150 capítulos físicos, teológicos, éticos y prácticos San Gregorio Palamás Filocalía tomo 4

150 capítulos físicos, teológicos, éticos y prácticos

San Gregorio Palamás

Filocalía tomo 4

Capítulos físicos 1-29

  1. Que el mundo tiene un principio, la naturaleza también lo enseña, y la historia lo certifica, y los inventos de las artes y las leyes y las autoridades políticas lo demuestran claramente. Conocemos a los inventores de casi todas las artes, a los legisladores de las leyes y a aquellos que tuvieron el poder, autoridad en diversos países. Incluso conocemos a aquellos que escribieron sobre cualquier cosa desde el principio.

Ninguno de ellos vemos que supere el nacimiento o génesis del mundo y el tiempo, que Moisés describió. Y Moisés mismo, quien escribió el principio del génesis o nacimiento del mundo, con tantas obras y palabras maravillosas, nos dio pruebas indiscutibles de la verdad de sus palabras, para convencer a casi todos los hombres y hacer que se rieran de aquellos que argumentaron lo contrario. Porque también la naturaleza de este kosmos mundo, teniendo siempre necesidad de un nuevo principio para todo y no pudiendo existir en absoluto sin él, revela desde las mismas cosas su primer principio, que no tenía otro principio.

  1. Que el mundo no tiene solo un principio, sino que también tendrá un fin, la misma naturaleza del mundo lo presenta como posible, ya que parece estar muriendo constantemente por partes. Sin embargo, una fe segura e indiscutible sobre esto nos la proporciona la profecía de los hombres divinos y, sobre todo, de Cristo, el Dios de todos. Y es necesario que los creyentes los crean como verdaderos, no solo los piadosos, sino también los impíos, ya que los ven como verdaderos en todas las demás cosas que predijeron. Podemos aprender de ellos que este mundo entero no caerá en la inexistencia absoluta, sino que cambiará como nuestros cuerpos, ya que se disolverá y se transformará, se metamorfoseará hacia lo divino con la dinami (poder, fuerza y energía) del Espíritu Santo, para ser análogo a nosotros.
  2. Los sabios helenos/griegos afirman que el cielo gira debido a la naturaleza de la psique-alma cósmica, y esto lo enseñan tanto la justicia como la lógica. ¿Qué justicia? ¿Qué lógica? Porque si el cielo no gira por su propia naturaleza, sino por la naturaleza de la psique-alma cósmica, que según dicen, abarca todo el mundo, ¿cómo es posible que la tierra, el agua y el aire no giren también?

Aunque, según ellos, la psique-psique-alma cósmica tiene movimiento perpetuo, la tierra es estable por su propia naturaleza, al igual que el agua, que ocupa la parte inferior. De la misma manera, el cielo se mueve siempre circularmente por su propia naturaleza, ocupando la parte superior. ¿Qué tipo de psique-alma cósmica es, según la cual se mueve el cielo? ¿Es acaso lógica? Entonces, sería autosuficiente o independiente y no movería el cuerpo celestial con los mismos movimientos siempre.

Porque las cosas independientes a veces se mueven de una manera y otras veces de otra. ¿Y qué rastro de lógica vemos en esta esfera más baja, es decir, en la tierra, o en sus vecinos cercanos, es decir, el agua, el aire o incluso el fuego? Porque, según ellos, todos estos también son parte de la psique-alma cósmica. ¿Y cómo algunos son animados y otros no? Y esto, según ellos.

Y no se trata de cualquier cosa, sino de todas las piedras, todos los metales, toda la tierra, el agua, el aire y el fuego. Porque ellos dicen que incluso el fuego se mueve por su propia naturaleza, no por la psique-alma cósmica. Dado que esta psique-alma cósmica es común, ¿cómo es posible que solo el cielo se mueva por su naturaleza y no por la suya propia? Supongamos que esta psique-alma cósmica que, según ellos, mueve el cuerpo celeste no es lógica, ¿cómo es posible? Porque, según ellos, es la fuente de nuestras psiques-almas. Pero si no es lógica, ¿será estética, sensible o física?

Pero no vemos ninguna psique-alma cósmica mover un cuerpo sin órganos. Sin embargo, no vemos ningún miembro orgánico ni de la tierra ni del cielo, ni de ninguno de los otros elementos, ya que cada órgano se forma mediante la composición de diferentes naturalezas, mientras que cada elemento tiene una naturaleza simple, incluido el cielo. Por lo tanto, la psique-alma cósmica es la entelequia, tendencia a la perfección de un cuerpo orgánico que tiene vida en potencia. Sin embargo, el cielo, al no tener miembros ni parte orgánica, no puede vivir o existir.

Entonces, ¿cómo puede tener psique-alma cósmica aquello que no puede tener vida? Por lo tanto, cayeron en especulaciones y silogismos vanos desde sus corazones y mentes insensatas, inventaron una psique-alma cósmica que ni existe, ni ha existido, ni existirá en el futuro. Y declararon que esta psique-alma cósmica es la creadora, gobernante y providencia de todo el mundo sensible, así como la raíz y fuente de nuestras psiques-almas, o más bien, de todas las psique-almas.

Y ellos afirmaron que la psique-alma cósmica misma debe su nacimiento en un νούς nus (espíritu); sin embargo, dicen que este nus es diferente en esencia del Supremo Nus, al cual llaman Dios. Estas son las doctrinas  y dogmas de sus puntales sabios en sabiduría y teología. No es en absoluto mejor su culto que el de aquellos que divinizan a bestias y piedras; o más bien, es mucho peor. Porque las bestias, el oro, las piedras y el cobre son algo, aunque sean las últimas en la creación. Sin embargo, una psique-alma cósmica que mueve las estrellas, ni siquiera existe, ya que no es nada en absoluto, aparte de una invención y un mito de una διάνοια diania (mente, intelecto) enferma.

  1. Porque, dicen, es necesario que el cuerpo del cielo se mueva, y más allá no hay lugar para avanzar, vuelve hacia sí mismo, y así su movimiento es rotación. Muy bien. Si entonces tuviera un espacio, iría hacia arriba, como el fuego, e incluso más que el fuego, porque es más ligero que él. Sin embargo, este movimiento no se debe a la naturaleza de alguna psique-alma (cósmica), sino a la naturaleza de la ligereza. Por lo tanto, si el movimiento del cielo es rotativo, y esto proviene de su propia naturaleza y no de la psique-alma, entonces el cuerpo celeste no gira debido a la naturaleza de la psique-alma, sino por su propia naturaleza. Por lo tanto, no tiene una psique-alma, ni existe una psique-alma celestial o cósmica. La única psique-alma lógica/racional es la humana, que no es celestial, sino supra-celestial, y esto no en términos de ubicación local, sino por su naturaleza, ya que es una sustancia/esencia noerá espiritual (creada).
  2. El cuerpo celestial no tiene la capacidad de avanzar ni de extenderse hacia arriba. No porque no haya lugar más allá. Porque, después más allá de él, hay una esfera de éter que lo rodea, y no avanza hacia arriba, no porque no haya lugar para avanzar, – el ancho del cielo ya está extendido alrededor de este. Pero no se extiende más allá de esto, porque esto es más delgado. Por lo tanto, está por encima de este por razones naturales. No es porque no tenga un lugar por encima de este, por eso el cielo no se extiende hacia arriba, sino porque no hay ningún cuerpo más delgado y ligero que este.
  3. Ningún cuerpo es más alto que el cuerpo celestial. Sin embargo, esto no significa que el espacio por encima del cielo no admita otro cuerpo, sino que cada cuerpo es contenido por el cielo, y no hay ningún cuerpo más allá. Sin embargo, si pudiera pasar allí, entonces, como creemos los piadosos, no sería inaceptable en el lugar por encima del cielo. Porque Dios, que llena todas las cosas y se extiende incluso más allá del cielo hasta el infinito, existió antes del mundo y llenaba, como lo hace ahora, todo el lugar del mundo. Esto no impidió de ninguna manera la existencia de un cuerpo en ese lugar. Por lo tanto, no habrá ningún obstáculo fuera del cielo para que no haya lugar, como el que contiene el mundo o el que se formó dentro del mundo, para que haya un cuerpo dentro de él.
  4. Entonces, ¿cómo es que, dado que no hay obstáculos, el movimiento del cuerpo celestial no se dirige hacia arriba, sino que regresa sobre sí mismo y se mueve cíclicamente? Esto se debe a que tiene la propiedad de aparecer en la superficie de todas las demás cosas, como lo más fino y ligero de todos, está por encima de todos los cuerpos y es extremadamente móvil. Algo que está completamente comprimido es pesado y ocupa la posición más baja, mientras que algo ligero ocupa la posición más alta y, al mismo tiempo, es muy móvil. Por lo tanto, dado que el cuerpo celeste se mueve naturalmente por encima de la superficie de los demás, y lo que tiene esta propiedad no puede separarse de ellos, necesariamente corre constantemente alrededor de ellos, ya que son esféricos. Y esto no se debe a la naturaleza de alguna psique-alma, sino a la naturaleza de su propio cuerpo, ya que se mueve sucesivamente de un lugar a otro. Este movimiento caracteriza especialmente al cuerpo celestial, al igual que el estado contrario de quietud o de reposo es una característica de los cuerpos con propiedades o cualidades opuestas.
  5. Uno podría ver esto también en los vientos cercanos, que, durante su movimiento alrededor de las regiones, por encima de la superficie de las cuales se encuentran, no se separan de ellas ni avanzan hacia arriba en absoluto. Υ esto no se debe a que no haya lugar, sino porque lo que está por encima de estos es más ligero. Permanecen en la superficie de aquellos sobre los que se encuentran porque, por naturaleza, son más ligeros que estos. Y se mueven alrededor de estos no debido a la naturaleza de alguna psique-alma, sino debido a su propia naturaleza. En este sentido, creo que el sabio Salomón también quiso mostrar una semejanza moderada en todo, al dar a los vientos el mismo nombre que al cuerpo celeste, escribiendo: «El viento va en círculos en su recorrido y regresa completando sus círculos» (Eclesiastés 1:6). Pero la naturaleza de los vientos se encuentra a una distancia a la del cuerpo celeste, y también es muy diferente en velocidad, tanto como se queda atrás de su ligereza.
  6. Según los sabios helenos/griegos, la tierra tiene dos zonas habitables, suaves y templadas. Y cada una dividida en otras dos, lo que hace un total de cuatro. Por eso afirman que existen cuatro tipos o géneros de seres humanos en la tierra que no pueden comunicarse entre sí. Porque, según estos sabios, hay seres humanos que habitan en la zona opuesta a nosotros, separadas de nosotros por la franja caliente o ardiente de la tierra. Frente a ellos viven, en su opinión, aquellos que están debajo de esa zona. De manera similar, también hay quienes viven debajo de nosotros. Los primeros los llaman «opuestos o contrapuestos», en referencia a nosotros, mientras que a los segundos los llaman «antípodas» y «revertidos». Y todo esto porque no conocen que, aparte de una décima parte de la esfera terrestre, casi todo el resto está cubierto por las aguas del abismo.
  7. Uno podría conocer que, aparte de la conocida tierra habitable, no hay otro lugar en la tierra que sea habitable, porque está cubierto por las aguas del abismo. Basta con pensar que existe alícuotas, simetría y equilibrio en los cuatro elementos (tierra, agua, aire, fuego) que componen el mundo, y que la esfera de cada uno de ellos tiene un tamaño diferente, según su densidad. Aristóteles también está de acuerdo en esto y afirma que hay cinco elementos (agregando el éter), colocados esféricamente en cinco regiones o espacios. Y siempre el más pequeño está contenido en el más grande; la tierra en el agua, el agua en el aire, el aire en el fuego y el fuego en el éter. Y este es el kosmos/mundo.
  8. Por lo tanto, el éter obviamente tiene un volumen múltiplo en comparación con el fuego (que lo calienta, por eso se llama «quemador»). El fuego tiene un volumen múltiplo en comparación con la esfera del aire, al igual que el aire en comparación con el agua, y el agua en comparación con la tierra, que está muy comprimida y tiene el menor volumen de los cuatro elementos bajo el cielo. Por lo tanto, dado que la esfera del agua tiene un volumen múltiplo en comparación con la tierra, si estas dos esferas, es decir, la tierra y el agua, tuvieran el mismo centro, el agua inundaría toda la tierra y no dejaría ninguna parte para ser utilizada por los animales terrestres, ya que cubriría por completo la superficie y dejaría toda la tierra en una gran profundidad. Sin embargo, dado que el agua no cubre toda la superficie de la tierra, como por ejemplo, la tierra que rodea nuestra área habitable, necesariamente la esfera del agua tiene un centro diferente. Entonces, debemos investigar cuán lejos y dónde se encuentra este centro; ¿Está más abajo que nosotros o más arriba? La segunda opción es imposible, porque parte de la superficie del agua la vemos debajo de nosotros. Por lo tanto, el centro de la esfera del agua está más abajo que nosotros y debajo del centro de la tierra. Queda por examinar cuán lejos está este centro desde el centro de la tierra.
  9. Quizás alguien podría entender cuán lejos está el centro de la esfera del agua desde lo que creemos que está debajo de nosotros, si piensa de esta manera: En la superficie de la esfera terrestre, que es la parte habitable por nosotros, se toca prácticamente la superficie del agua que vemos debajo de nosotros, al igual que debajo de nosotros está la tierra que pisamos. La parte habitable por nosotros en la tierra es aproximadamente una décima parte de su circunferencia. Esto se debe a que la tierra tiene cinco zonas, y la mitad de una de ellas es habitable por completo (es decir, una décima parte de la tierra en total). Por lo tanto, si alguien quisiera traer una esfera que contuviera la esfera de la tierra y tocara una décima parte de su superficie, encontraría que esta esfera tiene aproximadamente el doble de diámetro y ocho veces el volumen de la esfera interna, y su centro estaría en el extremo inferior de la tierra imaginado por nosotros. Esto se revela también en el diagrama.
  10. Representemos la esfera de la Tierra con un círculo, dentro del cual marcamos las letras α, β, γ, δ, y la esfera del agua con otro círculo que contiene al primero y toca el décimo superior de su superficie; fuera del segundo círculo marcamos ε, ζ, η, θ. Entonces, encontraremos el extremo inferior hacia nuestro lado del círculo interior, es decir, β, que es el centro del círculo exterior. Este, aunque tiene el doble de diámetro, se demuestra geométricamente que da como resultado una esfera ocho veces mayor, ya que cuando se duplica el diámetro de una esfera, su volumen se octuplica. Cierto que, sucede que una octava parte de esta esfera acuosa se ha mezclado y se encuentra dentro de la tierra. Por eso, muchas fuentes brotan de ella, abundantes corrientes de ríos fluyen continuamente, numerosos golfos de los mares se vierten en ella y se forman numerosos lagos. Prácticamente, no hay casi ningún lugar en la tierra donde se pueda cavar y no se encuentre agua fluyendo desde abajo.
  11. Aparte de nuestra conocida οικουμένη icumeni (tierra habitable), no existe ninguna otra, como enseña el diagrama y la lógica. Es decir, si el centro de la tierra y del agua fuera uno solo, toda la tierra sería completamente inhabitable, así que mucho menos, si el agua tiene como centro el extremo inferior con respecto a nosotros extremo de la tierra, aparte de la conocida οικουμένη icumeni tierra habitada que se encuentra en la parte superior de la esfera acuosa, todas las demás partes de la tierra serían imposibles de habitar, porque estarían cubiertas de mucha agua. Sin embargo, como se demostró anteriormente, solo sobre la tierra habitada existe psique-alma lógica en-somatizada o encarnada, que es una, la que nosotros tenemos; sigue que solo en la tierra habitada habitan también los animales terrestres.
  12. La visión se forma a partir de colores y formas diversas; el olfato, a partir de vapores u olores; el gusto, a partir de jugos o sabores; el oído, a partir de sonidos; el tacto, a partir de la aspereza o suavidad de las superficies. Las informaciones proporcionadas por los sentidos provienen de cuerpos, pero no son cuerpos en sí, aunque son de naturaleza corpórea. Esto se debe a que no provienen de los cuerpos de manera tan simple, sino de las formas o géneros (las cualidades físicas) de los cuerpos. Sin embargo, naturalmente, no son idénticos a las «formas o géneros» corporales; son solo sus huellas, que se separan completamente de ellos. Y esto se hace evidente en la vista y especialmente en las cosas que vemos en un espejo.

 

  1. Por lo tanto, estas imágenes extraídas de los sentidos que son las que se apropia la parte fantasiosa de la psique-alma, no las propias percepciones sino las imágenes que, como dijimos, existen en ellas, y las separa completamente de los cuerpos y las “formas o géneros”; y las almacena como tesoros y las proyecta según su necesidad, ya sea cuando está presente el cuerpo correspondiente o no. Así, la parte fantasiosa de la psique-alma hace que todas estas imágenes sean visibles para sí misma, incluso las imágenes de la audición, del gusto, del olfato y del tacto.

 

  1. La fantasía o imaginación de la psique-alma está en la frontera entre lo lógico/racional y lo sensible (los sentidos). Por lo tanto, estas imágenes que recibe la imaginación o fantasía de los sentidos, después de separarse de los cuerpos y ahora inmateriales o incorpóreas, son vistas y revueltas por el nus (espíritu de la psique), generando diversos tipos de loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) a medida que reflexiona y razona de muchas maneras, ya sea con pasión o con apázia sin pazos impasible, o en un estado intermedio, con error, engaño o sin él. Y digo la mayoría, y no todas las verdades y errores, virtudes y vicios, engaños y maldades, tienen su origen en los pensamientos derivados de la imaginación o fantasía, porque ocurre que cada pensamiento del nus con la mente se origine a partir de estas imágenes y para estas, pero es posible encontrar algunos que no pueden someterse a los sentidos y que el nus con la mente las convierte en pensamientos.

 

  1. Es digno de gran admiración y atención cómo de lo efímero, transitorio y perceptible, se generan en la psique-alma belleza duradera o fealdad, riqueza o pobreza, gloria o deshonra (infamia), y, en general, o luz espiritual que proporciona vida eterna o la oscuridad espiritual e intelectual que castiga la psique-alma.

 

  1. El νους nus (espíritu del corazón), utilizando la fantasía o imaginación como vehículo y comunicándose a través de ella con los sentidos, adquiere una gnosis-conocimiento mixto. Por ejemplo, supongamos que alguien ve con la vista al sol poniéndose, y la luna siguiendo al sol con su parte orientada hacia él, y en los días posteriores se aleja gradualmente y se ilumina más, hasta que llega frente a él, y luego poco a poco se acerca desde el otro lado y su luz disminuye cada vez más y la deposita de nuevo donde comenzó a iluminarse. Después de registrar todas estas imágenes con el nus y la mente, porque tiene las imágenes anteriores en la fantasía o imaginación y la presencia diaria en la percepción sensible, obtiene del sentido o de la percepción sensible, la fantasía y el entendimiento, el conocimiento de que la luna toma su luz del sol, pero su órbita está más cerca a la tierra y mucho más baja que la del sol.

 

  1. Similarmente, podemos decir lo mismo acerca del sol. Los eclipses y las conexiones que ocurren en ellos, los movimientos y las distancias entre los otros planetas y las diversas formaciones que crean, y en general, todo lo que sabemos sobre los fenómenos celestiales, incluso las causas de la naturaleza, los métodos y todas las artes y, en general, todo el conocimiento que se extrae de comprensiones individuales y parciales, todo esto lo hemos reunido a través de la percepción sensible y la imaginación o fantasía a través del nus con la mente. Y ninguna de estas formas de conocimiento puede llamarse espiritual, sino más bien física, ya que no puede recibir las realidades y cosas del Espíritu.

 

  1. ¿De dónde hemos aprendido algo cierto y verdadero sobre Dios o sobre el mundo entero o sobre nosotros mismos? ¿No es de la enseñanza del Espíritu? Esta enseñanza nos enseñó que solo Dios es el Ων Ser verdadero y siempre Ων Ser-Existente, inmutablemente Ων Ser-Existente y que no recibió su ser de la inexistencia, ni se encamina hacia la inexistencia. Y que es tres-hipostático (tres hipostasis, bases subsistenciales) y omnipotente. Este en seis días trajo los seres o existencias de la nada a la existencia con el logos, o mejor dicho, los creó inmediatamente, como dice Moisés: «En el principio, Dios creó los cielos y la tierra» (Génesis 1:1). No, por supuesto, de la nada o del vacío, ni sin todos los intermediarios. La tierra estaba mezclada con agua, y cada uno de los dos llevaba tanto el aire como los diferentes animales vivos y las plantas correspondientes. El cielo, por otro lado, conllevaba varias luces y fuegos, sobre los cuales tiene su existencia el universo. Así que Dios, al principio, creó los cielos y la tierra, como materia que recibe todo y tiene la capacidad de producir todo, refutando correctamente desde entonces a aquellos que erróneamente piensan que la materia existía por sí sola.

 

  1. Después de esta creación inicial, el Dios, que creó todas las cosas de la no existencia, embelleciendo de alguna manera y adornando aún más el mundo, en seis días otorgó a cada uno el conjunto apropiado de atributos que completaban su ornamentación, distinguiéndolos a cada uno solo con Su propio mandato, como si sacara de la caja fuerte de tesoros por tipo o género lo que había colocado en ellos, disponiéndolos y componiéndolos armoniosamente, excelentemente y adecuadamente uno respecto al otro, cada uno respecto a todos y todos respecto a cada uno. Y la tierra inmóvil la colocó en el centro del inmenso círculo del cielo, conectándola de manera completamente sabia con los intermediarios del siempre móvil cielo, para que siempre el mismo mundo permaneciera el mismo, estable y en movimiento. Es decir, después de que los cuerpos siempre móviles y extremadamente veloces se colocaron alrededor, naturalmente lo inmóvil, la tierra, ocupó el medio, para que su inmovilidad sea la contrapartida del movimiento, de modo que no se moviera como un cilindro o una esfera mundial.

 

  1. Entonces, el Maestro Genial, asignó tal posición a los dos extremos del todo, es decir, al cielo y a la tierra, y todo este mundo, de manera armoniosa, por así decirlo, lo estableció y lo puso en movimiento. A cada uno de los intermediarios le asignó lo adecuado. Y a otros los ubicó en la parte superior y les ordenó moverse en los cielos y girar con el límite superior del todo, muy sabiamente y de manera ordenada sin cesar, y aquí se incluyen todos los que son ligeros, activos y capaces de cambiar en algo útil por debajo de ellos. Estos están elevados por encima del medio con tanta gran sabiduría de modo que pueden romper incluso el exceso de frío que hay allí, pero también retienen su propio exceso de calor en su lugar, y de alguna manera también contienen el exceso de movimiento de las partes más altas con su movimiento inverso, de modo que también se mantienen en su lugar con su movimiento inverso, y nos proporcionan las muy beneficiosas diferencias estacionales, las medidas de los intervalos de tiempo y, cuando profundizamos en ellos, el conocimiento de Dios, quien los creó, los ordenó y los adornó. Por lo tanto, aquellos que se desplazan en las alturas, de esta manera se les permitió moverse así con muchos movimientos por dos razones: para la belleza del mundo y por una utilidad variada. Los otros, sin embargo, los colocó en la parte inferior y alrededor del medio, es decir, aquellos que tienen peso y una naturaleza variable, que se hacen y se deshacen, se dividen y se unen, y tienden a cambiar en algo útil. Los ubicó de manera armoniosa según su interacción mutua, para que todo esto pueda llamarse verdaderamente «κόσμος kosmos mundo», es decir, adorno o decorado.

 

  1. Así, pues, se hizo el primer ser en la creación, y luego el siguiente, y después de eso, otro, y así sucesivamente, y después de todos los demás, el ser humano. Quien fue digno de tener tanta honra y provisión por parte de Dios, para que este mundo sensible se hiciera antes que él para él, el reinado de la realeza de los cielos se preparara desde el principio del mundo (Mateo 25:34) antes que él para él, que precediera la consulta de Dios sobre él y luego fuera formado por la mano de Dios a su imagen (Génesis 1:26), de modo que no recibiera todo, como los otros animales, de la materia y del mundo sensible, sino solo el cuerpo. Sin embargo, la psique-alma la recibió de las realidades superiores, las súper-cósmicas, o más bien del mismo Dios, con un soplo misterioso, inefable, (Génesis 2:7), para que fuera algo grande y maravilloso, superior a todo, para supervisar y gobernar todo, y por lo tanto, conocer a Dios, recibirlo y ser un resultado que muestre más que cualquier otra criatura la altísima grandeza del Artífice o Creador. Y no solo es receptivo de Dios y Su χάρης jaris (gracia, energía increada) con esfuerzo, sino que también puede unirse a Él en una hipóstasis (base substancial o subsistencial).

 

  1. Estas y otras cosas similares que son la verdadera sabiduría y el conocimiento salvífico y que conducen a la bienaventuranza superior, ¿quién las comprendió, o quién las demostró, quién Euclides, quién Marino, quién Tolomeo, o también, quién Empédocles, quién Sócrates, quién Aristóteles y quién Platón, con sus métodos lógicos o sus pruebas matemáticas? O más bien, ¿qué sentido las ha percibido? ¿Qué nus e intelecto las ha concebido? Y si aquellos que filosofaron por naturaleza y a sus semejantes les pareció baja e indigna la sabiduría espiritual, esto también demuestra la superioridad de esta. Casi tanto como sienten los animales la sabiduría de aquellos y todos sus conocimientos, o, si prefieres, como los niños pequeños, que consideran más importantes los dulces que tienen en la mano que la corona real, así también están aquellos en relación con la verdadera y sublime sabiduría y enseñanza del Espíritu.

 

  1. No solo conocer a Dios, en la medida de lo posible, es incomparablemente mejor que la filosofía de los helenos/griegos, sino que solo conocer cuál es la posición del hombre junto a Dios supera toda la sabiduría de ellos. Porque solo el hombre de entre todas las criaturas terrenales y celestiales fue creado a imagen de su Hacedor, para mirar hacia Él, amarlo, y ser solo iniciado y adorador de Él, y preservar esta belleza con fe, inclinación y disposición hacia Él. Todo lo demás, lo que la tierra y este cielo tienen, el hombre debería considerarlos inferior a sí mismo y completamente carente de nus (espíritu) y logos (lógica). Los sabios helenos/griegos no pudieron comprender esto en absoluto y deshonraron la naturaleza humana, faltaron al respeto a Dios y honraron y adoraron la creación en lugar del Creador (Romanos 1:25). En otras palabras, atribuyeron nus (espíritu) a las cosas sensibles pero insensatas, a los insensibles astros, y a cada uno, según su tamaño, le dieron un poder y una autoridad correspondientes. Fue lamentable su veneración hacia aquello que, después de llamar dioses, otorgaron a estos el poder sobre todo. Entonces, ellos a través de la filosofía centrada en lo sensible y en lo que lo rodea, de hecho, una oscuridad espiritual, intelectual y punitiva, ¿no han causado en sus psiques-almas vergüenza, deshonor y extrema pobreza?

 

  1. La gnosis-conocimiento de que fuimos hechos a imagen del Creador no nos permite deificar ni al mundo inteligible. Porque este «a imagen» no se refiere al cuerpo, sino a la naturaleza del νούς nus (espíritu de la psique), de la cual nada es mejor por naturaleza. Porque si hubiera algo mejor, lo «a imagen» estaría en eso. Entonces, dado que lo mejor dentro de nosotros es nuestro nus, y aunque, es a imagen de lo divino, sin embargo, fue creada por Dios, ¿no es fácil entender, o mejor dicho, no es obvio que el Hacedor de nuestra parte noerá-espiritual es el Hacedor de todo lo noeró-espiritual? Cada naturaleza noerá-espiritual, es decir, todos los ángeles, son siervos junto con nosotros y a imagen/icona del Creador. Aunque son superiores a nosotros porque no tienen cuerpo y se acercan más a la naturaleza completamente incorpórea e increada. O más bien, aquellos de entre ellos que mantuvieron su orden y aceptan el propósito por el cual fueron creados, aunque son co-sirvientes con nosotros, son respetables para nosotros y muy superiores en orden. Pero aquellos que no mantuvieron su orden, sino que se rebelaron y desobedecieron el propósito para el cual fueron creados, se alejaron tanto como pudieron de aquellos que se acercan a Dios y cayeron del honor y la dignidad que tenían. Y mientras intentan arrastrarnos a la caída y la degradación, no solo son inútiles, deshonrosos e indignos, sino también adversarios y extremadamente enemigos dañinos y hostiles para el género humano.

 

  1. Pero estos fisiólogos y astrólogos que se jactan de conocerlo todo, dado que no pudieron comprender nada de lo que hemos dicho a través de la filosofía, además llamaron al gobernante de la oscuridad y a las fuerzas debajo de él, no solo superiores, sino también dioses. Los honraron con templos, les ofrecieron sacrificios y cultos y se sometieron a sus órdenes destructivas. Y, con razón, estos los engañaron mucho con los rituales impíos y purificaciones que contaminaban y añadían maldita y abominable jactancia y arrogancia, y con profetas y profetisas que desviaban y engañaban a las personas tanto como pudieron lejos de la verdad real.

 

  1. Conocer a Dios o conocer al hombre y su valor (cosas que ahora incluso los cristianos simples conocen) es un conocimiento mucho más alto que la fisiología, la astrología y toda la filosofía que las rodea. Además, el nus y el intelecto humano que conoce su propia enfermedad y debilidad y busca “psicoterapiarla” y sanarla es incomparablemente superior a conocer y explorar los tamaños de las estrellas y las razones de las naturalezas, los nacimientos de las cosas terrenales y los períodos o las órbitas de los cuerpos celestes, los cambios y salidas de las estrellas, las inmovilidades y sus retrocesos, las distancias y conjunciones entre ellas, y, en general, las diversas relaciones que surgen de su multitud móvil. Porque el nus (espíritu de la psique) con su intelecto que ha conocido su debilidad y enfermedad, ha encontrado de dónde puede buscar la psicoterapia y salvación, acercarse a la luz (increada) del conocimiento-gnosis y recibir sofía-sabiduría verdadera que no se desvanece con este siglo.

 

  1. Cada naturaleza lógica y noerá (espiritual y intelectual), ya sea ángel o humano, tiene vida, en la que reside como una existencia inmortal y no es susceptible de corrupción. Nuestra propia naturaleza lógica y noerá (espiritual y intelectual) de la psique-alma, no solo tiene vida como ουσία usía esencia/sustancia, sino también como energía, ya que vivifica el cuerpo con el que está unida. Por eso se llama vida del cuerpo. La vida que se refiere a algo más es una energía de la vida; porque nunca se llama esencia/sustancia en sí misma, si se refiere a algo más. Pero la naturaleza espiritual de los ángeles no tiene este tipo de energía la vida, ya que no recibió de Dios un cuerpo unido a ella desde la tierra, para recibir por eso una dinami (fuerza y energía) vivificante. Por lo tanto, también es receptiva a los opuestos, es decir, la maldad y la bondad. Y esto lo demuestran los ángeles malvados y astutos que cayeron por soberbia. Por lo tanto, los ángeles también son de alguna manera compuestos, tanto por su usía esencia/sustancia particular como por una de las dos cualidades opuestas, es decir, la virtud y la maldad. Por eso se demuestra que ellos mismos tampoco tienen la bondad como esencia/sustancia.

 

  1. La psique-alma de cada uno de los animales irracionales es la vida del cuerpo que anima. Y no tienen esta vida como sustancia, sino como energía, porque existe en relación con algo más y no en sí misma. Porque vemos que esta (vida-psique-alma) no tiene nada más allá de lo que opera y actúa a través del cuerpo. Por eso, cuando el cuerpo se desintegra, inevitablemente ella también se desintegra, porque es tan mortal como él, y todo lo que es ella, es y se dice en relación con el cuerpo mortal. Por eso, cuando el cuerpo muere, ella también muere con él.

 

  1. La psique-alma de cada ser humano es también la vida del cuerpo que anima y tiene la energía vital en relación con algo más hacia al que se manifiesta, es decir, hacia el cuerpo que es vivificado por ella. Tiene la vida no solo como energía, sino también como ουσία esencia/sustancia, porque vive por y en sí misma. Porque vemos que tiene una vida lógica y espiritual claramente diferente de la vida del cuerpo y de las cosas que se energizan, operan y se realizan a través del cuerpo. Por eso, cuando el cuerpo se desintegra, ella no se desintegra con él. No solo no se desintegra con el cuerpo, sino que también permanece inmortal, porque la vida que ella tiene en sí misma no se manifiesta en relación con otra cosa, sino que constituye su usía esencia.

 

  1. La psique-alma lógica y espiritual tiene como usía esencia/sustancia la vida, pero es receptiva a los contrarios, es decir, la maldad y la bondad. Por lo tanto, se demuestra que no tiene la bondad como usía esencia, ni tampoco la maldad, sino más bien como unas cualidades que se encuentran en uno u otro dependiendo de su disposición. Y no se encuentra localmente, sino cuando la psique-alma espiritual, que ha recibido la independencia o libre albedrío del Creador, se inclina hacia una de las dos y quiere vivir de acuerdo con ella. Por eso, la psique-alma lógica y espiritual es de alguna manera compuesta, por su energía que mencionamos anteriormente. Esta energía, por supuesto, al manifestarse en relación con algo más (el cuerpo), no puede crear composición. La composición se crea a partir de la esencia de la psique-alma y de cualquiera de las cualidades contrarias mencionadas anteriormente, es decir, la virtud y la maldad.

 

  1. El supremo Nus, el bien supremo, la naturaleza que está por encima de la vida y la divinidad, debido a que es completamente inmune a los contrarios u opuestos, es evidente que tiene la bondad no como cualidad, sino como esencia. Por eso, todo lo bueno que alguien pone en su nus y mente existe en Él, o más bien, Él es la bondad y está por encima de ella. Y todo lo que alguien piensa sobre Él es bueno, o más bien, es bondad y una bondad suprema. En Él también existe y está la vida, o más bien, Él es la vida. Porque la vida es bondad, y la vida en Él es bondad. Y la sofía-sabiduría existe en Él, o más bien, Él es la sabiduría; porque la sabiduría es bondad, y la sabiduría en Él es bondad. También la eternidad y la bienaventuranza y en general cualquier bondad o bien que alguien piense. Y no hay diferencia entre la vida, la sabiduría, la bondad y cosas similares. Porque esta Bondad incluye todo de manera concentrada, unificada y sencilla, y la conocemos y la llamamos así por todas las bondades o todos los bienes. Cualquier bien que uno piense y dice acerca de Ella es verdadero, uno y auténtico. Ella, sin embargo, no es solo lo que realmente se entiende por aquellos que entienden con un nus e intelecto divino y teologizan hablando con un lenguaje divinamente inspirado, sino que no tiene cabida en nuestro nus y logos, está por encima de ellos en una condición unificada y supra-lógica. Es decir, es una Bondad absolutamente buena y sobresalientemente bondadosa, y solo de esto se entiende y se llama así. Por supuesto, el Creador y Señor de la creación es una Bondad absolutamente buena y sobresalientemente bondadosa, y tiene la bondad como Su esencia, como se demuestra por Sus propias energías y acciones hacia la creación. Por eso, es completamente inmune a la contrariedad hacia la bondad, es decir, a la maldad. Porque no es contrario a ninguna existencia.

 

  1. Esta Bondad absolutamente buena y sobresalientemente bondadosa también es la fuente de la bondad. Porque esto también es un bien, bondad, y de hecho el bien supremo, y no podía faltar de la absoluta Bondad. Ahora bien, la perfección y supremacía de esta Bondad es Νούς Nus, nada más puede surgir de Ella como fuente, excepto el logos. Logos, por supuesto, no como el logos de nuestra palabra hablada, porque este no es del nus, sino del cuerpo que es movido por el nus. Tampoco como nuestro lenguaje interno o el logos íntimo innato, porque este se forma en nosotros teniendo como tipos o modelos los sonidos. Finalmente, no como nuestro logos de la διάνοια diania (mente, intelecto) o de pensamiento, aunque sea sin sonidos, realizado con movimientos completamente incorpóreos; porque también este logos de la diania es posterior a nosotros y necesita pausas y largos períodos de tiempo, y avanza detalladamente y escalonadamente, yendo desde el comienzo imperfecto hacia la conclusión final. Pero el Logos que emana de la divina Bondad es equivalente a nuestro logos innato (la voz interior, íntima), que está en nosotros desde que fuimos creados a Su imagen; este logos es la gnosis-conocimiento que siempre coexiste con el nus (espíritu de la psique). Por lo tanto, la Gnosis (conocimiento)-Logos que siempre coexiste con el supremo Nus de la perfecta e infinita Bondad que no tiene ninguna falta, es idéntico/a a lo que Ella es, excepto que proviene de Ella. Por eso, el supremo Logos es y se llama por nosotros Hijo, para que conozcamos con certeza que es perfecto con Su propia hipóstasis perfecta, porque tiene su existencia del Padre y no es inferior al Padre según la esencia, sino que es idéntico a Él, aunque no en cuanto a la hipóstasis; esto se distingue en que el Logos provino con un nacimiento divinamente apropiado o nacimiento de modo divino zeoprepés de el Padre.

 

  1. Dado que la Bondad que como una fuente surgió con nacimiento de la Bondad-Nus, es el Logos, y un logos sin espíritu (aliento) no puede ser comprendido por nadie que tenga nus con entendimiento, por eso el Logos de Dios tiene el Espíritu Santo, que también procede del Padre. Este Espíritu no es como aquel que coexiste con nuestro logos oral o discurso oral. Tampoco es como aquel que coexiste, aunque de manera incorpórea, con nuestro logos innato y con el intelectual de la diania (intelecto); porque esto es un impulso del nus (espíritu de la psique) que se desarrolla en el tiempo a través de nuestro logos (discurso) y necesita los mismos intervalos y avanza desde lo imperfecto hacia lo completo. En cambio, el Espíritu del Logos supremo es de alguna manera un amor inefable del Padre hacia el Logos que nació de manera inefable e incomprensible. El mismo Espíritu-Eros (Amor ardiente) lo tiene también el amado Logos y Hijo hacia el Padre. Sin embargo, lo tiene en común con Él, que proviene del Padre y descansa en Él debido a Su naturaleza común. Del Logos, que se encarnó y convivió entre nosotros, aprendimos el nombre de la procedencia diferente del Espíritu desde Padre, y que este no solo es del Padre sino también (es y se envía) del Hijo. Nos dijo: «El Espíritu de la verdad, que procede del Padre» (Juan 15, 26). De esto aprendemos que no es solo el Logos, sino también el Espíritu que procede del Padre, pero no por nacimiento, sino por emanación o procedencia. Además, es también del Hijo, quien lo tiene del Padre, ya que es Espíritu de verdad, sofía-sabiduría y logos. Porque la verdad y la sabiduría son Logos adecuado para el Generador o Genitor. Este Logos se regocija con el Padre, que se alegra por Él, según lo que Él mismo dijo a través de Salomón: «Yo estaba con él regocijándome en sus delicias» (Proverbios 8, 30). No dijo que estaba regocijándose, sino que estaba alegrándose junto con él en sus delicias. Esta alegría pre-eterna del Padre y del Hijo es el Espíritu Santo, porque es de ambos en uso (por eso también se envía desde ambos a aquellos que son dignos), pero solo del Padre en existencia (por eso solo procede de Él en cuanto a existencia).

 

  1. El Έρως eros (amor ardiente), que es la imagen de este Έρως eros supremo, también lo tiene nuestro nus (espíritu de la psique), que fue creado a imagen de Dios, hacia el conocimiento-gnosis que proviene de Él y que existe ininterrumpidamente en Él. Este έρως eros proviene del νούς nus y está dentro del nus, brotando de él junto con el logos más interno e íntimo. Una prueba evidente de esto, incluso para aquellos que no pueden ver las profundidades de su interior, es el deseo insaciable de las personas por el conocimiento-gnosis. Pero en ese nus arquetípico, en esa completa y superperfecta Bondad en la que nada es imperfecto, el divino Έρως eros (el Espíritu) es idéntico a todo lo que esa Bondad es, excepto que Él proviene de Ella. Por eso, este Έρως eros también es llamado por nosotros Espíritu Santo y otro Paráclito (Juan 14:16), como acompañante del Logos, para que sepamos que es perfecto, con Su perfecta hipóstasis (persona o base subsistencial) propia, y no difiere esencialmente del Padre, sino que es idéntico al Hijo y al Padre, aunque no según la hipóstasis; esto se distingue en que el Έρως eros -Espíritu proviene de Dios Padre con una procesión divina o zeoprepés de modo divino. Y así, estudiamos a un Dios verdadero y perfecto, en tres hipostasis (personas) verdaderas y perfectas. No triple, en absoluto, sino simple, porque no es una triple bondad ni una trinidad de bondades; es una Trinidad santa y venerable, y adoramos la Bondad suprema, que fluye incesantemente de Sí misma hacia Sí misma y se ha establecido pre-eternamente en Sí misma θεοπρεπές zeoprepés de modo divino. Es ilimitada y se define solo por Sí misma; es el límite de todo, se extiende más allá de todo y no excluye a ninguna de las criaturas y existencias fuera de Sí.

 

  1. Además, la naturaleza noerá-espiritual y lógica de los Ángeles también tiene nus y logos desde el nus y eros hacia al logos, que también proviene del nus y coexiste siempre con el logos y el nus, y podría llamarse también espíritu, ya que por naturaleza sigue al logos. Pero este espíritu no es vivificador, porque no recibió de Dios un cuerpo terrenal unido a él para recibir también un vivificador y una dinami fuerza cohesiva para ello. En cambio, la naturaleza noerá-espiritual y lógica del psique-alma humana, al ser creada junto con un cuerpo terrenal, recibió el vivificador espíritu de Dios, y con él contiene, anima y da vida al cuerpo unido a ella. De esto se hace evidente para aquellos que pueden entender que el espíritu del hombre que da vida a su cuerpo es έρως eros espiritual-noeró. Tiene su existencia a partir del nus y pertenece al logos; está dentro del nus y al logos y contiene en sí mismo tanto el logos como el nus. Y la psique-alma tiene por naturaleza tal afinidad amorosa con el cuerpo a través del espíritu, de modo que nunca quiere abandonarlo, ni lo abandona, a menos que sea forzada por una grave enfermedad o una lesión externa.

 

  1. La naturaleza espiritual-noerá y lógica de la psique-alma, ya que solo ella posee nus, logos y espíritu vivificante, es la que más ha sido creada a imagen de Dios, incluso más que los ángeles incorpóreos. Este privilegio es inmutable y, aunque uno no entienda su valor y no viva ni se comporte de acuerdo con el Dios que la creó a su imagen. Por eso, después de la transgresión de los primeros en ser creados en el Paraíso, en cuando sufrimos, antes de la muerte del cuerpo, la muerte de la psique-alma, que es la separación de la psique-alma de Dios, y perdimos lo ‘como a semejanza’, no perdimos lo ‘como a imagen’ de Dios. Por lo tanto, cuando la psique-alma se aparta de la relación con lo peor (lo sensible) y se adhiere con amor a Dios y se somete a Él mediante las virtudes y las obras de la virtud, es iluminada por Él y embellecida a medida que mejora y obedece Sus mandamientos y exhortaciones, de las cuales recibe la vida verdaderamente eterna. Con esto, la psique-alma también inmortaliza también el cuerpo unido a ella, que alcanzará la resurrección prometida en el momento designado y se convertirá en partícipe de la doxa-gloria increada eterna. Sin embargo, cuando no evita la relación con lo peor y su caída en él, de donde causa deshonra y desgracia en la imagen de Dios, se aleja y es desterrada de Dios, quien es la realmente la vida bienaventurada y verdadera. Por lo tanto, dado que ella misma fue la primera en abandonar a Dios, es justamente abandonada por Él.
  2. La que es después de la suprema Trinidad naturaleza trinitaria, es decir, el psique-alma humana, como ha sido creada por Ella a Su imagen más que otras naturalezas y es noerá (mental con nus), lógica (logos) y espiritual (eros), debe mantener su orden y seguir solo a Dios, solo bajo Su yugo debe entrar y solo a Él debe someterse y obedecer. Además, solo debe dirigirse a Él y adornarse a sí misma con la memoria incesante y la zeoría contemplación de Él y con amor ferviente y apasionado hacia Él. Así con esto atrae de manera maravillosa a sí misma, o más bien, atrajo alguna vez, el misterioso, incomprensible y secreto esplendor de su naturaleza; y entonces tiene verdaderamente lo «como a imagen/icona y semejanza a Dios » y se vuelve jaritificada (agraciada, con la jaris), sabia y divina. Porque es enseñada por este esplendor, ya sea con una presencia manifiesta, o con un enfoque invisible, a amar más a Dios que a sí misma y a su prójimo como a sí misma, y a conocer y mantener su propia valía y orden, y a amarse a sí misma verdaderamente. Por otro lado, aquel que ama la injusticia, odia su propia psique-alma (Salmo 10, 5), y al desgarrar y destrozar lo «a imagen de Dios» que tiene, sufre algo similar a aquellos que, por locura, sin darse cuenta, desgarran sus carnes miserablemente. Porque él también, sin darse cuenta, destruye y desgarra miserablemente su belleza innata, destrozando sin sentido el adorno interior trinitario y sobrenatural de su psique-alma, que es creado por la agapi, amor. ¿Hay algo más injusto y más perjudicial que uno no recuerde y no quiera ver constantemente y amar a Aquel que lo creó y lo adornó a Su imagen, y por lo tanto le dio el poder del conocimiento y de la agapi, amor, y a aquellos que lo usan bien, les concede también Sus donaciones inefables y la vida eterna?

 

  1. Uno de los peores enemigos de nuestra psique-alma y excepcionalmente peor que los demás es la serpiente antigua y espiritual, que se convirtió en mensajero de su maldad hacia los seres humanos con su consejo malicioso. Es tan inferior y peor que todos, ya que deseó con orgullo igualarse en poder con su Creador, del cual, sin embargo, fue justamente abandonado, así como él mismo primero lo había abandonado primero. Y el diablo abandonó tanto a Dios que se volvió contrario y enemigo Suyo, y fue declarado oponente. Por lo tanto, si Aquel es la Bondad y Vivificador de todos los seres vivos, él es la maldad en sí mismo y mortificador (de la muerte física y espiritual). Dado que Aquel tiene como esencia la Bondad y es por naturaleza completamente inmune al mal, de modo que nadie que tenga maldad debe acercarse a Él, cuanto más aleja de Él al creador y líder del mal y la causa del mal también a los demás. El astuto malo, ahora, debido a que su esencia es la vida y no el mal, por eso permanece también inmortal en ella. Su esencia, por supuesto, fue susceptible al mal y él mismo fue honrado con libre albedrío para someterse voluntariamente y adherirse a la fuente eterna de la Bondad y, de esta manera, convertirse en partícipe de la verdadera vida. Sin embargo, debido a su propia voluntad y elección se entregó y se dio a maldad, privado de la verdadera vida y justamente expulsado de ella, de la cual él mismo se marchó primero. Y se convirtió en un espíritu muerto, no en esencia (porque no hay esencia de muerte), sino porque renunció a la verdadera vida. Por lo tanto, él, al no sentir cansancio en su impulso hacia el mal y añade mal sobre mal miserablemente, se convierte a sí mismo en un espíritu mortificador y se apresura a guiar también al ser humano hacia la participación de su propia necrosis-mortificación.

 

  1. El diablo, el mediador y causador de la necrosis o mortificación, en aquel tiempo antiguo, utilizó en el Paraíso de Dios (Génesis 3, 1) a la serpiente, que es astuta (se mueve en espiral), porque él mismo es astuto en sus formas e inimaginablemente tramposo. No que él se convirtiera en una serpiente, ya que tal cosa solo por la fantasía se puede hacer, pero entonces tuvo miedo de probarlo, por temor a ser descubierto. Sin embargo, al no confiar en un encuentro abierto, prefirió la mala astucia a través de la serpiente, con la que pensó que permanecería oculto y en el anonimato. Quería, al aparecer como amigo, sugerir e introducir lo peor y, con un discurso paradójico (paradójico porque la serpiente perceptible no era lógica ni hablaba en ese momento), sorprender a Eva, quien lo escucharía y hacerla completamente de su lado con sus artimañas. Así, la enseñaría de inmediato a someterse a lo peor y convertirla en esclava de aquello sobre lo que tenía el derecho legítimo de reinar, porque solo ella, entre todas las criaturas sensibles, fue honrada con logos (y lógica) y fue creada por la mano de Dios a Su imagen/icona. Sin embargo, Dios también concedió, para que el hombre vea el consejo que le dio el peor, -cuán peor no es la serpiente que el hombre- y que entienda claramente que no es en absoluto beneficioso. Entonces, debería considerar completamente indigna su sumisión al evidentemente peor y mantener su fe en el Creador, obedeciendo Su mandato. Y así convertirse fácilmente en vencedor de aquel que cayó de la vida real, tomar justamente la bienaventurada inmortalidad y vivir eternamente teniendo a Dios en su interior.

 

  1. Nada es mejor que el ser humano para pensar y formar opiniones, y a través de ellas conocer y obtener lo que le beneficia. Solo necesita mantener su orden y conocer a sí mismo y a su único mejor, el Dios. Y debe cumplir y obedecer lo que aprende de Él, mientras que cuando piensa en lo que no ha aprendido de Él, debe buscar y pedir Su consejo. Porque incluso los ángeles, aunque son superiores en valor que nosotros, sin embargo, sirven en los consejos de Dios relacionados con nosotros, siendo enviados para favorecer aquellos que en el futuro heredarán la salvación (Hebreos 1:14) – no todos los ángeles, por supuesto, sino aquellos que son buenos y han mantenido su orden. También tienen nus, logos (lógica) y espíritu (eros, amor) de Dios, unidos por naturaleza estos tres, y deben obedecer al nus Creador y Logos y Espíritu, al igual que nosotros. Tienen muchas ventajas sobre nosotros, pero, como dijimos y diremos de nuevo, no son a imagen del Creador. Porque nosotros hemos sido hechos a imagen de Dios, más que ellos.

 

  1. Los ángeles han asumido servir al Creador con poder y solo han heredado ser gobernados; no se consagraron a gobernar sobre sus inferiores a menos que para ello sean enviados por el Gobernante de todo. Pero Satanás deseó gobernar con orgullo y soberbia a pesar de la opinión del Creador y, después de dejar su orden junto con los ángeles apóstatas que se rebelaron con él, fue justamente abandonado por la verdadera Fuente de la vida y la luz, y se vistió de muerte (espiritual) y oscuridad eterna. Sin embargo, el ser humano no solo fue puesto a gobernar, sino también gobernar sobre todas las cosas en la tierra (Génesis 1:28). Por eso, el archí-malvado Satanás lo envidió y utilizó todos los medios para derrocarlo desde el principio. Pero, como no podía usar la violencia porque estaba impedido por el Gobernante o Soberano de todo, que creó la naturaleza lógica libre, independiente y autónoma, presentó al hombre con mala astucia y dolo el consejo que lo derrocaría y degradaría desde el principio. Y engañó, o más bien persuadió a los humanos para que despreciaran, no tuvieran nada en cuenta y desobedecieran el mandamiento de Dios, o más bien se opusieran y actuaran en contra. Y entonces, después de convertirse en participantes de su rebelión, también convertirse en co-participantes de la oscuridad eterna y la necrosis o mortificación.

 

  1. En algún momento, incluso la psique-alma lógica se mortifica, aunque tenga la vida como su sustancia/esencia. Esto nos lo enseñó el gran Pablo cuando escribió: «La viuda y desamparada verdaderamente tiene puesta su esperanza en Dios y persevera día y noche en las súplicas y en las oraciones. Pero la que lleva una vida alegre y derrochadora, aunque viviendo físicamente, está muerta espiritualmente a causa de sus pecados» (1Timoteo 5: 5-6). No es inapropiado suponer que esto también se refiere a lo que estamos hablando ahora, es decir, sobre la psique-alma lógica. La psique-alma que ha perdido a su Novio espiritual, si no tiene contrición y πένθος penzos (duelo, luto o tristeza según Dios) y no sigue el camino estrecho de la μετάνοια metania lleno de sufrimientos y tribulaciones, sino que está en dispersión y entrega de sí misma a los placeres o hedonismo, esta psique-alma, aunque vive (porque en su esencia es inmortal), ha muerto. Porque es susceptible y receptiva a la peor muerte, así como a la mejor vida. Pero incluso si Pablo se refiere a una «viuda» como aquella que ha perdido a su esposo físico y vive en placeres mundanos y en lo carnal, ciertamente también significa que ha muerto en cuanto a la psique-alma. Él mismo dice en otro lugar: «nos vivificó o despertó espiritualmente con Cristo, cuando realmente estábamos muertos por el pecado y los delito» (Efesios 2:5). También se refiere a la muerte de la psique-alma el dicho: » Hay pecado que conduce a la muerte espiritual» (1Juan 5:16). Además, el Señor, quien ordenó a alguien que dejara que los muertos enterraran a sus muertos (Mateo 8:22), ciertamente reveló que esos enterradores estaban muertos en cuanto a la psique-alma, porque vivían de manera carnal.

 

  1. Los antepasados primer creados del género humano, al alejar de sí mismo voluntariamente la memoria y la zeoría contemplación de Dios y desobedecer Su mandamiento, y quedaron de acuerdo con el espíritu muerto de satanás y comieron del árbol prohibido en contra de la voluntad del Creador, se desnudaron de las prendas luminosas y vivificantes del resplandor celestial y se convirtieron, ¡ay!, en semejantes al satanás, y ellos mismos muertos en espíritu. Sin embargo, como Satanás no es solo un espíritu muerto, sino que también mortifica a quienes se acercan a él, y dado que aquellos que se convirtieron en partícipes de su mortificación o necrosis, tenían también cuerpos a través de los cuales se llevó a cabo la consejería mortífera, transmitieron, -¡ay!- también a sus cuerpos aquellos espíritus de la necrosis, muertos y mortíferos. Y el cuerpo humano se habría descompuesto inmediatamente y habría vuelto a la tierra de donde fue formado si no lo hubiera sostenido la divina providencia y dinami (poder, potencia y energía), para esperar la decisión de Aquel que todo lo gobierna y lo opera solo con Su logos, sin el cual nada de lo que hace puede tener lugar. Y esta decisión siempre se toma con justicia. Porque, como dice el divino Salmista: «El Señor es justo y ama la justicia» (Salmo 10:7).

 

  1. Según las Escrituras, Dios no creó la muerte (Sabiduría de Salomón 1:13). Pero incluso impidió que se produjera la muerte mientras fuera necesario y según lo permitiera Su justicia para evitar e impedir que aquellos a quienes Él hizo independientes cayeran en ella. O sea, les dijo de antemano Su voluntad que conducía a la inmortalidad, y para preservarlos lo más posible, hizo que Su consejo vivificador fuera un mandamiento. Y claramente predijo y amenazó que la desobediencia a Su mandato vivificante sería θάνατος zánatos la muerte, para que, ya sea por el deseo de Dios, o por Su conocimiento, o por el temor, evitaran la muerte. Porque Dios busca, conoce y puede hacer lo que es beneficioso para todas las criaturas. Si solo lo conociera, pero no lo buscaba, entonces evitaría lo que conocía bien. Si solo lo amara, pero no lo supiera o no pudiera hacerlo, entonces, a pesar de quererlo, lo deseado y conocido seguiría siendo irrealizable. Así que, buscando en gran medida y sabiendo y siendo capaces de nuestro propio interés, todo lo que nos viene de Él, aunque no lo queramos, sin duda viene para nuestro propio interés; pero en lo que se nos da voluntariamente, como independientes, hay un gran temor de que pueda ser perjudicial. Cuando, con la providencia de Dios, se nos ha prohibido una sola cosa de todas, como en el caso del Paraíso (Génesis 2, 16-17), ya sea en el Evangelio por el Señor, ya sea por los Profetas a los israelitas, ya sea en la ley de la jaris gracia increada de los Apóstoles del Señor y sus sucesores, entonces es claramente inútil y perjudicial desearlo por uno mismo y se apresure hacia ello. Y si alguien más nos lo propone y nos lleva a apresurarnos hacia ello, ya sea instigándonos con palabras, ya sea arrastrándonos con una apariencia amigable, él es claramente un enemigo de nuestra vida y un adversario.

 

  1. Por lo tanto, ya sea por anhelo de Aquel que anhela que vivamos (¿por qué, de hecho, nos formó para vivir si no lo deseaba mucho?), o conociendo que Aquel conoce mejor que nosotros lo que es beneficioso para nosotros, Él que nos dio el conocimientos-gnosis y es Señor de los conocimientos-gnosis (1 Reyes 2:3); o por temor a Su poder omnipotente, no debimos ser engañados, arrastrados ni convencidos por todas estas cosas entonces, y quebrantamos Su mandato y consejo, de la misma manera en que no debemos desobedecer ahora las órdenes salvadoras y los consejos que nos da después de eso. Así como ahora aquellos que no prefieren resistir valientemente contra el pecado, desprecian los mandamientos divinos y siguen el camino opuesto, es decir, a este que conduce a la muerte interna y eterna, a menos que “psicoterapien” y sanen con la metania su psique-alma; así también en el caso de la pareja de los primeros en ser creados, como no resistieron las palabras de satanás que los persuadieron a desobedecer a Dios y pasaron por alto el mandamiento, inmediatamente se cumplió el veredicto anunciado por Aquel que juzga con justicia. De acuerdo con esto, tan pronto como comieron del árbol, murieron. Y entonces entendieron en la práctica o en praxis-hecho lo que significaba el mandato olvidado de la verdad, y de la agapi-amor, de la sabiduría y del poder, y se escondieron por vergüenza después de quedarse desnudos (Génesis 3:7-8) de la doxa-gloria increada que vivifica de una manera divina también a los espíritus inmortales, sin la cual la vida de los espíritus es y se considera mucho peor que muchas muertes.

 

  1. Por lo tanto, el teólogo Gregorio también revela que no era aún beneficioso para los primeros humanos creados comer del árbol. Él dice: ‘Esa planta era una zeoría contemplación divina, en mi opinión, que solo los más perfectos pueden intentar. Pero no es bueno para aquellos que todavía son imperfectos y la desean vorazmente, al igual que la comida perfecta no es beneficiosa para los que todavía son bebés y necesitan leche’. Pero incluso si alguien no quiere relacionar metafóricamente ese árbol y su fruto con la zeoría contemplación divina, creo que no es difícil entender que no era beneficioso para los primeros en ser creados, porque todavía eran imperfectos. O sea, creo que, con su sentido o percepción sensible, lo vieron y comieron de él, y que era el árbol más agradable de todos los que había en el Paraíso. Sin embargo, la muy agradable comida de los sentidos o el placer sensorial excesivo, realmente no es bueno en todos los aspectos ni para todos, sino que es buena para aquellos que pueden usarla de manera que no los venza cuando sea necesario y para la doxa-gloria del Creador. Pero para aquellos que no hacen un uso adecuado de ella, no es bueno. Por eso creo que ese árbol se llamó ‘el árbol que da el conocimiento-gnosis del bien y del mal’ (Génesis 2, 17). Porque solo los perfectos en la zeoría contemplación divina y la virtud pueden entrar en contacto con las delicias sensoriales de manera que no alejen la atención de sus nus (espíritu de la psique) de la zeoría contemplación espiritual de Dios y de los himnos y oraciones hacia Él, sino que conviertan las bellezas del mundo en material y motivo para elevarse hacia Dios, y controlen por completo el placer sensorial o el hedonismo con el movimiento espiritual del nus hacia lo superior. Y si el placer sensorial, sensual y hedonismo, es inusualmente grande y poderoso, entonces aún más, debido a su inusual naturaleza, no deben vaciar la parte lógica o logística de sus psiques-almas hacia lo que, aunque sea malo, parece bueno para quienes están completamente dominados por esto y vencidos.

 

  1. Por lo tanto, para los primeros padres, que debían vivir en aquel sagrado lugar del Paraíso y nunca olvidar a Dios, era beneficioso entrenarse aún más y, de alguna manera, como niños, ejercitarse en lo que es realmente bueno y perfeccionarse en la costumbre de la zeoría contemplación divina, en lugar de, mientras aún eran imperfectos, experimentar con cosas que se encuentran en un estado intermedio, -ni buenas ni malas-, y que, dependiendo de la fuerza de aquellos que las utilizan, se inclinan fácilmente hacia el bien o el mal. Y especialmente en cosas que por sus naturalezas atraen y dominan los sentidos y absorben completamente el nus con la mente y facilitan las malas acciones y presentan como fidedigno al líder y creador de estos pazos, cuyo principio, -después del diablo-, es la codicia, glotonería y el ávido consumo de deliciosas comidas. Porque si, según la historia sagrada, solo la vista del árbol hizo que la serpiente fuera fácilmente aceptada y una consejera confiable, ¿cuánto más la abundante comida proveniente de él? ¿Así que, no es obvio que no era beneficioso para los primeros padres probarlo con el sentido? ¿Entonces, ya que comieron, no deberían haber sido expulsados inmediatamente del Paraíso de Dios (Génesis 3, 23-24), para que no convirtieran el lugar divino en una sala de reuniones, un consejo y un taller del mal? ¿Y no debían sufrir inmediatamente la muerte del cuerpo los transgresores? Sin embargo, el Señor mostró magnanimidad.

 

  1. La decisión de la muerte (espiritual) de la psique-alma la puso en el camino de la ejecución la transgresión, según la justicia del Creador; después de que los primeros en ser creados la abandonaron, los dejó sin forzarlos, porque los había hecho independientes y autogobernados. Por lo tanto, aquella decisión fue anunciada filantrópicamente con benevolencia por Dios de antemano (Génesis 2, 17), por las razones que hemos desarrollado. Sin embargo, suspendió y pospuso en ese momento la decisión de la muerte corporal; y cuando finalmente la comunicó, desde la profundidad de la sofía-sabiduría y exceso de filantropía, reservó su cumplimiento para el futuro. Porque no dijo a Adán «vuelve a la tierra», sino «eres tierra y a la tierra volverás» (Génesis 3, 19). De esto se deduce para aquellos que escuchan con discernimiento que Dios no creó la muerte (Sabiduría de Salomón 1, 13) ni de la psique-almas, ni del cuerpo. Porque ni antes dijo imperativamente «moráis cuando comáis», sino que dijo «moriréis cuando comáis»; ni ahora dijo «vuelve a la tierra», sino «volverás», anunciando y permitiendo y no impidiendo, con justicia, lo que sucedería.

 

  1. Por lo tanto, la muerte estaba destinada a ocurrir a esos padres antepasados, como también nos espera a nosotros que aún vivimos. Nuestro cuerpo se volvió mortal. Y esto es, por así decirlo, una larga muerte, o más bien muchas muertes, que se suceden una tras otra, hasta que finalmente llegamos a la única y última y de largos siglos muerte. Nos convertimos, en otras palabras, en la corrupción, y mientras nos vamos convirtiendo, nos descomponemos, hasta que dejamos de convertirnos y descomponernos. Y en realidad nunca somos los mismos, aunque parezcamos iguales a aquellos que no prestan atención. Como el fuego, cuando agarra un fino tallo desde el extremo, es diferente una vez y otra y su duración está medida por la longitud del tallo, así también nosotros, que cambiamos de manera similar, cada uno tiene su propia medida de la duración de su vida.

 

  1. Para que no ignoremos completamente el exceso de filantropía, benevolencia y la profundidad de la sofía-sabiduría de Dios, diremos por qué, mientras pospuso el fin de la muerte, prolongó aún más la vida del ser humano. Primero mostró que castiga con misericordia, o más bien, que descuida el castigo justo, para que no nos desesperemos por completo. También dio tiempo para la μετάνοια metania y una vida agradable a Dios desde el principio. Consoló con las sucesivas generaciones la tristeza de la muerte. Aumentó el género humano con descendientes, de modo que al principio el número de nacimientos superara con creces el número de muertes. En lugar de un Adán, que con la belleza de la planta sensible se volvió lamentable y pobre, elevó a muchos que adquirieron de lo sensible la bienaventurada y bendita riqueza del conocimiento divino, la virtud, el conocimiento y el favor divino. Testigos son Set, Enós, Enoc, Noé, Melquisedec, Abraham y todos los que fueron contemporáneos de ellos, ya fueran anteriores o posteriores, que se destacaron como iguales o similares a ellos. Sin embargo, entre todos estos, ninguno vivió completamente sin pecado, de modo que pudiera igualar la derrota de los antepasados y sanar la herida de la raíz del género humano y ser suficiente para la santificación, la bendición y el regreso a la vida de todos los posteriores; y Dios esto lo conocía de antemano. Por eso, en cada época hizo una elección tanto de las generaciones como de las tribus, de donde brotaría la tan alabada vara (la Virgen María), (Luc 1:23, Núm 17, 23) de la cual brotaría la flor que llevaría a cabo la salvación de todo el mundo.

 

  1. ¡Oh, profundidad de riqueza, sabiduría y filantropía de Dios (Rom 11:33)! Si no hubiera muerte y si la raza humana no fuera ahora mortal y antes de la muerte, -porque es de raíz mortal-, no adquiriríamos en la práctica (a través de Cristo) los primeros frutos de nuestra inmortalidad, no seríamos rescatados al cielo y la naturaleza humana no estaría entronizada a la diestra de la divina Majestuosidad en los cielos (Hebreos 8:1), por encima de cualquier principio y autoridad angelical. Así que Dios sabe cómo convertir, desde su filantropía y benevolencia, las desviaciones autoimpuestas de nuestra libre voluntad en lo mejor, con Su sabiduría y poder.

 

  1. Muchos culpan a Adán por haber cedido tan fácilmente al consejo del astuto maligno y haber desobedecido el mandamiento divino, causando así la muerte para nosotros. Pero no es lo mismo que alguien quiera, sin saberlo, probar una hierba venenosa que desear comerla después de aprender, a través de la prueba, que es mortal. Aquel que toma el veneno mientras tiene experiencia y, por lo tanto, se inflige una muerte miserable a sí mismo, es más censurable que aquel que comete y sufre esto porque no lo sabe. Por eso, cada uno de nosotros es más digno de culpa y condenación que Adán. ¿Pero quizás dirán que ese árbol ya no está entre nosotros? ¿Y que el mandamiento de Dios no concierne a nosotros, prohibiéndonos comer de él? Este mismo árbol, quizás no esté entre nosotros, pero el mandamiento de Dios está presente en nosotros ahora. Y aquellos que obedecen este mandamiento y viven de acuerdo con él, son liberados de la responsabilidad de sus propios pecados y de la maldición y de la condenación ancestral. Pero aquellos que lo transgreden ahora y en vez de esto, prefieren la sugerencia, la indicación y el consejo del astuto maligno, es imposible que no decaigan de aquella vida y conducta del Paraíso y que no sean arrojados al infierno-gehena del fuego eterno que Dios amenazó.

 

  1. Entonces, ¿cuál es el mandamiento de Dios que nos concierne? La μετάνοια metania. Y la recapitulación y esencia de esto es que no nos acerquemos ya a lo prohibido. Después de haber sido expulsados de aquel lugar de la delicia divina y justamente excluidos del Paraíso, y habernos precipitado en este abismo, y haber sido condenados a coexistir y convivir junto con los animales salvajes irracionales, y haber perdido ya toda esperanza, -en la medida en que depende de nosotros-, regresar al Paraíso, el Dios mismo quien impuso la justa pena en ese momento, o más bien, permitió justamente que nos llegara, ahora descendió hasta nosotros por su excesiva bondad, por su gran compasión y por nuestro bien. Y después de haber consentido en hacerse hombre como nosotros, pero sin pecado, para enseñarnos y salvarnos como uno semejante a los semejantes, nos dio el consejo y el mandamiento salvífico de la μετάνοια metania, diciéndonos: «Μετανοείτε metanoíte arrepentíos, convertíos y confesaos, porque el reinado de la realeza increada de los cielos ha llegado» (Mat 4:17). Antes de la encarnación del Logos de Dios, tanto como el cielo está separado de la tierra, así de lejos estaba de nosotros el reinado de la realeza increada de los cielos. Pero después de que el Rey de los cielos vino y estuvo dispuesto a unirse a nosotros, el reinado de la realeza increada de los cielos llegó a todos nosotros.

 

  1. Ahora que el reinado de la realeza increada de los cielos está cerca de nosotros, gracias a la condescendencia del Logos de Dios hacia nosotros, no nos alejemos de él viviendo sin μετάνοια metania, impenitentes. Más bien, evitemos la miseria de aquellos que viven en la oscuridad bajo la sombra de la muerte (Luc 1:79). Adquiramos las obras de la μετάνοια metania: humildad, katánixis (dilatación del corazón, compunción), luto o duelo espiritual, un corazón lleno de mansedumbre, sed de justicia, pureza, paz y espíritu pacificador, capacidad de soportar aflicciones y sufrimientos, alegrarnos con persecuciones por causa de la verdad y la justicia, pérdidas, insultos, calumnias y padecimientos. Porque la realeza increada de los cielos, o más bien, el Rey de los cielos, -oh inexpresable regalo- está dentro de nosotros (Lucas 17:21). A Él debemos adherirnos siempre con las obras de la μετάνοια metania, amando con todo nuestro corazón y fuerza a Él, que nos amó tanto.

 

  1. El amor a Dios se manifiesta a través de la ausencia de pazos y la abundancia de virtudes. El odio hacia el mal, que proviene de la ausencia de los pazos, estimula e impulsa el deseo y la adquisición de bienes. Aquel que es amante y poseedor de bienes, ¿cómo no amaría especialmente al Señor bondadoso y bueno, el único proveedor y guardián de todo bien, en Quien reside de manera eminente y a Quien tiene dentro de sí mismo con amor, como dice el Apóstol: «El que permanece en la agapi-amor, permanece en Dios y Dios en él» (1 Juan 4:16). Uno puede ver que no solo la agapi (amor incondicional) a Dios nace de las virtudes, sino que las virtudes también nacen de la agapi amor incondicional y desinteresado. Por eso, el Señor en el Evangelio a veces dice: «El que guarda mis mandamientos y los aplica, ese es el que me ama» (Juan 14:21), y otras veces: «El que me ama, aplicará y guardará mis mandamientos-logos» (Juan 14:23). Pero ni las obras de las virtudes son loables y útiles en aquellos que las realizan sin agapi amor incondicional, ni la agapi amor incondicional sin obras. Lo primero lo revela claramente con muchos ejemplos el Apóstol Pablo al escribir a los Corintios: «Aunque haga todas estas cosas, si no tengo agapi amor incondicional, nada soy y de nada me beneficio» (1Corintios 13:3), y lo segundo lo expresa el discípulo altamente amado por Cristo, diciendo: «No amemos de palabras ni de lengua, sino de hecho y en verdad» (1 Juan 3:18).

 

  1. El Padre supremo y adorado, es el Padre de la autoverdad, es decir, del Hijo unigénito. También tiene el Espíritu de la verdad, el Espíritu Santo, como el Logos de la verdad reveló claramente. Por lo tanto, aquellos que Le adoran y Le creen con el Espíritu y el Hijo, es porque reciben la acción y la energía increada del Espíritu y del Hijo, -porque el Apóstol dice: «Es el Espíritu el cual veneramos y oramos que nos ayuda en nuestra debilidad y enfermedad» (Rom 8:26), y también Jesús dijo: «Nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14:6), dice el Hijo unigénito de Dios, “aquellos que adoran de esta manera al Padre supremo con el Espíritu y la Verdad (el Hijo), ellos son los verdaderos adoradores de Él (Juan 4:23).

 

  1. Dios es Espíritu, y aquellos que lo adoran deben hacerlo en Espíritu y en Verdad (Juan 4:24), es decir, deben entenderlo incorpóreamente o espiritualmente, ya que Él es Incorpóreo. Porque así lo verán verdaderamente en todas partes con su Espíritu y su Verdad. Dios, como Espíritu, no tiene cuerpo, por lo tanto, no está en un lugar específico ni está limitado por fronteras locales. Por lo tanto, cualquiera que diga que Dios debe ser adorado en un lugar específico en el cielo o en la tierra no está diciendo la verdad, y su adoración no es verdadera. Porque Dios, como un ser inmaterial o incorpóreo, no está en ningún lugar en particular, pero como Dios está en todas partes, -porque si existe una montaña o un lugar o una estructura donde Dios no esté, entonces estaríamos limitando a Dios. Por lo tanto, está en todas partes porque es ilimitado. Entonces, ¿cómo está en todas partes? No como contenido en un lugar, sino del todo? Por supuesto que no. Porque entonces de nuevo sería cuerpo. Por lo tanto, como contiene y abarca todo, Él que está dentro de Sí mismo, en todo y más allá de todo, es adorado, venerado por Sus verdaderos fieles con Su Espíritu y Su Verdad (Juan 4:23).

 

  1. El Ángel y la psique-alma, al ser inmateriales o incorpóreos, no están en un lugar determinado, pero tampoco están en todas partes. Porque no contienen todo, sino que también necesitan Aquel que todo lo contiene. Por lo tanto, también están dentro de Aquel que los contiene y abarca todo, y son definidos y delimitados apropiadamente por Él. La psique-alma, que contiene el cuerpo para el cual fue creada, está en todas partes en el cuerpo, pero no como en un lugar ni como contenido en él, sino porque lo contiene y le da vida, teniendo en este asunto la «imagen de Dios».

 

  1. El ser humano fue creado a imagen de Dios más que los ángeles, no solo porque tiene dentro de sí un poder unificador y vivificante, sino también porque tiene el poder de gobernar. Esto se debe a que en la naturaleza de nuestra psique-alma, por un lado, está lo hegemónico, la parte que gobierna y lidera (el νους nus espíritu de la psique), y por otro lado, la parte naturalmente subordinada y obediente, es decir, la voluntad, el apetito, la percepción, los sentidos o la percepción sensible y en general, todo lo que fue creado por Dios junto con el nus para acompañarlo. Aunque nosotros, debido a una disposición pecaminosa, a veces sucumbimos a algunas de estas partes, no solo en contra del Dios Pantocrátor/Todopoderoso, sino también en contra de nuestro gobernante innato (el nus). Dios, por lo tanto, al darnos el poder y la fuerza de gobernar, también nos dio autoridad sobre toda la tierra (Génesis 1:28). Los ángeles no tienen un cuerpo unido a ellos para que esté sujeto a su nus. Sin embargo, aquellos ángeles caídos tienen una voluntad noerá (espiritual e intelectual) malvada, mientras que los ángeles buenos tienen una voluntad constantemente buena, de modo que no necesitan un gobernante. El poder terrenal, el malvado no lo tenía, pero lo agarró, y de ahí se hace evidente que no fue creado gobernante de la tierra; pero los buenos ángeles, después de nuestra caída y debido a nuestra degradación de valor, fueron encargados por el Todopoderoso de supervisarla y vigilarla, aunque no completamente, por filantropía y amor del Dios. Porque, como Moisés escribe en su Cántico (Deuteronomio 32:8), Dios determinó las regiones de los Ángeles cuando distribuía las naciones. Esta división se produjo después de Caín y Seth. Y los descendientes de Caín se llamaron humanos, mientras que los descendientes de Seth se llamaron hijos de Dios. Yo creo que Dios designó así estos nombres, anunciando de antemano la descendencia de la cual se iba a encarnarse Su Unigénito Hijo.

 

  1. Se puede aún argumentar que, junto con muchas otras cosas, nuestro conocimiento trinitario muestra que nosotros, más que los ángeles, estamos hechos a imagen de Dios. Esto se debe no solo a que es trinitario, sino también porque incluye todos los tipos de γνωσις gnosis conocimiento. Es decir, solo nosotros, entre todas las creaciones, tenemos junto con lo espiritual y lo lógico también lo sensible. Lo sensible, unido por naturaleza a lo lógico, ha dado lugar a una innumerable cantidad de artes, ciencias y gnosis-conocimientos. Podemos cultivar la tierra, construir y producir cosas que no existían, por supuesto, no desde la nada, ya que solo Dios puede hacer eso. De hecho, prácticamente nada de lo que Dios hace se destruye; solo, cada uno, después de nuestra intervención, se transforma en otra forma. Además, solo a los seres humanos Dios les dio la capacidad de que el logos invisible del nus sea percibido por el oído, difundido a través del aire, incluso aún pueda ser registrado corporalmente y ser visto a través del cuerpo. Con esto, Dios nos guía hacia la fe en la venida encarnada y revelación del Logos supremo. Ninguna de estas cosas se encuentra en los ángeles.

 

  1. Sin embargo, aunque hasta ahora hemos demostrado ser «a imagen» de Dios más que los ángeles, aún nos quedamos atrás en cuanto a ser «a semejanza de Dios» (Génesis 1:26), especialmente en comparación con los ángeles buenos. Y dejando de lado todo lo demás por ahora, la perfección de ser semejantes a Dios proviene y se hace de la divina iluminación que viene de Dios. Esto es lo que carecen los ángeles malvados, por lo que están sumidos en la oscuridad, mientras que los nus (espíritus) celestiales poseen abundantemente estas iluminaciones divinas y, por lo tanto, se les llama «segundas luces» y «emanaciones» de la Primer Luz (increada). Creo que nadie ignora esto entre aquellos que estudian con cuidado y sabiduría las Escrituras inspiradas de Dios. A partir de esto, los ángeles buenos también tienen conocimiento de los sensibles. No los perciben, por supuesto, con la fuerza y energía natural de los sentidos, sino que los conocen con una dinami (poder, fuerza y energía) divina, de la cual nada presente, pasado o futuro puede ocultarse.

 

  1. Aquellos que participan en esta iluminación, la tienen en cierto grado y, en consecuencia, según el grado que poseen, tienen también el conocimiento-gnosis de los seres. Todos aquellos que estudian con diligencia a los Apóstoles y los Teólogos divinamente inspirados saben que los ángeles también participan en esta iluminación (luz), que es increada y que no se identifica con la esencia/sustancia divina. Sin embargo, aquellos que piensan lo contrario, blasfeman al respecto y sostienen que es una creación o una sustancia de Dios. Cuando la consideran una creación, no admiten que ella es la luz de los ángeles. Por eso, consultemos al venerable teósofo Dionisio el Areopagita, quien en pocas palabras aclara estos tres puntos. Él dice que los nus divinos se mueven cíclicamente y se unen a las sin principio e ilimitadas iluminaciones del Bien y de la Bondad. Es evidente para todos que con «nus divinos» se refiere a los ángeles buenos. Al mencionar estas iluminaciones en plural, las distingue de la esencia/sustancia de Dios, ya que esa es única y absolutamente indivisible. Y después de llamarlas increadas e interminables, claramente nos las presenta como increadas.

 

  1. Desde esta divina iluminación y luminosidad, viendo nuestra naturaleza desnuda por la transgresión, el Logos de Dios, en Su gran compasión, se compadeció de su fealdad y, tomando esta naturaleza sobre Sí mismo por Su gran misericordia, la mostró nuevamente a los tres discípulos elegidos sobre el monte Tabor, vestida con una mayor doxa gloria, luz increada, (Mat 17:1-2). En otras palabras, presentó lo que una vez fuimos y lo que seremos a través de Él en el futuro, si preferimos vivir de acuerdo a Su voluntad aquí, como también lo menciona el de la lengua de oro Juan (Crisóstomo).
  2. Adán también participaba de esta divina iluminación y gracia increada antes de la transgresión, como si realmente llevara una vestimenta de doxa-gloria. Así que no estaba desnudo, sino que estaba adornado con esplendor incomparable, más que aquellos que ahora llevan coronas adornadas con mucho  oro y piedras preciosas. El gran Apóstol Pablo llama a esta gracia increada y divina iluminación nuestra «morada celestial» y dice: «Gemimos en esta tienda nuestra corruptible y provisional, anhelando y deseando sobrevestirnos de aquella casa nuestra celestial, es decir, el nuevo cuerpo incorruptible, inquebrantable y glorioso que se nos dará por el cielo; supuesto que seamos hallados vestidos de este cuerpo nuevo y no desnudos” (2Cor 5:2-3). Pablo recibió esta promesa de esta divina iluminación y vestidura de Dios cuando iba de Jerusalén a Damasco (Hechos 9:3-4). Para decirlo de acuerdo con Gregorio, el Teólogo por nombre y realidad, antes de purificarse de las persecuciones, entró en contacto con el Perseguido, o más bien, con un pequeño rayo de al gran Luz Increada.

 

  1. La Divina Supra-esencia nunca se llama en plural. Sin embargo, la divina e increada jaris-gracia y la energía del Dios, que se divide indivisiblemente, como el rayo del sol que calienta, ilumina y vivifica, da vida, hace crecer y transmite el esplendor a los iluminados y se ve en los ojos de quienes lo ven. Por lo tanto, similar a los rayos solares, aunque esta imagen es tenue, la divina energía de Dios no se llama solo una, sino también muchas según los Teólogos. Por ejemplo, San Basilio el Grande, dice lo siguiente: «¿Cuáles son las energías y operaciones del Espíritu? Inexpresables en tamaño, innumerables en cantidad. Porque, ¿cómo entenderíamos lo que está más allá de los siglos? ¿Cuáles eran sus fuerzas, energías y operaciones antes de la creación inteligible? Por lo tanto, antes de la creación inteligible y más allá de los siglos (porque incluso los siglos son creaciones inteligibles), nadie dijo nunca que eran dinamis fuerzas, energías y operaciones creadas, ni lo pensó. Por lo tanto, son increadas las dinamis fuerzas y energías del divino Espíritu, aunque son mencionadas como muchas por los Teólogos y se despliegan sin división desde la única e indivisible esencia del Espíritu».

 

  1. La energía increada de Dios, que se divide indivisiblemente, se menciona en plural también por los Teólogos, como se demostró anteriormente claramente por San Basilio. Por lo tanto, la divina y deificante iluminación, alumbramiento y jaris gracia no es esencia, sino energía increada de Dios, por eso no se presenta solo en términos cronológicos, sino también en una variedad de formas, ya que se concede a cada uno según su capacidad. Y según la idoneidad de aquellos que la reciben, transmite en ellos más o menos el deificante esplendor o la deificante iluminación.

 

  1. Estas energías son siete, según el profeta Isaías. Y en hebreo, el número siete significa «mucho». Dice, por tanto: » Y brotará un tallo del tronco de Jesé, y un brote crecerá de sus raíces y sobre él reposarán siete espíritus: espíritu de sabiduría y de prudencia, espíritu de conocimiento y de piedad, espíritu de voluntad y de fortaleza y de temor del Señor» (Isaías 11:1-3). Estos siete espíritus son considerados creados por aquellos que tienen opiniones heréticas y se mantienen en su insensatez. A estos y a aquellos que mencionamos en los extensos argumentos en contra de ellos, los hemos inspeccionado y refutado para siempre. Pero también el Teólogo Gregorio, al referirse a estas energías divinas del Espíritu, dice que el profeta Isaías prefiere llamar a estas energías del Espíritu «espíritus. Sin embargo, el mismo Isaías, el más elocuente de los Profetas, no solo mostró claramente, a través del número siete, la diferencia entre estas energías divinas sobre la esencia divina, sino que también reveló que son increadas al usar el verbo «reposarán o descansarán». Este verbo implica una supremacía. Por lo tanto, aquellos que reposan en el cuerpo que el Señor tomó de la naturaleza humana, ¿cómo pueden ser considerados creados o creaciones?

 

  1. Nuestro Señor Jesús Cristo expulsaba a los demonios «con el dedo de Dios», como se menciona en Lucas 11,20, y «con el espíritu de Dios», como se dice en Mateo 12, 28. El «dedo de Dios», como dice San Basilio, es una de las energías del Espíritu. Entonces, si una de estas energías es el Espíritu Santo, también lo son las otras, como Él mismo nos enseñó. Sin embargo, esto no significa que haya muchos dioses o muchos Espíritus. Estas son proyecciones, manifestaciones y energías naturales del único Espíritu, y en cada una de ellas está el Uno que energiza y opera. Los kakodoxos herejes, al afirmar que estas son creaciones, degradan en creación o en creado siete veces el Espíritu de Dios. Pero que se avergüencen siete veces. Porque el Profeta que habló de estas cosas, diciendo que son «siete ojos del Señor que recorren, vigilan y supervisan toda la tierra» (Zacarías 4, 10), y Juan, quien escribe en el libro Apocalipsis: «La jaris gracia y la paz sean para ustedes de Dios y de los siete Espíritus que están delante del trono de Dios y de Jesús Cristo», claramente revelan y muestran a los creyentes que estos son el Espíritu Santo.

 

  1. El Dios y Padre, al anunciar a través del profeta Miqueas el nacimiento en carne del Unigénito y queriendo mostrar al mismo tiempo que la divinidad del Hijo es sin principio, dijo: «Y sus salidas son desde el principio, desde los días del siglo o de la eternidad» (Miqueas 5, 1). Las «salidas, éxodos», como explicaron los Padres, significan las energías (increadas) de la Deidad. Estas son dinamis potencias y energías del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, que las declaran como creadas, aquellos que abrazan y apoyan con pasión las opiniones de los kakodoxos herejes. Pero que al menos reconsideren y usen la razón, aunque sea tarde, y comprendan quién es Aquel que existe «desde el principio». Quién es el que, según David, dice: «Tú existes desde siempre o desde el siglo», lo que significa lo mismo que «desde los días de la eternidad»? Y que consideren con sensatez que Dios dijo a través del Profeta que estas «salidas, éxodos» son «desde el principio», no dijo en absoluto que fueron hechas, construidas o creadas. Y San Basilio el Grande, quien teologiza con el espíritu de Dios, no dijo que fueron hechas, sino que las energías del Espíritu existían antes de la creación espiritual e inteligible y más allá de los siglos. Entonces, solo Dios es eternamente dinámico, operativo y omnipotente porque tiene dinamis potencias y energías eternas.

 

  1. También afirman los líderes de la opinión opuesta, en clara contradicción con los Santos, que lo increado es uno, la naturaleza divina. Todo lo que difiere de ella, sin duda es creado. Y así, hacen una creación o creado tanto el Padre como el Hijo y el Espíritu Santo. Porque la energía de los Tres es una y la misma, y al que la energía es creada, el mismo no es increado. Por eso, la energía de Dios no es creada o creación, -fuera de esta blasfemia- sino el resultado que se deriva de ella. Por eso, el venerable Damasceno enseñó que las diversas energías de la naturaleza divina son esenciales, es decir, sus movimientos naturales. Y dado que crear es cualidad propia de la energía divina, como dijo el Santo Cirilo, ¿cómo puede ser esto una creación? A menos que sea una acción de otra energía, y esa otra, otra más, y así sucesivamente hasta lo infinito, buscando y proclamando incesantemente la energía increada.

 

  1. La ουσία usía esencia/sustancia divina y la energía divina son inseparables, presentes en todas partes, y la energía divina es cabida incluso en nosotros, los creados, porque, según los Teólogos, se divide indivisiblemente sin división o se fracciona sin fraccionarse, mientras que la usía esencia/sustancia divina permanece completamente indivisible según ellos. Por eso, también san Juan Crisóstomo, después de decir que «la gota o rocío de la jaris gracia llena todas las cosas con conocimiento-gnosis; a través de ella se realizan los milagros, se perdonan los pecados», y así mostrando que la gota de la jaris gracia es increada, se apresura a mostrar que es una energía y no una usía esencia/sustancia; incluso distingue la energía divina de la usía esencia divina y la hipóstasis del Espíritu, y agrega: «Me refiero a la parte de la energía». El Paráclito, por supuesto, no se divide. Por lo tanto, la jaris gracia divina y la energía son cabidas a cada uno de nosotros, porque esta se divide indivisiblemente sin división. Pero la usía esencia de Dios, al ser completamente indivisible por su naturaleza, ¿cómo puede ser participable o cabida en cualquier creación?

 

  1. Dios tiene tres cosas: la esencia, la energía y la Trinidad de las Hipostasis (bases subsistenciales o personas) divinas. Consideremos el caso de aquellos que han sido dignos de unirse a Dios para ser uno con Él, según el logos del Gran Pablo: «Pero el que se une al Señor, un espíritu es con Él» (1Cor 6:17). Por lo tanto, dado que se ha demostrado anteriormente que los dignos no se unen en usía esencia con Dios, y ya que todos los Teólogos testifican que Dios es incognoscible y no participado en Su usía esencia, y dado que la unión hipostática del hombre con Dios se hizo exclusivamente en el Θεάνθρωπο zeánzropo (Dios-Hombre) Logos, queda claro que aquellos que han sido dignos de unirse a Dios lo hacen en términos de energía, y que el espíritu, a través del cual uno se une y se hace uno con Dios, se llama y es la energía increada del Espíritu, no la usía esencia/sustancia de Dios, aunque esto desagrade a los opuestos que sostienen lo contrario. Ya que Dios, en la profecía de Joel 3:1 y Hechos 2:17, no dijo «derramaré mi espíritu», sino «derramaré de mi espíritu sobre todos los que creen».

 

  1. Con seña de Dios se movían Moisés, David y todos los que, al desechar las inclinaciones de la carne, se hicieron receptivos a la energía divina, se movían por el Espíritu de Dios y se convertían en vivas imágenes/iconas de Cristo. O más bien, se convirtieron en lo mismo que Cristo y no meramente en una simple representación o reflejo. Y la pureza de Cristo y de los Santos es una. Como canta el divinamente inspirado Salmista: «La luminosidad de Dios está sobre nosotros» (Salmo 89:17). Porque, según el Gran Basilio, las psiques-almas portadoras del Espíritu que recibieron el resplandor del Espíritu también se vuelven espirituales y transmiten la jaris gracia a otros. De aquí proviene la previsión o prognosis del futuro, el conocimiento de los misterios, la comprensión de lo oculto, los diversos carismas, la ciudadanía o el estado celestial, el coro de los Ángeles, la morada divina, la asimilación a Dios y, finalmente, la zéosis divinización, que es lo más alto que uno puede desear.

 

  1. En esta jaris gracia, luminosidad y unión con Dios, los ángeles aventajan a los humanos. Por eso son segundas luminosidades, ministros o liturgos de la Luminosidad Suprema. Las dinamis (potencias y energías) noerás o espirituales y los espíritus litúrgicos son también segundas luces, reflejos de la Primera Luz, y la primera naturaleza luminosa después de la Primera, porque se iluminan desde ella. El ángel es una segunda luz, un flujo o participación de la Primera Luz. Por su movimiento circular, los nus espíritus divinos se unen a las sin principio e interminables iluminaciones del Bien y la Bondad. Porque, para los seres eternos, la luz es Dios mismo y nada más. Y así como el sol es para las cosas sensibles, Dios es para las cosas inteligibles. Él es la primera y suprema luz que ilumina toda la naturaleza lógica. Y como dice san Juan Crisóstomo, si escuchas al Profeta diciendo: «Vi al Señor sentado en un trono» (Isaías 6:1), no pienses que vio la usía esencia de Dios, sino una imagen de Él en condescendencia, y ni siquiera la vio tan claramente como las potestades celestiales lo hacen.

 

  1. Cada naturaleza está muy lejos y completamente ajena a la naturaleza divina. Porque si Dios es naturaleza, entonces las demás cosas no son naturaleza. Y si las demás son cada una naturaleza, entonces Él no es naturaleza. Del mismo modo, si las demás son seres, entonces Él no es un ser. Si Él es el Ser, entonces las demás no son seres. Esto se aplica también a la sofía-sabiduría, la bondad y, en general, a todas las cosas relacionadas con Dios o dichas en relación con Dios, cuando se teologiza ortodoxamente, correctamente y de acuerdo con los Santos. Ahora bien, Dios es y se llama naturaleza de todos los seres, porque todos participan de Él y existen a través de esa participación. No me refiero, por supuesto, a la participación en Su usía esencia, ´lejos de esta blasfemia- sino en Su energía. Así que Dios es la entidad o el ser real de todos los seres, una especie (forma) dentro de las especies, una sabiduría para aquellos que adquieren sabiduría, y, en general, Él es todo para todo. Sin embargo, Él no es naturaleza, porque Él está por encima de todas las naturalezas; no es un ser, porque está por encima de todos los seres; no es ni tiene una especie (forma), porque está por encima de todas las especies (formas). Entonces, ¿cómo nos acercamos a Dios? ¿Acaso nos acercamos a través de Su naturaleza? Pero ninguna criatura tiene comunión o cercanía con la naturaleza suprema. Por lo tanto, si alguien se acerca a Dios, ciertamente se acerca a Su energía. ¿De qué manera? ¿Participando en ella de manera natural? Pero esto es común a todas las criaturas. Por lo tanto, uno se acerca o se aleja de Dios no a través de sus cualidades naturales, sino a través de lo que hace con su libre albedrío y predisposición. Y la elección es cualidad exclusiva de los seres lógicos. Por lo tanto, solo estos entre todo lo demás se pueden acercar o alejar a Dios; se acercan a través de la virtud o se alejan a través de la maldad. Solo ellos son receptivos a la miseria o la bienaventuranza. Pero nosotros debemos esforzarnos por alcanzar la bienaventuranza y felicidad.

 

  1. Comparando entre sí, algunas creaciones se llaman propias o afines de Dios por naturaleza y otras son ajenas a Él. Son propias o afines de Dios las naturalezas espirituales que solo pueden ser percibidas por el nus espíritu. Totalmente ajenas a Él son las naturalezas que se encuentran en el ámbito de los sentidos. Y aún más allá de ellas están las naturalezas completamente inanimadas e inmóviles. En comparación entre sí, las creaciones se llaman afines o propias a Dios por naturaleza o ajenas, extranjeras a Él. Sin embargo, en sí mismas, todas son completamente ajenas a Dios por naturaleza. Porque es imposible expresar cuán lejos está la naturaleza espiritual de Dios o cuán distantes están la percepción sensible y las sensibles de las cosas y realidades espirituales. Dado que, por naturaleza, estamos tan alejados de Dios, ¡ay de nosotros si no nos acercamos a Él con una buena intención, con buenas obras y modos de vida!

 

  1. La lengua inspirada de Dios y común de los sagrados Teólogos, el portador de Dios, Damasceno, dice en el segundo de sus capítulos teológicos: «Aquel que desea hablar o escuchar sobre Dios debe saber claramente que las cosas de la teología y de la Divina Economía no son todas inefables, ni todas pronunciables; ni, ciertamente, todas conocidas, ni todas desconocidas. Conocemos que están por encima de todo logos, incluso los logos que permiten su expresión con palabras, porque su significado trasciende los logos. No están fuera del logos debido a una deficiencia o falta, sino que están más allá de nuestro logos, el que habita dentro de nosotros y el que nosotros mismos hacemos que otros oigan. Porque ni el logos o el lenguaje oral pueden explicarlos y representarlos, ni el otro, el innato íntimo logos, puede lograrlos por sí mismo a través de un esfuerzo excesivo y arduo. Por lo tanto, no debemos permitirnos hablar de nada en cuanto a Dios, sino que debemos recurrir a la enseñanza de los Santos que hablan sobre las cosas espirituales con la iluminación del Espíritu, especialmente cuando los adversarios nos lo exigen.

 

  1. Se dice que en la entrada de la escuela de Platón había una inscripción que decía: «Que nadie que no sea geómetra entre». Totalmente no-geómetra es aquel que no puede concebir y distinguir lo indivisible como divisible. Porque es imposible que haya un fin sin aquello que se completa. Y casi todo el asunto de la Geometría trata sobre los límites, que a veces se definen y se proyectan sin los límites perceptibles, a través del nus que separa lo inseparable (la forma de la materia). Ahora bien, aquel que aún no ha aprendido a separar con el nus el cuerpo de las cosas relacionadas con el cuerpo, ¿cómo escuchará acerca de la naturaleza en sí misma, que no solo es inseparable de las cosas naturales, existiendo dentro de ellas, sino que tampoco puede existir sin ellas? ¿Cómo escuchará acerca de las cosas universales como universales, que están dentro de las particulares y se separan de ellas solo por medio del nus y el logos, que se piensan antes de las muchas y realmente no existen sin las muchas? ¿Cómo escuchará y entenderá acerca de las realidades intelectuales y espirituales? ¿Cómo escuchará cuando decimos que cada uno de nosotros tiene nus y conceptos, y que cada uno de nosotros es el nus de sus conceptos? ¿Cómo escuchará y no se va a reírse de nosotros y no nos interrumpirá acusándonos de decir que cada ser humano tiene dos y muchos nus o espíritus? Y aquel que no puede escuchar ni hablar sobre estas cosas indivisibles como divididas, ¿cómo podrá decir o aprender algo sobre Dios? Porque en lo que respecta a Dios, se aplican y se dicen muchas uniones y discernimientos (divisiones) según los Teólogos. Pero las uniones prevalecen sobre las distinciones (discernimientos) y las preceden; ni las eliminan ni son obstaculizadas por ellas. Por lo tanto, los opuestos no aceptan ni pueden aprender la división o discernimiento indivisible en Dios y la unión dividida o discernida, que escuchan que decimos según los Santos, es decir, que Dios es, en un sentido, incomprensible y, en otro sentido, comprensible, pero sigue siendo Uno. Es incomprensible en cuanto a Su ουσία usía esencia, comprensible a través de Sus obras, a través de Sus divinas energías, es decir, a través de Su voluntad eterna para nosotros, a través de Su providencia eterna para nosotros, a través de Su sabiduría eterna para nosotros y, para decirlo según san Máximo, a través de Su poder, sabiduría y bondad infinitos. Y porque nosotros afirmamos que estas cosas son necesarias, los opositores y aquellos que les siguen nos acusan de aceptar muchos dioses y muchos increados, y que hacemos a Dios compuesto. Porque ignoran que Dios se divide indivisiblemente y se une dividuamente (dividido), y, a pesar de esto, no sufre multiplicación ni composición.

 

  1. El Gran Pablo, la boca de Cristo, el recipiente de la elección (Hechos 9, 15), el vehículo más ilustre del divino nombre, dice: «Las cosas invisibles de Dios, es decir, Su eterna dinami ( poder, energía) y deidad, se ven por el nus a través de las creaciones desde la creación del mundo» (Rom 1, 20). ¿Entonces, la usía esencia de Dios se ve a través del nus mediante las creaciones? De ninguna manera. Esto es la locura de los kakodoxos maliciosos herejes y, antes de ellos, la caída ruinosa de Eunomio. Porque él también, antes que ellos pero similar a ellos, escribió en sus discursos que aparte de las creaciones no se puede concebir nada más que esta usía esencia de Dios. Pero el Apóstol Pablo enseña todo lo contrario. Es decir, después de haber enseñado previamente que «lo conocible de Dios es manifiesto» (Romanos 1, 19) y después de haber demostrado que hay algo más que este conocible de Dios, que Él mismo reveló a todos los que tienen nus con entendimiento, después añadió: “…lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, se dejan ver a la diania (mente, intelecto, cerebro) y se hacen visibles y perceptibles a través de las cosas creadas…” (Rom 1,20). Y lo qué es «conocible de Dios», lo aprenderás de la siguiente manera. Los Padres teóforos (portadores de Dios) explican y dicen que Dios tiene algo desconocido, que es Su usía esencia, y algo conocido, que son las cosas relacionadas con la esencia, es decir, la bondad, la sabiduría, la fuerza, la divinidad, o sea, la grandeza, las que el mismo Pablo llamó invisibles, pero concebibles a través de las creaciones. ¿Y las cosas que se conciben en relación con la usía esencia de Dios, ¿cómo pueden ser creaciones? Por lo tanto, la energía de Dios, que se concibe a través de Sus creaciones, es increada y no es ουσία usía esencia/sustancia. Porque, como vimos, no se refiere solo al singular, sino también al plural.

 

  1. Las creaciones revelan la sabiduría, la habilidad y el poder de Dios, pero no Su ουσία usía esencia/sustancia, dice el Gran Basilio, contradiciendo a Eunomio, quien afirmaba que la usía esencia de Dios se revela a través de las creaciones. Por lo tanto, incluso la energía que se manifiesta a través de las creaciones de Dios es increada y no es usía esencia. Y aquellos que defienden que la usía esencia divina no difiere en nada de la energía divina son claramente Eunomianos.

 

  1. Entonces, el sabio Gregorio de Nicea, hermano de san Basilio el Grande tanto en carne como en virtudes y conductas, en sus discursos dirigidos a los críticos, dice que después de comprender la belleza y la grandeza de los prodigios de la naturaleza, obtenemos diversas nociones sobre Dios y a partir de ellos expresamos cada una de estas nociones con un nombre particular. En otras palabras, de acuerdo con la magnitud y la belleza de las creaciones, concebimos al Creador (Genesiurgo) de ellas (S. Sól. 13, 5). Lo llamamos Creador porque es su Hacedor; Poderoso, porque tenía la fuerza y poder de hacer usía esencia Su voluntad; y Justo, como un Juez imparcial. También hemos tomado la palabra «Dios» de Su actividad supervisora, expectativa o contemplativa (del verbo » θεώμαι zeome«). Así que, incluso a partir de esta palabra, aprendimos una energía específica o particular de la naturaleza divina, pero no comprendimos la usía esencia de Dios.

 

  1. Dionisio el Areopagita, el teólogo más eminente después de los venerados Apóstoles, después de aclarar el discernimiento en Dios en términos de Hipostasis (bases subsistenciales o personas), dice: «También es una distinción (discernimiento) divina la admirable progresión bondadosa de la divina unión, que, unida supremamente, se multiplica y se expande en sí misma desde la bondad». Luego agrega: «Llamamos discernimiento o distinción divina a las bondadosas progresiones de la Tearquía. Donando, por lo tanto, a todas las existencias y derramando sobre ellas las participaciones y transformaciones de todos los bienes, se discierne mientras permanece unida (una) y se multiplica singular y múltiplemente sin dejar de ser Una». Y aún más abajo dice: «Estas distinciones (discernimientos) comunes y unidas de la totalidad de la deidad, es decir, las bondadosas progresiones, nosotros intentaremos alabarlas en la medida de lo posible». Con esto, San Dionisio muestra claramente que, además de la distinción (discernimiento) hipostática en Dios, hay otra. A esta distinción paralela a la distinción hipostática, la llama discernimiento o distinción de la deidad. Porque el discernimiento en las Hipóstasis no es una distinción de la deidad. Y dice que en las divinas progresiones y energías, Dios se crece y se multiplica, y dice que la misma progresión también son las progresiones. Sin embargo, en el discernimiento (distinción) hipostático, lo divino no se multiplica ni se divide –ay de esta blasfemia-, ni se separa como Dios, porque nuestro Dios es una Tríada, pero no triple. También muestra que estas progresiones y energías son increadas, porque las llama divinas y dice que son distinciones (discernimientos) de toda la deidad, y dice que la misma Tearquía en estas divinas progresiones y energías se crece y se multiplica a Sí Misma sin recibir nada de fuera, en absoluto -fuera de esta blasfemia. Pero también promete que finalmente alabará estas progresiones. Sin embargo, agrega «en la medida de lo posible», mostrando que estas superan toda alabanza, a pesar de que él mismo es el más eminente de los compositores de himnos divinos.

 

  1. El mismo espectador de Dios, Dionisio, después de haber dicho anteriormente que la progresión adecuada es una distinción (discernimiento) divina, agrega: «Las progresiones increadas están unidas según la distinción divina». Aquí, con la palabra «progresiones», se refiere a todas las progresiones y energías de Dios. Agrega que son «increadas» para que nadie piense que son resultados, como, por ejemplo, la usía esencia de cada ser o la vida sensible en los seres vivos, o el logos y el nus (espíritu de la psique) que existen en los seres lógicos. ¿Cómo pueden ser estas «increadas» si son, de hecho, creaciones? Y ¿cómo pueden las progresiones increadas y transmisiones ser creaciones, cuando la transmisión existe naturalmente dentro del que la transmite, como vemos que sucede con la luz?

 

  1. El Gran Dionisio, avanzando, alaba estas progresiones y energías de Dios con otros nombres apropiados divinos y las llama «participaciones» y «auto-participaciones», y muestra en muchos lugares de sus discursos que estas están más allá de los seres, y dice que son ejemplos de los seres que pre-existen en Dios en una unión supra-esencial. Entonces, ¿cómo pueden ser estas creadas creaciones? Luego, complementa, enseñando qué son estos «ejemplos»: «Ejemplos decimos que son los logos esenciativos de los seres pre-existentes en unidad en Dios, los cuales la teología llama destinos y voluntades divinas y bondadosas, que distinguen y crean los seres. Según estos, el Dios Supra-esencial determinó de antemano y creó todos los seres». Entonces, ¿cómo pueden ser las predestinaciones y las voluntades divinas que crean los seres, creaciones o creadas? Y ¿cómo no es evidente que quienes consideran que estas progresiones y energías de Dios son creadas están degradando de manera cruel la providencia de Dios como creada o a una creación? Porque las voluntades divinas y las participaciones divinas y las donaciones de la divina Bondad, la causa de todas las cosas, es la energía que hace que existan (esenciativa) y que tengan vida (vivificante) y que sean sabias (sapiencial) y, en general, la energía creativa y cohesiva de los seres creados.

 

  1. Por lo tanto, la participación de la Autoexistencia no participa en nada de ninguna manera, como dice el Gran Dionisio. Sin embargo, las otras participaciones, como participaciones y principios de los seres, no participan en absoluto en nada, como por ejemplo, ni la providencia participa en la providencia ni la vida en la vida; pero como tienen existencia, se dice que participan en la Autoexistencia, porque sin Ella ni existen ni participan, por ejemplo, la previsión o prognosis no existiría ni sería participada sin la gnosis-conocimiento. Así que, estas, como auto-participaciones, no son en absoluto creadas. Por lo tanto, según San Máximo, nunca tuvieron un principio, sino que se consideran atributos esenciales de Dios, y no hay un tiempo en el que no existieran. Los opuestos, sin embargo, a la Auto-vida, la Auto-bondad y similares, las consideran impíamente como creaciones porque participan en la denominación común de los seres, y no ven que, aunque se llaman seres, son más allá de los seres, como dice el Gran Dionisio. Por lo tanto, aquellos que ponen auto-participaciones en la misma categoría que las creaciones, debido a esto, fácilmente considerarían al Espíritu Santo como una creación, ya que el Gran Basilio dice que el Espíritu Santo participa en los nombres divinos apropiados.

 

  1. Si alguien dice que solo la Autoexistencia es participación, porque solo Ella no participa sino que es participada, que se dé cuenta de que no piensa con sensatez sobre las otras participaciones. Pues, las criaturas vivas o las santas o las buenas, no se dice que viven por participación y se santifican y se hacen buenas solo porque viven y participan en la Autoexistencia, sino porque participan en la Autovida, en la Autosantidad y en la Autobondad. Y la Auto-bondad, u otras similares, no se convierten en Auto-vida por la participación de otra Auto-vida. Por lo tanto, como Autovida también pertenece a las participadas y no a las que participan. Entonces, lo que no participa en la vida pero es participado y vivifica a quienes viven, ¿cómo puede ser una creación o creado? Lo mismo se aplica también a las otras participaciones.

 

  1. Ahora que hable con nosotros también San Máximo el Confesor, quien en sus comentarios escribe que estas progresiones de Dios son la providencia que creó las existencias o los seres: «Y las providencias creativas y bondades son comunes en la tres-hipostática (de tres hipostásis) Mónada, es decir, las que crean esencias, vidas y sabidurías». Al decir que son muchas y discernidas, demostró que ellas no son la usía esencia de Dios, porque esa es una y completamente indivisible. También al decir que son comunes en la Mónada tres-hipostática (de tres hipostasis, bases subsistenciales), nos mostró que no se trata del Hijo o del Espíritu Santo, ya que ni el Hijo ni el Espíritu son una energía común de las tres Hipóstasis. Por último, al llamarlas no solo providencias y bondades, sino también creadoras, demostró que son increadas. De lo contrario, sería creado el creador por otro ser creador, y así sucesivamente hasta el infinito, lo cual no se puede concebir, por lo tanto, nos lleva a los extremos de la utopía. Así que las progresiones y energías de Dios son increadas y ninguna de ellas es usía esencia, ni hipóstasis.

 

  1. El Creador y Gobernante de todo, en Su incomprensible exceso de bondad, otorgó a todo ser una hipóstasis (base subsistencial) diversa, polimorfa y deseó que algunos de los seres tuvieran solo existencia o el ser, mientras que otros, además del ser o existencia, tuvieran la vida. De estos últimos, algunos tienen vida espiritual noerá (con nus) y otros solo vida sensible, mientras que algunos tienen una vida mixta de ambas. También quiso que aquellos que recibieran de Él una vida lógica y espiritual o noerá, mediante su inclinación voluntaria hacia Él, lograran la unión con Él y, de esta manera, vivieran divinamente y sobrenaturalmente, habiendo sido considerados dignos de Su divinizante jaris (gracia) y energía. Porque la voluntad de Dios es génesis o nacimiento de los seres, ya sea que sean creados desde la nada o mejorados de diversas maneras. Para esta diferencia en la voluntad divina con respecto a los seres, aquella una providencia y bondad, o para decirlo de otra manera, la condescendencia de Dios hacia los seres inferiores por bondad, es y se llama por los teólogos divinamente sabios, muchas providencias y bondades, que se separan indivisiblemente y se diversifican en separaciones (los seres). Así, una de ellas se llama dinami (potencia y energía) previsora o prognóstica de Dios, otra creativa y unificadora o cohesiva. De estas, según el Gran Dionisio, algunas se llaman substantivaciones, otras vitalizaciones y otras sapienciales (o las que crean substancia, vida y sabiduría). Cada una de ellas es común al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y en cada una de ellas, por amor a nosotros es voluntad divina y bondadosa, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son energía y dinami potencia que crea substancia, vitaliza y da sabiduría. El mismo las llamó transmisiones incontenibles e ininterrumpidas, excluyéndolas por encima de todo lo creado y enseñando que existen naturalmente en Aquel que las transmite.

 

  1. Al igual que el sol, que emite calor y luz sin disminuirlos, estos los posee como energías inherentes y esenciales, de la misma manera, las divinas transmisiones, al existir inalteradas e ininterrumpidas en Aquel que las transmite, son energías naturales y esenciales de Él. Por lo tanto, también son increadas. Y, como cuando el sol se pone y abandona a los humanos, no queda rastro de su luz solar en la tierra, mientras que cuando brilla, es imposible que el ojo que disfruta de su luz no se una a ella y, a través de ella, al sol que irradia la luz. Del mismo modo en que el calor del sol, aunque no tenga una relación directa con el sol a través de un rayo no las abandona, contribuye de manera significativa a la generación y el crecimiento de las substancias perceptibles o sensibles y a la diversidad de líquidos o zumos y las cualidades; de manera similar, de una manera vaga en relación con las cosas sensibles, solo aquellos que entran en contacto con la luz sobrenatural y divina participan auténticamente en la jaris gracia deificadora y con ella se unen con Dios. Todo lo demás es resultado de la energía divina creativa y aparecen por la jaris gracia, es decir, de forma gratuita, desde la inexistencia, pero no adornados por la jaris gracia, que es el nombre del esplendor de Dios.

 

  1. Esta luminosidad y la energía deificadora de Dios, que aquellos que participan en ella se vuelven divinos, es una jaris gracia divina, pero no la naturaleza de Dios. No porque esté ausente de aquellos que tienen la jaris gracia, como difaman maliciosamente los oponentes, -ya que la naturaleza de Dios está en todas partes-, sino porque no se participa en ella, ya que, como demostramos previamente, no existe ninguna creación que pueda hacerse partícipe de Ella. Y la energía divina y jaris gracia del Espíritu, aunque está en todas partes e inseparable de Él, para aquellos que, debido a su impureza, no son receptivos, es inaccesible, no es participable como si estuviera ausente. Es decir, así como las representaciones o reflejos de las caras no se forman en todas las superficies, sino solo en aquellas que tienen cierta suavidad y transparencia, de la misma manera, la energía del Espíritu no llega a todas las psiques-almas, sino solo a aquellas que no tienen malicia, distorsión o corrupción. Y nuevamente, el Espíritu Santo está presente en todos, y para aquellos que están limpios de pazos, revela Su poder, pero no en aquellos cuyas mentes están manchadas con las manchas del pecado.
  2. Al igual que la luz del sol es inseparable de sus rayos y del calor que se transmite a través de ellos, pero para aquellos de entre quienes la reciben son ciegos, la luz es no participable, y solo el calor a través de los rayos se hace perceptible, ya que es completamente imposible que aquellos que carecen de ojos puedan percibir la luz; mucho más, ninguno de aquellos que reciben la luminosidad divina puede tener comunión con la usía esencia/sustancia divina. Porque no hay absolutamente ninguna criatura que tenga la capacidad de ser receptiva de la naturaleza del Creador..
  3. Que digan junto con nosotros que la energía divina participante no es creada ni la usía esencia de Dios, dando testimonio común, Juan el Bautista de Cristo, junto con Juan, el discípulo más amado de Cristo, y Juan Crisóstomo. Uno de ellos, escribiendo los logos en su Evangelio, Juan el Bautista y Precursor de Cristo, diciendo que el espíritu no se da con medida a Cristo por parte de Dios Padre (Juan 3, 34), y Juan Crisóstomo explicando y escribiendo: «Aquí, por espíritu, se entiende la energía del Espíritu. Porque todos nosotros recibimos la energía del Espíritu con medida, mientras que Cristo la tiene ilimitada y toda la energía. Y si su energía es ilimitada, mucho más lo es su ουσία usía esencia/sustancia». Al decir que el espíritu es energía, o más bien, el espíritu de Dios, como dijo Juan el Bautista, y que esta es ilimitada, reveló que es increada. Al decir que nosotros recibimos la energía con medida, reveló la diferencia entre la energía increada y la ουσία usía esencia/sustancia increada. Porque nadie recibe jamás la esencia de Dios, ni sumados todos juntos, si supusieras algo así; solo la energía, y cada uno según el grado de su catarsis (purgación, purificación). Avanzando, san Juan el Crisóstomo muestra también otra diferencia entre la esencia o sustancia increada y la energía increada, diciendo: «Si la energía del Espíritu es ilimitada, in-medible mucho más lo es ουσία usía esencia/sustancia».

 

  1. Si, de acuerdo con las habladurías de los opositores y de aquellos que piensan como ellos, la ουσία usía esencia/sustancia divina no difiere en absoluto de la energía divina, entonces la creación, que pertenece a la energía, no difiere en absoluto del nacimiento y la emanación o procedencia, que pertenecen a la usía esencia. Pero si la creación no difiere del nacimiento y la emanación o procedencia, entonces las criaturas o creaciones no tendrán ninguna diferencia con lo que es engendrado y lo que es emanado o procedido. Y si esto es así, según ellos, entonces el Hijo de Dios y el Espíritu Santo no difieren en absoluto de las criaturas. Y así, todas las criaturas serán engendradas y emanadas del Dios Padre, y la creación será deificada, y Dios se unirá con las criaturas. Por esta razón, el divino Cirilo, al mostrar la diferencia entre la usía esencia y la energía de Dios, dice que el nacimiento pertenece a la naturaleza divina, mientras que la creación pertenece a la energía divina. Y aún más, declara expresamente que la naturaleza y la energía no se identifican.
  2. Si la usía esencia divina no difiere en absoluto de la energía divina, entonces el nacimiento y la emanación o procedencia no difieren en absoluto de la creación. El Dios y Padre, crea a través del Hijo en Espíritu Santo. Así que, según opinión de los opositores y sus seguidores, también engendra y emana a través del Hijo en Espíritu Santo.

 

  1. Si la usía esencia divina no difiere en absoluto de la energía divina, entonces no difiere en absoluto de la voluntad. Y el Hijo, el único engendrado de la usía esencia del Padre, también sería creado por Su voluntad, según los opositores, por supuesto.

 

  1. Si la usía esencia de Dios no difiere en absoluto de la energía divina, y dado que los Padres teóforos (portadores de la luz increada o de Dios) testifican que Dios tiene muchas energías, incluyendo providencias y bondades, como hemos demostrado anteriormente, entonces Dios tendría también muchas usías esencias. Sin embargo, nadie del linaje de los cristianos ha dicho ni pensado algo así.

 

  1. Si las energías de Dios no difieren de la usía esencia divina, entonces no hay diferencia entre ellas. Supongamos entonces que la previsión o prognosis de Dios no difiere en absoluto de Su voluntad, entonces, o Dios no conoce ni prevé todo, ya que Él no quiere todo lo que sucede, o Él quiere incluso lo malo, ya que conoce y prevé todo. Si Él no conoce ni prevé todo, es equivalente a decir que no es Dios. Si, por otro lado, no es bueno y bondadoso, es igualmente equivalente a decir que no es Dios. Por lo tanto, la previsión o prognosis difiere de la voluntad divina y, entonces, cada una de ellas difiere de la usía esencia divina.

 

  1. Si las energías divinas no difieren entre sí, entonces la fuerza creativa no difiere de la prognosis o previsión. Dado que Dios comenzó a crear en algún momento, también comenzó a prever. ¿Y cómo puede ser Dios aquel que no prevé todo desde la eternidad?

 

  1. Si la energía creativa de Dios no difiere en absoluto de la divina previsión o prognosis, entonces las creaciones co-caminarán simultáneamente con la previsión o prognosis de Dios y habrían sido creadas sin principio, ya que Dios las habría creado sin un principio, precisamente porque también Él prevé (pronostica o pre-conoce) sin principio, y las cosas que prevé, son previstos sin principio (anárquicamente). ¿Y cómo puede ser Dios si Sus creaciones no son en absoluto posteriores a Él?

 

  1. Si la energía creativa de Dios no difiere en absoluto de Su previsión o prognosis, entonces el acto de crear no está sujeto a la voluntad, ya que ni siquiera la previsión/prognosis está sujeta a la voluntad. Por lo tanto, Dios no crea porque lo quiere, sino solo porque esto está en Su naturaleza. ¿Pero cómo puede ser Dios aquel que crea sin voluntad?

 

  1. Dios mismo está dentro de Sí mismo, ya que las tres hipostasis divinas coexisten y se inter-penetran e inter-circunden perpetuamente y coexisten sin confusión una en la otra. Además, Dios está dentro de todo, y todo está dentro de Dios, Dios como Aquel que sostiene, contiene y une, y todo como aquello que es contenido y unido por Dios. Por lo tanto, todo participa en la energía unificadora o cohesiva de Dios, pero no en Su esencia. Por eso, los Teólogos, el que Él es omnipresente y está en todas partes, dicen que es energía de Dios.

 

  1. Aquellos que han complacido a Dios y han alcanzado el propósito para el cual fueron creados, es decir, la θέωσις zéosis divinización, deificación porque Dios nos creó para hacernos partícipes de Su deidad o divinidad (2Pedro 1, 4), ellos también están en Dios, ya que son divinizados o deificados por Él, y Dios está en ellos, ya que Él los diviniza o deifica. Por lo tanto, también ellos participan en la energía divina, aunque de manera diferente, y no en la usía esencia de Dios. Es por esto que los teólogos dicen que la divinidad o deidad es nombre de la energía divina.

 

  1. La naturaleza supra-esencial, trascendente y supra-bondad, si es supra-bondad, supereminente y similares, no puede ser nombrada, ni concebida, ni examinada teóricamente o contemplativamente en absoluto, porque está más allá de todo y es incomprensible, y reside por encima de los nus-espíritus superiores con una dinami (poder, potencia y energía) ilimitada. Nunca puede ser comprendida ni expresada por ningún nombre que se Le atribuya, ni en la era presente ni en la futura (Ef 1:21). Ni siquiera puede ser concebida por logos que se forma en la psique-alma o ser expresada con la boca. No hay ningún contacto o participación, ya sea perceptible, sensible o intelectual o espiritual, ni siquiera imaginación o fantasía. Por eso, los teólogos consideran que Su descripción más cercana es la perfecta incomprensión mediante el uso de negaciones, que describen y formulan todo lo que Ella es y se dice en general, mediante supresión superior y eminente. Por lo tanto, no es legítimo llamarla ni usía esencia ni naturaleza de manera literal, para aquellos que tienen un conocimiento superior de la verdad. Y dado que también es la causa de todas las cosas, y todo está contenido y alrededor de Ella y debido a Ella es todo y Ella es antes que todo, y en general e ilimitadamente todo lo tiene contenido en Su interior, por todo esto podemos llamarla en un sentido abusivo o de manera figurativa, pero no literal, usía esencia y naturaleza; y principalmente, podemos llamarla progresión y energía esencial de Dios. Porque incluso el gran San Dionisio el Areopagita considera esto como el nombre teológico real de la usía esencia del Ser que realmente es.

 

  1. Se pueden encontrar casos en seres creados y en Dios donde el nombre de la naturaleza se atribuye también a las cualidades naturales. Así, el más teológico de los Gregorios dice en alguna parte de sus himnos: «Mira, la naturaleza de mi Rey da felicidad». Claro está que dar felicidad no constituye naturaleza de nadie, sino una cualidad o característica natural del que hace el bien. Y respecto al fuego, se podría decir que está en su naturaleza que se eleve hacia arriba y que ilumine a quienes lo ven, pero ni el movimiento hacia arriba ni la iluminación son la naturaleza del fuego, sino el principio de su movimiento. Por lo tanto, las cualidades naturales también se llaman «naturaleza», como dice el gran Dionisio en algún lugar: «Es natural para el Bien o la Bondad producir y salvar», es decir, esto es una propiedad o cualidad de Su naturaleza. Cuando escuches que los Padres dicen que la usía esencia de Dios es in-participable, debes entender que se refieren a aquello que no sale de sí mismo ni se manifiesta. Cuando de nuevo escuches que es participable, debes entender el progreso, la manifestación y la energía de Dios, que son una cualidad o característica natural de Él. Cuando aceptes ambos con este significado, estarás de acuerdo con los Padres.

 

  1. Incluso la parte más pequeña de laουσία usía esencia/sustancia tiene todas sus dinamis potencias y energías. Por ejemplo, el fuego brilla, ilumina, disuelve y quema todo lo que se le acerca, tiene por naturaleza moverse por sí mismo y elevarse hacia arriba, y en general tiene todas las cualidades del fuego del cual es parte. De manera similar, una gota de agua tiene todas las cualidades del agua, y una pepita de metal tiene todas las cualidades del metal del cual se separó. Entonces, si suponemos que participamos en aquella usía esencia incognoscible de Dios, ya sea en su totalidad o en una pequeña parte, cada uno sería pantodínamos omnipotente. Sin embargo, esto no lo tenemos ni todos juntos, incluso si contamos a la creación en su conjunto. Esto es claramente demostrado por el Apóstol Pablo cuando testifica que incluso aquellos que son afortunados de tener los dones o carismas deificantes o divinizadores del Espíritu no los tienen todos, sino que a unos se les da el logos de sabiduría, a otros el logos de conocimiento, y a otros algo más por el mismo Espíritu (1 Corintios 12: 8). Además, Juan el Crisóstomo rechaza de antemano la confusión de los opuestos al decir que nadie los posee todos, para que nadie piense que la χάρις jaris (gracia, energía increada) es naturaleza. Pero ningún hombre sensato consideraría creada la jaris gracia que se diferencia aquí a la naturaleza divina. Porque no existe el miedo que alguien crea y piense nunca que la creación es naturaleza de Dios. Y, aunque la jaris gracia del Espíritu difiere de la naturaleza divina, no se separa de ella, sino que más bien atrae hacia la comunión con el Espíritu Santo a aquellos que han sido dignos de recibirla.

 

  1. De todo lo que se participa en la usía esencia, tiene también tantas hipostasis. Así como uno puede encender tantas velas desde una sola vela, crea tantas hipostasis de fuego. Por lo tanto, según la opinión de nuestros oponentes, si la esencia de Dios es participada, y especialmente si participa en todo, entonces no sería tri-hipóstasis o tri-personal, sino multi-hipostasis o multi-personal. ¿Pero quién, de aquellos que han sido educados y nutridos con los dogmas (verdades, logos) divinos, no sabe que esto es un préstamo de los herejes Masalianos? Es decir, que aquellos que alcanzan la cumbre de la virtud participan en la usía esencia de Dios, -por supuesto, tal como ellos mismos la entienden. Nuestros oponentes se esfuerzan por superar esta blasfemia y afirman que no solo aquellos que sobresalen en virtud, sino todos en general, participan en la usía esencia divina, bajo la absurda pretensión de que Dios está presente en todas partes. Sin embargo, el gran teólogo Gregorio, corrigiendo desde entonces las opiniones insensatas tanto de aquellos como de estos, dice: «Cristo fue llamado así por Su deidad o divinidad, que es la unción de Su naturaleza humana. Esta unción santifica, no por la energía, como solía hacerlo (en el Antiguo Testamento) con los otros ungidos, sino por la presencia entera de Aquel que unge». Y los Padres teósofos, en un concilio suyo, decidieron que, ciertamente, la deidad o divinidad reside en aquellos que han hecho la catarsis o han sido purgados y purificados según corresponde, pero no según Su naturaleza divina. Por tanto, ni por usía esencia ni por alguna hipóstasis se convierte alguien en partícipe de Dios. Ninguna de estas dos opciones se divide o se comunica en absoluto a nadie. Por lo tanto, en estas cuestiones, Dios es completamente inaccesible, no tiene cabida para todos, aunque, en relación con estas cosas, está presente en todas partes. Sin embargo, la energía, la fuerza y el poder comunes de la naturaleza tres-hipostática se dividen o comparten de diversas maneras según los participantes, y por eso se hace accesible y tiene cabida a aquellos que han recibido la jaris gracia. Porque el Espíritu Santo, para usar las palabras de San Basilio el Grande, no se comparte igualmente con los dignos, sino que distribuye su energía según su fe, y es simple en usía esencia, pero diverso según sus dinamis energías y fuerzas.

 

  1. Lo que se dice que participa en algo, tiene una parte de eso, porque si no participa en una parte, sino en el todo, entonces sería propiamente dicho que lo tiene y no que participa en ello. Por lo tanto, lo participado es divisible, ya que el participante debe participar en una parte de ello. Sin embargo, la usía esencia de Dios es completamente indivisible, por lo tanto, también es completamente in-participable. Que la energía divina tiene la cualidad de dividirse o expandirse, lo afirma claramente San Juan Crisóstomo en muchas partes de sus escritos. Por lo tanto, esta es la que se participa por aquellos que han sido dignos de la divinizadora jaris gracia divina. Escucha nuevamente al mismo, que tiene lengua de oro, y es un experto en el lenguaje, enseñando claramente ambas cosas; es decir, que la energía de Dios es lo que se divide indivisiblemente y se participa, y no la esencia indivisible de la cual proviene la energía divina. Primero citando el pasaje evangélico «Todos hemos recibido de su abundante riqueza» (Jn 1:16), dice: «Si en el caso del fuego, donde lo que se divide es la usía esencia y el cuerpo, y lo fraccionamos y no lo fraccionamos, ¿cuánto más es válido y se aplica esto a la energía y especialmente a la energía de una usía esencia incorpórea?»

 

  1. Digamos también esto: cuando alguien participa en la usía esencia de algo, es necesario que tenga una usía esencia común con lo participado, y hasta cierto punto, la misma. ¿Quién ha oído alguna vez que Dios y nosotros tenemos una usía esencia común en algún punto? Y esto, cuando el Gran Basilio dice: «Las energías de Dios descienden hacia nosotros, pero Su usía esencia permanece inaccesible». Y el divino Máximo el Confesor dice: «Todo lo que es Dios, también será aquel que se divinizará o habrá logrado la zéosis por jaris gracia, excepto en la identidad en la usía esencia». Así que ni siquiera aquellos que se han divinizado o logrado la zéosis por la jaris gracia no pueden participar en la usía esencia divina. Sin embargo, es posible que participen en la energía divina. Esto se ve en las palabras de los Santos. «Es hacia aquí donde me guía la luz medida de la verdad, para ver y sentir el esplendor de Dios», dice san Gregorio Teólogo. «Y el esplendor de nuestro Dios está sobre nosotros» (Salmo 89, 17), dice el salmista Profeta. Y san Máximo, que se cuenta entre los Santos, proclama por escrito que la energía de Dios y de los Santos es una y que ellos son imágenes/iconas vivas de Cristo, y más bien iguales a Él por Su jaris gracia, en lugar de simplemente similares o parecidos.

 

  1. Dios es el mismo dentro de Sí mismo, y las tres divinas Hipostasis-Personas coexisten e inter-circundan una a la otra naturalmente, totalmente, eternamente e indivisiblemente, y al mismo tiempo sin confundirse ni mezclarse, de modo que tienen Su única y una energía, lo cual no se encuentra en ningún ser creado en absoluto (porque, por supuesto, la energía es similar en seres homogéneos, pero debido a que cada hipóstasis opera por separado, también la energía es separada). Sin embargo, esto no ocurre en las tres divinas y adorables Hipostasis (Personas). Porque allí la energía es verdaderamente una y la misma, ya que es un movimiento de la divina voluntad, que comienza desde el Padre como causa primordial, continúa a través del Hijo y se manifiesta en y con el Espíritu Santo. Esto se evidencia por los resultados, ya que de ellos conocemos cada energía natural. Lo que sucede con las golondrinas, que cada una construye su nido similar al de las demás pero separado, o con los escritores, que cada uno escribe una página separada, incluso si es el mismo texto, no ocurre en el caso del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es decir, no vemos un resultado particular de cada una de las tres Hipostasis-Personas, sino que toda la creación es obra de los Tres. Y a través de la creación, hemos sido instruidos por los Padres para entender que es una y la misma la divina energía de las tres adorables Personas, y no separada para cada uno y simplemente similar del uno con el otro.

 

  1. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están uno dentro del otro sin mezclarse ni confundirse, y de esto conocemos que Su movimiento y energía son exactamente una y la misma. Por lo tanto, la vida y la dinami (poder, fuerza y energía) que el Padre tiene en Sí mismo no es diferente de la que tiene el Hijo, ya que el Hijo también tiene la misma vida y la misma dinami que el Padre. Lo mismo se aplica al Hijo y al Espíritu Santo. Y aquellos que piensan que no hay ninguna diferencia entre la energía divina y la usía esencia divina, porque nuestra vida no es otra sino Dios mismo, y como Él es la vida eterna no en relación con otro, sino por Sí mismo, estos hombres son impíos e ignorantes. Ignorantes, porque aún no han aprendido que la Suprema Trinidad no es «algún otro», sino el mismo Dios, y sin embargo, esto de ninguna manera impide que la Mónada o Unidad difiera de la Trinidad. Y son impíos porque anulan tanto la usía esencia como la energía, una mediante la otra. Es decir, lo que se refiere a otro no es usía esencia. Y lo que es en sí mismo no se refiere a otro. Si, por lo tanto, estas cosas (usía esencia y energía) no difieren en absoluto entre sí, se anulan mutuamente. O más bien, excluyen de catálogo de los piadosos a aquellos que dicen que estas cosas no difieren en absoluto entre sí.

 

  1. Sin embargo, nosotros confesamos que el Hijo de Dios es para nosotros vida en términos de causa y energía, y que Él mismo es vida en sí mismo, completamente independiente de cualquier otra cosa, y decimos que ambas las tiene de modo o forma increada. Lo mismo confesamos acerca del Padre y del Espíritu Santo. Por lo tanto, también esta Vida nuestra, que nos vivifica como causa de los seres vivos, no es nada más que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Porque nuestro Dios trino o tres-hipostático se llama nuestra vida como causa. Pero incluso cuando la vida divina se teologiza, no como causa ni en relación con algo más, sino en sí misma y completamente independiente de cualquier otra cosa, sigue siendo nada más que el Padre, y ciertamente también el Hijo y el Espíritu Santo. Todo esto no impide en absoluto a aquellos que creen que Dios es increado, no solo en cuanto a su esencia y sus Hipostasis/Personas, sino también en cuanto a la común energía divina de los Tres. Porque teologizamos a un solo Dios en tres Hipostasis/Personas, que tienen una misma esencia y una dinami fuerza y una energía divina, y todo lo demás que se considera en relación con la usía esencia. Todo esto se dice también la suma y la plenitud de la deidad/divinidad según las Escrituras (Col 2:9) y se consideran y se teologizan de la misma manera para cada una de las tres santas Hipostasis/Personas.

 

  1. Algunos niegan esta energía divina, y a veces dicen que es creada, otras veces que no difiere en absoluto de la usía esencia divina, y a veces introducen otra nueva herejía kakodoxa e impía, dogmatizando y afirmando que la única energía increada del Padre es Su Unigénito Hijo. Y para respaldar esta opinión, citan las palabras de San Cirilo, quien dice: «La vida que el Padre tiene en Su interior no es otra que el Hijo. Y la vida que está en el Hijo no es otra que el Padre. Así que se verifica lo que Él dijo: ‘Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí’ (Juan 14:11)». Por lo tanto, nosotros, de manera muy concisa, señalaremos el significado de estas palabras de San Cirilo y refutaremos la impiedad y la kakodoxía de aquellos que, desde su oscura ignorancia, se oponen a nosotros. Por lo tanto, argumentan erróneamente que el Hijo no sólo es desemejante al Padre, sino también inferior, porque no tiene existencia (o el vivir) y la vida desde su naturaleza, sino que las recibió posteriormente y las tiene por participación y adición, y porque toma y recibe la vida del Padre, según el dicho: «Así como el Padre tiene vida en su interior, así también le dio al Hijo tener vida en su interior» (Juan 5:26). Por lo tanto, a aquellos que explican con tanta impiedad este pasaje evangélico, el divino Cirilo se opone con las palabras antes mencionadas. Porque el Dios se llama vida tanto en términos de energía, como Él que vivifica, da vida a los vivos; porque Él es la vida de los viven por naturaleza, como Creador de la naturaleza, pero también de los que viven la vida divina, como Dador de la jaris gracia (energía increada). Sin embargo, también se le llama vida en Sí mismo, no en relación con otra cosa, sino de manera absoluta, libre e independiente. San Cirilo, queriendo aún más demostrar que en ambos aspectos el Hijo no difiere en absoluto del Padre y que si el Hijo recibe algo del Padre, esto no significa que sea inferior ni en tiempo (o crónicamente) segundo que Padre en cuanto a la usía esencia, pero junto con más cosas dice también esto: «El Hijo no tiene existencia porque recibe algo del Padre, sino porque existe, recibe algo». Y el mismo concluye: «Por lo tanto, no forzará al Hijo el hecho de que recibió algo del Padre a ser inferior o secundo, en tiempo, en cuanto a la usía esencia». No acepta, por lo tanto, que la vida que tiene el Padre y del Padre recibe el Hijo, sea la usía esencia divina.

 

  1. Además, San Cirilo, deseando mostrar que el Hijo de Dios, aunque en términos de energía se llama vida en relación con los seres vivos porque los vivifica y se le llama su vida, sin embargo, no es desemejante al Padre en esto, sino que por su naturaleza Él es vida para ellos y los vivifica, al igual que el Padre, y escribe a continuación: «Si el Hijo no es vida por Su naturaleza, ¿cómo se demostrará verdadero aquello que dijo: “El que cree en mí tiene vida eterna” (Juan 6:47), o lo otro: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo les doy vida eterna” (Juan 10:27-28)? Por lo tanto, puesto que la vida es Su cualidad natural y está inherente en Su esencia, promete darla a aquellos que creen en Él». Entonces, ¿cómo puede haber alguna posibilidad de pensar que el Hijo no tiene vida, sino que la recibió del Padre? Así que se avergüencen los insensatos que, cuando escuchen que la vida es un atributo natural de Dios, dicen que esta es la usía esencia de Dios. Por supuesto, el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo no nos otorgan Su usía esencia a nosotros, los creyentes. Lejos de tal impiedad.

 

  1. Luego, San Cirilo, refutando con la misma fuerza a aquellos que piensan y siguen los pensamientos del diablo, dice: «Ya que el Hijo provino del Padre, tomó todas Sus naturales cualidades (atributos o características). Una de ellas es la vida». Al decir «una de las cualidades o atributos del Padre», mostró claramente que estas son muchas. Si, por lo tanto, esta vida es la usía esencia de Dios, entonces, según aquellos que piensan así, Dios tiene muchas usías esencias. Además de la impiedad, pues, es una gran falta de conocimiento identificar el ser (la esencia) con los atributos o cualidades, incluso en algo. Mucho más absurdo y estúpido es decir que no hay diferencia entre el ser y los atributos o cualidades, es decir, el uno y los más que uno, los múltiples. Porque es totalmente imposible y absurdo que algo sea uno y muchas cosas, en relación con el mismo punto.

 

  1. Por lo tanto, el divino Cirilo, al decir que uno de los atributos o cualidades del Padre es también la vida, mostró que aquí no llama vida a la usía esencia de Dios. Pero ahora, traigámoslo a que diga en sus propias palabras que son muchos los atributos de Dios. Continuando con el mismo tema, él dice: ‘El Padre se refiere a tener muchas prerrogativas y ventajas. Pero el Hijo no está desprovisto de ellas’. ¿Cómo pueden entonces estas muchas prerrogativas y ventajas de Dios ser la usía esencia divina? Cirilo, deseando revelar algunas de estas prerrogativas y ventajas que el Padre tiene, menciona a Pablo, quien dice: “Al Dios incorrupto, inmortal, invisible y único sabio” (1 Tim 1:17). A partir de esto, se demuestra aún más que ninguno de los atributos o cualidades de Dios es Su usía esencia. Entonces, ¿cómo podría la inmortalidad, la invisibilidad y en general todas las características que son de sustracción y apofáticas (afirmativas por vía de negación), todas juntas o cada una por separado, ser usía esencia? Porque la usía esencia no es más que eso o aquello que está definido. Pero incluso si se añaden los atributos de Dios, que los teólogos expresan y afirman catafáticamente de forma positiva, nuevamente ninguno revela la usía esencia de Dios, aunque cuando es necesario, utilizamos los nombres de todos estos para la divina Supra-esencialidad que es completamente anónima.

 

  1. Los atributos necesariamente se buscan en quién pertenecen. Y si no pertenecen a nadie, entonces no son atributos o cualidades. Sin embargo, si resulta que pertenecen a algo, y eso es la usía esencia, que según los opuestos no difiere en absoluto de todas las cualidades (atributos) juntas y de cada una por separado, ya que las cualidades son muchas, entonces esa única usía esencia será muchas esencias, y lo uno en esencia será muchos en esencia, y por lo tanto, tendrá muchas esencias. Pero si es uno y tiene muchas usías esencias, entonces necesariamente es compuesto. De entre estas producciones tan impías de la ignorancia de ellos, el venerable Cirilo, deseando liberar a aquellos que se persuaden de ellas, escribe en sus tesoros: ‘Si lo que existe solamente en Dios es, en efecto, también Su usía esencia, entonces Él está compuesto de muchas esencias, ya que son muchas las cosas que existen por naturaleza solo en Dios y en ninguna otra de los seres o existencias. Es decir, es Rey y Señor, incorrupto e invisible, y además de estas hay innumerables otras, todas las que las divinas Escrituras afirman sobre Él. Entonces, si cada una de estas cualidades (atributos) está en la categoría de la usía esencia, ¿cómo podría ser compuesto el simple Dios? Sin embargo, esto es el pensamiento más absurdo’.

 

  1. El sabio Cirilo en asuntos divinos demostró de muchas maneras que, aunque el Hijo es vida y se dice que tiene vida en su energía y actividad, ya que nos da vida y es la vida de los seres vivientes, no es desemejante (o desigual) en esto al Padre, porque también el Padre vivifica, da vida. También quiso demostrar que, incluso cuando no se relaciona con algún otro, sino que se dice libre y absolutamente que el Hijo es vida y que tiene vida, en ese caso tampoco es desemejante (desigual) al Padre en cuanto a la vida. Porque cuando decimos que Dios es nuestra vida como Aquel que nos vivifica, pero totalmente libre y absolutamente, entonces llamamos a Su usía esencia por la energía natural que constituye Su Cualidad (atributo), tal como también lo llamamos sabiduría y bondad y todo lo demás. Por lo tanto, deseando demostrar esto, dice: ‘Cuando decimos que el Padre tiene vida en Sí mismo (Juan 5:26), entonces llamamos vida al Hijo, que es otro en cuanto a la Hipóstasis y no sobre la vida, por eso no se entiende ninguna composición o duplicidad en Él. Y cuando nuevamente decimos que el Hijo tiene vida en Sí mismo, nos referimos a la vida absoluta, al Padre. Porque, ya que es vida no en relación con algún otro, sino absolutamente en Sí mismo, el Padre y el Hijo están uno en el otro, como el mismo Señor dijo: ‘Yo estoy en el Padre y el Padre está en Mí’ (Juan 14:11)’. Por lo tanto, el divino Cirilo dice estas cosas para mostrar que junto al Padre, la vida que Él tiene en Sí mismo, es decir, el Hijo, es también otro y no, no otro. Y aquellos que dicen que el Hijo no es en absoluto diferente en relación con el Padre y que la vida que Él tiene en Sí mismo es siempre la misma que la del Padre, porque no difiere en absoluto, promulgando estas enseñanzas y asegurando que esta vida es el Unigénito Hijo del Padre, se asocian no con la enseñanza del santo Cirilo, sino sin duda con la de Sabelio.

 

  1. ¿Pero no causará la mayor condena a los opositores que afirmen que el venerable Cirilo presenta contradicciones? Porque decir ahora esto y luego aquello, mientras ambos son verdaderos, esto ocurre en cualquiera que teologiza piadosamente. Pero decir cosas opuestas a uno mismo no es una característica de una persona sensata. Así que Cirilo dijo correctamente que el Hijo tiene la vida desde la naturaleza, la cual da a aquellos que creen en Él, y así demostró que no solo la usía esencia de Dios, que nadie puede recibir, sino también Su energía natural, se llama vida, que aquellos que fueron vivificados por Él tomaron por la jaris gracia, de modo que ellos mismos puedan salvar—es decir, puedan hacer inmortales en espíritu— a aquellos que antes no vivían en el espíritu, y a veces incluso resucitan a algunos que murieron en alguno de sus miembros o parte o incluso en todo su cuerpo. Entonces, ¿cómo podría aquel que demostró estas cosas tan clara y correctamente afirmar luego que la usía esencia de Dios se llama vida, contradiciendo y anulando así lo que dijo sobre la energía divina? En efecto, así de esa manera necia afirman aquellos que ahora distorsionan o más bien difaman las palabras de san Cirilo.»

 

  1. La energía y la potencia no son llamadas solo por los Santos al Unigénito Hijo de Dios, sino también al Espíritu Santo, porque poseen las mismas potencias y energías invariables que el Padre. Porque Dios también se llama dinami (poder, potencia y energía) según el gran Dionisio el Areopagita, porque Él tiene dentro de Sí toda dinami por encima de todas las dinamis y cosas. Por eso, cuando cualquiera de estas dos Hipostasis (el Hijo y el Espíritu) se llama poder o energía o potencia se debe entender o decir que está conjuntamente con Él. Así como también san Basilio el Grande dice que el Espíritu Santo es una dinami santificadora, que tiene usía esencia, existencia, e hipóstasis. No dijo que las energías del Espíritu son hipóstasis o en-hipostasiadas, y de esto se deduce que las separó de las creaciones. Porque todo lo que proviene del espíritu es en-hipostasiado o hipóstasis como creaciones, ya que Dios creó usías esencias con cualidades (atributos).

 

  1. La teología apofática (afirmación negativa) no se opone ni anula la teología catafática (afirmación positiva), sino que muestra que todo lo que se dice catafáticamente acerca de Dios es verdadero y se dice piadosamente, pero Dios no posee estas cualidades de la misma manera que nosotros. Por ejemplo, Dios tiene gnosis-conocimiento de todos los seres o existencias, y nosotros también tenemos conocimiento de algunas. Sin embargo, nosotros conocemos las cosas tal como son y existen, mientras que Dios las conoce no como cosas que se hicieron y existen, ya que las conocía antes de su creación. Por lo tanto, aquel que dice que Dios no conoce las existencias o seres tal como existen no está en desacuerdo con aquel que afirma que Dios conoce las existencias o seres, y mientras existen las conoce. Hay una teología catafática (afirmación positiva) que tiene fuerza de teología apofática (afirmación negativa). Como cuando alguien dice que todo conocimiento se refiere a un sujeto, es decir, a lo que conocemos; sin embargo, el conocimiento de Dios no se refiere a ningún sujeto. Esto significa que ‘Dios no conoce los seres (existencias) como estas que existen’, y ‘no tiene el conocimiento de los seres (existencias), es decir, no lo tiene igual que nosotros. De esta manera, cuando decimos que Dios no existe, lo decimos en un sentido supremo (porque Dios trasciende toda existencia). Sin embargo, aquel que lo dice para demostrar que no tienen razón los que dicen afirman que Dios existe, es evidente que no está utilizando la teología apofática en un sentido supremo, sino más bien en un sentido de carencia, como si Dios no existiera en absoluto, lo cual es una impiedad excesiva. Desgraciadamente, esto les sucede a aquellos que intentan a través de la teología apofática negar que Dios tiene usía esencia y energía increada. Nosotros, sin embargo, admitimos tanto la teología catafática como la apofática, ya que una no anula la otra, más bien nos sostenemos en cada una de ellas en un espíritu piadoso.

 

  1. Para refutar completamente todas las tonterías de los oponentes y demostrar que son una locura sin fin, creo que un pequeño logos patrístico es suficiente: ‘El sin principio (el Padre), el principio (Hijo) y junto con el principio (el Espíritu) son un solo Dios. Pero el principio no se separa, porque es principio desde el Sin Principio, porque no es Su naturaleza el principio, al igual que tampoco lo es en Él lo sin principio. Estas son características o cualidades de la naturaleza, no son naturaleza”. Entonces, dado que no son naturaleza, sino atributos de la naturaleza, ¿alguien los llamaría creados? Solo si alguien está loco. Si ahora estas son increadas y son cualidades o atributos naturales de Dios, ¿es compuesto Dios por esto? De ninguna manera, porque no difiere de la naturaleza divina. Tal vez, si las cualidades naturales de Dios son su naturaleza, entonces Dios es compuesto; sobre esto junto con los demás Padres lo enseña de manera detallada también el Gran Cirilo. Así que, lee los discursos, logos contra Eunomio del Gran Basilio y su hermano en carne y espíritu, Gregorio de Nisa. Allí encontrarás claramente que los opuestos están de acuerdo con Eunomio y aprenderás las objeciones que les presentan para que puedas manejarlas constantemente.

 

  1. Los Eunomianos creen que la ουσία usía esencia del Padre y del Hijo no es la misma, porque piensan que todo lo que se dice acerca de Dios se dice en cuanto a la usía esencia, y discuten que generar (engendrar) y lo generado (nacido) son diferentes, lo que implica diferentes usías esencias. Otros, por otro lado, argumentan que no es el mismo Dios el que tiene tanto la usía esencia divina como la energía divina, porque creen que todo lo que se dice acerca de Dios se refiere a la usía esencia y discuten que, debido a una diferencia entre la esencia y la energía, hay muchos y diferentes dioses. En todos estos casos, se puede mostrar que lo que se dice acerca de Dios no se refiere solo a la usía esencia, sino también de manera relacional, es decir, en relación con algo más que no es Él. Como se dice que el Padre es «Padre» en relación con el Hijo, ya que el Hijo no es el Padre. También se dice que Él es el «Kirios, Señor» en relación con la creación, que es Su servidora. Esto se debe a que Dios es el Señor-Kírios de todas las creaciones que fueron hechas en algún tiempo y siglo, así como de los siglos mismos. Y la soberanía es una energía increada de Dios y difiere de la usía esencia, porque se refiere a algo más (la creación) que no es Él.

 

  1. Los Eunomianos, en cambio, llaman « usía esencia » a todo lo que se dice acerca de Dios, con el fin de dogmatizar que la in-generación o no nacimiento es una usía esencia y, así degradar, tanto como pueden, al Hijo a ser una creación, como diferente del Padre. Lo que pretenden es no hacer, como dicen, dos dioses, uno el no engendrado o no nacido y el otro el secundario, como engendrado o nacido. Estos argumentos también son imitados por los opuestos, quienes afirman que todo lo que se dice acerca de Dios es usía esencia, con el fin de subordinar indebidamente en creación o creada la energía divina; que aunque la energía divina no se separa, difiere de la usía esencia de Dios, como que provenida de ella y es participada por las creaciones, porque todo participa en la providencia que emana de la deidad, la causa de todo. Y su pretexto es, como dicen, no hacer dos deidades, es decir, la tres-hipostática (tres hipostasis) Usía Esencia que está por encima de todo nombre, causa y participación, y de ella proviene la energía de Dios, que es participada y se nombra. Sin embargo, no comprenden que, al igual que Dios y Padres es llamado Padre en relación con el Hijo y tiene y es increado el ser Padre, aunque «Padre» no signifique usía esencia, de la misma manera, Dios tiene increada también la energía, aunque la energía difiere de la usía esencia. Y cuando decimos «una deidad», incluimos todo lo que es Dios, tanto la esencia como la energía. Por lo tanto, son aquellos que dividen indebidamente la única deidad de Dios en creadas e increadas.

 

  1. Lo contingente accidental es lo que sucede y pasa, y por ello también nos referimos a las cosas inseparables que son contingentes. Desde un punto de vista, lo que es contingente es también la cualidad natural, ya que puede aumentar o disminuir; igual, por ejemplo, es el conocimiento en la psique-alma lógica. Sin embargo, en Dios no ocurre nada de esto, ya que permanece completamente inmutable, y por esta razón no podemos decir nada contingente acerca de Él. Sin embargo, lo que se dice acerca de Dios no significa necesariamente usía esencia. Esto se debe a que se le atribuye a Él incluso el «hacia qué,» que es relacional y no denota esencia, sino una relación con otra cosa. Esto es así también para la energía divina en Dios. No es esencia ni contingente, aunque algunos teólogos la llaman contingente desde un punto de vista específico para mostrar que existe en Dios y no es Su usía esencia.

 

  1. Además, la energía divina, aunque que es contingente, como se dice, cuando se considera dentro de Dios no causa composición. Esto nos lo enseña Gregorio el Teólogo al escribir sobre el Espíritu Santo: «El Espíritu Santo es o bien de las cosas que existen por sí mismas, o bien de las que se consideran en relación con otra cosa. De estos, lo primero, los expertos lo llaman usía esencia, mientras que lo segundo es contingente. Por lo tanto, si esto es contingente, entonces será la energía de Dios. ¿Qué más podría ser? ¿O de quién? Esto escapa de alguna manera a la composición». Está declarando claramente que si esto es de las cosas consideradas dentro de Dios, y por eso no es esencia sino contingente, y se le llama espíritu, entonces no puede ser nada más que la energía de Dios. Esto lo indica al decir: «¿Qué más podría ser? ¿O de quién?» y prepara la conclusión de que nada más, ni cualidad, ni cantidad, ni algo similar puede considerarse dentro de Dios, sino solo energía, y añade: «Esto escapa de alguna manera a la composición». ¿Cómo la energía, mientras se considera dentro de Dios, no causa composición? Porque solo Dios tiene una energía inalterable; energiza y opera solo, pero no sufre cambios ni se transforma en el proceso de la energía.

 

  1. El Teólogo Gregorio demostró en otro punto que esta energía es increada, al contrastarla con la creación. «De nuestros sabios», dice, «algunos consideraron que el espíritu es energía, otros creación, y otros Dios». Aquí, por lo tanto, llama Dios a la misma hipóstasis. Al contrastar la energía con la creación, demostró claramente que esta no es una creación. Sin embargo, un poco más abajo, llamó a esta energía movimiento de Dios. Entonces, ¿cómo no es increado el movimiento de Dios? Sobre esto, el teoforo portador de Dios. Juan Damasceno, escribe en el capítulo 59: «La energía es la acción dinámica y movimiento esencial de la naturaleza. Energética es la naturaleza de la cual proviene la energía. Activo, operación es el resultado de la energía. Y energiza quien utiliza la energía, es decir, la hipóstasis».

 

  1. Además de lo anterior, el Teólogo Gregorio dijo: «Si es energía, entonces o no energizará o no operará, sino que será energizada o actuada y dejará de existir tan pronto como se complete». A partir de esto, los opositores concluyeron y afirmaron que esta energía divina es creada. Ignoraron que también se dice que las cosas increadas se energizan, como lo demuestra en otro lugar el Teólogo al escribir: «Si el Padre es un nombre de energía, entonces también habrá actuado o energizado el omoúsio consustancial. También dice Juan Damasceno: «Cristo se sentó a la derecha del Padre, gestionando o energizando divinamente la providencia de todas las cosas». Pero incluso el hecho de que «descansara» no contradice que la energía sea increada. Porque en la creación, Dios comienza y cesa, como lo dice Moisés, que Dios descansó de todas las obras que comenzó a hacer (Génesis 2:2). Así que esta creación que Dios comienza y cesa es la energía natural e increada de Dios.

 

  1. Juan Damasceno, después de decir que la energía es el movimiento dinámico y esencial de la naturaleza, y con el propósito de demostrar que la energía a la que se refirió el Teólogo Gregorio no solo es operada o energizada y cesada, agregó: «Debemos entender que la energía es movimiento y más bien es operada o energizada que energiza, opera, como dice el Teólogo Gregorio en su discurso sobre el Espíritu Santo: ‘Si es energía, entonces es evidente que no actuará, energizará, sino que será actuada, energizada y dejará de existir tan pronto como se complete’. Por lo tanto, es evidente que aquellos que dicen lo contrario, dogmatizando y afirmando que esta energía de la que habló Gregorio el Teólogo es creada, degradan locamente y erróneamente a creación o creada la propia energía natural y esencial de Dios. Juan Damasceno, al indicar que no solo es actuada, operada sino que también energiza, actúa, la presenta como increada. Además, he demostrado en otros extensos argumentos y logos míos, que él no está en desacuerdo con el Teólogo Gregorio en esto.

 

  1. Las propiedades hipostáticas se dicen en relación a Dios la una respecto a la otra. Y las Hipostasis (Personas) difieren entre sí, pero ciertamente no en la usía esencia. A veces, Dios se llama en relación con la creación. Por lo tanto, no puede decirse que la Santa Trinidad, como se dice eterna, sin principio, grande, buena, Dios, y se llame así también Padre, porque no cada una de las tres divinas Hipostasis (Personas) divinas es Padre, solo una de ellas. Y es el Padre desde el cual y hacia el cual se refieren todas las demás. En relación con la creación, ya que es la obra común de las Tres, que fue hecha de la nada, y dado que la adopción de los hijos de Dios se lleva a cabo con la jaris gracia increada común que se otorga por las Tres, la Trinidad puede llamarse Padre. Los versículos: «El Señor tu Dios es uno» (Deuteronomio 6: 4) y «Uno es vuestro Padre celestial» (Mateo 23: 9), que llaman a la Santa Trinidad Señor y Dios nuestro, y en concreto “Padre nuestro”, que nos regenera con Su jaris gracia increada, se dicen, como dijimos, en relación. Y el Padre solo, en relación con el consustancial Hijo, se llama Padre; el mismo también se llama origen o principio en relación con el Hijo y el Espíritu. Y en relación con la creación, el Padre se llama origen o principio, pero también como Creador y Señor de todas las criaturas o creaciones. Por lo tanto, cuando el Padre se llama de esta manera en relación con la creación, se llama principio u origen también el Hijo, y no hay dos orígenes o principios, sino uno solo. Porque el Hijo también, en relación a la creación, se llama origen o principio, como también Señor en relación a Sus siervos, Sus creaciones. Así que el Padre y el Hijo, junto con el Espíritu, son uno solo origen o principio, un solo Señor, un solo Creador, un solo Dios, un solo Padre, un solo Proveedor y un solo Supervisor, y todo lo demás. Y ninguna de estas características es usía esencia, porque si fueran usía esencia, no se llamaría en relación con otra cosa.

 

  1. Estados o situaciones, disposiciones, lugares, tiempos y cualquier otra cosa similar no se interpretan literalmente en relación con Dios, sino que se expresan metafóricamente. El hecho de que Él cree y energiza u opera es algo que solo podría decirse verdaderamente acerca de Dios. Porque solo Dios crea, y Él mismo no cambia ni sufre en lo que respecta a Su usía esencia. Y solo Él, a través de todo, crea cada cosa, y solo Él, puede crear desde la absoluta inexistencia, debido a Su energía omnipotente, tiene la capacidad de hacerlo. De acuerdo con esta energía omnipotente, se dice en relación con la creación y posee y dispone de cualquier habilidad y capacidad. Es decir, Él mismo no puede padecer absolutamente nada en Su naturaleza divina, pero puede agregar a las creaciones si así lo quiere. Porque la capacidad sufrir o padecer, retener o adquirir algo en su usía esencia es un atributo de debilidad o enfermedad; mientras que la capacidad de crear, retener y agregar a las creaciones, cuando lo quiere, es un atributo de poder divino y omnipotencia.

 

  1. Todos los seres se agrupan en diez categorías: usía sustancia/esencia, cantidad, cualidad, en relación o sobre qué, lugar, tiempo, acción, pasión, padecer, posesión, estar, y otros que se consideran dentro de la usía esencia. Sin embargo, Dios es una usía esencia supra-esencial, en la que solo se consideran lo «en relación, o sobre qué» (referencia a algo más) y «realizar», que no le agregan ninguna composición o alteración. Porque Dios hace todas las cosas sin sufrir nada en Su usía esencia. También es el Creador en relación con la creación, el principio y el Kírios-Señor de la misma, porque la creación se origina y tiene principio de Él y se subordina a Él. También es nuestro Padre, que nos renueva con Su jaris gracia increada. Es también Padre con respecto al Hijo, que no tiene principio de tiempo en absoluto. Es Hijo con respecto al Padre. Y el Espíritu es la «procesión, procedencia” del Padre, coeterno con el Padre y el Hijo, y tienen una y la misma ουσία usía esencia/sustancia. Aquellos que afirman que Dios es solo usía esencia y que nada se considera dentro de ella, están construyendo un Dios que no tiene «el realizar y el energizar «, ni lo «en relación o sobre qué». Pero si ese Dios que ellos imaginan no tiene estas cualidades, entonces no es una verdadera energía, ni Creador, ni posee energía alguna, ni es principio, ni Creador y Señor, ni Padre para nosotros por la jaris gracia. Por lo tanto, ¿cómo puede ser todas estas cosas cuando no tiene el poder considerar en Su usía esencia lo » sobre qué o en relación » ni «el realizar»? Además, se niega la deidad trinitaria de tres hipostasis si no se considera lo » sobre qué o en relación» dentro de la esencia de Dios. Y si no es tres-hipostático (de tres hipostasis), no es Kírios-Señor de todo, ni Dios. Por lo tanto, aquellos que sostienen las ideas de los opuestos son ateos.

 

  1. Dios tiene incluso algo que no es ουσία usía esencia/sustancia. Sin embargo, dado que no es usía esencia, no se puede decir que sea contingente. Porque lo que no solo no se pierde, sino que tampoco sufre ningún aumento o disminución, no puede considerarse e incluirse en los contingentes. Y dado que no es ni contingente ni usía esencia, esto no significa que sea completamente inexistente, sino que existe y existe verdaderamente. No es contingente, porque es completamente inmutable. Y no es usía esencia, que no pertenece a las cosas que existen en sí mismas. Por lo tanto, algunos teólogos dicen que es contingente de alguna manera, que solo quieren mostrar esto, es decir, que no es usía esencia. Cada uno de los atributos hipostáticos y cada hipóstasis no son ni usía esencia ni contingente en relación con Dios. Entonces qué, ¿por esta razón, se considera completamente inexistente? ¡De ninguna manera! Del mismo modo, pues, también la divina energía de Dios no es usía esencia ni contingente, pero tampoco es completamente inexistente. Y para decir lo que todos los teólogos aceptan: si Dios crea porque lo quiere y no porque lo tiene en Su naturaleza, entonces una cosa es la voluntad divina y otra es la naturaleza divina. Por tanto, dado que la voluntad de Dios difiere de Su naturaleza y no es usía esencia, ¿por eso es completamente inexistente? No, por supuesto. Pero existe y pertenece a Dios, quien no tiene solo usía esencia, sino también voluntad, mediante la cual crea. Y si alguien quiere, puede llamarla contingente en cierto sentido, ya que no es usía esencia ni contingente, ya que no causa ninguna composición o alteración. Por lo tanto, Dios tiene tanto esto que es usía esencia como lo que no es usía esencia, aunque no se llame contingente, es decir, la voluntad divina y la energía (increada).

 

  1. Si la ουσία usía sustancia/esencia no tiene una energía que difiera de ella, es completamente inexistente y una simple concepción de la diania (mente, intelecto). Porque el ser humano como especie no piensa no intelectualiza, no tiene opinión, no ve, no huele, no habla, no escucha, no camina, no respira, no come, y en general, no tiene una energía diferente de su usía esencia que muestre que existe como una hipostasis (base subsistencial). Por lo tanto, el ser humano como especie es completamente sin hipostasis Sin embargo, el ser humano que tiene una energía inherente, innata, diferente de su usía esencia, ya sea una o varias, o todas las que mencionamos, se reconoce como un ser que existe como una hipóstasis y no como sin hipóstasis. Y dado que estas energías no se consideran en uno o dos o tres, sino en muchos, demuestran que el ser humano se divide en innumerables hipostasis.
  2. Dios, según la piedad que por Su jaris gracia, es decir, la de Su Iglesia, tiene energía inherente, innata la energía que Le hace manifiesto y, por lo tanto, es diferente de Su ουσία usía sustancia/esencia. Porque Él prevé y provee para todas los seres, los crea, los sustenta y es su Señor, y los transforma según Su voluntad, como Él mismo conoce. Por lo tanto, se demuestra que existe como una hipóstasis y no es simplemente una usía esencia sin hipóstasis. Y dado que todas estas energías no se consideran como una, el Dios se nos revela que existe en tres Hipostasis. Pero aquellos que afirman lo contrario, diciendo que Dios no tiene una energía innata que Lo hace manifiesto y, por lo tanto, difiere de Su usía esencia, afirman que Dios no existe como una hipóstasis y hacen completamente sin hipóstasis a Dios de tres hipostasis o trinitario. Con esto, superan en maldad a Sabelio de Libia, ya que su impiedad es aún peor que la herejía.

 

  1. La energía de las tres divinas Hipostasis no es una sola porque es similar, como sucede en nosotros, sino que es verdaderamente una y numérica. Aquellos que siguen lo opuesto no pueden decir esto, porque sostienen que no existe una energía divina común a las Tres, sino que sus Hipóstasis dicen ser energías unas de otras, ya que según ellos no hay una energía divina común. Por lo tanto, tampoco así pueden decir que la energía de las tres Hipóstasis es una, sino que al negar la una y luego la otra energía, de nuevo hacen completamente sin hipóstasis a Dios tres-hipostático o de tres hipostasis.

 

  1. Aquellos cuyas psiques-almas están enfermas, debido a la perniciosa herejía, enseñando que la energía de Dios es creada y difiere de Su usía esencia, argumentan que Dios tiene creado también Su “crear” o poder creativo, es decir, Su fuerza creadora. Porque no es posible para alguien energizar, actuar y crear sin energía, de la misma manera en que no puede existir sin existencia. Así como no es posible que aquel que afirma que la existencia de Dios es creada, crea que tiene su propio ser increado, de la misma manera no es posible que aquel que sostiene que la energía de Dios es creada, creer que Él tiene lo increado en energizar y crear.

 

  1. No es la energía de Dios, como afirman los charlatanes opositores, las cosas que son y se dicen creaciones de Dios por los piadosos, ¡lejos de tal impiedad! Creaciones son los resultados de la energía divina. Porque si las criaturas fueran la energía divina, o serían increadas (un pensamiento insensato, ya que entonces existirían antes de ser creadas), o Dios antes de las creaciones no tendría energía (una pensamiento impío). Pero, por supuesto, Dios es eternamente activo y pantodínamos omnipotente. Por lo tanto, las creaciones no son la energía de Dios, sino lo que fue energizado y formado, independientemente de cómo se llamen. La energía de Dios es increada y coeterna con Dios, según los Teólogos.

 

  1. La energía no se conoce a través de la ουσία usía sustancia/esencia, sino que a través de la energía sabemos que la sustancia/esencia existe, pero no lo que es. Por lo tanto, Dios se nos hace conocido que existe, no a través de Su usía esencia, sino a través de Su providencia, según los Teólogos. La energía difiere de la usía esencia/sustancia en esto: lo que informa es la energía, y lo que conocemos a través de ella que existe, es la usía esencia/sustancia. Sin embargo, los defensores de la kakodoxa herejía impía que se apresuran a convencer a los demás de que la energía divina no difiere en absoluto de la usía esencia/sustancia divina, al negar así aquello que informa, se apresuran a convencernos de que no conocemos que Dios existe, al igual que ellos no conocen. Pero aquel que no lo conoce esto, es el más ateo y el más insensato de todos.

 

  1. Cuando ellos dicen que Dios, por supuesto, tiene energía, pero de ninguna manera diferente de Su usía esencia/sustancia, intentan oscurecer su herejía de esta manera y, con sofismas, tratar de engañar y seducir a quienes los escuchan. Porque así también aquel Sabelio de Libia solía decir que el Padre y Dios tiene también Hijo, que no difiere en nada de Él. Así como Sabelio se demostraba que hablaba de un Padre sin el Hijo, ya que negaba la diferencia en las hipostasis de ellos, de la misma manera, ahora, cuando afirman que la energía divina no difiere en absoluto de la usía sustancia/esencia divina, se ven obligados a pensar que Dios no tiene ninguna energía. Porque si estas no difieren en nada, entonces Dios no tiene la fuerza y energía creativa y operativa o energética, ya que nadie puede energizar u operar sin energía, según los Teólogos, del mismo modo que no puede existir sin existencia. Por lo tanto, la idea de que la energía divina no difiere en nada de la usía sustancia/esencia divina es claro para aquellos que piensan ortodoxamente, correctamente, también de esto: la energía energiza a lo otro que no es lo que energiza u opera. Es decir, Dios energiza, opera y crea las creaciones, mientras Él mismo es increado. Y la noción de “sobre qué” siempre se dice con respecto a uno sobre lo otro. El Hijo se dice con respecto al Padre, pero el Hijo nunca es el Padre del Padre. Del mismo modo, lo «sobre qué» es imposible que no difiera en nada de la usía esencia/sustancia o no se considere en la usía esencia, sino que sea lo mismo usía esencia, por lo tanto, ni la energía puede ser en ningún momento sin la usía esencia ni se considera que es idéntica a la usía esencia, aunque esto no les guste a los opositores herejes.

 

  1. El Gran Basilio, en sus escritos teológicos, al hablar de Dios, dice que la energía no es ni quien energiza u opera ni el resultado de la energía. Por lo tanto, la energía difiere de la ουσία usía esencia/sustancia. El divino Cirilo, hablando también sobre Dios, teologiza que crear es un atributo de la energía, mientras que engendrar es un atributo de la naturaleza; la naturaleza y la energía no son lo mismo. Y el teoforo (portador de Dios), Damasceno también dice que el nacimiento es una obra de la naturaleza divina, mientras que la creación es una obra de la voluntad divina. Él mismo, en otro punto, afirma claramente que una cosa es la energía y otra lo que tiene el poder o fuerza de energizar, operar. Por lo tanto, la energía es el movimiento esencial de la naturaleza, mientras que lo que energiza u opera es la naturaleza de la que proviene la energía. Por tanto, en muchos puntos la energía difiere de la usía esencia/sustancia divina, según los santos Padres.

 

  1. La ουσία usía esencia/sustancia de Dios es completamente anónima, sin nombre, ya que es completamente inconcebible para el nus humano. Por lo tanto, la nombramos a partir de todas Sus energías, sin que ninguno de los nombres difiera en significado de los demás. Porque de cada uno y de todos estos nombres, nada más se nombra sino aquella oculta usía esencia/sustancia que nadie puede conocer exactamente qué es. Sin embargo, en lo que respecta a Sus energías, cada nombre tiene un significado diferente. ¿Quién no sabe que las energías de la creación, la soberanía, el juicio, la providencia y la adopción por la jaris gracia de Dios son diferentes entre sí? Por lo tanto, aquellos que llaman creadas a estas energías naturales, como diferentes entre sí y en relación con la naturaleza divina, ¿qué más están haciendo que subyugar a Dios en creado o creación? Porque las creaciones son lo que se crean, se gobiernan, se juzgan y, en general, todas las cosas similares, y no el Creador, el Soberano y el Juez, ni la propia energía del juicio o de la soberanía o de la creación, que naturalmente se consideran dentro de Dios.

 

  1. La ουσία usía esencia/sustancia de Dios, como es anónima completamente sin nombre, ya que está por encima de nombre según los Teólogos, también es incognoscible y no participable según ellos, ya que es trascendente más allá de participación. Por lo tanto, aquellos que desobedecen ahora la enseñanza del Espíritu transmitida por nuestros santos Padres y nos injurian por estar de acuerdo con los Padres, dicen que se hacen muchos dioses, o un Dios compuesto, si la energía divina difiere de la usía esencia de Dios y si se considera algo dentro de la esencia de Dios. Sin embargo, ignoran que no es el energizar u operar y la energía, sino el padecer o sufrir y el padecimiento o pasión lo que produce la composición. Mientras Dios energiza u opera sin que Él mismo padezca o se altere en nada. Por lo tanto, Dios no es compuesto porque Él energiza, opera. Además, Dios tiene Su referencia (el «sobre qué») también hacia la creación, porque es el principio u origen y el Soberano de ella. Pero, esto no se incluye en las creaciones. Entonces, ¿cómo se pueden hacer muchos dioses porque Dios tiene energía, ya que es un Dios, o más bien porque Dios mismo es la esencia/sustancia divina y la energía divina? Todas estas cosas son claramente habladurías y delirios de sus locuras.

 

  1. El Señor dijo a Sus discípulos que «hay algunos de los que están aquí que no morirán antes de ver venir con dinami (poder, potencia y energía) la realezade Dios» (Marc 9, 1). Y seis días después, después de llevar consigo a Pedro, Jacobo y Juan, subió al monte Tabor y allí su rostro resplandeció como el sol y sus ropas se volvieron blancas como la luz (Mat 17, 1-2). Los discípulos ya no podían ver, o más bien, porque no tenían la fuerza para mirar ese resplandor, cayeron con el rostro en la tierra (Mat 17, 6). Sin embargo, según la promesa del Salvador, vieron la realeza increada de Dios, esa divina y inefable luz, que los Grandes Gregorio y Basilio llaman divinidad o deidad, diciendo: «Era luz la divinidad o deidad la que se manifestó a los discípulos en la montaña», y: «la belleza del verdadero Todopoderoso es Su deidad o divinidad que puede ser percibida, comprendida y contemplada». Porque San Basilio el Grande también dice que esa luz es la belleza de Dios que solo puede ser percibida y contemplada por los Santos con la dinami (poder, potencia y energía) del Espíritu Santo. Por eso, dice nuevamente: «Pedro y los hijos del trueno vieron Su belleza en el monte, brillando más que el resplandor del sol, y fueron considerados dignos de ver con sus propios ojos los preludios de Su presencia». El teólogo Damasceno, junto con Juan Crisóstomo, llamaron a esa luz natural un rayo de la divinidad o deidad, el primero escribiendo: «Ya que el Hijo fue engendrado sin principio, eternamente por el Padre, también tiene eternamente el rayo natural de la deidad/divinidad, por lo que el esplendor de la divinidad se convirtió en el esplendor del cuerpo», y el Crisóstomo diciendo: «El Señor apareció tan brillante en la montaña porque Su divinidad/deidad reveló Sus rayos».

 

  1. Esa inefable luz divina, la deidad/divinidad y la realeza de Dios, la belleza y el esplendor de la naturaleza divina, la visión y el gozo de los Santos en la vida eterna, el rayo natural y la doxa-gloria de la divinidad/deidad, los herejes maliciosos la llaman fantasma y creación. Mientras que aquellos que no aceptan blasfemar como ellos esta divina luz, sino que piensan y dicen que Dios es increado tanto en esencia/sustancia como en energía, los difaman en todas partes como ditheitas (dos dioses). Pero que se avergüencen ellos. Ya que tanto la usía esencia/sustancia divina como la divina luz son increadas, tenemos un solo Dios en una divinidad/deidad. Porque, como hemos demostrado anteriormente de muchas maneras, tanto la ουσία usía esencia/sustancia divina como la energía divina son del mismo Dios, es decir, la χάρις jaris gracia divina y este resplandor divino.

 

  1. Los malintencionados herejes, después de atreverse ante el sínodo a declarar y a intentar convertir en fantasma y creación aquella divina luz que brilló de Cristo en el Tabor, y después de haber sido inspeccionados de muchas maneras sin que cambiaran de opinión, fueron castigados con una condena escrita a un anatema y una maldición. Porque blasfeman con respecto a la economía encarnada de Dios y, de manera delirante, califican la divinidad/deidad de Dios como creada, y en la medida de lo posible, degradan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo a ser meras creaciones. Aunque la divinidad/deidad de los Tres es una y la misma. Y cuando sostienen que respetan una divinidad increada, es como si dijeran abiertamente que existen dos divinidades/deidades en Dios, una creada y una increada. Así luchan por superar en impiedad a todos los antiguos kakodoxos herejes.

 

  1. En otras ocasiones, tratando de encubrir con arte su kakodoxa herejía, afirman que la luz que brilló en el Tabor es increada y también es la usía esencia de Dios, y así, de esta manera blasfeman en esta situación de muchas formas. Porque los Apóstoles vieron esa luz, y estos individuos erróneamente creen y dicen que la ουσία usía esencia/sustancia de Dios es visible. Pero escuchemos el que dice: «Nadie ha subido a un soporte para ver la sustancia y la naturaleza de Dios y revelarla y hablar en relación de ello» (Jeremías 23, 28). Y no solo ningún ser humano, ni siquiera un Ángel. Los mismos Serafines con seis alas, debido a la intensidad del resplandor que proviene de allí, cubren sus rostros con sus alas (Ησ. 6, 2). Por lo tanto, ya que la preeminencia y supra-esencialidad de Dios nunca se ha manifestado a nadie, cuando los herejes dicen que es esta luz, testifican que esta luz es completamente invisible y que no lo vieron en el Tabor ni los tres Apóstoles prominentes ni el Señor les había prometido de verdad tal cosa. También testifican que Pedro no dice la verdad cuando dice: «Hemos visto su doxa-gloria (luz increada) mientras estábamos con él en aquel monte santo» (2 Pedro 1, 16-18), ni el Evangelista que dice: «Y mientras permanecían despiertos, Pedro y los otros dos vieron su doxa-gloria» (Lucas 9, 32), ni alguien más que afirmó el discípulo especialmente amado de Cristo, Juan, vio desnuda en el monte la misma divinidad/deidad del Logos. Por lo tanto, vieron, y realmente vieron, aquel resplandor divino e increado, mientras que Dios permaneció invisible según Su supra-esencial ocultación, así, pues, que exploten los líderes de la herejía y sus seguidores.

 

  1. Cuando uno pregunta a estos herejes que afirman que esa luz era la ουσία usía esencia/sustancia de la divinidad/deidad: «¿Parece, pues, que la usía sustancia/esencia de Dios se manifiesta?», entonces se ven obligados a revelar su engaño y dolo, diciendo que dijeron que esto era la usía esencia/sustancia de Dios porque a través de ello se manifestó la usía sustancia/esencia de Dios, porque ella se ve a través de las creaciones de Dios. Y así, los desgraciados, hacen de nuevo una creación o creada la luz de la Metamorfosis del Señor. Pero lo que se ve a través de las creaciones no es la esencia/sustancia, sino la energía creativa de Dios. Entonces hablan impíamente y están de acuerdo con Eunomio, cuando dicen que la usía esencia/sustancia de Dios se ve a través de las creaciones. Tan fructífero es el campo de su impiedad. Por lo tanto, evitemos a estos y la comunión con ellos, como una amenaza mortal para la psique-alma y una hidra de muchas cabezas, y como una corrupción variada de la piedad.

Traducido por xX Χρῆστος Χρυσούλας, jJ Jristos Jrisulas logosortodoxo.es/

Hacia la venerable monja Xenia, San Gregorio Palamás Filocalía t 4

«Hacia la venerable monja Xenia»

San Gregorio Palamás

Filocalía tomo 4

 

Para aquellos que desean vivir verdaderamente la vida monástica, no solo es desagradable la convivencia con los muchos, sino también con aquellos que viven de la misma manera, porque esto interrumpe la continuidad de la comunicación gozosa con Dios y divide en dos y a veces en muchas partes la unidad del νούς nus (espíritu de la psique), que constituye al monje interior y verdadero.

Por eso, uno de los Padres, cuando le preguntaron por qué evitaba a las personas, respondió: «No puedo estar con Dios cuando me relaciono con los seres humanos». Otro, hablando desde su experiencia, considera que no solo la convivencia, sino también la visión de las personas puede perturbar la estabilidad de la tranquilidad y serenidad espiritual y mental de los hisijastas ermitaños (o cristianos ortodoxos). Si alguien examina con precisión, incluso sólo el pensamiento de la llegada de alguien y la anticipación de la visita y la conversación no deja completamente tranquila la parte noética y mental de la psique-alma.

Ahora aquel, que escribe logos, carga su nus y su intelecto con una preocupación aún más intensa. Y si son de aquellos que han progresado en la virtud y debido a la salud psíquica y mental, tienen la agapi-amor incondicional de Dios activa cuando escriben, no lo hacen de manera directa y auténtica. Sin embargo, si son de aquellos que caen en muchas enfermedades y pazos de la psique-alma, como en verdad yo estoy, y necesitan clamar constantemente a Dios: “Sáname, porque he pecado contra Ti” (Salmo 40:5), no es correcto que antes de su psicoterapia y sanación abandonen la oración y se ocupen de cualquier otra cosa voluntariamente.

Además, con sus escritos, uno conversa también con los ausentes y transmite el discurso en tiempos a más personas, a veces incluso a aquellos a quienes no quisiera, ya que los textos permanecen hasta después de la muerte de quien los escribió. Por eso, muchos Padres, eminentes hisijastas ermitaños, no quisieron escribir nada, aunque podrían haber expuesto cosas importantes y beneficiosas.

Yo, aunque estoy muy lejos de la precisión de aquellos, solía escribir, pero solo cuando había una necesidad urgente. Sin embargo, ahora me he vuelto más cauteloso, y eso especialmente aquellos que con ojos envidiosos vieron algunos de mis escritos, buscando oportunidades para perjudicarme. Estos, según San Dionisio el Areopagita, se ven afectados hostilmente por las letras, los números y las líneas sin sentido, así como por sílabas y palabras desconocidas que no llegan a la parte espiritual y mental de sus psiques-almas.

En realidad, es ilógico, malo y totalmente inapropiado para aquellos que desean comprender las realidades y cosas divinas no prestar atención al significado del contenido, sino a las palabras. Yo conozco bien cómo recibí justamente sus acusaciones. No es que no escribiera de acuerdo con los Padres. Esto con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo, lo mantuve en mis escritos. Pero escribí sobre cosas por las que no era digno y, similar a Ozias (2 Reyes 6:6-7), intenté con el logos mantener el vehículo de la verdad que corría el riesgo de volcar.

Ciertamente, el castigo que recibí de Dios no fue en forma de ira, sino como una pedagogía y corrección medida. Por eso, aquellos que se levantaron en mi contra no prevalecieron. Pero esto se debe más a mi indignidad. Parece que no era digno ni capaz de sufrir algo por la verdad y convertirme en un compañero alegre de las aflicciones y padecimientos de los Santos.

¿Acaso también san Juan el Crisóstomo, que durante toda su vida estuvo unido a la Iglesia de los primogénitos en el cielo y escribió logos de piedad con autoridad, claridad y dulzura como nadie más, ¿acaso, pues, él no fue separado de la Iglesia y no fue condenado al exilio desterrado porque supuestamente promovía la herejía de Orígenes? Y Pedro, el puntal entre los principales del baile de los discípulos del Señor, dice que en ese tiempo los ignorantes torcían los pasajes difíciles de comprender de las epístolas del gran Pablo, con el resultado de ser conducidos a la perdición (2 Pedro 3:16).

Yo, por la pequeña molestia que me causaron mis oponentes, aunque fueron condenados sinódicamente en un sínodo/concilio, tenía la intención de dejar de escribir por completo si tú, Santa Yerontisa, no me hubieras instado incansablemente con cartas y mensajes hasta que me convenciste a ocuparme nuevamente con logos a modo de consulta. Aunque tú no tienes una gran necesidad de consejos, porque tienes, con la χάρης jaris (gracia, energía increada) de Cristo, junto con tu avanzada edad y el respeto por la sabiduría, has leído y aplicado la ley de los mandamientos divinos durante muchos años, compartiendo apropiadamente tu vida en obediencia y en hisijía (paz y serenidad divina interior y exterior).

Con estos logos, has suavizado la tableta de tu psique-alma y la has hecho adecuada para que las letras divinas se graben en ella y no se borren. Pero tal es la psique-alma que es totalmente dominada por el anhelo de enseñanza espiritual; nunca se sacia. Por eso, la Sofía-Sabiduría de Dios dice de sí misma: “Los que me comen, tendrán hambre aún más” (S Sirác 24:21). Y el Señor, que coloca este anhelo dentro de nosotros, habla de María, quien eligió la ‘mejor parte’, diciendo que no le será quitada (Luc 10:42).»

Tú también necesitas esta enseñanza adicional, especialmente para las hijas del Gran Rey, es decir, las monjas, que viven bajo tu dirección y pedagogía espiritual, y especialmente para Synesi, a quien deseas presentar como una novia de tu propio linaje al Cristo, el Dador de la incorruptibilidad y la inmortalidad. Te has convertido en su imitadora; es decir, así como Él asumió realmente nuestra forma por nuestra causa y amor, ahora tú has asumido el papel de los principiantes que necesitan enseñanza.

Por eso, aunque no tengo habilidades en logos, especialmente en tales logos como estos, con lo que tengo ahora, cumpliré el deber del amor en Cristo para demostrar mi buena intención y obedecer y cumplir el mandamiento: “Al que te pida algo, dáselo” (Mat 5:42).

Así que debes saber, Santa Yerontisa, o mejor dicho, escucha tú para transmitir a las jóvenes que han elegido la vida en Dios, que existe una muerte de la psique-alma, que por naturaleza es inmortal. Así lo afirma el Teólogo, el discípulo más amado de Cristo: “Hay un pecado que lleva a la muerte, y otro que no lleva” (1 Juan 5:16-17), y en este caso se refiere sin duda a la muerte de la psique-alma.

Y el gran Pablo dice: “El dolor o tristeza, aflicción según el mundo produce la muerte” (2 Cor 7:10); se refiere naturalmente a la muerte de la psique-alma. En otro lugar dice: “Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará” (Efes 5:14). ¿A quiénes ordena levantarse de entre los muertos? Ciertamente, de aquellos que han muerto debido a los deseos carnales, que luchan contra la psique-alma (1 Ped 2:11). Por eso, Cristo llamó “muertos” a los que viven en el mundo vano. ¿Por qué no permitió que el discípulo enterrara a su padre, sino que le ordenó seguirlo y dejar que los muertos entierren a sus muertos (Mat 8:22)? Aquí, el Señor llamó “muertos” a los vivos que están muertos en la spique-alma.

Es decir, así como la separación de la psique-alma del cuerpo es la muerte del cuerpo, de la misma manera, la separación de Dios de la psique-alma es la muerte de la misma. Y el verdadero significado de la muerte es esta, la muerte de la psique-alma. Esto es lo que Dios daba a entender por Su mandamiento en el Paraíso cuando dijo a Adán: “En el día que comas del árbol prohibido, (del árbol del conocimiento del bien y del mal), ciertamente morirás” (Gén 2:17).

Entonces, debido a la transgresión, la psique-alma de Adán murió, al separarse de Dios, mientras que su cuerpo continuó viviendo hasta los novecientos treinta años (Gén 5:5). Pero la muerte que prevaleció y predominó en la psique-alma debido a la transgresión no solo debilita la psique-alma y hace al hombre maldito, sino que también hace que el cuerpo sea muy trabajoso, sufrido, corruptible, y finalmente lo entrega a la muerte.

Porque entonces, después de la necrosis mortificación, es decir, del hombre interior debido a la transgresión, oyó Adán, el terrenal que “la tierra será maldita y te mostrará tus obras con dificultades; te producirá espinas y cardos, y con el sudor de tu rostro comerás tu pan, hasta que vuelvas a la tierra de la cual fuiste formado; porque polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:17-19).

En nuestro futuro nuevo nacimiento, en la resurrección de los justos, también resucitarán los cuerpos de los impíos y pecadores, pero para ser entregados a la segunda muerte (Apocalipsis 20:14), al infierno eterno, al gusano inmortal (Marc 9:44), al rechinar de los dientes, a la oscuridad exterior y palpable (Mat 8:12), a la sombría e inextinguible Gehena del fuego (Mat 5:22), según el Profeta que dice que los impíos y pecadores serán arrojados juntos a un fuego que nadie podrá apagar (Isaías 1:31).

Esa es la segunda muerte, como nos enseñó Juan en el libro Apocalipsis. Escucha lo que también dice el gran Pablo: “Porque si vivís según los bajos instintos animales, os espera la muerte espiritual eterna; pero si, vivís conforme los principios espirituales y las dinamis energías y potencias que regala el Espíritu, evitáis y dais muerte a las acciones carnales, y viviréis eternamente cerca y junto con Dios (Rom 8:13). Aquí se habla de la vida y la muerte en el futuro siglo; la vida se refiere al disfrute del reinado de la eterna realeza increada, y la muerte al eterno infierno.

Por lo tanto, la transgresión del mandamiento de Dios se convierte en la causa de toda muerte, tanto para la psique-alma como para el cuerpo, tanto en la vida presente como en aquel infierno eterno. Esta es de por sí misma la muerte, separarse la psique-alma de la Jaris divina, Gracia increada y se una al pecado. Esta muerte es realmente espantosa y repugnante para aquellos que son sensatos y coherentes. Para aquellos que saben apreciar las cosas, es más aterradora y más repugnante que el castigo en la gehena o infierno.

Y esta muerte debemos evitarla nosotros también con todas nuestras fuerzas. Debemos desechar y rechazar todo lo que, en nuestras relaciones, praxis, acciones y deseos, nos aleje y nos separe de Dios y nos lleve a esta muerte. Porque aquel que teme esta muerte y se ha preservado de ella, no temerá la muerte del cuerpo cuando llegue, ya que tendrá como inquilino dentro de él la verdadera vida, la cual no puede ser extinguida por la muerte corporal.

Por tanto, así como la muerte de la psique-alma es la muerte principal así también la vida de la psique-alma es la vida principal. La vida de la psique-alma es la unión con Dios, al igual que la vida del cuerpo es la unión con la psique-alma. Y así como con la transgresión de los mandamientos se separó la psique-alma de Dios y la llevó a la muerte, así con la obediencia a los mandamientos la vuelve a unir a Dios y la vivifica. Por eso, el Señor dice en los Evangelios: “Los logos que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63). Lo mismo decía al Señor también el apóstol Pedro, quien lo aprendió por experiencia: “Tú tienes logos de vida eterna” (Jn 6:68). Pero estas palabras guían a la vida eterna a aquellos que obedecen, mientras que para aquellos que desobedecen, este mandamiento de vida se convierte en causa de muerte (Rom 7:10).

Así también los Apóstoles, mientras eran ‘fragancia de Cristo’, para algunos eran el olor de la muerte que da muerte, mientras que para otros eran el olor de la vida que da vida (2 Cor 2:15-16). Esta vida, nuevamente, no es solo la vida de la psique-alma, sino también la del cuerpo, ya que a través de la resurrección, también el cuerpo se hace inmortal. No solo libera al cuerpo de la mortalidad, sino también de la muerte eterna que nunca termina, es decir, aquel infierno futuro, otorgándole también la vida eterna en Cristo, una vida sin dolor, sin enfermedad, sin tristeza, realmente inmortal.

Así como en la muerte de la psique-alma, es decir, en la transgresión y el pecado, siguió la muerte del cuerpo y su descomposición en la tierra, y en la muerte corporal siguió la condenación de la psique-alma en el Hades, así en la resurrección de la psique-alma, que es el regreso a Dios mediante la obediencia a los mandamientos divinos, seguirá la resurrección del cuerpo que se unirá nuevamente con la psique-alma.

Y en esta misma resurrección seguirá la verdadera incorrupción y la vida eterna con Dios para aquellos que lo merezcan, ya que desde seres carnales se convertirán seres espirituales y vivirán en el cielo como ángeles, como dice el Apóstol: “Seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tes 4:17). Del mismo modo en que el Hijo de Dios, que se hizo hombre por filantropía amor a la humanidad o al hombre, murió físicamente y Su psique-alma se separó de Su cuerpo, pero su divinidad no se separó de Él, por lo que después de su resurrección, tomó su cuerpo glorificado al cielo, así también aquellos que vivieron aquí de acuerdo con la voluntad de Dios.

Es decir, así como, cuando se separan de sus cuerpos, no se separan de Dios, en la resurrección tomarán también sus cuerpos junto a Dios, entrando con una alegría indescriptible allí donde Jesús ingresó como precursor para nosotros (Hebr 6:20), para disfrutar juntos de Su doxa-gloria increada que está por manifestarse (1 Ped 5:1). Y no solo participarán en Su resurrección, sino también en Su ascensión y en toda Su hermosa vida divina. Sin embargo, lo mismo no ocurrirá con aquellos que vivieron aquí de manera carnal y que, en la hora de la muerte, se encuentran sin ninguna comunión con Dios. Porque aunque todos resucitarán, cada uno lo hará en su orden, como dice el Apóstol (1 Cor 15:23).

Aquel que aquí mató las praxis del cuerpo por el poder del Espíritu (Romanos 8:13), vivirá allí la vida divina y eterna con Cristo. Mientras que aquel que aquí mató el espíritu por los deseos carnales y los pazos, allí, lamentablemente, será condenado junto con el diablo, el autor y causante del mal, y será entregado a un insoportable y sin fin infierno que nuestro nus con su mente o intelecto no puede percibir y concebir, lo que es la segunda muerte (Apocalipsis 20:14), la eterna y permanente.

¿Dónde tuvo su inicio la verdadera muerte que causó tanto la muerte temporal como la eterna en la psique-alma y el cuerpo? ¿No en el lugar de la vida? Por eso, el hombre fue condenado y expulsado de inmediato del Paraíso de Dios, porque hizo su vida mortal e inapropiada para el Paraíso divino. Por lo tanto, la verdadera vida, que otorga la inmortalidad tanto a la psique-alma como al cuerpo, comenzará aquí, en el lugar de la muerte. Y aquel que no se apresura a hacerla aquí posesión de su psique-alma, que no se engañe a sí mismo con vanas esperanzas en que la obtendrá allí. Ni tenga la esperanza de que recibirá la filantropía y compasión de Dios en ese momento, porque ese será el tiempo de retribución y venganza, y no de simpatía, filantropía y misericordia (Jeremías 28:6).

Entonces será tiempo de manifestación de la ira, el enojo y la indignación de Dios (Rom 2, 5); un tiempo en el que se verá la poderosa mano divina moviéndose para infernar a los desobedientes. ¡Ay de aquel que caiga en las manos del verdadero Dios! (Hebr 10, 31). ¡Ay de aquel que allí experimente la ira del Señor y no haya conocido desde aquí, a través del temor divino, el poder de Su ira, y no haya asegurado con sus obras la misericordia y filantropía de Dios, utilizando adecuadamente el tiempo presente!

Por eso realmente Dios nos ha concedido también esta vida, dándonos un lugar para la μετάνοια metania. Porque si no fuera así, el hombre habría perdido su propia vida con un solo pecado; ¿qué beneficio habría obtenido de ella? Por lo tanto, la desesperación no tiene lugar entre los hombres, incluso si el maligno la presenta de diversas maneras, no solo a aquellos que viven con indiferencia, sino a veces también a los luchadores.

Porque, en efecto, el tiempo de la vida es un tiempo para la μετάνοια metania, y esto que el pecador continúe viviendo es una garantía para aquellos que desean su retorno, de que Dios lo acepta. Y esto se debe a que el libre albedrío o independencia siempre coexiste con la vida presente. Y es responsabilidad del libre albedrío o libre voluntad elegir o evitar el camino de la vida y la muerte, como mencionamos antes; porque tiene la capacidad de adquirir lo que quiera. Entonces, ¿dónde puede encontrar un lugar la desesperación cuando todos pueden, cuando quieran, obtener la vida eterna? ¿No ves la grandeza de la filantropía y misericordia de Dios? Cuando desobedecemos, no nos impone de inmediato Su justo castigo, sino que es tolerante, magnánimo y con la μετάνοια metania nos da tiempo de retorno.

En este tiempo de Su magnanimidad y paciencia, nos otorga el poder, si lo deseamos, de convertirnos en Sus hijos. ¿Qué quiero decir con convertirnos en Sus hijos? Unirnos con Él y ser uno en espíritu con Él. Pero incluso en este tiempo de magnanimidad y paciencia, si seguimos el camino opuesto y amamos la muerte más que la verdadera vida, Él no nos quita el poder que nos dio. Y no solo no nos lo quita, sino que también nos llama de nuevo a Su lado y nos busca en todas partes para hacernos regresar a las obras de la vida, como en la parábola de la viña (Mat 20, 1-16), desde la mañana hasta la noche de esta vida nuestra.

Pero, ¿quién es aquel que llama y nos toma como trabajadores con salario? Es el Padre de nuestro Señor Jesús Cristo, el Dios que nos proporciona todo refuerzo y consuelo (2 Cor 1, 3). Y ¿cuál es la viña a la que nos llama para trabajar? Es el Hijo de Dios, quien dijo: «Yo soy la vid» (Juan 15, 1). Porque nadie puede ir a Cristo, como Él mismo dijo en los Evangelios, si el Padre no lo atrae (Juan 6, 44). Y ¿quiénes son las ramas de la parra? Somos nosotros. Escucha de nuevo lo que Él dice: «Vosotros sois las ramas de la parra y Mi Padre es el labrador» (Juan 15, 1 y 5). Entonces, el Padre, reconciliándonos Consigo mismo a través del Hijo y no teniendo en cuenta nuestros pecados pasados (2 Corintios 5, 19), nos llama no como adheridos a obras absurdas e incorrectas, sino como perezosos. Aunque la pereza también es un pecado, ya que daremos cuenta incluso por una palabra ociosa (Mat 12, 36).

Pero como dije, Dios, pasando por alto nuestros pecados anteriores, nos llama una y otra vez. ¿Y para qué nos llama? Para que trabajemos en la viña, que quiere decir las parras, es decir, para nosotros mismos. Y luego, oh, la incomprensible filantropía y misericordia de Dios, nos promete un salario y nos lo da, aunque estemos trabajando para nosotros mismos. «Venid», dice, «tomad la vida eterna que os proporciono abundantemente. Y como si os debiera algo, os pagaré un salario por vuestro trabajo en el viaje y por el hecho de que solo quisisteis recibirlo de Mí». ¿Quién no debe rescate a su Redentor de la muerte? ¿Quién no debe ser agradecido con el Dador de la vida? Sin embargo, el Señor además promete adelantar un salario, y especialmente un salario inefable. Lo dice Él mismo: «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Juan 10, 10). ¿Cuál es esa abundancia? No solo estar con Él y vivir con Él, sino que los hará también Sus hermanos y coherederos.

Así que esta abundancia, como corresponde, es la recompensa que se da a aquellos que corrieron con entusiasmo en la Viña vivificante y se convirtieron en Sus sarmientos, trabajaron por sí mismos y cultivaron para sí mismos. ¿Y qué hicieron? En primer lugar, cortaron todo lo superfluo que no contribuía a su propósito, sino que, por el contrario, se constituían en un obstáculo para producir frutos dignos para el almacén divino. ¿Cuáles son estos? La riqueza, el placer o hedonismo, la vana gloria, todo lo que fluye y pasa, cada pazos de la psique-alma y del cuerpo, lo abominable y malvado, todo el torrente de pensamientos elevados de la διάνοια diania (intelecto, mente), cada sonido, oído y espectáculo, y cada logos que puede dañar la psique-alma. Porque si alguien no cuida con todo su esmero cortar y limpiar los brotes de su corazón, nunca dará frutos para la vida eterna (Jn 4, 36).

Es posible, por supuesto, que incluso los casados persigan esta pureza, pero con gran dificultad. Por eso, todos los que desde su juventud han sido compadecidos y librados por Dios y han vuelto los ojos penetrantes de su diania (intelecto, mente) hacia la vida eterna y se han convertido en amantes de la cosas buenas, evitan el matrimonio, y hacen bien en hacerlo, porque cuando los muertos resuciten, como dijo el Señor, no habrá cuestiones de matrimonio para ellos, sino que serán como los ángeles de Dios (Mat 22, 30). Por lo tanto, quien quiera ser como un ángel de Dios, debe hacerse desde aquí superior de la unión carnal, como serán los co-participantes de la resurrección (Luc 20, 36). Además, también la razón del pecado encontró un punto de apoyo desde el principio en la esposa.

Por lo tanto, aquellos que desean no dar cabida al astuto mal, deben renunciar al matrimonio. Si incluso el propio cuerpo que tenemos es rebelde y difícil de disciplinar en la virtud, o más bien, tiene tendencias contrarias innatas, ¿qué pasará entonces y cuánto aumentaremos nuestra dificultad para la virtud cuando nos conectemos con muchos y diversos cuerpos? ¿Cómo obtendrá la libertad por la que lucha, aquella que se ha atado a sí misma con lazos naturales con un esposo, hijos y todos los parientes? ¿Cómo orará sin preocupaciones al Señor la que asumió tantas responsabilidades? ¿Cómo se librará de los ruidos aquella que está entre tantas multitudes?»

Por lo tanto, la verdadera virgen que se asemeja al Hijo Virgen de la Virgen, el Novio de las psique-almas que han vivido como se debe en pureza, no solo en el matrimonio carnal, sino también en la compañía secular o mundana, evita a todos los parientes, de modo que pueda hablar con franqueza, como dice Pedro a Cristo: “Nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido”.

Cuando la novia terrenal deja a padre y madre por el bien del novio terrenal corruptible, y se une a él, según la Escritura (Gén 2, 24), ¿qué paradoja enfrenta la virgen si deja a sus padres y se une al Novio celestial y a Su boda? ¿Cómo se le permite tener parientes en la tierra, ella que tiene su ciudadanía en los cielos (Fil 3, 20)? ¿Cómo la que no es hija de la carne, sino del Espíritu, tendrá padres o madres carnales o parientes de sangre? ¿Cómo la que ha renunciado a su cuerpo y siempre lo niega en la medida de lo posible, después de haber rechazado la vida carnal, tendrá alguna relación con cuerpos extraños? Si la semejanza, como dicen, engendra y crea amor, y cada uno es atraído por su semejante, ¿la virgen no se asemejará a los amados y caerá nuevamente en la enfermedad del amor al mundo? La amistad con el mundo es enemistad con Dios (Rom 8, 7; Sant 4, 4), como dice Pablo, el novio que conduce al noviazgo espiritual. Así que la virgen corre el riesgo no solo de divorciarse del Novio sobrenatural y supra-celestial, sino también de enemistarse con Él.

Y, sin duda, no te sorprenderás ni te entristecerás al ver que en las Escrituras no se formula ninguna queja contra las mujeres casadas que se preocupan por asuntos mundanos en lugar de lo que concierne al Señor (1 Cor 7, 34); mientras que para aquellas que han prometido virginidad a Dios, se les prohíbe incluso acercarse a las cosas del mundo y no se les permite vivir con comodidad.

Aunque el apóstol Pablo también dice a los casados: “El tiempo que queda es corto, de modo que los que tienen esposas vivan como si no las tuvieran, y los que lloran, como si no lloraran, y los que se alegran, como si no se alegraran, y los que compran, como si no tuvieran posesiones” (1 Cor 7, 29 y 31). Lo que yo considero más difícil de lograr que la lucha por la virginidad. Porque la experiencia demuestra que el ayuno es más fácil que la continencia o autodominio de alimentos y bebidas. Y uno podría decir justa y verdaderamente: si alguien no se preocupa por su propia salvación, no tenemos nada que decirle. Sin embargo, si su preocupación es la salvación, que sepa que la vida virginal es mucho más beneficiosa y menos laboriosa que la vida conyugal. Pero dejemos esto de lado. Tú ahora, virgen, novia de Cristo, rama de la vid de la vida, considera lo que dije anteriormente. El Señor dice: “’Yo soy la vid y vosotros los sarmientos. Mi Padre es el viñador, que corta todo sarmiento que no da fruto, para que dé más fruto” (Jn 15, 1-2 y 5). Por lo tanto, considera el cuidado de Dios para ti como una demostración de fructificación de tu virginidad y de la agapi-amor del Novio hacia ti. Y alégrate aún más y esfuérzate por ofrecerle tu obediencia. Después de todo, incluso el oro que en su masa tiene algo de cobre, se le llama falso, mientras que el cobre, cuando se baña con una pequeña cantidad de oro, se vuelve más brillante y más precioso de lo que es.

Así que, virgen, el deseo de las mujeres casadas por ti y tu vida es para ellas un honor, mientras que en ti engendra deshonra anhelar lo que ellas tienen. Porque ese anhelo te lleva de vuelta al mundo, por un lado, porque tendrás relaciones y vivirás con aquellos que viven en el mundo, tú que has muerto para el mundo. Por otro lado, al quedarte cerca de ellos, tú también desearás lo que ellos desean para sí mismos y para sus parientes, es decir, la abundancia de todos los bienes materiales, riqueza, hedonismo, prominencia social, gloria y alegría por todas esas cosas.

Así llegarás a caer del deseo y voluntad del Novio, ya que Él reprueba y condena todas esas cosas en gran medida en los Evangelios, diciendo: “¡Ay de vosotros, los ricos! ¡Ay de vosotros, los que os reís! ¡Ay de vosotros, los saciados! ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!’ (Luc 6, 24-26). ¿Por qué, entonces, los condena? ¿No es porque están muertos en la psique-alma? ¿Qué parentesco tiene, pues, la novia de la vida con los muertos? ¿Qué relación puede tener con aquellos que siguen el camino opuesto? Porque el camino que ellos siguen es ancho y espacioso (Mat 7, 13); y si no se contienen a sí mismos, mezclando algo de tu vida en la suya, llegarán a la perdición perfecta. Mientras que tú entras por la estrecha y llena de dificultades puerta y camino hacia la vida eterna. Y de la estrecha puerta y camino, nadie puede pasar llevando una carga de doxa-gloria mundana, una montaña de placeres y bultos de hedonismo, una carga de dinero, riquezas  y posesiones.

Sin embargo, al escuchar que este camino de la vida es ancho, no lo consideres sin dificultades y tristezas; en realidad, está lleno de muchas y pesadas aflicciones y calamidades. Pero el Señor lo llama ancho y espacioso porque muchos pasan por él (Mat 7, 13) y cada uno lleva una gran carga de materia corruptible. Mientras que tu camino, virgen, es estrecho y no permite que dos pasen juntos.

Por eso, muchas mujeres que primero estuvieron casadas, cuando quedaron viudas, rechazaron el mundo, amando y deseando tu vida sobrenatural y celestial, y eligieron seguir tu camino para participar también en las coronas. A estas viudas el apóstol Pablo les ordena que las honremos, porque perseveran en oraciones y súplicas, con la esperanza en Dios (1 Tim 5, 5).

Aunque también en la vida virginal existe algo doloroso y triste, incluso eso atrae el consuelo divino y nos otorga la realeza increada de los cielos y provoca nuestra salvación. Mientras que la vida mundana, con sus placeres y tristezas, lleva a la muerte. Como dice el Apóstol: “Pues la tristeza querida según Dios produce beneficio espiritual y metania saludable y salvífica, de la que no hay por qué lamentarse; mientras que la tristeza según el mundo engendra depresión y lleva a la muerte espiritual”, (2 Corintios 7, 10).

Por eso, el Señor bendice lo que es contrario a las cosas buenas del mundo, diciendo: “Bienaventurados y felices serán los pobres del espíritu porque de ellos es y será el reinado de la realeza increada de los cielos; (bienaventurados y felices son y serán aquellos que están pobres de males y pecados en el espíritu de su corazón de la psique e humildemente sienten su pobreza espiritual y su dependencia integra con fe y humildad a Dios, porque de ellos es y será la realeza increada de los cielos” (Mateo 5, 3). ¿Por qué, al decir «bienaventurados los pobres», agregó «de espíritu»? Para mostrar que también bendice y acepta la humildad y templanza de la psique-alma.

¿Y por qué no dijo ‘bienaventurados los pobres en espíritu’ – ya que así se manifestaría la humildad – sino que dijo ‘bienaventurados los pobres de espíritu’? Para mostrarnos que incluso la pobreza física es digna de bendición y bienaventuranza y trae la increada realeza celestial, pero solo cuando se practica con humildad de la psique-alma y está unida a ella desde el principio. Es decir, bendiciendo a los «pobres de espíritu», de manera maravillosa indicó el modo, cuál es diríamos como raíz, que produce la pobreza observada en los Santos, o sea, que es espíritu de ellos.

Cuando, de hecho, uno ha incorporado la jaris gracia divina del kerigma evangélico, emana desde dentro de él una fuente de pobreza que riega todo el rostro de nuestra tierra (Gén 2, 6), es decir, al hombre externo, y lo convierte en un paraíso de virtudes. Este tipo de pobreza es bienaventurada por Dios.

Por lo tanto, el Señor, al dar a las personas este logos conciso según el profeta (Oseas 10, 23), reveló la causa de la pobreza voluntaria y su variedad, y después de mostrarla y bendecirla, incluyó en ella sus múltiples resultados, hablando de todo en pocas palabras. Puede uno, de hecho, ser sin posesiones, vivir una vida austera, ser autodisciplinado, continente e incluso voluntariamente pobre, pero para ser alabado por las personas. Este tipo de persona no es «pobre de espíritu». Porque la hipocresía nace de la presunción o jactancia, y la jactancia es opuesta a la ‘pobreza en espíritu’.

Mientras que aquel que tiene el espíritu quebrantado, medido y humilde, es imposible que no se regocije y se alegre incluso en su pobreza y humildad externas. Esto se debe a que se considera a sí mismo indigno de la doxa-gloria, la prosperidad, la abundancia, la comodidad y todas esas cosas. Y él es el pobre que es bienaventurado por Dios, es decir, aquel que realmente se considera indigno de esas bendiciones. Y este es el verdadero pobre, el que no experimenta ni la mitad del contenido de la palabra ‘pobre’.

Por eso, el divino Lucas dijo «Bienaventurados los pobres» (Luc 6, 20), sin agregar «en espíritu». Y ellos son aquellos que han escuchado y seguido y se han vuelto semejantes al Hijo de Dios, que dice: “aprended de mí, que soy apacible y humilde de corazón, y encontraréis psicoterapia y sanación, alivio y descanso, paz y serenidad en vuestras psiques-almas”, (Mat 11, 29), por eso, el reinado de la Realeza increada de Dios les pertenece. Porque son coherederos de Cristo (Rom8, 17).

Dado que la psique-alma se divide en tres facultades o dinamis (potencias) y consta de tres partes, la logística o racional, la irascible y la anhelante, y está enferma en las tres, el Cristo, deseando psicoterapiarla y sanarla, comenzó sabiamente el tratamiento desde la última, la parte anhelante (el deseo). El material que excita la parte irascible es la insatisfacción del anhelo, deseo, y la dispersión de la diania (intelecto, mente) proviene del hecho de que ambos están enfermos. Y nunca puede psicoterapiarse y curarse ni lo irascible si primero no se ha psicoterapiado y sanado el anhelo, deseo, ni lo logístico (racional, intelectual) si primero no se psicoterapian y se sanan los otros dos.

El primer mal engendro o fruto de la parte anhelante, si la examinas, encontrarás que es la codicia por posesiones. No son causantes los deseos que contribuyen a la vida del ser humano, por eso nos acompañan desde una edad muy temprana. En cambio, la avaricia/codicia (amor a la riqueza) se desarrolla más tarde, cuando aún somos niños. De esto se desprende que la codicia/avaricia no tiene su origen en la naturaleza, sino en la elección o preferencia. Es por eso que el venerable Pablo la llamó la raíz de todos los males (1 Tim 6, 10).

La avaricia/codicia engendra y produce muchos males, como la falta de compasión, el engaño, el robo, el hurto, el saqueo, y en general, todo tipo de codicia/avaricia, que el mismo Pablo llamó idolatría (Col 3, 5). Incluso en lo que respecta a los males que no surgen de ella, prácticamente proporciona los medios y los materiales para su existencia. Y estos son los pazos que nacen de la afición y amor a la materia de la psique-alma que no tiene disposición para hacer el bien.

Es más fácil liberarse de los pazos que provienen de nuestra libre elección o preferencia que de los que tienen su origen en la naturaleza. Los pazos de la avaricia/codicia (amor al dinero y riqueza) son difíciles de eliminar debido a la falta de fe en la providencia de Dios. Porque aquel que no cree en ella se apoya en el dinero. Y aunque escuche al Señor decir que “es más fácil pasar una cuerda gorda de las que atan el camello o el barco por un ojo de aguja, que un rico entrar en el reinado de la realeza increada de Dios (o kámilon se llamaban y eran las cuerdas gordas que los helenos-griegos ataban los barcos en el puerto), (Mateo 19, 24), él no considera para nada la increada realeza celestial y eterna, sino que anhela la riqueza terrenal y temporal. Anhela la riqueza, la cual, incluso cuando no se adquiere, solo por desearla causa un gran daño. Porque, como dice Pablo, los que desean enriquecerse caen en tentaciones y trampas del diablo (1Tim 6, 9).

Pero incluso cuando la riqueza llega, muestra que no es nada, ya que los propietarios continúan ansiándola como si no la hubieran recibido y no han aprendido nada de su experiencia. Y el loco amor o deseo ardiente y fatal no proviene de la necesidad; más bien, la necesidad proviene de él, y él proviene de la locura, insensatez, a la cual el Señor justamente llamó necio a aquel que derribaba sus almacenes para construir otros más grandes (Luc 12:18).

Entonces, ¿cómo no sería un necio aquel que por cosas que no pueden beneficiar en nada traiciona lo más beneficioso -ya que sus posesiones no dan vida a nadie, por más abundantes que sean (Luc 12:15)? Y no es un comerciante sabio que tiene los medios para invertir en lo necesario para aumentar el capital de un negocio espiritual verdaderamente lucrativo y una agricultura espiritual muy productiva.

Esta agricultura, incluso antes de que llegue el momento de la cosecha, multiplica cien veces la semilla que se ha gastado, como si predijera la futura ganancia y la cosecha cuando llegue el momento, que serán inefables, inimaginables e incomprensibles. Y lo sorprendente es que esto es más cierto cuanto más pobre es el almacén de donde proviene la semilla. Por lo tanto, no queda excusa para que las personas anhelen la riqueza incluso para hacer el bien.

En realidad, temen la pobreza, no creyendo en Aquel que prometió dar todas las cosas necesarias a aquellos que buscan la realeza increada de Dios (Mat 6:33). Y solo por ese pensamiento, incluso si lo tienen todo, nunca se liberan de ese deseo enfermizo y destructivo, sino que, al acumular constantemente, cargan con una carga inútil, o más bien, construyen para sí mismos una tumba paradójica, mientras todavía están vivos.

Porque los muertos son enterrados en tierra común, mientras que el νοῦς nus (espíritu de la psique) del avaro vivo es enterrado en el oro que también es tierra. Y esta tumba es más sucia que la otra, para aquellos que tienen los sentidos espirituales saludables. Y es aún más sucia, cuanto más oro la ha cubierto. Porque el mal olor de la herida de los miserables enterrados penetra la densidad de este sepulcro y llega hasta el cielo, a los ángeles de Dios y a Dios mismo. Se vuelven repulsivos y realmente dignos de rechazo, porque, según David, apestaron debido a su insensatez (Salmo 37:6).

La voluntaria y desinteresada austeridad o pobreza, que se identifica con la “en espíritu pobreza” bendecida por el Señor, libera a los seres humanos de este pazos repugnante, destructiva y mortífero. El monje o cristiano ortodoxo que tiene este pazos es incapaz de vivir en la obediencia o subordinación. Y si continua cultivándolo en la medida de lo posible, existe un gran temor de sufrir daños corporales irreparables. Gezi, del Antiguo Testamento, y Judas, del Nuevo Testamento, son ejemplos característicos. El primero contrajo lepra (2 Reyes 5:27) como señal de su psique-alma incurable, mientras que el segundo se ahorcó en un campo de sangre, y después de caer de la horca, su abdomen se abrió y sus entrañas se derramaron (Hechos 1:18).

Ahora bien, si la renuncia a las cosas mundanas precede a la obediencia, ¿cómo se llevará a cabo la segunda antes de que se realice la primera? Y si el principio fundamental de la vida monástica y cristiana ortodoxa es la renuncia a lo mundano, ¿cómo puede alguien llevar a cabo de manera efectiva la lucha monástica y cristiana si no ha renunciado primero a la riqueza, los dineros? Algunos podrían decir: si un monje de este tipo no es adecuado para la obediencia, que vaya a retirarse a una celda por sí mismo y dedique su tiempo al estudio y la oración.

Pero el Señor dice: «porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón, en el cielo está vuestro tesoro, en el cielo también vuestro corazón» (Mat 6:21). Entonces, ¿cómo podrá dirigir su mente hacia Aquel que está sentado a la diestra de la Divina Majestad en lo alto de los cielos (Heb 1:3), aquel que atesora abajo en la tierra? ¿O cómo heredará el reinado de la Realeza increada, la cual el deseo de la avaricia/codicia no le permite ni siquiera entrar en su nus (espíritu de la psique)? Por lo tanto, bienaventurados son los «pobres de espíritu», porque de ellos es el reinado de la Realeza increada de los cielos (Mateo 5:3).

¿Ves cuántos pazos el Señor ha cortado con una sola bienaventuranza? Pero no es solo eso, porque la posesión avariciosa es solo el primer fruto del deseo malvado. Hay un segundo, que debemos evitar aún más, y un tercero, no menos malo. ¿Cuál es el segundo? El amor a la gloria, la ambición.

A medida que avanzamos desde la infancia, antes de que aparezca la sensualidad o amor al cuerpo, encontramos este pazos cuando todavía somos jóvenes, como una mala introducción a la sensualidad o el amor a la carne. Me refiero al tipo de ambición que se centra en la decoración del cuerpo y en la ropa lujosa, que los Padres llaman también vanagloria mundana. Porque el otro tipo de la vanagloria ataca a aquellos que se han destacado en la virtud y lleva consigo la presunción, la vanidad y la hipocresía. A través de estos pazos, el enemigo planea saquear y dispersar la riqueza espiritual.

Todas estos pazos se “psicoterapian” y se sanan por completo con la conciencia y el anhelo de la increada doxa-gloria celestial, junto con un sentido de indignidad por ella por parte de quien la desea. Además, ser constante en la humildad ante los demás, junto con la convicción de que es indigno para ella. Además, y considerando la gloria de Dios mejor que la suya propia, de acuerdo con aquel que dijo: “No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a Tu nombre da gloria” (Sal 113:9).

Y si ve que ha hecho algo loable, debe atribuir la causa del logro a Dios y considerar que también debe alabar a Dios con gratitud, no a sí mismo. Así, se alegrará porque recibió la virtud como un regalo, pero no se enorgullecerá, ya que no tendrá nada propio, y se humillará y tendrá sus ojos puestos día y noche hacia Dios, -para expresarme en términos salmódicos-, una sierva o esclava que tiene sus ojos a las manos de su señora (Salmo 122:2).

Y junto con esto, temerá tal vez separarse de Dios, el único que da lo bueno y nos mantiene en ello, y caer en el abismo de la maldad. Porque esto le sucede a quien se convierte en esclavo de la vanidad, la presunción y la ambición. En la psicoterapia y sanación de estos pazos malos, la retirada y la vida en soledad y la permanencia en la celda, ayudan especialmente, siempre y cuando alguien reconozca la debilidad de su propia voluntad y se considere indigno de relacionarse con otras personas. ¿Qué más son todas estas cosas sino «pobreza de espíritu», que el Señor ha bendecido?

Si alguien reflexiona sobre las vergüenzas y abominaciones que provienen de este pazos, evitará la vanagloria con toda su fuerza. En otras palabras, aquel que desea la gloria de los hombres, cae en la deshonra solo por las obras que realiza para alcanzarla. Porque al preocuparse por parecer hermoso y presumir de la gloria de sus antepasados y enorgullecerse de la vestimenta lujosa y cosas similares, revela que aún tiene conductas infantiles. Todas estas cosas juntas son como la tierra.

¿Y qué es más despreciable que la tierra? La monja que no usa la ropa solo para cubrirse y abrigarse, sino que se complace en las prendas suaves y lujosas, no solo muestra claramente la esterilidad de su psique-alma a quienes la ven, sino que también se rodea de la fealdad de las mujeres comunes. Antes que nada, escuche al Señor que dice: «¿Qué salisteis a ver? ¿A un hombre vestido lujosamente? Porque se sabe que los que llevan ropas lujosas están en los palacios de los reyes» (Mat 11, 8). Pero según el divino Pablo: “Nuestra política de gobierno y nuestra patria está en los cielos, y nuestro comportamiento es como los ángeles del cielo, de donde esperamos con mucho anhelo nuestro Salvador y Señor Jesús Cristo”, (Filip 3, 20),

Por lo tanto, no nos lancemos desde el cielo por la locura de las prendas de vestir, en los campamentos del gobernante de las tinieblas de este mundo (Efes 6, 12).

Lo mismo les sucede a aquellos que practican la virtud con el fin de ser glorificados por los hombres. Es decir, mientras que a ellos les corresponde tener su ciudadanía en los cielos, ellos cubren su gloria con tierra, atrayendo sobre sí la maldición davídica (Salmo 7:6). Porque ni sus oraciones ascienden al cielo, y todos sus esfuerzos caen a la tierra, ya que no tienen las alas de la agapi amor divino, que hacen que nuestras praxis, acciones terrenales alcancen el cielo. De modo que se cansan trabajando y no obtienen recompensa. ¿Y qué digo, no obtienen recompensa? Lo que ganan es la vergüenza, la confusión de loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía), el cautiverio de la διάνοια diania (intelecto, mente) y la perturbación. Porque el Señor, según el Salmo, “ha dispersado los huesos de aquellos que son agradables a los hombres; han sido avergonzados, porque Dios los ha anulado” (Salmo 52:6).

 

Este pazos de complacer y gustar a los hombres es el más difícil de discernir entre todos los pazos. Por lo tanto, aquel que lucha contra él, no solo debe examinar la combinación o evitar el consentimiento, sino también considerar como consentimiento la simple provocación del pazos y estar atento y vigilante. Solo de esta manera podrá evitar la derrota más rápida. Si actúa de esta manera y es cuidadoso y atento, la provocación o el estimulo se convierte en un agente de humildad y dilatación del corazón, compunción; de lo contrario, prepara el terreno para la arrogancia y el orgullo. Quien ahora adquiere arrogancia, orgullo es difícil, o más bien imposible de “psicoterapiarse” y sanarse, porque esta caída es similar a la del diablo.

 

Pero incluso antes de esto, el pazos de complacerse a sí mismo y gustar a los hombres causa un daño tan grande a aquellos que lo tienen, que los hace naufragar incluso en su fe, de acuerdo con las palabras del Señor: “¿Cómo vais a creer vosotros en la verdad, puesto que buscáis y recibís doxa-gloria y honores los unos a los otros y no buscáis la verdadera doxa-gloria (luz increada) y el logos que viene del uno y único Dios?” (Jn 5:44). ¿Qué relación tienes tú, oh hombre, con la gloria de los hombres, o más bien con el nombre vacío de la gloria? Esto no es solo falta de gloria, sino que también nos priva de la verdadera gloria. Y no solo eso, sino que junto con otros engendra tambiénla envidia. Y la envidia es en sí misma un asesinato en potencia, y ella misma causó el primer asesinato y luego el fratricidio.

 

¿Entonces, en qué ayuda la gloria a la naturaleza humana? ¿La controla o la preserva, o acaso la corrige cuando falla y la sana? Nadie podría decir algo así. Nadie podría decir algo así. Y creo que esto desacredita las excusas como infundadas. Si alguien desea examinar con precisión, encontrará que la gloria humana es la que causa de manera insidiosa la mayoría de las vergüenzas y las pone de manifiesto, arrojando su rostro con descaro, a menudo avergonzando incluso a sus amantes. Incluso los maestros de las doctrinas griegas tienen la opinión de que sin ella, no se logra ningún éxito en la vida. ¡Ay y lástima por su engaño! Ni siquiera se avergüenzan de decirlo. Sin embargo, nosotros no hemos sido enseñados de esta manera, nosotros, que llevamos el nombre de Aquel que ha ungido amorosamente nuestra naturaleza humana con Su propio Ser, y que Lo tenemos también como Supervisor de nuestras obras.

A Él, a quien miran y a través de Él logran lo mejor, haciendo todo para la gloria (luz increada) de Dios (1 Cor 10:31) y ni siquiera quieren complacer a los hombres, o más bien, ni siquiera son agradables a los hombres, como dice el apóstol Pablo, nuestro legislador y el más alto de los iniciados en la Legislador de la ley. “¿A quién busco agradar por el Evangelio que os he predicado, a los hombres, a mí mismo o a Dios? Por supuesto que no. Si tratara de agradar a los hombres, no sería dulos-esclavo o sirviente de Cristo” (Gálatas 1:10).

Ahora, veamos si la pobreza, que el Señor alaba, también elimina el tercer nacimiento de malos deseos.  El tercer hijo de la psique-alma que está enferma en el deseo es la gula o glotonería, de la que nace toda impureza y suciedad carnal.

Pero, ¿por qué la mencionamos como la tercera y última en la serie, si es congénita desde nuestro nacimiento? Porque no solo la glotonería, gula sino también los movimientos naturales para la procreación se señalan a los niños desde una edad temprana. Entonces, pues, ¿por qué colocamos la enfermedad del deseo carnal en último lugar? Porque estas cosas son inherentes a nosotros por naturaleza, y lo que es natural es irreprochable, hecho por el buen Dios para que lo usemos en buenas obras. Por lo tanto, estos no son signos de una psique-alma enferma; sin embargo, se vuelven tales cuando se les da un mal uso y abuso.

Por tanto, cuando cuidamos de la carne para satisfacer sus deseos (Rom 13:14), entonces el deseo se convierte en un mal pazos, y la φιληδονία filidonía (amor al placer, hedonismo) se convierte en el principio de los pazos carnales y la enfermedad de la psique-alma.

Por lo tanto, en tales casos, primero el νοῦς nus (espíritu de la psique) es el que prueba el pazos. Y como los malos pazos y deseos comienzan inicialmente de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro), por eso el Señor dice que “del corazón provienen los malos pensamientos, y estos son los que contaminan al hombre” (Mat 15:19). Pero incluso la Ley del Antiguo Testamento advierte: “Cuídate a ti mismo, no sea que secretamente hagas en tu corazón un pensamiento pecaminoso” (Deu15:9).

El que primero se dispone de forma apasionada e indecente es ciertamente el nus (espíritu de la psique), pero también él, después de reunir inicialmente a través de los sentidos la fantasía de los cuerpos sensibles, entonces los trata mal con apasionamiento. Principalmente, a través de los ojos, que primero pueden atraer la infección desde lejos, el nus con la mente se arrastra hacia el mal uso. Una clara prueba de esto es nuestra madre Eva; primero vio que el árbol prohibido era hermoso y agradable a la vista, y luego consintió en su corazón y tomó y comió de su fruto (Gén 3:6).

Por lo tanto, correctamente dijimos que la derrota ante la belleza de los cuerpos precede y es un preludio de los pazos vergonzosos e indecentes. Por eso, es un mandato paterno que nadie se interese por la belleza de los cuerpos extranjeros (S. Sirác 9:8) y no se narcisista con el suyo propio. Antes de que la diania (mente) se vuelva apasionada y malvada, aunque los pazos existen en los niños por naturaleza, no colaboran en el pecado; están solo para preservar la naturaleza.

Por lo tanto, no son malvados en sí mismos. Pero dado que los pazos carnales tienen su origen en el nus (espíritu de la psique) y el corazón apasionado, la psicoterapia y sanación debe comenzar desde allí. En el caso del incendio, si alguien intenta apagarlo limitando la llama desde arriba, no logra nada; pero si retira los materiales que alimentan el fuego desde abajo, inmediatamente se extinguirá.

Lo mismo ocurre con los pazos lujuriosos, sexuales. Si no secas la fuente de los pensamientos desde adentro con la oración y la humildad, sino que luchas contra ellos solo con el ayuno y la autodisciplina, estarás luchando en vano, fracasas. Pero si santificas la raíz con la humildad y la oración, como dijimos, también adquirirás la santidad externa. Esto es lo que creo que aconseja el Apóstol cuando dice que debemos ceñirnos la cintura con la verdad (Efes 6:14).

Este logos fue interpretado de manera muy elocuente por uno de los Padres, quien dijo que el intelecto del nus (espíritu de la psique) rodea apretando la parte anhelante de la psique-alma y comprime los pazos inferiores que están debajo de la cintura y el vientre. Sin embargo, el cuerpo también necesita autodisciplina y moderación en la alimentación para no ser insubordinado y más fuerte que el pensamiento.

Por lo tanto, también los pazos carnales no pueden ser “psicoterapiados” y sanados por nada más que la mortificación del cuerpo y la oración que proviene de un corazón humilde, lo cual es la “pobreza en espíritu”, la que el Señor bendijo. Entonces, si alguien desea la riqueza de la santidad, sin la cual nadie verá al Señor (Hebr 12:14), que permanezca en su celda disciplinado, sufriendo y orando con humildad.

La celda del buen monje es un puerto de templanza y autocontrol. Y todo lo que está fuera de la celda, especialmente lo que se encuentra en las plazas y las reuniones, constituyen una vorágine de lujuria e inmoralidad que se forma por escandalosas escuchas y visiones, y hunde la psique-alma miserable del monje que se encuentra en ellas.

Pero incluso puedes llamar fuego al mundo de la maldad, que quema a quienes se acercan a él y consume todas sus virtudes. Mientras que el fuego que no quema se encontró en el desierto (Éx 3:2). Tú, en lugar de estar en el desierto, debes permanecer en tu celda y aislarte un poco, hasta que pase el invierno de la furia del apasionamiento del pazos (Isaías 26:20).

Cuando eso pase, la permanencia al aire libre no te dañará. Entonces, de hecho, serás verdaderamente «pobre de espíritu», y obtendrás el dominio sobre los pazos, y te bendecirá con el esplendor el Señor que dijo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reinado de la Realeza increada de los cielos» (Mateo 5:3). ¿Y cómo no serán bendecidos justamente aquellos que no tienen sus esperanzas en la riqueza, sino en Él? ¿Aquellos que no desean agradar a otros, sino a Él? ¿Aquellos que viven con humildad ante Él? Así que, también nosotros, hagámonos «pobres de espíritu», después de humillarnos, disciplinarnos y sufrir en la carne, y nos hagamos sin posesiones, para que la realeza increada de Dios sea nuestra y alcancemos las bienaventuradas esperanzas, heredando el reinado de la realeza increada de los cielos.

Nuestro Señor nos dio algunos logos sinópticos o concisos que resumen el Evangelio de nuestra salvación, uno de los cuales es la bienaventuranza que hemos analizado. En ella, como hemos visto, incluyó muchas virtudes y excluyó muchas maldades, bendiciendo a aquellos que, basándose en ella, cortan adecuadamente la parte pasiva o emocional de sus psiques-almas con la metania. Pero no es solo eso.

En este logos, el Señor incluyó muchas otras cosas similares a la acción no con la circuncisión, sino con el frío extremo y el congelamiento, la nieve, la escarcha y los vientos fuertes, y en general, con la aflicción que sufren las plantas tanto en invierno como en verano, expuestas al frío y al calor, sin las cuales ninguna planta puede madurar su fruto. ¿Cuáles son estas cosas? Los diversos desafíos y tentaciones que vienen y que es necesario soportar con gratitud aquellos que están destinados a dar fruto al Agricultor de los espíritus. Las diversas tentaciones que vienen y que es necesario que uno las soporte con gratitud, aquel que está destinado a dar fruto al Agricultor de los espíritus.

Es decir, cuando alguien se compadece de las plantas de la tierra que están sufriendo y las protege, construyendo un techo sobre ellas y no permitiendo que sufran las adversidades de los cambios climáticos, no recoge fruto incluso si las poda, las limpia y las cuida. Debe permitir que soporten todo; porque así, después de pasar la dificultad del invierno y llegar la primavera, brotan, florecen, se llenan de hojas y se desarrollan junto con los frondosos brotes hermosos y los frutos inmaduros, que bajo los ardientes rayos del sol crecen lentamente y maduran gradualmente, volviéndose aptos para la alimentación y la recolección.

Así, aquel que no soporta con valentía la carga pesada de las tentaciones y pruebas, aunque no le falte ninguna de las otras virtudes, nunca dará frutos dignos para el divino lagar y el almacén divino. Porque todo luchador se perfecciona con la paciencia de los esfuerzos voluntarios e involuntarios, por los cuales algunos tienen causas externas y otros son emprendidos por nosotros mismos.

Todo lo que sucede en las plantas de la tierra debido a la naturaleza y las invenciones agrícolas y los cambios de las estaciones, eso mismo sucede por nuestra elección también en nosotros, los sarmientos lógicos de Cristo, cuando obedecemos a Él, el Cultivador de nuestras psiques-almas, siempre y cuando seamos autodisciplinados. Sin paciencia en aquellas cosas que nos encuentran involuntariamente, tampoco los esfuerzos que realizamos según nuestra voluntad serán bendecidos por Dios. Porque el amor a Dios se pone a prueba especialmente con la aflicción y tristeza de las tentaciones y pruebas.

Por lo tanto, la psique-alma debe lograr primero las cosas voluntarias, y después de que nos hayamos habituado a despreciar la gloria y el placer, entonces soportaremos fácilmente también las tentaciones involuntarias.

Aquel que, para la ‘pobreza espiritual’, desprecia la gloria y el placer, y considera que él mismo es digno de recibir los remedios más drásticos de la metania, siempre espera cualquier aflicción y tristeza y recibe con gratitud cada tentación como si fuera necesaria. Y se regocija por ello, porque lo ve como una catarsis purgación para su psique-alma. Y convierte la ocasión de la tentación en una intensa y muy efectiva súplica a Dios, creyendo que Dios mismo le proporciona y preserva la salud de su psique-alma. Y no solo perdona con gratitud a aquellos que lo afligen, sino que también los agradece y ora por ellos como si lo hubieran beneficiado. Por eso, no solo recibe el perdón de sus pecados, según la promesa del Señor, sino que también alcanza el reinado de la realeza increada de los cielos y la bendición divina, y es bendecido y bienaventurado por el Señor por su paciencia y tolerancia hasta el final, con un espíritu de humildad.

Después de haberme referido brevemente a algunos aspectos de la circuncisión espiritual, ahora agregaré algo sobre la abundante cosecha que resulta de la ‘pobreza espiritual’. Luego pues, en aquellos que han adquirido la riqueza inalienable por la “pobreza en espíritu”, el  Señor, el único bienaventurado, hace participantes de Su bienaventuranza a aquellos que están de luto y lloran, diciendo: “Bienaventurados y felices los que están en luto, afligidos por sus pecados y del mal que domina al mundo, porque ellos serán consolados por Dios” (Mateo 5, 4). ¿Por qué Cristo ha unido el luto y llanto con la pobreza? Porque siempre coexisten juntos.

(Estimado lector, he creído conveniente poner el término luto o duelo de nuestro léxico https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/ que creo que vale la pena leerlo y tenerlo muy en cuenta a continuación en este texto

Πένθος (penzos) luto: en los textos patrísticos, es “la lipi tristeza o luto según Dios, es sufrimiento del que nace la metania”.

El “luto según Dios” no se identifica con el luto cósmico mundano, el que sienten los hombres cuando por ejemplo, pierden seres queridos, sino que es resultado de su concienciación del pecado y la creación de sanas vivencias y experiencias mediante la metania y el regreso al Señor. Se trata de un luto con originalidad propia, que con la increada energía divina Jaris, combina la alegría y la tristeza del luto (“luto alegre, pena-alegre”). No causa conflictos ni perturbaciones psíquicas, todo lo contrario trae paz y serenidad en la psique y buena disposición para cumplir los divinos mandamientos, logos y esperanza en Dios.)

Sin embargo, la tristeza por la pobreza material causa la muerte de la psique-alma, como dice el Apóstol (2 Cor 7, 10), mientras que la tristeza por la pobreza espiritual según Dios conduce a la metania y el arrepentimiento para la salvación de la psique-alma, por la cual nadie se arrepiente.

En la primera pobreza, que es involuntaria, sigue el luto o duelo involuntario, mientras que en la pobreza voluntaria sigue por necesidad el luto voluntario. Y como el luto que se considera bienaventurado aquí está unido a la pobreza según Dios y la acompaña necesariamente, y de ella, como causa, depende por completo de ella,  también recibe de ella, lo que es espiritual y voluntario.

Pero veamos cómo la bienaventurada pobreza engendra el bienaventurado penzos luto o duelo.

Cuatro son las formas de pobreza espiritual, como se mostró el logos anterior. Son la pobreza en la moral, en el cuerpo, en la riqueza material y en las tentaciones que vienen desde afuera. Sin embargo, alguno que ve que los menciono por separado, no debe pensar que la energía y operación de cada uno de ellos es por separado. Porque cada uno de ellos opera junto con los demás. Por eso, están incluidos en una bienaventuranza que al mismo tiempo indica maravillosamente cuál es la raíz y la causa de todo esto, es decir, que es nuestro espíritu.

Porque esto, cuando se instala, como dijimos, la jaris gracia del evangelio, brota desde lo más profundo de sí mismo una fuente de pobreza que riega toda la faz de nuestra tierra (Gén 2, 6), es decir, al ser humano exterior, y lo convierte en un paraíso de virtudes. Entonces, hay cuatro tipos de pobreza espiritual, y de cada uno nace el correspondiente penzos luto o duelo, junto con el correspondiente consuelo.

De la pobreza corporal voluntaria y la humildad (que incluye el hambre, la sed, la vigilia y en general todas las aflicciones y sufrimientos del cuerpo, junto con ellos la mortificación de los sentidos), no solo nace penzos luto, sino también las lágrimas. Es decir, tal y como la indiferencia, la insensibilidad y la dureza del corazón nacen de la comodidad, el placer y el bienestar, de la misma manera, de la autodisciplina o autodominio y la dieta controlada nacen la contrición o quebrantamiento del corazón y la katánixis (dilatación del corazón, compunción), que evitan toda amargura y traen una dulce alegría.

Porque ciertamente es imposible, como dicen, liberarse de la maldad sin la contrición o quebrantamiento del corazón. La contrición en el corazón también la trae la triple autodisciplina: del sueño, de la comida y del descanso corporal. Y una vez que a través de esta misma contrición la psique-alma sea liberada de la maldad y la amargura, da paso a la alegría espiritual. Esta es la consolación por la cual el Señor bendice a aquellos que están en penzos luto o duelo. También dice Juan el Sinaíta, quien escribió para nosotros la Escala Espiritual: ‘La sed y la vigilia aplastan el corazón. Y cuando esto sucede, brotan las lágrimas’. Él dice que aquel que lo experimente, se reirá consolado debido a ellas, con la bendita risa que el Señor prometió (Luc 6:21). Así se nace de la divina pobreza el luto o duelo que consuela y hace bienaventurados a quienes lo obtienen.

Ahora veamos cómo nace el penzos luto o duelo del otro tipo de pobreza, es decir, la moral temerosa y la humildad divina de la psique-alma. La autoacusación o autocrítica siempre acompaña a la humildad de la psique-alma y, al principio, añade una intensidad extrema al temor al infierno, presentando ante los ojos la horrorosa combinación de diversas torturas opuestas en una sola, aumentando aún más el miedo por el recuerdo de que el infierno es inefable, ya que es peor de lo que se ha dicho sobre él. ¡Pero cuánto añadido tiene la interminable duración de los males! Calor y frío, oscuridad y fuego, agitación y quietud, ataduras, miedos y mordeduras de bestias inmortales, todas estas cosas se reúnen en esa condena, pero ni siquiera todas estas cosas representan ese mal, el cual, según la Escritura: ojo no lo puede ver, oído no puede oír y ninguna inteligencia y mente humana puede concebir e imaginar (1 Corintios 2:9).

Pero ¿qué es este penzos luto o duelo inconsolable e interminable? Para aquellos que han pecado contra Dios, el luto nace del reconocimiento de sus pecados.

Por tanto, después de que toda esperanza haya sido examinada y eliminada de ellos y se hayan desesperado por la salvación, el examen (remordimiento) involuntario de la conciencia multiplica en cada uno el dolor o aflicción inminente a través del luto o duelo. Y este penzos duelo una vez más y siempre, ya que nunca terminará, se convierte en el motivo de otro penzos luto y en otra terrible oscuridad y en un calor insoportable y en un abismo de aflicción, pena inenarrable. Sin embargo, este penzos duelo en sí mismo es muy beneficioso en esta vida.

Porque Dios obedece con compasión y misericordia, ya que descendió a visitarnos, y prometió consuelo, ayuda y alivio a aquellos que están en penzos luto o duelo de esta manera, ya que Él mismo se llama Paráclito/Consolador (Juan 14:16). Por tanto, ¿has visto el penzos luto, duelo de la psique-alma humilde y el consuelo que sigue? Pero incluso la autoacusación o autocrítica por sí sola, cuando se coloca como una carga mental en la parte lógica de la psique-alma y persiste durante mucho tiempo, la rompe y la presiona, y produce el vino salvador que alegra el corazón del hombre, es decir, nuestro hombre interior. Y tal vino es la katanixis compunción, dilatación del corazón. Porque a través del luto, duelo, la autoacusación o autocrítica aplasta incluso los pazos y llena el corazón de una alegría bendita y bienaventurada, después de liberarlo de la tremenda carga. Por eso, son bienaventurados y felices los que están en luto, afligidos por sus pecados y del mal que domina al mundo, porque ellos serán consolados por Dios (Mat 5:4).

Ahora vamos a hablar sobre la “insolvencia, sin posesión”, es decir, la pobreza en cuanto a riquezas, posesiones y fortunas, unida, por supuesto, a la pobreza espiritual, como mencionamos anteriormente. Porque solo cuando se practican todos los tipos de pobreza juntos, son perfectos y agradables a Dios. Así que, escucha con atención y mente abierta para aprender cómo llega el penzos luto, duelo y el consuelo correspondiente a partir de este tipo de pobreza.

Cuando una persona renuncia a todo y se deshace del dinero y las posesiones, abandonándolos o compartiéndolos a los pobres según el mandato, y aleja su psique-alma de la preocupación por estas cosas, entonces la hace volver su atención hacia el autoexamen, liberada ya de distracciones externas.

Y cuando el nus (espíritu de la psique) se aleja de todos los sentidos y se eleva por encima del tumulto que le inunda y observa al hombre interior, primero ve la horrenda imagen o careto que adquirió durante su peregrinaje en la tierra, y se apresura a limpiarla con el penzos luto, duelo. Luego, después de quitar esa cubierta desagradable y cuando la psique-alma ya no se dispersa indecentemente en diversas preocupaciones, el nus entra en los verdaderos «tesoros» (Mat 6:6) – es decir, en los lugares internos y profundos de la psique-alma – y allí ora al Padre invisible.

Y Él le concede principalmente el regalo que es un recipiente de los carismas divinos, es decir, la paz de los pensamientos, después de lo cual perfecciona la humildad que engendra, genera y sostiene toda virtud. No, por supuesto, la humildad que consiste en palabras y formas que cualquiera puede encontrar fácilmente, sino aquella que es confirmada por el bueno y divino Espíritu, la cual el mismo Espíritu construye cuando se instala en lo más profundo de la psique-alma. Así que, en medio de la paz y la humildad, como dentro de una fortaleza segura del paraíso del nus (espíritu de la psique), brotan todo tipo de árboles de virtud genuina y real. En el centro de ellos se erigen los sagrados palacios de la agapi amor divino incondicional, en cuyas puertas florece, como preludio de la vida futura, la alegría inefable e inalienable.

La “insolvencia, sin posesiones” es madre de la despreocupación. La despreocupación, de la atención y la oración. Ellas son las madres del penzos luto, duelo y de las lágrimas. Estas eliminan los hábitos perniciosos. Cuando se han eliminado, el camino hacia la virtud se hace más fácil, porque desaparecen los obstáculos en el camino y la conciencia ya no acusa. De aquí proviene la alegría y la bendita risa de la psique-alma. Entonces, incluso las lágrimas dolorosas se transforman en dulces, y las palabras de Dios se vuelven dulces en la garganta, más dulces que la miel en la boca (Sal 118:103), y de la súplica, la oración se convierte en acción de gracias, y el estudio de los mandamientos divinos es la alegría y el gozo de la psique-alma, con una esperanza infalible que, como un anticipo de los cielos, se acerca a la psique-alma mediante la experiencia de este sabor y le enseña en parte la inmensa riqueza de la bondad de Dios, de acuerdo con las palabras de David: ‘Gustad y ved que el Señor es bueno’ (Salmo 33:9). Él es el gozo de los justos, la alegría de los rectos, la felicidad de los humildes, el consuelo de aquellos que están en penzos luto o duelo por Él.

¿Qué pasa entonces? ¿La consolación llega solo hasta aquí? ¿Son solo estos los regalos de la sagrada unión? ¿Más allá de ellos, el Novio de las psiques-almas no revela claramente a Sí Mismo a aquellos que han experimentado el bienaventurado penzos luto, duelo (aflicción), se han “psicoterapiado” y purificado y están adornados con virtudes como novias? Por supuesto que no. Por lo que vamos a decir ahora, algunos por envidia estarán listos para acusarnos, diciendo algo así: ‘No debes hablar en nombre del Señor; de lo contrario, difamaremos tu nombre, difundiremos calumnias y falsas acusaciones en tu contra’. Pero vamos a ignorarlos y continuemos con nuestro logos escrito, creyendo y diciendo las palabras de nuestros Santos Padres y confiando en ellas para convencer a los demás. Porque la Escritura dice: “Creí, por eso hablé” (Sal115:1; 2Cor 4:13), así que nosotros también creemos, por eso hablamos.

Por lo tanto, cuando se expulsan todos los pazos pecaminosos, viciosos e insidiosos que residen en nosotros y el nus (espíritu de la psique), como mencionamos, volviéndose completamente en sí mismo y en las otras facultades y fuerzas de la psique-alma, y embellece la psique-alma cultivando las virtudes, avanzando hacia lo más perfecto y anhelando nuevas ascensiones prácticas, y purgando, purificando más y más a sí misma con la ayuda de Dios, no solo elimina todas las marcas del mal, sino que también quita de en medio cualquier elemento adquirido, por más bueno que parezca que sea.

Y después de haber subido por encima de las inteligencias y de las nociones relacionadas con ellas, -aquellas que no están libres de fantasías-, y habiéndolas desechado todas para agradar y amar a Dios, y habiendo permanecido delante de Dios mudo y sin voz, entonces el nus (espíritu de la psique) se vuelve materia en las manos de Dios y recibe sin obstáculos la divina remodelación, porque ya nada del mundo exterior lo molesta. Y la χάρις jaris (gracia, energía increada) interior lo cambia para mejor y, de manera más sorprendente, ilumina internamente con una luz inefable e increada y perfecciona al hombre interior.

Aí que, cuando el día se ilumina en nuestros corazones, según las palabras del puntal de los Apóstoles (2 Pedro 1:19), y la aurora amanece en ellos, sale realmente el verdadero hombre, -el νούς nus (espíritu de la psique)- se embarca en su obra principal, según el logos profético (Sal 103:23), y avanza por el camino con la luz increada y sube a montañas eternas (Sal 75:5).

Y, ¡oh qué maravilla!, dentro de esta luz increada contempla las realidades sobrenaturales, sin separarse del cuerpo material con el cual fue formado desde el principio, o separándose de él según el grado de ascensión. No asciende con las alas fantásticas de la διάνοια diania (mente, intelecto) que merodea como ciega, sin tener una comprensión precisa y segura ni de las realidades ausentes perceptibles ni de las altas realidades intelectuales e inaccesibles por la mente.

Sino que asciende realmente con el inefable poder y energía del Espíritu, y, con una percepción espiritual inefable, oye los ‘inefables logos (2Cor 12:4) y ve las realidades invisibles. Y se llena completamente de asombro y admiración, aunque esté ausente de allí, y compite con los incansables cantores de himnos, los ángeles, como si fuera otro ángel terrenal de Dios. Y a través de sí mismo, ofrece a Dios toda la creación, porque él mismo participa de todas las cosas, y ahora participa incluso de lo que está por encima de todo, para demostrar que lleva la imagen divina con precisión.

El Santo Nilo dice sobre esto: ‘El buen estado de la nus (espíritu de la psique) es una elevación intelectual, similar al color celestial, donde, en el momento de la oración, desciende la luz increada de la Santísima Trinidad’. Y de nuevo: ‘Quien desee ver el estado de su nus, debe privarse de todas las nociones, y entonces verá su nus similar a una esmeralda o a un color celestial’. Esto es imposible realizarse sin ἀπάθεια apázia (sin pazos o impasibilidad), ya que requiere la colaboración de Dios y que Él le proporcione Su luz correspondiente.

Y el Santo Diádoco dice: «La jaris gracia increada nos otorga dos cosas mediante el bautismo, una de las cuales es infinitamente superior a la otra. Primero, nos renueva en el agua y hace brillar la imagen de Dios en nosotros, limpiando toda la mancha del pecado. Pero para la otra, espera nuestra cooperación.

Por lo tanto, cuando, el nus con sentido profundo comienza a experimentar y saborear la bondad del Espíritu Santo, entonces debemos conocer que la jaris gracia increada en el “como a imagen” comienza a grabar y pintar el “como a semejanza” en nuestra psique-alma. Sin embargo, la perfección de la semejanza, similitud la entenderemos a través de la iluminación”. Y de nuevo: “La agapi, amor espiritual nadie puede poseerla si no es iluminado por el Espíritu Santo con toda información interna.

Porque si el nus (espíritu de la psique) no recibe completamente lo “como semejanza” a través de la increada luz divina, puede poseer todas las demás virtudes, pero aún carecerá de la agapi perfecta.»

También, aprendemos de San Isaac que, en el tiempo de la oración, el nus agraciado e iluminado ve su propia pureza y lucidez, similar a un color celestial; este estado se llama el ‘lugar de Dios’ por los ancianos de Israel cuando se les manifestó en el monte Sinaí (Éx 24:9-10). También dice: ‘La pureza del nus es la condición en la cual irradia, en el momento de la oración, la luz increada de la Santa Trinidad’.

El νοῦς nus (espíritu de la psique) que ha sido digna de recibir esta luz increada, transmite muchas señales y signos de la belleza divina al cuerpo unido a él, actuando como un intermediario entre la jaris gracia divina y la densidad de la carne, proporcionando fuerza incluso para lo imposible. De esto emana la forma divina e incomparable de la virtud y la imperturbabilidad o la perfecta inmovilidad hacia el mal.

De esto también proviene el Logos, que aclara en el nus (espíritu de la psique) los logos (causas o razones) de las cosas y apocalipta revela, por su pureza, los misterios de la naturaleza. A través de esto, la διάνοια diania (mente, intelecto) de aquellos que los logos los reciben con fe se eleva proporcionalmente hacia la comprensión de lo que está más allá de la naturaleza, lo cual el Padre del Logos realiza mediante contactos inmateriales.

Además, de esto emanan diversas maravillas milagrosas, así como la clarividencia, la perspicacia, la previsión y la narración de los cosas que suceden en algún lugar lejano, como si estuvieran presentes. Lo más importante es que estas no son el objetivo de las psiques-almas bienaventuradas. Así como cuando alguien mira hacia un rayo de sol y distingue las partículas de polvo suspendidas en el aire, aunque ese no sea su objetivo, de la misma manera, aquellos que reciben las radiaciones divinas en pureza y lúcidas, las cuales por su naturaleza apocaliptan revelan todo, inevitablemente adquieren, como un efecto secundario, la gnosis (conocimiento increado) no solo de lo que existió o existe, sino también de lo que está por venir, según su pureza y lucidez.

Sin embargo, su búsqueda primordial es el retorno y la concentración del nus (espíritu de la psique) en sí mismo, o más bien, el retorno de todas las facultades y fuerzas de la psique-alma hacia el nus, -aunque este logos parece paradójico- a través de la energía y operación del nus según Dios, se corrigen para que se asemejen al Prototipo, a Dios mismo, y alcancen un estado espiritual saludable, ya que la jaris (gracia, energía increada) los devuelve a la belleza primordial e inefable. A tal altura eleva el bienaventurado penzos luto o duelo a aquellos que son “humildes de corazón y pobres en espíritu” (Mat 5:3).

Dado que estas cosas, debido a la negligencia que anida en nosotros, están por encima de nosotros, volvamos a sus fundamentos y añadamos un poco más sobre penzos el luto o duelo (según Dios). Esto se aplica a todos los tipos de la involuntaria según el mundo pobreza. Es decir, ¿cómo puede alguien no entristecerse si carece de dinero, pasa hambre sin desearlo, y trabaja mucho y es menospreciado? Sin embargo, este penzos luto no tiene consuelo, especialmente a medida que la pobreza se profundiza, o más bien, a medida que el propio pobre no tiene la gnosis conocimiento verdadero.

Porque, de hecho, él no subordina las percepciones o sensaciones placenteras y dolorosas a la parte lógica de la psique-alma, sino que más bien se somete a ellas mediante un uso erróneo de su lógica, las aumenta sin ningún beneficio, como no debía ser, o incluso con un gran perjuicio para sí mismo. Porque da señales y pruebas claras de que no ha creído inquebrantablemente en el Evangelio predicado por Cristo y en la enseñanza de los profetas que Le precedieron y de los discípulos y apóstoles posteriores a Él.

Porque, en efecto, la pobreza es la que otorga y regala riqueza inagotable, la sencillez otorga una doxa-gloria inefable, la templanza otorga placer sin dolor, y la paciencia en las pruebas otorga liberación de la eterna angustia y aflicción que amenaza a aquellos que amaron la vida paralizada aquí y no eligieron pasar a través de la estrecha puerta y el camino (Mat 7:14). Por lo tanto, correctamente el Apóstol Pablo dijo que la tristeza según el mundo produce muerte (2 Cor 7:10), porque, con lo que mencionamos anteriormente, se demostró que es el pecado el que conduce a la muerte,

Si la verdadera vida de la psique-alma es la luz divina que proviene del penzos luto o duelo según Dios, según los Padres, entonces la muerte de la psique-alma es la oscuridad demoníaca que se produce de la tristeza mundana y terrenal en la psique-alma. Es esa oscuridad de la que San Basilio el Grande dice que el pecado tiene su existencia debido a la ausencia del bien y toma la forma de la oscuridad espiritual y mental con acciones injustas.

Pero también San Marcos dice: “Aquel que está rodeado de malos loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía), ¿cómo puede ver el pecado real que lo cubre? Esto es oscuridad y neblina de la psique-alma que ha caído en ella debido a malas ideas, palabras, acciones y praxis astutas indecentes. Aquel que no ha visto este pecado conciso, ¿cuándo suplicará ser “psicoterapiado”, purgado y purificado de ello? Y aquel que no hace la catarsis, no se purga, no se purifica, ¿cómo encontrará el lugar de su naturaleza pura? Y aquel que no ha encontrado ese lugar, ¿cómo verá el interior más profundo de la casa o morada de Cristo? Por lo tanto, debemos golpear la puerta de Su casa con una oración persistente y buscar no solo adquirirla, sino también preservarla. Porque hay personas que la han perdido después de haberla obtenido. Un conocimiento superficial y sutil, o experiencias casuales de estas cosas, quizás sean conocidas, incluso por los recién llegados y jóvenes. Sin embargo, la labor paciente y perseverante solo es dominada por los ancianos piadosos y muy experimentados”.

De acuerdo con estos dos, también lo afirma San Macario, el celestial en gnosis (conocimiento increado), y toda la asamblea de los Santos. Pero, igual que esta oscuridad toma su existencia de los pecados, así si examinas la tristeza según el mundo, encontrarás también que nace y se fortalece de todos los pazos.

Por lo tanto, es una imagen/icona y de alguna manera un comienzo y una premonición del penzos luto o duelo eterno en el que se hundirán aquellos que no han preferido el penzos luto que el Señor bendijo y bienaventuró, el luto (divino) que no solo conlleva la consolación divina, fructificando el sabor por anticipo, sino que también asegura la virtud, haciendo que la psique-alma sea inmutable e inamovible hacia las cosas peores.

Porque si alguien se hace pobre y humilde y busca la humildad divina según Dios, pero no obtiene el penzos luto o duelo, avanzando hacia lo mejor, puede fácilmente transformarse y regresar con sus pensamientos a lo que había abandonado, anhelando nuevamente lo que había dejado atrás, convirtiéndose en transgresor. Por otro lado, si permanece y se esfuerza por mantener la bendita y bienaventurada pobreza, entonces creará dentro de sí el penzos luto y ya no tendrá la tendencia a volver atrás y retroceder hacia donde una vez hizo bien de escapar. Porque la aflicción o tristeza según Dios, como dice el Apóstol produce metania que lleva a la salvación. “Pues la tristeza querida según Dios produce beneficio espiritual y metania saludable y salvífica, de la que no hay por qué lamentarse; mientras que la tristeza según el mundo engendra depresión y lleva a la muerte espiritual” (2Cor 7:10),.

Por eso, alguien de los Padres decía que el luto, duelo trabaja y protege (Gén 2, 15). Y no es esta la única ganancia del luto, que el hombre se vuelve casi inmune al mal y no vuelve a sus pecados anteriores, sino que también estos pecados se consideran como si no hubieran ocurrido. Es decir, como el hombre primero se lamenta por ellos, Dios los tiene en cuenta como involuntarios. Y no hay responsabilidad por lo involuntario.

Aquel que está en penzos luto o duelo por su pobreza, demuestra con ello que su pobreza no es voluntaria, por eso, caerá en las trampas del diablo junto con los ricos o aquellos que desean enriquecerse (1Tim 6, 9). Y si no cambia y no corre para escapar de estas trampas, será enviado al infierno eterno junto con el diablo. Así que aquel que ha pecado contra Dios, si continúa estando en penzos luto o duelo constantemente, no se le considerarán sus pecados como voluntarios y avanzará sin obstáculos en el camino de la vida eterna, junto con aquellos que no han pecado.

Así que esta es la ganancia del principio del penzos luto o duelo, que está lleno de gran dolor, porque está unido al temor de Dios. Sin embargo, cuando el penzos luto avanza, se une a la agapi amor incondicional de Dios de una manera maravillosa y cosecha la dulce y santa consolación, ya que la persona que tiene penzos luto, como una cualidad, saborea la bondad del Paráclito o Consolador.

Este consuelo es inaudible para aquellos que no lo han experimentado, porque es inefable, indescriptible. Si nadie puede informar sobre la dulzura de la miel a quienes nunca la han probado, ¿cómo puede alguien describir el placer y gozo de la santa alegría y de la χάρης jaris (gracia, energía increada) de Dios a aquellos que no lo han experimentado? Y, por supuesto, el comienzo del penzos luto se asemeja a la solicitud de un compromiso y de unión con Dios, que parece casi imposible.

Por eso, aquellos que anhelan al Novio, se entristecen están en penzos luto al verlo que no se complace, y le dirigen algunas palabras como las que preceden a la solicitud de matrimonio. Llorando con lamentos, porque Él no está cerca de ellos y quizás nunca venga. Pero el final del luto o duelo es la pura y perfecta unión nupcial.

Por eso, Pablo también, después de llamar gran misterio a la unión de los esposos en una carne, añadió: “Hablo, por supuesto, de Cristo y la Iglesia” (Efes 5:32). Porque al igual que los esposos son una carne, así también los hombres de Dios son un espíritu con Dios. Lo mismo se dice en otro lugar con claridad: “Pero el que se une al Señor de un modo misterioso se hace un espíritu con él, y es santificado por Él” (1Cor 6:17).

Entonces, ¿dónde están aquellos que dicen que la jaris gracia increada que habita en los Santos de Dios es creada? Deben saber que están blasfemando contra el mismo Espíritu, que, al transmitir la χάρις jaris (gracia, energía increada), se ha unido con los Santos. Sin embargo, permíteme dar un ejemplo más claro sobre nuestro tema. El comienzo del penzos luto o duelo se asemeja al regreso del hijo pródigo. Por eso, llena de consternación y tristeza al que está en penzos duelo y lo hace pronunciar esas palabras: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (Luc 15:21).

El final del penzos luto, duelo, una vez más, se asemeja a la anticipación y el abrazo del Padre celestial, cuando el hijo, al contemplar la riqueza de la infinita misericordia del Padre y muriendo de alegría y audacia, aceptaba Sus besos y se los devolvía. Y al entrar en la casa paterna, se sentaba a la mesa y junto con el Padre disfrutaba del gozo y la alegría celestial.

Venid, y postrémonos nosotros también, con la bienaventurada y dichosa pobreza, y lloremos delante del Señor y Dios nuestro (Sal 94:6), para borrar nuestros pecados anteriores, para hacernos inmóviles ante la maldad y alcanzar al Paráclito, Consolador, quien nos concederá Su consolación, y glorificaremos a Él, junto con el Padre sin principio y el Hijo Unigénito, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Traducido por xX Χρῆστος Χρυσούλας, jJ Jristos Jrisulas logosortodoxo.es/

 

 

 

 

 

Evagrio el Póntico, Filocalía tomo I sobre el discernimiento de los pazos, los pensamientos, los sueños, el demonio de la depresión-tristeza y de la vanagloria,

Evagrio el Póntico, Filocalía tomo I

sobre el discernimiento de los pazos, los pensamientos, los sueños, el demonio de la depresión-tristeza y de la vanagloria,

Breve biografía

El sabio y erudito Evagrio vivió alrededor del año 380. Fue ordenado lector por san Basilio el Grande y, más tarde, diacono por su hermano, san Gregorio de Nisis. Estudió las Sagradas Escrituras bajo la enseñanza de san Gregorio el Teólogo, de quien se convirtió en archidiácono cuando Gregorio fue Patriarca de Constantinopla, según la información proporcionada por Nicéforo Calixto (libro 11, capítulo 12). Luego, abandonó el mundo y abrazó la vida monástica. Dotado de una aguda mente y habilidades expresivas, nos dejó numerosos escritos diversos. Entre ellos, el presente discurso dirigido a los ascetas y sus capítulos sobre la distinción entre pasiones y pensamientos fueron considerados dignos y apropiados para incluirse en la Filocalía.

 

Capítulos sobre el discernimiento de los pazos, los pensamientos, los sueños, el demonio de la depresión-tristeza y de la vanagloria, por Evagrio el Póntico

  1. Entre los primeros demonios que atacan y se oponen a la práctica de las virtudes son los que se les ha asignado a incitar, motivar y estimular a los hombres a la vanagloria, a la gula o glotonería y a la avaricia (el amor por el dinero, riqueza, codicia,); todos los demás demonios vienen detrás de éstos y reciben a los que han sido afectados por los primeros.

Efectivamente, es poco probable que uno caiga en manos del demonio de la fornicación o lujuria si no cae antes por la gula. Y no hay quien, habiendo sido turbado por la ira, no se haya previamente encendido por la gloria vana, por los placeres de la buena mesa (o banquete rico de comida y bebida) y por las riquezas o amor al dinero. Y no hay modo de no caer y de huir del demonio de la depresión o tristeza, si antes no se soporta con paciencia y alegría la privación de todas estas cosas. Así como nadie puede escapar de la soberbia (orgullo que contiene la vanagloria), primera cría del diablo, si no se ha erradicado antes la raíz de todos los males, que es el amor por el dinero y la riqueza (avaricia, codicia), si es verdad, como dice Salomón, que la pobreza hace al hombre humilde (Pr 10:4). En general, no puede caer el hombre al demonio, si antes no ha sido herido por esos tres demonios principales y protagonistas, es decir, el demonio de la glotonería o gula, el de la φιλαργυρία filargiría (avaricia, codicia, amigo del dinero y de la riqueza) y el de la φιλοδοξία filodoxía (amigo de la vanidad, vana gloria mundana).

Por eso el diablo también con estos tres loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) atacó al Señor en el desierto (Mat 4, 1-10). Primeramente exhortándolo a convertir las piedras en panes; luego prometiéndole el mundo si se postraba a sus pies, adorándolo, y como tercera tentación, de nuevo el diablo lo lleva esta vez a un monte muy alto y le muestra panorámicamente todos los reinados del mundo, las riquezas, la grandeza y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto es mío, te lo daré si me reconoces como señor tuyo y te postras y me veneras. Pero nuestro Señor, mostrándose superior a todo esto, ordenó al diablo que se alejara de Él, enseñándonos así que no es posible rechazar al Diablo si no se desprecian estos tres loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía).

Las tentaciones de Jesús Cristo, 4:1-11

4,1 Entonces Jesús fue conducido por el Espíritu a subir a una parte alta del desierto para ser tentado como hombre por el diablo y vencerlo totalmente.

2 Y después de haber ayunado continuamente cuarenta días y cuarenta noches, como hombre que era tuvo hambre.

3 Y entonces el diablo, que su trabajo es tentar a los hombres, le dijo: si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes para que comas.

4 Pero Él, respondiendo, dijo: Escrito está en las Santas Escrituras: no sólo de pan vivirá el hombre, sino de todo logos, dicho que sale de la boca de Dios, es decir, cuando Dios quiera y lo diga, el hombre vive también sin comida.

5 Entonces el diablo lo lleva hasta la santa ciudad, Jerusalén, lo puso en pie sobre el alero del templo de Salomón,

6 y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, porque está escrito: “Dios mandará a sus ángeles acerca de ti, en sus manos te llevarán y te protegerán para que tu pie jamás tropiece en piedra”; y la multitud concentrada allí en los recintos verán el milagro y creerán.

7 Jesús le dijo: también está escrito: “No no te expondrás en peligro para tentar al Señor tu Dios”.

8 De nuevo el diablo lo lleva esta vez a un monte muy alto y le muestra panorámicamente todos los reinados del mundo, las riquezas, la grandeza y la gloria de ellos,

9 y le dijo: Todo esto es mío te lo daré si me reconoces como señor tuyo y te postras y me veneras.

10 Pero Jesús enfadado le dice: Apártate de mí, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo venerarás y servirás.

11 Entonces el diablo después de la triple derrota deja a Jesús, y he aquí unos ángeles se acercaron y lo servían como vencedor.

 

  1. Todos los demoníacos loyismí pensamientos (simples o unidos con la fantasía) introducen en la psique-alma ideas y conceptos relativos a objetos sensibles, y el νούς nus (espíritu de la psique) con el intelecto, compenetrándose de ellos, imprime en su interior las formas de esos objetos. Y de esto conoce al demonio que se le ha acercado. Por ejemplo: si en mi νούς nus (espíritu) con la mente se presenta la fisonomía de quien me ha agraviado u ofendido, es evidente que ha venido en mí el pensamiento de rencor o resentimiento. Si surgiera el recuerdo de las riquezas o de la vana gloria mundana, de esto se conoce claramente el demonio que me molesta y me angustia. Lo mismo sucede con los otros pensamientos: por el objeto que te insinúa en el νούς nus (espíritu de la psique) con el intelecto descubrirás quién es el demonio que está a lado tuyo y te infunde el loyismós (pensamientos simple o unido con la fantasía).

Pero no digo que todos los recuerdos de estas cosas provengan de los demonios. Porque es el mismo νούς nus (espíritu de la psique) con su intelecto, cuando se mueve por el hombre, quien reproduce las imágenes de los acontecimientos. Pero todos los recuerdos que arrastran consigo ira, enojo o deseo más allá de las necesidades naturales, son ciertamente de los demonios. Porque debido a la agitación que causan estas dinamis fuerzas (potencias y energías), el νούς nus espíritu con el intelecto mediante el pensamiento peca y se embarca en guerras, porque no puede acoger la imagen o fantasía de Dios, su legislador. Porque, esta luminosidad se presenta en la parte lógica de la psique-alma durante la oración, cuando son ausentes las concepciones e ideas de las cosas materiales.

  1. El hombre no podrá rechazar y alejar los recuerdos pasionales si no presta atención a los deseos indecentes y a la ira, disipando el deseo con ayunos, velando y durmiendo en el suelo; en cambio, a la ira la domará con tolerancia, magnanimidad, sin resentimientos, sin maldad, con paciencia, con perdón y con agapi. Porque de estos dos pazos (pasiones, patologías, padecimientos) antedichos se constituyen y surgen casi todos los demoníacos loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) que empujan al νούς nus con el intelecto a la ruina y a la perdición. Y es imposible para uno vencer a estos pazos si no se desprecian totalmente los manjares, las riquezas y la vana gloria mundana y aun el propio cuerpo, si no resiste y no se opone a aquellos pensamientos que tan a menudo intentan atacarlo y flagelarlo.

Es muy necesario, pues, imitar a aquellos que se encuentran en peligro en el mar y echan por la borda los equipamientos a causa de la violencia de los vientos y de las olas. Pero debemos tener cuidado de desprendernos de los equipamientos para ser mirados por los hombres y nos elogien, porque así nos privamos de nuestra recompensa o salario. Y sufriremos otro naufragio más terrible que el primero, por el viento demoníaco de la vanagloria. Por esta razón nuestro Señor en los Evangelios enseñando al capitán, que es nuestro νούς nus (espíritu de la psique), nos dice: “Tened cuidado de dar vuestra caridad, limosna delante de los hombres para ser vistos, admirados y elogiados por ellos, de esta manera, no tenéis mérito, ni recompensa de vuestro Padre que está en los cielos”, y de nuevo, “cuando estéis orando, no seáis como los hipócritas, que aman orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para exhibirse ante los hombres. De cierto os digo que ya están recibiendo toda su recompensa por los hombres… Cuando estéis ayunando, no seáis tristes como los hipócritas, que desfiguran sus rostros, para demostrar a los hombres que están ayunando. De cierto os digo, ya están recibiendo toda su recompensa, es decir, los elogios de los hombres” (Mt 6, 1-18). Pero en este punto debemos prestar atención al Médico o Psiquiatra de las psiques-almas y observar como Él con la caridad sana la ira y con la oración catartiza purga, limpia y sana el νούς nus (espíritu de la psique) y el intelecto, y aún más, diseca con el ayuno el deseo vicioso, la concupiscencia. De este modo surge el nuevo Adán, que se renueva y se hace semejante a la imagen de su creador, de Cristo, en el cual -con motivo de la apázia impasibilidad – no existe distinción ni de macho ni de hembra, y a causa de la única fe a Cristo, no existe griego ni judío, ni circunciso ni incircunciso, ni bárbaro ni escita, ni esclavo ni libre, sino que todo está en Cristo (Col 3, 10-11).

Los sueños

  1. Debemos indagar cómo los demonios configuran e imprimen en nuestro νούς nus (espíritu de la psique) con el intelecto o mente distintas fantasías que nos acechan en el sueño. Esto sucede al νούς nus (espíritu del corazón) ya sea cuando ve con los ojos o cuando oye con los oídos o con cualquier otra percepción sensible, a veces nos llegan por medio de la memoria que imprime al νούς nus por el intelecto las imágenes moviendo lo que ha recibido mediante el cuerpo.

Me parece pues, que los demonios ponen en movimiento la memoria y presentan formas a la parte lógica (racional e intelectual) del hombre; porque el cuerpo dormido por supuesto queda inactivo. Queremos saber, pues, cómo mueven la memoria. Más bien, es por medio de los pazos (pasiones, emociones). Esto es evidente, pues, por los que son purgados, limpios y puros y están impasibles, libres de los pazos que no pasan por cosas similares.

Sin embargo, existe un movimiento natural de la memoria producido simplemente por nosotros mismos, o bien por las potencias angelicales, en el cual nos encontramos y nos relacionamos con los santos/as. Pero deberemos prestar atención, porque esas imágenes que la psique-alma recibe conjuntamente con el cuerpo, serán luego movidas por la memoria sin el cuerpo. Esto está claro por el hecho de que a menudo pasamos por esto durante el sueño, mientras que el cuerpo está inmóvil, tranquilo. Porque puede suceder que nos acordemos del agua ya sea que tengamos sed o no, y así sucede que nos acordamos del oro ya sea con codicia o sin ella. Y lo mismo sucede con el resto. Sin embargo, el hecho de que encontremos dichas diferencias entre las variadas fantasías, es cualidad de la destreza y astucia de los demonios. Y aún más, debemos saber que los demonios en los sueños se sirven también de objetos externos por ejemplo, del sonido de las olas cuando uno viaja.

  1. Nuestra ira es de gran ayuda para los propósitos de los demonios cuando se dirige en contra de la naturaleza y es extremadamente útil para ellos en todas sus artimañas y maquinaciones malévolas. Por esta razón, los demonios nunca dejan de agitar nuestra ira, día y noche. Sin embargo, cuando ven que hemos atado nuestra ira con la mansedumbre y la humildad, entonces la liberan con excusas aparentemente razonables. De esta manera, la vuelven afilada para utilizarla en sus loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) bestiales. Por lo tanto, es necesario no provocarla ni en asuntos justos ni en injustos y no darles un mal filo a los demonios, lo cual sé que muchos hacen, encendiéndose de ira por causas insignificantes y triviales.

Por cierto, dime, ¿por que eres tan agresivo y entras en disputas tan rápidamente ya que has despreciado manjares, riquezas y gloria? ¿Por qué crías a un perro (ira, enojo), si has prometido no poseer nada? Si éste ladra y ataca sobre la gente, es claro que es porque uno tiene algo y lo guarda. Pero yo estoy bien seguro de que un hombre así está alejado de la oración pura y lúcida, porque sé que la irascibilidad destruye este tipo de oración. Además de esto, me asombra que el hombre irascible olvida también a los santos que le aconsejan en relación a esto. Por ejemplo, David clama: “Cesa en tu ira y deja de enfadarte”, (Sal 36:8). Y el Eclesiastés recomienda: “Aleja la ira de tu corazón, y quita la maldad de tu cuerpo/carne” (Ecl 11:10), también el Apóstol nos ordena: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar levantando sus manos limpias del pecado y con los frutos de las virtudes, sin ira ni rencores, sin dudas ni poca fe y sin malos pensamientos” (1 Tm 2:8). ¿Y por qué no aprendemos de la antigua y misteriosa costumbre de los hombres, de echar fuera de casa a los perros en tiempo de oración? Esto nos demuestra, alegóricamente, cómo no debe existir ira en la psique-alma de los que oran. Y está escrito: “Su vino es como la ira de los dragones” (Dt 32:33), y sin embargo, los nacireos se abstenían de tomar vino.

En cuanto al tema de no preocuparnos por la ropa y la comida, creo que es innecesario escribir, ya que el mismo Salvador en los Evangelios lo prohíbe diciendo: “No os angustiéis, os estreséis y os preocupéis por vuestra vida, qué habéis de comer y beber, ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? ¿El Dios que os ha dado lo más valioso no os dará también lo inferior? No os preocupéis, os estreséis y os angustiéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué seremos vestidos?

Porque los gentiles o idólatras, que no conocen los bienes eternos y la providencia cariñosa de Dios, buscan con afán todas esas cosas. Pero vosotros nos os preocupéis y os angustiéis para estas cosas porque vuestro Padre celestial y bondadoso sabe que tenéis necesidad de todas ellas y os las dará. Buscad, pues, primeramente el reinado de la realeza increada y la justicia/virtud que Él quiere de vosotros, y todos estos bienes terrenales os serán añadidos junto con los incalculables bienes de la realeza increada de los cielos (Mat 6,25-26•31-33).

Porque esto es propio de los paganos y de los incrédulos, así como de aquellos que no confían en la providencia del Señor y niegan al Creador. Y es completamente ajeno a los cristianos, ya que creen que incluso los dos gorriones que se venden por un asario (ocho céntimos) están bajo la supervisión de los santos ángeles.

Pero los demonios tienen también esta otra costumbre: después de acosarnos con pensamientos sucios e impuros, nos infunden en nuestros espíritus también los pensamientos sobre alguna preocupación a fin de que Jesús se retire por la afluencia de la muchedumbre (Jn 5,13), debido al caudal de ideas que acuden a nuestra diania (cerebro, mente o intelecto), y su logos se torne infructuoso, sofocado por los pensamientos de la inquietante preocupación. Pero una vez que hayamos rechazado estos pensamientos y habiendo depositado toda nuestra confianza en el Señor (1Ped 5,7), conformándonos con las cosas que tenemos, y viviendo como pobres en cuanto a nuestro estilo de vida y por la ropa que nos cubre, despojémonos de todas las cosas que nos conducen a la vanagloria.

Si alguno se sintiere indecoroso por tener un traje pobre, que dirija su mirada a san Pablo, quien en el frío con poca ropa (2 Co 11:27), esperaba la corona de la justicia (2Tim 4,8). Pero como el Apóstol ha llamado a este mundo «teatro» y «estadio” (1Cor 9,24), veamos cómo es posible que uno, acompañado por pensamientos de la inquietante preocupación, corra rápidamente para recibir el premio por el que nos llama desde lo alto Dios, (Flp 3,14) o luche contra los principados, las potencias, los dominadores de este mundo de las tinieblas, (Ef 6,12).

Yo no conozco esto, tomando como ejemplo incluso esta imagen palpable, es decir, el corredor será obstaculizado si lleva una túnica y se envuelve, al igual que el νούς nus (espíritu de la psique) con el intelecto por las preocupaciones, si es verdadero el dicho que dice que νούς nus se queda atento cerca de su tesoro. Se ha dicho, en efecto: “Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6,21).

  1. En cuanto a los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía), algunos interrumpen y otros son interrumpidos. Los pensamientos maliciosos interrumpen a los buenos. Y son interrumpidos por los buenos, los pensamientos maliciosos. Entonces, el Espíritu Santo presta atención al pensamiento que prevalecerá y, según ese pensamiento, nos condena o nos acepta. Por ejemplo, tengo un pensamiento de hospitalidad o filoxenía para el Señor, pero este pensamiento es interrumpido por la intervención del diablo, porque el astuto maligno me sugiere brindar hospitalidad por amor a la gloria vana. Al contrario, tengo un pensamiento de hospitalidad para ser bien visto por los hombres; pero, llega un pensamiento mejor y lo interrumpe, dirigiendo la virtud hacia el Señor, sin que me obligue a hospedar gracias a los demás o para ser exhibido y visto por los hombres.
  2. Las diferencias entre los pensamientos provenientes de los ángeles, de los hombres y de los demonios, después de mucho estudio y observación hemos entendido que son los siguientes: Los pensamientos angelicales, examinan las varias naturalezas de las cosas e investigan y descubren las razones espirituales. Por ejemplo, se preguntan por qué el oro se creó, por qué está enterrado profundamente en la tierra y se encuentra con gran dificultad. Y luego vemos cómo, una vez encontrado, es lavado con agua, pasado por el fuego y entregado a las manos de los artesanos, los cuales harán el candelabro del tabernáculo, el altar, los incensarios y las copas, en las cuales ahora no bebe más – por gracia de nuestro Señor – el rey de Babilonia (Dan 5,23). En cambio, por estos misterios arde el corazón de Cleofás (Lc 24,32).

El loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía) demoníaco, no conoce estas cosas ni las entiende, sino que nos sugiere descaradamente la adquisición del oro, prediciéndonos todo el placer y la gloria que nos colmarán al tenerlo.

Por otro lado, el loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía) humano no busca la posesión del oro, ni se preocupa por entender su significado simbólico, sino que nos introduce en el νούς nus (espíritu de la psique) por la mente su forma desnuda, sin pasión ni codicia por poseerlo. Lo mismo sucede con otras cosas, cuando este pensamiento con la lógica del intelecto es discretamente o místicamente ejercido según esa regla.

  1. Hay un demonio, denominado vagabundo engañoso, que se presenta a los hermanos durante el alba. Éste pasea nuestro νούς nus con el intelecto de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo y de casa en casa, con el pretexto de hacer encuentros inocentes. El νούς nus (espíritu de la psique) con el logos al principio entabla simples diálogos. Luego se entretiene por más tiempo con algún conocido y corrompe el estado interior de los que encuentra, y luego, poco a poco, se va olvidando de su gnosis-conocimiento de Dios, de las virtudes y de su promesa monacal o cristiana. Es pues necesario que el cristiano ortodoxo o monje observe de donde viene este demonio y a dónde éste quiere llegar. No es por casualidad que este demonio da todas estas vueltas, con el propósito de corromper el estado interior del cristiano ortodoxo o del monje o del anacoreta. De este modo el νούς nus, enardecido por estas cosas, ebrio por todos los encuentros fantasiosos o fantásticos, inmediatamente se tropieza con el demonio de la fornicación, o de la ira, o de la tristeza, que masivamente destruyen el resplandor del estado espiritual interior.

Pero nosotros, si realmente nos proponernos reconocer la mala astucia de este demonio, no debemos apresurarnos a responder en contra de él, ni anunciar que conocemos sus propósitos, contando cómo éste realiza estos encuentros en nuestros pensamientos y de qué manera poco a poco va conduciendo el νούς nus hacia la muerte espiritual. No acepta hacer sus malas astucias mientras nosotros conocemos sobre qué se trata, y el demonio huirá de nosotros y nada podremos saber de lo que queríamos aprender y saber de él. Más bien deberemos permitir que por uno o dos días, actúe a fondo y termine sus confabulaciones, así podremos conocer bien su mala astucia, y después al inspeccionarlo con nuestros argumentos lógicos, lo obligaremos marchar. Sin embargo, dado que en momentos de tentación el νούς nus con el intelecto o mente tiende a nublarse y no percibe con precisión lo que sucede, esto debe hacerse después de que el demonio se haya retirado. Después de sentarte, recuerda por ti mismo lo que te sucedió, desde dónde comenzaste y hacia dónde fuiste, en qué lugar te atrapó el espíritu de la lujuria, la ira, la tristeza o depresión, y nuevamente cómo ocurrieron estas cosas.

Examínalos muy bien y guárdalos en tu memoria, para que tengas material para inspeccionar y controlar al demonio cuando se acerque a ti, y acúsale de su propósito oculto, y no lo seguirás en adelante.

Y si incluso quieres enfurecerlo, inspecciónalo y enfréntalo una y otra vez, hablándole directamente apenas venga y revélalo con palabras el primer lugar que has entrado, el segundo y el tercero. Porque mucho se enfurece y se molesta ya que no tolera ser avergonzado.

Y que sea una prueba de que le hablaste como corresponde, el hecho de que el pensamiento se apartó de ti. Porque es imposible que permanezca cuando es inspeccionado abiertamente. Y después de que este demonio sea vencido, entonces viene un sueño muy pesado y un entumecimiento con un gran frío en los párpados, y muchos bostezos y peso en los hombros, todos los cuales son disipados por el Espíritu Santo a través de una oración continua y poderosa.

  1. El odio hacia los demonios es de gran ayuda para nuestra salvación y es apropiado para la práctica de la virtud. Sin embargo, no podemos cultivar y aumentar este odio dentro de nosotros como una buena semilla, porque los espíritus malignos amantes del placer dispersan este sentimiento y nuevamente invitan a la psique-alma a la amistad y la intimidad con ellos. Esta amistad -o más bien, esta gangrena difícil de curar – el Médico-Psicoterapeuta de las psiques-almas la cura abandonándonos a una prueba.

Permite que suframos algo terrible de ellos, de día y de noche. Y luego, la psique-alma vuelve a su odio original hacia los demonios, aprendiendo a decir al Señor, como David: «Los odiaba con un odio perfecto, se volvieron mis enemigos» (138, 22). Porque odia con un odio perfecto a los demonios aquel que no peca ni por obra ni por pensamiento, y esto es un signo infalible de la más alta y primera apázia impasibilidad-sin pazos.

  1. En lo que respecta al demonio que hace que la psique-alma sea insensible a lo espiritual, ¿qué puedo decir? Temo escribir sobre él. Cómo la psique-alma se aparta de su estado espiritual cuando llega este demonio y despoja el temor al Señor y la devoción. No considera el pecado como pecado, ni la transgresión como tal, y el infierno, la condenación eterna y el juicio los recuerda como simples palabras, riendo despectivamente cuando escucha sobre el fuego eterno (Jb 41:20). Hace como si tuviera fe a Dios, pero no reconoce Sus mandamientos.

Cuando la psique-alma es incitada al pecado, golpeas tu pecho, pero ella no lo siente. Le hablas desde las Sagradas Escrituras, pero está embotada y no escucha. Le presentas cuánta vergüenza es el pecado ante los hombres, pero ella no lo considera, como el cerdo que cierra los ojos y rompe la barrera del recinto.

Este demonio de la insensibilidad es inducido por pensamientos vanidosos que se han quedado y arraigado en psique-alma. Si el número de días no se redujera, nadie se salvaría (Mt 24:22), porque pertenece a aquellos que rara vez vienen a los hermanos. Y la causa es evidente. Porque en las aflicciones de los demás y en sus sufrimientos por enfermedades o en las tribulaciones de los que están en prisión o en la muerte repentina de otros, este demonio de la insensibilidad se exilia. Porque la psique-alma se conmueve y poco a poco se dilata su corazón y se disipa el endurecimiento de la psique-alma producido por este demonio.

Estas cosas no las tenemos debido a la soledad del desierto y la rareza de los enfermos entre nosotros. Para expulsar a este demonio, el Señor ordenó en los Evangelios que visitemos a los enfermos y a los prisioneros: «Estuve enfermo», dijo, «y vinieron a mí» (Mateo 25:36). Sin embargo, también debemos saber esto: aquel que ha caído en las manos de este demonio pero no ha aceptado pensamientos de impureza ni ha abandonado su celda por negligencia, ese ha recibido paciencia y templanza del cielo y es bienaventurado por esta apázia impasibilidad sin pazos.

Aquellos que han prometido vivir en piedad y desean relacionarse con personas del mundo deben protegerse contra este demonio de la insensibilidad. Porque me avergüenzo ante las personas de decir y escribir más sobre él.

El demonio de la tristeza-depresión

  1. Todos los demonios enseñan a la psique-alma el amor por el placer o hedonismo y sólo el demonio de la tristeza no tolera hacerlo, pero a los que entra, corrompe sus pensamientos, impidiendo a la psique-alma sentir cualquier placer, secándola con la tristeza, ya que los huesos del hombre entristecido afligido se secan. Es cierto lo que se ha dicho: “que los huesos del hombre triste se tornan áridos (Pr 17:22). Y cuando lo combate moderadamente, este demonio sirve para fortalecer al solitario o ermitaño haciéndolo experto y digno, porque lo convence a que no se acerque a ninguna de las cosas de este mundo y evite todo placer. Sin embargo, si este demonio persiste, genera pensamientos que instan al suicidio o lo fuerzan a huir del lugar donde se encuentra. Creo que es esto lo que el santo Job experimentó cuando este demonio lo molestaba, ya que dijo: “¡Ojalá pudiera morir o alguien me matara!” (Jb 30:24).

Símbolo de este demonio es la víbora, cuyo veneno, cuando se administra con moderación, se convierte en un antídoto contra los venenos de otras bestias, pero cuando se administra en exceso, mata tanto a la serpiente como al individuo. Es a este demonio que san Pablo entregó a uno que había pecado en Corinto. Por eso, escribió nuevamente a los corintios, pidiéndoles que le mostraran amor, para que el diablo no lo devorara debido a su excesiva tristeza o depresión (2 Corintios 2:7-8).

Pero este espíritu que aflige a los hombres es capaz de ser portador de buena metania. Por eso san Juan Bautista a aquellos que los pinchaba este espíritu y se refugiaban en Dios, los llamaba «raza de víboras», diciendo: “Pero al ver que muchos de los fariseos hipócritas y de los saduceos hedonistas y materialistas venían a su bautismo, les dijo: ¡Generación de pensamientos de víboras venenosas que habéis heredado de vuestros progenitores el veneno de la maldad y perversidad! ¿Quién os enseñó a huir de la inminente ira venidera de Dios, que estallará dentro de poco? Para salvaros, no basta sólo el bautismo, sino que debéis hacer también obras buenas que serán fruto y demostración de vuestra verdadera μετάνοια metania (conversión, introspección, arrepentimientos y confesión), y no penséis y digáis entre vosotros que a Abraham tenemos por padre y así os podéis salvar, porque os digo que Dios puede milagrosamente de estas piedras levantar hijos dignos herederos de Abraham.” (Mt 3:7-9). Pero todo el que ha imitado a Abraham y se ha alejado de su tierra y de sus parientes, se volvió más fuerte que este demonio de la tristeza.

  1. El que ha vencido la ira (enojo, cólera), éste ha vencido los demonios. El que es esclavo de la ira, éste es ajeno y alejado de los caminos de nuestro Salvador y de la vida solitaria o monacal, dado que el mismo Señor en la Escritura “enseña Su camino a los apacibles y humildes” (Sal 24,9). Por eso difícilmente es dominado el νούς nus (espíritu del corazón) de los anacoretas cuando acude y se refugia en el campo de la apacibilidad, ya que no hay otra virtud que los demonios teman más que la apacibilidad.

Ésta es la virtud que había adquirido el gran Moisés, quien fue llamado como “el más manso de los hombres” (Núm. 12,3). Y el santo David ha declarado que la apacibilidad es digna del recuerdo de Dios: “Acuérdate de David y de toda su apacibilidad (Sal 131:1). Y también el Salvador mismo nos ha ordenado ser imitadores de su apacibilidad, diciendo: “Aprended de mí que soy apacible y humilde de corazón y hallaréis psicoterapia, alivio y descanso para vuestras psiques-almas” (Mt 11:29).

El que hace ayuno de manjares y bebidas, pero estimula su ira (enojo) con astutos malos pensamientos, es como un barco que navega en el mar y tiene un demonio como capitán. Por eso, debemos prestar atención a de nuestro perro, es decir, la ira y enseñarle a matar solo a los lobos, no a comerse las ovejas, y mostrar apacibilidad y tolerancia hacia todas las personas.»

La vanagloria

13 De todos los λογισμοί loyismí (pensamientos simples o compuestos con la fantasía, meditaciones), sólo el loyismós pensamiento de la vanagloria tiene abundancia de material y contiene casi todo el mundo, abriendo a escondidas las puerta a todos los demonios, tal como lo haría un malvado traidor de una ciudad. Por eso, humilla el νούς nus (espíritu de la psique) del solitario anacoreta o del cristiano ortodoxo, llenándolo de discursos y ocupaciones, y destruye sus oraciones con las que trata de psicoterapiar y curar todas las heridas y traumas de su psique-alma. Todos los demonios una vez vencidos, hacen crecer este pensamiento, y a través de él vuelven a entrar en las psique-almas, haciendo que “la última situación de las psique-almas sea peor que la precedente”, (Mt 11,29).

De este pensamiento nace también el pensamiento de la soberbia. Este pensamiento es lo que derribó a Satanás del cielo a la tierra antes de que sellara su semejanza con Dios y su corona de belleza. Así que escapa, pues, de este pensamiento de la vanagloria y no tardes, para que no entregues tu vida a otros y tu vida a aquellos que no tienen piedad, misericordia, es decir, a los demonios. Este demonio es ahuyentado por la oración persistente y por el no hacer ni decir nada de lo que contribuye a la maldita vanidad, vanagloria.

  1. Tan pronto como el νούς nus (espíritu de la psique) del anacoreta o cristiano ortodoxo alcanza una cierta apázia impasibilidad, entonces agarrando el caballo de la vanagloria, corre hacia las ciudades, llevando en su interior el deseo puro de alabanzas y gloria. Entonces, por disposición o economía divina, después de que el espíritu de la lujuria o fornicación se le enfrenta y una vez aislado en el corral de los cerdos, le enseña a no dejar su cama hasta que tenga una salud perfecta, ni a imitar a los enfermos indisciplinados, quienes, aunque aún tienen restos de su enfermedad, salen a la calle yendo a baños y fiestas y sufren una recaída de su enfermedad. Por tanto, permanezcamos sentados en nuestra casa o celda y cuidemos de nosotros mismos, para avanzar en la virtud y volverse inmunes al mal. Y ocupándonos de la gnosis-conocimiento de las divinas realidades y cosas, nos aturda una multitud de pensamientos divinos. Y a medida que nos elevamos nuevamente, mereceremos ver con mayor claridad la luz increada de nuestro Salvador.
  2. No puedo escribir sobre todas las malas astucias de los demonios. Y las maldades que maquinan y planean, me avergüenzo de describirlas en detalle, porque temo que los más ingenuos, simples y buenos que las lean puedan resultar dañados. Sin embargo, describiré las artimañas del demonio de la lujuria o fornicación, escúchalas. Cuando alguien logra la apázia sin pazos, impasibilidad de la parte anhelante de su psique-alma, y sus pensamientos impuros vuelven menos intensos, es entonces que este demonio introduce imágenes de hombres y mujeres que juguetean entre ellos, convirtiendo al anacoreta o al cristiano ortodoxo en espectador de cosas viles y actitudes indecentes. Pero esta tentación no es una de las que perduran mucho tiempo. La oración constante y el modo de vida muy disciplinado con ayuno, vigilia y ejercicios espirituales ahuyentan esta tentación como una nube sin lluvia. También sucede que por momentos llega a tocar la carne para excitarla de manera irracional y crea muchas otras cosas que no es necesario revelar ni escribir.

Contra los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) de este tipo ayuda mucho la fuerte y violenta ira contra este demonio. Este demonio teme muchísimo esta ira, cuando se levanta enérgicamente contra los pensamientos y destruye sus planes. Y esto significa el logos: “Irritaos, enfadaos pero no pequéis (Sal 4:5). Esta ira es un remedio útil para la psique-alma contra las tentaciones.

Este demonio imita al demonio de la ira, ya que crea fantasías falsas sobre padres, amigos o parientes, acusándolos de ser personas indignas, y despierta la ira del anacoreta o ermitaño para que diga o haga algo malo contra ellos. Debemos prestar atención a esto y alejar rápidamente nuestra mente de tales fantasías para que no persistan y se enciendan como una antorcha en el momento de la oración. En estas tentaciones caen más y afectan las personas coléricas, iracundas e impetuosas que están alejados de la oración pura, lúcida y del conocimiento de nuestro Salvador Jesús Cristo.

  1. Los pensamientos de este siglo, el Señor, como las ovejas al buen pastor, los ha entregado al hombre. Y está escrito: “Él dio a cada hombre el entendimiento en su corazón y mente” (Hechos), después de unir con el hombre el deseo y la ira para su ayuda, para expulsar con la ira los pensamientos de los lobos demoníacos, y con el deseo o anhelo amar a las ovejas aunque a menudo sean golpeadas por la lluvia y el viento. El Señor también le dio a él el pastoreo para cuidar de las ovejas, y un lugar de pasto y agua de alivio y una lira, una cítara, un cayado y un bastón, (Sal 22,2), para alimentarse y vestirse del rebaño espiritual y recoger hierba de la montaña. Porque dice: ‘¿Quién pastorea un rebaño y no se nutre de su leche?” (1 Co 9:7).

Por lo tanto, el anacoreta ermitaño o cristiano ortodoxo debe cuidar día y noche de este rebaño, para que ninguna oveja sea comida por bestias salvajes o caiga en manos de ladrones. Y si algo así sucede en el frondoso desfiladero, debe tomarlo inmediatamente de la boca del león y del oso (1Re 17,35). El concepto sobre nuestro hermano se consume si se alimenta dentro de nosotros con odio, y el pensamiento sobre la mujer si regresa a la mente con deseo impuro, y el pensamiento de la plata y el oro si reside en nosotros junto con la avaricia, codicia y los pensamientos de los dones divinos si pastan en nuestra mente y corazón unidos a la vanidad, vanagloria. Lo mismo sucede con los demás pensamientos cuando son robados por los pazos pasiones. Y no debemos cuidar nuestros pensamientos solo durante el día, sino también vigilando durante la noche. Porque la maliciosa y perniciosa fantasía puede hacer que perdamos la oveja. Esto es lo que significan las palabras de San Jacobo: “No te traje una oveja muerta por las bestias. Yo solía reponer lo que se había perdido durante el día y lo que se había perdido durante la noche. Y llegué al punto de ser quemado por el sol durante el día y soportar el frío de la noche. El sueño se alejó de mis ojos” (Gn 31:39 y ss). Si ahora, debido al gran esfuerzo, llega la indolencia o acedia, entonces vayamos un poco a la roca del conocimiento divino, tomemos la lira y golpeemos con las cuerdas de la virtud del conocimiento. Pastoreemos nuevamente las ovejas debajo del monte Sinaí, para que el Dios de nuestros padres nos llame desde la zarza (Gén 3, 5-22) y nos revele el conocimiento de Sus acciones sobrenaturales y lasenergías increadas.

  1. La naturaleza lógica, condenada a muerte por la malicia, la resucita Cristo mediante la contemplación de la eternidad. Y Su Padre resucita la psique-alma que ha muerto de muerte de Cristo, y la resucita mediante Su gnosis-conocimiento. Y es esto lo que da a entender Pablo: “Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él” (2Tim 2,11).
  2. Cuando el νούς nus (espíritu de la psique) se ha despojado del hombre viejo y se reviste al que proviene de la jaris-gracia increada, es entonces cuando en el tiempo de la oración verá su propio estado similar al zafiro o de color celeste. Esta situación o estado la Escritura llama “lugar de Dios”, visto por los ancianos en el monte Sinaí (Éx 24,10).
  3. De entre los demonios impuros, algunos tientan al hombre en cuanto hombre, otros lo aturden como a un animal irracional. Los primeros, al acercarse, insinúan en nosotros pensamientos de vanagloria, de soberbia u orgullo, de envidia o de acusación, cosas que no perturban a los animales. Los otros, sin embargo, se acercan excitando excesivamente la ira y el anhelo o deseo impuro. Estos pazos son comunes tanto en nosotros como en los animales irracionales, y los cubre nuestra naturaleza lógica. Por eso, el Espíritu Santo dice en relación con los pensamientos que ocurren en los humanos: “Yo he dicho: dioses sois, e hijos todos del Altísimo; pero como hombres moriréis, y caeréis como cae cualquier soberano” (Sal 81:6). En cuanto a los pensamientos que se mueven de manera irracional, nos dice: No seáis como el caballo y como el mulo que no tienen entendimiento y que han de ser domados con freno y riendas para que obedezcan (Sal 31:9). Y si la psique-alma que peca, morirá (Ez 18:4), es evidente que los hombres mueren como seres humanos y por los seres humanos son sepultados. En cambio, los insensatos, cuando mueren, es decir, caen, son devorados por buitres y cuervos. Las crías de estos algunas invocan al Señor, (Sal 146,9), mientras que otras se revuelven en la sangre de los cadáveres (Job 39,40). El que tenga oídos (espirituales) para oír, que oiga, (Mt 11:15).
  4. Cuando el enemigo se acerque a ti, te hiera y tú quieras dirigir tu espada a su corazón (Sal 36,15), tal como dice la Escritura, haz lo siguiente. Examina en tu interior el pensamiento que te ha infundido, mira quién es, de qué elementos se compone y el punto que precisamente aflige más a tu νούς nus (espíritu de la psique). Y me explico. Supongamos que te ha traído el enemigo la avaricia, amor por el dinero y riqueza. Tú divide a este pensamiento en cuatro partes: el νούς nus con la mente que ha recibido el pensamiento, el concepto del oro en sí mismo, el oro mismo y el pazos avaricioso- pasión avara.

Luego pregúntate: ¿Cuál de todas estas partes es pecaminosa? ¿El νούς nus con su mente? Pero esta es la imagen de Dios. ¿El concepto del oro? Nadie que tenga νούς nus diría tal cosa. ¿Es quizás pecado el oro en sí mismo? Entonces ¿por qué fue creado? Resulta, por tanto, que la causa del pecado es la pasión avara o el pazos avaricioso, que en su esencia no existe ni es el concepto de una cosa, sino un placer inhumano que surge del autoengaño y lleva al νούς nus con la mente a hacer un mal uso de las creaciones de Dios. La ley de Dios ordena cortar este placer. Y con tu investigación y análisis se destruirá este loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía), mientras será analizado en su base teórica y contemplativa, y también huirá de ti el demonio, ya que tu nus con el intelecto será elevado mediante esta gnosis-conocimiento.

Si no quieres utilizar tu propia espada contra él y deseas someterlo con tu propia estratagema, entonces saca una piedra de tu bolso de pastor y examina la teoría de este pensamiento; es decir, ¿cómo, por ejemplo los ángeles y los demonios se acercan a nuestro mundo, mientras que nosotros no nos acercamos a sus mundos? Nosotros no podemos, por cierto, acercar más a los ángeles a Dios, ni a los demonios hacerlos aun más impuros de lo que son. Y más aún, cómo es que Lucifer, que surge por la mañana, fue tirado a la tierra (Is 14,12). Él que consideró la mar como una palancana y a lo más profundo de los abismos como su prisionero de guerra; y hace hervir el abismo como un soplete al fuego de la fragua (Jb 41:22 y ss) y perturba a todos con su malicia queriendo dominar a todos. La contemplación y consideración de todas estas cosas y realidades hiere verdaderamente mucho al demonio y pone en fuga a todo su ejército. Pero estas realidades y cosas suceden a todos aquellos que tranquilamente se han hecho su catarsis de sus pazos y ven en un grado las causas y las razones de los acontecimientos. Pero los que no conocen esta contemplación o consideración y, aunque repitieran mucho una fórmula aprendida por otros, no serán escuchados, debido al polvo y el tumulto causado por sus pazos durante la guerra contra los demonios. Es absolutamente necesario, pues, que toda la turba de filisteos permanezca inmóvil, para que sólo Goliat enfrente a nuestro David. De la misma manera nos serviremos de esta división entre las partes en guerra y de la táctica que se nos presenta para todos los impuros loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía).

  1. Cuando los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) impuros, sucios huyan con toda rapidez, busquemos la causa, es decir, de dónde procede todo esto. ¿Cuál de las dos situaciones ocurre? ¿Es porque el objeto del pensamiento impuro es raro y es difícil de obtener, o es debido a nuestra apázia impasibilidad que el enemigo no prevaleció? Por ejemplo, si un anacoreta ermitaño pone en su mente en hacerse obispo, es difícil que se detenga a fantasear con este pensamiento, porque es irrealizable, y está claro que sucede lo primero. Pero si sucediera que alguien se convierte en obispo de una ciudad cualquiera, y su pensamiento sigue igual que antes y no sufre alteraciones, este es bendito y bienaventurado por su apázia impasibilidad, sin pazos.

Si examinamos también sobre otros pensamientos, veremos que esta manera o modo tiene aplicación similar. Estas realidades y cosas es necesario que los conozcamos, para tener prontitud y fuerza, para saber si hemos cruzado el Jordán (J. Naví 3) y estamos cerca de las palmeras o quizá estamos todavía en el desierto siendo atacados y golpeados por salvajes extranjeros.

Me parece muy astuto el demonio del amor al dinero y la riqueza o avaricia y experto en engañar a la gente. Cuando alguien, a través de la renuncia perfecta al mundo (por parte del monje), se encuentra en estrecheces, inmediatamente finge ser un economizador y amigo de los pobres. Recibe con amabilidad y la más sincera hospitalidad los huéspedes, que nunca le habían visitado, ayuda y da limosnas a los que carecen de alguna cosa, visita las prisiones de la ciudad, rescata a los que han sido vendidos como esclavos; también sugiere el acercamiento a mujeres ricas. A otros los aconseja a acercarse a aquellos que poseen una bolsa llena de dinero. De este modo, poco a poco una vez engañada la psique-alma, la rodea de pensamientos provenientes del amor al dinero o de la avaricia y la entrega al demonio de la vanagloria. Este demonio luego introduce en el νούς nus (espíritu de la psique) una multitud de hombres que glorifican al Señor por las buenas obras que se hicieron (en la fantasía), y después poco a poco, le presenta otros pensamientos de que él debe aceptar el sacerdocio. Le hace pronósticos sobre la muerte del sacerdote a cargo, y  no escapará de la muerte, sin importar lo que haga. Y así este mísero νούς nus con su intelecto, una vez que está atrapado por tales pensamientos, entra en la pelea con aquellos que se le oponen, en cambio a aquellos que lo aceptan y aprueban les da regalos con gusto y los recibe con gratitud. A algunos otros que están en desacuerdo, los entrega a los jueces y ordena que sean desterrados de la ciudad.

Por lo tanto, cuando todos estos pensamientos comienzan a dar vueltas en la mente, en seguida aparece el demonio de la soberbia, que envía relámpagos continuos relámpagos y dragones al aire de la celda, y finalmente ocasiona la pérdida de la lógica y la locura. Pero nosotros después de haber orado para que estos pensamientos se vayan y desaparezcan, vivamos con gratitud en la pobreza. De hecho, nada hemos traído a este mundo ni nada, por cierto, podremos llevar con nosotros. Siempre que tengamos con qué comer y con qué cubrirnos, conformémonos con ello (1 Tm 6:7 y ss). Y recordemos a Pablo, que dice: El amor por el dinero o la avaricia es la raíz de todos los males (1 Tm 6:10).

  1. Todos los pensamientos impuros, cuando por causa de los pazos se entretienen en nosotros, conducen al νούς nus con el intelecto a la ruina y a la perdición. En efecto, así como la idea del pan ronda constantemente al hambriento a causa de su hambre, y el pensamiento del agua al sediento a causa de su sed, del mismo modo, también los pensamientos a propósito del dinero y las riquezas o las reflexiones sobre los turbios pensamientos producidos en nosotros por los alimentos, se detienen en la mente debido al pazos. Esto se manifiesta también con los pensamientos de vanagloria y con todos los otros. Y no le será posible al νούς nus con su intelecto, sofocado por tales ideas, presentarse ante Dios y ser coronado en su cabeza con la corona de la justicia. Justamente el νούς nus por haber sido arrastrado por tales pensamientos, dimitió de la cena de la gnosis (conocimientos) de Dios, como aquel infeliz del cual nos hablan los Evangelios, rechazó la increíble belleza del conocimiento de Dios (Lu 14,18). Incluso aquel que, atado de pies y manos, fue echado a las tinieblas exteriores (Mt 22,13), tenía el traje tejido por estos pensamientos y, debido a ello, el Rey que lo había invitado lo declaró indigno de tales nupcias. El traje de bodas es, pues, la apázia sin pazos impasibilidad de la psique-alma que ha renegado de los deseos mundanos. La causa por la cual los conceptos de los objetos sensibles, cuando se detienen en nosotros, corrompen la gnosis-conocimiento espiritual fue ya mencionada en los «Capítulos sobre la oración.»
  2. De entre los demonios que se oponen a la práctica de las virtudes, tres son los líderes, seguidos por todo el campamento de filisteos, es decir, de los demonios. Estos tres, en primer lugar, hacen la guerra y, con pensamientos impuros, estimulan la psique- alma hacia la maldad. Estos son los demonios de la gula, de la avaricia (o amor al dinero y la riqueza) y el amor a la vana gloria mundana, vanidad. Si deseas, pues la oración pura y lúcida, contén la ira; si amas la templanza, domina tu panza y no le brindes pan hasta la saciedad, y en cuanto al agua, mantenla fuerte sin agua lo máximo que puedas. Sé vigilante en la oración y aleja de ti el rencor y el resentimiento. Que no falten de tu boca logos del Espíritu Santo y golpea las puertas de las Escrituras con las manos de las virtudes. Así surgirá en ti la apázia sin pazos impasibilidad del corazón y, en la oración, verás a tu νούς nus (espíritu del corazón psicosomático) resplandecer como una estrella, es decir, ¡pleno de divina luz increada!

Algunos de los pasajes nípticos seleccionados de las enseñanzas de Evagrio:

  1. El monje y el cristiano ortodoxo debe vivir siempre como si fuera a morir mañana. Y, al mismo tiempo, debe tratar su cuerpo como si tuviera muchos años por vivir. Porque lo primero aleja la acedia, pereza y lo hace más diligente, mientras que lo segundo mantiene el cuerpo en buen estado y preserva equilibrada la continencia.
  2. Aquel que se ha acercado y ha tocado el conocimiento divino y disfruta del placer que proviene de él nunca caerá bajo el demonio de la vanagloria, vanidad, incluso si le ofrece todos los placeres del mundo. Porque, ¿qué mayor promesa puede hacerle que la contemplación espiritual? Mientras tanto, si no hemos probado el conocimiento espiritual, trabajemos diligentemente en la virtud práctica, mostrándole a Dios que hacemos todo para conocerLo.»
  3. Es necesario exponer también los caminos que siguieron aquellos monjes o cristianos ortodoxos que avanzaron y seguir esos caminos. Porque muchos han hecho y dicho muchas cosas buenas, entre las cuales alguien dijo esto: ‘La dieta más dura y equilibrada, cuando se combina con el amor, lleva al monje y al hombre cristiano más rápidamente al puerto de la apázia impasibilidad.
  4. Una vez fui a ver al Santo Macario al mediodía, y como tenía sed, le pedí agua para beber. Él me dijo: ‘Satisface tu sed con la sombra, porque en este momento muchos están viajando o navegando y carecen incluso de sombra.’ Luego, mientras discutíamos sobre la continencia o autodominio, me dijo: ‘Ten coraje, hijo mío. Porque yo, durante veinte años, no he satisfecho mi hambre ni mi sed ni mi sueño completamente. Comía pan con una balanza, bebía agua con medida, me aguantaba un poco en la pared y dormía poco.’
  5. La lectura, la vigilia y la oración detienen el nus errante. El deseo, cuando se enciende, se desvanece por el hambre, el esfuerzo y el retiro de la gente. El enojo furioso o ira se calma con el canto de los salmos, la paciencia, la magnanimidad y la compasión. Lo excesivo y lo inoportuno son perjudiciales; más bien, dañan en lugar de ayudar.

 

Los locos por Cristo

Los locos por Cristo

POR EL TRADUCTOR xX, jJ

queridos amigos en y de CristoDiosLogos increado, a raíz de la traducción que hice de los dos tomos del libro “treloYannis, loco-Juan, el loco por Cristo” he creído conveniente traducir algo sobre este don del Espíritu Santo que es la locura por Cristo.

Desde que era niño, siempre me han fascinado los «locos por Cristo». Recuerdo que, en la escuela primaria, leí la historia de «San Andrés, el loco por Cristo», a mi abuelo Cristos, quien, a pesar de no saber leer ni escribir, era un santo. Desde entonces, cada vez que encontraba un libro sobre estos personajes, no podía resistir la tentación de leerlo.

Durante años, he estado pensando y lamentándome de que no haya traducido nada relacionado con aquellos que siempre me han apasionado desde mi infancia, es decir, “los locos y locas por Cristo. Este verano, mientras estaba de vacaciones en Atenas, ocurrió un milagro. Conocí al hermano Dionisio Makrís, teólogo y periodista, quien me obsequió los tomos de «el loco por Cristo», treloYannis de los barrios de Atenas, una obra fascinante. Inmediatamente después de recibirlos, le pedí su bendición para llevar a cabo la traducción. (https://logosortodoxo.es/teologia-ortodoxa/el-treloyannis-el-loco-por-cristo/ y https://logosortodoxo.es/teologia-ortodoxa/el-treloyannis-el-loco-por-cristo/)

La respuesta afirmativa de él llenó mi corazón de una alegría divina contagiosa. Oro, ruego y anhelo profundamente que Cristo Dios nos contagie a todos con un poco o mucho de esta divina locura de su energía increada conocida como Χάρις Jaris (Gracia)

Los locos por Cristo, el Don de la locura divina

En la multitud de los santos, es decir, aquellos que amaron a Cristo ‘de todo corazón’ y expresaron su amor a través de la negación de sí mismos y el levantamiento de sus cruces, también existen los llamados ‘Διά Χριστόν σαλοί Locos por Cristo’. Por lo general, son monjes, sacerdotes y fieles que se presentan al mundo como locos, en oposición a la lógica común, diciendo y haciendo cosas que los hacían parecer insensatos y amorales. Sin embargo, detrás de tal comportamiento se oculta la impasibilidad-sin pazos, la fe, los dones y la santidad de ellos.

Este método de ascetismo era y es una llamada de Dios y no una elección personal. Es un don especial otorgado a algunos para un propósito específico en una comunidad específica. Por lo general, esta comunidad estaba y ahora está secularizada o mundanizada en términos cristianos, había y ha perdido el verdadero significado de la vida eclesiástica y vivía y vive en lo superficial, lo mundano y lo vano.

Dado que la “Διά Χριστόν σαλοτητα locura por Cristo” es un don del Espíritu Santo, se entiende a través de Su iluminación. La “locura por Cristo” y la locura exterior no son diferentes, por lo que la distinción entre ellas se hace solo para aquellos que pueden discernir, a través de las palabras y acciones del loco por Cristo, la presencia de la Χάρις Jaris Gracia (energía increada) de Dios.

Aunque “el mundo yace en lo astuto mal y maligno”, dominado por “el príncipe de las tinieblas de este siglo”, Dios, como amor y Padre, no abandonó a Sus hijos desamparados e indefensos. La presencia de los santos es la presencia de Dios entre nosotros.

Los “locos por Cristo Διά Χριστόν σαλοί”, en realidad, burlan al diablo y la conducta mundana. Al entrar en la irracionalidad del diablo y del mundo y vivir como locos-paradójicos, es como si entraran en su propio territorio o espacio. Por lo tanto, con la χάρις jaris gracia increada de Dios que tienen como santos, se burlan de él y lo disuelven ‘en su propia casa’.

Viviendo en un mundo cristiano secularizado que ha perdido su identidad, que ha negado sus raíces y que fomenta la superficialidad y la apariencia, el caso de los ‘Διά Χριστόν σαλοί’ apunta a otro tipo de lógica, a la lógica increada de Dios. Muestra de manera elocuente y enfática la santidad como un sacrificio por Cristo y Sus hermanos que se pierden en la confusión, la codicia y la egolatría. Destaca la dinámica del rechazo de los hombres y sus desprecios, en no tener las comodidades, la reputación y la ética falsa y superficial.

Por supuesto, no todos están destinados a este estilo de vida, ni Dios lo exige de todos. Sin embargo, teniendo en cuenta este difícil camino hacia la santidad, podemos superar un poco las “tareas típicas religiosas” y vivir la esencia de la vida cristiana que radica en la humildad que no se sostiene en la opinión del mundo, en el amor que no son las ‘buenas acciones’, sino en el entregarse de corazón, en el sacrificio de uno mismo como expresión de amor a Cristo.

Así obtendremos la lógica increada de Dios, el nus-espíritu de Cristo, y, por lo tanto, Su paz y alegría.

Los locos por Cristo: los santos “marginados”

Διά Χριστόν σαλοί: οι «περιθωριακοί» άγιοι

El caso paradójico de los «διά Χριστόν σαλοί (jristón salí) locos por Cristo”, los santos “marginados” es decir, los ascetas que vivieron en los márgenes de la sociedad, haciéndose ver que son locos, soportando la burla, el racismo (incluso de algunos ‘cristianos ejemplares o convencionales’), la exclusión social y la violencia, son ahora muy conocidos por el público en general.

La palabra ‘σαλός salós loco’ pertenece al período bizantino de la lengua griega y significa ‘loco’ (chalado como decimos hoy en día).

Los “locos por Cristo” son ascetas que hacen ver que están locos por amor a Cristo, por eso se llaman διά Χριστόν σαλοί locos por Cristo” Esta es la forma y el método de su vida ascética. Es decir, como un monje se retira a un monasterio, obedeciendo a su yérontas (anciano sabio iluminado) y siguiendo la regla del monasterio, otros practican la ascética en el desierto, en los bosques, en una cueva, en una cabaña, etc., otros “locos” practican la ascética en la sociedad y su camino ascético es representar y hacer de locos. La sociedad en la que viven puede ser una ciudad o un pueblo, pero también puede ser un monasterio (un “loco” monje entre monjes ‘ejemplares’) o incluso una prisión (como en el caso del obispo ruso mártir Varnava Beliagef, fallecido en 1963, en el que vemos la sorprendente combinación de locura, cargo episcopal y una serie de encarcelamientos y deportaciones por parte del régimen comunista ateo), y cualquier otro lugar de reunión de personas.

Es importante señalar que las raíces de la “la locura por Cristo” ya existen en la Sagrada Escritura, en la vida y el comportamiento de varios profetas del Antiguo Testamento, como el profeta Oseas (e incluso San Juan el Bautista).»

Las raíces de esto se encuentran incluso en las palabras del Señor, “Bienaventurados sois cuando os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo por mi causa. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5, 11-12), y en declaraciones del apóstol Pablo, como cuando los apóstoles son llamados ‘μωροί morí διά Χριστόν’ (locos por Cristo) y su predicación es considerada ‘μωρία’ (locura) por los idólatras, adoradores de ídolos – ver 1 Corintios capítulo 1, versículo 23, y capítulo 4, versículo 10.» Además, incluso al propio Jesús Cristo y al apóstol Pablo los calificaron de locos o poseídos por demonios (véase el Evangelio según Juan, capítulos 7 y 8, y los Hechos de los Apóstoles, capítulo 26, versículo 24).

¿Cuáles son los resultados de este método ascético?

En primer lugar, el «διά Χριστόν σαλός» (el loco por Cristo) se ejercita en la humildad, al soportar, como mencionamos anteriormente, el trato racista de la sociedad. Ha sacrificado su vida (según los estándares y criterios humanos, es decir, ha renunciado a la oportunidad de progresar profesional y socialmente), ha manchado y ennegrecido su imagen social y, de hecho, ve ante él a las personas que lo compadecen o lo desprecian (mientras que, por lo general, un monje que se aleja del mundo no se encuentra con esta situación). De esta manera, el objetivo es eliminar cualquier rastro de egoísmo en su interior, volviéndose tan humilde como el polvo de la tierra.

Además, él sufre junto a los marginados, despreciados, personas sin hogar, mendigos, verdaderamente locos y, en general, con los grupos marginales de la sociedad, entre los cuales él vive.

El Santo Andrés, el «διά Χριστόν σαλός, loco por Cristo» cuando le daban limosna, se mezclaba entre los mendigos y las personas sin hogar y hacía como si contara su dinero, sin comprender su valor. En cierto momento, alguien extendía la mano para tomarle una moneda, y en ese momento, el Santo fingía pelear con esa persona y luego se levantaba y se iba corriendo, dejando todo el dinero a disposición de los pobres.

Además de todo esto, si el «σαλός loco» alcanza un cierto grado de santidad, enseña a las personas a través de su comportamiento y sus palabras. Demuestra que la conducta aparentemente apropiada a menudo es superficial y hipócrita, y que la supuesta lógica cuadrada a menudo nos lleva a la arrogancia y la dureza. Además, muchas veces, al decir locuras aparentes, revela verdades sobre las personas o les da consejos que pueden cambiar sus vidas.

Así es, el Santo Basilio de Moscú escupía las paredes de las Iglesias para que los demonios se fueran y besaba las paredes de los prostíbulos para honrar a los ángeles afligidos que permanecían afuera de ellos. El Santo Nicolás de Pskov (llamado «Nikólska» = Nicolakis) en Rusia, públicamente ofreció un plato de carne cruda al demente zar Iván el Terrible para mostrarle que con su comportamiento era como si estuviera desgarrando la carne de sus súbditos!…

¡Por lo general, Dios guía a alguien para descubrir «casualmente» que alguien, a quien toda la ciudad desprecia y se burla, que vive de limosnas, duerme en medio de la calle, sube al púlpito de la Iglesia y arroja nueces rotas a los fieles, o come carne públicamente durante la Cuaresma, o camina desnudo, o entra y sale de las casas de tolerancia, prostíbulos (como lo hizo, por ejemplo, el Santo Simeón el «loco por Cristo, en realidad es un santo milagroso muy cercano a los ángeles de Dios!

Es cierto que, en los últimos siglos, ha habido «σαλοί salí locos» que muchos devotos cristianos han percibido y reconocido la santidad de ellos, y, por lo tanto, han atraído a varios discípulos a su alrededor. Aun así, se forma un círculo de amigos de confianza que conocen «el secreto del σαλός salós loco» (que no está loco, sino que es santo), mientras que fuera de ese círculo, las personas «convencionales» continúan despreciándolo y evitándolo.

Santos “locos”

Desde tiempos antiguos, la Iglesia de Grecia honra a siete santos locos: a Santo Andrés, de origen escita, quien presenció la famosa visión del Santo Manto Protección de la Zeotokos (Madre de Dios) en el templo de la Panaghía de Vlahjerna, una verdad conocida solo por el sacerdote Nicéforo de Santa Sofía en Constantinopla, su padre espiritual (ver Pan. Martin, «El santo loco Andrés y la locura en la Iglesia Ortodoxa», ed. Tinos, y «San Andrés, el santo loco por Cristo», ed. Santa Monasterio de la Intercesión, Oropos, Ática 1998).

También, a Santo Simeón el Estilita el loco por Cristo quien, después de vivir 29 años como ermitaño en el desierto con su amigo hermano Juan, partió hacia la ciudad diciendo: “Voy a burlarme del mundo”, cuya biografía fue escrita por Leontios de Neápolis (ver «San Simeón el Estilita por Cristo», ediciones «El Jardín de la Virgen»); más el Santo Teodoro el loco, el Santo Pablo el loco, el Santo Sabas el de Vatopedi de Athosl, el Santo Teódulo el Cipriota; además la Santa Isidora, quien vivió despreciada por envidiosas monjas en el monasterio de Tabennisi, en el Alto Egipto; allí fue descubierta posteriormente, por apocálipsis revelación, por el gran santo asceta Pitirum. Sin embargo, cuando se hizo conocida su santidad, desapareció y nadie supo nada más de ella (ver Palladio Lavsacum (siglos IV-V d.C.)).

Todos los mencionados llevan junto a sus nombres el título «locos por Cristo» o «locas por Cristo», lo que los distingue de otros santos con el mismo nombre (por ejemplo, San Andrés el loco por Cristo, en contraposición al apóstol Andrés, San Simeón el loco por Cristo en lugar de San Simeón el Nuevo Teólogo, etc.).

La Iglesia Rusa honra a más hombres y mujeres, llamados como “Yurodivyi”, entre los cuales se encuentran algunos de los santos más importantes de Rusia, como San Basilio de Moscú (al que está dedicada la catedral de Moscú), Santa Xenia de San Petersburgo (†1806), quien solía vestirse con el uniforme militar de su difunto esposo y fingía haber adoptado su identidad, Santa Pelagia Ivanovna († 1884), Santa Paraskeva (Pasha) de Diveyevo († 1915), entre otros.

Desde el siglo XIV hasta el XX, miles de hombres y mujeres desnudos o semidesnudos, descalzos, vestidos de harapos, sin hogar, ‘locos’, vagabundos, han recorrido las calles de las ciudades o los bosques de este vasto país, asombrando a algunos, aconsejando a otros y controlando a otros, llevando a muchos a una compresión de la vanidad de este mundo y, por extensión, viviendo el resto de sus vidas cerca de la Iglesia» (Icarus Petridis, «Burlones – Nosotros, locos por Cristo», ediciones Morfi – Publicación, Atenas 2008, pág. 14).

Otros santos rusos ‘Yurodivi’ incluyen a San Procopio, que vivió a principios del siglo XIV. Era un rico comerciante que, después de dar toda su fortuna a los pobres, se convirtió en un mendigo y dormía con perros en las escaleras de las Iglesias. Oraba constantemente por la ciudad y sus habitantes, quienes lo consideraban un profeta. Fue reconocido como santo por el Sínodo de Moscú en 1547.

Dos ‘Yurodivi’ famosos que vivieron en la región de Nóvgorod fueron Nicolás y Teodoro († 1392). Vivían a orillas del río Volga y a menudo iban al puente del río para pelear, golpearse y caer al agua, burlándose así de los ciudadanos de la ciudad que hacían lo mismo debido a divisiones políticas o conflictos locales.

Otro ‘Yurodivi’ de Nóvgorod fue Miguel Klopski († 1453 o 54). Se convirtió en monje en el monasterio de la Santa Trinidad y llevó una vida ascética dura, rigurosa en silencio. No dudó en permitir que 30 gamberros armados entraran al monasterio, los sentó a la mesa y les sirvió comida.

En general, la locura sagrada se considera un don del Espíritu Santo. ¡Muchos santos ‘Yurodivi’ afirmaron haber recibido un llamado explícito de Cristo, y no se recomienda que alguien se someta a este tipo de prueba a menos que tenga tal llamado, ya que corre el riesgo de volverse verdaderamente loco o desilusionado (esperando convertirse en un santo y sabio maestro con seguidores que lo venerarán) y terminar como un falso santo y falso maestro o pseudodidáskalos o en un manicomio!…

Locos por Cristo contemporáneos

Sin embargo, también ha habido santos ascetas en el siglo XX y aún existen en la era de la tecnología moderna y el «ateísmo racional». Estos ascetas no son oficialmente reconocidos como santos, pero se registran en los escritos contemporáneos como yérontas (ancianos sabios e iluminados) y padres espirituales, y muchos de ellos son venerados como santos en la conciencia de quienes los conocieron.

En primer lugar, el Monte Athos fue un lugar de vida ascética para varios «locos por Cristo». El Santo Paísios el Athonita menciona a algunos de estos santos ascetas a quienes conoció en su importante obra «Padres Aghioritas y cosas Athonitas» publicada por el Monasterio de Suroti. Entre ellos se encuentra el yérontas Kostas, un «loco por Cristo» (cuyo rastro se perdió cuando algunos lo llevaban a Tesalónica).

De diversas fuentes podemos referirnos también a los locos yérontas como el anciano asceta Filareto de los ásperos y «terribles» Karoulia del Monte Athos, (cuyo destino fue la prisión como anticuario, ya que tenía libros antiguos en su posesión, algo natural para un asceta del Monte Athos, y cuando fue llamado a juicio y se negó a jurar, solo colocó haciendo tres prosternaciones, genuflexiones frente al Evangelio; escribió sobre él el santo yérontas Daniel de Katounakia); también Manassés de Rethymno de Kreta († 1970),  el Herodios el Rumano, que vivía en el desierto agiorita de Kapsala († 1990), y Gerasimos el Rumano, que vivía fuera del monasterio de Neamts en Rumanía, en una choza semiderruida de la Skete Vovidenia.

La santa Sofía de Kleisoura también es considerada una «loca por Cristo». Ejemplos destacados de ascetas «locos por Cristo» contemporáneos incluyen a la yerontisa Tarsó († 1980), quien vivía en una choza de ladrillos a las afueras del monasterio de la Panagia Pefkoviogiatrissa, en Keratea, Ática. Más, la anciana Stela Mitsakidou, conocida como el «gorrioncillo de Dios», vivía sin hogar en el centro de Atenas y murió trágicamente en un accidente automovilístico en 2005.

También se consideran » locos por Cristo» el gran taumaturgo San Gabriel el Confesor de Georgia († 1995), el padre Fotis Lavriotis de la isla Lesbos († 2010), así como la mártir de los nazis, Santa María Skobtsova de Francia, que fumaba, iba a bares (donde se encontraba con personas desafortunadas y las apoyaba), entre otros. Además, existen tipos contemporáneos no convencionales que aparecen en nuestras ciudades y monasterios y se clasifican en esta categoría, como «Fotis de la calle invisible» (como se le ha llamado) en Volos, el yérontas Dobri Dobrev de Sofía (Bulgaria), que mendigaba y donaba el dinero a orfanatos y monasterios pobres, entre otros.

Traducido por logosortodoxo.es/

 

El treloYannis, el loco por Cristo, tomo II

El treloYannis, el loco por Cristo, tomo II

Por Dionisio Makrís, teólogo y periodista

«ΑΓΑΘΟΣ ΛΟΓΟΣ AGAZÓS LOGOS» Atenas 2009

Traducido por logosortodoxo.es/

 

POR EL TRADUCTOR xX, jJ,

queridos amigos en y de CristoDiosLogos increado, desde que era niño, siempre me han fascinado los «locos por Cristo». Recuerdo que, en la escuela primaria, leí la historia de «San Andrés, el loco por Cristo», a mi abuelo Cristos, quien, a pesar de no saber leer ni escribir, era un santo. Desde entonces, cada vez que encontraba un libro sobre estos personajes, no podía resistir la tentación de leerlo.

Durante años, he estado pensando y lamentándome de que no haya traducido nada relacionado con aquellos que siempre me han apasionado desde mi infancia, es decir, «los locos y locas por CristoDios«. Este verano, mientras estaba de vacaciones en Atenas, ocurrió un milagro. Conocí al hermano Dionisio Makrís, teólogo y periodista, quien me obsequió los tomos de «el loco por Cristo», treloYannis de los barrios de Atenas, una obra fascinante. Inmediatamente después de recibirlos, le pedí su bendición para llevar a cabo la traducción.

La respuesta afirmativa de él llenó mi corazón de una alegría divina contagiosa. Oro, ruego y anhelo profundamente que Cristo Dios nos contagie a todos con un poco o mucho de esta divina locura de su energía increada conocida como Χάρις Jaris (Gracia)

Les invito a saborear y disfrutar de la fragancia divina de nuestro «loco por Cristo» treloYannis… ¡que así sea!

 

El treloYannis, el loco por Cristo, tomo II

El ruiseñor, el cuervo y la bendición

Las asombrosas historias que cada uno contaba en el vecindario sobre el humilde siervo y santo de Dios, Yannis/Juan, el “loco” por Cristo, treloYannis habían conmovido a todos. El señor Anastasio, el administrador del edificio donde vivió el bendito santo de la Trinidad y único verdadero Dios, y que se encargaba de resolver ciertos asuntos pendientes según lo establecido en el testamento del bendito, prácticamente estaba perdido. Se preguntaba si todo lo que había experimentado en los últimos días era realidad o simplemente lo soñaba.

Cada día que pasaba, se encontraba frente a acontecimientos sorprendentes que, como solía decir, ni en sus pensamientos más descabellados podría haber imaginado. Además, su fijación, como él decía, hacia la rutina sombría y la relajación de su fe en Dios, le privaban de la capacidad de acercarse a espacios desconocidos pero significativos para la contemporánea psique-alma humana; espacios donde prevalece la serena elevación espiritual de la psique-alma y la paz. Él mismo, en otras palabras, pertenecía y se ajustaba a la categoría de los típicamente Cristianos, como la mayoría de personas de hoy en día que están acostumbradas a recordar y llamar a Dios solo en momentos difíciles de sus vidas.

-Era como aquellos que hacen ocasionalmente alguna ofrenda y alguna artoklasía (ceremonia de consagración de panes) en la más Amplia de los Cielos, nuestra Santa Madre, y así, hermano, en nombre de un reconocimiento social típico o incluso de una recompensa profunda o de una justificación del nombre que llevan como cristianos… Pero cuando Dios recuerda los deberes y derechos que tiene el verdadero cristiano consciente como trabajador de Su Viña, entonces vuelven las espaldas con gran facilidad y prefieren la indolencia de la ignorancia y la influencia enfermiza de la rutina diaria… Prefieren aferrarse a las cosas insignificantes y efímeras a través de una ficticia y falsa representación de la felicidad…

Estas cosas acostumbraba a contar en cada oportunidad que se presentaba, mediante la forma de confesión, el señor Anastasio a veces hacia Constantino y su querida compañera, Katerina, y otras veces hacia sus hijos y su esposa. Y ellos, a su vez, no podían comprender la magnitud de lo que les había sucedido en la puerta contigua. No podían entender las bendiciones de Dios que enviaba secretamente y maravillosamente a través de la locura de treloYannis.

Las apocalipsis revelaciones, de hecho, derribaban cada vez más las cadenas de la ignorancia y las escamas que cubrían sus ojos, a raíz de la muerte maravillosa del santo Yannis, Juan. Ahora, poco a poco, todos se daban cuenta de lo hermoso que es ver con los ojos de la psique-alma, cuán hermoso se vuelve el mundo cuando regresas al camino de la verdadera fe y te entregas por completo a las manos de Dios y al cuidado del Salvador Cristo.

Konstantino, quien vivía principalmente en la oscuridad del terrible pecado de la homosexualidad odiada por Dios, lloraba amargamente cuando recordaba dónde se encontraba y de dónde lo rescató la mano de Cristo. Noche y día, concienciaba el carácter curativo del verdadero amor sacrificante del hombre de Dios, a través de Yanis-Juan, el “loco” por Cristo. Ahora no buscaba, como en el pasado, satisfacerse y centrarse en la realización de sus deseos, sino que anhelaba fervientemente ser completamente incorporado a la realización de la voluntad del Dios Tríadico. Por eso solía decir:

Estaba muerto y resucité. Vivía en la oscuridad de los ardientes instintos animales, y ahora comienzo a distinguir la luz…

Es notable el cambio radical y el giro que tuvo hacia el Creador Padre del Universo o Kosmos, y también la intensificación de su oración. Cuando el señor Anastasio le entregó el cuaderno con los nombres que mencionaba en sus oraciones el bendito dulos-siervo del Señor, entonces entendió lo que significaba ser un verdadero cristiano.

-La primera vez que intenté leer los nombres y pedir según el mandato del santo Yannis-Juan, bendición para cada una de estas personas, no pude hacerlo, señor Anastasio. Me venció el sueño. Dos horas de lectura no fueron suficientes… Me preguntaba cómo encontraba tiempo el bendito y leía todos esos nombres. Pensaba que no podría corresponder a la petición del bendito. Pero, por otro lado, pensaba que no solo debería dedicar dos horas, sino también tres o cuatro horas al día. No te ocultaré que en mi interior pasó incluso el pensamiento maligno de que el treloYannis me encomendó específicamente a mí leer los nombres.

«Te ha impuesto un castigo severo», me decía una voz. Pero otra voz, tal vez la del bendito, me decía: «Konstantino, no es un castigo buscar y orar por tu prójimo y pedir la bendición y misericordia de Dios». Ahora, poco a poco, veo un gran beneficio en mi vida a través de la lectura diaria de los nombres. Comencé a amar a cada persona y a ver en el rostro de cada uno al mismo Dios. En el pasado, veía a todos con sospecha, los trataba como enemigos y en la relación con ellos manifestaba odios de muchas formas. A veces, salían los celos, otras  la condena, otras veces un interés morboso y una alegría maligna por sus problemas.

Dentro del cuaderno, señor Anastasio” también hay muchos nombres desconocidos para mí. Pero digo: ‘Señor, conoces las necesidades de estas personas y actúa en consecuencia, enviando Tus bendiciones”. En el principio, es cierto que mi mente me hacía pensar en borrarlos, pero nuevamente otra voz me decía que tu solicitud para ellos tendrá éxito, porque Cristo sabe todo.

-Una vez hablaste sobre la bendición del Señor, recordé la gran importancia que le daba el bendito, dijo Katerina. “El barco llamado Tierra, mi Katerina, se mueve gracias a la bendición de Dios” acostumbraba decir. Cada día que amanece, si miras hacia arriba, verás la mano de Cristo bendiciendo al mundo. Sin la bendición de nuestro dulce Jesús, nuestros corazones se enfrían, se congelan y se marchitan. Gracias a la bendición de Cristo, cada mujer como tú cuida su hogar y a sus hijos, y cada hombre trabaja por su familia. La bendición de Cristo es como el sol que te calienta y te envía la luz.

Cada mañana, pues, al abrir los ojos, intenta parecerte a los pájaros. Ellos cantan dulces melodías para glorificar a Dios. Lo agradecen por la bendición que envía, ya que saben con certeza que Él cuidará de su alimento. Lo alaban anticipadamente por los favores que ofrece a la Tierra y, al mismo tiempo, agradan al hombre con sus dulces voces y melodías. Debemos hacer lo mismo nosotros también. Ahí, mira lo que hace el ruiseñor todos los días…».

Recuerdo cómo en ese momento el treloYannis se levantó en una silla y comenzó a imitar al ruiseñor y a extender sus brazos como si quisiera volar. «El ruiseñor nos ha salido como un cuervo con esta voz tan salvaje que tengo», dijo sonriendo. «Pero también Dios ama al cuervo. En concreto en un momento le había encomendado una misión difícil. Le pidió que llevara comida al santo profeta Elías, enseñándole cómo todo en la creación es muy bueno. Y los ruiseñores y los cuervos son buenos. Ahora, a mí ¿cómo me ves, como un ruiseñor o como un cuervo? ¿Por qué te pregunto a ti? Es mejor que vaya a preguntar al tendero que tiene canarios en su casa y sabe de trinos (cantos de pájaros)». Y se iba corriendo hacia el señor Pantelis, quien lo regañaba… pero en el fondo lo amaba. «En ese momento, me reía de sus locuras. Ahora considero el tesoro que ellas escondían.»

-El bienaventurado y bendito Katerina era un auténtico ruiseñor que Dios envió para embellecer nuestro vecindario con sus cantos de pájaro y su desinterés. Sin embargo, nosotros éramos ciegos y sordos. No veíamos ni escuchábamos, sino que solíamos enaltecernos y admirarnos como los pavos reales, ignorando que vivíamos convencionalmente en un frío caótico. El bendito cantaba todo el día como un ruiseñor a través de su constante, desinteresada y cálida oración y su continua ofrenda hacia todos nosotros. Vivía teniendo como único pensamiento ser digno del Paraíso, de convertirse en miembro de la patria eterna. Y Dios le enviaba dones, donaciones y bendiciones que solo los santos saborean. Ahora pues, el ruiseñor de nuestro vecindario sigue cantando desde el cielo. Y su canto alivia muchas psiques-almas que de alguna manera las sincroniza en el himno doxológico del Dios Trinitario. Las ayuda en su renacimiento místico-espiritual y las guía hacia la fragancia que esconden las enseñanzas del Evangelio y la aplicación de la ley de Dios. Además, mientras vivía el bendito, era difícil comprender el alcance de su amor debido a la locura o la chaladura que mostraba intencionalmente. Es verdad que la concienciación del valor de nuestro cónyuge, de nuestro hijo, de nuestros padres, de nuestro colaborador, de nuestro amigo y de cada ser humano se vincula principalmente con su ausencia o su pérdida. Solo entonces, desgraciadamente, reflexionamos sobre los errores de nuestros comportamientos y nuestras acciones. Solo entonces evaluamos, aunque sea por un momento, las amarguras que le hemos causado. Solo entonces reflexionamos y juzgamos nuestras acciones…

Esto dijo el señor Anastasio visiblemente conmovido. La dilatación de su corazón y los ojos inundados de lágrimas eran habituales para aquellos que habían conocido al bendito y eran conscientes de su vida después de su salida de esta vida.

-El ritmo de la vida, añadió Constantino, nos impulsa a considerar la mayoría de las cosas como garantizadas, dadas y siempre presentamos demandas irracionales e inaceptables. En concreto, el generador, la causa y el traje de estas demandas son, en su mayoría, el interés propio egoísta y nuestro egocentrismo. La elaborada combinación de estos dos elementos conduce a la creación y aceptación de una justicia que es completamente opuesta a la justicia del único y verdadero Dios Trinitario. Me impresionó mucho que el bendito nunca hiciera nada sin recordar a Dios. Antes de poner cualquier cosa en su boca se santiguaba, hacía la señal de la cruz. Incluso bendecía haciéndole la cruz el vaso con el agua. Cuando le pregunté por qué lo hacía, me dijo: ‘Konstantino, hago la señal de la cruz y santiguo para matar los gérmenes y agradecer a Dios que cuida de purificarlo con filtros que los llevan y los operan Sus ángeles’.

También recuerdo que me contó un incidente que leyó en un libro de nuestra Iglesia. Creo, si mi memoria no me engaña, lo llamaba “Romantikón”, pero una vez pregunté en una librería eclesiástica y me dijeron que no existía tal libro eclesiástico. Tal vez fuera un libro que solo conocía el treloYannis».

-Ay Konstantino, se refería al “Gerontikón”, dijo sonriendo el señor Anastasio.

-Sí, ahora que lo mencionas, lo recuerdo señor Anastasio, dijo Konstantino, sonriendo, «lo llamaba ‘Gerontikón’. Una vez un judío calumnió a un buen cristiano, diciendo que con varios hechizos y trucos cambia la fe de la gente. ‘Es una amenaza para tu trono. Todos creen que tiene un gran poder. Muestra el signo de la Cruz, mi señor gobernante, y engaña a todos. Bien, pues, entonces sería bueno que lo envenenes para liberarte de ese peligro inminente’. El gobernante lo escuchó atentamente. El judío, por supuesto, era un miembro destacado de la sociedad y debería tomar en serio sus palabras.

Llamó, pues, al cristiano frente a él. Lo examinó con una voz severa y lo acusó de ser un mago. El cristiano le respondió que todos estos maravillosos signos venían del Dios Trino, que protege a los seres humanos con las bendiciones de la Cruz. ‘La Cruz del Señor, es noble y respetable señor y cura enfermedades. La Cruz del Señor sana comunidades y fortalece con virtudes cada país y reino’. El gobernante comenzó a mirar alternativamente al cristiano y al judío. No podía ignorar la ayuda económica que el judío le aseguraba, que consideraba muy importante.

Temiendo la multitud que se había reunido en solidaridad con el cristiano, decidió probar la fe de ambos. Dio la orden a sus sirvientes de preparar dos copas con agua y colocar el veneno cicuta en una de ellas, un veneno muy fuerte. El buen cristiano hizo la señal de la cruz sobre la copa con el veneno y la bebió sin sufrir ningún daño. El judío entonces agarró la copa de la mano del gobernante y, creyendo que el gobernante le había jugado una mala pasada y no le había puesto veneno al cristiano, bebió lo que quedaba. Inmediatamente cayó muerto delante de los ojos asombrados del gobernante, quien murmuró temeroso: ‘El Dios de los cristianos es maravilloso’.

«Los filtros de Dios, Constantino, matan gérmenes y desintegran venenos. Los filtros de Dios solo funcionan con el signo de la Cruz. No olvides eso», me dijo. Fue entonces cuando entendí por qué mi abuelo en el pueblo de mi madre persignaba la barra de pan antes de cortarla. También persignaba el vaso de agua y mi madre se burlaba de él diciendo: ‘Solo los monjes hacen eso. ¿Quieres que te enviemos a un monasterio?’… Mi abuelo siempre se quedaba callado.

«Las oraciones de tu abuelo, Constantino, te ayudaron», dijo entonces el treloYannis. «Incluso cuando tu ángel guardián te abandonó, tu abuelo nunca dejó de suplicar a nuestra Madre y a nuestro Cristo para que no te abandonaran. No olvides encender una vela por él cuando vayas a la Iglesia».

De los primeros textos que llegaron a manos del señor Anastasio estaban estos de Dimitrakis, con quien visitaba los hospitales y los enfermos.

-Este niño ha heredado las sensibilidades del bendito difunto treloYannis. Se entrega literalmente por completo al otro. Corre para servir a sus amigos, padres y compañeros de clase.

Aconseja a Pablo y estudia con él. También heredó el don de discernir las necesidades de los demás y compadecer a los pobres. Ahora le queda tocar las campanas y comenzar a presentarse como el treloYannis. El padre Vasilis confía en él para misiones especiales de filantropía. Le da sobres con dinero que la esconde en las almohadas de los enfermos o los entrega a sus familiares. El señor Apostolis le da pan a diario para los necesitados del vecindario, para los ancianos jubilados y para los indefensos. Con la propina de sus padres, compra alimentos. Sus amigos se burlan de él y lo llaman loco. Él acostumbra responderlos:

‘Tienen razón al llamarme loco, pero esta locura es dulce como un caramelo’, los responde. También imita al treloYannis y comienza a cantar: ‘Dimitrakis está loco, está loco. ¡Oe! ¡Oe!…’ Sus compañeros del colegio también, como dijo la señora Penélope, su madre, lo llaman «empollón» porque siempre se cuida ser diligente en las lecciones y respeta a sus maestros.

“¿Cómo te volviste así de tonto? No te reconocemos. Vamos a tomar una copa…». A veces él se queda en silencio y a veces los invita a seguirlo para probar la bebida de la inmortalidad, refiriéndose a la Divina Comunión.

Es tranquilo y siempre sonríe, lo contrario de su pasado en el que constantemente se quejaba y peleaba. Pasa por una adolescencia fácil. Reaccionó enérgicamente a un profesor de Física que cuestionó la existencia de Dios. Se levantó y se fue detrás de la mesa del maestro ante los ojos asombrados de sus compañeros y se quedó detrás de sus espaldas. El profesor se sorprendió y se volvió hacia él, pero él seguía moviéndose detrás de sus espaldas. Los niños se reían. El profesor, que respetaba a Dimitrakis por su diligencia y cuidado, se sorprendía y se preguntaba sobre su comportamiento. «¿Sientes mi presencia detrás de ti y te vuelves para ver qué estoy haciendo? ¿No es así?», le dijo Dimitrakis.

«Estás tratando de no ignorarme, quizás temiendo que pueda lastimarte. Y yo, hasta hace poco, traté de ignorar a aquel que continuamente estaba a mi lado. Con mis praxis trataba de lastimar a aquel que siempre estaba a mi lado. A Él, mi respetado maestro, que ustedes niegan públicamente y esta negación vuestra la pasáis también ante sus alumnos. Considero inconcebible dialogar con ustedes sobre la existencia de Dios. Pero les ruego que, al igual que sienten claramente mi presencia a su alrededor, busquen también la presencia de Dios. Debéis experimentar con buena disposición y sinceridad y Él se les revelará y se manifestará ante ustedes, tal y como yo estoy parado aquí ante ti, para instruirlos con Sus enseñanzas».

Luego de disculparse con todos, besó la mano del sorprendido profesor y salió, dejando un silencio sepulcral en el aula de la escuela. Desde entonces, el profesor de Física nunca más cuestionó a Dios. De hecho, de manera curiosa, solía acompañar a los niños a la Iglesia, como una señal, según decía Dimitrakis, de la presencia de Dios…

-Dimitrakis, por ejemplo, añadió el señor Anastasio, creía que sus padres estaban obligados a vestirlo, alimentarlo, darle dinero, soportar sus caprichos, sus travesuras y quejas. Sin embargo, su maravilloso encuentro con aquel a quien consideraba el último hombre del vecindario y se burlaba de él, lo hizo, aunque joven, comprender que los hilos del mundo los mueve solo Dios y que nada se hace si el Creador del Universo kosmos no lo permite.

Recordaba, como escribió más tarde en una de sus primeras notas al señor Anastasio, el segundo encuentro que tuvo con el treloYannis, después de su transformación, en el apartamento del último. Fue a informarle que había pagado su deuda con el panadero:

-El señor Apostolis lo estaba diciendo todo el día y lo alababa por ser un chico tan bueno».

Dimitrakis a los pasos de la “locura” divina de treloYannis

Has dado mucha alegría al pobre panadero, que se esfuerza cada día por hacer pan para todos nosotros, ricos y pobres. Mientras la mayoría de las personas duermen o se divierten en clubes nocturnos y bares, querido Dimitraki, el señor Apóstolos se despierta. Se levanta muy temprano antes de amanecer para amasar, de modo que al amanecer puedan todos tomar un trozo de pan caliente, comerlo con su mermelada o chocolate y alabar al Señor por este gran regalo.

«El pan fortalece el corazón del hombre», dijo un gran rey y profeta, David. No olvides eso. Ruega a nuestro Cristo que cuide al panadero de modo que así cuide de nosotros. El pan es una gran cosa. El pan es importante, como decimos en nuestra Iglesia. Pero también hay otro pan, Dimitri, que no solo nos sostiene, sino que nos hace vivir verdaderamente y ser felices. Es Cristo, el Pan de la Vida.

Es cierto que también hay otros «panaderos», Dimitri, que se despiertan a la misma hora que el señor Apóstolos, con la diferencia de que ellos no llevan delantales blancos, sino negros. Los llamamos monjes, porque llevan consigo y luchan por amasar toda la sofía-sabiduría del Cielo. Estos monjes asumen cada mañana, casi a la misma hora que el señor Apóstolos, para «amasar» el Pan de la Vida, a nuestro Cristo, y transmitirlo a través de sus oraciones por todo el mundo, dijo el treloYannis

Encontraba todo esto que me comentaba muy curioso, continúa Dimitris en su nota, pero me callaba. En aquel momento realmente no entendía. Pasó mucho tiempo para concienciar y darme cuenta de la sabiduría tan grande que ocultaba este hombre de Dios.

Hasta entonces creía, así me lo habían dicho mis padres, que las personas que iban para monjes eran personas débiles, vagas, incompetentes y desilusionadas en sus vidas. Esta opinión prevalecía especialmente entre los niños de mi edad. Consideraba, de hecho, que la fe ortodoxa, la religión y cualquier ocupación relacionada con ella se oponían al progreso de la sociedad y, en general, a la ciencia. Y por eso no condené al profesor de Física, al Sr. Lefteris K., cuando repetía las absurdas y tontas enseñanzas del diablo. Después de todo, en la televisión siempre se presentan las cosas malas de la Iglesia, en un intento, creo, de alejar al hombre de Dios, de convertirlo en una masa amorfa y derrumbar su personalidad. Entonces, vagaba sin rumbo hasta encontrarme con la verdadera imagen de la Iglesia en la persona y rostro de este santo hombre.

-Siéntate, querido Dimitraki, déjame terminar una tarea que tengo y dime cómo te va en la escuela!» me dijo el “loco” Giannis, treloYannis.

No tuve tiempo de sentarme y veo al bendito venir desde baño con un espejo grande. Me lo entregó para que lo sostuviera en mis manos. Luego inclinó la cabeza y me pidió que lo ayudara a contar los cabellos de su cabeza. Me sorprendí y me reí.

-¡Eh, Dimitri, para contar los cabellos no nos llevará ni toda la noche, porque ya la mayoría de ellos se me han caído y estoy avanzando rápidamente hacia la categoría de calvos! Inconscientemente, intentaba ayudarlo sosteniendo el espejo con una mano y con la otra los pelos que supuestamente había contado.

Dentro de mí me preguntaba por qué estaba allí ayudando al loco. Una voz me susurraba que debía irme y poner fin a esta locura. También temía no vaya ser que el bendito difunto sacara todo este espectáculo a la luz pública y se enterara todo el vecindario. Pero él como si hubiera entrado en mi mente y hubiera capturado mis pensamientos, me dijo.

-¡Eh! No vamos a hablar de pelos, para que se burlen de nosotros en el vecindario y el señor Pantelis, nuestro querido tendero, nos regañe. De hecho, no le cuesta nada ponernos con nuevos apodos, me dijo mientras tiraba el espejo, aparentemente decepcionado por no haber podido contar los cabellos de su cabeza.

¡Oh, Dimitri! Aunque casi soy calvo, me cuesta contar cuántos cabellos tengo. ¡Me imagino cuánto te costará a ti si tus maestros te asignan una tarea como esa!, añadió riendo.

Y antes de que pueda decir algo más, agregó:

-Sin embargo, el Creador de todo el mundo, el buen Dios, conoce no solo el número de los cabellos de nuestra cabeza, sino también las disposiciones de nuestros corazones. Nunca olvides esto. Dios nos confió su gran jardín, toda la Tierra, nuestro planeta. Pero abusamos de su confianza y, aunque no podemos contar los cabellos de nuestra cabeza, creemos que podemos convertirnos en dioses y competir con Él. Él nos alimenta y creemos que solos encontramos nuestra propia comida. Él nos da de beber y consideramos que el agua nos la proporciona la compañía de agua de la ciudad… Es muy malo y feo, querido Dimitri, ignorar las bondades de la vida que Dios nos brinda diariamente y abusar de Su bondad. Él nunca dejará de cuidar Su jardín, en el cual la flor más hermosa, el árbol más bello, es el ser humano.

En tu jardín de tu edificio, ¿tenéis flores?

-Sí, tenemos flores y árboles, respondí espontáneamente.

-¿Dan frutos sin que los cuides, sin que los podas, sin que los escarbes, sin que les des agua?

-No, dije.

-Así es el hombre. Sin la enseñanza del Evangelio, el Pan de la Vida y el Agua Viva, es decir, Cristo, no podemos dar frutos, por muchas letras que aprendamos y estudios que tengamos. Cristo es la fuente que alimenta a cada uno de nosotros, incluso a mí, el más miserable e inútil de nuestro vecindario y del mundo entero. Observa la Tierra día y noche y escucha nuestras disposiciones. Ve nuestras necesidades y se preocupa por satisfacerlas, como tus padres hacen contigo. Incluso por la mermelada que te gusta y te peleas con tu hermano Pablo, Él se preocupa. Todas las obras de nuestro bueno Cristo, Dimitri mío, se basan en la agapi (amor incondicional) y la justicia. Se basan en el sacrificio.

-¿Y qué es el sacrificio? pregunté.

-Sacrificio, querido Dimitri, es pensar siempre en cada una de tus praxis, acciones y cómo debes actuar para estar bien con Dios. Sacrificio significa no entristecer y herir a Cristo. Y hieres a Cristo cuando maldices e insultas, cuando dices mentiras, cuando, tratando de satisfacer un deseo tuyo, injusticias a tu prójimo, a tus padres, a tu hermano. Mira, ayer escuché que discutías con tu hermano Pablo por quién comería el último pedazo de pastel.

Por tanto, el sacrificio es alegrarte, Dimitraki, al ver a Pablo y a cada Pablo comiéndolo. Entonces debes saber cómo los ángeles descienden y celebran a tu alrededor una gran fiesta que alegra el cielo. ¿Has oído hablar del coro de los ángeles? ¡Si supieras qué melodías tocan y cantan! Oh, querido Dimitraki, si escucharas cómo el ángel guardián tuyo comenzó a cantar tan hermosamente cuando fuiste y le diste tu deuda al panadero por lo que habías robado. Glorificaba a Dios con un himno que hizo que todo el cielo se vuelva hacia ti. Nuestra Panaghía y los santos, encabezados por el gran mártir San Demetrio, habían organizado una danza. ¡Guau, qué bendición le diste a tu hogar! El mismo Señor te bendijo para que puedas producir buenos y dulces frutos en la vida. Te injertó, y de un olivo salvaje que eras, ahora te convertirás en un olivo tranquilo, sereno que dará frutos continuamente en el jardín de nuestro Señor Cristo, y muchas personas estarán saboreando tu misericordia y caridad. No pasará mucho tiempo antes de que veas a Cristo venir con tus propios ojos y te riegue con su χάρις jaris (gracia, energía increada) y el rico Espíritu Santo… ¡Oh, incluso es posible que también tú, cuando crezcas y termines tu servicio militar, te conviertas en un buen y excelente panadero! Sin embargo, todavía no sé qué tipo de túnica o uniforme usarás. ¿Blanca como la del señor Apóstoles o negra como la de los monjes?

-No planeo convertirme en panadero en mi vida, respondí ofendido. ¡Seré matemático!

-¡Oh! Ya que piensas en convertirte en profesor de matemáticas, entonces asegúrate de contar los cabellos de tu cabeza y dime mañana cuántos son finalmente.

El treloYannis tenía una manera única, como todos los que lo conocían descubrieron que podía transmitir las cosas más serias con humor, lo que todos consideraban locura, tontería, pero al final, al investigar a través de las historias de aquellos que lo conocieron, te dabas cuenta del alcance de su sabiduría divina, con la cual el Dios Tríadico lo había dotado.

El señor Pantelis, el mortero, el libro de Salmos y las bendiciones.

El señor Pantelis, el tendero, llamó a Katerina unos días después del funeral.

-Ven, querida Katerina, eres una estudiante inteligente y yo, con mis locuras, no domino bien la escritura. El señor Anastasios se burlará de mí por mis incoherencias y errores ortográficos, y seré objeto de burla en todo el vecindario. Así que siéntate y te contaré mis locuras de este bendito y bienaventurado loco (divino). Aquí, toma un lápiz para que puedas tomar notas. Dios sabe cómo no le pusieron la túnica de loco por las cosas que hacía entonces. Toma papel y lápiz para que puedas escribir lo que te contaré.

Tal vez todavía no habías nacido cuando el treloYannis llegó y vivió con su madre enfrente. En aquel entonces, él era joven. Al principio, no hablaba mucho. Nuestro barrio en ese entonces era muy bonito. No había edificios de pisos y cada casa tenía su propio jardín. La señora Tasia les alquiló dos habitaciones para quedarse. La madre del treloYannis, la señora Maria, era modista y Yanis-Juan al principio solía arreglar jardines. Sabía podar muy bien. Recuerdo cómo a menudo cortaba rosas, hacía ramos de flores y los llevaba a las casas y tiendas. ‘He aquí, toma señor Pantelis’, me decía, ´colócalos en el mostrador para embellecer tu tienda de alimentos, ya que va y viene mucha gente para que lo vea hermoso’.

“¿Qué jardín has arruinado esta vez?” le decía yo. Y él solía decir: «Las flores son de Dios… Y todos los jardines pertenecen al Todopoderoso. Pequeños paraísos, pequeños paraísos. Y el ramo de flores que te traje es como una imagen del paraíso. Las rosas perfuman bien y nos animan también a nosotros los pobres a perfumarnos como las reliquias de san Demetrio, la flor de Tesalónica, y todos nuestros santos. Somos flores, señor Pantelis, los seres humanos… ¡Lo canta Kazantzidis, que tanto te gusta!».

Empezaba entonces a cantar, Katerina, fuerte. Todas esas tonterías y palabras no las tomaba en serio. Pero desde anteayer, cuando los escuchaba a todos ustedes hablar sobre el loco (divino) en el funeral y en la misa en la Iglesia, empecé a recordarlas. Entendí que sus locuras esconden un tesoro y ahora me pregunto, como dijeron ustedes en la Iglesia, quién finalmente es el verdadero loco y chalado perdido. ¿Él o nosotros?

Él, mi querida Katerina, siempre estaba bien dispuesto a cumplir cualquier deseo y corría a servir a todos. Nunca pedía recompensa ni intercambio. Y si alguien por pena le daba de comer lo regañaba, entonces el loco divino se agachaba y besaba sus manos y pies. «Que Cristo te dé mil bendiciones», solía decir. Podías verlo, Katerina, corriendo sin cesar por todo el vecindario. Así que cuando el señor Apostolis abrió la panadería, lo contrató para trabajar. Y hasta que envejeció y se jubiló, no dejó de trabajar en la panadería.

El señor Pantelis dio un sorbo de café, respiró profundamente y continuó.

-Leía en voz alta sus oraciones debajo del gran pino en el patio de la señora Tasia. ‘¿Eres un sacerdote, Yannis, que rezas todo el día y la noche?’ le decía. Y él me respondía que lo hacía para que la señora Tasia, que era sorda de un oído, pudiera escuchar y para que los bichos malos que anidaban en las casas y tiendas se fueran. Pensé que el salero no estaba en sus cabales. ‘¡Eh! Ustedes, los de las islas, tienen una gran dosis de locura. Pero tú, Yannis, eres completamente loco de remate’, le decía una y otra vez. Él inclinaba la cabeza y no hablaba.

Un día, querida Katerina, creo que fue en los primeros días en que se mudaron a su pequeño apartamento, el bienaventurado y bendito difunto entró a mi tienda sosteniendo un mortero. Sabes, el mortero es una madera gruesa con la que las amas de casa golpean a las alfombras cuando las lavan. Comenzó a pasearse por la tienda y a golpear el aire con el mortero. Luego arrojó un golpe encima del saco de frijoles. ‘Vas a arruinar mi tienda, loco. ¿Qué te ha pasado? ¿Se te ha soltado algún tornillo?’, le dije en tono severo y corrí para expulsarlo.

«Estoy persiguiendo al demonio del robo y se escondió en tu tienda. Pero a dónde va a ir, lo encontraré y lo expulsaré para que vuelva detrás del sol, en las montañas salvajes y en los prados», me dijo. Lo eché y le dije en tono firme que no volviera a entrar en mi tienda. De hecho, fui y encontré a su madre y le dije: ‘esto y eso es lo que sucede, señora Maruso, con su hijo’. La insté también a llevarlo a que lo vea algún médico. Ella me dijo que Yannis veía con los ojos de la psique-alma y que la locura que manifiesta era dulce y útil para el vecindario. ¡De tal palo tal astilla! pensé saliendo de su casa.

Un día me trajeron una mercancía a la tienda, el bendito, que no guardaba rencor por lo que le dijeras, corrió a ayudarme a ponerla dentro. Y aunque no tenía a nadie más y tenía mucha gente en la tienda, lo dejé, aunque en el fondo yo guardaba resentimiento. Al día siguiente, después de que se hubiera tomado confianza, vino de nuevo a la tienda llevando un saco de frijoles.

«Señor Pantelis, estos frijoles los enviaron desde nuestra isla. Nosotros en familia somos solo dos y no los necesitamos. Por eso mi madre te ruega que los ofrezcas a los pobres que vienen a comprar en tu tienda. Si alguien te pide un kilo de frijoles, ponle también medio kilo más como ofrenda por nuestros difuntos (familiares fallecidos)… Distribúyelos tú entre los pobres que vienen a comprar», dijo.

Antes de que me diera riempo a responder, el loco (divino) se esfumó. Al principio pensé en venderlos y darles el dinero, ya que eran personas pobres. Pero, dado que eran para sus difuntos, hice lo que me pidió el loco. Así que a quienes pedían frijoles, les daba medio kilo extra para los difuntos del bendito loco. La gente me agradecía mucho. Lo curioso es que el saco que había comprado se vendió por primera vez en la historia en cinco días. Nunca había sucedido eso. Entró, mi querida Katerina, una nueva clientela en la tienda.

Una tarde, pues, una vez más, vi frente a mí al loco alborotador. «Lo hemos echado el demonio, Sr. Pantelis, lo hemos echado», decía saltando de arriba abajo lleno de alegría. Cosas incomprensibles, en aquel entonces consideraba todo esto como locuras, pero ahora lo veo desde una perspectiva diferente. Sin embargo, me acostumbré a poner un poco más de peso en las bolsas para mis difuntos: «por mi madre Areti y mi padre Agisilaos», decía. Así, me pusieron el apodo, el «Sr. Pantelis, el tendero “generoso». Se convirtió en mi costumbre, gracias a la locura del difunto, dar un regalo a cada cliente, pero también llenar las bolsas de las familias pobres de nuestro vecindario. Cuantas más bolsas y regalos daba, más trabajo tenía la tienda.

Pero ahora, mi querida Katerina, entiendo cómo el difunto me enseñó a trabajar de esa manera. Me enseñó a no robar y a no engañar a los clientes. Por eso es verdad que antes de que llegara el caos del alboroto por el mortero al almacén, eso es lo que hacía.

De hecho, reconozco que, a pesar de que abrieron un supermercado en el vecindario, el negocio en la tienda no disminuyó en absoluto. Ahora me doy cuenta, después de tantos años, del alcance de la bondad del bendito difunto. «Vamos al “generoso” tendero a comprar», decían todos. Así que se desmintió mi temor de que los supermercados hundirían a la tienda de alimentos. Nunca, mi Katerina, tuve problemas económicos. Después de la liturgia en la Iglesia en memoria del bendito difunto y todo lo que escuché, medí de manera diferente las locuras de treloYannis y me di cuenta de que todo menos locuras eran…

El de entonces duro Sr. Pantelis se rompió. Empezó a llorar como un niño pequeño. Espontáneamente, Katerina lo abrazó y también comenzó a llorar junto a él.

-Perdóname, Katerina, pero no puedo seguir más. Vamos, te he cansado mucho, continuaremos en otro momento. Se secó las lágrimas de los ojos y entró rápidamente en su tienda.

-Vendré mañana, Sr. Pantelis, para que me cuentes el resto – dijo ella mientras se iba de la tienda de alimentos.

Al día siguiente, temprano en la mañana, Katerina corrió a la tienda de alimentos. Pero, la encontró cerrada y se preocupó. El señor Pantelis siempre la abría casi al amanecer. Tenía tanta ansiedad por escuchar a Pantelis contarle esas hermosas historias que tenía con la relación con el difunto treloYannis.

Toda la noche había estado escribiendo. Subió a su casa y se sentó en el balcón, ignorando el frío intenso. Miraba constantemente hacia la calle esperando la aparición del señor Pantelis. No pasaron ni diez minutos hasta que apareció el Señor Pantelis. Sin embargo, para Katerina le pareció mucho tiempo. Bajó rápidamente. Vio a señor Pantelis feliz. Él se sorprendió por la aparición matutina de Katerina. Antes de que pudiera preguntarle, ella le dijo:

-Mi querido Pantelis, no pude cerrar los ojos toda la noche por tus historias de ayer sobre esta sagrada psique-alma de nuestro vecindario. Escribí todo lo que me has contado con todo detalle. Así que vine a leerlo, por si acaso quieres agregar algo más o corregir algún error mío… Bajé temprano a tu tienda, pero la encontré cerrada y me preocupé.

-¡Oh, querida Katerinaki, te metí en un gran lío! Mira por donde, entonces cuando debería aprender a escribir bien, ¡solo estaba mirando el juego! Me demoré, mi querida niña, en llegar porque fui al cementerio a saludar al bendito difunto Yannis. Le llevé un ramo de rosas, igual que las que él solía traerme a la tienda. No sé qué me pasó y empecé a hablarle como si todavía estuviera vivo. Le pedí que me perdonara por no comprender su gran agapi-amor. Le agradecí por sus favores en nuestro vecindario.

Pero no te voy a ocultar, querida Katerina, que también le canté un poco. «¡Vaya, loco!» le dije, «porque mientras vivías no nos revelabas tu valor. Ni siquiera supimos de dónde son tus orígenes». Nos habías dicho que provenías de las inolvidables patrias, de Karabournaki de Esmirna, y cómo habíais pasado después de la Catástrofe de Asia Menor y el intercambio de poblaciones en Mitilene. Por supuesto, a decir verdad, quién en la actualidad se preocuparía por un loco perdido. Te escondías de nosotros, querido gamberro, pero he aquí, ahora aunque sea después de l a muerte, te descubrimos. Ahora que te has ido, hemos comprendido tu valor».

Me emocioné y empecé a llorar, mi querida Katerina, y por eso me retrasé un poco. Pero cuando volvía hacia la tienda, comencé a escucharlo hablándome como antes. Creía que estaba soñando. Me preguntaba si también me habría contagiado de la locura del bendito difunto. Pero en verdad, durante todo el camino desde el cementerio hasta la tienda, lo escuchaba. Cosas extrañas… Me daba consejos y me decía cosas extrañas… casi como Cristo y la Panaghía entrarán en la tienda como clientes. «No olvides, querido “generoso”, tus bendiciones hacia tus clientes. Debes tener como primera preocupación tus regalos y ofrendas a todos tus clientes, ricos y pobres. ¿Qué te crees que solo tú pondrás apodos a los demás? ¡Ha llegado el momento de que los demás también te pongan apodos!… ¿Escuchas bien, querido “generoso”?, ahora, el loco es también uno más de tus difuntos. Aprendí un secreto del Señor y corrí tan pronto como te vi y me trajiste flores para susurrártelo. Nuestro Señor Jesús Cristo vendrá a encontrarte y conversará contigo. Lo mismo hará nuestra Santísima Madre, Panaghía. Debes saber, mi “generoso” tendero, que se presentarán como clientes a tu tienda. Sería una pena que se fueran sin bendición…»

Me dijo muchas cosas más. No voy a preocuparme por lo que hicieron o hacen los sacerdotes, y no olvidaré ir a la Iglesia todos los domingos, confesarme y participar de la Divina Comunión/Efjaristía.

«He rogado, querido “generoso”, para que nuestro Señor te dé un mortero fuerte como bendición, para que ahuyentes a los malvados (demonios). Para golpearlos y evitar que entren en la tienda y la contaminen. Y Él me dio el más fuerte para traértelo. Míralo, lo tienes a lado tuyo junto a ti».

Cosas extrañas están sucediendo, mi querida Katerina. Te digo que escuché claramente la voz del divino loco, tan claramente que no te ocultaré que me pregunté si también me había contagiado de su locura. Pero al mismo tiempo me sentía muy contento y alegre.

-Ojalá que todos heredáramos esta bendita locura (divina), querido Pantelis. Ojalá todos tuviéramos en nuestras casas un mortero para ahuyentar a los malvados, dijo Katerina. Antes de que terminara de hablar, vieron que venía el señor Anastasio desde enfrente. Tenía dos libros encuadernados en piel.

-Os vi hablando desde el balcón y pensé en traerles como regalo dos libros de los Salmos para que los tengan en su casa y los lean, para que ahuyenten a los malvados, como decía el bendito difunto», y se los ofreció.

-Llegaron también los morteros de los que hablábamos, Katerina, dijo Pantelis sin darse cuenta.

-Has elegido un buen piropo para adornarme a primeras horas de la mañana, Pantelis, respondió el señor Anastasio, visiblemente enfadado.

-«No se refería a ti, Anastasio, sino a los libros. Los llama morteros, corrige Katerina intentando evitar el malentendido.

-No, no se puede llamar mortero el libro de Salmos, añadió el señor Anastasio claramente sorprendido.

-¡“Mortero” es para los malignos (demonios) y muy fuerte! Tráelo para que lo ponga al lado de mi caja, dijo entonces el tendero y casi se lo arrebató de la mano al señor Anastasio.

-¡El otro es para ti, Pantelis, porque tiene letras más grandes! Este es para Katerina», dijo siempre confundido el señor Anastasio.

-Siéntate y te haré un café y te contaré sobre los morteros, dijo el señor Pantelis el tendero y se levantó para hacer café. Katerina comenzó entonces a relatar lo que le había dicho el señor Pantelis. El señor Anastasio se persignaba constantemente y decía: «Grande eres, Señor, y maravillosas son tus obras».

-Espera, Anastasio, te vi haciendo constantemente la señal de la cruz mientras preparabas el café y me preguntaba qué estabas diciendo.

-Estábamos diciendo que el bendito difunto se había santificado y que tú, Pantelis, tuviste la oportunidad de escucharlo por primera vez después de su partida, respondió él.

-No solo lo escuché, sino que me reprendió bien. Aquí entre nosotros, me hizo muy bien. Me golpeaba como el mortero en la cabeza donde realmente duele. Me habló sobre mi esposa y mi hijo Jaralambos. A Katerina, Anastasio, le dije lo que debía decirle; el resto se lo diré al padre Vasilis. Solo me pregunto si soportará lo que le diré y no me eche a patadas en la calle… No descarto que me imponga algún tipo de anatema… No me salvo ni siquiera si ofrezco toda la tienda. Pero ahora que lo recuerdo, espera, Anastasio, te daré dos cajas de galletas y algunos lápices para que repartas entre los niños del hospital al que vas.

Siguió un silencio fúnebre, que se debió principalmente a la curiosidad sobre el resto del contenido de la conversación entre el santo Yannis-Juan y el tendero. La curiosidad se disipó con el regreso del señor Pantelis.

-Me pregunto después de todo lo que me dijo sobre toda mi vida. Lo dice el himno: «Tomamos nuestra vida equivocadamente». ¡Maldita sea, qué vida hemos tomado! ¡Hemos firmado un contrato en blanco no escrito con el diablo por nuestra ignorancia! ¡Lo hemos derrumbado todo de manera literal! ¡Dios mío, estamos a un paso del abismo! Me pregunto cómo Dios nos soporta. Solo te diré como confesión para que imagines los crímenes que he cometido. Conoces a mi hijo Jaralambos.

-Cuando era pequeño lo veíamos frecuentemente. Ahora hace varios años que no lo veo y supongo que está estudiando. Como veía que te enojabas cuando te preguntaba, lo evitaba, dijo el señor Anastasio.

El señor Pantelis dio un sorbo al café, bajó la cabeza y comenzó a hablar sobre Jaralambos.

-Mi hijo, mi niño mimado, al contrario que mi hija Urania, se ha distanciado de nosotros hace varios años. Huyó de nuestra casa y vive solo en Tesalónica. Habla raramente, solo con Dimitra, mi esposa, quien hasta hoy me consideraba como el responsable de la trayectoria de Jaralambos. Mis reacciones siempre causaban discusiones y peleas. Así que decidí no hablar sobre ese tema. Pero el loco (divino) por la mañana lo ha sacado a flote. «Mira, “generoso” tendero, tienes bendiciones para todos, pero para tu hijo fuiste un tacaño», dijo el bendito difunto.

«¡Pero le di todo! ¡Pagué sus estudios, le compré un auto! ¡Me sacrificaba por Jaralambos! No le faltaba nada y él me llenó de amargura. Se ha liado con una chica y lo ha dejado todo todo. Pero deja este tema, en este asunto, treloYannis, estás equivocado», le respondí.

El bendito difunto sonrió y continuó:

“Pantelis, puede ser que todos los tesoros del mundo que le diste a Jaralampos no significan nada en comparación con el tesoro que no solo ocultaste, sino que también lo vendiste por una tontería. Y el tesoro es nuestro Cristo y Sus mandamientos. Porque, Pantelis, tu intención era empujar a esa psique-alma hacia la prostitución. Toda esta situación se debe a un descuido tuyo. ¿No te sorprendas? ¿Recuerdas cuando, a la edad de apenas catorce años, le diste dinero y lo animaste a ir a una casa de tolerancia (prostíbulo) para convertirse en hombre y deshacerse de los molestos granitos de su rostro? Tu acción equivalía a un contrato con el terrible demonio de la prostitución.

Desde entonces comenzaron sus problemas, así como los problemas y las peleas en casa. ¿Puedes darle pasto a un corderito que todavía bebe leche para que crezca y se fortalezca? Tienes tu parte de responsabilidad como padre en los abortos de las tres chicas, las novias de tu hijo. No solo fuiste cómplice moral de esos asesinatos, sino también el principal financiador, ya que el dinero provenía de la propina que le dabas. Te apresuraste a convertir a un niño indefenso en un hombre. Forzaste la madurez prematura con el resultado de que los frutos que cosechas sean amargos.

Por supuesto, Pantelis, tus buenas acciones en la tienda y tus bendiciones han evitado lo peor. Me dirás que como tú piensan la mayoría de los padres hoy en día, que consideran la educación sexual temprana como progreso y se enorgullecen de ello, como lo hacías tú enorgulleciéndote por tu niño mimado Jaralambos.

De hecho, como tú, en ignorancia de ellos, se convierten en promotores inconscientes de la prostitución desde el vientre materno. En lugar de hablar de Cristo y contar las hazañas de nuestros santos, discuten frente a los niños sobre amores pasajeros, prostituciones y lujurias. No comprenden cómo están abogando por la disolución de la ley de Dios. Ve a encontrarte con Jaralambos, pídele perdón y vuelve a abrir la puerta que le cerraste. Ve también al padre Basilio a confesarte para que se abra la gran puerta de la felicidad, el Paraíso, y restaurar la sonrisa en esta pobre y lastimada Demetra», dijo conmovido el señor Anastasio.

“Ni siquiera sé dónde vive Jaralambos».

«Tu esposa y tu hija lo saben. Demetra siempre ha mantenido abierta la puerta para Jaralambos. Ve a conocer también a tu futura nuera. Y no olvides, querido “generoso”, darle lo que es necesario para celebrar la boda de los jóvenes. ¡Ya es hora de que también tengas un nieto para enseñarle a dar bendiciones, como tú!»

-No fui un buen padre, Anastasio mío, pero ahora haré exactamente lo que me dijo el treloYannis y espero recuperar la paz en mi hogar. Romperé el contrato con mi oponente con una confesión, como me aconsejó el bendito difunto.

«Decíamos loco a Yannis pero en la realidad otros son los verdaderamente locos en nuestro vecindario, conmigo como su líder de todos. Pero ha llegado el momento de cambiar de rumbo y dirigirnos con todas nuestras fuerzas hacia el Cristo olvidado y malinterpretado, y hacia la riqueza de nuestra Ortodoxia», agregó muy emocionado el señor Anastasio.

Pasaron dos o tres días desde la última conversación en la tienda de comestibles cuando el Sr. Pantelis sacó un billete para Tesalónica. Iba a encontrarse con su hijo Jaralampos y restablecer su relación. Seguía los consejos del bendito difunto Yannis y también del padre Vasilis, con quien se encontró y se confesó.

Mientras viajaba en el tren, leía el Salterio y rezaba para que Jaralampos aceptara su disculpa. Un incidente extraño, como más tarde le contó a Katerina, marcó su viaje. Mientras leía, una joven que estaba sentada tres o cuatro asientos más adelante, comenzó a quejarse y a gritar. Al principio no le dio importancia y pensó que había sucedido un malentendido con el viajero de al lado. Pero cuando el Sr. Pantelis vio al inspector acercarse, se sorprendió.

-Querido señor, ¿puede dejar de leer ese libro porque está molestando? le dijo al señor Pantelis.

-¡Pero si lo leo con mi mente, interiormente!» respondió él, claramente desconcertado.

¿Cómo es posible que la joven se sienta molesta? Tanto el Sr. Pantelis como los demás pasajeros estaban sorprendidos y desconcertados. Uno de ellos incluso gritó: «Si la joven se siente molesta, que cambie de vagón…» Realmente, la desconocida chica fue trasladada a los vagones traseros porque no podía soportar el Salterio. En ese momento, el Sr. Pantelis encontró la oportunidad de dirigirse a los desconcertados compañeros de viaje.

-Hasta ayer, también yo junto con vosotros ignoraba el poder de los Salmos del profeta David. Hasta ayer, yo también me sentía perdido como ustedes. Pero ahora, especialmente después de este incidente, les digo algo: el Salterio actúa como un mortero o martillo que ahuyenta los demonios de encima de nosotros y de nuestro entorno. Así lo decía un santo que vivió en nuestro vecindario. Queridos cristianos, la joven estaba siendo atormentada por algún demonio que no pudo soportar la lectura del Salterio. Fue el demonio gritó y no la pobre chica.

Algunos de las palabras del señor Pantelis se persignaron, mientras que otros lo miraron con desprecio.

-Ojalá conocieran al bendito difunto para que les hablara sobre cómo funciona el Bondadoso Dios. Yo no sé mucho sobre la Iglesia, pero he presenciado muchos milagros. Y un milagro me guía ahora a Tesalónica.

Gracias a este incidente, el tendero se sintió inspirado y narró la vida del loco Juan, treloYannis. Así, no solo se disiparon las preocupaciones sobre si su hijo lo aceptaría, sino que su viaje transcurrió agradablemente.

Tan pronto como llegó a Tesalónica, sintió el deseo de ir primero a San Demetrio para venerar y suplicar su ayuda para restaurar las relaciones. Su hijo tenía alquilado un apartamento que estaba detrás de Santa Sofía.

Esta peregrinación a San Demetrio fue diferente a las anteriores para el transformado tendero. Ya había visitado Tesalónica antes, ya que el origen de su esposa es de allí, pero nunca había sentido la fragancia de su patrono, San Demetrio. Le rogó a San Demetrio que lo acompañara. «Sé que soy el más miserable de la tierra. Nunca fui un buen cristiano. Todas las transgresiones que he cometido mientras tú desprendes fragancia, yo huelo como un pescado podrido. Incluso el padre Vasilis me lo dijo, Santo Demetrio, que el olor del pecado se ha convertido en costra y necesita cincel y mortero para que se vaya. Pero ven, tú, Santo Demetrio, con tu fragancia, a ayudarme a traer de vuelta a mi hijo a casa». Esto fue lo que dijo el “generoso” tendero y se dirigió hacia la casa de Jaralampos. Antes de llamar al timbre, se persignó por última vez y tomó un respiro profundo. Desde el interfono del piso respondió una voz femenina:

-Soy el padre de Jaralampos de Atenas.

La puerta principal se abrió y, junto con ella, se abrió una puerta en la planta baja del edificio de apartamentos, donde vivía su hijo, y apareció una choca joven.

-Pasa usted. Jaralambos vendrá de un momento a otro. Se ha ido un momento en el supermercado. Le estábamos esperando. La señora Dimitra nos informó. Soy la novia de Jaralambos. Me llamo Paraskevi, dijo sonriendo.

Al principio se sentía incómodo e inconsciente, y le dio tres bolsas con compras que había traído desde Atenas proponiéndola que las colocara en la cocina. La casa estaba ordenada, lo que indicaba que la chica era una buena ama de casa.

-¿Le preparo café o empiezo a poner la mesa? He cocinado pollo guisado con pasta.

Pidió tomar un café, más por incomodidad. En ese momento, la puerta se abrió y entró Jaralambos.

-Papá, bienvenido -dijo y lo abrazó.

El señor Pantelis lo abrazó y lo apretó en sus brazos como cuando era niño. Las lágrimas brotaron de sus ojos y un nudo se le formó en la garganta, impidiéndole hablar. Jaralambos también comenzó a llorar de alegría.

-Hijo mío, no fui un buen padre. ¿Me perdonarás por todo el dolor que te causé?

Aunque Jaralambos había sido informado por su madre sobre el cambio en el antiguo y duro señor Panteli, no podía creer tan grande cambio. Veía a un hombre diferente sensible, tierno y amable en lugar de su padre sombrío, brusco y duro de corazón. El señor Pantelis lo besaba, lo acariciaba, le tomaba la mano y lo miraba constantemente con los ojos llenos de lágrimas.

-Siempre he sentido lo mucho que me faltas, Jaralambos, pero el egoísmo no me permitió corregir el mal que te hice. Que Dios bendiga al “loco” Giannis, treloYannis, dijo el señor Pantelis.

La emotiva atmósfera fue interrumpida por Paraskevula.

El café está listo. Te pongo también una cucharada de dulce de uva para que lo pruebe.

¿Conociste a Paraskevi? ¿Qué te parece, padre? ¿La aceptarás como nuera? Es una buena chica y…

-Si mi hijo la ama de verdad, la amaré como a mi propia hija -respondió el señor Pantelis.

-Tenemos tiempo para hablar de eso. Ahora usted tómese su café, dijo Paraskevi, que en ese momento se había sonrojado de vergüenza.

-Ven cerca de mí, buena chica. Ven a que os abrace a los dos, completó el señor Pantelis, llevando a Paraskevula hacia él. La hermosa escena familiar fue interrumpida por Jaralambos diciendo:

-Oh, padre, ¡que sepas cuánto me has faltado a mí también! Cuánto me faltaron tus voceríos, tus bromas y tus travesuras.

-¡Esas cosas ya terminaron! Olvidémoslas. Ahora tenemos otras cosas que ver, como tu matrimonio con Paraskevula. No deben vivir lejos de la bendición de Cristo y ser una carga para mí. ¿Dónde están tus suegros?

-Mis padres viven en Tesalónica y se oponen a mi relación con Jaralambos.

-Todo se solucionará, mi querida Paraskevi. Todo lo arreglará nuestro Cristo, nuestra Panaghía y San Demetrio. Tengo un buen intercesor en el cielo, el loco Giannis, treloYannis. Él cuida de nosotros. Jaralambos, llama a tu madre para que le demos las buenas noticias. Ahora habrá vuelto y casa y debe estar preocupada.

La alegría de la señora Dimitra no se podía describir cuando se enteró de todo. Ella tampoco podía creer cuánto había cambiado su esposo.

Como por arte de magia, los padres de Paraskevi cambiaron de opinión después de la conversación que tuvieron con el señor Pantelis. Aceptaron a Jaralambos en su casa como su futuro yerno. De hecho, se programó la boda después de la insistencia del señor Pantelis.

Según confesaba más tarde a Katerina el “generoso” tendero, el tiempo que pasó en Tesalónica fue uno de los períodos más felices de su vida. Saltaba, cantaba y leía con alegría el Salterio, que abría caminos de felicidad.

De hecho, queriendo confirmar el apodo o sobrenombre “kuvarntas, el generoso” tendero, no solo compró comestibles para Jaralampos y Paraskevi, sino que también les anunció que tenía la intención de comprarles también un piso como regalo de boda.

La asistencia a la Iglesia de San Demetrio.

Todos los días de su estancia en Tesalónica, se preocupaba por leer el Salterio. De hecho, compró tres salterios y el Nuevo Testamento, y los ofreció como regalos de bendición a su hijo, su nuera y sus consuegros. Pidió que lo leyeran a diario y que no olvidaran asistir a la Iglesia con frecuencia.

-Los problemas, Jaralampos, que surgieron en nuestra familia se deben exclusivamente a mí. Desconocía el tesoro llamado Ortodoxia. Consideraba conservadora a la Iglesia y me metía con los sacerdotes. Giraba las espaldas a Cristo y firmé un contrato en la ignorancia con el Diablo, jugando con el Evangelio. Todo lo veía mal en la Iglesia para justificar mi actitud.

Pero la locura de un “loco” (divino) me ayudó y me despertó del letargo.

-No te reconozco, padre. ¡Cuánto has cambiado tanto! Aunque difiero en algunas de las cosas que dices, sin embargo no te oculto que me gustas tal como eres ahora. Me caes bien, como decimos nosotros los jóvenes…

-Si es así como dices, entonces ven conmigo el domingo a la Divina Liturgia en San Demetrio.

-Tenemos un domingo para descansar y dormir un poco, pero está bien, no te estropearé el gusto. Iremos junto con Paraskeví.

La sonrisa de satisfacción del señor Pantelis llegó como un sello a raíz de toda la conversación. Así no se dio continuidad. Lo único que murmuró el tendero fue una súplica al treloYannis. «Tal y como arreglaste todo hasta ahora, estoy seguro de que arreglarás el resto también, para fortalecer la fe en mis hijos».

Desde las primeras horas del domingo, el señor Pantelis se levantó y comenzó a leer los salmos del Salterio en los versículos correspondientes (2º, 3º y 17º). También leyó el Polyeleos y comenzó a vestirse. Paraskevula se dio cuenta de que había despertado y se levantó temprano. Trató de despertar a Jaralampos, quien les dijo que vendría más tarde porque no puede escuchar salmos temprano en la mañana. Sin embargo, la súplica de Paraskevula y el cariño que la acompañó cambiaron su opinión.

Así, el sonido de la primera campana los encontró camino a la Iglesia de San Dimitrios. Entraron y el señor Pantelis, después de encender velas para todos y saludar a las sagradas iconas/imágenes con reverencia, fue y se situó en los asientos detrás del analógion o atril derecho. Jaralampos y Paraskevi se situaron en el mismo lado, hacia la parte trasera, hacia el lado del Narthex.

Había terminado la lectura del exápsalmos (seis Salmos) cuando Jaralampos vio a un joven lozano acompañando a un anciano sentándose junto a su padre, el joven a su derecha y el anciano a su izquierda. El anciano pareció decirle algo al oído y lo golpeó ligeramente en la espalda, como un saludo, sonriéndole. Luego los dos entraron al Santo Altar.

-¿Cuándo, Paraskevula, le dio tiempo a mi padre para hacer amistades?

-¿Qué amistades? No entiendo de qué hablas, respondió Paraskevi.

-¿No los viste acercándose y conversaron con él?

-Jaralampos, parece que aún estás durmiendo. ¿No ves que tu padre está sentado solo?

-Ahora está solo, pero antes no lo estaba.

-¡Bien! Detente de hablar ahora, hablaremos después de la Divina Liturgia.

Durante toda la Divina Liturgia, el sacristán Pantelis no dejó de agradecer a su amigo, al santo Yannis-Juan del vecindario, y al Santo Demetrio. En algún momento, como si escuchará su voz, sintió que lo tocaba en la espalda.

«Lo logramos, “generoso”. Viste qué arma invencible es el “mortero” que te di. Nuestro Señor lo ha arreglado todo. También ayudó el Santo Demetrio», dijo el treloYannis. Le habló que entonces que regresaba del cementerio, cuando llevó las rosas a su sepulcro.

La cara de Pantelis brillaba literalmente de alegría cuando salieron de la Iglesia de San Dimitrios. Estaba muy contento y la felicidad de su cara no se podía esconder. Abrazó a Jaralampos, lo saludó y le dijo en voz baja:

-Hoy me ayudaste a enmendar…

¡Gracias!».

Jaralampos sugirió ir a tomar café en la playa, en la Torre Blanca. Mientras estaban tomando café, encontró la oportunidad de preguntarle:

-Padre, vi que hiciste amigos en Tesalónica. ¿Eran los sacristanes de Agios Dimitrios?

El señor Pantelis se sorprendió y le dijo que no habló con nadie durante toda la Divina Liturgia.

-¡No me vuelvas loco! Los vi con mis propios ojos. Había un anciano y un joven. En concreto, el anciano te dijo algo al oído y te golpeó amistosamente en la espalda. Luego ambos entraron al altar.

-¿Cómo era el anciano?», preguntó ahora con mayor curiosidad.

Cuando Jaralampos comenzó a describir las características del treloYannis, el señor Pantelis se estalló.

-¡Dios y Señor! Me hablas sobre bienaventurado, el loco Juan, el treloYannis pudo balbucir. ¡Oh, cómo te ha honrado el Señor ver esto! ¿Cómo era el joven? ¿Quizá tenía la altura de San Demetrio?

-No lo vi en el rostro, pero ahora que lo dices, sí, me recordaba a San Demetrio.

-Hijo mío, lloro porque yo el insensato todos estos años te he privado de todas estas maravillosas experiencias, los hermosos encuentros celestiales y terrenales. Espero que ahora entiendas lo que sucede en la Iglesia y no prefieras el sueño del domingo. Ayúdame a mí el desgraciado a rectificar mis errores antes de cerrar mis ojos y partir de esta vida. Te pido un favor. No te ausentes de la Divina Liturgia de los domingos.

-Te lo prometo, padre, que no faltaremos los domingos de la Iglesia. Despertaré yo a Jaralampos y nos iremos temprano por la mañana, dijo Paraskevi, mientras Jaralampos asentía con la cabeza positivamente, sin poder aún comprender exactamente lo que había sucedido.

El regreso a Atenas

Los dos últimos días del señor Pantelis en Tesalónica la segunda ciudad en importancia transcurrieron alegremente. Jaralampos se encargó de llevarlo a rendir homenaje a la tumba del santo yérontas Paísios en el pueblo Suroti de Tesalónica. En el camino hacia la peregrinación, le preguntó sobre el maravilloso acontecimiento que le había sucedido en San Demetrio.

– Me cuesta creer todo lo que me cuentas. Sin embargo, lo que vi en la Iglesia de San Demetrio no fue producto de mi imaginación. Siempre creí que hay una fuerza superior que mueve los hilos. Pero, ¿no crees que esta fuerza superior haya sido reducida hoy a un producto de la cruel explotación por parte de los sacerdotes?

-Escucha hijo mío, dijo el señor Pantelis. Si me hubieras dicho todo esto hace dos semanas, no tendría motivos para no estar de acuerdo contigo. Incluso agregaría evidencias por mi parte que respaldarían lo que dijiste sobre la explotación del sentimiento religioso. Sin embargo, hace dos semanas falleció el treloYannis, un anciano amable y humilde en el barrio de nuestra tienda de alimentos. Un hombre al que personalmente consideraba un loco, un tonto. Pero me di cuenta de lo equivocado que estaba el día de su funeral y en los días siguientes, cuando noté y conciencié los milagros y las buenas acciones que hizo en toda nuestra vecindad. Fue entonces cuando empecé a avivar sus palabras y sus actos y reflexioné sobre todo lo relacionado con Dios. Hijo mío, el Dios en el que creemos no es una simple fuerza superior. Es el Dios Trino vivo, el Padre Creador, el Hijo Unigénito Jesús Cristo y el Espíritu Santo. Este Dios mueve los hilos en la humanidad. Es el Dios de la agapi amor incondicional y la misericordia…

-No te contradigo, querido padre. Pero me pregunto cómo permitió Dios que ocurran todas estas cosas que vemos. ¿Cómo permite tanta y tanta injusticia? …

-Jaralampos, Cristo fue crucificado y resucitó por nosotros, los pecadores, me decía el bendito difunto. Nos dio la luz de la verdadera vida y extendió Su mano para que lo sigamos. Pero nosotros le dimos la espalda. En esencia, le dimos la espalda a la justicia, la verdad, la alegría y la felicidad. Dios por respeto no nos arrastró por la fuerza, lo cual podría haber hecho fácilmente. Continuó imparablemente enviándonos mensajes a través de sus santos, sus ángeles y la Virgen María, Panaghía, mensajes de retorno, pero nosotros seguimos dándole la espalda. En esencia, preferimos pisotear el sistema que Él estableció con sus mandamientos y elegimos la injusticia. Entonces, la pregunta es si tú y yo, que juzgamos y hablamos tan fácilmente sobre la injusticia, quisimos o queremos aplicar las cosas que Él dice. Si nos hemos vuelto contra la corriente de la duda y hemos abrazado la fe, la Ortodoxia. Dios, cuando estemos cerca de él, no nos preguntará sobre lo que hizo nuestro prójimo, lo que hizo este o aquel sacerdote o líder. Nos preguntará qué hicimos nosotros. Hijo mío, hemos preferido la oscuridad de la ignorancia y hemos abandonado la luz (increada) del conocimiento, a la cual cualquier ser humano puede acceder si querrá acercarse con humildad y agapi-amor incondicional, incluso yo, el miserable tendero.

-¿Dónde aprendiste todas estas cosas teológicas, querido padre? ¡Hoy en día ni los sacerdotes hablan así! ¡Realmente me sorprendo!

-Estudios, Jaralampos, tengo pocos. Me considero analfabeto. Sin embargo, de nuestro santo vecino, Yannis-Juan, a quien ojalá conocieras, he aprendido especialmente en estos últimos días a confiar en Dios. De hecho, cuando él me instó de manera maravillosa venir a Tesalónica y enmendar nuestra relación herida, simplemente le pregunté: ‘¿Cómo lo lograré si he sido duro, sin corazón, brusco y desconsiderado toda mi vida?’ Y el bienaventurado y bendito me dijo: ‘Ve, y Dios, el Sumamente Bondadoso, pondrá en tu boca las palabras que debes decirle a tu hijo, siempre y cuando tengas contigo tu “mortero”, es decir, el Salterio, para alejar los malos espíritus y ser humilde’. Alabo a Dios porque me ha dado alegrías que nunca podría haber imaginado.»

Por primera vez, el señor Pantelis tenía que conversar tantas cosas con su hijo. Hablaron mucho y sobre varias cosas. Lo único que le rogaba y pedía al Dios Trinitario era que se preocupara por guiar a sus hijos en el camino de la verdad para que formaran buenas familias cristianas Ortodoxas.

En Suroti, Jaralampos fue por primera vez, al igual que el señor Pantelis. Casi no sabían nada sobre el santo yéronta Paísios. Los instó a ir el viernes, la nuera de él, quien les contó ciertos eventos milagrosos de su vida. Como se demostró finalmente, la peregrinación no fue solo casualidad, ya que una monja que servía allí al escuchar su amor por el Salterio les dio dos páginas relacionadas con los Salmos y su uso por parte del santo Arsenio de Capadocia.

Así que tanto el señor Pantelis como su hijo Jaralampos comenzaron a comprender el poder del Salterio. De hecho, el señor Pantelis se entusiasmó tanto que sacó fotocopias de esas páginas y las repartía a todos.

Antes de partir de Tesalónica, dejó discretamente un sobre con dinero para las necesidades de sus hijos sin que se dieran cuenta y regresó feliz a Atenas. La alegría y la felicidad regresaron a su hogar y tenía todas las razones para gloriarse en el Señor por los eventos maravillosos que habían ocurrido.

Cuando la señora Dimitra, su esposa, fue informada en detalle de lo que sucedió en Tesalónica por el propio señor Pantelis, no podía creerlo. Fue la primera vez en su vida que vio a su esposo actuar de esa manera.

-No es correcto, mi amada mujer, que consintamos y empujemos a nuestros hijos hacia la la lujuria (fornicación), abriendo la puerta al Diablo. Esto confirma diariamente el dicho: “Los pecados de los padres los hijos los heredan y los castigan”. Tenemos una gran responsabilidad en el camino y la vida de Jaralampos, pero también en la vida de nuestra hija Urania. No es suficiente asegurar lo necesario para vivir. No es suficiente hacerles sus caprichos. No necesitamos luchar para demostrar a nuestros enfermos egos que hemos tenido éxito como padres y obtener la aprobación de la sociedad y de nuestros amigos. Entendí algo importante, que solo entonces un padre puede gloriarse. Debemos guiar a nuestros hijos que vayan por el camino de Dios, deben seguir y hacer lo que Cristo nos ha dicho. Por eso, me gustaría pedirte disculpas por mi comportamiento hasta ahora. Me gustaría que me perdones por las aflicciones que mi egoísmo te causaba. También quisiera pedirte que cambiemos de forma de vida. Que nos convirtamos en personas de Cristo, como el treloYannis. Debemos buscar y tener un guía espiritual, para que nos confesemos y comulguemos con Cristo, vayamos regularmente a la Iglesia, oremos. ¿Tú qué dices, Dimitra?

-Querido Pantelis, veo que has cambiado radicalmente después del entierro del bendito Yannis-Juan, treloYannis. Como mujer, me gusta este cambio. ¿Y sabes por qué? Porque ahora ya siento una mayor seguridad al ver tu seguridad, alegría y resplandor en tu rostro. Hay otro viento soplando en la casa y en el negocio. La alegría que tenía y sentía al principio de casarnos finalmente ha llegado. Entonces, ¿cómo puedo decir no, mi Pantelis, a esta luz que literalmente te hace brillar en verdad?»

Estas cosas son las que dijo la señora Dimitra y le abrazó fuerte y lo besaba.

El divorcio de María

Entre las cartas que llamaron la atención del señor Anastasio,  destacaban también la bendita hija de la bienaventurada difunta Stamata, María. María era una mujer de 55 años, divorciada, que criaba a dos hijos, Jará (Alegría) y Alexandro. Su esposo, Pedro, la abandonó después de ocho años de matrimonio, cuando los niños aún eran menores de edad. Ella se mudó entonces a la casa de su padre y, con la ayuda de su madre Stamata, se echó a la batalla de sobrevivir con sus hijos. Se centró en esta noble lucha y hoy en día se enorgullece de sus dos hijos.

Sin embargo, en esta lucha no estaba sola, como escribe. Siempre contaba con el apoyo del loco por Cristo, del Yannis-Juan. Y su desgracia fue que nunca entendió cómo él se escondía detrás de acontecimientos inexplicables.

«Conocí a mi hoy difunto esposo en la Escuela de Filosofía. Él estudiaba Arqueología y yo Filología. Aquellos años de estudiante fueron despreocupados e inocentes. Justo después de terminar la escuela, hablé con mis padres sobre Pedro… Mi padre tenía objeciones, relacionadas con el hecho de que Pedro aún no había terminado la escuela y debía muchas asignaturas. Sin embargo, quedé embarazada de Jará y en ese momento tuvieron que aceptarlo y consentir en nuestro matrimonio.

Los padres de Pedro eran pobres trabajadores de Komotini. Estaba en cinco meses de embarazo cuando los conocí. La señora Jarula, su madre, era costurera. El padre de Alexandros trabajaba en construcción y tenía períodos de empleo y desempleo. Sin embargo, le gustaba beber y era muy dependiente de la bebida. Mi suegra en realidad era quien mantenía la casa y gracias a ella Pedro logró ingresar a la universidad. Ella y su hermana desde Nueva York enviaban dinero a Pedro para sus estudios.

Justo después de nuestro matrimonio nació Jará. Mis padres nos ayudaron a alquilar un pequeño apartamento y contribuyeron a la compra de los muebles. Pedro prometió que terminaría sus estudios y encontraría un trabajo inmediatamente después. Hasta entonces, solicitó un margen de tiempo. Pasaron seis meses después del nacimiento de nuestra hija cuando quedé embarazada nuevamente. Nos costaba salir adelante. El dinero que ahorraba de las clases particulares no era suficiente para cubrir las deudas. Sin embargo, tenía esperanzas que todo cambiaría. Había presentado mis documentos para un puesto en Educación Secundaria y creía que una vez que Pedro terminara sus estudios y encontrara un trabajo, todo se solucionaría.

Con el nacimiento de Alexandros llegó también mi nombramiento en Educación Secundaria. Me asignaron como filóloga en una escuela de la provincia de Argólida. Pedro se negaba a acompañarme, pretextando las clases. Así que me vi obligada a alquilar un pequeño apartamento y dejar a los niños con mi madre. Subía a Atenas los fines de semana y los días festivos. Fueron tiempos difíciles.

Mis padres se preocupaban mucho por todo esto y comenzaron a darse cuenta de que Pedro no estaba maduro para asumir la responsabilidad de la familia. Le gustaba mucho dormir y trasnochar. Nuestra primera pelea con Pedro tuvo que ver con el hecho de que usó el dinero que le di para pagar facturas y una letra del préstamo para comprar muebles según los documentos.

Serví en Argólida durante dos años y luego me trasladé a una escuela en el Pireo. Prometí a mis padres que cuando volvería, ayudaría para que Pedro obtuviera su título y lo apoyaría para que se volviera en sí. Lo amaba mucho y creía que todo se arreglaría. No quería hacer nada que lastimara a mis hijos. Durante mi estancia en Atenas, Pedro comenzó a cambiar un poco. Aprobó cinco de las doce asignaturas y todo parecía estar mejorando. Incluso consiguió un trabajo como camarero en el barrio Paleó Fáliro. Dos sueldos y algo de ayuda de las clases particulares indicaban que todas las dificultades serían superadas.

Sin embargo, esto duró solo unos meses. Un día, Pedro volvió a casa borracho y comenzó a gritar y quejarse de su vida. Intenté calmarlo y en ese momento comenzó a golpearme. Los niños se despertaron por el alboroto y empezaron a llorar. Nunca había experimentado tal situación. Así que, temprano en la mañana, llevé a los niños a la casa de mis padres. Además, no podía ir a la escuela porque las marcas de los golpes en mi cara eran evidentes.

Mi difunta bendita madre perdió la cabeza cuando me vio. Allí conocí por primera vez al bendito y bienaventurado treloYannis, Juan el “loco”. Estaba sentado en el umbral de nuestro patio y sostenía dos juguetes, una muñeca que la ofreció a Jará y un automóvil para Alexandros. Mis hijos lo conocían, porque tan pronto como lo vieron corrieron hacia él y él comenzó a dar saltos…  No le presté atención. Mi madre me instó a dejar a los niños en el patio, cuando me vio, dijo:

-Yannis, amigo, juega un poco con los niños, mientras yo vea un rato a mi hija.

Asintió afirmativamente y, tomando el automóvil de las manos de Alexandros, comenzó a moverse hacia adelante. En ese momento, mi madre dijo:

-Pobrecito, no está bien de la cabeza, pero es un buen chico y viene a hacernos compañía, juega con los niños. No lo temas. Venga, dime por qué estás alterada.

-Pedro, mamá, no es el hombre con el que soñaba. Ahora, tarde, entiendo lo acertado que estabas cuando te hablé de él, cegada por mis pasiones, que interpretaba como amor, emoción y afecto. Esperaba las cosas de una manera y han salido de otra. Ayer ocurrió el desastre, extendió la mano sobre mí y ahí están mis desgracias. Ni siquiera respetó a los niños. Llegó a casa borracho, gritando y nos avergonzó en el vecindario…»

-Hace tiempo, María, he notado que algo no va bien con nuestro yerno. Se comportaba de manera extraña, y no te oculto que cuando estabas en la provincia, rara vez venía a ver a los niños. Tu padre se entristecía por esta situación, pero no te dijo nada, esperando que Pedro algún día se volviera en sí. Afortunadamente, bajó al mercado y no te ha visto. ¡Quién sabe cómo actuaría!

Lloré y caí en los brazos de mi madre preguntándole qué hacer. Estaba desesperada y decepcionada. En ese momento, mi madre me instó a regresar a casa con los niños y hablar abiertamente con Pedro para ver si había alguna esperanza de solucionar la situación. Persígnate con los dedos y traga tu tristeza. Ve si hay margen para mejorar…

Entendí que mi padre no quería encontrarse conmigo en esta situación y empeorar las cosas…

Cuando salí al patio, vi al treloYannis corriendo a gatas y los dos niños montados en su espalda. En ese momento, Jará gritó:

-¡Mamá, el tío Yannis es nuestro burrito y nos lleva allí al final del patio para comprar un poco de ‘paciencia´!

Entonces el treloYannis comenzó a cantar: «Ten paciencia y el cielo se volverá más azul; ten paciencia, un limonero florece en el vecindario…» Entonces Jará se levantó y dijo:

«¡Mamá, con la paciencia que compraremos, haremos que el cielo se vuelva azul!.

-La paciencia es algo grande, mi María. ¡Es una virtud muy grande! Cristo la ama y ante ella los ángeles y los santos se inclinan. Cuánta paciencia tuvo nuestra Virgen María, Panaghía cuando vio a su unigénito Hijo encima de la Cruz. Soportó su tristeza por la violenta separación de su amado Hijo, nuestro Cristo, y fue recompensada grandemente. Fue digna de vivir su Resurrección y escuchar las campanas sonar alegremente. Y ahora, ella se encuentra en la eternidad    cerca de Él.

La madre de Dios con la paciencia que «compró» de Dios alcanzó pintar todo el universo de azul. Y yo, el pobre burrito, busco con la Jará y Alexandros la Santísima Madre, Panaghía para darle un beso y pedirle dos o tres kilos de paciencia para convertirnos también en pintores del cielo…

Dijo esto y comenzó a cantar de nuevo.

– Querido Yannis, déjala con su pena y tristeza», dijo mi madre, y dirigiéndose hacia mí, me santiguó con su mano y me dijo: «Venga, con la bendición de Cristo, resuelve la situación. Los niños yo los mantendré a aquí.

«Besé a los niños, le eché una mirada investigadora al curioso vagabundo que jugaba con ellos y me preparé para irme. En ese momento, él se levantó, hizo una profunda reverencia ante mí y luego comenzó a hacerme la señal de la cruz, al igual que mi madre. Mis propios hijos hicieron lo mismo.

La imagen que contemplaba en esta situación me hizo sentir contenta. Quería reír. Sin embargo, pensé en lo que me esperaba y me fui con la cabeza baja hacia mi casa. En el camino, reflexioné sobre las palabras del treloYannis sobre la paciencia. Inconscientemente, comencé a rogar a nuestra Santa Madre, Panaghía para que me ayude. Habían pasado años que no pedía ayuda a Dios y a la Panaghía. De hecho, consideraba la oración como algo insignificante para las personas modernas. Yo creía en mi propia forma de Dios; lo veía vagamente como un poder superior. Y esto en una época en la que el ateísmo prevalecía como moda en mi generación…

Con estas ideas, crucé el umbral de la casa. Estaba decidida a hablar claramente con mi esposo, Pedro. Lo encontré todavía durmiendo. Así que me ocupé de algunas tareas en la cocina. Después de aproximadamente una hora, Pedro se despertó. Vino a la cocina y al ver mi rostro me preguntó dónde me golpearon. No recordaba o fingía no recordar nada sobre la pelea. Le dije que él me golpeó y me miraba con ojos llenos de sorpresa. Me pidió disculpas y prometió que algo así no se repetiría.

-Bebí porque me echaron del trabajo y pensaba que ya no podría ayudar en casa…

Desde entonces, Pedro no volvió a trabajar, y tampoco pudo terminar la escuela universitaria. Le faltaban cuatro asignaturas. Le gustaba pasar horas sin sentido en la cafetería jugando a las cartas y bebiendo. En los últimos cuatro años de nuestro matrimonio, solía ir a Komotini durante largos períodos de tiempo para ayudar, como decía, a su padre en las propiedades. No mostraba el menor interés por nuestros hijos; ni siquiera preguntaba cuándo bajaría Atenas a ver a su familia, cuando inicialmente le llamaba muchas veces por teléfono y le preguntaba si iba a venir. Así que el divorcio llegó naturalmente en mis treinta y dos años de edad.

Tres años después de la separación, mi padre falleció de una enfermedad incurable y me mudé a mi casa paterna. Había muchas dificultades, principalmente económicas. La señora Stamata, mi madre, me instó a «reconstruir» mi vida, como se dice comúnmente, encontrar un hombre y casarme. Pero pensaba en los niños.

Recuerdo que treloYannis observaba nuestra vida discretamente. Venía y leía libros religiosos ortodoxos a mis hijos, leía el Salterio a mi madre y le explicaba la enseñanza de Cristo con sus descripciones hermosas y originales, propias de él. Mi madre lo amaba bastante porque hacía lo que ella quería y la consolaba. No lo recuerdo haber venido a nuestra casa sin traer un regalo para los niños, algo para la casa e incluso para mí.

Una vez recuerdo que corregía unos escritos por los estudiantes en Griego Antiguo. Se me acercó la hora en que corregía el escrito de un estudiante desobediente que siempre causaba disturbios y peleas durante la clase. Solo con leer su nombre me salían granitos. El bendito se acercó y dijo:

-Ay, querida María, qué me ha pasado al venir a tu casa. Algunos niños traviesos del vecindario comenzaron a insultarme, gritar y golpearme. Eran buenos niños, pero aprendieron a comportarse mal porque en su casa no tienen a Cristo. Sus padres discuten y los tienen abandonados. Me dieron pena los pobres mientras me golpeaban. Le pedí a nuestra Panaghía que los reprendiera y a nuestro Cristo que los abrazara para que sus psiques-almas no se perdieran. «Si somos injuriados, o burlados bendecimos», dice el Apóstol Pablo del Señor. Los agradecí uno por uno por ayudarme a recordar las palabras de nuestro Apóstol y los santigüé con la señal de cruz. Tú, querida María, que tienes mucho que hacer con tantos niños, me imagino con qué problemas tendrás que enfrentarte en la clase.

-No lo menciones, Yannis, ¡lo que paso y sufro! Mira, este escrito que corrijo pertenece a mi estudiante más travieso, que ni siquiera puedo leerlo.

-¡Ay, María mía, si supieras lo que pasa Demetrios en su casa! Vive con su abuela. Sus padres están separados y el pobre se rebela en la escuela…

-¿Conoces a Demetrios? Pregunté a treloYannis con sorpresa en mi rostro.

-Por casualidad, conozco a su abuela. Viven en un apartamento en el Pireo… Ay, nuestro Demetrios necesita mucho amor.

Las palabras del difunto me hicieron mirar el escrito de una manera diferente. Evalué su esfuerzo y vi sus debilidades, que eran muchas. Al día siguiente, le pedí a Demetrios que viniera a mi oficina y le informé sobre el resultado de su escrito. Pero también expresé el deseo de ayudarlo un poco con algunas clases particulares. Al principio, él dudó, pero luego aceptó. Así que conocí a su abuela. La pobre mujer hizo todo lo posible para agradecerme. ¡Qué tortas, qué dulces hacía! ¡Y qué no hizo! ¡Incluso tejió también una prenda! En tres meses, Demetrios se convirtió en uno de los mejores estudiantes de la clase. El cambio radical de su comportamiento de Demetrios también contribuyó a cambiar el ambiente en la clase. Ya todo en la clase fluía tranquilamente.

Sin embargo, lo que acabo de descubrir hace poco es que la abuela no conocía al bendito difunto treloYannis. Y Demetrios, a quien pregunté, ya que hace unos años se ha convertido en mi yerno y se casó con mi hija Jará, me dijo que conoció al bendito difunto por primera vez en mi casa paterna. A causa de mi pregunta, mencionó incluso que en la toma de la decisión de casarse con mi hija Jará, el bendito difunto treloYannis desempeñó un papel importante. ¡Qué cosas más curiosas!

Consideraba un hecho que el bienaventurado treloYannis conocía a la abuela, porque muchas veces me daba algunos alimentos, ropa e incluso dinero para llevarlo. Sin embargo, me pedía que no revelara quién los enviaba, porque ella es una mujer digna y no los aceptaría.

-Tienes que decirla que son ofrecimientos de la señora Stamatá, tu madre, en memoria de tu padre, porque si le dices que son de mi parte, ella los devolverá. Ni siquiera le des saludos de mi parte, porque es muy inteligente y percibirá enseguida quién está detrás de los bienes que le llevas.

Precisamente, este elemento me hizo creer que el bienaventurado treloYannis conocía bien a la abuela y a su familia. Y por eso seguí la política que él me indicó. También contribuyó a esto la amistad que se desarrolló entre el difunto treloYannis, Demetrio, y mis hijos Jará y Alejandro.

En concreto, Demetrio, para no molestarme -tal vez se sintiera mal porque iba a su pobre casa – propuso que viniera a nuestra casa para recibir clases particulares. Acepté y así venía dos veces a la semana a nuestra casa. Conoció a mis hijos y se hicieron muy amigos de inmediato. Los veía conversar muchas veces con mi madre y con el bienaventurado difunto treloYannis, y me di cuenta de que se conocían…

Más tarde, Demetrio ingresó a la Universidad del Pireo y estudió Economía. Terminó su servicio militar y consiguió un trabajo en un banco. Debido a la amistad que tenía con Jará y Alejandro, los veíamos con frecuencia. Un año antes de la muerte de mi madre vino feliz y me pidió la mano de Jará.

Al principio tuve mis dudas, pero al conocer su carácter excepcional y su amabilidad, acepté de inmediato el matrimonio de los muchachos. Además, había entendido que mi hija lo amaba. Tres meses antes de que mi madre muriera, se casaron. Demetrio y Jará me regalaron a mi primera nieta, María. ¡Imagínate la evolución de los acontecimientos después de la intervención del bendito y bienaventurado difunto treloYannis!

Mi yerno recientemente me reveló que inicialmente era negativo sobre el matrimonio y la formación de una familia, pero treloYannis le hizo cambiar de opinión y lo convenció a buscar la bendición de Dios. Solo el mismo y Jará conocen los detalles y se comprometieron a escribirlos en cuanto tuvieran la oportunidad y enviármelos…

La muerte de mi esposo Pedro

Trece años después de mí divorcio con Pedro, sucedió algo emocionante. Me di cuenta de ello ayer mientras escuchaba al señor Anastasio contar eventos de su relación con el bendito difunto treloYannis en la Iglesia. He removido mi memoria y apenas comprendí la santidad del loco por Cristo, treloYannis y recordé lo siguiente.

Un día, el bendito difunto regresó a casa después de que mi madre le había preparado algo para comer y me dijo:

-María, si supieras que tu esposo Pedro está gravemente enfermo y te necesita, ¿qué harías?

Su pregunta me sorprendió. Sabía que mi esposo estaba en Komotini. Durante todos estos años, no había llamado ni una vez para preguntar por mí y por nuestros hijos. Ni siquiera sus padres se interesaron por sus nietos. Tanto Alexandros como Jará no querían escuchar sobre su padre en absoluto. Mi madre, de hecho, lo consideraba responsable incluso por la muerte de mi padre, pero siempre decía: «Que Dios lo perdone por el mal que nos hizo»…

De todos modos, respondí incómoda al treloYannis.

-No sé, Yannis. Incluso si quisiera ayudarlo, no podría, porque mis hijos no quieren ni siquiera escuchar su nombre.

-Deja que hagan lo que quieran los niños. Tú, ¿podrás perdonarlo?

Aunque me hizo mucho daño, después de todos estos años creo que fue inmaduro para el matrimonio, pero también yo cometí muchos errores y negligencias aquí, déjame decirte que en ese entonces, debido a mi juventud, cometí muchos errores y descuidos. Sin embargo, a lo largo de los años uno aprende…

-El perdón, María mía, siempre acompaña y sigue a aquellos que desean ser fieles a nuestro Cristo. Quien está cerca de Cristo aprende su venerable secuencia, el perdón, el amor, la misericordia, la paciencia, el sacrificio, la compasión…

El perdón abre el camino hacia la compasión y el amor, y luego viene la misericordia y todas las bendiciones de nuestro buen Dios. Decía mi madre bendita, si no hubiera estado en la secuencia de Dios el perdón, el mundo se habría destruido. A nuestro caritativo Señor nos sostenemos y tenemos esperanza para no ir al infierno. He aquí, María mía, una vez lo vi (al perdón) sentado junto al padre Vasilis. Me acerqué al perdón y lo miraba. Brillaba como el sol. Me enamoré tanto del perdón y desde entonces no ha pasado un día sin que lo busque. Cada vez que veo el perdón sentado junto al padre Vasilis, pido la mano del perdón. ¡Cuánto deseo que el perdón se convierta en mi compañero eterno! Un día se lo dije al padre Vasilis y él me respondió: «La locura funciona a tope como las nubes…». ¿Es una locura, María mía, amar el perdón? Sí, lo amaba también un santo yérontas iluminado en el norte de Evia, el padre Jacobo/Santiago Tsalikis (ahora Santo). Lo amaba tanto, que siempre se aseguraba de tenerlo a su lado cuando alguien se acercaba a pedir su bendición. «Perdón, perdóname», les decía antes de hablarles cualquier cosa. Es decir, hacía ocupara el primer lugar a su lado, el rey perdón. Por eso Cristo le dio una recompensa adecuada como la del pobre Lázaro. Lo hizo rey. Ahora tiene un gran poder y franqueza ante Dios y aboga por el perdón de todos en el mundo…

No sabías cuándo tomar en serio al bendito difunto treloYannis y cuándo reírte con él. Era agradable incluso en los momentos de tristeza… Aunque admito que consideraba que las cosas que decía muchas veces eran incomprensibles.

Después de tres o cuatro meses desde esta conversación, recibí una llamada telefónica de una prima de Pedro. Me informó que Pedro estaba sufriendo de una enfermedad grave e incurable. También me dijo que en los últimos dos años había estado yendo y viniendo a los hospitales y que estaba completamente agotado por los tratamientos de la quimioterapia. La razón por la que me llamó fue que sería hospitalizado en el Hospital anti-cancerígeno de Agios Savvas y necesitaba ayuda. No te oculto que quería hacer muchas preguntas, gritar, protestar. Pensé en ignorarlo, pero una fuerza interna me impulsó a apoyarlo.

«Bien», dije. «Veré qué puedo hacer». Colgué el teléfono y mil pensamientos comenzaron a atormentarme: «Ignóralo, como él hizo contigo y con tus hijos. No vale la pena preocuparse. Tal y como ha hecho su cama, así debe acostarse. Si los niños descubren que lo has apoyado, se enfadarán y causarán problemas…».

Esa fue una cara de los pensamientos. Una voz, sin embargo, me decía: «Es un ser humano y con él trajiste al mundo a dos ángeles. Lo que sea que haya hecho, que sea perdonado, especialmente ahora que se está yendo de este mundo».

Mi madre Stamata se dio cuenta de que algo la atormentaba y preguntó para averiguar sobre la llamada telefónica. No pude soportarlo y rompí a llorar en sus brazos. Los niños estaban fuera de casa. Le expuse mi problema y ella me dijo:

-Hija mía, somos ante todo ortodoxos cristianos y como cristianos le damos cuenta a Cristo cada hora y minuto, no a los hombres. Puede que Pedro te haya tratado mal, pero tienes el deber sagrado de perdonarlo y ayudarlo en lo que puedas. Aquí tienes 10,000 dracmas de mi parte para Pedro. No es necesario que los niños se enteren, aunque sería bueno que estuvieran al lado de su padre en este momento de sufrimiento…

Mi madre, debo admitirlo, había cambiado radicalmente. En su cambio había jugado un papel protagonista el difunto treloYannis, ¡que leía el Salterio a menudo junto a ella!

Así que fui al hospital y lo busqué. Encontré afuera de la habitación del hospital a su hermana, su marido y una prima hermana suya. Se sorprendieron al verme. No esperaban que mostrara interés. Supe que Pedro, desde el divorcio, se había entregado al juego y al alcohol. No tenía familia y se sostenía con un pequeño ingreso que ahorraba de los alquileres que recibía por las tierras. Y ambos padres habían fallecido. Su hermana se había hecho cargo de él en los últimos años. Les conté brevemente también mis cosas y mi situación y les pregunté por su estado.

-Pedro ha estado buscándote con insistencia en los últimos meses, María. Por eso te llamé. Pero temo que, cuando te vea, se empeore debido a la emoción -dijo Jrisula, su prima.

-Déjala ir a verlo, se apresuró a decir su yerno.

«Oh, Panaghía Madre mía, ayúdame», susurré entrando en la habitación. Cuando vi a Pedro, no pude contenerme. Empecé a llorar. Lo abracé y le sostuve la mano en mi seno deseándole tener coraje. No te oculto que si lo hubiera visto en la calle, no lo habría reconocido. Había cambiado completamente sus rasgos. Sus ojos se nublaron y con dificultad lo escuché decir:

-¡Perdóname, María! Te hice mucho daño. ¿Cómo están los niños, tu madre, tu padre?

-Todos están muy bien, -respondí desconcertada. Le oculté la muerte de mi padre para no entristecerlo. Comenzó a disculparse con voz temblorosa.

-Estaba borracho y era un verdadero desgraciado y basura de la sociedad. No quería que mis hijos te vieran así, ni tú tampoco, María. Quería que la imagen de los primeros años se mantuviera. Por eso no me comunicaba. Pero siempre os amaba. He dejado escritas algunas parcelas de tierra y la herencia paterna para los niños. Quiero irme de este mundo en paz.

-No pienses en eso, Pedro. Trata de recuperar la esperanza. Dios también te ayudará a mejorar.

-La esperanza se extinguió desde que la tentación me alejó de ustedes. Desde que el egoísmo me cegó y se convirtió en la causa de destruir nuestra familia.

Hablamos mucho en poco tiempo. Pero vi que sufría y le costaba, no me quedé mucho tiempo. Secretamente le di a Jrisula un sobre con 50,000 dracmas y le dije que no dudara en llamar si necesitaba algo más. Iba al hospital cada día apenas que encontraba la oportunidad. Los médicos me informaron que había sucesivas metástasis de la enfermedad y que ya no le quedaba mucho tiempo de vida. Ahora me preocupaba qué haría con los niños. Pedro me pedía constantemente que los viera. Mi madre me dijo que dejara este asunto en manos de Dios. De hecho, una tarde en la que Jrisula llamó a casa, Jará respondió. Jrisula encontró una oportunidad y le dijo quién era y luego le habló sobre la enfermedad de su padre y su deseo de ver a los niños antes de morir. Ella llevó a Alexandros y fueron juntos al hospital. Se comportaron como si no hubiera sucedido nada, mientras Pedro los abrazaba y les pedía constantemente que lo perdonaran por su comportamiento.

Una semana después de su encuentro con los hijos, Pedro se fue al cielo feliz y contento, después de confesarse con el sacerdote del hospital y recibir la Sagrada Comunión. Todos estuvimos presentes en su funeral como familia. Solo mi madre no pudo asistir debido a problemas serios de salud que enfrentaba.

Ahora, al remover y despertar viejos recuerdos, traigo a escena las palabras y las exhortaciones de Juan el Loco (divino), treloYannis que me ayudaron a manifestarme sobre este comportamiento mío… Realmente no habría logrado actuar así si treloYannis no me hubiera preparado adecuadamente».

La vida secreta de Yorgos/Jorge, el camionero hooligan

Εstamos acostumbrados muchas veces, señor Anastasio,  a tomar muchos acontecimientos de nuestra vida como simples coincidencias y para explicarlos  acudimos a la suerte. Es cierto que a veces no entendemos que detrás de todo lo que sucede en nuestras vidas se esconde Dios, quien siempre mueve los hilos del mundo. Porque mi llegada a este cálido vecindario que cambió radicalmente mi vida no fue casualidad. Incluso la elección de Yorgos/Jorge, el desconocido transportista que encontré para llevar mis cosas, no fue al azar. Y esto se debe a que, como él mismo admite, sucedió para enmendar los males que había hecho. Lo ayudó a luchar contra la ignorancia que lo ataba, para que pudiera ver con claridad el lugar de la felicidad, la Iglesia de nuestro Cristo. Yo fui el primero que llevaba esa vestimenta de ignorancia que me había llevado a la inmoralidad, al hedor de una vida demoníaca que tiene como moneda los pazos la pasión, y el placer irracional, que crean la falsa ilusión de la felicidad pero, en realidad, conducen a la perdición y la destrucción…

La historia de nuestro futuro padrino, señor Anastasio, que se registra en esta carta, es verdaderamente fascinante. Y el elemento que la hace conmovedora es precisamente la revelación de la trampa en la que, desgraciadamente están atrapadas muchas personas hoy en día, de todas las clases sociales. Porque la vestimenta de la ignorancia no hace distinciones entre ricos y pobres. Es una historia que muestra la duración diacrónica de las intervenciones terapéuticas en la psique-alma de cada persona gravemente enferma que sufre. Y la enfermedad para la psique-alma humana es la transgresión de la voluntad del único y verdadero Dios. La enfermedad es la apostasía, la desviación del hombre de Dios y su inclinación consciente hacia el pecado…

«1,1 Feliz y bendito es el hombre que nunca siguió el camino de acuerdo con la voluntad, pensamientos y deseos de los impíos, ni por un momento se quedó donde pasan los pecadores, ni se sentó para participar en las compañías de personas corruptas que corrompen y dañan a la sociedad”, dice el primer Salmo, en la primera oración del rey y profeta David hacia el Señor. Nos preguntamos por qué el santo profeta y rey lo dice tan claramente; ¡de verdad este versículo me gustaría que se constituyera el compás en mi vida! ¡Cuánto diferente sería nuestra sociedad si camináramos por el sendero de la verdad trazado por nuestro Cristo con Su crucifixión, de modo que sea claramente visible para todos nosotros!

Esto es lo que Constantino le decía a señor Anastasio mientras le entregaba la carta que contenía el conocimiento y la relación de Jorge el transportista con el treloYannis, Juan/Yanis el loco (divino), la cual el mismo había registrado después de una solicitud de Jorge.

En el rostro del señor Anastasio en ese momento se manifestaron la perplejidad y la curiosidad. ¿Qué podría conectar al transportista con el bienaventurado treloYannis? Esta perplejidad y duda, fortalecida también por la referencia y la sugerencia del bienaventurado sobre su testamento acerca del padrinazgo, fue reconocida por Constantino, quien le dijo:

-Todo comenzó con la revelación de treloYannis en el comentario sarcástico y ofensivo que me hizo durante mi mudanza en vuestro vecindario. Una apocálipsis revelación que se constituyó en un hito en la vida de Jorge e inicialmente llevó a Jorge a creer que treloYannis era un mago. Su pregunta lógica al bienaventurado, ‘¿Tú eres un mago?’, y la respuesta de este último fue, “sí, Jorge, el amor de nuestro Cristo me ha hechizado”, marcaron el inicio de la asombrosa conversión de Jorge en Cristo y la posterior amistad que se forjó como un sello de nuestro encuentro no del todo casual… En ese momento, el señor Anastasio devolvió la carta a Constantino y lo invitó a que la leyera. Presentes estaban su hija María y su yerno Gregorio, quienes habían venido desde Karditsa para asistir al servicio conmemorativo. También estaba presente en la conversación Miguel, el farmacéutico, con su futura prometida.

«Desde la grada de los aficionados, delantero centro en el campo del cielo.

«Mi nombre es Jorge/Yorgos… Nací en un pueblo de Mesenia, pero desde casi la adolescencia vine a Atenas a trabajar. Con dificultad terminé el tercer curso de la escuela secundaria. No me gustaban mucho los estudios. Mi tío tenía una tienda en el mercado central de verduras en Rentis y me contrató para trabajar allí. Empezaba a trabajar temprano en la mañana y terminaba antes del mediodía. Hacíamos compra venta de verduras, frutas y hortalizas. Mi ocupación diaria, aparte del trabajo, era el equipo de Olimpiacos y las mujeres.

Con el equipo de fútbol de Olimpiacos, había desarrollado un vínculo emocional y psíquico que afectaba casi toda mi vida. El rendimiento del equipo de alguna manera desempeñaba un papel importante en mi vida cotidiana. Me alegraba con las victorias y las celebraba a lo alto. Bebía, bailaba, gritaba. Me sentía feliz y contento. Me decepcionaba y me desesperaba con las derrotas y lo rompía todo. Me peleaba y me distanciaba de todos. Y aún así, iba al trabajo a la fuerza, con dificultades.

No les oculto que un simple comentario me bastaba para ponerme nervioso y pelearme con los clientes. Era un excéntrico, pero me sentía orgulloso porque era miembro de «Gate 7». Estaba en el estadio y en esa puerta concreta en el partido con AEKAtenas, que fue la razón por la que se enfrentaron y murieron tantos jóvenes, dos de los cuales eran mis amigos íntimos. Podría haber muerto yo también si no hubiera llegado tarde. Mi retraso se debió a una discusión relacionada con el juego que inicié con un anciano fanático del Olimpiacos, como decimos en el dialecto del fútbol, el tío-Mitsos de Kastela. Mis amigos íntimos se fueron y les dije que los encontraría afuera para enfrentarnos a los fanáticos rivales. Eso me salvó literalmente.

La injusta muerte de ellos me conmocionó y me hizo alejarme un poco del campo del fútbol. Pero no por mucho tiempo. Estaba en la clase de los seguidores fanáticos y me aseguré de que mi hijo también se sumergiera en ese elemento. Había deificado al equipo. Era un hooligan, radical, como dicen. Rompí muchas vidrieras de tiendas. A menudo, organizábamos emboscadas contra los seguidores de los equipos rivales, en concreto contra de los del Panathinaikos, para pegarlos. Era tan fanático que incluso podría haber matado por el equipo. Estaba completamente dependiente de eso, como un adicto a las drogas.

Mi otra ocupación eran las mujeres. Gastaba casi todo mi dinero en visitas a burdeles y bares con mujeres. El entorno social de mis amigos me hizo ver a todas las mujeres como objetos de placer. Consideraba a las mujeres  tontas, débiles y retrasadas, y no les oculto que muchas veces las maltrataba y las pegaba. El epicentro de las relaciones que creaba era la demostración de poder, fuerza, orgullo y egoísmo masculino.

«Oposición» a la Iglesia

Como pueden entender, con todo esto, veía naturalmente a la Iglesia como una «oposición» a mi vida pródiga y desenfrenada. Mi relación con la Iglesia se debe a mi madre y a mi esposa.

-No tienes miedo de Dios, hijo mío? decía mi pobre madre, cuando se daba cuenta de cómo me estaba desviando.

-Quédate tú, mamá, con toda tu vida con las historias y cuentos de los curas. ¿No ves cómo avanza la vida? Mira, para que te diviertas y te lo pases bien y deja estas cosas de Dios. ¿Alguna vez has visto a Dios?» le respondía.

Ella movía la cabeza y no hablaba. Solo se persignaba. Mi madre y mi esposa tenían el mismo carácter. Conocí a mi esposa en el mercado central de verduras. Acompañaba a veces a su padre, que tenía una frutería en el barrio Halandri. Mi tío me vio mirándola con dulzura y me dijo:

-Esa es una chica para casarse y hacer familia, no andes con tonterías, Urania no es para tus apetitos.

Un día un cliente la molestó mucho y muy mal, aprovechando la ausencia de su padre, que estaba comprando en otro puesto. No sé qué me pasó, pero lo agarré por el cuello y lo tiré al suelo y empezó una gran pelea. Me golpeé yo también en la cabeza cuando caí junto con él y empecé a sangrar. Mi tío me llevó al hospital para recibir los primeros auxilios y los médicos decidieron que debía quedarme para observación porque temían que sufriera un daño mayor.

Por la tarde del mismo día, Urania vino al hospital con su padre para agradecerme. Urania le había contado exactamente lo que había sucedido. Me invitaron a su casa a comer. Eso fue el comienzo. En tres meses nos casamos. Además de la frutería, mi suegro tenía un camión de uso público, que me dio como dote para que dejara de trabajar de noche en el mercado de verduras. Sin darme cuenta, formé una familia. Mi madre se alegraba, porque Urania, además de su amabilidad, también estaba cerca de la Iglesia. No faltaba a Virgen María, la Panaghía Marmariotissa, y eso a menudo era motivo de discusión entre nosotros.

¿Cuándo te despertarás, Urania, de tu letargo?» le decía.

Ella, como mi madre, guardaba silencio. Ella tenía paciencia y soportaba mis rarezas y locuras. De hecho, me apoyaba en mis desilusiones y decepciones. Tuvimos dos hijos con Urania, un niño y una niña, Antonis y Theodora.

Por supuesto que toda esa mentalidad sobre las mujeres me impedía tratarla como igual. Muchas veces me escapaba y la engañaba. Llegué a tal punto de tener una relación amorosa con su prima, ¡que estaba casada! Lo destruía todo frente al pazos pasión, vicio y la mentalidad de considerar a todas las mujeres como objetos de explotación y de placer.

Fue precisamente en ese momento cuando comenzaron los problemas financieros en la casa, ya que la prima constantemente pedía dinero para justificar ante su esposo que trabajaba como vendedora de puerta en puerta. Dos familias se estaban destruidas con precisión matemática. No les oculto que, además del peligro de ser descubierto, constantemente sentía un nudo apretándome en el cuello. Estaba atrapado en un callejón sin salida por primera vez en mi vida.

Y como si eso no fuera suficiente, también llegó la enfermedad de mi hija, que desarrolló problemas cardíacos graves. Los médicos en el hospital Onassis nos dijeron que no se librará de la cirugía. Sin embargo, mi esposa tenía esperanza en Cristo y en la Panaghía, Virgen María y rezaba para que Theodorita no pasara por esta peripecia. ¡Al final, se recuperó sorprendentemente, incluso para los médicos! Urania hablaba de un milagro, pero yo atribuía su curación a los medicamentos que le dieron… ¡Así de loca era mi cerebro en ese momento!

Veía la bondad de Urania y me maldecía  y me escupía a mí mismo. Desesperadamente intentaba encontrar defectos en mi esposa para justificar mis actos ilegales. La dejaba sin dinero, diciendo que el trabajo no iba bien. Me desahogaba con los niños sin que tuvieran culpa de nada. Y esa pobre mujer decía:

«No importa, Yorgos/Jorge. Dios no nos abandonará. Dios proveerá. Tú que estés bien.»

El ángel de Dios, Yanis/Juan, el loco por Cristo

Y Dios realmente nos dio ese bendito destino en el vecindario del ángel de Dios, Juan/Yannis. Porque para mí, el difunto era el ángel guardián que me sacó del abismo de la impudicia y las cloacas. Lo único que no era ningún loco. Era superinteligente porque veía con otros ojos, con los ojos espirituales. La única locura que tenía era su agapi amor incondicional por Cristo.

Las palabras que me dijo sobre la asombrosa curación de mi hija me removieron. Tomé el camión para regresar a casa, pero las palabras del bendito treloYannis daban vueltas en mi cabeza. Me detuve en la Iglesia de Santa Anna para encender una vela a Cristo para agradecerle por mi hija. Entrando en la Iglesia me doblé. Comencé a llorar como un niño y me escondí en un rincón para que no me vieran. Afortunadamente, había un anciano y tres ancianas en la Iglesia. Se estaba celebrando la víspera. Lloré durante bastante tiempo… Volví y vi a Cristo en el icono y dije:

-Caos he hecho mi vida. Mira si puedes ayudarme, aunque no merezco ni un centavo.

Sentí una extraña sensación, una agitación que nunca antes había experimentado en mi vida. «¿Quizás mi madre tenía razón sobre la Iglesia?», me preguntaba al salir del templo. Al otro lado, donde había estacionado el coche, había una floristería. No sé cómo se me ocurrió, pero fui y compré rosas para Urania. Llegué a casa completamente metamorfoseado, transformado. Abracé a Urania y besé a los niños. Le dije que había encendido una vela en Santa Ana por la curación de Theodora. Le hablé del bendito difunto y de todo lo que me dijo sobre Theodora. Ella me pidió que la llevara conocerlo. Entonces me invadió el miedo.

-¡Lo encontré en el otro extremo de Atenas! Pero no sé exactamente dónde vive. Pero ya veré qué hacer… respondí incómodo y temiendo que mi mujer descubriera mi desordenada vida pródiga…

Mendigo en Marmariotissa

Al día siguiente por la mañana, era sábado, si recuerdo bien, mi esposa se levantó para ir a la Iglesia. Me entró a mí también el deseo de seguirla, aunque no era el día de Pascua (porque en los últimos años solo iba en Pascua). ¡No podéis imaginar cómo me sentí al ver al bienaventurado difunto treloYannis sentado afuera de la Panaghía Marmariotissa, mendigando!

-¡Nuevo mendigo! Quién sabe qué necesidades tiene el pobre, volvió y me dijo Urania.

Le pregunté si lo conocía, si lo había visto antes… Ella me miró extrañada. No entendía mis preguntas. «No», me respondió secamente. Urania le dio cien dracmas y entró en la Iglesia. Me quedé un poco atrás y lo observaba.

-Jorge, vine desde el otro extremo de Atenas para decirte cuánto alegraste a Cristo ayer cuando encendiste la vela en Santa Ana. No tengas miedo, el Señor ha escuchado las oraciones de tu madre y de Urania, y te ha atraído junto a Él. Ahora verás cómo todo se vuelve hermoso. Solo asegúrate de encontrar un buen sacerdote para confesarte.

-No os oculto que sus apocalipsis revelaciones me asustaron. ¿Quién era ese mendigo y de qué planeta vino? ¿Qué quiere de mí que me siguió hasta mi vecindario? ¿Quizá me esté castigando Dios por mis pecados y envió a alguien para atormentarme? Una serie de muchos pensamientos como estos pasaban por mi cerebro mientras lo miraba perplejo. Parecía como si entendiera mis pensamientos y se volvió hacia mí y me dijo:

-No atormentes tu mente, Jorge. Las respuestas que buscas llegarán pronto. Ahora sólo una cosa te hace falta que comprendas, es entender la agapi amor incondicional de Cristo por ti, por mí y por todo el mundo… Ve ahora al campo de fútbol de nuestro Cristo y haz una oración para que marques muchos goles. Está en tus manos convertirte en un buen goleador.

La conversación se interrumpió bruscamente porque Urania se preocupó de que no hubiera entrado con ella y salió a ver qué estaba pasando. Me vio hablando con el mendigo y se sorprendió.

-¡Voy, voy! le dije tan pronto como la vi y me dirigí hacia donde estaba ella.

El difunto le sonrió indicando que todo estaba bien y ella volvió a entrar en la Iglesia. Con todas estas cosas que escuchaba, mi voz se apagó. Sin embargo, lo único que le pregunté al treloYannis fue dónde podría encontrarlo.

-Ven mañana a la calle Lenorman, por la tarde a las 6:00 en el Crucificado, y te presentaré a un buen sacerdote que te guiará para que te conviertas en un buen goleador.

-¿Y qué es el Crucificado? pregunté.

-Una nueva Iglesia que se está construyendo ahora.

Luego entré en la Iglesia. Encendí una vela y me senté junto a Urania. Amablemente, ella me señaló que los asientos de los hombres estaban a la derecha. Yo estaba completamente fuera de lugar. Me acerqué y me senté junto a otros dos o tres hombres mayores que yo. Con todas estas cosas sucediendo, imaginaos cómo me sentía. Estaba parado en pie mirando la Iglesia, al sacerdote, al salmista o cantor. Desde que era pequeño no había sentado tanto tiempo en la Iglesia. Pero esta vez no me sentí disgustado. Sin embargo, mi pensamiento estaba en aquel tipo extraño, es decir, al loco treloYannis. Así es como lo veía en ese momento.

¿Puede ser que mi esposa haya contratado a un detective y se ha propuesto a volverme loco? Esta idea nubló mi cerebro. Salí fuera para encontrarlo, pero él había desaparecido. «No importa, buscaré a Urania», pensé.

Ese razonamiento desapareció cuando Urania, justo después de la Iglesia, comenzó a preguntarme sobre qué hablaba con el desconocido mendigo.

-¿No creo que le hayas regañado al pobre mendigo? Me pareció un buen hombre…

El primer entrenamiento… en el campo de Cristo

De la conversación me di cuenta de que mi mujer no tenía ninguna relación. Así que al día siguiente me encontré en la calle Lenorman. Entré en el templo y encendí una vela. Vi al bendito difunto hablando con un anciano sacerdote. Esperé a que terminara. Él se volvió y me vio.

-¡Bienvenido, buen chico! Ven, Jorge, te presentaré al yérontas (anciano sabio e iluminado). Te enseñará cómo marcar muchos goles en el campo. Es un entrenador experimentado. Bueno, os dejaré para el primer entrenamiento. Luego se volvió hacia el sacerdote y le dijo sonriendo:

-Yorgos, Jorge es una nueva adquisición del equipo de Cristo. Tiene las cualidades para convertirse en un excelente goleador.

El sacerdote no le prestó mucha atención a las palabras del bendito treloYannis. Se volvió hacia mí y sonriendo dijo:

-Ven, Yorgos, Jorge siéntate y hablemos.

Aunque el propósito de mi visita era interrogar al treloYannis, al divino loco Giannis, terminé confesándome por primera vez en mi vida. Mi primera participación en el misterio de la confesión divina, el primer entrenamiento en el campo del Dios Trino, como lo llamaba el bendito, fue algo que nunca olvidaré. Y esto no solo porque me sentí aliviado y ligero, sino principalmente porque entré en un campo diferente al Karaiskakis (campo de fútbol del Olimpíacos) al que solía ir. Era el campo de Cristo.

Cuando salí del templo, era una persona muy diferente. Vi al supuesto loco sacando un libro de una bolsa de plástico. Me lo ofreció como regalo. Era sobre la vida del yérontas Porfirio de Kafsokalivia, (ahora santo). El libro me ayudó mucho en la nueva página de mi vida que acababa de abrir. Recuerdo cómo el treloYannis comenzó a gritar cuando me vio:

-Este es la mejor traspaso de un goleador en los últimos diez años. Una verdadera estrella del cielo.

De hecho, corrió hacia donde los niños estaban jugando al fútbol en el patio del templo. Los niños se sorprendieron cuando lo vieron tomar la pelota e intentar patearla. Con el impulso que tenía, cayó al suelo y los niños comenzaron a reír. Se levantó de inmediato y volvió hacia m, diciendo.

-No soy un buen futbolista para marcar goles, dijo riendo mientras sacudía el polvo de su ropa. Sin embargo, espero que aparezca algún cristiano bueno para darme una buena y fuerte patada. Porque solo así espero poder enredarme en las redes de Cristo, al igual que hace la pelota.

Decía muchas cosas entonces incomprensibles para mí y se reía. Ese día lo llevé a su casa. Estando en el camión gritaba como si estuviera en un campo de fútbol.

-Yorgos, Jorge, a partir de hoy te has puesto la camiseta del cielo, no la del Olimpiacos. Si te convertirás en un buen jugador y marcarás goles, depende únicamente de ti. Aquí tienes este papel. Describe el campeonato del cielo. Mira de jugar bien en esto y llenarás las redes con muchos goles.

El papel contenía los diez mandamientos.

-Debes saber también que tus pies se vuelven fuertes e invulnerables a través de la humildad y el sacrificio. Y la humildad y el sacrificio los aprenderás por el entrenador yérontas en el Misterio/Sacramento de la Divina Confesión y la Divina Comunión/Efjaristía. ¡Creo que te convertirás en un poderoso delantero centro!…

Me dijo muchas otras cosas que no recuerdo. Sus conocimientos sobre el fútbol me sorprendían. Ese día me sentía muy mal. Y eso se debía a que había colocado en el frente del camión un adorno que cuando ponía en marcha el camión  se formaban dos mujeres desnudas. Me avergonzaba por primera vez, cuando antes me enorgullecía. Incluso había pagado una suma considerable de dinero por ello. Cuando regresé a casa, lo primero que hice fue quitar las figuras de las mujeres, desecharlas y tirarlas en la basura. Me acerqué a mi esposa y le confesé lo ocurrido. No creía lo que oía mientras le hablaba sobre el treloYannis. La abracé y le pedí disculpas. Mis lágrimas empezaron a caer, y ella también lloró.

Desde entonces, desarrollé una buena relación con el bendito difunto treloYannis. Conoció a Urania y a los niños. De hecho, le había preguntado cómo sabía todo lo que me reveló. Y él respondió de manera completamente natural.

-He aquí, vi a tu ángel guardián, que estaba a lado llorando y deprimido y lo pregunté por qué lloraba… ¡Pero ahora está muy alegre y contento!

Íbamos juntos a varios lugares en peregrinaciones, como Nea Makri a San Efrem, Milessi, Agios Ioannis en Vouliagmeni, Karea, y a San Meletios. También lo llevé a los hospitales el Evangelismos, el Infantil, el Hipokratio, entre otros.

Lo que sí sé es que con este ángel que Dios me envió, salvé a mi familia. No había pasado un mes desde que lo conocí y todo cambió drásticamente. Mis amigos pensaban que había sido arrastrado por alguna secta extraña.

-Oye, ¿te has vuelto miembro de alguna organización extraña o de los Testigos de Jehová? preguntaban.

Poco a poco me di cuenta de que todo estaba cambiando en mi entorno. Donde antes blasfemaba y me agradaba, ahora no soportaba escuchar blasfemias e insultos. Incluso me deshice de las cintas de las «skyladika, salas de música de gente indecente» (un tipo de música que se suele tocar en clubes nocturnos vulgares). Alquilé mi camión a la DEI (Empresa de Electricidad de Grecia) y así obtuve un ingreso fijo. Donde antes no soportaba los cánticos litúrgicos, ahora me empezaron a gustar. Incluso mi madre se sorprendió por este cambio repentino y temió lo peor. Solo se tranquilizó cuando le dije que era por Cristo.

La vida oculta de Yorgos/Jorge, el camionero-hooligan, escuchó sus oraciones… y me vio ir a la Iglesia.

En los últimos meses, entré en contacto con Constantino, a quien le pedí perdón, y con Katerina. Nos hicimos buenos amigos. Me enseñó a leer el Salterio y me proporcionaba libros sobre las vidas de los santos. Del Salterio me gustaba recitar diariamente en mi oración el siguiente pasaje: «5 Pero me arrepentí. Confesé mi pecado al Señor. Hice mi iniquidad conocida ante Él, ya no oculté más mi maldad. Dije con todo mi corazón: ‘Confesaré mis transgresiones al Señor’, y Tú perdonaste la maldad y la culpa de mi pecado al instante» (Salmo 31,5).

Ahora que este ángel, que Dios me envió en mi camino, ha descansado, -porque él era mi ángel guardián-, solo tengo una petición en mis oraciones a Cristo. Que desde lo alto del cielo, me dé una buena patada para que “me meta yo gol” y mezclarme a las redes del Dios Tríadico. Porque, como decía el bendito treloYannis, el gol es el Paraíso, la eternidad, y la pelota es nuestra propia vida.

El intenso clima emocional que prevalecía después de leer la carta de Jorge se interrumpió por la intervención de María, la hija del señor Anastasio.

-Me parece que después de todo lo que escuché, empezaré a simpatizar con el fútbol, que hasta ahora detestaba… ¡Tengo que aprender a meter goles yo también!

Gregorio, su esposo, respondió sonriendo.

-Si quieres, puedo convertirme en tu representante y explorar la posibilidad de un buen traspaso, especialmente ahora que el fútbol femenino está en auge.

-Pero debes aceptar con una condición. El campo en el que lucharemos debe ser el cielo y la bola debe ser la misma que el bendito difunto dio al Jorge/Yorgos.

-¡Hermana, no se llama bola sino pelota! Con la bola jugábamos el juego de ‘las manzanas’, no lo confundas – respondió Mijalis y todos se reían del diálogo que siguió. Entonces, el señor Anastasio aprovechó la oportunidad y, dirigiéndose a María, dijo:

-María, dile a Konstantino y Katerina sobre el juego que solías jugar con el bendito treloYannis cuando eras pequeña. Eso con las vidas de los santos… Les prometí que te lo pediría que lo escribieras, pero con todo eso me olvidé.

-¿Te refieres a la “rosa de la Panaghía”?

-Sí, eso es a lo que me refiero… con las vidas de los santos…

-Papa, ¿alguna vez te preguntaste por qué el bendito llamó a este juego “rosa de la Panaghía”?

-No, no lo pensé. Consideraba el nombre como una chaladura, similar a las que acostumbraba treloYannis.

-Sin embargo, papá, el nombre no fue fortuito. ¿Sabes que la granada tiene docenas de dulces semillas rojas en su interior? Bueno, pues, esas semillas reflejaban el dulce sacrificio, la confesión y el martirio de nuestros santos. Su salvación, decía treloYannis, se logró gracias al divino vientre de la Madre de Dios, nuestra Panaghía, el puente que los llevó de la tierra al cielo, los prodigios de Cristo, el preludio celestial, la escalera celestial a través de la cual Dios descendió y ganaron la eternidad. Por eso, la siempre Virgen María, cuyo nombre llevo de manera inmerecida, se convirtió en el recipiente de la alegría eterna y la felicidad.

«-Debe florecer nuevamente el granado, María, y llenar todo el planeta con nuevas y dulces granadas de nuestra dulce Panaghía, para que el Padre, el Hijo Unigénito y el Espíritu Santo, nuestra Santa Trinidad consubstancial sean complacidos. Cristo no abandonó la tierra, como algunos piensan. Todo lo contrario. Ahora está mucho más ocupado con Su Viña. Sembró semillas en todas las naciones, que no tardarán en germinar, para que la humanidad se convierta en un rebaño con un pastor el Jesús Cristo. El día está muy cerca, mi María, en el que brotarán las nuevas vides y el dulce vino de nuestra Santa Ortodoxia fluirá por todo el mundo. Llegará el día en que recibirán su merecida lección todos aquellos que no solo se opusieron a la ley de nuestro Señor, sino que intentaron derrocarlo y reemplazarlo, dando a los ‘lobos’ (demonios) el derecho de gobernar. Sin embargo, nunca prevaleció el odio sobre la agapi amor incondicional divina. Nunca predominó la mentira sobre la verdad. Nunca prevaleció la injusticia sobre la justicia. Puede parecer que dominan, pero no es así. Esto es lo que creía también un gran rey de la tierra, el gran profeta David, hasta que comprendió el plan del Señor. Mira lo que dice en sus oraciones, en los Salmos que cuando los «lobos» (demonios) los escuchan, huyen enseguida:

«Cuán bueno es Dios para Israel, a los rectos de corazón. En cuanto a mí, mis pies estuvieron a punto de resbalar; πoco faltó para que mis pasos fracasaran. Porque tuve envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de los malvados. Pensaron y decidieron maquinar contra otros seres humanos. Hablaron sin vergüenza en voz alta de sus malas acciones… He aquí, estos son los pecadores, y prosperan en el mundo; han adquirido riquezas para siempre. Entonces pensé: ‘En vano he limpiado mi corazón y he lavado mis manos en inocencia… Hasta que entré en el santo templo de Dios y, una vez iluminado allí, vi y comprendí el destino de estos hombres pecadores. Ahora están felices, pero a causa de sus maldades les has reservado desgracias. Los humillarás y quebrantarás su orgullo. ¿Cómo de repente todos se volvieron desiertos y desolados? Desaparecieron, se perdieron debido a su pecado y maldad…» (Salmo 72).

El rey David se preguntaba también, al igual que nosotros hoy, por la falsa omnipotencia del mal, pero tenía fe y Dios le mostró el fin de aquellos que conscientemente y en conocimiento eligen una vida apartada del Dios Tríadico. Y así, completó al final del mismo Salmo, cuando vio lo que les esperaba: «Para mí, solo existe un bien supremo, aferrarme a Dios, depositar mi esperanza en el Señor, proclamar y expresar todas tus alabanzas y mis agradecimientos por tus bendiciones ante una multitud de personas en las puertas de tu hija, Sión Jerusalén»  (72, 28).

No debes olvidar esto en tu vida, tu apego y adhesión a Dios. Porque ese apego y esa adhesión te hace partícipe del cielo y de las cosas creadas por Él. Te hace feliz y alegre. La adhesión y apego a Dios te coloca en el tiempo de la eternidad, que es diferente del tiempo de los relojes que usamos. Es el tiempo de los espíritus y los ángeles, el tiempo de nuestros santos padres y de todos aquellos que lograron y ascendieron al carruaje de nuestro Señor.

Por tanto, debes saber, querida María, que el odio, la injusticia y la mentira no predominaron, porque se disolvieron ante el poder de la Resurrección de Cristo y la Cruz vivificadora que aplasta a los «demonios» y al maligno Satanás. Así también serán disueltas las naciones que levantan bandera sobre la mentira, el odio y la injusticia.

La Tierra, pues, pronto tomará su forma original y los granados de nuestra Panaghía florecerán dando frutos para endulzar con la ofrenda a todo el mundo, como sucedió en aquel tiempo con el santo emperador Constantino y su santa madre Elena…»

«Todo esto sobre la “granada de la Panaghía” me lo explicó el divino tío Yannis/Juan (o sea, el treloYannis) cuando estaba entrando en la adolescencia. Es decir, cuando yo había comenzado a madurar. Pero antes de hablarles sobre el juego, considero conveniente, si así lo desean, describirles cómo experimentaba y percibía la madurez ese santo hombre de Cristo. Cuán bien nos guiaba y educaba a mí y a mi hermano según la ley de Dios, incluso a través del juego. Podía convertir el jardín, el patio o la habitación infantil en una sala de enseñanza. Cuando venía a nuestra casa, no me importaba ver la televisión ni quería jugar con mis juguetes. Dejaba todo eso de lado. Y eso era porque el divino tío Yannis/Juan (el treloYannis) tenía mucho más que ofrecernos… El modo que en el Evangelio rompía las terribles olas de los instintos y las dudas que causan perturbaciones psicológicas, las conocidas durante la adolescencia, no solo era original, sino único también. Creo que los grandes psicólogos y sociólogos  de nuestra época le envidiarían a este gran sociólogo y psicólogo. Permítanme contarles sobre la red transparente de protección que construía, como la tela de una araña, movilizando la naturaleza y el entorno. Permítanme contarles sobre el impulso que nos daba para buscar, sobre todo, la voluntad de Dios; más que cualquier otra cosa, porque el viaje más emocionante del hombre, como él decía, es ser digno de viajar en compañía de los ángeles al cielo. Y solo los santos logran ese viaje. Es decir, aquellos que se aferran a Dios como la abeja al néctar, y establecen como objetivo y meta la salvación. Cuando el hombre se preocupa por la psicoterapia y salvación de su psique-alma, entonces entra en el reino del conocimiento y camina como los Profetas, nuestra Panaghía y los Apóstoles en el camino de la agapi-amor incondicional, la verdad y la vida. Y este camino tiene un letrero y un nombre. Es Jesús Cristo. «YoSoY la Verdad, la Agapi- Amor y la Vida», nos dice.

-Despiertas nuestra curiosidad con toda esta introducción que has hecho y de ninguna manera podríamos negarlo, dijo Constantino. La conversación se interrumpió por el timbre del teléfono. El señor Anastasio levantó el auricular. Del otro lado de la línea estaba el panadero, señor Apóstoles, quien quería consultar sobre algunos detalles de los preparativos para el memorial de los cuarenta días. El señor Anastasio le informó sobre el contenido de la conversación y lo invitó a venir.

En cinco minutos, el panadero cruzaría el umbral de la casa del señor Anastasio. Este breve descanso brindó la oportunidad de renovar las tradicionales golosinas y bebidas refrescantes de María y su madre. Esta última parecía que ahora se daba cuenta de la gran contribución en su familia del loco por Cristo, treloYannis, , ya que escuchaba como una discípula aprendiz todo lo que María dijo. A menudo se persignaban con la señal de la cruz.

-No lo parecía el treloYannis que supiera tantas cosas, dijo, y me asombró. Yo lo regañaba y lo consideraba y trataba como un pariente pobre desgraciado, volvió y comentó a su esposo.

-Somos pobres, desgraciados y quemados, diría, todos nosotros. Él sabía por qué vivía, mientras que nosotros ahora estamos aprendiendo cuál es la verdadera vida, agregó él, girando para dar la bienvenida al recién llegado, señor Apóstoles.

Aquel cuando entró, les habló sobre el gran cambio del tendero hacia Cristo y cómo el treloYannis afectó su vida. Constantino sonriendo le pidió que se sentara para escuchar las experiencias de María. Ella estaba ansiosa por continuar describiendo sus vivencias».

El primer latido juvenil del corazón…

-Mi tío Yannis, así lo llamaba desde pequeña al treloYannis, comenzó a construir nuestro mundo psíquico-espiritual, el mío y el de mi hermano, con los cimientos de las enseñanzas del Evangelio y la Sagrada Escritura desde temprana edad, desde niños. Es característico que en todos los juegos que jugábamos, incluso al escondite, él les daba un toque o sentido evangélico. Me decía que si lograba vestirme todas las mañanas con las vestimentas de la Panaghía, nunca estaría decepcionada en mi vida, porque crecería como una reina. Le pedí que me trajera esas prendas o que le dijera a mi madre dónde las vendían para ir a comprarlas. Él se reía y decía:

«Tú princesa, llevas el nombre de la Panaghía, y por eso debes invocarla para que Ella envíe desde el cielo prendas reales que brillan como las estrellas y no se venden en las tiendas. Ven ahora y vamos a pedirla que te envíe un buen vestido para que tú vistas tu psique-alma. Cuando la psique-alma se viste adecuadamente, el cuerpo brilla como el sol. Sabes, tu pequeña psique-alma fue creada por nuestro Padre celestial con vestidos inmortales y radiantes, para que brille y nos muestre el camino hacia el Paraíso, es decir, el lugar que nuestro Padre celestial preparó para nuestra Panaghía, los santos y los ángeles, pero también para las personas que durante toda su vida usarán prendas reales como las nuestra dulce Panaghía.

– Yo le decía al difunto divino Yannis: No veo mi psique-alma para vestirla como visto a mi muñeca,.

-No la vemos como vemos nuestras manos y nuestro rostro, pero ella determina el camino a nuestro hogar, a tu escuela, a la Universidad a la que irás y a la familia que formarás…

Después él nos decía que nos pusiéramos de rodillas y rezábamos a la Panaghía. Recuerdo que siempre lloraba lastimosamente en esas oraciones. Lloraba yo también sin saber por qué. Cuando le preguntaba por qué lloraba, decía:

«Lloro de alegría porque la Panaghía te escucha y se apresura a preparar tu guardarropa en el cielo. ¡Mira, ahora la veo llevando un vestido largo de color púrpura, como los que usaban las mujeres de los emperadores! ¡Y si vieras qué gran casa está preparando para ti en el Paraíso! ¡Y verá qué buen rey te traerá como marido y qué hijos bellos y bendecidos te regalará! Una casa al lado de la casa de tus padres. ¡Oh, qué hermoso es! Sí mi María, la Panaghía, Virgen María quiere, ya que llevas su nombre, introducirte a Su alegre patio… ¡Oh, qué grandes cosas te está preparando!»

Luego me describía en detalle las habitaciones de la casa, el jardín con las hermosas rosas y los hermosos árboles… Tenía la impresión que él las veía delante de él. Me hablaba de mis futuros vecinos, los santos/as y los ángeles, sobre el vecindario de los Profetas y los Apóstoles, de los mártires y los confesores. Visualmente y mentalmente, él me paseaba y me sumergía en un lugar mágico, extraordinario, maravilloso, el Paraíso. Me hablaba de San Juan el Precursor.

«Su casa, mi María, no está lejos de la tuya. En concreto, San Juan pasa cerca de tu mansión a menudo llevando un saco lleno de hermosos frutos de arrepentimientos y metania de su jardín», decía.

Mi anhelo de entrar en la mansión del Paraíso crecía día a día.

Mi tío Yannis/Juan, (el treloYannis) alimentaba ese anhelo mío sistemáticamente con sus hermosos relatos sobre la vida de nuestros santos.

Recuerdo que cuando me traía una icona/imagen para que la reverenciara, hacía una prosternación un profundo acto de arrepentimiento delante de ella y decía: «Ven a reverenciar al santo y pidámosle que nos cuente la historia de su vida». Así fue como desde pequeña aprendí sobre San Jorge y me maravillé de su valentía. Me volvía loca escuchando también sobre la vida de Santa Katerina y cómo confundió y derrumbó a los filósofos paganos. Escuchaba la historia de Santa Paraskevi. Especialmente sobre Santa Katerina, él resaltaba su gran educación adquirida de su contacto con el cielo. Me quedaba impactada, cuando oía con qué valentía santa Paraskevi enfrentó el martirio y con qué respeto y audacia confesaba a Cristo. Hacía como si fuera sabio y me hacía interpretar el papel de Santa Katerina. Hacía preguntas sencillas, como: «¿Por qué Dios es invisible y cuándo se vuelve visible?» y me ayudaba a responderlas. Nunca me elogiaba con un «bravo o bien hecho», sino que me enseñaba a decir «¡doxa-gloria a Dios, doxa-gloria a Su Hijo Unigénito, Jesús Cristo, y gloria al Espíritu Santo que ilumina la mente, el nus (espíritu de la psique) y el corazón para responder correctamente!” Así es como actúan los ángeles invisibles” me decía. “Así también debes hacerlo tú, que eres un pequeño ángel visible». De una manera original, me introdujo en la vida del cielo, donde todo, como decía, funciona con la ley de la agapi-amor incondicional.

«Él también me cultivaba las virtudes en mí y me enseñó a contarlas. La primera de todas era la caridad y la verdad que preceden del Señor. Luego venía la humildad, luego el sacrificio. Le sigue la agapi-amor, la paciencia, el ayuno, la modestia, la sobriedad… Me enseñó a pedir de Cristo que me indique Su voluntad diariamente. ‘Si aprendes a hacer la voluntad de Cristo, siempre serás feliz y dichosa como un angelito. ¡Eh! No es imposible y no está excluido que el Cristo y la Panaghía vengan y te lleven de viaje al cielo para que veas el palacio que preparan para ti, la buena princesita’. Así de esta manera hablaba también a Mijalis/Miguel.

Los héroes y los modelos para mí y para Miguel eran los santos, nuestra Panaghía y los ángeles. Recuerdo una vez que Miguel estaba en segundo grado de secundaria y no podía encontrar la solución a un problema matemático. Entonces el tío Yannis/Juan (el treloYannis) lo animó a pedir ayuda a san Basilio, que había estudiado matemáticas en la Universidad de la antigua Atenas. Miguel lo consideró una broma. Entonces él se arrodilló y rezó a san Basilio. Después pidió una hoja de papel de papel y escribió la solución de la ecuación frente a los ojos sorprendidos de Miguel. Mi hermano no sabía qué decir…

-¡Lo recuerdo muy bien esto! Ese increíble incidente me sigue y me seguirá toda mi vida, -dijo Miguel. ¿Recuerdas, papá, cuando te enfadaste y dijiste que me había vuelto loco cuando te dije que san Basilio incluso resuelve ecuaciones?

-En ese momento no tenía cabeza y temía que el loco Yannis, treloYannis te influyera mucho. Por eso no le permitía venir con frecuencia a casa. ¡Yo era tan tonto y loco que creía que os volvería también locos a vosotros! dijo el señor Anastasio.

-¡Ojalá heredáramos esa locura santa de Cristo! -completó María. Papá, el tío Juan, treloYannis, era nuestro ángel guardián para toda nuestra familia. Sepas que él es la razón por la que no nos conmovían los programas de la televisión. Llamaba a la televisión «el lobo disfrazado de oveja», que se introduce por los tejados en las casas cristianas para corromperlas y destruirlas desde dentro. Presenta héroes falsos y siembra «malas hierbas»  (los demonios) en los campos cristianos contaminándolos.

«El veneno de la seducción y del atontamiento que lleva a una muerte lenta es la televisión, María mía. Si los padres supieran cuánto daño hace a los niños inocentes la televisión, la tirarían por la ventana. No ofrece ninguna educación. Es la escuela del malvado Satanás… La escuela del Dios Tríadico es la Santa Escritura y las vidas de nuestros santos/as».

Una vez le estaba hablando a Miguel en el patio sobre un compañero mío de clase, Panagiotis, que vino y me dijo que me amaba y estaba enamorado de mí. Incluso me hablaba de eso todos los días, me parece que le estaba preparando su propuesta, mi compañera de clase, Asimina. Naturalmente, le respondí que yo también lo amaba, como amo a todos los demás niños. Y él entonces dijo sonriendo: ‘Quiero que seamos novios… ¡Tenía solo diez años en ese momento!

Me sentí incómoda con su propuesta y me levanté corriendo… Él se sorprendió por mi reacción. Le conté a Miguel ese hecho cuando vi al tío Juan, (el treloYannis) acercándose a nosotros. Tan pronto como lo vi, le anuncié con alegría que Cristo me había enviado un hermoso príncipe. Él se rió muy fuerte. En lugar de comentarlo, nos animó a seguirlo al jardín del edificio de la casa. Había dos naranjos, uno era amargo y otros árboles. Era principios de otoño. Comenzó a cortar, probablemente naranjas, y nos dio para probar diciendo que esto era parte de un nuevo juego que jugaríamos… Era agrio y amargo, no se podía comer. Pero él insistió en que lo comiéramos. ¡Lo tiré! No pude comerlo. Entonces él comenzó diciendo:

– María, ¿qué tipo de comida le das al bebé (muñeca) que mamá te compró? ¿Carne o leche?’

-Leche, porque es muy pequeño, respondí.

-Si le das carne, el pobre se ahogará y tú entonces llorarás. Por lo tanto, debes esperar a que crezca para darle comida normal… porque su estómago aún no ha crecido. Ahora te pregunto, ¿por qué no comiste la naranja?

-Bueno, porque era amarga y agria. No se podía comer.

-Correcto, María mía, ni Mijalis ni yo lo comimos. Si lo comiéramos, nuestro estómago dolería y nos enfermaríamos. Esperaremos, entonces, todos para jugar nuestro juego cuando las naranjas en nuestro jardín maduren. Cuando se vuelvan dulces y sabrosas, la princesa María, el príncipe Mijalis y el loco Yannis vendrán a comerlas. Muéstrame tu palma, María.

Le extendí mi mano hacia él. Él la agarró y la colocó junto a la suya. Luego se volvió hacia Mijalis y le preguntó si eran iguales.

-No, la tuya es más grande, dijo mi hermano.

¡Eh! Cuando tu mano, María mía, sea tan grande como la mía, entonces Dios te enviará al príncipe que te tiene preparado. Porque si te lo enviara ahora, lo despreciarías, como despreciaste la amarga y agria naranja. Tu estómago aún correría peligro. Por lo tanto, debes amar a todos tus compañeros y compañeras de clase para que tu estómago no sufra, al igual que amas a Cristo, a la Panaghía y a todos nuestros santos/as”.

Con esta respuesta simple y original, me dio la respuesta a cómo enfrentar el primer latido de mi corazón infantil que me preocupaba. Al día siguiente le dije a mi compañero de clase: «Panagiotis, todavía somos naranjas amargas y agrias. No podemos arreglarlas ser novios porque nuestro estómago dolerá». Estoy segura de que él me consideró loca. De todos modos, ya no se me acercó más con mala astucia. Pero lo sorprendente es que desde entonces no he tenido ese tipo de molestia de ningún chico. Veía a algunos chicos mirándome, pero nadie me molestaba… Como si alguien los impidiera. Sin embargo, en mi interior tenía la convicción, que me cultivó el tío Yanis, (el treloYannis), de que cuando Cristo decida y crea que ha llegado la plenitud del tiempo, enviará al más adecuado. Así que nunca me preocupé de este tema. Por el contrario, mi madre veía que estaba más preocupada que yo, diría yo…

¡Así es! Temía que te convirtieras en una monja al verte tan absorta en tus estudios, intervino su madre. Solo me tranquilicé cuando vi a mi futuro yerno cruzar el umbral de la casa y pedir a mi querida Marita para casarse.

-Es digno de señalar que un mes antes de que Gregorio se me acercara, mamá, el tío Ioannis, el treloYannis me había anunciado el alegre evento:

«María, hoy vi a la Panaghía sonreír. Dijo que el cielo se alegra por tu progreso en Cristo y que el Señor te ha bendecido ahora para formar una familia. También bendijo a un principito para que sea tu esposo. Un buen y valiente joven, un rey justo y verdadero».

Inicialmente, no presté atención a sus palabras. Los pasé por alto diciendo que planeaba casarme después de terminar mis estudios. Él se reía…

Sus palabras se confirmaron unas pocas semanas más tarde con la propuesta de Gregorio. Una propuesta que combiné con las palabras del tío Ioannis, treloYannis, las cuales me daban confianza en mi decisión.

Y a mi hermano le había dicho que tendría un nuevo hermano y se convertiría en tío pronto.

-Así es, exactamente, dijo Mijalis emocionado. Por eso pregunté entonces cuando me llamaste en la unidad donde cumplía mi servicio militar, para anunciarme la propuesta de matrimonio, cuál es la opinión del bendito difunto Yannis.

El señor Anastasio y su esposa se habían quedado sin palabras. Ahora concienciaban y comprendían el papel crucial y constructivo que el treloYannis, loco Yannis desempeñaba en la educación de sus hijos. Ahora entendían por qué no enfrentaron problemas con sus hijos durante la adolescencia, como otros padres. Ahora entendían la razón y la causa de la madurez que sus hijos mostraban frente a muchos problemas familiares. Ahora explicaban las razones y causas que los convertían en recipientes de ofrecimiento y generosidad desinteresada hacia los demás, ya sea un amigo, un vecino o un compañero de clase. Porque tanto María como Mijalis ofrecían juegos, libros, ropa y otros artículos personales con gran satisfacción y sin calcular el costo, algo que rara vez se encuentra en los niños, quienes generalmente muestran un fuerte sentido de posesión.

-Mi Anastasio, ¿recuerdas el alboroto que hiciste con nuestro Mijalis cuando te enteraste de que le dio su chaqueta de cuero a un pobre inmigrante que encontró en la calle?, dijo su esposa.

-Mamá, no es el momento de hablar de esas cosas», interrumpió Mijalis claramente molesto.

Sin embargo, no pudo decir nada más porque se conmovió por la confesión de María. Solo logró con dificultad decir:

-María, habla del Salterio y especialmente de los versículos que le gustaba recitarme.

«¿A cuáles salmos te refieres? ¿Al ‘No se salva el rey por su gran poder, ni escapa el gigante por su fuerza numerosa’ o al ‘Bienaventurado el hombre que confía en Él’?».

-No, me refiero a aquellos que decían que no debemos envidiar a los impíos y malvados. Creo que es el Salmo 36″.

– Es el Salmo 36, porque he aprendido bien sus versículos, interrumpió entonces el panadero, señor Apóstoles.

Todos se volvieron repentinamente hacia él y lo miraron mientras espontáneamente comenzó a recitar el Salmo en cuestión:

«No te excites a causa de los malhechores ni envidies a los que obran iniquidad. Pues como hierba pronto serán cortados y como la hierba verde se marchitarán. Confía en el Señor y haz el bien, habita la tierra y cultiva la riqueza de ella…».

Durante cinco minutos o más, el señor Apóstoles recitó versículos del Salmo en cuestión. Apenas dijo «pero el justo se compadece y da», empezó a llorar. Lágrimas inundaron su rostro.

-Perdónenme. Este Salmo representa el estatuto del funcionamiento de mi panadería. Llevaba la firma del bendito treloYannis. Todo lo que sucedía en la panadería  se reflejaba en los versículos de este Salmo en concreto. El bendito lo combinaba con varias parábolas de nuestro Señor, como el Rico y el Pobre Lázaro. Me he conmovido porque recordé las locuras del bendito Yannis. ¡Perdónenme!…

Cuando lo contraté en mi tienda, fui muy cauteloso. Todos me decían que tuviera cuidado porque era loco. Por lo tanto, lo puse a trabajar en tareas auxiliares. Sin embargo, era muy cuidadoso. Desde el principio me dijo que cada sábado por la mañana tenía el deseo de ir a la Iglesia. Poco a poco ganó mi confianza. Me impresionó que al principio se negara a aceptar todo su salario:

“Señor Apóstoles, no te ofendas y me tomes a mal. Dame solo lo necesario, pagaré mi cuenta de la luz y compraré algunos alimentos para mí, mi madre y el resto lo guarda, porque tú lo necesitas más que yo. Me lo darás cuando estabilicemos nuestra panadería y pagues las máquinas».

En ese momento, consideré su actitud como locura, pero esa locura astuta me ayudó a enfrentar los gastos, que al principio eran bastantes. ¡Años difíciles! Estaba endeudado con las máquinas y los técnicos,  con los proveedores y los comerciantes.

De todos modos, las horas que faltaba el bendito difunto, las cumplía al máximo con más horas. Aprendió rápidamente el trabajo. Así, pasaron solo unos pocos meses y se había desarrollado en un panadero adecuado y perfecto. Amasaba, horneaba, asaba…

El punto en el que discrepábamos constantemente durante los primeros meses tenía que ver con el peso excesivo de la franja de pan.

«¡Me arruinarás, loco! Acordamos poner un peso específico en cada barra de pan…»

-¡Bah! La panadería no se arruinará por unos gramos más señor Apóstoles, decía. Hazlo como un regalo de bienvenida y conocimiento para el vecindario. Verás cuánto lo apreciarán nuestros clientes. No es bueno darles menos de lo que pagan”.

Me volvía loco. También yo era un poco irritable y peleábamos. En lugar de responder, él comenzaba a recitar el Salmo 36. De hecho, lo recitaba tan fuerte que los clientes se sorprendían. Temía que me malinterpretaran y me detenía diciéndole: «¡Tu locura no tiene límites tonto!». ¡No podía manejar la situación con el “loco” Yannis, treloYannis! Él siempre encontraba una manera de cambiar la atmósfera.

La locura que mostraba suprimía nuestras peleas y las paraba. Gracias a él, aprendí cómo debía funcionar mi negocio.

Cada vez que necesitaba ausentarme, notaba que las ventas aumentaban. Al principio, sospechaba que estaba agregando su propio dinero a mi dinero de las ventas. Por eso lo observé. Así, vi cómo trataba a cada cliente. Los atendía a todos con palabras dulces y los recibía con una amplia sonrisa. Antes de preguntarles qué querían, les ofrecía una pequeña rosquilla. «¡Prueba nuestro nuevo producto que hizo con cariño solo para nuestro vecindario, el señor Apostolis!». Muchos compraban no solo pan y pasteles, sino también lo que les ofrecía el bendito difunto.

No solo era un buen panadero, sino también un excelente vendedor. Por eso, aunque al principio me molestaba cuando se marchaba por algunas horas para ir a la Iglesia, en los días festivos y los sábados, pero después ya no me importaba, porque reemplazaba esas horas como vendedor y más. Nunca me pidió un aumento de salario durante todos estos años. Sin embargo, me enseñó de manera excepcional cómo por mi cuenta dar siempre aumentos a los salarios de mis empleados. Una parte de su salario, como descubrí recientemente, la destinaba a compartir pan y leche con los pobres del vecindario y los jubilados de bajos ingresos.

Una vez quise abrir la panadería los domingos, como hacen muchos de mis colegas.

«No lo quiere esto el Señor, señor Apostolis. No lo quiere. Él dijo que trabajemos seis días y dediquemos el séptimo a Dios. ¡No hagamos daño hiriendo a nuestro Cristo! ¡No le clavemos otro clavo! ¡Es una pena, no es apropiado!»

Dijo todo esto y más para persuadirme y evitarlo. Incluso llegó al punto de proponer que trabajara dos o tres días sin pago para cubrir el volumen de ventas que la panadería alcanzaría si funcionara los domingos. Todo este escenario se desarrolló cuando el negocio estaba amenazado por una inundación. Habría sufrido grandes pérdidas si el “loco” Yannis, treloYannis no hubiera limpiado las alcantarillas (la historia está descrita al tomo I). El milagro que ocurrió entonces me hizo entrar en razón, porque tenía mucho stock en el almacén. Habría tenido un gran problema. Veía los daños y desastres que la lluvia causó y me persignaba.

Al día siguiente, después de la lluvia catastrófica, cuando el bendito difunto vino a la panadería, no solo no estaba enojado por su ausencia injustificada en el trabajo, sino que también sentí la gran necesidad de agradecerle por su acción. Parece que él entendió mi razonamiento y dijo:

«Señor Apostolis, ¿viste lo que hizo la búsqueda de los doscientos dracmas? Si no los hubiera perdido, ¿cómo podría haber demostrado que estaban obstruidas las alcantarillas para desatascarlas? Doscientos dracmas nos salvaron de la catástrofe… ¡Has visto lo que hace el Señor para salvarnos!»

A continuación comenzó de hablar de varias locuras. Lo hacía a propósito, como ahora me doy cuenta, para ocultar sus carismas o dones. Un día vino con un marco grande en el cual había puesto dos o tres páginas que había fotocopiado. Tomó un clavo y lo colgó en la pared. Había colgado el Salmo 36.

-¿Qué es esto? -le pregunté.

-Es el estatuto del funcionamiento de nuestra panadería. La Panaghía me lo dio, diciéndome que si lo seguimos, las acciones de la empresa alcanzarán alturas – respondió.

Lo tomé como otra de sus locuras. Cuando se marchó, fui y lo descolgué para ver qué tipo de estatuto era. Lo leí con mucha atención. Sentí un escalofrío traspasándome y creí que de verdad la Panaghía me lo había dado especialmente para mí. No sabía que era la oración del profeta David. Además no tenía unas buenas relaciones con la Iglesia. Esa noche lo llevé a casa. No sé qué me había atrapado y lo leía continuamente… Me sorprendía a mí mismo. Al día siguiente por la mañana, el bendito me dijo:

-¿Cómo fue la lectura, señor Apóstoles? ¿Era bueno el estatuto de nuestra Panaghía o deberíamos decirle al profeta David que lo cambie un poco?

Imagínense mi gran sorpresa. Para ocultar mi turbación, ya que había otros empleados presentes, me conformé con decir:

«No, está bien como está». Es cierto que me influenciaba la bondad del bendito y gradualmente empecé a dar prioridad a la caridad y la justicia en mi vida. El espíritu sacrificador del bendito me arrastraba hacia ritmos diferentes a los habituales en nuestra sociedad. Te hacía saborear y anhelar ardientemente un mundo paradisíaco. He visto y experimenté muchos acontecimientos maravillosos, que al principio veía como coincidencias, pero luego veía en ellos la grandeza de la agapi, amor de Dios hacia los hombres. Temo que me extienda demasiado si enumero algunos de ellos.

Desafortunadamente, tardé en comprender el gran valor del bendito treloYannis, porque se escondía cuidadosamente. Pero, al menos, junto con él logré conectarme con el Dios Tríadico, revelando mis pensamientos y planes a Él y tener esperanza, como dice el profeta David. Lo más importante que aprendí del bendito santo de Dios es ver a cada persona como una icona/imagen y visita de Dios. Y eso es lo importante más para mí. Porque nuestra salvación en Cristo, tal y como acostumbraba decir el bendito difundo, está en manos de nuestros vecinos, nuestros prójimos…

La agapi sacrificadora hacia el prójimo, mi señor Apostolis -dijo ese santo hombre de Dios-, abre el camino hacia la eternidad porque te hace descubrir a Cristo. Te guía con seguridad por el camino de Su sacrificio. Caminas sobre las huellas que dejó mientras subía al Gólgota. De esta manera, llegarás fácilmente a la cruz del testimonio y martirio, y a través de ella, a la Resurrección y la salvación. Y verás cómo esta agapi sacrificadora, a través de nuestra santa Ortodoxia, que ha conservado hasta ahora el tesoro de la verdad intacto, cubrirá toda nuestra Tierra para hacerla hermosa como el cisne y para que sea glorificado en todo el mundo el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Dionisio Makrís

Traducido por logosortodoxo.es/

 

 

 

El treloYannis el loco por Cristo, tomo I

 

El treloYannis

el loco por Cristo

tomo I

 

Por Dionisio Makrís

teólogo y periodista

«ΑΓΑΘΟΣ ΛΟΓΟΣ AGAZÓS LOGOS» Atenas 2009

Traducido por logosortodoxo.es/

Estimado lector al final del texto hemos puesto un léxico de los términos teológicos y psicoterapéuticos del texto de nuestro gran léxico “ALFAωMEGA”, sugerimos que los estudien en nuestra Web https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/

1) Agapi  Αγάπη  2) Apocálipsis Ἀποκάλυψις revelación, 3) Diania Διάνοια mente, intelecto, cerebro, 4) Gnosis Γνῶσις conocimiento creado e increado, 5) Increado/a, 6) Jaris Χάρις τού Θεοῦ (tu Zeú) Gracia de Dios, 7) Logos Λόγος, 8) Luz Increada Φῶς Ἄκτιστον (áktiston fos) , 9) Metania Μετάνοια, 10) Nipsis Νήψηs nipsis Sobriedad, 11) Nus Νοῦς o νοερά ενέργεια noerá energía, 12) Pazos Πάθος,  13) Psique Ψυχή alma, ánima, 14) Zeoría Θεωρία contemplación teoría, 15) Zéosis Θέωσις divinización, glorificación, 16) Yérontas/isa  Γέροντας o Starets (en ruso).

 

CONTENIDOS

Prólogo

Los primeros años

La tormenta

Confesión

Sus peripecias al Hospital de niños

El giro de Dimitrakis

Regresó la sonrisa

Un testimonio maravilloso

Benditas bofetadas

El giro del Dimitrakis

La epístola certificada del treloYannis

La carta del loco por Cristo

La confesión del Constantino

Ojos llorosos

Carta de Bendición

El demonio

Caterina y su relación con el “loco” del Señor

La «esclavizada»… Libertad.

El señor Anastasio y el “loco”

El preanuncio del matrimonio

Referencias a milagros

La lectura del testamento del divino loco

Antepílogo

 

El treloYannis

el loco por Cristo

tomo I

 

Prólogo

La “locura por Cristo” siempre ha sido, como se sabe, uno de los capítulos más hermosos en el abundante Sinaxario de nuestros Santos en la Iglesia Ortodoxa. Un capítulo muy instructivo sobre la salvación, que esencialmente muestra cómo la justicia y el juicio de Dios difieren mucho de los de los seres humanos. Un aspecto adicional en este capítulo es la historia que nos narró un humilde levita del Evangelio, un íntimo amigo de nuestro Señor, de nuestra Panaghía Virgen María, de San Juan el Precursor, de San Jaralambos, de San Cosme el Etolio y de San Anastasio el Gordiano. Un asceta levita que vive en las benditas montañas de nuestra tierra.

Se trata de una verdadera flor de fragancia, que cada vez más es descubierta por las psiques-almas agotadas por la vida, que viajan hacia él como abejas para saborear como regalo el valioso néctar que emana de su presencia y su logos.

Su narración se centraba en un ermitaño contemporáneo de Cristo, que vivió en uno de los barrios impersonales, inaccesibles y alienados de Atenas. En un vecindario donde las puertas de las personas estaban herméticamente cerradas para el prójimo, y la vida cotidiana transcurría en el marco del egoísmo conocido, la vanidad y la indiferencia hacia el otro, ejemplos de la predominación actual de las pasiones-pazos egocéntricas.

En este barrio, pues, que sin duda se asemeja a todos los demás, incluso al nuestro, ya sea que vivamos en una ciudad o en un pueblo, bastaba la «locura» de un hombre que imitaba a Cristo para desencadenar y traer una dulce revolución. Y es dulce porque es única, inédita y original en todos los sentidos. Es una revolución que rompe y destruye las cadenas demoníacas que mantienen prisioneras las psiques-almas, atrapadas en cosas efímeras y mezquinas. Las devuelve a la frecuencia del cielo y a las ondas vivificantes y salvadoras de la Trinidad Divina. Las viste con diligencia y buena voluntad, valentía y desinterés, sinceridad y pureza, paciencia y esperanza, sacrificio y amor incondicional, humildad y μετάνοια metania, allanando el camino hacia la felicidad. Porque solo con estas cualidades o prendas la psique-alma puede presentarse y participar en el constante banquete diario que el Señor ofrece con gran generosidad.

La historia del treloYannis, el «loco» Juan, no se completa en las páginas que siguen, sino que comienza a desplegarse de una manera que nos invita a embarcarnos en el viaje más hermoso y significativo de nuestra vida junto a CristoDios.

 

Los primeros años

Τρελο-Γιάννης treloYannis el loco Juan, el loco por Cristo vivía en un humilde apartamento que heredó de su madre, en un edificio de veinte apartamentos en total. Trabajaba en la panadería del vecindario y comenzaba su jornada laboral al amanecer. Desde la panadería donde trabajaba, solía llenar dos bolsas con pan y bollos todos los días y se apresuraba a repartirlos entre los ancianos, ancianas y estudiantes de su vecindario. Decía: ‘Aquí, he traído un poco de pan caliente para ustedes, un regalo del señor Apóstoles, el panadero, para que lo recuerden en sus oraciones’. La verdad era que treloYannis, el loco Juan destinaba una gran parte de su salario cada mes para proporcionar pan y bollos a los pobres de su vecindario. Le decía al señor Apóstoles que atendía a algunos amigos enfermos y que supuestamente se le pagaba por ello.

¿Pero cómo conocía a los pobres de su vecindario? Desde niño, tenía la costumbre de tocar los timbres sin distinción, no solo los de su propio edificio, sino también los de los edificios vecinos. Se presentaba a todos y les preguntaba si necesitaban algo que él pudiera ayudarles: ‘¿Cómo amanecieron hoy? ¿Ha surgido algún problema y puedo ser útil? ¿Cómo están sus hijos?’

Al principio, algunos lo ignoraban. Otros cerraban la puerta en su cara, negándose a hablarle, claramente molestos por su presencia inesperada. Sin embargo, otros esperaban a treloYannis para escuchar, como decían, alguna palabra buena. Al final, los conoció a todos, conocía sus peculiaridades y rasgos básicos del carácter de cada uno de ellos.»

«Por las noches, treloYannis solía retirarse a su humilde casa y rezar. Le gustaba leer en voz alta el Salterio para alejar, como dijo a alguien que le preguntó, los males del vecindario. ¡Lo leía tan enérgicamente que un día un nuevo inquilino, que no lo conocía bien, llamó a la policía quejándose de la perturbación del orden público!

Todos los días, el loco treloYannis aromatizaba incensando todos los apartamentos, comenzando desde el último piso hasta abajo, e incluso los patios. Cuando alguien estaba enfermo, lo visitaba y, después de incensarlo y santiguarlo, le leía, por lo poco que sabía, silabeando la epístola de Santiago: “Confesaos vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis sanados” (San 5,16), les decía. Los animaba a confesarse y a comulgar para que se recuperaran gracias al gran médico, psicólogo y psiquiatra, nuestro Cristo…

No eran pocas las veces que, al regresar de la panadería, tomaba una escoba y barría el edificio para mantenerlo limpio, como decía él.

Le gustaba intervenir sonriendo a aquellos que solían pelear por asuntos políticos en público en las tabernas (anteriormente en Grecia había grandes peleas por los partidos políticos). ‘Ay, ustedes, ¿por qué se preocupan y se apoyan en tíos corruptos, arrogantes y falsos que son como címbalos altisonantes? Rogad, en lugar de pelear, para que Dios nos envíe un David como rey. Él resolvió los problemas porque sangraron sus rodillas en la súplica y en la oración. ¿Vuestros listos qué hacen? Solo suplican por sobornos y se convierten en corruptos… Los toman por tontos y se burlan de ustedes’, solía decirles. ‘Vete, loco-Yanis/Juan treloYannis ‘, le respondían y lo enviaban a algún recado para evitarlo. Él siempre les decía: ‘No tengan esperanza a los gobernantes. Tengan su esperanza solo en Dios’.

 

La tormenta

Un día, treloYannis no fue a trabajar. El señor Apóstoles, el panadero, se preocupó. Nunca había faltado al trabajo. Envío a alguien a su casa. Antes de llegar, ve que treloYannis está abriendo las alcantarillas limpiando la suciedad y la basura con una pala. ‘

-¿Qué estás haciendo, te has vuelto loco totalmente?’, le dice. ¿El señor Apóstoles te está esperando en la panadería y tú estás limpiando las alcantarillas? ¿Crees que así te contratarán en el Ayuntamiento?

– ´Desde la mañana estoy buscando dos monedas de cien que perdí. Pero no recuerdo en cuál de las cinco alcantarillas cayeron, así que las abrí todas. Y una vez que las abrí, pensé en sacar la suciedad y limpiarlas’, dijo el treloYannis sonriendo. ‘Ve y dile al señor Apóstoles que trabajaré más mañana para compensar las horas. Son solo dos monedas de cien… No es gran cosa’, bromeó.

¿Quién vio al panadero entonces y no le tuvo miedo? Apenas se enteró de las travesuras del treloYannis, amenazó con despedirlo. Después de cinco horas, treloYannis había completado su trabajo y se retiró satisfecho a su casa. ‘¿Las encontraste, eh, las dos monedas de cien?’, se burló el tendero mientras pasaba por allí. ‘Ve al alcalde para que te las dé, ya que limpiaste las alcantarillas, continuó riendo.

Por la tarde del mismo día, el cielo se oscureció. Nubes negras amenazantes se extendieron. Los truenos y los relámpagos comenzaron seguidos de una lluvia torrencial. Las calles se convirtieron en ríos arrastrando todo a su paso, incluyendo los automóviles. En el espacio más amplio del municipio de la zona se produjeron numerosos daños. Las casas, tiendas y almacenes quedaron inundados. Se perdieron propiedades y fortunas. Los bomberos no les daba tiempo bombear suficiente agua. El alcalde realizó una visita al día siguiente para evaluar personalmente los daños. Todos los ciudadanos se quejaban de los desagües obstruidos. Fue a la vecindad del treloYannis. Allí no hubo daños. El tendero, al verlo, le dijo: «Alcalde, deberías ir a agradecer al treloYannis que limpió los desagües ayer desde la mañana. Su locura nos salvó, ya que buscaba encontrar las dos monedas que perdió», añadió. También el panadero dijo lo mismo al alcalde:

«Afortunadamente, el treloYannis limpió los desagües de las aguas pluviales, alcalde, de lo contrario nos hubiéramos ahogado con esta lluvia. Su locura nos salvó de lo peor».

-«He aquí, que se necesitan los locos también», dijo sonriendo el alcalde.

El loco por Cristo Yanis solía vestirse de manera humilde. Muchos se compadecían de él y le daban dinero. «Toma, loco, para que compres unos pantalones y una camisa para vestirte», le decían. Él les agradecía, guardaba el dinero en sobres, sumaba también de su sueldo y secretamente lo lanzaba debajo de las puertas de aquellos que lo necesitaban.

Cuando iba al supermercado, solía comprar cosas extrañas. Colocaba en su cesta, por ejemplo, incluso cosas femeninas que hacían reír a las chicas de la caja. El dueño del supermercado lo compadecía y había ordenado que le cobren la mitad del dinero del valor total.

Un día, la curiosidad se apoderó de alguien para ver qué hacía el treloYannis con todas las compras. Lo siguió en secreto. Él se dirigió a una esquina apartada de la pequeña plaza, para que no lo vieran, y comenzó a separar las compras. Luego, empezó a tocar los timbres, como solía hacer, y dejaba afuera las bolsas con las compras. Los artículos femeninos que compraba, los llevaba a una estudiante pobre llamada Katerina, de una familia numerosa que tenía grandes necesidades.

Todos en el vecindario, el día de su salida de la vida, hace ocho años, tenían alguna historia que contar sobre las «hazañas» del loco. Anastasio, el conserje del edificio donde vivía el treloYannis, el loco por Cristo, comenzó a hablar sobre la agapi amor incondicional que tenía por la Iglesia:

«Iba casi todos los días al templo. Los domingos incluso llegaba antes que el sacerdote. Encendía su vela, reverenciaba y rezaba ante los íconos sagrados y ocupaba su lugar delante de la entrada de la Iglesia, pidiendo limosna. Según me reveló el sacerdote, todo el dinero que recolectaba, lo colocaba en secreto en la caja especial para los pobres y los ancianos. Un día, la sacristana lo vio y pensó que quería robar la caja. Corrió rápidamente y avisó al sacerdote.

-‘Padre, el treloYannis está metiendo la mano en la caja’, le dijo.

El sacerdote avanzó con cuidado y lo observó en secreto. Vio al treloYannis sacando dinero de sus bolsillos y arrojándolo en la caja especial.

-‘¿Qué estás haciendo ahí, loco?’ le gritó.

“¡Padre, mi bolsillo tiene un agujero y, para evitar que se me caigan las monedas, las pongo dentro para que nuestra Panaghía las cuide y las dé a los más pobres que yo!»

Nicoleta, tomando un sorbo largo de café, tomó la palabra y dijo:

«Un anochecer, hace unos diez años, quizás más, vi a un joven comportándose de manera extraña en nuestro vecindario. Lo observé porque lo confundí con un ladrón. De repente, vi al treloYannis salir furioso de su casa y dirigirse rápidamente hacia la única casa unifamiliar del vecindario, donde vivía entonces en alquiler una familia de cuatro miembros. El loco se sentó frente a las escaleras del patio y comenzó a cantar himnos de la Panaghía, Santísima María en voz alta. Le gustaba recitar el «Purísima Virgen…». Pasaron casi dos horas y el loco siguió cantando. Salí  fuera y le pedí que se detuviera. En ese momento vi al joven alejarse apresuradamente. El loco se levantó y entró a la casa unifamiliar. Por curiosidad, fui a ver qué estaba pasando. Mi mente, no les miento, temía lo peor. Toqué el timbre y la chica me abrió. Yanis, el loco, treloYannis estaba sentado en la mesa de la cocina comiendo algo que la chica le había servido. Junto a él estaba su hijo de cinco años. Dirigiéndose al niño, el loco comenzó a decirle que uno de los Diez Mandamientos de Dios que dice: «No cometerás adulterio».

-Sabes, mi querido Yorgaki/Jorjito, el adulterio no es agradable a Dios, decía. El adulterio abre una puerta al malvado satanás, que entra en el hogar y lo saquea. Entonces se disuelven las familias y llegan las enfermedades, el dolor y el odio por las ventanas, expulsando la bendición de Dios, que fue otorgada a través del Misterio/Sacramento del Matrimonio. La mujer y el hombre, como el padre y la madre, Jorgito mío, se convierten en una carne, un cuerpo, a través del matrimonio. Con el adulterio, es como si cortaras tu propia mano.

 

Confesión

No os oculto que me enfadé mucho.

-¿Qué dices al niño, maldito blasfemo incrédulo? Recógete, dije.

La chica entonces comenzó a llorar incontrolablemente y me dijo entre sollozos:

-Él lo dice por mí, déjalo, no se lo tomes a mal…

Pero treloYannis, el loco por Cristo, se fue apresuradamente y la chica me confesó que estaba planeando engañar a su esposo con un joven que había conocido en una cafetería donde había ido con una amiga a tomar café. Me dijo que el joven la iba a visitar en su casa, aprovechando la ausencia de su esposo, que había ido a hacer trabajos al pueblo, pero Dios la protegió y no vino.

-Escapé y me salvé de un gran mal, mi querida Nicolita. Arruinaría a mi familia y mi matrimonio. Cuando treloYannis tocó la puerta, pensé que era el joven y no tenía la fuerza para echarlo. Afortunadamente, Dios me salvó de un gran pecado.

-El treloYannis te protegió, porque el joven vino, pero el loco estuvo sentado en el escalón de la puerta de la entrada de tu casa durante horas cantando, mientras el joven se paseaba. ¿No lo escuchabas?, le dije.

Dijo entonces el panadero, “había escuchado que Yannis quería ser sacerdote desde joven. Sin embargo, debido a la ocupación Alemana y la Guerra Civil, no logró terminar la escuela. Aprendió solo a leer y escribir un poco. Así que cuando fue a ver al Obispo siendo joven y le pidió que lo ordenara sacerdote, este lo disuadió recomendándole que primero fuera a la escuela. Pero, con todo lo que dices y lo que yo también sé, ya que lo tenía en la panadería, puedo decir que Dios puede no haberlo hecho sacerdote, pero lo ha ungido como Obispo en nuestro vecindario”.

Las últimas palabras del señor Apóstoles fluyeron entre sollozos y lágrimas. En ese momento, muchas otras personas presentes también lloraron. Todos querían dar su propio testimonio.

 

Sus peripecias al Hospital de niños

Dos chicas observaban tímidamente desde lejos. En sus rostros se reflejaba claramente la admiración mezclada con la tristeza. Nadie de los que se encontraban allí conocía a estas chicas y todos se preguntaban quiénes eran. El señor Anastasio pensó que podrían estar relacionadas de alguna manera con algún parentesco y, como administrador del edificio donde treloYannis vivía, tomó la iniciativa y les preguntó si tenían alguna relación con el hermano que había partido hacia el Señor. La más corpulenta, después de secar sus lágrimas, comenzó a decir:

«Me llamo Aretí (Virtud) y mi amiga se llama Calíope, trabajamos en el Hospital Infantil. Hace varios años conocimos al señor Yanis, el payaso. Así lo conocimos nosotros, al que ustedes llaman treloYannis, loco Yannis. Venía casi todos los domingos por la tarde siempre disfrazado y cargado con juegos. Los compartía con los niños y jugaba con ellos. Los amaba todos, pero mostraba especial cuidado y amor por los recién nacidos que crecían en el hospital sin sus padres, porque los habían abandonado. Les traía ropa, juguetes y a veces dejaba algo de dinero a la enfermera de guardia, por si necesitaban algo más durante el tiempo en que él no venía. Pero nosotros no lo conocíamos como loco (por Cristo), como ustedes. Para nosotros, era el mejor payaso que alegraba a los niños como ningún otro…».

«Amaba mucho más a un pequeño niño abandonado por sus padres porque tenía síndrome de Down», completó Calíope. «Dime, Caliopita, ¿cómo pudieron abandonar a ese angelito?», preguntaba. «Los pobres (los padres), si supieran que ese angelito era su boleto de entrada al Paraíso y a la eternidad, no lo habrían abandonado. ¿En serio, dejas un tesoro como ese?

Nuestro Cristo, mi querida Caliopita, dijo que es agapi (amor incondicional divino). Y la agapi, ya sabes, implica sacrificio. La agapi sin sacrificio es como una vasija vacía, sucia sin contenido, como decía mi madrecita. Cristo, mi querida Caliopita, dijo que aquel que no tiene agapi sacrificadora se asemeja a un cero. Si supiéramos, querida joven mía, qué tesoros envía constantemente Dios a las personas para salvarlas, estaríamos saltando y volando de alegría. Mira, este angelito es uno de esos tesoros. Te contaré en concreto un secreto. Si hoy se encontrara una buena familia y lo adoptaran, no solo recibiría bendiciones celestiales incontables, sino que con el sacrificio de su agapi desinteresada abrazarían a un angelito herido en el cuerpo y lo curarían. Porque nuestro Dios Trinitario es misericordioso, caritativo y lleno de agapi».

Estas cosas dijo el señor Yanis mientras miraba al niño enfermo y abandonado que dormía en su camita del hospital. «¿No es extraño, mi querida Calíope, que la gente de hoy en día se preocupe más por los animalitos y no preste atención a estos niños enfermitos? No digo que no debamos amar a los pájaros y a los animales. Debemos protegerlos y cuidarlos también, pero cuánto más debemos cuidar del ser humano que sufre, que es imagen/icona de Dios. Hoy en día hace falta que seamos buenos samaritanos, en cuando sea necesario dar nuestras vidas para ayudar y aliviar al prójimo. No olvidéis esto, especialmente vosotras, las enfermeras, cuyo trabajo está relacionado con el sufrimiento humano».

Tenía la impresión de que el señor Yanis era profesor de teología. Lo deduje de sus profundos análisis teológicos pero también de sus explicaciones sencillas. Conocía toda la Santa Escritura y me animaba a leer un par de páginas todos los días con fe de la misma Biblia que él me regaló. Me aconsejaba que rezara frente al icono de la Panaghía y le describiera detalladamente mis alegrías, tristezas y problemas del día. «Mi querida Caliopita, pide a nuestra Panaghía que se convierta en tu mejor amiga y verás cómo todo cambia a tu alrededor. Nuestra buena Panaghía es la mejor madre, la mejor hermana, la mejor amiga. Háblale, te escucha», solía decirme.

Anoche cuando llamé un señor me dijo que Yannis había fallecido y me informó sobre el funeral. Sentí como si hubiera perdido a mi propio padre».

De repente, el señor Anastasio se levanta y pregunta.

-¿Cuándo llamaste?

-Anoche, alrededor de las ocho. Quería preguntarle si vendría este domingo que es mi turno, porque no te oculto que confiaba más en el señor Yanis que en todos los demás, incluso más que en mis propios padres…

-Pero la casa está cerrada desde ayer y solo tengo las llaves yo, se preguntó el señor Anastasio.

Se dirigió entonces a los demás y les preguntó si alguien tenía llaves. La respuesta fue negativa.

-Pero la voz que me respondió parecía la del señor Yanis. Pensé que era un pariente suyo. Pero ahora que lo mencionas, recuerdo que me llamó «Caliopita». ¡Solo él me llamaba así! En ese momento, sin embargo, la noticia de su muerte me conmocionó y no le di importancia…

«Ahora, Caliopita, tendréis que cuidar a los niños a solas por vuestra cuenta, porque el señor Yanis ha muerto y no podrá visitarte como payaso», me dijo. Pensé que sus familiares sabían de esta actividad suya y no le di importancia… ¡Ahora me entero de que no tiene familiares y no sé qué decir!

Entonces el padre Dimitris, que escuchaba en silencio desde la mesa de al lado, se levantó y dijo:

-¡Efectivamente, Él es un santo!

-Santo, Santo -todos gritaron espontáneamente.

-He estado escuchándoos durante tanto tiempo describiendo las aventuras de nuestro difunto hermano Yanis. Todo lo que dijisteis sobre el treloYannis, el loco Juan como lo llamáis, son hechos milagrosos que solo caracterizan la vida de los santos de nuestra Iglesia. Tengo la impresión de que no se trata de un funeral, sino de una atmósfera festiva. La afirmación de Calíope sobre el teléfono me conmocionó y me recordó un incidente similar relacionado con la vida del santo yérontas Porfirio de Kafsokalivia… Este santo yérontas respondió una llamada telefónica de su hijo espiritual que vivía en el extranjero y no había sido informado de su fallecimiento, una semana después de su muerte.

 

El giro de Dimitrakis

“Querido sacerdote, quiere hablar también el Dimitrakis”, dijo el señor Apóstoles. “Lo que me has dicho antes sobre el treloYannis, dilo por favor, para que lo escuchen todos”.

Dimitrakis era un niño, en los primeros años de la adolescencia tenía catorce años y asistía al segundo año de secundaria. Vivía con su hermano menor, Pablo, tres años más joven, y sus padres en un edificio diferente al que vivía el treloYannis. Durante el último año, a diferencia de otros niños de su edad, se había vuelto hacia Dios. Sus amigos no podían explicar esta gran transformación. Se preguntaban qué le había sucedido al travieso Dimitrakis y cómo dejó los escándalos y las travesuras y se volvió hacia el estudio y la templanza.

Incluso sus padres desconocían la causa de este cambio. Al principio, creían que había sido influenciado y arrastrado por alguna organización sectaria. Sin embargo, más tarde descubrieron que no había nada de eso detrás del cambio de su hijo. Incluso notaron que desde que su hijo se volvió hacia Dios, los problemas en su familia disminuyeron. Las peleas cesaron. Los elogios de los profesores en la escuela reemplazaron las quejas por sus travesuras por su comportamiento…

La transformación de Dimitrakis cambió el curso de la familia. Sus padres se sorprendieron aún más cuando vieron que su hijo comenzó a ir a la Iglesia todos los domingos y a leer la Sagrada Escritura que le había regalado el treloYannis. El pobre Panagiotis, padre de Dimitrakis, que solía ir a la Ιglesia solo en Navidad y Pascua, se removió y discutió sobre el asunto con su esposa Polixeni.

-Dime, señora mía, ¿tal vez Dimitrakis está metido en algo? ¿Cómo cambió tanto? ¿Quizá tuvo alguna decepción amorosa y lo abandonó alguna niña? Temo que los sacerdotes lo estropeen y lo arruinen. Se escuchan tantos escándalos en la Iglesia. Además, corre el riesgo de ser ridiculizado por sus amigos y se burlen de él. ¿Qué opinas, deberíamos hablar con él? -dijo.

La pobre Polixeni escuchaba atentamente a su esposo. No hablaba. Cuando llegó su turno y tomó la palabra, dijo:

-No sé qué decir, Panagiotis mío. Puede que tengas razón. No te oculto que esos pensamientos también pasaron por mi cabeza. Sin embargo, lo que sí sé es que desde que Dimitrakis ha mostrado este comportamiento, nuestra casa se ha calmado. Sus calificaciones y notas escolares han mejorado drásticamente. Sus maestros lo elogian. Incluso preguntaron si recibía clases particulares…

El pequeño Pablo también se acercó a Dimitrakis y es influenciado. ¿Olvidaste, Panagiotis mío, cuánto nos preocupábamos cuando Dimitrakis solía regresar después de medianoche? ¿Olvidaste cuando encontramos un paquete de cigarrillos y una revista con fotos indecentes debajo de su cama? ¿Olvidaste cuando nos llamaron a la comisaría para recoger a nuestro hijo, que estaba detenido por pelear en los disturbios que ocurrieron inmediatamente después de su fiesta escolar? ¿Olvidaste a nuestros vecinos, que se quejaban continuamente de que Dimitrakis y sus amigos golpeaban al treloYannis y se burlaban de él?

 

Regresó la sonrisa

-Escucha, querido Panagiotis, lo que puedo asegurarte es que con el cambio de Dimitris, mi cabeza y mi casa se calmaron y se tranquilizaron. Los problemas se redujeron. Incluso nuestras peleas como matrimonio disminuyeron. Desde el momento en que Dimitris nos trajo a Dios a nuestra casa, la sonrisa y la felicidad regresaron. ¿Me pregunto, entonces, si nosotros nos equivocamos? ¿Quizá nosotros somos los responsables de que nuestros hijos hayan tomado este camino? Panagioti, en lugar de temer a Dimitris, te propondría que sigamos su camino. Comencemos como familia a ir a la Iglesia. Apliquemos también lo que nos decía el treloYannis cuando lo llamaste para que comiéramos juntos… Encontremos, pues, a un buen guía espiritual y confesémonos. Eso es lo que el loco por Cristo Yannis quería decir cuando afirmaba que la confesión es la gasolina que impulsa al hombre hacia el cielo. ¿No nos preguntaba también si queríamos viajar al cielo, y nosotros nos reíamos y considerábamos esas cosas como locuras?

-“Oye querida esposa, entiendo muy bien lo que dices, pero pienso que nuestros amigos se burlarán de nosotros si hacemos algo así”, le respondió Panagiotis.

-Eso también lo pensé, dijo ella, pero también pensé en algo más. Entonces, Panagiotis, cuando no pudimos pagar la cuota de la vivienda y pediste la ayuda de nuestros amigos. ¿Recuerdas que todos se olvidaron de nosotros? Todos desaparecieron y dejaron de llamarnos. ¿Cuándo nos apoyaron nuestros amigos? Venían solo cuando los invitamos a comer en casa o a una taberna. Tú mismo me dijiste que nos criticaban y nos difamaban, pero en el fondo disfrutaban cuando les contábamos nuestros problemas con los niños. Si no hubiéramos encontrado ese sobre con 100.000 dracmas debajo de nuestra puerta, que nunca supimos quién lo puso hasta hoy, aunque sospecho que el treloYannis está detrás de eso, habríamos perdido la casa, respondió Polixeni.

-No, no, se lo pregunté al treloYannis, pero él niega haber hecho algo así. ‘¿Dónde iba a conseguir yo tanto dinero, señor Panagiotis?’ ¿Además cómo sabía el loco Juan, treloYannis de nuestro problema económico?, argumentó Panagiotis.

-Él lo sabe todo, ya que pasea por todo el vecindario. Tal vez nos vio preocupados y preguntó a Dimitris o a Pablo. No descartes nada, porque otras familias de aquí también han recibido sobres similares, según he oído, dijo Polixeni.

El domingo siguiente después de la discusión, los padres anunciaron a Dimitris que irían con él a la Iglesia. Incluso convencieron a Pablo, quien siempre prefería dormir más los domingos… «Tenemos un día para dormir», solía decir. Dimitris se sorprendió al principio y pensó que querían controlarlo. Pero cuando se dio cuenta de que esto continuaba y de que sus padres también habían adquirido conocimientos espirituales, también un guía espiritual y empezaron a leer libros espirituales, entonces pensaba y hablaba de un milagro.

 

Un testimonio maravilloso

Con la intervención y el estímulo del señor Apóstolis, Dimitrakis comenzó a dar su testimonio. Todos prestaron atención a él. Mientras tanto, se había reunido más gente en las mesas vecinas que también observaban con interés esta conversación:

«Un día, mi madre me envió a comprar pan a la panadería del señor Apostolis. Mientras compraba el pan, cometí un acto malo, algo que solía hacer con mis amigos. Robé una barra de chocolate», dijo y miró al suelo mientras se sonrojaba de vergüenza. «El señor Apóstoles no se dio cuenta y pensé que nadie me había visto”, continuó Dimitrakis.

“Pero desde el día siguiente, cuando salía de casa para ir a la escuela, encontraba frente a nuestra puerta dos barras de chocolate iguales, como la que había robado. Esto continuó durante casi veinte días. Le pregunté a mi madre quién ponía los chocolates y me dijo que cada mañana el timbre del edificio lo tocaba el treloYannis. ‘Él, Dimitrakis, hace esas tonterías’, me dijo mi madre. Entonces me di cuenta de que el treloYannis debe haberme visto cuando agarré el chocolate y quería vengarse de mí de esa manera. Le mostraré a ese loco que intenta hacerme sentir mal por un poco de chocolate que robé. Así es como pensé en ese momento. Al día siguiente, encontré nuevamente las barras de chocolate, una para mí y otra para mi hermano Pablo, junto con una nota que decía los Diez Mandamientos, y el que dice: ‘No robarás’, estaba subrayado. Me enfadé mucho».

 

Benditas bofetadas

Así que salí inmediatamente y fui directamente al edificio de apartamentos del treloYannis y toqué su timbre. Me abrió la puerta con una sonrisa y me dijo:

-Perdona, Dimitraki mío. Sé que viniste a darme dos bofetadas por los chocolates. Después de todo, yo, el tonto, como dicen todos, solo merezco bofetadas. Ven, golpéame lo más fuerte que puedas. Libera tu ira, hijo mío.

Me sorprendí y me dispuse a irme. Tenía miedo. ¿Cómo sabía el loco que iba a golpearlo si no se lo había dicho a nadie? TreloYannis respondió de inmediato a mi sorpresa:

-Te preguntarás, mi buen hijo, quién me dijo que vendrías a golpearme. ¿No es así?

Respondí en seña afirmativamente.

-He aquí, antes que tú, estaba aquí San Demetrio, que te protege, y nuestra Panaghía, y me lo dijeron. Sabes, te aman mucho y me hablan de ti a menudo. Mira, ayer con Elenita, tu compañera de clase a quien abofeteaste cuando discutisteis, se entristecieron mucho y lloraron aquí conmigo.

Y este hecho nadie lo conocía.

-Dimitraki, te contaré un gran secreto con la condición de que no lo cuentes a nadie mientras esté en esta vida. ¿Aceptas?

-Sí, respondí mientras veía a treloYannis brillar de felicidad y alegría.

-Cristo, Dimitraki mío, quiere venir a vuestra casa, pero cada vez que venía a visitaros, escuchaba peleas y se iba triste. Entonces me dijo que te diera Sus mandamientos para que los aprendas bien, los apliques y los cumplas, y luego volverá y se quedará con vosotros permanentemente. ¿Sabes lo que significa quedarse en la misma casa con Aquel que creó el mundo? Bueno, vete ahora hacia tu casa porque tu madre estará preocupada.

Me alejé apresuradamente y el treloYannis despidiéndose de mí me dijo sonriendo:

¡Oye, Dimitraki, por qué te marchas? Te has olvidado darme las bofetadas.

Me fui volando a mi casa. Tan pronto como mi madre me vio, me preguntó por qué me había retrasado y le dije que fui a ver al treloYannis y ¡le dije que no volviera a comprar chocolates porque me engordarían! Fui a mi habitación y reflexioné sobre lo que sucedió en la casa del loco (por Cristo). Después de un rato, me levanté y dije:

-Mamá, dame treinta dracmas para dárselas al señor Apostolis, el panadero, porque compré algo y no tenía suficiente dinero.

 

El giro del Dimitrakis

Ella me dio el dinero y fui corriendo y se lo di al señor Apostolis. Se sorprendió cuando le dije que había tomado un chocolate hace días junto con el pan y se me olvidé de pagarlo.

¡Oh, me sorprendiste, Dimitraki! Te consideraba un niño gamberro. Y justo después de hacer esto, dije que no debía acusar a nadie porque no conoces el corazón que hay detrás de cada ser humano. Desde entonces, te tengo simpatía, me caes muy bien, saltó y dijo el panadero.

 

La epístola certificada del treloYannis

Luego tomó a Dimitri en sus brazos y lo besó mientras lo acariciaba en la cabeza. Su madre Polyxeni y su esposo Panagiotis, que estaban presenciando la escena, estaban visiblemente conmovidos. La señora Polyxeni luego tomó la palabra y dijo:

«Para nosotros, Yanis el loco, el treloYannis, se convirtió en un sostén familiar. Fue él quien nos contribuyó para dar un giro hacia Cristo toda la familia. Cambió nuestras vidas y nos hizo partícipes del milagro de la salvación. Nos trajo la bendición a nuestra casa, y con sus intervenciones constructivas rompió los muros del egoísmo que nos separaban de nuestro prójimo. Para mí, para Panagiotis y para mis hijos, fue un amigo y un hermano. Como hermanos suyos, decidimos hace un momento proponerles que nos reunamos el próximo sábado en nuestra parroquia para realizar un memorial de tres días, y luego vengan a nuestra casa comer para que todos podamos honrar su memoria».

La propuesta de la señora Polyxeni nos encontró a todos de acuerdo. El señor Anastasios, quien tomó la palabra de inmediato, agregó que esta espontánea discusión que se abrió en la sala del cementerio debería continuar. Luego instó a los presentes a registrar sus experiencias y conocimientos adquiridos de su encuentro con el difunto.

El padre Dimitris, que se encontraba casualmente en la reunión, se dirigió a la señora Polyxeni y dijo:

«Νο tuve la oportunidad de conocer al hermano fallecido Yanis/Juan, a ese loco por Cristo. Sin embargo, les rogaría, si es posible y no tienen objeciones, que me permitan ir a vuestra casa y escuchar este relato bendito de los maravillosos eventos.»

«Padre mío, con alegría, sería un honor especial para nosotros», dijo Panagiotis.

 

La carta del loco por Cristo

Efectivamente, con impaciencia, todos esperaban que llegara el sábado. El señor Apóstoles, el panadero, se había ocupado de los koliva (trigo hervido que se ofrece en los funerales y memorias de los difuntos) y todo lo demás que haría falta. También había informado a los sacerdotes de la Iglesia que después de la Divina Liturgia se celebraría un trisagio por el difunto treloYannis. Sin embargo, más que nadie, Anastasio esperaba este día. Además, tenía todas las razones para esperar el encuentro, ya que al día siguiente del fallecimiento de treloYannis recibió una carta certificada. Se sorprendió al descubrir que el remitente era el loco Jua, treloYannis, quien se había asegurado de enviar la carta antes de su muerte.

El de siempre curioso tendero, el señor Pantelis, rogaba en vano a Anastasio que le informara sobre el contenido de la carta. Sin embargo, él mantenía el contenido del secreto muy bien guardado y no hablaba nada sobre esto.

-Bueno, Anastasio, sé por qué no quieres decírmelo. El bendito difunto habrá escrito algunas locuras y te avergüenzas», le decía en forma de broma para intentar hacerlo hablar.

-Pantelis, te diré una cosa. Después de leer la carta, me pregunto quién estaba loco. ¿Él o todos nosotros? El resto lo hablaremos en el momento oportuno. No te preocupes», dijo el señor Anastasio.

Sin embargo, el contenido de la carta se transmitió de boca en boca por todo el vecindario. Como era de esperar, aumentó la curiosidad y el interés de todos. Cuando llegó la mañana del sábado, la Iglesia parroquial estaba tan llena de gente que el sacerdote se sorprendió mucho.

-Es la primera vez que veo a tanta gente reunida para un trisagio, susurró al sacristán.

-El loco Juan, treloYannis los reunió, respondió Anastasio.

-También veo a varios extraños y extranjeros. Serán parientes, supongo, murmuró mientras se dirigía hacia el Altar.

El padre Vasilis estaba sirviendo en la parroquia durante veintiocho años y conocía bien a la mayoría de los feligreses. Dimitrakis, quien ayudaba en el Santo Altar junto con su hermano Pablo, le dijo al padre Vasilis que Anastasio le había pedido, aunque no era costumbre, que le permitiera decir unas palabras después del trisagio.

«Con gusto, con mucho gusto, mi querido Dimitrakis, que hable el señor Anastasio», respondió asintiendo hacia al atril, donde estaba Anastasio. Como reveló más tarde a Anastasio, también tenía curiosidad por saber la razón por la cual la Iglesia estaba tan llena como si fuera un día de domingo.

Al final, pues, y antes de terminar la despedida, el padre Vasilis celebró el trisagio. Toda la congregación lloraba emocionalmente. «Oh Dios mío, descansa o conceda reposo al alma de tu siervo Yanis/Juan…», cantaba el padre Vasilis y hizo un guiño a Anastasio para que se acercara y tomara la palabra.

Anastasio se paró junto a la Divina Entrada del Altar y dijo:

«Mi respetado padre Vasilis, te preguntarás sobre el discurso y la razón de esta bendita reunión. Te preguntarás por qué toda la vecindad, e incluso los cristianos de fuera, han venido a honrar la memoria de nuestro difunto hermano Yanis/ Juan, conocido por todos nosotros como el loco Juan, treloYannis.

Incluso los propietarios de las tiendas dejaron cerrados sus establecimientos para venir a la Iglesia para asistir desde temprano a la Divina Liturgia y no sólo a la hora del trisagio, como incorrectamente acostumbran algunos. Hoy, padre Vasilis, nos hemos reunido aquí para honrar a un santo, a un hombre humilde, a quien el Señor bendijo generosamente con el Espíritu Santo. Un hombre como nosotros, que cubría con su locura las virtudes que Cristo le ofrecía. Yanis/Juan fue loco por Cristo y se preocupaba día y noche desinteresadamente por su prójimo. Se acercaba a cada persona con agapi (amor desinteresado, incondicional). Observaba el vecindario como un obispo vigilante y guardián de nuestra Ortodoxia, y con su supuesta locura devolvió muchas psiques-almas olvidadas hoy, casi por todos nosotros, a nuestro Señor Jesús Cristo.

Somos muy afortunados, aunque no lo merezcamos, de haber sido dignos de conocer y convivir en nuestra vida cotidiana con un hombre santo de Dios. Mis palabras son pobres para describir la vida de nuestro hermano Yanis/Juan. Considero, de hecho, indigno de mí mismo después de leer la carta que recibí al día siguiente, y que había sido enviada por el fallecido.

Yanis/Juan, según escribe en su carta, una semana antes de dormirse (fallecer) en el Señor, fue informado de una forma milagrosa por el venerable Juan el Precursor, a que se prepare para su partida de este mundo. No tenía ninguna enfermedad, según conozco, ni nadie había notado nada en su comportamiento. Al contrario, en los últimos días de su vida, se preocupó por dejar un legado importante para nuestro vecindario. Se preocupó por todos nosotros. En su carta, Yanis da consejos y recomendaciones específicas a cada uno de nosotros, enfatizando cómo debemos aferrarnos a nuestro Cristo y sumergirnos en la justicia de Dios. Os las leeré detalladamente, dijo el señor Anastasio y sacó la carta de su chaqueta. Sin embargo, se atragantó y no pudo hablar. Todos se atragantaron con él.

Entonces el Padre Basilio aprovechó la oportunidad y intervino diciendo:

«Queridos cristianos míos, durante más de cuarenta años conocía al fallecido. Sin embargo, tal vez debido a mi pecado, no logré discernir la santidad de Yanis. Escuchando al Señor Anástasis hace un momento, comenzaron a desenrollarse en mi interior ciertos eventos con el protagonista, el loco Yannis, treloYannis. Ahora me doy cuenta de estos y los percibo como praxis, acciones maravillosas. Recuerdo que una mañana de domingo, cuando abrí la Iglesia, encontré a treloYannis arrodillado frente a la icona/imagen de Cristo.

-¿Cómo entraste, loco? le pregunté.

-Padre mío, me olvidé y me distraje ayer en la Víspera y el sacristán me cerró adentro.

-¿Y qué estabas murmurando, loco, frente a la icona de Cristo?

-Estaba cantando, padre mío, para que pase el tiempo.

-Ten más cuidado, porque la próxima vez llamaré a la policía.

No les oculto que lo reprendí severamente. Y por supuesto, me arrepentí de inmediato. Ahora entiendo por qué su rostro brillaba como el sol. Después de la reprimenda, él, con la cabeza gacha, tomó su posición junto a la entrada principal del templo, como solía hacer, y mendigaba».

Luego, el Padre Basilio se refirió al incidente con el dinero que recolectaba de la limosna y lo arrojaba a la caja de dinero de las velas, lo cual describimos detalladamente en las primeras páginas.

«Tengo mucho que decirles, queridos cristianos míos, porque ahora creo que se ha resuelto el enigma y agradezco al señor Anastasio por eso. Solo os describiré un acontecimiento y daré la palabra al señor Anastasio.

Una tarde, el treloYannis /loco-Juan estaba parado frente a la icona/imagen de la Panaghía. Yo estaba en la oficina. Lo escuché hablar y escuché sin ver que estaba teniendo un diálogo con una mujer. No le di importancia. Cuando salí de la oficina, solo vi al treloYannis; miré a mi derecha e izquierda, pero no había nadie más en la Iglesia. El sacristán estaba ausente trabajando afuera. El loco Juan treloYannis se acercó a mí y, después de hacer, como de costumbre, una pomposa reverencia, me dijo:

-Padre mío, ve a casa de la señora Stamata después de las Vísperas. Ella te espera para que le des la comunión, porque le queda poco de vida y es posible que no pueda pasar esta noche.

-¿Y cómo lo sabes tú, loco? le dije.

-Vino y me lo dijo una mujer hace un momento, respondió el treloYannis.

-¿Y por qué no vino a decírmelo a mí?

-Ella me parece que me tomó a mí al sacristán, y se fue rápidamente.

Desde mi oficina estaba observando la entrada de la Iglesia y no vi a ninguna mujer pasar. Pero incluso entonces no le di importancia. Después de las Vísperas, fui a la casa de Stamata. Su hija se sorprendió al verme, ya que tenía la intención de informarme al día siguiente para que la madre recibiera la comunión y así no me preocupara por llevarla por la noche. Entré en la habitación de la señora Stamata y le di la comunión. Ella me agradeció y me sostuvo la mano por un momento, diciéndome con un suspiro profundo: ‘Padre mío, cuide de mi hija y de mis nietos'».

La hija estaba divorciada y criaba a sus dos hijos sola. Al marcharse, preguntó quién la informó. Le respondí que fue la mujer que envió el mensaje al loco Yannis, treloYannis. Pareció sorprendida. Por la noche, dos horas después de la Divina Comunión, poco antes de las 10 p.m., la señora Stamata partió hacia el Señor. En ese momento estaban cerca de ella su hija, sus dos nietos y el treloYannis, quien leía salmos del Salterio. Esto es lo que me dijo la hija de la bienaventurada difunta Stamata, que está aquí y puede confirmarlo.

Entonces María, la hija de la bienaventurada Stamata, se levantó espontáneamente y dijo:

«Padre Vasilis, debes decir sobre el sobre con el dinero que pensé que dejaste tú y te agradecí».

-¡Sí! María encontró un sobre con cien mil dracmas dentro de una silla en la habitación. Pensó que lo había olvidado y vino a entregármelo. Sin embargo, no sabía nada.

-Pero, padre mío, tú y el treloYannis son los únicos que entraron a nuestra casa. Cuando le pregunté al treloYannis, dijo que la Panaghía se lo envió para los gastos del funeral, porque eres pobre. «La Panaghía hace estas cosas», me dijo. No lo tomé en serio y pensé que lo pusiste tú y querías ocultarlo, dijo María.

-No, hija mía, te lo habría dicho, respondió el padre Vasilis.

La emoción de todos era evidente al escuchar estos maravillosos acontecimientos. El señor Anastasio abrió la carta y llamó a un joven, llamado Konstantino, para que se acercara a él. Konstantino era considerado el «marginado» del vecindario durante muchos años. Sin embargo, en los últimos dos años, hubo un gran cambio en él y ahora se estaba preparando para casarse con Katerina, una estudiante, pero enfrentaba la oposición de los padres de ella. Y con razón, la gente reaccionaba porque Konstantinos había estado atrapado en las redes del terrible azote de nuestra época, la gran enfermedad de la homosexualidad y las drogas…

 

La confesión del Constantino

Konstantino, que solía sentarse siempre en los últimos asientos de la Iglesia, se levantó con dudas evidentes y se acercó al señor Anastasio. Mientras se dirigía al ambón, notó cómo todos lo miraban de manera extraña. Vio en los ojos de los presentes una expresión de confusión y perplejidad. Y él se preguntaba por qué el señor Anastasio lo llamó solo a él para estar a su lado durante la lectura de la carta.

Sin embargo, algo inusual lo incitó y, después de echar un vistazo furtivo a su amada Katerina, le pidió al señor Anastasio que dijera unas palabras en memoria del treloYannis. El señor Anastasio quiso leer primero la carta y luego darle la palabra. Entonces el padre Vasilis intervino en la conversación y dijo: «Deja primero que hable el chico, Anastasio».

Entonces Konstantino, con la cabeza baja, se acercó adelante del micrófono.

«Me considero y me tomo a mí mismo como la peor abominación que jamás haya existido en la humanidad. Sé incluso que ustedes todos me ven y me tratan como una «abominación» de la sociedad, debido a mi pasada actividad pecaminosa. Tienen toda la razón. Así me lo merezco porque con mi vida no solo me lastimé a mí mismo, sino también a mis semejantes, a ustedes, es decir, lastimé también a todos los que captaba en las redes de la iniquidad. Lastimé a amigos y familiares porque traje a sus vidas la oscuridad de la iniquidad. Acepto, por lo tanto, como una oportunidad que me brinda el señor Anastasio, pedir personalmente perdón a cada uno de ustedes. No merezco, por supuesto, ni siquiera su perdón, porque les causé daño más allá de lo que pueden imaginar. Perjudiqué y dañé nuestra ciudad, nuestro vecindario, nuestra comunidad. Dañé a amigos y conocidos, padres y parientes, porque llevaba conmigo la vida de la suciedad de la indecencia y de la ilegalidad, en vuestra vida cotidiana.

En la espiral desastrosa en la que me encontraba, el treloYannis puso fin definitivo. Las oraciones del loco me sacaron de la trampa, no de un solo demonio, sino de toda una legión que se había anidado dentro de mí.

¡Por casi diez años fui un travesti!

Entonces creía que la felicidad se encontraba en el placer efímero que provoca el contacto carnal. Me vestía provocativamente, me enfadaba con los seres humanos. Veía la vida como un recipiente de placeres que debía llenar a diario. Viví en la cloaca y el azote del infierno, como ninguna mente humana puede imaginar.

Solía cambiar de domicilio periódicamente, ya que la sociedad me consideraba, con razón, un paria, una abominación. Y eso es lo que era. Las peleas, los insultos y las desilusiones, creía que eran la mejor defensa de mi pasión obsesiva, literalmente maníaca, por seguir algo que difiere de las normas sociales, de los ideales y valores del Evangelio. En ese momento, consideraba como un derecho humano mi enfermedad y tenía la ilusión de que era completamente normal. Algo que incluso hoy en día algunos altos funcionarios promocionan y publicitan como una supuesta diversidad.

No hubo un departamento de policía en Atenas que no me conociera. No hubo un tribunal del que no fuera «cliente» ya sea como acusado, porque atenté contra la moral y las buenas costumbres, sea como testigo de acusación o de defensa en casos similares. Tenía la falsa ilusión y autoengaño de que con toda mi actividad inmoral estaba sirviendo a una silenciosa revolución de aceptación social de la homosexualidad. Perseguido llegué a vuestro vecindario y me presenté ante la buena y pobre anciana, la señora Jrysula, para pedirle el apartamento que alquilaba. Allí conocí por primera vez al treloYannis, que había llevado pan a la casi pobre ancianita.

 

Ojos llorosos

La señora Jrysula, a diferencia de otros inquilinos, no me hizo muchas preguntas. Simplemente me dijo que las 30.000 dracmas que pedía de alquiler eran todo el dinero que tenía para vivir y me rogó que no lo demorara porque con eso pagaba la luz, el agua y la comunidad, y compraba lo necesario para vivir.

-¡Ay, querido Konstantino, Dios te envió! Hace tres meses que tengo alquilada la casa y vivo con la ayuda del panadero, el señor Apostolis, y del tendero, el señor Pantelis, que me envían pan y comida todos los días – me dijo, mostrándome al treloYannis.

-Señora Jrysula, yo nunca envié pan, porque no sabía de tu situación, respondió el señor Apostolis, sorprendido.

-Tampoco yo envié comida, aseguró el señor Pantelis.

-Pero así me decía el treloYannis – dijo la sorprendida señora Jrysula.

Después de esta «agradable» intervención corta, Konstantino continuó diciendo.

«El treloYannis solía no revelar sus acciones. A ti, querida señora Jrysula, te llevaba comida, pero a mí me ha traído al mismo Dios», dijo Konstantino. Sus ojos se llenaron de lágrimas y comenzaron a correr. Todos llorábamos con él. Respiró profundamente y continuó:

«Tres días después, me mudé al apartamento. El treloYannis me ayudó a trasladar mis cosas. De hecho, cuando el trasportista insinuó algo debido a mi comportamiento y forma de hablar, el treloYannis lo calló, diciéndole que no tenía derecho a criticar a alguien que vivía sistemáticamente en adulterio y maltrataba cruelmente a sus dos hijos. El trasportista quedó atónito y paró de hacer comentarios irónicos. Pensé que serían conocidos, pero me sorprendí cuando, saliendo, se volvió hacia al treloYannis y le dijo:

-¿Tú eres mago?

Sí, Georgios, estoy «hechizado» por el amor de nuestro Cristo – respondió el loco treloYannis. Incluso pidió al transportista que dejara de molestar y entristecer a Cristo que, a pesar de su comportamiento, sanó a su hija Theodora de una enfermedad grave. Entonces Georgios se fue con la cabeza gacha. Es el señor que está sentado allí con su esposa y puede confirmar lo sucedido. Me impresionó el diálogo, pero entonces lo consideré como locuras del treloYannis.

En efecto, esa misma noche, vestido con ropa de mujer, como de costumbre, fui a un conocido lugar de travestis en la avenida Syngrou. Imagínense mi sorpresa cuando vi al treloYannis mirándome desde la esquina opuesta de la plaza. De mi cabeza pasó el pensamiento que buscaba compañía romántica y erótica. Pero, ¿cómo me encontró? «El treloYannis me siguió y ahora lo contará todo a la señora Jrysula. ¡Oh, otra vez tendré que buscar otra casa!» Mientras pensaba en todo esto, un posible cliente se detuvo frente a mí. Entonces, como un resorte, el loco se levantó y comenzó a gritar.

-Él tiene SIDA, está enfermo y te va a contagiar. ¡Vete, vete, aléjate de él!

Me sorprendió el extraño comportamiento de un hombre al que ni siquiera conocía. Por supuesto, el posible cliente se fue. Entonces comencé a maldecir e insultar al treloYannis. Me agarró una histeria… Esto continuó durante casi un mes. No pude entender hasta hoy cómo descubría los lugares clandestinos. ¡Una noche, en concreto lo golpeé muy mal!

 

Carta de Bendición.

Pero imaginaos mi sorpresa, cuando todas las noches, al regresar a casa, encontraba un sobre con casi el doble de dinero de lo que solía ganar con mi sucia actividad, y en el exterior estaba escrito: «Bendición para el siervo de Cristo Konstantino». En ese momento no sabía qué pensar sobre todas estas cosas extrañas que estaba viviendo.

Las tardes en las horas que solía salir de casa y veía al treloYannis me enojaba. Sin embargo, él decía:

-Konstantino, deja de entristecer a Cristo y a nuestra Panaghía, que lloran constantemente por ti. Aún pensaba en irme de casa, pero algo me detenía allí.

-¿Acaso se habrá enamorado de ti y se comporta de esta manera loca y extraña? me decían los otros travestis.

-No, no muestra ese tipo de sentimientos, respondía.

Para no extenderme demasiado, decidí invitar al treloYannis a mi casa para poner fin a todo esto. Creía que alguien lo estaba usando a propósito para enloquecerme. En mi invitación, treloYannis, a pesar de que lo había maltratado repetidamente, respondió positivamente. No sé qué me pasó ese día y limpié bien la casa, preparé algo rápido para comer y me puse a leer. Hojeaba una revista de material variado y llamó mi atención un artículo sobre un Yérontas llamado Porfirios que sirvió en una Iglesia de un hospital en Omonia (Plaza central de Atenas).

 

El demonio

No tuve tiempo de leerlo cuando escuché a treloYannis golpeando la puerta. Tan pronto como se la abrí, me dijo:

Bendito seas, mi Konstantino, en este siglo y en el venidero.

Fue la primera vez que escuché ese saludo, pero también la primera vez que escuché al demonio hablar desde mi interior.

-¿Has venido a echarme de mi casa, loco? No estoy solo, tengo compañía y otros 365 amigos. No voy a irme. ¡Vete tú, porque te mataré!

En ese momento, treloYannis levantó una cruz frente a mí y dijo:

En el nombre de la Santa Consubstancial e Indivisible Trinidad…

No escuché nada más, porque me desmayé. Cuando me recuperé, vi a treloYannis sonriendo. Sentía una alegría en su presencia, pero no entendía por qué.

-Te traje un regalo, mi Konstantino. Es el Salterio (libro de los Salmos), un libro escrito por el rey y profeta David.

-¿Qué ha sucedido? ¿Qué ha pasado? pregunté.

-Mi Konstantino, tienes una gran bendición. Cristo te ha elegido. Te está preparando para grandes proezas. Sin embargo, tendrás que librar una gran batalla y lucha, porque lo que llevas dentro de ti no se irá fácilmente.

Si hubieras visto el resplandor en el rostro de treloYannis, comprenderíais mi miedo. Consideraba una tontería todo lo relacionado con los demonios. Pensaba que eran invenciones de los sacerdotes y de la religión para asustar al mundo y sacarles fácilmente dinero, enriquecerse, prosperar y otras cosas similares. He aquí, ahora me convertí en testigo de la envidia de los demonios sobre los hombres. Desde entonces, treloYannis se convirtió en mi hermano y amigo. Esa misma noche, reuní todas las prendas de mujer, zapatos, cosméticos y los tiré a la basura. Al día siguiente, cambié mi número de teléfono. Con la ayuda de treloYannis, incluso conseguí un trabajo en la contabilidad de una gran empresa. El dueño de la empresa era amigo de treloYannis. Me contrató con un salario satisfactorio.

Al mismo tiempo, casi todos los días iba con treloYannis a un templo en lo alto de Hymittus, donde el sacerdote leía las oraciones  (exorcismos) de san Basilio el Grande, mientras treloYannis leía los salmos. No puedo describir lo que viví. Lo que puedo gritar ahora por esta experiencia es que la homosexualidad y en general la prostitución no son una diferencia ni una enfermedad; es un demonio terrible que enfurece al Pantocrátor/Todopoderoso. También quiero decirles que nuestra santa Iglesia tiene las armas adecuadas para destruir por completo todo lo que nuestra sociedad contemporánea considera como yo, en algún momento, creía que son tonterías.

Las oraciones del santo de nuestro vecindario me salvaron. Mi vida cambió por completo con este encuentro. Los últimos cinco años vividos en este bendito vecindario componen un verdadero milagro del único y verdadero Dios. Escapé de un verdadero infierno y vivo en un mundo donde ni siquiera había soñado en mis mejores sueños.

Con el apoyo constante de este santo hombre, que nada tenía de loco, comprendí el error, tomé conciencia de cosas y situaciones que constituyen los cimientos de nuestra sociedad, conocí la agapi-amor de Cristo. Solía funcionar como adicto a las sustancias tóxicas y las drogas; no me diferenciaba de los toxicómanos; vivía una pesadilla de la que treloYannis, este maravilloso santo de Dios, puso fin.

No quiero cansarlos más con mi historia. Además, he registrando, como sugirió el señor Anastasio, toda mi historia en detalle. Pido disculpas tanto a ustedes como a las innumerables víctimas que atrapé en las redes de la iniquidad en las que estaba atrapado. Pido perdón a mi amada Katerina, quien abrió sus brazos al pecador más grande del mundo, cerró sus oídos a los comentarios negativos y las críticas justas y aceptó mi propuesta de casarse conmigo. Aceptó vivir con un cero, un desecho, un bebé. Y en nuestra próxima boda, las lágrimas y las oraciones de este santo hombre, treloYannis, estaban presentes.

Las últimas palabras de Constantino se perdieron entre sus sollozos. Con él lloraba el padre Vasilis, quien corrió y lo abrazó, y también todos los presentes.

-Estoy pensando en irme del vecindario, no por mí, sino por mi esposa Katerina», susurró Constantino con dificultad.

Entonces, el padre Vasilis dijo:

-«Queridos míos, Constantino ha expresado el deseo de irse de nuestro vecindario. ¿Qué opinan ustedes? ¿Deberíamos permitir que un testimonio vivo de un milagro asombroso de nuestro difunto hermano Yanis, Juan, nuestro Constantino, y también nuestra Katerina, que se marchen?

-«No, no», gritaron todos.

-Esperen un momento. ¿Creen que llamé a Constantino cerca de mí por casualidad? No, queridos cristianos, no lo llamé por casualidad», dijo entonces el señor Anastasio. Y añadió.

-Lo llamé porque así lo establece la carta de treloYannis.

 

Caterina y su relación con el “loco” del Señor

Mientras el señor Anastasio abría la carta de treloYannis para leerla, la ansiedad había alcanzado su punto máximo. Una agonía que se mezclaba con la conmoción generalizada, que se manifestaba a través de las lágrimas que corrían por los ojos de jóvenes y mayores.

Incluso el padre Vasilis lloraba con sollozos. Entró en el Santuario para echarse un poco de agua en la cara. “En toda mi vida pastoral, esto nunca ha sucedido. Teníamos a un gran santo entre nosotros y lo tratábamos como a un mendigo y un loco… Cuánto ciegos nos ha hecho la incredulidad y la adhesión a lo efímero y lo cotidiano”, dijo al sorprendido sacristán, que seguía atónito estos extraños acontecimientos.

Sin embargo, antes de que el señor Anastasio comenzara a leer, vio a la bella Katerina, la prometida de Constantino, acercándose a él llorando desconsoladamente. Se sorprendió por un momento y trató de consolarla. Su mente se dirigió hacia el mal. Creyó que todo lo que Constantino había confesado públicamente la había hecho cambiar de opinión… Eso es lo que creyó también el padre Vasilis, que salía del Santo Altar en ese momento.

Katerina se secó las lágrimas de los ojos y dijo con dificultad que quería decir algo. El padre Vasilis la asintió afirmativamente y ella se acercó al micrófono. Respiró profundamente y después de un breve silencio de unos segundos, dijo:

«Mi respetuoso padrecito y queridos vecinos, mientras escuchaba a Constantino relatar su conocimiento con treloYannis, y su vida anterior, no les oculto que pensé en irme. Una intensa tentación me estaba atormentando, diciéndome: ´¿Qué familia harás tú con él? Piensa en tus hijos que se burlarán de ellos. Reflexiona sobre el dolor de tus padres, que ya están en contra y no quieren que este matrimonio se realice. ¿Y si lo descubren también en tu pueblo en Creta de que te has casado con un travestí? ¿Qué crees que sucederá? Con tu elección, literalmente, matas a tus virtuosos padres con una muerte lenta. Siente lástima por tu desafortunado padre, siente lástima por tu madre desolada, siente lástima por tus hermanos. ¿Qué culpa tienen ellos de cargar con esta imprudencia tuya? Así que deja a Constantino, que es digno de su destino. Piensa un poco con lógica, Katerina. No descartes la sensata posibilidad de que en los primeros obstáculos de vuestro matrimonio, él regrese a su antigua vida y vuelva a caer en la inmoralidad. El mal hábito o adicción no se elimina, no se corta, no se cambia, dice el dicho popular. Y luego, ¿qué harás? ¿Buscarás otro treloYannis para salvarlo? Piensa lógicamente y levántate, vete ahora, mientras aún hay tiempo. Mira las caras de quienes te rodean, cuán burlonas te miran. Parece que quieren acusarte de algún crimen que estás cometiendo contra ti misma. Ahí tienes, algunos ya están susurrando. “Pobre niña, qué camino de Gólgota le espera sufrir en su vida con este tipo de hombre que ha elegido…’

Estas y muchas otras cosas revoloteaban en mi mente mientras escuchaba a Constantino relatar su antigua vida. ¡La tentación era tan fuerte que creía que escuchaba a alguien hablándome fuerte al oído! Por primera vez sentí una presión interna tan intensa. De hecho, me levanté en un momento con la clara intención de irme. Miré hacia la puerta y luego hacia Constantino. Lo vi llorar. Y entonces me recuperé. ‘¿Qué voy a hacer?’, pensé.

Recordé que todo lo que esta extraña voz me había dicho, la intensa tentación, él mismo me había confesado estas cosas cuando me propuso matrimonio delante de treloYannis. No era, pues, algo nuevo. Entonces, Constantino me dijo que sería difícil la vida con él. Inmediatamente, de hecho con valentía, me señaló que, si estuviera de acuerdo en casarme con él, sería mejor mudarnos de este vecindario o emigrar a algún lugar en el extranjero. Pero ahora, ¿por qué reaccionaría esta manera?

El treloYannis, recuerdo, que escuchaba la conversación que precedió de la mi propuesta de matrimonio, estaba inclinado y en silencio. Respondí positivamente a Konstantino sin pensarlo mucho. Una fuerza indeterminada me impulsó a decir «sí». Una voz interior me instaba diciéndome que Konstantino era mi alma gemela y mi compañero. No solo tuve en cuenta su belleza física, sino sobre todo su pureza interna y el resplandor de su rostro, elementos que el quebrantamiento de su corazón y su metania le habían dado. La calma y la serenidad de Konstantino mostraban a un hombre que ahora sabía lo que buscaba en la vida.

Además Dios, como nos decía el treloYannis, lo primero que desea de los nuevos hijos es que formen buenas y benditas familias. Que se conviertan en buenos jefes de familia y el resto, conocimiento, trabajo y necesidades básicas para vivir, eso lo cuida Él.

Por eso el treloYannis comenzó a gritar fuertemente, «¡viva-viva!», tan pronto dije «sí» a Konstantino. Saltaba como un niño pequeño y sonreía, mientras escapaba visiblemente feliz, gritando:

-¡Gran bendición el matrimonio, queridos cristianos, gran bendición el matrimonio para la tierra y el cielo! ¡Gran misterio (sacramento), gran misterio!

Al ver al loco Yiannis, treloYannis gritar, nos quedamos desconcertados y sorprendidos por esta reacción, las risas… Fue uno de los momentos más felices de mi vida.

Entonces, ¿ahora qué es lo que me atrapó? En aquel momento, tranquilamente podría haberme negado. Sin embargo, habría perdido a un verdadero ángel terrenal. Porque como un ángel envuelto en la ropa segura de la virtud y la ferviente fe verdadera que nuestro Señor regala, Konstantino vive ahora en su metania. Recuerdo que dos días después de la respuesta positiva, encontré al treloYannis en la entrada del edificio donde vivo. Tenía la impresión de que me estaba esperando para regresar.

Katerina, con tu acción, has emocionado a nuestro Cristo, a Su Santísima Madre y Madre de todos nosotros, nuestra dulce Panaghía y nuestros santos. No tengas miedo; el Señor está contigo y te dará muchos hijos. Serás feliz, porque tu decisión ha alegrado el cielo, me dijo.

Luego me dio un libro que tenía en sus manos y se refería a la vida de Santa María de Egipto. El treloYannis no hizo nada al azar. Más tarde, al leer ese libro, me di cuenta de cuánto me parecía a esta gran santa de nuestra Iglesia.

Tomé el libro y, después de ponerlo en mi bolso, le pregunté si había comido.

-No, respondió.

-Vamos, he cocinado caracoles. Mi madre me los envió desde el pueblo, le dije.

Entonces el treloYannis comenzó a gritar.

-Hoy, Katerina dará de comer al loco (de Cristo).

Hoy el loco comerá caracoles.

El señor Pantelis, que estaba afuera de su tienda y lo escuchó, dijo riendo:

-Loco, con tu chaladura llenarás tu estómago. Una vez más te las has arreglado, y además con una buena comida, guapo.

-Señor Pantelis, también te traeré a ti, he cocinado muchos caracoles, dije.

-Vamos, Katerinita, no quiero ponerte en apuros; quería gastar una broma al loco.

-Recuerdo la historia con los caracoles. Y estaban cocinados muy bien, saltó espontáneamente y dijo el bien alimentado señor Pantelis.

El padre Vasilis y muchos otros rieron. Katerina continuó.

“Le di a treloYannis un plato de caracoles para llevar al señor-Pantelis, mientras preparaba la mesa. Cuando treloYannis regresó, hizo la oración mientras estaba sentado y dijo:

-¡Ay, querida Katerina, cuántas gracias debemos dar en cada momento a Dios por lo que nos brinda! Mira, a mí, el loco, tonto y el más inútil de todos los hombres que la tierra ha conocido, nunca me ha dejado con hambre. Siempre cuida y envía órdenes a sus ángeles, como a ti, mi querida niña, para que cuiden al pecador. Así que hoy se aseguró de que coma caracoles, dijo sonriendo.

-Vamos, ahora come, estarás hambriento, respondí.

Durante unos minutos solo se escuchaba el ruido de los tenedores y el sonido de absorber los caracoles. Luego, el treloYannis me preguntó si la comida sería suficiente para Konstantino, que esta tarde estaba estudiando hasta tarde.

-No te preocupes, también he cuidado de él, le dije.

-Nuestro buen Señor Cristo vino y bendijo personalmente a Konstantino y lo liberó de su cautiverio. ¡Oh, qué milagro hizo el Señor! ¡Nunca he experimentado algo así en toda mi vida! Nuestro Señor es compasivo, mi querida Katerina, misericordioso, un verdadero Padre. Sus ojos ven y siguen todo. No quiere que no se pierda ningún ser humano. Pacientemente espera la μετάνοια metania el arrepentimiento. Mira a Konstantino, hasta ayer él estaba atrapado en las redes de la inmoralidad y hoy lleva una vida angélica, con ayunos, buenas obras y oraciones. Vive como un pequeño ángel y experimenta la alegría de su metania… Para todo lo demás, Dios se encarga. Konstantino, mi querida Katerina, será tu billete que te introducirá al reinado de la Realeza increada de Dios. No olvides eso, especialmente en los momentos en que el adversario luchará con astucia para deshacer vuestra unión bendecida por Dios, el gran misterio del matrimonio. No he visto en mi vida tanta humildad y quebrantamiento del corazón.

Su guía espiritual, el padre Nikolas, señaló que distinguió durante su confesión su fuerte deseo de eliminar todas las espinas de su psique-alma tan atormentada. La confesión parecía como una operación de corazón abierto… Así la llamó el padre Nikolas. La confesión es un gran regalo del Señor. Allí donde parece que el mundo desaparece bajo tus pies, con la metania y la confesión entras en un vehículo angélico y vuelas hacia los cielos…

Mira al rey y profeta, el gran santo David, ¡en qué alturas alcanzó con su μετάνοια metania! ¡Qué terribles oraciones nos dejó como herencia! Son tan terribles porque ocultan grandes verdades y sus llaves o claves solo se dan a los humildes de corazón. Mi querida Katerina, los demonios escuchan y temen los Salmos y las oraciones de este gran rey y tiemblan. Desaparecen en las montañas y en las cimas altas. Por eso, Katerina mía, cuando en tu familia tengáis problemas, no olvidéis leer los Salmos. Allí se esconden  las claves o llaves de la felicidad. En lugar de mirar la caja tonta de la desesperación y la desilusión, es decir, la televisión, leed las vidas de los santos y la Santa Escritura. Así protegeréis vuestro hogar y un ángel guardián protegerá a tu familia. No te preocupes, ni te asustes y no tengas miedo, tus padres amarán a Konstantino cuando vean bien que lo pasa y lo feliz que es su hija. Pocas son las dificultades, muchas son las alegrías en vuestro matrimonio. La bendición de Dios es grande para vosotros», dijo el treloYannis y se inclinó nuevamente sobre su plato, continuando con su comida.

En ese momento, no conocía el valor de lo que me decía y pensaba que vive en un mundo de cuento de hadas como un loco, desconociendo la cruda realidad y los hechos de la vida.

 

La «esclavizada»… Libertad

Me miró un poco como si entendiera lo que pensaba y dijo:

-Nunca, Katerina mía, tomes en cuenta al mundo. La mayoría de las personas hoy en día son infelices y desgraciados porque no saben dónde se esconde la felicidad. Creen que la felicidad está relacionada con la adquisición de bienes, pero allí se encuentra la tristeza, la angustia y la depresión. Creen que el poder reside en la riqueza, pero allí encuentran la decepción. Consideran como placer degradar el eros (amor, sexo) con breves intercambios de compañeros, pero allí se esconde el engaño y la infelicidad. Las pobres niñas de tu edad dicen que la felicidad se encuentra en una buena cama y en el desenfreno irracional.

-Lo dicen, respondí incómoda, pensando en cómo yo también creía eso cuando escapaba de Creta para venir a Atenas a estudiar.

-Sí, Katerina mía, hace muchos años conocí a una chica que vino de la provincia a Atenas para estudiar, como tú. Había ingresado a la universidad para convertirse en maestra. Había vinculado su vida infeliz en Atenas y los estudios con la libertad que creía haber perdido al vivir con sus padres en el pueblo. Pensaba que ahora no tendría el control: «¿De dónde vienes, a dónde vas, por qué llegaste tarde, qué decías con aquel?», y otras cosas similares que los padres suelen decir. «Tendré cualquier chico que quiera, dormiré con él y cuando me canse encontraré a otro para divertirme. Encontraré algún trabajo fácil para no depender de mis padres y así evitaré su constante queja. Ya no tendré que dar cuentas ante nadie y volveré a casa a cualquier hora que desee…». Eso es lo que creía la pobre Eleftheria, así la llamaban. Aunque Eleftheria había identificado la libertad en la vida con el desenfreno y la despreocupación. La pobre tenía la falsa creencia y el autoengaño de que la alegría y la felicidad se encontraban en la bebida, el baile, los viajes y las despreocupadas compañías estudiantiles… Así, se entregó inmediatamente al despilfarro y al libertinaje sin la menor vacilación.

Desde los primeros días de su permanencia en la capital, conoció a un joven en el anfiteatro de la Escuela y comenzó su primer coqueteo. La conversación con el joven condujo a una cita para tomar café y empezaron los primeros besos y abrazos. ¿Quién iba a tener en cuenta ahora en las lecciones y los estudios, quién consideraría ahora los consejos a los padres…? La esclavizada Eleftheria se regodeaba con su amor ante sus amigas. Ellas preguntaban para conocer detalles, como, por ejemplo, cómo besa, cómo se comporta con ella, etc. Para evitar preguntas molestas, impuso un aislamiento consciente sobre sí misma. Así creía que lo pasaría mejor.

Sin embargo, un día, después de casi dos semanas, el chico la plantó y no llegó a la cita acordada. No respondía a sus continuas llamadas telefónicas. Se preocupó mucho, no sabía qué hacer. No sabía ni dónde vivía. Su pensamiento fue hacia lo peor. Pasó la noche en vela, llena de ansiedad y angustia. Al día siguiente fue temprano a la clase. ¡Y ahí estaba! Vio a su amado amigo sentado en la primera fila del anfiteatro, como solía hacer… Se sentó a su lado y le preguntó por qué no contestaba el teléfono. Él, evidentemente enojado, se volvió y le dijo: «¡Bueno, no me quedaré toda la vida con una putita de provincia, una hambrienta de hombres, barata y superficial!».

Al escuchar esas palabras del efímero joven amante, Eleftheria sintió que la tierra desaparecía debajo de sus pies. Nunca, nadie le había hablado así. En el pueblo, todos la respetaban y la valoraban. Se puso a llorar y se fue de la clase. La amargura, la defraudación y la desilusión creaban un nudo en su garganta. «Tierra trágame, qué vergüenza. Me he convertido en una humillación», murmuraba mientras caminaba por la calle Hipócrates. Fue y se sentó en un banco en Propylea, allí donde los autobuses se detenían, y lloraba desconsoladamente diciéndose una y otra vez: «¡Qué desgracia he sufrido!»

Allí, querida Katerina, la encontré. Fui y me senté junto a ella y comencé a llorar con ella. Ella se sorprendió y, después de mirarme, me preguntó por qué lloraba. «Aquí estoy llorando al verte triste», le respondí. Luego ella me abrió su corazón y me contó todas esas cosas que te he relatado. Le propuse que se confesara con un buen yérontas (guía espiritual, anciano iluminado y sabio) confesor que atendía en Kato Patissia.

«La confesión aliviará tu dolor y verás cómo se corregirán todas las cosas».

Tomó la dirección y el teléfono del yérontas y esa misma tarde fue y se confesó. Las heridas que había abierto el amor efímero se psicoterapiaron y se sanaron y Eleftheria encontró a Cristo y su libertad. Hoy en día está casada. Tiene dos hermosos hijos, Jristos y Maria, y trabaja junto a su esposo, quien también es maestro en una escuela en Tesalia.

No sé en qué medida la historia de treloYannis tenía una base verdadera o no. Lo que puedo confesar abiertamente es que mientras narraba los acontecimientos, ¡tenía la impresión de que estaba describiendo mi propia vida, que tenía muchas similitudes con la de Eleftheria! Porque de alguna manera pensaba y actuaba como Eleftheria, hasta que conocí a treloYannis.

Le encontré por primera vez en la entrada del edificio, pocos días después de haberme mudado allí. Yo estaba con mi padre, que había venido del pueblo y se quedó conmigo hasta que me instalara y me acostumbrara a Atenas.

-¡Hola, compañero Manolis, con tu linda hija! – le dijo.

-¡Hola, Yannis, también tu eres lindo! – respondió mi padre.

Mientras nos alejábamos, mi padre dijo:

-Pobre Yannis. Cada pobre y su mala suerte (dicho popular). La dueña de mi casa me dijo que es un poco tonto, pero nunca antes había conocido a un tonto tan amable y generoso como él, Katerina. Me ayudó a encontrar la casa cuando llegué hace veinte días. Me ayudó con la mudanza. También me trajo un horno de microondas completamente nuevo como regalo, diciéndome: «Manolis, tienes una gran familia que alimentar y tu hija lo necesitará, mientras que yo no lo necesito. El señor Niko de la tienda de electrodomésticos de aquí arriba, me lo regaló». No quería aceptar tal regalo de un tonto o loco, pero él insistió. Ni siquiera aceptó dinero. Lo único que aceptó fue que le invitara un café.

Después de unos días, empecé a encontrar bolsas colgando en mi puerta con comida y otras cosas necesarias. Le pregunté a la dueña de la casa, la señora Stavrula, que efectivamente estaba aquí, y ella me dijo: «Solo un loco como treloYannis hace cosas así. Tendrás que acostumbrarte a sus travesuras». Pensé en deshacerme de ellas. Agarré la bolsa y me dirigí a salir para devolvérsela. «Anda que va, cómo voy a aceptar cosas del loco. No permitiré que un loco me humille y pase vergüenza. Tengo mi dignidad». Eso es lo que pensaba mientras bajaba en el ascensor con la intención de ir a la casa del loco.

Apenas abro la puerta, encuentro al treloYannis frente a mí. Estaba sentado en el umbral sosteniendo un komposkini (tipo de rosario ortodoxo para la oración continua de Jesús), como solía hacer. Ni siquiera tuve tiempo de hablar.

-Mi querida chica de la isla de Kreta, ¿me estás buscando? Mira, ha llegado la hora de presentarme. Me llamo Yannis y vivo aquí al lado. Te dejé, querida mía, dos o tres bolsas en tu puerta.

-Esta es la última vez. Tómala rápidamente de vuelta, le dije muy enojada.

-No es mía, es para ti. Mira, te contaré un secreto, pero no me traiciones. Enfrente de la panadería del señor Apostolis hay un supermercado. Lo dirige el señor Atanasio, un buen hombre que ha hecho una ofrenda o promesa. El pobre hace unos dos años, perdió a una hija en un accidente. Desde entonces, en memoria de la fallecida Pascualina, ofrece alimentos a estudiantes universitarios de nuestro vecindario. Pero como no quiere revelar el secreto, me da a mí las cosas y yo las llevo. Por eso, mi querida muchacha, no rechaces la alegría que te brinda un pobre padre afligido por la muerte de su hija. Y también a mí el miserable dame esas cinco dracmas para encender una vela para Pascualina en la Iglesia. Y cuando vayas a la Iglesia, no olvides encender una vela por ella, para que su psique-alma descanse y esté en la luz increada de Cristo.

Esto dijo el treloYannis y se fue después de hacerme una profunda reverencia. Tomé la bolsa sintiéndome aliviada. ¡Desde entonces, en intervalos regulares, recibía los regalos del señor Atanasio y daba algunas monedas al loco para que encendiera velas en memoria la Pascualina!

El señor Atanasio, que estaba presente, se levantó espontáneamente y dijo:

-Katerina, yo no enviaba regalos. Simplemente me daba pena el loco y había dado instrucciones para que le hicieran un descuento del 50% en cualquier compra. Eso es todo. Lo demás, los regalos para Pascualina, que realmente perdí en un accidente, eran ideas del treloYannis. Tal vez así compensaba el descuento que le hacíamos.

Entonces Juan, estudiante de Derecho, y Klió, que estudiaba en la Universidad Tecnológica, se levantaron y dijeron que lo mismo les había dicho el loco también a ellos, justificando los regalos que les ofrecía. En concreto Juan añadió que también recibían dinero en un sobre, que creía que nuevamente colocaba a escondidas el señor Atanasio…

De todos modos, señor Atanasio, personalmente, en cualquier Iglesia a la que fuera, encendía una vela para su Pascualina – dijo Juan claramente conmovido por lo que estaba escuchando.

-¡Oh, Dios mío, qué tesoro escondía el Dios en nuestro vecindario! ¡Oh, Dios mío, cuántos milagros sucedieron justo debajo de nuestras narices y no los percibíamos! ¡Cuán endurecidos se han vuelto nuestros corazones y cuán ciegos nos ha hecho la codicia y el aislamiento solo en lo nuestro! – dijo llorando el padre Vasilis.

Miró hacia Katerina y le preguntó si tenía algo más que decir. Katerina respondió que podría hablar durante muchas horas sobre este santo de Dios.

-Me reservo el resto para escribirlo y dárselo al señor Anastasio. Lo único que quiero añadir es que me disculpen si he herido a alguien durante estos siete años que he vivido en este vecindario paradisiaco. Quiero agradecerles a todos y decirles que están todos invitados a mi boda con Constantino. Sin embargo, les pediría que en lugar de regalos, donen dinero al padre Vasili para apoyar el servicio de la alimentación de los pobres.

Todos se levantaron y aplaudían a Katerina. La dueña de la casa, la señora Stavrula, se levantó y dijo que quería ser madrina y bautizar al primer hijo que tuvieran. El ambiente festivo y paradisíaco se alternaba con emociones de alegría y tristeza…

El padre Vasili hizo una señal al señor Anastasio para que leyera la carta de treloYannis. Aunque casi era mediodía, nadie se preocupaba por el tiempo. ¡Ni siquiera los comerciantes pensaban en las tiendas, que permanecían cerradas!… Incluso bromeando, el señor Pantelis dijo:

-Bueno, ¡por el treloYannis vale la pena tener un día libre!…

 

El señor Anastasio y el “loco”

Anastasio, con lágrimas en los ojos, metió la mano en el bolsillo interior de su traje y sacó la carta de treloYannis. La angustia y agonía de todos alcanzó su punto máximo en el sagrado templo. Miró al padre Vasili y luego al numeroso y evidentemente conmovido auditorio.

«Nunca podría imaginar las dimensiones que tendría en nuestro vecindario la muerte del santo, como se está demostrando, nuestro vecino y digno hijo de Cristo, nuestro querido fallecido hermano Ioannis o Yanis. Tampoco podía imaginar que escondíamos un tesoro tan grande en nuestro edificio durante treinta años. No les oculto que a pesar del contacto que mantenía con treloYannis, no entendí su santidad durante muchos años. De hecho, lo consideraba como un religiosofanático y perturbado, y así lo presentaba a aquellos que de vez en cuando expresaban quejas sobre su comportamiento extraño, como decían, y especialmente por su costumbre diaria de leer en voz alta los salmos del Salterio y el Evangelio del día y de incensar incienso desde la terraza hasta los patios.

Aún me siento terriblemente culpable por las observaciones ocasionalmente intensas que le hice como administrador del edificio. Observaciones que él mismo soportó sin reaccionar. Por el contrario, me alababa diciéndome muchas veces:

-Que te vaya bien, mi querido Anastasio, a ti y toda tu familia y todo el mundo. Me has dado alegría de nuevo al transmitirme las quejas. Me has dado de nuevo otro kilo de humildad a mí, al loco e inútil del vecindario, y por eso te estoy agradecido… Una queja, un kilo de humildad, decía y me bendecía con su mano.

Creía que no entendía, ya que estaba loco. Y le sugería que fuera a un médico para que lo examinara. «Ve, Yannis, a un psiquiatra que te dé una pastilla para que estemos tranquilos por si tenemos algún problema más serio. Amenazan con demandarte, ¿no lo entiendes?…» Estas y muchas otras cosas le decía al bienaventurado ignorando de su verdadero valor, que él cubría con su locura (divina) y en general con su comportamiento. A mis recomendaciones de que fuera al médico, él respondía que el mejor médico era Cristo y el mejor hospital era Su Iglesia.

-¡Ay, mi querido Anastasio, lloro día y noche y ruego a Cristo que me opere! Que haga una cirugía de corazón abierto y saque toda la suciedad que hice de niño. Ruego a nuestra Señora Panaghía que interceda para que salgan los espinos que atraviesan mi miserable corazón. Enciende una vela por el loco… cuando vayas a la Iglesia.

Así solía responderme y a veces lloraba y a veces reía.

Olvidé señalar que aquellos que inicialmente se quejaban del comportamiento loco del treloYannis, continuaban hablando de él de manera halagüeña y simpática. Viendo el cambio en su actitud, no le daba importancia, como al principio con las quejas de los nuevos inquilinos…

Solo en los últimos dos años me di cuenta de que el treloYannis no era un loco como creía. Sucedió un incidente que juré no revelar. Como la mayoría de ustedes sabe, tengo dos hijos, María y Mijalis. Mis hijos amaban a treloYannis porque crecieron con él desde que eran bebés. Incluso desde muy pequeños, treloYannis jugaba con ellos. Al principio, mi esposa y yo no confiábamos en dejar que el loco se acercara a ellos. Él siempre hacía una reverencia profunda cuando veía a María y decía: «Mis respetos a la princesa, mis respetos a la princesa…». Con el tiempo, notamos una conexión extraña entre María y el loco, pero también entre Mijalis y el loco (treloYannis).

Mi hija María, hoy de 25 años, desafortunadamente no está aquí para explicar por sí misma su relación. Quería venir, pero le dije que se trataba de un simple trisagio y que sería mejor que viniera con su esposo a los cuarenta días. Creo que se le dará la oportunidad de compartir su experiencia con el loco (divino). No podía imaginar las dimensiones que tomaría una simple secuencia en memoria del loco-Yannis, treloYannis.

El bendito solía jugar con María a un juego que llamaban: «la granada de la Panaghía, Santísima María». Escondían una granada de plástico que se abría en dos y contenía varias tarjetitas pequeñas. En cada tarjetita había un nombre, como Juan, Gerásimos, Jorge… María colocaba la granada y buscaba, y tan pronto como la encontraba, la abría y sacaba una tarjeta. Por ejemplo, podía salir el nombre de Juan el Precursor. Entonces el bendito corría a su estudio y traía la vida de San Juan el Precursor.

Basándonos en la narración, improvisábamos varias escenas y contábamos la vida del santo con palabras originales suyas. No les oculto que muchas veces escuchaba a escondidas las historias, aunque en algunas de ellas, como en la vida de San Cosme de Etolia, después de su insistencia, participé yo y mi esposa en el juego. Al final del juego, el bendito treloYannis, como solíamos llamarlo, subía a una silla y leía un breve pasaje del Nuevo Testamento. Le pedí que lo leyera traducido al niño, pero fue categóricamente negativo.

-Nuestra Panaghía y los santos se lo traducen. Este es el secreto que esconde la “granada de la Panaghía, Virgen María».

Desde el colegio de párvulos hasta la escuela secundaria, María se destacaba como estudiante. Los maestros siempre la elogiaban por sus observaciones perspicaces, su elocuencia y su profundo conocimiento del idioma griego. Por supuesto, hasta el día de hoy, su mayor hobby/afición, como ya nos acostumbramos a llamarlo, es leer cada día el Salterio y las Escrituras Sagradas. De hecho, incluso a mis dos nietos de apenas dos meses les acostumbró a leer el Evangelio del día, como aprendió por el loco (divino)… Mi yerno, de hecho, por capricho de María, en lugar de contar cuentos, lee extractos de las vidas de los santos de los Sinaxarios que le dio como regalo en su boda el bendito treloYannis.

 

El preanuncio del matrimonio

Un día, hace casi dos años, el loco (de Cristo) estaba sentado en el escalón de la entrada y, al verme entrar a la casa, me dijo:

-«Saludos al buen suegro, nuestro administrador, que se convertirá en abuelo. ¡Vaya, vaya, qué buen muchacho ha encontrado nuestra Panaghía para la hermosa princesa, que se convertirá en reina en unos pocos meses!»

Consideré sus palabras como las habituales ocurrencias diarias y no les di importancia. Sin embargo, cuando subí a la casa, encontré a mi actual yerno sentado en el salón. Vi las flores en el jarrón y a María flotando en un océano de felicidad.

-Permíteme presentarte a Gregorio, dijo María.

Él me dio la mano y me dijo:

-Señor Anastasio, he venido a su casa para pedir la mano de su hija, a quien amo y quiero casarme, si naturalmente ella no tiene objeciones. Terminé mi servicio militar hace dos meses y he estado trabajando en el Hospital Infantil durante un mes, ejerciendo mi especialidad. Terminé mis estudios de medicina poco antes que María, a quien conocí por primera vez en la universidad, y desde entonces, aunque han pasado casi tres años, no la he sacado de mis pensamientos.

La propuesta de matrimonio me llegó de repente. Mis pensamientos se dirigieron treloYannis. Me pregunté cómo lo sabía.

-Bueno, María mía, ¿ocultaste este gran acontecimiento a tu padre, dejándolo desprevenido, a pesar de que ya habías informado al loco Yanis? ¿No pensaste en el peligro, a pesar de ser médico, de un infarto?»

María me miró sorprendida y dijo:

Pero, Padre mío, ayer mismo Gregorio anunció su intención de pedirme en matrimonio, expresando sus sentimientos hacia mí, y además, hace días que no veo a treloYannis. ¿Qué estás diciendo?»

Quizás debido a la sorpresa de este inesperado acontecimiento, mi mente se enfocó en la pregunta: ¿Cómo se enteró ese tonto? Me volví loca tratando de descubrir cómo lo sabía. Tan pronto como Gregorio se fue, me apresuré a ir a su casa.

Cuando llegué a su puerta, escuché que estaba hablando con alguien. Pensé que era mi yerno y abrí la puerta, en la que estaba la llave. Me encontré con un espectáculo asombroso y extraordinario. Vi a treloYannis de rodillas delante de la icona/imagen de nuestro Señor Jesús Cristo, pero estaba medio metro, tal vez un poco más, por encima del suelo. Hablaba con el Señor y Él le respondía. Quedé petrificada por la visión y tal vez me desmayé. No sé qué me pasó. Cuando me recuperé, vi a treloYannis sentado a mi lado, sonriendo. Había perdido la noción del tiempo.

-Cristo, mi querido Anastasio, ha bendecido a Gregorio y a nuestra María. Él me habló sobre la bendición que otorga a su matrimonio. Nadie más. Te lo digo para resolver tu inquietud y aclarar tus silogismos y dudas. En cuanto a lo que viste, quiero pedirte que no lo reveles mientras esté en esta vida efímera y terrenal. Será nuestro secreto común y compartido. ¿Recuerdas cuando te dije que nuestro Señor es el mejor cirujano? Le rogué que limpiara los pecados que me perforan el corazón como espinas. “Ha visto mi humillación y mi esfuerzo y trabajo, y ha perdonado todos mis pecados (…)

«Señor, no recuerdes mis pecados de juventud, así como los otros que cometí por ignorancia. Recuérdame conforme a tu infinita misericordia, porque tu bondad es infinita, Señor.» (Salmo 24,7), repetía una y otra vez señor Anastasio, como el rey David. Y Él me escuchó y de vez en cuando visita a este loco para operarlo», dijo riendo en voz alta.

Después me hizo cantar el conocido Salmo: «Oh Dios, santa es tu manera de comportarte hacia nosotros. ¿Qué otro dios es grande como tú, nuestro Dios? Tú eres nuestro Dios, quien ha hecho y sigue haciendo obras tan maravillosas, para que incluso entre los pueblos idólatras se conozca tu gran poder» (Salmo 76,14).

-Venga, que vivan tus hijos… Has encontrado un buen yerno, un bendito muchacho, fiel a Cristo y aferrado al Dios trino. ¡Qué suerte, te ha tocado la lotería con Gregorio! ¡Te ha tocado la lotería con Gregorio!

La certeza del loco (divino) en combinación con este impactante acontecimiento, alejaron cualquier duda que tenía como padre, sobre el matrimonio de María.

Cuando regresé a casa, María y mi esposa esperaban ansiosas escuchar mis impresiones sobre este inesperado encuentro. Se sorprendieron cuando las abracé espontáneamente y dije que debíamos fijar rápidamente la fecha de la boda. María rompió a llorar y mi esposa comenzó a hacer cálculos para encontrar una fecha conveniente. Esa misma noche llamamos a nuestro hijo Mijalis, quien estaba cumpliendo con su servicio militar en Orestiada de Evros, y le informamos sobre este alegre acontecimiento. Me sorprendió mucho cuando me preguntó qué estaba haciendo el treloYannis y si se había enterrado sobre la inminente boda. Le dije que se había enterado y que estaba muy feliz, pero nunca hasta hoy resolví mi duda que surgió entonces con su pregunta. Tal vez él mismo podría hablar de ello…

Lo que entendí mucho tarde fue que mis hijos tenían una relación diferente con el bendito treloYannis, lo cual resultó muy beneficioso para sus vidas.

Desde aquel día en que tuve la bendición de experimentar esa única experiencia, cambió mi relación con el bendito treloYannis. Lo consultaba regularmente sobre muchas cuestiones y me impresionó que ya no ocultaba con su locura las donaciones y la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo que traía.

Como una abeja busca las flores para recoger el néctar, así buscaba encontrarme con el bendito todos los días y absorber junto a él el café que bebíamos mientras compartíamos profundos temas espirituales que cambiaron radicalmente mi vida. También participaba activamente en sus locuras. Desde entonces, me esforzaba por integrarme plenamente en la Iglesia. Asistía a los servicios, participaba activamente desde el ambón en la Divina Liturgia, hacía los ayunos de nuestra Iglesia, me confesaba y comulgaba regularmente. Me acercaba al doloroso Samaritano con amor y a la humildad del Publicano de las conocidas Parábolas. Suplicaba al Señor que también me hiciera la operación necesaria y alejara las impurezas de mi corazón, acumuladas por las desviaciones conscientes e inconscientes de Su ley. En el rostro del bendito treloYannis encontré la verdadera riqueza celestial y viví acontecimientos que muchos consideran como milagros, pero el bendito me enseñó a verlos como simples bendiciones del verdadero Dios Tríadico.

Referencias a milagros

En los aproximadamente dos años en los que conocí el verdadero valor del loco Juan, treloYannis, la verdad es que cambié muchas de mis costumbres. Cambié muchas cosas principalmente gracias a sus cálidas oraciones. Porque, al igual que la mayoría de los cristianos hoy en día, yo también había seguido el camino trillado. Es decir, había llevado a Dios a mi medida, estableciendo una relación completamente relajada que llamaba fe. Me perdía en las visitas habituales a la Iglesia para asegurarme la necesaria decencia social. Veía la relación con Dios como una transacción y pensaba que al cumplir lo convencional, sería reconocido como sus elegidos. Sin embargo, Dios no se acerca con impresionantes cruces ni con visitas interesadas que aseguran el reconocimiento social. Incluso con la participación en manifestaciones espirituales y círculos de interpretación de la Sagrada Escritura en forma de parábolas, los corazones no pueden armonizarse con los ritmos del Dios tríadico.

Además, la relación con el bendito treloYannis me ayudó a comprender que el prójimo, incluso el enemigo, es imagen de Dios y debes sacrificarte por él.

-¿Puedes, querido Anastasio, odiar y rechazar a Dios, expulsarlo, maldecirlo y al mismo tiempo pedir su ayuda?

-No, respondía.

-Entonces, ¿cómo es posible que odiemos a nuestro prójimo, que es la imagen viva de Dios? Eso es una locura de magnitudes inmensas, y ninguna medicina entre las que se distribuyen puede curarla. Solo la μετάνοια metania, solo la metania y la confesión, agregaba.

El treloYannis calificaba a todos estos tipos de cristianos, que en su forma farisaica, como él decía, creen que están con Dios, dormidos e hipnotizados. Decía específicamente que el Litigante (diablo) ha creado un inédito psiquiátrico moderno con extrema maldad y mala astucia capturando en este a la mayoría de los cristianos, dándoles somníferos y 500 mg de Tabor (energía demoníaca), para mantenerlos dormidos y al mismo tiempo mantenerlos con el autoengaño y la falsa ilusión del reconocimiento social…

-Nuestro planeta, señor Anastasio, es el «viñedo» de nuestro Dios trino, es la empresa del Señor. Desgraciadamente, no nos hemos dado cuenta de eso y creemos que podemos revertir esta relación. El hombre ha sido dotado con el libre albedrío y puede elegir unirse a la «empresa» del Señor o rechazarla. Y unirse significa cumplir y aplicar la ley del Creador Dios y Sus logos (mandamientos, principios espirituales).

Por otro lado, rechazar significa violar los mandamientos, logos. No hay término medio. No puedes, por ejemplo, cometer adulterio durante once años seguidos con la hermana de tu esposa y al mismo tiempo llevar una cruz en tu cuello e ir a la Iglesia. Tampoco puedes robar, cometer adulterio, mentir y al mismo tiempo afirmar que crees en Cristo. O eres o no eres con Cristo, mi señor Anastasio.

Para participar en la doxología mística del cosmos o universo, debes entregarte por completo al Dios trino. La patria de los cristianos es el cielo, no la tierra. En la tierra somos simples inquilinos, estamos de paso, mientras que en el cielo somos dueños de la eternidad. El ojo de Dios mira día y noche los corazones de los hombres y ve sus intenciones. Si eres justo, recibirás la recompensa de los justos. Si eres injusto, conocerás la ira del Señor y en algún momento conocerás Su espada. Lo dice claramente el rey y profeta David. Entonces, señor Anastasio, el tema tiene que ver con qué tipo de cristianos somos. Nos hemos vuelto insípidos, revueltos de porquerías, cegados por el humo del falso incienso que usamos y nos hemos envueltos en las vestiduras de la terrible duda, simulación e hipocresía.

Mira, ser cristiano significa sacrificio. Ser cristiano significa ser saciado viendo que los demás comen. Ser cristiano significa tener como alegría el encuentro con las psiques-almas de tus vecinos con Dios. Ser cristiano significa vivir y participar en la alegría y el progreso del otro como si fuera tuyo. Ser cristiano significa desafiar, como dice David, el martirio que siempre es y termina en la entrada principal del cielo. Ser cristiano significa sufrir con el dolor del otro. No puedes llamarte cristiano, por ejemplo, y ser masón, oportunista o ladrón. Tampoco debes tener relaciones comerciales con aquellos que conscientemente negaron al Pantocrátor/Omnipotente y eligieron servir a Mammón (dios del dinero y la riqueza) y a las legiones de demonios que lo siguen.

No fueron casualidad las palabras del treloYannis. Golpeaban donde me dolía. Como un vendaval, arrasaban ideas y posiciones en las que creía que encontraría seguridad personal y una buena vida para mi familia. Porque confieso públicamente que desde que era un joven abogado en práctica, fui arrastrado en las redes de la masonería. Creía que mi afiliación me ayudaría en mi carrera y tal vez respaldaría mis aspiraciones políticas que tenía en ese momento. En los pasillos de la masonería aprendí la ilegalidad, iniquidad y adopté la despreocupación de la fe y el falso cristianismo farisaico. Más tarde, como alto funcionario del ministerio, pensaba que mi condición de masón me otorgaba seguridad laboral. Sin embargo, vivía en la falsa ilusión, en el autoengaño y en la realidad era un miembro activo del Psiquiátrico de los «supuestos cristianos durmientes», como correctamente decía el bienaventurado difunto treloYannis.

Ahora puedo asegurarles que la presencia del treloYannis salvó primero a mis hijos y a mi esposa, a quienes en ese entonces no fui un compañero fiel y bueno, pero también a mí personalmente. Estaba atrapado en situaciones similares a las que describieron antes Konstantino y Katerina. Fue de esos atascos en caminos sin salidas que la mano de Dios me sacó a través de su ángel terrenal, es decir, el treloYannis. Sus oraciones eran las que protegían nuestro vecindario. Además, con su locura (divina), nos muestra cómo Dios obra de manera muy diferente a lo que nosotros creemos.

Consideraba, por ejemplo, que la adquisición de bienes, una casa, un trabajo y algunos ahorros en el banco para situaciones de emergencia te brindaban más seguridad. Creía que robar, por ejemplo, al estado en la oficina de impuestos demuestra inteligencia, o engañar a tu vecino con tus conocimientos como abogado para quitarle dos metros cuadrados de espacio de almacenamiento, en esencia indica tu derecho a reclamar lo que crees que te pertenece.

Mi querido Papa-Vasilis, tuve en mi posesión durante casi treinta años, un pequeño almacén que, después de adquirirlo con mala astucia, mientras pertenecía a mi buen vecino Antonio, a continuación olvidé ese hecho justificándolo como normal. Pero el treloYannis me lo recordó cuando me contó una historia sobre un hombre respetable y cristiano de nuestro vecindario que arrebató dos metros cuadrados de tierra al vecino más pobre. Me preguntó cómo Dios debería enfrentarlo. Respondí espontáneamente que debería disciplinarlo para que devuelva lo que robó. Fue entonces cuando el bendito difunto treloYannis me dijo:

-Le advirtió para que se arrepintiera y rectificara dos veces. La primera vez, el Señor permitió que su hijo se enfermara seriamente. La segunda vez, le envió un pequeño infarto. Pero su corazón seguía siendo tan duro. Ahora le ha cerrado la puerta de la comunicación y el Señor no escucha sus oraciones, dijo.

¿Quién es, mi querido Yannis, a quién deberíamos notificar para que no pierda su alma? pregunté.

¡Y él, llorando, me dijo que era yo mismo! Imagínense mi sorpresa.

-Quizás te equivocas, no he robado tierras a nadie, le dije en pocas palabras.

Fue tan repugnante en mi psique-alma ver mi acción ilegal que me costó recuperarla en mi memoria.

Quitaste dos metros cuadrados del almacén de Antonio… ¿Merece la pena perder el Paraíso por dos metros? añadió.

-No, susurré avergonzado y temeroso.

Me sentí como un niño pequeño que estaba en apuros. El bendito treloYannis entonces se puso a llorar y me abrazó. Lloré yo también junto a él durante bastante rato. Pedí perdón a Dios. De hecho, al salir de la casa del bendito, me detuve en el cuarto piso y le dije a Antonio cómo lo había lastimado y cómo me había apropiado de su espacio de dos metros cuadrados en la planta baja. Él se sorprendió. Entonces le dije cómo le devolvería el valor de la apropiación y asumiría todos los gastos para construir el muro en las dimensiones correctas.

-Vaya, señor Anastasio, el mundo no se acaba por dos metros. No te preocupes no es para tanto. Deja las cosas como están. No las llevaremos con nosotros las cosas cuando moramos. La buena vecindad y tus buenas palabras son suficientes, dijo Antonio.

-No fui un vecino tan bueno, Antonio, le respondí, mientras pensaba en su generosidad y me comparaba conmigo mismo.

Me sentí como un miserable gusano y recité la oración del Señor. Al día siguiente, le conté mis pensamientos al treloYannis y él susurró suavemente en mi oído.

-Ayer, Anastasio, abriste el cielo y hubo una fiesta angelical en tu honor. El profeta David también se consideraba a sí mismo como un gusano y en algún momento un amado discípulo de nuestro Señor también se sintió así. Y Cristo nos contó la siguiente parábola: “Había una vez un gusano llamado oruga de seda que vivía en un rincón de un gran jardín. Un día, esa oruga decidió dedicarse a asuntos espirituales y, abandonando su hogar, comenzó a buscar al dueño de su hermoso jardín. Durante su larga y ardua búsqueda, dejaba atrás la seda. Cuando llegó el momento adecuado, dejó atrás la seda y el dueño del jardín le dio alas para volar cerca de él…

Por eso, mi querido Anastasio, San Juan el Precursor clama en el paso de los siglos por la grandeza de la μετάνοια metania y los dones de nuestra sincera humildad. En cuanto a tu deuda con Antonio, Dios te informará de cómo pagarla.

Realmente, unos meses más tarde, la hermana de Antonio necesitó someterse a una difícil operación que requería mucho dinero. Cuando me enteré de la necesidad a través del treloYannis, fui al banco y liquidé mi antigua deuda. Por supuesto, Antonio, a quien veo llorando allí en la esquina, insiste en devolverme el dinero hasta hoy.

El padre Vasilis se santiguaba repetidamente. Ya no corría al Santo Altar a secar sus lágrimas, sino que las dejaba fluir, al igual que los demás. Nunca había experimentado este tipo de acontecimientos en su ministerio pastoral. Además, él mismo pertenecía a la misma categoría de personas, como confesó más tarde a Anastasio, que estaba «internado» en el Psiquiátrico de las alucinaciones, creado con gran habilidad por el malvado Belzebúl.

-Debo detenerme y leerles la carta del bendito fallecido, porque parece que he tomado un impulso grande y la comida preparada por la madre del Dimitraki, señora Polyxeni se enfriará.

-No, no. Deja la carta y continúa hablando sobre el treloYannis, gritaron la mayoría.

-Tienen razón. ¿Dónde escucharemos esto nuevamente?, agregó el padre Vasilis.

El señor Anastasio bebió dos sorbos de agua que le trajo el monaguillo y, después de lanzar una mirada a la imagen de Cristo, continuó.

«¿Qué puedo recordar primero de las historias de enseñanza del bendito treloYannis?

-Anastasio, solía decirme, cuando el hombre descubra y conozca la grandeza que se esconde en la dádiva del corazón, es decir, en la caridad, entonces nuestra sociedad cambiará. En los primeros tiempos cristianos, la lucha y la preocupación de los cristianos se centraban en cómo ofrecer al prójimo, al necesitado, al pobre. En aquellos días, una cristiana se casó con un joven idólatra. Lo único que pidió antes de su matrimonio fue que se le permitiera ir a la Iglesia cristiana para orar. Un día, después de un año, su esposo le pidió consejo en cómo invertir las diez libras de oro que había ahorrado de su trabajo. Sin pensarlo mucho, ella le dijo que el mejor banco que pagaba el mayor interés era el de los cristianos. Ofrece al menos diez veces más de interés, y en algunos casos, mucho más».

Entonces, el adorador de los ídolos le preguntó a su esposa dónde debía dirigirse para llevar a cabo la inversión y depositar las diez libras de oro en el banco de los cristianos. Ella le aconsejó que fuera al templo y repartiera la suma entre los pobres que estaban afuera buscando ayuda. Ellos son los empleados del banco de Cristo, le dijo. Aunque dudaba, confiaba ciegamente en su esposa y decidió actuar según su consejo. Fue al templo y repartió sus ahorros entre los pobres y regresó a casa feliz.

Después de aproximadamente un año, le dijo a su esposa que necesitaba el dinero. Ella le sugirió que volviera al templo teniendo mucha fe.

Realmente fue y buscó a aquellos a quienes les había dado las diez libras de oro. Sin embargo, buscó en vano. No encontró a nadie. Decidió regresar a casa y pensó en volver mañana. Mientras se iba, vio una libra de oro en el suelo. Se inclinó y la recogió. Antes de llegar a casa, compró algunos alimentos, incluyendo un gran pez. Tan pronto como su esposa llegó a casa, le preguntó si había tomado el dinero. Él le respondió que solo encontró una libra de las diez libras y los intereses fuera del templo. No te preocupes, Cristo se encargará de ello, le tranquilizó ella. ¡Hay que ver qué fe pura tenía, mi querido Anastasio! Nosotros, hoy en día, en primer lugar yo, no tenemos ni siquiera un ápice de ella. Esta buena cristiana tomó el pez para limpiarlo y encontró una gran piedra en su interior. Le llamó la atención y le preguntó a su esposo qué tipo de pez es este que come piedras. Él tomó la piedra en sus manos y corrió al lado hacia su amigo para mostrársela y preguntarle el nombre del pez. Tan pronto como su amigo lo vio, se volvió loco. «¿Dónde encontraste esta enorme perla?» «¿Esta piedra negra es una perla?» preguntó sorprendido el esposo de la cristiana. «Llévala al joyero para que te diga su valor».

De hecho, fue inmediatamente al joyero, quien, al verla, le ofreció cuarenta libras de oro. El marido idólatra pensó que se burlaba de él y de forma espontanea dijo: ¿Esta piedra vale cuarenta libras de oro? … Entonces el joyero pensando que está negociando inmediatamente dobla la cantidad ofreciendo ochenta libras de oro. El idólatra pensó que le estaba tratando con ironía y le miraba como un tonto sin hablar. Entonces el joyero dijo: «Dado que es la perla más grande que he visto hasta ahora, te daré cien libras de oro, pero no me pidas más que no te la voy a comprar». Le dio las libras y él corrió felizmente hacia su esposa.

La besó y la contó el evento. Entonces ella se persignó y le dijo: «Te lo decía que el Señor te daría diez veces más las libras». Él entonces se dio cuenta de las palabras de su esposa y le pidió que le enseñara más sobre Cristo. Poco después, fue bautizado como cristiano.

¿Entiendes, mi querido Anastasio, cómo funciona y actúa nuestro Cristo? ¿Entiendes cuánta fe tenían los cristianos en ese entonces? Ellos habían comprendido lo obvio, es decir, que toda la tierra pertenece a Dios. Él establece y guía todo con el objetivo de la salvación del hombre. Envió a su Hijo Unigénito a la tierra para mostrar el camino de la salvación. Pero el pueblo que lo eligió lo crucificó. Sin embargo, nosotros con nuestro comportamiento crucificamos a Cristo.»

Esta historia me había cautivado. La pensaba constantemente durante casi una semana, día y noche. Y esto se debía a que tenía diez millones de dracmas depositados en el banco y me preguntaba si yo mismo podría funcionar como los cristianos de la historia y compartirlo. Quería quedarme completamente desnudo. Sin embargo, estaba muy indeciso. “Estas cosas no suceden hoy en día. Son simples historias, fantasías”, susurraba mi loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía). El bienaventurado treloYannis pareció entender algo de mi inquietud y me preguntó qué me atormentaba… Le hablé de mis pensamientos.

-¡Oh, pobre de ti! ¿De eso te entristeces? ¿No has oído a nuestro Cristo decir: «Bienaventurados los misericordiosos»? Con la caridad, ganas el cielo. Te revelaré, querido Anastasio, un secreto: con la caridad inviertes en el cielo. Compras campos, terrenos, casas de lujo. Y todo está revestido de la eternidad. En lugar de tener dinero en el banco, inviértelo en una propiedad celestial. ¿No has oído al profeta y rey David decir que un día en el cielo vale tanto como mil años en la tierra? Entonces, cuando Dios te llame, le pedirás que vea lo que compraste con el dinero que diste a los pobres, y así podría permitirte sentarte en un rincón, me dijo riendo con el corazón.

Al día siguiente, tomé coraje y fui al banco temprano en la mañana. Retiré la mitad del dinero y me dirigí a un asilo de ancianos. Encontré al responsable de la construcción de la nueva ala y le pregunté cuánto debía al mecánico. Él se sorprendió. Para no extenderme, la deuda del orfanato hacia el mecánico era aproximadamente cuatro millones.

-Llámalo para que venga -le dije. Yo se lo entregaré.

El abuelo no creía en sus oídos y llamó inmediatamente al Metropolitano, informándole sobre mis intenciones. Él preguntó por mi nombre y, una vez que lo escuchó, porque me conocía, me pidió que le hablara. Le dije que lo tenía prometido y él lo aceptó. Pagué al mecánico y me fui. Luego me dirigí a una casa de ancianos parroquial y doné la cantidad restante.

Mi alegría era indescriptible después de esta acción. Sentía una felicidad desconocida. Después de dos días, hice lo mismo, donando el resto del dinero a fundaciones de nuestra Iglesia y a misiones a través de dos enlaces misioneros activos en Tesalónica y Patras. Me aseguré de cerrar completamente la cuenta. Cuando informé a mi esposa sobre todo esto y esperaba que me regañara y se opusiera enérgicamente, ella simplemente me miró y se limitó a decir:

-Como te codeas con el loco treloYannis, harás las mismas locuras. Pero estas locuras son buenas, divinas y agradables, porque veo cómo estas te han transformado completamente para mejor. Ahora eres otra persona, mi querido Anastasio. Brillas completamente y eso me basta y me sobra.

Una reacción muy suave murmuré. Creía que formaríamos un gran alboroto.

Tan pronto como el treloYannis se enteró de lo que hice, comenzó a comportarse de manera extraña. Puso un tchamiko (canción regional) en el tocadiscos, subió el volumen al máximo y comenzó a bailar. Yo también bailé con él. Luego sacó una botella de vino dulce de la nevera, si no me equivoco, es de Chipre y lo llaman Comandaría y se utiliza para la Santa Comunión, llenó dos vasitos y dijo:

-Ven, mi Anastasio, vamos a celebrar juntos con los santos y los ángeles. Has alegrado mucho el cielo hoy. Hoy has sido bautizado en el Espíritu Santo. Doxa-Gloria a Dios. Cristo te reclutó después de tu acción en la primera línea…

Realmente me sentía tan feliz como nunca antes. Estaba volando literalmente. ¡Esta extraña celebración en la que participé con el bendito treloYannis me alejó de mis pensamientos miserables, tal vez incluso de mi malvado pensamiento de multiplicar la cantidad que había dado! Y no solo me alejó, sino que, como confesé al bendito, me sentí indigno de mí mismo por pensar que me atreví con el dinero que me regaló el Señor hacer ese tipo de cálculos.

Entonces conciencié claramente lo que dice el rey y santo profeta David en el Salmo 23: “Del Señor es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan. Porque Él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos. ¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Y quién estará en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro, el que no ha recibido su psique-alma nada en vano, ni ha jurado en engaño a su prójimo. Este recibirá bendición del Señor y justicia del Dios de salvación”. Y comprendí lo que el bendito treloYannis decía constantemente: “El Señor es mi pastor, nada me faltará” (Salmo 22:1).»

He sentido la necesidad de ocuparme más a diario de la ley del Señor, deseando seguir también la locura de nuestro loco Juan, treloYannis por Cristo. En concreto, tenía la sensación de que todo se embellecía en nuestro hogar.

Al día siguiente, el divino loco gritaba fuertemente en la calle:

-Anastasio ha vestido la armadura de Cristo y se ha convertido en soldado del Altísimo.

Y el bromista del vecindario, nuestro vecino tendero Pantelis, añadió: «¡Vamos, loco, quizá haya tomado una espada y ha ido a luchar contra los turcos!»

-¡Lo recuerdo, lo recuerdo! – exclamó Pantelis.

Todos se rieron de la espontánea intervención del tendero.

Antes, la mayoría de las cosas que decía el bendito difunto las malinterpretaba. Pero después de mi reclutamiento en Cristo, como dice el Apóstol Pablo, comprendí más o menos el profundo significado de sus palabras y oraba ardientemente para parecerme a él. Por eso muchas tardes lo acompañaba a los hospitales, donde solía visitar a los enfermos. Hasta hoy, no he descubierto cómo descubría a los pobres y abandonados.

-Querido Anastasio, en los lugares donde reina el sufrimiento está también Cristo y los santos. Por eso vengo aquí.

Una vez estábamos parados afuera de la unidad de cuidados intensivos del hospital «Evangelismos», y el bendito difunto hacía el komposkini (tipo de rosario ortodoxo) mientras yo miraba a los familiares esperando entrar en la UCI. Cuando salió una enfermera y dijo que los familiares de los pacientes de la UCI podían pasar, el difunto se levantó como un resorte.

-Vamos, Anastasio, vamos – dijo.

Creía que íbamos a visitar a alguien conocido suyo y lo seguí. Nos pusimos las batas y la mascarilla necesaria y entramos en una habitación junto a la oficina de los médicos. Un monje estaba siendo atendido allí. El difunto esperaba a que salieran dos de sus parientes y luego se inclinó y besó la mano del clérigo enfermo y sacó secretamente un poco de agua bendita que siempre llevaba consigo desde el día de la Teofanía. Le mojó sus labios con un pequeño algodón. Roció su cama, pero también las de otros dos pacientes. De repente, lo veo arrodillándose y me insta a hacer lo mismo. Me arrodillé mientras al mismo tiempo pensaba que nos echarían fuera. Él hizo la señal de la cruz muchas veces y después de dejar una icona/imagen de San Jaralambos, que siempre llevaba consigo, al lado del enfermo monje, colgó dos pequeñas iconas-imágenes de la Panaghía en los demás enfermos y salimos fuera.

Estaba muy curioso por saber por qué se había arrodillado, y le pregunté mientras subíamos las escaleras para visitar a una abuela.

-Mi Anastasio, cuando estábamos en la UCI, San Jaralambos vino y bendijo al sacerdote. Y también nosotros tuvimos la suerte de la bendición de este gran Santo.

-¿Por qué vino San Jaralambos y no algún otro santo o nuestra Panaghía? – pregunté sin pensarlo mucho.

-Verás, este monje sacerdote sirvió durante mucho tiempo en la Iglesia de San Jaralambos – dijo.

Cada vez me sentía más conmovido, ya que con la ayuda del bendito difunto comprendía cada vez más el vínculo secreto que une a la Iglesia Triunfante y Militante de nuestro Señor Jesús Cristo.

Cuando la abuela vio al bendito difunto Yanis, sonrió y dijo:

¡Ay, querido Yanis, cada vez te canso! Me siento mal al verte venir aquí todos los días.

-No te preocupes, señora Jrysula. El Georgios, Jorge tuyo me envía para hacerte un poco de compañía, porque él no tiene tiempo para venir está con los niños. Parece que le resulta difícil salir adelante. De todos modos, te envía saludos y tienes muchos besos de tu nuera y tus nietecitos. Mañana, cuando salgas del hospital y regreses a la residencia de los ancianos, tienen la intención de visitarte – respondió el treloYannis.

La abuela se alegró. Más tarde, supe por una enfermera que la abuela estaba completamente abandonada. Lo supe porque se acercó y me habló. Creía que era su hijo, Georgios, Jorge. La enfermera me explicó que la abuela había estado hospitalizada durante casi un mes y que el único que mostraba interés era el treloYannis.

-Que esté bien el sacerdote que le envía y la parroquia que lo paga, para consolar a los enfermos – me dice la enfermera.

En concreto me preguntó si yo también hacía el mismo trabajo.

-No, no. Simplemente lo acompañé hoy para ver a uno de mis propios pacientes, respondí desconcertado. Pero entendí cómo el bendito difunto treloYannis encubrió con su locura divina su servicio desconocido por nosotros con otra broma. De hecho, yendo hacia San Jaralambos en Ilisia para encender una vela de agradecimiento, bromeando le dije:

-Mi Yanis/Juan, eres un polifacético y te pagan muy bien.

Él me miró perplejo.

-¿Cuánto te paga la parroquia por ser enfermero exclusivo? agregué.

Entonces se echó a reír en carcajadas.

-Debería, querido Anastasio, haber obtenido la tarjeta de entrada gratuita en este hospital en concreto. Además, lo que dije no es mentira o broma, como crees. La parroquia es la casa del Señor, es un taller de salvación de psiques-almas. Y el salario de aquellos que trabajan en este taller no se considera dinero, como muchos piensan. El salario son las donaciones del Paráclito. Y ese salario es verdaderamente vale. Y a mí el Señor me ha colocado en la categoría de los altos salarios sin merecerlo. Por eso lucho día y noche para ser digno siervo de sus donaciones, dijo haciendo la señal de la cruz y añadiendo.

– Κύριε, ἐλέησον Kirie, eléison, Señor, compadécete del hombre más inútil que ha pasado por este planeta.

Realmente no entendía su forma de pensar ni podía analizar siempre las profundidades espirituales de sus logos, dichos. Durante tantos años, ustedes ven, he estado en la gran «inteligencia» y al grupo de tipo y nombre cristianos, pero en realidad cristianos profundamente dormidos. Y de repente comencé a nadar en las profundidades sin antes haberme entrenado para tal natación. Fuimos a San Jaralambos poco antes de las vísperas. Encendimos una vela y reverenciamos las sagradas iconas-imágenes. El bendito difunto me invitó a quedarme en las vísperas. Acepté y me dirigí al atril para cantar. Él, como solía hacer, se sentó en los últimos asientos a la derecha. Al salir de la Iglesia, sonreía, y apenas entró en el automóvil, comenzó a cantar.

-Diez-diez, diez-diez, subo las escaleras. Por tus dos ojos, tus ojos, Cristo…

Había alterado las letras de la conocida canción pero no las recuerdo.

Luego se volvió hacia mí, me miró y al mismo tiempo me preguntó.

-Anastasio, diez por diez, ¿cuánto hacen?

-Cien, Yanis. ¿Por qué preguntas?

-He aquí, San Jaralambos se alegró de que le cantaras y te dará cien alegrías hoy. ¡Y qué alegrías! ¡Y qué alegrías! dijo y comenzó a cantar de nuevo.

Lo dejé en Kamini, barrio Pireo, en la casa de Giorgos, Jorge el hijo de la abuela que estaba siendo atendida en el hospital Evangelismos, porque quería, como me dijo, informarle sobre la salud de su madre, y regresé a casa…

-¿Dónde estabas y te buscaba? Desde el mediodía que te fuiste, no me hiciste ni una llamada por teléfono, dijo mi esposa en cuanto me vio.

– La pregunté: ¿Ocurrió algo a los hijos? Entendiendo por sus palabras que algo serio había sucedido.

-Te dije que tomaras un teléfono móvil para poder localizarte, pero tú ni lo escuchas, no hay forma que lo entiendas.

Mi ansiedad aumentaba.

-Los niños están bien, me tranquilizó y me hizo señas para que me sentara. Mi hermano Atanasio me llamó de la isla.

-¿Qué te dijo? ¿Ha muerto algún pariente nuestro? pregunté preocupado.

-No, querido Anastasio. Para un momento y escucharás. Me preguntó si vendemos aquel terreno que he heredado de mi padre.

– ¿Por qué? ¿Está pensando en comprarlo? ¡No vale la pena! Si lo quiere, se lo regalamos; de todas formas, es inútil, ya que no puedes cultivarlo ni plantar olivos, comenté y me moví para levantarme.

– ¡Oh! Estás muy insoportable ya. No le importa, Anastasio, mi primo, sino que es una gran empresa hotelera que nos ofrece cien millones de dracmas.

En ese momento, todos los que estaban en el templo exclamaron «¡Oh! ¡Oh!». Muchos incluso se persignaron. Algunos se rieron y otros lloraron. El señor Anastasio continuó sin parar.

«Estupefacto exclamé:» ¿Cuánto?

-Cien millones y quizás un poco más.

Luego comencé a cantar.

-Diez-diez, diez-diez, diez por diez cien para ti, Cristo.

-Te volviste loco, ¿qué te pasa? Te hablo en serio y tú cantas. ¿Qué te ha pasado? gritó mi esposa.

En lugar de responder, corrí al iconostasio y comencé las prosternaciones y las oraciones de arrepentimiento. Mis ojos estaban llenos de lágrimas. Besaba la icona-imagen de San Jaralambos y recordaba las palabras del treloYannis sobre las cien alegrías. Me sentía como el esposo idólatra de esa santa cristiana. Apenas habían pasado tres meses desde que repartí mis depósitos bancarios a las fundaciones.

Junto a ustedes, padre Vasilis y mis buenos vecinos y cristianos, hoy mi esposa se entera por qué actué así en aquel entonces. Finalmente vendimos el terreno por 105 millones de dracmas (304.000 euros actuales). Esperé hasta tarde en la noche al treloYannis para hacerlo partícipe de mi alegría. Sin embargo, hasta la una de la madrugada no había regresado. Lo encontré al día siguiente por la tarde y le conté todo.

-¿Cuántos libros de Salmos compras con todo este dinero, Anastasio? preguntó.

-Llenaremos toda Atenas, dije sonriendo. Ninguna casa estará sin el libro de los Salmos y el Nuevo Testamento.

-El Señor, mi querido Anastasio, ha visto que no escondías engaño hacia tu prójimo y te ha reclutado hace cinco años, añadió el treloYannis.

No me explicó el porqué, pero a mí no me importa saberlo. Porque lo que importa ahora es ser un soldado Suyo y llevar Su armadura con dignidad.

Pero bueno, bastante os he cansado con mi charla. Creo que ha llegado el momento de leer la carta del loco (divino).

El padre Vasilis miró su reloj y se levantó de inmediato.

-Anastasio, todo lo que nos has contado creo que forma parte de la carta del difunto. Por lo tanto, ya que faltan conocidos y vecinos propongo que la carta del treloYannis no sea leída ahora, sino en su memoria de cuarenta días, en un evento especial que prepararemos para honrarlo. ¿Qué les parece?

-Déjalo, padre, que lea la carta. ¿Qué sabemos, quién está vivo o muerto hasta los cuarenta días?

-¿A quién le importa la comida? No importa, aunque tardemos media hora no pasa nada, agregó el señor Apostolis.

Y los demás no estuvieron de acuerdo con el padre Vasilis, quien hizo un guiño a Anastasio para que continuara.

Entiendo la ansiedad de la mayoría, pero al mismo tiempo comprendo al padre Vasilis, quien creo que se preocupa por mantener encendida esa llama de fe que estaba oculta bajo la locura (divina) de nuestro difunto hermano. Sin embargo, quiero creer que la lectura de la carta, en mi opinión, testamento, abre una nueva perspectiva en nuestro vecindario y una nueva dinámica para nuestra Iglesia Ortodoxa. No olvidemos, después de todo, que recién ahora, a través del registro de las experiencias y las relaciones que cada uno de nosotros mantenía con nuestro bienaventurado difunto hermano, se revela la amplitud de su santidad.

Después de todo, los santos de la Deidad Tríadica trabajan mucho más desde el cielo que cuando estaban aquí en la tierra. Y esto es un consuelo personalmente para mí el miserable, cuando les hablo, pero también para todos ustedes. Es algo grandioso mirar al cielo y rogar a través de la mediación de nuestro santo vecino, de una persona familiar, de una persona de Cristo. Ahora entiendo la importancia de la encarnación de nuestro Señor, de nuestro unigénito Hijo de nuestro Padre. El analfabeto loco (divino) me enseñó lo que decenas de libros no pudieron enseñar en la Escuela y la Universidad. Con la locura (divina) de Yannis comenzaron a caerse las escamas de mis ojos y salgan poco a poco de la ceguera. En el taller del loco (divino), comencé como un aprendiz a aprender qué significa Cristo. A entender la verdad de la Deidad Tríadica. A descubrir los tesoros ocultos y únicos de la Santa Ortodoxia en las liturgias, en las vigilias, en la confesión, en la Divina Liturgia y en la Divina Comunión/Efjaristía.

Entonces, el señor Anastasio abrió la carta y comenzó a leer:

«Querido Anastasio, cuando recibas esta carta, yo estaré muy lejos. Espero estar en la casa de nuestro Cristo, a quien amé más que cualquier otra cosa en el mundo. Espero que Él agote su compasión y me dé un rinconcito en el Paraíso. Mi ángel guardián me informó que debo irme y la Panaghía me ha preparado.

No te oculto que tengo miedo de pararme ante el tribunal de justicia. Temo el momento en que el Señor ordene a mi ángel guardián que lea el libro de la vida frente a tantos santos. Solo de pensar en ello me sonrojo, ya que desde niño estuve inmerso en las tinieblas de la ilegalidad y del pecado.

Que mi bendita madre esté bien, ella me enseñó a amar a la Iglesia. «Yanaki-Juanito», me decía, «para hablar con Cristo debes tener un corazón puro. Debes pedirle a nuestra dulce Panaghía, que nos cuida, que no olvide, como ama de casa celestial, que haga catarsis, purgar, limpiar y psicoterapiar de vez en cuando tu corazoncito para que esté limpio y puro. Debes pedirle a la Panaghía que limpie nuestro vecindario de los demonios que perturban nuestra relación con Cristo». Mi madre era analfabeta al igual que yo, pero había obtenido una gran bendición de Cristo, que nunca la abandonó. Todo lo que pedía, se le concedía.»

Mi padre lo recuerdo muy poco. Murió en Epiro del Norte luchando contra los italianos en 1940. Mi madre decía que se sacrificó para salvar a su compañía. Incluso me animaba con las pocas letras que aprendí a leer y releer la carta que le envió la Comandancia General. «Yanaki-Juanito mío, aseméjate y sé como tu padre, que se sacrificó por los demás y ganó un lugar digno cerca de Cristo. La felicidad se encuentra en el sacrificio y el martirio. Conviértete en soldado de Cristo. Entonces te convertirás en un héroe», me decía.

Así fui criado en la fe de Cristo. Mi madre fue quien me enseñó a amar a nuestros santos y a nuestra Panaghía. Agradecer diariamente a mi ángel guardián. «Cuando tienes a Cristo y a los santos como amigos, la vida se embellece. Vives en el Paraíso», decía.

Conozco, mi Anastasio, que siempre quisiste saber por qué me comportaba de manera extraña. Bueno, ahora que me he ido, creo que ha llegado el momento. A mis 22 años fui a una vigilia en el pueblo. Fui a rezar por un amigo mío que padecía una enfermedad incurable y no tenía esperanza de vida. Lo llamaban Dimitri y era de Ioánina. Absorbido en la oración y las lágrimas, no me di cuenta ni escuché el final de la vigilia. Mientras estaba de rodillas, el sacerdote no me vio y me encerró en el templo.

Continué escuchando salmos e himnos de una manera extraña durante toda la noche hasta la mañana. De repente, vi un rayo de luz intensa de color azul que entraba por la ventana, cayendo sobre mí. Pensé que amanecía y me pregunté qué hora iba terminar la vigilia. Miré de dónde venía esa luz azul y fue entonces cuando vi a nuestro Señor por primera vez. Se acercó a mí y puso Su mano en mi cabeza. Me bendijo y entró en el Santo Altar. Todo cambió entonces. Permanecí inconsciente durante bastante tiempo. No quería despertar. Solo quería seguir viendo esa luz (increada).

Cuando me recuperé, fui frente a la icona-imagen de nuestra Panaghía para agradecerle por haber limpiado, psicoterapiado y sanado mi corazón y permitirme ver al Señor. Nuestra dulce Panaghía me sonrió.

Por la mañana, a la Iglesia el sacristán vino. Apenas lo vi, me asusté. Tenía un demonio horrible encima de él, le tiraba de la cabeza como si quisiera rompersela. Tan pronto como me vio y se acercó a mí, cayó al suelo y el demonio aullaba. Lo levanté, lo santifique con la cruz y lo ungí con aceite del candil de Cristo. En ese momento entró el sacerdote. El demonio comenzó a gritar: «Expulsa, sacerdote, al loco Yannis. Me golpea y me quema». El pobre padrecito no entendió lo que estaba sucediendo y me tomó por ladrón. Agarró entonces un palo y comenzó a golpearme. No reaccionaba a los golpes del palo. Simplemente lo bendecía y salmodiaba. Eso fue todo. Por un lado, el demonio que el sacristán llevaba encima gritando, y por otro, el sacerdote golpeándome con su palo. Entonces vino la gente. No me importaba nada. Veía los rostros de manera diferente desde ese día, y lo único que quería era santiguarlos y rezar por ellos.

«El pobre niño se ha enloquecido. Quién sabe lo qué le habrá sucedido», decían. Cuando regresé a casa, le conté a mi madre lo que había sucedido. No pude evitarlo, porque estaba lleno de marcas. Se ve, pues, que el cura tenía la mano fuerte y pesada. Mi madre me dijo que no dijera a nadie lo que había sucedido, porque entonces la χάρις jaris gracia divina y la bendición de Dios se irían. «Cubre con la locura el tesoro que te dio el Señor, mi Yannaki-Juanito, para que algún día alcances estar junto con Él. Nuestra Panaghía escuchó mis oraciones y te ha atado al carro del Hijo y Dios nuestro. Su jaris, gracia es grande».

Mientras estuvimos en el pueblo, dejé de hablar. Solo oraba nominalmente por cada uno de mis compatriotas. Una vez, una niña llamada Areti enfermó gravemente y mi madre me rogó que fuéramos a su casa para verla. Sus padres se habían ido a Alemania como inmigrantes. Tenía fiebre alta y su abuela no sabía qué hacer. Había colocado el icono de Agia Paraskevi sobre su almohada. Mientras yo recitaba una oración, vi a una hermosa mujer entrar en la habitación y tocar la cara de Areti. La bendijo y luego volvió su mirada hacia mí. «Yannis la Aretí ahora está bien, ¿no es eso lo que querías?», me dijo y se fue.

Aretula se levantó inmediatamente y corrió a los brazos de su abuela. La fiebre había desaparecido. Abuelita tengo hambre. La abuela se sorprendió. Le dijo a mi madre Pascualina: «Hasta hace un momento Aretí no tenía fuerza para levantarse de la cama y ahora, ¿qué ha pasado, mi Pascualina?» Ella no dijo nada. La señora Areti abuela habló del milagro por todo el pueblo. Incluso añadía más de la cuenta, añadía salsas tontas. «Debéis traer a Yannis para tener buena suerte; tan pronto como llegó a casa, Aretula se puso bien».

Me sentía incómodo. Me gustaba ir al campo y leer el Salterio a solas. «Le ha dado la locura. No se necesita mucho para que la mente de una persona se vuelva loca», murmuraban en el pueblo. Un día le dije a mi madre que era hora de irnos. La veía sufrir por los chismes.

Así que llegamos a este bendito vecindario de Atenas a principios de 1960. Los primeros años vivimos de alquiler. Luego, con la ayuda del Señor, conseguimos y compramos este estudio vendiendo las tierras que teníamos en el pueblo. Con la locura (divina) ocultaba los ricos regalos y tesoros del Señor. Lo único que me importaba era transmitir la felicidad a todas las personas de cualquier manera posible. Con una mirada que lanzaba, veía la herida y suplicaba a nuestros santos y a nuestro Cristo que la sanaran. Porque, al igual que en el cuerpo se crean heridas y enfermedades, exactamente de la misma manera sucede también con nuestra psique-alma. La psique-alma humana se lastima y se enferma cuando vive lejos de la ley del Dios trino. Solo en la agapi-amor incondicional de Cristo la psique-alma humana descubre la felicidad. Porque está hecha de la misma materia. Sin Cristo, el hombre se convierte y resulta en una higuera estéril. Sin Cristo, el hombre vive en autoengaños, en ilusiones y en callejones sin salida».

 

La lectura del testamento del divino loco

«Mi querido Anastasio, el Cristo ha injertado y bendecido el árbol de esta bendita vecindad y los primeros frutos ya han comenzado a ser visibles. Los ángeles del Señor guardan cuidadosamente la llama de la fe verdadera que encendió y refresca cada hogar. Y esta fe es el regalo de Dios para toda nuestra bendita vecindad. Ella trae bendiciones a todos. Mientras estuve cerca de ustedes, oraba por todos. En mi apartamento están escritos en cinco cuadernos todos los nombres que mencionaba en mis oraciones. Entrégaselos a Constantino y Katerina como herencia de mi parte, junto con el contrato de la nueva casa donde los alojarán después de su matrimonio. Se trata del apartamento del tercer piso que está justo enfrente de la casa y que fue adquirido con dinero de nuestros vecinos adinerados que quisieron «invertir» en el cielo y preservar su anonimato.

Junto con el contrato, entrégales el sobre que está en el primer cajón. Contiene dinero para cubrir los gastos de su boda, pero también para ayudar en los gastos que necesiten para adoptar al angelito que está sufriendo en el Hospital de niños con el síndrome de Down. Lo cuidarán y lo sanarán con su agapi (amor desinteresado e incondicional). El domingo pasado me encontré con Yorgos-Jorge. Él fue quien transportó las cosas de Constantino en su furgoneta. Aceptó ser vuestro padrino. Sería bueno bautizar al pequeño ángel que sufre en el Hospital de niños por el síndrome de Down, por parte del señor Apóstoles, quien durante muchos años ha soportado mis locuras y travesuras, así como también el amable y bondadoso Pantelis.

En ese cajón también se encuentra el contrato del apartamento que heredé de mi madre. Haz lo necesario para que se registre en nuestra parroquia. Sería muy bonito pedirle al padre Vasilis que sea utilizado por tu yerno que es médico y por tu hija como consultorio médico parroquial dos o tres veces a la semana, para que nuestros vecinos mayores no tengan que sufrir y también para los padres con niños pequeños que acuden a las clínicas del IKA Seguridad Social. Y a Mijalis, tu hijo, como es farmacéutico, pídele que proporcione a la vecindad medicamentos gratuitos.

Tú, querido Anastasio, me has seguido fielmente durante los últimos dos años y has conocido mis locuras. Tienes la bendición de Cristo y la mía para que tú también realices tales locuras. No olvides llevar contigo en tus visitas también a Dimitraki, tiene sed de Dios y ama mucho a Cristo.

Por favor, orad todos por el loco y guardad día y noche los tesoros, los regalos y las donaciones con las que el Señor ha dotado nuestro vecindario o barrio. Sellen el secreto del loco (divino).

Ruego a todos ustedes que me perdonen por las angustias que les causaron mis locuras. Lean el Salterio todos los días, confiésense y siempre tengan en mente o en vuestra almohada la Sagrada Escritura para que amen a Dios.

Vuestro vecino loco,

Yannis…»

El silencio que siguió a la lectura de la carta y las lágrimas de los presentes revelaron la presencia del Santo y del Espíritu Santo en el templo, como mencionó el padre Vasilis, quien tomó la palabra inmediatamente después de Anastasio.

«La locura de treloYannis ocultaba los dones del Espíritu Santo y las virtudes de su psique-alma», continuó. «Pero también revelaba la ceguera que la mayoría de nosotros sufrimos, incluido yo mismo. Una ceguera impuesta por nuestra relación superficial y puramente formal con la Trinidad Divina y la comunicación y relación insignificante y superficial que tenemos con el cielo.

Muchos fieles, añadió, en los años venideros intentarán, impulsados por la curiosidad y el egoísmo, aprender acerca de nuestra comunidad, conocernos personalmente, y establecer contacto con la casa del treloYannis y sus amigos. Sin embargo, algo así solo causaría revuelta y problemas, y contribuiría al aumento de nuestra vana gloria y orgullo. Por lo tanto, preservemos en nuestros corazones con la misma locura el secreto de la locura de nuestro Santo y protejamos el tesoro que piadosamente depositó en nosotros después de su santa muerte. Cambiemos nuestra vecindad o barrio y nuestra parroquia imitando la locura divina del treloYannis, continuando literalmente la obra de nuestro Cristo.

Además el señor Anastasio se ha comprometido a recopilar los registros personales y experiencias de todos nosotros. En el futuro, cuando treloYannis lo permita, estos testimonios podrán contribuir para que la llama de la fe Cristiana y Ortodoxa, que encendió nuestro portador de la luz increada del Señor, se encienda también en otros vecindarios o barrios y en toda Atenas, e incluso en todo el mundo. Tengamos su bendición».

 

Antepílogo

Es verdad que las publicaciones previas de extractos de la vida del loco Juan, treloYannis en el periódico ortodoxo «Stylos Orthodoxías» y en el sitio web www.orthodoxia.gr han suscitado un gran interés entre los lectores. Todos querían saber más sobre la vida de este santo hombre. Preguntaban por detalles y más información.

Sin embargo, no importa tanto el lugar y el tiempo en el que vivió, como nos lo señaló un venerable asceta Yérontas, sino su vida en Cristo, su amor por el prójimo y por nuestra Santa Ortodoxia. Lo importante es si nosotros, como cristianos, estamos dispuestos a seguir los pasos del treloYannis en sus fructíferas búsquedas, como se ha demostrado, a través de su sincera oración constante, la μετάνοια metania y la agapi, amor incondicional. No importa tanto el lugar donde actuó el santo, sino la apertura de nuestros corazones al Dios Trinitario del universo o kosmos. Porque el treloYannis, loco Juan podría muy bien ser, como dice ese humilde asceta, nuestro vecino, nuestro compañero de trabajo, nuestro amigo o incluso nuestro enemigo.

Así que depende exclusivamente de nosotros cómo y cuándo nos encontraremos con el loco del Señor para hablar con él sobre Cristo y seguirlo en sus divinas ascensiones celestes…

Este pequeño trabajo de la vida del loco por Cristo, Yannis/Juan, es nuestra esperanza y deseo de que contribuya a encender de nuevo la llama de fe de nuestra santa Ortodoxia, que recalentará nuestros corazones y nos sintonizará con la frecuencia celestial del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Dionisio Makrís

Traducido por logosortodoxo.es/

 

Léxico, diccionario

  1. Agapi Αγάπη  amor, cariño. “Ὁ θεός ἀγάπη ἐστίν Dios es agapi-amor… Porque la agapi proviene de Dios” (1 Jn 4,7-8).

La Αγάπη (agapi) cristiana en su faceta divina y como término teológico ortodoxo es la primera y superior energía increada de las energías increadas de la Jaris de Dios. Se aproxima más a la misericordia increada y perdón de Dios que enseñaba Cristo Dios. La agapi está vinculada y unida estrictamente con la libertad y la verdad. Cada una depende y se enlaza con la otra, fuera de esta interrelación ninguna es auténtica. Dicen los Santos Padres Ortodoxos: Nadie puede conocer la increada agapi como energía increada de Dios si no es a través de la energía increada Χάρις (Jaris, Gracia) del Espíritu Santo. La agapi cristiana en su faceta secular, mundana se refiere al amor desinteresado, altruista o cariño, amor al cónyuge, a los padres, a los amigos, a los jefes y trabajadores, como también a las comunidades sociales y toda la creación.

Éste es el propósito de la psicoterapia de la Iglesia Ortodoxa, el convertir, mediante la constante metania (introspección, arrepentimiento y confesión), la φιλαυτία (filaftía, egolatría) que es el creado amor interesado egocéntrico y enfermizo a uno mismo y al cuerpo y convertirla en agapi desinteresada divina e increada de Dios. Ésta comprende tres estadios: catarsis, iluminación y zéosis o glorificación. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

 

  1. Apokálipsis Ἀποκάλυψις revelación, la palabra más bella de la lengua helénica y de la Divina Escritura.

Desgraciadamente muy malinterpretada en Occidente, cuando la escucha un occidental se asusta y la identifican mayormente con el libro del Apocalipsis o como una catástrofe y es todo lo contrario. En cambio en griego es muy de uso común y es revelación de Dios o de Sus logos, de Su energía y luz increadas. En todas las traducciones la utilizo con el sentido griego: la apocálipsis y las apocalipsis y el verbo apocaliptar-revelar; porque quiero que el lector lo conciencie bien y se acostumbre a este bellísimo término.

El Apóstol Pablo dice que escuchó logos, verbos inefables que el hombre no puede expresar, (2ªCor 12,4). Las apocalipsis-revelaciones son los logos y verbos inefables, increados que se formulan con logos, conceptos y verbos creados. La apocálipsis o revelación es praxis y energía de la Deidad y como tal, pertenece a otro nivel, transciende las energías cósmicas. Así que apocálipsis significa aparición, manifestación o revelación de la divina doxa (gloria luz increada) del Dios Trino y participación del hombre en la divina jaris (gracia energía increada) y la zéosis que es la vivencia, experiencia de la Apocálipsis-Revelación. Apocálipsis tal y como la manifiesta la palabra es la revelación, por lo tanto, es manifestación o aparición de algo que antes estaba cubierto y oculto. El grado más alto de apocálipsis o revelación es el Pentecostés.

En contraposición de la ἀνακάλυψις (anakálipsis) descubrimiento de algo creado, que se mueve en los límites de la lógica de la diania (mente o cerebro), del esfuerzo y la invención humana. La Apocálipsis reveló cosas totalmente desconocidas a la lógica humana. Los Profetas, los Apóstoles y los Santos son los portadores de la divina Apocálipsis que trajo al mundo el Cristo y los que expresan la Tradición Ortodoxa. La vivieron al límite de sus vidas personales y la enseñaron a sus rebaños. Con ella afrontaron a todas las herejías que aparecieron a través de los siglos; también con la apocálipsis (revelación) superaron y vencieron la muerte y la opresión del tiempo.

Nosotros por mala costumbre decimos que la Biblia, la Santa Escritura, contiene el Logos de Dios. La Biblia no es el Logos de Dios, sino la descripción y el registro de la Apocálipsis de Dios en el corazón de los Santos, los Apóstoles y los Profetas. El Dios no se comunica con lenguaje humano, ni con textos escritos. El Dios se comunica por Su Increada Luz introduciéndose en el interior del corazón del hombre, el cual llega a ser receptivo de la Jaris (gracia increada energía) de Dios. Por lo tanto la Biblia por sí misma no es el Logos de Dios; es “logos” sobre el Logos de Dios. Precede la Apocálipsis (revelación) después el registro o descripción de ella, la letra y la Biblia.

Religión se crea con el movimiento del hombre hacia Dios. El Cristianismo ortodoxo al contrario, se presenta como movimiento y apocálipsis (revelación) de Dios hacia el hombre. En la religión el hombre se sacrifica para el Dios. En el Cristianismo ortodoxo, el Dios se sacrifica para el hombre, es la apocálipsis (revelación) de la verdad que es el mismo Dios, Jesús Cristo.

 

  1. Diania Διάνοια mente, intelecto, cerebro, inteligencia, ingenio, genio.

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… y con toda tu diania… Marc 12,30”.  Diania διά diá= dividido por, a través, para, por; y νούς nus. Diania (de dianús) es la mente, intelecto o cerebro la parte de la energía del nus que elige, parte, separa, divide y analiza un loyismós, pensamiento, fantasía, idea o reflexión. Es la capacidad lógica e intelectual de la mente del hombre, función de la cual es la deducción de conclusiones o la transformación y desarrollo de conceptos que resultan de los datos que se facilitan en el nus o corazón por “apocálipsis”, revelación, o mediante gnosis y percepción espiritual, o por observación de los sentidos; es decir, todo lo que percibe el nus interior y exteriormente, la diania lo desarrolla y lo exterioriza. La gnosis de la lógica de la diania es, pues, inferior a la increada gnosis espiritual que es percibida en el nus (energía) y corazón (esencia). La madre de todas las imperfecciones es el perfeccionismo intelectual humano que conduce al orgullo, la vanagloria intelectual y espiritual. “Conocemos bien que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado διάνοια (diania) iluminada, capacitada para conocer al Verdadero Dios” (1Jn 5,2). (Ver también sobre Diania en nuestro libro “12 lexis apocalípticas”, en el blog en español: logosortodoxo.es/).

 

  1. Gnosis Γνῶσις conocimiento creado e increado…

En la Ortodoxia hay discernimiento claro entre las dos gnosis, creada e increada, en su significado común el término expresa la sabiduría humana, mundana, las gnosis o los conocimientos creados. En la teología Patrística Ortodoxa, gnosis es la experiencia personal de Dios, que proviene de la contemplación “zeoría” o visión de la luz increada de Dios. Esta gnosis es conocimiento más allá de todo conocimiento creado, es gnosis increada espiritual; empieza desde la contemplación, visión de la luz increada. La luz increada ilumina la gnosis espiritual, no es la luz de la gnosis creada que nos lleva a la gnosis de la luz increada. La verdadera gnosis, la increada gnosis espiritual es la puerta de la Realeza (increada) de los Cielos, ella mismo es la vida eterna.

San Máximo el Confesor, en su obra Mistagogía (instrucción mística) interpretando sobre todo a San Dionisio el Areopagita, utiliza mucho el término «Γνῶσις ἀλησμόνητη ἢ ἄμορφη ἢ ἄπειρη ἄγνοια, Gnosis inolvidable o gnosis sin forma, increada o ignorancia infinita…», dice: «135…Sostenido por la dinámica vital, el nus que se llama también sabiduría, extendiéndose a través de la ascesis contemplativa y unido al silencio y a la gnosis inexpresable es conducido a la verdad con una gnosis inolvidable, incesante e infinita. Ver también sobre Gnosis en nuestro libro “12 lexis apocalípticas”, en el blog en español: logosortodoxo.es/].

 

  1. Increado Ἀκτιστο (aktisto), no-constituido, no construido o no formado y κτιστό (ktistó) creado, formado, constituido.

No existe ninguna similitud entre uno y otro. En principio, Dios es áktisto (increado). Increado se llama lo que no tiene principio ni fin, en cambio lo creado tiene un principio concreto, y no tiene fin porque el Dios quiere que no sea así. Dios no tiene cuerpo, en cambio el hombre sí. Lo increado es inalterable, no cambiable e infinito, perpetuo, en cambio lo creado cambia, se altera, se corrompe y se desgasta.

San Máximo el Confesor: «En el Dios no hay nada creado, como en el hombre no hay nada increado. De la esencia increada de Dios es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y la divina voluntad y la energía increada es común entre los tres… Energía es la dinamis, fuerza o potencia manifestante de toda esencia, de la que la nada está privada. La energía, que es la percibimos, es el movimiento de la esencia de Dios, por lo tanto de la deidad, pero la esencia, que no la percibimos, no es movimiento».

Está claro que virtud, bondad, santidad, inmortalidad, agapi son energías de Dios, son perpetuas e increadas. Existe diferencia entre energías las increadas de Dios y las creadas de las creaciones. La virtud es energía increada de Dios, pero las cosas virtuosas son creadas. La vida es luz, energía increada de Dios, pero los seres vivos son creados y son los resultados de la energía increada.

Por lo tanto, las energías increadas de Dios no tienen principio, son perpetuas e increadas. Y como la esencia de Dios es divina e increada también Sus energías son divinas e increadas. Esto es una cuestión importante para la teología ortodoxa. Porque si consideramos que las energías de Dios son creadas, entonces nos obstruimos a recibir la zéosis (glorificación). Es decir, si Dios se comunica con el mundo con las energías creadas, entonces no podemos conseguir la κοινωνία (kinonía, conexión y comunión) con Dios, y la salvación se hace imposible con las energías creadas. Por lo tanto, Dios permanecerá sin ser conocido por el hombre y si intentamos conectar y unirnos con Su esencia, entonces se anula la diferencia entre creado e increado. No hay ninguna relación analógica entre lo creado y lo Increado. Por eso, lo Increado es conocido por Su autoapocalipsis (auto-revelación).

 

  1. Jaris Χάρις τού Θεοῦ (tu Zeú) Gracia de Dios (Jn 14,16,17), gracia, favor, es energía divina increada, innata e inherente riqueza de la Deidad.

Especialmente en el campo de la redención, la Jaris es en particular el don de Dios, que se derramó del sacrificio de la Cruz de Cristo, y funcionando dentro de la Iglesia, envuelve al hombre débil y pecador, lo santifica cuando colabora libre y voluntariamente y le hace conseguir la zéosis. De la palabra Jaris viene c-jarísma, don, que es regalo de Dios en todos los hombres sin excepción alguna. No se puede exigir como «recompensa» por las obras buenas. Pero se atrae especialmente con la humildad, con la metania y el corazón quebrantado (cf.1P 5. 5). La divina Jaris se da con los santos Misterios ortodoxos de nuestra Iglesia. Esencia y energía están relacionadas; no hay esencia sin energía ni energía sin esencia. San Gregorio Palamás nos dice apofáticamente «No por la esencia conocemos a Dios sino por Sus energías y de increada esencia tenemos increada energía y de la creada esencia creada energía». Los heterodoxos están muy confundidos y oscurecidos sobre éste tema. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

 

  1. Logos Λόγος Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ Λόγος… (En arjí in o logos). En el principio el Logos era, es y será eterna e infinitamente; y el Logos existía con Dios y está en Dios; y Dios era y es el Logos (Jn 1,1). Está vestido con un manto teñido de sangre de su propia sangre que derramó en la cruz; y su nombre, que ha sido dado y llamado desde la perpetuidad, pre-eternidad, y es: “el Logos de Dios” (Apoc 19:13)

Los Sabios Santos Padres Helénicos Ortodoxos y todos los Helenos, según el contexto en general cuando el término está escrito con la “L” mayúscula aludimos a Cristo. “Logos” significa el desarrollo del pensamiento expresado con la voz propia del lenguaje, y también causa, razón, motivo, relato, opinión, dicho, discurso, expresión, tratado. Del logos provienen la lógica y los λογισμοί (loyismí) del verbo λέγω (lego); “digo”, “hablo”, “expreso” y también  λέξιs (lexis); “palabra”, que poco tendrían que ver con el “logos” y que tan mal se ha traducido en Occidente,: es vergonzoso, cuando traducen ”todo se hizo por Ella” (Jn 1,3)  “sin Ella nada se hizo, de todo de lo que está hecho”, es decir, llaman Ella al Logos de Dios, a Cristo.

Tenemos el Logos no encarnado en el A. Testamento y el Logos encarnado en la persona de Jesús Cristo en el N. Testamento. Por ejemplo, dicen los sabios padres: «Y dijo el (Logos) Dios: «Haya luz» (Gén 1,3), «Y dijo el (Logos) Dios: Hagamos al hombre a imagen y semejanza» Gén 1,26). Este “hágase la luz” es y proviene del Logos de Dios;  y “hagamos” en plural se refiere a las tres personas de la Santa Trinidad que el Logos nace del Padre y el Espíritu procede del Padre, es decir, se refiere a imagen y semejanza del Logos que más tarde se haría hombre, aquí también es el Logos Dios. «Y el Logos se hizo hombre de manera sobrenatural y plantó su tienda o acampó entre nosotros y nosotros hemos contemplado su δόξα (doxa gloria, luz increada) como unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις (Jaris, Gracia energía increada) y de Verdad» (Jn, 1,14) y «Todo fue hecho por el Logos y sin Él no se hizo nada de todo lo creado» (Jn 1,3). Por lo tanto la Biblia por sí misma no es el Logos de Dios; es “logos” sobre el Logos de Dios. Precede la Apocálipsis (revelación) después el registro o descripción de ella, la letra y la Biblia.

En la Iglesia Ortodoxa, Santa, Apostólica y Católica (no confundir “Católica” con el sentido que le da el romanocatolicismo del César papa), el “Logos” es la Segunda Persona e Hipóstasis de la Santa Trinidad. Logos es la Sabiduría de Dios del A.T. y el nus divino que rige todo de los filósofos Helenos. Es Providencia Divina en la que se concibió toda la creación; así tenemos el Dios Trinitario: Nus, Logos, Pnevma, (Νοῦς, Λόγος, Πνεῦμα), “Nus, Logos, Espíritu” sin principio ni fin, inseparables e increados, el Cual creó al hombre dotado de libre voluntad, como imagen y semejanza del encarnado Logos Cristo, el Zeántropos (Dios-hombre), confiriéndole de nus, logos, pnevma, (νοῦς, λόγος, πνεῦμα), “nus, logos y espíritu” semejante a Él. La psique espiritual del hombre se compone de nus y logos y son inseparables.

El Logos, como principio cósmico unificador, contiene todos los logos (los principios, las esencias interiores, los pensamientos de Dios) con los cuales se crean y desarrollan todas las cosas en el tiempo y el espacio, más las formas que son dadas, conforme con las cuales cada objeto contiene los principios de su propio desarrollo. Estos son los logos contenidos en el Logos, y aparecen en distintas formas en el universo creado, constituyendo la segunda etapa en la contemplación del universo. En el Evangelio de San Juan empieza con un himno (Jn 1.1-5.9-12.14.16), el cual, combinando representaciones que se habían transformado del pensamiento judaico con términos filosóficos helénicos de la época, proclama la gloria y la obra sanadora y salvadora de Jesús como «Logos de Dios». Con base al acontecimiento de la encarnación o hacerse hombre (1,14), se aclara totalmente en el Evangelio de San Juan el carácter personal del Logos, el cual preexistía en Dios (1,12. 10,30), todo se hizo por Él (1,2). Al contrario que el pensamiento de aquella época, en lo que se refiere al himno, las representaciones y los términos recalcan que el «Logos», que se humanizó en Jesús, no es una creación, ya sea la primera y mejor, sino el mismo Dios (1,2), que se hizo realmente hombre.

Logos de los seres: constituyen medios de elevación del nus a Dios mediante la creación. Existen dos clases de logos de los seres, 1) los logos increados e idénticos con Dios y 2) los logos creados y naturales que se ven en las creaciones de Dios. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Lexis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

 

  1. Luz Increada Ἄκτιστον Φῶς (áktiston fos)

Es la energía increada de Dios que muchas veces se puede ver como Luz. Esta energía de Dios es la doxa (gloria) increada de la deidad. Se llama increada Luz porque es divina por consecuencia increada. No es energía de la existencia creada. Es la energía y luz increada de la Metamorfosis del Señor en monte Tavor.

 

  1. Metania Μετάνοια del verbo μετά-νοώ, metá=después, con, y noó= concibo, percibo con el nus como energía y con el corazón como esencia.

Quiere decir giro del nus y metanús, introspección y conversión de la conducta y mentalidad del hombre y sobre todo giro, cambio de actitud de la vida en pecado y en el mal por la vida en Cristo. La metania en la Tradición Ortodoxa no proviene de una percepción psicológica de culpabilidad, sino de la apocálipsis (revelación) de la deformación de la psique y esta apocálipsis se manifiesta por la energía increada de la divina Luz en el corazón psicosomático del hombre. El nuevo Testamento empieza y acaba con la metania (Mt 3,2 Lc 24,47)

Metania se llama también uno de los Misterios de nuestra Iglesia Ortodoxa, con el cual se facilita la absolución y perdón de los pecados, aceptación, confesión, arrepentimiento, rectificación y terapia, sanación. También se llama así a un gesto reverente que se acostumbra hacer en la veneración Ortodoxa. Hay dos metanias-genuflexiones distintas: una es un simple movimiento de la cabeza hacia abajo y otra grande reverencial, arrodillándose. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

 

  1. Nipsis Νήψηs nipsis Sobriedad, su principal interpretación es sobriedad, o sea, el estado aquel que es contrario a la embriaguez.

Metafóricamente en el lenguaje y escritura ortodoxos, es la sobriedad espiritual, lucidez, vigilancia y alerta que se expresa por la actitud del cuidado y la vigilancia, donde el hombre inspecciona y cuida su pensamiento interior y su fantasía o imaginación. A la vez supone inspección y vigilancia del corazón y del nus. La nipsis depura la oración y la oración purifica, clarifica la nipsis.

San Hisíjio en la Filocalía nos describe algunos métodos de la nipsis: 1) Un método de nipsis es examinar frecuente y atentamente la fantasía del malo y astuto loyismós; es decir, el “ataque o asalto”, porque el satanás sin la fantasía no puede crear loyismí y presentarlos al nus para engañarlo. 2) Otro método es mantener el corazón siempre en profundo silencio e hisijía, alejado de todo loyismós, y orar. 3) Otro método es rogar, suplicar continuamente al Señor Jesús Cristo con humildad para que venga en nuestra ayuda. 4) Otro método es tener ininterrumpido el recuerdo de la muerte. 5) Sobre el importante método que consiste en mirar sólo al cielo considerando a la tierra como nada, que es también una práctica tan eficaz como otras, hablaré al respecto más extensamente en otro momento. Todas estas prácticas, querido mío, son como porteros terribles que impiden los pensamientos malignos y viles.

Metropolita Ieroteo Vlajos: «Hablando sobre la nipsis ortodoxa entendemos la alerta y atención del hombre en mantener limpio su nus (espíritu del corazón de varios loyismí (pensamientos, reflexiones) e imágenes, fantasías que mortifican su libertad interior y su claridad, limpieza y le separan de la comunión con Dios que consiste en la gnosis (conocimiento increado) de Dios. En el corazón se debe de encontrar sólo el nus, la atención y su energía y no los loyismí. Esta nipsis es llamada por los Padres de la Iglesia también como “santa hisijía” o santa serenidad o serenidad cardíaca (del corazón psicosomático)».

La nipsis es el camino para la adquisición de cada virtud y los mandamientos-logos de Dios.

 

  1. Nus Νοῦς o νοερά ενέργεια noerá energía, términos que los usan los Padres con varios significados; no se debe confundir con la diania (mente, intelecto, cerebro).

Es el espíritu del hombre o nus como energía espiritual humana siendo el corazón como esencia, es el ojo de la psique (alma). Los santos Padres helénicos lo llaman nus o noerá energía para no confundir con la energía espiritual increada Jaris, gracia del Espíritu Santo. Cuando el nus queda preso o apegado en la diania por un loyismós, pensamiento, reflexión y en la fantasía o imaginación es cuando viene nuestra caída y el nus tiene que estar en alerta, vigilante y sobrio para impedir la entrada en la psique de los malos loyismí, y no caer en esta trampa. El nus constituye la fuerza y energía más alta del hombre es el «principal ojo” de la psique. El estado natural del nus, en el hombre creado por Dios, es la permanencia mediante la oración y la alabanza en la memoria de Dios, más la expulsión de los loyismí del corazón. Porque esta es exactamente la práctica ascética ortodoxa, el regreso y estancia del nus o su energía en el interior del corazón, este nus por causa de la caída del hombre se pierde, se esclaviza y se convierte en idólatra o se autodeifica y alaba sus propias creaciones en vez de agradecer y alabar a Dios.

  1. Vlajos: “Νοῦς nus, en la enseñanza patrística el término se utiliza diversamente. Unas veces el término lo usan para mostrar la psique (alma), otras el corazón psicosomático o el espíritu del corazón de la psique y otras una energía de la psique. Pero principalmente nus es el ojo de la psique, la parte más pura, es la finísima atención. Se llama también energía noerá (espiritual humana) y su esencia es el corazón, está en todo el cuerpo principalmente en el cerebro, pero no se identifica con la energía racional del cerebro, ni con la emocional sentimental, sino que contiene todas las energías”. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

 

  1. Pazos Πάθος, padecimiento, pasión, emoción, hábito, adicción, mala costumbre, vicio, patología también fervor, manía u obsesión según el contexto.

En la terminología patrística se llama así a todo movimiento anormal, en el sentido de no natural, de las fuerzas y energías de la psique. Pazos son fuerzas que con su energía de la voluntad han tomado el camino equivocado. Todos los pazos que nacen de algún pecado que se repite, y así se consolida en la psique una tendencia pecadora o apego/adictiva, que con el tiempo llega a ser una segunda «naturaleza», influyendo en los pensamientos y decisiones, dominando la voluntad y sellando toda su “psicosíntesis”. Es preferible reeducarlos, convertirlos y sanarlos, que oprimirlos o reprimirlos y así finalmente se usarán de forma fructífera y no negativa. Los santos sabios Padres distinguen entre los pazos los nobles, decentes y los indecentes. Pazos decentes son el hambre, la sed… Y los indecentes los ocho pazos capitales: 1) Gula, la tiranía y el dominio de la panza referente a la comida, bebida y sus ansiedades. 2) Lujuria manía sexual y prostitución. 3) Avaricia, el deseo, ansia, codicia de acaparar riquezas. 4) Ira (rencor, odio, resentimiento). 5) Acedia o pereza desgano por obrar trabajo, ascesis físico o espiritual. 6) Pena, tristeza, aflicción o depresión. 7) Soberbia, orgullo. 8) Vanagloria el deseo de alto honor, alabanza y gloria mundana. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

 

  1. Psique Ψυχή alma, ánima, el término viene desde la antigüedad y se usa con excepciones más o menos igualmente hasta hoy.

En el Nuevo Testamento y en los santos Padres, se usa a menudo en vez de la palabra άνθρωπος anzropos, ser humano, hombre, (Rom.13,1). A veces en la Sagrada Escritura significa simplemente la vida. (Mt 2,20. Jn 10,11. Rom 16,4). Pero psique se dice sobre todo del elemento espiritual, no material de nuestra existencia (Mt 10,28); Es la base substancial que vivifica el cuerpo. Es un componente de las dos partes de nuestra naturaleza; el otro es el soma, cuerpo. El cuerpo no contiene la psique sino que la psique contiene y conjunta al cuerpo. La prueba está en que cuando la psique sale del cuerpo este se convierte en cadáver y se disuelve. Los hombres tienen psique con esencia y energía, por eso tienen nus, logos (lógica) y espíritu, el cual espíritu, es la increada energía Jaris que vivifica psique y  el cuerpo conjuntado; nus y logos están unidos e inseparables de la psique después de la muerte física; los animales tienen psique por energía, por eso no tienen nus y logos (lógica) como la humana que se crea de la energía increada hiper-lógica suprema lógica de Dios Logos increado en Espíritu Santo procedente del Padre, por tanto a imagen y semejanza del Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre, el Cristo . (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Lexis apocalípticas” en nuestra Web http://www.logosortodoxo.com/12-lexis-apocalipticas/).

 

  1. Zeoría Θεωρία teoría, contemplación espiritual o vida zeorítica (contemplativa), del verbo Θεωρώ Zeó-oró Dios-veo, contemplo con el nus y lo describo lo considero con la diania (mente, intelecto y cerebro) y el logos.

En la faceta mundana, laica significa teoría, consideración, abstracción o especulación.

El significado más simple heleno-ortodoxo, quiere decir, que uno no se quede como simple observador de las celebraciones, sino que considere y profundice en significados espirituales de las zeorías, experimentándolas y estudiándolas espiritualmente de corazón. Zeoría es la percepción o contemplación, visión divina por la sinergia de la iluminadora Jaris y la oración pura mediante la cual el hombre adquiere gnosis increada espiritual. En la terminología Patrística Helénica esta experiencia por la observación de las energías increadas del Espíritu Santo se llama zeoría. Con el significado más profundo la zeoría se fundamenta en el recogimiento orante y carismático de la psique a los «altísimos, sublimes espirituales» misterios, que existen por excelencia en la divina Trinidad, pero también en el hombre y en la esencia de lo creado por Dios en su divina creación.

Según la etapa personal del desarrollo espiritual, hay dos niveles: uno puede ser zeoría visión sentimiento, intuición perceptiva de energías interiores o principios de los seres creados y el otro más alto nivel y forma teológica de la vida espiritual es la visión de la luz divina, «participación» de Dios respecto a Sus divinas energías o la visión-experiencia, zéosis de la gloria de Su rostro. La zeoria tiene distintos grados (resplandor, visión y continua visión). La vida zeorítika contemplativa es la forma teológica más alta. El hombre que se encuentra en esta situación se llama zeoritikós contemplativo.

 

  1. Θέωσις Zéosis divinización, glorificación, es la participación, conexión, comunión y unión de la energía increada Jaris (gracia) con el hombre, permitiéndonos con ello tomar parte en la vida y la doxa- gloria luz increada de Dios en relación con Sus energías increadas.

Es sabido que el término zéosis es patrístico, san Dionisio el Areopagita es de los primeros Padres que lo utiliza y lo han utilizado los Padres para interpretar los términos hagiográficos: perfección, santidad, “como semejanza”, hijos de la luz o hijo de la realeza increada de Dios. San Thalasio en la Filocalía escribe que: “zeosis es la gnosis de la Santa y Consubstancial Trinidad”. La zéosis constituye esencialmente la consumación del «como semejanza», el cumplimiento del propósito, la finalidad del objetivo y destino de los hombres, los cuales hemos sido llamados a convertirnos y hacernos «partícipes de divina naturaleza» (2ª Pedro 1,4). La fuerza de la energía de la zéosis que perdió el hombre por el pecado de los primeros en ser creados, se obtiene otra vez con la encarnación de Cristo; San Marcos en Asceta nos explica: “El Logos se convirtió en sarx cuerpo-carne para que la sarx se convierta en Logos” y San Máximo el Confesor: “Por eso el Logos de Dios se hace hombre de verdad, para que con la increada energía Jaris podamos metamorfosearnos, convertirnos y hacernos dioses/as”. San Basilio el Grande dice que: Θέωσις Zéosis no es “θεοποίησις (zepíisis) “deificación” como es traducido por muchos. “Deificación” se identifica con el acto que hace el hombre por su propia cuenta para edificarse en Dios. En cambio, en la Zéosis, el hombre se prepara y Dios actúa, opera por la Jaris energía increada, es decir, es un regalo de Dios, el acto lo hace Él no el hombre. (Ver también https://logosortodoxo.es/la-zeosis/)

 

  1. Yérontas/isa Γέροντας o Starets (en ruso) anciano/a sabio guía espiritual ortodoxo que ha hecho la catarsis ortodoxa llegando a la iluminación y zéosis (divinización, glorificación), así guía los demás a conseguirlo.

 

EL SANTO YÉRONTAS DE AGRAFA, PADRE PANAGIOTIS TSIOLIS

 

EL SANTO YÉRONTAS DE AGRAFA, PADRE PANAGIOTIS TSIOLIS

Por Dionisio Makrís

«ΑΓΑΘΟΣ ΛΟΓΟΣ AGAZÓS LOGOS»

Atenas 2022

 

CONTENIDOS

 

1 Joyas de santidad en la Gran Escuela de los Agrafos.

2 «He aquí quién liberará a Grecia del yugo de la degradación, depravación e impiedad…»

3 Cómo conocí al Yérontas Panagiotis

4 Este sacerdote/padre es santo…

5 ¡Vaya, vaya, qué sacerdote es este!

6 Los mandatarios obispos, el canal de televisión Mega Channel y el Yérontas de Agrafa.

7 Las cosas espirituales… determinan las cosas físicas.

8 Los médicos lo habían dado por perdido, pero…

9 Los perros pastores se convirtieron en corderitos

10 «¡Si estás embarazada, romperé mi diploma!»

Nota del traductor

La Ortodoxia no es una religión, es fe en apocalipsis, es psicoterapia y sanación para el ser humano enfermo y afligido; esto se logra a través de la Χάρις Jaris (energía increada), la ascética ortodoxa de los Santos Padres y los Divinos Misterios (sacramentos) de nuestra Santa Iglesia Ortodoxa, la única Iglesia según el término griego teológico εκκλησία (eklisía) iglesia… (ver el término en https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/ 61.Eklisía Iglesia Εκκλησία)

El verdadero Psicólogo, Psiquiatra y Teólogo es el Logos Increado encarnado (hecho hombre), es decir, el Cristo, junto con sus discípulos los Apóstoles y Santos Padres de todos los siglos. Uno de estos discípulos de Cristo es nuestro santo Yérontas Panagiotis de Agrafa (1934-2021), que tuve el honor de conocer en año 2002. Desde entonces, he tenido la oportunidad de visitarlo cada año, a veces en compañía de fieles españoles como Juan, Andriana, Antonio… Durante estas visitas, hemos sido testigos de innumerables milagros, psicoterapias, sanaciones, la recuperación de adictos, y exorcismos de personas poseídas por demonios.

 

 

EL SANTO YÉRONTAS DE AGRAFA, PADRE PANAGIOTIS TSIOLIS

  1. Joyas de santidad en la Gran Escuela de los Agrafos.

La gran escuela psicoterapéutica y clínica de los Ágrafos, en la que humildemente servía el padre Panagiotis, se convirtió en un refugio para toda psique-alma cargada, dolida y afligida. Desde que lo conocí, me di cuenta de lo que significa vivir verdaderamente en Cristo. Mi vida cambió radicalmente por completo. Vivía y experimentaba el milagro a diario. A su lado, aprendí en la práctica lo que significa la teología. En su mirada penetrante y pura interpreté en realidad y en praxis las palabras del Apóstol Pablo: “Dios eligió a los débiles, simples y humildes, a los que el mundo tiene por necios, para humillar a los sabios y a los poderosos del mundo; y lo vil, lo despreciable, lo que es nada, ha escogido Dios para anular y demostrar que no son nada ni nadie a los que el mundo considera que son potentes y grandes” (1 Cor 1:27-28).

Desde el primer momento en que lo conocí, a principios de la primera década del nuevo siglo, me di cuenta de cuán equivocado había estado en mi camino. Y la desgracia fue que creía que ese era el camino correcto y socialmente aceptado. Había creado una relación superficial con Dios. Había construido una fe a medida de mis propias ambiciones, intereses, voluntades y deseos. Sin embargo, en mi interior comprendía que había tomado un camino equivocado en mi vida, como dice el conocido proverbio popular, y buscaba una salida verdadera.

He descubierto este camino en el rostro del santo Yérontas (anciano sabio e iluminado) de Agrafa, Padre Panagiotis Tsiolis, quien durmió (falleció) el 12 de noviembre de 2021, el día de la conmemoración de San Juan el Misericordioso. Con sus diversos carismas-dones, con los cuales fue dotado por Jesús Cristo desde su infancia, discernió mi fuerte deseo. Me recibió en la clínica espiritual psicoterapéutica de Agrafa y de inmediato comenzó a sanar las heridas profundas de mi psique-alma, como un excelente cirujano, con la delicadeza y la virtud del discernimiento que lo caracterizaba como personalidad. Es verdad que en la famosa clínica espiritual psicoterapéutica fueron tratados miles de cristianos, desde un extremo hasta el otro de Hélade/Grecia, e incluso del extranjero (algunos españoles llevados por mí, el traductor, viviendo muchos milagros), y encontraron la psicoterapia y curación que esperaban de Dios en las manos de nuestro humilde, bondadoso y dulce padrecito. Esto se debe a que la Soberana, como solía llamar a nuestra Panaghía, y Jesús Cristo nunca ignoraron sus oraciones. Siempre respondieron de inmediato a sus peticiones. Lo mismo ocurrió con sus amigos espirituales, el coro de los Santos de nuestra Iglesia, con quienes conversaba con la sencillez que caracteriza la relación entre dos buenos amigos.

«Desde nuestra segunda reunión, me dijo enfáticamente: “Debes aprender a tomar café todas las mañanas con Cristo”. Inicialmente, no podía entender cuál era el propósito de esta recomendación. También me habló durante horas sobre el gran médico psicoterapeuta de Agrafa, el Santo Anastasio Gordio, un gran maestro del Γένος (yénos) linaje helénico o raza helénica». Cabe señalar que recientemente el Santo Sínodo lo incluyó oficialmente en la lista de los Santos y estableció que su conmemoración se celebraría el 7 de junio. Me hablaba sobre la humildad y honestidad de la Santa Paraskeva, la rapidez de San Jaralambos, el amor que San Cosme el Etolio tenía por nuestro γένος (yénos) linaje helénico o raza.»

«¡Hay que ver lo que sucede cuando los santos Yérontas que sirvieron en el histórico monasterio de Santa Paraskeva de Guva participan en las Divinas Liturgias, donde también se encuentra la Gran Escuela de la Nación de Vrangianá y se sientan en los peldaños del templo!» Cuando le preguntaba cómo los veía, él inclinaba la cabeza y guardaba silencio… Más tarde, me habló sobre los oídos y los ojos de la psique-alma, sobre el tiempo y lo atemporal en relación con el renacimiento en Cristo. Aunque apenas había acabado los seis grados de educación primaria, era un conocedor empírico de la verdadera teología pragmática. La teología que se deriva del ejercicio ascesis incesante, el ayuno, la oración y la comunión constante con el Salvador Cristo.

«En el tiempo ven los ojos que están hechos de barro. En lo atemporal ven los ojos de la psique-alma, que son resultado del Soplo Divino del Dios trino», enfatizaba. Por eso, nuestro humilde padrecito, el Yérontas (anciano sabio e iluminado) de Agrafa, percibía y escuchaba nuestros pensamientos, comprendía nuestros problemas antes de que los expresáramos y ofrecía soluciones celestiales. Recuerdo que cada vez que enfrentaba un problema en casa o en la oficina, nuestro padrecito nos llamaba «por casualidad». Las llamadas telefónicas eran beneficiosas porque siempre seguía y brindaba una solución al problema.

«Toda la naturaleza y sus leyes tienen un solo propósito. Guiarnos hacia la doxología alabanza del Dios trino. Ves cómo un pequeño árbol comienza su camino desde la tierra cuando la semilla se desintegra. Luego, crea raíces, aparece en la tierra y comienza a crecer lentamente. Lo mismo ocurre con los animales, los insectos y las plantas, todo lo que existe y se desarrolla en la tierra. ¿Alguna vez has pensado por qué Dios eligió comenzar tu vida desde el vientre de tu madre? ¿Por qué no te hizo venir a la tierra fuera del vientre de tu madre, aunque podía hacerte tal como eres ahora? ¿Te enseñaron eso en la Escuela de Teología?»

-«No, Yéronta. Cada vez que comenzaba una conversación como esa, quería dejar que nuestro padrecito terminara su pensamiento. De hecho, lo que nos decía muchas veces parecía como si escuchaba algo de algún lugar.

«El niño pequeño, para sobrevivir, necesita a su madre tan pronto como nace. Se alimenta inicialmente de la leche materna. Y luego se integra en la familia, donde conoce a su padre y a los demás miembros. Sus padres le enseñan cómo caminar en la vida sin intervenir en su desarrollo físico. Lo mismo sucede con el renacimiento en Cristo, con la vida espiritual.

Mira, así como el niño pequeño toma la mano de su padre para familiarizarse con la vida terrenal y evita los peligros, es decir, ser conducido con estabilidad y seguridad, nosotros también debemos tomar la mano de nuestro Padre, de nuestro Salvador Cristo. Y Él, como Padre, nos guiará con seguridad hacia la nueva vida eterna. Si no nos entregamos humildemente, como el niño pequeño, en psique-alma y cuerpo en las manos de Cristo, entonces corremos el riesgo de perder la eternidad. He aquí por qué nuestro Cristo nos dijo que debemos ser como niños para ganar el reinado de la Realeza increada de los Cielos…».

Nuestro padrecito siempre relacionaba la enseñanza con maravillosos ejemplos que nos dejaban sin palabras.

-¿Recuerdas cuando una víbora se arrastró junto a ti, cómo reaccionó tu padre?

-Sí, padrecito, me agarró con una mano y con la otra la golpeó en la cabeza y la mató.

-Eh, así es como también actúa Cristo. Nos protege de las peligrosas flechas envenenadas del malvado. Nuestro Padrecito siempre tenía la capacidad de contarte historias de tu propia vida, que extraía ya sea a través de la confesión o a través del don de la clarividencia que tenía. Una vez en el Arjontariki (sala de visitas) en una conversación se refirió a un incidente que un joven había enfrentado en su infancia. Por la descripción entendí que el relato se refería a mí y era algo que había olvidado mencionar en mi confesión. Tan pronto como terminó el relato, le pedí que fuéramos a la Iglesia y lo confesé.

El Yérontas había experimentado muchos de los milagros que se mencionan en el Nuevo Testamento. En algunos de ellos Dios me permitió estar presente. Era el día de Pentecostés y estaba oficiando en la Iglesia de la Santa Trinidad en un pequeño pueblo donde él mismo servía. Ese día me había ocupado de llevar panes para la liturgia festiva. Durante las oraciones que se leen durante las Vísperas de Pentecostés, y mientras el Yérontas leía arrodillado, a intervalos se detenía y a veces miraba hacia arriba y otras miraba hacia el lado del atril, donde un grupo de jóvenes estaba arrodillado. Sonreía y parecía vivir algo maravilloso desde su brillante rostro.

Tan pronto como terminaron las Vísperas, me llamó y me dio una gran icona/representación de la Panaghía de Jerusalén, con la recomendación de ponerla en mi despacho. En ese momento dio una icona similar pero más pequeña a un monje, ahora hieromonje. A continuación cantó quinientas veces más o menos el himno del día «Bendito sea nuestro Dios, el que destacó e hizo sabios a los pescadores…». Pidió que sostuviéramos las iconas en alto y realizamos una procesión alrededor del templo.

Se comportaba como un niño. Tomó una manguera de la fuente y nos mojó a todos. Bendición, bendición gritaba. En un momento empezó a mirar a Katerina, que estaba repartiendo pan a más de cincuenta fieles. Inconscientemente también miré hacia su lado. Vi a Katerina cortando cada pan en cuatro y darlos a todos. A mí me dio uno entero.

-Yéronta, ¿le diste más panes a Katerina? Pregunté con sorpresa. Esto lo pensé porque calculé que cuatro panes solo cortados en cuatro darían dieciséis piezas.

-Quédate en silencio y no hables, me dijo con un guiño. Después te lo explicaré. Mientras volvíamos a Valari, le pregunté a Katerina si el Yérontas le había entregado más panes. Ella entonces me miró con asombro y me dijo que solo cortó a aquellos que estaban en la mesa grande, es decir, cuatro panes. No entendió nada.

-¡Viste, hijo mío, qué regalos nos hizo nuestro Cristo hoy! ¡Viste cómo se multiplicaron los panes sin que nadie se diera cuenta! Katerina cortó más de veinte panes y nadie se dio cuenta.

-Personalmente, Padrecito, me di cuenta de algo cuando me dio un pan entero. Viendo tanta gente, pensé que no alcanzaría y en un momento pensé en devolvérselo. Pero luego vi la cesta llena y luego vi a muchos sosteniendo un pedazo grande. También te vi a ti mirando a Katerina.

– Hijo mío así es cómo ocurrió el milagro de la multiplicación de los panes y los peces en tiempos de Cristo. ¿Fue eso lo único que viste?

-Sí, Padrecito, ¿sucedió algo más?

Me sonrió y no dijo nada. Tal vez porque otros peregrinos se nos habían acercado.

Regresé a Atenas tarde en la noche. Al día siguiente, el Yérontas me llamó a casa. Estaba ausente en mi trabajo y mi cuñado Nikos, a quien estábamos alojando en ese momento (2007), contestó la llamada. «Dile a Dionisio que ayer, durante la Divina Liturgia, el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego descendió sobre los jóvenes que estaban a lado del atril. Entró en sus cabezas. ¿Entendiste?» Mi primo respondió afirmativamente y, tan pronto como colgó, me llamó por teléfono y me lo dijo. Por eso nuestro Padrecito estaba tan feliz parecía que volaba, pensé interpretando su alegría. ¡Tuvo el privilegio de vivir y experimentar el milagro de Pentecostés!

Como podéis imaginar, aquellos de nosotros que vivimos de cerca al padre Panagiotis no podemos registrar todo lo maravilloso que presenciamos con solo una dedicación. Creo que lo anterior constituye el comienzo de la narración de la vida de este humilde levita de Agrafa. Solo lo que yo y mi familia vivimos personalmente pueden formar un volumen completo. Que nuestro Señor Jesús Cristo, a través de las intercesiones del Yérontas Panagiotis, contribuya para que todos los maravillosos testimonios de aquellos que encontraron psicoterapia y sanación, a través de nuestro padre espiritual en la clínica psicoterapéutica de Agrafa, sean registrados para la doxa (gloria y luz increada) de Dios…

  1. «He aquí quién liberará a Grecia del yugo de la degradación, depravación e impiedad…»

Skopje (pequeño estado eslavo falsomacedonia de norte) se disolverá porque fue creadο como estado por orden del Anticristo y del Vaticano.

«¿Sabes, hijo mío, por qué nuestro Cristo bendijo a los Helenos-Griegos y a Grecia?» me preguntó un día el Yérontas de los Agrafa, nuestro iluminado ancianito sabio, el padre Panagiotis.

Su pregunta me sorprendió. Sabía que algo importante seguiría y guardé silencio.

-“La gran bendición que recibimos se debe al santo héroe valiente y rey nuestro, el orgullo de Macedonia y Hélade-Grecia, Alejandro Magno. No era solo un rey, sino también humilde y un ejemplo de piedad. Era una joya de virtud. Él aró el campo en el que sembró las semillas de nuestra σωτηρία sotiría salvación nuestro Cristo. Su maestro lo había infiltrado, imbuido con todas estas hermosas enseñanzas que te abren el camino hacia Dios. Nuestro rey Alejandro era un recipiente de la χάρις jaris (gracia, energía divina increada) y aún lo es. Él ahora lidera las fuerzas espirituales que liberarán la Reina Capital, Constantinopla/Konstantinópolis, y la entregarán al santo rey, Ioannis/Juan Vatatzis. Él sacará a Hélade-Grecia del yugo del impenitencia (a-metania) y traerá la deseada unidad que asegura la μετάνοια metania (introspección, arrepentimiento y confesión)”.

El Yérontas ha confundido las cosas, reflexionaba yo mientras escuchaba lo que nos decía. De repente, interrumpió mi pensamiento y dijo:

-Algunos creen que he perdido la cabeza y que estoy confundido. Como veis, estas cosas no se las enseñaron en sus escuelas. No les dijeron, por ejemplo, que este santo valiente no era un conquistador, sino que civilizó a los pueblos. Les presentó la grandeza de la lengua helénica (griega), el idioma de los ángeles, la lengua del cielo. Les trajo la civilización. ¿Y saben por qué Cristo nuestro se lo llevó cerca junto a Él, en la flor de su juventud? Porque quería mantenerlo inmaculado, puro y limpio, para protegerlo de las malas influencias, de los vicios babilónicos y la inmoralidad y preservarlo para una gran misión, la de traer la luz a las naciones. Además, había completado la obra que Dios le había encomendado. Cuando Dios permita y se revele la tumba del rey Alejandro, entonces verán cómo todo el lugar se perfumará. Y el perfume es señal de santidad. ¿No es así, teólogo?

-Sí, yéronta, respondí.

-La tumba del rey Alejandro se encuentra en Hélade-Grecia. Y su tumba se revelará cuando los helenos-griegos logren romper los lazos de la esclavitud. Porque hoy estamos atados a la calabaza del Diablo, sumergidos en pazos pasiones, vicios y pecados.

-Algunos afirman que está enterrado en Egipto…

-En Egipto se hizo una tumba simbólica, y en Hélade-Grecia se hizo la verdadera. En aquellos tiempos, enterraban a los reyes con el oro y otros metales preciosos y piedras preciosas, porque los pobres creían que la riqueza también les sería útil en la vida después de la muerte. En algún lugar de la región de Macedonia (cerca del Olimpo) está la tumba de Alejandro Magno, pero el oro fue llevado de allí y trasladado a un lugar seguro en una de las montañas benditas de Hélade-Grecia. Este oro será utilizado por el santo rey Ioannis Vatatzis, una vez que asuma el liderazgo de Constantinopla/Konstantinópolis. Dios tiene un plan. ¿Lo entiendes, teólogo? Dios tiene un plan y simplemente debemos seguirlo, en lugar de insistir en convencer a nuestro Cristo de aceptar nuestros propios planes. Debemos tener plena confianza en Su providencia.

Cuando se alejaron dos parejas y un policía que escuchaban las extrañas narraciones, el Yérontas me apartó y me dijo:

– Teólogo, no dudes que Alejandro Magno está al frente y lidera las fuerzas espirituales que tomarán la Πόλις Polis Ciudad* (*Los helenos según contexto, acostumbramos llamar Πόλις Polis en mayúscula a nuestra Konstantinópolis, Constantinopla o Estambul llamada por lo turcos). Cree y Dios te honrará permitiéndote comulgar, tomar al Divina Comunión/Efjaristía en nuestra Gran Iglesia, Santa Sofía (Sabiduría). El Anticristo conoce la santidad de Alejandro Magno. Por eso ha desatado todos sus órganos internos y extranjeros para difamarlo, acusándolo de anormal, asesino y conquistador.

Para empañar su memoria y su obra, el Vaticano ha movido ficha para establecer un estado eslavo pseudomulticultural y llamarlo Macedonia del norte que es el actual Skopja. Esa es la razón por la que el Papa corrió a reconocer primero a este pséudo-estado eslavo, dando la consigna para que los demás hagan lo mismo. Sin embargo, se acerca el día en que Skopja se disuelva, a pesar de los esfuerzos por apoyarlos de algunos falsos políticos corruptos nuestros y extranjeros…»

  1. Cómo conocí al Yérontas Panagiotis

En los comienzos de la década de 2000, fui con un conocido mío de Tríkala por primera vez al padre Panagiotis. El camino hacia Valari era difícil, donde ahora está enterrado. Mi viaje parecía interminable, pero la naturaleza me recompensaba. Llegamos a la capilla de la Panaghía. Me impresionó ver que había otras personas esperando al Yérontas, quien había ido a alimentar a sus animales. Al entrar en el templo, sentí un fuerte aroma. Provenía del icono de la Panaghía, que destilaba mirra. Le abracé y le agradecí. La mirra también fluía de las iconas/representaciones de San Juan el Precursor y San Demetrio. Sinceramente, nunca antes había experimentado algo así. Había tenido una experiencia similar, pero de menor intensidad, en la Skiti Asceterio de Agios Andreas/Andrés, en un lugar llamado Serai, en Kariés capital de Athos, donde se conserva la reliquia del cráneo del apóstol Andrés. Al salir del templo, fuimos testigos de una conversación entre una chica desconsolada y su grupo. La chica se negaba a entrar en el templo, mientras que su grupo, compuesto por dos conocidos médicos de barrio Nea Smirni de Atenas y sus esposas, intentaba convencerla en vano. Ella tenía miedo. Me pareció que la conocía. Me había conmovido tanto por la peregrinación que no tenía intención de intervenir en la conversación. Sin embargo, uno de los dos médicos, un radiólogo, como supe más tarde, me dijo: “Dile, hijo mío, a la chica que no hay razón para tener miedo…”. Me di la vuelta y miré a la chica con más atención. Me resultaba muy conocida. Mi conocido de Tríkala la reconoció de inmediato. Era una periodista conocida que hacía programas de noticias en la televisión. Creo que todavía presenta noticias en uno de los canales de televisión.

«Venga, entraremos juntos, no tenga miedo. Venga a ver la mirra que fluye de nuestra Panaghía. El templo está perfumando…». La chica se negó rotundamente. Parecía que algo la preocupaba intensamente. Después de unos diez minutos, vimos al Yérontas descender. Nos miró a todos. Entonces sentí por primera vez su penetrante mirada. “Ahora escribes bien las cosas”, me dijo. Luego se volvió hacia la conocida periodista y le dijo: “Levántate, mi buena mujer, y ve hacia la Reina nuestra Panaghía. Cuéntale primero todo a Ella, y luego hablaremos juntos”. Ella entonces se levantó sin ninguna resistencia y entró en el templo. El Yérontas, después de mostrarle dónde sentarse, salió y cerró la puerta. La esposa de uno de los dos médicos intentó informar al Yérontas sobre el miedo de la periodista, pero él la tranquilizó amablemente. Luego se volvió hacia mi dirección, me miró de nuevo y dijo: “Stylos/Pilar de la Orthodoxia (periódico del autor Dionisio), ahora escribe correctamente”. Alguien lo llamó por teléfono, pensé y no le presté atención.

Luego, el Yérontas entró en el templo y habló con la conocida periodista durante bastante tiempo, la cual literalmente brillaba cuando salió. La tristeza había desaparecido y estaba feliz. Ella miró brevemente a los demás y luego me hizo seña para que entrara a la Iglesia. Se sentó en un asiento y me dijo que me sentara cerca de él. No puedo describirles todo lo que sucedió. El padre Panagiotis había logrado entrar en lo más profundo de mi psique-alma y, como un hábil cirujano, comenzó a sacar las espinas que el pecado había causado en mí. ¡Uno a uno, desde mi infancia! Y si olvidaba algo, él humildemente me lo recordaba, diciendo que supuestamente lo había hecho él también. Algo similar hizo también san Jacobo/Santiago Tsalikis, el abad del monasterio San David en la isla Evia.

Cuando me leyó la oración de la absolución de los pecados, sentí como si su mirada lanzara llamas y quemara mi cabeza. Pensé que estaba ardiendo. Cuando salí afuera, literalmente volaba. El padrecito había logrado psicoterapiar y descargar una gran parte de la carga que llevaba desde el primer momento.

Cuando regresamos a Trikala, pregunté quién había llamado al Yérontas y lo había informado. Entonces algunos se rieron. “El Yérontas tiene otra forma de informarse. No es necesario que alguien le llame…” dijo la señora Cristina. Y Pablo agregó: “Los teléfonos en Valari llevan una semana sin funcionar. Porque estoy tratando de informarle sobre algo que me pidió y no puedo. Quería alcanzaros por la mañana para que ustedes lo transmitieran, pero ya se habían ido”. Las respuestas fortalecieron mi opinión de que había conocido a un santo Yérontas en vida. Y desde entonces, Dios me ha favorecido para no perder la oportunidad de relacionarme con un auténtico y verdadero hombre de Dios.

  1. Este sacerdote/padre es santo…

En una reciente visita a Karpenisi, una ciudad con la que tengo fuertes lazos espirituales y amistades sólidas, me encontré con mi querido amigo Timoteo, un padre de familia numerosa que proviene de las áreas donde sirvió el Yérontas de los Agrafa, el padre Panagiotis, como sacerdote, específicamente del pueblo de Tridendro.

Mi alegría era indescriptible. Y esto se debe a que había coincidido con Timoteo en varias ocasiones en Vrangiana, Valari y Trovato. Rara vez faltaba a la Divina Liturgia celebrada por nuestro Padrecito. Además, él desde que era niño conocía al Yérontas. Había vivido muchos acontecimientos maravillosos con él que fortalecían su fe y lo acercaban aún más a Dios.

-Timoteo, sé que viviste muchas cosas extraordinarias cerca de nuestro Padrecito.

-Nuestro padrecito era un recipiente de elección. Hijo de la Panaghía y de nuestro Cristo. Tenía como amigos a los Santos. Y esto no lo digo por impresionar, sino porque lo viví personalmente, no una sino muchas veces. Mis padres decían que desde que era niño se destacaba. Tenía una intensa vida litúrgica. Entraba en el templo, tomaba una vela para encender y la vela se encendía por sí sola mucho antes de llegar al manual. Todos sabían que el pequeño Panagiotis se convertiría en sacerdote. Su rostro brillaba y era muy devoto. Era un hombre de oración.

Yo era un niño cuando viví personalmente un milagro, antes incluso de que él fuera ordenado sacerdote. Se disponía a bajar a Nafpaktos/Lepanto para ser ordenado sacerdote. Una semana antes de su ordenación, la campana en el templo de la Panaghía comenzó a sonar alegremente. Uno se preguntaba al otro quién estaba tocando la campana, y además, en horas inapropiadas. Algunos se quedaron vigilando para ver quién era el que tocaba la campana. ¡Pero, en vano! Poco antes del domingo las campanadas aumentaron. Había nevado y pensaron que aquel que tocaba la campana habría dejado sus huellas en la nieve. Corrieron rápidamente para ver quién era. No solo no había rastro alguno, sino que descubrieron con gran sorpresa que la campana sonaba por sí sola. Inmediatamente lo asociaron con la ordenación del Padrecito que se estaba llevando a cabo en Nafpaktos/Lepanto. “Se alegra nuestra Panaghía porque un hijo Suyo se ha convertido en sacerdote. Por eso suena la campana”.

Después de unos días en que el Padrecito subió a Vrangiana, comenzó su labor litúrgica. Oficiaba casi a diario. Seguía el rito Aghiorita. ¡No dejó un solo templo o capilla sin servicio litúrgico! Incluso necesitaba recorrer grandes distancias caminando de un pueblo a otro. Renovó y construyó templos. Una tarea muy difícil para aquellos que conocen bien la zona…

-Eso, querido Timoteo, lo viví personalmente. Nos decía que fuéramos al templo a las cuatro de la mañana y él ya estaba allí desde las dos, leyendo nombres. No olvidaba a nadie. Recuerdo que siempre me llamaba cuando enfrentaba algún problema o tentación… Lo veía todo.»

Es verdad. Lo viví. Acababa de terminar el servicio militar y estaba preocupado por el tema del trabajo. En aquel entonces, siendo joven, consideré la posibilidad de irme del pueblo y buscar trabajo en Karditsa o Karpenisi. Nuestro Padrecito siempre leía nuestros pensamientos y nos daba discretamente las mejores soluciones. Así que me llamó para trabajar en Valari, en el templo. Específicamente, quería que construyéramos las escaleras de piedra que conducen desde la actual Arjontariki (sala de visitas) hasta la Iglesia.

Una mañana me dijo: “Timoteo, ven y te indicaré dónde trabajarás hoy. Encontré una gran piedra que colocaremos en el lugar donde se hará la ampliación”. Me llevó más arriba del templo. De hecho, vi una enorme piedra voluminosa, en la que trabajé durante horas para darle forma y utilizarla en la ampliación. Una vez que terminé los preparativos, le pregunté inconscientemente al Padrecito cuándo vendría el cargador para moverla. “¿Qué cargador? Cógela de allí y levantémosla juntos”, me respondió. Padrecito, esta piedra es demasiado pesada. Es imposible llevarla. Solo podremos moverla con un cargador, le respondí. Él me miró. ¡Hizo la señal de la cruz, bendijo la piedra y la levantó él solo, tan fácilmente como si fuera una pluma! Me quedé sorprendido al ver cómo la colocaba sobre su hombro y avanzaba mientras yo lo seguía. Cada vez que visito el templo de nuestra Panaghía y veo la ampliación, recuerdo ese maravilloso incidente.

-Algo similar ocurrió con la puerta de hierro. El oficial de policía Kimon también me contó un incidente similar, ya que solía ir con frecuencia a ayudar al Yérontas… Timoteo, nuestro Padrecito tenía una fe fuerte.»

-Muy fuerte, muy fuerte. Lo sé, lo he experimentado muchas veces. Recuerdo una vez que me llamó para quitar escombros que habían caído junto al templo de San Juan el Teólogo y hacer limpieza general en el área del patio que estaba en un estado lamentable. Era mucho trabajo. Empezamos por la mañana. No habíamos terminado cuando comenzaron a formarse nubes oscuras en el cielo. “Padre, todavía falta una hora de trabajo. Ya está empezando a llover. Dejémoslo para mañana…”, le dije. Entonces, sin responderme, se arrodilló y levantó las manos hacia el cielo. “San Juan, ayúdanos a limpiar tu casa”, dijo. Y de inmediato me ordenó que continuáramos con nuestro trabajo. Literalmente, llovían torrentes alrededor del templo. Llovía intensamente y se habían formado pequeños riachuelos… Pero no caía ni una sola gota de lluvia sobre el templo y su patio. Inconscientemente sentí la necesidad de hacer la señal de la cruz. Nunca había visto algo así. Un paraguas invisible protegía al templo de la lluvia… El Padrecito me sonrió y hizo un guiño para que siguiéramos. Llovía casi una hora seguida. Se detuvo diez minutos antes de que termináramos nuestro trabajo. Esa era la fe de nuestro Padrecito. Cristo, la Panaghía y nuestros santos respondían de inmediato a sus peticiones. El Yérontas veía con otros ojos.

-No solo veía, Timoteo, sino que escuchaba también. Mi esposa te lo puede decir… Escuchó lo que me dijo mientras estaba en Agrafa cuando le anuncié que en pocos meses tendríamos el anhelado regalo, es decir, que tendríamos un hijo…»

-Lo sé, lo sé… Una vez estábamos echando cemento en la cafetería que está encima del templo de la Panaghía. Me acompañaba Giannis, un amigo mío de treinta años. Durante un descanso para tomar nuestro aperitivo, Giannis expresó su deseo de confesarse. Le sugerí que fuera a ver al padre Panagiotis. El lugar donde estábamos y conversábamos estaba a 150 metros del templo. Por la tarde, cuando terminamos, bajamos hacia el templo. De repente, el Padrecito salió del templo y clamó: “¡Hey, Giannis, ven a confesarte!” Giannis se sorprendió. El padre, a quien veía por primera vez en su vida, lo llamaba por su nombre como si lo conociera desde hace mucho tiempo. Estuvo con el Padrecito durante más de una hora. Cuando salió del templo, volaba. Su rostro brillaba.

«Timoteo, el padre Panagiotis es santo. Recordaba cosas que olvidaba y con discernimiento me las recordaba refiriéndose aparentemente a otra persona. Leía mi psique-alma y me dijo cosas que había olvidado por completo. Decidí venir a menudo a Valari».

«Me recordaste algo similar que también me sucedió a mí. En concreto, después de la Divina Liturgia estábamos sentados en el patio del templo tomando café. Éramos alrededor de 20 personas, la mayoría de Karditsa y Trikala, y dos o tres de Atenas. Entonces, el Yérontas comenzó a referirse a las relaciones familiares de una pareja que aparentemente había conocido antes. Al principio, me preguntaba qué beneficio espiritual obtendríamos de esa historia. Sin embargo, cuando el Padrecito comenzó a describir las situaciones que vivía esa pareja, me di cuenta de que había vivido situaciones similares con mi esposa. Fue entonces cuando entendí que todo lo que decía era con el propósito de quitarme un peso enorme de encima. Un obstáculo que me impedía acercarme más a Cristo. Incliné la cabeza y escuché atentamente al Padrecito. Cuando el padre Panagiotis terminó, nos preguntó: «¿Alguien quiere decirme algo en privado?»

-Sí, Yéronta, antes de irnos, me gustaría decirte algo. Él sonrió y me hizo un guiño para que entráramos al templo. Le dije que quería confesarme. Se puso el estólico (estola de confesión) y me indicó que me sentara a su lado.

-Padre, la historia que nos contaste hoy entendí que se refería a mí. Yo era el protagonista.

El Yérontas me escuchaba en silencio. Al final, me leyó la oración del perdón y me abrazó paternalmente, diciéndome:

-Cristo te ama y la Panaghía te protege. Hoy diste otro gran paso para acercarte más a ellos.

¿Qué quieres decir, padre? – pregunté inconscientemente.

-El pecado, hijo mío, la transgresión de los mandamientos de Dios, es un obstáculo en nuestra relación con el cielo. ¡Hoy, desgraciadamente se ha vuelto en una moda! Y tenemos la culpa, primero nosotros, los sacerdotes, por dejar al pueblo de Dios sin catequesis. El pecado es lo que impide que Cristo entre y santifique nuestra psique-alma con su presencia. Funciona como una espina que ahoga la semilla y no le permite crecer y dar fruto. Y el crecimiento de nuestra Santa Iglesia se logra mediante el persistente trabajo diario en el campo de la salvación en Cristo. Por lo tanto, el misterio de la Confesión Divina (Metania) funciona como el remedio que los agricultores usan para limpiar su campo y sembrarlo. Hoy, arrancamos de tu psique-alma una espina muy difícil que impedía que nuestro Sembrador Cristo sembrara en tu campo… Ahora, con la ayuda de la Panaghía y nuestros santos, Cristo se ocupará pronto de una abundante cosecha, lo cual deseo de todo corazón…

No es una coincidencia, querido Timoteo, que unos meses después de esta confesión profunda, con la ayuda del padre Panagiotis, ¡se escribieran mis dos primeros libros sobre la vida en Cristo del Trelogiannis (locoYanis)! Y digo “escribieran” porque sinceramente puede que no sea el autor escritor de ellos según el mundo, ¡pero en realidad fue una mano del cielo la que me guió para redactar estos libros, los cuales han ayudado y siguen apoyando espiritualmente a muchos cristianos! Fui el primero en llorar de alegría mientras describía los capítulos de la vida de Trelogiannis locoYanis. Debo mucho al padre Panagiotis, nuestro querido Padrecito. Ojalá tengamos su bendición.

  1. ¡Vaya, vaya, qué sacerdote es este!

Dios le revela todo, sabía incluso de lo que me dijo el padre Ambrosio Lazaris hace cinco años.

El Yérontas de los Agrafa, el inolvidable padre Panagiotis Tsiolis tenía el don de ver el hogar (el interior) de las psiques-almas de todos los que se acercaban a él. Y con la ayuda de la Panaghía y de nuestro Cristo, siempre lograba introducirse con discernimiento en lo más profundo de la psique-alma de cada peregrino, encendiendo la luz (increada) de Cristo como una vela, fortaleciendo el deseo de su retorno al camino de la μετάνοια metania (introspección, arrepentimiento y confesión, “psicoterapia verdadera”). El Yérontas te hacía amar la santidad. Te instaba a enamorarte de Cristo. Te impulsaba a levantar la mirada al cielo. Te convertía en enemigo del pecado. Reforzaba tu fe en el único Dios verdadero. Te enseñaba a conversar constantemente con Jesús Cristo, a tomar un café, como solía decir, diariamente con Él, y a anhelar intensamente Su voluntad y a no ser perturbado por nada.

Ibas a los Agrafa psíquicamente cargado y agotado, pero te marchabas revitalizado y con alas en los pies. En el libro «Batalla de Vida» publicado en 2010 por las ediciones «Agathos Logos», se registra la aventura personal de Angelikí, una azafata, y su relación personal con el Yérontas Panagiotis. Una relación que se convirtió en un eros amor ardiente de Angelikí por Jesús Cristo. Una relación que la condujo desde el camino del martirio que experimentó con la enfermedad del cáncer hacia la santidad… Además, nuestro Padrecito tenía la forma de quitar la «r» de «agrios (salvaje)» en que estabas e ibas a convertirte en… agios santo, es decir, a orientarte en cómo cumplir y aplicar la voluntad de Dios.

Cuando conocí al Yérontas, ya llevaba 15 años de vida matrimonial. Luchamos arduamente, mi esposa y yo, con súplicas y oraciones para tener un hijo. Como pareja, enfrentamos muchos errores del pasado que tenían que ver con evitar la procreación… invocando diversas excusas demoníacas.

-Vendrá el mes deseado, no te preocupes. El Yérontas Ambrosio (Lazaris) era mi guía espiritual y no decía nada al azar. Es un santo y ha hecho muchos milagros. Lo que te dijo se cumplirá, me señaló el Yérontas desde nuestros primeros encuentros. No os oculto que me sorprendí gratamente.

-Pero no os mencioné nada sobre mi encuentro con el padre Ambrosio. ¿Cómo…?

-Vendrá lo deseado, vendrá -dijo el padre Panagiotis, y me hizo un gesto para que me levantara porque tenía que ir a alimentar a sus cabritas.

Entendí que se fue para no ponerme en una situación difícil. Mientras se alejaba, pensé: ¡Hay que ver qué es este padre! Dios se lo apocalipta revela todo. Incluso sabía lo que me dijo el padre Ambrosio Lazaris hace cinco años. En ese momento, cuando el inolvidable Porfirios Paparupas me llevó al piso de Zografu (barrio de Atenas), donde se alojaba por unos días. Entonces, el padre Ambrosio nos dijo a mi esposa y a mí que tendríamos tres hijos. Sosteniendo mi mano firmemente, describió de manera resumida el curso de mi vida. Esto confirmaba exactamente también el hijo espiritual suyo, el padre Panagiotis Tsiolis.

Siempre tuvo la manera de fortalecer mi fe.

-Dios lo concede todo. Él nos despierta. Él nos alimenta. Él nos consuela en los momentos difíciles. Él nos guía en el camino de la salvación. Es un Padre cariñoso que cumple todos nuestros deseos, siempre y cuando estén en línea con el marco litúrgico que Él ha establecido desde el principio de la creación del mundo. ¿Lo entiendes, teólogo?

-Sí, padre, poco a poco comienzo a darme cuenta de lo que me dice y voy cambiando mi vida cotidiana.

-Quería saber qué os enseñan en las Escuelas de Teología. La tierra es una fábrica de Dios. ¿Sabes qué debe producir?

-No, Yérontas, respondí sorprendido por su pregunta.

-Santos, está diseñada para producir santos. Nuestra tierra es una fábrica de producción de santos. El hombre fue creado con un único propósito y objetivo, convertirse en santo. Para vivir el Paraíso aquí y a la eternidad. Las Escuelas de Teología deberían funcionar como lugares de verdadera ortodoxia y santidad. Deberían enseñarles a seguir los pasos, los rastros de nuestro dulcísimo Señor Jesús Cristo. Deberían ser los buques insignia de la fe ortodoxa. ¿Lo entiendes, teólogo?

-Nada tienen que ver cómo funcionan ahora con la forma en que lo describiste, padre. Allí, cualquiera que mostrara una mayor devoción a Dios era señalado con el dedo y se burlaban de él. Los estudiantes más inteligentes eran considerados aquellos que tenían dudas abiertas sobre Dios. Aquellos que formulaban las preguntas de un ateo…

-Entonces, que la Iglesia cierre esas Escuelas. ¿Qué está haciendo el Arzobispo y la Jerarquía? ¿Para qué quieren esas escuelas?

-Pero, querido padre, nadie puede convertirse en obispo sin un título de Teología…

-Por eso mismo, hijo mío, hemos llegado al punto de tener Arzobispos que no son simplemente incrédulos, sino perseguidores de nuestro Cristo. Pero afortunadamente, el buen Dios siempre se encarga de dar también buenos obispos humildes. Dos de esos santos obispos vinieron aquí a Agrafa. Nunca olvidaré la alegría de nuestra Panaghía Balariotissa cuando el inolvidable Obispo Antonio de Siátista cruzó el umbral del templo. En ese momento, la mirra destilaba como un río desde su icono. Toda la Iglesia se llenó de fragancia.

-Era una santa persona yéronta, verdaderamente una personalidad santa. Una joya real de nuestra Iglesia. Destacaba por su humildad y su amor a Cristo y a nuestra Panaghía. Vi también la foto en la que estás junto a él en el Arjontariki (sala de visitas).

-En los pasos de Antonio estaba también el Obispo Kosmás (Cosme) de Agrinio (que recientemente falleció). ¡Verás lo que sucedió cuando vino, dijo sonriendo!

-¿Venerable Yérontas, vino el Metropolita de Etolia y Acarnania, Kosmas en estas sagradas tierras?

-¡Sí! Era un día de verano, al mediodía. Estábamos comiendo con la presbitera (esposa del sacerdote) cuando comenzó a sonar la campana de la Panaghía. Rápidamente dije a mi presbitera: ¡Nuestro Soberano nos visita! Ella dudaba y me dijo que será algún peregrino y está llamando para que subas al templo. «Levántate, levántate», le dije a mi presbitera, vamos a recibirlo. Con dificultad, se levantó la presbitera. Subimos rápidamente al templo y no había ni un alma. La campana seguía sonando. Poco después vimos que descendía el automóvil que transportaba al Obispo. Corrí a recibir su bendición. No lo conocía. La presbitera, al verlo bajar del automóvil, exclamó espontáneamente: «este no es un obispo, me parece que es un monje”. Bajé avergonzado la cabeza, pensando que ojalá que el Obispo no hubiera oído lo que dijo la presbitera. Le reverencié y recibí su bendición.

-Admiraba su humildad, su sencillez. Soy el Metropolita de Etolia y Acarnania, Kosmás, se presentó mientras lo conducía al templo. La presbitera todavía dudaba hasta que escuchó del acompañante del Obispo llamarlo «Su Eminencia» y preguntarle dónde dejaría los regalos que habían traído como bendición. Vamos a tocar la campana para Vísperas ahora, ya hemos hablado mucho por hoy.

Junio de 2012, Domingo de Pentecostés: Junto con Kimon, el oficial de policía de Trikala y Giannis, el empleado bancario de Karditsa, subimos para celebrar con el Yérontas el Domingo del Pentecostés. Previamente había ocurrido el milagro de la multiplicación de los panes, no solo durante la festividad de Pentecostés con el Yérontas como oficiante en 2007, y siempre había deseado ir a Agrafa para celebrar este día. Nuestro Padrecito la víspera de la festividad nos informó que la llamada para despertar sería a las cuatro de la madrugada. Él, por supuesto, iba una o dos horas antes al templo para leer y rezar por todos aquellos que le pedían sus oraciones. La mayoría de los nombres los recordaba de memoria. Recuerdo una vez que durante una hora recordaba los nombres frente al Altar. Le pregunté cómo los recordaba y él respondió sonriendo: «Los he dividido en grupos regionales». Después de terminar los maitines en Valari, nos informó que celebraría la Divina Liturgia en Agia Paraskevi de Guva, en Vraghianá. En el antiguo y histórico monasterio, donde se guarda la reliquia de cráneo de San Anastasio de Gortina y donde hicieron vida monástica los santos Eugenio de Etolia, el obispo Serafim de Fanari y Efdokimos de Vatopedi (el monje Savvas). Allí funcionaba la Gran Escuela del Γένος Yenos (raza, linaje helénico) de Vrachiana, donde también se formó, entre otros, san Kosme de Etolia, antes de ir al Monte Athos.

Nunca olvidaré ese día. Nuestro Padrecito estaba radiante de alegría, literalmente brillaba. Interrumpió la Divina Liturgia dos veces y pidió a todos los fieles que llenaban el histórico templo que veneraran la reliquia del cráneo de San Anastasio, cuyo aroma llegaba hasta el atrio del templo. Capté dos o tres veces a nuestro Padrecito mirando fijamente hacia el psalterio sonriendo. Terminó la Divina Liturgia y la Víspera de Pentecostés. El Yérontas comenzó a repartir el antídoro (contra-regalo, pan consagrado) mientras nosotros cantábamos «¡qué grande es nuestro Dios, nuestro Dios…!» y el himno del día «Bendito sea nuestro Dios, el que ha hecho sabios a los pescadores…». Cuando fui a tomar el antídoro, me hizo señas de que me quedara al final. Antes de hacer la despedida y mientras todos habían salido, me dijo:

-Hoy la Virgen Santa Paraskevi y San Anastasio vinieron y te dieron regalos. Llama a tu padre y dile que lo deseado (el deseo de tener un hijo) se cumplirá este año. Salté de alegría. Abracé devotamente a la Panaghía y a Santa Paraskeva. Hice una reverencia profunda ante el icono de Cristo y, con lágrimas de alegría, me postré una vez más ante la Santa reliquia de San Anastasio de Gortina, el médico de los Agrafa. Lo primero que hice cuando salí del templo fue llamar a mi esposa, Theopula, y transmitirle lo que el Yérontas me había dicho. Ella me escuchó atentamente sin hacer comentarios. Lo único que dijo fue: «Sé que nuestro Padrecito reza por nosotros día y noche».

En agosto, dos meses más tarde y poco antes de las vacaciones de verano, la Sra. Georgia Z., desconocida hasta entonces para nosotros, llamó y pidió hablar con mi esposa. «El padre Panagiotis me pidió que te transmitiera lo siguiente: Cree y no dudes. Lo deseado se cumplirá este año». Mi esposa quedó sorprendida. Una mujer desconocida que había ido a los Agrafa en peregrinación la informó sobre algo que la había preocupado durante dos meses. Como me confesó, el astuto malicioso intentaba alimentar su duda sobre los maravillosos eventos que el Yérontas había presenciado. «No puedes tener un hijo después de 22 años», le decía constantemente para desilusionarla. El Yérontas, aunque estuviera en los Agrafa, vio lo que estaba sucediendo y se aseguró de fortalecer su fe. En octubre del mismo año quedó embarazada y en noviembre, después de los exámenes habituales, supimos que estábamos esperando gemelas. La Panaghía, Santa Paraskeva y San Anastasio, a través de las intercesiones del santo Yérontas de Agrafa, el padre Panagiotis, nos dieron dos adorables niñas.

  1. Los mandatarios obispos, el canal de televisión Mega Channel y el Yérontas de Agrafa.

El padre Panagiotis predijo las protestas de diciembre de 2008, la desestabilización planificada del país y el cierre del canal de televisión. El Yérontas de Agrafa, desde que era niño, se convirtió en un instrumento de elección de Dios. Fue elegido por Cristo para servir al lugar de donde surgieron numerosos santos, como san Anastasio de Gortina, san Cosme de Etolia, san Eugenio de Etolia, el obispo Serafín de Fanari, el monje Efdokimos (monje Savas) del Monasterio de Vatopedi, etc. Según los Yérontas de la región, su madre lo veía en una visión desde muy joven, vestido como un sacerdote parado frente a ella. Otros veían al pequeño Panagiotis encendiendo las velas por sí mismo antes de siquiera acercarse al candelabro. «Este niño, verán, se convertirá en sacerdote. Tiene una gran bendición», susurraban.

Cristo lo preparaba desde muy joven para convertirse en el soporte espiritual de los pueblos de la región y para fortalecer la fe ortodoxa en miles de almas, no solo de toda Grecia, sino también de otros lugares del extranjero que encontraban consuelo en su estolorio (estola de confesión). Nuestro Padrecito lo logró y, con la bendición de Cristo y la Panaghía, a quienes amó tanto, convirtió su tierra en un poderoso bastión ortodoxo. Siguiendo el camino de la santidad desde muy joven, vivió experiencias asombrosas que marcaron su vida y la de aquellos que lo conocieron. Tenía abiertos los ojos de la psique-alma y los santos le revelaban muchas cosas.

Era, si recuerdo bien, el 25 de noviembre de 2008, día de la Santa Caterina. Esa mañana subimos a Agrafa y asistimos a la Divina Liturgia celebrada por el padre Panagiotis. Noté que estaba muy pensativo, diría que distraído, cuando después de la Divina Liturgia nos dirigimos al Arjontariki (sala de visitas) para la tradicional hospitalidad y, sobre todo, para seguir con la edificación espiritual que seguía. Sentí que el Yérontas estaba tratando de encontrar una oportunidad para hablarme. Le dijo a Kimon, el policía y amigo mío con el que habíamos subido a la Panaghía de Valari, que nos quedáramos. Cuando los demás peregrinos, unos 5 o 6 en total, se fueron, el Padrecito se volvió hacia mí y me dijo: «¡Sois tontos y locos vosotros, los atenienses!». Lo miré a los ojos buscando explicaciones en silencio. Y añadió: «Es un tonto aquel que está poseído por demonios y pierde la protección de la Panaghía y de nuestros Santos. Abriréis la puerta al Anticristo. Cuidado, ay, ay lo qué se avecina en Atenas en unos pocos días. Los demonios danzarán sin control en la Plaza Syntagma-Constitución (céntrica de Atenas y en las áreas circundantes. Llegarán incluso a tu vecindario. Asegúrate de informar a los mandatarios, los obispos por si acaso ayuden y evitemos el mal. Que no permitan esa blasfemia».

No os oculto que fue la primera vez que vi al Yérontas tan inquieto. Instintivamente le pregunté: «¿Qué va a suceder, Yérontas? ¿A qué blasfemia te refieres?»

-Un canal de televisión transmitirá una película blasfema sobre nuestro Cristo, nuestra Panaghía y nuestros Santos. Los pobres y desgraciados intentan lanzar flechas de blasfemia hacia Dios, pero el Dios trino está muy alto y las flechas no le alcanzan. Así que muy pronto volverán sobre sus cabezas. El cielo cerrará este canal de televisión y Hélade-Grecia sufrirá mucho debido a esta gran blasfemia. Pasará por una gran crisis.

¿Qué canal es, Yéronta?

«No sé, periodista. Asegúrate de averiguarlo ahora que bajes a Atenas y de informar a los obispos para que puedan prevenir el mal. De lo contrario, Atenas arderá. Vino un monje desconocido, alto y delgado, lo vi por primera vez y me dijo cosas… Me di la vuelta para preguntarle algo más, pero desapareció. ¡No lo volví a ver!

Por lo que dijo el Padrecito, ¡entendí que la información venía del cielo! Al monje desconocido lo movilizaba la mayoría de las veces para ocultar la información celestial que tenía. Tan pronto como regresé a Atenas al día siguiente, comencé a buscar la película blasfema que nos mencionó el Yérontas. De hecho, descubrí que el canal de televisión Mega Channel programaba proyectar la película blasfema «El Código Da Vinci» el domingo 7 de diciembre de 2008. Comencé a pensar en cómo debería manejar el asunto. Llamé al Metropolitano de Pireo Serafín, a quien conocía de su servicio de asesor jurídico en el Santo Sínodo. Le pedí que quisiera verlo en persona. Sabía que el día de su festividad sería visitado por el Arzobispo de Atenas Hieronymos, y era una excelente oportunidad para informarle sobre lo que nos transmitió el Yérontas. La reunión se programó para el 2 de diciembre. Informé detalladamente al Eminente Metropolitano de Pireo Serafín y le rogué que informara también al Beato Arzobispo de Atenas Hieronymos. A partir de la discusión que tuvimos en la oficina, sentí que no estaba convencido de lo que le transmití. Por eso, al día siguiente decidí enviar una carta personal al canal de televisión Mega Channel y hacerla pública al director de programación.»

«Considero necesario hacerles responsables en la medida de lo posible por los sufrimientos que vendrán si persisten en la proyección de la película “El Código Da Vinci” blasfema y ofensiva hacia el Dios trino. Pronto probaremos males grandes y sufrimientos venidos del cielo, como ya ha ocurrido en otros países…» Escribí, entre otras cosas, informándole discretamente sobre lo que me transmitió el Yérontas, pidiéndole que cancelara la proyección de la película cinematográfica (véase Stylos/Pilar de la Orthodoxía, n.º 96, pág. 5, diciembre de 2008). Naturalmente, no recibí ninguna respuesta y tenía esperanzas de una intervención del Santo Sínodo, que nunca se produjo…

El sábado alrededor de las 8 de la noche recibí una llamada telefónica del padre Panagiotis, el Yérontas de Agrafa.

-Mira, en estos días trata de evitar muchos desplazamientos. Hoy después de las Vísperas, nuestra Panaghía y los santos patrones de Atenas, los Santos Dionisio, Ierotheo, santa Filothea y muchos otros, abandonaron Atenas. No querían estar presentes en esta gran blasfemia. Qué pena que se llevaron (mataron) al joven inocente.»

-¿Qué joven mataron, Yérontas? ¿Quién lo asesinó? Pregunté espontáneamente al escuchar al Yérontas llorar con angustia.

-El demonio desde el primer piso mató al joven… Es una lástima, una lástima que nuestros obispos no se preocuparan. Ahora los demonios bailarán en Atenas. Ten cuidado y no te aventures circular por el centro.

Entendí que el Yérontas había presenciado algo, pero no podía interpretarlo. Me di cuenta de que su llamada telefónica tenía la intención de protegernos. Inmediatamente encendí el televisor para escuchar las noticias. No había nada alarmante en ese momento…

En la madrugada del domingo, el joven adolescente Grigoropulos fue asesinado en Exarquia (barrio céntrico de Atenas). Fue entonces cuando comprendí las palabras del Yérontas. Por la noche del domingo, durante la proyección de la blasfema película cinematográfica, comenzaron los disturbios que se registraron como revueltas «Decembrinas». Los canales de televisión, aparte de Mega Channel, interrumpieron su programación para mostrar escenas de los disturbios, mientras que la policía no logró o no se le permitió enfrentarlos.

Al día siguiente, el 8 de diciembre de 2008, el Metropolitano de Pireo Serafín, cuando vio que todo lo que el Yérontas transmitió a través de la carta se confirmó, emitió un comunicado en el que se pronunciaba en contra de los propietarios del canal de televisión Mega Channel en ese momento. Entre otras cosas, escribió: «…el intento de destruir la imagen divina de nuestro Salvador Jesús Cristo en las conciencias de las personas y en la verdad de Su Iglesia conduce inevitable e irrevocablemente a los trágicos incidentes que ocurrieron con la horrenda muerte de un adolescente de quince años, porque la frase de Dostoyevsky es atemporal, “si no hay Dios, todo está permitido”, de aquí y de allá» (véase Stylos Orthodoxías, n.º 96, pág. 5, diciembre de 2008). Para la historia, mencionamos que los demonios no solo destruyeron las propiedades de los ciudadanos en ese momento, sino que llegaron al punto de profanar incluso las Sagradas Iconas dentro de la Catedral Metropolitana de Atenas. Unos pocos años más tarde, el canal Mega Channel cerró, confirmando una vez más las predicciones del humilde profeta de Agrafa.

Dos abogados, hijos espirituales del Yérontas, presentaron una demanda contra el canal de televisión. El juicio fue el 9 de marzo de 2010, dos años después. El Padre Panagiotis descendió de Agrafa para asistir al tribunal. Yo fui el único testigo de cargo y tuve que presentar en detalle las blasfemias de la película cinematográfica. Sin embargo, no pude ver esa película. «No te preocupes, Cristo y el Espíritu Santo te iluminarán y les dirás lo que debes», me dijo. Además, hoy en la sala del tribunal han venido los Santos Cuarenta Mártires, cuya memoria celebra hoy nuestra Santa Iglesia». Realmente, en la sala de justicia de la antigua Escuela de Evelpides durante el juicio había un fuerte aroma. De hecho, algunos abogados que pasaban afuera los escuché decir: «¿Qué perfumes llevan estos sacerdotes que nos están rompiendo la nariz?». En la sala estaban presentes, además del padre Panagiotis Tsiolis, otros dos sacerdotes. A través del testigo, un periodista cámara del canal de televisión, el tribunal se enteró de que en el mismo horario y el mismo día, simultáneamente, la película blasfema se proyectó en 19 países europeos en total. Tan pronto como terminó el juicio, el aroma se detuvo automáticamente, a pesar de que las personas que la presenciaron permanecieron en el lugar por un tiempo.

Luego siguió también la crisis económica después de la caída del gobierno de Karamanlis, planeada desde más allá del Atlántico, y la desestabilización planificada de nuestro país… Grecia fue luego arrastrada mundialmente, mientras que sus políticos se vieron obligados a ceder a chantajes, asedios y amenazas, y a cambiar cosas que nadie creía que podrían imponerse en un país con millones de santos, en un país Ortodoxo. En una conversación que tuve en Agrafa más tarde, el Yérontas me reveló muchas cosas que habían ocurrido durante ese período en el que los tangalakia diablillos bailaban desenfrenadamente.

Al año siguiente, durante el mismo período de los 40 días de ayuno de Navidad, el canal Mega Channel volvió a transmitir la película blasfema. Sin embargo, esta vez los cristianos, especialmente los discípulos espirituales de nuestro Yérontas, en toda Grecia, siguiendo su orden, recitaban el salterio mientras él vigilaba en Valari. En ese momento, los tangalakia (diablillos) bailaban descontroladamente solo en el espacio del canal de televisión…

  1. Las cosas espirituales… determinan las cosas físicas.

Las palabras proféticas del padre Panagiotis sobre el Arzobispo Cristódulos y los incendios de agosto de 2007 en el Peloponeso.

Durante mi visita en febrero de 2006 al padre Panagiotis en Aliatro, donde solía pasar el invierno, lo vi muy inquieto. Me sugirió que fuéramos al café de su vecindario para tomar una bebida refrescante. Entendí que quería decirme algo importante que los demás no debían escuchar. Esto se confirmó cuando pidió que nos sentáramos en un rincón apartado del café.

«Todos debemos arrodillarnos lo antes posible para evitar este mal que se acerca. Debes ir a hablar con el Arzobispo Cristódulos. Dile que cancele inmediatamente el viaje al Vaticano. Dile que no necesita visitar a la bestia del Anticristo, al Papa. Esta visita traerá muchas nuevas calamidades al país y también tendrá consecuencias para él mismo», dijo el padre Panagiotis.

-No creo, padre, que el Arzobispo vaya a ir al Papa, porque la Jerarquía no va a dar permiso para una visita de ese tipo. ¿Cómo va a ir? Primero tendrá que asegurarse el permiso necesario…

Irá, irá pronto, lo tiene en mente. Vino un monje alto unos días antes, cuando salía de San Constantino, y me dijo: «Cristo está enojado porque el Arzobispo decidió ir al Papa y reverenciarlo. Si este viaje sucede, seguirán muchas calamidades, similares a las que ocurrieron cuando la bestia del Anticristo (el Papa romano) vino a Grecia. Pero en ese momento, nuestra Panaghía y San Juan el Precursor moderaron la ira de Dios con sus súplicas». Entonces eras tú, el monje, que estaba en la gasolinera fuera de Karditsa, donde me hablaste sobre la helada que quemó un tercio de nuestra cosecha en toda Grecia. No tuve tiempo de decir nada más y él desapareció, como si la tierra se lo hubiera tragado.

-¿Qué te dijo entonces, Yéronta?

-Mira, habíamos bajado a Karditsa y regresábamos a Valari. Paramos para echar gasolina y bajé a echar un vistazo a nuestros campos y montañas. Entonces se me acercó un monje muy alto y delgado que llevaba una raso túnica desgastada. Había pasado un año desde la visita de la bestia, el Papa, a Atenas. «Vengo de muy lejos, del Monte Pangueo», me dijo. «¿Y qué viento te trae a nuestros lugares?», le pregunté. «Voy al monasterio de Panaghía Pelekiti. Y luego comenzó a decirme cómo «la visita de la bestia a Hélade/Grecia enfureció a nuestro Cristo, quien quería destruir toda la cosecha en Hélade para que nuestros obispos no cometieran el gran error. En ese momento, nuestra Panaghía y San Juan el Precursor se postraron ante Él y le rogaron que mostrara clemencia.

El Señor misericordioso decidió, como ejemplo, que solo se destruyera un tercio de la cosecha, lo cual ocurrió con la histórica y grave helada que golpeó al país durante diez días», me gritó mi hijo Yorgos mientras volvía a mi coche y giré la cabeza por un momento. Cuando volví hacia el otro lado, el extraño monje había desaparecido.

-Pero la invitación al Papa fue hecha por el entonces presidente Constantino Stefanópulos y no por el Arzobispo Cristódulos. ¿Nuestros jerarcas son culpables?», le dije.

-Hubo un acuerdo secreto, igual ahora. Mira, teólogo, intenta ayudar en lo que puedas para evitar que el Arzobispo vaya al Papa. La violación de los límites espirituales tiene consecuencias trágicas…

Me fui muy preocupado en ese momento. Sabía que nuestro Padrecito solía reclutar al extraño monje para ocultar la información que obtenía de su trato diario con nuestra Panaghía y nuestros Santos. Mi esposa, quien estaba acompañando a la presbitera (esposa del sacerdote), se dio cuenta de que algo me preocupaba, pero no le dije nada. Tan pronto como llegué a Atenas, llamé a un alto funcionario de la Arquidiócesis y estrecho colaborador del Arzobispo, y le pregunté directamente: «¿Está planeando el Arzobispo ir al Vaticano? ¿Y si es así, convocará primero a la Jerarquía?» «¿Quién está difundiendo estas tonterías?», respondió. Y añadió: «Ten cuidado de no escribir algo así, porque serás expuesto en evidencia. ¡Habrá un desmentido por parte de la Arquidiócesis!»

Quizás aún no se haya decidido ese viaje. Quizás se planee después de Pascua, pensé. Pasó Pascua, pasó el verano y esa visita no se llevó a cabo. En octubre, de manera completamente repentina, el Arzobispo Cristódulos en la reunión anual regular de la Santa Sínodo de la Jerarquía investigó la posibilidad de realizar una visita al Vaticano. Casi toda la Jerarquía en ese momento estaba en total desacuerdo. Sin embargo, a pesar de la oposición de la Santa Sínodo de la Jerarquía, en diciembre del mismo año, el Arzobispo Cristódulos sorprendió a todos y se fue al Vaticano. A partir de entonces, comenzó la cuenta regresiva para él. En una reunión extraordinaria de la Jerarquía, donde se discutió la visita, recibió una crítica intensa y fue cuestionado incluso por los jerarcas que siempre lo habían apoyado. Dos meses antes de la Pascua de 2007, el Yérontas de Agrafa me llamó por teléfono y me dijo: «Este verano será muy difícil. Todos debemos arrodillarnos. La mitad del Peloponeso se quemará. Y eso es porque el avión que llevó a nuestro Arzobispo al Papa pasó por allí». Estas palabras del Yérontas fueron repetidas por mi amigo Kimon, quien a menudo llevaba al Padrecito a Agrafa para celebrar la Divina Liturgia cuando se quedaba en Aliatro durante el invierno. El 6 de agosto de 2007 estallaron incendios catastróficos en Ilia y en general en el oeste del Peloponeso. El país lloró entonces a decenas de muertos… Las palabras del Yérontas se confirmaron plenamente y representan la dimensión espiritual de lo mencionado anteriormente.

¡El cielo le borró!

A principios de abril de 2007, en otra conversación que tuve con mi Yérontas, me dijo: «Teólogo, el cielo borró a Cristódulos porque reverencio y adoró las pantuflas (zapatillas) del Papa. Pronto habrá un cambio en la cabeza de nuestra Iglesia. Puede que incluso sea durante este tiempo». En el boletín de abril de 2007, en el periódico Stylos (Pilar) de la Ortodoxia, escribimos en su momento discretamente la declaración profética del padre Panagiotis: «… ahora se considera un hecho que habrá cambios y reorganizaciones en las personas y en la estructura de la Iglesia de Hélade-Grecia. Cómo sucederá, Dios lo determinará. Simplemente lo seguro es que pronto se espera que incluso a nivel de liderazgo, independientemente de la voluntad de los protagonistas, se anuden en tronos en los que deberían servir con temor y reverencia… » (página 4, número 78). En ese momento recibimos críticas intensas de colaboradores del Arzobispo por lo que escribimos.

Un mes después, el Arzobispo Cristódulos enfermó. En junio de 2007, visité al Yérontas en Valari. Durante la discusión espiritual que siguió después de la Divina Liturgia, el Yérontas habló ante muchos de nosotros sobre μετάνοια metania (introspección, arrepentimiento y confesión, conversión). «La metania cambia radicalmente incluso los planes de Dios», enfatizó. Incluso nos dio el ejemplo del profeta Jonás y Nínive.

-Dios había decidido destruir Nínive debido a la apostasía y el pecado de sus habitantes. Sin embargo, como Padre misericordioso, quiso dar una oportunidad más a sus hijos para que no se perdieran en el abismo. Envió a Jonás, quien no quería ir porque sabía que la inmoralidad se había convertido en un modo de vida. Sin embargo, la predicación del profeta tuvo éxito y los habitantes se arrepintieron, ayunaron y los planes de Dios se frustraron. Con fe y metania, todo es posible, incluso la curación del cáncer. ¿Estás de acuerdo, teólogo? ¿O tienes alguna objeción?

-No, Yérontas, estoy de acuerdo. Así son las cosas.

«La secreta soberbia que nos aflige a todos, nos hace creer que somos importantes y magnánimos, que Dios nos hizo distintos de los demás seres humanos, y que todo el mundo gira en torno a nosotros. Hijos míos, prestad atención, los fariseos también sufrieron por esto. Desgraciadamente, nosotros también padecemos por ella, aquellos que en nuestra vida diaria vestimos las ropas de los fariseos y aborrecemos las vestimentas empapadas de lágrimas del recaudador de impuestos… Incluso nuestros guías religiosos son afligidos por esta terrible enfermedad de la soberbia oculta, lo que impide que alcancemos a Dios. Él, como un buen padre, nos envía diversos mensajes, como enfermedades, grandes caídas, grandes problemas, pero los demonios de la soberbia no nos permiten comprenderlos. Por ejemplo, te envía un pequeño cáncer para despertarte y corregirte. Luego espera ver un paso tuyo que lo alegre y cure el pequeño cáncer que te envió como un regalo de obediencia y salvación…

Comprendí que estaba hablando del difunto Arzobispo Cristódulos. Como había otras personas presentes, evité preguntarle directamente. Sin embargo, de manera discreta, justo antes de irme a Atenas, me dijo: «Mira, la curación para nuestro buen Arzobispo Cristódulos es la metania. El medicamento que lo sanará se llama contrición o quebrantamiento del corazón, se llama humildad y confesión. Tener un guía espiritual santo (yérontas iluminado) y el cancercito desaparecerá. Pero ¿quién se lo va a decir? Nuestra Santa Iglesia, teólogo, siempre tiene los remedios, los fármacos espirituales adecuados. Ahí está San Anastasio el Gordiano, el médico de los Ágrafos, que daba la medicina del salterio junto con alguna hierba y sucedía el milagro. Hoy hemos olvidado esas cosas y corremos solo hacia los médicos, a quienes les pedimos que nos curen. Aunque llevemos sotanas, olvidamos que Cristo es nuestro médico tanto para las psiques-almas como para los cuerpos. Mira, y enfatiza estas medicinas espirituales en el periódico».

En enero de 2008, el Arzobispo Cristódulos fue vencido por la enfermedad incurable. Toda Grecia quedó sumida en el duelo. El padre Panagiotis hizo un servicio conmemorativo y exhortó a todos sus hijos espirituales a orar por el alma del difunto Arzobispo Cristódulos, ya que está enfrentando dificultades…

  1. Los médicos lo habían dado por perdido, pero…

«Oh, esos médicos. Su orgullo los hace creer que son dioses».

¿Qué más? Esta era la frase característica de nuestro Padrecito cuando quería ocultar su intervención curativa a través de sus oraciones en alguna petición o súplica de todos los que se le acercaban. Cuántas historias tienen para contar aquellos que acudieron a él y experimentaron consuelo o presenciaron milagros en sus vidas.

Kimon, policía de profesión, vivía con nuestro padre Panagiotis en su vida cotidiana. Desde el día en que su madre lo llevó al Yérontas, experimentó un hermoso cambio en todo su ser. Agrafa y nuestro Padrecito lo atraían como un imán, tanto en invierno como en verano. El Yérontas no quería dejar sin servicio las capillitas de Agrafa y Kimon lo ayudaba a ir a ellas durante todo el año. Como él mismo nos cuenta, unos días antes de la festividad de la Anunciación, el padre Panagiotis expresó el deseo de ir al Valari y celebrar la Divina Liturgia en el templo de nuestra Panaghía. Allí, la icona de ella emanaba mirra. Recordamos cómo poníamos algodones que se empapaban con la mirra y los entregábamos como bendición a parientes y amigos. El padre Panagiotis decía que este maravilloso acontecimiento se debía a la visita y presencia de la Santa Madre de Dios en el templo… una presencia que siempre iba acompañada de eventos milagrosos y convertía la icona en milagrosa. Me fui hasta el Arjontariki sala de visitas para traer leña, y la mañana de la Anunciación nevó mucho. La nieve superaba el metro de altura y nuestros desplazamientos eran muy difíciles. Mientras regresaba al templo, vi a nuestro Padrecito cavando con las manos en la nieve cerca de san Jaralambos. Llevaba su vestimenta litúrgica, ya que estábamos casi a mitad de los maitines. Me sorprendió lo que buscaba y lo miré con curiosidad. Desde la nieve desenterró dos lirios grandes y los utilizó para decorar la icona de la Panaghía. Llevé la leña a la estufa y tomé mi lugar en el coro para continuar con la Divina Liturgia. Afuera, la nieve seguía cayendo sin cesar. Terminó la Divina Liturgia y nos dirigimos a Arjontariki. Fue entonces cuando empecé a darme cuenta y a pensar cómo era posible que se encontraran esos dos hermosos lirios en medio de ese frío intenso. El Yérontas captó mi pensamiento, algo a lo que estaba acostumbrado, y se volvió hacia mí y me dijo:

-«Kimon, Cristo nos envió dos lirios porque somos dos. Así que ofrecimos a nuestra Panaghía dos lirios, uno tú y uno yo. Si hubieran logrado venir, el Nicos y la Urania, entonces habríamos sacado cuatro lirios… ¡qué más!»

Con esa pregunta, el Yérontas te desarmaba y llevaba la conversación a otra parte.

«¿Cómo están tus seres queridos?»

«Están bien, Yéronta. El señor Demetrio, el suegro de mi hermana Urania, no está bien. Está gravemente enfermo con la gripe H1N1 y los médicos no le dan ninguna esperanza de vida. Dicen que su hígado está completamente destruido y creen que no le queda mucho tiempo…»

No tuve tiempo de terminar mi frase y vi al Padrecito bajar la cabeza. Lo hacía a menudo. Su cuerpo estaba allí, pero su psique-alma no. Pasaron casi tres o cuatro minutos hasta que volvió en sí de su peculiar «letargo».

-«Kimon, Dimitris se pondrá bien. Fui a verlo. Tiene mucha ayuda, muchos Santos están junto a él. Se pondrá bien pronto. Hasta que volvamos, estará en su casa».

Sentí una gran alegría. Nos quedamos en Valari con el Padrecito durante nueve días. Estábamos bloqueados por la nieve. Cuando regresamos, supe que señor Dimitri estaba en su casa. Sin embargo, los médicos habían informado a su esposa, Katerina, que debido a la condición de su hígado no viviría más de tres meses. Llamé al Padrecito por teléfono y se lo dije. Él suspiró profundamente y con respiro profundo me dijo:

«¡Ay, esos médicos! El orgullo los hace creer que son dioses. Dile a la señora Katerina que su esposo está bien. Ya no tiene nada de qué preocuparse». Han pasado 14 años desde entonces y Dimitri está muy bien.

Habíamos experimentado algo similar también con los médicos con mi hermana María, cuando estaba embarazada de mi sobrina. El ginecólogo de Trikala que la atendía le informó con absoluta certeza que el feto que llevaba no tenía brazos. Había entrado ya al mes y a través de los exámenes el médico veía que el bebé no tenía brazos. Mi hermana le decía: «¡No importa cómo sea, doctor, lo daré a luz y lo criaré!». Durante ese tiempo, me encontré en Agrafa con el Padrecito.

– «¿Cómo están tus seres queridos, Kimon? ¿Cómo está María?», me preguntó.

«Están bien», respondí. Sin embargo, su mención sobre mi hermana me recordó el problema que enfrentaba.

-«Padre, el médico insiste en que el bebé que lleva no tiene brazos», le respondí.

-«Debe cambiar de médico. Debe encontrar a otro», dijo.

-«Pero casi está en el sexto mes. Y él es considerado el mejor médico en Trikala. Tiene los equipos más modernos», le expliqué.

«Bueno, que se quede allí y no tenga miedo, el bebé tiene brazos. Nacerá completamente sano. ¡Qué más!»

Cuando nació mi sobrina, tenía brazos y los movía perfectamente. El médico hablaba de un milagro. «Debería haber al menos una malformación. No puede ser que las máquinas estén tan equivocadas. A menos que hayamos tenido alguna intervención divina. Porque aquí tenemos un milagro palpable», dijo a mi hermana.

Un mediodía, mi amigo Apostolis, maestro de Nisyros, me llamó. Su tía Emilia estaba llegando al final de su vida terrenal. Él estaba en un dilema sobre cómo ella interpretaría la visita del sacerdote para recibir la comunión. Pidió, pues, del Kimon que le pidiera a nuestro Padrecito que orara para que su tía no partiera sin recibir la comunión. Durante la comida, Kimon transmitió la solicitud de Apostolis al Yérontas. «Deja eso. Está resuelto», le respondió. Luego, esa misma tarde, Apostolis volvió a llamar a Kimon y le preguntó insistentemente sobre la hora en que transmitió su súplica al Yérontas.

-«A las dos, durante la hora del almuerzo. ¿Por qué preguntas?», respondió Kimon.

«A eso de las dos, mi tía comenzó a gritar fuertemente “παπά papá (cura, sacerdote) -papá-papá”. Corrí a su habitación pensando que estaba delirando y llamaba a su padre. Pero me di cuenta de que no llamaba a su padre, sino que quería que la atendiera y le diera la comunión/efjaristía un sacerdote. Había venido por un corto tiempo en sus momentos de lucidez y me lo dijo claramente. El sacerdote, que había sido informado sobre la situación de mi tía, vino casi de inmediato y le dio la comunión. Experimentó una gran sorpresa cuando mi tía se dio la vuelta y le dio las gracias. Luego, aproximadamente dos horas y media después de su momento de recibir la comunión, mi tía falleció. Sinceramente, Kimon, me habría sentido culpable si mi tía hubiera partido sin recibir la comunión. Por favor, transmite mis agradecimientos al Yérontas», dijo.

Por la tarde, antes de las nueve, intenté transmitir las gracias de Apostolis a nuestro Padrecito. Parecía que entendió lo que quería decirle y no me dejó hablar.

«Ve, Kimon, han llegado de Karditsa, Paraskevi, Urania y Jrysula. Ve y diles que vengan al templo y después de las Vísperas nos encontraremos para hablar. De hecho, cuando fui al Arjontariki (sala de visitas), vi a Urania bajando con su coche. Estaban con ella Paraskevi y Jrysula. Se sorprendieron cuando les dije que nuestro Padrecito las estaba esperando.

-«Lo decidimos en el último momento. No le habíamos informado que subiríamos a Valari», susurró Urania.

-«Nuestro Padrecito lo ve todo, Urania», completó la señora Paraskevi… Después de las Vísperas, el Yérontas, sin que yo le dijera nada, rezó el Trisagio por la tía de Apostolis. Realmente, nuestro padrecito siempre estaba un paso por delante de todo lo que ocurría… Incluso ahora que está en el cielo, cerca de Cristo, debo transmitirle las gracias de Apostolis, que por su humildad no me dejó decirlo en aquel momento.

  1. Los perros pastores se convirtieron en corderitos

¡Qué más! Una vez subí en Agrafa con mi amigo Vanguelis, que se dedica a las artes marciales. Allí conocimos al P. teólogo de Creta. Nuestro Padrecito oficiaba en Agios Nikolaos. Después del final de la Divina Liturgia, nos sugirió ir al monte a recoger té. De hecho, fuimos en coche a una zona bastante lejana de Agios Nikolaos. Antes de detener el coche, aparecieron dos grandes perros pastores. Eran muy agresivos. Mordían las llantas del coche. El Padre Panagiotis sugirió que detuviéramos el coche y saliéramos para recoger el té. Vanguelis se dio la vuelta y me miró sorprendido.

-«Yo, amigo, no voy a bajar…»

Yo también estaba pensando lo mismo. En ese momento, nuestro padrecito abrió la puerta del coche y salió. Los perros empezaron a moverse agresivamente hacia él. Por un lado, yo tenía miedo y, por otro lado, estaba pensando en salir a ayudar al Yérontas. Entonces vi al Padre Panagiotis levantando la mano hacia los perros. En mi terror no entendí si los bendijo o les hizo un gesto con la palma de la mano para que se detuvieran. Lo que todos quedamos sorprendidos de ver es que los perros se convirtieron en corderitos y se sentaron en el suelo. Nuestro Padrecito abrió la puerta y nos hizo señas para que saliéramos. Estábamos en una pendiente abrupta, casi vertical. Tanto yo como Vanguelis, e incluso el P. teólogo, tuvimos dificultades para recoger el té.

En nuestro intento de mantenernos para no caernos, no prestamos atención a dónde se dirigió el Yérontas. Subimos al coche y lo esperamos. Había pasado aproximadamente una hora y nuestro Padrecito no aparecía. Teníamos miedo de que hubiera caído al precipicio, cuando de repente lo vimos venir desde el otro lado. Había convertido su abrigo en una especie de saco y lo había llenado de té. Los tres, nosotros y los otros dos, en comparación con lo que llevaba nuestro padrecito, no habíamos recogido ni la décima parte. ¡Qué más!…

  1. «¡Si estás embarazada, romperé mi diploma!»

¡Esto es lo que dijo el ginecólogo de Trikala que estaba siguiendo el embarazo de Georgia, cuando ella le anunció que el padre Panagiotis, el Yérontas de Agrafa, le dijo que no solo estaba embarazada, sino que también daría a luz a un niño y que los regalos de la Panaghía serían duplicados… Pero veamos las cosas desde el principio para comprender y concienciar que para nuestro Salvador Cristo, todo es posible y no debemos desesperar, especialmente en estos tiempos difíciles.

Georgia subía a Agrafa cada vez que tenía la oportunidad para consultar a nuestro Padrecito sobre un asunto económico importante que su familia enfrentaba. El Yérontas la amaba mucho por su espontaneidad y su sentido del humor genuino. En una de sus visitas, el Yérontas la apartó y la anunció que se vaya preparando para casarse con un joven bueno y tranquilo. Georgia estaba en edad de casarse en ese momento. Durante sus visitas a Agrafa, se había conectado mucho con la hermana de nuestro Padrecito, Ifigenia, una mujer santa que había servido en el histórico monasterio de Santa Paraskevi durante toda su vida. O sea, de allí donde pasaron figuras santas como los Santos Eugenio de Etolia, Anastasio el Gordio, Cosmás de Etolia, Serafín, el obispo del Fanar, Efdokimos de Vatopedi y otros. Aunque ella misma admitió que tenía una fe superficial y tibia, en las benditas y santificadas montañas de Agrafa comenzó a acercarse a nuestro Cristo, a conectarse con nuestra Panaghía y a inspirarse por nuestros santos.

No pasaron ni seis meses desde que el Padrecito le dijo que conocería a un buen chico y Georgia conoció a Nikos. A través de lo que le había dicho el Padrecito, entendió que Nikos encajaba en las descripciones del padre Panagiotis. Era tranquilo, trabajador y estaba listo para formar una familia. Sin embargo, también quería la confirmación del Yérontas. Por eso le sugirió que subieran a Valari. Nikos no tuvo ninguna objeción. Después de todo, había escuchado muchas cosas sobre padre Panagiotis por parte de Georgia y Kimon, lo que había aumentado su curiosidad por conocerlo. Subieron a Agrafa muy temprano por la mañana para poder asistir también a la Divina Liturgia.

En este punto, cabe señalar que el padre Panagiotis oficiaba todos los días. Él mismo iba a la Iglesia de la Panaghía a las tres de la madrugada. Por lo general, hacía el servicio nocturno solo y luego comenzaba los maitines hasta que llegaba el cantor. Leía todo, todos los troparios himnos, y le daba mucha importancia a la lectura de los Salmos del salterio.

El Padrecito recibió a los dos jóvenes con una amplia sonrisa. Después del final de la Divina Liturgia, Georgia corrió a preparar el habitual café en el Arjontariki (sala de visitas), mientras que Nikos aprovechó la oportunidad para escuchar los primeros consejos y recomendaciones del Yérontas sobre el misterio del matrimonio y la familia. Según relata Georgia, sin las oraciones y bendiciones del Padrecito, no superarían los obstáculos que el maligno ponía para impedir el matrimonio.

La boda de los dos jóvenes se hizo muy rápido. Ambos también deseaban tener un hijo rápidamente. A pocos meses de la boda, Georgia quedó embarazada. Desafortunadamente, no pudo llevar a término el embarazo y tuvo un aborto. Visitó a su Padrecito y le informó lo que había sucedido. Él, de manera discreta, le entregó una icona de papel de Cristo sosteniendo en sus manos a un niño abortado…

«No es agradable para Dios que mates a un ser humano», le dijo. En ese momento, Georgia comenzó a llorar desconsoladamente. Como ella misma nos contó, cuando estaba en el tercer grado de la escuela secundaria, entabló una relación con un joven y quedó embarazada. Inmediatamente se sometió a un aborto. Y ahora estaba pagando las consecuencias de ese acto. El Yérontas de Agrafa le aconsejó que tuviera paciencia y le sugirió que el remedio curativo era la participación regular en los servicios de la Iglesia y la conexión directa con nuestra Panaghía. «Paciencia, paciencia y todo irá bien…», le dijo mientras formaba con sus dedos el número cuatro.

En ese momento, como relata Georgia, no entendí lo que quería decir mi Padrecito. Pero seguí sus consejos. Cada domingo y festividad iba a la Iglesia. Mi querida Ifigenia me enseñó cómo hablarle a nuestra Panaghía. «Madre, perdóname. Sé que no merezco tu regalo después del crimen que cometí, pero por favor haz tu milagro», decía Georgia llorando frente a la icona de nuestra Panaghía. Después del primer aborto, vinieron otros dos. Fue entonces cuando conocí a través de mi abuelo a Evangelia, quien trabajaba en una conocida clínica de Atenas. Le hablé sobre los tres abortos y ella me sugirió que bajara a Atenas para hacer una serie de exámenes.

Allí conocí al ginecólogo S.F., quien me sugirió someterme a una cirugía laparoscópica después de eliminar quistes y pólipos, así como la vesícula biliar. Incluso me recomendó perder peso, ya que estaba sobrepeso. Recuerdo que fue en febrero cuando me hice los exámenes. Me fui de Atenas muy triste. Durante más de un mes me preparé para las dos cirugías. En la víspera de la Anunciación, me encontré con una amiga que tenía un problema muy grave. Me pidió que llamara al padre Panagiotis para pedirle consejo. Llamé al Padrecito. Estaba en Aliartos. Ni siquiera tuve tiempo de decirle «feliz cumpleaños» y hablar sobre la razón de la llamada cuando él comenzó a preguntarme alegremente:

-¿Qué celebramos en la Anunciación? En ese momento quedé sorprendida.

-La anunciación del Arcángel Gabriel a nuestra Panaghía sobre el nacimiento de Cristo, respondí con asombro. Y él me dijo:

-Lo que has deseado ha llegado. Vamos, que tengas un buen parto. Cristo te ha dado un niño. Vamos, con poco de dolor lo traes al mundo.

-Estás loco, abuelo, todavía tengo mi período, ¿estás equivocado?

– Georgia enciende una gran vela en honor a la Panaghía y dale las gracias.

Literalmente quedé perpleja. Ni siquiera tuve tiempo de hablar sobre el problema de mi amiga.

-Corre a la farmacia y compra una prueba de embarazo, le dije apenas colgué el teléfono, dándole el dinero.

Hice la prueba y dio positiva. No podía creerlo, me preguntaba cómo era posible. Corrí y compré otra prueba para asegurarme. También dio positiva. Antes de anunciarlo a Nikos, llamé a mi médico y se lo informé. Él me respondió irónicamente: «Si realmente has quedado embarazada, romperé mis diplomas. Además, asumiré todos los gastos del parto». Llamé a Nikos y le conté en detalle lo que había sucedido. Se alegró y me sugirió que esperáramos unos días y volviera a hacerme la prueba de embarazo. Cuando la tercera prueba también dio positiva, decidimos ir a Atenas. Mi ginecólogo se quedó sin palabras. Lo mismo ocurrió con mi amiga Evangelia. Se preguntaban cómo podía ser posible algo así.

Entonces comencé a mencionarles sobre el Padrecito. Evangelía apenas lo había conocido y no sabía la magnitud de santidad que poseía. El médico se quedó asombrado. «Aquí se derrumban todos los datos médicos. Y si resulta ser verdad en cuanto al género, gritaré que Dios es quien lo controla todo», dijo, y me rogó que lo presentara al Padrecito. Unos días después, el ginecólogo y Evangelía visitaron al Padrecito en Aliartos. El médico estuvo con el Yérontas durante más de dos horas. De hecho, en ese momento, él estaba en proceso de divorcio con su esposa. El Yérontas le dio cuatro nueces y le pidió que las rompiera todas juntas con su mano. El médico le respondió que no podía, y luego el Padrecito le habló de sus cuatro hijos, de su esposa y de la bendición de su matrimonio. El médico se quedó sin palabras.

La conversación que tuvieron en esa reunión con el padre Panagiotis giró en torno a los abortos… Repitió varias veces el precio que Grecia pagaría por los asesinatos de millones de personas -no mencionaba embriones-, sería especialmente grave. Y las consecuencias para las mujeres, las familias y también para los médicos que realizan estos actos abominables son muy graves. El abuelo enfatizó que los abortos y los pecados contra la naturaleza son las causas de los sufrimientos que atraviesa nuestra patria. El médico y Evangelía regresaron a Atenas.

Más tarde, me di cuenta del movimiento de los cuatro dedos del abuelo cuando lo visité después de la primera pérdida del embarazo. Exactamente cuatro años de matrimonio habían pasado cuando tuvimos a nuestro hijo Cristos. Experimenté muchas maravillas cerca del Yérontas y comprendí que lo único que hace feliz a una persona es Cristo, el único Dios verdadero. Los medicamentos de la fertilización in vitro que había comprado los doné a una mujer que había pasado por cuatro FIV y estaba agotada económicamente. ¡Dio a luz a gemelos, eso es lo que supe! Los quistes, los fibromas desaparecieron y el mal funcionamiento de mi vesícula biliar se restableció. Los regalos de nuestra Panaghía fueron duplicados y triplicados.

Cerca del Padrecito aprendí que cuando sigues y aplicas fielmente sus enseñanzas, experimentas el paraíso en la tierra. Cerca de él fortalecí mi relación con la Panaghía y hice amigos a nuestros santos. Ellos marcan el camino del arrepentimiento que te lleva al verdadero significado de la vida y te aleja de las ilusiones y las trampas del mal.

Al final, me gustaría referirme al presente, al hoy. El Padrecito ha fallecido en 2021, hace casi un año, pero ahora lo siento mucho más cerca de mí. Siempre está dispuesto a interceder por mí ante Cristo en cualquier petición que concierne mi camino hacia la salvación. Y cuando paso alguna prueba, escucho su dulce voz instándome a tener paciencia y oración. Agradezco y alabo a Dios por haberlo conocido, dijo Georgia conmovida. Amín.

Dionisios Makrís

Traducido por xX Χρῆστος Χρυσούλας, jJ Jristos Jrisulas logosortodoxo.es/

Filocalía tomo 1. San Antonio el Grande o Filósofo Cristiano Anónimo Heleno-Griego , Consejos sobre la lógica, el carácter ético de los hombres y la vida virtuosa en 170 capítulos.

 

Filocalía tomo 1. San Antonio el Grande o Filósofo Cristiano Anónimo Heleno-Griego

Consejos sobre la lógica, el carácter ético de los hombres y la vida virtuosa en 170 capítulos.

Comentario introductorio

Amigos de CristoDios-Hombre con estos 170 capítulos del primer tomo comienza la Filocalía por san Nicodemo el Aghiorita y san Macario Notarás. Los 170 capítulos que se atribuyen a san Antonio el Grande, ciertamente pertenecen a otro, ya que los mismos recolectores de la Filocalía manifiestan sus dudas sobre la paternidad de estos textos.

Se trata de textos del siglo II-III que pertenecen a la Tradición Ortodoxa espiritual con exaltación del factor lógico y ético, hecho que conduce al pensamiento que se trata de un cristiano que consiguió refundirse en las experiencias espirituales en Cristo, que trabajó en las letras clásicas y en de la “política de gobierno de vida y ética” en concreto en la filosofía estoica, y esto se ve en las huellas que están impresas en los capítulos. Su ética es Cristiana y su enseñanza dogmática es Ortodoxa, aunque utiliza términos filosóficos y en vez de referirse al Logos encarnado proclama siempre a Dios.

Del contenido de los textos no se reduce el escritor fue monje, clérigo o laico. El logos, la lógica y según el Logos, constituyen la regla de la vida en Dios y recuerdan las consignas de la Escuela Estoica “vivir según el logos o lógica y la vida natural”. El logos es único órgano o instrumento, pero también el criterio inequívoco de la vida en Cristo, en consecuencia que sea también la demostración del agrado a Dios.

San Antonio el Grande

El gran Padre san Antonio, el puntal del baile de los ascetas, floreció bajo el reino de Constantino el Grande, alrededor del año 330 dC. Fue contemporáneo del gran Atanasio quien escribió posteriormente su vida. Él alcanzó al summum de la virtud y de la apázia-impasibilidad, aunque fue un hombre simple, analfabeto, inculto e iletrado tuvo como maestra la sabiduría del Espíritu Santo, la que ha instruido a los pescadores y a los hombres simples. Con su iluminación enseñó muchas y variadas advertencias sagradas y espirituales y dio sabias respuestas llenas de provecho psíquico para los que le preguntaban, tal como vemos en muchos pasajes del Gerontikón. Este hombre ilustre nos ha dejado también estos 170 capítulos con los que empieza la Filocalía, primer tomo.

 

A continuación ponemos los términos Λογος Logos y sus derivados, Λογική loyikí Lógica Λογικός Lógico, Λογισμós, οί (loyismós/i) pensamientos, reflexiones y Λογιστικό Loyistikó o logístico

  1. Λόγος Logos Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ Λόγος… (En arjí in o logos). En el principio el Logos era, es y será eterna e infinitamente; y el Logos existía con Dios y está en Dios; y Dios era y es el Logos (Jn 1,1). Está vestido con un manto teñido de sangre de su propia sangre que derramó en la cruz; y su nombre, que ha sido dado y llamado desde la perpetuidad, pre-eternidad, y es: “el Logos de Dios” (Apoc 19:13)

Los Sabios Santos Padres Helénicos Ortodoxos y todos los Helenos, según el contexto en general cuando el término está escrito con la “L” mayúscula aludimos a Cristo. “Logos” significa el desarrollo del pensamiento expresado con la voz propia del lenguaje, y también causa, razón, motivo, relato, opinión, dicho, discurso, expresión, tratado. Del logos provienen la lógica y los λογισμοί (loyismí) del verbo λέγω (lego); “digo”, “hablo”, “expreso” y también  λέξιs (lexis); “palabra”, que poco tendrían que ver con el “logos” y que tan mal se ha traducido en Occidente,: es vergonzoso, cuando traducen ”todo se hizo por Ella” (Jn 1,3)  “sin Ella nada se hizo, de todo de lo que está hecho”, es decir, llaman Ella al Logos de Dios, a Cristo.

Tenemos el Logos no encarnado en el A. Testamento y el Logos encarnado en la persona de Jesús Cristo en el N. Testamento. Por ejemplo, dicen los sabios padres: «Y dijo el (Logos) Dios: «Haya luz» (Gén 1,3), «Y dijo el (Logos) Dios: Hagamos al hombre a imagen y semejanza» Gén 1,26). Este “hágase la luz” es y proviene del Logos de Dios;  y “hagamos” en plural se refiere a las tres personas de la Santa Trinidad que el Logos nace del Padre y el Espíritu procede del Padre, es decir, se refiere a imagen y semejanza del Logos que más tarde se haría hombre, aquí también es el Logos Dios. «Y el Logos se hizo hombre de manera sobrenatural y plantó su tienda o acampó entre nosotros y nosotros hemos contemplado su δόξα (doxa gloria, luz increada) como unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις (Jaris, Gracia energía increada) y de Verdad» (Jn, 1,14) y «Todo fue hecho por el Logos y sin Él no se hizo nada de todo lo creado» (Jn 1,3). Por lo tanto la Biblia por sí misma no es el Logos de Dios; es “logos” sobre el Logos de Dios. Precede la Apocálipsis (revelación) después el registro o descripción de ella, la letra y la Biblia.

En la Iglesia Ortodoxa, Santa, Apostólica y Católica (no confundir “Católica” con el sentido que le da el romanocatolicismo del César papa), el “Logos” es la Segunda Persona e Hipóstasis de la Santa Trinidad. Logos es la Sabiduría de Dios del A.T. y el nus divino que rige todo de los filósofos Helenos. Es Providencia Divina en la que se concibió toda la creación; así tenemos el Dios Trinitario: Nus, Logos, Pnevma, (Νοῦς, Λόγος, Πνεῦμα), “Nus, Logos, Espíritu” sin principio ni fin, inseparables e increados, el Cual creó al hombre dotado de libre voluntad, como imagen y semejanza del encarnado Logos Cristo, el Zeántropos (Dios-hombre), confiriéndole de nus, logos, pnevma, (νοῦς, λόγος, πνεῦμα), “nus, logos y espíritu” semejante a Él. La psique espiritual del hombre se compone de nus y logos y son inseparables.

El Logos, como principio cósmico unificador, contiene todos los logos (los principios, las esencias interiores, los pensamientos de Dios) con los cuales se crean y desarrollan todas las cosas en el tiempo y el espacio, más las formas que son dadas, conforme con las cuales cada objeto contiene los principios de su propio desarrollo. Estos son los logos contenidos en el Logos, y aparecen en distintas formas en el universo creado, constituyendo la segunda etapa en la contemplación del universo. En el Evangelio de San Juan empieza con un himno (Jn 1.1-5.9-12.14.16), el cual, combinando representaciones que se habían transformado del pensamiento judaico con términos filosóficos helénicos de la época, proclama la gloria y la obra sanadora y salvadora de Jesús como «Logos de Dios». Con base al acontecimiento de la encarnación o hacerse hombre (1,14), se aclara totalmente en el Evangelio de San Juan el carácter personal del Logos, el cual preexistía en Dios (1,12. 10,30), todo se hizo por Él (1,2). Al contrario que el pensamiento de aquella época, en lo que se refiere al himno, las representaciones y los términos recalcan que el «Logos», que se humanizó en Jesús, no es una creación, ya sea la primera y mejor, sino el mismo Dios (1,2), que se hizo realmente hombre.

Logos de los seres: constituyen medios de elevación del nus a Dios mediante la creación. Existen dos clases de logos de los seres, 1) los logos increados e idénticos con Dios y 2) los logos creados y naturales que se ven en las creaciones de Dios. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Lexis apocalípticas” en el blog en español: logosortodoxo.es/).

  1. Λογική (loyikí) Lógica, es la fuerza o energía de la psique, con la que adquirimos la conciencia del mundo que nos rodea y estamos en relación con él.

En los escritos patrísticos, la lógica no se identifica con el nus. Con el nus conseguimos la experiencia de Dios, y con la lógica (propia de la diania-cerebro, mente, intelecto) describimos cuando hace falta y a medida de lo que nos es posible, esta experiencia. -Lo que dijo Cristo es de la súper lógica-, se escapa de las cuatro categorías de la lógica, que en realidad es la divina lógica cristiana ortodoxa aquella lógica que cubre la tierra y el cielo, tal y como estaba dada al Adán antes de la caída. La palabra lógica proviene del logos. La lógica o sano juicio como energía es dada al hombre por el Logos de Dios en Espíritu Santo, “todo se hizo por Él” y “hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra”, por tanto si la perdemos solamente el Logos nos la puede devolver ninguna pastilla, psiquiatra o psicólogo mundano nos la puede devolver.

  1. Λογικός Lógico, el término conecta con el logos y de éste con el divino Logos.

Así, que la traducción de lo lógico como la capacidad de reflexionar y razonar es evidentemente insuficiente. El término se refiere más a la habilidad del nus de alcanzar la gnosis increada (conocimiento espiritual). Cuando el término se usa en combinación con la psique, o sea, como psique lógica, entonces significa divina belleza dotada de lógica. Correspondientemente, lógico, logístico o loyismós constituyen los principales elementos del nus o de su función.

  1. Λογισμós/οί loyismós singular y loyismí en plural.

En los escritos patrísticos, se llaman los pensamientos simples o compuestos, unidos con la fantasía, razonamientos, meditaciones, reflexiones, concepciones, ideas o las tendencias conscientes e inconscientes de la psique, o vivencias enteras (donde actúan todas las fuerzas de la psique: nus, diania mente o cerebro, corazón, conciencia y voluntad. En el último de los casos tenemos la forma total de los loyismí. Éstos conectan con imágenes y con varios estímulos, que provienen de los sentidos físicos y la fantasía. Sobre todo existen los loyismí pecaminosos (avaricia, gula, ira, vanidad, soberbia, pereza, lamentación, lujuria). Mediante estos, los loyismí entran en la psique y activan los pazos mediante el siguiente proceso: choque o asalto del nus y el loyismós; conversación del nus con él; aceptación por la psique; cautiverio de la psique por el loyismós; deseo, ansia y caída en el pecado o en el pazos.

  1. Λογιστικό (loyistikó) logístico, es una de las tres partes estáticas de la psique.

En el logístico corresponden las virtudes de la sensatez, coherencia y sofía-sabiduría. Los pecados propios de lo logístico son la incredulidad, la herejía, el insulto, el orgullo, la vanagloria… en cambio su sanación es la oración continua, el estudio, la efjaristía agradecimiento a Dios; todo esto según San J. Damasceno.

 

Consejos sobre la lógica, el carácter ético de los hombres y la vida virtuosa en 170 capítulos.

  1. Los hombres se los llaman impropiamente lógicos. No son lógicos aquellos que han aprendido los logos y los libros de los antiguos filósofos, sino los que tienen una psique-alma lógica y así pueden discernir entre lo que está bien y lo que está mal que perjudica y daña la psique-alma, sin embargo, estudian seriamente y hacen las cosas buenas y útiles a la psique-alma con mucha gratitud hacia Dios. Solamente estos últimos pueden ser llamados en verdad lógicos.
  2. El hombre verdaderamente lógico (con sano juicio) sólo tiene una preocupación y un deseo: obedecer y ser gustado a Dios, el Señor de todo, y solamente esto ejercitará y formará su psique-alma: el cómo se convertirá para ser gustado a Dios, agradeciéndole por Su admirable y grande providencia que gobierna todo el mundo, cualquier que sea su posición en la vida. Porque es ilógico (paradójico) agradecer a los médicos cuando nos suministran fármacos amargos y desagradables para la salud del cuerpo, y ser ingratos con respecto a Dios por las cosas que nos parecen desagradables y no reconocer que todo sucede de forma debida y por nuestro interés y bien de acuerdo con Su providencia. Puesto que este reconocimiento y la fe en Dios es la σωτηρία sotiría (psicoterapia, redención y salvación) y la perfección de la psique-alma.
  3. Hemos recibido de Dios la continencia, la paciencia, la templanza, la constancia, la paciencia y otras virtudes similares a estas como excelentes y válidas dinamis (poderes, potencias y energías) y son contrarias, resisten y nos ayudan frente a las correspondientes a ellas maldades. Si practicamos estas virtudes y mantenemos sus dinamis (potencias y energías) prontas, nos ayudarán de tal modo que nada de lo que nos suceda nos parecerá difícil, doloroso o intolerable, porque estaremos pensando también que todas las cosas humanas las vencen las virtudes que tenemos. Estas realidades no las tienen en cuenta los hombres insensatos; ni piensan que todo sucede correctamente y como es debido para nuestro interés y beneficio, a fin de que las virtudes resplandezcan y brillen y así ser coronados por Dios.
  4. Considera cómo la posesión de bienes y el uso de riquezas son solamente una fantasía e ilusión efímera que dura poco tiempo, y sabiendo que la vida virtuosa y grata a Dios se diferencia de la riqueza.

Cuando estudias y reflexionas esto permanentemente, no gemirás, ni gritarás, ni tampoco acusarás y culparás a nadie, sino que estarás agradeciendo a Dios por todas las donaciones y bienes que te da, viendo que los peores que tú se sostienen y confían en las palabras, en el dinero y en las riquezas. Porque el deseo, la gloria (vana mundana) y la oscuridad de la ignorancia son los peores pazos de la psique-alma.

  1. El hombre lógico cuidando el mismo de sí mismo, examina qué debe hacer, qué le conviene y le beneficia, como también cuáles de las cosas convienen y benefician a la psique-alma y cuáles perjudican y no le convienen la psique. Y así evita las que perjudican la psique, como extranjeras y porque le separan de la vida eterna.
  2. Cuanta menos fortuna posee uno, tanto más feliz es. Porque no se preocupa por muchas cosas, tales como siervos, campesinos y adquisición de ganado. Cuando nos dedicamos a estos y después nos suceden dificultades a causa de estos, acusamos y culpamos a Dios. Con nuestro deseo voluntario alimentamos la muerte (espiritual) y así permanecemos en la oscuridad de la vida pecaminosa y en el engaño, sin conocernos a nosotros mismos realmente.
  3. Nadie debe decir que es imposible para el hombre lograr la vida virtuosa, sino decir que esto no es fácil. Ni puede lograr la virtud cualquiera. La vida virtuosa la realizan aquellos de los hombres que son piadosos, devotos y tienen nus (espíritu de la psique) que ama a Dios. Porque el nus de muchos es mundano y se altera; produce pensamientos a veces buenos y a veces malos; su fisis-naturaleza se altera y se hace más material. Pero el nus que ama a Dios, castiga la maldad que viene voluntariamente a los hombres por sus descuidos y su negligencia.
  4. Los hombres ignorantes e incultos consideran cosa risible los logos (lógicos espirituales) y no quieren escucharlos porque es controlada e inspeccionada su situación, estado o conciencia y quieren que todos sean semejantes a ellos. También aquellos que están entregados en pecados carnales se ocupan y piensan que son los otros peores que ellos, creyendo los desgraciados que como los pecadores son muchos, ellos podrán pasar por irreprochables. La psique-alma relajada se pierde y se oscurece a causa de la maldad (pazos, vicios), porque tiene en su interior derroche, insaciabilidad, codicia, envidia, ambición, avaricia, soberbia, vanagloria, ira o enojo, manía, homicidio, tristeza, rapiña, dolor, mentira, placer, indiferencia, pereza física y espiritual, sufrimiento, cobardía, enfermedad, odio, culpar a los demás, debilidad, engaño, ignorancia, aberración, estafa y olvido de Dios. Con estas y similares maldades es castigada la psique-alma miserable que se separa de Dios.
  5. Aquellos que quieren practicar y vivir la vida virtuosa, piadosa, honesta y gloriosa, no deben destacarse basándose en modos artificiosos y en la vida falsa; sino hacer ellos también como los escultores y los pintores que muestran con sus obras su vida virtuosa y gustada a Dios; y rechazar como trampas todos los malos placeres o el hedonismo.
  6. El rico y noble que no tiene vida virtuosa ni su psique-alma cultivada, es considerado un desgraciado por los que juzgan y razonan correctamente las cosas. Al contrario, el pobre y esclavo en cuando a condiciones de vida, si tiene su psique cultivada y está adornado con la virtud, éste es un hombre feliz. Y tal como los extranjeros que se pierden en las calles, así también aquellos que descuidan llevar una vida virtuosa, divagan por aquí y por allá arrastrados de sus malos deseos y se pierden.
  7. Quien conoce domar los modales del carácter de los hombres y hacerlos amar a los logos, la educación y la instrucción o formación, debe llamarse humanista. Del mismo modo aquellos que a los entregados en los placeres carnales los convierten a la vida virtuosa y grata Dios, también se debe llamarlos humanistas, porque re-plasman o trasforman a los hombres. Porque la apacibilidad y la continencia o autodominio significan la felicidad y dan esperanza buena a las psiques-almas de los hombres.
  8. Realmente es bueno que los hombres se cuiden de los modales de su carácter y vivan como es debido. Cuando consigan esto, entonces fácilmente pueden conocer también las realidades divinas; porque el que con todo su corazón y su fe respeta y ama a Dios, tiene Su ayuda para domar y detener la ira o enojo y el deseo (ilusión indecente). Porque la causa de todos los males son el deseo malo y la ira.
  9. Hombre o ser humano se llama aquel que utiliza correctamente, ortodoxamente su lógica, o el que acepta el consejo para ser corregido. El incorregible no se llama hombre sino inhumano, salvaje. Y esto porque es la cualidad de los inhumanos y salvajes; y de este tipo de hombres hay que alejarse. Porque los que viven con la malicia no les será posible nunca alcanzar la vida inmortal.
  10. Cuando hacemos buen uso de nuestra lógica, entonces somos dignos de llamarnos seres humanos. Al contrario, cuando no hacemos buen uso de nuestra lógica, entonces sólo en cuerpo/carne y voz nos diferenciamos de los animales ilógicos o insensatos. Por tanto, que reconozca el prudente e inteligente que es inmortal y entonces odiará todo deseo indecente y repugnante, el cual se hace causa de la muerte (espiritual) en los hombres.
  11. Tal como cada arte transformando la materia devela su valor, por ejemplo, cuando uno trabaja la madera y otro el cobre o el oro o la plata, así también nosotros escuchando sobre la vida buena, virtuosa y gustada a Dios, debemos demostrar y develar que somos realmente hombres buenos por nuestra psique-alma lógica y no solamente por la estructura de nuestro cuerpo. La psique-alma que verdaderamente es lógica y ama a Dios, reconoce inmediatamente todas las cosas que suceden en la vida. Y expía o propicia a Dios con disposición amorosa y Le agradece realmente, dirigiendo hacia Él todo su ímpetu e impulso y también su nus (espíritu de la psique).
  12. Los patrones dirigen con cuidado las embarcaciones de acuerdo con una ruta, a fin de no estrellarse contra alguna roca sobre o bajo del agua. Del mismo modo, quienes desean vivir una vida virtuosa, deben escudriñar con cuidado lo que se debe hacer y aquello de lo que se debe huir y creer que las verdaderas y divinas leyes les convienen, cortando los astutos malignos recuerdos y deseos de sus psiques-almas.
  13. Igual que los capitanes de los barcos y los cocheros consiguen su propósito con cuidado y diligencia, así también los que se ocupan hacer vida correcta, ortodoxa y virtuosa, deben estudiar y ocuparse cómo vivir de modo que debe gustar a Dios. Aquel que quiere vivir de esta manera y ha entendido que puede, con la fe progresa hacia la incorruptibilidad y la inmortalidad.
  14. Considera libres no a aquellos que lo son a suerte, en cuanto a su condición externa, sino a aquellos cuyo modo de vivir y de actuar es libre. Porque se debe llamar realmente libres a los soberanos que son astutos malvados y desenfrenados, porque éstos son esclavos de los pazos y de la materia. La libertad y la felicidad de la psique-alma son la pureza real y el desprecio por las cosas y realidades temporales.
  15. Recuerda que debes probarte continuamente, de que debes incesantemente demostrar tu vida bondadosa y virtuosa por tus propios hechos y obras. Del mismo modo, los enfermos reconocen o descubren a los médicos como salvadores y bienhechores, no por sus palabras, sino por sus obras y hechos.
  16. La psique-alma lógica y virtuosa se reconoce de una simple vista, de caminar, de la voz al hablar, de la risa, de dónde acostumbra reunirse y con quiénes se relaciona. Todo esto en ella ha cambiado y todo se ha hecho de manera digna. Porque el nus (espíritu de la psique) que ama a Dios, es como un custodio en acción que obstaculiza la entrada en los recuerdo malos y turbios, indecentes y repugnantes.
  17. Si te observas a ti mismo y te pones a prueba, verás que los soberanos y los jefes solamente tienen poder sobre el cuerpo, no sobre tu psique-alma; acuérdate y ten siempre presente de esto. Por eso, si ellos mandan a matar o cualquier otra cosa injusta y dañina a la psique-alma, no debemos obedecer a ellos incluso si nos torturan. Porque el Dios ha creado la psique-alma libre e independiente para hacer todas las cosas, buenas o malas.
  18. La psique-alma lógica se cuida de cualquier manera de escaparse de las cosas que conducen a la nada, es decir, de la presunción, la altanería, la soberbia, el engaño, la envidia, el arrebato y los similares, o sea, de las obras que son demoníacas y de la mala predisposición y voluntad. Todo se consigue con esmero, diligencia y estudio por aquel hombre que no corre detrás de los deseos indecentes y de los placeres malos o hedonismo
  19. Quienes hacen una vida modesta, austera y limitada, también se salvan de los peligros y no tienen necesidad de guardianes; Por liberarse y vencer el deseo indecente (o ilusión), encuentran fácilmente el camino que conduce a Dios.
  20. Los hombres que los conduce la lógica (del Logos increado), no les es necesario tener y ocuparse de muchas relaciones, sino sólo las que son útiles y necesarias, sobre todo donde domina la voluntad de Dios. De este modo progresan de nuevo a la vida según Dios y a la eterna luz increada.
  21. Aquellos que persiguen la vida virtuosa y gustada a Dios, deben estar liberados de toda presunción, jactancia y de toda vanagloria vacía y ocuparse con todas sus fuerzas a corregir sus vidas y su disposición interior hacia lo mejor. Porque el nus (espíritu de la psique) que no se altera por su buen estado y ama con todas sus fuerzas a Dios, es un medio de ascensión y camino hacia Dios;
  22. No trae ninguna utilidad para el hombre por sólo aprender los divinos logos o tratados, si falta la vida piadosa que gusta a Dios; la causa de todos los males es la mentira y el engaño del mundo, y la oscuridad de la ignorancia de Dios.
  23. El estudio de la vida perfecta y el cuidado de la psique-alma, crea los buenos hombres que aman a Dios. Porque el que busca a Dios, Le encuentra, si vence su deseo o ilusión en todos los casos y si no frena la oración. Un hombre de este tipo no teme y no tiene miedo a los demonios.
  24. Los que se dejan desviar y engañar de las esperanzas de esta vida y limitan su gnosis (conocimiento) para la ascesis-ejercicio espiritual de la vida perfecta sólo en palabras, se parecen a aquellos que tienen los fármacos, los remedios y los instrumentos médicos pero no saben ni se cuidan en utilizarlos. Por consiguiente, por nuestros pecados no debemos acusar la manera que se han hecho o a los otros sino a nosotros mismos. Porque si la psique-alma se descuida voluntariamente, no puede permanecer invencible.
  25. Al que no sabe discernir lo que es bueno y lo que es malo no le es permitido y lícito juzgar los buenos y los malos. Porque el hombre que conoce a Dios es bondadoso. Pero si no es bondadoso, no conoce a Dios, ni Le conocerá jamás, porque el modo que uno puede conocer a Dios es practicar el bien y la bondad.
  26. Los hombres buenos y bondadosos que aman a Dios, reprochan y examinan a los hombres por sus praxis malas a la cara, cuando están presentes. Pero cuando no están presentes no los reprochan ni los acusan y condenan, ni tampoco permiten que los otros lo hagan.
  27. En las relaciones con los otros, mantengan alejada toda grosería y brusquedad; porque los hombres lógicos y piadosos están adornados de vergüenza, prudencia y virtud más que las vírgenes. Y eso porque el nus (espíritu de la psique) que ama a Dios es luz que con su esplendor recubre e ilumina la psique-alma, igual que el sol ilumina el cuerpo.
  28. Siempre cuando te ataca y afecta algún pazos de la psique-alma, recuerda que los hombres con conducta y moral ortodoxa que quieren disponer de sus propias cosas de manera debida y segura, no consideran como deseado y de agrado la adquisición de dinero o riquezas provisionales y corruptibles, sino a las ideas ortodoxas y verdaderas; estas son las que les hacen felices. Porque la riqueza se puede robar y ser arrebatada también por los más fuertes; sin embargo la virtud de la psique-alma, ella por sí sola es posesión segura que nadie puede robar, y después de la muerte proporciona la salvación a los que la han adquirido. Así que los sensatos no son arrastrados por la fantasía de la riqueza y de los demás placeres.
  29. No deben los hombres inestables e incultos comportarse de forma insolente con los hombres que viven honradamente con valores. Y hombre digno con valores es el que es gustado por Dios y por regla general calla, habla poco y de cosas necesarias y gratas a Dios.
  30. Los que persiguen la vida virtuosa y amante de Dios, cuidan las virtudes como propias posesiones y como motivo de gozo y deleite eterno. Las cosas temporales las disfrutan como vienen y tal como Dios las da y quiere, y las utilizan con gran alegría y agrado hacia Dios, incluso si estas son de valor mediocre. Porque las variedades de comidas alimentan al cuerpo en cuanto a realidades materiales, mientras que la gnosis-conocimiento de Dios, la continencia o autodominio, la bondad, la beneficencia, la piedad y la apacibilidad divinizan la psique-alma.
  31. Los soberanos y poderosos de este mundo obligan a realizar actos absurdos y dañinos para la psique-alma, sin embargo no se convierten en dueños y señores de la psique-alma, la cual ha sido creada como independiente y dueña de sí misma. Ellos atan u obligan al cuerpo, pero no dominan la predisposición y la voluntad que el señor o dueño de ella es el hombre lógico, a causa de su creador Dios que es más fuerte que todo poder y autoridad y de toda potencia y necesidad.
  32. Los que consideran como una desgracia la pérdida de dinero, de riquezas, de hijos, de siervos y de cualquier otro bien de sus fortunas, sepan que, primero deben sentirse contentos y que son suficientes las cosas que da Dios. Y cuando hay que devolverlas deben estar con buen ánimo y disposición a hacerlo con generosidad y buena voluntad y para nada entristecerse por la privación o más bien por la devolución; puesto que ya han hecho uso de cosas que no son de ellos y las han devuelto.
  33. El hombre virtuoso no debe vender su libre opinión mirando cuánto dinero va a ganar, aún si es mucho lo que le dan. Porque las cosas de esta vida son similares a un sueño y la fantasía que proviene de la riqueza es efímera, dura poco tiempo y no se sabe a dónde resultará y acabará.
  34. Quienes son verdaderamente hombres, que se cuiden con todas sus fuerzas vivir con agapi (amor incondicional) de Dios y con virtud, de modo que resplandezcan su vidas virtuosas entre los demás hombres. Así como sucede con la purpura, un trozo pequeño se pone sobre los vestidos blancos y los adorna; así también ellos deben resplandecer y distinguir, porque así cultivan con más seguridad las virtudes de la psique-alma.
  35. Los hombres sensatos deben examinar sus fuerzas y el grado de sus virtudes y así se preparan y resisten a los pazos, según la fuerza natural que Dios los ha regalado. Por ejemplo, la continencia o autodominio es para afrontar la belleza física y todo deseo indecente es perjudicial para la psique-alma; la perseverancia o constancia es para fatigas, tristezas, sufrimientos, depresiones y pobreza; frente a los insultos, al resentimiento y al furor, está la bondad y la paciencia; y así en todo el resto.
  36. Es imposible para el hombre volverse bueno y sabio en un instante o así de repente. Esto se logra con ejercicio y estudio fatigoso, con la relación con hombres virtuosos, con la experiencia, con el tiempo, con la ascesis-práctica (espiritual) y con un gran deseo de obras buenas. Y el hombre bueno que ama a Dios y Le conoce verdaderamente, no cesa de hacer lo que agrada a Dios, sin poner límites. Pero de tales hombres hay pocos.
  37. Aquellos que no están dotados de gran inteligencia, no deben desesperarse y no descuidar de la vida virtuosa y gustada a Dios, despreciándola como incomprensible, inaccesible e inalcanzable para ellos. Por el contrario, ellos deben ejercer con toda la fuerza que poseen y cuidarse con esmero a sí mismo, porque aunque no pueden adquirir lo máximo de la virtud y de la salvación, sin embargo con el intento, con el ejercicio y con el deseo de lograrlo se volverán mejores, o por lo menos, no peores; y éste es un beneficio no pequeño para la psique-alma.
  38. El hombre como es lógico, es más pariente con la dinami (potencia y energía) increada e inefable de Dios; mientras que su parte corporal está emparentada con los animales. Pero son pocos los hombres que siendo realmente perfectos y lógicos se preocupan de mantener su virtud y su sensatez acorde con su parentesco con el Dios y Salvador, y esto demostrarlo por sus obras y sus vidas virtuosas. La mayoría de los hombres, con su psique-alma insensata han abandonado esta divina e inmortal relación filial con Dios y se han acercado y entregado al parentesco desgraciado corto y muerto del cuerpo; como los animales salvajes son gobernados sólo por las conductas carnales y afectados por los placeres o hedonismo de los bajos instintos se separan de Dios y bajan la psique-alma desde el cielo al abismo a causa de sus deseos indecentes y sus malas voluntades.
  39. El hombre lógico teniendo en su nus (espíritu de la psique) la cohesión, participación y comunión con Dios, nunca amará lo terrenal, mezquino y bajo, si no que tiene en su nus-espíritu las realidades celestiales y eternas. Y conoce que la voluntad de Dios es para salvarse el hombre, porque el Dios es la causa de todos los bienes y la fuente de los bienes eternos para los hombres.
  40. Cuando encuentres a alguien que contienda y contradiga la verdad y la evidencia, cesa toda discusión, conflicto y retírate, pues su διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) con su capacidad intelectual se ha endurecido como piedra. Igual que el mejor vino se corrompe por el agua mala, así también las malas relaciones corrompen a los virtuosos y sensatos que hacen vida espiritual y virtuosa.
  41. Si tratamos y nos proponemos con solicitud y diligencia huir de la muerte corporal, tanto más debemos ser solícitos y escapar de la muerte (espiritual) de la psique-alma; pues el que quiere ser salvado, no tiene otro impedimento más que el descuido, la negligencia y la pereza (espiritual) de la propia psique-alma.
  42. Los que se dificultan a entender el interés propio de sus psiques-almas y los logos ortodoxos, correctos que se les dicen, ellos son considerados enfermos. Pero en cuanto a los que comprendiendo la verdad, discuten sin vergüenza, dudan de ella y se pelean, de estos la diania (mente intelecto, cerebro) se ha mortificado y su forma de ser y comportamiento es similar al de las fieras; no conocen a Dios y su psique-alma no se ha iluminado.
  43. Dios, con Su logos ha creado las especies animales para las distintas necesidades del ser humano; algunas son para alimento del ser humano y otras para servirle. Pero al hombre le ha creado como espectador de los animales y de sus obras y conductor intérprete agradecido de todos estos. Por lo tanto, que se cuiden los hombres no vaya ser que sin ver, sin contemplar y sin entender a Dios y Sus obras, mueran como los animales salvajes. Y el hombre debe saber que Dios es pantodínamos-omnipotente o todopoderoso y nada puede oponerse a Él; sino que de la nada o de la inexistencia las cosas que Él quiere ha creado y crea con Su logos para la salvación de los hombres.
  44. Las cosas que están en el Cielo son inmortales, a raíz del bien que en ellas existe, pero las terrenales se han vuelto mortales y corruptibles, porque en el interior de ellas anida la malicia que voluntariamente escogieron y que viene en los insensatos a causa de su negligencia y de la oscuridad de la ignorancia de Dios.
  45. La muerte cuando se comprende por los hombres es inmortalidad. Pero los ignorantes no la entienden, para ellos es muerte. Y por supuesto que no debemos tener miedo a esta muerte, sino de la perdición de la psique-alma, que es la oscuridad de la ignorancia de Dios; y esto para la psique es terrible.
  46. La malicia o maldad es un pazos que se debe a la naturaleza de la materia. Por lo tanto, no es posible que exista cuerpo sin malicia. La psique-alma lógica que entiende esto o sea, la maldad, y mientras se va liberando de este peso, conoce a Dios de todas las cosas y realidades y se protege del cuerpo como si fuera un enemigo y adversario y no se somete a él. Y así la psique-alma es coronada por Dios como vencedora de los pazos, de la malicia y de la materia.
  47. Cuando la psique-alma conoce la malicia, es odiada como una bestia fétida; pero si es ignorada, es amada por aquel que no la conoce, y ella, de este modo a su amante lo retiene prisionero y lo trata como esclavo. Y el hombre desgraciado y miserable no ve ni entiende lo que es útil para él, sino que piensa y cree que la malicia es como un adorno y se complace y se alegra por ello.
  48. La psique limpia y pura como es buena y bondadosa, es iluminada con esplendor grande de Dios, y entonces el nus (espíritu de la psique) entiende el bien y la bondad y da a luz logos gustados a Dios. Pero cuando la psique-alma es enlodada por barro sucio de la malicia, Dios se aleja de ella o, mejor dicho, como la psique-alma por sí misma se aparta de Dios, entonces demonios salvajes penetran en la διάνοια diania (mente, intelecto) del hombre, la remueven y la enturbian y sugieren a la psique-alma actos despreciables, tales como: adulterios, homicidios, rapiñas, sacrilegios y obras similares demoníacas.
  49. Los que conocen a Dios se llenan de buenos pensamientos y conceptos y, en su afán y deseo por las cosas celestes, desprecian todas las cosas de esta vida. Éstos no son queridos y gustados por muchos, ni ellos están a gusto con los muchos. Tanto es así, que no sólo son odiados, sino también objeto de burla por los insensatos y necios. Sin embargo, aceptan y soportan lo que sea, dentro de la pobreza en que se encuentran, sabiendo que, si bien esto parece un mal para la mayoría, para ellos es un bien. Porque el que comprende las cosas celestes, cree en Dios y reconoce que toda criatura proviene de Su voluntad. El que no comprende, nunca cree que el mundo sea obra de Dios y que fue hecho para la salvación del hombre.
  50. Los que están llenos de malicia, aturdidos y borrachos por la oscuridad de la ignorancia, no conocen a Dios, pues, su psique-alma esta mareada, no está en estado de sobriedad. A Dios nadie puede comprender; es inteligible, no visible, y se manifiesta clarísimamente en las cosas visibles, exactamente como la psique-alma en el cuerpo. Como es imposible que el cuerpo subsista sin la psique-alma, así también, todo lo que se ve y existe, no puede subsistir sin el Creador Dios.
  51. ¿Para qué fue creado el hombre? Para que, viendo y considerando a las obras de Dios, y mediante a ellas conocer a Dios y alabarLe porque las ha creado para la gracia del hombre. El nus que atrae la agapi (amor incondicional) de Dios, es un bien invisible que lo regala Dios a los dignos por su conducta y actitud en su vida que es gobernada por la bondad.
  52. Es libre el que no se esclaviza en los placeres, pero domina su cuerpo gracias a su prudencia, autodominio y temperancia, y se conforma con mucha gratitud con lo que le es dado por Dios, aunque fuera muy poco. Cuando hay sintonía entre el nus (espíritu de la psique) amante de Dios y la psique-alma, todo el cuerpo está en paz, aun sin quererlo. Porque cuando lo quiere la psique-alma, todo impulso corporal pecador puede ser controlado y borrado.
  53. Los que no están conformes con los bienes que poseen actualmente para vivir, sino que desean y aspiran a tener más, se someten voluntariamente a los pazos que desordenan y perturban la psique-alma, agregando fantasías y pensamientos nefastos, cualquier cosa que quieran es lo mismo tanto si es mucho o poco. Tal como las túnicas que son más largas que el cuerpo impiden correr, así también el deseo del hombre en tener más de lo que es debido y necesario, impide las psiques-almas luchar y salvarse.
  54. Cuando uno se encuentra en algún sitio involuntariamente y sin quererlo, siente en ello como en una prisión y un castigo. Estate, pues, contento con tu situación actual; porque si tú la conllevas sin gratitud, te castigas a ti mismo sin darte cuenta. Hay un solo camino para lograr esto, el desprecio por las cosas de esta vida.
  55. Así como obtuvimos de Dios la vista para reconocer las cosas que se pueden ver y separar lo que es blanco y lo que es negro, así también Dios nos ha dado la lógica para discernir lo que es bueno para nuestra psique-alma. El deseo, una vez que ha sido separado del logos (lógica), genera la voluptuosidad o el placer y no permite la salvación de la psique-alma o unirse Dios.
  56. Pecados no son los que se producen y se hacen según natura, sino aquellos que se hacen por la predisposición y voluntad del hombre. Por ejemplo, el no comer uno con gratitud, con normalidad y continencia de modo que mantenga su cuerpo en la vida sin ningún pensamiento astuto malo e indecente; ni es pecado ver inocentemente y puramente, sino cuando se mira con envidia, con soberbia y avidez; tampoco es pecado no escuchar pacientemente, sino escuchar con ira o enojo, mala astucia y cólera; también pecado es el no conducir la lengua en agradecimiento hacia Dios y oración, sino que acuses y condenes a los otros; también es pecado que las manos no trabajen para dar limosna o caridad, sino para matar y robar. Así cada miembro del cuerpo peca al no trabajar la voluntad de Dios y con su propia voluntad el hombre hace las cosas astutas malignas
  57. Si dudas de que cada acción que realizamos es observada por Dios, entonces observa como tú, que eres hombre hecho de barro, puedes al mismo tiempo, observar hacia diversos puntos, comprender y reflexionar con muchas maneras y lugares distintos a la vez. ¡Cuánto más Dios, quien lo ve todo, incluso un grano de mostaza, que da vida a todo y a todos nutre como Él quiere!
  58. Cuando cierras la puerta de tu casa y estás solo, debes saber que está contigo el ángel que Dios ha reservado para cada hombre, y que los helenos-griegos llamaban «ángel tutelar.» Éste, que nunca duerme y no está sujeto a engaño, está siempre contigo; todo lo ve, y las tinieblas no son un obstáculo para él; debes saber que también está con él Dios, que está en todo lugar. No hay, de hecho, lugar o materia donde Dios no se encuentre, porque Él es superior a todo y a todos los encierra y retiene en Su mano.
  59. Si los soldados juran su fe al César, porque él es quien los provee de alimentos, ¿con cuánto mayor celo no deberíamos nosotros rendir incesantemente gracias a Dios, con bocas que nunca se acallen y ser gratos a Aquel que ha creado para el hombre todas las cosas?
  60. El agradecimiento a Dios y la vida virtuosa son la cosecha del hombre que es grata a Dios. Pero los frutos de la tierra no maduran en una hora; es necesario que pase tiempo, con lluvias y con cuidados. Del mismo modo, la cosecha de los hombres resplandece y se adorna con la ascesis práctica o ejercicio espiritual, con el tiempo, con el estudio, con la constancia, con la continencia y con la paciencia. Y si, por causa de alguna de estas cosas, algunos te consideran piadoso, no te creas ni confíes a ti mismo mientras habites aún en tu cuerpo, y ninguna de tus cosas te parezca que es del gusto de Dios; porque debes saber que no es fácil para el hombre custodiar y guardar hasta el final su impecabilidad.
  61. Para el hombre, nada es tan precioso como el logos; el logos es tan poderoso que, justamente con el logos servimos a Dios, Le agradecernos y Le veneramos; pero si usamos logos no buenos e injuriosos, condenamos nuestra psique-alma. Es obtuso e insensible el hombre que culpa a su propia naturaleza o a otra cosa, atribuyéndole el motivo de su pecado, ya que con su libre voluntad hace uso de logos o acciones malas astutas e indebidas.
  62. Si nos preocupamos por cuidar y sanar las imperfecciones de nuestro cuerpo, a fin de no ser ironizados por otros, tanto más necesario es de ocuparnos de nuestra psicoterapia y sanar (psicoterapiar) los pazos de nuestra psique-alma, ya que en el futuro seremos juzgados delante de Dios; ojalá que no seamos encontrados engañados, faltos de honor y ridículos. Teniendo la independencia y la libertad de elegir -si así lo queremos- podemos no llevar a cabo malas astutas acciones a las que nos empuja el deseo; está en nuestro poder vivir de modo que gusta a Dios, y nadie jamás podrá obligarnos a realizar algo malo sin nuestra voluntad. Si así luchamos seremos hombres libres y dignos de Dios y viviremos como ángeles en los cielos.
  63. Eres esclavo de los pazos si quieres, y eres libre si quieres y no te someterás a ellos. Porque Dios te ha creado independiente con esa libertad. Quien vence los pazos de la carne es coronado con la inmortalidad e incorruptibilidad. Si no existieran los pazos, tampoco existirían las virtudes, ni siquiera las coronas con las cuales Dios gratifica a los hombres dignos de ellas.
  64. Los que no ven su propio interés aunque conocen el bien, ellos tienen su propia psique-alma ciega y se ha atrofiado la potencia de discernir o la capacidad de su discernimiento. Por lo tanto, no hay que prestarles atención, para no tropezar y caer también nosotros, como ciegos, con los mismos pazos y males.
  65. No debemos montar en cólera y enfadarnos contra los que pecan, aunque su actuar es condenable y digno de castigo. Debemos por motivo de justicia convertir y traer en metania a quienes han caído y han cometido faltas, y si fuera oportuno, reprobarlos y castigarlos también, ya sea personalmente o por medio de otros. Pero no debemos enojarnos ni enfurecernos, porque la ira actúa conforme el pazos, no juzga correctamente y no ve la justicia. Por eso, ni aquellos que muestran misericordia exagerada hacia los que pecan debemos tolerarlos, pero también los malos deben ser castigados, por el bien y la justicia y no de acuerdo con nuestra ira o enojo.
  66. Sólo lo que adquiere la psique-alma es seguro e irreducible. Y esto es la vida virtuosa y gustada a Dios y la gnosis (conocimiento espiritual) y las obras buenas; mientras que la riqueza es un conductor ciego y un consejero insensato. Conduce a la perdición la psique insensible y obtusa aquel que utiliza la riqueza de modo malo y hedonista o placentero.
  67. Los hombres no deben adquirir nada superfluo, o si adquieren, deben de saber con certeza que todo lo que hay en esta vida es, por naturaleza, corruptible, que nos es quitado con facilidad, y que se puede fácilmente perder y romper. Por lo tanto, no deben entristecerse por las consecuencias que ello acarrea.
  68. Debes saber que los dolores del cuerpo son propios del cuerpo por naturaleza, ya que es corruptible y material. Por tanto, en estos casos es preciso que la psique-alma cultivada proyecte con gratitud la constancia y la paciencia y no acusar a Dios por qué ha creado el cuerpo.
  69. Los que compiten en las Olimpíadas no ganan la corona con la primera, segunda o tercera victoria, sino cuando han ganado a todos aquellos que participan en la carrera. De tal modo, es necesario

que quien quiera recibir la corona de Dios, ejercitar su psique-alma en la moderación, no solamente en lo que respecta a las cosas del cuerpo, sino también con respecto a las ganancias, a las rapiñas, a la envidia, a las voluptuosidades, a las glorias vanas, a las palabras injuriosas, a los homicidios, y así todos los similares.

  1. No busquemos una vida buena y dedicada al amor a Dios para que nos elogien los hombres, sino que debemos elegir y preferir la vida virtuosa, persiguiendo la salvación de nuestra psique-alma. Porque cada día la muerte está en nuestros ojos y las cosas mundanas y humanas son inciertas y oscuras.
  2. Está en nuestro poder vivir con moderación, mientras que no está en nuestro poder enriquecernos. ¿Y entonces qué hacer? ¿Debemos arrastrar la condena sobre nuestra psique-alma, a cambio de la efímera fantasía de adquirir las riquezas, que no está en nuestro poder adquirir? ¿O que sea la riqueza lo único que deseemos? ¡Corremos como verdaderos insensatos y tontos, ignorando que la primera de las virtudes es la humildad, así como el primero de todos los pazos es la gula y el deseo de las cosas materiales!
  3. Los hombres sensatos y virtuosos debemos tener en cuenta incesantemente que, soportando en esta vida pequeñas fatigas de breve duración, gozaremos después de la muerte de eterna felicidad, gozo y alegría. Por tanto, el que lucha contra los pazos y quiere recibir la corona de Dios, si cae en pecado, que no pierda el ánimo quedándose en su caída desesperado de sí mismo, sino que debe levantarse y combatir de nuevo y ocuparse de alcanzar la corona. Y si recae deberá levantarse, hasta el último suspiro levantándose; porque las fatigas y esfuerzos del cuerpo son armas y medios para adquirir las virtudes y salvan la psique-alma.
  4. Las contingencias, tristezas, penas y sufrimientos que suceden en la vida, se hacen motivo que los hombres y los luchadores dignos sean coronados de Dios. Es, pues, necesario que ellos en sus vidas se hagan como muertos a las cosas de esta vida; porque el que está muerto, no se preocupa más por las cosas de este mundo.
  5. No es propio de la psique-alma lógica y luchadora, el turbarse, acobardarse e intimidarse frente a los pazos, porque así será considerada cobarde y será despreciada. Porque la psique-alma que es perturbada por las fantasías de la vida, se aparta de las cosas debidas. En los bienes eternos preceden las virtudes de nuestra psique-alma, mientras que en los infiernos eternos las causas son las maldades voluntarias de los hombres.
  6. El hombre lógico es combatido mediante los sentidos por los pazos psíquicos. Hay cinco sentidos en el cuerpo: la vista, el olfato, el oído, el gusto y el tacto. Mediante estos cinco sentidos, la psique-alma infeliz y miserable, cayendo en estos cuatro pazos, es hecha prisionera. Estos cuatro pazos de la psique son: la vanagloria, el gozo, la ira o enojo y el miedo o cobardía. Por tanto, cuando el hombre, mediante la prudencia y el pensamiento reflexionado repetidamente como un buen comandante se hace señor de los pazos y los vence, ya no es combatido por ellos, sino que tiene la serenidad y la paz en su psique-alma y es coronado por Dios como vencedor.
  7. Entre aquellos que se cobijan entre los albergues, algunos encuentran una cama; otros, aunque no encuentran un lecho y duermen sobre el suelo roncan como si durmieran en una cama. Luego, al llegar el alba, dejan el albergue y se van todos juntos, llevando consigo solamente sus propias cosas. Del mismo modo, todos aquellos que nacen en este mundo, tanto los que son pobres y viven modestamente, como los que gozan de riquezas y de gloria, saldrán de esta vida como de un albergue y no se llevarán ninguna de las delicias de esta vida ni de sus riquezas, llevarán solamente sus obras, buenas o malas, las que hayan llevado a cabo a lo largo de sus vidas.
  8. Si tú gozas de una alta autoridad, no cedas fácilmente a la tentación de amenazar de muerte a alguien, teniendo en cuenta de que tú, por naturaleza, también estás destinado a la muerte, y que la psique-alma desviste al cuerpo como de una última túnica. Teniendo en cuenta de esto con clara conciencia ejercita siempre la humildad y la apacibilidad, agradeciendo siempre a Dios. Porque el que no tiene compasión por los demás, no posee ninguna virtud.
  9. Es imposible y no hay ninguna manera de salir y rehuir de la muerte. Esto lo conocen los hombres que son realmente reflexivos, ejercitados en las virtudes y con pensamientos gustados a Dios, aceptan la muerte sin gemidos, sin temor ni sufrimiento exagerado, piensan y tienen en cuenta que ella es inevitable y que nos libera de todos los males desagradables de esta vida.
  10. Aquellos que han olvidado totalmente la vida virtuosa que es gustada a Dios y no creen en las enseñanzas correctas, ortodoxas y gustadas a Dios, no debemos odiarlos sino que debemos tener compasión y piedad de ellos, porque la dinami (poder, potencia y energía) del discernimiento de la psique-alma de ellos está enferma y sus corazones y dianias (mentes, intelectos) ciegos. Ellos como infelices y miserables se precipitan hacia la perdición porque por la oscuridad de la ignorancia aceptaron el mal como bien y no conocen a Dios.
  11. Evita hablar con muchos sobre la virtud, la piedad y la vida honesta. No lo digo por envidia, sino porque considero que parecerías ridículo a los insensatos; porque lo semejante se alegra con lo semejante, aunque este tipo de logos o discurso tiene pocos oyentes, quizás más bien contados. Es mejor no hablar, excepto solo de las cosas que quiere Dios para la σωτηρία sotiría salvación (psicoterapia y redención) del ser humano u hombre.
  12. La psique-alma padece junto con el cuerpo, pero el cuerpo no padece junto con la psique-alma. Si, por ejemplo, el cuerpo se corta, también la psique-alma sufre; cuando es vigoroso y sano, goza y se alegra la parte pasional de la psique-alma. Pero cuando la psique-alma piensa y reflexiona, no por ello piensa y reflexiona el cuerpo, sino que queda solo a lado relegado a sí mismo, porque el pensar y reflexionar es una cualidad de la psique-alma; así como también lo es la ignorancia, la soberbia, el orgullo, la incredulidad, la codicia o ambición, el odio, la envidia, la ira, la indiferencia, la vanagloria, el deseo de honores, la discordia y la percepción del bien; todas estas cosas las opera la psique-alma.
  13. Teniendo tu nus (espíritu de la psique) en Dios, que seas piadoso y devoto, es decir, sin envidia, bondadoso, continente, apacible, dar lo que puedes, ser sociable, pacífico y todo lo similar. Porque esta es la fortuna irreducible de la psique-alma, el ser grato a Dios por la virtudes anteriores; no juzgar condenando a nadie, ni decir que tal o cual es malo y ha pecado, sino más bien que busques tus propios pecados y examines tu vida si es gustada a Dios. ¿Qué nos importa si otro es malo?
  14. El que es verdaderamente un hombre, se esfuerza por ser piadoso y devoto. Pero lo es el que no desea las cosas ajenas; y son ajenas al hombre todas las creaciones, y como es icona-imagen de Dios, despreciará todo. El hombre se hace icona-imagen de Dios cuando vive correctamente, ortodoxamente y en modo grato a Dios. Esto no se puede hacer si el hombre no se aleja de las preocupaciones de la vida mundana. El que tiene nus (espíritu de la psique) que ama a Dios, conoce cuánto beneficio psíquico y cuánta piedad proviene de esto. El hombre respetuoso de Dios no acusa a nadie por sus pecados, sino sólo a sí mismo. Y esto es una señal de la sotiría salvación de su psique-alma.
  15. ¡Cuántos se ocupan en adquirir bienes efímeros incluso con violencia, y aman las obras de la malicia desafiando la muerte y la perdición de sus psiques-almas, sin ver los desgraciados su propio interés, estos no tienen en cuenta lo qué sufren los hombres después de la muerte por la maldad.
  16. La maldad es un pazos que se encuentra en la materia; pero Dios no es el causante de la maldad. Él ha dado a los hombres lógica y gnosis (conocimiento) y habilidad y cualidad de discernir el bien y el mal y la independencia o libre albedrío. Lo que genera todos los pazos de la maldad son la negligencia y la pereza (física y espiritual) de los hombres; Dios no tiene la culpa de esto. Los demonios por su mala predisposición y voluntad se convirtieron en malignos astutos y viles, igual que la mayoría de los hombres.
  17. El hombre que es inseparable de la piedad y de la fe, no permite que se introduzca en su psique-alma la maldad. Cuando es ausente la maldad, entonces la psique-alma no está en peligro, ni es perjudicada por nada. Hombres de esta índole no están dominados ni por el infausto demonio ni los acompaña la mala suerte, porque Dios los protege y los salva de los peligros y viven sin sufrir ningún daño y perjuicio, son divinos y excelentes. Y si alguien alaba a un hombre como éste, él se ríe en su interior de los que le alaban. Si uno le acusa, no se justifica a los que le acusan e insultan, ni siquiera se enfada por lo que de él se habla y las cosas que le dicen.
  18. La maldad sigue y acecha la naturaleza humana igual que la herrumbre al cobre y la suciedad al cuerpo. Sin embargo, el herrero no ha inventado la herrumbre, ni nadie de los padres ha creado la suciedad; así, tampoco Dios ha hecho la malicia. Él ha dado al hombre el conocimiento-gnosis y la dinami (poder, potencia y energía) del discernimiento para evitar el mal, conociendo que es perjudicado y castigado por el mal. Ten cuidado, pues, que no suceda que, viendo a alguien con poder y riquezas, tú, iluso y arrastrado por el demonio, lo llames beato. Sino que enseguida pon la muerte ante tus ojos, y nunca no desearás ningún mal o terrenal.
  19. Nuestro Dios ha concedido la inmortalidad a aquellos que están en los cielos mientras que para aquellos que están en la tierra los ha puesto en la transformación. Al universo le ha regalado la vida y el movimiento, y, todo ha sido creado para beneficio del hombre. Por eso no te dejes arrastrar por los fenómenos y visiones exteriores de esta vida que susurra en la psique los recuerdos astutos malos, pero tú inmediatamente debes recordarte los bienes celestiales y decir a ti mismo: “Si me lo propongo y quiero, puedo vencer también este pazos, pero no ganaré si quiero alcanzar el fin de mi deseo y apetito”. Por tanto no dejes la ascesis o el ejercicio espiritual, porque así puedes psicoterapiar y salvar tu psique-alma.
  20. La vida es unión y relación del nus, del alma y del cuerpo. La muerte, por otro lado, no es la destrucción de las fuerzas que se han unido, sino la disolución de su recíproca relación y conocimiento. Porque en Dios se mantiene todo incluso después de la disolución.
  21. El nus (espíritu de la psique) no es la psique-alma, sino un regalo o donación de Dios que salva la psique-alma; es decir, el nus que es grato a Dios. En efecto, la aconseja abandonar y despreciar las cosas efímeras, materiales y corruptibles y enamorarse de los bienes eternos, incorruptibles e inmateriales. Y mientras viva con el cuerpo en la tierra, que entienda y considere con el nus (espíritu del corazón) todas las realidades y cosas relativas con Dios. Por tanto, el nus amante de Dios es bienhechor y salvador de la psique-alma del hombre.
  22. La psique-alma cuando se une con el cuerpo, inmediatamente por la tristeza y el placer se oscurece y se pierde. La tristeza y el placer son como los zumos o jugos del cuerpo. Pero el nus (espíritu de la psique) que ama a Dios hace lo contrario, entristece el cuerpo y salva la psique-alma, como el médico que corta y cauteriza los cuerpos.
  23. Cuantas psiques-almas que no tienen como cochero-conductor la lógica y no son gobernadas por el nus (espíritu del corazón) para que las apriete, detenga y gobierne sus pazos, es decir, la tristeza y el placer, estas psiques-almas se pierden como los animales ilógicos, al ser arrastrada la dinami (potencia y energía) lógica de la psique-alma por los pazos como un cochero-conductor que ha sido vencido por los desbocados caballos del carro.
  24. Constituye una gravísima enfermedad de la psique-alma, su destrucción y su perdición el no conocer a Dios, quien ha hecho todas las cosas para el hombre y le ha donado nus (espíritu de la psique) y lógica mediante los cuales el hombre volando se une con Dios, Le comprende y Le alaba o glorifica.
  25. La psique-alma se encuentra en el cuerpo, y en la psique está el nus, y en el nus (espíritu de la psique) se encuentra la lógica (logos). Con estos reflexionamos, filosofamos y glorificamos a Dios, Quien concede en la psique-alma la inmortalidad, la incorruptibilidad y el eterno gozo y deleite. Porque el Dios sólo por bondad ha regalado en todos los seres la existencia.
  26. El Dios, luego de haber hecho al hombre independiente y libre, como bueno y bondadoso que es, le dio también la dinami (poder, potencia y energía), si quiere, ser gustado a Dios y agradarle. Y a Dios le place que en los hombres no haya malicia. Ahora bien, los hombres elogian la obras buenas y las virtudes de la psique-alma santa que ama a Dios y acusan a las praxis, astutas malignas e indecentes, ¿cómo no va a querer esto Dios que quiere la salvación del hombre?
  27. El hombre recibe los bienes de Dios, por este propósito ha sido creado por Dios. Los males los lleva arrastrando el hombre por sí mismo a causa de la malicia, del deseo y de la insensibilidad o conciencia obtusa y embotada que hay en él.
  28. La psique-alma desconsiderada e imprudente, aun siendo inmortal y dueña del cuerpo, se hace esclava o sierva del cuerpo con los placeres o hedonismo y no entiende que el disfrute del cuerpo es perjuicio y daño para la psique-alma. Cayendo, pues, en la necedad e inconsciencia se ocupa sólo de regocijar el cuerpo con disfrutes y placeres.
  29. Dios es bondadoso y el hombre astuto malo y vil. No hay nada de mal en el cielo, y nada de bueno en la tierra. El hombre lógico elige lo mejor y conoce a Dios del todo y Le agradece y Le adora en himnos y Le canta alabanzas; y mientras vive aborrece su cuerpo y permite a sí mismo a realizar deseos indecentes, malignos y astutos, porque conoce que tienen la dinami (potencia y energía) de conducir al hombre hasta la perdición.
  30. El hombre malvado y astuto ama la codicia, la avaricia y desprecia la justicia y la virtud; no piensa en la incertidumbre, en la inestabilidad y en la breve duración de la vida; tampoco reflexiona sobre la muerte que es inevitable y que ninguna persona podría evitar la muerte con donación de dinero o regalos. Y si un viejo es astuto malo, indecente e insensato, es como un leño putrefacto y se encuentra inepto para cualquier uso.
  31. Cuando hemos probado primero las cosas que nos entristecen y nos hacen sufrir, entonces sentimos la alegría y el placer. Por ejemplo, uno no bebe con gusto si antes no tiene sed, ni come de buen agrado si antes no siente hambre, ni duerme a gusto si no tiene mucho sueño, ni se alegra realmente si antes no siente tristeza y sufrimiento. Del mismo modo no disfrutaremos de los bienes eternos si no despreciamos las cosas efímeras y pasajeras.
  32. La lógica es servidora del nus (espíritu de la psique). Lo que el nus quiere, lo explica y expresa la lógica (del logos).
  33. El nus (espíritu de la psique) ve todo, incluso también las cosas celestiales; y nada lo nubla sino sólo el pecado. En el nus limpio, lúcido y puro nada es incomprensible, igual también sobre el logos no hay nada creado que no pueda expresar.
  34. A causa de su cuerpo, el hombre es mortal, pero por su nus (espíritu de la psique) y por su lógica (logos), es inmortal. Callando, piensas y reflexionas, y cuando piensas, hablas, porque en el silencio, el nus genera al logos. El logos agradable que se ofrece a Dios, es la salvación del hombre.
  35. El que dice cosas ilógicas o irrazonables, no tiene nus, porque no habla después de pensar. Pero tú piensa y mira lo qué te interesa hacer para la salvación de tu psique-alma.
  36. El logos que sale del nus (espíritu de la psique) después del pensamiento y es útil o psicoterapéutico, es donación de Dios. Al contrario, el logos que está lleno de charlatanería y discute sobre la magnitud y las dimensiones del cielo y de la tierra y el tamaño del sol y de las estrellas, es invento del hombre que persigue vanidades. Porque busca las cosas que no benefician, alardeando vanamente, como el que quiere recoger agua con el tamiz. Pero estas cosas no es posible que las encuentren los hombres.
  37. Nadie, al mirar al cielo, puede comprender las cosas que hay allí, sino sólo el hombre que se preocupa por conducir una vida virtuosa y reflexiona, comprende y glorifica a Aquel que todo lo ha hecho y regalado para la salvación y la vida del hombre. Un hombre así, un hombre que ama a Dios, sabe con certeza que nada existe sin Dios. Dios, está por todas partes y en todas las cosas porque es ilimitado e infinito.
  38. Así como el hombre sale del vientre materno, así también la psique-alma sale desnuda del cuerpo. Una sale pura y luminosa, otra sucia por los errores y otra negra por la multitud de sus pecados. Por eso la psique-alma que utiliza ortodoxamente su lógica y ama a Dios, reflexiona y pone en su nus (espíritu de la psique) los males después de la muerte y vive con piedad para que no sea condenada ni caiga en esos males. Aquellos que no creen, viven con impiedad y pecan, despreciando los miserables e insensatos las cosas de más allá de la muerte.
  39. Así como una vez salido el hombre del vientre materno no se acuerda nada de la vida que tenía allí, así también cuando sales del cuerpo no te acuerdas de las cosas que están en el cuerpo.
  40. Así como una vez salido del vientre de tu madre, tu cuerpo se fortalece y crece, así también, una vez que has salido del cuerpo puro y sin manchas, serás mejor, más fuerte, incorruptible y sin manchas, permaneciendo y viviendo en los cielos.
  41. Igual que el embrión cuando ha sido perfeccionado en el vientre de su madre, es necesario que nazca, así también la psique-alma cuando ha cumplido en el cuerpo la norma establecida por Dios, es necesario que salga del cuerpo.
  42. Así como tratas a tu psique-alma mientras se encuentra en tu cuerpo, también del mismo modo ella te tratará, una vez que haya salido de tu cuerpo. En efecto, el que aquí se ha servido de su cuerpo para estar bien con riquezas y entregarse al hedonismo o voluptuosidad, provoca mal a sí mismo para después de la muerte, porque como insensato ha condenado su propia psique-alma.
  43. Tal y como el embrión cuando sale del vientre de su madre antes del tiempo no puede sobrevivir, así también la psique-alma cuando sale del cuerpo sin haber llegado a la gnosis-conocimiento de Dios mediante la vida virtuosa no puede salvarse o unirse con el Dios.
  44. El cuerpo unido a la psique-alma sale de la oscuridad del vientre a la luz. Pero la psique-alma cuando se une al cuerpo se vincula con la oscuridad o tinieblas al cuerpo. Por eso debemos aborrecer y ejercitar el cuerpo como enemigo y adversario de la psique-alma. Porque el exceso de comida y la gula excitan en los hombres los pazos de la malicia; mientras que la continencia del vientre a las comidas modera y reduce los pazos y sana y salva la psique-alma.
  45. La vista del cuerpo son los ojos, en cambio en la psique-alma la vista es el nus (espíritu del corazón). Y tal como el cuerpo sin ojos está ciego y no ve al sol que alumbra a la tierra y al mar, así también la psique-alma que no tiene nus bueno, prudente e inteligente y vida virtuosa, está ciega y no comprende a Dios, el creador y benefactor de todos, ni Le glorifica, ni puede disfrutar de Su incorruptibilidad y los bienes eternos.
  46. La anestesia, insensibilidad o inconsciencia de la psique-alma es la oscuridad de la ignorancia de Dios. Porque el mal nace de la ignorancia, en cambio el bien viene en los hombres por la gnosis-conocimiento de Dios y psicoterapia y salva la psique-alma. En consecuencia, si no intentas realizar tus voluntades, pero permaneces en alerta, vigilante y conoces la voluntad de Dios, entonces tienes tu nus (espíritu de la psique) dedicado y fijado a las virtudes. Pero si te cuidas en hacer tus malos deseos gracias al placer o hedonismo, entonces eres como borracho por la ignorancia de Dios y perdido como los animales insensatos, porque no piensas ni reflexionas sobre los castigos después de la muerte.
  47. Se denomina providencia a lo que se hace por causa natural divina, como por ejemplo, el surgir del sol o el atardecer de cada día y el fructificar de la tierra. Del mismo modo, se denomina ley lo que se hace por causa de necesidad natural. Todo ha sido hecho para el hombre.

121 Todo lo que Dios hace, lo hace para el hombre, porque Él es bueno. Todo lo que el hombre hace, lo hace para sí mismo, ya sea el bien como el mal. Para que tú no te asombres al comprobar la prosperidad de los hombres malvados, debes saber que, así como los gobiernos mantienen a los verdugos, a quienes, aunque no alaban sus pésimas intenciones, ordenan a ellos ajusticiar a aquellos que son dignos de castigo, del mismo modo Dios permite que los malvados opriman a los otros y así castiguen a los despiadados por su intermedio. Pero, al final, éstos también serán enviados a juicio y condenados, por haber maltratado a los hombres, no en calidad de servidores de Dios, sino  como esclavos de sus propias malicias.

  1. Los que rinden culto a los ídolos, si conocieran y vieran con el corazón a qué están prestando culto, estos infelices y miserables no se engañarían errando, alejados de la verdadera fe, mas bien, viendo el decoro, el orden y la providencia que Dios ha puesto y pone en todas las cosas continuamente, conocerían mejor a Aquel que ha hecho estas cosas para el hombre.
  2. El hombre como malo e injusto que es, puede matar al hombre, sin embargo, Dios no cesa de donar y regalar la vida, incluso a los indignos. Él como es rico en donaciones y bondadoso por su naturaleza, quiso que se hiciese el mundo y se hizo; y esto se hace gracias al hombre y para su salvación.
  3. Es hombre lógico el que ha comprendido que el cuerpo es corruptible y efímero. Éste también entiende lo que es la psique-alma, que tiene origen y procedencia divina, que es inmortal y soplo de Dios, y se ha ligado al cuerpo para probarla y para su zéosis (glorificación, divinización). Quien ha comprendido lo que es la psique-alma, vive de modo recto y grato a Dios, no obedece al cuerpo, sino que, mirando espiritualmente a Dios con el nus (espíritu de la psique), contempla y comprende los bienes eternos que dona y regala Dios a la psique-alma.
  4. Puesto que Dios es siempre bueno y rico en donaciones, ha dado al hombre la libertad de elegir entre el bien o el mal, además donándole la gnosis- conocimiento a fin de que, contemplando al mundo y sus creaciones, conozca a Aquel que todo lo ha hecho para el hombre. Pero al impío e irrespetuoso es permitido que no quiera entender a Dios. Es decir, puede ser incrédulo y no consiga aprender sobre la verdad y hable de lo contrario sobre ella. Hasta este punto el hombre es libre de elegir frente al bien y frente al mal.
  5. Es por orden de Dios que, mientras va creciendo la carne, la psique-alma se vaya llenando de nus (espíritu), para que el hombre vea entre el bien y el mal y elija lo que le place más. Pero la psique-alma que no elige el bien no tiene nus (espíritu de la psique). Porque todos los cuerpos tienen psique-alma, pero no todas las psiques tienen nus. Porque el nus que ama a Dios existe a los prudentes, a los santos, a los justos, a los puros, a los buenos, a los misericordiosos y a los piadosos. Y la presencia de este tipo de nus ayuda al hombre a acercarse y relacionarse con Dios.
  6. Una sola cosa no es posible para el hombre: el ser inmortal; es decir sobre el cuerpo mortal, porque la psique-alma es inmortal; pero también el cuerpo después de la resurrección de los muertos se hará inmortal. Pero le es posible unirse a Dios, si comprende que puede unirse con Él. Porque el hombre que quiere, reflexiona y filosofa, cree y ama, y por su vida virtuosa se convierte y se hace compañero y amigo inseparable de Dios.
  7. El ojo del hombre solo contempla y ve las cosas visibles y los fenómenos. El nus (espíritu de la psique) amante de Dios es la luz de la psique-alma. El que posea un nus amante de Dios, tiene el corazón iluminado y con su nus ve espiritualmente a Dios.
  8. Ningún hombre bueno es vil e indecente, pero el que no es bueno es del todo malo, y amigo del cuerpo. La primera virtud del hombre es el desprecio de la carne. La separación de las cosas materiales, efímeras y corruptibles, que se hace con nuestra voluntad y no a causa de nuestra pobreza, nos convierte y nos hace en herederos de los bienes eternos e incorruptibles.
  9. El hombre que está dotado de nus (espíritu de la psique), se conoce a sí mismo, es decir, sabe que es un hombre corruptible. El que se conoce a sí mismo, conoce que todas las cosas son creaciones de Dios y fueron creadas para la sotiría salvación del hombre. El hombre tiene el poder y la facultad de comprender todo y creer correctamente. Un hombre así conoce con certeza que los que desprecian las realidades y las cosas de esta vida menos se esfuerzan para ellas, ya que van ganando el deleite, el gozo y el reposo eterno de Dios después de la muerte.
  10. Así como el cuerpo sin psique-alma está muerto, así también la psique-alma, sin la habilidad y actividad del nus (espíritu de la psique) en comprender, no está cultivada y es inútil, no puede hacerse heredera de Dios.
  11. De todas las creaciones, Dios escucha sólo al hombre y se manifiesta sólo al hombre. Dios es filántropo-amigo de hombre, en cualquier parte que esté se comporta siempre como Dios. Sólo el hombre es digno adorador de Dios. Gracias al hombre, Dios se metamorfosea, se transforma.
  12. Dios gracias al hombre y para él ha creado todo, el cielo con sus cuerpos celestes que lo adornan, también ha hecho la tierra donde los hombres cultivan para sí mismos. Los que no sienten ni perciben esta gran providencia de Dios, son insensatos y tontos.
  13. El bien es invisible como las realidades celestes. El mal es visible como las realidades terrestres. El bien es lo que no es comparable con nada. Entre uno y otro, el hombre que tiene la lógica, elige lo que es mejor. Porque sólo el hombre puede comprender a Dios y Sus criaturas y creaciones.

135 El nus (espíritu de la psique) se revela y se manifiesta en la psique, en cambio la naturaleza material en el cuerpo. El nus lleva la psique-alma a la zéosis (divinización), en cambio la naturaleza material del cuerpo se disuelve. Y en cada cuerpo existe la composición material, pero no existe en cada psique conducta humilde y virtud. Por esta razón ni tampoco se salva toda psique.

  1. La psique-alma está en el mundo por cuanto allí fue nacida; en cambio el nus (espíritu de la psique) está por encima, más allá del mundo, porque es in-nacido. La psique-alma que comprende al mundo y quiere ser salvada, observa de continuo tener una ley inviolable, reflexionando para sí misma que la lucha y las pruebas las va a tener que enfrentar aquí y ahora, no siendo posible comprar al juez, ya que ésta puede perecer o salvarse nada más que por un pequeño indecente y vil placer.
  2. Dios ha creado la γέννηση yénisi nacimiento y la muerte sobre la tierra, en cambio en el cielo, la providencia y lo inmutable. Pero todo fue hecho para el hombre y para su salvación. Porque Dios, quien no necesita de ningún bien, ha creado para el hombre el cielo, la tierra y los elementos, deseando darle y asegurarle por medio de éstos, el gozo y deleite de todos los bienes.
  3. Las cosas mortales son inferiores de las inmortales. Pero las inmortales sirven a las mortales, es decir, los elementos de la naturaleza se han hecho para el hombre, a causa de la filantropía (amistad al hombre) y la bondad natural del Dios Creador.
  4. El que se empobreció y no puede causar ningún daño, no puede ser tenido en cuenta entre los píos hombres por sus actos. Ahora bien, el que puede perjudicar y hacer daño y no se sirve de su poder y fuerza para hacer el mal, sino que se entristece con los más míseros e inferiores a causa de la piedad hacia Dios, éste recibe recompensas útiles en esta vida y más allá de su muerte.
  5. Son numerosos los caminos hacia la salvación de los hombres por filantropía de Dios, convierten las psiques-almas y las conducen a los cielos. Y las psiques-almas de los hombres reciben después de la muerte, efectivamente, recompensas por las virtudes y castigos por sus pecados.
  6. El Hijo está en el Padre, y el Espíritu Santo en el Hijo, y el Padre está en el Hijo y en el Espíritu Santo. El hombre conoce, por fe, todas las realidades invisibles e inteligibles. La fe es el consentimiento voluntario de la psique-alma.
  7. Aquellos que por algunas razones o situaciones difíciles se ven obligados a nadar también en los grandes ríos, si están atentos y sobrios se salvan; porque si sucediera que las corrientes son violentas y fueran arrastrados, si se aferran a algún arbusto que crece en la orilla, aún se pueden salvar. Pero todos aquellos que se encuentran en estado de embriaguez, cuando se presentó la ocasión de sumergirse al río, aunque en innumerables ocasiones se hayan ejercitado perfectamente en la natación, al ser vencidos por el vino, son sumergidos por la corriente y salen del mundo de los vivos. Del mismo modo la psique-alma, al incurrir en los remolinos y en las agitadas corrientes de la vida, si no se ha vuelto sobria respecto a la malicia de las cosas materiales y, por lo tanto, si no se conoce a sí misma, no sabe cómo ella, divina e inmortal, ha sido ligada a la materia del cuerpo, que es efímera, expuesta a múltiples sufrimientos y a la perdición. Así, la psique-alma es arrastrada por la perdición de los placeres carnales y, despreciándose, ebria de ignorancia, incapaz de ayudarse, se encuentra fuera del círculo de aquellos que se salvan. Porque muchas veces el cuerpo, como un río, nos arrastra hacia placeres inconvenientes y absurdos.
  8. La psique-alma lógica, manteniéndose firme e inmóvil en su buena predisposición y voluntad, guía sus potencias irascibles (emocionales) y anhelantes (deseos), sus pazos irracionales, como a caballos, y venciéndolos, acorralándolos y superándolos, es coronada y hecha digna del modo de vivir celestial, recibiendo como recompensa de su Demiurgo-Creador Dios este premio por su victoria.
  9. La psique-alma verdaderamente lógica, cuando ve que los malos astutos e indignos tienen bienestar y lo están pasando bien, no se turba como hacen los hombres insensatos. Porque bien sabe ésta cómo la suerte es inestable, la riqueza efímera y la vida incierta, y sabe cómo la justicia divina no se deja corromper por donativos. Y una psique-alma tal cree que no es descuidada por Dios, sino que la administra el alimento necesario.
  10. La vida del cuerpo, su goce entre grandes riquezas en la vida y con mucho poder mundano, se convierte en muerte de la psique-alma, mientras que la fatiga, la resignación, la paciencia y la privación con agradeciendo a Dios, así como la muerte del cuerpo, son vida, gozo y felicidad eterna para la psique-alma.
  11. La psique-alma lógica desprecia las cosas materiales y la vida efímera, y en su lugar prefiere y elige el regocijo, el deleite celeste y la vida eterna que la recibe de Dios, mediante su vida virtuosa.
  12. Los que son vestidos con prendas sucias con lodo, ensucian a los que se les acercan. Del mismo modo, los que tienen mala voluntad y una conducta incorrecta e impía, cuando se relacionan con los hombres sencillos y sin maldad, ensucian sus psiques-almas con sus palabras sucias e indebidas.
  13. El principio del pecado es el deseo, mediante el cual se pierde la psique-alma lógica; y el principio de la salvación y de la realeza increada de los cielos es la agapi (amor incondicional, desinteresado).
  14. El cobre, si es descuidado y no es tratado con la debida atención, por no haber sido utilizado por largo tiempo, es corrompido por la herrumbre que lo recubre, pierde su belleza y es inútil. También del mismo modo, la psique-alma ociosa, descuidando el vivir virtuosamente y el retorno a Dios, se aleja con sus malas acciones de la ayuda y protección de Dios y, así es consumada por la malicia que proviene del descuido y de la ocupación que tiene sólo para el cuerpo, como el cobre es destruida por la herrumbre, y se convierte fea, inadecuada e inútil para la salvación.
  15. Dios es bueno, inalterable, exento de pazos y cambios. Si esto uno lo considera como lógico y verdadero, se sorprende y no entiende cómo Dios se puede alegrar con los buenos, en cambio desprecia a los malos y se enfurece con los que pecan, y luego, si se le sirve y se le rinde culto, se vuelve propicio; hay que decir, sin embargo, que Dios ni se alegra ni se enfurece, porque alegría y tristeza son pazos emociones, pasiones; ni tampoco se le puede halagar con regalos, porque esto significaría que Él puede ser conquistado por el placer. No es lícito juzgar bien o mal a Dios con criterios humanos. Dios es solamente bueno, hace solamente el bien, no daña ni perjudica nunca, porque tal es su naturaleza, siempre es apacible e impasible, sin pazos ni emociones. En cambio, si nosotros somos buenos a semejanza suya, nos unimos a Él, y si somos malos, nos separamos de Dios, porque somos desemejantes. Viviendo virtuosamente, nos unimos y seguimos a Dios. Si nos adherimos al mal, nosotros mismos nos hacemos enemigos a Él que no se enfurece sin razón; porque nuestros pecados no dejan a nuestro Dios a iluminarnos interiormente, sino que nos unen con los castigadores demonios. Si con nuestras oraciones y caridades ganamos la absolución de nuestros pecados, no halagamos ni cambiamos a Dios, sino con nuestras obras buenas y nuestro retorno a Él sanamos nuestra maldad y disfrutamos de nuevo la bondad de Dios; de modo que, si decimos que Dios se retrae de los malos es como decir que el sol esconde su luz a los ciegos.
  16. La psique-alma piadosa conoce al Dios del todo. Porque la piedad no es otra cosa que el hacer la voluntad de Dios y esto es la gnosis-conocimiento de Dios, es decir, ser moderados, humildes y sin envidias, generosos según nuestras posibilidades, sociables, pacíficos y todo lo que es grato a la voluntad de Dios.
  17. La gnosis-conocimiento y el temor a Dios nos psicoterapian y nos sanan de los pazos que los provoca la psique-alma. Así, cuando la psique-alma no conoce a Dios, los pazos quedan sin terapia, (psicoterapia) y pudren la psique-alma. Ella se corrompe por la malicia, como si tuviese una vieja herida incurable, pero Dios no es responsable de esto, porque Él ha dado a los hombres gnosis-conocimiento, experiencia y habilidad.
  18. Dios ha colmado al hombre de gnosis-conocimiento, experiencia y habilidad, porque se cuida de psicoterapiarlo y purificarlo de los pazos y de la malicia voluntaria y quiere transferir lo que es mortal a la inmortalidad, solamente a causa de Su bondad.
  19. El nus (espíritu de la psique) que habita en la psique-alma pura y amante de Dios, ve a Dios en realidad, increado y no nacido, invisible e inexpresable, el único puro para los que han hecho la catarsis del corazón y son limpios, puros y lúcidos.
  20. Corona de la inmortalidad y virtud y salvación del hombre es soportar las desgracias que le suceden con buen ánimo, alegría y dando gracias. Además, el dominar la ira, la lengua, el vientre, los placeres, constituye una enorme ayuda para la psique-alma.
  21. La providencia de Dios es aquella que tiene al mundo en sus manos. Y no existe ningún lugar en el mundo abandonado por la providencia de Dios. Providencia es el logos perfecto y poderoso de Dios, el que da forma a la materia que constituye al mundo, y el creador y artífice de todas las cosas que se hacen. Porque no es posible que la materia se organice sin la dinami (potencia y energía increada) del Logos, que es imagen y nus (espíritu), sabiduría y providencia de Dios.
  22. El deseo que proviene de los recuerdos, es la raíz de los oscuros y entenebrecidos pazos. Y la psique-alma cuando se encuentra en el deseo malo se ignora a sí misma, ignora que ella misma es “soplo” de Dios y es llevada así al pecado, sin pensar, la insensata y tonta, en los males que encontrará después de la muerte.
  23. Enfermedad incurable y destrucción de la psique-alma son la impiedad, el ateísmo y el amor por la gloria creada o vanagloria. Efectivamente, el deseo del mal priva la psique del bien. Y el bien es el hombre hacer sin avaricia todo el bien que es grato al Dios del todo y de todos.
  24. Sólo el hombre es capaz de recibir a Dios. Porque solamente al hombre habla Dios, de noche, por medio de los sueños, de día, por medio del nus (espíritu de la psique). Y por intermedio de todo, predice y preanuncia los bienes futuros a los hombres que son dignos de Él.
  25. Nada es difícil para quien cree y quiere comprender a Dios. Ahora bien, si luego quieres también contemplarlo, observa el buen orden, el decoro y la providencia que hay en todas las cosas que por Su Logos fueron hechas y se van creando. Y todo es para el hombre.
  26. Se llama santo a aquel que ha hecho la catarsis y es puro de la malicia y de los pecados. Por lo tanto, es un grandísimo logro de la psique-alma y que agrada a Dios que en el hombre no haya malicia.
  27. El «nombre» es el modo de indicar a uno con respecto a muchos. Es por lo tanto insensato considerar que Dios, mientras es Uno y Único, tenga otro nombre. Porque la palabra «Dios,» pues, significa e indica a Aquel que existe sin principio que todo lo ha hecho para el hombre.
  28. Si tienes conciencia de haber actuado malvadamente, elimina las malas astutas praxis, acciones de tu psique-alma con la esperanza que harás praxis buenas. Porque Dios es ciertamente justo y filántropo, (amigo del hombre).
  29. El hombre conoce a Dios y es por Él conocido si el hombre se preocupa de no separarse nunca de Dios. No se separa de Dios el hombre virtuoso que en todo y por todo evita y domina el placer o hedonismo, no por el hecho de que dispone de poco placer, sino por su propia libre voluntad y continencia.
  30. Beneficia al que te perjudica, y tendrás a Dios por amigo. No calumnies en nada a tu enemigo. Ejercita y realiza praxis con diligencia la agapi (amor incondicional), la moderación, la tolerancia, la continencia y las similares virtudes. Todo esto es gnosis-conocimiento de Dios, siguiendo a Dios mediante la humildad y las virtudes similares. Sin embargo éstas no son obras para cualquiera, sino para psique-almas dotadas de nus (espíritu del corazón) reflexivo.
  31. Por aquellos que por impiedad se atreven a decir con desprecio que las plantas y las hierbas tienen psique-alma, he escrito este capítulo, para conocimiento de los más simples. Las plantas tienen la vida natural, pero no tienen psique-alma. El hombre es definido como un animal lógico, porque tiene un nus (espíritu de la psique) e intelecto con logos y es capaz de recibir la ciencia y la gnosis (conocimiento). Los otros animales, ya sea los que están sobre la tierra como los que están en el aire tienen voz, porque respiran y tienen vida. Y todo lo que crece, muere; son animales porque viven y crecen pero no tienen psique-alma. Hay cuatro especies distintas de seres vivientes o animales. Los unos son inmortales y están dotados de psique-alma como los ángeles. Otros tienen nus (espíritu de la psique), soplo y psique-alma, como los hombres. Otros tienen soplo y psique-alma, como los animales. Otros tienen solamente vida, como las plantas. Y en las plantas la vida subsiste sin psique-alma, soplo, espíritu, intelecto e inmortalidad. Pero el resto no puede existir sin vida. Cada psique-alma humana, es siempre móvil, y va de un lado a otro.
  32. Cuando percibes fantasías respecto a algún placer, cuídate a ti mismo y no permitas que te arrastren inmediatamente, sino que, con una pequeña demora retente por poco, acuérdate de la muerte y piensa que es mejor tener en la conciencia el haber logrado vencer a este engaño del falso placer.
  33. Así como el nacimiento del hombre es acompañado por el pazosemoción, pasión, porque lo que accede a la vida tiene corrupción, así también en la pasión, emoción hay malicia. Por tanto, no digas que Dios no pudo eliminar la malicia. Los que así hablan son obtusos y tontos. No convenía ciertamente que Dios quitara la materia, porque estos pazos, pasiones o emociones vienen de la materia. Pero Dios ambicionando al interés del hombre, ha eliminado la malicia de los hombres ventajosamente al darles nus (espíritu de la psique), mente o intelecto, sabiduría, gnosis-conocimiento y discernimiento del bien a fin de huir de la malicia, sabiendo cómo la misma nos perjudica. Pero el hombre insensato sigue la malicia y se vanagloria por ella y luego, como atrapado en una red, se debate capturado allí dentro. Nunca puede levantar la cabeza para ver y conocer a Dios, que todo lo ha hecho para la salvación y la zéosis divinización del hombre.
  34. Las realidades mortales se entristecen, porque conocen que van a morir. La inmortalidad, por el hecho de que es un bien, va a las psiques-almas santas y virtuosas; mientras que la mortalidad, por el hecho de que es un mal, acompaña la psique-alma mísera e insensata.
  35. Cuando, dando gracias, vas a descansar y acostarte, si piensas en los beneficios y en la gran providencia de Dios por ti, te colmas por pensamientos benéficos y divinos, te alegras más que nunca y gozas; y el sueño de tu cuerpo se convierte en sobriedad y serenidad de la psique-alma; en el cerrar de tus ojos, verás la visión verdadera de Dios; y tu silencio, impregnándose de bondad, con toda tu psique-alma, con tu sentimiento y sentido espiritual ofrece glorias y alabanzas al Dios del universo. Porque una vez que la malicia ha sido alejada del hombre, el agradecimiento, aunque fuera eso sólo, agrada a Dios más que todo precioso sacrificio. A Él la gloria en los siglos de los siglos. Amén. 22-1-2023.

Traducido por jJ Jristos Jrisulas, xX Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

 

 

LOS PRINCIPIOS ESPIRITUALES mandamientos, logos MÁS IMPORTANTES DEL EVANGELIO

 

LOS PRINCIPIOS ESPIRITUALES (mandamientos, logos) MÁS IMPORTANTES DEL EVANGELIO

Por san Nicodemo el Aghiorita autor de la Filocalía.

 

1. Todo el que lucha para ser Cristiano debe amar a Dios

LA ΑΓΑΠΗ AGAPI (Amor divino, desinteresado, altruista e incondicional). Mateo 22,37: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu psique-alma, y con toda tu diania-intelecto-mente. Éste es el primero y gran mandamiento.

Juan 14:15: Si me amáis, aplicaréis y cumpliréis mis principios espirituales (logos, mandamientos).

Juan 14:21 El que cumple mis mandamientos/logos/principios espirituales y los tiene interiorizados, ése es el que me ama; y al que me ama, lo amará mi Padre y yo también lo amaré y me apocaliptaré-revelaré a él, mediante la iluminación interior por la energía increada».

Juan 14,23-24: «El que me ama aplicará y cumplirá la enseñanza de mis mandamientos/logos/principios espirituales, y mi Padre lo amará y vendremos a él y en él nos alojaremos permanentemente, metamorfoseando y convirtiendo su corazón y su cuerpo en templo vivificado y divinizado del Dios vivo. El que no me ama no cumple la enseñanza de mis logos; y la enseñanza de los logos que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado.

1Pedro 1,8: AMAD A CRISTO AUNQUE NO LO HABÉIS CONOCIDO… al que amáis y en el que creéis sin haberlo visto en persona, por el que os alegráis con un gozo y una alegría inenarrable y radiante, que no se puede expresar por la boca del hombre.

1Juan 5:1-5. Todo el que tiene fe verdadera y activa en que Jesús es el Θεάνθρωπος Zeánzropos-Dios y Hombre, el Cristo, el Mesías redentor, ha nacido espiritualmente de Dios. Y todo el que ama a Dios que le hizo renacer espiritualmente, naturalmente ama también a su hermano que ha nacido del mismo Dios Padre. En esto conocemos que amamos verdaderamente los hijos de Dios: si amamos a Dios con toda la fuerza de nuestro ser y luchamos por aplicar y cumplir sus mandamientos/logos/principios espirituales. Porque la agapi-amor incondicional, desinteresada e increada a Dios consiste en cumplir sus mandamientos/logos que son de fácil ejecución, no son pesados, ni represores. Porque todo que renace espiritualmente de Dios, vence al mundo pecaminoso, que interpone trabas y dificultades para cumplir la divina voluntad. Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe, que es luz y energía increada que destruye y disuelve el mundo del pecado y del engaño y conduce a la divina vida espiritual y a la virtud. ¡Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios! 

 

  1. Todo el que lucha para ser Cristiano debe amar a su prójimo

Mateo 22,39: y el segundo mandamiento o principio espiritual es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Juan 13,34-35: Un mandamiento nuevo os doy: «Que os améis los unos a los otros como yo también os he amado. En esto se convencerán y conocerán todos que sois mis discípulos: si tenéis la agapi amor desinteresado entre vosotros».

Romanos 13, 8-9: No debáis nada a nadie; amaos unos a otros, porque el que ama al prójimo ha cumplido toda la Ley. Porque dicen los mandamientos de Dios, “no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás y cualquier otro mandamiento, todo se reduce a esto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. La agapi-amor no hace mal al prójimo; por tanto la agapi-amor incondicional y desinteresada es la aplicación, el cumplimiento y la plenitud de la ley, el cumplimiento de todos los principios espirituales.

1Pedro 1,22: Habiendo catartizado, psicoterapiado y purificado vuestras psiques-almas por la obediencia a la verdad, mediante la iluminación y la dinamis potencia de la energía increada del Espíritu Santo, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; 

2Pedro 2,17: Respetad a todos, amad a los hermanos cristianos, amad, temed y venerad a Dios;

1Juan 4, 11-12: Queridos, si Dios nos amó de este modo admirable, también nosotros debemos y estamos obligados amarnos unos a otros. Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su agapi queda perfeccionada en nuestro interior. Pero si nos amamos los unos a los otros, el Dios invisible y superior a todo concepto está en nuestro interior y percibimos y sentimos plenamente su agapi, la divina energía increada de su naturaleza y permanece perfectamente en nuestro corazón. (Conocemos su natural energía y luz increada, no la esencia de su naturaleza, dicen los Padres por su experiencia propia y la mía)

1Juan 3, 16-19: En esto, pues, hemos aprendido y conocido lo que es la agapi-amor incondicional y desinteresada; es decir, en que Cristo movido por la inmensa agapi hacia nosotros, entregó su psique-vida a la muerte por crucifixión para nuestra sotiría, redención, psicoterapia, sanación y salvación. Por lo tanto, tenemos como modelo a Cristo y nosotros también debemos de poner nuestras psiques-vidas para los hermanos. Pero el que tiene los bienes de este mundo haciendo vida cómoda y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él sus entrañas y su corazón permanece insensible a la desgracia de aquel, ¿cómo puede permanecer en él la agapi-amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras benéficas, con bondad y de verdad que impone Dios. En eso conoceremos que provenimos de la verdad y hemos renacido de Dios quien es la verdad. Y como tenemos esta descendencia y luchamos para practicar la agapi-amor incondicional, entonces tranquilizaremos nuestra conciencia y pacificaremos nuestro corazón delante de Dios, sabiendo que actuamos correctamente.

1Juan 3,14: Nosotros conocemos bien que hemos pasado de la muerte espiritual a la vida espiritual y eterna, porque amamos a los hermanos. Pero aquel que no ama al hermano permanece en estado de muerte espiritual.

1Juan 4, 18-21: En la agapi-amor incondicional, desinteresada e increada no hay lugar para el miedo o temor, la perfecta agapi-amor echa fuera el miedo, porque el miedo en sí infierna y supone culpabilidad y castigo; y el que teme no ha logrado la perfección de la agapi. [El temor o miedo al Señor, a causa de nuestra culpa, por la que nos juzgará, en aquel que ama no existe; pero cuando la agapi-amor es perfecta, ella echa fuera de la psique-alma al temor o miedo que le está infernando. Porque el miedo presupone y condiciona sufrimiento y castigo, a causa de la culpabilidad. Por lo tanto, aquel que tiene miedo a causa de su culpabilidad, está claro que no ha progresado ni se ha perfeccionado en la agapi-amor incondicional, desinteresada e increada]. Todos nosotros los fieles amamos a Dios, porque hemos conocido y sentido profundamente que Él nos amó primero. Pero si alguno dice que ama a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso. El que no ama a su hermano, al que ve cada día, ¿cómo puede amar a Dios, al que no ve? Y este mandamiento hemos recibido de Él: que quien ama a Dios, ame también a su hermano.

 

  1. Los que luchan para ser Cristianos no deben tener conflictos y resentimientos, rencor y odio contra sus hermanos, y aunque se enojen entre sí, deben reconciliarse inmediatamente.

RESENTIMIENTOS, CONFLICTOS Y ODIO Mateo 5, 22-25: Pero yo os digo que el que se irrite y se enfade injustamente y se enfurezca sin causa espiritual justificada contra su hermano, tiene la misma culpa, igual que el que está juzgado por asesinato; y el que insulta y diga a su hermano con desprecio: ¡necio o idiota!, es culpable de crimen mayor de los que juzga el Sanedrín, (tribunal superior religioso de los hebreos); y el que diga con odio a su hermano: ¡loco, nimio!, es culpable y digno para ser castigado al fuego increado de la gehena/infierno. Por lo tanto, si vas a la iglesia y estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, a causa de tu comportamiento indigno e injusto, deja allí tu ofrenda ante el altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y luego regresa y presenta tu ofrenda a Dios. Ponte de acuerdo y reconcíliate con tu adversario pronto, mientras estás con él en el camino que conduce al juzgado, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez como culpable al alguacil, y seas echado en la cárcel.

1Corintios 11,6: Pero si alguno quiere discutir y ser conflictivo, sepa que nosotros no tenemos esta costumbre ni tampoco las otras Iglesias.

2Timoteo 2, 23-26: Evita las discusiones estúpidas y tontas, no las des importancia, consciente de que sólo engendran altercados, antipatías y conflictos. Ahora bien, el que sirve al Señor no debe andar en altercados, sino ser amable y apacible con todos, saber enseñar y soportar los sufrimientos con paciencia, tolerancia y sin maldad, corregir con apacibilidad y dulzura a los adversarios, para ver si Dios les concede la metania conversión y arrepentimiento, para llegar a conocer bien la verdad, vuelvan en sí y retornen al buen sentido común, libres de la trampa del diablo que los tenía como esclavos haciendo su voluntad.

Efesios 4,26: Enfadaos, no cuando se pica vuestro egoísmo e interés propio, sino cuando se tergiversa la verdad de Dios, entonces no llegáis a pecar; pero si sucede que os enfadáis y os enojáis entre vosotros, pues, que os reconciliéis antes de que se ponga el sol;

1Juan 3,13-15: Hermanos míos, no se extrañen, si el mundo os odia. Nosotros conocemos bien que hemos pasado de la muerte espiritual a la vida espiritual y eterna, porque amamos a los hermanos. Pero aquel que no ama al hermano permanece en estado de muerte espiritual. Todo aquel que odia a su hermano es homicida; y bien conocéis que ningún homicida tiene la vida divina y eterna en sí mismo.

 

  1. Los Cristianos no deben ver con curiosidad, codicia y deseo

Mateo 5, 28-30: pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya con esta mirada apasionada ha cometido el pecado del adulterio en su sucio corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer en escándalo y pecar, sácalo y échalo de ti; porque más te conviene que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado en la gehena/infierno. (Es decir, si una persona apreciada y valiosa, como tu ojo derecho, te pone en peligro de pecar (o de beber), sepárate definitivamente y corta toda relación con ella, porque te conviene que seas privado de esta persona, en vez de ser echado con ella al fuego inextinguible e increado del infierno (del alcoholismo). Y si una persona útil para ti, como tu mano derecha, te pone en peligro de caer en pecado, córtala y échala de ti, corta toda relación con esta persona; porque más te conviene que se pierda uno de tus miembros, o sea, privarte de la relación con tu amigo, y no que todo tu cuerpo se eche en aquel fuego increado del infierno (del alcoholismo) junto con tu amigo.

1Juan 2, 16-17: Porque muchas cosas que hay en el mundo alejado de Dios están pervertidas, como por ejemplo, las pasiones carnales (de los bajos instintos animales), el ansia por las cosas y el deseo pecador que se introduce al corazón por los ojos descuidados, por la vanagloria y por el orgullo o arrogancia de la vida, que no provienen de Dios y Padre sino del mundo pecaminoso. Y este mundo vanidoso y pecador pasa y con él sus insaciables deseos. Pero el que hace la voluntad de Dios tiene la vida eterna y permanece y vive eternamente junto con Dios.

 

  1. Los que luchan para ser Cristianos no deben jurar de verdad ni de mentira

Mateo 5, 34-37: Pero yo os digo: No juréis de ninguna manera, ni por el cielo, porque es el trono del Dios pantocrátor-omnipotente,

35 ni por la tierra, porque es como estrado de sus pies, ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey (ya que allí está construido su templo);

36 no jures ni por tu cabeza que es creación de Dios, pues no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello, es decir, no jures a nada ya que todo lo llena la parusía-presencia de Dios.

37 Pero vuestro logos al hablar sea: Sí, sí. No, no. Porque lo que es más de esto procede del astuto maligno, del padre de la mentira.

Santiago 5, 12-13: Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino decid siempre la verdad y que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en juicio y condenación por parte de Dios. ¿Está alguno entre vosotros afligido y angustiado? Que haga oración, pidiendo consuelo y redención de Dios. ¿Está alguno alegre? Que cante alabanzas.

  1. Los que luchan para ser Cristianos no deben ser vengativos, ni responder el mal por el mal.

Mateo 5, 39-48: pero yo os digo: No resistáis al astuto malvado; más bien, al que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. (Yo os digo que no os sobrecoja la ira y enemistad y no resistáis al hombre astuto malo y vil devolviendo mal por mal, sino que cuando uno te golpea la parte derecha de tu mejilla, vuelve con serenidad y condescendencia la otra parte de tu cara, dispuesto a recibir segundo golpe). Al que quiera conducirte a juicio y quitarte la camisa, déjale también el manto o la chaqueta, y al que te obligue a andar una milla, ve con él dos; es decir, que seas condescendiente para evitar los conflictos y los follones; al que te pida caridad y limosna, dale con agapi-amor incondicional verdadera; y al que quiera tomar de ti prestado sin intereses, no le desprecies ni le vuelvas la espalda. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo; pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os insultan, os calumnian y os persiguen injustamente; para que seáis así hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis solo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis y qué recompensa esperáis de Dios? ¿Acaso no hacen también lo mismo los publicanos, los recopiladores de impuestos? Y si sólo saludáis a vuestros hermanos (los judíos), ¿qué hacéis de más que los otros? ¿Acaso no hacen también así los publicanos, los recopiladores de impuestos y los gentiles paganos? Luchad pues, para ser perfectos en agapi-amor incondicional, desinteresado hacia todos, como vuestro Padre celestial es perfecto.

Romanos 12:14-21. Agapi a los enemigos: Bendecid a los que os persiguen; bendecid y hablad logos buenos para todos, no maldigáis. Alegraos con los que se alegran, llorad con los que lloran. Vivid en armonía unos con otros. No seáis orgullosos, poneos al nivel de los humildes. No os autoengañéis y os consideréis como sabios. No devolváis a nadie mal por mal. Procurad portarse bien y hacer el bien ante todos los hombres, amigos y enemigos. En cuanto de vosotros depende, haced todo lo posible para vivir en paz con todo el mundo. Queridos míos, no os toméis la justicia por vuestra mano; dejad que sea Dios el que castigue contra aquellos que os perjudican, como dice la Escritura: “Yo haré justicia, yo daré a cada cual su merecido”, dice el Señor. También dice: Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber; que si haces esto, es como si le pusieras montones de carbones encendidos a su cabeza, es decir, él tendrá remordimientos de conciencia y gran vergüenza por el mal que te ha hecho. No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien, con tu bondad y con tus obras buenas.

1Pedro 3, 8-17 Consejos generales, buena conciencia: Finalmente, vivid todos unidos en armonía con Dios. Sed compasivos, fraternales, misericordiosos, cariñosos, amables, apacibles y humildes, no devolváis mal por mal, ni injuria por injuria, sino todo lo contrario, bendecid siempre, conociendo bien que para esto habéis sido llamados por Dios para ser herederos de la bendición y no de la maldición. Estad en alerta y controlad lo que decís, porque la Escritura dice: “Porque el que quiere disfrutar de la vida pacífica y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen nunca mentiras y engaños. Apártese del mal y haga el bien, busque y pida de Dios la paz y cada uno que corra en pos de ella. Porque el Señor mira por los que practican la justicia y tiene los oídos atentos a sus súplicas; al contrario, el rostro enfadado del Señor está contra aquellos que hacen el mal”. ¿Quién podría haceros daño si vosotros seguís el bien? Si, a pesar de todo, padecéis y sufrís por la justicia ¡dichosos vosotros, porque Dios permite esta prueba para vuestro bien! Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis; sino santificad al Señor y Dios en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa a favor de la verdad con serenidad y apacibilidad ante todo el que os demande razón y demostración de la esperanza y la fe que hay en vosotros; pero hacedlo con dulzura y con respeto, con la conciencia tranquila, para que los que interpretan mal vuestra vida cristiana en Cristo, por vuestro comportamiento queden avergonzados en la sociedad de sus mismas palabras. Mejor es sufrir por hacer el bien que por hacer el mal, si Dios así lo dispone y lo permite.

3Juan 11: Amado, no imites el mal, sino el bien. El que hace desinteresadamente el bien es de Dios; pero el que hace mal, no ha visto ni ha conocido a Dios.

 

  1. Los que luchan para ser Cristianos no deben ir a los juzgados. Pero si alguna vez es necesario, pues, que pongan como juez para resolver sus diferencias a un hombre de la iglesia, así evitarán los juzgados mundanos.

Mateo 5,40: Al que quiera conducirte a juicio y quitarte la camisa, déjale también el manto o la chaqueta.

 1Corintios 6,1 · 4-11: Cuando tenéis un pleito con otro, os dije que los fieles tienen derecho a juzgar a los hermanos, y pregunto: ¿por qué lleváis el asunto a un tribunal pagano, y no lo resolvéis poniéndolo a juicio entre los creyentes santos, experimentados y virtuosos?…

Sin embargo, cuando tenéis diferencias y asuntos conflictivos de esta vida, elegís como jueces a los que no tienen que ver nada con la Iglesia. Para vergüenza vuestra lo digo. ¿No hay entre vosotros algún hombre sabio, lógico y prudente, capaz de hacer justicia y resolver las diferencias entre sus hermanos? En cambio, llegáis hasta el punto que el hermano pleitea con el hermano, ¡y encima ante jueces infieles paganos! De todos modos ya es una falta y una desgracia para vosotros andar pleiteando unos con otros. ¿Por qué no preferís sufrir la injusticia y privaros de vuestra razón e interés propio, en vez de andar en pleitos? Pero lo terrible es que, a pesar de ser Cristianos, sois vosotros los injustos y defraudadores. ¡Y esto lo hacéis en perjuicio de vuestros hermanos! ¿Es que no sabéis que los injustos no heredarán la realeza increada de Dios? No os engañéis; ni los lujuriosos fornicadores, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los salteadores heredarán la realeza increada de Dios. Y eso erais antes algunos; pero por el santo bautismo os habéis lavado y limpiado de estos pecados y habéis recibido la santificación que regala el Espíritu Santo y os habéis hecho justos en el nombre de nuestro Señor Jesús Cristo por el Espíritu de nuestro Dios.

 

  1. Los que luchan para ser Cristianos no deben criticar malamente y condenar

Mateo 7, 1-6, Juzgar y condenar: No juzguéis maliciosamente condenando a vuestro prójimo, para que no seáis vosotros también juzgados y condenados por Dios; porque con el juicio duro con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, por Dios os será medido y juzgado vuestro comportamiento y vida. ¿Cómo ves la paja que está en el ojo de tu hermano, teniendo tú una viga que está en tu ojo? ¿Por qué ves y juzgas el pequeño error del hermano y no eres consciente o no asumes ni ves tus propios pecados y errores grandes y graves? O, ¿cómo dirás a tu hermano: Deja que saque la paja de tu ojo, y he aquí la viga en tu propio ojo? O ¿cómo yo supuestamente bueno voy a rectificar el error o falta del hermano, mientras yo estoy metido en grandes y graves pecados y errores? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. No deis lo santo de la fe a los perros ni echéis vuestras perlas (de la verdad cristiana) a los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas y se vuelvan y os despedacen. [Pero tened cuidado a quiénes ofrecéis servicios con la agapi-amor fraternal y os interesáis para la rectificación de ellos; porque existen algunos hombres que son sinvergüenzas, descarados y sucios en sus vidas como los perros y los cerdos. ¡Por tanto no deis lo santo de la fe a los perros, ni pongáis las perlas preciosas de la fe cristiana delante de los cerdos, porque hay el peligro que con sus pies pisoteen las perlas dentro en la cloaca y se vuelvan contra vosotros para  perjudicaros y destruiros de alguna manera!]

Romanos 2, 1-11: Por eso no tienes excusa, tú, oh hombre, quienquiera que seas, al juzgar y condenar a otros; porque en lo que juzgas a otro, a ti mismo juzgas y condenas, ya que tú haces las mismas cosas que juzgas. Pues sabemos muy bien que el juicio justo y condena de Dios contra los que hacen tales cosas es cierto y verdadero. ¿Y piensas tú, oh hombre, que juzgas a los que hacen tales cosas, haciéndolo tú mismo, que escaparás al juicio y condena de Dios? ¿O es que desprecias la grandeza de Dios, de su bondad, de su paciencia y de su generosidad, ignorando que la bondad de Dios te empuja a la rectificación y a la metania, arrepentimiento y conversión? Tú, con tu corazón impenitente y duro sin metania, estás amontonando contra ti mismo tesoros de ira para el día del juicio cuando se manifieste la ira de Dios y Su justo juicio, que dará a cada uno según sus obras, y por una parte, a los que mediante la perseverancia en las buenas obras, piden de Dios la gloria del cielo, la incorruptibilidad y la inmortalidad, Dios los dará la vida eterna; pero, por otra parte, la ira y el enfado estallará contra los que son egoístas e injustos que rechazan y desobedecen la verdad y se entregan a la injusticia. Tribulación y angustia dominará a la psique-alma de todo hombre que obra el mal, tanto judío como heleno-griego; en cambio, doxa-gloria, honor, alegría y paz para todo el que obra bien, tanto judío como heleno-griego; porque ante Dios no hay acepción de personas todos son iguales.

1Corintios 4, 5-6: No me siento culpable de nada, mi conciencia no me acusa de ninguna culpa y de ningún abuso de poder que Dios me ha confiado; pero no por esto quedo justificado, porque quien me juzga y dicta sentencia si he sido administrador fiel es el Señor. Así pues, nada juzguéis antes de tiempo, de que Pablo o Pedro o Apolós es el mejor; esperad hasta que venga el Señor, que iluminará los escondrijos de las tinieblas y pondrá de manifiesto las intenciones ocultas, los deseos perversos, los pensamientos y las voluntades del corazón y entonces cada uno recibirá de Dios la justa alabanza que merezca.

Santiago 4, 11-12: Hermanos, no murmuréis ni habléis mal y os acuséis unos de otros. El que murmura, habla mal, acusa y juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez y acusador de la ley del amor y de la bondad. Uno solo es el dador de la ley y juez, que puede salvar y perder; pero tú, hombre miserable, ¿quién eres para que juzgues, acuses y condenes a otro?

 

  1. Si los que lucháis para ser Cristianos no perdonáis las faltas, culpas y errores de los hermanos, tampoco Dios perdonará los vuestros pecados y culpas.

Mateo 6, 14-15: Porque si perdonáis a los hombres sus pecados, deudas y ofensas, también vuestro Padre celestial perdonará los vuestros, pero si no perdonáis a los hombres sus pecados, ofensas y faltas, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas, faltas y pecados… 12 Padre perdona nuestras deudas, es decir, nuestros pecados pesados y ofensas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores, o sea, a los que nos han perjudicado y ofendido.

Mateo 18, 32-35: Su señor entonces, llamándolo, le dice: Siervo astuto malvado, toda aquella deuda te la condoné, porque me suplicaste. ¿No debías tú también tener misericordia y compasión de tu consiervo, como yo tuve compasión y misericordia de ti y te condoné la deuda? Y enfurecido, su señor lo entregó a los verdugos hasta que pagase toda la deuda. Así también os hará mi Padre celestial si cada uno de vosotros no perdonase de corazón a su hermano todas las culpas, ofensas, errores y faltas que os ha hecho.

Marcos 11, 25-26: Y cuando estéis orando, si tenéis algo contra alguno perdonadlo primero con todo vuestro corazón, para que también vuestro Padre celestial os perdone vuestras ofensas, faltas, errores y culpas. Porque si vosotros no perdonáis a los demás sus faltas, errores, culpas y ofensas, tampoco vuestro Padre celestial os perdonará las vuestras.

Lucas 17, 3-6: Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano peca contra ti, repréndele con amor fraternal; y si se arrepintiere, perdónale su falta y error. Y si siete veces al día peca contra ti, y siete veces al día vuelve a ti, diciendo: Me arrepiento; debes perdonarle. Dijeron los apóstoles al Señor: Acrecienta nuestra fe, de modo que cuando vengan los escándalos, las tentaciones y los tropiezos poder vencerlos y con todo nuestro corazón poder perdonar a los hermanos. Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.

 

  1. Los que luchan para ser Cristianos deben dar limosna, y también cuando oran y ayunan no lo hagan hipócritamente para ser alabados por los demás, sino sólo por Dios.

Mateo 6, 1-4: Tened cuidado de dar vuestra caridad, limosna delante de los hombres para ser vistos, admirados y elogiados por ellos, de esta manera, no tenéis mérito, ni recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando pues des limosna, no la proclames con toques de trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. De cierto os digo que ya están recibiendo y disfrutando toda su recompensa de los otros. Pero tú, cuando des limosna, caridad, hazla en secreto y anónimamente, que no sepa tu izquierda qué hace tu derecha, para que así tu limosna permanezca en secreto, y tu Padre que ve tus obras secretas te recompensará delante de todo el mundo.

Mateo 5, 5-8: Cuando estéis orando, no seáis como los hipócritas, que aman orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para exhibirse ante los hombres. De cierto os digo que ya están recibiendo toda su recompensa por los hombres. Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento interior en tu corazón, cierra con llave tu puerta y ora a tu Padre que está en secreto e invisible, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y orando, no os convirtáis en charlatanes sin tener contacto consciente con lo que decís, como los gentiles que piensan que de forma mágica serán oídos por su palabrería. No seáis pues semejantes a ellos, porque vuestro Padre conoce de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.

Mateo 6, 16-18: Cuando estéis ayunando, no seáis tristes como los hipócritas, que desfiguran sus rostros, para demostrar a los hombres que están ayunando. De cierto os digo, ya están recibiendo toda su recompensa, es decir, los elogios de los hombres. Pero cuando tú ayunes, úngete la cabeza y lávate la cara, como de costumbre para que no parezca a los hombres que ayunas, sino a tu Padre celeste que es omnipresente y está en las partes más secretas, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

 

  1. Los que luchan a ser cristianos no deben ocuparse de los tesoros terrenales sino de los celestiales.

Mateo 6:19-24 las riquezas y tesoros terrenales: No acumuléis riquezas y tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde los ladrones irrumpen en las paredes, rompen las cajas fuertes y roban, sino acumulaos riquezas y tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde los ladrones no irrumpen en las paredes y no roban, porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón, en el cielo está vuestro tesoro, en el cielo también vuestro corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo, es decir, la lámpara que ilumina vuestra psique es vuestro nus-espíritu lógico humano que os ha dado Dios. Así que, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz, es decir, así será iluminada vuestra psique, si vuestro corazón (como esencia) y vuestro nus-espíritu (como energía), no están ciegos por el apego en los tesoros y riquezas terrenales. Pero si tu ojo, es maligno, todo tu cuerpo estará sumido en tinieblas, y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¿cuánto más no lo serán las tinieblas mismas? Es decir, si la luz del nus (ojo) y la conciencia que te ha dado el Dios están en la oscuridad a causa de tu apego a los bienes materiales, ¿entonces cuánto más densa lo será la oscuridad espiritual y ética? Ninguno puede trabajar y servir a la vez a dos señores, porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se apegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a dios Mamón dinero o a la riqueza terrenal y material; amaréis a Dios y menospreciaréis a los tesoros terrenales u os apegaréis y esclavizareis en estos menospreciando también a Dios.

Luca 6,24: Pero ¡ay de vosotros los ricos, los que utilizáis la riqueza única y exclusivamente para vuestro propio bienestar y disfrute, porque ya tenéis vuestro consuelo y alegría, no tenéis derecho a esperar la recompensa del Dios! ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados de disfrutes y bienes materiales, porque tendréis hambre, seréis privados y hambrientos de bienes espirituales y tendréis hambre eterna! ¡Ay de los que ahora os divertís y reís con vuestros disfrutes pecadores, porque en la vida futura lamentaréis, gemiréis y lloraréis amargamente! ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres os alaben y digan bien de vosotros, porque a todos los halagaréis y adularéis queriendo gustar a todos, pisoteando la ley de Dios, porque así halagaban sus padres a los falsos profetas!

Mateo 19,23: de verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reinado de la realeza increada de los cielos.

Luca 12,33: Si veis que los bienes materiales se convierten en impedimento para la realeza increada de los cielos, vended todo lo que poseáis, y dad limosna con ello; haceos bolsas que no se gastan ni se envejecen nunca, tesoro inagotable en los cielos que no se pierde, allí donde no entra ningún ladrón, ni roe la polilla. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Luca 14,33: Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee y por mi nombre no corta todo vínculo que puede mantenerle lejos de mí, no puede ser mi discípulo.

1Timoteo 6, 17: A los ricos de este mundo recomiéndales que no sean orgullosos y arrogantes y que no pongan su esperanza en las riquezas caducas, sino en Dios, que nos provee abundantemente de todas las cosas para que disfrutemos de ellas;

Santiago 5,1-4: Y vosotros los ricos, llorad y aullad por las miserias y desgracias que os vendrán. Vuestras riquezas, donde habéis puesto vuestra esperanza, como se han adquirido injustamente, están podridas, y vuestras ropas que están en vuestros armarios están apolilladas. A causa de vuestra dureza e interés propio, vuestro oro y plata que habéis acumulado están roñosos; y su roña testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego, habéis acumulado tesoros para vuestra condena en los días ésjatos-postreros, del Juicio final. He aquí, clama el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, defraudados por vosotros; y los clamores y lamentos de los segadores perjudicados, han entrado en los oídos del Señor de las Potencias.

 

  1. Los que luchan para ser cristianos deben ocuparse de los bienes celestiales y eternos, no de las cosas mundanas y bienes terrenales.

Mateo 6, 31-32: No os preocupéis, os estreséis y os angustiéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué seremos vestidos? Porque los gentiles o idólatras, que no conocen los bienes eternos y la providencia cariñosa de Dios, buscan con afán todas esas cosas. Pero vosotros nos os preocupéis y os angustiéis para estas cosas porque vuestro Padre celestial y bondadoso sabe que tenéis necesidad de todas ellas y os las dará. Buscad, pues, primeramente el reinado de la realeza increada y la justicia/virtud que Él quiere de vosotros, y todos estos bienes terrenales os serán añadidos junto con los incalculables bienes de la realeza increada de los cielos.

 1Corintios 7, 29-31: Por tanto, hermanos os digo: el tiempo de la vida terrenal es corto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no llorasen; los que se alegran, como si no se alegrasen; los que compran, como si no poseyesen; los que gozan del mundo, como si no disfrutasen; porque la forma de este mundo que contemplamos está para pasar. Os quiero libres de preocupaciones.

2Corintios 4,18: y por muy grandes y angustiosas que sean nuestras tribulaciones, las estaremos sufriendo con alegría, si no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, materiales y pasajeras, sino en las invisibles; pues las visibles son temporales; las invisibles, eternas e inalterables.

Filipenses 3, 20-21: Nuestra política de gobierno y nuestra patria está en los cielos, nuestro comportamiento es como los ángeles del cielo, de donde esperamos con mucho anhelo nuestro Salvador y Señor Jesús Cristo, el cual transformará nuestro cuerpo lleno de miserias semejante a su cuerpo glorioso por la omnipotente energía increada por la que puede someter a sí todas las cosas.

Hebreos 13,14: No nos atemos a viejas formas y cosas del mundo; porque no tenemos aquí abajo ciudad y patria permanente, sino que busquemos a ganar la futura y eterna, es decir, el reinado de la realeza increada y celeste del Señor.

Santiago 4,4: ¡Oh psiques-almas adúlteras y traidoras, que pisoteáis la fe y la agapi-amor a Cristo! ¿No sabéis que el amor y el apego al mundo pecaminoso es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo pecaminoso, se hace enemigo de Dios.

1Juan 2,15: No améis el mundo del pecado ni los placeres carnales, vanos y pecaminosos que existen en este mundo que separan al hombre de Dios. Si uno ama al mundo del pecado, la agapi-amor de Dios Padre no está en su interior.

 

  1. Los que luchan para ser Cristianos no deben ser soberbios o prepotentes sino humildes y amar humildemente.

Mateo 18,4: Por tanto, cualquiera que se humilla a sí mismo y se hace sencillo como este niño, éste es el mayor en el reinado de la realeza increada de los cielos;

Mateo 23,12: Porque el que se enaltezca y enorgullezca frente a los demás será humillado, y el que con amor-agapi cristiano se humille y se haga servidor de los demás, será enaltecido y glorificado por Dios.

Romanos 12,16: Vivid en armonía unos con otros. No seáis orgullosos, poneos al nivel de los humildes. No os autoengañéis y os consideréis como sabios.

Filipenses 2,3: no hagáis cosa alguna por espíritu de partidismo, rivalidad, o de vanagloria; sed humildes y tened a los demás por superiores a vosotros, preocupándoos no sólo de vuestras cosas, sino también de las cosas de los demás.

Santiago 4,10: Humillaos delante del Señor, y él os ensalzará y divinizará en la vida presente, ¡y en la vida futura os glorificará con la luz increada!

1Pedro 3, 5-6: De igual manera vosotros, jóvenes, vivid sumisos desinteresadamente a los ancianos. Revestíos todos mutuamente de humildad, como servidores unos de los otros; porque Dios resiste y aborrece a los soberbios, pero da su jaris-gracia energía increada a los humildes. Por tanto, haceos humildes, bajo la poderosa mano de Dios, para que os ensalce a su debido tiempo, durante Su Segunda Parusía-Presencia. Descargad sobre el Señor todas vuestras preocupaciones y problemas diarios, pues él se ocupa y se cuida de vosotros. ¡Estad en continua nipsis, vigilancia y guardia y sed sobrios! Vuestro enemigo el diablo maniáticamente como león rugiente da vueltas y busca a quién devorar, arrastrándolo al pecado y a la muerte espiritual eterna. A ese enemigo resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos, esparcidos por el mundo soportan las mismas tentaciones y los mismos sufrimientos.

 

  1. Los Cristianos debemos afrontar con PACIENCIA todas las tribulaciones y sufrimientos que padecemos.

Mateo 24,13: el que persevere hasta el fin durante el tiempo de estas pruebas, éste se salvará.

 Lucas 21,19: ¡Ganaréis vuestras psiques-almas para la vida eterna con vuestra paciencia y perseverancia!

Romanos 5, 3-4: Y no sólo esto, sino que nos alegramos también en los sufrimientos, conscientes de que los sufrimientos producen poco a poco la preciosa virtud de la paciencia, la paciencia fructifica y consolida la fidelidad, la fidelidad trae y consolidada la esperanza firme hacia Dios;

Romanos 12,12: alegres en la esperanza en los infinitos bienes que os ha preparado Dios, pacientes y valientes en los sufrimientos y en la oración seáis constantes y ardientes;

2Timoteo 2,12: Si tenemos paciencia en las tribulaciones y sufrimientos, co-reinaremos con Cristo en la vida futura.

1Timoteo 6,11: Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estos pecados y pazos, y practica la justicia, la piedad, la fe, la agapi-amor desinteresada, la paciencia, la amabilidad y la mansedumbre.

Hebreos 12,7: hermanos, soportad con paciencia y esperanza toda prueba y pedagogía de Dios. Dios os trata como a hijos.

Hebreos 10,36: Es necesario que seáis constantes y tener paciencia hasta el fin de vuestras vidas en el cumplimiento de la voluntad de Dios, para que disfrutéis de la recompensa que ha prometido Dios.

Hebreos 12,1: con paciencia y perseverancia corramos el combate de la prueba que se nos pone por delante.

Santiago 1,12: Bienaventurado y feliz el hombre que soporta la tentación con fe, paciencia y esperanza, con resignación y firmeza; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de la vida eterna, que el Señor ha prometido a los que le aman.

Santiago 1,4: Mas la paciencia que sea inquebrantable, porque tiene como fruto obra espiritual completa en vuestro corazón, para que seáis perfectos e íntegros, sin que os falte cosa alguna.

2Pedro 1,6: y a la gnosis-conocimiento espiritual, añadir la templanza y el autodominio, a la templanza paciencia, a la paciencia piedad, a la piedad amor fraterno, al amor fraterno añadir la agapi-amor desinteresada e incondicional a Dios y a todos;

Apocalipsis 14,12: Aquí está la paciencia de los santos (los cristianos), los que aplican y guardan los mandamientos de Dios y retienen firme la fe de Jesús.

 

  1. Los que luchan para ser Cristianos deben están en alerta, vigilancia y lucha continua, esperando la muerte y el juicio de Dios.

Mateo 24, 42-44: ¡Velad, pues, y estaos atentos y preparados siempre, porque no sabéis en cuál día viene vuestro Señor! Tened en cuenta que si el dueño de la casa supiera a qué hora de la noche vendría el ladrón, estaría en guardia y no permitiría al ladrón asaltar su casa. Por esto, vosotros también estad preparados siempre, porque el Hijo del hombre viene a la hora que no pensáis ni imagináis.

Marcos 13, 35-37: «Velad, pues, y estaos atentos, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; no sea que, viniendo de repente, os encuentre durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad, estad en alerta y vigilancia continua».

Marcos 14,28: «Velad y orad, para que no entréis en tentación; porque el espíritu está bien dispuesto a la divina voluntad, pero la carne no, la naturaleza humana es débil y enferma». 

Luca 12, 35-37: Estén preparados y ceñidos vuestros lomos, tened  encendidas vuestras lámparas; es decir, que estéis siempre preparados y en vigilancia para hacer la voluntad de Dios, para adquirir así tesoros en el cielo, y vosotros sed semejantes a hombres o criados que esperan que su señor regrese de las bodas, para abrirle tan pronto como llegue y llame a la puerta. Bienaventurados y dichosos son aquellos siervos a quienes el señor encuentra en vela, cuando venga; de verdad os digo que los hará sentar en la mesa y él mismo se pondrá a servirlos.

Luca 21, 34-36: «Cuidad pues por vosotros mismos, no sea que vuestros corazones queden impasibles y negligentes al logos de Dios y se carguen con glotonería y embriaguez, y con los afanes y preocupaciones de esta vida. Estad en alerta no vaya ser que dentro en el estado de aflojamiento espiritual y mareo, caiga sobre vosotros de repente aquel gran día de la segunda parusía-presencia. Porque realmente el día aquel vendrá como una trampa o lazo y captará desprevenidos todos estos, los cuales despreocupados en la vida pecadora y mundana estarán sentados sobre la faz de toda la tierra. Así que velad y orad en todo tiempo y momento, que Dios os dé fuerza, valor y jaris/gracia energía increada, para poder escapar de todas estas cosas que están por suceder, y estar en pie con ánimo y alegría ante el Hijo del hombre».

Romanos 11,12: Y estas cosas las hacemos, teniendo en cuenta la provisionalidad de la vida presente; ya es hora de despertar del sueño de la pereza espiritual, porque ahora está más cerca de nosotros la σωτηρία sotiría redención, sanación y salvación que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada, es decir, la vida presente que es semejante a la noche y el día de la vida futura y de nuestra salida hacia el cielo está cerca; por lo tanto, dejemos a un lado las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz increada, las obras de la virtud.

Efesios 5,14: Por eso el Espíritu Santo clama y dice: Despierta tú, que duermes en el sueño del pecado, y levántate de entre los muertos (espiritualmente) del pecado, y Cristo te iluminará.

1Tesalonicenses 5, 6-8 · 19: Por tanto, no nos echemos a dormir en la pereza y el descuido como los otros que viven lejos de Cristo, sino estemos en nipsis, en alerta y en vigilancia, continentes y sobrios. Porque los que duermen, de noche duermen; y los que se emborrachan, se emborrachan de noche. (Los que se encuentran en la oscuridad dormidos y descuidados espiritualmente, de repente contemplarán el día del Señor). Por el contrario, nosotros estando realmente en nipsis y sobrios hijos del día, vivamos con cuidado, continencia y autodominio luchando continuamente contra el pecado; revistámonos de la coraza espiritual de la fe y de la agapi- amor incondicional, cubriéndonos en nuestro espíritu-nus con el yelmo de la esperanza de la salvación… 19 No apaguéis el Espíritu y sus carismas, que son luz increada y fuego increado (de Dios Padre, del Hijo y del Espíritu Santo).

Romanos 12,11: En la actividad que se requiere para toda obra buena, no os echéis atrás ni seáis negligentes y perezosos, tened buen ánimo, servid y agradeced al Señor por todos estos carismas;

Santiago 5,5: Habéis vivido en deleites, placeres y júbilos sobre la tierra, y habéis sido derrochadores e hijos pródigos; habéis endurecido vuestros corazones y engordado vuestros cuerpos como en día de matanza. Y como día de matanza y desastre estallará contra vosotros el justo juicio de Dios.

1Pedro 5,8: ¡Estad en continua nipsis, vigilancia y guardia y sed sobrios! Vuestro enemigo el diablo maniáticamente como león rugiente da vueltas y busca a quién devorar, arrastrándolo al pecado y a la muerte espiritual eterna.

Apocalipsis 3, 2-3: Sé vigilante o estate despierto, en alerta continua… Pues si no despiertas, no eres cuidadoso y no velas, vendré de repente como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré a ti (para por la muerte recogerte).

 

  1. Los que luchar para ser Cristianos deben estar en metania, conversión y arrepentimiento continuamente desde las profundidades de sus psiques-almas.

Mateo 3, 1-2: En aquellos días que Jesús vivía desapercibido en Nazaret, se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo: μετανοείτε metanoite, volved a la metania, arrepentíos, convertíos, cambiad de mentalidad y de forma de vida, porque el reinado de la realeza increada de los cielos que nos traerá el Mesías ya se ha acercado.

Mateo 4,17: Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: μετανοεῖτε metanoite, convertíos, arrepentíos y confesaos, cambiar de modo de vivir, porque la realeza increada de los cielos se ha acercado; ha llegado la vida santa y espiritual de la redención, bienaventuranza y felicidad; (μετανοεῖτε metanoite, el verbo aquí en tiempo continuo, metania ininterrumpida)

Luca 13,3: antes si no volvéis a la ματάνοια metania, os arrepentís, os confeséis y os convertís, todos pereceréis igualmente.

Hechos 3,19: Por tanto, volved en la metania, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados;

Apocalipsis 2,5: Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, vuelve a la metania, y a obrar como antes; pues si no, vendré pronto a ti, y moveré el candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido y vuelto a la metania (o si todos no hubiereis vuelto a la metania).

 

  1. Los que luchan a ser Cristianos si no superan en obras buenas a los justos del Antiguo Testamento, no entran al reinado de la Realeza increada de los Cielos.

Mateo 5,20: Porque os digo que si vuestra justicia no supera la virtud típica y  superficial de los fariseos y de los Γραμματεῖς Gramatís, gramaticales, maestros, (escribas, teólogos intelectuales sin práctica, solo teoría), de ningún modo entraréis en el reinado de la realeza increada de los cielos.

Luca 12, 47-48: El siervo que sabe lo que su señor quiere y no lo hizo adecuadamente conforme la voluntad del Señor, será severamente castigado, porque en conocimiento ha transgredido la voluntad del Señor. Pero el que sin conocer la voluntad del Señor hizo cosas dignas de castigo, será castigado con menos severidad; porque al que se ha dado mucho o muchos carismas, mucho se le reclamará y al que mucho se le ha confiado, más obras buenas se le pedirá;

Romanos 2,12: Porque todos los que pecaron sin estar bajo la ley también perecerán, pero no será utilizada la Ley como medida de juicio contra ellos; y cuantos pecaron bajo conocimiento de la ley escrita de Moisés, según la ley serán juzgados.

2Pedro 2,21: Mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia que, después de haberlo conocido, apartarse de la santa voluntad del Señor que se les había transmitido.

24/5/2023 Traducido por Jristos Jrisulas Χρῆστος Χρυσούλας  logosortodoxo.es/

 

YERONTAS PORFIRIOS Conversación sobre la depresión

 

 

YERONTAS PORFIRIOS el KAFSOKALIVITA ATHOS, ahora Santo

Conversación sobre la depresión

 

La causa principal de la depresión y todas estas cosas que llaman tentativas, satánicas, como es la pereza, la pesadez, la desgana o acedía, que junto con estos hay un montón más psicológicas, es decir cosas tentativas, es que tienes gran egoísmo en tu interior”

 

 

Editado por el Santo Hisijastirion para Mujeres, Dilesi – Atenas

SANTO HISIJASTIRION PARA MUJERES

METAMORFOSIS DEL SALVADOR, NAVIDAD del  2003

Continuando la edición de nuestras conversaciones grabadas del Yérontas Porfirio que habíamos empezado con los títulos “Cristo es todo” y “El espíritu ortodoxo es el verdadero”, editamos esta traducción de una conversación con el padre que trata la depresión; es un tema muy interesante para todos. Esperamos que sean ayudadas personas por los consejos del Yérontas, que están contenidos en esta conversación que mantuvimos con él, porque la depresión hoy está muy divulgada y extendida.

Tal como dice el Yérontas Porfirio, la depresión se debe al gran egoísmo, del cual padecemos la mayoría, porque nos criamos y educamos desde niños con el cultivo del espíritu egoísta, que se manifiesta y se declara con la φιλοδοξία filodoxía, amistad y amor a la gloria mundana o ambición, el deseo e ilusión de sobresalir y nos alaben, el deseo e ilusión que nos elogien por cosas que no sirven de nada, como por ejemplo nuestra ropa, nuestro peinado, nuestras posturas, nuestras marcas o  récords, notas buenas en los estudios, trabajos, deportes y en palabras graciosas idiotas.

Desde luego algunas veces se manifiesta aún con el deseo de sobresalir haciendo el mal, tal como el antiguo Hiróstratos, que quemó un templo muy bello para que el mundo hablara de él.

Así, cada vez que las cosas no van como queremos, nos entristecemos y nos desesperamos, nos preocupamos, nos deprimimos y nos encerramos en nosotros  mismos, deprimidos y apenados, porque no nos han reconocido, porque nos han herido, nos han reprendido o nos han avergonzado, o nos han dicho algo que pica o molesta a nuestro egoísmo y a la buena imagen y concepto que tenemos de nosotros mismos y que queremos que los demás la tengan también de nosotros.

Es triste ver personas jóvenes suicidarse porque no aguantan una valoración negativa o desprecio, como por ejemplo, un fracaso en los exámenes, un  mal comportamiento del prójimo hacia ellos o una catástrofe económica. Todos estos acontecimientos, cuando los afrontamos cristianortodoxamente, con humildad, con confianza en Dios, optimismo,  con serenidad y aplomo, se superan rápidamente y se convierten en causa de un mayor progreso. De todo puede salir algo bueno espiritualmente y hasta materialmente para el hombre que está siendo  probado por las dificultades.

La depresión, al contrario, inactiva al hombre, le hace de corazón duro, casi le convierte en cadáver. Por eso escuchemos con atención los consejos del Yérontas y sobre todo éstos que nos hablan de la causa de la depresión, y principalmente de la gran relación que ella tiene con nuestro egoísmo; recemos a Dios para que nos dé humildad, porque sin ella estamos continuamente deprimidos y apenados.

Además, si analizamos bien las cosas veremos que el egoísmo es  idiotez, necedad y la humildad es inteligencia, porque el egoísta nunca se harta, es insaciable y por eso está continuamente apenado;  en cambio el humilde siempre está satisfecho.

Además el egoísta vive continuamente con ansiedad y estrés, por como le ven y le juzgan los demás, le interesa la imagen que da a los demás y ansia y se angustia en provocar la atención y el elogio de ellos, cosa que en el fondo significa que no tiene autoestima y vive con la estima que espera de los otros.

Pero es cierto que los demás no se interesan tanto por él, y no en la medida que él le gustaría; así se tortura su psijí, huye y se refugia en las pastillas para tomar un poco de ánimo, o peor aún, se refugia en las drogas duras (el rey es el alcohol), que le empujan y le introducen en un mundo fantástico, en el cual todo parece tal como queremos, mientras que no es así.

Se gastan enormes cantidades en psicofármacos, sobre todo en antidepresivos, quizás aún más en programas de desintoxicación de personas dependientes, pero generalmente no se consigue ninguna terapia permanente, porque la verdadera causa, el egoísmo, no sólo permanece intocable, sino que se incuba y crece más.

Así son empujados los más sensibles jóvenes contemporáneos y también los maduros, al desencanto, a la depresión, a los psicofármacos, y a los narcóticos (el rey es el alcohol), porque no aguantan la realidad que desmiente, desmitifica la falsa icona- imagen que quisieran tener sobre ellos mismos. Huyen pues de la realidad, se dejan llevar por la inercia, no pasan exámenes para no fracasar, o se refugian en sustancias que crean dependencias que les transportan fuera de la dura realidad.

Pero la humildad afronta todas las dificultades hasta el ridículo social, el fracaso, el desprecio, como acontecimientos esperados, dignos a nuestro pequeño propio valor, los cuales nos empujan a luchar para que mejoremos, y así en vez caer en la depresión nos damos a la lucha en el intento, a la acción y a la vida.

Los logos del Yérontas Porfirio algunas veces son densos de profundos conceptos y significados. Por eso hace falta que los escuchemos y los estudiemos, muchas veces y profundicemos más en las cosas que dice. Comprobaremos que algunas frases pequeñas suyas, como la frase “… y la causa es que tienes un gran egoísmo” al principio nos parecen que no tienen ninguna relación con el tema y son inconcebibles.

Pero poco a poco nos apocaliptan, nos revelan la causa real de nuestra tristeza, aflicción y de nuestra depresión, que es nuestro egoísmo; no nos deja soportar alguna postura indiferente hacia nuestra persona, o algún desarrollo distinto de nuestros planes, ilusiones o deseos.

Deseamos y bendecimos que esta conversación con el Yérontas Porfirio  nos ayude a todos a entrar en el país cristiano de la humildad y la alegría, que es Cristo. Y rogamos que rueguen por nosotros para entrar nosotros también en este país.

 

La conversación con el Yérontas Porfirio

-El presentador: Todos buscamos la alegría y la paz de nuestro corazón, pero diariamente vivimos penas y depresiones.

El Yérontas Porfirio con agapi-amor y sofía-sabiduría, conversa con sus hijos espirituales sobre la manera en que se transforma la pena en alegría. Nos revela-apocalipta el gran secreto, y es muy interesante escucharlo y estudiarlo.

-Yérontas Porfirio:

Una vez vino una señora aquí y me decía que padecía de depresión, me pedía qué tenía que hacer para sanarse y salvarse de esta cosa. Decía que “la causa por la que vine aquí es que me ha reñido mi marido, porque había cometido un error, por lo que él se indignó y me trató muy mal y me cogió una grande y fuerte depresión. No cené y toda la noche la pasé melancólica, vivía dentro de un mar abierto, dentro de una oscuridad en una depresión, con tal tipo de loyismí (pensamientos, reflexiones) que pensé: ¿para qué quiero la vida? Mejor es que no viva; continuamente este tipo de ideas me agudizaba la depresión hasta incluso pensar en suicidarme. Me dormí pero por la mañana estaba pesada, mi marido intentó hablarme pero yo no hablaba, pues se levantó, hizo sólo el café, me dijo si quería, pero yo no quise y se marchó.”

Ella enrollada en la manta, tal como ella me lo contaba, vivía sin apenas comer, por decirlo así, en la depresión. Es un sentimiento desagradable y molesto, que te atrapa y te remacha, no puedes ni pensar, solo piensas en esto. Crees que tu piensas en cosas serias, en cambio estás atrapado en una idea o concepto.

Entonces, le digo -yo conozco un grandioso fármaco, pero tú debes de prestarme atención para que te lo diga.- Le hice una pregunta- si después de esta depresión le ocurrió algún acontecimiento agradable. Me dijo que si – que  cuando estaba acostada sobre las diez y media, escuché el timbre de mi casa sonar insistentemente. “Yo estaba enrollada con la manta desde la noche anterior y que insistía, me levanté, me eché encima el abrigo, abrí la puerta y he visto una antigua amiga mía, que estudiábamos juntas en Atenas; me abraza con alegría y me dice que tiene una buena noticia que darme. Vino (la tal) del Cairo y está en un hotel del centro de Atenas.

Nos besamos allí con ella, empezamos a contarnos nuestras cosas y me acuerdo de algunos detalles, como que estudiamos juntas, luego ella se fue a estudiar a una escuela elénica de El Cairo, etc…, con alegría me dice vamos a tomar un café por el centro de Atenas y de compras. Y yo le pregunto ¿ cómo lo pasaste? Se me fue todo, le digo. ¿Es verdad?  ¿Que desde el momento que tu amiga entró en tu casa se marchó todo? ¿ Y tú desde cuando tenías todo esto? Lo tenía desde medio día del día anterior, me dice. Digo.  ¿Apresada? Sí, esclavizada, apresada, me dice.  Me angustié mucho y mi marido también, él se marchó frío de casa y yo allí sufriendo.

Le pregunto cómo lo ves todo esto?  No le daba mayor importancia, nada de importancia. Ahora que tú me quieres decir algo sobre este tema, veo que esto tiene un gran significado. Le digo ¿sabes música? Si pero lo he abandonado todo a causa de la depresión, mi vida entera está en los fármacos. No sé ni ordenar bien la casa y olvidé lo que sabía de música. Lo he dejado todo, lo he olvidado todo. Yo le dije entonces muchas cosas sobre la música y más le hablé sobre el amor a Dios, que es la cosa más grande que cautiva la ψυχή psijí (psique, alma, ánima), porque no es solamente un acto y energía hacia Dios, si no que es lo más importante, que es la Jaris-Gracia (increada energía) de Dios la que después llena la psijí y la convierte, la cambia en otra cosa mejor. Es decir, esto que le había apresado era una fuerza y energía  psíquica y en vez de convertirse algo bueno, el diablo con esta fuerza y energía psíquica la convertía en depresión y castigaba y angustiaba a la persona. Le dije pues que poco a poco empezara otra vez a tocar el piano, lo más importante de todo es que se ocupara de la oración y sobre todo que ponga un especial interés en el concepto o pensamiento que debe conocer y amar a Cristo. Le dije ejemplos que vemos muchas veces, cómo una madre añora a su hijo, etc…

De una manera así nosotros también debemos amar a Cristo, con añoranza. La principal causa de la depresión y todo esto que llamamos tentaciones satánicas, como son la pereza, la desgana, la pesadez, y junto con estas tantas otras cosas más psicológicas, es decir, cosas tentadoras de Satanás, es que tienes un gran egoísmo en tu interior.

Le conté como conseguirá dentro de esta situación convertir la pena en alegría. Dentro de nuestra religión está muy extendido este método, y nuestros Santos lo practicaron mucho. Es decir, habían encontrado la manera de convertir o transformar la depresión en alegría.

La manera que tenían era ésta: sabían cómo darse y  entregarse a Dios. Con el amor a Dios, con oración clamaban los apóstoles con orgullo y decían “me alegro en mis pazos, (pasiones, vicios, adicciones, y padecimientos) “. Tan poderoso era el sentimiento de la depresión para destrozarlos, diríamos, un sentimiento muy fuerte, muy potente, una fuerza psíquica suya, pero ellos cogían esto y lo daban a Dios, lo convertían en alegría y gozo en el Señor. Un masón que era vecino mío que a veces veía, me decía que esta cosa de los apóstoles es una locura, qué personas son estas…, le digo: es que hablamos para locura divina, se lo expliqué, y quedó contento, agradecido. Ojalá pudiera yo hacer esta conversión, pero estoy aprisionado por mucha depresión. He gastado mucho dinero, he visitado toda Europa para esto, mis bolsillos están llenos de fármacos.

Pues este es el secreto. Tengo muchas cosas que contaros sobre esto que he visto en mi vida, cosas  compuestas de emociones, es decir, emociones y sentimientos satánicos, o sea, el diablo y nuestro mal carácter, consigue y coge de la batería de nuestra psijí, que tiene la fuerza y la energía de la voluntad para que hagamos el bien, la oración, la agapi-amor, la jará-alegría y nuestra unión con Dios; él consigue y toma esta energía y la convierte en pena, depresión, tal como dicen los llamados psiquiatras; nosotros no lo decimos así, lo llamamos energía satánica. Decimos acedía, pesadez o desgana, decimos loyismí (pensamientos simples o  unidos con la fantasía, y meditaciones y reflexiones) y también decimos el diablo de la desgana, el diablo de la prostitución, el diablo de la vanagloria, el diablo, el diablo… Diferentes diablos para cada energía satánica que nos crean.

Os voy a contar otra cosa. Tenía aquí un joven que en su casa lo hacía todo polvo, castigaba a sus padres y sufría muchísimo. Sus padres dijeron de traerlo aquí, lo trajeron aquí y se ocupó del jardín, se alegraba yendo de arriba a abajo, por aquí y por allá, y volvió a sus cabales,  se recuperó, no tenía ni depresión ni tristezas, ni nada, compró libros de jardinería para árboles y también libros eclesiásticos, leía y estudiaba y estaba muy contento. Un día me dice, -Yéronta,  me entró una gran tentación y no puedo estar más aquí, he conocido muchas cosas con usted y tomé mucho ánimo, pero ahora muchos loyismí me trastornan, quiero marcharme de aquí, no puedo más-. Le digo,  -¿ahora quieres marcharte, a esta hora? Sí, sí, me voy, – me dice- no puedo, no intervengas que no puedo más, quiero marcharme. Vale, -le digo-, yo ahora descansaré, pero podrías leerme un poco, quiero escuchar los salmos y así dormirme en esta  concentración mental… Tengo la costumbre que cuando me dedico a algo, me cautiva vivamente y soy feliz.

Pero cuando me apoyo en el asiento de la iglesia hacia atrás con la dedicación que tengo al escuchar, me adormezco. Tal como un chofer cuando el camino es recto, mirándolo así y cuando se apoya hacia atrás se adormece y el coche sale del camino; pues he encontrado estos secretos y cuando escucho quiero estar así con atención y escuchando así  disfruto. Así también con el psaltiri (los salmos),  cuando estoy estirado y pongo mi atención en sus bellas frases enseguida me duermo.

Entonces le di a que me leyera el psaltiri y me dice, -¿por donde quieres que lea?  Ábrelo donde quieras, lo único que quiero es que lo leas claramente porque me entristezco si no me lo dices claro.-  Abrió pues el psaltiri y empezó: -“ Kirios- Señor tú eres mi iluminación, mi sanación y mi Salvador, ¿de qué voy a tener miedo? Señor el defensor de mi vida, ¿de quién me acobardaré?“- y lo dice continuamente hasta el punto que… -Oh -Me dice -¿Yéronta, te has dormido? No me voy. -Le digo, – ¿qué te pasa, hombre? Uf, uf… Con estas cosas  que he leído, no sé que me ha pasado que sentí una  alegría tan grande que no me quiero marchar ahora. -Empezó a decirme- Estos pseudopsiquiatras, estos falsos neurólogos… tengo que ir a decirles el gran error que cometen dando narcóticos a las personas. ¡Mira! ¿Qué he tomado yo ahora? Escuché los salmos tal y como me lo dijiste, y el diablo se marchó, -me contesta-. Y ahora que pasará, no me voy, -me contesta- ahora quiero quedarme aquí, cerca de ti.

Entonces le digo -lee y cuando te canses para. ¡Yo que sé! Yo me dormiré.- Se sentó pues y luego al  despertarme me volvió a decir que ahora no se iba.

Pues, aquella señora que anteriormente os conté, volvió a empezar otra vez a aprender música, iba y se confesaba con un sacerdote y este sacerdote era muy bueno, muy santo. 

Todo el día estaba muy activa, iba a confesarse, tenía ganas de hacer cosas, etc. Pues iba siempre, no se quedaba atrapada y después consiguió que su marido fuera a confesarse y aquél también dio un giro en todo, y también era continua la confesión. Pues este es el secreto, cómo uno puede hacer el giro, ahí donde le ha apresado algo malo, pensar algo distinto; es un poco difícil, pero cuando uno se prepara…, preparación es humildad, eh!,  pues esto es. Este tipo de personas, los deprimidos, neuróticos, impacientes, no aceptan que les piques o les digas -esto tienes que hacerlo así.- Pero si es que no puedo, lo dice la ciencia. -Le digo- hazlo tonto, y deja lo que dice la ciencia. Yo obedeceré al Yérontas.

No lo puedo hacer, comprendiste?

Esto es algo que  podemos llamarlo diabólico y es algo que el hombre tiene, no sé cómo, pero lo tiene, como el salvaje en el desierto. Quiero decir que no es una cosa fácil, pero decimos que debes girar tu mente así. Ahí está el arte, que no es girarlo, sino que es tener la fuerza y energía de arrancar la jaris (increada energía) de Dios, que te haga unirte junto a Él y cuando te unes y te has entregado a Dios, entonces no hace falta mirar ni recordar qué vino detrás de ti y cómo te arrastraba el espíritu contrario (pensamiento); se marchó, desapareció ya, comprendéis! Esta cosa de aquí ¿podéis comprenderla?  Es decir, echarlo sin que os deis cuenta.

A partir de ahí te dedicas a lo otro y lo vives, de manera que intentas  ver que es lo que hace, si está detrás de ti o si te aprisionará o te tirará. Principalmente todos estos pensamientos o emociones que llamamos satánicos son la pereza, la negligencia, la angustia, la depresión y un montón de palabras que no recuerdo. Las llaman inseguridades, han sacado un montón de denominaciones sobre esto los psiquiatras y lo han hecho de una manera tal que evitan nombrar la  palabra diablo, mientras que en realidad nuestra religión de la palabra diablo ha hecho dogma. Si sacas el diablo, todo se va de nuestra religión, ¿comprendes?

Así pues, este es el gran arte, como entregarnos a la agapi- amor de Dios. Cierto es que puedes hacer muchas cosas, pero cosas humanas; lo más grande es entregarte a la agapi- amor de Dios más que a ninguna otra cosa, en el culto a Dios, en la oración; pero aunque hagas cualquier cosa, si no consigues la humildad, no haces nada; solo con los narcóticos intentarás dormir y  tranquilizarte un poco. No se hace ni se consigue nada, no pongáis en vuestra mente que conseguiréis algo con buenos médicos o fármacos.

Puede por el momento si te dicen que es bueno, impresionarte, que te den un fármaco y hacerte algo, pero te agarra otra vez la tentación.

El gran secreto es la humildad.

Yo veo mucho que estos deprimidos y todos aquellos que tienen en su interior sustancias que reaccionan, se torturan y se atormentan. Vemos en que en seguida que les dices algo para cortar su voluntad (egoísta) y en este momento enseguida le atrapa su egoísmo y reacciona. Vino uno y me contó que no iba a la iglesia porque allí dentro lo pasa mal cuando se siente en un espacio cerrado y no puede. Le digo, ¿qué tonterías son estas? Yo quiero que vengas a la iglesia, que te levantes temprano y vengas a plantar árboles, y tú me dices esta tontería.

¡Ay, no, no puedo! Le digo, escúchame una cosa que te voy a decir, que sepas que te he dejado libre y no te hablo pero siento remordimientos porque tú en vez de conformarte y mejorar te estás haciendo más egoísta porque vas donde quieres, haces lo que te da la gana y lo que te parece y así se fortalece tu voluntad y vives dentro en este mal espíritu, te atormentas y torturas. Yo digo: empezaré a aplicar reglas, ¿no has leído sobre la obediencia? Si, he leído, ¿donde lo has leído? En la escalera ( de San Juan, el Clímaco) ¿entonces, no te acuerdas lo que dice? Si me acuerdo, pero ahora tal como lo dices, me estás coaccionando y yo no puedo ¿cómo, yo te coacciono? Porque me has dicho que me darás tres trozos de pan al día y me echarás de aquí. ¿Esto no es coacción? No, esto es una regla, soy Yérontas anciano y puedo decirte esto. Que quieres tú, que te llevemos en bandeja, que no te toquemos, y que te estemos todo el día mimando y diciendo, ay que no se entristezca el niño; Ay! Que no lo traumaticemos, no vaya ser que le cojan sus nervios, su melancolía y sus ataques.

  Es decir, que cuidemos de ti y que te tengamos miedo, no vaya ser que te digamos algo y te entristezcas. Esto es un gran egoísmo, me dice (porqué me hablas, déjame? .

  Me coaccionas, ¿Cómo te coacciono? Mira, con las cosas que me dices. ¿No soy tu guía espiritual, no vienes aquí y te confiesas, no te leo la bendición y vas y tomas la comunión? ¿No tengo derecho a hablarte así? ¿Qué quieres decir con que te coacciono? Debes aprender a obedecer y ser humilde.

Por fin bien. Mañana despiértate para la divina liturgia y después te vienes a plantar árboles; y así lo hizo.

Y le digo, mira, mañana irás al trabajo y verás con que ganas trabajarás, te acordarás de mí y dirás: el Yérontas me dijo que estarás trabajando como loco, cogerás la pala y pin pan pun, tirarás las piedras fuera, la tierra. Me contesta – que ¿trabajaré como un loco? Sí, como un loco, le digo.

  Si el hombre tiene entusiasmo hace cosas que los demás miran y se ríen, en cambio él, vive en una vida entusiasta; de estas cosas amigo, que sepas que sé mucho, es un tema significativo. Otro puede que no le dé, importancia pero yo sí. Mira los hombres que tienen esta costumbre, las personas que conocen y les rodean y los castigan con distintos caprichos, es decir: ay, no puedo esto, yo no sé, ahora estoy depre… y los que están alrededor sufren y se deprimen ellos también, ¿me comprendéis?  Pero los que padecen, cuando ven a los demás que sufren junto a ellos, se contentan y lo continúan haciéndolo más aún. Dirás, ¿es posible que pase esto? Si se hace sin que nosotros lo comprendamos o lo sintamos, es que el diablo lo opera y lo energiza, no sé chicos míos si podéis comprender todo esto que os digo.

   Se hace esto, sin que ellos mismos lo comprendan, por ejemplo, ves uno caer en el suelo, parece que se estuviera muriendo como si tuviera epilepsia para impresionar a los otros y así le tengan pena, o porque dieron “unos zapatos nuevos” a su hermano o para que piensen porque han dado “unos zapatos nuevos a su hermano” y no a él, por cualquier pequeño motivo que le den empieza a tirar las sillas, a romper los cristales, etc… es decir, estas cosas suceden de una manera misteriosa.

 

El presentador:

El Yérontas Porfirio en la anterior conversación da a entender que el hombre muchas veces se convierte en energúmeno con malos pensamientos, sean suyos o sean impuestos, muy finamente, sin darse cuenta, por el maligno, mal astuto espíritu; entonces sin darse cuenta uno es arrastrado sin poder dominarse y hace todo esto que más tarde cree que no quería hacer, pero en realidad él también lo quiso hacer, coopera con el mal pensamiento o loyismós diciendo en su interior: por un momento el sí, y después se deja y actúa incontroladamente y hace cosas que ni si quiera  recuerda. Pero en el momento inicial cedió y sucumbió con su voluntad y así fue dominado, fue apresado por su pasión. Esto el Yérontas lo llama forma o manera misteriosa. Porque no es enseguida percibido por todos en ese mismo momento, pero es verdad que ocurre. Por eso se necesita atención, vigilancia en el primer momento en que viene el mal loyismós, despreciarle y girarnos inmediatamente a Cristo para que el pensamiento no nos coja y aprisione nuestra voluntad y nos haga lo que él quiere y luego no controlemos la situación.

 

Yérontas Porfirio:

Escuchadme, os voy a contar otra experiencia:

Vino una vez un chico y me dice:

    Yérontas, tenemos a mi hermana que está sufriendo mucho. ¿Que le pasa? Pues ella sufre epilepsia, nos ha vuelto a todos locos en casa.

Escucharme que esto es un bonito ejemplo, no es bueno que os diga los nombre, es mejor anónimamente. Le digo al chico: que sepas que tu hermana no tiene epilepsia. Me dice, sí tiene epilepsia, se atormenta mucho y muerde hasta sus labios, la pobrecita. Le digo: lo hace así, no, no lo hace así, lo hace de esta manera y le coge; le digo, tráemela aquí. Le dice, la traigo mañana. Sí, y al día siguiente la trajo.

   Pues al día siguiente llegó la chica, una bella muchacha con pelo largo, como una cola de caballo. Y me dice: me ha traído mi hermano para que me aconsejes porque tengo epilepsia y sufren todos en casa.

Le digo ven aquí y siéntate. ¿Sabes lo que visto yo de lejos? Apenas me contó tu hermano que sufres de epilepsia, he visto que esto te lo produces tú sola. No, me contesta, no lo hago yo. Sí, le digo, te lo produces tú sola. No, no, me contesta otra vez. Piensa que cuando me recupero muchas veces me he mordido el labio y sangro. Eso lo sé, le digo, pero escúchame, que te voy a contar como se produce; le digo, tú tienes un gran egoísmo en tu interior, quieres que te amen todos. Muchas veces cuando ves a tus padres que cuidan de tus hermanos lo provocas tú sola, sabes como se provoca esta cosa y lo haces, es decir, te abres, te aprisiona el demonio. A partir de ahí te pierdes, caes al suelo, sacas saliva, muerdes tus labios; recuérdatelo bien esto, hija mía; pues así lo hago, me dice; y le digo ¿cómo lo haces? ¿Y porqué?  Mira, cuando me entristecen no tengo otra cosa que hacer y hago esto para que entiendan que no deben entristecerme y así me quieren y me traen lo que quiero. Digo, muy bien, me cuentas todo esto pero lo comprendes. Sí, lo comprendo. ¿Lo comprendes, que te lo produces tú sola? Sí, ahora si que acabo de comprender que me lo produzco yo sola. Lo provoco, pero después me pierdo y a partir de ahí me coge todo esto y estoy dominada totalmente por el mal.

   Habéis escuchado todo esto, es muy importante, es decir, como se abre la puerta.

Mirad, os cuento otra experiencia como ejemplo.

Le decía a un señor de hacer una cosa y él decía no puedo. Y yo le digo, házmelo por favor, yo soy un pobre viejo cura y quiero que me hagas este favor; no puedo, estábamos en el sótano, y me dice, esto no lo dice la ciencia, y le digo, hijo mío, ¿por qué mezclas la ciencia? Yo te digo que vayas a hacerme este favor, no tengo a otro que me lo haga. Yo no puedo.

En aquel momento amigos míos me vino algo, como lo voy a contar, a describir, es decir, me vino gana de enfadarme contra él. Pero enseguida lo capté y lo comprendí, el secreto está en que lo captes y te anticipes, si lo dejas y te coge ya estás dominado; ahí pues, donde quería gritar indignado y enfadado, en aquel momento se me inspiró una bella oración. Sabéis que útiles son las cosas que os estoy diciendo, tengo muchísima experiencia en estas cosas.

Ah, os voy a contar otra experiencia. Un hijo quería castigar mucho a sus padres y hermanos. Mirad, tenía un demonio, tenía miedo en el tranvía con su padre y cada vez que quería bajar a la ciudad, hacía que el padre pagara un taxi de ida y vuelta y muchas cosas más. En definitiva, yo estuve de acuerdo con el chico que se marchara del lado de los padres para librarse de todas esas cosas. Pues  con toda devoción se ofreció al amor de Dios y se sacó todo esto de encima y se libró. ¿Comprendéis? He visto esto en muchas personas. Hijos míos, esto castiga hoy al mundo, estas cosas tentativas y diabólicas que atrapan a los jóvenes; se pelean, se marchan de sus casas, dejan los estudios…

Luego, otra cosa os quería decir; es el trabajo, el interés por la vida, el arte, el jardín, las flores, son cosas muy importantes, el estudio de la Santa Escritura, el interés por la fe, en el amor de Dios. ¿Para qué queréis los psiquiatras, el psicoanalista, los narcóticos-drogas pues, ir en paz.   

El presentador: De estos pequeños ejemplos que nos contó el Yérontas Porfirio guardemos el gran secreto, la conversión de la pena tristeza o depresión en alegría. Es la humildad, que atrae la jaris (gracia), la increada energía de Dios. Amén.

La Ortodoxia no es una religión, sino más bien es fe en la αποκάλυψις (apocálipsis, revelación). La columna vertebral de la Ortodoxia es la catarsis, la iluminación y la zéosis o glorificación, y además, el discernimiento entre esencia y energías increadas y creadas. Es la auténtica psicoterapia y la “fe energetizada por la αγάπη (agapi, amor)” (Gal.5,6). La energía increada del amor de Jesucristo, energetizada por la energía increada de la Χάρις (Jaris, Gracia) del Dios Trino. En nuestra Iglesia se sana el hombre físicamente y psíquicamente como dice la Divina Liturgia, Cristo es el médico de nuestros cuerpos y psijes. La sanación de la psijí (naturaleza espiritual), del hombre enfermo a causa del oscurecimiento de su nus (espíritu humano y energía) por el movimiento de la energía maligna de su propia voluntad egoísta, orgullosa y por la influencia del Mal astuto (Diablo). La increada gloria de Dios está dentro de cada criatura y por lo tanto en el corazón (esencia) de cada persona junto con Sus energías increadas: creadora, cohesiva, provisora, catártica (purificadora) etc. El buscar a Dios en algún “más allá” es pura insensatez.

Traducido por: χΧ χρήστος Χρυσούλας  jJ jristos Jrisulas logosortodoxo.es/