CUANDO LA DIVINA COMUNIÓN ES ATACADA POR LOS OBISPOS

 

 

SANTA METROPOLIS DEL PIREO – SECCIÓN SOBRE HEREJÍAS

El Pireo 15 de junio de 2020

Ya se ha hablado en nuestras publicaciones anteriores de la peculiar persecución lanzada por el Estado (o los Estados y algunos políticos) en los últimos tres meses contra la Iglesia, con el objetivo principal de ser calumniada, profanada y culpada la Divina Comunión/Efjaristía como la causa de la transmisión de la coronavirus a los fieles y, en consecuencia, profanar y despreciar lo más sagrado, el misterio superior, cúspide de nuestra Iglesia, la Divina Comunión/Efjaristía. Y hemos citado muchas declaraciones reveladoras hechas por organismos estatales y representantes del comité competente del Ministerio de Salud, que prueban la verdad del asunto.

El problema, como era normal, adquirió dimensiones, ya que el mismo Patriarca Ecuménico Sr. Bartolomé, en una carta fechada el 17-5-2020 a la Iglesia de Grecia, pide que se le informe de su opinión en relación «sobre el tema del camino común pastoral para afrontar las dudas sobre la forma o modo consolidado y establecido de transmisión de la Divina Comunión/Efjaristía». La Junta Sinódica de Directores en la Sesión del 3 de junio de 2020 y con ocasión de la Carta del Patriarca Ecuménico anunció que «la Iglesia de Helade-Grecia insiste en su confirmación dogmática y teológica expresada desde el principio, de que el Santo Misterio de la Divina Comunión/Efjaristía sigue siendo no negociable, como nos han enseñado la Parádosi-Tradición Ortodoxa y los Santos Padres de nuestra Santa Iglesia, así como también que «el proceso de transmitir la Divina Comunión/Efjaristía a los fieles sigue siendo tal y como es y tal como nos lo han transmitido los Santos Padres y nuestra Divina Παράδοση Parádosi». (Ver https://logosortodoxo.es/teologia-ortodoxa/santa-tradicion-de-la-una-santa-iglesia-catolica-apostolica-ortodoxa/)

Por un momento, pareció que el problema se cerró con la respuesta tajante de la dirección sinódica de nuestra Iglesia que tapó con la claridad las bocas de los políticos y gobernantes enemigos y guerreantes contra el Cristianismo y los cristianos. No obstante la antigua serpiente maligna, el diablo no ha parado. Ahora ha empezado a guerrear y atacar la Iglesia ya no desde afuera (a través de los políticos enemigos y combatientes del Cristianismo), sino desde el interior, utilizando como órganos o instrumentos suyos personas eclesiásticas, e incluso obispos.

Es decir, personas las cuales, mientras deberían ser guardianes y vigilantes “de nuestra Divina Παράδοση Parádosi”, desgraciadamente con sus declaraciones y acciones inaceptables, no solo «tiran agua al molino» de los guerreros enemigos de los cristianos y del Cristianismo, sino que están haciendo también innovaciones, las que testifican claramente (como se verá con lo que se dirá a continuación), que también padecen la misma enfermedad, que sufren también los guerreros y enemigos del Cristianismo. En las siguientes líneas, comentaremos las declaraciones y acciones de uno de ellos, el Arzobispo de América, el Sr. Elpidoforo , movidos del amor por la verdad del Evangelio y nuestra Divina Παράδοση Parádosi Ortodoxa, pero también para y hacia la vigilancia del laós-pueblo fiel de Dios.

Como se nos ha informado por Internet (ver https://www.romfea.gr/, 25.5.2020), el Sr. Elpidoforo en un extenso Memorando suyo el 18-5-2020 hacia al clero de su Arquidiócesis «dio instrucciones al clero de las comunidades de la Región Arquidiocesana inmediata ( Nueva York, Connecticut y Washington), a ofrecer temporalmente la Sagrada Comunión a los fieles, utilizando múltiples cucharas de metal, para un solo uso por persona” . De acuerdo con las instrucciones del Memorándum:«La parroquia debe usar varias cucharas de metal que serán desechables durante la distribución de la Divina Comunión/Efjaristía. El feligrés se acercará al cáliz y se le pedirá que incline la cabeza hacia atrás y abra bien la boca para que la Comunión pueda caer dentro en su boca. El sacerdote usará una cuchara nueva para ofrecer Comunión/Efjaristía y luego colocará la cuchara en un recipiente separado antes del próximo feligrés o fiel. En lugar del “sagrado pañuelo de comunión” (Communion Cloth), la parroquia tendrá para uso único toallas disponibles para los fieles, y cuando se acerque al Cáliz, el fiel tomará una servilleta, la mantendrá debajo de la barbilla, se limpiará la boca y continuación tirará la toalla en un recipiente como de basura, cuyo contenido se quemará el mismo día. ¡Después de cada cita, las cucharitas se meterán en agua hirviente para que sean limpiadas o descontaminadas!!!

Por otra publicación en relación, nos hemos informado de las razones  «teológicas» que él presenta para justificar esta innovación, en la cual procedió. En una reciente conversación vía internet con Estados Unidos (ver http://aktines.blogspot.com/ 2-6-2020), respondiendo a preguntas de los creyentes, dijo, entre otras cosas:«¿Qué es lo más importante para todos nosotros?» ¿La Divina Comunión/Efjaristía, el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesús Cristo, o la forma en que recibimos Su Cuerpo y Sangre? La respuesta es simple. No es la forma de la comunión, sino que la misma Divina Comunión/Efjaristía es la que nos salva y nos regala vida eterna. Entonces, cualquier cosa, como la λαβίδα-lavida=cuchara sagrada común”?, o lo que sea que la Iglesia haya probado, incluso en los últimos mil años, puede cambiar. Incluso temporalmente, o no temporalmente. Esta parádosi-tradición de la “λαβίδα-lavida=cuchara sagrada común” no es algo que se decida por cualquier Sínodo Ecuménico, o Sínodo (local) de Iglesias Ortodoxas, en la historia de la Iglesia. Es una práctica que se ha demostrado ser muy efectiva, muy práctica, muy bienvenida y es por eso que fue generalizada, sin ningún esfuerzo y sin que nadie la imponga, u obligar a los creyentes a usar la “λαβίδα-lavida=cuchara sagrada común”. Y en realidad, todos sabemos que lo importante es que todos comulgamos y recibimos desde el Cáliz común, no por una cuchara común. Sin embargo hay algunas inquietudes y preocupaciones de que quizás tal vez esta “λαβίδα-lavida=cuchara sagrada común”, pueda presentar algunos problemas de salud a nuestros feligreses, o algunas personas sientan que no se sienten cómodas de esta manera. ¿Por qué debemos mantener a estas personas alejadas de la Divina Comunión/Efjaristía, solo por la causa y razón de “la λαβίδα-lavida=cuchara sagrada común?”

Es un hecho y está claro que el santísimo Cuerpo y la santísima Sangre del Señor es lo «que nos salva y nos regala la vida eterna», pero este hecho no significa de ninguna manera o caso que «cualquier otra cosa, como “la λαβίδα-lavida=cuchara sagrada común” o lo que ha probado la iglesia, incluso en los últimos mil años, puede cambiar « , con el pretexto de que » no es algo que se decide en ningún Sínodo Ecuménico, o (local), Sínodo de las Iglesias Ortodoxas «. La forma tradicional de transmitir la Divina Comunión/Efjaristía con una λαβίδα-lavida=cuchara sagrada común” se ha instituido y establecido ya durante aproximadamente 1200 años en la vida de la Iglesia y, por lo tanto, se ha incorporado como un elemento esencial, integral e inseparable de nuestra Parádosi-Tradición Eclesiástica. Y, por supuesto, puede ser que ningún Sínodo Ecuménico o Local no se haya ocupado sobre el modo de la transmisión de la Divina Comunión/Efjaristía, no obstante constituye una parte y elemento esencial e indivisible de nuestra parádosi Eclesiástica, y en este caso se aplica y vale el logos inspirado de Dios del apóstol Pablo: “Así que, hermanos, estad firmes, y retened las paradosis-tradiciones las que habéis sido enseñados, sea por el logos transmisión oral, sea por logos escrito en carta nuestra” (2Tes 2,15).

Esto también plantea la pregunta: dado que, según el Sr. Elpidoforo, la transmisión tradicional de la Divina Comunión/Efjaristía«ha demostrado ser muy efectiva, muy práctica, muy bienvenida y, por lo tanto, generalizada», ¿por qué hoy, después de 1200 años, ¿debería cambiar? ¿Qué se escode detrás de este cambio? ¡Pero es obvio lo que está oculto! El miedo a transmitir el coronavirus a través de la Divina Comunión/Efjaristía a través de la λαβίδα-lavida=cuchara sagrada común”. Él admite esto a continuación: «Y hay algunas preocupaciones e inquietudes, que quizás tal vez esta cuchara, la cuchara común, puede presentar algunos problemas de salud a nuestros feligreses, o algunas personas sienten que no se sienten cómodas de esta manera». Si en nuestro interior tenemos la menor o mínima duda de si el coronavirus se transmite a través de la Divina Comunión/Efjaristía, entonces realmente no creemos que en el Santo Cáliz, después de la consagración del pan y del vino, esté el Cuerpo y la Sangre de Cristo consagrado y deificado. Es decir, que el Cristo entero existe, el Cual no solo no puede ser la causa de la transmisión de enfermedades y muerte, sino que, por el contrario, es la verdadera vida, la fuente de la vida y la medicina, el fármaco/medicamento de la inmortalidad, tal como Él Mismo nos aseguró: “«YoSoY la resurrección y la vida. Aquel que cree en mí aunque muera físicamente vivirá espiritualmente y volverá a tomar su cuerpo resucitado, incorruptible y eterno. Y cada uno que vive en la vida presente y cree en mí, no morirá jamás, estará viviendo espiritualmente en el siglo y su muerte física o somática será el puente que le trasladará a la eternidad» (Jn 11,15). Y aún más:« «YoSoY el pan de la vida… YoSoY el pan vivo que descendió del cielo; si uno come de este pan vivirá para siempre; y el pan que yo les daré es mi sarx (cuerpo y sangre), que yo ofreceré como sacrificio para la vida del mundo» (Jn 6, 35·51).

Esta gran verdad es confirmada también por la realidad histórica. Por los dos mil años de historia de nuestra Iglesia Ortodoxa, no hay evidencia de una enfermedad contagiosa transmitida por la Divina Comunión/Efjaristía. Científicos distinguidos, doctores en enfermedades infecciosas y profesores de las Universidades de Medicina señalan que no hay evidencia científica ninguna de que la Divina Comunión/Efjaristía propague enfermedades transmisibles y contagiosas. El único hecho científico que puede existir y que la comunidad científica acepta, allí donde no hay una investigación científica específica, es el estudio retrospectivo de la experiencia clínica, que en el caso de la Divina Comunión/Efjaristía se refiere a la experiencia clínica retrospectiva de 2000 años (por ejemplo, los Sacerdotes y no solo eso, comen lo que sobra de la Divina Comunión/Efjaristía todos los días en hospitales, incluso hospitales de enfermedades infecciosas, etc.) y nunca se les ha transmitido nada.

El Sr. Elpidoforo aún afirma que «durante Divina Comunión/Efjaristía, recibimos el cuerpo y la sangre de Cristo y el cuerpo y la sangre del Señor, nos transmiten la vida y no enfermedades… pero no olvidemos que los medios, las herramientas, los instrumentos con que ofrecemos la Divina Comunión/Efjaristía son perecederos y terrenales». La Λαβίδα-Lavida=cuchara sagrada común” (este es el nombre correcto y no el término «cuchara común” ), igual que el Santo Cáliz, son «perecederos y terrenales», pero debido a que entran en contacto con el Santísimo Cuerpo y la Sangre del Señor, también reciben la santificación, que proviene del Cuerpo y la Sangre del Señor. La energía increada de la Jaris-Gracia del Espíritu Santo también se les transmite, por lo que no se les permite ser utilizados para ningún otro uso y se caracterizan como santos y sagrados. El Jaris-Gracia increada se transmite en los utensilios sagrados, se transmite exactamente tal como en las reliquias sagradas y en las iconas-imágenes sagradas, por eso las veneramos/reverenciamos, porque son transmisoras de la Jaris. Por tanto como la Λαβίδα-Lavida=cuchara sagrada común” es santificada por el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor, es imposible transmitir virus y enfermedades contagiosas. El Sr. Elpidoforos, en la forma en que se expresa, da a entender que la Λαβίδα-Lavida=cuchara sagrada común”, como perecedera y terrenal, puede transmitir enfermedades. Pero si puede transmitir enfermedades, esto significa que no está santificada por el Cuerpo y la Sangre del Señor. Es decir, no recibe la energía increada de la Jaris-Gracia Divina, que coexiste dentro en el deificado Cuerpo y Sangre del Señor. Pero si la Divina Jaris increada energía no tiene el poder de santificar la Λαβίδα-Lavida=cuchara sagrada común”, entonces esto significa que la Divina Jaris no es increada, sino creada. Esta suposición y aceptación errónea inevitablemente lleva a la conclusión de que la Divina Comunión/Efjaristía, siendo creada y en el mismo nivel ontológico que los objetos materiales creados, no puede santificar, con el resultado que el creyente en su intento de comulgar o tomar la comunión peligra su vida, está en peligro de morir por el Cáliz perecedero y terrenal y por la λαβίδα-lavida=cuchara sagrada común” perecedera y terrenal. En definitiva, el Sr. Elpidoforos acepta la enseñanza franco-latina sobre Dios inaccesible y energías creadas divinas.

También según nuestra opinión, es incorrecta y equivocada la justificación que expresa que «algunas personas se sienten incómodas de esta manera», o que algunos feligreses expresan » cierta preocupación de que tal vez esta cuchara, la cuchara común, pueda presentar algunos problemas de salud». La Iglesia nunca decide, en base a lo que sus miembros «sienten» o lo que no sienten sus miembros. Es decir, si se sienten «cómodos», o no, con sus decisiones, sino con el criterio de la voluntad de Dios y su enseñanza dogmática. Tampoco se adapta a los deseos y preocupaciones de cada uno. ¡Ay si adoptara este tipo de tácticas! Habría sido secularizada y habría cancelado su misión. La Iglesia llama a los fieles (aquellos que están adecuadamente preparados) a recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo «con temor de Dios, la fe y la agapi-amor». Si una persona carece de fe, entonces es mejor no tome la Divina Comunión/Efjaristía , porque si toma la Divina Comunión/Efjaristía, Ella no sólo no le transmitirá en su interior «el perdón, remisión de pecados y vida eterna», sino que se convertirá «en lástima, reproche» y “condena”.

Para finalizar, expresamos nuestro profundo pesar y tristeza por lo que dijo e hizo el Sr. Elpidoforo. Empapado por la panherejía del Ecumenismo, desafortunadamente no pudo desprenderse de la tentación del mundo, el cual «yace en la maldad y mala astucia, vileza» (1Jn 5,19) y se identificó con el Ecumenismo. Rechazó la exhortación evangélica: « Que es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29). Por encima de Cristo la verdadera vida y el donador de la vida puso la ciencia médica, para la cual, desafortunadamente muy a menudo se aplica la frase del filósofo Platón: «toda la ciencia, separada de la justicia y de cualquier otra virtud, parece mala astucia y no sabiduría-sofía». Fue escrito con la voluntad y el deseo del mundo caído, en decadencia y especialmente para aquellos que desean tener fe a su propia medida y poner por encima su salud física.

Tenemos la humilde opinión de que la carta enviada por Patriarca Ecuménico a la Iglesia de Grecia, por la que antes hemos citado, debería mandarse principalmente al s. Elpidoforo. La declaración del Patriarca Ecuménico, en la carta anterior, «que no tenemos intención para nada de apostatarnos y abstenernos de los legados heredados, todos nosotros estamos bajo las bendiciones de nuestros bienaventurados y benditos santos Padres”, obliga también al s. Elpidoforo siendo Obispo que pertenece y está bajo jurisdicción del Trono/Patriarcado Ecuménico.

 

SANTA METROPOLIS DEL PIREO

SECCIÓN SOBRE HEREJÍAS

El Pireo 15 de junio de 2020

Traducido del griego al castellano por XX.JJ

Portadores del Apocálipisis – Terminología

 

 

Dogmática Empírica de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa.

Tomo I – C.Portadores del Apocálipsis – Terminología

La apocálipsis (revelación de Dios) se da en hombres concretos, los cuales llegaron a un grado espiritual de su vida y vieron a Dios y así conocieron la apocálipsis revelación. Estos hombres se llaman portadores de la apocálipsis. Así Dios no se devela, manifiesta simplemente en la historia, sino en los santos quienes viven en la historia. Además es conocida la bienaventuranza de Cristo; “Bienaventurados, dichosos y felices los καθαροί kazarí, los que han hecho la catarsis (purgación y sanación) de su corazón, porque estos contemplarán, verán y conocerán a Dios. (Mt 5,8).

El Apóstol Pablo en su epístola a los Hebreos dice: “Habiendo Dios hablado en el tiempo antiguo muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros días nos habló por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por el cual también hizo el universo, (Heb 1,1).

A continuación localizaremos algunas partes de la verdad de que los santos a través de los siglos son los receptores, herederos y portadores de la apocálipsis-revelación.

 

La terminología

En la terminología patrística los santos que participan en la doxa (gloria, luz increada de Dios) se llaman θεούμενοι zeúmeni (deificados, divinizados). La correspondiente terminología en la Santa Escritura son los Santos, los perfectos, los glorificados, etc…

La palabra θέωσις zéosis proviene de la palabra Θεός zeós Dios, por tanto, es aquel que de distintos grados comulga y participa de la Jaris (energía increada gracia) de Dios, y se llama glorificado, divinizado o deificado. Se trata de un regalo de Dios al hombre, quien así adquiere la participación de Dios.

«El Dios mismo hace al hombre dios por la Jaris (energía increada gracia), de modo que el hombre sea deificado, y por la zéosis ve a Dios y mediante la doxa (gloria luz increada de Dios), que es la Jaris (gracia increada), ve la doxa de Dios, es decir, “en tu luz vemos, contemplamos la luz” (Sal 35,10).»

La Jaris (energía increada gracia) de Dios se llama también “δοξα doxa” gloria luz increada, porque en el estado de la zeοría (contemplación) es vista como doxa- luz(gloria increada) de Dios. Quien se encuentra en un estado espiritual adecuado, ve la doxa de Dios, pero aquel que no se encuentra en buen estado, participa del fuego. Esto se llama desde el aspecto de que la luz creada tiene dos cualidades o atributos, la iluminadora y la caustica o candente; a unos ilumina y a otros los quema, abrasa. Lo mismo se hace con la Luz increada.

«Los deificados o divinizados ven la doxa luz increada gloria como doxa y los infernados la misma doxa la ven como fuego αιώνιο eónio eterno y oscuridad o tiniebla exterior»

«La misma doxa de Dios para los iluminados y deificados es Luz, doxa, fuente de perfeccionamiento, etc…, pero también para los infernados “el fuego candente o abrasador” y “la tiniebla o oscuridad exterior” es el mismo Dios.»

Los deificados son observadores, espectadores de la doxa de Dios y la describen de manera que los oyentes repitan el método de los deificados para llegar ellos también a la θεοπτία zeoptía visión de la divina luz increada. A pesar de esto Dios no se asimila ni se parece a nada de las cosas y realidades creadas y por eso en realidad es indescriptible.

«Existe la experiencia de la zéosis, que es experiencia, y lo que se ve o contempla es indescriptible. Y por consiguiente, se describe de tal manera o modo que se vea si es indescriptible esto. Y recalcan a continuación los Padres que el Dios es indescriptible, y a pesar de esto Le describen etc… Pero le describen con estos conceptos y significados que tienen carácter simbólico y por eso tenemos la teología apofática.»

«Leyendo sobre las experiencias de los deificados o glorificados, el Cristiano iluminado comprende los escritos de los deificados y el mismo puede alguna vez alcanzar la zéosis, y así ya adquirirá la experiencia del dogma que ya se comprueba por la experiencia de la iluminación.»

Los deificados o los que alcanzaron la zéosis, los que ven a Dios son los zeópnefstos inspirados de Dios, es decir, tienen la pragmática gnosis real increada de Dios, la que no proviene de los libros, sino de la experiencia de la θεοπτία zeoptía visión divina o de la luz increada. Esto se observa en todas las ciencias, donde hay la observación y el experimento.

«El biólogo es inspirado por las moléculas, cuando ve el virus es inspirado del virus, cuando ve los microbios inspirado de estos, etc… porque ve. Aquellos que ven a Dios son zeópnefstos inspirados de Dios. ¿Quién otro puede ser zeópnefstos inspirado de Dios? Por tanto, uno será zeópnefstos inspirado de Dios porque ha llegado a la zeotpía visión divina o a la luz increada, como todos los deificados, porque este es el sentido y significado de los glorificados, deificados o divinizados, los cuales han llegado a ver a Dios o son zeópnefstos porque se encuentran en estado de iluminación permanente.»

Como son zeópneftos inspirados de Dios, por eso son teólogos inconfundibles e inequívocos en la Iglesia. Sólo a estos teólogos empíricos admitimos como criterios de la verdad.

Cuando los deificados (o divinizados, glorificados) transmiten la experiencia, lo hacen con los símbolos de las letras, con los marcos de las palabras y con los logos, dichos de la sabiduría humana. Así que, los glorificados, deificados o los que alcanzan la zéosis, poseen la verdad increada, que es la gnosis increada del Dios increado, y la verdad creada, ya que conocen las creaciones. Los deificados hacen discernimiento claro y preciso entre verdad increada y creada.

«Unas son las verdades creadas, y otras las verdades increadas. No existe ninguna similitud o parecido entre ellas, no puede ser la verdad creada el modo o manera de conocer la increada. La “co-familiarización o vinculación” de las dos verdades es sólo el deificado, es decir, aquel que tiene la zeoría contemplación, expectación y por la zéosis conoce la verdad increada.

Este es nuestro puente hacia esta verdad, no el filósofo o el que se ocupa de las ciencias positivistas. Porque, aquel que se ocupa de la naturaleza, conoce la naturaleza, pero con la naturaleza puede conocer sobre la existencia de Dios, pero no puede conocer el mismo a Dios. Una cosa es saber sobre Dios y otra cosa es conocer a Dios.»

Los deificados se unen con Cristo, Quien posee y une en Su hipostasis lo creado con lo increado. Así que, por Cristo también los deificados o divinizados adquieren experiencia de lo increado. No es posible con la filosofía uno adquirir gnosis increada de Dios. Esto se hace por y en los deificados que tienen experiencia de Dios.

«No existe puente creado entre Dios y el hombre. El único puente que hay es la experiencia de la zéosis de los deificados. Porque la zéosis es θεοπτία zeoptía divina visión de la luz increada, de que existe Dios y los mensajes de Dios hacia el hombre, el hombre los conoce sólo por la experiencia y no por la filosofía. Por lo tanto, la filosofía no da al hombre las gnosis exactas sobre Dios, da ciertas imágenes de suposiciones y aspectos sobre Dios.

La única manera que el hombre puede adquirir gnosis exacta de Dios es por la experiencia de la zéosis, la cual por supuesto que la tienen sólo los deificados, estos que se llaman Profetas, Apóstoles y Santos de la Iglesia, los cuales tienen experiencia inmediata de Dios.»

Por eso el deificado es el hombre más normal, porque su nus funciona por naturaleza y naturalidad, alcanza la zéosis y consigue el propósito o fin inicial de la creación del hombre, que es su κοινωνία kinonía conexión comunión y unión con Dios.

«Para nosotros los Cristianos ortodoxos, por supuesto que el hombre por excelencia normal es el Cristo; pero Cristo es Dios. Así, cada deificado para nosotros es el hombre normal. Porque funciona su nus, es decir, ora, salmodia etc…, porque está iluminado. Por eso es normal, debido a que está iluminado. Y más normal que todos es aquel que ha alcanzado la zéosis y está incluido entre los deificados, glorificados o divinizados.»

Al contrario, los que no están deificados y no conocen qué es la zéosis, pero sostienen que son deificados, son engañados y engañan. Dicen que están deificados y no lo están, ¡otra fruta esta! estos son los estafadores o no saben qué es la zéosis.

Por lo tanto, deificado, divinizado o glorificado es sólo el que “participa en la doxa (luz increada gloria) de Dios y ha alcanzado la zéosis, como también los iluminados son caracterizados como deificados debido a que caminan hacia la zéosis. Los deificados como θεόπτες zeoptes (visionarios de la luz increada o de Dios), conocen a Dios y continuación destacan, ascienden y se hacen teólogos verdaderos de Dios dentro en la Iglesia. La gnosis increada de Dios es pragmática, real, porque es comunión, participación de las energías increadas de Dios y en cada experiencia es participado el Dios completo. Es decir, “se multiplica sin multiplicarse en muchos” y “se fracciona sin fraccionarse en fracciones” o “«se divide sin ser dividido en partes divididas». En otras palabras, cada deificado participa de las energías increadas de Dios, sin que el Dios sea troceado. Está “entero y el Mismo en todo” y “está fraccionado y sin ser fraccionado”. Este es el misterio de la presencia de Dios en el mundo. Amín.

Por Ierotheo Vlajos y Ioannis Romanidis

“Dogmática Empírica” de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa. Tomo I

C.Portadores del Apocálipsis

Traducido por xX.JJ

Los portadores de la Apocálipsis revelación

 

 

 

DOGMÁTICA EMPÍRICA I

DE LA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA ORTODOXA

 

Introducción 

Entre los santos θεόπτοις zeoptis (los que ven la divina luz increada) y que se llaman también glorificados o deificados están incluidos los Profetas. Profetas son los santos aquellos que predicen las cosas futuras, pero también aquellos que enseñan los misterios del reinado de la Realeza increada de Dios, que los conocen personalmente. Pero esto presupone un nivel de vida espiritual y experiencia en un grado grande de la divina Jaris (energía increada gracia). Por lo tanto con el término Profeta es calificado y llamado el santo que tiene κοινωνία (conexión, comunión y unión) con Dios, conoce por apocálipsis-revelación la voluntad de Dios, ha alcanzado la zéosis y se convierte en didáskalos-maestro del laós-pueblo.

Con este sentido y significado Profetas se llaman los justos del Antiguo Testamento, que son mandados por Dios a los hombres para conducirlos al camino correcto y ortodoxo de la sotiría redención, sanación y salvación. Por regla general, el Profeta decía a Dios que lo había llamado: “Hable, Señor lo que tu siervo escucha” y a continuación predicaba al pueblo: “Tal cosa dice el Señor”. Hombres santos de este tipo se llamaban por el pueblo, “visionarios” y “contemplativos”, porque veían la doxa-gloria luz increada de Dios. Ellos apocaliptaban-revelaban la voluntad de Dios a los hombres, a los que eran receptivos de esta apocálipsis-revelación.

Los Profetas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento

En el Antiguo Testamento vemos que la aparición de los Profetas y sus logos, y ellos son los líderes del pueblo, por eso no se debe considerar que el Antiguo Testamento es simplemente un libro histórico. Los Patriarcas y los Profetas habían llegado a la zéosis.

«Si uno lee con atención el Antiguo Testamento para ver quiénes son estos Patriarcas y Profetas verá una cosa sorprendente. En las vidas de los Santos y del Nuevo Testamento, Patriarca y Profeta es aquel que ha llegado a la zéosis-zeoptíavisión de la luz increada, ha pasado de la catarsis y ha llegado a la iluminación.»

Todos los Profetas tenían experiencia espiritual, es decir, no eran hombres con el pensamiento lógico de la mente desarrollada, la reflexión intelectual y la fantasía, tal y como lo vemos en los filósofos que había en los tiempos de ellos.

«En el Antiguo Testamento habían hombres que se llaman Profetas y estos Profetas poseían cierta experiencia. Esta experiencia está descrita, a la medida que se puede describir, en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento tenemos algo similar. Y después, combinadas con esta experiencia de los Profetas y de los Apóstoles es también el kerigma de ellos y el método completo con el que se esfuerzan en introducir en los fieles la misma experiencia.»

El principio de la experiencia espiritual de ellos era la energía y operación continua de la noerá oración en el corazón.

«Este mismo salmo 50, en la tradición patrística, es sobre la noerá oración del corazón, que significa que David tenía la noerá oración del corazón y los Profetas también. La noerá oración del corazón no es un descubrimiento, por ejemplo de san Simeón el Nuevo Teólogo o de san Gregorio Palamás, etc., está también en el Antiguo Testamento, según los Padres de la Iglesia.»

Los Profetas en el Antiguo Testamento llegaron en δοξασμός doxasmós glorificación, que en la lengua de los Santos Padres se identifica con la zéosis. Diciendo δοξασμός doxasmós glorificación, entendemos la visión expectación de la doxa-gloria luz increada del Logos no encarnado. Esta zéosis de los Profetas era provisional.

«La experiencia de la zéosis y de la doxa-luz increada gloria es una situación provisional, porque a pesar de poseer esta experiencia, morían, es decir, morían y han resucitado por la bajada de Cristo al hades. De nuevo resucitaron los Profetas del Antiguo Testamento. Tenemos la imagen-icona de la resurrección de Cristo, que sobre este tema la enseñanza de los Padres es obvio y clarividente.»

Esta participación en este δοξασμός doxasmós glorificación se llama zéosis. Por lo tanto los Profetas del Antiguo Testamento llegaron a la zéosis, pero sin unirse aún con la naturaleza humana de Cristo, la que entonces todavía no había sido tomada por el Logos increado.

«Los Padres de nuestros Padres en el Antiguo Testamento, es decir, los Profetas, poseen la zéosis sin la naturaleza humana de Cristo, después los Apóstoles ellos tienen también la zéosis con la naturaleza humana de Cristo.»

Esta experiencia de los Profetas supera y trasciende de los creados logos, verbos, dichos y conceptos. Es decir, tenemos los logos, verbos, palabras y conceptos creados de los Profetas, los que leemos en el Antiguo Testamento, pero tenemos también la misma experiencia de los Profetas.

«Para los Padres de la Iglesia, todos los Profetas habían alcanzado la zéosis y todas las palabras o dichos en el Antiguo Testamento son creados y llevan conceptos creados. Pero además de los logos y los conceptos creados existe también la experiencia de la zéosis de los Profetas, la cual experiencia de la zéosis no son los logos, dichos, verbos y conceptos creados.»

Por su zéosis, los Profetas se reconciliaron con Dios y se convirtieron Sus amigos. Desde el estadio de dulos esclavitud o servil pasaron al estadio de asalariado y de allí al estadio de amistad con Dios. De esto se deduce que los Profetas adquirieron la perfección, la que consiste de la agapi desinteresada (altruista, no egocéntrica), “la que no busca lo suyo” (1Cor 13,5).

Es característico que san Gregorio Palamás conecta la experiencia de la doxa-luz increada gloria de Cristo, la que tuvo el Protomártir Esteban y los Santos del Nuevo Testamento con la experiencia de la glorificación de Moisés del Antiguo Testamento.

A pesar que los Profetas del Antiguo Testamento llegaron a la zéosis-glorificación, sin embargo no consiguieron la salvación, ya que no se libraron de la muerte. La victoria sobre la muerte se hizo con la Cruz y la Resurrección de Cristo.

«Tenemos en el Antiguo Testamento estas experiencias de glorificación de los Profetas, los cuales llegan a la θεοπτία zeoptía visión de la luz divina. Esta zeoptía es la zéosis, glorificación de los Profetas, pero esta no está acompañada de la salvación, porque caen en la muerte, igual que todos los demás que mueren, es decir, son resucitados el día de la Crucifixión de Cristo, el día de Su bajada al Hades.

A partir de entonces se hace la Resurrección de los Profetas y tenemos la comunión de los santos más allá de la tumba. Ellos tuvieron zéosis dentro de la tumba, no más allá de la tumba, sepulcro. Después de la Resurrección de Cristo tienen la zéosis ahora también, porque participan en la primera Resurrección.»

Esta es la razón por la que los Profetas son constituidos en autenticidad del pueblo de Dios; así los aceptan los fieles para que sean conducidos ellos también a la zeotpía-zéosis. Ellos son las verdaderos Padres Espirituales y así se adquieren los hijos espirituales. La paternidad espiritual no es una situación mecánica, no es una relación típica, sino el misterio del renacimiento, del despertar espiritual y de la zéosis del hombre.

«En el Antiguo Testamento existe también toda esta enseñanza sobre la autenticidad. ¿Por qué el Profeta es la autenticidad? Porque tiene gnosis inmediata sobre Dios. El pueblo cree porque tiene confianza en la experiencia sobre Dios, la que tienen los deificados o glorificados. Admiten y aceptan los glorificados como autenticidad; es decir, los Profetas y los iluminados, los que están en este estado empírico. A ellos los aceptan como Padres Espirituales y a ellos siguen. A Moisés así lo aceptaron y a todos los Profetas.

Y después vemos que ellos los Profetas del Antiguo Testamento tenían también discípulos, es decir, hijos espirituales. ¿Y qué hacen con los hijos espirituales? Los conducen a la iluminación y a la zéosis. Esto es evidente. Por tanto, toda la relación entre Padres Espirituales e hijos espirituales está clarísima en el Antiguo Testamento. Por eso también en los Misterios de la Iglesia imploramos las oraciones y bendiciones de los Profetas del Antiguo Testamento. En las oraciones y bendiciones del misterio de la confesión, de la metania se refiere a David con el profeta Nathan. Repetimos la misma cosa con los Misterios hoy en día etc…»

Los Profetas en el Antiguo Testamento veían la Segunda Persona-Hipóstasis de la Santa Trinidad, el Logos no encarnado, ya que todas las teofanías de Dios en el Antiguo Testamento eran apocálipsis-revelación del increado Logos no encarnado.

Profetas no sólo existen en el Antiguo Testamento sino también en el Nuevo. El concepto de Profeta que antes se ha analizado, es atribuido también a los Apóstoles y a los Padres del Nuevo Testamento. Entre los Profetas está incluido también san Juan el Precursor que es el vínculo o lazo de conexión, unión entre Antiguo y Nuevo Testamento.

«El último Profeta del Antiguo Testamento que fue glorificado es san Juan el Precursor, quien es el último Profeta glorificado pero también el primero que ha testificado sobre la encarnación del mismo Logos increado, que apareció a los Profetas del Antiguo Testamento. Y tenemos el lazo cohesivo y unión del Antiguo Testamento con el Nuevo, no con textos sino con testimonio vivo de la experiencia de la zéosis.»

En un pasaje del Apóstol Pablo están descritos los carismas que existen en la Iglesia; escribe: “28 y así los puso el Dios en la Iglesia, en primer lugar apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan a los necesitados, los que administran y los que tienen el don de lenguas (cada uno según su capacidad ha recibido su carisma y su sitio de Dios).

29 ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros?

30 ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Tienen todos el don de lenguas o el don de interpretarlas?

31 Procurad, pues, los dones mejores. Pero yo os muestro un camino más excelente todavía, el camino de la agapi, (agapi-amor divino y energía increada) (1Cor 12, 28-30)

Los Profetas de la Antigua Iglesia son los Obispos glorificados o deificados en el Nuevo Testamento. De los deificados, los Profetas eran elegidos Obispos en la antigua Iglesia.

Profetas en el Nuevo Testamento se llaman también Apóstoles y θεόκλητος zeóklitos-llamados de Dios.

«Sobre quién es el Profeta leeremos el capítulo 14 de la primera Epístola a los Corintios. Allí veremos qué son los Profetas. Y después leemos el capítulo 15 y otras Epístolas del Apóstol Pablo, para ver que los Profetas son la misma cosa que un Apóstol, porque igual que un Apóstol ha visto a Cristo en doxa-luz increada gloria, también el Profeta es aquel que ha visto a Cristo en doxa increada.

El que ha visto a Cristo en doxa increada se convierte en Profeta, éste en la antigua Iglesia se llama zeóklitos-llamado de Dios. Y zeóklitos es aquel en el cual apareció, develó Dios y ha sido llamado directamente de Dios, igual que el Apóstol Pablo, etc…»

Los Apóstoles en la antigua Iglesia no tienen obispados especiales, igual que los Profetas-Obispos, pero tenían autoridad de todos los obispos. Más tarde, este estado espiritual se ha perdido, y entonces los Obispos perdieron el carisma profético y no podían ejercer la obra profética que es la conducción pastoral de los fieles para llegar a través de la catarsis (psicoterapia), a la Iluminación y alcanzar la zéosis.

«De los mismos catálogos de obispos se ve que Pedro no es Obispo, es Apóstol. Porque el Apóstol no tiene obispado, sino que tenía autoridad en todos los obispados, el Apóstol constituía el obispado. Por tanto, por eso dice el Apóstol Pablo, primero Apóstoles, segundo Profetas, no dice segundo Obispos. ¿Por qué dice Profeta? Profeta no significa oficio-cargo litúrgico. Obispo significa estado espiritual; es aquel que ha llegado a la zéosis; después es maestro, etc…

Por lo tanto, la interpretación de que el obispo es aquel que ha alcanzado la zéosis, es de san Dionisio el Areopagita que es interpretación del Apóstol Pablo, es decir, interpreta al Apóstol Pablo que lo conoció personalmente y llegan a esta conclusión. Por eso se ve también en toda la Parádosis-divina entrega y tradición. Tenemos san Simeón el Nuevo Teólogo que dice que hoy en día hay algunos Obispos que en la época del Apóstol Pablo serían laicos que dirían el “Amín” no serían Obispos en aquella época.»

Hablando sobre los Profetas del Antiguo y del Nuevo Testamento, se ha localizado y dicho más arriba la diferencia entre ellos. Es decir, los Profetas del Antiguo Testamento veían el Logos no encarnado, en cambio los Profetas del Nuevo Testamento veían el Logos encarnado. Esta es la diferencia básica entre Antiguo y Nuevo Testamento.

«¿Qué es la diferencia entre Antiguo y Nuevo Testamento? En principio hemos dicho que es la encarnación. Por lo tanto, cada Profeta ha recibido la apocálipsis del mismo Cristo, del no encarnado Cristo, antes de hacerse el Cristo, cuando sólo era ángel del Señor, Logos increado etc…, puesto que Cristo se hizo con la encarnación.»

Además, el Profeta del Nuevo Testamento es miembro del cuerpo de Cristo, ve a Dios en cuerpo de Cristo, la zéosis es un estado fijo y estable, la Iglesia es el Cuerpo de Cristo Resucitado, y uno viviendo unido con el Cuerpo de Cristo, vive la victoria sobre la muerte.

El carisma profético

El carisma de la profecía no es simplemente una simple visión, sino un estado espiritual especial y particular. El Apóstol Pablo refiriéndose a la profecía, la enlaza y la conecta con la interpretación o hermenéutica y esta enseñanza la considera gran carisma. Escribe: “1 Con relación a los dones espirituales, hermanos, no quiero que lo ignoréis.

2 Sabéis que cuando erais gentiles, paganos, estabais arrastrados y empujados a los ídolos inanimados y mudos.

3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable movido por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar y confesar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (inspirado por y con Su energía increada jaris-gracia).

4 Ciertamente, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

5 Y hay diversidad de ministerios y actividades, pero el Señor es el mismo” (1 Cor 14, 1-5)

“Con el “clamar u orar en idiomas o lenguas” da a entender la noerá oración del corazón o monóloga y con el profetizar significa la interpretación.

«Y lo bello es que el Apóstol Pablo habla en la parroquia y dice: “…quiero que todos claméis en lenguas-idiomas (oración del corazón o monóloga) para profetizar”. Es decir, que seáis todos Profetas del Antiguo Testamento y que seáis intérpretes. Adquirir todos la noerá oración del corazón o monóloga, para así poder vosotros mismos a interpretar. Por eso tenemos este fenómeno, tenemos estos, según el mundo monjes analfabetos que poseen la espiritualidad, los Salmos, el Antiguo Testamento y hacen hermenéutica o interpretación.»

El carisma profético es hermenéutico o interpretación de la Santa Escritura, no tiene ninguna relación con los análisis intelectuales filosóficos y científicos.

«”Oraré para interpretar o hacer hermenéutica (1Cor 14,13), significa “orar para profetizar”. Por lo tanto el carisma profético es hacer interpretación o hermenéutica. En esto deben de poner atención y tener cuidado, sobre todo los de academia, los maestros de la Santa Escritura que hacen interpretación. La interpretación o hermenéutica de la Santa Escritura es una carisma, según el Apóstol Pablo.»

Por supuesto que, hay una relación estrecha entre los dos carismas, o sea, del carisma de “clamar u orar lenguas o noerá oración del corazón o monóloga” y del carisma de enseñar sin error, sin confusión, in-equivocadamente.

«El carisma de la profecía, resulta del carisma del “orar en idiomas o lenguas o noerá oración del corazón o monóloga”. El que posee uno, posee también el otro, uno depende del otro, y dice: “Quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas o idiomas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza (teologiza) que el que habla en lenguas, al no ser que el mismo las interprete y explique para que la iglesia, los creyentes, reciban edificación espiritual” (1 Cor 14,5). Pero esto no es absoluto, porque añade “al no ser que el mismo las interprete y explique”.

¿Pero quién interpreta? El mismo el que “ora lenguas o idiomas y posee el don de la noerá oración del corazón o monóloga”, debe interpretar o hacer hermenéutica. ¿Y esta interpretación qué es? Efectivamente, es profecía. La interpretación o hermenéutica misma es profecía. Mirad otra vez: “Quisiera que todos vosotros hablaseis en idiomas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza (teologiza) que el que habla en idiomas, al no ser que el mismo las interprete y explique para que la iglesia, los creyentes, reciban edificación espiritual”. Aquel que clama u ora en idiomas o lenguas debe interpretar, “para edificación de la Iglesia”.»

Sobre el carisma profético es la visión de Dios “cara a cara”. La enseñanza profética es el resultado de la zeoptía-visión de la divina Luz increada o de Dios.

«Conocer uno a Cristo por la experiencia, esto es el grado superior y sublime del carisma profético. Es decir, es lo de “cara a cara” (1 Cor 13,12), conocemos “cara a cara” a Dios como el Apóstol Pablo nos lo dice claramente “cara a cara, prósopon con prósopon”.

Por tanto, aquel que conoce “cara a cara” a Dios y posee también oración incesante en su interior, éste tiene el carisma “clamar u orar en idiomas”. ¿Para qué? Para profetizar, (o teologizar). Por lo tanto, éste ya lee el Antiguo Testamento y ve en todos los salmos a Cristo, en todo ve a Cristo que está en comunión con los Profetas.»

Ya que durante el Pentecostés se ha apocaliptado-revelado “toda la verdad” significa que la profecía no es simplemente la revelación de las cosas futuras, las cuales ya son apocaliptadas-reveladas, sino la interpretación de la profecía de los Profetas. Y puede hacer hermenéutica o interpretar ortodoxamente los Profetas aquel que posee noerá oración en el corazón, la monóloga o de Jesús que es la continuación del carisma de “clamar u orar en idiomas”.

«El término “profecía”, san Cirilo de Alejandría, nos lo interpreta mucho y bien y dice: profecía ya no es sobre las cosas que sucederán al futuro, ya que las cosas que se han profetizado que se harían en el futuro ya están realizadas y todas están hechas.»

Lo importante es que el Apóstol Pablo dice que vendrá tiempo que las profecías quedarán abolidas o suspendidas. Escribe: “8 La agapi-amor jamás decae y nunca falla; Pero, las profecías que hay ahora como dones del Espíritu Santo desaparecerán, los idiomas cesarán o suspenderán y las gnosis, conocimientos caducarán.

9 Todo esto en la vida futura quedará abolido, porque parcialmente conocemos y profetizamos.

10 Cuando venga lo perfecto, entonces desaparecerá lo parcial e imperfecto” (1 Cor 13, 8-10).

«Pero aquel que llega a la iluminación del corazón adquiere el principio del cambio del hombre y comienza la agapi interesada y egocéntrica a convertirse en agapi desinteresada, altruista y no egocéntrica, la que comienza cuando el Apóstol Pablo nos dice: “viene lo perfecto”. Y cuando viene lo perfecto, entonces queda abolida o suspendida la profecía, clamor u oración de idioma o lengua que significa noerá oración del corazón, también queda abolida la gnosis y lo que permanece es la agapi (energía increada amor).»

Cuando el hombre llega a la zéosis-zeoptía (contemplación de la luz increada), entonces en aquel, en este momento, queda anulada o suspendida la interpretación del Antiguo Testamento, debido a que entonces ve a Cristo “en Su doxa-luz increada gloria”.

«Cuando dice que “serán son abolidas o en suspense las profecías”, significa que cesa la energía y acción de profetizar en aquellos que hacían interpretación del Antiguo Testamento, que significa que cesa la interpretación o hermenéutica; es decir, el propósito y objetivo de la Santa Escritura es conducir al hombre a la zéosis, a la zeoptía que es ver a Cristo en doxa-luz increada gloria.

Por tanto, cuando uno ve a Cristo en doxa-luz increada gloria, quedan abolidas o en suspense las profecías, porque uno tiene delante suyo al mismo Cristo en doxa. Desde este punto de vista, para el deificado o glorificado la Santa Escritura queda en suspense o abolida. No significa que queda inutilizada, sino que cesa durante la experiencia de la zéosis. Y el glorificado utiliza la Santa Escritura para salvaguardar los fieles, etc… y sean conducidos ellos también en la experiencia de la zéosis.

“Idiomas” cesarán, es decir, durante la experiencia de la zéosis la noerá oración del corazón cesa, queda en suspense. El orador ya no ora espiritualmente. Cesa la oración porque es sustituida por la realidad.»

Después de la zéosis-zeoptía retorna la noerá oración del corazón, porque la visión, contemplación de Dios no es fija en esta vida.

Profetas existen en todos los tiempos y en todos los siglos. Estos son los verdaderos líderes del pueblo de Dios, porque hablan por experiencia, sin error ni confusión. Por eso en la relativa parábola de Cristo, Abraham al rico que se encontraba al Hades y pedía que mandase a Lázaro a predicar a sus parientes la metania, respondió: “…a Moisés y a los profetas tienen; óiganlos,…si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lc 16, 29-31).

Pero en la otra vida donde habrá experiencia fija de Dios, no habrá Santa Escritura, será totalmente abolida, ya no hace falta.

«Cuando tenemos la experiencia fija de la zéosis en la otra vida, no habrá falta ni la Santa Escritura, ni la noerá oración, ni gnosis teológica ni dogmas, etc.…». Amín.

 

DOGMÁTICA EMPÍRICA I, DE LA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA ORTODOXA

Ioanis Romanidis e Ierotheo Vlajos

Traducido por Xx.Jj

 

Monumentos de la Apocálipsis Revelación

 

 

DOGMÁTICA EMPÍRICA I

DE LA IGLESIA  CATÓLICA APOSTÓLICA ORTODOXA

MONUMENTOS DE LA APOCÁLIPSIS-REVELACIÓN

 
 

INTRODUCCIÓN

Cuando hablamos sobre Santa Escritura, entendemos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento que fueron escritos por Profetas glorificados o deificados y de Apóstoles y los que ha establecido la Iglesia por los santos Padres en una unidad para sus propósitos y objetivos. No había ninguna pretensión por parte de los escritores que sean incluidos sus textos en algún canon, en un grupo de libros para que sean constituidos en Santa Escritura. Esto se hizo que el paso del tiempo por la Iglesia mediante los santos Padres.

«El mismo Apóstol Pablo no se imaginó jamás que sus epístolas entrarían en el Canon de la Santa Escritura. Nunca supo de tal cosa, ni los Evangelistas lo saben esto. Los cuatro Evangelios de Mateo, de Marcos, de Luca y de Juan, cuando fueron escritos, nadie de ellos se imaginó que en la época que vivían estos hombres, de que estas cosas que han escrito se convertirían Santa Escritura. Porque para ellos lo único que era Santa Escritura era el Antiguo Testamento, no había Nuevo. Nunca pensaron alguna vez hacer Nuevo Testamento, había el Antiguo Testamento.

¿El Nuevo Testamento, por qué se ha hecho? Se ha hecho a causa de los heréticos; para poder luchar contra los heréticos deberían de decir que a estos libros aceptamos, estas cosas han escrito los Santos Apóstoles y no han escrito lo que vosotros decís. Esto fue todo. Y se constituyó el Nuevo Testamento. Y cuando el Nuevo Testamento escribe: “la Escritura que dice” (Mrc 15,28), no significa el Nuevo Testamento, sino sólo el Antiguo.»

A continuación serán localizados algunos puntos interesantes sobre la Santa Escritura en general, y en las siguientes unidades se hará referencia sobre el Antiguo Testamento y especialmente al Nuevo.

Santa Escritura y apocálipsis-revelación.

Apocálipsis-revelación es develación de Dios a los santos glorificados tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, y esto por supuesto se hizo en varios grados y siempre el Dios se apocaliptaba-revelaba escondido y se escondía develado. El Dios es secreto o escondido porque se apocalipta por Sus energías increadas, pero Su esencia-usía inconcebible, ininteligible no es participada. Esto muestra que la Santa Escritura no es la apocálipsis-revelación de Dios, sino logos, dichos sobre la apocálipsis-revelación.

«Pongo las preguntas: ¿La Santa Escritura es sobre la apocálipsis o es ella la misma apocálipsis-revelación? ¿Los logos, dichos, verbos y conceptos son sobre Dios, son sobre la apocálipsis? ¿Qué es la apocálipsis-revelación?

Existen aquellos que piensan y creen que la apocálipsis-revelación es venir el Espíritu Santo sobre el escritor de la Santa Escritura, sentarse aquí en sus hombros, diciendo, toma el bolígrafo, -en el antiguo tiempo la pluma- y escribe, y se sienta el Espíritu Santo en sus hombros y dice: “escribe: tal cosa dice el Señor o estas cosas dice Dios”, son las mismas palabras que dijo Dios al Profeta, al Apóstol.

Los Padres no están de acuerdo con esta percepción sobre la Apocálipsis-Revelación, es decir, sobre zeopnefstía-inspiración divina. No fue dictado de Dios el Antiguo Testamento ni el Nuevo, ni los escritores son secretarios de Dios que se sentaban y escribían lo que decía Dios, ni los Sínodos Ecuménicos son tal cosa.

¿Qué es zeopnefstía-inspiración divina entonces? Zeopnefstía es un estado en el cual el hombre es inspirado de Dios.»

«La idea de que la Escritura se puede identificar con la apocálipsis-revelación no sólo es ridícula y de risa desde el punto de vista patrístico, pero también herejía clara. La Escritura no es apocálipsis, sino logos (conceptos y dichos) sobre la apocálipsis. La Escritura es el único criterio de la auténtica, ortodoxa y pura apocálipsis, pero la apocálipsis además en la Escritura no se delimita al tiempo, crónicamente.

La Escritura de por sí no constituye, no es la doxa-luz increada gloria de Dios en Cristo y por tanto la Escritura no es el Pentecostés, sino que habla sobre el Pentecostés. La experiencia del Pentecostés está contenida en la Santa Escritura y a la vez transciende la Escritura.»

«La Santa Escritura no es apocálipsis, como algunos piensan y creen. La apocálipsis trasciende la Santa Escritura. Porque la apocálipsis es la experiencia del Pentecostés, la que no se puede describir. Lo que tenemos en la Santa Escritura no es una descripción del Pentecostés, sino que una redacción o conversación, consideración sobre el Pentecostés, sobre la apocálipsis-revelación. Porque sólo el que participa de la apocálipsis conoce lo que es la apocálipsis. Por eso conoce y trasciende la comprensión-noesis y la expresión. La Santa Escritura se escribe sobre la apocálipsis y el propósito de Ella no es darnos la apocálipsis-revelación dentro de los marcos de dos portadas.

No podemos tomar la Santa Escritura, como hacen la mayoría de los Protestantes y decir que comienza con el libro del Génesis y termina con el libro del Apocalipsis y todas estas páginas con todas estas palabras en esta colección decir que esta es la apocálipsis-revelación, éste el logos de Dios. La Santa Escritura no es el logos de Dios, sino logos (creados) sobre el Logos increado de Dios. Siempre “sobre”, no es esta misma apocálipsis-revelación o el logos increado de Dios. Para la Tradición Ortodoxa el describir nosotros la Santa Escritura como apocálipsis o como logos increado de Dios es tontería, necedad; es decir, sería vergonzoso decir herejía, y lo más correcto es decir tontería y necedad.»

La apocálipsis es experiencia de la realidad increada, “el Dios no se apocalipta en la palabras”, mientras que el que participa de la apocálipsis escribe con palabras creadas.

«Además de esto, la Santa Escritura no es apocálipsis, sino que tiene conceptos sobre la apocálipsis-revelación, los cuales conceptos son zeopnefstos-inspirados de Dios, pero el propósito y objetivo de estos conceptos no son para enseñar verdades creadas sobre el mundo creado. No es este el fin. El fin o propósito de los conceptos inspirados de Dios es enseñar sobre la increada realidad, no sobre la creada. Por lo tanto, no es admisible en cada uno utilizar la Santa Escritura para sostener cualquier filosofía o ciencia positivista que el mismo piensa y cree que cultiva.

San Gregorio Palamás es muy claro sobre este tema y no permite ni admite que Barlaam confunda las dos verdades, ni permitía a él que usara la Santa Escritura para hacer cosmología, geología, etc…, que intentaba absorber de la Santa Escritura las ciencias positivistas. Porque los primeros hombres que empezaron a estudiar la ley natural, pensaban y creían que la Santa Escritura es apocálipsis-revelación escrita de Dios, y creían que estudiando la Santa Escritura aprenderán las verdades sobre el universo.»

Una cosa es la comprensión de la Santa Escritura y otra cosa es la participación, vivencia y experiencia del misterio de Dios, y también una cosa es el dogma y otra cosa el misterio.

«La Santa Escritura no expresa a Dios, ni nos da el medio por el cual podemos comprender a Dios. Esto significa que el texto de la Santa Escritura no es un manual que uno puede leer y creyendo que tiene la ayuda del Espíritu Santo y al leerla puede así con la Santa Escritura comprender a Dios. Esto no significa que no puede comprender la Santa Escritura. Una cosa es comprender la Santa Escritura y otra cosa es comprender a Dios. No es la misma cosa.

El discernimiento, de nuevo, se refiere a este discernimiento entre teología del dogma y del misterio. Porque la Santa Escritura nos da a entender las cosas sobre Dios, los logos, verbos, dichos y conceptos sobre Dios. Entendemos los conceptos, entendemos los logos dichos cuando entendemos el propósito o fin de los logos, dichos y conceptos; pero esto no significa que estos expresan a Dios, ni quiere decir que nos dan el medio por el que podemos entender a Dios.»

Efectivamente, la opinión desde el punto de vista de que la Santa Escritura es identificada con la apocálipsis-revelación ha creado todas las herejías, incluso ha creado conflictos también con la ciencia.

«De todas formas la enseñanza de que la Santa Escritura es la apocálipsis ha creado un montón de problemas serios para la Iglesia, también desde al aspecto de las ciencias positivistas. Porque ahora sabemos que existen los huesos, los cuales son demostrados que son de hace tres millones de años.»

La Teología del Medievo identificó la Santa Escritura con la apocálipsis.

«La razón es que a causa de Agustín la percepción occidental sobre zeopnefstía-inspiración divina de la Santa Escritura y sobre la apocálipsis-revelación fue de este tipo que así se identificó con la Santa Escritura.

Esto ha creado enormes problemas con la aparición de la ciencia y filosofía modernas, con el resultado que cosas que son descritas en la Santa Escritura ya no son aceptadas por la ciencia actual. Por ejemplo, la cosmología del Génesis comparada con la babilónica presenta similitudes sorprendentes.»

En la tradición papista se ha sostenido que la Santa Escritura es la apocálipsis de Dios, cosa que ha provocado muchos problemas en la ciencia. Simultáneamente, la Santa Escritura que se enlazó con la teología de Tomás de Aquino, que era un filósofo escolástico, con el resultado de ser influenciada también la teología rusa y la neohelénica.

«Junto con el conservadurismo ruso predominó en una parte de la teología neohelénica, tal como siempre había predominado en la tradición papista, principalmente a causa de Agustín, de que la apocálipsis de Dios está contenida en la Santa Escritura. Es decir, si quisiéramos decir, ¿qué es apocálipsis-revelación?, según Agustín, la apocálipsis-revelación esencialmente es la Santa Escritura, o por lo menos está contenida en la Santa Escritura, de que el Dios en la praxis de la zeopnefstía-inspiración divina, ha apocaliptado-revelado a estos conceptos que están contenidos en los Profetas del Antiguo y en los Apóstoles del Nuevo Testamento y como estos conceptos son apocaliptados de Dios, es imposible que la Santa Escritura haya cometido algún error. Ya que es la boca de Dios y Dios lo sabe todo. Él es el que ha creado el mundo y el zeópnefstos-inspirado de Dios que escribía los logos de la Santa Escritura no podía hacer o caer en algún error.

Esto se hizo la base, el cimiento para pasar la moderna ciencia años difíciles por la iglesia Papista, tal y como muy bien los sabéis. Hubo hombres que fueron quemados como heréticos, porque científicamente no estaban de acuerdo con lo que decía la iglesia Papista y la Santa Escritura, por menos tal y como la interpreta la iglesia Papista.

Paralelamente con la Santa Escritura en tradición occidental se había adquirido casi lo infalible y también Tomás el Aquino. Entonces uno que estudiaba teología papista en la edad media tenía la Santa Escritura y a Tomás el Aquino. Había iglesias que encima del santo altar tenían la Biblia y la Summa Theología de Tomás el Aquino, porque la Santa Mesa ellos la llaman altar.

Por tanto, Tomás el Aquino adquirió enorme autoridad en la iglesia Papista, porque vivió en una época que Aristóteles se había hecho conocido finalmente en Occidente a través de las tradiciones que se habían hecho por Árabes de España. Aquellos años los esclavos románicos de Francia se iban a España, aprendían Árabe y finalmente de esta tradición se hicieron las traducciones de Aristóteles desde el Árabe y había un gran problema sobre la interpretación de Aristóteles.»

Pero la Santa Escritura no hace ciencia, ya que es otro su propósito y objetivo. Utiliza la ciencia de su época, por eso no debe considerarse como apocálipsis-revelación de Dios.

«Para Heidegger, ¿por qué el Cristianismo es ciencia? Porque acepta la Santa Escritura como apocálipsis-revelación. O sea que éste es el problema, admite la Santa Escritura como apocálipsis-revelación. Y ya que la Santa Escritura es apocálipsis-revelación, entones ella es el cimiento de la teología cristiana como ciencia positivista.

Sí, pero para la teología patrística estas cosas son burradas, tonterías. Porque la Santa Escritura no es apocálipsis-revelación. La Santa Escritura es y contiene realidades creadas sobre la Apocálipsis, son logos creados sobre el Logos increado de Dios, pero no identificamos la Santa Escritura con la apocálipsis-revelación. Y nosotros los Ortodoxos rechazamos y desestimamos por tradición patrística la “por letra” zeopnefstía-inspiración divina de la Santa Escritura. Por lo tanto, ni desde el aspecto de “por o según letra” se puede considerar como ciencia positivista la Santa Escritura, por lo menos desde el punto de vista Ortodoxo ni desde el aspecto de identificación de la Santa Escritura con la apocálipsis y con el logos de Dios.

Para nosotros la Santa Escritura es logos, dichos, verbos y conceptos, y la Escritura está entre logos, dichos y conceptos sobre Dios. Por lo tanto, en la experiencia de la zéosis para nosotros, cuando decimos, que quedan abolidos o suspendidos los conceptos y logos sobre Dios, esto es válido también para la Santa Escritura. También queda abolida o suspendida la Santa Escritura en la zéosis o glorificación. (Pero no quedan anuladas o borradas, sino que vuelven cuando pasa la zéosis y retorna el deificado al estado de iluminación, para conducir a los demás).

Por esto que los teólogos occidentales toman a san Gregorio Palamás y a los Padres de Oriente y los acusan sobre esta cosa. Porque los Padres consideran la Santa Escritura como algo provisional y se escandalizan. ¿Por qué? Porque para los cristianos occidentales, la Santa Escritura es apocálipsis-revelación, es decir, es como desestimar el Corán a los musulmanes, ¿se puede hacer tal cosa? Porque el Corán para los Musulmanes no sólo es apocálipsis, sino que bajó del cielo y además es increado. El Corán existe siempre en Dios.

Algo similar tienen también los Francos del Medievo y continúan teniendo hoy en día los Cristianos occidentales sobre estos temas, es decir, se escandalizan cuando un cristiano Ortodoxo los dice que la Santa Escritura no es apocálipsis, no es el logos de Dios.»

La Santa Escritura no es apocálipsis-revelación de Dios, sino logos creados sobre la apocálipsis-revelación que fue dada a los santos. Ni es logos increado de Dios, sino logos creados sobre el Logos increado.

«He visto una vez en las redacciones de un comité que sea sostenida por los nuestros junto con un teólogo Anglicano de que la Santa Escritura es apocálipsis-revelación y logos de Dios. Hice un memorándum en el Sínodo de la Iglesia de Helas-Grecia y pedí oficialmente el permiso, para que no me metan en follones con nadie, para sostener al diálogo con los anglicanos mi posición de que la Santa Escritura no es apocálipsis-revelación ni logos de Dios, sino que es sobre la apocálipsis-revelación y sobre el Logos de Dios.

Por tanto, a base de este discernimiento, tuvimos un encuentro en Moscú, donde ya abiertamente lo dije y estaba también preparado a presentar incluso el escrito, si hubiese encontrado de los Ortodoxos algún impedimento, pero no hizo falta, porque los nuestros se desorientaron. Cuando me escucharon decir estas cosas y este era su miedo de que posiblemente yo dijera algo que los dejaría en ridículo delante de los extranjeros y no abrieron su boca. Y estas cosas que había escrito quedaron escritas y se eliminó de todas partes la idea de que la Santa Escritura es apocálipsis-revelación o logos de Dios.»

Generalmente leyendo la Santa Escritura, vemos el plan y la voluntad de Dios, no podemos comprender y participar de Dios que es misterio. Tampoco se identifica la Santa Escritura con la apocálipsis-revelación.

Sobre θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina.

El término teológico θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina, está compuesto de θεός zeós dios y πνεύμα pnevma espíritu.

El Apóstol Pablo a su discípulo Timoteo escribe: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, (2 Tim 3,16).

Sobre el tema de la θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina de la Santa Escritura se ha dicho y escrito mucho, y que la mayoría en cuestión han creado problemas especiales en Occidente. Es decir, la pregunta es: ¿la Santa Escritura es θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina, porque son los logos sobre la apocálipsis-revelación o son zeopnefstos inspiraciones divinas también las palabras y las parciales gnosis históricas y científicas? ¿Cómo se entiende la θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina?

En principio, tal y como se ha observado anteriormente zeópnefstos-inspirados de Dios son los santos que se encuentran en estado de iluminación y zéosis o glorificación y escriben inspirados divinamente sobre temas que se relacionan con la apocálipsis-revelación de Dios, la encarnación, la develación de la doxa-luz increada gloria de Dios, la Iglesia y la experiencia de la doxa increada de Dios en la Iglesia.

«Pregunto: ¿zeópnefstos-inspirados divinamente son sólo los textos de la Santa Escritura o son también inspirados divinamente los textos de la historia? Porque la mayor dosis de zeopnefstía inspiración divina que jamás se ha visto en la historia es la experiencia del Pentecostés. El Pentecostés es la forma sublime de zéosis, la forma sublime de zeopnefstía inspiración divina que hubo en la historia. Es la forma más alta que existe hasta hoy en día.»

Además, en la Santa Escritura existen experiencias de zeopnefstía inspiración divina, pero se describe también la vida de los hombres no deificados o no glorificados.

«La zeopnefstía inspiración divina consiste en que en la Santa Escritura se describen experiencias de hombres deificados o glorificados, las cuales son comprensibles de hombres deificados o glorificados. Pero la Santa Escritura no describe sólo la vida de los deificados, describe también la vida de los “malditos” hombres, de granujas y gentuza, etc… Así que en la Escritura existen muchas cosas.

La Santa Escritura no es de zeopnefstía inspiración divina en el sentido de que la ha escrito Dios, no existe este tipo de zeopnefstía inspiración divina, tal y como creen los Musulmanes sobre el Corán y los Francolatinos sobre la Santa Escritura en Occidente; no existe este tipo de zeopnefstía inspiración divina; es decir, la zeopnefstía inspiración divina en letra o por letra o literal nunca ha sido admitida de ningún Ortodoxo por muy conservador que sea. No existe tal zeopnefstía inspiración divina en nosotros.

Pregunta de un estudiante-en relación con el escritor de los libros históricos:

¿Qué tipo de zeopnefstía inspiración divina eran?

Respuesta: Algunos libros no sabemos quién los ha escrito. Puede ser que fueran documentos históricos que estaban guardadas en el templo de los Hebreos, que después alguien los compuso, redactó y ordenó. No existe cuestión de zeopnefstía inspiración divina. La misma descripción necesita en este caso zeopnefstía, se describe la zeopnefstía de una persona concreta. Y estos documentos, principalmente han sido reunidos y guardados en el Antiguo Testamento.

Si tomamos los salmos, los mismos salmos son zeopnefstos inspirados divinamente inspiración divina y se han escrito de hombres zeopnefstos. De todo esto se ve claro por qué los salmos se utilizan en la noerá oración del corazón. Y el mismo Espíritu Santo ora en el interior del hombre con estos salmos, cuando se encuentra en estado de oración. Así sabemos que los salmos son así.

Otros libros, como son los Macabeos y similares, escriben sobre guerras, sobre independencia y todas estas cosas, estos libros nosotros los llamamos “leídos”, útiles, son una parte de la historia de hombres con zeopnefstía inspiración divina, porque los Macabeos son santos de la Iglesia. Y la lucha de los Macabeos fue una lucha sagrada.»

El criterio con el que la Iglesia constituyó el llamado Canon de la Santa Escritura no fue la zeopnefstía inspiración divina, sino la terapia del hombre, instruir, conducir a los fieles y hacer frente a los heréticos.

«Cuando la Antigua Iglesia no incluye algún libro en la Santa Escritura, no significa que no lo considera de zeopnefstía inspiración divina. Puede ser que sea de zeopnefstía y no esté incluido, porque el criterio no era la zeopnefstía inspiración divina.»

Además, la Santa Escritura es zeopnefstía inspiración divina, no sólo porque fue escrita de hombres con zeopnefstía, sino porque está leída de hombres que son zeopnefstos-inspirados de Dios. Un libro científico tiene valor, cuando es leído de científicos.

«En el diálogo con otras confesiones comienzan ya a ver también que la Santa Escritura nos es zeopnefstía inspiración divina, sino que es zeopnefstía desde el punto de vista como un libro de astronomía es de inspiración astronómica, pero si no lo lee el astrónomo no es inspiración astronómica, porque lo lee aquel que ve las estrellas. Un libro de cirugía es inspiración quirúrgica, pero si cae en las manos de un ignorante matasanos, es un libro de muerte, en cambio en las manos de un quirurgo es de inspiración quirúrgica.

Así también la Santa Escritura, en las manos de uno de zeopnefstía inspiración divina, que está y posee el estado de iluminación o de zéosis-glorificación es de zeopnefstía, pero en las manos de un teólogo falso para nada es Santa Escritura. Se sienta allí con su fantasía e intenta imaginarse lo qué dice la Santa Escritura. Lee que Moisés ha visto el ángel en la zarza ardiente, el ángel del Señor que le dijo: “YoSoY el Ser εγώ ειμί ο Ων”, “YoSoY el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, etc…” y dice: Estas cosas son cuentos, y así pasa de esta manera sin dar importancia ninguna. Pero si vemos en la imágenes tenemos el “Ser, Ων”, esto significa que es el Cristo que se manifestó a Moisés y en todos los Profetas del Antiguo Testamento.»

Así, la Santa Escritura se convierte en libro de zeopnefstía inspiración divina para los que tienen la misma experiencia con los Profetas y los Apóstoles y son deificados o glorificados poseedores de la zéosis.

Además, la zeopnefstía inspiración divina de la Santa Escritura no conecta con lo infalible desde la parte científica. La Santa Escritura no es un libro científico que tiene el objetivo de hacer ciencia. Además existe diferencia entre la verdad increada y la creada. En la enseñanza patrística se habla de la doble verdad, creada e increada. Es decir, una cosa es la empírica verdad teológica y otra cosa la verdad científica. Esto significa que no hay verdad una y uniforme.

«Esto me recuerda la controversia que hubo entre el papista Barlaam de Calabria y san Gregorio Palamás y creo que desde allí debe uno comenzar.

Es decir, dije algo sobre san Gregorio de Nicea, quien tiene una cosa muy bonita y bella con mucho gusto. Cuando uno conversa sobre un tema concreto, por ejemplo, en cuanto la psique está unida con el cuerpo, algunos recurren a la Santa Escritura para enseñar estas cosas, pero dice, a mí no me interesa lo que enseña la Santa Escritura sobre esto, me interesa la verdad. Y esto lo dice san Gregorio de Nicea.

San Gregorio Palamás contra Barlaam tiene una posición o tesis muy importante. Porque Barlaam sostiene que la verdad es una y unificada y ella podemos conocerla por la Santa Escritura o por la filosofía o por las ciencias positivistas, porque vive en la época que ya había comenzado algo sobre las ciencias positivistas.

Pues, también contra Barlaam, san Gregorio tiene y mantiene unas tesis concretas de que entre lo creado e increado no hay ninguna similitud. Por lo tanto, uno no puede confundir las verdades creadas con las increadas. No es la misma cosa. Unas son las verdades creadas y otras distintas son las verdades increadas. Y como no hay ninguna similitud, no puede haber verdad creada que sea el tropo (método, modo, manera o forma) con que conocemos la increada.»

Esto significa que la Santa Escritura no es fuente de gnosis científicas. Los escritores con zeopnefstía inspiración divina utilizan las gnosis científicas de su época sin hacer ciencia. Otra cosa es el fin y el propósito de ellas.

«Durante el siglo 14 hubo una controversia muy interesante entre san Gregorio Palamás y el papista Barlaam de Calabria. Barlaam sostenía que la Santa Escritura es la fuente de las gnosis científicas y san Gregorio Palamás se reía y se burlaba de él, porque le señalaba y constataba a Barlam que existen dos verdades: la verdad increada y la creada. La Santa Escritura no es la fuente de las gnosis de la verdad creada, sino de la increada, es decir, sobre la Apocálipsis de la doxa-luz increada gloria de Dios y no es un manual de la ciencia médica ni de ninguna otra ciencia. Es un libro que se ha escrito dentro de los marcos de las gnosis de cada época.

Allí donde la Santa Escritura es infalible y guía en la vida de los hombres es sobre los temas de la catarsis, de la iluminación y de la zéosis, que la zéosis es el cimiento de las gnosis de Dios que tenían los Profetas, los Apóstoles y los santos de la Iglesia.»

La cosmología de la Santa Escritura está tomada de las gnosis de aquella época; es decir, en la Santa Escritura están contenidos los acontecimientos que no constituyen parte de la fe. Además que la Santa Escritura no hace ciencia.

«Los Antiguos años el tema o cuestión no era la admisión de la Santa Escritura de parte de la ciencia y de la historia, porque si admites la Santa Escritura sobre estas, hoy en día te puedes hacer y padecer mucho daño, una catástrofe. En la Santa Escritura existen cosas que no constituyen parte de la fe. Decir, por ejemplo, que hay una violación de una chica en el Antiguo Testamento y esto es cosa de fe. ¿Qué relación tienen estas cosas con el dogma, con la zéosis y la iluminación? Esto es pecado, es algo ilegal. ¿Este trozo de la Escritura es inspirado de Dios o inspiración divina?

Después existe la cosmología del Antiguo Testamento. Cuando el Antiguo Testamento habla de fundamento, esto es la cosmología babilónica. Aquellos tiempos los pueblos de Oriente Medio cuando abrían un pozo veían que encontraban agua, veían que desde el cielo cae lluvia y muchas veces veían que hay inundaciones. Y si lees los salmos con atención, verás que existen depósitos en el cielo y abres la puerta y cae el agua como en una ducha. Entonces se imaginaron la creación que en principio existía Dios, creó el fundamento y había la tierra entre las aguas etc…, y después levantó el fundamento de modo que aguante las aguas de arriba y tenemos la tierra contener el agua de abajo y nosotros estamos en el medio y vivimos entre las aguas. Esta es la cosmología del Antiguo Testamento. ¿Qué relación tiene esto con la realidad? Entonces, si decimos que la Santa Escritura es θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina o de Dios literalmente, esto ya es una tontería. Los que proyectaban estas cosas los antiguos años, eran algunos que iban de grandes de la “apología”, es autentica tontería y necedad.»

Podemos utilizar un ejemplo también de la astronomía, en el tema del tiempo de la creación.

«La estrella más lejana que se ha descubierto hasta hoy en día (1980), de un artículo que he leído, es alejada diez billones de años luz. Un año de luz es seis trillones y es el tiempo que toma el fotón para viajar en el tiempo.

Por tanto, ahora tenemos estas percepciones sobre el tiempo, estas cosas que decían los Hebreos, digamos, cinco mil sesenta años desde la creación del mundo son tonterías. Porque si tomamos el Antiguo Testamento, el mundo, el universo entero es más o menos seis mil años.

Por consiguiente, se ve claramente que la cronología que da la Santa Escritura no corresponde con la realidad etc… Y ahora se sientan los “apologetas” diciendo que todo esto que describe la Santa Escritura de forma admirable es infalible, sin ningún error, etc…»

También los santos zeópnefstos-inspirados de Dios utilizan los acontecimientos de su época, pero no son historiadores de θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina.

«Si encontramos el testimonio de fuentes extrabíblicas veremos que el Apóstol Luca cometió un error de medio año sobre una fecha, no dijo correctamente la fecha sobre un rey o algo parecido, ¿y qué importancia tiene esto? Porque su propósito y finalidad no es relatar la historia con exactitud. Quería hablar sobre la obra del Espíritu Santo entre los Apóstoles y los fieles. Este era su propósito. Igual que un cirujano puede referirse sobre algunos hechos históricos en su libro, pero no comete ningún error en sus libros sobre temas históricos, ¿qué importancia tiene esto? No nos concierne esto.

Yo por lo menos así afronto todo el tema del esfuerzo de algunos hombres necios de convertir la Santa Escritura como un manual científico del siglo 20. No se hacen estas cosas, ocuparse uno sobre estos temas son tonterías y necedades.»

Errores de este tipo se cometieron por los cristianos Occidentales.

«Hasta el cultivo y el desarrollo de la ciencia moderna, la Santa Escritura la aceptaban como un libro de gnosis, no sólo religiosas-teológicas, sino también de las ciencias.

Por lo tanto, las percepciones sobre el mundo y la cosmología, estaban basadas en la Santa Escritura, porque creían que Ella es θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina, en el sentido que el Dios dictaba el mismo texto. Entonces, ya que el Dios ha escrito la Biblia, los zeópnefstos-inspirados de Dios escribieron la Santa Escritura por inspiración de Dios, por consiguiente, lo que escribe la Santa Escritura es verdad, se acabó el tema.»

Por lo tanto, no se puede considerar la Santa Escritura como autenticidad para las gnosis científicas.

«Ningún ser humano serio puede tomar la Santa Escritura como autenticidad para las ciencias positivistas. No se pueden hacer estas cosas. Así que por el desarrollo de la ciencia nueva ha sido muy tambaleada la percepción de que la Santa Escritura es un libro científico, de modo que se ha derrumbado en Occidente junto ella también la percepción y el sentido sobre la θεοπνευστία zeopnefstía inspiración divina o de Dios.»

Conservador y liberal

Las calificaciones “conservador” y “liberal” fueron utilizadas hasta la saciedad en Occidente en relación con la Santa Escritura. Desde Occidente esto pasó también en la teología Rusa y llegó hasta nosotros, los helenos. Así, como conservador fue calificado aquel que acepta que la Santa Escritura es apocálipsis de Dios, en cambio, liberal es aquel que niega que toda la Escritura sea apocálipsis-revelación de Dios.

«La línea conservadora de Europa y en Rusia es determinada por la dedicación del teólogo en la idea de que la Santa Escritura es Apocálipsis. . Hoy en día (década de los 70) en Europa y en América, uno que acepta que toda la Santa Escritura como apocálipsis es puntuado 100% conservador. Uno que acepta ciertas cosas de la Santa Escritura como apocálipsis, según con la cantidad que acepta se hace 75%, conservador, 50% conservador, o liberal, 60, 70, 100%. Uno que rechaza la Santa Escritura como apocálipsis es 100% liberal. uno que acepta algo dentro de la Santa Escritura como apocálipsis, éste puede ser de 10%, hasta 50%, 70% etc.»

El conservador y el liberal en Occidente son determinados en relación también según la aceptación de la zeopnefstía-inspiración divina en la Santa Escritura.

«¿Quién y qué es conservador? Conservador es una definición que proviene de los Protestantes y de los Romanocatólicos. Aquel que cree literalmente la zeopnefstía-inspiración divina de la Santa Escritura y que la Santa Escritura es un libro científico, y ella no tiene ningún error en el interior, éste es conservador. Uno se hace liberal con el progresivo abandono de esta línea, es decir, tantos grados de lo que es el más liberal.Si abandona totalmente esta línea, entonces es sumo liberal en el tema de la de la zeopnefstía literal de la Santa Escritura.

Esto desde el punto de vista Ortodoxo, la “zeopnefstía-inspiración divina literal” de la Santa Escritura, de que el Dios se sentara en la boca de los escritores es herejía. Desde el punto de vista patrístico es herejía. Por tanto, ¿cómo un Ortodoxo puede ser conservador desde este punto de vista?»

Se hace claro que los términos “conservador” y “liberal” comenzaron por la crítica de la Santa Escritura y llegaron también en otros temas, como en el grado de no aceptación de los Sínodos Ecuménicos y de toda la tradición eclesiástica.

«El tema sobre “conservadores” y “liberales” proviene de Occidente por la crítica a la Santa Escritura, Antiguo Y Nuevo Testamento. Entonces, cuando más fiel es uno a la idea sobre zeopnefstía-inspiración divina de la Santa Escritura, como conjunto, tanto más conservador es considerado. Aquel que se va de la idea de que la Santa Escritura es zeopnefstía o por lo menos ciertos trozos de la Santa Escritura son zeópnefstos-inspirados de Dios, éste es considerado liberal. Por tanto, el liberal y el conservador en Occidente, principalmente está en combinación en el seno de los Protestantes, por el cómo toman la Santa Escritura y la autenticidad de la Santa Escritura.

Un Protestante conservador, el más conservador, será aquel quien acepta desde el primer capítulo del Génesis hasta el libro del Apocalipsis, de que no puede haber ningún error en todo este texto. Él es el más conservador. Después uno se aleja del conservadurismo cuanto más se va alejando de esta idea. Entonces puede ser que sea conservador de algunos libros de la Santa Escritura, en los demás libros no lo es, debido a que no las acepta como auténticas, etc. Entonces discuten sobre la autenticidad o no autenticidad de los libros y uno puede ser conservador desde este aspecto.

De todas formas, en la Iglesia Ortodoxa, (década de los 70) el tema del conservadurismo los últimos años está hecho añicos, apenas hay algunos focos pequeños. Por ejemplo, si tomamos la teología universitaria, digamos como una muestra, existen algunos que delimitan la zeopnefstía-inspiración divina en determinados textos de la Santa Escritura, no toda. Y se ve y oyes que hablan de teología de Juan, teología de Mateo, de Marco, de Pablo, teología las epístolas pastorales, como si estas fueran distintas de las otras epístolas del Apóstol Pablo.

Después está la teología de las otras Epístolas, digamos de la Santa Escritura, que no es de Pablo, la teología del libro del Apocalipsis. Y nos hemos acostumbrado algunos de nosotros también hablar de teologías de varios escritores de la Santa Escritura. Si los libros todos son zeópnefstos o no esto ya es un tema segundario.

Y lo paradójico es que todo el tema sobre zeopnefstía-inspiración divina del Antiguo y Nuevo Testamento, de los Sínodos Ecuménicos y Locales, etc., se habla de una manera rara y paradójica, por lo menos desde el punto de vista de la ortodoxa Παράδοση Parádosi entrega, deposito y tradición divina. Porque en la Παράδοση Parádosi de la Iglesia, si leéis también las vidas de los santos y en general la historia de la Iglesia, veréis que la zeopnefstía-inspiración divina es considerada como una situación o estado normal y fisiológico de los Cristianos, los cuales se encuentran en cierto estado espiritual.»

Así que en la Santa Escritura, en los Sínodos Ecuménicos y en los santos Cánones debemos ver el objetivo y la aspiración.

 

El objetivo de la Santa Escritura

Ya que el objetivo y aspiración de la Santa Escritura no es hacer ciencia y enseñar gnosis científicas, ¿entonces cuál es su propósito y objetivo?

Es cierto que los zeópnefstos-inspirados de Dios escritores tanto de la Santa Escritura como también de los textos Patrísticos, utilizan el mundo ambiental, aceptan las gnosis científicas y históricas de su época, pero también el objetivo y la aspiración de ellos está en la conducción o guía de los hombres, para que puedan llegar y alcanzar la altura del Pentecostés y adquirir gnosis (increada) y experiencia de Dios.

La Santa Escritura no se lee para investigar las palabras para que sea comprendido el Dios. La Santa Escritura es la ayuda, el sostén, para que el hombre sea conducido a la zéosis, por tanto allí con la zéosis (unión con la energía y luz increada) logrará la gnosis (increada) de Dios. Debemos discernir el sentido y significado de la Escritura de las palabras. El concepto y significado tiene gran importancia para la sotiría redención, sanación y salvación.

«¿Cuál es el objetivo y el propósito de la Santa Escritura? ¿Leerla como filósofos y espulgar las palabras y con nuestros conceptos comprender a Dios y profundizar a lo qué quiere decir la Santa Escritura? ¿O el propósito y objetivo del Nuevo Testamento es que sea abolido o quede en suspense en la experiencia de la zéosis?»

«El concepto y significado es la ayuda, el apoyo el que hace falta para poder uno llegar y conseguir la zéosis (unido permanentemente con la energía increada en estado antes de la caída). Es decir, es el indicador que puede conducir al hombre en la experiencia de la zéosis. Por eso la Santa Escritura y la teología patrística y la teología de los Sínodos nunca pueden ser utilizadas por cualquier filosofía.

El único objetivo de la lengua de la Santa Escritura, de los Padres y de los Sínodos es que sean utilizados como medios espirituales por los cuales uno es conducido, bajo la obediencia y conducción de Padre Espiritual o Yérontas iluminado, a los estadios y estados del perfeccionamiento. No tienen ningún otro propósito ni objetivo.»

Utilizamos los logos, verbos y conceptos de la Santa Escritura ortodoxos ascéticamente o en práctica espiritual ortodoxa para llegar a la zéosis.

«Algunos pensaban y creían, hasta hoy en día (1970-80), que las ciencias positivistas contravienen a la Santa Escritura. Esta discusión debe ser frenada de golpe una vez por todas, si tomamos la ley de san Gregorio Palamás y hayamos entendido qué son los conceptos θεόπνευστος zeópnefstos-de inspiración divina (o inspirado de Dios) y cuál es el objetivo y propósito de estos conceptos. Y los Padres de la Iglesia nos dicen que el objetivo y el propósito de los conceptos es usarlos ascéticamente en la práctica espiritual ortodoxa para poder llegan a tener la zéosis o glorificación.

Por lo tanto el propósito y el objetivo de los conceptos de la Santa Escritura es claramente ascético y no científico; los conceptos no son para investigar de qué está compuesta la materia y los cuerpos celestes y cómo funciona la estructura del universo.»

Como la ascética ortodoxa está conectada y unida con el método terapéutico, la cual su objetivo y aspiración es la zéosis del hombre, por esta razón el objetivo de la Santa Escritura es el terapéutico o psicoterapéutico, su objetivo y aspiración es la terapia, psicoterapia y sanación del hombre para llegar desde el “como imagen” al “como semejanza”.

«La esencia de la Santa Escritura es esta instrucción terapéutica que inevitablemente produce los resultados que uno le gustaría de la Santa Escritura.»

La Santa Escritura contiene libros catequéticos y terapéuticos que tienen logos, verbos y conceptos de zeópnefstos– inspiración divina, porque hacen el diagnóstico correcto del estado espiritual y nos sanan “psicoterapian”, es decir, nos conducen a la zéosis. No son logos, verbos y conceptos filosóficos, sino la teología por excelencia.

«En el estado y estadio de la iluminación tenemos el culto lógico. En la Santa Escritura tenemos la hermenéutica o interpretación de la iluminación y la zéosis, pero cuando llega la zéosis, la hermenéutica o interpretación queda abolida o en suspense (provisionalmente), debido a que tenemos la realidad increada. Pero esto no significa que se anula la Santa Escritura, como libro catequético y psicoterapéutico y sanador, como libro zeópnefsto-de inspiración divina que es. Igual no son abolidos ni anulados tampoco los escritos patrísticos, ni las decisiones Sinódicas. Todas estas realidades tienen un carácter estable, fijo para la Iglesia y no pueden ser sustituidas. No se sustituyen, sino que uno estas realidades las transciende, supera, pero sólo aquel que ha llegado a la zéosis y sólo durante el tiempo que dura la zéosis. Y cuando retorna a la iluminación, de nuevo ora sin cesar, otra vez hace el culto lógico, de nuevo funciona o liturgiza, otra vez interpreta o hace hermenéutica de la Santa Escritura, de nuevo hace catequesis y otra vez enseña e instruye espiritualmente. Dentro de estos marcos, la Santa Escritura, los textos patrísticos y las decisiones de los Sínodos son los Símbolos de la fe.»

Desde el aspecto y parte de metodología, los logos, verbos y conceptos de la Santa Escritura tienen el objetivo y aspiran a terapia, es decir, psicoterapiar y sanar a los enfermos espiritualmente. La Santa Escritura enseña el cómo seremos terapiados, psicoterapiados, cómo nos liberaremos de los pazos, cómo desaparecerá el antiguo Adán, el viejo hombre de nuestro interior.

Interpretación o hermenéutica de la Santa Escritura.

La Santa Escritura se ha escrito de hombres que significa que para la interpretación o hermenéutica hace falta una atención especial. Porque uno debe tener la misma experiencia con los Apóstoles y los Profetas para interpretar o hacer hermenéutica. Esto por ejemplo, sucede en todas las ciencias, ya que el médico científico, por ejemplo, puede entender la investigación del médico científico.

Algunos para interpretar o hacer hermenéutica de la Santa Escritura, estudian las palabras. Pero las palabras que utilizan los θεόπτες zeoptes– visionarios de la luz increada pertenece del mundo que los rodea o del ambiente, por lo tanto el intérprete que utiliza éste método, no puede entender el “espíritu” de la Santa Escritura.

«Cuanto más investigan y examinan los Papistas y los Protestantes “teólogos en sentido secular o de academia sin ascesis, racionalismo“ (no en sentido Ortodoxo), tanto más son convencidos de que casi todas las cosas y todo el vocabulario o glosario del Antiguo Testamento, se encuentran en el ambiente. Es decir, incluso ya se ha demostrado que la lengua hebraica proviene de la lengua de los Fenicios y de los Cananeos, es decir, de que es una lengua de los conquistados por los hebreos.

O sea que, cuando los hebreos retornaron en la Tierra Prometida, encontraron un pueblo que hablaba en lengua Cananea. Entonces se fusionaron con este pueblo y el resultado fue la aparición de la lengua hebraica. Es obvio que en los tiempos de Abraham, los fieles hebreos no hablaban hebreo sino el sirio de aquellos tiempos y de aquella región.»

Otros, para interpretar o hacer hermenéutica de la Santa Escritura utilizan el método filológico. Este tipo de métodos son algo útiles, pero deben ser combinados con la experiencia de los que han alcanzado la zéosis, es decir, los divinizados, glorificados o deificados por la Jaris energía increada gracia.

«¿Cómo era posible interpretar o hacer hermenéutica los hombres de la Santa Escritura? No hablo de detalles, digamos de una palabra hebrea, qué era al original y cómo se escribe en helénico y si existe Elohim, fuente de Helohim, fuente de Yahvé, fuente Sacerdotal, fuente de Deuteronomio etc…. todos estos temas filológicos con las que nos marean y cansan los Europeos Occidentales y los Americanos.

Son bonitas estas cosas. Yo así he crecido en Estados Unidos. Estas cosas yo las estudiaba en América cuando era joven. Y después uno poco a poco dice: son bonitas estas cosas y son agradables para uno sentarse y hacer teorías, ¿pero qué relación tienen con la teología estas cosas? Estas cosas son métodos filológicos.»

También otros trabajan arqueológica y filológicamente sobre los libros de la Santa Escritura.

«Y lo curioso ahora es que intentan de cualquier modo entender la Santa Escritura. Se han hecho muchas investigaciones arqueológicas y filológicas, y principalmente, están basadas en el principio de que para entender, lo qué escribe el escritor, debemos estudiar muy atentamente las circunstancias y el ambiente del cual ha salido la Santa Escritura.

Entonces, trabajan también arqueológica y filológicamente sobre textos antiguos, localizan la escritura del trozo de la Santa Escritura, cuándo y en qué lugar ha sido escrita, y se hace un esfuerzo sobre todo de los arqueólogos a recomponer también el ambiente que se ha escrito la Santa Escritura. Y sobre todo, se han encontrado trozos del Antiguo Testamento que ahora entran en determinados marcos y dentro de estos marcos, los arqueológicos, se hace comprensible también la terminología y determinadas peculiaridades y tradiciones de una época determinada, de un siglo del pasado. Por lo tanto, el llamado método filológico ha atribuido bastante, en esto no hay ninguna duda.»

El problema es que la Santa Escritura la estudian también los heréticos, pero conforme sus propios criterios.

«Los heréticos sabían muy bien la Santa Escritura. Aquellos años uno para ser Obispo debería saber de memoria todos los salmos y hacer interpretación o hermenéutica de ellos. ¡Hoy en día, piensan y creen que uno se convertía en herético, porque no sabía bien la Santa Escritura. Pero, me temo que los que saben mejor de la Santa Escritura se convierten en… heréticos! ¿Por qué? Porque no tienen las llaves hermenéuticas o interpretativas correctas. ¿Y de dónde sabemos que el Logos es increado, y el Espíritu Santo es increado? Lo sabemos de la Santa Escritura. Pero, ¿cómo sabemos interpretar o hacer hermenéutica de la Santa Escritura? Pues, con base la experiencia de los que han alcanzado la zéosis, es decir, con los que se han unido con la energía increada, los divinizados, glorificados o deificados.»

Existen Protestantes “teólogos” seculares (de academia sin ascética), los cuales interpretando la Escritura hablan de desmitificación de ella, es decir, salir de todas las representaciones y los símbolos que se han tomado del mundo ambiental o del ambiente.

«Uno se pregunta ahora: ¿Es la Santa Escritura y la teología de los antiguos teólogos que necesita desmitificación o es la interpretación de los Francos (papistas) y de los Protestantes que simplemente necesita desmitificación y no la Santa Escritura, ya que en la teología patrística, es decir, la nuestra la Ortodoxa nunca han existido estas percepciones?»

Si los Protestantes que cada día leen la Santa Escritura no entienden la metodología que conduce a la zéosis, (es decir, a la unión con Dios por la jaris energía increada gracia) y cómo el cuerpo del hombre se hace reliquia santa o sagrada, no pueden entender la Santa Escritura.

«Me acuerdo de uno que encontraba en Estados Unidos, a veces dábamos conferencias juntos- estábamos en Dinamarca comiendo en un restaurante juntos y una vez fuimos con varios más. Y yo los solté así de broma, -entonces tenía 25 años- y digo: los Protestantes entenderán la Santa Escritura sólo cuando lleguen a entender qué es una santa reliquia, es decir, les daba a entender la zéosis por la jaris energía increada gracia.»

La Santa Escritura la interpreta o hace hermenéutica incluso el Diablo, tal y como se ve en las tentaciones de Cristo, donde el diablo utilizó logos-dichos de la Santa Escritura.

«Hermenéutica o interpretación de la Santa Escritura puede hacer el diablo cuanto quiere. El diablo empieza a enseñar cómo interpretar la Santa Escritura, cómo enseñar sobre la persona de Cristo y se hace maestro del Cristianismo. Además el diablo sabe de memoria el Antiguo y Nuevo Testamento; no sólo saben los Cristianos.»

La Santa Escritura, tal y como se ha dicho antes, es θεόπνευστη zeópnefsti inspirada de Dios, porque ha sido escrita por santos zeópnefstos-inspirados de Dios y porque se interpreta o se hace hermenéutica y se utiliza por santos zeópnefstos-inspirados de Dios. Si se pone en otros marcos, entonces se malinterpreta. Si se sostiene uno en la Iglesia de modo institucional y evita expulsa y se evade de la experiencia de los deificados, divinizados o glorificados, (es decir, de los que han alcanzado la zéosis y se han unido con Dios por la jaris increada) o si uno se apoya sólo en la Santa Escritura y la aísla de la experiencia de los deificados o los que han alcanzado la zéosis, entonces destruye sus objetivos y propósitos.

«Pero Agustín desterró la experiencia de los deificados, divinizados o glorificados por la Jaris (energía increada gracia), los que han alcanzado la zéosis. Y en la zéosis de la experiencia de los deificados (o de los profetas del Nuevo Testamento) ha puesto dos cosas, la Iglesia y la Santa Escritura, es decir, libros, cosas escritas y desplazó la autenticidad de la Iglesia. Igual que hacen hoy en día algunos ortodoxos; dicen que la “Iglesia” dice, o tal “Sínodo Ecuménico dice, etc…”».

La Santa Escritura está incorporada dentro en la praxis de la Iglesia de veneración, de adoración o de culto, por eso se lee durante la Divina Liturgia y en las asambleas de culto o veneración. Así se interpreta la Santa Escritura.

«Si uno quiere hacerse teólogo, mejor que lea los himnos de la Iglesia. Por eso eran bienaventurados los antiguos que no tenían Universidades para estudiar teología, tenían sólo los libros litúrgicos y los Padres. Estas cosas, experiencias y realidades leían y eran teólogos Ortodoxos de primera línea.

Se han creado las Universidades teológicas y algunos helenos-griegos mandaban sus hijos a estudiar en Occidente la Santa Escritura, crítica bíblica, interpretación o hermenéutica, etc. ¿Qué han aprendido y traído de Occidente? La teología de los Francos; es decir, los errores de Agustín que se hicieron la base de la tradición hermenéutica de la tradición de los occidentales hasta hoy en día, y las han traído en Helas-Grecia. Pero antes de traerlas aquí en Grecia, las habían llevado a Rusia.»

Los santos Padres interpretan o hacen hermenéutica de la Santa Escritura por su propia experiencia. Esto se observa también en la ciencia, ya que los científicos interpretan a los otros científicos que conocen el mismo objeto gnóstico. Así que para que uno pueda entender la Santa Escritura no basta con ser filólogo, historiador, etc., sino deificado, divinizado o glorificado, haber llegado a la zéosis, por la Jaris energía increada gracia.

«No es necesario que uno sea científico para hacer esta hermenéutica. La hermenéutica de los Padres no sale sólo de las letras que han leído, sale de la experiencia de ellos. Por eso y, cuando hablan sobre los dogmas, no hablan sólo hermenéuticamente sobre los textos, sino por sus propias experiencias, igual que un astrónomo cuando enseña no habla sólo de los libros de la astronomía, sino ve también por el telescopio, verifica también con el telescopio estas cosas que están escritas en los libros. El telescopio, sobre todo, es más importante que los libros.

Así que en la teología patrística, lo más importante y más que los libros es el nus de los iluminados. Cuando el nus se encuentra en el estado de la iluminación, es como el astrónomo que ve con el telescopio.»

Como el hombre tiene nus y logos, por eso los Padres con el nus iluminado hacen hermenéutica o interpretación de la Santa Escritura y con el ejercicio de la lógica afrontan a los heréticos. (Energía lógica increada Υπερλογική Supralógica del Logos increado unida con la energía lógica del ser humano afrontan los heréticos filosofantes sin experiencia).

«Los santos Padres combatiendo y luchando contra los heréticos, ejercían la lógica; alumbrados por el nus iluminado hacían y hacen hermenéuticas-interpretaciones correctas y precisas de la Santa Escritura y hacían el combate, la lucha y diáLogo contra los heréticos. El diálogo, el combate y la lucha contra los heréticos estaba y está dirigido por el nus iluminado, pero se hacía con la lógica unida con la energía increada Υπερλογική Supralógica del Logos increado.»

El Apóstol Pablo y todos los Padres enseñan que la hermenéutica o interpretación de la Escritura es un carisma y sobre todo se llama “carisma profético” y así pueden entender a los otros que poseen el mismo carisma profético.

«Si uno no conoce sobre la noerá oración del corazón interior, no puede interpretar correctamente al Apóstol Pablo. Los Protestantes hace años que sólo leen la Santa Escritura. ¿Pero han aprendido alguna vez por sí solos de la Santa Escritura sobre la noerá oración del corazón interior? Nunca. Ahora que los Ortodoxos les llaman la atención sobre este fenómeno o acontecimiento obvio ven la noerá oración del corazón interior en la Santa Escritura.»

La gnosis ortodoxa correcta hermenéutica o interpretación y aplicación de la enseñanza del Antiguo y Nuevo Testamento, la hace aquel que participa y está unido con la alumbradora y deificadora energía increada de Dios.

«¿Quién aplicará ortodoxa y correctamente la enseñanza del Antiguo y Nuevo Testamento sobre iluminación y zéosis? ¿Aquel que no tiene idea sobre iluminación o aquel que se encuentra en estado de iluminación y conoce por experiencia qué es esta iluminación?

Esto significa que para los Padres de la Iglesia, la Santa Escritura es exactamente lo que es un manual instructivo de la cirugía para el médico quirurgo, de biología para el biólogo, etc… No es la Santa Escritura simplemente un libro que uno lo tomará y se va imaginando o fantaseando que viene el Espíritu Santo a iluminarle para leer el libro ortodoxa y correctamente.»

Si uno no tiene su propia experiencia de zéosis, debe interpretar o hermeneuticar la Santa Escritura con base la interpretación o hermenéutica de los deificados, glorificados o divinizados, es decir, de los que han alcanzado la zéosis y por la jaris energía increada gracia se han convertido en dioses/as según los santos Padres.

El estudio de la Santa Escritura sin el θεόπτη zeopti (visionario de la Luz increada), el iluminado y deificado, no conduce a la interpretación o hermenéutica y comprensión correcta y ortodoxa. Esto significa que la Santa Escritura no ha sido escrita sólo de hombres θεόπνευστος zeópnefstos (inspirados de Dios), sino también se lee por hombres θεόπνευστος zeópnefstos para que sea buen hermenéutico o intérprete. En todas las ciencias está conectada estrechamente la lectura con los libros con la experiencia pragmática, real y con la gnosis de los que los han escrito.

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«La relación entre alumno y científico, libro y enseñanza viva existe también en la patrística percepción y vida sobre la Santa Escritura. Es cierto que en la teología patrística existe la percepción de que la Santa Escritura es zeopnefsti-de inspiración divina y se ha escrito de hombres zeópnefstos-inspirados de Dios, pero aquello que no observan algunos Ortodoxos es que, el lector que lee la Santa Escritura, y él también debe ser zaópnefstos-inspirado (por la jaris energía increada gracia) para que pueda leer y entender correctamente.

Lo que ha pasado en el Cristianismo, y de paso pasa a menudo en la Ortodoxia, es que los libros de la Santa Escritura se han desconectado y separado de la práctica de la θεοπνευστία zeopnefstía intuición o inspiración divina y desde el aspecto del escritor y del lector y del que tiene una formación relativa, piensa y cree que puede tomar la Santa Escritura y leerla tal y como hace con cualquier otro libro y ocupación y entenderla… https://logosortodoxo.es/teologia-ortodoxa/ -zeopnefstia-intuicion-o-inspiracion-divina/ »

La Santa Escritura se convierte en zeópnefsti-de inspiración divina y cuando es interpretada o henemeneuticada por hombres zeópnefstos-inspirados de Dios, porque si se interpreta o se hermeneutica por heréticos no es considerada como zeopnefsti-de inspiración divina.

«¡El Antiguo Testamento como libro no es zeópnefsto-inspirado de Dios; como libro no es zeópnefsto! ¿Cuándo el Antiguo Testamento y el Nuevo se hacen zeópnefstos-de inspiración divina? Es decir, un libro sobre la quirúrgica, si lo leo yo e intento a aplicarlo, no me convertiré sólo matasanos o falso médico, sino algo mucho peor de farsante de médico. Automáticamente me convertiré a carnicero. Pero si soy quirurgo y cuando lea como quirurgo el libro sobre cirugía y ya que el escritor posee el último método de cirugía, y yo que conozco los últimos métodos de cirugía encontraré que este libro es zeópnefsto-de inspiración divina, es decir, cirugiropnefsto o de inspiración quirúrgica, porque yo también que lo leo soy cirugiropnefsto o inspirado quirúrgico.

Por eso la Santa Escritura se llama libro θεόπνευστο zeópnefsto-inspirado de Dios (zeós dios y pnevma espíritu) sólo para los deificados los que alcanzaron la zéosis, en principio, y para los iluminados en segunda orden y razón. Porque el deificado, glorificado o divinizado el que ha alcanzado la zéosis tiene la misma experiencia que tuvo Moisés, los Apóstoles en el Pentecostés, los santos Padres, etc… Y ya que tiene la misma experiencia, éste entiende la Santa Escritura.

Por esta razón he insistido en esto muchos años enseñando en la Universidad, de que el método teológico de la Iglesia Ortodoxa, de la tradición patrística es empírica. Porque aquí en Helade-Grecia, quieren ponerla o algunos piensan que teología es una sección de la filosofía. Algunos, bastantes creen que se debe estudiar filosofía para entender la teología ortodoxa. (1970-80).»

Por supuesto que aquí es válido lo antedicho, que cuando el hombre se hace digno de la zeoría contemplación espiritual de Dios, entonces transciende el Antiguo y Nuevo Testamento, pero el zeoptis-visionario de la Luz increada, después de esta visión, contemplación divina utiliza los logos, verbos y conceptos zeópnestos-de inspiración divina de la Santa Escritura.

«En la experiencia de la zéosis queda abolida o en suspense (provisional) el Antiguo y el Nuevo Testamento. Queda abolida o en suspense (temporal) la teología. Porque el teólogo se convierte en deificado, glorificado o divinizado. Y tiene la experiencia de la realidad increada que se llama Dios, que transciende la lógica y todo, porque no hay ninguna similitud entre Dios increado y el mundo creado.

Pero cuando uno retorna de la experiencia de la zéosis, posee logos, verbos y conceptos zeópnefstos-inspirados de Dios, que significa que es inspirado de su experiencia, de tal manera que con los conceptos inspirados por la experiencia, -por eso se llaman zeópnefstos-inspirados de Dios- con estos conduce-guía a los otros hombres. Pero a los otros hombres no da sólo conceptos para que comprendan los conceptos; les da conceptos para utilizarlos como medios útiles, con los cuales el hombre llegará a través de la catarsis a la iluminación y finalmente a la zéosis, que es el objetivo y propósito de los conceptos, sentidos y significados.

Por lo tanto, el que tiene experiencia personal, entiende también la experiencia de los santos zeóptes-visionarios de la Luz increada de Dios.»

DOGMÁTICA EMPÍRICA DE LA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA ORTODOXA

Ioanis Romanidis – Ierotheo Vlajos

Traducción de Xx.JJ

El himno acathisto a la Madre de Dios

 

SANTA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA ORTODOXA DE HELAS-GRECIA

EL HIMNO ACATISTO A LA MADRE DE DIOS

 

Arcángel excelso

enviado del cielo,

a decir la Zeotoko el «Χαῖρε jere alégrate»,

y con la voz angélica sin cuerpo,

oh Señor, contemplándote encarnado,

quedó extasiado,

clamando hacia Ella.

 

«Χαῖρε jere alégrate», por Ti resplandece la alegría,

«Χαῖρε jere alégrate», por Ti se eclipsa la pena,

«Χαῖρε jere alégrate», renovación del caído Adán,

«Χαῖρε jere alégrate», redención del llanto y de las lágrimas de Eva,

«Χαῖρε jere alégrate», oh cima inalcanzable por pensamientos humanos,

«Χαῖρε jere alégrate», abismo difícil de contemplar, aún para los ojos de los ángeles.

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que eres el trono del Rey;

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que llevas en ti, al que todo sostiene.

«Χαῖρε jere alégrate», lucero que anuncia el Sol;

«Χαῖρε jere alégrate», seno de la divina encarnación;

«Χαῖρε jere alégrate», por Ti, se renueva la creación.

«Χαῖρε jere alégrate», por Ti, se hace niño el Creador.

«¡ Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε – jere nimfi anímfefte!

¡ Alégrate, saludo y gozo», Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

Forma teológico-cristológica

Cuando el Arcángel Gabriel fue enviado a la virgen María para anunciarla que se convertiría en Madre de CristoDios, vio que mientras se escuchaba la voz incorpórea del arcángel, el Hijo y Logos increado de Dios tomaría cuerpo en el interior de las entrañas de la Παναγία Panaghía (toda santa, más que santa o santísima). Entonces, pues, este espíritu o ángel incorpóreo y celeste quedó admirado y maravillado y empezó a dirigirse a la Zeotokos, cantándole el siguiente saludo y alegría «Χαῖρε jere algégrate,».

«¡Χαῖρε, jere alégrate, saludo y gozo» Virgen María! porque desde el interior de la Panaghía saldría el alumbramiento de la jará-alegría y gozo, es decir, el Redentor. Y de nuevo dentro de la Panaghía sería dado a los hombres la liberación y absolución de la maldición del pecado ancestral.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo y alegría», porque gracias a ti Dios vuelve a llamar a Adán junto con Él y rescata y redime la Eva del llanto de sus lágrimas.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo y alegría» cima inalcanzable, porque loyismí (pensamientos, imaginaciones y reflexiones) humanos no pueden alcanzar fácilmente el valor y la dignidad que te ha concedido la Χάρις Jaris (energía increada gracia) de Dios. Ni siquiera los ojos de los ángeles pueden profundizar y contemplar al misterio que dignamente Tú representas.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo y gozo», tú María que como un trono terrenal sostienes en tus pies al Señor del todo; tú que sostienes Aquel que sostiene todo lo visible e invisible.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo y gozo», Tú eres la estrella que ilumina antes del amanecer el Sol de la Justicia, Cristo; tú eres la mujer que gracias a ti y con tu libre voluntad tomó cuerpo el Hijo de Dios.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo y gozo», porque a través de Ti se renueva la creación y por Ti se hizo niño y fue criado el Creador.

¡ Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε, Jere nimfi anímfefte, alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

2 y 3

Viendo la Santa

que era pura y virgen,

dice valientemente al arcángel Gabriel:

«Tu mensaje es paradójico

y a mi psique parece difícil de aceptar;

¿cómo me hablas de concepción sin semilla, y parto? exclamando: ¡Aleluya!».

 

Conocer gnosis increada y desconocida

buscaba la Virgen

y al heraldo divino clama:

De un seno virgen,

¿cómo es posible dar a luz hijo?

Respóndeme.

A ella contestó con temor,

y así la clamaba:

 

“Χαῖρε jere alégrate», voluntad del inefable misterio;

“Χαῖρε jere alégrate», Fe de los que en silencio te suplican.

“Χαῖρε jere alégrate», preámbulo de los milagros de Cristo;

“Χαῖρε jere alégrate», capítulo de todos sus dogmas.

“Χαῖρε jere alégrate», escalera celestial por la que ha bajado Dios;

“Χαῖρε jere alégrate», oh puente que lleva los terrenales hacia el cielo,

“Χαῖρε jere alégrate», Milagro admirable de los Ángeles;

“Χαῖρε jere alégrate», gemido y herida de los demonios.

“Χαῖρε jere alégrate», Tú que inefablemente diste nacimiento la Luz increada;

“Χαῖρε jere alégrate», Tú que a ninguno enseñaste el secreto.

“Χαῖρε jere alégrate», Tú que trasciendes la gnosis de los sabios.

“Χαῖρε jere alégrate», Tú que iluminas mentes y nus (espíritus) de los fieles

«¡ Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte. Χαῖρε, jere alégrate, saludo y gozo», Novia sin novio o Esposa sin esposo!»

 

2 y 3 Forma teológico-cristológica

Viendo la Panaghía siendo Virgen quedó sorprendida, cómo sería posible dar a luz un niño. Se quedó perpleja y perturbada por las palabras del Arcángel, le parecieron paradójicas y no podía entenderlas. Y con la valentía de su pureza le preguntó: cómo sería posible concebir ya que ella era virgen.

Aleluya.

Lo que quería saber la Panaghía era la gnosis increada que trascendía la energía de su lógica. Es un Misterio Divino. Pero pregunta al inmaterial heraldo del Altísimo, al Arcángel y le ruega a explicarla cómo sucederá que dará a luz a un niño por entrañas vírgenes. Y Gabriel, pleno de temor ante ella que daría al mundo el Salvador, le dice con voz litúrgica:

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», a Ti que el Señor te ha hecho digna de saber Su decisión y voluntad mística. «Χαῖρε, jere, Tú que eres la fe de los que en hisijía te suplican.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», tú Panaghía eres el primer y mayor de los milagros de la economía encarnada. Incluso, eres la base y la cima inquebrantable de los dogmas de nuestra fe en Cristo.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», tú que eres la escalera por la que ha bajado Dios; y a la vez el puente que nos une y sube de la tierra al cielo.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú María que los ángeles te admiran y uno al otro transmiten las realidades sobre ti. Tú que eres espanto de los demonios y hieres la malevolencia de ellos en su debido tiempo.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», ¡Tú diste nacimiento la Luz increada del mundo de forma y modo inexplicable que nadie puede comprender el cómo del Misterio!

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo» Tú que transciendes toda gnosis creada que los sabios no pueden entender. Tú eres el alba que ilumina y brilla al nus del los fieles (nus: el espíritu o energía perceptiva del corazón de la psique).

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

4 y 5

La fuerza del Altísimo

con su sombra cubrió entonces

a la Esposa sin esposo para la concepción;
y señaló su fértil vientre

como prado dulce para todos

los que quieren cosechar su propia salvación,

cantando: ¡Aleluya!

 

Habiendo concebido a Dios

la Virgen en su seno,

se marchó hacia Isabel,

cuyo niño, aún en su vientre, sintiendo inmediatamente

el saludo de Aquella que saludaba a su madre,

se alegraba y, con saltos de alegría, así como cánticos,
exclamaba hacia la Zeotoko:

 

“Χαῖρε jere alégrate», oh brote de Vid inmarchitable;

“Χαῖρε jere alégrate», oh huerto de Fruto incorrupto;

“Χαῖρε jere alégrate», Tú que labras Filántropo labrador;

“Χαῖρε jere alégrate», Τú que diste vida al Autor de nuestra vida.

“Χαῖρε jere alégrate», Tú, campo fértil que brota conmiseración divina;

“Χαῖρε jere alégrate», Tú, mesa que contiene la riqueza de la misericordia;

“Χαῖρε jere alégrate», Tú que eres prado de delicias espirituales;

“Χαῖρε jere alégrate», Tú que preparas el puerto tranquilo para las psiques;

“Χαῖρε jere alégrate», oh receptora del incienso de la intercesión;

“Χαῖρε jere alégrate», oh expiación de todo el mundo;

“Χαῖρε jere alégrate», oh divina resolución de Dios para con los mortales;

“Χαῖρε jere alégrate», oh audacia y acceso de los mortales hacia Dios.

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε

jere nimfi anímfefte alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o esposa sin esposo!

 

4 y 5 Forma teológico-cristológica

Dínamis potencia y energía increada del Altísimo, cayó durante el Evangelismo-Anunciación de María y la encubrió. Y su vientre feraz se ha convertido y hecho dulce tierra fértil de donde hemos segado la sotiría redención, sanación y salvación, y así salmodiamos todos juntos:

Aleluya.

Después de la Anunciación, la Panaghía fue a visitar su pariente Isabel, la que ya estaba embarazada de Juan el Precursor. Y María apenas haber concebido a Cristo, se acercó a Isabel y el niño que estaba en el vientre de Isabel percibió y entendió que era la Madre del Señor y se removió. Después de estos removimientos, la Madre de Juan llena de alegría la saludó de la siguiente manera:

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», oh vid de la inmarchitable raíz de la casa de David; «Χαῖρε, jere», tú que contienes el fruto incorruptible, es decir, a Jesús.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres el campo que brotó el Filántropo Labrador, es decir, el Señor Jesús Cristo. «Χαῖρε, jere», Tú que eres la jardín donde se siembra el Sembrador de nuestra vida.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú pradera que brotan fértilmente las misericordias Divinas y «Χαῖρε, jere», Tú que eres el banco de la donación de abundantes perdones y expiaciones divinas.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres pradera verde de infinitas delicias para que nosotros gocemos; «Χαῖρε, jere», Tú que eres el puerto sereno de regocijo, refugio y reposo de las psiques.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú, que tus súplicas e intercesiones al Señor por nosotros son como incienso-perfume bien recibido por Él. «Χαῖρε, jere», Tú que expías y corriges todo el mundo del pecado.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que a través de ti la bondad de Dios se demostró en nosotros; «Χαῖρε, jere», Tú que nos animas y nos indicas a dirigirnos hacia CristoDios.

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte, alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o esposa sin esposo!

 

6
Con el alma agitada y con la mente en tumulto,
inundado de dudas,
el prudente José desconcertado.
Te contempla cual Virgen intacta,
desposorios secretos sospecha.
Pero al saber que la concepción es acción del Espíritu Santo,
exclama: Aleluya
7
Los pastores oyeron
a los Ángeles salmodiando
la presencia del Cristo encarnado;
y yendo hacia al Pastor,
un Cordero inocente contemplan
que del pecho de María se nutre,
y cantan a la Virgen:

«Χαῖρε jere alégrate», Madre del Cordero y Pastor
«Χαῖρε jere alégrate», redil de las ovejas lógicas.

«Χαῖρε jere alégrate», escudo de los enemigos invisibles
«Χαῖρε jere alégrate», acceso de las puertas del Paradiso.

«Χαῖρε jere alégrate», gracias a Ti, se alegran y gozan los Cielos con la tierra;
«Χαῖρε jere alégrate», gracias a Ti todo lo terrenal unido con todo lo celeste coglorifican al Señor.

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que los Apóstoles te tenían su boca como madre de la hisijía.
«Χαῖρε jere alégrate», por Ti, reciben el ánimo y la fuerza indomable los Mártires.

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que eres la base inquebrantable de la fe.
«Χαῖρε jere alégrate», fulgente distintivo de la divina Jaris increada.

«Χαῖρε jere alégrate», gracias a Ti es desnudado el Hades
«Χαῖρε jere alégrate», gracias a Ti nos hemos revestido de doxa (luz increada gloria).

¡Χαίρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte. «Χαίρε, jere alégrate, saludo y gozo», Novia sin novio o esposa desposada!

 

6 y 7 Forma teológico-cristológica

El Justo José con la mente agitada y la psique perturbada, se desesperó viendo una chica soltera, suponiendo que se había quedado embarazada de otro hombre. Pero cuando supo que el niño que tenía en sus entrañas era por el Espíritu Santo, exclamó: ¡Aleluya!

Cuando los pastores oyeron a los Ángeles salmodiando la presencia de Cristo entre los hombres, corrieron hacia la caverna para verlo. Esperaban a ver al pastor, pero todo lo contrario, lo contemplaron como un cordero inocente que pasta y había sido criado en el vientre de María; entonces deslumbrados, clamaron:

«Χαίρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Panaghía y Madre del Pastor de todos los hombres y cordero de Dios; «Χαίρε, jere», Tú que eres el redil de las ovejas lógicas, es decir, la que abraza a todos los fieles.
«Χαίρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres nuestro escudo contra los enemigos invisibles y contra todos los demonios, tú eres nuestra Panaghía. «Χαίρε, jere alégrate », Tú que eres la llave que volvió abrir las puertas del Paradiso.
«Χαίρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», gracias a Ti gozan juntos tierra y cielo; «Χαίρε, jere alégrate», todas las creaciones unidas glorifican y alaban al Señor.
«Χαίρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú, que los Apóstoles te tenían como boca hablando en hisijía. «Χαίρε,  jere», porque de ti tomaban y toman la fuerza sobrenatural y ánimo los Mártires.
«Χαίρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres el sostén de la fe inquebrantable. «Χαίρε, jere», Tú que eres refulgente de energía increada Jaris.
«Χαίρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», que por ti fue desnudada la fuerza del Hades y Χαίρε, jere  porque nosotros nos hemos revestido la doxa-Luz increada gloria.
¡Χαίρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte. «Χαίρε, jere alégrate, saludo y gozo», Novia sin novio o esposa desposada!

 

8 y 9

La estrella dirigida por Dios,

al contemplarla los Magos,
siguieron la vía de su luz increada y,

teniéndola como una antorcha,
por ella conocieron al Rey poderoso

y llegando al Inalcanzable,

llenos de gozo, exclamaron a Él:

¡Aleluya!

9

Viendo los hijos de Caldea,

en los brazos de la Virgen,
a Aquél que con su mano ha creado a los hombres,
y reconociendo que Él es el Soberano

aunque oculto bajo el aspecto de siervo,
acudieron a ofrecer sus regalos,
exclamando a la Bendita:

«Χαῖρε jere alégrate», oh Madre de la Estrella sin crepúsculo,

«Χαῖρε jere alégrate», oh aurora del día místico.

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que apagaste la hoguera del engaño,

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que iluminas a los iniciados al misterio de la Santa Trinidad,

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que destruiste el dominio del tirano inhumano,

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que Señor filántropo manifestaste a Cristo,

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que nos has redimido de la religión bárbara,

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que nos has liberado de las obras de las tinieblas,

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que extinguiste la adoración del fuego,
«Χαῖρε jere alégrate», Tú que apagas y nos liberas del fuego de los pazos,

«Χαῖρε jere alégrate», Tú, oh Guía de los fieles hacia la sabiduría divina,
«Χαῖρε jere alégrate», Tú, oh alegría y gozo de todas las generaciones;

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

8 y 9 Forma teológico-cristológica

Los magos vieron la estrella encendida de Dios al cielo y la siguieron. Esta estrella era como una antorcha que teniéndola en sus manos buscaban en su luz increada sobre el Rey del todo. Así llegaron delante al Inalcanzable en doxa-luz increada gloria y alegrándose, exclamaron: ¡Aleluya!

Los magos, que habían venido de la lejana Caldea, vieron en las manos de la Virgen al que con Sus manos ha creado los hombres. Le vieron como Señor del todo, a pesar de que había tomado forma de siervo, presurosos fueron a ofrecerle los regalos, como a un Soberano y exclamaron a Su bendita Madre los siguientes cantos:

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Madre de la estrella sin crepúsculo; Χαῖρε, jere Tú, aurora de un nuevo día con la luz increada, mística, divina y espiritual.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú Hija de Dios que has apagado el fuego de la gnosis pecadora; Χαῖρε, jere Tú que iluminas a los iniciados a los divinos misterios de la Santa Trinidad;

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que has derrumbado de su trono al tirano diablo; Χαῖρε, jere Tú, que nos has develado al filántropo Señor; 

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú, que nos liberas de la religión de los ídolos; Χαῖρε, jere Tú que nos limpias y nos salvas del barro de las malas obras.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que has acabado con la adoración del fuego que veneraban los antiguos pueblos; Χαῖρε, jere, Tú que nos has liberado del fuego de los pazos, patologías, pasiones, vicios…

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo» Tú, guía de sabiduría divina para los fieles; Χαῖρε, jere Tú, que eres la alegría y el gozo de todas las generaciones.

¡Χαῖρε,Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte, alégrate, saludo y gozo», Novia sin novio o Esposa sin Esposo!

 

10 y 11

Portadores del mensaje divino,

convertidos los Magos,
volvieron a Babilonia

después de haber realizado la profecía
y haber predicado a Cristo ante todos;

despreciando a Herodes como necio,

que ni siquiera sabía cantar: ¡Aleluya!

Resplandeciendo en Egipto,

la iluminación de la verdad, expulsaste,

oh Señor, las tinieblas de la mentira,

pues sus ídolos,
cayeron al no poder resistir a tu potencia,
y los liberados de ellos,

exclamaban a la Zeotoko:«Χαῖρε jere alégrate» Tú, oh elevación de los hombres,
«Χαῖρε jere alégrate» Tú, oh destrucción de los demonios,

«Χαῖρε jere alégrate», Tú que pisoteaste el engaño.
«Χαῖρε jere alégrate», Tú que impugnaste la gloria de los ídolos.

«Χαῖρε jere alégrate», oh mar que ahogó a Faraón inteligible (el diablo),
«Χαῖρε jere alégrate», oh piedra manantial que ha refrescado los sedientos de la vida,

«Χαῖρε jere alégrate», oh columna de fuego que guía a los que están en las tinieblas,
«Χαῖρε jere alégrate», oh protección del mundo más amplia que las nubes.

«Χαῖρε jere alégrate», oh comida sucesiva del maná celestial,
«Χαῖρε jere alégrate», oh servidora de santa alegría y gozo.

«Χαῖρε jere alégrate», oh tierra prometida,
«Χαῖρε jere alégrate», Tú de quien fluyen miel y leche.

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte alégrate, saludo y gozo», Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

10 y 11 Forma teológico-cristológica

Los Magos portadores y heraldos del mensaje divino, una vez que se avinieron por el mandato del Ángel a que no pasasen por Jerusalén, donde los estaba esperando Herodes, para saber por boca de ellos dónde había nacido el Cristo; entonces ellos volvieron en sus patrias y en todos predicaron a Cristo, dejando boquiabierto al necio Herodes que no sabía cantar ni Aleluya.

Cuando el justo José y la Panaghía cogieron a Cristo y se marcharon a Egipto para salvar el Niño Divino de la manía de Herodes, aquel país fue alumbrado por la Luz increada de la verdad. Y los ídolos al no soportar la presencia del Salvador se derrumbaron solos. Y los que se salvaron de ellos clamaron a la Zeotokos:

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres el despertar espiritual y la sotiría (redención, sanación y salvación) de los hombres, Χαῖρε, jere Tú que eres el derrumbe de los demonios.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que has destruido el engaño y la mentira, Χαῖρε, jere Tú que has demostrado la falsa gloria de los ídolos.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», que igual que el mar, durante el éxodo de los Hebreos de Egipto, cubrió con las olas a Faraón, que los estaba persiguiendo, y así como una otra mar Tú has hundido al Faraón espiritual, es decir, al diablo y sus tropas; Χαῖρε, jere Tú que eres como la piedra del desierto que la golpeó Moisés con su bastón y ha emanado agua, así también Tú, como a otros Israelitas, quitas la sed a los sedientos para la verdadera vida, dentro del desierto del mundo.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres como columna de fuego que conducía por la noche en el desierto a los Hebreos, y así también nos conduces dentro de nuestras oscuridades espirituales; Χαῖρε, jere Tú que, igual que la nube luminosa los cubría durante el día, así Tú más amplia que la nube cubres el mundo.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que te has convertido comida sucesora del maná celestial, Χαῖρε, jere oh servidora de santa alegría y de gozos divinos.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres como la tierra prometida que fue el bello final del camino de Israel; Χαῖρε, jere Tú que eres también para nosotros la tierra de la que emana y fluye jará-alegría y paz que nos ha prometido el Dios.         

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte. «Χαῖρε, jere alégrate, saludo y gozo», Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

12 y 13

Cuando Simeón estaba por abandonar

este siglo presente engañoso,

oh Señor, fuiste entregado a él como bebé.

pero Tú has sido reconocido por él

también como Dios perfecto
y asombrado de Tu sabiduría inefable,

exclamó: ¡Aleluya!

Nueva creación

exhibió el Creador,

en nosotros que de Él procedimos;
El Mismo brotó del vientre sin semilla,

y conservándola sin mancha

como antes estaba,

para que cuando contemplemos este milagro,
alabemos a la Virgen, exclamando:

“Χαῖρε jere alégrate», oh Flor incorrupto;
“Χαῖρε jere alégrate», oh Corona de la continencia,

“Χαῖρε jere alégrate», Tú prefiguración refulgente de la resurrección,
“Χαῖρε jere alégrate», Tú que develas la vida de los ángeles,
“Χαῖρε jere alégrate», árbol con fruto refulgente del cual se alimentan los fieles,
“Χαῖρε jere alégrate», árbol de frondosidad bondadosa con el que muchos se cobijan,

“Χαῖρε jere alégrate», Tú, que en tu Seno portaste al Guía de los engañados;
“Χαῖρε jere alégrate», Tú que diste a luz a Quien libera los cautivos.
“Χαῖρε jere alégrate», Tú intercesora ante el justo Juez,

“Χαῖρε jere alégrate», oh perdón de muchos pecadores,

“Χαῖρε jere alégrate», oh manto de fortaleza y esperanza para los desnudos,
“Χαῖρε jere alégrate», oh cariño que vence todos los anhelos.

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

12 y 13 Forma teológico-cristológica

Cuando Simeón en avanzada edad estaba por partir de este mundo engañoso, fue digno a recibir en sus brazos a Dios como niño. Y con gran asombro y admiración por la sabiduría increada e inexplicable de Dios, clamó: ¡Aleluya!Cristo renovó al mundo y nos ha mostrado una nueva creación, Él Mismo sin semilla brotó del vientre de la Virgen y la mantuvo virgen también después de Su nacimiento. Y nosotros vemos este milagro y salmodiamos a Su madre, exclamando:

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», oh Panaghía que eres la flor inmarchitable sin tocarla corrupción. Χαῖρε, jere Tú que has sido premiada por tu pureza y tu continencia.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres la prefiguración resplandeciente de la Divina Resurrección; porque tal como ha salido de ti al mundo el Redentor sin que le pase nada a tu virginidad, así también salió de la tumba guardando las lápidas intocables. Χαῖρε, jere, Tú que con tu vida muestras la vida de los Ángeles inmateriales.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres el árbol con fruto el Cristo, por Quien se alimentan los fieles comulgando Su dulzura. Χαῖρε, jere Tú que eres el árbol frondoso con amplias hojas de protección omnipotente que da sombra y encubre a muchos.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que has engendrado a Jesús que nos conduce desde el engaño a la verdad; Χαῖρε, jere, Tú que diste a luz el redentor que nos libera de nuestros pazos que nos habían cautivado.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú, que haces que el Juez justo, tu Hijo, nos conceda misericordia; Χαῖρε jere, Tú, que haces que CristoDios nos conceda el perdón y se olvida de nuestros pecados.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres intercesora ante tu Hijo divino y adquirimos la jaris (energía increada), sin merecerla nosotros que estamos desnudos. Χαῖρε, jere alégrate, Tú que eres la agapi cariñosa que ningún otro sentimiento y anhelo puede superar.

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte, alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

14 y 15

Al contemplar el nacimiento extraño,
alejémonos del mundo,
elevando nuestro nus hacia el cielo,

pues, por ello, el Dios Supremo,

apareció sobre la tierra como hombre humilde,
queriendo elevar a lo alto,

aquellos que le claman: ¡Aleluya!

Siendo hombre completo con los de abajo en la tierra.

sin abandonar de ningún modo a los de arriba (de los cielos), el indescriptible Logos increado,

porque se trata de la condescendencia divina,
no hubo una limitación local de deidad,

sino nacimiento de Virgen divinamente elegida, que
ella escuchaba estas realidades:

«Χαῖρε jere alégrate», país del Dios inconmensurable,
“Χαῖρε jere alégrate», puerta del venerable misterio.

“Χαῖρε jere alégrate», dudoso anuncio de los infieles,
“Χαῖρε jere alégrate», gloria indudable de los fieles,
“Χαῖρε jere alégrate», vehículo divino de Aquel que está sobre los querubines,
“Χαῖρε jere alégrate», casa gloriosa de Aquel que está sobre los serafines,

“Χαῖρε jere alégrate», Tú que unes y conduces al mismo fin las cosas opuestas
“Χαῖρε jere alégrate», Tú que combinas y unes virginidad y maternidad,
“Χαῖρε jere alégrate», por ti fue disuelta la culpa.
“Χαῖρε jere alégrate», por ti se abrió el paradiso,

“Χαῖρε jere alégrate», Tú que eres la llave del reinado de la realeza increada de Cristo.
“Χαῖρε jere alégrate», Tú que eres la esperanza de los bienes eternos.

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte, alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o Esposa sin esposo!

14 y 15 forma teológico-cristológica

Una vez contemplando el nacimiento extraño, alejémonos del mundo elevando nuestro nus y mente hacia el cielo. Porque para esto el Dios inefable se hizo hombre queriendo atraernos hacia las alturas, mientras que le cantamos todos: ¡aleluya!

El Hijo y Logos increado de Dios estaba todo sobre la tierra y a la vez no se ausentaba del cielo de Su deidad increada; porque se trataba de condescendencia divina, y no de una limitación local de la deidad, y la virgen María recibió en su interior a Dios y Le ha dado a luz, escuchando de nosotros los siguiente himnos:

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», María porque eres el lugar que ha cabido el in-cabido Dios. Χαῖρε, jere, María, tú eres la puerta por la que pasan nuestros loyismí para introducirse al divino misterio de la encarnación.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que cuando te escuchan los infieles caen en dudas, pero, Χαῖρε, jere, María, porque eres divina gloria y jactancia de nosotros los fieles.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres el trono y vehículo divino de Aquel que está sobre los querubines, Χαῖρε, jere sede gloriosa de Aquel que está sobre los serafines.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», porque has unido dos cosas opuestas; Χαῖρε, jere, porque has hecho pareja inseparable castidad y maternidad.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», por ti se disolvió la culpa de Eva; Χαῖρε, jere, por ti volvieron abrirse las puertas del paradiso.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», porque Tú eres la llave que nos abre el reinado de la realeza increada de Cristo; Χαῖρε, jere, porque Tú eres la esperanza de gozos eternos.

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte, alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

16 y 17

El mundo de los Ángeles

todos se asombraron

contemplando la gran obra de la Encarnación,
al ver al inaccesible Dios convertido y

contemplado como hombre accesible a todos,

relacionándose con nosotros,

oyéndonos a todos cantando: ¡Aleluya!

 

Los oradores más ilustres

enmudecidos como los peces,

vemos que quedan ante Ti oh Zeotoko;
pues, no pueden explicar cómo,

quedándote siempre Virgen,
has podido dar a luz;
pero nosotros admirando con asombro este misterio,

te cantamos con fe:

!Χαῖρε jere alégrate», Recipiente de la sabiduría increada de Dios!
¡Χαῖρε jere alégrate, Tesoro de la divina Providencia!

¡Χαῖρε jere alégrate, Tú, que demuestras los filósofos afilósofos, privados de filosofía!
¡Χαῖρε jere alégrate, Tú porque evidencias y enmudeces a los insensatos retóricos con sus palabras bien tornadas!
¡Χαῖρε jere alégrate, por ti quedaron como necios los sutiles charlatanes!
¡Χαῖρε jere alégrate, por ti se marchitaron los inventores de mitos!
¡Χαῖρε jere alégrate, Tú que disuelves los enredos de los sofistas atenienses!
¡Χαῖρε jere alégrate, Tú que llenas las redes de los pescadores!
¡Χαῖρε jere alégrate, Tú que nos rescatas de los abismos de la ignorancia!
¡Χαῖρε jere alégrate, Tú que iluminas a muchos con la gnosis increada!

¡Χαῖρε jere alégrate, oh Navío de los que quieren salvarse!
¡Χαῖρε jere alégrate, oh Puerto bueno del mar de la vida!

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte. alégrate, saludo y gozo», Novia sin novio!

 

16 y 17 Forma teológico-cristológica

El mundo de los ángeles todos se asombraron ante la gran obra de la Encarnación divina, al ver a Dios inaccesible convertido y contemplado como hombre accesible a todos relacionándose con nosotros, oyéndonos todos cantando: ¡Aleluya!

Los oradores más ilustres vemos que se enmudecieron, como los peces, ante Ti, oh Zeotokos-Madre de Dios; pues no pueden explicar cómo, quedándote siempre Virgen, has podido dar a luz; y nosotros admirando con asombro este misterio, te cantamos con fe:

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres el altar donde brilla la sabiduría increada de Dios. Χαῖρε, jere, Tú que eres la que se realizaron todos los milagros de la divina Providencia.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», tú que demuestras que son insensatos y a-filósofos los filósofos infieles. Χαῖρε, jere, tú que enmudeces a los elocuentes retóricos, mecanicistas de logos tornados.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», porque ante ti, se aturden y parecen necios los sutiles charlatanes de filosofías. Χαῖρε, jere, porque ante tu verdad se marchitaron y se olvidaron los poetas de los mitos.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», porque has roto las redes tejidas con arte de los logos de los antiguos Atenienses, en donde se enganchaban los hombres. Χαῖρε, jere, tú como madre de la única Verdad, de Cristo, has llenado y llenas las redes de los Apóstoles con psiques de los nuevos iluminados.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que nos rescatas y nos sacas desde el abismo de la ignorancia. Χαῖρε, jere, Tú que también alumbras a muchos con sabiduría y gnosis increadas.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que eres el barco que suben los que quieren salvarse. Χαῖρε, jere, Tú puerto de salvación de los aturdidos al océano de la vida.

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

18 y 19

Queriendo salvar al mundo,

el Artífice que todo adorna,
vino a él por Su propia voluntad;
y siendo nuestro Pastor, como Dios,

se nos apareció hombre como nosotros,
y el Semejante llamando a su semejante,

como es Dios, escucha: ¡Aleluya!

 

Tú eres el muro de protección de las vírgenes,

oh Zeotokos Madre de Dios y Virgen,
y de todos los que acuden a Ti;
porque el Creador del cielo y de la tierra
así te ha formado, oh Purísima,

habitó en tu seno, y
a todos enseñó a invocarte:

“Χαῖρε jere alégrate», Pilar de la virginidad,
“Χαῖρε jere alégrate», Portal de la sotiría redención, sanación y salvación.

“Χαῖρε jere alégrate», Jefa de la regeneración espiritual,
“Χαῖρε jere alégrate», Patrocinadora de la divina bondad,
“Χαῖρε jere alégrate», Tú que has renovado a los concebidos en el pecado,
“Χαῖρε jere alégrate», porque Tú instruiste a los hombres sucios y corruptos en el nus-espíritu,

“Χαῖρε jere alégrate», Tú que destruiste al dador de la energía corrupta y maligna del nus y de la mente.
“Χαῖρε jere alégrate», Tú que has dado a luz al Sembrador de la pureza.
“Χαῖρε jere alégrate», Tú, oh palacio nupcial, no sembrada,
“Χαῖρε jere alégrate», Tú, oh armonía de los fieles con el Señor,

“Χαῖρε jere alégrate», Tú, oh delicioso alimento de las vírgenes,
“Χαῖρε jere alégrate», Tú que adornas las psiques santas con adorno nupcial.

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte, alégrate, saludo y gozo», Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

18 y 19 Forma teológico-cristológica

Queriendo salvar al mundo, el Artífice que ha creado y adornado todo lo que vemos, vino al mundo por su voluntad, y siendo Dios y Pastor nuestro, se presentó entre nosotros como un ser humano, para llamar a su semejante, escuchando como Dios: ¡Aleluya!

Oh Zeotokos Madre de Dios y Virgen, tú eres el muro de protección de las vírgenes y de todos los que acuden a ti; también eres el muro que construyó el Creador del cielo y de la tierra, oh Purísima, al entrar en tu seno, y nos enseñó a todos invocarte con estas palabras:

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», María que eres la columna imperturbable e iluminadora de la divina castidad; Χαῖρε, jere, puerta por la que pasó hacia nosotros el Salvador y nosotros recibimos la sotiría redención, sanación y salvación.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», oh Panaghía tú que eres la primera criatura recreada por Cristo; Χαῖρε, jere, Panaghía que nos donas tesoros de la divina bondad;

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú que nos has renovado de la mancha del pecado ancestral; Χαῖρε, jere, que sanas y limpias el nus de los que están afectados por las inspiraciones de las energías del diablo.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», porque pusiste fin a la energía del diablo que corrompe nuestro cerebro y pensamiento. Χαῖρε, jere, Tú que has dado a luz Aquel que nos regaló la pureza.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», tú que eres el lugar donde el Señor con pureza nupcial se comprometió con la humanidad. Χαῖρε, jere, tú que has traído la armonía de los fieles con el Señor.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Tú oh delicioso alimento, que con tu ejemplo apoyas e instruyes divinamente las vírgenes; Χαῖρε, jere, tú que eres la vestimenta nupcial de las psiques santas que te imitan;

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte, alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio!

 

20 y 21

Todo himno queda atrás desvanecido,

incapaz de corresponder,

a la multitud de Tus infinitas caridades,
aunque ofreciéramos himnos tan numerosos como los granos de arena, ¡oh Rey santísimo!
nada digno celebramos, comparado con lo que Tú nos has dado a nosotros, que te exclamamos: ¡Aleluya!

 

Como lámpara iluminadora,

que alumbra a los que están en las tinieblas,

así vemos a la Santa Virgen;

porque ella encendiendo la Luz increada e inmaterial, conduce todos a la divina gnosis increada,

iluminando como aurora al nus (espíritu de la psique),
y por estas cosas la honramos, exclamándole:

“Χαῖρε jere alégrate», rayo del sol espiritual,
“Χαῖρε jere alégrate», astro de luz sin crepúsculo,

“Χαῖρε jere alégrate», relámpago que ilumina a las psiques,
“Χαῖρε jere alégrate», trueno que aterroriza a los enemigos,
“Χαῖρε jere alégrate», porque tu das comienzo la refulgente iluminación,
“Χαῖρε jere alégrate», por ti, emana el Río caudaloso

“Χαῖρε jere alégrate», prefiguración y tipo de la pila del bautismo,
“Χαῖρε jere alégrate», Tú, que borraste y borras la mancha del pecado.
“Χαῖρε jere alégrate», Tú que lavas y purificas nuestras conciencias,
“Χαῖρε jere alégrate», oh cáliz que invita deleite y gozo,

“Χαῖρε jere alégrate», oh fragancia del perfume de Cristo,
“Χαῖρε jere alégrate», oh vida de místicos gozos eternos.

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte, alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o Esposa sin esposo!

20 y 21 Forma teológico-cristológica

Todos los himnos quedan atrás desvanecidos, por mucho que intenten corresponder a la multitud de las infinitas caridades de Cristo. Aunque hiciésemos himnos tan numerosos como los granos de arena, ¡oh Rey y Dios nuestro! son mucho más numerosas las donaciones que tú has dado a nosotros que te cantamos: ¡Aleluya!

Contemplamos la Panaghía como una antorcha encendida que tiene la luz increada de la deidad y conduce a la gnosis increada de Dios a los que están en las tinieblas e ilumina sus nus (espíritu del corazón de la psique) como una aurora, y por estas cosas la honramos, exclamándola:

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», sol espiritual que relumbras la luz increada de Cristo; Χαῖρε, jere, tú que nos traes la luz sin crepúsculo del sol que es tu Hijo y Dios.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», tú, que eres como un relámpago que iluminas de golpe totalmente las psiques. Χαῖρε, jere, tú, que eres como trueno que asusta e hiere a los enemigos de nuestra fe.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», porque de ti salió el Cristo que es mega-luz increada; Χαῖρε, jere, porque de ti emana el Río rico de agua.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», Déspina-Soberana que eres imagen viva de la pila humanizada; Χαῖρε, jere, Déspina-Soberana que nos lavas de las manchas del pecado.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», tú que eres el baño que lava y purifica nuestra conciencia. Χαῖρε, jere, tú que eres el cáliz que nos invita deleite y gozo.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», tú que eres fragancia de los perfumes de Cristo. Χαῖρε, jere, tú que nos donas la vida con deleites místicos eternos.

¡Χαῖρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte, alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o Esposa sin esposo!

 

22,23 y 24

Habiendo querido donar con su Jaris (energía increada),

el perdón de todas las deudas antiguas,

Él que borra los pecados de los hombres,
Él mismo vino

a los que se habían apartado de Su jaris,
y, rasgando el antiguo manuscrito,

oye ahora este canto de todos: ¡Aleluya!

 

Salmodiando tu maternidad, todos a una voz te alabamos y te glorificamos, oh Zeotokos, como un templo vivo; en efecto, en tu seno habitó el Señor que contiene todo en Su mano, santificó, glorificó y enseñó a todos exclamar hacia ti:

“Χαῖρε jere alégrate», tienda de Dios y Logos increado.
“Χαῖρε jere alégrate», Santa más santa que todos los santos.

“Χαῖρε jere alégrate», arca dorada por el Espíritu.
“Χαῖρε jere alégrate», tesoro inagotable de la vida.
“Χαῖρε jere alégrate», corona gloriosa de los reyes piadosos.
“Χαῖρε jere alégrate», alabanza gloriosa de los sacerdotes devotos.

“Χαῖρε jere alégrate», torre inconmovible de la Iglesia,
“Χαῖρε jere alégrate», muralla indestructible del reinado de la Realeza increada,
“Χαῖρε jere alégrate», por ti, se levantan trofeos.
“Χαῖρε jere alégrate», por ti, son derrumbados los enemigos.

“Χαῖρε jere alégrate», oh, terapia de mi cuerpo,
“Χαῖρε jere alégrate», oh, sotiría redención, sanación y salvación de mi psique,

¡Χαίρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio o Esposa sin Esposo!

Ω πανύμνητε Μήτερ, η τεκούσα των πάντων αγίων αγιώτατον Λόγον, Ωoh panímnite Miter, i tekusa ton panton aghíon aghiótaton Logon(3)

¡Ωoh Madre tan cantada, la que ha dado a luz al Logos increado más Santo que todos los Santos! (3)
¡Ωoh Madre tan cantada, que has dado a luz al Logos increado más Santo que todos los Santos!

¡Ωoh Madre tan cantada, que has dado a luz al Logos increado más Santo que todos los Santos!

acepta la presente ofrenda, y libera del futuro infierno a nosotros que exclamamos hacia ti:

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Fin y Amín. 

 

22, 23 y 24 forma teológico-cristológica

Nuestro Señor Jesús Cristo, queriendo devolvernos Su jaris (energía increada gracia) de la que nos habíamos alejado y perdido, vino y rompió el manuscrito antiguo de nuestra culpa, y ahora escucha de todos cantando: ¡Aleluya!

Salmodiando tu nacimiento divino, te alabamos, oh Zeotokos, como un templo de Dios. En tus entrañas habitó el Señor que en la palma de Su mano contiene los universos. Él te ha santificado y glorificado y nos enseñó a clamar hacia ti:

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo» María tú que eres la tienda que habitó el Hijo y Logos de Dios. Χαῖρε, jere, Tú que eres la más santa de los santos.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo», oh Panaghía, Arca del Nuevo Testamento que la ha adornado el mismo Espíritu Santo. Χαῖρε, jere, tú que eres tesoro de vida inagotable.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo» Tú que adornas con fuerza divina la corona de reyes devotos. «Χαῖρε, jere, tú que eres el orgullo de los sacerdotes piadosos.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo» Tú, que eres el castillo invencible de la Iglesia; Χαῖρε, jere, tú que eres el muro de la inconmovible Realeza increada.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo» Tú, que por tus intercesiones levantamos trofeos; Χαῖρε, jere, Tú, que por tus intercesiones espantamos y expulsamos los demonios.

«Χαῖρε, jere alégrate, saludo, alegría y gozo» oh Panaghía, eres la terapia de mi cuerpo;

«Χαῖρε, jere, oh Panaghía, eres la sotiría psicoterapia, redención y salvación de mi psique.

¡Χαίρε, Νύμφη ανύμφευτε jere nimfi anímfefte, alégrate, saludo y gozo, Novia sin novio!

Ωoh Madre multi-alabada, que has dado a luz al Logos increado más Santo que todos los santos (3 veces), acepta nuestra ofrenda presente, y líbranos de todo mal, de los infiernos y de los tormentos futuros, a todos los que claman hacia ti: ¡Aleluya, aleluya, aleluya!

Fin y Amín.

Traducido por Xx,Jj

 

Nota del traductor:

El glorioso himno ΑΚΑΘΙΣΤΟΣ akázistos de la Panaghía Zeotokos

24 estrofas que cada una empieza con una letra de las 24 del Alfabeto helénico de la A (alfa) hasta el Ω (omega) con cada estrofa impar conteniendo 12 líneas en verso que empiezan con el “Χαῖρε jere”…

Con el ayuno 1-15 del Agosto del año pasado (2017) hice un atrevimiento de traducir el himno Acathisto de nuestra Panaghía Zeotokos, y al comenzar la cuaresma de este año, pues, me he puesto como un canon pequeño para mí en rectifícaRlo y terminarlo. He de deciros que no es tarea fácil; hice dos traducciones una más literal del original clásico helénico y otra del helénico moderno un poco de forma teológico-cristológica; también os informo que la única traducción de las muchas que hay, y la que mejor está para mi es la del padre Ortodoxo de Argentina: https://www.fatheralexander.org/booklets/spanish/pdf/akathistos.pdf

Para mí es la que más acierta sobre el texto original, las otras que hay por ahí en internet traducidas no me parecen muy correctas «las traducciones, no el contenido”…

Creo que un hispanohablante un poco poeta, teólogo y filólogo combinando estas tres traducciones las dos mías y la del Fater Alexander, puede componer un himno precioso Ortodoxo en la lengua castellana para beneficio de muchos… y así deseo que sea… perdonad mis errores y por favor ayudarme y avisarme en esta traducción y en las otras también…

Χαῖρε jere y Χάρις jaris de nuestra Panaghía y de CristoDios para todos!!!

HOMILÍAS DE LOS DOMINGOS DEL PENTECOSTARIO DE 1981-1991 – Homilía 23

 

En la fiesta del Espíritu Santo

Bendecimos, deseamos y ojalá que el suprabondadoso Dios y la Santísima Zeotokos, la que es Señora e Inspectora de esta Santa Montaña Athos, el cual como sabéis es también el “Jardín de la Panaghía-Santísima”, que bendiga a vuestro peregrinaje aquí en la Santa Montaña y que conceda la Jaris del Espíritu Santo, del Cual hoy festejamos Su “venida”, de modo que llenos de la Jaris de Dios volváis a vuestros trabajos y continuar allí como fieles Cristianos la lucha de la vida cristiana, allí donde el buen Dios a cada uno de vosotros ha puesto vivir y luchar.

El propósito o finalidad de nuestra vida, queridos hermanos míos, tal y como la Santa Escritura nos lo enseña ya desde las primeras líneas del primer libro, el Génesis del Antiguo Testamento y también los Padres de nuestra Iglesia y toda la bendita Parádosi-Tradición Santa de nuestra Santa Iglesia Ortodoxa, no es pequeño, humillante y miserable, sino grandioso y glorioso; es que el hombre se convierta y se haga dios/a por la Jaris. No simplemente hacerse mejor persona, mejor hombre moralmente, justo sino dios/a por la Jaris de Dios. ¡Veis, pues, qué doxa-gloria tiene el hombre y en qué altura quiere Dios a Su criatura, el ser humano! Quiere cada ser humano, cada Cristiano hacerse un dios, en donde sólo una diferencia habrá entre el Creador Dios y Su creatura, y por un lado el Creador Dios es Dios por naturaleza, por otro lado, el hombre ser dios por la Jaris. Es decir, hacerse dios por la Jaris; o sea, el hombre se hace dios por la bendición, la ayuda y con la Jaris de Dios.

Por tanto, para que pueda el hombre hacerse dios y poder estar unido con Dios, vino el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesús Cristo en la tierra y se hizo hombre. Por eso se hizo toda la obra de la Economía del Dios Logos, de nuestro Cristo. Por eso nació en la tierra, por eso se revistió de la carne o naturaleza humana, por eso se crucificó, resucitó y ascendió a los Cielos. Tal y como dice san Atanasio el Grande, el gran Teólogo de nuestra Iglesia: “Dios se hace hombre para hacer al hombre Dios” (Obras de san Atanasio, EPE t.1 pag 366).

Este es todo el Misterio del Evangelio de nuestro Cristo. ¿Qué significa Evangelio? Mensaje alegre, noticia buena y alegre. ¿Cuál es el mensaje alegre que tiene el Evangelio y nos da la alegría real? Éste es: el que yo el hombre insignificante, miserable y terrenal pueda convertirme en dios por la Jaris y unirme con Dios. Este es también el misterio de nuestra fe Ortodoxa, esto es el centro o base de nuestra fe Ortodoxa y esto se hace dentro de nuestra Iglesia. Lo que se hace en nuestra Iglesia, lo que se dice, lo que se escucha, lo que se salmodia, cualquier celebración u oración, para esto se hace: para que el hombre pueda hacerse dios por la Jaris, unirse con Dios. Por eso se hace también la lucha, práctica de la vida cristiana. El Cristiano que lucha cada día de su vida con fe, con oración y el esfuerzo de no transgredir los logos-mandamientos de Dios, con su lucha en mostrar la agapi a Dios y al prójimo, con su lucha para vivir una vida limpia y espiritual, para esto se hace: para que el hombre pueda estar unido con Dios. No separado de Dios, sino estrechamente unido con Él. El hombre y el Dios que sean uno y así se convierta el hombre dios por la Jaris. Por eso ha sido enviado el Espíritu Santo el día del Pentecostés que hoy festejamos. Porque el hombre no podría hacerse dios por la Jaris, si el que ha ascendido en los Cielos, el Hijo y Logos de Dios, nuestro Señor Jesús Cristo, el Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre, no mandase filantrópicamente el Espíritu Santo en la Iglesia, en los Apóstoles y en los Cristianos.

Atención, hermanos míos, un detalle, que es muy esencial. ¿Cómo ha descendido el Espíritu Santo durante el día del Pentecostés? No descendió como un fuego en general, como una nube de fuego que ha cubierto a todos los Apóstoles, sino que descendió “como lenguas de fuego” (Hec 2,3). No como “lenguas de fuego real”, porque el Espíritu Santo no es material para hacerse lengua de fuego, sino que la Jaris energía increada del Espíritu Santo apareció a los santos Discípulos y Apóstoles como si fueran y parecieran lenguas de fuego. Vieron la increada Jaris de Dios, y esta Jaris parecía como lenguas de fuego. Y se sentó cada una lengua de fuego a la cabeza de cada Apóstol, que significa lo siguiente: que cada Apóstol recibió personalmente la Jaris del Espíritu Santo. Cada Cristiano recibe él mismo con su lucha personal –ya que supuestamente es miembro del cuerpo de Cristo, es decir, de la Iglesia- la Jaris del Espíritu Santo. La Jaris del Espíritu Santo es donación, regalo personal. Cada hombre como persona distinguida –siendo unido con los demás hermanos dentro en la Iglesia, con la Iglesia de Dios, y es miembro del cuerpo de Cristo- recibe el mismo la Jaris del Espíritu Santo. Por tanto, cada Cristiano puede recibir la Jaris del Espíritu Santo. En cada Cristiano puede venir esta Jaris en forma de lengua de fuego, y cada cristiano puede hacerse Pnevmatoforos (portador de la luz del Espíritu), tal y como los Santos Apóstoles.

He aquí, pues, el porqué podemos también nosotros hacernos dioses por la Jaris. Porque puede venir a nosotros también el Espíritu Santo y hacernos dioses por la Jaris. Si no viene el Espíritu Santo el hombre no es divinizado o glorificado, no se ilumina, no se santifica; está en la oscuridad espiritual. Aunque conozca muchas letras y estudios, aunque haya hecho muchos progresos científicos y descubrimientos. Puesto que no ha recibido la donación del Espíritu Santo, está en profunda oscuridad espiritual. Pero apenas el hombre reciba la donación del Espíritu Santo, entonces es iluminado, entontes se abren sus ojos (espirituales) y se dilata, amplía su existencia, entonces de un ser pequeño limitado y corruptible que es, se convierte y se hace un ser infinito que se extiende en la eternidad y todo está iluminado por la Luz increada de Dios, y todo entero es jaritificado, agraciado en la Jaris increada de Dios. ¡Qué gran cosa es el hombre, cuando posee la Jaris y la donación, regalo del Espíritu Santo! Realmente el hombre es dios por la Jaris.

Hermanos míos, deseemos y anhelemos también nosotros en mantener la Jaris de Dios en nuestro interior, tener el Espíritu Santo y no echarlo. Porque el Espíritu Santo como nos ama, quiere estar en nuestro interior. No quiere que seamos desiertos de la Jaris de Dios, no quiere que estemos a la oscuridad, huérfanos y abandonados, sino que quiere permanecer en nuestro interior, para hacernos hombres espirituales, iluminados, jaritificados-agraciados con la Gracia Divina no la des-gracia humana creada. Por tanto, el que de nosotros anhela ser un hombre divinizado o glorificado y no un simple individuo humano, que ame al Espíritu Santo, que hoy descendió a la Santa Iglesia y siempre desciende a los Cristianos, y cada uno que luche para mantener la Jaris del Espíritu Santo en su interior.

Si hoy en día, hermanos míos, existe en el mundo tanta confusión e ignorancia, tanta angustia, ansiedad, depresión, tanto vacío, tanta falta de la verdad y de la profunda paz de nuestros corazones, esto se debe en que no tenemos la Jaris del Espíritu Santo y así no tenemos consolador, suplicante. Porque el Espíritu Santo es el Paráclitos Consolador, Suplicante, tal como decimos en la oración: “Rey de los Cielos, Paráclitos, el Espíritu de la Verdad…”. Al Espíritu Santo lo expulsamos, hermanos míos, por nuestra falta de fe e incredulidad, con nuestra corazón duro, con nuestra vida sucia con los pazos, sin catarsis y sin nuestra μετάνοια metania. Dice la Santa Escritura: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención, es decir, la plena redención durante la segunda presencia-parusía” (Ef 4,30). Nos hemos sellado por la Jaris del Espíritu Santo en el Santo Bautismo, cuando hemos sido bautizados y crismados. Todos los Cristianos hemos sido sellados y hemos recibido la donación del Espíritu Santo y la posibilidad de la zéosis o divinización. Pero cuando caemos a la incredulidad, a nuestro egoísmo, a nuestros pazos sin metania ni arrepentimiento, entristecemos el Espíritu Santo, y Le perdemos, y entonces nos quedamos huérfanos, abandonados y, a pesar de nuestras diversiones y éxitos en este mundo, en esencia estamos entristecidos, angustiados, deprimidos e inconsolables.

Por eso hoy pidamos todos al Señor Su Jaris por nuestra continua metania con nuestra humildad diaria y con nuestra oración continua, mantener la Jaris del Espíritu Santo en nuestros corazones. Y entonces, hermanos míos, os lo digo, que tendremos alegría profunda, la que ninguna otra cosa nos la puede dar en nuestra vida, excepto la Jaris del Espíritu Santo.

Biendigo, deseo y ojalá así sea, en vosotros que como buenos Cristianos habéis venido a la Santa Montaña, hoy seáis renovados en la Jaris del Espíritu Santo, renovar toda vuestra fe a nuestro Cristo y vuestra agapi a nuestra Iglesia. Y marchando de la Santa Montaña, os vayáis como cristianos más ardientes y decididos a vivir más concienzudamente nuestra santa Fe Ortodoxa, que lo más precioso que tenemos en el mundo. Deseo y así sea que el Santísimo Espíritu permanezca en los corazones de todos y nos esté iluminando, apoyando y endulzando nuestro corazón, aquí en esta vida que pasamos por tantas pruebas, tanta lucha y tantas dificultades. Y este mismo Espíritu Santo nos glorifique y jaritifique-agracie en la vida eterna, porque los que han recibido la Jaris y la donación del Espíritu Santo en esta vida, serán dignos también en la vida futura a resplandecer dentro en la Luz increada de Cristo, que es la Jaris del Espíritu Santo. Amín.

 

Homilía 24. EN EL ESPÍRITU SANTO

Como ayer durante el día del santo Pentecostés resplandeció, brilló la Jaris (luz, energía increada Gracia) de la Santa Trinidad, donde los santos Discípulos y Apóstoles han recibido iluminación de Teognosía (conocimiento de Dios) y recibieron la Jaris para hacerse predicadores del Misterio de la Santa Trinidad, hoy en la Iglesia se nos da la posibilidad de ofrecer especialmente nuestro culto y veneración a la Tercera Persona-Hipóstasis de la Santa Trinidad, el Santísimo Espíritu, equivalente y omodoxo-misma gloria y mismo honor con el Padre y el Hijo. Y a la vez recordarnos de todas sus cosas admirables que el Espíritu Santo ha realizado y realiza en la Iglesia, y así llenarse nuestra psique-alma con gratitud hacia Dios, la Santa Trinidad, y también especialmente hoy la Tercera Persona, el Santísimo Espíritu.

Éste Espíritu Santo era el que “estaba sobre el agua” (Gén 1,2), antes que fueran formados el mundo y la tierra, según la narración conocida por el Génesis, y formó el mundo. Este Santísimo Espíritu infunde, desciende a los santos Profetas del Antiguo Testamento y les otorgaba el don de la profecía: “porque nunca hasta ahora la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios profetizaron siendo conducidos e inspirados por el Espíritu Santo” (2Ped 1,21). Éste Espíritu Santo descendía en la Señora Zeotokos el día del Evangelismós-Anunciación y ha sido encarnado el Hijo y Logos de Dios: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”  (Lc 1,35). Todos los acontecimientos de la vida de Cristo se hicieron en Espíritu Santo. Os acordáis las conocidas narraciones del Nuevo Testamento que “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lc 2,52) y “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo” (Mt 4,1) y en general en Espíritu Santo se manifestaba el Jesús Cristo como Hijo y Logos de Dios. Y el día del Pentecostés se ha dado la Jaris del Espíritu Santo especialmente permaneciendo en la Iglesia por los siglos y conducir la Iglesia “a toda la verdad” (Jn 16,13).

El Señor había dicho que mandará el Espíritu Santo, “he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros” (Lc 24,49), lo había prometido, para continuar Su obra, y la obra del Espíritu Santo es revelar y manifestar a Cristo. El Cristo envía el Espíritu Santo y el Espíritu Santo revela a Jesús, el Θεάνθρωπο Zeánzropo Dios-Hombre, y compone la Iglesia, es decir, esto que se hace en cada Divina Liturgia en la que invocamos la Jaris Espíritu Santo. Sin la invocación, imploración del Espíritu Santo no se celebra la divina Liturgia y no se santifican los Misterios. Sino que imploramos la Jaris del Espíritu Santo para que venga el Cristo, para hacerse el pan y la sangre de Cristo. Y nosotros por la κοινωνία kinonía comunión, comulgación del Cuerpo y Sangre de Cristo comulgamos con Cristo, porque Su Cuerpo y Su Sangre es Espiritual, es decir, en plenitud del Espíritu Santo, y de nuevo tomamos el Espíritu Santo y nos convertimos y hacemos nosotros también seres humanos espirituales.

Por tanto, vemos en las dos Personas de la Santa Trinidad, que uno manifiesta y revela-apocalipta al otro y esto muestra la humildad –de una manera- de las dos Personas-Hipostasis de la Santa Trinidad.

Y estas dos Hipostasis-Personas de la Santa Trinidad nos llaman también a nosotros a participar en esta bendita κοινωνία kinonía del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Viene el Espíritu Santo y trae a Cristo entre nosotros y todos nosotros por la Jaris del Espíritu Santo nos unimos alrededor de Cristo y con Cristo constituimos el Cuerpo de la Iglesia. No podría existir Iglesia, si el Cristo no se hubiera encarnado y no descendiera el Paráclitos. Si Cristo no se encarnase y si el Espíritu Santo no nos hubiese reunido alrededor de Cristo y no nos diese a Cristo, no podríamos hacernos uno con Cristo y uno entre nosotros; Cuerpo de Cristo e Iglesia del Dios viviente. Así también nosotros por la Jaris de Dios unidos con Cristo dentro en la Iglesia y comulgando el cuerpo espiritual de Cristo, comulgamos y nos unimos también con el Espíritu Santo y nos hacemos también partícipes de la vida eterna y de la Jaris y donación del Santísimo Espíritu.

Por tanto, el Espíritu Santo tiene doble misión.

Primero reúne y forma la institución de la Iglesia. Para que sea formada la Iglesia siempre tiene que hacerse la imploración o invocación del Espíritu Santo. Sin la Jaris del Espíritu Santo no se forma la Iglesia, somos suma de hombres, no somos Cuerpo de Cristo. Paro donde se hace la epíclisis imploración de la Jaris del Espíritu Santo por los Obispos y sacerdotes canónicos allí se forma la Iglesia. “El Espíritu Santo reúne y forma toda la institución de la Iglesia”. Todas las instituciones de la Iglesia son resultado de la donación del Espíritu Santo, también el Sacerdocio y los Misterios.

Y lo segundo, a los que están dentro de la Iglesia unidos con la Jaris del Espíritu Santo, el mismo Espíritu Santo los ayuda también a santificarse personalmente. No sólo estar unidos a la Iglesia, al Cuerpo de Cristo, sino también cada uno personalmente sea santificado y gratificado por la Jaris. Para esto hablan también los Teólogos de nuestra Iglesia, de que el día del Pentecostés el Espíritu Santo no sólo ha unido los Apóstoles y los hizo uno, Iglesia, sino que Su Jaris se dio por separado a cada uno de ellos “en forma o tipo de lengua candente”. Es decir, se dio en cada uno una lengua particular, que significa que el Espíritu Santo ayuda a cada Cristiano a realizar de la mejor manera posible su personalidad, el sí mismo, y hacerse esto que el Dios quiere en Su Iglesia.

Por eso nosotros también anhelamos tener la Jaris del Santísimo Espíritu. Esto ya el profeta David lo sentía y suplicaba: “no dejes que se marche de mí Tu Espíritu el Santo” (59,13). Y no sólo con esta sino también con otras imploraciones del Espíritu Santo que ha escrito el profeta David. Y los Santos de Dios todos buscaban, pedían y sentían esta Jaris, tenían este anhelo, colmarse de Jaris del Espíritu Santo, de modo que venga en sus interiores el Espíritu Santo a catartizarlos, sanarlos, iluminarlos y santificarlos. Es este resplandecimiento que viene del Principio Divino, que hoy dicen los troparios que venga en sus interiores. Y este resplandecimiento viene en el interior, entonces se hace otra vez esto que dice el tropario: “a los que han recibido el soplo la jaris divina, están alumbrados, refulgentes y con una alteración desconocida, paradójica y decorosa”.

Por eso la Iglesia de nuevo con anhelo y nostalgia clama hacia al Señor: “Rey de los Cielos, Paráclito, el Espíritu de la verdad, santificado sea tu nombre, venga en nosotros Tu Realeza”. Tal y como interpretan los Padres de la Iglesia “venga Tu Realeza”, pues, venga la Jaris del Espíritu Santo, porque la Realeza de Dios es el Espíritu Santo, es la Jaris increada del Paráclitos, (San Gregorio Palamás EPE tomo 10, pag. 358, y san Máximo el Confesor: “Padre nuestro” en la Filocalía t,2). Y la Iglesia con este clamor se dirige siempre hacia Dios: que venga la Jaris del Espíritu Santo para que no nos quedemos sin Él. Porque si Dios se lleva de nosotros el Espíritu Santo, tal como dice el Profeta, nos convertiremos en carnes, (Gen 6,3). Como los hombres se hicieron carnes, -es decir, carnales- se llevó Dios de ellos Su Espíritu, el Espíritu bondadoso, vivificador e iluminador.

Y nosotros con dolor vemos que nuestra época es una época carnal, porque los hombres no piden el Espíritu Santo. Por eso Dios se ha llevado Su Espíritu Santo de los hombres de nuestra época. Y nosotros en este mundo carnal vivimos y estamos influenciados por el espíritu carnal y este espíritu nos arrastra hacia la tierra, hacia abajo. Pero nuestro anhelo debe ser, cómo este hombre carnal, que lo somos todos, será colmado de la Jaris del Espíritu Santo y cómo nos haremos hombres espirituales y estaremos plenos del Espíritu Santo.

Humildemente, pues, hoy veneramos el Espíritu Santo, el Paráclitos y Bondadoso, y Le suplicamos que nos deje desiertos en este mundo, sino que nos colme con Su Jaris increada, para que nos convirtamos también nosotros hombres espirituales y vivamos las agapi de Dios y tenerla viva siempre en nuestros corazones!!! Amín.

† Yérontas Gheorghios Kapsanis, Kazigúmenos Co-guía del Monasterio Grigoriu de Athos (1935-2014, durmió en Señor el día del Pentecostés 2014)

Traducido por Xx.Jj

Una herejía se está gestando en la Iglesia Ortodoxa

Una herejía se está gestando en la Iglesia Ortodoxa…

Por Metropolita de Nafpaktos-Lepanto, Ieroteo Vlajos

 

La trascendencia y lo diacrónico del dogma de la Catarsis, la Iluminación y la Zéosis en la Iglesia Ortodoxa

La palabra «herejía» deriva del verbo “αιρέομαι-ούμαι ereome/ume” y manifiesta la elección y preferencia de un aspecto o parte parcial de la enseñanza que se absolutiza a expensas de la universalidad o catolicidad de toda verdad.

Desde el aspecto Ortodoxo herejía es la desviación de la enseñanza establecida de la Iglesia, tal y como fue formulada y registrada por los Apóstoles, los Padres de la Iglesia, especialmente en los Sínodos Locales y Ecuménicos. Por ejemplo, la enseñanza para la unión de las dos naturalezas en Cristo fue formulada y registrada en IV Sínodo Ecuménico, conforme la cual la naturaleza divina y humana se unieron «inconfundiblemente, inalterablemente, indivisiblemente, inseparablemente” en la hipostasis del Logos.

Cuando uno recalca exageradamente la naturaleza divina a expensas de la naturaleza humana, cae en la herejía del monofisismo. Cuando alguien exagera la naturaleza humana contra la naturaleza divina y, especialmente, contra la unidad de las dos naturalezas, entonces está cayendo en la herejía del nestorianismo.

Lo anterior muestra que debemos aceptar los dogmas de la Iglesia, los cuales fueron formulados en la Santas Escrituras y la Santa Tradición, es decir, los textos de los Profetas, de los Apóstoles y de los Padres, en efecto, los últimos los formularon y los registraron en los Sínodos Locales y en los Ecuménicos, porque de otra manera, se altera la verdad de la fe apocaliptada-revelada y, sobre todo, esta alteración es a través de meditaciones y pensamientos pietistas sobre las verdades dogmáticas de la Iglesia.

 

Los supuestos dos tipos de eclesiología en la Iglesia Ortodoxa

Los últimos tiempos, propaga y se gesta una enseñanza herética que va socavando toda la estructura de la enseñanza ortodoxa. No daría tanta importancia y atención, si yo no viera que esta creencia errónea y kakódoxa se propaga como una peste, que la encontramos en libros y en textos, en teólogos y filosofantes, en artículos y discursos orales que se oyen por las emisoras de radio.

No se ataca directamente la enseñanza dogmática de la Santas Escrituras, los Sínodos Ecuménicos, sino que principalmente se proyectan vilmente e insidiosamente las condiciones previas de la teología ortodoxa.

Se escribe y se dice que los Padres de la Iglesia desde el siglo III en adelante alteraron la tradición eclesiástica primitiva.

La Iglesia antigua, tal como se sostiene de estos, supuestamente vivía el misterio de la Iglesia en la Efjaristía-Eucaristía, y que la Divina Efjaristía “constituye imagen y manifestación preventiva de la Realeza esjatológica de Dios”, por lo que la divina Efjaristía asimila, a medida de lo posible, las comunidades cristianas históricas y locales como “la expresión auténtica de la doxa (gloria, luz increada) esjatológica de la Realeza (increada) de Dios”.

Los puntos de vista y opiniones pueden perecer como plausibles, pero en realidad crean un problema cuando no se interpretan ortodoxamente las realidades sobre la divina Efjaristía como manifestación de la Realeza increada de Dios, y sobre la participación de la doxa increada esjatológica de la Realeza (increada).

Se dice esto, porque los que usan tales expresiones generalmente ignoran o desprecian las enseñanzas de los Padres de la Iglesia, especialmente de San Gregorio Palamás, que: la Realeza increada de Dios es la revelación-apocalipsis de Dios como Luz increada, al igual que sucedió al monte de la Metamorfosis.

Además, no interpretan la doxa, gloria increada de Dios como la Luz increada y la experiencia de la doxa esjatológica como participación y comunión de la Luz increada durante la zeoptía-visión divina de Dios, tal y como la vivieron los tres discípulos en el monte de la Metamorfosis y los Apóstoles el día de Pentecostés, que recibieron el Espíritu Santo y se convirtieron en miembros del Cuerpo resucitado de Cristo.

Esta zeoptía-visión de Dios y la comunión de la doxa-gloria de Dios es la experiencia vivida de la doxa increada esjatológica de la Realeza y experiencia durante la Divina Liturgia de los dignos de esta, los glorificados o divinizados, es decir, los que alcanzaron la zéosis.

Sin embargo, aquellos que usan tales expresiones, como Iglesia, Divina Eucaristía y Realeza de Dios, las interpretan muy externamente, emocionalmente o al menos con un discurso y logos teológico teórico, reflexivo racional y abstracto.

En la divina Efjaristía viven, experimentan la doxa-gloria increada esjatológica de la Realeza los que alcanzan la zeoptía (visión de la luz increada) o a la zéosis y no simplemente los que piensan que participan en ella mecánicamente con sus pazos y debilidades.

La experiencia de la doxa-gloria increada esjatológica de la Realeza no se hace simplemente por las vestiduras bonitas y el canto o con el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo, sin las condiciones imprescindibles previas, sino con la experiencia de la zéosis o divinización en la divina Eucaristía y durante la divina Κοινωνία kinonía Comunión.

Esto muestra la experiencia de la doxa-gloria increada del Reinado de la Realeza increada que tenía Juan el Evangelista durante el día Domingo, y la describe en el Libro del Apocalipsis. Esencialmente, se describe la Divina Liturgia celestial.

La preocupación e inquietud, sin embargo, y la gran problemática se debe principalmente a los que hablan de tal manera abstracta, emocional y reflexiva, en primer lugar, subestiman y ponen de lado las condiciones ortodoxas de participación a “la doxa-gloria increada escatológica”, y por otro lado, aún van más allá para malinterpretarlas.

Afirman, en efecto, que esta vida de la Iglesia primitiva, que se expresaba como «doxa-gloria increada esjatológica del Reinado de la Realeza increada de Dios», la han alterado los mismos Santos Padres en los siglos siguientes!

Es decir, la Iglesia misma que es expresada a través de los Santos Padres, a quienes ella honra y alaba, y finalmente acepta la enseñanza de ellos, supuestamente alteró esta “eclesiología y espiritualidad bíblica básica y primordial cristiana”.

Esto se hizo porque se emplearon, como sostienen, “fuertes presiones ideológicas del gnosticismo cristiano, y especialmente del (neo)- platonismo”, que comenzó en el siglo tercero, y supuestamente es entonces cuando se retrocedió y se derrumbó la eclesiología primitiva. Pero, en el mejor de los casos, «coexiste con una otra espiritualidad (pero también la eclesiología)”.

Por lo tanto, los Padres contribuyeron al abandono y derrumbamiento de la eclesiología primordial, y esto fue aceptado implícitamente por la Iglesia (es decir, una eclesiología se dirige contra la otra eclesiología) o coexisten dos eclesiologías paralelamente.

Esta supuesta “espiritualidad” y “eclesiología” “tiene sus raíces en la teología mística neo-platonizante evagriana (de Evagrio) y la masalianizante (masalianos) makariana (de Makario), y que se fundamente también científicamente por la escuela catequética de Alejandría”.

¡Ahora bien, según estos heréticos, la posterior “eclesiología” se califica por estos “no simplemente un giro o cambio, sino derrumbamiento” de la eclesiología de la Iglesia primitiva!

Cuando hablamos de “teología neo-platonizante evagriana y macariana, se entienden las obras de Evagrio el Ponticós y las de san Macario de Egipto. En el tema de la oración y la ascética, se entiende que estas obras de estos dos, han influenciado toda la posterior tradición patrística que llega hasta Nicodemo el Aghiorita, y está descrita en la obra conocida como “Filocalía de los santos Nípticos”, la que elaboraron los santos Macarios, antes Notarás de Corinto y san Nicodemo el Aghiorita, que es de varias colecciones que habían reunido. Esta colección, reduciendo y añadiendo obras, la tradujo en la lengua rusa-eslava san Paisios Belichkofski, y causó un notable cambio y giro en los países del norte y se destacaron muchos ascetas y santos, y finalmente Santos de la Iglesia.

Por eso los que sostienen la anterior opinión, idea y punto de vista van duramente contra el libro de la Filocalía de los santos nípticos, de la cual el subtítulo es: “por la en Praxis y Zeoría (contemplación espiritual) Filosofía (divina) Ética, el nus del hombre se purga, se limpia y se sana (Catarsis), se ilumina (Iluminación) y se perfecciona (Zéosis o Glorificación, Divinización)”. Por eso la obra de colección de los Santos Nicodemo el Aghiorita y Macario Notara, los cuales la Iglesia ha inscrito al Aghiologio-censo de Santos, cosa que demuestra que la tradición niptico-filocálica es reconocida como condición y presuposición de la sotiría (redención, sanación y salvación) y de la zéosis del hombre, por supuesto es en combinación imprescindible con los Misterios de la Iglesia que es muy importante.

Aquellos que tienen la visión y opinión mencionada anteriormente, califican la Filocalía como “como callejones sin salida, nihilistas del programa filocálico anti-moderno de los santos Nicodemo y Macario.

Por tanto, así según esta moderna y protestantizante visión y opinión, la eclesiología “primitiva” retrocedió y derrumbó o en el mejor de los casos funcionan paralelamente las dos eclesiologías dentro en la Iglesia Ortodoxa.

Tal punto de vista y opinión, sin embargo, confunde a los fieles. Y lo más sorprendente es que esta confusión, según las palabras de estos desafiantes, supuestamente fue hecha por la misma Iglesia a través de sus Padres. Es decir, según ellos, la Iglesia misma se auto-anula o se contradice por sí misma.

Creo firmemente que esta teoría protestantizante es verdaderamente una herejía, y una dinamita dentro de los cimientos de la misma Iglesia.

Por lo tanto, según esta teoría desde el siglo III y después, la teología y la eclesiología de la Iglesia pasa por un cambio y en esto contribuyeron Evagrio del Ponto junto con Macario el Egipcio. Evagrio separa el nus de los sentidos y el intelecto (mente, diania) y esto se considera como un «misticismo teórico».

Por el contrario, Macario el Egipcio devuelve el nus al corazón, de modo que se expresa un “materialismo espiritual”. Así, la “problemática evagrio-maximiana «, «la base (nueva) platónica de la posición evagriana” se hace también “base de Gregorio Nacianceno y de Gregorio de Nicea.”

La teología de la oración, como Evagrio ha expresado y formulado, pero también Macario el Egipcio “traspasó los siglos con la validez y el prestigio de personalidades importantes que han aplicado, igual que Máximo el Confesor, Juan de la Escalera, Hesiquio el Presbítero, el Filotheo el Sinaita, Isaac el Sirio y otros muchos, para consolidarse de forma dogmática el siglo 14 por Gregorio Palamás y los hisijastas de Athos”. “El Pseudo-Dionisio según ellos, y san Dionisio demostrado por la Iglesia, tomó forma evagriana: catarsis, iluminación, zéosis» e influyó también a San Máximo el comentarista de “pseudo-dionisio”.

Se ve claramente que, de acuerdo con esta teoría, las dos expresiones de la vida hisijasta, es decir, “el misticismo espiritual contemplativo” y el “materialismo espiritual” de Macario el Egipcio pasaron por san Gregorio el Teólogo, por san Gregorio de Nicea, por san Máximo el Confesor, por san Simeón el Nuevo Teólogo, dentro en la Iglesia y resultaron a san Gregorio Palamás. Así que, según ellos, el hisijasmo y el contemporáneo monaquismo fueron formados por estas dos directrices.

Esta nueva teoría, tratando de derribar la vida ascética tradicional de la Iglesia Ortodoxa, sostiene que los grados de la vida espiritual, la catarsis, la iluminación y la zéosis son por influencia y efecto origenista (de Orígenes).

De acuerdo con este punto de vista, Evagrio influenciado por Orígenes y toda esta influencia afectó a los Padres posteriores, (a Macario el Egipcio, a los Padres Capadocios, a Máximo el Confesor, a Simeón el Nuevo Teólogo, a San Gregorio Palamás, etc.) y llegó hasta San Nicodemo el Aghiorita y por supuesto, a los santos padres de la Filocalía.

Algunos llegan hasta el punto de considerar que las zeoptías-visiones divinas de los santos hisijastas son “demonio-fantasmas”, “fantasías demoníacas”, “monstruosidades movidas por los demonios”, “movidas caprichosas, demenciales y disparatadas de individuos”, “cosas abominables”, etc… y que el santo hisijasmo, la vida de los contemporáneos hisijastas son situaciones mágicas e influencia del Hinduismo. Otros por su parte, las realidades sobre la santa hisijía y la visión, contemplación de la Luz increada las interpretan como situaciones emocionales, enfermedad de los nervios, alucinaciones etc…

 

Refutación sumaria

La aparición y manifestación de esta herejía gestante en la Iglesia Ortodoxa que antes nos hemos referido, muestra la seriedad del tema y no debe quedarse sin respuesta, porque de otra manera se crea un tumor maligno dentro en el cuerpo de la Iglesia con consecuencias imprevisibles. A continuación se hará una refutación sinóptica de esta teoría kakodoxa y maligna consideración y en la siguiente unidad el tema será analizado más y a fondo.

En primer lugar, se debe enfatizar que no puede haber doble «eclesiología» y doble «espiritualidad» dentro de la Iglesia. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, y lo que se caracteriza o califica como espiritualidad es la en Cristo y Espíritu Santo vida, la que el cristiano está viviendo con los santos Misterios y la tradición ascética, práctica.

La verdadera eclesiología está estrechamente vinculada a la encarnación de Cristo y del Pentecostés. Por otra parte, el hesicasmo o hisijasmós no constituye una eclesiología en particular, sino que es la vida evangélica, el cumplimiento y aplicación de los logos-mandamientos de Cristo y es el requisito imprescindible de la participación de la energía increada de Dios, catártica, iluminadora y glorificante (o divinizante, deificante, la zéosis).

El culto de la Iglesia y las oraciones, bendiciones de los Misterios presentan toda esta tradición hisijasta, la cual fue consolidada también sinódicamente por el Sínodo del año 1351, Sínodo en el cual es considerado como el 9º Sínodo Ecuménico (el 8º es la de san Fotio)

Además, por toda la enseñanza de la Iglesia conocemos que hay identidad de enseñanza y experiencia de los Profetas, de los Apóstoles y de los Santos Padres.

Los Apóstoles no se diferencian de los Profetas, ni tampoco los Padres de los Apóstoles y los Profetas, y por tanto, es común la experiencia y la fe de ellos. La diferencia está en que en Antiguo Testamento y en la vida de la Iglesia veían el Logos increado no encarnado, en cambio en el Nuevo Testamento y la vida de la Iglesia ven, participan y comulgan con el Logos encarnado. Todo lo demás es común.

Es característico el logos de san Gregorio Palamás: La salvífica perfección es creer, actuar y compartir las mismas realidades que creían los Profetas, los Apóstoles y los Padres de la Iglesia, a los cuales apocaliptó-reveló el Espíritu Santo sobre Dios y Sus creaciones.

Incluso, por la teología de la Iglesia conocemos que una cosa es la experiencia de la zeoptía (visión divina, de la Luz increada) que se realiza con logos-verbos increados y otra cosa es la descripción de esta experiencia que se hace con logos-verbos, conceptos, significados e imágenes o iconos creados.

La diferencia entre los Profetas, los Apóstoles y los Padres en la terminología no es una diferencia en la experiencia. Ciertamente, en el siglo 3 y 4 los Padres y los maestros utilizaron una especial terminología, la cual tomaron de la lengua de su época con el fin de afrontar y refutar a los herejes helenizantes, pero esto no significa que han cambiado también el contenido de la terminología.

El padre John Romanidis decía: «El trato y afrontamiento de la kakodoxía (mala alabanza y opinión) es la necesidad de agregación o añadidura a la terminología. Afrontando a los kakodoxos utilizamos símbolos, es decir, estos conceptos y significados e intentamos a atacar la kakodoxía en su corazón”.

Así que es paradójico el hecho de ser considerada como origénica (Orígenes) o neoplatónica la enseñanza sobre Catarsis, Iluminación y Zéosis, porque los Padres adoptaron estos términos, que de todas formas se encuentran en la Santas Escrituras tanto como lexis-palabras o como realidades.

San Cirilo de Alejandría como fue acusado de que utilizaba frases de Nestorio, en una carta suya, la que fue incluida en las Actas del Tercer Sínodo Ecuménico; escribe que no hay que esquivar todo lo que dicen los herejes, porque hay cosas también en ellos que son acordes con nuestra enseñanza. Él escribe en concreto: “No hace falta rechazar y abandonar todo lo que dicen los heréticos; porque muchas cosas de ellos confiesan son lo mismo que nosotros confesamos”.

A continuación, enumera ejemplos relevantes en relación. Esto significa que no importa si alguna terminología fue introducida por Orígenes, Evagrio de Pontos o Macario de Egipto, sino que lo importante es que esta fue adoptada por san Juan Crisóstomo, san Basilio el Mago, san Gregorio el Teólogo, san Gregorio de Nicea y los Padres posteriores y fue consolidada sinódicamente, porque constituye propiedad de la Tradición Ortodoxa.

Por lo tanto, es una mentalidad kakodoxa, maligna, el que sea calificada la enseñanza de la Iglesia, la cual fue y es vivida por los Padres de la Iglesia, como origénica, evagriana, macariana etc…

Además, hay una gran diferencia entre teología y filosofía, y no simplemente el uso de los términos. La teología es el fruto de la apocálipsis-revelación de Dios a los glorificados, divinizados, los que alcanzaron la zéosis, mientras que la filosofía es el fruto de la meditación y el descubrimiento-anakálipsis de la lógica del hombre.

Para calificar la tradición hisijasta como origénica, macariana e incluso neo-platónica, porque existe una similitud exterior en las palabras-lexis, es una interpretación frívola, si no expresa también algo más profundo, es decir, es un intento de minar y socavar la tradición ortodoxa hisijasta.

Cuan superficiales y frívolas son estas conclusiones se ve también de cómo estas personas pueden acusar de la misma manera a los Padres de la Iglesia que tomaron esta terminología (logos, persona, sustancia-usía, hipóstasis, energía, etc.) y otros eventos culturales externos de los paganos y de los herejes, y calificar como idólatra la teología de los Padres del Dios Triuno y toda su eclesiología.

En este punto llegaron Harnak y otros protestantes, y no se excluye que lleguen también aquellos ortodoxos (algunos ya llegaron), que piensan falsa y frívolamente y fuera de la Tradición Ortodoxa, ya que ignoran el contenido celeste y profundo de ella.

Finalmente, el punto de vista y la opinión de que en la Iglesia domina una doble eclesiología –la primitiva y la posterior- es la llamada «teología metapateriki-meta o post-patrística o después de los Padres», es decir, una visión y aspecto que es transmitido de los Protestantes y algunos Ortodoxos, los cuales intentan de este modo y manera negar la enseñanza de los Padres, el culto de la Iglesia, la tradición hisijasta, y por supuesto, el monaquismo o vida monástica.

Y es sorprendente, en realidad, el hecho de que se intente protestantizar la teología ortodoxa por ser elogiada por los anteriores ”teólogos” (tiólogos) y filosofantes, y sea atacada y socavada la Parádosi-Tradición hisijasta, eclesiástica, patrística, a favor de una supuesta “eclesiología primitiva”, la que se refiere en la Divina Efjaristía, en la Realeza increada de Dios y se sostiene simplemente en los textos del Nuevo Testamento.

Con las cosas que se dicen por estos nuevos protestantizantes y filosofantes “teólogos”, se ve claramente que se hace un intento y esfuerzo de tergiversar toda la tradición ascética y vida de la Iglesia Ortodoxa, tal y como es expresada y vivida por sus grandes Padres, o sea, los Padres Capadocios, como la de san Basilio el Magno, de san Gregorio el Teólogo, de san Gregorio de Nicea, de san Dionisio el Areopagita, de san Máximo el Confesor, de san Juan Damasceno, de san Simeón el Nuevo Teólogo, de san Gregorio Sinaita, de san Gregorio Palamás el Megadidásklos y de todos los Padres Nípticos-Filocálicos de la Iglesia hasta los actuales nuevos, y también de todos los santos ascetas que hemos conocido los últimos años (como son José el Spileota o de la Cueva, Efrén de Katunakia, Paisio el Aghiorita, Porfirio Kafsokalivita, Efren de Filotheu etc…), los cuales hablan de la vida ascética-práctica, la metania, la oración noerá o del corazón y en general hablan sobre el camino del hombre hacia Dios a través de la Catarsis, la Iluminación y la Zéosis o Divinización.

Esto crea también otro problema serio que socava toda la Eclesiología de la Iglesia. Es decir, se interpretan los dogmas de la Iglesia fuera de las condiciones básicas que son la experiencia, la cual es concretada en la Catarsis, la Iluminación y la Zéosis, y también es socavada la vida mistiríaca de la Iglesia, es decir, el Bautismo, el Crisma, la Divina Efjaristía y todos los Misterios, cuando se desconectan de la vida ascética, tal y como es expresada en la Catarsis, la Iluminación y la Zéosis, glorificación o divinización.

Conocemos, sin embargo, que ni los Sacramentos son desconectados por la tradición hisijasta, porque esto constituye en una forma o modo mágico de vida, ni tampoco la tradición hisijasta se vive sin los Misterios de la Iglesia, porque esto conduce a la filosofía oriental y al masalianismo.

 

Análisis más amplios

La breve refutación de esta herejía que se está gestando en la Iglesia Ortodoxa, que antes hemos referido, nos da la capacidad y posibilidad de avanzar en puntos de vista y constataciones más amplias, esencialmente extender estos pensamientos para ser afrontada esta situación peligrosa que puede perjudicar y dañar a los miembros de la Iglesia.

Porque, tal como se ve claramente, se trata de una maligna actitud y costumbre protestante, que ha sido introducida al organismo de algunos miembros de la Iglesia y no debería convertirse en un virus maligno eclesiástico que trepe e infecte al organismo de la Iglesia Ortodoxa.

Para refutar y derrumbar todas estas teorías, podría remitir a los dos tomos que he editado con el título “Dogmática Empírica”, en los cuales se presenta la enseñanza del auténtico dogmatólogo padre Ioanis Romanidis, el cual conoció todos estos aspectos y puntos de vista en América, por la teología escolástica y la protestante en las que estudió y nos ha presentado la autenticidad del pensamiento patrístico y vida.

Todos estos puntos de vista que fueron formulados por algunos teólogos contemporáneos son afrontados muy bien por Ioanis Romanidis, en textos que serán publicados también más tarde, y esta es la razón por la que han malhablado y calumniado mucho contra el Padre Ioanis.

Pero la verdad brillará, ya que Dios no permitirá que la vergüenza prevalezca dentro del espacio santificado y bendecido de la Iglesia Ortodoxa, como lo fue en la historia de la Iglesia. Lo auténtico aguantará a las presiones y permanecerá en el tiempo, mientras que lo falso desaparecerá.

A continuación resaltaré algunos puntos característicos que demuestran esta malicia herética protestante que también afectó a algunos ortodoxos, de modo que no sean convertidos en virus malignos espirituales y eclesiásticos y causar enfermedades a los Cristianos.

 

Las condiciones de teologizar ortodoxamente.

Los Santos Padres nos enseñaron que, cuando se trata de afrontar una enseñanza se deben recalcar las condiciones de la teología ortodoxa. La pregunta es: ¿quién es en última instancia el teólogo en la Iglesia y quién puede teologizar? Es característico que San Gregorio el Teólogo, al comienzo de sus logos teológicos, con los que afrontó la herejía de los arrianos, especialmente a los eunomianos de su tiempo, que era la principal herejía entre los arrianos, los cuales arrianos usaban argumentos filosóficos, hizo falta hacer un logos sobre las presuposiciones y condiciones de teologizar ortodoxamente, es decir, recalcó quién puede y debe teologizar.

Allí, San Gregorio, el teólogo, habla sobre «los elegantes en logos», que se alegran “de las impías charlatanerías” y las contracciones “de la pseudognosis- falso conocimiento”, que son también “sofistas de logos paradójicos y absurdos.

Con el logos filosófico de los eunomianos, “peligra que sea un juguete (de invenciones humanas) nuestro gran misterio”. El eunomiano que teologiza filosóficamente y vive fuera de la tradición de la Iglesia lo llama “dialéctico y charlatán”.

Es por esto que aclara cuáles son los requisitos básicos de la teología ortodoxa. Dice que la teología no es cualquier trabajo, sobre todo de aquellos que provienen de lo bajo o inferior. No es trabajo de todos teologizar, sino de los “examinados y transcendidos en zeoría contemplación espiritual y ante todo de los que están catartizados (purgados y sanados) de cuerpo y psique a gran medida o lo máximo posible”.

Y eso es imprescindible porque es muy peligroso “lo sucio y no catartizado abordar, tocar los limpio y puro”, tal y como para un ojo enfermo es peligroso el rayo del sol. Por lo tanto, aquel que teologiza antes debe hacer su catarsis, de otro modo resulta en herejía. Y para tener estas condiciones y presuposiciones de la teología debe pasar dentro de la ᾐσυχία hisijía.

Es decir, podemos teologizar «si nos hemos ocupado y liberado de las suciedades y perturbaciones exteriores, y la parte hegemónica de nuestra psique no se confunde de los elementos sucios o tipos miserables y engañosos”, es como si las letras de la caligrafía se mezclan con letras feas o la fragancia de la mirra con lo sucio y pestilente.

Primero uno debe ocuparse, estudiar y practicar para conocer a Dios.

Esta enseñanza de San Gregorio el Teólogo, que se indica y antepone en sus logos teológicos, muestra claramente que se da una importancia grande a las condiciones y los requisitos de la teología ortodoxa, porque cuando estas condiciones son alteradas, entonces el hombre sin escapatoria es conducido a la desviación de la verdad y, por lo tanto, a la kakodoxía (mala opinión y alabanza) y a la herejía.

Por lo tanto, las condiciones y los requisitos previos para la teología ortodoxa son la santa hisijía, la ocupación sobre Dios, la catarsis del corazón de los pazos y la iluminación del nus. Estas cosas que dice San Gregorio el Teólogo no es otra eclesiología posterior, sino la eclesiología correcta que encontramos en los Apóstoles, pero también en los profetas del Antiguo Testamento, y cuando esta es suprimida, entonces no hay ninguna certeza sobre la representación, prestación y efectividad de la ortodoxa enseñanza y eclesiología.

En el logos “la Epifanía”, San Gregorio el Teólogo, habla de la catarsis, alumbramiento o iluminación y la zéosis como condición imprescindible de la teología ortodoxa, para llegar el hombre al carisma de la verdad y trabajar “para Dios vivo y verdadero”.

Solo así puede uno filosofar-teologizar sobre Dios. Y a continuación determina el modo o manera de la teología ortodoxa: “Donde hay temor a Dios allí está el cumplimiento de los mandamientos-logos; donde hay cumplimiento de los mandamientos, allí hay catarsis del cuerpo de la nube que se añade y se asienta sobre la psique y no la permite ver el rayo divino; donde hay catarsis allí también alumbramiento; donde hay alumbramiento, allí también el cumplimiento y plenitud del deseo a los que con anhelo desean las cosas superiores y grandiosas o por encima de lo superior; (es decir, desean a Dios que es mayor que cualquier cosa magna)”

Es decir, la catarsis, la iluminación o alumbramiento y la gnosis de Dios la califica como terapia del hombre. Al sacerdote lo quiere como terapeuta, (cura de curar. Sanar no curandero) la terapia se hace dentro en la Iglesia por los Misterios y la ascética ortodoxa, y toda la obra de la humanización divina aspiraba y ambiciona a la terapia del hombre. Y cuando uno habla sobre terapia del hombre, la localiza en el mundo interior del hombre, al corazón (psicosomático).

Esto es imprescindible «por eso uno primero tiene que hacer la catarsis de sí mismo y después de su limpieza o pureza debe hablar”. Aquí claramente se refiere a la catarsis, iluminación-alumbramiento y camino hacia lo “magno-mega”, es decir, a la visión de la luz increada, la θεοπτία zeoptía, entonces se obtiene el verdadero conocimiento o gnosis de Dios, (la teognosía).

La santa hisijía es la forma de vida ortodoxa, tal y como lo encontramos en las Santas Escrituras y en la Parádosi-Tradición de la Iglesia y tal como la han vivido los Profetas, los Apóstoles y los santos a través de los siglos. No se trata de una “eclesiología” posterior que socavó y neutralizó la “eclesiología primitiva”.

Ni siquiera algunos Padres influenciaron a otros Padres posteriores. Me pregunto: ¿los que expresan y formulan tales puntos de vista creen y consideran a los Padres de la Iglesia como tontos e inmaduros que simplemente aceptan sin examinar algunas teorías creadas por unos otros y las cuales teorías alteran la tradición-parádosi de la Iglesia, y entonces ellos ingenuamente contribuyen a la desviación de la teología ortodoxa?

¡Y lo peor es que supuestamente viene a continuación la Iglesia a través de los Padres en los Sínodos Ecuménicos y confirma y garantiza esta alteración! Me sorprendo cómo este tipo de sofismas son sostenidos por supuestos cristianos ortodoxos, que rumean estos puntos de vista y aspectos protestantes.

Los puntos de vista que antes nos hemos referido subestiman y ponen de lado totalmente la presencia del Espíritu Santo a la Iglesia y la enseñanza de que los santos son glorificados o divinizados (zéosis), tal y como se recalca repetidamente en los textos de los Padres y los Sínodos Ecuménicos.

Hablando sobre la forma de vida hisijástica, entendemos toda la vida evangélica, que se refiere a la lucha para afrontar al diablo, la muerte y el pecado, sobre la terapia “psicoterapia” de los loyismí, la pureza del corazón, la energetización de la noerá energía de modo que el nus esté orando claramente a Dios, la adquisición de la agapi incondicional, la psicoterapia de la parte tripartita de la psique, etc…

Esta vida ascética-práctica está estrechamente vinculada a la vida mistiríaca y es la quintaesencia del modo de vida evangélica-eclesiástica.

Cabe señalar aquí que Evagrio del Ponto, por el que los neo-protestantizantes teólogos consideran que ha introducido la desviación de la “eclesiología primitiva” y que supuestamente influyó a San Gregorio el Teólogo, fue ordenado diácono por San Gregorio el Teólogo y sirvió como su diácono, cuando era arzobispo de Constantinopla. Ciertamente, Evagrio recibió una influencia de Orígenes, en algunos aspectos, pero en temas y cuestiones teológicas fue influenciado por los Padres de Capadocia, y de hecho su enseñanza ascética refleja la tradición monástica del desierto, como la experimentaban en su tiempo, como sostiene el P. George Florovsky.

De todas formas, la teología de San Gregorio el Teólogo no puede considerarse como influencia por Evagrio del Pontos, más bien sucedió todo lo contrario, que San Gregorio el Teólogo en los asuntos y temas hisijásticos influenció a Evagrio, el cual registró esta tradición hisijasta con su propia forma léctica o de dicción.

Aquí se debe señalar que el título de San Gregorio es el Teólogo y no es Nacianceno, como lo decían despectivamente los enemigos arrianos en su época y lo repiten los protestantes de nuestra época, pero también algunos Ortodoxos que son influenciados y afectados por ellos.

Nosotros los ortodoxos lo estaremos llamando tal y como lo llama la Iglesia Ortodoxa, es decir, San Gregorio el Teólogo, Arzobispo de Constantinópolis.

Con lo que a continuación se escribirá, se aclarará aún más esta enseñanza de san Gregorio el teólogo.

La experiencia de la doxa (gloria, luz increada) de Dios y su formulación.

La Iglesia es el Cuerpo de Cristo y los miembros de la Iglesia son miembros de Su Cuerpo resucitado y viven con los misterios y ascéticamente (en práctica, ejercicio espiritual). No hay dos o más tipos de eclesiología, ni un tipo de eclesiología sucumbe y retrocede por la presión de un otro tipo de eclesiología, sino que una es la eclesiología, tal como se determina de toda la vida de la Iglesia Ortodoxa.

Los Padres de la Iglesia no alteraron la «tradición primitiva» que heredaron, sino que viven orgánicamente “junto con todos los santos”, son incorporados en la unidad de los Profetas, de los Apóstoles y de los Padres.

La Iglesia misma a través de los Padres que están iluminados por la energía increada del Espíritu Santo, ellos mismos viven la experiencia de la doxa-gloria increada de Dios y la formulan de acuerdo con los desafíos de su tiempo. Así se conserva la misma verdad revelada-apocaliptada, pero a veces los términos y las palabras cambian sin perder su significado espiritual.

Así que, la palabra zéosis no existe en las Santas Escrituras (en san Dionisio el Areopagita sí y desarrollada), pero a través de ella se formulan conceptos y significados que tienen otras palabras, como perfección, glorificación, etc. En la Santa Escritura no podemos encontrar la palabra homoúsios y otros términos similares.

Los Padres tomaron esta terminología de la filosofía, como la usaban los herejes de aquella época, la despojaron del significado que tenía y la dieron un significado y sentido diferente. Esto, según los puntos de vista de los teólogos intelectuales y pensadores, ¿es una distorsión de la teología ortodoxa y de la eclesiología?

Lo que hicieron los Padres en el dogma lo hicieron también en los preceptos y condiciones del dogma, que es la santa hisijía, la catarsis del corazón, la oración interior noerá o espiritual, la zeoptía-visión divina, etc.

Igual que no podemos culpar a los Padres de suprimir supuestamente la “teología primitiva” en el dogma de la Santísima Trinidad, porque usaron la terminología filosófica de su tiempo, así tampoco podemos culpar a los Padres porque usaron algunos términos de la filosofía neoplatónica o porque incluso aceptaron términos utilizados por Evagrios Pontikós y San Makarios el Egipcio. No es ni se trata de una eclesiología diferente y opuesta, sino de la misma eclesiología, la cual se formula con los términos que mejor otorgaban o definían la experiencia que ellos mismos vivían como glorificados, divinizados, o poseedores de la zéosis.

En realidad, los Padres de la Iglesia utilizaron diferentes términos del lenguaje filosófico de su tiempo para derrumbar y anular las posiciones de la filosofía y los puntos de vista de los herejes, como veremos en otra unidad.

El que no pueda entender la diferencia entre los verbos, logos increados y creados verbos, logos y conceptos, como decía el páter Ioanis Romanidis, no puede comprender en lo mínimo la teología ortodoxa. Una cosa es la experiencia de la doxa (gloria, luz increada) y otra cosa es la formulación, descripción y registro de esta experiencia.

Los Padres vivieron en una época que predominaba la filosofía helénica y fue necesario usar la terminología de su época para hacer frente a los cristianos helenizados (los Padres eran helenos cristianizados). Si vivieran en nuestra época utilizarían la terminología de nuestra época para el hombre, es decir, utilizarían los términos biológicos (p. Ioanis Romanidis), cuando, por supuesto, no se socaba ni se derrumba la terminología de los Sínodos Ecuménicos.

De todas formas, la terminología que se utilizó por los Padres, consolidada y establecida en los Concilios Ecuménicos, ahora ya es un hecho empírico, es parte de la Parádosi-Tradición inalienable, inalterable y uno no puede, en nombre de una supuesta antigua eclesiología, derrocarla y demolerla.

Los primeros estudios del Padre John Romanidis sobre los Padres Apostólicos de la Iglesia y también en el Efjologhio (libro de bendiciones y oraciones) de la Iglesia Ortodoxa revelan que la tradición níptico-ascética es la parte más esencial de la Parádosi-Tradición Ortodoxa, es la que muestra las condiciones y los verdaderos requisitos previos de los dogmas ortodoxos y de toda la vida eclesiástica… https://logosortodoxo.es/teologia-ortodoxa/santa-tradicion-de-la-una-santa-iglesia-catolica-apostolica-ortodoxa/

 

La tradición níptica y las Santas Escrituras

El sentido y significado de la parádosi-tradición níptica-hisijástica de catarsis, iluminación y zéosis se encuentra en las Santa Escritura -Antiguo y Nuevo Testamento-, cuando es interpretada en condiciones y preceptos ortodoxos y no por la teología interpretativa o hermenéutica protestante.

En mis libros publicados de vez en cuando, he proporcionado mucho material sobre este tema, pero aquí me conformaré con algunos ejemplos.

Las bienaventuranzas de Cristo, que es Su primera enseñanza, muestran lo que es exactamente la vida espiritual y conservan todos los rasgos característicos de la tradición níptico-hisijástica de la Iglesia Ortodoxa.

En estos se hace referencia sobre la pobreza del espíritu, como condición para el reinado de la Realeza increada de Dios; sobre el luto según Dios que conduce a la súplica; sobre la apacibilidad o mansedumbre como condición para heredar la tierra; sobre la sed y el hambre; sobre la justicia de Cristo que trae la saciedad espiritual o plenitud; sobre la misericordia que arranca la misericordia increada de Dios; sobre la pureza del corazón por el cual uno contempla, ve a Dios; sobre ser pacificador, porque así uno se convierte y se hace en hijo de Dios; sobre la persecución y la calumnia por Su causa, porque así se adquiere la alegría, el gozo y el salario en los cielos (Mt 5, 1-13).

Uno al estudiar cuidadosamente estas bienaventuranzas, las cuales en realidad constituyen el verdadero estilo y modo de vida eclesiástica, ve que se exhorta y se insta a los cristianos a guardar y aplicar los mandamientos-logos de Cristo, pero principalmente observa que todos los grandes bienes, la visión de Dios, la participación, comunión de la Realeza increada de Dios, vivir la adopción es un requisito previo para la vida ascética (práctica o ejercicio espiritual), que es la humildad, el luto, la apacibilidad, la catarsis del corazón, la persecución y el martirio para la doxa-gloria increada de Cristo.

A continuación, si uno estudia el hecho de la Metamorfosis de Cristo en el Monte Tabor y la participación de la doxa (gloria, luz increada) de los tres Discípulos (Mat 16, 28 y 17, 1-8), en combinación con la revelación de Cristo Resucitado y la vivencia experiencia del misterio del Pentecostés, entonces uno entiende qué es y en qué consiste la vida espiritual.

El Apóstol Pedro en sus epístolas universales se refiere a toda esta vida hisijástica que deben vivir los Cristianos: “Y esto, porque la divina dinamis (potencia y energía increada) de nuestro Señor Jesús nos ha regalado todo lo que ayuda y conduce para la vida espiritual y la piedad. En efecto, estas cosas y realidades nos las dio por su profundo conocimiento con exactitud del verdadero Dios, el Cual nos ha liberado del engaño y la culpa, gracias a Su infinita doxa (gloria, luz increada) y virtud. Y por medio de estos divinos regalos perfectos han sido dadas a nosotros las grandes promesas, de modo que atraídos y reforzados por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia o deseo pecaminoso” (2Ped 1,3-4);

Uno tiene que alejarse de la mentalidad secular, mundana y alcanzar la κοινωνία kinonía comunión con Dios. Luego se refiere a la fe asociada con la virtud, la gnosis-conocimiento, la templanza, el autodominio, la paciencia, la piedad, la filadelfia-amor fraternal y la agapi (amor incondicional).

Con todo esto el hombre llega al reconocimiento de Cristo. Aquel que no tiene estas virtudes “está ciego, habiendo olvidado la catarsis (purgación y purificación) de sus antiguos pecados” (2Ped 1, 5-9)

Exhorta a los cristianos luchar para lograr su propósito: “1:10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa la entrada en el eterno reinado de la realeza de nuestro Señor y salvador Jesús Cristo (2 Ped. 1 10-11).

Por tanto, determinando qué es esta Realeza increada de Dios se refiere a la develación, manifestación, apocálipsis de la doxa (gloria, luz increada) de Dios en el Monte Tabor, donde se discierne claramente de la filosofía, la cual es “mitos o fábulas de sofistas”: “1:16 Porque no os hemos dado a conocer el poder y la parusía-venida (Segunda Presencia) de nuestro Señor Jesucristo siguiendo mitos o fábulas filosofadas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su gloriosa majestad (durante Su Metamorfosis). Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria (durante Su Metamorfosis), le fue enviada desde la magnífica doxa-gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. Tenemos también el logos profético más seguro, al cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones, (2 Ped 5,19)

En este texto apostólico se ve y se muestra claramente cuál es la llamada de los cristianos, qué es el reinado de la Realeza increada de Dios, que uno se hace digno de esta zeoría contemplación espiritual y, por supuesto que se trata de la experiencia de la doxa increada que se distingue de toda filosofía mundana, platónica y neoplatónica.

La tradición hisijasta se ve al capítulo primero de la 1ª Epístola universal del Apóstol Pedro. Allí se insta a todos los cristianos que ciñen sus διανοίας dianias (mentes, intelectos), estén con nipsis (nipticando) y tener plena esperanza “sobre la jaris (energía increada) manifestada en vosotros en apocalipsis-revelación de Jesús Cristo”, como hijos de la obediencia no correlacionar con los deseos que tenían durante el tiempo de la ignorancia, antes del Bautismo, sino que vivan de acuerdo con la llamada de Santo Dios, convertirse ellos en santos, en toda relación, (1Ped 1, 13-17).

Y aquí la vivencia de grandes bienes presupone la concentración del intelecto-mente-diania, la nipsis, la esperanza del disfrute de Dios, es decir, de la zeoptía (visión divina), y de esta manera se convierten en santos.

La santidad no es algo dado mecánicamente y mágicamente, sino que presupone la operación de la energía increada de Dios y la sinergia del hombre.

Estos son algunos ejemplos del Nuevo Testamento, pero hay muchos pasajes de este tipo que muestran toda la perspectiva de la catarsis del corazón, de la iluminación del nus y de la zeoptía (visión divina), para que los Padres no tengan la necesidad de adoptar y asumir esta enseñanza del platonismo y del neoplatonismo. Uno puede encontrar mucho material rico en las cartas del Apóstol Pablo, tal y como lo hice en un texto mío titulado: “La hisijía y la zeoptía en las cartas del Apóstol Pablo”.

La tradición niptico-hisijástica y los santos Padres.

La tradición hisijasta se encuentra en todos los textos patrísticos. No hay un Padre de la Iglesia que tenga experiencia de vida espiritual y no se refiera a la catarsis, a la iluminación y a la zéosis.

No se trata de una influencia por la filosofía de Platón y de la Neoplatónica, sino de expresar sus experiencias a través de los términos de su tiempo.

Además, como se mencionó anteriormente, Evagrio el Póntico, en este punto registró la tradición hisijasta que encontró en los monjes de Palestina.

Por lo tanto, es blasfemo considerar a los Padres como inmaduros espiritualmente, de modo que sean influenciados por la filosofía neoplatónica. Y si aún fueron influenciados exteriormente, verbalmente, en realidad con las palabras que tomaron, formularon y registraron toda la tradición níptica-litúrgica de la Iglesia.

San Gregorio el Teólogo a menudo se refiere a la catarsis, la iluminación y la zéosis. Anteriormente, fueron referidos algunos pasajes en los que parece que la catarsis, la iluminación y la zéosis son el camino y modo imprescindible de la teología ortodoxa, y fuera de estas condiciones existe el peligro de herejía y error.

Aquí debemos referir su logos sobre el sacerdocio, que justifica el porqué, cuando se le puso el tema de sacerdocio, lo evitó y se marchó al Pontos. Entre otras cosas dice que vino en su interior “el eros-amor ardiente del bien de la hisijía y de la partida, de la que era amante desde el principio”.

A continuación menciona la razón por la que buscaba la catarsis e iluminación o alumbramiento, porque la obra del sacerdocio es grande, porque “puro solo el tacto tiene” y debe limpiar y alumbrar también el logos con “la luz de la gnosis” y también el nus y el oído.

Es peligroso para uno teologizar si no se limpian estos tres, si el nus no se ha iluminado entonces el logos se enferma, y al oído sucio no limpio, no cabe.

Lo más sorprendente de todo es que este logos de san Gregorio el Teólogo, además de que se refiere a la catarsis, la iluminación y la zeoptía o zéosis, que son atributos imprescindibles no sólo de la teología ortodoxa sino también de la diaconía o servicio del sacerdocio, y amplía el logos sobre la terapia “psicoterapia” del hombre.

Es decir, la catarsis, la iluminación y la gnosis (increada) de Dios las califica como terapia del hombre. Al sacerdote lo quiere como terapeuta, la terapia se hace dentro en la Iglesia por los Misterios y la ascesis ortodoxa, y toda la obra de la divina humanización o encarnación aspiraba a la terapia “psicoterapia” del hombre. Y cuando habla sobre terapia, uno la localiza, identifica con el mundo interior del hombre, el corazón (psicosomático o espiritual).

“En nosotros toda la terapia y el intento apunta hacia al hombre escondido del corazón, o sea, al hombre interior; y el combate se hace contra este que desde nuestro interior contraataca y combate utilizando las mismas armas contra nuestro, es decir, el mismo mal de sí mismo o ego con los defectos de carácter que es lo más terrible de todo, nos entrega a la muerte que proviene del pecado.

 

San Gregorio de Nisis define la virtud, y presenta al profeta Moisés como un tipo o modelo de hombre perfecto.

Así, en su obra «En la vida de Moisés», habla de la tradición hisijástica, la cual es imprescindible para la teognosía (conocimiento de Dios). Se adapta plenamente al estado espiritual del hombre, esto que se hizo en el Antiguo Testamento durante la aparición de Dios en el monte Sinaí.

Es decir, Dios le ordenó a Moisés que se limpie, se purifique el pueblo de toda contaminación, que sean alejados también los animales de la montaña y suba sobre la montaña sólo él. Se trata de la catarsis de la psique y del cuerpo, y también del alejamiento incluso de las prendas de piel que son la mortalidad y la corruptibilidad.

Hablando sobre la elevación del hombre a la zeoría (contemplación espiritual) de Dios, escribe: “Por tanto, camino para él hacia esta gnosis se hace la pureza no sólo del cuerpo que se expía al rociar con “agua bendita” sino también de las prendas de toda mancha ya que fueron lavadas por el agua”.

La catarsis y la pureza, se refiere a la psique-alma y al cuerpo. “Esto significa el que uno sea purificado y limpio de todo, éste que trata de avanzar a la zeoría contemplación de las realidades inteligibles, que sea puro y sin mancha, tanto en la psique, como al cuerpo, una vez que haya lavado y alejado de forma adecuada la suciedad de cada una de las dos partes, de modo que seamos manifestados puros también a Éste que ve todo lo oculto.”

Explica que el que quiera ascender a la zeoría contemplación espiritual) debe primero limpiar y purificar el camino de cualquier tendencia estética e irracional, animal y lavar su nus de toda opinión e idea que haya creado de cualquier prejuicio y separarse de su cohabitante sentido, sentimiento y al volverse limpio, puro, entonces atreverse a ascender a la montaña de la zeoptía (visión divina), tal y como lo hizo Moisés.

Continuando con esta interpretación, dice que “el nus purgado, sanado y agudo al oído del corazón”, una vez que escucha el sonido de la fuerza divina de la zeoría de los seres, se introduce a la tienda de cabaña no hecha a mano y adquiere la divina gnosis increada, la que a continuación muestra a los que se encuentran abajo “por la imitación material”, es decir, por la tienda de cabaña hecha a mano.

Obviamente aquí se habla sobre la zeoptía visión de los logos (verbos, dichos) increados, después de la catarsis y el alumbramiento o iluminación y la formulación o registro de estos logos inefables increados con logos (dichos, verbos), conceptos e iconos creados.

San Máximo el Confesor este gran Padre de la Iglesia que jugó un papel determinante en la vida de la Iglesia, dio un logos importante: “teología de los demonios es la gnosis-conocimiento sin praxis”.

Esto significa que la teología es el fruto de la iluminación del nus y de la zeoría de Dios, cuando el Dios se apocalipta-revela a sí mismo a los glorificados o deificados, en aquellos que han pasado por la catarsis del corazón. En consecuencia una teología que no es fruto y resultado de la praxis, de la vida práctica que es la catarsis de los pazos es teología de la fantasía, que ciertamente es demoníaca.

Dentro de esta perspectiva, San Máximo, interpretando los escritos de san Dionisio el Areopagita, habla de tres categorías de fieles, o sea, las tres categorías de los que se van sanando y salvando.

Se trata de la enseñanza ascética de san Máximo el Confesor, la cual encontramos en todos sus textos, y en la que se refiere a su familiarización personal de la sotiría (redención, sanación y salvación) y la divide en tres partes: a) “la filosofía práctica” o praxis, b) la “zeoría natural-normal (contemplación espiritual)”, y c) “la teología mística” o simplemente teología.

La filosofía práctica, que tiene un aspecto positivo y negativo, cuando ha purgado, purificado y sanado de los pazos y lo adorna con las virtudes, la zeoría natural que ilumina al nus del hombre con la gnosis verdadera, y la teología mística que corona al hombre con la experiencia más elevada, la cual llama éxtasis (interior).

Así, la enseñanza de San Máximo se refiere a las tres etapas de la vida ascética cristiana, es decir, de la práctica, de la zeorítica contemplativa y de la mística-teológica. También, a los cristianos salvos en sus tres divisiones, a veces los mencionan como fieles, virtuosos y gnósticos (cognitivos), y en ocasiones como esclavos o asalariados e hijos.

San Simeón, el Nuevo Teólogo, el Padre de la Luz increada, quien se iluminaba de la Realeza celestial, de la zeoría de la Luz increada, se refiere a menudo en sus obras sobre el camino del hombre desde la catarsis, la iluminación y la zéosis,

De hecho, uno de sus escritos, que resume toda su teología, lo marca con el epígrafe “Capítulos prácticos y teológicos”, ya que la praxis es la catarsis del corazón de los pazos y la teología se refiere a la iluminación y a la zeoría (expectación, contemplación) de la luz increada.

En un pasaje característico, dice que la fe, el temor de Dios, la aplicación y cumplimiento de los logos-mandamientos causan salarios “en proporción de la catarsis”. “Porque mientras nos catartizamos, purgamos y sanamos tanto más desde el temor nos conducimos a la agapi a Dios, y así desde el temor a Dios por el crecimiento espiritual progresivo nos desplazamos al amar a Dios verdaderamente.

Entonces el Cristo y el Padre nuestro nos ama “mientras que el Espíritu Santo prepara el camino y transforma adecuadamente la casa, y así nos hacemos residencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo de las tres hipostasis, las cuales vienen como un sínodo en nuestro interior”.

En otra homilía a sus monjes, expresa su alegría porque ve prosperidad en sus vidas “sobre todo en la fe, en la pureza, con temor de Dios, en devoción, en dilatación del corazón, y lágrimas por las que se purga, se limpia y se sana el hombre interior y se colma de divina luz increada y se hace todo Espíritu Santo y psique quebrantada con virtud adquirida, y mi alegría se convierte en bendición vuestra y adición a la iniquidad y a la bienaventurada vida en Cristo Jesús nuestro Señor”.

San Gregorio Palamás, esta gran estrella inapagable de la Iglesia, con su teología ha destacado y elevado toda la tradición hisijástica como un requisito o condición previa para la experiencia espiritual de Dios, para la teognosía (conocimiento de Dios).

Esto se ve en su obra “A favor de los santos hisijastas”, en la cual destruyó todos los argumentos del escolasticismo occidental, al que representaba Barlaam, pero también los argumentos de todos los barlamitas a través de los siglos, que quieren derrumbar la eclesiología de los Padres de la Iglesia, como también la eclesiología de los Sínodos Ecuménicos y Locales.

Lo sorprendente es que cuando se hizo Metropólita de Thesalónica traspasó toda esta tradición hisijasta en sus homilías que pronunció a su rebaño, a su congregación.

Existe un material rico sobre este tema, que he expuesto en otros textos y no es necesario escribirlo aquí. Y lo más importante es que la enseñanza hisijástica y zeóptica (divino-visionaria) de san Gregorio Palamás fue registrada, aprobada y consolidada por los Sínodos que se hicieron el año 1351, la que es considerada como el 9º Sínodo Ecuménico.

Se hace evidente que todos estos grandes Padres de la Iglesia, y muchos otros, hablan de la catarsis, la iluminación y la zéosis (divinización o glorificación), sobre la santa hisijía como condición imprescindible para telogizar ortodoxamente, por eso que son calumniados e insultados por los teólogos escolastizantes y protestantizantes de que supuestamente fueron influenciados por teorías neoplatónicas y alteraron la parádosi-tradición posterior.

Todos estos Padres sentían que son sucesores de los santos Padres en actitud, moral y vida.

Por supuesto, parece haber una similitud externa en la terminología entre los Padres y los Neoplatónicos, pero hay una diferencia sustancial entre ellos. En la enseñanza de platónicos y neoplatónicos, se habla de Dios que no tiene eros-amor ardiente para el hombre, ya que el eros-amor ardiente es el deseo de la psique inmortal por naturaleza al mundo no nacido de las ideas de donde ha caído, en cambio en los Padres se habla de la agapi (energía increada y amor incondicional) de Dios hacia al hombre.

En la teoría de los platónicos y neoplatónicos, se hace una distinción entre psique inmortal por naturaleza y del cuerpo mortal por naturaleza, lo que significa que la psique antes pertenecía al no nacido mundo de las ideas y se ha caído de este, por tanto fue recluida al cuerpo para ser castigada. Por tanto, encontrándose en el cuerpo busca ser liberada y volver al mundo de las ideas.

Así, según lo platónicos y neoplatónicos, la catarsis de la psique es la liberación de ella de su cuerpo, la iluminación de la psique es la gnosis de los arquetipos de los seres, de las ideas y la salvación es un éxtasis de los seres y la liberación de ella del cuerpo.

Este punto de vista y aspecto neoplatónico no tiene nada que ver con la enseñanza de los Padres de la Iglesia, según los cuales la psique-alma es creación de Dios, y fue creada no de los seres inmediatamente después de la creación del cuerpo; el cuerpo no es la cárcel de la psique, sino la creación positiva de Dios; la iluminación es la oración noerá-espiritual cordial o del corazón con la energía del Espíritu Santo, que se hace en el interior del corazón, es decir, en el cuerpo; y la éxtasis no es la salida de la psique del cuerpo, sino la liberación de ella de la conducta carnal, y la zéosis no es el regreso de la psique al no nacido mundo de las ideas, sino la κοινωνία kinonía (participación, conexión, comunión y unión) del hombre con Dios, la θεοπτία zeoptía (visión divina o de la luz increada)

En la experiencia de los neoplatónicos, el cuerpo del hombre no participa en el camino de la psique-alma a Dios. También allí se habla de experiencia de la luz, pero luz creada que está fuera del hombre, tiene espacio y color y finalmente es luz diabólica.

Pero de acuerdo con los Padres de la Iglesia, el alumbramiento y la zeoptía son experiencias de la Luz increada, es participación y conjunción con la divina Luz, y se metamorfosea, transforma no sólo la psique sino también el cuerpo del hombre.

Además que la experiencia de los estoicos y de los neoplatónicos se asocia con el éxtasis, como un éxodo-salida del nus “del tiempo, de los espacios, del pensamiento intersucesivo”. Según los Padres de la Iglesia esta experiencia es demoníaca, como dice también el padre Ioanis Romanidis.

Es decir, el esfuerzo de los neoplatónicos es deshacerse de los defectos del pensamiento humano, de las cosas creadas y de las variables, mientras que en la teología de los Padres en la experiencia de la zéosis participa todo el hombre entero.

Así que cuando en el Evagrio el Póntico se habla sobre el nus sin ideas y sin fantasías durante la oración, no se da a entender la teología deductiva abstracta de los platónicos y neoplatónicos, sino que de esta manera esencialmente se invalida la teoría de los platónicos y neoplatónicos sobre el mundo de las ideas y el retorno de la psique en sí misma y la gnosis de los arquetipos de los seres.

Y cuando en San Macario de Egipto se habla del regreso del nus al corazón del hombre desde su difusión al mundo de los sentidos, que fue desarrollado teológicamente por San Gregorio Palamás, se hizo para derrocar las teorías de los platónicos y neoplatónicos sobre el cuerpo mortal por naturaleza, como cárcel de la psique inmortal, y así indicar que el cuerpo es creación positiva de Dios que este también es divinizado o glorificado junto con la psique y que será resucitado durante la Segunda Parusía-Presencia de Cristo.

Por lo tanto es injusto, anti-científico y no ortodoxo que sea identificada la enseñanza sobre nus sin idea y sin fantasía, y sobre el regreso del nus al corazón sea identificada con las teorías de los platónicos y neoplatónicos, ya que con la enseñanza de los Padres son revocados todos estos aspectos y puntos de vista. Se ve claramente que los Padres y la enseñanza de la Iglesia utilizaron este tipo de terminología para afrontar con éxito a los aspectos y puntos de vista de los heréticos.

San Gregorio Palamás desarrollando la parádosi-tradición hisijasta y níptica de la Iglesia Ortodoxa y afrontando la mentalidad escolástica de Barlaam, dice que la filosofía humana es contraria a la gnosis espiritual, sobre todo sostiene que de la filosofía académica mundana, de la sabiduría y de la gnosis humanas, han nacido todas las herejías.

“Si examinas bien las cosas verás que todos los males de las herejías de esto tienen su principio”. Los heréticos utilizaban los principios de la filosofía, en cambio los santos Padres teologizaban de sus experiencias en Dios, es decir, se fortalecían de la energía increada Χάρις Jaris de Dios y veían a Dios, y no creaciones y fantasías demoníacas.

Por supuesto, los Padres utilizaron la terminología de su época para expresar sus experiencias divinas, pero dieron en esta terminología otro sentido y significado. Es por eso que San Gregorio Palamas escribe: “Incluso si alguno de los Padres dice las mismas palabras que los de afuera de la Iglesia, esta similitud es sólo exteriormente en palabras; pero en los conceptos y significados hay gran diferencia; porque ellos, según Pablo, tienen nus de Cristo, pero los que está fuera de la Iglesia, hablan basados en la diania intelecto mente lógica humana, por no decir de algo peor aún”. Y recuerda el logos del profeta Isaías 55, 9: “la distancia que hay entre el cielo y la tierra tanta es la distancia que hay entre mi diania (cerebro, mente, intelecto) y vuestra diania.”

En este pasaje se ve que cuando vemos la misma terminología en los Padres y en los filósofos, no debemos pensar que dicen las mismas cosas, sino que lo común se ve sólo en las palabras, en cambio el concepto es muy diferente.

Y esto es natural, debido a que los Padres tienen nus de Cristo, mientras que los otros hablan en el mejor de los casos por la diania humana, y en el peor de los casos hablan por la energía satano-demoníaca.

Este logos de san Gregorio Palamás catapulta contra aquellos que sostienen que supuestamente los Padres han alterado “la eclesiología primitiva”, y que supuestamente expresan la tradición neoplatónica.

El que transmite tales teorías tontas se demuestra a sí mismo que no conoce la enseñanza de los Padres, sino que tiene una gnosis superficial y exterior o los mal interpreta a conciencia y de modo protestantico, en consecuencia no sólo blasfema a los Padres sino también toda la Iglesia que adoptó esta enseñanza sinódica y ceremonialmete.

Aquí hay que añadir otro logos de san Gregorio Palamás. El santo refiriéndose a las tres formas o modos de ateísmo, en uno de ellos incluye a los teólogos aquellos que niegan y subestiman la enseñanza de los santos Padres de la Iglesia, y escribe: “ESTO ES LA VERDADERA PIEDAD: NO DUDAR DE LOS PADRES TEOFOROS (portadores de Dios o de la luz increada)

Recuerda la enseñanza de San Dionisio de Areopagita, al que él llama mega (magno), y las enseñanzas de san Atanasio, san Basilio y san Gregorio el Teólogo, y señala: “Porque las teologías de los santos que nos hemos referido son el límite, la frontera y la guía de la verdadera piedad divina, ya que cada teología completa la valla de la piedad divina; y si alguien resta una de estas, desde allí serán introducidas una gran cantidad de kakodoxías de los heréticos. “.

En este texto se habla de la verdadera devoción y piedad a Dios, que está perfectamente coordinada con la enseñanza de los santos Padres, cuyas teologías son condición o requisito de la verdadera devoción a Dios, y abre-camino y barrera.

También se dice que cuando uno quita una enseñanza de los Padres, entonces se introduce la multitud de conceptos malignos heréticos.

Por lo tanto, la duda y el cuestionamiento de la enseñanza de San Dionisio el Areopagita y de los santos subsiguientes constituye una falta de respeto, impiedad y desviación de la Tradición Ortodoxa y conduce acabando al ateísmo, porque constituye una negación del Dios de nuestros Padres.

 

La parádosi-tradición níptico-hisijasta y los Sínodos Ecuménicos.

La tradición hisijástica fue adoptada por las decisiones de los Sínodos Ecuménicos y Locales y es una teología dada de la Iglesia. Los dogmas son el registro de la experiencia de la Apocálipsis-Revelación. Y los cánones son los que se refieren a la composición de la unidad de la Iglesia, pero también ponen en relieve las condiciones y requisitos previos para la vivencia, experimentación de la Apocálipsis, sobre todo aquellos cánones que se refieren en el cómo se canoniza o se regula la metania.

Toda la teología de los concilios ecuménicos y locales se ve en el V Sínodo Ecuménico, especialmente en “el logos introductorio” y en sus reglas-cánones 1 y 92.

Luego, los Sínodos hisijásticos del siglo 14 (1341, 1347, 1351, 1368), protagonizadas por San Gregorio Palamás y su teología hisijástica, que es la quintaesencia de la teología ortodoxa de todos los santos Padres, consagraron el hisijasmo como condición previa de santidad, de la zéosis, pero también han dogmatizado sobre la teología de la participación de la divinizadora energía increada de Dios.

Y cuando uno piensa que estos Sínodos, especialmente el del año 1351 que aceptó también todas las decisiones de los Sínodos anteriores (1341, 1347), tiene todos los requisitos previos para ser calificado como “el 9º Sínodo Ecuménico”, entonces uno entiende el gran valor de la tradición níptica hisijástica de la Iglesia, como autenticidad o auténtica de la vida evangélica y eclesiástica.

Uno leyendo cuidadosamente las Actas y el Tomo del Sínodo del Sínodo de 1351, distingue claramente que contiene todas las características de un Sínodo Ecuménico, entre los cuales se trató de un tema dogmático muy serio, como continuación del 4 y 6 Sínodo Ecuménico, que los imperadores firmaron las Actas, pero también los Padres del Sínodo ellos mismos le llaman «sínodo divino y sagrado».

En efecto, por eso se ha caracterizado como » 9 Sínodo Ecuménico». Principalmente en el Acta de este Sínodo, se ven claramente los siguientes puntos:

En primer lugar, en este Sínodo fueron incluidos los tomos sinódicos de los años 1341 y 1347 y así adquirieron estatus ecuménico o universal. Se escribe en las Actas del Sínodo 1351: “…y una vez haber pensado y hecho el examen exacto sobre estos temas y ya que lo relacionado con estos, hemos ratificado como piadosos y respetuosos los tomos sinódicos anteriores o más bien siguiendo a estos…”

Por lo tanto, todos estos Sínodos son considerados como un Sínodo y por supuesto por estos Sínodos fueron condenados los aspectos y puntos de vista de Barlaam y también de sus discípulos, los barlamitas, o sea, de Akíndino y de Grigorá.

En segundo lugar , el Sínodo se considera en sí mismo una continuación de los Sínodos Ecuménicos anteriores, en particular el Sexto Sínodo Ecuménico, que afirmaba que Cristo tenía dos voluntades,

La divina y la humana, por eso es mencionado también al tomo sinódico: “y se ha demostrado y esto es lo que se predica claramente por los Santos; de los cuales cabeza es el santo y Ecuménico Sínodo, tal como antes se ha demostrado muy satisfactoriamente, mediante los logos, dichos y verbos parciales añadidos”.

De hecho, Barlaam y sus seguidores, que hablan de la energía creada de Dios, también son calificados como peores que los monozelitas (una voluntad): “así también se manifiestan ellos mismos los peores que muchos”, “peores y absurdos”, porque aquellos argumentaron que en Cristo hay una voluntad y una energía, pero la consideraban increada y no como creada, en cambio los barlamitas consideran que en Cristo hay una voluntad y una energía pero la manifiestan claramente como creada.

En tercer lugar, registra los puntos de vista heréticos de Barlaam, de Akíndino y de Grigorá, que se refieren a la energía increada y participación de la energía increada por los santos glorificados o divinizados.

Lo importante es que el Sínodo del año 1351 ratificó también los tomos sinódicos anteriores, que también se refieren al santo hisijasmo, que es requisito previo y condición para la visión de la energía increada de Dios. Esto significa que estas decisiones se refieren no sólo a la naturaleza de la luz increada, sino también al sagrado hisijasmo, la condición imprescindible de la visión de la Luz increada.

Allí está escrito que Barlaam atacaba y estaba en contra de los santos Padres, quienes “catartizados, purificados y sanados de sus corazones por los logos-mandamientos de Dios”, reciben místicamente los divinos alumbramientos, y cómo se ponía también en contra de “los monjes vivos que estaban en la hisijía”.

Barlaam por escrito tergiversó y acusó a «muchas costumbres de la hisijía”, y sobre todo atacó contra la acostumbrada oración de los hisijastas, pero también a todos los Cristianos, la oración del corazón “Kirie Jesús Cristo, Hijo de Dios, eleisón me, compadécete o ten misericordia de mí…”.

Desde luego se refiere a la relación entre hisijía, oración y θεωρία zeoría (contemplación, expectación espiritual) de la Luz increada, que es la misma Realeza increada de Dios. Es característico un pasaje: “Madre de la oración es la hisijía. La oración es la manifestación de la divina doxa (gloria luz increada). Porque cuando cerramos los sentidos y nos encontramos con nosotros mismos haciéndonos parientes con Dios y cuando nos hemos liberado de vagar y de las traslaciones exteriores del mundo, encontrándonos dentro de nosotros mismos, entonces veremos en nuestro interior claramente la Realeza increada de Dios. «Porque la realeza de los cielos, la cual es Realeza increada de Dios, está en nuestro interior», nos dijo CristoDios”.

De este modo, queda claro que la visión de la Realeza increada de Dios y la experiencia escatológica de esta vida están indisolublemente vinculadas con el hisijasmo. El hisijasmo no es algo que vino a la vida de la Iglesia más tarde, por la influencia de los Neoplatónicos y supuestamente desvió la eclesiología de la primera Iglesia que estaba basada en la divina Efjaristía y el sentido, sentimiento de la Realeza increada de Dios, sino que es la condición previa de la visión, expectación de la Luz increada, tal y como claramente consagró también el divino y santo Sínodo del año 1351.

Barlaam en vez de seguir las enseñanzas de los Profetas, de los Apóstoles y de los Padres, se basaba en gran medida en la filosofía, considerando la Luz de la deidad que alumbró al Monte Tabor no era inaccesible y, de hecho, la Luz verdadera de la Deidad, tampoco era más sagrada y divina que los ángeles, “incluso inferior y más inferior que nuestro entendimiento o comprensión”. Es decir, Barlaam consideraba que «todos los conceptos y significados son más o superiores que aquella luz”.

En cuarto lugar, documenta toda esta teología en los textos del Antiguo y Nuevo Testamento, en la enseñanza de los santos Padres de la Iglesia, como san Atanasio el Grande, san Basilio el Grande, San Gregorio el Teólogo, San Gregorio de Nisis, San Juan Crisóstomo, San Diádoco de Fótica, San Dionisio el Areopagita, San Máximo el Confesor, San Juan el Damasceno, San Andrés de Creta, etc.

Los extractos de los santos Apóstoles y de los santos Padres se refieren a la sagrada hisijía, a la oración noerá cordial o del corazón consciente, a la nipsis del nus, a la catarsis del corazón, a la conexión de la santa hisijía con los Misterios de la Iglesia, a la zeoría contemplación, expectación de la Luz increada y a la participación del reinado de la Realeza increada de Dios.

De esta manera, se demuestra claramente que la única experiencia, vivencia esjatológica de la Realeza increada de Dios es la por la santa hisijía participación de la doxa-gloria increada de Dios, la zeoría contemplación espiritual, expectación de la Luz increada.

En quinto lugar, el Sínodo de 1351 confirmó los justos anatemas que fueron puestos a Barlaam y a Akíndino por los sínodos anteriores, ya que no se arrepintieron, y a los seguidores y a los de la misma actitud que ellos, los castigó, a menos que sean repudiados, “como difamadores y expulsados de la Iglesia Apostólica y Católica de Cristo, la Ortodoxa, si no cambian de parecer y actitud.

También impuso el anatema de excomunión y despojó a los Clérigos de toda función sacerdotal o de culto, cuando comulgan en conocimiento con estos heréticos. Incluso son condenados también los que en el futuro intenten ir en contra a los hisijastas y san Gregorio Palamás.

Sobre este tema, lo que nos interesa con el tomo Sinódico del año 1351 se valida la condena anterior:

“Pero si cualquier otro de todos estos sea captado o se observa que hace, dice, actúa o escribe lo mismo contra el gran Santo de Thesalónica, (en el tomo del año 1347 se escribe: del referido honorable señor Gregorio Palamás junto con los monjes de él) o mejor dicho contra los santos teólogos de la Iglesia o contra la misma Iglesia, pues, hacemos lo mismo y en contra de este votamos y decidimos ponerle la misma condena de destitución, cese y excomunión, sea de los clérigos, sea de los laicos”.

En este extracto se ve que la Iglesia sinodalmente adoptó plenamente la enseñanza de San Gregorio Palamás y de los hisijastas sobre la energía increada de Dios, de la Luz tabórica o de Tabor, pero también sobre el santo hisijasmo. Por lo tanto, no se trata de una enseñanza de San Gregorio Palamás, sino de la enseñanza de los Profetas, de los Apóstoles y de los Padres de la Iglesia misma.

Así que, no sólo entonces, sino también en el futuro (“nunca”) todo aquel que escribe contra estos temas, aquel que niega el sagrado hisijasmo, la visión-expectación divina y la energía increada de Dios, sea clérigo sea laico recibe la misma excomunión y anatema, lo mismo que recibieron los anti-hisijastas contemporáneos de san Gregorio Palamás.

De estas Actas se ve claramente que los que sostienen empecinadamente que los santos Padres de la Iglesia desde el siglo 3º en adelante fueron influenciados de otra eclesiología neoplatónica, platónica, la que supuestamente descubrió y presentó Evagrio el Póntico y Macario de Egipto, los cuales influyeron a los Padres posteriores, y siendo así de esta manera fue expulsada y puesta de lado la “eclesiología primitiva” de la Efjaristía y de la Realeza increada, en realidad expresan la condenada herejía de Barlaam, de Akíndino, de Grigorá y sus seguidores, y está clarísimo que son barlamitas con consecuencias terribles.

La tradición de la Filocalía.

Después de los Sínodos hisijásticos del siglo XIV, fue necesario hacer una codificación de toda la tradición hisijástica, la cual fue respaldada y confirmada por el Sínodo y consagrada como la auténtica vida evangélica, eclesiástica y patrística.

Así, se empezaron a componer algunos textos y finalmente se formó y se registró la Filocalía de los santos Nípticos, la cual no alteró ni dejó de lado los Misterios, sino que registró los requisitos y las condiciones reales eclesiásticas de la participación de la Χάρις Jaris (energía increada) a través de estos (los Misterios, Sacramentos).

La Filocalía fue compuesta y publicada por los santos Macario Notará, antes Obispo de Corinto y de san Nicodemo el Aghiorita. En el prefacio, prólogo que escribió san Nicodemo el Aghiorita, se ve el gran valor de la Filocalía, que contiene textos que indican al hombre el modo y manera que puede descubrir la Jaris del Santo Bautismo y del Crisma que está en el corazón del bautizado, la cual Jaris energía increada ahora está cubierta por los pazos.

Un breve resumen de este prólogo mostrará también el gran valor de la Filocalía, pero también de la vida espiritual, dentro del espacio de la Iglesia, a través de la cual el hombre alcanza la altura de la zeoptía (expectación, visión divina o de la luz increada).

Dios, según San Nicodemo el Aghiorita, creó al hombre para ser “contemplador y supervisor de la sensible, de la inteligible y comprensible Creación y mistis (instructor espiritual, místico,), con el mandamiento de tomar y recibir “la en hipostasis jaris de la zéosis”, convertirse y hacerse dios y brillar en los siglos dentro en la verdadera luz increada.

Pero, con la envidia del diablo, el hombre se separó de la divina doxa-gloria increada e interrumpió el cumplimiento de la voluntad de antes de los siglos o de antaño preeminente de Dios.

A continuación el Cristo se hizo hombre con el beneplácito o complacencia del Padre y la sinergia del Espíritu Santo, se humanizó o se encarnó y glorificó (deificó o divinizó) la tomada naturaleza humana, y con nuestro Bautismo ha dado la perfecta Jaris increada del Espíritu Santo “de modo que sembró esperma (semilla) divina en nuestros corazones”.

Al mismo tiempo, el Cristo nos ha dado el mandato que, con la aplicación y cumplimiento de Sus mandamientos cuando nos gobernamos durante las edades espirituales, es decir, co-crecimiento espiritual junto con Cristo –la co-crucifixión, la co-sepultación, co-resurrección y co-ascensión-, salvaguardar imborrable la Jaris (energía increada) del Espíritu Santo y convertirnos en hijos de Dios y ser glorificados o divinizados (zéosis). Este es el resumen de la divina economía.

Nosotros, sin embargo, con la ignorancia y las preocupaciones de la vida nos hemos cegado y hemos sepultado esta Jaris de Dios en nuestro corazón, por eso la luz del Bautismo peligra a ser borrada. En realidad esta Jaris del santo Bautismo está cubierta por los pazos.

Para evitar esto, el Espíritu Santo dio sabiduría a los Padres para enseñarnos el modo, manera que fue indicado también por Cristo a ocuparnos de la nipsis, el cuidado, vigilancia del nus, la oración incesante del nombre de Cristo en los labios, en el nus y en el fondo del corazón, con la forma de vigilar y mantener la διάνοια diania (mente, intelecto, o cerebro) “totalmente sin figuras ni colores”, de modo que revelemos la Jaris de Dios que se encuentra en el corazón, que es la Realeza increada de Dios.

Los practicantes de este trabajo espiritual, es decir, la oración de Jesús o del corazón que conecta con la aplicación y el cumplimiento de los logos-mandamientos de Cristo, se desarrolla una energía dentro del corazón, un calor, y con esta energía “los pazos se consumen” y el nus y el corazón “poco a poco se van catartizando, purgando y sanando y se unen entre sí”.

Esto tiene como resultado que sean aplicados y cumplidos con gran facilidad los logos-mandamientos de Cristo y vayan brotando, saliendo los frutos del Espíritu Santo. Así de esta manera descubrimos la perfecta Jaris, la energía increada del santo Bautismo que se nos fue dada desde el principio, la cual como una chispa estaba enterrada y rodeada de los pazos, y “así cuando la Jaris vuelva a deslumbrar, contemplarla y ser iluminados espiritualmente y por tanto perfeccionarnos y glorificarnos o divinizarnos (zéosis) adecuadamente.”

Este método ha sido descrito por los santos Padres y dado a nosotros sus hijos espirituales “como una herencia paternal”. Se trata de la Jaris catártica, iluminadora y perfeccionadora, tal y como la llama san Dionisio el Areopagita y los textos nípticos de los Padres de la Iglesia que hablan sobre “la vigilancia, cuidado y de la nipsis” y tiene como propósito “divinizar al hombre”.

Estos escritos patrísticos, debido a su antigüedad y su no publicación, permanecieron desconocidos, sobre todo al mundo occidental.

Desgraciadamente, esta obra sagrada sigue siendo desconocida, incluso para muchos monjes que se ocupan sólo con las herramientas de las virtudes y no conocen lo relativo con la vigilancia del nus y la oración pura y lúcida.

Por lo tanto, “está en peligro de ser extinguida esta obra dulce y breve; y a partir de aquí ser empañada nuestro interior y la jaris borrada” y, por supuesto, estamos amenazados de caer y alejarnos de la unión de Dios y la teúrgia (acción, operación de Dios).

Debido a la pérdida de este trabajo que conduce a la zéosis, es difícil encontrar incluso a monjes que aman la vida hisijástica, incluso aún han desaparecido “los destacados en santidad”. Porque, sin la zéosis del nus, el hombre no sólo no puede santificarse, sino ni siquiera salvarse, porque según la teofanía de los teósofos salvarse es esto: ser divinizado o deificado o glorificado” (zéosis).

Debido a que estamos privados de tales libros y estos importantes textos nípticos permanecen en la oscuridad y en algún rincón encerrados, aburridos y llenos de suciedad, esparcidos y dispersos por ahí, se publica la Filocalía de los santos Nípticos.

Este libro es «la caja o almacén de la nipsis; el protector, guardián del nus; el maestro de la enseñanza de la noerá oración del corazón. El Libro que contiene excelentemente descrita la práctica; es la guía inconfundible de la zeoría contemplación espiritual; el Paraíso de los Padres; la serie de oro de las virtudes.

Es evidente que la Filocalía de los santos Nípticos contiene el método de la piedad ortodoxa que es el sagrado hisijasmo, el cual método conecta estrechamente con los Misterios de la Iglesia –el Bautismo, el Crisma y la divina Efjaristía- y muestra al hombre el camino y el modo con el que uno llega y alcanza la zéosis. Por consiguiente, Misterios y hisijasmo conectan estrechamente entre sí.

Por lo tanto, cualquier persona que devalúa la Filocalía y habla con desprecio e insulto sobre ella, en realidad socava toda la enseñanza ascética de la Iglesia ortodoxa, tal como está confirmada y consagrada sinódicamente.

 

La teología níptica, los Misterios y el culto de la Iglesia Ortodoxa.

Toda la tradición hisijástica ha pasado dentro de las oraciones de los Misterios de la Iglesia, en los oficios sagrados y en el cuto de ella. Es conocido que la Iglesia ha puesto su teología para los Misterios dentro en las oraciones o bendiciones que se dicen en el tiempo que duran los Misterios.

En estas oraciones se ve claramente cuál es el propósito de los Misterios y cuáles son las condiciones para la vivencia y experiencia de este objetivo. El propósito es la santificación, la zéosis, la visión, expectación de la Luz increada y las condiciones son la metania y toda la tradición hisijástica de la Iglesia.

Cuando uno lee el oficio “en la instrucción del catecúmeno” entiende cuál es el objetivo y propósito de la catequesis: “Expulsa de él el espíritu, sucio y astuto maligno que está anidado y escondido en el corazón de él”.

“Despójalo de lo antiguo y restáuralo en la vida eterna, y cólmalo de dínamis (fuerza y energía increada) de su Espíritu Santo, en unión de tu Cristo”.

Aquí se habla del alejamiento del diablo por la Jaris de Dios, desde la profundidad del corazón del hombre, y la completación, llenado y plenitud por la fuerza del Espíritu Santo, de modo que el bautizado unirse con el Cristo y convertirse en miembro de Su Cuerpo resucitado.

La oraciones del Bautismo se refieren a la gran llamada de Cristo y recuerdan la enseñanza del Apóstol Pablo: “y dale al hombre bautizado la fuerza para su transformación, para poder desvestirse del antiguo hombre, el que se corrompe por los deseos engañosos y revestirse el nuevo, el renovado o renacido “a imagen” del que le ha creado”.

En la oración que se bendice el agua dentro del cual será bautizado el catecúmeno para convertirse en Cristiano se escribe también los siguiente: “y guardando la donación del Espíritu Santo, y aumente la consignación de la Jaris-Gracia energía increada, recibir el premio de la llamada de arriba y sea incluido con los prototokos (primer en ser nacidos) en el cielo.

Y en las oraciones durante el baño se dice: Señor Soberano, complazca que en el corazón de esta persona resplandezca y brille la luz de tu rostro para siempre”.

Estas y otras súplicas a Dios, presuponen la lucha de toda la vida dentro de la tradición niptico-hisijasta de la Iglesia. El Dios Trinitario con el santo Bautismo nos da “la bienaventurada catarsis” y con el vivificante Crisma “el sello del regalo del reverenciado, adorado y omnipotente Espíritu”.

Es muy característico un extracto de la oración que se lee para el que vuelve a la verdadera fe después de la negación a Cristo:

“Ilumínale la διάνοια diania (mente, intelecto, inteligencia o cerebro) con la fuerza y energía increada del Espíritu Santo, de modo que la chispa del Bautismo que sana y salva, y permanece en su psique, encender espiritualmente con los fulgores de la Χάρις Jaris increada; y el Sello que fue grabado en él, se vea más claramente en su corazón y a los loyismí, con la puntualización de la Cruz de tu Cristo, la esperanza en ti y el reconocimiento de la verdad, para que conozca y reverencie a Ti, el único Dios y Padre y a tu Hijo unigénito, nuestro Señor Jesús Cristo, y tu Espíritu Santo”.

Es muy expresiva la oración que lee el Patriarca Ecuménico con la que se santifica la santa Mirra con la cual se celebra el misterio de la Crismación: “Envía Tu Espíritu Santo y santifica esta Mirra”.

Y haz esta mirra deleite de Santo Espíritu, que sea mirra de la regeneración, mirra de santificación, vestimenta real, cofre de la justicia, sea en prevención de toda energía maligna, sello de la impiedad, júbilo del corazón y deleite eterno. Para que los crismados alumbren y brillen alegremente como las estrellas del cielo, sin tener ninguna mancha o sombra y sean recibidos en los reposos eternos y reciban el premio de la llamada superior, la de arriba”. Este pasaje es muy claro que significa la oración interior noerá del nus (o del corazón), tal y como los santos Padres de la Iglesia Ortodoxa presentaban las manifestaciones y los resultados de ella.

El misterio de la Crismación que se hace con la mirra sagrada se asocia con la regeneración del hombre, es una vestimenta real, un elemento disuasivo de cualquier energía satánica, un sello seguro, un júbilo del corazón, que ilumina la psique-alma del hombre y le otorga el premio de la llamada superior.

Incluso son importantes las oraciones y bendiciones para la consagración del santo Altar o Santuario. Ya que el Sacerdote ora a Dios para la inauguración del templo y al mismo tiempo ora a Dios para la inauguración de los hombres en el interior del espacio del corazón: “Y envía tu Espíritu a nosotros, y en tu herencia o clero, y según el divino David, inaugura en nuestros corazones espíritu de rectitud y apóyanos con espíritu hegemónico”.

En otra oración o suplica ruega para la restauración del templo de modo que dentro de este los fieles se conviertan en partícipes del Espíritu Santo, y que se celebren en el fondo de sus corazones los sacrificios espirituales (noeró inteligibles), por la catarsis del nus.

Aquí se ve claro que se habla sobre el sacerdocio espiritual, sobre el oficio divino del nus al corazón, por la catarsis del corazón, cosa que es la esencia de la teología níptica.

Incluso uno leyendo las oraciones de la toma de la Comunión o Efjaristía del Cuerpo y la Sangre de Cristo, que están contenidas en las oraciones de la divina Liturgia, pero también en la celebración de la Divina Efjaristía, encuentra toda la praxis hisijasta como condición de la Divina Comunión.

Es característica la oración: “Haznos dignos de comulgar los terribles y celestes Misterios de esta Mesa santa y espiritual, con conciencia limpia, pura, en absolución y perdón de los pecados, en κονωνία (kinonía) comunión del Espíritu Santo, en la herencia de la Realeza increada de los cielos, con franqueza hacia ti, no en castigo, condena y pena”.

La catarsis de la conciencia no es instantánea, es decir, no tiene lugar en ese momento, sino que presupone una lucha por la catarsis, y esto es necesario e imprescindible para que la Divina Comunión no sea «en lástima, pena y condena», sino “Comunión en Espíritu Santo, en herencia del reinado de la Realeza increada de los Cielos”.

Es característica la oración de la divina Comunión de San Simeón el Nuevo Teólogo. Precede la humildad, el cansancio de la ascesis (ejercicio y práctica espiritual) y después se pide la absolución de los pecados, de modo que el Cuerpo y la Sangre de Cristo operen la zéosis y la santificación:

“He aquí, mira mi humildad,

Ve cuanto esfuerzo mío

y todos mis pecados

perdóname, oh Dios de todos;

para que con corazón puro

con mi diania (mente o intelecto) en temor

y con psique quebrantada

participar de tus inmaculados

y purísimos misterios

por los que se vivifica y se glorifica o se diviniza

todo el que te come y bebe

con un corazón sincero”.

En toda la oración se expresan la metania, las lágrimas, el corazón quebrantado, pero al mismo tiempo el que ora, aspira también a la filantropía, caridad de Dios

Pide la misericordia (increada) de Dios, porque sabe que la Comunión divina actúa de acuerdo con el estado espiritual del hombre, es decir, limpia, sana, ilumina y diviniza:

“Pero gracias a la misericordia

a los ardientemente arrepentidos (metanoizados),

los limpias, catartizas y abrillantas

y los conviertes en participes de la luz (increada)

partícipes y comulgantes de tu Deidad

trabajando abundantemente,

y, al extranjero y al ángel

y a las dianias de los hombres,

hablas tantas veces

como si fuesen verdaderos amigos tuyos”.

Toda esta ascética (práctica) la vemos en el culto de la Iglesia. Cuando uno estudia, por ejemplo, los apolitikios en varios Jerarcas, ve cuál es el objetivo y la obra de los Sacerdotes.

Un apolitikio característico dice lo siguiente: “Hieromártir Policarpo inspirado de Dios, participe de los modos o métodos y heredero de los tronos, hecho apóstol, has encontrado la praxis que lleva en la zeoría contemplación espiritual, por eso hablando ortodoxamente los logos de la verdad y ejercitándote en la fe hasta la última gota de tu sangre, interceda a Cristo nuestro Dios que sane y salve nuestras psiques-almas”.

Observando cuidadosamente este apolitikio, vemos que el verdadero Padre de la Iglesia no sólo es el sucesor del trono de los Apóstoles, sino también partícipe del modo de vida de los Apóstoles.

El modo de vida apostólico para uno es ascender a la zeoría contemplación, expectación de Dios mediante la praxis, que es la catarsis y la iluminación. Así, el santo Padre llegó a la zeoría y se convirtió en maestro «de forma de pescador (por atracción), y no aristotélicamente (por promoción)”, es decir, con su experiencia y no con su filosofía y su propia reflexión.

Y debido a que usó esta manera o modo y es un verdadero sucesor de los Apóstoles, no simplemente por la sucesión apostólica, sino también con la teología empírica apostólica, por eso articula ortodoxamente el logos de la verdad y es conducido incluso al martirio, que es el fruto de la zeoría de Dios.

Bajo estas circunstancias y condiciones, puede interceder a Dios por nosotros, tratando de que se sanen y salven nuestras psiques, ya que hemos seguido nosotros también el mismo camino. Dentro de este contexto, debemos ver la vida y la enseñanza de todos los santos Padres de la Iglesia.

Aún, uno leyendo los troparios de la Iglesia que se salmodian en los oficios diarios, encuentra abundante material sobre la catarsis del corazón, la iluminación del nus y la zéosis.

Citaré un ejemplo característico del canon del Pentecostés, que es una obra del gran Teólogo del siglo octavo, San Juan el Damasceno: El tartamudo Moisés una vez cubierto con el divino gnofos*, anunció la ley que fue escrita de Dios; y cuando sacudió el barro de los ojos del nus, ve al Ser-On y es iniciado a la gnosis del Espíritu glorificando a Dios con cantares divinos”.

En este tropario podemos ver toda la teología auténtica de nuestra Iglesia. Moisés, y todo padre de la Iglesia zeoptis (visionario de Dios o de la luz increada), fue digno de ser cubierto del divino gnofos* y ver el Ser, el Ángel de la Gran Voluntad, el increado Logos no encarnado –el Cual es el teólogo real- ya que se expulsó del ojo de su nus toda impureza de los pazos y toda conducta terrenal”.

Siguiendo esta praxis y zeoría es iniciado místicamente por la gnosis del Espíritu y a continuación exclama y describe la ley divina, a pesar de que por naturaleza es tartamudo, y glorifica a Dios con cantos divinos.

Esto sucede también a todo santo θεόπτι zeopti (visionario de la luz increada). Dentro en esta perspectiva está incluida la teología Ortodoxa, la oración y la pastoral.

Después, todo el material devocional, es decir, la vida de los Santos, Ascetas, Mártires y en general de los santos, muestra que los santos seguían el modo de vida filocálico, con la metania, la fe, la catarsis y pureza del corazón, la iluminación del nus, la agapi a Dios, y aceptaron el martirio como fruto de la zeoría (contemplación espiritual) etc…

Las oraciones diarias de la Iglesia describen este camino del hombre desde la catarsis, a la iluminación y a la zéosis, que es la terapia “psicoterapia” real del hombre.

Lo sorprendente es que la Iglesia quiere que el fiel viva la nipsis no sólo cuando se encuentra en alerta, sino también durante el sueño, el tiempo de dormir.

Así que en la oración de vísperas el fiel ruega a Dios a que envíe Su Jaris, de modo que cesen los impulsos de los pazos y dar “nus en alerta, logismós prudente, corazón en nipsis, sueño frágil y liberado de toda fantasía satánica”.

Esto significa que la Iglesia quiere que el fiel tenga prontitud, pureza y lucidez del corazón y corazón estando en nipsis, incluso durante el sueño. Es decir, el Cristiano debe vivir la tradición hisijástica también durante el tiempo del descanso de su cuerpo. Entonces, cómo no se va hacer esto durante el día

* Γνόφος (gnofos) Luz que trasciende a toda luz, más allá de la Luz Divina increada no hay nada más.

Muchos se equivocan creyendo que gnofos es ignorancia de Dios o nube oscura, la oscuridad está en nuestro interior no en Dios. Es gnosis, conocimiento que transciende la gnosis humana, es Luz que transciende la luz de la diania (mente, intelecto) y la luz de la gnosis humana. Los Padres cuando enseñan que después de la contemplación de la Luz continúa el gnofos, se tiene que examinar qué dan a entender exactamente. Quieren manifestar la increada usía-esencia que se manifiesta como gnofos no participable e inaccesible por el hombre o simplemente planos lécticos, dichos para describir algo muy conmovedor y más allá de las fuerzas humanas, puesto que con las palabras humanas no pueden describir la gran cantidad de Luz y la caracterizan como gnofos. En el lenguaje «του σκότους del skotos u oscuridad», tiene la procedencia de la descripción bíblica del Moisés encima del monte Sinaí, donde se dice que entró en el “gnofos” que estaba el Dios. Es importante que en este trozo no se dice que el Dios es oscuridad, sino que habita en la oscuridad; la oscuridad no expresa la ausencia o la no realidad de Dios, sino la incapacidad del nus humano en captar la naturaleza más interior de Dios. La oscuridad está en nuestro interior y no en Él.

Gnofos es más allá de la luz. Según los Santos Padres el Dios aparece siempre como Luz (increada) y nunca como gnofos. Pero cuando el nus del asceta espectador de la Luz se encuentra en “zeoría, contemplación” y quiere introducirse también en la Divina Esencia se encuentra con lo inaccesible, es decir, el supra alumbrante divino gnofos. Por lo tanto, el gnofos no es aparición de Dios como gnofos, sino la incapacidad o debilidad del hombre de ver la Esencia de Dios que es “luz inaccesible, inefable”. Es decir, el divino gnofos es Luz (increada), pero Luz inabordable y fuera de la vista del hombre. El Dios dijo “YoSoY la Luz del Cosmos-Mundo”, no dijo yosoy el gnofos del cosmos. Según san Dionisio el Areopagita que utiliza mucho este término dice: “El divino gnofos es la luz inaccesible e inefable donde habita el Dios…”

 

La interpretación del padre Ioanis Romanidis.

Desde el punto de vista de los nuevos teólogos y filosofantes, que se ha referido en el principio de este texto, sobre las dos supuestas eclesiologías, de la “tradición primitiva” y de la “posterior”, socava toda la Parádosi-Tradición de la Iglesia, tal y como se expresa en la Santa Escritura, la enseñanza de los Padres, el culto de la Iglesia y las decisiones de los Sínodos Ecuménicos, en la cual parádosi se refiere esencialmente a la catarsis, la iluminación y la zéosis, en la vivencia experiencia de la catártica, iluminadora y zeótica o glorificadora energía increada de Dios.

Un punto de vista y aspecto tan engañoso es un gusano que quiere corroer, perturbar y destruir el organismo espiritual de la Iglesia y alterar la teología ortodoxa.

Pero la pregunta es, ¿de dónde llegó a la Iglesia Ortodoxa “este virus e infección espiritual»?

La respuesta es que varios teólogos intelectuales que han estudiado en las escuelas protestantes y tenían maestros protestantes, que ellos los han idealizado, o estudiaron los análisis protestantes sin tener un conocimiento suficiente de la tradición níptica de la Iglesia Ortodoxa, han transferido, sin un juicio sano, estos puntos de vista en el santo entorno de la teología ortodoxa y en la Iglesia, con el resultado que sean afectados los otros miembros del organismo de la Iglesia.

El padre Ioanis Romanidis, que en las Escuelas Protestantes de América ha conocido esta actitud y mentalidad protestante observa acertadamente.

«Hay un punto de vista y opinión de que la enseñanza sobre el perfeccionamiento, según los santos Padres de la Iglesia, es de procedencia idólatra y que supuestamente los Padres de la Iglesia estaban influenciados por estas distinciones de catarsis, iluminación y zéosis –porque paralelamente existen también en el Neoplatonismo- en efecto es clara esta separación de las etapas del perfeccionamiento.

Y debido de una similitud de estos dos, los nuestros han adoptado esta opinión, que se deriva principalmente de los estudios que los protestantes han hecho.

Es decir, los Protestantes ya que han rechazado el monaquismo y adoptaron la predestinación absoluta de Calvino o la enseñanza de Lutero sobre salvación del hombre por la fe sólo, etc., y están enfrentados a un monaquismo de la tradición Francolatina, la cual estaba basada en salvación por obras, una vez que hayan descubierto que esta enseñanza está equivocada y falsa, por esta razón rechazaron también el celibato y el monaquismo. Junto con estas cosas, Lutero, principalmente y Calvino tuvieron una gran resonancia contra las etapas o estadios del perfeccionamiento.

Después, los historiadores protestantes se ocuparon sobre estos temas y se alegraron tanto cuando encontraron supuesta semejanza entre enseñanza patrística y la enseñanza de los idólatras, sostuvieron que los estadios del perfeccionamiento son de procedencia idólatra.

Y es por eso que los nuestros, los que van con gran apetito y ganas y estudian, -no digo que no vayan a estudiar, al menos que vayan con sano juicio a estudiar, porque van sin juicio sano-, a universidades extranjeras y uno puede ver ahora allí los escritos de los ortodoxos llenos e infectados de esta idea de que la Iglesia ha sido influenciada por los idólatras y en concreto sobre los estadios etapas del perfeccionamiento, en todas partes ves esta idea.

Esta interpretación es catalítica, expresiva y tapadora de bocas.

 

Conclusión

Creo que dentro en nuestra Iglesia se está gestando (y traicionando) de manera vil, descarada y con mala astucia y también de modo y forma científica esta mentalidad herética que nos hemos referido al principio del texto: sobre dos supuestas eclesiologías que la posterior derrumba la “primitiva” o por lo menos co-caminan paralelamente, y desgraciadamente pocos señalan y demandan a esta enfermedad espiritual.

La mayoría se ocupan con temas y cuestiones superficiales, por las libertades personales y los derechos humanos de los hombres, la mentalidad ecumenista de la panherejía del Ecumenismo de algunos Clérigos y laicos, por supuesto que también estas cosas sin duda tienen su importancia, pero ponen de lado, desbancan y socavan la teología ortodoxa, la que se hace con malas interpretaciones y con esto son blasfemados e insultados también los santos Padres de la Iglesia.

Dentro de esta herejía gestada se esconde claramente un humanismo tipo protestante, que es extranjero y ajeno a la Tradición-Parádosi Ortodoxa. Se esfuerza y se intenta desnudar toda la Tradición-Parádosi Patrística Ortodoxa, tal y como ha sido formulada y registrada en la Santas Escrituras, se expresó por los grandes Padres de la Iglesia y tomó consolidación sinódica en los Sínodos Ecuménicos, pero también ha sido descrita, registrada en el Ευχολόγιο Efjologio (-libro de bendiciones, oraciones) y en el culto de la Iglesia. Los que sostienen estas teorías no han entendido nada de la esencia de la teología ortodoxa.

Incluso aquellos que enseñan estas teorías sobre la llamada “doble eclesiología y espiritualidad” no pueden entender la enseñanza patrística básica de que una cosa es la experiencia de Dios con los verbos logos inefables, increados tal y como dice el apóstol Pablo, y otra cosa es la expresión de esta experiencia apocalíptica-revelativa expresada y formulada con los verbos, logos, conceptos y significados, como dijo el P. John Romanides, ya que por los Padres es tomada, cuando hace falta, la terminología de cada época para la expresión de la experiencia apocalíptica de la zéosis.

Esto lo dice San Máximo el Confesor: “nus purificado, purgado, limpio y sanado ve correctamente las cosas, y el logos ejercitado describe correctamente las cosas o realidades divinas vistas”.

En otro momento voy a publicar el texto en relación para describir más a los que pertenecen a la Iglesia ortodoxa, pero se inspiran en tales puntos de vista y opiniones, por lo que San Gregorio Palamás los llamó barlamitas y el Sínodo de 1351 los expulsó de la Iglesia, es decir, los excomulgó y repudió.

La Parádosi-Tradición y Transmisión de la Iglesia, tal como se formuló y se registró el acta Sinódico de la Ortodoxia, manifiesta claramente: «Los profetas tal y como han visto, los Apóstoles tal y como han enseñado, la Iglesia tal y como ha recibido, los maestros tal y como han dogmatizado, la icumeni οικουμένη (toda la tierra habitada) tal y como ha confirmado, la jaris (increada) tal y como ha resplandecido e iluminado, la verdad tal y como ha sido demostrada, la mentira tal y como ha sido callada, la sabiduría tal y como ha sido franca y clara, el Cristo tal como ha premiado, así decimos, así hablamos y así predicamos Cristo nuestros Dios verdadero… Esta es la fe de los Apóstoles, de nuestros Padres santos, y esta es la fe de los ortodoxos y esta fe ha apoyado la οικουμένη icumeni toda la tierra habitada.»

En este texto, parece que hay identidad de experiencia y enseñanza de los Profetas, los Apóstoles y los Padres, por lo que no puede caber ninguna «doble eclesiología», que supuestamente luchan entre sí o supuestamente una subestima la otra, o que ambos se mueven paralelamente al mismo tiempo. Estas teorías son expresadas por círculos tipo protestante y socavan la eclesiología ortodoxa.

En realidad se trata y es una eclesiología que fue experimentada por los Profetas, los Apóstoles y los Padres de la Iglesia Ortodoxa. La Iglesia es el Cuerpo del Cristo Resucitado y Ascendido. Centro de la Iglesia Ortodoxa es Cristo glorificado y alabado, tal y como vieron los discípulos en el monte Tabor, tal y como adquirieron comunión con Él, con la energía increada y acción del Espíritu Santo durante el Pentecostés.

Esta es la clave de la vida eclesiástica. Pero la participación en este grupo y la permanencia en él se hace con Misterios y la ascesis, ejercicio espiritual ortodoxo. Condición de la vivencia de la jaris (energía increada gracia) de Dios a través de los Misterios es el divino, santo hisijasmo, es decir, la Catarsis, la Iluminación y la Zéosis.

Fuera de este vínculo de Misterios y ascesis, ejercicio espiritual ortodoxo, se crea un gran problema eclesiológico. Esto significa que la participación en la Iglesia sin condiciones, o la mera participación en la divina Efjaristía y la sensación supuesta de la Realeza increada de Dios, “sin los estadios de participación y comunión al cuerpo de Cristo”, es una “idolatría eucarística y eclesiológica” (p. John Romanides), ya que la participación en los Misterios se percibe como un acto ideológico y principalmente mágico.

Un punto de vista de este tipo es una mentalidad vaticanizada (del Vaticano) y protestantizada (protestantes), que promueve y propaga en una mentalidad ecumenista, por lo que es una gran herejía gestante en la Iglesia Ortodoxa, la que busca extraviar la genuina enseñanza profética, apostólica y patrística, es decir, la teología eclesiástica, y calificarla de «μεταπατερική metá o postpatrística» (después de los Padres).

Es obvio de lo dicho anteriormente que los que hasta ahora no han comprendido adecuadamente lo que es, lo que proyecta y representa la llamada teología «metapateriki-postpatrística», con lo que se ha escrito aquí, pueden entender cuál es la esencia de la teología importada, post-práctica-μεταπρατική y «metapateriki-post-patrística-μεταπατερική «.

Aquellos que formulan tales teorías, en realidad creen que los teoforos (portadores de la luz increada de Dios) Padres de la Iglesia desde el siglo III en adelante fueron arrastrados por (neo) platónicas tradiciones, y ahora se han encontrado estas personas listas que han comprendido el error de estos grandes Padres y quieren restaurar, de una forma y modo protestante, la Iglesia en el período pre-siglo III.

Los poseídos por estos puntos de vista demuestran que realmente los molesta el Hesicasmo o Hisijasmo, sobre la divina hisijía, catarsis, iluminación y zéosis, y quieren eliminar esta “eclesiología, para que ellos puedan meditar y charlatanear sobre Dios, las realidades (increadas) y las cosas divinas.

Pero si uno elimina las condiciones de la teología ortodoxa, que es el sagrado Hisijasmo, a continuación, se abre el camino ancho para llegar en la Iglesia Ortodoxa la teología y la moral escolástica de los Papistas y de los Protestantes.

Esto es, en realidad, la secularización, mundanización en la Iglesia y la teología, o mejor dicho, la secularización de los teólogos ortodoxos.

Metropolita de Nafpaktos-Lepanto, Ieroteo Vlajos

Traducido por χρήστος Χρυσούλας  jristos Jrisulas

HOMILÍAS DE LOS DOMINGOS DEL PENTECOSTARIO DE 1981-1991- Homilía 18

 

DOMINGO DEL PENTECOSTÉS

Yérontas Gheorghios Kapsanis, Kazigúmenos-Co-guía del Monasterio Grigoriu de Athos, 1935-2014, durmió en Señor el día del Pentecostés del 2014,

(Aquí palabra clave es Χάρις (jaris) Gracia divina” (Jn. 1.14,16,17) es energía divina increada, innata e inherente riqueza de la Deidad. Especialmente en el campo de la redención, la Jaris es en particular el don de Dios, que se derramó del sacrificio de la Cruz de Cristo, y funcionando dentro en la Iglesia, envuelve al hombre débil y pecador, lo santifica cuando colabora libre y voluntariamente y le hace conseguir la zéosis. De la palabra Jaris viene c-jarisma, don, que es regalo de Dios en todos los hombres sin excepción alguna. No se puede exigir como “recompensa” por obras buenas. Pero se atrae especialmente con la ταπεινοφροσύνη (tapinofrosini, actitud sensata y humilde interior), por la metania y el corazón quebrantado (cf.1P 5. 5). La divina Jaris se da con los santos Misterios ortodoxos de nuestra Iglesia. Esencia y energía están relacionadas; no hay esencia sin energía ni energía sin esencia. San Gregorio Palamás nos dice apofáticamente “No de la esencia conocemos a Dios sino de Sus energías y de increada esencia tenemos increada energía y de la creada esencia creada energía”. Los heterodoxos están muy confundidos y oscurecidos sobre éste tema.)

San Paisios el Athonita consideraba la Jaris Gracia Divina energía increada como la única causa de todo lo bueno, y como causa de todo lo malo (por profunda humildad) se ponía a sí mismo (como hombre entero que representa toda la humanidad).

Dice san Gregorio el Teólogo en su homilía “en el Pentecostés”, de la que se hizo el verso del canto de las Vísperas: “Festejamos el Pentecostés y la venida del Espíritu Santo, el plazo de la promesa, y la complementación de la esperanza; ¡y el misterio es tanto!, como mega-magno y respetuoso!” (San Gregorio el Teólogo: Logos 41)

Realmente, pues, hoy que festejamos el santo Pentecostés se cumple la promesa  que había dado el Señor de que: “yo os digo la verdad, os conviene que yo me vaya. Porque si no me voy, el Paráclitos, Consolador no vendrá a vosotros, pero si me voy, os lo enviaré.

  1. Pero yo os digo la verdad, os conviene que yo me vaya, porque si no muero en la cruz y no me voy, el Paráclitos no vendrá a vosotros. Pero si ofrezco mi redentor sacrificio de expiación sobre la cruz y me voy de este mundo hacia mi Padre, os enviaré el Paráclitos.

(Jn 16,7), el cual quedará junto con vosotros por los siglos hasta el fin de los siglos. Y la promesa del Señor hoy se cumple. Manda Su Santísimo Espíritu. Y viene el Espíritu Santo en los Apóstoles y mediante ellos en la Iglesia y en todos nosotros. Por eso se dio la jaris y la donación del Espíritu Santo a los santos Apóstoles de modo que esté existiendo en la Iglesia y en todos los Cristianos, en los que estarán participando en el baile y grupo de los Apóstoles, en la comunión, en la fe y en la sinaxis-asamblea de los Apóstoles.

Por tanto, como nosotros también por la Jaris de Dios estamos en la sinaxis de los Apóstoles que es la Divina Efjaristía Ευχαριστία, estamos en la Iglesia de los Apóstoles que es el Cuerpo de Cristo, y estamos con la fe de los Apóstoles que es nuestra fe ortodoxa, correcta por eso nosotros también tenemos la Jaris y la donación del Espíritu Santo.

Este Santo Espíritu hemos recibido durante el Bautismo, y especialmente con el santo Crisma, y este Santo Espíritu recibimos mientas comulgamos de los Inmaculados Misterios. Porque el Cuerpo del Señor es espiritual y nos transmite, traspasa la donación y la Jaris increada del Espíritu Santo. Dice san Gregorio Palamás que “el agua viva”, el que el Señor nos prometió que dará a los seres humanos para que se quiten la sed y así no tengan sed, es la Jaris increada del Espíritu Santo. (Obras de san Gregorio Palamás pag 110). Pero también “como Hijo y Logos de Dios, segunda hipóstasis-persona de la Santa Trinidad era y es siempre el Cristo, la luz increada y verdadera, la única fuente increada de la luz que ilumina a cada hombre que viene a este mundo, (Jn 1,9), de nuevo es la Jaris increada del Espíritu Santo (Idem pag 112).

Por eso hoy hemos leído el pasaje que está en el Evangelio de san Juan, según el cual el Señor el día de la fiesta judaica de las Tiendas—antes de su salvífico Pazos-Pasión estando en el templo clamó: «…El que tenga sed, venga a mí y beba.» «Si alguno tiene sed espiritual de bienes eternos, paz y alegría que venga conmigo y beba de la verdad y la fe que yo ofrezco, así serán satisfechos sus más profundos y nobles anhelos y su psique encontrará alivio y descanso» (Jn 7,37) , porque yoSoy el agua viva, y: “YoSoY la luz (increada) del mundo ” (Jn 8,12). De esta manera profetizó el santo Pentecostés el Suyo, que sería la complementación del Pentecostés judaico.

Como todas las fiestas de los Judíos eran tipos y sombras de las verdaderas fiestas de la Βασιλεία vasilía reinado de la Realeza increada de Dios y encontraron sus consumaciones en las fiestas de Cristo, así también el Pentecostés judaico encontró la consumación, complementación al Pentecostés de la Iglesia. Y aquello que perseguían y buscaban los Hebreos con su propio Pentecostés, lo ha dado el Señor con Su propio Pentecostés y esto es “el agua viva” (Jn 4,10), “la Luz (increada) del mundo”, es decir la Jaris del Santísimo Espíritu.

Viene el Espíritu Santo tal y como vino la “brisa fina” y agradable al profeta Elías que estaba ardiéndose por el calor candente del desierto (III Reyes 19,12). Y vino la Jaris del Espíritu Santo como una brisa fresca, le acarició, le refrescó y le consoló. Así de sencillo, humilde y sin ruido viene la Jaris del Espíritu Santo en las psiques-almas creyentes y devotas y las refresca, las consuela y las alegra.

Dicen los santos Padres de la Iglesia que cuando venga la Jaris increada del Espíritu Santo en una psique creyente, entonces la unión que se hace de la Jaris de Dios con la psique creyente parece a la incandescencia del hierro con el fuego, donde el hierro se pone rojo vivo, candente y es todo fuego, mientras que no deja de ser hierro; es hierro que todo su interior ha cambiado por el fuego. (San Gregorio Palamás: “Carta a Akíndinos” pag 250-251). Así es también la Jaris increada del Espíritu Santo. Cuando viene al hombre, el hombre se hace todo luz y a la vez es hombre.

Pero este fuego (en forma de lenguas) del Espíritu Santo es también a la vez frescura. No es fuego que quema, sino que es fuego que refresca, tal y como decimos en las oraciones de la Divina Efjaristía. Por eso cuando vino este fuego del Espíritu Santo en los Santos Apóstoles el día del Pentecostés, no los quemó sino que los refrescó. (Maitines del Pentecostés, oda 5).

Y hoy cuando venga el Espíritu Santo en las psiques creyentes y devotas no las abrasará –quema, abrasa el pecado- sino que las refresca y las alivia, y concede una alegría inenarrable al ser humano. Y no sólo refresca y alivia las psiques, sino que hace también al mismo hombre que se convierta él también fuente de agua viva, fuente de agua refrescante y corriente, como en otra parte de nuevo dijo el Señor y dando su promesa de que “el que cree en mí, tal y como dice la Escritura, su corazón se convertirá en inagotable fuente espiritual y de las entrañas de su psique brotarán, manarán ríos de agua viva (brotará la jaris-gracia energía increada)” (Jn 7,38). El estómago se consideraba por los Hebreos como sede de la vida interior del hombre, tal y como las vísceras y los riñones, pero hoy en día podemos decir que el corazón del hombre es el centro del hombre.

Por tanto, cuando venga la Jaris del Espíritu Santo en el corazón del hombre, entonces Ella emana desde el hombre. Aquel que tiene la Jaris increada del Espíritu Santo no puede esconderla. Es como el riachuelo que no puedes pararlo. Si le cierras su cauce normal, este volverá yendo en otra parte, y será inundada de agua. Así se hace también con el hombre Pnevmatoforo (portador del Espíritu). Emana la Jaris del Espíritu Santo. Y al mismo le empapa, pero también es rociada, regada al mundo y refresca las psiques de los hombres. Por eso donde hay un hombre Pnevmatoforo, hombre c-jarismado crismado por la Jaris increada de Dios, es hombre que su corazón es “fuente de agua manantial espiritual de fuente inagotable que siempre brotará regalándole vida eterna”, (Jn 4,14), otras muchas personas se van junto con él para quitar, saciar la sed, reposar, aliviarse y refrescarse por el calor ardiente y bochornoso de la vida.

Roguemos al Señor que durante este gran día de hoy de nuestra fe, que nos ayude también a nosotros en no entristecer el Espíritu Santo por nuestra vida mezquina y estancada en nuestras miserias, sino que elevemos nuestra actitud y conducta hacia Dios, desapegarnos de actitudes y realidades terrenales, vanas y pasajeras, y estemos continuamente extendidos hacia Dios, hacia el Cielo. Así extendidos hacia Dios recibiendo la Jaris del Espíritu Santo, vivamos también nosotros no con conducta carnal, tal y como decía Dios para los hombres de antes del Cataclismo: “No permanecerá para siempre mi espíritu en los hombres, porque no son más que carne” (Gen 6,3), sino que seamos sanos y receptivos de la Jaris del Espíritu Santo de modo que nuestra existencia carnal, nuestro soma-cuerpo sea convertido espiritual, y el cuerpo y la psique se vaya iluminando por la Jaris del Espíritu Santo y hacernos hombres espirituales. Adquirir cuerpos, conductas y premisas o propósitos y así vivir todos dentro en la Jaris y la donación del Espíritu Santo.

Roguemos al Señor no sólo para nosotros los humildes monjes de aquí de la Santa Montaña (Aghion Oros) sino también a los hermanos Cristianos, y toda nuestra Iglesia, que nos mantenga siempre dentro en la vivacidad del Santísimo Espíritu. Nuestra Iglesia que sea movida siempre por el Espíritu Santo por los santos hombres y mujeres. Porque los Santos/as son aquellos que dan siempre a la Iglesia la posibilidad que no sea un tipo, ni un sistema, tampoco una organización, sino que sea por encima de todo la Κοινωνία (kinonía) Comunión del Espíritu Santo, la comunión carismática de los Pnevmatoforos (portadores del espíritu) hombres y mujeres. Y donde la Iglesia es así, entonces la Iglesia brilla, resplandece, ilumina y gratifica también a los hombres y al cosmos-mundo.

Bendigo y deseo que todos los hermanos de nuestro Monasterio que anhelemos el Espíritu Santo que no nos quedemos reposados, parados hasta que el Espíritu Santo habite fijamente, sensiblemente y sin reducción en nuestros corazones. Amín.

 

HOMILÍA 19 SOBRE PENTECOSTÉS 1985

El Espíritu Santo estaba presente en todos los acontecimientos de la divina Economía. Por el Espíritu Santo se bautiza nuestro Señor, se abrió al desierto y realizó todos los acontecimientos de la Divina Economía. Pero también el Cristo encarnado Dios Logos reveló el Espíritu Santo y regaló durante el día del Pentecostés el Espíritu Santo en Su Iglesia. Por eso se ha dicho muy correctamente que la encarnación del Dios Logos se hizo para que se hiciera el Santo Pentecostés para que se vea el Espíritu Santo.

Y el Pentecostés se hizo para que sea encarnado eternamente dentro en la Iglesia. Porque con la presencia continua del Espíritu Santo en la Iglesia del Paráklitos Espíritu se hace la encarnación de Cristo por los santos Misterios.

Por tanto la una Persona revela la Otra y la una Persona glorifica la Otra. Y esta es la humildad, -por decirlo de una manera-, de las dos Personas Santas o Divinas de la Santa Trinidad, del Hijo y Logos de Dios y del Vivificador Espíritu Santo.

Pero el Espíritu Santo también “forma, constituye” la institución de la Iglesia, porque sin la Jaris del Espíritu Santo no habría Iglesia, Jerarquía y Misterios. Todo se celebra y realiza por la Jaris del Espíritu Santo. Pero también la personal, santificación, divinización de cada uno de los Cristianos se realiza y se consuma con la Jaris del Espíritu Santo. Por eso también el día del Santo Pentecostés no vino como las otras veces como un divino gnofos, sino que vino como lenguas especiales de fuego en cada uno de los Alumnos (Hec 2,3), para mostrar la santificación personal que hace el Espíritu Santo a la persona de cada creyente Cristiano y a la vez mostrar que “a todos nos llama a la unidad” (Pentecostarion, Maitines del Domingo del Pentecostés). Porque es verdad que es una santificación personal la cual nos mantiene unidos al Cuerpo de Cristo, en Su Iglesia.

Pero la cuestión es el cómo nosotros también recibiremos la Jaris del Espíritu Santo y el cómo nos haremos dignos y limpios recipientes o instrumentos del Espíritu Santo. Porque cuando contristamos el Espíritu Santo por nuestras praxis pecadoras, loyismí, maldades, resentimientos, soberbias, orgullos, desobediencias, vanaglorias y todo esto, se va la Jaris del Espíritu Santo y nos quedamos desiertos y oscurecidos. Por eso queridos padres y hermanos nuestra lucha debe ser continua, cómo vigilar nuestra psique, nuestro nus, nuestro corazón, nuestros labios y lengua y el cuerpo, estar atentos en cómo los mantendremos en esta situación limpia y lúcidamente, de modo que pueda el Espíritu Santo acampar en estos.

Y cuando venga el Espíritu Santo y acampe en nuestro interior, entonces realmente somos hombres espirituales y Pnevamtoforos (portadores del Espíritu) y realmente seres humanos, porque Él nos hace ser hombres verdaderos, cuando el Espíritu Santo acampa, habita en nosotros. Cuando el hombre está fuera del habitar y de la donación de la Jaris increada del Espíritu, sólo es hombre por el nombre, porque no funciona como imagen de Dios Santo. Cuando el hombre funciona como imagen de Dios, entonces es hombre, es decir, cumple su naturaleza real, tal y como Dios lo ha creado.

Roguemos pues, que el Santísimo Espíritu nos vaya purgando y limpiando de cada mancha de la carne y espíritu. Que sea complaciente en habitar en nuestro interior, iluminando nuestro nus, calentando nuestro corazón dentro de la agapi a Cristo. Que nos facilite el celo espiritual y hacernos dignos de estar dentro en el resplandecimiento, en la Jaris de Su Luz increada y Su presencia hasta el último momento de nuestra vida. Amín.

 

Homilia 20 DOMINGO DEL PENTECOSTÉS 1986

El Santo Pentecostés es “complementación de la esperanza”, (Pentecostarion, vísperas), porque realmente complementa todos aquellos acontecimientos de la sotiría redención, sanación y salvación, por los que nosotros esperanzamos y por los que nos salvamos. Porque por esto el Señor se encarnó, por esto enseñó, por esto fue crucificado, por esto padeció y por esto ascendió en doxa-gloria luz increada en los Cielos: para mandar Su Santísimo Espíritu, de modo que no seamos tal y como estábamos hasta ahora separados, sino que estemos unidos con Dios por la Jaris increada del Espíritu Santo. Para que no seamos sólo hombres carnales, sino hacernos hombres espirituales, donde también la carne aún se habrá colmado de la Jaris del Espíritu Santo. Así teniendo el Espíritu Santo en la Iglesia y en nuestros corazones, podemos disfrutar de la paz y la agapi de Dios. La perfecta donación y vida de Dios. Porque el Espíritu Santo es la vida de Dios. Y así no estamos en este mundo sin esperanza, no estamos vivos corporalmente y muertos espiritualmente, sino los que hemos recibido la Jaris del Espíritu Santo estamos vivos física y espiritualmente. Por eso es muy grande el día de hoy y por esto nuestra Iglesia la festeja con tanta alegría espiritual y deleite.

Hemos oído al santo Evangelio lo que dijo el Señor: “37 El ésjato-último día de la fiesta, el más solemne, Jesús enseñando en el templo puesto de pie con voz alta, dijo: «El que tenga sed, venga a mí y beba.»

  1. «En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús estando en el templo de pie dijo en voz alta: «Si alguno tiene sed espiritual de bienes eternos, paz y alegría que venga conmigo y beba de la verdad y la fe que yo ofrezco, así serán satisfechos sus más profundos y nobles anhelos y su psique encontrará alivio y descanso.»

38 Aquel que cree en mí, tal y como dice la Escritura, su corazón se convertirá en inagotable fuente espiritual y de las entrañas de su psique brotarán, manarán ríos de agua viva (brotará la jaris-gracia energía increada), (Jn 7,37-38).

De nuevo hoy vemos la agapi y la filantropopía (amistad al hombre) de Dios. Porque el Espíritu Santo por agapi nos lo da. No quiere dejarnos sin Su Espíritu Santo. Y nos da Su Espíritu Santo no mesuradamente; nos lo da generosamente, magnánimamente, en abundancia. Tan ricamente nos da el Espíritu Santo, de modo que cada uno que recibirá la divina Jaris increada del Espíritu Santo, no sólo el mismo será colmado por el Espíritu Santo, sino que el mismo se hará fuente por la que correrá el Espíritu Santo, una fuente que estará deleitando, sosteniendo, sanando y salvando, también a los otros seres humanos.

Realmente la donación de Dios es grande e invalorable, y la promesa del Señor se ha cumplido. Primero se cumplió en Sus santos Discípulos y Apóstoles, los cuales han recibido esta Jaris y se hicieron ellos también Pnevmatoforos (portadores del espíritu), predicadores espirituales y transmisores de la Jaris del Espíritu Santo. Pero se complementó también en todos los Santos de Dios de todos los siglos, los cuales recibiendo la Jaris del Espíritu Santo se hicieron también ellos luces e iluminaron -por supuesto heteroluces, (no luz propia), porque la Luz increada es del Dios Triuno-. Y esta es la doxa- gloria y bendición de nuestra Santa Iglesia. El que dentro de nuestra Santa Iglesia existe continuamente la posibilidad de ser recibido el Espíritu Santo por los Cristianos y ser transmitido de nuevo el Espíritu Santo a través de los Pnevmatoforos Cristianos.

San Juan el Evangelista dice que, cuando el Señor decía estos logos durante la gran fiesta de las Tiendas al templo de Salomón, el Espíritu Santo aún no se había dado “39 Esto lo dijo por el Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él, y el Espíritu Santo aún no había venido, porque Jesús aún no había sido glorificado”.

  1. Estos logos los dijo el Señor por el Espíritu Santo y los carismas que recibirían al futuro los que iban a creer en él; porque la jaris-gracia, energía increada del Espíritu Santo que hace el renacimiento, la sanación y la salvación aún no se había dado a ninguno, porque Jesús aún no había sido glorificado por su sacrificio y su gloriosa Ascensión. (Jn 7,39). No se había glorificado hasta en aquel momento y por tanto no se había dado aún a los Discípulos la Jaris del Espíritu Santo. ¿Y cuándo fue glorificado Jesús? Acordaos del Santo Evangelio, cuándo dijo el Señor: 31 “Tan pronto como Judas salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre y el Dios es glorificado en él”.
  2. Cuando Judas salió de la sala de la cena, Jesús dijo: Ahora que Judas va a traicionarme y empieza mi pasión, se ha glorificado el hijo del hombre mediante la muerte por crucifixión, puesto que con ella anula el pecado y la muerte espiritual. Y Dios se ha glorificado con toda la vida del hijo del hombre y sobre todo por su obediencia hasta la muerte en la cruz. (Jn 13,31). Cuando subía a la Cruz. Y cuando con Su Cruz venció al Diablo, redimió el género humano con Su Santísima Sangre, entonces podría venir a los hombres la Jaris energía increada del Espíritu Santo. Mientras los hombres estaban esclavos y cautivos al diablo y a la muerte no podían recibir la Jaris del Espíritu Santo. Debería primero preceder la muerte cruciforme del Señor y Su Resurrección y Ascensión, y después venir la Jaris del Espíritu Santo.

 

Por consiguiente, pues, la doxa (gloria, luz increada) de Cristo es la Cruz y la doxa del Cristiano es la Cruz. Y el Cristiano para poder recibir la Jaris del Espíritu Santo, debe él también aceptar la cruz, la cual Dios permite para llevar en su vida. Si nosotros no aguantamos también nuestra cruz en nuestra vida, no seremos glorificados, no recibiremos la Jaris del Espíritu Santo.

Y tal y como interpretan nuestros santos Padres de la Iglesia, la cruz que hemos aguantado y llevado es que nos catartizemos, purguemos y sanemos de nuestros pazos. Esta es la primera cruz. Porque para que el hombre sea catartizado, purgado y sanado de los pazos, y especialmente de los carnales como también del orgullo, la vanagloria, el egoísmo todas estas cosas, es una cruz. Y no es fácil llevar con paciencia las pruebas de la vida que nos vienen, que son amargas y angustiosas, y que nos provocan mucho dolor. Y cuando el Cristiano lleva con estas dos maneras su cruz, comparte la Cruz de Cristo, se glorifica junto con Cristo y puede recibir la Jaris del Espíritu Santo.

Es cierto que estas palabras suenan como paradójicas. ¿La doxa está en la Cruz? Sin embargo, esta es la realidad. En la cruz está la doxa. Si uno no acepta la cruz, tampoco puede recibir la Jaris-Gracia divina increada del Espíritu Santo.

Por eso hoy que oímos estos logos divinos por la boca del Señor, aceptémoslos nosotros también con alegría y decidamos llevar nuestra cruz junto con el dulcísimo Jesús, la cruz de la lucha diaria, la cruz de crucificar nuestro egoísmo, la cruz de la agapi y del sacrificio. Llevando de esta manera nuestra cruz, nos hacemos recipientes o instrumentos limpios y lúcidos del Espíritu Santo. ¡Y qué bendición! ¡Existe mayor bendición, hermanos míos, de que cada uno de nosotros se convierta en templo y recipiente del Santísimo Espíritu! ¡Venir el Espíritu Santo y habitar en nuestro corazón! ¿Para qué te sirven todas las demás cosas de este mundo, cuando estás vacío, sin la Jaris del Espíritu Santo? ¡Y qué bellas son todas esta cosas en esta tierra y cuánta gracia y alegría tiene toda nuestra vida cuando nos llenamos con Jaris del Espíritu Santo!

Por eso pues, hoy, al Señor que tanto nos ama agradezcamos, y nos ha dado en abundancia la Jaris de Su Santísimo Espíritu y roguémosle que nos ayude también a nosotros a tener el Santísimo Espíritu en nuestro interior. No separarnos ni amargar con palabras indecentes el Santísimo Espíritu (Ef 4,30) y perderlo, sino que vivamos siempre en estado de oración y μετάνοια metania (introspección, arrepentimiento y confesión), de modo que el Espíritu Santo habite y repose en nuestros corazones. Cada Cristiano este anhelo debe tener. Cómo hará reposar el Espíritu Santo en su corazón. Y cuando el Cristiano quiere reposar el Espíritu Santo con su vida pura, con su oración, entonces también el Espíritu Santo reposará a este ser humano. El que hace reposar el Espíritu Santo, entonces el Espíritu Santo hace reposar a este ser humano.

Por tanto, rogamos al Señor que nos ayude, de modo que nosotros también reposemos realmente con este reposo del Espíritu Santo, pero también a todos los Cristianos los conceda y done reposo. Así nuestra sociedad cambiará, nuestras familias e hijos cambiarán, se marchará esta miseria y desgracia espiritual, la que hoy martilla nuestras vidas, que, mientras que lo tenemos todo, no tenemos ningún reposo en este mundo de aquí.

La Jaris del Espíritu Santo que cubra y sostenga a todos nosotros en nuestras luchas diarias.

Yérontas Gheorghios Kapsanis, Kazigúmenos-Co-guía del Monasterio Grigoriu de Athos, 1935-2014, durmió en Señor el día del Pentecostés del 2014,

Traductor: tuve el honor de conocerle personalmente, pues, un Yérontas Santo que mediante él 2-2-2002 tuve el acontecimiento inesperado y sublime de conocer a CristoDios; también con sus libros que los he traducido en español he ido y voy instruyéndome en la Jaris…!!!

Traducido por XX.JJ

 

Primer santo sínodo ecuménico, el milagro de san Esperidón​

 

 

Nota del traductor: Amigos en y de Cristo-Dios-Hombre hoy Domingo del primer Santo Sínodo Ecuménico, que es lo que más falsean, odian, tergiversan y blasfeman muchos Protestantes , e insultando también a los Santos Padres sobre todo san Constantino el Grande y su madre Helena falseando la historia y hasta nuestra lengua helénica… por eso hice esta traducción de la confirmación del Sínodo por el Espíritu Santo con el milagro de san Esperidón y muchos más que sucedieron… (acabo de traducirlo, posibles errores avisen por favor)…

 

Del primer santo sínodo ecuménico, el milagro de san Esperidón​

San Espiridon de Chipre apenas tenía estudios, era pastor de ovejas y cabras. Pero esto no impidió que viniera a tomar parte en el I Sínodo Ecuménico que convocó Konstantino el Grande, 325 dC, para refutar y deponer a Arrio. Este tremendo herético, tal como sabemos, enseñaba que Cristo no es Dios, sino creación y creatura de Dios, y su enseñanza herética había provocado verdadero tumulto también en toda la Iglesia Cristiana Ortodoxa.

En este Sínodo por una parte estaba Arrio con sus eminentes ritores-oradores y sus obispos seguidores. Ellos eran Eusebio de Nicomedia, Teagenis de Nicea y Macario de Caledonia. Junto con ellos con permiso del Rey vinieron también varios filósofos de las mismas ideas que Arrio y sus defensores. Entre ellos se distinguía un filósofo Heleno-Griego, Evlogio que en su arte dialéctico era una eminencia en el logos y en sus sofismas era considerado como invencible.

En la parte Ortodoxa se habían reunido 317 obispos y sacerdotes piadosos. Entre ellos se distinguían, san Nicolaos y san Alejandro, aún sacerdote, el obispo de Antioquía Efstazios, Panfutio de Thibaida, san Atanasio el Grande entonces diáconos de la Iglesia Ortodoxa de Alejandría, el obispo Esperidón de Trimizunta y muchos más.

El último naturalmente no se distinguía por su formación académica e intelectual. Pero era un recipiente pleno de tesoros celestes. Era residencia del Espíritu Santo. Desde el momento que entró en la sala su corazón latía fuerte y con profunda fe oraba noerá espiritualmente con su nus para que Dios ilumine, de modo que finalmente luzca la verdad: “Padre glorifica a tu Hijo”, repetía una y otra vez con lágrimas en los ojos. Su agapi al amado Salvador nuestro, ardía todo su cuerpo y le proporcionaba fuerza invencible.

En la discusión que había encendido el duro y terrible Arrio con su formación filosófica, su astucia y su elocuencia, pero también con sus seguidores oradores retóricos que le apoyaban radicalmente, soltaba verdaderos truenos contra la verdad y la Iglesia de Cristo. Las horas pasaban sin resultado positivo alguno. En un momento uno de los oradores radicales de Arrio, el filósofo heleno Eflogio había proyectado argumentos con tal maestría que se había creído que la razón estaba por su parte. Los defensores de la verdad cristiana y el mismo san Atanasio callaron. Por unos segundos había un silencio sepulcral en la sala grande. En aquel momento se levantó de su lugar nuestro Santo Esperidón y pidió la palabra. Los demás se quedaron sorprendidos, atónitos y tristes. Conocían que el santo era puro y virtuoso, pero era un hombre sencillo con pocas letras y formación académica, y sin poseer esto que llamamos filosofía y gnosis creada mundana. ¿Cómo podría pues un humilde pastor de ovejas a salir adelante contra un sabio y pervertido? Por eso algunos se sorprendieron, se entristecieron y luchaban para impedirlo de hablar.

Temían que el filósofo duro, sin vergüenza orador le haría ridículo, y se burlarían y se reirían todos de san Esperidón. Pero Esperidón persistía y el Rey le dio la palabra.

De nuevo silencio sepulcral en la sala. Los amigos de Arrio con dificultad retenían el deprecio, la risa hacia Esperidón, en cambio los padres con sentimientos de respeto y también extrañados miraban al Yérontas. En un momento san Esperidón el Grande, interrumpiendo el silencio, se dirige hacia el filósofo y con voz firme empieza a decirle estas palabras:

-Escucha filósofo. Uno es el Dios. Él con Su Logos y Su Espíritu Santo creó todo el mundo, lo visible y lo invisible etc….

-El Logos de Dios, nuestro Señor Jesús Cristo es consubstancial-omousios con el Padre, Σύνθρονος sínzrono co-trono, Ομότιμος omótimo και Ομόδοξος omódoxo; Uno es el Dios; pero tres las Hipostasis-Personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Estas tres Hipostasis-Personas, Un Dios. Una Usía y Energía que para el nus-espíritu y la mente y el intelecto humano son inconcebibles e inefables. Tal como es imposible poner en un vaso las aguas del mar, así lo mismo para el cerebro limitado del hombre no puede concebir y caber lo infinito de la Deidad. Para dar certeza y una explicación a mis logos, pues, que el bondadoso Dios me perdone, porque voy a utilizar este ejemplo y demostración tangible. Entonces el Santo puso su mano en el bolsillo y sacó un pequeño ladrillo y mostrándolo con su mano derecha hizo la señal de la cruz y dijo:

—«En el nombre del Padre»

Y apretó el ladrillo. Los padres que observaban la escena se conmocionaron tremendamente. Porque con las palabras del santo, el fuego por el que se había tostado el ladrillo subió hacia arriba.

— «Y del Hijo»

Añadió, y entonces el agua por el que se había amasado el ladrillo seco, corrió hacia abajo.

—«Y del Espíritu Santo».

Añadió el didáskalos iluminado por Dios, y la tierra quedó en su mano.

—Hermanos y padres míos, continuó el santo taumaturgo: tal y como el ladrillo es una cosa una esencia y una naturaleza, sin embargo es triádico o trinitario, compuesto de –fuego, agua y tierra- así también el Santo Dios. Aunque no debemos identificar la Naturaleza Increada y Supraesencial con la creada, formada y corrupta, sin embargo para comprender y concebir las inconcebibles, -que me perdone la misericordia infinita e increada de Dios- decimos y recalcamos:

Dios es Uno según su esencia-usía y naturaleza, pero sobre Sus Hipostasis-Personas es Triádico o Trinitario: Padre, Hijo o Logos y Espíritu Santo.

Las palabras del santo sorprendieron y maravillaron a los participantes. La sala resonó por las doxologías a Dios y las ovaciones de los Padres.

Salmodian y alaban al Señor con cantos divino-inspirados: “¡Qué grande es nuestro Dios…!!! (Sal 76, 14-15). Y Arrio y sus seguidores realmente fueron avergonzados. El filósofo humillado reconoce y confiesa claramente su derrota, diciendo:

-Santo Yérontas, tus palabras realmente me han convencido y el milagro certificó que tienes razón. ¡Ahora, Sí creo con toda la fuerza de mi voluntad de mi psique-alma que, el Jesús Cristo es el Hijo de Dios, y Él también verdadero Dios, consubstancial del Padre.

¡Lágrimas de alegría se derramaron de los ojos y primeros de los del filósofo, que acudió, junto con muchos más, a recibir el bautismo y convertirse en Cristiano Ortodoxo!!!

Traducción: Xx.Jj

 

Domingo de Mateo – La terapia “psicoterapia” de los dos ciegos

 

 

Aquí la palabra clave es la monóloga oración del corazón o de Jesús: «Κύριε, ἐλέησον» “Kirie eleison” es la oración más corta, condesada y concisa que lo dice todo. El “Kirie eleison” hace milagros. «Κύριε, ἐλέησον Kirie eleison» es una calificación, petición general de cada necesidad mía, de cada caso mío, de lo que me pasa y de lo que quiero y como no sé lo que voy a pedir, entonces digo a Dios, eleisón me” o “kirie eléison”, y Él sabe lo que me va a dar. Eléison ἐλέησον significa ten compasión, caridad, misericordia, clemencia, sanación, ayuda, alivio, consuelo, socorro… No tiene nada que ver con piedad que muchos lo traducen en castellano. Piedad en griego es ευσέβια (efsevia) de aquí viene el nombre Eusebio, piadoso en castellano o latino.

Pero decir, “Eléisonme ἐλέησον με Ten compasión, misericordia o caridad de mí”, implica no sólo el deseo de perdón que comienza del miedo, sino que se trata de la súplica sincera del amor filial, que pone mi esperanza en la misericordia de Dios, y uno reconoce humildemente que es demasiado débil para doblegar su propia voluntad y mantener una cuidadosa vigilancia sobre sí mismo. Es una llamada a la misericordia, es decir, a la jaris (gracia, energía increada) que se manifestará en el don por parte de Dios de la fuerza que nos permite resistir a la tentación y superar nuestras inclinaciones pecaminosas. Es como un deudor sin dinero que pide a su benigno acreedor no sólo que le condone la deuda sino que se compadezca también de su extrema pobreza y le dé una limosna; esto es lo que estas profundas palabras “Eléison me ἐλέησον με Ten compasión, misericordia o caridad de mí”, es como decir: «Dios misericordioso, perdona mis pecados y ayúdame a corregirme; despierta en mi psique-alma un fuerte impulso a seguir Tus mandatos. Dispensa Tu jaris (gracia divina, energía increada) en el perdón de mis pecados presentes, conscientes e inconscientes, y para que solo dirija hacia Ti la atención de mi nus, de mi mente, de mi voluntad y de mi corazón negligentes.»

En la lectura evangélica de hoy hemos escuchado sobre la terapia y psicoterapia (física y espiritual) de los dos ciegos, los cuales cuando el Señor se acerca empezaron a gritar: “…ἐλέησον ἡμᾶς, υἱὲ Δαυΐδ…eléison imás Ié DavidEleisón nos, compadécete o apiádate o ten misericordia de nosotros Hijo de David (Mt 9,27). Y como de los descendientes de David vendría el Mesías, cuando decían “Hijo de David”, es como si dijesen “tú que eres el Mesías, tú que eres el Cristo, es decir, tú que eres Dios eleisón nos”.

Y el Señor se acercó y no los sanó, “psicoterapió” inmediatamente, sino cuando los preguntó si creían. Por supuesto que creían, porque si no tuvieran fe no gritarían “Hijo de David eleisón nos”. Pero el Señor quería dar un ejemplo a todos nosotros de que la fe es cuestión y condición del milagro. O sea que cuando el hombre en su vida se encuentra en un callejón sin salida, cuando pide la ayuda de Dios, el Dios no puede operar si antes no tiene ni existe la fe del hombre, que expresa la libertad del hombre. Porque el hombre con su fe expresa su libertad y su agapi hacia Dios. Por tanto, cuando el Señor pidió fe de los dos ciegos, era como si pidiera de ellos el libre ofrecimiento de sus corazones y la agapi hacia a Él. Y cuando la oferta del corazón y la agapi existían, entonces les concedió también Su propia Jaris (energíaomcreada, gracia divina), los bendijo y se realizó el milagro y los ciegos volvieron a ver.

Nosotros los Cristianos, los que tenemos la posibilidad, capacidad y bendición de ver física o corporalmente, sentimos que este milagro concierne también a nosotros. Porque en efecto, por un lado vemos físicamente, pero desde el aspecto espiritual -unos menos y otros más- padecemos de alguna ceguera. Nuestra ceguera consiste en lo siguiente: Creemos que vemos espiritualmente, pero no es así, no vemos. Porque si viésemos, veríamos las cosas que veían los Santos, estos que realmente tenían sus ojos (psíquicos) catartizados limpiados, sanados y curados; lo que ven los Santos es la doxa (gloria, luz increada) de Dios.

Pero también los santos Apóstoles al principio no veían. ¿Cuándo vieron? Pues, en la Santa Metamorfosis-Transformación del Señor vieron; entonces les fueron abiertos los ojos (psíquicos o espirituales) y vieron la doxa (gloria, luz increada) de Dios! Hasta en aquel momento no veían. Y nosotros creemos que vemos, pero no vemos. Pero si el Señor abre nuestros ojos entonces veremos Su doxa (gloria, luz increada).

Por eso nosotros también debemos estar gritando como los dos ciegos: “…ἐλέησον ἡμᾶς, υἱὲ Δαυΐδ…eléison imás Ié DavidEleisón nos compadécete o apiádate o ten misericordia de nosotros Hijo de David (Mt 9,27). Esto hoy en día lo decimos de la siguiente manera: “ΚΥΡΙΕ ΙΗΣΟΥ ΧΡΙΣΤΕ, ΥΙΕ ΤΟΥ ΘΕΟΥ ΕΛΕΗΣΟΝ ΜΕ, τόν αμρτωλόν Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…que soy pecador”. Es la misma oración. Esto que decían los dos ciegos “Hijo de David eleisón nos” nosotros lo decimos “Kirie-Señor, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…que soy pecador”. Y cuando decimos “eleisón me que soy pecador “, significa también ilumíname que estoy ciego. No significa sólo, compadécete de mí, ayúdame, etc., sino también ilumíname que estoy ciego.

Por tanto, cada vez que decimos la oración del corazón: “Kirie, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…que soy pecador” debemos estar acercándonos hacia Jesús, tal y como los dos ciegos, en contacto consciente con las palabras de la oración y con conciencia de que Jesús está cerca, junto con nosotros. Nosotros le clamamos: “Hijo de David, eleisón nos”, y viene el Señor y nos dice: ¿qué quieres? Queremos ver. ¿Y qué ver? “A Ti queremos ver”, al Θεάνθρωπος Zeánzropos Dios-Hombre; a nuestro Sanador y Salvador, a nuestro Jesús queremos ver. Y cuando así persistentemente y con fe gritamos a Jesús, Él viene y escucha, y se acerca a nosotros, no sana, nos psicoterapia y nos ayuda volver a ver, tal y como revela la multitud de Santos de nuestra Iglesia, los cuales con la Jaris (gracia divina, energía increada) de Cristo volvieron a ver y vieron la doxa (gloria, luz increada) de Dios y también al mismo Θεάνθρωπος Zeánzropos Dios-Hombre Cristo y se ofrecieron a Él.

Entre los que volvieron a ver son también los santos de nuestra Iglesia que festejamos hoy, los santos Apóstoles de los setenta; Prójoro, Parmenás, Timon y Nicanor, y san Pablo de Xeropotamu, Fundador del santo Monasterio de san Pablo de aquí de la Santa Montaña Athos que hoy es su fiesta.

Por tanto, existen los que vuelven a retomar la vista, porque se han ofrecido a Dios y piden a Jesús que vuelvan a ver. Pero existen también los Fariseos, los cuales si ven a alguien retomar la vista -y es Jesús que los hace volver a ver- y que se glorifica Dios, ellos en vez de alegrarse, como son instrumentos del diablo, envidian, calumnian y acusan. Y en vez de elogiar, condenan y reniegan, tergiversan y manipulan, difaman y calumnian.

Los Fariseos eran hombres religiosos, no eran ateos. Uno esperaría que se alegraran y glorificaran a Dios cuando vieron que Jesús curó los dos ciegos. Pero era tanta la perversión de ellos, sus egoísmos y sus maldades, de modo que en vez de agradecer y glorificar a Dios y al Θεάνθρωπος Zeánzropos Dios-Hombre Jesús, le acusaron. ¿Y de qué y cómo le acusaron? Pues, por la peor acusación que podrían imaginar y decir: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios» (Mt 9,34), porque a continuación curó también al sordomudo, quien era sordomudo porque tenía demonio. Y el Señor apenas expulsó al demonio, el sordomudo habló. Así que los Fariseos dijeron, “por el Príncipe de los demonios” nuestro Señor “expulsa a los demonios”. Le acusaron de que hace milagros en sinergia, cooperación con los demonios. ¿A quién? Pues, al Θεάνθρωπος Zeánzropos Dios-Hombre Jesús, a nuestro Señor y Dios.

Por eso, no nos sorprenda que en cada generación los herederos de los fariseos, cuando ven alguna buena obra que se hace en la Iglesia de Cristo, la acusan, difaman y calumnian, en vez de alegrarse y glorificar a Dios y elogiarLe. Siempre en la Iglesia existen “los que cometen escándalos” (Rom 16,17). Así que en cada época existen fariseos.

Deseamos y ojalá así sea que Dios ilumine a todos y a nosotros también para que no nos amarguemos cuando vemos estos escándalos, y no nos atormentemos y desanimemos.

Debemos continuar nuestra lucha por la Doxa-gloria de Dios y continuar haciendo esto que hicieron los dos ciegos de la lectura Evangélica de hoy. Con mucha humildad y con mucho anhelo gritando a Dios: Kirie-Señor, Jesús Cristo, Hijo y Logos de Dios, eleisón me, compadécete de mi…que soy pecador”.

Yérontas Gheorghios Kapsanis, Kazigúmenos

Co-guía del Monasterio Grigoriu de Athos (1935-2014, durmió en Señor el día del Pentecostés 2014)