Logos escogido del yérontas Efrén de Arizona y de Filotheu de Athos

Logos escogido del yérontas Efrén de Arizona y de Filotheu de Athos

Por el Yérontas Dorotheo, hijo espiritual de Efrén

https://agiosgeorgiosavras.blogspot.com/

«Aquellos que dicen la oración de Jesús o del corazón: Κύριε Ιησού Χριστέ ελέησόν με…Kirie-Señor Jesús Cristo, eleisón me… ellos superarán las calamidades que vienen con la ayuda de Dios!!!

«Όσοι λένε την ευχή του Ιησού (Κύριε Ιησού Χριστέ ελέησόν με), αυτοί θα ξεπεράσουν όσα έρχονται με τη βοήθεια του Θεού», του αγίου γέροντος Εφραίμ της Αριζόνας

“Se acercan días muy difíciles. Cuidaos de vuestra psique-alma. Reúnanse y den vuestra lucha y combate…”

El Evangelio es nuestro maestro; Cualquier cosa que nos preocupe, si lo abrimos, obtendremos la respuesta, obtendremos la iluminación, obtendremos exactamente este medicamento que es necesario para cualquier caso.

Interlocutor: Tantas cosas que escuchamos de desastres y catástrofes que se avecinan, a los que pedimos la ayuda de Dios, ¿qué nos sucederá?

Yérontas Efrén: Según el plan que Dios tiene para cada ser humano, Él también hará sus praxis acciones, obras, para salvarse este ser humano.

¡Guauu! ¡Guauu! ¡Qué vamos a pasar! Grandes dificultades. Atenas tiene muchos santos ocultos, pero también el Monte Athos y San Demetrio apoyan el norte de Elas-Grecia… Grecia le dio la espalda a Cristo. Por eso sufrirá mucho. Los niños en Grecia hoy son muy brillantes, iluminados o muy oscuros, entenebrecidos.

Los hijos de familias virtuosas son la levadura, el remanente de Cristo y el futuro de Helade-Grecia.

Interlocutor: Algunas personas tienen un don espiritual especial. ¿Cómo se hace esto?

Yérontas Efrén: Estas personas fueron grave e injustamente agraviadas o calumniadas, y se adentraron y profundizaron en este campo y se les dio un carisma, un don. Tal como nos gobernamos en Dios, así también Él nos canta…

Interlocutor: Nosotros Yéronta, somos muy débiles en todo. ¿Qué pasará con nosotros?

Yérontas Efrén: Ahora son años distintos. Son otros los criterios de Dios, para hoy. ¡Hoy hay tanta confusión espiritual! ¡Un gran tornado está arrasando con todo! Aférrense a la santa PARÁDOSI-transmisión y tradición divina que les he dado y sepan que hoy es una apología-confesión decir que Jesús Cristo es nuestro Dios. Esto no es lo que quieren las fuerzas oscuras, los poderes fácticos y demoníacos… ver: https://logosortodoxo.es/teologia-ortodoxa/santa-tradicion-de-la-una-santa-iglesia-catolica-apostolica-ortodoxa/

Primero, creer que si tenemos fe y humildad atraeremos la Χάρις Jaris energía increada y esta gran potencia de Cristo para que testifiquemos y martiricemos. Nunca debemos creer y atrevernos a pensar que solo nosotros tenemos esta potencia y energía increada. Siempre diremos: «Soy débil, soy incompetente, soy pecador, soy nada, soy cero, soy la persona más inútil». Solo la humildad atraerá la potencia de la energía increada de Cristo y vencerá. Porque donde está el Cristo se ejerce y se infusa Su potencia y energía sobrenatural y realiza cosas sobrenaturales. No creáis que con las fuerzas y energías creadas personales y humanas afrontaremos cualquier energía e intervención del diablo y de sus colaboradores. Jamás pensar esto. El ser humano es débil y enfermizo, no tiene ninguna fuerza y energía creada para afrontar todos estos males y calamidades sino sólo con la potencia de la energía increada de Dios. Cuando el Dios nos llame a este martirio, apología y testimonio, debemos creer que, “…fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación, la salida, para que podáis soportar” (1Cor 10,13), y cuando en humildad recibiremos el aviso para dar este martirio, testimonio y apología recibiremos la Jaris increada para que venzamos al astuto maligno y ser coronados.

A continuación debemos corregir nuestra vida, hacerla ortodoxa en cuanto a virtudes y luchas, para sentir, gustar y creer verdaderamente en Dios. Cuando creemos que el Cristo en el momento de los martirios, confesiones y apologías hizo milagros sobre los santos y los fortaleció en la lucha, entonces sentiremos Su existencia viva en nosotros, tal como sintieron los Mártires y Apologetas. Vemos en los martirios de los santos, que tanto los Μártires como los Αscetas recibieron visitas divinas, confesoras, visiones divinas e intervenciones de la Jaris, sin que los que los rodeaban se dieran cuenta, y así recibían mucha fuerza. Y todo esto les ayudaba y superaban la dificultad del martirio y así terminaban en el Señor. El apóstol Pablo dice en una de sus epístolas que: “por fe todos los santos conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filos de espadas, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe…» (He. 11: 33-40) y tantas otras aflicciones. Por la fe, los Mártires lograron todas estas grandes cosas. Lucharon contra reyes, contra tiranos, contra tormentos, contra fuego y tantas otras aflicciones, y triunfaron y fueron coronados y santificados.

Pero decimos: como ahora no vemos virtud, tenemos una profunda oscuridad de pecado e infidelidad y especialmente en estos países, que están abrumados por todas las religiones, todas las razas, todos los colores, satanistas, que tienen un gran poder, y tantas otras creencias, blasfemias y herejías, ¿cómo emergerán los santos hoy? Ya que toda virtud ha desaparecido, ya que ahora no tenemos ascetas, como en los viejos tiempos que se santificaban en los desiertos, ya que la fe será sacudida hasta los cimientos, ¿quiénes serán los santos de los últimos años?

Y, sin embargo, los santos no desaparecerán hasta el fin de los tiempos. Hasta la Segunda Parusía-Presencia-Venida, la Iglesia estará fructificando Santos. Y como estos años están muy cerca y estamos esperando dar este gran testimonio, todos debemos preparar y fortalecer constantemente a nuestros hijos, incluso con lo poco que conocemos, y estimular también la fe Ortodoxa en el martirio, apología y testimonio. Quien se haga digno y sea requerido para dar este testimonio de fe en los años venideros, que serán los últimos y gloriosos, este Mártir, Testigo y Apologeta será diez veces más brillante en el reinado de la Realeza increada de los Cielos que los Mártires, Apologetas y Confesores anteriores festejados por nuestra Iglesia. Esperemos también nosotros, con la Jaris del Señor, que nos hagamos dignos de este gran honor del martirio, testimonio y apología en los últimos tiempos y días. Amén. Así sea.

En estos años difíciles, solo unos pocos sacerdotes sencillos mantendrán y preservarán la Ortodoxia. Los grandes, los oficiales, seguirán al «otro» (es decir, el diablo).

El mundo se dividirá. ¿A quién seguir? Esto durará un tiempo y luego seguirá la guerra. «Después de la guerra, se hará un Sínodo canónico y pondrá las cosas en orden».

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Traducido por Jristos Jrisoulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

De nuestro gran léxico «ALFAΩMEGA»

79. Κύριος (kirios) Señor y «Κύριε ελέησον Kirie eleison». 

Κύριος (kirios) Señor con mayúscula Dios, Señor, Don o Cristo y con minúscula: dueño, propietario, amo, lo más importante, principal, esencial. De Kirios viene Kiriakí Domingo. La palabra Kirios se usa en las traducciones del Antiguo Testamento de acuerdo con la antigua tradición, como atributo del nombre del Dios Hebraico que posiblemente se pronuncia “Γιαχβέ Yahvé”. Los hebreos por respeto al nombre de Dios evitaban pronunciarlo y en el lugar de las consonantes de la palabra “Γιαχβέ Iahvé” leían la palabra “Αδωνάι Adonai” que quiere decir Kirios, Señor. A consecuencia de esta práctica resulta en los años nuevos la malinterpretada paranoica palabra técnica de “Ιεχωβά iejová Jehová”, de las consonantes de la primera y las vocales de la segunda. El nombre “Γιαχβέ Yajvé” es el nombre por excelencia de Dios, con el cual se apocalipta (revela) en su pueblo (Ex. 3,13-15). El significado exacto de la palabra nos es confuso, pero de acuerdo con el Éxodo (Ex. 3,15) se manifiesta que proviene del verbo “soy”, “existo”. Así, revelado con este nombre, el Dios pone de relieve su principal característica, la existencia, en antítesis de los dioses del mundo idólatra que en realidad no existen. La existencia de Dios no es condición sine qua non de nadie, en cambio todo emana y toma de Él su existencia (Sal. 96,5) por las energías increadas. Dios dirigiéndose a los hombres con este nombre, no se presenta en ellos como alguien desconocido, sino expresa que es el que ha conocido el hombre en su historia (Ex. 6,2). Dios repitiendo su nombre en cada mandamiento (Lev. 18.4,5,6 y 19.10,14,16,18, y otros) no se manifiesta como un tirano dominador, que sólo la audición de su nombre produzca terror y miedo, y no dicta sumisión a los hombres, sino como Padre caritativo que beneficia a sus Hijos y pide de ellos un comportamiento parecido, análogo, que el de ÉL. La alocución “kirie” (en arameo: maré) durante la época del Nuevo Testamento se dirigía a destacadas personalidades como reconocimiento de su autoridad (Mt 8,8 Lc 6,46).

En el mundo Elenoromano, el título se daba al auto-deificado emperador (Hec. 25,26), en cambio los creyentes de distintos grupos llamaban con el mismo título sus dioses, (Cor 8,5). Los autores del N.T. usando fragmentos del A.T. donde Dios se llama “Kirios” en relación con el prósopon (persona, rostro) y la obra de Jesús, reconocen a Cristo como verdadero Kirios y Dios, (El. 3,5 con Hec 2.21 y Rom. 10.9-13, El. 3,4 y Am. 5.8 con Cor.1.8, Is.45.22-25 con Fil.2.9-11). San Dionisio el Areopagita sobre Nombres Divinos 2cap.1, 10 dice: “Además, la conjuntiva deidad posee la kiriotis (propiedad, posesión) de todo y es enteramente clara sobre la paternidad y la filiación, porque el nombre Kirios se atribuye al Padre y al Hijo en tantos puntos de la teología (se refiere a los autores teológicos del Evangelio), de manera que no hace falta ni que se mencione. También se dice “Kirios el Espíritu”, (2Cor 2,7).

«Κύριε, ἐλέησον» “Kirie eleison” es la oración más corta, condesada y concisa que lo dice todo. El “Kirie eleison” hace milagros. «Κύριε, ἐλέησον Kirie eleison» es una calificación, petición general de cada necesidad mía, de cada caso mío, de lo que me pasa y de lo que quiero y como no sé lo que voy a pedir, entonces digo a Dios, eleisón me” o “kirie eléison”, y Él sabe lo que me va a dar.

Eléison ἐλέησον significa ten compasión, caridad, misericordia, clemencia, sanación, ayuda, alivio, consuelo, socorro… No tiene nada que ver con piedad que muchos lo traducen en castellano. Piedad en griego es ευσέβια (efsevia) de aquí viene el nombre Eusebio, piadoso en castellano o latino.

Pero decir, “Eléison me ἐλέησον με Ten compasión, misericordia o caridad de mí”, implica no sólo el deseo de perdón que comienza del miedo, sino que se trata de la súplica sincera del amor filial, que pone mi esperanza en la misericordia de Dios, y uno reconoce humildemente que es demasiado débil para doblegar su propia voluntad y mantener una cuidadosa vigilancia sobre sí mismo. Es una llamada a la misericordia, es decir, a la jaris (gracia, energía increada) que se manifestará en el don por parte de Dios de la fuerza que nos permite resistir a la tentación y superar nuestras inclinaciones pecaminosas. Es como un deudor sin dinero que pide a su benigno acreedor no sólo que le condone la deuda sino que se compadezca también de su extrema pobreza y le dé una limosna; esto es lo que estas profundas palabras “Eléison me ἐλέησον με Ten compasión, misericordia o caridad de mí”, es como decir: «Dios misericordioso, perdona mis pecados y ayúdame a corregirme; despierta en mi psique-alma un fuerte impulso a seguir Tus mandatos. Dispensa Tu jaris (gracia, energía increada) en el perdón de mis pecados presentes, conscientes e inconscientes, y para que solo dirija hacia Ti la atención de mi nus (espíritu), de mi mente, de mi voluntad y de mi corazón negligentes.»

 

El recuerdo-memoria de la muerte

El recuerdo-memoria de la muerte

Yérontas Georgios Kapsanis, exhigúmeno del monasterio San Gregorio del Monte Athos († 2014)

El recuerdo-memoria de la muerte nos ayuda a vencer al antiguo hombre porque trae humildad en  nuestra psique-alma.

Cuando olvidamos la muerte, tenemos la falsa ilusión y autoengaño de que somos eternos en la tierra y esto aumenta nuestra arrogancia, nuestra codicia, nuestro culto al cuerpo, a la carne y nuestra disposición a explotar y aprovecharnos de otras personas.
El recuerdo-memoria de la muerte nos da un sentido de nuestros límites en la tierra y la importancia de nuestras praxis- acciones, nuestros dichos, conceptos y pensamientos sobre la eternidad y la vida después de la muerte. (ver https://logosortodoxo.es/?s=la+vida+despu%C3%A9s+de+la+muerte)
Así nos ayuda a tomarnos en serio la vida presente, bajo la luz de la eternidad y a no derrochar insaciablemente y en vano nuestra vida terrenal, de manera temeraria, imprudente y superficial, ignorando las consecuencias.

Es por eso que el antiguo sabio griego Sócrates dijo que “los filósofos correctos estudian la muerte o cómo morir, y es cierto que la muerte es terrible para el hombre» (Platón en Fedón, 67e). San Juan Crisóstomo nos aconseja visitar a los cementerios con frecuencia para filosofar y meditar sobre la vanidad de las cosas humanas.

Todos sabemos que después de una visita a un cementerio somos más humildes, más compasivos, menos apegados a la materia, más abiertos a Dios y al hombre.
El recuerdo-memoria de la muerte, sobre lo que han escrito mucho San Juan de Klimakos-de la Escalera y otros Santos Padres, no tiene nada que ver con ninguna condición enferma, melancólica y neurótica. Tal cosa no es beneficiosa para la psique-alma, porque trae desesperación y debe ser superada con la ayuda del guía espiritual (y la Resurrección de Cristo y la resurrección de los cuerpos muertos).
El recuerdo de la muerte según Dios es un estado carismático y espiritual que trae humildad, paz y alegría en la psique-alma. Es un regalo de Dios y debemos pedirlo a Dios.

¿Cómo se logra la memoria-recuerdo de Dios?
Cuanto más el hombre trasciende la vida egocéntrica y ama a Dios, tanto más piensa en Dios.
El hombre piensa en lo que le preocupa y en lo que ama. El Señor también dijo: “Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.
El estudio del Logos de Dios en la Santa Escritura y en los Padres de la Iglesia, nuestra relación y comunión con personas espirituales que aman a Dios, la oración ferviente, la asistencia regular a los Cultos Sagrados, en la Divina Liturgia y nuestra participación frecuente y digna en la Divina Comunión/Eucaristía aumentan en nosotros la agapi-amor de Dios y, por tanto, la memoria-recuerdo de Dios.
San Gregorio el Teólogo nos aconseja: «Tened memoria de Dios más que la respiración”. Es decir, pensar y recordar más a menudo a Dios, más que respirar.
El recuerdo constante de Dios trae en la psique-alma una profunda paz y alegría, incluso en las situaciones más difíciles de la vida.

Yérontas Georgios Kapsanis, exhigúmeno del monasterio San Gregorio del Monte Athos († 2014)

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas

(Por mí el traductor y mi propia experiencia. La memoria de la muerte me trae la memoria de Dios, de la resurrección de Cristo y así queda vencida la muerte aquí y ahora, este es el propósito de la Iglesia Ortodoxa: vencer la muerte, y así se vence el falso miedo a la muerte que ahora en la época del coronavirus los estamentos e instrumentos demoníacos nos repiten hasta la saciedad para asustarnos y aterrorizarnos. A mí personalmente el recuerdo a mi muerte me trae libertad y alegría aquí y ahora…Jaris para todos).

Ver también 40 Capítulos – San Filotheo Sinaita Filocalía Tomo III

6. La primera puerta que introduce a la Jerusalén espiritual, es decir, a la atención del nus, es la gnosis de silenciar cuidadosamente la boca, aunque el nus aún no haya alcanzado la hisijía serenidad y paz. Segunda puerta es la continencia y abstinencia medida en las comidas y bebidas. La tercera es la memoria-recuerdo incesante de la muerte que purga, depura y limpia al nus y al cuerpo. Yo cuando contemplé la belleza de ella (la muerte) no con los ojos sino con el espíritu, he quedado herido de su gozo y deleite y quise tomarla como esposa para toda la vida, porque me enamoré de su belleza, su elegancia, su nobleza y su dignidad. He visto cuánto humilde es y que está plena de χαρμολύπη jarmolipi pena-alegre o alegre-pena, pensativa, llena de temor por el justo juicio futuro y cómo por el temor divino rechaza las preocupaciones y placeres pasajeros de esta vida. Además, hace brotar de los ojos sensibles agua vivificante y sanadora; y de los ojos espirituales de la psique, o sea, del nus, surge una fuente de conceptos de mucha sabiduría que emana y brota, deleita y regocija la diania (mente, intelecto o cerebro). A ella pues, como dije, a la hija de Adán, me refiero a la memoria de la muerte, estaba sediento siempre de tenerla como esposa y con ella dormir, hablar y discutir sobre qué puede suceder después que el cuerpo sea depuesto. Pero no con frecuencia no me lo permitió el repugnante olvido, el tenebroso hijo del diablo… continúa aquí… https://logosortodoxo.es/filocalia/40-capitulos-san-filotheo-sinaita-filocalia-tomo-iii/

De nuestro léxico teológico, si no lo tiene me lo pide:

ALFAωMEGA GRAN LÉXICO ORTODOXO HELÉNICO-ESPAÑOL

ΑΛΦΑωΜΕΓΑ: Mνήμη θανάτου (mnimi zanatu) memoria, recuerdo de la muerte y Μνήμη Θεοῦ (mnimi Zeú)  memoria de Dios

  1. Mνήμη θανάτου (mnimi zanatu) memoria, recuerdo de la muerte.

En la vida espiritual ortodoxa no es solamente el recuerdo que un día vendrá el final de nuestra existencia biológica, sino principalmente el sentido de mortandad, “de las prendas de piel” (Gén 3.21” que vistió el hombre después de su caída, combinado de alegría y aflicción, pena o tristeza, es energetizada activada por la divina energía increada Jaris y nos infunde disposición para la metania. No crea conflictos en la psique sino todo lo contrario, trae serenidad en el nus, paz en la psique y esperanza en el Dios. A este sentimiento, los Helenos lo llamamos jarmolipi (alegre-pena). El recuerdo de la muerte, conecta con el luto según Dios, que es un sentimiento auténtico y aflicción o pena-alegre. San Nicodemo el Aghiorita: “Sepas bien que mientras te recuerdas de la muerte no puedes pecar. Pero inmediatamente que olvides esto, caes al pecado. Porque nuestros progenitores, mientras tenían la memoria de la muerte en su cerebro, guardaban el mandamiento de Dios. Pero desde el momento que el diablo sacó del nus de ellos la memoria de la muerte, les engañó haciéndoles transgredir el mandamiento de Dios y fueron expulsados del paraíso y de su disfrute.

San Juan el Clímaco dice: “igual yo definiría que la absoluta conciencia de la muerte es “in-miedo” (sin temor, sin miedo), porque nos libera de cualquier otro miedo. Las lágrimas de la muerte generan el sin miedo y así se pone en relieve la alegría. Cuando termina la alegría, que no termina nunca, proyecta la flor del bendito amor”.

San Filoteo el Sinaita en la Filocalía pag.15 c.6 escribe: La primera puerta que introduce en la Jerusalén espiritual, es decir, en la vigilancia del nus es callar la boca por propia voluntad y conocimiento, aunque el nus aún no esté sereno. La segunda puerta es la contención, autodominio de las comidas y bebidas. La tercera es la memoria incesante de la muerte que purifica, depura y limpia al nus y el cuerpo. Cuando contemplé la belleza de ella no con los ojos sino con el espíritu, he quedado herido de su gozo, deleite y quise tomarla como esposa para toda la vida, porque me enamoré de su belleza, su elegancia y su decencia. He visto cuánto humilde es y que está plena de pena-alegre, pensativa, llena de temor por el futuro juicio y cómo teme los cuidados de la vida. Más, por los ojos de su boca gotea agua vivificadora y sanadora; y de los ojos del nus surge una fuente de conceptos de mucha sabiduría que emana y brota, deleita y regocija la diania (mente, intelecto). A ella pues, como dije, a la hija de Adán, me refiero a la memoria de la muerte, estaba sediento siempre de tenerla como esposa y con ella dormir, hablar y discutir sobre qué puede pasar después de deponer el cuerpo. Pero no, me ha dejado muchas veces el tenebroso hijo del diablo el repugnante olvido”. (Filocalía)

Eusebio Vitis: “Ten interiormente memoria incesante de la muerte. La memoria de la muerte ayuda no sólo tener sentido de nuestra pequeñez y transitoriedad, sino también para la lucha contra el enemigo, porque refuerza nuestra conducta humilde, y destruye y anula el orgullo, nuestro mayor enemigo. “Buen y útil pedagogo de la psique y del cuerpo es tener en el nus la continua memoria del recuerdo de la muerte. Con la memoria de la muerte uno consigue poner de lado las preocupaciones y todas las vanidades, por lo que nace en nuestro interior la guardia, vigilancia y protección del nus. La memoria a la muerte contiene en su interior muchas virtudes, es una fuente de continua disponibilidad y prontitud del espíritu a la lucha, junto con la nipsis y el discernimiento.”

  1. Μνήμη Θεοῦ (mnimi Zeú) memoria de Dios.

No significa simplemente memoria de Dios, sino el estado aquel que el hombre se encuentre en tal situación y recolección de modo que tenga toda su atención girada a Dios. Perpetuo recuerdo del nombre de Dios, que no se hace simplemente con la lógica sino con el nus sanado, limpio y purificado. El recuerdo de Dios, que se consigue y también se expresa por la oración noerá o del corazón o de Jesús, es el arma más fuerte contra los demonios y los pazos.

Filocalía: “El dulcísimo recuerdo de Dios, o sea, de Χριστός (Jristós) Cristo, tiene la fuerza de disolver todos los autoengaños y falsedades de los loyismí, (conceptos, nociones, pensamientos, logos, fantasías, imágenes tenebrosas)”… san Filoteo el Sinaita.

San Diádoco de Fótica en la Filocalía nos dice: “Debemos con el cuidado de la memoria de Dios, descuidar la costumbre y el apego al mal. Porque es más fuerte la naturaleza del bien que el apego al mal. Eso porque lo bueno es, existe, en cambio el mal no es, no existe sino sólo cuando lo creamos y lo hacemos”.

VIDA EFJARISTÍACA

LA VIDA EFJARISTÍACA

Η ΕΥΧΑΡΙΣΤΙΑΚΗ ΖΩΗ

(Vida en gratitud y con la jaris, la energía increada)

+Yérontas Georgios Kapsanis del Santo Monasterio San Gregorio de Athos.

Χάρις τοῦ Ζεοῦ (jaris tú zeú), “Gracia de Dios” energía increada. El verbo es Χαίρω (jero), “alegrarse”, “encantarse”, “agraciarse”. De aquí provienen los términos siguientes entre otros:

Χάρις (jaris) gracia, energía increada y favor

Χαρά (jará) “alegría”,

Χάρισμα (járisma), “carisma”,

Χαῖρε (jere) “alégrate” u “hola”,

Χαρισματικός (jarismaticós) “carismático”,

Χαριτωμένος (jaritomenos) “agraciado”, “agradable”, “estar en jaris, energía increada”

Εὐχαριστία (ef-jaristía), “Divina Eucaristía”, “buena Jaris”, “gratitud” “agradecimiento”.

 

PRÓLOGO

«Εὐχαριστήσωμεν τῷ Κυρίῳ» (efjaristísomen to Kirío)

Agradecemos al Kirios-Señor

En la divina Εὐχαριστία (Efjaristía) Eucaristía agradecemos al Señor por todos Sus regalos “los que conocemos y los que no, las beneficencias presentes, las visibles y las invisibles” que nos da y hace para nuestro favor y beneficio.

Dentro de Sus beneficencias está la obra redentora de Cristo pero también en la divina Liturgia que nos hace dignos de celebrar.

De la efjaristía (gratitud) que damos al Señor en cada divina Liturgia recibimos la jaris (gracia, energía increada) y la iluminación, de manera que toda nuestra vida se convierta efjaristía (gratitud, agradecimiento). Todos los días y todas las horas de nuestra vida vivir efjarísticamente o agradecidamente.

El ἧθος (izos, conducta moral, carácter) de los Cristianos es siempre efjaristíaco (de gratitud o agradecimiento).

Cuando uno de los diez leprosos, sanado por el Señor volvió a agradecerle, Cristo le dijo: “¿no se han sanado los diez, los nueve dónde están? (Lc 17,17)

Los nueve leprosos sanados fueron ingratos con su benefactor. Nosotros nos convertimos y hacemos imitadores de ellos cuando nuestra vida entera no es efjaristíaca (de gratitud).

En éste pequeño libro se hace un intento de presentar la importancia de la vida efjaristíaca y la manera que podemos vivirla.

Pedimos al caritativo Señor, del cual emana “todo regalo bondadoso y perfecto”, que nos haga dignos de agradecerle, en toda nuestra vida hasta nuestra última respiración, divina y gustosamente.

Santo Monasterio san Gregorio Santa Montaña.

+Archimandrita Yeoryios 12 Abril 2004

La vida efjarística en el Paraíso

Todos conocemos que el bondadoso Dios creó al hombre por amor y libre para co-participar en Su Vida. Le dotó de carismas únicos, la lógica, la libre voluntad o independencia y la fuerza y energía agapítica-amorosa. Todos estos constituyen al hombre “como icona-imagen”. Estos carismas los ha dado al hombre para que pueda vivir en comunión con el Dios, poder amar y conversar con Él y ofrecerse a Dios. De acuerdo con el primer capítulo del Génesis, el hombre vivía al Paraíso felizmente dentro a la agapi-amor del Padre Celeste. Cada día recibía Su visita; Junto conversaba con Él y se alegraba estando cerca del Señor. En el Paraíso, el bondadoso Dios puso al hombre como rey, utilizar todos los bienes que le ha dado y gobernándolas correctamente, ofrecerlas con efjaristía-gratitud a Dios. Junto con todo esto le dio también el poder de ser a la vez sacerdote.

Así el primer hombre era rey y sacerdote. Podía recibir y aceptar los demás seres humanos, las cosas y a sí mismo como regalos de Dios, y agradeciendo a Dios contra-ofrecerlas otra vez a su Dios y Padre como sacrificio; así el hombre vivía teocéntricamente, tenía como centro de su vida a Dios, todo lo aceptaba como regalo de Dios y todo lo devolvía a Dios como regalo Suyo. Es decir, en el Paraíso se hacía un intercambio de regalos. Esta vida efjarística, era la vida de los primeros hombres, mientras estaban dentro a la agapi (amor, energía increada) de Dios. Sus vidas enteras eran todas una gratitud-efjaristía, una manifestación de reconocimiento y gratitud hacia al Padre Celeste. Era una vida agapítica-amorosa. Cualquier cosa que hacía el hombre era una expresión de agapi-amor hacia Dios y hacia su prójimo. Y así recibiendo y aceptando todo como regalo de Dios y devolviéndolo otra vez a Dios, celebraba de una manera una Divina Liturgia, la Liturgia del Paraíso, y co-celebraba, co-oficiaba en esta Liturgia junto con los Ángeles, los cuales antes que el hombre, fueron creados como creaciones lógicas de Dios y tenían como misión a venerar, agradecer y a ofrecerse continuamente a Dios, su Creador.

La caída del hombre de la vida efjaristíaca.

Pero desgraciadamente, todos conocemos que el hombre fue arrastrado por el diablo.  Quiso revocar el plan de Dios, poner como centro del mundo a sí mismo (primero su yo como centro y base) en vez de Dios, y así vivir antropo-humano-céntricamente y no teocéntricamente. No efjarísticamente-agradecidamente, sino autónoma y egoístamente. Usar los regalos de Dios, los demás seres humanos y a sí mismo de una manera egoísta, sin referirlos a Dios, sin agradecer a Dios. Esta colocación del primer hombre, que también es su pecado, contribuyó en que el hombre cesara de estar viviendo en comunión con el Dios y separarse de Él. Ahora ya no tiene aquella bendición que tenía, es decir, estar recibiendo la visita de su Padre Celeste, pasear, conversar y alegrarse junto con el Dios.

Después del pecado, otra vez Dios Padre viene junto a él, pero el hombre no puede vivir junto a Dios. Tiene miedo, se esconde, porque el egoísmo ya no le permite sentir a Dios como su Padre, tal y como le sentía hasta aquella hora.

Algo parecido ocurre también hoy, cuando algunas veces, los hijos se arrastran por el egoísmo y quieren rebelarse contra su buen padre, no tiene aquella comodidad de acercarse como antes de rebelarse; aunque el padre los ama, se acerca a ellos, pero ellos se van, porque no pueden aceptar y sentir la agapi-amor de su padre y contra-ofertar la agapi suya como contra regalo a la agapi del padre.

Cuando el hombre deja de sentir a Dios como su Padre, es natural que deje de sentir también a los demás como sus hermanos. Ya no los ve como regalos de Dios. Entre el sí mismo y el otro ser humano entra la desconfianza, el recelo y el miedo. El otro hombre se convierte en objeto de la explotación y de la voluptuosidad o hedonismo, en enemigo y adversario. En nuestras vidas entran los pazos y así nuestra vida pierde la facultad de estar en una relación de comunión, de agapi-amor entre nosotros y se convierte en una relación infernal.

Os recuerdo aquí a un filósofo contemporáneo, Sartre, quien dice que “el otro hombre es la amenaza de nuestra libertad, es nuestro infierno”. Allí conduce el egoísmo. Cuando no podemos vivir y aceptar al otro ser humano como icona-imagen de Dios, como nuestro hermano, lo vemos como amenaza de nuestra libertad, como algo que amenaza a nosotros mismos y como no podemos tener una comunión de agapi y amistad con el otro, finalmente nuestras relaciones con el otro hombre se convierten en un infierno.

El hombre, pues, pierde la habilidad de sentir a Dios como Padre suyo y al otro, su prójimo como hermano suyo. También el hombre pierde la capacidad de sentir las cosas materiales como regalos de Dios y utilizarlos correctamente. Así empieza el abuso y exceso de la naturaleza-fisis por el hombre y no una utilidad efjarística-en gratitud como en principio. No hace vida efjarística-en gratitud como antes, sino de abuso. Y simultáneamente, la naturaleza se niega a obedecer al hombre que paró de obedecer a Dios y se rebela contra Él. Los elementos de la naturaleza se sublevan contra el hombre, los animales se hacen salvajes y quieren devorar al hombre, se pierde el equilibrio y la armonía que existía entre el hombre y la naturaleza antes de que él pecase.

Pero también el hombre pierde su paz interior. No sólo se separa de Dios, de su semejante y de la naturaleza.  Se divide y se desune también interiormente. Adquiere y padece un tipo de esquizofrenia. (Palabra helénica que se compone del verbo σχίζω (sjizgho) rompo, destrozo y frenos que son el nus-corazón y la diania (cerebro, mente, intelecto). Hace lo que no quiere o más aún lo que odia. Como dice el Apóstol Pablo, sentimos dos leyes en nuestro interior, la ley del Espíritu que nos llama hacia la vida espiritual y la ley del cuerpo (carne) que nos arrastra hacia lo bajo. Y estas dos leyes chocan entre sí en nuestro interior y no sabemos por dónde ir. Ésta desunión o división interior nos pasa cuando nos hemos rebelado y sublevado contra nuestro Dios Padre.

Cuando el hombre cesó de vivir efjarísticamente (en gratitud), teocéntricamente y empezó a vivir antropo-humanocéntricamente, egocéntricamente, perdió su eje, el centro del mundo, a Dios. Si dejas de vivir con el Dios y conectar todo con Él, es normal que ya el mundo no tiene un centro, un eje; y así toda la vida se desorganiza. El hombre en sus distintos actos de la vida opera sin unidad, disolutivamente, puesto que sus praxis no las conecta con el Dios. El mundo se hace pedazos. Todo está desunido entre sí. Así en este mundo hecho pedazos se hace también pedazos él y pierde su paz interior y unión.

Lo mismo ocurre con las liturgias (funcionamientos, actos) parciales de la vida. Todas las liturgias-funciones de la vida, que antes estaban conectadas con el Dios, ahora están desconectadas y disueltas entre sí y de Dios, y como no tienen centro y unidad, pierden la facultad que formen todas juntas una Liturgia (Culto, Funcionamiento), es decir, toda la existencia del hombre una oferta a Dios. Así el hombre deja de funcionar-liturgizar como rey de la creación, como liturgo (celebrante) y sacerdote. Deja de participar en la Divina Liturgia que se hacía en el Paraíso, donde toda su vida era un ofrecimiento y Liturgia a Dios. Se aparta, se depara y sale de ésta Iglesia-Comunión de Agapi-Amor que vivía al Paraíso con el Dios Tríadico y los Ángeles. Se separa de Dios, de los Ángeles y de su semejante. Se aísla así mismo, se desliturgiza y deja de funcionar correctamente.

Viviendo dentro en su egoísmo y su soledad, separado de Dios Padre, de los Ángeles y sus semejantes, expuesto y vulnerable, se entrega y subyuga al diablo, al pecado, a los pazos y a la muerte (espiritual). Se enferma ya gravemente, casi se hace como un cadáver andante. Junto con él subyuga, somete al desgaste y la corrupción también la naturaleza; porque el hombre en su interior contiene también la naturaleza del mundo creado. Así empieza la gran aventura, peripecia del género humano. La peripecia del alejamiento del hombre del bondadoso Dios.

La providencia de Dios para el regreso del hombre a la vida efjarística o de gratitud.

El hombre abandona a Dios, pero el Dios Padre no abandona Su criatura, tal y como todo buen Padre y toda buena madre que ama a su hijo, no le abandona, a pesar de que el hijo los haya abandonado. Así, pues, el bondadoso Dios incomparablemente superior de todos los padres que existen, no abandona Su hijo. Sufre para el ser humano que se aleja de Su cercanía y manda Su Hijo Unigénito, nuestro Cristo, para sacar al hombre de esta vida egocéntrica, no efjarística y devolverlo a la vida efjarística (de gratitud). Sacarle de la escisión, del individualismo y volverle a traer otra vez a la unión con el Dios, a la agapi-amor y la hermandad. Volver hacerle sacerdote, liturgo (celebrante, funcionario) y rey; vivificarle, resucitarle y hacerle partícipe de la vida divina, restablecer la iglesia y la comunión que se perdió después de la caída del hombre. Librarle del diablo, de la muerte (espiritual), de los pazos y del pecado. Los Santos Padres nos enseñan que la primera Iglesia es esta que existía en el Paraíso que con el pecado del hombre se disgregó. Ésta Iglesia nuestro Señor Jesús Cristo restableció con Su venida, con Su obra sanadora y salvadora.

En esto aspira la obra de Cristo, que la Santa Escritura la define como Economía= arreglo, ordeno (del verbo “οἰκον νέμω” (ikon nemo), arreglo mi casa). Dios restaura y renueva su casa. El hombre con su pecado esta bella casa de Dios la estropeó, la destruyó, la desorganizó y la entregó al diablo. El diablo entró en la casa de Dios. Mientras que antes el diablo no tenía poder, después se hace de dueño. Porque el hombre le concedió este poder. Llega pues, el Kirios-Señor, nuestro Cristo, entra en ésta casa de Dios estropeada para volver hacerla, restaurarla, renovarla y quitar el diablo de medio; para que el hombre vuelva a ser dueño de la casa que le había dado el Dios, volver hacerlo rey y sacerdote de esta casa, y que liturgize-funcione y ofrezca todo con su doxología (alabanza) y efjaristía (agradecimiento) a Dios.

Esta reorganización y recomposición de la casa de Dios, se llama Economía de Dios Logos; y en el Nuevo Testamento se llama también recapitulación, es decir, arreglo otra vez de la casa de Dios, reorganización y reunificación de todo con el Dios.

¿Pero cómo el Señor podrá sacar de la casa a éste que provisionalmente la gobierna, sobre todo al diablo que no tiene mandato de Dios para gobernarla? Debe de rescatar al hombre de la esclavitud del diablo. Debe de hacer al hombre poder volver a ofrecerse a Dios; y esto se hace con el sacrificio de nuestro Señor. El Señor debería sacrificarse, para poder tomar el poder del diablo y darlo al hombre. La humanización-encarnación de nuestro Señor es sacrificio; y esto la Santa Escritura lo llama kénosis-vaciamiento. Desde el momento que la segunda persona-hipóstasis de la Santa Trinidad, nuestro Señor, dejó la doxa-gloria de la Deidad y se envolvió la pobreza de la fisis-naturaleza humana, esto es una kénosis, un vaciamiento, un despojo, una humildad y un empobrecimiento de Dios. Cristo se hace pobre para re-enriquecer al hombre. Esto es sacrificio de parte de Cristo Dios. Este sacrificio culmina encima en la cruz.

Allí arriba en la cruz, el Señor da la batalla final contra el diablo. Vence al diablo, vence la muerte: “Nos rescataste de la maldición de la ley con tu honrada sangre, en la cruz atendido y con la bayoneta pinchado, has emanado la inmortalidad de los hombres”. Vence la muerte con Su muerte: “la muerte por la muerte pisoteó”. Debería morir él mismo para vencer la muerte. No se podía vencer la muerte de otra manera. Así da vida al hombre muerto (espiritualmente) y le vuelve a unir otra vez con el Dios Padre, le da la habilidad de poder ofrecerse a Dios, le transmite la vida divina. Nuestro Cristo es el Gran y Primer Sacerdote, aquel que está sostenido entre el Dios y el hombre, entre Creador y creación, y ofrece todo el mundo como un sacrificio a Dios con Su propio sacrificio.

Ahora el hombre puede otra vez agradecer a Dios. Hasta ahora no podía. Tal y como estaba separado de Dios no podía decir un “gracias” digno y merecido a Dios. Jesús Cristo pudo con Su sacrificio decir este “gracias” a Dios por parte del hombre que no podía decirlo. Ahora mediante Cristo cada hombre puede decir otra vez gracias a Dios por todos sus regalos. Y diciendo “gracias” a Dios puede unirse con Él, dejar de hacer vida egoísta, egocéntrica y empezar a vivir la vida efjarística (de gratitud).

Ahora por Jesús Cristo, el hombre puede otra vez volver estar viendo en Dios, como su Padre y llamarle otra vez Padre: “Padre nuestro, el de los Cielos”, hasta ahora no podía. Puede volver a decir no “Padre mío” sino “Padre nuestro”, porque ahora se siente que los demás seres humanos son sus hermanos. Puede volver a sentir mediante Jesús Cristo las demás personas como hermanos suyos. Puede también sentir que todas las cosas materiales son regalos de Dios y para todo dar gracias a Dios. Todo esto se hace mediante Jesús Cristo, dentro en Su Cuerpo, la Iglesia.

La vida efjarística es posible en la Iglesia

Los Cristianos que quieren coparticipar a la obra efjarística de Cristo, se convierten y se hacen miembros de Su obra efjarística. Se unen con el Cristo en Su Cuerpo, en la Iglesia. Sin el Cristo, fuera de la Iglesia, vivimos la vida del primer Adán, la vida egoísta. Si no nos unimos con Cristo no podemos decir “gracias” a Dios y volver a vivir efjarísticamente. Dentro, en Su Cuerpo, en la Iglesia, vivimos en Cristo y por Cristo la vida de segundo Adán, de nuestro Cristo, la vida efjarística. Nuestro Cristo es el segundo Adán que arregló el error del primer Adán. En la Iglesia vemos a Cristo sacrificarse y aprendemos también nosotros a sacrificamos para nuestros hermanos. En la Divina Liturgia disfrutamos del sacrificio de Cristo. El Cristo se ofrece a sí mismo a Dios Padre y también a nosotros. “Tomad, comed, éste es mi Cuerpo… ésta es mi Sangre, beber de esta todos”. En la divina Liturgia se revela y vemos que la conducta ética y carácter de Cristo no es autoritario, ni individualista que asegura su propio interés, sino conducta y carácter de ofrecimiento, agapi-amor y sacrificio.

Así aprendemos nosotros también amar, ofrecernos, sacrificarnos y hacernos humildes.

Por eso el misterio (sacramento) central de nuestra fe y de nuestra Iglesia es la divina efjaristía. Porque en la divina Liturgia el Cristo se ofrece efjarísticamente al Dios Padre y nosotros por Cristo podemos agradecer a Dios Padre por todos Sus regalos y primero de todos Su grandioso regalo, Jesús Cristo.

Por eso cuando tiene que empezar la divina anáfora (demanda), la parte principal de la Divina Liturgia, el liturgo o celebrante se dirige al laós-pueblo y dice “Agradecemos al Kirios-Señor”, el pueblo debe de contestar “Digno y Justo”. Es digno y justo agradecer al Señor. Entonces puede continuar la Liturgia. Si el pueblo no dice “Digno y Justo”, el sacerdote no puede continuar la demanda y oferta de la Divina Liturgia. Tiene que querer el pueblo agradecer a Dios, para que pueda ser el sacerdote junto con el pueblo copartícipes en el sacrificio efjarístico de Cristo.

Así, pues, dentro de la Divina Liturgia podemos nosotros también junto con Cristo ofrecerlo todo a Dios. Cuando el Sacerdote ofrece y levanta el Pan y el Vino diciendo: “de todo lo tuyo te ofrecemos para siempre”, en aquel momento toda la Iglesia, todos nosotros que somos miembros de la Iglesia, por las manos del liturgo-celebrante, quien está el lugar o tipo de Cristo, ofrecemos a Dios la efjaristía-agradecimiento por todos Sus regalos. De esta manera hacemos lo contrario que hizo Adán, cuando pecó y cesó de agradecer a Dios. Adán cuando pecó, dejó de agradecer a Dios. Nosotros decimos que no queremos hacer lo que hizo Adán, vivir egoístamente e ingratamente hacia Dios. Nosotros queremos agradecer Dios y vamos al altar, ante el trono de Dios y decimos; “Señor te agradecemos por todos tus regalos”.

Junto con toda la Iglesia estamos en presencia del sacrificio terrenal y celestial de Dios, del trono de Dios y decimos “para todos Tus regalos, por los que conocemos y por los que desconocemos”

Muchos de los regalos de Dios los conocemos y los relata la oración-bendición efjarística: ”Tú que nos has traído de la nada y al caernos, otra vez nos resucitaste y no nos has abandonado para siempre, nos has conducido hasta el cielo y nos has regalado la realeza increada para ahora, para el futuro y para siempre”. Además en cada uno de nosotros nos has dado beneficencias particulares que quizás no las hemos concienciado. Por eso en la Divina Liturgia Le agradecemos para todo, por lo que sabemos y lo que desconocemos. Sobre todo, agradeciendo a Dios queremos contra-ofertarle un regalo, que es nuestra vida: “Señor tú nos la has dado esta vida «lo tuyo de los tuyos»; de los regalos que Tú nos diste nosotros te ofrecemos, porque no tenemos nada que sea nuestro. Todo es de Dios. Tomamos de las cosas que nos da Dios y le damos, contra-ofertamos también nosotros. Pero no queremos simplemente dar algo de lo que nos dio, queremos darle toda nuestra vida, no una parte de ella. No basta dar sólo un trozo de nuestra vida. En el interior del pan y del vino está toda nuestra vida. El pan y el vino simbolizan y contienen toda la vida del hombre. Para que se haga el pan tiene trabajo y cansancio, primero debemos cultivar el campo, sembrarlo, molerlo, amasarlo y asarlo. Lo mismo también para el vino, la uva para hacerse vino, tiene cansancio. Entra pues dentro en el pan y el vino toda nuestra vida, nuestro trabajo y nuestro cansancio. Por supuesto que no tiene importancia el que no seamos todos campesinos para hacer el pan y el vino. La importancia que tiene es que el cansancio que hace el campesino para hacer el pan y el vino, es cansancio que nos representa a todos, porque nosotros hacemos otra cosa que necesita el campesino.

Así con base el pan y el vino está toda la vida nuestra, nuestros trabajos, nuestras familias y nuestros prójimos.

Dice Apóstolos Pablo: “Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan” (1Cor 10, 17). En el pan uno, estamos todos. Dice un texto antiguo: “tal y como ésta parcela estaba dispersa encima de las montañas y reunida se hizo una, así se reunirá la Iglesia desde los fines de la tierra en tu realeza” (Enseñanza de los 12 Apóstoles). Un pan no es de una semilla es de muchas. Así muchas semillas, muchos Cristianos, todos los Cristianos estamos dentro en el Pan sagrado. Dentro, pues, en los divinos regalos que ofrecemos a Dios estamos todos nosotros y está toda nuestra vida. Entonces ofrecemos con el Pan y el Vino de la Divina Efjaristía Ευχαριστία toda nuestra existencia, toda nuestra vida, todas nuestras relaciones, amistades, conocidos, todos y todo.

Ofrecemos todo nuestro mundo y decimos a Dios: “Esto tenemos. No tenemos otra cosa superior para darte y esto no es nuestro, es Tuyo. Además esto no podríamos a ofrecértelo, sino hubiese venido Tu Hijo a crucificarse y resucitar. Tu Hijo nos ha dado el poder y la fuerza estar agradeciéndote y ofrecerte el Pan y el Vino”.

Cuando el sacerdote clama “lo tuyo de los tuyos te ofrecemos…” eleva los divinos regalos. Como dicen los teólogos de nuestra Iglesia, ¡es el tiempo que el laós-pueblo de Dios, se ha levantado y se encuentra delante del trono de Dios! Ofrece los regalos y se ofrece a Dios “en todo”, por todo que nos ha dado, y “para siempre”, para todos los años de nuestra vida. El Dios Padre se alegra por nuestra oferta, porque ve que no cometemos el mismo error que el primer Adán. Ve que nosotros se lo entregamos todo y entregándolo nos unimos junto a Él. Esto espera y quiere de nosotros.

¿Y este momento Aquel que hace? Nosotros le damos nuestro mundo humano, al pobre, al enfermo, al humilde, lo que tenemos, esto que somos. Él nos da lo grande y rico que tiene. Esto que está lleno de salud y santidad, se nos da a Sí Mismo. No nos da algo de sí mismo, no nos da sólo Sus logos, no nos da sólo uno de Su regalos, nos da Su vida. Lo superior que tiene para darnos. Nos da el Sí Mismo, el Cuerpo y la Sangre de Su Hijo. Nosotros damos pan y vino, aquel nos da Cuerpo y Sangre de Cristo. ¡Es verdad, qué gran bendición! Se hace un intercambio de regalos. Nosotros por agapi-amor a Dios le damos nuestro regalo. Aquel por agapi-amor a nosotros nos da Su regalo. Esto es la Divina Liturgia y no sólo la Divina Liturgia sino toda la Iglesia.

Esta es nuestra vida en la Iglesia, el intercambio de regalos. Dar a Dios para que nos regale el Dios.

Y cuando nosotros hemos tomado el regalo de Dios y lo hacemos nuestro, cuando hemos comulgado el Cuerpo y Sangre de Cristo, entonces ¡qué bendición tan grande! La vida de Dios se hace nuestra vida. Ya no somos aquel pobre humano, enfermo, pequeño y delimitado, sino que nos elevamos y somos cuerpo zeantrópino (divino-humano). ¡Este humilde y pobre hombre se ha convertido y hacho dios por la Jaris (energía increada)! ¡Qué doxa-gloria más grande para el hombre, que se convierta dios por la jaris, comer y beber la Sangre y Cuerpo de Cristo!

Por eso también los santos Padres de nuestra Iglesia, cuando comulgaban, se veían en sí mismos y en los otros la doxa (gloria, luz increada) de Dios. Se veían a sí mismos luminosos. Tenían devoción, piedad a sus miembros como miembros del Cuerpo de Cristo.

Así dentro en la Iglesia podemos nosotros también por la Divina Liturgia y la Iglesia vivir efjarísticamente-en gratitud. Después de la Divina Liturgia podemos percibir y sentir a Dios como Padre nuestro. Habéis visto qué dice el sacerdote cuando acaba el misterio: “Señor Soberano haznos dignos de atrever a decirte: Padre nuestro…”.

Ahora podemos decir y sentir a Dios como Padre nuestro y nuestros semejantes como hermanos. Ahora podemos recibir los regalos de Dios que nos regala el Kirios-Señor y agradecerle por estos regalos.

¿Cuáles son estos regalos? Principalmente son: el Cristo, Su Cuerpo y Su Sangre; son nuestra Panayía (Todasanta), los Santos de nuestra Iglesia; son nuestros prójimos. Cada hombre ahora se convierte en regalo de Dios. Nuestro cónyuge es un regalo de Dios. Nuestra madre, nuestro padre, nuestros hijos, nuestros vecinos, nuestro prójimo y nuestro amigo, son regalos de Dios. Todo es y se convierte en regalo de Dios y empezamos a estimarlos todos como regalos de Dios.

¡Qué cosa más bella empezar a vernos los unos con los otros en nuestras vidas como regalos de Dios! Pensar cuando va a cambiar nuestra vida, cuando no nos vemos el uno al otro con indiferencia, como extranjero, o peor aún con antipatía y odio.

Cuando amo al otro, perdono, estoy con él y quepo junto a él. En cambio, si no perdono, no puedo caber en el otro, no lo siento como mi hermano, no puedo estar con él, me molesta su presencia. Sin embargo podemos aguantar a nuestro hermano con sus caprichos, podemos comprenderlo en sus caídas y ser indulgentes con él. Podemos entregar a nuestro yo mismo y las cosas materiales que tenemos. Podemos aún perjudicarnos gracias a nuestro hermano. Podemos sacrificar nuestra casa, nuestra hisijía (paz y serenidad), gracias al hermano. Podemos respetar a nuestro prójimo como imagen de Dios. Todo esto emana del sacrificio de Cristo que vivimos en la Divina Liturgia.

En la Iglesia dejo de ser yo y nos convertimos en nosotros. En la Iglesia dejo de decir “mío, mi” y digo “nuestro, nosotros”, si realmente dentro en la Iglesia vivimos esto que vive la Iglesia y el Cristo. Dice san Juan el Crisóstomo (boca de oro): “No digas aquel logos agrio y frío “lo mío” y “lo tuyo” que introduce muchos males en nuestra vida”.

Los primeros Cristianos en Jerusalén vivían como una familia. Existía propiedad común, todos ofrecían lo que tenían. Tal y como en un Monasterio Kinovio (de vida común), donde cualquier monje o monja no tiene nada suyo. Donde todo pertenece a Dios, a la Iglesia y todos participan. No participan sólo los monjes sino también las personas que van. Porque las personas que van al monasterio comerán, beberán, dormirán y descansarán, porque todo es de todos. Esta es la verdadera forma de vida efjaristíaca monástica kinovia-común ortodoxa. Así nos salvamos del aislamiento y la soledad.

Aceptamos al mundo como un regalo de Dios, y así podemos no abusar de él, ni despreciarlo. Si no vemos los bienes materiales como regalos de Dios, los despreciaremos, tal y como hacían los Manikeos, haremos mal uso y abuso de los regalos. Poro ejemplo, el vino es un regalo de Dios, pero uno en vez de beber poco vino y deleitar de esto, bebe mucho y se destruye. Este tipo abusa del los regalos de Dios, del mundo. Pero el Dios no los ha dado para que abusemos. Los ha dado para hacer uso con agradecimiento-efjaristía. Por eso dice el Apóstolos Pablo: “Porque todo lo que el Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias” (1Tim 4,4)

En la Iglesia, pues, aprendemos a decir “doxa-gloria y gracias a Dios”, beber un vaso de agua y decir gracias y gloria a Dios. Muchas veces nos olvidamos a estimar este sencillo regalo de Dios. Podemos beber el vaso de agua egoístamente sin acordarnos a decir “gracias y gloria a Dios”. Así perdemos la ocasión unirnos con el Dios mediante el uso efjarístico del agua que bebemos. Pero cuando lo bebemos efjarísticamente, con respeto y relación hacia Dios, y con el “doxa, gloria y gracias a Dios”, este vasito de agua y pequeñito regalo nos une con Él.

Agradecemos a Dios también por las más pequeñas, sencillas y humildes cosas diarias. No hace falta que el hombre haga grandes cosas para unirse con el Dios. Estas pequeñas cosas sencillas diarias que hace el hombre, si las hace diciendo “doxa gloria y gracias a ti Dios”, le unen con Él.

Frutos de la vida efjarística

Así que viviendo la vida efjarística, vivimos con centro el Dios. Todo que hacemos lo conectamos con Él. Así en el mundo nos hacemos otra vez todos sacerdotes. Cada cristiano que ofrece culto y alabanza a Dios, se convierte de una forma en sacerdote. Volvemos a encontrar la unión del mundo con el Dios. Se levanta la disgregación y todo funciona en una unidad orgánica. También nos unimos interiormente. Porque cuando el hombre encuentra el centro del mundo y lo conecta todo con el Dios, y vive sobre Dios y tiene como base y centro del mundo el Dios, encuentra su unión interior, y no está dividido.

Hoy en día padecemos de esta desunión, de esta división y disolución. Por eso han aumentado tanto las enfermedades psíquicas, neuróticas y las depresiones; padecemos un tipo de esquizofrenia, que quiere decir rompo mis frenos; un hombre esquizofrénico tiene dos yo.

Cuando ofrecemos y referimos todo a Dios, toda nuestra vida toma otro sentido y significado.

¿Qué significado tienen las distintas funciones y trabajos de nuestra vida, cuando no las conectamos efjarísticamene-agradecidamente con el Dios?

El trabajo que no se ofrece a Dios, resulta ser pesado, maldito y produce ansiedad. En cambio, por muy difícil que sea, ofreciéndolo a Dios, nos une con Él y adquiere un significado eterno. Lo mismo ocurre con la familia y el matrimonio. ¡Qué diferente es la boda civil, el matrimonio fuera de Dios y el matrimonio dentro en Dios y por Dios! ¡Igual es la boda efjarística de nuestra Iglesia! La boda o matrimonio civil es una boda egoísta, se ofrece al egoísmo y el centro es nuestro yo, está fuera y sin agradecimiento a Dios.

¡Además, con cuánta diferencia te comportas con los hijos, cuando los ves como regalos de Dios, y cómo te comportas cuando los ves como propiedad tuya, como algo que no tiene ninguna relación con el Dios!

¡Con qué diferencia afrontas las pruebas de la vida, cuando también éstas las aceptas como regalos de instrucción a la agapi-amor de Dios! ¡Así el dolor en este caso santifica al hombre y le expía!

La cultura no efjarística sin salida.

El error del hombre contemporáneo es el mismo error de Adán. Quiere construir un mundo que no tenga como centro a Dios, sino nuestro yo.

Por eso la cultura que hemos creado es una cultura egocéntrica, de filaftía (ególatra, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo). Y como es cultura de la filaftía-egolatría es también des-comunión. No podemos realmente los hombres comulgar el uno con el otro, sentirnos y unirnos como hermanos en Dios. Es natural que una cultura de este tipo se convierta en sofocante y sin salida. El hombre se ahoga y explota. Los que más lo sienten son los jóvenes, como son más sensibles y susceptibles, no pudiendo a respirar esta cultura egoísta, no efjarística y cultura de la filaftía (egolatría) que les entregamos, tenemos este drama de nuestros jóvenes que huyen en las drogas, en la anarquía y en otras manifestaciones antisociales que conocéis.

Lo desagradable es que esta cultura de la filaftía (egolatría), que es también nuestra enfermedad, la enfermedad de nuestra cultura, que nos conduce lejos de Dios y nos lleva otra vez al poder del diablo, se intenta a imponer y transmitir por los medios de comunicación social, televisión radios…, e implantar costumbres, instituciones y leyes anticristos.

Es cierto que esto no es algo reciente. Es una cosa que ha comenzado hace bastantes años. Creo que es algo que vosotros también lo veis, lo sentís y por lo que os duele. Yo no veo la televisión, porque en la Santa Montaña no tenemos televisión.

Cuando salgo al mundo, encuentro hermanos que me expresan su dolor por lo que enseña la televisión. A mí también me duele junto con ellos, porque compruebo que esto que indica la televisión no es la tradición de nuestro pueblo, no es la ética y conducta helenortodoxa, no es la vida efjarística por la que hablamos, sino la cultura egocéntrica y enferma del hombre occidental.

Vivimos en una época histórica crítica y crucial, en la cual se hace un esfuerzo de imponernos esta forma de vivir, egocéntrica, individualista y no efjarística. Quieren construir un mundo sin Dios. Quizás nuestros gobernantes tienen intenciones buenas, quieren arreglar las cosas, hacer cambios y mejorar. Esto es bueno y debemos de elogiarlo.

Lo malo es que todas estas cosas buenas quieren conseguirlas sin el Cristo, sin el Dios, y sin conectarlas con Él.

Y nosotros conocemos que toda cosa que no está conectada con el Dios, conlleva en su interior la muerte. No tiene en su interior la jaris, la energía increada de Dios. No da la capacidad al hombre unirse con el Dios.

Permítanme referirme otra vez sobre el tema del matrimonio. Dos personas que hacen la boda en Cristo, en la Iglesia, tienen la conciencia que su boda o matrimonio es un camino que los llevará a Dios. Con la lucha en Cristo que hacen dentro en el matrimonio, con la humildad, con el sacrificio, con la oración y los Misterios de la Iglesia, el matrimonio se convierte en un camino de santificación y salvación para ellos y sus hijos.

Otros hombres se casan sin Cristo, fuera de la Iglesia, egoístamente. El centro no es Dios, sino su yo egoísta. Este tipo es la boda civil, boda fuera de la efjaristía-agradecimiento a Dios.

El matrimonio no es malo, es algo bueno. Pero si éste bien se hace fuera de Dios, fuera de la jaris de Dios, no santifica y no salva los cónyuges. Y un matrimonio así egoísta que no se ofrece a Dios, sino para satisfacer mi yo, finalmente aleja y separa al hombre de Dios.

Esto ocurre con todas las manifestaciones de nuestra cultura, como la educación, que es un regalo de Dios. “Letras y estudios, regalos y cosas de Dios”, como decían nuestros progenitores durante la esclavitud Turca.

La educación sin Cristo y Dios es algo que separa al hombre de Dios. La enseñanza y la educación conectadas con el Dios, acercan y unen al hombre con Él.

Por eso pues, en este esfuerzo e intento que se hace de hombres que no son de buena disposición y no pueden ver las cosas más profundamente y quieren hacer un mundo mejor pero separado de Dios, nosotros en esto debemos decir “No”.

No decimos no al cambio, no al mejoramiento, sino que decimos “No” a este cambio, a este mejoramiento que no conecta con el Dios; y cuando no se conecta con el Dios no conecta con la tradición de nuestro pueblo. No conecta ni comulga con la Ortodoxia que es la verdadera tradición de nuestro pueblo.

La tradición de nuestro pueblo forma de vida probada.

Nosotros ésta tradición Ortodoxa hemos recibido de nuestros padres, de nuestras abuelas y no la negaremos, porque hemos visto que esta ésta es la vida verdadera, no queremos cambiarla porque está probada y reconocida. Yo lo que he recibido de mis padres, de mis abuelos no lo negaré ni rechazaré, porque he visto que es la verdadera vida, la vida en Cristo.

Y no es solo la vida de nuestros antepasados. Es la vida de aquellos que hicieron la revolución del 1821, la vida de Makriyanis, de Kolokotronis, de todos aquellos que se sacrificaron “para la santa fe en Cristo y la libertad de su patria”. Es la fe de San Kosmás de Etolia, que guardó y salvó la etnia helénica de la turkización o exterminación turca.

¿Conocéis aunque sea un héroe del 1821 que fuera anticristo, ateo? Todos eran cristianos devotos, se confesaban, comulgaban y luchaban. Querían hacer la Élada-Grecia libre en Cristo, un país santo en cual reina el Cristo. ¿Tenemos derecho nosotros de negar ésta tradición, sin que cometamos una hibris*? Personalmente creo que no lo tenemos.

*Hibris: Para los antiguos Griegos era, injuria contra la voluntad divina y el orden natural.

Por eso nosotros, con la jaris (energía increada) de Dios, quedaremos en esta tradición, la teocéntrica. Cristo será el centro de nuestra cultura y vida. No queremos una cultura con Cristo al margen. Porque esta cultura será una cultura de filaftia (egolatría) que no ayuda al hombre esencialmente, todo lo contrario que la cultura teocéntrica de la Iglesia que lo recibe y lo santifica todo. La Iglesia existe no para imponer, oprimir y deprimir a los hombres sino para liberarlos. Por eso necesitamos la Iglesia.

Cómo tenemos que luchar

En el esfuerzo que se hace para separar el mundo de Dios y de la Iglesia, diremos “No”, con nuestra lucha diaria, no viviendo egocéntricamente, sino efjarísticamente. Entregándonos a Dios y a nuestro prójimo.

Diremos “No”, participando en la Divina Liturgia. Porque cada vez que participamos a la Divina Liturgia, decimos un “No” a esta corriente de mundanización, secularización. Además, diremos “No”, con la manera que afrontaremos nuestros prójimos y los intereses y las cosas materiales. Cuando vamos a la Iglesia y después nuestra vida no es vida de ofrecimiento, de agapi-amor, justicia y respeto de la libertad de los otros hombres, mentimos, no decimos verdaderamente “No” a este esfuerzo. Por eso no basta sólo que vayamos a la Iglesia a vivir el sacrificio de Cristo, sino que saliendo de Ella sacrificarnos también por nuestro prójimo. Entonces tendrá valor nuestra participación a la Divina Liturgia.

Podríamos decir mucho, hermanos míos, pero no quiero cansarles. Quiero terminar con el logos de san Kosme de Etolia, el cual vivía al mundo efjarísticamente, y así enseñó nuestra etnia a vivir y así se sacrificó. Tal y como conocéis san Cosme selló su kerigma con la sangre que derramó por la agapi-amor a Cristo y por la agapi a sus prójimos. Tenía el anhelo de sufrir el martirio y testimoniar por la agapi-amor a Cristo y no cesó hasta que derramó su sangre.

Enseñaba pues el santo mártir e isapóstolos (igual que apóstol) Kosme: “Primero tenemos el deber de amar a nuestro Dios, porque nos regaló esta tierra tan grande, amplia, en la que vivimos provisionalmente con tantas miríadas de vegetales, árboles, fuentes, ríos, pozos, peces, el mar, el aire, el día, la noche, el fuego, el cielo, las estrellas, el sol, la luna. ¿Todo esto para quién lo hizo? Para nosotros. ¿Nos debía algo? Nada, todo es regalado. Nos hizo humanos y no animales, respetuosos y ortodoxos cristianos y no heréticos e indignos.  A pesar de que nosotros podemos pecar miles de veces cada hora nos compadece como Padre y no nos mata ni arroja al Infierno, sino que espera nuestra μετάνοια (metania, giro del nus hacia nuestro interior conversión, arrepentimiento y confesión), con sus brazos abiertos y que paremos de hacer el mal para obrar el bien, arrepentirnos y rectificarnos para abrazarnos y ponernos en el Paraíso a fin de alegrarnos para siempre. ¿Ahora bien, un Dios tan dulce como Éste, no debiéramos también nosotros amarlo derramando nuestra sangre, si fuera necesario, miles de veces por Él, tal y como lo hizo Él por amor hacia nosotros?

¡Deseo y bendigo que la jaris (energía increada) de Dios nos ayude a que todos cada día traspasemos de la vida egocéntrica a la vida efjarística mediante la Jaris (gracia, energía increada) que se proporciona por los divinos Misterios ortodoxos en nuestra Iglesia Ortodoxa! Amín.

Αρχιμ. Γεώργιος Καψάνης, Ι.Μ. Γρηγορίου Αγίου Όρους (†8 Ιουνίου 2014)

+Yérontas y Archimandrita Georgios Kapsanis del Santo Monasterio San Gregorio de Athos.

Traducido por: χΧ jJ  Χρήστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas logosortodoxo.es/

 

 

La Zeoengatálipsi Ἡ Θεοεγκατάλειψη Abandono de la jaris de Dios o juegos, idas y venidas de la Jaris

La Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη

Abandono de la jaris de Dios o juegos, idas y venidas de la Jaris

 

Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη =“sístole o contracción o reducción de la Jaris”, “cambio, giro o alteración espiritual”, “levantamiento, reducción o pérdida de la Jaris”, “idas y venidas de la jaris”.

¿Qué es la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη abandono de Dios? ¿Cuáles son las cuatro formas de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη?

En la vida y la enseñanza de san Siluan el Athonita, vemos al santo volviendo repetidamente al tema de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη.

Habla de la experiencia, ya que ha vivido esta terrible prueba durante quince años. Con su experiencia transmite a los tiempos actuales, esta enseñanza Hagiográfica y Patrística especialmente es necesaria para los cristianos que están en lucha.

Muchos cristianos comienzan y abrazan con entusiasmo la vida espiritual de la regeneración. Sin embargo, a lo largo del camino, cuando la Jaris-Gracia Divina se reduce y viene una tormenta de tentaciones, tribulaciones y pruebas, ellos oran, invocan a Dios sin ninguna respuesta. Están decepcionados, confundidos y perdidos. La fe se queda sacudida. Las dudas rodean «como las abejas».

Esta situación se compara con el camino del pueblo israelí en el desierto. Es un camino en un desolado desierto «en tierra desierta, impenetrable y sin agua”.

La misma experiencia tienen los Mártires en las persecuciones y los Santos en sus ascesis en el desierto. Sin embargo, todos están de acuerdo en que cuando decimos Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη abandono de Dios, no tenemos un abandono completo del hombre de Dios. Simplemente después de la primera visita, Dios suspende, retira Su Jaris para ser mostrada la disposición del luchador cristiano…

Los cuatro tropos (modos, tipos o formas) del abandono

Según San Máximo, cuatro son generalmente los tipos de Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη:

a)»La por economía de Dios», como se hizo en la pasión del Señor, de modo que por el supuesto abandono creído salvarse las personas que fueron abandonadas.

  1. b) La que es a prueba, como con Job y José, para que se consuman el primero como ejemplo de valentía y el segundo como ejemplo de prudencia, templanza y sabiduría.
  2. c) La que es por pedagogía paternal, tal como fue con el Apóstol Pablo, para que con la humildad guarde la abundancia de la Jaris.
  3. d) la que es a causa de la aversión o repulsión, tal como a los Judíos, para que con el castigo se suavicen y se doblen al arrepentimiento, a la metania.

Todas estas formas son salvíficas y llenas de Divina bondad, filantropía y caridad divinas.

del libro: “Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη” – De la enseñanza de San Siluán el Athonita – Archim. Crisostomo Maidoni (Santo Monasterio de Agios Kosmas Etolos – Arnea, Tesalónica)

 

Θεοεγκατάλειψη La Zeoengatálipsi según el Yérontas Sofronio el Athonita

Por el Higúmeno y Yérontas Efrén de Vatopedi, Athos

(En el congreso internacional inter-ortodoxo  sobre el Yérontas Sofronio en Atenas en 19,20,21 de octumbre  2007, al cual me fui expresamente de Barcelona a Atenas para estar en el congreso que fue muy edificante para mí, y sobre todo sobre este término experimentado por muchos cristianos y por mí también)

El tema que trataremos en nuestra introducción no es aceptado fácilmente por aquellos que no están iniciados a la vida de la divina Jaris-Gracia energía increada. Diríamos que muy, bastante duro, tal y como se ve por su título, “Zeoengatálipsi Ἡ Θεοεγκατάλειψηabandono de Dios”. Pero es muy extremadamente importante para la vida espiritual. Muchos –quizás la mayoría- dirán que las palabras que se escucharán a continuación, “son muy duros y repulsivos este logos, ¿quién puede escucharlos y creerlos? (Jn 6,60). Pero el bienaventurado Yérontas Sofronio el Athonita recalcaba que Dios quiere vernos perfectos, tal y como Él es perfecto. Y el camino para la perfección pasa exclusivamente por el Gólgota de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη. El hombre durante aquel momento importante de su vida, que complacerá Dios a autodeterminarse positivamente ante Él, disfruta de una sobrenatural o sublime apocálipsis-revelación de Dios. Habiendo ofrecido toda su libertad a la aplicación y cumplimiento de los divinos logos-mandamientos “…anda en vida nueva” (Rom 6,4), se introduce a un espacio espiritual especial que se encuentra con Dios, se asocia, comulga y conecta empíricamente con Su Jaris increada, vive situaciones “supralógicas” que ni siquiera se había imaginado antes. Entonces el Cristiano comienza esencialmente a vivir la “nueva o renovada vida”, la vida en Cristo. El Yérontas Sofronio siguiendo a los anteriores Padres de la Iglesia distingue tres períodos en la vida espiritual. Escribe: “El pleno renacimiento del hombre caído en “nuevo” hombre se realiza en tres períodos: El primero, inicial es el de la llamada e inspiración hacia la lucha yaciente; el segundo período es el levantamiento de la “sensible” Jaris y la vivencia de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη… y el tercer período es la repetición de la “sensible” Jaris divina y la salvaguarda y conservación de ella.

El primer período de la venida de esta divina Jaris increada en la psique-alma del fiel, es el período del gozo, deleite y sentimiento de la agapi y la cercanía de Cristo, vivencia de la dulzura de la Jaris, sentimientos y emociones cordiales extraordinarios en el corazón inexpresables por terrestres logos, dichos y palabras creados. A pesar de todo esto el Yérontas considera que este regalo de la complacencia de Dios es el “injusto mamonás o riqueza injusta”. La divina Jaris en este período no puede ser asimilada por el cristiano, de modo que se convierta uno con su naturaleza para la eternidad. El fiel debe introducirse al segundo estadio que es el periodo prolongado de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη. Cuando más intensamente ha sido vivida la primera visita de la divina Jaris, tanto más intensamente se vive también la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη de ella. Y los perfectos espiritualmente viven la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, sobre todo, en grado perfecto, pero conocen el tropo (modo, manera, forma) de la lucha, la pedagogía de Dios, por eso no abandonan. En las escrituras patrísticas, y especialmente en los textos los santos Amoná, Macario de Egipto, Diádoco de Fótica, Isaak el Sirio, Máximo el Confesor, Juan Carpacio, Simeón el Nuevo Teólogo encontramos los términos conexos, afines como “sístole o ypóstole contracción o reducción de la Jaris”, “cambio, giro o alteración espiritual”, como determinaciones de este segundo período. Rara vez los Padres utilizan el monoléctico y duro término Zeoengatálipsi  Θεοεγκατάλειψη. El primero que utiliza este término es el abad Kasiano en los principios del siglo V en su obra “Conversaciones con los Padres del desierto”. Y el segundo según lo que ha caído en nuestra percepción es el Yérontas Sofronio después de 1500 años y creemos que lo hizo para recalcar lo doloroso de esta situación. Es cierto que el Yérontas en sus textos utiliza a la vez también los términos sinónimos “levantamiento, reducción o pérdida de la Jaris”. Sobre el levantamiento de la Jaris no encontramos enseñanza sistemática en los textos de los antiguos Padres. Los primeros que escribieron analíticamente fueron el Yérontas José el Hisijasta, san Siluán el Athonita y a continuación el Yérontas Sofronio.

¿Cómo se vive este período? El Yérontas escribe que el Dios, que al principio ha herido el corazón del cristiano por Su agapi increada, después retrocede. Ante el hombre se abre el estadio de lucha que durará bastantes años, quizás decenas. Dice el Yérontas característicamente: “Después de la primera visita de la Jaris divina comienzan las batallas y las guerras. Requiere pasar mucho tiempo para que uno pueda asimilar la primera Jaris increada que ha recibido. Y esta asimilación se hace con la paciencia y la esperanza en los períodos del levantamiento o reducción de la divina Jaris”. La Jaris retorna por poco, refuerza y fortalece la esperanza, renueva la inspiración para la lucha, pero otra vez se aleja. Estos momentos del alejamiento de la Jaris son momentos de nuestra kénosis (vaciamiento, despojo), de la pobreza espiritual, dolor y tribulación de la Zeoengatálipsi  Θεοεγκατάλειψη que nos conducen a una forma de oscurecimiento, agobio y desesperanza total. Nos sentimos como si hubiese venido una terrible maldición sobre nosotros.  Y es posible que sufra y se angustie todo nuestro ser, el nus-espíritu, el corazón y nuestro cuerpo. El Yérontas Sofronio pone 15 años como límite mínimo de esta asimilación de la Jaris, teniendo en cuenta al apóstol Pablo. Pero por regla general son más; para san Siluán el Athonita fueron 30 años.

Mientras que al principio todas las oraciones y peticiones del fiel hacia Dios eran oídas inmediatamente y de forma milagrosa, ahora durante este período todo ha cambiado, el cielo parece como si se hubiese cerrado y el Dios se ha quedado sordo en cada súplica. El bienaventurado Yérontas describe expresivamente a este período de las pruebas del levantamiento de la Jaris que, es un período de la cruz del cristiano, tanto exteriormente como interiormente. “En el cristiano ardiente se hace difícil todo en su vida. El comportamiento de las personas hacia él se empeora; la gente dejan de estimarlo; lo que para los demás es considerado como tolerable, a él es imperdonable; su trabajo casi siempre es apreciado por debajo de lo normal; su cuerpo fácilmente es afectado por enfermedades. La naturaleza, las circunstancias, los hombres, todo gira contra él. A pesar de sus virtudes naturales -no menos, ni más pequeñas que las de los demás- no encuentra las condiciones adecuadas para la realización de ellas. Además sufre muchos ataques de las fuerzas demoníacas; y al último extremo, el insoportable dolor y sufrimiento del abandono divino, de la Jaris. Entonces es culminado el padecimiento (pazos) de él, porque el hombre queda herido y afectado a todos los niveles de su existencia. “La psique-alma es descendida al hades”.

El Yérontas confiesa que la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη provoca una impresión paradójica. Cuando el Dios nos abandona, entonces sentimos un vacío en todo nuestro ser. Porque la psique se entristece, sufre y se deprime, porque no conoce si retornará y cuándo regresará “ÉL QUE SE HA MARCHADO”, el CRISTO. La psique-alma vive este terrible vacío como muerte (espiritual). “El Dios es posible que aparezca en la psique como sin piedad o no misericordioso. Al no conseguir la misericordia de Dios, a pesar de sus extremos ejercicios y esfuerzos espirituales realizados por sus fuerzas, el hombre padece esto tan tremendamente, de modo que, si fuera posible, negaría toda forma de existencia”. La vivencia a veces es tan horrible y de tanta tensión, de modo que este gran asceta-practicante y empírico contemporáneo se encuentra en la posición de revelar que “entonces en esta psique vienen pensamientos y sentimientos sobre los cuales se mantiene silencio”. ¿Pero qué es lo que sucede realmente? ¿Realmente el Dios abandona el fiel? ¿Dios se lleva Su Jaris de la psique del hombre y le deja totalmente solo? San Diádoco de Fótica nos informa que esto es exactamente el trabajo de los demonios, es decir, hacer al hombre creer que la Jaris de Dios no habita en su corazón, para no armarse contra ellos por la memoria de Dios. ¿Por tanto qué sucede? El Yérontas Sofronio recalca que el Dios reduce  “la sensible Jaris” y no es que corta ontológicamente o existencialmente la κοινωνία kinonía conexión, comunión y unión con el hombre. No se trata de plena reducción real de la Jaris, sino subjetivamente la psique vive el retroceso, reducción y levantamiento de la Jaris hasta la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη. La energía increada de la Jaris ahora permanece al fiel de una manera mística o secreta y no de forma sensible. Es decir, la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη es en apariencia. “Los de Cristo” viven la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη mediante el sentido espiritual y no de la fe. El sentido espiritual que se desarrolló con las primeras visitas de Dios, de modo que ofrezca al fiel vivencias de alegría paradisíaca, ahora se convierte en portadora de situaciones infernales. El Yérontas recalca que: “Cuando más intensamente el hombre ha saboreado la alegría por su unión con Dios, tanto más profundamente padece la separación de Él”. La fe en la providencia de Dios, la fe de la contemplación espiritual, no puede desaparecer y perderse. Y esto no significa que la vivencia del abandono no es real, pero coexiste al cristiano la fe que Dios está junto con él y la esperanza que volverá a vivir la visita de la sensible Jaris de Él. Este sentido y significado tienen también las palabras de Cristo a san Siluán el Athonita, “Mantén tu nus-espíritu y mente en el hades y no desesperes”. El fiel vive y sufre el terrible hades de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη por su sentido espiritual, pero no se desespera, porque es fortalecido por la fe de la contemplación espiritual. Esta fe da a entender el apóstol Pablo cuando escribe: “Porque la vida presente la pasamos con fe, no por las emociones, o de forma sensible” (2Cor 5,7).

“El Yérontas Sofronio cree que los períodos del levantamiento de la Jaris son estadios necesarios para el progreso ascético-práctica espiritual, en realidad no son manifestaciones paradójicas de la divina agapi increada. La experiencia de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη contiene la fuerza vivificante de Dios” (Amo por tanto existo: “La herencia espiritual del Yérontas Sofronio). El cristiano luchador sumergido en gran tribulación y sufrimiento, intenta con todas sus fuerzas y habilidades a encontrar las causas del levantamiento, de la pérdida de la Jaris y el camino de retorno de nuevo para la adquisición de la Jaris. Posibles causas son el relajamiento en la lucha espiritual, la negligencia, incluso también el consentimiento a un loyismós, pensamiento malo. El Yérontas Sofronios no se refiere en concreto a estas causas, ni habla de las formas o tipos de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, sino que centra su atención a la soberbia, orgullo y vanagloria, la raíz de todos los males, que la considera como principal pérdida de la Jaris de parte del hombre. Recalcaba que cuando “resultamos y somos víctimas del espíritu de la vanagloria o de la egolatría…sufrimos el abandono de Dios”. El pazos-pasión fina de la vanagloria “deja desolada la psique de la Jaris”, decía su padre espiritual san Siluán.

San Diádoco de Fótica habla de dos tipos raíz de todos los pazos, que la considera como la causa de la pérdida de la Jaris, por parte del hombre. La Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη que es a) pedagógica y b) la que es por aversión o repulsión de la Jaris, (Filocalía t.1 p,86-87).

San Máximo el Confesor es más completo, habla de cuatro tipos de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, a) la por economía, b) la que es como prueba, c) la por pedagogía y d) la que es por aversión o repulsión, (Filocalía capítulos sobre agapi 4,96)

A pesar de todo esto, el Yérontas Sofronio sostiene que, cuando padecemos la reducción o el alejamiento de la primera Jaris, durante el segundo período de la vida espiritual, esto sucede “por la providencia de Dios”; es inevitable este abandono de Dios, incluso para los ascetas o practicantes fieles celosos y esmerados. “La Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη no es sólo una forma, modo de presencia divina, sino incluso un regalo de Dios”; “son los regalos de la agapi de Dios”. La principal causa de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη no es por parte del hombre, sino que sucede de acuerdo con el sapientísimo plan de Dios, Su providencia pedagógica. Es esto que, el bienaventurado Yérontas José el Hisijasta, lo califica como “ley de Dios”. “Por eso, pues, te ha quitado la Jaris para que te hagas sabio. Y vendrá otra vez; no te dejará; y si otra vez se va, volverá; basta que tú no dejes de pedirla hasta que te constituya perfecto. (Yérontas Jasé el Hisijasta, Epístola 22, Monasterio Filoteu de Athos).

“Porque la Jaris de Dios es necesidad imprescindible, ya que una vez que el experimentado principiante asceta-practicante al principio la ha saboreado bien, debe marcharse para ejercitarlo y hacerlo soldado practicante de Cristo”. ((Yérontas Jasé el Hisijasta, Epístola 7, Monasterio Filoteu de Athos).

El Yérontas Sofronio dice en concreto: “Uno primero recibe la Jaris de Dios, después retrocede la Jaris y el hombre atraviesa mediante de la pedagogía de Dios. Sin embargo, cada uno debe pasar por esta pedagogía de Dios. Porque, aunque se lleve la Jaris sin la pedagogía adecuada, puede ser que se convierta en mal y contribuir a su condena. Uno debe atravesar mediante la humildad”. El período de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη se asimila por el Yérontas Sofronio Sajarof el Athonita, con el período bíblico de la permanencia de los Hebreos en el desierto antes de la conquista de la tierra prometida. Este camino es doloroso, y a la vez admirable. El sentido y significado más profundo de este será apocaliptado-revelado en aquel que llegará al final del camino. De todas formas el Yérontas recalca que, “el significado del abandono por Dios es que quiere indicar que aún somos inexpertos. Que el camino aún no se ha realizado hasta el final; y que debemos beber este cáliz hasta el final, tal y como Él lo bebió”.

“Dios nos abandona para que sea manifestada en nosotros nuestra libertad, independencia”. Durante este estadio “se da al hombre la posibilidad de demostrar su libertad y su fidelidad a Dios”. Por nuestra kenosis (vaciamiento), de nuestro empequeñecimiento hasta la nada, cero, “se realiza nuestra catarsis de la “maldita herencia, de la soberbia, vanagloria u orgullo. El Dios con las pruebas de este período quiere “edificar al asceta o practicante espiritual a imagen de Él, o sea, señor y rey, transmitir en él la santidad y la plenitud de la divina existencia. El propósito de la prolongada Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη es que el fiel después de una prueba dura y prolongada reciba la “verdadera” riqueza de la Jaris como propiedad irreducible y eterna. Que se entreteja y entrelaza la Jaris con la fisis-naturaleza creada del hombre y se hagan uno, el hombre divinizarse o glorificarse (zéosis) y sea transmitida en él la sin principio forma divina de existencia.

El Yérontas Sofronio fundamenta teológicamente la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη en la persona de Cristo. El “hombre Jesús Cristo” vivió la extrema Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη en Getzimaní y principalmente en la Cruz, cuando “en voz fuerte clamó: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27,46). Esta Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, debe vivir con una analogía también el cristiano como imagen de Cristo, para recibir su sotiría redención, sanación y salvación. Después de intensos momentos de Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη por regla general viene el gran consuelo de Dios, tal y como es el caso de san Siluán, cuando se encontraba dominado por el oscuro espíritu de la desesperación, agobio y oscurecimiento. Realmente después del pensamiento que hizo “Dios es inexorable, no se le puede ablandar”, entonces vió al Θεάνθρωπος Zeánzropos Cristo. Por eso también el Yérontas José el Hisijasta recalcaba que “al final de la agotadora paciencia se ve sensiblemente la Jaris de Dios”. Los padecimientos durante el período de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη crean una herida al corazón, un dolor metafísico, el cual para el Yérontas Sofronio fue el “motivo, leitmotif de su vida Cristo”. Mediante la experiencia de estos padecimientos personales, el hombre puede entender los padecimientos de toda la humanidad y compadecerse para todo ser humano. “Por los padecimientos se dilata y se amplía el corazón del hombre” y ora para toda la humanidad y así nace la hipóstasis con la oración sobrenatural cara a Cara-persona a Persona, surge el principio-αρχή arjí hipostático. El significado y sentido de la vida del cristiano ortodoxo es la adquisición de la Jaris del Espíritu Santo. La asimilación de la divina Jaris increada se hace después de pasar muchos años de áskisis-práctica espiritual y vivencia de la visita y levantamientos de Ella. Esta asimilación toma forma de gnosis (conocimiento increado) espiritual, la cual el Yérontas la define como conciencia dogmática. Por consiguiente, los auténticos conocedores del dogma ortodoxo no provienen del espacio académico, sino desde el espacio aquel en el que se cultiva y es desarrolla la teología empírica, tal y como requiere la Parádosi-Tradición Patrística. Este espacio por excelencia es el monasterio. El que vive, experimenta la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη debe tener el conocimiento de este camino de la pedagogía de Dios, y que no se agote, no se acobarde y no se eche atrás y deje el camino. El Yérontas recalca que muchos saborearon la primera visita de la Jaris, pero como ignoraban el orden del crecimiento espiritual cristiano, cuando fueron privados de la Jaris durante el período o fase del levantamiento de Ella, han cesado de luchar y cayeron de Dios. Sobre todo consideraron la primera visita de la Jaris como “una exaltación psicológica provisional” y no como una vivencia, experiencia ontológica.

El creyente para salir victorioso cuando está en estadio de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, debe ejercer la αυτομεμψία aftomempsía autocrítica y autocondena, buscar el eleos-misericordia de Dios con quebrantamiento real del corazón y concienciar con todo su ser los logos del Señor que “sin mi nada podéis hacer” (Jn 15,5). La aftomempsía autocrítica y autocondena, conduce al reconocimiento y aceptación de nuestro estado interior pasional (lleno de pazos), de la casa que nosotros mismos hemos preparado para la eternidad, de nuestro infierno que vemos que se está realizando en el espacio de nuestro corazón profundo. Así finalmente adquirimos el odio sagrado o divino hacia nosotros mismos, el auto-odio – como acostumbraba a decir el Yérontas-, que es el que mata, asesina los pazos. El que está a prueba durante el período de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη no debe desviarse del cumplimiento y aplicación de los logos-mandamientos y de la obediencia, vivir con la fe de la zeoría-contemplación espiritual, no trasgredir su conciencia y tener inmensa paciencia. El que vive con perfecta obediencia a su padre espiritual, camina con menos sufrimiento y dolor y con más seguridad el camino de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη. El Yérontas recalca que finalmente no predomina la desesperación y oscurecimiento al practicante o asceta. A pesar de que la psique está colgada y tiempla volando sobre el abismo del hades, “sin embargo en el fondo de ella anida la esperanza. Pasa la nube de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη  y sale de nuevo el sol”. (Yérontas José el Hisijasta, de Athos, “La Decáfono (10 voces) Trompeta”, p.290). El abad Isaac el Sirio aconseja al monje que ha agotado los límites de su paciencia y no puede permanecer, “que persista en la oración, que duerma hasta que se extinga esta situación repugnante, oscura e insoportable” (Logos 57).

El Yérontas Sofronio aconseja que en el tiempo de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη prolongada, el cristiano debe vivir como si la Jaris estuviese siempre consigo, aunque se siente vacío”. “Hacer siempre las cosas que nos ha enseñado la Jaris”. Es decir, abraza y sigue a san Macario el Egipcio que incita al que vive este tipo de situaciones, “que se esfuerce a sí mismo al bien incluso aunque el corazón no lo quiera, teniendo siempre fe firme a la misericordia de Dios”. “Para el hombre amar a Dios, cuando la Jaris opera sensiblemente en su interior, es agradable y normal. Pero que esté entregado y confiado a la misma agapi, cuando sufre la crucifixión del segundo período el de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, significa que su agapi se acerca y toca la plenitud de la perfección y se hace más fuerte que la muerte que vive por el levantamiento de la Jaris y la kenosis (despojo, vaciamiento). La Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη no la experimentan los que viven el cristianismo como un sistema moral o racional filosófico-religioso. Porque estos hombres no tienen κοινωνία kinonía conexión, comunión y unión empírica con Dios. Ignoran la existencia y la participación de la Jaris, su venida y su ida o levantamiento. Puede ser que creen que existe Dios, pero no tienen la fe viva, la fe de la zeoría-contemplación espiritual. Esta fe falta de los moralistas y los racionalistas; esto da a entender el Yérontas, cuando escribe que, “los que no creen en Dios, no conocen la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη”. Deseo y ojalá así sea, que todos mantengamos y guardemos bien e imperturbable nuestra confesión a Cristo en el desierto de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη, de modo que lleguemos felizmente a la tierra prometida, el estadio perfeccionador, donde, tal como dice el bienaventurado Yérontas Sofronio el Athonita, ya no sucederá el intercambio doloroso de las situaciones, sino que la Jaris nos amará y ya no nos abandonará más. Amín.

Esta traducción es en honor al hermano en CristoDios-Hombre, Antonio con agapi quien acaba de salir de la Zeoengatálipsi Θεοεγκατάλειψη,!!!! 23-5-2019

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas

También se sugiere leer sobre el tema: http://www.logosortodoxo.com/teologia-ortodoxa/el-misterio-de-la-instruccion-de-dios-por-la-%CF%87%CE%AC%CF%81%CE%B9%CF%82/

 

LA SUPERACIÓN DEL MIEDO-ΦΟΒΟΣ/FOBOS-TEMOR

 

LA SUPERACIÓN DEL MIEDO-ΦΟΒΟΣ/FOBOS-TEMOR

Por el médico y Archimandrita Sabas el Aghiorita

 

¿QUÉ ES EL MIEDO-ΦΟΒΟΣ/FOBOS-TEMOR?

Últimamente vivimos situaciones de miedo, en concreto mundialmente y sobre todo en nuestra patria, yo diría terror.

 El miedo/temor no es más que cobardía y traición, acosado por su propia conciencia y se condena por su propio loyismós-pensamiento y testimonio, es decir, es un estado o una situación (interior) en la cual nos abandona también hasta la misma ayuda de nuestra conciencia y de la diania-mente, cerebro, (Sabiduría Salomón 17,11). O sea que, el hombre cuando tiene miedo es traicionado por su loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía), energiza y actúa paradójicamente, siempre imagina lo peor, pierde sus estribos y su serenidad y puede llegar al estado del pánico. San Basilio el Grande llama el miedo “otra borrachera”, es decir, una especie de embriaguez. El miedoso se parece al borracho. Es bien sabido que el borracho pierde el control de sí mismo, la vergüenza, el pudor, el equilibrio y toda agilidad. Fácilmente sucumbe a todo pazos (pasión, emoción, vicio, adicción, patología, habito malo) pierde el sano juicio, se trastorna, se auto-fatiga y se auto-tormenta y también se ridiculiza por decirlo de alguna manera. [1].

Y continúa el Logos de Dios: “Cuando en nuestro interior disminuye la esperanza, entonces el miedo/fobos, a causa de nuestra ignorancia, nos hace considerar que son más grandes y peores los males de lo que son en realidad (Sabid. Salomón 17,12). O sea, mientras que una cosa no es nada, como tienes miedo lo ves como algo muy terrible y terrorífico. Tememos y nos angustiamos más por el miedo tonto e insensato, -este estado de niñez o infantilismo de la psique-alma-, que de lo que uno le suceda por los mismos acontecimientos. Observa san Gregorio el Teólogo, “lo que uno tiene miedo de que le suceda, esto es lo que le sucede, y si no le sucede esto, a pesar de eso, se castiga más por sí mismo que por los autores que teme que le torturarán, le castigarán etc.

Y san Juan el Crisóstomo nos enseña que “el miedo-φόβος/fobos-temor es un aumento y engrandecimiento de calamidades esperadas que conectan con la conciencia de culpabilidad”; esperas algo malo, una calamidad y la haces muy grande, muy trágica. Y esto conecta con la conciencia de  culpabilidad; nos sucede porque no tenemos arreglada, en paz y en tranquilidad nuestra conciencia. Así que el miedo-φόβος/fobos-temor está ligado y conectado también con el pecado y los sentimientos de culpabilidad que tenemos en nuestro interior. Por eso veis que los Santos eran valientes, sin miedo, porque siempre estaban con sus conciencias arregladas, con Metania, confesión, introspección y oración, llenos de Espíritu Santo. San Juan el Clímaco dice que, “miedo φόβος/fobos-temor es peligro pre-estudiado y premeditado; o de otra manera, el miedo φοβος/fobos-temor es un temeroso sentimiento, síndrome emocional del corazón, que se siente por anticipación abrumado, en angustia y en agonía de las improvistas calamidades esperadas”. Y muchas veces no sucede nada, y uno se pregunta, ¿para qué he tenido miedo y me he asustado? (Ver https://logosortodoxo.es/12-lexis-apocalipticas/ 8. ΜΕΤΑΝΟΙΑ-METANIA8. ΜΕΤΑΝΟΙΑ-METANIA)

¿Cuáles son los tipos del el miedo-φόβος/fobos-temor?

El miedo se divide en seis tipos o clases, nos dirá el gran dogmatólogo san Juan el Damasceno: “1) la duda o indecisión, 2) la vergüenza, 3) el pudor, 4)  el asombro (estupor), 5) la estupefacción y 6) la agonía o angustia y ansiedad.

1) El sentimiento de la duda o indecisión es el miedo por algo que vamos hacer. Lo hago o no lo hago, estoy en duda, indecisión.

2) El sentimiento de la vergüenza es en el caso que esperamos una acusación; decimos, ay ahora qué dirán, me van acusar y nos avergonzamos.

3) El sentimiento de asco, pudor o deshonor es el miedo que sentimos por algo malo que hemos hecho, la culpa y el remordimiento de conciencia; igual que los primeros en ser creados sentían y tenían pudor, asco al pecar, cuando el Dios los dijo: ¿Quizás habéis pecado?

4) El asombro o estupor es el miedo que se produce por una impresión o sensación fantástica grande. Te imaginas algo terrible y te quedas asombrado.

5) La estupefacción es el miedo que se produce por una impresión, sensación fantasiosa e imaginaria inusual, de algo raro.

6) La angustia y ansiedad o agonía es el miedo al fracaso que sentimos en alguna de nuestras acciones. ¿Lo haré, pero lo conseguiré?, tenemos ansiedad, angustia.

¿Cuál es el principal miedo-φόβος/fobos-temor que nos aflige y nos angustia?

Esto es muy importante que lo entendamos muy bien. En el fondo de todos los miedos/temores uno es el miedo que tememos. Es el miedo a la muerte física, que por muchos de nosotros y también de los que nos llamamos cristianos y creemos al Señor resucitado, se considera la mayor calamidad y desgracia. En realidad, la muerte física no es la mayor calamidad y desgracia sino la muerte espiritual, la segunda muerte, esta que dice en el Apocalipsis 2,11 y 20,6. Es decir, la separación eterna de la Fuente de todo bien, del Dios, que la causa de la separación es el pecado si no nos arrepentimos y volvemos a la metania.

Observa el divino Crisóstomo, “tenemos miedo a la muerte no porque ella es terrible, sino porque no se ha calentado en nuestro corazón el amor, el anhelo, por el reinado de la Realeza increada de los Cielos, nos hemos apegado aquí en los deleites terrenales; ni el miedo a la gehena (infierno) se ha apoderado de nosotros, no hemos entendido lo terrible que es el infierno; y además, es porque no tenemos buena conciencia, nuestra conciencia nos dice que eres culpable, eres pecador, tienes mucho que pagar, por eso temes a la muerte, sin embargo puedes pagar y arreglar esta situación, pero no lo hacemos”. San Porfirio dice que la muerte no es terrible, es como si abres la puerta y te vas a lado, fuera, tal como estás aquí estarás allí, no cambia nada por la muerte; lo único que cambia es que dejas tu cuerpo y esto provisionalmente, porque lo volverás a tomar como cuerpo espiritual e incorruptible en la Segunda Parusía-Presencia del Señor. Por tanto, veis que: 1) No deseamos, no anhelamos el reinado de la Realeza increada; 2) No tememos el infierno. 3) No concienciamos qué quiere decir infierno. 4) No tenemos limpia y buena conciencia. Tenemos remordimientos, ella nos dice eres culpable y pecador y tienes mucho que pagar, por eso tienes miedo a la muerte, mientras que puedes quitar la deuda y arreglarte; pero no lo hacemos. ¿Queréis que os mencione una quinta razón o causa? Es porque no vivimos una vida ascética-práctica espiritual, cruciforme, austera, de endurecimiento, de ayuno, vigilia, metania, oración, sencillez, ropa simple y material lo imprescindible, no hacemos esta vida como corresponde a los cristianos, sino que envidiamos la vida suave y cómoda; por eso es natural que nos guste permanecer en las cosas de este mundo, esto dice San Juan Crisóstomo que vivía en el mundo y lo dice para el mundo, no un monje de Athos. Por tanto la vida ascética es para todos. A causa de nuestra filaftía-egolatría, de la filidonía-hedonismo-voluptuosidad, de la pereza, de la acedia y de la indolencia hemos amado la vida blanda, indolente y parsimoniosa, por eso es normal que nos guste permanecer en las cosas del mundo presente. Hemos quedado pegados en las cosas terrenales que creemos que estas nos traerán la alegría. La comodidad nos traerá la alegría, mayor engaño que este no hay. Si nos liberamos del miedo a la muerte con la fe viva en el Señor Resucitado, entonces nos liberamos del diablo y de todos los demás miedos, de toda inseguridad, de todo pánico y de toda fobia. Por eso decía el bienaventurado san Porfirio: no existe la muerte, no existe infierno, no existe el diablo. ¿Cómo es que no existen? Sí, objetivamente existen, pero para el Cristiano es como si no existiesen; el Cristiano ha superado todas estas cosas y los miedos que conectan con ellas.

Si estás con Dios por qué temes, ¿el Dios no es omnipotente, no es bondadoso y misericordioso? El mismo Dios en la epístola a los hebreos dijo que, “no te abandonaré, y así teniendo fe, valor y animo decimos que el Señor es mi ayudante y protector, nada temeré, ¿qué me puede hacer cualquier hombre? ¿Hombre, por qué tienes miedo, si el Señor está contigo?

“El que no tiene miedo a la muerte” dice san Juan el Crisóstomo, “está fuera del poder tiránico del diablo. No tiene miedo a nadie, no templa. Es superior a todo y de todos y es el más libre”. ¿Por qué nos tiraniza el diablo? ¿Por qué nos arrastra  y nos echa en los pazos y en el pecado? Es porque existe el miedo/fobos a la muerte.

Por tanto, tenemos miedo/fobos, por eso nos tiraniza el diablo. Por eso dice el apóstol Pablo que la muerte es el aguijón del diablo. Si superas la muerte te liberas del diablo. El que no tiene miedo a la muerte, no teme a nadie, es superior a todo y de todos más libre. El que sacrifica lo más alto, su vida, el que está listo para morir, mucho más sacrifica todo lo demás. ¡Dice, tomad mi fortuna, mi casa, tomad lo queráis; hasta mis hijos si queréis; veis que a los santos les degollaban a sus hijos delante de ellos y no decían, ay mi hijo…porque consideraban que el hijo es de Dios! ¡Y si Dios quiere que tu hijo hacerse mártir, doxa-gloria y gracias a Dios! Es más, le alentaré para que permanezca fiel y confiese dando testimonio de CristoDios, para que se avergüencen los perseguidores y los anticristos. Cuando el diablo encuentra una psique-alma así de tal tipo que no teme la muerte, no puede hacerla nada. Lo peor que te puede hacer es matar, y como no temes la muerte, nada puede hacerte. Dime: “¿A esta psique-alma, este corazón lo intimidará por pérdida de dinero o por tormentos, sufrimientos y exilio de su tierra etc.? Estas cosas son insignificantes para el que está preparado a sacrificar su vida, como dice san Pablo en los Hechos 20,24” (san Juan Crisóstomo)

Entonces, ¿por qué tememos la muerte?

Tememos a la muerte porque vivimos físicamente-carnalmente, estamos esclavizados en el cuerpo. «Cuando un hombre se pone a ocuparse del conocimiento y gobierno del cuerpo, tiene miedo de la muerte”, escribe San Isaac el Sirio. Es decir, cuando el hombre vive corporalmente, sólo le importa la que va a comer y beber, no cansarse, ni sudar y enfermar, la salud física, el bien mayor, según algunos, y ¿quién ha dicho que el mayor bien es la salud física? La salud física para nada es el mayor bien, al contrario, puede ser hasta malo. El mayor bien es el Dios. La salud si no la utilizas correctamente no es buena sino mala. “No vamos a sacrificar todo para nuestra preciosa salud física”, dicen así en forma de broma en Agion Oros Athos. Por tanto, cuando el hombre se queda en este cuidado y régimen del cuerpo y le preocupa sólo el cuerpo, tiempla la muerte. Se le preguntó a un Yérontas/Anciano sabio: “¿Por qué tengo miedo cuando ando en el desierto? Y respondió: “Porque sigues viviendo”. Es decir, no te has mortificado para el mundo, del diablo, del mal de ti mismo, de la filaftía (excesivo a amor a sí mismo y al cuerpo, egolatría), es decir, de los pazos, aún vives carnalmente, por eso tienes miedo/fobos andar en el desierto. Otro hermano preguntó a un Yérontas: ¿Por qué me sobrecoge miedo cuando salgo solo por la noche? Y el Yérontas responde: “Porque la vida del mundo aún tiene mucho valor para ti”. Es decir, aún no te has liberado de la filhidonía-amor al hedonismo y de la avaricia, codicia que constituyen los principales elementos del mundo. Eres esclavo de estos pazos y estimas la vida de este mundo.

¿Cuál es la causa del miedo-φόβος/fobos-temor?

De lo dicho hasta ahora se desprende que la causa del miedo/fobos es la impiedad y la sumisión al pecado, la sumisión y la esclavitud en el cuerpo, en los pazos en general.

«Se va el impío, irreverente, asustado y en pánico «, leemos en los Proverbios 21,1, “sin que haya nadie que lo persiga, (pero le persigue la conciencia). Mientras que el justo imperturbable como un león queda inquebrantable, firme en momentos de peligro, teniendo su convicción y confianza en la justicia y apoyo de Dios.

La ausencia de catarsis de los pazos, la ausencia de la divina Jaris (Gracia, energía increada operativa, porque la hemos recibido por el bautismo pero desgraciadamente no la tenemos activada, energizada), la obediencia al mundo (pecaminoso) y por consiguiente al diablo, ya que “el mundo está bajo el astuto maligno y nos llena de todo tipo de miedo insípido y falso.  El hombre que es amigo-esclavo del mundo es un enemigo de Dios y un esclavo de todo tipo de miedo. Por eso san Juan el Sinaita en su libro Escalera, señala: “El que no tiene respeto ni temor a Dios y no aplica ni cumple sus mandamientos, este tiene miedo a todo. El que teme y respeta a CristoDios, es decir, aplica y cumple los logos-mandamientos, éste no tiene miedo a nada. Pero el que aún no ha llegado a temer y respetar a Su Soberano, tiene miedo de todo, hasta su sombra, allí donde no existe miedo”.

¿Cómo se supera el miedo-φόβος/fobos-temor?

De todo lo anterior se desprende que el miedo se supera y se vence por otro miedo/fobos/temor, que es el temor/miedo de Dios, que tiene como pedestal la fe en Dios y en Su Logos. Crees que nuestro Cristo es verdadero Dios y las cosas que dijo no dudas y no dices que puede ser que sean válidas o no. Sus logos son válidos mil por cien y los tengo como guía en mi vida. Qué dice pues el Logos de Dios: “No tengáis miedo-φόβος/fobos-temor a los que matan el cuerpo, mas la psique-alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir la psique-alma y lanzarla junto con el cuerpo en el infierno/gehena” (Mt 10,28). Porque el Señor conocía que tendremos persecuciones, y en concreto persecuciones sangrientas; y aquí en nuestra patria Grecia siempre hemos tenido y en otros pueblos cristianos también.

“Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida presente, tiene poder de echaros en el eterno fuego del infierno; sí, os digo, a éste temed” (Lc 12, 4-5). Sí, señor perseguidor, ¿quieres mi cuerpo?, pues, tómalo, después qué va hacer ya no queda nada más. Es vergüenza de ellos, por eso era vergüenza en los años de la turcocracia-dominio turco, los nuevos Mártires eran la gran vergüenza de los conquistadores, los otomanos. Se reunían Ortodoxos por un lado y otomanos por otro, y seguían la lucha del Nuevo Mártir. ¿Por qué los hacían tantos martirios a los Nuevomártires y no los mataban de golpe una vez? Es porque querían conseguir la negación de la fe en Cristo, y cuando no la conseguían los Ortodoxos aplaudían la victoria. ¡Hemos vencido! ¿Cómo que has vencido, si ha muerto? Exactamente, esta muerte es victoria. Porque no es muerte la muerte que te lleva a la vida eterna. Muerte es la negación, por tanto los Ortodoxos hemos vencido.

¿Si Dios está con nosotros, quién puede estar contra nosotros? (Rom 8,31). Dios está con nosotros, ¿pero nosotros estamos con Él?, allí está el problema.

Porque él (Dios) dijo: No te desampararé, ni te dejaré nunca; de manera que teniendo fe en la Providencia del Señor, podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Heb 13, 5-6).

“No tendré miedo-φόβος/fobos-temor a miríadas de gente del pueblo enemigo que me han rodeado. Levántate, Señor; sálvame, Dios mío; porque tú has destruido a todos mis enemigos, a ellos que se enemistan de mí sin ninguna causa y razón; lo considero ya como un hecho consumado de que los dientes de los perversos quebrantaste, que vienen como bestias salvajes a devorarme” (Sal 3, 7-8).

“Como tengo esperanza en Dios, no tengo miedo de lo que pueda hacerme el hombre” (Sal 55,12)

“Nadie ni nada te asuste. Y si aún los enemigos, demonios y personas irreverentes siguen siendo innumerables, nuestro Defensor es Fortísimo”, (San Juan el Crisóstomo). Algunos tienen miedo a los demonios, a las hechicerías, brujerías. ¿Por qué tienes miedo? ¡Nuestro Defensor es el más fuerte de todos! ¡Es el Dios increado, qué puede hacer la criatura o creación delante su Creador Dios increado!

Del miedo-φόβος/fobos-temor original somos conducidos al temor perfecto de Dios que viene por la agapi-amor incondicional, genuino.

El temor original de Dios, que tiene como pedestal la fe en Dios, en la recompensa eterna, por tanto el infierno eterno conduce a la aplicación y al cumplimiento de los mandamientos-logos. San Juan el Teólogo nos enseña: “El temor al Señor, a causa de nuestra culpa, por la que nos juzgará, en aquel que ama no existe; pero cuando la agapi-amor es perfecta, ella echa fuera del corazón de la psique-alma el temor/miedo que le está infernando. Porque el miedo presupone y condiciona sufrimiento y castigo, a causa de la culpabilidad. Por lo tanto, aquel que tiene miedo a causa de su culpabilidad, está claro que no ha progresado ni se ha perfeccionado en la agapi-amor genuino e incondicional” (1Jn 4,18). Aún no ha arreglado su conciencia, como nos dijo san Juan el Crisóstomo anteriormente, y que el miedo conecta con la culpabilidad y el remordimiento de la conciencia.

El Abad Doroteo tiene una homilía sobre el Divino temor: “La perfecta agapi expulsa el miedo/temor” (1Jn 4,18). Me pregunto, ¿qué quiere señalar con esto el Santo a nosotros? «¿Qué llama agapi-amor y qué miedo/temor? El Profeta dice en el salmo: “Temed al Señor, todos sus santos” (Sal 33, 10) y a otros miles similares que encontramos en las Sagradas Escrituras. Entonces, si los santos que aman tanto al Señor, le temen, ¿cómo dice que, “la agapi-amor expulsa el miedo”? El Santo quiere mostrarnos de que son dos tipos de miedos/temores. Uno es inicial y el otro perfecto. Y uno de los miedos/temores es característico de los principiantes, como diríamos, en la vida espiritual, cuando empiezas temes el infierno y así empiezas. Por tanto hace falta que superes tu pereza espiritual, tu negligencia y acedia, y en esto ayuda el miedo del infierno. Sin embargo el otro miedo/temor es característico de los santos, de los que ya se han perfeccionado espiritualmente, de estos que han alcanzado en la medida de la divina agapi-amor. He aquí lo qué quiero decir:

Uno hace la voluntad de Dios por temor al castigo. Pero éste, como dijimos, aún es totalmente principiante. No lucha por el mismo bien, por agapi a Dios, sino que lucha por miedo a los castigos. Otro hace la voluntad de Dios porque ama realmente a Dios, porque se alegra especialmente por ser su vida agradable a Dios. Este conoce la esencia del bien, este ha saboreado qué significa que uno esté unido con Dios. Este es el que tiene verdadera agapi, la que el santo llama perfecta. Y esta agapi conduce al perfecto miedo/temor. Porque este teme y hace la voluntad de Dios, no por miedo a los castigos, no porque quizás vaya a ser infernado, sino, como exactamente dijimos, el que está unido con el Dios ha saboreado la dulzura que prueba y teme no vaya ser que la pierda, no vaya ser que se prive de esta. Por tanto, este es el temor/miedo perfecto, que proviene de esta agapi, que expulsa el miedo/temor inicial. Por eso dice: “la perfecta agapi-amor expulsa el miedo/temor”. Pero es imposible para uno alcanzar de otra manera al miedo/temor perfecto, sino sólo por el inicial”. Debes empezar por el miedo inicial, no es posible ir directamente a la agapi de Dios. Comienzas por el miedo/temor al infierno, aplicas y cumples los mandamientos, haces la catarsis, te iluminas y después viene la zéosis o santificación, alcanzando el divino eros (amor ardiente). El miedo/temor inicial del infierno nos beneficia para alcanzar las cosas grandiosas.

“Muchas veces” observa san Juan el Crisóstomo, “no podrán las palabras conseguir resultados tan grandes como los que conseguirá el temor/miedo”. Es decir, el miedo/temor al infierno nos regalará la corona del reinado de la Realeza increada celestial.

Sólo el pecado debemos tener miedo de que nos pueda infernar si no nos liberamos de él. Nos enseña la boca de oro (Crisóstomo) de la Iglesia: “El que teme al pecado no temerá ninguna otra cosa ni se asustará jamás, sino que despreciará los bienes de la vida presente y apartará y dejará de lado las aflicciones, tristezas, sufrimientos y las cosas desagradables. Sólo el miedo/temor al pecado mantendrá en su pensamiento. Nada de todo lo demás es tan terrible, para el que tiene temor/miedo al pecado, incluso ni siquiera teme al puntal de los miedos, que es la muerte… Tenemos miedo a la muerte como niños y no tememos el pecado. Los niños pequeños tienen miedo a las máscaras y no tienen miedo al fuego. Y nosotros tenemos miedo a la muerte, que parece a una máscara ridícula y no tenemos miedo al pecado que realmente es una cosa terrible y como fuego que devora nuestra conciencia” (San Juan el Crisóstomo).

Cuando el hombre ama al Señor siente la agapi increada y la providencia-protección de Dios, y entonces no teme a nada.

Dice, San Gregorio el Teólogo: ¿Qué puedes temer cuando has encerrado a Dios en tu interior?

¿Puedes encerrar en tu interior a Dios? Por supuesto que sí. Lo dijo el mismo Señor: predicad y cumplid los logos-mandamientos que os he dado y yo vendré en vuestro interior y habitaré junto con el Padre y naturalmente con el Espíritu Santo; porque las tres Hipostasis-Personas son inseparables. ¡Si tienes a Dios en tu interior, qué miedos puedes tener, ninguno!

El Dios que nos ama mucho, nos tiene en Su nus-espíritu en cada momento y nos protege. Tenemos que entender eso y no tener miedo de nada (San Porfirio el Kafsokalivita, Athos). El santo decía estas cosas porque amaba a Dios, sentía y vivía estas cosas que decía, la providencia y la agapi de Dios. Decía que esto debemos entenderlo muy bien y no tener miedo a nada. Cuántas personas hoy en día corren a los “psiquiatras”, toman pastillas para que se marchen las fobias, y desgraciadamente así no se van las fobias.

Y decía el santo a una persona que tenía fobias: A veces vienen y tienes fobias, como me dices, porque no amas mucho a Cristo. Quiero que ames a Cristo, que lo es todo, y entonces en todo y a dónde quiera que estés, no tendrás miedo a nada… (San Porfirio el Kafsokalivita, Athos).

Cuanto más amamos a Dios tanto más sentimos Su Divina Protección. Cuanto Le tememos, es decir, Le respetamos, tanto más aplicamos y cumplimos Sus mandamientos-logos y nos unimos con Él y no tenemos miedo a nada, porque no tenemos culpabilidades y remordimientos de conciencia. La conciencia con culpas, en el hombre sin metania ni arrepentimiento, en el hombre desarreglado, tiempla hasta su sombra y se llena de fobias, inquietudes e inseguridades.

Dice san Paísios el Athonita, el Dios economizó de tal manera que el lobo tenga miedo de un cachorrito. Y esto se hace porque el cacharrito tiene derechos en su casa, guarda su casa y puede ladrar así como pueda gab-gab y así el lobo tenga miedo al cachorrito. Porque de alguna manera el lobo tiene conciencia de culpabilidad, piensa que este lugar no es mío, por tanto tiene derecho y razón el cachorrito. Cómo no el hombre que va hacer el mal delante del otro hombre que tiene a Cristo en su interior. Ellos tiemplan, no nosotros, ellos los anticristos tiemplan, que lo sepan bien esto, por eso cada día nos aterrorizan porque los mismos tiemplan; tiemplan de nosotros, de nuestra reacción. ¡Mantengámonos en alerta, en guardia, no dormidos! ¿Por qué nos mantienen en este ambiente del terror cada día, con los telediarios del terror? Porque saben que si estás aterrorizado, después sucumbes en tus pazos. Lo que te digan, después lo haces. Por eso sólo a Dios debemos temer como dice san Paísios, no a los hombres por muy fuertes y poder que tengan según el mundo, por muy malos y perversos que sean etc…

“En la vida espiritual incluso hasta el más cobarde puede adquirir mucha hombría si confía el sí mismo en Cristo, a la ayuda Divina. Puede ir a la primera línea a combatir y ganar. Mientras que los pobrecitos hombres que quieren hacer el mal, aunque tengan valor y hombría tienen miedo, porque sienten sus culpabilidades y sólo en sus barbaries se apoyan. Por eso veis lo qué hacen lo jihadistas toman esta pastilla para que no sientan lo qué hacen y así hacen lo que sea, porque quieren pisotear la conciencia de culpabilidad que les hace templar; saben que son culpables, no hacen lo correcto. El hombre y la mujer de Dios tienen dinamis potencias y energías Divinas, y tienen también la justicia por su parte. O sea, que tienen a favor suyo a Dios, a los ángeles y la justicia o razón, todo está a favor nuestro. Ves un cachorrito hace “gav-gab” y el lobo se asusta y por el miedo se va porque se siente culpable. ¡El Dios economizó y el lobo tenga miedo de un cachorrito, por eso eñ cachorro tiene derechos en la casa del dueño, como no el hombre que está tratando de hacer el mal delante del hombre que tiene a Cristo en su interior! Por eso sólo a Dios tenemos que temer, no a los hombres por muy malos que sean. El temor/miedo a Dios hasta al más cobarde le convierte en valiente. Cuando uno se va uniendo más con el Dios tanto más no teme a nada” (san Paísios el Aghiorita).

La cobardía-el miedo infantil, también necesita una hombría y valor para ser superada.

¡El miedo desaparece por la hombría, valentía! Cuando más miedo tiene uno, tanto más viene la tentación. Acordaos lo que dice san Gregorio el Teólogo: “lo que temes esto te sucede”. No es una cosa buena el miedo/fobos, es una emoción demoníaca. El que tiene cobardía debe intentar expulsarla. Yo cuando era joven en Kónitsa, dice san Paisios, tenía miedo pasar afuera del cementerio. Y hoy en día cuántas personas cristianas tienen miedo sobre todo de noche, por no decir los musulmanes que tiemplan pasar por un cementerio; exactamente porque no tienen nada de jaris, nada de temor a Dios. Por eso dormí tres noches en el cementerio, dice san Paisio y se marchó el miedo. Me santiguaba y entraba dentro en el cementerio, ni siquiera encendía la linterna, no vaya ser que alguno se asuste y se haga daño. Si uno no lucha para edificarse y fortalecerse y no adquiere la agapi real, en un momento difícil llorarán por él hasta los búhos, (san Paísio el Ahiorita). El Señor intenta a enseñarnos el temor divino a través de situaciones creadas, por fenómenos naturales, seísmos etc.

Hasta los animales salvajes no enseñan a superar los falsos miedos y encontrar el temor a Dios. Ves en los lugares cálidos que son personas salvajes, allí hay animales salvajes, grandes bestias, boas, elefantes, etc., para forzar (por miedo) a la gente a buscar y pedir ayuda de Dios, a recurrir a Dios para que se vaya el salvajismo de ellos y encuentren su orientación. ¿De otra manera, qué podría frenar a esta gente? Todo lo que Dios ha hecho tiene algún sentido y significado… (san Paisios el Aghiorita)

También existe la a-fobia (osadía, temeridad, sin miedo) que nace a causa de la necrosis de la psique-alma. Que Dios nos guarde de esta a-fobia. El Señor puede sacarnos y salvarnos de esto.

Hay algunos hombres que no tienen ninguna relación con Dios, blasfeman, insultan, y dicen: mira que valiente y fuerte es este, no tiene miedo a nada. Esta a-fobia es demoníaca y nace de la necrosis de la psique-alma.

Dice san Juan el Clímaco en la Escalera dice que “todos los que tienen miedo son vanagloriosos, están vacíos, pero todos los que no tienen miedo no significa que sean humildes, ya que los bandidos no sucumben fácilmente a la cobardía. El que no tiene miedo, está lleno de agapi-amor o está muerto psíquicamente.” ¡He aquí diagnosis y terapia por san Juan Clímaco! ¿Por qué tienes miedo? Porque eres vanaglorioso. Piensas, quizá el otro no me ama, no me estima, quizás piensa mal de mí, quizá me hace magia, quizás me toma el pelo o no le gusto, tengo miedo hacer algo que le entristezca; todo esto es vanagloria, filaftía-egolatría es terrible este pazos, y crea miedo/fobos, de esto tememos todos, de nuestra imagen qué van a decir, no vaya ser que demos una imagen-icona mala, ¡nuestra famosa imagen-icona!

Ahora el diablo por el bozal-mascarilla a causa del falso-corona-virus nos ha hecho imagen-icona bonita, todos enojados, cabreados todos con tapabocas, bozales pero no a todos gracias a Dios.

Pero como dice antes el santo, todos los que no tienen miedo no significa que son humildes, existe también la a-fobia demoníaca, ya que los bandidos no sucumben fácilmente a la cobardía, porque tienen el espíritu demoníaco en sus interiores.

El que no tiene miedo/temor, dos cosas suceden: está pleno de agapi a CristoDios o está mortificado psíquicamente; cosa terrible “psiques muertas” desgraciadamente tenemos muchas psiques-almas muertas, cadáveres andantes y parecen firmes, bien plantados, seguros de sí mismos, se dice personalidades potentes, poderosas, en realidad personalidades demoníacas.

¿Cómo se adquiere y cómo se pierde el temor de Dios, por lo que nos llenamos de cualquier otro tipo de miedo?

Si perdemos el miedo/temor a Dios nos llenamos de todo tipo de miedos. Enseña el abad Dorotheo: “Los santos Padres dijeron que el hombre adquiere el temor/miedo a Dios:

1) Por la memoria continua de la muerte y de los castigos eternos; Lo veis, mucha gente dice, muerte, ay qué dices, toca madera, empiezan los malfarios supersticiosos, no hables nunca de la muerte, sólo de bautizos, bodas y banquetes tienes que hablar. He aquí que hace falta la muerte, el recuerdo, su memoria, porque te libera del miedo de la muerte y de todo tipo de muerte; por tanto el temor a Dios se adquiere por la continua memoria de la muerte y de los castigos eternos.

2) El temor a Dios se adquiere investigando y examinando el hombre a sí mismo cada noche cómo ha pasado el día y cada mañana cómo ha pasado la noche. Mirad son cosas sencillas y muy prácticas, esto dice que te trae el temor a Dios; ¿por qué?, porque te pone delante de tus culpabilidades, delante de tus responsabilidades y así dices: voy hacer un inventario moral y general lo que hice desde por la mañana, cómo he actuado, si he orado, cómo he hablado y comportado con el prójimo, si he tenido resentimientos, ira, odio etc… estás frente a tus culpabilidades y dices: Dios mío, perdóname, CristoDios eleisonme, soy muy pecador, ayúdame que no me vaya hacia el infierno, te lo ruego Señor… Así adquieres el temor a Dios porque en cada momento piensas en tus caídas, tus pecados y el infierno eterno. Así que por la noche y por la mañana debes examinarte y analizarte.

3) Por no tener παρρησία parrisía lenguaje descaro, desorbitado, desvergüenza; por vivir con otra persona que realmente teme a Dios. Porque se dice que un hermano preguntó a un Yérontas-Anciano sabio: ¿Qué hago páter para tener temor a Dios? Y el Yérontas le dice: ve a vivir con alguien que tiene temor/miedo a Dios, y mientras aquel estará viviendo el temor a Dios, tú también aprenderás también como a temer a Dios.

Y el temor a Dios le expulsamos lejos de nosotros haciendo todas estas cosas contrarias que hemos referido; es decir, por no tener memoria de la muerte y de los castigos, por no tener cuidado de nosotros mismos, por no examinarnos cómo hemos pasado, sino vivir con indiferencia y relacionarse con varias personas indiferentes espiritualmente, y teniendo παρρησία parrisía lenguaje descaro, desvergüenza. Esto es lo peor de todo. Esto es la desaparición perfecta. ¿Porqué, qué otra cosa peor expulsa lejos el temor a Dios, como es la παρρησία parrisía lenguaje descaro, desvergüenza? Por eso cuando preguntaron a Abad Agathon sobre la παρρησία parrisía, dijo que se parece a una gran ola de calor que cuando venga, todos corren a esconderse, y destruye también los frutos de los árboles…

Y la παρρησία parrisía lenguaje descaro, desvergüenza se expresa de muchas maneras, con palabras, con el tacto y con la vista. Uno llega a la παρρησία parrisía por la charlatanería, por hablar de cosas mundanas y hacer bromas provocando risas obscenas e indecentes. La παρρησία parrisía es tocar a alguien sin que haya necesidad, el estirar tu mano a alguien para hacer bromas, empujarle o arrebatarle algo y el mirar alguien con descaro. Todas estas cosas las genera la παρρησία parrisía lenguaje descaro, desvergüenza. Todas estas cosas se hacen porque en la psique no hay temor a Dios. Y de todas estas cosas uno poco a poco llega también al perfecto desprecio. Por eso cuando el Dios entregaba los mandamientos de la ley, decía: “Haced piadosos a los hijos de Israel” (Lev 15,31). Porque sin la piedad a Dios, uno no respeta ni honra ni siquiera al mismo Dios, ni pone atención, aunque sea por una vez, a cualquier mandamiento. Por esto no hay nada más dañino que la παρρησία parrisía lenguaje descaro, desvergüenza Por eso es la madre de todos los pazos, porque aleja la piedad, la devoción, expulsa el temor a Dios y da a luz al desprecio y a la penumbra.

Como tenéis παρρησία parrisía lenguaje descaro, desvergüenza entre vosotros, por eso tampoco tenéis respeto y habláis mal y os herís el uno con el otro. Y si uno ve algo que no beneficia, va, lo habla y lo pone en el corazón del otro hermano. Y así no sólo se perjudica este, sino que perjudica también al hermano, poniéndole en su corazón la semilla mortífera del mal. Y mientras muchas veces tiene su nus-espíritu y mente atentos en la oración o en cualquier otra cosa, va el otro y le da un tema para ocuparse, y no sólo le impide su beneficio espiritual, sino que le trae también tentación. Y no hay nada más duro y catastrófico que uno haga mal, no sólo a sí mismo, sino también a los demás.

Por tanto, hermanos míos, tengamos fe, piedad, devoción y tengamos miedo de la destrucción y catástrofe nuestra y de los demás. Que honremos y respetemos el uno al otro y tengamos cuidado de modo que no levantemos y clavemos los ojos a las caras de los demás. Porque esto también es una especie de παρρησία parrisía descaro, desvergüenza, dijo un Yérontas/Anciano sabio.

En conclusión:

El miedo-φόβος/fobos-temor se supera por el temor a Dios. Este nos conduce a la agapi-amor incondicional, a la agapi hacia Dios y a la agapi hacia al prójimo. Por la agapi superamos el temor de la muerte, del infierno, del diablo y de toda creación y situación.

San Juan el Clímaco dice: La cantidad de la agapi que falta, tanta es la cantidad del miedo que existe. Cuando más amamos a Dios y aplicamos y cumplimos Sus mandamientos, tanto menos miedo a la muerte tenemos, más bien la deseamos, ya que nos llevará en nuestro amado Señor, a Quien en Su reinado de la Realeza increada Le estaremos experimentando y viviendo con más claridad.

A nuestro Dios Tríadico pertenece la doxa-gloria ahora y siempre y por los siglos de los siglos, amín.

Archimandrita y médico Sabas el Aghiorita. https://www.youtube.com/watch?v=Zc5C4dDEwXA 

Traducción Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas)  logosortodoxo.es/

 

 

APOCALIPSIS DE JUAN, NUEVO TESTAMENTO

APOCALIPSIS DE JUAN, NUEVO TESTAMENTO

ΑΠΟΚΑΛΥΨΙΣ ΙΩΑΝΝΟΥ

Por la diaconía Apostólica de la Santa Iglesia Ortodoxa Católica y Apostólica de Helas-Grecia

 

Introducción al Apocalipsis de Juan

Los dos términos más importantes del libro son: 18. Ἀποκάλυψις (apokálipsis) revelación y 48.Ἐσχατολογία, esjatología. https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/

18. Ἀποκάλυψις (apokálipsis) revelación, la palabra más bella de la lengua helénica y de la Divina Escritura y ἀνακάλυψις (anakálipsis, descubrimiento).

Ἀποκάλυψις (apokálipsis) revelación, desgraciadamente en Occidente la han malinterpretado mucho esta palabra, cuando un occidental oye apocálipsis se asusta y la identifica mayormente con el libro del Apocalipsis o como una catástrofe y es todo lo contrario. En cambio cuando la oye un heleno (griego) le produce admiración, sosiego y alegría; actualmente en griego moderno sigue siendo una palabra de uso común. En todas las traducciones la usamos en el sentido griego: la apocálipsis y las apocalipsis y el verbo apocaliptar-revelar; insistimos en ello para que el lector se vaya familiarizando con este bellísimo término. En cambio, cuando nos referimos al libro del Apocalipsis como tal, lo escribimos en masculino “El Apocalipsis”.

La apocálipsis-revelación de Dios se da en hombres concretos, los cuales llegaron a un grado espiritual de su vida y vieron a Dios y así conocieron la apocálipsis-revelación. Estos hombres se llaman portadores de la apocálipsis-revelación. Así Dios no se devela, manifiesta simplemente en la historia, sino en los santos quienes viven en la historia. Además es conocida la bienaventuranza de Cristo; “Bienaventurados, dichosos y felices los καθαροί kazarí, los que han hecho la catarsis (purgación y sanación) de su corazón, porque estos contemplarán, verán y conocerán a Dios. (Mt 5,8).

El Apóstol Pablo en su epístola a los Hebreos dice: “Habiendo Dios hablado en el tiempo antiguo muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros días nos habló por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por el cual también hizo el universo, (Heb 1,1) y a los Corintios dice que escuchó logos, verbos inefables que el hombre no puede expresar, (2ªCor 12,4). Apocalipsis son los logos y verbos inefables, increados que se formulan con logos, conceptos y verbos creados. La apocálipsis o revelación es praxis y energía de la Deidad y como tal, pertenece a otro nivel, transciendo a las energías cósmicas. Así que apocálipsis significa aparición, manifestación o revelación de la divina doxa (gloria luz increada) del Dios Trina y participación del hombre en la divina jaris (gracia energía increada) y doxa, y la zéosis que es la vivencia, experiencia de la Apocálipsis. El grado más alto de apocálipsis o revelación es el Pentecostés. Apocálipsis tal y como se manifiesta la palabra es la revelación, por lo tanto, es manifestación o aparición de algo que antes estaba cubierto y oculto.

En contraposición de la ἀνακάλυψις (anakálipsis, descubrimiento) que se mueve a los límites de la lógica de la diania (mente, intelecto o cerebro), del esfuerzo y la invención humana, pero la Apocálipsis es la venida de esta luz increada que la lógica humana no podía comprender, ya que ella es limitada. Los filósofos y los sabios a través de los siglos alguna vez llegaron a percibir algunas cosas por la inspiración humana (logos espermático), puesto que con la lógica potente y persistente de ellos, les hizo moverse un poco fuera de los marcos en los que se movían los demás hombres. La Apocálipsis reveló cosas totalmente desconocidas a la lógica humana. Los Profetas, los Apóstoles y los Santos son los portadores de la divina Apocálipsis que trajo al mundo el Cristo y los que expresan la Tradición Ortodoxa. La vivieron al límite de sus vidas personales y se la enseñaron a sus rebaños. Con ella se enfrentaron a todas las herejías que aparecieron mediante los siglos; también con la apocálipsis superaron y vencieron a la muerte y la opresión del tiempo.

Se dice que la Biblia, la Santa Escritura, contiene el Logos de Dios, pero no es así. La Biblia no es el Logos de Dios, sino la descripción y el registro de la Apocálipsis de Dios en el corazón de los Santos, los Apóstoles y los Profetas. El Dios no se comunica con lenguaje humano, ni con textos escritos. El Dios se comunica a través de Su Increada Luz y Energía introduciéndose dentro del corazón, como esencia, o nus, como energía del hombre, recibiendo éste así la Jaris (gracia, increada energía de Dios). Por lo tanto, la Biblia por sí misma no es el Logos de Dios; es “logos” sobre el Logos de Dios. Primero fue la Apocálipsis (revelación) y después el registro o descripción en letra y así se origina La Biblia.

La religión se crea con el movimiento del hombre hacia Dios (racionalismo), y el mejor y mayor racionalista y filósofo es el diablo, conoce las Escrituras mejor que el hombre. En el Cristianismo ortodoxo sucede lo contrario, se presenta como movimiento de Dios hacia al hombre, del Logos increado encarnado y sacrificado para el hombre, “la oveja perdida”, etc. En la religión el hombre se sacrifica por el Dios. En el Cristianismo ortodoxo, el Dios se sacrifica por el hombre, es el Θεάνθρωπος Zeántropos Dios-Hommbre  Cristo el primer Teólogo quien nos ha apocaliptado-revelados logos increados, inefables…, es la apocálipsis de la verdad que es en sí el mismo Dios, Cristo.

DOGMÁTICA EMPÍRICA I PARTE C´ LOS PORTADORES DE LA APOCÁLIPSIS REVELACIÓN por Ioanis Romanidis e Ierotheo Vlajos

Entre los santos θεόπτοις zeoptis (los que ven la divina luz increada) y que se llaman también glorificados o deificados están incluidos los Profetas. Profetas son los santos aquellos que predicen las cosas futuras, pero también aquellos que enseñan los misterios del reinado de la Realeza increada de Dios, que los conocen personalmente. Pero esto presupone un nivel de vida espiritual y experiencia en un grado grande de la divina Jaris (energía increada gracia). Por lo tanto con el término Profeta es calificado y llamado el santo que tiene κοινωνία (conexión, comunión y unión) con Dios, conoce por apocálipsis-revelación la voluntad de Dios, ha alcanzado la zéosis y se convierte en didáskalos-maestro del laós-pueblo.

Los Profetas en el Antiguo Testamento veían la Segunda Persona-Hipóstasis de la Santa Trinidad, el Logos no encarnado, ya que todas las teofanías de Dios en el Antiguo Testamento eran apocálipsis-revelación del increado Logos no encarnado, en cambio los Profetas/Santos/as del Nuevo Testamento ven el Logos encarnado. Esta es la diferencia básica entre Antiguo y Nuevo Testamento…

Apocálipsis-revelación es develación, de Dios a los santos glorificados tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, y esto por supuesto se hizo en varios grados y siempre el Dios se apocaliptaba-revelaba escondido y se escondía develado. El Dios es secreto o escondido porque se apocalipta por Sus energías increadas, pero Su esencia-usía inconcebible, ininteligible no es participada. Esto muestra que la Santa Escritura no es la apocálipsis-revelación de Dios, sino logos, dichos sobre la apocálipsis-revelación…

…¿La Santa Escritura es sobre la apocálipsis o es ella la misma apocálipsis-revelación? ¿Los logos, dichos, verbos y conceptos son sobre Dios, son sobre la apocálipsis? ¿Qué es la apocálipsis-revelación?

Existen aquellos que piensan y creen que la apocálipsis-revelación es venir el Espíritu Santo sobre el escritor de la Santa Escritura, sentarse aquí en sus hombros, diciendo, toma el bolígrafo, -en el antiguo tiempo la pluma- y escribe, y se sienta el Espíritu Santo en sus hombros y dice: “escribe: tal cosa dice el Señor o estas cosas dice Dios”, son las mismas palabras que dijo Dios al Profeta, al Apóstol.

Los Padres no están de acuerdo con esta percepción sobre la Apocálipsis-Revelación, es decir, sobre zeopnefstía-inspiración divina. No fue dictado de Dios el Antiguo Testamento ni el Nuevo, ni los escritores son secretarios de Dios que se sentaban y escribían lo que decía Dios, ni los Sínodos Ecuménicos son tal cosa…

«La idea de que la Escritura se puede identificar con la apocálipsis-revelación no sólo es ridícula y de risa desde el punto de vista patrístico, pero también herejía clara. La Escritura no es apocálipsis, sino logos (conceptos y dichos) sobre la apocálipsis. La Escritura es el único criterio de la auténtica, ortodoxa y pura apocálipsis, pero la apocálipsis además en la Escritura no se delimita al tiempo, crónicamente.

La Escritura de por sí no constituye, no es la doxa-luz increada gloria de Dios en Cristo y por tanto la Escritura no es el Pentecostés, sino que habla sobre el Pentecostés. La experiencia del Pentecostés está contenida en la Santa Escritura y a la vez transciende la Escritura.» «La Santa Escritura no es apocálipsis, como algunos piensan y creen. La apocálipsis trasciende la Santa Escritura. Porque la apocálipsis es la experiencia del Pentecostés, la que no se puede describir. Lo que tenemos en la Santa Escritura no es una descripción del Pentecostés, sino que una redacción o conversación, consideración sobre el Pentecostés, sobre la apocálipsis-revelación. Porque sólo el que participa de la apocálipsis conoce lo que es la apocálipsis. Por eso conoce y trasciende la comprensión-noesis y la expresión. La Santa Escritura se escribe sobre la apocálipsis y el propósito de Ella no es darnos la apocálipsis-revelación dentro de los marcos de dos portadas. No podemos tomar la Santa Escritura, como hacen la mayoría de los Protestantes y Romanocatólocos o Papistas, y decir que comienza con el libro del Génesis y termina con el libro del Apocalipsis y todas estas páginas con todas estas palabras en esta colección decir que esta es la apocálipsis-revelación, éste es el logos de Dios. La Santa Escritura no es el logos de Dios, sino logos (creados) sobre el Logos increado de Dios. Siempre “sobre”, no es esta misma apocálipsis-revelación o el logos increado de Dios. Para la Tradición Ortodoxa el describir nosotros la Santa Escritura como apocálipsis o como logos increado de Dios es tontería, necedad; es decir, sería vergonzoso decir herejía, y lo más correcto es decir tontería y necedad.»

La apocálipsis es experiencia de la realidad increada, “el Dios no se apocalipta en la palabras”, mientras  que el que participa de la apocálipsis escribe con palabras creadas…

«Además de esto, la Santa Escritura no es apocálipsis, sino que tiene conceptos sobre la apocálipsis-revelación, los cuales conceptos son zeopnefstos-inspirados de Dios, pero el propósito y objetivo de estos conceptos no son para enseñar verdades creadas sobre el mundo creado. No es este el fin. El fin o propósito de los conceptos inspirados de Dios es enseñar sobre la increada realidad, no sobre la creada. Por lo tanto, no es admisible en cada uno utilizar la Santa Escritura para sostener cualquier filosofía o ciencia positivista que el mismo piensa y cree que cultiva…

Efectivamente, la opinión desde el punto de vista de que la Santa Escritura es identificada con la apocálipsis-revelación ha creado muchos problemas a la Iglesia y todas las herejías, incluso ha creado conflictos también con la ciencia. La Teología del Medievo identificó la Santa Escritura con la apocálipsis.

El Pentecostés es la apocálipsis-revelación de la verdad. Entonces la Iglesia se hace Cuerpo de Cristo, por eso festejamos el nacimiento de la Iglesia el día del Pentecostés, la resucitada en Cristo…

Por lo tanto, podemos resumir que tenemos plena apocálipsis-revelación en el Antiguo Testamento. Tenemos en el Antiguo Testamento apocálipsis de la verdad, desde el punto de vista del dogma de la Santa Trinidad. Después tenemos la apocálipsis en Cristo de la encarnación. Después tenemos apocálipsis de la deidad de Cristo, cuando el Cristo se apocalipta-revela a Sí Mismo, no sólo con logos, palabras y milagros, sino apocaliptando también Su deidad por la experiencia de la zéosis. Y después la forma definitiva de la revelación-apocálipsis es ya el día del Pentecostés en donde no sólo la Luz increada brilla e irradia interiormente sino también la naturaleza humana de Cristo alumbra e irradia interiormente en los hombres que llegan a la experiencia de la zéosis.

48.Ἐσχατολογία, esjatología. El término esjatología manifiesta el logos (tratado) sobre las cosas o acontecimientos ésjatos (últimos, postreros o extremos), es decir, hablar sobre ellas. Tal y como el término Cristología manifiesta el logos sobre Cristo, y el término Eclesiología manifiesta el logos sobre la Iglesia, lo mismo ocurre con el término esjatología.

La palabra ésjato se utiliza con muchos significados. En principio, claro está, significa al último y las últimas cosas o acontecimientos, y esto se toma de parte del lugar, del grado (superior-inferior), del estado o situación de la persona y del tiempo. Así que podemos hablar sobre ésjato lugar, para hombre inferior, para hombre humilde, hombre falso y para acontecimientos que pasarán al futuro.

En el Nuevo Testamento cada vez que encontramos la palabra ésjato puede ser que manifieste muchas cosas. Me gustaría mencionar algunos ejemplos muy característicos.

Cristo hablando sobre la doxa-gloria de los Santos Apóstoles que abandonaron todo y Le siguieron, dijo: «Muchos de los primeros serán ésjatos (últimos) y los ésjatos primeros» (Mt 18,30). Esto se llama de parte del valor. Los apóstoles que se consideraban los últimos en relación con los sabios y los fuertes de su época, se han destacado los primeros en valor. Con este significado existen muchos pasajes en la Santa Escritura.

En otro caso Cristo refiriéndose a los banquetes, decía que el hombre tiene que escoger el último lugar, de manera que si hace falta sea destacado por el dueño de la casa: «Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el ésjato-último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba…» (Lc 14,10). Aquí el término en contraposición con la parte anterior, también significa la parte inferior. Además, de otras cosas se expresa también la humildad que debe distinguir los discípulos de Cristo. Por eso el Señor en otra parte les aconsejaba: «…Si alguno quiere ser el primero, será el postrero-ésjato de todos, y el servidor de todos» (Mc 9,35).

La palabra ésjato se utiliza también de parte geográfica, para manifestar el último punto, límite del horizonte o de la tierra. El Cristo anunció a Sus discípulos que: «…recibiréis una fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los ésjatos (confines) de la tierra» (Hec 1,8). Con este logos el Cristo anuncia que recibirán el Espíritu Santo y se convertirán en testigos Suyos en todo el mundo.

Cierto que el término esjatología se utiliza principalmente para expresar el final del tiempo. Y con este significado hay muchos pasajes dentro del Nuevo Testamento. Por eso a continuación veremos algunos de estos, sin referirnos a los pasajes que expresan otros conceptos de la palabra ésjato.

En Sus homilías el Cristo conecta los ésjatos (postreros) con la resurrección de los cuerpos, y naturalmente con el Juicio que la sigue. Hablando hacia los Judíos entre otras cosas decía: «Y esta es la voluntad del Padre que me ha enviado: que yo no pierda ninguno de todos los que él me ha dado, sino que les resucite gloriosamente aquel ésjato-último gran día (de la Parusía, Presencia universal)» (Jn 6,39). Esta era también la convicción de los Judíos, por eso también la hermana de Lázaro, Marta, en la afirmación de Cristo que “tu hermano resucitará”, contestó: «…sé que resucitará durante la resurrección de aquel gran ésjato (último) día» (Jn 11, 23-24). Tal y como hemos dicho antes, la resurrección de los muertos conecta con el Juicio que seguirá. Por eso el Cristo decía que: « El que me rechaza y no recibe los logos de mi enseñanza, tiene ya quien lo juzgue; El logos que yo he hablado, lo condenará en el ésjato o último, el gran día del Juicio universal» (Jn 12,48).

Los ésjatos se refieren también al período antes de la segunda venida de Cristo para juzgar a los hombres, es decir, al final del tiempo, cuando los hombres se endurecerán y el mal llegará a su mayor exaltación. Por eso el Apóstol Pablo afirma a Su discípulo Timoteo: «Has de saber que en los ésjatos-últimos días sobrevendrán tiempos difíciles» (2ªTim 3,1). En la misma perspectiva se encuentra también el Apóstol Pedro cuando hace un recordatorio sobre esta verdad: «Y ante todo debéis saber que en los ésjatos-postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, deseos…» (2ªPed 3,3).

Por lo tanto, el término esjatología se utiliza para expresar los ésjatos tiempos, el final del crono (tiempo) y los tiempos aquellos que aparecerá Cristo para juzgar a los hombres y todo lo que seguirá antes y después de esta aparición. Pero podemos añadir que la esjatología se refiere también a la salida de la psique del cuerpo, por lo tanto, empieza inmediatamente el juicio parcial de los hombres.

De estas pocas introducciones se ve que no es tan fácil delimitar la esjatología en un espacio del tiempo, porque en la percepción ortodoxa sobre el tiempo, vivimos el pasado, el presente y el futuro en aquí y ahora, puesto que los santos que son los miembros verdaderos de la Iglesia, pasados, presentes y futuros se viven como presentes. Por eso podemos hablar para esjatología diacrónica, puesto que los ésjatos son como los primeros y los intermedios. La esjatología ortodoxa es el Hisijasmo.

Prólogo

El evangelista Juan el Teólogo, el discípulo de la agapi, encontrándose en la isla de Patmos del mar Egeo, en Helade-Grecia, vio acontecimientos apocalípticos “en espíritu en el día Domingo” (Ap 1,10). La energía increada y acción del Espíritu Santo, la existencia del divino-visionario discípulo portador de la Apocálipsis y el día Domingo que es el día primero y el octavo, definen la autenticidad del testimonio.

El período de la escritura del libro del Apocalipsis es importante. El primer siglo después de Cristo se encontraba en su ocaso y la humanidad había recibido los cambios históricos y revolucionarios. Ya se desplomaba el “antiguo mundo”, ya que con la humanización-encarnación de Cristo y la venida del Espíritu Santo vino una nueva vida en la humanidad. Por primera vez el hombre podría hacerse miembro del Cuerpo de Cristo. Con el ofrecimiento de la Divina Apocalipsis y la participación del Espíritu Santo se dieron respuestas en problemas eternos, ontológicos y cosmológicos que ocupaban la metafísica clásica. Pero, paralelamente aquel período marcaba el comienzo de tentaciones exteriores e interiores para la Iglesia de Cristo, porque siempre el pensamiento antropocéntrico-humanocéntrico y la vida humanocéntrica se escandaliza por la potencia del Espíritu.

Todas estas cosas y realidades se presentan en relieve con lengua realista y simbólica dentro en el libro del Apocalipsis de Juan. Uno allí puede ver la doxa-gloria luz increada de la Iglesia, el odio de los múltiples variopintos enemigos, pero también la victoria definitiva de Cristo.

Muchos sostienen que vivimos tiempos apocalípticos, ya que hoy en día se cumplen muchos de los acontecimientos que están descritos en este libro del Apocalipsis. Por eso hoy en día se observa un interés intenso de muchas personas para el estudio de este libro apocalíptico y profético. Pero se debe señalar que hace falta atención y cuidado especial en la lectura del libro y en su interpretación o exégesis. No ignoramos que muchos intentaron hacer análisis de diferentes acontecimientos que se describen en el Apocalipsis, se equivocaron, ya que resultaron en terribles malas interpretaciones y exegesis. Como también hay personas que aíslan diferentes acontecimientos del Apocalipsis y de esta manera los manipulan y los alteran. Por ejemplo, cuando el sellado del Anticristo lo vemos fuera del sellado del Cordero, tal y como se describe en el Apocalipsis, entonces lo tergiversamos con consecuencias indescriptibles.

Me alegro mucho por esta traducción, porque creo firmemente que ayudará a muchos a tocar correctamente el texto del Apocalipsis de Juan. Y en concreto cuando apliquen los escritos serán incluidos en la bienaventuranza: Bienaventurado y dichoso es aquel que lee, y aquellos que escuchan los logos de esta profecía divina y practican, aplican y cumplen con devoción y fe todos los logos que están escritos en ella; porque el tiempo que se van a realizar todas estas apocalipsis-revelaciones está muy cerca” (Ap 1,3). Entonces percibirán y entenderán que los ésjatos (tiempos y acontecimientos) son ya presentes, pero también las venideras. A tal grado que viven los ésjatos como presentes por la vida mistiríaca y ascética de la Iglesia Ortodoxa, y no tendrán miedo por las cosas futuras que van a suceder. Realmente con la dinami (potencia y energía increada) del Cordero de la Apocálipsis podremos afrontar la bestia del Apocalipsis y viviremos desde ahora el modo de vida de gobierno celeste…

También deciros que esta traducción la hice y me ayudó mucho después de traducir: “Apocalipsis: Análisis y exégesis patrística de la Iglesia Ortodoxa”, en 80 unidades, por el Yérontas Atanasio Mitilineos, puesta ya en nuestra Web https://logosortodoxo.es/apocalipsis/

Introducción al Libro

El libro del Apocalipsis de Juan es el último libro del Nuevo Testamento y por eso el último de la Santa Escritura. Es el único libro Profético-Apocalíptico del Nuevo Testamento y en esto domina la Persona de Jesús Cristo desde el principio hasta su fin. El Jesús Cristo es el que domina como Crucificado y Resucitado Señor que abolió el estado de la muerte y del diablo y liberó sus miembros del dominio de ellos, pero también como “el que siempre viene y ha de venir” durante Su Segunda Parusía-Presencia para vencer definitivamente las fuerzas satánicas. La Iglesia se presenta en el Apocalipsis como la creyente en Dios. El Cual es el soberano de la historia que la dirige hacia el fin que se aproxima cada vez más. El Señor da Su promesa para los ésjatos-postreros-últimos tiempos en la vida presente y en el libro del Apocalipsis se culmina la esperanza de esta realización de la promesa, la cual ya se vive en el espacio de la Iglesia.

El mismo evangelista Juan, el escritor del Apocalipsis, califica en general el contenido del libro con los siguientes nombres: “Apocálipsis-Revelación” (1,1), “logos de la profecía” (1,3), o “logos de la profecía de este libro” (22,7·9). Estas calificaciones significan que el libro no contiene invenciones del escritor, sino cosas, realidades y enseñanzas que se apocaliptaron-revelaron por Dios, por una energía increada misteriosa del Espíritu Santo sobre su espíritu. Las cosas y realidades apocaliptadas de esta manera por Dios, se presentan no tal como son, sino simbólicamente con visiones e iconas-imágenes, con representaciones y alegorías. Esta es también la razón por la que la interpretación del libro del Apocalipsis presenta una dificultad grande. Pero a pesar de esto es “bienaventurado el que lee y los que escuchan los logos de la profecía y cumplen con lo que está escrito en ella” (Ap 1,3)…

Por el traductor: Amigos en y de CristoDios cualquier error en la traducción nos avisen por favor; y para hacer esta traducción cada vez que me ponía antes de empezar hacía la oración majestuosa de la experiencia de san Dionisio el Areopagita, que desde mi niñez es mi santo protector e intercesor junto con san Máximo el Confesor y san Gregorio Palamás el Megadidáskalos, así ando tríadicamente, y, he creído conveniente a poner la oración:

«Trinidad supraesencial, supradivina y suprabondad, maestra que supervisas la divina sabiduría cristiana, ayúdame a traducir y guíanos a la supradesconocida y suprailuminada cima más alta de los logos de las Escrituras; allí donde están cubiertos en la hisijía-silencio los misterios de la teología y se apocaliptan-revelan, simples, absolutos e inmutables; llévanos al suprailuminado γνόφος gnofos del silencio místico-hisicasta que con su profunda oscuridad suprailumina con su luz increada, y permaneciendo intocable e invisible, inunda con hermosísimos fulgores a los ángeles y a nuestro ciego nus (espíritu de la psique)».

San Dionisio el Areopagita.

 

ΑΠΟΚΑΛΥΨΙΣ ΙΩΑΝΝΟΥ APOCALIPSIS DE JUAN

Capítulo 1: Prólogo. Saludo a las siete Iglesias. La aparición de Cristo a Juan

Prólogo

1:1 Ἀποκάλυψις apocálipsis-revelación de Jesús Cristo, que Dios le dio, para mostrar a sus siervos las realidades y cosas que es necesario o deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,

[1,1 Ἀποκάλυψις apocálipsis-revelación de la divina voluntad y decisión sobre Jesús Cristo y la Iglesia, la cual apocálipsis-revelación el Dios ha dado a él como jefe de la Iglesia, para mostrar y manifestar a sus fieles siervos aquellas cosas que deberían ocurrir y realizarse en breves tiempos según la voluntad divina; y estas apocalipsis-revelaciones las hizo conocer a su siervo Juan a través del ángel que le envió;]

2 el cual ha dado testimonio del logos de Dios, y del testimonio de Jesús Cristo, y de todas las cosas que ha visto.

3 Bienaventurado, dichoso y feliz el que lea y los que escuchan los logos de esta profecía, y obedecen, practican, aplican y cumplen las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

[3 Bienaventurado, dichoso y feliz es aquel que lee, y aquellos que escuchan los logos de esta profecía divina y obedecen, practican, aplican y cumplen con devoción y fe todos los logos que están escritos en ella; porque el tiempo que se van a realizar todas estas apocalipsis-revelaciones está muy cerca.]

Saludo a las siete Iglesias

4 Juan, a las siete Iglesias que están en Asia: Χάρις Jaris (Gracia, energía increada) y paz de Dios a vosotros, del que es y el que era y el que siempre viene y ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono;

[4 Juan, a las siete Iglesias en Asia Menor: Jaris (Gracia, energía increada) y paz de Dios Padre a vosotros, del que es y existe perfectamente por sí mismo siempre, y el que era y existía antes de todos los siglos sin principio y el que siempre viene ahora y en el futuro sin fin, y del Espíritu Santo que con su plenitud y perfección de Sus infinitos carismas está delante del trono de Dios para iluminación y asistencia de los hombres.]

5 y de Jesús Cristo el testigo y el mártir, el fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

[5 Y de Jesús Cristo que es el testigo y mártir absoluto y ha resucitado primero de los muertos y se hizo el inicio de la resurrección de todos los fieles para la nueva vida. Él es el eterno Soberano y Señor de todos los reyes de la tierra. Él que nos ama y nos lavó y nos sanó de nuestros pecados con su sangre por su sacrificio cruciforme,]

6 y nos ha dado a conocer su propia realeza (increada) espiritual y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

[6 y nos ha dado a conocer el reinado de su propia realeza increada y espiritual, y nos hizo reyes y sacerdotes para ofrecer cultos y sacrificios a Su Dios y Padre; en Él que es Θεάνθρωπος Σωτήρας (zeánzropos y sotiras) Dios y hombre y Salvador (redentor y sanador) pertenece la doxa (gloria, luz increada), el poder inquebrantable y alabanza por los siglos de los siglos, amín.]

7 He aquí que viene entre las nubes, y todo ojo le verá, y los que le crucificaron y traspasaron; y se lamentarán amargamente sobre él todos los linajes o tribus de la tierra (por la infidelidad y negación a creer en Él). Sí, amén.

8 Yo soy el Alfa y el Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y el que siempre era y el que siempre viene y ha de venir, el todopoderoso-pantocrátor [sin principio ni fin, el Soberano y Señor de todo].

La aparición de Cristo a Juan

9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reinado de la realeza y en la paciencia en Jesús Cristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa del logos de Dios y por dar testimonio de Jesús Cristo.

[9 Yo Juan, vuestro hermano y copartícipe en vuestra tribulación que sufrís a causa de las persecuciones por el nombre de Jesús Cristo, pero también copartícipe de la gloriosa realeza increada en que disfrutaremos gracias a nuestra paciencia por Jesús Cristo, vine en la isla que se llama Patmos, exiliado a causa del logos de Dios y que doy testimonio proclamando y predicando a Jesús Cristo.]

10 Yo fui arrebatado en espíritu en el día Domingo, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía:

[10 Durante el día Domingo me sumí en éxtasis espiritual e inmediata comunión y comunicación con el Espíritu Santo y oí detrás de mí una gran y fuerte voz como de trompeta, que decía]:

11 Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia Menor: «a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardis, a Filadelfia y a Laodicea»

12 Y me volví para ver la voz del que hablaba conmigo; y al volverme, vi siete candeleros de oro, (según el número de las siete Iglesias, que iluminan la verdad en el mundo)

13 y en medio de los candeleros como un hijo del hombre, vestido con una larga túnica y ceñido con un cinturón de oro alrededor de su pecho

14 su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como nieve, y sus ojos como llama de fuego;

15 y sus pies semejantes a mezcla de plata y oro, refulgente como en un horno y su voz como estruendo de muchas aguas caudalosas.

16 Tenía en su diestra siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos, y su rostro era como el sol cuando resplandece en toda su fuerza.

[16 Tenía en su diestra siete estrellas que simbolizan los obispos de las siete Iglesias; y de su boca salía una espada aguda de dos filos que simbolizaba la potencia de su logos y su intachable justicia como juez; y su rostro era como el sol cuando resplandece en toda su fuerza.]

17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él extendió y puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; YoSoY, el primero y el último; porque existo de antes de los siglos y existo y existiré siempre sin fin,

18 y el viviente y me hice muerto, mas he aquí que vivo eternamente por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del hades.

[18 y el viviente que tiene por sí mismo la vida perfecta y es la fuente de la vida y me hice muerto, porque me entregué a mí mismo a la muerte sobre la cruz para la salvación de los hombres, mas he aquí que vivo eternamente por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del hades porque por mi sacrificio cruciforme vencí y destruí la fuerza de la muerte y del Hades.]

19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que sucederán en el futuro después de estas.

20 El misterio (simbólico y místico) de las siete estrellas que has visto en mi mano diestra, y de los siete candeleros de oro: (sepas que) las siete estrellas son (o simbolizan) los ángeles (obispos) de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son (simbolizan) las siete iglesias.

 

Capítulo 2: Epístolas a las Iglesias de Éfeso, de Esmirna, de Pergamo y de Tiatira

Epístola a la Iglesia de Éfeso

2:1 Al ángel (obispo) de la iglesia en Éfeso escribe: Esto dice el que sujeta fuerte las siete estrellas (los obispos) en su diestra, el que camina en medio de los siete candeleros de oro, que simbolizan las siete Iglesias;

2 Yo conozco tus obras (como obispo), y tu arduo trabajo y tu paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;

3 y has sufrido, y tienes paciencia, y has trabajado arduamente por mi nombre sin desfallecer.

4 Pero tengo contra ti, que has dejado y perdido algo de la agapi-amor incondicional del principio.

5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, vuelve a la metania, y a obrar como antes; pues si no, vendré pronto a ti, y moveré el candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido y vuelto a la metania (o si todos no hubiereis vuelto a la metania).

6 Pero tienes esto como ventaja, que odias las obras de los Nicolaítas, las cuales yo odio también.

7 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de mi Dios.

[7 El que tiene oído espiritual, oiga lo qué dice el Espíritu con las profecías a las iglesias. Al que venciere luchando contra al astuto maligno y contra al pecado, le daré de comer del árbol de la vida. Y también le daré los bienes de la vida eterna dentro en el Paraíso de Dios Padre, el cual es también Dios mío según mi naturaleza humana.]

Epístola a la Iglesia de Esmirna

«8 Y al ángel (obispo) de la iglesia en Esmirna escribe: El primero y el postrero, el que estuvo muerto por su sacrificio cruciforme y vivió, dice esto:

9 Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza, pero tú eres rico (de carismas y donaciones espirituales), y conozco también la blasfemia (y la calumnia que se hizo contra ti) por los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino que son más bien sinagoga de Satanás.

10  No temas nada por lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis tentados y probados, y tendréis tribulación por diez días (es decir, en un período corto). Por eso, hazte y sé fiel hasta la muerte, y yo te daré (como premio por tus luchas) la corona de la vida.

11 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

El que venciere, no sufrirá injusticia ni daño de la segunda muerte.»

[11 El que tiene abiertos los  oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu Santo dice a las iglesias. El vencedor de las luchas espirituales no sufrirá injusticia ni daño de la segunda muerte la espiritual, que es más terrible que la muerte física.»]

Epístola a la Iglesia de Pérgamo

12 Y al ángel de la iglesia de Pérgamo escribe: Esto dice el que tiene la espada aguda de dos filos:

13 Yo conozco tus obras, y la región idólatra donde habitas, donde ha puesto su trono el Satanás; pero retienes firmemente la confesión de mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días de la persecución en que Antipa mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, en vuestra ciudad, donde habita Satanás.

14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la enseñanza de Balaam, mago de los nacionales, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, para arrastrarlos a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a extraviarse en fornicación/prostitución o a prostituirse.

15 Y también tienes a los que retienen la enseñanza de los nicolaítas, [la que algunos judíos la han mantenido como en la época de Balaam, la que yo odio].

16 Por tanto, arrepiéntete y vuelve en la metania; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.

17 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor, le daré a comer del maná escondido y le daré un voto en blanco, y en el voto blanco escrito un nombre nuevo que nadie conoce sino el que lo recibe.

[17 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor de la lucha contra el pecado, le daré a comer del maná escondido en los cielos, es decir, la comunión del pan Celeste que concede la vida eterna, y le daré un voto en blanco, y en el voto blanco escrito un nombre nuevo eterno, que nadie conoce sino el que lo recibe.]

Epístola a la iglesia de Tiatira

18 Y al ángel (obispo) de la iglesia en Tiatira escribe: «esto dice el hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes a la plata fundida con oro».

19 Yo conozco tus obras, tu agapi-amor, tu fe, tu servicio y tu paciencia que muestras durante las tribulaciones y persecuciones, y que tus obras últimas son más y mayores que las primeras.

20 Pero tengo unas pocas cosas contra ti, que toleras y dejas esa tu mujer, que según su impiedad y pecaminosidad se parece a Jezabel, la cual dice de sí misma que es profetisa y por sus obras y logos enseña doctrinas impías, seduce, extravía y arrastra mis siervos a engaño, a fornicar/prostituirse y a comer de los sacrificios de los ídolos.

21 Y le he dado tiempo para que se arrepintiese, pero no quiere arrepentirse de su prostitución/fornicación  e impiedad.

22 He aquí, la arrojaré en cama y a los que con ella adulteran, los condenaré en gran tribulación y dolor, si no se arrepienten de las obras que ella los ha inducido y engañado.

23 Y a sus hijos los voy a herir de muerte, y todas las iglesias conocerán que yoSoy el que escudriña las entrañas y el corazón (y las más escondidas intenciones de la psique); y os daré a cada uno según vuestras obras.

24 En cuanto a vosotros los demás fieles que están en Tiatira, a cuantos no han aceptado ni tienen esa enseñanza y no han conocido lo que ellos llaman y presentan como profundidades de la verdad y que son profundidades de Satanás, yo os digo: que no os impondré otra carga;

25 pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.

[25 Pero, lo que os ha sido entregado por los Apóstoles, es decir, la verdad del Evangelio, retenedlo firmemente hasta que yo vaya, hasta Mi Segunda Parusía-Presencia y Juicio Final].

26 Y al que venciere y conservare mis obras hasta el fin de su vida, yo le daré autoridad sobre las naciones (las idólatras y enemigas que persiguen a mis fieles).

27 y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero; [y él recibirá y tendrá tal tipo de poder] como yo también lo he recibido de mi Padre;

28 y le daré la estrella de la mañana, [Es decir, le daré la luz increada de modo que él también se convierta en luz y disfrutará de la iluminación y de la alegría de la vida eterna].

29 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

 

Capítulo 3: Epístolas a las iglesias de Sardis, de Filadelfia y de Laodicea.

La epístola a la iglesia de Sardis.

3:1 Y al ángel (obispo) de la iglesia en Sardis escribe: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, (es decir, los siete obispos de la Iglesia), dice esto: Yo conozco bien tus obras, que tienes sólo nombre que manifiesta de que vives, pero estás muerto.

2 Sé vigilante o estate despierto, en alerta continua, y apoya las otras personas que estuvieron a punto morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.

3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído (por el kerigma del Evangelio); y guárdalo, aplícalo, y arrepiéntete, vuelve a la metania. Pues si no despiertas, no eres cuidadoso y no velas, vendré de repente como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré a ti (para por la muerte recogerte).

4 Pero tienes algunas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras por los pecados; y ellos andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignos de estar conmigo.

5 El que venciere (cualquiera durante los siglos) será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

6 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Epístola a la iglesia de Filadelfia

7 Escribe al ángel (obispo) de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre (la puerta del reinado de la Realeza increada de los cielos) y ninguno puede cerrar, y cierra y ninguno puede abrir.

8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta (libertad y medios para trabajar sin impedimentos), la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi logos, y no has negado mi nombre y la fe en mi nombre durante la persecución.

9 He aquí, yo te entrego a los de la sinagoga de Satanás que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado (como digno obispo de mi Iglesia).

10 Por cuanto has aplicado, guardado y cumplido el logos que habla sobre la paciencia (en las tribulaciones y persecuciones), yo también te guardaré o te protegeré  de la hora de la prueba o tentación que ha de venir sobre el mundo entero, para probar o tentar a los que habitan sobre la tierra.

11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes (el tesoro de la verdad y de la fe), para que ninguno tome tu corona (de tu victoria).

12 Al que venciere (o al vencedor las tentaciones del pecado y las tribulaciones de las persecuciones), yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

13 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Epístola a la iglesia de Laodicea

14 Y al ángel (obispo) de la iglesia en Laodicea, escribe: He aquí, esto dice el Amén, el testigo el fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, (el increado sin principio, y causa y principio de la creación visible e invisible de Dios).

15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!

[15 Conozco bien tus obras, incompletas y tibias. Y estas dan testimonio que sobre tu fe no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!] 

16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca, (te reprobaré y te cortaré de mi Iglesia).

17 Porque tú, a pesar de tu pobreza espiritual, dices: Yo soy rico en virtudes, y me he enriquecido con tesoros espirituales y de nada tengo necesidad; y no sabes que en realidad tú eres el desgraciado, el miserable, el pobre, el ciego en el reconocimiento de la verdad y el desnudo en obras de virtud.

18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, el espiritual, para enriquecerte en virtud, y vestiduras blancas para vestirte en tu psique-alma, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez espiritual; y unge tus ojos (de tu psique) con colirio (la enseñanza de mi luz increada), para que veas (tu propio estado y el camino que seguirás).

19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo y los instruyo para formación espiritual; sé, pues, celoso, y arrepiéntete, vuelve a la Metania.

21 Al que venciere, le haré sentarse conmigo en mi trono, así como yo (como hombre) he vencido (al maligno), y me he sentado con mi Padre en su trono.

22 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique-alma, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

 

Capítulo 4: La Liturgia Celeste

4:1 Después de estas cosas vi, y he aquí, una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, me dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas” (Ap 4,1).

[1 Después de oír todas estas cosas por el Θεάνθρωπος Zeánzropos Dios-Hombre Señor que dijo sobre los obispos de las siete iglesias, tuve una otra visión; y he aquí, vi una puerta abierta en el cielo y la voz que antes había oído como de trompeta conversando conmigo, me dijo: “sube aquí y te enseñaré aquellas cosas que deben o es necesario que sucedan después de estas, de acuerdo con la voluntad de Dios.]

2 Y al instante yo convertido por y en el Espíritu; y he aquí, un trono que se encontraba en el cielo, y sobre el trono, a uno sentado.

[2 Y de repente caí en éxtasis interior y se iluminó mi espíritu por el Espíritu de Dios, fui arrebatado y subí en espíritu al cielo. Y he aquí vi un trono colocado en medio del cielo y encima del trono vi a uno sentado, era el Dios].

3 Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a la piedra de jaspe y a la sardónice; y un arco iris celeste que rodeaba el trono, [que brillaba] semejante a esmeralda.

4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos los veinticuatro ancianos o presbíteros, vestidos de ropas blancas (símbolos de la santidad y pureza), con coronas de oro en sus cabezas (símbolos de sus victoria en sus luchas espirituales, ellos representan la Iglesia triunfante de los cielos).

5 Y del trono salían relámpagos, truenos y voces; y delante del trono siete velas candentes iluminando continuamente, las cuales son o simbolizan los siete espíritus de Dios.

6 Y ante el trono se extendía como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres o animales espirituales llenos de ojos delante y detrás.

7 El primer ser o animal espiritual era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

[7 El primer ser o animal espiritual era semejante a un león para simbolizar la majestuosidad real; el segundo era semejante a un becerro para simbolizar la potencia; el tercero tenía rostro como de hombre para simbolizar la comprensión y la sabiduría; y el cuarto era semejante a un águila volando para simbolizar la velocidad y la resurrección espiritual.]

8 Y los cuatro seres o animales espirituales tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no se daban reposo día y noche alabando a Dios diciendo: Santo, santo, santo es el Señor el Dios el todopoderoso-pantocrátor, el que era, el que es, y el que siempre viene y ha de venir.

9 Y siempre que aquellos seres o animales espirituales dan gloria, honra y agradecimiento al que está sentado sobre el trono, al que vive por los siglos de los siglos, [sin principio ni fin],

10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y reverencian, veneran al que vive por los siglos de los siglos, y depositan sus coronas delante del trono, diciendo:

11 Señor, áxios-digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, visibles, invisibles y espirituales y según tu voluntad fueron creadas y existen.

 

Capítulo 5: El libro y el Cordero

1 Y vi en la diestra del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado bien con siete sellos.

2 Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es axios-digno de abrir el libro y soltar sus sellos [y entender su contenido y realizar los planes misteriosos de Dios que allí están escritos].

3 Y nadie podía abrir el libro, ni en el cielo los ángeles y los santos, ni en la tierra ni debajo de la tierra los muertos y las fuerzas ultratumba o subterráneas, ni siquiera podía mirarlo y leerlo.

4 Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno capaz de abrir el libro, ni mirarlo [ni leer, ni entender el contenido del libro].

5 Y uno de los ancianos me dice: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David [según lo humano, Jesús Cristo], ha vencido para abrir el libro y soltar sus siete sellos.

6 Y vi que en medio del trono y de los cuatro animales espirituales, y en medio de los presbíteros o ancianos, estaba en pie un Cordero que parecía como degollado, tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados en toda la tierra. (El cordero era el Jesús Cristo que fue degollado en la cruz y enterrado y resucitado y glorificado en el trono del Padre y recibió también como hombre el poder de la realeza y envía el Espíritu Santo con sus incalculables carismas a los hombres).

7 Y se acercó y tomó el libro de la diestra del que estaba sentado en el trono.

8 Y cuando tomó el libro, los cuatro seres o animales espirituales y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero [percibiendo ya que Él era capaz de abrir el libro]; todos tenían arpas [para cantar himnos], y bombonas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos, [o de los cristianos];

9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo al Cordero: Digno-axios eres de tomar el libro y de abrir sus sellos porque tú fuiste degollado, y nos has rescatado con tu sangre para Dios, a nosotros los hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

[9 y cantaban los presbíteros un nuevo cántico, doxología, diciendo hacia el Cordero: Digno-axios eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, entenderlo y explicarlo; porque tú fuiste sacrificado sobre la cruz, y con tu sangre nos has rescatado y librado de la esclavitud del pecado y del maligno para entregarnos a Dios, como hijos redimidos, todos los que han creído en Ti, de todo linaje, lengua, pueblo y nación;]

10 y los has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y co-reinarán en la tierra.

[10  y los has convertido y hecho reyes y sacerdotes para doxa-gloria de Dios, y co-reinarán junto contigo en Su Iglesia combatiente en la tierra y en la triunfante en los cielos.]

11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y la voz de los seres o animales espirituales y de los ancianos, y su número era innumerable miríadas de miríadas, miles de miles,

12 que decían a gran voz: el Cordero que fue degollado es digno-axio de tomar el poder, la potencia, la energía, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la doxa-gloria, la alabanza y la bendición.

13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, [hombres y ángeles, todo el mundo celeste y terrenal unido], oí decir: Al que está sentado en el trono [Dios], y al Cordero [el Logos de Dios hecho hombre], sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

14 Los cuatro seres o animales espirituales decían: Amén; y los veinticuatro presbíteros se postraron, reverenciaron y veneraron.

 

Capítulo 6: Los siete sellos

1 Y vi cuando el Cordero abrió uno, el primero, de los siete sellos, y oí a uno de los cuatro seres o animales espirituales que decía con voz de trueno: “Ven”.

2 Y miré, y he aquí vi un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco, y le fue dado una corona, y salió venciendo, y para seguir venciendo [hasta el fin de los siglos]. (La icona-imagen simboliza el kerigma del Evangelio, el cual desde el principio vence y estará venciendo el mal y el maligno para la salvación de los hombres. Es la victoria la que venció al mundo.)

3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser o animal espiritual, que decía: “Ven”

4 Y salió otro caballo color de fuego rojo, y al que lo montaba le fue concedido  [por Dios] desterrar la paz de la tierra, y que se degollasen los hombres unos a otros; y le fue dada una gran espada.

5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser o animal espiritual, que decía: “Ven”. Y miré, y he aquí un caballo negro, y el que lo montaba tenía una balanza en su mano.

6 Y oí como una voz en medio de los cuatro seres o animales espirituales, que decía: Un kilo de trigo por un denario, y tres kilos de cebada por un denario; pero el aceite y el vino no tocarlos ni privarlos.

7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser o animal espiritual, que decía: “Ven”

8 Y miré, y he aquí un caballo amarillo (pálido, que simboliza, pandemias, epidemias de muerte); y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades seguía tras él, [para ir recogiendo las psiques-almas de los que morirían]; y le fue dado [por Dios] autoridad sobre la cuarta parte de los hombres de la tierra, para matar con la espada, y con la hambruna, y con la epidemia, pandemia de muerte y con las fieras de la tierra (que devorarán algunos).

9 Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las psiques-almas de los que habían sido degollados durante las persecuciones a causa de proclamar el logos de Dios y por el testimonio del Cordero, de Jesús Cristo, que habían dado y guardaban como tesoro.

10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Soberano Señor, Santo y Verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre [que se derramó injustamente] en los que moran sobre la tierra?

11 Y a cada uno le fue dada una túnica blanca, y les fue dicho que descansaran aún un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos, el de sus hermanos que iban a dar testimonio, y ser martirizados y asesinados también como ellos.

12 Y vi cuando [el Cordero] abrió el sexto sello, oí y hubo un gran terremoto, y el sol se volvió negro como saco de pelo, y la luna entera se volvió como sangre,

13 y las estrellas del cielo cayeron a la tierra como una higuera suelta sus higos inmaduros cuando es sacudida por un fuerte viento,

14 y el cielo fue replegado como un pergamino que se enrolla, y toda montaña y toda isla fueron removidas de sus lugares.

15 Y los reyes de la tierra, y los magnates y los tribunos, y los ricos (los capitalistas), y los poderosos, y todos los hombres esclavos y libres se escondieron en las cavernas y entre las peñas de las montañas;

16 y decían a las montañas y a las peñas: ¡Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero [Jesús Cristo]!

17 Porque ha venido ya el gran día de su ira, y ¿quién puede mantenerse firme en pie?

 

Capítulo 7: El sellamiento de los ciento cuarenta y cuatro mil. La multitud, número incontable de los fieles.

El sellamiento de los ciento cuarenta y cuatro mil

1 Después de esto, vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol, [para evitar catástrofes y domine la serenidad y la calma].

2 Vi también a otro ángel subiendo desde el nacimiento del sol, que tenía un sello del Dios vivo, y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes les había sido concedido dañar la tierra y el mar,

[2 Y vi otro ángel subiendo desde el nacimiento del sol, es decir, del paraíso, de la luz increada y de la vida. Este tenía el sello de Dios quien es la vida y la fuente de la vida, y llamó a los cuatro ángeles a los que se les había sido concedido el permiso y el poder de lanzar los vientos y provocar daños y catástrofes en la tierra y en la mar],

3 diciendo: Esperad, ¡no dañéis aún la tierra ni la mar ni los árboles, hasta que sellemos [con el sello de Dios vivo] en la frente a los siervos de nuestro Dios, [y así no vengan catástrofes contra ellos]!

4 Y oí el número de los sellados: eran ciento cuarenta y cuatro mil de toda tribu de los hijos de Israel:

5 De la tribu de Judá doce mil sellados, de la tribu de Rubén doce mil, de la tribu de Gad doce mil,

6 de la tribu de Aser doce mil, de la tribu de Neftalí doce mil, de la tribu de Manasés doce mil,

7 de la tribu de Simeón doce mil, de la tribu de Leví doce mil, de la tribu de Isaac  doce mil,

8 de la tribu de Zabulón doce mil, de la tribu de José doce mil, de la tribu de Benjamín doce mil sellados.

La multitud, número incontable de los fieles.

9 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de toda nación y tribu, y pueblos y lenguas, (que todos estos constituyen la Iglesia glorificada de los cielos) que estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con ropas blancas y con palmas en sus manos (símbolos del triunfo contra el pecado, y la vida nueva y eterna cerca de la vida increada de Dios).

10 Y claman a gran voz, diciendo: ¡Atribúyase la salvación a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero!, [que se sacrificó para nuestra redención].

11 Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro seres o animales espirituales, y se arrodillaron con sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo:

12  ¡Amén! ¡La bendición, y la gloria, y la sabiduría, y la acción de gracias, y el honor, y el poder y la fortaleza, a nuestro Dios por los siglos infinitos de los siglos! ¡Amén!

13 Entonces uno de los ancianos sorprendido tomó la palabra y me preguntó: ¿Quiénes son y de dónde vienen éstos vestidos con ropas blancas?

14 Y le he dicho: Señor mío, tú lo sabes. Me dijo: Éstos son los fieles que van viniendo de la gran tribulación, y lavaron sus ropas, vestiduras y las blanquearon en la sangre del Cordero.

15 Por eso están delante del trono de Dios, y le veneran día y noche en su santuario o templo celeste; y el que está sentado en el trono glorioso acampará entre ellos;

16 y no tendrán hambre, ni tendrán sed, ni caerá más sobre ellos el sol, ni calor alguno, (sino que se saciarán de la alegría, la doxa-gloria luz increada y la bienaventuranza de Dios),

17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará [con agapi y cariño], y los guiará a fuentes de aguas de vida [que tienen y dan vida], y Dios mismo enjugará toda lágrima de sus ojos [porque los habrá dado alegría, felicidad y bienaventuranza eterna de la Realeza increada de los cielos].

 

Capítulo 8: El séptimo sello y el incensario de oro. Los primeros cuatro toques de trompeta.

El séptimo sello y el incensario de oro.

1 Cuando [el Cordero] abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora, [por la seriedad y gravedad de los acontecimientos estremecedores que dentro de poco seguirían]. 

2 Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

3 Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar celeste, con un incensario de oro; y se le dio muchos inciensos (que son las oraciones de los santos), para añadir las oraciones de todos los santos (los fieles de la Iglesia militante), sobre el altar de oro que estaba delante del trono de Dios.

4 Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos, [los que están combatiendo y luchando en la tierra].

5 Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y arrojó el fuego a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto. [Que son las tribulaciones y angustias, las cuales para los fieles son pedagogía para la virtud, y para los infieles castigo, catástrofe y perdición].

Los primeros cuatro toques de trompeta.

6 Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.

7 El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y se quemó la tercera parte de la tierra y la tercera parte de los árboles se quemó, y también toda la hierba verde se quemó. [Castigo divino para que los hombres se arrepientan y vuelvan en sí y en la metania] 

8 El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre.

9 Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida. 

10 El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una vela, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas.

11 Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtieron amargas como el ajenjo; y muchos hombres murieron envenenados a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas y venenosas.

12 El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de estos cuerpos celestes, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche.

13 Y vi, y oí a un águila volar por medio del cielo, diciendo a gran voz humana: ¡Ay, ay, ay, de los que habitan en la tierra [a los infieles e impíos, por las desgracias que seguirán], a causa de los restantes toques de trompeta de los tres ángeles que todavía han de tocarlas!

 

Capítulo 9: El quinto y el sexto toque de trompeta

El quinto toque de trompeta

1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; [el Satanás, el sublevado contra el Dios] y se le dio la llave para abrir el pozo del abismo.

2 Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo [innumerables espíritus malignos que allí había encarcelados] como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo.

3 Y del humo de estos espíritus demoníacos salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder tiránico y malhechor, tal como tienen poder los escorpiones de la tierra [y con sus aguijones venenosos pican a los hombres.]

4 Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a planta verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.

5 Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento y dolor psíquico y físico era como tormento y dolor de escorpión cuando hiere al hombre. 

6 Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos.

[6 Y en aquellos días los hombres a causa de los dolores psíquicos y físicos y del hecho que no tendrán esperanza de terapia, por su desesperación buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte estará huyendo de ellos.]

7 El aspecto de las langostas demoníacas era semejante a caballos preparados para la guerra; y en las cabezas tenían coronas como de oro; sus caras eran como caras humanas; 

8 tenían cabello como cabello de mujer; y sus dientes eran como de leones; (para simbolizar su obra bestial y destructora).

9 tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla;

10 tenían colas como de escorpiones, y también en sus colas tenían aguijones; y se les concedió poder para estar dañando (por sus colas venenosas) a los hombres durante cinco meses, (es decir, un espacio de tiempo limitado).

11 Y tienen por rey sobre sí al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolíon, es decir, Destructor o Exterminador.

12 El primer ay (plaga) pasó; he aquí, vienen aún dos ayes (plagas) después de esto.

[12 El primer “ay”, es decir, primera plaga, ya pasó; una vez que estos espíritus demoníacos atormentaron a los hombres durante estos cinco meses. He aquí vienen dos “ayes” más, o sea, dos plagas, después del primer ay].

El sexto toque de trompeta

13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que está delante de Dios, 

14 diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: “suelta los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates”. 

15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres.

16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era de dos miríadas de miríadas, es decir, doscientos millones. Yo oí su número.

17 Así vi en visión los caballos y sus jinetes, los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre; y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salía fuego, humo y azufre.

18 Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres, por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas.

19 Porque la fuerza [destructora] de los caballos estaba en sus bocas y en sus colas; porque sus colas parecían a serpientes, tenían cabezas, y con el veneno dañaban y envenenaban a los hombres.

20 Y los demás hombres que no fueron exterminados por estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, no volvieron a la metania, ni cesaron de adorar a los demonios, y no negaron los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera [que ellos mismos fabricaron], los cuales no pueden ni ver, ni oír, ni andar;

21 y no volvieron a la metania, ni se arrepintieron, de sus homicidios, ni de sus hechicerías (o maleficios y falsificación de los fármacos), ni de su lujuria o prostitución, ni de sus robos.

 

Capitulo 10: El ángel con el libro abierto.

1 Vi descender del cielo a otro ángel potente, estaba envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza, y su rostro resplandecía como el sol, y sus pies eran como columnas de fuego, [tal como el Hijo del Hombre].

2 Tenía en su mano un libro abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando habló, hablaron siete ángeles con sus propias voces potentes que eran como truenos.

4 Cuando los siete ángeles-truenos hubieron hablado, yo me preparaba para escribir sus logos; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella (y mantén en secreto) los logos que han dicho los siete ángeles-truenos, y no los escribas.

5 Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, alzó su mano derecha  al cielo,

6 y juró por el que vive por los siglos de los siglos [a Dios], que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo se acabó, ya no queda más [para la realización de la voluntad definitiva de Dios sobre el mundo-kosmos],

7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, y se realizará el misterio de Dios [la voluntad definitiva sobre el mundo], como él lo evangelizó a sus siervos, los profetas [del Antiguo y del Nuevo Testamento].

8 Y La voz que yo antes había oído del cielo hablando, de nuevo me habló, y me dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

9 Y fui al ángel diciendo que me diese el librito. Y él me respondió: Toma el librito y cómelo entero; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

9 Y fui hacia el ángel y le dije que me diera el librito. Y él me dijo: “Toma el librito y cómelo entero, es decir, la profecía que contiene el librito, entiéndela bien, asimílale y conciénciele bien en tu conciencia y corazón; el anuncio de la realización completa del divino plan y de la segura redención en tu boca será dulce como la miel, pero estará generando el sentimiento de amargura, sufrimiento y tristeza, te amargará el estómago a causa de las pruebas y tentaciones que lo estarán acompañando”. 

10 Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí entero; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando me lo comí, amargó mi estómago.

11 Entonces me dijeron: “es necesario que profetices otra vez sobre pueblos, naciones, lenguas y reyes.

 

Capítulo 11: Los dos testigos y el séptimo toque de trompeta

Los dos testigos

1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que veneran en él [los que veneran al verdadero Dios y pertenecen a Cristo].

2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, a las naciones idólatras [junto con los infieles hebreos los que no habrán creído en Cristo]; y ellos pisotearán la ciudad santa cuarenta y dos meses [es decir, un espacio de tiempo definido por Dios].

3 Y daré los dos testigos-mártires míos que profeticen por mil doscientos sesenta días, envueltos en sacos [que simbolizan que el kerigma de ellos será de metania].

4 Estos testigos-mártires son como los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Señor de la tierra.

5 Si alguno quiere dañarlos, saldrá fuego de la boca de ellos y devorará a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, así debe morir de la misma manera [porque la mano omnipotente de Dios los protege].

6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, para que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para tocar y herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.
7 Cuando [los dos Profetas] hayan acabado su testimonio, la bestia [el Anticristo] que sube del abismo [del Hades] hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la ciudad grande [Jerusalén donde también nuestro Señor fue crucificado], que en sentido espiritual o alegórico se llama Sodoma y Egipto [a causa de la vida idólatra, corrupta y viciosa de sus habitantes].

9 Y los de los pueblos, razas, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. 

10 Y los habitantes de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán [por la muerte trágica de estos dos testigos], y se enviarán regalos unos a otros; porque ya no están estos los dos profetas que habían atormentado y removido [por sus kerigmas candentes] a los habitantes sin metania de la tierra.

11 Pero después de tres días y medio entró en ellos [en los dos testigos-mártires] el espíritu de vida que procede de Dios, y los hizo ponerse sobre sus pies, y un temor grande se apoderó sobre quienes los contemplaban resucitados.

12 Y oí una gran voz del cielo, llamando y diciendo a los profetas: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los contemplaron y se desesperaron.

13 En aquel día se produjo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres [no todos los pecadores, para que se dé la oportunidad de arrepentirse y volver a la metania]; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.

14 El segundo ay (plaga) pasó; he aquí, el tercer ay (plaga) viene pronto.

El séptimo toque de trompeta

15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y se oyeron en el cielo grandes voces, que decían: se realizó y dominó definitivamente el reinado de la realeza increada de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará ininterrumpidamente por los siglos de los siglos.

16 Y los veinticuatro presbíteros que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron con sus rostros, y veneraron a Dios, diciendo:

17 “Te damos gracias, Señor Dios todopoderoso-pantocrátor, el que es y el que era y el que siempre viene, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

18 Y se enfurecieron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar la recompensa/salario a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y corromper a los corruptores  y destruir a los destructores de la tierra”.

19 Y se abrió el templo/santuario (increado o no hecho a mano) de Dios que está en el cielo, y se vio el arca del testamento del Señor en su templo (vieron el triunfo final de Cristo y la gloriosa realeza increada, preparada antes de la creación del mundo), y hubo relámpagos, y voces, y truenos, y un terremoto y granizo grande.

 

Capítulo 12: La mujer y el dragón

1 Y apareció en el cielo una gran señal: una mujer envuelta del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas; (que simboliza la santidad resplandeciente de la realeza increada de Dios, la cual mujer el mismo Cristo alumbra como sol y los doce Apóstoles como doce estrellas).

2 y estando encinta, clamaba con dolores de parto, y con el tormento de dar a luz. [Para dar a luz al Mesías, entronizar a través de la Iglesia al Señor Jesús Cristo en los corazones de los hombres]

3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón de color rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas/coronas;

4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo (es decir, los ángeles que se sublevaron contra Dios), y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de arrebatar y devorar a su hijo tan pronto le naciese. (El Satanás se dirigió contra el Mesías con manía para extinguirle por la decisión asesina de Herodes, por sus tentaciones y por la manía de los judíos de asesinarle).

5 Y ella dio a luz un hijo varón, quien ha de apacentar a todas las naciones con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado hacia Dios y a su trono; (el Mesías se escapó de la manía destructora del diablo y sus órganos, terminó su obra y ascendió glorioso al cielo).

6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la alimentasen por mil doscientos sesenta días. (La Iglesia perseguida por el mundo pecador se separa de él, pero no físicamente sino espiritualmente, pero se asegura, existe y actúa a las psiques de buena voluntad por la jaris-gracia energía increada de Su fundador).

7 Después se hizo una gran guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles lucharon contra el dragón (el diablo); y el dragón combatió y sus ángeles también;

8 pero no pudieron triunfar, fue tan grande y total su derrota que ni fue hallado su lugar en el cielo.

9 Y fue precipitado fuera el dragón grande, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero [o extravía la gente de toda la icumeni-tierra habitada]; fue precipitado a la tierra, y sus ángeles fueron precipitados con él.

10 Entonces oí una voz potente en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reinado de la realeza increada de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

11 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y del logos del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas y sus psiques-almas hasta la muerte (martirio por la fe y testimonio a favor de Cristo).

12 Por lo cual alegraos, oh cielos, y los que habitáis en ellos. ¡Ay de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran furor, sabiendo que el tiempo que le queda es poco.

13 Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. (Persiguió con sus órganos la Iglesia de Cristo).

14 Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase al desierto, a su lugar [definido por Dios], para ser alimentada allí [segura e invulnerable de la manía de la serpiente] por un tiempo, y tiempos, y la mitad del tiempo, alejada de la cara o vista de la serpiente [la cara del Diablo]. (No será vencida por las persecuciones, sino que vigilada y fortalecida por Dios los vencerá).

15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para hacer que el río la arrastrase. (Del rio fluyeron ríos de sangre de los mártires, dentro de los cuales el Satanás quiso ahogar y exterminar la Iglesia).

16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues, la tierra abrió su boca [por orden de Dios] y tragó el río que el dragón había echado de su boca. (Las persecuciones y los perseguidores no conseguirán nada contra la Iglesia, sino que serán destruidos y desaparecerán de la tierra).

17 Entonces el dragón se enfureció contra la mujer; y se fue a hacer la guerra contra el resto del esperma [de la descendencia] de ella [los hombres que creería en Cristo y serían Sus hermanos], los que guardan, aplican y cumplen los mandamientos de Dios y tienen el testimonio firme e inquebrantable de su fe en Jesús Cristo.

 

Capítulo 13: Las dos bestias

1 Y me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; y en sus cuernos diez diademas, coronas; y sobre sus cabezas, nombres blasfemos.

1 Y me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar, que simboliza el abismo del Hades y el perturbado mundo pecador, una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; y en sus cuernos diez diademas, coronas, que son símbolos de sus dominios sobre los reinos del mundo; y sobre sus cabezas, nombres blasfemos, que son los nombres de los reyes romanos deificados y de otros soberanos de los reinos de la tierra.

2 Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio a esta bestia su dinami (potencia y energía) y su trono, y una autoridad y poder grande (ya que le usaría como órgano contra la Iglesia). 

3 Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra siguiendo en pos de la bestia, 

4 y veneraron al dragón [al Satanás] que había dado autoridad a la bestia [al Anticristo], y veneraron y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?

5 También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad [por concesión/permiso de Dios] para hacer la guerra por cuarenta y dos meses.

6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar contra su nombre, contra su santuario o tienda de cabaña, y contra de los que habitan en el cielo, (con su insidiosa intención de extinguir de la tierra el nombre de Dios y deificar su corrupto sí mismo).

7 Y se le permitió hacer guerra contra los santos (los Cristianos), y vencerlos; y también se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

8 Y le venerarán a él [que arrogantemente se presentará a sí mismo como Dios] todos los habitantes de la tierra, cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero degollado desde el principio del mundo. 

9 El que tiene abiertos los oídos espirituales de su psique, que oiga.

10 Si alguno lleva otro en cautividad, va el mismo también a la cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto, (los crímenes y las injusticias serán pagados y castigados con la misma medida). Aquí está la paciencia y la fe de los santos [los cristianos].

11 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.

12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los habitantes de ella veneren y adoren a la primera bestia, cuya herida mortal había sido curada.

13 También hace grandes señales [por la fuerza y energía del Diablo], de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante a la vista de los hombres.

14 Y engaña a los habitantes de la tierra con las señales y prodigios que se le ha dado y permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los habitantes de la tierra que hagan una imagen-icona en honor de la bestia (el Anticristo), la que tuvo la herida de espada, y vivió.

15 Y se le permitió infundir aliento de vida a la imagen-icona de la bestia, para que la imagen-icona hablase e hiciese matar a todos los que no adorasen el ídolo de la bestia.

16 Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente;

17 de forma que ninguno pudiese comprar ni vender, si no tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.

18 Aquí está la sabiduría. El que tenga nus (espíritu y corazón purgado e iluminado), cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es χξς seiscientos sesenta y seis. (Este número sale por la suma de las letras tomadas como números, según el sistema de medir helénico, es el χξς 666).

 

Capítulo 14: El cántico de los redimidos. El mensaje de los ángeles. La siega y la vendimia del mundo.

El cántico de los redimidos.

1 Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él (que se simbolizan por el número) ciento cuarenta y cuatro mil (fieles escogidos de todas las naciones), que tenían el nombre del Cordero y el de su Padre escrito en la frente.

2 Y oí una voz del cielo (por la Iglesia triunfante del cielo) semejante a la voz de muchas aguas caudalosas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de citaristas que tocaban sus cítaras.

3 Y cantaban una oda nueva o cántico nuevo delante del trono de Dios, y delante de los cuatro seres vivientes o animales espirituales, y de los ancianos; y nadie podía aprender y comprender la oda o el cántico, a excepción de los ciento cuarenta y cuatro mil, los que fueron rescatados de la tierra [por la sangre del Cordero]. 

4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues, son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por adondequiera que va. Estos fueron rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;

5 y en sus bocas no se halló mentira, pues, son inmaculados e irreprensibles [delante del trono de Dios].

El mensaje de los ángeles.

6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo y evangelizar a los habitantes que se encuentran en la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

7 diciendo a gran voz: Temed al Señor, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; venerad y adorad a él que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

8 Y otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su prostitución/fornicación.

9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: si alguno venera y adora la bestia (anticristo) y su imagen-icona, y recibe la marca en su frente o en su mano, (declara subordinación y sumisión),

10 éste beberá también del vino de la ira/furor de Dios, que ha sido derramado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con el fuego y el azufre (por castigos físicos y psíquicos) delante de los santos ángeles y del Cordero;

11 y el humo de su tormento sube en siglos y siglos, y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran y veneran a la bestia y a su imagen-icona, y los que reciban la marca de su nombre [de la bestia].

12 Aquí está la paciencia de los santos (los cristianos), los que aplican y guardan los mandamientos de Dios y retienen firme la fe de Jesús.

13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren [con la fe y la comunión] en el Señor. Sí, dice el Espíritu, para que reposen del cansancio de sus obras, porque sus obras les siguen.

La siega y la vendimia del mundo.

14 Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante a hijo de hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz muy bien afilada.

15 Y salió del templo otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: “Arroja tu hoz, y siega; porque ha llegado la hora de segar, porque está seca la mies de la tierra”. [Recoge como trigo selecto para tus almacenes en el cielo a los fieles en ti y cristianos selectos].

16 Y el que estaba sentado sobre la nube arrojó su hoz en la tierra, y la tierra fue segada, [y los Justos, como trigo selecto fueron transportados al cielo].

17 Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda bien afilada.

18 Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda bien afilada, diciendo: “Arroja tu hoz aguda y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras”.

19 Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó los pecadores como las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.

20 Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre en altura hasta los frenos de los caballos, y a lo ancho en extensión de mil seiscientos estadios.

 

Capítulo 15: Los siete ángeles y las siete plagas

1 Y vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras [los últimos castigos contra los impíos de la tierra]; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.

2 Vi también como un mar de cristal mezclado con fuego; y los que habían vencido a la bestia, a su imagen-icona y al número de su nombre, estaban en pie sobre el mar de cristal, y tenían las cítaras de Dios.

3 Y cantan la oda/cántico de Moisés siervo de Dios, y la oda/cántico para gloria del Cordero, diciendo: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios el pantocrátor-todopoderoso, justos y verdaderos son tus caminos [que utilizas para la conducción y salvación de los hombres], oh Rey de las naciones.

4 ¿Quién no te temerá, oh Señor, y no glorificará tu nombre? porque sólo tú eres santo, por lo cual todas las naciones vendrán, se postrarán y venerarán delante de ti, porque tus juicios justos [tus decisiones y tu santa voluntad] se han manifestado.

5 Después de estas cosas vi abrirse en el cielo el templo de la tienda del martirio-altar,

6 y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, [para castigar a los impíos]; vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor de los pechos con cinturones de oro.

7 Y uno de los cuatro seres vivientes o animales espirituales dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos.

8 Y el templo se llenó de humo de la gloria-doxa y dinami (potencia y energía increada) de Dios

9 y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles [contra los pecadores].

 

Capítulo 16: Las siete bombonas de la ira de Dios

1 Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios.

2 Fue el primero, y derramó su bombona sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente [que provocaba dolores físicos y psíquicos, igual que en tiempo de Moisés con alguna plaga análoga contra los Egipcios impenitentes, sin metania, lo mismo ahora] sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen-icona.

3 El segundo ángel derramó su bombona sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto (igual que sucedió en tiempos de Faraó); y murió todo ser vivo que había en el mar.

4 El tercer ángel derramó su bombona sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. [Como los infieles derramaron ríos de sangre degollando a los mártires, ahora para castigo de ellos se hacen sangre las aguas de la tierra].

5 Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres, el que siempre es, el santo, porque has juzgado y realizado estas cosas.

6 Por cuanto derramaron la sangre de tus santos y de tus profetas, también tú les has dado a beber sangre [en vez de agua]; pues, bien se lo merecen [este castigo].

7 También desde el altar la voz decía [es decir, de las psiques-almas de los degollados por el logos de Dios]: Ciertamente, Señor Dios pantocrátor-todopoderoso, tus decisiones y juicios son verdaderos y justos.

8 El cuarto ángel derramó su bombona sobre el sol, al cual fue dado poder abrasar a los hombres con fuego.

9 Y los hombres se abrasaron con el gran calor, y los hombres blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron-ni volvieron en metania para darle gloria-doxa.

10 El quinto ángel derramó su bombona sobre el trono de la bestia; y su reino y sus hombres quedaron sumergidos en profunda oscuridad, en tinieblas, y sus seguidores con dolor que mordían sus lenguas,

11 y blasfemaron contra el Dios del cielo a causa de sus dolores y de sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras malignas.

12 El sexto ángel derramó su bombona sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste rio se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes que vendrían de oriente.

13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos, sucios como ranas;

14 pues eran espíritus demoniacos, que hacían señales y prodigios, y van a los reyes de la tierra, en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios pantocrátor-todopoderoso.

15 He aquí, yo vengo como ladrón; bienaventurado el que está en vela y nipsis, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean sus vergüenzas.

[15 He aquí, yo vengo de repente como ladrón, dice el Señor; bienaventurado, dichoso el que está en vela, en alerta y nipsis y guarda sus ropas de su psique, para que no ande desnudo de buenas obras, y vean los ángeles del cielo la fealdad de su desnudez ética y espiritual].

16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

[16Y entonces aquellos espíritus demoníacos reunieron los reyes con sus ejércitos en el lugar que en hebreo se llama Armagedón; (que simboliza las guerras desastrosas durante los siglos y en concreto el más terrible de todo que sucederá un poco antes del predominio del Evangelio)].

17 El séptimo ángel derramó su bombona en el aire (y así sucedan terribles fenómenos atmosféricos y geológicos); y salió una gran voz del templo del cielo, del trono [de Dios], diciendo: se ha hecho, [se ha realizado totalmente la voluntad de Dios para la destrucción del anticristo]. 

18 Entonces hubo relámpagos, voces y truenos, y se hizo un gran terremoto en la tierra, tan grande y violento como no lo hubo jamás desde que los hombres existen sobre la tierra.

19 Y la gran ciudad se rompió en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia fue recordada y mencionada delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.

20 Y toda isla se fue, se perdió, y los montes no fueron hallados; [estados impíos y contrarios a Dios se disuelven y serán disueltos a través de los siglos, heridos por la ira justa de Dios].

21 Y una granizada grande con cada granizo como del peso de un tálanto (más o menos 25 kg) cayó del cielo sobre los hombres; y los hombres blasfemaron contra Dios por causa de la plaga del granizo; porque esta plaga era muy grande y violenta.

 

Capítulo 17: La gran prostituta y la bestia

1 Y vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete bombonas, y habló conmigo diciéndome: Ven que te voy a mostrar la sentencia, juicio y condena contra la gran ramera/ prostituta, la que está sentada sobre muchas aguas; (que simbolizan pueblo y naciones con costumbres y conductas pecadoras y terrenales, como la gran ciudad),

2 con la cual han fornicado y se han prostituido los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su fornicación y su lujuria.

3 Y me llevó en Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia roja escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos.

4 Y la mujer estaba rodeada y revestida de púrpura y rojo escarlata, y adornada de oro, y de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones [de la idolatría], y aún tenía las impurezas de su fornicación/prostitución que ensuciaban e infectaban la tierra;

5 y en su frente un nombre escrito, un misterio: «Babilonia la grande, la madre de las rameras/prostitutas y de las abominaciones de la tierra».

6 Vi a la mujer emborracharse de la sangre de los santos [los cristianos], y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé muy maravillado [de su apariencia majestuosa] y asombrado [de su fuerza destructora contra los fieles].

7 Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la sostiene, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos.

8 La bestia que has visto, estaba y ya no está; y ha de resurgir y va a subir de nuevo del abismo [y encarnarse en personas de imperios ateos y en soberanos] y a encaminarse hacia su ruina, perdición; y los habitantes de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo, se asombrarán viendo la bestia que estaba y no está, y vuelve a reaparecer.

9 Esto, para el nus-espíritu el que tiene sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer,

10 y los reyes son siete. Cinco de ellos han caído; uno está, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo.

[10 Simbolizan aún siete reyes, que representan los siete reinados impíos y corruptos. Los cinco reyes con sus reinados, los de antes de Cristo, han caído, uno aún existe. Y el otro, el de anticristo aún no ha venido. Y cuando venga su presencia será provisional y pasajera. Según el plan de Dios se quedará por poco tiempo.]

11 La bestia que estaba, y no está, es también el octavo rey; y es de entre los siete, y va a la perdición.

[11 Y la bestia, la que estaba y ahora no está, esta es también el octavo rey, que según su actitud, virtud y maldad es de los reyes anteriores, porque esta les inspiraba también a ellos. Y esto será pasajero, transitorio, porque camina hacia su catástrofe y perdición.]

12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora, (es decir, en período corto de tiempo), recibirán autoridad y poder como reyes y reinarán juntamente con la bestia poco tiempo.

13 Estos tienen un mismo propósito, la misma opinión y disposición, y entregarán su poder, su fuerza y su autoridad a la bestia.

14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y también los que están con él, los llamados, los elegidos y los fieles.

15 Me dijo también el ángel: Las aguas que has visto donde la prostituta/ramera se sienta y domina, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas (es decir, la encarnación de la corrupción).

16 Y los diez cuernos que viste y la bestia odiarán a la prostituta, y la dejarán desolada y desnuda; y comerán sus carnes, y la quemarán con fuego;

[16 Y los diez cuernos que viste, que simbolizan diez reyes o gobernantes, y la bestia que los inspira, odiarán a la prostituta, se rebelarán contra ella y la dejarán desolada y desnuda de sus riquezas y su gloria; y comerán sus carnes, es decir, compartirán entre ellos las regiones y la quemarán con fuego.]

17 porque el Dios, [que somete también a los malos en Sus planes], dio en sus corazones el ejecutar la decisión y la voluntad de Él, ponerse de acuerdo y con la misma opinión entre ellos entregar la soberanía de sus reinados a la bestia, hasta que se realicen plenamente los logos de Dios.

18 Y la mujer que has visto es la gran ciudad la que tiene la soberanía sobre los reyes de la tierra.

 

Capítulo 18: Lamentación y caída de Babilonia

1 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder, y la tierra fue alumbrada con su doxa-gloria luz increada.

2 Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se hizo casa que habitan los demonios y guarida de todo espíritu sucio, inmundo, y nido refugio de todo buitre inmundo, abominable y odioso.

3 Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su prostitución/fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado y se han prostituido con ella, y los mercaderes, comerciantes de la tierra se han enriquecido de la potencia de su lujo y hedonismo.

4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid fuera de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas y de sus castigos [cuando será castigada la ciudad];

5 porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus injusticias y maldades.

6 Dadle a ella como ella os ha dado con la misma moneda, y dadle doble como os ha hecho según sus obras [dobles catástrofes]; en el cáliz en que ella preparó y os invitó bebida, preparadle y dadle a ella el doble [castigo].

7 Cuanto ella se ha gloriado y entregado al lujo y a deleites, tanto dadle de tormento, duelo y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no conoceré duelo, tormento y llanto;

8 por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, duelo, llanto y hambre, y ella será quemada totalmente con fuego; porque todopoderoso es Dios el Señor, que la ha juzgado y condenado.

9 Y los reyes de la tierra que con ella se han prostituido o fornicado y vivido en lujos y deleites, llorarán y se lamentarán sobre ella, cuando vean el humo de su incendio, 

10 parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad Babilonia, la ciudad fuerte; porque de repente en una hora vino tu juicio, condena y castigo!

11 Y los mercaderes, comerciantes de la tierra lloran, se lamentarán y estarán en luto, duelo por ella, porque ya ninguno compra sus mercaderías;

12 mercaderías de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol;

13 y canela, especias aromáticas, incienso, mirra, olíbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias, ovejas, y caballos y carros con cuatro ruedas, y esclavos y cuerpos que venden los proxenetas, y otras psiques-almas vivas de hombres.

14 Los frutos que tanto codiciabas y deseabas por tu psique-alma ya se han perdido para ti, y todas las cosas exquisitas y espléndidas ya perecieron para ti, y nunca más las encontrarás.

15 Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se detienen a lo lejos por el temor de su tormento, llorando, lamentando y en luto/duelo, 

16 y diciendo: ¡Ay, ay, de la ciudad grande, que estaba vestida de lino fino, de púrpura y de rojo escarlata, y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! Porque en una hora ha sido devastada tanta riqueza de ella.

17 Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se detuvieron a lo lejos;

18 y clamaban contemplando el humo de su incendio, diciendo: ¿Qué ciudad del mundo era semejante a esta gran ciudad? 

19 Y echaron polvo, tierra sobre sus cabezas, y gritaban, llorando, lamentando y en duelo, diciendo: ¡Ay, ay de la gran ciudad, en la cual todos los que tenían navíos en el mar se habían enriquecido de sus riquezas; pues, en una hora ha sido desolada!

20 Alégrate sobre la justa catástrofe de ella, ¡oh cielo, y vosotros, santos, apóstoles y profetas; porque Dios al condenarla por vuestra causa os ha hecho justicia en ella!

21 Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada, ni existirá.

22 Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti [en tu región]; y ningún artífice de cualquier oficio y arte alguno se encontrará más en ti, ni ruido de molino se oirá más en ti [en tus ruinas].

23 Luz de lámpara no alumbrará más en ti [y en tu lugar], ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus comerciantes eran los magnates [o capitalistas]  de la tierra; pues, por tus φαρμακείᾳ farmakía (fármacos, medicinas, pastillas mágicas, maleficios, hechicerías) y los encantos (pecadores) fueron arrastradas y engañadas todas las naciones.

24 Y en ella se encontró la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los mártires que han sido degollados en la tierra [por la fe en el Cordero].

 

Capítulo 19: La caída de Babilonia. La cena nupcial del Cordero. El jinete y el caballo blanco

La caída de Babilonia.

1 Después de esto oí una gran voz de gran muchedumbre numerosa en el cielo, que decía: ¡Aleluya! [¡Alabad al Señor!], la salvación, la honra, la doxa-gloria y la dinami [potencia y energía] son de nuestro Dios;

2 porque sus juicios son verdaderos y justos; pues, ha juzgado a la gran prostituta/ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación y prostitución, y él (Dios justo) ha vengado la sangre de sus siervos que fue derramado por la mano de ella.

4 Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes o animales espirituales se postraron en tierra y reverenciaron y veneraron a Dios, que estaba sentado en el trono, diciendo: ¡Amén! ¡Aleluya!

La cena nupcial del Cordero.

5 Y salió del trono una voz que decía: “Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, pequeños y grandes”.

6 Y oí como voz de gran muchedumbre y como voz de muchas aguas, y como voz de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque ha reinado el Señor Dios, el todopoderoso-pantocrátor!

7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero [Cristo, el novio celeste], y su esposa [la novia espiritual, la Iglesia] está ya preparada y dispuesta.

8 Y a ella se le ha otorgado que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino son las virtudes y las obras de los santos [las cuales constituyen el ornamento resplandeciente de la Iglesia triunfante en los cielos].

9 Y el ángel me dijo, escribe: “Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”. Y me dijo: “Estos logos, [es decir, los que se refieren a la interminable bienaventuranza y dicha de los fieles junto con Cristo], son los verdaderos logos del mismo Dios”.

10 Yo me postré a sus pies para venerarle. Y él me dijo: “Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Venera a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía; [porque el anuncio que yo te hice sobre las cosas que sucederán en el futuro, no proviene de mí, sino que se da como carisma profético por la confesión y testimonio de la fe en Jesús”].

El jinete y el caballo blanco

11 Y vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el jinete sentado sobre el caballo llamado Fiel y Verdadero, y en justicia juzga y hace la guerra.

12 Sus ojos son como llama de fuego [para que nada quede invisible y escondido delante de él, que sea luz para los justos y fuego consumador para los pecadores], y [como es el Rey de reyes] lleva en su cabeza muchas diademas/coronas que tienen muchos nombres escritos, y tiene un nombre escrito que ninguno conoce en su profundidad y anchura, sino que sólo él conoce [porque se refiere a su infinita deidad].

13 Está vestido con un manto teñido de sangre de su propia sangre que derramó en la cruz; y su nombre, que ha sido dado y llamado desde la perpetuidad, pre-eternidad y es: “el Logos de Dios”.

14 Y los ejércitos celestiales le acompañaban, como Señor de las potencias, sobre caballos blancos, vestidos de lino fino, blanco y limpio.

15 De su boca [del Juez-Cristo, el jinete] sale una espada bien afilada de doble fila que es su logos, para herir y castigar con ella a las naciones, y él las pastoreará y las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor de la ira con la potencia de la energía increada del logos del Dios pantocrátor-todopoderoso.

[15 De su boca del Juez-Cristo, del jinete sale una espada bien afilada de doble fila que es su logos omnipotente con su potente energía increada, para herir y castigar con ella por la potencia de su mando a todas las naciones, y él las pastoreará, regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor de la ira, es decir, con la potencia de la energía increada del logos del Dios pantocrátor-todopoderoso para castigar en nombre del Padre a los impíos, infieles endurecidos en el pecado].

16 Y sobre su manto y sobre la parte que cubre su muslo tiene escrito el nombre: «Rey de reyes y Señor de señores».

17 Y después vi a un ángel puesto en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todos los buitres que vuelan en medio del cielo: “Venid, y congregaos a la gran cena [de la ira] de Dios,

18 para que comáis carnes de reyes y de capitanes, carnes de fuertes y de magnates [capitalistas], carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes [de todos aquellos que han venerado la bestia]”.

19 Y vi a la bestia [el anticristo], y a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para hacer la guerra contra el que estaba montado en el caballo [el Cristo-Juez], y contra su ejército [celestial].

20 Y la bestia fue apresada, y con ella el pseudo-falso profeta que había hecho delante de ella señales (engañosas satánicas), por las cuales había engañado y extraviado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían venerado su icona-imagen. Estos dos fueron arrojados ambos vivos al lago de fuego que arde incesantemente con azufre.

21 Y los demás fueron matados con la espada que salía de la boca del que montaba en el caballo [del logos de Cristo] y todas las aves se saciaron de las carnes de los muertos enemigos del Mesías.

 

Capítulo 20: Los mil años del reinado de Cristo. La derrota definitiva del Satanás y de las naciones. El juicio-krisis final.

Los mil años del reinado de Cristo.

1 Vi a un ángel que descendía del cielo, que tenía la llave del abismo [del Hades] y una gran cadena en la mano.

2 Y cogió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás el que engaña toda la icumeni-tierra habitada, y le ató por mil años;

[2 Y detuvo al dragón, la serpiente antigua, que arrastró al pecado a los primeros en ser creados, el cual es el Diablo y Satanás que tiene como obra a calumniar a Dios, seducir y arrastrar al engaño toda la icumeni-tierra habitada, y le ató para que quede capturado e impotente a perjudicar y hacer daño por un período que se simboliza por mil años;]

3 y le arrojó al abismo del Hades, y le encerró y puso su sello encima de él, para que no engañase más a las naciones, hasta que se cumpliesen mil años; y después de esto [de acuerdo con la voluntad de Dios] debe ser soltado por poco de tiempo.

4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, los que recibieron poder y facultad de juzgar; y vi a las psiques-almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por el logos de Dios, los que no habían venerado a la bestia ni a su imagen/icona, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo que se simboliza por mil años.

[4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los Apóstoles, tal como los había prometido el Cristo, y los santos, ; porque se les dio por Dios poder y facultad de juzgar; y vi a las psiques-almas de ellos los decapitados y muertos por causa del testimonio de la fe a Jesús y por el logos de Dios, los cuales no habían venerado a la bestia ni a su imagen/icona, y que no recibieron la marca del sello en sus frentes ni en sus manos; y vivieron, reinaron y se glorificaron con Cristo que se simboliza por mil años.]

5 Pero los otros muertos no vivieron o no se despertaron espiritualmente, en vida aquí en la tierra, hasta que se cumplieron mil años. Esta resurrección o despertar espiritual  es la primera resurrección o despertar espiritual, en vida aquí en la tierra.

6 Bienaventurado, dichoso y santo el que tiene parte en esta primera resurrección o despertar espiritual; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos [es decir, la plena y eterna separación de Dios], sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

La derrota definitiva del Satanás y de las naciones.

7 Cuando se cumpla el período largo de los mil años [simbolizados], el Satanás será suelto de su prisión,

8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.

[8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, que se simbolizan como Gog el rey cruel y como Magog pueblo bárbaro y salvaje. Estos salvajes y sangrientos, de los cuales el número es como la arena del mar, los reunirá el Satanás a fin de batallar contra el Cristo;]

9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada [la Iglesia militante]; y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró.

10 Y el diablo que los engañaba [a los pueblos, a las naciones] fue arrojado en el lago de fuego y azufre, [es decir, al Infierno] donde están también la bestia [el Anticristo] y el pseudo-falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos [o sea, eternamente].

El juicio-krisis final

11 Y vi un gran trono blanco y al que se sentaba sobre él [el Cristo], de cuya presencia se marcharon y se perdieron delante su persona/cara/rostro la tierra y el cielo, y ningún lugar [y forma de la antigua hipóstasis, base substancial] se encontró, ni rastro de ellos [porque CristoDios ahora crearía nuevos cielos y nueva tierra].

12 Y vi a los muertos [de todos los siglos], grandes y pequeños, que estaban de pie delante del trono [de CristoDios], y libros fueron abiertos [que tenían escritas las praxis de los hombres], y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, cada uno según sus obras.

13 Y el mar entregó los muertos que había en su seno; y la muerte y el Hades entregaron también todos los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego increado [para que no salgan más de allí, se habrán anulado para siempre]. Esta es la muerte segunda [es decir, la separación eterna de Dios, el terrible, horrible e interminable infierno].

15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego increado [al Infierno eterno].

 

Capítulo 21: El nuevo cielo y la nueva tierra. La nueva Jerusalén

El nuevo cielo y la nueva tierra.

1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no estaba más [es decir, el mar que es el símbolo de la situación caótica que había dominado a toda la icumeni-tierra habitada no existe ya].

2 Y vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, [la Iglesia triunfante y gloriosa] que descendía del cielo, de Dios, preparada y dispuesta como una novia adornada para su marido [el Cristo].

3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí, esta es la nueva tienda de cabaña [o morada] verdadera y eterna de Dios con los hombres justos, y Él acampará y convivirá con ellos; y ellos serán su pueblo, y el Dios mismo estará con ellos.

4 Y enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, ni duelo; porque todas estas primeras cosas pasaron (porque el primer mundo ha sido eliminado ya para siempre).

5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: «He aquí, yo hago nuevas todas las cosas». Y me dijo: «Escribe lo que has oído, porque estos logos son fidedignos y verdaderos».

6 Y me dijo: «Se ha hecho [todo nuevo, como lo prometí]. YoSoY el Alfa y el Omega, el principio y el fin. Yo al que tenga sed (de justicia, paz y vida eterna), le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida eterna.

7 El vencedor [en la lucha por la fe y la virtud] heredará estas cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

8 Pero los cobardes y los incrédulos, los abominables y los homicidas, los fornicarios/lujuriosos,  los magos, y los φαρμακοί farmakí (los fabricantes de fármacos, medicinas, pastillas mágicas, maleficios, hechicerías), los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago que arde incesantemente con fuego y azufre, que es la muerte segunda (es decir, la separación definitiva de Dios y la condena eterna de ellos en el infierno).»

La nueva Jerusalén

9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete bombonas llenas de las siete últimas plagas, y habló conmigo, diciendo: «Ven, yo te mostraré la novia, la esposa del Cordero [la Iglesia triunfante]».

10 Y me llevó en espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, [el reinado de la realeza increada] que descendía del cielo de Dios [que Dios había preparado], teniendo la doxa-gloria luz increada de Dios.

11 Y su lumbrera era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana y resplandeciente como diamante cristalizado.

12 Tenía una muralla grande y alta con doce portales; y en los portales, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los nombres de las doce tribus de los hijos del nuevo Israel de la jaris-gracia increada;

13 al oriente tres portales, al norte tres portales, al sur tres portales y al occidente tres portales.

14 Y la muralla de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

15 El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus portales y su muralla.

16 La ciudad es cuadrada, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, son doce mil estadios [más de dos mil doscientos kilómetros]; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.

17 Y midió su muralla, tiene ciento cuarenta y cuatro codos, de acuerdo con la medida humana, la cual usa el ángel.

18 El material de su muralla era de jaspe, pero la ciudad era de oro puro, que resplandecía como vidrio limpio;

19 y los cimientos de la muralla de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. La primera piedra de cimiento era de jaspe; la segunda, de zafiro; la tercera, de ágata; la cuarta, de esmeralda;

20 la quinta, de ónice; la sexta, de cornalina; la séptima, de crisólito; la octava, de berilo; la novena, de topacio; la décima, de crisoprasa; la undécima, de jacinto; la duodécima, de amatista.

21 Y las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla y la plaza de la ciudad era de oro puro, resplandeciente y transparente como vidrio.

22 Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios pantocrátor-todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero (de modo que sean adorados por los fieles directamente).

23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que iluminen; porque la doxa (gloria, luz increada) de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara resplandeciente.

24 Y las naciones vivirán en la ciudad santa y andarán por la divina luz de ella; y los reyes de la tierra llevarán y ofrecerán su gloria y honor a ella.

25 Sus puertas no se cerrarán nunca el día interminable de la eternidad, porque allí ya no habrá noche.

26 Y llevarán y ofrecerán a ella la doxa-gloria y la honra de las naciones [que se han redimido por el sacrificio de Cristo].

27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, ni aquel que cometió abominación, o cualquier otra cosa que somete la mentira del engaño y del pecado, sino que entrarán solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

 

Capítulo 22: La nueva Jerusalén. La venida del Señor. Epílogo.

La nueva Jerusalén

1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que procedía del trono de la jaris (gracia energía increada) de Dios y del Cordero.

2 En medio de la plaza de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol son destinadas para la terapia de los hombres de las naciones.

3 Y no habrá más maldición alguna (de los que entrarán en la ciudad santa); y el trono de Dios y del Cordero estará en ella eternamente, y los siervos de Dios le adorarán y rendirán culto,

4 y verán su persona/cara/rostro, [la doxa-gloria, luz increada de su deidad] y llevarán su nombre en sus frentes [con alegría, para que se vea que pertenecen en él y participan como suyos de Su doxa-luz increada].

5 No habrá allí más noche, ni necesidad ya de la luz de una lámpara, ni de la luz del sol, porque Dios el Señor los estará alumbrando con Su luz increada; y reinarán por los siglos de los siglos.

La venida del Señor

6 Y me dijo: todos estos logos son absolutamente fidedignos y verdaderos [los que están contenidos en el libro]; y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado a su ángel, a mostrar a sus siervos las cosas que van a suceder pronto, [es decir, a los fieles de la Iglesia, aquellas cosas que son de acuerdo con su divina voluntad se realizarán pronto, en seguida].

7 ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que aplica, cumple y guarda los logos de las profecías de este libro.

8 Yo Juan soy el que estaba oyendo y viendo estas cosas. Y después cuando las oí y vi, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

9 Pero él me dijo: Mira, no lo hagas porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que aplican, cumplen y guardan los logos de este libro. A Dios tienes que venerar o adorar.

10 Y me dijo: No selles [ni guardes escondidos y secretos] los logos de las profecías de este libro, [sino anúncialos y transmítelos], porque el tiempo se acerca.

11 El que es injusto, que siga cometiendo injusticias y pecados todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, se santifique más todavía (cada uno está libre de aceptar o negar).

12 He aquí yo vengo pronto, y llevo conmigo la recompensa o el salario que voy a dar a cada uno según sea su obra (y el estado de su corazón).

13 YoSoY el Alfa y el Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

14 Bienaventurados los que lavan sus vestiduras o los que aplican y realizan los mandamientos-logos de Cristo, para así tener facultad y poder sobre el árbol de la vida, y a entrar en la ciudad de Dios.

[14 Bienaventurados serán los que lavan sus vestiduras o los que aplican y realizan los mandamientos-logos de Cristo, para así poder tener facultad y autoridad de Dios y el derecho de ser alimentados por el árbol de la vida, y a así entrar libremente por los portales en la ciudad de Dios, en la realeza increada de los cielos].

15 Fuera los perros y los φαρμακοί  farmakí (los fabricantes de fármacos, medicinas, pastillas mágicas, maleficios, hechicerías) y los encantos (pecadores) ), los magos, y los fornicarios/lujuriosos, y los homicidas, y los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

15 [Pero los sinvergüenzas como perros, que dividen la Iglesia de Cristo; fuera los perros y los φαρμακοί  farmakí (los fabricantes de venenos fármacos, drogas, cócteles y hechiceros), los magos y los fornicarios/lujuriosos,  los homicidas, y los idólatras, y todo aquel que niega la verdad y ama y hace la falsedad y la mentira del pecado].

16 Yo Jesús he enviado mi ángel para dar testimonio y sean estas cosas y realidades conocidas a vosotros en las iglesias. YoSoY la raíz y el linaje del David, la estrella resplandeciente de la mañana (el sin crepúsculo sol de justicia, que regalo el infinito día eterno).

17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que escucha, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome gratis agua de la vida.

[17 Y el Espíritu Santo y la Esposa-Iglesia dicen: ven, Novio ven. Y cada uno que escucha, diga: Ven. Y el que escucha estas profecías, diga: ven, Novio ven. Y el que tiene sed del Novio Cristo y de la felicidad eterna, venga; y el que quiere, que tome gratis agua de la vida].

Epílogo

18 Yo Juan testifico a todo aquel que escucha los logos de las profecías de este libro que si alguno añade algo a estos logos escritos, Dios traerá sobre él las plagas y los castigos escritos en este libro.

19 Y si alguno quita algo de los logos de este libro, Dios le quitará su parte del árbol de la vida, y de la santa polis-ciudad [la Realeza increada de Dios], que están escritas en este libro.

20 El que da testimonio de la verdad de estas profecías del libro dice: “Sí, vengo pronto”. [Y Juan junto con toda la Iglesia, responden;] Amén; sí, ven, Señor Jesús.

21 La χάρις jaris-gracia [energía increada] de nuestro Señor Jesús Cristo sea con todos vosotros (los Cristianos). Amén. La jaris tu Kiríu Iisú Jristú netá pánton ton allíon imón, amín Αποκ. 22,21 χάρις τοῦ Κυρίου Ἰησοῦ Χριστοῦ μετὰ πάντων τῶν ἁγίων· ἀμήν.

Traducción Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) 1-9-2020 logosortodoxo.es/ 

 

 

 

 

En la Metamorfosis del Señor

 

 

En la Metamorfosis del Señor

 

* Metamorfosis Μεταμόρφωσις  – Quiere decir, transformación, conversión continua por la jaris y doxa (energía y luz increadas) del monte Tabor, cambio de forma de pensar y actuar en Cristo. En verbo metamorfosearse, más se asemeja o es sinónimo de los verbos del N. Testamento: estar metanoizando, transformándose, convirtiéndose y haciéndose en hijos de Dios. Por ejemplo, metamorfoseando el odio en agapi-amor, el egoísmo en humildad, el conflicto en paz… Con este sentido está en todas mis traducciones.
En sentido mundano también quiere decir transfiguración, mutación. La palabra transfiguración da entender cambio de figura, y figuras son también los demonios que se transfiguran en ángeles de luz demoníaca y creada.
Según san Pablo la metamorfosis no es exterior y superficial, sino interior, psíquica y espiritual «… sino que os estéis metamorfoseando continuamente por la renovación de vuestro nus, discerniendo y comprobando cuál es la voluntad de Dios, que es buena, perfecta y es la que gusta a Dios» (Rom 12,2).
Metamorfosis verdadera es la continua formación, conversión y renovación del pensamiento, los deseos, las conductas y movimientos del corazón y su voluntad. Para la consecución de esta metamorfosis la Santa Escritura y la Tradición de los Santos Padres nos muestran dos caminos. Primero, el camino místico. Aquí domina la jaris (gracia, energía y luz increada); el cristiano sube al monte Tabor de la Metamorfosis con la jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo que recibe de los Santos Misterios. Segundo, la metamorfosis del hombre no se hace mecánicamente, simplemente con la participación típica en los Santos Misterios (o sacramentos), sino también con la ascesis o ejercicio espiritual, el esfuerzo personal y la lucha del hombre para la formación y crecimiento espiritual de las tres partes de la psique por igual.
Los verbos μετανοώ (metanoó, cambio de mentalidad, arrepentirse y confesarse, metania), γίγνεσθαι, (gígnesze) convertirse y hacerse, convirtiéndose y haciéndose hijos de Dios (Jn 1,12) y μεταμορφόνω (metamorfono), transformarse, convertirse y cambio de mentalidad e imagen se enlazan entre sí y lo común de los tres es estar convirtiéndose, es decir, estar metanoizándose, metamorfoseándose y haciéndose; dentro de las Santas Escrituras manifiestan un tiempo continuo hasta la muerte, junto con el verbo κατηχούμαι (katijume, catequizarse) que es recibir catequesis.
Esta doxa (gloria, luz increada) espera a cada creyente; “los justos resplandecerán como el sol” y “seremos semejantes a Cristo”, dice el Evangelista Juan.)

 

Homilía 26 año 1996

Tal y como confesamos en el Símbolo de la Fe, nuestro Señor Jesús Cristo es “Luz de Luz” (increada). Y esta Su cualidad o atributo por ser “Luz de Luz”, mostró por poco tiempo en el monte Tabor. Y no sólo la mostró para Sus santos Discípulos, sino para nosotros también.

Mostró a Sus Discípulos que es “Luz de Luz” para fortalecerlos, porque iba a suceder Su muerte cruciforme y se tambalearía la fe de ellos, por muy fuerte que fuera. Por consiguiente, deberían ver algo de Su doxa (gloria, luz increada) para que sean consistentes y firmes en tiempo de tentación. Y aún para mostrar que ellos deben convertirse y hacerse Luz, participando en Su Luz increada y que esta Luz deberían difundirla al mundo.

Por tanto, se hizo la Santa Metamorfosis para los santos Discípulos y los Apóstoles, pero se hizo también igual que todas las obras del Señor y “para nosotros y para nuestra sotiría redención, sanación y salvación”. Y la Cruz, la Muerte, la Resurrección y la Metamorfosis como todos los demás acontecimientos se hicieron “para nosotros y para nuestra sotiría redención, sanación y salvación”.

¿Y qué relación puede tener la Metamorfosis del Señor con nuestra sotiría? Tiene y sobre todo tiene relación grande. Porque nos indica que el propósito y finalidad de la vida cristiana no es simplemente que nos hagamos mejores personas, hombres más morales y más pacíficos, sino que el propósito de nuestra vida es que participemos nosotros también en la deidad de Cristo. Hacernos dioses por la Χάρις Jaris, (gracia, energía increada). Hacernos partícipes de esta misma Luz increada, la cual resplandeció en el monte Tabor.

Dicen los Santos Padres que esta es la “la Realeza increada de Dios”. La realeza increada de Dios la doxa (gloria, luz increada) de Dios y Su luminosidad es esta Luz increada, la Tabórica Luz, la cual resplandeció entonces. Y debemos también nosotros apropiarnos de esta Luz increada. Si no nos apropiamos de esta y quedamos en nuestro skotos (oscuridad e ignorancia), no se ha conseguido para nosotros el propósito y la finalidad por el cual el Cristo vino en el mundo. Si nosotros no nos hacemos luz, participes en la Luz increada de Cristo, aún no se ha conseguido nuestra sotiría redención, sanación y salvación. Y tal y como recalca el santo Yérontas, el Padre Sofronio de Esex (Athonita), sotiría redención, sanación “psicoterapia” y salvación para los ortodoxos es la zéosis, (“Contemplar a Dios tal y como es”, pág 279-280). Por tanto, si no participamos de esta Luz, que es la Divina Luz Increada, aún no tenemos la zéosis y nuestra sotiría.

¿Y cómo participaremos nosotros también de esta Luz Divina que resplandeció en el monte Tabor, ya que somos tan débiles y pecadores? Lo dicen de nuevo los santos Padres. Los discípulos para ver la Luz increada subieron al monte y el Dios (el Cristo) apareció, descendió (San Gregorio Palamás. Homilía 34 “En la santa Metamorfosis” pag, 279-280). El Dios desciende, condesciende y se ofrece, pero espera también de nosotros que subamos. No basta sólo con que baje Dios, si nosotros no subimos. Y el Santo Dios por su infinita agapi (amor incondicional y energía increada) por su parte siempre desciende, y el hombre por su parte debe subir espiritualmente. Porque esto significa subida al monte Tabor: que el hombre suba espiritualmente. Que deje abajo todos los pazos, todas las dificultades, lo que tiene apegado en la tierra y así de libre poco a poco vaya subiendo (San Gregorio Palamás idem pág 386). Y cuanto sube tanto más ve y contempla. Y cuando llega en la cima entonces hacerse digno de ver el espectáculo completo. El único espectáculo.

Puede que veamos cosas bellas, viajar por todo el mundo y ver lugares bellos y obras de arte bellas, todas estas cosas puede que sean buenas. Pero, si no hemos visto este espectáculo divino, no hemos visto esto que debemos ver que es el espectáculo por excelencia que debemos ver. Y dije que cuanto sube el hombre, ve, que significa que desde el momento que vuelve a la metania, siente su pecaminosidad y debilidad, comienza a amar a Dios, creer en Dios, a orar y a luchar contra sus pazos, desde entonces comienza también ver vagamente poco a poco la divina Luz increada. Pero cuanto sube, cuando se catartiza, se purga y se sana de los pazos, mientras va adquiriendo las virtudes estará viendo, contemplando más. Los Santos de nuestra fe son aquellos los que subieron en la cima del monte, tal como subieron los tres discípulos junto con el Señor, y por eso vieron la doxa (gloria luz increada) de Dios.

Vino un sacerdote piadoso desde el mundo y me dijo que estaba muy entristecido. Me explicó la razón. Quiso visitar a un asceta de la Santa Montaña Athos al que amaba mucho. Para visitarlo saltó de la valla que había alrededor de su caseta (el asceta era san Paisios el Aghiorita). Cuando se acercó en la kelia (celda) que estaba el asceta, miró por la ventana y le vio entero dentro en la Luz, la Luz increada, en la Luz Tabórica y se asustó. Después el asceta abrió la puerta y el sacerdote le vio en su forma acostumbrada, natural, no “en la Luz de la Metamorfosis”. Entonces el asceta le dijo: “escucha cura; como has cometido este grave error, te pongo un canon-regla o epitimio, por tres años no me verás”. Este sacerdote piadoso vino aquí lamentando y llorando porque por tres años no podía volver a ver a aquel santo Yérontas. Por tanto, he aquí que hoy en día existen hermanos nuestros tanto monjes como laicos, los cuales viven, experimentan la doxa de la Metamorfosis, la Luz Increada.

Pues, hagamos todos, hermanos míos, esta lucha, primero yo y después también vosotros. Cada día que subamos poco a poco. No es fácil para uno subir al monte Tabor haciendo saltos. Quizás es también peligroso el que uno quiera subir inmediatamente. Pero luchemos cada día por nuestra oración, la cual debemos pretender que sea pura, oración ardiente y con anhelo a Dios. Con nuestra obediencia, con nuestra humildad e indulgencia, con nuestro perdón y con nuestro esfuerzo a vencer los pazos carnales, los cuales infectan y manchan nuestra psique y nuestro cuerpo, y con las lágrimas de metania, limpiando la basura de nuestra psique, subiendo más y más. Y si el Dios ve que tenemos humidad activa, entonces nos mostrará más Su Luz. Porque tal como estamos no sé si nos conviene ahora que el donador Señor mostrarnos Su Luz increada, tal como lo muestra a Sus Santos, porque puede que suframos perjuicio, enorgullecernos y perderlo todo. Por eso, quizás ahora debemos orar: “Señor no nos muestres la Luz increada, porque no estamos aún cultivados. Darnos algo de sentimiento y sensación, tanta que no caigamos al orgullo. Y si con Tu ayuda llegamos a adquirir la santa humildad, la profunda humildad, y si quieres mostrarnos algo, no porque nos lo merecemos, sino a causa de Tu filantropía, muéstranos algo, para consolarnos y atraernos mucho más cerca de Ti, para prepararnos para eterna doxa y bienaventuranza”.

Humildemente lo deseo que el Señor nos ayude a todos hacer esta lucha y vayamos subiendo para encontrarLe, a Él que entonces descendió y desciende cada día para encontrar a las psiques que tienen el divino eros (amor ardiente), y consolar, iluminar y apoyar a conseguir el propósito y finalidad por la que hemos venido todos nosotros en el mundo, que es hacernos partícipes de esta Luz increada, de esta doxa increada y este resplandecimiento, es decir, de la bienaventurada zéosis-θέωσις!!!

 

Homilía 27. Año 2004 

Igual que todos los acontecimientos que nos relatan los santos Evangelistas, se hicieron “para nosotros y para nuestra sotiría redención, sanación y salvación”, así también la divina Metamorfosis del Señor también se hizo “para nosotros y para nuestra sotiría”. No existe nada algo en la vida del Señor que no tenga significado soteriológico que no trate y concierna nuestra salvación. Además que, por eso se ha encarnado y hecho hombre. Se hizo hombre para nuestra sotiría. Y el hecho del día de hoy, que es la Metamorfosis del Señor, ella nos muestra no sólo la deidad del Señor y la doxa increada que tenía de el Padre “antes que el mundo se creara” (Jn 17,5), pre-eternamente, perpetuamente y la que por poco manifestó, develó a Sus discípulos, porque no los develó en plenitud Su doxa (gloria, luz increada), sino que algo de Su doxa, “a medida que ellos podían”, como dice la himnología de la Iglesia, pero nos mostró también cuál es propósito y la finalidad de nuestra vida. Es participar de la divina Luz increada, de la doxa increada de Dios y de la Realeza increada de Dios. Porque según los santos Padres Realeza de Dios es esta. Es Su doxa increada, es la expectación de la persona/cara/rostro del Señor.

Por tanto, por una parte el Señor se metamorfosea para que se aseguren Sus Discípulos de que realmente es el Hijo de Dios y Dios verdadero, ya que se escandalizarían después de poco por Su muerte cruciforme, pero por otra parte, se metamorfosea para decir en nosotros también que “lo que ha sucedido en mi debe hacerse también en vosotros” (San Gregorio Palamás, EPE Logos 2,3 tomo 2, párrafo 54 pag 514).

Estamos llamados todos a metamorfosearnos. Por supuesto que el Señor se ha metamorfoseado por Su propia dinami (potencia y energía). Pero como nosotros debemos metamorfosearnos “de doxa en doxa” (2Cor 3,18), tal como dice el Apóstol Pablo, no por nuestra dinami, sino por la Jaris (Gracia energía increada) y la Luz increada del metamorfoseado Señor.

Sobre esta Luz increada hablaba también el Antiguo Testamento (Sal 35,10 Éx 24,17), y algunos como Moisés recibieron la doxa de Dios (Éx 24, 29-3), pero nadie en el Antiguo Testamento se atrevió tanto por mucho que haya recibido la jaris y la doxa de Dios a decir que “yoSoy la luz del mundo” (Jn 8,12). ¡Sólo el Jesús Cristo se atrevió en vida a decir estos logos, porque Él es el Dios!

¿Y ahora nosotros con nuestros pazos y pecados cómo vamos a participar de la divina Luz increada? ¿Cómo nosotros nos haremos también luz? ¿Cómo retrocederán los pazos de nuestro interior que es σκότος skotos (oscuridad e ignorancia), y nuestros pecados que también son skotos? ¿Y cómo poco a poco el skotos que está en nosotros irá reduciéndose y aumentando en nuestro interior la Luz de Cristo? Esta es nuestra lucha, ascesis y práctica. Por eso hoy cada Cristiano debe hacerse imitador de Cristo y lo que sucedió a Cristo se debe hacer también en nuestra vida. Tal como dicen también los santos Padres debemos ir caminando por los escalones del perfeccionamiento espiritual, de los grados de la edad espiritual de Cristo, y lo que sucedió en Cristo que se haga también en nosotros.

Por tanto, en nosotros también se debe hacer la metamorfosis por la Luz increada de la Metamorfosis del Señor nuestro. Y aquí está nuestra lucha; el cómo por nuestra metania, por nuestra oración, por nuestra obediencia y por nuestra participación al iluminador Cuerpo y Sangre del Señor, porque también la Divina Comunión o Efjaristía es Luz increada, cómo, participando de todos estos carismas de nuestro Dios Triuno podremos nosotros también poco a poco reducir nuestro skotos (oscuridad e ignorancia) y que aumente la Luz increada de Cristo.

Bienaventurados los que hoy viendo al Señor metamorfoseado y viendo también nuestro sí mismo, y por nuestro sí mismo nos entristecemos porque no vemos esta Luz increada que brille en nuestra existencia, y en cambio por el Señor metamorfoseado nos alegramos, Le agradecemos y Le alabamos.

Pero hoy humildemente Le rogamos que nos ayude a desear y anhelar la Luz increada, la Luz de Su cara/persona. Anhelar a destituir al hombre interior y hacerlo luminoso como luminoso es el Cristo, tal y como es todo Luz, todo Resurrección y todo Verdad. Y luchando así este combate bueno, aplicaremos y cumpliremos también nosotros la santa voluntad del Señor. Porque la voluntad del Señor, como muchas veces hemos dicho, es hacernos dioses por la Jaris-Gracia increada. ¿Y cómo nos haremos dioses por la Jaris, si aún estamos dentro en el skotos (oscuridad e ignorancia) y aún no inundado en nuestra existencia la Luz increada de Cristo?

Y en la doxología también psalmodiamos “en tu luz contemplamos la luz”. Realmente podríamos contemplar la divina Luz increada sólo por y en la Luz de la persona/cara de Cristo. ¡Tenemos a Cristo iluminando! ¡Tenemos Zeotokos iluminadísima! ¡Tenemos Santos iluminados! Y nosotros estamos llamados a hacernos Luz. Que el Dios nos ayude a anhelar esta Luz por las bendiciones de todos los Santos, los cuales consiguieron la iluminación, el resplandecimiento, la θέωσις zéosis, vieron la Luz increada de la Metamorfosis y muchos de ellos fueron vistos dentro en esta Luz increada de la Metamorfosis. Porque los Santos no sólo vieron la Luz de la Metamorfosis, sino que les vieron dentro en esta Luz increada, los que fueron dignos que sean vistos. Nos acordamos de la vida de san Gregorio Palamás, que hemos leído hoy su logos y que es por excelencia el teólogo de la Luz increada y de la Jaris increada, que, cuando vino el momento de entregar su santa psique-alma, dos sacerdotes que estaban allí cerca de él, uno hieromonje y el otro casado, sacerdotes dignos, vieron su rostro/cara resplandecer toda dentro en la Luz increada de la Metamorfosis (San Gregorio Palamás y el Antipapa” pag 189, por hieromonje Atanasio Parios). Porque no era posible que san Gregorio Palamás quien vino a la Santa Montaña Athos en la edad de veinte años y anhelaba liberarse de su skotos (oscuridad e ignorancia) espiritual clamando continuamente hacia Cristo “φώτισόν μου το σκότος fótisón mu to skotos, ilumina mi oscuridad e ignorancia (espiritual)” que no sea escuchada su oración y no resplandezca en su interior la Luz increada de Cristo.

Esta Luz increada, pues, que deseemos y anhelemos también con un santo celo ardiente. Roguemos al Señor a que nos ayude a luchar por esta Luz, la Luz eterna, la Luz increada, la Luz que es la Realeza de Dios, y por la cual estamos llamados. Y si desde esta vida hayamos visto nosotros también algo de esta Luz increada, tenemos la esperanza que el Señor nos hará dignos a vivir también en la Luz increada de Su Realeza celestial, la que deseo y bendigo por todos vosotros. Amín.

 

Homilía 28 año 2013

¿Quién hombre piadoso, quién fiel Cristiano no desearía encontrarse al monte de la Metamorfosis junto con el Señor y las restantes personas que le rodeaban, para disfrutar un poco de la doxa increada de Dios?

Sin embargo es posible ahora también ver también nosotros algo de la doxa increada de Dios. Pero esto puede ser mientras existan las condiciones y presuposiciones gracias a las cuales los discípulos vieron la doxa increada de Dios.

Primera condición: Es que estemos siempre cerca de Jesús. Los discípulos no dejaron a Jesús. Estaban siempre cerca de Él. Le seguían y Le acompañaban. Por supuesto que tenían sus debilidades, aún tenían inmadureces, pero le amaban. Querían sólo a Jesús no querían nada más. Y esto les hizo estar unidos con el Cristo.

Segunda condición: que vivamos en la Iglesia. Porque la Metamorfosis no se hizo individualmente, no se hizo delante sólo de determinados individuos. Se hizo en κοινωνία kinonía comunidad y comunión de hombres fieles, en este caso ante los Profetas y los Apóstoles. Y allí resplandeció la doxa del Señor. Muchos creen que pueden con su propia individual piedad ver, contemplar a Dios. Error. Sin la comunión y unión eclesiástica y los Misterios de la Iglesia, el Dios no se ve, no se contempla.

Y tercera condición: Los discípulos vieron este espectáculo, ya que subieron juntos con el Señor en el monte Tabor, el monte de la apacia*, tal y como psalmodiamos en la Iglesia. La apacia es la condición y presuposición para que podamos ver la doxa increada de Dios. La áskisis*-ascesis ortodoxa, ejercicio espiritual por la que intentamos vencer nuestros pazos, es condición para poder ver, contemplar la doxa increada de Dios. *(Ver: 5 Ἀπáθεια Apacia, sin pazos, impasibilidad, sin pasiones… y 7 Ἄσκησις, áskisis o ascesis, ejercicio, práctica https://logosortodoxo.es/minilexico/)

Y aquí vemos que el monte Tabor no es una montaña alta, es una montaña baja, una montañita diríamos, sin embargo la himnología de nuestra Iglesia lo relató como “montaña alta”, porque la apacia es algo difícil de conseguir, pero no imposible.

Por tanto, ya que estamos en la Iglesia, mientras estamos unidos con el Cristo y luchamos contra nuestros pazos, tenemos la esperanza de ver también nosotros desde esta vida algo de la doxa increada de Dios, de la Luz de la persona/cara de Cristo, del esplendor de Cristo. Y esto es la verdadera felicidad y alegría. Todas las demás alegrías del mundo son vanas, son provisionales. Vienen y se marchan. Pero esta alegría, ver la Luz increada de Cristo, es una alegría que acompaña al hombre en toda su vida. Y la disfruta y se alegra porque la espera y la anhela. Y no existe otra mayor alegría de la que uno ver la persona/rostro del Cristo, del mismo Señor, tal y como Le vieron los santos Apóstoles y Sus discípulos.

Agradecemos al Señor, el cual “por nuestra sotiría sanación, redención y salvación” se metamorfoseó. Hizo toda la obra de la divina Economía pero también Su metamorfosis, para informarnos y confirmarnos sobre Su deidad, de modo que no tengamos pensamientos de poca fe o fe nula y para demostrarnos que podemos desde esta vida alegrarnos también nosotros por una alegría grande y verdadera, la visión, expectación de su Santa persona/cara/rostro, la expectación de Su doxa increada, la expectación del Dios Trinitario.

Les deseo y bendigo que la Jaris increada del metamorfoseado Señor ayude también a nosotros que nos vayamos metamorfoseando más y más y nos vayamos madurando espiritualmente, para que tengamos la esperanza poder ver algo también en esta vida, pero sobre todo tener la esperanza de que nos haremos dignos de la Realeza increada de Dios, vivir este milagro que vivieron los santos Apóstoles junto con los Profetas del Antiguo Testamento, el profeta Moisés y el profeta Elías en el monte Tabor de la Metamorfosis.

No sé si os acordáis algo que os he dicho, que cada año en este día en el Tabor, la hora que se hace la vigilia-agripnía, aparece una pequeña nube luminosa y cubre el Monte. Esto lo han visto muchos hombres y que han ido allí y me lo han dicho; me lo han confirmado. Es un milagro contemporáneo que se hace y muestra que realmente se hizo la Metamorfosis y que realmente resplandeció la nube luminosa allí y realmente se escuchó la voz del Padre: “Este es mi hijo bienamado a quien he dado complacencia” (Mt 17,5), 

Por tanto, ¡doxa (gracias y gloria) y honor al metamorfoseado Señor! Agradecimiento y gratitud, porque nos ha hecho dignos también a nosotros estar cerca de Él, seguirle e ir haciéndonos partícipes de Su eterna alegría!!!

Yérontas Gheorgios Kapsanis (†1935-2014)

Kaz-igúmenos co-guía del Monasterio san Gregorio, Athos

Traducción de  Χx.Jj

 

 

 

 

 

La teología blasfema sobre la infección en y del templo

 

La teología blasfema sobre la infección en y del templo. 

 

 

La nueva Torre de Babel: Globalización y Ecumenismo       

 

Yérontas Sabas el Hagiorita, del monte Athos

Desde el principio, cuando empezó este problema con el Koronavirus o engaña-virus, digámoslo más correctamente, porque parece que todo este escenario mundial no es más que un escenario, un montaje o una comedia en la que tienen parte muy activa y responsabilidad los Medios de Información y Comunicación, los cuales se les pagó generosamente, como se ha conocido en todos, para hacernos un lavado del cerebro, aterrorizarnos y mantenernos encerrados en nuestras casas, efectivamente desde el principio… algunos diputados empezaron hablar contra la Divina Comunión o Efjaristía… y algunos sumos Sacerdotes fueron a decir que debemos tomar medidas, no besar la mano del sacerdote, no besar los iconos, seguir la ciencia etc… De este desarrollo que tuvo todo este escenario, farsa y comedia, todo este fiasco, como muy bien lo ha llamado un científico ilustre Griego que vive en América, “el fiasko del coronavirus”, entendemos que finalmente el blanco y objetivo no es que nos protejan de lo “precioso de nuestra salud”, como decimos también en la Santa Montaña, que en definitiva a algunos no los hemos pedido que nos protejan, pero es para que sea atacado el Cristo y la Iglesia Ortodoxa, es para que se abra a lo ancho el camino para la πανθρησκεία panzriskía-interreligión y así al anticristo.

Todas estas prácticas que intentan introducir, por ejemplo, nos dicen que no besemos las Iconas-Imágenes, que hagamos una reverencia, sabéis que esta práctica es papista, por la que los papistas saludan, no tocan por la boca, no besan ni las Reliquias Santas ni las Iconas-Imágenes Santas. Sin embargo, esto, como nos dice el Séptimo Sínodo Ecuménico, quien lo haga esto está ANATEMATIZADO, es decir, no puede sanarse y salvarse, está fuera de la Iglesia.

Pero el propósito y el objetivo final es el corazón de la Iglesia que es el Cristo, que es la Divina Comunión, la Divina Eucaristía y veréis, que van por aquí y por allí rodeando, ojalá que así no sea por supuesto, pero mucho me temo que esto al final lo dirán y ya en algunas Iglesias en Occidente utilizan modos y formas inadmisibles, cucharitas de plástico, antisépticos para limpiar Santa la Lavida-Cuchara, ¡!!oir, oir, escuchar, escuchar!!!… para que comulgue el próximo, TERRIBLES COSAS BLASFEMAS, TEOLOGÍA BLASFEMA Y PRÁCTICA BLASFEMA.

Diría que es una HEREJÍA todo esto que se hace hoy en día, es una NUEVA HEREJÍA, que la llamaríamos HEREJIA DEL CONTAGIO DENTRO EN EL TEMPLO, a través de las santificaciones o cosas santificadas de Cristo, ¡!!cómo podría ser posible esto!!!

 

¡Es una BLASFEMIA A LA DIVINA JARIS (Gracia energía increada), la cual Jaris Divina se llama también Santo Espíritu!

 

Por tanto, cuando dices que en el Templo, o a través de los Iconos Sagrados o a través de las manos de los Sacerdotes, o a través del pan Antidoron, o a través de la Consagración del Pan, o a través de la Paniquida o del trigo para las Memorias, que por todo esto se invoca al Espíritu Santo y se BENDICE por la mano del Sacerdote, todo lo que son instrumentos y portadores de la Gracia Increada-Jaris Divina, tú dices que todo esto es probable que transmita gérmenes, virus y microbios, ¿qué estás haciendo?, pues, no haces más que blasfemar al Espíritu Santo, blasfemas la Divina Gracia-Jaris y este pecado tal y como nos ha dicho el Señor es BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO, ES UN PECADO EL CUAL NO SE PERDONA NUNCA…

También lo mismo sobre las Iconas-Imágenes Sagradas, y si limpiamos las Iconas-Imágenes Santas, no las limpiamos porque tenemos miedo a ser infectados, sino por piedad y respeto, porque desafortunadamente algunas personas sin piedad con labios pintados besan las iconas-imágenes y dejan sus huellas.

Ciertamente, el Sacerdote tampoco contamina cuando besamos su mano, porque la mano del Sacerdote es la mano de Cristo… Y San Cosme de Etolia dijo que si ves un Ángel en la calle y un Sacerdote, primero reverenciarás al Sacerdote y luego al Ángel, porque el Sacerdote puede hacer… la Divina Liturgia y el Ángel no puede hacerla.

Ni tampoco, por supuesto, de cerca existe un temor de transmisión en la Divina Liturgia, en la Divina Adoración o en el Culto y en el Templo… el mismo Señor nos enseñó la Divina Liturgia y nos enseñó a hacer lo que llamamos abrazos litúrgicos, que solía hacerse antiguamente también entre los fieles los laicos…

Y San Juan Crisóstomo nos dice que tanto las Reliquias como el polvo que tienen las Santas Reliquias tienen Jaris Gracia increada.

Es por eso que toda esta teología sobre distancias, sobre máscaras y bozales, sobre la desinfección del Templo, TODA ESTA TEOLOGÍA ES BLASFEMA, ES UNA TEOLOGÍA MUY FALSA QUE CAMBIA TODO, TANTO EL CARÁCTER Y LA MORAL DE NUESTRA IGLESIA COMO DE LOS FIELES…

… todo esto sirve a propósitos y fines ilegales… los planes de algunos globalistas, sionistas, que sueñan con un estado mundial, un gobierno mundial y nos lo dicen a la cara sin rodeos de que esto debe hacerse si queréis salvarse y deshacerse del coronavirus y todo lo demás son invenciones, no son peligros reales … »

http://hristospanagia3.blogspot.com/2020/06/blog-post_48.html y homilía https://www.youtube.com/watch?v=FQu3fTv2sRs

 

Nota del traductor: También vivimos al pie de la letra junto con lo anterior lo siguiente, y esta semana en mis carnes, por eso me alegro porque se cumplen las profecías de los santos Padres, y también deciros que estos dos textos traducidos por mi han tenido mucho éxito y alivio a centenares de miles de cristianos hispanohablantes.

 

Resistencia a la pan-herejía del ecumenismo Herejías https://logosortodoxo.es/herejias/resistencia-a-la-pan-herejia-del-ecumenismo/

Al final el Anticristo hará lo siguiente …  tras el curso de esto , por supuesto, una vez que la humanidad será conducida al Anticristo por el camino del Ecumenismo, de modo que no existan ya grupos de reacción, -¡atención, que no hayan grupos de reacción en toda la tierra (icumeni). Entonces el Anticristo no aceptará esto. Este cuadro o forma del Ecumenismo lo anulará y dirá que todas las religiones esperaban a encontrar al Mesías, el Mesías soy yo. Y tal y como dice el Apóstol Pablo, entonces construirá el templo de Salomón y se sentará en el templo de Dios demostrando que él es dios. Esto el Apóstol Pablo lo dice a los Tesalonicenses.

Por tanto veis que: vamos al Ecumenismo, éste será eliminado y será implantado el Anticristo como dios…continúa en… https://logosortodoxo.es/herejias/resistencia-a-la-pan-herejia-del-ecumenismo/

 

Ὀφείλεις νά κρίνεις γιά νά διακρίνεις, ὄχι γιά νά κατακρίνεις.

Debes juzgar/razonar para discernir y no condenar y criticar maliciosamente.

Por los santos Padres de Athos.

Cuando batallas y luchas contra el Diablo y estás atacado por él, aprendes a discernir y separar lo bueno de lo malo. Disciernes la virtud de la maldad. Por eso el Dios nos ha dado el sano juicio, la lógica, el “juzgar”. Una cosa es juicio y otra cosa condena o crítica maliciosa/maligna o sea, ser juez, jurado y verdugo. En esto los Cristianos nos liamos. Y nos dicen los ecumenistas no juzguéis la iglesia, y quieren decir a sus obispos. ¡Primero no condenamos ni maldecimos, sino que discernimos y debemos discernir, distinguir! ¡Pero ellos no quieren que juzguemos-razonemos con sano juicio y lógica divina, para nada quieren esto! Quieren de modo fascista y arrogante estar a sus anchas, hacer lo que les da la gana, sacar todo tipo decisiones heréticas, hacer cualquier tipo de acciones heréticas y anticanónicas y que nadie les juzgue, controle sino que los aplaudamos. ¡Pues, no! El Dios ha dado la κρίσις (krisis) el sano juicio/lógica diosdada y dijo: con El juicio justo (sano), juzgar/razonar, no para condenar. ¡Es un mandamiento el juzgar! Pero para discernir no para condenar. Pero algunos se lían y se confunden, y te dicen ¡ay, ay qué he dicho, quizá lo que dije es una condena; no lo saben! ¿Por qué te lías Porque no has aprendido a luchar y batallar contra el diablo. Si no juzgamos-razonamos no podemos discernir, distinguir si esto que hace tal o cual o cualquiera que sea este –desde el Cristiano más sencillo hasta el Patriarca- debes juzgar/razonar (con lógica divina) para discernir, no para condenar y criticar maliciosamente de forma destructiva siendo juez jurado y verdugo. (Destruir las obras del Satanás). Amín

Por los santos Padres de Athos.

San Jakobo Tsalikis (†1920-1991)

Perdonamos al pecador, y no el pecado; Si no hacemos este discernimiento, esta distinción entre pecado y pecador, entonces estaremos encontrándonos siempre en el camino malo.

Μυστικότητα mistikótita Misticidad y Misticismo

Μυστικότητα mistikótita Misticidad, quiere decir que uno entra en el fondo hondo del sentido y significado de algún tema, en la concepción más profunda. Como cuando entramos dentro en la vida de Dios, y la vida de Dios entra dentro en nuestra vida. Esto se llama  mistikótita misticidad. En la filosofía se utiliza el término misticismo, pero no utilizamos el término este en la Teología; en la Teología utilizamos el término zéosis. Zéosis es la κοινωνία kinonía comunión, participación, conexión y unión con el Dios (por la Jaris Gracia energía increada; ver: https://logosortodoxo.es/12-lexis-apocalipticas/ΘΕΩΣΙΣ-ZÉOSIS, GLORIFICACIÓN). Nada tiene que ver con los misticismos orientales y occidentales.
Yérontas Mitilineos en su análisis del Apocalipisis unidad 79 nos dice: Este es el último diálogo de la Iglesia y de Cristo. Aquí tenemos la culminación de la μυστικότητα mistikótita misticidad: «El que da testimonio de la verdad de estas profecías del libro dice: “Sí vengo pronto”. [Y Juan junto con toda la Iglesia responden;] Amén; sí, ven, Señor Jesús» (Ap 22,20) .

 

Μυστικότητα mistikótita a nivel popular significa secreto, sigilo//discreción, confidencialidad 

 

Μυστικισμός misticismos misticismo: El término misticismo manifiesta y denota la relación directa e inmediata del hombre con lo divino. El misticismo es un tipo de espiritualidad trascendental bajo la cual subyacen y se sujetan diferentes ideas, percepciones, prácticas espirituales, ejercicios y métodos. Se deriva etimológicamente del verbo «μύω mío»  que significa «cierro los ojos o los labios» e “iniciar, instruir a un misterio”. Por lo tanto, un «místico» es aquel que posee algún conocimiento o alguna experiencia que no puede o no debe revelar. El misticismo se manifiesta en diferentes formas en diferentes naciones, tradiciones y religiones.

No trates ni te ocupes con los ésjatos últimos tiempos del anticristo…

 

SAN PORFIRIO EL KAFSOKALIVITA, ATHONITA, PARA EL ANTICRISTO

Me preguntó el yérontas san Porfirios: «Dime, hijo mío, ¿Qué os dijo el yérontas Emiliano (del Monasterio Simonos Petra, Athos)) acerca del 666 y del anticristo?»

Yo le digo:

“Yéronta, Emiliano nos dijo en una reunión que no nos preocupemos. Nosotros que nos interesemos en tener una relación viva con Cristo y no le demos demasiada importancia al anticristo, porque entonces se convertirá el anticristo y no el Cristo en centro de nuestras vidas.

Inmediatamente golpeó la cama con las manos exclamando:

«¡Qué dices, hijo mío, qué dices, Doxa-Gloria y Gracias a Dios, que encontré a un guía espiritual-yérontas que está de acuerdo conmigo.

¡Mira, hijo mío, qué han hecho estos espirituales-intelectuales mundanos, aquí en el mundo!

Han revolucionado y perturbado las psiques-almas, creando muchos problemas, familiares y psicológicos con el 666 y similares.

La gente no puede dormir y comenzó a tomar psicofármacos, drogas psicotrópicas y pastillas para poder dormir.

Qué es esta cosa; ¡Cristo no quiere estas cosas!

Para nosotros los cristianos ortodoxos, para nosotros cuando experimentamos y vivimos a Cristo no hay anticristo.

Cuando en nuestro interior tenemos a Cristo, ¿puede venir el anticristo y asustarnos? ¿Puede alguna otra existencia opuesta entrar en nuestra psique-alma y perturbarnos?

No. Pero por eso hoy, hijo mío, esto está sucediendo. No tenemos a Cristo en nuestro interior y es por eso que nos preocupamos e inquietamos por el anticristo.

Cuando nosotros ponemos a Cristo en nuestro interior, todo se convierte en Paraíso. Cristo es todo y así siempre hijo mío debes hablar a la gente, para decirle a la gente que no tenemos miedo al contrario, al anticristo.

Si el mismo anticristo viniera ahora mismo con un dispositivo de rayo láser y me sellara obligatoriamente con el 666, no estaría molesto ni me afligiría ni entristecería.

Me dirás, ¿no es ese el punto del anticristo? Sí, pero incluso si me escribiera encima mío mil 666 con los rayos láser, indeleblemente, yo no estaría molesto, ni triste.

¿Por qué?

Porque hijo mío, sus primeros mártires los habían puesto sobre las bestias, se santiguaban y las bestias se convertían en corderos, los tenían en el mar, se santiguaban, (hacían la señal de la cruz) y el mar se convertía en tierra y caminaban, los tenían dentro en fuego, se santiguaban y el fuego se convertía en frescura.

Bendito hijo mío, ¿qué somos hoy nosotros? ¿Creemos en Cristo? ¿Nos santiguamos, hacemos nuestra cruz?

¿Pero por qué vino el Cristo? ¿No bajó para fortalecer nuestra enfermedad?

Entonces hijo mío, ves y diga a la gente: que no tenga miedo del anticristo.

Somos hijos de Cristo, somos hijos de la Iglesia Ortodoxa.

Estas palabras me causaron una gran impresión. Y agregó:

El Patriarca Dimitrios, ¿cómo llegó en Atenas?

En avión… y usó su pasaporte.

¿Qué pasaporte tiene?

Tiene pasaporte Turco, que tiene la media luna.

¿Y sabes cómo se llama la media luna por los santos Padres de nuestra Iglesia, después de la aparición de Mahoma?

¡La media luna es el punto del anticristo!

Si el semicírculo, media luna es el punto del anticristo y nuestro Patriarca lo tiene en su pasaporte (el punto del anticristo), ¿quiere decir que nuestro Patriarca es el anticristo?

¡No, hijo mío, no!

¡No limitemos tanto el mensaje Evangélico!

Cristo no es tan cerrado de mente como nosotros los humanos que queremos defender los derechos.

 

Esto tienes que decir a la gente: “¡Que no se ocupen ni traten con el anticristo!

Ni tampoco deberían temer al anticristo y el 666.

No se atormenten y agobien por los ésjatos tiempos y acontecimientos, ni del anticristo, ni de sus signos.

Para que lo sepáis, si nosotros tenemos a Cristo en nuestro interior, el anticristo no puede dañarnos en lo más mínimo.

Sé que vendrá el anticristo, que tendrá lugar la Segunda Parusía-Presencia (Venida) del Señor, pero ¿cuándo?, no lo sé.

¿Mañana? ¿Después de mil años? Yo no lo sé.

Pero no estoy preocupado ni inquieto por eso.

Porque sé, que la hora de la muerte es para cada uno de nosotros la Segunda Parusía-Presencia-Venida del Señor. Y esa hora está muy cerca.

¿Quién es el anticristo?

La respuesta de la Santa Escritura:

El anticristo no es simplemente un individuo o una entidad, porque la Santa Escritura dice que hay «muchos anticristos». (1 Juan 2:18.) La palabra anticristo en el texto griego original, que significa «el que está en contra de Cristo (o, en lugar de Cristo)»…

 

  1. Αντίχριστος antíjristos anticristo

[Diccionario Academia Platónica de Atenas. El Anticristo significa el que está en oposición a Cristo o su adversario. Esta expresión es mencionada en la Santa Escritura sólo por el discípulo de Cristo Ioannis-Juan y especialmente en Sus epístolas I y II.

No se trata de un individuo aislado quien jugaría un papel futuro sino durante todos los siglos por sus enseñanzas opuestos a Cristo.

Este cuerpo colectivo del anticristo hizo su aparición cuando aún vivía Juan. “…ahora existen muchos anticristos” (1 Jn 2,18),: «y ahora están en el mundo» (1 Juan 4,3). Es una advertencia para percibir una situación ya existente sobre personas que ya se oponían a Cristo para que los cristianos tengan cuidado.

El anticristo también es calificado:

  1. como «engañoso, seductor» (2 Jn 7) ως «ο πλάνος»
  2. como «el mentiroso» (I Jn 2, 22) ως «ο ψεύστης»
  3. como «negador del Padre y del Hijo» (1 Jn 22)
  4. el que «niega que Jesús es Cristo» (1 Jn 2, 22)

El anticristo es mencionado también por el apóstol Pablo en su II carta a Tesalonicenses.]

 

¿Qué significa anticristo o anticristos?

Por los santos Padres de la Iglesia Católica Apostólica Helénica

La palabra anticristo se encuentra en el Nuevo Testamento. Es cierto que no es un término que fue inventado después, por la literatura eclesiástica sino que es un término bíblico y hagiográfico. Pero se utiliza por el evangelista Juan en sus epístolas y él mismo da su definición, significa: anticristo es aquel que niega la naturaleza humana de Cristo. Más exacto: si niegas la divina naturaleza de Cristo, esto que hizo Arriano, eres anticristo, si niegas la naturaleza material, la humana y aceptas sólo la divina, como es el monofisismo, entonces, también eres anticristo. Porque no aceptas aquello que es Cristo. Por lo tanto, es la negación de lo qué es el Jesús Cristo, sea por parte de fisis (naturaleza) humana o por parte de naturaleza divina, entonces aquel que sostiene esto está calificado como anticristo. Este es el término que se da por el mismo evangelista Juan. Muy correctamente, pues, dijo el padre Justino Pópovits que:

El primer anticristo, se entiende después de Cristo, porque tenemos anticristos también antes de Cristo, el primero es Judas. Porque no creyó quién era su maestro. Porque si hubiese creído nunca hubiese hecho lo que hizo, por consiguiente, no creyó en la naturaleza divina de su maestro, así consideró interesante que sacase un dinero y vendió a su maestro, negó su naturaleza divina. También el mismo santo dijo que: en la historia de la humanidad tenemos tres caídas grandes a) la de Adán, b) la de Judas y c) la del Papa de Roma.

El segundo anticristo, que niega la naturaleza divina es Arriano y decía que simplemente es creación y no Dios. El tercer anticristo, antes del último que será cuarto, ¿quién será, temblarán si lo escuchan?. Es el cristianismo occidental en la persona del Papa y de cada Papa de Roma. No lo digo yo, lo decía el Padre Justino y también san Cosme de Etolia. Por eso san Cosme decía: “al papa maldecid y le llamaba anticristo”. ¿En qué es anticristo?. Porque la falsificación del kerigma evangélico se encuentra en el cristianismo papista. Y una falsedad del kerigma cristiano, no sana ni salva nunca y al momento que no sana, ni salva, finalmente es una negación del cristianismo. Así pues el anticristo según san Juan es este.

Aún, anticristo se llama a aquel que usurpa la persona de Cristo, ahora vengo un paso más adelante, por ejemplo, si insultas a Cristo eres anticristo. Kazantzakis (famoso escritor heleno) insultaba a Cristo, si uno lee sus libros lo verá, a éste se le llama anticristo. Pero Kazantzakis hiriendo a Cristo, quería crear una nueva religión y proclamarse a sí mismo como mesías. Aquí ahora tenemos un paso más allá, no solamente hiero a Cristo, sino que le sustituyo, es decir, usurpo el título de Cristo y del Mesías. Esto lo hará el último anticristo, usurpará el título de Cristo.

Así que diríamos, me quedo sólo en estos dos, primero es aquel que no acepta la teantrópina, divino-humana persona de Cristo y segundo es aquel que quiere sustituir la persona de Cristo y proclamar algún otro o principalmente proclamarse él mismo, como Mesías. Porque también el último el Anticristo, el definitivo, del que su nombre será 666, ¿éste qué hará?. Nos los dice el apóstol Pablo: entrará en el templo de Dios, el de Salomón, que lo reconstruirá y se proclamará a sí mismo Dios, mientras haya herido toda piedad que hay en este mundo, no sólo del cristianismo, sino de cada religión y anulará cada religión para proclamarse él Dios. Veis pues, que es el segundo paso el que uno se proclame como Dios.

 

En resumen, por un hermano cristiano hispanohablante nativo: En realidad… anticristo… es todo aquel que niega y contradice el Logos divino (palabra, verbo) de Dios… y que por lo tanto… va en contra de Dios y de su Cristo… quien es en sí mismo… el Logos (palabra, verbo) de Dios encarnado… y el Hijo eterno de Dios.
Por esto reconocemos quiénes son anticristos… porque niegan el Logos de Dios que es eterno… aunque naciese como hombre… hace poco más de dos mil años… y al hacer eso… niegan y contradicen a Dios.