Catequesis sobre la Santa Trinidad, de Αγιον Ορος Agion Oros, Athos

Catequesis sobre la Santa Trinidad, de Αγιον Ορος Agion Oros, Athos

Hieromonje Gregorio, del Kelion-Caseta san Juan el Teólogo

 

  1. LA FE DE NUESTRA IGLESIA ORTODOXA
    1. La fe: la sinergia del hombre a la sotiría redención, sanación y salvación
    2. La gnosis de Dios
  2. El Dios Triádico o Trinitario
    1. El Dios es Uno y Trinitario
    2. El Dios Padre
    3. El unigénito Hijo de Dios
    4. El Espíritu Santo
    5. La vida de la Santa Trinidad es agapi

Ver también: http://www.logosortodoxo.com/catequesis-y-bautismo/  PARA MAYORES

  1. La creación del mundo espiritual y del sensible
    1. a) La creación es un derramamiento de la divina agapi.
  1. La Hiperaghía Zeotokos
    1. a) La Παναγία Panaghía en la divina Economía
  2. La trinidad de las virtudes Fe, Esperanza y Agapi

 

 

  1. LA FE DE NUESTRA IGLESIA ORTODOXA
    1. La fe: la sinergia del hombre a la sotiría redención, sanación y salvación
    2. La gnosis de Dios

 

Los Profetas tal como vieron; los Apóstoles tal como enseñaron; la Iglesia tal como recibió; los Didáskalos-Maestros  tal como han dogmatizado; la Οικουμένη (icumeni) toda la tierra habitada tal como concordó y confirmó; la Jaris-Gracia Divina luz y energía increada ha resplandecido; la verdad tal como ha sido recibida y aceptada; la mentira tal y como ha sido expulsada y eliminada; la sabiduría tal como se manifestó con franqueza; el Cristo tal y como ha premiado; esto creemos y proclamamos…

 

Esta es la fe de los Apóstoles, esta es la fe de los Padres, esta es la fe de los Ortodoxos, esta fe es la sostuvo y sostiene la Οικουμένη (icumeni) toda la tierra habitada. (Sinodikón del 7º Sínodo Santo y Ecuménico)

 

EL SÍMBOLO DE FE ORTODOXO
(Sin el maldito hijito filioque como lo llaman los santos Padres, que lo añadieron los francolatinos papistas).


  1. Creo en un solo Dios 
    (1ªCor 8,6 – Ef 4,6 – 1ªTim 2,5), Padre todopoderoso (Gén 17,1 35,11 – 2ªCor 6,18 – Apoc 16,7), creador del cielo y de la tierra (Gén 1,1 – Hec 4,24), de todas las cosas visibles e invisibles (1ªCor 8,6 – Col 1,16).
  2. Y en un solo Señor, Jesús Cristo (1ªCor 8,6),Hijo unigénito de Dios (Mt 16,16 – Jn, 14-18 – Jn 3,16), nacido del Padre (1ªJn 5,1-5),antes de todos los siglos (Jn 17,5 – Col 1,17 –  Heb 1,1-2  Heb 7,3), Luz de luz (Jn 1,9 – 8,12 – 1ªJn 1,5 – 1ªTim 6,16), Dios verdadero de Dios verdadero (1ªJn 5,20 – Jn 1,1), engendrado (Col 1,15), no creado, consubstancial al Padre (Fil 2,5-7 – Heb 1,3), por quien todo ha sido hecho (Col 1,16 – 1ªCor 8,6 – Ef 3,9 – Heb 2,10).
  3. Quien por nosotros los hombres, y para nuestra salvación(Jn 3,14-17 – Hec 4,2), descendió de los cielos (Jn 3,13 –Ef 4,9) y se encarnó (Jn 1,14 – 1ªCor 8,6 – Ef 3,9 – Heb 2,10) del Espíritu Santo y de María, la Virgen (Lc 1-26,35 –Mt 1,18), y se hizo hombre (Jn 1,14 – Fil 2,7-8).
  4. Fue crucificado(Lc 23,33 – Jn 19,16-18) también para nosotros (Jn 11,49-52 – 2ªCor 5,14-15),bajo el poder de Poncio Pilato (Mt 27,2-24), sufrió (Mt 27,33 – Jn 19,16-18) y fue sepultado (Jn 19,38-42 – 1ªCor 15,4).
  5. Y resucitó al tercer día, según las Escrituras(1ªCor 15,4 – Hec 10,40).
  6. Y subió a los cielos(Marc 16,19  16,27 – Lc 24,51 – Hec 1,9 – 1ªTim 3,16),  y está sentado a la diestra del Padre (Mt,26,14 – Col 3,1 – Heb 1,3 – 1ªPed 3,22).
  7. Y volverá en gloria (Mt 24,30 16,27 – Marc 13,16)a juzgar a los vivosy a los muertos (Hec 10,42 – 2ªTim 4,1). Y su Realeza no tendrá fin (Lc 1,33 – Apoc 22,5).
  8. Y en el Espíritu Santo, Señor, Dador de vida (Rom 8,11 – Jn 6,63), que procede del Padre(Jn 15,26). Que es adorado y glorificado con el Padre y el Hijo(Mt 28,19 – 2ªCor 13,13), y que habló por los profetas (2ªPed 1,21).
  9. En la Iglesia una santa, (1ªCor 1,2 – 2ªCor1,1), católica(Ef 2,17-18  Jn10,16 y apostólica (Hec 2.42,47)
  10. Confieso un solo bautismo (Ef 4,5) para la remisión de los pecados(Hec 2,38 – Col 2,12-14).
  11. Espero la resurrección de los muertos (Jn 5,25-29 y 6,39-40 y 11,24 – 1ªCor 15,50-53 – 2ªCor 4,14 – 1ªTes 4,13-17).
  12. y la vida del siglo venidero(Mt 25,46 -Jn 5,29 – Rom 2,7 -Apoc 21 y 22)Amén.

 

¡La Ortodoxia es la única verdad! http://www.logosortodoxo.com/ortodoxia/

 

 

  1. La fe: la sinergia del hombre a la sotiría redención, sanación y salvación

 (Συνέργεια sinergia, co-operación por conjuntamente la energía de la voluntad Divina con la energía de la voluntad humana, co-energía co-operar, colaborar)

 

El Cristo nos ha apocaliptado-revelado sobre la verdad de Dios. San Juan el Evangelista, es espectador de las inefables apocalipsis-revelaciones e intérprete de los misterios procedentes de lo alto, de Dios, dice: 18 A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo unigénito que es el Ων (on, existente, el ser, el que es, era y siempre es), que está en el seno del Padre, él nos ha apocaliptado=revelado, explicado y dado a conocer a Dios.

  1. A Dios nadie lo ha visto en su esencia; el Hijo unigénito que ha nacido de la esencia del Padre y está en el seno siempre inseparable del Padre, aquel nos ha apocaliptado=revelado, explicado y dado a conocer a Dios. (Jn 1,18)

 

La respuesta del hombre sobre la apocálipsis-revelación de Dios es la fe. Esta es la condición para vivir eternamente, ya que este es el propósito y objetivo de la encarnación de Cristo, “porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo aquel que en él cree no perezca, sino que tenga vida eterna.

  1. Porque de tal manera Dios amó a los hombres del mundo hundido al pecado, hasta el punto de entregar, por muerte en la cruz, a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree tenga vida eterna y no sea auto-condenado a la perdición eterna. (Jn 3,16)

 

La fe en Cristo es la puerta y el camino que conduce a la vida.

 

La fe es la firme e inquebrantable convicción a la existencia de los bienes que esperanzamos, pero gracias a la fe es como si los viéramos con nuestros ojos y los tocáramos con nuestras manos. Es certeza sobre la cosa que no vemos con los ojos físicos o somáticos: “fe es la hipostasis de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven” (Heb 11,1). La fe es cuando creemos en aquellas cosas teniendo en nuestro espíritu y mente la fiabilidad de Dios. Las verdades que Cristo nos ha apocaliptado “hace falta tener fe… porque la altura de estas verdades transciende por mucho nuestra escasa y limitada diania (mente, intelecto) mezquina” (Heb 11,1).

 

El apóstol Pablo escribe que “Habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por nuestro Señor Jesús Cristo, por quien hemos obtenido también, mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos, y nos gloriamos en la esperanza de la doxa (gloria, luz increada) de Dios” (Rom 5,1-2). San Crisóstomo interpreta a este logos apostólico así: “En todo se refiere las dos cosas: las Suyas y las nuestras. Pero las de Cristo son muchas y variadas. Porque también murió por nosotros, y nos reconcilió, y nos condujo a Dios, y nos dio la Jaris inenarrable (Gracia energía increada). Pero nosotros sólo hemos ofrecido la fe” (A los Romanos 9,2 PG 60,468). La fe es la sinergia del hombre al misterio de su sotiría redención, sanación y salvación

 

Las cosas que Dios nos ha apocaliptado-revelado no es posible que sean interpretadas por la mente humana, porque en nuestra lógica no cabe el tamaño de Sus economías; esto se debe hacer por la fe. Como dice el divino Crisóstomo: “No he aprendido a examinar  la usía-esencia de Dios; he aprendido a creer y no a examinar escolásticamente”.

 

Cuando Cristo mandó a Sus discípulos al kerigma, los dijo: “”El que cree y tiene fe será salvado, y el que no tiene fe será condenado”. La fe es el principio de la sotiría y de la vida en Cristo. Por la fe nos conducimos al Santo Bautismo y nacemos en Cristo. Es claro que para los niños bautizados la fe sigue el santo Bautismo.

 

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Para acercarnos a este misterio de la fe, nos basamos en el Símbolo de la FE que está compuesto de 12 versículos.

 

El Símbolo de la Fe es la descripción y registro de los dogmas de la Iglesia por los Padres teoforos (portadores de la luz increada) de los dos primeros Sínodos Ecuménicos. Los Santos Padres con cortos y concisos logos y con mucha prudencia han descrito por iluminación la verdadera fe de la Iglesia, para que podamos nosotros tenerlo como guía de nuestra vida y caminar al sendero de la sotiría

 

Los cristianos ortodoxos creemos y confesamos lo que nos ha apocaliptado-revelado el Hijo y Logos de Dios, y tal como nos lo han interpretado los santos Apóstoles y los teoforos Padres.

 

LOS APÓSTOLES TAL COMO ENSEÑARON Y LOS DIDÁSKALOS-MAESTROS TAL COMO DOGMATIZARON… ESTO CREEMOS Y ASÍ LO PROCLAMAMOS Y DECIMOS.

 

 

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  1. La gnosis de Dios

 

La fe es el primer paso para acercarnos al misterio de Dios. “Sin la fe no es posible conocer a Dios”, dijeron los Santos que Le han conocido. ¿Pero cómo es posible para nosotros alcanzar la gnosis (increada) Dios?

 

El Cristo podía decir muchas cosas a Sus discípulos sobre el Dios Trinitario. Pero ellos no estaban en situación de entender estas verdades antes de la bajada del Espíritu Santo: “12 Todavía tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis comprender, retener y sobrellevar, a causa de vuestra imperfección.

“Pero cuando venga Aquel, el Espíritu de la verdad, os guiará a toda la verdad. Porque no os hablará por su cuenta, sino que os hablará lo que ha oído del Padre y os anunciará las cosas que habrán de ocurrir en mi Iglesia” (Jn 18, 12-13).          

 

Lo mismo también para cada fiel, para conocer la verdad sobre el Dios Trinitario, deberá hacerse residencia del Espíritu Santo, y Él le conducirá a la gnosis de Dios, porque es la fuente de la teognosía. San Simeón el Nuevo Teólogo dice: “El Dios informa a los fieles, tal y como hizo con los santos Apóstoles por el envío y presencia del Espíritu Santo… Porque para que uno conozca los misterios de Cristo y entender el misterio de Su Economía divina… sólo con el Espíritu Santo es enseñado”. Hace falta mucha iluminación del Espíritu Santo para que uno pueda comprender los misterios ocultos de Dios” (Logos teológico I y ético I, 12, SC 122, 110-2 y 280).

 

Por supuesto que el Dios sobre Su esencia-usía es totalmente inconcebible y desconocido no sólo a los hombres sino también a los Ángeles. El evangelista Juan  dijo que “18 A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo unigénito que es el Ὤν (on, existente, el ser, el que es, era y siempre es), que está en el seno del Padre, él nos ha apocaliptado=revelado, explicado y dado a conocer a Dios.

  1. A Dios nadie lo ha visto en su esencia; el Hijo unigénito que es el Ὤν (on, existente, el ser, el que es, era y siempre es), nacido de la esencia del Padre y está en el seno siempre inseparable del Padre, aquel nos ha apocaliptado=revelado, explicado y dado a conocer a Dios” (Jn 1,18), que significa que “la bienaventurada y santa Deidad sobre Su esencia es totalmente inexpresable y desconocida”. Realmente el Dios es “infinito e inconcebible, y esto sólo es lo que se concibe: Su infinidad y Su inconcebible” (San Máximo el Confesor “Respuestas sobre dudas” PG 91, 1168ª y san Juan Damasceno 1,4 PG32. 869AB). San Gregorio el Teólogo describe con la forma más expresiva lo inaccesible de la Deidad: “¿Oh, Tú que estás más allá del todo, con qué otro nombre es permitido para alabarte? ¡A Ti que ningún logos puede ponerte nombre! ¿Cómo puede captarte nus? ¡A Ti que ningún nus puede captarte! (Logos épicos teológicos 29, PG37, 507).

 

Sin embargo, mientras que Dios sobre Su esencia-usía es ininteligible,  in-captable, no partícipe y desconocido, es posible hacerse conocido por Sus energías increadas. Nos lo dice san Juan, así que con el pasaje anterior no hay contradicción en la Escritura: “1 El que desde siempre en el principio ἦν (in) existía y siempre es, lo que hemos oído, lo que hemos visto, contemplado con nuestros ojos, lo que han palpado nuestras manos, acerca del logos de la vida.

1 Sobre el Hijo y Logos de Dios: el cual existía en el principio, era y es coeterno antes que cualquier creación espiritual y material y lo que hemos escuchado, más lo que hemos visto con nuestros ojos y hemos vuelto a contemplar muchas veces con nuestros ojos espirituales y físicos), y lo que palparon nuestras manos acerca del enhipostasiado substanciado e increado Logos, el Cual en su interior co-eternamente tiene la vida y la transmite.

2 Y la vida se ha manifestado, la hemos visto, damos testimonio de ella y os anunciamos la vida eterna, que existía y estaba y está siempre junto al Padre y se nos ha manifestado.

  1. Y esta vida enhipostasiada ha tomado naturaleza humana y se ha manifestado entre nosotros y la hemos visto con nuestros ojos y damos testimonio oficialmente de ella; y os anunciamos la vida eterna que existía, es y estaba y está siempre junto al Padre y se ha apocaliptado-revelado a nosotros los Apóstoles y a muchos más hombres. (1Jn 1, 1-2)

 Los santos Padres una vez que haya hecho la catarsis y sanado su nus, psicoterapiadas sus psiques y al haber santificado su logos, hablaron sobre esta gnosis (increada) de Dios Trinitario. San Basilio el Grande dice en relación: “Nosotros decimos que conocemos a Dios por Sus energías… Porque Sus energías descienden a nosotros” (Epístola 234, 1, PG 32, 869AB). 2.357

 

Pero para que el hombre pueda conocer las divinas energías increadas debe constituirse a sí mismo recipiente limpio de la divina Jaris increada de Dios. Porque “con su enkéfalos-cerebro nadie puede comprender las divinas energías increadas, si primero no se ha ejercitado para vivirlas, para que opere, energice en su interior la Jaris de Dios.” (San Paisios el Aghiorita, Epístolas, 2, pag. 119).

 

 

El Dios creó al hombre así de modo que pueda conocer a Su Creador. Cuando creó a los hombres, “no los ha dejado privados de Su propia gnosis, para que no sea infructuosa e inútil la existencia de ellos… Porque si así fuera no tendría ninguna diferencia con los animales y las creaciones insensatas… Por tanto, para que esto no sucediese, el buen Dios… los crea “a Su imagen y semejanza…” (Gen, 1,26). De modo que con este carisma puedan comprender la icona-imagen, es decir, el Logos increado del Padre, y mediante a Él alcancen el reconocimiento del Dios Padre, “el que ha visto a mí ha visto al Padre…” (Jn, 14,9). Así conociendo a Su creador vivan una vida feliz y bienaventurada” (San Atanasio el Grande, “Sobre la encarnación del  Logos”, 11, PG 25, 116AB).

 

El Cristo nos ha develado quiénes son los que en su interior verán a Dios: “Bienaventurados los catartizados o los que han hecho la catarsis de su corazón, porque ellos verán contemplarán a Dios” (Mt 5,8). El que ha purgado y sanado su corazón de toda malicia y pazos, ve en su belleza la icona de Dios… Por tanto, viendo a sí mismo, ve en su interior a Dios que anhela… porque por esta icona se acerca y toca el Arquetipo” (San Gregorio de Nicea, “En las Bienaventuranzas” 6, PG 44, 1269C-1272B).

 

Para los Padres teoforos el verdadero teólogo es aquel que ha visto a Dios. “Aquel que se hizo digno aunque sea por poco a ver a Dios en Su doxa-gloria inefable de la divina luz… no le hará falta enseñanza de otro. Porque en su interior habita el Dios entero, el Cual le hace hablar, y le mistagogiza (inicia, instruye místicamente) en Sus ocultos misterios, de acuerdo con el santísimo logos dicho por Él, el misterio es mío y para los míos. (San Simeón el Nuevo Teólogo. Logos teológico 2, SC 122, 152).

 

San Gregorio el Teólogo, por sus zeópticas (visiones divinas), narra que el Dios “sólo con el nus se puede ser bosquejado o esciagrafiado, y por él muy limitadamente y levemente, no de lo que Él es en Su esencia, sino por Sus divinas energías increadas… La divina icona-imagen alumbra a nuestro nus –y sobre todo cuando está purgado, limpio y sano. Como un resplandor de un rayo que dura poco… de modo que por aquello se hace captable sea atraído hacía sí mismo… mientras que con lo in-captable  o ininteligible provocar la admiración. Con la admiración, a continuación sea más amada, con la agapi-amor haciendo la catarsis, y con la catarsis constituyéndonos teómorfos, (divinizados o de forma divina). Cuando ya nos hemos hecho teómorfos relacionarse, alternarse junto con nosotros Dios como hacia familiares. Y entonces, por decir algo atrevido, el Dios se une con dioses y se hace conocida a estos, “Dios con dioses unido y conocido” (Logos 38, 7, PG 36, 317 PC).

 

  1. El Dios Triádico o Trinitario
  2. El Dios es Uno y Trinitario
  3. El Dios Padre
  4. El unigénito Hijo de Dios
  5. El Espíritu Santo
  6. La vida de la Santa Trinidad es agapi

Ver también: http://www.logosortodoxo.com/catequesis-y-bautismo/  PARA MAYORES

 

  1. El Dios es Uno y Trinitario

 

El Dios Trinitario es sin principio, indescriptible, inexpresable e inconcebible. Es omnipotente y pantocrátor (todopoderoso, gobernador de todo), creador de la creación visible y de la invisible. Él proviene para todo. Es la vida increada y la fuente de la vida, la luz increada y la fuente de la luz, es el bien y la fuente de todo bien.


San Gregorio el Teólogo teologiza: “El Dios siempre existía y existe y existirá, o más bien, siempre existe. Porque “existía” y existirá” es una parte  de nuestro tiempo y de la naturaleza corruptible. Sin embargo, el Dios siempre existe, y esto muestra el nombre por el cual el Mismo se llama de Sí Mismo hablando a Moisés: ὁ Ὤν o on El existente o el ser existente. Toda Su existencia la tiene concentrada y la mantiene sobre Sí Mismo, la cual existencia no comenzó alguna vez ni terminará nunca, como un océano inmenso e ilimitado de esencia, el cual transciende todo concepto del tiempo y naturaleza”. (Logos 45,3 PG 36, 626C, “en el Éxodo 3,14”).

 

Creemos que el Dios es uno, es decir, una usía-esencia o sustancia y que existen tres hipostasis-personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La tres hipostasis-personas del Dios Trinitario en todo son Uno, excepto las tres cualidades o atributos hipostáticos: lo In-nacido o no nacido (del Padre), el nacimiento (del Hijo) y la procedencia (del Espíritu Santo) (San Juan Damasceno Ediciones, 1, 2, PG 94, 792C). La una Santa Trinidad son un Dios y se llama Trinidad por las tres hipostasis-personas (apocaliptadas-reveladas en el tiempo)… No preexistía de ninguna manera una de las personas, sea entre Padre e Hijo, sea entre Hijo y Padre, sea los dos también con el Espíritu Santo… Porque tenían simultaneo el sin principio comienzo o principio y la coeternidad”. Por tanto, no existía nunca el Padre sin el Hijo, ya que no sería posible ser llamado Padre sin el Hijo, (San Simeón el Nuevo Teólogo, Teológico, 1, SC 122, 106).

 

Ningún ejemplo de la creación puede reflejar la Deidad Trinitaria. Pero podemos ser ayudados un poco de los ejemplos que utilizaron los santos Padres. San Gregorio Palamás utiliza la siguiente icona, imagen: “el esplendor o brillantez del sol nace de él y el rayo solar procede de él. Llega hasta nosotros, y nunca se separa del disco del sol ni el resplandor ni el rayo. Tal como estamos llamando el rayo y el esplendor sol, no damos a entender a otro sol sino al uno único, así llamando Dios al Logos de Dios y el Espíritu Santo, no entendemos otro Dios sino Aquel que es considerado sin principio y eternamente junto con el sin principio Logos y Espíritu Santo. Y así nos ha enseñado a creer y confesar el mismo Cristo, el Logos de Dios, (Logos a Jionas, Obras 4, 152-3).

 

Con la encarnación de Cristo resplandeció la Luz increada Trinitaria en el mundo. San Gregorio el Teólogo recalca que el logos del Evangelista, “Ἦν τὸ φῶς τὸ ἀληθινόν, ὃ φωτίζει πάντα ἄνθρωπον ἐρχόμενον εἰς τὸν κόσμον…El Logos era y siempre es la Luz (increada) verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 9. Como Hijo y Logos de Dios, segunda hipóstasis-persona de la Santa Trinidad era y es siempre el Cristo, la luz increada y verdadera, la única fuente increada de la luz que ilumina a cada hombre que viene a este mundo; el Santo dice equivalentes, iguales también a las tres personas de la Santa Trinidad. Y continúa: “Esto es lo que daba a entender el Profeta diciendo: “En tu luz vemos la luz”. Y nosotros hemos visto, vivido, experimentado y predicamos una teología concisa y sencilla de la Santa Trinidad: gracias a la Luz (increada), el Espíritu Santo, hemos entendido que el Hijo es Luz (increada) que proviene de la Luz (increada) el Padre”, (Logos 31, 3, PG 36, 136BC)…

  1. El Dios Padre

 

Creemos en un Dios Padre, Pantocrátor. Es decir, creemos que el Dios Padre es el principio y el fin de todo, y sólo Él existe sin causa principio y nacimiento. Es genitor de Su unigénito Hijo y proyector del Espíritu Santo. Es el creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible.

 

El creador Dios se llama también Padre de todas las creaciones a causa de Su creación, formación y providencia sobre ellas. Se llama especialmente Padre de todos los Cristianos, los cuales por el Santo Bautismo se han convertido y hecho por la Jaris (gracia divina, energía increada) hijos de Dios. “Pero es Padre natural sólo del Hijo unigénito, de nuestro Señor Jesús Cristo. No se hizo Padre en un momento dado o concreto, sino que es siempre Padre del Hijo unigénito. Porque no ha cambiado de opinión y después se hizo Padre, mientras que antes era estéril, sin hijo, sino que antes de cualquier otra hipóstasis y antes de cualquier otra vida, antes de la creación del tiempo y de los siglos, el Dios tiene el axioma de la paternidad. Y se enorgullece más de esto a pesar de Sus otros muchos axiomas”, (Eutimio Zigavinós, En Juan 20, PG 129, 1484B y san Cirilo de Jerusalén, Katequesis de los iluminados, 7,5 B 39, 103);

 

  1. El unigénito Hijo de Dios

 

Creemos en un Señor Jesús Cristo, el Hijo de Dios, el nacido del Padre antes de todos los siglos. Luz (increada) de Luz (increada) del Dios verdadero, nacido y no creado, consubstancial del Padre por el que todo se hizo. Es decir, creemos también en Jesús Cristo, Quien ha nacido por el Padre “sin pazos, impasivamente, intemporalmente e incorporalmente”. Es decir, Su nacimiento de el Padre es pre-eterno, perpetuo y como es incorpóreo es también sin pazos (sin pasión). San Gregorio el Teólogo comenta que: “Pues, que el nacimiento de Dios que sea honrado por el silencio. Para ti es bastante que sepas que ha nacido. El “cómo nació” ni los ángeles pueden entenderlo” (29,2 y 8, PG 36, 76B y 84C)

 

El Hijo se llama unigénito, porque sólo Él nació del único Padre, y sobre todo “monotropos de modo único y no como los cuerpos”. El Hijo de Dios es Dios verdadero, el Cual ha nacido de el Padre y no fue formado o creado como las creaciones. Es omousios- misma esencia o sustancia con el Padre. Con estas formulaciones se refutan muchas doxasías-opiniones y alabanzas heréticas, como, el Arrianismo, Nestorianismo, etc… que perturbaron la Iglesia.

 

  1. El Espíritu Santo

 

Creemos “en el Espíritu Santo, Señor, Dador de vida, que procede del Padre. Que es adorado y glorificado con el Padre y el Hijo, y que habló por los profetas”. Es decir, creemos que el Espíritu Santo es increado, creador, es Dios consubstancial con el Padre y el Hijo. El Espíritu Santo siempre es incluido y consagrado junto con el Padre y el Hijo… Santifica, no se santifica, deifica no se deifica… Es invisible, atemporal, inalterable… omnipotente…. Es vida y vivifica. Luz increada y donador de luz, el mismo es bondad y fuente de bondad… Espíritu de adopción, verdad y Sofía-sabiduría” (San Gregorio el Teólogo, Logos 30, 20, PG 36, 129A).

 

El Espíritu Santo emana “también del Padre, pero no por nacimiento sino por procedencia. Y que existe diferencia entre nacimiento y procedencia, de esto hemos sido enseñados. Pero de qué forma o modo se diferencia para nada hemos sido enseñados”. La procedencia del Espíritu Santo “es otro modo de existencia, incomprensible y desconocido, igual que incomprensible el nacimiento del Hijo” (San Juan Damasceno, Edición, 1,8 PG 94, 824A).

 

Por la frase “procede de el Padre” se derrumba la herejía posterior francolatina del Filoque, es decir, que el Espíritu Santo procede también del Hijo. Juan el evangelista, por el cual los Padres teoforos (portadores de la luz increada) formularon la frase del Símbolo de Fe, es muy claro: (Jn 15,26, Jn 20,22) Es decir, la verdad que acepta la Iglesia es que el Espíritu Santo procede perpetuamente y pre-eternamente de el Padre, y es enviado por Hijo, después de Su encarnación al mundo para nuestra sotiría redención, sanación y salvación, (San Gregorio Palamás, Logos 2, “Sobre procedencia” 10; escritos 1,86-87).

 

Este añadido del filioque aparentemente pequeño que confunde y mezcla la procedencia esencial del Espíritu Santo de el Padre con la donación de la jaris del Espíritu por el Hijo, introduce a la dualidad de dos principios en la Santa Trinidad. Pero “no es posible que el uno y único Espíritu Santo tenga el principio de dos principios, como dicen los francolatinos… Según los santos Padres “blasfeman los que introducen esta novedad… Por eso también los misterios (sacramentos) de ellos no tienen la divina Jaris (gracia, energía increada), ya que rechazan, subestiman y rebajan la Jaris increada del Espíritu Santo. Lo unificado y sencillo Espíritu de Dios lo transforman en compuesto y complicado… e introducen dos causas en la Santa Trinidad” (San Simeón de Tesalónica, “Diálogo contra las herejías, 32 PG 155, 157B y Epístola sobre las bienaventuranzas pag 236).

 

Los santos Padres para protegernos de varias y distintas declinaciones heréticas, nos exhortan “salvaguardar lo que el Espíritu Santo nos ha apocaliptado-revelado, y no introducir nada añadido en lo que ha sido apocaliptado por y a los Santos”. Y en efecto, el Sexto Sínodo Ecuménico define que no sea nada quitado ni añadido en el Símbolo de la Fe, mientras que el Séptimo anatematiza a los que intentan algo así” (San Simeón de Tesalónica. Epístola Dogmática, 14 pag 214).

 

       

  1. La vida de la Santa Trinidad es αγάπη agapi

 

San Juan el Evangelista, una vez conociendo el misterio de Dios, tronó la voz celeste: “Y nosotros hemos visto, escuchado y palpado, y por experiencia hemos creído en esta agapi-amor que tiene Dios hacia nosotros. Dios es agapi-amor y la fuente de ella y el que permanece practicando en esta agapi-amor, Dios permanece en él” (1Jn 4,16). Es decir, “el Dios no sólo tiene agapi, sino que es la misma agapi… Como Dios es un océano inmenso e inconcebible de una agapi esencial” (san Nicodemo el Aghiorita).

 

El Dios es auto-agapi. Su propia existencia es Agapi (increada). La agapi humana, por supuesto que es en Cristo, salvaguarda en su interior el carácter de la divina felicidad, dicha y bienaventuranza. Porque la vida de la naturaleza superior, es decir, del Dios Trinitario, es agapi (San Gregorio de Nicea: “Sobre psique y resurrección, PG 46, 96C). En el logos “El Dios agapi es”, el evangelista Juan no da a entender la agapi humana, “la cual consiste de una disposición caritativa de recompensa… sino de una esencial dinami fuerza y energía increada que existe en Dios que une y contiene, y que conviene a Su sencillez. Con esta agapi, amando de forma bondadosa todos los seres, los trajo de la inexistencia a la existencia, proviene para ellos de distintas maneras, y los atrae hacia Su agapi increada” (san Nicodemo el Aghiorita).

 

En el logos apostólico “El Dios agapi es”, con la palabra Dios se entiende no sólo el Padre, sino también el Hijo y el Espíritu Santo, las tres personas-hipostasis divinas esenciales de la bienaventurada Santa Trinidad. Por lo tanto, no sólo por la una idéntica esencia son unidas las tres personas y se contraen y se inter-circuncidan unidos entre sí… sino también por la agapi natural e inconcebible de ellas… Y la Santa Trinidad toda comúnmente se llama agapi (increada), tal como dicen san Juan: “El Dios agapi es”.

 

El Dios es la misma Agapi, y la relación de las tres personas de la Santa Trinidad es relación de Agapi. Esto apocalipta-revela también la denominación del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, “es, por decirlo de una manera, un modo de eros (amor ardiente) inexpresable y enhipostasiado del Padre hacia el Logos y Hijo de Dios.

 

Los santos Padres resumen la teología: “El Dios es Agapi y la fuente de la agapi”. Esta fuente de la Agapi emana agua viva (Jn 4,10) y proporciona al hombre donaciones divinas y la vida eterna.

 

  1. La creación del mundo espiritual y del sensible

 

  • La creación es un derramamiento de la divina agapi.

 

La creación del kosmos-mundo y del hombre es un derramamiento de la Agapi trinitaria o triádica.  Porque “no era suficiente para el todobondadoso Dios moverse sólo a la contemplación de Sí Mismo, sino que la divina bondad debería ser desbordada y expandida, para que fueran más las cosas que serían beneficiadas por el Dios bondadoso; y esto es una cualidad de la infinita bondad divina, es decir. De la infinita e increada agapi”, (san Gregorio Teólogo, Logos 38,9, PG 36. 320C).

 

Con la creación del mundo y del hombre, el Dios Trinitario, el creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible, y por excesiva bondad agapítica, sale de Sí Mismo con Sus providencias para todos los seres. De una manera atraído por bondad, agapi y divino eros amor ardiente), crea el kosmos-mundo y proviene para él…

 

 

Filocalía de los Santos Nípticos, pág 90-102 Tomo II

San Máximo el Confesor – Cuarta Centuria de los capítulos sobre la Agapi

4.1

Primero el nus queda maravillado al considerar la absoluta infinitud de Dios y ese tan deseado e inmenso océano de la Deidad. Después queda sorprendido y anonadado pensando sobre cómo Dios ha creado todo de la nada o cero. Pero tal como Su grandeza no tiene límite (Sal 144,3), y así uno no puede escrutar su sabiduría increada (Is 40,28).

4.2

¿Cómo podría no admirarse el nus al contemplar este inmenso océano de la bondad de Dios que supera a todo asombro? ¿Y cómo podría no ponerse fuera de sí mismo, cuando piensa cómo y de qué se hizo la esencia lógica y noerá (espiritual humana) y los cuatro elementos de los que se componen los cuerpos, sin que existiera ninguna materia antes de su creación? ¡Y cuál es la potencia y energía que entró en acción y los ha traído en la existencia! Pero esto los helenos-griegos no lo aceptan, porque ignoran la Bondad omnipotente y la sabiduría drástica, operativa y la gnosis increada de Ella que trasciende a todo nus.

4.3

Pero como Dios es desde la eternidad Creador, cuando quiere crea con Su consubstancial Logos y el Espíritu Santo por infinita bondad. Y no preguntes, ¿por qué razón ha creado ahora, ya que desde siempre es bondadoso? Porque yo te respondo que la inescrutable sabiduría de la infinita divina esencia increada transciende a la gnosis humana…continúa en …

http://www.logosortodoxo.com/filocalia/tomo-ii/san-maximo-el-confesor-cuarta-centuria-sobre-la-agapi/

 

 

Capítulo 5. La Hiperaghía Zeotokos

  1. a) La Παναγία Panaghía en la divina Economía

 

El misterio de la divina Economía ofrece al hombre la sotiría (redención, sanación y salvación) y la zéosis. Todo el misterio de la Divina Economía revela la infinita agapi de Dios hacia el alejado, condenado y des-graciado ser humano. Pero no es posible para uno hablar de este misterio sin alabar la tierra fértil donde se ha realizado “esta boda mística de Dios” con la naturaleza humana. El sentimiento de la grandeza de la Madre de Dios y el agradecimiento hacia “la donadora o regaladora de toda la naturaleza humana” promueven a cada fiel ofrecer una corona de encomios a Ella con la mano templada y la psique llena de anhelo y gozo, (San Simeón el Nuevo Teólogo, Logos ético, 1,9, SC 122, 250 y san Juan Damasceno, “En la dormición de la Zeotokos. 1, PG 96,701A).

 

Son muchos los nombres por los que encomiamos la Panaghía, pero Su principal nominación es Zeotokos ,”porque este nombre expresa todo el misterio de la divina Economía. Si Aquella que ha dado a luz es Zeotokos, seguro que es Dios el que ha nacido de Ella, pero seguro también que es hombre”; porque cómo podría nacerse por mujer el preeterno y perpetuo Dios? (San Juan Damasceno Edición 3, 12, PG 94, 1029C). Atribuyendo el nombre de Zeotokos proclamamos ortodoxamente el misterio de la encarnación de Dios Logos.

 

La Hiperaghía Zeotokos, “tal y como se hizo por cuerpo con carne Madre del encarnado Dios, se hizo también por la Jaris-Gracia Divina, Madre de todos los deificados o divinizados por Ella Cristianos. Por eso cada cristiano alaba con agradecimiento y amor filial a Aquella que por un lado, hizo a Dios hijo del hombre, por otro lado, a los hombres hijos Dios y siempre piadosamente la alabamos y honramos”, (Teofanes de Nicea “Zeotokos” pag. 54, y san Gregorio Palamás Homilía 53,23, pag 159).

 

La deuda del género humano hacia la Hiperaghía Zeotokos no se saldará nunca entera y Sus donaciones son continuas e inagotables. “Tal y como el Hijo de Dios toma nuestra naturaleza por medio de Su Madre, así también nosotros tomamos la zéosis por Aquel por medio de Ella”. Por eso según los teoforos (portadores de luz increada) Padres, la Hiperaghía Zeotokos “es la única frontera entre la naturaleza increada divina y la creada. Nadie puede acercarse a Dios sino sólo por medio de Ella y del Mediador que nació de Ella. Y ninguna de las donaciones de Dios puede darse a los Ángeles y a los hombres sino sólo a través de Ella!” (Teofanes de Nicea “Zeotokos 9” pag. 54, y san Gregorio Palamás Homilía 53,23).

 

Por la diaconía de Ella en la divina Economía, la Señora Zeotokos ha beneficiado toda la creación. El cielo y la tierra, los hombres y los Ángeles recibieron la bendición divino-maternal. La Virgen ha dado a los Ángeles “la capacidad y posibilidad de hacerse más sabios que antes y más lúcidos, para conocer mejor la bondad y la sabiduría increada de Dios… De esta manera la Virgen ha creado nuevo cielo y tierra nueva; o más bien, Ella Misma es la nueva tierra y el cielo nuevo” (San Nicolás Cabásilas, Logos a la dormición 3-4 Patrología Orientalis, Vol 19 pag 498 y Apoclaipsis 21,1).

 

Tal y como la encarnación de Dios Logos fue ”el propósito y objetivo divino gracias al cual se hizo todo”, así también la Hiperaghía Zeotokos, la diakonos de este misterio, fue el propósito y objetivo por el que se hizo todo el mundo inteligible y sensible” (San Máxino el Confesor, “Hacia Thalasio, 60, PG 90 621ª y san Nicodemo el Aghiorita, “Consejos espirituales” pag 214). La Señora Zeotokos “es la base del kerigma de los Profetas, es el principio de los Apóstoles, el sostén de los Mártires y el  cimiento de los Didáskalos-Maestros. Ella es la doxa-gloria de los hombres en la tierra, el deleite de los Ángeles en el cielo y el adorno de toda la creación”. Con Su subordinación a la voluntad de Dios, la Siempre Virgen se hizo digna de ser la alimentadora de Su Creador. Y Su Hijo –compensando la deuda- La concedió la Jaris (energía increada Gracia) de hacerse “alimentadora de toda naturaleza inteligible y sensible (hombres y Ángeles). Porque la hizo digna a proporcionarlos ricamente, en abundancia como alimento… y deleite, gozo místico, las donaciones del Espíritu Santo, (Teofanes de Nicea “Zeotokos” pag. 29, y san Gregorio Palamás Homilía 53,25,).

 

Vamos a referirnos ahora en algunos acontecimientos más importantes de la vida de la Zeotokos, tal y como los festeja nuestra Santa Iglesia…

 

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La concepción de la Santísima Zeotokos fue pura y sin mancha, pero no sin la mancha del pecado ancestral u original como dicen los Papistas, los cuales sostienen que nación sin pecado original. Esta alabanza y consideración herética de la concepción de la Zeotokos altera la enseñanza aghiográfica sobre el “pecado ancestral u original” y separa la Panaghía de Sus santos ancestros y niega la unidad del género humano. La intervención de Dios resolvió la esterilidad de su santa Madre Anna, pero no dejó de lado la obra de la naturaleza. “El sentido y la teología de la Iglesia Católica Ortodoxa es que el pecado original… es transmitido  a todos los hombres… incluso también a nuestra Señor Zeotokos”. La Panaghía, pues, sin tener ningún pecado personal, Ella también ha nacido con el pecado ancestral. De este “la ha limpiado, purificado la potencia de la energía increada del Espíritu Santo y la santificó durante el día de Su Evangelismo o Anunciación, (San Nicodemo el Aghiorita “Pidalion pag 523 y san Juan Damasceno “Encomio a la dormición, 1, 3, PG 96, 704A

El logos del Arcángel hacia la Panaghía: ««El Espíritu Santo vendrá sobre ti y δύναμις (potencia y energía) del Altísimo Υψιστος te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios» (Lc 1,35) revela que la obra de la sotiría (redención, sanación y salvación) lo trabaja en común la Santa Trinidad. Porque según los santos Padres: Υψιστος ípsistos Altísimo se llama el Padre, mientras que δύναμις dínamis (potencia y energía) del Υψιστος Altísimo es el Hijo y Logos de Dios. El Padre complace para ser encarnado el Hijo, el Logos de Dios trabaja el Mismo Su encarnación, y el Espíritu Santo celebra el misterio, (Eortodromio pag 219)…

 

 

 

La introducción en el altar de los Altares

 

Después del nacimiento de la Zeotokos y cuando dejó la leche materna, los divinos Padres de Ella fueron a cumplir la promesa que hicieron a Dios, a ofrecerla a Él. Por tanto, condujeron la Panaghía en edad de tres años al altar de Dios, y la entregaron al Sumo Sacerdote.

 

La Zeotokos desde niña comprendía las cosas que sucederían en Ella, y mostró que no fue conducida al Altar de los Altares por otros, sino la Misma voluntariamente, con su libre voluntad, predisposición y opinión vino a Dios. Y como si fuera natural voló con divino eros (amor ardiente) hacia Dios, reconocía como amada y digna Su entrada y residencia en el Altar de los Altares”. Allí estaba permitido a entrar sólo el sumo Sacerdote una vez al año. Pero el sumo Sacerdote por divina apocálipsis-revelación fue convencido a permitir la entrada de la Panaghía en el Altar de los Altares, que era una protiposis sobre Ella, y así la Santa de todos los Santos se introdujo al provisional Altar de los Altares” (San Gregorio Palamás, Homilía 52, 8 y 53,27). Allí la Panaghía quedó 12 años enteros…

 

San Gregorio Palamás con la Jaris (energía increada Gracia) permanente, con su iluminación celeste nos ha apocaliptado-revelado la vida admirable de la Zeotokos. El trabajo de Ella era la contemplación incesante de Dios. Ángeles la estaban diaconizando y angelical fue su vida. Dentro en el Altar de los Altares, la Panaghía-Todasanta con Su oración pura y lúcida abrió un camino nuevo hacia el cielo, el cual el Santo lo llama “hisijía, silencio y paz interior espiritual”. Toda Su existencia estaba dedicada a Dios. ¡!!Con Su forma de vida divina “no sólo se hizo como semejanza a Dios sino que a Dios también lo hizo a semejanza del hombre!!! (San Gregorio Palamás Homilía 53,39, y en Génesis 1,26).

 

La dormición de la Zeotokos.

 

La Zeotokos después de la Resurrección de Su Hijo, de la que fue digna de ser la primera de ver la Resurrección, permaneció por 15 años en la casa del Discípulo Amado, de acuerdo con el mandamiento de Cristo en la Cruz. San Gregorio Palamás analiza y explica detalladamente que la Panaghía Zeotokos fue la primera que vio a Cristo Resucitado, que está muy bien codificado en griego en los Evangelios, (Homilía 18, PG 151, 236-48).

 

En la dormición de la Panaghía se reúnen de modo admirable los santos Apóstoles y discípulos de todas partes de la tierra, para encomiar su cuerpo θεοδόχο zeodojo (receptor de Dios), lo más digno, honrado y alabado de toda la creación. Su propio Hijo está presente pero invisiblemente por los ojos físicos y atribuye a Su Madre el honor adecuado. “Recibe en Sus manos Su santa psique-alma que se separa de su divino cuerpo y honra debidamente a Ella que, mientras que es por naturaleza humana es Su δούλη duli esclava, pero por filantropía inescrutable, la hizo Su Madre.

 

La Hiperaghía Zeotokos es la reina del cielo. Por eso su santísima dormición fue una fiesta del Cielo de la que sobresalió el mismo Cristo…

 

La fuente de la Vida está trasladada a la vida verdadera pasando por la muerte, ¡Realmente paradójico! ¿Realmente cómo lo vamos a llamar a éste misterio?, pregunta san Juan Damasceno. “Muerte. Mientras que por necesidad natural la bienaventurada psique-alma de la Panaghía se separa de Su santísimo cuerpo, sin embargo no permanece  a la muerte y la corrupción no lo disuelve. Y esto porque Ella que su virginidad permaneció intocable cuando ha dado a luz a Cristo, el cuerpo de Ella, que durante la metástasis es guardado indisoluble y es traspasado a un habitáculo superior y más divino donde permanece por los siglos… (En la dormición de la Zeotokos, 1,10 PG 96 716AB)

 

La dormición de la Santísima Zeotokos es el traspaso a la vida inmortal y celeste. La memoria de la dormición de Ella es una fiesta jubilosa y alegría universal. Los Santos se dirigen a la Zeotokos-Θεοτόκος: “Todas las cosas de Tu vida son paradójicas… deseables y más dulces que la miel. Por eso nosotros Tus dulos (siervos) las anhelamos y por este anhelo nuestro nos recompensas rica y abundantemente” (San Germanós de Konstantinopla, “En la dormición de la Zeotokos, 2, PG 98 3,53ª y Salmo 18,11).

 

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La Señora Zeotokos-Θεοτόκος es el lazo que une el cielo y la tierra, une el hombre con Dios. De Cristo, la cabeza del cuerpo de la Iglesia, emana todo regalo perfecto; y por la Zeotokos, Madre de Dios que es la nuca (sostén) del Cuerpo, la divina donación llega a los fieles del Cuerpo.”La Madre de Jesús, la que directamente sostiene la cabeza, a Cristo, es mediadora de la cabeza y del cuerpo de la Iglesia, y por decirlo de una manera es un lazo que conecta y une los dos como una nuca sostén … Por consiguiente, igual que la cabeza, el Cristo, es el único camino que conduce al Padre…así también esta divina nuca sostén, la Panaghía, es otro camino, el único que conduce a la cabeza de todos”, al Cristo Sant 1,17- ZEOTOKOS 22-3 PAG 128-32, y ssJn 1, 14, nadie viene al Padre sino es pos por mí”),

 

La fuerza y energía de las intercesiones y súplicas de la Madre de Dios son invencibles. Cada pecador suplica La muy caritativa Madre de Cristo y por Ella encuentra protección y sotiría (redención, sanación y salvación. “…y a Ti te tengo como mediadora hacia al filántropo Dios… a Ti te suplico Virgen Santa, ayúdame rápido….” (Mega Cánon  de Súplicas, Exapostilarion).

Se sugiere leer: http://www.logosortodoxo.com/san-gregorio-palamas/la-zeotokos-como-modelo-de-perfeccionamiento-del-hombre/ 

 

 

Capítulo 6. La trinidad de las virtudes Fe, Esperanza y Agapi

 

La fe, la esperanza y la agapi son las tres virtudes básicas del Cristiano: Ahora quedan estas tres la Fe, la Esperanza y la Agapi, «pero yo os muestro un camino más excelente todavía, el camino de la agapi», 1Cor 13,13  (agapi-amor divino y energía increada). “Estas son las virtudes fundamentales… y de estas emanan como de varias fuentes inagotables todas las demás virtudes que conducen al perfeccionamiento cristiano” (San Nectario “Ortodoxa catequesis” pag. 147/8). San Juan el Clímaco con una imagen representativa indica el lazo estrecho que existe en esta triada puntal de las virtudes: “Una la veo como rayo, la otra como luz y la tercera como disco solar, y juntas como un destello y una luminosidad, (San Juan Clímaco “Escalera Logos 30,1 pag 373).

 

 

La fe

 

El hombre por la fe acepta el Misterio de la Divina Economía. Es decir, la fe es nuestra contribución al misterio de nuestra sotiría (redención, sanación y salvación). “No es posible salvarnos de otra manera sino sólo por la fe”. San Gregorio Palamás distingue: “Una cosa es creer en Dios y otro cosa creer a Dios”. Creo en Dios significa que considero ciertas y verdaderas las promesas que nos ha dado. Mientras que creer a Dios significa que opino, confieso y creo ortodoxamente, correctamente sobre Él. Debemos tener las dos… El creer verdaderamente en Dios, es decir, que reconocemos como ciertas y verdaderas Sus promesas hacia nosotros, y esperamos que se manifiesten rápido, esto se demuestra por nuestras obras buenas y por la aplicación y cumplimiento de los divinos logos-mandamientos. El creer ortodoxamente a Dios… se demuestra por estar de acuerdo nosotros con los teoforos (portadores de la luz increada) Padres” (San Crisóstomo, A los Romanos 8,1, PG 60,453). Sobre esta segunda fe hemos hablado ya en la primera parte de este libro. Aquí nos referiremos más sobre la fe primera, la que se confirma por la aplicación y cumplimiento de los logos-mandamientos divinos.

 

Para que nuestra fe sea verdadera y viva debe ser acompañada de obras. Dice en su carta el Apóstol Santiago: “La fe sin obras por sí misma es muerta” (Snt 2,17-9). Este tipo de fe muerta tienen también los demonios: “También los demonios creen, tiemplan y titiritan” (Mrc 1, 24). Los Cristianos que creen a Dios y no cumplen ni aplican Sus logos-mandamientos se parecen a los demonios, los cuales con palabras confiesan a Cristo pero con sus obras niegan Su soberanía y la debida obediencia y agapi a Él. A estos cristianos conviene el logos del apóstol Pablo: “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tit 1, 16).

 

La praxis siempre es más fidedigna que la palabra o logos para representar la verdad. El que no trabaja los logos-mandamientos de Cristo, si sostiene que ama a Cristo, es mentiroso, en cambio, el que los trabaja demuestra que ama a Cristo, incluso si está callado. Según el logos de san Gregorio el Teólogo: “Obra sin voz es mayor que el logos sin praxis” (Logos éticos 33, PG 37, 929ª).

 

La aplicación y cumplimiento de los logos de Cristo es la demostración de la agapi hacia Él: «El que cumple mis mandamientos y los tiene interiorizados, ése es el que me ama; y al que me ama, lo amará mi Padre y yo también lo amaré y me revelaré a él, mediante la iluminación interior por la energía increada» (Jn 14,21) Y el Cristo quiere que nuestra fe sea acompañada por la agapi. Dice san Máximo el Confesor: “No digas que la fe fina a nuestro Señor Jesús Cristo puede salvarte. Esto es imposible, si no logras también la agapi hacia Él por el trabajo de las virtudes” (Filocalía t,2 Capítulos sobre la agapi 1,39).

 

San Simeón el Nuevo Teólogo escribe que “por eso se hizo toda la Economía y la condescendencia del Hijo de Dios, de modo que con la fe hacia Él y con la aplicación y cumplimiento de Sus logos-mandamientos constituirnos en partícipes de Su Deidad y Realeza increadas-“ (Logos ético 3,12 SC 122, 418). La fe es el principio del camino que conduce al reinado de la Realeza increada, y a la vez la fuerza que apoya a cada fiel durante su camino. Según el logos de san Ignacio el teoforo, la fe y la agapi “son el principio y el final de la vida”. Principio es la fe y la agapi el final” (Hacia Efesios 14,1, B 2, 267). La fe y la agapi en común metamorfosean, transforman y convierten el hombre en dios por la Jaris.

 

La esperanza

 

La esperanza se sostiene a la agapi de Cristo hacia el hombre, y se refiere a cosas futuras.

 

El apóstol Pablo nos habla con la boca de san Nicodemo el Aghiorita: “Oh cristiano, por los carismas espirituales que ahora has recibido, cree también a los futuros. Y tal como al principio cuando has sido bautizado no has dado nada más que la fe, y has recibido de Dios grandes bienes, así también ahora esta misma fe trátala para la esperanza y la adquisición de los bienes futuros. La esperanza entonces es realmente esperanza, cuando espera aquellas cosas que no se ven, porque lo que uno ve ¿para qué hace falta esperanzarlo? Por supuesto que entonces la esperanza es sobrante e inútil” (San Nicodemo el Aghiorita, “Interpretación a las 14 epístolas, tomo I, pag. 198-9). Por esa razón la esperanza es la virtud de la vida presente.

 

Todo el misterio de la Divina Economía revela la infinita agapi de Dios hacia el alejado, condenado y des-graciado hombre. En esta agapi está basada también nuestra esperanza para el futuro. Dice san Crisóstomo: “Cuando, una vez haberte tomado muerto, perdido, cautivo y perdido, te hizo amigo, hijo, libre, justo y coheredero, y ofreció tantos bienes cuantos nunca alguno había esperanzado, ¿cómo más tarde te abandonará después de tan grande magnificencia y simpatía?” (En Romanos 14,6, PG 60, 532).

 

El logos del Salmista: Esperanzó mi psique sobre al Señor desde la guardia de la mañana hasta la noche” (Sal 129,6), significa que debemos tener esperanza continuamente al Señor, sea cuando vivimos acontecimientos agradables, que se asimila con la mañana, sea cuando pasamos por aflicciones y desgracias que se asimilan con la noche. San Crisóstomo interpreta el logos del Salmo: “No hay nada más seguro para la salvación que entregarse y colgarse uno siempre por la esperanza a Dios… Esta esperanza es una pared indestructible… una torre invencible. Incluso aunque las circunstancias amenazan la muerte, el peligro y la debacle, no dejes de tener esperanza a Dios y esperar la salvación por Él. Porque para Él todas las cosas son fáciles y factibles” (En el Salmo 129, 3PG 55,376).

 

El Señor “no acepta ofrecer toda Su ayuda a aquel que unas veces tiene esperanza al dinero, a la vanagloria y a la fuerza humana, y otras veces a la esperanza en Él” (San Basilio el Grande, En Isaías 10, 245, B 56, 241-2). El Cristo quiere que tengamos esperanza siempre a Su Agapi y sólo en ella.

 

Tengo esperanza en Cristo significa que confío absolutamente a su providencia agapítica sobre mi vida. “Esperanza es que uno crea sin dudas y con toda su psique-alma que seguro que aquello que espera lo conseguirá” (San Pedro el Damasceno, Sobre la adquisición de las virtudes, Filocalía t.3, 75). “Esperanza es adquisición de tesoro antes de adquirirlo… Es la puerta de la agapi” (San Juan el Clímaco. Logos 30,16).

 

  1. La agapi

 

Entre esta tríada de las virtudes puntales la primera posición la tiene la agapi: “la mayor de estas la agapi”. La fe es control de las cosas invisibles. Por tanto no tiene lugar en la vida futura, porque entonces se nos apocaliptarán-revelarán las cosas que no se ven; lo mismo, tampoco la esperanza tiene lugar en la vida futura, porque lo que uno ve tiene esperanza. La virtud que permanece en la vida futura es la agapi, (1Cor 13,13- Ef 11,1- Rom 824)). San Máximo el Confesor escribe que la agapi es la consumación de la fe y de la esperanza, “abrazando completamente todo ésjato-extremo deseado, es decir, a Dios y proporcionando en la fe y en la esperanza el cese del movimiento de ellas hacia Dios” (Capítulos Teológicos y sobre economía 1,2, PG 90, 1189 AB).

 

Los santos Padres dudaban hablar sobre la agapi, porque “la agapi es el Dios, y el que intenta dar una definición a Dios parece al ciego que cuenta en el abismo los granos de la arena” (san Juan el Clímaco, logos 30,2). Pero a pesar de esto, movidos por la agapi, nos transmitieron sus experiencias espirituales. “La agapi sobre su cualidad es semejanza con el Dios, ya que “el Dios agapi es”, por supuesto a la medida de lo posible a los hombres.  Sobre su energía es embriaguez de la psique-alma. Y sobre sus cualidades o atributos es fuente de la fe, mar de humildad y abismo de magnanimidad y tolerancia! (san Juan el Clímaco, logos 30,3).

 

La agapi del hombre hacia Dios es la respuesta a la agapi de Dios hacia el hombre. La agapi de Dios se manifiesta en la creación del hombre y en los innumerables bienes materiales y espirituales que le ha preparado. Sin embargo, la culminación de la divina agapi es la humanización de Cristo y Su sacrificio cruciforme. Dice san Juan Crisóstomo: “Tienes Soberano más caritativo que padre, te cuida mucho más que la madre, te ama con el eros (amor ardiente) mayor que aquel que hay entre un novio y una novia, tu salvación la considera reposo Suyo… y te muestra todo tipo de agapi… es inexplicable la providencia de Dios e ininteligible la protección de Él, es inexpresable Su bondad e inescrutable Su filantropía” (Hacia los escandalizados…, 8, PG 52, 498).

 

A esta agapi de Dios, el hombre corresponde con el ofrecimiento completo de su propia agapi. Movido por agradecimiento, aplica el primer mandamiento de Dios: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu psique-alma, y con toda tu mente” (Mt 22,37). “Este mandamiento debe tener el primer lugar en los corazones de los cristianos… cualquier otro mandamiento debe hacerse por este” (San Nicodemo el Aghiorita, Ejercicios espirituales, estudio 17,1) El Cristo recalcó que la agapi es el propósito y finalidad de toda la ley Mosáica. En el mandamiento de la agapi depende toda la ley y los profetas (Mt 22,40).

 

El mandamiento-logos de la agapi es doble: “Y este mandamiento hemos recibido de Él: que quien ama a Dios, ame también a su hermano” (1Jn 4,21). El Evangelista de la agapi recalca: “Pero si alguno dice que ama a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso. El que no ama a su hermano, al que ve, ¿cómo puede amar a Dios, al que no ve?” (1Jn 4,20). El fiel ve en la persona del hermano a mismo Dios. “¿Has visto tu hermano? ¡Ha visto a tu Dios!” recalcaban los Padres del desierto, (Gran Gerontikón tomo 3, pag 383). Por tanto, la agapi al prójimo es fruto de la agapi a Dios.

 

El apóstol Pablo alabó la agapi en Cristo y enumeró sus características:

Capítulo 13 Canto a la agapi increada, amor divino, incondicional y desinteresado:

«1 Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo agapi-amor no soy más que una campana que suena o como unos platillos o címbalos resonantes.

2 Aunque tenga el don de profecía y conozca todos los misterios y las voluntades de Dios y toda la ciencia, y aunque tenga tanta fe que traslade las montañas, si no tengo agapi-amor, no soy nada.

3 Aunque reparta todos mis bienes entre los pobres, y entregue mi cuerpo a las llamas para gloriarme, sino tengo agapi-amor, de nada me sirve.

4 La agapi-amor aleja la ira, es magnánima, paciente, tolerante; la agapi no tiene envidia, no es presumida, ni se infla de orgullo y prepotencia,

5 no hace nada feo e indebido, no es grosera ni egoísta y no busca sus intereses, no piensa mal para su prójimo, ni se irrita, no toma en cuenta el mal del otro;

6 La agapi-amor no se alegra por la injusticia; se alegra y goza cuando domina la verdad,

7 todo lo disimula, sufre y aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera.

8 La agapi-amor jamás decae y nunca falla; Pero, las profecías que hay ahora como dones del Espíritu Santo desaparecerán, las lenguas cesarán y las gnosis, conocimientos caducarán.

9 Todo esto en la vida futura quedará abolido, porque parcialmente conocemos y profetizamos. 

10 Cuando venga lo perfecto, entonces desaparecerá lo parcial e imperfecto.»

(Αγάπη  (agapi)  amor, cariño. “Ὁ θεός γάπη στίν Dios es agapi-amor… Porque la agapi proviene de Dios” (1 Jn 4,7-8). La Αγάπη (agapi) cristiana en su faceta divina y como término teológico ortodoxo es la primera y superior energía increada de las energías increadas de la Jaris de Dios. Se aproxima más a la misericordia increada y perdón de Dios que enseñaba Cristo Dios. La agapi está vinculada y unida estrictamente con la libertad y la verdad. Cada una depende y se enlaza con la otra, fuera de esta interrelación ninguna es auténtica. Dicen los Santos Padres Ortodoxos: Nadie puede conocer la increada agapi como energía increada de Dios si no es a través de la energía increada Χάρις (Jaris, Gracia) del Espíritu Santo. La agapi cristiana en su faceta secular, mundana se refiere al amor desinteresado, altruista o cariño, amor al cónyuge, a los padres, a los amigos, a los jefes y trabajadores, como también a las comunidades sociales y toda la creación.

Éste es el propósito de la psicoterapia de la Iglesia Ortodoxa, el convertir, mediante la constante metania (introspección, arrepentimiento y confesión), la φιλαυτία (filaftía, egolatría) que es el creado amor interesado egocéntrico y enfermizo a uno mismo y al cuerpo y convertirla en agapi desinteresada divina e increada de Dios. Ésta comprende tres estadios: catarsis, iluminación y zéosis o glorificación.

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas

(Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” http://www.logosortodoxo.com/12-lexis-apocalipticas/ )

también

http://www.logosortodoxo.com/el-yerontas-mitilineos-responde-a-dudas-y-preguntas/#AGAPI_amor_increado_y_desinteresado

2 AGAPI amor increado y desinteresado

2.1 ¿Qué es la agapi?

2.2 La doble dimensión de la agapi

2.3 ¿Cómo se manifiesta la agapi al prójimo cuando el no es tan creyente como nosotros? 

2.4 El cristiano ama al mundo, pero, ¿en qué exigencias del mundo debe decir no? 

2.5 Libertad y Agapi en Cristo

Filocalía tomo 2. San Thalasio el Libio 4 Centurias sobre la agapi, la continencia y sobre la conducta y gobierno del nus

Filocalía tomo 2. San Thalasio el Libio

4 Centurias sobre la agapi, la continencia y sobre la conducta y gobierno del nus, hacia al presbítero Pablo

 

PRIMERA CENTURIA

Acróstico: Thalasio, aparentemente hisijasta, pero en realidad un traficante de la verdadera vanagloria, a Pablo, hermano espiritual y amado por el Señor.

  1. El anhelo o deseo que tiende enteramente hacia Dios, ata y une entre sí también aquellos que anhelan.
  2. El nus (espíritu de la psique) que ha adquirido la agapi espiritual (amor incondicional, desinteresado), no piensa para su prójimo cosas que no corresponden a la agapi.
  3. Quien elogia con la boca, pero desprecia con su corazón, esconde la hipocresía fingiendo falsa agapi-amor.
  4. Quien ha adquirido la agapi, soporta con ataraxia, sin turbación las tribulaciones, las tristezas y las fatigas que le provocan sus enemigos.
  5. Sólo la agapi une con Dios los seres creados y en concordia entre ellos.
  6. Agapi verdadera tiene aquel que no tolera a escuchar insinuaciones, ni acusaciones claras contra el prójimo.
  7. Es digno de honor ante Dios y los hombres quien no hace nada que anula la agapi.
  8. Cualidad de la agapi sin hipocresía es el logos dicho por la conciencia bondadosa.
  9. Esconde la envidia, bajo amistad falsa y plástica, quien transmite a su hermano acusaciones de otro.
  10. Así como las virtudes llevan a la gloria de los hombres, así también las virtudes espirituales llevan a la doxa-gloria increada de Dios.
  11. La agapi y la continencia o autodominio hacen la catarsis de la psique-alma y la oración pura le da resplandor al nus (espíritu de la psique).
  12. Es hombre fuerte el que expulsa la maldad con la praxis y la gnosis (conocimiento espiritual).
  13. Quien ha adquirido la apázia (impasibilidad, sin pazos) y la gnosis espiritual, ha recibido jaris (gracia, energía increada) de Dios.
  14. Si quieres vencer los apasionados e indecentes loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) debes adquirir continencia o autodominio y agapi (amor incondicional) hacia el prójimo.
  15. Protégete a ti mismo de la incontinencia y el odio, y no encontrarás impedimentos y dificultades durante la oración.
  16. Tal y como no puedes encontrar aromas en la cloaca o en el fango, tampoco es posible encontrar fragancia de agapi al corazón del resentido y rencoroso.
  17. Domina valientemente la ira o enojo y el deseo, y rápidamente te liberarás de los malos loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía).
  18. La vanagloria la expulsa el trabajo espiritual oculto, y la soberbia la expulsa al no despreciar a nadie.
  19. Cualidad de la vanagloria es la hipocresía, la falsedad y la mentira, en cambio de la soberbia es la presunción y la envidia.
  20. Soberano es el que se ha dominado a sí mismo y ha sometido en la lógica su psique-alma y su cuerpo.
  21. La autenticidad del amigo se manifiesta en la tentación, cuando comparte su necesidad.
  22. Asegura tus sentidos con la hisijía (serenidad y paz interior) y analiza y juzga los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) que vienen al corazón.
  23. Afronta sin resentimiento los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) que provocan tristeza y sufrimiento, y ten disposición hostil contra los loyismí hedonistas o placenteros.
  24. Hisijía (serenidad y paz interior), oración, agapi (amor incondicional) y continencia es un arma de cuatro cuerdas que sube el nus (espíritu de la psique) hacia los cielos.
  25. Funde tu cuerpo con ayuno y vigilia y así expulsas el verdugo pensamiento del placer o del hedonismo.
  26. Tal como la cera se funde ante el fuego (Sal 67, 3), así se funden los sucios e impuros loyismí (pensamientos) ante el temor a Dios.
  27. Es muy perjudicial para una psique-alma prudente que el nus (espíritu de la psique) se distraiga mucho tiempo en un pazos reprobable y sucio.
  28. Ten paciencia en las tribulaciones, tristezas, sufrimientos y fatigas que te son enviados, porque con estos te catartiza (te psicoterapia, purga y sana) la providencia de Dios.
  29. Después de haber rechazado la materia y renunciado el mundo, ahora renuncia también los pensamientos astutos malos y viles.
  30. La obra característica del nus (espíritu de la psique) es que se ocupe siempre con los logos de Dios.
  31. Así como la obra de Dios es dirigir el mundo, así la obra de la psique-alma es gobernar el cuerpo.
  32. ¿Con qué esperanza iremos al encuentro de CristoDios, si hasta ahora somos esclavos-dulos de los placeres o hedonismo?
  33. El padecer, el sufrimiento y la tristeza, tanto la voluntaria como la enviada de la divina providencia, expulsan el placer o hedonismo.
  34. La materia de los pazos es la filargiría avaricia o amor al dinero, porque aumenta el placer o hedonismo.
  35. No lograr el placer genera la tristeza; y el placer está aparentado junto con cada pazos.
  36. La medida que tienes para afrontar tu cuerpo, esta misma la utilizará Dios a la inversa en Su recompensa.
  37. Las divinas recompensas son obras del divino juicio por las cosas que se han realizado por el cuerpo.
  38. La virtud y la gnosis (conocimiento espiritual) dan a luz la inmortalidad. De la ausencia de ellas nace la muerte.
  39. La tristeza según Dios expulsa el placer o hedonismo. La expulsión del placer es resurrección de la psique-alma.
  40. Apázia (sin pazos, impasibilidad) es la ausencia del movimiento de la psique-alma hacia la maldad, y es imposible conseguirla uno sin la misericordia (increada) de Cristo.
  41. Σωτήρας Sotiras (Psicoterapeuta, Sanador, Redentor y Salvador) de la psique-alma y del cuerpo es el Cristo; el que sigue Sus huellas (1Ped 2,21), se libera de la maldad.
  42. Si quieres sanarte y salvarte, renuncia el placer y hazte cargo de la continencia o autodominio y de la agapi (amor incondicional, desinteresado) junto con la oración incesante.
  43. Cualidad de la apázia (sin pazos, impasibilidad) es el discernimiento verdadero. El que posee el discernimiento, todo lo hace con mesura y orden.
  44. Nuestro Señor y Dios es Jesús Cristo; y el nus (espíritu de la psique) que Le sigue, no quedará en la oscuridad o tinieblas (Jn 12, 46).
  45. Concentra tu nus (espíritu del corazón) y tu mente o intelecto y estate atento a tus loyismí (pensamientos), y los que encuentres indecentes y pasionales, decláralos la guerra.
  46. Tres cosas son las que provocan loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía), la percepción sensual, la memoria y el temperamento del cuerpo. Los más duros son los que vienen de la memoria o recuerdo.
  47. Quien se le ha sido dada la sofía-sabiduría, conoció los logos (razones, causas) de los seres incorpóreos, y cuál es el principio y el fin del mundo.
  48. No descuides de la práctica de la virtud y tu nus (espíritu del corazón) se iluminará. Porque dice la Escritura: “Te descubriré y te daré tesoros invisibles y escondidos” (Is 45,3).
  49. Quien ha sido liberado de los pazos, ha encontrado la jaris (gracia, energía increada) de Dios, y el que se ha hecho digno de recibir la gnosis (conocimiento espiritual), he encontrado la “gran misericordia increada”.
  50. El nus (espíritu de la psique) que ha sido liberado de los pazos, se hace luminoso, ya que se sobreilumina constantemente por la zeorías contemplaciones de los seres.
  51. Alumbramiento y luz de la psique-alma es la santa gnosis (increada), cuando el insensato o necio se priva de esta, camina en la oscuridad (Ecl 2,14).
  52. Insensato o tonto es el que vive en la oscuridad, y desde allí recibe la oscuridad de la agnosia (ignorancia y desconocimiento).
  53. Quien ama a Jesús, será liberado de la maldad; y aquel que Le sigue, verá la verdadera gnosis (increada).
  54. El nus (espíritu de la psique) que ha sido liberado de los pazos, ve sin pazos. con impasibilidad-apázia los conceptos, tanto si el cuerpo está despierto como cuando está dormido.
  55. El nus (espíritu de la psique) que ha sido catartizado, purgado psicoterapiado y limpiado, se encuentra incómodo y triste cuando está entre los seres y quiere estar siempre fuera de las creaciones.
  56. Bienaventurado y feliz el que ha llegado a la inmensa infinidad o eternidad; y allí ha llegado el que ha superado todo lo limitado.
  57. Quien respeta a Dios, investiga y analiza Sus logos; y los encuentra el amante de la verdad.
  58. El nus (espíritu del corazón) y la mente, intelecto que se mueve con rectitud y honestidad encuentra la verdad; el que se mueve por el pazos no la encontrará.
  59. Así como la esencia (o sustancia, usía) de Dios es desconocida por el hombre, así también Su grandiosidad es inmensa.
  60. De la esencia (o sustancia, usía) de Dios que no tiene principio ni fin, tampoco podemos encontrar su naturaleza.
  61. Salvación de toda la creación es la supremamente bondadosa providencia del Creador.
  62. El Señor en sus misericordias (increadas) sostiene a todos los que peligran caer, y levanta a todos los que se han caído y se han destruido, (Sal 144,14).
  63. El Cristo es el justo recompensador (que da recompensa) de los vivos y de los muertos y de las praxis de cada uno.
  64. Si quieres hacerte dueño de tu psique-alma y de tu cuerpo, corta primero las causas de los pazos.
  65. Junta con las virtudes las dinamis (potencias y energías) de la psique-alma, y ellas seguro que se liberan del yugo tiránico de los pazos.
  66. Frena y doma los impulsos del deseo por la continencia o autodominio, los impulsos de la ira o enojo por la agapi-amor espiritual.
  67. La hisijía (silencio, serenidad y paz divina interior) y la oración son las máximas y superiores armas de la virtud; ellas dos purgan y limpian o hacen la catarsis del nus y le hacen perspicaz y clarividente.
  68. Sólo la conversación espiritual beneficia; y a todas las demás la más preferible es la hisijía (silencio, serenidad y paz interior divina)
  69. De los cinco modos de conversación, escoge los tres, al cuarto no te acerques a menudo, y del quinto sal corriendo lejos.
  70. Ama la hisijía el que no tiene apego y pasión hacia las cosas del mundo; ama a todos los hombres el que no ama ninguna cosa del mundo.
  71. La conciencia es el verdadero didáskalos-maestro; el que obedece en ella, no tropieza.
  72. La conciencia no juzga sólo a los que han llegado al punto máximo de la virtud o de la maldad.
  73. La extrema apázia (sin pazos, impasibilidad) hace los conceptos impasibles; pero la extrema gnosis (conocimiento increado) presenta al hombre al Supradesconocido.
  74. El fracaso a los placeres reprobables trae la tristeza (depresión); el que ha despreciado los placeres, se queda sin tristeza y depresión.
  75. La tristeza (y depresión) en general es privación del placer o del hedonismo, sea del placer divino o del mundano.
  76. La realeza increada de Dios es bondad y sofía-sabiduría, el que las consigue, vive en el cielo (Fil 3,20).
  77. Miserable es el hombre que con sus obras ha preferido el cuerpo en lugar de la psique-alma y al mundo en lugar de Dios.
  78. Posee agapi igual a todos el que no envidia a los virtuosos y es misericordioso con los malos.
  79. En verdad, debería gobernar el que aplica en la psique y en el cuerpo las leyes de la virtud.
  80. Comerciante espiritual es el que gracias a los bienes futuros ha renunciado igual los placeres y las cosas agradables y las desagradables del mundo.
  81. Fortifica la psique-alma la agapi (amor incondicional, desinteresado) y la continencia o autodominio, y al nus la oración pura y la zeoría contemplación espiritual.
  82. Cuando escuchas un logos útil, no juzgues al que lo enseña, para que no te prives de la admonición y del aprendizaje útil.
  83. La mala astuta predisposición y voluntad piensa males, y los éxitos de las obras de su prójimo, los ve como faltas y defectuosos.
  84. No confíes en tu pensamiento que juzga al prójimo, porque, tu pensamiento teniendo acumulada la maldad (Mt 12.35), hace también malos pensamientos, pensando cosas malas.
  85. El corazón bondadoso tiene conceptos bondadosos; porque sus pensamientos son análogos con sus bondadosos fondos.
  86. Ten cuidado de tus pensamientos y aléjate de la maldad, para que no se enturbie y no se oscurezca tu nus (espíritu del corazón) y vea otras cosas por otras.
  87. Piensa y ten en cuenta a los judíos y protégete a ti mismo; ellos siendo ciegos por la envidia veían al Señor y Dios como su fuera el Beelzebul (Mt 10,25).
  88. Una falsa y astuta sospecha o ilusión oscurece la diania (mente, intelecto, cerebro) (Sab Sir 3,24) y la hace ver las cosas que están fuera del camino y no el camino.
  89. Al lado de todas las virtudes se encuentran las maldades y por eso los hombres astutos malos y viles confunden las virtudes con las maldades.
  90. Cuando el nus se detiene mucho tiempo en el placer o en la tristeza, cae rápidamente al pazos de la acedia.
  91. La conciencia limpia, lúcida y pura eleva la psique-alma; y pensamiento impuro y sucio la hunde al abismo.
  92. Cuando se mueven los pazos, alejan la vanagloria; pero cuando son alejados los pazos, la vuelven.
  93. Si quieres liberarte de todos los pazos, ármate con continencia o autodominio, agapi (amor incondicional, desinteresado) y oración.
  94. El nus (espíritu de la psique) que permanece largo tiempo con la oración cerca de Dios, libera los pazos de la parte pasional de la psique.
  95. Cuando Dios ha dado la existencia a los seres, a la vez unió todo con Su providencia.
  96. El que se haga dulos-esclavo-siervo siendo Señor, manifestó en la creación Su extrema y sublime providencia.
  97. El Dios y Logos, al haberse encarnado sin sufrir cambio alguno, se unió mediante su carne o cuerpo con toda la creación.
  98. Milagro paradójico se hace en el cielo y en la tierra; ha aparecido el Dios encima de la tierra y el hombre en el cielo, para unir los hombres con los ángeles y regalar a toda la creación la zéosis, divinización o glorificación.
  99. La santificación y la zéosis, divinización o glorificación de los ángeles y de los hombres es la gnosis (conocimiento espiritual) de la Santa y Consubstancial Trinidad.
  100. La libertad de los pazos es el perdón de los pecados. Quien no se ha liberado por la jaris (gracia, energía increada) de los pazos, aún no ha recibido el perdón y la absolución.

 

 

SEGUNDA CENTURIA

Sobre la agapi, la continencia y sobre la conducta y gobierno del nus (espíritu de la psique o del corazón). Hacia al presbítero Pablo

(Acróstico del original: Ruega por mí, admirado hermano, porque aguardo muchos males debido a mis malas elecciones, tristezas en la psique-alma y dolores en el cuerpo).

  1. Si quieres liberarte de una vez por todas de todas las maldades, renuncia la madre de los males, la φιλαυτία filaftía (excesivo a amos a sí mismo y al cuerpo, egolatría).
  2. Salud de la psique-alma es la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la gnosis (conocimiento espiritual). Es imposible para uno conseguirlas si está esclavizado a los placeres o hedonismo.
  3. Lo placeres corporales y los psíquicos los seca la continencia o autodominio junto con la paciencia, y la agapi (amor incondicional, desinteresado) junto con la magnanimidad o tolerancia.
  4. Principio de todos los males para psique-alma es la φιλαυτία filaftía. Filaftía es egolatría y excesivo amor al cuerpo.
  5. Cualidad de la parte lógica de la psique es que sea sometida al recto logos ortodoxo, y fatigar al cuerpo y tratarlo como siervo-dulos-esclavo (1Cor 9,27).
  6. Es un ataque o asalto a la parte lógica de la psique que se someta el cuerpo o carne ilógica y animal y ocuparse como satisfacer sus deseos indecentes y repugnantes (Rom 13,14).
  7. La obra mala de la psique-alma es dejar al Creador y adorar y dar culto al cuerpo.
  8. Has recibido el mandamiento de tener el cuerpo como siervo, no trabajar para sus placeres contranaturales.
  9. Rompe las cadenas de la agapi hacia al cuerpo y no le des nada al siervo-dulos esclavo (el cuerpo), excepto las cosas necesarias.
  10. Cierra los sentidos en el castillo de la hisijía (silencio, serenidad y paz interior divina), para que no ocupen tu nus (espíritu de la psique) y tu mente o intelecto sus deseos.
  11. Las armas superiores del que está en la hisijía son la continencia o autodominio y la agapi (amor incondicional), la atención y la lectura.
  12. El nus no deja de girar alrededor de los placeres, hasta que uno haga la carne esclava-dulos y se dedique a la zeoría contemplación (espiritual).
  13. Luchemos por los mandamientos (logos, principios espirituales), para liberarnos de los pazos. Luchemos también por los divinos dogmas (recetas ortodoxas psicoterapéuticas) para hacernos dignos de la divina gnosis (conocimiento increado).
  14. Αθανασία azanasía inmortalidad de la psique es la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) y la gnosis (conocimiento espiritual); ellas no las puede adquirir el que está sometido y esclavizado en los placeres o hedonismo.
  15. Ten como esclavo-dulos-siervo a tu cuerpo una vez que le has quitado los placeres o el hedonismo, y libéralo de la miserable esclavitud.
  16. Ya que Dios te ha creado libre y te ha llamado para que seas libre (Gal 5,13), no aceptes ser dulos-esclavo a los sucios e impuros pazos.
  17. Con tristezas y placeres, con deseos y miedos, los demonios atan el nus (espíritu de la psique) a las cosas sensibles.
  18. El temor al Señor vence los deseos, y la tristeza según Dios expulsa el placer.
  19. El deseo de la sofía-sabiduría desprecia al miedo, y el placer de la gnosis (conocimiento espiritual) expulsa la tristeza.
  20. Estas cuatro realidades contienen las santas Escrituras: los mandamientos (logos, principios espirituales), los dogmas (recetas psicoterapéuticas), las amenazas y las promesas.
  21. El deseo lo frena la continencia y el esfuerzo o fatiga; también lo reduce la hisijía y el divino eros (amor ardiente).
  22. No tientas a tu hermano con alusiones; porque tú tampoco podrás soportar cuando te hace lo mismo.
  23. La ira o el enojo la frena la magnanimidad o tolerancia y el sin resentimiento o sin rencor; y la reduce la agapi (incondicional, desinteresado) y la simpatía o complacencia.
  24. Al que se le ha sido dada la gnosis (conocimiento espiritual), se le dio también la luz espiritual. El que ha recibido gnosis y la desprecia, verá la oscuridad.
  25. La aplicación y cumplimiento de los mandamientos (logos, principios espirituales) de Dios genera la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos).
  26. Eleva las cosas sensibles a la zeoría contemplación espiritual, y elevarás la sensibilidad por encima de las cosas sensibles.
  27. La mujer simboliza la psique-alma práctica, por la que cuando se encuentre con el nus (espíritu de la psique), genera las virtudes.
  28. La investigación y análisis de los logos de Dios genera la gnosis (conocimiento espiritual) en aquel que busca verdaderamente con devoción, piedad y anhelo.
  29. Lo que es la luz para aquellos que ven y para las cosas que son vistas, esto es también el Dios para aquellos que entienden y para las cosas que son entendidas.
  30. El firmamento del cielo simboliza el firmamento de la fe, donde todos los santos brillan como estrellas.
  31. La Jerusalén es la gnosis celeste de los seres incorpóreos, porque en ella se contempla la visión de la paz.
  32. No descuides la práctica de la virtud, porque se disminuye la gnosis (conocimiento espiritual); y cuando suceda hambruna, bajarás a Egipto (Gen 12,10).
  33. Libertad espiritual es la liberación de los pazos, la cual nadie la puede lograr sin la misericordia de Cristo.
  34. Tierra prometida es el reinado de la realeza increada de Dios, la cual provocan la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la gnosis (conocimiento espiritual).
  35. Oscurecimiento de los pazos es el Egipto espiritual, a la que nadie baja, excepto si cae en hambruna.
  36. Escucha frecuentemente logos espirituales y tu nus (espíritu del corazón y tu mente se alejará de pensamientos impuros y sucios.
  37. Bueno y sabio es sólo Dos por Su naturaleza; se hace igual también el nus por participación, si lo intenta.
  38. Domina la panza, el sueño, la ira o enojo y la lengua, y no tropezará tu pie en piedra (Sal 90,12).
  39. Lucha para amar a cada hombre de igual manera, y así expulsas de una sola vez todos los pazos juntos
  40. La contemplación de las cosas sensibles es común para el nus (espíritu de la psique) y de la percepción sensible; pero la gnosis de las realidades espirituales pertenece sólo al nus.
  41. Es imposible para el nus dedicarse a las realidades espirituales, si no corta la relación con la percepción sensible y las cosas sensibles.
  42. La percepción sensible tiene una declinación natural hacia las cosas sensibles y al distraerse con ellas en la distracción, arrastra también al nus (espíritu de la psique).
  43. Doblega la percepción sensible al servicio del nus y no la des la oportunidad que ella le haga distraerse hacia otra parte.
  44. Cuando suceda que el nus (espíritu de la psique) se ocupa con las cosas sensibles, distrae en el sentido opuesto la distracción de la percepción sensible, conduciendo al nus a las cosas cercanas.
  45. El signo de que el nus se ocupa de las realidades espirituales es despreciar las cosas que satisfacen y halagan la percepción sensible.
  46. Cuando el nus se abra totalmente a la zeoría contemplación de las realidades espirituales, difícilmente se desapega del placer que está alrededor de estas.
  47. Cuando el nus se enriquezca con la gnosis de la Mónada (Unidad), entonces tiene totalmente esclavizada también la percepción sensible.
  48. Impide a tu nus (espíritu del corazón) y la mente que se dirija alrededor de las cosas sensibles, para que no recoja de ellas hedonismo o placeres y tristezas o sufrimientos.
  49. De quienes el nus (espíritu de la psique) se ocupa siempre de las realidades divinas, la parte pasional de la psique-alma de ellos se ha convertido en arma divina.
  50. Es imposible para el nus (espíritu de la psique) adquirir como cualidad la gnosis (conocimiento espiritual), si antes no expulsa la pecaminosidad de la parte pasional de la psique-alma mediante las virtudes.
  51. El nus (espíritu de la psique) se hace ajeno hacia las cosas y realidades mundanas, cuando corta totalmente la relación hacia la percepción sensible.
  52. La cualidad de la parte logística o lógica/racional de la psique-alma es ocuparse con la gnosis de Dios, en cambio la cualidad de la parte pasional es dedicarse a la agapi (amor incondicional, desinteresado) y a la continencia o autodominio.
  53. Es imposible para el nus ocuparse para una cosa sensible, por supuesto, si no está apegado pasionalmente a este pazos.
  54. Nus (espíritu de la psique) perfecto es el que ha adquirido como cualidad propia la gnosis (conocimiento espiritual). Psique-alma perfecta es aquella que se ha amasado con las virtudes.
  55. La relación del nus (espíritu de la psique) hacia la percepción sensible le hace esclavo de los placeres somáticos del cuerpo.
  56. El nus (espíritu de la psique) se aleja del lugar de la gnosis, cuando la parte pasional de la psique-alma se aleja de las virtudes.
  57. Hemos recibido el poder de convertirnos y hacernos hijos de Dios (Jn 1,12). Pero no nos hacemos si no nos desnudamos de los pazos.
  58. Que nadie crea que se ha hecho hijo de Dios, si aún no ha adquirido las características divinas.
  59. La asimilación o adaptación de nuestra manera o modo de ser con el bien o el mal, nos hace hijos de Dios o del satanás.
  60. Hombre prudente e inteligente es el que cuida de sí mismo (Éx 23,41) y se apresura a separarse de toda mancha y contaminación.
  61. La psique-alma embotada y endurecida cuando es azotada, no siente y no es capaz de percibir a su benefactor.
  62. El vestido sucio saca fuera de las bodas divinas y conduce a la oscuridad o tiniebla exteriores (Mt 22, 11-13).
  63. El que teme a Dios, se ocupa para su psique y evita las malas compañías.
  64. Es imposible que encuentre la misericordia de Dios aquel que Lo ha abandonado y trabaja en los placeres o hedonismo.
  65. El mismo Jesús lo dijo, aunque nosotros no lo queramos creer, que: “nadie puede ser siervo o dulos-esclavo a dos señores” (Mt 6, 24).
  66. La psique-alma que ha sido ensuciada por los pazos, está embotada y endurecida, y sin el uso del bisturí y cauterizaciones no acepta creer.
  67. A los duros les esperan muchas pruebas; porque sin dolores grandes no aceptan ablandecerlos.
  68. El hombre prudente e inteligente se ocupa y se cuida de sí mismo, y con voluntarios esfuerzos y fatigas evitan los involuntarios.
  69. El cuidado y la diligencia de la psique-alma es el ejercicio duro al cuerpo y la humildad. Con estas dos Dios perdona todos los pecados.
  70. Igual que los deseos y las iras o enojos aumentan los pecados, así también la continencia y la humildad los extinguen.
  71. La tristeza o sufrimiento según Dios catartiza, (purga, psicoterapia y limpia) al corazón. De ella nace el temor al infierno.
  72. La tristeza o sufrimiento según Dios también aleja del corazón las manchas y contaminaciones de los placeres o del hedonismo.
  73. La paciencia es la actividad de la psique-alma, y donde hay actividad se expulsa la filhidonía amor al placer o hedonismo.
  74. Cada pecado se hace para el placer, y cada perdón se consigue con dureza al cuerpo, sufrimiento y tristeza espiritual (o según Dios).
  75. El que no acepta volver a la metania y al arrepentimiento con fatigas y esfuerzos voluntarios, cae en dolores involuntarios, por la divina providencia.
  76. Cristo es el Σωτήρας Sotiras Salvador (Psicoterapéuta y Redentor) de todo el mundo y ha regalado la metania a los hombres para su σωτηρία sotiría salvación, (psicoterapia y redención)
  77. La metania genera la aplicación y cumplimiento de los mandamientos (logos, principios espirituales); la aplicación y cumplimiento de los mandamientos catartiza (purga, psicoterapia y limpia) la psique-alma.
  78. La catarsis de la psique-alma es la psicoterapia y la liberación de los pazos; y de la liberación de los pazos nace la agapi (amor incondicional, desinteresado).
  79. Psique-alma limpia y pura es la que ama a Dios: Y nus limpio y puro es el que se ha alejado de la oscuridad de la ignorancia.
  80. Lucha hasta la muerte por los mandamientos-logos de Cristo, porque si te catartizas (te purgas y te psicoterapias) con ellos, entrarás a la vida eterna.
  81. Utiliza el cuerpo como esclavo de los mandamientos (logos, principios espirituales), manteniéndolo lo que puedas alejado del placer y de la enfermedad.
  82. La rebelión de la carne nace por la negligencia en la oración, de la dieta y de la buena hisijía.
  83. La buena hisijía da a luz hijos buenos, que son la continencia o autodominio, la agapi (amor incondicional) y la oración pura.
  84. La lectura de las Escrituras y de los libros sagrados y la oración catartizan el nus (purgan y psicoterapian el espíritu de la psique); la agapi y la continencia catartizan la parte pasional de la psique-alma.
  85. Mantén la continencia siempre equilibrada, para que la anomalía no te eche a las contrarias.
  86. El que pone leyes a sí mismo, pues, que tenga cuidado a no transgredirlas. Porque el que intenta engañarse a sí mismo, se autoengaña.
  87. Las psiques-almas con pazos, pasionales son ocasos espirituales. Porque en ellas, el sol de la justicia se ha puesto.
  88. Hijo de Dios es el que está hecho a semejanza de Dios por la bondad, la sofía-sabiduría, la dinami (potencia y energía) y la justicia.
  89. Enfermedad de la psique-alma es el hábito de la maldad (pazos, vicio), y la muerte es el pecado en praxis.
  90. La perfecta απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) es la pobreza espiritual, y cuando el nus la alcanza, abandona todo lo terrenal.
  91. Mantén en equilibrio las virtudes psíquicas; de esto nace el fruto de la justicia.
  92. Dicen que la contemplación de las cosas espirituales es incorpórea, porque está liberada de la materia y de la forma.
  93. Igual que los cuatro elementos son constituidos de materia y forma, así también los cuerpos que provienen de ellos, son de materia y de forma.
  94. Cuando el Logos se hizo sarx cuerpo con sangre y huesos (Jn 1,14) por filantropía (amistad al hombre), no ha cambiado lo que era ni ha alterado lo que se hizo.
  95. Tal como decimos que el único Cristo es de deidad y humanidad y contiene toda la deidad y toda la humanidad, así también decimos que es de dos naturalezas y contiene las dos naturalezas.
  96. Aceptamos que el Cristo tiene una hipóstasis (base substancial), en dos fisis-naturalezas indivisiblemente unidas.
  97. Indivisible creemos la única hipostasis de Cristo y aceptamos inconfundible la unión de Sus dos fisis-naturalezas.
  98. Adoramos y veneramos la única esencia-usía de la deidad en tres hipostasis (bases substanciales), y confesamos omoúsia-consubstancial la Santa Trinidad.
  99. Las cualidades (propiedades o atributos) de las tres Hipostasis son la paternidad, progenie (o nacimiento del hijo) y la procedencia; y las características comunes son, la usía, la fisis-naturaleza, la deidad y la bondad.

 

TERCERA CENTURIA

(Acróstico del original: Principalmente males no son los que afligen a la carne y catartizan (purgan y psicoterapian) la psique-alma, sino los que entristecen, deprimen y hacen sufrir la conciencia y dan gusto a la carne o cuerpo).

  1. Sobre al que por Su fisis-naturaleza es bondadoso y bueno, que pienses bondades y bienes; y para cada hombre, que pienses bien.
  2. Dios nos pedirá apología (confesión) por las palabras, las obras y los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) durante el día del juicio.
  3. El hábito de la virtud o de la malicia nos mueve a pensar, hablar y hacer el bien o el mal.
  4. El nus que es dominado por los pazos, piensa las cosas que no debe hacer; y esto que piensa se manifiesta por las palabras y los hechos u obras.
  5. Antes de un mal pensamiento existe algún pazos; la causa del pazos es la percepción sensible; la causa del mal uso de la percepción sensible es el nus (espíritu de la psique).
  6. Intercepta la percepción sensible y combate el hábito pasional. Con las armas de los mandamientos-logos aniquila tus pazos.
  7. La maldad, (pazos, vicio) prolongado, requiere larga ascesis; porque el hábito o adicción que se ha consolidado no se elimina enseguida.
  8. La ascesis (ejercicio espiritual) intensa con continencia o autodominio y hisijía (serenidad y paz interior, método psicoterapéutico), mata los pazos que se encuentran en nuestro interior.
  9. Mueve continuamente tu nus (espíritu de la psique) en oración, así extinguirás los loyismí (pensamientos) que vienen en tu corazón.
  10. La ascesis-ejercicio espiritual necesita paciencia y magnanimidad o tolerancia, porque el esfuerzo doloroso con diligencia que dura mucho tiempo, expulsa el placer o hedonismo.
  11. Es fácil que te ejercites a los esfuerzos y fatigas de la ascesis, si todo lo aplicas con mesura y regla.
  12. Cuida de la misma manera siempre la medida de la ascesis y no transgredas la regla sin ninguna necesidad.
  13. Tal como la agapi y la continencia o autodominio catartizan (purgan y limpian) los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía), así también la zeoría contemplación y la oración catartizan toda exaltación, altanería y presunción.
  14. Los esfuerzos de la ascesis espiritual hacen la conciencia pura, por ejemplo, el ayuno, la paciencia, la magnanimidad o tolerancia
  15. El que soporta con paciencia las tentaciones involuntarias que vienen, adquiere conducta y actitud humilde, buenas esperanzas y se convierte probado.
  16. Paciencia es una labor dolorosa de la psique alma, y se constituye de fatigas y esfuerzos voluntarios y de involuntarias tentaciones.
  17. La perseverancia funde los males de la maldad (pazos, vicios) y la extingue totalmente la paciencia hasta el fin.
  18. Los esfuerzos y fatigas hacen la percepción sensible sufrir; y el placer lo extingue la venida de la tristeza y del sufrimiento.
  19. Cuatro son los pazos básicos, los cuales la sabiduría de la providencia utiliza en uno contra el otro.
  20. La tristeza limita el placer, y el temor o miedo al infierno marchita el deseo.
  21. El que es virtuosos ejercita su psique-alma, y acostumbre el cuerpo a toda ascesis.
  22. Esfuérzate duramente en convertir a Monje no al hombre exterior sino al interior, liberándolo de los pazos.
  23. La primera renuncia es la liberación de las cosas; la segunda y tercera es la liberación de los pazos y de la oscuridad de la ignorancia.
  24. Cuando uno quiere se libera fácilmente de las cosas; pero para liberarse de sus conceptos y significados hace falta mucho esfuerzo y fatiga.
  25. Si dominas en el deseo, vencerás también la ira o el enojo; porque el deseo es motivo de ira.
  26. ¿Si acaso nos hemos liberado de los conceptos pasionales y hemos logrado también la oración inmaterial o aún no?
  27. Es grande el nus que se ha liberado de los pazos y se ha separado de las creaciones y vive en Dios.
  28. Quien ha progresado, filosofa o reflexiona sobre estas tres cosas: en los mandamientos (logos o principios espirituales), en los dogmas (recetas médicas psicoterapéuticas) y en la zeoría contemplación de los seres y en su propia luz.
  29. El nus que se ha liberado de los pazos, se encuentra en estas tres condiciones siguientes: en la condición de conceptos sin pazos o no pasionales, en la zeoría contemplación (espiritual) de los seres y en su propia luz.
  30. En nuestras psiques-almas están escondidos pazos muy malos. Se manifiestan cuando suceden las cosas correspondientes y los provocan.
  31. El nus a veces permanece imperturbable, cuando ha conseguido απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) parcial. Pero es improbado e inexperto a causa de la ausencia de las cosas, por las que sería probado.
  32. Los pazos se mueven con estas tres cosas: la memoria o recuerdo, el temperamento o complexión y la percepción sensible, como hemos dicho antes.
  33. Cuando el nus (espíritu de la psique) excluya la percepción sensible y equilibre el temperamento del cuerpo, ha combatido solo contra el recuerdo o la memoria.
  34. Los pazos se mueven por las percepciones sensibles, cuando no existe continencia o autodominio y agapi-amor espiritual.
  35. El ayuno o abstinencia medida, la vigilia y la salmodia traen el equilibrio al temperamento del cuerpo.
  36. Tres son las cosas que cambian hacia lo peor, el temperamento o complexión del cuerpo: el desorden en la comida o dieta, el cambio de los aires y la influencia de los demonios.
  37. Los recuerdos pasionales e indecentes se debilitan por la oración, la lectura de los libros sagrados, la continencia y la agapi-amor incondicional y espiritual.
  38. Por la hisijía (serenidad y paz interior) excluya primero los sentidos y percepciones sensibles, y entonces con las armas de las virtudes combata los recuerdos pasionales e indecentes.
  39. La maldad que es operada en el nus (espíritu de la psique) es el mal uso de los conceptos. El pecado en praxis es el mal uso de las cosas.
  40. El mal uso de los conceptos y de las cosas es el no utilizar a estos con piedad y justicia.
  41. Los pazos indecentes y reprobables son cadenas del nus (espíritu de la psique), que le mantienen atado en las cosas sensibles.
  42. Perfecta apázia (sin pazos, impasibilidad) tiene el que no tiene pazos hacia las cosas, ni hacia los recuerdos.
  43. La psique-alma bondadosa hace bien al prójimo y si éste muestra ingratitud, es magnánimo y lo tolera; y cuando padece de él, lo soporta con paciencia.
  44. Los astutos malos loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía), el que no los renuncia no se hará alumno de la gnosis (conocimiento espiritual).
  45. Quien escucha a Cristo se ilumina a sí mismo; y aquel que Le imita, se rectifica y se reforma a sí mismo.
  46. El resentimiento es la lepra de la psique-alma; viene en la psique por el asalto o ataque, o por algún daño y perjuicio, o por pensamientos de sospecha y astutos malos.
  47. El Señor enceguece al nus (espíritu de la psique) envidioso, porque se entristece injustamente por los bienes del prójimo.
  48. Una psique-alma maldiciente tiene tres aguijones; primero se perjudica y daña a sí mismo, segundo al que escucha y tercero al acusado si está presente.
  49. Hombre sin resentimiento es el que ora para aquel que le ha entristecido y perjudicado; y se libera del resentimiento aquel que hace el bien.
  50. El odio contra el prójimo es la muerte (espiritual) de la psique-alma; y lo tiene y lo opera la psique maldiciente.
  51. Acidia es la indiferencia de la psique-alma; y es indiferente cuando padece de la filidonía amor a los placeres o hedonismo.
  52. Quien ama a Jesús se ejercita a los esfuerzos y fatigas. La perseverancia en los esfuerzos expulsa la acedia.
  53. La psique-alma se fortifica con los esfuerzos por la ascesis-ejercicio espiritual; y cuando hace todo con su justa medida, expulsa la acedia.
  54. quien es dueño de su panza, marchita el deseo y su nus (espíritu de la psique) no queda prisionero en los pensamientos lujuriosos o de fornicación.
  55. El nus (espíritu de la psique) del que es autodominante, continente es templo del Espíritu Santo; el nus del glotón es casa de cuervos.
  56. La saciedad en comidas variadas produce el deseo; la austeridad hace dulce hasta el simple pan.
  57. Se libera de la envidia quien a escondidas se regocija y se alegra con el que es envidiado; y libera la envidia quien esconde al que es envidiado.
  58. Mantente lejos y aparta de ti mismo aquel que vive con negligencia, incluso si aquel tiene mucha fama.
  59. Hazte amigo de un hombre laborioso y diligente y encontrarás protección en él.
  60. El negligente se ha vendido en muchos jefes, y tal como ellos le arrastran, así lo pasa y vive.
  61. Es bueno como un amigo en tiempo de paz, y en tiempo de tentaciones te combate como un enemigo.
  62. Antes que se muevan los pazos, sacrifica su psique para ti, y cuando se mueven los pazos, te captura para la muerte.
  63. La tierra que ha quedado sin cultivar, se llena de pinchos, y la psique-alma negligente se llena de pazos sucios e indecentes.
  64. El nus (espíritu de la psique) prudente e inteligente pone freno a su psique-alma y maltrata el cuerpo y esclaviza los pazos (1Cor 9,27).
  65. Señales o signos del hombre interior son las señales o signos exteriores, igual que señal o signo de los árboles desconocidos son los frutos que producen.
  66. Al hipócrita le traicionan y le hacen manifiesto sus palabras y sus obras, y ponen en evidencia su escondido pseudoprofeta.
  67. El nus (espíritu de la psique) y la mente o intelecto que no acompaña la lógica, no instruye la psique-alma y la aleja de la agapi (amor incondicional) y la continencia o autodominio.
  68. Causa de los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) es el hábito pasional, el cual es constituido con soberbia y arrogancia.
  69. Las características de de los anteriores son la hipocresía y el engaño, la mala astucia y la ironía, todo vicio y la mentira.
  70. En los anteriores son siervos la envidia, la irritabilidad, la ira o enojo, la tristeza, el rencor y el resentimiento.
  71. Este es el camino de los que viven en la negligencia, y éste es el tesoro que se esconde en mi interior (Mt 12,35).
  72. El mal trato del cuerpo, el sufrimiento y la humildad salvan la psique-alma y la liberan de los pazos que nos hemos referido.
  73. Característica del concepto prudente es el logos útil, y de la psique-alma bondadosa la praxis virtuosa.
  74. El nus iluminado produce logos sabios; y la psique-alma pura y limpia cultiva los divinos pensamientos.
  75. Los pensamientos del hombre virtuoso están dedicados a la sabiduría y sus logos iluminan a los que le escuchan.
  76. Cuando la psique-alma tiene en su interior las virtudes, cultiva buenos pensamientos; cuando en su interior tiene maldades, genera los malos pensamientos.
  77. La psique-alma de la persona con pazos, pasional es un taller de pensamientos malignos; y de su tesoro saca fuera los pensamientos malignos y astutos (Mt 12,35 y Lc 6, 45).
  78. El tesoro bondadoso es el hábito de las virtudes; y de esto el nus (espíritu de la psique) bondadoso proyecta los bienes.
  79. Cuando el nus se mueve por la agapi-amor de Dios, cultiva conceptos bondadosos sobre Dios; cuando se mueve por la φιλαυτία filaftía egolatría sucede lo contrario.
  80. El nus que se mueve por la agapi (amor incondicional desinteresado) para el prójimo, piensa incesantemente el bien para él; y cuando es movido por el pazos piensa mal para él.
  81. Las causas de los buenos pensamientos son las virtudes. De las virtudes las causas son los mandamientos (logos, principios espirituales); la causa del trabajo de los mandamientos es la buena predisposición y voluntad.
  82. Las virtudes y las maldades, cuando se hacen o cuando no se hacen, provocan correspondientemente buena o mala disposición de la psique-alma con sus correspondientes pensamientos que traen.
  83. La causa de los malos pensamientos son las maldades; la causa de las maldades es la desobediencia, de la desobediencia, el engaño de la percepción sensible; y de este engaño la causa es la negligencia del nus en relación con la seguridad de la percepción sensible.
  84. Las disposiciones frente a las maldades de los que aún están en el estadio del progreso espiritual, sufren recaídas; pero en los perfectos, las disposiciones tanto para las virtudes como para las maldades se hacen firmes e inflexibles.
  85. Dinami (potencia y energía) de la psique-alma es el hábito estable de la virtud; aquel que ha llegado a ella, como no tenía miedo de la recaída, decía: “¿Quién nos separará de la agapi-amos de Cristo” (Rom 8,35).
  86. En todos los pazos precede la φιλαυτία filaftía egolatría (excesivo amor a sí mismo y al cuerpo) y última sigue la soberbia.
  87. Los tres pensamientos generales del deseo nacen por el pazos de la φιλαυτία filaftía egolatría.
  88. Los pensamientos generales del deseo son, la gula o glotonería, la vanagloria y la avaricia o amor al dinero y la riqueza; a estos los siguen todos los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) pasionales e indecentes, pero no todos juntos.
  89. Al pensamiento de la glotonería le sigue el pensamiento de la lujuria o fornicación; al pensamiento de la vanagloria le sigue el pensamiento de la soberbia u orgullo; y los demás pensamientos en común siguen a los tres.
  90. Acompañan conjuntamente a estos tres pensamientos en común los pensamientos de la tristeza, de la ira o enojo, de la envidia, de la acedia y el resto.

Oración

  1. Señor, Soberano de todo, Cristo, libéranos de todas estas cosas, de los pazos desastrosos y de los pensamientos que provienen de ellos.
  2. Fuimos creados por Ti para disfrutar y deleitar del Paraíso que Tú has sembrado (Gen 2,8).

93 Nuestra actual deshonra y desgracia solos la hemos provocado, porque hemos preferido la ruina en vez del bienaventurado deleite y gozo.

  1. Por esto, hemos recibido en nosotros la recompensa al intercambiar la vida eterna por la muerte.
  2. Por tanto, ahora Señor, dado que has dirigido con benevolencia tu mirada hacia nosotros, haz lo mismo hasta el final; ya que te has hecho hombre, sálvanos a todos.
  3. Porque has venido a salvar a nosotros, los perdidos; no nos separes de la porción de los salvados.
  4. Resucita nuestras psiques-almas y salva nuestros cuerpos, catartízanos (psicoterápianos, púrganos y límpianos) de toda contaminación e infección.
  5. Rompe las cadenas de nuestros pazos que nos dominan, Tú que has destruido los ejércitos de los sucios demonios.
  6. Y libéranos de su tiranía, para que podamos adorarte y venerarte sólo a Ti, la Luz eterna e increada.
  7. Y al resucitarnos de la muerte, componiendo junto con los ángeles un corro de baile bendito y eterno. Amín.

 

CUARTA CENTRURIA

(Acróstico del original: Pero ruega extensamente al Señor nuestro Dios para que nos libre de los que son realmente males y de los que parecen que no lo son tanto, pero lo son).

  1. Aquel que ha alejado su nus (espíritu de la psique) de la agapi (amor incondicional) y de la adulación al cuerpo o carne, éste mediante el Espíritu vivificante ha matado las praxis del cuerpo (Rom 8,13).
  2. Si tu nus y tu mente o intelecto aún se ocupa con las cosas familiares de la carne, no creas que te has separado de la relación con la carne, cuerpo.
  3. Tal y como la percepción sensibles y las cosas sensibles son familiares y propios de la carne, también son familiares en la psique-alma el nus (espíritu de la psique), la mente o intelecto y las realidades concebibles e inteligibles.
  4. Recoja y proteja tu psique-alma de la percepción de las cosas sensibles, y entonces tu nus se encuentra (espíritu del corazón) en Dios y en las realidades concebibles.
  5. Parientes en la deidad son las fisis-naturalezas espirituales, las cuales sólo en el nus (espíritu del corazón) son perceptibles. La percepción sensible y las cosas sensibles se han creado para servir al nus.
  6. Que la percepción sensible y las cosas sensibles te sirvan para la contemplación espiritual, y no por el contrario, que las realidades espirituales sirvan a las cosas que promueven al deseo de la carne.
  7. Has recibido la orden o mandamiento de mortificar las praxis del cuerpo, de modo que, con tus esfuerzos logres resucitar tu psique-alma que ha sido mortificada a causa de los placeres o hedonismo.
  8. Que seas dominado por Dios y que domines sobre la percepción sensible, y tú que eres más fuerte, no entregues tu poder a aquella que es más débil.
  9. El Dios es eterno e increado, inmenso e ilimitado, y ha prometido bienes eternos e ilimitados, inmensos e inefables a los que Le aman y Le obedecen.
  10. La cualidad del nus (espíritu del corazón) y de la mente, intelecto es vivir en Dios y reflexionar y pensar sobre Él, sobre Su providencia y sobre Sus terribles juicios.
  11. Tienes el poder de inclinarte hacia e bien o hacia el mal; escoja lo mejor y pondrás bajo tu poder lo peor.
  12. Buena es la percepción sensible y buenas las cosas sensibles, porque son obras de Dios; pero no se comparan para nada con el nus (espíritu del corazón) y de las realidades concebibles.
  13. El Señor ha creado la esencia-usía lógica y la espiritual de modo que sea receptiva de la gnosis (conocimiento) de todo y de la Suya; ha creado la percepción sensible y las cosas sensibles para que la sirvan.
  14. Tal como es absurdo que un patrón se someta a un mal siervo, también es absurdo a un nus lógico someterlo al cuerpo corruptible.
  15. El nus (espíritu de la psique) que no gobierna y no domina sobre la percepción sensible, cae en los males a causa de ella; y engañado por el placer de las cosas sensibles genera en sí mismo cada maldad y todos los males.
  16. Cuando dominas sobre la percepción sensible, que te asegures también de la memoria; porque las impresiones pasionales e indecentes de la percepción sensible agitan y mueven los pazos.
  17. Maltrata la carne y ora continuamente, y muy pronto te liberarás de los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) que provocan las preconcebidas impresiones pasionales e indecentes.
  18. Ocúpate incesantemente sobre los logos divinos, porque la labor dura y diligente sobre estos destruye los pazos.
  19. La lectura, la vigilia, la oración y la salmodia frenan y evitan que el nus (espíritu de la psique) divague en torno de los pazos.
  20. Tal como la primavera hace brotar las plantas, así también la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) del nus (espíritu de la psique) hacia la gnosis (conocimiento) de los seres.
  21. Aplica y cumple los mandamientos (logos, principios espirituales) y encontrarás paz, amarás a Dios y obtendrás la gnosis (conocimiento).
  22. Con esfuerzo, fatiga y sudor de tu rostro fuiste condenado a comer el pan del la divina gnosis (Gen 3,19).
  23. La negligencia condujo al primer Progenitor a la transgresión y en lugar de ofrecerle las delicias del Paraíso, lo condenó a la muerte (física y espiritual) (Gen 3,22)
  24. Domina también la Eva, es decir, la percepción sensible; cuídate de la serpiente, no vaya ser que te engañe y después te dé a ti también del fruto de la transgresión (Gen 3, 1-5).
  25. Tal y como la psique-alma vivifica el cuerpo, así también la psique vivifica la virtud y la gnosis (conocimiento espiritual)
  26. El nus (espíritu de la psique) arrogante e inflado es como la nube sin agua (Judas 12) que le arrastran los vientos de la vanagloria y de la soberbia.
  27. Cuando dominas la vanagloria ten cuidado de la lujuria o fornicación, no vaya ser que mientras evitas los honores, caigas en la deshonra del pecado.
  28. Cuando evitas la vanagloria, ten en tu nus a Dios; de otra manera caerás a la presunción o a la fornicación.
  29. La cualidad de la vanagloria es el comportamiento ostentoso, la cualidad de la soberbia es despreciar a los otros y enfadarse.
  30. Cuando evitas la gula o glotonería, deber vigilarte a ti mismo de no gustar a los demás ya que la ostentación te empuja a mostrar la palidez de tu rostro.
  31. Es bello el ayuno que goza de poca comida, porque es austeridad y también evita el deseo de gustar a los hombres.
  32. Cuando ayunas hasta la noche, luego no te sacies exageradamente, para que no edificar nuevamente lo que has derrumbado (Gal 2,18).
  33. Cuando no bebes vino, no te sacies con agua; porque de otra manera das el mismo material a la fornicación o lujuria.
  34. La soberbia aleja de la ayuda de Dios, hace que el hombre tenga mucha convicción y confianza de sí mismo y enorgullecerse frente a los otros seres humanos.
  35. Contra la soberbia dos cosas existen, las cuales el que no las acepta, le vendrá una tercera muy dura y penosa.
  36. La soberbia la eliminan la oración con lágrimas, no despreciar a nadie y las desgracias involuntarias.
  37. La pedagogía o formación con tentaciones es el bastón espiritual que enseña al autogloriado y presumido dentro de su tontería y estupidez a humillarse y hacerse humilde.
  38. La obra propia del nus (espíritu de la psique) y de la mente es que no tolere ni acepte a ningún pensamiento que a escondidas habla mal contra el prójimo.
  39. Tal y como el hortelano que no arranca las malas hierbas y sofocan las hortalizas, así también el nus cuando no se catartiza no se purga y no se limpia de los pensamientos pierde sus esfuerzos.
  40. Hombre prudente e inteligente es aquel hombre que acepta el consejo, y sobre todo, el consejo de su padre espiritual que aconseja según Dios.
  41. Aquel que se ha mortificado de sus pazos, no siente el consejo, ni tolera para nada la pedagogía espiritual.
  42. Aquel que no acepta consejo, no anda ortodoxamente sus caminos, sino que siempre transita por despeñaderos y precipicios.
  43. El monje o cristiano ortodoxo es el nus (espíritu) que ha renunciado la percepción sensible y no acepta para nada ver un pensamiento de placer o hedonismo.

44 Médico y psicoterapeuta es el nus (espíritu de la psique) que se ha psicoterapiado y sanado a sí mismo, y psicoterapia y sana a los otros con aquello que se ha psicoterapiado y sanado a sí mismo.

  1. Busca y pide la virtud y no la pierdas, para que no vivas indecentemente y mueras miserablemente.
  2. Nuestro Señor Jesús nos ha regalado a todos la luz (increada), pero los que no confían en Él y no Le obedecen, se oscurecen a sí mismos.
  3. No creas que es poca cosa el daño y perjuicio perder la virtud, porque de esto se ha introducido la muerte al mundo.
  4. La obediencia al mandamiento es la resurrección de los muertos porque la virtud por su naturaleza es la muerte del cuerpo.
  5. Ya que el nus ha sido mortificado por la transgresión del mandamiento, por necesidad siguió la muerte del cuerpo.
  6. Tal como Adam con la transgresión del mandamiento sucumbió a la muerte, así el Salvador con Su obediencia mortificó la muerte.
  7. Mortificó la maldad para que no se encuentre muerto durante la resurrección y de la pequeña muerte traspase a la grande.
  8. A causa de la transgresión de Adán, el Salvador se hizo hombre, para anular y abolir la condena y resucitar a todos.
  9. Desde la vida presente va a la futura aquel que ha mortificado sus pazos y se ha separado de la oscuridad de la ignorancia.
  10. Investiga, indaga las Escrituras y encontrarás los mandamientos (logos, principios espirituales) y haz lo que dicen, y serás liberado de los pazos.
  11. La obediencia al mandamiento produce la catarsis de la psique-alma; y la catarsis de la psique la participación de la luz increada.
  12. “Árbol de la vida” (Gen 2,9) es la gnosis (conocimiento increado) de Dios; el hombre puro participando de este permanece inmortal.
  13. El principio de la práctica de la virtud es la fe en Cristo, y el fin de ella es la agapi-amor incondicional por Cristo.
  14. Jesús es el Cristo, nuestro Señor y Dios que nos ha regalado la fe en Él para vivir.
  15. Con psique-alma, cuerpo y deidad apareció entre nosotros Jesús para redimir como Dios la psique y el cuerpo de la muerte.
  16. Adquiramos la fe para que alcancemos a la agapi (amor incondicional, desinteresado) por la que nace la iluminación de la gnosis (conocimiento espiritual e increado).
  17. La adquisición de la fe la suceden uno tras otro, lo siguiente: el temor a Dios, la continencia o autodominio de los placeres o del hedonismo, la paciencia en los esfuerzos y fatigas, la esperanza en Dios, la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) y la αγάπη agapi (amor incondicional, desinteresado).
  18. De la agapi-amor sincera nace la gnosis natural; ella le sucede el ésjato (último, extremo) deseo. Esto es la jaris-gracia de la teología.
  19. El nus (espíritu de la psique) que domina los pazos, opera por supuesto por temor, porque cree en Dios para las cosas que ha esperanzado y para las que Dios ha prometido.
  20. Al que Dios le ha dado fe, de él exige la continencia; ella al perdurar, da a luz la paciencia, la cual es un hábito que se conquista con mucho esfuerzo y fatiga.
  21. Señal de la paciencia es la agapi de los esfuerzos y fatigas; en ellos el nus tiene el ánimo, el valor y la esperanza de conseguir las divinas promesas y evitar los castigos amenazantes.
  22. La esperanza de los bienes futuros une el nus con los bienes esperados; cuando perdura en estos, se olvida de las presentes.
  23. Rechaza las cosas presentes el que ha saboreado los bienes esperanzados, porque ellas se ha volcado con todo su ánimo y anhelo.
  24. Dios es el que ha prometido los bienes futuros, y al confiar en Él, el hombre continente o autodominante, anhela los futuros bienes como si fueran presentes.
  25. Señal de que el nus (espíritu de la psique) permanece en los bienes esperados es alcanzar el perfecto olvido de las cosas de aquí extendiéndose en la gnosis (conocimiento) de los bienes futuros.
  26. Buena απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) es la que enseña el Dios de la verdad, informando interiormente desde aquí la psique-alma que Le ama.
  27. Más allá de los siglos y antes de todos los siglos y por encima de todo nus (espíritu de la psique) y logos son los bienes que esperan a los herederos de la divina promesa.
  28. Regulémonos a nosotros mismos de acuerdo con los cánones o reglas de la piedad, para que no nos desviemos en los pazos y perdamos los bienes esperanzados.
  29. Jesús es el Cristo, el uno de la Santa Trinidad, de Él te convertirás en heredero.
  30. Aquel que ha sido enseñado por Dios la gnosis de los seres, no duda sobre la Santa Escritura por las cosas antes dichas.
  31. Cuando el Espíritu Santo encuentra el nus que ha sido desnudado de los pazos, le enseña progresivamente sobre las cosas buenas que se esperan.
  32. A medida de la catarsis del nus, se proporciona a la psique-alma la gnosis de los divinos logos.
  33. Quien ha sometido su cuerpo a una disciplina o regla y permanece en la gnosis, es catartizado (purgado y psicoterapiado) cada vez más y más.
  34. El nus (espíritu de la psique) que empieza a filosofar o meditar sobre las realidades divinas, comienza por la fe; pasando entre medio, de nuevo resulta a la fe superior y sublime.
  35. En el principio de la filosofía según Dios se encuentra y la sigue el temor; pero al final de ella se encuentra la agapi (amor) que debe preceder y guiar.
  36. El nus que empieza la filosofía según Dios por la fe inmediata, resulta a la teología que está más allá de todo nus, la cual definen como fe inquebrantable y visión de las cosas invisibles.
  37. Los logos sobre Dios, los cuales contemplan los santos, no se refieren a la esencia-usía de Dios, sino a las cualidades o atributos y a Sus energías increadas.
  38. Todos los logos que se refieren a Dios, unos se entienden por afirmación positiva y otros por afirmación negativa.
  39. Por ejemplo, la esencia-usía, la deidad, la bondad y todas las cosas que se afirman catafáticamente (si a lo que es), se entienden positivamente; lo sin principio, lo infinito e lo ilimitado de Dios y todas las cosas que se afirman apofáticamente (sí a lo que no es), se entienden y se definen por negación o reducción.
  40. Ya que la Santa Trinidad es una esencia-usía que está por encima de todo nus y logos y es deidad escondida, las cosas que uno piensa y considera en relación con Ella son las que antes hemos dicho y las similares.
  41. Tal como confiesan los Santos una deidad sobre la Santa Trinidad, así también son las tres hipostasis (bases substanciales) de la una y única deidad.
  42. Las cosas que antes se han dicho con afirmación positiva o negativa, se entienden comunes a las tres personas/hipostasis de la Consubstancial y Santa Trinidad, excepto los atributos o cualidades de cada Persona/Hipóstasis, porque de estos también muchas cosas las atribuyen afirmando positivamente y otras negativamente.
  43. Y más aún, la cualidades o atributos particulares de las divinas Hipostasis (bases substanciales) los Santos dicen esto: paternidad, filiación (nacimiento del hijo), procedencia y todo lo demás que se refieren a cada una particularmente.
  44. Y la hipóstasis la definen como esencia con sus atributos o cualidades particulares. Por eso cada Hipóstasis tiene en común la divina esencia-usía y particular el atributo o cualidad de la hipóstasis.
  45. Pero con respeto a lo que es común en la Santa Trinidad, lo consideran más exacto por la afirmación negativa. Pero no es así en lo que respecta a los atributos o cualidades de las Hipostasis. Dado que, como ya se dijo, también de ellas algunas se dicen de manera afirmativa positivamente y otras negativamente; como “nacido”, “no nacido” y similares. Porque lo “no nacido” sólo sobre el significado se diferencia del “nacimiento”. Lo “no nacido” significa que el Padre no ha nacido, en cambio el nacimiento significa que el Hijo ha nacido.
  46. Se han utilizados palabras y nombres para la aclaración y exactitud de los logos que uno piensa y reflexiona en relación con la esencia-usía de la Santa Trinidad, como dijimos. Porque estos logos son inexpresables para todo nus (espíritu de la psique) y logos, y sólo la Santa Trinidad los conoce.
  47. Como los Santos dicen trishipóstata/tripersonal la una esencia de la deidad, así también confiesan consubstancial la Santa Trinidad.
  48. Y más aún, el Padre mismo se lo considera como sin principio y principio; sin principio como no nacido; como principio porque Él genera por nacimiento al Hijo y proyecta, procede el Espíritu Santo, que provinieron de Él en cuanto a la esencia y existen eternamente en Él.
  49. La Mónada o Unidad, moviéndose a sí misma hacia la Trinidad, permanece Mónada, y la Trinidad restringiéndose de nuevo hasta la Mónada, permanece Trinidad, cosa que es cierta, paradójica e incomprensible por el hombre.
  50. Y se considera por los Santos que el Hijo y el Espíritu no como “sin principio”, pero “eternos”. No sin principio, porque se refieren al Padre como principio y fuente de Ellos. Eternos porque coexisten preeternamente con el Padre, el Hijo por nacimiento y el Espíritu por procedencia.
  51. Pero la una deidad de la Santa Trinidad la mantienen indivisible y mantienen inconfundibles las tres hipostasis de la una deidad.
  52. Como cualidades o atributos del Padre se refieren al “sin principio y al “no nacimiento”; del Hijo el que era y es desde el principio (Jn 1,2) y Su nacimiento. Del Espíritu Santo el que era, estaba y es junto con el principio y la procedencia. Pero diciendo principio del Hijo y del Espíritu no dan a entender tiempo o temporal, -¿cómo sería posible afirmar esto?- sino que quieren declarar la Causa por la que, como luz por el sol, tienen existencia preeterna. Porque de Ella provienen según la esencia, aunque no son después de Ella.
  53. Y más aún, la particularidad de las Hipostasis la mantienen inmóvil e inmutable¸ pero la esencia común, es decir, la deidad permanece indivisible.
  54. Confiesan Monada o Unidad en Trinidad y Trinidad en Mónada o Unidad, la que se divide indivisiblemente y se une sin identificación.
  55. Al Padre lo reconocen como un principio de todo, del Hijo y del Espíritu como generador y como fuente eterna, coeterna, co-infinita, ilimitada, consubstancial e indivisible; en cambio de las creaciones, como Creador, Preconocedor y Juez, se entiende mediante el Hijo con la sinergia (cooperación) del Espíritu Santo. Dice la Escritura: “Porque de Él y para Él se han creado todas las cosas y por Él son gobernadas y aspiran a la doxa-gloria de su santo nombre. A él pertenece la doxa-gloria por los siglos de los siglos” (Rom 11, 36).
  56. Aún más, dicen que, el Hijo y el Espíritu Santo son coeternos con el Padre, pero no como junto a Él sin principio; coeternos, porque coexisten con el Padre pre-eternamente, y no co-principio, porque no son sin causa, ya que provienen de Él, como dijimos. También se dicen sin principio cuando se entiende el principio al tiempo, para que no se entiendan como sujetos al tiempo Aquellos de los que proviene el tiempo. Por lo tanto, no son sin principio sobre la Causa, pero son sin principio sobre el tiempo, porque existen antes de todo tiempo y siglo y están por encima de todo siglo y tiempo y porque de Ellos provino todo siglo y tiempo y todo lo que está contenido en el siglo y en el tiempo; y eso, como dijimos, porque son coeternos con el Padre. A Él, junto con Ellos pertenece la doxa-gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. 10-10-2022

Traducido por jJ Jristos Jrisulas χΧ Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

 

 

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo 2, san Juan el Damasceno

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄. Άγιος Ιωάννης ο Δαμασκηνός

Filocalía  de los Santos Nípticos, tomo 2, san Juan el Damasceno

Logos psicoterapéutico admirable para la psique-alma

Nuestro santo padre Juan el Damasceno, quien por la jaris (gracia energía increada) resplandeciente de su enseñanza, fue llamado “oro que fluye”, vivió en tiempos de León Isavro, alrededor del año 730. Llamado la “musa divina” de la Iglesia de Cristo, a la que dejó abundantes escritos desbordantes de placer y deleite indecible y de jaris divina. Entre ellos también se incluye la presente obra psicoterapéutica, que aporta mucho valor sobre el tema del libro y a quienes desean conocerse a sí mismos, conocer las virtudes y las maldades (pazos, vicios), que a muchos se les escapan. Este logos enseña con claridad cuáles y cuántas son las virtudes y las maldades y en cuántas especies o tipos y géneros se dividen y cómo uno puede adquirir las virtudes y expulsar las maldades (pazos, vicios). Y es de verdad una piedra filosofal que distingue sabiamente con exactitud el oro verdadero de las virtudes del metal falso de las maldades; de esta manera quien ha guardado con exactitud este logos en su corazón, en poco tiempo será un buen conocedor de todas las virtudes y de todas las maldades (pazos, pecados, vicios).

El gran teólogo sistemático de la teología dogmática, sus obras abarcan todo el dominio de la teología; entre sus muchas obras excelentes es “La exactitud en la fe ortodoxa”. San Juan Damascenos, no sólo es un ángel himnógrafo y excelente en melodías de la Iglesia, sino también un muy experimentado didáskalos-maestro de la instrucción ascética y psicoterapéutica, mística y níptica.

 

Filocalía  de los Santos Nípticos, tomo 2, san Juan el Damasceno

Logos psicoterapéutico admirable para la psique-alma

Debemos saber que la naturaleza del hombre es doble, es decir, el soma-cuerpo y la psique-alma, y también sus sentidos son dobles y dobles sus virtudes. La psique-alma tiene cinco sentidos y cinco el soma-cuerpo. Los sentidos psíquicos son: 1) el nus (corazón como esencia y como energía espíritu de la psique), 2) la diania (mente, intelecto o cerebro), 3) la opinión, 4) la fantasía y 5) el sentimiento (o percepción sensible); los sabios las llaman también dinamis (potencias y energías). Los sentidos del cuerpo son estos: 1) la vista, 2) el olfato, 3) el oído, 4) el gusto, 5) el tacto. Por esto también son dobles las virtudes y las maldades (pazos, vicios). Así que es necesario que cada hombre conozca claramente cuántas son las virtudes psíquicas y cuántas las somáticas del cuerpo; y cuáles son los pazos psíquicos y cuáles los somáticos del cuerpo o carne.

Virtudes psíquicas en principio, son las cuatro virtudes capitales: fortaleza o valentía, prudencia, templanza y justicia. De estas nacen las virtudes psíquicas, la fe, la esperanza, la agapi (amor incondicional y desinteresado), la oración, la humildad, la magnanimidad, la tolerancia, la apacibilidad, la ausencia de ira o enojo, la divina gnosis (conocimiento), el espíritu del gozo, la simplicidad, la sencillez, la ataraxia o imperturbabilidad, la disposición de la psique sin exaltación o presunción y sin soberbia u orgullo, la sin envidia, la sin hipocresía, la sin dolo, la sin avaricia, sin codicia y sin amor al dinero, la simpatía, la misericordia, la generosidad, la sin miedo, la sin tristeza, la katánixis (compunción o dilatación del corazón), la nobleza, la piedad o devoción, el deseo de los bienes futuros, el anhelo de la realeza increada y el deseo de la adopción divina.

Y las virtudes somáticas del cuerpo o carne, o más bien los instrumentos de las virtudes que cuando se hacen con gnosis según la voluntad de Dios y fuera de toda hipocresía y sin la voluntad de gustar a los hombres, hacen progresar al hombre a la humildad y a la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad), son las siguientes: la continencia o autodominio, el ayuno, el hambre, la sed, la vigilia, permanecer en pie toda la noche en oración, el arrodillarse y prosternar, abstenerse de baños continuos, conformarse con una sola vestidura, comer comida desecada, demorar la hora de comida, beber solo agua, dormir en el suelo, la pobreza, renunciar a los bienes, la austeridad, no adornarse, la ausencia de φιλαυτία filaftía egolatría (excesivo amor a sí mismo y al cuerpo), la soledad, la quietud, la clausura, el silencio, satisfacerse a sí mismo, trabajo manual, y todo ejercicio duro al cuerpo y de otras similares, las cuales, cuando el cuerpo está robusto y es molestado por los pazos, son necesarias y muy beneficiosas. Pero cuando el cuerpo está debilitado y con la ayuda de Dios ha vencido los pazos, no son tan necesarias, porque la santa humildad y la efjaristía, gratitud o agradecimiento lo suplen todo.

Ahora debemos hablar también sobre las maldades, o sea, los pazos psíquicos y los somáticos del cuerpo o carnales. Los pazos psíquicos son el olvido, la ignorancia y la ραθυμία razimía pereza espiritual y física, (relajación, indiferencia y desanimo, desgana, desidia, indolencia, flojedad de la psique y del cuerpo). De estos tres pazos se oscurece y se ciega el ojo de la psique-alma, es decir, el nus (espíritu de la psique) es dominado por todos los pazos que son: impiedad, kakodoxía (falsa alabanza y opinión), o sea, toda herejía, blasfemia, ira, enojo, cólera, amargura, irritabilidad, odio al hombre, resentimiento, rencor, maledicencia, mal juicio, difamación, depresión o tristeza sin razón, miedo, vileza, cobardía, envidia, disputa, vanagloria, soberbia, orgullo, hipocresía, mentira, incredulidad, ambición, codicia, amor a la materia, apego pasional en algo, relación con las cosas terrenales, acidia, ingratitud, murmuración, vanidad, presunción, altanería, arrogancia, aparentar y gustar al mundo, amor al poder, gustar a los hombres, mezquindad, mala astucia, impudencia, insensibilidad, adulación, deslealtad, disimulo, indecisión, consentimiento de los pecados de la parte pasional de la psique-alma y estudio continuo de ellos, distracción por los loyismí (pensamientos simples o unidos con las fantasías), la madre de los males la φιλαυτία filaftía egolatría (excesivo amor al cuerpo y a sí mismo) y la raíz de todos los males la avaricia (codicia, amor al dinero y la riqueza) (1Tim  6, 10), los malos hábitos o mal carácter y la mala astucia o vileza.

Los pazos somáticos del cuerpo o carnales son: gula o glotonería, voracidad, disfrute desenfrenado, embriaguez, comer a escondidas, la variopinta φιληδονία filidonía (hedonismo, amor al placer), fornicación o lujuria, adulterio, lascivia, impureza, incesto, pederastia, sexo con animales, malos deseos indecentes y todos los contra natura pazos asquerosos; robo, sacrilegio, pillaje, homicidio, toda relajación del cuerpo y disfrute de las voluntades de la carne y en concreto cuando el cuerpo es sano; vaticinios, magias, presagios, adivinaciones, afición por los adornos, frivolidades, debilidades, tratamientos de belleza para la cara o maquillaje, el ocio reprochable, las fantasías, juego al azar, abuso apasionado de los placeres mundanos, vida dedicada al culto al cuerpo que embota el nus (espíritu de la psique o del corazón) y le convierte en animal y bestial, y no le deja levantarse hacia Dios y hacia el trabajo de las virtudes.

Las raíces de todos estos pazos y sus principales causas son: la φιληδονία filidonía (amor al placer, hedonismo), la φιλοδοξία filodoxía (amor a la doxa-gloria) y la φιλαργυρία filargiría (avaricia, amor al dinero), de las cuales nacen todos los males. El hombre no comete ningún pecado antes de que prevalezcan y lo dominen estos grandes gigantes que se refiere el sapientísimo Marcos el Asceta*, que son: el olvido, la ignorancia y la ραθυμία razimía pereza espiritual y física, (relajación, indiferencia y desanimo, desgana, desidia, indolencia, flojedad de la psique y del cuerpo). Y estos tres gigantes los generan el placer-hidoní-hedonismo, el bienestar material y el amor a la doxa-gloria y fama entre los hombres y la distracción. Primera causa de todos estos pazos y la mala madre, como hemos dicho, es la φιλαυτία filaftía, es decir, el excesivo amor a sí mismo y al cuerpo y el apego pasional en este. La dispersión y la languidez o atontamiento del nus (espíritu de la psique) junto con la diversión y la palabrería grosera provocan muchos males y muchas caídas, como también la desvergüenza u osadía.

* Filocalía tomo 1, pag 175, y aquí https://logosortodoxo.es/filocalia/san-marcos-el-asceta-los-tres-enemigos-gigantes/

También debemos conocer que el hedonismo o placer pasional es multiforme y sagaz, y son muchos los placeres que engañan a la psique-alma, cuando no está sostenida a Dios con nipsis y temor divino, y no se ocupa para el trabajo de las virtudes con agapi-amor incondicional hacia Cristo. Porque son muchos los placeres que arrastran para sí mismos los ojos de la psique-alma; son los placeres del cuerpo, de los dineros, de las riquezas, de los disfrutes desenfrenados, de la doxa-gloria, de la racimía-indiferencia o pereza espiritual, de la ira o enojo, del poder de la avaricia, de la codicia y de la ambición. Y todos estos placeres aparecen bajo una aspecto espléndido y amable, capaces de atraer aquellos que se dejan afectar por ellos y no tienen un eros (amor ardiente) hacia la virtud y no soportan su dureza. Toda relación con las cosas terrenales y todo apego a estos produce placer y agrado al que tiene afición por estos, y demuestra que la parte anhelante de la psique es inútil, perjudicial y dañino cuando es pasional, porque por su causa, aquel que es privado de algo que anhela o desea, se somete a la ira o enojo, a la tristeza o depresión y al resentimiento.

Y he aquí, si junto con el apego pasional domine y crezca, incluso un pequeño hábito o costumbre, -¡ay del que le sucede!- entonces al que ha sido dominado por este, le hace seguir continuamente este apego irracional, insensato e incurable, a través del placer que allí está escondido. El placer del deseo es polifacético y múltiple. Como hemos dicho;  y no se basta y se satisface sólo por la fornicación y por los otros placeres corporales o carnales, sino que busca también los otros pazos. Ya que templanza no es sólo abstenerse de la fornicación y de los placeres carnales, sino también apartarse y privarse uno de los otros placeres. Por eso aquel que ama el dinero, la riqueza, la avaricia y la codicia es libertino y vicioso, porque tal y como el vicioso tiene eros hacia los cuerpos, así también tiene el avaricioso para el dinero. O más bien, este último es más vicioso, ya que no tiene tanta violencia natural de su impulso que le empuja hacia esto. Porque inexperto cochero no es el que no sabe domar y tratar un caballo indócil y salvaje, sino al que es incapaz de someter al caballo que ya ha sido domado y es manso. Y desde cualquier punto de vista se ve claramente que el deseo del dinero o de las riquezas es superfluo, vano y no natural, porque su violencia no viene de la naturaleza del hombre, sino de su mala predisposición y voluntad; por eso peca sin perdón aquel que es vencido voluntariamente por el amor al dinero y la riqueza. Así que es necesario que nosotros reconozcamos que la filidonía hedonismo o amor al placer no consiste sólo al disfrute y al deleite desenfrenado de los cuerpos, sino que se encuentra en cada cosa que uno ama con pasión y con su predisposición y la elección voluntaria de su psique-alma.

Y para que sean conocidos más claramente los pazos en las tres partes de la psique-alma, agregamos también lo siguiente. La psique-alma se divide en tres partes: logístico (lógico/racional), irascible (o emocional) y anhelante. De lo logístico los pecados son: la incredulidad, la herejía, la insensatez, la blasfemia, la ingratitud y el consentimiento a los pecados que se hacen en la parte pasional. La psicoterapia y sanación de estos pazos es la fe inquebrantable a Dios y los verdaderos e inequívocos dogmas (recetas de los fármacos) ortodoxos de la piedad, el estudio continuo de los logos del Espíritu, la oración pura e incesante y el agradecimiento a Dios.

Los pecados de la parte irascible (emocional) de la psique-alma son los siguientes: la crueldad, el odio, la falta de compasión, el resentimiento, el rencor, la envidia, el asesinato y la meditación continua de estos y los similares. La psicoterapia y sanación de estos es la filantropía (amistad al hombre), la agapi (amor incondicional y desinteresado), la compasión, la indulgencia, la tolerancia y la bondad.

Los pecados de la parte anhelante de la psique-alma son los siguientes: la gula, la voracidad, la glotonería, la embriaguez, la lujuria y prostitución o fornicación, el adulterio, la impureza, la lascivia, amor al dinero, avaricia, el deseo de la vana gloria y el deseo del oro, de las riquezas y de los placeres carnales. La psicoterapia y sanación de ellos es el ayuno, la continencia o autodominio, los sufrimientos, la pobreza, la distribución del dinero a los pobres, el deseo de aquellos bienes futuros e inmortales, el anhelo de la realeza increada de Dios y el deseo de la divina adopción.

Ahora debemos hablar sobre el diagnóstico de los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) pasionales, astutos e indecentes por los que se comete cada pecado. Los principales loyismí (pensamientos) de la maldad son ocho: 1) el de la gula, 2) el de la lujuria o fornicación, 3) el de la avaricia o amor al dinero y a la riqueza, 4) el de la ira o enojo 5) el de la tristeza o depresión, 6) el de la acidia, 7) el de la vanagloria y 7) el de la soberbia. Pero no está en nuestro poder y no depende de nosotros que estos pensamientos nos molesten o no. Pero que persistamos en ellos o no y mover los pazos o no, esto sí que depende de nosotros y está en nuestro poder. En estos pensamientos distinguimos los siguiente movimientos: a) el asalto, b) la combinación, c) la lucha, d) el pazos, e) el consentimiento (que se acerca y parece a la praxis, acción), f) la operación y g) la cautividad.

El asalto es simplemente un aviso o recordatorio del diablo, como por ejemplo, te dice: “Haz esto o aquello”, tal como sucedió a nuestro Señor y Dios: “Di que estas piedras se conviertan en panes” (Mt 4,3). Esto como ya se dijo, no depende de nosotros.

Combinación es la aceptación del loyismós (pensamiento) que nos inspira y nos sugiere el enemigo, y de alguna manera la meditación o reflexión del loyismós astuto maligno y la conversación hedónica /placentera con él con nuestra predisposición y voluntad.

Pazos es el hábito o costumbre que se crea por la combinación del loyismós que inspira y sugiere el enemigo y de una manera la continua meditación o reflexión en relación y la fantasía, o sea, fantasear de forma permanente.

Lucha es la resistencia al loyismós (pensamiento) que se hace para la destrucción del pazos que él contiene, -es decir, del loyismós pasional,- que va hacia al consentimiento, como dice el Apóstol: “La carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne, y estas cosas son opuestas ente sí” (Gal 5,17).

Cautividad o convertirse en prisionero es el arrastre violento e involuntario del corazón que está tiranizado por el preconcebido hábito al pecado y la costumbre prolongada.

Consentimiento es la aprobación y asentimiento al pazos que contiene el loyismós (pensamiento).

Operación o acción es la misma praxis del loyismós (pensamiento) pasional, al cual hemos consentido.

Por lo tanto, quien desde el principio afronta apaciblemente sin pasión el primer pensamiento, es decir, el asalto si lo ha rechazado y lo expulsa inmediatamente con objeción y severidad, ha cortado de una sola vez todo lo que de él deriva.

La destrucción y abolición de los ocho pazos hágase de la siguiente manera. Con la continencia y autodominio se destruye la gula; con el anhelo divino y el deseo de los bienes futuros, se destruye la lujuria; con la compasión hacia los pobres se destruye la avaricia o amor al dinero y la riqueza; con la agapi (amor incondicional, desinteresado) hacia todos y la bondad, se destruye la ira o el enojo; con la alegría espiritual se destruye la tristeza mundana o la depresión; con la paciencia, la perseverancia y el agradecimiento a Dios, se destruye la acidia; con el trabajo oculto de las virtudes y la oración continua con katánixis (compunción o dilatación del corazón), se destruye la vanagloria; con no juzgar y no condenar uno al otro o despreciarlo, como hacía el arrogante Fariseo (Lc 18, 11-12), sino que piense y crea de sí mismo que es el último de todos, se destruye la soberbia. Así, pues, el nus (espíritu de la psique) al liberarse de los pazos anteriores y al elevarse a Dios, vive desde aquí la vida bienaventurada y feliz y recibe las arras del Espíritu Santo (2Cor 1,22). Y cuando se marcha de aquí, poseyendo la apázia (sin pazos, impasibilidad) y la verdadera gnosis (conocimiento increado), queda delante de la luz increada de la Santa Trinidad y es iluminado junto con los Ángeles en los inmensos e infinitos siglos.

Por tanto, como se ha dicho, la psique-alma es tripartita, y estas partes son: el loyismós (pensamiento), la ira y el anhelo o deseo. Cuando en lo irascible (emocional) hay agapi (amor incondicional, desinteresado) y filantropía, y en lo anhelante la pureza y la templanza, entonces el loyismós (pensamiento) está iluminado; cuando en la parte irascible o emocional hay odio, resentimientos, rencor etc., y en la parte anhelante hay deseo indecente desenfrenado, entonces el loyismós (pensamiento) está oscurecido.

El loyismós (pensamiento), pues, entonces es sano, lógico y templado y se ilumina, cuando tiene sometidos los pazos y considera y contempla espiritualmente los logos (razones) de las creaciones de Dios y se eleva hacia la bienaventurada y Santa Trinidad.

Entonces la dinami potencia y energía del irascible, la ira, se mueve según naturaleza, cuando ama a todos los hombres y no tiene contra ellos resentimiento, rencor y tristeza.

En cambio, la dinami (potencia y energía) de lo anhelante, el deseo, cuando se mueve con la humildad, la continencia o autodominio y la pobreza, mortifica todos los pazos, es decir, el hedonismo o placer de la carne y el deseo ansioso al dinero, la posesión de riquezas y la gloria vana, y se gira hacia el eros (amor ardiente) divino e inmortal. Porque el anhelo o deseo ansioso se mueve hacia tres cosas: al placer de la carne, a la vana gloria y a la adquisición de dinero o riquezas. Y por esta inclinación y tendencia paradójica e insensata deprecia a Dios y Sus santos mandamientos (logos o principios espirituales), olvida la nobleza divina, se convierte en fiera contra su prójimo, oscurece su loyismós (pensamiento) y no le deja dirigirse hacia la verdad y verla. Mientras que quien ha adquirido la conducta y virtud superior, como dijimos antes, disfruta desde aquí la realeza increada de los cielos y vive la vida feliz, bienaventurada y dichosa, esperando la bienaventuranza que es destinada para los que aman a Dios. Ojalá que nos hagamos dignos nosotros también de ella por la jaris (gracia, energía increada) de nuestro Señor Jesús Cristo. Amín.

Debemos conocer también esto; que no podemos alcanzar la medida de alguna virtud, sino sólo con mucho esfuerzo y fatiga podemos adquirirla, por cuanto es posible, practicando con toda nuestra fuerza en toda nuestra vida, como por ejemplo, para la misericordia, la continencia o autodominio, la oración, la agapi (amor incondicional, desinteresado) o cualquiera de las virtudes capitales. De éstas, cada uno ejercita de forma parcial alguna virtud; por ejemplo, como el que de vez en cuanto da una limosna si se presenta la ocasión, pero por el hecho de hacerla no le diremos que es misericordioso, sobre todo cuando esto no lo cumple bien y de la manera que agrada a Dios. Porque el bien no es bueno cuando no se hace bien. En cambio el bien es bueno cuando realmente no se recibe compensación por eso desde aquí por cualquier causa, por ejemplo, por vanagloria y por gustar a los hombres o recibir compensación a causa de la buena fama o de ambición y de injusticia. Porque Dios no pide aquellas cosas que se piensan y se creen buenas, sino que examina el propósito por el que se hacen. Como dicen también los Padres teoforos (portadores de la luz increada o de Dios), cuando el nus (espíritu de la psique) se olvida del propósito de la piedad, entonces también la obra que se ve claramente buena, se vuelve inútil; y aquellas cosas que se hacen sin discernimiento y sin propósito, no sólo no benefician en nada, incluso si se creen buenas, sino que perjudican y dañan. En cambio, sucede lo contrario con las causas que parecen malas, pero se hacen con un fin piadoso, según Dios, como el que entra en un prostíbulo y saca la prostituta de allí.

Por esto, se hace claro que no es misericordioso el que da limosna unas pocas veces, ni es continente o auto-dominante el que ha utilizado poco la continencia y el autodominio, sino aquel que en toda su vida y muchas veces ha trabajado y cumplido de la mejor manera toda la virtud con discernimiento seguro. Porque el discernimiento es la mayor de todas las virtudes, es la reina y la virtud de las virtudes. Lo mismo también para las contrarias, no decimos prostituto, lujurioso, borracho y mentiroso aquel que una vez se resbaló en uno de estos pazos malos, sino aquel que cae frecuentemente en estos y permanece incorregible.

Junto con todo que hemos dicho, debemos conocer también esto, que es muy necesario para todos los que tienen celo para lograr la virtud y se cuidan para evitar la maldad y el vicio; es decir, así como la psique-alma es incomparablemente mejor que el cuerpo, y en muchas y grandes cosas es del todo superior y más valiosa, así también lo son las virtudes psíquicas, y en concreto aquellas que imitan a Dios y llevan Su nombre, son superiores de las virtudes somáticas del cuerpo. Lo contrario debemos entender sobre los pazos, vicios y males psíquicos, que difieren de los pazos somáticos-carnales, tanto sobre sus acciones que son consecuencias de ellos, como por los castigos a quienes deben estar sometidos; aunque  yo no sé como estas cosas se escapan a la mayoría.  Porque, sobre la embriaguez o borrachera, la lujuria, el adulterio y el robo y todo lo que se aproxima a estos pazos y vicios, están atentos a ellos y los evitan o los castigan, porque en muchos se ven repugnantes y asquerosos. Pero permanecen indiferentes ante los pazos psíquicos que son más graves y peores de estos y conducen al estado de los demonios y al eterno infierno que les espera a los que los siguen sin remedio. Me refiero a la envidia, al resentimiento, a la mala astucia o vileza, a la insensibilidad y a la avaricia o amor al dinero, que el Apóstol la considera la raíz de todos los males (1Tim 6, 10), y sus semejantes.

Hemos hablado, a pesar de nuestra ignorancia, sobre estas cosas y realidades de modo fácil, claro y corto sobre las virtudes y los pazos, para que uno pueda fácilmente discernir y verificar la división y la diferencia de ellos con exactitud, certeza y claridad. Por eso hemos hablado para cada uno de muchas maneras y desde muchos aspectos, de modo que, si es posible, que no se ignore ninguna parte de la virtud o de la maldad o pazos; además de perseguir con alegría las virtudes y en concreto las psíquicas por las que nos acercamos a Dios- y para evitar las maldades o pazos con toda nuestras fuerzas. Porque realmente bienaventurado y feliz es el que busca la virtud, la ejerce o practica y examina con diligencia qué es la virtud, porque con ella se acerca a Dios y se une espiritualmente con Él. Prudencia, fortaleza, sofía-sabiduría, gnosis verdadera y riqueza irreducible es principalmente que el hombre se eleve a la zeoría contemplación del Creador por la virtud en práctica.

El término “virtud” proviene del verbo “elegir y querer”, porque es voluntaria y por querer, hacemos voluntariamente el bien porque queremos y no sin querer y obligatoriamente. La “prudencia”, por su parte, se llama así, porque lleva al nus las cosas útiles

Si quieres, vamos a añadir a este logos (tratado) pequeño, como broche de oro, también unas pocas cosas sobre lo “como a imagen y semejanza” de la más valiosa de las creaciones de Dios, o sea, el ser humano. El animal espiritual y lógico, el hombre, sólo él entre todas las creaciones es “como a imagen y semejanza” de Dios (Gen 1,26). Cada ser humano se le dice “como a imagen y semejanza” de Dios por su axioma, habilidad y dignidad del nus (espíritu del corazón) y de la psique-alma, es decir, por ser inaprensible, por la invisibilidad, la inmortalidad, la libertad o independencia, y también por el poder de gobernar, de procrear y de edificar. “Como a semejanza” se dice por la virtud y las praxis por las que imita a Dios y tienen el nombre de Dios. Es decir, mostrar filantropía (amistad al hombre) hacia los semejantes, de ser misericordioso y compasivo, de amar a los hombres, y mostrar compasión, piedad y simpatía. Dice el Cristo: Sed compasivos, como vuestro padre es compasivo” (Lc 6, 36).

El “como a imagen” lo tiene cada ser humano, porque Dios no revoca Sus carismas (Rom 11,29). Pero el “como a semejanza” lo poseen muy pocos y sólo los virtuosos y santos, los cuales imitan -a medida de lo posible al hombre- la bondad de Dios. Ojalá que nosotros también nos hagamos dignos de la supra-bondadosa filantropía de Dios, gustándole por nuestras obras buenas y convirtiéndonos en imitadores de aquellos que desde los siglos le gustaron a Cristo. Porque en Él pertenece la misericordia y a Él conviene la gloria, el honor y la veneración, junto con Su Padre que no tiene principio y a Su santísimo, bondadoso y vivificante Espíritu Santo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amín. 16/09/2022

Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

 

 

 

 

Filocalía tomo 3: Escalera espiritual, por Teófano monje,

Filocalía tomo 3: Escalera espiritual, por Teófano monje

10 Perfección

9  Iluminación del corazón

8  Esplendor extraordinario

7  Contemplación de los misterios

6  Catarsis del nus (espíritu de la psique)

5  Paz de los pensamientos

4  Lágrimas del corazón

3  Energía divina increada

2  Calor del corazón

1  Oración pura

 

 

 

Monje miserable, llamado Teófanos, te expongo Escalera de divinas jaris-gracias, esta que la experiencia ha enseñado a los teoforos (portadores de la luz increada de Dios).

Primero es la oración purísima.

De ella emana un calor del corazón.

Después de esta sigue energía extraordinaria y santa.

Luego divinas lágrimas del corazón.

Y después de estas, paz de los loyismí-pensamientos.

De ella surge la catarsis del nus (espíritu de la psique),

y la zeoría contemplación de los misterios de lo alto,

y después esplendor extraordinario de modo inefable,

y de este la indecible iluminación del corazón,

y de aquí de nuevo, perfeccionamiento sin fin.

Cada escalón de ella tiene una anchura inmensurable,

aunque está contenida en un solo verso.

En esta escalera, en el escalón bajo

sólo subraya la oración pura,

de la cual son muchos e innumerables los tipos o géneros.

Y si quisiéramos hacer un catálogo de estos,

el logos resultaría muy largo.

Lo mismo, amado, piensa también sobre los otros,

que su maestro es la experiencia y no el logos.

Escalera no acostumbrada, elevada a los cielos.

Diez escalones, que vivifican extraordinariamente las psiques-almas,

diez escalones que anuncian la vida de la psique-alma.

Y dice en alguna parte un padre teoforo (portador de la luz increada de Dios):

“Quien no corre aquí a adquirir la vida de la psique-alma, que no se engaña a sí mismo con vacías esperanzas, creyendo que la encontrará allí”.

Diez escalones de divina filosofía,

diez escalones que son fruto de todos los libros,

diez escalones que indican lo perfecto,

diez escalones que elevan al cielo,

diez escalones que te hacen conocer a Dios.

La escalera parece muy corta a lo largo,

pero cuando uno la prueba en su corazón,

encontrará una riqueza que no cabe en el mundo,

y una fuente divina que emana vida desconocida.

Esta escalera es un maestro perfecto,

para que cada uno conozca bien sus medidas.

-Mirando la divina escalera de las diez jaris-gracias, si crees que estás sólidamente encima de ella, dinos en qué escalón has llegado, de modo que nosotros los negligentes nos beneficiemos.

-Amado, si quieres aprender algo sobre estas cosas, hazte despreocupado para todas cosas, sea que lo encuentres paradójico, sea bendito o lógico. Es imposible aprender sin tener despreocupación, y estas cosas se aprenden por experiencia no con palabras. Esto te lo digo sólo para recordártelo, el logos es de los santos Padres teoforos, aunque te parezca duro y pesado en tu oído:

“El que no se encuentra en alguno de sus escalones,

o no los tiene como estudio continuamente,

al final de su vida, a la hora de su muerte,

será poseído de gran temor y pavor

y de cobardía inmensa no vaya ser que pierda su salvación”.

Mis versos resultaron a atemorizar, pero esto se ha hecho por interés psíquico. No es por las cosas buenas que son conducidos a la metania y las buenas obras los más duros –entre ellos primero yo- sino más bien por las cosas pavorosas que producen miedo.

Que escuche el que tenga oídos para oír (Lc 14,35).

-Escucha también tú que has escrito estas cosas, y ten mucho cuidado.

¿Cómo has atrevido componer este tipo de logos, tú que no tienes absolutamente nada de todo esto? ¿Cómo es que no has sentido terror por enseñar estas cosas? ¿No has oído lo que le sucedió antiguamente a aquel Zan, cuando quiso enderezar el Arca de Dios?

-No creas que digo estas cosas para enseñar, sino que con estas a mí me denuncio, viendo los excelentes premios de los combatientes y mi ausencia de frutos en todo.

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας  Jristos Jrisulas logosortodoxo.es/.

Los tipos o géneros de la fantasía y la lucha contra ella

Los tipos o géneros de la fantasía y la lucha contra ella,

según san Siluán el Athonita y el padre Sofronio, parte 28

(El padre Sofronio el Aghiorita ahora santo, es discípulo de san Siluán el Athonita)

De la homilía del archimandrita, yérontas y médico Savas el Aghiorita 16-08-2015

Amigos en CristoDios-Hombre, aquí los términos clave son: 1) metania, 2) nus, 3) pazos, 4) psique, 5) zéosis los ponemos al final del texto y son de nuestro miniléxico https://logosortodoxo.es/filocalia/minilexico-filocalico/.

 

“Los tipos o géneros de la fantasía y la lucha contra ella”

 

Este es el capítulo que con la Jaris-Gracia (energía increada) de Dios veremos hoy en san Siluán el Athonita. Dice el padre Sofronio: “Ya que nos hemos atrevido a escribir sobre la “Santa Hisijía” (paz y serenidad divina interior)”, que tanto amaba san Siluán, “debemos hablar también sobre la lucha inevitable del asceta o del cristiano practicante contra la fantasía” 1. Y por supuesto la lucha contra la fantasía no es sólo para el asceta sino para cada cristiano que lucha para ser ortodoxo, porque la fantasía juega un papel muy importante y básico en el desarrollo del pecado. Y los santos Padres nos dijeron que la fantasía es el puente de los demonios, es decir, mediante la fantasía los demonios entran en el castillo de nuestra psique-alma. Sabéis que los castillos tenían un puente y cuando querían asegurar el castillo levantaban el puente y el castillo quedaba aislado. Así también la fantasía, ahora en la lucha espiritual, juega este papel o rol. Es decir, si uno tiene puesto el puente, el castillo queda muy vulnerable y fácil de ser conquistado; pasan por encima del puente los demonios y nos atacan y muchas veces en esta guerra invisible nos vencen.

Dice el padre Sofronio: “Este capítulo de la vida espiritual es especialmente sutil y complicado. Como nuestra tendencia es exponer la experiencia concreta, estamos obligados a describir sencillamente en líneas generales la conciencia y las representaciones que han dominado hasta hoy en día en los círculos de los padres de Athos y que compartía también el mismo Yérontas Siluán” 2. Los Santos no hablan teoréticamente ni de forma meditativa, no hacen filosofía discursiva (tipo mundana), sino con base de los acontecimientos y con base la experiencia que tienen, sea propia de ellos o experiencia de otros Santos.

“Dejamos aparte las teorías de la psicología científica actual. No haremos una comparación o crítica de estas teorías o de otras. Sólo apuntaremos que en muchos puntos no coinciden, porque las dos teorías tienen como base distintas representaciones cosmológicas y antropológicas” 3.

Esto es muy importante. La ciencia contemporánea y sobre todo la ciencia de la psicología, no tiene las mismas representaciones con estas que tiene la ciencia de la Ortodoxia sobre el hombre y sobre el mundo. Es decir, otras cosas cree la psicología sobre el hombre y sobre el mundo y otras cosas nos ha apocaliptado-revelado Dios. Otras cosas cree (la ciencia actual mundana) sobre la ψυχή psijí (psique, alma, ánima) hasta el punto que algunos creen que no existe, y por supuesto que otras cosas nos enseña Dios mediante los Santos (en apocalipsis-revelación por la jaris de Su Espíritu Santo) sobre la psique-alma. Por lo tanto, no podemos tomar los términos y adoptar algunas cosas de la psicología y pasarlas en la teología. Esto es muy peligroso. Exactamente porque tiene una base diferente lo uno con lo otro. Y por decirlo más claro aún, la psicología tiene una base falsa. La psicología en principio no acepta los demonios, que es el capítulo básico. No acepta la existencia de los espíritus malignos y astutos, los cuales influyen al hombre y le conducen al pecado (en la enfermedad espiritual y psíquica). Por tanto, no cabe comparación ni coexistencia o interconexión entre ellas, tal como algunos intentan casar estas cosas.

Decía el bienaventurado san Paísios que, los que hacen el mayor daño en la Iglesia, son algunos sacerdotes quienes quieren ver, al fiel y al que se confiesa, con criterios y métodos de la psicología y aplicar alguna psicología científica que han estudiado en su pastoral, es decir, al servicio/diaconía de los fieles. Y se hace un enorme lío, mezcla y confusión grande, y por supuesto que es un engaño. Porque estos hombres llegan a decir, que otras cosas son las espirituales y otras las psicológicas. Y para las cosas psicológicas puedes -y debes- ir al psiquiatra o al psicólogo. Y desgraciadamente tenemos este tipo de guías “espirituales”, los cuales mandan los confesados al psicólogo o al psiquiatra. Es decir, ¡manifiestan claramente su insuficiencia a “psico-terapiar”, sanar de esta manera! ¡Pero esto es terrible! ¿Nuestro Cristo no puede psico-terapiar, sanar la psique y necesitamos al psicólogo o al psiquiatra? ¡Es trágico esto!

Por tanto, no hay ninguna cohabitación entre estas dos cosas y, lo diremos sin rodeos, los antiguos Santos no hablan de esto porque no existía esta “ciencia” de psicología, pero los Santos contemporáneos, san Paísios, san Porfirio y otros, condenan la psicología y sus teorías. ¡San Porfirio no quería oír nada sobre estas cosas! Por supuesto que amaba a todos los hombres, también los psicólogos y los psiquiatras, pero no estaba de acuerdo para nada con estas teorías psicológicas y exhortaba a sus hijos espirituales que no fueran a estas cosas. Y decía, que la solución de todos los problemas “psicológicos”,  los nombraba “los llamados psicológicos”, que la base de ellos son problemas espirituales, y la solución es la vida espiritual, la agapi (amor incondicional) a Dios, el divino eros “amor ardiente”, el cual empieza a cultivarse por la metania. Cuando el hombre hace una buena confesión general y a continuación comienza a orar sistemáticamente y conscientemente y tener cuidado y estar atento, éste hombre supera todos los problemas psicológicos.

Desgraciadamente también nosotros los llamados cristianos, digo llamados, porque muchos somos cristianos sólo en el nombre, no tenemos la verdadera metania. Y eso se ve por la agresividad que tenemos. Estamos listos para juzgar y condenar a los yérontas, a las yerontisas, a los monjes, a las monjas, a los sacerdotes y a los obispos; pero esto no muestra nada más que tenemos desarreglado nuestro yo, nuestro sí mismo. Tal como decíamos en otro kerigma, el hombre que tiene agresividad, en el fondo de su corazón tiene un espíritu maligno, es decir, no ama a su prójimo y quiere encerrarlo en sus propias medidas y marcos. Y como el mismo no ha saboreado ni sentido el perdón de Dios, porque no se ha arrepentido, no ha vuelto en la metania, tampoco perdona a los demás y no acepta entrar al mismo espacio con el otro. Sino todo lo contrario, quiere también poner al otro, digamos, a su propio modo y modelo de vida tal y como él lo ha creado o fabricado.

Vamos a ver lo que dice aquí el padre Sofronio. “Escribe el Yérontas Siluán: “Hermanos que olvidemos la tierra y todas las cosas que están encima de ella, porque ella nos separa de la visión o expectación de la Santa Trinidad, la Cual es inconcebible por nuestro nus y mente, sin embargo la ven los Santos en los cielos mediante el Espíritu Santo. Nosotros quedémonos en la oración más allá de toda fantasía” 4. Estas son palabras de san Siluán. Dice, hermanos que olvidemos la tierra, las cosas terrenales, las materiales, porque estas nos desvían de la visión o expectación de Dios, de la Santa Trinidad, la cual es inconcebible y no cabe en nada de lo humano que pueda corresponder a Dios. No existe nada común, es decir, una relación del creado con el Increado, como dijeron los Santos Padres. Por consiguiente, debemos huir totalmente de las cosas creadas, de las terrestres para poder acercarnos a Dios. En cuanto el hombre está enjaulado en las cosas terrenales, materiales, y cuando decimos terrenales entendemos el dinero, las riquezas, las fortunas, los bienes y los disfrutes materiales, el placer o hedonismo de los sentidos y la vana doxa-gloria del mundo, el qué dirá el mundo, mientras el hombre está apegado en estas cosas, seguro que no puede ver a Dios. Esta visión o expectación de Dios la tienen los Santos en los cielos mediante el Espíritu Santo.

“Pero nosotros permanezcamos en la oración más allá de toda fantasía”5. ¿Veis lo qué dice el Santo? Nosotros si queremos progresar espiritualmente, quedémonos en la oración y tengamos cuidado de la fantasía. Porque la fantasía no es sólo el puente de los demonios, sino también contaminación e infección del nus (espíritu de la psique) y de la oración. Una oración que tiene en su interior fantasía, resulta ser un juego demoníaco, y el hombre puede llegar a creer que ve a Dios y esencialmente ve fantasmas demoníacos.

Dice el padre Sofronio: “La capacidad o habilidad de la fantasía se manifiesta de muchas y varias maneras y modos. El asceta -y el cristiano- primeramente lucha contra aquel género de fantasía que conecta con la energía y acción de los gruesos pazos carnales” 6, lujuria o fornicación y otros pazos carnales. Por tanto, lo primero que el cristiano debe afrontar son las fantasías de estos pazos carnales. Como veis, ahora el padre Sofronio empieza hablarnos de los distintos tipos o géneros de fantasía. Existen cuatro tipos de fantasía. Y los cuatro no ayudan al hombre espiritual. El primero se relaciona y conecta con los gordos pazos carnales. Y todos por supuesto lo conocemos esto, que el diablo incita y acalora los pazos carnales del hombre mediante la fantasía. Y veis también que todos los engaños heréticos, en concreto las religiones orientales que por excelencia son cosas demoníacas, cultivan sistemáticamente la fantasía. Pero el diablo se alegra incluso más por las fantasías carnales y se alimenta de las caídas carnales, por eso también su arma primero y más importante son exactamente estas fantasías carnales. Y hoy en día está claro que tiene múltiples medios para cultivar estas fantasías, tiene la tecnología, el internet, la televisión, los periódicos, miles de cosas, las cuales introducen en el hombre imágenes/iconas, las cuales por supuesto después se pueden hacer también fantasías y el hombre puede avanzar a cultivar estas imágenes, imprimirlas, etc., y caer muy fácilmente en el pecado carnal.

“El cristiano conoce que cada pazos tiene su forma, porque pertenece a la esfera del mundo creado, que inevitablemente existe en la forma a´ o b´ e introduce la imagen a´ o b´,” 7. ¿Qué dice aquí el padre Sofronio? Que los pazos no son increados. Los pazos son creados, pertenecen al mundo material, al mundo de aquí. No es algo que lo ha dado Dios ni es elemento de Dios. Dios no tiene ninguna relación con los pazos. Los pazos son movimientos hacia el camino incorrecto, sin salida, pervertidos y deformados de las fuerzas de la psique-alma. Estos son los pazos. Y el hombre en vez de utilizar, por ejemplo, el deseo para amar a Cristo, lo dirige deformemente y falsamente en amar la carne y los placeres carnales o hedonismo, etc… Por tanto estos pazos tienen también una forma. Porque todas las cosas creadas, las materiales de la creación tienen también una imagen.

“En realidad la energía del deseo pasional adquiere fuerza en el hombre sólo cuando la imagen pasional, una vez que se ha aceptado interiormente, atrae hacia su parte el nus (espíritu de la psique)” 8. Hay una imagen pasional, pero esta imagen no tiene fuerza, mientras el hombre no se fija con atención a ella. Por eso dice aquí el santo padre Sofronio, que la imagen pasional adquiere fuerza cuando haya atraído el nus. Diciendo nus no queremos decir la diania (mente, intelecto) o cerebro, el pensamiento, sino exactamente esto que llamamos “atención fina”. ¿Dónde está nuestro nus? Allí dónde ponemos nuestra atención, está nuestro nus. El nus es la dinami (potencia y energía) más importante de la psique. Por tanto, podemos decir que el nus es la atención fina. Así que, allí donde está la atención, allí estamos esencialmente. Decimos muchas veces, vamos a la Iglesia, ¡pero nuestro nus está en otra parte! Sí. ¿Por qué? ¡Porque exactamente no ponemos atención ni a lo que dice el sacerdote, ni tampoco lo que dice el salmista, estamos en otra parte! Realmente estamos en la Iglesia sólo corporalmente. Esencialmente no estamos. Por tanto, a lo que estamos atentos, donde está nuestro nus, allí estamos.

Si el hombre, pues, pone atención a una imagen, entonces esta imagen adquiere dinami potencia y energía. Si no la pone atención, no adquiere dinami. Dicen muchos, ahora en verano digamos que las mujeres no tienen cuidado, se visten escandalosamente etc. Si no pones atención, no adquiere potencia ninguna imagen que pasará por delante de ti. El caso es que depende de ti, si pondrás atención o no. Cierto que me diréis que es muy difícil. Es muy difícil no prestar atención, porque exactamente existe en nuestro interior el apego carnal y el deseo por estas cosas. Por tanto, si lo combates en tu interior, después con facilidad no prestarás atención. ¿Y cuándo se desapega el nus y la mente de la imagen pasional y de cualquier situación tentativa? Cuando se ha apegado a Cristo. Por eso los santos Padres nos dieron como fármaco durante la dispersión del nus (espíritu de la psique) la oración incesante; y contra la fantasía también la oración incesante. Porque, como veremos, todos los tipos de fantasía son opuestos a la vida espiritual. Y el fármaco que “crucifica” la fantasía, el medio por el cual es crucificada la fantasía porque se debe crucificar la fantasía, es decir, matarla, en el sentido de quedarse inmóvil, es de nuevo la oración incesante.

Por tanto, la energía y acción del deseo pasional adquiere fuerza cuando el hombre presta atención a la imagen pasional. “Pero si el nus rechaza la forma de pazos que se le está proyectando, ella no puede desarrollarse y se borra. Por ejemplo, cuando viene un deseo carnal, aunque sea fisiológico, -en sentido natural- el asceta protege su nus de la imagen del pazos que viene de afuera” 9. (Aquí hablando sobre el nus no damos a entender la lógica, el cerebro o la mente racional, pensamiento lógico, sino esto que definiríamos quizá mejor como “atención”). Esto que hemos dicho anteriormente

Una cosa es lo lógico/racional que está instalado en el cerebro, la diania (mente, intelecto), y otra cosa es el nus que está instalado en el corazón y su energía es la atención.

“Si el nus no acepta esta imagen, el pazos no puede desarrollar su energía y acción. Una protección de este tipo del nus de la imagen del pazos da al hombre la capacidad y el poder real, demostrado por la experiencia milenaria ascética ortodoxa, de proteger plenamente en toda su vida la prudente autocontención o autodominio sensato”. Esto que se ve como locura e irrealizable por muchos, el que se quede un ser humano puro, casto y limpio en toda su vida, permanecer virgen. Sin embargo esto es posible, cuando el hombre exactamente está en guardia y atento al nus. Entonces puede ejercer la bendita autocontención o autodominio, “incluso cuando el cuerpo permanece fuerte” 10. Porque la culpa no es del cuerpo. Dicen algunos que la culpa es de las hormonas o de los impulsos. No tienen la culpa estas cosas. Lo que tiene la culpa es el nus, el cual se apega, observando e inspeccionando cosas que no se debe y por supuesto después el mal hábito pasional se cultiva, aumenta y se hace invencible. ¡Igual que una llama pequeñita cuando la echas astillas y gasolina, por supuesto que se hace un gran incendio!

Y este ejemplo lo vimos en el santo Yérontas Siluán, cómo ejercitó en toda su vida la engratia-autocontención, continencia, autodominio a pesar que su cuerpo era muy fuerte. San Siluán era un hombre muy potente. Y muchos otros santos tenían un cuerpo muy fuerte y grande. Digamos que san Atanasio el Athonita, el fundador del Monasterio Gran Laura de Athos, ¡era tan fuerte que su fuerza se comparaba con la fuerza de un buey! Cuando fabricaron una máquina para amasar, entonces en la Gran Laura había llegado a tener 1000 monjes, por tanto entendéis que la máquina amasadora era una enorme caldera y para remover la masa, utilizaban dos bueyes. ¡Muchas veces en lugar de un buey se ponía san Atanasio! ¡Tan potente era! ¡Sin embargo era un hombre muy continente y moderado! ¡Y para saciarse le hacían falta ocho platos de comida! Y cada vez comía dos platos y los demás le malinterpretaban y decían que padecía de la gula, la glotonería. Así de mal juzgamos y condenamos nosotros los hombres. Pero este hombre con cuerpo tan grande y fuerte no sucumbió nunca en el placer y en la tentación carnal.

“Al contrario, si el nus del hombre recibe con agrado la imagen pasional”, y eso desgraciadamente sucede muchas veces, “su energía puede violar tiránicamente  incluso al cuerpo incapacitado, enfermizo y agotado” 11. Puede que el cuerpo esté enfermo, débil y enfermizo, sin embargo puede excitarse carnalmente, cuando el nus está fijado atento en las imágenes y fantasías pasionales.

Veis, pues, qué gran importancia tiene el nus y cómo se coloca en relación con las imágenes y las fantasías. Porque la imagen puede ser real y la imagen vendrá delante de tus ojos por algo o puedes crearla tú mismo, que entonces es imaginaria. Tanto en un caso como en el otro, si uno presta atención a esto, entonces puede ser conducido al pecado carnal.

“Tomemos otro pazos, por ejemplo, el odio. También este pazos tiene su imagen”. Porque dijimos que los pazos son creados de este mundo y por consiguiente tienen sus imágenes. “Si el nus se protege de la combinación con esta imagen, el odio como pazos no puede desarrollarse; pero en el caso que se una con la imagen, entonces el pazos en proporción de la medida de esta unión adquiere continuamente más fuerza y puede llegar hasta el grado de posesión o dominio”12;  es decir, el hombre puede estar poseído por el demonio del odio. Así llegan algunos hombres a estar años sin hablar con su hermano, con su hermana, con su suegra, con su vecino, ¿Por qué? Porque exactamente este pazos, la imagen de este pazos, el odio, se une con el nus (espíritu de la psique), se psicosomatiza. Se hace una combinación, diríamos de una manera como un casamiento, y el hombre es dominado y poseído por este espíritu maligno y astuto. Este es primer tipo o género de fantasía que se conecta con los pazos gruesos carnales, y digamos que cerca de este está también la fantasía que tiene relación con el odio y la antipatía.

El otro tipo de fantasía es lo que llamamos ensoñación o encantamiento. El hombre sale de la situación objetiva de las cosas del mundo y vive en la esfera de la fantasía o ilusión”, es esto que decimos, “éste está en su mundo, está perdido”. Pero la fantasía es impotente de crear algo “desde la nada o desde cero”, la fantasía es también una fuerza de la psique-alma, la cual no crea algo desde el “no ser”. Utiliza imágenes del ambiente, las cuales han sido almacenadas en la memoria, las reclama y puede cultivarlas. No crea algo desde cero o desde la nada. “Sus creaturas tienen todas sus características del mundo alrededor. En otras palabras, habrá en estas inevitablemente, como sucede también en los sueños, elementos de mundo real, y por esta razón no son inaccesibles totalmente. Por ejemplo, un pobre se imagina a sí mismo rey, profeta, gran científico. La historia realmente reconoce casos de hombres pobres de capas sociales inferiores que se hicieron emperadores etc…, pero algo así no sucede a los ensoñadores” 13. Aquí la cosa tiene también una ligera ironía o sarcasmo; ellos simplemente imaginan y fantasean.

“Esperamos que el lector haya entendido lo que queremos decir con la “ensoñación” 14. ¡Y esto es una cosa terrible! ¡El hombre vive fuera de la realidad! Diríamos que vive una realidad ficticia, figurativa. Y es cierto que esto se cultiva a través de la televisión, el cine. ¿Por qué está tan extendido el cine? Porque el hombre en aquel momento se olvida de sí y entra en un mundo técnico –el internet también- en una realidad ficticia, se identifica con ella y esencialmente está en un encantamiento continuo, en una continua ensoñación. Es el segundo tipo o género de fantasía.

Y para no alargar mucho, pasamos a otro tipio de manifestación de la dinami potencia y energía de la fantasía. Dijimos primero que la fantasía conecta con los pazos carnales, segundo, la ensoñación y el tercer tipo de fantasía es “que el hombre utiliza la habilidad de la memoria y de la representación, y así puede pensar para encontrar la solución de un problema; por ejemplo, técnico; entonces el nus busca con la comprensión la capacidad de realizar la idea a´ o b´” 15. Es esto que llamamos fantasía creativa y muchos lo consideran una cosa buena. Pero esto también no es una cosa buena para el que quiere hacer vida espiritual y esto todos lo queremos hacer. Y esta fantasía, la llamada creativa, impide la vida espiritual. Se utiliza otra vez para este mundo, para que se resuelvan ciertos problemas técnicos, científicos, culturales, etc…

“Este tipo de trabajo del nus, que es acompañado por la fantasía, tiene una gran importancia para la cultura y es un elemento indispensable para la estructura de la vida. Pero, el asceta que se ocupa de la oración pura, intenta por la pobreza limitarse a sí mismo de cualquier cosa, para que este tipo de fantasía no le impida “dar a Dios su primer pensamiento y su primera fuerza”; es decir, concentrarse plenamente en Dios” 16. Veis que los científicos, todos estos que se ocupan con los problemas técnicos etc., ¡son absorbidos por estas cosas, y te dice, duermo y me despierto con esta cosa! ¡Y puede ver en su sueño hasta la solución! La fantasía funciona también en el sueño y en el sueño ve el problema resuelto. Pero el hombre que quiere hacer vida espiritual, quiere también que el sueño, el primer despertar y el primer pensamiento con apenas despierte y abra los ojos sean para Dios.

“Finalmente, un tipo de fantasía más, -el cuarto- del que vamos hablar, son los intentos de la lógica (diania, mente) introducirse en los misterios del ser, percibir y captar el mundo Divino. Es decir, el hombre mediante la fantasía intentar a encontrar a Dios. “Estas tentativas son acompañadas inevitablemente por la fantasía, que muchos les gusta llamarla con el nombre alto de la “creación teológica”. Pero esta cosa no es creación, porque dijimos que la fantasía no hace nada desde la nada o desde el cero. “El atleta de la noerá hisijía (divina serenidad y paz interior) y de la oración pura, combate decididamente en su interior contra este tipo de “creación”, que es un proceso contrario hacia el orden del auténtico ser, es decir, puede crear el hombre a Dios según su propia imagen y semejanza” 17. En cambio, el auténtico ser, es decir, lo que somos, ¿en realidad qué somos? Somos imágenes/iconas de Dios, hechos “como a imagen y a semejanza de Dios”. ¡Ahora bien, el hombre que activa este tipo de fantasía e intenta de ver a Dios, crear a Dios mediante la fantasía, invierte las cosas y en vez de ser el mismo como a imagen de Dios, crea y hace a Dios según su propia imagen/icona! Y de esto provienen los ídolos y la idolatría. Esto es lo que les había sucedido a los antiguos, y los contemporáneos idólatras han creado a Dios mediante la fantasía según la propia imagen y semejanza de ellos. Por eso teníamos los dioses idólatras que en realidad son personificaciones de los pazos. La naturaleza carnal de Afrodita; la ira de Ares; la fiesta del vino y la embriaguez de Dionisos (Baco). Por tanto, ¡todas estas cosas esencialmente son imágenes nuestras! ¿Y los hemos llamado dioses con qué propósito y fin? Es para consolidar nuestros pazos y dar un carácter sagrado y religioso a nuestros pazos. ¡Cosa terrible! Este arte del diablo es muy grande.

Hoy en día en el lugar de la religión ha entrado la ciencia, la falsa ciencia. ¡Y viene Freud y te dice que no es mala la lujuria, la fornicación o prostitución o muchas relaciones sexuales! ¡Al contrario, es bueno y científicamente correcto! Por tanto, en vez de tener la Afrodita, hoy en día tenemos a Freud; y esencialmente juegan el mismo papel. Es decir, el hombre intenta deshacerse de sus culpas haciendo dioses sus pazos, sea dándolos carácter científico mediante la ciencia o mediante la teología. ¡Por eso es muy importante este cuarto tipo o género de fantasía, el cual por supuesto el hombre como sea debe evitarlo! Es decir, ¡en ningún caso debe el hombre intentar fantasear sobre Dios, cómo es el Dios! Sino que se Le acerque siempre con el nus limpio, puro y sin ideas, como dicen los Padres. Sin ideas significa sin tipos o géneros, sin formas y más allá de toda fantasía, el hombre debe orar teniendo su nus sin formas, sin figuras, sin colores.

Quizás todo lo dicho”, dice el padre Sofronio, “provoque muchas dudas y objeciones, pero no podemos extendernos en aclaraciones, tengo la esperanza que donde hay buena disposición y menta abierta seremos percibidos y entendidos como es debido. El atleta de la oración empieza por la fe de que el Dios ha creado a nosotros y no nosotros a Dios” 18. En cambio, veis lo qué dicen los ateos, los comunistas etc. ¡Dicen que vosotros habéis creado a Dios! Dios no existe, por supuesto que no para la Ortodoxia, pero para las otras religiones dicen la verdad. Realmente dicen que dios es una creación de los hombres, excepto la Ortodoxia. Todas las demás religiones esto es lo que esencialmente son. ¡Los hombres han creado a dios a su propia imagen y semejanza de ellos e intentan a expiarlo con los supuestos sacrificios, celebraciones etc, y tenerlo como sirviente para su bienestar y pasarlo bien! Porque en realidad las religiones qué son. Son una búsqueda de la εὐδαιμονία efdemonía (bienestar, dicha, abundancia material, eudemonismo) y pasarlo bien mediante este dios; de dios pero no del verdadero Dios, sino de dios que los mismos han creado a su propia imagen.

Por eso decimos que la Ortodoxia no es religión. Porque la Ortodoxia no toma a Dios para hacerle servidor de nuestro bienestar, nuestra filidonía-hedonismo, amor al placer. Más bien, el mismo Dios se apocalipta-revela, autoapocalipta-autorevela y nos llama a la negación de la filidonía-hedonismo, amor al placer, a la negación de la filodoxía amor a la gloria vana, a la negación de la filargiría (avaricia, amor al dinero y la riqueza), de los pazos, de nuestra egolatría, y nos llama a una asimilación o semejanza junto con Él.

“Por tanto, el atleta (espiritual) comienza por la fe de que Dios ha creado a nosotros y no nosotros a Dios”, y esta es la verdad. “Por eso, una vez apartado de toda creación teológica o filosófica, se dirige hacia Dios con una “oración sin forma”, una oración sin formas, sin figuras y sin fantasías. “Y si condesciende la Divina complacencia y al que ora le sea dado a saborear la cercanía de Dios, la gnosis (conocimiento divino) sobre Dios que se encuentra más allá de todo, tomará una forma pero que no la ha inventado el asceta o el profeta, sino que ha sido dada por lo alto” 19. Si Dios quiere darte algo, sentir Su presencia, es otra cosa. Pero tú no debes intentar formar, fabricar y crear nada.

“El asceta pide con la oración a Dios, a su Creador, y el Dios por Su condescendencia y Su complacencia concede la gnosis sobre Él con imágenes accesibles al hombre. Las imágenes-iconas que da Dios destruyen los pazos en el interior del hombre y le santifican. Pero si las recibe como perfección de la apocálipsis-revelación, cae en error” 20. Es decir, también estas imágenes que da Dios al hombre no son la plenitud de Dios. Nos da una imagen, tanto cuanto podemos soportar. ¡Ay de nosotros si permanecemos en esta imagen y aceptemos esta perfección de la apocálipsis-revelación de Dios! Entonces caemos en error y las imágenes, “incluso las imágenes-iconas dadas desde lo alto pueden convertirse en un impedimento insuperable para una teognosía (conocimiento de Dios) más perfecta” 21.

Roguemos, pues, a Dios que nos libere de esta trampa de la fantasía. Que luchemos contra nuestra fantasía e imaginación y, como dijimos, la guerra consiste en la oración incesante, la inquebrantable, la sin formas, la oración pura y lúcida, la cual realmente crucifica la fantasía y sus distintos tipos o géneros.

A nuestro Dios pertenece la doxa-gloria, ahora y siempre y en los siglos infinitos, amín.

Homilía del yérontas Savas el Aghiorita 16-08-2015

1 al 21, del libro de Archimandrita Sofronio con el título: el Yérontas Siluán o Siluanós; edición 3. Editado por el Santo Monasterio san Juan el Precursor- Essex Inglaterra 1985.

 

“La lucha contra la fantasía” según san Siluán el Athonita, y el padre Sofronio (ahora santo).

Homilía del yérontas Savas el Aghiorita, el 23-08-2015

Como sabréis, estamos leyendo a san Siluán y a medida de nuestra fuerza interpretamos. Estamos en el capítulo 7, que es sobre los tipos o géneros de la fantasía y la lucha contra ella. Y habíamos dicho que los Santos nos aconsejan que evitemos hacer uso de la fantasía. Es decir, nos aconsejan que mortifiquemos y dejemos la fantasía inoperante. No utilizarla, o, si queréis, que la crucifiquemos, tal como utilizan esta expresión los Santos Padres. Porque la fantasía, en cualquiera de sus formas, finalmente es un impedimento a la oración pura y lúcida.

Y nos había hablado el padre Sofronio sobre los cuatro tipos de la fantasía. El primer tipo que conecta con los pazos gruesos carnales; el segundo tipo conecta con la ensoñación, esto que se llama encantamiento; el tercer tipo conecta con la llamada “fantasía creadora”, que el hombre utiliza su fantasía para solucionar algunos problemas prácticos y finalmente, el cuarto tipo de fantasía, que se llama creación teológica, que el hombre intenta mediante la fantasía imaginar a Dios, acercarse a Dios. Y los cuatro tipos de la fantasía son peligrosos y rechazados, lo decimos así sin pelos en la lengua. Por mucho que demos nombres bellos, la fantasía no ayuda al hombre a encontrar a Dios. Al contrario puede convertirse y hacerse vehículo de los demonios, es decir, mediante la fantasía pasar la energía demoníaca en el interior del hombre. Por eso también todos los engañados y las religiones que engañan –y todas engañan, excepto la Ortodoxia- utilizan la fantasía.

“La idea creativa de Dios se realiza y se materializa en el mundo”. Es decir, el Dios realizó su idea en el mundo y fue creado el mundo. De Dios fue creado naturalmente, el cual es Nus, el que captó esta idea y la hizo praxis y tenemos este mundo. “Pero la libertad creada”, nuestra libertad es creada, la libertad humana “camina el camino inverso: busca al Mismo Dios, en el Cual se encuentra el fin extremo y el concepto ésjato-extremo de su existencia” 1. Es decir, el Dios realizó Su idea creativa y plasmó el mundo. Pero el hombre no va así. No hace una idea y después la realiza, es decir, capta a Dios en su interior y después Le forma de una manera y Le encuentra, sino que va directamente a Dios sin formar en sus nus algunas cosas, fantasmas o imaginaciones de Dios.

“El propósito o finalidad del mundo creado no se encuentra en su misma existencia y por gracia a ella en la forma y modo de su existencia, sino en la gnosis del Creador y en la zéosis de la creatura 2. ¿Y por qué existe el mundo? Lo diremos con palabras sencillas. No existe para existir de por sí mismo; no es autoexistente; ni es bastante el mundo, no es dios el mundo. Pero existe para conducirnos a la gnosis del Creador, es decir, de Dios y conducirnos a la zéosis. ¡Porque el hombre viendo la perfección, la armonía, la fuerza, el poder, la sofía-sabiduría que existe en el mundo, de allí entiende que algún Creador existe que ha hecho toda esta cosa perfecta! Y por consiguiente es conducido y elevado al Demiurgo-Creador, desde las creaciones al Creador. Por eso existe el mundo.

“La causa de la creación del mundo es el derramamiento de la bondad de Dios”. Por agapi (amor increado) Dios ha formado el mundo. No existe otra razón. “Y para nada la necesidad de la encarnación del Logos”, como dicen quizás algunos engañados, es decir, para que se pueda encarnar el Hijo y Logos hacía falta el mundo. Es decir, tomar del mundo la materia y encarnarse. No, para nada esto. Dios no se somete a ninguna necesidad. “En otras palabras, la encarnación del Dios Logos para nada era imprescindible para el Mismo Logos y la creación del mundo simplemente no era una praxis previa para la encarnación de Dios” 3. Es decir, para encarnarse el Logos no hacía falta tener a Cristo y preexistir el mundo.

“La condescendencia del Logos no es muestra de valor independiente del mundo. El fin o el concepto de la Divina condescendencia se apocalipta-revela al mismo nombre que tomó el Logos Divino que se encarnó humildemente: Jesús-Salvador” 4. ¿Por qué condesciende Dios y se hace hombre? Nos lo apocalipta-revela Su nombre: Jesús-Salvador. Y no para mostrarnos que el mundo es autosuficiente; para nada todo esto.

“El Dios no es el mundo ideal, es decir, el mundo de la ideas”. Sabéis que existía la teoría de Platón, la teoría de las ideas, y que además de este mundo existe también otro mundo, el de las ideas. Y nos dice aquí el Padre Sofronio que, el Dios no es este mundo ideal, ni existe este mundo de las ideas; sólo existe en la teoría de Platón. “La forma del ser empírico no es la materialización del divino mundo ideal, de tal manera que se presentaría el Divino Ser como deficiente o imperfecto”5. Es decir, estas cosas que existen no son materialización de las ideas, del mundo de las ideas, sino que son creaciones de Dios.

“La creatividad humana que gira hacia el mundo, busca materializar su idea, sin la cual quedaría incumplida su finalización”. Cuando el hombre gira y se dirige hacia el mundo, intenta materializar las ideas que tiene. Y si no hubiese esta materialización, quedaría incumplida esta finalización de la idea. “Pero en el Ser Divino la encarnación no puede ser el estadio de un camino de teogonía, es decir, la finalización de una evolución en la Misma Deidad, y por consiguiente necesaria para el mismo Dios para la finalización de Su Ser” 6. Es decir, la encarnación de Cristo, digámoslo en palabras sencillas, no es una evolución dentro de Dios, tal como tenemos en las teogonías de las antiguas religiones y las distintas mitologías. No existe tal cosa en Dios. El Dios es inalterable.

“Esta es, en pocas palabras, la base dogmática de la oración espiritual”, dice el padre Sofronio. La oración espiritual, es decir, la oración pura y lúcida, en palabras sencillas, no debe tener en su interior nada de la fantasía. “La oración espiritual no es, -dice el santo- creación artística”, ¿el artista qué hace con su fantasía? Primero crea en su interior esto que quiere hacer y después lo materializa con las cosas materiales que utiliza. “Ni tampoco la oración espiritual es trabajo científico”, porque de nuevo también el artista tiene unos datos del mundo creado e intenta componerlos, analizarlos  y hacer una teoría la cual será verificada por estos datos y demostrar que su teoría es verdadera; la oración espiritual no es una cosa de tal tipo. “Ni tampoco es una investigación filosófica y meditación. ¿Por qué la filosofía qué hace? Con base la lógica el filósofo intenta progresar, meditar y resultar a algunas conclusiones, siempre con base la lógica. “Ni tampoco es una abstracta teología intelectual”. La vida espiritual no constituye una satisfacción de muestras aspiraciones emocionales por su realización, es decir, con la encarnación de ellas en vivencias y formas materializadas, por ejemplo, en el arte” 7. La vida espiritual no es poder imprimir nuestras emociones, por ejemplo, como en la música.

“Todas estas cosas constituyen distintas formas de la energía y acción fantástica o imaginaria del hombre. Unas se pueden colocar más altas y otras más bajas, inferiores; es decir, se puede hacer una valorización jerárquica de estas formas. Pero, de una forma u otra, todas estas cosas constituyen manifestaciones de la energía fantástica o imaginaria, que debemos superarlas, porque de otra manera es imposible alcanzar la oración perfecta, la auténtica teología y la verdadera vida divina.

Por consiguiente, este es el camino del asceta ortodoxo: Busca a su Creador Dios en Su Ser transcedental”8. Busca a Dios sin ideas, sin fantasías, sin que Le conecte con las cosas que ve en su alrededor, las que oye y de todas las creadas. Porque no hay ninguna similitud entre creado e increado. Este es el dogma básico de nuestra fe. Ninguna analogía. Por eso el hombre que hace oración necesita liberarse  de todas las realidades creadas, de todas las fantasías y de todas las cosas de este mundo. Que no intente captar a Dios con imágenes, utilizando imágenes y cosas que son del mundo creado. Dios no tiene ninguna relación con las cosas que vemos a nuestro alrededor o las que escuchamos o lo que tenemos en nuestro nus (espíritu de la psique) y mente como ideas, como fantasías.

“Por eso en la praxis de la oración noerá (espiritual), el asceta y el cristiano que ora, lucha contra miríadas de imágenes de todo tipo; contra cosas visibles, es decir, las que tienen a´ o b´ forma exterior, silueta o perfil, extensión en el espacio, al tiempo, color etc., y contra las imágenes intelectuales, es decir, los conceptos”. Y contra estos lucha y combate. Lucha contra estos desnudo de todo lo creado para orar a Dios “frente a Frente”, “cara a Cara” 9. Es decir, la oración debe ser sin conceptos, sin imágenes, sin espacios, sin colores, sin figuras, sin formas o perfiles.

“El Dios crea el mundo y la creación sigue el camino de la condescendencia. Pero el hombre que camina hacia Dios, anda el camino de la ascensión”. El Dios condesciende al mundo y toma la naturaleza humana. El hombre asciende, sube hacia Dios “y en esta ascensión suya desde la creación hacia Dios, el asceta niega la realidad y el valor de la creación, no desprecia la materia, la creación, “sino simplemente no la absolutiza y no la deifica; no le da fin en sí misma y autovalor” 10. Esto que dijo antes, de que el mundo no existe, no tiene valor de por sí mismo, sino que tiene valor porque nos conduce a Dios y a la zéosis. Nos ayuda a nuestro esfuerzo hacia el “como semejanza” a que realicemos el propósito y la finalidad de nuestra existencia.

“Dios ha creado el mundo, no para que el Mismo vivir la vida de la creación, sino para que la creación lógica comulgue y partícipe de Su Divina existencia”. Es decir, para ayudar a nosotros los seres lógicos, los seres humanos a comulgar, participar y unirnos junto con Él. Por eso ha creado el mundo. “Cuando el hombre lógico no consiga la zéosis, que no se puede conseguir sin su participación, entonces desaparece también el mismo sentido y significado de su existencia” 11. Es decir, es como si no existiera. No tiene ningún sentido y significado la existencia ya para el hombre, si no consigue la zéosis, la unión con el Dios increado.

“La conciencia de la grandeza de su llamada, unida con la divina creación, da a luz en la psique-alma del hombre una admiración enorme ante el Creador de todo, pero a la vez y totalmente una percepción realista para cada cosa del mundo” 12. El hombre que ha captado el sentido y significado de su existencia, el por qué existe, ha creído a Cristo, sabe porque existe y después, por un lado, permanece deslumbrado ante la grandeza de la oferta de Dios al hombre y admira, adora, da culto y agradece a Dios, por otro lado, se coloca correctamente también ante las creaciones. No las deifica, no las absolutiza, no las da valor, sino que entiende que estas son creaciones de Dios, servidoras al propósito y finalidad por el cual fue creado el mismo hombre. Es decir, son serviciales a la zéosis del hombre.

“Pero a la vez, la misma conciencia conduce al fiel apartarse y desprenderse de todo lo creado a favor y gracia de la zeoría contemplación espiritual del Dios Uno o Único” 13. Y una vez colocado correctamente frente a las creaciones, entiende que para comulgar, participar y unirse con Dios, debe apartarse y desprenderse de las creaciones. Y se aparta gracias y a favor de la zeoría contemplación espiritual del Dios Único.

“Este desprendimiento no significa negación del ser real creado, en el sentido de su rechazo o su negación como fantasma”. El nus del hombre se va de las creaciones no porque las desprecia, o las rechaza o las niega como fantasmas. No son fantasmas, estas creaciones existen. Pero las niega para acercarse y encontrar a Dios. “Este desprendimiento no es subida poética o filosófica en las nubes, a la esfera de las formas altas y bellas o de las ideas puras, por muy alto que se encuentren estas en la escala de valores. Cuando decimos que el hombre se aparta, se desprende de las creaciones, no significa que sube a un mundo de ideas, formas bellas, o en algún otro lugar. No. El desprendimiento o la privación de todo durante la oración espiritual es consecuencia de la inclinación total para el Dios vivo y verdadero. Del anhelo a Dios, el hombre después olvida y se desprende de todo lo terrenal. “Proviene de la inmensa agapi para Él y de nuestra inclinación a vivir cerca de Él que es el fin en Sí Mismo y el Autovalor” 14. Dios es el fin en Sí Mismo y el Autovalor, “Dios es Luz increada y no existe ninguna tiniebla u oscuridad en Él” (1Jn 1,5). En cambio la fantasía, las cosas de este mundo funcionan como tinieblas u oscuridad para el hombre cuando el hombre se apega en estas y no puede ver a Dios. ¡Por eso los hombres que están apegados al dinero, como el rico joven de la parábola de la lectura del Evangelio de hoy, vemos allí que este joven tenía las condiciones de dedicarse a Dios, hacerse Apóstol! Se convertiría en el Apóstol 13. Pero como tenía la avaricia, amor al dinero y a las riquezas, no lo ha conseguido. ¡Mientras que tenía otras virtudes, muchas virtudes; y también confesó que “todo lo he guardado desde mi juventud!” (Mt 18,20). Y el Señor le dijo, sólo una cosa te falta: ¡vende todas tus existencias y sígueMe! ¡Este pazos funcionó como oscuridad o tiniebla, sin embargo hasta entonces era tal como era, con buena disposición de acercarse a Dios con diligencia, después quedó consternado! Cayó en la oscuridad y en su persona. Vemos cómo los pazos y la fantasía conectan entre sí, por ejemplo, la avaricia conecta con la fantasía de la riqueza, del dinero y de los disfrutes que vienen del dinero. Todas estas cosas funcionan como tinieblas u oscuridad. Y estas cosas en efecto son impedimentos y obstáculos para el hombre en su búsqueda para encontrar a Dios.

“Para el fiel sencillo y humilde, la liberación del poder de la fantasía se consigue con el deseo completo y ardiente a vivir de acuerdo con la santa voluntad de Dios. Esto es tan sencillo, y a la vez tan “escondido de los sabios y los inteligentes” (Mt 11,25), que no hay posibilidad de ser explicado con palabras” 18. Es decir, el hombre de Dios no hace fantasías. ¿Pero qué dice? Que se haga la voluntad de Dios en mi vida. ¡Y avanza así sencillamente, muy simplemente! Ni fabrica en su interior imágenes para el futuro, cómo serán, qué afrontaré, cómo lo afrontaré, qué haré. ¡Nada, de nada! Se deja a Dios y dice, Dios mío, hágase Tu voluntad y después acepta lo que Dios le da.

“En esta búsqueda de la voluntad de Dios está incluido también el desprendimiento y liberación del mundo” 19. El cristiano debe desprenderse, liberarse del mundo. No sólo el monje, -hablamos del desprendimiento del monacal- pero este desprendimiento todos debemos hacerlo. Es decir, trópicamente, no físicamente marchar del mundo, desprenderse de la mentalidad del mundo, del apego a las cosas del mundo, si queremos encontrar a Dios y buscar la voluntad de Dios.

“La psique-alma quiere vivir con Dios y por eso se desprende de su voluntad y de su fantasía, que no pueden crear existencia real, sino que aparecen como tiniebla y oscuridad exterior” 20. Estos son los obstáculos que funcionan como oscuridad y separan al hombre de Dios. Es decir, cuando el hombre tiene su propia voluntad no puede encontrar a Dios. ¿Por qué? Su voluntad por regla general es contraria a la voluntad de Dios y cuando Dios le da lo que le da, éste no sólo no agradece a Dios, sino que se exalta, se enfada y se oscurece aún más, porque considera que el mismo es dueño y señor de sí mismo. Ha puesto en el lugar del Señor su sí mismo, su yo. Y esto lo vemos diariamente cuando decimos uno al otro, “señor tal”, “señor tal”. Mientras que uno es el Kirios-Señor. Normalmente no debemos decir así. Debemos decir, el hermano tal, o la hermana tal. ¡Señor es sólo uno! Nosotros somos esclavos o sirvientes, somos subordinados. No debemos tener voluntad nuestra. Además lo rezamos en el Padre Nuestro, ¿pero cuánto lo entendemos? “Hágase Tu voluntad”, decimos continuamente a Dios. Pero en realidad en la praxis decimos: ¡hágase mi voluntad! Por eso nos autollamamos señores y señoras.

Por tanto, la psique-alma que quiere vivir en Dios, se desprende de su voluntad y de su fantasía, la cual, como dijimos, ella también oscurece al hombre y el hombre no puede ver claramente a Dios. “El mundo de la fantasía humana es el mundo de los “fantasmas” de la verdad” 21, no de la verdad sino de los fantasmas de la verdad. Existe la verdad, existen también los fantasmas de la verdad, es decir, las verdades pensadas e imaginadas, las cuales son contenidos de la fantasía. Por eso es necesario que uno salga, se marche de la fantasía, para que salgan h se marchen los fantasmas de la verdad y encontrar la Verdad, que es el Dios.

“Este mundo es común a los hombres y a los ángeles caídos”, es decir, los demonios. Es común este mundo de la fantasía. “Por eso muchas veces la fantasía se hace conducto de la energía demoníaca” 22. Es decir, los demonios nos traspasan su mundo mediante la fantasía, al mundo de los fantasmas de la verdad y engañan al ser humano. ¿El hombre engañado quién es? El que acepta las fantasías como verdad. Acepta una mentira como verdad. ¡Éste es o no es el engañado! Exactamente el engaño es el fallo de uno ver la verdad. Y en cuanto el hombre no lucha contra la fantasía, está abierto a los engaños demoníacos.

Por tanto, este mundo de la fantasía humana debe marcharse, alejarse de nosotros, “Tanto las imágenes demoníacas como también estas que inventa el mismo hombre, pueden influir a los hombres cambiándolos, transformándolos o metamorfoseándolos”. Las imágenes demoníacas y las que hace el mismo hombre, las fantásticas/imaginarias, matamorfosean, transforman a los hombres. “De todas formas una cosa es inevitable: cada imagen, sea creada por el hombre, sea inspirada por los demonios, que se acepta en la psique-alma, pervierte y distorsiona la forma espiritual del hombre creado como a imagen y semejanza de Dios” 23. ¡Y mientras que la psique-alma y el hombre están hechos como a imagen y a semejanza de Dios, cuando recibe y acepta estas imágenes se convierte y se hace como a imagen y a semejanza de la imagen que ha recibido y aceptado! Es alterado, metamorfoseado y naturalmente se distorsiona y se pervierte.

“La energía imaginaria de la fantasía conduce a su extrema evolución o desarrollo, a la autodeificación de la creatura”. He aquí porque las religiones orientales dicen: “tú eres dios”. ¡Esto lo dice la fantasía de ellos! El desarrollo extremo o evolución extrema de la fantasía es la autodeificación; es decir, ¡cuando el hombre se deja en su fantasía, finalmente llegará a la idea, a la idea fantasiosa, a la idea falsa de que él es dios y que no existe otro dios sino que él es dios! Yo soy dios; “es decir, en el reconocimiento del divino principio en la misma naturaleza del hombre”. O sea, que el mismo hombre es dios. “Y por esta razón la religión natural, es decir, la religión de la razón humana, adquiere desgraciadamente y fatalmente carácter panteísta (tododios)” 24. Es decir, ¡el hombre que se deja ya en su fantasía, creará una religión que será panteísta (tododios), es decir, cualquier y cada cosa es dios! ¡Exactamente esto dicen las religiones occidentales, de que todo es dios… y tú eres dios y todo es dios! Allí conduce la fantasía.

“También las imágenes humanas y las demoníacas a menudo tienen una potencia muy grande, por supuesto que no porque son creativas de por sí mismas en el sentido correcto de la palabra, como es la potencia divina que crea y plasma desde la nada o desde cero, sino porque la voluntad humana se declina hacia la parte de ellas y así con su sumisión el hombre se transforma por estas imágenes” 25. Es decir, existe la imagen, y si el hombre deja su voluntad a inclinar hacia la imagen y aceptarla, después el hombre se transforma con base a esta imagen que ha recibido y aceptado. Y en efecto, esto indica la gran potencia que tienen estas imágenes fantasiadas o imaginarias.

“Pero, el Señor libera del poder de los pazos y de la fantasía a los que se arrepienten y vuelven a la metania. Y el cristiano que se liberará de estas cosas, desafía la potencia de las imágenes fantasiadas o fantásticas” 26. ¡En cambio el otro que las acepta puede llegar incluso a volverse loco! Pierde ya su auténtico ser o yo, que es lo como a imagen y semejanza de Dios y se plasma, se forma según la imagen que ha recibido y aceptado en su interior.

“El poder del mal mundano sobre el hombre es enorme y ningún descendiente de Adán puede vencerlo sin Cristo y fuera de Él. Aquel es el Jesús-Salvador con su principal y único sentido y significado de la palabra. Esta es la fe del asceta y del cristiano ortodoxo, y por eso la oración de la noerá hisijía (paz y serenidad espiritual) se hace con la incesante invocación del nombre de Jesús Cristo, de donde esta oración ha tomado su nombre, “oración de Jesús” 27. Esta es la manera o método para que el hombre pueda liberarse del mal mundano, de la imágenes/iconas demoníacas y de estas imágenes y fantasías que también las fabrica el mismo hombre. Por la oración incesante se crucifica la fantasía y el hombre ya ora con el nus (espíritu de la psique) limpio, lúcido y sereno, sin ideas, sin fantasías, sin formas, sin perfiles y sin conceptos. Y encuentra ya la verdad y no los fantasmas de la verdad y los engaños.

A nuestro Dios pertenece la doxa-gloria, ahora y siempre y en los siglos infinitos, amín.

Homilía del yérontas Savas el Aghiorita, el 23-08-2015

1 al 27, del libro de Archimandrita Sofronio con el título: el Yérontas Siluán o Siluanós; edición 3. Editado por el Santo Monasterio san Juan el Precursor – Essex Inglaterra 1985.

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας  Jristos Jrisulas logosortodoxo.es/.

 

Miniléxico

  • 1 Μετάνοια Metania del verbo μετά-νοώ, metá=después, con, y noó= concibo, percibo con el nus como energía y con el corazón como esencia.

Quiere decir giro del nus y metanús, introspección y conversión de la conducta y cambio de mentalidad del hombre y sobre todo giro, cambio de actitud de la vida en pecado y en el mal por la vida en Cristo. La metania en la Tradición Ortodoxa no proviene de una percepción psicológica de culpabilidad, sino de la apocálipsis (revelación) de la deformación de la psique y esta apocálipsis se manifiesta por la energía increada de la divina Luz en el corazón psicosomático del hombre. El nuevo Testamento empieza y acaba con la metania (Mt 3,2 Lc 24,47)

Metania se llama también uno de los Misterios de nuestra Iglesia Ortodoxa, con el cual se facilita la absolución y perdón de los pecados, aceptación, confesión, arrepentimiento, rectificación y terapia, sanación. También se llama así a un gesto reverente que se acostumbra hacer en la veneración Ortodoxa. Hay dos metanias-genuflexiones distintas: una es un simple movimiento de la cabeza hacia abajo y otra grande reverencial, arrodillándose. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

 

  • 2 Νοῦς nus o νοερά ενέργεια noerá energía, términos que los usan los Padres con varios significados; no se debe confundir con la diania (mente, intelecto, cerebro).

Es el espíritu del hombre o nus como energía espiritual humana siendo el corazón como esencia, es el ojo de la psique (alma). Los santos Padres helénicos lo llaman nus o noerá energía para no confundir con la energía espiritual increada Jaris, gracia del Espíritu Santo. Cuando el nus queda preso o apegado en la diania por un loyismós, pensamiento, reflexión y en la fantasía o imaginación es cuando viene nuestra caída y el nus tiene que estar en alerta, vigilante y sobrio para impedir la entrada en la psique de los malos loyismí, y no caer en esta trampa. El nus constituye la fuerza y energía más alta del hombre es el «principal ojo” de la psique. El estado natural del nus, en el hombre creado por Dios, es la permanencia mediante la oración y la alabanza en la memoria de Dios, más la expulsión de los loyismí del corazón. Porque esta es exactamente la práctica ascética ortodoxa, el regreso y estancia del nus o su energía en el interior del corazón, este nus por causa de la caída del hombre se pierde, se esclaviza y se convierte en idólatra o se autodeifica y alaba sus propias creaciones en vez de agradecer y alabar a Dios.

Vlajos: “Νοῦς nus, en la enseñanza patrística el término se utiliza diversamente. Unas veces el término lo usan para mostrar la psique (alma), otras el corazón psicosomático o el espíritu del corazón de la psique y otras una energía de la psique. Pero principalmente nus es el ojo de la psique, la parte más pura, es la finísima atención. Se llama también energía noerá (espiritual humana) y su esencia es el corazón, está en todo el cuerpo principalmente en el cerebro, pero no se identifica con la energía racional del cerebro, ni con la emocional sentimental, sino que contiene todas las energías”. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

 

  • 3 Πάθος pazos, padecimiento, pasión, emoción, hábito, adicción, mala costumbre, vicio, patología también fervor, manía u obsesión según el contexto.

En la terminología patrística se llama así a todo movimiento anormal, en el sentido de no natural, de las fuerzas y energías de la psique. Pazos son fuerzas que con su energía de la voluntad han tomado el camino equivocado. Todos los pazos que nacen de algún pecado que se repite, y así se consolida en la psique una tendencia pecadora o apego/adictiva, que con el tiempo llega a ser una segunda «naturaleza», influyendo en los pensamientos y decisiones, dominando la voluntad y sellando toda su “psicosíntesis”. Es preferible reeducarlos, convertirlos y sanarlos, que oprimirlos o reprimirlos y así finalmente se usarán de forma fructífera y no negativa. Los santos sabios Padres distinguen entre los pazos los nobles, decentes y los indecentes. Pazos decentes son el hambre, la sed… Y los indecentes los ocho pazos capitales: 1) Gula, la tiranía y el dominio de la panza referente a la comida, bebida y sus ansiedades. 2) Lujuria manía sexual y prostitución. 3) Avaricia, el deseo, ansia, codicia de acaparar riquezas. 4) Ira (rencor, odio, resentimiento). 5) Acedia o pereza desgano por obrar trabajo, ascesis físico o espiritual. 6) Pena, tristeza, aflicción o depresión. 7) Soberbia, orgullo. 8) Vanagloria el deseo de alto honor, alabanza y gloria mundana. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

 

  • 4 Ψυχή Psique alma, ánima, el término viene desde la antigüedad y se usa con excepciones más o menos igualmente hasta hoy.

En el Nuevo Testamento y en los santos Padres, se usa a menudo en vez de la palabra άνθρωπος anzropos, ser humano, hombre, (Rom.13,1). A veces en la Sagrada Escritura significa simplemente la vida. (Mt 2,20. Jn 10,11. Rom 16,4). Pero psique se dice sobre todo del elemento espiritual, no material de nuestra existencia (Mt 10,28); Es la base substancial que vivifica el cuerpo. Es un componente de las dos partes de nuestra naturaleza; el otro es el soma, cuerpo. El cuerpo no contiene la psique sino que la psique contiene y conjunta al cuerpo. La prueba está en que cuando la psique sale del cuerpo este se convierte en cadáver y se disuelve. Los hombres tienen psique con esencia y energía, por eso tienen nus, logos (lógica) y espíritu, el cual espíritu, es la energía increada Jaris/Gracia que vivifica la psique y  el cuerpo conjuntado; nus y logos están unidos e inseparables de la psique después de la muerte física; los animales tienen psique por energía, por eso no tienen nus y logos (lógica) como la humana que se crea de la energía increada hiper-lógica suprema lógica de Dios Logos increado en Espíritu Santo procedente del Padre, por tanto a imagen y semejanza del Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre, el Cristo .

(Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Lexis apocalípticas” en nuestra Web http://www.logosortodoxo.com/12-lexis-apocalipticas/).

 

  • 5 Θέωσις Zéosisglorificación, es la participación, conexión, comunión y unión de la energía increada Jaris (gracia) con el hombre, permitiéndonos con ello tomar parte en la vida y la doxa- gloria luz increada de Dios en relación con Sus energías increadas.

Es sabido que el término zéosis es patrístico, san Dionisio el Areopagita es de los primeros Padres que lo utiliza y lo han utilizado los Padres para interpretar los términos hagiográficos: perfección, santidad, “como semejanza”, hijos de la luz o hijo de la realeza increada de Dios. San Thalasio en la Filocalía escribe que: “zeosis es la gnosis de la Santa y Consubstancial Trinidad”. La zéosis constituye esencialmente la consumación del «como semejanza», el cumplimiento del propósito, la finalidad del objetivo y destino de los hombres, los cuales hemos sido llamados a convertirnos y hacernos «partícipes de divina naturaleza» (2ª Pedro 1,4). La fuerza de la energía de la zéosis que perdió el hombre por el pecado de los primeros en ser creados, se obtiene otra vez con la encarnación de Cristo; San Marcos en Asceta nos explica: “El Logos se convirtió en sarx cuerpo-carne para que la sarx se convierta en Logos” y San Máximo el Confesor: “Por eso el Logos de Dios se hace hombre de verdad, para que con la increada energía Jaris podamos metamorfosearnos, convertirnos y hacernos dioses/as”.  San Basilio el Grande dice que: Θέωσις Zéosis no es “θεοποίησις (zepíisis) “deificación” como es traducido por muchos. “Deificación” se identifica con el acto que hace el hombre por su propia cuenta para edificarse en Dios. En cambio, en la Zéosis, el hombre se prepara y Dios actúa, opera por la Jaris energía increada, es decir, es un regalo de Dios, el acto lo hace Él no el hombre. (Ver también https://logosortodoxo.es/la-zeosis/)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SOBRE LOS NOMBRES DIVINOS San Dionisio el Areopagita

 

SOBRE LOS NOMBRES DIVINOS

San Dionisio el Areopagita

 

Oración de san Dionisio: «Trinidad supraesencial, supradivina y suprabondad que supervisas la divina sabiduría cristiana, guíanos a la supradesconocida y suprailuminada cima más alta de los logos de las Escrituras; condúcenos allí donde están cubiertos en la ησυχία hisijía (paz y serenidad interior) los misterios de la teología y se apocaliptan-revelan, simples, absolutos e inmutables; llévanos al suprailuminado γνόφος gnofos (nube luminosa inaccesible) del silencio místico que con su profunda oscuridad suprailumina con su luz increada, y permaneciendo intocable e invisible inunda a nuestros ciegos nus (espíritus de la psique-alma) con hermosísimos fulgores»

Τριὰς ὑπερούσιε καὶ ὑπέρθεε καὶ ὑπεράγαθε, τῆς Χριστιανῶν ἔφορε θεοσοφίας, ἴθυνον ἡμᾶς ἐπὶ τὴν τῶν μυστικῶν λογίων ὑπεράγνωστον καὶ ὑπερφαῆ καὶ ἀκροτάτην κορυφήν· ἔνθα τὰ ἁπλᾶ καὶ ἀπόλυτα καὶ ἄτρεπτα τῆς θεολογίας μυστήρια κατὰ τὸν ὑπέρφωτον ἐγκεκάλυπται τῆς κρυφιομύστου σιγῆς γνόφον, ἐν τῷ σκοτεινοτάτῳ τὸ ὑπερφανέστα τον ὑπερλάμποντα καὶ ἐν τῷ πάμπαν ἀναφεῖ καὶ ἀοράτῳ τῶν ὑπερκάλων ἀγλαϊῶν ὑπερπληροῦντα τοὺς ἀνομμάτους νόας.

San Dionisio: La teología es amplia y abundante y a la vez breve y concisa, en la cual cuando más progresa uno hacia arriba, hacia Dios, más silenciosa se convierte.

La teología conceptual de los «Nombres de Dios», pues ha sido labor de la experiencia y el entendimiento del descender por el discurso de lo puramente espiritual o trascendencia de Dios a los seres que participan de la energía increada supraesencial reflejada en los atributos divinos.

 

SOBRE LOS NOMBRES DIVINOS

 

CAPÍTULO 1: El presbítero Dionisio al co-presbítero Timoteo. Cuál es el propósito de este tratado y cuál es la parádosis (entrega y tradición divina) de los nombres de divinos.

 

  1. Ahora pues, bienaventurado y dichoso amigo, después de las Representaciones Teológicas, voy a ocuparme, en la medida de mis fuerzas, de explicar y desarrollar el tema: “Sobre los nombres divinos”. Aquí también se hará conforme al método observado en el mandamiento de los Λογίων Loyíon1 (1 en todas los tratados del santo, las Santas Escrituras se llaman Λογια Loya dichos, logos del Logos divino e increado), para demostrar la verdad de los logos sobre Dios “no con argumentos y logos persuasivos de sabiduría humana, sino con la demostración de la fuerza de la energía increada movida por el Espíritu dada a los teólogos”2 (1Cor 2,4, con pequeño arreglo). Con esta dinami potencia de la energía (increada), de manera inefable y desconocida tocamos y nos unimos con las verdades inefables, increadas y desconocidas, una unión o unción que supera y excede cuanto pudiéramos conseguir con la fuerza de nuestra propia energía noerá (del nus o perceptiva del corazón espiritual) y con la energía lógica (racional del cerebro, intelecto o mente).

Por consiguiente, como norma general, es inadmisible el atrevimiento a hablar sobre la Deidad supraesencial y secreta, y pensar de cosas o logos que no han sido apocaliptados-revelados divinamente en la Santas Escrituras. Porque, la ciencia supraesencial de esta supraesencialidad que supera al creado logos (concepto y razón), al nus (espíritu humano) y a la usía-esencia, debemos asignarla a la misma agnosia (desconocimiento e ignorancia) y mirando hacia lo alto tanto, a la medida que concede de sí mismo el rayo luminoso de los principios divinos de las Santas Escrituras, evitando a extendernos hacia los superiores fulgores o resplandores increados por humildad, prudencia y devoción ante las divinas realidades y cosas.

Si realmente tenemos que ser convencidos de lo que dice la sapientísima y veracísima teología, las divinas realidades se manifiestan y son contempladas por cada nus (espíritu) según su disposición y capacidad; puesto que la teárquica bondad con justicia salvífica separa de modo divino su inmedible de las cosas medidas3.

(3. Es decir, la parte de Dios que no se mide y no se concibe, se discierne y se separa de las realidades concebibles y medidas, y por salvarnos introduce de modo admirable dentro de nuestras limitaciones su infinita e inmensa bondad).

Es decir, tal y como las realidades inteligibles y comprensibles no pueden ser percibidas y contempladas por los sentidos; las simples y no impresas no son lo mismo que las que están ordenadas y figuradas en la creación, las cosas inmateriales que se encuentran sin forma no son lo mismo que las formas de los cuerpos ; (lo corpóreo no aprisiona lo intangible e incorpóreo😉 del mismo modo y razón la supra-esencia infinita e indescriptible trasciende toda esencia y la unidad supra-espiritual trasciende a todos los nus (espíritus de las psiques);

Del mismo modo y razón también es inefable e incomprensible por todas las dianias (mentes, cerebros, intelectos) el Uno que está por encima de la διάνοια diania, y es inenarrable o inexplicable por cualquier logos el Bien que está por encima de cualquier logos. (Ningún logos, razonamiento puede alcanzar aquel Uno inescrutable).

Es mónada (unidad, fuente una) unificadora de toda unidad y usía-esencia supra-esencial, es nus ininteligible y logos inenarrable, irracionalidad, incomprensión y anonimía (anonimato), que no es posible ser presentado por ninguno de los seres (creados); (No hay palabras con que poder expresar aquel Bien inefable, el Uno, fuente de toda unidad, ser supraesencial, nus inconcebible y logos inenarrable e inexplicable, trasciende todo logos, toda razón, toda intuición, todo nombre, es el Ser y ningún ser es como Él);

Y este Uno es causa de todo cuanto existe, pero también este mismo es “no ser” (está fuera de las categorías del ser), porque está por encima de toda usía-esencia, sólo Él se daría a conocer lo que es y presentarse a sí mismo con autenticidad, conciencia y reconocimiento4.( 4. “mas en mi nombre Κύριος-Kirios-Señor no lo di a conocer a ellos” (Ex 6,3).

 

  1. Por tanto, sobre esta deidad supra-esencial y secreta, como ya se ha dicho, para nosotros es temerario pensar y decir algo distinto de lo que nos ha sido apocaliptadο/revelado de manera o forma divina por los divinos logos de las Santas Escrituras.

Porque, la misma deidad ha enseñado de forma bondadosa sobre sí misma, en los logos de la Escrituras5, su επιστήμη epistimi ciencia y su θεωρία zeoría contemplación espiritual, lo que quiera que sea, es inaccesible, infranqueable para todos los seres (existencias), porque transciende supraesencialmente las capacidades y cualidades de todos.

(5. “y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo” (Mt 11,27), y  “A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo unigénito que es el Ων (on, existente, el ser, el que es, era y será y siempre es), que está en el seno del Padre, él nos ha apocaliptado=revelado, explicado y dado a conocer a Dios.

  1. A Dios nadie lo ha visto en su esencia; el Hijo unigénito que ha nacido de la esencia del Padre y está en el seno siempre inseparable del Padre, aquel nos ha apocaliptado=revelado, explicado y dado a conocer a Dios. (Jn 1,18) Ver también 1Cor 2,11).

Y hallarás que muchos teólogos han encomiado la deidad no sólo como invisible, no captada e incomprensible, sino también como inexorable e inexcrutablede modo que no exista ningún vestigio de hombres que haya pasado a su infinitud secretísima. (6. “¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Rom 11,33).

Sin embargo el bien no es totalmente no partícipe e incomunicado en todos los seres, sino que una vez que haya fijado y consolidado firmemente por sí mismo el rayo supraesencial, se devela de forma bondadosa a cada ser por sus resplandores correspondientes y a los nus sagrados que se le acercan de modo divino, dentro de lo posible, los eleva según su capacidad hacia la zeoría-contemplación espiritual y κοινωνία kinonía (participación, comunión y unión) y su semejanza. (Por sí mismo hace generosamente extensivo a todos aquel firme Rayo supraesencial que le es propio y constante. Cada uno lo recibe según su capacidad. De esta manera atrae hacia sí los nus santos para contemplarle, dentro de lo posible, para entrar en comunión con Él)

A los nus que no se mueven indecentemente, los eleva hacia las realidades superiores por la en armonía concedida teofanía; estos nus no se mueven insolentemente ni resbalan hacia abajo por la inclinación hacia del mal, sino que tienden y dirigen sus miradas constantemente y directamente hacia el rayo que ilumina sobre ellos y por el eros (amor ardiente, energía increada) proporcionado hacia las alumbraciones legítimas que reciben, se reaniman con devoción levantando su vuelo con prudencia, humildad y santidad. (Así sucede a cuantos nus (espíritus de las psiques) se esfuerzan con la debida rectitud y modestia. Tales nus de nada presumen insolentemente ni pretenden sobrepasar los planes de Dios. No se dejan llevar de sus propias inclinaciones al mal. Son nus que con firmeza y perseverancia se elevan en pos del Rayo que los ilumina. En respuesta de amor a la luz (increada) recibida, levantan humildemente su vuelo en santidad).

 

  1. Siguiendo este equilibrio teárquico-principio y poder divino7 (7. se entiende entre lo secreto, oculto y la manifestación, develación de la deidad), que gobierna y regula también todas las ordenanzas supra-celestes, y honramos y rendimos homenaje a la Deidad secreta, oculta que está por encima de todo nus y esencia y con devoción y moderación de nuestro nus y en humilde silencio honramos las cosas y realidades inefables; (Pongámonos en camino hacia donde nos invita aquella divina ordenanza que regula todas las jerarquías en los cielos. Con moderación y santificados nuestros nus, rendimos homenaje al misterio de la Deidad, que trasciende todo nuestro nus y todo ser. En humilde silencio adoramos lo inefable).

Por otra parte, elevamos nuestros ojos hacia las auroras que resplandecen dentro de las Santas Escrituras y somos iluminados por ellas para entonar himnos teárquicos y alumbrados sobrenaturalmente por estas luces (increadas) teárquicas, de modo que podamos ver en equilibrio los regalos concedidos a nosotros y alabar el divino principio donante de todo esplendor, tal y como nos ha enseñado para sí mismo en las Santas Escrituras8. (Nos elevamos atraídos por los rayos luminosos de las Santas Escrituras; su esplendor nos impulsa a entonar himnos de alabanza. Contemplamos la luz divina que nos dispone para alabar la Fuente donde mana abundante toda iluminación santa. La Fuente que nos habla de sí misma con logos de las Santas Escrituras8.)

(8. Las siguientes características y formulaciones, describe que Dios es la causa y el principio, esencia y vida de los seres, renovación o restauración y reforma o reeducación y los similares, que constituyen la sinopsis de la enseñanza del Nuevo Testamento.)

Por ejemplo, debemos alabarle en verdad porque es causa y principio, esencia y vida, y de los que recaen es rectificación y resurrección (despertar espiritual), y de los que se han resbalado de este carácter formado divinamente es restauración y reforma (reeducación). (Es en verdad causa, origen, esencia y vida de todas las cosas. Voz que llama a los alejados para que vuelvan a la vida: renovación de la divina imagen perdida).

Y para los que son zarandeados por la turbación o el trastorno sacrílego es consolidación, y para los que permanecen estables es seguridad, y de los que le siguen y se elevan es instrucción elevadora, y de los iluminados es resplandor, de los perfeccionados fundamento de perfección, de los divinizados tearquía, de los simplificados simplicidad y de los que logran la unidad es unión. (Apoyo para los zarandeados por la impureza. Seguridad de cuantos permanecen firmes. Guía de quienes le siguen. Fundamento de perfección para los perfectos. Plenitud de la Divinidad para los que se divinizan. Simplicidad de los que se simplifican. Unidad de quienes logran la unión).

Principio supraesencial de todo principio y de lo secreto u oculto transmisor en lo posible, y en general, es Vida de los vivientes, y principio y causa de la esencia, a causa de su bondad que produce, contiene y mantiene a los seres, de modo que puedan existir.

 

  1. De todo esto hemos sido instruidos místicamente por las Santas Escrituras. Y diríamos que puedes encontrar toda la himnología divina de los teólogos formando los nombres divinos en himnos y kerigmas según las progresiones bondadosas de la tearquía (o Deidad)10.

 (10. Progresiones son las salidas (éxodos) de la deidad o del principio divino, progresiones de las energías increadas como dirían más tarde los santos Hisijastas).

Por eso, en casi toda escritura teológica observamos que se alaba divinamente la tearquía como Mónada y Unidad sobre su carácter sublime, simple e indivisible, de la cual su dinamis (potencia y energía) une a nosotros también11, y, tal como se unifican nuestras divididas otredades o diversidades sobrenaturalmente, nos conduce y nos une en mónada divina y en imitación de unidad divina;

(11. Su dinami potencia y energía unificante atrae sobrenaturalmente nuestra múltiple diversidad a su Unidad. Nos hace unidad semejante a Dios Uno.)

Como Trinidad por ser tres hipostasis expresa sobre su fecundidad supraesencial, por la cual procede toda paternidad en el cielo y en la tierra: “…del que tomaron su existencia y su nombre todas las legiones angelicales en el cielo y todas las razas en la tierra” (Ef 3,15);

Como Causa de los seres, porque todo se ha creado o producido en existencia por su bondad esencial o esenciativa;

Como sabia y buena, porque todo ser conserva inalteradas las cualidades propias de sus naturalezas, y están plenas gracias a la armonía divina y la sagrada belleza.

Como extraordinariamente filántropa (amor y amigo del ser humano), porque por una de sus hipostasis (persona) comulgó y participó totalmente y verdaderamente con nuestra naturaleza, llamándola hacia sí misma y elevándola a lo alto de la pequeñez humana por la que fue compuesto Jesús de modo inefable, y el que es perpetuo o eterno tomó dimensión del tiempo y se introdujo o se encerró en nuestra naturaleza, él que es, está y transciende todo orden natural sobreesencialmente, mientras que mantiene invariable e inconfundible la composición de sus elementos12, sin perder nada de lo que es como Dios.

(12. El término del sínodo de Caledonia: “Uno y el mismo Cristo y en dos fisis/naturalezas inconfundiblemente, consistentemente, indivisiblemente e inseparablemente en una hipostasis y una persona)

Y también estos y otros semejantes resplandores (luces) deíficos, que en armonía con las Escrituras nos regaló apocalípticamente la parádosi (santa tradición, transmisión y entrega) de nuestros guías deificados/divinizados, y en estas realidades nos hemos instruido místicamente también nosotros;

Si bien, ahora nos hemos instruido místicamente en estas cosas y realidades según nuestras capacidades y habilidades a través de los velos sagrados que la divina filantropía nos ofrece con logos y por las tradiciones sagradas, envolviendo lo inteligible con lo sensible y las sebreesenciales con los seres, revistiendo los amorfos (sin forma) y sin tipo con formas y tipos, multiplicando, representando y manifestando la simplicidad sobrenatural y sin forma por la variedad de los símbolos partitivos.

Pero entonces cuando nos habremos convertido y transformado en incorruptibles e inmortales y alcancemos el estado de la herencia bienaventurada y crística (bondadosa de Cristo), entonces, como está escrito, «estaremos siempre con el Señor» (Tes 4,17);

y dentro en las zeorías contemplaciones espirituales estaremos plenos, llenos de su teofanía visible, envueltos en sus gloriosos resplandores, como se manifestó a los discípulos en la divinísima Metamorfosis (Mt 17.1-8); y el nus libre ya de pazos y de materialidad, Dios nos hará partícipes de sus desconocidos fulgurantes y bienaventurados rayos de luz espiritual (increada), imitando de forma divina a los nus (espíritus) celestes, porque, como dice la Escritura: “Seremos semejantes a los ángeles e hijos de Dios, ya que seremos hijos de la resurrección” (Lc 20,36).

Pero ahora, a medida de lo que nos es posible, sobre las divinas verdades utilizamos nuestros símbolos conocidos y familiarizados para entender, y mediante ellos, según nuestra capacidad, ellos nos elevan a la verdad una, simple y unida con las expectaciones espirituales y comprensibles.

Y una vez, según nuestra fuerzas, hayamos sido capaces de entender las realidades divinas, despojando y cesando nuestras energías y actos intelectuales y percepciones del nus, tocamos, a lo que es permitido, el rayo supraesencial; en el cual rayo transcienden inefablemente los confines de todas las gnosis (increadas), que no es posible entender, ni expresar, y en general ni tampoco podemos considerar, porque es exceptuado de todas las cosas y supra-desconocido, porque de antes ha incluido en su interior supraesencialmente juntos todos los confines de las gnosis y las fuerzas que se refieren a las esencias y porque está consolidado por encima también de los espíritus celestes con fuerza inconmensurable e incomprensible.

Realmente si todas las gnosis pertenecen y tienen como finalidad a los seres, el rayo que transciende a toda esencia, transciende también a toda gnosis.

 

  1. Además, ¿si la supraesencial deidad es superior a todo logos y gnosis, y está afincada por encima de todo nus y esencia, si es sinóptica y concisa, perceptiva y preventiva de todo, y por otro lado del mismo modo si es in-captable, inimaginable, ininteligible o in-conceptuada de todo en general, y no hay para ella logos, ni contacto ni tampoco ciencia, cómo entenderemos, trataremos y gestionaremos el tema sobre nombres divinos, ya que la supraesencial deidad se demuestra superior a todo nombre y escapa a toda imaginación, consideración y discurso?

Pero como hemos dicho, cuando componíamos las Representaciones Teológicas, no es posible expresar ni entender según la esencia el uno, desconocido, unidad triádica, la misma deidad y autobondad.

Pero también las uniones de forma angelical de las santas potencias13, (13. son las energías angelicales que tienden hacia el uno) llámense rayos o regalos de la supradesconocida y suprailuminosa Bondad/Bien, son inefables y desconocidas, y sebreexisten sólo en aquellos ángeles que se hicieron dignos de ser y estar por encima de la gnosis angelical; (Tales cosas no están al alcance de ningún entendimiento ni aun siquiera de los mismos ángeles, excepto algunos de entre ellos que de modo misterioso lo han merecido.)

Con estas uniones los nus divinizados unidos a imitación angelical, a la medida de lo posible, (porque este tipo de uniones de los nus divinizados por la divina luz increada se hace durante el cese de toda energía creada del nus), una vez que se han prescindido de todo ser y cosas, salmean y alaban adecuadamente esta luz (increada), porque son iluminados realmente y sobrenaturalmente por la bienaventurada unión/unción con esta luz y son enseñados descubriendo que, por una parte, esta luz increada de Dios es la causa de todos los seres, pero por otra parte, el mismo no es el ser, ya que transciende supraesencialmente todo ser;

Por tanto, la teárquica supraesencialidad, lo que sea la supraexistencial suprabondad, nadie de los amantes de la Verdad que se encuentra por encima de toda verdad le tributará homenaje como logos o potencia ni como nus o vida o esencia; sino que debemos psalmodearla y alabarla de modo extraordinario privada de todo hábito, movimiento, vida, fantasía, opinión, nombre, logos, mente o intelecto, comprensión, esencia, posición, estado, fundamento, unión, fin, inmensidad, o sea, todo lo que es ser o existencia (creada)14.

(14. Es decir, no debemos atribuir cualidades positivas a la divina tearquía, sino negativas. No decir lo que tiene sino lo que no tiene. Pero esto también al principio, porque tal como se explica más abajo, bajo condiciones se permite también la alabanza catafática (positiva).

Sin embargo, como la hipóstasis de la bondad con su propia existencia es causa de todo ser, se debe alabar a esta bondadosa Providencia teárquica por todas las realidades y cosas causadas (o creadas). Porque alrededor de ella y a causa de ella existe todo, ella es antes que todo y todo está dentro de ella, la producción y la hipóstasis (base subsistencial) de todo se debe a que ella existe, y todas cosas y realidades a ella desean, tanto las espirituales y lógicas con conocimiento, como las inferiores sensibles, y las otras con un movimiento vital o con una aptitud congénita.

 

  1. Por tanto, conociendo esto los teólogos15 (15. son los escritores de los textos bíblicos), alaban la Providencia, por una parte, como Anónima (innominable, sin nombre) y por otra parte, con todo nombre. Como Anónima la alaban cuando dicen que la misma tearquía (el mismo Dios) en una de sus teofanías (visiones divinas) donde se apareció simbólicamente reprendió a aquel que le había preguntado: «¿Cuál es tu nombre?»16 (16. fue Jacob en Gén 32,29). Y como si le alejase de cada gnosis de divino nombre, le respondió: “¿Por qué me preguntas el nombre?, incluso esto es admirable” (Jue 13,18. Gén 32,29). ¿O quizá no es realmente admirable este nombre que está sobre todo nombre y por eso Anónimo?, lo que está ciertamente constituido “¡por encima de todo nombre cuando es expresado sea en este siglo, sea en el venidero!” (Ef 1,21).

Por otra parte, alaban la Providencia como poliónima (multinombre), igual que cuando se refieren a ella cuando dice: “YoSoY el Ων On ser o existencia” “la vida” “la luz”, “ el Dios”, “la Verdad”; e igual cuando los teósofos alaban al Causante de todo de modo poliónimo (multinombre) en relación con sus efectos (causados o creaciones) como Bondad, como Bueno, como  Sabio, como Amado, como Dios de dioses, como Señor de los señores, como Santo de los santos, como Eterno, como Ser o el que siempre Es, como Autor de los siglos, como Donador de la vida, como Sofía-Sabiduría, como Nus, como Logos, como Conocedor, como Poseedor en grado supremo de todos los tesoros de la gnosis, como Dínamis (potencia y energía), como Rey de reyes, como Anciano de los días, como Juventud eterna e inmutable, como Sotiría (redención, sanación y salvación), como Justicia, como Santificación, como Redención», el Superior a todo tamaño y dimensión y también como suave brisa.

Dicen también que Él está en nuestros nus (espíritus), en las psiques-almas, en los cuerpos, en el Cielo y en la tierra, y también permanece siempre idéntico a sí mismo», a la vez que está dentro, sobre y alrededor del universo, por encima de los cielos, Supraesencia, Sol, Estrella, Fuego, Agua, Viento, Nube, Piedra angular, Roca, todos los seres y ninguno de los seres o realidades17. (17. Todos estos nombres están tomados principalmente del Nuevo Testamento y del Antiguo)

 

  1. Así, pues, a Aquel que es causa de todo y se encuentra por encima de todo, le cuadra a la vez el anonimato y todos los nombres de los seres, para que sea exactamente Realeza de todos y alrededor de Ella está todo, dependiendo de Ella como causa, principio y fin, o según el logos de la Escritura: “para que sea todo en todos” (1Cor 15,28); y que sea alabado y adorado verdaderamente como Fundador del todo e iniciador, conservador y perfeccionador, morada y guardián, y también como regresivo a sí mismo, y sobre todo unitariamente, irreprensiblemente y transcendentalmente.

Porque la Bondad con Supranombre no sólo es la causa de coordinación, vitalización o de vida y perfeccionamiento de modo que de una o de otra providencia tomar el nombre y llamarse así, sino que desde antes ha contenido de manera simple e ilimitada todos los seres en sí con sus perfectísimas bondades de la una providencia y causa de todo, y es alabada armónicamente y es llamada a base de nombres de todos los seres.

 

  1. Por lo demás, los teólogos no aceptan sólo estos nombres divinos, que son derivados de providencias generales o parciales o de las cosas providenciales (18), sino que algunas veces la suprailuminada y supranominada Bondad, la dan el nombre a base de las divinas visiones o fenómenos que han alumbrado a los iniciados o a los profetas en los templos o en alguna otra parte (19), según las distintas causas y las muchas fuerzas de ella.

(18. “providencias” son las energías benefactoras y “providenciales” y los seres son que las reciben).

(19. se refiere a las visiones de los profetas Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel etc.)

La circunden y la atribuyen con formas y figuras humanas, o ígneas (ardientes) o eléctricas, y también la atribuyen ojos y orejas, cabellos y rostros, manos y espaldas, alas y brazos, dorsos y pies; también la construyen coronas y tronos, cálices y recipientes de vino y algunos otros símbolos20, sobre los cuales describiremos lo mejor posible en la Teología Simbólica.

(20. estas cosas se encuentran en la Escritura, y principalmente en el Antiguo Testamento).

Pero ahora, recopilando de los logos de las Escrituras las cosas y realidades que son para este tema y utilizando como canon o regla dichos logos y apuntando hacia estas cosas, pasemos al desarrollo de los nombres divinos, y, tal como siempre nos enseña la ley jerárquica en toda la teología, fijémonos estrictamente con la diania (mente, intelecto, o cerebro) divinizada en las divinas zeorías (contemplaciones espirituales divinas), ofreciendo nuestros oídos puros, sencillos y santificados para escuchar las explicaciones de los divinos nombres, conforme la divina Parádosi-Tradición, colocando las cosas santas para los santos, protegiéndolas y evitando que sean objeto de burla y de irrisión por parte de los no iniciados; o más bien exonerando a ellos mismos, si es que existen este tipo de seres humanos, de esta guerra sacrílega.

Por tanto tú, oh Timoteo bueno, tienes el deber de guardar estos mandamientos de acuerdo con la enseñanza sagrada (1Tim 6,20), y no debes expresar y presentar las realidades y cosas divinas a los no iniciados.

Por cuanto a mí toca, concédame Dios a alabar dignamente de modo divino (o tal y como Dios manda), los bondadosos nombres de la inalterable e innominable Deidad y no quite de mi boca el logos de la verdad.

 

CAPÍTULO 2: Sobre teología unificada y discernida, y sobre cuál es la divina unión y la distinción o discernimiento.

 

  1. La Autobondad1 es psalmodiada o cantada en himnos por las Sagradas Escrituras definiendo y revelando/apocaliptando lo qué es en su plena existencia la tearquía (principio divino, deidad/divinidad). ¿De qué otro modo podemos aprender por la teología divina cuando nos dice que la tearquía hablando de sí misma, ella misma nos enseñó? «¿Por qué me preguntas sobre lo bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios» (Mt 18,17). (1La bondad por sí misma, la absoluta bondad, la idea de la bondad)

Sobre esto he tratado en otra obra, y demostré que en las Sagradas Escrituras se emplean y se cantan en himnos siempre los nombres dignos de Dios para referirse a la Deidad, no separadamente según su las hipóstasis, sino para la deidad total, plena y entera; y todas estas nominaciones divinas se atribuyen indivisiblemente, absolutamente, sin observación de diferencia alguna, universalmente, en plenitud de la Deidad/Divinidad perfecta en todo.

Efectivamente, como ya indiqué en las Representaciones teológicas, blasfema el que niega cualquiera de estos nombres que se han dicho  sobre la Deidad en todo su ser. Sería una profanación atreverse a dividir la supra-unidad, una y simple, que todo lo trasciende.

Por tanto, recalcaremos que estos nombres deben entenderse con relación a toda la Deidad. De hecho, el mismo Logos genio y bondad, dijo: “Yo soy bondadoso” (Mt 20,15); y un profeta, divinamente inspirado, alaba también al “Espíritu bondadoso” (Sal 142,10). Lo mismo ha de entenderse del “YoSoY el Ων On, el Ser o Existente” (Ex 3,14). Si uno no acepta que esto se refiere a toda la deidad sino que se esfuerza en describir sólo una parte de la Deidad, ¿cómo podría entenderse lo siguiente: «Esto dice el que es y el que era y el que siempre viene y ha de venir, el Todopoderoso-Pantocrátor» (Apoc 1,4) y «Tú siempre eres el mismo» (Sal 101,28), y «el Espíritu de la verdad, lo ον (on) que procede del Padre” (Jn 15,26)?. Y si no se admite que toda la Deidad en su conjunto es vida, ¿qué podrá haber de verdad en el logos que nos dijo: «como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo, a los que quiere, les vivifica y les da la vida» (Jn 5,21), o esto: «el Espíritu es el que vivifica y da vida» (Jn 6,64)? Además, el que también el señorío o potestad del todo tiene toda la deidad, es totalmente cierto sobre la deidad paternal y filial; porque el nombre Kirios/Señor se atribuye al Padre y al Hijo en tantos puntos de la teología (las Escrituras), de modo que creo que no se puede dudar; pero se dice también que “el Señor igualmente Espíritu es” (2Cor 2,17).

Además la “Bondad y la «Sabiduría», se atribuyen en la Deidad entera; igualmente también las Escrituras Sagradas alaban en himnos cortos la tearquía/deidad entera con los términos «luz», «poder deificante», «causa» y otros, propios de la divina alabanza, como cuando dicen: «Todo viene de Dios» (1Cor 11,12), más concretamente: “Porque en Él y por Él fueron hechas todas las cosas y todo subsiste en Él” (Jn 6,3), también: “Porque de él y para él se han creado todas las cosas y por él son gobernadas y aspiran a la doxa-gloria de su santo nombre” (Rom 11, 36), y “enviarás a tu Espíritu y serán creadas/formadas” (Sal 103,30).

El mismo Logos divino estas cosas las resume en estos términos: “Yo y el Padre somos uno, una misma cosa” (Jn 10,30) y “todo cuanto tiene el Padre es mío” (Jn 16, 15), y “todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío” (Jn 17,10). Digamos una vez más que cuanto tienen en común con el Padre, el mismo Hijo lo atribuye igualmente al teárquico Espíritu Santo, como realidad común y unida, es decir, las energías divinas (increadas), el santo respeto, el principio creador inextinguible y la distribución de dones, regalos propios del Espíritu de la bondad infinita.

Y creo que nadie de los que se han educado ortodoxamente en las Santas Escrituras no podrá menos de reconocer y contradecir esto, es decir, que todas las cosas divinas pertenecen a la deidad o tearquía entera según el divino logos perfeccionador. Por tanto, ya que en otro lugar he demostrado y analizado estas verdades, con base las Santas Escrituras, brevemente y fragmentariamente y en otra parte ampliamente, se debe quedar claro que los nombres divinos de que tratamos se atribuyen a la Deidad en su plenitud.

 

  1. Si alguien objetare que por estos logos se crea cierta confusión en las distinciones correspondientes a la deidad, me parece que le sería imposible probar su propio razonamiento. Porque, si tal persona rechazare los logos de la Sagrada Escritura, estaría muy lejos de nuestra filosofía4 y manera de pensar. (4 Discierne entre nuestra filosofía humana y la teosofía o sabiduría divina de las Escrituras). Y si no le importare nada la sabiduría divina de las Santas Escrituras, ¿por qué nos vamos a preocupar de instruirle en la ciencia teológica? Si, al contrario, tal persona presta atención a la verdad de las Escrituras, apoyándonos en esta misma norma y luz, con toda diligencia le explicaré, en cuanto me sea posible, que la teología ciertamente presenta unos nombres divinos unidos5 y otros discernidos; (5 se refiere a la teología o nombres sobre el Uno o Mónada). Por tanto, no es lícito dividir lo unido ni confundir lo discernido, sino que, guiados por la enseñanza recibida de la teología6 (6 se entiende siempre de las Santas Escrituras), debemos, a medida de lo posible elevar nuestra mirada a los divinos resplandores. Porque, ya que hemos recibido de allí las divinas apocalipsis/revelaciones, como el mejor canon de la verdad, vamos a salvaguardar en nuestro interior el contenido de los textos, sin añadir ni quitar ni cambiar nada, protegidos a la fortaleza de las Santas Escrituras y protegiendo los textos, de allí sacaremos fuerzas para defendernos y protegernos.

 

  1. Por tanto, los nombres unificadores y comunes pertenecen a toda la Deidad, como he demostrado copiosamente en las Representaciones Teológicas a la luz de las Santas Escrituras, por lo cual, decimos que la Deidad es más que buena, más que divina, supraesencial, más que viviente, más que sabia, y le atribuimos generalmente nombres que pertenecen a la categoría de la vía por sustracción transcedental7; (7 dos tipos de nombres unificadores existen sobre Dios: los transcendentales que por regla general llevan el prefijo υπερ iper supra o súper, y los causales que se forman según las energías (increadas) creativas; entre esto están los sustractivos transcedentales, que se forman con el alfa a sustractivo, por ejemplo, ά‐κτιστο áktisto increado, ά‐θάνατο a-zánato in-mortal, etc.), pero junto con estos nombres también todos los etiológicos/causativos como Bien, Hermosura, Ser, Fuente de vida, Sabiduría y cuantos nombres toma la Causa de todos los bienes por sus donaciones bondadosas.

Efectivamente los nombres discernidos son el nombre supraesencial del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, en los cuales no cabe ninguna inversión8 o cualquier cosa común, (8 por ejemplo, el que el Padre es Dios no se puede invertir y decir que Dios es Padre).

Además de esto, también la hipóstasis de Jesús perfecta e inalterable es discernida según lo hecho hombre o lo humano y todos los misterios sustanciales que conectan con la filantropía del encarnado.

 

  1. Creo que debemos tomar las cosas desde el principio y ahondar más en la explicación del modo de la divina unidad y distinción o discernimiento, de modo que toda nuestra exposición se haga clara, evitando la variación y la confusión, y dejar esto claro y limpio, en cuanto sea posible, y podamos hablar en adelante con distinción, propiedad y orden sobre estos temas. Como he dicho realmente en otro lugar también, los ιερομύστες ieromistes santos maestros místicos de nuestra tradición teológica, llaman unidades divinas por una parte, las realidades secretas e incomunicables las tesis o posiciones transcendentales de la estabilidad o permanencia de la unidad suprainefable y supraincognoscible; y por otra parte, llaman discernimientos o distinciones las energías (increadas), las operaciones bondadosas y las manifestaciones de la tearquía o divinidad.

Y dicen, siguiendo las Santas Escrituras, que sobre la referida unidad como también del discernimiento o distinción, de que hay como atributos característicos unicidades y distinciones o discernimientos especiales. Por ejemplo, sobre la unidad divina supraesencial, hacen propios de la indivisible Trinidad los siguientes atributos unitarios y comunes: Existencia supraesencial, Deidad supradivina, Bondad suprabondadosa, Supraidentidad por encima de toda propiedad individual, Unidad superior a cualquier principio de unidad, es lo indecible y lo polífono, la agnosía/desconocimiento de todo cuanto se pueda conocer y lo todocomprendido o todoconocido9, tesis-posición total, morada y fundamento, si se puede decir esto de las Hipostasis/Personas divinas, que son fuente de unicidad por cuanto están, sin que se confundan las propias diferencias supraesencialmente unidas en un todo. (9 Agnosía de la Trinidad existe sobre la sencillez o simplicidad de Dios, y lo todoconocido/comprendido según sus donaciones o providencias).

Usando un ejemplo familiar y visible a los ojos, sucede lo mismo que la luz de varias lámparas que se encuentran en una casa; las luces se compenetran a la vez que cada una permanece distinta. Hay distinción/discernimiento en la unidad y unidad en la distinción/discernimiento. Aunque realmente haya muchas lámparas en la casa, una sola es la luz, sin diferencia; todas ellas producen un solo resplandor. Nadie, creo yo, puede separar una de otra la luz de aquellas lámparas extrayéndola del aire que contiene la de todas. Ni puede ver la luz de una sin ver la de las otras, pues todas están igualmente mezcladas a la vez que cada una conserva su plena distinción.

Pero si alguien saca una lámpara de la casa, juntamente saldrá toda su propia luz, sin llevarse nada de las otras lámparas ni dejarles nada de la luz propia. Porque, como dije, la fusión de aquellas luces era total y perfecta, sin que por ello hubiese desaparecido la propia individualidad ni se diera la menor confusión. Y estas cosas suceden cuando la luz está en cuerpo al aire y se conecta con el elemento material, es decir, el fuego. Así sostenemos que se ha supra-fundamentado también la unión supraesencial; no es sólo sobre las uniones corporales, sino también entre las uniones de las psiques y de los nus (espíritus), las uniones que tienen sobrenaturalmente todas las luces divinas y celestes según la participación a la unidad trascendente, en proporción a la capacidad de los participantes.

 

  1. Pero en las teologías sobre la supraesencia, la distinción o discernimiento, como he dicho, no consiste solamente en que cada una de las Hipostasis/Personas, principio de unidad, subsiste y se ha consolidado sin mezcla ni confusión en la misma Unidad; pero también el que las cualidades o atributos no se invierten entre sí, y en efecto, la única fuente de la deidad supraesencial es el Padre, mientras que el Padre no es Hijo ni el Hijo es Padre. Los himnos10 guardan piadosamente las cualidades propias separadas para cada una de las hipostasis divinas. (10 son las formulaciones y los logos sobre Dios). Por tanto, estas son las uniones y distinciones o discernimientos que corresponden en aquella inefable unidad e hipóstasis.

Por otra parte, si es verdad que la progresión11 de modo bondadoso de la divina unidad es la divina distinción o discernimiento, mientras que por bondad divina se acrecienta y se aumenta supraunificadamente, en todo caso las transmisiones incontenibles e intercomunicables están unidas según la divina distinción o discernimiento; es decir, las donaciones (o dones) esenciales, las vivificaciones, las sapienciales y las otras donaciones de la Bondad que es la Causa de todo; durante las cuales empezando por las participaciones y los participados, son alabados los bienes (o las donaciones) sin ser partidos o fragmentados.

(11 Progresión de la divina unidad es el trayecto del Uno, del divino hacia la apocálipsis/revelación, la creación y la providencia, donación o asistencia.

12 participados sin ser partidos o fragmentados son las divinas, y participantes son los nus y las psiques, y participaciones son las donaciones, las energías increadas).

Además también esto es común, unido y uno en la deidad entera, el que toda ella es participada por cada participante entera y no parcialmente o en parte fragmentada. Como sucede con los rayos de una circunferencia que participan del punto central, en plenitud, todos y cada uno; y como sucede con la marca de un sello que todas y cada una de las figuras marcadas son idénticas totalmente, no en parte, al sello original o arquetipo, pero ninguna de las partes del sello contiene entera y auténticamente la marca del sello. Pero la Deidad, Causa de todo ser, supera infinitamente estos ejemplos. Es in-participable. Sus participantes no tienen punto de contacto ni mezcla alguna con la Deidad, que todo lo trasciende.

 

  1. Pero podría alguno decir que, el sello no está todo y el mismo en cada figura. Respondo: no es falta del sello, el cual se transmite con toda integridad en cada figura; la desigualdad de las reproducciones con el original depende de la diversidad del material en que se imprime el sello. Por ejemplo, si son materias blandas, fáciles de impresionar, lisas y limpias, no refractarias ni duras, no fluidas ni inconsistentes, entonces la impresión resultará pura, clara y durable. Pero si fuere deficiente el material receptor y le falta algo de las cualidades que hemos referido, ésta sería la causa de que la figura resultase menos marcada y clara y de que sobreviniesen todos aquellos defectos e imperfecciones que se provocan y ocurren por ineptitud de los participantes.

El caso de la acción divina de forma bondadosa hacia nosotros es discernido y distinto, es decir, el que el Logos (increado) supraesencial se esencializó verdaderamente e íntegramente según nuestra naturaleza  (asumió verdaderamente e íntegramente nuestra condición humana), actuó y sufrió divinamente todo lo común y propio de la naturaleza humana. Realmente esta realización no pertenece al Padre ni al Espíritu Santo, al no ser que uno tome las cosas por el aspecto que el inalterable o inmutable con su encarnación operó como Dios y como Dios Logos (increado) de acuerdo con la energía increada, transcendente e inefable de Dios. Así queda claro que en nuestro estudio procedemos a unir y discernir las divinas realidades o propiedades con el logos, según estas cualidades o realidades son unidas y discernidas.

  1. Pero las causas de modo divinas que hemos encontrado a la luz de las Santas Escrituras sobre estas uniones y discernimientos, las hemos expuesto en las “Representaciones Teológicas”, donde las tratamos cada una por separado conforme a las propiedades de la naturaleza divina. Allí explicamos y analizamos según el logos verdadero, por una parte, algunas de esas causas con sólidas razones, con serenidad y nus esclarecido por la luz de las Santas Escrituras, por otra parte, otras las hemos seguido según la parádosi-tradición divina, aproximándonos y tocando en estos misterios sobre o por encima de toda energía y operación del nus14. (14. Se trata de nuevo de la aproximación doble, la catafática y la apofática, la lógica y la mística).

La verdad es que las realidades divinas, las que se nos manifiestan, sólo por vía de participación se nos hacen conocidas. Lo que son en sí, en su fuente y fundamento, escapa al alcance del entendimiento del nus y de toda esencia y gnosis. Por ejemplo, cuando la arcanidad (incógnita y enigmatidad) supraesencial la llamamos Dios, Vida, Ser, Luz, Logos, nuestro entendimiento no capta más que las dinamis (potencias y energías) deíficas, vivificantes, causas de ser y saber, que dimanan de la arcanidad hacia nosotros;

Pero la misma arcanidad (incógnita y enigmatidad) supraesencial la aproximamos por el abandono de toda operación intelectual y espiritual del nus, sin ver ninguna zéosis o vida o esencia capaz de igualarse a la Causa que está alejada de todas las cosas trascendentales y que trasciende absolutamente todo ser. Sabemos además, por las Sagradas Escrituras, que el Padre es Deidad manantial16; el Jesús y el Espíritu son, valga la expresión, brotes de la Deidad generante, un tipo de brotes/flores y luces trascendentes. Nosotros, por nuestra parte, no podemos ni decir ni entender cómo se hace todo eso. (16. Cualidades o atributos de creaciones que preexisten en esperma o semilla a sus causas).

 

  1. Pero toda la dinami (fuerza y energía) y operación intelectual y espiritual de nuestro nus llega sólo hasta el punto de entender que nos ha sido concedido tanto a nosotros como a los poderes supracelestes participar de la paternidad y filiación divina. Así nos lo otorga el supraeminente origen de toda paternidad y filiación. Por eso, todos los nus divinizados se constituyen y se llaman «dioses», «hijos de Dios», «padres de dioses», en el sentido que este tipo de paternidad y filiación se realiza espiritualmente, es decir, incorpóreamente, inmaterialmente e inteligiblemente, ya que el original Espíritu divino está instalado por encima de toda inmaterialidad y filiación, en cambio, el Padre y el Hijo por su trascendencia están asimismo más allá de cualquier otra paternidad y filiación divinas. En realidad, no hay perfecta y absoluta semejanza entre causa y efectos. Estos llevan consigo la impronta de sus orígenes solamente en cuanto pueden, mientras que las causas, independientes de los efectos o causados, los trascienden por su propia naturaleza de principio.

Y por utilizar algunos ejemplos familiares, decimos que los placeres/gozos y los sufrimientos son los creadores de nuestro gozar y sufrir, pero en realidad los placeres/gozos y los sufrimientos ni gozan ni sufren. Asimismo el fuego calienta y quema, pero no decimos que el fuego recibe calor y fuego. Y si alguno dijere que la autovida vive o que la auto-luz es iluminada, no hablaría correctamente, a mi juicio, a no ser que tales expresiones tengan sentido diferente, queriendo decir que en realidad los elementos de los causados o efectos están contenidos y preexisten en las causas en grado transcendental y esencial16. (16. Las propiedades o cualidades de las creaciones preexisten en esperma o semilla en sus causas.)

 

  1. Pero también a la verdad más clara de toda la teología, es decir, la encarnación, creación y nacimiento de Jesús según lo humano, es inexplicable y desconocido a cada nus, incluso al superior de todos los ángeles. Y el que Jesús decidiera hacerse hombre esto lo hemos recibido de manera mística o apocalíptica. No hay manera de que entendamos cómo haya podido hacerse hombre de sangre virginal por otra ley diferente de la natural; y no comprendemos cómo pudo andar sobre las aguas, materia líquida, fluida, sin mojarse los pies ni hundirse por el peso del cuerpo, y en general, no comprendemos todas las cosas que se refieren a la fisiología sobrenatural de Jesús.

Sobre estas cosas hemos dicho ya bastante en otro lugar, y mi famoso maestro  (Ierotheo) las ha alabado en himnos maravillosamente en sus Elementos Teológicos, doctrina que, en parte, tomó de otros santos teólogos o de la sagrada tradición y en parte por largo y concienzudo estudio de las Sagradas Escrituras, después de mucha ascesis (ejercicio espiritual) sobre estas cosas o por alguna inspiración e intuición divina, ya que no sólo aprendió sino que sufrió, experimentó las realidades y cosas divinas y disfrutaba de cierta connaturalidad con estos temas, si me es lícito hablar así, identificándose interiormente con ellos19. Así pudo perfeccionarse en aquella unidad/unión y fe mística que no se alcanza por el estudio. (19 La fe se aprende, y la unión se sufre, se realiza; pero las dos Ierotheo las adquirió de modo místico y sin ser enseñado por alguien).

Y para presentar en pocas palabras las numerosas y preciosísimas contemplaciones y expectaciones espirituales de aquella diania (mente inteligente, intelecto genial) magnífica, véase lo que dice de Jesús en los “Elementos Teológicos”. (20. El párrafo siguiente es del tratado sobre “Elementos Teológicos”)

 

  1. Tomado de los “Elemento Teológicos” del santísimo Hieroteo: “La divinidad/deidad de Jesús es causa que todo lo perfecciona, y conserva las partes en tal armonía con el todo que ni es parte ni es todo, siendo al mismo tiempo las dos cosas: todo y parte. Dentro de su total unidad contiene de modo eminente y por anticipación el todo y las partes. Tal perfección está en los imperfectos como fuente de perfección. Está también en los perfectos, pero como trascendente y anterior a su perfección de ellos. Es forma informante de cuanto carece de forma, pues es su principio formal. Es también la forma trascendente en lo que ya está formado. Es ser que está sobre todo ser sin que nada lo alcance. Supraesencia de toda esencia. Es límite de todo, principio y cauce, pero está por encima de todo principio y orden. Es la medida de todas las cosas. Es eternidad que trasciende y es anterior a la eternidad. Es abundancia donde hay escasez, y sobreabundancia donde no falta nada. Indescriptible, inefable; trasciende todo nus e inteligencia, toda vida, todo ser. Maravillosamente posee toda maravilla y trasciende todo lo trascendente. Por amor a nosotros ha descendido a nuestro nivel y se ha hecho una criatura, Aquel que es supraesencial a la idea de Dios se ha hecho hombre (alabemos con plena alabanza esta verdad, que no alcanzamos ni a expresar ni pensar). En esta condición humana permanece siendo lo que es: admirable y supraesencial. Se hizo igual a nosotros sin dejar de ser nada de lo que era. Nada disminuye su plena grandeza por la inefable kenosis (vaciamiento) de sí mismo21; (21 “sino que se despojó y se vació a sí mismo y solo empequeñeció provisionalmente su infinita e increada doxa-gloria de su deidad, y tomó la naturaleza de siervo, haciéndose semejante a los hombres” Fil 2,7). Y esto es lo más admirable: siendo hombre como nosotros, fue siempre maravilloso y supraesencia de nuestra esencia. Todo lo nuestro estaba en Él de modo eminente, y en Él nos sobrepasamos a nosotros mismos.

 

  1. De esto ya es bastante. Continuemos ahora explicando en cuanto nos sea posible, los nombres comunes, unidos y propios de la divina distinción/discernimiento. Comencemos definiendo claramente las «distinciones/discernimientos divinos,» que, como ya hemos indicado, son irradiaciones y progresiones bondadosas de la Tearquía (Deidad). Esta Mónada se entrega y se regala desbordándose, de modo que todos los seres participen de todos sus bienes y bondad; se prodiga y multiplica unificadamente a todos sin dejar de ser unidad.

Por tanto, como el Dios es ser supraesencial, mientras que por otra parte decimos que regala la existencia a los seres, se dice que el Ser único se multiplica por la creación de nuevos y muchos seres, mientras que permanece como Ser único y uno durante la multiplicación, unido y pleno en las emanaciones o progresiones y perfecto en la distinción/discernimiento, a causa de ser supraesencialmente alejado de todos los seres, y causa de su modo unificado de producción de todos y del irreducible derramamiento de sus irreducibles transmisiones.

Pero, mientras que es uno solo, cuando transmite de el uno al todo, a cada parte y a la multitud, es también ser supraesencial, uno solo, no es parte de una multitud ni conjunto de partes, y así ni uno alejado de estos, en tal sentido no se dice uno ni parte de la unidad, es uno de manera completamente distinta de los demás seres. Trasciende. Es multiplicidad indivisible, plenitud donde no cabe nada más, que produce, perfecciona y preserva todo y toda unidad y multiplicidad. También porque parecería, además de haber una multiplicación de dioses por la zéosis/divinización de las psiques-almas, cuya participación de Dios las hace semejantes a Él, pero, en realidad, Dios es el Arquetipo, el Único que vive supraesencialmente, sin dividirse en cada uno ni confundirse con el conjunto mientras que se da a todos y mora en cada uno según cada cual puede recibirle.

En esta realidad maravillosa pensaba y comprendía supragenialmente, aquel gran maestro, luz del mundo, el que introdujo a mi maestro y a mí en esta divina Luz (increada), inspirado por Dios, (el apóstol Pablo era instructor/maestro de san Dionisio y san Ierotheo), dice en sus sagrados escritos: Porque aunque algunos se imaginan que hay muchos llamados dioses, tanto en el cielo como en la tierra, y en ese sentido hay muchas divinidades falsas y muchos señores en la tierra, y estos son los malignos y astutos espíritus, los demonios, sin embargo para nosotros los Cristianos hay un solo Dios, el Padre, del que proceden todas las cosas y por el que hemos sido creados; y un solo Señor, Jesús Cristo, por quien se hicieron todas las cosas, y por el que también nosotros hemos nacido y renacido espiritualmente” (1Cor 8, 5-6). Porque, en las realidades divinas, las uniones prevalecen sobre las distinciones, y a pesar de esto permanecen unidas también después de la intransmisible y unificada distinción/discernimiento del Uno.

Estas distinciones (o discernimientos) comunes y unidas del total de la deidad, es decir, las progresiones bondadosas de la deidad, procuremos ahora alabar en himnos, en cuanto nos sea posible, y para ello me valdré de los divinos nombres que nos revelan las Santas Escrituras. Pero, como ya he dicho, que quede claro: cualquier nombre correspondiente a las personas/hipostasis divinas, aun cuando se atribuya a una sola de ellas, deberá entenderse toda la Deidad sin distinción22 (22 Las cualidades o atributos de las hipostasis de la Trinidad son comunes, igual que las energías increadas)

 

CAPÍTULO 3: El poder de la oración. Sobre san Hieroteo, la piedad y sus escritos teológicos.

 

  1. Ahora, si te parece bien, examinaremos el primer nombre perfecto «Bondad» que expresa perfectamente y apocalípticamente todas las progresiones (energías increadas) de Dios. Primeramente invoquemos la Trinidad, fuente del bien o suprabondad y muy superior a toda bondad o todo lo bueno que apocalipta/revela todas sus providencias o donaciones. Porque a ella, ante todo, debemos aproximarnos, por las oraciones, como principio de bondad que es, y acercándonos más a ella, instruirnos en los más preciosos dones o donaciones que están colocados alrededor de ella. Porque ella está presente en todo ser, pero no todos están presentes en ella. Pero cuando la invocamos con santas oraciones, con mente y nus (espíritu) no turbios sino serenos, y dispuestos para la unión divina, entonces también nosotros estamos presentes en Ella1. Porque la Bondad no está en un sitio de manera que pueda cambiar de lugar y ausentar de uno yéndose de una parte a otra o de uno a otro. Pero por otra parte si decimos que la Bondad está presente en todos los seres, esto se distancia de su infinitud, que excede y contiene todo. (1 Como se dice al final de este párrafo, la oración a nosotros nos eleva a Dios, no baja a Dios en nosotros).

Intentemos, pues, a elevarnos en oraciones hacia las cimas más sublimes de las divinas y bondadosas causas. Entonces sucederá lo que sucede en el caso de una cadena multi-luminosa que está colgada en la cima celeste y baja hasta nosotros, y si nosotros al cogerla con una y otra mano hacia adelante, tendríamos la impresión de traerla y bajar hacia nosotros aquella que está presente arriba y abajo, pero en realidad, no nos la acercaríamos, sino que subiríamos nosotros hasta los más altos resplandores de los rayos luminosos.

O lo que sucede en el caso estaríamos en un barco agarrándonos a las maromas que alguien nos arroja desde alguna roca para auxiliarnos, la roca no vendría a nosotros, en realidad nos acercaríamos con la embarcación hasta la roca.

Otro ejemplo: sucede cuando uno que está en un barco choca contra la roca en el mar; el pedregal que está en la playa queda fijo e inmóvil mientras que el barco se aleja, tanto más alejado cuanto más fuerte sea el choque.

Por eso debemos, pues, ante todo, comenzar orando, especialmente antes de comenzar la teología, no para atraernos la dinamis (poder y energía) de Dios, que está presente en todas partes sin limitarse a ninguna, sino que lo hacemos para entregarnos a nosotros mismos en ella y unirnos con ella a Dios mediante las reflexiones, oraciones e invocaciones divinas.

 

  1. Tal vez sea digno también aquí una explicación sobre el hecho de que nuestro excelente maestro y guía Hieroteo, habiendo coleccionado súper-genialmente los “Elementos Teológicos”, nosotros, como si aquellos no hubieran sido suficientes, junto con el presente tratado teológico, hemos escrito también otros.

Indudablemente, si él hubiese decidido a abordar y a presentar todos los temas teológicos y si hubiese desarrollado detalladamente la totalidad de la teología, nosotros no hubiéramos tenido la insensata osadía de creernos capaces de penetrar contemplativamente y comprender mejor que él en estos temas teológicos o teologías; o esforzarnos en vano a repetir las mismas cosas, y además, ser injustos a nuestro maestro y amigo mi principal maestro después de San Pablo que nosotros de sus logos y escritos hemos sido instruidos y enseñados, apropiando para nosotros mismos la gloriosa zeoría contemplación espiritual y la interpretación/hermenéutica.

En realidad, san Pablo, enseñando auténticamente las realidades y cosas divinas, nos ha entregado unos términos cortos y concisos que cada uno contenía muchos conceptos3, pidiendo a nosotros y a otros como nosotros como maestros e instructores de psiques-almas aprendices, a la medida de lo posible desarrollarlos y analizarlos a medida de nuestro logos (y capacidad intelectual), aquellas formulaciones y terminologías sinópticas y uniformes de la grandeza del genio de aquel gran hombre (es decir, de Pablo). Además tú mismo nos has exhortado muchas veces a que hagamos esta operación remitiéndonos al libro de Hieroteo, por juzgarlo de un valor excelente. Por esta razón nosotros le reconocemos como maestro de las perfectas y maduras dianias (mentes, intelectos, genios), distinguiéndole para satisfacción de aquellos que están por encima de muchos, apreciando sus escritos como los segundos más importantes después de las Sagradas Escrituras, adecuados para los hombres de CristoDios; pero a los hombres de nuestra orden nos proponemos a enseñar lo mejor que podamos las realidades divinas según nuestra capacidad y a nivel de nuestros semejantes. Porque, si el alimento sólido es adecuado para los perfectos, ¿cuánta no será la perfección que se requiere a nosotros para alimentar a otros?

Correctamente, pues, sostenemos y decimos que para la inmediata contemplación/expectación de las inteligibles Sagradas Escrituras y la bien breve y concisa enseñanza de ellas, es necesaria dínami (fuerza y energía) superior, en cambio la gnosis/conocimiento y el aprendizaje de los logos preliminares que conducen a esta altura conviene a profesores y alumnos de grados inferiores (sean ya iniciados o todavía principiantes).

Nosotros desde luego hemos conservado también con mucho esmero también esto; es decir, las cosas que se han aclarado claramente por el mismo divino guía y maestro nuestro, evitando repetir o reinterpretar lo que nos interpretó y explicó al tratar algún punto de las Escrituras que él hizo.

Además, como tú sabes, nosotros, él y muchos de nuestros jerarcas de inspiración divina, acudimos a ver el cuerpo que dio principio a la vida y había gestado a Dios. Allí estaba Santiago, hermano del Señor y Pedro, el puntal de los teólogos5. Después de verlo, todos estos jerarcas quisieron, cada uno como mejor pudiera, ensalzar y alabar en himnos la Bondad de esta divina fragilidad que se manifestó por la condescendencia del Logos. El maestro, Ieroteo, como sabéis, después de los logos/discursos apostólicos era el primero después de los autores sagrados y aventajaba a todos los que alababan a Dios; en efecto, estaba tan arrobado, tan fuera de sí, vivía del tal manera la comunión con lo que decía sobre las cosas alabadas y cantadas en himnos, que cuantos le oían y veían, cuantos le conocían (o mejor, le desconocían), le consideraban inspirado por el Espíritu para cantar las alabanzas divinas.

Mas ¿para qué contarte todas las maravillas que allí se teologizaron y se dijeron de Dios? Porque, si mal no recuerdo, creo haberte oído a ti mismo parte de las magníficas alabanzas que entonces proclamaron, pues siempre has mostrado especial solicitud por las cosas divinas como para no considerarlas jamás con frivolidad.

  1. Ieroteo se ve por nuestro escritor que pertenece a la orden de los yérontas ancianos sabios iluminados de la Iglesia primitiva que según Irineo se coloca entre los Apóstoles y los obispos.
  2. El escritor da a entender el cuerpo de la Zeotokos durante su dormición. La himnología de la fiesta de la dormición está influenciada por la fraseología de san Dionisio.
  3. En este punto la palabra ʺυμνωδία himnodíaʺ tiene un significado melódico y se refiere a himnos hacia la Zeotoko.

 

  1. Pero dejemos de lado estos misterios divinos que se observaron allí, son inenarrables para muchos y que tú bien conoces, para decir también lo siguiente. Cuando era necesario propagar nuestra fe a muchos, a fin de convencerlos y atraerlos a nuestra sagrada enseñanza, es decir, a la fe cristiana, él al dedicar a esta tarea más tiempo que muchos de los santos maestros, los superaba en experiencia, en pureza de su nus e ingenio, en exactitud de las demostraciones y otros atributos didácticos con tal agudeza en sus razonamientos y tanta diligencia en sus organizaciones, que no osaríamos mirar de frente cara a cara a este sol tan esplendoroso.

De todas formas, nosotros siendo conscientes de nuestras limitaciones, conocemos muy bien que no tenemos capacidad para entender suficientemente las verdades divinas e inteligibles, ni podemos expresar las cosas que se dicen en la teognosía, nos faltan palabras porque son inefables. Estamos tan lejos de poseer el buen conocimiento de la verdad teológica frente de aquellos santos varones, de modo que por devoción y piedad sobrante llegaríamos también al punto de no decir ni hablar nada sobre la divina filosofía, si no tuviésemos la gnosis/conocimiento de que no debemos dejar de lado la gnosis de las divinas realidades que están a nuestra disposición.

Y en esto nos han convencido no solamente las inclinaciones de nuestros nus-espíritus, que siempre anhelan eróticamente (con amor ardiente) la zeoría contemplación de las cosas supra-geniales; pero también el perfecto mandamiento de las divinas instituciones nos exhorta por una parte, a que evitemos a ocuparnos de las cosas que están por encima de nosotros, porque son superiores de nuestro valor, pero por otra parte, como imposibles de conseguirlas, nos pide que aprendamos continuamente las cosas que nos ha concedido y regalado y con amor compartirlas con los demás. Por tanto, estas exhortaciones siguiéndolas nosotros también sin apartarnos ni acobardarnos ante el intento de buscar, a la medida de lo posible, las realidades divinas, y también para no dejar sin ayuda aquellos que no tienen mayor capacidad contemplativa que nosotros, por eso hemos decidido a escribir esto. Por supuesto que no nos atrevemos a introducir nada nuevo, sino tan solo explicamos y exponemos con claridad y análisis detalladamente algunas cosas y realidades que se han dicho sinópticamente por Ieroteo.

 

CAPÍTULO 4: Sobre la bondad, la luz, el bien, el eros, el éxtasis, el celo, y sobre el mal-kakó que no es ser, ni procede del ser, ni está en los seres.

 

  1. Dejamos pues, esto y pasemos ahora a examinar el nombre de la “bondad” o lo bondadoso αγαθό agazó. Es el nombre por excelencia que prefieren los teólogos para designar la Deidad supradivina y este nombre lo separan de todos, llamando Bondad a la misma subsistencia divina, que por el mero hecho de ser bondad, como bondad esencial extiende la bondad a todos los seres.

Porque, igual que nuestro sol, es sin tener voluntad ni puede pensar,  por el mero hecho de ser lo que es, ilumina todo lo que de alguna manera puede recibir su luz; así también ocurre con la Bondad, el arquetipo transcendental que es superior y se encuentra como a una imagen borrosa por encima del sol, extiende los rayos de su plena Bondad a todos los seres, que reciben según su capacidad.

Gracias a estos rayos de la Bondad han tomado hipóstasis y subsisten todas las esencias inteligibles y espirituales, todo ser, todas las fuerzas y energías, (las esencias inteligibles son superiores a las espirituales, las primeras son nus-espíritus celestes y las segundas nus terrenales). Por ellos existen y poseen vida infinita, inalterable e indestructible, libres de corrupción y muerte, libres de la materia y de la generación; y libres de la inestable, fluida y cada vez distinta alteración, y se entienden y se consideran como sustancias incorpóreas e inmateriales; y como nus-espíritus perciben y entienden de modo superior al de este mundo y por iluminación ven los logos y las razones propias de todos los seres y transmiten sus conocimientos a los seres semejantes y cercanos. Y por la Bondad en que moran es el fundamento de su permanencia, estabilidad, conservación, vigilancia, alimento y la fuente de las bondades. Y al desear la Bondad tienen de ella también el ser y el bien ser y estar, y configurándose con la Bondad, en lo posible, se hacen mejores, y como es ley de Dios, comparten y transmiten con sus inferiores los dones o regalos que recibieron de la Bondad suprema.

 

  1. Por esta Bondad provienen jerárquicamente los órdenes en forma supramundana, en unidades propias, y las relaciones circundantes entre sí sin la menor confusión; la Bondad da poder a los inferiores para elevarse hasta los superiores, y asimismo los superiores descienden al nivel de sus inferiores; diligentemente cuidan de quienes les están confiados, de sus poderes y de sus resoluciones inmutables, permanecen firmísimos sus deseos sobre la Bondad; conservan entre ellos las demás prerrogativas que he descrito en el tratado “Sobre las propiedades y los órdenes de los ángeles”, pero también todo cuanto se refiere a la Jerarquía Celeste, como son las catarsis angélicas, las iluminaciones supramundanas y la consumación de toda perfección entre los ángeles. Todo esto viene de la Causa universal y Fuente de la bondad, por la que se ha regalado en estos también el carácter bondadoso y la capacidad de apocaliptar/revelar la secreta y mística bondad y ser ángeles como potencias anunciantes del silencio divino, los cuales reflejan luces brillantes que interpretan la luz que se encuentra en las impenetrables profundidades y en el interior del santuario.

Pero también en grado inferior a estos santos y venerables nus-espíritus están las psiques-almas y las bondades de ellas, que existen a causa de la suprabondadosa Bondad. El que ellas sean espirituales y tengan la vida sustancial, la misma existencia inmortal en gracia, extendidas hacia las vidas angelicales, y por los ángeles como conductores bondadosos hacia la Bondad la primera de todas las bondades y haciéndose partícipes, según su capacidad, de las iluminaciones que de allí se irradian, y en la medida de sus fuerzas participan de la donación de la Bondad y todas demás cualidades y cosas que hemos descrito en el tratado “Sobre la Psique-Alma”.

Pero si debemos hablar también sobres estas psiques-almas irracionales, los que cruzan los aires y los que andan o se arrastran por la tierra, los que viven en el agua, los anfibios y los que se esconden bajo tierra o en cavernas, en general, a las que tienen psique o vida sensitiva, todas estas, gracias a la misma Bondad reciben psique-alma y vida. De modo semejante, también las plantas tienen de la misma Bondad la vida nutritiva, el movimiento y el crecimiento. Incluso la naturaleza, sin vida ni psique-alma existe gracias a la Bondad y gracias a la Bondad deben las cualidades de su existencia.

 

  1. Puesto que en realidad la Bondad trasciende todo ser natural, sin ser limitada a forma alguna y ofrece forma a lo que no tiene forma. Sólo en la Bondad lo que es sin esencia transciende la esencia y lo que es sin vida transciende la vida y lo sin ser nus transciende la sabiduría; en general, todo demás que existe por la bondad proviene y participa, por lo que de una manera es absoluta superioridad que da forma a las cosas que están sin forma5. (5 En Dios, la bondad suprema, la privación de esencia-usía mundana es trascendencia de la usía-esencia. La a o in privativa coincide con lo trascendental supra). Y si es lícito hablar así, el “no ser” anhela la bondad que trasciende todo ser y de una manera puja por encontrarse y descansar también a la misma bondad que realmente es la bondad supraesencial6 por la reducción/sustracción de todo. (6 Por tanto, el “no ser, lo que no tiene categorías del ser” tiene una entidad, aunque esta es negativa).

 

  1. Pero al ocuparnos de otros temas en el camino de nuestro logos, nos olvidamos de decir que la Bondad es Causa de la cimentación y finalización del universo (es decir, de las dimensiones cósmicas mundanas), de esta esencia que ni mengua, ni aumenta y es totalmente inalterable e inmutable. Es causa también de las cosas que no hacen ruido, por decirlo así, de los movimientos del inmenso sistema celeste y de la orden y armonía astral, de las iluminaciones y fundamentaciones, como también del movimiento complejo de algunas estrellas. Es también causa de la trayectoria circular y vuelta en su sitio de las dos lumbreras que las Escrituras llaman “grandes” (Gen 1,16), que en el punto de su movimiento nos dan a conocer los días y las noches, los meses y los años. Así se determinan, se enumeran, se conjuntan y se contienen los movimientos cíclicos del año y de todo lo que se encuentra dentro en el tiempo.

¿Y qué decir uno sobre esta misma luz solar? Porque la luz procede de la Bondad y es su imagen. Por eso también se alaba con himnos la Bondad con las nominaciones que se refieren a la «Luz», igual que se honra y se alaba al Arquetipo en su imagen-icona9. (La bondad/bien es alabada con el nombre de luz que es su parágogo/derivativo; el arquetipo se presenta con tipo de imagen).

Es decir, la Bondad propia de Dios, plenamente trascendente de toda deidad, invade todo y atraviesa todo, desde las esencias más altas y perfectas hasta las más bajas y postreras y continúa siendo por encima de todo; sobre todo, sin que los más altos lleguen a trascender la divina Bondad ni los más bajos escapen de su dominio, pero ilumina todas las cosas que pueden recibir su luz, las crea y las vivifica, las contiene en su ser y las conduce al perfeccionamiento y es la medida del universo, la eternidad y el principio numérico, el orden y la fuerza cohesiva, la causa y el propósito o fin de todo.

Así exactamente también este sol enorme, espléndido y siempre luciente es la icona/imagen de la divina Bondad, eco mínimo y distante de la Bondad; ilumina todo lo que puede participar y recibir luz y su luz sobrecubre todo sin perder nada de su plenitud, mientras difunde sus rayos fulgurantes a lo alto y a lo bajo, en todo el mundo visible.

Si alguno de los seres no participa de su luz, no es porque ésta sea deficiente en modo alguno o su fuerza iluminadora sea pequeña, sino por los mismos seres que por su incapacidad de recibir la luz no proceden a la participación de la luz (increada);

Porque, sin duda, la luz atraviesa por muchos seres que se encuentran en esta situación e ilumina todos los que se encuentran después de estos y no existe ninguna cosa de las visibles que no llegue con la portentosa fuerza de su resplandor. Es más, interviene también  a la génesis-nacimiento de los cuerpos sensibles, los cuales mueve hacia la vida, los alimenta y los hace crecer, los perfecciona, los purifica y los renueva. La luz es la medida y el número inicial de las épocas, de los días y de todo el tiempo cósmico/mundano creado.

Porque es esta misma luz, aunque entonces era si forma la que, según el santo Moisés, distinguió y definió los tres primeros días10 en el principio según el principio del tiempo terrenal. (10 Gen 1,14 las estrellas fueron creadas al cuarto día, pero la luz como producto de la divina energía increada existía desde el primer día).

Y exactamente tal como la Bondad atrae y hace volver hacia sí todas las cosas y es el principio de unión de las cosas que están dispersas, como deidad primera, inicial y unificadora, y todo tiende hacia ella y la desea como fuente, como principio, como objetivo y centro de unidad.

Y como dicen las Escrituras, por la Bondad han recibido sus existencias todas las cosas y continúan existiendo, porque han sido creadas por la Causa perfecta. En ella todas subsisten, se fundan y perseveran como en un omnipotente receptáculo. Todas las cosas retornan a Dios de la Bondad, tal como cada una retorna a su fin. Todas las cosas lo desean, las espirituales y las lógicas con su capacidad gnóstica/cognoscible; las sensibles por su capacidad sensible o sensación, las dotadas de sensibilidad; las que no sienten y las insensibles por el movimiento innato del instinto vital; y las que carecen de vida y solamente existen con esta habilidad propenden a cierta participación de la existencia del Uno.

Así ocurre también con la luz, según la analogía de la imagen visible de la Bondad, atrae y vuelve hacia sí todas las cosas y los seres, las que se ven, las que se mueven, las que se iluminan, las que se calientan y, en general, todo aquello que es contenido por sus rayos luminosos. Por eso se llama también con el nombre de sol, porque todo lo disperso lo reúne, lo conserva y lo concentra.

Por eso, los seres que sienten buscan la luz para ver, para moverse, para ser iluminados, para calentarse y, en general, para que la luz los conserve conjuntados en su ser. Y por supuesto no sostengo esto como se creía en la Antigüedad, (la idolatría desde la antigüedad era religión), que consideraba al Sol como Dios y autor del universo, y que gobierna con rectitud el mundo que vemos, sino que afirmo que “desde la creación del mundo, las dinamis (poderes y energías) de Dios, se conocen y se ven claramente cuando las entendamos mediante las creaciones, como también su perpetua dinamis y perfección (Rom 1,20).

 

  1. De todo esto se trata en la “Teología simbólica”. Aquí me limito a dar alabanza en himnos el término «luz» inteligible (e increada) como cualidad de la Bondad y explicar que el bondadoso Dios se llama luz inteligible, increada, espiritual e intelectual, porque ilumina todo nus supraceleste con luz inteligible y porque con su luz arroja toda ignorancia y error a las psiques-almas que la han recibido. En todas las psiques transmite esta luz divina, hace la catarsis y purifica los ojos espirituales ahuyentando la bruma de la ignorancia que los envuelve, los remueve, los despierta y abre los párpados cerrados que están bajo el peso de sus tinieblas. Los transmite primero una dosis de resplandor mediano y luego, cuando los ojos se han acomodado a la luz y más la apetecen, les va dando de sí mismo con mayor intensidad y más abundancia, “porque amaron mucho” (Lc 7,47); y después no cesa de estimularlos a avanzar a medida que ellos se esfuerzan por elevar continuamente su mirada hacia las alturas.

 

  1. Se llama «luz inteligible» aquella Bondad/Bien que está sobre toda luz, como manantial de luz y foco desbordante; con su plenitud inunda de luz todo nus-espíritu, sea en este mundo, alrededor del universo o en los cielos, que renueva todas sus fuerzas inteligibles o espirituales que en su inmensidad las contiene todas, por el estar más allá que ellas y por el transcender a todas.

Es ella que, como arquetipo supra-trascendental de la luz, reúne y agrupa en sí misma de modo absoluto toda la potestad de su fuerza iluminadora, ya que la contiene desde principio en grado supra, y es ella la que reúne todas las existencias espirituales y lógicas, constituyéndolas en un conjunto.

Porque igual que la ignorancia es el factor divisor para los que se encuentran en error y engaño, así también la presencia de luz intelectiva es la dinamis (fuerza y energía) que reúne a cuantos son iluminados y los perfecciona, y además los vuelve y los dirige al Ser verdadero; mientras que los aparta de muchos errores, falsas alabanzas y distintas figuras, o, por ser más exacto, las fantasías, y los conduce a una gnosis/conocimiento verdadera, pura y uniforme, llenándolos con una y unificadora luz (increada).

 

  1. Esta Bondad los santos teólogos la describen y la alaban como Hermosa y Hermosura, como Agapi/Amor y Amado, y le dan cualquier otro nombre divino que convenga a esta fuente de amor y plenitud de jaris-gracia (energía increada).

En la Causa que contiene todo en uno no se puede hacer discernimiento entre lo hermoso y la hermosura. Porque a lo referente al conjunto de los seres, estos conceptos los dividimos en participantes y participados; y llamamos hermoso aquello que participa de la hermosura y llamamos hermosura la causa participada que produce y embellece todas las cosas hermosas.

Pero el Bien supraesencial se llama, por una parte, Hermosura a causa de su belleza que se transmite de Él en todos los seres, a cada uno según su naturaleza, porque es causa de la armonía y del esplendor de todos los seres, ya que desde su propia luz irradia en todos los seres las decoraciones de su rayo manantial, y también porque llama a todo a sí mismo, por eso se llama kalos-belleza y lo agrupa todo al mismo sistema, uno dentro del otro.

Pero se le llama también Hermoso o Bello, porque es a la vez absolutamente bello y por encima de lo bello y eternamente es bello sin alteraciones y recaídas; no se hace ni se destruye, o no aumenta ni se disminuye; no es bello, amable en un sentido y feo, desagradable en otro, a veces hermoso y otras no; no es para unos hermoso y para otros feo, ni algunas veces es y otras no es a lo referente a uno bello y a lo referente a otro feo; ni distinto en uno u otro lugar, como si fuera bello para unos y para algunos no sea bello. Pero es eternamente y únicamente bello e idéntico a sí mismo y contiene desde el sí mismo en grado eminente el principio de la belleza manantial de todo bello.

Porque en la belleza sobrenatural y simplísima del conjunto de las cosas bellas preexiste singularmente sobre la causa de toda belleza y de todo lo que es bello. A este Bello se debe a todos los seres el ser bellos, cada uno según su naturaleza, y al Bello tienen todas las cosas sus causas, las relaciones, las amistades y las comunicaciones.

Con el Bien se unen todos y todo. Lo Bello es el principio de todos los seres, como creador causante y como dínamis (potencia y energía) que mueve todo por el eros (amor ardiente) de su propia belleza.

Constituye también el propósito o fin definitivo de todos y es amado como causa definitiva, porque todo se hace a causa del bello y constituye el prototipo o modelo, ya que a base de esto se determina todo. Por eso también lo bello o la belleza se identifican con lo bondadoso o la bondad, porque todo ser desea la bondad y la belleza sea cual fuere lo que los induce a obrar, y no existe ninguno de los seres que no participe a la Belleza y a la Bondad.

Me atrevería a decir también el siguiente logos, que incluso el “no ser” participa también de la Belleza y de la Bondad, porque entonces el mismo se hace bello y bondadoso, cuando por vía reducción o negación de todo20 se refiere supraesencialmente a Dios. (20 el “no ser” en principio es lo mundano; pero también el “no ser” (sin categorías de ser) es lo Divino cuando está liberado de todos los seres y cosas. El “no ser” mundano es de una manera repercusión y efecto de lo divino como “no ser (sin categorías de ser”).

Esto -el Uno, la Bondad y la Belleza- es causa singular de la multitud de todas las bondades y bellezas. Gracias a esto, provienen y subsisten todas las cosas y todas las existencias esenciales de los seres, las uniones, las distinciones, las identificaciones, las otredades, las similitudes, las disimilitudes, los entrelazos de las cosas contrarias, los inconfundibles discernimientos de las cosas unidas, las providencias de los seres superiores, las compenetraciones de estos que se encuentran a la misma orden, las elevaciones de los inferiores, las inamovibles permanencias y la conservación en la unidad, por las cuales todos aseguran su identidad; y también por las comunicaciones y conexiones de todos los seres con todos, según la naturaleza de cada uno, y las compenetraciones e inconfundibles conexiones y armonías del universo; las cohesiones de los elementos en el universo, los indisolubles lazos de los seres, las renovaciones sucesivas e incesantes de los acontecimientos, todas las paradas y movimientos de las potencias inteligibles, de las psiques-almas y de los cuerpos. Porque la parada y el movimiento son para todos los seres lo que se encuentra y trasciende por encima de todas las paradas y movimientos y fija a cada uno los límites de su naturaleza lógica y concede a cada uno el movimiento conveniente.

 

  1. Y se dice que las divinas dinamis potencias inteligibles se mueven de tres modos21, por una parte, en sentido circular, cuando se unen con los resplandores sin principio ni fin, increados, de la Belleza y de la Bondad; por otra parte, se mueven en línea recta cuando proceden como guía providente de los seres inferiores, dirigiéndolos todos rectamente, sin declinación; y también se mueven en modo espiral cuando, a la vez que cuidan de los seres inferiores, permanecen idénticas girando siempre alrededor de la Bondad y Belleza, que es la causa de su identidad. (21 El movimiento triple: cíclico, recto y espiral, es en todos los seres, a los nus-espíritus divinos, a las psiques-almas y a las sensibles, pero también en Dios).

 

  1. Ahora el movimiento de la psique es por una parte circular, es decir, cuando entra dentro de sí, se olvida de las cosas exteriores y la concentración uniforme de sus dinamis (potencias y energías) noerás-espirituales, le regala la estabilidad sin que nada la distraiga; es una especie de movimiento giratorio fijo que la hace tornar de la multiplicidad de las cosas externas y concentrarse en sí misma y unir de forma uniforme o unitaria sus dinamis. Así íntimamente unidas sus dinamis, el movimiento giratorio de la psique-alma la conduce hasta la Bondad y la Belleza, que trasciende todas las cosas, es una y la misma, sin principio ni fin.

La psique-alma se mueve en espiral cuando, según su capacidad y su naturaleza, es iluminada con las gnosis (conocimientos) divinas, es decir, no por vía de intuición espiritual y uniforme del nus, sino más bien lógicamente y minuciosamente (con logos y detalles fragmentados), de una manera con operaciones mixtas y transitorias o pasando de una idea a otra.

Finalmente el movimiento rectilíneo es cuando la psique-alma no entra dentro de sí misma y moverse por su unificada capacidad espiritual del nus-espíritu, (lo cual es el movimiento circular, como he dicho), sino cuando procede por las cosas que la rodean y cuando por las cosas exteriores como de varios y múltiples símbolos, progresa a las contemplaciones o expectaciones simples y unidas.

 

  1. Por tanto, causa, dinamis cohesiva y objetivo final de todos estos movimientos, como también de los tres movimientos de los cuerpos sensibles en el universo, pero mucho más la conservación, la parada y la fijación de cada género, es la Bondad y la Belleza que se encuentra por encima de todo movimiento y parada. Por eso también cada movimiento y parada proviene de Dios que es Bondad y Belleza, existe en Él, retorna a Él y existe gracias a Él. Porque “de Él y por Él” proviene toda esencia y toda vida, como también las pequeñeces, las igualdades y la grandezas del nus y de la psique y de cada naturaleza; y proceden también las medidas y las analogías de todos los seres, armonías, temperamentos, las partes y las totalidades, toda mónada y lo múltiple, el entrelazamiento de las partes, la síntesis de la multiplicidad, la perfección de conjuntos, la cualidad y la cantidad, la magnitud y la infinitud, las comparaciones y las distinciones, lo ilimitado y las limitaciones, los órdenes, las excelencias, los elementos y los géneros, todo tipo de esencia y dinami, toda energía y poder, cada actividad, cada hábito, cada sentido, cada logos, cada comprensión, cada tacto y contacto, cada ciencia y unión.

En general, todo ser procede de Dios Bondad y Belleza, cada ser está en Dios Bondad y Belleza y retorna a Dios Bondad y Belleza. Y todas las cosas que existen y se hacen, a causa de Dios Bondad y Belleza existen. Es el motor de todo y todo aspira a Él y por Él toman el movimiento y la composición. Por gracia de Él, por Él y en Él está todo principio ejemplar, final, eficiente, formal, material y en general, cada principio, cada conservación, cada fin; o por decirlo brevemente, todo cuanto existe procede del Dios Bondad y Belleza y aun lo que no existe o los “no seres” están supra-esencialmente en el Dios Bondad y Belleza, que es el principio más superior de todas las cosas y fin más que perfecto, «porque de Él, y por Él, y para Él son todas las cosas» (Rom 11,36), como dicen las Escrituras.

Por tanto, todos los seres desean, anhelan y aman a Dios Bondad y Belleza. Por Él y para Él los inferiores aman a los superiores de modo que los hace girar hacia estos, los que se encuentran a la misma orden e iguales entre sí se aman por el modo de mutua comunicación, los superiores de los inferiores de modo de especial cuidado providencial y cada uno por separado de modo cohesivo en sí mismo de sus elementos. Todos y cada uno de los seres hacen y piensan por sí mismos movidos por sus deseos para la Bondad y Belleza o para Dios bondadoso y bello.

Más aún, nuestro logos se atrevería a decir sobre esta verdad, de que la misma Causa de todas las cosas, por la sobreabundancia de bondad, se enamora de todo, lo crea todo, perfecciona y conserva todo y lo torna todo cerca de él. También el divino eros (amor ardiente) es bondad, pertenece a la bondad y aspira a la bondad. Porque el mismo eros de Dios crea bondadosamente los seres o existencias, preexistiendo sobreabundantemente en la bondad y no quedó estéril y encerrada en sí misma, sino que le indujo a usar de la abundancia de sus dinamis (poderes y energías) para la creación del universo y del mundo.

 

  1. No piense nadie que al atribuir un significado especial al término «eros» vamos contra las Escrituras. Creo que sería insensatez absurda fijarse en la formalidad de las palabras más que en la fuerza de su significado y propósito. (La fuerza del propósito es la comprensión más profunda de las palabras o términos).Y esto no es característico de las personas que buscan y quieren reflexionar sobre las realidades divinas, sino para los que aceptan oír superficialmente sonidos, los cuales mantienen alrededor de sus oídos sin dejarlos pasar. Estos que no quieren entender qué significa la palabra concreta y de qué manera deben puntualizarla y aclararla o cómo se puede valorar el significado con expresiones similares y palabras más expresivas. De esto que son gentes poseídas maniáticamente de líneas y letras sin sentido, sílabas y frases incomprensibles, que en manera alguna se introducen en la parte espiritual de la psique-alma y suena fuerte desde fuera, alrededor de sus labios y oídos, como si fuera error e imposible a expresar el número cuatro por el dos por dos son cuatro, o que línea recta es lo mismo que recta vertical, la tierra materna lugar del nacimiento con patria o cualquier otra cosa que la misma se expresa con varias palabras que significan lo mismo.

Al contrario, deberían conocer que de acuerdo con el logos correcto, los elementos, las sílabas, las palabras, las letras y sus logos los utilizamos para los sentidos, porque cuando nuestra psique-alma se mueve por las energías espirituales noerás (del nus) hacia las cosas y realidades inteligibles, son inútiles y sobran los sentidos junto con las sensibles, exactamente igual de inútiles son las dinamis (potencias y energías) noerás-espirituales cuando la psique-alma se hace deiforme por una unión incomprensible, sin utilizar los ojos materiales, capta los rayos de la luz inaccesible e increada.

Ahora bien, cuando el nus a través de los sentidos va a elevarse a expectaciones inteligibles y comprensibles, entonces da especial importancia a las sensaciones o sentidos más precisos, a las palabras más claras y a la mayor distinción con que ve las cosas, porque cuando las cosas indeterminadas caen bajo los sentidos no están claras, entonces no podrán éstos transmitir las sensibles y sentidas debidamente al entendimiento del nus.

 

  1. Pero para que no parezca que malinterpretamos las Santas Escrituras, quienes tergiversan la expresión «eros» (amor ardiente), que escuchen lo que sigue: «Enamórate de ella y ella te custodiará. Tenla en gran estima y ella te ensalzará; hónrala y ella te abrazará» (Prov 4, 6·8. Tengan en cuenta y escuchen además otros muchos pasajes que se refieren con la palabra «eros» de Dios en la teología. (Parece que había conflicto con el término “eros” (amor ardiente) utilizado en la teología).

Además algunos de nuestros teólogos creen que el nombre “eros” es más sagrado que el nombre de la agapi (amor). San Ignacio escribe: «Mi eros se ha crucificado”. Y en los preámbulos que introducen a la Sagrada Escritura hay uno que dice sobre Sofía-Sabiduría divina: “Me hice amante de su hermosura” (Sab Sal 8,2).

Por tanto, no temamos emplear el nombre “eros” (amor ardiente) y no nos alteremos por cualquier logos tremendo que se diga sobre el eros. Yo creo que los teólogos consideran, por una parte, común el nombre de la agapi y del eros, pero atribuyen a las realidades divinas más el eros verdadero por la siguiente razón: “a causa del pensamiento insensato y negativo de este tipo de hombres”.

Porque, mientras que el eros es alabado o cantado en himnos de modo θεοπρεπή zeoprepí (como Dios manda o de modo divino), no sólo por nosotros sino también por la misma Santa Escritura, pero las multitudes no entendiendo lo uniforme del divino nombre eros, resbalaron por la tendencia de sus naturalezas hacia el eros pasional separado y corporalmente compartido, que no es eros real sino ídolo o mejor dicho, caída del eros real. Realmente para la gente es incomprensible la uniformidad del eros divino y uno; por eso como la expresión eros (amor ardiente a Dios) crea en muchos la impresión de grosería y falta de respeto, se utiliza por la sabiduría divina a fin de que el vulgo llegue a entender el verdadero eros (increado) y deje de interpretarlo en el peor de los sentidos.

Ahora en las cosas humanas, donde gente bellaca muchas veces podrían imaginarse algo absurdo, se utiliza de una forma que parece más encantador; por ejemplo cuando alguien dice: “Tu amor ha caído en mí como el amor de las mujeres” (2Re 1,26). Para quienes escuchan correctamente con entendimiento las palabras de las realidades divinas, el simple término “agapi-amor», tal como lo emplean los teólogos sagrados para manifestar las apocalipsis/revelaciones divinas, tiene el mismo sentido que «el eros». Por tanto, este nombre declara una dinamis (potencia y energía) unificadora y conectora, especialmente cohesiva, que preexiste en (Dios de) la Bondad y Belleza, gracias a la misma Bondad y Belleza que contiene las cosas que pertenecen al mismo orden con un recíproco entrelazamiento que mueve a las superiores a cuidar de las inferiores y hace que éstas tiendan hacia las más altas.

 

  1. El Eros (increado) divino lleva también al éxtasis (extensión interior), pues, quienes así aman están en el amado más que en sí mismos. Así se manifiesta en el amor que prodigan los de clase más alta, los que se dedican al cuidado de los más bajos y los del mismo orden o iguales, por la unión que reina entre ellos y los inferiores por el levantamiento divino hacia los superiores. Lo que está más bajo se torna hacia lo más alto. Por eso el gran Pablo, que fue poseído y arrebatado por el eros divino y comulgó su dinami (energía, fuerza) extática, dijo estos logos divino-inspirados: «Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,20), como verdadero amante, que se encuentra, como él mismo dice, en éxtasis hacia Dios y no vivía más con su propia vida, sino con la vida de aquel de quien él estaba enamorado, como excepcionalmente amada.

Y hay que atreverse también a decir en honor a la verdad lo siguiente: que también el mismo Autor de todas las cosas, con el bello y bondadoso eros de todo, por hipérbole (desmesura) de su bondad erótica, sale fuera de sí por su providencia universal para todos los seres, y de una manera se encanta por la bondad, la agapi-amor y el eros. La bondad, amor y eros le seducen hasta hacerle salir de su morada trascendente y descender a vivir dentro de todo ser. Procede así en virtud de su infinito y extático poder de permanecer al mismo tiempo dentro de sí. Por eso también los diestros a la hermenéutica de las realidades divinas, llaman a Dios “celoso,” porque está poseído de un eros grande y bondadoso hacia todos los seres, y como este eros suscita en ellos el mismo celo, así se demuestra Dios celoso, que  siempre se dirige con celo a los que le desean y a los que aceptan su providencia. En general, también el Eros y el objeto del eros pertenecen a Dios de la Belleza y Bondad, que preexisten en la Belleza y Bondad y podemos decir que Belleza y Bondad son a la vez el amado y el amante. Tales propiedades existen en Dios de la Belleza y Bondad y por eso todo bien procede de Él y se hace para la belleza y la bondad.

 

  1. Sin embargo, ¿qué es lo que dan a entender los sagrados escritores, cuando algunas veces llaman a Dios eros y agapi-amor y algunas veces erótico y amado? Porque Él es causa del eros y de una manera proyector y genitor, mientras que el objeto del eros es el mismo. Con uno se mueve, mientras que con el otro mueve, porque realmente el mismo promueve y mueve el sí mismo mediante sí mismo. Por tanto, por un lado, le llaman amado y erotizado o erótico, porque es bello y bondadoso, por otro lado, eros y agapi-amor, porque es dinamis (potencia y energía increada) que mueve y a la vez deductiva hacia sí mismo. Constituye al único que es él auténticamente bello y bondadoso y de una manera revelación de sí mismo mediante el sí mismo y benéfica procesión de su unidad trascendente y simple movimiento erótico, que se mueve y opera por sí mismo, que existe en la bondad y por la bondad emana en todos los seres y de nuevo retorna a la bondad. En la bondad el divino eros revela de modo excepcional su naturaleza sin principio sin fin, como un círculo eterno, que gira a causa de la bondad, por la bondad, dentro de la bondad y hacia la bondad con un estable reciclaje, avanzando eternamente, quedando y girando a las mismas cosas de la misma manera.

Todo esto lo ha explicado también divinamente mi ilustre maestro en sus Himnos eróticos. Merece la pena que los recordemos aquí añadiéndolos a este discurso nuestro sobre el eros (amor ardiente), como un capítulo sagrado al final de cuanto vengo diciendo sobre el Eros (increado).

 

De los Himnos eróticos del santísimo yérontas Hieroteo.

 

  1. Al eros (amor ardiente increado) tanto si le llamamos angelical, como espiritual-noeró, psíquico y natural, le entenderemos como una dinami (potencia y energía increada) unificadora y entrelazadora, que mueve primero los seres superiores a cuidarse de los inferiores; segundo a los iguales del mismo orden a una mutua interconexión y comunión; y tercero, a que los inferiores tiendan a elevarse hacia los más altos y relevantes.
  2. Una vez que hayamos ordenado los muchos eros que proceden del uno que hemos nombrado en serie, hemos desarrollado adecuadamente también cuáles son las dinamis (fuerzas y energías) y las gnosis/conocimientos y también las dinamis de los eros mundanos/cósmicos y los supramundanos o supracósmicos; según el criterio que llevamos, se destacan los eros de los órdenes y los grados que forman los seres racionales y espirituales, después de los cuales se colocan más alto los eros autosuficientes y divinos de los eros realmente bellos de allí. Pero ahora, una vez que hayamos reunido de nuevo todos estos al uno y condensado eros, quien es el padre de todos estos, vayamos a concentrar y a la vez reunir todas su dinamis eróticas, deduciendo su multiplicidad en principio en dos tipos. En estas por supuesto domina y precede de todo la Causa absoluta de cada eros, hacia la cual (causa) se eleva, según la naturaleza de cada ser, el eros íntegro que se junta por todas las cosas en todo lugar para alcanzar lo mejor que pueden.

 

  1. Adelante pues, una vez que hayamos reunido estas dinamis (potencias y energías) y de nuevo en uno, vayamos a explicar que existe sólo una dinami simple (e increada), la que se mueve de sí misma hacia una fusión unitaria, empezando por la bondad hacia el último de los seres y de aquel de nuevo pasando sucesivamente de todos hasta la bondad, recicla y retorna girando continuamente en eterno círculo desde sí mismo, por sí, sobre sí y hacia sí mismo. (Aquí acaban los himnos eróticos de Hieroteo).

 

[SOBRE EL MAL-KAKÓ]

  1. Ahora bien alguno podría observar: Si (el Dios) Bondad y Belleza es algo que todos desean, gustan y aman, pues, (porque, como hemos dicho, lo desea incluso el “no ser” y en cierto modo pugna por encontrarse en Él; también es quien forma las cosas que carecen de forma y existe de un modo supraesencial que contiene incluso lo que no es, no existe todavía), entonces, ¿cómo la multitud de los demonios no desean a Dios Bondad y Belleza, sino que permanecen apegados a la materia y caídos de la cualidad estable angélica de tender siempre hacia la bondad, se hacen causa de todos los males para sí mismos y para los demás seres, que se dice que están llenos de maldad? ¿Cómo es posible que el género de los demonios, que tienen pleno origen en la Bondad, carezcan de toda bondad y bien? ¿Qué es lo que los ha depravado, aunque realmente provinieron de la Bondad? ¿Qué fue realmente lo que los condujo al mal-kakó y en general cuál es la naturaleza del mal-kakó? ¿De qué causa provino y en qué género de seres pertenece? ¿Dónde está? ¿Por qué (el Dios) Bondad decidió crear el mal? ¿Y ya que lo quiso, cómo pudo realizar su decisión? Más aún: si el mal tiene otro origen, ¿qué otra causa del mal existe, además de la bondad que existe en los seres? ¿Y si el mal provino de otra causa, cuál es la otra causa excepto la bondad que existe en los seres. Y si existe, pues la Providencia, ¿cómo es posible que siga existiendo el mal, cómo nace y sucede, y por qué no lo acaba? ¿Cómo es posible que algunos seres prefieran el mal y no la bondad?

 

  1. Por tanto, uno posiblemente podría formular este logos o pregunta de dudas. Pero nosotros consideraremos directamente la verdad de las cosas y nos atreveremos primero en dar la siguiente respuesta: el mal no proviene de la bondad (o del bien), porque si proviniera de la bondad (de Dios) no sería malo. Porque, igual que el fuego no nos enfría, de igual modo la Bondad/Bien no es posible que no produzca bondades y bienes, (no produce el mal). Si todos los seres provienen de la bondad (de Dios), porque la naturaleza de la bondad (Dios) es producir y salvaguardar, en cambio la natura del mal es corromper y destruir, entonces ningún ser proviene del mal. Ni el mismo mal puede existir, por supuesto ya que es malo por su naturaleza. Y si esto no es válido, entonces el mal no es del todo mal, sino que tiene una porción pequeña de bondad (o bien en sí) en la que debe su existencia en general.

Y si los seres desean lo bondadoso y lo bello y hacen todas sus praxis gracias a esto que les parece bondadoso y en su totalidad el propósito o fin de los seres tiene como principio y fin lo bondadoso o el bien, porque ninguno de los seres hace sus obras aspirando a la naturaleza del mal por el mal, ¿entonces cómo puede existir el mal entre los seres o cómo puede –en el caso que exista- que esté totalmente privado y carente de orientación bondadosa hacia la bondad, Dios? Porque realmente si todas las cosas proceden de la Bondad y la bondad es supraesencial a todas las cosas, entonces también el “no-ser” se encuentra dentro en la bondad, mientras que el mal no es ser, si claro está no es mal enteramente, ni “no ser”, porque el autentico “no ser” por sí mismo no es nada, si no se entiende de forma supraesencial dentro en la bondad (Dios).

Por tanto la bondad o bien (Dios) está fijado mucho más adelante y anterior tanto del simple ser como del “no ser”. Al contrario, el mal no pertenece ni a los seres ni tampoco a los “no seres”, por lo mismo que carece de esencia es sin hipostasis (base substancial), pero como está distanciado de la bondad más que el mismo “no ser”, dista más de la bondad que el “no ser”. ¿De dónde, pues, procede el mal?, dirá alguno. Si el mal no existe, la virtud y la maldad serán la misma cosa en su totalidad o en sus partes o analogías, ni lo que se oponga a la virtud será malo. Pero vemos que a la moderación o contención se opone el exceso y a la justicia la injusticia. Y no me refiero por supuesto que estas contrariedades sean debidas al hombre justo o injusto, moderado o intemperante de donde proceden. No. Mucho antes de que se puedan ver en el hombre lo bueno o lo malo existe ya en la misma psique-alma distin­ción entre virtudes y maldades y conflicto entre pazos (vicios, pasiones) y lógica.

Por tanto, es necesario que admitamos y entendamos algo como malo que será contrario a la bondad o al bien. La Bondad/Bien no puede ser contrario a sí mismo; pero como proviene de una sola fuente, único principio y es resultado de una causa, por eso goza de la comunión, la uni­dad y la amistad. Un bien menor no es enemigo del mayor, como lo que tiene menos calor no se opone a lo más caliente. Por tanto, el mal pertenece a los seres, tiene existencia y se encuentra en continuo conflicto, oposición y lucha contra el bien o la bondad. Y si el mal constituye corrupción de los seres, esto no lo impide tener existencia, y el mismo al existir es también causa generadora de mal y lo transmite a cuanto de él nace a otros seres. Pues ¿no sucede frecuentemente que la corrupción de una cosa es genera­ción o nacimiento de otra? Por tanto, el mal considerado de esta manera contribuye a la perfección del universo, ya que con su presencia en el universo ofrece la posibilidad de ser terminado y perfecto.

 

  1. He aquí lo que contesta a todo esto el logos de la verdad, diciendo que: el mal, en cuanto es mal, no constituye la causa de ninguna existencia o génesis, no hace más que dañar y destruir la sustancia o hipostasis de los seres, a medida que este pueda. Y si alguien dijere que de esta manera el mal contribuye a la generación de las cosas, puesto que la corrupción de una cosa sirve para la generación de otra, habría que responder con base la verdad que: no por la corrupción contribuye a la generación, sino que como mal y corrupción no hace más que corromper y pervertir, en cambio la génesis y la existencia se da por el Bien/Bondad. Así que el mal es corrupción por sí mismo no es más que fuerza destructora, pero se hace fuerza productora mediante la actividad del Bien/Bondad. Por tanto, el mal no tiene existencia ni crea seres, pero mediante la actuación del Bien/Bondad, el mal se hace un ser, un buen ser y causa creadora de cosas buenas.

O mejor dicho, no podemos decir que una misma cosa es buena o mala bajo el mismo aspecto, ni podemos decir que la misma dinamis potencia es destructora y constructiva del mismo ser bajo el mismo aspecto; nada puede ser al mismo tiempo corrupción y destrucción. Por tanto, el mal por sí mismo no es existencia, no es el ser, ni bien, no tiene capacidad de producir ser alguno ni bueno ni malo. Mientras que el Bien/Bondad, dondequiera que esté hace los seres perfectos, en plenitud, sin mancha e íntegras, mientras que los que participan menos del Bien/Bondad son seres menos buenos, imperfectas y mezcladas con otros elementos a causa de la insuficiente presencia del Bien/Bondad. Así que, el mal no es totalmente bueno ni potencia hacedora de bien total, sino que una cosa es más o menos buena según el grado que se acerque más o menos al grado del Dios Bien/Bondad. Porque la perfectísima Bondad se extiende por todas las cosas, no sólo se difunde hasta las óptimas esencias que están a su alrededor, sino que se extiende y llega hasta los seres ésjatos-últimos y hasta lo más bajo y remoto; y en algunos seres totalmente presente, en otros menos y mínima en otros, según la capacidad que cada cual tiene para recibirla.

Por tanto, algunos hay que participan plenamente del Bien/Bondad, otros privados en grado grande o menor de Él, algunos participan débilmente y, por último, en otros existe el Bien/Bondad sólo como apenas un reflejo o vestigio. Porque si la presencia del Bien/Bondad no correspondiera al valor de cada ser, en la medida de su capacidad, los seres más antiguos y sagrados quedarían en último lugar.

Además, ¿cómo podría suceder que todos los seres participasen uniformemente del Bien/Bondad, cuando algunos de ellos no están bien preparados y dispuestos para la plena participación del mismo?

Ahora bien, esta es la excelsa grandeza o magnitud de la dinamis (potencia, poder y energía) del Bien/Bondad; es decir, que fortifica también a los que le son privados y nuestra privación con el propósito que todos en general participen en Él. Y me permito decir con toda verdad de modo atrevido que los mismos seres que combaten contra el Bien/Bondad por Él reciben la dinamis (fuerza y energía) de existir y combatir contra Él.

O mejor dicho, en resumen, todos los seres y cosas por el mero hecho de existir, son buenas/bondadosas y provienen del Bien/Bondad, mientras que al hecho que son privados del bien/bondad es porque no son buenos ni pertenecen en los seres. Cuando se trata de otras cualidades, como son el frío y el calor, las cosas siguen existiendo tanto los que se calientan como los que se enfrían incluso si los abandona el calor o el frío, igual que hay cosas que no dejan de ser lo que son aunque no tengan vida y nus-espíritu. Y Dios se encuentra fuera y por encima de toda esencia, pero existe de modo supraesencial. Y simplemente, en relación con todo lo demás, también cuando se pierde una cualidad o sin que ella haya aparecido, las cosas y los seres existen, no pierden su razón de ser. Al contrario, lo que está absolutamente privado del Bien/Bondad, jamás tuvo, ni tiene ni tendrá, ni puede tener en ninguna parte cualquier grado de existencia.

Por ejemplo, un hombre intemperante, aunque se ha privado del Bien/Bondad a causa de su deseo animal e insensato, por supuesto que no se encuentra en Él ni desea los seres, sin embargo, tiene cierta participación en el Bien/Bondad, por lo menos por el eco o reflejo de la unidad y amistad. Y la ira también participa del Bien/Bondad, porque exactamente es movimiento y a las cosas que se consideran malas empuja al deseo a levantarse y retornar a lo que piensa y considera bueno.

Incluso la persona que desea la peor vida, como en lo general desea vida y sobre todo esta que le parece mejor, participa del Bien/Bondad, por lo menos sobre lo que indica el deseo, y desea la vida y aspira a la vida excelente42. (42 el que desee la vida, que es la bondad/bien, aunque sea la peor vida, participa de las bondades/bienes). Y si se prescinde absolutamente del Bien/Bondad no habrá esencia ni vida, ni apetito ni movimiento, ni otra cosa alguna.

Por lo tanto, no es la dinami el poder y energía del mal lo que hace renacer después de la corrupción, sino la mínima presencia del Bien/Bondad; igual que la enfermedad es falta de orden o desorden del organismo, por supuesto no del todo, porque si el organismo desapareciere del todo, tampoco sería posible la misma enfermedad. La enfermedad existe y permanece solo cuando la esencia tiene el mínimo orden, dentro del cual mantiene su existencia. Porque lo que carece totalmente del bien/bondad no existe ni pertenece a los seres; pero lo que tiene mixta su naturaleza a causa del Bien/Bondad pertenece a los seres. En concreto, pertenece a los seres y existe sólo en el grado que participa al Bien/Bondad; o más o menos todos los seres pueden tener un mayor o menor grado de existencia, en la medida del grado que participan del Bien/Bondad, porque, en relación al ser de por sí o autoser, lo que carece completamente de ser es pura nada, ni existirá. Pero aquello que en parte es ser y en parte es “no ser” no existe en cuanto ha caído del eterno Ser; pero en la medida que participa del Ser realmente existe analógicamente, y así  gracias a esta participación se conservan y mantienen juntamente toda su existencia como también su “no ser”.

Y el mal que se ha caído y apartado totalmente del Bien/Bondad no es bien/bondad en grado superior ni inferior. Aquello, en cambio, que en parte es bueno y en parte no bueno, se opone y combate en parte contra el bien/bondad, pero no a todo el Bien/Bondad. En concreto esto se mantiene gracias a su participación parcial del Bien/Bondad; de ese modo, el Bien/Bondad pone subsistencia donde hace falta, al ofrecer plena participación de sí mismo. Porque si desapareciera por completo el bien/bondad, no quedaría nada enteramente bueno/bondadoso o bueno/bondadoso mezclado con el mal, ni siquiera el mismo mal. Porque si el mal es un bien/bondad imperfecto, por la total ausencia del bien desaparecería todo bien, perfecto o imperfecto. Y sólo entonces puede existir y aparecer el mal cuando es malo frente a los que combate y se opone, y cuando se aleja de los otros porque son buenos. Es totalmente imposible que una cosa sea y no sea al mismo tiempo bajo el mismo aspecto o es imposible que combatan entre sí las mismas cosas en relación con las mismas cosas. Por consiguiente, el mal no es ser.

 

  1. El mal tampoco está dentro en los seres, porque si todos proceden del Bien/Bondad, si el Bien/Bondad está en todos los seres y contiene todos los seres, no hay lugar para el mal en los seres y cosas que son, pues si lo hubiera, el mal estaría en el Bien/Bondad. Pero el mal no puede estar en el Bien como no puede el frío estar en el fuego, así también el mal no puede estar en el que transforma también el mal en bien.

Supongamos que el mal está en el Bien/Bondad, ¿de qué manera puede estar el mal en él? ¿Cómo procede del Bien? Eso es absurdo, imposible, pues, como dice la Escritura: “No puede el árbol bueno dar malos frutos” (Mt 7,18), ni al contrario. Por tanto, si no procede del Bien/Bondad, está claro que se origina de otro principio y causa. Pero así o el mal procede del Bien o el Bien procede del mal. Pero si esto fuere imposible, tanto el Bien como el mal procederían de otro principio y causa. Porque es imposible que dos cosas sean único principio. La mónada-unicidad es el principio de toda dualidad.

Y en efecto, es absurdo que de una sola y misma cosa procedan y toman existencia dos totalmente contrarias, y que el mismo principio no sea ni simple ni único, sino dividido y de doble forma en contradicción consigo mismo y alterado.

Y por supuesto que no es posible que existan dos principios de los seres, y estos principios sean opuestos el uno al otro en el universo y estén siempre en conflicto. Si esto se considerara así, Dios mismo no sería sin pazos (impasivo), ni estaría tranquilo ni libre de molestias y perturbaciones. Y si hubiera algo que le perturbaría, entonces todo debería estar en desorden y en continuo conflicto. Al contrario, el Bien/Bondad transmite a todos los seres agapi y los santos teólogos cantan himnos de alabanza al Bien/Bondad como “absoluta paz y dador de paz a todos los seres” (Jn 12,27). Por eso todos los seres buenos/bondadosos se muestran amables, amistosos y están en armonía entre sí. Todos son brotes de una misma vida y aspiran hacia el Uno Bien/Bondad. Todos son afables uno con el otro y tienen la misma naturaleza.

Por tanto, el mal no está en Dios, ni es divino, ni es divinizado, tampoco proviene de Dios. Porque si Dios fuera autor del mal habría que decir que Dios no es bueno, que Él no es quien crea los bienes. No puede ser que unas veces produzca bienes y sólo algunos y otras no. Si ésta es su manera de obrar, habría en Él cambio sustancial y alteración y aun respecto a lo que es en Él más divino: Causa universal. Por tanto, si el bien/bondad está en la sustancia o existencia de Dios, el Dios que se mueve siempre hacia el bien/bondad sería unas veces “el ser” y otras “no ser”. Y si por otra parte, tiene el bien/bondad por participación, sin duda lo tendrá de algún otro no de sí mismo, y así Dios lo tendría unas veces y otras no. En conclusión: El mal ni procede de Dios, ni está en Dios de manera  absoluta ni en relación por algún tiempo.

 

  1. Pero tampoco en los ángeles se encuentra mal. Porque si el ángel bueno anuncia la bondad divina, él mismo participa de su misma bondad en segundo rango, pues su mensaje es anterior y causa del mismo ángel, entonces el ángel es icona/imagen de Dios, es una manifestación de la luz oculta e increada, es un reflejo y espejo puro, brillante, limpio, inmaculado, que recibe, si es lícito hablar así, toda la hermosura de la bondad de la entidad deiforme y haciendo fulgurar en sí mismo, en cuanto es posible, la bondad del silencio místico e inaccesible. Por tanto, el mal no está en los ángeles.

Dirá alguno: ¿quizás ellos son malos por castigar a los que pecan? Pero, bajo esta lógica, serían malos también los que corrigen y hacen sentar cabeza a los transgresores y a los sacerdotes que prohíben a los profanos participar en los misterios sagrados. Sin embargo, no es malo que uno sea castigado, sino que uno hacerse merecedor de castigo; no está el mal en apartar e impedir a los profanos de los misterios sagrados como se merecen, sino en estar manchados con delitos y hacerse indignos de los inmaculados misterios.

 

  1. Ni aun los demonios son malos por su naturaleza; porque si lo fueran no procederían del Bien/Bondad ni pertenecerían a los seres, ni han caído del Bien/Bondad, ya que por su naturaleza son también siempre malos. Por lo demás, ¿son totalmente malos consigo mismos o lo son para otros? Si es válido el primer caso, se perjudican y se destruyen a sí mismos. Si es válido el segundo caso que lo son para otros, ¿cómo dañan y qué destruyen: la esencia, la dinami-potencia o la energía? Si destruyen la esencia, quede claro ante todo que no pueden hacer lo contrario a su naturaleza, porque no pueden desgastar, corromper las cosas que son incorruptibles por su naturaleza, sino sólo aquellas que están sometidas a corrupción y descomposición.

En segundo lugar, el hecho de destruir o desgastar no es un mal en sí mismo en todos los casos y circunstancias (la corrupción consecuencia del mal no es mal absoluto). Además, ningún ser puede ser destruido en cuanto a su esencia y naturaleza, sino que la destrucción es por falta de equilibrio natural en la expresión armoniosa y simétrica del conjunto hasta el punto de no poder seguir en el mismo estado siendo lo que es. Pero esta debilidad no es total. Si lo fuese habría acabado por completo con el proceso de descomposición y con el ser que la padecía. Eso equivaldría a la propia descomposición y muerte. Por tanto una debilidad de este tipo no es mala, sino falta de bien; porque lo que está absolutamente privado de bien no puede existir ni siquiera entre los seres. La misma razón puede darse respecto a la destrucción o desgaste de la dinamis-potencia y de la energía.

Entonces, ¿cómo es que los demonios sean malos, ya que provinieron de Dios? Porque el Bien/Bondad produce y da hipóstasis (base substancial) sólo a buenos. En efecto, uno podría responder que se llaman malos no por la esencia de su existencia, porque provienen del Bien/Bondad y se les ha sido dada esencia buena, sino en relación con lo que no son, porque como dicen las Escrituras, “no tenían vigor para mantener su axioma y abandonaron su propio domicilio” (Jud 6). Pregunto: ¿En qué decimos que los demonios se convirtieron en malos, sino en el hecho de haberse negado a amar, desear y cumplir bienes divinos? De otro modo, si los demonios hubieran sido malos por naturaleza, lo habrían sido desde siempre malos; pero el mal es inestable y variable; Si el mal no es permanente y los demonios permanecen siempre en la misma situación o estado, no son esencialmente malos; porque el ser invariable permanentemente es una propiedad del Bien/Bondad, y si los demonios no han sido siempre malos, no lo son por su naturaleza, sino que su malicia consiste en la falta de bienes y cualidades angélicas.

Ni tampoco están absolutamente privados de bien en cuanto han recibido existencia, viven, entienden, y en general queda aún en ellos cierto movimiento de deseo. Se dice que son malos por razón de su flaqueza en actuar de acuerdo con su naturaleza. El mal en ellos, pues, es una desviación y ausencia, un desvío y abandono de aquellas cosas que les son connaturales, es privación, imperfección, impotencia, es también debilitamiento, huida y caída de la facultad y de la fuerza que los conservaría a su existente perfección interior.

Pero ¿qué hay de malo, además, en los demonios? Furor irracional, deseo loco, imaginación y fantasía perturbadora. Pero esto, aunque se encuentre en los demonios, no lo hay en todos, no todos los seres son malos en sí absolutamente. Porque existe también otros organismos vivos que no es la posesión de estas cualidades lo que los lleva a la muerte y, por consiguiente, al mal, sino la falta de ellas, y el poseerlas, los salva y mantiene en existencia la naturaleza del animal que las tiene.

Por tanto, los demonios no son malos por cuanto hay en ellos conforme a su naturaleza, sino cuando no entran en razón y no se amoldan conforme a ella. Ni todo el bien que les fue concedido se ha alterado y ha desaparecido absolutamente; sino que ellos mismos se apartaron del bien que se les había concedido. Ni tampoco podemos decir que han sido completamente cambiadas las dotes angélicas que recibieron, sino que se encuentran íntegras, claramente visibles y brillantes, por más que ellos, en manera alguna, no las vean y reconozcan, porque han sellado y embotado su poder de ver el bien, ni siquiera en sí mismos.

Por tanto, sobre su esencia también provienen del Bien/Bondad y son buenos y se inclinan para lo bello y el bien, ya que desean la existencia, la vida y la comprensión de los seres; se llaman malos por la privación, la evitación y la caída de los bienes que pertenecen a sus naturalezas. Son malos en lo referente de lo que no son; desean el mal, porque desean lo que no son.

 

  1. Pero quizá alguien pueda decir de que son psiques-almas malas. Pero si da a entender que son malas porque vienen en contacto con los malos, cuando provén para su salvación, eso no es malo, es bueno, procede del Bien, que saca bien del mal. Pero si decimos que las psiques-almas se hacen malas, no es por otra cosa sino por la falta en los buenos hábitos y actos, como también por su fracaso –a causa de su debilidad- a conseguir el bien y porque han caído del Bien/Bondad. Porque también decimos que el aire que nos rodea se oscurece por deficiencia en la luz y su ausencia. Pero la luz es siempre la misma luz, el que ilumina las tinieblas. Así ocurre con el mal. Por lo tanto, el mal, en cuanto tal, no está ni en los demonios ni en nosotros como esencia del mal, sino como ausencia, falta y carencia de perfección de los bienes de nuestra naturaleza.

 

  1. Pero tampoco hay que buscar el mal en los animales irracionales. Porque si suprimes el furor, la concupiscencia, el deseo y demás cosas que se llaman malas, en realidad no lo son en su naturaleza. El león, por ejemplo, si pierde su fiereza y soberbia, deja de ser león. El perro, si es manso para todos, deja de ser perro, pues lo propio de él es vigilar, dejar que el dueño se acerque y ahuyentar a los extraños. Así el que no se altere la naturaleza en modo alguno no es malo; alteración o corrupción de la naturaleza es la debilidad, impotencia y falta de hábitos buenos, de energías y de fuerzas naturales. Y si todo cuanto nace adquiere su perfección con el tiempo, entonces la imperfección no es totalmente contraria a la naturaleza en general.

 

  1. El mal no está formando parte de la naturaleza en cuanto tal en general. Porque si todas las leyes/logos50 naturales proceden del sistema universal de la naturaleza51, no hallamos nada que las contraríe. Tan sólo en el dominio de lo particular se puede hablar de ir contra naturaleza o conforme a ella. Con relación a lo que es contra naturaleza, en unos lo es bajo un aspecto y en otros no es así. La maldad de la naturaleza es la contra-natura, es decir, la falta de los elementos de la naturaleza. Es mal en la naturaleza lo que es contrario a ella y la priva de lo que es natural. Por tanto, no existe mal en la naturaleza. El mal consiste en la incapacidad que tienen las cosas o elementos naturales a realizar las cosas que están de acuerdo con su naturaleza. (51Son los logos espermáticos de los seres. 52 sistema universal es como la idea total o la voluntad de Dios).

 

  1. Pero el mal tampoco existe en los cuerpos. Porque la fealdad y la enfermedad son un defecto de forma y carencia del orden debido al cuerpo. Pero esto no es absolutamente malo, sino menos bueno. Porque si desapareciera por completo la hermosura, la forma y el orden se destruiría por completo también el mismo cuerpo.

También es obvio que el cuerpo no es causa del mal en la psique-alma. El mal, para actuar, no necesita estar pegado a un cuerpo, como está claro en el caso de los demonios. El mal, sea en la mente, en las almas o en los cuerpos, es siempre una debilidad y defecto de posesión de las propias fuerzas y bienes y la caída de estos.

 

  1. Ni siquiera puede admitirse aquella sentencia común, que dicen: «En la materia está el mal, en cuanto es mal». Porque la misma materia participa también a la hermosura, al orden y a la forma del cosmos. Si la materia se encontrara fuera de todo esto, por su propia naturaleza no posee cualidad ni belleza y forma alguna, ¿cómo podrá producir algo si ni siquiera tiene capacidad receptiva y de soportar algo? Además ¿cómo puede la materia ser mala? Si no existe en ninguna parte y de ninguna manera, entonces no es ni buena ni mala. Si de alguna manera tiene existencia, tiene que proceder del Bien/Bondad, porque todo bien y ser procede del Bien/Bondad. De este modo, o el Bien/Bondad produce el mal, y entonces el mal es un bien porque procede del Bien, o el mal produce el Bien, entonces el Bien es mal porque procede del mal, o concluimos diciendo que hay dos principios. Pero si hubiera dos, dependerían de algún otro principio único y puntal. Y si, como se dice que la materia fue necesaria para la formación y complementación del mundo del universo, ¿cómo puede ser mala la materia? Ser malo y ser necesario son dos cosas diferentes. ¿Cómo pues, puede el Bien producir algo bueno de lo malo? ¿Y cómo puede ser malo aquello que necesita el Bien? Porque el mal huye de la naturaleza del Bien. Pero ¿cómo la materia, si es mala, engendra y nutre la naturaleza? Porque el mal en cuanto mal nada engendra, nada nutre, nada hace, nada salva. Ahora bien, si uno sostiene que la materia no causa el mal en las psiques-almas, pues sólo las instiga y las atrae hacia al mal, ¿cómo puede ser eso verdad, puesto que muchas psiques-almas aspiran y tienen la mirada puesta derechamente en el Bien/Bondad? ¿Cómo sería esto posible si la materia inclinase y arrastrase las psiques-almas irresistiblemente al mal?

Por consiguiente, la materia no es causa del mal en las psiques-almas, sino que el mal les viene de cierto movimiento desordenado y pecaminoso. Por supuesto si sostienen también esto, de que este movimiento seguro que sigue la materia, la materia inestable es necesaria para los que no pueden consolidarse por sí mismos, ¿entonces cómo puede ser necesario el mal o cómo puede ser malo aquello que es necesario? (53. La conclusión es que la naturaleza no es mala desde el principio).

 

  1. Pero ni esto que decimos por costumbre es válido, de que la privación lucha contra el bien por su propia fuerza. Porque la privación absoluta es totalmente impotente, en cambio la privación parcial tiene su fuerza no en cuanto privación, sino por cuanto no es privación total. Es decir, cuando tenemos privación parcial de bien, todavía no es un mal, y cuando sucede privación total del bien entonces desaparece también la misma naturaleza del mal.

 

  1. En resumen, diciendo que el Bien/Bondad procede de una sola causa, íntegra y universal, mientras que el mal se origina de muchas y parciales faltas y privaciones de bien. Dios conoce el mal en lo que tiene de bien. En el bien, las causas del mal son fuerzas para el bien. Porque si el mal es perpetuo y crea y tiene dinami (fuerza y energía), existe y opera, ¿de dónde toma todas estas habilidades? ¿Del Bien o del mal producido por el Bien o proceden ambos de una tercera causa?

Cada cosa que está de acuerdo con la naturaleza nace de una causa determinada. Entonces si el mal, que no tiene causa determinada, será contrario a la naturaleza, y lo que es contra naturaleza no existe en la naturaleza, como en el arte no hay lugar para lo que no es artístico. ¿Será entonces la psique-alma la causa del mal como el fuego es causa del calor, y llena de malicia a todo lo que se le acerca? O ¿quizá será que la naturaleza de la psique-alma es bondadosa/buena por naturaleza, y sólo por sus energías y operaciones procede y aparece a veces de una manera y a veces de otra? Si la existencia de la psique-alma es mala por naturaleza, ¿de dónde le viene su ser o existencia? ¿Quizá de la Causa buena, creadora de todos los seres y cosas? Si tal es su origen, ¿cómo puede ser esencialmente mala, ya que todos los efectos que proceden de esta son buenos? Si, al contrario, el mal radica en las operaciones y energías de la psique-alma, esto tampoco es invariable. Si no ¿de dónde procederían las virtudes si esta no se ha hecho de forma bondadosa? ¿No proceden éstas de un principio inclinado al Bien? Nos queda, pues, la conclusión de que el mal es una debilidad y falta del Bien.

 

  1. La causa de todos los bienes es una sola. Si el mal es contrario al Bien/Bondad, muchas deben ser las causas del mal. Por supuesto que no son los principios, energías y fuerzas creativas las causas del mal, sino la impotencia, la debilidad, la enfermedad y cierta mezcla des-armoniosa y discordante de cosas diferentes y desiguales54. Los males no son inmóviles ni siempre inalterables, sino que son múltiples, vagantes y con infinidad de variaciones. Además, el Bien/Bondad debe ser el principio y finalidad del mal y de todos los bienes, porque a causa del Bien/Bondad existen todas las cosas, buenas, malas y sus opuestos. Porque también estas las hacemos por el deseo del bien, por supuesto que nadie proponiéndose el mal. Por eso el mal no tiene hipóstasis (base substancial) sino que es el simulacro de una existencia degenerada, ya que adquiere su existencia a causa del Bien/Bondad y no de sí mismo. (54 La diferencia entre los seres y el mal es que, de los primeros las causas son sus logos o razones, sus ideas y sus dinamis, y del segundo la causa es la impotencia y debilidad).

 

  1. La existencia del mal debemos tomarla como acontecimiento accidental y de otra causa y no por su propio principio. Así que lo que se hace, por supuesto que se ve como correcto, porque se hace a causa del bien, pero en realidad no es correcto, porque consideramos como bien algo que no lo es. Se ha demostrado claramente que una cosa es lo deseado y otra cosa es lo que se hace. Por tanto, el mal es desviación del camino, del propósito, de la naturaleza, de la causa, del principio, de la finalidad, del término o límite, de la voluntad y de la hipóstasis (base substancial). Así que el mal es privación y carencia, enfermedad, pecado y asimetría, ausencia de propósito, de finalidad y de vida, le falta nus y lógica; es imperfecto, sin fundamento, sin causa, indefinido o abstracto, estéril, inoperante, desordenado, inestable, inerte, débil, confuso, desemejante, tenebroso e insustancial; por sí mismo es totalmente sin existencia.

Entonces, ¿cómo puede el mal adquirir alguna fuerza en general, estando mezclado con el Bien/Bondad? Porque lo que es totalmente nada en su mezcla con el Bien carece de ser, de fuerza y de poder, y si el Bien es ser con voluntad, con poder, con energía y acción, ¿cómo aquello que es opuesto del Bien/Bondad, lo que está privado de esencia, voluntad, fuerza, energía y operatividad tiene poder alguno contra el Bien? La razón es porque las cosas malas no son totalmente malas bajo todos los aspectos. Para el demonio, el mal consiste en haberse desviado y apartado de ser nus-espíritu bondadoso; para la psique-alma es la desviación de la lógica; y para el cuerpo es la desviación de la naturaleza.

 

  1. Dado que hay Providencia, ¿cómo pueden existir los males? El mal en cuanto tal no es ser, no tiene existencia ni está en las cosas. Además, ningún ser se encuentra fuera de la Providencia, porque el mal ni siquiera tiene existencia si está separado e independiente del bien/bondad. Y si no existe ser alguno que no es partícipe del bien, y el mal es la carencia de bien/bondad, mientras que ningún ser está completamente desprovisto de bien/bondad, entonces la Providencia de Dios debe estar en todos los seres sin poder faltar en nada. Y hasta de aquellos que se hicieron malos la Providencia los utiliza de modo bondadoso para utilidad de los mismos o para los otros, colectiva o particular, y proviene para cada uno de los seres según el modo que le conviene y le va bien.

Por eso tampoco debemos aceptar el logos de muchos de los cuales dicen que la Providencia debe conducirnos a la virtud sin nuestra voluntad aunque no quisiéramos. El alterar nuestra naturaleza no es una característica de la Providencia. Por lo cual, como providencia que conserva la naturaleza de cada ser, mira por quienes disfrutan de libre albedrío para que actúen por determinación e iniciativas propias, como individuos o como grupos, de manera general y propia de cada uno, en cuanto la naturaleza de aquellos a quienes se provee es capaz de los beneficios de la Providencia universal y fecunda. Beneficios que son dados a cada uno según su capacidad.

 

  1. Por consiguiente, el mal no es nada, ni existe en los seres y en las cosas. El mal en cuanto tal no se encuentra en ninguna parte, y su origen se debe a la debilidad e impotencia, no a un poder y fuerza. La esencia de la existencia de los demonios es en sí mismo buena y procede del Bien/Bondad. El mal en los demonios proviene de la caída de sus naturalezas de sus bienes/bondades y la alteración de ellos es una impotencia de permanecer en aquel estado permanente de perfección y en las virtudes propias de los ángeles. Ellos también desean el Bien/Bondad, en el grado que desean la existencia, la vida y el entendimiento. Pero al grado que deseen el Bien/Bondad, desean lo que no son, el “no ser”. Esto no significa falta de deseo, sino más bien falta de orientación hacia Bien/Bondad.

 

  1. Las Escrituras llaman “los que en conciencia o conocimiento pecan” (Rom 1, 18-20), a los que se presentan como impotentes y débiles en relación con la verdadera gnosis/conocimiento o la realización del bien y a los que conocen la voluntad de Dios y no la realizan (Lc 12,47); también a los que por una parte han oído la enseñanza, pero son débiles en la fe o en la realización del bien (Mrc 4,18), y en concreto algunos que no tienen la voluntad ni disposición de entender la realización del bien, a causa de su desviación o la debilidad e impotencia de su voluntad. En general, mal, como he dicho muchas veces, es enfermedad, debilidad, impotencia, falta de conocimiento, ignorancia de la verdadera gnosis59, deficiencia de fe, de deseo y de realización del bien. (59 La gnosis/conocimiento simple es la humana y mundana; en cambio la gnosis inolvidable e increada es la divina).

Pero podrá decir alguno que la enfermedad no merece castigo, antes bien, es digna de perdón. Este logos sería correcto y justo si el hombre careciese de fuerza y le faltase “poder” para superar su fragilidad y enfermedad. Pero si el “poder” proviene del Bien/Bondad, que sin excepción alguna da a todos sus características, según las Escrituras, entonces es seguro que no es elogiable la debilidad, impotencia, desviación y caída de la adquisición de los bienes de nuestra naturaleza. Pero todo esto ya lo expuse con detenimiento, según mis fuerzas, en el tratado “Sobre el Juicio justo y divino”. En aquel piadoso tratado, la verdad de las Escrituras rechazó las impías y necias razones sofísticas que atribuyen a Dios injusticia y mentira.

Por ahora, según nuestras posibilidades, hemos tributado suficientes alabanzas al Bien/Bondad, en cuanto es digno de alabanza por ser realmente maravilloso, como principio y fin de todos y de todas las cosas, como fuerza y poder de todos los seres que contiene, como el que da forma a los que no son, como causa de todos los bienes, como causa que no crea los males, como bondad y providencia plenamente perfecta, que transciende de los seres y los que no son ser o “no seres”, capaz de transformar en bien los males y lo que está privado de bien, como esto que es deseado, amado y querido por todos, como también todo lo precedido como creo que antes ha demostrado el verdadero logos.

 

(En este mundo donde el bien/bondad circula libremente por Dios y de Dios, no hay espacio para el mal como entidad particular. El mal no es ser, ni “no ser”, tampoco hipóstasis (base substancial); es parahipóstato, es decir, una especie de parásito. Y no está en los demonios ni en los hombres, sino que es falta y ausencia de la perfección de los bienes. Es de una manera perturbación del orden del universo. Sólo Dios con la progresión de sus energías increadas y las iluminaciones disgrega regularmente los órdenes y penetra en todos los grados del universo y los rige de modo bondadoso. Sobre la cabeza del universo está el Logos, el cual mueve también la diania (mente, intelecto, cerebro) y el nus: “el conductor es el Logos Cristo… el nuestro” (Jerarquía Celeste, 2,5). Es la luz increada paternal por el cual se ha conseguido la comparecencia de los hombres en la primera luz increada, el Padre.)

 

CAPÍTULO 5: Sobre el ser esencia y sobre los “ejemplos o arquetipos”

 

  1. Pasemos ahora al nombre divino de la ουσία-usía esencia, es decir, al nombre divino real del “Ser”, que existe realmente1 (1 Es el nombre del On/Ser, el ontológico y esencial). Haremos sólo la siguiente explicación: el propósito de nuestro logos no es tratar de mostrar la supraesencial esencia sobre la supraesencialidad de su naturaleza; porque esto es algo que no podemos expresarlo ni conocerlo, es totalmente inefable, desconocido y por encima de toda unidad; pero alabaremos con himnos la energía (increada) y principio de la absoluta Fuente de la esencia que da esencia al conjunto de los seres. Porque el nombre divino «Bien/Bondad», conforme manifiesta y presenta el conjunto de las energías (increadas) de la Causa de todo que se extiende al ser y al “no ser”, (o el ser sin las características del ser) al mismo tiempo que los trasciende. Pero el nombre de «Ser» se dice de todos los seres que son y que los trasciende a todos. Por otra parte, el nombre «Vida» se extiende a todos los seres vivientes y a todos los trasciende. Finalmente, el nombre «Sabiduría» se extiende a los seres inteligentes que tienen nus, son lógicos y sentimentales y a todos los trasciende.

 

  1. Nuestro logos, pues, desea alabar en himnos estos nombres divinos de Dios que manifiestan su divina Providencia. No prometo aquí explicar y aclarar la bondad supraesencial ni la esencia, la vida y la sabiduría de la Deidad que todo lo trasciende, como nos dicen las Sagradas Escrituras en partes escondidas/apócrifas que está por encima de toda bondad, divinidad, ser, sabiduría y vida. Pero alaba en himnos la Providencia misericordiosa y bondadosa, que se manifiesta sobre nosotros como Bondad eminente y Causa de todos los bienes/bondades y como ser, vida, sabiduría y como causa creadora que da la esencia/sustancia, la vida y la sabiduría-sofía a los que han recibido sustancia/esencia y vida, nus, lógica/logos, sentido y sentimiento. Por supuesto que nuestro logos no toma como otra cosa la bondad/bien y otra cosa el ser y otra cosa la vida o la sabiduría, no existen, dice, muchas causas ni existen muchas deidades que producen otras superiores o inferiores, sino que el conjunto de las energías bondadosas, como también los nombres divinos que se alaban en himnos por nosotros se refieren a Dios uno. El primer nombre (bondad/bien) manifiesta la perfecta y plena providencia del Dios uno, en cambio los otros manifiestan sus providencias generales o parciales

 

  1. Alguno se podría preguntar: “Mientras que el Ser se extiende por encima de la vida y de la sabiduría, ¿por qué los vivientes se anteponen o superan a los que son meramente seres, los sensitivos a los meramente vivos, a éstos los racionales, y a los racionales los espirituales que están más cerca de Dios4 y en más íntima relación con Él? Podría pensarse que cuanto más parte tengan en las donaciones más grandes de Dios, más aventajan y destacan a los otros”. (4 Las categorías de la existencia se distinguen aquí en cinco: seres en general, los vivos, los sensibles, los lógicos y los nus-espíritus celestes, que corresponden a la usía-esencia, al sentimiento o sentido, al logos y al nus-espíritu).

Esto por supuesto sería correcto si uno percibiera que los seres espirituales-noerós con nus no tienen esencia ni vida. Pero si los divinos nus (ángeles) tienen existencia superior que los otros seres y vida superior de los otros organismos vivos, y si comprenden y conocen por encima del sentido o lógica y si desean y participan a lo bello y bondadoso más que todos los seres, entonces estos más bien tienen una posición más cerca al Bien/Bondad, ya que ellos participan en grado superior y han recibido de Él más y mayores donaciones5. De modo semejante, los seres lógicos/racionales aventajan a los sensitivos simplemente porque gozan de la lógica, razón y sano juicio; a su vez, éstos aventajan a los meros vivientes por el hecho de ser sensibles, y los vivientes, por su vida, a los demás que no la tienen. Pues, a mi parecer, ésta es la verdad: Los que participan al uno y gran donante Dios en grado superior están más cerca a Él y más excelentes y divinizados son con respecto a los demás seres. (5 Los ángeles superan a los demás seres porque contienen todas las categorías de la existencia: nus-espíritu, logos, sentido o sentimiento, vida y esencia-usía).

 

  1. Puesto que ya hemos hablado bastante de todo esto, hablemos ahora del Bien/Bondad, como puro ser real y como tal, ofrece la existencia a todos los seres. El Dios existente o ser (Ex 3,14) es en dinami (potencia y energía) de su naturaleza, la sobreesencial y transcendental causa hipostática de todo “ser”. Es Causa sustancial y autor de todo ser, hipóstasis-persona, existencia, sustancia y naturaleza, es principio y medida de todos los siglos, realidad o ser de los tiempos y eternidad de los seres; es el tiempo de las cosas que se hacen, la existencia de las que tienen cualquier tipo de existencia, el génesis-generación de las cosas que tienen cualquier tipo de génesis. De Él que es el Ser provienen la eternidad, la esencia, el ser, el tiempo, la generación-génesis y lo que se hace, lo que de algún modo existe y lo que por sí existe. Porque por supuesto el Dios no es de un modo concreto ser, sino absolutamente e ilimitadamente, ya que abarca y contiene de antemano en sí todo el ser. Por eso, se llama también «Rey de los siglos» (1Tim 1,17), porque en Él, con Él y por Su dinamis increada (potencia, poder y energía) todo ser es y subsiste, en cambio el mismo no fue antes ni será después, ni es un devenir, ni llegará a ser, más bien no existe en tiempo; sino que Él es la existencia para todos los seres y cosas, y no sólo de los seres sino también el mismo ser de los seres proviene del eterno o perpetuo ser. Porque Él es siglo de los siglos, “el que existe antes de los siglos”.

 

  1. Recapitulando, pues, diremos que todo ser y todos los siglos reciben su existencia de aquel que preexiste. De Él proceden todo siglo y tiempo y el principio y la causa de cada siglo y tiempo, ya que para todo que tiene un tipo de existencia, también Él es el que preexiste. Todo participa de Él, no se aleja ni es ausente de ningún ser. “Él existe antes que todo y todo se ha compuesto en Él”.

Y en general, todo lo que tiene un tipo y fundamento de existencia, existe, se entiende y se conserva en Él que preexiste. En concreto el Ser supera y trasciende de todas las otras participaciones en él. Y es el mismo Ser y es el Ser de por sí o Autoser, es superior y anterior de la vida por sí, de la sabiduría de por sí y la divina semejanza de por sí8. (8 La autovida, la autosabiduría y lo demás, son autovida, autosabiduría-sofía antes que las cosas particulares o parciales. Por tanto el ser precede a todo esto).

Es también superior de todas las demás cosas, en las cuales participan los seres, pero antes que nada participan en el Ser. O mejor dicho, todas las mismas cualidades, en las que participan los seres, participan también al mismo Ser. Y no existe ningún ser del cual la esencia y el siglo no sea el que es del por sí Ser o Autoser.

Por lo tanto, con razón el Dios, gracias a la donación superior que las otras donaciones, en relación con todo lo demás es alabado y se llama de modo excepcional «el Ser ο ων/on o El Que Es». Porque, conteniendo desde antes el preexistir en grado eminente y el existir por encima de todo lo demás, desde antes dio hipostasis-base substancial a todo el ser, me refiero a este de por sí mismo ser o autoser, y con este sí mismo ser o autoser dio hipóstasis y existencia a todos los géneros parciales o particulares. Así, pues, todos los principios de los seres, como participan exactamente al Ser, existen y a la vez son principios; pero primero existen y después son principios.

Y si quieres sostener que la de por sí vida o autovida es el principio universal de los que viven, como vivientes, y la de por sí semejanza de los semejantes, como semejantes; y la de por sí unidad de los unidos, como unidos; y la de por sí orden de los ordenados, como ordenados; pero también de todas las demás cosas, las que participan a una u otra o en las dos o en muchas10, verás las de por sí participaciones11 que participan primero al ser y que existan primero por la participación al ser; después, tal como son principios del uno o del otro, las verás que con la participación al ser también que existan y sean participadas. Y si estas cosas existen por la participación en el Ser, con mucha más razón existen gracias a estas participaciones. (10 El significado de este pasaje es que entre todos los demás seres el que participa, por ejemplo, de la gnosis es gnóstico, el que participa de las dos es a la vez vivo y gnóstico, el que participa en más cualidades o atributos es más, igual que los ángeles.

11 El Dios es el Ων/On/Ser. De Él proviene el ser, la vida etc. Primera forma de estos es el autoser o ser de por sí, la autovida o la vida de por sí y los semejantes. Estas son coparticipaciones que se hacen participaciones para otros seres).

 

  1. Así, pues, la de por sí absoluta Bondad o AutosupraBondad12 sublime proyectando primero la donación el de por sí ser o AutoSer, se alaba en himnos por su mayor de las participaciones13; (13 AutosupraBondad es el mismo Dios que está por encima de la bondad. 13 Primera participación es del Ser, de la existencia);

De esta AutosupraBondad que en ella existe también el AutoSer y los principios de los seres y cosas y todos los seres y cosas que de una manera están relacionados y cohesivos por el Ser. Y esto se hace de modo absoluto, global y unitario. Porque también cada número preexiste de una manera indivisible dentro en la mónada o unidad, la cual contiene en sí misma todo número de modo único. Y cada número por supuesto que es unido dentro en la mónada o unidad, pero al grado  que sale de la mónada, al mismo grado se separa y se multiplica. Y todas las líneas o rayos de un círculo co-existen juntamente en una unión con el punto del centro, el cual mantiene en sí las líneas rectas en unidad de modo indivisible y entre sí y hacia el principio común que ellas provienen. En el mismo centro se hallan absolutamente unidas, de modo que cuando se separan poco de éste, también distan y se distinguen más entre sí. Y por decirlo de modo general, cuanto más cercanas estén del centro, tanto más unidas estarán entre sí y con el centro; y cuanto más se distancian del centro, tanto más se distanciarán entre sí.

 

  1. Pero también en toda la naturaleza del universo todos los logos o leyes de cada naturaleza son concentradas en una unión in-confusa. Y en la psique-alma se combinan de modo unitario todas las dinamis (fuerzas y energías) que proveen para todas las partes del cuerpo. Por eso no tiene nada de absurdo que desde las pequeñas e insignificantes imágenes y ejemplos nos elevemos a la única Causa de todas las cosas y consideremos, con ojos que ven más allá del universo y contemplemos dentro de la Causa de todo, todo unido y uniforme, aun las cosas contrarias entre sí14. (14 Los seres y cosas particulares del universo existen en la causa de todo, en Dios unidos y singularmente como logos creativos).

 

Porque Él como Causa es el principio de los seres y cosas. De ella provienen el ser mismo y toda clase de seres, todo principio, todo fin, toda vida, toda inmortalidad, toda sabiduría, todo orden, toda armonía, toda dinami potencia y energía, toda conservación, toda permanencia, toda inteligencia, todo logos y razón, todo sentido, todo hábito, todo estado, todo movimiento, toda unión, todo temperamento, toda aplicación, toda amistad, todo discernimiento, toda distinción, toda definición y todo atributo, que, por el mero hecho de ser, imprime su sello en todos los demás seres. Además, de esta misma Causa universal provienen todos aquellos seres o existencias inteligentes o inteligibles y espirituales, los ángeles deiformes y la naturaleza de nuestras psiques-almas y todas las cosas que se dice que existen particularmente o dentro en otros o por invención.

 

  1. Por tanto, las santísimas dinamis (potencias) que realmente existen y son afianzadas de una forma a las puertas o bordes de la supraesencial Trinidad, de ella y en ella tiene su existencia y su deiforme existencia. Después de aquella, las dinamis-potencias inferiores están en inferior existencia y las últimas a la última existencia a lo referente a los ángeles, pero superior aún en relación a nosotros.

Y las psiques-almas y todos los demás seres por la misma analogía tienen también su existencia y su bondadosa existencia; y existen y tiene existencia bondadosa, porque de Aquel que preexiste han recibido su existencia y su bondadosa existencia ; existen y son bondadosos en él y de él empiezan, en él se conservan y en él resultan.

Aquel que es primero ante todo, da la más alta medida de existencia a los seres y esencias más elevados que la Escritura las llama existencias eternas (ver, Salmos 23, 7 “puertas eternas”). Pero el Ser en sí nunca abandona a todos estos seres, y su existencia pura proviene de él que preexiste. El ser pertenece a él es una faceta de él y no él al ser. No está contenido en el ser, sino que Él contiene el ser. El ser tiene su causa de Él y no Él al ser. El mismo es siglo, principio y medida del ser, ya que preexiste antes que la esencia, el ser y el siglo. Es el principio creador, el medio y el fin de todas las cosas.

Por esa razón el que realmente preexiste por las Sagradas Escrituras se presenta y se llama de muchas maneras multiplicándose según toda concepción de los seres. Así correctamente se alaba y se atribuyen himnos en Él que es pasado, presente y futuro (Apoc 1,8 · 4,8 · 11,17).

Porque todas estas características, para los que alaban en himnos a Dios de modo adecuado, significa que durante toda concepción de los seres Él existe de modo supraesencial y que Él es la causa de toda clase de géneros de seres y cosas. Porque no puede ser que sea para una cosa y para la otra no lo sea, ni tiene una clase de género existencia y la otra carece, no la tiene; sino que Él es todo porque es la causa de todo; y tiene desde antes y contiene en sí mismo todo principio y fin de todos los seres y cosas. Es superior a todo porque de un modo supraesencial existe antes que todo y por encima de todo, todo lo contiene y todo lo trasciende.

Por eso también se atribuyen a Él a la vez juntos todos los atributos, pero paralelamente el mismo no se identifica y no es nada de todo esto.

Él contiene toda forma y género, pero también es sin forma y sin hermosura alguna. Contiene de antemano en sí mismo de modo absoluto y trascendental los mismos principios, medios y fines de los seres y cosas y Él les comunica su pura iluminación, de modo que todo existe en virtud de esta Causa única y absolutamente unida.

Porque nuestro sol que conocemos el mismo es uno y la luz que transmite es simple y no compuesto, opera sobre las esencias y cualidades de las muchas y variadas cosas que vemos. Las renueva, las alimenta, las protege y las perfecciona; establece las diferencias entre ellas y las unifica, las da calor y las hace fructificar, las renueva, las fecunda, las da crecimiento, las cambia, las enraíza y las hace florecer, las aviva y desarrolla cada cosa conforme a su naturaleza y a su manera participa del mismo y único sol, el cual, siendo uno solo, contiene de antemano en sí mismo de forma única las causas de las muchas cosas que participan de él.

Con mayor razón, pues, para Él que constituye la causa también del sol y de todos los seres y cosas, debemos aceptar que en Él preexisten todos los “ejemplos o arquetipos” (los logos espermáticos) de los seres y cosas en una supraesencial unidad. Porque produce esencias sólo durante su éxodo-salida de la usía-esencia. Diciendo “ejemplos o arquetipos” por supuesto que damos a entender los logos de los seres que preexisten de un modo uniforme en Dios y ofrecen la esencia a los seres y cosas. A estos logos la teología los llama “predestinaciones o destinos” (Rom 8,30, Ef 1,5), y también voluntades divinas y bondadosas que determinan y crean los seres y cosas. Y con base a estos logos aquel que es Supraesencia predefinió y produjo todos los seres y cosas.

 

  1. Ahora bien, si el filósofo Clemente (posiblemente se refiera al de Roma) tiene la opinión de que “ejemplos” en relación con algo, se deben llamar los que tienen posición primordial de causa entre los seres y cosas, su discurso no procede conforme al significado propio, perfecto y simple de los nombres. Pero aun aceptando que esto se dice y lo dijo correctamente, estaríamos obligados a recordar la teología de la frase de la Sagrada Escritura que dice: “No te he mostrado estas cosas para que te apegues y arrastres tras de ellas” (Ex 25,40, en general todo el capítulo 25 y otros), para que mediante el conocimiento que tenemos de las cosas seamos llevados, en cuanto es posible, al conocimiento de la Causa de todo.

Realmente esta causa comienza la progresión de su creadora energía y bondad por el Ser, atraviesa mediante todo y completa plenamente todo con el Ser de por sí mismo, mientras se deleita con todos los seres y cosas (Gen 1,31).

Por tanto, reúne de antemano todo en sí mismo, y contiene todas las cosas en su simplicísima infinidad, y paralelamente todos los seres participan asimismo de la Causa de modo indivisible, a semejanza de un sonido de voz, que, siendo muchos los oídos, todos la perciben como una voz.

 

  1. Por consiguiente Aquel que preexiste es el principio y fin o finalidad de todos los seres y cosas»; es el principio por ser Causa; es el fin, porque Él es el propósito para quien todo se hace. Él es el límite de todo y la inmensidad de toda inmensidad y el fin en forma tal que trasciende la contradicción proveniente de dos conceptos opuestos. Como muchas veces he dicho, reúne y contiene previamente en una sola unidad todos los seres y cosas que son, y los ha dado hipóstasis-base substancial. Está presente en todos los seres y en todas las partes universalmente según su unidad e identidad. Pasa a través de todo y paralelamente permanece en sí mismo. Permanece quieto o estable y se mueve, pero de nuevo sin ser quietud ni movimiento. No tiene principio, ni medio ni fin. No está en alguno de los seres y cosas ni es algo de los seres y cosas. Y en general no se puede atribuir a Él algo de las cosas que son eternas ni de las que existen en el tiempo, sino que trasciende el tiempo, el siglo y la eternidad y todas y todos que se encuentran en el tiempo y en la eternidad. Porque Él es la eternidad de por sí, por el cual, de cual y en el cual existen todos los seres y la medida de los seres y todas los seres y cosas que se pueden medir. Pero hablaremos más oportunamente de todo esto en otra ocasión.

 

CAPÍTULO 6: Sobre la Vida

 

  1. Vamos a alabar en himnos ahora la “vida eterna”, (en el sentido del eterno vivo, de Dios), que es fuente de la vida que es de por sí vida o autovida y de toda vida; y desde ella y por ella se siembra y se extiende a todos los seres y géneros, que de algún modo participan en algún tipo de vida, y de modo conveniente a cada uno de ellos. De ella, pues, y causa de ella ha recibido también la existencia y la hipóstasis-base substancial la vida de los ángeles inmortales y su inmortalidad, su incorruptibilidad y en sí del movimiento perpetuo.

Por lo cual los ángeles se llaman siempre vivientes e inmortales; pero desde otro aspecto no son inmortales, porque no tienen por sí la inmortalidad ni la vida eterna, sino de la Causa creativa y vivificante que produce, contiene y conserva toda vida.

Y como decíamos en relación con el Ser, de que es también la eternidad del de por sí ser o autoser, así también aquí decimos que la Vida divina da vida e hipostasis también la de por sí vida o autovida; toda vida y movimiento vital proviene de la Vida, la Vida universal que está por encima de toda vida y de todo principio. De esta Vida les viene a las psiques-almas también el ser inmortales, y todo ser viviente, plantas y animales como un grado ínfimo de vida. Como dice la Escritura: cuando ella se suprime, desaparece toda vida, y todo desaparece por la impotencia y debilidad de participar en ella; cuando retornan de nuevo hacia ella, otra vez se convierten en vivos, (Sal 103,29).

 

  1. En primer lugar regala en la de por sí vida o autovida el ser vida; también en la vida total y en la vida de los géneros particulares regala el ser cada uno vida, de acuerdo con sus capacidades, esto que es por su naturaleza5. (La jerarquización de la vida y de las demás categorías es: a) la vida divina, o sea, Dios, b) la autovida, es decir, la de por sí vida excepto los seres, c) la vida total, o sea, la vida general y d) la vida de los seres por separado).

En las vidas celestiales regala también la inmortalidad deiforme, inmaterial e inmutable, y el movimiento perpetuo, libre de todo error y desviación, que se extiende por la tan sobreabundante bondad también hasta la misma vida de los demonios, pues, ésta no procede de ninguna otra causa, sino que de ella tiene también el ser vida y permanecer. Además regala también a los hombres, a pesar de ser compuestos, una vida similar a los ángeles, al grado que la puedan recibir. Por la abundancia de su filantropía, a nosotros, cuando nos desviamos, nos reclama y nos restablece en sí misma. Y lo que es todavía más maravilloso y divino, ha prometido que nos trasladará íntegramente, es decir, en alma y cuerpo, a la vida perfecta e inmortal; cosa que en la antigüedad los antiguos (filósofos nacionales) esto parecía una cosa contraria a la naturaleza, pero a mí, a ti y a la verdad nos parece cosa divina y sobrenatural.

Cuando digo “sobrenatural”, quiero dar a entender nuestra naturaleza visible y no sobre la omnipotente naturaleza de la Vida divina. Porque para ésta, como es naturaleza de todas las formas de vida, y sobre todo para las más divinas, ninguna vida es contra natura o por encima de la naturaleza. Así que los logos contradictorios referidos a esto por el loco Simón, se deben desestimar y rechazar categóricamente del baile divino y de tu psique-alma santa y espiritual. Porque aquél, aun cuando se creía muy sabio, ignoraba, según creo, que quien posee muy recto juicio no conviene que emplee la razón, evidente auxiliar de los sentidos, contra la escondida e invisible causa de todo. Debemos decirle, por eso, que lo que él estaba diciendo iba contra naturaleza, porque nada hay contrario a esta Causa universal.

 

  1. De esta Causa reciben vida y cuidado todos los animales y todas las plantas. Y sea que te refieras a la vida noerá (con nus), sea a la lógica, sea a la sensible, sea a la nutritiva y creciente, sea a cualquier vida o principio de vida o esencia/sustancia de vida, de ella, la Vida que está por encima de toda vida, también vive, vivifica y en ella tiene la preexistencia sobre la causa de modo unitario. Porque la Vida, la Vida superior y principio absoluto de vida es la causa de toda vida, es la que concede, completa y diferencia toda vida. Es la que debe ser alabada en himnos por cada vida, a causa de engendrar todos tipos de vida, como Vida universal. Ella es la que se considera y se alaba en himnos también como Vida supracompleta sin necesidad de nada como Autovida, como vivificadora que está por encima de toda vida y como supravida o cualquier otro nombre que uno podía con el logos humano alabar esta Vida inefable e inexpresable.

Capítulo 7: Sobre sabiduría, nus, logos, verdad y fe

 

  1. Si te parece, vamos a alabar en himnos la bondadosa y eterna Vida, como sabia y como la por sí misma sabiduría o autosofía, más bien como la que da hipóstasis (fundamento) a toda sabiduría y como la que existe por encima de toda sabiduría y sensatez. Porque el Dios no sólo es supra-completo y “sobre su sensatez no hay medida” (Sal 146,5) sino que está instalado por encima de toda lógica, nus y sabiduría-sofía. Esto lo comprendió maravillosamente de modo sobrenatural aquel verdadero hombre de Dios, (Ierotheo), nuestro común maestro, guía y sol que dijo: “La locura de Dios es más sabia que la sofía-sabiduría de los hombres” (1Cor 1,25). Esto no sólo porque cada pensamiento de nuestra diania (mente, intelecto) es también una forma de engaño, si se compara la estabilidad y firmeza de las perfectísimas comprensiones, sino porque los teólogos por costumbre acostumbran referirse a Dios con expresiones negativas, privativas y opuestas para evitar darle sentido limitado al lenguaje ordinario. Por ejemplo, la Escritura llama «invisible» al que es Luz brillantísima que ilumina todo; al multi-alabado y poliónimo (de múltiples nombres) también le llama anónimo e inaccesible; como también ininteligible e inescrutable al que está presente en todo y que se apocalipta-revela por medio de todos los seres.

De este modo se dice también que el santo Apóstol alaba la “locura” de Dios, elevando a esto que parece absurdo y paradójico, pero nos enseña con eso la verdad inefable e inaccesible superior a toda verdad lógica. Pero, como he dicho en otro lugar, si entendemos de modo humano aquello que es superior a nosotros y a nuestra naturaleza y nos adherimos englobándonos en compañía de los sentidos, con los cuales estamos familiarizados, comparando las cosas divinas con las humanas, evidentemente nos engañamos al intentar entender el logos divino e inaccesible sólo con lo que vemos.

Debemos conocer que el nus (espíritu de la psique) humano tiene por un lado la fuerza, energía y poder de entender y por otro lado, la unión que trasciende la naturaleza del nus, por la cual se une con las que están más allá de sí. Por tanto, de acuerdo con esta unión debemos entender las realidades divinas y no de acuerdo con las medidas humanas; que todo nuestro sí mismo se eleve completamente de sí y nos entreguemos enteramente a Dios; porque es mejor que pertenezcamos a Dios y no a nosotros mismos. Porque así se darán las jaris (energías divinas) o dones a los que llegan a la κοινωνία kinonía (conexión, unión y comunión) con Dios.

Alabemos, pues, esta suprema «sabiduría», que es “ilógica, incomprensible y tonta/loca”, y digamos que es causa de todo nus, lógica, sabiduría, conocimiento y prudencia. En ella pertenece todo pensamiento y de ella proviene toda gnosis/conocimiento, prudencia y sensatez y en ella se encuentran escondidos todos los tesoros de la sofía/ sabiduría y de la gnosis/conocimiento (Col 2,3). Por tanto, de acuerdo con todo lo que ya nos hemos referido, la omnisciente y supra-sabia Causa es la que da hipóstasis (fundamento) a la autosofía/autosabiduría, a toda sabiduría y a las categorías parciales de la sabiduría.

 

  1. De Ella reciben las inteligibles y espirituales dinamis (energías y poderes) los nus angelicales y también sus comprensiones e ideas simples y bienaventuradas. No obtienen la gnosis de Dios mediante divisiones o en fragmentos o por los sentidos o por tratados analíticos lógicos ni están contenidos en algo común a estos, sino que al estar totalmente liberados de cualquier material o plural, captan por intuición y pueden entender las divinas realidades de un modo espiritual-noeró (con el nus espíritu), inmaterial y unitario. La potencia y energía de ellos resplandece por su pureza inmaculada y contempla las concepciones divinas de modo imparcial, indivisible e inmaterial; también con la unidad deiforme se asemejan tanto, en cuanto es posible, al divino y suprasabio nus y logos.

A causa de la divina sabiduría también las psiques-almas reciben sus energías y fuerzas lógicas. Por supuesto que, mientras giran de modo circular y analíticamente alrededor de la verdad de los seres, quedan inferiores que las uniformes potencias angelicales a causa de la fragmentaria y variada naturaleza de sus múltiples operaciones, pero cuando desde la variedad se concentran en un solo objeto, entonces se acercan a las inteligencias angélicas, por supuesto que en la medida de lo posible de sus naturalezas. Pero las mismas percepciones sensibles, uno no se equivocará si las describe como eco de la sabiduría; y también el nus/espíritu demoníaco procede de la sabiduría, pero en el grado que es nus sin lógica, sin conocer el modo que pueda conseguir lo que desea y sin querer saberlo, para ser más exactos podemos llamarle caída de la sabiduría.

Pero ya se ha dicho que la divina Sabiduría es principio e hipóstasis-fundamento, causa y creadora, perfeccionadora, guarda y propósito final de la misma Autosabiduría, de toda sabiduría, de todo nus, lógica o logos y sentidos.

¿Cómo pues, Dios que es suprasabiduría, es alabado como sabiduría, nus (espíritu de la psique), logos y gnosis/conocimiento? ¿Cómo va a comprender algo de los inteligibles sin disponer de energías noerás (espirituales del nus)? ¿Cómo va a percibir y conocer las sensibles, si está afianzado por encima de todo sentido? Sin embargo las Escrituras enseñan que Dios todo lo conoce (Jn 3, 20 · 21,17), sin que nada escape a su divina gnosis/conocimiento. Pero como muchas veces hemos dicho, las cosas divinas han de entenderse de modo conveniente a la naturaleza divina. Cuando decimos que Dios no tiene nus, ni sentidos y no siente, debemos tomarlo y expresarlo en el concepto y significado de trascendencia o sobreabundancia y no de carencia. (Es decir, el Dios no está privado de comprensión y sentimiento, sino que los trasciende).

De modo similar atribuimos lo “ilógico/irracional” a Él que está por encima de la lógica o razón y la imperfección a aquel que está por encima de toda perfección y es anterior a ella. También como gnofos (luz que transciende toda luz y oscuridad sobre su esencia) inaccesible e invisible llamamos la luz (increada) inaccesible, en cuanto excede inmensamente la luz creada y accesible.

Por consiguiente, el nus divino contiene todo por medio de su gnosis increada que lo trasciende todo, habiendo reunido de antemano todo en sí mismo, como causa de todo, la gnosis de todos los seres y cosas, conociendo y creando ángeles antes que fuesen creados y conociendo también todos los géneros y cosas internamente, por decirlo así, desde su principio y conduciéndolos a la existencia.

Creo que es esto lo que significa la Escritura cuando dice: “El Dios que conoce todo antes de su nacimiento” (Dan 13,42). Porque el Nus divino no conoce los seres y las cosas a partir de los seres mismos y las cosas mismas, sino que los conoce a partir de Sí Mismo y dentro de Sí Mismo de antemano tiene y reúne la información, la gnosis y la esencia de todo, por ser causa de todo. No se acerca específicamente a cada cual o cada género, sino que conoce y contiene todo, porque es una causa cohesiva de todo. Exactamente igual que la luz, según su causa, ha recibido de antemano en sí misma la gnosis/conocimiento de la tiniebla u oscuridad y de ningún otro modo conoce la oscuridad sino sólo por la luz.

Por tanto, la Sabiduría divina conoce todas las cosas conociéndose a sí misma; conoce inmaterialmente las cosas materiales, indivisiblemente las cosas divisibles, unitariamente las múltiples, porque todo lo conoce y lo produce por ser el Auto Ser Uno. Porque Dios como una causa transmite a todos los seres el ser, de acuerdo con la única causa conocerá todo porque provienen de Él y preexisten en Él. No tendrá, por tanto, que partir de los seres para llegar a conocerlos, pues es Él precisamente quien da a cada uno de ellos el poder de conocerse a sí mismo y de conocer a los demás.

Por consiguiente, Dios no tiene un conocimiento propio para sí y otro diferente para conocer todas las cosas que capta en común. Porque la Causa universal, conociéndose a sí misma, no podrá menos de conocer las cosas que de ella proceden, de las cuales es su principio. Así es como Dios conoce todas las cosas, no porque le venga el conocimiento a partir de ellas, sino conociéndolas en sí mismo.

La Escritura dice también que los ángeles conocen las cosas terrenas no por noticia que les llegue mediante los sentidos a partir de las cosas, sino por la propia capacidad, fuerza y naturaleza interna que es propia a semejanza del conocer y comprender de Dios; (por ejemplo, durante sus diaconías/servicios a la obra de la salvación del mundo disponen de una gnosis superior a la humana, Mt 1,19 etc. y Jn 5,4).

 

  1. Adicionalmente ahora debemos examinar cómo nosotros podemos conocer a Dios, ya que Él no es percibido por los sentidos ni por las concepciones y en general no pertenece a los seres y las cosas que son. Con más propiedad, pues, estamos obligados a decir la verdad que no conocemos a Dios por su naturaleza, puesto que ésta es imposible de ser conocida y supera todo límite lógico y pensamiento. Pero le conocemos empezando por el orden de los seres y de todas las cosas, que se han producido por Él y constituye un tipo de iconas-imágenes y semejanzas de sus ejemplares divinos, y nos elevamos metódicamente y en orden, de acuerdo con nuestras fuerzas, a Aquel que está por encima de todo, en la región o espacio de reducción (o negación) y trascendencia de todo, en la absoluta Causa del universo. Por eso el Dios es conocido también dentro de todos los seres y cosas y por la reducción o negación de todos los seres y cosas. Por un lado es conocido por la concepción, EL entendimiento, la lógica, la gnosis cierta, el contacto, el sentido y sentimiento, la opinión y alabanza, la fantasía, el nombre y todo lo demás, y por otro lado a la vez no puede ser percibido por la concepción y entendimiento ni por la lengua o idioma en palabras ni por los nombres. No es ninguna de las cosas que existen ni puede ser conocido en ninguna de ellas. Él es todo en todas las cosas y nada entre las cosas. A todos es conocido en todas las cosas y no hay quien le conozca en cosa alguna.

Por consiguiente, es correcto usar este lenguaje y nominaciones para hablar de Dios, y a la vez es alabado en himnos por todos los seres, según la analogía de todas las cosas que son su Causa. Por otra parte existe también por la gnosis más divina de Dios, esta que se adquiere mediante la ignorancia o el no saber, de acuerdo con la unión que trasciende al nus (espíritu de la psique), cuando el nus se ha despojado de todos los seres y cosas y a continuación olvidándose o abandonándose incluso de sí mismo, se une con los suprailuminados rayos y permaneciendo allí quedando iluminado por los rayos dentro en la imperceptible profundidad abismal de la Sabiduría (Rom 11,33).

No obstante, como dije, la gnosis de esta sofía-sabiduría es posible conseguirla también por todas las cosas. Porque esta, según lo dicho por las Escrituras, “es la sabiduría que crea todas las cosas” (Sal 103,4) y siempre las acopla y dispone (Prov 8,22 y otros), es la causa indisoluble de la armonía y del orden del universo, esta que enlaza siempre el término de cuanto precede con los principios de cuanto sigue y cultiva la única concordia y consonancia de todo el universo.

 

  1. Las Santas Escrituras alaban en himnos a Dios como “Logos” (Jn 1,1) no sólo porque es donador también de la lógica (sano juicio), del nus (espíritu de la psique) y de la sofía-sabiduría, sino porque contiene previamente en sí mismo de modo unitario las causas de todas las cosas y porque “avanza mediante todas” penetrando y llegando, como dicen las Escrituras, hasta el fin de todos, hasta los tuétanos (Sal 138,8 y Sab Sal 8,1 y otros). También antes que estas, como el divino Logos se extiende por encima de toda simplicidad y está plenamente liberado de toda dependencia, ya que está por encima de todas según lo supraesencial de su existencia.

Este Logos es la verdad simple y realmente esencial, sobre la cual gira la fe divina, porque es gnosis pura e infalible de todas las cosas. Es el afianzamiento fijo de los que han creído, en el cual los instala y coloca fijamente y sólidamente en la verdad, igual que la verdad en ellos, de modo que los fieles poseen una inamovible e indisoluble identidad de la gnosis simple de la Verdad.

Realmente la gnosis/conocimiento es un factor que une las cosas conocidas con el sujeto de la gnosis, en cambio la ignorancia es la causa que provoca al interior del ignorante la continua alteración, división y contradicción, entonces al que tiene fe y cree verdaderamente según el Logos divino (Ef 4,13), por nada puede quedar apartado de la fuente de la verdadera fe, que con su base obtendrá la identidad fija, in-cambiable e inmutable.

Efectivamente, el que está unido a la Verdad conoce muy bien que va por buen camino y se encuentra en perfecto estado, aun cuando muchos le tilden de loco, como supuesto desviado, etc.; pues ignoran, como es natural, que aquél, gracias a la verdad y atención a la verdadera fe, está fuera de error y ha saltado en la verdad.

Pero el mismo conoce perfectamente que no está loco, como otros imaginan y sostienen, sino que se ha liberado, con la ayuda de la simple verdad, que siempre y del mismo modo permanece la misma y está libre de la fluctuación del movimiento inestable y variable del error y del engaño.

Así pues, aquellos primeros maestros nuestros y guías de nuestra sabiduría divina mueren todos los días en defensa de la verdad, dando justo testimonio, como es natural, con sus logos, ejemplos y obras sobre la gnosis (conocimiento) unitaria de la verdad de los cristianos, es decir, que esta gnosis es más sencilla y más divina de todas, o más bien, que ella es la única verdadera, una y simple gnosis (conocimiento increado) de Dios.

 

CAPÍTULO 8: Sobre la dinami (poder, potencia y energía) justicia, salvación, redención, donde se refiere también de la desigualdad.

 

  1. Ahora bien, como los teólogos alaban en himnos la Verdad divina como Sabiduría suprasabia, lo hacen también como δύναμις dίnamis (poder, potencia y energía) y justicia, mientras que la proclaman también salvación y redención, adelante pues, a la medida que nos es posible, vamos a desarrollar también estos divinos nombres. Y por supuesto que no creo que exista alguien que se ha instruido con las Escrituras, que ignore que el absoluto principio divino trasciende y sobrepasa toda dinami, de cualquier manera que exista e imaginemos. Porque muchas veces la teología ha atribuido en ella el absoluto señorío o potestad, separándola incluso de las dinamis o poderes celestes1. (1 Autoridad, el mando. “Dios es el Kirios de las dinamis” Sal 23,19). Entonces, ¿por qué los teólogos alaban también como Dinami a aquella que está por encima de toda dinami? ¿En qué sentido y significado podríamos aplicar a Dios cuando se le da el nombre de dinami?

 

  1. Contestamos pues y decimos que Dios es Dinami porque de antemano contiene y concentra en sí toda dinami en grado eminente, porque produce de modo superior toda dinami y es la Causa de cada dinami; porque da ser a todos los seres y produce todas las cosas por su dinami inflexible e ilimitada, y porque es causa de la auto-dinami o dinami de por sí, sea de la dinami universal, sea de las dinamis particulares. También es Dinami, porque tiene la infinita e increada dinami no sólo en producir cada dinami sino αλ existir también por encima de toda dinami y de la auto-dinami y en contener en grado absoluto la dinami, de modo que produce infinitamente dinamis infinitas distintas de las que existen; incluso el que de ninguna manera las infinitas y perpetuas dinamis producidas, no podrán ampliar la acción de la infinita producción de su dinami increada, por la que provienen todas las dinamis.

Finalmente, el Dios tiene dinami infinita a causa de su inexpresable, ininteligible e incomprensible potencia trascendental, y a causa del sobrante de su dinami también potencia la debilidad, mientras que contiene y retiene hasta los últimos vestigios y efectos de la dinami, exactamente como vemos que ocurre con las cosas que hierren los sentidos: las luces suprabrillantes, por ejemplo, impresionan los ojos y llegan hasta las endebles vistas, en cambio, como dicen, los sonidos fuertes penetran también hasta los oídos ensordecidos que no perciben fácilmente los sonidos. Porque, naturalmente, lo que no oye en absoluto no es oído, ni es vista lo que no ve nada.

 

  1. Esta, pues, dinami infinita de Dios penetra y se extiende en todos los seres y cosas y no existe ningún ser o cosa que esté absolutamente desprovisto de alguna dinami, sino todos seguro que tienen dinami, sea noerá/ espiritual (del nus), sea lógica, sea sensible, sea vital o vivificadora, sea existencial. Incluso el de por sí ser o autoser, si es lícito hablar así, la dinami para existir la recibe y la tiene por la Dinami supraesencial e increada.

 

  1. De aquella dinami proceden las dinamis de los órdenes angélicos. Por ella también reciben su existencia en estado inmutable, como también sus movimientos inmortales y perpetuos. Y su constancia e indefectible tendencia al Bien/Bondad la han recibido de la bondadosa infinita dinami. La misma ha sembrado en ellos el poder y el ser lo que son en esta situación y el desear existir siempre, como también el de anhelar siempre la eterna dinami.

 

  1. Las energías de las operaciones de esta dinami inagotable e incesante se extienden y penetran también hasta los hombres, hasta los animales y λας plantas y a toda naturaleza del universo. Esta dinami corrobora y fortifica los seres y cosas que están unidos en mutua amistad, relación y comunicación, para lοs seres y cosas que están separados e inconfusos es dinami que ayuda a mantener la distinción conforme a las leyes naturales y propiedades de cada una sin confusión ni mezcla. Esta dinami salvaguarda y conserva el orden y la armonía del universo en el bien que le es propio a todos los órdenes y direcciones del universo; Conserva inviolables las vidas inmortales de las unidades angélicas e inmutables, o inalterables las existencias y las leyes de los cuerpos celestes, de las estrellas y de las luminarias, mientras que les da la dinami de existir en la eternidad. Y los rodeos del tiempo les distingue por la iniciación del rodeo de los astros y los reúne con las vueltas de los astros a su posición anterior. Hace inextinguibles las energías del fuego y perenne la fluidez de las aguas, mientras que limita la expansión del aire. Fundamenta y sostiene la tierra sobre el vacío y salvaguarda incorruptible su fertilidad vital. Conserva inconfusa e indivisible la congruencia y armonía de los elementos que se mezclan entre sí. Refuerza los lazos entre la psique-alma y el cuerpo, y opera activando las dinamis alimenticias y las de crecimiento de las plantas. Gobierna y dirige todas las dinamis esenciales de todos los seres, y garantiza asimismo la continuidad y mantenimiento del universo; y concede la misma zéosis (glorificación, deificación, expectación y unión con la luz increada) y para ello dispensa las dinamis (fuerzas y energías increadas) necesarias a quienes se hacen semejantes a Dios o consiguen la zéosis. Y en general nada hay en el universo que esté privado de la tutela e influencia de la omnipotente e increada dinami divina. Porque lo que en general no posee dinami alguna ni existe ni es algo ni está en parte alguna del universo.

 

  1. Pero el mago Elimas (Hec 13, 6-12) arguye: «Si Dios es pantodínamo-omnipotente, ¿cómo dice vuestro teólogo que Dios en algo es impotente? Está criticando aquí a San Pablo por afirmar éste que “Dios no puede negarse a sí mismo” (2Tim 2,13).

Al presentar yo esta objeción, temo mucho que se rían de mí y que me tengan por tonto, porque voy a echar por tierra esos castillos de arena, propios de juegos infantiles y haría yo el ridículo por intentar un objetivo inasequible si me propongo a explicar teológicamente el concepto de esta objeción de este pasaje. Como si se tratase de algo difícil de comprender. Negarse a sí mismo es apartarse y caer de la verdad. Pero la verdad es lo que es. La verdad es ser, y apartarse y caer de la verdad es alejarse y caerse del ser.

Por tanto, si la verdad es el ser o aquello que es, y negación de la verdad es alejarse del estado de ser, seguramente que Dios no puede caer y dejar de ser y no es posible que no tenga existencia. Uno podría formularlo de la siguiente manera: no puede no poder y no conocer que no conoce por privación o falta

Aquel mago Elimas parece no haber entendido esto e imita los atletas incompetentes e inexpertos en victorias, que con frecuencia se proponen adversarios débiles, se figuran pelear valientemente con la sombra de aquellos seres imaginarios, golpean el aire al azar constantemente, se hacen la ilusión de que vencen a sus adversarios y se proclaman campeones cuando en realidad no han conocido el valor de sus adversarios.

Por otra parte, nosotros aproximándonos, en cuanto nos sea posible, al logos del apóstol (Pablo), alabamos a Dios afirmando que es más poderoso que todo poder o toda dinami, como el único bien y soberano, como el que reina con su reinado en la misma Eternidad, como el que no ha caído en nada por los seres; o mejor dicho, como el que trasciende todos los seres y contiene todas las cosas antes de que existan por su dinami supraesencial, que ha regalado en todos los seres, -por su abundante expansión y según el derramamiento de su trascendental dinami increada-  la posibilidad y capacidad de existir y de tener existencia concreta.

 

  1. El Dios es alabado en himnos también como “justicia”, porque concede a todos los seres las cosas que se merecen, determinando para cada uno también la simetría, la hermosura, la armonía, el adornamiento y todas las concesiones y órdenes, según su justa ley; hermosura, composición, armonía y orden según conviene a todos, porque Él es el principio de la energía y actividad para cada uno de los seres y cosas por separado. Porque la justicia divina ordena todas las cosas, las determina y las conserva libres de mezcla y confusión con las demás, concede a todas el valor según corresponde a la naturaleza de cada una de ellas.

Y estos silogismos nuestros son correctos y aquellos que critican e insultan la justicia divina, sin darse cuenta se condenan a sí mismos por flagrante injusticia. Porque sostienen que los mortales deben poseer la inmortalidad, las cosas imperfectas la perfección, los que se mueven por sí mismos que sean movidos por otros, inmutabilidad a lo que cambia, dinamis de perfeccionarse a los impotentes. Dicen, además, que las cosas que se encuentra en el tiempo, o sea las temporales, deberían ser eternas o perpetuas; las que por naturaleza se mueven deberían ser inmutables; los placeres momentáneos, eternos; en general, que se inviertan los atributos de todas las cosas.

Pero deben saber que la justicia divina es realmente justicia en cuanto que concede a cada uno las cualidades o atributos que le corresponde, según el valor de cada género o especie, y que preserva la naturaleza de cada cosa en su orden correspondiente y su dinami.

 

  1. Alguien podría decir que no es propio de la justicia dejar a los buenos y santos sin auxilio frente a las vejaciones y castigos de los malos. A este se ha de responder de la siguiente manera: si los que tú llamas buenos y santos aman las cosas terrenales, estas que buscan con ahínco y celo los que están apegados a los bienes materiales, entonces estos por supuesto que han caído del divino eros (amor ardiente).

Tampoco entiendo cómo pueden llamarse realmente buenos y santos los que denigran y difaman las cosas verdaderamente amables y divinas, prefiriendo de modo impío otras que nunca deberían desear ni amar. Pero si ellos amasen los seres y cosas que realmente vale, se alegrarían seguramente los que desean, en cuanto pudiesen conseguirlas. ¿Quizás no se acercarían más a las virtudes angélicas por el deseo de las cosas divinas a medida que se aparten, en lo posible, espiritualmente de los bienes terrenos y luchen varonilmente con los peligros a que se exponen por causa del bien?

Por consiguiente, es verdadero decir que esto es atributo más característico de la justicia divina: el no paralizar y destruir la fortaleza de los perfectos por la concesión de bienes materiales y no dejarles sin ayuda cuando alguien trate de seducirlos y hacer esto, sino fortalecerlos en su admirable y firme perseverancia y concederlos los bienes que se merecen ya que se mantienen firmes en esta posición.

 

  1. También esta divina justicia es alabada en himnos como σωτηρία sotiría (redención, sanación y salvación) de todos, porque conserva y guarda, independientemente de los demás, el orden y la esencia propia de cada ser en relación con los demás, además, por ser la verdadera causa de que todos los seres y cosas prosigan su actividad particular en el mundo y en el universo.

Ahora bien, si hay alguno que alaba esta σωτηρία sotiría también como dinami salvífica que defiende todo contra la influencia del mal y de lo peor, por supuesto que también aceptaremos a este himno salvador de todo y en concreto pediría yo que establezca a éste como principal salvación de todo el mundo; es decir, esta que conserva todo en su propia posición sin metábole-cambio, ni perturbación o tendencia hacia lo peor y al mal; es la que vigila todo y mantiene todo sin conflictos y oposiciones en obediencia a las propias leyes; los aparta de cada desigualdad y acción contraria y edifica las cualidades o atributos que corresponden a cada ser, confirmando de tal manera las propensiones de cada uno de ellos para que no puedan alterarse ni pasar en lo contrario.

También podría decir uno, conforme al propósito que enseña la divina teología, si uno alaba esta σωτηρία sotiría salvación como la dinami que con su bondad salvífica para todos redime a todos los seres de modo que no recaigan de sus propios bienes, por supuesto que al grado que acepta la naturaleza de cada uno de los salvados. Por eso los teólogos también esta σωτηρία sotiría salvación la llaman “redención”, tanto porque no deja los seres reales a resbalar al “no ser”, como también cuando un ser ha resbalado  en pecado, pazos, desorden y ha sufrido algún tipo de disminución de la perfección de los bienes de su naturaleza, también este le sana y le redime del pazos, de la privación, de la debilidad e inactividad; suple lo que falta y apoya de manera paternal la atonía y le vuelve a levantar del mal; o mejor dicho, es como un padre honrado que perdona, olvida el mal y repara los daños reponiendo el bien perdido, ordena y adorna lo desordenado y deforme de modo que reintegre absolutamente sanándolo y liberándolo de todas las cosas que hacen daño.

Pero hemos hablado satisfactoriamente sobre todo esto y sobre la justicia. Según la justicia se mide y se define la igualdad de todos y paralelamente se destruye toda desigualdad que se produce por la privación de igualdad de cada uno y de los elementos particulares. Porque si alguno entiende la desigualdad como las diferencias de todos los seres y cosas sobre todos los seres y cosas del universo, pues, la justicia no permite que, mezclados los seres y las cosas, se confundan unos con otros, sino que guarda todas y todos según la especie o género en que cada cual pertenece por su naturaleza.

 

CAPÍTULO  9: Sobre lo mega/grande y pequeño, identidad y otredad/otro, semejante y desemejante, parada/quietud y movimiento, y la igualdad.

 

  1. Ahora bien, examinemos los nombres divinos “grande/mega y pequeño” que son atribuidos a la Causa de todo, como también en cuanto nos sea posible los nombres de “identidad y otredad/otro”, “semejante y desemejante”, “parada/quietud y movimiento” y la “igualdad” y de estos divinos nombres y adornos los que son evidentes en nosotros.

El Dios, pues, es alabado en las Sagradas Escrituras como «grande/mega» (Sal 146,5) y como el que es calificado de «grandeza”, también como «tenue y fina brisa» “3Reyes 19,22), que indica la divina pequeñez. Se le alaba e identifica también como “uno y el mismo” idéntico, según aquello de las Escrituras: “Tú eres el mismo” (Sal 101,28) y como en otros pasajes, cuando es representado “como de muchas formas y figuras” (Ez 1,26 y otros). También se califica como semejante, porque crea y da hipostasis a seres semejantes a él y entre sí, y también desemejante a todos los seres y cosas, porque «nada hay semejante a Él» (Is 40,25). En quietud o el que está parado e inmóvil, que está en su trono por siempre (Bar 3,3); pero también el que está en movimiento porque camina y penetra en todos los seres y cosas. Con estos y otros nombres divinos equivalentes se dan a Dios en las Escrituras.

 

  1. Se llama, pues, el Dios mega/grande, según la grandeza excelente propia de Él, la cual transmite parte de sí misma en todas las cosas que son grandes, se derrama y se sobre-extiende fuera y por encima de toda magnitud, contiene todo lugar, supera todo número, trasciende todo concepto del infinito; desbordan sus grandes obras y sus donaciones brotan de Él como de manantial, ya que estas, aunque son recibidas por todos los seres y cosas por una generosa efusión, son totalmente inalterables y firmes teniendo la misma plenitud absoluta sin que en algo disminuyan por las participaciones, más bien se desbordan más y más. Infinita es esta grandeza, sin número ni cantidad. Llega a ser inundación como resultado del trascendente efluvio y magnitud inmensa e ilimitada.

 

  1. Pequeña o sutil dicen sobre la naturaleza de Dios, porque no tiene volumen ni distancia; todo lo invade y lo atraviesa sin la menor resistencia. Realmente, lo pequeño es causa elemental de todas las cosas, porque jamás se encontrará algo en el universo que no participe en la idea de lo pequeño. Así pues, debemos tomar lo pequeño de Dios: Él está presente y opera sin impedimento en todo y mediante todo y penetra hasta el punto de la división de la psique-alma y del espíritu, hasta las coyunturas y la médula, y discierne los pensamientos ocultos y las intenciones ocultas del corazón» (Heb 4,12) y de todas las cosas. Porque “no hay cosa creada que no sea manifiesta delante de Dios” (Heb 4,13). Y este pequeño no tiene ni cantidad ni calidad, es ilimitado, infinito e indefinido, mientas que contiene y abarca todo, Él no está contenido y envuelto en ninguna parte.

 

  1. Ahora, la identidad se atribuye a Dios porque es de un modo supraesencial perpetuo e inalterable, permanece en sí mismo manteniendo siempre la misma invariable situación (o estado) y de la misma manera está en todo presente. Está situado por sí mismo de modo firme e inmaculado dentro de los hermosísimos confines de su identidad supraesencial. No hay en Él cambio, decadencia, deterioro, ni variación; no tiene mezcla, está libre de materia, es simplicísimo, no carece de nada, ni aumenta ni disminuye. Es increado, que quiere decir que nunca comenzó hacerse o es sin nacimiento, ni fue antes imperfecto y se perfeccionó por procedencia de tal o cual principio. No significa que hubo algún tiempo en que no existió. Lo que hay que entender es que Dios fue increado o ingénito total y absolutamente, que existió siempre sin la menor imperfección posible y siempre el mismo, determinado uniformemente por sí mismo dentro de su identidad y singularidad. Él sobreilumina y da a conocer esta identidad a todos aquellos que son capaces de participar en su misma identidad y reúne entre estos los diferentes y distintos. Por la sobreabundancia y causa de esta identidad, sobreconteniendo de antemano en sí mismo los contrarios, coordina unas cosas con otras bajo la forma de identidad, según una sola y única causa eminente de toda identidad.

 

  1. La otredad/diferencia la atribuimos a Dios porque mediante su providencia está presente en todos los seres y cosas y se hace de todo para la σωτηρία sotiría (redención, sanación y salvación) de todos, mientras que simultáneamente permanece en sí mismo sin salirse de su propia identidad, unido consigo mismo en una permanente e incesante energía y función; así con su estable dinami (potencia y energía increada) se entrega a sí mismo para hacer posible la zéosis (unión, deificación y glorificación por la jaris energía increada) de los que se dirigen hacia Él. Por eso la “otredad/diferencia” de los distintos planos o figuras de Dios, que provienen de multiformes visiones, se debe tomar en el sentido de que significa cosas distintas de las que indican las visibles o los fenómenos.

Por ejemplo, si el logos formara la psique-alma en forma de cuerpo y formase las partes corporales alrededor de la psique-alma indivisible y sin partes, entonces daríamos a cada una de las partes un significado que conviniese a una propiedad indivisible de la psique-alma; es decir, así llamaríamos cabeza al  nus, cerviz la opinión por hallarse entre lo racional y lo irracional de la psique, pecho la ira, pasión al vientre y, finalmente, naturaleza a las piernas y a los pies, usando de los nombres de estas partes como símbolos de las dinamis y facultades. Así también, con razón mucho más elevada, en aquel que es superior a todas las cosas, hay que describir alegóricamente la diversidad de formas y figuras, mediante explicaciones de modo divino sagradas y místicas, adaptadas a Dios.

Y si quieres al Dios inaccesible y sin forma atribuir las tres dimensiones de los cuerpos, en tal caso podría llamarse latitud divina la amplísima progresión (energía increada) hacia todos los seres y cosas; longitud a su dinami (potencia) que se extiende sobre todos los seres; profundidad incomprensible y desconocimiento por toda criatura.

Pero para que no seamos distraídos, al insistir en la explicación de estas varias figuras y formas, confundiendo los nombres incorpóreos de las cosas divinas con los nombres de los símbolos sensibles, de esto trataremos en la Teología Simbólica. Por ahora quiero recalcar esto: en que la otredad/diversidad en Dios no se debe imaginar como algo que altere su inmutable identidad, sino más bien una multiplicación en la unidad de Dios y como una serie de procesos en que se expresa dentro de su unidad la fecundidad productora en toda la creación.

 

  1. No debemos desestimar el nombre divino “semejante”, si por supuesto que uno llama a Dios semejante en el sentido y concepto de identidad, porque es totalmente semejante e idéntico con el sí mismo de modo fijo e indivisible. Los teólogos, sin embargo, dicen que Dios es superior a todas las cosas, en cuanto Él mismo no es semejante a nadie y a nada, sino que Él da semejanza divina a aquellos que se le acercan y se dirigen hacia Él, según la fuerza de imitación de estos que se encuentran por encima de todo límite, razón y logos.

Y la dinami de la semejanza divina es la que atrae todas sus creaciones hacia su Creador o Causa. Estas también se pueden llamar semejanzas a Dios, pues, fueron hechas “a imagen y semejanza” de Dios, pero no podemos decir que Dios es semejante a ellas porque ni siquiera el hombre es semejante a su propia imagen/icona.

Porque las cosas que están en un mismo nivel u orden es posible que sean semejantes unas a otras, de modo que unas y otras sean recíprocamente semejantes en conformidad con la semejanza superior principal. Pero tal intercambio no se puede admitir entre Causa y efecto o causado; es decir, el Dios no solamente concede semejanza a unas u otras especies o géneros, sino que es la Causa de que las cosas sean semejantes todas las que participan a la semejanza, mientras que es también el creador de la misma y absoluta semejanza; toda semejanza en el universo es semejante sólo a cierto vestigio de la misma autosemejanza y por esta semejanza se logra la unidad de las creaciones y de los seres.

 

  1. Además, ¿para qué entretenerse en esto? La misma teología dice que Dios es desemejante y que a nada se le puede comparar, pues es diferente de todos los seres y, lo que es más paradójico, nada hay semejante a Él. Sin embargo, este logos en modo alguno contradice lo dicho sobre la semejanza con Dios, porque para Dios son lo mismo las cosas semejantes que las desemejantes. Son semejantes a Él en el sentido de que participan e imitan en cierto modo de aquel que no puede ser participado e imitado, y son desemejantes por cuanto los efectos o causados distan de la Causa y le están incomparablemente subordinados.

 

  1. ¿Ahora qué diremos de la quietud o parada de Dios, es decir, ex cátedra? Qué otra cosa sino que Dios permanece en sí mismo el mismo y fijo firmemente en el mismo estado e identidad inmóvil, y está situado por encima de todo de modo inamovible y que opera y energiza de la misma manera alrededor del mismo centro y bajo las mismas condiciones; que existe de un modo absolutamente inamovible el mismo por sí mismo, dentro del autoser inamovible, inmutable y todo esto de un modo sobreesencial; porque Él es la Causa de toda quietud/parada y consolidación de todos los seres y cosas, Él que está por encima de toda consolidación y quietud, y que contiene y posee todo en sí mismo y así se conservan todas imperturbables con las propiedades de sus naturalezas.

 

  1. ¿Pero qué sucede cuando de nuevo los teólogos dicen que el Dios inamovible procede y se mueve hacia todas las cosas? ¿No debemos entender todo esto de modo θεοπρεπή de modo divino ο tal como Dios manda? Piadosamente, pues, se ha de considerar que Dios no se mueve por traslación, cambio, alteración, conversión, movimiento local, recto, circular o compuesto de uno y otro modo, o espiritualmente o psíquicamente o físicamente; sino que se dice en el sentido que Dios se mueve porque produce esencia y conduce a la existencia todas las cosas, las contiene, las conserva y provee de distintas maneras para todo y Él está presente en todo ya que contiene todo en sí mismo de modo inconcebible y según sus progresiones, operaciones y energías (increadas) hacia todos los seres y cosas.

Pero debemos permitir a nuestro logos a alabar en himnos de modo divino también los movimientos del inamovible Dios. Por el movimiento rectilíneo debemos entender la inflexibilidad de Dios y el progreso indeclinable de sus energías (increadas) y la génesis de todo o del universo por Él.

Por el movimiento en espiral debemos entender la progresión estable de la energía (increada) y su creatividad estable.

Por último, el movimiento circular puede explicarse por la identidad y enlace de los medios y extremos, que contienen y son contenidos, y por el retorno a Él de aquellos seres que de Él procedieron.

 

  1. Además, si alguien entiende la denominación divina de las Santas Escrituras sobre identidad y sobre justicia de Dios, y la entiende y la aplica también sobre igualdad, debemos nombrar a Dios “igual”, no sólo porque es indivisible e indeclinable, sino también porque alcanza igual a todo y atraviesa a través de todo igualmente y porque da hipostasis (base fundamental o subsistencial) a la de por sí igualdad o autoigualdad; y según esta cualidad hace que todas las cosas procedan con cierta inter­compenetración y se da a todos igualmente en participación, según la capacidad receptiva de cada cual y la donación de bienes igual a todos los seres según su valor.

También el Dios se llama “igual”, por cuanto contiene en sí mismo de antemano y de modo excelente y unificado todo tipo de igualdad: espiritual, inteligente, inteligible, lógica/racional, sensitiva, esencial y natural o voluntaria, de acuerdo con la dinami superior de todo que es causa creadora de toda igualdad.

 

CAPÍTULO 10: Sobre los nombres “Παντοκράτωρ Pantocrátor/Todopoderoso” y “Anciano de días”, donde se habla también sobre. También sobre el siglo y el tiempo.

 

  1. Ahora llega el momento para que con nuestro logos alabemos en himnos al poliónimo/multinombre Dios, a quien llaman como “Pantocrátor/Todopoderoso Παντοκράτωρ” y como “Anciano de días”. El primer nombre se atribuye a Él porque es la cátedra pantocratórica/todopoderosa de todo, que abraza y contiene el universo, lo fundamenta, lo entrelaza y lo contiene inquebrantable en sí mismo. De sí mismo produce y brota todo como de una raíz pantocratórica y en sí mismo hace retornar todo, como en un fondo pantocratórico, y lo contiene todo junto como una ex cátedra pantodínama/omnipotente. Ella salvaguarda todos los seres y cosas controlados y conjuntados con una cohesión que trasciende todo y no los deja caer y apartarse de sí misma, para que no perezcan separados de su perfecta morada.

También el divino principio trascendental es llamado “Παντοκράτωρ Pantocrátor/Todopoderoso”, porque domina en todo y gobierna los seres y cosas que se encuentran bajo su gobierno sin mezclarse con estos, porque todos le aman y le desean e impone a todos un yugo voluntario y las dulces consecuencias del eros (amor ardiente) divino, pantocratórico e inextinguible de la misma bondad1. (1 La representación del Pantocrátor en la bóveda de los templos como también del “Anciano de los tiempos” tiene su raíz en esta exposición).

 

  1. El Dios se llama también “Anciano de los días” (Dan 7,22), porque Él es tiempo y siglo (o eternidad) para todos los seres, porque existe antes de los días, antes del tiempo, antes de la eternidad o siglo. No obstante, podemos llamarle, en el sentido que esto conviene a Dios con propiedad tiempo, día, época y eternidad, porque a lo referente a cada movimiento es inamovible, estable e inmutable, porque dentro de su movimiento eterno permanece estable a sí mismo y porque es el autor también de la eternidad, del tiempo y de los días. Por eso también en las manifestaciones que ha hecho Dios de sí mismo durante las visiones místicas (en los Patriarcas y en los Profetas del Antiguo Testamento) se presenta como Anciano (Dan 7,9) y como Joven (Gen 18,3). Lo primero significa al Anciano (antiguo), al que es «desde el principio y siempre», y lo segundo indica que no puede hacerse viejo. Y las dos formas «Anciano» y «Joven», dan a entender que Él está en todas las cosas desde el principio hasta el fin. O como dice nuestro santo maestro, (Ierotheo), cada uno de los dos significan la antigüedad divina, de manera que anciano se refiere a lo que es primero en orden del tiempo, y nuevo o joven, a lo más excelente en número, puesto que la unicidad/mónada y las cosas alrededor de la mónada están mucho más cerca del principio que los números avanzados, (el significado es que la mónada es el número uno que precede en orden a todo otro número).

 

  1. Creo que debe explicarse según las Sagradas Escrituras también la naturaleza de los conceptos tiempo y eternidad o siglo. Porque donde la Escritura dice “eternas”, no quiere decir en todos los casos que son absolutamente increadas y realmente perpetuas, sino también se refiere a las cosas llamadas incorruptas, inmortales, inmutables e inalterables y las que existen del mismo modo, por ejemplo, cuando dice: «Abrid puertas eternas» (Sal 23,7 · 9), y otras semejantes.

De hecho, frecuentemente, con el nombre de siglo se significan las cosas más antiguas, y otras repetidas veces son toda la duración de nuestro tiempo que lo llama siglo, ya que la cualidad característica del siglo es lo antiguo, lo inalterable y el medir totalmente el ser. Por otra parte, emplean la palabra tiempo para indicar el proceso de los cambios manifestados, por ejemplo, en el nacimiento, alteración y muerte y de modo general en todo cambio. La teología, pues, enseña que nosotros, a quienes define y circunscribe aquí por el tiempo, tendremos parte al siglo o eternidad incorruptible e inmutable cuando por fin lleguemos a la eternidad o siglo.

 

Hablan también las Escrituras del siglo temporal y el tiempo del siglo, aunque bien sabemos que principalmente se dicen y se declaran por siglo aquellas cosas que existen, mientras que el tiempo se refiere a las cosas que se hacen. Por tanto, las cosas que se llaman eternas no debemos considerarlas generalmente co-perpetuas con Dios, el cual es anterior a la eternidad. No. Más bien nos atengamos aquí al sentido preciso que las Escrituras, las cosas “eternas” y las “en tiempo” debemos interpretarlas del modo que son reconocidas por las Escrituras, en cambio las cosas intermedias de estas que existen y de las que se hacen, participan unas veces al siglo y otras al tiempo.

Conviene, pues, alabar con himnos a Dios como eternidad o siglo y como tiempo porque es causa de estos, y también como Anciano de los días, porque existe antes y por encima del tiempo y cambia las épocas y los tiempos; también como el que existe antes que los siglos, ya que existe antes que el siglo y por encima del siglo (preeterno y supraeterno) y el reinado de su realeza es realeza (increada) de todos los siglos”. Amín.

 

CAPÍTULO 11: Sobre la paz y qué significa “Ser por Sí o Autoser”. Qué es la “Vida por Sí o Autovida” y qué es Dinami por sí o autodinami” y de otras expresiones semejantes

 

  1. Pasemos ahora a alabar con himnos pacíficos la paz divina, el principio superior de la unión. Porque ella es la que todo lo une, la que engendra y realiza la concordia y el consenso de todos los seres y cosas. Por lo cual todo le desea, porque la multitud de seres y cosas dispersas en partes, las reintegra de nuevo en la unidad universal y une a los conflictos internos de los elementos del universo a una convivencia pacífica por su participación a la paz divina.

Además, por participación a la paz divina, las primeras dinamis-fuerzas y potencias unitarias y conciliadoras se unen ante todo consigo mismo y con otras y también con el único altísimo Principio de paz en el universo. Luego, estas dinamis fuerzas y potencias hacen que los seres y cosas de rango inferior se unan consigo mismos, entre ellos, y con el único y más perfecto Principio y Causa de la paz universal.

Esta paz, mientras se extiende de modo indivisible al universo, define, completa y salvaguarda todo, exactamente igual que las cerraduras aseguran las puertas con los marcos. No permite que las cosas se dividan y se esparzan hasta el infinito e indefinido, ni tampoco que permanezcan desordenadamente sin apoyo perdiendo el contacto con Dios, ni que fuera de la unidad se mezclen confusamente entre sí en una confusión universal.

En relación, pues, con esta divina paz y hisijía (serenidad y paz interior), la cual san Justo la llama silencio e inmovilidad (en lo referente de cada procedencia que puede captar nuestra gnosis/conocimiento), no podemos expresar de otra manera nada de esto ni podemos entenderlo qué es exactamente. Más concreto aún, nadie puede entender con qué manera ella queda quieta y permanece serena y cómo es de por sí misma y dentro de sí misma y cómo tiene una unión trascendental consigo misma y cómo, mientras se introduce en sí misma y se multiplica a sí misma, no abandona la unidad de sí misma, sino que avanza hacia todos los seres y cosas, permaneciendo totalmente dentro de sí misma, gracias al derramamiento de su unidad que trasciende todo. No podemos expresar y entender de otra manera nada de esto.

Por tanto, cuando tratamos de la paz que trasciende todas las cosas admitamos que es inefable e inconcebible. Pero estudiemos dichas participaciones espirituales, inteligibles y comprensibles en cuanto lo permiten las limitaciones de los hombres y en concreto a nosotros, que somos inferiores a muchos hombres elegidos y bondadosos.

 

  1. En primer lugar debemos decir lo siguiente; que la paz divina es la que da hipostasis (base substancial, fundamento) a la paz de por sí, tanto la total como la particular; y que mezcla todo entre sí en una unión sin confusión, durante la cual todo se relaciona unido de modo indivisible e incuestionable, pero cada uno de ellos simultáneamente íntegros según su propia especie, sin que sean alterados por la mezcla con sus contrarios, sin que nada amplíe o interrumpa la exactitud y la pureza de esta unión.

Por tanto, única y simple consideraremos la naturaleza de la unión pacífica, que une en sí misma todos los seres y cosas, consigo mismos y entre sí mismos y conserva los seres armonizados juntamente y no mezclados por cierto enlace inconfuso de todos ellos.

A causa de esta misma unión, los divinos nus una vez que estén unidos con sus propias comprensiones y conceptos, se unen también con los objetos de sus comprensiones. Luego se elevan para entrar en contacto y conexión, por modos desconocidos, con las realidades que están por encima de todo nus.

A causa de tal unión, las psiques-almas, enlazando y uniendo sus dinamis (fuerzas y energías) lógicas y dirigiéndolas hacia una pureza espiritual del nus, proceden por método y orden propios de las naturalezas de ellas, por una inteligencia y comprensión inmaterial e indivisa hacia cierta unión superior a la inteligencia y comprensión.

A causa de esta unión toma hipóstasis (fundamento) y se logra la única e indivisible unión de todos los seres, cada cual según su propia naturaleza, y se acomodan divinamente con perfecta armonía, concordia y consonancia, mientras se reúnen todos sin confusión en unión indisoluble.

En consecuencia, la paz perfecta difunde y extiende su plenitud a todos los seres, gracias a la inmanencia perfectamente simple y sin mezcla de su dinami unificante y une todas las cosas, conecta extremos con extremos a través de las partes intermedias de modo que todos en armonía estén con amistad connatural.

También hace que gocen de ella hasta los términos más lejanos del universo y constituye y consocia todos los seres y cosas mediante las unidades, identidades, uniones, conjuntos; es decir, la paz divina permanece estable e indivisible; coordina y manifiesta todo en un solo acto, llega atravesando a todo, sin que salga y pierda jamás su identidad. Porque progresa y se extiende a todos los seres y cosas y a todos transmite y concede participar de sí misma según la naturaleza y la capacidad de cada cual y hace desbordar fuera de sí la sobreabundancia de su pacífica fecundidad. Pero a causa de la superioridad de su unidad, permanece totalmente en sí misma absolutamente unida.

 

  1. Pero alguno podría preguntar: ¿Cómo es que todos los seres y cosas desean la paz, ya que hay muchos que gozan de ser distintos y diversos, y nunca quieren por sí mismos y por su propia voluntad estar en paz? Si claro está que el que hace la pregunta quiere con las palabras diversidad y distinción dar a entender la naturaleza particular de cada ser y cosa y que a ella ninguno quiere perderla, manteniendo la particularidad de su existencia y no quiere perderla nunca, pues, ni tampoco nosotros estamos en desacuerdo, sino que la llamaremos también a ella vocación o tendencia de paz.

Porque todos los seres desean tener paz consigo mismos, estar unidos y permanecer ellos mismos inmóviles y estables en sí mismo y en sus características. Y en todo es perfecta aquella paz, conservando sin confundir las cualidades o atributos de cada cual, y es la que mantiene todos con sus plenas donaciones pacificas, conservándolos imperturbables e inconfusos, tanto hacia sí mismos como entre sí, y establece todo con una dinami estable y estricta a la paz y a la inmovilidad de sí mismos.

 

  1. Y si todo lo que se mueve no desea de estar en calma, sino que quieren moverse incesantemente en virtud de su propia tendencia, también este deseo correspondería a la tendencia de aquella divina paz del universo, que conserva todos los seres y cosas en sí mismos para que no se desintegren y guarda la propiedad motriz y la vida de todos aquellos seres que la mueven para que no se aparte ni decaiga de ella misma. Esto sucede para que al moverse tengan consigo la paz y siendo de este modo realicen lo que les corresponde.

 

  1. Pero si el que pregunta quiere dar a entender la diversidad/otredad como caída de la paz y sostiene que no todos aman la paz, responderemos que en la naturaleza de los seres y cosas no existe ninguno que haya caído totalmente de toda unión.

Porque aquello que se figura como grandemente inestable e infinito, indeterminado, abstracto y no fijo en base alguna, no existe ni está en ninguno de los seres y en ningún sitio. Ahora bien, si da a entender que detestan la paz y los bienes de la paz todos aquellos que se alegran de los conflictos y las contiendas, de las iras, alteraciones y de los desordenes, respondemos que también ellos son impulsados por ciertos deseos, tendencias e ídolos de paz; mientras están agitados por los continuos pazos y no desean sanarlos por la lógica o sano juicio, se imaginan que obtendrán la paz consigo mismos, y saciándose con los placeres pasajeros que los esclavizan se irritan cuando no los consiguen.

Pero ahora ¿qué decir uno sobre la filantropía de Cristo que derrama abundantemente la paz? Ya no continuaremos guerreando contra esta, ni con nosotros mismos, ni tampoco entre nosotros, ni con los ángeles (Ef 2,14, y otros). Más bien debemos cooperar con estos, según nuestras fuerzas, para la consecución de las obras divinas conforme a la providencia del mismo Jesús, quien «obra todas las cosas en todos»‘ y nos confiere una paz inefable y predeterminada ya desde la eternidad o siglos, y nos reconcilia consigo mismo en el Espíritu y mediante Él mismo y dentro del Espíritu con el Padre.

Sobre estos regalos sobrenaturales hemos hablado suficientemente y satisfactoriamente en las Representaciones Teológicas utilizando además el testimonio de inspiración divina de las Sagradas Escrituras.

 

  1. Pero como una vez por carta me preguntaste qué significa ser por sí o autoser, vida por sí o autovida y sofía-sabiduría por sí o autosofía, y dijiste que no aciertas a entender por qué a veces llamo a Dios vida por sí y otras veces autor de la vida por sí, por todo esto he creído necesario, santo hombre de Dios, resolverte también estas dudas que te han creado mis dichos.

Y en principio, repitiendo ahora lo que he dicho muchas veces, no implica contradicción alguna el decir que Dios es «autodinami o dinami por sí», «autovida o vida por sí» y lo mismo decir que Dios es «creador de la vida por sí o autovida» y «de la paz por sí o autopaz» y «de la dinami por sí o autodinami».

En el segundo caso se habla de Dios y se denomina a partir de los seres, y principalmente de los seres primordiales y fundamentales que se aplican a Dios como Causa de todos los seres, porque existe absolutamente de modo supraesencial por encima de todos los seres, incluso de los seres primordiales.

Preguntas también: ¿a qué llamamos autoser o ser por sí y autovida o vida por sí, o qué cosas son de modo primario y absoluto y aceptamos que han tomado hipóstasis (base substancial) de Dios y son creadas en primer grado?

La respuesta a esta pregunta no es complicada sino una explicación fácil y simple. No sostenemos, por supuesto, que aquel “autoser o ser por sí”, sea cierta sustancia divina o angélica, causa de todos los seres y cosas que son. Porque eso lo es únicamente aquel que es supraesencial, principio, esencia y causa de que sean todas las cosas que son, y el mismo ser por sí o autoser. Ni se trata de otra divinidad productora de vida, distinta de la que admitimos como vida supradivina, causa de todo viviente y de la misma vida; por decirlo resumidamente, no admitimos otras esencias e hipostasis que dan principio y creación a los seres, a las cuales algunos se atrevieron a llamar temerariamente dioses y creadores del mundo, dioses de los cuales, por hablar verdaderamente y literalmente, ni los mismos conocían, ni sus padres o antepasados ya que no existían. Más bien decimos que “ser por sí o autoser”, “vida por sí o autovida”, y “deidad por sí o autodeidad” desde el aspecto de principio, deidad y causa, el único y uno principio que está por encima de todo principio, de toda esencia y causa de todo.

Por el aspecto de la participación, llamamos así las dinamis de la providencia que proceden de Dios increado y no directamente participado, es decir, la energía (increada) de la “existencia por sí o autoexistencia”, la energía (increada) de la “vida por sí o autovida” y a energía (increada) de la “autozéosis o zéosis por sí”4.  Los seres participando de estas de modo familiar a sus naturalezas, son y se llaman también “seres o existencias”, «vivientes», «divinos», y otros nombres de modo semejante. (4. Por tanto, el Dios como autoser y autovida primero es causa de la existencia y después por participación la energía de la existencia).

Por eso también el Dios bondadoso, en principio se llama creador de las cualidades o atributos de por sí, después de los totales, después de los particulares, después de los seres que participan en estas enteramente y después de los seres que participan en estas parcial o particularmente.

Pero ¿para qué hablar más de esto ya que algunos de nuestros santos maestros lo han tratado y desarrollado? No necesito decir nada más. Fueron ellos quienes llamaron creador de la bondad/bien por sí o autobondad y deidad al que está por encima de la bondad y de la deidad, explicando que la bondad/bien por sí o autobondad y la deidad son donación que ha venido de Dios y donación que hace bondadosos, buenos los seres y los deifica.

También dicen que el derramamiento del autor de la hermosura por sí o autobelleza es también la hermosura total y la hermosura particular y las cosas que son totalmente hermosas o bellas y las que son particularmente hermosas y bellas.

Lo mismo sucede también con las otras cualidades o atributos que llaman o se pueden llamar de la misma manera, las que manifiestan las providencias y las bondades que participan los seres y provienen por derramamiento e irradiación desbordante de Dios increado y no directamente participado. Así pues, la Causa de todo es de modo absoluto más allá de todo y su existencia sobrenatural y sobreesencial trasciende totalmente a todos los seres y cosas, cualquiera que sea la esencia y naturaleza de estos.

 

CAPÍTULO 12: Sobre los nombres Santo de los santos, Rey de reyes, Señor-Kirios de señores y Dios de dioses

 

  1. Creo que ya hemos acabado con lo que me había propuesto decir sobre todo esto. Ahora alabemos aún al poliónimo/multinombre Dios, es decir, aquel que tiene muchos nombres, también como “Santo de los santos” (Dan 9,24) y “Rey de reyes” (1Tim 6,15) que reina en el siglo y eternamente, y más allá como “Señor de señores” (Apoc 19,16) y “Dios de dioses” (Sal 49,1).

En primer lugar, diremos lo que se entiende la de por sí santidad, como reinado/realeza, señorío o potestad, deidad y qué quieren decir las Escrituras con esos nombres por duplicado.

 

  1. La santidad pues, en la manera común que podemos definirla, consiste en estar libre de pecado y suciedad, que es pureza totalmente perfecta e inmaculada. Realeza/reinado es el control absoluto de todo término o límite, adorno, institución y orden.

Κυριότητα kiriotita potestad no es sólo superioridad con respecto a los inferiores, sino también posesión completa de todo lo hermoso y bueno con firmeza verdadera e inquebrantable. Potestad/κυριότητα, palabra que en griego viene de «κύρος kiros prestigio, autoridad» y «κύριον kirion principal» y «κυριεύον kirievon lo que domina». Deidad es la providencia que lo ve y contempla todo, con perfecta bondad todo lo abraza y lo contiene y a los que gozan de sus bienes providenciales, los llena de sí misma a la vez que se mantiene trascendente.

 

  1. Por tanto, a estos himnos dirijámoslos de modo absoluto hacia la Causa que trasciende todo, añadiendo que es la eminente santidad y potestad, y supremo reinado/realeza y divinidad que es perfectamente simple.

Porque de tal Causa emanó y se difundió de modo singular y copiosamente toda perfección y pureza auténtica y sincera, de ella procede toda disposición, orden y adornamiento del universo, que expulsa el desorden, la desigualdad, la desproporción y conduce a la bien ordenada identidad y rectitud abrazando cuanto es digno de participación a ella.

De esta Causa proviene también la posesión universal, perfecta y absoluta de todos los bienes y toda providencia con que contiene y conserva a quienes dirige, ofreciéndose misericordiosamente para divinizar y conseguir la zéosis (glorificación, deificación) a cuantos se dirigen a Ella.

 

  1. Ahora, por cuanto el Autor de todas las cosas, las contiene en plenitud todas, según una multiplicidad que todo lo trasciende, le invocamos con el nombre de «Santo de los santos» y con los demás nombres, porque es causa desbordante y supraeminente, como podría decir uno. En lo que trascienden las cosas que son santas, divinas, señoriales o regias y aventajan a las que no lo son y no tienen atributos y los que transcienden las participaciones de por sí de las que participan, tanto está afianzado por encima de los seres éste que se encuentra por encima de todos los seres y es el Autor in-participable directamente por todos cuantos participan y de las participaciones.

Mientras tanto que las Escrituras (Lev 11,44 Apoc 11,28  Sal 81, 6), llaman «santos», «reyes», «señores» y «dioses» a los órdenes más principales de cada orden divino, que por medio de ellos, los órdenes segundos e inferiores participan y comulgan de las donaciones de Dios y diversifican y multiplican a su vez la sencillez de la transmisión de las donaciones divinas que ellos reciben. Luego, los superiores se encargarán de reunir y simplificar de manera providencial y divina la variedad de los segundos en la unidad que les es debida.

 

CAPÍTULO 13: Sobre los nombres Perfecto y Uno

 

  1. Bastante ya se ha dicho sobre estos temas. Ahora a continuación, si te parece, procedamos al tema principal de nuestro logos. Porque la teología atribuye al Autor de todo, todos los nombres, y en concreto, todos simultáneamente, y Le alaba en himnos también como Perfecto y como Uno.

Por tanto, se llama perfecto no sólo porque es perfecto de por sí y se define el mismo en unidad de sí mismo de modo único y totalmente perfecto, sino también porque trasciende lo perfecto según su trascendencia de todos los seres y cosas y porque define cada infinito, mientras que se extiende por encima de todo finito e infinidad.

Nada puede separarle y contenerle, pero a la vez se extiende también por encima de todo por sus inagotables donaciones y las interminables energías (increadas) y operaciones. Además, se llama perfecto porque no se aumenta ni se disminuye, siempre es perfecto, pues de antemano contiene en si todas las cosas perfectas y derrama por una concesión según la cual es inagotable y la misma está por encima de toda plenitud e irreducible. Con esta perfecciona todo perfectamente y todo lo colma con su propia perfección.

 

  1. Se llama también “Uno”, porque está en todo de modo unitario por la transcendencia de su una unidad y porque es causa de todo sin salirse del uno. Porque no hay ninguno de los seres que no participe de aquel uno, pero como cada número participa en la mónada-unicidad también podemos decir un par o una dualidad, una década, una mitad, un tercio y un décimo, así también todo el universo pero también cada partícula del universo participa al uno.

Como existe el uno, existen también todos los seres. Pero no es esta la única causa de todo, una mónada de muchas mónadas, sino que existe antes de toda mónada y de toda multitud y define a cada uno y cada multitud. Porque no existe multitud que esté totalmente separada y no participe del uno; lo que está constituido de muchas partes es uno sobre el toral, mientras que lo que está constituido de muchas cualidades o atributos es uno sobre el sujeto; lo que está constituido de muchos números o dinamis es uno sobre su especie; y lo que está constituido de muchas especies es uno sobre su género; y finalmente los muchos en sus procesiones son uno sobre la causa.

Por lo tanto, no existe nada de los seres que no participe de una manera al uno, el cual ha contenido de antemano en sí mismo, que está constituido de modo absoluto en mónada, todo y en concreto todo en su totalidad, incluidos también los opuestos, de modo unitario.

Y sin el uno no puede haber multitud, mientras que sin la multitud existe el uno, tal y como la mónada existe antes que cada número que expresa multitud.

Y si uno se imagina que todo está unido con todo, entonces todo constituye un conjunto unitario.

 

  1. Además tenemos que conocer también lo siguiente: cuando decimos que las cosas están unidas, lo están conforme a la idea previamente establecida y separada para cada una de las especies y en este sentido, el Uno es el que ofrece los elementos a todos los seres y cosas. Si se quita el uno o la unidad no habrá en los seres y cosas ni totalidad ni parte alguna, ni ninguna otra cosa. Porque el uno ha tomado y contenido de antemano en sí mismo todo de modo unitario.

Por este sobrenombre del Uno, pues, la teología alaba en himnos el principio universal de la deidad como causa de todo y dice: “un Dios Padre y un Señor Jesús Cristo y uno y mismo Espíritu”, en virtud de la sobreabundante indivisibilidad de la totalidad de la divina unidad (que no tiene partes ni se divide), en la que se ha reunido y concentrado todo de modo uniforme y unitario y está absolutamente todo unido y coexiste de modo supra-sustancial.

Por eso, con razón también la teología se refiere y atribuye todo en esta Unidad, pues gracias a Ella, por Ella y en Ella, todas las cosas existen, se han armonizado y agrupado, permanecen, se perfeccionan y se orientan dirigiéndose hacia Ella.

Y no se encontrará ninguno de los seres en el mundo que no sea lo que es y no se perfeccione ni se conserve dentro al uno, por el cual toda la deidad se llama de modo supra-sustancial.

Debemos, pues, también nosotros retornar desde lo múltiple a lo uno, por la dinami (fuerza y energía) de la divina unidad y de modo unitario a alabar en himnos singularmente a la Deidad o Divinidad universal, plena y una que es causa de todo.

Porque este Uno se encuentra antes de cada uno y pluralidad o antes de parte y totalidad o antes de cada definido e indefinido o antes de fin e inmensidad. Este uno define todos los seres y el ser de por sí y es la única causa de todos los seres en su conjunto y a la vez de todo y antes que todo y por encima de todo. Este Uno sobreesencial existe por encima del por sí ser uno y que define el de por sí ser uno y el conjunto del ser y la misma unidad; por supuesto que el ser uno que existe en los seres, contiene el concepto del número y el número participa a la esencia-usía.

Pero el supraesencial Uno define tanto el ser uno como también cada número, mientras que el mismo es principio, causa, número, orden también del uno y de cada número y de cada ser. Por eso la deidad también que está por encima de todo, aunque es alabada en himnos tanto como mónada/unicidad también como tríada, pero no es ni mónada ni tríada tal como nosotros o cualquier otro ser que pueda captar con sus nus (espíritu de su psique-alma), sino para alabar en himnos de modo verdadero tanto la absoluta unidad como también la divina fecundidad de Dios, y llamamos Deidad la que está por encima de los nombres Tríada y Mónada, es decir, nos valemos de las denominaciones por nombres de los seres para esta que es trascendental y supraesencial.

Pero ninguna mónada o tríada/trinidad, ningún número, unidad o fecundidad ni cosa alguna sea de los seres o algo que es un concepto de algún ser no está en situación de revelar la absoluta misticidad de la absoluta deidad que está por encima de todo logos y nus, la que de modo absoluto está por encima y es supraesencial. Ni tampoco por nombre alguno puede describirla ningún ser, ni puede ser comprendida por la lógica humana, sino que está sobre-elevada en la región de lo inabordable e inaccesible;

Incluso le atribuimos en primer lugar este nombre de bondad como el más venerable de todos en el deseo de entender y decir algo sobre aquella naturaleza inefable y ponerla el nombre primero y el más respetable de los nombres.

De esta manera por supuesto que nos encontramos de acuerdo con los teólogos, pero la verdad es que el Misterio dista en gran manera de la realidad de las cosas. Por lo cual, los mismos teólogos (bíblicos) prefieren el ascenso a la Verdad por vía apofática o de negación, porque saca la psique-alma de lo que es a fin a su naturaleza y la conduce mediante todas las comprensiones y concepciones divinas, de las que sobresale el nombre de Dios, “el nombre que está por encima de todo nombre”, por encima de toda lógica y gnosis/conocimiento, y las une hasta la última frontera o punto extremo de todo con Dios, tanto lo que es posible por lo menos en nosotros a unirnos con Él.

 

  1. Estas denominaciones divinas hemos reunido y a medida que nos fue posible hemos desarrollado. Evidentemente, no lo hemos hecho con la perfección que el tema requiere. Los mismos ángeles y los más eminentes teólogos tendrían que declararse incapaces de lograr la explicación satisfactoria, cuánto más nosotros, que no podemos proclamar las alabanzas como ellos. El mejor de nuestros teólogos es inferior al último de los ángeles. Pero en esta clase de alabanzas no me comparo en modo alguno con los teólogos y sus discípulos. Ni siquiera con mis iguales.

Por tanto, aunque haya dicho rectamente lo que procede y de alguna manera haya alcanzado el verdadero sentido, en cuanto he podido entender, de los nombres de Dios, hay que atribuir el trabajo a la Causa de todos los bienes, que regala primero la misma habilidad de hablar y después la capacidad de hablar debidamente y correctamente.

Quizá haya omitido algún nombre semejante a los mencionados, en tal caso se supla valiéndose de métodos parecidos. Ahora bien, si algo queda incorrecto o imperfecto y me haya desviado de la verdad total o parcialmente, en tal caso pido a tu bondad que corrijas al que ignora involuntariamente y transmitas la lógica y el sentido común al que tiene necesidad de aprender  y defender al que no es autosuficiente por sus fuerzas y energía y psicoterapiar y sanar al que no desea estar enfermo.

Una vez que hayas descubierto por ti solo y también por los demás, ya que todo la has recibido del Bondadoso/Bien, que lo transmitas también a nosotros. Y nunca te canses a beneficiar a cualquier hombre amigo. Porque como ves nosotros también no hemos guardado egoístamente sólo para nosotros mismos ninguna de las enseñanzas que se nos han sido entregadas, sino que las hemos transmitido y entregado íntegramente, no adulteradas, a ti y a otros hombres santos y continuaremos comunicándolas mientras nosotros podamos hablar y a los que hablamos puedan escuchar. En nada perjudicaremos la santa παράδοση parádosi* (tradición, transmisión y entrega) en tanto nos queden fuerzas para entender y enseñar estas verdades. Pero así sean todas estas cosas y así se digan, tal como es amado a Dios. Así termino esta obra sobre las denominaciones divinas o divinos nombres de Dios. Y ahora con conductor a Dios me iré a la “Teología Simbólica”. Amín.

* Ver https://logosortodoxo.es/teologia-ortodoxa/santa-tradicion-de-la-una-santa-iglesia-catolica-apostolica-ortodoxa/

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas http://www.logosortodoxo.com 13/04/2022

 

 

 

UN FUTURO CAMINO MUY DIFÍCIL Y DURO PARA LA HUMANIDAD.

UN FUTURO CAMINO MUY DIFÍCIL Y DURO PARA LA HUMANIDAD.

Por el yérontas Elpídio, en la radio Focus FM de Tesalónica

«Me duele mucho el corazón, por lo que mis ojos ven venir. Nuestro amado Dios Padre está muy triste porque sus hijos en todo el mundo no se han dado cuenta que todo lo que sucede a nuestro alrededor se debe a que dejamos que Satanás domine nuestras vidas. Y ahora se está preparando para conducirnos a la mayor catástrofe triple que la humanidad haya visto jamás. Perdimos nuestra agapi-amor incondicional a Dios, perdimos también nuestra confianza. Y confiamos en los psicópatas, hombres que en un futuro cercano se demostrará que eran y son asesinos de los pueblos. Y no solo confiaban en ellos los simples ciudadanos y los políticos. Desgraciadamente, los eclesiásticos también confiamos en ellos. Y convertimos a estos asesinos psicópatas en verdaderos científicos y verdaderos exponentes y portadores de la verdad. Y dejamos de lado al mismo Dios que nos ha creado. Espero y deseo que mis ojos dejen de ver estas cosas que vienen. Yo tampoco sé cuánto y cómo aguantaré esto. Mejor no saber lo que viene, lo que va a pasar. “Siento cuánto le duele a Dios Padre, sabiendo lo que va a pasar”, señaló.

«En este momento veo los dos objetivos principales que Satanás se ha propuesto para ser promovidos constantemente. Cuando se realicen, entonces comienza su propia era. La era-época del Anticristo. Un objetivo se refiere a la Iglesia y su sumisión a él y el segundo al mismo ser humano, al hombre, a cada uno de nosotros y su mutación. En cuanto a la Iglesia, sepan que en ritos satánicos secretos, Satanás ha ordenado y mandado a todos sus líderes que, hasta la aparición de su propio hijo el Anticristo, todas las Iglesias cristianas deben ser destruidas o sometidas a él. No le importa que formalmente pertenezcan a Cristo. Le preocupa algo que sucede dentro en las Iglesias y que concierne a la Divina Comunión o Efjaristía de los cristianos. Porque los Santos Misterios/Sacramentos debilitan y destruyen sus propias fuerzas y energías satánicas. Incluso los fármacos que con dolo o engaño y por nuestra ignorancia que él engañosamente pone en nuestra boca para hacernos suyos, no responden completamente a sus órdenes. En un exorcismo reciente, Satanás llamó a los Santos Misterios «hechizos de Jesús». Ahora entiendo por qué está tan ansioso no para cerrar las Iglesias, sino de prohibir que la gente entre a la iglesia para tomar la Divina Comunión/Efjaristía. Porque la Divina Comunión es la fuerza, potencia y energía (increada), el poder. «Esta luz que disuelve la oscuridad es la que le quema», dijo.

“Hemos llegado al punto en que los sacerdotes están siendo perseguidos porque no quieren vac@unarse. Todos ellos enfrentarán un día la ira del pueblo indignado y no sé dónde se esconderán para salvarse. Algunos de ellos serán asesinados, otros serán perseguidos, otros serán deshonrados y ultrajados. Que tengan esto en cuenta. En este momento, los líderes mundiales, satanistas secretos en las ceremonias han jurado sangre. Implementar planes rápidos y decisivos para la destrucción de la Iglesia cristiana mundial. “Por eso asustan a los cristianos de que van a enfermarse si van a tomar la Divina Comunión”, dijo el demonio.

“No van a parar con las vac@unas, hasta poner las 7, aunque no van a tener tiempo de ponerlas todas. Dios ya ha dado a la naturaleza para hacer su propia confesión. Estaríamos ciegos si decimos que no vemos fenómenos meteorológicos extraños en todo el mundo. Estos fenómenos son avisos de lo que sucederá dentro de poco geofísicamente. La triple catástrofe es una combinación de enfermedad, los efectos de las vacunas, pero también algo nuevo que surgirá de un internet mutado, una relación bidireccional con los seres humanos. Internet controlará ahora nuestras vidas, a través de lo que ha pasado por nuestro cuerpo. Los seres humanos se encontrarán en una prisión global sin precedentes. Los volcanes subterráneos entrarán en erupción hasta un punto donde cambiará la estructura de la tierra. Los satanistas tienen planes para Guerras Mundiales. Rusia será el primero de los últimos tres reinos de este mundo. Y tiene el poder y la autoridad de Dios para convertirse en el enemigo del Anticristo. La guerra que ya comenzó en Siria ahora se ha trasladado al otro extremo del arco, que es el norte de Europa. Los propios ucranianos darán la bienvenida a la llegada de Rusia, al aparente ataque de Rusia. Si Rusia golpea a Ucrania, es como golpearse a sí misma, por lo que no será como ellos piensan. La guerra por Ucrania se librará con aviones de la OTAN, pero serán derrotados. Todos los pequeños estados que entrarán en esta guerra contra Rusia deben recordar que es una tontería que un perro se pelee con un oso. Si estos países no mantienen la neutralidad, serán destruidos.

Si nosotros hacemos el terrible error nos meteremos a una guerra la cual será con velocidad de rayo y con nuevas armas que no habéis visto jamás.

“Rusia está destinada por Dios a destruir América y Europa que ha manifestado sumisión al Satanás”, dijo.

«El próximo día será muy duro. Al día siguiente no tendremos comida. «Un día próximo las enfermedades no tendrán fármacos o medicinas», dijo.

La experiencia mística vivida como principal condición para la interpretación teológica de la Santa Escritura según san Gregorio Palamás.

La experiencia mística vivida como principal condición para la interpretación teológica de la Santa Escritura según san Gregorio Palamás.

(Por Cristos Iconomu, profesor de la Universidad Teológica de Tesalónica).

 

El término experiencia mística vivida, aquí significa el sentido personal que tiene el hombre como miembro del cuerpo de Cristo y la relación directa con Dios dentro de la experiencia histórica de la encarnación, de la pasión y de la resurrección de Cristo.

En el congreso anterior que se ha realizado en Nicosia Chipre, hemos presentado el tema «El método iconográfico de interpretación del Evangelio»1. En el presente congreso hemos creído útil presentar un otro tema paralelo: «Experiencia mística y experiencia vivida, como base de interpretación teológica de la Santa Escritura, según san Gregorio Palamás.» Se trata de un tema que tiene que ver sobre la teología bíblica y la tradición hermenéutica (exegética, interpretativa) patrística y paralelamente es una atribución a la búsqueda de los contemporáneos, principalmente intérpretes occidentales, quienes con base a una dialéctica intelectual, racional imitan a Barlaam y a sus semejantes. Ellos, como era muy natural, chocaban con el método demostrativo del texto y la teología de la historia de la “psicoterapia” sanación y salvación que aplicaba san Gregorio Palamás, como también de la experiencia mística según la Santa Escritura. Recalca el Santo: “Pero nosotros, como verdadera opinión, no consideramos la gnosis que se encuentra con palabras y silogismos, sino aquella que se demuestra con obras y modo de vida, la cual no sólo es verdadera sino segura e inalterable.”2.

Con la presente introducción no tenemos como fin de hacer un camino único y destituir las investigaciones contemporáneas del método interpretativo de la Santa Escritura, por uno y único método de acercamiento al texto. Lo que queremos investigar son las principales condiciones teológicas que ponen los Padres de la Iglesia y especialmente san Gregorio Palamás, para la interpretación de la Santa Escritura. Se trata de una muestra de elaboración de tesis teológicas patrísticas de un intérprete y no una simple exposición de textos. Es un diálogo bíblico con la tradición hermenéutica, interpretativa patrística. Además, en este trabajo hacemos un esfuerzo para demostrar con fundamentos básicos que existe hermenéutica ortodoxa con diferencias básicas con la interpretación o hermenéutica occidental sobre el problema de la comprensión histórico-teológica de los textos bíblicos.

Con el término experiencia vivida damos a entender las “obras” y la “vida”, según Palamás, de Jesús, es decir, la experiencia de la vida, la historia y la tradición de la Iglesia y con el término ”experiencia mística” entendemos tanto la “teología” como la “θεοπτία zeoptía visión divina, o visión de la luz increada”, es decir, el logos sobre Dios, la búsqueda del mensaje sanador y salvador del evangelio para el hombre de cada época y la κοινωνία kinonía comunión y unión con Dios como objetivo del trabajo interpretativo y la meta definitiva del intérprete.

Los últimos treinta años, desde el decenio del 70 en adelante, las nuevas direcciones de la interpretativa bíblica presentan un desarrollo excelente 3. Esto se realizó por el encuentro de la ciencia Bíblica Americana con el método histórico-crítico Alemán, paralelamente con la escuela de R. Bultman y sus herdeeros4. Por eso en la presente introducción creemos justo un giro hacia nuestra tradición ortodoxa y la hermenéutica patrística para buscar algún otro método probado que pueda no sólo reivindicar un sitio a las agitaciones contemporáneas de la teología bíblica, pero también devolver las tendencias en su trayectoria real, en un acercamiento hermenéutico (interpretativo) y especulación que corresponderá al fin y al espíritu de los sagrados o santos escritores y también al espíritu del mismo evangelio. Creemos que un intérprete ortodoxo si tiene algo importante que decir y sostener al diálogo contemporáneo es la experiencia de su tradición eclesiástica. Sacrificar, venderse y alejarse de este principio, trae al intérprete ortodoxo heleno o no, en una situación peor que los científicos de las demás confesiones. Una cosa es la gnosis y la formación a las corrientes y métodos contemporáneos y otra cosa es la sumisión ciega en ellas y la dimisión de nuestros principios interpretativos o hermenéuticos, eventualmente gracias a un “progresismo”. Un diálogo con los interpretativos o hermeneutas de otras confesiones a un nivel que falten las tesis de los ortodoxos no es un diálogo de mismos niveles y condiciones. Al contrario es una conducción hacia una dirección de camino único que muestra que la vida de la Iglesia empieza apenas el siglo 19 o 20.

Como el Evangelio contiene el acontecimiento de la encarnación del Hijo y Logos de Dios y el mensaje jubiloso de la salvación por la cruz y la resurrección de Jesús Cristo, por eso la vivencia de este misterio mediante la jaris-gracia increada del Espíritu Santo crea una nueva orientación de la teología bíblica. De una búsqueda dialéctica de la teología occidental, pasamos, tal como sostiene Gregorio Palamás, al nivel de la referencia demostrativa, a la zeofania y θεοπτία zeoptía de la tradición hermenéutica ortodoxa. Para san Gregorio Palamás una cosa es hablar para Dios, la “teología” y otra cosa es encontrar a Dios y dialogar con Él, la “θεοπτία zeoptía visión divina, o visión de la luz increada”. La teología es principalmente regalo del logos, en cambio la θεοπτία zeoptía es como participación de Dios e interpretación de los misterios de la salvación, es regalo del Espíritu Santo. La primera puede ser una ocupación teórica-contemplativa de cada uno y la segunda es obra de los perfectos.

Es muy natural que la teología escolástica provocara la reducción del interés por la experiencia vivida y experiencia mística con el resultado de la desaparición del carácter carismático y profético de la teología. Pero san Gregorio Palamás se constituye un punto central de partida para la rectitud de la verdad de los términos. Utiliza los términos teología y teólogo principalmente para los grandes Padres y sus enseñanzas y considera como teólogo por excelencia a Cristo. “El único Dios y Teólogo”5. Así era muy natural que discierna la teología y la experiencia mística de Dios, es decir, la “θεοπτία zeoptía visión divina, o visión de la luz increada”. En este sentido, san Gregorio Palamás, considera la teología como ocupación intelectual o tratado silogístico del contenido de la fe, que es  inferior de la “θεοπτία zeoptía visión divina, o visión de la luz increada” pero no despreciable. “En cambio la teología dista tanto de esta θεοπτία zeoptía y se encuentra tan lejos de la relación con Dios, en cuanto dista la gnosis y la adquisición de ella. Porque decir algo sobre Dios no es lo mismo que relacionarse con Él. …Pero para adquirir a Dios en nuestro interior y relacionarnos con Él con pureza y mezclarnos con la purísima luz increada, a medida de lo posible a la naturaleza humana, es de lo más difícil; al no ser que con la catarsis por la virtud salgamos fuera o por encima de nosotros, abandonando junto con el sentido cualquier cosa que viene de las cosas sensibles, y mientras nos elevemos por encima de nuestros loyismí, nuestras διάνοιας dianias (mentes, intelectos) y la gnosis de ellos, entregarnos totalmente a la inmaterial y espiritual energía durante oración y con esta llenarnos de súper-iluminada radiación del Espíritu…6

Como es conocido, el método crítico-histórico que apareció por primera vez a mediados del siglo 18º y se proyectó primero por los Ingleses y los Franceses y a continuación por los Alemanes, en el decenio del 1980 empezó a dudarse y sobre todo de los intérpretes Alemanes, como Gerard Maier7, hablan para el final del método crítico-histórico. Así los últimos treinta años se presentan nuevas tendencias interpretativas y métodos, que creen que con un nuevo acercamiento al texto bíblico pueden producir, interpretar y transmitir correctamente el espíritu y el mensaje de las sagradas Escrituras8.

Por eso aparecen los siguientes análisis: 1) El sociológico que toca los textos desde el punto de vista social. 2) El análisis feminista que destaca el papel particular de las mujeres dentro de los textos, que intencionadamente estaba escondido de la interpretativa o hermenéutica del poder masculino. 3) El análisis retórico que quiere entender el texto mediante la lengua que utiliza el escritor. 4) El análisis narrativo que se centra al mismo texto, no para ver que dice el texto sino cómo lo dice esto que dice. 5) El método de correspondencia del lector que se interesa por la relación e interacción que se crea en el texto y al lector de hoy, es decir, qué es lo que lee el lector contemporáneo bajo las palabras del texto. 6) El método de desestructuración con una crítica meta-estructurada que busca una experiencia y reflexión de la crítica de la moderna conciencia y una conceptuación del texto9.

Nos hemos referido a las anteriores tendencias contemporáneas para indicar que la búsqueda de métodos de acercamiento, interpretación y entendimiento del texto bíblico se encuentra en el epicentro de la ciencia bíblica y está abierta a la investigación.

Cierto que san Gregorio Palamás con los criterios de la ciencia contemporánea de interpretación bíblica es posible que no se considere como intérprete de las Escrituras. No tiene para presentar notificaciones o memorias de la Santa Escritura ni tratados, elaboraciones y comentarios de textos con observaciones interpretativas, ni crítica filosófica, histórico-social, feminista u otras tendencias. Finalmente no se ve que aplique el método crítico-histórico u otro método para la interpretación de los pasajes de la Santa Escritura, que pletóricamente expone en sus obras tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Además, las sesenta y tres (63) homilías del Santo se refieren a los Evangelios de maitines, de las fiestas grandes y de las fiestas de los santos, como también de homilías de carácter constructivo10, no facilitan a los teólogos bíblicos catalogarle entre los Padres interpretativos, a pesar de que fue calificado como diácono del divino logos11. Con estos datos es muy natural que los teólogos bíblicos en sus estudios eviten las citas o remisiones a la obra de san Gregorio Palamás, porque san Gregorio está declarado como el teólogo dogmático por excelencia, quien se ocupa de la teología apofática (afirmación negativa, si lo que no es), la zeoría contemplación de la luz increada, la expectación, visión de Dios y el discernimiento entre esencia y energía increadas de Dios.

Tal como nos hemos referido anteriormente, el método crítico-histórico de interpretación de la Santa Escritura ha dominado, a pesar de sus grandes diferencias entre los intérpretes, sigue reivindicando el primer lugar entre los contemporáneos métodos hermenéuticos tanto en nuestra tierra como en el exterior12. Sin embargo, es un hecho que tanto la implicación en los métodos contemporáneos de interpretación/hermenéutica de la Santa Escritura, como las condiciones teológicas de los mismos intérpretes no les han facilitado a ocuparse sistemáticamente y comprobar la hermenéutica particular y el valor de san Gregorio Palamás, tal como se desarrolla en su rica obra redactada. Nosotros por lo menos no hemos visto que exista un estudio relativo sobre la hermenéutica del santo ni en heleno ni en ninguna otra bibliografía exterior. Quizá sea por primera vez en este congreso que se nos está dando la ocasión de ocuparnos con san Gregorio Palamás como intérprete hermenéuticos de la Santa Escritura.

Está claro que san Gregorio Palamás frente a las reflexiones filosofantes de Barlaam, utiliza como método de interpretación/hermenéutica de la Escritura la verdad histórica de los hechos dentro de la perspectiva de la historia de la divina economía. El acercamiento dialéctico o intelectual a los textos de cualquier método interpretativo contemporáneo, tiene el peligro de alejar el texto del conexo histórico y principalmente del conexo teológico y conducir al intérprete a una interpretación equivocada del mensaje del texto sagrado.

Se trata claramente de dos distintas metodologías y aproximaciones teológicas de la Santa Escritura. La dialéctica de Barlaam, del Akíndinos y sus semejantes se apoya en los comunes conceptos y los silogismos, en cambio el método demostrativo de san Gregorio Palamás y de los ortodoxos interpretes/hermenéutas se basa en las «obras» y la «vida», es decir, a la experiencia de la vida, la historia y la tradición de la Iglesia, que son cosas realmente verdaderas y seguras. De otra manera, san Gregorio Palamás empieza siempre de la experiencia y los sentidos cuando se trata para el estudio de las realidades y cosas creadas o las increadas; así demuestra catafáticamente y apofáticamente la tradición de la Iglesia y la apocálipsis/revelación del Logos increado de Dios dentro en la historia, de acuerdo con la Santa Escritura. En definitiva, el obispo de Tesalónica, adopta plenamente el método hermenéutico y las presuposiciones, condiciones teológicas del evangelista Juan14, quien en su evangelio, en las epístolas y en el libro Apocalipsis presenta la experiencia vivida y la experiencia mística de los Apóstoles y de los primeros creyentes, es decir, la experiencia de las obras, la vida y la enseñanza de Jesús como el testimonio verdadero y seguro. (14Se ve claramente en toda la obra que san Gregorio Palamás está directamente influenciado de la teología, principalmente del evangelista Juan. Tal como se refiere también el Patriarca de Constantinópolis, Kókinos, su biógrafo, “Logos elogiable sobre nuestro santo Padre Gregorio Palamás, obispo de Tesalónica”: El evangelista Juan apareció a Palamás y esta imagen certifica la relación del evangelista con Gregorio obispo de Tesalónica. …Creemos que una investigación más detallada sobre la influencia del evangelista Juan a la teología de san Gregorio Palamás mostrará más similitudes. En segundo lugar se ve que la teología del Apóstol Pablo influyó al pensamiento del san Gregorio Palamás sobre la expectación, visión de Dios y su enseñanza sobre los ésjatos tal como veremos más abajo.)

Primordialmente su teología sobre la luz increada tiene su base bíblica al evangelio de san Juan: «7 Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz increada, a fin de que todos creyeran por él.

  1. «Éste vino teniendo como misión a dar testimonio sobre la Luz increada unida con la creada, es decir, sobre el Θεάνθρωπος Zeánzropos Dios-Hombre, Jesús Cristo, y con su kerigma preparar a los hombres para que todos crean en la Luz increada».

8 No era él la luz, sino el que había de dar testimonio de la Luz increada unida con la creada.

9 El Logos increado era y es siempre la verdadera Luz increada que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.

  1. «Como Hijo y Logos de Dios, segunda hipóstasis-persona de la Santa Trinidad era y es siempre el Cristo, la luz increada y verdadera, la única fuente de la luz que ilumina a cada hombre que viene a este mundo» (Jn 1, 7-9).

También la base bíblica de la teología apofática de san Gregorio Palamás sobre la apocálipsis/revelación de Dios al mundo, la expectación de Dios, la vivencia y la experiencia mística del hombre de la presencia histórica del Hijo y Logos de Dios se encuentra otra vez en Juan: «14 Y el Logos se hizo hombre de manera sobrenatural y plantó su tienda o acampó entre nosotros y nosotros hemos contemplado su δόξα doxa (gloria, luz increada) como de unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις Jaris (Gracia energía increada) y de Verdad.

  1. «Y el infinito Logos increado en el tiempo se hizo hombre; y teniendo como tienda de cabaña y templo santo su naturaleza humana, permaneció con mucha intimidad entre nosotros y como uno de nosotros aquí en la tierra. Y nuestros ojos se saciaron de su resplandeciente y divina doxa (gloria, luz increada), que se manifestaba con sus milagros y sus enseñanzas, además de su vida santa e impecable en todo. Era y es la doxa increada, la cual no tomó como regalada como la reciben sus creaturas lógicas, sino que la tenía natural de-el Padre como Hijo unigénito que era, pleno de Jaris con la que hacía milagros y ahora nos renace, y, pleno de verdad con la que nos ilumina y nos enseña».

15 Juan daba testimonio de él y proclamaba: “Éste es Aquél de quién yo decía: el que viene de tras de mí, existía antes que yo, porque Él era primero.

  1. «Juan daba testimonio de él clamando públicamente a gran voz: «Éste es el que yo decía: el que viene después de mí es incomparablemente superior a mí, y era visto y predicado por los patriarcas y profetas, porque como unigénito Hijo del Padre ya existía antes que yo».

16 Y de su plenitud todos nosotros hemos recibido, y añade Χάρις Jaris Gracia increada sobre Χάρις Jaris.

  1. «Y de su inagotable e infinita riqueza espiritual y de sus energías increadas hemos recibido todos nosotros. Y recibimos jaris increada sobre jaris y después la jaris de la metania y del perdón, absolución de los pecados recibimos también la jaris de ser hijos adoptivos y la jaris de la vida bienaventurada, alegre y feliz, y la vida eterna, y continuamente se añade en abundancia nueva jaris en la que antes hemos recibido».

El hombre de la jaris no recibe de manera mágica las donaciones de Dios y los carismas, sino mediante Jesús Cristo quien es el portador de la jaris y el didáscalos/maestro de la verdad por su encarnación dentro en la historia. Además, la teología de san Gregorio Palamás sobre la experiencia y los sentidos/sentimientos se apoya a la 1ª epístola católica (universal) de Juan: «1:1 El que desde siempre junto y en el principio ἦν (in) existía y siempre es, lo que hemos oído, lo que hemos visto y contemplado con nuestros ojos, lo que han palpado nuestras manos, acerca del Logos (causa) de la vida.

  1:1 Sobre el Hijo y Logos increado de Dios, el cual existía junto y en el principio, era y es coeterno antes que cualquier creación espiritual y material y lo que hemos escuchado, más lo que hemos visto con nuestros ojos y hemos vuelto a contemplar muchas veces con nuestros ojos espirituales y físicos, y lo que palparon nuestras manos acerca del enhipostasiado-substanciado Logos increado, el Cual en su interior co-eternamente tiene la vida y transmite la vida.

  1. Y la vida se ha manifestado, la hemos visto, damos testimonio de ella y os anunciamos la vida eterna, que existía, estaba y está siempre junto al Padre y se nos ha manifestado.
  2. Y esta vida enhipostasiada-substanciada en persona ha tomado naturaleza humana y se ha manifestado entre nosotros y la hemos visto con nuestros ojos y damos testimonio oficialmente de ella; y os anunciamos la vida eterna que existía, estaba y está siempre junto al Padre y se ha revelado a nosotros los Apóstoles y a muchos más hombres.
  3. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos para que mediante el Cristo estéis unidos con nosotros en κοινωνία kinonía conexión, comunión, unión y participación, como estamos nosotros en kinonía-comunión y unión cordial con el Padre y con su Hijo Jesús Cristo» (1Jn 1,1-3). (17Está claro que este texto de la primera epístola de san Juan muestra la experiencia mística vivida que ha influenciado a la teología de san Gregorio Palamás.)

Tal como muy acertadamente notificó el Padre G. Floroski: “El punto de salida de san Gregorio Palamás fue la historia de la salvación, es decir, primero en una escala superior la Historia bíblica que se constituía de divinas energías (increadas) con punto culminante la humanización/encarnación del Logos increado de Dios y la doxa-gloria (increada) de la Cruz y la Resurrección y en una escala menor la historia del Cristiano que lucha para lo perfecto y sube paso a paso hasta encontrar a Dios en la zeoría contemplación de su doxa-gloria increada”18.

Con estos criterios la interpretación existencial y desmitificada de R. Bultman19, como también las tesis de los después de él de la Nueva Hermeneutica20, presuponen principalmente una atmósfera de pensamiento existencial de la época de ellos. Se trata de la imitación del método hermenéutico (interpretativo) del Barlaam de Calabria, quien se encontraba en plena antítesis con la teología de san Gregorio Palamás. El obispo de Tesalónica, san Gregorio Palamás sostiene que el carácter básico de la existencia cristiana que es considerada también la sublime finalidad y meta de la vida humana, era y es la zéosis21.

La negación, de Barlaam y sus semejantes (hoy los Occidentales) de la existencia de la energía increada de Dios, conduce al rechazo de la experiencia vivida y la experiencia mística22 de la Iglesia para una κοινωνία kinonía (comunión, conexión, participación y unión) pragmática con Dios. El punto de vista de los barlamitas de que la χάρις jaris gracia es creada tiene consecuencias negativas en la vida espiritual de los creyentes: a) excluye la posibilidad y poder de κοινωνία kinonía del hombre con Dios, y b) identifica a Dios vivo con las creaciones; Recalca san Gregorio Palamás: «…nosotros la divina jaris la llamamos increada y vosotros creada. Puesto que el Señor vino en la tierra y ha hecho partícipes de su divina doxa-gloria a los dignos, vosotros la llamáis creada esta jaris de la deidad que se ha dado a los santos; y negáis la κοινωνία kinonía participación, comunión y unión de los santos con Dios y aún hasta la deidad de Dios de la cual se unen los santos por la jaris, y así otra vez convierten en creación a Dios23».

Se trata de términos muy molestos para los intérpretes occidentales y de una realidad incomprensible e inaceptable de la interpretación desmitificada y existencial de Bultmann y la Nueva Hermenéutica (Interpretativa). Pero estas deben ser las presuposiciones y condiciones teológicas básicas para una aproximación ortodoxa interpretativa/hermenéutica a las verdades de la Escritura.

San Gregorio Palamás se refiere a lo ininteligible de Dios que se proclama con la frase bíblica del evangelista Juan: “Dios jamás lo ha visto nadie” (Jn 1,18), continua con la referencia de la 1ª Timoteo “a quien no ha visto nadie ni puede ver nadie” (1ªTim 6,16), y completa su referencia con el diálogo característico de Dios con Moisés, donde se revela que “nadie puede ver mi rostro y vivir” (Ex 33,20). Tal como recalca acertadamente san Gregorio Palamás explorando el concepto de estos pasajes que realmente la esencia de Dios es ininteligible. “porque ver a Dios a los teólogos se les ha negado, es in-captable e incomprensible…”27. Paralelamente apela a los testimonios de los Padres de la Iglesia, cosa que hace siempre, para consolidar su tesis28.

A continuación el Obispo de Tesalónica utiliza otra vez la argumentación bíblica para interpretar la posibilidad y poder de lo inteligible, accesible y participe de Dios. Primero se remite a la sofía-sabiduría de Salomón donde se refiere que “por la belleza de las creaciones se sobreentiende y se ve a Dios”29  y después se va a las bienaventuranzas del Señor en el Monte de los Olivos, al pasaje clásico, «Bienaventurados los puros, los que han hecho la catarsis, purgación y limpieza a su corazón de toda mancha del pecado, porque ellos contemplarán y verán a Dios» (Mat 5,8) y en la 1ªCorintios 13,12, donde tenemos una referencia esjatológica de Pablo: «Entonces le contemplaremos persona a Persona o cara a Cara» a Dios. Aún apela al sabio pasaje de Jesús, “…los ángeles de los cielos que están tocando a Dios ven siempre el rostro de mi Padre» (Mat 18,10). Y la referencia de Jacob, «he visto a Dios cara a cara y se ha psicoterapiado, sanado y salvado mi psique-alma» (Gen 32, 31.)

El problema básico hermenéutico que se pone a Palamás y sus adversarios sobre las referencias bíblicas anteriores es el siguiente: ¿Puede realmente Dios ser a la vez visible e invisible, accesible e inaccesible, participe y no participe? ¿Qué es lo visible de Dios y cómo se pueden interpretar las anteriores referencias bíblicas contradictorias? Creo que se hace claro que el tema entero y la diferencia entre Palamás y sus adversarios es principalmente hermenéutica. Sobre todo no se trata simplemente de una interpretación distinta de los acontecimientos y las divinas teofanías del Antiguo y Nuevo Testamento, sino de distinta interpretación/hermenéutica de la esencia de la apocalipsis/revelación. Los contrarios de san Gregorio Palamás por costumbre dan una interpretación simbólica de las teofanías. Pero el obispo de Tesalónica basado en la teología bíblica (experimentada, vivida) asegura que Dios de la Santa Escritura es ininteligible y a la vez inteligible, invisible y paralelamente “visible”, es participe, inaccesible pero también partícipe, accesible por el hombre. Estos estados o situaciones no son contradictorios entre sí. “+++34.

De la aceptación o no del discernimiento entre esencia y energía (increadas) depende toda la interpretación de la Apocálipsis (Revelación) y, por consiguiente, la interpretación/hermenéutica que podemos tener sobre Dios, la creación y el hombre. En este discernimiento san Gregorio Palamás principalmente nos da cimentación bíblica. La pregunta si Dios puede ser a la vez “visible” e invisible, partícipe o no partícipe, conduce a san Gregorio y sus adversarios al corazón del problema hermenéutico de la Santa Escritura sobre lo ininteligible y a la vez inteligible de Dios. La respuesta de Gregorio de Tesalónica es clara y categórica: “Porque ver a Dios, está dicho por los teólogos, por un lado que, la esencia es ininteligible de todos, y por otro lado, dijeron que de las creaciones se ve el creador, no enseñaron que de la creación se ve la divina esencia –porque está claro que esto lo prohibieron- pero dijeron que la divina fuerza y energía se comprende y se percibe por las donaciones y beneficencias”35.

Sobre esta base bíblica se apoya san Gregorio Palamás y su enseñanza sobre la teología apofática y catafática, la cual constituye la culminación de su consideración sobre creado e increado. Tal como en el caso de esencia y energía (increadas) de Dios no hay antítesis sino composición armónica, lo mismo también en la teología apofática y catafática hay plena armonía. Recalca san Gregorio Palamás: «Pero esta teología apofática no es contraria a la catafática, por lo cual Dios se mueve y tiene movimiento, y siendo como potencia (fuerza) también tiene fuerza y energía, es uno y auto-verdad, y así se teologiza y se venera por nosotros».36 Así que apocálipsis significa aparición, manifestación o develación de la divina doxa-gloria increada del Dios Trina y participación del hombre a la divina χάρις jaris (gracia increada) y la zéosis. Entonces tal como sostiene san Gregorio Palamás: «Dios toma κοινωνία kinonía comunión, conecta y es participado por los merecidos inefablemente, y el alumbramiento divino y místico se hace por los divinos mandamientos, según su promesa, a los purificados o sanados del corazón»37.

La experiencia vivida y la experiencia mística de la Santa Escritura no conecta con las percepciones espirituales técnicas abstractas, sino que está basada en la vivencia y experiencia de la apocálipsis en Cristo del Dios Trinitario dentro en la Iglesia, con el sentido que Cristo transmite la luz increada a los hombres, luz que cada uno de nosotros está llamado a apropiarse personalmente por la jaris, la fuerza y poder del Espíritu Santo38. Así el intérprete no puede funcionar autónoma y arbitrariamente, independiente y dialécticamente sin la intervención de la jaris de Dios. La catarsis (purgación y sanación) del corazón del teólogo como trabajo espiritual presupone la metania, la redención y liberación de la corrupción del pecado y la iluminación de sus sentidos espirituales. De esta manera la experiencia vivida y la experiencia mística conecta directamente con la teología y especialmente con la θεοπτία zeoptía (expectación, visión divina) y por extensión con el proceso hermenéutico. Además, la interpretación de la apocálipsis de Dios, como logos humano para el mismo Dios, que se extrae de la apocálipsis del Logos (increado) de Dios y se manifiesta con la jaris del Espíritu Santo es la verdadera teología. Por lo tanto, la experiencia vivida y mística de la apocálipsis que la saborea el creyente como miembro del cuerpo de Cristo, constituyen condiciones fundamentales para el desarrollo hermenéutico y la teología verdadera. (39La composición de la teología con la experiencia mística es el principio fundamental de la tradición ortodoxa. Tal como dice Mantzaridis: La verdadera teología no es posible comprenderse de otra manera sino como interpretación de la apocálipsis de Dios, como logos del hombre sobre Dios, inspirándose y extrayendo de la apocálipsis de su Logos increado y cultivándose de la jaris del Espíritu Santo. Por eso también la experiencia mística de Dios constituye la condición esencial de la verdadera teología.)

Por lo tanto, según san Gregorio Palamás, la condición de la experiencia vivida y mística es el misterio de la divina humanización/encarnación. De esta manera el Hijo y Logos de Dios “declinó los cielos y bajó” y vino en relación directa y personal con el hombre y se hizo fuente de renovación y santificación de todo el mundo. Porque, recalca san Gregorio, «…en quién de los creados podría caber toda la infinita dinami (potencia y energía) del Espíritu, sino en aquel que se concibió dentro en el vientre virgen con la presencia del santo Espíritu y bajo la sombra de la dinami del Sublime (Lc 2,35). Por eso en él «ha cabido toda la plenitud de la deidad» (Col 2,9) y «de su plenitud hemos recibido todos nosotros también» (Jn 1,16). “Por consiguiente, la deificadora dación o donación del Espíritu no es la supra-esencia-hiperusia esencia de Dios, sino la la energía deificadora/divinizadora de la supra-esencia-hiperusia esencia de Dios, ni tampoco ella toda entera, ya que ella por sí misma es indivisible, infragmentable” La esencia de Dios, pues, se encuentra en todas partes; porque dice que el Espíritu lo llena todo (S. Sol 1,7), según esencia; también la zéosis está en todas partes, la cual existe dentro de ella de manera inexpresable e inseparable, como dinami (potencia y energía) natural de ella. Pero tal como el fuego es invisible, si no hay materia quemándose o algo sensible que reciba su energía iluminadora, así también la zéosis no es invisible, incontemplable si no hay la materia que pueda caber la divina aparición;» (40Logos en pro de los santos Hisijastas,t.3 · 3.1,34).

Por supuesto que la transmisión de la divina jaris a los hombres no se realiza mecánicamente, sino por la potencia y energía y poder del Espíritu Santo dentro al cuerpo de la Iglesia. Así que el cuerpo del humanizado Logos de Dios no sólo no constituye un impedimento para la directa κοινωνία kinonía (conexión, comunión, unión y participación) de Dios con el hombre, sino que es el medio para su consecución. La experiencia vivida y mística, según san Gregorio Palamás, es exactamente este el sentido personal de κοινωνία kinonía (conexión, comunión, unión y participación) del creyente con Dios que adquiere cada hombre como miembro del cuerpo de Cristo. De esta manera se da una dimensión eclesiástica de la zéosis del hombre, paralelamente con el carácter triadológico, cristológico y santo-espiritual que tiene todo el camino para su realización.

No se trata de una hazaña, sino de un estado carismático que se ofrece de Dios al hombre caído, quien supera la medida de su limitada constitución creada, saboreando las divinas energías increadas del apocaliptado/revelado Hijo de Dios. Por eso san Gregorio Palamás distingue los regalos de Dios al hombre en naturales y espirituales. Los primeros se dan a todos los hombres de manera natural, en cambio los segundos sólo a los dignos. «…Es decir, mientras yo decía que de los regalos de Dios unos son naturales y se han dado generalmente a todos los hombres, antes, durante y después de la ley, y otros sobrenaturales, espirituales y especialmente inenarrables o secretos. …las jaris espirituales las considero sobrenaturales y se conceden directamente del Espíritu sólo en aquellos que están superados sobre la virtud, en cambio los regalos naturales como tales distan mucho de las jaris y donaciones espirituales y se dan por Dios mediante la naturaleza a todos».41.

Paralelamente san Gregorio Palamás discierne la exo-filosofía exterior, que es común a todos y la sofía-sabiduría el Espíritu que se da a los dignos. La exo-filosofía no se rechaza sino que se considera como pre-preparación de la divina y se ocupa de la gnosis de los seres, el nacimiento y la composición de ellos. Como la gnosis de la filosofía se adquiere con medios sensibles por eso la exo-filosofía no puede llegar a la verdadera gnosis de Dios. La gnosis que se regala al hombre por la jaris increada ayuda a la auténtica gnosis de los seres y a la gnosis increada de Dios42. (Más sobre la doble gnoseología y la doble gnosis de san Gregorio Palamás en “Espiritualidad del hisijasmo” Revista testimonio y diaconía pág 148 y P. Cristu “El concepto de doble gnosis de san G, Palamás” pág.177)

Por consiguiente, la experiencia vivida y mística como condiciones para la interpretación de la Santa Escritura constituyen los métodos perfectos de investigación de los misterios revelados mediante Jesús Cristo, no sólo las verdades de la fe, sino principalmente la κοινωνία kinonía del misterio de la zéosis del hombre: «…se ve con claridad y precisión que no es el aprendizaje de la exo-enseñanza o instrucción exterior que limpia, purifica, sana, y salva la parte gnóstica de la psique y la asimila hacia el divino arquetipo»43.

De las cosas anteriores se hace claro que san Gregorio Palamás como intérprete de las Escrituras no se limita a una gramática letrada, filológica, social, feminista, de observación de palabras o frases o de narraciones del texto bíblico. Discierne claramente la gnosis de la exo-enseñanza, la cual por nada la desprecia, porque la considera como un estadio pre-preparativo para la fase de la jaris espiritual. «… así que la gnosis de la enseñanza, educación o cultura exterior, aunque uno la utilice correctamente es un regalo de la naturaleza y no de la jaris que se da de Dios mediante la naturaleza generalmente a todos y con el estudio llega a un gran progreso»44. Pero la donación de Dios sobrepasa el estadio natural de la gnosis y de la enseñanza exterior, y entonces la sofía-sabiduría humana se sustituye por la “Teosofía” de los iluminados hombres por las divinas energías increadas: «… Es una demostración clara que el regalo natural, no el espiritual, no se consigue sin ocupación y estudio absolutamente por nadie. Porque regalo de Dios y no natural principalmente es la teosofía nuestra, la cual hasta a los pecadores, si se da de Dios les convierte en hijos del trueno, según Gregorio el Teólogo (homilía 41,2 PG 36, 448c), y capaces de enseñar a los fines de la icumeni toda tierra habitada (del mundo), si se da a telones (cobradores de impuesto o aduaneros), los hace comerciantes de psiques, si se da a muchos fanáticos perseguidores de los Saulos (locos), les convierte en Pablos que llegan desde la tierra hasta el tercer cielo y escuchando logos inenarrables e inexplicables (2ªCor 12,2). Con esta ayuda, pues, también es posible hacernos como a imagen de Dios y seamos así después de nuestra muerte».45

Así que, la “teosofía” como experiencia vivida y mística de la jaris del Espíritu Santo, crea una dinámica interpretativa de la apocálipsis de los misterios del Logos de Dios dentro del camino histórico de la Iglesia. La sofía-sabiduría de arriba, según san Gregorio Palamás, modifica y cambia a los pescadores en Hijos del trueno (que truena energía increadas), como al evangelista Juan que es por excelencia el intérprete del misterio de la encarnación del divino Logos increado. Otros de los discípulos pescadores analfabetos los cambia en teólogos e intérpretes de Dios, es decir, de la verdad apocaliptada/revelada. Otros de los Apóstoles los manda a los fines de la tierra, y a otros que eran telones (cobradores de impuestos), como el evangelista Mateo, los metamorfosea en intérpretes de la enseñanza de Jesús. Así con el mensaje de la salvación ayuda al giro de los hombres del estado de corrupción y de pecado al estado de la metania y de la sobriedad. Aún hasta los perseguidores, como Pablo, los convierte en intérpretes de los inefables logos, subiéndoles hasta el tercer cielo y por las energías divinas increadas les revela los misterios de la realeza increada de Dios.

Es cierto que para el intérprete es imprescindible que investigue teológica, histórica y filológicamente los elementos del texto sagrado para comprender las “visiones y apocalipsis/revelaciones” (2ªCor 12,1), que regaló el Señor a Pablo, cuando le elevó hasta el tercer cielo. Pero san Gregorio Palamás interpretando la frase de Pablo: «Se siembra cuerpo psíquico y se resucita cuerpo espiritual; así el cuerpo psíquico es también cuerpo espiritual» (1ªCor 15,44), recalca un otro aspecto de la interpretación que es la dimensión teológica del texto bíblico. Sostiene que el Espíritu Santo con sus energías hace al hombre espiritual y le ofrece la posibilidad de ver la luz increada. El cuerpo psíquico y carnal del hombre se transforma por la jaris del Espíritu Santo en espiritual.48 Así que san Gregorio Palamás se hace un magnífico intérprete de Pablo, aclarando que en el futuro siglo, en los ésjatos-postreros, ya que el cuerpo se hará espiritual, estará viendo eternamente la luz increada de la doxa-gloria de Dios, que es la teofanía y la θεοπτία zeoptía visión divina de la doxa del Dios Trinitario.

También para la narración de la metamorfosis del Salvador Cristo, que se salva en los evangelios sinópticos (Mt 17,1-13. Mc 9, 2-13. Lc 9, 28-36), san Gregorio Palamás tiene una especial aproximación hermenéutica o interpretativa. Aquí también aplica la tendencia de la experiencia mística vivida, como el método teológico más apropiado. El logos de Jesús, «amín, amín, de verdad en verdad os aseguro que hay algunos de los que está aquí que no gustarán la muerte hasta que haya visto la realeza increada de Dios venidera con toda su fuerza» (Mc,9,1),  se conecta por Palamás directamente con la narración de la metamorfosis que sigue; el Señor por su parte esta doxa (gloria-gracia, luz y energía increada) en los evangelios la llama realeza de Dios51. Se refiere a la apocálipsis/revelación de la doxa de la deidad de Jesús a sus tres discípulos, Pedro, Santiago y Juan, durante el día de su metamorfosis en el monte Tabor. Por eso el acontecimiento de la metamorfosis tiene enorme importancia para el entendimiento de la enseñanza ortodoxa de la interpretación del carácter de la apocálipsis/revelación de Cristo y la manera de vivencia y experiencia por los hombres. San Gregorio Palamás interpretando la narración de la metamorfosis sostiene que esta luz es la energía increada de la deidad de Cristo. Al contrario Barlaam de Calabria consideraba la luz de la metamorfosis como símbolo creado de la grandeza divina.52

Se trata de dos tendencias interpretativas distintas de las narraciones de los evangelios sinópticos que tienen una enorme importancia como métodos de interpretación y comprensión de la apocálipsis/revelación de los evangelios, porque definen las maneras de vivencia del misterio de la salvación y la realeza de Dios. Por lo tanto los métodos interpretativos no son algo indolentes para la interpretación de la Santa Escritura, puesto que determinan las tendencias teológicas y conducen hacia la correcta o no, experiencia vivida mística del misterio de la sotiría sanación, redención y salvación del hombre.

La primera aproximación interpretativa de Barlaam conduce a la negación directa de la apocálipsis/revelación de Dios con las energías increadas y, por consiguiente, excluye toda κοινωνία kinonía (conexión, comunión, unión y participación) mística vivida de Dios por los hombres. En lugar de las energías increadas Barlaam aceptaba la intervención de medios creados o símbolos entre el hombre y Dios53.

La segunda aproximación de san Gregorio Palamás, sostiene la apocálipsis/revelación directa de Dios y su κοινωνία kinonía (conexión, comunión, unión y participación) pragmática con los hombres. La luz de la metamorfosis es el punto pragmático y real de la apocálipsis/revelación de Dios a los discípulos. Esta luz, tal como se refiere el Apóstol Pablo, no era luz de la gnosis, era luz de la apocálipsis/revelación de la doxa-gloria de la realeza increada de Dios. Los Apóstoles vieron con sus ojos naturales somáticos la luz tabórica por la reestructuración que provocó el Espíritu Santo a sus naturalezas humanas. El cambio y la metamorfosis esencial de los discípulos fue realizada durante el encuentro con la divina naturaleza de Cristo al nivel de creado e increado. Se trata de una experiencia mística vivida de los discípulos que les ayudó a comprender que la condescendencia de Dios significa encuentro de creado con increado. De esta manera lo creado o creatividad adquiere cualidades, atributos divinos por la jaris increada y entonces el hombre se hace auténtico intérprete y revela/apocalipta el misterio de la sotiría redención, sanación y salvación y la nueva realidad de la realeza increada de Dios. No se trata de un estado extático o salida de los discípulos de sus sentidos y del nus, sino de metamorfosis, transformación divinizada de los sentidos y del nus. Así los discípulos lograron, de acuerdo con las palabras de Jesús: «…verán la realeza increada de Dios venidera en fuerza y energía» (Mc 9,1).54

San Gregorio Palamás rechaza dinámicamente la opinión de Barlaam, quien considera sensible o creada la luz de la metamorfosis. Al principio apela el testimonio de los discípulos y particularmente del Pedro y apoya vigorosamente el carácter de la teofanía en el Tabor. «Pero como dijiste que aquellos que rechazan la luz divina de la jaris y llaman sensible esta luz que se manifestó al monte Tabor, primero les preguntaremos si consideran divina esta luz que sobrealumbró a los distinguidos discípulos en el monte Tabor. Porque si no la consideran y no la teologizan divina, les inspeccionará Pedro, tanto con el que se ha quedado en alerta o guardia al monte, según Marco, y vio el esplendor de Cristo (Mr 9, 2-8), como también con lo que escribe en su segunda epístola, que observó la grandeza de él cuando estaban juntos al monte santo».55

Al principio san Gregorio Palamás apelando al evangelista Marco menciona que los discípulos vieron la doxa-gloria de Cristo, (Mc 9, 2-8). Después Pedro como testigo presente proclama la manifestación de la doxa de la deidad de Jesús. Después san Gregorio Palamás recorre a los Padres y menciona primero el testimonio de san Juan Crisóstomo, quien sostiene que la forma del cuerpo de Cristo permaneció inalterable, pero la luz increada revelaba el esplendor de su divina majestuosidad57. A continuación apela al testimonio de san Dionisio el Areopagita quien llama la escena de la metamorfosis «teofanía» y «θεοπτία zeoptía visión divina o de la luz increada» y la de san Gregorio el Teólogo quien sostiene que la luz increada que vieron los discípulos al monte Tabor mostraba la deidad de Jesús59. Finalmente pone el testimonio de san Simeón el Intérprete quien también sostiene que en el monte los discípulos vieron la deidad «desnudada» del Logos de Dios60.

A los ojos de los tres Apóstoles, Pedro, Santiago y Juan, Cristo Apocaliptó/Reveló y ofreció una gran donación por la divina e inefable luz. Se trata del compromiso y el preludio, según Palamás, “de la futura visible teofanía en gloria de Dios, la metamorfosis del Señor en el monte Tabor”.61 Esta teofanía presenta el Cristo a los purificados, sanados del corazón y los constituye capaces con esta experiencia mística vivida a interpretar auténticamente el misterio de la realeza increada del Señor y que deben manifestarlo y revelarlo a los hombres.

San Gregorio Palamás da una auténtica interpretación también al texto de Pablo: «Porque ahora vemos confusamente como en un espejo de manera que queden muchos enigmas e interrogantes que no podemos explicar. Entonces veremos y será claramente en persona cara a Cara. Ahora conozco parcialmente la verdad, pero entonces tendré perfecta la gnosis, tan perfecta como cuando fui reconocido, y como energizaba y operaba el omnipotente Señor en mi regreso como reconocimiento y proclamación a mi axioma apostólico (1ªCor 13,12». Los purificados, sanados del corazón, el obispo de Thesalónica menciona que desde la vida presente saborean la experiencia de la doxa-gloria de la raleza increada y la expectación de Dios como compromiso, alianza y preludio de aquella verdad y realidad.63

Los purificados, sanados del corazón ven la energía increada de la divina luz y pueden ser auténticos intérpretes de las Escrituras, porque superan el oscurecimiento de su nus y de su psique y con la divina co-participación64 revelan las verdades del evangelio y conducen a los hombres a la redención, sanación y salvación. La existencia de estos teólogos iluminados, según san Gregorio Palamás, supera el convencionalismo del proceso interpretativo de la Santa Escritura, porque revelan la experiencia de la luz increada que iluminará con toda su majestuosidad durante la Segunda Presencia-Parusía de Cristo.

Pero, más que todo, la visión de la luz increada y la participación en ella, conducen al intérprete a la unión con Dios, a su metamorfosis, renovación y santificación. No se trata de un proceso mágico, sino de una manifestación pnevmatológica (lógico-espiritual) de la salvación y vivencia eclesiástica del misterio de la encarnación del Logos y la unión con el glorificado cuerpo del resucitado Cristo dentro en la Iglesia. La catarsis (purgación y sanación) como trabajo preparativo espiritual tiene un carácter ontológico y no simplemente ético. Por eso la pureza, limpieza del corazón en la teología bíblica conduce a la expectación, visión y κοινωνία kinonía (conexión, comunión, unión y participación) con Dios: «Bienaventurados los purificados o los que han hecho la catarsis, sanación de su corazón, porque ellos contemplarán y verán a Dios» (Mt 5.8). Esta expectación, visión de Dios se estará realizando, según san Gregorio Palamás, dentro de una luz divina que constituye la condición y punto culminante del proceso apocalíptico (revelativo). «Si realmente llaman luz aquello que se manifestó como divina luz y luz de Dios, según los intérpretes de la verdad, obligatoriamente confesarán que la visión, expectación perfecta de Dios es luz increada»66.

 

Conclusiones

Después de lo que hemos dicho anteriormente, nos conducimos a las siguientes conclusiones:

  1. En nuestros días se presentan nuevos métodos interpretativos/hermenéuticos que están basados, según san Gregorio Palamás, en la exo-exterior filosofía, de la cual el Santo tiene una simpatía particular. Los intérpretes creen que con una nueva aproximación del texto bíblico pueden transmitir correctamente el espíritu y el mensaje de la Santa Escritura. Pero la teología hermenéutica ortodoxa puede presentar condiciones de la experiencia mística vivida como las principales condiciones de la apocálipsis, que se proyectan por los Padres de la Iglesia y particularmente a san Gregorio Palamás.
  2. El evangelio contiene el acontecimiento de la encarnación del Hijo y Logos de Dios y el mensaje alegre de la σωτηρία sotiría redención, sanación y salvación por la cruz y la resurrección de Jesús Cristo. Por eso, la experiencia y vivencia de este misterio por la χάρις jaris del Espíritu Santo crea la análoga orientación a la teología bíblica. De la discusión dialéctica de la teología occidental pasamos con san Gregorio Palamás a la tendencia de la referencia demostrativa, de la teofanía y de la θεοπτία zeoptía (visión divina o de la luz increada), que son las condiciones básicas de la tradición exegética (interpretativa) ortodoxa.
  3. El método dialéctico que fue apoyado por el Barlaam, el Akíndinos y principalmente de intérpretes teólogos occidentales está apoyado en conceptos comunes y silogismos, en cambio el método demostrativo que fue apoyado por san Gregorio Palamás y los demás Padres de Oriente está sostenido a las «obras» y a la «vida», es decir, a la experiencia de la vida, la historia y la tradición de la Iglesia Ortodoxa que son elementos verdaderos y seguros. Así el punto de salida de la teología de san Gregorio Palamás es la historia de la divina economía.
  4. La negación, de Barlaam y sus semejantes, de la energía increada de Dios excluye la posibilidad de κοινωνία kinonía (conexión, comunión, unión y participación) pragmática del hombre con Dios e identifica a Dios con las creaciones. Al contrario la tesis teológica básica de san Gregorio Palamás es que los purificados, sanados del corazón viven y ven la energía increada de la luz divina, tal como en el caso de los tres discípulos en el monte Tabor durante la metamorfosis de Jesús y crea dos orientaciones de la interpretación de la apocálipsis del misterio de la salvación, la realeza increada de Dios y la segunda Parusía-Presencia del Señor.
  5. Finalmente san Gregorio Palamás discierne la exo- exterior sofía-sabiduría que es común a todos los hombres y la sofía del espíritu que se da a los dignos. Por lo tanto la exo-sofía no se rechaza porque es una pre-preparación de la divina. Pero la gnosis que se regala al hombre por la jaris increada y la “teosofía”, ayuda tanto para la gnosis auténtica de los seres como también de la gnosis/conocimiento de Dios. Así la experiencia mística vivida como las condiciones teológicas para la interpretación de la Santa Escritura constituyen la mejor orientación de investigación de los misterios apocaliptados/revelados por Jesús Cristo. Este proceso hermenéutico (exegético, aclarativo, explicativo, interpretativo) no contiene sólo las verdades de la fe, sino principalmente el misterio de la zéosis del hombre!!! Amín.

Por Cristos Iconomu, profesor de la Universidad Teológica de Tesalónica.

SUMARIOS DE LOS CONGRESOS INTERNACIONALES DE ATENAS Y LEMASOL DE CHIPRE

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) logosortodoxo.es/, heleno-griego nativo, instruido en la Santa Parádosi-Tradición y en la lengua (katharévusa) del Nuevo Testamento la que actualmente se habla en el pueblo fiel heleno-ortodoxo.

 

EL CARÁCTER ONTOLÓGICO DE LA ÉTICA SEGÚN LA ENSEÑANZA DE SAN GREGORIO PALAMÁS

EL CARÁCTER ONTOLÓGICO DE LA ÉTICA SEGÚN LA ENSEÑANZA DE SAN GREGORIO PALAMÁS

(Por Anestis Keselópulos, profesor de la escuela teológica de Tesalónica.)

 

El carácter ontológico de la ética cristiana es proyectado y sostenido entero y perfectamente en los textos y en la enseñanza de san Gregorio Palamás. Si la teología de ese gran hisijasta y santo Padre de la Iglesia tiene un interés e importancia particular, esto se debe a que se mueve claramente al nivel ontológico. El carácter ontológico de su teología se expresa principalmente en la constatación de la facultad y posibilidad de comunión del hombre con Dios dentro de sus divinas energías increadas. La hipostasiedad (substancialidad) de la luz increada y las divinas energías increadas manifiesta la existencia, la verdad y la ontología de ellas, que se opone a las desviaciones y tergiversaciones heréticas de los que han negado esta realidad y han tomado la divina luz como un espectro, un símbolo simple y sin hipóstasis.1 Cuando por Barlaam, Akíndinos y Grigorás se puso tanto en duda la existencia como la presencia en el mundo de las energías increadas, san Gregorio Palamás sostuvo que Dios no es esencia supratrascendental, ininteligible e inaccesible, sino presencia viva y vivida dentro en el mundo y en la historia2.

La tradición entera de la Iglesia de la cual el gran hisijasta e iluminante san Gregorio Palamás es un lazo estéreo y firme, pone en la teología lo  απρόσιτο aprósito (inaccesible, invisible, ininteligible, secreto u oculto) de Dios y en la economía Su manifestación de la doxa-gloria y realeza increadas. La Santa Trinidad no se entiende sin el discernimiento básico entre lo de siempre aprósito-inaccesible o no participado de Dios y Su manifestación como transmisor de luz en la creación y en la historia. Las tres Luces Supraesenciales – y no es casualidad la referencia de esta nominación dentro de nuestros himnos eclesiásticos3– iluminan la creación entera con la luz y la doxa (gloria) increada del reinado de la divina realeza increada. En cambio todas las demás creaciones participan de la energía esencial o esenciativa de Dios, sólo los seres lógicos constituyen personas y solamente ellos según su receptividad no sólo se esenciativan o esencializan sino que también se vivifican, se logitifican (hace lógicos) y se deifican.

Así se define también la enseñanza tanto a nivel de teología como a nivel de antropología. Los enemigos de Palamás sostenían que en Dios sólo la esencia es increada, pero esto consiste también en la divina energía, en cambio todo lo demás, energías y atributos son cosas crónicas (del tiempo) y creadas. San Gregorio Palamás contestó con el ya clásico versículo para la teología y la ontología de la siguiente manera: “Y en la concesión de audiencia a Moisés, Dios no dijo: yo soy la esencia sino que yo soy el Ὤν (on, ser, existencia); porque no de la esencia es la existencia o ser, sino que de la existencia o ser es la esencia; porque éste el Ὤν entero en Sí Mismo contiene el ser”4. Con esta frase, es decir, que el Ὤν no proviene de la esencia sino la esencia del Ὤν, el santo Padre sostiene que esencia impersonal significa también cosa impersonal. Para los Padres y para san Gregorio Palamás no se entiende persona o hipóstasis sin esencia, como tampoco se entiende esencia sin hipostasis. Esta teología de punto de salida de las personas y no de la esencia se culmina a la persona del Padre, que en el versículo anterior se considera como la causa de la existencia y la unión de Dios Trinitario5.

Sin embargo, la persona constituye unidad ontológica de toda la naturaleza y del ser entero, tanto si se trata del Dios increado como para el hombre creado. A causa de esta unidad del ser a las personas, sea del Dios Trinitario, como de los hombres, las manifestaciones naturales y las energías y actos son uniformes. En las personas de la Santa Trinidad la esencia increada y las energías increadas se encuentran y se manifiestan en unidad, por lo tanto las energías también son increadas y no creadas como sostenía Barlaam. Pero también en la persona humana la psique y el cuerpo se encuentran en complexión de existencia y unidad que constituyen el hombre entero 6.

El carácter ontológico de la enseñanza ética de san Gregorio Palamás impregna también su antropología. Puesto que su consideración teológica permanece sobre todo antropológica, aunque esto no se ve de primera vista. No estaba en sus intenciones componer una Triadología “sistemática», porque creía que el dogma de la Santa Trinidad es el camino más seguro para el acceso a la verdadera antropología7. Además, por eso pone de relieve en sus textos la creación del hombre “como imagen” de Dios, puesto que esta contiene la posibilidad ontológica de su regeneración, renovación y perfeccionamiento. Con lo “como a imagen” se cimienta con base ontológica la relación vertical entre Dios y el hombre. Lo “como a imagen” no se limita en un pliego concreto ni se agota en un determinado elemento de la naturaleza humana, sino que se expresa y testifica como de una proyección prismática por medio de la existencia humana entera. Califica al hombre como persona. Esta percepción multidimensional y dinámica del “como a imagen”, a pesar de que existe en los anteriores Padres, se pone de relieve especialmente en la teología de san Gregorio Palamás8.

Sin embargo, la caída del hombre consiste en el oscurecimiento del “como a imagen”, que es la pérdida de la luz de la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios y el hundimiento en la profunda oscuridad. Pero también en este estado no tenemos desaparición de la persona a causa exactamente del “como a imagen”. San Gregorio Palamás constata que el sello de la divina icona/imagen mantuvo las líneas características al recaído hombre. Así lo “como a semejanza” es pérdida y expulsión de divinidad, pero lo como a imagen no lo hemos perdido9. Es la misma tesis que se recalca por san Juan el Damasceno en un tropario de la Ceremonia Fúnebre: “Soy imagen de tu inefable doxa-gloria, aunque llevo también estigmas de culpas”.

Además, condición sine cuan ontológica para la renovación del hombre es la humanización de Cristo. Este Dios personal que se reveló al Antiguo Testamento a Moisés, se autoreveló principalmente durante la economía encarnada y humanización de Cristo. Esta es la razón por la cual la humanización se recalca a menudo en las homilías y también en los textos de san Gregorio Palamás y se califica como el acontecimiento “el más perfecto de todos, mejor dicho, el único realmente perfecto e incomparable”10. Cuando el Logos de Dios tomó la naturaleza humana la transmitió la plenitud de Su χάρις jaris (gracia, energía increada) y la liberó de las cadenas de la corrupción y de la muerte. Resultado de esta unión hipostática de las dos naturalezas en Cristo era y es la zéosis de la naturaleza humana: «Porque el Logos se hizo sarx-cuerpo y carne…» 11 Así se consumó la terapia y la regeneración, renovación ontológica del hombre. Sin embargo, se señala en otra homilía que la renovación en Cristo no es sólo de la naturaleza humana con la cual el Logos increado de Dios se unió “por su propia hipóstasis”12, pero también de la hipóstasis humana. En la persona de Cristo había la naturaleza humana entera, la que existe en cada ser humano y que se deificó, glorificó ontológicamente como unida hipostáticamente con el Logos de Dios13.

La renovación del hombre en Cristo no consiste en el simple regreso al estado de antes de la caída. Supera el estado natural de antes de la caída y le da la posibilidad y poder de participación en lo sobrenatural. Dios por Su filantropía y en Su sabiduría, observa san Gregorio, convirtió la libre e independiente desviación de Adán en oportunidad para su elevación14. Este progreso y desarrollo del hombre como persona no consiste en un estado ideal ni se interpreta como un cambio mecánico. Constituye una regeneración y renovación ontológica de la naturaleza humana en la hipóstasis del humanizado Logos increado de Dios y que se hace visible en cada hombre que participa libre y personalmente de la vida en Cristo. Esta realidad ontológica se reveló por primera vez a la persona de la Panayía (Santísima). Ella mientras se hizo la frontera entre la naturaleza creada e increada y vivió el acontecimiento de la zéosis del hombre, ella se constituyó el modelo ontológico de la persona renovada y glorificada o deificada.

El mal, de acuerdo con la enseñanza de san Gregorio Palamás, no constituye un principio ontológico sino ético. Los pazos ontológicamente se relacionan con la inexistencia, porque dentro de la naturaleza del hombre que Dios ha creado no hay nada malo. Cuando el hombre se aleja de Dios, cae en el estado del no όν (on) ser o no real. Por eso no podemos hablar sobre ontología de los pazos y del pecado, sino sólo para fenomenología. Sin embargo, puesto que el mal no constituye un principio ontológico, provoca estados ontológicos distorsionados y tiene repercusiones y extensiones ontológicas. Desvía al hombre y saca también el resto de las cosas de la creación de Dios al contranatural. En este caso el hombre progresa al contranatural y los pazos precisamente por la negación de su referencia a la vida natural, es decir, su relación personal con Dios. Así los problemas éticos que crea el mal toman dimensiones ontológicas.

Los pazos en los textos de san Gregorio Palamás se definen como “caminos totalmente tergiversados y falsos”15, en cambio las causas que los crean se subrayan como “desmesura, exceso” y “obrar mal” 16. El paso de lo natural al contranatural consiste en el estado deformador de cada pazos. Aquí es digno de mencionar que la misma estimación existe también para los llamados pazos carnales. De ninguna manera se rechaza el instinto de procreación de la vida del hombre. Al contrario sostiene que es un impulso innato del hombre que cuando se considera correctamente, no sólo no coopera en el pecado sino que coopera a la composición natural. Como ejemplo trae los niños, en los cuales mientras existe el instinto desde la niñez y contribuye en la formación de sus naturalezas, antes de que adquieran loyismí apasionados, permanecen sin los pecados carnales. Definiendo el estado ontológico de estos impulsos como posibilidad de comunión con Dios.17

Y mientras el hombre alejándose de Dios y entregándose a los pazos cae en estado de no no όν (on) ser o no real y permanece como existencia sin hipóstasis y cuando con la metania regresa a Dios se reorienta al όν (on) ser o real que es la fuente de la vida. Entonces la vida de Dios se hace vida suya. Metania no es un anonadadomiento, quebrantamiento psicológico y pasajero por el sentimiento al cometer algún pecado, sino un estado espiritual permanente. Es la nueva conducta, moral y virtud, la nueva reorientación espiritual que acompañan al hombre hasta el momento de la muerte. Es el traspaso dinámico del estado contranatural de los pazos y del pecado a la región de la virtud y del camino de regreso a Dios. “Metania” dice el santo, “es odiar el pecado y amar la virtud y, giro, caída del mal y hacer el bien”18.

De esta definición se certifica que san Gregorio Palamás no puede ver la metania como un cambio típico y mecánico, puesto que la define como regeneración, renovación ontológica de la naturaleza humana. Por esta razón precisamente el hecho de la metania no puede objetivarse a las dimensiones de una impersonal receta o táctica, sino que permanece siempre eventualidad de descubrimiento personal. Es un “éxtasis, extensión de la psique personal” del pecado y la llegada a Dios; “el hombre que está en metania de su intención bondadosa y de su salida del pecado llega hacia y a Dios”19. Este carácter personal de la metania elimina cualquier sombra de pietismo, que Occidente ha querido dar sobre la metania y más ampliamente al pietismo. La metania esencial es profunda, personal y real, es la superación personal del pecado, no de palabras y cosas, dice san Gregorio20. Además “no por los nombres las cosas se transforman y se reestructuran, porque las causas de los nombres son las cosas, por eso de las cosas los nombres”21

Además, la consideración de impecaminosidad por san Gregorio Palamás, no tiene un carácter negativo, no se delimita sólo en evitar el pecado, sino que conecta directamente con la ascesis por las virtudes y particularmente por la agapi- amor incondicional y desinteresada. Y esto porque cree que el hombre que se encuentra lejos de Dios, sólo es capaz de hacer el pecado32. Por eso que la diferencia básica de un creyente y de un incrédulo no es de orden ético sino ontológico. El creyente participando en la vida divina camina hacia la zéosis, en cambio el incrédulo permaneciendo lejos de Dios de la fuente de la vida vive la tragedia de la muerte.

Para san Gregorio Palamás el carácter ético y la virtud son algo más que una disposición pietista y un estéril moralismo. Porque la piedad no pocas veces regula la moral sometiéndola en los mandatos de la ética y expresa el intento del hombre en crear un sistema de tipos exteriores que llegan a determinar su vida y ofrecerle una sensación de autojusticia. Sin embargo, cada síntesis que está basada en las fuerzas naturales y humanas es frágil. Al contrario la virtud es dinamismo humano pero entra en movimiento con la presencia de Dios. Mientras que la piedad se convierte muchas veces un modo de vida ética sin peligro, y el significado de la virtud contiene siempre el elemento de lucha, esfuerzo, vaciamiento y sacrificio puesto que tiene como principio el sacrificio zeantrópino (divino-humano) de Cristo. Así se explica porque cuando se refiere san Juan el Precursor, recalca que “no por la piedad, sino luchando por la virtud fue degollado”23.

La verdadera comunión de Dios y del hombre es un hecho ontológico y comunión existencial, por eso no se agota en la ética. Cuando se agota deja de ser hecho ontológico y cae en el moralismo. Si el fin del Evangelio y la enseñanza ética de los Padres de la Iglesia no es la mejora del hombre en un nivel psicológico o social, sino sur realización y reconocimiento como persona que iconiza (representa) su Creador y si este fin se realiza con la apertura de la ética a la vida espiritual y en la ontología de la nueva creación, entonces san Gregorio Palamás es su continuación y desarrollo y a la vez tiene que ofrecer algo sustancialmente excelente. Y esto es la manera de la comunión ontológica y la relación del hombre con Dios. Porque cuando el hombre vive la verdadera comunión con Dios, no reconoce simplemente la verdad de las cosas que admite sino que las vive como presentes.

Mientras el hombre se queda al nivel psicológico se encuentra en segregación y confusión. Pero cuando pasa al nivel ontológico de relación y comunión, encuentra la unidad de su existencia y la verdad de su hipóstasis como miembro de la Iglesia. Lo que Dios ofrece desde el principio como regalo y lo cultiva el hombre con la vida ortodoxa cristiana, se reconoce como situación o estado ontológico en la Iglesia que es el lugar del desarrollo y crecimiento de la libertad ontológica. Esta existe para servir la facultad y potencialidad ontológica de salvación y zéosis del hombre. Por eso la calificación de la Iglesia como “sociedad o comunión de zéosis” revela su principio ontológico y también su verdadera perspectiva. Amín.

Por Anestis Keselópulos, profesor de la escuela teológica de Tesalónica.

SUMARIOS DE LOS CONGRESOS INTERNACIONALES DE ATENAS Y LEMASOL DE CHIPRE

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) logosortodoxo.es/, heleno-griego nativo, instruido en la Santa Parádosi-Tradición y en la lengua (katharévousa) del Nuevo Testamento la que actualmente se habla en el pueblo fiel heleno-ortodoxo.

 

Mistagogía Μυσταγωγία Iniciación en los Misterios

Mistagogía Μυσταγωγία

Iniciación en los Misterios

San Máximo el Confesor Μάξιμος ο Ομολογητής

 

Editado por la Diaconía Apostólica de la Iglesia Ortodoxa de Helade-Grecia, Atenas 1997. Introducción y comentarios por el protopresbítero y teólogo carismático Dimitri Staniloae.

 

Santa Diaconía Apostólica de la Iglesia Ortodoxa de Helade-Grecia

La Mistagogía es uno de los textos más representativos de la Ortodoxia. Para adentrarse en el misterio de la persona humana, del mundo y de Dios, no basta con ensayos filosóficos o teológicos; se requiere la enseñanza e instrucción de santos, los cuales con su perspicacia e intuición divina, la madurez y el resplandor de sus vidas han abierto horizontes en los callejones sin salida de la meditación o filosofía humana. Esto es precisamente lo que nos ofrece la obra de San Máximo, conocida como “Mistagogía”, que su conciencia teológica perdura por los siglos, y la ofrecemos al pueblo cristiano.

La Mistagogía de san Máximo el Confesor, desde el principio se debe señalar que es una obra muy densa, en muchos puntos difíciles de captar y concebir, (más difícil aún para traducir en español). No es de lectura fácil. Como es fruto de madurez teológica superior, promueve un pensamiento profundo y serio, oración y reconsideración radical de las ideas y la vida. La Mistagogía no se asemeja tanto a un ensayo teológico, sino que es una iniciación e instrucción a los problemas puntales de la vida y la muerte, es el misterio de la existencia.

San Máximo en este texto nos indica que la Iglesia y la Divina Liturgia constituyen la iniciación del mundo en el ámbito de la eternidad. Dice que: La vida del mundo es una liturgiasin fin, interminable, y la Divina Liturgia es la vida del mundo en su autenticidad y plenitud. Se trata de un texto que indica con claridad la gran estima de la Ortodoxia sobre el mundo y que conecta profundamente el mundo con el Dios como agapi increada (amor incondicional y desinteresado y divina energía increada) que perfecciona, en lugar de alterar, el mundo.

Sin embargo, la Mistagogía es un texto desafiante y difícil que requiere un gran esfuerzo por parte del lector para comprenderlo y hacerlo suyo. No obstante, la introducción, el análisis y los comentarios ofrecidos por el eminente teólogo y presbítero Dimitri Staniloae, que fue doctor de la Escuela Teológica de Bucarest, son de gran ayuda para abordar esta obra. Staniloae, considerado uno de los más destacados teólogos dogmáticos de su época, y de hoy, se caracteriza por su absoluta fidelidad al espíritu de los santos Padres.  Sus estudios comienzan a ser vistos por muchos como una base sólida sobre la cual la Ortodoxia puede enfrentar al mundo contemporáneo de manera salvífica.

(Protopresbítero Dimitri Staniloae, 1903-1993, fue un carismático teólogo de Rumanía, un profundo conocedor de la lengua griega, y un experto en las obras de San Gregorio Palamás y San Máximo el Confesor. En 1928-30, realizó investigaciones y estudios de los papiros escritos sobre las obras de estos santos en el Monte Athos. Además, tradujo la Filocalía al rumano).

 

Nota del traductor y terminología

Amigos en y de CristoDios, esta ha sido la obra más densa y difícil de traducir, y les ruego que cualquier error me ayuden a mejorar, y si alguno quiere el texto en bilingüe, helénico y español me la pide y se la mando por email. Aquí las palabras clave en esta obra sublime, que más abajo exponemos, son a) Μυσταγωγία Mistagogía, b) Mistikótita Μυστικότητα Misticidad y Μυστικισμός mistikismós misticismo, c) Θεωρία zeoría teoría, contemplación espiritual o vida zeorítica (contemplativa), y d) Λόγος Logos y Logos de los seres. Para más términos teológico se sugiere al lector que lea en nuestra Web los léxicos: https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/ y también https://logosortodoxo.es/filocalia/minilexico-filocalico/

 

a) Μυσταγωγία Mistagogía: 1) Iniciación a los Misterios 2) Ceremonia o celebración religiosa con carácter intenso mistiríaco/sacramental; 3) Divina Mistagogía es el espacio del tiempo que se transforma el pan y el vino en cuerpo y sangre de Cristo; 4) metafóricamente para en espectáculo, expectación, etc., que produce éxtasis o elevación espiritual.

 

b) Μυστικότητα mistikótita Misticidad, a nivel popular significa secreto, sigilo//discreción, confidencialidad. Μυστικότητα mistikótita Misticidad, quiere decir que uno entra en el fondo hondo del sentido y significado de algún tema, en la concepción más profunda. Como cuando entramos dentro en la vida de Dios, y la vida de Dios entra dentro en nuestra vida. Esto se llama mistikótita

En la filosofía se utiliza el término misticismo, pero no utilizamos el término este en la Teología; en la Teología utilizamos el término zéosis. Zéosis es la κοινωνία kinonía comunión, participación, conexión y unión con el Dios (por la Jaris Gracia energía icreada; ver: http://www.logosortodoxo.com/12-lexis-apocalipticas/ ΘΕΩΣΙΣ-ZÉOSIS, GLORIFICACIÓN). Nada tiene que ver con los misticismos orientales y occidentales.

Yérontas Mitilineos en su análisis del Apocalipisis unidad 79 nos dice: Este es el último diálogo de la Iglesia y de Cristo. Aquí tenemos la culminación de la μυστικότητα mistikótita misticidad: «El que da testimonio de la verdad de estas profecías del libro dice: “Sí vengo pronto”. [Y Juan junto con toda la Iglesia responden;] Amén; sí, ven, Señor Jesús» (Ap 22,20)

Μυστικισμός misticismos misticismo: El término misticismo manifiesta y denota la relación directa e inmediata del hombre con lo divino. El misticismo es un tipo de espiritualidad trascendental bajo la cual subyacen y se sujetan diferentes ideas, percepciones, prácticas espirituales, ejercicios y métodos. Se deriva etimológicamente del verbo «μύω mío»  que significa «cierro los ojos o los labios» e “iniciar, instruir a un misterio”. Por lo tanto, un «místico» es aquel que posee algún conocimiento o alguna experiencia que no puede o no debe revelar. El misticismo se manifiesta en diferentes formas en diferentes naciones, tradiciones y religiones.

 

c) Θεωρία zeoría teoría, contemplación espiritual o vida zeorítica (contemplativa), del verbo Θεωρώ Zeó-oró Dios-veo, contemplo con el nus y lo describo lo considero con la diania (mente, intelecto y cerebro) y el logos.

En la faceta mundana, laica significa teoría, consideración, abstracción o especulación.

El significado más simple heleno-ortodoxo, quiere decir, que uno no se quede como simple observador de las celebraciones, sino que considere y profundice en significados espirituales de las zeorías, experimentándolas y estudiándolas espiritualmente de corazón. Zeoría es la percepción o contemplación, visión divina por la sinergia de la iluminadora Jaris y la oración pura mediante la cual el hombre adquiere gnosis increada espiritual. En la terminología Patrística Helénica esta experiencia por la observación de las energías increadas del Espíritu Santo se llama zeoría. Con el significado más profundo la zeoría se fundamenta en el recogimiento orante y carismático de la psique a los «altísimos, sublimes espirituales» misterios, que existen por excelencia en la divina Trinidad, pero también en el hombre y en la esencia de lo creado por Dios en su divina creación. Zeoria natural es iluminación del nus según san Máximo y los santos Padres.

Según la etapa personal del desarrollo espiritual, hay dos niveles: uno puede ser zeoría visión sentimiento, intuición perceptiva de energías interiores o principios de los seres creados y el otro más alto nivel y forma teológica de la vida espiritual es la visión de la luz divina, «participación» de Dios respecto a Sus divinas energías o la visión-experiencia, zéosis de la gloria de Su rostro. La zeoria tiene distintos grados (resplandor, visión y continua visión). La vida zeorítika contemplativa es la forma teológica más alta. El hombre que se encuentra en esta situación se llama zeoritikós contemplativo.

 

d) Λόγος Logos y Logos de los seres: Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ Λόγος… (En arjí in o logos), en el principio el Logos era, es y será eterna e infinitamente; y el Logos existía con Dios y está en Dios; y Dios era y es el Logos (Jn 1,1). Apocalipsis 19:13 Está vestido con un manto teñido de sangre de su propia sangre que derramó en la cruz; y su nombre, que ha sido dado y llamado desde la perpetuidad, pre-eternidad y es: “el Logos de Dios”.

Los Sabios Santos Padres Helénicos Ortodoxos y todos los Helenos, según el contexto en general cuando el término está escrito con la “L” mayúscula aludimos a Cristo. “Logos” significa el desarrollo del pensamiento expresado con la voz propia del lenguaje, y también causa, razón, motivo, relato, opinión, dicho, discurso, expresión, tratado. Del logos provienen la lógica y los λογισμοί (loyismí) del verbo λέγω (lego); “digo”, “hablo”, “expreso” y también  λέξιs (lexis); “palabra”, que poco tendrían que ver con el “logos” y que tan mal se ha traducido en Occidente,: es vergonzoso, cuando traducen ”todo se hizo por Ella” (Jn 1,3)  “sin Ella nada se hizo, de todo de lo que está hecho”, es decir, llaman Ella al Logos de Dios, a Cristo.

Tenemos el Logos no encarnado en el A. Testamento y el Logos encarnado en la persona de Jesús Cristo en el N. Testamento. Por ejemplo, dicen los sabios padres: «Y dijo el (Logos) Dios: «Haya luz» (Gén 1,3), «Y dijo el (Logos) Dios: Hagamos al hombre a imagen y semejanza» Gén 1,26). Este “hágase la luz” es y proviene del Logos de Dios;  y “hagamos” en plural se refiere a las tres personas de la Santa Trinidad que el Logos nace del Padre y el Espíritu procede del Padre, es decir, se refiere a imagen y semejanza del Logos que más tarde se haría hombre, aquí también es el Logos Dios. «Y el Logos se hizo hombre de manera sobrenatural y plantó su tienda o acampó entre nosotros y nosotros hemos contemplado su δόξα (doxa gloria, luz increada) como unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις (Jaris, Gracia energía increada) y de Verdad» (Jn, 1,14) y «Todo fue hecho por el Logos y sin Él no se hizo nada de todo lo creado» (Jn 1,3). Por lo tanto la Biblia por sí misma no es el Logos de Dios; es “logos” sobre el Logos de Dios. Precede la Apocálipsis (revelación) después el registro o descripción de ella, la letra y la Biblia.

En la Iglesia Ortodoxa, Santa, Apostólica y Católica (no confundir “Católica” con el sentido que le da el romanocatolicismo del César papa), el “Logos” es la Segunda Persona e Hipóstasis de la Santa Trinidad. Logos es la Sabiduría de Dios del A.T. y el nus divino que rige todo de los filósofos Helenos. Es Providencia Divina en la que se concibió toda la creación; así tenemos el Dios Trinitario: Nus, Logos, Pnevma, (Νοῦς, Λόγος, Πνεῦμα), “Nus, Logos, Espíritu” sin principio ni fin, inseparables e increados, el Cual creó al hombre dotado de libre voluntad, como imagen y semejanza del encarnado Logos Cristo, el Zeántropos (Dios-hombre), confiriéndole de nus, logos, pnevma, (νοῦς, λόγος, πνεῦμα), “nus, logos y espíritu” semejante a Él. La psique espiritual del hombre se compone de nus y logos y son inseparables.

El Logos, como principio cósmico unificador, contiene todos los logos (los principios, las esencias interiores, los pensamientos de Dios) con los cuales se crean y desarrollan todas las cosas en el tiempo y el espacio, más las formas que son dadas, conforme con las cuales cada objeto contiene los principios de su propio desarrollo. Estos son los logos contenidos en el Logos, y aparecen en distintas formas en el universo creado, constituyendo la segunda etapa en la contemplación del universo. En el Evangelio de San Juan empieza con un himno (Jn 1.1-5.9-12.14.16), el cual, combinando representaciones que se habían transformado del pensamiento judaico con términos filosóficos helénicos de la época, proclama la gloria y la obra sanadora y salvadora de Jesús como «Logos de Dios». Con base al acontecimiento de la encarnación o hacerse hombre (1,14), se aclara totalmente en el Evangelio de San Juan el carácter personal del Logos, el cual preexistía en Dios (1,12. 10,30), todo se hizo por Él (1,2). Al contrario que el pensamiento de aquella época, en lo que se refiere al himno, las representaciones y los términos recalcan que el «Logos», que se humanizó en Jesús, no es una creación, ya sea la primera y mejor, sino el mismo Dios (1,2), que se hizo realmente hombre.

Logos de los seres: constituyen medios de elevación del nus a Dios mediante la creación. Existen dos clases de logos de los seres, 1) los logos increados e idénticos con Dios y 2) los logos creados y naturales que se ven en las creaciones de Dios. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Lexis apocalípticas” en nuestra Web en español https://logosortodoxo.es/12-lexis-apocalipticas/).

 

Introducción en la «Μυσταγωγία Mistagogía», por Dimitri Staniloae

En la Mistagogía san Máximo expone sistemáticamente esta idea de elevación del individuo (átomo) y del mundo hacia Dios. Pero en esta pequeña obra describe la elevación de una manera muy resumida y concretada. Por eso, precisamente el santo, al no poder extenderse en la análisis de distintos momentos del movimiento, san Máximo con la manera más enérgica y clara pone en relieve y de forma gráfica en esta obra la sucesión de los grados de este desarrollo y persistió menos a la manera por la que podría el hombre conseguir cada grado espiritual. Podríamos decir que en esta obra de san Máximo tenemos toda la zeoría o contemplación antropológica y cosmológica codificada en una forma más densa, y por eso, en un conjunto limpio y claro en sus líneas generales.

Con este fin san Máximo presenta al hombre y al mundo a tener como modelo o prototipo la Iglesia. Así en relieve presenta claramente que la elevación hacia Dios es la característica principal del hombre y del mundo.

La unidad y el movimiento hacia Dios son dos coordinadas de toda la realidad creada. Existe una unidad inicial del mundo y del hombre, pero esta unidad inicial se desarrolla con el movimiento hacia Dios y se perfecciona como unidad dentro en Él. La unidad inicial es también una unidad dentro de Dios, porque de otra manera no sería posible. Pero dentro de Dios la unidad se vivifica por el empujón o impulso hacia una unidad más tensa entre las partes del hombre o del mundo en Dios. Para que consigan la unidad perfeccionada, las partes tienen el movimiento como atributo innato. San Máximo atrae la atención tanto en la “unidad” de las partes, como también de las “partes” que están unidas dentro en esta unidad.

La diferencia entre las partes y su unidad caracterizan tanto la Iglesia como el mundo y el hombre. Sólo si existe en ellas la unidad esencial y también la diferenciación entre sus partes, tienden con su movimiento hacia Dios a una unión o más preciso a una unión mayor aún.

San Máximo observa primero la semejanza entre la Iglesia y Dios. Pero hablando sobre Dios en su unidad con toda la creación. En consecuencia, hace una comparación entre la Iglesia como unión de fieles con Dios y la unión de toda la creación con Dios. Es verdad que san Máximo en esta primera comparación habla para Dios como factor energizante y operativo en el mundo y para la Iglesia, con el mismo significado con factor energizante en la comunidad de los fieles. Pero no separa a Dios de la totalidad del mundo, ni tampoco separa la Iglesia como factor de la comunidad de los fieles, (cap.1).

De acuerdo con esta primera explicación de la Iglesia, entre ella y el mundo que está unido con Dios, no existe sólo semejanza, sino por otro lado la Iglesia es una parte del mundo que dentro de este se ejerce la energía y acción unificadora de Dios. A la vez la Iglesia es la parte más alta y real del mundo en lo referido a su movimiento hacia Dios y la presencia efectiva de Dios en ella. Con este atributo la Iglesia recibió el llamamiento de penetrar en todo el mundo para conducir a una unión más estrecha con Dios que es una apocatástasis, restablecimiento de su unión inicial que se debilitó por el pecado. Así la Iglesia dentro en el seno del mundo y el mundo dentro en la Iglesia de una parte en realidad y por otra parte en dinami potencia.

El mismo Dios ata las partes del mundo con una relación entre ellas que es innata en ellas desde el principio de la creación y la regula la Providencia; también ata las partes de la Iglesia con la χάρις jaris (gracia, energía increada) que fortalece y consolida la relación y el afecto natural que ellas tienen junto con todas las partes de la creación, (P.G. 91, 605 D-668 A). Porque debemos señalar que de acuerdo con san Máximo, la sanación/psicoterapia y salvación en Cristo y la χάρις jaris (gracia, energía increada) que nos viene de Él, están incluidas en la obra de la Divina Providencia como praxis puntal a su obra. Podrían objetar a san Máximo en que la χάρις jaris (gracia, energía increada) es regalo totalmente sobrenatural, en cambio la relación y el afecto natural que ata las partes del mundo entre sí y con Dios es atributo que pertenece a la naturaleza de las cosas. Pero san Máximo recalca que el mismo Dios con esta relación se hace efectivo en el mundo porque es “todo en todos”. “Dios con su infinita dinami potencia y energía increada lo ha creado todo…. contiene, reúne y describe y entre unos a otros y a sí mismo providencialmente lo tiene todo enlazado…” (P.G. 91, 664 C).

Además, san Máximo asegura que la eficacia de la χάρις jaris (gracia, energía increada) depende de la cooperación del hombre que se realiza bajo el empuje del anhelo para Dios (P.G. 90, 609 B). Sin duda Dios energiza y opera dentro en la Iglesia hacia esta dirección unificadora como Dios encarnado. Pero esto no significa otra cosa sino que Dios con su encarnación se ha unido más estrechamente con la creación y vino a su fondo interior más profundo. Y esto se hace sensible objetivamente no sólo dentro en la Iglesia sino en todo el mundo.

Así, puesto que no se trata de separación, sino de influencia mutua entre la Iglesia y el mundo que está atado con Dios, podemos decir que el mundo que está unido con Dios no sólo tiene semejanza con la Iglesia, sino que participa de una manera en la Iglesia, igual que la Iglesia tiene una base en este. Podemos decir que el mundo es una Iglesia no desarrollada ni realizada plenamente, pero que tiene la levadura que puede ayudarle a desarrollarse hasta la situación de la Iglesia, en su plena situación realizada.

Ya desde la primera comparación de la Iglesia con el mundo unido con Dios, vemos que, san Máximo, no ve la Iglesia como realidad estática, sino como realidad dinámica.

El carácter único, el papel unitario y la obra dinámica de la Iglesia o mejor dicho el carácter del acuerdo creciente que tiene se presenta claramente por san Máximo de un otro modo: Con la consideración de la Iglesia como icona-imagen del mundo visto in su géneris, del hombre y de la psique, que tienen carácter único, dinámico y unificador, (cap. II-V).

La Iglesia es la icona-imagen de estos tres tanto porque tiene las partes del templo, el espacio santificado y el altar. Y en cuanto sus partes están unidas por el hecho de que el templo es parte santificada en dinami (potencia) porque tiende hacia la santificación, y la parte santificada es el templo realizado, allí donde se hace el principio de la praxis de santificación del templo.

Considerando la Iglesia como icona-imagen de estas tres realidades, san Máximo no ve ya la Iglesia con su atributo de comunidad de los fieles, sino con su atributo como edificio organizado de una manera concreta. Pero viendo el templo que sea calificado por los hombres que se encuentran en esto y por el espacio santificado de los sacerdotes que quedan en esto, san Máximo no hace separación entre los dos conceptos de la Iglesia. Esto porque sólo como edificio contiene la Iglesia como comunidad y mantiene un carácter dinámico aún cuando se considera como edificio.

Las dos partes del mundo que se parecen a las partes de la iglesia, es el campo de las realidades visibles y el campo de los seres inteligibles. Estos dos campos se unen entre si y tienden juntos hacia el misterio divino que está por encima de ellos.

Las dos partes del hombre son el cuerpo y la psique que están atadas entre sí en una unidad que tiende hacia Dios. Y las dos partes semejantes de la psique son el nus contemplativo y el logos práctico, atados entre sí en una unidad y en un movimiento hacia Dios.

El hecho que tanto el mundo como el hombre presentan esta diferenciación dentro de la unidad  y se arrastran en movimiento hacia Dios, muestra al hombre como mundo y el mundo como hombre.

Podemos decir primero, que la Iglesia no es sólo icona-imagen del mundo y del hombre sino también la Iglesia es lo interior del mundo y del hombre y estos son lo interior de la Iglesia; y la Iglesia como movimiento intensivo hacia Dios es la forma más intensa de la unión y del dinamismo unificador del mundo y del hombre.

Por consiguiente, podemos decir que el mundo y el hombre participan en la Iglesia cuando tienden a regresar al estado del mundo verdadero y del hombre verdadero. Aún podemos decir que la Iglesia no es una realidad paralela del mundo y del hombre, sino que está dentro en el mundo y en el hombre, contribuyendo a la unión y fortalecimiento del movimiento de ellos hacia Dios. La Iglesia no se puede realizar sino en el mundo y en el hombre y ellos no se pueden realizar sino sólo dentro en la Iglesia. Particularmente el hombre no puede realizarse sino dentro en el mundo y en la Iglesia y a la vez con ellos; y el mundo no puede realizarse sino sólo en el hombre y en la Iglesia y a la vez con ellos.

Pero podríamos decir por otro lado que hasta que el mundo y el hombre se constituyan parte de la Iglesia de manera concienciada, no tienen conciencia de su carácter eclesiástico que se realiza incompletamente, ni participación de ellos a la realidad de la Iglesia.

Con este tipo de carácter dinámico de la Iglesia no la podemos distinguir como edificio, comunidad y Liturgia. Porque la Liturgia no es otra cosa sino movimiento de subida de la Iglesia hacia Dios y perfeccionamiento de su unidad en Él. Por consecuencia, la Iglesia no se puede concebir sin la Liturgia, ni la Iglesia, que es como espacio espiritual y visible que en su extensión se celebra la Liturgia y como condición comunitaria de la Liturgia. La Iglesia como tal está contenida en la Liturgia y la Liturgia en la Iglesia. No podemos imaginar un movimiento litúrgico, sino sólo en un espacio orientado hacia la divina altura transcendental y como movimiento de una condición comunitaria orientada hacia esta dirección; no podemos imaginar un espacio así y una condición comunitaria así en sus marcos, privados del movimiento que está contenido en ellos.

Pero si la Liturgia es el movimiento realizado de la Iglesia hacia Dios y si este movimiento es también atributo del mundo y del hombre, debería la Liturgia y la Iglesia también ser icona-imagen del mundo y del hombre.

Pero san Máximo, hablando sobre la Liturgia de la Iglesia, no la presenta ya directamente a ella como icona (o modelo, prototipo) de una liturgia mundana y antropológica. Esta duda de san Máximo de considerar la Liturgia de la Iglesia como icona (o prototipo, modelo) de una liturgia mundana y antropológica nos manifiesta sobre él un pensamiento más dialéctico en este tema.

Por un lado, si la Iglesia no puede existir sin la Liturgia, entonces debería la Liturgia que se hace a la Iglesia constituir la icona ( modelo) de una liturgia que se realiza dentro del mundo y del hombre, tal como la misma Iglesia es una icona (o modelo, prototipo) del mundo y del hombre. En este caso la Liturgia de la Iglesia no sería sino un tipo dinámico de Liturgia del mundo y del hombre y la liturgia del mundo y del hombre una coparticipación de una manera a la Liturgia de la Iglesia, es decir, la Liturgia en el sentido estricto.

Por otro lado, con los datos que tenemos, primero, la Liturgia de la Iglesia es la realización de la iglesia o del mundo y del hombre como Iglesia, y segundo, que a causa del pecado no se consigue la plena realización del mundo y del hombre como Iglesia, que no constituyen parte declarada de la Iglesia, san Máximo evita a declarar que se celebra Liturgia en el mundo y en el hombre no constituyen partes declaradas de la Iglesia.

El mundo y el hombre son iglesias, de acuerdo con el prototipo o modelo de la Iglesia, teniendo un orden que les estimule a subir hacia Dios, tal como a un altar. Dios sostiene estas iglesias (el mundo y el hombre) en unidad y dentro en aquel orden de las partes dadas en ellas por la creación, les da siempre la capacidad y el poder y las promueve a sus subidas. Aún más, estas iglesias ofrecen una base para la realización de la Iglesia en su significado auténtico. Así Dios con sus cualidades o atributos de la iglesia, las sujeta también como espacio de la Liturgia y por consecuencia la Iglesia por sí misma puede utilizarlas como un espacio así.

Pero el movimiento hacia Dios o la auténtica liturgia no se realizan en el mundo y en el hombre mientras permanecen fuera de la auténtica Iglesia. Por eso el mundo y el hombre como se han quedado en sí mismos no realizan con plenitud sus caracteres de la Iglesia. Esencialmente no caen de este carácter; aún mantienen también su movimiento natural sembrado y sostenido en ellos por Dios, para que se eleven a Dios, y lo cual generalmente se realiza siempre por causas o fines que se consideran como estados o situaciones más altas. Sin embargo, este movimiento no progresa siempre concienzudamente hacia Dios que supera todos los propósitos o fines del mundo. El mundo y el hombre que no constituyen parte de la iglesia decididamente y concienzudamente se destinan para una Liturgia que aún no se realiza, pero podría empezar a realizarse en cada momento; para mayor exactitud, la Liturgia de la Iglesia les espera cada momento a entrar en su movimiento, dentro del cual movimiento podría recibir una determinación de su dirección.

Sin embargo, la Iglesia utiliza el movimiento natural del mundo y del hombre para su movimiento litúrgico y así el mundo y los hombres ofrecen su contribución a la Liturgia de la Iglesia. El pan y el vino que se aportan a Dios durante la Liturgia de la Iglesia y la fuerza del himno de los fieles, aumentan al mundo por la contribución de todos los hombres.

Después, el mundo y los hombres que no constituyen parte de la Iglesia de manera precisa y aún no se encuentran directamente dentro en el movimiento de la Liturgia de la Iglesia, aún así mantienen el carácter de la Iglesia. Si fueran privados enteramente del carácter de la Iglesia, ya no tendrían la unión natural y generalmente el movimiento hacia algo más alto, unión y movimiento que en ellos el mismo Dios como Creador y Divina Providencia se presenta, energiza y opera. Pero estos no son la perfecta Iglesia realizada, porque en estos aún no se realiza la Liturgia y no se implican aún al movimiento litúrgico de la Iglesia, que según san Máximo no es sólo la auténtica Liturgia, sino todo el movimiento de los fieles de la Iglesia con sus pensamientos, sus energizaciones o su dinamismo, sus dinámicas y acciones hacia Dios.

Constituyen iglesia aunque aún estén a las puertas de la Iglesia realizada perfectamente, que en su interior se celebra la Liturgia. Allí donde se encuentra el mundo y los hombres, existe iglesia, porque estos dos son en dinami potencia Iglesia, pero no han descubierto aún su carácter eclesiástico y por consecuencia no le han realizado con plena dedicación a Dios, de acuerdo con lo que desea la naturaleza de ellos. Están aún fuera de la Iglesia auténtica, pero a la vez están en dinami potencia en la Iglesia, son una iglesia que no se ha descubierto ni se ha realizado. La iglesia está dentro en los hombres, porque Dios permanece en lazo junto con ellos, como también permanece dentro del lazo entre ellos. Ellos con esta cualidad o atributo se encuentran a las puertas de la Iglesia que se ha descubierto y realizado para otros y a las puertas de la iglesia que para ellos aún no se ha descubierto y realizado, pero que espera descubrirse y realizarse; hacia esta dirección la Iglesia incita al mundo y a los hombres. La Iglesia que deben descubrir y realizar es la misma con la Iglesia que algunos han descubierto y realizado. No pueden alejarse de la puerta de esta Iglesia que se ha revelado para algunos, ni de la iglesia que permanece para ellos y está en el interior de ellos aún no descubierta.

Se encuentran por eso por un lado en una relación positiva y por otro lado en una relación negativa con la Iglesia. La vida de ellos no se puede concebir fuera de esta relación y no pueden regular sus vidas sin esta relación. Aún cuando recalcan concienzudamente su relación negativa frente a la Iglesia, demuestran que no pueden salir de esta relación. El mundo actual que da la impresión de que ya no se ocupa de la Iglesia, ni siquiera de manera negativa, está trastornado y perturbado del vacío que dejó la Iglesia dentro en la existencia de los hombres con su ausencia por sus ocupaciones, y este mundo busca traspasar este vacío, para llegar a un movimiento dotado de algún sentido y significado, es decir, a la Iglesia. Con esto demuestra que dentro en el mundo y en el hombre permanece, pese a ello, la iglesia que no se ha descubierto y no se ha realizado o la iglesia que está “recubierta”, pero que se hace sensible como una “ausente presencia”.

Los que no han descubierto en su interior la iglesia, no la han descubierto porque no participan aún a la Liturgia, que es una característica de la Iglesia realizada. Pero cuanto permanecen a las puertas de la Iglesia con actitud positiva o negativa, también permanecen con una actitud positiva o negativa en relación con su Liturgia. Por esta razón san Máximo dentro de la explicación católica-universal y esjatológica que da a la Liturgia, los pone también a ellos en relación con la Liturgia, es decir, muestra que el destino propio de ellos se determina con relación a la Liturgia. Puesto que la vida terrenal es tan dura, se podría parecer que la Liturgia es tema sólo de la Iglesia y, por consiguiente, los que no constituyen parte de manera precisa y clara no se encuentran bajo la irradiación de la Liturgia. Pero el fin del mundo mostrará que todos los que no han tomado parte a la Liturgia no tomarán parte ni a los bienes de la eterna Liturgia, y esta condena que sufrirán es simbolizada por hechos que se realizan durante la celebración de la Liturgia de la Iglesia terrenal. Por consiguiente, la Liturgia terrenal de la Iglesia se refiere también a ellos, con la imploración y el anuncio del juicio católico (universal), tal como ellos se refieren a ella aunque sea con su negación a participar en ella. La vida terrenal y eterna de ellos no se puede concebir sin esta referencia negativa a la Liturgia. Tanto ellos mismos, como la misma Liturgia, muestran consecuentemente que también ellos se destinan para la Liturgia y que fuera de ella su destino no se completa como se debe. La Liturgia para ellos es una “presencia ausente” y determina el destino de toda la humanidad; el destino de algunos de manera negativa y otros de manera positiva, porque fuera de la Liturgia no puede perfeccionarse positivamente el destino de la humanidad. Con este sentido y significado el mundo entero está destinado a constituir una Liturgia, y los que no quieren elevarse en este estado o recaen de este, quedan fuera de la realización completa de su destino.

Si dudan, tal como hemos dicho, no se trata sólo de la Liturgia que se realiza como oficio sagrado en el edificio de la Iglesia, sino de subida hacia Dios hacia una unión siempre mayor dentro de Él, por la que está destinado todo el mundo. Pero podemos también poner de relieve de otra manera el hecho que todo el mundo está atado de una manera con la Liturgia, aunque aún no participa íntegramente en ella.

Con el mismo hecho, el que conduce la comunidad entera a una perfecta unión con Dios que está por encima del mundo, la Liturgia revela el significado esjatológico de la historia de todo mundo y mantiene la tendencia de la historia hacia su final dentro de Dios. Y también a los fieles les mantiene la conciencia de esta tendencia.

Por consiguiente, por el mismo hecho la Liturgia adquiere un significado importante para todo el mundo y revela un análogo significado de la historia, presentándola como movimiento hacia Dios que se parece con la Liturgia, aunque que muchos de los hombres que participan a la historia no tienen conciencia de este hecho y muestran su camino hacia el Final como camino hacia Dios, por lo tanto como un camino litúrgico auténtico. De otro modo, toda la historia co-participa al camino hacia el Final y el movimiento sobre este camino se ha sembrado en todos y se refuerza por Dios. Y este movimiento es destinado conducir dentro en Dios. Pero en realidad no caminan todos sobre este camino hacia Dios, puesto que no quieren caminar hacia Él. Pero todos deben hacer el camino hacia el Fin, porque debe hacerlo todo el mundo. Con este concepto todos co-participan a la realización del movimiento litúrgico hacia Dios que se encuentra al final del camino. Pero no todos encuentran a Dios al final del camino, porque no todos han tomado parte a este camino con la conciencia que conduce a Dios, y así no están preparados para su encuentro con Dios. Todos consuman sus vidas con este movimiento innato de sus vidas, pero no han utilizado esta fuerza motriz para elevarse a Dios, la estrella suprema de la existencia.

Esta necesidad de caminar hacia el Final y a la vez el poder llegar a este Final, el acabar o no en Dios, nos indicó san Máximo con la místico-ascética explicación de la Liturgia, combinada con una explicación esjatológica-general.

Con la explicación esjatológica de la Liturgia san Máximo pone en relieve el progreso de estos hacia Dios y aquellos hacia su separación de los justos.

Y con la explicación mística san Máximo muestra la elevación en varias categorías de los miembros de la Iglesia a los grados que corresponden a sus estados. Si en la elevación general litúrgica energizan, operan paralelamente diversas elevaciones, podemos aceptar que san Máximo lo define combinando la explicación esjatológica con la mística y un movimiento simultáneo hacia el Final de ellos que llegan a este final y acaban a Dios y de aquellos que acaban en un eterno vacío. Y esto porque habiendo perdido de una manera su fe, quedan fuera de la Liturgia, pero de otra manera están atados al movimiento litúrgico con su movimiento natural. Porque el movimiento litúrgico no anula el movimiento natural, el mundano y humano, pero lo define como movimiento hacia Dios de tal manera que queda inseparable del movimiento natural, – o el pervertido por el pecado- mundano y humano. Así el movimiento litúrgico de un lado y por otro lado el movimiento natural -o pervertido por el pecado- el mundano y humano, que no se ha incorporado con claridad dentro en la Iglesia, pueden acabar, y a la vez atados entre sí durante su desarrollo, uno a Dios y el otro a un final vacío de Dios.

San Máximo no se ocupa de manera clara con el progreso o los grados del movimiento natural, -o del pervertido por el pecado- mundano y humano, mejor dicho de la humanidad que no se ha introducido a la Iglesia. No obstante el mundo natural se ha conducido también a su metamorfosis con el movimiento litúrgico. Pero indicando que este movimiento natural o pervertido también llega a su Fin, san Máximo asegura dando a entender claramente una clase de progreso de este movimiento hacia el Fin. Esto se nos impone por los siguientes pensamientos.

En todo el trayecto de la historia y en cada grado de la elevación litúrgica se mueven a la vez las tres categorías de los miembros de la Iglesia: los fieles, los luchadores por las virtudes (los prácticos) y los zeoríticos contemplativos. Pero estas tres categorías en cada período de la historia no repiten de manera absolutamente uniforme la elevación que se ha realizado en el pasado; sino dentro en la región de la fe, dentro en el sistema y en la importancia de las virtudes; dentro de la experiencia de la zeoría contemplación se hacen sensibles los problemas del período correspondiente de la historia, los hechos intelectuales, los artísticos y los científicos, las experiencias acumuladas de la historia. De otro modo la elevación litúrgica de la Iglesia hacia Dios no sería general y continua elevación de la Iglesia hacia Dios, sino sólo una repetición idéntica con la misma elevación que consiguieron la primera vez las tres categorías de sus miembros.

Pero esto significa una especie de progreso también del mundo y del hombre, aunque aún no constituyen parte precisa de la Iglesia. El hecho que san Máximo no habla de este camino sobre el progreso general del mundo ni sobre la elevación general de la Iglesia durante su recorrido hacia el Fin o hacia Dios, sino simplemente y sólo sobre el Fin o el Fin dentro en Dios, no significa que este progreso o esta elevación o sus grados no están contenidos al pensamiento de san Máximo. Allí donde no existe un camino y un Fin del camino, existe también un progreso hacia el Fin que está caracterizado de estaciones, una especie de preparación de estos que caminan el camino hacia el Fin, un acercamiento interior y ontológico del Fin.

En la época de san Máximo faltaba la percepción de un desarrollo de la historia, que le podría haber ayudado apuntar con sus estaciones esta elevación de la Iglesia hacia Dios y este simultáneo progreso de una parte de la humanidad hacia un sencillo Fin. Pero hoy tenemos la posibilidad y poder para una percepción de la historia de este tipo y por eso para el desarrollo de todas las percepciones que existen sin desarrollar en el pensamiento de san Máximo.

El desarrollo de este camino de la historia y del mundo, por una parte común con el movimiento litúrgico y por otra parte distinto del movimiento litúrgico de la Iglesia, pero que presuponen de una manera este movimiento litúrgico eclesiástico y nos indica otra vez una participación de la vida del mundo y del hombre de cada época a la vida de la Iglesia, tal como la vida de la Iglesia en la vida del mundo y del hombre de cada época.

Dimitri Staniloae.

 

Preámbulo por san Máximo

(Comentarios por Dimitri Staniloae, en cursiva al final de cada párrafo)

Querido mío, tú mismo me has indicado claramente según mi propia experiencia cómo el sabio se hace más sabio cuando se presta la ocasión, y cómo el justo progresa a la gnosis-conocimiento espiritual, cuando aprende como dice el divino Proverbio (Prov 9, 9). Me has enseñado con la praxis lo que manifiesta el logos divino con sabiduría. Otra vez me escuchaste exponer de manera rápida y resumida las admirables contemplaciones místicas de otro gran Yérontas (anciano sabio iluminado) con sabiduría verdadera sobre las cosas divinas y las relacionadas con la santa Iglesia y la santa asamblea que en ella se realiza. Y con insistencia me has pedido más de lo que un maestro pide a un alumno que ponga por escrito la exposición de todas estas cosas. Querías tener en el escrito el antídoto del olvido y el refuerzo de la memoria, porque decías que el olvido tiene naturalmente en el tiempo su domador; y decías que por la acción del olvido imperceptiblemente se pueden disminuir los tipos y las imágenes de cualquier bien que se encuentra en nuestro interior. Por eso la memoria tiene necesidad, como sea, de un medio que la renueva, de aquel medio que tiene por propia naturaleza la cualidad de mantener la memoria no influenciada, constante e irreducible, guardando siempre vigorosa y boyante la dínami (potencia y energía) del logos. Es mucho más sabio que la simple escucha el buscar y mantener la seguridad y la firmeza de lo que has oído, esto, efectivamente, lo sabe cualquiera que se preocupe un poco de la formación de su lógica y no es totalmente ajeno de la familiaridad con el λόγος logos.

Al principio, os diré la verdad, dudaba, queriendo evitar el asunto del λόγος logos o del tratado. No es que no quisiera, estimados míos, ofreceros en la medida de mis fuerzas lo que deseabais. Me faltaba la jaris (gracia, energía increada) que conduce a ello a los que son dignos; e incluso no tenía la experiencia del arte ni la práctica del logos que se requiere; educado en la ignorancia, no estaba en absoluto iniciado en los principios del arte de los logos, que solamente al recitarlos poseen en ellos toda la jaris; y son muchos los que se alegran en gran manera, limitándose al placer de la escucha, aunque muchas veces en el fondo no haya nada que valga la pena. Aún temía, para decir lo más importante y lo más cierto, no maltratar con la vulgaridad de mi logos la altura y la inteligencia del logos y la reflexión acerca de las cosas divinas de aquel bienaventurado Yérontas (se refiere a san Dionisio el Areopagita). Pero más tarde rectifiqué y cedí al ímpetu de la agapi que es la más fuerte de todas las cosas, y acepté voluntariamente su mandato. He preferido que los díscolos se burlen a causa de mi obediencia, mi audacia y de mi incultura, para que no pensarais, con mi demora, que no quisiera ayudaros con todo mi ánimo en aquello que es bueno. El cuidado de cómo hablaré lo dejaré a Dios, que es el único que hace milagros y pone en la psique del hombre la gnosis, y fortalece la lengua de los mudos, encuentra salida a lo que no la tiene, levanta al caído de su caída y endereza al pobre de su ciénaga, me refiero a la conducta carnal y al estiércol maloliente de los pazos. De ahí endereza y eleva a quien tiene una idea humilde de sí mismo y es pobre y con pocos recursos en cuanto a la maldad. O al contrario, derriba a quien está aún mezclado con la ley de la carne y los pazos y por ello se encuentra pobre y con pocos recursos en cuanto a la jaris que trae la virtud y la gnosis.1

Por Staniloae, 1: San Máximo considera que para la comprensión y exposición de los conceptos altos de la Iglesia y de la Liturgia es necesaria la ayuda de Dios para que el hombre se eleve desde el nivel de la conducta carnal y del estiércol de los pazos. Y no sólo la situación del pecado tiene necesidad de la ayuda de Dios, sino también la situación que está libre de pecado. La comprensión de los divinos misterios no depende sólo de una posición teorética, sino principalmente de la limpieza, pureza ética y de la ayuda de la jaris (gracia, energía increada). El hombre empapado de conducta carnal, concentra en torno a sí mismo las realidades visibles, los pazos, (hacia Thalasio 49, P.G 90, 453C). El deseo corporal o carnal le empuja a apegarse de manera exagerada a la apariencia superficial de las personas y de las cosas, y darle un valor casi exclusivo. Porque este no puede ver más allá de esta superficie.

 

San Dionisio el Areopagita, el santísimo y verdadero iluminador y revelador de Dios, en su tratado sobre la Jerarquía eclesiástica ha captado y explicado, conforme a la grandeza de su nus, los símbolos que se utilizan en la santa asamblea. Por eso debemos tener presente que nuestro logos no expondrá las mismas cosas ni avanzará por los mismos caminos. Sería un atrevimiento y una audacia y cercano a la estupidez, el querer someterse uno a las mismas cosas que aquel, puesto que no puede penetrar en estas ni comprenderlas. Y aún proyectar como propios los logros y los misterios que se manifestaron divinamente en aquél solamente gracias a la energía increada del Espíritu.

Pero aquí se expondrán aquellas cosas, que los demás por voluntad de Dios han omitido exponer, con la idea de que aquél filantrópicamente las ha incluido en redacción y que los otros así con sus deseos practiquen (o entrenen) su propio hábito (o su propia disposición) sobre las cosas y realidades divinas. Y aquellas cosas con las que se hace comprendido y conocido en nosotros el todo luminoso (o supra-luminoso o sea la luz increada) resplandor de las cosas celebradas y comprendidas proporcionalmente o racionalmente, y atrapados a la red de su deseo nos mantienen cerca de este (al resplandor o luz increada). Esto para que no se queden totalmente pausados o perezosos los posteriores durante toda su vida, porque no tendrán el logos (aquel del Evangelio) que contrata asalariados para el cultivo de aquella divina vid, al trabajo espiritual dentro de la vid espiritual, y devuelve el denario espiritual de la divina y verdadera imagen, profanado o saqueado al amanecer de la vida por el astuto maligno con engaño mediante la infracción del mandamiento.

Incluso no prometo que expondré con orden todas las cosas que ha visto en su zeoría o contemplación mística el bienaventurado Yérontas2 (se refiere a san Dionisio) ni sus propios logos tal como él mismo los concibe y los ha formulado.

Por Staniloae: 2. El escritor anuncia que explicará todas las verdades que expresa san Dionisio el Areopagita en su obra “Sobre Jerarquía Eclesiástica” sobre la Iglesia y la Liturgia, porque no puede llegar a la altura de la diania (mente, intelecto, genio) de aquel. Sólo analizará aquellas ideas que puedan ser comprensibles también a los demás para sus ejercicios espirituales. La diania de san Dionisio pudo captar, abarcar y rodearlas todas, porque era un espejo sin impedimento alguno y sin mancha alguna de pazos. Mientras que el escritor de esta obra dice que no tiene esta pureza y claridad para poder entenderlas y transmitirlas a los lectores. Aquí se ve la honestidad y la humildad de san Máximo.

Porque san Dionisio el Areopagita era filósofo divino y maestro de toda la sabiduría-sofía, que con mucha virtud por su larga y sistemática ocupación y ejercicio en las cosas y realidades divinas, se liberó de sí mismo, de las cadenas de la materia y de las fantasías, que ella causa. Su nus-espíritu justamente estaba bañado de resplandores divinos y por eso podía ver y contemplar directamente las cosas y realidades que muchos no ven, y su logos en sus reflexiones era preciso y exacto. Como a un espejo que no le oscurece la mancha de ningún pazos y tiene la fuerza y energía de guardar y apocaliptar-revelar las cosas auténticas, las que los demás ni siquiera pueden pensar y reflexionar. Y así podían sus oyentes ver todo el nus encima del vehículo del logos; y se presenten todas las realidades que se han concebido claramente con todos sus significados y sentidos y sean aceptadas y transmitidas con la ayuda del logos.

Os redactaré las cosas que recuerdo (o salvaguarda mi memoria) y a medida que mi pensamiento vagamente (o con más dificultad) pueda observar y aún más vagamente (o con más dificultad) que mi logos pueda formular y redactar; pero hablaré con devoción por la jaris de Dios que ilumina las cosas oscuras.

Pienso que vosotros sabéis juzgar y razonar correctamente, que no tengo otra manera de hablar de lo que puedo realmente pensar y decir y de lo que concede la divina jaris, de acuerdo con la fuerza que por la providencia me corresponde, y a pesar de que quien me ha entregado estos secretos místicos y se hizo mi maestro, llegara a una altura inimaginable. El que busques el mismo resultado de aquellos que no son igual a la virtud y a la gnosis, creo que no están muy lejos de los que intentan demostrar que la luna ilumina igual que el sol, y de otros que violan las cosas que no son iguales en todo para concordar entre sí en todo, cosa inalcanzable e imposible.

Que preceda y guíe el Dios en lo que pensamos, decimos y entendemos, el único nus de los que conciben y de los que son concebidos3, el logos de los que dicen y de los que son dichos4, la vida de los que viven y los que son vivificados 5,  y que es y se hace todo para todos 6, para estas mismas cosas que son y se hacen y que para Sí Mismo de ninguna manera son, y no se hace nada de las que se refieren en alguna de estas, que son y se hacen, puesto que en absoluto (o para nada) sobre su naturaleza es de la misma clase u orden con ninguno de los seres7. Por eso en aquel (en Dios) admite más que se atribuya el nombre de “el no ser o el in-existente”, como más afín (o cercano, familiar) a su naturaleza, porque supera el ser8.

Por Staniloae, 3. Esta frase no debe ser percibida en sentido panteísta que identifica a Dios con los sujetos que piensan y hablan y todo el contenido de la comprensión y de la transmisión escrita. Ello resulta del discernimiento que sigue: El Dios es el nus de aquellos que piensan y el significado de aquello se ha pensado o comprendido, con su atributo o cualidad de la causa de la comprensión de todos los sujetos y del contenido de todas las comprensiones-noesis. Es la causa de todos los sujetos que comprenden y de todos los contenidos que se hacen entender (o intelectivos) como objetos. Es la causa, no sólo por el hecho de que las ha creado, sino porque también el mismo es sujeto que comprende y es significado-noema que se comprende, noisis-comprensión suprema y creadora. Es el sujeto con el cual y por medio del cual se han creado todos los sujetos, y el significado-noema que contiene todos los significados, todos los que han recibido la existencia con la creación.   

  1. Con estas palabras se expresa la síntesis entre la trascendencia de Dios y su energetidad (operatividad enérgica, dinámica) dentro en la creación. El Dios es y está más allá del discernimiento entre el sujeto que habla y el contenido hablado, realizando lo uno y lo otro. Ha creado, llama y mantiene la existencia en la liturgia (función o ministerio) del logos del sujeto y del contenido al que se refiere el sujeto que habla. Crea, promueve y mantiene dentro de la liturgia (función o ministerio) del hablar al sujeto que habla, puesto que Él se dirige a este.

El hombre habla porque tiene que contestar a Dios. El Dios es el que habla primero y cada logos produce o provoca la respuesta como segundo logos. En cada logos que está dirigido de uno hacia otro, está contenido el logos de aquel como respuesta, y en cada logos- respuesta está contenido el logos-, llamada o invitación, es decir, el primer logos. El hombre habla porque tiene que responder a Dios, porque ha sido creado y mantenido por el perpetuo logos increado de Dios, que es una llamada o invitación. El hombre teniendo en su interior al logos como continua respuesta, tiene también en su interior al Logos (increado), el Logos que le provoca hablar respondiendo.

  1. El sujeto creado no sólo entiende y habla, y la realidad no sólo se entiende y se dice, sino que el sujeto además de esto vive; vive él mismo y el mundo; o mientras vive el mundo, vive él mismo. Comprende y habla a medida que vive él mismo y la realidad. Si la comprensión-noesis y la praxis de hablar por una parte y las cosas comprendidas y expresadas por otra parte, se inscriben en la creación sobre dos niveles, el angelical y el humano, y, si puedo decir que, realmente la comprensión-noesis y los conceptos comprendidos sobre estos niveles son los mismos, la vida se inscribe dentro del orden creado en más niveles de esencias; el nivel angelical, el nivel de los seres (entes o existencias) psicosomáticos, el nivel de los animales y el de los vegetales. Y la vida al nivel puramente biológico y vegetal no comprende ni se auto-comprende. Pero dado que lo biológico se hace comprensible y participa de la comprensión-noesis al nivel del hombre, uno puede decir que el ser (on, existencia) biológico hombre se hace comprensible y participa en la comprensión-noesis de la categoría completa de lo biológico.
  2. Lo que es y se hace en todo y con todas las cosas tiene su causa, su patrón y su sostén en Dios. Y el Dios baja al estado de aquel que existe y se realiza, para hacer fuerte la existencia y el realizarse- hacerse γίγνεσθαι-yígnesze (devenir) de todos.
  3. El Dios que está más allá de la existencia y del realizarse- hacerse γίγνεσθαι, se hace causa de la existencia y del realizarse- hacerse γίγνεσθαι o devenir para las cosas que existen y se hacen y no para sí mismo. Para sí mismo no es ni existente ni hacedor. Si fuera así para sí mismo se encontraría, a causa de esta naturaleza suya, al nivel de las creaciones. Con esto san Máximo pasa de la idea de la presencia de Dios en todo, a la idea apofática de la inexpresable trascendencia de Dios.
  4. Por eso la expresión más adecuada para el Dios es “no existe o in-existente o el no ser”, porque es y está más allá de la existencia. San Máximo aquí asegura con precisión y claridad el carácter trascendental de Dios, adoptando la forma o modo por el que se expresa san Dionisio el Areopagita. Una vez ha reunido en la líneas anteriores el pensamiento catafático de san Dionisio, que lo ha desarrollado en “Sobre Nombres Divinos”, en estas palabras y en aquellas que siguen reúne su pensamiento catafático (confirmación positiva).

Porque, si es indispensable y necesario para nosotros conocer verdaderamente la diferencia de Dios y las creaciones, entonces es necesario que constituya (sea) tesis para el que está más allá de los seres, lo que es aféresis (reducción, resta o sustracción) para los seres; y al contrario, lo que es o constituye tesis para los seres, debe ser aféresis para el (Dios) que está más allá de estos;9 y que se consideren que las dos determinaciones (o características) no son máxime para él, y otra vez, que ninguna de las dos es máxime o principal para este – quiero decir 10, el ser y el no ser.

Por Staniloae, 9. Explicando por qué razón la expresión “no ser” es más adecuada para el Dios, san Máximo manifiesta que generalmente la diferencia entre el Dios y las creaciones se encuentra en el hecho que la confirmación de aquel que está y es más allá de la existencia, significa la negación de aquellas que existen y la confirmación de aquellas que existen significa la negación de aquello que es y está más allá de la existencia.

  1. Las líneas anteriores daban la impresión de que las cosas que existen y el Dios que es y está más allá de la existencia se autoexcluyen o se aíslan recíprocamente de manera radical. San Máximo ahora modifica su pensamiento; el Dios no puede hacerse noitós-comprendido, (concebido) ni como existente literalmente ni como inexistente literalmente. Tanto su existencia, como su no existencia pueden ser concebidas y entendidas literalmente, pero también no ser comprendidas y concebidas. El Dios no es simplemente no existente. Su no existencia no se puede comprender así, tal como comprendería uno la inexistencia de las creaciones. Sin embargo tampoco la existencia se puede comprender igual o como la existencia de las creaciones. Hay un autobloqueo (autoexclusión o autoaislamiento) entre el modo o manera que existe Dios y el modo y manera que existen las creaciones, pero no medio (entre) del hecho (o acontecimiento) de que existe el Dios y el mundo-cosmos.

San Máximo, igual que san Dionisio el Areopagita, llamando las creaciones «τὰ ὄντα, seres, existencias o entes», muestra que esta designación «ὁ ὤν o on el ser o el existente» no es la más adecuada para el Dios. Por otra parte, llamando a Dios «ὁ ὄντως ὤν el que realmente existe y es», muestra que uno no puede negar la existencia de Dios. La no existencia de Dios en relación con las existencias, los «τὰ ὄντα, seres, existencias o entes»,  significa más la «ὄντως οὖσαν ὕπαρξιν la esencial existencia real» o la súper-existencia, una existencia de sí misma, inagotable e increada. El Dios representa el misterio de la existencia por excelencia, aquella que nosotros no podemos vivir ni percibir, una existencia que a causa de su carácter abismal respecto a nuestra existencia, se diferencia a la vez de ésta de modo cualitativo y desde este aspecto ella se puede llamar “no existencia”.

Las dos tesis o determinaciones son máxime o principales, porque la tesis catafática (confirmación positiva) confirma que existe el Dios según el logos de que es el creador de todas las cosas; y la tesis o determinación apofática (sí lo que no es, confirmación negativa) determina apofáticamente, según el logos sobre la transcendencia del ser de Dios sobre todos los seres11; por otro lado, para él ninguna es máxime, porque ninguna le representa en lo que buscamos, es decir, lo qué es según su esencia y su naturaleza12. Porque es normal que ninguno de los seres y de lo explicado (o de los dichos) y de los no seres y de lo no explicado (o de los no dichos), no es próximo o cercano con aquello con el cual –ya sea como ser, ya sea como no ser- no tiene por naturaleza aproximación alguna (o enlace)13. Porque su existencia es simple, desconocida, inaccesible e inconcebible para todos14 y totalmente in-interpretable, y está más allá de toda catáfasis y apófasis15. Por tanto vayamos al tema de nuestro logos-tratado.

Por Staniloae, 11. San Máximo determina primero el sentido y concepto particular que tiene la “existencia y la no existencia” de Dios, relacionándole con las creaciones. El Dios es “existente” en el sentido y concepto específico que tiene existencia y no existencia, puesto que es la causa de la existencia de las creaciones; y es “no existente” en el sentido y concepto específico, puesto que así debemos negar que sea causa de las creaciones, pero esto se dice en el sentido que supera y transciende esta cualidad. De este sentido y concepto específico que tiene “la existencia y la no existencia” de Dios no resulta ninguna antítesis entre la existencia y la no existencia de Dios o la debilitación de alguna de estas, sino la superación o transcendencia del sentido y concepto que tiene la existencia de las creaciones, sin la separación de esta. Es esto lo que dice sin rodeos san Dionisio el Areopagita: “no debemos …creer que las afirmaciones catafáticas contradicen las apofáticas”  (Sobre Teología Mística P.G 3,1000).

  1. Pasando a la definición del sentido y significado no especifico o especial que tiene “la existencia y la no existencia” de Dios, san Máximo muestra aún con más relieve la trascendencia que caracteriza la divina existencia. Ni el concepto existencia ni el concepto no existencia son el sentido y significado adecuado para el Dios, porque ninguno de estos dos nos presenta la realidad de la existencia de Dios según su esencia y naturaleza. El Dios supera no sólo las afirmaciones catafáticas nuestras sino también las categorías apofáticas o negativas, a pesar de que esto no significa la debilitación apofática a lo referente a Dios.
  2. San Máximo ha demostrado anteriormente el carácter trascendental y apofático de Dios, en líneas generales con san Dionisio el Areopagita, pero de manera y forma personal. La argumentación personal de esta trascendental confirmación apofática da también el punto que ahora hacemos notar con la idea de que no podemos asignar a Dios ninguna característica de causa natural o física que caracteriza la existencia de las creaciones. Ni la existencia, ni la no existencia de las creaciones conectan con el Dios de una manera natural o física. No justifica de manera natural o física ni la existencia ni la no existencia de las creaciones. Generalmente, la existencia o la no existencia no tienen el sentido y significado de una causa natural, física o necesaria sobre él. Por eso no podemos determinar a Dios empezando por una causa o cualquier resultado. El Dios puede crear resultados de manera libre, pero su esencia y su existencia son diferenciadas ilimitadamente de estos resultados. No podemos añadir a Dios en un sistema de tipo panteísta oriental. Este sentido y concepto de trascendencia de Dios da a entender Su absoluta libertad.
  3. De todo que se ha dicho resulta de manera natural el carácter “incomprensible” e “inexplicable” que tiene la existencia de Dios. Es así de “inaccesible”, dejado en sus capacidades y facultades. Pero san Máximo pone por delante de estas opiniones y aspectos sobre la existencia de Dios, el aspecto de la “sencillez”. En el Dios todas las opiniones de la realidad se unen. Su sencillez es la fuente de las diferenciaciones de la creación. Supera todas nuestras categorías gnósticas, afirmativas y negativas. Apenas que vayamos a darle un nombre, más se manifiesta la insuficiencia de todos los nombres. Porque el Dios es y está más allá de cualquier coexistencia diferenciada y más allá de cualquier enumeración (o número) de cualidades y atributos.
  4. En estas palabras san Máximo resume según el ejemplo de san Dionisio el Areopagita (Sobre Teología Mística P. G3, 1033) la enseñanza sobre la transcendencia de Dios que se ha expuesto en el último párrafo de la introducción de la «Μυσταγωγία Mistagogía».

 

«MISTAGOGÍA ΜΥΣΤΑΓΩΓΊΑ»

San Máximo el Confesor

Capítulo 1. Porqué y de qué manera la santa Iglesia es imagen y tipo de Dios.

Decía, pues, aquel bienaventurado yérontas, (san Dionisio el Areopagita) en un primer simbolismo de su zeoría contemplación divina que la santa Iglesia es imagen y tipo de Dios, porque tiene o lleva la misma energía y realiza la misma operación que Él mediante la imitación y el tipo16.

Es decir, una vez que el Dios con su fuerza infinita e increada ha creado todas las cosas y las ha traído a la existencia, las contiene, las conjunta y marca sus límites; y enlaza mediante su providencia una con la otra y en Sí Mismo, incluso las sensibles y las inteligibles. Y sujetándolas todas juntas alrededor de Sí Mismo, de las cuales Él es la causa, el principio y el fin, mientras que por su naturaleza se encuentran separadas, las hace converger la una con la otra de acuerdo con una tendencia, la tendencia hacia Él, como principio básico de la relación. De acuerdo con esta tendencia todas las cosas son conducidas a un idéntico movimiento y existencia sin desgaste ni confusión; Ninguno de los seres, a priori, se subleva contra otro, ni se aparta por la diferencia de su naturaleza o movimiento; Congenia y se enlaza conjuntamente todo sin confundirse, de acuerdo con la inquebrantable relación y guardia del único principio y causa, que suspende y encubre todas las relaciones que se consideran particulares o especiales entre todos, según la naturaleza de cada uno de los seres. No para destruirlas, refutarlas y llevarlas a la inexistencia, sino para vencerlas y brillar encima de ellas, como exactamente lo hace la totalidad sobre las partes o para presentarse como causa, según la cual es normal que la misma totalidad y sus partes se vean y existan, porque tienen su causa toda alumbrando encima de sí mismas. Y tal como el sol supera el brillo, la naturaleza y la fuerza de las estrellas, igual también aquéllas, como resultado de la causa, la muestran cubriendo sus existencias enteras. Porque igual que las partes provienen del todo, es normal que las cosas o realidades causadas saquen su fuerza de la causa y sean conocidas por ella y dejen su individualidad inactiva, cuando asidas o aferradas en referencia a la causa toman íntegramente la cualidad o atributo de aquélla, como hemos dicho, de acuerdo con la fuerza indisoluble e inquebrantable que tiene la relación de estas realidades con ella (la causa). Porque todo y en todo está el Dios, que con su inmensa medida supera todo y se hará visible totalmente solo en los que tienen la mente διάνοια limpia y lúcida. Esto sucederá cuando el nus, reflexionando contemplativamente los logos λόγος razones o causas de los seres, logre detenerse en el mismo Dios, como causa, principio y fin de la creación y de la génesis del todo, en un fondo sin dimensiones (adimensional) que lo contiene todo.

De la misma manera también sobre la santa Iglesia de Dios se demostrará que opera entre nosotros tal como el Dios, Él como imagen arquetipo y la Iglesia como imagen de Su imagen. Es cierto que son muchos y casi innumerables los hombres, mujeres e hijos que se diferencian también sobre el sexo, la forma y la raza, la nacionalidad y las lenguas, las aventuras de la vida, las edades, las opiniones, el arte, las maneras, las costumbres y los oficios; y entre ellos, otra vez se diferencian por las ciencias y los atributos, las suertes, los caracteres y las disposiciones , y se distinguen mucho los que vienen a la Iglesia y de ella reciben su renacimiento y recreación por la potencia de la energía increada del Espíritu; y a todos estos les regala también con la misma medida la forma divina y el nombre divino, la existencia en Cristo (el nuevo hombre en Cristo) y el nombre (Cristiano); y les concede una relación creada por la fe sencilla e indivisible, que, a pesar de las muchas e innumerables diferencias de cada uno, ni siquiera permite conocer que éstas existen, porque todas en general en ella se dirigen, se reúnen y se encuentran. Dentro de ella, gracias a Él, nada ni nadie se separa de lo común. Todos congenian el uno con el otro y se unen o enlazan en una sencilla e indivisible jaris (energía increada) y potencia de la fe17. Dice que “estaban todos en un corazón y una psique” (Hec 4,32), de manera que se vea como un cuerpo compuesto por distintos miembros, verdaderamente digno del mismo Cristo, nuestra verdadera cabeza.

En este cuerpo, dice el divino Apóstol: “donde no hay griego ni judío, circuncisión ni in-circuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos” (Gal 3, 28 y Col 3,11);  Él con una y sencilla omnisciente e increada fuerza de su bondad contiene todo en Su interior, como un centro de líneas rectas que en forma de rayo comienzan de este centro, de acuerdo con la misma sencilla y unitaria causa y fuerza; no deja alejarse los principios de los seres junto con sus finales, delimitando circularmente sus extensiones, y conduce hacia Sí Mismo las distinciones de los seres que Él mismo ha creado; no quiere que se aíslen totalmente entre sí y se conviertan en criaturas enemigas, y así las creaciones del Dios Uno no tengan con quién, con qué y dónde mostrar su amistad, paz e identidad entre ellas, y así por la separación de Dios, correrán el peligro de caer desde el ser al no ser (o a la no existencia).

Por tanto, como hemos dicho, la santa Iglesia de Dios es imagen-icona de la imagen de Dios, porque realiza la misma unión entre los fieles, que hace Dios, incluso si los que están dentro en la Iglesia sean de distintos atributos y de distintos lugares y tropos (modos, maneras, formas) y que dentro en ella se hacen por la fe en un cuerpo. Esta unidad la realiza de manera natural el Dios sin provocar ninguna confusión en la esencia de los seres. La diferencia entre ellos, como se ha demostrado, amplía y conduce a la identidad teniendo como referencia también la unidad de sí mismo, como causa, principio y final.

16  y 17 Análisis por Dimitri Staniloae

  1. Después de mostrar cómo el Dios, a pesar de ser transcendental, se presenta en la existencia y en el movimiento de todos, san Máximo, ahora en un primer simbolismo espiritual manifiesta que la Iglesia es vista como tipo e imagen de Dios con la imitación de su operación y energía. Al principio presenta la operación y energía de Dios que, ya que ha creado todas las cosas, las retiene, las conecta y las une una con otra también con Sí Mismo, aunque son distintas según la naturaleza. Después, explicando cómo el Dios las mantiene todas unidas, san Máximo utiliza tres conceptos: el concepto de la relación, el del todo y el de la causa del todo. Con la relación entre ellos, se mantienen en una sinfonía o armonía y unidad de movimiento y de imperturbable existencia, de modo que ninguna cosa se opone a este movimiento unitario ni se separa de éste en nombre de la diferencia que caracteriza su naturaleza. Todo está unido sin confusión con esta relación única. Esta relación unitaria contiene, encubre y abarca todas las relaciones particulares o parciales, las cuales mantiene juntas, de acuerdo a un especial parentesco o afinidad que caracteriza sus naturalezas. No las altera ni las destruye sino que las vence y se eleva por encima de todas, como el todo por encima de sus partes.

Es difícil decir en qué consiste esta relación. Empieza en Dios pero no es añadida a las creaciones como algo exterior, porque al mismo tiempo empieza también desde éstas y las une entre sí y con el Dios.

Es como un logos o como una causa creativa del todo (o del total) en todos (o en todas –las cosas), y contiene todos los logos y las causas de las partes. Las células de un órgano constituyen las partes del organismo que es su causa o logos superior; los órganos al organismo, los organismos a sus especies, las especies o géneros a la correspondencia entre ellas, que es un logos que contiene y rodea todo. Y así todo el universo tiene su causa más allá de sí mismo. Pero esta causa ya no tiene una causa por encima de ella; no es creada porque nadie puede multiplicar esta serie de totalidades y de causas superiores, yendo hacia al infinito.

Esta causa última (ésjata έσχατα, postrera) trasciende todas las causas creadas. El todo y sus partes son formados mediante la causa del todo; las mismas partes manifiestan la causa del todo como causa que las incluye y las contiene.

Así, tal como el sol en su luz contiene la naturaleza y la fuerza de las estrellas, igualmente la causa o el logos del todo cubre los logos y las causas de las partes, las partes son y se explican por el todo, igual que los resultados por las causas, y sus atributos o cualidades están contenidas, gracias a su referencia, en la causa del todo que está imprimida en éstas.

Por tanto, ya que el todo está dentro de todas las cosas, el Dios está infinitamente por encima de todas las cosas y es el único que se hace visible dentro de todas las cosas para aquellos que tienen el pensamiento (o la mente) limpio, claro y lúcido. En las últimas líneas del párrafo 1 del 1er capítulo, san Máximo introduciendo el concepto “λόγος logos”, dice que el nus, examinando los λόγος logos (causas, razones) de las creaciones dentro de sus vínculos, llega a Dios, la causa, el principio, el propósito y el seno (o golpo) sin dimensiones de todas las cosas. Porque los seres (entes, existencias) constituyen un total o conjunto de conceptos armoniosos, de logos incorpóreos. No son cosas materiales.

  1. Aquí san Máximo hace un preciso paralelismo entre la ἐνέργεια energía y operación de la Iglesia, que concierne a sus miembros, y la ἐνέργεια energía y operación de Dios en el mundo. Por supuesto que con la Iglesia también se ejercita, dinamiza o impulsa la energía de Dios. A través de la Iglesia, la energía increada de Dios sobre sus miembros es una forma reforzada de esta energía en el mundo. Con esta energía reforzada, el mundo se hace mejor y es activado (movilizado) y realizado cada vez más.

La Iglesia permanece siempre como icona-imagen del divino Arquetipo, porque es presentada como el medio visible y con ella se ejerce visiblemente de algún modo, la invisible energía increada de Dios. La Iglesia hace renacer espiritualmente a sus miembros dentro de la variedad múltiple e imprime en ellos, con toda esta variedad, una sola forma divina, un sólo nombre que muestra la existencia de ellos en Cristo. Si las partes del universo creado son sostenidas dentro de la unidad del todo y dentro del vínculo con el Dios, con la relación de causa, los miembros de la Iglesia permanecen unidos con la relación de la fe, la cual es dada y mantenida mediante la jaris (gracia, energía increada). Y el todo que forman es el cuerpo de Cristo, el Hijo del encarnado Dios que para esto se hizo cabeza de la Iglesia.

En el Cristo ahora se unen de manera más estrecha los hombres separados por la nacionalidad, el género o el sexo, por la edad, y Aquél los incluye en Sí mismo, en el nombre de su propia cualidad causativa y fuerza única, con la misma fuerza de la bondad infinitamente sabia con la que todos y todo son conducidos y mantenidos en la existencia unitaria del universo creado. En el  Cristo, el Dios no deja a sus creaciones convertirse totalmente en extrañas entre sí, ni separadas de Dios, ni que por esta razón caigan fuera de la existencia, no teniendo ya la paz y el vínculo que las une con el Dios.

San Máximo aquí repite la imagen del centro y las líneas que empiezan de éste, del capítulo “Sobre varias dudas: qué es para mí sabiduría, etc…” (P.G. 91, 1068-1084). Pero aquí aplica esta imagen en el vínculo de la Iglesia con Cristo, cosa que no hace en su libro “Sobre varias dudas”. En consecuencia el Cristo no hace para la Iglesia una obra distinta de la que efectúa el Dios para el mundo, sino que precisamente la perfecciona, empezando por un pequeño círculo de hombres, con la intención de extender esta forma reforzada de su obra sobre toda la creación. La Iglesia lleva a cabo la misma operación de unificación de los fieles que realiza el Dios sobre las creaciones, reuniendo las que están a su alrededor, como causa y finalidad, con referencia a Él. La “unión” de todos en Dios, ya sea con la energía de Dios cómo causa de todos dentro del universo entero, ya sea con la jaris (gracia, energía increada) de Cristo dentro de la Iglesia, es el objetivo buscado, según san Máximo, dentro del universo y dentro de la Iglesia, sin la desaparición de las diferencias entre las creaciones. Porque en el interior de su división anida el peligro para ellas de perder su existencia. 

 

Capítulo 2. Sobre cómo y de qué manera la santa Iglesia de Dios es imagen-icona del cosmos-mundo que está constituido de entidades visibles e invisibles.

Con un segundo simbolismo de su θεωρία zeoría contemplación, decía, que la santa Iglesia de Dios es tipo e imagen del mundo entero, que está estructurado en seres visibles e invisibles; porque admite la misma unión y discernimiento que él. 18

Es decir, ella según su edificación constituye un edificio unitario, sin embargo en su espacio admitirá la diferenciación en base a algún atributo o cualidad, se dividirá en espacio que está destinado sólo a los sacerdotes y los liturgos (servidores), y lo llamamos santuario; y el espacio que está abierto para que entre la multitud de los fieles, lo llamamos ναό (naó) templo. Sin embargo, en relación a su existencia (o hipostasis, base substancial) la Iglesia permanece una, sin ser dividida por la diferencia que tienen las partes entre sí. Pero también libera las mismas partes, en referencia a su propia unión, de su diferencia de nombre e indica la identidad entre ambas. Y mientras existen recíprocamente una y otra parte, manifiesta lo que constituye cada una de las dos para sí misma; indica al templo como santo altar en potencia, porque adquiere santidad por la mención de la mystagogía hacia su santo fin. De nuevo a la inversa indica el santo altar como templo en potencia, porque durante la realización o celebración de esta mystagogía tiene el templo como su principio. Y la Iglesia en los dos permanece una y la misma.

Así el mundo entero de los ὄντων seres (existencias o entes) que provino de Dios por creación, es repartido en el mundo inteligible, formado por las existencias espirituales (noerás) e incorpóreas, y también en este mundo de aquí sensible y corpóreo, co-tejido de manera supra-genial por muchas especies y naturalezas. Con la Iglesia hecha por mano de hombre, se manifiesta con sabiduría que el mundo con otro tropo (modo, manera o forma) es Iglesia no hecha por mano de hombre. Es santo altar porque contiene el mundo de arriba que ha sido entregado a las fuerzas o potencias de arriba; y es templo porque contiene el mundo de abajo que ha sido concedido a aquellos que les ha tocado la vida de los sentidos.

De nuevo, es un mundo unitario, que no presenta división en sus partes; y de manera contraria, describe también la diferencia de sus mismas partes, de acuerdo a su naturaleza personal, con su referencia hacia su propia unidad y la negación de su divisibilidad. Nos indica que se identifican mutuamente entre sí también con él (mundo), sin confusión y que es introducido entero el uno dentro del otro entero; y como partes también las dos juntas, completan la totalidad del cosmos-mundo y de acuerdo a este mundo como totalidad, se completan cada una de las dos como partes según la unidad y la totalidad. Es decir, entero todo el mundo inteligible dentro de todo el mundo sensible se ve impreso de manera mística con formas simbólicas, para los que tienen la potencia y energía de ver. Y todo el mundo sensible se encuentra íntegro en el mundo inteligible en logos-conceptos simplificados por la energía gnóstica del nus. El mundo sensible se encuentra dentro del inteligible con los logos y el inteligible dentro del sensible con los tipos. Y la obra de ellos es una, como si “una rueda estuviese dentro de otra rueda” (Ez 1,16), dice el gran visionario Ezequiel, hablando, creo, sobre los dos mundos. Pero también el divino Apóstol dice en relación a esto: “Las energías invisibles (e increadas) de Dios desde el principio de la creación del mundo se hacen visibles, cuando son entendidas en base a sus creaciones” (Rom 1,20). Y si las cosas que no se ven se hacen visibles con la fuerza de aquellas que se ven, tal como ha sido escrito, mucho más las visibles con las que no se ven se harán inteligibles y comprensibles por aquellos que elevan su nus-espíritu a la zeoría- contemplación espiritual19. Porque la consideración simbólica de los inteligibles en base a las cosas visibles es la gnosis espiritual y noisis comprensión de las visibles en base a las invisibles. Porque las cosas que hacen llevar o ver una a la otra deben tener verdaderas y claras las expresiones entre sí e intacta cualquier relación que se sostiene sobre estas.

18-19 Análisis por Dimitri Staniloae

  1. Si en el primer capítulo san Máximo ha presentado la Iglesia como κοινωνία (kinonía, comunión, sociedad) dentro del Cristo, como imagen de la unión del Dios con el mundo entero, en el segundo capítulo presenta el edificio de la Iglesia con los fieles reunidos en este, como imagen de toda la creación, como imagen de la unión y distinción entre el orden de los seres somáticos (corpóreos, físicos) o visibles, y los incorpóreos invisibles o intangibles. El interior de la Iglesia tiene un espacio destinado para los sacerdotes (ιερό βήμα santuario) y otro espacio para los fieles laicos (ναός templo). Pero las dos partes están conectadas entre sí, junto con los que se encuentran en éstas, y se completan constituyendo una unidad, tomando sólo el nombre en referencia al único y mismo propósito, y con el hecho de que cada parte es, al mismo tiempo, recíprocamente todo lo que es la otra parte. El templo es el santo altar en potencia con la progresión hacia su propósito que es la praxis santificante, y el santo altar es el templo en energía y operación, porque en el interior del templo comienza su praxis santificante. De la misma manera el mundo creado se divide en el mundo inteligible que está constituido por seres incorpóreos, y en el mundo sensible que está constituido por muchas especies (o géneros) y existencias y son como una otra Iglesia no hecha por mano de hombre. Tiene como santo altar el mundo de arriba, destinado para las potencias angélicas, y como templo tiene el mundo de aquí abajo, destinado para aquellos que viven con sus sentidos. Pero del mismo modo, el mundo o esta Iglesia no hecha por mano de hombre constituyen también una unidad con la conducción o reducción de todos a su unidad, que reúne todos los elementos sin confundirlos. San Dionisio el Areopagita ha descrito antes de san Máximo la semejanza entre el espacio santo del mundo y el espacio santo de la Iglesia, diciendo que primero está el mundo de los Ángeles. San Máximo describe la relación entre la totalidad del mundo y la totalidad de la Iglesia.
  2. Antes hemos dado el siguiente significado a la idea de san Máximo: así como las partes de un órgano se refieren al logos (razón o causa) del órgano que es su causa, y así como los órganos se refieren al logos del organismo y a la causa unitaria de estos que los mantiene unidos, así también todas las partes del mundo se refieren al unificado logos del conjunto o totalidad del mundo visible. San Máximo aquí también añade que las dos partes principales del mundo, la parte visible y la invisible o angelical se refieren a su logos como a un todo compuesto de dos partes. Pero como los dos órganos tienen el logos de su complementariedad en un logos más alto, y el logos de estos es su logos común, igualmente el logos de la complementariedad de las dos partes es logos superior en relación con estas, siendo un logos que no proviene de éstas. Cada una de las dos partes se encuentra a causa de su logos enteramente en la otra parte. No están separadas pero se completan con el logos del todo en el cual se encuentran. Hemos comprobado que san Máximo ve entre las dos partes de la Iglesia hecha por mano de hombre una relación dinámica. Aún, ve una interacción entre el orden de los ángeles y el orden visible del mundo. Esta interacción consiste principalmente en una apocálipsis-revelación del conjunto del mundo angelical dentro de los símbolos del mundo sensible, para los que están capacitados para ver; igualmente se involucra la totalidad del orden angelical dentro de la totalidad del orden noitó/concebible con los conocidos logos noitós-comprensibles. Cada nus angelical contiene o mantiene en su interior los logos de todas las realidades sensibles encima de los grados de la noisis/comprensión, siempre más alto, y por tanto, en una reciprocidad entre estos, mientras que los mantienen en un nivel inferior y en una progresión continua y de manera común también las dianias (cerebros, intelectos, mentes) humanas. Así el orden sensible está contenido en el orden angelical con los logos y el orden angelical se apocalipta-revela en el orden sensible con imágenes-iconas (tipos). Y la obra de estos es una y la misma; la gnosis del mismo contenido y el mantenimiento en esto es como “una rueda dentro de otra rueda” (Ezeq 1,16). Pero para que estas dos partes del mundo se vean una dentro de la otra, tienen que permanecer en relación con un equilibrio armónico, que presupone una causa común que continua reteniéndolas o manteniéndolas.

San Máximo muestra con más precisión en qué consiste esta relación. Pero san Dionisio el Areopagita, que le ha prestado la idea del enlace entre el orden angelical y el orden eclesiástico, ve esta relación no sólo como una comprensión recíproca, sino también como un movimiento de recíproca aproximación, con su común aproximación dentro de Cristo. Y tenemos toda la razón en creer que san Máximo acepta también esta forma dinámica de relación entre éstos. San Dionisio el Areopagita dice: “Porque de acuerdo con las cosas que la teología nos ha enseñado a nosotros sus seguidores, así el mismo Jesús, el primerísimo y supra-esencial nus, el principio y la esencia de cada jerarquía, de cada santificación y de cada acción de obra divina, la primerísima dínamis (fuerza y energía increada) alumbra más claro y a la vez más espiritualmente nuestras esencias bienaventuradas y superiores y las asimila según su potencia y energía hacia su luz increada. Respecto a nosotros, con el eros (amor ardiente) de los bienes que Él mismo extiende y con los que nos hace tender hacia Él, repliega y conjunta nuestras muchas otredades,  y una vez nos haya perfeccionado en una vida divina, uniforme y en energía, nos regala la sacra fuerza y energía de la divina santidad o divino sacerdocio. Después viniendo a la santa operación del oficio divino, llegamos más cerca de las esencias que están por encima de nosotros, en la medida de lo posible, sobre la asimilación del carácter estable e inalterable de su santa consolidación o fundamentación; y de allí aspirando sin perder la mirada hacia la bienaventurada y primerísima aurora divina de Jesús” (Sobre Jerarquía Eclesiástica I carta a obispo Timoteo Ρ. G. 3. 372 Α-Β).

*El camino jerárquico se sigue en toda regla; mientras nos hemos iluminado con la ciencia mística de la gnosis-conocimiento espiritual, podremos hacernos iluminados e iluminadores, mistes y mistagogos para los inferiores. Amín.

 

Capitulo 3. Que la santa Iglesia de Dios es imagen sólo del mundo sensible.

Decía aún que la santa Iglesia de Dios es símbolo sólo del mundo sensible en sí mismo. Como su cielo tiene el divino santuario (Santo Vima o Altar) y como su tierra dispone de la belleza del templo. De la misma manera o similarmente también el mundo es Iglesia; por un lado, el cielo se parece al divino santuario y por otro lado la tierra adornada se parece al templo20.

20 Análisis por Dimitri Staniloae: 20. En este capítulo san Máximo ve también la Iglesia, que tiene como santuario divino el cielo y como templo la tierra, como símbolo del mundo sensible en sí mismo. Esta consideración tiene como marco de referencia la cosmología de su tiempo, la cual no veía que el cielo sensible estaba constituido también por estrellas semejantes a la tierra. Hoy en día, el mundo sensible se podría considerar que es simbolizado por la Iglesia, sólo si este fuera considerado como templo, en relación con el espíritu-nus humano como espacio de santuario divino. Porque el nus-espíritu humano es la parte interior y santificadora del mundo sensible o tangible. Esta perspectiva está contenida en semilla en el capítulo 4, en el cual san Máximo considera a la Iglesia como imagen del hombre. Porque el cuerpo humano, considerado por san Máximo como templo del espíritu-nus, no puede ser así considerado sino solamente en el vínculo con el mundo sensible entero.

 

Capítulo 4. Cómo y de qué manera se hace la representación o iconización simbólica del hombre por la Iglesia y cómo se la iconiza o representa la Iglesia como hombre por el mismo hombre. 

De nuevo, con otra manera o forma de zeoría- contemplación mística, decía que la santa Iglesia de Dios es el hombre; como psique-alma tiene el santuario (santo Vima), como nus el santo altar y como cuerpo el templo. Porque es imagen y semejanza del hombre hecho a imagen y semejanza de Dios.21 Así con el templo como cuerpo proyecta o plantea la filosofía ética; con el santuario como psique desarrolla y explica espiritualmente la zeoría-contemplación natural o física; y con el santo altar como nus expresa y revela la teología mística22. 

21-22 Análisis por Dimitri Staniloae

  1. La Iglesia es a imagen y semejanza del hombre, porque el hombre es a imagen y semejanza de Dios. De esta manera la Iglesia es una especie de hombre y el hombre es una Iglesia. La imagen, esta vez, no está separada de su prototipo. La Iglesia como imagen de Dios contiene al hombre y el hombre como imagen de Dios contiene a Dios y viceversa. En esta consideración el hombre no está separado de Dios, sino que recibe la influencia de la energía increada de Dios, tomando dimensiones y altura ilimitadas. El hombre como imagen de Dios es un sujeto ilimitado que piensa y opera, y a causa de su semejanza con Dios, participa cada vez más, con las virtudes y la energía increada en la santidad de Dios.

La Iglesia también es aquel sujeto ilimitado que conoce, opera y participa cada vez más en toda la santidad de Dios, ayudando a sus miembros en esta dirección, o con la contribución de sus miembros en esta cualidad y elevación de la Iglesia. La unidad de sus miembros en de Dios, con la fe y la agapi (amor desinteresado), hace a la comunidad eclesiástica una especie de sujeto único, que progresa hacia la semejanza con Dios, en la medida del progreso de sus miembros respecto a esa semejanza. El espacio del santuario (el santo altar) de la Iglesia es la imagen de la psique, porque dentro de la psique se mueven los pensamientos del hombre, que están llamados a elevar el hombre a Dios, a la Psicoterapia/sanación, a la purgación y a la santificación. El santo altar es la imagen del nus, porque el nus es el espacio abismal, donde se manifiesta el increado, inconcebible e inefable Dios y donde se hace perceptible la presencia abismal de Dios. (Evagrio / capítulos prácticos; P.G 40, 1244, con el nombre de Nilo el Sinaíta).

Y el naos-Templo es la imagen del cuerpo, que está llamado a divinizarse o santificarse con la acción y la energía divinizante de la psique, que glorifica a Dios infinito e increado, al cual se aproxima con el sujeto pensado al infinito, que es elevado más allá del pensamiento. Debemos mencionar que en los capítulos que presenta al hombre como Iglesia, viendo a Dios desde las profundidades abismales humanas, san Máximo deja a san Dionisio el Areopagita y sigue a Evagrio.

  1. El hombre considerado como Iglesia, con el cuerpo como templo ejerce la filosofía práctica; con la psique como espacio del santuario, realiza la zeoría contemplación espiritual; y finalmente con el nus como altar penetra en la misteriosa gnosis (increada) de Dios. San Máximo, en la zeoría-contemplación espiritual de estos tres grados de elevación, sigue también a Evagrio. Pero los dos primeros grados puede ser que hayan sido realizados sin vínculo con el mundo. La filosofía práctica es filosofía adquirida mediante obras de justicia, limpias y lógicas, en las cuales se expresa la relación pura y lógica que tiene el hombre mediante su cuerpo hacia el mundo o la constitución del reinado del logos sobre el cuerpo. Con la zeoría- contemplación natural se captan los conceptos de las cosas, liberadas de la corrupción que les es impuesta por nuestros deseos. Sólo del primer grado, el más bajo, nos elevamos al segundo (Evagrio, Logos sobre la oración c. 51, 56, 57 etc. P.G 79,1165-1200).

“De modo que antes de obtener el perfecto hábito o virtud es mejor no dedicarse a la zeoría natural, y no suceda que buscando logos espirituales a partir de las cosas visibles, por error recojamos pazos” (San Máximo a Thalasio, 49, P, G 90, 460, A). La gnosis de Dios en la que penetra el hombre con el altar de la altura abismal que existe en su interior, es decir, con el nus, es una especie de gnosis sin forma, increada, o “una infinita ignorancia” (Μ. Viller – Κ. Rahner Aszese und Mystik in der Väterzeit, Freiburg I. Br. 1939, σελ. 97 – 98). 

 

Decía aun 23, que el hombre es Iglesia mística, y con su cuerpo, como templo, hace resplandecer la capacidad práctica de la psique con la ascesis o ejercicio virtuoso de los mandamientos de acuerdo a la filosofía ética; con la psique, como  santuario, ofrece con el logos a Dios los logos provenientes de los sentidos durante la realización de la zeoría-contemplación natural, una vez hayan recibido por el Espíritu la pura circuncisión espiritual de la materia*; y con el nus, como santo altar con otra hisijía (silencio) políloga (de habla múltiple) y polifónica (de notas), invita (o llama) a la multi-alabada hisijía dentro de los impenetrables abismos de la invisible e incomprensible megalofonía de la deidad. Y se apropia y se familiariza con ella, en la medida de lo posible para los hombres, con la teología mística y se hace como debe ser aquél que se hizo digno de ser visitado por Dios y fue sellado con Sus luminosos resplandores.

 

  1. La explicación más concreta es la que se da ahora. En ésta, san Máximo, une fuertemente la parte energética de la psique con el cuerpo, discerniendo recíprocamente ésta de la parte gnóstica. En esta segunda explicación san Máximo muestra en su esencia real la filosofía ética, la zeoría contemplación espiritual y la teología mística. De acuerdo con esta explicación, el hombre es Iglesia mística, porque con el cuerpo como templo adorna la parte energética (operativa o dinámica) de la psique con las virtudes de la filosofía ética, cumpliendo los mandamientos; con la psique como espacio del santuario se eleva al estado de zeoría-contemplación de los loyismí que son provocados por la sensualidad (o los sentidos físicos), ofreciéndolos con el logos a Dios, una vez que los haya purgado, limpiado y alejado de lo material que hay en ellos.

Aquí la psique del hombre se considera, por una parte, que está orientada por el cuerpo hacia el mundo, y por otra parte, que está orientada por el logos hacia Dios, tal y como los sacerdotes, por una parte, santifican el pueblo del templo, y por la otra parte, reciben las ofrendas del pueblo, las santifican y las ofrecen a Dios. Entre el hombre y el cosmos-mundo no hay separación, tal y como no hay separación entre el hombre y Dios. Dentro del hombre considerado como Iglesia, se encuentra y se unen el mundo y Dios, gracias a la praxis del hombre, tal y como el hombre y Dios se encuentran también dentro de la Iglesia, en su sentido de edificio y de comunidad. Tal y como no podemos aceptar la Iglesia sin Dios, de la misma manera no podemos aceptarla sin hombres. El Dios no quiere que el hombre venga a Él con las manos vacías, sino que sus regalos sean recogidos del mundo y purificados. El fiel, santificando o divinizando su cuerpo, santifica sus praxis que son dirigidas hacia el mundo, santifica al mundo y, dentro de su logos, santifica, ofreciéndolas a Dios, sus percepciones, sus sentidos y sus imágenes elevándolas al grado de zeoría-contemplación natural. El logos no tiene un sentido puramente intelectual, sino un sentido y significado ético-religioso. En el sentido estricto, sólo el logos sanado y sanador, con su orientación hacia aquello que está detrás de él y las cosas del mundo, puede ver el significado verdadero de las cosas y las personas de manera que no esté influenciado por los pazos.

Así, san Máximo siguiendo a Evagrio, ve entre la filosofía práctica y la zeoría-contemplación natural un enlace o vínculo estrecho, porque con ellas dos el hombre como Iglesia comparece delante de Dios junto con el mundo como ofrenda sanada, purgada y limpia. ¿Pero de qué manera se vinculan éstas con la teología mística o con la gnosis increada de Dios con el nus, el cual teniendo la posición de altar está más allá de todo contenido intelectual? ¿No surge aquí un abismo o diferencia insalvable entre la Iglesia y el mundo gracias al encuentro con Dios? Y si esta diferencia o abismo realmente surge, entonces, ¿qué sentido y significado tiene el vínculo del hombre o la Iglesia con el mundo en relación a estos dos primeros grados o escalones? 

San Máximo da sólo una respuesta indirecta a esta pregunta. Y la respuesta no consiste, como uno podría esperar, en la confirmación de que para apartarse totalmente del mundo, en el tercer grado, el hombre debe afinar, en principio, este vínculo en relación a los dos primeros grados o escalones. La respuesta tiene carácter comparativo; dentro del hombre elevado por encima de las causas de las cosas, están contenidas sus riquezas y esta riqueza le hace capaz de recibir la riqueza divina.

Dice san Máximo, con el nus como altar, el hombre llama con un silencio (hisijía) que habla y emite notas, al multialabado silencio (hisijía) del inconcebible y desconocido Logos increado de Dios, de abismos impenetrables, y se une con el Logos increado, en la medida de lo posible para el ser humano, dentro de una gnosis (increada) mistiríaca de Dios, empapada totalmente de Sus rayos. El hombre elevado a este grado, siente que el silencio (hisijía) perfecto que viene de las alturas en su encuentro está cargado de infinitos contenidos y de infinitas melodías, porque estos contenidos son una música verdadera con su indecible ritmo. Pero percibe y capta esta hisijía (silencio) llena de infinita homilía y música, sólo si ha sido creada dentro de sí una semejante hisijía (silencio), cargada de todos los contenidos y de todas las experiencias que ha reunido hasta entonces, las cuales ha estudiado, pero no con el logos confuso y mezclado de los pazos. Sólo si ha sido elevado con sus logos a una captación silenciosa de lo que existe más allá de sus logos, encuentra la sin palabras o ruidos hisijía (silencio y sosiego) que procede de las alturas. Amín. 

 

Capítulo 5. Cómo y de qué manera de nuevo la santa Iglesia de Dios es imagen y tipo de la psique.

También enseñaba, que la santa Iglesia no sólo tiene la facultad de ser imagen-icona del hombre completo, constituido según su composición por psique-ψυχή y cuerpo-soma. Es también imagen de la psique en sí misma, cuando la consideramos con el logos.

Decía que la psique en general está constituida por δύναμη dinami fuerza noerá (del nus) y vital, y que la dinami noerá fuerza y energía se mueve con libre voluntad (independiente), mientras que la dinami vital permanece inamovible dentro de su naturaleza sin la facultad de elección.

Continuando, decía que a la parte noerá pertenecen dos dinamis (fuerzas y energías), la zeorítica contemplativa junto con la práctica; y que la dinami zeorítica contemplativa se llama nus y la práctica logos.

El nus es el que mueve la dinami noerá o zeorítica contemplativa; y el logos ejerce la providencia de la dinami vital.

El nus es y se llama sabiduría-sofía, cuando conserva y mantiene totalmente inalterables sus movimientos hacia Dios.

De la misma manera también el logos es y se llama frónisis-sensatez (cordura, prudencia, lógica), cuando con las praxis uniendo con el nus la δύναμη dinami fuerza y energía vital, y la dirige providencialmente estando acorde consigo, puesto que nus y logos tienen el mismo y semejante sello de Dios, ganado por la virtud.

Decía que ella (la psique) es compartida naturalmente en el nus y en el logos, de modo que se vea desde el principio que la psique está constituida de nus y de logos, porque es noerá (espiritual) y lógica. Es evidente que la dinami-fuerza y energía vital se considera dinami de los dos por igual, del nus y del logos. Tampoco es correcto que comprendamos que uno de estos está falto de la vida, sino que ésta es compartida también en los dos.

Gracias a la vida el nus sostenido por la dinámica vital, que dijimos que el nus se llama también sabiduría, avanzando a la sencillez por la acción y energía zeorítica contemplativa con inefable hisijía (silencio) y con gnosis (conocimiento espiritual) es conducido a la verdad por la inolvidable e ininterrumpida gnosis increada.

Y el logos, que le hemos llamado frónisis-sensatez (cordura, prudencia, lógica), acorde con la práctica del cuerpo para la virtud, pasando por la fe, resulta en el bien.

De estas dos realidades está compuesta la verdadera ciencia (increada) de las cosas divinas y de las humanas, la verdadera gnosis inequívoca, inconfundible e increada de toda la suprema divina filosofía cristiana24.

24 Anotaciones por Dimitri Staniloae: 24. El progreso de la psique hacia su unificación lo ha descrito san Máximo también de otra manera. Siguiendo una vez más el método de limitación, san Máximo ve en la Iglesia la imagen-icona de la psique en sí misma. En realidad la psique no existe sin el cuerpo. Sólo con la lógica podemos hacer una reducción de la psique y la vida dentro del cuerpo. En esta ocasión desarrolla más ampliamente su psicología. Ve en la psique dos dinamis fuerzas o energías: a) la espiritual, movida de una manera libre por la voluntad; y b) la vital, que no dispone de libertad y permanece siempre la misma, es decir, se mueve de una manera determinada, sin elegir sus propósitos. En la dinami espiritual, san Máximo, ve el lado zeorítico contemplativo y el lado práctico. El lado contemplativo lo llama nus, y el lado práctico, -de acuerdo con los otros Padres- lo llama logos.

Además san Máximo, expresa que el nus, o el aspecto zeorítico contemplativo, dirige toda la dínami fuerza y energía mental o intelectual, por consiguiente junto con ella también la dínami práctica. Realmente, el logos no se mueve por sí mismo, sino que se mueve en el horizonte más amplio y superior de la intelectualidad y la comprensión. El logos, iluminado por la comprensión dirige la dinami vital y con ella al mismo cuerpo. Así que el logos tiene su posición y su energetidad (operatividad o dinamismo) intermedia entre el nus y la dinami vital. Con él se realiza la unión de las dinamis de la psique, y las dinamis de la psique con el cuerpo. Un hombre en el mundo que no se ha unificado dentro de este orden, no está en el estado normal de un verdadero ser humano.

El logos participa del nus y la dinami vital participa del logos. Y en todas las praxis del hombre se manifiesta su nus y su logos, o cada hombre es unitario y uno, que en sus actos es inspirado y empapado por el nus y el logos. Cuando el nus mantiene sus movimientos constantes o invariables hacia el Dios, se llama y se le puede llamar sofía-sabiduría. Y a su vez, el logos se puede llamar frónisis-sensatez (cordura, lógica), cuando en un espíritu de moderación une con sus praxis la dínami-fuerza vital con la diania (mente, intelecto, cerebro) y la mantiene inseparable de la diania de tal manera, que el logos con la dínami-potencia y energía vital haga con la virtud la misma apocálipsis-revelación de Dios que hace también la diania.

Pero no sólo la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) y el logos empapan la dínami vital, sucede también a la inversa. Ya que la psique está constituida de nus y logos o de facultad de comprensión y de lógica, la dinami vital se ve en los dos, puesto que cada uno de ellos no está privado de dinami vital. El nus sosteniéndose por la fuerza vital y extendiéndose con la ascesis-práctica contemplativa dentro de la hisijía (silencio) y de la gnosis inefable, es conducido a la verdad con una gnosis inolvidable, infinita e increada; y el logos con la práctica de la ascesis por la virtud llega con la fe al bien; y de estas dos cosas (verdad y bien) está constituida la verdadera hisijía (quietud, silencio y sosiego) de las cosas divinas y de las humanas.

La verdad ἀλήθεια alícia (λήθει a-lizi, in-olvidable) es esto que ya no puede ser olvidado ni borrado y el bien o la fe permanece en el interior de esto firme e inconmovible. San Máximo no descuida ningún hecho de la realidad, ni la necesidad de unificación de estos. Encima del camino de la zeoría contemplación llega a la verdad-alicia, es decir, a Dios, que está más allá de la gnosis definida y creada; encima del camino de la lógica práctica (o en praxis) llega al bien. Pero la gnosis plena se realiza con la unidad de estos dos. La gnosis conduce al hombre hacia la verdad. Pero el verdadero hombre es aquel que realiza también el bien y se hace bueno y bondadoso. 

La auténtica zeoría contemplación de la verdad contiene también el “ser” humano perfeccionado dentro del bien; o el “ser” humano con su progreso sostiene dentro del bien el progreso de la gnosis zeorítica contemplativa y, más allá de la gnosis, el progreso de la verdad. El nus se expande mediante los conceptos con el logos y la experiencia adquirida de los sentidos, purgados por el logos que se mueve en el horizonte del nus, se concentra en la zeoría de los conceptos y significados de las cosas y después dentro de la gnosis de Dios más allá de los conceptos y significados (Hacia Thalasio, 49 P. G. 90,448).

 

Es necesario que hablemos más claro sobre estas cosas. Decía que, la psique tiene dos dinamis fuerzas o energías, una zeorítica contemplativa como se ha dicho, y la otra  práctica. La zeorítica la llamaba nus, y la práctica logos. Y las llamaba así como dinamis fuerzas o energías básicas de la psique. Y de nuevo, llamaba al nus sabiduría-sofía y al logos frónisis-sensatez (cordura, prudencia, lógica), como energías básicas.

Con más detalle aun, de nuevo decía que, en la psique según su naturaleza noerá-espiritual pertenecen el nus, la sabiduría, la zeoría-contemplación espiritual, la gnosis (conocimiento espiritual) y la inolvidable gnosis increada; el desenlace y fin de estas es la verdadalicia increada.

Y según su naturaleza lógica la psique es logos, frónisis-sensatez (cordura, prudencia, lógica), praxis, virtud y fe; el desenlace y fin de estas es el bien.

La verdad-alicia y el bien, decía, declaran a Dios; pero la verdad le expresa cuando lo divino se tiene que declarar según su esencia, porque la verdad (increada) es una cosa sencilla, sola, propia, simple, invariable, no susceptible de pazos, infalible y totalmente sin dimensión.

Y el bien le declara cuando lo divino se quiere expresar por su energía increada y acción; porque el bien es de tal manera para hacer el bien y provenir sobre las cosas que provienen de éste y seguirlas como guardián25. Según la opinión de los estudiosos de la gramática, el bien ἀγαθὸ (agazó) proviene del «ἄγαν-agan» καὶ «εἶναι-ine» ἢ «τεθεῖσθαι-tezísze» ἢ «θέειν-zéin». Por eso regala a los seres la existencia, el mantenimiento y el movimiento25.

25 Análisis por Dimitri Staniloae: 25. Una vez que la dinami-fuerza y energía vital de la psique es dirigida por el lado práctico, san Máximo, puede considerar la dinami como un lado energético (o dinámico) de la psique y no como una segunda dinami fuerza de la psique. Ahora prepara un catálogo de cinco pares de graduación ascendente de la psique:

1) el lado zeorítico-contemplativo y práctico de la psique o el nus y el logos.

2) la sabiduría y la frónisis-sensatez (cordura, prudencia, lógica como primeras energías de estas dinamis-fuerzas

3) la zeoría y el ergo-obra (interior), como hábitos configurados o formados por estas energías y operaciones

4) La gnosis y la virtud, y como resultado

5) la inolvidable gnosis increada y la fe inconmovible.

El final de la serie en el orden de la gnosis es la Verdad-Alicia; el final de la serie en la orden de la energetidad (u operatividad o dinamismo) es el bien. La verdad-alicia (a-lizi in-olvidable) y el bien significan el Dios. La verdad significa el Dios sobre su esencia (ontológicamente) y Aquél es concebido y entendido más allá de todo concepto y logos que pueda definirle (“Hacia Thalasio”, 50, comentario a´ P. G. 90, 473C).

Porque la verdad es sencilla, una, única, sin pazos, ininterrumpida y sin faltas. Y el bien es hacedor de caridad o bondad, previsor y contenedor o sostenedor de todas aquellas cosas que provienen de éste, dando a todas las cosas que existen, la existencia, la duración y el movimiento. El Dios no se conoce plenamente, si no es considerado desde la perspectiva de la esencia como verdad, y desde la perspectiva de la energía y energetidad (operatividad) como bien. Porque la palabra «ἀγαθό agazó bien o bondadoso» proviene del  «ἄγαν» καὶ «θεῖσθαι»  y quiere decir “confirmación poderosa”.

 

Las cinco conjugaciones de pares sobre las que estamos reflexionando en relación con la psique, decía que giran alrededor de una conjugación que manifiesta o revela a Dios. Ahora, con la palabra conjugación doy a entender el nus y el logos, la sabiduría y la frónisis-sensatez (cordura, prudencia, lógica), la zeoría-contemplación y la praxis, la gnosis y la virtud, la inolvidable gnosis increada y la fe. La conjugación que revela a Dios es la “verdad” y el “bien”. Con la ayuda de éstas, la psique se mueve progresivamente y se une del todo con el Dios y consigue imitar la estabilidad y el beneficio de su esencia y energía, con su firme e inamovible hábito (de la virtud) conforme a su libre voluntad hacia el bien 26.

26 Análisis por Dimitri Staniloae: 26. Los cinco pares contemplativos y energéticos de la psique se mueven y oscilan sobre el único par de puntos de vista o perspectivas sobre Dios, la verdad y el bien. La psique mantenida en movimiento, por estos dos puntos de vista o perspectivas, se une con el Dios imitando lo inalterable y bondadoso de la esencia y de la divina energetidad o dinámica, con el hábito de la voluntad estable, firme e inalterable.

 

Voy a introducir aquí una pequeña representación apta para estas cosas. Tal vez aquí sea la divina decena de las cuerdas de instrumento musical en el salterio espiritual de la psique. La decena a la que el logos da el sonido con el toque del espíritu a través de la otra decena bienaventurada de los mandamientos y la que produce, con la melodía concebible, las notas musicales armónicas y perfectas con las que alabamos y cantamos a Dios. Y esto para que yo aprenda y me entere de los logos de la decena que salmodia (canta) y de la decena que es salmodiada; y cómo una decena armonizada y unida místicamente con la otra, retorna a Jesús, el Dios y Salvador mío, complementado por mí, que me salvo por Él, en Él mismo, que está siempre en total plenitud y nunca puede quedarse fuera de sí mismo; y por otra parte, me restablece o me reinstaura conmigo mismo, a mí el hombre, de manera admirable, y me une más con el Dios, del cual he recibido y tengo mi ser y hacia el cual me dirijo apresuradamente, anhelando de lejos adquirir el verdadero ser.

El que ha podido entender esto, porque ha vivido las cosas que ahora decimos, comprenderá sin falta su axioma o cualidad, puesto que ya lo ha conocido con experiencia y claridad en su vida, es decir, cómo se puede interpretar y atribuir a la imagen-icona del hombre el “como a imagen y semejanza” a Dios, cómo puede ser honrado el arquetipo; qué fuerza y energía esconde el misterio de nuestra sotiría (redención, sanación y salvación); y para beneficio de quién ha muerto el Cristo. Incluso comprenderá, como dijo, cómo podemos “permanecer nosotros en él y él en nosotros” (Jn 15,4), y cómo “el logos de Dios es recto y sus obras verdaderas” (Sal 32,4). Pero retornemos nuestra serie de pensamientos al tema y limitémonos en relación a estas pocas realidades y cosas 27.

27 Análisis por Dimitri Staniloae: 27. Los cinco pares de graduación ascendente forman la decena de las cuerdas del salterio concebible de la psique. Esta decena, ya que tiene en su interior el logos que suena con el toque de la otra decena de los conceptos, produce las perfectas y armoniosas notas (o sonidos) musicales espirituales con las que es alabado el Dios. El Logos de la decena de los conceptos que es el Cristo, hace que suene el logos humano y con estos conceptos, la decena o el logos de la psique se une de manera misteriosa con la otra decena o con el divino Logos increado. Con esta (decena) me conduce en Sí mismo Jesús, mi Dios y Salvador, Aquél que es complementado de mí y está siempre lleno o pleno, que nunca puede salir del logos, sino que en su interior me recrea a mí que soy ser humano, más preciso aún, dentro de Dios, de quien he recibido la existencia y hacia el cual me apresuro, deseando recibir más rápido la bienaventurada y dichosa existencia.

Encontramos otra vez el significado decisivo y perfeccionador del logos. Pero este logos no es el típico juicio abstracto que aplica correctamente los cánones o reglas de la lógica; es un juicio que emana de un sentido práctico y del concepto correcto y tiene como base propia una perspectiva global y completa de la realidad, dentro de la cual puede incorporarse y unirse mi existencia con una energía y acción libre, la que yo hago para ascender tanto en la realidad, como también mi psique, ascender encima a la línea del bien.

Este logos humano general ve al logos (causa) la importancia y el valor de cada factor de mi existencia, pero también al logos común del total, de mi psique y de la realidad completa. Este logos (causa) común ontológico de los factores que componen mi existencia y el conjunto de mis funciones (liturgias) es tenido en cuenta por mi logos como criterio. El logos como juicio ata y reúne todas las partes y todas las energías y operaciones del hombre, y su posición es jugar el papel de intermediario e intermedio entre éstas.

Pero debe calcular seriamente no sólo al logos común ontológico de los datos (y los elementos) que componen mi existencia (que el logos como juicio refleja y presenta) utilizando adecuadamente estos componentes para su beneficio y para el bien de su armonía; sino también el divino Logos increado que los ha creado y los sostiene como un todo y que el logos como juicio capta en el horizonte del nus. Porque el logos como juicio es incitado o influenciado misteriosamente por el Logos de los divinos mandamientos que no es otra cosa que el incorpóreo divino «Λόγος Logos» increado.

Así, dentro de mi logos humano se encuentran no sólo los elementos (y datos) que componen mi existencia humana sino también el divino Logos (increado); mi logos humano tiene en su interior -por reflejo- al divino Logos increado, y une en sí mismo al divino Logos increado con el logos ontológico de la totalidad humana. Porque reflejando la totalidad de la existencia humana, desea recibir del divino Logos –después de la existencia que ha recibido de Él- también la existencia bienaventurada o dichosa y gozosa, y esto  puede realizarse ya que el divino Logos (increado) ha venido en él con Su encarnación. Así el hombre, que es como imagen, se hace también como semejanza del Logos de Dios. El Arquetipo es honrado y alabado también dentro de la imagen-icona. De esta manera se vuelve comprensible por nosotros la expresión de que podemos vivir en Cristo o que el Cristo se encuentra en nuestro interior.

 

Enseñaba que el nus movido con la sabiduría-sofía (divina) viene a la zeoría-contemplación (divina), y con la zeoría a la gnosis (espiritual), y con la gnosis (espiritual) a la inolvidable divina gnosis increada, y con la inolvidable gnosis increada a la verdad increada. Alrededor de la verdad el nus encuentra el límite de su camino o trayectoria  y se definen la usía-esencia o sustancia, la dinami potencia, la costumbre/hábito y la energía del nus28.

28 Análisis por Dimitri Staniloae: 28. San Máximo ve los cinco grados del lado pensante, intelectivo y perceptivo de la psique paralelamente con los cinco grados de la parte energética (u operativa, dinámica), igual que los grados de un movimiento. Con este movimiento, el nus como realidad dinámica se eleva y llega a su plena energitización, activación y simultáneamente a la verdad. El nus se hizo para la verdad. Su tendencia es tendencia hacia la verdad. La verdad es presagiada por el nus. Pero como sólo es presagiada, el nus se encuentra dentro de la tendencia hacia la verdad. El nus llega al descanso o reposo, a saciarse de su sed, sólo cuando llega a la plena adquisición de la verdad. La verdad con su infinito sentido y significado llena el nus, y da a la comprensión, movida de infinita sed, la plenitud de su alimento. Nos encontramos tan lejos del pensamiento occidental, el cual considera la naturaleza humana como una perfección encerrada en su interior. Aquí se nos va apocaliptando-revelando otra vez el sentido de la Iglesia como una bipolaridad zeantrópina-divinohumana, dada dinámicamente al interior de la naturaleza humana. El nus pasando por la sabiduría llega a la zeoría-contemplación, con la zeoría a la gnosis, con la gnosis a la inolvidable gnosis increada y dentro de la inolvidable gnosis increada toca o palpa la verdad. En efecto, en esta inolvidable gnosis increada, el nus se une con la verdad increada de forma plena. Esta gnosis es la señal de que la psique está unida con la verdad. Porque la verdad increada, que es Dios, es tan precisa, clara, tan serena y sin márgenes, que nada más puede proceder de ella. Dentro de la verdad la psique ha llegado al final de su movimiento, porque la verdad define y contiene la usía-esencia, la dinami (potencia), la costumbre/ hábito y la energía del nus.

 

Decía que la dinami-potencia del nus es la sabiduría y que él es sabiduría en potencia; la zeoría contemplación espiritual es costumbre/hábito y la gnosis es energía; la inolvidable gnosis increada es de la sabiduría, de la zeoría y de la gnosis -(es decir, de la dinami-potencia, de la costumbre/hábito y de la energía y operación)-, el movimiento imparable y en consonancia con la costumbre/hábito sobre lo digno de ser conocido y que supera toda gnosis (creada). El final del movimiento imparable es la verdad increada, porque es algo que se conoce infaliblemente y queda inolvidable e imborrable. Y esto es digno de admiración, es decir, cómo lo inolvidable cesa, una vez que se haya definido o finalizado su movimiento en la verdad, porque la verdad (increada) es el Dios. Y realmente la verdad increada es el Dios y a su alrededor el nus se mueve incesantemente e inolvidablemente, sin poder parar nunca, ya que no encuentra final en su movimiento allí donde no existe ninguna dimensión. Porque la sorprendente magnitud de la divina inmensidad es algo que no tiene cantidad, ni partes, es totalmente sin dimensión y no tiene ninguna concepción o comprensión correspondiente que pueda llegar a Dios, para que podamos conocer de alguna manera lo que él es sobre su usía-esencia o sustancia (increada). Y lo que no tiene dimensiones y no se puede concebir de alguna manera, nadie puede acceder 29.

29 Análisis por Dimitri Staniloae: 9. Dentro del párrafo que ahora anotamos, san Máximo define en qué consiste la definición de la que habla en el párrafo anterior. Se trata de una definición parabólica. La divina verdad define el nus dentro del horizonte infinito de la misma verdad; ella lo ha arrastrado al caos abismal de su concepto y significado, del cual el nus ya no puede ni quiere salir y ser engañado así por las pequeñeces exteriores de las verdades parciales. San Máximo define este sentido y significado de la “definición”, mostrando que la inolvidable gnosis increada, a la cual llega el nus, pasando como esencia por la dinami-fuerza de la sabiduría, del hábito de la zeoría-contemplación, de la energía de la gnosis, es una interminable movilidad como hábito, que tiene como final la verdad, como objeto inolvidable de la gnosis. Delante de este objeto infinito se detiene y se pone ilimitadamente en movimiento la perceptibilidad (o facultad de percibir y concebir) del nus.

San Máximo se pregunta muy sorprendido: ¿cómo puede ser definida una inolvidable gnosis increada o cómo encuentra su fin dentro de la verdad que es Dios? Porque, realmente, el nus movido alrededor de Dios, que es la verdad sin fin y sin olvido, nunca puede parar de moverse, puesto que en esta verdad no encuentra ningún margen o alguna pausa. Porque la grandeza de la divina inmensidad está privada de cantidad, de partes y de vacíos. No hay comprensión que podría llegar a conocer su esencia. Nos encontramos en el interior del infinito Espíritu como vida, como  dinami-potencia y energía, como concepto y comprensión, en el cual el espíritu humano participa conforme a su infinita fuerza y energía participativa. San Máximo más ampliamente ha descrito «ἀεικίνητον στάσιν καὶ στάσιμον ταυτοκινησίαν perpetuo movimiento estable o permanente y auto-movimiento estable» (P. G 90, 760) sobre el Dios, donde no hay ninguna parte vacía; esto está en su epístola “Hacia Thalasio 65”.

 

Del mismo modo, decía también, que el logos, movido o a través de la frónisis-sensatez (cordura, prudencia, lógica), llega a la praxis y de la praxis a la virtud y de la virtud a la fe, que es la información verdadera, firme e imperturbable de las realidades divinas. Esta la tiene en potencia primero el logos, gracias a la frónisis-sensatez (cordura, prudencia, lógica), y después con la virtud la manifiesta energéticamente con la manifestación sobre las obras. Porque la fe sin obra es algo muerto, tal como ha sido escrito, y todo lo muerto y pasivo o irrealizable ningún hombre sensato se atreverá a decir que está incluido con los bienes. Y de la fe llega al bien, donde el logos termina su camino o trayectoria; así el logos cesa de las energías y operaciones relativas a su naturaleza, porque queda determinada y descrita la fuerza o potencia, la costumbre/hábito y la energía30.

30 Análisis por Dimitri Staniloae: 30. De semejante manera san Máximo ve el lado energético (u operativo, dinámico) de la psique hacerse realidad en cinco grados: el logos, la frónisis-sensatez (cordura, prudencia, lógica), la praxis, la virtud y la fe. La última, o sea la fe, es una certeza segura e inconmovible, referida a las cosas divinas. Y en su tendencia, este lado de la psique tiene un anticipo de sabor de Dios como bien, igual que el nus con la diania (mente, intelecto) tiene su propia tendencia hacia el sabor anticipado (pre-sabor) de Dios como verdad.

El logos en su tendencia hacia la organización, no pretende una organización en el vacío, sino una organización de la vida de acuerdo con el orden perfecto y arquetípico de la vida divina, que representa el bien y que el logos tiene su sabor anticipado (de la vida divina). El logos dentro de la frónisis-sensatez (cordura, prudencia, lógica), realizó auto-dinámicamente la organización saludable de su vida y la ha acercado en potencia a la vida divina. Con la virtud el logos revela también energéticamente esta organización realizada; es el bien firme y fijo. Con la fe, el logos se acerca al supremo bien, la fuente del bien, como propósito suyo, hasta unirse y reposar en éste. El logos ahora se ha delimitado en su esencia, en su potencia, en su hábito y en su energía y acción. Ya no intenta organizar la naturaleza humana de acuerdo con el prototipo del bien divino, porque este orden ahora ya está imprimido perfectamente en el interior de la naturaleza humana y el logos humano puede contemplar y considerar el orden divino infinitamente bien imprimido en su naturaleza humana.

 

Porque decía que, la dinami fuerza del logos es frónisis-sensatez (cordura, prudencia, lógica), y el mismo logos es frónisis-sensatez en potencia; decía que la praxis es hábito; y la virtud es energía (y operación). Y que la fe es de la frónisis-sensatez, de la praxis y de la virtud, -es decir, de la potencia, del hábito y de la energía y operación- es una estabilidad, firmeza interior e inalterable. El límite último de la fe es el bien, donde el logos pone fin a su movimiento y se detiene. Porque el bien es el Dios y es normal que se concluya en Él toda dinami-potencia y energía de cualquier logos.

Ahora bien, cómo y de qué manera se logra cada una de estas cosas y se realiza, y qué dinamis-potencias y energías se oponen a cada una de estas o se armonizan conjuntamente entre sí y por cuánto tiempo, tanto la determinación como la exposición de todo esto, no es un tema que pueda ocupar este análisis.

Por lo que conozco en relación a esto, mi opinión es esta. Cada psique, cuando por la jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo y con su propia diligencia, esfuerzo y ánimo, pueda unirlo y entrelazarlo todo entre sí –es decir, el logos con el nus, la frónisis-sensatez con la sabiduría, la praxis con la zeoría, la virtud con la gnosis y la fe con la inolvidable gnosis increada – sin que se disminuya o se exagere ninguno frente al otro, más bien excluyendo toda exageración y toda disminución31, y con un logos, cuando pueda transformar o modificar su decena en mónada, entonces ella (la psique) también se unirá con el bueno y verdadero Dios, el uno y único 32. Entonces se habrá convertido en una psique bella, majestuosa y semejante con Aquél, en la medida de lo posible, con la realización de las cuatro virtudes generales, que revelan la divina decena espiritual y contienen la otra decena bienaventurada y dichosa de los mandamientos.

31 y 32 Análisis por Dimitri Staniloae: 31. Pero san Máximo muestra que las dos series de los grados de la psique no se realizan como dos series paralelas sino en forma de par. Solamente si la psique las une de par en par llega plenamente a Dios y le conoce plenamente; si une el logos con el nus, la frónisis-sensatez con la sabiduría, la praxis con la zeoría contemplación, la virtud con la gnosis y la fe con la inolvidable gnosis increada.

La serie de los grados con la que se organiza la vida, seguiría permaneciendo exterior a Dios, si no se combinara con la serie de los grados de concepción y comprensión. Y la serie de la comprensión, privada del contenido y de la experiencia rica de la vida, permanecería una zeoría-teoría sin dinami-potencia y energía sobre la vida. Ningún grado debe suplir al otro o ser reemplazado por el otro grado correspondiente; la gnosis no debe ser mayor que la virtud, ni la virtud mayor que la gnosis. En sus relaciones se debe evitar cada vez el más o el menos. Deben encontrarse en perfecta analogía. San Máximo asegura de esta manera la importancia del equilibrio espiritual. Esto no puede realizarse sin la χάρις jaris (energía increada) del Espíritu Santo y sin el intento y esfuerzo del hombre.

  1. La unión entre los grados más sobresalientes de la psique, es decir, entre aquellos que han llegado a Dios, tal como la verdad y el bien (a través y dentro de la gnosis inolvidable increada y de la fe inconmovible), tiene en su interior la decena de la psique concentrada como mónada, y en esta situación o estado la psique se encuentra simultáneamente unida con Dios, el verdadero y bondadoso, el uno y único. La psique no puede unificarse, sino únicamente en Dios, o no puede estar en Dios sino únicamente unificada. La psique unificada ha unido en su interior toda la riqueza recogida sobre las dos líneas de su redoblamiento, encima de la línea hacia la verdad y encima de la línea hacia el bien. Sólo envuelta y unificada en esta riqueza y en este estado de pleno desarrollo la psique puede captar la riqueza infinita de la unidad de Dios. Porque la psique con la κοινωνία kinonía (conexión, participación, comunión y unión) con el Dios se ha hecho ella misma infinitamente también bondadosa y rica, semejante a Dios, en la medida que es posible para ella la comunión con Dios.

 

Porque la cuaternaria (las cuatro virtudes generales) es en potencia decena, porque progresivamente se forma de la mónada con orden. Y la misma de nuevo es mónada, porque contiene el bien en perfecta unidad y muestra sobre sí misma la divina energía increada sencilla, incompuesta e inseparablemente compartida33.

33Análisis por Dimitri Staniloae: 33 La psique está unificada en esta plena riqueza, porque se llena de las cuatro virtudes generales, que, en la psique realizada, por una parte indican la presencia de su decena, y por otra parte indican que la psique ha asimilado la otra decena de los mandamientos. Porque la cuaternaria de las virtudes es decena en potencia, siempre y cuando ellas se desarrollen gradualmente comenzando por la mónada. Y viceversa, la cuaternaria es mónada, en tanto que las virtudes contienen el bien de forma unificada con su concentración, y en tanto que indican la sencillez y lo indivisible de la divina energía increada, no simétrica con ellas. Vemos otra vez, cómo para san Máximo, la psique se desarrolla en el ambiente de la divina energía (increada), que muestra su creatividad en cada grado del desarrollo de la psique cada vez con otra forma y en otro grado, en la medida del esfuerzo de la psique.

 

Con estas virtudes, todo lo que era suyo la psique lo ha mantenido firmemente inviolable; pero valientemente ha expulsado fuera lo foráneo como vil y maligno. Y esto porque tiene nus reflexivo con lógica buena (nus εὔλογο éflogo con buen logos, reflexivo), sabiduría gnóstica (con conocimiento), zeoría-contemplación práctica (o practicada) y gnosis virtuosa, y además la inolvidable gnosis increada que las sigue, asegurada, junta e invariable, y también, porque hizo de las virtudes ofrenda a Dios en consonancia con la frónisis-sensatez, las causas con las causadas, las energías con las potencias; por esto, en reciprocidad recibió como regalo la zéosis,  que causa la sencillez34.

34 Análisis por Dimitri Staniloae: 34. Con las dos virtudes, la sabiduría y la frónisis-sensatez, la psique mantiene y realiza esto que es propio de ella; con las otras dos, la fortaleza y la templanza expulsa el miedo y el deseo de los placeres o hedonismo, que no son propios de ella (sino de la parte pasional/emocional de la psique y de la carne). Pero para esto la fortaleza y la templanza también ayudan a la psique a sobresalir o desarrollarse y fortalecer el vínculo entre las virtudes; más preciso aún, ayudan en el desarrollo y realización de las dinamis- potencias y energías de la psique y a su unificación. Así estas dinamis no se confunden ni se desarrollan separadamente. La psique, cultivando estas cuatro virtudes generales, tiene el nus realmente lógico, la sabiduría sensata, la zeoría-contemplación energética u operativa, la gnosis virtuosa, y como resultado de ellas, tiene la inolvidable gnosis increada simultáneamente creída plenamente, inconmovible e irrefutable; la verdad λήθεια (a-licia, no-olvido), una vez conocida ya no se olvida. Pero a la vez es el objeto de la gnosis inconmovible, porque permanece siempre imborrable, inagotable e indefinida, (porque es increada). No se olvida ya, porque es conocida por una psique que se une con la verdad y con el bien, al estar haciéndose ella misma verdadera y bondadosa en grado supremo.

Esta psique, ofreciendo a Dios el estado superior al que ha llegado, donde en esta situación las causas se unifican en su interior con sus resultados y las dinamis potencias con sus energías, recibe como recompensa la zéosis o glorificación que produce la sencillez. Por la ofrenda del regalo más alto recibe el sello de la deificadora luz increada, se llena toda de calidad divina y ella le concede la sencillez de la infinita riqueza, porque el mismo Dios es la sencillez de la infinita riqueza y del perfecto equilibrio.

La zéosis se manifiesta y revela en el interior la forma o modo de existencia de la psique que supera toda división, todas las dudas de la incertidumbre, todos los líos de la hipocresía, toda debilidad de conducir a la unidad las perspectivas de la realidad conocida y las expresiones en la vida, y toda pretensión de una diania (mente, intelecto) enredada y dominada por la falsa doxa-gloria. Debemos  apuntar que, según san Máximo, la psique encima de los grados superiores que la realizan, pasa del enredo a la unidad y a la sencillez; no progresa continuamente en el interior del enredo.

Empezando por la unidad inicial, en la que no están realizadas las dinamis-fuerzas y energías, acaba en la unidad final con las dinamis realizadas. Sobre las cimas de la realización correcta de las dinamis, la psique ve en todas la misma virtud, el mismo bien; ve los conceptos, los logos conducidos al uno y único concepto o significado. Esta psique con cada operación y energía noética o conceptual capta la infinita riqueza de la realidad, porque ella misma está completa en cada operación y energía noética, comprensiva. En cada una de sus manifestaciones existe una dinami de infinita tensión y efectividad, porque ella misma se encuentra completa en cada manifestación. Cada una de sus manifestaciones es limpia y correcta, porque resulta de una noesis-comprensión auténtica y profunda, y en cada una de sus manifestaciones o declaraciones tiene su efectividad sobre esto que se refiere.

 

La energía es también manifestación. La manifestación del nus es el logos como resultado de  causa, de la sabiduría la frónisis-sensatez, de la zeoría-contemplación la praxis, de la gnosis (espiritual creada) la virtud y de la inolvidable gnosis increada la fe. De todo esto se crea la relación íntima o interna con la verdad y el bien, es decir, con el Dios 35.

 35 Análisis por Dimitri Staniloae: 35. San Máximo explica esto que entiende hablando sobre las energías unidas con las potencias, fuerzas y sobre los resultados unidos con las causas. Ahora ya no se refiere sólo al primer par de los grados ascendentes, diciendo que el segundo miembro, el logos, proviene del primero, del nus, sino que refiriéndose a todos los pares , dice que el segundo miembro proviene del primero; el logos es la energía y operación o manifestación del nus, la frónisis-sensatez es energía y operación o la manifestación de la sabiduría, la practicidad es la energía y operación de la zeoría contemplación, la virtud es la energía y operación de la gnosis y la fe es la energía o la manifestación de la inolvidable gnosis increada.

Uno podría reflexionar mucho sobre esta relación entre los miembros que componen cada par. El logos es liturgia (funcionamiento) del nus, que se dirige hacia la organización de la vida. Por eso precisamente no contiene en ninguna de sus definiciones que el nus entiende de forma unitaria todo el misterio indefinible de la realidad, con el cual (misterio) el nus-espíritu del hombre se encuentra en contacto. El verdadero logos tiene conciencia del inmenso ambiente, del cual son extraídas estas definiciones destacadas y valiosas dentro de una relación práctica de la actualidad. El peligro del racionalismo aparece allí donde el hombre, o en una época, que cree que contiene toda la realidad dentro de su propio sistema de definiciones lógicas, o que con este sistema cree que explica todas las cosas y que más allá de lo que cabe en este sistema de definiciones no hay nada más.

Es digno de señalar también la afirmación de san Máximo de que la fe es la energía o la manifestación de la inolvidable gnosis increada. Realmente, la gnosis progresando avanza en la conciencia del misterio de la realidad, y de la debilidad para captar y definir plenamente la realidad. En la medida que se hace más alta, la gnosis resulta una evidencia indudable del carácter místico o mistérico de la realidad. “En la medida en que la psique asciende dentro de la gnosis, asciende a una gnosis que no conoce”, decía san Gregorio de Nicea en “la Vida de Moisés”. Es gnosis increada, superior y segura, porque ante ella, la realidad esclarece su auténtico y majestuoso carácter del misterio infinito, de la profundidad abismal. Aquello que no puedo definir lo creo. Ahora, sin embargo, dentro del misterio que ha sido esclarecido y confirmado, la fe tiene una base inconmovible. La unidad del hombre, pues, no consiste sólo en una combinación de cada grado de la  serie noética (facultad intelectual/mental) con el correspondiente grado de la serie práctica, sino también en una producción de cada grado de la serie práctica por el correspondiente grado de la serie noética. Con esta tendencia el hombre está llamado al desenlace de la plena relación con Dios como verdad y bien, relación que consiste en la plena apropiación y familiarización con la gnosis y la energetidad (o dinamismo) de la verdadera realidad.

La psicología de san Máximo no puede ser separada de Dios, como verdad y bien, que está envuelto en la tendencia de la psique y con el Cual el hombre se perfecciona. La psique es iglesia con su dinamismo hacia el Dios y con el encuentro con Aquél dentro en el espacio del santuario (santo Vima o Altar), o incluso mejor, encima de su altar (el nus).

 

Esta relación la llamaba ciencia divina y gnosis infalible e inequívoca, agapi (amor desinteresado, incondicional) y paz. En éstas se encuentra y con éstas se consigue la zéosis. Es ciencia porque constituye la culminación o consumación de la gnosis sobre el Dios y las cosas o realidades divinas, en la medida de lo que el hombre pueda realizar, y zona asegurada y protegida de las virtudes. Es gnosis/conocimiento, porque con la práctica ha conseguido la auténtica verdad y nos da la continua e incesante experiencia sobre la deidad increada. Es agapi, porque participa con toda su disposición y todo su ánimo en el deleite y gozo que proviene de Dios. Finalmente es paz, porque participa de las mismas emociones y sentimientos con el Dios y prepara estas emociones y sentimientos para los que se hicieron dignos de recibirla36.

36 Análisis por Dimitri Staniloae: 36. Esta plena relación contiene en su interior un conjunto concentrado de tropos modos, con los cuales es vivida la unidad con el Dios, o la zéosis. Pero todos estos tropos modos están caracterizados por su doble aspecto de la noesis-comprensión y de la experiencia, de la noesis experimentada o vivencial y de la vida comprendida, entendida. Porque una noesis que no es un modo de vida no es noesis, ni gnosis plena. Cada tropo (grado, modo) que recibe un nombre contiene este doble carácter, pero tiene también una totalidad propia. Toda esta totalidad concentrada que comprende la infinita totalidad divina y sencilla y que es simultáneamente una experiencia de la zéosis, puede llamarse divina gnosis increada, sin engaño o infalible, siempre y cuando contenga la gnosis completa de Dios –la accesible a los hombres- simultáneamente con las virtudes; es gnosis, puesto que se va acercando de forma auténtica a la verdad y contiene su experiencia continua; ha sido llamada también agapi (amor incondicional y desinteresado), puesto que hace al hombre entero participar enérgicamente en la dulzura plena de Dios. Este estado culminante, compuesto y a la vez unitario en el que acaba la psique, puede ser llamado también paz, puesto que en aquellos que se han hecho dignos y merecedores de ella, les hace vivir una situación o un estado que vive también el Dios.

 

Es decir, si lo divino está totalmente inmóvil, puesto que no tiene nada ni nadie por ninguna parte que le moleste, -¿quién es el que alcanzará su altura?-, ¡y si la paz es estabilidad imperturbable e invariable, y cerca de ella también está la imperturbable alegría y gozo, entonces, ¿tal vez no comparte el estado divino también cada psique que se hizo digna y merecedora de probar la paz divina? Porque no sólo ha superado los defectos, las desventajas de la maldad, del desconocimiento (o ignorancia), de la mentira y de la vileza o astucia maligna, que son contrarias a la virtud y a la gnosis, a la verdad y al bien, maldades que siguen la pista a los movimientos de su psique, los contrarios a su naturaleza. Ahora supera o trasciende  -si puedo decirlo- los límites de la misma virtud y de la gnosis, de la verdad y de la bondad que nosotros hemos discernido, y reposa de forma indecible y desconocida en el lecho más que bondadoso y verdadero de Dios, según su promesa irrefutable e indiscutible. Porque ninguna de las cosas de las que por su naturaleza pueden molestarla, puede alcanzarla en su refugio secreto cerca de Dios. En este santísimo y bienaventurado lecho, se realiza aquel terrible misterio de la unidad, por encima del nus y del logos, el misterio de la unidad, el misterio con el cual se hará un cuerpo (carne) y un espíritu el Dios con la Iglesia, es decir, la psique, y la psique con el Dios37. ¡Cómo podré manifestar mi admiración por Tu bondad! No me atreveré a decir que esto lo alabaré, ya que me falta aún la fuerza necesaria incluso para admirarlo silenciosamente. Se harán los dos una  sarx (cuerpo, carne). Y este misterio es grande, yo entiendo en relación con el Cristo y la Iglesia, dice el divino Apóstol (Ef 5, 31-32). En otra parte dice: “el que se une al Señor, un espíritu es con él” (1Cor 6,17).

37 Análisis por Dimitri Staniloae: 37. Explicando este punto característico de la paz, San Máximo ve unidas paradójicamente, pero correctamente, la inmovilidad y la alegría dentro de esta paz. Y las dos existen en Dios, por eso, también en el que participa de Dios. Es inmovilidad y alegría de una situación sin perturbación, pero plena de vida. El Dios no se perturba por nada, porque todas las cosas están más allá de él, y por consecuencia, no tienen ninguna fuerza o poder sobre él. El hombre que participa de la paz de Dios, tampoco él se perturba por nada, porque al estar en Dios, está también más allá de toda cosa, y su naturaleza-fisis no ofrece el campo para el crecimiento de los pinchos que son las preocupaciones, los disfrutes, placeres y todos los movimientos pecaminosos y penosos. San Máximo en esta ocasión determina que la maldad, la ignorancia o desconocimiento, la mentira y la hipocresía son males contrarios a la naturaleza-fisis, porque son contrarios a la gnosis y a la virtud, es decir, a la verdad y al bien, con los que el hombre se perfecciona.

Por eso San Máximo recalca de nuevo el lazo ontológico interior entre la naturaleza humana y el Dios, como verdad y bien perfecto, hacia los cuales tiende la naturaleza-fisis humana. Pero nuestra naturaleza-fisis llega en paz con el Dios, porque ha dejado atrás todo aquello que está fuera de Dios; porque ha superado la gnosis y la virtud, es decir, la verdad y el bien, los conocidos en nosotros y limitados. Nuestra naturaleza ahora reposa en el seno místico de Dios, que está más allá de la verdad y del bien, donde no llega nada de las cosas que puedan perturbarla. En este seno místico, el seno más interior, se realiza el misterio de la unidad, más allá del nus y de las palabras, misterio por el cual el Dios se hace un cuerpo y un espíritu con la psique, y la Iglesia con la psique un cuerpo y un espíritu con el Dios.

Esta superación inexpresable (apofática, afirmación negativa) no es sólo una superación del pensamiento, sino una superación de toda manera propia del ser de la psique en todo lo que está más allá de ella. Sólo así se hace realidad la iglesia de la psique y la Iglesia misma. Toda la “Mistagogía” de san Máximo tiene como objetivo la descripción de la unidad de la misma psique y del mundo como Iglesia, con el Dios y con esta inexpresable (apofática) ascensión en la interioridad de Dios.

 

Una vez, pues, que la psique haya adquirido su unidad y se haya reunido en sí misma y con el Dios, ya no tendrá lugar el logos que la separa en muchas partes con sus silogismos, ya que tiene en su cabeza como corona el primero, uno y único Logos y Dios. Aquel que en su interior existen todos los logos de los seres (entes, existencias) y viven en unidad con una sencillez inimaginable, ya que Él es el creador y hacedor de ellos. Y ella, (la psique) teniendo la mirada puesta en Él, a pesar de que no está fuera de ella, sino íntegro en su interior, ella con una simple mirada aprenderá también los logos y las causas de los seres. Antes de casarse la psique con el Logos y Dios, para la comprensión de estos (es decir, de los logos y las causas de los seres) seguía el camino del método divisorio y con la ayuda de este método fue conducida de manera salvífica y sin contradicciones cerca de Él, que contiene y crea cada logos y causa38.

38 Análisis por Dimitri Staniloae: 38. Pero apenas la psique ha sido unitaria y se ha concentrado en Dios, su logos también ha sobrepasado la liturgia (función) de distinguir y dividir la psique mediante la diania intelecto/mente con el pensamiento en muchos logos, porqué este logos con su cualidad de cabeza de la psique ha sido coronado con el primer y único Logos increado de Dios, dentro del cual están unitariamente todos los logos (causas, leyes) de las cosas en una inconcebible sencillez, así como dentro en el Creador de todas las cosas. El logos, hasta ahora, hacía la distinción de los logos de la psique, porque, con el contacto del logos con cada cosa conocida aparecía un otro logos de la psique. Ahora la psique, recogida en Dios, ve todos los logos de las cosas dentro de una sencillez inconcebible, y por eso, claramente ya ni los logos de las cosas, ni los logos correspondientes de la psique vienen ya como logos separados. Con el logos que ya no se separa, la psique ve los logos de todas las cosas como un todo. Porque la psique los ve dentro en el Logos, en el cual son parte y dentro del cual existen, y el cual es infinitamente más rico que todos los logos. El logos de la psique ve ahora al mismo Logos increado (Causa) de los logos dentro de su inexplicable inmensidad y a causa de esto ya no distingue los logos que están en él y no los formula en definiciones limitadas. Literalmente la psique ya no se ve a sí misma con el logos troceado, sino que la misma psique concentrada totalmente en el Logos, dentro del cual están recogidos todos los logos y el cual está entero en el interior de la psique entera, entonces ella conocerá con una simple visión o mirada los logos y las causas de las cosas.

En efecto, el logos del hombre había sido arrastrado a operaciones de distinción y división, sólo porque no estaba unido con el Logos-Dios y porque conocía los logos mediante la situación de división fuera de Dios. Sin embargo, con sus logos troceados, había sido conducido de una manera armónica y salvífica hacia el Logos-Dios, el Creador y contenedor de todos los logos y las causas. El logos que separa, retorna otra vez, por decirlo de una manera, dentro en el nus, que concibe todas las cosas de manera unitaria e incluso de modo más allá del concepto, así como el Hijo o Logos divino retorna al Padre, para que el Padre sea “todo en todos”, como dice el Apóstol.

El misterio no es contrario a los logos de las cosas, ni al logos de la psique que los entiende. He aquí por qué uno podría resumir la visión de san Máximo como visión de los logos que provienen del divino Logos y retornan a Él dentro de una unidad más allá de toda comprensión. El misterio es el seno de los logos. Los logos de las cosas comienzan desde el seno del misterio y pueden ser vistos en este seno por un logos que se ha hecho maduro. El logos (causa) de cada cosa se encuentra en el ambiente del inexplicable misterio de donde empieza. Y el logos de la psique se siente a sí mismo salir de un inexplicable fondo de visión del completo misterio de la realidad. El misterio, puesto que contiene innumerable multitud de logos o conceptos unidos de una manera sin distinciones, también tiene un significado y sentido, un logos unitario o único. Y nuestro logos capta el misterio pero no puede agotarlo en una definición, ni en una multitud infinita de definiciones.

La diferencia entre el misterio y el logos es que el logos  puede ser definido, mientras que el misterio no puede definirse, porque contiene una multitud infinita de logos. Incluso si esta multitud es captada por nuestro logos, ha sido captado dentro de su unidad, puesto que nuestro logos se ha hecho él también uno con la concentración de todas sus liturgias (funciones) que por sí solas tienden a separar.

Incluso uno puede decir que el logos de una sola cosa no puede ser definido en su totalidad, porque no puede ser  separado de los otros logos. Nadie puede definir íntegramente el sentimiento o emoción de una canción, cuando es cantada por una persona o por otra. Cada vez representa una cantidad distinta de sentidos y significados, y todo lo que expresa no son solamente sentimientos o emociones sino también conceptos, sentidos y significados. Los sentimientos o emociones expresan lo indefinido del sentido y del concepto. Pero aquel que oye la canción capta de un modo múltiple este sentido y significado. Uno capta el sentido y concepto o logos de cada realidad, pero no puede agotarlo en una definición. Quizás deberíamos mantener como verdadero y primer sentido y significado del logos de una realidad, el sentido que ha sido captado de este modo y considerar el significado definido como de segundo orden o como sucedáneo del logos, o incluso aún como totalmente nulo.

 

Estas cosas, como hemos dicho, suceden en la psique. En el interior del nus está contenida en potencia la sabiduría y de la sabiduría tiene la zeoría o contemplación, de la zeoría la gnosis (espiritual creada), de la gnosis a la inolvidable gnosis increada, que con la dinami fuerza y energía de ella es conducido hacia la verdad, que es la cima o el punto culminante y fin de los bienes, los que tienen relación con el nus. Y a causa del logos nuevamente que contiene la frónisis-sensatez, y de la frónisis-sensatez la praxis, y de la praxis la virtud, y de ella tiene la fe que con su ayuda acaba en el bien, como final bienaventurado, dichoso y gozoso de las energías lógicas. Estas se convierten en el medio por el que es compuesta la ciencia de las realidades divinas por la consecución de la unidad entre ellas.

Concuerda perfectamente con todas estas cosas, cuando por el logos zeorítico contemplativo, la santa Iglesia de Dios es comparada o asimilada con la psique. Con todo lo que hemos indicado anteriormente, de que las cosas se realizan en el nus y progresivamente provienen de él, están indicadas, señaladas y significadas por o en el santo altar.

Por otro lado, las cosas que hemos constatado o revelado que pertenecen al espacio o campo del logos y provienen de él por la división, las esclarece y las sobre-ilumina por el templo; y las reúne todas en uno con el misterio que se celebra encima del santo altar. En este misterio, el que pudo como un mistis-mistagogo instructor a la mística introducirse con sabiduría y frónisis-sensatez, éste realmente ha convertido y hecho su psique Iglesia de Dios y divina. Tal vez, para beneficio y gracia de nuestra psique (como Iglesia) nos ha sido dada esta Iglesia hecha por mano de hombre, como símbolo y ejemplo, con la variedad de los divinos oficios litúrgicos en el interior, dándonos instrucción sabia conduciéndonos hacia lo mejor 39. Amín.

39 Análisis por Dimitri Staniloae: 39. La concentración progresiva y la unificación de la psique en Dios, la unidad de ella con el Dios con los cinco pares de grados, muestra la psique como imagen de la santa Iglesia de Dios. Los grados que provienen del nus representan el espacio santificado del santuario (santo Vima o altar). Y los que provienen del logos o provienen de él con discernimiento y separación constituyen el naós-templo. Aquél que presenta todas las cosas a Dios, como encima del altar, convierte y hace su psique Iglesia de Dios. Quizás para esta Iglesia y como símbolo de ella nos ha sido dada la iglesia hecha por mano de hombre, para conducirnos al Altísimo con la variedad de las praxis que se realizan en ella. Así tal como el altar por el cual son elevadas todas las cosas hacia el Dios, constituye la parte perfecta de la Iglesia, similarmente la elevación de todos los contenidos de la psique, con la apertura del nus hacia el Dios, representa la dinámica natural elevadora de la psique. La consideración de la psique como una realidad formada genuinamente a sí misma (o in su géneris) es igualmente imposible, igual imposible es el edificio de la Iglesia como realidad genuina por sí misma (in su géneris) y para ella. El Dios es el centro y el propósito perfecto, el invisible, pero vivido por la Iglesia y la psique.

 

Capítulo 6. Cómo y de qué manera se llama hombre también la santa Escritura.

Tal y como, en la zeoría-contemplación anagógica o deductiva, decía, que la Iglesia es el hombre y el hombre la Iglesia mística, así también la santa Escritura tomada como una unidad, decía que es el hombre; su cuerpo es el Antiguo Testamento, y su psique, espíritu y nus es el Nuevo Testamento40. Decía de nuevo, de la santa Escritura entera, la Antigua y la Nueva, que su cuerpo era el escribir de la época, y el significado de los símbolos y el propósito al cual aspira el significado, decía que es la psique.

40 Análisis por Dimitri Staniloae: 40 La Iglesia (más exactamente los que se encuentran dentro de la Iglesia) no se extiende desde el templo hacia el espacio del santuario y hacia el altar, como en posiciones horizontales más avanzadas, sino como en grados más altos. La Iglesia no constituye una extensión horizontal, sino el ascenso. Por esta razón el hombre es también Iglesia. Pero esta distribución en dos grados y después en tres, y la subida de los grados más bajos a los más altos, es también propio de la Escritura. Por eso la Escritura es semejante a la Iglesia o al hombre. El Antiguo Testamento es semejante al cuerpo, y el Nuevo Testamento es semejante a la psique, al espíritu y al nus. Con el Antiguo Testamento debemos instruirnos en el Nuevo Testamento o viendo el Nuevo. Debemos hacer que el Antiguo Testamento sea atravesado por las luces del Nuevo, así como hacemos que el cuerpo sea empapado por el espíritu, o tal y como vemos el espíritu con su luz en el interior del cuerpo.

 

Cuando escuché esto, me maravilló desmesuradamente la exactitud de la ilustración o representación de esta imagen. Y como es debido, con toda mi fuerza alabé al que reparte los carismas a cada uno según lo que vale y merece. Es decir, tal y como el que está creado de materia humana es mortal, según lo que se ve, e inmortal según lo que no se ve, lo mismo la santa Escritura con tener transitorios los puntos escritos visibles, mientras que el espíritu que esconden las letras nunca deja o cesa de ser, presenta verdadero el logos de la zeoría-contemplación espiritual. Y tal como el hombre semejante a nosotros retiene con la filosofía práctica el deseo y el instinto del placer, y así marchita la carne, así también la Escritura con su sentido y significado espiritual opera la circuncisión en sus puntos escritos. Nos dice el Apóstol: “aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva día a día” (2Cor 4,16). Lo mismo tenemos que pensar y decir también sobre la santa Escritura, tomándola como un ser humano41. Es decir, cuanto más cede su letra, más predomina su espíritu. Y cuanto más pasan las sombras del culto provisional, más va tomando su lugar la verdad de la fe, la que está totalmente iluminada, brillante y sin sombras.  De acuerdo con ella y a causa de ella, existe, se ha escrito y se llama Escritura, escrita en el nus por la jaris (energía increada) del Espíritu. Igual que el hombre semejante a nosotros por su superioridad a causa de su psique noerá y lógica, es y se llama permanentemente ser humano. Y según ella y a causa de ella el hombre es “como a imagen y semejanza de Dios”, el cual le ha creado. Por causa natural se ha separado del resto de los seres vivos y no tiene ningún signo de parentesco con estos sobre su funcionamiento.

41 Análisis por Dimitri Staniloae: 41. Pero el Antiguo Testamento no es solamente el cuerpo en relación con el Nuevo, sino que la Escritura entera, según la letra, es el cuerpo; y según el significado, el sentido y el propósito, hacia el cual tiende su letra, es la psique (Capítulos gnósticos, I, 91). Y como el hombre superficialmente es mortal y en el fondo inmortal, lo mismo también la Escritura es provisional según la letra, mientras que según el espíritu, el escondido en la letra, nunca deja o cesa de ser.

Pero esto no significa que el sentido espiritual de la Escritura podría distinguirse del cuerpo de sus palabras, mientras estamos sobre la tierra. Sino que este cuerpo de palabras se nos debe hacer diáfano a los significados de la Escritura, o el significado espiritual de la Escritura deber operar una metamorfosis, transformar el cuerpo de las palabras así, tal como nuestro cuerpo será metamorfoseado por el espíritu, de un modo incomprensible.

Así como nuestro cuerpo está predestinado a la resurrección y a la metamorfosis, y en hacerse por la resurrección y la metamorfosis como un pergamino luminoso, semejante al sistema de los logos, expresado con las palabras de la Escritura, así también estará colmándose cada vez más del océano unitario de la luz increada de los significados y conceptos divinos; y finalmente ya no estará ensombrecido en nada por los logos separados, limitados y receptivos de interpretaciones equivocadas de las palabras. 

Para llegar a este propósito, debemos contribuir intensamente, frenando los deseos, ilusiones y pazos de nuestro cuerpo. Es importante para el vínculo entre el hombre y la Escritura que frenando nuestros deseos, no hagamos sólo el cuerpo diáfano para nuestro espíritu, sino que también hacemos diáfano el cuerpo de las palabras de la Escritura para sus altos pensamientos y significados.

Así la Escritura no es sólo imagen-icona del hombre, sino también una expresión del hombre, o el hombre es una forma continua y dinámica de la Escritura. Por eso la Escritura encuentra su autenticidad, cuando el mismo hombre encuentra su autenticidad, y viceversa, la Escritura se aleja de su diafanidad/transparencia cuando el hombre se aleja de sí mismo.

También por esto san Máximo dice que la Escritura es y se llama por sí misma Escritura, cuando se es impresa por la jaris (gracia, energía increada), que espiritualiza en el nus, igual que el hombre es y se llama a sí mismo ser humano, cuando energetiza u opera auténticamente su psique lógica con su facultad de entender. El hombre es en sí mismo hombre con su psique lógica con su facultad de entender, porque con esta psique es “a imagen y semejanza” de Dios, está abierto a la comprensible y supra comprensible inmensidad de Dios, y se hace diáfano para esta inmensidad y partícipe de ella, puesto que ya no tiene ningún parentesco con los animales, a pesar de que en lo exterior se parezca a éstos. El vínculo entre el hombre en sí y la Escritura en sí, se debe al hecho que la Escritura abre al hombre la perspectiva de su auténtica vida dentro de Dios, de su vida “a imagen”, que convierte y hace al hombre también “a semejanza”, es decir, que lo conduce del ser en sí mismo a lo que realmente está llamado a hacerse o a ser/devenir.

 

Capítulo 7. Cómo el mundo se llama hombre y cómo el hombre se llama mundo.

De nuevo, de acuerdo con esta imagen, con imitación acertada, añadía que el mundo entero, constituido de cosas visibles e invisibles, es el hombre. Y otra vez, el hombre es el mundo que está constituido de psique y cuerpo. Decía que las cosas concebibles corresponden a la psique, igual que la psique también a las concebibles. Por otro lado, las cosas sensibles corresponden al cuerpo, igual que cuerpo corresponde exactamente a las cosas sensibles42. Y que la psique de las sensibles son las concebibles, y el cuerpo de las concebibles son las sensibles. Y tal y como la psique vive en el cuerpo, así también el mundo concebible se encuentra en el mundo sensible. Y el mundo sensible se completa con el concebible, exactamente como el cuerpo con la psique. Y de los dos mundos se hace uno, exactamente como un hombre de cuerpo y psique juntos, sin que cada uno de estos dos que están ligados entre sí, pueda rechazar al otro expulsándolo, a causa de la ley, que ha puesto aquél que los ha unido.

Y por esta ley ha sido sembrado en sus interiores el logos de la dinami fuerza y energía unitiva, que no permite ser ignorada la identidad hipostática de éstos que fue creada por la unión entre éstos. Ni dejar que en la separación y la división se deje ver más fuerte la cualidad que determina la naturaleza de cada uno por el parentesco que los empuja hacia la amistad que fue puesta místicamente durante la unión de éstos. Y según este parentesco, de una forma distinta en cada ser, el único y universal modo de la invisible e inconcebible presencia de la causa que retiene todas las cosas dentro de todas, las mantiene también a solas y entre sí inconfundibles e indivisibles, e indica que pertenecen, según el vínculo unitivo de estos, mucho más el uno al otro que a sí mismo. Hasta que piense disolverlas Aquél que las ha unido, gracias a una economía superior y misteriosa, en la hora del fin del mundo que esperamos. Entonces también el mundo de las cosas visibles, igual que el hombre, morirá y otra vez resucitará nuevo de su cuerpo envejecido, con la resurrección que en breve esperamos. Entonces también el hombre semejante a nosotros, que es parte junto del todo, pequeño dentro de / junto con el mundo grande, co-resucitará, una vez haya recibido la dinami fuerza y energía de evitar ya el destino de la corrupción. Y esto cuando el cuerpo se acerque a la psique y las cosas sensibles se acerquen a las cosas concebibles según la belleza y el resplandor, mientras que dentro de todas las cosas, con especial analogía se irá manifestando la misma Divina Dínami Increada, como una presencia resplandeciente y energética que contiene y mantiene por sí sola indisoluble el vínculo de la unidad en los infinitos siglos.42

42 Análisis por Dimitri Staniloae: 42. San Máximo ha indicado en el segundo capítulo que la Iglesia se ha convertido en imagen del mundo-cosmos, que está constituida por el orden de las realidades sensibles y el orden de los seres con facultad de concebir. Ahora bien, una vez ha indicado que la Iglesia es también imagen-icona del ánzropos-ser humano, puede presentar también la semejanza que existe entre el ánzropos y el mundo-cosmos. La categoría concebible es la psique del mundo y la categoría del mundo sensible es su cuerpo, tal y como la psique del hombre es la categoría concebible y el cuerpo del hombre es su orden sensible. Igual que el hombre  está compuesto por psique y cuerpo y es uno, así también el mundo, compuesto por los seres o realidades concebibles o inteligibles y del orden de las sensibles, es uno. Ninguno de estas dos partes tiende a destruir la otra y no existe sin la otra, gracias a la ley que las une. Esta ley es la expresión del logos de una dinami-potencia y energía unitaria esparcida en todo.

San Máximo para la descripción de este misterio de la unidad sin confusión de los elementos que la componen, utiliza las expresiones que son utilizadas en el dogma de la unión hipostática de las dos naturalezas en Cristo. La ley unitaria o logos unitario no permite que ignoremos la identidad, según la hipóstasis, de las partes, gracias a la unidad, ni que manifestemos la particularidad que distingue a cada parte por el parentesco atractivo que está sembrado mística o misteriosamente en ellas y que se vuelve visible dentro de la unidad de ellas (de las partes). El mundo-cosmos es una “hipóstasis”, igual que el άνθρωπος ánzropos-ser humano es una hipóstasis. El logos unitario o unitivo no se añade a las partes desde fuera, ni se encuentra entre ellas, sino que existe dentro de ellas y procede de la esencia de ellas, es como un parentesco sembrado en cada una para todas las otras. 

San Máximo ve este parentesco como una causa común, activa en el interior de todas las cosas para mantenerlas en vínculo; las retiene, en la medida que las mantiene en vínculo. Pero, ya que el mantenimiento de estas en la existencia se debe también a su propia tendencia, la causa energética común en su interior para su mantenimiento y su vínculo, está impresa en sus naturalezas como una propiedad o como una tendencia propia de estas. Así existen y tienden a existir como un total; el total es un tropo (modo, manera o forma) de existencia presente en todas. Pero con la tendencia de existir, revelan no sólo el vínculo entre sí, sino también su discernimiento y separación. Están unidas en la separación y discernidas en la unidad. Cada una pertenece a las otras más que a sí misma, para que pueda ser ofrecida a las otras. El hombre, como una unidad, está sostenido en la gran unidad, con el vínculo que lo une todo. Este vínculo recíproco no está sembrado sólo entre los elementos de la materia, sino también entre la psique y la materia, y también entre el cosmos-mundo angelical y el cosmos-mundo humano y el mundo terrenal.

La psique tiene importancia para el cuerpo y viceversa, igual que el orden angelical tiene importancia para el orden terrenal y viceversa. Este vínculo durará hasta que venga el tiempo, y entonces el logos que las une, las descompondrá para la economía de otro vínculo más misterioso al fin de todas las cosas y al fin de todo y del mundo. Entonces el mundo de las cosas visibles morirá, igual que el hombre, y resucitará renovado de su antigüedad, tal y como resucitará el hombre como parte del todo, como un microcosmos junto con el macrocosmos. El nuevo vínculo, que se instalará entonces entre todas las cosas, ya no se alterará en la eternidad, como no se alterará ni perderá el vínculo de este siglo. Este vínculo será dinami-potencia y energía divina increada que se manifestará en todas las cosas de forma resplandeciente y efectiva, correspondiente a cada cual. Hará el cuerpo semejante a la psique y las cosas sensibles semejantes a las realidades concebibles, porque todo estará penetrado por la deidad increada. La unidad del mundo y del hombre dentro del cosmos-mundo durante el tiempo histórico, se explica con el vínculo que se crea entre éstos con la causa divina que unifica, sostiene y está presente en todo. Después del final del tiempo histórico, la unidad se explica con la divina, increada y deificante dinami-potencia y energía, que extiende hasta el máximo grado el vínculo energético que existe en el tiempo histórico.

 

Si alguien pues, quiere tener vida y logos agradable a Dios, que tenga mucho cuidado de los elementos superiores y valiosos de estos tres “άνθρωπος ánzropos” o entes, quiero decir del mundo-cosmos, de la santa Escritura y de nosotros. Que cuide con toda su fuerza de la psique, inmortal y divina, que será deificada o glorificada con las virtudes. Pero que desprecie la carne-cuerpo que es dominada por la corrupción y la muerte y puede manchar y deshonrar el valor de la psique, si la descuidamos. Nos dice que el cuerpo corruptible carga la psique, y la reliquia de tierra (el cuerpo terrenal) aflige y hace sufrir al nus que está enredado en muchas preocupaciones.

Nos dice otra vez que la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Y de nuevo: aquél que echa las semillas de su progreso en la carne, segará de la carne la corrupción. Que vuelva, pues, su lucha con energía lógica concebible hacia las dinamis-energías y potencias incorpóreas y abandone las cosas actuales y visibles; las cosas visibles son pasajeras y las invisibles eternas; en estas dinamis-potencias y energías encuentra reposo el Dios que está acostumbrado a la larga paz. Que se refiera también con prudencia al Espíritu Santo, superando la letra con el estudio reflexivo de la santa Escritura. En esto existe escondida la plenitud de los bienes y los tesoros de la gnosis-conocimiento espiritual y la sabiduría. Y si alguien se hace digno y merecedor de gestionar bien estos tesoros, encontrará al mismo Dios grabado en las placas de su corazón con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo; con la cara descubierta verá igual que en el espejo la doxa (gloria, luz increada) de Dios, una vez que haya quitado el velo de las letras43.

43 Análisis por Dimitri Staniloae: 43. Aquel que quiere vivir la vida agradable a Dios, debe cultivar lo mejor y más elevado que existe en estos tres “άνθρωπος ánzropos” o entes; el mundo-cosmos, la santa Escritura, y el hombre en sí mismo (in su generis). Cultivando lo mejor que existe en cada uno de estos tres, cultiva también el mejor punto de los otros dos, cosa que muestra otra vez la interacción o influencia mutua entre el ánzropos-hombre, el cosmos-mundo y la Escritura. Uno debe cultivar la psique contribuyendo a su zéosis con las virtudes, frenando el cuerpo, que puede mancillar la belleza y el valor de la psique. Debe crear así una emulación (o rivalidad, competencia sana con amor) con las dinamis concebibles e incorpóreas, reforzando la actividad del nus y frenando los deseos del cuerpo. Porque en el interior de los seres incorpóreos por su dedicación sobre su estado de paz, reposa y descansa el Dios, es decir, en el estado sereno e imperturbable sin los pazos. En consecuencia, el Dios reposará también en aquel que imita a los ángeles y adquiere el estado de paz y serenidad propia de ellos.

Finalmente debe elevarse más allá de la letra de la Escritura, hasta el espíritu de ella (a su sentido y significado espiritual) con el estudio sabio acerca de ella. Porque en el sentido y significado de la Escritura, se encuentra la plenitud de los bienes y están escondidos los tesoros de la gnosis-conocimiento espiritual y de la sabiduría-sofía. Y el que llega al interior de estos tesoros, descubrirá a Dios escrito en las placas de su psique con la jaris (energía increada) del Espíritu Santo, y reflejará (como en un espejo) con la cara descubierta la doxa (gloria, luz increada) de Dios, puesto que aleja el velo de la letra.

Debemos apuntar que san Máximo intercambia sus alusiones entre el interior del hombre y el interior de la Escritura. El que se eleva por encima de la letra de la Escritura, hasta su sentido y concepto espiritual, encuentra a Dios escrito en las placas de su corazón. Dentro del plano de la vida espiritual, el interior del hombre ya no está separado del exterior, ni el espíritu del hombre del espíritu de la Escritura. El velo de la letra, que cubre los conceptos espirituales de la Escritura, se hace diáfano, cuando se hace diáfano también el velo carnal que había sido impuesto en la función-liturgia gnóstica del hombre. Aquí este hombre es iluminado encontrando la luz de los conceptos espirituales de la Escritura. Más preciso aún, estos dos acontecimientos coinciden, o el hombre progresa simultáneamente en estos: El hombre y la Escritura se llenan a la vez con la divina luz increada y con la mutua comunión (o conexión), resplandecen de manera única, igual que los dos hilos de la bombilla eléctrica.

 

Capítulo 9. Qué revela la entrada del pueblo dentro a la santa Iglesia de Dios.

Y la entrada del laós-pueblo que es llevada a cabo junto con el jerarca dentro de la Iglesia, decía el bienaventurado Yérontas, revela el regreso de los infieles desde su ignorancia y error al reconocimiento de Dios, como también el traspaso de los fieles desde el mal y la ignorancia a la virtud y a la gnosis divina. Porque la entrada a la Iglesia no indica sólo el regreso de los infieles al verdadero Dios, sino también significa la rectificación por la metania de cada uno de nosotros, que creemos pero transgredimos los mandamientos-logos del Señor con nuestra vida indecente y conducta pecadora. Es decir, cada hombre, asesino, adúltero, ladrón, soberbio, fantasioso, vanidoso, criticón, indecente, codicioso, ambicioso, avaricioso y resentido, propenso a la ira, la rabia y el enojo, burlón, adulador, susurrador, preso de la envidia y borracho o alcohólico, y en una palabra –por no alargar mi logos en todas las especies de la maldad-, aquel que está poseído de cualquier maldad, una vez que voluntariamente y conscientemente ha dejado de ser poseído por ésta y de actuar intencionadamente, y una vez que ha cambiado su vida hacia lo mejor, prefiriendo la virtud en vez de la maldad, a este hombre verdaderamente y por excelencia debemos considerar y decir que entra junto con Cristo el Dios en el espacio de la virtud identificada en nuestro nus de algún modo con la Iglesia46.

46 Análisis por Dimitri Staniloae: 46. La entrada del laós-pueblo junto al obispo en el interior de la Iglesia, significa el paso de la vida pecadora al intento y esfuerzo de la catarsis, el primer estadio de la vida espiritual. La divina Liturgia nunca comienza antes de la entrada del obispo.

 

Capítulo 10. Qué simbolizan las divinas lecturas.

Las divinas lecturas de los santísimos libros -decía el maestro- indican las divinas y bienaventuradas voluntades del santísimo Dios. Estas nos dan los cimientos o fundamentos de nuestra praxis, según la fuerza de cada uno de nosotros, y nos enseñan los cánones o reglas de nuestras luchas divinas, dichosas y bienaventuradas. Y en estas luchas con nuestro legítimo ejercicio nos hacemos dignos y merecedores de las coronas anheladas de la realeza (increada) de Cristo47.

47 Análisis por Dimitri Staniloae: 47. Vemos que se trata de los salmos 91, 92, 94 que se leían al principio de la divina Liturgia. Estas lecturas hacen que sea conocida la voluntad de Dios y las leyes de los esfuerzos e intentos de familiarización y apropiación de las virtudes. Es el segundo punto después de la catarsis de los pazos.

 

Capítulo 11. Qué simbolizan los cantos divinos

Decía también que la jaris-gracia espiritual de los cantos divinos, revela la dulzura de los bienes divinos. Esta jaris da alas a la psique para volar hacia el perfecto y feliz eros (fervor amoroso) de Dios y la estimulan a odiar mucho más el pecado48.

48 Análisis por Dimitri Staniloae: 48. Uno podría decir que estos cantos eran aquellos cantos que interferían entre los tres salmos a los que nos referimos antes. La apropiación de las virtudes no se realiza sólo con los intentos y esfuerzos que se sostienen con juicio sabio o en una apreciación racional de las leyes divinas, sino también con la cada vez mayor dulzura de la divina sabiduría increada y de la bondad de Dios, en las cuales nuestras virtudes participan mientras se convierten en dulzura interior de aquel que progresa en la virtud. La alegría y el entusiasmo que provienen de esta dulzura divina, nacida en nuestro interior por las virtudes, es expresada por los cánticos. Esta admirable belleza espiritual de Dios y de la vida que participa en Él, no puede ser comprendida plenamente dentro de las fronteras y límites que definen el significado y sentido de las palabras. Su inexplicable riqueza es expresada más plenamente con la música que es derramada del conjunto de los conceptos que definen las palabras. Esta alegría hace que la psique se las ingenie más en sus intentos de permanecer sobre el camino de las virtudes y resistir a las tendencias inferiores pecaminosas. La satisfacción egoísta del pecado es marchitada ante la satisfacción amable y elegante de la superación de nosotros mismos, de la unión con el Dios puro y limpio de todo, y de la limpia hermandad con los otros. El canto unifica las psiques haciéndolas comulgantes entre sí más allá de cualquier frontera, uniéndolas en la inmensa alegría vivificante, más que las palabras en su sentido y significado, que está limitado y diferenciado, que separa y delimita, y por esto las psiques son reforzadas en sus intenciones y disposiciones una con otra y de Dios, la fuente de esta inmensa alegría vivificante. La melodía hace comunes y amadas las lexis-palabras, las cuales están en potencia como base de la infinita riqueza de los conceptos que son expresados por la melodía. La melodía crea una comunión o el común “egó o yo” de la comunidad litúrgica. Si las virtudes están llamadas a elevar al hombre por encima de las separaciones, que crea el egoísmo pecador entre ellos y también entre ellos y Dios, el elogio de las virtudes y el elogio de Dios, del prototipo supremo de todas las virtudes, concede incluso mayor fuerza para que puedan progresar en las virtudes y con ellas realizar la unión entre ellos y Dios.

 

Capítulo 12. Qué importancia tienen las exclamaciones por la paz.

Con las exclamaciones por la paz, que se hacen dentro del sagrado santuario con la orden del obispo después de cada lectura, determinaba el sabio yérontas que, se manifiestan las complacencias o los agrados divinos que llevan y transmiten los santos ángeles. Con estos, el Dios determina las luchas de aquellos, que a favor de la verdad, afrontan con justo ejercicio las fuerzas opuestas, y disipa las pugnas invisibles, proporcionando la paz por la supresión del cuerpo del pecado y contra-ofertando a los santos, a causa de sus luchas para la virtud, la gracia de la liberación de sus pazos. Así, libres del peso de esta guerra, dirigen las fuerzas de su psique al cultivo espiritual, es decir, a la ascesis, ejercicio/práctica de las virtudes. Con estas han dispersado las hordas de los espíritus malignos, teniendo como jefe a Dios y Logos increado que invalidó los tecnicismos y artilugios horribles y dolorosos del diablo, difíciles de refutar49.

49 Análisis por Dimitri Staniloae: 49. Las exhortaciones por la paz que se dan desde el interior del sagrado santuario, podrían ser las “ectenias, súplicas” que están insertadas entre las lecturas de los tres salmos y los himnos que nos hemos referido. Significan la retribución de la paz que fue enviada por Dios por los ángeles, a los hombres que le han alabado –y han hecho intentos y esfuerzos para catartizarse (purgarse, limpiarse y sanarse) de los pecados y adquirir las virtudes. Con esta paz, el Dios pone fin a los combates de quienes han luchado contra las fuerzas tenebrosas, debilitando los ataques del astuto maligno y el “cuerpo del pecado” (Rom 6,6). El Dios les concede la jaris-gracia de la apázia (sin pazos, impasibilidad) como recompensa de sus intentos y esfuerzos para la virtud. Este estado es un grado espiritual superior, no sólo por la lucha contra los pecados, sino también por los intentos y esfuerzos para las virtudes. Llegados a este estado, los fieles continúan desarrollando las virtudes; pero esto se hace de manera más fácil, no como anteriormente en medio de la lucha contra las tentaciones. Es el tercer grado de la fase práctica o ascética de la vida espiritual, después de la cual seguirá la fase zeorítica contemplativa. Los fieles se han afianzado y consolidado en alguna medida en la virtud. En realidad las dinamis (potencias y energías) de la psique, literalmente, no estaban solas tampoco durante los dos primeros grados, sino que el Dios y Logos supremo increado, dirigiendo y reforzando al logos humano, luchaba junto con él también durante los primeros grados, es decir, en el combate contra las tentaciones y la edificación de la vida virtuosa.

 

Capítulo 13. Para quién individualmente es símbolo la lectura del santo Evangelio y las bendiciones místicas después de esta lectura.

Por eso, después de estas exclamaciones, la santa Iglesia instituyó que se haga inmediatamente la lectura del santo Evangelio. El propósito especial de esta lectura es resaltar y proyectar a los diligentes el sufrimiento y la fatiga gracias al divino Logos50, que después de esto, el Logos de la zeoría contemplación gnóstica acercándose a ellos, como Gran Sacerdote desde el cielo delimita la conducta carnal, como parte del mundo sensible que es51.

50, 51, análisis por Dimitri Staniloae

  1. En el capítulo 13 se han resumido los momentos que siguen después de la lectura del Evangelio hasta el himno “Un Santo” con muy breves explicaciones valiosas sobre la vida terrenal de cada fiel en particular. La lectura del Evangelio conduce a los que luchan a la capacidad de sufrir por el Logos. San Máximo “hacia Thalasio” (30 P. G 90. 369) definió las luchas por la expiación, enlazando con el Bautismo, y la capacidad de uno a morir para la virtud, enlazando con la divina Κοινωνία Comunión. La lectura del Evangelio confía al hombre la misión de confesar el logos de Dios y abre la perspectiva de la muerte junto con Cristo por esta razón, porque abre la perspectiva de comunión con el Cristo que se ha sacrificado. Con el Evangelio comienza el misterio efjarístico de acción de gracias y la preparación del fiel para esto. El fiel escuchando el Evangelio se compromete a la confesión de este logos y a recorrer el camino del dolor que encierra esta confesión en su interior, es decir, es elevado a la capacidad de dimitir no sólo de los placeres y disfrutes de la vida terrenal, sino también de la misma vida gracias y a favor de la vida eterna. Pero esto contiene una perspectiva más luminosa del orden noético o conceptual, que está más allá del mundo sensible y del mundo terrenal. Es decir, contiene el principio de la vida zeorítica contemplativa, de la que la puerta ha abierto el logos del Evangelio.
  2. A la vista de este propósito, después de la lectura de Evangelio, también el mismo Logos increado por la zeoría contemplación gnóstica baja a los fieles, igual que el obispo baja de su trono. Es una intensificación de la aparición y de la energía (increada) del divino Logos increado en el interior de los fieles, y, por eso, un ensanchamiento o ampliación de la apertura del mundo divino. El logos del Evangelio no es logos abstracto, sino logos de la divina Persona encarnada. Esta Persona se manifiesta a sí misma con su luz increada en el interior de las psiques de los fieles, una vez que hayan escuchado su logos. Haciendo su aparición, la divina Persona encarnada o el supremo Logos increado que ilumina el sentido y significado de este mundo sensible medio de la luz increada del mundo divino, suprime totalmente el pensamiento carnal (ver oración del sacerdote antes de la lectura del Evangelio) y junto con esto aleja de nuestra visión o expectación el mundo visible con el cual nuestro pensamiento carnal nos mantiene atados. Porque, sin la ayuda del divino Logos increado o del Logos persona, personal y sublime, los fieles no podrían confesar el logos Evangélico y el divino Sujeto personal de este logos y no podrían hacer lógicos o racionalizar plenamente sus cuerpos, venciendo el pensamiento carnal. Esto sólo lo pueden hacer, siempre y cuando están unidos al grado de la gnosis-conocimiento espiritual con la zeoría contemplación espiritual del orden noético comprensivo y divino que resplandece desde el logos Evangélico y el Sujeto de este logos. Es una energía y operación de un nuevo grado de zeoría contemplación espiritual, superior al grado de la vida práctica o ascética. A este nuevo grado son elevados por el descenso del divino Logos personal hacia el encuentro de ellos.

 

Los loyismí-pensamientos que aún están asomando sobre la tierra, los aparta y desde aquí los lleva a la contemplación, expectación de los logos comprensibles y concebibles y de las cosas con el cierre de las puertas y la entrada de los santos misterios, ya que se han asegurado ya las puertas y entradas de los sentidos. Y una vez que los haya apartado del cuerpo (carne) y del mundo, los enseña las cosas inefables 52  mientras que con el abrazo son conectados y unidos entre ellos y con él52 y ante su inmensa donación hacia ellos, le contra-ofertan solamente con gratitud la confesión efjarística acción de gracias o de gratitud por su sotiría (redención, sanación y salvación), aludiendo el símbolo de la fe o credo54.

52, 53, 54 Análisis por Dimitri Staniloae

  1. El divino Logos increado con su descenso a los fieles, los aleja de los pensamientos que les mantienen atados en la tierra y los asciende a la visión, expectación de las realidades de las cosas concebibles e inteligibles. Lo primero es simbolizado con el cierre de las puertas, lo segundo con la entrada de los inmaculados Misterios. Comprobamos que en aquella época el cierre de las puertas se hacía inmediatamente después de la exclusión de los catecúmenos. Ha quedado desde entonces hasta hoy en día la praxis del cierre de la cortina que está en la Bella Entrada. Estas dos praxis significan que el Logos increado de Dios o el divino Logos personal, asciende los fieles a las realidades noéticas inteligibles comprensibles, una vez que estos hayan cerrado los sentidos hacia las cosas exteriores y hayan salido del cuerpo y del mundo. La salida del cuerpo y del mundo, significa la salida de la preocupación del cuerpo y del mundo o de lo que pertenece al cuerpo y al mundo, de lo que perturba la visión, expectación de las realidades concebibles e inteligibles; la salida del cuerpo y del mundo no en significado y sentido ontológico.
  2. Los fieles no pueden tener experiencia de la unidad con el Dios, sino simultáneamente con la experiencia de la unidad entre ellos. Pero los fieles no pueden vivir la unidad consigo mismos y la unidad con el Dios, sino únicamente medio de la agapi (amor desinteresado e incondicional) entre ellos y en la agapi entre ellos y el Dios. Porque la sencilla idea de la unidad entre ellos mismos y entre ellos y Dios, aún no proporciona la plena gnosis de la vida que está contenida en esta unión. Sólo la experiencia de la unidad da la gnosis-conocimiento espiritual de todo lo que está contenido en ella. El abrazo no simboliza únicamente la unidad dentro de la agapi, sino que da también la experiencia de esta unidad, es decir, la realiza enérgicamente. La experiencia de la sublime, inexpresable e increada gnosis entre ellos mismos y el Dios que tendrán los fieles, será a la vez la experiencia de toda la realidad dentro de la plenitud de la agapi.
  3. La confesión plena de agradecimiento hacia el Dios, por todas las cosas que ha hecho por nosotros, no se puede expresar sino después de la experiencia de todos los resultados de las beneficencias de Dios en nosotros, que culminan en la unidad de la agapi entre nosotros y Dios, como también entre nosotros mismo en su nombre. Por eso se exclama el símbolo de la fe después del abrazo de los fieles entre sí.

 

Ya que después del Trisagio los incluye con los ángeles y los regaló igual que a ellos la misma gnosis de la santificante teología55, y los conduce cerca en Dios y Padre, convertidos hijos suyos gracias al Espíritu por la oración que con ella se hicieron dignos y merecedores de llamar padre a Dios. Y de aquí de nuevo, como han pasado ya con ciencia de todos los logos de los seres λόγους τῶν ὄντων, los lleva de forma incomprensible a la incomprensible Mónada por el canto: “Un Santo…” y lo más abajo. Se han unido con Ella por la χάρις jaris (gracia, energía increada) y se han convertido semejantes con la Mónada, comunicándose con Ella tanto como se pueda hacer una identidad indivisible56.

55, 56 Análisis por Dimitri Staniloae

  1. Unidos con el Dios y entre sí, los fieles se hacen dignos y merecedores de elevar conjuntamente con los ángeles el Trisagio Himno hacia el Dios. Esto demuestra que el Dios ha dado también a ellos, igual que a los ángeles, «la gnosis de la teología santificante». Con la gnosis o la experiencia santificante de Dios, se hacen capaces de alabar a Dios como santo. Por supuesto que esta gnosis y experiencia se confirman ahora mientras comienzan los fieles a vivir la praxis con la que el Dios santificará los regalos de la divina efjaristía. Con la gnosis o la experiencia de la praxis santificante, el Hijo de Dios santificará a los fieles también dándoles su cuerpo y sangre. Los fieles ahora empiezan a tener esta gnosis, pero la experiencia se culminará en los momentos que siguen al Himno Trisagio. Es una gnosis vivida, no teorética, porque fue dada a ellos por Dios en el estado de unidad junto con él, que comenzó con el abrazo.
  2. Elevados a esta altura (más allá de todos los logos de las creaciones y de los conceptos de las cosas), el divino Logos increado los conduce y los acompaña a la in-captable o imperceptible Mónada. Los une con esta Mónada por la χάρις jaris (gracia, energía increada) en una unidad indivisible, a la medida de lo posible. Es un nuevo grado dentro de la unidad, más alto de aquel que hasta ahora se ha realizado. Es un grado durante el cual, aquel que se hizo digno para él, siente que se identifica con el Dios. Este grado se realiza por la κοινωνία kinonía comunión efjarística de acción de gracias. De una parte, uno dentro de la unión puede avanzar cada vez más alto, porque en la agapi siempre puede avanzar más alto. Por otra parte, desde un punto y más allá no ve ya ningún número en la unidad. Dos que se aman no ven y no sienten que son dos, porque la vida de ellos es una, porque cada uno ve únicamente al otro. Constituyen una identidad indivisible.

 

Capítulo 14. De quién es símbolo, y el sentido y significado general de la lectura del santo Evangelio

En interpretación general indica el fin de este mundo57. Es decir, después de la divina lectura del santo Evangelio desciende también el obispo del trono y por los servidores se lleva a cabo el despido y alejamiento de los catecúmenos y de los que son indignos de ver los misterios que tratarán de ser presentados. Significa también la misma pre-tipificación o prefiguración de la verdad que es imagen-icona y estampa de ella, y es como si con todo esto clamara, una vez que se haya predicado a toda la tierra, como ha sido escrito el Evangelio de la Realeza increada, testimonio para todas las naciones, entonces llegará el fin (Mt 24,14). Entonces llegará, durante Su Segunda Parusía-Presencia, quiero decir desde el cielo, con indecible doxa (gloria, luz increada) el gran Dios y Salvador nuestro Jesús Cristo (Tito 2,13); el mismo Señor con voz anunciante de arcángel y con sonido de trompeta de Dios bajará desde el cielo, escribe el divino Apóstol Pablo (1Tes 4,16). Castigará a los que se han opuesto a Él y pondrá sus santos ángeles a separar los fieles de los infieles, los justos de los injustos, los santos de los pecadores. En una palabra, los que siguieron el mandato de la carne los separará de los que caminaron de acuerdo con el espíritu de Dios. Y tal y como asegura la verdad de la promesa divina, asignará a cada uno en los infinitos e interminables siglos justa recompensa digna de la vida que ellos han vivido.

57 Análisis por Dimitri Staniloae: 57. San Máximo ahora vuelve en cada uno de los puntos que nos hemos referido con una nueva y más amplia explicación. Si las anteriores explicaciones conciernen a la vida de cada fiel como ser individual, ahora con las explicaciones su propósito es iluminar el destino del mundo como un todo. Y como ahora ve al mundo como un todo avanza hacia el final de su perfeccionamiento, y las explicaciones toman un carácter esjatológico. La divina Liturgia no simboliza sólo la ascensión del fiel hacia el Dios, sino la ascensión también del mundo hacia Él. El mundo, que es una Iglesia, es a la vez, con este sentido, una liturgia universal, igual que el hombre es Iglesia y liturgia. Esto se hace porque el hombre y el mundo-cosmos representan un movimiento hacia el Dios, y a la vez una estación o parada de este movimiento. 

San Máximo no podía ver en su época un desarrollo en el camino de la historia. Por eso ve en el interior de la divina Liturgia la imagen-icona sólo del fin del mundo, no los grados, con los cuales el mundo avanzaría hacia este final, como dentro en la vida del hombre. Pero dentro de la consideración litúrgica y esquemática del mundo que nos da san Máximo, uno podría ver la semilla para una consideración litúrgica más detallada de la historia, semejante al desarrollo espiritual del hombre. Porque el desarrollo espiritual de los fieles como individuos, no puede no tener consecuencias para un desarrollo semejante del mundo entero. El desarrollo de los fieles como individuos es imposible separarlo del desarrollo del mundo entero. Sólo así entendida la consideración de san Máximo, indicaría las características de una consideración litúrgica del mundo, unitaria en todos sus detalles.

La lectura del Evangelio aplicada al destino del mundo en general, es el primer punto que toma sentido y significado esjatológico en la consideración de san Máximo, porque se convierte en la base de una explicación esjatológica de la liturgia y una comprensión esjatolójica del mundo dentro de la luz de la liturgia que es la luz del Cristianismo. La lectura del Evangelio significa la predicación del Evangelio en toda la creación, después de la cual vendrá el fin (Mt 24,14).

A causa de esto, después de la lectura del Evangelio, sigue el descenso del obispo de su trono y la exclusión de los catecúmenos y de aquellos que no son merecedores de contemplar estos misterios que se van a manifestar o revelar. El descenso, bajada del obispo significa la segunda venida o presencia de Cristo, que separará con los santos ángeles, los fieles de los infieles, los justos de los injustos, aquellos que se han hecho semejantes al Espíritu de aquellos que se han hecho semejantes a la carne. Así, tal como los fieles en la divina liturgia se complacen en la zeoría contemplación espiritual y la κοινωνία kinonía comunión de los inmaculados Misterios, mediante los símbolos, así se estarán deleitando y gozando en la Realeza Increada de Dios por la apocaliptada-revelada visión y comunión de estos Misterios.

 

Capítulo 15. De quién es símbolo el cierre de las puertas de la santa Iglesia, que se hace después de la lectura del Santo Evangelio.

Ahora bien, el cierre de las puertas de la santa Iglesia de Dios (o de la bella entrada), que se hace después de la lectura del santo Evangelio y el alejamiento de los catecúmenos, indica la fugacidad de las cosas materiales y la entrada de los valores al mundo inteligible o concebible, es decir, a la sala nupcial de Cristo, que se realizará después de aquella terrible separación y de la horrible decisión. Aún manifiesta la eliminación radical del engaño que se hace por los sentidos58.

58 Análisis por Dimitri Staniloae: 58. El sentido y significado universal y esjatológico del cierre de las puertas, que sigue a la lectura del Evangelio, indica el fin de las cosas materiales, la condena y perdición de los indignos en el ésjato-último juicio, y la atracción de los justos a la sala nupcial y el pleno abandono de la acción engañosa de los sentidos. En otros puntos de los escritos de san Máximo, uno ve que el pase más allá de las cosas materiales y el abandono de la acción de los sentidos, debe entenderse como una espiritualización superior de ellos y no como destrucción de ellos (Hacia Marino, P. G. 91,33).   

 

Capítulo 16. Qué significa la entrada de los Santos Misterios

La entrada de nuevo de los venerables y santos Misterios es el principio y el prólogo, como decía aquel gran yérontas, de la nueva enseñanza- διδαχὴ didají que se hará en los cielos, en relación con la economía de Dios para nosotros y la apocálipsis-revelación del misterio de nuestra sotiría (sanación, redención y salvación), el cual misterio está escondido en los impenetrables fondos de la divina mística o misticidad. Dice el Logos de Dios a sus discípulos: “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reinado de la Realeza increada de mi Padre” ( Mt 24,29)59.

59 Análisis por Dimitri Staniloae: 59. Dentro de la explicación esjatológica, la entrada de los inmaculados Misterios significa el preludio de la nueva enseñanza de la economía de Dios para nosotros. La economía es la misma, pero la enseñanza y su significado serán nuevos. Esta enseñanza ya no se hará con logos, como se hace la enseñanza aquí. Será enseñanza con la visión o expectación, con la plena apocálipsis-revelación. Será la apocálipsis del sentido y significado puro y claro del Misterio de nuestra sotiría-salvación que se encuentra en las profundidades de Dios oculto e inaccesible. Sólo entonces y allí conoceremos nuestra salvación de forma auténtica y en su plenitud, dónde está la agapi divina (amor incondicional y energía) y nuestra unión inexpresable con el Dios. Solamente entonces viviremos en común con el Cristo la plena alegría de la unidad, porque entonces beberemos con el Cristo el nuevo vino de la alegría, tal y como el mismo Cristo lo ha dicho (Mt 26,29).

Orígenes ha explicado este logos de Cristo con el significado de que ni Cristo ni los santos se alegrarán plenamente hasta cuando no estemos todos juntos con Cristo en la Realeza increada de Dios, alejados de los peligros de la vida de las tentaciones que existen en el camino de la vida histórica, (ver con este sentido el significado también de Heb 11, 39-40 y Ef 2,7).

 

Capítulo 17. De quién es símbolo el divino abrazo.

Y el abrazo espiritual, que es dirigido a todos, es el prótipo o modelo y propósito de la concordia y la concordancia de todos entre sí y de la identidad lógica, que será realizada en el tiempo de la apocálipsis-revelación de los futuros bienes indecibles, que son la esperanza de la fe y la agapi (amor desinteresado e incondicional). A causa de esta apocálipsis-revelación se familiarizan los dignos del Logos y Dios. Porque la boca es el símbolo del logos y precisamente para esto todos los que han comulgado al logos, como lógicos que son, participan en todo como también al primero y único Logos increado, el causante de todo logos60.

60 Análisis por Dimitri Staniloae: 60. El abrazo, mediante la explicación universal y esjatológica, pre-iconiza o prefigura el acuerdo y la concordancia de los fieles en la vida eterna y la identidad del logos de los fieles. Dentro de todos habrá el mismo logos. Con el logos no entendemos, como dijimos, la liturgia o función de definir cada concepto y el enlace lógico claro entre sí, sino la teoría del concepto y significado común y supremo de todos y todo. Esta identidad se realizará, porque entonces serán manifestadas o reveladas todas las formas de la inexpresable futura bondad, que dentro de su luz encontrarán su sentido y significado también las cosas de la creación. Será a la vez una sinfonía y una identidad, fruto de la agapi (amor incondicional y desinteresada). Se aman entre sí los que de la misma manera ven y aman lo que ven, y viceversa.  Esta identidad no excluirá la fe, porque el sentido y significado común y superior de todos con toda su perfecta lógica está a la vez más allá de toda prueba, demostración y comprensión. Este concepto y significado se cree sobre su fondo inmenso e incomprensible, pero a la vez está dado y claro en este fondo abismal. Dentro de la identidad de sus logos o la armonía de todos sobre el noema significado o entendimiento común y superior de todos, los fieles se encuentran con el divino Logos (increado), el Logos que es a la vez suprema Agapi (amor incondicional, energía increada). Él crea la identidad de sus logos, que aún son armonía dentro en la agapi; o en la unidad con el divino Logos se crea la identidad de sus logos. El logos es a la vez liturgia (funcionamiento) que capta los conceptos (los logos) para transmitirlos a los otros. Por eso en la lengua helénica, logos significa pensamiento, dicho y palabra, es decir, pensamiento hablado o dicho en palabra con la voz propia del hombre. 

Los conceptos o compresiones tienen la liturgia o funcionamiento del enlace como luz común. Tienen un carácter interpersonal. Contienen la κοινωνία (kinonía conexión, comunión y unión) concienciada y en potencia -ya que es un enlace/vínculo ontológico- y empujan hacia una κοινωνία kinonía real, concienciada y operativa. A la medida que los hombres se hacen más lógicos, progresan a una κοινωνία kinonía comunión concienciada. Dentro de la identidad esjatológica de los logos de todos, en la plenitud de los logos de las realidades, será contenida también la transmisión entre todos el significado o entendimiento completo, en aquel que contiene todos los conceptos y significados se realizará la κοινωνία kinonía de todo en Cristo, el Logos increado, o el inexplicable significado y concepto de todos y todo. Así la aparición o manifestación de la sinfonía completa será constituida, porque el significado y concepto será a la vez comprensible y eternamente incomprensible e inagotable. Las bocas que se besan durante la Divina Liturgia con lo de unirse entre ellas, presentan el logos de todos hecho uno, y este logos a la vez contiene en su interior los logos de todos. Los fieles son expresados a la vez como uno y como muchos. Con este logos uno, en el cual se encuentran los logos de todos, con este sentido y significado en el cual se manifiestan enérgicamente los conceptos o significados de todos, los fieles como seres o existencias hablantes y lógicas, muestran que crecen en común dentro del primero, único y supremo Logos personal e increado. Y esto constituye la unidad no sólo en la verdad sino también en la agapi.

 

Capítulo 18. Qué significa el divino Símbolo de Fe

De nuevo, la confesión del divino Símbolo de Fe, que se hace de todos, indica por adelantado la efjaristía mística que haremos en la otra vida, para los logos admirables y los tropos (métodos, formas, modos) de la sapientísima Providencia de Dios para nosotros 61. Con esta Efjaristía los dignos se presentan a sí mismos agradeciendo por la divina donación y beneficencia. Y fuera de esto no tienen nada más que contra-ofertar para cada uno de los infinitos bienes que han recibido.

61 Análisis por Dimitri Staniloae: 61. De la explicación esjatológica del símbolo de la fe que es recitado por todos, debemos retener tres cosas. Primero la inexpresable gratitud del siglo futuro que será referida a los logos y los tropos (métodos, modos o maneras) paradójicos de la divina Providencia, por los que nos hemos salvado. Segundo, es que esta efjaristía con la que los justos estarán mostrando su agradecimiento por las beneficencias que se les han sido concedidas, será la única cosa que estarán ofreciendo a Dios como intercambio de los bienes que se les dará. Y tercero, es que los bienes que recibirán serán infinitos. 

Aquí san Máximo hace su habitual discernimiento entre los logos y los tropos (formas, modos o maneras) entre la inmutable base ontológica y las distintas formas por las que pasa esta base o las facultades que tiene para utilizar. (P. Sherwood. The Earlier Ambigua of St. Maxime the Confessor σ. 155 -166).

San Máximo manifiesta que son paradójicos tanto los logos, como los tropos modos, con los que el Dios nos habrá salvado. Podríamos decir en este caso que, los logos que se encuentran en la base de nuestra sotiría (redención, sanación y salvación) son las realidades o las motivaciones por las que el Dios se conduce para salvarnos. La principal realidad entre estas es el Hijo de Dios encarnado y la principal de estas motivaciones es la agapi (amor incondicional) hacia nosotros, que somos creaciones insignificantes. Dentro de esta realidad y de esta agapi incondicional existe un logos, un logos muy alto. Exactamente como es tan alto, trasciende nuestros logos, el noema concepto y significado por el cual nosotros comprendemos una persona y la agapi. Los nuevos y paradójicos tropos modos (formas, o maneras) de aplicación de este logos es la muerte y la resurrección de Cristo por nosotros. Entendemos que estos tropos modos no se alejan del logos de su agapi por la que se entienden. Pero estos tropos modos trascienden nuestra concepción y comprensión como una aplicación superior de su agapi. 

Con la confesión del Símbolo de Fe dentro de estos incomprensibles logos y tropos modos, expresamos de la manera más válida nuestra gratitud por la grandeza de la fuerza y la agapi (amor incondicional) de Dios, que trasciende toda fuerza y agapi. Y esta gratitud es lo mejor que podemos ofrecer a Dios como intercambio por sus beneficencias. Se ve que esta gratitud correspondiente a las beneficencias de Dios, sin embargo, no es un estado claro pasivo o pasional, sino una respuesta enérgica a estas y de alguna manera a la medida de estas. Porque la psique que es agradecida cree según la medida de las beneficencias que ha recibido y de la agapi de Dios que se apocaliptan-revelan siempre mayores. Cree a la medida de estas, confesándolas siempre según la apocálipsis-revelación de estas, y respondiendo por esto con la correspondiente comprensión y agapi. En última instancia la esencia de los regalos de Dios, aquello que nos lleva a mayor felicidad, la inefable e inexplicable felicidad, es la agapi (amor incondicional, energía increada) de Dios. Pero respondemos a esta agapi con nuestra agapi, que es el reflejo de su agapi en nosotros y que se muestra dentro de la comprensión de la  grandeza de su agapi para nosotros.

La confesión eterna del Símbolo de la Fe será la prueba de la eterna y cada vez más profunda comprensión de todas las obras de Dios a favor nuestro, la prueba de nuestra apropiación o familiarización de su agapi (amor incondicional y desinteresada) y de la comprensión de su grandeza, será la demostración de nuestra agapi como respuesta a su agapi, la demostración que su agapi (amor incondicional) hacia nosotros no ha quedado sin resultado.

Por supuesto que entenderemos siempre en otros grados las obras que confesamos en el Símbolo de Fe o Credo. El símbolo que confesamos indicará siempre nuevas perspectivas luminosas no accesibles ni perceptibles por la fantasía antes de que sean conocidas. Así estaremos expresando las exaltaciones de nuestra agapi-amor incondicional hacia el Dios que antes no habíamos imaginado. Los infinitos bienes divinos de la vida futura, expresados mediante el Símbolo de Fe, estarán dando en nuestra comprensión y en nuestra gratitud erótica una inmensidad aumentada continuamente hacia el infinito y una especie de vivencia o experiencia de la inmensidad de estos en cada grado, por supuesto que no gracias a nuestra naturaleza-fisis limitada, sino gracias a la capacidad de estos en abrirse hacia el infinito y que reflejen lo infinito.

 

Capítulo 19. Qué significa la doxología a Dios con el Trisagio Himno

Ahora bien, la triple exclamación de “Santo, Santo, Santo” que contiene la divina himnología, de parte de todo el pueblo fiel, indica nuestra unidad e igualdad con las fuerzas incorpóreas y noerás (espirituales), que se revelará al futuro. Con esta exclamación, en sinfonía con las fuerzas de arriba a causa de la identidad estable sobre el perpetuo movimiento alrededor de Dios, la naturaleza humana aprenderá a cantar, a alabar y a santificar con tres exclamaciones santificadoras la deidad Una con tres Hipostasis (bases substanciales)62.

62 Análisis por Dimitri Staniloae: 62. La interpretación esjatológica de Himno Tríadico de la santidad de Dios, que ofrece todo el pueblo, anuncia la futura apocálipsis-revelación de su unidad e igualdad en valor con las dinamis fuerzas incorpóreas e inteligibles. Esta unidad e igualdad será manifestada dentro de la identidad del eterno movimiento inmutable alrededor de Dios, en el cual los hombres estarán alabando en común con los ángeles la santidad de la deidad Una con tres Hipostasis.

El movimiento eterno alrededor de Dios indica la vida de los ángeles y de los justos que consiste en el hecho de que no cesan de contemplar y amar la divina inmensidad; y la inmovilidad indica la permanencia sin caída, dentro de esta visión, expectación y agapi de Dios. En cambio, la metábole o cambio de sentido significa la caída de alguien del logos de su naturaleza, el inmutable movimiento alrededor de Dios es el movimiento acorde con la naturaleza-fisis que perfecciona la naturaleza. Porque es un desarrollo de las facultades positivas de la fisis-naturaleza. Es esto que san Gregorio de Nicea y después de él, san Máximo llaman «posición/parada en movimiento y movimiento estable στάση κινούμενη καὶ κίνηση σταθερή» (P. Sherwood, idem pág. 194).

 

Capítulo 20. De quién es símbolo la santa oración del “Páter o Padre nuestro”

La santísima y venerable imploración del gran y bienaventurado Dios y Padre constituye el símbolo de la adopción, que es hipostasiada y vive y nos será concedida como regalo, donación y carisma del Espíritu Santo. De acuerdo con esta, será vencida y ocultada toda cualidad humana con la venida de la χάρις jaris (gracia, energía increada) y todos los Santos se convertirán y se harán hijos de Dios, los que desde aquí han adornado con las virtudes el sí mismo brillantemente y honradamente con la divina belleza de la bondad63.

63 Análisis por Dimitri Staniloae: 63. Hablando sobre nuestro estado esjatológico de la adopción, que se pre-iconiza o prefigura con el nombramiento de Dios como padre, san Máximo la califica como enhipostasiada o fundamentada y arraigada en la verdadera existencia, sin embargo, la llama adopción por la χάρις jaris (gracia, energía increada) o como donación del Espíritu Santo. Es decir, utiliza por una parte términos semejantes a aquellos que indican el tropo (modo, manera, forma) que existe la naturaleza humana en la hipóstasis del divino Logos, y por otra parte, términos que indican nuestra unidad por la jaris y no por hipostasis con el Dios. Quizás, quiere decir que en la vida futura nuestra adopción de Dios por la jaris increada no estará confiada en los caprichos de nuestra voluntad cambiable, sino continua, porque será definitivamente arraigada en Dios. O posiblemente querrá decir que en la vida futura, nuestra relación no será una cualidad de nuestra naturaleza, sino que estará creciendo en nuestro interior por nuestra siembra en Cristo, el Hijo y único hijo de Dios. Con la fuerza de esta adopción, todas las cualidades características de la naturaleza humana serán derramadas por la χάρις jaris (gracia, energía increada), los hombres ya no aparecerán ni serán conocidos como hijos de hombres, sino como hijos de Dios que tendrán todas las cualidades o atributos de Dios. Pero en este estado llegarán únicamente los que desde aquí con sus virtudes han comenzado a manifestar el fulgor de la belleza y de la bondad divina. La bondad es bella, según los Santos Padres. La bondad es belleza divina, porque es belleza espiritual. La belleza irradia espiritualmente, no sólo como diania (mente, intelecto) teorética intelectual y contemplativa, sino también como una fuerza de energía radiante de la organización armoniosa y feliz de la realidad. La bondad constante se manifiesta a través de las virtudes, y las virtudes son la imagen humana de la bondad o de la belleza divina (Hacia Thalasio 22, P. G. 91, 321 B).

 

Capítulo 21. Qué significa el final de los himnos en el culto “Un Santo, un Señor…”, etcétera.

Con la confesión que se hace de todo el pueblo al final del culto místico con lo de “Un Santo…” y etcétera, manifiesta la concentración y la unidad oculta o mística por encima de cada loyismós, pensamiento, concepto y significado de las cosas que se han celebrado de modo místico y sabio con la dinami fuerza y energía increada de Dios, hacia lo uno de la sencillez divina, en la incorruptible eternidad de las cosas inteligibles y comprensibles. Allí viendo la luz increada de la indecible y multi-hablada doxa-gloria, reciben también ellos junto con las fuerzas celestes la bienaventurada y dichosa lucidez y pureza64.

64 Análisis por Dimitri Staniloae: 64. La futura concentración y unidad en el fondo oculto de la divina sencillez, más allá del logos y del nus, es indicado por el himno “Un Santo”, que es salmodiado por todo el pueblo. Porque los fieles mirando dentro del futuro siglo junto con las potencias celestes, la luz increada de la inefable e invisible doxa-gloria, contra-reflejarán también de la lucidez de esta luz (increada), que irradia dentro de todos como la misma santidad. Porque en el fondo será procedido por lo mismo Santo, de la misma fuente inagotable de la Santidad. Si en el capítulo anterior se había identificado la bondad con la belleza, ahora se identifica con la luz (increada). Lo que es puro dispersa e irradia la luz increada que es la forma con la que se aparece y se manifiesta la lucidez y la pureza.

 

Y después, el propósito final de todos se hace la transmisión del misterio, que transforma sobre sí mismo y muestra a los que comulgan dignamente, semejantes según la χάρις jaris (gracia increada) y la participación con aquel que es de por sí solo bondadoso, sin ser privados de nada de él, a la medida de lo posible que pueden llegar y recibir los hombres. De manera que también ellos puedan alcanzar a ser y llamarse no de su naturaleza sino por la χάρις jaris (gracia, energía increada) dioses, a causa de lo completo de Dios que los ha llenado enteros y ningún punto ha dejado vacío por Su presencia65.

65 Análisis por Dimitri Staniloae: 65. Después del himno “Un Santo” sigue la comunión de los Inmaculados Misterios. Los Misterios a los que comulgan les hacen dignos, semejantes con Estos (con el inmaculado Cuerpo y Sangre de Cristo) y por la jaris increada y la participación semejantes con el Bien, que se manifiesta con los Misterios y que son la causa de todo. Comulgando con Su Cuerpo llegan, a la medida de lo posible, en mayor semejanza con el Dios y pueden también ellos llamarse dioses, según la voluntad de Dios y la jaris increada. Esto porque el Dios entero les llena completamente, de manera que ya no queda ningún vacío en sus interiores por la presencia de Dios. De esto se confirma la confesión “Un Santo”. Todos se convierten y se hacen “Uno con Cristo” o “Un Santo”, sin que cese o deje cada uno vivir personalmente esta unidad, así como en el logos que se anuncia de todos está presente el logos de cada uno. Pero de nuevo el logos de todos es distinto del logos que se anuncia de cada uno. El Cristo está entero en el interior de cada uno y está entero dentro en la totalidad de todos, si se abren con la fe y con la agapi completamente en el Cristo íntegro. Pero reciben y aman sólo una parte de Él, si se abren solamente en esta parte Suya y en esta parte solo de sí mismos. Por esta razón, todos los que quieren comulgar a Cristo íntegro, deben estar íntegros a confesar a Cristo íntegro.

 

Capítulo 22. Cómo y de qué manera también la psique durante la Divina Liturgia se deifica y se perfecciona en cada uno por separado.

Venid, pues, pasando de las mismas cosas progresivamente y en orden, vamos a reflexionar igual sobre las cosas relativas con la psique que busca la gnosis-conocimiento espiritual. Y siguiendo al logos, subamos poco a poco juntos, a la medida que podamos, con devoción a la perspectiva más alta, para examinar y percibir cómo los cánones divinos de la santa Iglesia conducen la psique a la perfección con su gnosis auténtica, psicoterapéutica, sanadora y benefactora. No impidamos, si queréis, a nuestro nus que quiere y anhela66.

66 Análisis por Dimitri Staniloae: 66. Una vez que haya explicado los puntos concretos de la divina Liturgia, conduciéndolos en cada fiel y después en todo el mundo, san Máximo ahora explica estos puntos comparándolos especialmente con la psique. Mostrará cómo la psique se elevará gradualmente durante el proceso de la Divina Liturgia a una zeoría contemplación espiritual más alta con la piedad y devoción o más bien en su perfeccionamiento con la gnosis (conocimiento espiritual) verdadera y la práctica, en función del anhelo y la voluntad del nus y con la ayuda de Dios.

 

Capítulo 23. La primera entrada de la santa asamblea es el símbolo de las virtudes psíquicas.

Por tanto, tú que te has hecho auténtico de la bienaventurada y dichosa sabiduría, amante de Cristo, estate con el nus vigilante y atento durante la primera entrada de la santa asamblea y del alejamiento del engaño externo y de la perturbación de la materia, según con lo que se ha escrito: “Mujeres que vienen de ver, tened cuidado” (Is 27,11). Quiero decir del engaño de las figuras y formas que provoca la observación de las cosas sensibles. Porque no es verdadero llamar a esta visión zeoría contemplación espiritual, tal y como dicen los ásofos (no sabios) de los helenos que los llaman sabios; (por supuesto que nosotros no vamos a llamar sabios a los que no pudieron o no quisieron comprender a Dios por sus creaciones); por tanto, no diremos zeoría contemplación espiritual la aparición o manifestación de las cosas sensibles, que encima de esto se ha montado una guerra interminable entre ellas y provoca en todo la destrucción de una con la otra, y se destruyen entre sí. Sólo tienen un atributo estable, que son inestables y nunca pueden estar de acuerdo entre sí, mantenidos en un estado imperturbable, sereno y sin guerra.

La psique viene a esta visión u observación e inmediatamente se va de esta, e igual que en la Iglesia y palacio de paz inviolable, acude a la zeoría contemplación natural, la pacífica y libre de toda agitación o perturbación que la ejerce con el logos y es conducida a ella por el Logos increado, el grande y verdadero Dios nuestro y sumo sacerdote67. Allí es enseñada sobre los logos de los seres; la psique como símbolos suyos para estos tiene las lecturas divinas que son leídas, y el admirable y gran misterio de la divina Providencia que es manifestado en la ley y en los profetas. Y para cada uno de estos de nuevo recibe de Dios la buena enseñanza para beneficio de estos, con la ayuda de las divinas dinamis potencias, que dialogan con ella espiritualmente, recibiendo las indicaciones que regalan la paz junto con el encanto conservador y tonificante, el divino y ardiente anhelo de Dios, mientras resuenan en ella místicamente los divinos himnos68.

67, 68 Análisis por Dimitri Staniloae:

  1. La entrada de los fieles a la Iglesia junto con el obispo, significa el abandono de las imágenes-iconas sensibles de las cosas y la introducción en la en Espíritu zeoría natural espiritual junto con el Logos y bajo Su conducción. Las cosas son superficiales en una guerra interminable y se descomponen una por la otra. En estas nada es estable. Dentro de estas cosas encontramos sus logos y sus enlaces estables y a la vez el principio de estas en el divino Logos increado. Los logos humanos se hacen más claros y puros para las conciencias humanas en el transcurso del desarrollo de la limitación de su destino sensible, pero no cambian ni desaparecen. Y los logos de las esencias de las cosas no cambian ni desaparecen junto con la metábole o cambio y junto con la desaparición de sus imágenes sensibles. Permanecen como estructuras y conceptos continuos del mundo-cosmos. Pero corresponden, se mantienen y se desarrollan en el conjunto de los divinos logos, y en última estancia, dentro del divino Logos personal e increado. Su vida de tal forma aviene a la zeoría contemplación natural. El que entra en esta, entra tal y como entra en la Iglesia, como en un puerto sereno, protegido de la tormenta y de la guerra, y que allí dentro los componentes del total no destruyen el uno al otro.
  2. Con las santas lecturas, la psique conoce, igual que con los santos Símbolos, los logos de las cosas y el gran misterio de la divina Providencia, que se manifestó en las leyes y en los profetas. Después recibe una tras otra las cualidades de la paz divina a través de las santas Dinamis Potencias que mantienen con la psique diálogo de forma espiritual, y a la vez siente la ardiente atracción y anhelo de Dios, que da a la psique la dinami (fuerza y energía) y la contiene con la alegría que es expresada en los himnos divinos. Estos acontecimientos no sólo tienen carácter intelectual, sino que colman la psique con alegría, porque ella vive algo así como momentos de un diálogo, que el Dios mismo mantiene con ella a través de los ángeles.

 

Después de varias lecturas, la psique viene y se concentra en una y única cima que capta en unidad todos estos logos. Me refiero al santo Evangelio, donde todos los logos de la divina Providencia y los logos de los seres existen desde el principio en unidad con una sola fuerza de contención o sostenibilidad69.  Después en los filoteos o amigos de Dios se hace la concesión de ver al mismo Logos increado y Dios, por supuesto con una visión divina, llegada desde el cielo con los ojos de la psique desacobardados, tal y como quiere indicar el descenso del obispo del trono sacerdotal y separarse totalmente de esta (de la psique), como si fueran catecúmenos los loyismí que disfrutan aún del sentido (o parte sensitiva de la psique) y de la distorsión que domina en ella.

69 Análisis por Dimitri Staniloae: 69. De la zeoría de los logos dentro de la alegría y la paz, la psique se autoconcentra a una altura que encierra en su interior los logos de una forma unitaria. Esta altura encuentra su expresión en el santo Evangelio, dentro del cual preexisten todos los logos de las creaciones y de la divina Providencia. El Evangelio expresa con logos pronunciados el conjunto unitario de los divinos Logos de las creaciones y de la Providencia divina, que los conduce hacia su perfección dentro en la vida eterna. Porque tanto el Evangelio, como el conjunto de los logos de las creaciones provienen del Logos personal, divino e increado.

 

Y de aquí otra vez, una vez que haya salido fuera de las cosas sensibles, como nos deja pensar el cierre de las puertas de la santa Iglesia de Dios, pueden ver el Logos conducirla a la ciencia inmaterial, sencilla, inalterable, divina y libre de toda figura y forma de las cosas inteligibles o conceptuales70.

70Análisis por Dimitri Staniloae: 70. Inmediatamente apenas perciba el conjunto de los logos por las celebraciones y el Evangelio, la psique siente al Logos personal de Dios que desciende en ella desde el cielo igual que desciende el obispo de su trono, con una percepción y sentimiento divino de los ojos, sin miedo del nus. Igual que el obispo a los catecúmenos, este Logos aleja, expulsa los pensamientos que están unidos con los sentidos corporales y eleva así la psique a la gnosis sencilla, libre de imágenes y formas. «La νοερὰ αἴσθησις noerá észisis percepción, sentido y sentimiento espiritual del nus» por la que hablan los Padres, se ve aquí en san Máximo como una «νοερὰ αἴσθησις divina percepción o sentido espiritual», porque la diania mente/intelecto vigilante percibe con su propia percepción las divinas realidades, hacia las cuales está abierta. 

El que capta los logos de las celebraciones como conjunto unitario, como también el que capta los conceptos y significados del Evangelio como conjunto, no puede ser que no vea estos logos como logos que comienzan de un Creador o de un sujeto divino que piensa y habla. Así el nus se eleva más arriba de las relaciones con las cosas sensibles que le hacen pasar de lo uno al otro olvidando su unidad. Se ha elevado a una gnosis sencilla y unitaria, sin imágenes ni formas y de estos logos dentro al divino Logos increado. Esta elevación se señala con el cierre de las puertas de la Iglesia y la entrada de los Santos Misterios.

 

Por ella reúne sus fuerzas en sí mismo, puesto que con el abrazo espiritual une los logos inefables y los tropos (modos, formas) de la sotiría (redención, sanación y salvación) de ella, y trae el sí mismo ante al Logos que la enseña hacer con alegría su confesión por el Símbolo de Fe71.

71 Análisis por Dimitri Staniloae: 71. Según esta gnosis sencilla, la psique concentra sus dinamis en el sí mismo y el sí mismo en el divino Logos increado. Únicamente si la psique se ha unificado interiormente puede conocer al divino Logos como uno, es decir, puede conocerle verdaderamente, porque entonces no intenta captarle con múltiples logos y meditaciones, de distintos lados, sino como un conjunto y como un movimiento. Porque el hecho de que la psique viva su realidad como un todo, no significa que vive su realidad cerrada en sí misma e inamovible, sino como una realidad abierta y con toda su intensidad, con todas las dinamis fuerzas concentradas en una sola relación, relación que en su interior están contenidas todas las relaciones con las cosas y las personas del mundo. Porque la psique en esta relación vive totalmente Aquel que le siente como condición o requisito de su propia existencia y como la fuente de todas las realidades de este mundo.

Además, en el conjunto de los logos y los tropos (modos, maneras, formas) que conjunta la psique espiritualmente con el sí mismo con los abrazos antes de la recitación del Símbolo de Fe, existen no sólo los logos y los tropos de todas las personas humanas, las cosas y realidades que están reunidas mucho más en las personas, sino también el supremo Logos increado, el Logos encarnado con todos sus movimientos eróticos-amorosos, que son dirigidos hacia todos y están presentes en todos y nos hacen así unirnos también nosotros mismos dentro del abrazo. Dentro de este beso o abrazo, pues, la psique se une ya con el Logos encarnado con todos que son amados de Él y con Él, a través de todos aquellos que son sus amados. Al Símbolo de Fe que sigue, la psique expresa su gratitud por la felicidad de esta unidad a través de la agapi (amor incondicional, desinteresado y altruista).

 

Y de nuevo después de todo esto como ya tiene la dinami fuerza y energía simple e indivisa, después del aprendizaje, que ha recibido con gnosis-conocimiento los logos de las cosas y realidades sensibles e inteligibles, conduce la psique a la gnosis de la teología apocalíptica-reveladora (conocimiento increado y espiritual), y ya que lo ha trascendido todo, le concede la noesis entendimiento (o comprensión) que se acerca al angelical, a la medida que la misma psique puede llegar. La enseña con φρόνηση frónisi sensatez (lógica, cordura) tanto cuanto conocer a Dios uno, en una esencia y tres hipostasis; monada con esencia trishipostasiada, una triada de hipostasis consubstanciales; mónada en triada y triada en mónada. No otra y otra; ni otra opuesta a la otra; ni otra mediante otra; ni otra dentro de la otra. Sino la misma dentro de sí mismo y conforme con el sí mismo, en coincidencia con el sí mismo y la misma con el sí mismo. Y mónada y triada, no compuesta de partes y con unidad inconfundible y que no se distingue con división o fragmentación. Mónada según el logos o razón de su usía-esencia, es decir, de su ser, pero no de acuerdo con su composición, fusión o cualquier mezcla. Pero Triada o Trinidad según el logos o razón de este tropo (modo, forma) de su existencia e hipóstasis, pero no acorde con la división o diferenciación o cualquier otra fragmentación. Porque no se ha fragmentado o dividido la mónada en tres hipostasis, ni por propiedad existe dentro de ellas, ni surge de ellas. Ni se han compuesto las hipostasis en Mónada ni la forman con fusión de ellas. La misma es lo mismo con el sí mismo, sólo con aquel y con aquel tropo (modo manera o forma). Porque la Santa Trinidad o Triada de las hipostasis es mónada inconfundible sobre la esencia-usía y el logos sencillo. Y la santa Mónada es triada según las hipostasis y el modo de existencia. La misma es íntegra pero de distinta manera entendida esto y aquello, como se ha dicho desde esta u otra perspectiva. Es deidad una y única, indivisible e inconfundible, íntegra, invariable e inmutable. (Ver https://logosortodoxo.es/filocalia/200-capitulos-a-thalasio-sobre-la-teologia-y-la-economia-de-la-encarnacion-del-hijo-de-dios/ versículos1-3)

72 Análisis por Dimitri Staniloae: 72. Pero la psique no se deja parar ni en este grado. Porque tiene en su interior la gnosis sencilla e invisible de los logos de las cosas sensibles y concebibles y es atraída por el supremo Logos increado que la ilumina con logos hacia una inmediata gnosis de Dios. Porque el supremo Logos ayuda la psique a superar todos los logos y la da la comprensión a la misma medida que los ángeles.

Así ella conoce a Dios uno en una esencia y en triple hipóstasis. La psique se eleva a la experiencia de la unidad de Dios, a medida que siente de que Él resplandece por Sí Mismo una y única agapi y una alegría; pero la psique tiene también la experiencia de la triada de las divinas personas, porque siente que esta agapi y alegría como perfectas deben ser agapi y alegría entre tres personas. Dentro de esta, la una esencia, agapi y alegría que resplandece de Dios, la psique siente simultáneamente la mónada que sea triada; pero la triada no separada de la mónada ni la una separada de la otra, ni la una dentro de la otra o una que provenga de la otra, porque cada una por estos intercambios indicaría alguna separación entre la mónada y la triada. La psique siente la misma realidad divina que esté en el sí mismo, por ella mismo y de sí mismo mónada y triada de forma inconfundible de tener la unidad sin confusión y el discernimiento sin división. Porque la psique expresa en principio la agapi y la alegría que resplandece de Dios como una, y después como agapi y alegría en tres personas, pero a la vez conoce la agapi y esta alegría como una y también como agapi y alegría en tres personas. Porque, es cierto, que no puede existir perfecta agapi y alegría, sino sólo entre personas, pero la agapi y la alegría perfectas y eternas da a entender una unidad eterna y perfecta entre las personas divinas.

La psique conoce a Dios como mónada de acuerdo con el logos (causa) de su existencia o de acuerdo con el logos (causa) del hecho que es Dios según el logos de su perfecta agapi y alegría que él resplandece o irradia. Pero no como mónada que provine de la composición o de la estructuración o de alguna confusión; en este tipo de casos no existirán ya en el Dios perfecta agapi y alegría. Conoce a Dios como triada de acuerdo con el logos del tropo (modo, forma o manera) de existencia e hipóstasis, es decir, de acuerdo con el logos del tropo (modo, forma o manera), sobre el cual se ha realizado esta agapi y alegría, pero sin alguna división o alguna separación. Esto significa que la psique expresa la realidad de una única presencia, agapi y alegría, por el hecho de que esta presencia se manifiesta o se revela como una única realidad totalmente en orden distinto de todo lo que es la agapi creada. Pero el tropo (modo, manera, forma) de esta realidad concreta de esta presencia de agapi y alegría derramada, contiene también la eterna y perfecta unidad de las tres personas. 

La mónada conforme la vive la psique que se ha elevado a este grado, a la unidad de la presencia, de la agapi y de la alegría que trasciende toda presencia, agapi y alegría creada, no está dividida según las hipostasis sino en una única presencia, agapi y alegría en tres. Las tres hipostasis no tienen unidad de presencia, agapi y alegría por una relación; es más, esta unidad incluso no es configurada de una composición o concentración o de una recíproca complementación entre sí.

La una y única realidad es la mónada y la triada, pero de distinta perspectiva u opción. La triada de las hipostasis es mónada no confundida, ni mezclada, gracias a la una naturaleza y gracias al sencillo logos de la naturaleza. Y la mónada es triada gracias a las hipostasis y al tropo modo de existir. Es toda la mónada por naturaleza y toda la triada según las tres hipostasis, resplandeciendo de sí mismo de una manera única el rayo de una luz (increada) con esplendor tríadico. Es fulgor sobre la psique de la luz (increada) de una sola presencia, con la agapi y la alegría que ella resplandece e irradia, y esto porque el Dios no es uni-personal sino tri-personal.  

 

Por esto también la psique con el mismo honor y valor que los ángeles, una vez que haya recibido los logos suprailuminados de la deidad, también accesibles a las creaciones, y una vez que ha aprendido de acuerdo con ellos a alabar o psalmodiar en hisijía, (silencio y sosiego), tríadicamente la una deidad, fue conducida a la adopción regalada, con la dinami fuerza y energía de la semejanza que la sella. A causa de ella después de las oraciones, tomando a Dios Padre por la jaris (gracia, energía increada), místico y solo, se alineará al uno de su misticidad, desprendiéndose y marchándose de todas las cosas73. Y las vivirá tanto, más bien conocerá tanto las cosas divinas a la medida que ya no querrá vivir para sí mismo, ni podrá ser reconocida a sí mismo de sus propias cosas o de algún otro, sino solamente de Dios íntegro, que la ha tomado íntegra, como es debido a Dios, todo el sí mismo sin alteración o metábole que puso en ella íntegra y la deificó totalmente entera74, de manera que sea, como dice el gran santo Dionisio Areopagita, imagen-icona de la invisible luz increada, espejo verdadero, puro, limpio sin marca que recibe toda –si se permite que lo diga- la belleza del prototipo bondadoso, que luce en su interior divinamente y constantemente, en la posición que está, la bondad de la hisijía (silencio y sosiego) de las profundidades inaccesibles (sancta sanctorum)75.

(73, 74, 75) Análisis por Dimitri Staniloae:

  1. La psique mientras se encuentra bajo el resplandecimiento de esta presencia única y tríadica, y mientras junto con los ángeles va recibiendo los rayos inmediatos de la deidad, en una esencia y en triple hipostasis, canta y alaba incesantemente de un modo tríadico la una deidad. Así conducida por la gran semejanza que tiene con el Dios hacia la adopción por la jaris (gracia, energía increada), conoce a Dios como el único inefable o indescriptible Padre por la jaris y se dirige hacia él como a Padre con la oración. La agapi (amor incondicional, energía increada) que se manifiesta de parte de Dios, enciende su agapi (amor desinteresado humano) y así abandonando todas las cosas se va hacia el Dios. Por eso la psique se eleva hacia la unidad de la relación con el Dios, siempre y cuando haya salido de todo.
  2. Así (la psique) conectada eróticamente con el Dios, se mantiene tan fuertemente de la gnosis viva de todas las cosas y realidades que avienen a Dios, que ya no quiere pertenecer para nada en sí mismo, ni ser conocida de sí mismo, ni ser reconocida de cualquier otra cosa, quiere permanecer íntegra sólo a Dios, que la ha recibido y se ha instalado entero, sin pazos, dentro en toda la psique y la ha deificado entera. Es el misterio del eros (amor ardiente); el que ama ya no quiere pertenecer en sí mismo, ya no le importa lo que piensan los demás sobre él o lo que conoce algún otro sobre él o ser reconocido por algún otro; se entrega exclusivamente entero al amado. Así la psique se entrega totalmente a Dios, porque el Dios se ha entregado entero en ella, no a causa de un pazos-pasión que presentaría en Él alguna necesidad de ser plena y, por consecuencia, una tendencia egoísta, sino en el nombre de una agapi con la más pura valentía. Esta agapi valiente llena también la psique con las cualidades o atributos de Dios, es decir, la deifica. El éxtasis de aquel que ama verdaderamente, no significa sólo un olvido de todo lo demás, sino también el olvido de sí mismo.
  3. San Máximo explicó la situación o estado de aquel que se ha deificado o logrado la zéosis (unidad con el Dios por la energía increada jaris), de acuerdo con san Dionisio el Areopagita. Esta situación es la imagen-icona y la apocalipsis-revelación, develación de la invisible luz increada, un espejo limpio, perfectamente diáfano y sin mancha, que recibe en su interior la belleza del bondadoso prototipo, un espejo que hace brillar en su interior de modo divino y constante la bondad de la hisijía (silencio divino y sosiego) que está escondida en las impenetrables profundidades.

El hombre es desde el principio la imagen-icona del invisible Dios increado y el espejo que refleja su bondad. Esto es la naturaleza del hombre. Pero por la zéosis se hace una icona-imagen auténtica de la luz increada constante de Dios y un espejo que con trasparencia aumentada al máximo de la inmensa bondad divina. La zéosis realiza al máximo las facultades de la naturaleza humana. El mismo hombre es ejemplo de su capacidad para la revelación, manifestación visible de la invisible luz increada con su composición espiritual y somática (corporal). El espíritu como luz invisible se hace manifestado-revelado a través del cuerpo que es la imagen-icona visible de esta luz.

Si es así, el espíritu, cuando sea deificado o glorificado, cuando se haya hecho luz aumentada inexpresablemente y totalmente limpia, este también tiene en el cuerpo una imagen-icona y un espejo. El carácter subjetivo o personal del espíritu, con su infinita dinámica orientada hacia la infinita gnosis increada de la realidad suprema y hacia la familiarización o apropiación de la infinita bondad, como imagen del invisible Dios increado, es reflejado de forma paradójica en la región visible del cuerpo. Así el hombre es un invisible dentro en lo visible, un infinito dentro del finito o limitado, una existencia sin dimensiones dentro en lo dimensional. Pero el sujeto humano con su dinámica ilimitada hacia la infinita verdad increada y hacia al infinito bien, o por decirlo mejor, hacia la unidad con el sujeto de la infinita verdad increada y el infinito bien, es fortalecido como sujeto a la medida que se va uniendo con el sujeto divino y es colmado de la inmensidad de aquel, y se hace así icona-imagen y espejo que deja todo y mucho más, son visibles las invisibles e inaccesibles dimensiones espirituales del sujeto divino. Pero, para esto el hombre entero no se hace sólo un infinito dentro de lo finito o limitado, sino también un infinito y divino por la jaris (gracia, energía increada) en lo finito y en lo humano, se hace existencia teándrica-divino-humana, entrada en las dimensiones invisibles, inaccesibles y abismales de la deidad increada.

 

Capítulo 24. De los misterios que se celebran durante la santa asamblea, cuáles de estos misterios opera y termina la jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo entre los fieles que se reúnen con fe.

Creía, pues, el bienaventurado yérontas (se refiere a san Dionisio el Areopagita), y no paraba de instar a cada Cristiano, de que debe pasar su tiempo en la santa Iglesia de Dios y no falte nunca de la santa sinaxis-asamblea (o Divina Liturgia) que se hace dentro de ella. Porque dentro en ella permanecen los santos ángeles, que apuntan a los que entran cada vez, los presentan a Dios y hacen sus súplicas para ellos. Incluso está también la invisible jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo, por supuesto que está siempre presente pero de tropo (modo, forma y manera) especial a la hora de la santa sinaxis-asamblea, que a cada uno de los presentes, le transforma y le metamorfosea renovándole verdaderamente hacia un estado más divino, según el sí mismo, y le conduce a lo que simbolizan los misterios que se están celebrando. Aunque aquel no siente –si por casualidad pertenece a los niños sobre la fe hacia Cristo- y aunque no puede observar al fondo de las cosas que se celebran, aunque no percibe ni siente que la jaris, la que indica a cada uno los símbolos de la sotiría, opera en su interior con una fila y orden que camina de las cosas de mañana hacia el final de todo76.

Durante la primera entrada se declara la expulsión de la increencia/infidelidad y el aumento de la fe, la disminución de la maldad y el progreso de la virtud, la desaparición de la ignorancia y la adición de la gnosis-conocimiento espiritual. Al escuchar los divinos logos se manifiestan los hábitos o virtudes permanentes e inamovibles y las disposiciones de la fe, de la virtud y de la gnosis, que hemos dicho, mientras que con los himnos divinos que siguen, se ve el consentimiento voluntarioso de la psique hacia las virtudes, y la dulzura espiritual y el agrado que prueba de estas.

Después de la lectura del santo Evangelio se ve y se declara el fin de la actitud y conducta terrenal, como si fuera el fin del mundo sensible.

Con el cierre de las puertas se indica la transición deseada y el traspaso de la psique de este mundo corruptible al inteligible y espiritual. Cerrando los sentidos como si fueran puertas, los purga, los limpia y los purifica de los ídolos del pecado.

Con la entrada de los santos misterios, se indica y se declara la nueva enseñanza y gnosis más perfecta y más espiritual, en relación con la economía de Dios para nuestro favor y beneficio.

Con el divino abrazo, la identidad de todos con todos y primero de cada uno consigo mismo y con el Dios, identidad asegurada con concordia, unanimidad y agapi.

Con la confesión del Símbolo de Fe, es nuestra gratitud adecuada para los inesperados tropos-modos (maneras, formas) de nuestra sotiría salvación

Con el himno Trisagio, se indica nuestra unidad y equivalencia con los santos ángeles y la incesante melodía armónica de la doxología de Dios.

Con la oración con la que nos hacemos dignos a llamar Padre a Dios, tenemos la auténtica adopción por la jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo.

Con el himno “Un Santo” y el resto, tenemos la χάρις jaris (gracia, energía increada) y la familiaridad que nos unifica con el Dios.

Con la santa comunión de los inmaculados y vivificantes misterios, tenemos la facultad de ser realizada la unidad e identidad con aquel según participación por semejanza, y a causa de esta, el hombre se hace digno de convertirse en dios hombre.

Porque cuantas donaciones del Espíritu Santo creemos que hemos recibido aquí por la jaris (gracia, energía increada) que concede la fe, creemos que las recibiremos verdaderamente en la vida futura, en su propia hipóstasis real, porque hemos guardado los mandamientos según nuestra fuerza, de acuerdo con la firme esperanza de nuestra fe y la promesa firme e irrefutable de Aquel que nos lo ha prometido. Y nos encontraremos por la jaris de la fe a la jaris de la forma; es decir, nuestro Dios y Salvador Jesús Cristo nos metamorfoseará según el sí mismo, una vez que haya quitado de nosotros las cualidades de la corrupción y regalado los iníciales  misterios que fueron revelados e indicados con los símbolos sensibles de aquí.

76 Análisis por Dimitri Staniloae: 76. La presencia dentro de la Iglesia, sobre todo a la hora de los santos oficios, es beneficiosa incluso para aquellos que no sienten que son transformados en esto que se señala o se designa con cada grado de los misterios que se celebran en la Iglesia. Es beneficiosa por razones objetivas. En la Iglesia están también presentes los ángeles que apuntan a los que vienen en la Iglesia y oran por ellos. Es decir, aquellos que vienen a la Iglesia, cerca de Dios, vienen también cerca de los ángeles o en comunión en oración con ellos. Con esto son inscritos en la memoria de los ángeles o de alguna manera, dentro del mismo ser de los ángeles. La presencia en la Iglesia es aún beneficiosa por la χάρις jaris (gracia, energía increada) que está presente en la Iglesia, sobre todo durante la hora de la Divina Liturgia, y la cual, con todos los símbolos que se celebran u ofician en la Iglesia, conduce gradualmente a cada uno, según su estado, hacia estados o situaciones que son indicadas de las praxis más altas y de las palabras o logos de la Divina Liturgia.  

 

Y san Máximo indica una vez más, en recapitulación, la fila de los grados, a los que es elevada la psique durante el proceso o trayecto de la Divina Liturgia.

 

Recapitulación

Para la memorización fácil, si os parece bien, con una breve retrospección a la esencia de las cosas que hemos dicho, vamos a recapitularlas de esta manera. Tal y como se ha dicho, la santa Iglesia es tipo e imagen, primero de Dios. Porque, igual que Él tiene la unidad inconfundible en relación con las distintas esencias de los seres, que realiza con su infinita sabiduría y fuerza increada, la une de su extremo o de un punto con el sí mismo como creador, así también la Iglesia conecta y une a los fieles entre sí con la fe en una unidad con la una jaris (gracia energía increada) y una llamada; y a los prácticos y virtuosos con la identidad de una opinión, a los que se han entregado a la zeoría contemplación espiritual y a la gnosis-conocimiento espiritual, y cerca de estas también con la concordia inquebrantable y sin fisuras77.

77 Análisis por Dimitri Staniloae: 77. Para facilitar el movimiento en la memoria, san Máximo, recapitula las explicaciones anteriores esjatológicas y espirituales. Pero trae resumidas nuevas verificaciones a lo concerniente de la importancia de los momentos litúrgicos para cada uno de los tres grados de la vida espiritual de los miembros de la Iglesia. Aunque con las explicaciones anteriores san Máximo en general quiso ayudar el ascenso espiritual de los miembros de la Iglesia, con las verificaciones del capítulo 24, quiso ayudar la subida espiritual particularmente de cada grado especial. Ahora indica que la escalera litúrgica tiene en cada uno de estos momentos tres grados superpuestos, correspondientes al grado espiritual de los fieles. La Iglesia y la Liturgia proporcionan así una contribución sustancial en el progreso espiritual de los fieles. El misticismo de san Máximo se manifiesta así como misticismo eclesiástico y litúrgico, (es decir, cómo alcanzar la zéosis).

La «Mistagogía Μυσταγωγία» se puede considerar como una enseñanza sistemática sobre el misticismo (es decir, cómo alcanzar la zéosis), en la que la Iglesia y la Liturgia mantienen una parte muy importante. Es una enseñanza donde se ha expuesto sistemáticamente toda la zeoría (o saber teorético y contemplación espiritual) y ascético de san Máximo, como zeoría de progreso de los fieles «en Dios», dentro del marco del destino general o global del mundo, incluso, aunque la exposición de las verdades es muy condensada. Así, repitiendo la comparación entre el Dios que conecta y une todas las cosas en su interior como creador y por eso las conecta y las une entre sí, y entre la Iglesia que realiza la misma obra para sus miembros, san Máximo ahora define que entre los miembros de la Iglesia existen tres grados: los fieles, los prácticos y los zeoríticos (contemplativos espiritualmente).

La Iglesia conecta y une a los fieles por la jaris (gracia, energía increada), une los prácticos con las virtudes dentro de la identidad de la voluntad y finalmente une a los zeoríticos contemplativos y gnósticos en la unidad de la una indivisible gnosis (increada), (Es decir, gnosis por la visión, expectación, y unión de la luz increada, la zéosis,).

 

Después es tipo o modelo también del mundo sensible y del inteligible o concebible; símbolo del mundo inteligible tiene el santo altar y del sensible el templo.

Es aún imagen-icona del hombre, porque con el santo altar imita la psique y con el templo proyecta el cuerpo. Pero también de la psique cuando se comprenda de sí misma (o in su géneris), es tipo e imagen-icona, porque con el santo altar presenta la brillantez de la zeoría contemplación espiritual y con el templo la solemnidad de la praxis.

De nuevo de la santa asamblea (la Divina Liturgia) que se hace en ella, la primera entrada significa generalmente la primera presencia de nuestro Dios y especialmente el regreso de todos aquellos que a causa de su ayuda pasan de la increencia a la fe, de la maldad a la virtud y de la ignorancia a la gnosis-conocimiento espiritual.

Las lecturas que se hacen después de esta, generalmente manifiestan las voluntades de Dios, que de acuerdo con estas es necesario que todos sean instruidos y vivir. Y especialmente, la enseñanza sobre la fe y el progreso en ella de los que han creído, y la disposición permanente por la virtud de los que se dedican a la práctica, alineados con la ley de los mandamientos, cosa que los hace que permanezcan valientemente e inquebrantablemente ante las trabas del diablo, y así escapan de las energías, voluntades y operaciones contrarias, las demoníacas; los que buscan la gnosis espiritual, manifiestan el hábito o virtud de la zeoría contemplación espiritual, que según ella, reuniendo, a la medida que puedan, los logos de las cosas sensibles y de la providencia que los rige, se dirigen permanentemente hacia la verdad78.

78 Análisis por Dimitri Staniloae: 78. Dentro de la lecturas de la Divina Liturgia, san Máximo ahora ve no sólo la anunciación de las voluntades de Dios en general, sino la distinta relevancia de esta anunciación para los tres grados espirituales; los fieles están llamados a aceptar la enseñanza de la fe y progresar en ella; los prácticos a conseguir una permanencia inquebrantable en la virtud, permanecer firmemente conforme a la ley de Dios y luchar contra las tentaciones del enemigo; los zeoríticos contemplativos a adquirir la ayuda de la zeoría contemplación espiritual, por la cual reuniendo los logos espirituales de las cosas y realidades sensibles y los relativos con ellos logos de la Providencia de Dios, puedan así ser conducidos hacia la verdad.

 

Las melodías divinas de los himnos indican la divina hedoní placer, deleite, que se produce en las psiques de todos. Ellas entonadas místicamente por él, olvidan los pasados esfuerzos y cansancios de la virtud y se lanzan con ímpetu juvenil a la búsqueda rígida de los bienes divinos e incorruptibles que quedan por venir.

De nuevo el santo Evangelio simboliza generalmente el fin de esta vida y específicamente revela la desaparición del engaño antiguo de los que creyeron. Manifiesta aún la necrosis, el fin de la ley y de la conducta carnal de los que se han entregado a la praxis. A los que buscan la gnosis mística-espiritual indica la concentración y la referencia de los muchos y distintos logos al logos común de todos, porque para ellos ha terminado y finalizado la detallada zeoría contemplación natural que se extiende ampliamente en muchas79.

79 Análisis por Dimitri Staniloae: 79. La lectura Evangélica muestra a los fieles la desaparición del antiguo engaño, a los prácticos la modificación del pensamiento carnal y a los zeoríticos contemplativos la concentración y coincidencia de los múltiples y distintos logos, en el logos resumido simultáneamente con el final de la zeoría extendida y variada. Aquí vemos que la zeoría contemplación natural es, según san Máximo, cada zeoría contemplación de los logos de las cosas; tanto esta que está viendo estos logos dentro de sus variedades, como también aquella que los ve resumidos en el uno y único divino Logos increado. Pero casi siempre con la palabra “zeoría” da a entender la última, (a la zeoría del Logos increado).

 

El descenso del obispo desde el trono y el alejamiento de los catecúmenos, significa generalmente la segunda presencia del gran Dios y Salvador nuestro Jesús Cristo desde el cielo y la separación de los pecadores de los Santos, como también la recompensa justa de cada uno según su valor. Especialmente significa: para los que creyeron, la perfecta información con la potencia de la energía de la fe, que concede el Dios y Logos increado con su presencia invisible –con esta información se aleja, igual que el catecúmeno, cada loyismós pensamiento, que en cualquier punto cojea o falla todavía a la fe- y a los que se dieron a la praxis, indica la perfecta verdad que con su dinami potencia y energía se aleja de la psique todo pensamiento pecador y todo pazos; a los que buscan la gnosis, significa la ciencia que mantiene o retiene las cosas y realidades que se han hecho conocidas y que con su luz se expulsan de la psique todas las imágenes de las cosas sensibles80.

80 Análisis por Dimitri Staniloae: 80. El descenso del obispo desde el trono después de la lectura del Evangelio, significa para los fieles la confirmación de la fe con la venida invisible de Dios Logos, (del sujeto personal del supremo Logos increado), hecho que aleja y disipa todo pensamiento incierto que existe todavía en relación con la fe y que es asimilado o se parece a un catecúmeno; para los prácticos significa la perfecta apazia (sin pazos, impasibilidad), que hace desaparecer de la psique todo pensamiento atado con un pazos y no iluminado; para los zeoríticos contemplativos significa la consideración resumida de los logos de las cosas, que aleja todas las imágenes materiales de la psique.

 

En el cierre de las puertas, la entrada de los santos misterios, el divino abrazo y la recitación del símbolo de la fe, simbolizan en general la fugacidad de las cosas sensibles y la aparición de las inteligibles y espirituales, la nueva enseñanza del misterio divino en relación con nosotros, la identidad que se conseguirá de todos con todos, con nosotros mismos y con el Dios, identidad de concordia, unanimidad y agapi, finalmente la Efjaristía para los tropos modos de nuestra sotiría salvación. Especialmente revelan a los fieles, el progreso de la fe sencilla, como sostenida sobre la didajé-enseñanza e instrucción mística, unanimidad, devoción y piedad sobre los dogmas; el cierre de las puertas manifiesta lo primero, y la entrada de los santos misterios lo segundo, el abrazo lo tercero y la recitación del Símbolo de Fe lo cuarto.

Los que se han entregado a la praxis manifiestan el traspaso de la praxis sencilla a la zeoría contemplación espiritual después de sellar los sentidos y el alejamiento de estos de la carne y del mundo, con la abnegación de las energías y operaciones que provocan, y la ascensión de estos desde tropo (método, modo) al logos de los mandamientos. También la intimidad familiar hacia las fuerzas psíquicas y la fusión o unión de los mismos mandamientos según el logos de cada uno y la disposición hábil para la teologizada Efjaristía. Los que buscan zeoría contemplación espiritual, manifiestan el traspaso de la zeoría natural a la sencilla e inmediata comprensión de las cosas y realidades inteligibles. Donde ya para nada buscan con algún sentido o con cualquier otro órgano visible el divino e inexpresable logos increado. Incluso manifiestan la unidad con las dinamis de la psique y la sencillez que dentro en el nus percibe y capta unitariamente al logos (increado) de la Providencia81.

81 Análisis por Dimitri Staniloae: 81. El cierre de las puertas, la introducción de los santos misterios, el abrazo y el símbolo de fe, significan nuevas ascensiones de los miembros de la Iglesia para cada uno de los tres grados que nos hemos referido. Para los fieles estos momentos significan el paso de la sencilla fe a la enseñanza de los dogmas, a la instrucción o iniciación mística, a la unanimidad ética y a la efjaristía (acción de gracias).

Para los prácticos, estos momentos expresan el paso de las obras a la zeoría-contemplación espiritual con el cierre de los sentidos ante las cosas exteriores, de los tropos modos de los mandamientos a sus logos y a la unidad de las dinamis (fuerzas y energías) de la psique con sus logos y al hábito de la efjaristía. Es una fase, que en su profundidad se ha hecho comprendido el sentido y significado de los mandamientos y el parentesco de estos con las verdaderas estructuras de la natura-fisis humana, de tal modo que uno ahora vive la declinación o tendencia interior personal de acuerdo con los mandamientos.

Para los zeoríticos contemplativos, estos momentos litúrgicos que se han referido, significan el paso de la zeoría-contemplación natural al sencillo significado o noción de las realidades y cosas inteligibles, de tal modo que no buscan a conocer a Dios y Logos inexpresable (increado) por las concepciones, nociones, significados o por las cosas visibles. Esto es manifestado con el cierre de las puertas y con la introducción de los santos misterios. Aquí tenemos la definición de la zeoría-contemplación natural y su diferencia de la percepción inmediata de las cosas concebidas e inteligibles. A la vez, en el interior de los zeoríticos contemplativos se realiza la unidad de la psique con sus dinamis (el abrazo), la aparición de la capacidad del nus a estar captando con la sencillez de un modo unitario el Logos de la Providencia (confesión del Símbolo de Fe). Porque el nus no podría percibir y captar con sencillez al divino Logos increado o al divino Logos de la Providencia, al cual pertenece la sotiría redención, sanación y salvación, sin la concentración de las dinamis psíquicas en su fondo interior.

 

La doxología santificadora incesante del Trisagio de parte de los santos ángeles, significa en general que la equivalente al mismo tiempo convivencia, instrucción, gobierno y unanimidad en la divina doxología de las dinamis o potencias del cielo y de la tierra, que se realizará en la vida futura, ya que con la resurrección los hombres recibirán su cuerpo incorruptible, no estará ya pesado en la psique por su corrupción, ni el mismo será pesado por ella. Con su traspaso a la incorruptibilidad habrá recibido la dinami potencia y energía y la capacidad de soportar la venida de Dios. Especialmente significa la emulación teológica de los fieles con los ángeles, en la fe. Los que se han entregado a la praxis, significa la brillantez o ilustración de la vida y la dulzura de la potencia y energía de la himnología teológica, igual que los ángeles, a medida de lo posible para los seres humanos. Los que buscan y aspiran a la gnosis (increada), significa las reflexiones, igual que los ángeles, -a medida de lo posible para los hombres- sobre la deidad increada, los himnos y el movimiento permanente82.

82 Análisis por Dimitri Staniloae: 82. La explicación esjatológica del Trisagio himno como ecuación e igualdad nuestra con los ángeles, con nuestra vida y nuestra doxología, san Máximo añade ahora la explicación de esta ecuación; se debe al hecho de que nuestros cuerpos, como se encontrarán en la futura vida en situación de resurrección ya con su cambio eterno, el cuerpo no será peso para la psique, sino que la psique con su inmutabilidad se hará adecuada para percibir y captar la divina presencia. Si a las tres categorías de los miembros de la Iglesia, se aplica el Trisagio himno, significa para los fieles la emulación teológica con los ángeles respecto a la fe; para los prácticos, la igualdad con los ángeles respecto al resplandecimiento de sus vidas y el dinamismo del cantar teológico; para los zeoríticos contemplativos la gnosis, los himnos y el movimiento incesante serán igual que los ángeles.

Vemos que en todas estas cosas san Máximo une siempre las obras y la gnosis-conocimiento espiritual con el entusiasmo que se convierte en himno. El cantar amplía las dinamis fuerzas y energías prácticas y zeoríticas contemplativas de la psique, abre los horizontes de la realidad que es conocida y de aquella que se puede conocer. Y por otra parte, las facultades que se han realizado y los horizontes de la realidad que se han ampliado, producen el entusiasmo de la psique. En la alegría existen facultades energéticas y gnósticas dentro de la alegría. Y existen habilidades o facultades de alegría en la bondadosa energetidad-operatividad que desarrolla ortodoxamente y correctamente la realidad, como también alegría dentro de la realidad que se ha hecho conocida. La bondadosa y verdadera realidad es alegre.

 

La bienaventurada epíklesis-súplica, exclamación del gran Dios y Padre y la exclamación de “Un Santo…” y el resto, como también la comunión de los santos y los misterios vivificantes, manifiestan la adopción, la unidad y cohesión, la divina semejanza y la zéosis nuestra que por la bondad de nuestro Dios se extenderá después de todo esto en todos los dignos. Con esta dinami potencia y energía será el mismo Dios el todo igual en todos que se salvan. Mientras tanto, la belleza arquetípica (original) deslumbrando auto-dinámicamente dentro de ellos, que con vida de virtud y gnosis deslumbran similarmente con aquel según su propio carisma.

Fieles, virtuosos y gnósticos llamaba aquellos que entraban por primera vez en la fe, aquellos que progresaban y los perfectos; en otras palabras, los dulos-siervos o esclavos, los asalariados y los hijos, las tres órdenes de los que se salvan. Dulos-siervos o esclavos son los fieles que por temor de las amenazas realizan los mandamientos del Señor y se instruyen con buena voluntad y disposición en lo que el Señor los ha confiado. Asalariados, son los que por el anhelo de los bienes prometidos soportan con paciencia el peso y el ardor del día, (es decir, la tribulación, el sufrimiento innato, atado en el mismo yugo con esta vida a causa de la condena por pecado ancestral) y las tentaciones gracias a la virtud; incluso son los que con su propia sabia opinión cambian vida por vida, la actual por la futura. Y son hijos, aquellos que no se separan nunca de Dios, no por temor o miedo de las amenazas, ni por el anhelo de lo prometido, sino con el tropo-modo y el hábito de la tendencia de la psique con su propio juicio, voluntad y disposición hacia el bien. Es el caso de aquel hijo que escuchó el logos: “hijo mío, tú estás siempre conmigo y todo es tuyo” (Lc 15,31). Esto eventualmente lo adquirimos según nuestra posición dentro en la jaris (gracia, energía increada), pero el Dios lo tiene por naturaleza y por lógica lo creemos.

No faltemos, pues, de la santa Iglesia de Dios, ya que contiene tanta multitud de misterios para nuestra sotiría redención, sanación y salvación, según el orden de los divinos símbolos que se vivifican en ella. Con estos cada uno de nosotros, sobre todo cuando vive correctamente, le completa según su carácter de acuerdo con el prótipo o modelo de Cristo y –el resultado de la vida cristiana- conduce a la manifestación o revelación del regalo de la adopción, que fue dado por el santo Bautismo y por la jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo.

Presentémonos, pues, nosotros mismos con toda nuestra fuerza, con buen ánimo y buena voluntad, dignos de los divinos regalos y agradezcamos a Dios con nuestras obras buenas. No vivamos igual que los gentiles, que dentro de la enfermedad de su indecente deseo e ilusión no conocen a Dios. Sino, como dice el divino Apóstol: “Por tanto, destruid y mortificad todo lo que hay de terrenal en vuestros miembros del cuerpo: la lujuria, la impureza, los pazos pecadores, expulsar el hedonismo y deleites terrenales, los malos deseos que manchan al hombre y le conducen a malas praxis, y la ambición, la vanagloria y la avaricia que son idolatría; acciones por las que sobreviene la ira divina sobre los hijos rebeldes de la desobediencia y no arrepentidos por sus  maldades y en los pecados que también vosotros andabais arrastrados en vuestra vida pasada. Pero ahora dejad todo eso: la ira, el rencor, la malicia, la vileza, los insultos y las groserías de vuestra boca. No os engañéis ni os mentís unos a otros, pues os habéis despojado del hombre viejo con sus praxis malignas y maliciosas y revestidos del hombre nuevo, que se renueva sin cesar a imagen de Cristo quien le ha creado hasta adquirir el conocimiento profundo de Dios. (Col 3,5-10); y en breve aún: “despojaros de vuestra vida pasada, del hombre viejo del pecado, corrompido por las concupiscencias y codicias engañosas que encienden el pecado, este hombre viejo a causa de sus pazos y pecados se corrompe continuamente y avanza hacia la perdición”, (Ef. 4,22), “pues os habéis despojado del hombre viejo con sus praxis malignas y maliciosas” (Col. 3,9), “y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó al reinado de su realeza increada y doxa gloria luz increada” (1Tes 2,12), “con toda humildad, tolerancia y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en agapi”,(Ef 4,2), “vestíos, pues, como escogidos de Dios santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia; soportándoos y perdonándoos unos a otros, si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos”, (Col 3,12-15); y por no hablar mucho dijo: nuevo hombre, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni in-circuncisión, bárbaro ni escita, de acuerdo a la imagen de su Creador.

Con esta forma de vida podremos alcanzar al final de las promesas divinas, con la buena esperanza: “Por esta razón nosotros, desde el día en que oímos estas noticias, no cesamos de rogar a Dios y pedir por vosotros, para que seáis llenos del conocimiento de la voluntad de Dios con toda sabiduría e inteligencia espiritual, y os comportéis y andéis de una manera digna del Señor, intentando complacerle en todo, fructificando en toda obra buena y creciendo en el conocimiento-gnosis de Dios, dotados de una fortaleza a toda prueba por el poder de su doxa-gloria para así soportar todo con gozo y con paciencia; siempre con alegría, dando gracias al mismo tiempo a Dios Padre, que con su jaris-gracia energía increada nos ha hecho dignos y capaces de participar en la herencia, la que tendrán los santos, es decir, en la iluminada realeza increada de Dios. (Col. 1,9-12)83.

83 Análisis por Dimitri Staniloae: 83. Es una nueva incentiva para no ausentarnos de la Iglesia, en la que se celebran los Misterios de nuestra sotiría redención, sanación y salvación. Sólo con esto hacemos aparecer la jaris (gracia, energía increada) que hemos recibido por el Bautismo, en una vida de acuerdo con el Cristo. San Máximo no cree que sólo con la sencilla presencia en la celebración de los Misterios de la Iglesia, nos conduce a la perfección de Cristo. Pero cree que en el trayecto de los oficios que se celebran en la Iglesia, recibimos las dinamis fuerzas y energías para nuestro progreso espiritual, en el que debemos contribuir nosotros también con nuestros esfuerzos. En realidad, la misma presencia en estos oficios que se celebran en la Iglesia, cuando se hace con atención al sentido y significado de cada cosa que se realiza y se dice en el trayecto del oficio o celebración, es un esfuerzo de este tipo. Siempre existe el enlace indisoluble entre el regalo y el esfuerzo para recibirlo y sembrarlo en el interior de nuestra psique. Sólo con la conjunción de nuestros esfuerzos con nuestra coparticipación a los Misterios que se celebran en la Iglesia Ortodoxa podemos alcanzar al nuevo hombre como a imagen-icona de Dios. Resultamos en esta situación o estado sólo realizando la divina voluntad, progresando a la gnosis increada de Dios, siempre ayudados de Dios. Así solo participaremos a la herencia (clero) de los santos dentro de la luz increada. Es la luz increada de la gnosis completada y de la perfecta pureza y lucidez del corazón, que es a la vez reflejo de la más que sobrada espiritualidad divina y la pureza y lucidez perfecta en el interior de nuestro ser.   

 

La prueba evidente de esta jaris-gracia es la disposición natural de la agapi (amor incondicional y desinteresado) hacia los que compartimos juntos la misma procedencia. La obra de ella es que nos familiaricemos o intimidemos, a medida que podamos, igual que el Dios, a cualquier prójimo que nos necesita por cualquier cosa; no dejarlo descuidado y abandonado; con nuestra diligencia y buen ánimo como es debido, tenemos que mostrar en praxis nuestra disposición interior viva hacia Dios y hacia nuestro hermano. Porque la prueba de la buena disposición es la praxis u obra. Nada hace tan fácil el camino hacia la justicia, nada es tan eficaz para la zéosis –por decirlo así- y para la aproximación a Dios, cuanto la misericordia que se ofrece desde el fondo de la psique con satisfacción, simpatía y alegría para los que tienen necesidades. El Logos mostró que es Dios, este que tiene necesidad de ser beneficiado. O no es cierto que ha dicho: “De cierto, en verdad os digo, en cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40). (El Cristo, el Rey, que es el Hijo de Dios y también Hijo del hombre, a los pacientes, a los pobres y a los desnudos, a estos que los vanidosos y orgullosos menosprecian, los considera como hermanos suyos, hijos del Padre celestial y los asiste con toda Su agapi. Por eso cada ayuda que se ofrece a ellos la considera como ofrecida a él mismo).” El Dios es el que lo dijo.

Por lo tanto, mucho más, al que puede hacer el bien y lo hace, le presentará verdaderamente de que es dios por la Jaris (energía increada) y co-partícipe, porque de su propia filantropía o beneficencia asumió la ascesis y recibió la cualidad o atributo como buen imitador. Y si el pobre es Dios por condescendencia de Dios, que se hizo pobre para nosotros y recibe con agapi sobre sí mismo los pazos de cada uno y hasta el final de esta vida, según el pazos de cada uno, siempre sufre místicamente por agapi, es evidente que por lógica natural será más dios el que como imitador de Dios, sana, cura o psicoterapia, tal y como lo hace Dios, a los pazos de los otros por filantropía con su propio pazos y muestra que tiene en su interior por analogía la misma dinami fuerza y energía increada, providencial y salvífica con el Dios84.

Análisis por Dimitri Staniloae: 84. San Máximo termina su obra con un elogio dedicado a la misericordia increada y compasión de Dios y a la agapi (amor incondicional y desinteresado) hacia los hombres. Pone estas virtudes, igual que en sus otras obras, por encima de toda otra cosa. La demostración de la más brillante operación de la energía increada jaris (gracia) en nuestro interior es el sentimiento simpático y cariñoso hacia el prójimo. Con esto deseamos hacer familiar o íntimo en nosotros a aquél que necesita nuestra ayuda, igual que nosotros queríamos familiarizarnos con el Dios. Nada contribuye tan fuertemente a la justificación o salvación, a la zéosis y al acercamiento nuestro a Dios, como la compasión y misericordia que se manifiestan hacia aquellos que las necesitan. Si el Logos ha anunciado Dios a aquel que sufre (Mt 25,40), mucho más será demostrado Dios por la jaris, aquel que realiza el bien, ya que se hace intimo o se ha apropiado de la energía increada y operación benefactora de Dios. Y si el pobre es Dios por la condescendencia de Dios, que se hizo pobre para nosotros y tomó encima suyo con simpatía el dolor de cada uno hasta el fin del mundo, sufriendo místicamente, a causa de su bondad, según la medida del dolor de cada uno, (Pascal mucho más tarde dijo: Jesús estará encontrándose en agonía hasta el fin del mundo), tanto más será dios aquel que sana (terapia, psicoterapia) con imitación a Dios a los dolores de los otros, indicando así que tiene la misma fuerza y de sentimiento con el Dios, por analogía o proporción en la divina Providencia.

San Máximo pone en relieve el discernimiento entre la ejecución de una cosa con simpatía y no con pazos-pasión; el Dios puede tener simpatía pero no pazos; la simpatía es agapi desinteresada para el otro, es co-padecer junto al otro; el pazos es egoísmo, es dolor y sufrimiento para nosotros mismos.

San Máximo utiliza la verdad de la energía increada de Dios, para poner en relieve el hecho que nos puede mantener todos atados junto a Él, por la praxis de Su simpatía, de acuerdo con el dolor y sufrimiento de cada uno y con las beneficencias que proporciona a todos con Su energía increada y acción que se dirige a todos. Porque la energía increada de Dios no está encerrada en Él, sino que se dirige hacia las creaciones, a todas las creaciones. Nos familiarizamos o nos apropiamos también nosotros con esta energía increada por la simpatía y la acción del bien.

Con estas cosas últimas, la energía increada de Dios nos mantiene y nos sostiene todos atados entre nosotros. Porque no existe hombre que no pueda hacer concreta su simpatía frente a algunos hombres y no existe hombre que no sea objeto de alguna simpatía y acción de bien. Es la presencia de Dios más benefactora, secular y efectiva en el mundo-cosmos y a la vez la forma más amable del enlace universal entre los hombres. Sólo con la realización de esta simpatía, el ser humano puede conocer por la experiencia al divino Logos increado, que une a todos los logos entre sí y con Él Mismo. 

 

Entonces, ¿quién es supuestamente tan indiferente y lento, de modo que no desee la deidad increada, mientras que la adquisición de ella es tan barata, fácil y apenas sin esfuerzo? Existe para ella un lugar salvaguardado, asegurado e inviolable y un amplio pasillo para la salvación. Sin ella (la deidad), creo de verdad que ninguna virtud permanecerá intacta o ilesa para el que la ha conseguido. Es la auto-acción, que aprendiendo con ella a examinar y a reflexionar solos nuestros problemas, nos aseguramos de no sufrir injustamente de los demás algún daño. Es decir, si nos acostumbramos a auto-observarnos y auto-examinarnos sólo a nosotros mismos, entonces nunca seremos molestados por las cosas que pertenecen a los demás, como si las hubiesen conseguido. Reconoceremos únicamente un juez, sabio y justo, el Dios que juzga con sabiduría y justicia todas las cosas que se hacen y sobre todo por qué razón se han hecho y no sólo con qué modo o forma se manifiestan. Sobre el tropo modo o forma quizás puedan juzgar también los hombres observando vagamente los fenómenos, por supuesto, pero ni la verdad ni la causa de lo que está sucediendo se encuentra en estas. Pero el Dios ve el movimiento místico o secreto de la psique, el impulso invisible, el mismo logos que se hizo motivo de la psique, y el propósito y fin del logos, es decir, el final de cada praxis pre-reflexionada. Y juzga con justicia, como dije, todas las cosas que realizan los hombres. Esto está bien si buscamos a conseguirlo, si nos auto-limitamos a nosotros mismos cortando completamente, si es posible, nuestro apego a las cosas externas y si no dejamos el ojo ver, ni el oído oír, ni la lengua hablar de cosas ajenas o extranjeras, eso está bien. De otra manera, utilicémoslos más bien con simpatía en vez con pasión o malicia, y permitámosles ver, oír y hablar para beneficio nuestro. Porque estos órganos son los que resbalan más al pecado, si el logos no los educa, y nada más hay tan deseado de estos para sotiría redención, sanación y salvación que cuando el logos los pone en orden y en fila y los conduce a donde se debe y quiere.

A medida de nuestra fuerza, pues, no mostremos negligencia al tema de nuestra obediencia a Dios, que nos llama a la vida eterna y al bienaventurado fin por la ejecución de sus divinos y salvadores mandamientos. Para que recibamos su compasión y encontremos la jaris (energía increada gracia) para ayuda en el momento adecuado. Porque dice el divino Apóstol: “Y la χάρις jaris-gracia increada esté con todos los que profesan a nuestro Señor Jesús Cristo con una agapi-amor incondicional inalterable” (Ef 6,24); quiere decir a los que aman al Señor sin falsificación de las virtudes, con la vida diaria limpia sin hipocresía y con modestia durante la ejecución de sus voluntades y sin alterar en lo mínimo sus divinos mandamientos.

Estas cosas y realidades tenía para exponeros, a medida de lo posible, en relación con mi tema, tal y como he sido enseñado, sobre el sueldo de la obediencia. No atreví a tocar los puntos más místicos y más altos. Si algunos de los amantes de aprender desea a conocerlos, pues, que acuda en relación a las obras divinas de san Dionisio el Areopagita. Allí encontrará la verdadera apocálipsis-revelación de los inefables misterios, regalada al género humano por esta divina diania (mente, intelecto o genio) y lengua, para los que están para heredar la sotiría redención, sanación y salvación. Si mis pensamientos no se han detenido a distancia mayor de la que deseabais, agradezco a Cristo, donador de los bienes, y a vosotros, que habéis ejercido persistencia y violencia para la formulación y descripción de estos.

Pero si mis pensamientos los separa gran distancia desde el punto de vuestra esperanza, ¿qué me debe pasar o qué debo hacer después de mi debilidad en el logos? La debilidad es digna de perdón y no de castigo. Y es mucho mejor recibida de todos en vez de ser acusado, lo que sucede a la medida de las capacidades y posibilidades nuestras y mucho más de vuestra parte que tenéis como punto de mira la agapi para la gracia de Dios. Pero también Dios ama lo que es oferta genuina en lo posible de una psique, aunque parezca pequeña en comparación con otras grandes ofertas. No alejó la viuda que ofreció sus dos céntimos, cualquiera que fuera esta viuda. Puede con ella mostrar que la psique que queda viuda del mal, y que ha perdido como si fuera su marido la ley antigua, pero aún no es digna para la perfecta relación con el Logos y Dios. Sin embargo, Le ofrece como compromiso los dos céntimos, es decir, la medida de su sensatez y vida hasta entonces; o la fe y la conciencia bondadosa; o la disposición para los bienes y el ejercicio o ascesis en estos; o la adecuada zeoría contemplación espiritual y praxis, o la análoga gnosis y virtud; o le ofrece los logos que son un poco superiores que los logos de estas cosas, me refiero a aquellos logos que están incluidos en la ley natural y en la ley escrita. Estos logos la psique cuando los haya adquirido, los ofrece todos como si hubiera abandonado toda la vida y existencia, deseando a unirse solamente con el Logos y Dios. Y como si fuera de marido acepta quedarse viuda de todas las manifestaciones violentas y de percepciones y costumbres que emanan de la naturaleza o de la ley. Entonces el divino logos insinúa con su letra que ha encontrado su plenitud histórica, para algo más espiritual que todas estas cosas que sólo los limpios, purificados y lúcidos en el nus contemplan y ven. Cuando se comparan con el supervisor logos teológico, todas las cosas que los hombres piensan que son grandes en virtud, parecen pequeñas. Pero sin son pequeñas y de material barato, tienen el mismo valor que las monedas de oro que es el elemento más precioso y las ofrecen los más ricos, tienen el sello real, quizás tienen algo más, la voluntad de todo corazón que las ofrece.

De esta viuda, yo también imitador a ella, he ofrecido a Dios y a vosotros amigos míos, y de mi insignificante y pobre diania (mente, intelecto, cerebro) y lenguaje he ofrecido estos logos y reflexiones insignificantes, como los céntimos, tal y como me lo habéis pedido. Ruego vuestra psique-alma bendita y santa que no me pidáis nada más de lo que me habéis pedido formular por escrito, por dos razones: una porque aún no he adquirido el temor a Dios, el puro y permanente, ni la virtud de la disposición fija, ni la verdadera justicia, la que es consolidada e imperturbable, que constituyen el testimonio fuerte para la certeza de los logos. Y la otra razón es que todavía estando golpeado por la tempestad de los pazos, como de un mar salvaje, aún estoy muy lejos del puerto divino de la serenidad, con el final de la vida poco claro, no quiero además de mis obras tener como acusador también el logos escrito. Segundo, os ruego gracias a la obediencia bien dispuesta, si es correcto, que escuchéis y confiéis en Cristo con vuestra oración, a este gran y único Dios y Salvador de nuestras psiques-almas.

A Él pertenece la doxa-gloria, la potencia, la energía y el poder junto con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos. Amén.

Octubre 2021 Traducción Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas)  logosortodoxo.es/ 

Y la χάρις jaris-gracia esté con todos los que profesan a nuestro Señor Jesús Cristo con una agapi-amor incondicional inalterable. Amín.