos, soporta las tribulaciones, aflicciones y sufrimientos. Y aquel que soporta las tribulaciones, adquiere esperanza en Dios. La esperanza separa el νούς nus con la mente de todo lazo con las pasiones. Y aquel que se libera de todo lazo con los πάθος pazos adquiere agapi-amor incondicional a Dios. Donde sea que uno quiera practicar estas cosas, se salva.

La ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), de nuevo, porque es el principio de la catarsis de la psique-alma, realiza sin esfuerzo todos los mandamientos para aquel que tiene buena intención y voluntad. Como dicen: «Huya del mundo, silenciate, reposa, porque estas son las raíces del pecado». Y de nuevo dicen: «Evita a los hombres y serás salvo». Porque los encuentros y las conversaciones no permiten que el νούς nus con la mente vea ni sus propios pecados ni las maquinaciones de los demonios, para que el hombre pueda guardar su propio ser, pero tampoco las bondades y providencias de Dios, para que adquiera gnosis-conocimiento de Dios y humildad de estas. Y por eso aquel que quiere avanzar rápidamente hacia Cristo, es decir, hacia la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) y la gnosis-conocimiento, y llegar con alegría a la perfección, no debe andar de aquí para allá, es decir, ni a la derecha ni a la izquierda, sino seguir toda su vida con entusiasmo el camino real. Y debe evitar con firmeza tanto los excesos como las deficiencias, porque ambos provocan placer y emoción. Es decir, ni con la multitud de alimentos y conversaciones debe atormentar su νούς nus, ni debe ser cegado por las distracciones en varias cosas. Tampoco, nuevamente, debe enturbiar su διάνοια diania (mente, intelecto) con largos ayunos y vigilias. Pero debe trabajar correctamente y con paciencia los siete modos, es decir, las praxis, acciones corporales, y debe ascender como por una escalera, dominando todas juntas las siete y avanzando hacia la praxis ética, con la cual las contemplaciones espirituales son dadas por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios a aquel que cree, como dice el Señor (Mateo 13:11-12).

Y debe saber que toda la Escritura es inspirada por Dios y útil (2Tim 3:16), y que nadie puede impedir a aquel que quiere ser salvado, ni tiene otro poder sobre nosotros excepto Aquel que nos formó, quien está dispuesto a ayudar y cubrir de cada tentación a aquellos que lo invocan con todo su corazón y quieren hacer Su santa voluntad. Porque sin Él, nadie puede hacer nada bueno (Juan 15:5), ni padecer involuntariamente ningún mal, a menos que Él lo permita, para disciplinar e instruir al pecador y salvar su psique-alma. Y debe saber también que las malas obras son nuestras y se hacen por nuestra negligencia, pereza espiritual y colaboración con los demonios, mientras que toda gnosis-conocimiento, virtud, fuerza y energía es por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, como todas las demás cosas. Y que Dios, por χάρις jaris (gracia, energía increada), dio a todos la capacidad de hacerse Sus hijos (Juan 1:12) mediante la aplicación y cumplimiento de los mandamientos divinos, que son protección para nosotros y lo son por la jaris-gracia y gracias a Dios. Porque sin la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, tampoco podemos aplicarlos y cumplirlos, pero tampoco tenemos nada más que ofrecerLe, excepto fe, buena voluntad e intención. Y en general, dominando todos los dogmas ortodoxos con fe segura y oído, comenzamos la obra con atención inquebrantable, como las lecciones en la escuela, y así aprendemos cuidadosamente las obras mencionadas, que a continuación se presentan.

 

1) Sobre las siete praxis corporales

Primera es la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), es decir, un estilo de vida tranquila sin distracciones y preocupaciones, alejado de toda preocupación mundana, para que uno pueda, alejándose de las personas y las distracciones, evitar el ruido y el diablo que, como león rugiente, anda buscando a quien devorar (1Pedro 5,8) mediante las conversaciones y preocupaciones de la vida, y para que tenga una sola preocupación: cómo agradar a Dios y hacer que su psique-alma se encuentre irreprochable en la hora de la muerte, y para aprender con todo detalle las trampas de los demonios y sus pecados, que son más numerosos que la arena del mar y la mayoría los ignora como el polvo fino. Siempre lamentándose, se compadece de la naturaleza humana, pero se anima y se fortalece con Dios, porque se ha vuelto agradecido y se consuela porque ha sido digno de ver cosas que no esperaba ver cuando vivía fuera de su celda. Reconociendo su propia enfermedad y debilidad y la δύναμις dínamis (poder, fuerza y energía increada) de Dios, teme y espera, para que no confíe en sí mismo por ignorancia y caiga, ni olvide la filantropía (amistad al hombre) de Dios y se desespere si algo le sucede.

Segunda praxis es el ayuno (dieta) con moderación, es decir, comer una vez al día y no saciarse, comer un solo tipo de alimentos sencillos que se encuentran fácilmente y que no las desee la psique-alma, a menos que no haya otra cosa. Esto es para vencer la gula, la glotonería y el deseo, y permanecer sin distracciones y preocupaciones, y al mismo tiempo no abstenerse de ningún tipo de alimento, rechazando malamente aquellos que Dios hizo muy buenos (Gén. 1,31). Ni tampoco tragarse todo sin moderación por la φιληδονία filidonía (amor al placer hedonista), sino comer cada día de un solo tipo con moderación y así usar todo para la doxa-gloria de Dios, sin abstenerse de nada, considerándolo malo, como hacen los herejes malditos. El vino sólo en el momento adecuado, porque en la vejez, en la enfermedad y en el frío, el vino es muy útil, pero incluso entonces, poco. En la juventud, sin embargo, en el calor y en la salud, es mejor el agua, pero también poca, tanto como sea posible, porque la sed es mejor que todas las praxis, acciones corporales.

Tercera praxis es la vigilia con moderación, es decir, dormir la mitad de la noche y dedicar la otra mitad a salmos y oraciones, suspiros y lágrimas, para que con el ayuno y la vigilia moderados, el cuerpo obedezca a la psique-alma, sea saludable y esté preparado para toda buena obra, y la psique-alma se vuelva valiente y se ilumine para ver y hacer lo que es correcto.

Cuarta praxis es el canto de salmos, es decir, la oración corporal con salmos y postraciones para afligir el cuerpo y humillar la psique-alma, para que los demonios enemigos se alejen y los ángeles aliados se acerquen, y para aprender de dónde viene la ayuda. Porque cuando uno lo ignora, puede enorgullecerse, creyendo que lo que hizo es suyo, y ser abandonado por Dios para reconocer su enfermedad y debilidad.

Quinta praxis es la oración espiritual que se hace con el νούς nus con la mente unida al corazón (en uno), lejos de todo concepto. Entonces el νούς nus con la mente, permaneciendo en las palabras de la oración y postrándose ante Dios con una indescriptible contrición, sólo busca que se haga la voluntad divina en todas las obras, conceptos y pensamientos, sin suplicar en absoluto ningún pensamiento, concepto, forma, color, luz, fuego o cualquier otra cosa, sino que, al ser vista por Dios y hablar solo con Él, se vuelva sin forma, sin color y sin figura. Esta es la oración pura, que conviene al practicante. Al contemplativo le corresponden otras cosas, mayores que estas.

Sexta praxis es la lectura de los logos y vidas de los Padres -sin escuchar en absoluto dogmas y doctrinas ajenas u otras cosas, especialmente heréticas-, para aprender de las Escrituras sagradas y del discernimiento de los Padres, cómo vencer los πάθος pazos psicoterapiarse y adquirir las virtudes. También para llenar su νούς nus con la mente con las palabras del Espíritu Santo y olvidar las palabras y pensamientos indecorosos anteriores que escuchó cuando estaba fuera de su celda, y llegar, a través de mucha oración y lectura, a tener buenos conceptos en su νούς nus e intelecto. Porque la oración se ayuda de la lectura en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y la lectura de la oración pura, cuando uno presta atención a lo que se dice y no lee o canta como una tarea secundaria, incluso cuando no puede entender adecuadamente la fuerza de las cosas que lee, debido a la oscuridad de los πάθος pazos. A menudo, ciertamente, somos engañados por la presunción y la vanagloria, especialmente aquellos que creen tener la sabiduría de este mundo, ignorando que necesitamos conocimiento práctico para comprender estas cosas y que no solo se beneficia de la audición aquel que quiere adquirir el conocimiento-gnosis de Dios. Porque una cosa es la audición y otra la praxis, práctica. Así como uno puede convertirse en artesano no solo escuchando lo que le dicen, sino ejecutando, viendo y fallando a menudo y escuchando las indicaciones de los experimentados, de modo que con paciencia y con la renuncia a sus voluntades y deseos y con el tiempo llegue a dominar el arte, así también el conocimiento-gnosis espiritual no viene solo del estudio, sino que es dado por las χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios a los humildes. Porque quien lee las Escrituras y quizás parece que en parte conoce, no es de admirar, especialmente si es práctico. No tiene aún ese conocimiento-gnosis de Dios, sino que escucha las palabras de aquellos que tienen conocimiento. De modo que aquellos que las escribieron muchas veces tenían conocimiento-gnosis de Dios, como los profetas, pero él no aún. Y yo también así conozco, porque recolecté de las Escrituras divinas, y no porque me haya sido concedido escuchar del Espíritu, sino que escuché de aquellos que escuchan el Espíritu, como aquellos que oyen sobre una ciudad o una persona de aquellos que conocen sobre ellos.

Séptimo es preguntar a los experimentados sobre cada logos y asunto, para no entender y hacer otras cosas en lugar de las correctas y ortodoxas por inexperiencia o autosatisfacción y así ser engañado muchas veces y caer en la presunción, jactancia creyendo que conoce como es debido, mientras aún no conoce nada, como dice el Apóstol Pablo (1Cor. 8,2).

Después, junto con estas praxis, acciones corporales, uno debe tener paciencia en todas las cosas tristes que Dios concede, para aprender y adquirir experiencia y conocimiento-gnosis de su debilidad. No debe ni envalentonarse ni desesperarse por lo que le suceda, sea bueno o malo. Debe rechazar todo sueño, palabra y obra inútil. También debe estudiar y reflexionar siempre en el nombre de Dios más que en su propia respiración, en todo momento, lugar y obra, y caer ante Él con todo su corazón, recogiendo el νούς nus con la mente de todos los pensamientos del mundo y solo buscando que se haga la voluntad de Dios. Entonces el νούς nus con la mente comienza a ver sus errores, que son como la arena del mar. Este es el comienzo de la iluminación de la  psique-alma y la prueba de su salud. Y en general, la psique-alma se quebranta y el corazón se humilla y hace humilde (Salmo 50:19), y se considera verdaderamente por debajo de todos. Comienza entonces a comprender las beneficencias, tanto las específicas como las más amplias, que se encuentran en las divinas Escrituras, así como sus pecados, y a aplicar y cumplir los mandamientos (logos, principios espirituales) con gnosis-conocimiento, desde el primero y todos los demás. Porque el Señor los ha puesto como en una escalera y uno nobkj puede pasar por alto uno para subir al siguiente, como con los escalones, así que desde el primer mandamiento ascendemos al segundo, y de este al tercero, hasta que estos hacen al hombre dios/a con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Aquel que los regaló a los que tienen buena disposición y voluntad.

 

2) Sobre el temor divino como primer mandamiento

Si alguien quiere avanzar rápidamente, debe mostrar su diligencia en los mandamientos (principios espirituales) y no en otra cosa, porque de lo contrario caerá en un precipicio, o más bien en un caos, abismo. Porque como en los siete dones o carismas del Espíritu, si no comienza con el temor, nunca podrá ascender a los otros, así también en las bienaventuranzas del Señor. Como dice David, «el principio de la sabiduría es el temor del Señor» (Salmo 110:10). Y otro profeta, mencionando los dones desde la cima hacia abajo, dijo: «Espíritu de sabiduría y prudencia, espíritu de voluntad y fortaleza, espíritu de gnosis-conocimiento y piedad, espíritu de temor de Dios» (Isaías 11:2-3). Y el Señor comenzó a enseñar desde el temor, diciendo: «Bienaventurados los que se siente pobres en espíritu ante Dios» (Mateo 5:3). Esto significa que uno debe volverse aterrorizado por el temor de Dios y tener humildad y contrición de la psique-alma. El  Señor estableció este mandamiento como fundamento porque sabe que sin él, incluso si uno vive en el cielo, no se beneficia, si tiene la locura con la que cayeron el diablo y Adán y muchos otros.

Por eso, quien quiera observar el primer mandamiento, es decir, el temor como hemos dicho, debe estudiar y reflexionar con gran diligencia en los encuentros de la vida que se mencionaron anteriormente y en las beneficencias de Dios, las innumerables e inescrutables, y en lo que ha hecho y hace por nosotros con medios visibles e invisibles, con mandamientos, principios espirituales, dogmas y doctrinas, con amenazas y promesas, protegiéndonos, alimentándonos, proveyendo, vivificándonos y librándonos de enemigos visibles e invisibles. Las enfermedades causadas por nuestro propio desorden, las psicoterapia y sana con las oraciones y las intercesiones de Sus Santos. En nuestros pecados, impiedades e iniquidades siempre es magnánimo y paciente, por lo que hemos hecho y hacemos y lo que haremos. De estas cosas nos ha liberado Su χάρις jaris (gracia, energía increada). También se debe reflexionar cuánto irritamos a Dios con obras, logos, meditaciones y pensamientos. Y no solo nos soporta, sino que nos beneficia y bendice aún más, ya sea Él mismo o a través de ángeles, Escrituras, Justos y Profetas, Apóstoles y Mártires, Maestros y Santos Padres. Y al comprender las hazañas de los Mártires y las luchas de los Santos, y luego maravillarse de la condescendencia de nuestro Señor Jesús Cristo, Su vida en el mundo, Sus sagradas Pasiones-pazos, la Cruz, la Muerte, el Entierro, la Resurrección, la Ascensión, la venida del Espíritu Santo, los milagros indescriptibles que ocurren siempre y cada día, el paraíso, las coronas, la adopción que nos ha concedido y todo lo que contiene la Escritura divina y mucho más, y al considerar esto, se apodera de uno la sorpresa al ver la filantropía de Dios, mientras tiembla y se maravilla de Su paciencia y tolerancia hacia nosotros. Y se lamenta por el daño sufrido por la naturaleza humana, es decir, que perdió la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) angélica, el paraíso y todos los bienes de los que caímos, mientras caímos en tantos males, me refiero a los demonios, los πάθος pazos y los pecados, y la psique-alma se quebranta, comprendiendo cuántos males han surgido de nuestra propia maldad y de la mala astucia de los demonios.

 

3) Acerca del luto (espiritual) como el segundo mandamiento

Y así Dios le concede el bendito luto o duelo, es decir, el segundo mandamiento. «Bienaventurados y felices los que están en luto, afligidos por sus pecados y del mal que domina al mundo, porque ellos serán consolados por Dios» (Mat 5, 4), dice, es decir, aquellos que están el luto o duelo por sí mismos y por su prójimo por agapi-amor y simpatía hacia él. Y esta persona llega a estar en luto como por un muerto, antes de la muerte, debido a las terribles visiones y conceptos de lo que sucede después de la muerte, gritando y lamentándose desde lo más profundo de su corazón con muchas lágrimas amargas y dolorosas e indescriptibles lamentos. Y así la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, la madre común de todos nosotros, le regala la apacibilidad o mansedumbre, el comienzo de la imitación de Cristo, es decir, el tercer mandamiento, como dice el Señor: «Bienaventurados y felices los apacibles porque ellos heredarán la tierra; [Bienaventurados y felices los que dominan su ira, porque ellos recibirán como herencia de Dios la nueva tierra prometida, la Jerusalén de arriba, o la Jaris-Gracia increada y desde esta vida disfrutarán los bienes de la herencia de la realeza increada celeste] (Mat. 5, 5). Y se convierte en un ser tan firme como una roca que no se mueve en absoluto por el viento o las olas de la vida, sino que es siempre el mismo en la abundancia y en la pobreza, en la facilidad y en la dificultad, en el honor y en el deshonor. Y, en general, sabe en cada circunstancia y cada acción, con discernimiento, que todo pasa, tanto lo agradable como lo doloroso, y que esta vida es un camino hacia el mundo venidero. Y que quizás, aunque no queramos, suceden esas cosas que suceden, por lo que nos agitamos en vano (Sal 38, 7) y perdemos la corona de la paciencia y nos mostramos contrarios a la voluntad de Dios. Porque todo lo que hace Dios es muy bueno, pero nosotros no lo sabemos. Como dice la Escritura, Él guiará a los apacibles con juicio (Sal. 24, 9), o más bien, con el discernimiento de las cosas.

Pero incluso en tiempos de ira, esta persona no se perturba en absoluto. Más bien, se regocija, porque ha encontrado un tiempo de ganancia y filosofía, pensando que la tentación no ha ocurrido sin motivo, sino que antes habrá ofendido conscientemente o inconscientemente a Dios o al hermano o a otro, y que más bien se le ha dado la oportunidad de su perdón, para que al menos con paciencia reciba el perdón de sus muchos pecados. Piensa también que si no perdona lo que los demás le han hecho, tampoco el Padre celestial perdonará sus pecados (Mat. 6, 15), y que no hay virtud más rápida que ésta, es decir, el mandamiento de perdonar a los demás. Porque el Señor dice: «Perdonen y serán perdonados» (Mat. 6, 14). Se regocija también porque se le ha concedido conocer estas cosas y hacerlas en imitación de Cristo y convertirse, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del mandamiento, en una persona apacible y magnánima. Pero se lamenta por el hermano, porque con sus pecados el hermano fue llevado a la tentación por el enemigo común, el diablo, y se convirtió en un remedio o psicofármaco para la psicoterapia y curación de su propia enfermedad. Porque cada tentación es permitida por Dios para la psicoterapia y sanación de la  psique-alma del enfermo, porque concede el perdón de males pasados y presentes y se convierte en un obstáculo para los futuros. Sin embargo, no se alaba ni al diablo, ni al causante de la tentación, ni al tentado. Porque el diablo es digno de odio como malhechor, ya que lo que hace no lo hace por el bien. El causante de la tentación es digno de ser compadecido por el tentado, porque actúa no por agapi-amor, sino porque es engañado y atormentado por el diablo. El tentado, finalmente, soporta las tribulaciones debido a sus pecados y no por causa de otro, para ser alabado; porque él mismo no es sin pecado. Pero incluso si lo fuera, algo imposible, aún soporta con la esperanza de la retribución y por miedo al infierno. Así es con ellos. Dios ahora, porque no tiene ninguna necesidad ni falta, sino que dispone y economiza todo lo conveniente para todos, es digno de agradecimiento, ya que soporta con paciencia tanto al diablo como la maldad de los hombres, y proporciona todo bien, antes y después del pecado, a aquellos que vuelven a la μετάνοια metania y se arrepienten.

Así que habiendo aprendido cada discernimiento, aquel que ha sido digno de guardar el tercer mandamiento, la apacibilidad, no será engañado ni por su conocimiento-gnosis ni por su ignorancia, sino que habiendo recibido el don de la humildad, se considera a sí mismo como nada. Porque la apacibilidad es el material de la humildad, y ésta es la puerta que conduce a la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos). A través de ella entra en el agapi-amor impecable y perfecto aquel que conoce su naturaleza, es decir, lo que era antes de nacer y lo que será después de la muerte. Porque el hombre no es nada, sino un poco de hedor que desaparece en el mismo instante, y es de toda la creación el peor. Y esto porque ninguna otra criatura, ni inanimada ni animada, ha contravenido jamás la voluntad de Dios, sino que la naturaleza humana, que recibe muchas beneficencias de Dios, y sin embargo siempre Le irrita.

Y así el hombre es digno del cuarto mandamiento, es decir, del anhelo de adquirir las virtudes, como dice el Señor: «Bienaventurados y felices los hambrientos y sedientos de justicia y virtud, porque ellos serán saciados. [Dichosos los que anhelan, como hambrientos y sedientos, la justicia y la virtud, porque en ellos serán satisfechos plenamente sus deseos] (Mat. 5, 6). Y el hombre se convierte en alguien hambriento y sediento de toda justicia, me refiero a toda virtud corporal y ética, es decir, psíquica y espiritual. Si alguien no prueba algo, no sabe lo que se está perdiendo, dice San Basilio el Grande. Pero aquel que ha probado, lo desea mucho. Así también, aquel que ha probado un poco de la dulzura de los mandamientos y ha entendido que los mandamientos lo llevan poco a poco a la imitación de Cristo, desea adquirirlos todos, de modo que, por agapi-amor a ellos, muchas veces desprecia incluso la muerte. Y habiendo comprendido un poco los misterios de Dios que están ocultos en las divinas Escrituras, tiene una gran sed de alcanzarlos. Y cuando los conoce, tiene más sed y se quema, como si bebiera fuego. Pero como lo divino es incomprensible e inabordable para todos, permanece siempre sediento. Lo que es para el cuerpo la salud y la enfermedad, eso es para la psique-alma la virtud y la maldad o vicio, y para la νούς nus (espíritu de la psique) en el conocimiento-gnosis y la ignorancia. Y cuanto más cuida la piedad y la fe, es decir, la virtud práctica, tanto más se ilumina el νούς nus en la gnosis (conocimiento espiritual).

Y así es digno de la misericordia a través del quinto mandamiento, como dice el Señor: «Bienaventurados y felices los misericordiosos y caritativos, más los que se compadecen con las desgracias del prójimo, porque ellos alcanzarán la misericordia increada de Dios» (Mat. 5, 7). Misericordioso es aquel que tiene misericordia y compasión del prójimo con lo que ha recibido de Dios, ya sea dinero, alimentos, fuerza, logos útil, oración, y en general, con cualquier cosa que tenga con la que pueda mostrar compasión a quien lo necesita, creyendo que es deudor, porque ha recibido más de lo que se le pide y porque es digno de ser llamado misericordioso, al igual que Dios, especialmente por Cristo en esta vida y en la venidera, delante de toda la creación. Piensa que a través del hermano, Dios pide su ayuda y se convierte en su deudor, y que el pobre puede vivir sin lo que le pide, mientras que él, sin mostrar misericordia según su capacidad, no puede vivir ni salvarse. Porque si no quiere compadecerse del prójimo, ¿cómo pide a Dios que se compadezca de él? Y pensando en muchas otras cosas así, aquel que ha sido digno de aplicar y cumplir los mandamientos, no solo da sus bienes, sino también su vida por el prójimo. Esta es la misericordia perfecta. Así como Cristo sufrió la muerte por nosotros y dio a todos un ejemplo y un modelo (1Ped 2, 21), para que muramos unos por otros, y no solo por nuestros amigos, sino también por nuestros enemigos, cuando la ocasión lo requiera.

No es necesario tener, supuestamente para dar limosna. Esto más bien es una gran enfermedad. Pero aunque uno no tenga algo para dar limosna, debe tener compasión por todos y ayudar a quienes tienen necesidad con lo que pueda, dejando todo apego apasionado a las cosas de esta vida y teniendo simpatía por las personas. Tampoco debe enseñar por vanidad, para supuestamente beneficiar las psiques-almas de los enfermos, aquellos que no ha practicado previamente lo que dice, ya que él mismo es más débil que aquellos que cree que va a beneficiar. Cada cosa necesita su tiempo y discernimiento, para que nada se haga fuera de tiempo o sin necesidad. Para el débil, es mejor la fuga de todo, y la pobreza es mucho mejor que la limosna.

Con la ausencia de apegos apasionados, es digno del sexto mandamiento, como dice el Señor: «Bienaventurados los sanados, puros y limpios del corazón, o los que han hecho la catarsis, la purgación, sanación y limpieza de su corazón de cada mancha del pecado, porque ellos contemplarán y verán la doxa-gloria luz increada de Dios; (Mat. 5, 8), es decir, aquellos que han logrado toda virtud con pensamientos santos y han llegado a ver las cosas como son en su naturaleza. Y así se pasa a la paz de los pensamientos. «9 Bienaventurados y felices los pacificadores o los que hacen obra de paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios; [Dichosos los que a su interior por su santificación tienen la paz y la transmiten también a los demás, pacificándolos entre sí y con Dios, porque ellos serán reconocidos y proclamados en el mundo terrenal y celeste hijos de Dios«] (Mat. 5, 9), es decir, aquellos que han pacificado la psique-alma y el cuerpo al someter la carne al espíritu, para que la carne ya no desee en contra del espíritu (Gál. 5, 17), sino que la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo reine en la psique-alma y la guíe como quiere, habiéndole concedido la divina gnosis (conocimiento divino). Con la gnosis divina, el hombre puede soportar la persecución, el oprobio y el maltrato por la virtud, y se regocija porque su recompensa será grande en los cielos (Mat. 5, 10-12).

Así que todas las bienaventuranzas hacen al hombre dios por χάρις jaris (gracia, energía increada), al volverse apacible, anhelando toda virtud, ser misericordioso, pacificador e impasible (sin pazos), soportar todo dolor con alegría por el agapi-amor incondicional de Dios y del prójimo. Son dones de Dios y debemos agradecer mucho a Dios por ellos y por las recompensas que tienen, es decir, el reinado de la realeza increada de los cielos en el futuro, mientras que en esta vida, consuelo y abundancia de todo bien y misericordia de Dios, y la revelación de Dios con la visión de los misterios ocultos que están escondidos en las Santas Escrituras y en todas las criaturas, y gran recompensa en los cielos. Y nos volvemos semejantes a Cristo imitando Su vida aquí en la tierra y «bienaventurados» de cada mandamiento, lo cual es el bien supremo, lo más elevado que puede desear el hombre. Porque según el Apóstol Pablo, solo Dios es bienaventurado y habita en luz increada (1Tim. 6:15-16). Pero aunque tenemos el deber de guardar los mandamientos, o más bien que los mandamientos nos guarden a nosotros, el Dios misericordioso, sin embargo, regalará las recompensas del mandamiento tanto aquí como en el cielo a aquel que cree en Él.

Con todas estas cosas y realidades que provienen del bienaventurado luto o duelo (según Dios), el νούς nus (espíritu de la psique) se alivia de los πάθος pazos y se reconcilia con Dios por sus pecados con lágrimas amargas y abundantes. Se crucifica espiritual y mentalmente con Cristo con la vida ética, es decir, con la aplicación y cumplimiento de los mandamientos, como dijimos, y la vigilancia de los cinco sentidos, para no hacer nada en absoluto más allá de lo necesario.

Dominando el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) los impulsos paradójicos, comienza a dirigir como un cochero los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, padecimientos, patologías, etc.) relacionadas con ella, quiero decir, la ira o emoción y el deseo. Y a veces la ira que se enfurece, la calma con la suavidad del deseo, y otras veces con la severidad de la ira, apacigua el deseo. Y entonces el νούς nus con la mente, al reflexionar sobre sí mismo, comprende su axioma y dignidad, que es dueño de sí mismo, y adquiere la capacidad de ver las cosas tal como son en su naturaleza. Porque abre el ojo izquierdo, que el diablo había cegado con el predominio de los πάθος pazos, y el hombre es considerado digno de ser enterrado con Cristo espiritual y mentalmente en relación con las cosas del mundo. Ya no se engaña por la belleza exterior, sino que ve el oro, la plata, las piedras preciosas y sabe que provienen de la tierra como las demás cosas inanimadas, la madera y las piedras. También sabe que el hombre es como la podredumbre y un poco de tierra en la tumba después de la muerte. Y considera todas las cosas placenteras de la vida como nada y siempre ve sus cambios con mucho pensamiento que proviene de la gnosis (conocimiento espiritual). Y se convierte con alegría en muerto para el mundo y el mundo se vuelve muerto para él, y ya no tiene dificultades, sino más bien encuentra descanso y falta de apego apasionado a cualquier cosa.

Y así, con la pureza y lucidez de la  psique-alma, es considerado digno de resucitar espiritualmente y mentalmente (despertar espiritual) con Cristo y recibe la fuerza para ver sin pasión incluso las bellezas externas de las cosas y a través de ellas glorifica al Creador de todo. Y al contemplar en las criaturas sensibles el poder y la providencia de Dios, Su bondad y sabiduría, de acuerdo con las palabras del Apóstol Pablo (Rom 1:20), y viendo los misterios que están escondidos en las Santas Escrituras, su νούς nus con la mente es considerada digna de ascender junto con Cristo con la contemplación de las criaturas intelectuales y espirituales, es decir, la gnosis (conocimiento espiritual) de las fuerzas espirituales. Y comprendiendo con muchas lágrimas de comprensión y alegría, de lo visible lo invisible y de lo temporal lo atemporal eterno, reflexiona que, si este mundo temporal, que se llama exilio y condena de aquellos que han violado el mandamiento de Dios, es tan hermoso, cuánto más lo son los bienes eternos e incomprensibles que Dios ha preparado para aquellos que lo aman (1Cor. 2:9). Y si esos bienes superan toda comprensión, cuánto más lo es Dios que creó todo de la nada.

Si alguien se retira* de todo y cuida las acciones corporales y espirituales que los Padres llaman piedad, y no cree en ningún sueño ni en ninguna interpretación propia y concepto propio que no tenga testimonio de la Escritura, y si evita toda conversación innecesaria, para no escuchar en absoluto o leer palabras ociosas, y especialmente sobre la herejía, aumentan en él las lágrimas de comprensión y alegría, tanto que las bebe. Y llega a la otra oración, la pura, que corresponde al contemplativo. Porque como antes debe tener otras lecturas y otras lágrimas y oración, así también ahora. Porque el νούς nus (espíritu de la psique) ha ascendido a contemplaciones espirituales, por eso de aquí en adelante debe estudiar todas las Santas Escrituras, ya que no corre ningún peligro por las palabras difíciles de entender de la Escritura como aquellos que todavía se dedican a la práctica y son débiles en entendimiento de la διάνοια diania (intelecto, mente). Esto es porque habiendo luchado mucho en las acciones corporales y éticas, se ha crucificado y enterrado con Cristo con el conocimiento-gnosis de las cosas, tanto en su naturaleza como en su cambio, y ha resucitado con Cristo con la impasibilidad y la gnosis-conocimiento de los misterios de Dios, que se encuentran en Sus criaturas sensibles. Y de allí ascendió con Él a lo supra-cósmico con la gnosis-conocimiento de lo espiritual y de los misterios que están escondidos en las Santas Escrituras.

* Los términos nípticos y ascéticos » σχολάζω sjolazo» y «σχολή sjolí» (según Dios) en la filocalía y el ascetismo significan la inactividad de todo el hombre en todas las preocupaciones del mundo y la entrega de las fuerzas psíquicas a Dios en el estado níptico (sobrio) de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). La «»σχολή sjolí» es la condición previa para acercarse a Dios y residir en Él con la oración y la contemplación.

Del temor uno asciende a la piedad, de la cual proviene la gnosis (conocimiento espiritual). De esta proviene la cicatriz, es decir, el discernimiento, y de este la fuerza que produce la comprensión y prudencia. Y así se llega a la sabiduría (Isaías 11:2-3). Por tanto, con todas las acciones y contemplaciones anteriores uno es considerado digno de obtener la oración pura y perfecta, que se crea a partir de la paz y la agapi-amor de Dios y la residencia en él del Espíritu Santo. Esto es aquello que dicen: «Adquiera a Dios dentro de ti». También la manifestación y la residencia de Dios, como dijo Crisóstomo, al volverse el cuerpo y la psique-alma, en la medida de lo posible, como el de Cristo, sin pecados. Y tener un νούς nus con la mente que piensa y comprenda en Cristo con la χάρις jaris (gracia, energía increada) y la sabiduría del Espíritu, que es la gnosis-conocimiento de cosas divinas y humanas (4Macabeos 1:16).

 

4) Las Cuatro Virtudes de la  psique-alma

Existen cuatro formas de sabiduría: la φρόνηση frónisi prudencia (conducta ética), que es la gnosis-conocimiento de lo que se debe y no se debe hacer y la vigilancia del νούς nus con la mente lógica y la atención; la σωφροσύνη sofrosini sensatez (cordura o sano juicio o templanza), que consiste en enderezar nuestro νούς nus con la lógica para mantenernos alejados de cualquier acción, pensamiento, logos y palabra que no sea agradable a Dios; la ανδρεία andría valentía (valor, coraje, fortaleza) que es la fortaleza y la perseverancia en las luchas y tentaciones según Dios; y la justicia, que es la distribución equitativa en todas estas cosas. Estas cuatro virtudes generales nacen de las tres fuerzas o facultades de la psique-alma. Es decir, desde νούς nus con la mente por el pensamiento, nacen dos, la prudencia y la justicia, es decir, el discernimiento. De la parte anhelante de la psique nace la σωφροσύνη sofrosini sensatez (templanza), y de la parte irascible y emocional, la valentía (fortaleza, valor, coraje). Cada una de estas se encuentra entre dos pazos pasiones antinaturales. La prudencia tiene por encima la presunción excesiva y por debajo la necedad. La sensatez tiene por encima la simpleza y por debajo la inmoralidad. La valentía tiene por encima la temeridad y por debajo la cobardía. La justicia tiene por encima la privación y por debajo la codicia. Y estas cuatro virtudes son imagen del elemento celestial, mientras que los ocho pazos vicios que las rodean son imagen de lo terrenal (1Cor. 15:49).

Todo esto lo conoce Dios con exactitud, así como conoce las cosas pasadas, el presente y el futuro, y en parte lo conoce también aquel que ha aprendido por χάρις jaris (gracia, energía increada) las obras de Dios y ha sido digno de convertirse como «a su imagen y semejanza» (Gén. 1:26). Quien dice que solo conoce correctamente por lo que ha oído, miente. Porque el νούς nus (espíritu de la psique) humano no puede, sin guía, ascender nunca al cielo. Ni tampoco puede decir lo que no ha visto si no ha ascendido y lo ha visto. Pero lo que oye de las Escrituras, eso solo debe decir con sinceridad y reconocer al Padre del Logos, como dijo San Basilio el Grande. De lo contrario, creerá que tiene gnosis-conocimiento y será peor que aquel que no tiene. Porque cuando alguien cree que es algo, no puede convertirse en lo que cree ser, dice San Máximo*. Existe también una ignorancia digna de alabanza, como dice San Juan Crisóstomo, cuando uno sabe conscientemente que ignora. Y existe una ignorancia más allá de toda ignorancia, cuando uno no sabe que ignora. Hay también una gnosis-conocimiento llamada falsa o pseudognosis, cuando alguien cree que sabe, pero no sabe nada, como dice el Apóstol Pablo (1Cor. 8:2).

* Tercera centuria sobre el agapi-amor, cap. 80 (Filocalia, tomo 2) https://logosortodoxo.es/filocalia/san-maximo-el-confesor-filocalia-4-centurias-sobre-la-agapi/#Tercera_Centuria_sobre_la_Agapi_san_Mximo_el_Confesor .

 

5) La gnosis en praxis, práctica

Existe una gnosis verdadera y una ignorancia universal. La más alta de todas es la gnosis práctica. Porque, ¿qué beneficia al hombre tener toda la gnosis-conocimiento, o mejor dicho, recibirla por χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios como Salomón (1 Reyes 3:12) -aunque es imposible que ocurra un caso similar- y luego ir al infierno? ¿Qué se beneficia si no recibe confirmación con el testimonio de la conciencia por sus obras y la fe segura de que ha sido liberado del infierno venidero, ya que la conciencia no lo acusa de haber descuidado algo de lo que debía según su capacidad, como dice San Juan el Teólogo? “Amados, si nuestro corazón está en paz y la conciencia no nos acusa ni nos condena, entonces podemos estar tranquilos ante Él y acercarnos a Dios con confianza y franqueza” (1Juan 3:21). Sin embargo, como dice San Nilo, incluso esta conciencia a veces miente. Esto ocurre cuando se oscurece por los πάθος pazos y cae en la maldad, como dice San Juan de la Escalera. Si solo la mala astucia o vileza, por naturaleza, oscurece al νούς nus (espíritu de la psique), dice San Basilio el Grande, y si la idea que uno tiene de sí mismo lo ciega y no le permite convertirse en lo que cree ser, ¿qué diremos entonces de aquellos que están esclavizados a los pazos, si creen tener una conciencia limpia? Y especialmente cuando vemos al Apóstol Pablo, que tenía a Cristo en él, diciendo con obras y con el logos: «Mi conciencia no me acusa de ningún pecado, pero eso no me justifica» (1Cor. 4:4). La mayoría de nosotros, debido a nuestra gran insensibilidad, creemos ser algo, cuando en realidad no somos nada. Pero dice el Apóstol Pablo: “cuando dicen las personas que tienen paz, entonces les sobreviene el desastre» (1Tes. 5:3). Porque no tenían paz, sino que decían tenerla, porque así lo creían, dice San Juan Crisóstomo, por su gran insensibilidad. Y como dice Santiago el hermano del Señor acerca de estas personas, «han olvidado sus pecados» (Sant. 1:25), así también muchos orgullosos, sin darse cuenta, como dice San Juan de la Escalera, pensaron que tenían απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos).

Así que yo, porque temo a los tres gigantes del diablo de los que escribió San Marcos el Asceta, es decir, la pereza (espiritual, acedia), el olvido y la ignorancia*, ya que siempre estoy poseído por ellos, y porque temo que ignorando mis límites me desvíe del camino recto, como dice San Isaac, he escrito esta colección. Porque como dice San Juan de la Escalera, quien odia la corrección, claramente muestra el pazos vicio del orgullo. Mientras que quien corre hacia la inspección, corrección, está libre de sus cadenas. Y Salomón dice: «Si el necio pide sabiduría, esto le será contado como sabiduría» (Prov. 17:28). Por eso he puesto al principio los nombres de los libros y los Santos, para no tener que decir para cada dicho de quién es y alargar el logos. Porque los Santos Padres también escribían los logos de las Escrituras Divinas muchas veces como están en el texto, como San Gregorio el Teólogo las palabras de Salomón, y otros, como Simeón Logoteta el Traductor dijo sobre San Juan Crisóstomo que «no es correcto dejar de lado sus logos y palabras y escribir las mías», aunque podía, porque todos recibieron del mismo Espíritu Santo. Así, los Santos Padres, a veces mencionan de quién es el dicho que usan, porque por humildad prefieren los logos de las Escrituras, y otras veces las dejan anónimas debido a su abundancia para no alargar el logos.

* Filocalía, tomo A, p. 175 https://logosortodoxo.es/filocalia/tomo-i/filocalia-de-los-santos-nipticos-tomo-1-san-marcos-el-asceta/.

 

6) Las virtudes corporales son herramientas de las psíquicas

Pero, dado que es mejor la repetición y el recuerdo frecuente, he aquí comenzaré con la mayoría de lo que he dicho, y estas cosas no son mis propias palabras, sino los logos, palabras y discernimientos de las Sagradas Escrituras y de los hombres Santos. Dice San Juan Damasceno* que las virtudes corporales, o mejor dicho, las herramientas de las virtudes, son necesarias cuando se practican con humildad y gnosis-conocimiento espiritual, porque sin ellas tampoco se logran las virtudes psíquicas. Pero si no se hacen así, sino como si fueran un fin en sí mismas, no sirven para nada, como tampoco las plantas sin sus frutos. Tampoco sin aprendizaje y sin cortar sus propias voluntades puede uno aprender nunca un arte correctamente y con seguridad. Por eso, después de la praxis, acción, necesitamos el conocimiento y sobre todo la dedicación y aprendizaje sólo según Dios y la ocupación con las Sagradas Escrituras, sin la cual, nadie puede adquirir virtud. Aquel que ha sido digno de dedicarse siempre y completamente, ha logrado el bien supremo; pero aquel que no ha sido digno, que no descuide dedicarse en parte. Sin embargo, bienaventurados son aquellos que se dedican completamente, ya sea subordinándose a alguien práctico que practica correctamente la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), o con ησυχία hisijía despreocupación y desinterés sometiéndose completamente a la voluntad divina y buscando los consejos de los experimentados para cada uno de sus esfuerzos, logos y pensamientos, aquellos que quieren alcanzar sin esfuerzo la impasibilidad y la gnosis espiritual, con el aprendizaje y ocupación completa según Dios, como Dios mismo dijo a través del Profeta: «Despreocupados (dejad de lado toda preocupación mundana) y sabed que yo soy Dios» (Salmo 45:11).

* Filocalía, tomo II. https://logosortodoxo.es/filocalia/tomo-ii/filocalia-de-los-santos-nipticos-tomo-2-san-juan-el-damasceno/

Los laicos ocupados con las cosas mundanas y los supuestos monjes, dediquémonos aunque sea en parte, como los antiguos Justos, para examinar nuestra psique-alma miserable antes de la muerte y provocarle corrección o humildad y que no se pierda completamente con la ignorancia total y sus pecados conscientes e inconscientes. Porque también David, aunque era rey, cada noche mojaba su cama con lágrimas (Salmo 6:7), mientras que Job decía: «Por el sentimiento de lo divino, mis cabellos se erizaron» (Job 4:15), y demás. Así que también nosotros, dediquémonos, como los mundanos, aunque sea parte del día y de la noche, y veamos qué vamos a responder al Justo Juez en el terrible día del juicio. Y preocupémonos por esto como por una cuestión necesaria, por miedo al infierno eterno, y no por cómo vivirán los pobres y cómo se enriquecerán los filántropos, y no pongamos tontamente toda nuestra atención en las cosas mundanas. Como dice el divino Crisóstomo, debemos trabajar, pero no preocuparnos y angustiarnos por muchas cosas (Lucas 10:41), como le dijo el Señor a Marta. Porque la preocupación por la vida no permite al hombre preocuparse por su psique-alma y aprender cómo es, como aquel que se dedica y presta atención a sí mismo. Como también dice en la Ley: «Cuídate a ti mismo, etc.» (Deuteronomio 15:9). Sobre este dicho escribió San Basilio el Grande un logos admirable y lleno de toda sabiduría.

 

7) Sobre la atención y la vigilancia del νούς nus-espíritu

Sin atención y vigilancia del νούς nus-espíritu con la mente es imposible salvarnos y liberarnos del diablo, que anda como un león rugiente buscando a quién devorar (1Pedro 5:8), dice San Juan Damasceno. Por eso, el Señor decía a menudo a sus discípulos: «¡Velad, pues, y estaos atentos y preparados siempre, porque no sabéis en cuál día viene vuestro Señor! Y velad, estad en alerta y orad, para que no entréis en tentación que os hundirá a la negación; en verdad, el espíritu está bien dispuesto, pero la carne es débil y enferma. etc.» (Mateo 24:42; 26:41), advirtiendo a todos con esto sobre la memoria de la muerte, para que estemos listos para dar una respuesta y apología aceptable, que se hace con obras y atención. Los demonios, como dice San Hilarión, son incorpóreos, insomnes y toda su preocupación es atacarnos y llevar nuestras psique-almas a la perdición, con logos, palabras, obras y con pensamientos, mientras que nosotros no somos así. Sino que a veces nos preocupamos por el placer y la gloria pasajera, otras por las cosas de la vida y por muchas otras cosas, y no queremos ni siquiera un poco comprometernos a examinar nuestra vida, para que el νούς nus con la mente se acostumbre a esto y pueda prestar atención a sí mismo sin esfuerzo. Como dice Salomón, pasamos entre muchas trampas (Eclesiástico 9:13). Sobre estas escribió San Juan Crisóstomo y explica detalladamente cuáles son estas trampas, con gran precisión y mucha sabiduría. Y el Señor, queriendo cortar toda nuestra preocupación, ordenó despreciar incluso la comida y el vestido, para que tengamos una sola preocupación, cómo escapar como un ciervo de la trampa y como un ave del lazo (Proverbios 6:5), para alcanzar la agudeza del ciervo y el vuelo alto del ave con la despreocupación. Y lo más maravilloso es que Salomón decía esto, aunque era rey; también su padre, David, decía y hacía lo mismo. Y aunque tenían tanta atención y muchos esfuerzos y poseían toda sabiduría y virtud, después de tantos dones y la manifestación de Dios, fueron vencidos -ay de mí- por el pecado, así que David lloró por adulterio y asesinato al mismo tiempo (2 Samuel 12:9), y Salomón cayó en tantos males (1 Reyes 11:1-9). Por lo tanto, esto no está lleno de horror y terror para aquellos que tienen νούς nus (espíritu de la psique), como dicen San Juan Clímaco y el asceta Filemón*; ¿cómo es posible que no nos aterroricemos y evitemos la distracción de la vida, debido a nuestra enfermedad y debilidad, nosotros que no somos nada, pero permanecemos insensibles como animales irracionales? Y ojalá hubiera preservado mi naturaleza como un animal irracional, porque en esto, el perro es mejor que yo.

* Filocalía, tomo II, https://logosortodoxo.es/filocalia/filocalia-tomo-2-logos-sobre-el-abad-filemon/ .

 

8) Sobre la evitación de las voluntades, deseos, subordinación y ησυχία hisijía (serenidad metal y paz cordial)

Si deseamos vernos en qué estado mortal nos encontramos, debemos liberarnos de nuestras propias voluntades y de las cosas del mundo. Y evitando todas estas cosas, ocupémonos diligentemente en la bendita y divina contemplación y la dedicación a Dios, cada uno buscando su psique-alma dentro del estudio de las Sagradas Escrituras, ya sea en perfecta subordinación de la psique-alma y del cuerpo, o en la vida tranquilizadora y alabadora de los ángeles, la ησυχία hisijía (serenidad metal y paz cordial), quietud y especialmente aquellos que aún son pasionales, hostiles e incontrolables en sus pazos y apetitos, pequeños y grandes. «Siéntate en tu celda», dicen, «y esto te enseñará todo». Y el Gran Basilio dice: «El comienzo de la catarsis de la  psique-alma es la ησυχία hisijía (serenidad metal y paz cordial)». Y Salomón: «Dios dio una distracción malvada astuta a los hombres para que se desvíen hacia lo vano» (Eclesiastés 1:13), para que no se inclinen hacia lo peor debido a la pereza irracional, pasional y hostil. Ahora aquel que con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios se libra de estos dos abismos y es digno de ser monje (o cristiano ortodoxo a medida de lo posible) y de llevar la forma monástica, ortodoxa y angélica, para que así pueda demostrar que es una imitación del único Dios tanto como sea posible, con obras y palabras, como dice el Gran Dionisio Areopagita, que no siempre debe descansar y vigilar atentamente en cada acción y mantener siempre un estudio continuo que sea aceptable, adecuado a su estado; así dicen los Santos Padres, Efrén y los demás, para los principiantes. Otro, dicen, debe tener el salmo en sus labios, otro el versículo, y otros deben observar con la atención de su νούς nus los salmos y troparios (cantos, himnos), aquellos que, por supuesto, aún no han alcanzado ninguna contemplación, es decir, gnosis-conocimiento, para que nadie se encuentre fuera de algún estudio, ya sea que trabaje, camine o se acueste para dormir. Pero tan pronto como establezca su canon o regla, debe limitar inmediatamente su νούς nus con la mente a algún estudio, para que el enemigo no lo encuentre lento o despistado de la divina memoria y lo ataque con los mismos males. Y estas cosas se dicen para todos. Pero cuando uno con muchos esfuerzos, es decir, virtudes corporales y psíquicas, pueda elevarse espiritual e intelectualmente a una obra espiritual e intelectual, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo, para dar luto (espiritual) a su psique-alma, entonces tiene el deber de guardar ese pensamiento que trae lágrimas dolorosas, como una pupila del ojo, como dice Juan Clímaco, hasta que el fuego y el agua se vayan por la economía de Dios, es decir, para evitar la arrogancia o exaltación. El fuego es el dolor del corazón y la fe ardiente, mientras que el agua son las lágrimas. Estas no se dan a todos, sino a aquellos, como dice el Gran Atanasio, que fueron dignos de ver los males antes de la muerte y después de la muerte, con un recuerdo incesante de ellos en la ησυχία hisijía (serenidad metal y paz cordial). Como dice Isaías, «el oído del hisijasta escucha cosas admirables» (Job 4:12), y en otro lugar dice: «Dedicaos a Dios y aprended» (Salmo 45:11). Solo la ησυχία hisijía (serenidad metal y paz cordial) engendra la gnosis-conocimiento de Dios, ya que puede ayudar mucho a los más hostiles con pazos y los más débiles, con una vida sin distracciones, evitando a las personas, reuniones y preocupaciones que turban el νούς nus, no solo las necesarias para la vida, sino también las triviales que no se consideran pecaminosas. Como dice san Juan Clímaco, incluso un pequeño cabello perturba el ojo, y otras cosas. Y el Santo Isaac dice: «No creas que solo el oro y la plata constituyen la avaricia, sino cualquier cosa hacia la cual se incline el pensamiento». Y el Señor dice: «Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mateo 6:21), es decir, ya sea en realidades divinas o cosas terrenales y conceptos. Por eso a todos les conviene la despreocupación y la dedicación según Dios, ya sea parcialmente en los mundanos, como dijimos, para que gradualmente lleguen al discernimiento y al conocimiento espiritual, o en aquellos que pueden retirarse por completo y dirigir toda su preocupación hacia agradar a Dios, para que Dios vea la intención y voluntad de ellos y les conceda descanso a través de la gnosis (conocimiento espiritual) y los lleve al punto de estudiar la primera contemplación, para obtener la contrición y humildad inexpresable de la  psique-alma, y hacerse pobres de espíritu (Mateo 5:3). Y así, gradualmente elevándolos a las otras contemplaciones, Él los dignificará para preservar las bienaventuranzas hasta que lleguen a la paz de los pensamientos, que es el lugar de Dios, como dice el Santo Nilo, utilizando las palabras del salterio: «Su lugar se encuentra en un lugar tranquilo y de paz» (Salmo 75:3).

 

9) Las ocho contemplaciones espirituales

Las contemplaciones espirituales, según entiendo, son ocho: las siete pertenecen a este mundo, mientras que la octava es la obra del futuro, como dice San Isaac.

La primera es la gnosis-conocimiento de las tribulaciones, aflicciones y sufrimientos, tristezas y tentaciones de la vida, como dice San Doroteo, y el dolor y sufrimiento por cada daño sufrido por la naturaleza humana a causa del pecado.

La segunda es la gnosis-conocimiento de nuestros pecados y de las beneficencias y bendiciones de Dios, como dicen Juan Clímaco, San Isaac y muchos otros padres.

La tercera es la gnosis-conocimiento de los tormentos antes y después de la muerte, como se menciona en las Sagradas Escrituras.

La cuarta es el estudio de la vida de nuestro Señor Jesús Cristo y de Sus discípulos en este mundo, y de las obras y logos de otros santos mártires y padres santos.

La quinta gnosis-conocimiento es la naturaleza y el cambio de las cosas, como dicen los santos padres Gregorio y Damasceno.

La sexta es la contemplación de los seres, es decir, la gnosis-conocimiento y la observación cuidadosa de las creaciones sensibles de Dios.

La séptima es la observación cuidadosa de las creaciones espirituales de Dios.

La octava es la gnosis-conocimiento llamado Teología.

Estas, pues, son las ocho contemplaciones. Las tres primeras corresponden al práctico, para que pueda hacer la catarsis, purgar y limpiar su psique-alma de todos los πάθος pazos con muchas y amargas lágrimas. Entonces recibe la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios y las restantes. Las otras cinco corresponden al contemplativo, es decir, al gnóstico/conocedor, porque preserva y siempre ejecuta las acciones físicas y éticas, es decir, las psíquicas. De estas, se hace digno espiritualmente y con claridad y lucidez que sienta las cinco últimas contemplaciones. De la primera, el práctico toma el principio de la gnosis-conocimiento, y desde entonces cuida y estudia los conceptos y significados que le da la χάρις jaris (gracia, energía increada) y progresa en ellos, hasta que se familiarice con ellos. Entonces automáticamente sigue la otra gnosis-conocimiento en el νούς nus (espíritu de la psique). Lo mismo con las demás contemplaciones. Pero para aclarar lo dicho, hablaré de cada contemplación por separado, aunque no tengo la fuerza. Diré las cosas que se entienden y las que se dicen, para encontrar una ocasión y un motivo para aprender cómo debemos actuar cuando la χάρις jaris (gracia, energía increada) comienza a abrir los ojos de la psique-alma, para comprender y admirar desde los conceptos, significados y palabras que pueden hacer que el miedo resida en nosotros, como dijimos antes, es decir, la contrición de la psique-alma.

 

10) La primera gnosis-conocimiento

La primera gnosis-conocimiento es aquella que a través de ella se dan también las otras al que tiene la disposición y voluntad. Por lo tanto, aquel que se considere digno de alcanzarla debe hacer lo siguiente: sentarse mirando hacia el este, como Adán una vez, y estudiar lo siguiente: «Entonces Adán se sentó y lloró frente al Paraíso, golpeándose la cara con las manos, y dijo: ‘Tú, misericordioso y caritativo, ten misericordia de mí o compadécete de mí, que me he desviado». También lo otro de Triódion: «Cuando Adán vio al Ángel que empujó y cerró la puerta del jardín divino, suspiró profundamente y dijo: Tú, misericordioso y caritativo, ten misericordia o compadécete de mí, que he pecado». Luego, comprendiendo lo que había sucedido, comienza a lamentarse así con gemidos de todo su corazón, y moviendo su cabeza, dice con dolor en su corazón: «¡Ay de mí, el pecador, qué he sufrido! ¡Ay de mí, qué era y qué he llegado a ser! ¡Ay de mí, qué he perdido y qué he encontrado! En lugar del Paraíso, encontré este mundo corruptible; en lugar de Dios y la comunión con los ángeles, encontré al diablo y a los demonios impuros; en lugar del descanso, el trabajo; en lugar del disfrute y la alegría, la aflicción y la tristeza del mundo; en lugar de la paz y la alegría interminable, el miedo y las lágrimas dolorosas; en lugar de la bondad y la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), la maldad y los πάθος pazos; en lugar de la sabiduría y la familiaridad con Dios, la ignorancia y el destierro; en lugar de la despreocupación y la libertad, encontré la vida llena de preocupaciones y la malísima esclavitud. ¡Ay de mí, el desdichado, cómo fui creado rey y me he convertido en esclavo de los πάθος pazos por mi insensatez! ¡Ay de mí, el miserable, cómo, en lugar de la vida, he traído la muerte cerca de mí por mi transgresión! ¡Ay de mí, el desgraciado, qué he sufrido con mi error! ¿Qué debo hacer? Por aquí hay guerras, por allá disturbios; por aquí enfermedades y por allá tentaciones; aquí peligros, allá naufragios; aquí miedos, allá tristezas; aquí πάθος pazos, allá pecados; aquí amarguras, allá angustias. ¡Ay de mí, el desdichado, qué haré? ¿A dónde ir? Por todas partes hay un callejón sin salida, como dijo Susana. No sé qué buscar; si busco la vida, temo las tentaciones de la vida y los cambios y las consecuencias.

»Veo al ángel satanás, que era como la aurora que se eleva por la mañana, convertirse y ser llamado diablo; al primer creado, exiliado; a Caín, fratricida; a Canaán, maldecido; a los sodomitas, quemados con fuego; a Esaú, caído; a los israelitas, sufriendo la ira de Dios; a Giezí y al apóstol Judas, caídos, porque estaban enfermos de avaricia; al gran profeta y rey, llorando por dos pecados; a Salomón con toda su sabiduría, caído; a uno de los siete diáconos y a uno de los cuarenta mártires, caídos. Acerca de este último, dice el Gran Basilio: “Con alegría el primer y peor diablo arrebató de los doce al pobre Judas; de Edén, al hombre; de los cuarenta, al caído’. De quien también se lamenta y dice: ‘El necio e irreparable perdió tanto esta vida como la futura; pues apenas se acercó al fuego, exhaló el último suspiro y se fue al fuego eterno’. Y veo a muchos otros innumerables que han caído; no solo incrédulos sin fe, sino también muchos de los padres con muchas luchas.

Entonces, ¿quién soy yo, el peor, el más insensible y más débil de todos? ¿Cómo debo llamarme a mí mismo? Abraham se llama a sí mismo ‘tierra y ceniza’; David, ‘un perro muerto y una pulga entre los israelitas’; Salomón, ‘un niño pequeño que no sabe distinguir entre la derecha y la izquierda’. Los tres jóvenes dicen: ‘Nos hemos convertido en vergüenza y deshonra’; el profeta Isaías dice: ‘¡Ay de mí, que estoy perdido!’; el profeta Habacuc dice: ‘Soy pequeño en edad’. El apóstol Pablo se llama a sí mismo ‘el primero de los pecadores’; y todos los demás santos dicen que no son nada.

Entonces, ¿qué haré yo? ¿Dónde me esconderé de mis muchos pecados? ¿Qué seré yo, que soy menos que un cero a la izquierda, y peor que nada? Porque el nada no pecó ni fue agraviado como yo. ¡Ay de mí, cómo pasaré el resto de mi vida! ¿Cómo escaparé de las trampas del diablo? Los demonios están vigilantes y son incorpóreos, y la muerte está cerca, y yo soy débil. Señor, ayúdame, no permitas que tu creación se pierda, ya que te preocupas por mí, el miserable. Muéstrame, Señor, el camino que debo seguir, porque en Ti he puesto mi psique-alma. No me abandones, Señor mi Dios, no te alejes de mí; acércate y ayúdame, Señor en mi psicoterapia, sanación y salvación».

Así se quebranta la psique-alma por estas palabras, si tiene alguna sensibilidad. Y cuando alguien medita mucho en esto y adquiere el temor divino, su νούς nus (espíritu de la psique) con el intelecto  comienza a observar y estudiar los logos y palabras de la segunda contemplación, que son los siguientes.

 

11) La segunda contemplación

«¡Ay de mí, el miserable, qué haré yo? ¿Qué seré yo? Muchos son mis pecados. Muchas son las divinas misericordias. Mucha es mi debilidad. Muchas son las tentaciones, la pereza, acedia me retiene, la negligencia me aflige y no me deja ver a mí mismo y la multitud de mis pecados. La ignorancia es mala, la transgresión inconsciente es peor, la virtud es difícil de alcanzar, son muchos los sufrimientos, los demonios son astutos, el pecado es fácil, la muerte está cerca, el juicio es amargo. ¡Ay de mí, qué haré yo? ¿Dónde escaparé de mí mismo? Porque yo soy la causa de mi propia pérdida, he sido honrado con el libre albedrío y nadie puede obligarme. He pecado y siempre peco y vivo descuidadamente respecto a toda buena obra y nadie me fuerza a ello. ¿A quién acusaré? Dios es bueno y compasivo y siempre desea el retorno a Él con la μετάνοια metania (conversión, arrepentimiento y confesión). Los ángeles me aman y me protegen. Los hombres también quieren mi progreso. Los demonios no pueden obligar a nadie a perderse sin que lo quiera, ya sea por negligencia o desesperación. Entonces, ¿quién es el culpable, sino yo mismo, el miserable? Mira, acabo de darme cuenta de que mi psique-alma se está perdiendo y no quiero comenzar en la piedad y la fe Ortodoxa.

¿Por qué, psique-alma mía, descuidas tu propio ser? ¿Por qué no te avergüenzas delante de Dios y de Sus ángeles cuando pecas, como te avergüenzas ante los hombres? ¡Ay de mí, miserable! ¡Ay de mí, que ni siquiera como humano me avergüenzo del Creador y Señor mío! Porque frente a un hombre no puedo pecar, pero utilizo toda artimaña para demostrar que hago el bien. Y cuando estoy delante de Dios, no me avergüenzo de pensar y decir muchas veces cosas malas. ¡Qué loco e insensato soy! No temo hacer el mal mientras Dios me ve, y no puedo confesar mis propios pecados a un hombre para enmendarme. ¡Ay de mí, ay de mí! Conozco el infierno y no quiero volver a la μετάνοια metania. Amo el reinado de la realeza celestial y no tengo la virtud. Creo en Dios y siempre desobedezco Sus mandamientos (logos o principios espirituales). Odio al diablo y no dejo de hacer las cosas que le agradan. Cuando rezo, la negligencia me atrapa y soy como un insensible. Cuando ayuno (o estoy en dieta), me enorgullezco y me condeno aún más. Si velo, me creo que hago algo para que también esto se pierda. Cuando estudio, actúo como un insensible. Ya sea que busque la gnosis-conocimiento por vanagloria y así me atormente más, o aprenda pero no practique, y así me condene más. Aunque tal vez deje de pecar en praxis, acción por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, aún no dejo de pecar con la palabra. Aunque la χάρις jaris de Dios me cubre en esto, con mis pensamientos, conceptos y fantasías irrito perpetuamente al Señor, ¡oh qué desventurado y desgraciado soy! ¡Oh, entonces, qué debo hacer! A donde quiera que vaya, encuentro pecados. Demonios en todas partes. Desesperación peor que todas. He enojado a Dios, también he entristecido a los ángeles, y muchas veces he dañado y escandalizado a los hombres. Quería borrar con mis lágrimas la escritura de mis pecados, Señor, y agradarte con mi μετάνοια metania el resto de mi vida. Pero el enemigo me engaña y lucha contra mi psique-alma. Señor, sálvame antes de que me pierda por completo. He pecado contra Ti, mi Salvador, como el hijo pródigo. Acéptame, Padre, en μετάνοια metania arrepentido y ten misericordia o compadécete de mí, Dios mío. Te imploro y Te clamo, Cristo, mi Salvador, con las palabras del publicano. Ten misericordia de mí, como de él, y compadécete de mí, Dios mío. ¿Qué será entonces al final? ¿Qué pasará? ¡Ay de mí, el miserable, ay de mí! ¿Quién me dará agua en la cabeza para que mis ojos se conviertan en fuentes de lágrimas? ¿Quién podrá llorarme todo lo necesario? Yo no puedo hacer esto. Venid, montañas, y cubrid al miserable. ¡Oh, qué tengo que decir! ¡Cuántos bienes me ha hecho Dios, lo que solo Él sabe, y cuántos males ha causado mi ignorancia! Siempre enojo al Bienhechor con obra, con logos, con pensamiento, con mi διάνοια diania (mente, intelecto). Y mientras Él es magnánimo, paciente y tolerante, yo, el desgraciado, menosprecio y me vuelvo más insensible que las piedras inanimadas. Sin embargo, no me desespero, sino que reconozco Tu misericordia, Señor. No tengo μετάνοια metania ni lágrimas. Por eso, mi Salvador, te suplico que me devuelvas antes de mi fin y me des μετάνοια metania y arrepentimiento para salvarme del infierno. Señor, Dios mío, no me abandones. No soy nada delante de Ti, sino sumergido en el pecado, y ¿dónde puedo encontrar el sentido concienciado de mis muchos pecados? Porque, incluso el no hacer el bien me causa gran condenación. Dios hizo el cielo y la tierra por mí, por mí hizo los cuatro elementos y las cosas que se hacen por ellas, dice el teólogo Gregorio. El resto no lo diré, porque no soy digno de decir nada debido a la multitud de mis pecados. ¿Por qué, entonces, quién podría, incluso si fuera digno de tener νούς nus (espíritu) angelical, entender las χάρις jaris y beneficencias que Dios me ha hecho? ¿Y con mi impenitencia yo el miserable sin μετάνοια metania caeré de todos estos misterios?»

Y así, cuando uno estudia y reflexiona sobre estas cosas, después de un tiempo llega a la tercera gnosis-conocimiento y dice siempre con lamento.

 

12) La tercera contemplación

«¡Ay de mí, qué angustia siente la psique-alma cuando se separa del cuerpo! ¡Ay de mí, cuántas lágrimas derrama entonces y no hay nadie que la compadezca y consuela! Ella mira a los ángeles, pero sus ruegos quedan sin respuesta. Extiende las manos hacia los hombres, pero nadie la ayuda. Lamento y me duelo cuando pienso en la muerte y contemplo la imagen de Dios hecha belleza del hombre yace en las tumbas, deforme, sin gloria, sin belleza. ¡Qué paradoja! ¿Cómo se convirtió esto en un misterio relativo a nosotros? ¿Cómo fuimos entregados a la corrupción? ¿Cómo hemos entrado bajo el yugo de la muerte? En verdad, esto se hizo por mandato de Dios, como dice la Escritura (Gén 3,19). ¡Oh, qué haré entonces, el más miserable en la hora de la muerte, cuando los demonios rodeen mi miserable psique-alma y sostengan en sus manos escritas las malas praxis, acciones que he cometido, consciente e inconscientemente, con el logos, con la palabra, con el trabajo y con la διάνοια diania (mente, intelecto), y pidan cuentas por todas estas cosas? Pero, ay, incluso sin otro pecado, seré condenado severamente por los mandamientos que no cumplí, y justamente.

 

»Pobre psique-alma mía, dime ahora, ¿dónde están las promesas que hiciste en el bautismo? ¿Dónde está el pacto con Cristo y el rechazo a satanás? ¿Dónde está el cumplimiento de los mandamientos de Dios, dónde la imitación de Cristo con virtudes corporales y espirituales, por las cuales recibí el nombre de cristiano? ¿Dónde está también la promesa de la vida monástica? Y si te excusas con una enfermedad corporal, ¿dónde está la fe que encomienda todo el cuidado a Dios y con la cual podrías mover montañas, si tuvieras de ella como un grano de mostaza (Mateo 17:20)? ¿Dónde está la μετάνοια metania total que se aleja de toda obra y palabra malvada? ¿Dónde está la aflicción de la psique-alma y el duelo o luto (según Dios) extremo y excesivo? ¿Dónde está la apacibilidad, la magnanimidad, la misericordia, la pureza del corazón de pensamientos malignos, la templanza o continencia general, que refrena todos los miembros del cuerpo y todo pensamiento y deseo que no se dirige a las necesidades del cuerpo o a la salvación de la psique-alma? ¿Dónde está la paciencia, que soporta las diversas aflicciones por el reinado de la realeza increada de los cielos? ¿Dónde está la gratitud en todo, la oración incesante, la contemplación de la muerte, las lágrimas de tristeza, después de no haber alcanzado las lágrimas de agapi-amor? ¿Dónde está la sabiduría divina que guarda la  psique-alma de las trampas de los enemigos y adversarios? ¿Dónde está la templanza que se abstiene de todo lo que es contrario a Dios o que proviene de mi propia voluntad? ¿Dónde está el valor que soporta las tristezas y tiene coraje contra los enemigos con esperanza? ¿Dónde está la justicia que devuelve a cada uno lo suyo? ¿Dónde está la humildad que conoce su propia debilidad e ignorancia, y la filantropía de Dios, con la cual se podría escapar de todos los artilugios y maquinaciones del enemigo? ¿Dónde está la απάθεια apázia, el amor perfecto y la paz que sobrepasa todo entendimiento (Filip 4:7), con la cual se podría ser llamado hijo de Dios (Mat 5:9)? Todo esto puede tenerlo el hombre que lo desea, y sin fuerza corporal, solo con su propia elección.»

¿Qué tengo yo que decir a todo esto? ¿Qué haré yo, pobre de mí? Aunque un poco sólo me acobardo por la falta de información, porque aunque haya descuidado un poco algo que podría haber hecho, voy a encontrarme en el Hades, como dice el Gran Atanasio. ¡Ay de mí en mi miseria! ¿Qué he causado a mí mismo, no sólo con los pecados que he cometido, sino más bien con los casos que no he querido arrepentirme? Porque si me arrepintiera y volviera a la μετανοια metania como el pródigo (Lucas 15:21), el Padre amoroso aceptaría mi regreso; y si mostrara sinceridad como el publicano (Lucas 18:13), condenando solo a mí mismo y no a otro, también recibiría el perdón de mis pecados de Dios, y ciertamente si lo suplicara como él. Pero ahora no me veo así a mí mismo. Por eso temo que habitaré en el Hades con los demonios, temo el juicio futuro, donde está el río de fuego, los tronos y los libros abiertos (Daniel 7:9-10), donde los ángeles preceden y todo el género humano está presente, y todas las cosas están desnudas y visibles (Hebreos 4:13) ante el temible y justo Juez.

¡Ay de mí, cómo soportaré el examen, la ira del temible y justo Juez, la reunión de los innumerables ángeles, la demanda de la deuda con terribles amenazas, la sentencia irrevocable, el lamento incesante, la lágrima inútil, la oscuridad sin fin, el gusano que no muere, el fuego que no se apaga, los diversos castigos, la caída del reino, la separación de los santos, la retirada de los ángeles, la alienación de Dios, la cobardía, la muerte eterna, el miedo, el dolor, la tristeza, la vergüenza, el tormento de la conciencia? ¡Ay de mí, pecador, qué me ha pasado! ¿Por qué me pierdo miserablemente? ¿Tengo todavía tiempo para arrepentirme y volver a la μετανοια metania? El Señor me anima, ¿y yo lo pospongo? Hasta cuándo, psique-alma mía, persistes en los pecados, hasta cuándo pospones la μετανοια metania? Piensa en el juicio venidero, clama en voz alta al Cristo Dios: Conocedor del corazón, he pecado; antes de que me condenes, ten misericordia de mí. En Tu terrible presencia, Cristo, que no escuchemos que no nos conoces (Mateo 25:12); ponemos nuestra esperanza en Ti, Salvador, aunque no cumplimos tus mandamientos debido a nuestra negligencia. Pero te suplicamos, ten misericordia o compadécete de nuestras psique-almas.  ¡Ay de mí, Señor, por haberte afligido mucho y no haberlo sentido! Pero Tu χάρις jaris (gracia, energía increada) me hizo probar y sentir un poco, y me sorprendí, el desgraciado, mi psique-alma miserable se asustó. ¿Pero acaso me queda aún algo de vida para llorar amargamente y lavar y limpiar mi carne y psique-alma contaminadas? ¿O de nuevo me afligiré por una hora y luego volveré a estar insensible como siempre? ¿Qué debo hacer para encontrar un dolor de la psique-alma incesante? ¿Ayunar y velar? Pero sin humildad no me beneficio de nada. ¿Cantar salmos y leer solo con la boca? Pero mis πάθος pazos  han oscurecido mi νούς nus y mente o intelecto  y no puedo entender la fuerza de lo dicho. ¿Debo permanecer postrado durante mucho tiempo ante Ti, dador de bienes? Pero no tengo audacia. Estoy desesperado por mi vida, he perdido mi psique-alma. Señor, ayúdame y acéptame como al publicano. Como el pródigo, he pecado contra el cielo y contra ti (Lucas 15:18, 21), y como la pecadora que lloró (Lucas 7:37-38), de quien se dice en la liturgia: “Ella, que estaba en desesperación por su vida y a quien Tú recibiste por su μετανοια metania, Señor, acércate a mí, llevando perfumes y diciendo: “No me rechaces, oh Hijo de la Virgen; no pases por alto mis lágrimas, alegría de los ángeles; sino acéptame arrepentida en μετανοια metania, como no me rechazaste cuando pequé, Señor, por Tu gran compasión”. Porque yo también soy miserable, desesperado por mis muchos pecados, pero aceptado por tu inefable misericordia, filantropía y tu inmenso océano de compasión, donde después de arrojar la desesperación de mi psique-alma, me atrevo a concentrar mi νούς nus (espíritu de la psique) en Tu santa memoria. Y mientras me levanto, al menos haré una súplica con mucho temor y temblor: que también yo, el indigno, sea considerado tu siervo, y con Tu χάρις jaris (gracia, energía increada) mi νούς nus sea informe, sin color e inmaterial; y así como alguna vez Daniel cayó ante Tu ángel (Daniel 10:9), así también yo caigo de rodillas delante de Ti, el único Dios y Creador de todo, apoyando mis palmas en la tierra, y te ofrezco primero gratitud, luego confesión, y así comienzo a buscar Tu santa voluntad, el pobre de espíritu, y reconozco todos los bienes que me has dado a mí, que soy tierra, ceniza y polvo. Y así como he sido considerado digno solo con mi νούς nus (espíritu de la psique) de estar delante de ti, yo que soy completamente terrenal, y creyendo que me ves, grito con toda mi psique-alma y digo:

“Señor, Dios misericordioso, te doy gracias, te glorifico, te alabo y te adoro, porque me has considerado digno en este momento de agradecerte y escuchar algunos de Tus milagros y beneficencias que has hecho y haces por nosotros; psíquicos, espirituales y físicos, innumerables e inexplorados, visibles e invisibles, aquellos que conocemos y aquellos que no conocemos. Confieso tus dones, no oculto tus beneficios, predico tus misericordias. Te glorifico y confieso Tus donaciones con todo mi corazón, Señor, Dios mío, y glorifico tu nombre por siempre, porque Tu misericordia ha sido grande sobre mí (Salmo 85:12-13) y es inefable Tu paciencia y tolerancia hacia la multitud de mis iniquidades y pecados, de mis impiedades y maldades, lo que he hecho y siempre hago y seguiré haciendo, pero Tu χάρις jaris (gracia, energía increada) me ha protegido; de lo que he hecho consciente o inconscientemente, con logos, palabras, obras y con la διάνοια diania (mente, intelecto), que lo conoces, oh Señor, conocedor de los corazones, desde mi nacimiento hasta el fin de mi vida.

Por estas cosas me atrevo, el desdichado, a hacer confesión delante de Ti. He pecado, he actuado con iniquidad, he sido impío, he hecho lo malo delante de Ti (Salmo 50:6) y no soy digno de mirar y ver la altura del cielo. Pero teniendo confianza en Tu inefable misericordia, filantropía, bondad y compasión que superan todo entendimiento y νούς nus, me arrojo delante de Ti y Te suplico. Ten misericordia de mí, Señor, porque soy débil (Salmo 6:3), y perdona la multitud de mis pecados. No me permitas pecar más o desviarme de Tu camino recto, ni dañar ni afligir a nadie más. Sino pon freno a cada una de mis maldades, malas costumbres e impulso loco de la psique-alma, del cuerpo, del enojo, ira y del deseo, y enséñame a hacer Tu voluntad. Ten misericordia también de mis hermanos y padres (espirituales) y de todos los monjes y sacerdotes en todas partes, mis padres (carnales), hermanos y parientes; aquellos que nos han servido y a quienes hemos servido; aquellos por quienes oramos y aquellos que nos han dado instrucción para orar por ellos; aquellos que nos odian y aquellos que nos aman; a quienes he dañado o afligido y a quienes han hecho lo mismo o lo harán, y a todos los que creen en Ti. Perdónanos cada pecado voluntario e involuntario, y guárdanos en la vida y en la muerte de los sucios espíritus inmundos y de toda tentación, de toda iniquidad y maldad, de la soberbia, del orgullo y de la vanagloria, de la desesperación, de la incredulidad y el desespero, de la arrogancia y la cobardía, del engaño y de disposición tiránica y de las malditas trampas del diablo. Concédenos las cosas convenientes en nuestras psique-almas, y en esta vida y en la que está por venir, como agrade Tu bondad y filantropía. Conceda reposo a nuestros padres y hermanos que han partido de la vida. Con las oraciones de todos, muéstrame compasión en mi miseria, ten compasión de mí en mi perdición, mira cuánto he sido afligido y dolido por todo. Corrige mi vida, guía con paz mi vida y mi fin. Hazme tal como Tu quieres y de la manera que Tu deseas, ya sea que yo lo desee o no; solo no pierda mi lugar en Tu derecha en el día del juicio, Señor Jesús Cristo, Dios mío, y aunque sea el último de Tus siervos que se salvan. Trae paz a Tu mundo y ten misericordia de todos, como conoces. Permíteme participar en tu cuerpo imperecedero y en tu sangre preciosa por el perdón de mis pecados, en la κοινωνία kinonía (conexión, comunión y unión) del Espíritu Santo y en el compromiso o arras de la vida eterna Contigo junto con Tus elegidos, con las intercesiones de Tu inmaculada Madre, de Tus santas potencias celestiales y de todos Tus santos. Porque a Ti corresponde la bendición y devoción por los siglos de los siglos. Amén.

Παναγία Panaghía (toda santa o la más santa) Soberana Θεoτόκος Zeotokos (la que da a luz a Dios), todos los poderes celestiales de ángeles y arcángeles y todos los santos, intercedan por este pecador. Señor Dios, Padre todopoderoso, Señor Hijo Unigénito Jesús Cristo y Espíritu Santo, etc.»

Y de inmediato uno se vuelve hacia sus pensamientos y dice: ‘Venid, adoremos y postrémonos ante nuestro Rey Dios’ (tres veces). Y comienza los salmos, diciendo en cada antífona el trisagio, y concentrando su νούς nus con la mente en lo dicho. Al final de los cuarenta Κύριε ελέησον Kirie eléison Señor, ten misericordia o compasión», cada antífona hace una oración y termina reverenciando con: “He pecado, Señor, perdóname” (una vez), mientras se levanta levantando las manos y diciendo: “Oh Dios, ten compasión de mí, pecador” (Lucas 18,13) (una vez). Y después de orar, debe decir la segunda oración, ‘Venid, adoremos’ tres veces y la otra antífona también. Sin embargo, cuantas veces la χάρις jaris (gracia, energía increada) le da κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), debe más bien tener el νούς nus con la mente en las profundidades de la dilatación del corazón, y si incluso la boca se detiene para cantar y el νούς nus (espíritu de la psique) es capturado en la buena cautividad de la katánixis, como dice el santo Isaac. Porque entonces es tiempo de cosecha, no de siembra (Ecl 3,2). Y por eso debe persistir en estas ideas para que el corazón tenga más κατάνυξις katánixis dilatación del corazón y dé el fruto, es decir, lágrimas que son según Dios. Cuando un logos tuyo te provoca κατάνυξις katánixis dilatación del corazón, dice el santo Juan Clímaco, permaneced en él. Porque toda actividad física, ayuno y vigilia, salmos y lectura, silencio y demás, se hacen para hacer la catarsis, limpiar y purificar el νούς nus (espíritu de la psique). Pero el νούς nus sin contrición o sin luto (espiritual) no puede purgarse, limpiarse y purificarse para unirse a Dios a través de la oración pura, que lo arrebata de todos los pensamientos y lo hace informe y sin figura. Porque así se hacen bien las cosas que mencionamos, que ciertamente son buenas; como también lo contrario.

Cada cosa necesita discernimiento para que se realice correctamente. Sin discernimiento no conocemos la naturaleza de las cosas y tal vez la mayoría de nosotros nos escandalizamos cuando vemos que las enseñanzas de los Padres se contradicen con lo que hacen. Como por ejemplo, la Iglesia ha recibido cantar troparios con música y muchos himnos, mientras que san Juan Clímaco, elogiando a los que lloran según Dios, dice que ellos no cantarán himnos. Y san Isaac, hablando de aquellos que oran puramente, dice que muchas veces uno puede concentrar su νούς nus con la mente en la oración y de repente cae de rodillas en el suelo, como lo hizo una vez el profeta Daniel (Dan 6,10); tiene las manos levantadas y sus ojos miran la cruz de Cristo, mientras que sus pensamientos cambian y sus miembros se paralizan por los nuevos pensamientos y conceptos que vienen automáticamente a su mente. Igualmente, muchos de los Santos Padres escriben sobre tales personas, que no solo superan los himnos y las salmodias automáticamente del νούς nus, sino que también olvidan a ese νούς nus, como dice san Nilo. Y la Iglesia, ciertamente aceptó bien con agrado divino y de buen grado los cantos y los otros troparios (cantos divinos), por la enfermedad de nuestro νούς nus, para que alabemos a Dios con la dulzura de la melodía, nosotros que no tenemos gnosis-conocimiento porque no queremos. Sin embargo, aquellos que tienen gnosis-conocimiento y entienden lo que se dice, vienen en κατάνυξις katánixis, (dilatación del corazón, compunción). Y subimos como por una escalera al nivel de tener buenas ideas y conceptos, como dice Juan el Damasceno. Y a medida que avanzamos con el hábito de las ideas y conceptos según Dios, tanto más nuestro anhelo de Dios nos atrae a entender y llegar a adorar espiritualmente y verdaderamente al Padre (Juan 4,24), como dice el Señor. Y el Apóstol Pablo dice: “pero en la Iglesia prefiero hablar cinco palabras que sean entendidas por mí y por los otros, para enseñar también la verdad de Dios a otros, que decir diez mil palabras en lengua desconocida para ellos” (1Cor 14,19), y de nuevo: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar levantando sus manos limpias del pecado y con los frutos de las virtudes, sin ira ni rencores, sin dudas ni poca fe” (1Tim 2,8). Por lo tanto, los cantos y los salmos son medicinas para nuestra enfermedad psíquica, mientras que las otras cosas que mencionamos son perfecciones del νούς nus (espíritu de la psique). Esta es la resolución de estos asuntos. Porque todas las cosas son buenas en su tiempo (Sirácides 39,34), pero cuando no están en su tiempo, parecen discordantes para aquellos que no conocen el tiempo de cada uno, que no están de acuerdo entre sí. Cada cosa tiene su tiempo (Eclesiastés 3,1), como dice Salomón.

Cuando alguien alcanza buenas nociones y conceptos, debe cuidar con precisión que esas contemplaciones permanezcan dentro de sí mismo, para no abandonar la χάρις jaris (gracia, energía increada) por descuido o arrogancia, como dice San Isaac. Porque si las nociones divinas se multiplican en la psique-alma de una persona y lo guían hacia una mayor humildad y κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón), debe siempre agradecer y reconocer la χάρις jaris de Dios, porque fue digno de aprender esas cosas, y considerar que es indigno. Pero si estas cesan y el νούς nus vuelve a perturbarse y rechaza el temor y el pesar o luto (según Dios), debe lamentarse profundamente y humillarse a sí mismo con actos y palabras, reconociendo que la χάρις jaris lo ha abandonado, para conocer su propia enfermedad, adquirir humildad y ocuparse en su corrección, como dice San Basilio: “si alguien no descuidara el duelo o luto divino, no le faltarían lágrimas cuando las necesitara». Por eso siempre tenemos el deber de conocer nuestra enfermedad y la χάρις jaris de Dios, ni tampoco desesperarnos por lo que pueda suceder, ni pensar que somos algo, sino más bien esperar siempre en Dios con humildad. Estas cosas son apropiadas para aquel que busca mucho las lágrimas con obra y logos, porque fue digno de recibir una χάρις jaris tan grande pero no preservó lo que Dios conocía de antemano, debido a negligencia pasada, presente o futura, o arrogancia, como hemos dicho. Pero para aquel que, con su voluntad, deja estos dones o carismas, es decir, el duelo, las lágrimas y los luminosos conceptos y entendimientos, ¿qué otra cosa es apropiada, sino lamentarse? Porque el mundo no tiene algo más insensato que aquel que, después de ser digno de estos dones y destinado naturalmente a superar las cosas contra natura y llegar a las sobrenaturales, es decir, las lágrimas de la conciencia y de la agapi-amor, y por cosas absurdas o pensamientos insignificantes y gracias a su voluntad se vuelve hacia la ignorancia de los animales, como el perro hacia su vómito (2Pedro 2:22). Pero si quiere de nuevo y se dedica sólo según Dios en la lectura de las Sagradas Escrituras con atención y ocupación sobre la muerte y proteger su νούς nus (espíritu de la psique), recuperará lo que perdió; y especialmente si nunca se compadece de nadie, incluso si sufre peores males que otros, y si no deja que nadie se compadezca de él, sino que Le sirve con toda su fuerza con obra y logos. Entonces la psique-alma se alegra más, liberándose de la agitación de la ira. Y adquiere experiencia para no descuidar nunca su psique-alma, por miedo a ser abandonado nuevamente. Y por este temor, no cae en pecados, y siempre tiene lágrimas de arrepentimiento y dolor, hasta que llegue a las lágrimas de amor y alegría, y a partir de ellas llegue a la paz de los pensamientos con la χάρις jaris  (gracia, energía increada) de Cristo. Así son estas cosas.

Nosotros, sin embargo, los pasionales llenos de πάθος pazos e insensibles, tenemos el deber de estudiar siempre las palabras del luto o duelo (espiritual) y examinarnos a nosotros mismos todos los días, antes, durante y después de la regla establecida, trabajando incluso los más enfermos y débiles para la dedicación divina y el retiro de todas las cosas, como dice San Isaac, o siendo lentos, sentados en el mismo lugar, los que tienen ojos siempre abiertos y διάνοια diania (mente intelecto) vigilante, como dice San Juan Clímaco. Presta atención para que tu psique-alma progrese y comience a llorar, como dice San Doroteo. Pero esto lo hemos dicho respecto a las tres contemplaciones anteriores, para que nos consideremos dignos de alcanzar también las restantes, de las cuales inmediatamente sigue la cuarta contemplación.

 

14) Cuarta θεωρία zeoría contemplación

Esta contemplación es la comprensión de la condescendencia y el modo de vida en el mundo del dulcísimo Salvador nuestro Jesús Cristo, para que poco a poco uno pueda olvidar incluso su comida, como dice el Gran Basilio, y como hemos escuchado acerca de David que olvidó comer su pan (Salmo 101, 5) (dice el santo Juan Clímaco), ya que su διάνοια diania (mente intelecto) fue cautivada por las maravillas de Dios con gran asombro. Y uno puede preguntarse cómo retribuir los beneficios a Dios, como dice el intérprete de las cosas celestes san Basilio: «¿Qué le devolveremos al Señor por todos los beneficios que nos ha dado?» (Salmo 115, 3). Por nosotros, Dios se hizo hombre; por la naturaleza humana que estaba sujeta a la corrupción, el Logos se hizo hombre y habitó entre nosotros (Juan 1,14). El Bienhechor vino a los ingratos, el Libertador a los cautivos, el Sol de justicia a nosotros que estábamos en tinieblas. El Impasible subió a la cruz, la Luz fue al Hades, la Vida probó la muerte, Aquel que es la Resurrección de los caídos. Cantemos a Él, ¡Gloria a ti, Dios nuestro!» Y Juan Damasceno dice: “Los cielos quedaron extasiados y los confines de la tierra se asombraron porque Dios se manifestó corporalmente a los hombres y tu seno, Zeotokos, Madre de Dios, se hizo más espacioso que los cielos. Por eso te glorifican las multitudes de ángeles y de hombres”. Y en otro lugar: «Cada uno que oyó la condescendencia secreta de Dios sintió temor, que el Altísimo descendió voluntariamente hasta el punto de tomar cuerpo y carne y convertirse en hombre desde un vientre virginal. Por esto, los fieles glorificamos a la inmaculada Zeotokos Madre de Dios.» «Escuchadme, pueblos, y venid, ascendamos al monte santo y celestial, y estemos en la ciudad del Dios viviente como inmateriales. Y contemplemos espiritual y mentalmente la inmaterial divinidad del Padre y del Espíritu que resplandece en el Unigénito Hijo.» «Me atrajiste y me encantaste con tu anhelo, Cristo, y me transformaste con Tu divino έρως eros (amor ardiente). Pero quema con fuego inmaterial mis pecados y concédeme ser digno de saciarme con el gozo y deleite que das, para glorificarte y alabarte con alegría, oh Bondadoso, en Tus dos presencias.» «Eres todo dulzura, mi Salvador, eres todo deseo y verdaderamente un anhelo insaciable; eres todo belleza suprema.»

Quien con virtudes físicas y psíquicas adquirió la gnosis-conocimiento de estos misterios escondidos en los logos de los santos varones y en las divinas Escrituras, especialmente en los Santos Evangelios, ya no se tranquiliza más del anhelo y las muchas lágrimas, que siempre corren sin ningún esfuerzo incontrolablemente. Nosotros, sin embargo, que solo escuchamos de las Escrituras, siempre debemos estudiar y reflexionar, para que el deseo de Dios se imprima en nuestros corazones con insistencia, como dice San Máximo, y como hicieron los Padres antes de recibir la gnosis-conocimiento automática. Todo el anhelo de los Mártires había volado hacia el Señor solo y se había unido a Él con amor y alabanza; como también dijo Juan el Damasceno acerca de los tres jóvenes: «Despreciando el peligro de sus vidas por causa de las leyes paternas, los bienaventurados jóvenes en Babilonia despreciaron la orden insensata del rey. Y en el fuego que no les hizo daño, entonaron digno himno a Dios (Daniel 3).» Y es bien bendito. Cuando alguien siente las maravillas de Dios, queda completamente extasiado y olvida incluso esta vida transitoria, por la comprensión de las divinas Escrituras, como dice San Isaac. No como nosotros que tal vez sentimos algo de conmoción por las Escrituras y debido a la negligencia, la pereza espiritual, la acidia y nuestra ignorancia nos oscurecemos nuevamente y nos volvemos insensibles a nuestros πάθος pazos. Porque quien ha hecho la catarsis por el dolor de los πάθος pazos, siente los misterios ocultos en todas las Escrituras y se sorprende por todo, especialmente por las obras, logos y palabras que menciona el Evangelio, y por cómo la sabiduría de Dios hizo lo difícil fácil, para que poco a poco haga al hombre dios. Lo hace bueno para que pueda amar incluso a sus enemigos. Lo hace compasivo y misericordioso, como compasivo y misericordioso es el Padre (Lucas 6,36). Lo hace impasible, como el Dios impasible, sin pazos. Lo hace poseedor de toda virtud y perfección, como perfecto es el Padre (Mateo 5,48). Y en general, este libro sagrado enseña al hombre lo que es apropiado para Dios, para que el hombre se convierta en dios.

¿Y quién no admiraría el contenido del santo Evangelio? Por sí sola la voluntad y disposición proporciona todo descanso, tanto en este mundo como en el futuro, con gran honor, como dice el Señor: «El que se humilla será enaltecido» (Lucas 18,14). Esto está atestiguado por el hecho de que Pedro, después de dejar las redes, recibió las llaves del reinado de la realeza increada de los cielos (Mateo 16,19), y los demás Apóstoles, después de cada uno dejar pequeños asuntos mundanos, tomaron en sus manos el mundo entero tanto en este siglo como en el venidero; tomaron cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni νούς nus con intelecto o mente humana imaginó y concibió (1 Corintios 2,9). Estas cosas no solo sucedieron a los Apóstoles, sino también a todos aquellos que voluntariamente lo desean, aún hoy, como dice uno de los Padres: «Aunque me fatigaba en el desierto, sin embargo tenía gran descanso». Esto lo decía por la vida tranquila y sin preocupaciones. Y ¿quién pensamos que tiene más descanso y honor, aquel que se retira y se dedica para Dios y cuida de su psique-alma, o aquel que vive entre las ansiedades, perturbaciones y preocupaciones de la vida y los tribunales? Aquel que siempre conversa con Dios a través del estudio de las Sagradas Escrituras, la oración incesante y las lágrimas, o aquel que se cansa y se desvela por robos y acciones ilegales, en las cuales, si falla, solo obtiene esfuerzo, fatiga y quizás una doble muerte, física y espiritual? He aquí, pues, que incluso sufrimos la muerte con gran esfuerzo y deshonor, sin beneficio. O más bien, muchos han sufrido gran pérdida, daño y perjuicio en la psique-alma, como ladrones, piratas, prostitutas, contendientes, quienes no quisieron ser salvados con descanso, honor y beneficio de sus psiques-almas. Pero ¡qué ciegos somos, que sufrimos incluso la muerte para perdernos, mientras que para salvarnos, no amamos ni siquiera la vida! Pero incluso si vamos a morir por el reinado de la Realeza increada de los Cielos, ¿qué más hacemos que el ladrón o el sepulturero o el soldado, que a menudo encuentran solo su sustento en su pan, tanto en la muerte actual como en la futura? A menos que la primera muerte sea para Cristo, a través de quien se da el reinado de la Realeza increada de los Cielos a aquellos que quieren; mientras desprecian todo y lo tienen bajo su poder, y no solo reinan sobre las cosas, sino también sobre el cuerpo, despreciándolo, y sobre la muerte con el coraje y valor inquebrantable de la fe; y en el futuro, para reinar eternamente con Cristo, teniendo también sus cuerpos, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de la resurrección común.

La muerte ocurre tanto para el justo como para el pecador, pero la diferencia es grande. Como mortales, ambos mueren y esto no es sorprendente; pero el pecador sin recompensa y quizás condenado, mientras que el justo muere bienaventurado y feliz, tanto ahora como en el futuro. ¿Qué importancia tiene ganar dinero, que incluso sin querer está destinado a dejar, no solo en la hora de la muerte, sino también antes, a menudo con gran vergüenza, trabajo y dolor? Algunos, sin embargo, incluso soportan la muerte por dinero, más allá de los innumerables atractivos de la riqueza, el miedo, quiero decir, preocupación, incesante tristeza, angustia y depresión queriendo o no queriendo.

Pero los santos mandamientos (logos, principios espirituales) del Evangelio liberan al hombre de todo eso y le regala toda serenidad mental, paz cordial e inefable alegría, sobre todo a aquellos que prefieren voluntariamente la desapropiación, pobreza y la sencillez. ¿Qué otra cosa, entonces, es tan agradable como volverse impasible (sin pazos), no ser dominado en absoluto por la ira o el deseo de cualquier cosa del mundo? Pero lo que muchos desean, considera que es nada y se eleva por encima de todo, viviendo como en el Paraíso, o más bien en el Cielo, superior a toda necesidad, con serenidad mental, paz cordial y sólo en la dedicación  y voluntad de Dios. Porque mientras soporta con alegría lo que le sucede, todo le proporciona descanso, reposo; y mientras ama a todos, es amado por todos. Y se hace superior a todo despreciando todo y no deseando tener algo por lo cual otros luchan y se entristecen cuando no lo consiguen, y quizás sea condenado cuando logra lo que desea. Pero aquel que no anhela nada, se redime de todos los males de este siglo y del futuro al aplicar y contemplar los mandamientos (logos, principios espirituales). Porque no querer algo que no se tiene es superior a todo descanso y riqueza, así como es contrario el desear algo que no se tiene, es un gran tormento e infierno antes del infierno y tormento eterno. Este hombre es esclavo, incluso si es rey o rico. Y cuánto peso tienen los mandamientos (logos, principios espirituales) del Señor (1Juan 5:3) para que los hagamos los miserables sin salario con mucha gana y gran prontitud.

Por lo tanto, aquel que pudo entender parcialmente la χάρις jaris del Santo Evangelio y todo lo que contiene, es decir, las praxis, actos y enseñanzas del Señor, los mandamientos (logos, principios espirituales) doctrinas psicoterapéuticas,  los dogmas que son las recetas de los psico-fármacos, las amenazas y promesas, él sabe qué tesoros inagotables ha encontrado, aunque no pueda narrarlos adecuadamente, porque las realidades celestiales son inexpresables. Cristo está escondido dentro del Evangelio y aquel que desea encontrarLe debe primero vender todas sus posesiones y comprar el Evangelio, para no solo encontrar a Cristo a través de la lectura, sino también recibirlo en Su psique-alma imitando Su conducta en el mundo. Porque aquel que busca a Cristo, dice San Máximo, no debe buscarlo fuera, sino dentro de sí mismo, es decir, llegar a ser en cuerpo y psique-alma sin pecado como Cristo, tanto como es posible para el hombre, y mantener siempre con toda su fuerza de voluntad el buen testimonio de su conciencia, para reinar sobre cualquier deseo y voluntad suya y vencerlos con desprecio, aunque para el mundo sea pobre y desconocido. Entonces, ¿qué beneficio tiene aquel que parece ser rey, pero está dominado por la ira y el deseo en este mundo, mientras que en el futuro encontrará el infierno eterno, si, por supuesto, no quiere mantener los divinos mandamientos (principios espirituales, logos)?

*Segunda Centuria sobre Teología, capítulo 35 Filocalía, Tomo II).

Pero qué gran tontería la nuestra, porque no queremos con algo pequeño y temporal adquirir las cosas grandes y eternas, sino que rechazamos los bienes y deseamos las contrarias; ¿qué es menos que un vaso de agua o un trozo de pan o la evitación de un deseo, una voluntad o un pequeño pensamiento y concepto? Y sin embargo, estas cosas nos traerán el reinado de la Realeza increada de los cielos por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Aquel que dijo: “La realeza increada de Dios está dentro de vosotros» (Lucas 17:21). Porque la realeza increada de los cielos no está lejos, ni fuera, sino dentro de nosotros, dice San Juan Damasceno. Solo necesitas querer dominar tus πάθος pazos y, al vivir tal como Dios manda, lo tendrás inmediatamente dentro de ti. Sin embargo, si no quieres, no tienes nada. Porque la realeza increada de Dios, dicen los Padres, se refiere a la vida gustada por Dios, a la primera venida del Señor y a la segunda. Sobre la segunda venida del Señor hemos escrito anteriormente en relación con el duelo o luto según Dios.

Ahora, aquel que a través de la χάρις jaris (gracia, energía increada) ha entendido con sentido y sentimiento de la psique-alma la primera venida del Señor, debe decir con gran asombro: «Grande eres, Señor, y maravillosas son tus obras» (Sirácides 11:4), y no hay palabras para alabar Tu grandeza. He aquí, mi dulce Señor, Tu siervo está delante de Ti mudo, inactivo, de pie y esperando de Ti la iluminación de la gnosis-conocimiento. Tú dijiste, Señor, que «sin mí no podéis hacer nada» (Juan 15:5). Así que enséñame acerca de Ti. Por esto me atreví a sentarme a Tus pies inmaculados, como la hermana de Tu amigo Lázaro (Lucas 10:39), para escuchar también yo algo espiritual, si no relacionado con Tu incomprensible divinidad, al menos algo sobre Tu vida corporal en el mundo, para entender un poco Tus logos y palabras en el Evangelio de Tu χάρις jaris (gracia, energía increada). ¿Cómo, por ejemplo,  Te relacionaste y viviste entre nosotros apacible y humilde de corazón (Mateo 11:29), como Tu boca santa dijo para que nosotros lo sepamos de Ti; y cómo viviste con tanta pobreza Tú, rico en misericordia (Efesios 2:4), con esfuerzo y deseo voluntarios, Tú que diste a la mujer samaritana el agua de vida (Juan 4:10), como dijiste, Señor: «El que tiene sed, venga a mí y beba» (Juan 7:37). Porque Tú eres la fuente de las psicoterapias y sanaciones  y ¡quién puede alabar Tu conducta en el mundo!

 

Pero ya que hiciste digno a mí el barro, la ceniza, el polvo, el infractor, el suicida, a mí, que he pecado mucho contra Ti y siempre peco, que entienda aunque sea un poco de Tus obras y logos y me atreva a suplicarte por ellos, porque por fe creo que te veo, invisible entre todas Tus creaciones; perdona mi atrevimiento. Tú conoces, Señor, el conocedor de corazones, que no pregunto por curiosidad, sino porque quiero aprender, creyendo que si merezco Tu gnosis-conocimiento, me la concederás, como lo haces con los que Te desean, y también la fuerza para imitar tu conducta carnal, con la cual, por la χάρις jaris (gracia, energía increada), he sido llamado cristiano. Aunque ninguno pueda, como Tus discípulos, soportar la muerte por Tus enemigos, ni siquiera adquirir Tu propia pobreza y virtud, sino sólo parcialmente cada uno, según su predisposición y voluntad. Porque si alguien muere cada día por Ti, tampoco así puede pagar la deuda.

Porque Tú, Señor, siendo un Dios perfecto y un hombre perfecto, pasaste sin pecado Τu vida en este mundo y sufriste todo por todos. Nosotros, sin embargo, aunque quizás padezcamos algo, sufrimos por nosotros mismos y nuestros pecados. ¿Y quién no se asombra al reflexionar profundamente sobre tu inefable condescendencia? Mientras eres un Dios incomprensible, inabordable y omnipotente, y te sientas sobre los Querubines -el nombre significa «sabiduría que se multiplica»-, por nosotros que siempre te provocamos, humillaste a Ti mismo, así que aceptaste el nacimiento y la crianza, la persecución y la lapidación, el desprecio y la burla, golpes y azotes, insultos y escupitajos, luego la Cruz y los clavos, esponja y caña, vinagre y hiel, y lo que no soy digno de oír. Luego, el inmaculado costado fue atravesado con una lanza, de donde fluiste para nosotros la vida eterna, Tu honorable sangre y agua.

»Te alabo por tu nacimiento y por Aquella que te dio a luz, a quien mantuviste Virgen antes y después de Tu nacimiento. Te adoro envuelto en pañales dentro de la cueva y en el pesebre. Te glorifico, a ti que partiste hacia Egipto con tu Madre Virgen e Inmaculada, y viviste en Nazaret, obedeciendo a Tus padres según la carne, a tu creído como padre, padrastro legal y a Tu verdadera madre. Te alabo a Ti que fuiste bautizado en el Jordán por el Precursor, Señor, y al Padre que te atestiguó, al Espíritu Santo que Te apocaliptó-reveló, a Tu bautismo y al bautista Juan, tu profeta y siervo. Te glorifico porque ayunaste en el desierto por nosotros y te sometiste voluntariamente a las tentaciones y venciste al enemigo con el cuerpo que tomaste de la naturaleza humana, y nos das la victoria sobre el enemigo con tu inexpresable sabiduría. Te alabo a Ti que viviste con tus discípulos y sanabas a los leprosos, enderezabas a los cojos, dabas luz a los ciegos, oído a los sordos y habla a los mudos; a Ti que bendecías los panes, caminabas sobre el mar como sobre tierra seca, y enseñabas a las multitudes sobre praxis, acciones y contemplaciones; a Ti que hablabas del Padre y del Espíritu Santo y preveías las amenazas y promesas futuras y hacías todo lo que contribuye a nuestra salvación; a Ti que sorprendías súbitamente al enemigo y arrancabas los πάθος pazos con Tu enseñanza omnisciente; a ti que hacías sabios a los necios, mientras transformabas a los astutos en insensatos con tu sabiduría ilimitada; a Ti que resucitas a los muertos con Tu poder inefable y expulsas a los demonios con poder, como Dios de todo. Y no solo eso, sino que das poder a Tus siervos para hacer aún mayores milagros (Juan 14:12) y que admiremos más, como dijiste, Señor. Grande es Tu nombre, porque con Tu poder se realizan los milagros a través de Tus santos.

»Señor Jesús Cristo, Amo, Hijo y Logos de Dios, el nombre dulcísimo de nuestra salvación, grande es Tu doxa-gloria increada; grandes son Tus obras, maravillosas son tus logos, más dulces que la miel y el panal (Salmo 18:11). Doxa-gloria y gracias a Ti, Señor, doxa-gloria a ti. ¡Quién puede glorificar y cantar tu condescendencia, bondad, poder, potencia, energía y sabiduría increadas, Tu conducta en el mundo y Tu enseñanza! ¡Y cómo enseñan tus santos mandamientos (logos, principios espirituales) naturalmente y con facilidad la vida virtuosa! Como dijiste, Señor: «Perdona, y se te perdonará» (Mateo 6:14) y: «Busca, y encontrarás; llama, y se te abrirá» (Mateo 7:7), y: «Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti» (Mateo 7:12). ¿Y quién, entonces, cuando entiende tus mandamientos y el resto de tus logos y conceptos, no se sorprenderá al comprender Tu sofía-sabiduría ilimitada?

»¡!!Sofía-sabiduría de Dios, Vida de todos, Χαρά Jará (alegría) de los ángeles, Luz inefable e increada, Resurrección de los muertos, Buen Pastor, que diste Tu vida por Tus ovejas (Juan 10:11)!!! Alabo Tu metamorfosis, crucifixión, entierro y resurrección, ascensión y establecimiento a la derecha de Dios y Padre, la venida del Espíritu Santo y Tu segunda Parusía-Presencia o venida, que ocurrirá con gran fuerza, energía y doxa-gloria increadas y será incomprensible. Pierdo mi fuerza, Señor, ante Tus maravillosas obras y, de confusión, deseo refugiarme en el silencio. Pero ¿qué puedo hacer, no sé? Si guardo silencio, me sorprendo; si me atrevo a decir algo, me asombro y me desconcierto. Considero que soy indigno para el cielo y la tierra y merezco cualquier condena, no solo por lo que he pecado, sino mucho más por todo lo que he recibido de Ti, ingrato y miserable. ¡Por qué has saciado mi psique-alma con todo bien, oh Señor, suprabondadoso! He comprendido en parte tus obras, y mi νούς nus (espíritu de la psique) con la διάνοιά diania (mente, intelecto) ha sido dominado por éxtasis (Habacuc 3:2). Me he convertido en nada o cero, Señor, solo viendo Tus obras. Por eso cierro mi boca con mi mano, como Job una vez (Job 40:4), y recurro a los Santos por mi confusión, el miserable.

»Soberana bondadosa del mundo, tú conoces que los pecadores no tenemos audacia delante de Dios, a quien diste a luz, pero con tu propio valor y coraje tus siervos nos postramos a los pies del Señor por tu mediación, porque tienes audacia hacia tu Hijo y nuestro Dios. Creyendo en Él también yo, el indigno, te suplico, Señora, que el Señor me conceda la sentimiento de la χάρις jaris (gracia, energía increada), de Tus carismas y los de los demás Santos, y cómo presentaste tantas virtudes. Pues Tú, incluso el hecho de que el Hijo de Dios haya nacido de ti, te testifica como superior a todas las criaturas. Porque encontró en ti un alojamiento digno de habitar Aquel que conoce todo y antes de que sucedan, como el hacedor de todo, y nadie puede examinar lo que concierne a ti porque trascienden la naturaleza, el νούς nus y el pensamiento. Te confesamos verdaderamente como Zeotokos, Virgen Purísima, nosotros que hemos encontrado nuestra salvación a través de ti, y te glorificamos junto con los coros de los ángeles. Porque, aunque es imposible para los hombres ver a Dios, a Quien ni siquiera se atreven a mirar los coros de los ángeles, sin embargo, Santísima, a través de ti se presentó a los hombres el Logos encarnado. AlabándoLe, te bendecimos y bienaventuramos junto con las huestes celestiales. ¿Cómo te nombraremos, Κεχαριτωμένη Kejaritomeni Llena de Χάρις jaris (gracia, energía increada)? ¿Cielo? etc. Zeotokos, eres la verdadera vid que produjo el fruto de la vida. Te suplicamos, Gloriosa, intercede junto con los Apóstoles y todos los Santos para que nuestras psique-almas sean misericordiadas y compadecidas, a ti la siempre bendita, como profetizaste, Señora (Lc. 1,48). Verdaderamente, todas las generaciones te bendecirán como la única Θεοτόκος Zeotokos, que eres «más honorable que los Querubines y incomparablemente más gloriosa que los Serafines». Pero como no puedo comprender todo lo que te concierne, hablaré con asombro sobre los otros Santos.

»¿Cómo pasaste, Bautista y Precursor del Señor, en el desierto? ¿Y cómo te llamaremos, Profeta? ¿Ángel, Apóstol o Mártir? Ángel, porque viviste como inmaterial. Apóstol, porque convertiste a las naciones. Mártir, porque fuiste decapitado por Cristo. Suplica a Él que salve nuestras psiques-almas. Como dice Salomón, la memoria del justo es acompañada por alabanzas (Prov. 10,7). Pero para ti es suficiente el testimonio del Señor, Precursor, porque verdaderamente te has destacado, etc.

»Santos Apóstoles y discípulos del Salvador, fuisteis testigos oculares de los misterios y predicasteis al Invisible e Incorruptible, diciendo: 1:1 Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ Λόγος… (en arjí in o logos) Junto con el principio era y siempre es el Logos; y el Logos existía con Dios y está en Dios; y el Dios era y es siempre Logos. [1:1 «En el principio junto con y en el espíritu infinito e increado de la creación espiritual y material existía siempre el Logos increado, como Hijo y Logos de Dios nace siempre de-el Padre como Logos vivo, increado e infinito de Nus perfecto y sabio. El Logos como segunda hipóstasis o persona de la Santa Trinidad existía y está siempre inseparable de Dios; y el Logos era y es siempre Dios, increado, perfecto e infinito, tal como el Padre y el Espíritu Santo; (un Dios tres hipostasis/bases subsistenciales o substanciales y una usía-esencia/sustancia y una energía increadas)]» (Jn. 1,1), aunque no fuisteis creados antes que los ángeles, ni enseñados por hombres, sino por la sabiduría de lo alto. Por vuestra audacia hacia Dios, os suplicamos, interceded por la salvación de nuestras psiques-almas. Admiro vuestra agapi-amor incondicional por Dios, como dicen los antiguos himnos: Señor, porque vuestros Apóstoles os desearon sinceramente, consideraron basura todas las cosas terrenales para ganar solo a Ti; «más aún, todo lo tengo por pérdida ante el sublime conocimiento-gnosis de Jesús Cristo, mi Señor, por quien he sacrificado voluntariamente todas las cosas, y las considero basura con tal de ganar a Cristo» (Flp. 3,8), y por vuestro bien entregaron sus cuerpos a las heridas. Por eso fueron glorificados ε interceden por nuestras psiques-almas. ¡Cómo, Apóstoles, siendo hombres como nosotros y llevando la carne terrenal, presentasteis tantas virtudes, de modo que soportasteis la muerte por vuestros asesinos! ¡Y cómo, siendo tan pocos, conquistasteis todo el mundo! Y simples, analfabetos e iletrados, vencisteis a los reyes y a los gobernantes, incluso desarmados y desnudos, y a través de ellos vencisteis a los demonios invisibles, vosotros los pobres y los que vestís la enfermedad y debilidad humana; ¡y qué era esa fuerza, o más bien la fe, con la cual recibisteis el poder del Espíritu Santo, vosotros y los santos Mártires, «que bien lucharon y fueron coronados»? Interceded al Señor para que tenga misericordia de nuestras psique-almas, Apóstoles, Mártires y Profetas, Jerarcas, Santos, etc.

»¡Y quién no se sorprendería al ver, Santos Mártires, la buena lucha que librasteis! ¿Cómo vosotros, teniendo cuerpo, vencisteis al enemigo inmaterial, confesando a Cristo y armándoos con la cruz! Por eso fuisteis justamente glorificados como perseguidores de demonios y guerreros contra bárbaros. Interceded incansablemente para que nuestras psiques-almas sean salvadas. Porque, como los Tres Jóvenes en Babilonia antes que vosotros, sufristeis las pruebas no con la esperanza de recompensa, sino por amor a Dios, como vosotros dijisteis. Es decir, «y si Dios no nos salva, entonces todavía no lo negaremos». Admiro también vuestra extrema humildad, Santos Tres Jóvenes, que no teniendo forma de agradecer en las llamas, dijisteis: «No hay tiempo ahora para señores ni profetas ni líderes; seamos recibidos solo con el quebrantamiento de la psique-alma y la humildad del espíritu». Admiro también la fuerza y energía increada de Dios que se manifestó en vosotros y en el profeta Elías, como dice san Juan Damasceno: «Del fuego emanaste frescura para Tus Santos Jóvenes, y quemaste la ofrenda rodeada con agua del justo» (3 Reyes 18,38). Todo lo haces, Cristo, solo con Tu voluntad».

»¿Pero qué debería pensar primero? ¿El contenido del Evangelio o los Hechos de los santos Apóstoles? ¿Los logros de los santos Mártires o las luchas de los santos Padres? ¿De los antiguos o de los nuevos Santos, hombres y mujeres? ¿Las vidas y logos de todos, o sus interpretaciones y explicaciones? ¡Me maravillo y me asombro!

»Pero te ruego, Señor filántropo y bondadoso, no permitas que estas cosas me conduzcan a mi condena por mi indignidad y mi ingratitud al intentar entender Tus tantos misterios, los cuales has revelado a Tus Santos y a través de ellos a mí, Tu siervo pecador e indigno. He aquí, Señor, Tu siervo está delante de Ti, lento en todo y mudo como un muerto, y no me atrevo a decir nada ni a mirar con desvergüenza, sino que como siempre caigo delante de Ti y desde lo más profundo de mi psique-alma clamo y digo: “¡Caritativo Señor, ten misericordia, compadécete de mi Señor…” y lo demás de la oración.»

Y la otra oración y los salmos deben ser cuidadosamente atendidos, guardando las conductas éticas de la psique-alma y del cuerpo, para llegar al entendimiento de los divinos conceptos y significados, para poder comprender con gran sentido, sentimiento y percepción todos los misterios y maravillas que están en las Sagradas Escrituras. Y con asombro por los dones de Dios, llegar a amarlo solo a Él, y alegrarse en Él como todos los Santos. Porque las Sagradas Escrituras están llenas de toda maravilla, como dice Salomón.

 

Junto con las otras maravillas de Dios, admiro también Su omnipotencia como se manifestaba en el maná. Esto no se conservaba hasta el día siguiente, sino que se derretía y llenaba de gusanos, para que los incrédulos no se preocuparan por el mañana, pero la cantidad que se guardaba en la tinaja dentro de la tienda del Altar siempre permanecía indemne (Éxodo 16:20 y 33). Y de nuevo, no se quemaba en el fuego, mientras que se derretía ante el más mínimo rayo del sol, para que los avaros no acumularan más de lo que necesitaban. ¡Oh maravilla qué milagro! ¡Cómo Dios trabaja en todas partes para la salvación de los hombres, como dijo el Señor hablando de la divina providencia: “Mi Padre sigue trabajando hasta ahora, y yo también trabajo” (Juan 5:17).

 

Por lo tanto, aquel que tiene esta santa instrucción, es enseñado con signos perceptibles de las Sagradas Escrituras, y espiritualmente de la providencia de Dios, y comienza a ver las cosas según su naturaleza, como dicen san Gregorio de Nisa y san Juan Damasceno. Y ya no es engañado por la belleza externa de las cosas de este mundo, es decir, la hermosura, la riqueza, la doxa-gloria que desaparece, y cosas similares, ni se deja seducir por la sombra que las cubre, como aquellos que todavía están en πάθος pazos.

 

14) La quinta γνώσις gnosis

 

De esta quinta gnosis, que se llama “voluntad” (Isaías 11:2) según el Profeta, uno conoce (como dijimos al final de las bienaventuranzas) la naturaleza y el cambio de las creaciones sensibles, que provienen de la tierra y a la tierra vuelven, según el dicho del Eclesiastés: ‘Vanidad de vanidades, todo es vanidad’ (Eclesiastés 1:2). Y lo mismo dice san Juan Damasceno: “Todo las cosas humanas son vanas, las que cesan de existir después de la muerte. La riqueza no permanece, la doxa-gloria no nos acompaña; apenas llega la muerte, todo esto desaparece.” Y de nuevo dice: “Verdaderamente, todo es vanidad, y nuestra vida es sombra y sueño. Por lo tanto, vanamente se turba todo hombre” (Salmo 38:12), como dice la Escritura. “Cuando ganamos el mundo, entonces viviremos en la tumba, donde están juntos reyes y pobres.»

 

15) La sexta γνώσις gnosis

 

Cuando alguien adquiere la quinta gnosis, que no se aferre a las cosas, entonces se le da la sexta gnosis, que se llama «poder, potencia» (Is. 11:2), y comienza a ver con indiferencia sin pazos-pasión las bellezas de las creaciones sensibles. Porque existen tres tipos de pensamientos: el humano, el demoníaco y el angélico.

El humano es la simple idea o noción que viene al νούς nus y la mente, por ejemplo, hombre, oro u otra creación sensible.

El demoníaco es una composición de noción, significado y pazos pasión. Por ejemplo, la idea de «hombre», cuando está vinculada a una amistad irracional, es decir, una relación que no es amistad según Dios, sino que apunta a la fornicación; o de nuevo, con un odio injustificado, es decir, envidia, resentimiento o condenación. De manera similar, la idea del oro, cuando está vinculada a la avaricia, el robo, el saqueo o algo similar, o cuando conduce al odio por el oro y la blasfemia contra las obras de Dios, de modo que con ambos se llega a la perdición. Porque si no amamos las cosas como deberíamos, sino que las preferimos por el amor de Dios, no diferimos en absoluto de los idólatras, dice el santo Máximo*. Y de nuevo; si las odiamos, como si no hubieran salido muy bien (Gén. 1:31), enfurecemos a Dios.

El pensamiento angélico final es la contemplación sin pasión-pazos de las cosas, es decir, la gnosis verdadera, que es la que está entre los dos precipicios y protege y guarda el νούς nus y separa el objetivo correcto de las seis trampas que lo rodean. Quiero decir, de las trampas que están arriba, abajo, a la derecha, a la izquierda, dentro y fuera del objetivo correcto. Es la gnosis verdadera que se sostiene como un centro en medio de las seis trampas mencionadas anteriormente, que enseñan los ángeles terrenales a quienes han entumecido su ser por el mundo, para que su νούς nus (espíritu de la psique) se vuelva impasible, desapegado sin pazos y vea las cosas como deben ser. Y no de arriba para superar el objetivo correcto con arrogancia, pensando que lo entiende con su propio entendimiento y virtud, ni de abajo por ignorancia, pensando que no puede alcanzar mejoramiento y perfeccionamiento; ni a la derecha por aversión y odio a las cosas, ni a la izquierda por amistad insensata, es decir, apego malicioso y pasional; ni dentro del objetivo correcto por ignorancia en general y pereza, ni fuera de él por activismo y cuidado irracional, insensato, por superficialidad y mala astucia. Sino para recibir la gnosis-conocimiento con paciencia y humildad y una buena esperanza que surge de la fe segura, para elevarse con la gnosis parcial en la agapi-amor incondicional divino, con la conciencia, debido a la debilidad, ignorancia de adquirir humildad, y con la esperanza y fe persistentes alcanzar el objetivo del asunto que busca. Y ni odiar en absoluto ninguna cosa como mala, ni amarla ilógicamente, sino comprender al hombre y admirar cómo el νούς nus (espíritu de la psique) es imagen del Dios invisible, y es ilimitado, a pesar de estar limitado por el cuerpo, como dice san Basilio el Grande. Y cómo alcanza hasta los confines de la figura, como Dios que provee para el mundo. Porque el νούς nus se transforma en cada cosa y se tiñe según la forma de cada cosa que imagina e imprime. Pero cuando se establece que se encuentre en Dios informe y sin figura, entonces él también se vuelve informe y sin figura. Luego admira cómo el νούς nus puede mantener cada idea o noción y los últimos significados no pueden alterar los anteriores, ni los primeros significados pueden dañar a los últimos, sino que la διάνοια diania (intelecto, mente) posee todos con vigilancia como un tesoro; y cuando el νούς nus quiere revelar con la lengua aquellas cosas que piensa y considera, no solo las recientes, sino también las que ha almacenado desde hace mucho tiempo. Y cómo nuevamente, aunque los logos y palabras salen constantemente, el νούς nus permanece igual, no disminuido e inmutable; Y nuevamente, observando el cuerpo, admira cómo los ojos, los oídos y la lengua reciben estímulos externos según el psique-alma desea; Los ojos a través de la luz, los oídos a través del aire, y ninguno de los sentidos impide al otro, ni puede hacer nada fuera del propósito de la psique-alma. Y cómo el cuerpo inanimado, por orden de Dios, se unió con la psique-alma lógica y espiritual; que fue creada por el Espíritu Santo, como dice san Juan Damasceno, por el aliento o soplo (Gén. 2:7), aunque algunos, debido a la ignorancia, creen que proviene de la divinidad supraesencial, lo cual es imposible. San Crisóstomo dice: «Para que el νούς nus humano no se considere a sí mismo dios, Dios le dio ignorancia y agnosia-desconocimiento, para que así adquiriera humildad». Y de nuevo: «Quiso Dios dividir esta composición natural de la psique-alma y del cuerpo». Y como dice Juan Clímaco, la psique-alma se va o bien arriba, es decir, al cielo, o, lamentablemente, abajo al infierno, mientras que el cuerpo terrenal regresa a la tierra de la cual fue tomado. Pero nuevamente, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de nuestro Salvador Jesús Cristo, aquello que fue separado se unirá en Su segunda parusía-presencia o venida, para que cada uno de nosotros sea recompensado según sus obras. ¡Qué gran milagro! ¿Quién pensará poco en este misterio y no se sorprenderá, que Dios resucite al hombre nuevamente de la tierra después de tantos males que ha hecho, despreciando Sus mandamientos (logos, principios espirituales) y le conceda la inmortalidad que tenía inicialmente, pero como no guardó el mandamiento que le preservaba de la muerte y la corrupción, sino que desafió, atrajo sobre sí mismo la muerte.

*Primera centuria sobre el amor, capítulo 7 Filocalía, tomo II https://logosortodoxo.es/filocalia/san-maximo-el-confesor-filocalia-4-centurias-sobre-la-agapi/.

 

Asombrándose, pues, uno por todas las realidades y cosas respecto al hombre, que es enseñado por influencia angélica, y por muchas otras cosas, se queda perplejo. Y de nuevo considera la belleza y utilidad del oro y se maravilla de cómo de la tierra se formó para nosotros de tal manera que los débiles gastan el dinero con caridad, y aquellos que no quisieron ser misericordiosos, ayudan dándolo sin querer, después de algunas tentaciones, para salvarse, si de hecho sufren con gratitud por las cosas que encuentran, y así ambos se salvan. Aquellos que prefieren la ascesis (práctica, ejercicio espiritual) serán coronados, porque con lo que hacen superan la naturaleza, así como aquellos que viven en castidad, virginidad. Y así como el oro es una cosa corruptible y terrenal, nadie debe preferirlo al mandamiento de Dios; pero como creación de Dios y útil para la vida corporal y la salvación, no debe ser tratado con odio, sino con moderación y amor.

 

Y en general, el hombre iluminado anhela al Creador cuando considera sin pasión-pazos la belleza y utilidad de todas las cosas, y cuando comprende todas las cosas sensibles, las creaciones superiores e inferiores, es decir, el cielo, el sol, la luna, las estrellas, las nubes, los torbellinos, las lluvias, la nieve, el granizo, que el agua se congela a pesar del intenso calor, luego los truenos, los relámpagos, los vientos, el aire y su alternancia, las estaciones, los años, los días, las noches, las horas, los momentos, la tierra, el mar, los innumerables animales, los cuadrúpedos, las fieras y reptiles, las muchas especies de aves, las fuentes, los ríos, las innumerables especies, domésticas y salvajes, de plantas y hierbas. Ve en todo el orden, la estabilidad, los tamaños, la belleza, el ritmo, la cohesión, la armonía, la utilidad, la concordia, la diversidad, el placer, la postura, el movimiento, los colores, las formas, las especies, el retorno a ellas y su permanencia en lo corruptible, y en general, recordando todas las creaciones sensibles, se asombra. Y admira al Creador, cómo de la inexistencia por Su sola orden creó los cuatro elementos (tierra, aire, fuego, agua), y cómo aunque son opuestos entre sí, no se destruyen mutuamente, y cómo de los cuatro elementos hizo todas las cosas para nosotros. Aunque estas cosas son pequeñas en comparación con la condescendencia de Cristo y con los bienes futuros, según el teólogo Gregorio.

 

También se maravilla, comprendiendo por las artes la bondad y la sabiduría, la fuerza y la providencia de Dios que están ocultas en las creaciones, como Él mismo dijo a Job (Job 12:13), y luego en los logos, palabras y letras, cómo con este insignificante y inanimado tinte, reveló tantos y grandes misterios para nosotros a través de las Sagradas Escrituras. Y lo más admirable es que los santos Profetas y Apóstoles con mucho trabajo y agapi-amor incondicional a Dios alcanzaron tantos bienes, mientras que nosotros los aprendemos solo con la lectura. Porque las Escrituras, como si tuvieran lógica, nos hablan de cosas muy paradójicas.

 

Conociendo esto, el hombre iluminado cree que en la creación no hay nada superfluo ni malo, sino que todo lo que sucede contrariamente a la voluntad divina, Dios lo transforma maravillosamente en bienes. Como por ejemplo, la caída del diablo no fue voluntad de Dios, pero he aquí que termina para el beneficio de los que se salvan. Porque Dios permite que él tiente a aquellos que tienen buena intención, según la fuerza de cada uno, como dice el santo Isaac, para que sea burlado por los hombres iguales a ángeles, y ser vencido con la ayuda de Dios, no solo por varones, sino también por muchas mujeres, con paciencia y fe en el Luchador, de Quien reciben las coronas de la incorrupción con Su χάρις jaris (gracia, energía increada) y misericordia increada. Porque Él es el que venció y vence a la asquerosa serpiente, al diablo homicida.

Entonces, aquel que ha recibido de Dios el don o carisma de la gnosis espiritual sabe que todo es muy bueno (Génesis 1:31), mientras que aquel que está en el comienzo de la teognosía (gnosis  de Dios) tiene el deber de conocer con humildad que ignora, y decir para cada cosa «no conozco», como aconseja Juan Crisóstomo. Porque él dice: “Si alguien dice que la altura del cielo es tanto, y yo respondo que no lo sé, de todos modos he dicho la verdad; y él se equivoca pensando que sabe, o no sabe como debe, según el Apóstol Pablo (1Cor 8:2)”. Por lo tanto, debemos aceptar con fe segura y preguntando a los experimentados, los dogmas de la Iglesia Ortodoxa y las interpretaciones de los maestros, tanto para las Sagradas Escrituras como para las creaciones sensibles, inteligibles y espirituales, para no seguir nuestra supuesta sabiduría y caer rápidamente, como dice el santo Doroteo. En todo debemos encontrar nuestra ignorancia, para que alguien pidiendo, dudando y no creyendo en sus propios pensamientos, desee aprender; y después de encontrarse en duda con mucha gnosis, descubra su propia ignorancia con la sabiduría de Dios. Como dice Gregorio el teólogo, el νούς nus espiritual recibe una percepción espiritual cuando hace la catarsis y se purifica para Dios. Pero sin embargo, debemos tener la gnosis-conocimiento con más temor, no sea que haya alguna doctrina maliciosa o algún dogma herético escondidos en la psique-alma, capaz de castigarla sin ningún otro pecado, dice San Basilio el Magno.

 

Por eso, nadie debe precipitarse superficialmente o con presunción en esta contemplación, sino que con orden debe trabajar los mandamientos (logos, principios espirituales) de Cristo y las contemplaciones que hemos mencionado, sin desviaciones y levitaciones. Y después de hacer la catarsis y limpiar su psique-alma con paciencia y muchas lágrimas de temor y luto o duelo (según Dios), y llegar a ver las cosas naturalmente, y adquirir la percepción de todas estas cosas, entonces el νούς nus instintivamente llega automáticamente a esta contemplación, guiado espiritualmente por los ángeles. Si ahora alguien se encuentra más atrevido y quiere entrar en las segundas antes que en las primeras, que sepa que no solo no podrá lograr su propósito de agradar a Dios, sino que también levantará muchas guerras en su contra, especialmente desde la consideración y contemplación en torno al hombre, como hemos aprendido sobre Adán. Porque no beneficia en absoluto a aquellos que todavía están con pazos y son pasionales  hacer las obras de los impasibles, desapegados sin pazos, o entender sus significados, así como la comida sólida no conviene a los niños, aunque sea muy beneficiosa para los perfectos (Hebreos 5,14). El apasionado con pazos y apegos debe desear y abstenerse con discernimiento de estas cosas como indigno; y no debe apartarse por desesperación y pereza cuando venga la χάρις jaris (gracia, energía increada), ni nuevamente debe buscar algo prematuramente por arrogancia. Porque si buscamos antes de su tiempo aquellas cosas que son de otro tiempo, no las encontraremos ni en su tiempo, como dice Juan Clímaco; sino que nos confundiremos y quizás no encontremos corrección ni de ninguna persona ni de ninguna Escritura.

 

Si alguien tiene un propósito divino y, con humildad y paciencia en las tentaciones que le llegan, pide algo por duda y quizás se confunde en ello, Dios tiene para él una solución para indicarle. Y así, con mucha vergüenza y alegría, regresa pidiendo el camino de los Padres, porque lo que se hace conforme a Dios, y no por otro propósito, dice san Juan Clímaco, se considera un bien por la χάρις jaris (gracia, energía increada), incluso si está muy lejos de ser bueno. Pero si no actúa así, ni tiene paciencia ni mucha humildad, sufrirá lo que muchos han sufrido y se perderán por su necedad, porque creyeron en sus propios entendimientos y pensaron que podrían caminar correctamente sin guía ni la experiencia que provoca la paciencia y la humildad. Porque esta experiencia no tiene tribulación, tristeza y sufrimiento, ni tentación, y quizás ni siquiera guerra. Y si se le permite pelear un poco, esta tentación causa gran alegría y beneficio al experimentado, porque se le concede por Dios para obtener experiencia y valentía contra los enemigos.

 

Los signos de esta tentación son las lágrimas y el quebrantamiento, contrición de la psique-alma ante Dios, buscar refugio en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y en Dios con paciencia, el esfuerzo y la diligente investigación de las Escrituras, y la búsqueda del propósito de Dios por fe. Mientras que el signo de otra tentación es la duda sobre la ayuda de Dios, la vergüenza de preguntar con humildad, la evitación de la hisijía y la lectura, y el amor por las conversaciones y la distracción, con la idea de que a través de ellos encontrará descanso, lo cual no es cierto. Más bien, en este tiempo arraigan los πάθος pazos  y las tentaciones se vuelven más fuertes y se multiplica la pusilanimidad, la ingratitud, la acedia y la negligencia, por la gran ignorancia. Porque son diferentes las tentaciones de los hijos para su disciplina y aprendizaje de una lección, y distintas las tentaciones de los enemigos para su perdición. Mucho más cuando uno es engañado por el orgullo, porque Dios se opone a los orgullosos, soberbios, mientras que a los humildes les da Su χάρις jaris (gracia, energía increada) (Proverbios 3,34; Santiago 4,6).»

 

Cada tribulación y aflicción que tiene paciencia es buena y beneficiosa. Aquella que no tiene paciencia es rechazo de Dios y sin beneficio alguno. Si uno no se psicoterapia y no se sana a sí mismo con humildad, no tiene otro fármaco; porque el humilde, cuando la tribulación y aflicción llega a él, se culpa y se acusa a sí mismo y no a otro. Y por eso, practica la paciencia y busca la solución de Dios; y cuando llega la solución, se regocija y la soporta agradeciendo y adquiere experiencia a través de estas cosas y así recibe gnosis (conocimiento espiritual). Y reconociendo su debilidad e ignorancia, busca al médico con dolor. Y buscando, encuentra la psicoterapia y sanación, como dijo el mismo Cristo (Mateo 7:8). Y después de encontrar la psicoterapia y sanación, anhela; y anhelando, anhela aún más; y haciéndose la catarsis y purificándose tanto como pueda, se esfuerza por preparar un lugar al anhelado. Y Aquel después de encontrar un lugar, habita allí, como dice el Gerontikón (Libro de Santos Yérontas). Y después de habitar, guarda Su casa y comienza a iluminarla y embellecerla. Y mientras el hombre se ilumina y se embellece, conoce; y conociendo, es conocido, como dice San Juan Damasceno. Por lo tanto, todo esto y lo que hemos mencionado debe ser guardado por cada uno, y lo que pueda alcanzar, debe trabajar por ello. Pero por las cosas que no puede alcanzar, debe agradecer en silencio, como dice San Isaac, y no pensar que entrará en ello con arrogancia. Porque él mismo dice, tomando palabras de Sirácides: «Cuando encuentres miel, cómela en medida, no sea que te satures y vomites» (Prov 25:16). Y como dice el Teólogo, la contemplación sin freno puede llevar también al abismo. Esto es buscar lo excesivo y no querer decir «Dios conoce estas cosas, pero ¿quién soy yo?». También debe creer que Aquel que hizo las montañas y los grandes cetáceos, también hizo el hueco y el aguijón de la abeja, como dice San Basilio el Grande.

 

Por lo tanto, aquel que por la prudencia ha llegado a la fortaleza, conoce de las cosas sensibles las inteligibles, espirituales e intelectuales, y de las visibles y temporales, las invisibles y eternas. Y entiende por la χάρις jaris (gracia, energía increada) las cosas que conciernen a las δυνάμεις dinamis (potencias, fuerzas, poderes superiores). En efecto, si todo el mundo no vale tanto como un justo, como dice Crisóstomo: «Piensa, por favor, en tantas naciones y tribus: el justo es superior a todo», ciertamente el ángel es superior al hombre, y basta la contemplación de un ángel para provocar toda sorpresa. Basta recordar lo que le ocurrió al isánguelos (igual a ángel) Daniel cuando vio al ángel (Daniel 10:8).

 

16) La séptima gnosis

 

Aquel que se ha hecho digno de la séptima gnosis se asombra ante la multitud de fuerzas, potencias incorpóreas: las Potestades, los Tronos, las Dominaciones, los Serafines y Querubines, los nueve órdenes o coros mencionados en todas las Escrituras divinas, cuya naturaleza, poder y demás cualidades buenas solo son conocidas por Dios, su creador. Se maravilla también de cómo están ordenados según su jerarquía. Pero también las legiones celestiales tienen otros axiomas o rangos. Crisóstomo dice que el nombre «Señor Sabaoth» (Is. 6, 3) se interpreta como «Señor de las legiones de las potencias». Y cómo estas legiones se transmiten la iluminación entre sí. Se dice que los Ángeles iluminan a los hombres y son iluminados por los Arcángeles, y los Arcángeles por los Principados. Y así cada orden o coro recibe la iluminación y el conocimiento-gnosis de otro coro. Se maravilla nuevamente de cómo el género humano es la única oveja, se dice, que se perdió por su propia culpa y no por culpa de Dios, mientras que los coros de los Ángeles son las noventa y nueve ovejas (Mt. 18, 12). Y comprendiendo la sabiduría y la fuerza del Creador, se asombra de cómo creó tantas multitudes con solo Su mandato. Primero, como dice el Teólogo, trae a su mente las potencias angélicas. Y después de pasar mentalmente y espiritualmente a través del velo, se vuelve incorpóreo, como dice San Isaac. Porque el templo exterior es un tipo de este mundo, el velo es un tipo del firmamento del cielo, y el santísimo lugar el altar de los altares es un tipo de los supra-cósmicos, donde los incorpóreos e inmateriales alaban incesantemente a Dios y le ruegan por nosotros, según el Gran Atanasio. Y así esta persona llega a la paz de sus pensamientos y se convierte en hijo de Dios por χάρις jaris  (gracia, energía increada, y conoce los misterios que están ocultos en las Escrituras divinas, como dice san Juan Damasceno: «El velo del templo se rasgó durante la crucifixión del Creador (Mt. 27, 51) para revelar a los fieles la verdad que estaba oculta en la letra. Por eso los fieles exclamamos: Digno eres de ser bendecido y alabado, Dios de nuestros padres». Y como dice San Cosme el Melódico: «El primer hombre, después de comer del fruto del árbol, se volvió corruptible (Gn. 3, 17-19). Porque después de ser condenado a una muerte deshonrosa, transmitió a todo el género humano la muerte como una enfermedad contagiosa. Pero ahora que nosotros, los mortales, hemos encontrado la revocación de la sentencia condenatoria con la madera de la cruz, clamamos altísimamente: Supra-alabado, etc.».

 

17) La octava   gnosis

 

A través de esta octava gnosis, el hombre se eleva a la contemplación de Dios mediante la segunda, la oración pura, es decir, la que es apropiada para el contemplativo. Así, dentro de este movimiento impetuoso de la oración, el νούς nus (espíritu de la psique) es arrebatado por el divino anhelo y ya no conoce nada de este mundo, como dicen los Santos Máximo y Juan Damasceno. Y el νούς nus no olvida solo todas las demás cosas, sino también a sí mismo. Porque, como dice el Santo Nilo, mientras el νούς nus aún se comprende a sí mismo, no está solo en Dios, sino también en sí mismo. Entonces, como dice San Máximo, recibe apocalipsis-revelaciones sobre Dios y se convierte en teólogo, porque se ha hecho digno de la presencia del Espíritu Santo.

 

Escuchando ahora sobre Dios, que nadie piense por ignorancia que Dios es lo que consideramos sobre Él, es decir, bondad, benevolencia, justicia, santidad, luz, fuego, sustancia, naturaleza, poder, energía, sabiduría y cosas similares, dice Dionisio el Areopagita; pero ni siquiera lo que el νούς nus puede abarcar. Porque lo divino es indefinible e incomprensible y no se teologiza como realmente es, sino en base a las cosas y realidades que se contemplan a su alrededor, como dice Dionisio el Areopagita a San Timoteo, tomando el testimonio de San Hieroteo. Es más correcto decir que se teologiza desde lo inconcebible, lo inescrutable, lo in-interpretable y de las cosas que no pueden ser definidas. Porque Dios está por encima de todo νούς nus y concepción y solo es conocido por Sí mismo, Dios uno, tris-hipostático o tri-substancial, sin principio, sin fin, supremamente bueno, supremamente alabado. Y las cosas que se dicen sobre Él en la Sagrada Escritura se dicen por falta de gnosis-conocimiento, para que sepamos que existe un Dios, y no qué es Él, porque es incomprensible para toda naturaleza mental, lógica y espiritual.

 

Del mismo modo debemos admirar también la encarnación del Hijo de Dios y la unión hipostática, como dice San Cirilo, y cómo Su divinidad se unió a la carne que tomó de nosotros, según San Basilio el Grande. Porque así como el hierro se une al fuego cuando se forja, así es esta unión, para que conozcamos al único Cristo con dos naturalezas, como dijo san Juan Damasceno sobre la Zeotokos: «Con una hipóstasis y dos naturalezas diste a luz, totalmente Madre de Dios, a Dios encarnado, a Quien todos alabamos: Tú debes ser bendecido y alabado, Dios nuestro». Y también: «El Ilimitado, permaneciendo inmutable, se unió hipostáticamente con la carne en tu vientre, Παναγία Panaghía (la más santa o todasanta), porque es misericordioso y caritativo, el único bendito».

 

18) No hay desacuerdo en las Escrituras Divinas

 

Generalmente, cualquier persona que haya sido iluminada de alguna manera, cuando comprende alguna lectura o salmodia, siempre encuentra una ocasión para la contemplación y la teología, y que cada Escritura es confirmada por otra Escritura. Sin embargo, aquel cuyo νούς nus (espíritu de la psique) con la mente o intelecto aún está sin iluminar, cree que las Escrituras presentan desacuerdos. Pero esto no se debe a las Escrituras Divinas, ¡Dios no lo quiera! Porque algunas de las Escrituras son confirmadas por otras, mientras que otras dependen del tiempo en que fueron escritas o de las personas, y por eso cada palabra de la Escritura es irreprochable. Lo que está fuera de estos casos se debe a nuestra ignorancia, y no se debe criticar las Escrituras, sino aplicarlas y cumplirlas con todas nuestras fuerzas tal como son, y no como queremos que sean. Esto es lo que hicieron los idólatras y los judíos, quienes no se dignaban a decir, «no sé qué es esto», sino que por orgullo, vanagloria y por gustar a los demás, criticaban las Escrituras y la naturaleza de las cosas y las entendían como querían y no según la voluntad de Dios. Por eso se extraviaron y cayeron en toda maldad. Porque quien busca saber lo que la Escritura apunta, nunca elevará su propio significado, sea bueno o malo. Pero, como dijeron San Basilio el Grande y San Juan Crisóstomo, tiene como maestro la Escritura Divina y no las enseñanzas del mundo. Así aceptará lo que Dios pone en el corazón puro que ha hecho la catarsis, sin pensamiento, si hay también el testimonio conforme de las Escrituras Divinas, como dice San Antonio el Grande. Porque los conceptos que vienen automáticamente a la mente o intelecto de aquellos que descansan en Dios, sin pensamiento, son aceptables, dice San Isaac. Pero para uno investigar y pensar es su propia voluntad y ciencia corporal. Y especialmente si fuerza la Escritura como un ladrón, para alguna alegoría, dice San Juan Crisóstomo, y no entra por la puerta de la humildad, sino que sube por otro lado (Juan 10,1). No hay en la tierra nadie más necio que quien fuerza el propósito de la Escritura o la critica y acusa la para sostener su propia gnosis-conocimiento, o más bien ignorancia. ¿Y qué ciencia es esta, transformar el propósito de la Escritura como quiere y atreverse a alterar las palabras? El verdadero científico es quien ve las frases inalterables y con la sabiduría del Espíritu logra encontrar los misterios ocultos, testificados por las Escrituras Divinas.

 

Sobre todo, tales son los tres grandes iluminadores: San Basilio el Grande, San Juan el Crisóstomo y San Gregorio el Teólogo. Ellos encuentran el testimonio ya sea del mismo dicho, o de otro dicho de la Escritura. Así, quien objeta, no tiene qué decir. Porque no traen testimonio fuera de la Escritura, para que alguien diga que es su propio significado, sino del mismo dicho que tienen en mente, o de otra Escritura que habla del mismo tema. Y con razón. Como son dignos, han recibido del Espíritu Santo la comprensión y el logos.

 

Así, cualquier cosa que no tenga testimonio de ser buena, pero sobre la cual hay duda, nadie debe hacerla, ni consentir en su pensamiento. Porque ¿qué necesidad hay de dejar algo claro que tiene testimonio de ser bueno y agradable a Dios, y hacer otra cosa sobre la que no se está seguro de si es buena o no? A menos que actúe con πάθος pazos. Esto es en cuanto a este tema.

 

19) La oración que corresponde a cada γνώσις gnosis

 

Sobre las ocho gnosis debemos saber que en las cuatro primeras debemos decir aquello que hemos escrito para cada una, mientras que en las demás, solo «Κύριε ελέησον Kirie eléison Señor, ten compasión o misericordia», como se dice del santo Filemón*, y mantener el νούς nus con la mente o intelecto completamente fuera de las concepciones. Porque tal debe ser la conducta del luchador. A veces debe tener su νούς nus con la mente en la contemplación de los sentidos, otras veces en las gnosis-conocimientos de las realidades espirituales y en permanecer sin forma. O también en alguna concepción de la Escritura y en la oración pura. Y debe ocupar el cuerpo a veces en la lectura, otras en la oración, otras en lágrimas por su propio bien o el de otro por compasión y simpatía que Dios quiere, otras en trabajo para ayudar a alguien que está enfermo física o espiritualmente, para así hacer exclusivamente las obras de los santos Ángeles y no preocuparse en absoluto por nada de este mundo. Y Dios, quien lo eligió y lo apartó para hacerlo su compañero inseparable y le concedió esta forma de vida y la despreocupación, Él cuidará de él y le asegurará el alimento espiritual y corporal. Porque dice la Escritura: «Confía y deja al Señor tus preocupaciones, y Él te asegurará tu alimento» (Salmo 55:23). Y cuanto más confíe en Dios para todas sus necesidades espirituales y corporales, más Dios cuidará de él, hasta el punto de que se considere inferior a todas las criaturas, debido a las muchas donaciones y carismas de Dios visibles e invisibles, espirituales y corporales. Como deudor de una gran deuda, no puede enorgullecerse de nada, avergonzado por las dádivas y beneficencias de Dios. Y cuanto más agradece a Dios y se esfuerza por forzarse por agapi-amor incondicional a Él, más se le acerca Dios con Sus carismas y desea darle descanso y hacerle preferir la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), pobreza material y desapropiación o pobreza más que todos los reinos de la tierra, incluso sin recompensa en la vida futura. Porque los santos Mártires también sufrían los golpes de los enemigos, pero el deseo del reinado de la realeza increada (o de la jaris y doxa) y la agapi-amor incondicional de Dios superaban los dolores, y recibir de Dios la potencia de la divina energía jaris (increada) para vencer a los enemigos lo consideraban un gran consuelo y al mismo tiempo una deuda con Dios, porque fueron dignos de sufrir la muerte por el nombre de Cristo, de modo que muchas veces se volvían insensibles al dolor. Del mismo modo, los santos Padres se ejercitaron mucho al principio con diversas prácticas y luchas provocadas por los espíritus malignos, pero prevalecía y vencía el anhelo y la esperanza de la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos). Porque con la απάθεια después del esfuerzo se vuelve despreocupado, ya que venció los πάθος pazos. Y el apasionado cree que está bien, pero eso lo cree debido a su ceguera. Solo a aquel que llamamos luchador le corresponde el esfuerzo y la lucha, porque quiere vencer los πάθος pazos y no puede, ya que a veces Dios permite que sea vencido por sus enemigos, para que adquiera humildad. Por eso debe reconocer su enfermedad y debilidad y evitar con todas sus fuerzas lo que le perjudica, para olvidar su antigua costumbre, hábito o adicción. Porque si uno no evita primero la distracción y no adquiere un silencio perfecto, no puede llegar a tener algo impasible, sin pazos  o decir siempre lo bueno. Y, en general, en cada cosa conviene primero la perfecta evitación de la distracción, para no ser arrastrado por el hábito o adicción anterior.

*Fuente: Filocalía, tomo II, pág. 313 https://logosortodoxo.es/filocalia/filocalia-tomo-2-logos-sobre-el-abad-filemon/.

 

Pero nadie, al oír hablar de humildad, απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) y cosas similares, debe pensar por ignorancia que ya las posee, sino que debe buscar la señal de cada virtud y encontrarla dentro de sí.

 

20) La humildad

 

Las señales de la humildad son que, aunque uno tenga toda virtud física y espiritual, se considere más endeudado con Dios, ya que por Su χάρις jaris (gracia, energía increada) ha recibido mucho siendo indigno; y si le sobreviene alguna tentación, ya sea de demonios o de hombres, considera que la merece y más aún, para así poder saldar un poco de su deuda y encontrar alivio en el juicio de los tormentos e infiernos que espera. Y cuando no sufre algo así, mucho se entristece y se angustia, buscando maneras de forzarse a sí mismo. Y cuando le sucede, nuevamente se humilla, considerándolo un regalo de Dios. Y no encontrando con qué recompensar al Benefactor, sigue trabajando siempre y considerarse a sí mismo aún más endeudado.

 

21) La απάθεια apázia

 

La señal de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos, desapego, desapasionamiento) es quizás esta: estar imperturbable y sin miedo en todo, porque ha recibido fuerza por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios para lograr todo, según el Apóstol (Fil. 4,13), sin preocuparse por el cuerpo, sino esforzándose al máximo para alcanzar el reposo de la costumbre o adicción. Y agradeciendo por ello, encuentra otra forma de forzarse, para estar siempre luchando y venciendo con humildad. Esta es la verdadera progresión del hombre. Porque las cosas que se hacen sin esfuerzo no son obras, como dice San Isaac, sino regalos. Si el reposo viene con el primer esfuerzo, esto es premio de derrota y no motivo de jactancia. No se alaba a quienes reciben salario, sino a quienes se esfuerzan en el trabajo y no reciben nada.

 

¿Qué tenemos que decir? No importa cuánto hagamos y cuánto agradezcamos al Benefactor, siempre estamos en deuda y mucho más, porque Él no carece de nada ni necesita nada, mientras que sin Él no podemos hacer ningún bien (Juan 15,5). Aquel que se ha hecho digno de alabar a Dios, es él quien se beneficia, porque ha recibido un gran y admirable don o carisma. Y cuanto más alaba, más en deuda se siente, y no encuentra fin a la interrupción de la gnosis-conocimiento de Dios o de la gratitud o de la humildad o de la agapi-mor incondicional. Porque estas no son de este siglo para tener fin, sino del otro, del siglo aquel que es eterno y siempre creciente en gnosis-conocimiento y carismas-dones. Aquel que se ha hecho digno de esto en obras, logos y palabras, se libera de todos los πάθος pazos (pasiones, padecimientos, emociones, vicios, adicciones, etc.). Pero aquel que desea alcanzar esto, debe permanecer cerca de Dios y no preocuparse por este siglo y mundo, ni temer ninguna tentación, porque gracias a ella ascenderá a un mayor progreso y a un grado superior. Ni por sueños malos o supuestamente buenos, ni por ningún pensamiento vil, maligno o bueno, ni por tristeza, tribulación o supuesta alegría, ni por orgullo o desesperación, ni por profundidad o altura o abandono o supuesta ayuda y fuerza, ni por negligencia o progreso o pereza, acidia o supuesta diligencia, ni por aparente impasibilidad (sin pazos) o gran πάθος pazos. Sino que debe mantener una vida tranquila en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) sin distracciones con humildad, creyendo que nadie puede hacernos daño si nosotros no queremos, salvo tal vez por nuestro orgullo y falta de constante recurrencia a Dios; y debe postrarse ante Dios y pedir que se haga Su voluntad en todo, diciendo a cada pensamiento que viene: «No sé quién eres, Dios sabe, ya sea bueno o no, porque he dejado y sigo dejando mi vida en Sus manos. Él cuida de mí. Así como me hizo de la nada, así por la χάρις jaris (gracia, energía increada) me salvará, si le place. Que sólo se haga Su santa voluntad en esta vida y en la venidera, como Él quiere y cuando Él quiere. No tengo voluntad propia, sólo sé que he pecado mucho, he sido grandemente beneficiado y ni siquiera agradezco con obras o palabras Su bondad. Sin embargo, Él puede y quiere salvar a todos, y también a mí, a Su manera. Siendo humano, ¿cómo puedo saber si quiere que sea así o de otra manera? Por temor al pecado he dejado el mundo y he venido aquí; y por mis pecados y muchas debilidades me quedo ocioso en mi celda, como los prisioneros, esperando el juicio del Señor».

 

Y si se ve a sí mismo ocioso y perdido, no debe asustarse y temer. Porque pronto encontrará contrición en la psique-alma y lágrimas dolorosas, si no sale de su celda. Y nuevamente, si tiene gran diligencia en todo trabajo espiritual y lágrimas, no debe considerarlo como alegría, sino como engaño y preparación para la batalla. En general, debe despreciar todo bien o mal para permanecer imperturbable en todo y tranquilizarse en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y luchar según su capacidad, aplicando las cosas que ha aprendido, por supuesto si tuvo o tiene algún consejero espiritual. De lo contrario, debe tener a Cristo como su consejero en cada acción, concepto y pensamiento con oración pura desde su corazón con humildad. Y nunca debe confiar en que se ha convertido en un monje probado, hasta que se encuentre con Cristo en el futuro, como dicen Juan Clímaco y el Abad Agathon. Y si sólo tiene el propósito de agradar a Dios, Él le enseñará Su voluntad, ya sea mediante información espiritual en el corazón, o a través de alguien, o por la Escritura. Y si abandona sus propios deseos y voluntades por Él, Él lo llevará a la perfección con un gozo inexpresable, de una manera que no entenderá. Y cuando vea esto, se maravillará grandemente, pues la alegría y la gnosis-conocimiento brotan de todas partes. Encuentra beneficio en todo y Dios reina en él, porque no tiene voluntad propia, ya que se ha sometido a Su santa voluntad. Y se convierte como un rey, de modo que si pone algo en su mente, se hace sin esfuerzo e inmediatamente por Dios, quien cuida de él. Esta es la fe de la que habló el Señor: «si tenéis fe inquebrantable y no dudáis de la potencia de Dios, no sólo haréis el milagro de la higuera; etc.» (Mat. 21:21). Sobre esta fe se edifican las demás virtudes (Col 1:23), según el Apóstol. Por eso el enemigo utiliza todas las artimañas para apartar al hombre de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y hacerle caer en la tentación. Y de alguna manera se encuentra infiel, confiando en su propia fuerza y prudencia, sea total o parcialmente. Y de esto se aprovecha el enemigo para vencerlo y llevarlo cautivo, al miserable.

 

Aquel que ha aprendido estas cosas, abandona todo disfrute y reposo del mundo, sabiendo qué es esto, y corre hacia la despreocupación. Ya sea en la subordinación, teniendo al yérontas (anciano experimentado, sabio e iluminado) en lugar de Cristo, y entregando a él cada pensamiento, en logos, palabra y obra, para no tener nada por sí mismo. O se dirige a la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y tranquilidad con fe cierta, evitando todo. Y allí tiene a Cristo en lugar de todo, y Él se convierte en todo para él, como dicen Crisóstomo y Damasceno, tanto en esta vida como en la venidera. Cristo lo alimenta, lo viste, lo alegra, lo consuela, lo deleita, lo calma, lo enseña, lo ilumina, y en general, como cuidaba de Sus discípulos, así cuida de él. Sólo que él no se esfuerza como ellos, sino que tiene una fe cierta, con la cual no se preocupa por sí mismo como los demás hombres. Pero por temor a los espíritus malignos, como entonces los Apóstoles por temor a los judíos (Juan 20:19), se queda en su celda esperando a su Maestro, para que lo resucite espiritualmente de los πάθος pazos  con la verdadera contemplación, es decir, el gnosis-conocimiento de Sus criaturas, y le regale la paz, como a los Apóstoles mientras las puertas estaban cerradas (Juan 20:19), dice San Máximo*.

*Filocalía, tomo II, segunda centuria, cap. 46 pág. https://logosortodoxo.es/filocalia/200-capitulos-a-thalasio-sobre-la-teologia-y-la-economia-de-la-encarnacion-del-hijo-de-dios/

 

22 Recordatorio de las siete praxis, acciones corporales

 

Lo que se escribió anteriormente al comienzo del logos sobre las siete praxis, acciones corporales y éticas, uno debe aplicarlo y seguirlo siempre; y no reducirlo por falta, ni aumentarlo por exceso, a menos que sea tiempo de guerra corporal debido a la juventud o gran fuerza física, para la cual se necesita un ejercicio excesivo. O, por el contrario, debido a una enfermedad, en cuyo caso se necesita un poco de descanso. Sin embargo, no se debe hacer una abolición completa del ejercicio, porque esto puede dañar incluso a los impasibles, como dice San Isaac. Pero el descanso debe ser por necesidad como tratamiento de la enfermedad, y no una excusa para que la psique-alma relaje el ejercicio espiritual. La relajación ocurre cuando uno desea con todo su ser el descanso. Sin embargo, el descanso suele dañar a los jóvenes y sanos. Porque los santos Padres, Basilio el Grande y Máximo el Confesor, dicen que para el hambre y la sed, el pan y el agua son suficientes; pero para la salud y la fuerza del cuerpo, Dios ha regalado otras cosas por filantropía, para que el hombre enfermo no se repugne comiendo siempre lo mismo, sino que se beneficie con la variación de los alimentos, como dijimos antes. La abstinencia y la incontinencia son las que causan las enfermedades, mientras que la moderación y la variación diaria de los alimentos causan la salud, para mantener el cuerpo alejado del placer hedonista y la enfermedad y para ser un ayudante en la adquisición de virtudes.

 

Dijimos esto para aquellos que aún luchan. Los impasibles ahora, que han alcanzado la infancia en Cristo, a menudo no comen durante muchos días, ya que olvidan incluso el cuerpo, como San Sisoes. Este, después de comer, pedía recibir los Sagrados Misterios, debido al éxtasis que tenía hacia Dios. El Apóstol dice al respecto, para beneficio de muchos: «Si estamos en éxtasis, es para Dios; si estamos en nuestro juicio, es para vosotros» (2 Cor. 5:13). De manera similar, el Gran Basilio dice acerca de algunos, y algunos otros. Tampoco estas personas, cuando comían muchos alimentos con otros, los sentían, sino que era como si no comieran nada. Porque el νούς nus (espíritu de la psique) de estas personas no está en el cuerpo, para sentir el descanso o el dolor. Y esto es evidente por muchos Padres y santos Mártires. También es evidente por el Santo aquello que escribió San Nilo*. Había, dice, un anciano en el desierto que oraba con su νούς nus; a este, por concesión de Dios, para beneficio propio y de muchos otros, los demonios lo agarraban de las manos y los pies y lo lanzaban hacia arriba, y nuevamente, para que su cuerpo no se dañara al caer desde tal altura, lo atrapaban con una alfombrilla y esto lo hicieron por mucho tiempo para probar si su νούς nus descendía del cielo, cosa que no pudieron lograr. ¿Podría alguien así tener alguna sensación de comida o bebida o algo corporal?

 

Y nuevamente, San Efrén, habiendo vencido los πάθος pazos psíquicos y los corporales con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo, para no quedarse inactivo por las guerras del enemigo y ser condenado, como creía por su gran humildad, rogaba a Dios que le quitara la χάρις jaris (gracia, energía increada) de la impasibilidad. Al respecto, Juan Clímaco, lleno de asombro, escribió que «hay algunos que son más impasibles que los impasibles, como aquel sirio, etc.».

* Sobre la oración, cap. 111 Filocalia, tomo 1. https://logosortodoxo.es/filocalia/153-reflexiones-sobre-la-oracion-del-corazon/

 

23 El discernimiento

 

Por eso, en todo necesitamos el discernimiento para juzgar con lógica según el tiempo de cada tarea. El discernimiento es una luz que muestra a quien lo tiene el tiempo, el intento, la tarea, la obra, la fuerza, la gnosisconocimiento, la edad, la capacidad, la enfermedad, la intención, la disposición, la contrición, el hábito, la ignorancia, la fuerza y la complexión del cuerpo, la salud y el sufrimiento, el modo, el lugar, el comportamiento, la crianza, la fe, la disposición, el propósito, la conducta, el permiso, la experiencia, la prudencia natural, el cuidado, la vigilancia, la demora y cosas similares. Luego, muestra la naturaleza de las cosas, su uso, la cantidad, los tipos, el propósito de Dios que está en las Escrituras divinas, el significado de cada palabra, como por ejemplo, lo dicho en el Evangelio según Juan que «vinieron los helenos-griegos buscando al Señor; y Él dijo inmediatamente: Ha llegado la hora, etc.» (Juan 12:23). Aquí claramente se refiere a que había llegado la hora de la llamada de las naciones a la fe; había comenzado el tiempo de la Pasión y esto lo pone como un signo. El discernimiento aclara todo esto, y no solo esto, sino también el propósito de la interpretación de los Padres, que lo que se busca no es lo que se hace, sino por qué se hace, dice San Nilo. Y aquel que hace algo sin conocer las cosas que dijimos antes, quizás se esfuerce mucho, pero no logra nada, como dicen el Gran Antonio y San Isaac sobre aquellos que se esfuerzan en las virtudes corporales, pero descuidan el trabajo del νούς nus y de la psique-alma, aunque esto es lo que realmente se busca, como dice San Máximo*, dale al cuerpo el trabajo según su capacidad, y dirige todo tu esfuerzo al νούς nus. Porque, dice, quien trabaja físicamente, a veces es vencido por la glotonería y la somnolencia, por la distracción y la verborrea, de estas cosas se oscurece el νούς nus (espíritu de la psique). Otras veces, con el ayuno y la vigilia prolongada y con los esfuerzos excesivos, se nubla el νούς nus y la mente. Sin embargo, quien cuida del νούς nus, contempla, ora, teologiza y puede lograr toda virtud. Porque el hombre prudente y lógico lucha con experiencia y habilidad para reducir lo más posible las necesidades del cuerpo para volverse poco cuidadoso o incluso despreocupado, para aplicar y cumplir los mandamientos, como dice el Señor: «No os afanéis, etc.» (Mt. 6:25). Cuando uno es ocupado en exceso, ni siquiera puede verse a sí mismo; ¿y cómo puede ver las trampas del enemigo que están preparadas desde hace tiempo?

* Cuarta centuria sobre el amor, cap. 63 Filocalía, tomo 2 https://logosortodoxo.es/filocalia/san-maximo-el-confesor-filocalia-4-centurias-sobre-la-agapi/.

 

Porque el enemigo tiene la costumbre de no hacer siempre guerra abierta, como dice Crisóstomo. Si hiciera guerra abierta, entonces no caeríamos fácilmente en sus trampas muchos, de modo que pocos sean los que se salven (Lc. 13:23), como dice el Señor. Pero cuando el enemigo quiere llevar a alguien a grandes pecados, primero lo hace negligente en las pequeñas y ocultas cosas: antes del adulterio, lo induce a mirar frecuentemente y con lujuria; antes del asesinato, a la pequeña ira; antes de la oscuridad del νούς nus, a la pequeña distracción; y antes de la distracción, le presenta la supuesta necesidad del cuerpo. Por eso el Señor, que es la sabiduría del Padre (1Cor. 1:24) y prevé todas las cosas, anticipándose a las artimañas del diablo, ordena a los hombres que corten de antemano las causas, para que no pensemos que son fácilmente perdonables las pequeñas cosas y caigamos miserablemente en los terribles y grandes pecados. Por eso dice: «Habéis oído que a los antiguos (es decir, aquellos que tenían la Ley) se les dio este y aquel mandamiento; pero yo os digo, etc.» (Mt. 5:21-22).

 

Aquél que se convierte en discípulo del santo Evangelio debe prestar atención a las enseñanzas del Salvador y ponerlas en práctica para liberarse de las trampas del enemigo, considerando los mandamientos como un gran honor y beneficio, porque con gran sabiduría pueden salvar la psique-alma. Los mandamientos (logos principios espirituales) son regalos de Dios, y muy razonablemente, como dice el hermano de Dios, «toda buena dádiva y todo regalo perfecto provienen de Dios» (Stg. 1, 17). Como dice también San Juan Damasceno: «Has mandado a Tu Madre, oh Cristo, para interceder bienaventuradamente por nosotros. Con sus oraciones, concédenos el Espíritu compasivo que transmite bondad, el cual viene del Padre a través de ti.»

 

Quien ha recibido el don o carisma de prestar atención a las Sagradas Escrituras, como dicen los Padres, encuentra todo bien escondido en ellas, como dice el Señor: “El que se ha hecho alumno en el reinado de la realeza increada de los cielos” (Mt. 13, 52), es decir, en la escuela divina y en la lectura de las Sagradas Escrituras.

 

Porque la Escritura revela otra cara a los demás hombres, incluso si piensan que saben, y otra a aquel que está dedicado a la oración continua, es decir, que tiene la noción de Dios en lugar de respiro en todo, aunque sea inexperto y falto de gnosis-conocimiento en los estudios de los hombres, como dice San Basilio el Grande. Dios se revela más bien en la sencillez y la humildad, como dice Juan Clímaco, y no en los esfuerzos y la sabiduría humana que quedan abolidas, se desecha. De hecho, Dios rechaza esto si no va acompañado de humildad, porque es mejor ser inexperto en palabras que en gnosis (conocimiento espiritual), según el Apóstol (2 Cor. 11, 6). Porque la gnosis-conocimiento espiritual es un don, mientras que el saber de las palabras es una enseñanza humana, al igual que las demás lecciones de este mundo, y no ayuda en absoluto a la salvación de la psique-alma. Esto es evidente por los helenos-griegos.

 

La lectura se realiza para que aquellos que conocen las cosas por experiencia recuerden y para que aquellos que no las conocen aprendan. Como dice San Basilio el Grande, cuando Dios encuentra el corazón limpio de todas las cosas y enseñanzas mundanas, escribe Sus propios dogmas (principios, leyes espirituales) como en una tabla en blanco. Esto lo digo para que nadie lea lo que no le gusta a Dios. Y si alguna vez leyó por ignorancia, que luche rápidamente por borrarlo de su memoria con la lectura espiritual de las Sagradas Escrituras, especialmente aquellas que le ayudan en la psicoterapia y salvación de su psique-alma, según la condición en la que ha alcanzado y se encuentre. Si aún es práctico, que estudie las vidas y logos de los Padres; si la χάρις jaris (gracia, energía increada) lo elevó a la divina-gnosis, conocimiento divino, que estudie todas las Sagradas Escrituras, porque puede, según el Apóstol, refutar todo lo que se exalta contra la gnosis-conocimiento de Dios y castigar toda desobediencia (2 Cor. 10, 5-6) con la práctica y la verdadera gnosis-conocimiento de los mandamientos dogmas (fármacos, principios espirituales) y doctrinas divinas de Cristo. Además de esto, que no lea nada más. ¿Qué necesidad hay en recibir un espíritu impuro en lugar del Espíritu Santo? Porque en lo que sea que uno lea, ese espíritu desea tener, aunque no parezca malo, como parece a aquellos que tienen experiencia.

 

24) La lectura según Dios

 

La lectura según Dios debe hacerse para que el νούς nus con la mente no se desvíe de un lado a otro. Esto es el principio de la salvación, porque el enemigo odia, como dice Salomón, el sonido que advierte de su venida (Prov. 11, 15). Así como la dispersión o alucinación o encantamiento de la διάνοια diania (intelecto, mente, cerebro) es el principio del pecado, como dice San Isaac. Aquel que quiere evitar completamente el pecado debe permanecer principalmente en su celda. Si es dominado por la negligencia, debe trabajar un poco, al igual que el impasible y el gnóstico/conocedor, para beneficio de los demás y para ayudar a los débiles y enfermos. Así lo hicieron los grandes Padres por consentimiento y por humildad, identificándose con los pasionales, para que pudieran tener a Dios en todas partes y pudieran dedicarse en la θεωρία zeoría contemplación según Dios, incluso en el trabajo manual y en el mercado, como dice San Basilio el Grande sobre los perfectos, que «ellos siempre están solos entre la multitud y con ellos mismos y con Dios». Aquel que no tiene todavía estas cosas, pero quiere divorciarse de la acedia y negligencia, debe rechazar toda relación con los hombres y el sueño excesivo y permitir que su cuerpo y psique-alma se derritan hasta que se cansen y se vayan, demostrando su paciencia en la incansable dedicación y lectura según Dios y en la oración pura. Porque cuando el enemigo ve que es capaz de lograr algo, continúa luchando; de lo contrario, se retira, ya sea completamente o temporalmente. Por eso aquel que quiere vencer a los enemigos debe tener mucha paciencia. Quien persevera hasta el final, ese será salvo (Mt. 10, 22). «Porque es propio de la obra de la justicia de Dios retribuir con sufrimientos a los que os hacen sufrir, y a vosotros, que sufrís, daros el descanso y la alegría en compañía nuestra, cuando Jesús, el Señor, aparezca desde el cielo con sus ángeles poderosos y la fuerza que el mismo los ha dado, entre llama de fuego increado, para atribuir castigo justo a los que no quieren conocer a Dios y no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús Cristo” (2Tes. 1, 6-7).

 

No es malo nada de lo que sucede según la voluntad de Dios, con humildad. Pero hay diferencias entre cosas y obras. Por lo tanto, todo lo que es más de lo necesario se convierte en obstáculo para aquel que quiere ser salvo, es decir, todo lo que no sirve para la salvación de la psique-alma, o para la vida física corporal. No son los alimentos, sino la gula lo malo; no es el dinero, sino el apego a él; no es el logos (hablar), sino la ociosidad y la charlatanería; no son los placeres y agradables del mundo, sino la incontinencia; no es el amor hacia los nuestros, sino el descuido que proviene de él en detrimento del agrado de Dios; no son las ropas, sino las superfluas y lujosas; no son las casas para evitar el frío, el calor y los enemigos, bestias y personas, sino casas de dos y tres plantas, grandes y costosas; ni el que uno tenga algo, sino no tenerlo para uso necesario; ni tener libros para los muy estudiosos, sino no tenerlos para la lectura según Dios; no son los amigos, sino los amigos que no causan beneficio psíquico y espiritual. No es mala la mujer, sino la lujuria, fornicación; ni es la riqueza, sino la avaricia; ni es el vino, sino la embriaguez; ni es la ira natural dada para el castigo del pecado, sino el uso de ella contra los semejantes; no es el poder, sino la ambición; ni es la gloria, sino la ambición, y peor que esta, la vanagloria; no es adquirir virtud, sino creer que se tiene; ni es la gnosis-conocimiento, sino creerse conocedor/gnóstico, y lo peor, no conocer la propia ignorancia; no es la gnosis-conocimiento verdadera, sino la falsa; ni es malo el mundo, sino los πάθος pazos; no es la naturaleza, sino las cosas contra natura; ni es la concordia, sino aquella que se hace para mal y no para la salvación de la psique-alma; no son los miembros del cuerpo, sino su mal uso.

 

Es decir, la vista no se hizo para desear aquello que no debemos, sino para ver las criaturas y glorificar al Creador, de modo que caminemos correctamente hacia lo que es beneficioso para nuestra psique-alma y nuestro cuerpo. Tampoco los oídos se hicieron para escuchar chismes, juicios malignos y tonterías, sino para escuchar el logos de Dios y los logos de los hombres, los cantos de los pájaros, etc., y glorificar a su Creador. El olfato no es para afeminar la psique-alma y debilitarla con perfumes, como dice san Gregorio el Teólogo, sino para respirar y recibir el aire que Dios nos concede y glorificarlo por ello, porque sin aire no puede vivir físicamente ni el hombre ni el animal.

 

Y admiro la sabiduría del Bienhechor, que las cosas más necesarias son fácilmente accesibles para todos, es decir, el aire, el fuego, el agua, la tierra. Y no solo estas, sino también aquellas que pueden salvar la psique-alma, las hizo más accesibles que otras cosas, mientras que las que condenan la psique-alma las hizo más difíciles. La pobreza, por ejemplo, salva más fácilmente la psique-alma, mientras que la riqueza se convierte en obstáculo para la psicoterapia, redención y salvación de muchos. Sin embargo, cualquiera puede encontrar la pobreza, mientras que la riqueza no está en nuestra mano adquirirla. Luego, el desprecio, la humildad, la paciencia, la obediencia, la subordinación, la continencia, el ayuno, la vigilia, el cortar de la voluntad propia, la enfermedad física, el agradecimiento en todas estas cosas, las tentaciones, las pérdidas, la privación de lo necesario, la abstinencia de los placeres, la desnudez, la paciencia y, en general, todas las obras que se hacen para Dios, son sin obstáculos y nadie las reclama, sino que más bien las cede a aquellos que desean tenerlas, ya sea que vengan voluntariamente o involuntariamente. Aquellas cosas que contribuyen a la pérdida de la psique-alma son difíciles de encontrar; como la riqueza, la gloria, el orgullo, la insolencia, el poder, el dominio, la incontinencia, la gula, la no aceptación, el hacer lo que uno quiere, la salud y la fuerza corporal, la vida sin dificultades, las ganancias, tener todo lo que uno desea, disfrutar de lo que produce placer hedonista, muchas y lujosas ropas y mantas, y similares, para las cuales hay mucho esfuerzo, escasa adquisición y beneficio transitorio. Y es grande la tristeza por estas cosas, pero pequeño el placer, porque tanto aquellos que las tienen como aquellos que no las tienen pero las desean, experimentan mucha aflicción y tristeza, aunque ninguna es mala, sino que es malo su uso indebido, como se dijo.

 

Así que nuestras manos y pies no nos fueron dados para robar, agredir y levantarlos contra los demás, sino para usarlos según Dios, para caridad hacia los pobres por los más débiles espiritualmente y psíquicamente para nuestra perfección y para ayudar a los necesitados, los más fuertes en psique-alma y cuerpo con la desapropiación y la imitación de Cristo y Sus santos discípulos, para glorificar a Dios y admirar la sabiduría que está escondida en nuestros miembros. Es decir, cómo estas manos nuestras y nuestros dedos pequeños están listos para cualquier ciencia y trabajo, escritura y arte por la providencia de Dios. De los cuales proviene la gnosis-conocimiento de los innumerables artes y escritos, de la sabiduría y de los medicamentos curativos, de las lenguas y de las diversas letras. Y en general, todas las cosas se han hecho y se hacen y se harán, nos han sido regaladas por infinita bondad y siempre se nos da para vivir físicamente y ser psicoterapiados y salvos psíquicamente, si las usamos según el propósito de Dios y glorificarLe con toda nuestra gratitud. De lo contrario, caemos y nos perdemos, y todo contribuye en tristeza y tribulación en esta vida presente, pero también al infierno eterno en el futuro, como se dijo anteriormente.

 

25) El verdadero discernimiento

 

Aquel que por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios ha recibido el don del discernimiento, debido a su gran humildad, tiene el deber de custodiar con toda su fuerza este don o carisma, para no hacer nada sin discernimiento, evitando pecar conscientemente por negligencia y provocar una mayor condena para sí mismo. Quien aún no ha recibido este don tiene el deber de no insistir en ningún sentido, concepto, logos o acción sin consultar a los expertos, y sin una fe cierta y una oración pura, sin las cuales no puede elevarse verdaderamente al discernimiento.

 

El discernimiento nace de la humildad y engendra la perspicacia, clarividencia, como dicen Moisés y Juan Clímaco, de modo que aquel que le posee pueda prever las intrigas ocultas del diablo y cortar las causas y motivos antes de que se manifiesten, como dice David: «Mis ojos vigilan a mis enemigos» (Salmo 53:9). Los signos del discernimiento son conocer verdaderamente las cosas buenas y las malas, así como conocer la voluntad de Dios en todos los asuntos. Los signos de la visión clara son conocer incluso los errores antes de que se lleven a cabo por la praxis y los que se producen por el engaño de los demonios.

 

Además, conocer los misterios escondidos en las Sagradas Escrituras y en las creaciones sensibles. El signo también tiene la madre de estas la humildad, como se mencionó anteriormente, y se conoce por ello. Es decir, si alguien es humilde, debe tener todas las virtudes y, sintiéndose en deuda, creer verdaderamente que es inferior a toda la creación. Pero si no se siente así, entonces solo eso es signo de que es peor que toda la creación, aunque parezca tener vida angelical. Porque el verdadero ángel, después de tantas virtudes y tanta sabiduría, no podía gustar y complacer al Creador sin humildad.

 

Entonces, ¿qué puede decir aquel que cree que es un ángel sin humildad, la cual es la causa de todos los bienes que existen o existirán? De aquí nace el discernimiento que ilumina los confines y sin el cual todo es oscuro. El discernimiento es también llamado luz, y por eso antes de cada logos, palabra y praxis, acción necesitamos esta luz, para ver el resto y admirar. Admirar también a Dios, quien el primer y principal día creó la luz (Génesis 1:3), para que no queden oscuras las cosas que vendrán después, como dice san Juan Damasceno.

 

Por tanto, la luz, como se dijo antes, es el discernimiento, del cual nace la perspicacia o clarividencia, que es lo más necesario de todos los carismas o dones. ¿Qué es ciertamente más necesario que ver los engaños de los demonios y vigilar y custodiar la psique-alma con la ayuda de la χάρις jaris (gracia, energía increada)? Más necesario aún que todas las obras espirituales es la pureza de conciencia, dice el santo Isaac, y la santificación del cuerpo, sin la cual nadie verá al Señor (Hebreos 12:14), como dice el Apóstol Pablo.

 

26) Rechazo de la desesperación

 

Pero no debemos desesperar cuando no somos como deberíamos ser. Es ciertamente malo, oh hombre, que has pecado. Pero ¿por qué injustamente consideras a Dios incapaz debido a tu ignorancia? ¿Acaso no puede Él salvar tu psique-alma, Él que creó este vasto mundo que ves? Y si dices: «Este es probablemente mi condenación, junto con Su consentimiento», vuelve a la metania, arrepiéntete y Él acepta tu arrepentimiento, igual que del hijo pródigo (Lucas 15:20) y la prostituta (Lucas 7:47-48). Si no puedes hacer esto, pero pecas por hábito o adicción en cosas que no deseas, humíllate como el publicano (Lucas 18:13); esto es suficiente para tu salvación. Porque aquel que peca sin arrepentirse, pero no desespera, necesariamente se coloca por debajo de toda creación y no se atreve a juzgar ni acusar a ningún hombre. Más bien, admira la misericordia y filantropía de Dios y siente gratitud hacia el Bienhechor, y puede tener muchos otros bienes. Aunque sea esclavo del diablo por el pecado, sin embargo, por el temor a Dios, resiste al enemigo que lo empuja hacia la desesperación, y por eso está de alguna manera con Dios, si tiene gratitud, agradecimiento, paciencia, temor a Dios, y si no juzga a nadie para no ser juzgado (Mateo 7:1), lo cual es muy necesario.

 

Como dice Crisóstomo sobre el infierno o gehena, este nos beneficia casi más que el reinado de la realeza increada de los cielos; porque debido a él, muchos entran en el reinado de la realeza increada, mientras que pocos lo hacen debido a la misericordia y filantropía de Dios. Esto se debe a que el primero nos aleja con temor, mientras que el segundo nos abraza, y nos salvamos por ambos, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo. Así como aquellos que luchan contra muchos πάθος pazos, tanto psíquicos, espirituales como físicos corporales, son coronados si tienen paciencia y no entregan su libre albedrío por negligencia ni desesperan, así también aquel que alcanza la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego de los pazos) con seguridad, alivio y consuelo, cae rápidamente si no confiesa siempre las beneficencias por no juzgar a nadie. Si se atreve a hacer tal cosa, es como si demostrara que por su propio poder adquirió la riqueza de la απάθεια apázia, nos dice San Máximo. Y así como aquel que aún está con πάθος  pazos y carente de la luz de la gnosis-conocimiento corre un gran riesgo si es guía espiritual de otros, como dice san Juan Damasceno, así también aquel que ha recibido de Dios la απάθεια apázia y la gnosis-conocimiento espiritual, si no beneficia a otras psiques-almas.

 

Nada más beneficia al enfermo tanto como huir hacia la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz espiritual) y la tranquilidad, ni al pasional y carente de gnosis-conocimiento tanto como la subordinación. No hay nada mejor que conocer la propia debilidad e ignorancia, ni peor que ignorarlas. No hay otro πάθος pazos más odioso que el orgullo o soberbia, ni más ridículo que la avaricia, que es la raíz de todos los males (1Tim 6:10); y es ridículo porque los hombres que con mucho esfuerzo adquieren dinero hecho de metal terrenal, lo vuelven a esconder en la tierra, inútilmente. Por eso el Señor dice: «No acumulen riquezas en la tierra, etc.» y «donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mateo 6:19 y 21). Porque el hombre, con su νούς nus con la mente en las cosas que queda apegado mucho tiempo, en estas también es arrastrado por el hábito, ya sea en cosas terrenales, ya sea en πάθος pazos o bienes celestiales y eternos. El hábito, cuando se arraiga, adquiere la fuerza de la naturaleza, dice el Gran Basilio. Y cuando alguien está enfermo y débil, entonces debe prestar más atención al testimonio de su conciencia, para liberar su psique-alma de toda condenación, no sea que llegue al final de la vida y tenga que arrepentirse inútilmente y lamentarse eternamente. Por lo tanto, aquel que no puede soportar por Cristo una muerte sensible como Él, al menos debe soportar la muerte espiritual voluntariamente. Y será testigo ante su conciencia, al no someterse a los demonios y a los deseos y voluntades propias que lo combaten, sino vencerlos, como los santos Mártires y los santos Padres; porque los primeros sufrieron de manera sensible, mientras que los segundos lo hicieron espiritualmente. Por lo tanto, si uno se fuerza un poco, vence al enemigo; o si descuida un poco y se confunde, está perdido.

 

27) Corto camino hacia la adquisición de las virtudes y la abstención de los πάθος pazos

 

Nada más perturba y oscurece al νούς nus, dice el Gran Basilio, como la maldad o mala astucia, vileza, y nada ilumina el νούς nus tanto como la lectura en silencio. Nada conduce más rápidamente al dolor de la psique-alma que el recuerdo de la muerte. Nada lleva a un progreso más oculto que el auto reproche y el corte de las voluntades propias y deseos; ni a una pérdida más oculta que la presunción y el auto-gustarse. Nada provoca el alejamiento de Dios y el castigo del hombre más que el murmullo y la queja; ni facilita el pecado más que la confusión y la verborrea o charlatanería. No hay un camino más corto para adquirir la virtud que el aislamiento y la concentración del νούς nus. Ni para la gratitud y el agradecimiento que el estudio de las donaciones de Dios y nuestros propios pecados. Ni para el aumento de las beneficencias que su alabanza. Nada ofrece tan a menudo la salvación involuntaria como las tentaciones. Ni hay un camino más corto hacia Cristo, es decir, hacia la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) y la sabiduría del Espíritu, que el camino real, es decir, aquel que en todas las cosas se aparta de los excesos y las deficiencias. Ni otra virtud puede cumplir tanto la voluntad divina como la humildad y el abandono de todo nuestro concepto y voluntad. Ni hay otro colaborador en toda buena obra como la oración pura. Ni hay otro obstáculo para la adquisición de las virtudes como la distracción y la alucinación o delirio de la διάνοια diania (mente, intelecto), aunque sea en un grado muy pequeño.

 

Cuanta más pureza tiene alguien, más parece que peca, porque ve. Y cuanto más peca, más se preocupa, aunque parezca que tiene pureza. Y de nuevo, cuanto más gnosis-conocimiento tiene, más parece como si no tuviera. Y cuanto menos conoce su ignorancia y su gnosis-conocimiento espiritual parcial, tanto piensa que es conocedor/gnóstico. Y el luchador cuanto más soporta las tribulaciones, tanto más vencerá al enemigo. Y cuanto mejor lucha uno para hacer algo en un día, tanto más debe a todos los días de su vida, dice San Marcos*. Es decir, si su fuerza y disposición son suyas, la χάρις jaris (gracia, energía increada) es de Dios. Y por eso, ya que pudo cuando vino la χάρις jaris (gracia, energía increada), ¿qué gloria y presunción puede tener este hombre? Porque piensa que puede hacer algo bueno solo y condena injustamente a aquellos que no pueden. Aquel que exige algo de su prójimo, es más justo que lo exija de sí mismo. Así como aquellos que pecan deben temer porque enojaron a Dios, así también aquellos que les cubrió y protegió la χάρις jaris (gracia, energía increada) debido a su debilidad y disposición hacia la desesperación, deben temer más porque deben mucho. Y cuanto mayor es el abismo de la ignorancia de las Escrituras, dice San Epifanio, tanto mayor es el mal de la transgresión voluntaria en conocimiento.

*226 capítulos,  cap-33-44, Filocalía tomo1 https://logosortodoxo.es/filocalia/tomo-i/filocalia-de-los-santos-nipticos-tomo-1-san-marcos-el-asceta/

 

Es más importante beneficiar a una psique-alma con el logos y la palabra que con la oración y tener paciencia cuando se es injustamente tratado por el prójimo, para no entristecer al que injustamente trata, sino para satisfacer su voluntad en su momento de turbación, como dice San Doroteo, y así levantar la carga de su prójimo por compasión por su psique-alma y orar por él, anhelando su salvación y cualquier otro bien, físico y psicológico. Y esta es la pura inocencia sin maldad, que hace la catarsis, purga y limpia la psique-alma y la eleva a Dios. Porque la terapia, “psicoterapia” del hombre es superior a cualquier trabajo y cualquier virtud. Ni hay una virtud más grande y perfecta entre las virtudes que la agapi-amor (desinteresado, altruista) al prójimo. El signo de esta agapi-amor no es solo que uno no tiene necesidad de lo que el otro tiene, sino que también soporta la muerte por él con alegría, según el mandato del Señor (Jn 15,13), y considerar estas cosas como un deber, y benditas. Porque cada uno debe amar al prójimo hasta la muerte, no solo porque tiene la misma naturaleza que él, sino también por la preciosa sangre que Cristo derramó por nosotros, que también dio el mandamiento de la agapi-amor incondicional al prójimo. No seas ególatra, egocéntrico, dice San Máximo, y serás amante de Dios; no busques excesivamente amar más a ti mismo, y serás amante del hermano. Por lo tanto, esta agapi-amor es causada por la esperanza. La esperanza es que uno crea firmemente con toda la mente e intelecto que seguramente alcanzará lo que espera. Y esto nuevamente nace de una fe segura, es decir, de no preocuparse en absoluto por su vida o su muerte, sino dejar toda preocupación a Dios, como dijimos antes para aquel que quiere alcanzar la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) con los signos, en los cuales la fe es el fundamento. Quien tiene esta fe debe pensar que así como Dios creó todas las cosas y junto con ellas también a nosotros desde la inexistencia con la suma bondad, así seguramente economizará nuestra psique-alma y nuestro cuerpo, como Él conoce.

Cuarta centuria sobre la agapi-amor, cap.37 (Filocalía, tomo II, https://logosortodoxo.es/filocalia/san-maximo-el-confesor-filocalia-4-centurias-sobre-la-agapi/

 

28) La adquisición de la verdadera fe

 

La verdadera fe es el fundamento de todos los bienes y la puerta de los misterios de Dios, y una victoria sin igual sobre los enemigos, y más necesaria que cualquier otra virtud, y alas de la oración, y residencia de Dios dentro de la psique-alma. Por eso, quien anhela adquirirla, tiene el deber de soportar todas las pruebas que le vienen de los enemigos y de los múltiples y variados pensamientos y conceptos, sobre los cuales nadie puede entender completamente, ni hablar de ellos, ni encontrarlos, excepto solo el inventor del mal, el diablo. Pero que ese hombre tenga valor; porque si vence las tentaciones que le llegan con tanta violencia y sostiene su νούς nus y mente para no ceder ante los pensamientos que brotan en su corazón, vencerá de una vez todos los πάθος pazos. Porque no es él quien venció, sino Cristo que vino en él con la fe. Para esos hombres, Cristo dice que «Si tuvieras fe como un grano de mostaza, etc.» (Lucas 17,6).

 

Pero incluso si su pensamiento se debilita y retrocede, que no se desanime, ni se desespere, ni crea que lo que se dice por el jefe y gobernante del mal, el diablo, proviene de su psique-alma. Sino que proceda con cuidado y paciencia en el trabajo de las virtudes según su capacidad y en la guardia de los mandamientos, con ησυχία hisijía (serenidad mental y paz del corazón) y dedicación a Dios y absteniéndose de pensamientos voluntarios, para que después de que el enemigo ponga en movimiento toda maquinación y fantasía de noche y de día, y vea que no presta atención a los juegos y engaños y a todos los conceptos con los que intenta asustarlo, ya que no son más que juegos falsos, se canse y se vaya. Y después de aprender por experiencia el trabajador de los mandamientos de Cristo la debilidad de su enemigo, ya no teme sus maquinaciones, sino que hace lo que quiere según la voluntad de Dios, porque con la fe se fortalece y es ayudado por Dios, en quien cree, como dijo el Señor: «Todo es posible para el que cree» (Marcos 9,23). Porque no es él quien lucha contra el enemigo, sino Dios que cuida de él a través de la fe, como también dice el Profeta: «Al Altísimo tienes tu refugio, etc.» (Salmo 90,9).

 

Un hombre así ya no se preocupa por nada en absoluto, porque sabe que «la caballería se prepara para la guerra, pero desde el Señor vendrá la victoria » (Prov 21,31), como dice Salomón. Y con la fe tiene valentía y se atreve a todo, como dice el santo Isaac: «Adquiera fe y con ella pisotearás a tus enemigos.» Porque no vive como autosuficiente, sino que es dirigido como una bestia por la voluntad de Dios, como dice el Profeta: «Me he convertido en una bestia delante de Ti y estoy contigo para siempre» (Salmo 72,22-23). «¿Quieres -dice al Señor- consolarme dándome tu gnosis-conocimiento? No me opongo. ¿Quieres nuevamente, por humildad, permitirme tener tentaciones? Estoy igualmente de acuerdo; no tengo nada mío que hacer. Sin Ti, no habría venido de la nada a la existencia, ni podría vivir, ni salvarme. Haz lo que quieras con Tu criatura. Creo que, como eres bueno, harás bien en mí de acuerdo con los modos de Tu divina economía, aunque aún no lo sepa que es para mi interés. Tampoco soy digno de saberlo, ni pido saberlo para tener consuelo; tal vez no me convenga. Ni me atrevo a pedir alivio de alguna guerra, aunque soy débil y todo me duele, porque no sé lo que me conviene. Tú conoces todas las cosas, y como sabes, haz; solo no que no fracase, pase lo que pase, pero sálvame, ya sea que lo quiera o no; y esto también si te gusta. Yo no tengo voluntad propia. Estoy delante de Ti como un inanimado. A mi psique-alma la confío en Tus manos no manchadas, tanto en esta vida como en la futura. Señor, tú puedes todas las cosas y conoces todas las cosas y quieres siempre mi salvación. Y esto es evidente por todas las beneficencias que has hecho y siempre haces para nosotros por la χάρις jaris (gracia, energía increada), abiertamente y en secreto, tanto las que conocemos como las que no conocemos, y por Tu incomprensible condescendencia hacia nosotros, Hijo y Logos de Dios. Pero quién soy yo para atreverme a mencionarte, a Ti que conoces los corazones? Pero digo estas cosas para darme cuenta a mí mismo y a mis enemigos de que a Ti recurro, el puerto de mi salvación. He aquí aprendí de Tu χάρις jaris (gracia, energía increada) que Tú eres mi Dios, y ya no me atrevo a decir mucho, pero solo quiero presentar mi νούς nus (espíritu de la psique) ante Ti, lento, sordo y mudo. No soy yo, Tu χάρις jaris (gracia, energía increada) trabaja todo. Porque no conozco haber hecho ningún bien, sino multitudes de males, y por eso caigo ante ti con la forma de un siervo, porque me has digno de estar en μετάνοια metania continua, a arrepentirme y porque soy Tu siervo y el hijo de Tu sierva (Salmo 115,7). Pero no me dejes, mi Señor, mi Señor Jesús Cristo, mi Dios, hacer o decir o pensar lo que no quieres, porque tengo suficiente con la multitud de mis pecados anteriores; como quieras, ten misericordia y compadécete de mí. He pecado, ten misericordia de mí como conoces. Creo, Señor, que escuchas esta voz mía tan miserable. Ayúdame en mi incredulidad (Marcos 9,24), Tú que me has dado la vida y me has considerado digno de ser cristiano. Lo considero muy grande, como dice Juan Carpatios *, que me llamaste a ser monje y cristiano. Como dijiste, Señor, a uno de tus siervos: «Es un honor para ti ser llamado por Mi nombre» (Isaías 49,6). Esto es mejor para mí que todos los reinos de la tierra y del cielo, solo no quiero fallar en ser llamado por Tu dulce nombre. Muy misericordioso Señor, te doy gracias, etc. *, como hemos escrito antes.

* Hacia los monjes de la India, cap. 44 Filocalía, tomo I, https://logosortodoxo.es/filocalia/filocalia-tomo-i-san-juan-el-carpathios100-capitulos-consoladores-para-los-monjes-de-la-india-y-logos-complementario/

 

«Así que, como algunas lecturas son adecuadas para la práctica y otras son palabras, lágrimas y oración, así también esta fe es diferente de la primera que engendra la ησυχία hisijía (serenidad y paz cordial). Porque aquella es fe de oídas, mientras que esta es contemplativa, como dice San Isaac, y la contemplación es más segura que el oír. De esta gnosis-conocimiento natural nace la primera y común fe de los ortodoxos, de la cual nace la dedicación solo según Dios, como dijimos, el ayuno, la vigilia, la lectura, el canto de salmos, la oración y la pregunta a los expertos. Y de todas estas nacen las virtudes de la psique-alma, es decir, la aplicación y cumplimiento de los mandamientos y el arreglo de las conductas morales, de las cuales nace la gran fe, la esperanza y la agapi-amor perfecta, que arrebata el νούς nus (espíritu de la psique) hacia Dios, como dijimos, durante la oración, cuando uno se une a Dios espiritualmente, como dice San Nilo.

 

Las palabras de la oración se escribieron una vez, para que quien quiera mantener su νούς nus con la mente fija ante la Santa y Vivificante Trinidad siempre dirija la misma oración, creyendo que está siendo visto por Ella, aunque es completamente imposible que él mismo vea el más mínimo detalle; que tenga su νούς nus con la mente amorfo, deforme, incoloro, imperturbable, inatento, inmóvil, incorpóreo, no encontrándose en nada de lo que se piensa y se entiende en la creación, sino que, en una paz profunda y perfecta serenidad, converse con Dios y tenga solo Su santa memoria, hasta que alcance la captura del νούς nus y sea digno de decir la oración del Señor como debe ser, como hicieron San Filemón*, Santa Irene junto con los santos Apóstoles, Mártires y Santos. Lo que es fuera de esto es una ilusión engañosa causada por el orgullo. Porque lo divino es indefinible e inconcebible, y el νούς nus que está concentrado en sí mismo debe ser así, para ser digno de ser visitado por el Espíritu Santo. Porque, como dice el Apóstol, no caminamos por sentido, sino por fe (2 Corintios 5,7). Por eso debemos dedicar mucho tiempo al ejercicio, para que el νούς nus debido a la prolongada dedicación y por el hábito, sea atraído con anhelo hacia lo divino. Porque si el νούς nus no encuentra algo superior a las cosas sensibles, no dirigirá su deseo hacia ello y no dejará lo que se ha acostumbrado por el uso frecuente. Así como los filántropos y los impasibles no son perjudicados por las cosas de la vida, porque las manejan bien, así también son aquellos que tienen grandes dones o carismas, porque atribuyen a Dios sus logros.

*Filocalía tomo 2 https://logosortodoxo.es/filocalia/filocalia-tomo-2-logos-sobre-el-abad-filemon/

 

29) La ησυχία hisijía es más beneficiosa para los pasionales con pazos

 

La ησυχία hisijía (serenidad y paz cordial) y la evitación de cosas y personas son beneficiosas para todos, pero especialmente para los pasionales y débiles. Por supuesto, el νούς nus no puede volverse impasible, sin pazos solo con el ejercicio práctico, si no tiene sucesivas contemplaciones espirituales. Tampoco la distracción y ser encargado de los demás pasan sin daño, si uno no adquiere primero απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) mediante la evitación. La preocupación por la vida y la confusión generalmente dañan incluso a los perfectos y a los impasibles sin pazos. Como dice San Juan Crisóstomo, ningún beneficio proviene del trabajo humano sin la ayuda celestial. Tampoco la ayuda celestial viene al que carece de predisposición y buena voluntad. Necesitamos ambos, tanto la ayuda divina como del trabajo humano, tanto de la praxis, acción como la gnosis-conocimiento, tanto el miedo como la esperanza, tanto el luto o duelo (según Dios) como el consuelo, tanto la timidez como la humildad, tanto el discernimiento como la agapi-amor amor. Por eso, dicen, todas las cosas de la vida son duales: día y noche, luz y oscuridad, salud y enfermedad, virtud y maldad, facilidad y dificultad, vida y muerte. Y de las primeras los débiles aprenden a amar a Dios, y de las segundas evitan el pecado por temor a las tentaciones. Los fuertes, por otro lado, debido a todos, aman a Dios como Padre, reconociendo que todo es muy bueno (Génesis 1,31), y Dios administra nuestras vidas para nuestro beneficio. Y de las cosas fáciles y agradables se contienen, mientras desean las difíciles, porque saben que con las primeras se vivifican cuerpos para la doxa-gloria del Creador, mientras que con las segundas las psiques-almas serán ayudadas a ser salvadas por la inefable misericordia de Dios.»

 

Los seres humanos se distinguen en tres estados espirituales: esclavos, asalariados e hijos. Los esclavos no aman el bien, pero por temor a los infiernos evitan el mal. Esto, dice San Doroteo, ciertamente es bueno, pero no es agradable. Los asalariados aman el bien y odian el mal, pero con la esperanza de recibir salario. Los hijos, por último, siendo perfectos, no evitan el mal por temor al castigo, sino que lo detestan y lo odian intensamente; no hacen el bien con la esperanza de ser recompensados, sino que lo consideran como su deber. Y aman la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), porque es imitación a Dios y causante y receptora de Su residencia; por ella se apartan de todo mal, incluso si no hay amenaza alguna. Pues si alguien no se hace impasible, sin pazos, Dios Santo no le envía el Espíritu Santo, para que no caiga de nuevo en los πάθος pazos , arrastrado por el hábito, haciéndose así culpable por la infusión del Espíritu Santo y tiene mayor condena. Pero cuando por la costumbre de la virtud ya no tiene amistad con los enemigos, ni es arrastrado por el mal hábito de los πάθος pazos, entonces se convierte en partícipe de la χάρις jaris (gracia, energía increada) y permanece sin censura al recibir el don o carisma.

 

Por eso dice san Juan Clímaco, que Dios no nos revela Su voluntad para que no la desobedezcamos después de conocerla, y así seamos condenados más severamente; aunque como niños no conocemos la infinita misericordia de Dios hacia nosotros, los ingratos. Aquel, dice que quien quiera conocer la voluntad de Dios tiene el deber de morir para el mundo y para sus propias voluntades con respecto a todas las cosas. Por eso no debe nadie hacer lo que provoque dudas, ni considerarlo bueno, a menos que no pueda vivir ni ser salvo sin ello. Entonces para asegurarse debe preguntar a los experimentados, con fe segura y oración, si aún no tiene la perfecta απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) que hace la psique-alma fuerte e invencible en toda buena obra. Así que la guerra es grande, pero el hombre se mantiene ileso. Porque el Señor dice: “Mi potencia y fuerza se manifiesta en la plenitud de la debilidad” y el Apóstol Pablo continúa: “Por esta tentación y sufrimiento rogué tres veces al Señor que retirase de mí esta espina, y el Señor me dijo: «Te basta mi χάρις-gracia, energía increada, porque mi dinamis la potencia de mi energía increada se ve más perfecta mediante la enfermedad o debilidad humana por las grandes obras admirables que logra». Muy gustosamente, pues, continuaré gloriándome y jactándome en mis enfermedades y debilidades, de modo que permanezca humilde, para que habite en mí la dinamis increada de Cristo. Por lo cual me complazco y siento el gozo y la alegría interior en las enfermedades, en los oprobios, en los insultos, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias por Cristo; pues cuando parezco débil, entonces es cuando soy fuerte” (2 Cor 12:9-10). Porque no es bueno que alguien esté sin luchas. Como dice Juan Clímaco, los demonios muchas veces retroceden por diversas razones, para tenderle una trampa al hombre, para hacerlo orgulloso, dejándole el engreimiento u otro mal, y se contentan con esto, porque puede compensar todos los demás πάθος pazos (vicios, pasiones, emociones, apegos, patologías, etc.).

 

Los Padres, como dice el libro Gerontikón, guardaron los mandamientos, y otros después de ellos los escribieron, pero nosotros lo que escribieron los guardamos en los armarios. O incluso si los leemos y no nos tomamos el tiempo de entender lo que se dice y ponerlo en práctica, sino que lo leemos como una tarea secundaria, o pensamos que estamos haciendo algo grandioso y nos enorgullecemos; o más bien, ignoramos que probablemente nos espera condenación si no lo hacemos, como dice Crisóstomo. Y el Señor dice: “A quien se le ha dado mucho, mucho se le pedirá” (Lucas 12:48). Así que la lectura y la gnosis-conocimiento son buenos, pero cuando conducen a una mayor humildad. Lo mismo sucede con el consejo, cuando uno no examina la vida de su maestro, como dice el Teólogo: “No investigues la credibilidad de aquel que te enseña o te predica”. Y como dice el Señor: “Todo lo que os digan los sacerdotes” (Mateo 23:3). El que pregunta no sufre en absoluto por las acciones de aquel que le enseña, pero tampoco se beneficia, si no hace lo que se le enseña. Más allá de eso es antinatural y merece condenación. Como dice San Efstratio, Dios, siendo bueno y justo como es, con su bondad nos regala todo bien cuando tenemos gratitud, usando como un conducto justo nuestra gratitud. Pero cuando somos ingratos, entonces caemos del bien, según el justo juicio de Dios. Así que la bondad y la justicia de Dios causan todo bien en nosotros cuando actuamos según la naturaleza; pero cuando hacemos mal uso, causan infierno eterno.

 

30) La verdadera μετάνοια metania es un gran bien.

 

Sin embargo, si alguien lo desea, puede comenzar de nuevo con la μετάνοια metania. “¿Caíste?” dice un santo, “Levántate. ¿Caíste de nuevo? Levántate de nuevo, sin desesperar por tu salvación pase lo que pase. No te entregues voluntariamente al enemigo; tu paciencia, tu autocrítica y auto-reproche son suficientes para salvarte’.”’Nosotros también éramos una vez necios”, dice el Apóstol Pablo, “solíamos seguir nuestros deseos, etc.” (Tito 3,3). Por lo tanto, no te desesperes en absoluto, ignorando la ayuda de Dios, porque Él puede hacer lo que quiera. Pero espera en Él y Él hará una de las siguientes cosas: o causará tu corrección a través de pruebas y otros medios que Él conoce, o aceptará tu paciencia y humildad en lugar de otro trabajo espiritual, o a través de la esperanza encontrará alguna otra manera amorosa de salvar tu psique-alma que no tiene franqueza y confianza. Simplemente no abandones al Médico o Psicoterapeuta, porque entonces sufrirás una doble muerte injustamente, porque no conoces el propósito oculto de Dios.

 

Como dijimos sobre la gnosis-conocimiento, ahora diremos sobre la praxis-acción. Cada acción corporal y psíquica pasa por seis trampas: derecha e izquierda, es decir, entre el exceso y la falta de esfuerzo, arriba y abajo, es decir, entre la arrogancia o altanería y la desesperación; internamente y externamente, es decir, entre la cobardía y el coraje o valor. En medio de estas seis trampas está la labor medida que se realiza con humildad y paciencia.

 

Uno debe admirar al νούς nus humano, cómo cambia en su interior todas las criaturas según lo desea, aunque ellas sean invariables y permanezcan exactamente iguales para otros. Y por eso no todos tenemos la misma disposición y ánimo hacia los seres, pero cada uno maneja las cosas como quiere, ya sea correctamente, ya sea malamente; las cosas sensibles con la obra, las espirituales inteligibles con el logos, la lógica y la reflexión.

 

Creo que en cuatro consideraciones, contemplaciones o estados se clasifican todos los hombres, como los llama el Teólogo. Algunos están bien y buenos tanto en este mundo como en el futuro, como todos los Santos y aquellos que se hicieron impasibles, sin pazos. Otros son buenos solo aquí, porque se benefician espiritual o físicamente sin merecerlo, porque no tienen gratitud al Bienhechor, como el rico de la parábola y sus semejantes. Otros son castigados solo aquí; es decir, aquellos que han estado enfermos durante mucho tiempo, como ese paralítico y aquellos que aceptan las tentaciones voluntariamente, agradeciendo a Dios. Otros son infernados aquí y allá, como aquellos que son tentados y molestados por sus propias voluntades, como Judas y sus semejantes. Y de nuevo, cuatro disposiciones tienen para las cosas sensibles. Algunos odian las obras de Dios, como los demonios, y desde su mala voluntad e intención las acusan. Otros las aman como cosas buenas, pero con envidia, como los animales insensatos, y no se ocupan nada por la contemplación natural o la gratitud de Dios. Otros, como seres humanos, según la naturaleza y la gnosis-conocimiento espiritual y la gratitud, utilizan todas las cosas con templanza y moderación. Finalmente, otros, de manera que excede la naturaleza, como los ángeles, consideran todas las cosas para la doxa-gloria del Creador y utilizan solo las cosas necesarias para su vida, como dice el Apóstol Pablo (1Tim 6,8).

 

31) Beneficencias generales y especiales de Dios

 

Por eso tenemos el deber de agradecer siempre a Dios todos los hombres, por Sus beneficios, generales y especiales, psíquicos y físicos. Los generales son los cuatro elementos (aire, tierra, agua y fuego) y todo lo que proviene de ellos, y todas las cosas maravillosas y magníficas de Dios contenidas en las Sagradas Escrituras. Los especiales son los que Dios ha dado particularmente a cada uno; ya sea riqueza para la caridad, pobreza para la paciencia con gratitud, poder para impartir justicia y fortalecer la virtud, subordinación y esclavitud para la salvación inmediata de la psique-alma, salud para ayudar a los necesitados y para una obra agradable, enfermedad para la corona de paciencia, gnosis-conocimiento y fuerza para adquirir virtudes, debilidad e ignorancia para la subordinación con ησυχία hisijía (serenidad mental y paz del corazón) y humildad y evitación de las cosas, privación involuntaria de propiedad para la salvación voluntaria y ayuda a aquellos que no pueden alcanzar la perfección de la desapropiación o pobreza, o al menos para la caridad, ya sea comodidad y prosperidad, para el esfuerzo voluntario y trabajo en el campo de las virtudes, para que podamos hacernos impasibles sin pazos y salvar otras psiques-almas, o tentación y dificultad para salvar a aquellos que no quieren, pero que no pueden cortar sus voluntades, o para la perfección de aquellos que pueden soportar pacientemente con alegría.

 

Todas estas cosas y realidades mencionadas anteriormente, aunque sean contradictorias entre sí, son muy beneficiosas cuando se enfrentan adecuadamente; pero cuando no se enfrenta como se debería, no son buenas, sino más bien perjudiciales para la psique-alma y el cuerpo. Lo mejor de todo es la paciencia en las tribulaciones y aflicciones. Aquel que ha sido digno de poseer este gran don debe agradecer a Dios, porque ha sido más beneficiado que todos; se ha convertido en imitador de Cristo y de Sus santos Apóstoles, Mártires y Santos, porque ha recibido gran fuerza y gnosis-conocimiento de Dios para abstenerse voluntariamente de los placeres hedonistas, las cosas agradables y preferir más bien lo difícil, renunciando a sus propias voluntades y deseos y rechazando cualquier pensamiento que no esté de acuerdo con la voluntad de Dios, para siempre hacer y pensar lo más gustado a Dios. Y aquellos que han sido guiados a manejar las cosas según su naturaleza deben agradecer mucho a Dios con gran humildad, porque han sido liberados de lo contra natura y de la violación de los mandamientos, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios. Nosotros, sin embargo, que aún somos pasionales con pazos y hacemos mal uso de las cosas, porque actuamos contra natura, debemos agradecer mucho al Bienhechor con toda nuestra gratitud y admirar Su paciencia inefable, porque aunque desobedecemos Sus mandamientos y hacemos mal uso de las cosas, y rechazamos Sus dones, soporta nuestra ignorancia y sigue beneficiándonos, esperando nuestro vuelta a la μετάνοια metania, arrepentimiento y conversión hasta nuestra última respiración. Así que todos debemos agradecerle, como está escrito: “Dad gracias a Dios en todo” (1Tesalonicenses 5:18). Y de esto se cumplirá otra enseñanza del Apóstol Pablo: “Orad sin cesar” (1Tes 5:17), es decir, tener la memoria de Dios en todo tiempo, lugar y circunstancia. Cualquier cosa que uno haga, debe recordar a Su Creador en cada cosa. Por ejemplo, si ves la luz, no olvides a Aquel que te la regaló. Si ves el cielo y la tierra, el mar y todas las criaturas, admira y glorifica a Su Creador. Si llevas ropa, reconoce a Aquel que te la dio y alábalo por proveer para tu vida. Y en general, que cada movimiento sea una oportunidad para glorificar a Dios; así, orad sin cesar. Y por todas estas cosas la psique-alma siempre se regocija, como dicen los logos del Apóstol Pablo: “Estad siempre alegres, pase lo que pase en vuestras vidas. Orad sin cesar. Dad gracias a Dios en todo, bueno o malo, porque esta es la voluntad de Dios, tal y como lo ha manifestado Jesús Cristo en vosotros mediante nuestro kerigma. No apaguéis el Espíritu y sus carismas, que son luz increada y fuego increado (de Dios Padre, del Hijo y del Espíritu Santo). No despreciéis las profecías que el Espíritu Santo apocalipta-revela mediante los santos. Examinadlo todo, y quedaos con lo bueno. Evitad toda clase de mal, de mala astucia. Y el Dios fuente y donador de la paz os santifique plenamente, y que todo vuestro ser, espíritu-nus, psique-alma y cuerpo, sean conservados irreprochablemente para la venida de nuestro Señor Jesús Cristo. El Dios que os ha llamado es leal y cumplirá su promesa, de esto estoy seguro” (1Tes 5:16-24). Porque el recuerdo de Dios alegra la psique-alma, como dice San Doroteo, trayendo como testigo al rey David que dijo: “Pensé en Dios y me alegré” (Salmo 76:4).

 

32) Dios ha hecho todo para nuestro beneficio.

 

El Dios ha hecho todo para nuestro beneficio. Los ángeles nos guardan y nos enseñan, los demonios nos prueban para humillarnos y llevarnos a Dios. Y así nos salvamos y nos liberamos del orgullo y la negligencia por el temor de las tentaciones. Y, de nuevo, de las cosas placenteras del mundo, como la salud, la prosperidad, la fuerza, el descanso, la alegría, la luz, la gnosis-conocimiento, la riqueza, el progreso en todo, el estado de paz, el disfrute del honor, el poder, la abundancia y todo lo que se considera bueno en esta vida, somos llevados a gratitud y agradecimiento al Bienhechor, y a amarLo y hacer el bien en la medida de lo posible, como un deber natural por Sus donaciones, pensando que Le recompensaremos supuestamente con buenas obras, aunque esto no sea posible, simplemente aumenta la deuda hacia Él. Ahora, de aquellos que se consideran desagradables, como la enfermedad, la dificultad, el trabajo, la debilidad, la pena no deseada, la oscuridad, la ignorancia, la pobreza, la desgracia en todo, el temor de la privación, el deshonor, el agotamiento, la privación de las cosas necesarias, la enfermedad y todo lo contrario a los placeres y las cosas agradables mencionados anteriormente, llegamos a la paciencia, la humildad y la buena esperanza para el futuro. Y no solo eso, sino que también en el presente siglo nos causan gran consuelo. Por lo tanto, Dios ha economizado y dispuesto todo para nosotros de manera maravillosa con Su inefable e inexpresable bondad.

 

Quien desee conocer estas cosas y poseerlas como es debido, que luche por adquirir las virtudes, para que todo lo que hemos mencionado lo acepte con gratitud, tanto lo bueno como lo que parece malo, y esté imperturbable, en ataraxia y en paz en todo. Y no solo eso; sino también cuando los demonios le presenten un pensamiento orgulloso para hacerlo vanagloriarse, entonces debe recordar los pensamientos viles que le presentaban antes y vencer el pensamiento, y terminar en humildad. Y al contrario, cuando los demonios le presenten un pensamiento vil y asqueroso, entonces debe recordar el pensamiento orgulloso anterior y vencerlo. Así, con la memoria, debe hacer que un pensamiento venza al otro, con la ayuda de la χάρις jaris (gracia, energía increada). Así nunca caerá en desesperación por los pensamientos viles y repugnantes, ni en la arrogancia por la gran idea de sí mismo; sino que cuando el νούς nus se eleve, buscará humildad, y cuando los enemigos lo humillen, se elevará hacia Dios con esperanza, para no perturbarse nunca ni caer, ni desesperarse nuevamente por cobardía, hasta su último aliento. Y este es el gran trabajo del monje, como dice el libro Gerontikón. Por lo tanto, cuando los enemigos presenten desesperación, él presenta esperanza; y cuando ellos le presentan arrogancia, él contrapropone humildad, sabiendo que nada en esta vida es absolutamente inmutable. Quien persevera hasta el final, será salvo (Mateo 10:22).

 

Pero aquel que quiere que las cosas sean como le gustan, no sabe hacia dónde camina, sino que es como un ciego que es llevado por cualquier viento, y cualquier cosa que venga lo domina completamente. Como un esclavo teme las cosas desagradables y es arrastrado como un prisionero por el orgullo. Por la alegría sin razón, piensa que tiene aquellas cosas que nunca ha aprendido qué son ni de dónde provienen. Y si dice que lo sabe, entonces está aún más cegado; porque esto es consecuencia de no autocriticarse, auto-inspeccionarse y acusarse a sí mismo. Esto se llama gustarse a sí mismo o egolatría y perdición invisible, como dice San Macario* en la narración del monje que fue a la perdición, después de ver la Jerusalén celestial mientras oraba con otros hermanos y su νούς nus fue captado; porque creyó que había logrado algo en lugar de haber asumido una deuda mayor. Así como los exageradamente pasionales con pazos no conocen lo obvio para muchos, debido a la oscuridad de los πάθος pazos, de la misma manera, los impasibles sin pazos conocen lo que muchos ignoran debido a la pureza de su νούς nus.

*Ver en este mismo tomo 3, cap 82 https://logosortodoxo.es/filocalia/filocalia-tomo-3-san-macario-el-grande-parafrasis-de-san-simeon-el-traductor-de-los-50-logos-en-150-capitulos/ .

 

33) El logos de Dios no es πολυλογία polilolighía charlatanería y palabrería.

 

El logos de Dios, dice San Máximo*, no es charlatanería y palabrería. Aunque todos los hombres digamos muchos logos y palabras, no habremos completado ni una sola palabra y logos de Dios. Por ejemplo, Dios dijo: «Amarás al Señor tu Dios con toda tu psique-alma y corazón, etc.» (Deut. 6,5; Mat. 22,37). ¿Cuánto no han dicho y escrito los Padres, y todavía dicen y escriben, sin haber agotado este único precepto? Porque «con toda tu psique-alma», como dice San Basilio el Grande, significa no amar nada más junto con Dios. Porque si uno ama su propia psique-alma, no ama a Dios con todo su psique-alma y corazón, sino solo con la mitad. Entonces, si amamos a nosotros mismos y a innumerables otras cosas, ¿cómo podemos amar a Dios o atrevernos a decirlo? Lo mismo ocurre con el amor al prójimo. Si no rechazamos nuestra vida temporal, e incluso quizás la futura, por amor al prójimo, como Moisés y el apóstol Pablo, ¿cómo podemos decir que amamos a nuestro prójimo? Moisés dijo a Dios sobre el pueblo: «Si quieres perdonarles sus pecados, perdónalos. Si no, bórrame a mí del libro de la vida en el que me has escrito» (Éx. 32,32). Y el Apóstol Pablo dijo: «Yo mismo desearía ser separado de Cristo, etc.» (Rom. 9,3-4). Es decir, rogaba perderse a sí mismo para que los demás, los israelitas, que incluso buscaban matarlo, fueran salvados.

* Filocalía, tomo II Segunda centuria sobre la teología, cap. 20: 20. Cada logos increado de Dios no requiere muchas palabras, ni charlatanería, sino que es uno y está compuesto de distintas consideraciones (o conceptos), y cada una de estas es elemento y parte del Logos (increado). De modo que, quien habla por la verdad, aunque lo diga todo sin dejar nada, un logos de Dios habrá dicho. https://logosortodoxo.es/filocalia/200-capitulos-a-thalasio-sobre-la-teologia-y-la-economia-de-la-encarnacion-del-hijo-de-dios/

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Así son las psiques-almas de los Santos; aman a sus enemigos más que a sí mismos, de modo que en este siglo y en el venidero prefieren en todo al prójimo, incluso si por su mala disposición es enemigo de ellos, sin buscar recompensa de aquellos a quienes aman, sino que se alegran como si recibieran cuando lo dan todo a los demás, para agradar al Benefactor e imitar, en la medida de lo posible, Su filantropía (amistad al hombre), porque Él es bueno con los ingratos y pecadores (Luc. 6,35). O mejor dicho, cuanto más se digne alguien a tener estos dones, carismas, tanto más debe considerarse deudor ante Dios, que lo elevó de la tierra y dignificó el polvo para imitar en parte al Creador y Dios. Porque soportar las injusticias con alegría, beneficiar a los enemigos sin rencor ni maldad, sacrificar la vida por el prójimo y cosas similares, son dones o carismas regalados de Dios y se otorgan a quienes tienen la buena disposición y buena voluntad para aceptarlos y trabajarlos con esmero y guardarlos, como dijo Dios a Adán (Gén. 2,15), para que los dones o carismas regalados permanezcan en ellos con gratitud hacia el Benefactor. Porque nunca adquirimos ningún bien por nosotros mismos, sino que todos los bienes nos son dados por Dios por la χάρις jaris (gracia, energía increada) como el ser del no-ser. «¿Qué tienes que no hayas recibido de Dios?» dice el Apóstol Pablo. Y ya que lo que tienes lo has recibido de Dios, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido (1 Cor. 4,7), sino como si lo hubieras logrado tú mismo? -lo cual es imposible, ya que el Señor dijo: «Sin mí no podéis hacer nada» (Juan 15,5).

 

34) La salvación es imposible sin humildad

 

No sé si es posible, debido a la gran oscuridad de los πάθος pazos (vicios, pasiones, emociones, apegos, patologías, etc.), llegar a una necedad tan grande que alguien piense que es igual a los ángeles, y aún mayor, debido a la falta de humildad, la misma que perdió el antiguo eosforos lucero (portador de luz) y sin otro pecado se convirtió en oscuridad. Entonces, ¿qué le pasará a aquel que no tiene humildad, el mortal, el polvo, por no decir el pecador? Quizás porque está ciego, no cree que es un pecador. Es absolutamente necesario -dice San Juan Crisóstomo- que el hombre perfecto se haga igual a los ángeles, como dice el Señor, en la resurrección de los muertos, por supuesto, y no en este mundo; pero ni siquiera entonces dijo que se convertirán en ángeles, sino iguales a los ángeles (Luc. 20,36). Porque, dice, los hombres no podrán cambiar su naturaleza en angelical, sino que se harán como los ángeles, inmutables en el bien, por χάρις jaris (gracia, energía increada) y libres de toda necesidad, y tendrán el poder de libre albedrío y el gozo y la agapi-amor inacabables hacia Dios y todo lo que ojo humano no ha visto, etc. (1 Cor. 2,9). Aquí es imposible que alguien se haga perfecto, simplemente recibe un anticipo de los bienes prometidos.

 

Así como los que no tienen dones, carismas divinos deben humillarse como pobres, lo mismo deben hacer aquellos que los tienen, porque los recibieron de Dios, para no ser condenados por ingratitud. Y así como los ricos deben agradecer a Dios por los bienes que les ha dado, también los ricos en virtudes deben agradecer mucho más.

 

Y así como los pobres deben agradecer a Dios y amar a aquellos que los benefician generosamente, porque son beneficiados por ellos, también los ricos mucho más, porque se salvan tanto en este mundo como en el venidero con la caridad y la misericordia. Porque sin los pobres, los ricos no pueden salvarse, ni tampoco pueden escapar de las tentaciones de la riqueza. Y así como los estudiantes deben amar a sus maestros, así también los maestros a sus estudiantes, y reconocer ambos las beneficencias y bendiciones de Dios, quien da a todos la gnosis- conocimiento y todo cualquier otro bien, por los cuales todos debemos siempre agradecerle. Mucho más aquellos que hemos sido fortalecidos para regresar al estado original del bautismo divino con la μετάνοια metania y arrepentimiento, sin el cual nadie puede salvarse. Porque el Señor dijo: «¿Por qué me llamáis «Señor, Señor» y no hacéis lo que os digo?» (Luc. 6, 46).

 

Sin embargo, que nadie insensato, al escuchar estas palabras del Señor, piense que si no invoca al Señor es irreprochable. Es lo contrario; se condena más, como dice el Señor: “Porque si esto hacen con el leño verde, ¿qué se hará con el seco?’ (Lucas 23:31). Y Salomón dice: “Si apenas se salva el justo, ¿dónde aparecerá el impío y el pecador?” (Prov 11:31). Tampoco, al ver que es dificultoso cumplir con los mandamientos divinos, debe desesperarse y condenarse peor que el suicida. Más bien, debe admirar las Sagradas Escrituras y los mandamientos, cómo de aquí y de allá empujan al hombre hacia el perfeccionamiento, para que no pueda escapar del bien buscando comodidad en lo peor, pero apenas quiera hacer algo así, se encuentra con todos los males delante y se vuelve hacia el bien, así como Dios administra su filantropía de manera admirable. Esto para que cada hombre se perfeccione de alguna manera y sin querer, aunque sea independiente. Sin embargo, los agradecidos se esfuerzan más, ansiosos por las beneficencias y bendiciones, como aquellos que cruzaron el río mientras dormían, como dijo el santo Efrén.

 

Por esto dice el santo Isaac, Dios da muchas tribulaciones para que le temamos y busquemos refugio en Él. Aquel que no lo entiende y lo critica malamente por amargura y amor al placer hedonista, se mata a sí mismo y se destruye; ya que después de tomar armas contra los enemigos, las usa para sacrificarse a sí mismo. Dice el gran Basilio que así como Dios, siendo bueno, desea beneficiar a todos, también el diablo, siendo malo, desea arrastrar a todos a su maldad e insidia, aunque no puede. Y así como los padres amantes de los hijos los reprenden con amenazas cuando hacen cosas irracionales, actuando con amor y cariño hacia ellos, así también Dios permite las tentaciones como un bastón que hace que los dignos retornen de las voluntades del diablo. Quien duda en usar el bastón, odia a su hijo, pero quien lo ama, lo disciplina y lo educa con cuidado (Prov 13:24). Sin embargo, nosotros, que somos amantes del placer hedonista, ególatras y egocéntricos y buscamos peligro desde ambos lados, -aunque para los amantes de Dios es más probable que sea la salvación-, es decir, de las tentaciones por concesión y permiso de Dios, y de la caída en la perdición que proviene de la soberbia u orgullo y del alejamiento de Dios, como hijos que se educan, pero no nos matan, “cual moribundos, bien que vivamos; cual castigados, mas no muertos hasta ahora (2 Cor 6:9), debemos elegir lo más ligero. Porque es mejor soportar con paciencia las aflicciones y tribulaciones, refugiarse en Dios, que por el miedo de los peligros resultar en la recaída de Él y caer en las manos del diablo, lo que resultará junto con él a la destrucción eterna, o más bien, el infierno. Porque una de las dos cosas sucederá, o soportaremos las tentaciones, que son temporales, o el infierno, que es eterno.

 

Pero los justos no son tocados y afectados por ninguno de los dos peligros, porque aman con alegría lo que nos parece difícil, y abrazan las tentaciones como si encontraran una oportunidad de ganancia eterna y permanecen ilesos por ellas. No muere cualquiera que le han lanzado una flecha y no lo hirió, sino aquel que recibió una herida fatal. ¿Qué daño le causó la herida a Job? ¿Acaso no le aportó una corona? (Job 40:8). ¿O quizá alguna vez asustó a los Apóstoles y a los Mártires? “Se regocijaron, dice, porque fueron considerados dignos de sufrir deshonra por Su nombre” (Hechos 5:41). Cuanto más es combatido el vencedor, más se corona, y de esto obtiene gran alegría. Cuando escucha la voz de la trompeta, no la teme como anuncio de la carnicería, sino más bien se alegra porque le preanuncia la entrega de las coronas.

 

No vemos habitualmente que nada más traiga la victoria sin esfuerzo como el valor o valentía acompañada de una fe firme. Tampoco hay nada que traiga más la derrota como la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo, excesivo amor a sí mismo) y la cobardía que proviene de la incredulidad. No hay guía hacia el valor como la diligencia y la experiencia. Tampoco hay otro guía hacia la sutileza de los pensamientos como la lectura en silencio y ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Ni otra cosa más causa olvido como la pereza. Tampoco hay un camino corto hacia el perdón de los pecados como la sin maldad, indulgencia. Y nada más trae la reconciliación con Dios desde la enemistad por los pecados como la μετάνοια metania y el arrepentimiento y el corte del pecado. No hay progreso mayor de la psique-alma como el corte de nuestros deseos, voluntades y pensamientos. Y no hay nada mayor que presentarse ante Dios noche y día y rogarle que se haga Su voluntad en todos los asuntos. Y nada peor que amar la independencia y la alucinación o delirio de la psique-alma y del cuerpo. Y esto, porque a nosotros que amamos el bien solo por miedo de los infiernos y las tentaciones, la independencia o autonomía no nos conviene en absoluto, sino la restricción y la evitación de las cosas para al menos, con la evitación de las cosas que dañan nuestra enfermedad, luchar contra los pensamientos.

 

Los impasibles sin pazos gobiernan los espíritus soberanos o principescos, porque vencieron los pazos más viles y repugnantes, mientras que los subordinados obedientes a un padre espiritual gobiernan los espíritus que son gobernados. Porque, como dicen los santos Macario y el abad Cronio, los demonios se dividen en soberanos y en gobernados. Los pazos soberanos o principescos son la vanagloria, la presunción y cosas semejantes; los gobernados son la gula, la lujuria y los pazos similares.»

 

Aquellos que han alcanzado la agapi-amor perfecta tienen poder, porque hacen el bien sin esfuerzo y se regocijan al hacerlo, y nunca quieren abandonarlo. Y cuando encuentran obstáculos sin buscarlos, se sienten como los que son tiranizados; entonces los atrae el anhelo divino y se retiran inmediatamente a la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y al trabajo espiritual, porque lo tienen como disfrute y están acostumbrados a ello. De ellos dicen los Padres: “Reza un poco, lee un poco, estudia un poco, trabaja un poco, cuida tu νούς nus y así pasa tu tiempo”. Dicen estas cosas porque los impasibles sin pazos gobiernan sobre sí mismos y no son capturados por ninguna voluntad y deseo, al contrario de lo que debería ser, pero cuando las desean, concentran su νούς nus (espíritu de la psique) y controlan su cuerpo como un esclavo. Nosotros, sin embargo, debemos estar bajo la ley y la regla, a pesar de nuestra voluntad, aunque no lo queramos y obligados por el deber, hacemos el bien. Y esto es porque amamos más los pazos y los placeres hedonistas, es decir, el descanso o comodidades del cuerpo y nuestras propias voluntades y deseos, y el enemigo guía nuestro νούς nus con la mente donde quiere. También el cuerpo que tiene impulsos desordenados hace lo que quiere, como si no tuviera lógica y es razonable. Donde no hay control del νούς nus, todo se hace contra lógica y contra natura, y no como es adecuado para “verdaderos israelitas”.

 

Así dijo el Señor a Simón el Cananeo el celoso: «He aquí un israelita de verdad, en quien no hay engaño, ni mala astucia» (Juan 1:48). Con estas palabras proclamó la virtud de Natanael. Porque el nombre Natanael se interpreta como ‘celo o entusiasmo de Dios’. Y su nombre principal era Simón; se le llamaba Cananeo porque era de Caná de Galilea, y Natanael, de nuevo, por su virtud; también israelita, que significa νούς nus que ve a Dios, sin ningún engaño. Porque es costumbre de las Escrituras, como dice el Gran Basilio, nombrar a las personas por su virtud en lugar de su linaje. Por ejemplo, los principales de los Apóstoles, Pedro y Pablo, al primero el Señor lo llamó Pedro (roca) por su estabilidad (Marcos 3:16), mientras que al segundo que se llamaba Saulo, es decir, mareo, fue llamado Pablo (Hechos 13:9), es decir, descanso, reposo, y muy naturalmente; porque así como perturbó primero a los fieles, así después descansó y reposó todas las psiques-almas con su obra y logos, como dice sobre él san Juan el Crisóstomo.

 

Observa la piedad del Apóstol. Recordando a Dios, no enseñaba hasta que ofrecía a Dios su acción de gracias y promesa que le debía (Hechos 18:18), revelando así que de Él tiene la gnosis-conocimiento y la fuerza y energía increada; como es razonable, combinaba la oración con la enseñanza. Y el venerable Lucas dejó sin completar los Hechos de los Apóstoles no por descuido o alguna otra necesidad, sino porque partió hacia Dios. Pero nosotros, cuando dejamos algo incompleto, actuamos por descuido o incapacidad, porque no realizamos la obra de Dios con diligencia y no la amamos como nuestra principal tarea, sino que la despreciamos como un trabajo secundario y aburrido, y por eso no prosperamos. O incluso nos volvemos atrás muchas veces, como aquellos que se apartaron y ya no siguieron a Jesús (Juan 6:66). Aunque -como dice Crisóstomo- el logos no era duro como pensaban (Juan 6:60), sino que lo que se dijo entonces se refería a doctrinas y dogmas. Donde no hay voluntad ni predisposición, también las cosas fáciles uno las encuentra difíciles, como también contrarias.

 

35) Edificación de la  psique-alma con las virtudes

 

Cada persona necesita sobre todo paciencia, como la tierra necesita la lluvia, dice el Gran Basilio, para establecer sobre ella el fundamento que menciona el Apóstol Pablo, es decir, la fe (Hebreos 6, 1), y sobre la fe edifica gradualmente el discernimiento como un hábil constructor construye la casa de la psique-alma. Así que constantemente pone barro de la tierra de la humildad para atar una piedra con otra, es decir, una virtud con otra, hasta que se coloque el techo, es decir, la agapi-amor perfecta. Entonces entra el dueño y habita en la psique-alma, si tiene buenos porteros, siempre armados, es decir, conceptos y pensamientos luminosos y obras dignas de Dios, que pueden mantener al rey sin molestias. No tenga por portera a una mujer con su trabajo manual en la mano (2 Reyes 4, 6), como dice San Nilo* interpretando la antigua historia. Por eso, dice, el patriarca Abraham no puso a una mujer como portera, sino más bien un pensamiento valiente y abrupto, armado con diversas armas, como dice el Apóstol Pablo, y entre ellas con la espada del Espíritu, es decir, con el logos de Dios (Efesios 6, 17), para matar o alejar a quienes se le acercan. Porque permanece sin sueño en vigilia y recto, matando los pensamientos enemigos con la obra espiritual contraria y el logos refutador, y rechaza con desprecio y expulsión todo lo que llega al corazón y no es conforme al propósito de Dios, para que no sea obstruido de ninguna manera el νούς nus (espíritu de la psique) iluminado por la θεωρία zeoría contemplación de Dios y los divinos pensamientos. Esto, dice, es la obra de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz espiritual); como en otro lugar San Nilo interpreta alegóricamente las Sagradas Escrituras y aclara que la distracción es la causa de que se enturbie el νούς nus con la mente. Y con razón. Porque si el νούς nus no es retenido en todas partes, como el agua en la tubería, la διάνοια diania (mente, intelecto) no puede reunirse en sí misma para ascender hacia Dios. Y si uno no asciende espiritual y mentalmente y no saborea las realidades y cosas superiores, ¿cómo puede despreciar fácilmente lo inferior?

* Filocalía, tomo 1, pág. 245.

Así que debemos, fortaleciendo la fe, correr con paciencia, como dice el Apóstol Pablo (Hebreos 12, 1-2), y tener como trabajo nuestro agradar a Dios. Y cuando llegue el tiempo, aquellos que corren bien podrán adquirir la gnosis parcial y luego en el futuro la completa, después de que sean abolidos los espejos (1Cor13, 12), es decir, esta vida corruptible. Allí, en la vida futura, la psique-alma ya no deseará las cosas contrarias a la carne, ni la carne lo contrario al Espíritu (Gálatas 5, 17); ni la negligencia o pereza espiritual puede traer el olvido y el olvido la ignorancia, como ahora muchos experimentamos y necesitamos escribir para recordar. Muchas veces me ha llegado espontáneamente algún pensamiento y lo he escrito para recordarlo; y en tiempos de guerra espiritual lo he tenido como ayuda y consuelo o gratificación, cuando se apoyaba en las Sagradas Escrituras. Pero si fuera negligente y descuidado en estas cosas y no lo escribiera, no lo tendría cuando lo necesitara, y sufriría por el malísimo olvido. Por eso tenemos el deber de aprender las virtudes en la práctica y praxis, para que el recuerdo del bien se conserve por su costumbre, y no solo con logos y palabras. Porque, como dice el Apóstol Pablo el reinado de la realeza increada de Dios no consiste en palabras, sino en δύναμη dinami (potencia y energía increada) (1 Cor 4, 20).

Aquel que busca con las obras, aquel conoce la pérdida y la ganancia en cualquier cosa que emprende, dice San Isaac, también ese puede dar consejo a otros, porque ha sufrido muchas veces y ha adquirido experiencia. Porque, dice, hay cosas que parecen buenas, pero ocultan no sin razón daño y perjuicio; y hay otras que parecen malas y, sin embargo, contienen un gran beneficio. Por eso, dice, no todo hombre es confiable para dar consejo, sino aquel que ha recibido de Dios el don del discernimiento y ha adquirido un νούς nus (espíritu de la psique) perspicaz y clarividente a través de la experiencia en la práctica, como dice San Máximo. Y debe hacerlo con gran humildad, no aconsejando a todos, sino a aquellos que preguntan voluntariamente con sinceridad, sin forzarse y con disposición de aprendizaje. Y esto para que el logos se imprima en la psique-alma de aquel que pregunta con humildad y con una solicitud voluntaria, y se caliente por la fe al ver al buen consejero, como aquel consejero maravilloso que mencionó el profeta Isaías, «el Dios fuerte, el Soberano, etc.» (Isaías 9, 6), es decir, nuestro Señor Jesús Cristo. Quien dijo a aquel que se quejó: «¿Quién me ha constituido soberano o juez entre vosotros?» (Lucas 12, 14), aunque, como dice la Escritura, el Padre ha dado al Hijo todo el poder para juzgar a los hombres (Juan 5, 22). Pero dijo esto para mostrarnos, como con todo, el camino de la salvación con Su santa humildad. Porque no obliga, sino que dice: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y sígame» (Mateo 16, 24); es decir, no preocuparse en absoluto por su vida, sino como yo hago y soporto la muerte visible y voluntaria por el bien de todos, así también él que me siga con obras y logos, como los Apóstoles y los Mártires. De lo contrario, al menos soporte la muerte de la voluntad. Y de nuevo, a aquel rico “Jesús le dijo: Ya que quieres ser perfecto, anda, vende tus posesiones y repártelas a los pobres, y adquirirás un tesoro en los cielos, después ven y sígueme, etc.» (Mateo 19, 21).

 

San Basilio el Grande dice que el rico mintió al afirmar que había guardado los mandamientos. Porque si los hubiera guardado, no tendría tantas posesiones, ya que la Ley dice primeramente: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu psique-alma» (Deut 6:4-5). Al decir «con toda tu psique-alma», no permitió que aquel que ama a Dios ame también a otra cosa por la cual lamentarse cuando la niega. Además, la Ley dice: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Levítico 19:18), es decir, a cada ser humano. ¿Y cómo guarda el mandamiento cuando muchos otros necesitan alimento diario mientras él posee muchas propiedades y está apegado a ellas con pasión? Porque si las poseyera como Abraham, Job y los demás Justos, como si fueran de Dios, no se habría ido triste de Cristo (Mateo 19:22). También dice san Juan el Crisóstomo que el rico creyó que las palabras del Señor eran verdad, por eso se marchó triste; pero era incapaz de cumplirlas. Pues muchos creen en los logos y palabras de las Escrituras pero son incapaces de cumplirlas.

 

36) La agapi-amor y el consejo con humildad son grandes bienes.

 

Por eso el Señor aconseja esto y muchas otras cosas más, al igual que los Apóstoles que escriben: «Os rogamos, hermanos, haced esto y aquello» (1Tes 4:10). Nosotros, sin embargo, no nos negamos a rogar a aquellos que buscan nuestro consejo, para que al ver que nos humillamos y les honramos, obedezcan con alegría y sepan que hablamos del logos de las Santas Escrituras con agapi-amor y gran humildad. Por el honor y la agapi-amor que les mostramos, se apresurarán a aceptar lo difícil y lo encontrarán fácil debido a la agapi-amor.

 

Así como el Santo Apóstol Pedro, que cuando oía frecuentemente sobre la cruz y la muerte, se regocijaba y estaba en tal disposición como si no oyera nada de estas cosas, por la agapi-amor que tenía hacia su Maestro. Y no tenía ningún problema con los milagros como los incrédulos, sino que decía al Señor: «Tú tienes logos de vida eterna» (Juan 6:68). Pero no fue así con Judas, que murió dos veces. Pues se ahorcó (Mateo 27:5), pero no murió; después de vivir sin volver a la μετάνοια metania y sin arrepentirse, enfermó gravemente, su vientre se abrió (Hechos 1:18), como dice el Apóstol Pedro en los Hechos de los Apóstoles. Y el Santo Apóstol Pablo, escribiendo a los hermanos, a veces dice: «Os amo tanto que quiero daros no solo el Evangelio de Cristo, sino también mi propia vida» (1Tes 2:8), y otras veces: «Nosotros somos vuestros siervos por amor de Cristo» (2 Corintios 4:5). Y a Timoteo le escribe que respete a los mayores como a padres, a los más jóvenes como hermanos (1 Tim 5:1).

 

¿Y quién es capaz de comprender completamente la humildad de los Santos y la ardiente agapi-amor incondicional que tenían por Dios y por el prójimo? Por lo tanto, no debemos solo prestar atención a ellos, sino también a aquellos a quienes hablamos o escribimos. Pues aquel que quiere amonestar y aconsejar a alguien, o más bien recordarle como dice Juan Clímaco, debe primero hacer  su catarsis y purificarse de los πάθος pazos pasiones para conocer sin error ni engaño la voluntad de Dios y la condición de aquel que busca consejo. Porque no todos conviene el mismo remedio o fármaco, aunque sea para la misma enfermedad. Luego debe asegurarse del estado de ánimo de aquel que busca consejo, viendo ya sea su total subordinación con psique-alma y cuerpo, o que lo ha pedido espontáneamente con fe ardiente y que busca consejo sin ser instigado por el maestro y sin ninguna necesidad que lo haga fingir que desea escuchar algún logos. De lo contrario, ambos pueden caer en mentira, verborrea, maldad y muchas otras cosas.

 

Aquel que pregunta, obligado por el supuesto maestro a hablar más allá de su intención, miente por vergüenza y finge que quiere hacer el bien. Y el maestro, con astucia, lisonjea al discípulo para descubrir lo que oculta en su mente, y en general pone en marcha toda su maquinaria y verborrea. Y como dice Salomón, con la verborrea o palabrería nadie escapará del pecado (Prov 10:19). Escribió también el Gran Basilio cuáles son los pecados de esta.

 

Sin embargo, esto no se dijo para alejar a aquellos que vienen a ser instruidos con espíritu de subordinación y fe firme, especialmente aquellos de nosotros que son impasibles sin pazos, sino para evitar enseñar con osadía por vanagloria, nosotros que aún somos apasionados con pazos, a aquellos que no desean escuchar ni por obras ni por una fe ferviente. Tampoco debemos enseñarles de manera autoritaria, sino que, como decían los Padres, sin la pregunta de los hermanos, nadie debe hablar con el propósito de beneficiar, para que el bien se haga con su consentimiento (Filemón 1:14), como dicen los Apóstoles: «Apacentad el rebaño que Dios os ha confiado y cuidad de él no a la fuerza, sino de buena voluntad y buenas ganas, como Dios manda y quiere; no por una vil ganancia, sino con buen ánimo y generosidad; no como dictadores, sino como modelos de virtud para el rebaño» (1 Pedro 5:3). Y Pablo escribe al santo Timoteo: «El labrador debe ser el primero en comer de los frutos» (2 Tim 2:6), es decir, debe hacer primero lo que se dispone a enseñar. Y en otro lugar le dice: «Que nadie te menosprecie por ser joven» (1 Timoteo 4:12), es decir, que no hagas nada como lo hacen comúnmente los jóvenes, sino que seas perfecto con la χάρις jaris (gracia, energía increada)  de Cristo. También el libro Gerontikón dice que los Padres no hablaban sobre la salvación de la psique-alma sin ser preguntados por los hermanos, sino que lo consideraban charlatanería, y con razón. Pues hablar sin ser preguntado significa que creemos tener más gnosis-conocimiento que los demás. Porque, cuanto más pecadores somos más libertad creemos que tenemos; igual que los Santos, cuanto más se acercan a Dios, más pecadores creen que son, dice el Santo Doroteo. Llenos de asombro por haber sido dignos de conocer a Dios, quedaban desconcertados. También los santos ángeles, por el inmenso gozo y asombro, no dejan de alabar a Dios. Y porque fueron considerados dignos de alabar a tal Señor, lo alaban incesantemente, admirando Sus obras, como dijo san Juan el Crisóstomo, y avanzando en mayor gnosis-conocimiento, como dice el Teólogo. Lo mismo todos los Santos, tanto en este mundo como en el futuro.

 

Como las potencias espirituales transmiten la iluminación una a la otra, así también los lógicos y sabios aprenden unos de otros. Unos aprenden de las Sagradas Escrituras y enseñan a los menos instruidos; otros aprenden espiritualmente del Espíritu Santo y revelan los misterios que les han sido revelados por escrito. Por eso necesitamos humillarnos ante Dios y los demás, ya que nuestra existencia y todo lo que somos proviene de Dios y, a través de Él, uno aprende de otro. Aquel que se humilla se ilumina más; pero aquel que no tiene humildad permanece en la oscuridad, como aquel que fue anteriormente lucero de la mañana y luego diablo. Porque el eosforos lucero de la mañana fue el primero en el orden inferior de las potencias espirituales, es decir, el décimo en la jerarquía después de la más alta que se mantiene ante el trono terrible de Dios y el primero desde la tierra hacia arriba. Pero por su orgullo cayó, junto con los ángeles que le obedecieron, no solo debajo de las nueve jerarquías y de nosotros los terrenales, sino también debajo de los abismos infernales, y fue arrojado al Tártaro por su arrogancia. Por eso muchas veces se ha dicho que la presunción o arrogancia es suficiente para perder la psique-alma, sin ningún otro pecado.

 

Aquel que piensa que sus pecados son pequeños se expone a caer en pecados mayores, dice el santo Isaac. Y aquel que ha recibido un regalo de Dios y es ingrato, prepara su propia privación del regalo, porque se ha hecho indigno del regalo de Dios, como dice el Gran Basilio. Porque la gratitud es nuestro mediador. Sin embargo, la gratitud no debe ser como la de aquel fariseo: “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano (Lucas 18:11), que condenaba a los demás y se justificaba a sí mismo, sino más bien reconocer que debe más que todos y, sorprendido de cómo retribuirlo, agradecer con asombro, comprendiendo la inefable magnanimidad y tolerancia de Dios. Y no solo eso, sino que también debemos admirar cómo el Supremo Dios, aunque no necesita nada, acepta nuestra gratitud, aunque siempre lo enojamos y amargamos, a pesar de las muchas y grandes beneficencias que nos ha hecho, generales y especiales, de las cuales escribió el Teólogo Gregorio y los demás Padres, no solo corporales, sino también espirituales de muchas maneras.

 

Estas son innumerables, y entre ellas está esto: algunos contenidos de las Sagradas Escrituras son claros y comprensibles, mientras que otros son abstractos, imprecisos y difíciles de entender. Y esto para atraer a los más negligentes primero en la fe y en la búsqueda de las cosas y realidades que quedan, para que no caigamos de la gran incomprensión de las Escrituras en desesperación e incredulidad; y con los demás, para no ser condenados más por el desprecio de lo dicho que es obvio y fácil de entender, sino con esfuerzos voluntarios para aquellos que desean investigar diligentemente lo difícil de entender, y de esto serán alabados, como dice san Juan el Crisóstomo.

 

37) La repetición en las Sagradas Escrituras no es πολυλογία poliloghía palabrería.

 

Las Sagradas Escrituras a menudo repiten el mismo dicho, no es palabrería o verborrea, sino que lo hacen por amor a la humanidad, para guiar con recordatorios más frecuentes a los más descuidados en la memoria y comprensión de lo dicho de manera paradójica, y para que el logos y la palabra no se escapen de la audición por la brevedad y la pequeñez del dicho. Esto es especialmente cierto cuando estamos ocupados con las cosas de la vida, nosotros que no tenemos ni la gnosis-conocimiento parcial que el Apóstol Pablo menciona (1Cor 13:9). Aunque sobre esto, Juan Crisóstomo dice que la gnosis-conocimiento parcial que tenemos no es completa como parcial, sino parte de lo parcial. Pero será abolida, no desapareciendo y dejando de existir -porque entonces no tendríamos gnosis-conocimiento ni seríamos humanos-, sino reemplazando la gnosis-conocimiento parcial por la gnosis-conocimiento cara a cara, como se elimina la edad infantil con la adultez. Esto lo dijo el mismo Apóstol Pablo (1 Cor 13:10-12), interpretando el dicho con el ejemplo del niño. Como dice nuevamente san Juan el Crisóstomo, sabemos que el cielo existe, pero qué es no lo sabemos; entonces la gnosis-conocimiento parcial será abolida por la gnosis-conocimiento completa, es decir, aprenderemos qué es el cielo, para que la gnosis-conocimiento aumente aún más. Porque muchos misterios de Dios están escondidos en las Sagradas Escrituras y no conocemos el propósito de Dios en los logos o dichos. Pero, como dice el Teólogo, que nadie sea arrogante al ver que con buena intención confesamos nuestra ignorancia y critiquemos las palabras. Es irracional e inapropiado no prestar atención al propósito sino a las palabras, dice el Gran Dionisio Areopagita. Pero cuando alguien busca a través del bienaventurado duelo o luto (espiritual), entonces encuentra. Este es el trabajo del temor mediante el cual se realiza la revelación de las realidades ocultas.

 

Por ejemplo, el profeta Isaías dice: “Los muertos no verán la vida” (Isaías 26:14), mientras que más adelante dice: “Resucitarán los muertos” (Isaías 26:19). Esto no es contradicción como piensan aquellos que no conocen el propósito a partir de la contemplación de la Escritura. “Los muertos no verán la vida” lo dijo por los ídolos de las naciones que son inanimados, mientras que ‘Resucitarán los muertos’ lo dijo por la resurrección común y la alegría de los justos. También lo dijo proféticamente para la resurrección de los muertos en la Resurrección de nuestro Salvador Jesús Cristo. También en el santo Evangelio, sobre la Metamorfosis del Señor, un Evangelista dice que ocurrió “después de seis días”, mientras que otro “después de ocho días” (Lucas 9:28), es decir, después del milagro que precedió y la enseñanza del Señor. Esto porque uno omitió el primer y el último día y mencionó los seis intermedios, mientras que el otro calculó incluso esos y así dijo ocho. Y nuevamente, el Teólogo Juan en una parte de su santo Evangelio dice: “Hay también muchas otras cosas que hizo Jesús delante de sus discípulos, que no están escritas”, etc. (Juan 20:30), mientras que en otro lugar dice: “Hay también muchas otras cosas que hizo Jesús” (Juan 21:25), y no dice ‘delante de sus discípulos’. Sobre este tema, el santo Prójoros, que escribió bajo el dictado del Evangelista, relata que el primer versículo se refiere a los milagros y otros hechos realizados por el Señor que Juan no escribió, porque ya habían sido relatados por los otros Evangelistas; por eso añadió la frase «delante de sus discípulos». Mientras que el segundo versículo se refiere a la creación del mundo, cuando el Logos de Dios aún no se había encarnado, con quien el Padre creó todo desde la nada, diciendo «que se haga esto» (Gén. 1, 3 y 6), y haciéndose así, el Teólogo menciona que: “y  hay también otras muchas cosas que hizo Jesús Cristo. Si se escribieran una por una, creo que en el mundo entero con sus bibliotecas no cabrían los libros que podrían escribirse” (Jn 21,25).

 

Y, en general, cada Escritura y cada logos y palabra de Dios, o de algún Santo, o de alguna de las criaturas visibles o invisibles, esconde algún propósito. Y no solo eso, sino también cada logos y palabra humana. Y nadie conoce el significado de cada versículo, a menos que se le revele. Como dice el Señor, «el viento sopla donde quiere, etc.» (Jn. 3, 8). Sobre esto, el Crisóstomo dijo que Cristo no quiso decir que el viento tiene autoridad para ir donde quiere, sino que mencionó el viento condescendiendo a la debilidad de Nicodemo, para que entendiera lo que el Señor le decía. Mencionó el viento queriendo hablar del Espíritu Santo, es decir, de los logos y palabras que le decía, como también dijo a otros que «los logos que os he dicho son espíritu» (Jn. 6, 63), es decir, espirituales, «y no como vosotros pensáis; no os hablo de cosas corporales, para que vosotros, siendo carnales, las entendáis». Por eso dice san Juan Damasceno que, si no se escucha cuál es el propósito de un logos y palabra y de parte de quien la dice, no se puede afirmar que se conoce ese propósito. Y, ¿cómo se atreve alguien a decir que conoce el propósito de Dios escondido en las Santas Escrituras, sin que se lo revele el Hijo de Dios? El mismo Cristo dijo: «y a quien el Hijo quiera revelarlo» (Mt. 11, 27); es decir, a quien tiene la buena pre-disposición y voluntad de recibirlo cumpliendo Sus mandamientos divinos, sin los cuales, quien dice que conoce, miente. Porque lo dice basado en sus propios razonamientos y silogismos no porque haya aprendido de Dios, como dice Juan el Clímaco, incluso si por orgullo se jacta más allá de sus límites (2 Cor. 10, 13). A este, san Gregorio el Teólogo a veces lo llama «oh tú, el más filósofo», y otras veces «oh tú, el más letrado», reprochándole su arrogancia, que por ella cree poseer algo, aunque en realidad está en la ignorancia. Y lo que cree tener, también le será quitado (Mt. 13, 12), porque no quiere decir, como todos los Santos, «no sé, no conozco», para que se le dé por su humildad, y de hecho en abundancia, como sucedió con los Santos. Estos, aunque sabían y conocían, decían que no sabían ni conocían nada, como dice san Juan el Crisóstomo. Ejemplo de ello es el Apóstol Pablo, que no dijo: «Todavía no sé nada», sino: «No sé nada como debería» (1 Cor. 8, 2). Así que sabía y conocía, pero no como debía.

 

38) La falsa γνώσις gnosis-conocimiento.

 

La falsa γνώσις gnosis es aquella que cree saber cosas que nunca aprendió. Esta es peor que la ignorancia total, dice san Juan el Crisóstomo, porque no se digna a ser enseñada por otro y corregirse, creyendo en su gran maldad que es y está en lo correcto. Por eso los Padres dicen que, aquellas cosas que se encuentran en las Santas Escrituras, debemos buscarlas con dolor, humildad y el consejo de los experimentados, para aprenderlas más con hechos que con palabras; pero aquellas sobre las que las Escrituras guardan silencio, no debemos buscarlas en absoluto, porque eso es irracional, como dice san Antonio el Grande sobre aquellos que buscan conocer el futuro y no quieren más bien abstenerse de ello, como indignos. Aunque a veces esto puede suceder no por influencia demoníaca, sino por la Providencia divina para el beneficio de muchos, como sucedió antiguamente a Nabucodonosor (Dan. 2, 31-35) y a Balaam (Num. 24), aunque ellos mismos eran indignos; y más aún cuando ocurre mediante sueños o fantasías. La razón de que estas cosas no se hayan dicho es para que investiguemos las Escrituras con actos corporales y éticos, según el mandato del Señor, para encontrar la vida eterna (Jn. 5, 39), y no para buscarlas con la lógica y razón y creer por orgullo que hemos logrado algo, especialmente aquello que está oculto de nosotros para mayor humildad, y finalmente, para no ser condenados al transgredirlas con nuestra gnosis. Porque aquel que ha sido digno de obtener gnosis-conocimiento espiritual y no se esfuerza con dedicación y atención en el estudio de las Santas Escrituras y los conocimientos que le han sido dados, con humildad y temor de Dios, sintiéndose indigno de lo que Dios le ha regalado, es apartado de la gnosis-conocimiento con amenazas, como Saúl del reino (1 Reyes 15, 28-29), dice San Máximo*. Mientras que aquel, dice, que se dedica y se esfuerza, debe como David rogar siempre y decir: «Edifica en mí, Dios mío, un corazón limpio, e instala en mis entrañas el Espíritu recto» (Sal. 50, 12), para ser digno de recibir Su infusión e inspiración.

* Filocalía, tomo II Tercera centuria sobre el amor, cap 65, https://logosortodoxo.es/filocalia/san-maximo-el-confesor-filocalia-4-centurias-sobre-la-agapi/ .

 

Como entonces los Apóstoles recibieron la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo a la tercera hora del día, como se menciona en los Hechos (Hec 2, 15), y en un día domingo, como dice el divino Lucas (Hechos 2, 1). Porque la Pentecostés que menciona es el séptimo domingo desde el domingo en que se celebraba la Pascua judía, que se traduce al griego como «paso» y «libertad». Así, el domingo después de cincuenta días se llama Pentecostés, porque completa los cincuenta días desde la Pascua, según la Ley (Deut. 16, 9-10). Y Juan el Teólogo dice en su santo Evangelio, «en el último y gran día de la fiesta» (Jn. 7, 37), porque entonces se celebraba la clausura de la fiesta de la Pascua. Como dice san Juan Damasceno, la χάρις jaris (gracia, energía increada) fue dada a la tercera hora, pero en un solo día, el Domingo, para mostrar que debemos reverenciar a las tres Hipostasis-Personas, pero con un solo poder, es decir, la única divinidad o deidad. Porque el domingo se llama «uno de la semana» y no «primero», dice el Crisóstomo, porque la Escritura divina lo distingue. El Antiguo Testamento profetiza sobre este, por eso no le llama en orden como el segundo y los demás; porque es un día especial, lo llama «uno de los sábados» (Sal. 23, título), es decir, de la semana, mientras que de otra manera lo llamaría «primero». En la nueva era la de la χάρις jaris (gracia, energía increada) ahora, este día santo y distinguido (Lev. 23, 35-36) se llama «Domingo» (Apoc. 1, 10), porque en él ocurrieron los principales eventos de la vida del Señor, la Anunciación, el Nacimiento, la Resurrección (Lc. 24, 1-2), y en este día será la Resurrección común de los muertos. Este día, dice san Juan Damasceno, fue creada por Dios la luz visible (Gén. 1, 2), y nuevamente en este día será la Segunda Parusía-Presencia o Venida del Señor, para que este día permanezca en los siglos interminables como «uno» y «octavo», ya que está fuera de estos siete siglos que tienen días y noches.

 

Puesto que hemos aprendido el propósito de estas cosas de los Santos, aprendamos también el propósito de cada trabajo de este discurso o logos desde el principio. El propósito de mencionar una vez los nombres de los libros y de los Santos es para recordar siempre sus logos y palabras y para adquirir el celo o entusiasmo de imitar sus vidas, como dice San Basilio el Grande, y para que aquellos que los desconocen los conozcan y aprendan. Quien conoce los libros, los recordará, y quien no los conoce, buscará el libro correspondiente. El hecho de mencionar nuevamente, en cada sección, al Santo o la Escritura pertinente, lo hacemos para una mayor recordación y para recordarnos brevemente las obras y los logos de cada uno de ellos, así como para comprender lo que dice cada cita de la Escritura divina, o el discernimiento y el buen consejo del maestro; porque no son mis dichos o logos, sino los de las Escrituras divinas.

 

También para admirar y comprender la inefable filantropía de Dios, cómo con tinta y papel dispuso la salvación de nuestras psiques-almas y nos regaló tantas Escrituras y tantos maestros de la fe ortodoxa. Y cómo yo, ignorante y perezoso, he tenido el privilegio de estudiar tantas Escrituras sin poseer ningún libro propio ni nada en absoluto, sino que siempre soy extranjero y pobre, y paso mi tiempo con todo descanso y despreocupación y con gran placer corporal. Si ahora dejo algunas cosas sin nombre, es por mi negligencia y para no alargar el discurso o logos escrito.

 

Hemos presentado preguntas comunes y sus soluciones, para que los lectores aprendan y agradezcan a Dios que concedió a sus Santos, nuestros Padres, la gnosis-conocimiento y el discernimiento, y a través de ellos a nosotros, los indignos; también las presentamos para condena a los que somos débiles y sin gnosis-conocimiento. También se mencionaron los Justos del Antiguo Testamento, que se salvaron a pesar de ser muy ricos y vivir entre personas pecaminosas e incrédulas, aunque ellos también eran seres humanos con la misma naturaleza que nosotros, que no queremos alcanzar la medida de la perfección, aunque hemos recibido más experiencia y gnosis-conocimiento del bien y del mal, ya que hemos aprendido de los suyos y hemos sido dignos de más χάρις jaris (gracia, energía increada) y gnosis-conocimiento de las Escrituras.

 

Hemos mencionado también nuestras propias obras, de los monjes, para saber que de muchas maneras podemos salvarnos, si abandonamos nuestras propias voluntades, y que si no lo hacemos así, no podemos tener descanso, ni tampoco aprender y cumplir las voluntades divinas. Porque nuestra voluntad es una pared divisoria que nos separa de Dios, y si esa pared divisoria no se derriba, no podemos aprender ni hacer la voluntad de Dios, sino que estamos lejos de Él y somos atormentados por los enemigos en contra de nuestra voluntad. También dijimos que la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y tranquilidad es mayor que todo, y sin ella no podemos hacernos la catarsis y psicoterapiarnos de los πάθος pazos ni conocer nuestra debilidad y las malas astucias y artimañas de los demonios, ni tampoco entender la fuerza y la providencia de Dios a partir de los logos divinos que se cantan y se leen. Porque todos los seres humanos necesitamos este tiempo de dedicación, ya sea parcialmente o totalmente, y sin ella es imposible que alguien alcance la gnosis-conocimiento espiritual y la humildad, mediante la cual quien tiene buena voluntad y disposición comprende los misterios que están ocultos en las Escrituras y en todas las criaturas. Además, no se debe utilizar ninguna cosa, palabra, esfuerzo o concepto fuera de la necesidad esencial de la salvación de la psique-alma y del sustento del cuerpo. Y que sin discernimiento, incluso aquellas cosas que se consideran buenas no son aceptables para Dios; pero también fuera del propósito correcto, el buen trabajo no puede beneficiar a nadie.

 

Los himnos se escribieron aquí para que los comprendamos y también las otras Escrituras y para que quienes aún son espiritualmente débiles se conmuevan y se compunjan, como dice San Juan de la Escalera. Porque la melodía, dice San Basilio el Grande, atrae la διάνοια diania (mente, intelecto) del hombre hacia lo que se quiere, ya sea al duelo o luto (según Dios), al anhelo, a la tristeza o a la alegría. También dijimos que tenemos la obligación de estudiar las Escrituras según el mandato del Señor, para encontrar en ellas la vida eterna (Juan 5:39), y prestar atención al significado de los salmos y de los himnos, y reconocer con mucha gnosis-conocimiento que tenemos ignorancia. Porque, dice San Basilio el Grande, si uno no prueba la gnosis-conocimiento espiritual, no sabe cuántas cosas se priva.

 

Se escribieron también las causas de la generación de las virtudes y de los πάθος pazos (vicios, pasiones, padecimientos, etc.) para adquirir experiencia y gnosis-conocimiento, de modo que alguien conozca estas cosas y luche por sus genitores; unas para adquirirlas, otras para desecharlas y otras para vencerlas con el trabajo contrario. Y que las acciones corporales, como las plantas, debemos mantenerlas siempre con el buen trabajo, y las virtudes psíquicas y espirituales debemos atenderlas siempre y estudiar cómo adquirir cada virtud. Y después de aprender sobre esto a partir de las Escrituras divinas y de los Santos, aplicarlo y mantenerlo con dolor de psique-alma como un tesoro con nuestro trabajo, hasta que lleguemos al hábito de cada virtud. Y entonces, con diligencia, comenzar la otra virtud, para no abordar todas a la vez y quizá debilitarnos, como dice San Basilio el Grande. Sino comenzar con la paciencia en las cosas que nos acontecen, y entonces avanzar con fuerza en las demás virtudes con toda disposición, teniendo como propósito agradar a Dios. Todos debemos guardar los mandamientos de Dios como cristianos, porque no necesitamos esfuerzo corporal para adquirir las virtudes psíquicas y espirituales, sino sólo disposición y voluntad para recibir el carisma o don, como dicen San Basilio el Grande, Gregorio el Teólogo y los demás. Sin embargo, las virtudes psíquicas y espirituales de la psique-alma se logran más fácilmente a través de las praxis, acciones corporales, especialmente los hisijastas, debido a la vida sin distracciones y la despreocupación por todo; porque uno no puede ver sus actitudes éticas y corregirlas, a menos que se dedique a ellas y se preocupe por ellas.

 

Por eso, uno debe primero alcanzar la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) evitando las cosas y las personas, y entonces, si llega el momento, asumir la responsabilidad de ser encargado de otros y gestionar las cosas sin atraer crítica mala, condena ni ser perjudicado, ya que con el hábito de la libertad de inclinaciones apasionadas ha llegado a la απάθεια apázia perfecta, especialmente si ha recibido la llamada de Dios -dice San Juan Damasceno-, como Moisés (Éxodo 3:4), Samuel (1Re 3:10) y los demás profetas (Isaías 6:8; Jeremías 1:5) y los santos apóstoles (Mateo 4:19 y 21), para que muchos se salven. Y no sólo eso, dice, sino que uno también debe dudar en aceptar, como Moisés (Éxodo 3:11; 4:10 y 13), Habacuc (Daniel [Bel y el Dragón] 35), Gregorio el Teólogo y otros; y como dijo San Projoro sobre el Evangelista Juan, que no quiso dejar su amada ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y silencio, aunque tenía la obligación como apóstol de no quedarse en silencio, sino de predicar. Y por supuesto, no se fue a la soledad como alguien pasional, el más impasible, de ninguna manera; sino porque no quería separarse de la contemplación de Dios y privarse nunca de la dulzura de la ησυχία hisijía. Otros, aunque eran impasibles, se fueron a los desiertos más profundos por humildad, por temor a la confusión, como el Gran Sisoes, quien, cuando su discípulo le pidió que fueran a un lugar más cómodo, no accedió, sino que dijo: «Donde no hay hombres, allí vamos». Y, sin embargo, había alcanzado tal impasibilidad que se convirtió en prisionero de la agapi-amor de Dios, y por ese agapi-amor no sentía las cosas corporales y no sabía si había comido o no. Y en general, todos cortaban sus voluntades y deseos en profunda ησυχία hisijía, y así algunos, como discípulos, fueron elegidos por su maestro para enseñar a otros y recibir la confesión de los λογισμοί loyismí (pensamientos conceptos y fantasías) y tener autoridad sobre otros, ya sea como obispos, ya sea como abades, habiendo recibido con sentido espiritual el sello del Espíritu Santo a través de Su efusión, como los santos Apóstoles (Hechos 2,3), y antes que ellos Aarón (Éxodo 28,1), Melquisedec (Génesis 14, 18; Hebreos 7) y otros.

 

San Juan el Damasceno dice que quien se atreve solo por sí mismo a ascender a tales axiomas o rangos es condenado. Pues aquellos que asumen varios cargos sin orden real son severamente condenados, ¿cuánto más aquellos que se atreven a tomar los cargos o axiomas divinos sin la orden de Dios? Y más aún si por ignorancia u orgullo creen que esta terrible acción no se castiga, o que pueden ejercerla para tener honor y descanso, y no más bien para hundirse en un abismo de humildad y soportar incluso la muerte, si el tiempo lo llama, por el bien de los subordinados y de los enemigos. Así hacían los santos Apóstoles mientras enseñaban a otros, y esto mientras eran impasibles sin pazos y sabios en grado sumo. Pero si ni siquiera conocemos esto, es decir, que somos débiles e incapaces, ¿qué debemos decir?

 

El orgullo o soberbia y la ignorancia ciegan a aquellos que no quieren ver con auto-concentración su debilidad e ignorancia. Como dice el libro Gerontikón, la celda del monje es el horno de Babilonia, dentro del cual los tres jóvenes encontraron al Hijo de Dios (Daniel 3, 25). Y en otro lugar dice: «Siéntate en tu celda y ella te lo enseñará todo». Y el Señor dijo: «Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mateo 18, 20). Además, Juan de la Escalera: «No te desvíes -dice Salomón- ni a la derecha ni a la izquierda, sino camina por el camino real, es decir, permanece en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y quietud junto con uno o dos; ni solo en el desierto, ni con una gran compañía de hermanos. El término medio es adecuado para la mayoría». Y en otro lugar dice: «El ayuno humilla el cuerpo, la vigilia ilumina el νούς nus, la ησυχία hisijía trae el duelo o luto (espiritual), el duelo o luto según Dios) bautiza al hombre y lava la psique-alma y la hace sin pecado». Por eso mencionaremos al final del discurso los nombres de casi todas las virtudes y los  pazos (vicios, pasiones) para aprender cuántas virtudes debemos adquirir y por cuántos males debemos lamentar; porque sin duelo o luto (según Dios) no hay catarsis no psicoterapia. Sin embargo, el duelo o luto (según Dios) no existe en la distracción continua. Y sin catarsis de la psique-alma nadie recibe información sobre su salvación. Y sin información, la separación de la psique-alma del cuerpo es peligrosa. Lo incierto, dice Juan de la Escalera, es quizás poco confiable.

 

Las ocho θεωρίες zeorías contemplaciones mencionadas anteriormente no son nuestros trabajos, sino la recompensa por nuestro trabajo en las virtudes. Y no debemos adquirirlas solo de la lectura, incluso si lo intentamos con diligencia orgullosa, como dice Juan de la Escalera, es decir, para las más perfectas las cuatro últimas; porque se trata de cosas celestiales y el νούς nus y la mente impuros no las comprenden ni caben. Toda nuestra buena voluntad, presteza y diligencia debemos tenerla en las virtudes corporales y psíquicas o espirituales; y así nace en nosotros el primer mandamiento, es decir, el temor de Dios. Y cuando envejecemos en él, nace el duelo o luto (según Dios). Y cuando adquirimos el hábito de una θεωρία zeoría contemplación, entonces la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, la madre común de todos, como dice San Isaac, nos regalará lo demás, hasta que adquiramos dentro de nosotros las siete gnosis; luego nos dignará recibir también la octava, que es el trabajo del mundo venidero, aquellos que trabajan diligentemente las virtudes con el propósito correcto de agradar a Dios.

 

Pero nosotros debemos, cuantas veces nos llegue de por sí uno de estos conceptos divinos, ya sea el primero, ya sea cualquier otro, repentinamente sin esperarlo, dejar de inmediato cualquier preocupación mundana, incluso nuestro propia regla muchas veces, y guardar como la pupila de nuestros ojos (Deuteronomio 32, 10) la gnosis-conocimiento espiritual y la katánixis (dilatación del corazón, compunción) que nos ha llegado, hasta que por economía de Dios nos deje. Entonces debemos estudiar continuamente los diversos versículos sobre el temor y el duelo que están escritos, tanto antes como después de la regla, y siempre que tengamos tiempo, ya sea de día, ya sea de noche, ya ocupados en labores manuales, aquellos de nosotros que aún somos débiles y estamos fácilmente dominados por el sueño y la pereza, o inactivos, aquellos que pueden dedicarse completamente al duelo o luto (según Dios) y ser cautivados por las palabras de la oración y las lágrimas que siguen. Por eso se escribieron, para que tanto yo como los inexpertos en esto, expulsemos la pereza de nuestro νούς nus (espíritu de la psique) con el estudio de estos logos y la atención. Porque aquellos que tienen buena voluntad, diligencia y experiencia debido a su hábito en el trabajo de las virtudes, conocen y dicen mucho más de lo dicho, especialmente en el tiempo de la katánixis (dilatación del corazón, compunción) que viene por sí misma. La hora de esta katánixis tiene una fuerza grande, más que la katánixis que logramos nosotros mismos.

 

Sin embargo, que nadie piense que es trabajador de estos carismas o dones; más bien debe, sintiendo que lo que ha recibido supera su valor, agradecer mucho y temer que tenga una mayor condena por esto, porque sin haber trabajado en absoluto está a punto de ser digno de recibir el trabajo de los Ángeles. Porque la gnosis-conocimiento ha sido dada para ejercitar el νούς nus y la mente y para fortalecernos en guardar los mandamientos y trabajar las virtudes; también para conocer cómo y por qué trabajamos las virtudes, y qué debemos hacer y qué no hacer, para no ser condenados. Y, con las alas de la gnosis-conocimiento, trabajar las virtudes con alegría y recibir mayor gnosis, fuerza y regocijo en este trabajo. Y una vez que esto suceda, hacernos dignos de agradecer a Aquel que nos regaló estos carismas o dones, reconociendo de Quién recibimos tan grandes bienes. Porque cuando le agradecemos, nos regala mayores bienes. Y habiendo recibido sus dones, Le amaremos más, y con la agapi-amor alcanzaremos la sabiduría de Dios, que el principio de ella es el temor de Dios (Prov 1, 7). El trabajo del temor es el μετάνοια metania (conversión, arrepentimiento y confesión), dice San Isaac, con el cual se hace la revelación de las cosas ocultas.

 

Los conceptos del temor deben ser estudiados de la siguiente manera: Después del oficio vespertino uno debe decir el Símbolo de fe o Credo, el Padre Nuestro y el Κύριε ελέησον Kirie eléison Señor ten misericordia o compasión muchas veces. Luego se sienta hacia el este y, como aquellos que lloran por un muerto, moviendo la cabeza con dolor de la psique-alma y suspiro de corazón, dice las palabras de la gnosis-conocimiento que encuentra, comenzando desde la primera, hasta llegar a la oración. Y entonces cae con el rostro ante Dios con indescriptible miedo y ora. Primero da gracias, luego confiesa, y las demás palabras de la oración, como se ha dicho antes. Como dice el san Atanasio el Grande, debemos confesar nuestros pecados que desconocemos y aquellos que hubiéramos cometido si la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios no nos hubiera guardado, para que no se nos pida cuenta de ellos en la hora de la muerte. Y también orar unos por otros, según el mandamiento del Señor (Lucas 22, 32) y del Apóstol Santiago (Sant 5, 16).

 

El propósito de lo que decimos en la oración es el siguiente. Nuestra gratitud por el hecho de que en ese momento damos gracias a Dios, es una confesión de nuestra incapacidad para gratitud y de nuestra negligencia en agradecer a Dios en otros momentos, y que esa hora es una gracia y favor de Dios. La confesión proclama que las cosas que Dios me ha dado son innumerables y no pude comprenderlas todas, ni siquiera conocerlas, sino solo escucharlas, y nuevamente no todas, sino en parte; y que continuamente nos beneficia Dios manifiestamente y secretamente, y es indescriptible Su tolerancia por mis muchos pecados; además de que soy indigno de siquiera mirarlo, como el publicano (Lucas 18, 13), y que teniendo confianza y ánimo no en otra cosa, sino en Su inefable filantropía, caigo ante Él, como Daniel ante el Ángel (Daniel 8, 17) y como el Apóstol (Apocalipsis 1, 17) y los demás Padres, con toda mi psique-alma.

 

Gran atrevimiento esto para mí, porque soy indigno de hacerlo y de confesar los tipos de mis pecados brevemente para recordarlos y lamentarlos, y para reconocer mi debilidad, para que venga a mí la fuerza y energía increada de Cristo, como dice el Apóstol (2Cor. 12, 9), y sean perdonados mis muchos pecados. No me atrevo a orar por todos, sino solo por mis muchos pecados y para frenar toda mi maldad y hábito perverso, porque no puedo resistir. Ruego y pido al Todopoderoso que detenga los impulsos de mis pazos (vicios, pasiones) y no me deje pecar contra Él ni contra ninguna persona, para que al menos de esto obtenga la salvación por la χάρις jaris (gracia, energía increada). Y con este recuerdo obtener dolor de la psique-alma y capacidad para orar por los demás, cumpliendo el mandato del Apóstol (Santiago 5, 16), y amor hacia todos. También para nombrar los tipos de παθος pazos uno por uno, porque me dominan, de modo que me refugie en el Señor y obtenga katánixis (compunción, o dilatación del corazón). Y orar por aquellos que entristecí o que me entristecieron o que me entristecerán en el futuro, porque no quiero tener ni rastro de rencor y resentimiento, pero temo mi debilidad, no sea que cuando me suceda algo triste no pueda soportar sin rencor o rezar por ellos, según el mandato del Señor (Lucas 6, 28). Y por eso me anticipo al tiempo, como dice San Isaac: «Antes de enfermar, busca al médico, y antes de la tentación, reza». Y además, rezo por los que han partido de esta vida, para que encuentren salvación, y para recordar la muerte, y porque rezar por todos es una muestra de agapi-amor incondicional; además, porque yo también necesito la oración de todos. También, para ser guiado por Dios y convertirme en lo que Él quiere. Y así unirme a los demás en oración y recibir misericordia con sus oraciones, porque los considero superiores a mí.

 

Sin embargo, durante la oración por los demás, no me atrevo a pedir perdón de cualquier pecado, para no considerar a los demás indignos de perdón, queriendo humillarme a mí mismo. Y como persona que ignoro y no puedo hacer nada, me refugio en Dios y pido que se haga según Su filantropía, porque soy pecador y temo Su justicia. Le digo: «Solo que no pierda el lugar a Tu derecha, y que sea el último de los que serán salvados, porque no soy digno de ellos». Rezo también por todo el mundo, como tenemos la tradición de la Iglesia.

 

Además, para ser digno de la Divina Comunión, como tengo el deber, para que al rezar de antemano, encuentre listo el ayudante cuando desee comulgar, y también para recordar los Pazos (padecimientos, sufrimientos) sagrados de nuestro Salvador y amar Su recuerdo; además, para que la Comunión se convierta en la comunión del Espíritu Santo. Porque el mismo Paráclitos (Suplicador) consuela a los que están en luto o duelo según Dios, tanto en este mundo como en el venidero, al igual que a aquellos que lo invocan con toda su psique-alma y con muchas lágrimas y dicen: «Rey celestial, etc.» Además rezo para que la comunión de los inmaculados misterios se convierta en arras o compromiso de la vida eterna que da Cristo, con las intercesiones de Su Madre y de todos los Santos.

 

Luego me postro ante todos los Santos, suplicándoles que intercedan ante el Señor por mí, porque pueden hacerlo. A continuación, digo la oración habitual de San Basilio el Grande, porque contiene una teología admirable. Y solo pido la divina misericordia y alabo a Dios. Y luego, de inmediato, digo a mis pensamientos y conceptos con gran concentración y atención: «Vengan, adoremos…» tres veces, y lo demás que se escribió anteriormente. Y todo esto, para que el νούς nus (espíritu de la psique) se vaya limpiando con la oración del corazón y el estudio de las Sagradas Escrituras y comience a ver los misterios ocultos en las Sagradas Escrituras.

 

Sin embargo, la psique-alma debe estar libre de toda maldad, y especialmente del rencor y resentimiento, en el tiempo de la oración, como dice el Señor (Marcos 11, 25). Por eso, San Basilio el Grande, queriendo castigar la contradicción, porque esta engendra el rencor, el resentimiento dice al Abad que imponga a quien le contradice muchas postraciones, hasta mil. Eleva el número ya sea a mil o a una. Es decir, el que contradice debe hacer ya sea mil postraciones a Dios, o una al Abad diciendo, «perdóname, padre». Y se perdona con una, que es principalmente la postración y el corte del hábito de contradecir.

 

San Isaac dice que la contradicción no pertenece a la vida cristiana; esto lo tomó del Apóstol que dice: «Si alguien quiere contradecir, sepa que nosotros no tenemos tal costumbre» (1Cor. 11, 16). Y para que no parezca que solo de sí mismo expulsa a quien contradice, el Apóstol añadió: «Ni las Iglesias de Dios». Así, cada uno percibirá que, cuando contradice, está fuera de todas las Iglesias y de Dios. Y necesita aquella una postración maravillosa, que si la omite, ni mil pueden beneficiarle, ya que es impenitente. La postración es el corte del mal, dice San Juan Crisóstomo. Las llamadas postraciones son más bien genuflexiones y muestran que quien se postra humildemente ante Dios y los hombres, cuando falta en algo, tiene la apariencia de esclavo, para que su defensa sea aceptada si en absoluto no contradice, ni intenta justificarse como el Fariseo. Debe más bien imitar al Publicano (Lucas 18, 11-13), considerándose peor que todos e indigno de mirar hacia arriba. Porque si cree que tiene penitencia y se atreve a contradecir a quien lo juzga razonablemente o sin razón, no es digno del perdón por χάρις jaris (gracia, energía increada), porque busca justicia y derechos y cree ganar algo por el camino de la justicia.

 

Sin embargo, esto es ajeno a los mandamientos del Señor. Y con mucha razón. Donde hay justificaciones, allí se busca la justicia y no la filantropía. Y entonces deja de actuar la χάρις jaris (gracia, energía increada), que justifica sin obras de justicia al impío (Rom. 4, 5), solo con la gratitud y la paciencia en las inspecciones y correcciones, con agradecimiento a quienes inspeccionan y corrigen y tolerancia a quienes acusan, con toda ausencia de rencor, y resentimiento para que la oración sea pura y la μετάνοια metania efectiva. Cuanto más se reza por aquellos que calumnian y acusan, tanto más Dios ilumina e informa a sus enemigos y le concede descanso y reposo con la oración pura y persistente.

 

En la oración, no mencionamos nuestros asuntos en detalle para supuestamente enseñar al Señor, quien conoce los corazones, sino para que nosotros mismos nos conmovamos de estos; y porque anhelamos permanecer cerca de Él tanto como sea posible, multiplicamos cuidadosamente las palabras de la oración, le damos gracias y confesamos sus grandes beneficencias tanto como podemos. Como dice san Juan Crisóstomo sobre el bienaventurado David, no es fraseología, palabrería o repetición vana, decir muchas veces la misma frase o similar; sino que el Profeta lo hacía por amor y también para que el logos de la Sagrada Escritura se imprima en el νούς nus y el intelecto de quien ora o estudia. Porque Dios lo sabe todo antes de que suceda, y no necesita escuchar nuestras palabras. Pero nosotros lo necesitamos para saber qué pedimos y por qué debemos rogar, para ser agradecidos y adherirnos a Él con nuestras peticiones. Y cuando los pensamientos nos perturban, no ser vencidos por los enemigos debido a que no tenemos dentro de nosotros el recuerdo de Dios, sino alcanzar, con la ayuda de la oración y el estudio de las Sagradas Escrituras, la adquisición de las virtudes.

 

Los santos Padres escribieron sobre estas virtudes en varios lugares, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo. De ellos las aprendí y mencionaré sus nombres tanto como me sea posible, aunque no todas, porque me falta gnosis-conocimiento.

 

39) Catálogo de las virtudes.

 

Las virtudes son las siguientes: Prudencia, sensatez, valentía, justicia, fe, esperanza, agapi-amor, temor, piedad, gnosis-conocimiento, voluntad, fortaleza, discernimiento, sabiduría, contrición, duelo o luto (espiritual), apacibilidad, estudio de las Sagradas Escrituras, caridad, pureza de corazón, paz, paciencia, templanza, perseverancia, buena disposición, intención, percepción, diligencia, confianza en Dios, fervor, vigilancia, fervor espiritual, estudio, disposición, sobriedad, memoria, recogimiento, devoción, pudor, arrepentimiento, abstención del mal, μετάνοια metania, penitencia, retorno a Dios, alineación con Cristo, renuncia al diablo, cumplimiento de los mandamientos, custodia de la psique-alma, pureza de conciencia, recuerdo de la muerte, dolor de la psique-alma, práctica del bien, trabajo, esfuerzo, mortificación, ayuno, vigilia, hambre, sed, frugalidad, autosuficiencia, orden, decoro, modestia, ausencia de soberbia, desprecio de las riquezas, desapego del dinero, la no avaricia, renuncia a las cosas mundanas, subordinación, obediencia, docilidad, pobreza, despojo de bienes, huida del mundo, corte de voluntades, renuncia a los deseos, abnegación, consejo, magnanimidad, dedicación a Dios, ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), disciplina, amor a la liturgia, esfuerzo, atención, comer frugalmente, vestimenta insuficiente, desgaste del cuerpo por el ascetismo, soledad, calma, serenidad, buen humor, valentía, audacia, celo divino, corazón ardiente, progreso, locura por Cristo, custodia,vigilancia del νούς nus (espíritu de la psique), buen comportamiento, piedad, virginidad, santidad, pureza del cuerpo, pureza de la psique-alma, lectura para Cristo, devoción divina, gnosis-conocimiento, aptitud, verdad, ausencia de curiosidad, no juzgar, perdonar las faltas de los demás, economía, destreza, perspicacia, agudeza, indulgencia, uso correcto de las cosas, ciencia, inteligencia, experiencia, salmodia, oración, acción de gracias, confesión, súplica, petición, conversación con Dios, canto de himnos, alabanza, confesión, cuidado de la psique-alma, llanto, tristeza, angustia (espiritual), ansiedad (espiritual), lamentación, suspiro, llanto, lágrimas dolorosas, compunción, silencio, búsqueda de Dios, clamor lamentoso, despreocupación por todo, ausencia de rencor y resentimiento, humildad, modestia, sencillez de la psique-alma, simpatía, evitar la ostentación, bondad, indulgencia acciones naturales, acciones sobrenaturales, amor fraternal, concordia, relación según Dios, dulzura, disposición espiritual, afabilidad, inocencia, bondad, sencillez, elogio al prójimo, hablar bien de los demás, hacer el bien, preferencia por el prójimo, cariño según Dios, hábito virtuoso, perseverancia en la virtud, firmeza en la virtud, gratitud, humildad, ausencia de inclinaciones pasionales, grandeza, tolerancia, longanimidad, bondad, benevolencia, discernimiento, accesibilidad, amabilidad, calma, contemplación, guía, estabilidad, clarividencia, impasibilidad, alegría espiritual, ausencia de faltas, lágrimas de entendimiento, llanto de la psique-alma, deseo divino, compasión, misericordia, filantropía, pureza de la psique-alma, pureza del νούς nus (espíritu de la psique), previsión, oración pura, pensamiento que no se cautiva, resistencia, actividad de la psique-alma y del cuerpo, iluminación, elevación de la psique-alma, aborrecimiento a la vida (mundana), enseñanza correcta y ortodoxa, buen deseo de muerte, niñez en Cristo, estabilidad, instrucción y estímulo, ejercicio con moderación pero también con esfuerzo, admirable transformación, éxtasis hacia Dios, perfección en Cristo, genuina iluminación, divino έρως eros(amor ardiente), rapto del νούς nus, residencia de Dios, amor a Dios, filosofía interna, teología, apología, desprecio de la muerte, santidad, logro del propósito, salud perfecta de la psique-alma, virtud, alabanza de Dios, χάρις jaris (gracia, energía increada), divina realeza increada y adopción; todas ellas suman 238.

 

Llegar a ser en posición un dios por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios se logra con la victoria sobre πάθος pazos, cuyos nombres, según creo, son los siguientes.

 

40) Catálogo de los πάθος pazos.

 

Crueldad, astucia, maldad, mal humor, insensatez, intemperancia, seducción, ignorancia, falta de gnosis-conocimiento, pereza, frialdad espiritual, necedad, adulación, tontería, irracionalidad, pérdida de juicio, locura, grosería, desfachatez, cobardía, entumecimiento, negligencia de las buenas obras, delitos, avaricia, ambición, insuficiencia, ignorancia, falsa gnosis, demencia, olvido, falta de discernimiento, insensibilidad, injusticia, mala disposición, psique-alma inconsciente, desidia, charlatanería, retroceso, error, pecado, ilegalidad, transgresión, pasión, cautiverio, consentimiento malo, combinación irracional con malos pensamientos, ataque demoníaco, demora en el mal, exceso de descanso del cuerpo, maldad, culpa, enfermedad de la psique-alma, debilidad, impotencia mental, negligencia, indolencia, tristeza reprobable, desprecio de Dios, desvío, transgresión, incredulidad, desconfianza, mala fe, falta de fe, herejía, acuerdo con herejes, politeísmo, idolatría, desconocimiento de Dios, impiedad, magia, observación de presagios, adivinación, encantamiento, renuncia, participación en ceremonias paganas frenéticas, incontinencia, despilfarro, retórica, pereza, egolatría, desatención, falta de progreso, engaño, error, uso de drogas mágicas, impureza, consumo de alimentos impuros, lujo, libertinaje, glotonería, prostitución, avaricia, ira, tristeza, apatía, acidia, vanagloria, orgullo, arrogancia, soberbia, blasfemia, obscenidad, saciedad, vanidad, somnolencia, placer, codicia, gula, insaciabilidad, comer a escondidas, comer en exceso, evitar la comida comunitaria, indiferencia, facilidad para el mal, voluntad propia, falta de voluntad, complacencia, búsqueda de la aprobación de los demás, falta de experiencia en el bien, falta de educación, incompetencia, ligereza de juicio, ignorancia, rusticidad, contradicción, disputa, maledicencia, gritos, disturbios, lucha, ira, deseo irracional, bilis, paroxismo, escándalo, enemistad, intromisión, calumnia, amargura, difamación, reproche, maledicencia, crítica, acusación, odio, insulto, palabras ofensivas, deshonra, ferocidad, locura, severidad, irritabilidad, perjurio, juramento, falta de misericordia, falta de fraternidad, desigualdad, parricidio, matricidio, banquete, parálisis, soborno, robo, saqueo, envidia, discordia, celos, indecencia, burla, reproche, mofa, ridiculización, invención de modos para dañar al otro, opresión, desprecio del prójimo, flagelación, burla, ahorcamiento, ahogamiento, falta de afecto, intransigencia, violación de acuerdos, mal de ojo, inhumanidad, insolencia, desvergüenza, cautiverio, oscuridad de pensamiento, ceguera, apego apasionado a lo temporal, pasión, vanidad, desobediencia, mareo, somnolencia de la psique-alma, dormir en exceso, fantasía, embriaguez, inutilidad, debilidad, placer irracional, amor al placer, lujuria, lenguaje obsceno, afeminamiento, deseo inmoderado, inflamación, blandura, corrupción, adulterio, homosexualidad, bestialidad, corrupción, lascivia, mancha de la psique-alma, incesto, impureza, contaminación, impureza, amistad particular, risa, juegos, baile, palmadas y pisotones, canciones obscenas, movimientos de baile, música, descaro, cambio frecuente de monasterio, insubordinación, desorden, concordia reprochable, conspiración, guerra, asesinato, bandidaje, sacrilegio, avaricia, usura, engaño, profanación de tumbas, dureza de corazón, difamación, murmuración, blasfemia, quejas, ingratitud, mala voluntad, negligencia, mezquindad, confusión, mentira, charla ociosa, vaniloquio, alegría irracional, devaneo, amistad irracional, malicia, palabrería, charla insensata, charlatanería, tacañería, malicia, falta de destreza, indignación, acaparamiento, rencor, mal uso de las cosas, corrupción, jactancia, fantasía, amor al poder, hipocresía, ironía, traición, ingenio, derrota, amor satánico, curiosidad, causas de descontento, falta de temor de Dios, desobediencia, ingratitud, altivez, jactancia, hinchazón, desprecio del prójimo, falta de compasión, insensibilidad, falta de esperanza, relajación, odio a Dios, desesperación, suicidio y, a través de todo esto, la caída de Dios y la pérdida total. Todo lo anterior suma 298.

 

Estos πάθος pazos, pues, los encontré mencionados en las Sagradas Escrituras y las he enumerado aquí, al igual que hice con los títulos de los libros al principio de este logos escrito. No pude, ni intenté clasificarlas, porque esto supera mis capacidades, por la razón que dijo Juan de la Escalera: «Buscarás, dice la Escritura, sabiduría entre los malvados y no la encontrarás» (Prov 14, 6). Porque en los demonios todo es desordenado. Sólo tienen un propósito, en el cual están de acuerdo los discordantes e impíos: llevar a la perdición a las psiques-almas de aquellos que aceptan su consejo destructivo. Aunque a otras personas les procuran coronas, es decir, cuando son vencidos por aquellos que tienen esperanza en el Señor con fe y paciencia, y que con la práctica de las buenas obras y la resistencia a los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simples o unidos con la fantasía), luchan y oran contra ellos.

 

41) Diferencia entre pensamientos y asaltos.

 

Los λογισμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía, conceptos) tienen diferencias entre sí en todos los aspectos, y algunos son sin pecado, mientras que otros no. Por ejemplo, el llamado asalto, es decir, el recuerdo de lo bueno o lo malo, que no tiene ni recompensa ni condena. A esto le sigue la llamada combinación, es decir, el diálogo, conversación con el pensamiento, ya sea para consentimiento o para rechazar el pensamiento. Si el pensamiento es agradable a Dios, tiene elogio, pero pequeño, así como si es malo, tiene acusación. Luego está la llamada lucha con el pensamiento, que o vence o es vencido por el νούς nus y la mente y causa una corona o condena, cuando llega a la acción. Igualmente, el consentimiento, que es la inclinación placentera de la psique-alma hacia lo que se le presenta, del cual se produce la cautividad, que lleva con violencia el corazón a la praxis, acción, sin quererlo. Ahora cuando el pensamiento apasionado permanece en la psique-alma, se convierte en lo que llamamos πάθος pazos, que con la costumbre lleva la psique-alma al hábito (adicción) y la hace ir por sí misma hacia la acción, de manera voluntaria y familiar. El πάθος pazos en cualquier caso, está indudablemente sujeto o a la μετάνοια metania correspondiente, o a la condena futura, dice Juan de la Escalera; esto es, no por la guerra, sino por la falta de metania y arrepentimiento. Porque si no fuera así, dice el mismo santo, no podríamos la mayoría recibir perdón sin completa impasibilidad; porque no es posible que todos se vuelvan impasibles, pero no es imposible que todos se salven y se reconcilien con Dios.

 

Por lo tanto, quien es prudente, rechaza la madre del mal, el maligno asalto, para cortar de una vez todos los males que lo siguen; pero siempre está preparado para aceptar el asalto bueno. Así la psique-alma y el cuerpo adquieren el hábito de la virtud y se liberan de los πάθος pazos con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo. Porque no tenemos absolutamente nada que no hayamos recibido de Él (1Cor. 4, 7), ni nada que ofrecerle, salvo solo la voluntad, que si fallamos en ella, no encontramos ni gnosis-conocimiento espiritual, ni fuerza para hacer el bien. Esto es obra de la filantropía de Dios, para no ser condenados como ociosos y perezosos, porque la ociosidad es el principio de toda maldad. Y no solo eso, sino que el mismo trabajo del bien necesita discernimiento, como dice el libro Gerontikón. Una monja que ayunaba comiendo cada seis días y estudiaba continuamente el Antiguo y el Nuevo Testamento, aunque lograba lo difícil, cayó en lo fácil, a pesar de que debería haber adquirido impasibilidad después de tantos esfuerzos; pero esto no sucedió. Porque el bien no es bueno, si no tiene como propósito la voluntad de Dios. Esto lo vemos en la Escritura divina, donde frecuentemente Dios se muestra disgustado con personas que hacen cosas que parecen buenas a todos, mientras que en otros momentos acepta acciones que parecen malas. Esto lo testifica el Profeta que pidió a algunos que lo hirieran; aquel que desobedeció, creyendo que hacía el bien, fue devorado por una bestia (1 Re. 21, 36). También Pedro, creyendo que hacía el bien, no dejaba que el Señor le lavara los pies y recibió una reprensión por ello (Jn. 13, 8). Por eso debemos encontrar y hacer la voluntad divina con todas nuestras fuerzas, incluso cuando algo nos parece bueno. Por eso, el trabajo del bien no se realiza sin esfuerzo, para no perder, junto con el libre albedrío o independencia, también el elogio de haber forzado a nosotros mismos.

 

En general, todo lo que ordena Dios es maravilloso y supera todo entendimiento y concepción. Y no debemos maravillarnos solo del significado de lo que se realiza y se celebra en la Iglesia Ortodoxa, sino también de sus símbolos. Cómo, con el santo bautismo, nos convertimos en hijos de Dios por la χάρις jaris (gracia, energía increada), sin ofrecer nada antes, pero ni siquiera después, excepto la aplicación y cumplimiento de los mandamientos (logos, principios espirituales). Y cómo estas cosas terribles, me refiero al santo bautismo y la santa comunión, no se realizan sin sacerdocio, como dice el divino Crisóstomo. En esto se muestra el poder dado al Apóstol Pedro; porque si no se abren las puertas del reinado de la realeza increada de los Cielos con el sacerdocio, nadie puede entrar (Mt. 16, 19). Como dice el Señor: «Si no nace alguien del agua y del Espíritu…» (Jn. 3, 5), y de nuevo: «Si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis Su sangre, no tenéis vida en vosotros» (Jn. 6, 53). Debemos maravillarnos aún, cómo el antiguo Templo, en la parte exterior donde los sacerdotes realizaban los sacrificios, era un tipo del mundo, mientras que interiormente tenía lo santo de los santos o altar de los altares (Heb. 9, 16), donde se ofrecía el incienso, compuesto por cuatro tipos: incienso, mirra, smirna y casia; estos indicaban las cuatro virtudes generales. Lo que se hacía entonces exteriormente, era la condescendencia de Dios hacia los judíos de mentalidad infantil, para que no se desviaran hacia los ídolos con canciones y placeres. Sin embargo, la nueva Iglesia es un tipo de lo que está por venir. Por eso, todo lo que se realiza en ella es celestial y espiritual. Así como hay nueve órdenes en el cielo, así también en la Iglesia hay Patriarcas, Metropolitanos, Obispos, Sacerdotes, Diáconos, Subdiáconos, Lectores, Salmistas y Monjes. Además, debemos maravillarnos cómo con el signo de la santa y vivificante Cruz huyen los demonios y las diversas enfermedades, cosa gratuita y sin esfuerzo para todos. ¿Quién puede contar los elogios de la Cruz? Los santos Padres nos entregaron el simbolismo de este santo signo, para contradecir a los incrédulos y herejes. Los dos dedos y el pulgar representan al Señor Jesús Cristo crucificado, que conocemos con dos naturalezas y una hipóstasis; la mano derecha recuerda su poder infinito y su establecimiento a la derecha del Padre; el movimiento de arriba hacia abajo significa su condescendencia desde el cielo hacia nosotros; finalmente, el movimiento desde el lado derecho hacia el izquierdo, por una parte ahuyenta a los enemigos, y por otra muestra que el Señor con su poder invencible venció al diablo, que está a la izquierda, débil y oscuro. Y cómo de nuevo, la iconografía con pocos colores nos presenta lo que el Señor y todos los Santos hicieron hace muchos años, como si estuviera sucediendo ahora. Esto se debe a la providencia de Dios, para que veamos estas cosas con nuestros ojos y las deseemos cada vez más, como dice el santo Apóstol Pedro en el martirio de su discípulo el santo Pancracio.

 

Así que, todo lo que hemos dicho desde el principio, no sirve de nada sin la fe correcta, ni tampoco puede hacerse sin obras (Stg. 2, 20). Muchos santos Padres escribieron sobre la fe y las obras. Para recordarlo, diré brevemente que, por una parte debemos tener las obras que se mencionaron antes, cada uno según su orden en la Iglesia, y por otra parte, la fe ortodoxa, la que recibimos de los Santos mencionados anteriormente, para alcanzar junto con ellos los bienes eternos, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) y la filantropía de nuestro Señor Jesús Cristo. A Él le corresponde todo honor y adoración, junto con Su eterno Padre y Su santo, bueno y vivificante Espíritu, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Dije, mientras terminaba: Cristo, a Ti te corresponde la doxa-gloria.

Traducido por Jristos Jrisοulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/ 23/07/2024

Filocalía 3, San Elías el Presbítero y Ékdikos, Antología de grandes filósofos de CristoDios

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Γ΄ 

Όσιος Ηλίας ο Πρεσβύτερος και Έκδικος

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo 3

San Elías el Presbítero y Ékdikos

Antología de grandes filósofos de CristoDios en 109 capítulos y 139 capítulos gnósticos (de gnosis, conocimiento)

 

Breve Biografía

Elías, este divino padre, conocido con el sobrenombre de Ékdikos, no sabemos si es Elías de Creta, el comentarista de los logos teológicos de San Gregorio, o alguien más. Pero, al igual que un artesano es juzgado por sus obras, si juzgamos a Elías por sus presentes capítulos, era un hombre que llegó a la cumbre de la sabiduría, tanto mundana como, mucho más, de la nuestra, que es superior. Porque una persona con discernimiento puede fácilmente comprender la fuerza de sus logos y la doxa-gloria de la virtud que adquirió.

Estos capítulos los examinamos nosotros también y admiramos el abundante fruto de la enseñanza ética y cognitiva que contienen. Además, disfrutamos, como si fuera un follaje que da sombra al fruto y constituye un espectáculo maravilloso, la gracia de las metáforas y las bellas palabras con las que el autor los adornó magistralmente. Ofrecemos esto amablemente a los lectores amantes del saber y les rogamos con amor que entren en este prado florecido y fragante, cubierto de muchos y altos árboles de logos espirituales y regados por aguas purísimas de sabiduría divina, y se sienten a su sombra. Así, no solo disfrutarán de las granadas de la práctica ascética – para expresarlo según el Cantar de los Cantares (Cant. 4, 13).

 

Antología de grandes filósofos de CristoDios en 109 capítulos 

Fuente que mana palabras refrescantes de ética, puedes encontrar aquí dentro, si buscas genuinamente.

 

  1. Todo Cristiano que cree correctamente en Dios, debe no estar despistado, sino siempre esperar y prever la tentación para no sorprenderse ni turbarse cuando llegue, sino soportar con gusto el peso de la aflicción y entender lo que dice, cantando junto con el Profeta: «Ponme, Señor, a prueba y en tentaciones» (Salmo 25, 2). El profeta no dijo que «tu pedagogía me abatió», sino que «me levantó por completo» (Salmo 17, 36).
  2. El principio de los bienes es el temor de Dios, y el final es Su anhelo.
  3. El principio de todo bien es el logos en praxis, (acción) y la praxis lógica. Por eso, ni la praxis, acción sin logos es buena, ni el logos sin praxis.
  4. La praxis, acción del cuerpo es el ayuno y la vigilia. De la boca, el canto de salmos, la oración y el silencio, más valioso que el logos. La praxis de las manos son las cosas que se hacen sin murmuración y gemido. De los pies, lo que recorren con el primer impulso.
  5. De todo esto, la misericordia o caridad y la verdad preceden. Estas generan la humildad y el discernimiento que, según los Padres, proviene de ella. Sin discernimiento, ni la palabra ni la praxis, acción logran su objetivo. La praxis, acción que desprecia el yugo del logos, vaga aquí y allá alrededor de cosas inútiles como un ternero. Y el logos que rechaza las vestiduras dignas de la práctica, no es decoroso, aunque tome esa forma.
  6. La psique-alma valiente, es como una mujer que sostiene dos lámparas encendidas, la práctica y la contemplativa, en toda su vida, hace lo que debe. Lo contrario hace aquella que se ha entregado a los placeres hedonistas.
  7. No basta a la psique-alma, para liberarse completamente de la maldad, el sufrimiento voluntario, si no soporta cuando se calienta con el involuntario. Porque si la psique-alma, como una espada, si no se curte pasando sucesivamente por fuego y agua (Salmo 65, 12), es decir, por dolores voluntarios e involuntarios, no puede mantenerse intacta ante los golpes que le ocurren.
  8. Así como las causas más generales de las tentaciones voluntarias son tres, la salud, la riqueza y la gloria, así también son tres las de las involuntarias, las pérdidas, las acusaciones y las enfermedades. Estas cosas a unos les causa formación, mientras que a otros destrucción.
  9. Con la psique-alma se relacionan el deseo y la tristeza, mientras que con el cuerpo, el placer y el dolor. La causa del dolor es el placer, porque queriendo evitar la dolorosa sensación del sufrimiento, recurrimos al placer. La causa de la tristeza es el deseo.
  10. El virtuoso tiene el bien innato, mientras que el vanaglorioso lo tiene falso, artificial. El mal toca al luchador superficialmente, mientras que el φιλήδονος filídonos amante de los placeres o hedonismo lo tiene en profundidad.
  11. La praxis, acción de la psique-alma es la continencia o templanza que se realiza con sencillez, y la sencillez con continencia o templanza.
  12. La praxis, acción del νούς nus (espíritu de la psique) con la mente es la oración unida a la contemplación y la contemplación unida a la oración.
  13. El que odia el mal, cae en él pocas veces y sin buscarlo. Sin embargo, el que está apegado a las causas del mal, cae en él muchas veces y por disposición.
  14. Los que no se arrepienten de su intención, ellos también pecan continuamente. Los que pecan sin querer, su μετανοια metania (arrepentimiento, conversión y confesión) es consciente y la causa de su pecado no es frecuente.
  15. El sentimiento y la conciencia deben acompañar al logos hablado, para que entre ellos se encuentre el logos pacífico y divino sin avergonzarse por la osadía, descaro o la exageración de lo dicho.
  16. El que no daña con las obras a su psique-alma, no significa que la ha mantenido incontaminada también de los logos y palabras. Ni tampoco el que la ha protegido de las palabras, no la ha manchado con pensamientos impuros. Porque el pecado se comete de tres maneras.
  17. No podrás ver el rostro de la virtud mientras miras con agrado y placer el rostro del mal. Entonces el rostro del mal te parecerá odioso cuando alejes el gusto de los placeres deseados y la vista de las formas deseadas.
  18. Los demonios luchan contra la psique-alma primero con los pensamientos, conceptos y fantasías, y no con las cosas. Las cosas la combaten por sí mismas. La causa de la guerra de las cosas es el oído y la vista, mientras que la de los pensamientos, la costumbre y los demonios.
  19. El campo donde peca la psique-alma es triple: las obras, los logos o palabras y los pensamientos. El bien de la impecabilidad es séxtuple: debemos mantener sin pecado los cinco sentidos y el logos hablado. Aquel que no peca en estos aspectos es un hombre perfecto y tiene la capacidad de dominar también las demás partes de la psique-alma (Santiago 3, 2).
  20. La parte ilógica o irracional de la psique-alma se divide en seis: los cinco sentidos y el logos oral. Este último, cuando está en impasibilidad, sin pazos, no deja de ser tal en el hombre que está sujeto a los pazos. Pero cuando está apasionado con pazos, manifiesta la maldad de esa persona.
  21. Ni el cuerpo puede hacer la catarsis, purgarse y purificarse sin ayuno y vigilia, ni la psique-alma sin misericordia y verdad. Pero tampoco el nus (espíritu de la psique) sin la conversación u homilía y contemplación de Dios. Estos pares son muy importantes aquí.
  22. Cuando la psique-alma está rodeada de estas virtudes, hace su fortaleza, que es la paciencia, invulnerable a las tentaciones por todos lados. Porque dice la Escritura: «Con vuestra paciencia ganaréis vuestras psique-almas» (Lucas 21, 19). De lo contrario, como una ciudad sin murallas, se tambalea incluso por los sonidos lejanos, con los mecanismos del miedo.
  23. Los que son prudentes en las palabras, no necesariamente lo son en los pensamientos, conceptos y fantasías, ni los que son prudentes en los pensamientos, conceptos y fantasías lo son en la percepción externa. Porque aunque todos están sujetos a la percepción, no todos pagan el mismo tributo. La mayoría, por ingenuidad, no saben rendirle el honor que esta requiere.
  24. La prudencia es única en su naturaleza, sin embargo, se divide en diferentes partes, porque a unos se les da una parte mayor y a otros una menor. Esto sucede hasta que la virtud práctica aumenta y, caminando de la mano con las virtudes generales, completa el bien que corresponde a cada una de ellas. Porque la mayoría, según la falta de virtud práctica, tienen también la prudencia.
  25. En cuanto a las cosas según la naturaleza, pocos serán encontrados prudentes, mientras que en las contra natura, muchos. Porque, por temor a las cosas contra natura, han vaciado toda su prudencia natural y tienen poca prudencia para las cosas naturales. La mayoría de su prudencia la emplean en las cosas superfluas y no en las por naturaleza encomiables.
  26. Administradores en el silencio razonable son el tiempo junto con la medida. El brillante banquete es la verdad. Así, el padre de la mentira, el diablo, viene a la psique-alma que ha emigrado de las cosas materiales, y no encuentra nada de lo que busca.
  27. Verdaderamente misericordioso no es aquel que da voluntariamente las cosas superfluas, sino aquel que deja incluso lo necesario a quienes se lo arrebatan.
  28. Algunos, con la riqueza material, obtienen la riqueza inmaterial a través de la misericordia y caridad. Otros rechazan la riqueza material con la inmaterial, porque entienden que la inmaterial es la que no se pierde.
  29. Todos desean enriquecerse en los bienes. Sin embargo, aquel que, habiéndose enriquecido en lo divino, no se le concedió disfrutar más de esa riqueza, se entristece.
  30. La psique-alma parece sana externamente, pero su enfermedad generalmente se esconde en la profundidad del corazón (psicosomático) y del sentimiento o percepción. Si ahora debe salir afuera la enfermedad con la repetición de los reproches, y entrar la salud con la renovación del νούς nus (espíritu de la psique) es tonto aquel que rechaza los reproches y no se avergüenza de estar siempre acostado en el hospital de la insensibilidad.
  31. No te enfades contra aquel que te ha operado sin quererlo con sus reproches. Mira la suciedad que ha sacado de ti, rerpóchate de ti mismo y bendice a aquel que, por economía y providencia divina, te ha traído este beneficio.
  32. No te desesperes por tu enfermedad, tú que cuidas de la salud de tu psique-alma, es decir, tu psicoterapia, sino que, con los remedios más fuertes del trabajo diligente, huye de ella.
  33. No evites a aquel que te da un golpe decisivo con su reproche. Acércate a él, y te mostrará cuánto bien hay en aquello que hace la catarsis de tu sentido y percepción. Y comerás el dulce bocado de la salud, después de consumir la amargura que rechazabas.
  34. Cuanto más sientas los dolores, tanto debes acoger a aquel que con sus reproches te los indica. Se convierte en la causa de una catarsis perfecta, sin la cual el νούς nus (espíritu de la psique) no puede entrar en el espacio puro de la oración.
  35. Cuando uno es reprendido, debe o callar o responder con suavidad a su represor o acusador. No para defender sus propias acciones el reprendido, sino para corregir quizás el error de aquel que lo reprende sin saber.
  36. Quien se entristece y se apena por la justa reprensión de alguien y, antes de ser invitado por él, pide perdón, no pierde nada de lo que le pertenece. Aquel que pidió perdón después de ser invitado, perdió la mitad del fruto. Aquel que la tristeza de la reprensión nunca le lleva a abandonar a los demás y aislarse en sí mismo, ganó todo el adelanto, mientras que aquel que en todo echa la culpa sobre sí mismo, recibe recompensa.
  37. Ni el orgulloso tiene conocimiento de sus defectos, ni el humilde de sus virtudes. Al primero lo cubre una mala insensatez, mientras que al otro una ignorancia agradable a Dios.
  38. El orgulloso no quiere medirse en las virtudes con sus iguales. Sin embargo, en comparación con aquellos que lo superan en defectos, considera que los suyos son soportables.
  39. El reproche fortalece la psique-alma, mientras que el elogio la hace débil y perezosa en las buenas obras.
  40. La base de la riqueza es el oro, mientras que la de la virtud es la humildad. Así como el que no tiene oro es pobre, aunque no lo parezca externamente, igualmente, el que lucha sin humildad, no puede ser virtuoso.
  41. Sin oro, el comerciante no es comerciante, aunque sea muy hábil en el comercio. Así también, si n humildad, el asceta, practicante espiritual no puede adquirir las bondades de la virtud, incluso si tiene mucha confianza en su prudencia.
  42. Quien sube en humildad, se rebaja y disminuye la opinión y gran idea que tiene de sí mismo, mientras que quien no tiene humildad la agranda. Este último ni siquiera se digna compararse con los más bajos, y por eso se lamenta cuando no se le da la preeminencia o primera plaza.
  43. Es bueno que el luchador tenga una idea y opinión menor de sí mismo de lo que corresponde a su trabajo espiritual, pero que actúe mejor de lo que su cobardía indica. Así, será respetado y amado por los hombres y ante Dios será un trabajador que no se avergüenza de su obra.
  44. Quien teme no encontrarse separado entre aquellos que se sientan en la sala del banquete de boda (Mat. 22, 10), debe cumplir con todos los mandamientos de Dios o enfocarse trabajando en uno de ellos, la humildad.
  45. Mezcla la sencillez con la templanza y une la verdad con la humildad. Entonces serás un co-comensal de la justicia, en cuya mesa todas las demás virtudes aman sentarse.
  46. La verdad sin humildad es ciega. Por eso utiliza la contradicción como su instrucción y guía, para apoyarse en ella cuando lucha por algo. Sin embargo, no encuentra otro recurso que refugiarse en el rencor y resentimiento.
  47. La buena conducta atestigua la belleza de la virtud, mientras que la estabilidad de los miembros, la paz de la psique-alma.
  48. Lo primero y mejor es no errar en nada. Lo segundo es no ocultar su error por vergüenza, ni tampoco jactarse de ello, sino más bien humillarse, y cuando lo acusan, también acusarse a sí mismo y aceptar con disposición la penitencia. Si esto no sucede, cualquier ofrenda a Dios es inútil.
  49. Junto con el sufrimiento voluntario, uno debe aceptar con agrado también el involuntario, que proviene de los demonios, de las pérdidas, de los estropicios y de las enfermedades. Quien no acepta esto con agrado, sino que lo rechaza con descontento, es como alguien que no quiere comer su pan con sal, sino solo con miel. Este no tiene siempre por compañera la satisfacción, pero sí tiene siempre como vecina la saciedad.
  50. Aunque es señor, se presenta con la apariencia de siervo aquel que con palabras divinas limpia la ropa desgarrada del prójimo, o la cose transmitiendo sus propios bienes. Sin embargo, quien haga esto, debe tener cuidado no vaya ser que no lo haga como un siervo, y perder por vanidad tanto la recompensa como el axioma y dignidad que posee.
  51. La fe es la que da hipóstasis (base subsistencial) a lo que esperamos (Heb. 11, 1), al igual que la prudencia a la psique-alma y la humildad a la virtud. Y es paradójico cómo las cosas en sí mismas completas, -como los bienes esperados, la psique-alma y la virtud, -son incompletas sin las cualidades que las caracterizan-, como la fe, la prudencia y la humildad.
  52. «El Señor guardará tu salida y tu entrada, dice el Salmista (Sal 120, 8), es decir, la entrada de los alimentos y la salida de los logos y palabras con templanza. Porque aquel que tiene continencia o templanza en la entrada y salida de los alimentos y los logos y palabras, evita el deseo de los ojos y calma el enojo y la ira irracional. Estas cosas son las que el luchador debe cuidar y perseguir de cualquier manera y modo. Porque con ellas se fortalece la práctica espiritual y se consolida el progreso contemplativo.
  53. Algunos tienen mucho cuidado con la entrada de los alimentos, pero muestran negligencia con la salida de los logos y palabras. Estos no saben cómo expulsar la ira de su corazón, ni el deseo de su carne, según el Eclesiastés (Ecl. 11, 10), con lo cual se edifica el corazón puro por el Espíritu renovador.
  54. La austeridad en los alimentos se encuentra en la calidad inferior de la comida, mientras que la irreprochabilidad de los logos y palabras se encuentra en la mejor calidad del silencio.
  55. Haz la catarsis de tus riñones en el fuego de la inanición -el asiento de la parte anhelante de la psique (deseo)-, y prueba tu corazón -el asiento de la parte irascible o emocional- con la templanza de los logos y palabras. Y tendrás a tu servicio tanto lo anhelante como lo irascible de la psique-alma en las cosas buenas.
  56. El placer carnal disminuye en aquellos que se ejercitan, cuando el cuerpo decae. Sin embargo, permanece el placer del paladar en aquel que no logró castigarlo justamente. Debes, por lo tanto, procurar eliminar la vergüenza del resultado -del placer hedonista- eliminando la causa -los alimentos placenteros-, para que no te encuentres allí sin la virtud de la templanza y te vistas con la vergüenza.
  57. Es necesario que el asceta sepa cuándo y con qué alimentos debe alimentar el cuerpo como enemigo, cuándo sostenerlo como amigo, y cuándo consolarlo como enfermo. Para no cometer errores y dar al amigo lo que corresponde al enemigo, al enemigo lo que corresponde al amigo, y al enfermo lo que corresponde al enemigo, y porque los ha escandalizado a todos, lo ataquen y le hagan la guerra en tiempo de tentación.
  58. Cuando el que come, prefiere el alimento antes que la gula o alimentos sibaritas, entonces viene la χάρις jaris gracia de las lágrimas y comienza a endulzarlo y a hacerle olvidar cualquier otra dulzura, porque la incomparable dulzura de las lágrimas la ha devorado.
  59. En aquel que busca la comodidad, las lágrimas se secan. Brotan en aquel que amó el camino estrecho (Mat. 7, 13).
  60. Ni el pecador ni el justo están sin tristeza. El primero porque no ha abandonado del todo el mal. El segundo porque aún no ha alcanzado la perfección.
  61. De las virtudes que dependen de nosotros, las que están de acuerdo con nuestra capacidad y fuerza son la oración y el silencio. De las que no dependen de nosotros, sino principalmente de la constitución del cuerpo, son el ayuno y la vigilia. Por lo tanto, el luchador debe dedicarse a aquello que puede hacer más fácilmente.
  62. La casa de la psique-alma es la paciencia, porque vive segura dentro de ella. Su patrimonio es la humildad, porque se alimenta de ella.
  63. Si no eres perseverante en los trabajos, no serás honrado con elogios. Y si antes del placer prevés el dolor, evitarás su tristeza.
  64. No desatiendas el pequeño defecto, y no te convertirás en esclavo del mayor. Porque el mayor mal no ocurre antes que el menor.
  65. Si miras a las cosas mayores, serás tremendo en las menores. Pero serás despreciable en las menores si renuncias a las mayores.
  66. No podrás alcanzar las mayores virtudes, si no alcanzas la cima de las virtudes que están de acuerdo con tu capacidad y fuerza.
  67. En aquellos en quienes predominan la misericordia o la caridad y la verdad, también existen en ellos todas las demás cosas agradables a Dios. Porque la verdad no juzga a nadie sin caridad, y la caridad no se compadece de nadie sin verdad.
  68. Cuando mezcles la templanza con la sencillez, comprenderás la bienaventuranza futura.
  69. No verás con seguridad los πάθος pazos que te combaten, si no dejas primero sin cultivar la tierra de la cual se alimentaban.
  70. Algunos se preocupan solo por hacer la catarsis de la materia del cuerpo, otros también la de la psique-alma. Porque algunos recibieron poder, fuerza y energía solo contra el pecado en praxis, acción, mientras que otros también contra el pazos. Sin embargo, muy pocos contra el deseo pecaminoso.
  71. La mala materia del cuerpo es el apego a los pazos. De la psique-alma, el hedonismo o pasión por el placer. Del νούς nus con el intelecto, la propensión (la inclinación apasionada hacia algo). De la primera es responsable el tacto. De la segunda, los demás sentidos. Y de la última, la disposición opuesta.
  72. El hedonista está cerca del apasionado. El inclinado está cerca del hedonista. El desapasionado está lejos de ambos.
  73. Apasionado es aquel que tiene una inclinación más fuerte de la parte logística de la psique-alma hacia el pecado, incluso si no peca externamente. Hedonista es aquel que realiza el pecado del loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía), aunque sufra internamente. Inclinado es aquel que está más cerca de la libertad que de la esclavitud de los medios. Desapasionado es aquel que ignora la diferencia entre todos ellos.
  74. El πάθος pazos se elimina de la psique-alma con ayuno y oración, el hedonismo con vigilia y silencio, y la inclinación con ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y atención. La απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) consiste en la memoria de Dios.
  75. De los labios de la απάθεια apázia gotean, como de un panal de miel, palabras de vida eterna (Cantar de los Cantares 4, 11). ¿Quién, entonces, será digno de unir sus labios a los de la απάθεια apázia, y descansar entre sus pechos (Cantar de los Cantares 1, 13) y sentir el dulce aroma de sus vestiduras (Cantar de los Cantares 4, 10-11)? Es decir, ¿quién se endulzará con las leyes de las virtudes que son superiores al placer de cualquier perfume?
  76. Muchos pueden estar desnudos del manto de la φιλαυτία filaftía (excesivo amor propio y al cuerpo, egolatría, egocentrismo), pero pocos están desnudos del manto del amor mundano. Encontrarás desnudos de la vestidura de la vanagloria, también conocida como la última, a los impasibles, los sin pazos.
  77. Toda psique-alma será despojada del cuerpo visible. La psique-alma que ha disfrutado un poco de los placeres de esta vida será despojada del cuerpo del pecado.
  78. Todos los que viven se volverán muertos. Pero sólo aquellos que han odiado el pecado con toda su psique-alma se volverán muertos para el pecado (Rom 6, 11).
  79. ¿Quién verá su propio ser desnudo de pecado antes de la muerte? ¿Y quién es aquel que ha conocido su propio ser y su naturaleza antes de la desnudez futura?

Una psique-alma herida por el divino έρως (eros) amor ardiente (Cantar de los Cantares 2, 5), sabe cómo unirse a Dios en la oración.

  1. La psique-alma lógica se encuentra en el umbral de la luz sensible y la luz espiritual. Con la ayuda de la primera, trabaja en lo corporal, mientras que con la segunda, en las obras del espíritu. Pero como la luz espiritual dentro de ella se ha oscurecido y la sensible ha prevalecido debido a la caída habitual, si no se une completamente con la luz espiritual en la oración, no puede contemplar plenamente las realidades divinas. Y es necesario que esté en el umbral entre la oscuridad y la luz, viviendo en relación con la oscuridad y con la luz sólo en fantasía.
  2. A través de la estrecha puerta de la oración, el νούς nus (espíritu de la psique) lleno de pazos no puede entrar antes de abandonar las preocupaciones causadas por la relación con las sensibles, y sufrirá eternamente vagando en sus umbrales.
  3. Que la oración permanezca con el νούς nus con la mente en el corazón como un rayo de sol. Sin oración, las preocupaciones por las cosas sensibles vuelan alrededor del νούς nus con la mente como nubes secas y le impiden mostrar su luminosidad o brillo.
  4. La oración fuerte hace que el hombre acepte voluntariamente el hambre de comida. El hambre fuerte le hace no ver ni oír nada del mundo, excepto lo absolutamente necesario. Aquél que no provee y no se ocupa de estas cosas, no ha cimentado la estructura del ayuno, y por ello ha causado grietas alrededor de la estructura de la oración.
  5. Si el νούς nus no se libera de todas las cosas superfluas relacionadas con los sentidos, no puede volar hacia arriba y conocer su axioma y dignidad.
  6. El ayuno, porque es visible, es un símbolo del día, mientras que la oración es símbolo de la noche, porque es invisible. Quien practica correctamente el ayuno durante el día y la oración durante la noche, encontrará la ciudad que busca, donde no hay dolor, tristeza, sufrimiento, ni gemido (Isaías 35, 10).
  7. El trabajo espiritual puede existir sin trabajo físico extenuante. Por lo tanto, dichoso aquel que considera el trabajo inmaterial superior al trabajo material. Porque con el trabajo espiritual ha compensado la falta del trabajo físico, viviendo la vida oculta de la oración, que es visible para Dios.
  8. El divino Apóstol nos exhorta a perseverar creyendo, a alegrarnos esperando y a persistir en la oración (Romanos 12, 12), para que el bien de la alegría permanezca permanentemente en nosotros. Y siendo así, el que no persevera, no es creyente, y el que no se alegra, no tiene buenas esperanzas, porque ha rechazado la causa de la alegría, es decir, la oración, al no persistir en ella.
  9. Si νούς nus con la mente, ocupado desde el principio con pensamientos mundanos, ha adquirido tanta amistad con ellos, ¿cuánta intimidad no adquirirá con la oración continua? Porque donde el νούς nus la mente permanece mucho tiempo, dicen, allí se expande.
  10. Así como anteriormente el νούς nus con la mente, habiéndose alejado de su morada, olvidó su luminosidad, ahora debe correr nuevamente hacia ella a través de la oración, olvidando lo terrenal.
  11. El νούς nus con mente, en la oración que no puede consolarla, se encontrará como un niño en los pechos secos de su madre. Pero en la oración que consuela, será como el niño que se despierta dulcemente en los brazos de su madre.
  12. Es decir, «allí», en el lecho de la vida virtuosa y afligida, dirá, igual que la novia del Cantar (Cantar de los Cantares 7, 13), y la novia oración dirá a su amante, «te daré mis pechos, si te entregas completamente a mí».
  13. No puede tener amistad con la oración aquel que no ha renunciado a todo lo material.
  14. Excepto de la vida y la respiración, despréndete de todo lo demás durante la oración, si deseas permanecer solo con tu νούς nus.
  15. La evidencia para el νούς nus que ama a Dios es la oración monóloga del corazón o de Jesús. Para el pensamiento prudente es el logos preciso. Y para el sentido o percepción libre es el sabor único. Cuando estos tres existen, se dice que la psique-alma está en buen estado.
  16. La naturaleza de aquel que ora debe volverse suave, pulida y llana, como la de los niños, para recibir fácilmente, como en los niños, el crecimiento que se produce por la oración. Por eso, no descuides tú, que deseas unirte a ella.
  17. No todos tienen el mismo objetivo en la oración. Uno tiene este objetivo y otro, otro. Uno ora para que su corazón esté siempre en oración. Otro ora para superarla. Otro ora para no ser obstaculizado por pensamientos. Pero todos oran o para mantenerse en el bien, o para no ser arrastrados al mal.
  18. Si uno queda sin humildad por la oración (porque el que ora se quiebra y se humilla), entonces aquel que actúa con arrogancia, no ora con humildad.
  19. Cuando el que ora tiene en mente a la viuda que pedía justicia al juez injusto (Lucas 18, 2-5), nunca se desanimará porque las buenas promesas de Dios tardan en cumplirse.
  20. La oración no permanecerá cerca de ti si te demoras en silogismos y pensamientos externos y conversaciones externas. Ella misma parecerá regresar a aquel que, por su bien, reduce la mayoría de ellos.
  21. Si las palabras de la oración no penetran en lo profundo de la psique-alma, las lágrimas no brotarán en la superficie del rostro.
  22. Germinarán las espigas del agricultor que no dejó la semilla en la superficie de la tierra. Y brotarán las lágrimas del monje que no deja pasar sin esfuerzo las palabras de la oración.
  23. La oración es la llave del reinado de la realeza increada de los cielos. Quien la posee como debe, ve los bienes reservados para sus amigos, mientras que quien no tiene confianza en ella, sólo mira las cosas presentes.
  24. El νούς nus no puede, en el momento de la oración, decir con confianza a Dios: «Rompiste mis ataduras. Te ofreceré como sacrificio mi alabanza» (Salmo 115, 7-8), si, por el deseo de las cosas divinas, no se ha desprendido de la cobardía, la pereza, el exceso de sueño y la glotonería, que provocan los pecados.
  25. Quien deja que su νούς nus con la mente vague durante la oración, se queda fuera del primer velo (Hebreos 9, 2-3), mientras que quien practica la oración monóloga del corazón o de Jesús, pasa a través de él. Pero al altar de los altares (o a lo santo de los santos) entra sólo aquel que, teniendo la paz de los pensamientos naturales, también examina los relativos a la paz que supera todo νούς nus y entendimiento (Filipenses 4, 7), y se vuelve digno por ello de alguna teofanía.
  26. Cuando la psique-alma se tranquiliza de las cosas exteriores y se une con la oración, entonces la oración la rodea como una llama, como el fuego rodea el hierro, y la inflama completamente. Y la psique-alma, por supuesto, permanece igual, pero no puede ser tocada, así como el hierro al rojo vivo no puede ser tocado por nadie.
  27. Dichoso y bienaventurado aquel que ha sido digno de alcanzar tales medidas en esta vida y ha visto su cuerpo terrenal, por naturaleza, convertido en fuego por χάρις jaris (gracia, energía increada).
  28. Para los principiantes, la ley de la oración es como un amo severo sobre ellos. Para los avanzados, es como un έρως eros (amor ardiente) que impulsa al hambriento a un banquete lujoso.
  29. Para aquellos que practican correctamente la virtud práctica, la oración, como una nube que los cubre (Éxodo 13, 21), a veces impide los pensamientos corrosivos y otras veces los rocía con gotas de lágrimas y les muestra las contemplaciones espirituales.
  30. Es dulce la melodía de la guitarra que alguien toca. Sin embargo, la psique-alma, en la cual no resuena durante la oración también la invocación secreta del Espíritu, no puede dilatarse o compungirse su corazón. La confirmación que hace el Apóstol Pablo: «Cómo debemos orar no lo sabemos, etc.» (Romanos 8, 26), lleva a esto a quien ora.

 

139 Capítulos Gnósticos

El  νούς nus (espíritu de la psique) se ilumina al ascender a las alturas de la contemplación cognoscible/gnóstica al estudiar los logos. Sin embargo, se oscurece nuevamente cuando se deja llevar por losπάθος pazos.  

  1. Es necesario que el gnóstico/conocedor reconozca cuándo su νούς nus con la mente está en el espacio de los conceptos y significados, cuándo en el de los pensamientos y fantasías y cuándo en el espacio de la percepción sensible o de los sentidos. Y en este último, si está en asuntos del momento o en algo fuera de tiempo.
  2. Cuando el νούς nus con la mente no está en los conceptos y significados, sin duda está en los pensamientos y fantasías. Cuando está en los pensamientos y fantasías, no está en los significados. Cuando está con la percepción sensible o sentido, está con todo.
  3. El νούς nus con el significado para las realidades comprensibles. Con lo ógica de la psique-alma a las realidades lógicas. Y con el sentido o percepción sensible mediante la fantasía pasa las prácticas o praxis.
  4. Cuando el νούς nus con la mente se recoge y se concentra en sí mismo, no considera nada ni de las cosas sensibles ni de las lógicas, sino solo entidades espirituales desnudas y destellos divinos que irradian paz y alegría.
  5. Una cosa es el contenido de la cosa, otra su concepto y otra lo que se percibe con la percepción sensible. Lo primero es la esencia, lo segundo el accidente o lo acontecido, y lo tercero es la diferencia del sujeto.
  6. El νούς nus con la mente, al abrirse en muchos caminos, se vuelve insaciable. Cuando se concentra en uno solo, en el camino de la oración, antes de la perfección se siente angustiado, y suplica persistentemente al que pertenece que le permita ir a donde vino.
  7. El νούς nus, aunque proviene de lo alto, no regresará allí si no menosprecia completamente las cosas de abajo, dedicándose completamente a las realidades divinas.
  8. Si no puedes hacer que tu psique-alma se limite a los pensamientos que la conciernen, al menos obliga a tu cuerpo a estar solo, siempre pensando en su propia miseria. Porque así, con el tiempo y la misericordia de Dios, podrás regresar al principio del axioma de la divina cortesía.
  9. El practicante puede fácilmente someter su νούς nus con la mente pegada en contacto consciente a la oración, mientras que el contemplativo somete la oración a al νούς nus (espíritu de la psique). El primero al separar la percepción de las formas visibles, el segundo al llevar la psique-alma hacia las formas de los logos ocultos. El primero hace que el νούς nus ignore los logos de los cuerpos, mientras que el segundo la hace comprender los logos de los incorpóreos. Incorpóreos son los logos de los cuerpos, sus propiedades y sustancias.
  10. Cuando liberes tu νούς nus del hedonismo o placer hedonista de los cuerpos, de las cosas y de los alimentos no necesarios, entonces cualquier regalo que hagas a Dios será contado como puro. Como recompensa, recibirás abrir los ojos de tu corazón para estudiar claramente los logos de Dios que están escritos allí, que son más dulces que la miel y la cera (Salmo 118, 103) en tu garganta espiritual, desde la dulzura que emana de ellos.
  11. No podrás elevar tu νούς nus (espíritu de la psique-alma) por encima del deseo de los cuerpos, las cosas y los alimentos no necesarios, a menos que lo introduzcas en el puro reino de los justos, donde la memoria de la muerte y la memoria de Dios saltarán, y todo brote de deseo será extirpado del corazón terrenal.
  12. Nada es más temible que la memoria de la muerte, ni más admirable que la memoria de Dios. Lo primero causa una tristeza psicoterapéutica y salvadora, mientras que lo segundo proporciona alegría (Salmo 76, 4), como dice el Profeta: «Pensé en Dios y sentí alegría». Y el sabio dice: «Recuerda tus últimos días, y no pecarás» (Sabiduría Sirec 7, 36). Es imposible hacer propio lo segundo si primero no has experimentado la severidad del primero.
  13. Hasta que el νούς nus (espíritu de la psique-alma) contemple la doxa-gloria increada de Dios con rostro descubierto (2 Cor 3, 18), la psique-alma no puede decir con conciencia: «Me regocijaré por causa del Señor, me alegraré y gozaré por la salvación que enviará a mí» (Salmo 34, 9). Porque el velo de la φιλαυτία filaftía (excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egolatría, egocentrismo) cubre el corazón, para que no se revelen los fundamentos del mundo, que son los logos de las criaturas. Este velo no se quita del corazón sin esfuerzos voluntarios e involuntarios.
  14. Ni después de salir de Egipto, que es el pecado práctico, en praxis, ni después de cruzar el Mar Rojo, que es la servidumbre y esclavitud a las cosas sensibles de los sentidos, sino después de la permanencia en el desierto, que se encuentra entre las operaciones y movimientos de la maldad, puede el guía de Israel espiar la tierra prometida, que es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), enviando como espías (Josué 2, 1-3) la vista y la fuerza contemplativa.
  15. Aquellos que están en el desierto, es decir, en la inactividad de los πάθος pazos, aprenden por oído los bienes de esa tierra prometida y bendita. Aquellos que los espiaron adquirieron una idea simple con la contemplación de las cosas visibles. Pero aquellos que se consideraron dignos de entrar, se saciaron con toda su percepción y sentimiento de lo que fluye como miel y leche (Éxodo 3, 8) de los logos de la primera y segunda contemplación.
  16. Aquel que aún no ha sido crucificado junto con Cristo sigue teniendo movimientos naturales en su carne, y aquel que lleva consigo malos recuerdos psíquicos no ha sido sepultado con Él. Entonces, ¿cómo se levantará con Cristo para vivir una nueva vida (Romanos 6, 4-6)?
  17. Dado que tres son las virtudes más comprensivas de la psique-alma, el ayuno, la oración y el silencio, es necesario que aquel que está a punto de poner fin a la oración descanse en alguna contemplación natural. Aquel que está a punto de romper el silencio debe ocuparse en algún logos ético. Y aquel que va a terminar el ayuno debe tomar algún alimento permitido.
  18. Mientras que el νούς nus con la mente permanece en las cosas divinas, conserva la semejanza divina, siendo benévolo y compasivo. Pero cuando se encuentra en las cosas sensibles, si desciende hacia ellas en el momento y de la manera adecuada, dando y recibiendo experiencia, vuelve nuevamente a sí mismo reencontrando su fortaleza y salud. Sin embargo, si desciende en un momento inapropiado y sin necesidad, entonces será como un comandante descuidado que pierde la mayor parte de su fuerza en la batalla.
  19. El paraíso de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) que está oculto dentro de nosotros es una icona/imagen del paraíso que está destinado a recibir los Justos. Pero no se encontrarán fuera de él todos aquellos que no pudieron entrar en el paraíso que está contenido dentro de nosotros.
  20. El sol sensible mantiene sus rayos fuera de las casas cerradas. Pero el sol espiritual no lanzará sus dulces rayos sobre la psique-alma que lo espera, si no tiene cerrados los sentidos para las cosas visibles.
  21. El gnóstico/conocedor es aquel que realiza con grandeza sus descensos hacia las cosas sensibles, y con humildad las ascensiones de su psique-alma hacia las realidades espirituales.
  22. La abeja, al rodear los prados, allí encuentra de dónde puede recoger la miel. La psique-alma, al vagar por los diversos siglos, de allí derrama la dulzura en la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro).
  23. El ciervo que ha comido serpientes corre a las fuentes para aliviar la quemadura del veneno. La psique-alma que ha sido herida por flechas divinas tiene un incesante έρως eros (amor ardiente) hacia Dios que la hirió.
  24. En la vida monástica nacen pensamientos sutiles, mientras que en la vida en matrimonio también nacen pensamientos adicionales. Pero en la psique-alma polifacética, los pensamientos son expulsados. Solo los νόες noes o nus espíritus inmateriales se acercan a ella y le revelan-apocaliptan los logos sobre la providencia y el juicio, iguales como cimientos terrenales.
  25. En la vida de matrimonio, lo masculino y lo femenino no pueden mirarse con indiferencia desapasionadamente. Esto solo ocurre en la vida monástica, donde, gracias a Jesús Cristo, no se reconoce diferencia de masculino y femenino (Gálatas 3:28), debido a la semejanza divina.
  26. Los pensamientos, conceptos y fantasías no provienen ni de la parte animal de la psique-alma (pues no hay pensamientos en los seres animales), ni del agua (pues tampoco hay en los ángeles). Son productos de su lógica y utilizan la fantasía como escalera. Ascienden del sentido al νούς nus con el intelecto y transmiten lo relativo a este, y descienden del νούς nus al sentido, sometiendo lo relativo al νούς nus al sentido.
  27. Como aquellos que ascienden desde el fondo y tratan de agarrarse de algo para salvarse, así se presentarán los astutos malos pensamientos cuando el mal está en peligro de hundirse como un barco en el diluvio de las lágrimas.
  28. Según la calidad de la psique-alma, los pensamientos se reúnen a su alrededor o como piratas para hundirla, o como co-remeros para ayudarla cuando está en peligro. Los primeros la arrastran hacia el mar de los pensamientos indecentes, mientras que los segundos, prefiriendo la costa más cercana, hacen que el barco se detenga en costas tranquilas.
  29. La psique-alma que desea despojarse del séptimo y último pensamiento de la vanagloria, si no se desviste de los seis anteriores, no podrá vestirse con el octavo, que el divino Apóstol Pablo llama «residencia celestial» (2 Corintios 5:2-4). Que a causa de sus gemidos, se hacen dignos de vestirlo aquellos que se despojaron de los bienes materiales.
  30. En la oración perfecta vienen pensamientos angelicales. En la oración intermedia, espirituales, y en la inicial, naturales.
  31. Como la buena calidad de la semilla se revela con la espiga, así también la autenticidad de la contemplación se revela con la oración. La espiga, para evitar que las aves que comen semillas, tiene alrededor de ella espinas. De manera similar, el que ora tiene pensamientos, conceptos y fantasías que filosofan en tiempos de tentaciones, para aniquilarlos.
  32. Las cosas que podemos ver de la psique-alma porque están conectadas con la praxis, acción, se asemejan a las alas plateadas de una paloma. Sus espaldas, es decir, lo que no se ve porque está conectado con la contemplación pero se piensa, tienen el brillo del oro (Salmo 67:14). La psique-alma que no se ha vuelto tan hermosa no puede volar y descansar (Salmo 54:7) allí donde todos los que habitan tienen alegría continua (Salmo 86:7).

Capítulos Prácticos y Contemplativos

Aquí hay un prado lleno de frutos de praxis, acción espiritual y contemplación.

  1. Los antiguos tenían el mandato de ofrecer en el Templo las primicias, es decir, los primeros frutos del grano y del lagar (Éxodo 22, 29). Y nosotros ahora, como primicias de la práctica, debemos ofrecer a Dios la templanza y la verdad, y de la virtud contemplativa, la agapi- amor y la oración. Con las primeras aplacamos los impulsos del deseo irracional y la ira. Con los segundos, los pensamientos vanos y las intrigas de los que nos rodean.
  2. El principio de la práctica es la templanza y la verdad. Medianía es la moderación o sensatez y la humildad. Su finalidad es la paz de los pensamientos y la santificación del cuerpo.
  3. La praxis no es solo ser capaz de hacer el bien, sino hacerlo como corresponde. Es decir, aquel que actúa debe tener en cuenta el momento y la medida de sus praxis.
  4. La contemplación no es solo contemplar y considerar con el νούς nus intelectualmente cómo son los seres, sino también sus logos (razones), a qué apuntan.
  5. No hay praxis, acción segura sin contemplación, ni verdadera contemplación sin praxis. La praxis debe ser lógica y la contemplación práctica, para que en la primera no tenga poder el mal y en la segunda sea posible la virtud con disposición benevolente.
  6. El fin de los prácticos es la muerte de los πάθος pazos, mientras que el fin de los gnósticos/conocedores es la contemplación de las virtudes.
  7. Así como es la materia en relación con la forma, así es la praxis en relación con la contemplación. Y así como son los ojos en la cara, así es la contemplación para la praxis, acción.
  8. Muchos corren en el estadio de la virtud práctica, pero uno recibe el premio (1 Cor 9, 24): aquel que desea alcanzar el final con la contemplación.
  9. El práctico bebe el cáliz de la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) en la oración, mientras que el contemplativo se embriaga con el cáliz del vino selecto (Salmo 22, 5). El primero filosofa sobre lo natural, el segundo se ignora incluso de sí mismo en la oración.
  10. El práctico no tiene la capacidad de perseverar mucho en la contemplación espiritual, porque se encuentra allí como huésped y rápidamente sale de esa casa.
  11. Los prácticos, cuando oran, es como si entraran por las puertas de los mandamientos de Dios. Los contemplativos, cuando alaban o cantan himnos, es como si entraran en los patios de las virtudes. Los primeros agradecen porque han sido liberados de las ataduras, mientras que los otros porque han capturado a los enemigos que los combatían.
  12. La fuerza de la contemplación debe ser proporcional a la fuerza de la práctica, para que no le suceda lo que a un barco que tiene velas desproporcionadas y corre peligro por la violencia del viento debido al exceso de tamaño de las velas, o sufre daño por los vientos debido a su pequeñez en relación con el barco.
  13. Considera como remos del barco espiritual los pensamientos y conceptos piadosos. Considera como remos las fuerzas vitales de la psique-alma, es decir, la ira, el deseo, la voluntad y la predisposición. Estas el práctico siempre las necesita, pero no siempre el contemplativo. Porque el contemplativo, en el momento de la oración, después de despedirse de todos ellos, se sienta él mismo al timón del discernimiento y vela toda la noche de la contemplación, ofreciendo himnos y alabanzas a Aquel que sostiene todas las cosas. Y de vez en cuando entona algún canto de amor y lo canta en su psique-alma, observando las altas olas y los movimientos ruidosos del mar agitado y sintiendo admiración por los juicios y mandatos de Dios.
  14. Aquel que está en la medianía de la praxis y la contemplación, no navega solo con los remos ni solo con las velas espirituales, sino con ambos, como los marineros, sirviéndose en su viaje. Sufre con alegría incluso los esfuerzos de la práctica, porque tiene en cierto grado la contemplación, y los logos de la contemplación imperfecta, porque es ayudado por la praxis.
  15. El contemplativo, como tiene la naturaleza de acuerdo con su predisposición y elección, navega sin esfuerzo, como si una corriente lo ayudara. El práctico, como encuentra la disposición contraria a su elección, enfrenta grandes turbulencias de pensamientos y corre el riesgo, incluso de caer en desesperación.
  16. El campo que no se cultiva correctamente, generalmente no devuelve una semilla rica y pura al agricultor. Y aquel que trabaja en el ejercicio práctico, si no lo trabaja con cuidado y sin ostentación, no verá el fruto de la oración muy lúcido, limpio y claro.
  17. La διάνοια diania (mente, intelecto) que es pisoteada por pasos constantes de oración parece como la tierra que es pisoteada continuamente. Esta tierra se vuelve lisa, mientras que tal διάνοια diania se vuelve recta. Y se vuelven adecuadas para recibir, la primera los pies delicados, la segunda oraciones puras y lúcidas.
  18. En las cosas materiales, el νούς nus con la mente tiene como colaborador el pensamiento. En las incorpóreas, sin embargo, si no lo rechaza, lo tendrá como una espina atormentándolo (2Cor12, 7).
  19. El práctico tiene como velo sobre su corazón durante la oración el conocimiento-gnosis de las cosas sensibles, el cual no puede ser reducido debido a su relación con ellas. Solo el contemplativo, porque no está obstaculizado por las cosas sensibles y sentidas, puede ver con el rostro descubierto parcialmente la doxa-gloria increada de Dios (2Cor 3, 18).
  20. La oración realizada con contemplación espiritual es la tierra de la promesa, de la cual fluye como leche y miel (Éxodo 3, 8) el conocimiento-gnosis de los logos relacionados con la providencia y el juicio de Dios. La oración realizada con alguna contemplación física es Egipto, donde llega al que ora el recuerdo de deseos más materiales. La oración simple es el maná del desierto (Números 11, 7), el cual, siendo uniforme, excluye a quienes no tienen paciencia para los bienes prometidos, pero produce un sabor superior para aquellos que perseveran en este alimento austero.
  21. La praxis unida a la contemplación es como un cuerpo unido con un espíritu dominante (Salmo 50, 14). Sin contemplación, será considerado como carne unida a un espíritu fácilmente cambiante.
  22. El patio de la psique-alma lógica es la percepción, el templo es la διάνοια diania (mente, intelecto) y el sumo sacerdote es el νούς nus. En el patio, por lo tanto, permanece el νούς nus que está obstaculizado por pensamientos y conceptos ilógicos, mientras que en el templo permanece aquel que está obstaculizado por pensamientos y conceptos lógicos. Sin embargo, ninguno de los tipos de pensamientos y conceptos obstaculiza a aquellos que han sido llamados a entrar en el altar de los altares (o lo santo de los santos).
  23. En la casa de la psique-alma práctica hay lamentos y lamentaciones y ¡ay! (Proverbios 23, 29), debido al esfuerzo. Mientras que en la psique-alma contemplativa se oyen voces de alegría y alabanza (Salmo 41, 5), debido al conocimiento-gnosis.
  24. El práctico, debido a los esfuerzos y las fatigas, desea morir y encontrarse con Cristo (Filipenses 1, 23). El contemplativo desea mucho más permanecer en el cuerpo, tanto por el gozo que experimenta en la oración como por el beneficio que trae a su prójimo.
  25. En los más dotados en lo lógico de la psique, la contemplación precede a la acción, mientras que en los menos dotados, la praxis precede a la contemplación. Ambos, sin embargo, llegan al mismo final. Pero será más breve en aquellos para quienes la contemplación precede a la praxis, acción.
  26. La contemplación de las realidades espirituales es un paraíso. En él, entra el gnóstico/conocedor como en su propia casa durante la oración. El práctico parecerá como un transeúnte que desea inclinarse para ver dentro, pero no puede porque la valla cerco es más alta que su altura espiritual.
  27. Los pazos corporales parecen como bestias, los psíquicos como aves. Las bestias son obstaculizadas por una valla en el viñedo lógico del práctico, pero las aves no, si no alcanza la contemplación espiritual, incluso si cuida mucho la preservación de su interior.
  28. El práctico no puede elevarse por encima de la ética decorosa, a menos que él mismo, como el patriarca Abraham (Génesis 12, 1), salga fuera de la tierra, es decir, del orden de la ley natural, y de su parentela, es decir, de su vida hasta entonces dirigida a los sentidos y las cosas sensibles. Así, él recibirá como sello (Romanos 4, 11) la supresión del placer hedonista general. De este que es el velo que tenemos desde nuestro nacimiento no permite que nos sea dada la plena libertad en todo.
  29. El mulo en primavera no soporta quedarse en la pesebre y comer el alimento que contiene. Así, tampoco el nuevo nacido νούς nus puede soportar durante mucho tiempo los estrechos confines de la oración. Se contenta en salir a las llanuras de la contemplación física que se encuentra en la salmodia y en la lectura.
  30. La práctica tiene ceñidos, como si fueran su cintura (Lucas 12, 35), el ayuno y la vigilia como sus fuerzas vitales, mientras que la virtud contemplativa resalta como lámparas que queman con el silencio y la oración, sus potencias gnósticas o intelectuales. La primera tiene al pensamiento y el concepto como pedagogo, mientras que la otra tiene como novio al logos interno innato.
  31. El νούς nus (espíritu de la psique) imperfecto no se permite entrar en el viñedo fructífero de la oración. Se permite solo con dificultad, como el pobre que rebusca entre los restos de las uvas, captar el simple eco de los salmos.
  32. Todos los que se comunican con el rey no pueden también comer con él. Así también, los que alcanzan la felicidad de la oración no alcanzarán la contemplación que ella ofrece.
  33. Rienda de la ira, enojo es el silencio que se hace en su momento. Del deseo irracional, la comida medida; del pensamiento difícil de controlar, la oración monologa del corazón o de Jesús.
  34. Aquel que se sumerge en las profundidades del mar para extraer la perla visible, y también aquel que se sumerge en las profundidades del conocimiento para extraer la perla invisible, si no se despojan, el primero de sus ropas y el segundo de la percepción sensible, ambos fracasarán.
  35. El νούς nus (espíritu de la psique) que durante la oración permanece en su propia διάνοια diania (mente, intelecto) es como un novio junto a la novia en la cámara nupcial. Aquel a quien no se le permite entrar, permanece afuera y clama con gemidos: «¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? (Sal 59,11 ¿Y quién me guiará para que no busque vanidades y falsos entusiasmos durante la oración?» (Sal 39,5).
  36. Tal como la comida sin sal es en la garganta, así la oración aparecerá en el νούς nus sin devoción.
  37. La psique-alma que aún persigue alcanzar la oración se asemeja a una mujer en trabajo de parto. Aquella que la alcanza se asemeja a una mujer que ha dado a luz y está llena de alegría por eso.
  38. Antiguamente, el pueblo de los Amorreos que vivía en la montaña, descendía y hería a quienes intentaban pasar con violencia (Deut. 1, 43-44). Y ahora el olvido maligno aleja a aquellos que, sin haber adquirido todavía la pureza, intentan ascender a la más alta oración de la simplicidad.
  39. Los demonios tienen naturalmente una gran enemistad contra la oración pura y lúcida. No les asusta la cantidad de salmos, como a los guerreros la cantidad de enemigos, sino la armonía de los tres: del νούς nus con la lógica y la lógica con la percepción o sentido.
  40. La oración pura y lúcida es como el pan que sostiene a los que oran. La oración que se hace con alguna contemplación es como el aceite que alimenta. Y la oración que carece de forma es como el vino fragante, que aquellos que lo beben sin medida llegan al éxtasis.
  41. El asno salvaje evita despectivamente la ciudad con su agitación, y el unicornio no puede ser atado por nadie, como dice la Escritura (Job 39, 7 y 10). De la misma manera, el νούς nus que prevalece sobre la naturaleza y sobre los pensamientos contrarios a la naturaleza, desprecia, cuando ora, la vanidad de los pensamientos y conceptos, y no puede ser dominado por ninguna cosa sensible.
  42. Quien amenaza a los perros con su vara, los enfurece contra él. Y aquel que intenta alcanzar la oración pura y lúcida, enfurece a los demonios.
  43. El luchador debe limitar su percepción y sensación a la comida uniforme y su νούς nus a la oración monologa (del corazón o de Jesús). Así, saliendo de la relación con los pazos, llegará a ser arrebatado hacia el Señor durante su oración.
  44. Los que padecen del hedonismo o del placer hedonista, cuando oran, como son materiales, tienen los pensamientos ocupándolos como sapos. Los moderados tienen contemplaciones con ruiseñores que los deleitan mucho, volando de una rama a otra, es decir, de contemplación en contemplación. En los impasibles (sin pazos) hay silencio y mucha tranquilidad de pensamientos, conceptos y significados cuando oran.
  45. Antiguamente, María, la hermana de Moisés, cuando vio la derrota de los enemigos, tomó el tambor y se puso al frente de las mujeres que cantaban los himnos de victoria (Ex. 15, 20-21). Ahora, para alabar a la psique-alma que venció los pazos, la virtud superior, es decir, la αγάπη agapi (amor incondicional, altruista), después de levantarse cantando y tocando la guitarra, como entregada a alguna contemplación, alaba a aquella que luchó por adquirir belleza y no cesa, feliz junto con las otras virtudes, de glorificar a Dios.
  46. Cuando de la continua oración bajan los versos de los salmos al corazón del que ora, entonces también éste, como una tierra fértil, comienza por sí mismo a florecer, como rosas la contemplación de los incorpóreos, como lirios la contemplación resplandeciente de los cuerpos, y como violetas la contemplación de las diversas e inescrutables decisiones divinas.
  47. La llama que está ligada a la madera se hace portadora de luz. Y la psique-alma que se libera de la materia se convierte en teofora portadora de la luz de Dios. La llama se eleva mientras se mantienen las maderas, mientras que la psique-alma, hasta que alcance el extremo del divino έρως eros (amor ardiente).
  48. La psique-alma que se ha negado completamente a sí misma y se ha elevado por completo en la oración, no desciende cuando lo desea ella misma, ya que se encuentra por encima de la creación. Desciende cuando esto es juzgado correcto por Aquel que gobierna con equilibrio y medida nuestra vida.
  49. Cuando la acedia sea desterrada de nuestra psique-alma y la maldad de nuestra mente, entonces el νούς nus, quedándose desnudo en su sencillez, en la vida sincera sin hipocresía que no está manchada por actos de vergüenza, entonará también un nuevo himno a Dios y lo alabará tocando melodías de alegría y gozo, celebrando la inauguración de una vida futura.
  50. Cuando la psique-alma que ora empiece a tener experiencias más divinas, entonces también ella, como la novia en el Cantar de los Cantares, dice palabras semejantes a las psique-almas afines: «Mi amado extendió la mano por la abertura, y mis entrañas se conmovieron por él» (Cantar de los Cantares 5, 4).
  51. Como el soldado que, al regresar de la guerra, se quita el peso de las armas, así también el práctico se despoja de los pensamientos, conceptos y fantasías, al llegar a la contemplación. Porque ni el primero necesita las armas si no está en guerra, ni el segundo necesita sus pensamientos si no se vuelve hacia las cosas sensibles.
  52. Los prácticos consideran que los seres son según su estado externo, mientras que los contemplativos consideran que son según su naturaleza. Solo los gnósticos/conocedores contemplan y consideran los logos (razones) de los seres de ambas maneras.
  53. En los logos (razones) de los seres corporales se reconocen los incorpóreos. En los incorpóreos se destaca el logos superior, hacia el cual se apresura llegar toda psique-alma que lucha.
  54. Los logos (razones) de los incorpóreos son como huesos cubiertos exteriormente por las cosas sensibles. Estos no los verá nadie que no se haya liberado del apego pasional a las cosas sensibles.
  55. El soldado se quita las armas cuando deja la guerra. Y el contemplativo sus pensamientos, fantasía y conceptos cuando se dirige al Señor.
  56. El general que no encuentra botín en la guerra se entristece. Igualmente, el práctico en la oración cuando no alcanza la contemplación espiritual.
  57. El ciervo, cuando es mordido por una serpiente, corre hacia los manantiales. Y la psique-alma que es herida por la dulce flecha de la oración corre hacia los esplendores de los incorpóreos.
  58. Ni el ojo corporal puede ver el grano de trigo, ni el νούς nus práctico puede ver su propia naturaleza si no se desnuda; en efecto, el grano por su cáscara, y el νούς nus del vínculo con las cosas sensibles que lo cubre.
  59. Las estrellas se ocultan con la salida del sol, y los pensamientos abandonan el νούς nus con la mente cuando éste vuelve a su reino.
  60. Después del fin de la práctica, las contemplaciones espirituales fluyen hacia el νούς nus (espíritu de la psique) como los rayos del sol que nacen del horizonte, pareciendo que provienen fuera del νούς nus aunque son propios suyos, y lo abrazan por su pureza.
  61. El νούς nus (espíritu de la psique) contemplativo, cuando desciende desde la altura del cielo cediendo a las necesidades de la naturaleza, puede decir cosas semejantes a las del Gran Basilio: «¿Qué hay más maravilloso que la belleza divina? ¿Y qué es más encantador que la majestuosidad de Dios? ¿Qué anhelo y deseo es tan vehemente e insaciable como el anhelo de Dios que se hace en una psique-alma limpia de todo mal que dice con toda su disposición, “Estoy herida de amor’?» (Cantar de los Cantares 2, 5).
  62. Ese puede decir: «Mi corazón ardió dentro de mí, y de mi estudio y reflexión se encendió en mi interior un fuego» (Salmo 38, 4), quien no se cansa de seguir de cerca a Dios en la oración y no desea vivir con debilidades humanas (Jeremías 17, 16).
  63. La psique-alma práctica, que después de expulsar los males es presionada por los demonios malvados y los pensamientos para volver a cosas vanas y entusiasmos falsos (Salmo 39, 5), puede decir cosas semejantes a la novia del Cantar de los Cantares: «Me quité mi vestido, ¿cómo me lo volveré a poner? Me lavé los pies, ¿cómo los ensuciaré de nuevo?» (Cantar de los Cantares 5, 3).
  64. Es privilegio de la psique-alma que ama a Dios, debe atreverse a decir: «Dime tú, oh Buen Pastor, que apacientas tus ovejas y que al mediodía descansas con tus corderos, para que te siga; no vaya a ser que me encuentre entre los rebaños de tus compañeros» (Cantar de los Cantares 1, 7).
  65. La psique-alma práctica que intenta mantener la oración y no puede, dice también cosas semejantes a la novia del Cantar de los Cantares: «De noche en mi lecho busqué al que ama mi psique-alma; lo busqué y no lo encontré, lo llamé y no me respondió. Entonces me levantaré con una oración más intensa; rodearé la ciudad, por las plazas y calles buscaré al que ama mi psique-alma. Quizás lo encuentre, él que siempre está aquí y fuera de todo, y me saciaré cuando contemple su doxa-gloria increada» (Salmo 16, 15).
  66. Cuando la psique-alma, por la alegría de la oración, comienza a ser lavada por las lágrimas, entonces ella también, tomando coraje, clama como la novia a su novio: «Que mi amado descienda a su jardín y coma de sus frutas exquisitas que mis lágrimas prepararon con esfuerzo» (Cantar de los Cantares 4, 16).
  67. Cuando la psique-alma práctica, al ver el tamaño y la belleza de las creaciones (Sab. Salomón 13, 5), comienza a maravillarse por el Creador y a disfrutar del placer que provienen de ellas, entonces exclama sorprendida: «¡Qué hermoso eres, novio! Jardín de tu padre. Es la flor de la llanura y cedro como los cedros del Líbano. He deseado su sombra y me he sentado debajo de ella, y su fruto fue dulce en mi garganta» (Cantar 2, 1-3).
  68. Si aquel que recibe a los reyes en su casa se presenta tan formal y resplandeciente y se llena de alegría, cuánto más sucede esto en la psique-alma que, después de hacer la catarsis y purificarse, ha recibido en su interior al Rey de reyes (Apoc. 19, 16), según Su promesa irrefutable (Jn. 14, 23). Pero esta psique-alma debe asegurarse con mucha devoción y piedad, sacando todo lo que parece no descansar a Él, y trayendo adentro lo que le agrada a Él.
  69. Aquel que espera ser llamado mañana por el rey, ¿para qué otra cosa se ocupará sino en meditar palabras que le gustarán? Si la psique-alma guarda esto, no se encontrará desprevenida sin preparación en el juicio futuro.
  70. Bienaventurada y feliz es la psique-alma que, esperando diariamente la venida de su Señor, no tiene en cuenta el trabajo del día ni de la noche, porque Él está dispuesto a aparecer pronto por la mañana.
  71. Dios ve a todos, pero solo aquellos que no contemplan y no consideran nada cuando oran ven a Dios. Y aquellos que ven a Dios, son escuchados por Él. Pero aquellos que no son escuchados, no Le ven. Bienaventurado y feliz es aquel que cree que ve a Dios. Porque no será tambaleado de su posición (Sal. 72, 2) sin que Dios lo quiera.
  72. Los bienes del reinado de la realeza increada de Dios que están dentro de nosotros (Lc. 17, 21), que el ojo que ama las realidades bellas y hermosas no vio, ni el oído que ama los elogios escuchó, ni el corazón vacío percibió por el Espíritu Santo (1 Cor. 2, 9), son anticipos que serán dados a los justos en la futura realeza increada por Dios. Y aquel que no disfruta de estas cosas, que son los frutos del Espíritu (Gál. 5, 22), no puede disfrutar de las cosas futuras.
  73. Los λογισμοί loyismí (pensamientos, fantasías y conceptos) de los prácticos son como ciervos. Porque así como a veces están en las montañas por miedo a los cazadores y otras veces en los valles según su deseo, así también ellos. Ni siempre pueden estar en contemplación espiritual, debido a su debilidad, ni siempre en contemplación física, ya que no buscan siempre el descanso. Pero los pensamientos y conceptos de los contemplativos se vuelven arrogantes frente a las contemplaciones bajas.
  74. Las gotas de rocío riegan la tierra. Los deseos y disposiciones de la psique-alma durante la oración son regados por sus gemidos con lágrimas que salen del corazón.
  75. Nadie alcanzará la contemplación de la deidad, que se entiende como Trinidad, si no supera la dualidad material y la unidad cercana a ella en los conceptos y significados.
  76. No es tan difícil cortar la corriente del río para que no fluya hacia abajo, como reprimir el impulso de la mente para no dispersarse en las cosas visibles, sino reunirse cuando quiere hacia lo celestial y relacionado con él durante la oración. Aunque esto es natural, mientras que lo primero es contra natura.
  77. Aquellos que están haciendo la catarsis, penetrando con su νούς nus con la mente en el interior de lo visible, se llenan de tanta sorpresa y alegría que ya no pueden contener nada terrenal, aunque todas las cosas deseadas los rodeen.
  78. Uno con solo nombrar las leyes de la naturaleza es suficiente para causar gran admiración. Pero cuando se entienden, parecen como praderas florecientes que destilan la dulzura de la abundancia espiritual, como néctar celestial de flores puras.
  79. Entre las frescas flores de los prados, las abejas rodean a su reina. Y la psique-alma que ha llegado a estar en continua contemplación, las fuerzas espirituales la rodean como amigas íntimas y familiares y ayudan a que se cumplan sus deseos.
  80. En el mundo visible el hombre se ve como en otro mundo, mientras que en el mundo espiritual, el λογισμός logismós pensamiento y concepto. El hombre es el mediador entre el cielo y la tierra y todo lo que está entre ellos, mientras que el logismós pensamiento y concepto es la explicación del νούς nus con el intelecto y los sentidos y todo lo relacionado con ellos. Sin ellos, ambos mundos serían mudos.
  81. No camina con tanta alegría el cautivo que se libera después de mucho tiempo, mientras avanza hacia las realidades celestiales como familiares con alegría y deleite el νούς nus que se libera de la relación con los sentidos y las cosas sensibles.
  82. Para aquel que no ora con atención, sino que se dispersa aquí y allá, el salmo será considerado bárbaro, y él mismo será bárbaro respecto al salmo, y ambos serán considerados maníacos por los demonios.
  83. No es lo mismo para aquellos por quienes el mundo fue crucificado y fueron crucificados por el mundo (Gál. 6, 14). Para los primeros, los clavos son el ayuno y la vigilia; para los segundos, la pobreza y el desprecio. Sin los segundos, los esfuerzos de los primeros son inútiles.
  84. Nadie puede orar pura y lúcidamente si está cautivo de pazos por las cosas bellas o por los honores. Porque las relaciones con las cosas sensibles y los pensamientos y conceptos vanos, al tener familiaridad con estos pazos, se convierten en cuerdas tejidas a su alrededor y arrastran hacia abajo el νούς nus-espíritu la mente como un gorrión atado que intenta volar en el momento de la oración.
  85. Es imposible que en el momento de la oración que el νούς nus con la mente sea pacífico si no ha alcanzado el querido dominio de sí y la αγάπη agapi (amor incondicional, altruista). Porque el dominio de sí lucha por abolir la enemistad del cuerpo contra la psique-alma, mientras que la agapi lucha contra la enemistad hacia el prójimo por agapi-amor a Dios. Y entonces la paz que sobrepasa todo entendimiento (Filip. 4, 7), una vez que llega, promete quedarse con aquel que ha sido pacificado de esta manera.
  86. Es necesario que aquel que lucha por entrar en el reinado de la realeza increada de Dios tenga una obra virtuosa rica en bienes. En limosnas con la provisión de su excedente, y en trabajos por la paz, con la decisión de la paciencia que el Señor concede.
  87. Ni el pobre en virtud debido a la negligencia ni el rico en virtud debido a la presunción y vanagloria se encontrarán en el puerto de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Porque ninguno de ellos ha disfrutado de los bienes de la justicia, ya que la falta o el exceso intermedian.
  88. Ni la tierra puede enriquecer al agricultor si no le da una cosecha múltiple, sino que solo devuelve la semilla o incluso una pequeña adición, ni el practicante puede hacer justicia o trabajo espiritual si su celo o entusiasmo por Dios no es superior a su disposición y voluntad.
  89. Ni todos los que no aman al prójimo pueden odiarlo, ni aquellos que no lo odian pueden amarlo. Y es diferente envidiar el progreso del prójimo que ser un obstáculo para su progreso. Pero el escalón más bajo de la maldad es no solo lamentar las virtudes del otro, sino también tergiversarlas y calumniarlas como si no fueran virtudes.
  90. Hay pazos corporales y hay pazos psíquicos. Hay cosas naturales y hay cosas contrarias a la naturaleza. Aquel que rechaza los pazos corporales y naturales pero no cuida de las otras, es como alguien que erige una alta y densa valla contra las bestias, pero se regocija si las aves pican las uvas de su viña lógica, que de hecho no están escondidas.
  91. La psique-alma primero imagina el mal, luego lo desea, después experimenta placer o dolor por ello, y así sucesivamente llega al sentimiento y luego al contacto, tanto manifiesto como oculto. Todos estos estados psíquicos son acompañados por pensamientos, excepto el primer movimiento si no es aceptado, el mal posterior permanece inactivo.
  92. Aquellos que se acercan a la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) solo son molestados por fantasías, mientras que aquellos que han moderado sus pazos son molestados por deseos. Aquellos que sienten el mal son los que hacen un mal uso de las cosas pero se lamentan por ello, mientras que aquellos que entran en contacto con el mal son los que lo llevan a cabo sin pena ni remordimiento.
  93. El placer hedonista se ha establecido en todos los miembros del cuerpo, pero no los molesta de la misma manera a todos. A algunos les molesta en relación más bien con la parte anhelante de la psique-alma, a otros con la irascible o emocional y a otros con la parte logística o racional, con la glotonería, la ira y la malicia o mala astucia, la causa de todos los pazos patológicos e incurables.
  94. Es necesario que los sentidos se abran como las puertas de una ciudad. Pero es necesario no permitir, junto con lo necesario, que entren «naciones que desean guerras» (Sal. 67, 31) y se conviertan en causas de batalla.
  95. El placer es la madre del deseo, la ira del enojo y la malicia de la envidia. No puede estar en paz con los segundos quien no lucha contra los primeros. Tampoco puede entrar en el puerto de la moderación de los pazos aquel que aplica y cumple los mandamientos de manera forzada.
  96. Aquellos que rechazan las acometidas y asaltos de los pensamientos, no permitiéndoles entrar al viñedo lógico como bestias y destruirlo. Aquellos que avanzan en combinación con los pensamientos, pero no los aceptan con placer hedonista, simplemente les permiten entrar en el viñedo, pero no tocar nada de él. Aquellos que conversan con placer con los pazos pasiones a través de los pensamientos, pero no llegan a la aprobación, son como aquellos que permitieron que el jabalí pasara por el viñedo y la valla (Sal. 79, 14), pero no le permitieron saciarse de las uvas. Sin embargo, luego lo encuentran más fuerte que su fuerza y poder, cuando se multiplican sus consentimientos a los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, etc.).
  97. No ha alcanzado la sencillez aquel que todavía necesita preocuparse por la valla que es la templanza (autodominio, continencia). No es el perfecto, dice, quien se autodomina, sino aquel que todavía lucha (1Cor. 9, 25). Este se parece al que tiene un viñedo o campo no entre otros viñedos o campos, sino en algún lugar apartado, y por eso necesita mucha vigilancia y nipsis sobriedad. Porque el viñedo de aquel que ha llegado a la sencillez permanece intocado por cualquiera, como si perteneciera a algún rey o temible príncipe, de tal manera que solo al oír su nombre los ladrones y los transeúntes tiemblan ante la idea de entrar.
  98. Muchos suben a la cruz del sufrimiento, pero pocos son aquellos que soportan también sus clavos. Porque muchos aceptan obedientemente los trabajos y las aflicciones voluntarias, pero solo aquellos que han muerto completamente para este mundo y su consuelo soportan las tribulaciones y aflicciones involuntarias.
  99. Muchos se han despojado de todos los mantos de piel (Gén. 3, 21), pero el último manto de la vanagloria solo lo abandonan aquellos que han aborrecido a su madre, la autocomplacencia, egolatría o gustarse mucho a sí mismos.
  100. Aquel a quien se le ofrecen alabanzas humanas y descanso corporal, pero no las acepta, habiendo sido despojado de la última túnica de vanagloria, se ha hecho digno de vestir la brillantez y luminosidad de la casa celestial que con muchos suspiros buscamos (2 Cor. 5, 2).
  101. Una cosa es la acción y otra la obra. La obra revela el pecado completo, mientras que la acción es un signo de la pasión hedonista que se realiza internamente y no externamente. Así como aquellos que no se mueven de su tierra pagan impuestos a sus gobernantes aquellas cosas que desean.
  102. Mientras el sabor persiste en los placeres hedonistas, es imposible que no sigan todas todos los demás sentidos o percepciones sensibles, incluso si en los más fríos parezca que los bajos instintos se calman, como los ancianos que no son estimulados por la decadencia. Pero una mujer estéril que comete adulterio no será considerada sabia porque no da a luz. Sabio será aquel que no se perturba internamente, ni se deja seducir por la vista.
  103. La calidad de lo anhelante de la psique-alma se inspecciona y se controla en los alimentos, las formas y las voces, las atractivas y las no atractivas. Ya sea que haga un uso simple de ellos con el sabor, la vista y el oído, o abuso, o se encuentre en un estado medio.
  104. Donde no precede el temor, los pensamientos están confundidos como ovejas sin pastor (Mc. 6, 34). Pero cuando el miedo precede o sigue, están en orden y dentro del corral de la buena legalidad.
  105. El miedo es hijo de la fe, es también un pastor de mandamientos. Aquel que no obtuvo a su madre, no será digno de convertirse en oveja del pastizal del Señor.
  106. Algunos tienen solo los principios de las cosas y realidades buenas, otros también tienen sus medianías, otros tienen sus fines. Sin ellos, cada uno se encontrará como un simple soldado o un oficial sin salario. Y por eso, el soldado solo vigila y guarda su casa de aquellos que desean dañarla, en cambio, el oficial no tiene el honor debido de quienes encuentra.
  107. Los que nos incitan a seguirlos en los placeres hedonistas de la garganta, mientras somos imperfectos, hacen algo similar a aquellos que nos instan a rascar nuestras heridas tratadas por placer o a rascarnos la sarna con placer, o a comer lo que causa fiebre, o a abrir la viña y dejar que entre como un jabalí el pensamiento carnal y pastar como si fueran uvas las buenas ideas y conceptos (Sal. 79, 14). No debemos ser persuadidos por ellos, ni debemos ser molestados y doblegados por las lisonjas molestas de personas y pazos pasiones. Por el contrario, debemos fortalecer la valla con la templanza, continencia hasta que los animales, las pasiones carnales, los pensamientos y conceptos vanos dejen de gritar como pájaros y dañen la viña, es decir, la psique-alma que está cargada de contemplaciones enviadas por Jesús Cristo, nuestro Señor. A Él pertenece la doxa-gloria increada por los siglos de los siglos. Amén.

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/ 23/07/2024

 

 

 

 

Filocalía tomo 3 San Filotheo Sinaíta, 40 capítulos nípticos

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Γ΄

Όσιος Φιλόθεος ο Σιναΐτης

Νηπτικά κεφάλαια

 

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 3

San Filoteo Sinaíta,

40 capítulos nípticos

Repasada traducción 02/97/2024

  • Breve biografía

Nuestro santísimo padre Filoteo fue abad del rebaño lógico de los monjes del Sinaí, por lo que se le llama Sinaíta. Sin embargo, desconocemos la época exacta de su vida y su muerte. Este logos, dividido en cuarenta capítulos, es un excelente fruto de su diligencia y está lleno de una indescriptible sabiduría espiritual y beneficio y psicoterapia para la psique-alma. Por lo tanto, no se consideró en absoluto justo separarlo del conjunto de los demás Nípticos. Si alguien lo llama psicoterapia verdadera y una regla precisa de la sobriedad, la vigilancia del νούς nus con la mente y la pureza del corazón, no se equivocará. (Verdadero perfume divino y filosofía divina, estudiad y reflexionad la psicoterapia verdadera ortodoxa)

San filoteo Sinaíta

40 capítulos nípticos

1 Existe y se  desarrolla en nosotros una guerra espiritual invisible más terrible que la guerra visible. Y el obrero de la devoción y piedad debe animosamente correr con el νούς nus (espíritu de la psique) con la mente espiritualmente hacia el objetivo y la meta (Flp 3, 14) para que sea atesorado perfectamente en su corazón el recuerdo o memoria de Dios, como perla o piedra preciosa. Y debemos dejar de lado todo, incluso nuestro cuerpo y despreciar también esta vida presente solo y únicamente para adquirir a Dios en nuestro corazón. Porque no es suficiente, como dice el divino Crisóstomo, ver a Dios con el νούς nus para destruir los malignos y astutos demonios.

2 Por tanto, aquellos que hacen el combate espiritual interior, deben seleccionar de las santas Escrituras los trabajos y las prácticas espirituales que aplicarán y colocarlos sobre su νούς nus como gasas saludables de sanidad. Y desde muy temprano por la mañana, con recuerdo o memoria perfecta de Dios y la oración incesante de Jesús Cristo en el interior de la psique, debemos mantenernos con valor y decididamente en la puerta del corazón y con la vigilancia del nus estar matando los pecadores de la tierra (Sal 100,8), como dice David; es decir, los pensamientos, fantasías y conceptos (λογισμοί loyismí), y con la éxtasis (interior) y extensión de la fiel memoria de Dios cortar para el Señor las cabezas de los tiranos (Hab 3,14) y los principios de los enemigos pensamientos tan pronto como aparezcan. Puesto que conocemos que en las luchas espirituales hay un trabajo y un orden divino. Así debemos hacer hasta que llegue el tiempo presente de la comida. Después, una vez haber agradecido al Señor, Quien sólo por filantropía nos sacia y nos satisface doblemente tanto con alimento espiritual como natural, dedicar nuestro tiempo a la memoria y al estudio de la muerte y el día siguiente -en el mismo orden- continuar con fuerza nuestro trabajo matutino. Y al hacer esto cada día, a duras penas con la ayuda y la fuerza del Señor podremos escapar de las redes del enemigo espiritual e ilegible. A medida que estas cosas perduran y quedan mucho tiempo en nuestro interior, entonces engendran y nacen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y la agapi. La fe nos predispone a temer a Dios verdaderamente. La esperanza, una vez superado el miedo o temor servir y esclavizador, une al hombre a la αγάπη agapi (amor incondicional, altruista) de Dios; ya que es verdad que la esperanza no avergüenza (Rom 5,5), porque engendra y nace de ella la doble agapi de la que dependen toda la Ley y los Profetas (Mt 22, 40). Finalmente, la agapi nunca pierde su valor (1Cor 13,8), sino que una vez hecha causa para cumplir en el presente siglo las leyes divinas, en aquel que la posee, lo acompaña también en el futuro siglo.

3 Es muy difícil y raro encontrar hombres que su parte lógica o logística de la psique no sea molestada por los malos pensamientos. Esto sucede sólo en aquellos que de este modo ingenian atraer la visita de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada). Por tanto, si queremos caminar en la filosofía de vida según Cristo, es decir, al trabajo espiritual, con vigilancia del nus y nipsis (atención y sobriedad), empecemos este camino con templanza, continencia y abstinencia de las muchas comidas, tomando mesuradamente la comida y la bebida según nuestra capacidad. Se dice bien que la nipsis es el camino que conduce a la divina realeza increada, tanto a la que está en nuestro interior (Lc 17,21) como al reinado de la realeza increada futura; también es y se llama trabajo espiritual, porque pule y blanquea los hábitos del νούς nus (espíritu de la psique) y lo transforma desde el maligno πάθος pazos a la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Efectivamente se asemeja a una ventanilla iluminada por la que Dios se inclina para revelarse al νούς nus.

4 Donde hay humildad, recuerdo o memoria de Dios que consiste de nipsis (sobriedad) y de atención, y la oración continua dirigida contra los enemigos demonios, allí por supuesto está el “lugar de Dios”, es decir, el cielo del corazón, donde la falange de los demonios teme permanecer, porque en este lugar habita Dios.

5 No hay nada que causa tanta confusión como la verbosidad y la charlatanería; y no hay nada peor y vil que la lengua suelta y desenfrenada, capaz incluso de destruir el buen estado de la psique-alma. Lo que cada día edificamos y recogemos con esfuerzo y fatiga, la charlatanería lo derrumba de la psique. ¿Qué hay peor que la lengua? Es un mal irrefrenable e incontrolable (Snt 3,8). Por tanto, debemos ponerla límites, imponerla con la fuerza y presionarla, por decirlo así, de modo que diga sólo lo imprescindible. ¿Quién podría calcular cuánto daño espiritual, psíquico y emocional se produce por medio de la lengua?

6 La primera puerta que introduce a la Jerusalén espiritual, es decir, a la atención del νούς nus (espíritu de la psique), es la gnosis (conocimiento) de silenciar cuidadosamente la boca, aunque el νούς nus con la mente aún no haya alcanzado la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Segunda puerta es la continencia y abstinencia a medida de las comidas y bebidas. La tercera es la memoria, recuerdo incesante de la muerte que purga, depura y hace la catarsis al nus y al cuerpo. Yo cuando contemplé y vi la belleza de ella (la muerte) no con los ojos sino con el espíritu, he quedado herido de su gozo y deleite y quise tomarla como esposa para toda la vida, porque me enamoré de su belleza, su elegancia, su nobleza y su dignidad. He visto cuán humilde es, cómo está llena de χαρμολύπη jarmolipi (pena-alegre o alegre-pena), pensativa, llena de temor por el justo juicio venidero y cómo por el temor divino rechaza las preocupaciones y placeres pasajeros de esta vida. Y de los ojos del cuerpo brota agua vivificante y sanadora; mientras que de los ojos espirituales de la psique, o sea, del nus con el intelecto o mente (unidos en uno), brota una fuente de conceptos de mucha sabiduría, que, al fluir y brotar, deleita y alegra la διάνοια diania (mente, intelecto o cerebro) y el corazón. A ella pues, como dije, esta hija de Adán, me refiero a la memoria de la muerte, estaba sediento siempre de tenerla como mi esposa y con ella dormir, hablar y discutir sobre lo qué puede suceder después de dejar el cuerpo. Sin embargo, muchas veces no me dejó el repugnante olvido, el tenebroso y oscuro hijo del diablo.

7 Existe una guerra contra la psique-alma que se lleva a cabo en secreto con pensamientos y conceptos de los espíritus astutos de la maldad. Como la psique-alma es invisible, esas malévolas y conspiradoras fuerzas la atacan con una guerra invisible, como corresponde a su esencia. Y uno puede ver entre estas fuerzas y la psique armas y formaciones de batalla, artificios insidiosos, trampas engañosas y guerra terrible y combate obstinado, y victorias y derrotas de ambos lados. Solo una cosa falta en esta guerra invisible espiritual que estoy hablando, respecto a la guerra visible: es el tiempo de guerra. Porque la guerra visible sabe determinar tanto el tiempo como el orden de su ejecución. En cambio la guerra invisible espiritual estalla de repente e inesperadamente, sin preaviso en las profundidades del corazón y con las trampas sorprende y golpea los puntos más vitales de la psique-alma matándola con el pecado. Pero, ¿por qué motivo y razón se hace esta lucha y combate contra nosotros? Para que no se haga en nosotros la voluntad de Dios, por la cual rezamos diciendo: «¡Hágase tu voluntad!» (Mt 6, 10), y la voluntad de Dios son Sus mandamientos (logos, principios espirituales). Esto lo percibirá y entenderá por la experiencia quien con discernimiento iluminado por el Señor y una vez con la nipsis ha frenado su νούς nus (espíritu de la psique) con la mente de vagar por allí, observe con atención las intromisiones de los demonios que se hacen a través de las fantasías y sus subsiguientes confrontaciones. Por esto, también el Señor, dirigido contra el objetivo de los nefastos demonios, -al ser Dios conocía por anticipación sus meditaciones-, para oponerse a lo que ellos se proponen, estableció Sus mandamientos (logos, principios espirituales), junto con la amenaza de castigo para aquellos que los transgreden.

8 Cuando hayamos adquirido un cierto hábito de templanza, continencia y abstinencia de los pecados y vicios sensibles producidos por los cinco sentidos, entonces a partir de ahí estaremos en condiciones de guardar también nuestro corazón con la ayuda de Jesús, y ser iluminados en el corazón por Él y con un ardiente anhelo saborear con nuestro νούς nus (espíritu de la psique) las delicias de Su bondad. Porque hemos recibido la ley de hacer la catarsis, psicoterapiar, purgar y sanar nuestro corazón no por otra cosa, sino para que, una vez se hayan disipado los nubarrones de la maldad del espacio de nuestro corazón con la continua vigilancia, atención y oración constante, podamos ver, como en un cielo despejado y sereno, al sol de la justicia Jesús, y en esta medida podremos recibir y ver de alguna manera en el νούς nus el alumbramiento de los logos de Su majestuosidad. Porque estos logos por naturaleza no se revelan a todos, sino a los que hacen la catarsis, psicoterapian, purgan y limpian su διανοια diania (mente, intelecto)

9 Cada día debemos prepararnos de tal manera para ser como debemos aparecer frente a Dios. Porque dice el profeta Oseas: “Guarda la misericordia y la justicia y acércate a tu Dios continuamente” (Oseas 12:6). Y nuevamente el profeta Malajías, hablando de parte de Dios, dice: “El hijo glorifica y honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues, si yo soy el Padre, ¿dónde está Mi honra? Y si soy Señor, ¿dónde está Mi temor? Eso dice el Señor omnipotente de los ejércitos” (Mal 1,6). Y el Apóstol Pablo dice: “Hagamos la catarsis, psicoterapiémonos, purguémonos y sanémonos y de toda mancha carnal y espiritual” (2 Cor 7,1). Y nuevamente el sabio Salomón dice: “Por encima de todo ten cuidado, guarda y vigila tu corazón, porque de él serás conducido donde brota la fuente de la vida” (Prov 4,23). Y el Señor Jesús dijo: “Haz la catarsis, psicoterapia, purga, limpia y sana primero lo de dentro del vaso, para que también lo de fuera quede limpio” (Mt 23,26).

10 Las conversaciones inoportunas e inapropiadas a veces provocan odio en quienes nos escuchan, otras veces ironías, ultrajes y burlas por la tontería de nuestras palabras. Algunas causan contaminación de la conciencia, y otras provocan la condena por parte de Dios y en la tristeza del Espíritu Santo que es lo más terrible que todo lo demás; “No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención (Ef 4,30)

11 Aquel que hace la catarsis (purgación, limpieza y psicoterapia) de su corazón y con laχάρις jaris (gracia, energía increada) extrae de raíz el pecado y se esfuerza para adquirir más divina gnosis (conocimiento espiritual) y ve en su νούς nus (espíritu de la psique) con la mente aquellas cosas y realidades que muchos no pueden ver, no debe enorgullecerse ni jactarse de esto ante nadie. Entre los seres creados, ninguno es más puro que los seres incorpóreos, ni tiene más conocimiento-gnosis que el ángel. Sin embargo, el ángel, por haberse enorgullecido, fue arrojado desde el cielo como un rayo. Así por su ensalzamiento y altanería, fue considerado sucio e impuro por Dios. Aquellos que excavan para extraer el oro son evidentes a todos.

12 Dice el Apóstol Pablo: “El luchador es continente en todo” (1 Cor 9,25). Porque a los que están unidos con esta carne miserable que siempre desea contra el espíritu (Gal 5,17), cuando están saciados de muchas comidas, no les es posible iniciar una guerra contra los principados y contra las potencias que quieren nuestro mal. “La realeza increada de Dios no es comida ni bebida” (Rom 14,17). Y como dice el Apóstol, la conducta de la carne es enemiga de Dios, porque ella no se somete a la ley de Dios, ni siquiera puede (Rom 8,7). Pero está claro que no lo puede hacer, porque el cuerpo es terrenal, compuesto de jugo, flema, sangre y saliva, siempre se inclina hacia abajo, siempre se dirige con pasión hacia las cosas terrenales y se deleita de los placeres efímeros (hedonismo) de este siglo. La mentalidad y conducta de la carne es muerte (Rom 8,6), y los que están entregados a la vida carnal no pueden gustar y agradar a Dios (Rom 8,8).

13 Necesitamos de mucha humildad, ya que con la χάρις jaris (energía increada gracia) cuidamos de la vigilancia del νούς nus (espíritu de la psique). Primero, humildad hacia a Dios y después hacia los seres humanos. De todos modos y en toda ocasión debemos quebrantar nuestro corazón utilizando toda cosa que nos hace humildes. Quebranta y hace humilde al corazón el recuerdo de nuestra vida antigua mundana, si la recordamos minuciosamente. También el recuerdo de todos nuestros pecados incluso desde la infancia, considerándolos con el νούς nus con el intelecto uno por uno (-excepto los pecados de la carne que el recuerdo de ellos es nocivo y perjudicial-) produce humildad y genera lágrimas y nos incita a agradecer a Dios con todo corazón, así como la incesante y viva memoria de la muerte. La misma memoria de la muerte, genera también luto espiritual mezclado con una dulzura y alegría, como también la nipsis (vigilancia y sobriedad) del νούς nus. También hace muy humilde nuestra mentalidad y conducta el mantener nuestra mirada hacia la tierra, el recuerdo de los pazos (pasiones, padecimientos) de nuestro Señor Jesús Cristo, cuando los consideramos uno por uno. Estos padecimientos o pasiones traen también lágrimas. Incluso hacen humilde la psique-alma también los muchos beneficios de Dios en nosotros, cuando los enumeramos y reconsideramos en nuestra mente uno por uno. Y todas estas cosas porque tenemos que combatir contra los soberbios demonios.

14 No rechaces por la φιλαυτία filaftía (egolatría, egocentrismo, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egolatría), oh hombre, dichos psicofármacos o remedios sanadores y salvíficos de la psique-alma; porque siendo así no eres alumno de Cristo, ni imitador de Pablo, quien decía: “No soy digno de ser llamado apóstol” (1Cor 15,9), y en otra parte: “Yo que antes era blasfemo, perseguidor y ofensor” (1Tim 1,13). ¿Lo ves tú, soberbio y vanaglorioso, cómo el santo no había olvidado su vida anterior? Pero también todos los Santos desde el comienzo de la creación del mundo hasta ahora, se vestían con esta humilde pero santa túnica de Dios, la humildad. Y nuestro mismo Señor Jesús Cristo, siendo Dios inalcanzable, incognoscible e inefable queriendo indicar el camino de la vida eterna y de la santidad, se vistió la humildad en toda Su vida terrenal. Verdaderamente, entonces, la virtud divina, el mandamiento soberano y la vestimenta justa deben ser llamados “santa humildad”.

Pero incluso los ángeles y todas aquellas potencias celestiales divinas y luminosas ejercen y aplican esta virtud de la humildad, porque conocen qué terrible caída sufrió el Satanás, cuando se enorgulleció. Y ahora el maligno y astuto mal arrojado al abismo, es como ejemplo para ángeles y hombres para que teman la caída; y está demostrado que el satanás a causa de su soberbia es la criatura más despreciada y ruin de las criaturas ante Dios. También conocemos en qué tipo de caída cayó Adán por su soberbia u orgullo. Por tanto, teniendo tantos ejemplos de esta virtud psicoterapéutica, hagámonos humildes siempre en la psique-alma y cuerpo, en mentalidad, conducta y voluntad, en las palabras, escritos, conceptos y pensamientos, en el aspecto o apariencia, tanto exteriormente como interiormente, -esto es lo que debemos buscar principalmente-, para no volver contra nosotros a Jesús Cristo, el Hijo de Dios y Dios, Quien está de nuestro lado. Debido a que “Dios resiste a los soberbios que le abandonan para disfrutar y deleitar del mundo pecaminoso, y concede la jaris-gracia increada a los humildes y obedientes a Él” (Prov 3:34; Snt 4:6). Para el Señor, todo hombre soberbio y orgulloso es sucio (Prov 16,5, etc.). “Y aquel que se hace a sí mismo humilde será ensalzado” (Mt 23:12) y también dijo el Señor: “Aprended de mí que YoSoY apacible y humilde de corazón” (Mt 11:19). Por eso ¡atención, cuidado!, debemos estar atentos con lo que decimos y hacemos.

15 «Procurad» dice el Señor, «que vuestros corazones no se endurezcan, etc.» (Lucas 21:34). Y aquel que lucha es continente y tiene autodominio en todo” (Lc 21:34). Por tanto, conociendo que todas estas cosas en la Escritura son dichas para nosotros, transcurramos nuestra vida con templanza, continencia ante todo absteniéndonos de la mucha comida; acostumbremos nuestro cuerpo a un orden y hábito virtuoso, proporcionándole el alimento con medida. Porque así se calman más fácilmente los impulsos y los tumultos de la parte anhelante (deseos) de la psique y se someterán a lo hegemónico de la psique que es lo logístico o lógico; también así se calmarán los impulsos de la parte irascible o emocional, por decir la verdad. Pero también de las otras faltas podemos fácilmente abstenernos y alejarnos. Porque para aquellos que han experimentado la virtud, consideran virtud también esta continencia, templanza general, es decir, abstenerse de todo tipo de mal (1Tes 9:25). La causa de la pureza es, ante todo, Dios, el dador y causa de todos los bienes, y después es la continencia diaria y mesurada de la muchas comidas

16 Así como Satanás se opone a Dios para que no se haga la voluntad de Dios, que son Sus mandamientos-logos, y mediante su transgresión trata de anularlos combatiendo a Dios a través de nosotros, de la misma manera Dios quiere que a través de nosotros se cumpla Su santísima voluntad —que, como he dicho, son Sus mandamientos-logos divinos y vivificantes— anulando con nosotros y con Su ayuda el propósito destructivo del astuto maligno. Porque la voluntad vana del enemigo, que cree oponerse a Dios mediante los medios con los cuales hace que se transgredan Sus mandamientos-logos, Dios la destruye nuevamente con la enfermedad y debilidad humana. Y fíjate bien con atención por si acaso no es así. Todos los logos-mandamientos del santo Evangelio se ve que legislan, ordenan y psicoterapian las tres partes de la psique-alma, o más bien, no solo parecen, sino que de hecho les dan salud. Entonces se ve que estas tres partes o facultades de la psique-alma son las que el diablo combate día y noche. Y dado que el Satanás combate las partes de la psique-alma, está claro que combate los logos (mandamientos, principios espirituales) de Cristo; porque el Cristo con los logos-mandamientos legisla y ordena las tres partes o facultades de la psique que son: lo irascible, lo anhelante (deseo, volitivo) y lo logístico (lógico, racional). Y observa el lema: “Todo el que se enoje en vano contra su hermano, será culpable ante el tribunal” (Mt 5:22) y los siguientes preceptos de Cristo son remedios y terapias para la ira. Pero el enemigo nuevamente trata de anular y destruir este mandamiento y y los demás similares, con pensamientos de rivalidades, disputas, resentimientos, rencores y envidias. Porque nuestro adversario conoce que el gobernador hegemónico de lo irascible o emocional es lo logístico (lógico, racional). Entonces dispara las flechas contra lo logístico –como he dicho- con pensamientos, de rivalidad, enemistad, engaño, sospecha, envidia, vanagloria, y persuade lo logístico para que abandone su propia autoridad y dominio para aflojar y soltar las riendas a lo irascible, dejándolo sin gobierno y sin guía. Y la ira habiendo perdido su guía y gobernante, hace salir de la boca, a través de las palabras, aquellas cosas que antes había acumulado en el corazón con los pensamientos provocados y depositados por el enemigo y con la negligencia del νούς nus (espíritu de la psique). Y entonces uno ve que el corazón está lleno de maldades y vicios en lugar de estar lleno de divino espíritu y de conceptos y pensamientos divinos, tal como dijo el Señor: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34). Porque si el astuto maligno puede sacar afuera con palabras lo que se ha reflexionado interiormente, entonces no solo llamará «tonto» o «necio» a su hermano aquel que ha sido dominado por la ira, sino que a menudo, desde palabras insultantes, pasará incluso al asesinato.

Estas cosas usa el astuto maligno contra Dios, quien ha dado el mandamiento-logos de no enfadarnos ni enojarnos sin razón. Estas cosas podrían no llegar a convertirse en palabras insultantes y violentas y todo lo que sigue, si, al primer ataque o asalto del pensamiento se expulsaran de inmediato de nuestro corazón con oración y atención interior. Así el maldito astuto diablo consigue su objetivo, cuando ve que las cosas que ha sembrado en el corazón por medio de los pensamientos, violan algún mandamiento divino.

17 ¿Pero cuáles son esas cosas que han sido ordenadas para la parte o facultad anhelante de la psique por el divino y soberano mandamiento del Señor? “Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt 5:28). Y cuando el criminal diablo ha visto que ha sido dado este mandamiento para el corazón, ha tejido de una manera una red dentro del νούς nus (y al corazón) contra el mandamiento. Porque la guerra contra la materia que estimula y excita, la ha pasado e instalado en el interior del hombre. Y así uno puede ver que sean prefiguradas e imprimidas, por el enemigo, en el νούς nus formas, fantasías e imágenes lujuriosas, y escuchar palabras que estimulan el pazos (pasión, vicio, emoción, etc.) y tantas cosas más que conocen los que tienen experiencia de la guerra invisible espiritual.

18 ¿Cuál es ahora el mandamiento que exhorta para la parte o facultad logística o racional de la psique? “Yo os digo que no juréis en modo alguno” (Mt 5:34), y  “Sea vuestro lenguaje: sí cuando es sí, y no, cuando es no” (Mt 5:37), y “el que no deja todo y no me sigue, no es digno para mí” (Mt 10: 37-38 y ss). Y “entrad por la puerta estrecha” (Mt 7:13). Estos son los preceptos para lo logístico. Entonces, el enemigo diablo, como queriendo someter a un valiente estratega general, que es lo logístico, lo saca fuera de sí, fuera de su lógica con pensamientos de gula y de indiferencia, y una vez habiéndose burlado y mofado, como a un general borracho, y lo ha alejado de la hegemonía, usa como una maligna astuta serpiente, la ira y el deseo indecente como si fueran servidores de sus ilícitas voluntades. Estas dos dinamis potencias y energías, digo la ira y el deseo, una vez quedándose libres del dominio y autoridad de lo logístico, utilizan los cinco sentidos como sirvientes y ayudantes para pecar abiertamente. Así, pues, suceden las diversas caídas. Entonces, también los ojos se vuelven curiosos e indiscretos, ya que no tienen la energía y la atención del νούς nus (espíritu de la psique) interiormente para que los vigile y controle; y así el oído ama escuchar las cosas vanas; el olfato se vuelve afeminado; la boca se vuelve grosera, intemperante e indomable; y las manos tocan lo que no se debe. Y a esas cosas siguen injusticias en vez de justicia; estupidez y necedad en vez de sano juicio, prudencia y serenidad; desenfreno en vez de templanza y sobriedad; y esclavitud en vez de fortaleza o valor. Cuando estas cuatro virtudes universales que son: la justicia, la prudencia, la templanza y la valentía, cuando están sanas gobiernan las tres potencias y energías de la psique-alma, si son bien dirigidas ortodoxamente, impiden que los sentidos se dirijan hacia las cosas utópicas, inapropiadas e inconvenientes. Y entonces el nus o corazón, tiene tranquilidad, paz cordial y serenidad mental, y con sus dinamis potencias y energías obedientes y gobernadas de modo divino, actúa fácilmente con valor y logra hazañas en la guerra invisible espiritual. Pero si confunde y oscurece sus fuerzas y energías por el descuido y es vencido por los asaltos del enemigo, entonces transgrede los logos-mandamientos divinos. La transgresión, ciertamente, la sigue la μετάνοια metania análoga, o el infierno en el futuro. Por tanto, es bueno que el νούς nus esté siempre en nipsis, con lo cual, una vez permanezca en estado natural, se convierte en verdadero cumplidor y guardián de los divinos mandamientos-logos.

19 La psique-alma está rodeada, encerrada y atada con las cadenas de la oscuridad por los espíritus de la maldad; y no puede orar tal como quiere, a causa de la oscuridad que la rodea. Porque está atada en secreto y ciega en los ojos internos. Entonces, cuando empiece a orar a Dios y a través de la oración poseer la nipsis (vigilancia, atención y sobriedad), entonces, por la oración, será liberada de aquella oscuridad. De lo contrario, es imposible ser liberada de otra manera. Entonces la psique-alma podrá darse cuenta y reconocer que dentro de su corazón se hace otro combate y otra oposición oculta y otra guerra de pensamientos por los espíritus malignos y astutos, tal como testifican también las santas Escrituras. Porque dicen: “Si el espíritu del soberano sube hacia ti, no dejes tu lugar” (Ecl 10, 4). Y el lugar del νούς nus es su posición firme en la virtud y en la nipsis. Porque hay también una forma de mantenerse firme tanto en la virtud como en el vicio o pazos, como dice el Salmista: “Bienaventurado y dichoso el hombre que no sigue los consejos de los impíos y no se detiene en la senda de los pecadores” (Sal 1,1), y el Apóstol Pablo dice: “Estaos firmes, en pie, teniendo ceñida vuestra cintura con la Verdad” (Ef, 6,17).

20 Mantengámonos, pues, con mucha fuerza de voluntad unidos a Cristo, debido a que los demonios están luchando incesantemente para arrebatarnos a Cristo de nuestra psique-alma y para que Jesús no se marche a causa de la multitud (Jn 5,13) de los pensamientos del lugar de la psique-alma. Pero sin esfuerzo y dolor de la psique es imposible retener a Cristo en nuestro corazón. Recordemos y examinemos constantemente Su vida terrenal para transcurrir humildemente nuestra vida. Y recordemos, pues, continuamente Sus pazos-pasiones y sufrimientos, imitando a Él con celo y ardor. Y saboreemos Su incomprensible y condescendiente Economía que viene por nosotros, para sentir el dulce gusto y gozo en la psique-alma de que “el Señor es bondadoso y bueno” (Sal 33,9). Junto con todo esto, o más bien, antes que todo esto, tengamos en Él fe inquebrantable, sin reservas en todo lo que dice; y cada día esperemos Su providencia que venga por nosotros. Y, cuando ésta llegue, acojámosla, dando gracias, con alegría, diligencia y buen ánimo, para que aprendamos a mirar sólo a Dios que todo lo gobierna y administra con los divinos logos increados (principios espirituales) de su sabiduría. Y cuando hayamos hecho todas estas cosas, entonces no estaremos tan lejos de Dios; dado que la piedad es una perfección que no tiene fin, tal y como dijo uno de los teoforos* y perfectos según el espíritu. (*Teoforo significa portador de la luz increada de Dios).

21 Aquel que usa bien su vida y dedica todo su tiempo al recuerdo y la memoria de la muerte, robando sabiamente con esta ocupación el nus de las pasiones o pazos, este naturalmente verá las acometidas y asaltos de los demonios con más agudeza que aquel que desea vivir sin recordar la muerte. El que hace la catarsis purga, psicoterapia y sana su corazón sólo por la gnosis (conocimiento) y no se esfuerza nada para mantenerlo con el estudio contrito y sosegado, , mientras a veces cree que por sus facultades domina los pazos desastrosos y ruines, sin darse cuenta es atado de uno, el peor de todos que es la soberbia u orgullo y cae en este pazos porque no tiene a Dios con él como ayuda. Éste debe tener mucha nipsis sobriedad, para que no pierda su cabeza volviéndose loco por el orgullo y la vanagloria. Porque es natural, como dice Pablo (1 Cor 8,1), que las psiques-alma que van acumulando gnosis creada de aquí y de allá que sean infladas de arrogancia y orgullo hacia los más pequeños o inferiores, como ellos creen que son. En estas psiques-almas creo yo que no hay ni una chispa de agapi-amor, que edifica. En cambio, quien cada noche recuerda y estudia la muerte, ve mejor y con más lucidez los ataques de los demonios de aquellos que no lo hacen, por eso los rechaza, los golpea y los ahuyenta.

22 El dulcísimo recuerdo de Dios, es decir, Jesús (la monóloga oración del corazón: Jesús Cristo Hijo y Logos de Dios, eliesónme, campadécete de mi) con el ímpetu e impulso del corazón junto con la salvífica dureza, tiene una potencia y energía divina de disolver todos los engaños de los loyismí (pensamientos, fantasía, ideas y reflexiones), los encantamientos, los conceptos, los logos, las fantasías, las imágenes tenebrosas, y por decirlo brevemente, todos los medios que utiliza y opera descaradamente el ruin diablo buscando psiques-almas para devorarlas. Pero Jesús al ser invocado, por nuestro contacto consciente con la monóloga oración del corazón, quema todas estas cosas fácilmente. Ya que por ningún otro puede venir la sotiría redención, sanación y salvación sino es en Jesús Cristo, como lo dijo el mismo Salvador: “Sin mí nada podéis hacer” (Jn 15:5).

23 Por lo tanto, vigilemos con toda atención nuestro corazón (Pro 4,23) en cada hora y momento sobre los pensamientos que oscurecen el espejo psíquico, en el cual se refleja y se revela luminoso el Jesús Cristo, el Cual es sabiduría, fuerza y energía increada de Dios Padre (1Cor 1,24). Busquemos constantemente sin pausa dentro de nuestro corazón el reinado de la realeza increada de los Cielos (Mt 6,33), la semilla de la mostaza (Lc 13,19) y la levadura (Mt 13,33), y todo lo demás lo encontraremos místicamente en nuestro interior, por supuesto que si antes hemos hecho la catarsis, purgado y sanado nuestros ojos de nuestra psique y del nus. Por eso nuestro Señor Jesús Cristo dijo: “la realeza increada de Dios está en nuestro interior” (17,21), y con esto reveló que su deidad (increada) permanece y habita en el corazón.

24 La nipsis hace la catarsis de la conciencia convirtiéndola limpia, lúcida y luminosa. Cuando la conciencia ha hecho la catarsis, purgada y sanada, es como una luz que hasta entonces estaba oculta y que de repente ilumina la gran oscuridad. Una vez que ha sido expulsada la oscuridad de la conciencia con prolongada y genuina nipsis, muestra nuevamente aquellas cosas que nos escapan. Y con la nipsis del νούς nus (espíritu de la psique) enseña las cosas y realidades relativas con la guerra invisible y la batalla lógica, y cómo el νούς nus debe lanzar lanzas en el combate y golpear con pensamientos como dardos precisos, pero sin ser golpeado por ellos mientras esté protegido cerca de Cristo, deseando la divina luz increada en lugar de perniciosas tinieblas. Quien ha experimentado y saboreado esta divina Luz increada, entendió lo que digo. El sabor de esta Luz hace que la psique-alma muera más bien de hambre, y nunca se sacie, pero mientras come, sigue teniendo hambre. Esta Luz increada atrae al νούς nus como el sol a los ojos. Es inexplicable en sí misma, pero se hace explicable no con palabras sino con la experiencia de aquel que ha sido tocado por Ella, o más verdaderamente, que ha sido herido por la agapi-amor por Ella. Pero esta divina Luz increada me ordena a callar, aunque el νούς nus quiere seguir gozando de los logos: “Procurad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12,14), para adquirir la agapi y la pureza, porque ellas son la paz y la santificación o θέωσις zéosis.

25 Debemos cargar con nuestra ira sólo contra los demonios, quienes nos combaten mediante la parte logística o lógica de la psique y se enfurecen contra nosotros. Ahora bien, escucha de qué manera se produce esta guerra cada momento en nuestro interior y obra en consecuencia. En la nipsis debes unir la oración, porque la nipsis hace la catarsis y purifica la oración, y la oración purifica la nipsis. La nipsis al estar incesantemente en vigilancia, percibe los pensamientos que intentan entrar. Entonces impide la introducción de ellos y llama en su ayuda a Jesús Cristo para echar a los enemigos malvados y astutos. La oración por su lado nuevamente impide y contradice el acceso de ellos, mientras que Jesús, que es llamado, expulsa los demonios junto con sus fantasías.

26 Vigila y cuida tú nus (espíritu de la psique) con suma ακρίβεια akribia (exactitud y precisión). Así cuando percibas algún pensamiento malo, contradícelo y de inmediato llama a Cristo para que te defienda. Y el dulce Jesús, mientras estás todavía hablando, te dirá: “He aquí estoy, para socorrerte” (Is 58,9). Y tú, después de que todos los enemigos se calmen con la oración, de nuevo vigila y cuida tu νούς nus (espíritu de la psique). He aquí nuevas olas más que las primeras vienen una detrás de la otra y la psique-alma nada sobre ellas, te asaltarán, pero otra vez Jesús, despertado por el discípulo, como Dios reprende los vientos malvados (Mt 8. 25-26). Cuando encuentres alivio y descanso de la guerra, en algún momento o en alguna hora, glorifica a Aquel que te ha salvado y mantén la memoria de la muerte.

27 Hagamos nuestro camino con la atención de corazón y con el sentido, sentimiento de la psique-alma. Porque si la atención y la oración están unidas diariamente, se convierten en un carro de fuego similar al del profeta Elías (4Re 2,11), y eleven a lo alto del cielo al que las posee. ¿Y qué digo? Aquel que logra la nipsis o aspira a lograrla, su corazón bienaventurado se convierte en un cielo espiritual con sol, luna y estrellas. Y se convierte en espacio del incontenible Dios de acuerdo con la θεωρία zeoría contemplación espiritual y la ascensión mística. Por tanto, el que tiene el έρως eros (amor ardiente) por la divina virtud, con la ayuda de Dios, debe esforzarse con diligencia y con buen ánimo cambiando las palabras en obras. Y al impedir con cierta dureza los cinco sentidos, por los cuales la psique-alma se daña, seguro que harás más llevadero y ligero el esfuerzo y la guerra del corazón. Por lo tanto, con algunos estratagemas o invenciones excluya y rechaza todos estos enemigos externos y combate tus pensamientos que nacen de ellos interiormente, con métodos divinos e incorpóreos. Con el esfuerzo y la fatiga de las vigilias, expulsa los placeres hedonistas o el hedonismo; ten continencia de los alimentos y moderación de las bebidas, así harás más fácil y ligera la guerra alrededor del corazón. Así beneficias a ti mismo, no a otro. Y debes dominar y disciplinar tu psique-alma con el recuerdo de la muerte. Recoja tu disperso νούς nus y la mente con el recuerdo de Jesús Cristo. El νούς nus (espíritu de la psique) suele despejarse y serenarse mejor por la noche, con las luminosas contemplaciones espirituales de Dios y las realidades divinas.

28 No rechacemos los esfuerzos y las fatigas de los ejercicios corporales. Tal y como de la tierra brota el trigo, así también de estos ejercicios brota la alegría espiritual y la experiencia de las cosas buenas. Y no engañemos nuestra conciencia cuando nos habla y nos indica las cosas salvíficas y saludables espiritualmente y cuando nos dice incesantemente de lo qué debemos, lo qué no debemos y lo qué tenemos la obligación de hacer; esto sobre todo, cuando se está en catarsis, purgándose, psicoterapiándose y sanándose el nus (espíritu de la psique) con la minuciosa nipsis en acción. Porque, es entonces cuando, debido a su pureza y lucidez, emite juicios clarividentes, justos y precisos de manera adecuada e incuestionable. Por eso no debemos engañarla con respecto a estas cosas, porque ella nos anuncia interiormente la vida que agrada a Dios. Por otra parte, con el agudo y brusco control que a veces ejerce sobre la psique-alma, cuyo juicio alguna vez es alterado por los pecados, la conduce a rectificar su error, y aconseja al corazón que se ha equivocado a volver a la μετάνοια metania y arrepentirse, indicando la terapia o psicoterapia con un consejo dulce y agradable.

29 El humo que sale de la madera encendida molesta a los ojos, pero después muestra la luz y complace a aquellos a quienes antes molestaba. Y la atención incesante provoca pesadez y fatiga. Pero cuando llega Jesús, a quien invocamos con la oración, ilumina el corazón. En efecto, el recuerdo de Jesús dona, junto con Su esplendor, también lo más importante y mejor de todos los bienes.

30 Nuestro enemigo acostumbra a presionar nuestro νούς nus (espíritu de la psique) como con una palanca, queriendo que comamos tierra junto con él (Gen 3,14). Desea que la imagen de Dios camine con el vientre. Por eso dice Dios: “Pondré enemistad entre ti y ella” (Gen 3,15). Por ese motivo es necesario que nosotros siempre respiremos a Dios, para que podamos vivir cada día así intocables por las flechas candentes del diablo. Porque dice la Escritura: “Yo le cubriré, porque conoció Mi nombre” (Sal 90,14), y “la salvación está cerca para los que Le temen” (Sal 84,10).

31 El bienaventurado Apóstol Pablo, “el instrumento de elección” (Hec 9,15), que hablaba con la iluminación en Cristo (2Cor 2,15), al tener mucha experiencia de la guerra interior e invisible, escribía a los Efesios: “Porque nuestra lucha no es contra gente de carne y hueso, sino contra los principados y potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso que dominan sobre los hombres de este siglo pecador, contra los espíritus del mal, que moran en los espacios entre tierra y cielo” (Ef 6,12). El Apóstol Pedro dice: “¡Estad en continua nipsis, vigilancia y guardia y sed sobrios! Vuestro enemigo el diablo maniáticamente como león rugiente da vueltas y busca a quién devorar, arrastrándolo al pecado y a la muerte espiritual eterna. A ese enemigo resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos, esparcidos por el mundo soportan las mismas tentaciones y los mismos sufrimientos” (1Ped 5,8-9). Y nuestro Señor Jesús Cristo al hablar de las diversas predisposiciones de aquellos que escuchan los logos del Evangelio, dice: “La semilla simboliza el logos de Dios. Los que se asemejan con la tierra que está cerca del camino son los que oyeron y no fueron atentos al logos de Dios; pero luego viene el diablo y quita el logos de sus corazones, para que no crean y sean salvos” (Lc 8,12). Y de nuevo el Apóstol dice: “En mi interior me agrada con todo mi corazón la ley de Dios; pero veo en mi cuerpo y en sus miembros una ley que lucha contra la ley de mi espíritu y contra de lo que me dicta mi conciencia y me esclaviza a la ley del pecado que domina en mi cuerpo y en sus miembros, es decir, domina a mi naturaleza física humana” (Rom 7,22-23). Estas cosas dijeron ellos para enseñarnos e instruirnos sobre lo que se escapa de nosotros.

32 Es de alguna manera natural que la gnosis-conocimiento se envanece (1Cor 8,1) creyéndose superior a muchos, si le falta su auto-inspección, auto-reproche y la humildad. Por tanto, los que conocemos nuestra propia debilidad, tengamos fe en esto que escuchamos del Apóstol Pablo: “No quiero decir con esto que haya alcanzado ya la perfección y la victoria, sino que lucho continuamente y corro tras ella con la pretensión de darle alcance, por cuanto yo mismo fui alcanzado y atraído en la fe por Jesús Cristo. Él tiene la última palabra de mi salvación en los cielos. Hermanos, yo no creo haberla alcanzado ya; de una cosa pienso siempre y me ocupo: olvidando lo que queda atrás, me lanzo en persecución de lo que está delante y se debe realizar; y pretendo realizar con firmeza y celo el propósito de mi llamada, para recibir el premio que nos ha preparado Dios, quien nos ha llamado por Jesús Cristo arriba en el cielo” (Fil 3,12-14). Y de nuevo: ”Yo no corro ni lucho sin ton ni son a la aventura, ni peleo como quien da golpes al aire, sino que me impongo una disciplina y domino mi cuerpo, no sea que después de predicar la salvación a los demás, yo mismo quede descalificado de Dios” (1Cor 9:26-27). ¿Ves la humildad y al mismo tiempo la lucha por la virtud? ¿Ves cuál es la humildad de San Pablo, tan grande y tan importante? Dice: “El Cristo ha venido al mundo para salvar a los pecadores, el primero de ellos soy yo” (1Tim 1,15). Por tanto, es necesario y nos conviene hacernos humildes, ya que tenemos una naturaleza vil y mezquina. En efecto, ¿hay algo más vil que el barro? Y debemos recordar a Dios, ya que hemos sido creados para esto; pero debemos ejercer también la continencia para ser ligeros cuando corremos hacia nuestro Señor.

33 Es imposible para el que se entrega a los malos y viles pensamientos que esté limpio exteriormente de pecados. Y no es posible, si no se erradican del corazón los malos y astutos pensamientos, fantasías y conceptos que no progresen en obras malignas y viles. El que uno vea con disposición de adulterio, se debe a que los ojos interiores han mirado con disposición adúltera y se han oscurecido y corrompido. Y también por querer escuchar tonterías y obscenidades, tiene como causa el que los oídos psíquicos escuchan en nuestro interior lo que nos susurran los repugnantes demonios. Por tanto, con la ayuda del Señor debemos hacer la catarsis, purgarnos, psicoterapiarnos y sanarnos interior y exteriormente, y cada uno de nosotros vigilar sus propios sentidos, limpiándolos y sanándolos cada día de las acciones pecaminosas, pasionales y viciosas. Así como antes, en nuestra ignorancia, cuando estábamos viviendo en el mundo siguiendo con todo nuestro νούς nus (espíritu de la psique) con la mente nuestras reflexiones vanas y con nuestros sentidos trabajábamos al engaño del pecado, así también ahora, después de venir a la vida según Dios, con todo nuestro νούς nus y nuestros sentidos debemos trabajar en el Dios vivo y verdadero (1Tes 1,9), en la justicia y en la voluntad de Dios.

34 Primero viene el asalto o ataque del vil pensamiento maligno o su imagen, luego la combinación, luego el consentimiento, después la captura, luego el πάθος pazos (pasión, patología o vicio, etc.) que se vuelve costumbre, hábito estable y continuación. Esta es nuestra derrota en la lucha contra nosotros mismos. Además así lo enseñan también los santos Padres.

35 Y el asalto, como dicen, es el simple pensamiento o la imagen de alguna cosa posiblemente nueva que ha nacido en nuestro corazón y aparece en nuestro νούς nus y mente. La combinación es conversar con lo que apareció con pazos-pasión o sin pazos. Consentimiento es el beneplácito, la aprobación complaciente de la psique-alma hacia ello. Captura es el rapto violento e involuntario del corazón, o la relación perseverante con lo que apareció que destruye y borra nuestro estado noble y perfecto. Πάθος pazos (patología, pasión, vicio, adicción etc.), se llama aquello que anida apasionadamente largo tiempo en la psique-alma. De todas estas cosas, la primera no es pecado, la segunda no lo es siempre, y la tercera según el estado y condición del luchador; finalmente el combate provoca o coronas o castigos.

36 La cautividad se juzga de manera diferente si ocurre durante la hora de la oración o en otro momento. El pazos, sin duda, sino se somete en la análoga metania arrepentimiento y conversión está sujeto en el infierno futuro. Por tanto, aquel que resiste o enfrenta con indiferencia, sin pasión lo primero, es decir, el asalto, corta de raíz todas las cosas repugnantes y viles. Esta es la batalla de los astutos demonios malignos contra los seres humanos tanto monásticos como no, y la victoria o la derrota, como dijimos. Y analógicamente con la victoria se darán las coronas y con la derrota los castigos para los culpables que no han vuelto a la metania y no se han arrepentido. Por tanto, luchemos espiritualmente contra ellos, para no hacer obras pecaminosas visibles por las meditaciones y pensamientos de los malignos y viles demonios; y cortando el pecado de nuestro corazón encontraremos el reinado de la realeza increada (la jaris) de los cielos en nuestro interior (Lc 17,21). Por eso protejamos y guardemos permanente la catarsis, la limpieza y lucidez de nuestro corazón y la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón) ante Dios con este trabajo perfecto.

37 Muchos hombres cristianos y monjes no conocen el extravío y las aventuras del νούς nus que son provocadas por los demonios. Ellos se dedican a la práctica sin cuidarse del νούς nus porque son simples, ingenuos, ignorantes e inexpertos. Navegan por la vida, -creo yo- sin saborear la limpieza, pureza y lucidez del corazón, ignorando totalmente la oscuridad de los pazos interiores. Por tanto, los que conocen esta lucha que dice Pablo (Ef 6,12), posiblemente no se han hecho firmes ni permanentes al bien por la experiencia, considerando sólo como caídas los pecados en praxis, sin haber considerado y tener en cuenta las victorias y las derrotas de los pensamientos, que además ni los ojos pueden ver, porque son secretos e invisibles y sólo el juez Dios y la conciencia del luchador los conocen. Creo que para ellos se ha escrito aquello de: “Y dijeron paz, pero no había paz” (Ez 13,10). Cuando así sucede a estos hermanos por su simpleza (e ignorancia), uno debe orar para ellos y enseñarlos a la medida que estos puedan a alejarse de las praxis malas. Pero para aquellos que tienen el deseo divino de hacer la catarsis, psicoterapiar, purgar y sanar sus psiques-almas, existe también otra praxis en Cristo y otro misterio.

38 El recuerdo vivo e intenso de la muerte realmente contiene muchas virtudes. Genera el luto (divino), promueve la continencia, templanza en todo, recuerda la gehena (infierno), es la madre de la oración y las lágrimas, custodia y protege el corazón, elimina el apego adictivo a la carne, ya que es hecha de barro, emana la perspicacia del νούς nus (espíritu de la psique) junto con el discernimiento. Hijos de estos son el doble temor de Dios y la catarsis del corazón de los pensamientos malignos, pasionales y viciosos y de las fantasías y contiene muchos mandamientos (logos, principios espirituales) soberanos y virtudes. Respecto a eso se observa el combate muy duro y difícil en cada momento por el que se cuidan la mayoría de los atletas de Cristo.

39 Un acontecimiento inesperado o una desgracia, perjudica no poco sino mucho la atención de la διάνοια diania (mente, intelecto), sacando al νούς nus (espíritu de la psique) de su tendencia hacia las cosas mejores y de su estado virtuoso, bello y bueno, lo empuja hacia disputas pecaminosas, rivalidades y logomaquias. La causa de esta catástrofe nuestra está claro que es porque no estamos preparados para las tribulaciones y aflicciones que son permitidas por Dios.

40 No nos perjudicará, ni nos dañará, ni nos entristecerá ninguna de las molestias, tristezas y aflicciones que nos suceden diariamente, cuando por una vez entendemos y nos damos cuenta que ellas siempre son imprescindibles como objeto de nuestro continuo estudio y reflexión. Por eso el divino Apóstol Pablo dice: “Por lo cual me complazco y siento el gozo y la alegría interior en las enfermedades, en los oprobios, en los insultos, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias por Cristo; pues cuando parezco débil, entonces es cuando soy fuerte” (2Cor 12:10), y “Es seguro que todos los que quieren vivir piadosamente en Jesús Cristo, como buenos cristianos sufrirán persecuciones” (2Tim 3,12). A Él pertenece la doxa-gloria increada por los siglos de los siglos. Amín.

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/ 02/07/2024

 

 

 

Filocalía tomo 5 AnώnimΩ, monje desconocido a) Interpretación del «Κύριε Ελέησον Kyrie Eléison» b) Todos los cristianos deben orar incesantemente

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Ε΄

Άνώνυμος, άγνωστος μοναχός

Ερμηνεία του «Κύριε Ελέησον»

Filocalía de los Santos Hisijastas tomo 5

AnώnimΩ, monje desconocido

a) Interpretación del «Κύριε Ελέησον Kyrie Eléison»

b)Todos los cristianos deben orar incesantemente

(Amigos en CristoDios-Hombre, con esta traducción hemos terminado el quinto tomo de la Filocalía, sólo nos falta parte del tercer tomo, espero con la ayuda y jaris de CristoDios pronto terminemos)

 

a) Interpretación del « Κύριε Ελέησον Kyrie Eleison»

La frase «Κύριε Ιησού Χριστέ, ελέησόν με, Kirie Iisú Jristé eleisónme Señor Jesús Cristo, compadécete o ten misericordia, caridad de mí» y, más brevemente, «Κύριε ελέησον Kirie eléisón me Señor, compadécete de mí», fue regalada a los cristianos desde la época de los Apóstoles y se estableció para que la digan incesantemente, como efectivamente lo hacen. Sin embargo, muy pocos hoy en día saben lo que significa esta expresión «Κύριε ελέησον Kirie eléisón me Señor, compadécete de mí», y así la repiten diariamente, lamentablemente, en vano, y no reciben la misericordia del Señor porque no saben lo que piden. Por eso, debemos entender que el Hijo y Logos de Dios, desde que se encarnó y se hizo hombre, soportó tantos sufrimientos y fue crucificado, y al derramar Su santísima sangre redimió al hombre de las manos del diablo, desde entonces se convirtió en Κύριος Kyrios Señor y soberano de la naturaleza humana.

Y antes de encarnarse, Él era Señor de todas las criaturas, visibles e invisibles, como su creador y hacedor; sin embargo, de los hombres y demonios que no quisieron tenerlo como su Κύριος Señor y soberano por su propia voluntad, no era su Señor, aunque Él es el Señor de todo el kosmos-mundo, universo.

El bondadosísimo Dios creó tanto a los ángeles como a los seres humanos con libre albedrío o libre voluntad y les otorgó la lógica, para que tuvieran conocimiento y discernimiento. Por eso, siendo justo y verdadero, no quiso quitarles su libre albedrío e independencia ni gobernarlos con violencia y sin su consentimiento. Pero aquellos que desean estar bajo Su autoridad y gobierno, Dios los gobierna y los dirige; y a aquellos que no desean esto, los deja hacer su voluntad, ya que tienen libre albedrío. Así, cuando Adán fue engañado por el rebelde apóstata diablo y también se hizo apóstata y se rebeló contra Dios, no quiso obedecer Su mandamiento, Dios lo dejó en su libre albedrío y no quiso gobernarlo tiránicamente.

Pero el envidioso diablo que lo había engañado desde el principio, no cesó de seguir engañándolo, hasta que lo volvió similar en insensatez a los animales irracionales y vivía ya como un animal insensato y tonto. Sin embargo, Dios, lleno de misericordia, finalmente se compadeció de él y así declinó los cielos y descendió a la tierra (Salmo 18, 10) y se hizo hombre por el hombre; y con Su santísima e inmaculada sangre lo redimió de la esclavitud del pecado y a través del sagrado Evangelio le condujo y le mostró cómo vivir de manera agradable a Dios. Y, según el Teólogo Juan, nos dio el poder de ser hijos de Dios (Juan 1, 12) y con el santo bautismo nos regeneró y nos renovó, y con Sus inmaculados y santos misterios alimenta y vivifica nuestra psique-alma diariamente. En resumen, con Su suprema sofía-sabiduría encontró la manera de estar siempre inseparablemente con nosotros y nosotros con Él, para que el diablo ya no tenga lugar alguno en nosotros.

Sin embargo, algunos cristianos, después de haber recibido tantas  χάρις jaris gracias, favores y tantas bendiciones del Soberano Cristo, nuevamente fueron engañados por el diablo y, debido al mundo y la carne, se alejaron de Dios y son dominados por el pecado y el diablo, haciendo su voluntad. No obstante, no son completamente insensibles para no sentir el mal que les ha sucedido. Comprenden su error y reconocen su esclavitud, pero no pueden salvarse por sí mismos, y por eso recurren a Dios y claman «Κύριε ελέησον Kirie eléisón me Señor, compadécete de mí» para que el Señor misericordioso se apiade de ellos y los acepte como al hijo pródigo (Lucas 15, 20) y les otorgue nuevamente Su divina χάρις jaris (gracia, energía increada) y mediante ella se liberen de la esclavitud del pecado, se aparten de los demonios y recuperen su libertad, para así poder vivir de manera agradable a Dios y guardar Sus mandamientos.

Por tanto, estos cristianos que, como hemos dicho, claman «Κύριε ελέησον Kirie eléisón Señor, compadécete de mí» con tal propósito, sin duda obtendrán la misericordia del bondadoso Dios y recibirán Su χάρις jaris (gracia, energía increada) para liberarse de la esclavitud del pecado y salvarse.

Sin embargo, aquellos que no son conscientes de lo que hemos dicho, ni reconocen su calamidad y desastre de estar esclavizados a los deseos y voluntades de la carne y las cosas mundanas, ni tienen la oportunidad de reflexionar sobre su esclavitud, pero sin este propósito claman  «Κύριε ελέησον Kirie eléisón» solo por costumbre, ¿cómo podrían recibir la misericordia (increada) de Dios? Y más aún, ¡una misericordia tan maravillosa e infinita! Porque es mejor no recibir la misericordia de Dios, que recibirla y luego perderla, ya que entonces la culpa es doble. Además, si alguien da una joya preciosa a un niño pequeño o a una persona ruda ignorante que no sabe su valor, y ellos la toman y la pierden, está claro que no la han perdido ellos, sino aquel que se la dio.

Para comprender mejor lo dicho, considera que en este mundo, quien es indigente y pobre y desea recibir limosna de algún rico, va y le dice » «ελέησον με eléisón me compadécete o ten misericordia de mí», es decir, «compadécete, apiádate de mi pobreza y dame lo necesario». De igual manera, quien tiene una deuda y quiere que el prestamista se la perdone, va y le dice «ελέησον με eléisón me compadécete o ten misericordia de mí», es decir, «compadécete, apiádate de mi necesidad y perdóname lo que te debo». De la misma manera, el culpable, queriendo ser perdonado por aquel a quien ha ofendido, va y le dice «ελέησον με eléisón me compadécete o ten misericordia de mí», es decir, «perdóname por lo que te he hecho».

Por otro lado, el pecador clama a Dios «Κύριε ελέησον Kirie eléisón Señor, compadécete de mí» y no sabe ni lo que dice, ni por qué lo dice, ni qué es la misericordia de Dios que pide, ni cómo le beneficia la misericordia que solicita, y solo por costumbre dice  «Κύριε ελέησον Kirie eléisón me Señor, compadécete de mí», sin saber nada. ¿Cómo entonces Dios le otorgará Su misericordia, ya que, al no conocerla, la desprecia y pronto la pierde pecando aún más? La misericordia de Dios no es otra cosa que la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo, que nosotros, los pecadores, debemos pedir a Dios clamando incesantemente «Κύριε ελέησον Kirie eléisón», es decir, «compadécete de mí, Señor mío, el pecador, en la lamentable condición en que me encuentro, y acéptame nuevamente en Tu χάρις jaris; dame espíritu de fuerza y poder, para que me fortalezca y pueda resistir las tentaciones del diablo y la mala costumbre del pecado; dame espíritu de sensatez, para que me dé cuenta de mí mismo y me corrija; dame espíritu de temor, para que te tema y guarde tus mandamientos; dame espíritu de agapi-amor, para que te ame y no me aleje más de Ti; dame espíritu de paz, para que guarde mi psique-alma en paz y pueda reunir todos mis pensamientos y estar en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y tranquilo; dame espíritu de pureza, para que me conserve puro de toda contaminación; dame espíritu de mansedumbre, para que sea amable con mis hermanos cristianos y me aleje de la ira; dame espíritu de humildad, para que no me imagine cosas elevadas y me enorgullezca».

Así, aquel que conoce su necesidad de todo esto y lo pide al Dios misericordioso, clamando «Κύριε ελέησον Kirie eléison Señor, compadécete de mí» y sin duda recibirá lo que pide y obtendrá la misericordia y la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) del Señor.

Pero quien no sabe nada de esto, sino que por costumbre solo clama «Κύριε ελέησον Kirie eléison» no puede recibir nunca la misericordia de Dios; porque antes ya recibió muchas divinas χάρις jaris gracias de Dios pero no las reconoció, ni agradeció a Dios por habérselas dado. Este recibió la misericordia de Dios cuando fue creado y se hizo hombre; recibió la misericordia de Dios cuando fue recreado por el santo bautismo y se hizo cristiano ortodoxo; recibió la misericordia de Dios cuando fue salvado de tantos peligros espirituales y corporales que experimentó en su vida; recibió la misericordia de Dios tantas veces que fue digno de comulgar los santos misterios (sacramentos); recibió la misericordia de Dios todas las veces que pecó contra Dios y lo afligió con sus pecados y no fue aniquilado, ni castigado como merecía; recibió la misericordia de Dios cuando de diversas maneras fue beneficiado por Dios y no lo reconoció, sino que lo olvidó todo y no se preocupó en absoluto por su salvación.

Entonces, ¿cómo puede este cristiano recibir la misericordia de Dios sin sentirla y sin saber que recibe tal χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, como hemos dicho, ni saber lo que dice, sino que solo clama «Κύριε ελέησον Kirie eléison Señor, compadécete de mí» y sin ningún objetivo o propósito, salvo la costumbre?

 

Anónimo monje desconocido

b)Todos los cristianos deben orar incesantemente

Hermanos míos cristianos, que nadie crea que solo los clérigos y monjes tienen la obligación de orar incesantemente y permanentemente, y no los laicos o fieles del mundo. No, no. Todos los cristianos en general tenemos el deber de estar siempre en oración. El santísimo Patriarca de Constantinopla, Filoteo, escribe sobre esto en la Vida de San Gregorio, Arzobispo de Tesalónica (el Palamás).

San Gregorio tenía un amigo querido llamado Job, un hombre muy simple y virtuoso. En una conversación, le habló sobre la oración del corazón y cómo todo cristiano en general debe esforzarse siempre en la oración y orar incesantemente, tal como el Apóstol Pablo ordena a todos los cristianos: «Orad sin cesar», y como dice el profeta David, aunque era rey y tenía todas las preocupaciones de su reino: «Veo siempre al Señor delante de mí», a través de la oración; y como enseña san Gregorio el Teólogo a todos los cristianos, diciendo que debemos recordar el nombre de Dios en la oración más que respirar.

Y al decir esto, San Gregorio Palmás le explicó a Job y otras cosas más, diciéndole que debemos obedecer las órdenes de los santos, y no solo orar nosotros siempre, sino enseñar a todos los demás, monjes y laicos, sabios e ignorantes, hombres, mujeres y niños, y alentarlos a orar incesantemente.

Al escuchar esto, aquel anciano Job lo consideró una novedad y comenzó a discutir con el santo, diciendo que la oración incesante es solo para los ascetas y monjes que están fuera del mundo y sus distracciones, y no para los laicos que tienen tantas preocupaciones y trabajos. Y el santo le dio más testimonios y pruebas irrefutables, pero el anciano Job no se convencía, y el divino Gregorio, evitando la verborrea y la disputa, guardó silencio y cada uno fue a su celda.

Luego, mientras Job oraba solo en su celda, se le apareció un ángel del Señor enviado por Dios, quien quiere la salvación de todos los hombres y, después de reprenderlo severamente por discutir con San Gregorio Palamás y resistirse a cosas evidentes que producen la psicoterapia y salvación de los cristianos, le ordenó de parte del Santo Dios que prestara mucha atención en adelante y se cuidara de no decir nada en contra de esta obra tan beneficiosa, ya que se oponía a la voluntad de Dios; y que ni siquiera en su mente se atreviera a aceptar pensamientos contrarios y a pensar de manera diferente a lo que le dijo el divino Gregorio. Entonces, el simple anciano Job fue inmediatamente al santo, cayó a sus pies, pidiendo perdón por la resistencia y la disputa, y le reveló todo lo que el ángel del Señor le había dicho.

¡Veis, hermanos míos, cómo todos los cristianos, desde el más pequeño hasta el más grande, deben orar siempre con la oración cordial, «Κύριε Ιησού Χριστέ, ελέησόν με, Kirie Iisú Jristé eleisónme Señor Jesús Cristo, compadécete o ten misericordia, caridad de mí»! Y siempre acostumbrar a que el νους nus (espíritu de la psique) y el corazón lo digan. Y considerad cuán complacido está Dios con esto y cuánta utilidad proviene de ello, tanto que, por Su infinita filantropía, envió a un ángel celestial para revelárnoslo, de modo que no tengamos ninguna duda al respecto.

Pero, ¿qué dicen los laicos? «Nosotros estamos en medio de tantos asuntos y preocupaciones del mundo; ¿cómo es posible que oremos incesantemente?». Y yo les respondo que Dios no nos ordenó algo imposible, sino que nos ordenó todas aquellas cosas que podemos hacer. Por lo tanto, también esto es posible de lograr para quien busca insistentemente la psicoterapia y salvación de su psique-alma. Porque si fuera imposible, lo sería para todos los laicos en general y no habría habido tantos y tantos en el mundo que lo lograran; de los cuales un ejemplo es el padre carnal de San Gregorio Palamás, el maravilloso Constantino, de quien habla el Patriarca Filoteo en la Vida de San Gregorio, su hijo.

Este, pues, aunque estaba en el palacio y era llamado padre y maestro del rey Andrónico, y se ocupaba diariamente de los asuntos reales, aparte de tener también los asuntos de su casa, porque era muy rico y tenía muchas propiedades, sirvientes, hijos y esposa, aun así estaba tan inseparable de Dios y tan dedicado a la oración cordial y continua, que la mayoría de las veces olvidaba lo que discutían con él el rey y los nobles del palacio sobre asuntos reales y preguntaba por ellos una y otra vez. Por eso, muchas veces los otros nobles, sin saber la causa, se molestaban y lo reprochaban por olvidar tan rápido y molestar con sus preguntas al rey; pero el rey, que sabía la causa, lo defendía diciendo: “El bienaventurado Constantino tiene sus propias preocupaciones, y esas no le permiten prestar atención a nuestras palabras, que son sobre asuntos temporales y vanos; el νους nus (espíritu de la psique) con la mente del bendito está enfocada en las cosas verdaderas y celestiales y por eso olvida las terrenales, porque toda su atención está en la oración y en Dios”. Por eso, Constantino era respetado y amado tanto por el rey como por todos los grandes y nobles de la corte, ya que también era amado por Dios y el bienaventurado fue digno de hacer también milagros.

Una vez, subió a un pequeño barco con toda su familia para ir desde Galatá a visitar a un anacoreta (ermitaño) sabio e iluminado que vivía allá en la tranquilidad de la ermita, con la intención de recibir su bendición. Mientras viajaban, preguntó a sus sirvientes si habían llevado alguna provisión para llevarle al abad, para que los agasajara. Ellos le dijeron que, debido a las prisas, habían olvidado llevar algo. El bendito se entristeció un poco, pero no dijo nada. Solo, al ir al frente del barco, metió la mano en el mar y con una oración silenciosa y cordial rogó a Dios, el Señor del mar, que le diera alguna presa. Y después de un rato, -¡qué maravillosas son tus obras, Cristo Rey, con las cuales glorificas maravillosamente a tus siervos!- sacó la mano del mar sosteniendo una gran lubina, que arrojó dentro del barco frente a sus sirvientes y dijo: “Miren cómo Dios también se preocupó por Su siervo el anacoreta y le envió una provisión”.

¿Ven, hermanos míos, cómo Jesús Cristo glorifica a Sus siervos, aquellos que están siempre con Él y continuamente invocan Su santísimo y dulcísimo nombre?

Incluso el justo y santo Evdokimos, ¿no estaba también en Constantinopla y en medio del palacio y los asuntos reales? ¿No se relacionaba con el rey y los nobles del palacio, con tantas preocupaciones y distracciones? Sin embargo, siempre tenía la oración del corazón inseparable, como relata en su Vida Simeón el Intérprete, por lo que, encontrándose en el mundo y entre lo mundano, el bienaventurado vivió verdaderamente una vida angelical y supra-cósmica y fue digno del re-compensador Dios de tener también un fin bendito y divino. Y muchos otros, innumerables, que estaban en el mundo, estaban completamente dedicados a esta oración del corazón y salvadora, como se menciona en varias historias.

Por lo tanto, hermanos cristianos, les ruego yo también junto con el divino Crisóstomo, por la salvación y psicoterapia de vuestra psique-alma, no descuiden esta obra de la oración. Imiten a aquellos de quienes hablamos y, en la medida de lo posible, sigan su ejemplo. Y si al principio les parece difícil, estén seguros y convencidos, de parte del todopoderoso Dios, que este mismo nombre de nuestro Señor Jesús Cristo, invocado diariamente y sin cesar por nosotros, facilitará todas las dificultades. Y con el tiempo, una vez que nos acostumbremos y nos deleitemos con él, conoceremos por experiencia que no es imposible ni difícil, sino posible y fácil.

Por eso, el divino Pablo, que conocía mejor que nosotros el gran beneficio de la oración, nos ordenó orar sin cesar. Seguramente, no nos aconsejaría algo difícil e imposible, porque no podríamos hacerlo y, por ende, seríamos necesariamente desobedientes e infractores de su mandato y por ello merecedores de condena. Pero cuando dijo que debemos orar incesantemente, su propósito era que oráramos con nuestro νους nus (espíritu del corazón de la psique), lo cual es posible de hacer siempre. Porque tanto cuando trabajamos, como cuando caminamos, cuando nos sentamos, cuando comemos y cuando bebemos, siempre podemos orar con nuestro νους nus con el corazón y hacer una oración cordial y espiritual agradable a Dios y verdadera. Con el cuerpo trabajamos y con la psique-alma oramos (con el logos íntimo o la vocecita interior de la consciencia, allí donde sale la voz); el hombre exterior realiza todas las tareas corporales y el hombre interior está completamente dedicado a la adoración o culto de Dios y nunca falta en esta obra espiritual de la oración cordial y espiritual. Esto es lo que también nos ordena el Θεάνθρωπος (zeánzropos) Dios-Hombre Jesús en el santo evangelio, diciendo: «Pero tú, cuando ores, entra en tu «aposento», cierra la puerta y ora en secreto a tu Padre». El aposento de la psique-alma es el cuerpo y las puertas de nosotros mismos son los cinco sentidos. La psique-alma entra en su aposento cuando el νους nus con la mente no se dispersa aquí y allá en las cosas del mundo, sino que se encuentra en contacto consciente dentro de nuestro corazón; y nuestros sentidos se cierran y permanecen sellados cuando no los dejamos fijarse en las cosas visibles y tangibles.

De esta manera, nuestro νους nus (espíritu de la psique) permanece libre de cualquier apego apasionado a lo mundano y con la oración secreta, cordial y espiritual te unes con Dios y tu Padre; y entonces, dice, tu Padre que ve en secreto te recompensará en público. Dios, el conocedor de lo oculto, ve tu oración cordial y espiritual y la recompensa con dones, carismas grandes y manifiestos, porque esta es la verdadera y perfecta oración y llena la psique-alma de la divina χάρις jaris gracia y los carismas, dones espirituales.

Al igual que el perfume, cuanto más lo guardas dentro del recipiente, más perfuma el recipiente, así también la oración, cuanto más la cierras dentro de tu corazón, más llena tu corazón de la divina χάρις jaris. Bienaventurados y afortunados son aquellos que se acostumbran a esta obra celestial, porque con ella vencen cada tentación de los demonios malignos, como David venció al orgulloso Goliat; con ella apagan los deseos desordenados de la carne, como los tres Jóvenes apagaron la llama del horno; con esta obra de la oración cordial y espiritual aplacan los πάθος pazos (pasiones, adicciones, emociones, vicios etc.) como Daniel domesticó a los leones salvajes; con ella hacen descender el rocío del Espíritu Santo en su corazón, como Elías hizo descender la lluvia en el Carmelo. Esta oración espiritual del corazón y es la que sube hasta el trono de Dios y se guarda dentro de las bombonas de oro para que el Señor la utilice como incienso, como dice el teólogo Juan en el Apocalipsis: «Y cuando tomó el libro, los cuatro seres o animales espirituales y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero [percibiendo ya que Él era capaz de abrir el libro]; todos tenían arpas [para cantar himnos], y bombonas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos, [o de los cristianos]».

Esta oración cordial y espiritual es una luz que ilumina siempre la psique-alma del hombre y enciende su corazón con las llamas del amor de Dios; es una cadena que mantiene unido a Dios con el hombre. ¡Oh, la incomparable χάρις jaris de la oración espiritual del corazón! Esta hace que el hombre converse siempre con Dios. ¡Oh, cosa verdaderamente maravillosa y extraordinaria! Estar con los hombres corporalmente y estar con Dios espiritualmente. Los Ángeles no tienen voz material, sino que con su νους nus (espíritu del corazón de la psique) ofrecen a Dios una alabanza, doxología continua; esta es su obra, a esta está dedicada toda su vida. Así que tú también, hermano, cuando entres en tu «aposento» y cierres la puerta, es decir, cuando tu νους nus (con la mente en el corazón) no se disperse aquí y allá, sino que entre en tu corazón y tus sentidos estén sellados y no se fijen en las cosas de este mundo, y así ores siempre espiritualmente con tu νους nus, entonces te haces semejante a los santos ángeles, y tu Padre, que ve tu oración secreta que le ofreces en tu corazón, te recompensará con grandes dones, carismas espirituales evidentes en los ojos de todos. ¡Y qué más grande y mejor deseas que estar siempre, como dijimos, con Dios espiritualmente y conversar continuamente con Él! Sin Él, ningún hombre puede ser bienaventurado y feliz nunca, ni aquí ni en la otra vida.

Así que, hermano, quienquiera que seas, cuando tomes este libro en tus manos y al leerlo sientas un beneficio en tu psique-alma, te ruego encarecidamente, recuerda hacer una petición a Dios, con un » «Κύριε ελέησον Kirie eléison»,», por la psique- alma pecadora de aquel que trabajó en este libro y de aquel que gastó para imprimirlo; quienes tienen gran necesidad de tu oración, para que encuentren la misericordia de Dios en sus psiques-almas y tú en la tuya, (y también para el traductor al español de esta obra) Amén, amén.

Traducido por: χΧ jJ  logosortodoxo.es/ 27/06/2024

 

 

 

Filocalia 5 San Simeón el Nuevo Teólogo Relato provechoso y logos sobre la fe y enseñanza. Sobre los tres modos de oración

 

 

 

 

Filocalia de los Santos Nípticos tomo 5

San Simeón el Nuevo Teólogo

1. Relato provechoso y logos sobre la fe y enseñanza.

2. Sobre los tres modos de oración

 

  1. Logos sobre la fe y enseñanza para aquellos que dicen que no es posible que los que están inmersos en las preocupaciones del mundo alcancen la perfección de las virtudes. Y relato provechoso al principio.

 

Hermanos y padres, es bueno proclamar a todos la misericordia de Dios y revelar a nuestros prójimos la compasión y la indescriptible bondad de Dios hacia nosotros. “Yo, pues, como lo veis, ni ayuné, ni hice vigilias, ni dormí en el suelo, sino que solo me humillé y el Señor pronto me salvó”, dice el divino David. Y alguien podría decir mucho más brevemente: “Solo creí, y el Señor me acogió”. Porque muchas cosas nos impiden alcanzar la humildad, pero no hay nada que nos impida encontrar la fe. Porque si lo deseamos de todo corazón y con toda nuestra psique-alma, la fe actúa en nosotros de inmediato, ya que es un don de Dios y una capacidad natural, aunque está sujeta a la libre voluntad o libre albedrio de nuestra disposición. Por eso incluso los Escitas y los bárbaros creen en las palabras de los demás. Y para mostrarles en la praxis, práctica la energía de la fe innata interior y confirmar lo que he dicho, escuchen un relato que escuché de alguien que no miente.

Un joven llamado Georgios-Jorge, hasta los veinte años de edad, vivía en Constantinopla ahora en nuestra época; era hermoso y llamativo en apariencia, modales y manera de andar, de tal manera que algunos formaron una mala opinión e imagen sobre él, es decir, aquellos que solo ven lo exterior y juzgan mal lo de los demás. Este se hizo amigo de un santo monje que vivía en un monasterio de la ciudad, y confiándole todo lo relacionado con su psique-alma, recibió de él una pequeña orden (una regla breve o ejercicio espiritual) para recordar. El joven también pidió al yérontas (anciano sabio e iluminado) que le diera algún libro que contuviera relatos sobre la vida de los monjes y su ascética práctica espiritual. Él le dio a leer el escrito del monje Marcos el Asceta que enseña sobre la ley espiritual; el cual el joven tomó como si hubiera sido enviado por el mismo Dios. Y teniendo esperanza que recibiría gran provecho de él, lo leyó todo con anhelo y atención. Y ciertamente se benefició de todo lo que leyó, pero solo tres capítulos quedaron, por así decirlo, grabados en su corazón. Uno decía textualmente: “Si buscas la psicoterapia y sanación de tu psique-alma, cuida tu conciencia y haz lo que ella te indique, y encontrarás beneficio y provecho”. El otro decía: “Quien busca las energías (increadas) del Espíritu Santo antes de cumplir los mandamientos de Dios, es como un esclavo comprado que en el mismo momento en que es comprado pide que le den el documento de liberación”. Y el tercero decía: “Aquel que ora corporalmente y aún no ha adquirido gnosis-conocimiento espiritual, es como el ciego que clamaba: “¨Υιέ Δαβίδ, ελέησόν με ié David eleisonme  Hijo de David, compadécete de mi». Cuando el antiguo ciego recibió la vista y vio al Señor, ya no lo llamó hijo de David, sino que lo confesó Hijo de Dios lo reverenció y lo adoró”.

(* Filocalía, tomo I, “cap. 69 de 200 capítulos sobre la ley espiritual”, “cap. 64 de 226 capítulos”, “cap. 13-14 de 200 capítulos sobre la ley espiritual” https://logosortodoxo.es/filocalia/tomo-i/filocalia-de-los-santos-nipticos-tomo-1-san-marcos-el-asceta/ )

Entonces, aquel joven leyó esto y se maravilló, y creyó que con el cuidado de su conciencia encontraría beneficio, provecho y con la práctica de los mandamientos recibiría conscientemente la energía increada del Espíritu Santo y con Su χάρις jaris (gracia increada) se abrirían los ojos espirituales (o psíquicos) y vería al Señor. Y herido por la αγάπη agapi (amor incondicional) y el deseo del Señor, buscaba ya la Belleza Primera, lo invisible. Sin embargo, no hacía nada más, como me aseguró después con juramentos, excepto cumplir cada noche la breve regla que le había ordenado aquel santo Yéronta, y entonces se acostaba y dormía. Y cuando su conciencia le decía: “Haz más postraciones, añade más salmos, di más veces Κύριε ελέησον Kirie eléison el Señor, compadécete o ten misericordia, ya que puedes”, él obedecía a ella con buena voluntad y ganas y sin dudar, y así lo hacía, como si lo dijera el mismo Dios. Y desde entonces nunca se durmió con la conciencia reprochándole y diciendo: “¿Por qué no hiciste esto?”. Y así, obedeciendo sin falta a su conciencia y ella añadiendo día tras día más, en pocos días aumentó mucho su oración vespertina. Durante el día, el joven se encargaba de la supervisión de la casa de un patricio y tenía muchas preocupaciones mundanas, y cada día iba al Palacio. Así, nadie se dio cuenta de lo que él hacía por las noches. Pero cada noche corrían lágrimas de sus ojos y hacía muchas postraciones y prosternaciones, y cuando se ponía a orar mantenía los pies juntos e inmóviles y recitaba oraciones a la Θεοτόκος Zeotokos (Madre de Dios) con dolor, suspiros y lágrimas, y, como si el Señor estuviera presente físicamente, caía ante Sus inmaculados pies y, como un ciego, le pedía misericordia y que le regalara la luz de los ojos de su psique-alma. Y a medida que cada noche aumentaba su oración, se mantenía hasta la medianoche, y durante todo el tiempo que oraba, permanecía de pie como una columna o como un ser incorpóreo, sin relajarse en absoluto, ni volverse perezoso, ni siquiera mover ninguna parte de su cuerpo, ni girar o levantar sus ojos.

Una noche, mientras estaba de pie y decía «Dios, ten misericordia de mí, pecador» más con el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) que con la boca, de repente apareció abundantemente desde lo alto un resplandor divino y todo el lugar se llenó de luz. El joven no se dio cuenta ni recordó si estaba dentro de una casa o bajo un techo, porque veía luz por todas partes y no sabía si estaba de pie sobre la tierra. No tenía miedo de caer, ni ninguna preocupación del mundo, ni nada de lo que corresponde a personas que tienen cuerpo pasaba por su mente. Sino que, permaneciendo completamente en la luz inmaterial, le parecía que él también se había convertido en luz y olvidó todo el mundo, y estaba completamente lleno de lágrimas y de una alegría, deleite y exultación inexpresables. Y después de esto, su νούς nus ascendió al cielo y allí vio otra luz más brillante que la que lo rodeaba; y cerca de esa luz le pareció que estaba el santo y isangélico (igual que ángel) yérontas aquel que le había dado, como mencionamos, la regla (ejercicio espiritual) y el libro.

Yo, entonces, como lo escuché del joven, pensé que la intercesión de ese santo había colaborado mucho en esto y que Dios también había economizado a mostrar al joven hasta qué altura de virtud se encontraba aquel santo. Cuando pasó esta visión, contemplación sobrenatural y el joven volvió en sí, como decía, estaba lleno de alegría, asombro y sorpresa, y le salían lágrimas desde lo más profundo de su corazón; y junto con las lágrimas venía una dulzura. Finalmente, se acostó a dormir y en ese momento cantó el gallo, indicando la medianoche; y poco después las campanas de las Iglesias sonaron para el Matutino. Y el joven se levantó para salmodiar como de costumbre, sin pensar en absoluto en dormir esa noche.

Todo esto sucedió como Dios sabe, quien lo realizó por razones que solo Él conoce, mientras que el joven no hizo nada más que lo que habéis oído, excepto que tenía una fe ortodoxa, recta y una esperanza indudable. Y nadie diga que él hizo esto para probar, porque él ni siquiera con su pensamiento dijo ni pensó algo así, ya que quien prueba o tienta a Dios no tiene fe. Sino que, rechazando el joven todos los otros pensamientos apasionados, lujuriosos y hedonistas, se esforzaba tanto -como decía bajo juramento- en realizar lo que su conciencia le decía, que en todas las demás cosas sensibles del mundo era como insensible y no quería ni comer ni beber con placer hedonista o más frecuentemente.

¿Habéis escuchado, hermanos míos, lo que logra la fe en Dios cuando se confirma con obras? ¿Entendéis que ni la juventud es desechable, ni la vejez beneficiosa si falta la prudencia  o sano juicio y el temor de Dios? ¿Habéis aprendido que ni la permanencia en nuestra ciudad nos impide trabajar en los mandamientos de Dios si tenemos disposición y vigilancia, ni el aislamiento y la retirada del mundo nos benefician si estamos en pereza, desidia y negligencia? Todos escuchamos sobre David y nos maravillamos y decimos que solo hubo un David y ningún otro; y mirad que en este joven ocurrió algo más grande que en David. Porque David recibió testimonio de Dios mismo, fue ungido profeta y rey, se hizo partícipe del Espíritu Santo y recibió muchas pruebas de Dios. Entonces, cuando pecó y perdió la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo y el oficio de profeta, y se apartó de la comunión con Dios, ¿qué de extraño hay en que él lo pidiera nuevamente cuando recordó la χάρις jaris de la que había caído? Pero este joven nunca había pensado en algo así, sino que estaba enfocado solo en las cosas mundanas y veía solo las cosas temporales, y su διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) no había imaginado nada superior a lo terrenal; y -¡cuán maravillosos son Tus juicios, Señor!- solo escuchó sobre esto y de inmediato creyó. Y creyó tanto, que mostró obras que corresponden a la fe, con las cuales su διάνοια diania tomó alas y llegó a los cielos, e hizo que la Madre de Cristo se compadeciera de él y, con su intercesión, expiara y apaciguara a Dios y atrajera hacia él la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu; y esta le dio fuerza para alcanzar los cielos y le hizo digno de ver la luz increada, la cual todos desean pero muy pocos logran.

Este joven, que ni ayunó muchos años, ni durmió nunca en el suelo, ni vistió ropas ásperas, ni recibió la tonsura monástica, ni se retiró físicamente del mundo, sino solo espiritualmente; solo veló un poco y resultó ser superior a Lot en Sodoma. Más bien, se convirtió en un ángel en cuerpo, que aunque los demás lo tocaban y lo veían, era sin embargo incontenible e inalcanzable, un hombre en apariencia pero incorpóreo en el espíritu, visible para todos y encontrado solo en la compañía del omnisciente Dios. Por esto, con la puesta del sol visible, lo bañó la dulce luz del Sol espiritual, y muy razonablemente; porque su αγάπη agapi (amor incondicional) por el buscado Dios lo sacó completamente del mundo y de su propia naturaleza, de todas las cosas, y lo hizo totalmente espiritual, pleno de luz increada, y más aún mientras vivía en la ciudad y tenía la supervisión de una mansión, cuidando a esclavos y libres, haciendo y actuando todo lo que corresponde a la vida.

Pero ya son suficientes las cosas y elogios que hemos dicho sobre el joven para motivarlos a ustedes a desear y emular su ejemplo, o ¿quieren que les cuente cosas aún mayores, que quizás sus oídos no puedan soportar? Pero, ¿qué otro hallazgo podría ser mayor o más perfecto que esto? Seguramente, no hay nada más grande, como dice san Gregorio el Teólogo: «El principio de la sofía-sabiduría es el temor del Señor. Donde hay temor, hay también la aplicación y cumplimento de los mandamientos; y donde está la aplicación y cumplimento de los mandamientos, hay también la catarsis de la carne, que es una nube ante la psique-alma y no le permite ver claramente el resplandor divino; y donde hay catarsis, hay resplandor, iluminación. Y la iluminación es la satisfacción del deseo de aquellos que anhelan las cosas mayores o lo mayor, o aquello que es superior a lo grande». Con esto mostró que la iluminación del Espíritu es el fin inacabado de toda virtud, y quien llega a esto, ha alcanzado el fin y el límite de todas las cosas visibles y ha encontrado el comienzo del conocimiento-gnosis de las cosas y realidades espirituales.

Estos son, hermanos míos, los milagros de Dios; por eso Dios revela a Sus Santos ocultos, para que unos los imiten y otros se queden sin excusa. Porque tanto aquellos que están en medio de distracciones como aquellos en los cenobios (monasterios de vida común), montañas y cuevas, que se gobiernan como es debido, se salvan y son dignos de recibir grandes bienes de Dios, por su sola fe en Él, para que aquellos que fallan por pereza y desidia espiritual no tengan nada que decir en el Día del Juicio. Porque, hermanos míos, no miente Aquel que prometió salvar por la sola fe en Él.

Por lo tanto, compadézcanse de ustedes mismos y de nosotros que os amamos y a menudo lloramos y lamentamos por vuestro bien, porque así manda que seamos el misericordioso y compasivo Dios; y creyendo de todo corazón en el Señor, abandonen la tierra y todo lo que perece, y acérquense y apéguense a Él, porque pronto el cielo y la tierra pasarán, y fuera de Dios no hay ni descanso ni final ni conclusión de la caída de los pecadores. Es decir, ya que Dios es inabarcable e incomprensible, dime, si puedes, ¿dónde se encontrará lugar para aquellos que caen de Su reinado de la realeza increada?

Me viene el llanto y me lamento profundamente y me derrito por ustedes, cuando pienso que tenemos tal Señor generoso y filántropo, que por nuestra sola fe en Él nos concede cosas que superan toda mente, espíritu, oído y entendimiento y que ningún hombre jamás ha concebido, y nosotros, como animales irracionales, preferimos solo la tierra y lo que ella produce para nosotros por la gran misericordia de Dios para satisfacer las necesidades del cuerpo; para que podamos alimentarnos de estas cosas con medida y que nuestra psique-alma haga su viaje hacia lo alto sin obstáculos, alimentándose también ella con el alimento espiritual del Espíritu, de acuerdo con su catarsis y su ascenso.

Porque esto es el hombre y para esto fuimos creados y llegamos a existir; recibiendo aquí estos pequeñas dádivas, con gratitud y acción de gracias a Dios, disfrutemos allí de los mayores y eternos. Pero nosotros, ay, mientras no nos preocupamos en absoluto por el futuro, somos ingratos por lo que disfrutamos aquí, y así nos hacemos semejantes a los demonios o incluso peores, si debo decir la verdad. Y por esto debemos ser castigados más severamente, porque hemos recibido más beneficios y conocemos a un Dios que se hizo hombre por nosotros, como nosotros, solo sin pecado, para liberarnos del error y liberarnos del pecado.

¿Qué más puedo decir? En todo esto creemos solo con palabras, y con las obras lo negamos. ¿No se escucha el nombre de Cristo por todas partes, en las ciudades y pueblos, cenobios y montañas? Si quieres, mira y examina detenidamente, si aplican y cumplen Sus mandamientos; y apenas encontrarás -es verdad- uno en mil o uno en diez mil que sea cristiano tanto en palabras como en obras. ¿No dijo nuestro Señor y Dios en el santo evangelio: «El que cree en Mí, también él hará las obras que Yo hago y aún mayores»? ¿Quién de nosotros entonces se atreve a decir: «Yo hago las obras de Cristo y creo correctamente en Cristo»? ¿No ven, hermanos, que seremos encontrados infieles en el Día del Juicio y seremos castigados peor que aquellos que no conocen al Señor? Porque es necesario que o seamos condenados como infieles, o que Cristo sea probado falso, lo cual es imposible, hermanos míos, imposible.

Estos escritos no los hice para impedir la retirada de este mundo y promover la vida dentro de él, sino para informar a todos aquellos que lean esta narración, cómo aquel que desea hacer el bien, recibe también la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) de Dios para poder hacerlo en cualquier lugar. Y ser digno de recibir también dones, carismas  espirituales y visiones divinas como este joven, el bendito Georgios-Jorge, a quien, por haber sido conocido y amigo cercano, le pedí que me contara y así lo escribí.

Por eso, hermanos míos en Cristo, les ruego que corramos también nosotros con esfuerzo el camino de los mandamientos de Cristo, y no quedaremos avergonzados. Porque así como Cristo abre las puertas del reinado de Su realeza increada a cada uno que llama con insistencia, y da el Espíritu ortodoxo, recto y santísimo a cada uno que lo busca, y es imposible que aquel que pide de todo corazón no encuentre la riqueza de sus dones o carismas, así también ustedes disfrutarán de sus bienes místicos, los cuales ha preparado para aquellos que lo aman, ahora en parte y con sabiduría espiritual, pero en el siglo venidero completamente, junto con todos los santos, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Jesús Cristo nuestro Señor. A Él pertenece la doxa-gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

  1. Sobre los tres modos de oración

Tres son modos de atención y oración, por los cuales la psique-alma o se eleva o se derrumba; se eleva cuando se utilizan en el momento adecuado, se derrumba cuando los posee de manera inoportuna y necia. La nipsis (vigilancia y sobriedad) y la oración están ligadas como la psique-alma al cuerpo y una no puede sostenerse sin la otra. Estas dos están unidas de dos maneras. Primero, la nipsis se opone al pecado, como una vanguardia, y luego sigue la oración, la cual mata inmediatamente y destruye todos esos pensamientos impuros que la atención había neutralizado previamente; porque por sí sola no puede hacerlo. Esta dupla, es decir, la atención y la oración, es la puerta de la vida y de la muerte, y cuando con la nipsis (vigilancia sobria) mantenemos pura la oración, mejoramos, mientras que cuando no prestamos atención y la contaminamos y la corrompemos, aumentamos en la maldad. Por lo tanto, como dijimos, los modos de atención y oración son tres, debemos también explicar las características de cada modo para que, quien desee encontrar la vida y trabajar, pueda asegurarse de estas tres situaciones distintas y elegir la mejor, y no por ignorancia tomar la peor y así ser excluido de la mejor.

Sobre el primer modo de oración

Las características del primer modo o manera oración son las siguientes. Cuando alguien está en oración y levanta sus manos, ojos y νούς nus con la mente hacia el cielo, y su mente forma pensamientos divinos y bellezas celestiales, coros de ángeles y moradas de santos, y en general, todo lo que ha escuchado de las Escrituras, lo reúne en su νούς nus con la mente durante el tiempo de la oración y mueve su psique-alma hacia el deseo divino, mirando constantemente al cielo y, algunas veces, derramando lágrimas de sus ojos. De esta manera, poco a poco, su corazón se enorgullece y se exalta, y le parece que lo que sucede es por la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) como consuelo, y desea estar siempre en tal actividad. Todo esto son signos de engaño, porque el bien no es bueno si no se hace de manera correcta. Si una persona así se retira a una completa soledad y tranquilidad, es imposible que no se vuelva loca; y si no llega a tal extremo, es imposible que adquiera virtudes o alcance la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos, sobriedad). De esta manera se engañaron también aquellos que ven la luz de manera sensible, perciben ciertos olores fragantes con su olfato, y oyen voces y muchas otras cosas similares. Y algunos de ellos fueron poseídos por demonios y deambulan frenéticamente de un lugar a otro y de un país a otro; otros no reconocieron a quien se transforma en ángel de luz (2Cor 11,14) y fueron engañados al aceptarlo, permaneciendo desde entonces incorregibles hasta el final, sin aceptar ningún consejo de las personas. Otros fueron inducidos por el diablo que los engañó y se suicidaron; algunos se arrojaron desde alturas y otros se colgaron. ¿Y quién puede contar todas las diversas formas de engaño del diablo? Además de lo que hemos mencionado, cualquier persona sensata puede comprender cuál es el beneficio del primer modo de atención. Y si alguien no sufre lo que hemos mencionado, porque está con otros (ya que esto les sucede a los anacoretas o ermitaños que están solos), sin embargo, pasa toda su vida sin progreso.

Sobre el segundo modo de oración

El segundo modo o manera de oración es el siguiente. Cuando el νούς nus con la mente reúne obre sí mismo de todas las cosas sensibles y se protege de los sentidos externos, y reúne todos los pensamientos, pero sin darse cuenta, camina en vano; y a veces examina sus pensamientos, a veces presta atención a las palabras de súplica que dice a Dios; y otras veces trae de vuelta a sí mismo los pensamientos que fueron capturados, mientras que otras veces, habiendo sido dominado por algún πάθος pazos (pasión, vicio, emoción, adicción, etc.), comienza de nuevo a regresar a sí mismo con esfuerzo. Con esta guerra, es imposible que alguien encuentre paz o reciba la corona de la victoria. Porque una persona así es como alguien que lucha en la noche, que escucha las voces de los enemigos y recibe heridas de ellos, pero no puede ver claramente quiénes son, de dónde vinieron, cómo y por qué lo hieren, porque la oscuridad en su νούς nus con la mente causa este daño, y es imposible que alguien que lucha de esta manera escape de sus enemigos invisibles que lo oprimen y destruye. Y soporta el esfuerzo, pero pierde la recompensa. Además, es engañado por la vanagloria sin darse cuenta, y le parece que es atento; y al ser dominado y burlado por esto, a menudo menosprecia a otros con orgullo y los critica como desatentos, y se presenta a sí mismo como pastor de ovejas, como un ciego que promete guiar a otros ciegos.

Este es el segundo modo de oración, y de esto puede el diligente aprender el daño que causa. Sin embargo, la segunda oración es mejor que la primera, así como la noche con luna llena es mejor que la noche sin estrellas y sin luna.

Sobre el tercer modo oración

He aquí que comenzamos a hablar sobre la tercera manera o modo de oración. Esta es una cosa paradójica y difícil de explicar; y para aquellos que la desconocen, no solo es difícil de comprender, sino casi increíble, porque no se encuentra entre muchos; y como creo, este bien se alejó de nosotros junto con la obediencia. Porque la obediencia libera a su amante de las influencias de este mundo presente maligno, y lo libera de preocupaciones y apegos apasionados, y lo hace dispuesto e incansable en su objetivo buscado, si es que ha encontrado un guía libre de error y engaño. Es decir, de qué cosas temporales puede ser vencido el νούς nus de alguien que con la obediencia ha muerto a todo apego apasionado al mundo o a su cuerpo. O de qué preocupación se puede comprometer aquel que ha confiado toda la preocupación de su psique-alma y cuerpo a Dios y a su padre espiritual, y ya no vive para sí mismo, ni desea agradar a los hombres. De estas cosas, las emboscadas mentales de los demonios apóstatas, que como cuerdas arrastran la mente a muchos y diversos pensamientos, conceptos y fantasías se disuelven; y entonces el νούς nus con la mente queda libre y lucha con autoridad, y examinando los pensamientos, conceptos y fantasías de los demonios, los rechaza con habilidad y ofrece sus oraciones a Dios con un corazón puro. Esta es la base de la vida monástica, y aquellos que no tienen tal base trabajan en vano.

El inicio del tercer modo o manera de oración no consiste en mirar al cielo, levantar las manos y concentrar los pensamientos pidiendo ayuda desde el cielo; estos, como hemos dicho, son rasgos del primer tipo de engaño. Tampoco, como en el segundo modo de oración, el νούς nus con la mente empieza a protegerse de los sentidos externos y a no ver a los enemigos internos. Porque una persona así es atacada por los demonios, pero no contraataca; es herida y no lo sabe; es hecha prisionera y no puede defenderse de los que la capturan siempre los pecadores (demonios) que planean males a sus espaldas (Salmo 128:3) o más bien frente a sus ojos, haciéndola vanidosa, soberbia y orgullosa.

Pero si deseas comenzar este trabajo generador de luz y deleite, hazlo con buena disposición y libre voluntad de la siguiente manera. Después de la obediencia perfecta que se describió anteriormente, necesitas hacer también todas tus obras con una conciencia pura, porque sin obediencia no hay conciencia pura. Y debes guardar tu conciencia, primero ante Dios, segundo ante tu padre espiritual, y tercero ante las personas y las cosas del mundo.

Ante Dios debes guardar tu conciencia de manera que no hagas aquellas cosas que sabes que no reposan a Dios no Le agradan.

Ante tu padre espiritual, debes hacer todo lo que él te dice conforme a su propósito y objetivo, sin añadir ni omitir nada.

Ante las personas, debes vigilar y guardar tu conciencia de modo que no hagas a otros lo que tú odias (Tobías 4:15).

Y en cuanto a las cosas del mundo, debes evitar el uso incorrecto en todas las circunstancias y caso, ya sea en comida, bebida, vestimenta; y en general, debes hacer todo como si estuvieras delante de Dios, sin que tu conciencia te reproche nada.

Habiendo así preparado y allanado el camino de la verdadera atención, digamos brevemente algunas características y cualidades de la verdadera y correcta atención y oración. La verdadera libre de error y engaño atención y oración es esta: que el νούς nus con la mente vigile y guarde el corazón cuando ora, y siempre se mueva dentro de él, y desde esa profundidad eleve las súplicas al Señor. Y después de haber probado que el Señor es bueno (Salmo 33:9), ya no saldrá del lugar del corazón, ya que también él dice como el Apóstol: «Es bueno que estemos aquí» (Mateo 17:4). Y observando constantemente los lugares allí, golpea y expulsa los pensamientos y conceptos que siembra el enemigo. A aquellos que desconocen este trabajo salvador, les parece muy duro y difícil; y realmente es agotador y laborioso, no solo para los no iniciados, sino también para aquellos que han experimentado su dulzura sin error, ni engaño pero no han enviado y asentado su deleite o placer espiritual en la profundidad del corazón. Sin embargo, aquellos que han disfrutado de su deleite, placer y han saboreado su dulzura con la garganta de su corazón, pueden exclamar junto con Pablo: «¿Quién nos separará de la agapi-amor de Cristo?» (Rom 8:35).

Porque nuestros santos Padres, al escuchar al Señor decir que del corazón salen malos pensamientos, homicidios, adulterios, robos, falsos testimonios, y que estas cosas son las que contaminan al hombre (Mateo 15:19-20), y que aconseja tener limpio el interior del vaso para que también el exterior esté limpio (Mateo 23:26), dejaron toda otra forma de práctica de las virtudes y lucharon por esta vigilancia y guardia del corazón, sabiendo muy bien que junto con ella podrían practicar sin esfuerzo cualquier otro trabajo espiritual, mientras que sin ella ninguna virtud puede permanecer. A esta, algunos de los Padres la llamaron  a esto «ησυχία hisijía cordial (serenidad de la mente y paz del corazón) ; otros, » προσοχή prosojí atención»; otros, «vigilancia y guardia del corazón»; otros, «nipsis, sobriedad” y “rechazo u objeción); y otros, «examen de los pensamientos, conceptos y fantasías” , y “vigilancia del νούς nus con la mente». Pero todos ellos cultivaron la tierra de su corazón con ella y fueron dignos de alimentarse con el maná divino. Sobre esto, dice el Eclesiastés: «Alégrate, joven, en tu juventud y camina en los caminos de tu corazón sin mancha y aparta de tu corazón el enojo, la ira. Si el espíritu del que domina viene contra ti, no dejes tu lugar» (Eclesiastés 11:9; 10:4). Al decir «lugar», se refiere al corazón, como también dice el Señor: «Del corazón salen los malos pensamientos y reflexiones» (Mateo 15:19). También dice: «No disperséis vuestra mente aquí y allá» (Lucas 12:29), y: «¡Qué estrecha es la puerta y difícil el camino que lleva a la vida!» (Mateo 7:14), y nuevamente: «Bienaventurados los pobres en espíritu» (Mateo 5:3), es decir, aquellos que no han adquirido dentro de sí ningún interés por este mundo. El Apóstol Pedro también dice: «Sed sobrios y vigilantes; vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar» (1Pedro 5:8). Y Pablo se refiere claramente a la vigilancia del corazón cuando escribe a los Efesios: «Nuestra lucha no es contra carne y sangre» (Efesios 6:12). Y los divinos Padres escribieron mucho sobre la vigilancia del corazón. Quien quiera, puede leer sus escritos y ver lo que escribió el asceta Marcos y lo que dice Juan Clímaco, Hesiquio, Filoteo el Sinaíta, Isaías, Barsanufio, y el libro «Paraíso de los Padres» (Gerontikón). Y para ser breve, nadie pudo, sin la vigilancia del νούς nus con la mente, alcanzar la pureza del corazón para ser digno de ver a Dios (Mateo 5:8). Porque sin la atención, nadie puede ser «pobre en espíritu», ni puede tener luto (espiritual), ni tener hambre y sed de justicia. Sin νήψις nipsis sobriedad, nadie puede ser verdaderamente misericordioso, puro de corazón, pacificador, o perseguido por causa de la justicia (Mateo 5:3-10). En resumen, de ninguna manera puede uno adquirir todas las virtudes inspiradas por Dios, excepto a través de la nipsis sobriedad. Por eso, más que nada, debes atender y ocuparte de ella, para comprender mediante la experiencia mis palabras, que son desconocidas para todos los hombres. Y si deseas aprender también el modo de la oración, te lo diré con la ayuda de Dios, tanto como pueda.

Antes que nada, debes adquirir tres cosas y luego comenzar tu búsqueda. Estas son: a) la despreocupación por todas las cosas, tanto razonables como irracionales, es decir, una necrosis o mortificación hacia todo; b) una conciencia pura, es decir, vigilar y guardar a ti mismo libre de reproches por tu conciencia; y c) la indiferencia, es decir, no inclinarte hacia ninguna cosa de este mundo, ni siquiera hacia tu propio cuerpo. Luego, siéntate en una celda tranquila y en un rincón solitario y procura hacer lo que te digo. Cierra la puerta y recoge tu νούς nus con la mente de toda cosa vana y temporal; entonces, inclina tu barbilla hacia tu pecho, dirigiendo tus ojos físicos y tu mente al centro de tu vientre, es decir, al ombligo, y retén tu respiración nasal para no respirar libremente; investiga y busca interiormente en tus entrañas para encontrar el lugar del corazón (psicosomático o espiritual) donde, por naturaleza, residen todas las fuerzas psíquicas. Al principio, encontrarás oscuridad y una dureza implacable. Pero si persistes y trabajas en esta tarea día y noche, encontrarás, ¡oh maravilla!, un gozo y a alegría infinita. Porque cuando el νούς nus con la mente encuentra el lugar del corazón, ve inmediatamente allí cosas que nunca conoció. Ve el aire dentro del corazón y a sí mismo, iluminado y lleno de discernimiento. Y a partir de entonces, desde dondequiera que aparezca un pensamiento, antes de que se forme o se materialice, lo expulsa y lo destruye con la invocación de Jesús Cristo. Desde allí, el νούς nus con la mente, resentido y odiando a los demonios, levanta contra ellos su ira natural y persigue y golpea a los enemigos invisibles. Los demás detalles los aprenderás con la ayuda de Dios por ti mismo, manteniendo tu νούς nus con la mente y guardando a Jesús en tu corazón. Como dice alguien: «Siéntate en tu celda o habitación, y esta te enseñará todo» (es decir, la oración del corazón o de Jesús te lo enseñará todo).

Pregunta: ¿Por qué la primera y la segunda custodia no pueden llevar al monje o al cristiano a la perfección?

La respuesta es sencilla: Porque no las tratamos en el orden debido. Juan Clímaco las compara con una escalera, diciendo: «Unos limitan los pazos, otros se ocupan del canto de salmos y dedican más tiempo a esto, otros se concentran en la oración del corazón o de Jesús, y otros se enfocan en la contemplación y viven en lo profundo. En este problema, usemos el ejemplo de la escalera».

Entonces, los que quieren subir una escalera no empiezan desde arriba hacia abajo, sino desde abajo hacia arriba, ascendiendo primeramente el primer peldaño y luego el siguiente y todos los superiores, y así uno puede elevarse desde la tierra hasta el cielo (con los pies en el suelo). Por lo tanto, si queremos ser hombres perfectos en la plenitud de Cristo (Ef. 4,13), comencemos como niños la escalera que mencionamos, para que mediante diversas graduaciones o edades  avancemos alcanzando sucesivamente los estados del niño, del hombre y del anciano.

Primera edad de la vida monástica es la limitación de los pazos; esta es la tarea de los principiantes.

Segunda etapa y graduación, es la ocupación con el canto de salmos; después de tranquilizar y la reducir los pazos, el canto de salmos produce dulzura en la lengua y es agradable a Dios, ya que no es posible salmodiar a Dios en tierra extranjera, es decir, con corazón lleno de pazos, Este es el signo de aquellos que progresan.

Tercera etapa y graduación es del joven que se hace hombre espiritualmente, es la perseverancia en la oración, que es el signo de aquellos que han progresado. Y la oración difiere del canto de salmos tanto como el hombre maduro del joven y del adolescente, según el grado que tenemos.

Además de esto, el cuarto grado y la madurez espiritual es del anciano y canoso; es decir, la contemplación inquebrantable de la θεωρία zeoría contemplación, que es de los perfectos. He aquí, el camino se ha completado y la escala ha llegado a su fin.

Así pues, estas cosas son así y así fueron establecidas por el Espíritu, y no es posible que el infante crezca y se convierta en un anciano canoso, sino que debe comenzar, como hemos dicho, desde el primer grado y pasando correctamente por los cuatro alcanzar la perfección.

El comienzo para que llegue a la luz aquel que quiere renacer espiritualmente es la reducción de los πάθος pazos, es decir, la vigilancia y custodia del corazón; de lo contrario, es imposible reducir los pazos, porque del corazón provienen, como dice el Salvador, los malos pensamientos, conceptos y reflexiones que contaminan al hombre (Mateo 15,19). En segundo lugar, después de esto, está la intensificación de la salmodia. Porque una vez calmados y disminuidos los pazos mediante la oposición a ellos del corazón, el deseo de reconciliación con Dios inflama el νούς nus (espíritu del corazón de la psique). Y a partir de esto el νούς nus con la mente se fortalece y golpea y expulsa los pensamientos que rodean la superficie del corazón. Y luego se dedica nuevamente mucho más a la segunda atención y oración. Y entonces surge la contraofensiva de los espíritus malignos y los espíritus de los pazos agitan ferozmente el abismo del corazón. Sin embargo, con la invocación del Señor Jesús Cristo desaparecen y se derriten como cera. Y nuevamente, una vez expulsados de allí, agitan a través de los sentidos o las percepciones sensibles la superficie del νούς nus. Y por esto el νούς nus pronto siente la paz en él, pero librarse completamente de ellos y no luchar más es imposible. Esto se ha concedido solo a aquel que ha llegado al grado de hombre perfecto, que se ha alejado de todo lo visible y permanece continuamente en la atención del corazón. A partir de esto, el atento se eleva poco a poco a la prudencia del yérontas (anciano canoso sabio e iluminado), es decir, al ascenso a la θεωρία zeoría contemplación, que es de los perfectos.

Quien, pues, usa estas cosas correctamente y a su debido tiempo, puede, después de eliminar los πάθος pazos de su corazón, dedicarse a la salmodia y contrarrestar los pensamientos que se levantan a través de los sentidos y perturban la superficie del nus y la mente, y elevar los ojos sensibles junto con los ojos espirituales al cielo cuando sea necesario, y orar verdaderamente y con pureza; pero esto debe hacerlo raramente, por temor a los demonios que acechan en el aire. Porque esto solo pide Dios de nosotros, que nuestro corazón esté limpio con la vigilancia y custodia; y si la raíz es santa, como dice el Apóstol (Rom 11,16), es evidente que también las ramas y el fruto son santos. Pero sin el método que hemos dicho, quien levanta sus ojos y su νούς nus con la mente al cielo y quiere imaginar algo espiritual inteligible, este forma ídolos dentro de sí mismo y no la verdad; porque al estar impuro su corazón no progresa ni la primera ni la segunda atención.

Es decir, cuando queremos construir una casa, no ponemos primero el techo y luego el cimiento, porque esto es imposible; sino que primero ponemos el cimiento y luego construimos la casa y entonces ponemos el techo. Así debemos hacer también en estas cosas que decimos. Primero pongamos el cimiento espiritual, es decir, vigilemos y custodiemos el corazón y reduzcamos en él los πάθος pazos; y luego construyamos las paredes de la casa espiritual, es decir, repeliendo con la segunda atención la tormenta de los espíritus malignos que levantan los sentidos externos y escapemos lo más rápido posible de esta guerra. Y entonces levantemos el techo con la perfecta inclinación y giro hacia Dios y el retiro, y así completamos nuestra casa espiritual con la δύναμη dinami (poder, fuerza y energía) de Jesús Cristo nuestro Señor. A Él sea la doxa-gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Traducido por: χΧ jJ  logosortodoxo.es/ 24/06/2024

 

Filocalía tomo 5 San Calisto el Katafigiotis Sobre la unión con Dios y la vida contemplativa

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Ε΄

Άγιος Κάλλιστος ο Καταφυγιώτης

Περί της ενώσεως με το Θεό και του θεωρητικού βίου

Filocalía de los Santos Hisijastas, Tomo 5

San Calisto el Katafigiotis

Sobre la unión con Dios y la vida contemplativa

Breve Biografía

Sobre nuestro venerable padre Calisto, conocido como Katafygiotis (quizás haya tomado este nombre de alguna Iglesia de la Zeotokos Madre de Dios llamada Katafigí Refugio), no sabemos nada de su historia, quién era, de dónde provenía y dónde llevó una vida anacoreta, eremítica. Sin embargo, como deducimos  de sus capítulos que siguen, era un profundo conocedor tanto de la educación mundana como espiritual, y era extremadamente hábil para moverse, como pocos, en la altura, profundidad, longitud y anchura de las contemplaciones. Porque el bendito se elevaba tanto hacia el oculto Uno  supra-cósmico de la Supra-sustancialidad tríadica, con la ayuda de la χάρις jaris (gracia, energía increada) y alcanzaba tal nivel de contemplación de Dios, la unión inmediata, el silencio espiritual y mental, intelectual y la agnosia desconocimiento supra-cognoscible o supra-gnóstica, liberado completamente de todo, gracias a su pureza extrema, que verdaderamente parecía un ángel y, por la χάρις jaris, un dios en la tierra.

Algunos han dicho que es Calisto Xanthopulos, el patriarca de Constantinopla, quien escribió los otros cien capítulos, basando su opinión en dos pruebas. Dicen que esos capítulos en su mayoría se refieren a la práctica, mientras que estos se centran únicamente en la contemplación y la vida contemplativa. Y dado que la práctica y la contemplación están unidas entre sí, como es natural, debería  que el autor fuera uno solo. Además, que muchos puntos de aquellos capítulos se asemejan a estos, los que se refieren a la imposición del νους nus, la aceptación y la unión divina, la energía del corazón y la iluminación. Otros, sin embargo, creen que el presente Calisto es otro, debido al diferente estilo de cada uno. Nosotros coincidimos más con los primeros, sin que nos perturbe en absoluto la diferencia de estilo. Porque los sabios tienen la capacidad, según el tema, de ajustar su escritura y expresar lo humilde con un estilo humilde, mientras que lo elevado con una gran magnificencia. Sin embargo, esto es realmente lo lamentable, que aunque, según se estima, los capítulos sobre la vida contemplativa serían alrededor de cien, y son de altísimo nivel, tanto en conceptos y en la magnificencia y belleza del estilo, como también en el desarrollo de los conceptos, razonamientos, solo se conservan los presentes de acuerdo con el original que llegó a nuestras manos.

* Calisto Katafygiotis se identifica con Calisto Angelicudis.

 

Γνόφος gnofos y Νούς nus ls términos más importantes de este texto de nuestro Gran Léxico https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/

  1. Γνόφος (gnofos) Luz que trasciende a toda luz, más allá de la Luz Divina increada no hay nada más.

Muchos se equivocan creyendo que gnofos es ignorancia de Dios o nube oscura, la oscuridad está en nuestro interior no en Dios. Es gnosis, conocimiento que transciende la gnosis humana, es Luz que transciende la luz de la diania (mente, intelecto) y la luz de la gnosis humana. Los Padres cuando enseñan que después de la contemplación de la Luz continúa el gnofos, se tiene que examinar qué dan a entender exactamente. Quieren manifestar la increada usía-esencia que se manifiesta como gnofos no participable e inaccesible por el hombre o simplemente planos lécticos, dichos para describir algo muy conmovedor y más allá de las fuerzas humanas, puesto que con las palabras humanas no pueden describir la gran cantidad de Luz y la caracterizan como gnofos. En el lenguaje «του σκότους del skotos u oscuridad», tiene la procedencia de la descripción bíblica del Moisés encima del monte Sinaí, donde se dice que entró en el “gnofos” que estaba el Dios. Es importante que en este trozo no se dice que el Dios es oscuridad, sino que habita en la oscuridad; la oscuridad no expresa la ausencia o la no realidad de Dios, sino la incapacidad del nus humano en captar la naturaleza más interior de Dios. La oscuridad está en nuestro interior y no en Él. Es como cuando una luz fuerte de repente nos deslumbra y nos deja como ciegos, nosotros no vemos estamos en oscuridad, pero la luz sigue existiendo.

Gnofos es más allá de la luz. Según los Santos Padres el Dios aparece siempre como Luz (increada) y nunca como gnofos. Pero cuando el nus del asceta espectador de la Luz se encuentra en “zeoría, contemplación” y quiere introducirse también en la Divina Esencia se encuentra con lo inaccesible, es decir, el supra alumbrante divino gnofos. Por lo tanto, el gnofos no es aparición de Dios como gnofos, sino la incapacidad o debilidad del hombre de ver la Esencia de Dios que es “luz inaccesible, inefable”. Es decir, el divino gnofos es Luz (increada), pero Luz inabordable y fuera de la vista del hombre. El Dios dijo “YoSoY la Luz del Cosmos-Mundo”, no dijo yo soy el gnofos del cosmos. Según san Dionisio el Areopagita que utiliza mucho este término dice: “El divino gnofos es la luz inaccesible e inefable donde habita el Dios…”

γνόφος gnofos (luz que trasciende toda luz, que te deslumbra dejándote en oscuridad)

  1. Νοῦς nus o νοερά ενέργεια noerá energía, términos que los usan los Padres con varios significados; no se debe confundir con la diania (mente, intelecto, cerebro).

Es el espíritu del hombre o nus como energía espiritual humana siendo el corazón como esencia, es el ojo de la psique (alma). Los santos Padres helénicos lo llaman nus o noerá energía para no confundir con la energía espiritual increada Jaris, gracia del Espíritu Santo. Cuando el nus queda preso o apegado en la diania por un loyismós, pensamiento, reflexión y en la fantasía o imaginación es cuando viene nuestra caída y el nus tiene que estar en alerta, vigilante y sobrio para impedir la entrada en la psique de los malos loyismí, y no caer en esta trampa. El nus constituye la fuerza y energía más alta del hombre es el «principal ojo” de la psique. El estado natural del nus, en el hombre creado por Dios, es la permanencia mediante la oración y la alabanza en la memoria de Dios, más la expulsión de los loyismí del corazón. Porque esta es exactamente la práctica ascética ortodoxa, el regreso y estancia del nus o su energía en el interior del corazón, este nus por causa de la caída del hombre se pierde, se esclaviza y se convierte en idólatra o se autodeifica y alaba sus propias creaciones en vez de agradecer y alabar a Dios

Vlajos: “Νοῦς nus, en la enseñanza patrística el término se utiliza diversamente. Unas veces el término lo usan para mostrar la psique (alma), otras el corazón psicosomático o el espíritu del corazón de la psique y otras una energía de la psique. Pero principalmente nus es el ojo de la psique, la parte más pura, es la finísima atención. Se llama también energía noerá (espiritual humana) y su esencia es el corazón, está en todo el cuerpo principalmente en el cerebro, pero no se identifica con la energía racional del cerebro, ni con la emocional sentimental, sino que contiene todas las energías”. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

 

Sobre la unión con Dios y la vida contemplativa

San Calisto el Katafigiotis

 

1 Por naturaleza, todo ser viviente, mediante su energía natural superior, participa de descanso y placer correspondiente; de esto, experimenta alegría y se apega a ellos. Así también el hombre, al tener νούς nus (espíritu de la psique) y, tiene por naturaleza la vida de la noesis comprensión o entendimiento, experimenta gran placer y participa realmente en el descanso cuando contempla y entiende las cosas superiores y buenas o bondadosas, como cada uno quiera llamarlas, para sí mismo. Esto sucede verdaderamente cuando tiene a Dios en su nus y mente o intelecto (unidos en uno) y reflexiona sobre Sus virtudes, quien es verdaderamente el supremo y por encima de nus comprensible, inteligible, y quien ama infinitamente y por encima del nus al hombre, preparando recompensas supremas y por encima del νούς nus bienes y bondades para los Suyos, y esto por los siglos.

2 Cada nacimiento hace que lo nacido se asemeje a lo que lo engendró y parió, como dijo el Señor que: «lo nacido de la carne es carne y lo nacido del Espíritu es espíritu» (Juan 3:6). Entonces, si es espíritu aquel que ha nacido del Espíritu, es evidente que también será dios, como el Espíritu que lo engendró y lo dio a luz, pues, el Espíritu del que ha renacido por la χάρις jaris (gracia, energía increada) es Dios verdadero. Y si este hombre es dios, claramente será también θεωρητικός zeoritikós contemplativo. Porque Dios es llamado Θεός (Zeós) Dios porque θεωρεί (zeorí) contempla*. Por lo tanto, aquel que no es θεωρητικός zeoritikós contemplativo, o no ha logrado aún el nacimiento espiritual y la participación, o lo ha logrado, pero por ignorancia cierra su fuerza y energía visual y se aparta, como un ignorante no instruido, de los rayos divinos inteligibles espirituales del sol inteligible espiritual de la justicia. Y aunque ha llegado a ser partícipe del la δύναμις dinami (poder, potencia y energía) contemplativa, lamentablemente carece de su energía, aunque se eleva hacia la santidad.

3 Todos los seres recibieron su movimiento y su cualidad o atributo natural de Aquel que los creó por el Logos increado, por lo tanto también el νους nus (espíritu de la psique). Pero el movimiento del nus tiene como peculiaridad el «siempre», es decir, es incesante; y el «siempre» es infinito e ilimitado. Así, será inferior al valor y la naturaleza del νους nus si este se mueve de manera finita o limitada. Y esto le sucedería si tuviera su movimiento en cosas finitas y limitadas. Porque no es posible que, mientras una cosa es finita y limitada, el movimiento del νους nus hacia eso o alrededor de eso proceda y avance hasta el infinito. Sin embargo, realmente infinito e ilimitado no es otro sino Dios, quien principalmente por naturaleza es Uno. Por lo tanto, el νους nus debe elevarse, mirar y moverse hacia el principalmente infinito Uno, Dios. Porque esto es principalmente lo natural para el νους nus (espíritu de la psique).

4 Infinitos e ilimitados son los pensamientos que tenemos sobre Dios. Sin embargo, ni en estos puede el νους nus con la mente experimentar la alegría perfecta, ya que busca a Aquel de quien procede. Porque cada cosa se regocija y se alegra naturalmente con su semejante. Dado que el νους nus (unido con la mente) es uno por naturaleza, pero muchos en relación con los conceptos y significados, cuando tiende y de alguna manera se mueve hacia Dios, quien es Uno en naturaleza y muchos en energía, es imposible que se regocije y se alegre completamente antes de alcanzar al Uno ilimitado por naturaleza a través del Espíritu, habiendo pasado de alguna manera de los muchos. Así, el νους nus por naturaleza se regocija completamente solo en Dios. Pero también entre los seres, cada uno se regocija y se alegra principalmente con su peculiaridad y cualidad natural; y la cualidad natural del νους nus con la mente es moverse y tender, llegar y regocijarse completamente solo en Dios, quien es el ilimitadamente Uno simple.

5 Todo movimiento de cualquier criatura y especialmente del mismo νους nus (uno, unido con la mente) tiende y aspira al reposo, la tranquilidad la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), y el detenerse del movimiento y descansar es el propósito y al mismo tiempo también el descanso para la criatura. Sin embargo, el νους nus, siendo uno de las criaturas, cuando se mueve entre las criaturas no puede alcanzar el reposo, la tranquilidad y la paz. Ya que lo creado, acorde a su naturaleza, ha recibido la terminación habiendo tenido un comienzo, el movimiento constante del νους nus justamente se quedará corto y, por ende, buscará hacia dónde moverse. Y así, el νους nus estará lejos de descansar o alcanzar su propósito, o dejará de estar acompañado por el movimiento constante mientras esté encerrado en lo limitado y finito, lo cual está muy lejos de la condición natural del νους nus que evidentemente es incesantemente móvil. Por lo tanto, no es razonable que el νους nus encuentre reposo, paz y calma o se detenga, cuando está entre las criaturas y las cosas creadas. ¿Dónde, entonces, usará el νους nus su capacidad de reposar a través del movimiento, y así descansar y tranquilizarse y recibir la sensación y percepción segura del descanso, si no es en algo increado e ilimitado? Y eso es Dios, quien es el verdadero y supra-cósmico Uno. En este Uno, pues, el ilimitado, debe llegar el νους nus con su movimiento, para encontrar apropiadamente su reposo natural en descanso espiritual inteligible. Porque allí está el reposo o parada espiritual, el descanso extra-natural y el fin infinito de todo, y no falta en absoluto el movimiento en cada νους nus que se encontrará en ese Uno, habiéndose convertido en indefinido, inmenso e ilimitado, sin forma, sin figura y absolutamente simple. Porque tal es el Uno que decimos, es decir, Dios.

6 Si Dios, según David, hace de Sus ángeles espíritus, y si a los hombres nacidos del Espíritu los hace espíritus, como dijo el Señor, entonces el hombre que nace del Espíritu se convierte en ángel mediante la verdadera participación del Espíritu. Y ciertamente, la tarea de los ángeles es contemplar continuamente el rostro de nuestro Padre celestial, como también lo dijo el Señor. Así, aquel que evidentemente es partícipe del Espíritu Santo, necesariamente, cuando se eleva como es debido, estará contemplando el rostro de Dios. Por eso David enseña: “Busquen al Señor y obtendrán fuerza; busquen Su rostro continuamente”.

Por lo tanto, no actúa lógicamente ni de manera apropiada aquel que se ha convertido en partícipe del Espíritu Santo, vivificante, iluminador y amante, que ha experimentado el inefable nacimiento del Espíritu y ha alcanzado el rango y valor de ángel, y luego, por un exceso de devoción, cierra su percepción intelectual y espiritual hacia Dios y no desea elevarse hacia Dios y las realidades y cosas divinas. Y esto, cuando el Señor ordena que permanezcamos en Él, ya que Él también permanece en nosotros, también David dice: “Acérquense a Él y serán iluminados”. Y de hecho, si tenemos la intención de hacer lo correcto y consecuente con ello, en la luz increada de Dios Padre, es decir, el Espíritu Santo, veremos la luz increada que rodea a Dios, es decir, la verdad divina. A menos que prefiramos, por ignorancia, no dirigirnos hacia los rayos divinos.

7 El νους nus asciende a la θεωρία zeoría contemplación de Dios de tres maneras: por su propio movimiento, por movimiento ajeno y por el movimiento de manera mixta.

La primera manera se lleva a cabo mediante el νους nus con la mente, utilizando su voluntad acompañada de la imaginación o fantasía; su resultado es la contemplación de las cosas relativas a Dios, las cuales también los antiguos helenos-griegos imaginaron de alguna manera.

La segunda manera es sobrenatural y se realiza solo mediante la voluntad y la iluminación de Dios; y entonces el νους nus está completamente bajo la posesión divina y es arrebatado a apocalipsis/revelaciones divinas y saborea misterios inefables de Dios y ve el desenlace de los acontecimientos futuros.

La manera mixta se relaciona en parte con ambos modos. Mientras trabaja con su propia voluntad e imaginación, corresponde la manera autónoma; y participa del modo externo en la medida en que se une a sí mismo a través de la iluminación divina y ve a Dios de manera inefable más allá de la unión intelectual y espiritual con él mismo. Porque en ese momento, se eleva por encima de todo lo que contemplamos y decimos respecto a Dios, ya que no ve ni la bondad suprema o la θέωσις  zéosis (deificación, divinización) ni la sabiduría o el poder dinámico activo, ni la providencia, ni ninguna otra cosa divina, sino que está completamente llena de luz espiritual e increada, alegría y gozo, la cual es activada por el fuego divino mezclado con αγάπη agapi (amor incondicional divino).

8 El νους nus con la mente que utiliza su imaginación o fantasía para contemplar lo inefable es guiado por la fe. Cuando recibe el resplandor de la χάρις jaris (gracia, energía increada), se confirma con la esperanza. Y cuando es arrebatado por la luz divina, se convierte en un depósito de agapi (amor incondicional, desinteresado) hacia los hombres y mucho más hacia Dios. Así, el triple orden y movimiento del νους nus con la fe, la esperanza y la agapi- amor se hace perfecto y deificante, seguro e inalterable. Y cuando alcanza esta amplitud de la acrópolis (extremo alto  de fortaleza de la ciudad), por así decirlo, ha asegurado a sí mismo en la fortaleza de la agapi-amor. Y entonces se convierte en lo que dice Pablo: “La agapi-amor todo lo cubre, todo lo soporta” por el bien de la fe y la esperanza; “la agapi-amor nunca falla, ni recae”, gracias a la ardiente unión y al vínculo inefable con Dios.

9 En ninguna creatura creada se distingue el ser uno. Sabemos que difieren unas de otras por alguna diferencia de cualidad. Sin embargo, como creados, no difieren unas de otras, porque cada uno tiene principio y fin y está sujeto a la naturaleza y no es en verdad literalmente uno. Porque solo lo increado es verdaderamente Uno, como simple, sin principio, sin fin e ilimitado y, por tanto, infinito, lo cual es Dios. Si el νους nus contempla esto con la participación y la ayuda del Espíritu vivificante, recibe día a día el crecimiento adecuado, ya que se convierte en uno y simple en un estado teúrgico (acción divina o ritual). Conoce bien que sin el Uno y la contemplación hacia Él por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu, es imposible alcanzar un νους nus (espíritu de la psique) más perfecto. Y esto es porque el νους nus con la mente se dispersó cediendo al mundo multifacético y a los παθος pazos (pasiones, vicios, emociones, etc.) y por lo tanto necesita una fuerza supra-cósmica -por tanto, también del Uno sobrenatural hacia el cual contemplar-, de modo que, una vez sea del mundo de las cosas divididas (las creadas), escapar de los pazos y la dispersión y logre la asimilación, semejanza a Dios. Por eso el Señor ora al Padre para que los fieles seamos uno con el Padre y el Hijo por la χάρις jaris del Espíritu, y de hecho así, como Ellos son uno (no como Sabelio malinterpreta el uno), para que seamos perfectos, y con la χάρις jaris del Espíritu unificador y la θεωρία zeoría contemplación unificada, en el único Dios.

Esto es para nosotros evidentemente la verdadera perfección, y este es el propósito y el verdadero y único descanso. Por eso la envidiosa y misantrópica (odio al hombre) horda demoníaca, sembrando engaño en el νους nus con la mente, dispersó su unidad, como no debía, en la adoración de muchos dioses y no permitió que tuviera la imaginación del Uno supra-cósmico, para que, con la adoración, la atención y la división en muchos, llevara al νους nus con la mente a moverse fuera de su naturaleza y hacerlo desear todo tipo de pazos pasiones y mentiras en lugar de la verdad y la virtud. Por eso el Espíritu Santo aconseja a través del Profeta: “Acérquense a Él -es decir, al Uno- y sean iluminados”. Y en otro lugar dice: “Yo soy el primer Dios y Yo el después de todo esto; no hay dios aparte de Mí”. Y de nuevo: “Escucha, Israel; el Señor tu Dios, el Señor es uno”. Porque la triple hipóstasis (base subsistencial) de la única Deidad o Divinidad no divide la única Soberanía, sino que son exactamente tres Personas, y sin embargo, no son en absoluto menos Uno según esencia, fuerza, poder, voluntad, energía y otros bienes esenciales. Por lo tanto, adorar y dar culto a la unidad de Dios y mirar hacia ella y reunirnos de los muchos con todas nuestras fuerzas, es la voluntad de Dios y la perfección del νους nus, porque es un hallazgo de la verdad y del divino έρως eros (amor ardiente) y, por tanto, es el fruto de la θέωσις zéosis (divinización, deificación o glorificación).

10 Si la falsedad es multifacética mientras que la verdad es una, entonces el νους nus que se eleva con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu hacia el Uno, lo supra-cósmico, lo más elevado de todo, del cual provinieron los muchos, él se eleva hacia la misma verdad. Pero el νους nus no puede liberarse de los πάθος (pazos pasiones, vicios, emociones etc.) si no es liberado por la verdad. Por lo tanto, el νους nus se libera renovándose y tendiendo de manera unificada hacia el Uno supra-cósmico. Y es la libertad lo que corresponde mucho al νους nus con el intelecto para la adquisición de la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) y el estado divino y la adopción espiritual, y de ninguna manera la esclavitud.

Porque el esclavo, como dice la Escritura, no sabe lo que hace su señor. Y si la ignorancia es un rasgo del esclavo, es evidente que el libre conoce los misterios del Padre y que ha logrado ascender bien y bellamente al estatus de adopción en hijo. Porque así como la ignorancia es claramente lo opuesto al conocimiento, también el estatus del esclavo es claramente opuesto al estatus del hijo. Y si el que ignora es un esclavo, entonces el que conoce es libre o, mejor dicho, hijo; porque el Espíritu de la verdad, liberando verdaderamente a aquellos a quienes viene, los hace hijos de Dios, como dice el Apóstol: «Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios». Si, por lo tanto, mirar hacia el Uno supra-cósmico es la verdad, y la verdad otorga al νους nus con el intelecto la libertad, y la libertad es un claro signo de la adopción divina, y no hay mayor don de la adopción ni otro que corresponda más a la naturaleza lógica, entonces es muy lógico y muy necesario que el νους nus con el intelecto se eleve y contemple y se concentre con todas sus fuerzas hacia el Uno supra-cósmico, es decir, el Dios.

11 «El Señor tu Dios, dice el Espíritu Santo, es un Señor». Así, nuestra preocupación debe ser elevar el νους nus con el intelecto con la ayuda del Espíritu divino hacia el Uno supra-cósmico. Y de hecho, no es lícito para un νους nus predicar el Uno y evitar el giro y la contemplación del νους nus e intelecto hacia Él. Porque lo que dice el Espíritu Santo, eso quiere que entendamos; y lo que se entiende, hacia eso quiere que se dirija el νους nus con el intelecto. Porque cuando no hay giro del νους nus con el intelecto hacia lo espiritual, inteligible, lo que el νους nus con el intelecto entienda está ausente, por lo que necesariamente será vana la enseñanza sobre el Uno y también la fe. Y si esto es absurdo, es entonces absurdo que el νους nus  con el intelecto no contemple el Uno al girarse y elevarse hacia Él.

12 Si es natural que lo que proviene de alguna causa, y más aún los seres lógicos, se eleve y mire hacia su causa con tendencia a regresar, y dado que todo tiene como causa de su creación a Dios, y entre ellos también el νους nus  con el intelecto, y dado que Dios es el Uno puntal, supremo y simple, es entonces natural que el νους nus con el intelecto se dirija, se eleve y contemple hacia el Uno puntal,  supremo y simple, su causa.

13 Si todo existe por Él (Dios) y a través de Él y en Él ven y ambicionan, y el νους nus con el intelecto es uno de todas esas cosas, entonces también el νους nus fue creado por Él y a través de Él; y esto es válido de hecho al νους nus, porque es imagen/icona de Dios. Por lo tanto, el νους nus con el intelecto debe más que todo mirar hacia Él. La expresión «en Él» significa que debe mirar y contemplar con tendencia a regresar al Uno supra-cósmico. Por lo tanto, el νους nus con el intelecto debe mirar y contemplar hacia el Uno.

14 De lo Uno provienen los muchos y muchas cosas y no de los muchos lo Uno. La creación es los muchos, por lo tanto, es evidente que la creación provino de lo Uno. Y ese Uno está por encima de la creación, como Creador y Demiurgo o Hacedor. Quien contemple la creación como debe, resultará con su contemplación necesariamente al Uno supra-cósmico. Porque en los efectos o causados, que son las creaturas, hay muchas huellas de la Causa, con las cuales se reconoce a Aquel que con arte, sabiduría, poder, energía y bondad produjo todo con previsión y providencialmente como quiso. Por eso Isaías, inspirado por el Espíritu, dice: «Levantad vuestros ojos y ved, ¿quién ha creado todas estas cosas?». Lo de «todas estas cosas» lo dice por los muchos efectos causados, mientras que «quién» lo dice para elevar nuestro νους nus con el intelecto hacia Aquel del cual proceden estas cosas, el cual es según Su naturaleza Uno simple.

15 La creación también se reúne en una unidad, pero esto es complejo y múltiple y no sin principio o comienzo, ya que es creada. Pero lo que crea es Uno; y no solo es uno como causa de la armonía de los muchos y diversos en una unidad del todo y un propósito, sino que también es increado como Causa primaria. Ascendiendo sucesivamente, el νους nus con el intelecto necesita llegar a algo que sea el principio y el orden para la visible disposición y génesis de los seres, su armonía y su unificación en uno; de lo contrario, continuará indefinidamente, lo cual es absurdo. Porque todo lo que se mueve y se hace, alguna vez no existió; y mientras no existía, comenzó a tener principio y existir. Si tomó principio y se movió, debemos buscar qué es lo que lo movió y lo trajo a la existencia, lo cual será inmóvil, ya que eso da el movimiento. Porque si no es inmóvil, ¿quién mueve aquello que no está bajo otro principio, ya que es sin principio? Si, por lo tanto, es inmóvil, es también inmutable, por lo que también será simple, ya que lo compuesto está sujeto a cambio, mientras que demostramos que esto es inmutable. La composición es el comienzo de la parada o detención y la detención de la disolución, la cual es la última fase del movimiento. Por lo tanto, no hay composición allí, para que no haya detención; ni detención, para que no haya disolución; ni disolución, para que no se presente cambio y movimiento alrededor de lo que es inmutable e inmóvil, porque mueve y esto no se mueve, lleva a la existencia y esto no se hizo ni se hace.

Si, por lo tanto, es inmutable e inmóvil, necesariamente es no compuesto y, por lo tanto, absolutamente simple y un Uno supra-cósmico. Ascendiendo hacia Esto, el νους nus con el intelecto sale todas las maneras fuera de todas las cosas, porque se dirige hacia lo Supra-bello y desea lo superior a todo, o mejor dicho, Aquel del cual todo proviene y hacia el cual todo tiende por naturaleza. Y cuando esto se hace de la manera correcta, entonces ciertamente el νους nus con el intelecto se libera de los πάθος pazos (pasiones, vicios, etc). Porque quien se extiende por encima y alcanza incluso por encima de las cosas supra-buenas, difícilmente podría permanecer en la vergüenza de los πάθος pazos. Por eso la Ley sagrada dice: «Solo a Él adorarás», es decir, al Uno. Por lo tanto, debemos elevarnos hacia el Uno supremo, si queremos cumplir la ley de Dios y estar libres de los πάθος pazos (pasiones, vicios, etc.).

16 «El Señor solo los guiaba y no había con ellos ningún dios extranjero». ¿Ves la fuerza del Único y Singular, cómo no había con ellos otro dios, ya que solo el Señor los guiaba? Pero el Señor guía a aquellos que lo siguen, no a los que se vuelven hacia atrás. Quien sigue a alguien, está vuelto hacia ese alguien. Si nos interesa, entonces, no tener con nosotros otro dios, es decir, un demonio o un πάθος pazos pasión, sigamos al Único y Singular, volviendo nuestro pensamiento hacia Él, para que justamente se diga de nosotros también que «el Señor solo los guía, y así no hay otro dios con ellos».

17 Aunque las cosas y realidades múltiples proviene de Uno, sin embargo, cada cosa proviene de manera diferente, ya que los seres provinieron de la primera Mónada o Unidad de distinto modo. Algunas de estas cosas y realidades tienen un principio y son creadas, y otras son increadas y sin principio de tiempo. La causa de todas ellas, de cualquier modo, es el Uno supra-cósmico, pero en las primeras de manera creativa y en las otras de manera natural. Por eso, no debemos acercarnos a estas cosas de la misma manera ni en igual grado y atarnos con estas.

Pero aquellas cosas que tienen un principio y fueron creadas, debemos acercarnos a ellas no por sí mismas, como por ejemplo, no nos acercamos al espejo por el espejo mismo, sino por la forma y la imagen que muestra. No podemos acercarnos a la creación para nuestra perfección por otra razón, sino solo por el extremo Uno que se refleja en ella.

En cuanto a aquellas realidades que son sin principio y provienen del Uno de manera natural, nos acercamos a ellas no por otra cosa, sino por ellas mismas y por Aquel del cual provienen. Son ellas las que realmente vale la pena acercarse por sí mismas, y estas pertenecen de manera directa y natural al Uno supremo; o mejor dicho, pertenecen al Uno extremo y supremo de manera directa y como dijimos natural.

Por lo tanto, no solo debemos acercarnos a ellas, sino también aferrarnos a ellas y, a través de ellas, apresurarnos a imitar y reflejar el primer y único Bien, para así, con la colaboración y la ayuda de la χάρις jaris (gracia, energía increada), obtener la dignidad de la imagen y semejanza de la doxa-gloria de Dios.

Por eso, cuando observamos correctamente los seres que provienen de la Causa mediante la creación, sucede que elevamos nuestro νους nus con la mente o intelecto a la visión del Uno y le unimos con el pensamiento unificado del Uno supra-cósmico de manera absoluta y simple, si, por supuesto, el νους nus con el intelecto contempla estas cosas correctamente.

Ahora en el caso de aquellas cosas que provinieron de la Causa de manera natural, cuando el νους nus actúa de acuerdo con ellas o toma forma conforme a ellas, es posible que, a través de ellas, se una con ese Uno absoluto.

Por eso, del conjunto de las cosas y realidades que provienen de la Causa, ya sea de manera natural o creativa, el νους nus con la mente tiende a dirigirse hacia el Uno diferente de estos, de manera natural o práctica o incluso contemplativamente.

Y cualquier cosa que el νους nus con el intelecto o mente use, ya sea una o varias, naturales o creadas, si no la usa por el Uno, ni para concentrarse a sí mismo y acercarse hacia el primer Uno y contemplar hacia Aquel con una santa participación y ayuda del Espíritu iluminador de manera simple, unificada y singular, eso se le contabiliza como pecado, incluso si ese uso le parece algo bueno.

Porque todas las cosas que fueron creadas por el Uno, nos conducen al Uno cuando las usamos correctamente, como dice el gran Dionisio: «Cada manifestación de luz que se nos da por el Padre con bondad, nos eleva como fuerza unificadora y nos llena y nos devuelve a la unidad y a la sencillez deificadora del Padre unificador; porque de Él provinieron todas las cosas y a Él tienen su propósito». Pero si no conducen al Uno, entonces están fuera y contra de su naturaleza; y su uso, cuando no se realiza como hemos dicho, se convierte en algo irracional, fuera de la lógica.

18 Existe una praxis, acción que precede a la θεωρία zeoría contemplación y existe una acción que sigue a la contemplación. La primera se ejecuta corporalmente con el fin de refrenar y domar los impulsos del cuerpo y ejercitarlo poco a poco para que se comporte ordenadamente, para dar al entendimiento del νους nus con el intelecto la capacidad de pasar libremente a sus propios asuntos, que son los intelectuales y espirituales, y allí trabajar exitosamente en lo que le es beneficioso.

La segunda comienza con el νους nus y la percepción espiritual y se dirige hacia lo supra-espiritual (más allá que cualquier νους nus), que es Dios. Cuando el νους nus, se acerca a Él, llega al uno, porque Dios es Uno. Así, el νους nus con el intelecto o mente se une consigo mismo en uno y se vuelve indivisible. Porque el Uno, cuando se contempla, se convierte en causa de la unidad y de la sencillez divina, ya que es incompatible que el νους nus contemple el Uno y no sea también él un uno simple. Pero cuando el νους nus con la mente (en uno unidos) ve seres separados y compuestos, necesariamente se divide y se vuelve múltiple.

Llamé uno simple a lo que existe por sí mismo de manera simple. Debido a que es νους nus, que es simple en su esencia, está sujeto a cambio según su energía operativa, debe ser uno también en energía cuando ve el Uno. Pero si el νους nus ve el Uno, pero él mismo se ha dividido al menos en dos, (es decir, el nus y la mente o intelecto por separado) ¿qué hará la parte que está separada de la otra que ve el Uno? O ve algo diferente, o no ve; y si no ve, esto sucede porque o no quiere, o está embotado, o tal vez porque está hecho para otro tipo de acción y no para esta. Si suponemos que ve algo diferente, entonces es claro que el νους nus (con la mente o intelecto) no ve el Uno simplemente, sino que absurdamente ve dos (una cosa con el nus y otra con la mente); y al ver dos, no puede él mismo ser uno, porque se divide, como hemos demostrado, en aquellas cosas que contempla y considera.

Veamos ahora el caso en el que una parte del νους nus que no pueda ver, ya sea porque no quiere, ya sea porque está embotada, ya sea porque está dirigida a otro tipo de acción. Lo primero es imposible, porque no es posible que el νους nus lógico se encuentre en inacción, ni siquiera por un instante brevísimo; lo segundo es absurdo, porque si una parte es embotada y otra aguda, el νους nus sería compuesto y no simple, ya que estaría compuesto de partes desiguales; lo mismo sucederá si una parte ve mientras la otra está dirigida a alguna otra acción, porque esto también se observa en las cosas compuestas, pero es completamente inadmisible decirlo sobre νους nus que es simple.

Por lo tanto, si el νους nus (con la mente o intelecto uno con el nus el espíritu de la psique) unitario y simple observa el Uno simplemente, también es uno en energía operativa y praxis; y si es simplemente uno, entonces ve el Uno simple. Así, cualquier praxis, acción o contemplación necesariamente debe dirigirse hacia el Uno supra-nus (más allá de todo νους nus). De lo contrario, no logrará nada, y la praxis, acción y la contemplación del νους nus se demostrarán vanos e inútiles.

Es decir, el νους nus parecerá ser causa de los pazos, ya que estará en división y no se moverá unificadamente con la percepción de la psique-alma hacia la unión con el Uno supra-nus. Esta unión sabe abrillantar y limpiar la fuerza y energía contemplativa del νους nus, que se eleva y se dirige hacia el Uno y se fija en Aquel, del cual y a través del cual provinieron todas las cosas y dentro del cual todo hace, es y existe.

19 Lo más supremo y extremo de todas las cosas deseadas es la unión supra-lógica de la psique-alma con Dios. Para esta unión divina es necesaria la semejanza o asimilación divina; para la asimilación o semejanza divina es necesario operar con el νους nus espiritualmente, es decir, contemplar (θεωρείν zeorín)*. Porque así es lo Θείο zío Divino, y de «θεωρείν zeorín contemplar» se le dio el nombre de Θεός Zeós Dios. Pero la θεωρία zeoría contemplación asciende inmediatamente al objeto y concepto de Θεός Zeós Dios. Porque Dios en todo y en todas partes proyecta una especie de rayos para el νους nus θεωρητικό zeorítico contemplativo, y el νους nus contemplador tiene como objeto a Dios. Y Dios es el Uno supra-cósmico. En cambio, la naturaleza del νους nus es hacerse semejante, por la energía operativa y acción, a aquello que ve y contempla.

Esto lo declara el lenguaje teológico del santísimo Gregorio el Teólogo, quien dice «tenemos que ver, padecer y experimentar la luminosidad de Dios». Porque lo que el νους nus ha visto, eso mismo ha padecido y experimentado, o mejor dicho, tal se ha convertido.

Porque, como dice Pedro el Damasceno, el νους nus se tiñe según las cosas que contempla. Y así como cuando ve cosas divididas y variadas, él mismo se divide y se diversifica, de la misma manera, cuando asciende a la contemplación del Uno supra-cósmico y simple, se vuelve a su vez uno con él, como he dicho antes.

Ahora, cuando entra en el Uno, ve entonces lo que es sin principio, infinito, sin forma y simple, porque tal es el Uno; por lo tanto, se vuelve en energía y acción también sin principio, infinito, sin forma y simple. Y una vez que «padece y experimenta» esta transformación, se asemeja a lo Divino tanto como es posible. Y desde ahí se extiende hacia lo más alto de todas las cosas y realidades deseadas, la unión divina, supra-lógica e inexpresable, que es el último propósito según Dios. Por lo tanto, es necesario que el νους nus se esfuerce por elevarse y ambicionar, con la ayuda del Espíritu, hacia la contemplación y la visión del Uno supra-cósmico.

20 Cuando el νους nus (espíritu de la psique) con la mente o intelecto se encuentra entre muchas cosas o incluso entre dos, es evidente que no ve el Uno absoluto. Por eso está limitado, finito y opaco, porque tales son las cosas que no son absolutamente simples. Pero cuando entra en contacto consciente intacto con el verdaderamente Uno, contemplándolo con la χάρις jaris (gracia, energía increada), del Espíritu con el νους nus (con la mente o intelecto unidos en uno) y sin ojos físicos, entonces se vuelve sin comienzo, infinito, indefinido, sin forma o figura y amorfo, se envuelve de la afonía y en asombro practica el silencio y la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial); se llena de satisfacción y «experimenta y padece» las realidades inexpresables. Pero no digas que estoy diciendo que el νους nus se vuelve sin comienzo, infinito e indefinido en su esencia; no, sino que se vuelve así en su energía, ya que lo que cambia en el νους nus no es su esencia sino su energía. Porque si cambiara en su esencia al ver y «experimentar o padecer» la θέωσις zéosis (divinización, deificación, glorificación), es decir, glorificarse o divinizarse por la contemplación de Dios, sería dios en su esencia. Pero ser dios en esencia no lo tiene ni siquiera ninguno de los ángeles, salvo el único y supremo y único Dios.

Entonces, si es absurdo decir que el el νους nus diviniza, se deifica en su esencia, queda decir que esto lo experimenta y padece en su acción. Por lo tanto, el νους nus tiene en su naturaleza transformarse no en su esencia, sino en su energía. Además, si el νους nus se transforma por su naturaleza, como hemos dicho, de acuerdo con lo que contempla, y como contempla no la esencia divina sino la energía divina, así tampoco ella misma se transforma en su esencia, sino en su energía.

21 Todas las cosas, después de su esplendor, por así decirlo, del Uno supra-cósmico, no se han alejado completamente de Él, de quien recibieron la génesis o nacimiento, sino que en Él, así como fueron creados, así también se sostienen y se perfeccionan. Y no hay ningún ser en el que no haya una emanación y algo como un aroma de aquel Uno creador y absoluto. Y todas las cosas que participan en el ser o existencia, casi gritan señalando, no el Uno supra-cósmico (porque eso está más allá de cualquier contemplación o pensamiento), sino algún rayo del Uno supra-cósmico.

Entonces, como todo proclama en voz alta el Uno y todo se inclina hacia el Uno, y este Uno supra-cósmico se manifiesta a sí mismo a través de todos los seres en el νους nus (en el corazón como esencia), por eso es necesario que el νους nus sea guiado, conducido y dirigido hacia el Uno supra-cósmico.

Por un lado, lo obligan los muchos seres con su voz persuasiva; por otro lado, porque el Uno creador, del que ya se está hablando, quiere por abundancia de bondad ser visto por νους nus, para que reciba en Él la vida, como dice el mismo Uno inexpresable: «YoSoY la vida«, y: «Esta es la vida eterna, que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero». Y como dice en otro lugar la Escritura: «Busquen con fervor a Dios y vuestra psique-alma vivirá «; porque de la búsqueda viene la contemplación, visión, y de ella la vida.

Y además, para que el νους nus se alegre y se ilumine y se deleite, como dice David: «Todos los que se regocijan, se alegran y deleitan, tienen su morada en Ti», y: «con Tu luz veremos luz». Si no, ¿por qué Dios creó al νους nus como contemplador Suyo y por qué esparció lo relacionado con Él en todos los seres, a través de los cuales, como por ventanillas, proyecta y se manifiesta con un resplandor espiritual en νους nus y le atrae con el resplandor, moviéndole hacia Sí Mismo?

22 Dios, quien es el Uno trinitario de bondad, creó todo lo que creó con Su voluntad. Y, ciertamente, lo que Dios quiere es el sumo bien, porque la bondad es la naturaleza de Dios. Entonces, creó el νους nus para que fuera contemplador Suyo y de Sus atributos o cualidades, lo que reúne en uno a quien contempla. Entonces, Dios quiso que el νους nus fuera Su contemplador, y por eso esto es sumamente bondadoso, bueno. Dios es el Uno absoluto y simple, y es sumamente bueno, tal como se ha demostrado, que el νους nus lo contemple y se reúna unitariamente hacia Él.

23 Si el έρως eros (amor ardiente) universal es uno y compacto, según la enseñanza de los sabios en las cosas divinas, es evidente que  también lo amado también es uno. Porque si hubiera al menos dos amados, o habría dos έρως amores, o uno se dividiría en dos y no podría llamarse uno y compacto. Pero ahora, ya que se dice que el έρως eros universal es uno y compacto, es bien razonable que lo amado sea uno. Pero ciertamente, lo amado preexiste a su έρως eros amor, y no hay manera de que uno experimente lo amado antes de probar su έρως eros. Y el έρως eros (amor ardiente) es una agapi (amor cariñoso, afecto) intensa que se requiere que tengamos hacia Dios tanto por la ley natural como por la ley escrita de Dios.

La ley natural, en efecto, convence completamente al νους nus que cuida del bien a buscar lo Superior, que es Dios, mientras que la ley escrita de Dios dice: «Amarás al Señor tu Dios con toda tu psique-alma y con todo tu corazón y con toda tu mente y fuerza de voluntad. El Señor tu Dios es un Señor». Entonces, lo amado también es Uno, es decir, la Mónada Trinitaria; de hecho, Esta debe preexistir para el νους nus por su έρως eros (amor ardiente) hacia Él. Por lo tanto, el νους nus debe desear elevarse hacia el Uno supra-cósmico, para que con su hallazgo y contemplación de Él, también resplandezca su έρως eros (amor ardiente) por Él y el hombre pueda ser cumplidor tanto de la ley natural como del mandamiento, amando, como hemos dicho, al Señor su Dios.

24 Es imposible que la psique-alma, al ascender al Uno supra-nus, no se convierta en Su amante. Porque encuentra una belleza inefable e incomprensible que emana de Él, como de una raíz pantocratórica, todopoderosa.

Entonces la psique-alma, bajo las divinas iluminaciones, se parece a una red que amenaza con romperse por el peso de los muchos peces atrapados, y se sorprende contemplando la belleza supra-nus, y se embriaga como de vino y, como loco, se extasía y queda dominado por un asombro que supera todo pensamiento, sin poder mirar directamente la visión sublime de la belleza suprema.

Por ello, queda atado con los lazos de la agapi-amor y arde de sed. Porque el Uno supra-nus es único y proclamado por todos como la causa primera de todo, el principio, el fin, la fuerza que mantiene unido todo. Es Él quien, desbordando su fuerza y poder embellecedor y benéfico, ha producido las bellezas y bondades de todas las cosas hermosas y buenas, mientras Él mismo permanece infinitamente por encima de toda hermosura y bondad, porque es el Uno supra-cósmico e incomparable.

Es lo único amado por Su naturaleza por encima todo lo amados, porque es el único absolutamente Hermoso y Bueno, que está por encima de todo lo hermoso y bueno, y el único por naturaleza y orden verdaderamente amado, como causa de todo. Es tan grande cuanto ha superado a todos los amados y deseados gracias a la excesiva belleza y bondad.

Y es verdaderamente el Uno supra-cósmico, como el único que realmente existe y proporciona el ser o existencia a todos los entes.

Con la ayuda del Espíritu, pues, volvámonos al bien, como dicen, hacia la búsqueda y el conocimiento-gnosis del Uno único, de quien emanan los principios de todo y en quien culminan los fines de todo. Y entonces se nos abrirá automáticamente con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo la puerta de la divina αγάπη agapi (amor incondicional) y entraremos en el lugar de reposo del Señor con gozo y gran alegría y conoceremos profundamente el disfrute del Uno y gustaremos del deleite divino, habiéndonos hecho también nosotros uno sin ser divididos o fragmentados en muchos, según la oración del Salvador al Padre: «Que sean uno, como nosotros somos uno».

Entonces, pues, seremos también fieles cumplidores del mandamiento que dice: «Amarás al Señor tu Dios con toda tu psique-alma y a tu prójimo como a ti mismo», y alcanzaremos la perfección, según la medida humana, tanto como sea posible. Porque la agapi-amor es el fin de la ley, de la cual penden no solo toda la ley y los Profetas, sino también todos aquellos que se han perfeccionado en Dios con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía increada) de Cristo.

25 En cada uno que tiene en su naturaleza volverse uno por el Espíritu, la división es una disminución. Por eso, si el νους nus experimenta alguna división en su energía, se encuentra fuera del estado de χάρις jaris que le corresponde. Esto le sucede porque ve varias cosas diversas; y cuando ve hacia diversas cosas, no puede permanecer indiviso. Porque si alguien hace esta suposición, no podrá explicar fácilmente en virtud de qué el νους nus de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) es diferente de la psique-alma de la confusión, y el νους nus de los teoforos los que llevan a Dios se considerará igual al νους nus de aquellos que están perturbados por los pazos pasiones, lo cual es absurdo. Ya que el νους nus, en efecto, se vuelve en su energía similar a aquello que contempla, necesariamente cuando contempla cosas compuestas se diversifica a sí mismo, y al caer de la sencillez, no puede ser indiviso. Pero el dividido está lejos de ser limpio de pecado, por lo que la misma división en sí misma es considerada pecado (fallar el blanco) por aquellos que pueden profundizar en estas cosas.

Por lo tanto, ya que es necesario que la fuerza y energía espiritual del νους nus, con la contemplación hacia lo más alto y supra-cósmico Uno, haya saboreado de manera unificada con el sentido y percepción espiritual el bien supra-natural, y la condición de la división está completamente fuera de la χάρις jaris (gracia, energía increada). Por lo tanto, debemos aferrarnos al supra-cósmico Uno y contemplar con todo nuestro corazón en Él y solo en Él, si queremos evitar la división y la heterogeneidad.

Sin embargo, el νους nus (espíritu de la psique) no podrá permanecer indiviso ni siquiera si se dirige hacia algo que es uno, pero creado. Porque lo creado no puede ser llamado estrictamente simple, sino que es limitado, compuesto y finito, y por eso no tiene derecho a ser llamado uno simple, ni la energía del νους nus es simple y unificada cuando contempla esto. Porque la contemplación del νους nus será limitada, finita y compuesta, como lo es lo que contempla, y por eso caerá de la divina χάρις jaris que lo hace simple y sin principio, ilimitado e inmenso, y se encontrará fuera del Uno místico y supra-nus. Así, se priva de su doxa-gloria, que es el disfrute unificado de la unicidad y la ausencia de principio del Uno original, la ilimitación, la sencillez y la falta de forma. Y así no logra «experimentar o padecer» la visión de la belleza supra-natural e inefable.

Por lo tanto, el νους nus debe contemplar y tender hacia lo alto, hacia lo sin principio, lo simple y lo ilimitado y el verdadero Uno. Y de Él debe desear mucho ser iluminado y unido con la Mónada o Unidad primordial y para esta unión también unirse consigo mismo. Y así, no solo ganará la αγάπη agapi (amor incondicional) del Superior porque se ha asemejado a Él, en la medida de lo posible, en la indefinición y la sencillez y la falta de forma y figura, pero que también él mismo podrá amar a la belleza divina supra-hermosa y la belleza supra-natural, porque se ha elevado, como hemos dicho, a la semejanza con Él. Ya que es habitual que nazca una disposición amorosa mutua entre los semejantes, es evidente que el νους nus amará y será amado por Dios. Porque lo semejante es semejante a lo semejante; y así como la semejanza puede invertirse, tendrá necesariamente como contraprestación a su agapi-amor la agapi- amor del otro. No hay mayor acontecimiento que este entre Dios y el νους nus del ser humano.

26 El νους nus supera su naturaleza cuando llega completamente al supra-nus Uno y, habiéndose vuelto sin forma y sin figura y en general completamente inefable de manera divina, sin principio e infinito, supera su propia unión, como dice el logos. Mientras tenga con él su fuerza y energía intelectual, incluso si esta se ocupa de lo divino y lo inteligible, decimos que se mueve y actúa naturalmente y está dentro de los límites de su naturaleza. Pero lo supra-natural es y está mucho más superior que lo natural.

Por lo tanto, debe desear y apresurarse a alcanzar lo supra-natural, que es mucho mejor, de acuerdo con el mandamiento que dice que debemos buscar con celo los dones o carismas superiores. Pero es obvio que, si el νους nus está en lo supra-natural, está en Dios. Porque Dios ciertamente está verdaderamente fuera de toda la naturaleza, porque es el Uno primigenio y simple. Por lo tanto, el νους nus debe elevarse hacia el Uno primigenio y simple y apresurarse a contemplar y ascender hacia Él, para que, habiendo subido al Uno supra-natural superando su energía natural, se vuelva más perfecto en vez de permanecer en su estado natural.

27 Cada ser se regocija y descansa naturalmente con sus propios elementos naturales particulares, los cuales todos existen en la causa primordial en una causa unificada. Entonces, el νους nus con el intelecto experimentará naturalmente verdaderas alegrías y encontrará gran placer y descanso completo cuando supere y abandone todo y se entregue a la Causa única, original y primordial y alcance con un giro espiritual, mental e intelectual hacia Ella, de la cual todo ha surgido, así como las cualidades de todos, y los principios, medios y fines, y dentro de la cual están sostenidas todas las cosas y a través de la cual cada uno de los que reciben la perfección es guiado hacia su propósito, y gracias a la cual prosperan aquellos que prosperan y disfrutan. De Ella ha sido creado también el mismo νους nus. Porque de alguna manera el νους nus (con la mente e intelecto) vuelve hacia sí mismo cuando regresa a aquella, la Soberana y Causa de todo, que es su verdadero prototipo original. Y como cada uno naturalmente ama a sí mismo y esto ocurre más aún con el νους nus, como una imagen de incomprensible belleza del supra-nus Uno, ansía fervientemente contemplar regresando a su Causa, porque como dijimos, al ver allí ve y ama excesivamente a sí mismo.

Además, en cada uno hay un afecto cariñoso natural hacia aquello del cual proviene, así como inversamente sostiene a los genitores o procreadores una agapi-amor hacia aquellas lo que ha generado. Por lo tanto, de la vuelta hacia el Uno, la causa de todo, emana abundantemente un placer inefable. Porque así, como dijimos, el νους nus (con la mente e intelecto) también vuelve hacia sí mismo. Ya que allí residen los logos (causas, principios) de todas las cosas, porque es su causa, por lo tanto, el νους nus, que también es uno de todas las cosas, reside en el Uno que está por encima de todo νους nus, porque Ello es el arquetipo de su causa.

28 Así como del Ser supra-esencial proviene toda esencia o sustancia, y cada naturaleza proviene de lo superior a la naturaleza, y de lo atemporal e incompuesto surgieron lo temporal y compuesto, y de lo increado fueron creadas las cosas creadas, de la misma manera cada forma fue creada a partir de lo sin forma, y del Uno que está por encima del cosmos (supra-cósmico) surgieron las muchas cosas visibles. Por lo tanto, aquel que no se ocupa y no contempla lo sin forma Uno como si estuviera colgado de ello, sino que se ocupa de algo más que las cosas creadas que tienen forma, este coloca lo infinitamente inferior por encima de lo superior y tal vez se acerca a los idólatras.

Porque aquello con lo que uno se ocupa y hacia lo que uno contempla, eso es lo que desea; y lo que uno desea, eso es lo que uno ha sido vencido. Pero a lo que uno ha sido vencido, en eso también se ha subyugado y convertido en esclavo. Y realmente, él adora la creación en lugar del Creador. Porque el νους nus de cada hombre se ha subyugado y adora y ama lo que contempla y con lo que se ocupa. Por lo tanto, si la ocupación y contemplación más allá del simple y sin forma Uno causa tal deslizamiento, que toda nuestra diligencia y conocimiento se dirija hacia el simple y sin forma Uno con una vuelta y elevación espiritual, mental e intelectual, donde se encuentran los tesoros de todo conocimiento-gnosis. Y cuando llegamos allí, comienza el descanso o la cesación de toda contemplación y parada de la comprensión y el silencio excesivo y la inefable alegría en medio de un gran asombro.

29 Todas las cosas desean el ser, y la causa de todo está en el Uno que está por encima del ser. Por lo tanto, todos los seres, especialmente los lógicos, cuando se mueven correctamente y como deben, deseando el ser, desean el Uno que está por encima del ser. Así que el νους nus que no se eleva hacia el Uno que está por encima del ser y ni siquiera lo desea, se mueve de manera pervertida, corrupta y engañosa y cae de su axioma (rango o dignidad), que es el conocimiento-gnosis del Uno que está por encima del ser y la unión más sagrada, supra-lógica y amorosa hacia Él.

30 Las causas tienen mucho más las bellezas que tienen sus causados. La causa de todo en general es el supra-esencial Uno. Por lo tanto, si el νους nus (con la mente o el intelecto) se vuelve hacia algo más allá del supra-esencial Uno, considerándolo bueno o de alguna manera digno de atracción espiritual, entonces claramente su propósito ha fallado, porque aunque ama algo bueno, debido a la ignorancia y la negligencia no se dirige hacia el principal y completo sobre-esencial Uno, cuya participación hace que todas las cosas sean buenas, pero que se dirige hacia aquellas cosas que, gracias a Él, participan en la belleza.

Pero el νους nus (con la mente o el intelecto) que examina con éxito dirige el resplandor del pensamiento de su διάνοια diania (mente, intelecto) hacia el supra-esencial Uno, discerniendo claramente que alcanzará abundantemente lo que desea, porque con esta contemplación espiritual llega a la causa, y que ningún otra cosa más que el sobre-esencial Uno puede transmitirle algo de lo suyo o cualquier otro bien. Y si incluso piensa que hay algunas cosas que tienen la fuerza, energía y poder de transmitirle algo de lo suyo, sin embargo, no están en su naturaleza permanecer para siempre en el νους nus amante. Esto es dado solo al Espíritu Santo para hacer y operar donde quiera y cuando quiera, porque tiene el dominio y es la naturaleza soberana y Persona de la trishipóstata o trisubstancial Mónada (Unidad). Por lo tanto, el νους nus (con la mente, intelecto) debe volverse hacia el sobre-esencial Uno, donde no solo está la fuente de todo bien, sino también la distribución inagotable de dones o carismas.

31 Todos los seres por naturaleza desean el bien. Pero el verdadero bien y bondad es uno, aunque muchas cosas se llaman buenas. No encontrarás nada completamente bueno y perfecto entre las muchas cosas, sino que solo se puede decir que participan en cierta medida en la bondad, o bien es decir, participando en la bondad o bien del sobre-esencial Uno y no teniendo esta bondad o bien por sí mismo. Porque solo aquel sobre-esencial Uno es sobrenaturalmente y completamente bueno, bondadoso y la fuente de toda bondad y comunicador de Sus carismas, dones, y naturalmente atrae hacia sí mismo toda esencia y existencia, toda costumbre, fuerza, poder, movimiento, energía, cualidad y cualquier belleza y bondad. Y en general, todas las cosas y las que consideramos alrededor de las cosas, se manifestaron creativamente a partir de allí, del supra/esencial Uno. Por eso, el νους nus (con la mente) dirigido hacia algo distinto y no hacia el supremo simple Uno, se mueve de manera errónea. Porque puede que se mueva hacia algún bien, pero no hacia el Bien principal y completamente Bueno, que con su excesiva bondad desbordante hace que las cosas sean buenas y perfecciona todo lo que necesita ser bueno y completarse.

32 El νους nus de muchos, al estar influenciado por la ignorancia e insensatez, se encuentra en un estado de división y fragmentación debido a muchas cosas, no conoce el bien, el simplemente Uno, ni lo busca, ni se ocupa de él. Para ellos dice el Espíritu a través de David: «Muchos preguntan, “¿Quién nos mostrará los bienes?». No dicen «lo bueno», y con razón, porque «se preocupan y se agitan» por muchas cosas, cuando se necesita solo una. De este Uno la porción es buena, bondadosa según el santo logos de Dios, pero o bien la pasaron por alto por ignorancia o se perjudicaron por negligencia, y ni siquiera consideraron buscar lo más precioso de todo. Sin embargo, aquellos que tenían a David como guía y educador, y juzgaron que debían seguir sus pasos, dicen: «Tu rostro, Señor, se ha grabado en nosotros», es decir, tu conocimiento-gnosis se ha grabado en nosotros como en un espejo. Por lo tanto, la multitud el pueblo no cultivado se deleita en muchas cosas buenas. Y así se iluminan aquellos que viven espiritualmente, ya que reciben la iluminación del conocimiento-gnosis sobre el Bien único y perfecto.

33 Así como el impulso del agua es mayor cuando se vierte toda junta y no dividida y separada en muchos flujos, así también la concentración del νους nus (con la mente, intelecto) y su movimiento y deseo serán más fuertes si avanzan no divididos en muchos y variados modos, sino unidos unitariamente y sin división. Esto ocurre naturalmente en la elevación, la concentración y la contemplación hacia el Uno superior y perfecto. Porque lo supra-cósmico y simple Uno tiene la cualidad de unir. Y cuando el νους nus (con el intelecto) se esfuerza por considerarlo, es lógicamente imposible que no tome la misma forma que Él y no se vuelva uniforme, simple, incoloro, amorfo, indefinido, intangible, ilimitado, sin figura, y en general, es imposible que no se convierta en Uno superior, irradiando desde los rayos del divino έρως eros (amor ardiente) y supra-cósmico, teniendo una gnosis-conocimiento secreta revelada y coronada con la ausencia de palabras, logos y conceptos que superan el lenguaje y la comprensión, y disfrutando de una alegría espiritual y una felicidad celestial. Por supuesto, se transforma en lo divino y se reviste de forma divina, es decir, tomando la forma del simple, sin forma, amorfo y Uno, y todo lo mencionado anteriormente. Pero si esto no sucede y no “sufre o padece” esta transformación divina, aún no ha entrado en contacto consciente ni ha imaginado el Uno supra-cósmico. Porque Dios es la Unidad unificadora y el Νους Nus más allá de la comprensión. Y entonces el νους nus (con la mente) lo imagina de manera supra-cósmica, cuando junto con lo que hemos dicho anteriormente se convierte también en uno más allá de toda comprensión, y esto le ocurre con la imaginación de Dios.

34 La trinidad de la deidad suprema se ha reducido sobrenaturalmente a unidad única. Porque Dios es Mónada o Unidad tris-hipostática (tres hipostasis). Por lo tanto, no es posible que la psique-alma sea una imagen/icona perfecta de Dios como Su icona si, aunque también es triple, no se vuelve sobrenaturalmente una con sí misma. Llamo triple la psique-alma no por su división en lógica, irascible o emocional y anhelante -no radica principalmente en esto la triple naturaleza de la psique-alma. Porque lo lógica de la psique-alma no tiene mucha afinidad con el deseo y la ira. Estos los ha recibido desde el aspecto y parte no lógica y existen abusivamente para la vida animal actual, y son irracionales, insensatos y oscuros en sí mismos, mientras que la psique-alma es lógica y su naturaleza está llena de luz espiritual e intelectual.

Principalmente debemos decir que la psique-alma pertenece a aquellas cosas sin las cuales no puede ejercer sus cualidades y funciones. Sin embargo, actúa sin el deseo y sin la ira; y de hecho, entonces actúa verdaderamente, cuando actúa sin ellos. Por lo tanto, estas partes no son verdaderamente partes de la psique-alma, sino que, como dije, son fuerzas y energías de la condición animal y terrenal que existen en paralelo con ella. Porque la psique-alma lógica, que ve las cosas superiores y concibe las cosas espirituales e intelectuales y se eleva por encima de sí misma y asciende, por así decirlo, hacia arriba, rechaza como charla vacía y verborrea el deseo y la ira, ya que no tiene nada que hacer con ellos allí, donde domina la sencillez y lo informe, lo incoloro y no formado, y todas las demás cosas que requieren un νους nus libre y completamente simple. Triple es la psique-alma no en desacuerdo con su sencillez, porque es νους nus (con intelecto) y usa la lógica o logos y el espíritu, los elementos completamente especiales que menos que cualquier otro deterioran su sencillez.

Así como la trinidad de la Deidad inicial, cuya imagen/icona es la psique-alma, no es un obstáculo a Su uniformidad y Su sencillez, sino que también es simple y supremo, exactamente supra-esencial Uno es la Deidad, y sin embargo, es una Trinidad. Por lo tanto, cuando aquellas cosas que son la psique-alma, es decir, el νους nus (porque es νους nus, y el νους nus es el conjunto de la psique-alma), el logos y el espíritu, se vuelven uno de manera sobrenatural, nos dan la similitud con la divina Unidad tríplice de tres hipostasis. Esto no puede suceder de otra manera, excepto por la contemplación y visión de la Mónada o Unidad tríadica sobrenatural. Porque Ella es la que creó tales cosas y restaura la psique-alma caída a esta condición. Sin la contemplación, la atención y la concentración fijada hacia Ella, es imposible que esto suceda en la psique-alma. Pero si esto no sucede y la semejanza divina no se restaura, estaremos faltos, incompletos.

Estas cosas se dicen en cuanto a la parte contemplativa y la verdad, que son aún más dignas de búsqueda y sin las cuales no podemos avanzar en el estado de απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos). Porque así como debemos estar en el bien mediante la praxis, acción para estar entre los que han logrado la απάθεια apázia, de igual manera debemos estar en la verdad mediante la contemplación para ser semejantes a Dios, adorando al Dios de todo y deseando hacernos y ser, por posición, dioses con la legítima semejanza del Arquetipo. Ya que es necesario, por supuesto, que nos volvamos uno para asemejarnos al Uno supra-cósmico original, y esto puede lograrse mediante la visión hacia ese Uno supra-cósmico, y la contemplación, la elevación, la rotación o giro del nus (con la mente, intelecto) y la inquebrantable e inamovible atención y contemplación hacia ese Uno.

Por lo tanto, debemos esforzarnos de todas las maneras posibles dirigir la mirada hacia el Uno supra-cósmico y depender completamente de Él nuestro ser con todo cuidado, con todo nuestro corazón y nuestra psique-alma; debemos nutrir dentro de nosotros el έρως eros (amor ardiente) por el supra-simple, supra-cósmico Uno y Único, para que este έρως se convierta en las alas sagradas de nuestra ascensión espiritual con el νους nus hacia Él.

Y así, siempre, en un estado sin forma y unitario, como si estuviéramos en el aire, estaremos junto al Señor, al verdadero Uno, y alabaremos a la Trinidad tríadicamente, es decir, lógicamente y espiritualmente, y estaremos permaneciendo hacia Ella, naturalmente, extáticos y asombrados, y a través de la unión con nosotros mismos nos uniremos espiritualmente unitariamente con el Uno, de una manera que supera toda unión.

35 La unidad perceptible es el principio de toda cantidad que puede ser numerada. Y la Unidad o Mónada supra-cósmica es el principio de toda cantidad, tanto de la multitud pensada, como de lo actuado y de todo ser. Así como cada número tiene su principio en la mónada o unidad, de la misma manera cualquier ser proviene de alguna manera del supra-cósmico Uno, de acuerdo con una causa, ya sea física o creativa. Pero la posición de la mónada numérica, al ser perceptible, está de acuerdo con su naturaleza, ya que es el principio de todo lo que se enumera, la percepción cuanto enumera o cuenta la sitúa primera.

Pero en el supra-cósmico Uno, debido a que es supra-nus, se observa lo contrario. Aunque es Mónada o Unidad que preexiste y precede a todo, el νους nus la coloca después de todo. Porque ningún νους nus ha sido capaz de establecer como principio lo Uno supra-cósmico y proceder desde Él hacia lo múltiple, sino que por el contrario, desde lo múltiple asciende y se deduce hacia Él. En el caso anterior, es necesario el uno numérico para que la percepción avance hacia las cosas múltiples, de lo contrario no es posible contar o avanzar como se quiere. Pero aquí en el νους nus es necesaria la multiplicidad, para ascender a través de ella hacia el Uno supra-cósmico y contraerse de alguna manera a sí mismo, porque de ninguna otra manera puede ascender como desea en la imaginación del Uno supra-cósmico.

Así, el νους nus, utilizando un orden y una secuencia familiar, comienza desde lo múltiple y termina en lo Uno supra-cósmico y cumbre extrema. Porque es evidente que lo que es de acuerdo con la unidad numérica perceptible es bien comprensible y bien definido, la percepción la sitúa también en primer lugar, como exige su naturaleza. Pero el νους nus que busca la Mónada, debido a que es supra-cósmica y sobrenatural y escapa del entendimiento, está muy lejos y fuera de Su posición natural, para que el νους nus comience desde allí, sino más bien, como algo sobrenatural, la encuentra sobrenaturalmente no como principio sino como fin, después de pasar por las múltiples cosas y enumerarlas, contarlas.

Porque, aunque el νους nus tiene como capacidad natural el pensar, sin embargo, lo  supra-cósmico Uno es incontenible en sí mismo e inaccesible, la actividad del νους nus tiende hacia las cosas múltiples y, aún involuntariamente, como el νους nus con la mente no puede dejar de pensar ni tiene el poder y la fuerza de concebir lo puntal supra-cósmico Uno.

Mirando, pues, el νους nus con la mente en las cosas múltiples, en cada una de estas múltiples percibe algo inteligible espiritual, no lo que es en su esencia, sino que es un atributo o cualidad de un Uno. Luego, reuniendo de cada visible el elemento inteligible espiritual que se presenta y viéndolos entre sí como homólogos y no en conflicto, y que todos son como las flores de una raíz y un tallo, a continuación avanza de los muchos al Uno supremo y cumbre extrema, del cual provienen los muchos y todo, y de manera natural asciende de los seres naturales al orden sobrenatural, reflejando en su interior el Uno sobrenatural y supra-sustancial, en la medida en que puede ser percibido unitariamente lo sobrenatural desde lo natural.

Por lo tanto, cuando el νους nus considera inexpresables la fuente y causa de todos los bienes y las cosas bellas y después disfruta del Uno supra-esencial, ya no vuelve por su propia voluntad a las cosas múltiples, aunque son buenas y participen en el bien. Es decir, como naturalmente el νους nus ama excesivamente el bien, no se aparta queriendo de lo que está por encima de todo, a menos que esto le suceda por algún incidente.

Pero debido a que cada ser se comporta de manera diferente y su visión mental y espiritual es diferente y se eleva de varias maneras a través de los seres hacia lo Uno supra-cósmico y sobrenatural, como creo, debo exponer de manera metódica un breve método para el ascenso desde lo múltiple hasta el Uno supra-cósmico y sobrenatural.

Para que así, subiendo el νους nus gradualmente, ejecute su movimiento de manera segura y perciba en qué el movimiento es insuficiente y falto, o si realmente está en lo que debe estar y cuánto lo disfruta y qué es lo que le hace fallar y alejarse de esa belleza y ascenso y del divino banquete; y cómo nuevamente uno puede regresar de donde cayó.

De esto, en concreto, aprenderá también la niebla y las sombras de los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, etc.) y la claridad y lucidez del corazón puro, verá como en un espejo cuál es el conocimiento de la verdad, participará en los espectáculos celestiales, sentirá la percepción y sensación divina, no se le escapará su progreso espiritual o quizás su retroceso, adquirirá el conocimiento de muchas maravillas y comprenderá cuál es el propósito de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), la tranquilidad y el aislamiento.

Por lo tanto, decimos, lo siguiente: Todos los seres se dividen en sensibles creados, en espirituales creados, en espirituales increados, y en lo increado, supraesencial y supra-nus Uno. Ya que el ojo de la psique-alma, es decir, el νους nus, se dirige hacia ellos y los observa con atención y prefiere la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), durante el ejercicio, y de la debida práctica monástica asciende, como si subiera un peldaño, a la contemplación y la ocupación con el Ser verdadero y en disfrutar de las realidades y cosas celestiales y girar en los rayos de la verdad y regocijarse y enriquecerse en lo infinito con las eternas y sentir un placer maravilloso y dulce. Quizás incluso, con la sinergia de la χάρις jaris (gracia, energía increada) con el paso del tiempo y con la estabilización de la posesión de la luz espiritual, y al elevarse con la fuerza de la oración, se elevará de la tierra y se volverá insensible a las terrenales gracias a la posesión de lo supremo espiritual y la imaginación incomparablemente superior a todo bien.

Esta escala sagrada se divide en cinco categorías  (…hay un vacío al texto original) y así asciende al extremo objetivo. Pero una graduación no tiene distancia local de la otra, sino que la diferencia y la distancia son un orden de una a otra, una cierta cualidad o peculiaridad. Quiero decir: los seres son tanto creaciones sensibles como creaciones espirituales inteligibles, pero los segundos son muy superiores a los primeros, tanto como el νους nus difiere y es mejor que la percepción sensible. También son muy superiores las creaciones inteligibles espirituales increadas a las creadas espirituales, aunque ambos tipos o especies pertenecen claramente a los seres.

Sin embargo, los seres increados inteligibles son inferiores de lo supremo y supra-nus Increado. Y de todo esto es evidente que para el νους nus estar al supremo Ser, después de pasar por la praxis, práctica, y encontrar esa oculta Cumbre suprema, la más alta de todas las perceptibles e inteligibles, eso es el más alta visión y contemplación de él, mientras que, por el contrario, la más baja visión y contemplación es hacia las creaciones sensibles, o aún más, el grado del práctico.

Dado que el νους nus ama naturalmente el bien, debe desear de todas las maneras lo superior, no solo para disfrutarlo, sino también para experimentar “o padecer” legítimamente una alteración superior y excesiva, ya que, como dijimos, el νους nus se transforma según lo que ve y disfruta.

Sin embargo, la variabilidad que está entrelazada en la naturaleza del νους nus, nunca terminará mientras continúe el hoy o presente y, como dice alguien, hasta que las sombras se vayan, es decir, hasta que partamos de la vida presente, que nos muestra sombríamente, como en un espejo y con enigmas, la verdad.

Por lo tanto, cuando nos alejamos de la visión y la contemplación del supra-nus Uno increado, debemos encontrar una manera de estar lo más cerca posible de las realidades espirituales increadas, para que nuestro regreso al increado supra-nus Uno sea lo más rápido posible. Y cuando la niebla se espese y oscurezca el entendimiento y envuelva con acedia, desidia al νους nus en relación con la contemplación, entonces volvámonos a las oraciones del práctico con humildad. Y después de que, con la fuerza de la oración y las lágrimas, la oscuridad retroceda, coloquemos nuevamente como fondo las cosas sensibles, mientras el flujo luminoso habite ya desde antes en el corazón con una energía espiritual sustancial y la mente   ya posea un gran conocimiento-gnosis del poder y potencia de la práctica, con la cual asciende naturalmente, como en una cima la guardia, y considera aquellas cosas que para muchos no solo son invisibles, sino también incomprensibles y no buscadas, sin lo cual nadie verá ni a sí mismo ni mucho menos a Dios. Por lo tanto, no está lejos de nuestro propósito decir ahora rápidamente sobre esta práctica.

36 La psique-alma necesita de la práctica para los tres elementales de su interior: lo lógico, lo anhelante (deseo) y lo irascible o emocional; y para las tres externas: la atracción de la fama, el placer y la adquisición de más.

Al ver la psique-alma con profundo conocimiento-gnosis el modo o manera que vivió Cristo como humano, ella hace la psicoterapia y sana con la χάρις jaris (gracia, energía increada) estas dos tríadas a través de las cuatro virtudes generales, es decir, la prudencia, la justicia, la templanza y la fortaleza (o valentía, valor) y permite que el νους nus (espíritu de la psique) con el intelecto se eleve sin obstáculos y observe cuidadosamente las realidades divinas y contemple a Dios.

Es decir, cuando, el Señor Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto para vencer al diablo, “psicoterapió” y sanó con el ayuno lo anhelante (el deseo), lo lógico o logístico con la vigilia y la oración tranquila, y lo irascible o emocional con la contradicción u objeción al diablo.

También psicoterapió y sanó la φιληδονία filidonía (amor al placer hedonista) al no pedir, aunque tenía hambre, que las piedras se convirtieran en panes, como el diablo le decía;

la φιλοδοξία filodoxía (vanagloria, ambición amor a la gloria mundana y vana), al no arrojarse desde el pináculo del Templo para ser glorificado por la multitud, porque no le pasaría nada;

la φιλαργυρία filargiría avaricia, (codicia) por no acceder a adorar al diablo con la promesa de recibir la riqueza de todos los reinos, sino con una objeción prudente y justa, sobria y valiente, rechazó a Satanás, enseñándonos así el modo de vencer en todas las embestidas contra nosotros.

Esto exactamente lo puede ver y entender uno también en la crucifixión del Salvador.

Es decir, ¡entonces ora el Salvador ya que se separó de sus discípulos! Esto es una “psicoterapia” y sanación de lo logístico o lógico de la psique-alma.

¡Está despierto, vigilante, y sufre sed en la cruz! Esto es un fármaco psicoterapéutico para la parte anhelante de la psique-alma.

¡No se opone, no contiende, no grita, no entra en conflicto con ellos aunque lo acusen, y ora por Sus perseguidores! Esto causa el buen orden, la disciplina y la serenidad de lo irascible o emocional de la psique-alma; es decir, enfrentar al satanás con objeción o contradicción, pero a los hombres que lo maltratan, como también ellos son arrastrados por el satanás, los trata con silencio y magnanimidad, y compensándolos con oraciones a favor de ellos.

¡Lo escupen, lo golpean, soporta burlas y escarnios! Esto es un psicofármaco, psicoterapia y sanación para la φιλοδοξία filodoxía (vanagloria, ambición amor a la gloria mundana y vana).

¡Le dan vinagre y hiel, lo crucifican y lo traspasan con la lanza! Esto es un psicofármaco, psicoterapia y sanación para la φιληδονία filidonía (amor al placer hedonista).

¡Le clavan en la cruz, desnudo, en un lugar abierto, sin techo, despreciado por todos, como un pobre y desamparado! Esto es la abolición de la disposición avara y codiciosa.

Por lo tanto, el Salvador ha mostrado dos veces la psicoterapia y sanación de los pazos (pasiones, vicios, padecimientos, patologías etc.) internos y externos. Una vez cuando comenzó su aparición corporal en el mundo, y otra cuando estaba a punto de partir del mundo.

Por eso, quien mira hacia Él y Su enseñanza y Su cruz, y lo imita en la medida de lo posible con prudencia y justicia, con templanza y fortaleza o valentía, como Él, abolirá la influencia de esos πάθος pazos (pasiones, padecimientos, vicios, emociones, etc.) hacia el mal, y con todo esto, utilizará correctamente junto con esto todas las otras cosas, y será verdaderamente una persona práctica, adecuada para contemplar y elevarse hacia Dios con la visión espiritual.

Y así, cuando νους nus comience desde las muchas cosas sensibles creadas y comprenda el buen resultado de su cultivo, y luego perciba los seres creados inteligibles espirituales y avance hacia los espirituales inteligibles increados, habrá ascendido ya cuatro grados en la escala.

Después de esto sigue la afonía (mutismo) divina y supra-lógica y el silencio y el asombro y en general la contemplación y visión del Uno supra-cósmico y la unión por encima del entendimiento, la culminación de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), el fin y el perfecto deseado, tanto como sea posible en la vida presente, la culminación de la verdad, el disfrute y deleite del fruto de la fe, el resplandor claro de la doxa-gloria increada que esperamos, el fundamento de la αγάπη agapi (amor incondicional), el nivel del νους nus (espíritu de la psique), la parada de su incesante movimiento y la incomprensible pausa y su estado unitario, el anticipo de la labor de la vida futura, la causa del gozo y de la alegría espiritual, el tesoro de la paz, el borrado o exterminación de las inclinaciones y conductas carnales y mentalidad mundana, el rechazo de este mundo enfermo y pasional lleno de pazos y la ferviente dedicación al venidero, la separación de la vida apasionada, la afinidad con la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos), la alegría y el regocijo de la psique-alma y el recogimiento y concentración, el descanso y la vigilancia de sus movimientos y fuerzas; y en general, la divina γνώσις gnosis (conocimiento espiritual) y la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos).

Por lo tanto, debemos examinar cuidadosamente si alguna vez el νους nus (espíritu de la psique) es cautivo de su propia pereza o de alguna circunstancia externa, cómo le traeremos de vuelta al bien de la contemplación, eliminando el pazos que obstaculiza y le saca de su objetivo, y cuán lejos está del deseado extremo y por qué.

Y también, si su energía contemplativa e intelectual se ha vuelto hacia las cosas sensibles creadas, o a las cosas espirituales inteligibles creadas o hacia las cosas espirituales inteligibles increadas; o tal vez por conceptos y pensamientos vanos o alguna necesidad, se aparta de su búsqueda, del único realmente y supra-cósmico Uno, el que está por encima de cualquier otro uno. Y eliminar los obstáculos intermedios para que vuelva nuevamente unificadamente, como requiere este grado, a la contemplación y la mirada del Uno supra-cósmico.

Cuando νους nus (espíritu de la psique) con la mente está en algún lugar fuera de lo Uno supra-cósmico, increado y superior a todo nus, entonces está dividido y no en el bien principal y puntal, y aunque incluso se mueva hacia el bien, ya que el bien supremo y puntal es el Uno supra-cósmico, increado y superior a todo nus y este es el verdadero extremo objeto del νους nus.

Así que, cuando el νους nus (con la mente, intelecto) se mueve saludablemente, asciende hacia Él con todo lo que hemos dicho y vive su unión con Dios, que supera todo entendimiento, concepto y logos. Por lo tanto, busquemos con toda nuestra fuerza lo Infinito y examinemos lo superior a todo nus Uno y consideremos el Uno sin forma y entendamos inmediatamente lo Incomprensible o Inabordable, para lograr la herencia única del Uno, del ákron o extremo de Dios supremo, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de nuestro Señor Jesús Cristo y del Espíritu vivificador, por cuyo resplandor nos volvemos dignos de la χάρις jaris de la contemplación y en posición de dioses que fuimos convertidos en deificados por la donación de Dios.

37 Cuando el νους nus (espíritu de la psique) ascienda al país de la Divina Ocultación, naturalmente se calla, unificado con la sencillez y, por lo tanto, iluminado unitariamente  por el supra-nus Uno con la participación del Espíritu. ¿Qué puede decir entonces, después de haber llegado por encima de su capacidad espiritual e intelectual y haber salido de todo concepto y significado y haberse quedado desnudo, como superior ya al entendimiento? Por supuesto, si aún tiene algo que decir, está claro que también entiende, ya que el logos sigue al concepto y significado. Y si entiende algo, ¿cómo se queda en el país de la Ocultación? No es literalmente oculto lo que otro no ve, sin embargo, lo ve el νους nus.

Así que muchas cosas podrían ser llamadas ocultas, ya que muchas cosas o, por decirlo así, todas las cosas que el νους nus ve, las ve sin que otro sepa que las ve. Por lo tanto, las cosas ocultas se acercarían al infinito, lo cual es absurdo. Porque Uno es lo oculto en el verdadero sentido y literal, de donde el νους nus sube después de todo y de donde proviene todo, ya sea visible o concebido. Y además, porque subió por encima de todas las cosas visibles, dichas y concebidas, llega a un estado más allá del entendimiento, de la visión y del logos. Sin embargo, mientras pueda hablar, no ha subido tan alto aún, ni ha llegado a la divina Ocultación. Porque eso significa que entiende; pero por supuesto, lo oculto es incomprensible y, por lo tanto, supera incluso al logos. Así que el νους nus, cuando asciende al país de la divina Ocultación y se vuelve unificado, guarda silencio, no voluntariamente, sino naturalmente, iluminado unificadamente en unidad por el supra-lógico Uno.

38 Si los logos, por su naturaleza, hacen que el νους nus con el intelecto avance y progrese, entonces cuando le hace avanzar le elevan a donde el logos no llega, es decir, a algo que se realiza en el silencio. Si los logos siempre están en el νους nus con el intelecto y si la psique-alma siempre los necesita, no veo cuál es el progreso espiritual por el logos. Porque el logos no es útil solo en la praxis, práctica, sino igualmente en la θεωρία zeoría contemplación.

Pero cuando el νους nus (espíritu de la psique) asciende de los logos formados según los seres hacia lo simple, supra-lógico e informe sin forma, lo absoluto y principalmente Uno, entonces cada logos y palabra parecen superfluos, o, para decirlo más verdaderamente, son un obstáculo. Los logos son generalmente una transición de un significado a otro. Pero lo simple, absoluto, ilimitado, informe y totalmente Uno, con su existencia principal y supra-lógica, ¿cómo necesitaría logos? ¿Para desplazarse dónde? ¿O cómo se incluiría en alguna parte? Porque el logos de alguna manera contiene, engloba. Sin embargo, esto es incontenible, como algo ilimitado e informe.

Por lo tanto, si el logos no conviene al oculto supra-nus Uno, porque es incontenible e informe, entonces le corresponde el silencio. Así que, aquellos que progresan con el logos deben resultar al silencio, ya que han llegado a considerar y contemplar simplemente, informes y sin figuras.

39 Si los logos se refieren a las cosas conocidas, mientras que lo Oculto es desconocido, entonces está más allá del logos. Y si la ignorancia o desconocimiento de lo Oculto es superior a todo conocimiento-gnosis, y lo superior al conocimiento no tiene necesidad alguna de gnosis-conocimiento, mucho menos tendrá necesidad de logos. Por lo tanto, el νους nus (espíritu de la psique) que ha ascendido al simple y oculto Uno, naturalmente ejerce el silencio. Y si no se calla natural y sinceramente, entonces no ha ascendido ni llegado aún al simple y supra-sencillo Uno.

40 Así como aquellos que practican la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) a veces salen de su kelia celda (habitación para el fiel cristiano) y experimentan la diferencia entre el encierro en la celda y la salida, así también aquellos que han vivido el silencio que decimos y comienzan a hablar de nuevo. Es decir, aquellos que insisten en contemplar la doxa-gloria increada de Dios, conocen en qué estado están cuando los domina el silencio naturalmente y no por elección y predisposición, y en qué estado están cuando se inclinan hacia el logos (hablar, homilía). Y por supuesto, cuando el silencio los domina, desean no haber abierto nunca la boca, sino permanecer en ese estado.

Entonces son otros ángeles terrenales y se unen a la verdad de manera unitaria, sin forma, sin visión, sin figura y en general con miradas inmóviles del νους nus teniendo solo consigo la sorpresa y el asombro, sin concebir nada, o más bien viendo sin visión los destellos sin principio (sin principio, anárquicos) y divinos. Cuando el νους nus (con la mente unida en uno) desciende de allí, como mutable, llegan al logos y a las transiciones mentales y espirituales a muchas y diversas cosas. Y para volver nuevamente al estado de silencio, ya que es mucho mejor que el logos (hablar), abrazan la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y protegen los sentidos de los objetos sensibles y utilizan todos los medios para escapar junto con el logos y ese entendimiento, para poder también ellos decir junto con David: «Me he hice sordo y me he humillado y me he callado aun respecto a cosas buenas». Porque por supuesto, incluso si uno habla cosas buenas, es inferior al silencio lógico divino.

41 Lo Divino no es completamente evidente ni completamente oculto. El que exista es evidente y de hecho muy claro. Pero lo qué es, eso está oculto. Es muy diferente conocer qué es Dios, que conocer que Él existe; porque lo segundo se revela por la energía y acción de Dios, mientras que lo primero se refiere a su esencia, la cual incluso los ángeles no pueden conocer. Porque Dios existe infinitamente por encima de cada existencia y por encima de cada νους nus,  de todo pensamiento y de toda comprensión.

Por tanto, cuando el νους nus con la mente se ocupa de las cosas que revelan que Dios existe, entonces tiene mucho que decir y filosofar excelentemente. Y entonces puede llamarse filósofo y teólogo. Pero cuando el νους nus se eleva por encima de lo que existe, rodeado por la divina ocultación y activado por su imaginación de lo que es Dios, y llega a ser, por la χάρις jaris (gracia, energía increada), como es natural, completamente sin forma, sin huella y visión, entonces cualquier logos que pueda decir algo sobre Dios se vuelve lento, y el νους nus con la mente queda inmovilizado, volviéndose uno, porque ha entrado en el país de lo incomprensible.

Y entonces se une completamente con lo que está por encima y más allá de todo, donde no hay lugar para logos, ni palabra, ni significado, ni ningún pensamiento que lo diversifique, sino solo sencillez e incomprensión, silencio y asombro, lo sin figura, infinito e ilimitado; y ve de manera paradójica la visión o expectación de lo Invisible y la forma de lo Informe, ya que él mismo se ha vuelto verdaderamente absoluto e informe. Y de acuerdo a lo que contempló y consideró invisible y vio sin ojos, en pocas palabras, coloreó en sí mismo la divina y sobrenatural belleza y glorificó al Dios que lo formó así.

42 Dios se llama Uno no solo porque es simple y está por encima de toda composición, sino también porque solo Él es principalmente el Ser, entre todos los llamados seres que tienen su existencia de Él. Porque lo que no existe principalmente y simplemente, ni siquiera es principalmente y simplemente uno.

Además, porque Él está en todas partes sin estar contenido en ninguna parte y es único desemejante de todas las cosas y completamente fuera de todas; y porque es eterno, que no tiene ni principio ni fin; y porque derrama el divino rayo de Su providencia sobre todas las criaturas por igual, por supuesto sin contaminarse, aunque no todos los seres lo reciban de la misma manera; además, porque se hace conocido en todos sin ser poseído por ellos, para una cierta visión o expectación unificada y supra-lógica de Su unión, requiere un νους nus puro, sin forma, sin figura, incoloro, intocable por todos los seres en general y completamente libre, infinitamente ilimitado y superior al tiempo, al espacio, a la naturaleza y a lo relacionado con la naturaleza.

43 Como la conexión espiritual entre Dios y el νους nus se hace por encima del entendimiento, por lo que entonces se dice que el νους nus está por encima de su naturaleza, imaginando absolutamente lo sobrenatural oculto Uno con un sentido espiritual. Pero lo que el νους nus sufre entonces es acorde con su naturaleza, que ha hecho la catarsis, purgado y purificado por la χάρις jaris (gracia, energía increada). Porque lo que es para el ojo ver, eso es para el χάρις jaris (gracia, energía increada) concebir y comprender.

Por lo tanto, aquel que ve dentro de la oscuridad no ve nada, pero ve, sin embargo, como un todo esa oscuridad, y ve que no ve. Porque si tuviera cubiertos sus ojos, tal vez creería que hay luz y algunas cosas a su alrededor. Pero ahora, viendo, ve claramente que no ve. Y el que pueda penetrar con su fuerza y energía visual dentro de la oscuridad y ver las cosas ocultas, eso excede la naturaleza del ojo, pero no el ver que no ve.

Así es también cuando se trata del νους nus; cuando se eleva a la divina ocultación y alcanza más allá del entendimiento, no ve nada, -¿de dónde podría ver?- Sin embargo, ve claramente que no ve, y que lo que no ve es Uno, oculto en algún γνόφος gnofos1 (luz que trasciende toda luz, que deslumbrando nos deja como ciegos) y, del cual Uno procede cualquier ser, visto o pensado, ya sea que se cuente con la creación o sea eterno e increado. Y si no viera, ciertamente no vería a sí mismo extendiéndose más allá de sí mismo.

Pero ahora, contemplando, ve claramente que no contempla, porque está por encima del contemplar, y que es imposible ser contemplado Aquello que contempla. El de penetrar dentro de la divina y suprema simple ocultación y contemplar, eso excede la naturaleza del νους nus; pero mirar fijamente en el gnofos1 de esa ocultación y concebir la Mónada o Unidad inefable, que está por encima de todo dentro de un misterio inenarrable, y considerar que no contempla nada dentro del divino gnofos1, eso es ciertamente el logro de un νους nus puro que contempla por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu. Porque el νους nus no tiene una visión errónea y lenta cuando contempla que no contempla nada, sino lo divino y simple Uno en la ocultación; esto sería un signo de ignorancia. Pero cuando contempla más claramente, entonces se eleva al supra-nus y luego contempla su ceguera, cuando contempla dentro de la ocultación del simple Uno. Aunque, por supuesto, lo que es Uno, desde donde provienen todas las cosas, y lo que es oculto, esto lo contempla muy claramente; pero qué es, no lo contempla ni puede considerarlo.

Por lo tanto, decimos que el νους nus está por encima de su naturaleza, mientras mira dentro de la simple ocultación divina de Dios; pero esto está de acuerdo con la naturaleza del νους nus (espíritu de la psique) cuando se ha vuelto puro y lúcido. Y podemos decir que está en la naturaleza del νους nus trascender su propia naturaleza al contemplar sin ver, es decir, sin concebir, ni comprender la simplísima, suprema, supra-nus y universal singular ocultación divina. Entonces no tiene ningún conocimiento y percepción excepto del Uno, que sale de Sí mismo. Y cuando llega allí por un movimiento espiritual, resulta a la parada y la pausa. No digo parada desde el punto de vista de contemplar, porque eso es un frenesí pasional, sino que significa parada y cese de pasar de un significado a otro o de una contemplación a otra.

Por supuesto, cuando el νους nus se eleva a esos niveles, porque cae en el fondo infinito e ilimitado que está pleno de luz increada, encontrando la absoluta, indescriptible, podríamos decir, divina ocultación, se pierde y se detiene y no experimenta o no sufre nada más que éxtasis dentro de una alegría espiritual. Y aunque no se mueva, sin embargo, recibe la energía de la iluminación espiritual en el νους nus mirando fijamente e inquebrantablemente en la supra-esencial ocultación de una manera única y uniforme, y se maravilla por la inefable interioridad de la irradiación incomprensible y se ilumina por ella.

Pero si fuera lento para contemplar, ¿cómo experimentaría el éxtasis y la luminosidad? El que el νους nus se mantenga parado, firme cuando llega allí se dice con este significado; que es inmutable considerando el Uno y con el resplandor del Uno se transforma y se regocija, se ilumina y se mantiene sin moverse. Es decir, no significa que rechace, cerrando los ojos, el disfrute de Su contemplación. Esta acción debe ser evitada y no elogiada y está llena de oscuridad de ignorancia, es decir, el no contemplar en absoluto. La actitud del νους nus que hemos dicho se logra con un resplandor inaccesible de la luz y es una contemplación que no busca transición, sino parada o cese y detención. Porque es infinito ese supra-natural, oculto y misterioso y divino Uno y no concebible por ningún νους nus con el intelecto. Y no permite que el νους nus que lo contempla contemple en ninguna otra parte, en la medida en que se ha convertido en partícipe de la catarsis que le corresponde y de la ayuda divina. Y el νους nus no cae de esta divina contemplación y suprema belleza y infinitud, a menos que sea arrastrado por la atracción opuesta de alguna cosa o pazos, o debido a la natural inconstancia de la que padece.

44 La naturaleza del νους nus con el intelecto es entender, y el entendimiento se manifiesta con movimiento y transición. Sin embargo, cuando la el νους nus alcanza a Dios, está por encima del entendimiento, pensamiento y movimiento, por lo que se puede decir con razón que el νους nus trasciende su naturaleza al imaginar absolutamente a Dios. Porque es conocido que todo entendimiento se hace a partir de algo. Pero donde no se contempla algo, ni siquiera nace ni se encuentra el entendimiento. Dios, por lo tanto, ya que de ninguna manera puede hacerse visible realmente, crea en el νους nus la debida imaginación de lo relacionado con Él, es decir, de aquello en lo que Él opera; estas cosas tienen en posición una potencia y energía que proviene de algún potente poder.

Por lo tanto, ya que el νους nus está acostumbrado a contemplar las potencias y energías junto con los potentes poderes en todas las demás cosas, también busca sentir lo mismo también cuando se trata de Dios. Y ya que es completamente imposible para él, ya que esto trasciende la naturaleza de cualquier νους nus creado, contempla lo relacionado con Dios y lo imagina sin visión, como se dice, a Dios con una contemplación simple y directa. Y una vez que se está en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y ha alcanzado la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) y el Espíritu divino y adorador opera dentro de él, es atrapado desde el pensamiento más continuo a un estado amorfo, sin calidad y simple, penetrando más rápido en el corazón con la sobrenatural energía operativa del Espíritu y deteniéndose en la imaginación de Dios sin entender nada, sino trascendiendo el entendimiento. Por lo tanto, al imaginar y entender lo relacionado con Dios, se eleva a la imaginación de lo Divino, como dijimos, una vez que se ha restaurado su sencillez, y se dice que está por encima de su naturaleza, porque trasciende el entendimiento.

45 Cualquier cosa que se llame oculta, necesita tener algo evidente que sugiera y manifieste su ocultamiento. De lo contrario, es similar a lo no ser o inexistente. Porque aquello que no proporciona en absoluto ningún indicio de su existencia total puede considerarse igual a lo totalmente inexistente. Y ciertamente, en la ocultación de Dios, coexisten algunos puntos evidentes, que al rastrearlos, diríamos, el νους nus con la mente siente la divina ocultación, y desde la concepción y comprensión de Dios asciende a lo inabordable e incomprensible. Y cuando llega a esto, sabe con precisión que hay algo que escapa a su percepción natural y, como supra-iluminado, está por encima de toda posibilidad de comprensión, incluso angélica. Es la causa, el principio y el fin de toda naturaleza, esencia y ser, mientras que el mismo es sobrenatural y supra-esencial, infinitamente más alto que cualquier existencia, ingénito e inmune y sin límites y generalmente incomprensible en su naturaleza, lugar y tiempo. Esto es el oculto supra-nus Uno. Y la comprensión divina, que proviene de Él, es naturalmente abundante y nos atrae nuevamente hacia Él y de alguna manera nos recicla con instrucciones espirituales, mentales y retornos y ascensos hacia el original oculto sobrenatural Uno…

Nos une con Él, en la medida en que percibimos que existe y que es Uno, e incluso que es absolutamente impensable aprender qué es en Su esencia este oculto Uno. Aquello que está por encima del νους nus y escapa de la διάνοια diania (mente, intelecto) ¿cómo podría con la lógica el logos describirlo? Pero lo perceptible que no pudo describir el logos, el νους nus lo contempla en silencio y sin palabras, de manera inteligible espiritual y más allá del significado, como algo oculto, y se regocija en eso que es la Causa y el Proveedor, y se sorprende porque es supra-luminoso y supra-bueno, supra-sabio y súper-poderoso, y disfruta así de una divina alegría, porque son infinitos e ilimitados todos aquellos a través de los que es visto el oculto supra-esencial Uno; esto es, sin duda, algo consecuente en la naturaleza lógica. Lo inconsecuente es que, aunque el νους nus está en estos, usa logos y palabras y se expresa pasando de significado en significado.

Por lo tanto, aquel que no ejerce el silencio sino que usa palabras, se priva del estado más alto del νους nus. Este estado, como admitirían incluso aquellos que ni siquiera contemplan la verdad, es que el νους nus ha alcanzado el límite más extremo de su energía operativa. Y el límite más extremo es su contemplación, expectación del más Extremo, que, como dicen, se realiza sin visión y mucho menos sin logos ni palabras.

46 A medida que el νους nus contempla sin visión la ocultación más divina, singular, superior y sublime, desde allí viene hacia el νους nus una energía de aceptación, sin visión también, evidentemente unitaria y uniforme, llena de una brillantez y resplandor supremos e inefables, y provoca la inmersión del νους nus en un silencioso asombro y admiración, poseyendo de antemano el corazón con energía espiritual y dulce alegría. Esta aceptación se convierte en iluminación del νους nus, resplandor y divino έρως eros (amor ardiente) correspondiente, y tiene por causa a Dios, del cual procede toda dádiva provechosa, gracias a la pureza del νους nus, y su contenido, se podría decir, es el contenido de las diversas revelaciones divinas de las Escrituras y de los seres, que fueron contemplados con sensatez y rectitud, con ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y oración. Porque no se puede contemplar, como de cualquier manera como se quiera, al supra-nus oculto e interior Uno de la deidad o divinidad, sino con un resplandor unificado y evidente que proviene de allí e inunda la contemplación y visión espiritual. Quien no ha experimentado o “padecido” esto, asciende exteriormente, es decir, lógicamente y gnósticamente/cognitivamente, hacia lo sobrenatural, oculto y simple Uno, y no a través de la energía espiritual en el corazón, ni de la iluminación espiritual.

47 La transparente y uniforme θεωρία zeoría contemplación de Dios desde el νους nus, que contempla la única divina Ocultación y recibe el resplandor que emana de Ella y acepta la divina radiación de la luz sin principio, increada e infinita, requiere silencio no solo de la boca, sino también del νους nus (con la mente). Porque es posible que mientras se guarda silencio de boca, internamente el νους nus crea una disposición y se dedique a pensamientos, reflexiones, significados y se diversifique, lo cual es función del íntimo logos interno. De esto está muy alejado aquel νους nus que ha ascendido a la más simple, amorfa ocultación de la divina Mónada o Unidad. Porque la potencia contemplativa del νους nus es una cosa y tener una disposición y reflexionar e intelectualizar es otra, lo cual es función del íntimo logos interno. Por ello, cuando el νους nus se acerca a cosas creadas y complejas o a otras diversas cosas, primero contempla y luego reflexiona, intelectualiza y se diversifica. Y muchas veces, por supuesto, puede encontrar en una cosa muchos significados. Pero en aquella única, uniforme e interior ocultación divina eleva y abre la mirada contemplativa suya y es iluminada por la sencillez de la divina luz, no está, sin embargo, en absoluto en condiciones de intelectualizar y reflexionar. Porque la sencillez unificada escapa a cualquier transición espiritual, intelectual y mental o disposición diversa del νους nus, y la ocultación escapa a la posibilidad de que el νους nus con el intelecto reflexione y exprese algo con la disposición y la boca. Por eso, el hombre que ha ascendido espiritualmente a la divina y única Ocultación sublime, guarda naturalmente silencio tanto con la boca como con el νους nus (y la mente, intelecto).

48 Cuando el giro del νους nus con la mente se dirige completamente hacia Dios y su potencia contemplativa es absorbida por los resplandecientes y transparentes rayos de la divina belleza y se eleva sin forma a la sencillez y ambigüedad del oculto sin forma Uno y se convierte él mismo en uno con Él a través de la elevación y contemplación hacia el Uno con el aliento del Espíritu, entonces vive claramente el estado de un niño en su mentalidad y conducta y saborea lo inexpresable y sobrenatural de la realeza increada de Dios, según el logos del Señor que dice: «Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reinados de la realeza increada de los cielos». Pues entonces el νους nus se libera y corta toda relación con todo, habiendo superado los límites de todo conocimiento-gnosis, cualquier comprensión y diversidad, y se eleva hacia lo inefable y supra-nus Desconocido. Por ello, naturalmente guarda silencio, porque entonces su estado no es solo superior al logos, sino también superior a la energía espiritual e intelectual y combina lo oculto y amorfo con lo maravilloso, encantador y dulce en cuanto a disfrute y deleite espiritual.

49 Con una forma amorfa y sobrenatural, belleza incorpórea y simple y rostro simple los contemplativos contemplan a Dios de manera unitaria como Uno, embellecido con infinitas bondades y resplandecido con innumerables bienes, como si estuviera bañando en la luz cada νους nus con la radiación de esplendor divino, riqueza inenarrable e inexpresable, abundancia de bienes y bondades como de una fuente infinita e inagotable, tesoro de doxa-gloria inagotable, ilimitado, sin vacío, que llena los νους nus sin ojos con alegría infinita y felicidad, gozo y dicha inmortal, como un río perenne que brota místicamente, secretamente de esa divina y sobrenatural Unidad, que está por encima de todo, en la inaccesible ocultación.

Además, cuán grande e inescrutable es el océano inconmensurable de infinita bondad, amor indescriptible y providencia incomprensible que se derrama desde Ella con fuerza y energía ilimitada y sabiduría inefable, es algo incomprensible incluso para los Ángeles y aún para los Serafines, porque está por encima de todo νους nus.

Lo mismo ocurre con aquellas cosas que en la vida presente captamos, podríamos decir, con palabras y logos inefables y que se realizan y de alguna manera finalmente nacen y se completan en el futuro, los cuales también llevan a un νους nus querúbico a un estado de éxtasis, aunque quisiera de alguna manera de concebirlas. ¡Oh bondad y voluntad de Dios, αγάπη agapi (amor incondicional) y benevolencia, fuerza, energía y sabiduría y divina providencia! Verdaderamente, bienaventurados son aquellos a quienes se les perdonan las iniquidades y aquellos cuyos pecados se han extinguido. Y bienaventurado es el hombre a quien el Señor instruirá y enseñará con Su ley y Su Espíritu.

50 Con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) del Espíritu y de la verdad se revelan aquellas cosas que son invisibles para aquellos que viven en el mundo y no pueden recibir el Espíritu Santo, como dijo el Señor.

Sin embargo, para aquellos que consideran más importante la partida y la vida lejos del mundo y de las cosas del mundo, y que han sido iluminados por la divina χάρις jaris (gracia, energía increada), luz espiritual en los ojos de sus corazones desde el nacimiento del Sol espiritual y han recibido ayuda de Dios para realizar ascensos en sus corazones y ser iluminados por las apariciones y visiones divinas, de ellos, como es natural, se ven y de hecho se ven claramente y muchas otras cosas divinas, intelectuales y espirituales y dignas de consideración y visión espiritual, pero además la futura restauración eterna e inmutable de aquellos que vivieron piadosamente, que estará no solo más allá del sentido, sino también más allá del νους nus.

Porque entonces serán completamente transformados, pasando con toda su existencia a un estado más allá del νους nus y a una vida y disfrute que superan todo concepto, y como dioses estarán ante el Dios de la naturaleza y disfrutarán de los bienes sobrenaturales que ofrece solo el único Dios natural y supremo.

Se reunirán alrededor de Él ofreciendo todo de forma santa y, en la medida de lo posible, aún más sagrada, la celebración de la fiesta divina y extraordinaria, y celebrando una fiesta y alegría completa junto con todas las órdenes invisibles y comprensibles de los ángeles. Y grande e incomprensible es aquel río de alegría y deleite inmortal de los bienes sobrenaturales.

Es decir, si la belleza sensible, que llega al νους nus con la mente a través de los sentidos, que es limitada y fluida y no simple, ni inactiva, tiene tal resonancia agradable en la psique-alma, no es difícil para los sabios ver y comprender, considerando proporcionalmente, qué sucede cuando llegamos a las realidades espirituales y a las que superan el entendimiento, las indefinidas y no fluidas, que como todos los bienes y bondades provienen de Dios y son increados y anárquicos sin principio, destinados para la alegría, el deleita y la vida divina digna del siglo y de ese estado y de esa condición.

51 Después de que el νους nus despida y pasa por alto los intervalos de tiempo y lugar y los atributos que determinan las naturalezas de los seres, entonces se despoja verdaderamente con la sencillez unitaria y la vida sencilla y amorfa. Y sin ninguna cobertura ni proyección, como infinito e indeterminado, asciende sobrenaturalmente al área donde falta todo concepto y logos, con la divina fuerza espiritual del corazón y el resplandor que parece extenderse junto con la contemplación del νους nus (con la mente, intelecto unido al nus en uno uniforme) hacia el infinito. Y entonces la paz de Dios surge en la psique-alma y la inefable alegría y el inexpresable gozo y deleite del Espíritu Santo se derraman sobre ella, y se le contiene la sorpresa más allá del conocimiento-gnosis mientras susurra que, no en el futuro, sino desde ahora se presenta el Dios de los dioses en Sion (Salmo 83, 8), es decir, en un νους nus que vuela por el cielo y que supervisa y contempla las realidades más altas. Señor, Dios de los ejércitos, bienaventurado y feliz el hombre que tiene su esperanza en Ti (Salmo 83, 13).

52 Cuando el νους nus se ilumina en medio de sorpresas que no podemos entender para expresarlas, viendo a sí mismo entre Dios y las cosas y realidades divinas, entonces come, si se permite decirlo, los verdaderos frutos del conocimiento-gnosis espiritual, y se diviniza y se regocija y progresa en los divinos έρως eros (amores ardientes). No dice en absoluto ningún logos, ninguna palabra, ni expresa ninguna disposición de su estado interior o exterior, ni tampoco piensa, sino que ve solo espiritualmente con el νους nus y unificado en una luz verdadera y espiritual y hace las cosas que ve sean un disfrute y deleite que no pasa.

53 Cuando el rostro del νους nus (con la mente, intelecto en uno unificados) inclinándose hacia el corazón, contempla el resplandor del Espíritu que emana constantemente de él, exactamente entonces es el momento preciso de silencio (Eclesiastés 3, 7).

54 Cuando todo el rostro del νους nus ve a Dios, o mejor dicho, cuando el νους nus entero se encuentra dentro de Dios, o, para decirlo de otra manera, cuando Dios se encuentra en el νους nus entero, entonces es precisamente, y de hecho más aún, el momento del silencio.

55 Cuando el νους nus, con la participación del Espíritu, se encuentra con su energía contemplativa en los acontecimientos frente a Dios y disfruta de la doxa-gloria increada y el esplendor increado desde el lado de Dios de manera legítima, debe, y con mucha razón, callar y contemplar sin ruidos tranquilamente y silenciosamente. Sin embargo, si de alguna manera se interpone una oscuridad entre el νους nus y Dios, entonces el νους nus debe golpear la causa de la oscuridad con una llama adecuada, luminosa, ardiente y breve pero con un resplandor divino.

De esta manera, después de que haga desaparecer rápidamente la oscuridad y la neblina con la luz y el calor, e ilumine correspondientemente al νους nus y se caliente apropiadamente, puede volver a encontrarse con Dios como antes y contemplar Su belleza, y por supuesto, disfrutarla y embellecerse, y con una palabra «padecer» todos los aspectos relacionados con la contemplación espiritual y la correspondiente aceptación de la obra del Espíritu vivificante de Dios, y por supuesto, volverse simple y liberarse de todo espiritualmente y verdaderamente en Dios, incluso de las cosas que se atribuyen a Dios.

Y esto sucede correctamente y adecuadamente con el contemplativo. Sin embargo, aquel que se dedica únicamente a la práctica, praxis está lejos de encontrarse en esta situación, porque aún no se ha unido consigo mismo y a través de sí mismo con Dios.

Por lo tanto, no es sorprendente que él extraiga de las cosas y realidades divinas para cantar o decir de alguna manera muchas y frecuentemente, lo cual, por supuesto, hace atemorizar y huir con estos, digamos, constantes fuegos al enemigo que nos enfrenta y ataca mucho y nos combate con toda su fuerza.

Pero llegará el momento también para el práctico, si persevera, con el aliento del Espíritu, cuando los resplandores que brotan como chispas de los muchos himnos divinos y odas, los cantares y los logos se unirán en una gran antorcha. Y entonces, incluso al enemigo diablo le será más fácil asestar el golpe decisivo, quemando y disolviendo, o más bien desapareciendo, su oscuridad, iluminándose él mismo con esta antorcha y calentándose y siendo incitado hacia el  divino έρως eros (amor ardiente).

Al mismo tiempo, desde el corazón envía alabanza silenciosa y asombro a Dios y se presenta a sí mismo los más maravillosos milagros. Porque no es sin razón que son bienaventurados y felices aquellos que perseveran en el Señor o que con el tiempo heredan, siendo apacibles del corazón, la tierra espiritual prometida (Salmo 36, 9 y 11; Mateo 5, 5) en el nombre de Cristo nuestro Señor.

56 Cuando el νους nus, con cada una de las iluminaciones del Espíritu, se siente aturdido y perplejo y ve espiritualmente a sí mismo cómo se extiende hacia lo infinito e ilimitado y cambia, entonces es tiempo de silencio.

57 Cuando, nuevamente, desde las visiones más brillantes, siente que ha tenido suficiente y quiere salir de este estado, para descansar de alguna manera bajando la intensidad, entonces, por supuesto, es tiempo de hablar, pero poco y de acuerdo con el resplandor divino que experimentado.

58 Cuando el νους nus (con la mente), escapando del faraón espiritual a través del mar, pasa la noche bajo una luz de fuego y durante el día bajo un dosel de nube (Éxodo 13, 21), entonces es el momento adecuado para la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y el silencio bendito y tranquilo y un verdadero comienzo de catarsis de la psique-alma. Pero cuando se enfrenta al temible Amalec espiritual y a las naciones que lo siguen, y obstruyen su paso a la tierra prometida, entonces es el momento adecuado para hablar; pero hablar hacia Dios, apoyado con una praxis, acción espiritual adecuada y una contemplación adecuada, como antiguamente Moisés, que sostenían sus manos Aarón y Or (Éxodo 17, 12).

59 Cuando desde el abismo de la contemplación y visión espiritual de Dios brota una fuerza y energía espiritual que emana del corazón, entonces, por supuesto, es tiempo de silencio. Porque entonces se lleva a cabo una adoración, culto y devoción espirituales e indescriptibles del νους nus hacia Dios (Juan 4, 24) desde el νους nus, y con una verdadera percepción y sentido espiritual.

60 Cuando desde la contemplación espiritual a Dios la sorpresa divina llena completamente lo logístico o lógico de la psique-alma, lo espiritual del νους nus se llena de visión y la psique-alma de deleite, entonces sin duda es hora de silencio. Porque entonces el νους nus ve la verdad de manera concisa con un sutil sentido y percepción espiritual y glorifica adorando a Dios que brilla y alumbra dentro de la psique-alma.

61 Aquellos que adoran como se debe a Dios espiritual y verdaderamente (Juan 4, 24) y lo veneran correctamente, lo adoran y lo veneran no solo más allá de lugar, sino también más allá del logos oral, hablado. Es decir, la percepción y sentido espiritual que se eleva con rectitud, no quiere venerar en un lugar específico al indescriptible, cuyo lugar ninguno es digno de Su descanso (Isaías 66, 1), de la misma manera, manteniendo lo apropiado en su conexión con la verdad, lo sin principio,  infinito e ilimitado, lo inmóvil, amorfo y totalmente simple y con un logos Él que está por encima de todo νους nus, no tolera en absoluto que sea adorado y venerado con diversos logos, discursos y ciertas expresiones verbales. Esto ocurre cuando llega al νους nus el momento en que, por la energía y el soplo del Espíritu, se ilumina de manera unificada el conocimiento de la verdad. En ese momento, el νους nus, habiéndose liberado completamente de todo y  habiendo, de alguna manera, salido incluso de sí mismo, no solo deja de hablar, sino que también de pensar, porque ahora se ocupa y contempla con alegría, gozo y asombro las cosas superiores, tanto desde el logos como desde el νους nus con la luz espiritual, después de haberse vuelto de alguna manera inmóvil e inmutable completamente, con una contemplación sin visión dentro de la unión que lo supera.

62 El νους nus debe vigilarse a sí mismo con cuidado y dirigir su estado espiritual sabia, justa y prudentemente. Y cuando siente que contempla los misterios de la teología simples y sin formas, debe quedarse en silencio, tranquilo  y en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y al mismo tiempo, no sin asombro, pero tampoco ignorando en su corazón la energía y el resplandor del Espíritu. Porque entonces es tiempo no solo de calma y tranquilidad de los sentidos de todas las cosas en general, pero no menos también el tiempo de silencio de cualquier logos y palabra. Y más aún para aquellos que buscan el conocimiento-gnosis divino, si debo decirlo, es tiempo para el ejercicio de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y la indiferencia o descuido.

Es decir, en ese momento uno debe permanecer completamente inmóvil en sus sentidos, palabras, conceptos y pensamientos, para que el νους nus pueda con precisión y si es necesario completamente solo, con una mirada concentrada y uniforme en el uno y único Dios trino, ver libremente de manera legítima la infinitud supra-lógica, la anarquía sin principio y la incomprensibilidad y en general todas las demás características y cualidades divinas y absolutas, y unirse a ellas, transformándose también él mismo por la contemplación y convirtiéndose en simple y completamente divino por la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) con alegría, gozo y admiración.

Pero como el νους nus desearía, si fuera posible, permanecer constantemente en este estado, pero no puede porque es variable y vive en cosas variables y está conectado necesariamente con el cuerpo y las cosas circunstanciales, debe con mucho conocimiento-gnosis no mantenerse alejado de la contemplación espiritual cuando recae, ni hablar demasiado, sino decir pocas palabras, y que sean reflejos de las iluminaciones divinas, para que no solo pueda regresar más rápidamente a la unión supra-lógica con Dios, sino también sentir una unión más clara y más estable. Porque mientras el νους nus mantiene su coherencia y evita la dispersión, más rápido se vuelve hacia la unión divina, y se une con rayos más luminosos y ciertamente más fecundos, con el constante hábito hacia las realidades divinas.

63 Cuando el νους nus, habiendo recibido la divina revelación con contemplación espiritual, se ilumina transformado por el Desconocido que está por encima y más allá de todo conocimiento-gnosis, y se vuelve indivisible, simple e indeterminado, mientras uniformemente es iluminado brillantemente en el gnofos1 y contempla la belleza indescriptible debido a su excesiva sencillez, amorfo debido a su transcendencia sobre cualquier forma, anárquica sin principio debido a la superioridad sobre cualquier principio, inabordable en sí mismo mientras contiene todos los extremos y cualquier región, llenando todas las cosas como infinitamente pleno pero el mismo es infinito; y en general, cuando el νους nus, pasando por alto todos los seres y viendo solo al Uno, contemple todas las cosas con una fuerza y energía inenarrable que supera la comprensión, entonces es el tiempo de silenciarse tanto místicamente como supra-cósmicamente, o más bien, permíteme decir así, sin vista, sin habla y sin voz, disfrutando la simple satisfacción de la verdad de la manera más divina de la iniciación mística.

Pero cuando las cosas dichas no están presentes en el νους nus (con la mente) y aparece división a su alrededor, entonces es el momento de hablar. Pero debe decir aquellas cosas que valen la pena para reconducirlo al silencio. Porque es mucho mejor, con gran diferencia, el silencio supra-lógico que cualquier logos que podría decirse con mucha razón y en el momento oportuno. Igual que Salomón, que prefiere mucho el silencio, dice que es tiempo de callar y luego es tiempo de hablar (Eclesiastés 3, 7). El silencio en el momento adecuado es excelente, y de hecho de primera clase. Si eso no se hace, ni el  νους nus se acerca unificadamente por encima del logos, entonces el hablar que sea lo segundo en su tiempo adecuado. Y para que la homilía o el hablar sea coherente y cercano al silencio, que se haga también en el momento adecuado, como si se apresurara a regresar al silencio, con el hablar y el entendimiento ininterrumpido de las divinas realidades y con el de reflejar la creación con toda su fuerza reflejando al Creador, del cual está hablando. Esto es hablar en el momento adecuado. Pero debo enfatizarlo, desarrollándolo de la siguiente manera.

64 Cuando el νους nus trasciende todas las cosas de aquí y, al elevarse por encima de ellas, guarda silencio con agrado de manera natural, entonces es el momento de disfrutar de las realidades y cosas supra-cósmicas e inexpresables. Entonces es tiempo de alumbramiento y luz espiritual, unión del νους nus y la contemplación, sencillez, indeterminación  y gnosis (conocimiento espiritual), infinita y supra-luminosa, para ser breve, el momento de la participación y la comprensión de la sabiduría espiritual, en la cual el νους nus ha alcanzado la perfección descansando y callando, ya que ha recibido en un estado de asombro y admiración el deleite y la alegría inexpresable.

65 Cuando la psique-alma, con un sentido de la verdad, siente que ha sido embriagada por el cáliz de la χάρις jaris (gracia, energía increada) como por el vino más fuerte y se eleva por encima de su lógica, entonces es tiempo de silencio.

66 Cuando el estado interno del hombre lo incita a gritar: «Señor, ¿por qué se han multiplicado los que me afligen? ¡Muchos se levantan contra mí!» (Salmo 3:2), entonces es tiempo de hablar. Debe hablar no en vano, sino contra sus enemigos con moderación y decir lo necesario, como corresponde.

67 Cuando la luz del rostro del Señor se ha imprimida en la psique-alma (Salmo 4:7) de manera que ella se embellece, se ilumine y se llene de deleite y gozo divino y de divina alegría, entonces es realmente tiempo de silencio.

68 Cuando la psique-alma ve a testigos injustos levantarse en su contra y acusarla de cosas que no conoce (Salmo 34:11) y la perturban, entonces es realmente tiempo de hablar y, además, de refutar y contradecir.

69 El bien supremo, o mejor dicho, la bondad y el bien más alto es Dios entre todos los seres y las inteligencias comprensibles. De todas las cosas visibles, por gran distancia, el mejor por naturaleza es el ser humano, y sin duda, incomparablemente superior; y con la χάρις jaris (gracia, energía increada), es superior incluso a los Ángeles. Entonces, cuando el νους nus contemplativo se acerca al concepto supremo de Dios dentro de los innumerables seres, intermedios entre Dios y los hombres, se inunda de sorpresa, cuando aún no ha probado abundantemente la χάρις jaris iluminadora; pero cuando la saborea en su corazón con una fuerza drástica y energía operativa espiritual, entonces puedo decir con seguridad que asciende al supremo bien y bondad, a Dios, y entra en Él a través de una dádiva más divina. Y ve de manera unificada espiritual y se sorprende, viviendo en la profundidad suprema en silencio. Esta situación es realmente la garantía, como se la podría llamar, del primer sabatismo, que es el sabatismo de Dios después de la creación del mundo (Génesis 2:2-3). Disfruta abiertamente de otro reposo, del cual el sabatismo que espera al pueblo de Dios (Hebreos 4:9) es un ejemplo real, más grande y diferente, cuando se vuelve de Dios a sí mismo y se conoce a sí mismo como imagen/icona del Prototipo (u original) y, en general, de todas cosas y realidades intermediarias entre Dios y el hombre. Entonces, no solo atraviesa por encima del νους nus y la διάνοια diania (dianús, mente, intelecto) de manera apropiada, en una sorpresa maravillosa, pero también se llena de gran alegría y regocijo espiritual y brilla verdaderamente en silencio, debido a las visiones, alumbramientos y operaciones teúrgicas que ocurren en él y que son superiores a él. Y así se une a la Mónada o Unidad de la divina y sobrenatural divinidad, en el nombre de Jesús Cristo.

70 Cuando el νους nus, contemplando espiritual y verdaderamente, desplaza todas las creaciones como si no existieran, entonces imagina de manera inefable el Ser verdadero por encima de toda energía operativa del nus y unión, superando infinitamente los reflejos divinos que la contemplación ve de cualquier manera en los seres. Y entonces el νους nus se hace unitario, o mejor dicho, se vuelve uno, permaneciendo afónico sin palabras de manera indescriptible; y está lleno de agapi-amor y alegría, no común, sino agapi-amor y alegría por la energía increada del Espíritu, la delicia que es propia de los ángeles.

71 Como en absoluto de ninguna manera, Señor, no es posible que seas entendido según la esencia por ninguna naturaleza creada, lógica e inteligible, o en general por ningún conocimiento-gnosis creado, ni siquiera angelical y querúbico, sino que tú eres infinitas veces infinitamente superior a cualquier conocimiento-gnosis, así que, oh Soberano, también Tus cualidades son completamente infinitas e indefinidas.

Por un cuidado incomparable por nosotros, ordenaste al legislador del Antiguo Testamento, Moisés, que proclamara que dijiste que eres el Ων (on) Ser o Existente (Éxodo 3, 14). Pero aún así, de nuevo Tú eres absolutamente veraz y única verdad suprema, dijiste a algunos de los Tuyos, que aunque te revelaste a ellos, sin embargo, no apocaliptaste-revelaste Tu nombre (Gén 32, 29). Porque Tu nombre supera incomparablemente cualquier nombre (Filip 2, 9), no solo los que están en la tierra, sino también los que están en los cielos.

Aquellos que están llenos de tu luz (increada) te representan como esencia, pero sin sujeto. Sin embargo, lo dijeron así para mostrarte como supra-esencial y como una comprensión completamente sin sujeto, para que seas conocido así claramente que eres superior al entendimiento y a todo lo que puede ser conocido eres infinitamente desconocido y superior.

Eres completamente superior al tiempo, siendo sin principio, auto-vida, auto-existente e inmenso; escapas completamente cualquier noción de lugar, Tú estás en todas partes y por encima de todo, porque eres el creador de todo el universo, y solo, aunque contienes las naturalezas inteligibles espirituales, eres un lugar inaccesible.

Tú superas la velocidad de la mente y anticipas su pensamiento, porque estás por encima de todo y mano que sostienes todo, de una manera inescrutable. Y ciertamente no estás sujeto a los términos o límites de la naturaleza. Porque eres ilimitado no solo en Tu naturaleza, como admirablemente incomprensible, sino también en Tus propiedades o atributos naturales, ya que eres sofía-sabiduría supra-sabia y potencia omnipotente, y amor y bondad por encima de cualquier concepto de agapi-amor y bondad.

¿Qué puede alguien llamarte? Cuando eres llamado luz, ¿no eres inaccesible? Por lo tanto, estás por encima de la luz.

¿Qué más? Cuando te llaman juez, ¿si acaso no conoces todas las cosas, incluso antes de su nacimiento? ¿Dónde encontrará este rasgo o atributo un juez? Por lo tanto, eres y estás mucho más allá de un juez.

¿Qué tipo de creador puede llamarte uno, que con solo un guiño de Tu voluntad creas, y de hecho de inmediato, las muchas y diversas cosas materiales? ¿Sobre todo cuando se trata de las cosas inmateriales?

¡Oh, qué profundidad de superioridad! Para decirlo así, con un solo movimiento de Tu Espíritu, se hicieron todas aquellas realidades y seres que son de una naturaleza, porque son espirituales; pero son muchos y variados en disposiciones y diferencias de personas, si quieres, algo completamente maravilloso y que escapa en grado sumo la διάνοια diania (mente, intelecto, inteligencia) de cualquiera que piensa.

Por tanto, ¿son estos rasgos o atributos del creador? En absoluto. Así que, estás por encima de creador. ¿Te llaman creador y te proclaman artífice? ¿Y qué creador construye sin fundamento sobre una base inexistente, incluso lo más pequeño, como Tú, oh Soberano, que cimientas y fundas tan seguramente sobre la nada la tan grande tierra (Job 26, 7) con todas las montañas, piedras y diversos materiales, y además con tanta seguridad? ¿O qué artífice produce obras de arte tan inmediatamente a partir de materia completamente inexistente, y además en un instante, como tú lo haces? ¿Entonces, si alguien dice que tus creaciones son obras de un constructor o de un artífice, tendrá razón? De ninguna manera, por supuesto que no. ¡Por lo tanto, eres infinitamente superior al constructor y al artífice, siendo Dios!

¡Qué tipo de agapi-amor puede alguien alguna vez conocer, escuchar o desarrollar siquiera un poco, como lo que Tu omnipotente bondad ha demostrado tan maravillosamente con pruebas tan conmovedoras para nosotros al asumir la naturaleza humana por una excelente filantropía (amor, amistad a la humanidad) que supera todas nuestras esperanzas!

Cuando aquellos que tienen la χάρις jaris (gracia, energía increada) de contemplar, con la θεωρία zeoría contemplación entran directamente en un vasto océano de providencia paradójica y agapi-amor. Y entonces salen verdaderamente fuera de sí mismos con drásticos έρως eros (amores ardientes), y no saben cómo nombrar adecuadamente los asuntos de esa economía.

Porque todo lo que está relacionado y conectado con Tu encarnación supera mucho tanto el νους nus y el logos, como el oído y la διάνοια diania (dianús, mente, intelecto), oh Dios supremamente bueno.

¿Eres Padre de todos y así te llaman? Pero superas, en un grado inexpresable, cualquier paternidad, tanto en cuanto a causa como a poder, y la providencia, la enseñanza, la paciencia, la magnanimidad y la tolerancia.

¿Te llaman Rey? Pero ciertamente no eres más en el presente, menos en el futuro o nada en el pasado.

¿Cómo eres entonces? De manera maravillosa, absoluta y simple. Porque Tu realeza increada es el reinado de la realeza increada de todos a lo largo de los siglos e igual del presente, del pasado y del futuro, y Tu soberanía se extiende sobre todas las generaciones (Salmo 144, 13).

Así que en todos los aspectos te superas en un grado infinito, simplemente y absolutamente, y, para hablar resumidamente, estás completamente y infinitamente más allá y fuera de ellos, tanto Tú, oh incomprensible Señor como todo lo relacionado Contigo.

Imaginando estas cosas, ciertamente el νους nus con la mente se regocija al verte tanto como sea posible y cuando es completamente dominado por el Espíritu, entra en un místico gnofos1.

Allí no puede verte uno completamente, debido a Tu doxa-gloria infinita, increada e invisible, y de esta manera les das descanso inefable con reposo supra-cósmico aquellos que te contemplan y te aman de manera admirable.

Pero tampoco queda completamente sin verte; de esta manera, nuevamente les concedes un descanso divino y maravilloso, inefable, incomprensible, ilimitado, incontenible y, en una palabra, infinitamente perfecto en esencia y energía increadas. Amén.

72 Cuando el νους nus con la mente se encuentra a distancia de los múltiples pensamientos y, desplazando las heterogeneidades y los conceptos polifacéticos, trasciende la dispersión intelectual con el aliento y la participación del Espíritu Santo, que lo unifica y sopla constantemente en el corazón, y cuando se ocupa y trata constantemente en lugares divinos y se impregna, podríamos decir, con imaginaciones sobre Dios, de modo que con una contemplación espiritual vea las grandezas de Dios con una comprensión unificada inteligente y un amor inefable, entonces llega claramente al divino reposo y disfruta profundamente de la paz divina y del santo, sereno y muy tranquilo descanso del corazón, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Jesús Cristo nuestro Señor.

73 Cuando el νους nus habla a Dios y ora, como un hijo al Padre con el más tierno afecto, y al ver la luz de Jesús se alegra inexpresablemente y se sorprende amorosamente en gran medida, sintiendo en su corazón, como un ερως eros (amor ardiente) puramente divino y sobrenatural, la energía increada del Espíritu Santo, y quiere volar por encima de las divinas representaciones y perfecciones de manera secreta, mística y trascendental, entonces realmente se detiene y descansa de todas sus obras, superando la comprensión y avanzando hacia lo que está más allá de la comprensión, y disfrutando maravillosamente de los divinos placeres y descansando verdaderamente en la paz del Espíritu vivificador de Cristo.

74 Dios descansó de todas las obras que había comenzado a hacer (Génesis 2, 3), pero después de completar las obras a través del Logos y del Espíritu. De la misma manera, el νους nus que es semejante a Dios pone fin a todas sus obras, que comenzó desde el principio para la compleción y perfección del mundo inteligible y espiritual de la virtud. Pero esto lo hace después de haber reflexionado y procesado de alguna manera adecuada, con la potencia y energía de Dios y del Espíritu vivificador, todo el mundo y las cosas comprensibles dispersas en él, y de ellas se eleva nuevamente con la potencia y energía del Logos y del Espíritu hacia aquellas cosas que algunos llaman metafísicas, y se sumerge en los simples y absolutos espectáculos místicos de la teología. Porque entonces, con el cese de sus obras, disfruta de un gran descanso y paz en una verdad espiritual, y además es divinizado o glorificado en la luz del conocimiento-gnosis y la participación del Espíritu vivificador, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Jesús Cristo nuestro Señor.

75 Cuando Dios descansó de sus obras, no las detuvo todas, sino solo aquellas que había comenzado a crear (Génesis 2, 3); no las sin principio e increadas y aquellas que de alguna manera están en Su naturaleza. De manera similar, el νους nus que imita a Dios, después de pasar y superar la creación visible con la ayuda del divino Logos y del Espíritu vivificador, no detiene todas sus obras naturales, que no tienen ni principio ni fin, sino que detiene las obras fenoménicas y visibles, que tienen un principio y un fin. A partir de este hecho, mientras que el descanso corporal sigue la inmovilidad, en el νους nus ocurre lo contrario. Porque si el νους nus (unido con la mente en uno) no se vuelve perpetuamente activo con el continuo aliento vivificante del Espíritu, mediante la contemplación cognitiva/gnóstica de las cosas visibles, ni siquiera si existe un descanso espiritual (mental y intelectual), no sabrá, que se mueve perpetuamente de manera unitaria solo alrededor de Dios y diviniza a su participante dentro del inefable e indescriptible descanso de Cristo.

76 Dice Salomón: «Cuando estés delante del rostro de Dios, no te apresures a decir nada. Porque Dios está en el cielo arriba y tú en la tierra abajo» (Eclesiastés 5, 1). Así te revela con mucha claridad y precisión cuándo es el momento de callar (Eclesiastés 3, 7). Es decir, te dice directamente que cuando tú, que estás en la tierra abajo, te encuentres delante del rostro del Señor que está en el cielo arriba, y cuando te hayas hecho digno de tal χάρις jaris gracia, de modo que tú, el de abajo, pienses, observes y veas las cosas y realidades de arriba, y estés delante del rostro del Señor, no te apresures a decir nada. Porque entonces es el momento del silencio. Es decir, cuando recibes la energía espiritual de la verdad de manera unitaria y divina -porque eso significa estar delante del rostro del Señor, cuando el νους nus con el intelecto considera muchas cosas alrededor de Dios con una contemplación simple y unificada dentro de Dios-, entonces no quieras, cuando estés delante del rostro de Dios, apresurarte a articular palabra. De lo contrario, desde la ignorancia te apresuras a rebajarte a ti mismo y a descender más abajo. Sin embargo, quizás debamos explicar el significado de este dicho de la siguiente manera.

Había una época en la que la naturaleza humana era sin pazos impasible y apacible y naturalmente alejada de todo mal, cerca de Dios; consideraba y contemplaba a Dios y disfrutaba con placer y admiración de la doxa-gloria de Su hermosura, en el rostro de nuestro padre Adán, como un festín inmaterial, espiritual, intelectual, celestial e incorruptible. Mucha χάρις jaris (gracia, energía increada) bañaba la psique-alma del primer hombre y muchas contemplaciones y elevaciones cognitivas o gnósticas hacia Dios inundaban su νους nus (espíritu de la psique) divinamente hermoso, y dentro del paraíso sensible disfrutaba del paraíso espiritual y, por así decirlo, de la vida bienaventurada y feliz, unido verdaderamente consigo mismo y con Dios, permaneciendo dentro de sí mismo y con Dios como es natural, captado por la condición espiritual y verdaderamente divina, y muy naturalmente, después de haber sido hecho a imagen/icona de Dios. Pero todo esto era ciertamente para nosotros -para decirlo brevemente- los bienes de Dios.

Pero para el enemigo de nuestra felicidad y doxa-gloria, el demonio maligno, golpeado por la envidia, esto era intolerable e insoportable. Y ¿cómo no iba a serlo? Este destructor, pues, hizo mucho para engañar y alejar nuestra esperanza con supuestos buenos pensamientos, desviando nuestro deseo de una θέωσις zéosis (divinización, glorificación) más alta que la que teníamos, y el príncipe y primero de la maldad difamar la sinceridad del mandamiento de Dios (Gén 3,4-5) y la delicia divina. De esta estafa sufrimos la miserable catástrofe y nos convertimos en desterrados de Dios y de la divina delicia (Génesis 3, 23-24). Caímos miserablemente de la vida espiritual consciente e unificada, y de la capacidad de contemplar el rostro de Dios y de brillar mientras nos transformaría el rayo de la divina belleza, y nos encontramos, -como no debíamos-, divididos y fragmentados en muchas cosas, disfrutando incompatiblemente de la vida fragmentada y sus heterogeneidades. Llegamos incluso, en lugar de creer en la única Deidad de tres hipostasis, a crear muchos y diversos dioses, que no eran dioses reales sino demonios engañosos, destructivos, enemigos y hostiles. Perdimos al Soberano Uno y la vida y condición unitaria y nos dividimos en muchos y diversos, y nuestro poder espiritual y elevación o intensidad, por decirlo más adecuadamente, se perdió no injustamente y llegamos a una profundidad no pequeña de mal, y nosotros, las imágenes/iconas de Dios y dignos de la vida celestial, tontamente elegimos pensar en lo terrenal.

Pero como el hombre no es inmutable ni inmóvil, es posible, sin embargo, y esto razonablemente, como de la multitud de esa doxa-gloria caímos tristemente en la más baja ignominia, así también regresar, levantar la cabeza y volver a ver el rostro venerable de Dios. No, por supuesto, tan cerca como antes, sino desde más lejos y ver y aceptar el resplandor de Su belleza.

Porque ciertamente el santísimo Moisés y todos los Profetas y los que vinieron antes que ellos, Abraham, por ejemplo, y los que son como él, vieron, tanto como era posible, esta belleza, y de hecho con mucha claridad, y disfrutaron adecuadamente de su resplandor y se asombraron de su inaccesible e inenarrable doxa-gloria increada. Y otros entre ellos se compadecieron de sí mismos (Isaías 6, 5); otros consideraron y llamaron a sí mismos polvo y ceniza (Génesis 18, 27); otros ni siquiera pudieron hablar debido al exceso de la doxa-gloria que vieron, y se acusaron a sí mismos de ser de habla deficiente y torpe (Éxodo 4, 10); y otros sufrieron muchas otras y bienaventuradas cosas bienaventuradamente y felizmente. Por eso el venerable David, deseando el resplandor de la belleza del rostro del Señor, clama con lamentos a Dios: «¿Cuándo llegaré y me presentaré ante el rostro de mi Dios?» (Salmo 41, 3). Y en otro lugar, queriendo mostrar la condición de la psique-alma que ve el rostro del Señor, dice: «Los rectos habitarán junto a tu rostro» (Salmo 139, 14). Queriendo nuevamente con prudencia mostrar la fuerza que el rostro de Dios otorga a la psique-alma cuando lo contempla, dice: «Has vuelto tu rostro, y me he perturbado» (Salmo 29, 8). Si con el retiro del rostro divino viene la perturbación, entonces con Su presencia y Su mirada viene la paz espiritual a la psique-alma, lo cual es un gran regalo, tanto que se clasifica junto con la divina agapi (amor incondicional) y la alegría en los dones, carismas o frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5, 22). Además, David muestra aquellos que viven con fe, piedad y santidad, caminando con la luz del rostro del Señor, diciendo: «Con la luz de tu rostro caminarán y en tu nombre se alegrarán todo el día» (Salmo 88, 16-17); entiende el día espiritual, durante el cual el Sol espiritual e inefable envía al hombre interior Sus rayos más puros y vivificantes, y el sentimiento y sentido de lo sobrenatural surge en el νους nus, mientras el recuerdo de la psique-alma se eleva desde la tierra y se traslada al cielo. Y el hombre se regocija y salta de gozo y alegría y canta himnos justos y se regocija con deleite y alegría que no se pueden expresar y se ilumina y se embellece con el resplandor del rostro del Señor.

Por eso en otro lugar David suplica a Dios: «No apartes tu rostro de mí, para que no sea como los que descienden al sepulcro» (Salmo 142, 7); porque el alejamiento del rostro del Señor es causa de oscuridad, mientras que el giro de Su rostro hacia nosotros es causa de toda luz increada espiritual e intelectual, y por lo tanto también de gozo, deleite y alegría espiritual. Como él mismo dice acerca de sí mismo: «Se ha quedado impreso en mí la luz de Tu rostro, Señor», y añade: «Has puesto alegría y gozo en mi corazón» (Salmo 4, 8); de nuevo, testifica que el don o carisma espiritual de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) vino a él desde la iluminación del rostro del Señor. Y explicando quiénes son aquellos que están cerca del rostro del Señor y buscan suplicantes Su favor, dice que son los ricos en entendimiento del pueblo de Dios (Salmo 44, 13). Porque santos ciertamente y hombres de Dios son muchos, pero no todos en general pueden ver el rostro de Dios y vivir una vida angelical mientras aún están en la tierra; de hecho, todo lo contrario.

Esto lo tienen solo aquellos que creen que deben adorar y venerar lo divino con divina sabiduría y conocimiento-gnosis espiritual y lo veneran espiritual y verdaderamente (Juan 4, 24). Estos pueden ser justamente llamados «los ricos del pueblo de Dios», ya que han sido iluminados en muchos misterios de la contemplación con gran sabiduría y conocimiento-gnosis, que, según Pablo, no son de todos (1 Cor 8, 7) sino de aquellos que tienen la profundidad y la riqueza de la sabiduría divina y espiritual y del conocimiento-gnosis.

Por lo tanto, como dijimos, dice el admirable David a Dios: «Los ricos del pueblo vendrán suplicantes ante Tu rostro» (Salmo 44, 13). Así, conociendo esto mejor que todos, el sabio Salomón, ya que estaba lleno de sabiduría divina más que todos, él que enseña con mucha habilidad, dice: «No te apresures a hablar nada delante del Señor, porque Dios está arriba en el cielo y tú abajo en la tierra» (Eclesiastés 5, 1). Cuando por divina donación llegues ante el rostro del Señor, es decir, cuando la contemplación de tu νους nus ascienda allí con imaginación divina y consciente, entonces es tiempo de silencio; no te apresures entonces sin sentido a decir algo por costumbre, porque entonces no es tiempo de hablar (Eclesiastés 3, 7). Porque entonces te conviertes también tú en dios ya que aún estás en la tierra, mientras ves el rostro del Dios celestial como los ángeles, según el logos del Salvador, que los ángeles ven constantemente el rostro de nuestro Padre en los cielos (Mateo 18, 10).

Por lo tanto, cuando escuches a Salomón decir en otro lugar: «Los justos tienen luz perpetua» (Proverbios 13, 9), piensa correctamente que esto lo experimentan desde la irradiación del rostro del Señor, viendo angelicalmente con la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) el rostro del Señor perpetuamente, del cual brota la luz como de una fuente. Así que otro ángel, por no decir dios, se hace y es el hombre en la tierra. Y en concreto, regresas a la dádiva «a imagen» que otorga la χάρις jaris del Señor, y aquello que Dios es arriba, te conviertes tú abajo en la tierra, es decir, dios. Y no expresas esta maravilla con logos y palabras, ni con transición de concepto y significado a concepto y significado y con movimiento de tu facultad logística o lógica de la psique, para que seas dividido espiritualmente y mentalmente, sino que te acercas de manera unificada y contemplando como Dios sin visión y sin movimiento mental o espiritual, con una mirada simple y unificada, y disfrutando en la cristalina e inefable luminosidad que emana del rostro del Señor.

Esta, pues, es la condición suprema y envidiable para los prudentes la situación del νους nus hacia Dios y la flor, por así decirlo, de la pureza espiritual, la deseada unidad de la fe (Efesios 4:13), que se realiza mediante la conexión y comunión del Espíritu. Este es el glorioso fruto de la sabiduría divina y deificante, el fundamento de la paz espiritual, el refugio de la alegría espiritual, la puerta de la agapi-amor de Dios, el brote del resplandor, la causa del flujo desde el corazón de las aguas insondables del Espíritu, el verdadero alimento y deleite y aumento y transformación de la psique-alma que simbolizaba el maná, el principio de la apocálipsis-revelación de los divinos e inefables misterios, la conclusión de la única y primera verdad, la aniquilación de cualquier pensamiento, el cese de todas las concepciones, la gnosis-conocimiento que supera la comprensión, el motivo de la sorpresa, la transformación y alteración supra-lógica del νους nus con el intelecto hacia la sencillez y hacia la indefinición de todas las maneras, la infinitud y la incomprensión, el rechazo de toda forma, figura, cualidad o cuantificación, hacia lo impalpable y supra-cósmico, y en general la restauración a la semejanza de Dios. Por lo tanto, no por ignorancia, cuando llegues a este estado y te divinices, de alguna manera, por la generosidad de la χάρις jaris (gracia, energía increada), no te apresures a pronunciar logos y palabra, ni una, delante del rostro del Señor (Eclesiastés 5, 1). A él pertenece la única y simple doxa-gloria por los siglos de los siglos.

77 El νους nus con el intelecto que desea contemplar las cosas espirituales superiores a él, si no está en sinergia (cooperación) con la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) y con su corazón, ve vagamente, sin iluminación y confusamente. Por eso también carece de la mayor delicia y placer, y aunque crea por ignorancia que la siente y experimenta, realmente nunca la ha saboreado. Así como aquel que come el pan de cebada, aunque está lejos del placer del pan, porque ignora el sabor del pan de trigo.

78 Después de la unión espiritual del corazón mediante la divina χάρις jaris (gracia, energía increada), el νους nus ve en una luz espiritual sin error y se tiende hacia lo deseado por él, que es Dios, y sale completamente fuera del sentido o percepción sensible, es decir, se vuelve incoloro, sin forma y libre de las fantasías de las cosas sensibles.

79 El νους nus que es guiado por la χάρις jaris (gracia, energía increada) hacia la contemplación, realmente come continuamente maná espiritual. Porque el maná sensible que comía el pueblo de Israel tenía un sabor agradable y una fuerza valiosa que alimentaba el cuerpo, pero no se conocía su sustancia. Por eso se llamaba maná, que significa lo desconocido, porque esta palabra significa «¿qué es esto?». Como lo veían y lo comían sin conocer su sustancia, decían con asombro: «¿Qué es esto?» (Éxodo 16, 15).

Del mismo modo, el contemplativo siempre se extasía y se pregunta «¿qué es esto?». Es decir, esto es lo que al contemplarlo alegra y al comerlo espiritualmente alimenta el νους nus, mientras supera la comprensión, porque es divino y sobrenatural; y aunque alimenta paradójicamente y riega el νους nus, escapa del estado del νους nus, porque no solo es incomprensible en su sustancia, sino también infinito e indeterminado.

80 Tres son los que testifican sobre la verdad, y yo diría justamente eso. La creación, la Escritura y la δύναμη dinami (poder, fuerza y energía) del Espíritu. Porque de la Escritura y la creación, cuando las contemplamos y las vemos espiritualmente, se contempla y se considera la verdad simple y la compuesta que se deriva de ella. Y cuando uno de los tres mencionados llega a los otros dos y se detiene en ellos, encuentra con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo el camino recto. Porque de la verdad simple alcanzó altura y profundidad espiritual e intelectual, pero también un ancho infinito, y de ellos llegando con sorpresa, alaba lleno de temor. De la verdad compuesta, además de todo lo que hemos dicho, encontró también la paz del corazón, agapi-amor y alegría; por eso, deslumbrado, entona himnos llenos de agapi-amor.

Sin embargo, el ser humano necesita un largo período de tiempo, esfuerzo y paciencia para, de alguna manera, expulsar las percepciones sensibles y apartar el νους nus (con la mente) de lo sensible, para poder situarse en lo espiritual, tras lo cual la contemplación de la verdad brilla en la psique-alma. No digo que se necesiten estas cosas para encontrar la verdad, es decir, el período de tiempo para entenderla o el esfuerzo y la paciencia, pero digo que el ser humano las necesita. Porque, ciertamente, la verdad es una y simple, aunque se considere de dos maneras para manifestarse, y casi grita desde todas partes y testifica de sí misma a aquellos que desean verla.

Pero el ser humano, debido a que es complejo y está vinculado a los sentidos, y también porque está sujeto a cambios y desviaciones, a veces sale de sí mismo de alguna manera y se convierte, sin darse cuenta, en enemigo de sí mismo con la astucia del pensamiento de la vanagloria o jactancia y la enfermedad de la incredulidad. Y con estas tres cosas, vanagloria, astucia e incredulidad, cae miserablemente de la verdad, que es testificada por esas tres cosas, la Escritura, la creación y el Espíritu.

Para liberarse el νους nus de la temible vanagloria y lo demás, necesita humillarse y creer con sencillez; y luego, directamente desde la Escritura y la creación, con la potencia y energía del Espíritu, debe conocer claramente no solo la simplicísima verdad, sino también la compuesta que proviene de la simple.

También comprenderá qué era lo que le impedía alcanzar la contemplación de la verdad y, agregaría, también disfrutar de ella. Entonces, la primera verdad es una sola realidad y simple por naturaleza. Después de esta, para aquellos de nosotros que somos compuestos y complejos, está la verdad compuesta. Y este es el último y mejor objetivo de nuestro νους nus, hacia el cual se apresuran todos los esfuerzos y prácticas de aquellos que persiguen el propósito espiritual, cómo ver desnudo el νους nus, tanto como sea posible, y disfrutar del resplandor que proviene de la primera y única verdad y de la compuesta de una manera maravillosa y admirable. Esto no puede lograrse de otra manera que con la humildad, la sencillez y la fe, con el testimonio de la Escritura y la creación con la potencia y energía increada del Espíritu. Cuando el νους nus refleja en su interior la verdad con el testimonio de las tres fuerzas mencionadas, entonces, al volver a sí mismo, se vuelve mucho más humilde y sencillo, y con certeza fiel.

Y de allí el νους nus asciende a pasos rápidos, como dicen, a la contemplación de la verdad y con sus rayos se ilumina más brillantemente. Con ellos, regresa a sí mismo debido a la magnitud de la doxa-gloria increada que ha contemplado, y desciende a una humildad y sencillez aún mayores y cae en sorpresa, dominado por la fe. Y así, es como si completara y regresara a un círculo divino, ascendiendo con humildad, sencillez y fe, y contemplando la verdad, y avanzando más en humildad, sencillez y fe con el resplandor de la verdad. Y no cesa de seguir este camino mientras dura el «hoy» de la vida, contemplando y considerando la verdad con humildad, sencillez y fe, mediante el testimonio de la divina Escritura y la creación con la potencia y energía increada del Espíritu, y regresando nuevamente a donde comenzó. Y así se diviniza o glorifica con χάρις jaris (gracia, energía increada) día a día y se ilumina con las realidades superiores, y vive una vida llena de toda alegría con la fuerza de Jesús Cristo nuestro Señor, y saborea como un anticipo el disfrute de los bienes eternos futuros.

81 Por su propia naturaleza, la vida contemplativa se completa y se perfecciona con estas tres cosas: fe, participación manifiesta del Espíritu y conocimiento-gnosis de la sabiduría. Porque la contemplación, para dar su definición, es el conocimiento-gnosis de las cosas inteligibles espirituales dentro de las cosas sensibles; a veces es también el conocimiento de las cosas sutiles comprensibles sin un trasfondo sensible, lo cual sucede en aquellos que progresan en las espirituales. Aquí es donde se necesita la fe. Porque dice: “Si no creéis, no entenderéis” (Isaías 7, 9). También se necesita el Espíritu, ya que el Espíritu investiga todas las cosas, incluso las profundidades de Dios (1 Cor 2, 10). Por eso dijo el divino Job: “El espíritu del Pantocrátor (Omnipotente) me enseña” (Job 33, 4).

Luego, por supuesto, está la energía divina (increada), que hierve y remueve, por así decirlo, en el corazón, y vive, y en consecuencia vivifica las cosas supra-cósmicas y condensa las inefables, sintetizando incomprensiblemente y reuniendo al νους nus hacia sí mismo y evitando cualquier extravío, y le da la capacidad de ver las cosas divinas fácilmente con paz y alegría, con mucho placer y consuelo e incluso con agapi-amor divino, y de volverse hacia ellas e imaginar y concebir a Dios de una manera inédita y, en consecuencia, deleitarse en Él con amores más intensos y una alegría correspondiente.

Se necesita incluso sabiduría, como dije. Porque, según la Escritura, la sabiduría iluminará el rostro del hombre (Eclesiastés 8, 1). Iluminará para que pueda pasar fácilmente de la percepción sensible al entendimiento y pasar de las cosas sensibles a las inteligibles espirituales y contemplar visiones divinas y ver las secretas con revelación espiritual en el νους nus; iluminará para poder contemplar de manera visual e imaginar y concebir de manera inteligible espiritual a Dios supra-esencial. En verdad, dichoso es el hombre a quien disciplinas e instruyas, Señor, y a quien enseñarás con tu ley (Salmo 93, 12). Porque verdaderamente sabio es aquel que llega a la fe mediante la pedagogía, educación y es instruido en los misterios de Dios por la enseñanza del Espíritu. Es realmente un gran asunto el sabio que camina con la fe en una unión sobrenatural y conexión y comunión del Espíritu, ya que verdaderamente, como alguien dijo, hay tres cosas incomprensibles: Dios, el Ángel y el hombre filósofo.

Así que él también es otro, un ángel paradójico en la tierra, seguramente un observador de la creación visible y un verdadero iniciado en las inefables divinas energías y operaciones de Dios, ya sea que uno prefiera decir dones o carismas de Dios, captando de alguna manera incluso lo invisible de todas las maneras posibles y llegando con un enfoque directo, imitando a los ángeles, al conocimiento de Dios.

Tal es, en términos generales, el sabio por fe con la fuerza del Espíritu Santo y así es bienaventurado y feliz. Sin duda, me sería suficiente lo que narra en su evangelio el santo Lucas sobre el Señor Jesús, diciendo que estaba libre de preocupaciones, de modo que superaba la fuerza y los elogios de la sabiduría y la χάρις jaris gracia increada. Porque así escribe él: “Jesús avanzaba en edad y en χάρις jaris (Lucas 2, 52), y en otro lugar que “crecía y se fortalecía espiritualmente y se llenaba de sabiduría” (Lucas 2, 40). Pero como quiero hablar más claramente sobre esto, citaré también lo que el santo Salomón dice acerca de Dios: “¿Quién ha explorado las maravillas en los cielos, quién ha conocido Tu voluntad, sino aquel a quien Tú has dado sabiduría y le has enviado tu Santo Espíritu desde el cielo? Así se enderezaron los caminos de la vida de los hombres en la tierra y los hombres aprendieron lo que Te agrada y se salvaron con Tu sabiduría” (Sabiduría de Salomón 9, 16-19).

¡Ves hasta qué punto llega el poder y la fuerza de la sofía-sabiduría con la participación del Espíritu! ¡Y cuánto se aleja de la salvación aquel que no ha recibido sabiduría y Espíritu de Dios y no es guiado por un hombre sabio y participante del Espíritu! Y si para el Salvador, en quien habita toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 1, 19), se han escrito las cosas anteriores, y luego para todo el género humano, no es difícil comprender cuánto se necesita la sabiduría y la ayuda del Espíritu, y cuánta misericordia y poder, fuerza y progreso ha recibido del Dios filántropo (amigo del hombre) y misericordioso el sabio espiritual que investiga los cielos y avanza en el conocimiento de la voluntad del Altísimo, algo maravilloso. Que así sea.

Pero después de haber dicho tanto sobre lo contemplativo, ahora debemos hablar también sobre la contemplación y presentarla por separado y alimentarla, por así decirlo, en lo logístico o lógico de la psique del oyente serio. Debemos decirlo y no dudarlo en absoluto. Esto es lo que Dios ordena a todas las criaturas lógicas, es decir, transmitir sin envidia a los inferiores y recibir reverentemente de los superiores, tanto como puedan, el divino resplandor y las cosas espirituales y comprensibles; mientras que con aquellos que están en el mismo nivel deben relacionarse fraternalmente sin ostentación y hablar sobre las cosas espirituales comprensibles y de Dios. Así no solo la rectitud y lo correcto sin engaño brillarán en la Iglesia del Dios vivo, pero también el santo y hermoso rostro de la agapi-amor, que es la marca distintiva de los discípulos de Cristo (Juan 13, 35), brillará y alumbrará para siempre en nuestros corazones, derramada en nosotros por el Espíritu Santo para que amemos perfectamente y simplemente a Dios y a los hombres.

Y así viviremos una vida angelical, bienaventurada y dulcísima, totalmente dependientes de la divina doble αγάπη agapi (amor incondicional, altruista) deificante, de la cual dependen toda la Ley y los Profetas (Mateo 22, 40), y de la cual no hay cosa más dulce para la psique-alma, especialmente cuando tiene su origen directo en la contemplación y el conocimiento de Dios y de las cosas divinas, es decir, por la iluminadora χάρις jaris (gracia, energía increada).

Por lo tanto, aquel que ha puesto correctamente como objetivo y tarea su ascenso hacia Dios, para unirse con Él y así ser divinizado o glorificado, -ya que sin ser divinizado el νους nus (espíritu de la psique), el hombre no puede ser salvado, según el dictamen de los sagrados Teólogos-, ese, junto con la práctica alcanzable de los mandamientos del Señor, avanza también en la contemplación de las realidades y de las cosas visibles, de modo que ni la práctica sea ciega, es decir, separada de la contemplación, ni la contemplación sea inerte, es decir, sin la práctica.

Entonces, con la sabiduría del logos y del νους nus y el conocimiento-gnosis sagrado de las Escrituras, comienza con un impulso bueno, como se dice, a contemplar acertadamente y lógicamente el mundo sensible como indicación del poder infinito y sabio del Creador, y luego disfruta de lo infinito según su capacidad y diferencia global, -por supuesto que a medido que uno pueda acercarse- mientras su νους nus se alimenta secretamente con los espectáculos místicos. Y con el paso del tiempo, viviendo una vida sin ruidos en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y limitándose a filosofar solo sobre lo divino a través de las Escrituras y de las cosas visibles, trata en la medida de lo posible de considerar espiritualmente la creación en conformidad con las Escrituras y los símbolos con la verdad, con una acción más unificadora. Cuando esto sucede, el νους nus, con la benevolencia del Espíritu orante y Su energía correspondiente, se eleva a la visión y al conocimiento de la verdad sagrada, como dice el Gran Dionisio el Areopagita, en el segundo escalón sagrado de la contemplación, para decirlo en general, es decir, en los divinos espectáculos, conceptos y significados sin símbolos ni velos o coberturas.

Después de esto, de alguna manera desnuda el νους nus se acerca a las realidades comprensibles espirituales, luchando por tener dentro de sí las revelaciones divinas con su pureza y su ascenso hacia Dios, como en un espejo espléndido, con resplandores más brillantes que el sol.

Y después, avanzando nuevamente por la χάρις jaris con todo lo que es posible de alcanzar, avanza al tercer escalón, digamos, en el cual eleva los muchos y bienaventurados espectáculos y las divinas energías, con una visión más unitaria y concentrada, de las muchas heterogeneidades en el inefable έρως eros (amor ardiente) de la Mónada o Unidad inmutable y oculta, transformándolas con todo su sentido espiritual e intelectual en un fuego y en un έρως eros cordial divino, indecible y deificante, dirigido en contemplación por el Espíritu que ilumina con la verdad y el recuerdo (Juan 14, 26). Y esta es, según el Gran Dionisio nuevamente, la unitaria participación divina de esta misma Mónada, tanto como es posible.

Así, ascendiendo con estos escalones de la participación espiritual tridimensional (tris-hipostática) unitaria, el teoforo (portador de Dios) y divinizado νους nus con el intelecto disfruta los insoportables dardos de una fiesta divina dionisíaca y sus divinos locos έρως eros (amores ardientes) con signos manifiestos y evidentes, y viéndose a sí mismo herido por la divina agapi, amor incondicional (Cantar de los Cantares 2, 5) y como si se fuera quemando evidentemente por el fervor divino, se entusiasma y realmente entra en éxtasis, porque ha ingresado con un rostro brillante en los misterios de la teología apofática (confirmación negativa) y disfruta, viendo sin visión, lo sin principio incontrolable, infinito e ilimitado, lo incontenible y completamente inexpresable y totalmente incomprensible. Y se imagina como un mar infinito e intransitable la esencia de Dios que supera todo concepto de tiempo y naturaleza, según algún Teólogo. Y esto es, como dice nuevamente el santo Dionisio, el simposio de la divina supra-visión, que alimenta espiritualmente e intelectualmente y otorga la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) a todo aquel que se eleva a ella, comenzando, por supuesto, desde la contemplación y el conocimiento-gnosis de las cosas, como lo explica este iluminado, en aquella parte que explica los símbolos de la jerarquía eclesiástica. Como también dice el Gran Basilio: «Cuando alguien supera con la contemplación la belleza de las cosas visibles y se para frente a Dios mismo, cuya visión, expectación solo se revela a los corazones puros, entonces, después de avanzar hacia las alturas de la teología, puede convertirse en un supervisor y espectador de las divinas realidades y cosas».

Y de nuevo, sobre el dicho del profeta David: «Por la mañana estaré delante de ti y te observaré» (Salmos 5, 4), dice san Basilio el Grande: «Cuando me pare frente a Ti y me acerque con mi νους nus a la contemplación relacionada Contigo, entonces recibiré la energía supervisora (espectadora) con la iluminación del conocimiento-gnosis.

Similares también puedes escuchar al santo Máximo el Confesor decir lo siguiente, que revela directamente cuánto progreso viene de la contemplación y el conocimiento-gnosis de Dios a través de las Escrituras y la creación. Y que de esto proviene usualmente la iluminación del conocimiento-gnosis, con la cual se logra la bienaventurada θέωσις zéosis (divinización, glorificación) «por imposición», algo excepcionalmente raro y difícil de encontrar también entre los hisijastas, debido a la falta de un maestro experimentado por la inactividad de la divina χάρις jaris gracia, como dice el destacado maestro de la ησυχία hisijía, San Isaac el Sirio, en su logos sobre la percepción espiritual y la fuerza contemplativa.

Dice también el santo Máximo el Confesor: «Llamamos luces teúrgicas a las enseñanzas de los Santos, porque producen luz de conocimiento-gnosis y divinizan a aquellos que se someten a ellas». En esto concuerda claramente el santo Dionisio el Areopagita que dice: «Las demás luces teúrgicas, que nos son reveladas por la tradición mística de nuestros inspirados guías, siguiendo las Escrituras, también nosotros nos hemos iniciado en ellas».  Y en otro lugar dice: “La gnosis divina (conocimiento espiritual), a aquellos que se inclinan hacia ella como es legítimo, los eleva tanto como les corresponde y los une en la unión de su sencillez». Y de nuevo: «Cada manifestación luminosa que nos llega del Padre por bondad, nos eleva como fuerza unificadora, haciéndonos simples y devolviéndonos hacia la unidad y la divinizante o deificante sencillez del congregador o sinágogo Padre. Porque de Él son todas las cosas y hacia Él tienen su propósito (Rom11, 36)».

¡Comprendes que aquel que se inclina y tiende hacia Dios con un giro hacia Él, es decir, con contemplación divina, después de haber encontrado con sabiduría su sencillez dentro de Dios, ya sea que ascienda desde los seres y contemple a Dios, o desde la Escritura, -simbólica o divina de cualquier manera-, se une a Dios y se diviniza, y no solo eso, sino que también es llamado dios!

Porque Dionisio dice nuevamente: «Todos los seres espirituales y lógicas que se han vuelto con toda su fuerza hacia la unión con la teúrgica ocultación y se elevan incomprensiblemente, tanto como les es posible, hacia los divinos resplandores, ellos con una imitación de la fuerza de Dios, por así decirlo, son dignos de ser llamados también dioses».

Como también el lenguaje teológico del Gran Gregorio el Teólogo dice claramente: «El hombre es una existencia viva que gobierna aquí y se traslada a otro lugar; el fin de este misterio es su θέωσις zéosis (divinización, glorificación) con su giro hacia Dios».

Y el divino Máximo: «La forma comprensible espiritual de la divina Escritura transforma a los gnósticos/conocedores con sabiduría y los guía hacia la θέωσις zéosis, ya que, mediante la metamorfosis, transformación dentro de ellos del logos, ellos reflejan con rostro descubierto el esplendor del Señor (2 Cor 3, 18)».

Por lo tanto, la vida contemplativa necesita estas tres cosas, como dije anteriormente: fe, participación del Espíritu y conocimiento-gnosis de la sabiduría, con la  δύναμη dinami (poder, potencia y energía increada) de Jesús Cristo nuestro Señor.

82 La vida contemplativa, con la ayuda del Espíritu vivificante, llena místicamente al contemplativo con muchas y admirables visiones, expectaciones comprensibles espirituales. Por supuesto, no todas al mismo tiempo, ni todas juntas, sino con el tiempo y después de una larga vida de filosofía (divina de vida), también con algún orden y de manera escalonada. Y a veces lo escucharías decir, mientras contempla en la abundancia de la ησυχίας hisijía (serenidad mental y paz cordial), tranquilidad y el despojo y la huida de todo, excepto de Dios: «Estaré en el aislamiento hasta que me vaya» (Salmo 140, 10). Otras veces, por su giro hacia el conocimiento-gnosis de los seres, dice: «¡Cuán magníficas son tus obras, Señor; todas las hiciste con sabiduría!» (Salmo 103, 24). Y: «El aroma de tus vestiduras es como el aroma de un campo lleno, Señor, que Tú has bendecido» (Génesis 27, 27). A veces, haciendo que el hombre vea más alto y guiándolo hacia ascensos espirituales comprensibles, lo incita a decir a Dios: «Correré tras el aroma de tus perfumes» (Cantar de los Cantares 1, 4) y: «Te alabaré, Dios mío, Rey mío, y bendeciré tu nombre por siempre por los siglos de los siglos. Grande es el Señor y digno de toda alabanza; Su grandeza no tiene fin” (Salmo 144, 1 y 3) y: «Tu conocimiento-gnosis es maravilloso para mí, sublime; no puedo alcanzarlo» (Salmo 138, 6). En otras ocasiones, mientras los espectadores se elevan en la visión suprema, los hace cantar diciendo: «Tú, Señor, eres excelso para siempre, y tu nombre se recordará de generación en generación; has demostrado ser incomparablemente superior a cualquier otro dios imaginado» (Salmo 101, 13; 96, 9). A veces, los hace proclamar con una expresión decidida: «No hay nadie como Tú, Señor, entre los dioses falsos; no hay nadie que realice obras como las Tuyas» (Salmo 85, 8).

Además, la vida contemplativa muestra a aquellos que contemplan espiritualmente, la cima del monte del conocimiento-gnosis y el santo lugar de Dios, donde suben y permanecen los que tienen manos inocentes y los limpios de corazón (Salmo 23, 3-4), pero los dignos de ver también ascensos hasta los cielos y descensos hasta las profundidades o abismos (Salmo 106, 26), es decir, los misterios altos y profundos del Espíritu.

A veces hace que el νους nus se detenga maravillosamente en la expectación, visión personal de la Trinidad; otras veces lo ocupa asombrado en la contemplación de Jesús y Su economía encarnada y los maravillosos misterios que la siguen. Pero incluso entonces, después de muchas y bienaventuradas expectaciones, visiones, no lo abandona a la contemplación, a menos que lo introduzca iluminado incluso en los pliegues (o seno) más profundos de Dios de manera paradójica -¡qué maravillosa χάρις jaris!-, en un verdadero reposo y descanso inexpresable y en un éxtasis y deleite espiritual sobrenatural, por no decir la embriaguez, de los bienes de Dios y en una mayor exaltación. En esos pliegues (o seno) benditos, que Abraham recibió como herencia de Dios, cuando incluso Dios mismo se convirtió en herencia de Abraham, de acuerdo con: «YoSoY el Dios de Abraham» (Génesis 26, 24). Por lo tanto, dado que Dios es especialmente el Dios de Abraham, entonces también los pliegues de Dios son pliegues de Abraham (Lucas 16, 22). Por lo tanto, en los pliegues o seno de Dios, o si alguien prefiere decir en los pliegues o seno de Abraham, eleva e introduce con toda sencillez y con un amoroso y excesivo deleite y gozo, diviniza o glorifica verdaderamente y hace feliz con alegría y una satisfacción intensa e inexpresable la vida contemplativa, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu, al νους nus con el intelecto que ha recibido sabiduría y se estudia tanto como más pueda mirar hacia arriba, con la  δύναμη dinami (poder, potencia y energía increada) de Jesús Cristo nuestro Señor.

83 Dado que tanto la creación como la Escritura se han elevado a su sencillez por el logos de Dios, y cuando se consideran espiritualmente, sostienen el νους nus (espíritu de la psique) y todas las fuerzas y facultades en la supervisión y comprensión de Dios, con la acción enérgica previa y movimiento del Espíritu en el corazón, el sagrado David nos enseña (Salmo 32, 5-6) con excelente sabiduría, cuándo los Νόες noes o nus (a los que llama cielos) se apoyan en el logos del Señor y toda su fuerza con el aliento de Su boca, y cuándo parece que la tierra inteligible espiritual, es decir, nuestro corazón, está lleno de misericordia, es decir, de la fuerza, energía y movimiento del Espíritu, con percepción y claridad. Sin embargo, antes de que el νους nus sienta la energía, la fuerza y el movimiento dentro del corazón, no solo no adquirirá solidez a partir del estudio contemplativo y espiritual de la creación y la divina Escritura y la reunión de todo en un logos, sino que también existe un gran temor de formar falsas fantasías y perderse. Por lo tanto, si vamos a ocuparnos de la contemplación de Dios a partir de la Escritura y la creación, condensando de manera unitaria y uniforme los muchos logos y contemplaciones de los seres en un logos y un espíritu, y viendo de manera uniforme y unitaria, simple y amorfa la contemplación dentro de la infinitud, la ilimitación y la anarquía sin principio, intentemos primero encontrar el tesoro de nuestro corazón dentro de nosotros mismos y supliquemos al Santo Dios que llene nuestra tierra con su misericordia increada. Y entonces, con toda nuestra fuerza, permitamos que nuestro νους nus se eleve libremente para comprender a Dios de manera unitaria, uniforme, simple, amorfa, eterna, infinita e ilimitada, con la contemplación y la ayuda del Logos y el Espíritu.

84 Cuando, mientras el hombre con sinceras y simples disposiciones de la psique-alma recorre el camino de la virtud con virtudes y con un espíritu humilde y paciente y con la esperanza que da la fe, la vivificante e inagotable fuerza y energía increada del Espíritu Santo irrumpen en el corazón, iluminando las facultades de la psique-alma, moviéndose abiertamente según Su naturaleza como Paráclito (Suplicador), y llama más rápidamente a sí mismo al νους nus, que está en acción, y se une inefablemente con Él, para que el νους nus y la χάρις jaris (gracia, energía increada) sean realmente un espíritu, entonces ciertamente el νους nus, espontánea y ayudado por el aliento de la χάρις jaris, alcanza la contemplación, ya que después de haber cesado inefablemente hasta entonces su circulación y peregrinación ininterrumpidas con la energía y la luz del vivificante Espíritu Santo, y asiste en apocalipsis/revelaciones de los divinos misterios espirituales. Y en silencio inalterable ante todo, con una mirada que se adapta a su naturaleza, llega a penetrar en misterios sobrenaturales inenarrables. Y aquel que recibe la energía increada de Dios a través del Espíritu Santo tanto más contempla y se vuelve poseído por Dios, elevándose según su capacidad hacia la visión de Dios con el conocimiento-gnosis de las cosas divinas, inspirado por lecturas sagradas, en la medida en que se aísla con humildad y oración. Entonces, ni siquiera está fuera de la teología, sino que es al mismo tiempo teólogo y no soporta no teologizar, y de hecho lo hace constantemente.

Pero sin el don y donación celestial al que nos referimos y sin que el Espíritu sople continuamente y claramente en el corazón, ay de aquel, todo lo que ve el νους nus con la mente son fantasías y todo lo que teologiza son palabras vanas que se dispersan en el aire, sin despertar el sentido (espiritual) de la psique-alma como debería, porque provienen del oído y de palabras que vienen de afuera. Desde aquí entró el error generalizado de los misterios espirituales e intelectuales y de la teología misma, lo cual es muy lamentable, porque no provienen de un corazón en el que actúe el Espíritu iluminador, en el que reside la verdad unitaria, unificada e inmutable de la teología en general. Porque en un corazón donde no está presente claramente y de manera inagotable la vivificante y luminosa fuerza y energía increada del Espíritu, ya sea soplando que uno quiera decir, ya sea fluyendo, allí no hay unión espiritual, sino más bien división; no hay poder, fuerza y estabilidad, sino debilidad y variabilidad; ni luz y visión de la verdad, sino más bien oscuridad y criaturas imaginarias de la fantasía, y en general un camino de error y locura. Porque, según los Padres, el νους nus puede pasar por tres órdenes o caminos, es decir, el natural, el sobrenatural y el contra natura. Cuando el νους nus contempla algo espiritual en un sujeto, entonces ve por naturaleza, pero con la energía sobrenatural del Espíritu. Cuando ve hipostáticamente o substancialmente y no en un sujeto, por ejemplo, tal vez un demonio o un ángel, si el el νους nus se ha vuelto pacífico y el resplandor del Espíritu se intensifica, entonces ve sobrenaturalmente y, por lo tanto, sin error o engaño. Pero si al contemplar las cosas visibles el νους nus se divide y se oscurece y se apaga la fuerza vivificante, entonces ve contra natura y esa visión es de engaño o error. Por lo tanto, no debemos elevar el νους nus con la mente a la visión espiritual de las sustancias, ni creer en absoluto en la visión si el corazón no recibe la energía, como mencionamos anteriormente, y no es movido por la fuerza y energía increada del Espíritu Santo, si queremos tener un νους nus con mente o intelecto (unidos en uno con el nus) sanos y prudentes.

85 Algunos intentan, y lo hacen muy bien, psicoterapiar y sanar la inflamación de sus πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, etc.) con el rocío celestial de la χάρις jaris (gracia, energía increada); para ellos está escrito: «El rocío que envías Tú es nuestra terapia» (Isaías 26, 19). Para otros, este rocío, unido a una ayuda divina algo mayor, se transforma en maná y como otro tipo de trigo se convierte en pan, ya que se muele con la humildad del corazón y se amasa con el agua de las lágrimas, y se cuece en el fuego del conocimiento-gnosis espiritual. Y esto les sucede adecuadamente y de manera muy justa, y se convierte en alimento similar al de los ángeles. Para ellos está justificado lo que está escrito: «El hombre comió el pan de los ángeles» (Salmo 77, 25). Hay otros que, en un progreso más elevado, su naturaleza se ha convertido y se manifiesta claramente como maná. Para ellos, los Evangelios dicen: «Lo que nace del Espíritu es espíritu» (Juan 3, 6). La primera clase son los sabios hisijastas, la segunda son aquellos que practican el silencio adicional junto con el conocimiento-gnosis divino, y la tercera son aquellos que han alcanzado la sencillez universal y han recibido la transformación divina con la  δύναμη dinami (poder, potencia y energía increada) de Jesús Cristo nuestro Señor.

86 El νους nus que ha escapado mentalmente y espiritualmente con la  χάρις jaris tanto del Faraón (espiritual) como de Egipto (espiritual) y de sus terrores y males, fatigas y sufrimientos, así como de la vida carnal, llena de las amargas olas de los pazos y la maldad salada, y ha llegado a un desierto espiritual, es decir, a una liberación de Faraón mental y espiritual; y que, en pocas palabras, ha experimentado espiritualmente y superado todos los terrores y males que entonces experimentaron los judíos de manera sensible, este νους nus come luego maná espiritual, con percepción y sentimiento de la psique-alma y sin peligro, el cual maná prefiguraba lo que comieron entonces los israelitas sensiblemente (Éxodo 16, 35).

Y al principio, ciertamente, a veces desea las carnes mentales o espirituales, como ellos deseaban las carnes sensibles (Éxodo 12, 8) de los sacrificios egipcios, lo cual es muy peligroso, pero también engañoso. Y a menudo experimenta el rechazo de Dios, hasta que con la súplica y la vuelta a la μετάνοια metania (arrepentimiento, conversión y conversión) reconcilie adecuadamente a Dios. Y si sigue alimentándose continuamente de este maná en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y tranquilidad, con el tiempo y con la adición de la tendencia y el impulso por parte de la χάρις jaris (gracia, energía increada) ve claramente, se diría, la carne mental o espiritual cambiando de alguna manera en la naturaleza del maná.

Para este νους nus que come maná hay balanzas y trompetas espirituales (Levítico 19, 36), con las cuales come con moderación el maná y no acumula más de lo necesario diariamente, para que no se pudra por exceso y así se pierda todo, y junto con la falta de alimento se pierda también el νους nus con la mente que no mantiene la medida. Es evidente que el νους nus come maná, porque aunque no come nada más, vive una vida notablemente mejor que cualquiera que coma cualquier cosa y todo, me refiero por supuesto a lo espiritual.

Que él también se haya transformado de alguna manera por el hábito de esta alimentación, adquiriendo la cualidad del maná, es señal de la falta de apetito por cualquier otra cosa que antes deseaba, y cuando en todos los aspectos se alimenta de maná y se convierte en un niño y se adhiere a la piedad y fe en Dios. No es extraño que uno se transforme en el hábito de aquello de lo que come continuamente y se sacia por mucho tiempo; así tampoco será inapropiada la transformación del νους nus hacia el hábito del maná, porque por naturaleza la alimentación continua y sin cambio de alimento suele transformar según su propia naturaleza a aquello que alimenta. Por lo tanto, el νους nus no solo tiene el orden clara de un ángel, sino que también se convierte en partícipe de la adopción divina y avanza con justicia de doxa-gloria espiritual en doxa-gloria, no solo mirando hacia el Uno, sino también convirtiéndose en uno consigo mismo, y en este Uno vive y disfruta sobrenaturalmente y, por así decirlo, disfruta inefablemente los misterios divinos con la fuerza del Espíritu Santo. Y, por supuesto, también él mismo cambia y se convierte realmente de acuerdo a lo que ve y alaba, para que vea a sí mismo con la cualidad del maná.

Este orden es mucho más alto y honorable que aquel que sabe que come maná, pero no ha sido transformado de acuerdo a la calidad del maná. El primero puede experimentarlo el νους nus en algún lugar al principio cuando se concentra en sí mismo en una unión espiritual. El segundo es una clara revelación de la verdadera unión y la revelación de los misterios del conocimiento-gnosis y la liberación absoluta de todo y de la más simple espiritualidad.

87 El νους nus es simple por naturaleza, porque también lo Divino, de quien es imagen, es simple. Como es simple, ama y actúa de manera simple, porque cada uno ama lo que es similar a su naturaleza; pero se diversifica, no por sí mismo, sino por los sentidos y las cosas y realidades o percepciones sensibles a través de las cuales recibe las espirituales comprensibles. Pero cuando el νους nus establece su logos para razonar y juzgar entre sí mismo y los sentidos junto con las sensibles o percepciones sensibles tan científicamente como sea posible, de modo que no haga los sentidos y las percepciones sensibles menos agudas de lo que deben ser, ni oscurezca las bellezas de las sensibles o las oscurezca por negligencia o las exagere groseramente y las someta en el poder del νους nus desde la indiferencia hacia ellas, sino que atribuya a cada una con prudencia lo que le corresponde, entonces el νους nus se vuelve unificado y simple, se restablece en su naturaleza, se aleja de las divisiones y comienza nuevamente a amar naturalmente lo uno y simple y a actuar unificadamente y simplemente, lo cual busca porque lo ama. Y al buscar, se eleva por encima de toda composición hasta encontrar lo verdadero y principalmente y simple Uno, que es Dios. Entonces, solo bajo las alas de Dios, a veces cubriéndose y a veces volando gracias a estas cosas y realidades, disfruta como es razonable satisfacerse el νους nus que está custodiado y poseído por Dios.

88 Por los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, etc.) cayó sobre la potencia y energía perceptiva de la psique-alma algo así como una densa nube y la hizo ver cosas diferentes en lugar del Ser. Cuando el νους nus, con la oración constante, el cumplimiento de los mandamientos y la elevación en la contemplación de Dios con la ayuda de la χάρις jaris, disipa esta densa nube, ve claramente por sí mismo que ve a Dios, y no necesita que nadie se lo explique, igual que no necesita una persona que ve con la visión sensible, siempre que no haya algo que moleste y cubra las pupilas de sus ojos. Del mismo modo que los objetos sensibles son percibidos por los sentidos cuando estos están sanos, así también las realidades espirituales son familiares para compresiones espirituales que permanecen limpias de la nube de los pazos. Y así como la percepción de los sentidos se logra mediante la capacidad perceptiva de los sentidos, de la misma manera la contemplación del νους nus generalmente se convierte en expectación, supervisión de las realidades espirituales, después de lo cual se convierte en una contemplación de Dios simple, informe, sin cualidades y fantasías con la fuerza de la χάρις jaris. Esto, dominando el νους nus, lo libera de cualquier objeto sensible e inteligible y lo sumerge, en sorpresa y admiración, en un abismo de infinitud, ilimitación e indeterminación de una manera que es imposible describir con palabras.

89 Oh Señor Pantocrátor, Todopoderoso, ¡Tú que eres el principio de todas las cosas visibles e invisibles y espirituales! Tu principio es lo sin principio, oh increado; Tu definición es lo indefinido, oh ilimitado; Tu naturaleza es lo sobrenatural, oh inabordable; Tu esencia es lo supra-esencial, oh ingénito; Tu forma es la informe, oh invisible; Tu cualidad es la perpetuidad, oh incorruptible; Tu figura es lo sin figura, oh ilimitado; Tu lugar es lo sin límites, oh sin fronteras; Tu aprehensión es lo inaprehensible, oh inexplorado; Tu conocimiento y contemplación es lo invisible y desconocido, oh inaccesible e incomprensible; Tu logos es lo inefable, oh inexpresable; Tu interpretación es lo in-interpretable, oh indecible; Tu comprensión es lo incomprensible, oh inconcebible; y en general, tu posición es la retirada de todo, oh supra-divino. Eres todo, admiración, paz, valentía, amor, dulzura, placer y convicción en todas las cosas y verdadera despreocupación y alegría, la única en hipostasis gloria, realeza, sabiduría, fuerza y energía. Por eso, desde Tu naturaleza te conviertes en éxtasis inefable de todas las cosas visibles y descanso de todas las cosas inteligibles y descanso en Ti, admirable para aquellos que te contemplan y te consideran por participación del Espíritu Santo, Dios inexpresable.

90 Dice san Gregorio el Teólogo: «Cuanto más se admira lo Divino, más anhelado se vuelve; y como es deseable, purifica. Y como nos purifica, nos hace semejantes a Dios; y cuando nos convertimos así, como ya somos Suyos, nos acepta». Y no solo Dios hace así, sino que también aquellos que han hecho la catarsis se dirigen a lo divino y a Dios como a amigos espirituales y verdaderos. Por eso, el Teólogo agrega: «Es Dios y se une y se conoce con dioses». ¿Ves el milagro de la unión? Dios, dice, se une con dioses. Y dado que hay una unión entre ellos, es evidente que sus disposiciones, deleites y placeres en la unión serán similares. Por eso dice: «Y se conoce». De manera similar, aquellos que, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) se han vuelto divinos y dioses, se dirigen a lo divino y a Dios como si fueran familiares, y los conocen de la misma manera en que Dios considera y se comunica con aquellos que, como dijimos, se vuelven divinos y dioses. Esto es lo que revela San Gregorio el Grande al añadir, no sin razón: «Y quizás ellos conocen a Dios tanto como Él los conoce a ellos», de manera análoga, el Dios por naturaleza conoce a los en posición dioses por χάρις jaris (gracia, energía increada).

Por tanto, ¿cuánto puedes imaginar, pensando correctamente? Son realmente muy felices y afortunados aquellos que se elevan correctamente a las visiones y contemplaciones de Dios con todo el ímpetu de la psique-alma y todo el conocimiento-gnosis espiritual, cuando ves a todos los que están en Dios se encuentran en un estado de asombro y máxima admiración ante lo incomprensible de Dios, ya que es sin principio, ilimitado, indescriptible y completamente eterno e infinito. Por eso, sus psiques-almas se adhieren apasionadamente a Dios (Salmo 62, 9); y derretidos de felicidad, sufren un anhelo insoportable, mientras contemplan el rostro divino y la belleza excelsa de Él. Luego, después de esto y por la divina teúrgia, hacen la catarsis, se purifican y se vuelven divinos y dioses y se unen conscientemente con Dios. Este, habiéndose vuelto conocido por ellos gracias a la riqueza espiritual de aquellos que fueron glorificados y consecuentemente hacia la donación sobrenatural de su divinización o glorificación y unión divina, los fascina maravillosamente con Su belleza sobresaliente toda su percepción espiritual y todo su deseo; los tiene a su alrededor hechizados o encantados como otros ángeles, cantando ininterrumpidamente y en armonía: «Dios se quedó de pie en la congregación de los dioses y se sienta en medio para juzgarlos» (Salmo 81, 1) y: «El Señor, el Dios de los dioses, habló y llamó a la tierra, es decir, a los hombres terrenales, desde el oriente hasta el occidente» (Salmo 49, 1).

Por eso, los gobernantes soberanos de los pueblos se reunieron con el Dios de Abraham (Salmo 46, 10) y luego se pararon alrededor de Dios como los serafines se paran alrededor de Él (Isaías 6, 2), y reciben divinos resplandores y alumbramientos de misterios sobrenaturales y siguen inseparablemente a Dios, que es infinitamente superior a todo. Entonces, si, según el logos del Señor, los que han hecho la catarsis y son puros de corazón son bienaventurados y dichosos, porque ellos verán, contemplarán a Dios (Mateo 5, 8), ¿cómo no son bienaventurados los contemplativos, que se elevan con admiración del conocimiento-gnosis de Dios y ascienden al rango o axioma divino con su progreso? Por lo tanto, si anhelamos la bienaventuranza mencionada anteriormente y deseamos obtener la θέωσις zéosis (divinización, deificación, glorificación) y así permanecer firmes como los querubines alrededor de Dios, debemos ocuparnos de la ciencia contemplativa y la praxis, práctica con todo nuestro cuidado, con la fuerza de nuestro Señor Jesús Cristo.

91 Deseo ardientemente verte y luego alabarte, dador de vida, vida de aquellos que de alguna manera te ven, Señor Dios mío, pero aunque quiero, no puedo decir nada digno de ti y realmente me encuentro en una gran confusión y ansiedad. ¡Oh, cómo mi νους nus (espíritu de la psique) está familiarizado Contigo, oh Soberano, creador omnisciente, y solo cuando te ve disfruta de la paz y el descanso natural! Por naturaleza, anhela, como νους nus, una vez liberado del círculo de las cosas exteriores y visibles y se encuentra en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) consigo mismo, concebir y reflexionar con su velocidad natural lo más alto y fijarse a causa de su inmaterialidad a las cosas más inmateriales. Porque corre naturalmente hacia lo más alto de todos y superior a toda materialidad. Es evidente que el νους nus, asistido adecuadamente a causa de la fe por el impulso del Espíritu Santo y elevándose con él, o más bien, atrayéndose poderosamente por las cosas y realidades inteligibles que te rodean, como pariente suyo, ansía excesivamente verte con toda la disposición de la psique-alma. ¡Y qué cosas maravillosas y bienaventuradas experimenta “padece”, según su naturaleza!

Porque el νους nus tiene una naturaleza espiritual e intelectual que es más capaz de volar y más rápida que todas las criaturas, y su deseo es como debe ser lo inteligible espiritual, por eso necesita concebir y comprender, como los animales sensibles necesitan comer. Porque así como es adecuado para los animales que tienen sentidos comer, así es adecuado para el νους nus concebir y comprender. Es decir, el νους nus vive adecuadamente y crece, disfruta y deleita, como los animales con la comida.

Sin embargo, esto le sucede por su acción, es decir, por concebir excesivamente, y especialmente cuando llega inexpresablemente a Ti, gracias a la bondad de Tu Espíritu, y su deseo se mezcla con la dulzura de Tu doxa-gloria inefable e increada. Por lo tanto, ¿qué le sucede a alguien que desea algo en particular cuando encuentra algo atractivo y especialmente con Tu atracción, y esto por Tu providencia, hacia algo tan deseable como Tú? Porque Tú, Rey omnisciente, omnipotente, sumamente bueno y bondadoso, Señor, después de haber creado el νους nus con intelecto que concibe, le haces de tal manera que se regocije naturalmente con tus propios bienes y sea dominado y sorprendido por la divina agapi-amor y, de alguna manera, sienta una divina locura por Ti comparable al entusiasmo dionisíaco.

Y el νους nus, después de haber sido construido tan completamente amigo de lo bueno, tiene completamente también la agapi-amor de lo bueno por naturaleza, por lo tanto, por la Providencia, tiene el deseo de concebir lo mejor y siempre desear las cosas y realidades más altas y las que están por delante y regocijarse de antemano por las superiores. ¡Cómo apareces ahora para él y cómo lo maravillas con suprema sabiduría, asombrado por la agapi-amor a Tu contemplación y aunque está en éxtasis con todo su ser, excepto por Ti! No pareces solo variado, dulce, ni simple, ni comprensible, ni incomprensible, ni temible, ni condescendiente, sino que ahora eres esto, luego aquello.

Y así, el movimiento y la vuelta del νους nus con la mente no tienen que inclinarse hacia algo fuera de Ti por diversidad aparente o sencillez, por deseo de comprensión o incomprensión, por temor o condescendencia. Y en general, ya que eres todo bien y bondad y el principio poético y creativo de todos los bienes y hermosuras supremas y superiores, el νους nus no puede considerar nada más y no puede permanecer y deleitarse de muchas maneras, sino solo en Ti. Porque tú tienes todas las cosas dentro de Ti como causa y estás por encima de todo, como Creador, innumerables veces infinitamente hermoso. Por eso, aunque eres uno en esencia, oh Dios, eres considerado de muchas maneras en cuanto a tus energías debido a su multitud. Y nuevamente debido a su grandeza, eres considerado grandioso.

Y lo más maravilloso y sorprendente es que, sin importar cómo te haces ser recibido, permaneces el mismo. Porque Tú, que eres completamente incomprensible según esencia, no eres contenido necesariamente ni en energía ni en poder. ¿Quién puede encontrar la medida de Tu energía y poder? ¿Quién ha conocido tu sabiduría? ¿Quién ha explorado el océano de Tu bondad? Y ¿quién ha entendido profundamente algo de Tus cosas y realidades? A pesar de todo esto, eres concebible y comprensible de alguna otra manera.

Por lo tanto, cuando el νους nus comienza a contemplar las cosas inteligibles espirituales que se esconden en las visibles, sube luego avanzando hacia Ti, Salvador, único e incontenible. Y porque es dulce y sumamente agradable la comprensión de Ti y porque es amiga de lo bueno, se apresura con todo cuidado y compite, podríamos decir, para subir aún más alto. Sin embargo, al no poder llegar más lejos y al reflexionar correctamente que aquello que lo atrae, indiscutiblemente se le escapa como superior a él, se apodera de él un gran έρως eros (amor ardiente) y es poseído por una locura dionisíaca por Ti, encendiendo en la psique-alma anhelos ardientes. Así, hace de la comprensión de lo incomprensible la chispa de la divina agapi-amor y convierte el asombro en un medio para obtener divinos amores.

No le atrae tanto lo que ha podido aprender sobre Ti, omnisapiente, como lo inflama aquello que le escapa, y le hace admirarlo mucho y anhelarlo especialmente, precisamente debido a lo inalcanzable de su conocimiento-gnosis.

Añadiría que convence al νους nus a buscar, no por supuesto lo que eres en esencia -porque eso es sin duda imposible para cualquiera y de todas las maneras más allá de lo imposible-, sino la fuerza divina y la energía de Tu esencia, y en general, todas las cosas que se consideran y se teologizan como inconcebibles e incomprensibles en torno a Ti, las cuales, como dije, son infinitas en su magnitud e inescrutables en su multitud. Por lo tanto, en estas cosas y realidades, aunque el νους nus no puede llegar a un fin, ya que son infinitas, sin embargo, es posible, para aquel que se acerca a Ti después de haber hecho la catarsis y purificarse y con la contemplación de tu belleza, avanzar hacia visiones más luminosas y claras de lo que Te rodea, y ser divinizado o glorificado adecuadamente. Por eso enciendes con una flecha de amor el νους nus que te espera como suyo, iluminándolo cada vez más y llevándolo a algunas expectaciones profundas místicas supra-celestialmente. Oh Mónada, Unidad alabada y Tríada preciosa! ¡Oh profundidad de poder, fuerza, energía y sabiduría infinita! Cómo desde esta misma, ya sea tomada como origen, o como línea, introduces el νους nus en Tu sagrado y misterioso gnofos1, llevándolo de doxa-gloria en doxa-gloria y, a menudo, dejándolo reposar incluso en el supra-luminoso gnofos. No conozco, como Tú conoces, si se trata del gnofos1 en el cual Moisés entró en ese momento (Éxodo 20, 21), ni si el gnofos1 de Moisés es una imagen/icona de la Tuya, o si Tu gnofos1 es una imagen del aquel. En cualquier caso, que este es claramente un gnofos1 puramente espiritual y comprensible, y dentro de él se realizan innumerables misterios en el espacio secreto de la psique-alma de la unión espiritual y la agapi-amor de manera divina y maravillosa, esto lo conocen muy bien aquellos que son introducidos en él por el resplandor del Espíritu iluminador.

92 ¿Quién, Señor, Santa Trinidad, estando en este estado, no se regocija al verte, que eres el Rey y eterno gobernante y distribuidor de todo bien y fuente abundante? ¿Y quién, antes de ver Tu soberanía omnipotente, puede alegrarse con verdadera alegría? Ninguno ciertamente. Por eso son verdaderamente bienaventurados y felices los que han hecho la catarsis y son puros de corazón (Mateo 5, 8), porque ellos te ven con los ojos de la psique-alma, a Ti que eres la alegría espiritual por excelencia. Y experimentan, ciertamente, una gran alegría y regocijo y se llenan de amores ardientes insoportables, aunque muchas veces luchan y sufren dificultades físicas y son asaltados y atacados por fuerzas demoníacas. Porque la luz espiritual que emana de la belleza de Tu rostro, Señor, es infinitamente superior en innumerables ocasiones a cualquier tristeza y sufrimiento terrenal para aquellos que son iluminados por ella con χάρις jaris (gracia, energía increada). Por eso precedes Tú, Señor, que eres todo dulzura, todo deseo, santo anhelo, έρως eros (amor ardiente) inexpresable.

Por eso tu αγάπη agapi (amor incondicional) deja heridos por flechas sobrenaturales a aquellos que de alguna manera te ven. Por eso, las psiques-almas de aquellos que te ven siguen el olor de tus ungüentos y perfumes y corren tras de Ti con un impulso fuerte e irresistible, oh Dios inefable, y de todas las maneras las psique-almas tratan de atraerte hacia ellas, vencidas y derretidas admirablemente por Tu anhelo (Cantares 5, 16). Por eso te mantienen inolvidablemente en sus νους nus y mentes, arrastrados por Tu maravillosa belleza.

O más bien, primero Tú, constantemente posees y espiritualmente ocupas sus corazones día y noche, y así el sueño huye lejos de sus párpados. Y la dulzura   (…en el texto original hay un vacío) pero incluso cuando duermen, sus corazones están despiertos (Cantares 5, 2), sintiendo alegría, como dice el Profeta, sobre sus camas (Salmo 149, 5). También ven y son continuamente contenidos y no saben qué pasará. Y se maravillan y se asombran por la inefable alegría de Tu rostro, por la magnificencia de la doxa-gloria increada de Tu santidad, por las supra-cósmicas ascensiones tuyas y las apocalipsis/revelaciones místicas que sienten dentro de ellos, por los innumerables regalos secretos, inefables, hermosos y perfectos, Padre, los que te rodean   (… en el texto original hay un vacío). Y así sea, que sostengas a aquellos que viven con rectitud junto a tu rostro (Salmo 139, 14).

Traducido por: χΧ jJ  logosortodoxo.es/ 23/06/2024

 

Filocalía tomo 5, San Marcos el Amable, Acerca de las palabras contenidas en la divina oración del corazón

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Ε΄

Άγιος Μάρκος ο Ευγενικός

Περί των λόγων που περιέχει η θεία ευχή,

δηλαδή το «Κύριε Ιησού Χριστέ, Υιέ του Θεού, ελέησόν με»

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 5

San Marcos el Amable

Acerca de las palabras contenidas en la divina oración del corazón,

 es decir, «Señor1 Jesús Cristo, Hijo de Dios, compadécete o ten misericordia o piedad de mí, Κύριε Ιησού Χριστέ, Υιέ του Θεού, ελέησόν με».

 

Cuánta potencia y energía tiene la monóloga oración del corazón y cuáles son las donaciones que ofrece a quienes la utilizan, y en qué estado espiritual los coloca, no podemos decirlo nosotros. Sin embargo, los logos y palabras de los que está constituida esta oración, fueron descubiertos inicialmente por nuestros santos Padres, quienes no los inventaron por sí mismos, sino que aprovecharon la ocasión desde antiguamente de los logos y palabras de las mismas Sagradas Escrituras y de los destacados Discípulos de Cristo; o mejor dicho, los aceptaron como una herencia paterna y nos los transmitieron.

Así que, queda claro para aquellos que no aprendieron de su experiencia de que esta santa oración es por inspiración divina y un oráculo sagrado. Porque creemos que son oráculos divinos y apocalipsis/revelaciones espirituales y los logos de Dios, todo lo que Cristo dio a los santos Apóstoles para decir o escribir, Quien clamó y habló entre ellos.

Por lo tanto, el muy divino Pablo, clamando hacia nosotros desde la altura del tercer cielo, dice: «Nadie puede decir y confesar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo inspirado por y con Su energía increada jaris-gracia” (1Corintios 12:3). Con la palabra negativa «nadie», revela admirablemente que la invocación del Señor Jesús es algo muy elevado y superior a todo.

También, el gran Juan el Evangelista el más amado de Cristo, que proclamó los asuntos espirituales como truenos (de energías y luz increadas), comienza con la palabra con la que Pablo concluye y nos da la continuación de la oración de la siguiente manera: «En esto discerniréis si el espíritu es de Dios: “El que confiesa que Jesús es el Cristo, es decir, el Θεάνθρωπος Zeánzropos-Dios y hombre, el Mesías hecho hombre, este es de Dios”. [En esta señal y criterio conoceréis y distinguiréis con certeza el espíritu de Dios: Todo hombre que manifiesta que tiene carisma del Espíritu y confiesa, no sólo con palabra sino también con obras, que Jesús Cristo se encarnó realmente y vivió como hombre, es decir, que vino en la tierra como Θεάνθρωπος Zeánzropos-Dios y hombre redentor, este es realmente de Dios]» (1Juan 2:4). Ciertamente, él aquí utilizó una catáfasis afirmación positiva, pero atribuyó, al igual que Pablo, la invocación y confesión de Jesús Cristo al Espíritu Santo.

Ahora, que venga tercero Pedro, la cima suprema de los teólogos, para darnos el resto de esta oración. Es decir, cuando el Señor preguntó a los Discípulos: «¿Quién decís que soy yo?», adelantándose a los demás, como solía hacer el ardiente discípulo, y dijo: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios» (Mateo 16:16), habiendo recibido esta apocálipsis/revelación, según el testimonio del Salvador mismo, del Padre celestial, o lo que es lo mismo, del Espíritu Santo.

Presta atención a estos tres santos Apóstoles que siguen uno al otro como en un círculo, tomando cada uno de los otros estas divinas palabras, de modo que el final del logos (frase) del anterior se convierta en el comienzo del siguiente. Es decir, uno dice «Señor Jesús», otro «Jesús Cristo», el tercero «Cristo, Hijo de Dios», y el final se une al principio como en un círculo, como dijimos, porque no hay ninguna diferencia entre decir Señor y Hijo de Dios, ya que ambos revelan la divinidad/deidad del Unigénito Hijo y declaran que es consustancial y coeterno con el Padre.

Así, estos bienaventurados Apóstoles nos entregaron y enseñaron a invocar y confesar en el Espíritu al Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios; son tres y más confiables que todos, ya que cada logos y palabra, según la Sagrada Escritura, se confirma con tres testigos. Pero también el orden de los Apóstoles que dijeron estas cosas no es sin importancia: comienza con Pablo, es decir, el último cronológicamente de los Discípulos, comienza la tradición secreta o mística de la oración, y a través del intermedio, Juan, avanza hacia el primero, Pedro, quien, con su amor ardiente, se acercaba más a Jesús que los demás. Esto simboliza, creo yo, nuestro progreso en el orden correcto y nuestra ascensión y unión con Dios a través de la agapi (amor incondicional), mediante la praxis, práctica y la θεωρία zeoría contemplación. Por supuesto, Pablo es la imagen de la praxis, como él mismo dijo: «Trabajé más que todos», Juan de la θεωρία zeoría contemplación divina, y Pedro de la agapi (amor incondicional y desinteresado), acerca del cual el Señor testificó que amaba más que a los demás.

Más allá de esto, uno podría notar que las divinas palabras de la oración indican el dogma correcto y la doctrina ortodoxa de nuestra fe y rechazan cualquier herejía de los kakodoxos (mala fe) herejes. Con el «Señor», que revela la naturaleza divina, se desaprueba a aquellos que dicen que Jesús es solo un hombre. Con el «Jesús», que revela la naturaleza humana, se rechazan aquellos que lo consideran solo Dios que imaginariamente en fantasía asumió la forma humana. Con el «Cristo», que incluye ambas naturalezas, refuta a aquellos que lo creen tanto Dios como ser humano, pero con las hipostásis separadas una de la otra. Finalmente, el «Hijo de Dios» desarma a aquellos que se atreven a enseñar la confusión de las dos naturalezas, ya que revela que la naturaleza divina de Cristo no se mezcla con Su naturaleza humana, incluso después de su unión. Así que estas cuatro palabras, como logos, palabras de Dios y espadas espirituales, anulan dos parejas de herejías, que, aunque son diametralmente opuestas, son igualmente culpables de impiedad y herejía.

  • «Señor1 Κύριε kirie«

derriba a los seguidores de Pablo de Samosata.

  • «Jesús Ιησού iisú»

derriba a los seguidores de Pedro Knaféas.

  • «Cristo Χριστέ jristé»

arruina a los nestorianos.

  • «Hijo de Dios Υιέ του Θεού ié tu zeú»

  derriba a los monofisitas seguidores de Eutiques y Dioscoro.

Así, nos fueron transmitidas estas divinas palabras, que con razón podríamos llamar “monumento de oración y ortodoxia”. Estas cosas por sí solas son suficientes para aquellos que en vida espiritual han avanzado en la edad según Cristo y han alcanzado la perfección espiritual; ellos abrazan cada una de estas divinas palabras por separado, tal como fueron entregadas por los santos Apóstoles, es decir, «Señor Jesús-, -Jesús Cristo-, -Cristo Hijo de Dios»-, (a veces incluso solo el dulce nombre «Jesús»), las adoptan y aceptan como una obra de oración completa. Y con esto, experimentan y se colman de una alegría espiritual indescriptible, se convierten y se elevan por encima de la carne y del mundo, y se hacen dignos de recibir las donaciones divinas. Estas cosas y realidades  dicen que las conocen los iniciados. Sin embargo, para los niños en Cristo y deficientes en virtud, se les ha transmitido como una adición adecuada el «ελέησόν με eleisón me1, compadécete de mí, ten misericordia o piedad de mí», que les muestra que son conscientes de sus medidas espirituales y que necesitan mucha ayuda y misericordia de Dios. De esta manera, imitan a aquel ciego que, deseando encontrar la luz, clamaba al Señor mientras pasaba: «Ιησού, Jesús, ελέησόν με ten misericordia o compadécete de mí». Algunos, por amor, expresan la oración en plural, pronunciándola de la siguiente manera: «Señor1 Jesús Cristo, Dios nuestro, compadécete, ten compasión, misericordia de nosotros». Esto se hace porque saben que la agapi (amor incondicional) es la plenitud de la Ley y los Profetas, ya que contiene y resume cada mandamiento y praxis, práctica espiritual. Al mismo tiempo, llevan consigo, por agapi (amor desinteresado e incondicional) también a los hermanos en una comunión de oración y alientan más a Dios al reconocerlo como el Dios común de todos y Le piden Su misericordia para todos. Y, por supuesto, la misericordia de Dios llega a nosotros con la fe ortodoxa en las doctrinas y dogmas correctos y con el cumplimiento de los mandamientos (logos, o principios espirituales) que, como demostramos, esta breve oración abarca ambos.

Ahora bien, los nombres divinos (Señor, Jesús, Cristo) con los cuales se nos dio la precisión de las doctrinas y los dogmas ortodoxos, se podría encontrar que cronológicamente aparecieron en este orden y secuencia, y que también nosotros los decimos tal como estos se apocaliptaron/revelaron desde el principio. Porque en todas partes el Antiguo Testamento proclama al Señor como Dios Logos, antes y después de la entrega de la Ley, como cuando dice: «El Señor hizo llover fuego del Señor» y «Dijo el Señor a mi Señor». Y el Nuevo Testamento, durante Su encarnación, presenta al Ángel dándoLe el nombre a través de la Virgen, diciendo: «Lo llamarás Jesús», y así se hizo, como lo afirmó el santo Lucas. Porque siendo, como Dios, el Señor de todo, quiso, con Su encarnación, ser también nuestro Salvador, así se traduce el nombre «Jesús». El nombre «Cristo», que revela la θέωσις zéosis (glorificación, deificación, divinización) de la naturaleza humana que asumió, Él mismo impedía a los discípulos usarlo antes de la Pasión o Pazos; sin embargo, después de la Pasión y la Resurrección, Pedro lo proclamaba audazmente, diciendo: «Que todo Israel lo sepa, que Dios le ha hecho Señor y Cristo». Y esto fue bien lógico, porque la naturaleza humana que el Logos de Dios asumió fue ungida inmediatamente por Su deidad/divinidad;  pero se hizo igual que lo que lo ungió, es decir, omotheo, semejante, mismo Dios, ya que mi Jesús fue glorificado con la Pasión/Pazos y resucitó de entre los muertos. Entonces, fue el momento adecuado para que se manifestara el título «Cristo»; es decir, cuando Él no solo nos benefició, como cuando nos creó al principio o cuando, después de nuestra caída, nos recreó y nos salvó, sino que también elevó nuestra naturaleza humana a los cielos, la co-glorificó Consigo mismo y la hizo digna de sentarse a la diestra del Padre. Fue exactamente entonces cuando comenzó a proclamarse como el Hijo de Dios y Dios por los Apóstoles, quienes anteriormente, al principio de la predicación, esta designación causaba temor y rara vez la usaban; pero después, la predicaban abiertamente sobre los balcones, como el mismo Salvador les había dicho.

Por lo tanto, las divinas palabras de la oración fueron colocadas en un orden correspondiente a la realización cronológica de la fe. Así que en todas partes se revela claramente la sabiduría divina de aquellos que las compusieron y nos las transmitieron: tanto porque siguen exactamente los apostólicos testimonios, confesiones y tradiciones, y de lo que destacan la doctrina y el dogma ortodoxo de nuestra fe, como porque nos recuerdan los tiempos en que se manifestó de diversas maneras la Economía de Dios para nosotros, guiándonos hacia la piedad y respeto a Dios con nombres apropiados cada vez.

Estas realidades, pues,, ofrecemos nosotros, en la medida de nuestras capacidades, en relación  a las palabras de la oración, como si hubiéramos cortado flores de algún árbol hermoso y grande; pero el fruto que estas contienen, que lo recojan otros, es decir, aquellos que a través del estudio y la práctica prolongados, lo han merecido al volverse abiertos de mente, receptivos y acercarse a Dios.

Traducido por: χΧ jJ  logosortodoxo.es/ 15/06/2024

  1. Kirios Κύριος Señor y «Kirie eleison Κύριε ελέησον»

Κύριος (kirios) Señor y «Κύριε ελέησον  Kirie eleison». Κύριος (kirios) Señor con mayúscula Dios, Señor, Don o Cristo y con minúscula: dueño,  propietario, amo, lo más importante, principal, esencial. De Kirios viene Kiriakí Domingo. La palabra Kirios se usa en las traducciones del Antiguo Testamento de acuerdo con la antigua tradición, como atributo del nombre del Dios Hebraico que posiblemente se pronuncia “Γιαχβέ Yahvé”. Los hebreos por respeto al nombre de Dios evitaban pronunciarlo y en el lugar de las consonantes de la palabra “Γιαχβέ Iahvé” leían la palabra “Αδωνάι Adonai” que quiere decir Kirios, Señor. A consecuencia de esta práctica resulta en los años nuevos la malinterpretada paranoica palabra técnica de “Ιεχωβά iejová Jehová”, de las consonantes de la primera y las vocales de la segunda. El nombre “Γιαχβέ Yajvé” es el nombre por excelencia de Dios, con el cual se apocalipta (revela) en su pueblo (Ex. 3,13-15). El significado exacto de la palabra nos es confuso, pero de acuerdo con el Éxodo (Ex. 3,15) se manifiesta que proviene del verbo “soy”, “existo”. Así, revelado con este nombre, el Dios pone de relieve su principal característica, la existencia, en antítesis de los dioses del mundo idólatra que en realidad no existen. La existencia de Dios no es condición sine qua non de nadie, en cambio todo emana y toma de Él su existencia (Sal. 96,5) por las energías increadas. Dios dirigiéndose a los hombres con este nombre, no se presenta en ellos como alguien desconocido, sino expresa que es el que ha conocido el hombre en su historia (Ex. 6,2). Dios repitiendo su nombre en cada mandamiento (Lev. 18.4,5,6 y 19.10,14,16,18, y otros) no se manifiesta como un tirano dominador, que sólo la audición de su nombre produzca terror y miedo, y no dicta sumisión a los hombres, sino como Padre caritativo que beneficia a sus Hijos y pide de ellos un comportamiento parecido, análogo, que el de ÉL. La alocución “kirie” (en arameo: maré) durante la época del Nuevo Testamento se dirigía a destacadas personalidades como reconocimiento de su autoridad (Mt 8,8 Lc 6,46).

En el mundo Elenoromano, el título se daba al auto-deificado emperador (Hec. 25,26), en cambio los creyentes de distintos grupos llamaban con el mismo título sus dioses, (Cor 8,5). Los autores del Nuevo Testamento usando fragmentos del Antiguo donde Dios se llama “Kirios” en relación con el prósopon (persona, rostro) y la obra de Jesús, reconocen a Cristo como verdadero Kirios y Dios, (El. 3,5 con Hec 2.21 y Rom. 10.9-13, El. 3,4 y Am. 5.8 con Cor.1.8, Is.45.22-25 con Fil.2.9-11). San Dionisio el Areopagita sobre Nombres Divinos 2cap.1, 10 dice: “Además, la conjuntiva deidad posee la kiriotis (propiedad, posesión) de todo y es enteramente clara sobre la paternidad y la filiación, porque el nombre Kirios se atribuye al Padre y al Hijo en tantos puntos de la teología (se refiere a los autores teológicos del Evangelio), de manera que no hace falta ni que se mencione. También se dice “Kirios el Espíritu”, (2Cor 2,7).

«Κύριε, ἐλέησον» “Kirie eleison” es la oración más corta, condesada y concisa que lo dice todo. El “Kirie eleison” hace milagros. «Κύριε, ἐλέησον Kirie eleison» es una calificación, petición general de cada necesidad mía, de cada caso mío, de lo que me pasa y de lo que quiero y como no sé lo que voy a pedir, entonces digo a Dios, eleisón me” o “kirie eléison”, y Él sabe lo que me va a dar.

Eléison ἐλέησον significa ten compasión, caridad, misericordia, clemencia, sanación, ayuda, alivio, consuelo, socorro… No tiene nada que ver con piedad que muchos lo traducen en castellano. Piedad en griego es ευσέβια (efsevia) de aquí viene el nombre Eusebio, piadoso en castellano o latino.

Pero decir, “Eléisonme ἐλέησον με Ten compasión, misericordia o caridad de mí”, implica no sólo el deseo de perdón que comienza del miedo, sino que se trata de la súplica sincera del amor filial, que pone mi esperanza en la misericordia de Dios, y uno reconoce humildemente que es demasiado débil para doblegar su propia voluntad y mantener una cuidadosa vigilancia sobre sí mismo. Es una llamada a la misericordia, es decir, a la jaris (gracia, energía increada) que se manifestará en el don por parte de Dios de la fuerza que nos permite resistir a la tentación y superar nuestras inclinaciones pecaminosas. Es como un deudor sin dinero que pide a su benigno acreedor no sólo que le condone la deuda sino que se compadezca también de su extrema pobreza y le dé una limosna; esto es lo que estas profundas palabras “Eléison me ἐλέησον με Ten compasión, misericordia o caridad de mí”, es como decir: «Dios misericordioso, perdona mis pecados y ayúdame a corregirme; despierta en mi psique-alma un fuerte impulso a seguir Tus mandatos. Dispensa Tu jaris (gracia, energía increada) en el perdón de mis pecados presentes, conscientes e inconscientes, y para que solo dirija hacia Ti la atención de mi nus (espíritu), de mi mente, de mi voluntad y de mi corazón negligentes».

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