Filocalía tomo 2,San Máximo el Confesor, Quinta centuria Varios capítulos sobre teología, economía, virtud y maldad

 

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄ Άγιος Μάξιμος ο Ομολογητής

Διάφορα κεφάλαια περί θεολογίας, οικονομίας, αρετής και κακίας

Πέμπτη εκατοντάδα

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo II

San Máximo el Confesor

Varios capítulos sobre teología, economía, virtud y maldad

Quinta centuria

  1. Aquel que su gnosis-conocimiento acompaña la praxis-acción y su praxis acompaña su gnosis, es trono y estrado de Dios (Isaías 66,1). Es trono por la gnosis que posee y estrado por su virtud práctica. Ahora bien, si alguien afirma que el νούς nus (espíritu de la psique) con el intelecto humano es también un cielo, limpio y puro de toda fantasía material y, ocupado o mejor dicho adornado, con los divinos logos de las realidades inteligibles espirituales, creo que no está fuera de la verdad.
  2. Todo filósofo y devoto que es protegido por la virtud y la gnosis- conocimiento, o la praxis-práctica y la contemplación, cuando ve que la fuerza maligna se levanta contra él con los πάθος pazos (pasiones, vicios adicciones, patologías) como el rey de los asirios contra Ezequías (2 Crón 32,1), tiene una sola ayuda para disolver los males, el Dios, a quien suplica con un grito inefable, es decir, con la intensificación de la virtud y la gnosis, y entonces recibe en alianza, o más bien para la salvación, un ángel, es decir, un logos de sabiduría y gnosis superior, que destruye a todo poderoso guerrero, príncipe y general en el campamento enemigo (2Crón 32,20-21).
  3. El origen de todo πάθος pazos es el correspondiente objeto sensible. Sin algo que atraiga hacia sí las δυνάμεις (potencias y energías) de la psique-alma a través de algún sentido, el πάθος pazos nunca se crea. Porque sin un objeto sensible no se forma el πάθος pazos. Por ejemplo, si no hay mujer, no hay fornicación; sin alimentos, no hay glotonería; y si no hay oro, no hay avaricia. Así, en cada movimiento apasionado de nuestras facultades y fuerzas naturales, domina algún objeto sensible, es decir, a través de esto, el demonio incita y estimula a la psique-alma a pecar.
  4. La práctica solo elimina la energía del mal, mientras que la eliminación completa borra también el recuerdo del mismo. Porque la práctica solo suprime la energía apasionada activa, mientras que la eliminación completa elimina por completo también los movimientos malvados de la διάνοια diania (mente, intelecto).
  5. Entre Dios y los hombres están los objetos sensibles e inteligibles, que supera νούς nus (espíritu de la psique) humano que se mueve hacia Dios. Esto ocurre cuando el νούς nus con la mente en la praxis no se somete a las cosas sensibles y en la contemplación no es cortado en absoluto de las realidades espirituales inteligibles.
  6. La creación se convierte en acusadora de los hombres impíos. Porque con los logos que están dentro de ella, proclama a su Creador, mientras que con las leyes naturales que conciernen a cada especie, instruye y guía al hombre hacia la virtud. Los logos, por lo tanto, se reconocen en la coherencia de la permanencia de cada especie, mientras que las leyes se manifiestan en la identidad de la energía natural de cada especie. Pero cuando no estudiamos esto con la fuerza y energía noerá (intelectual del nus) que tenemos dentro, entonces ignoramos la Causa de los seres y estamos apegados a todos los pazos contra naturales.
  1. El logos divino nos aconseja ofrecer dones o regalos a Dios, para mostrarnos cuán infinita es la bondad divina, y como si no nos hubiera dado nada de antemano, acepta nuestras ofrendas como regalos y devuelve la ofrenda completa a nosotros. Con esto muestra que la bondad de Dios hacia nosotros es grande e inexpresable, ya que acepta como nuestras Sus propias cosas que le ofrecemos y confiesa que nos las debe, como si no fueran suyas.
  2. El hombre, al comprender los logos espirituales de los objetos visibles, aprende que existe un Creador de lo que vemos, pero no examina cómo es Él, porque esto es inalcanzable. Porque la creación, tal como la vemos, nos permite entender que hay un Demiurgo (Creador), pero no cómo es.
  3. La ira de Dios es el sentimiento doloroso de aquellos que son instruidos y educados por Él. Y se convierte en un sentimiento doloroso cuando llegan dolores involuntarios, con los cuales Dios muchas veces lleva al nus con la mente, que se hincha por la virtud y el conocimiento-gnosis, a la contracción y la humildad; así permite que adquiera conocimiento de sí mismo y conciencia de su enfermedad y debilidad. Y cuando lo percibe, descarta la vana arrogancia de su corazón.
  4. La ira del Señor es la detención de la concesión de los carismas divinos, lo cual ocurre en cada νούς nus (espíritu de la psique) que se eleva a las alturas y se jacta de los bienes que Dios le ha dado, como si fueran suyos.
  5. Cada mente gnóstica (cognitiva, conocedora) y filosófica posee tanto Judea como Jerusalén; Judea como filosofía práctica (catarsis) y Jerusalén como mistagogía iniciación mística contemplativa. Así, cuando por la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) el nus amante de Dios rechaza en la práctica y en la θεωρία zeoría contemplación todo poder y energía contrarios a la virtud y al conocimiento y se convierte en un perfecto vencedor de los espíritus malignos, si no da la debida gratitud a Dios, que es la causa de la victoria, sino que se enorgullece y cree que él mismo es la causa de todo el logro, entonces, al no haber devuelto a Dios los beneficios que le ha otorgado, recibe no solo la ira del abandono de Dios o de la jaris sobre sí mismo, sino también de Judea y Jerusalén (2 Crón 32, 25), es decir, sobre el hábito de la práctica y la θεωρία zeoría contemplación. E inmediatamente, por el permiso de Dios, los pazos de la deshonra se rebelan contra la virtud práctica y contaminan la conciencia hasta entonces lúcida y pura; y por otro lado, las nociones falsas se mezclan con la θεωρία zeoría contemplación de los seres y pervierten el conocimiento-gnosis hasta entonces correcto. Porque a aquel que se enorgullece de la virtud práctica le espera la deshonra de los pazos, y a aquel que se jacta del conocimiento-gnosis, la justa justicia de Dios lo deja errar en cuanto a la verdadera θεωρία zeoría contemplación.
  6. Existe en los seres, por la providencia divina, una regla y ley verdaderamente divina que permite que aquellos que han sido ingratos por los bienes recibidos sean castigados con sus contrarios, para que se vuelvan agradecidos y tomen la experiencia de estos como conocimiento-gnosis del poder divino que realiza los bienes. Esto para que no sea concedido por la providencia que tengamos una presunción o jactancia invencible por nuestros logros y resbalemos en el orgullo contrario a Dios, pensando que la virtud y la gnosis-conocimiento son propiedad nuestra por nuestra naturaleza y no adquisiciones posteriores por la potencia y energía increada de la χάρις jaris. Así parecería que usamos el bien para crear el mal, y además, que esas cosas, con las cuales debería consolidarse y permanecer inamovible en nosotros la gnosis-conocimiento divina, se convierten, -como no debería ser-, en causa de caer en la ignorancia de ella.
  7. Sabemos que la providencia que contiene y mantiene a los seres coexiste en ellos como regla y ley divina. Esta, por juicio justo, instruye y educa con la privación de bienes a aquellos que han sido ingratos ante Dios por los abundantes bienes que les ha dado, para que se vuelvan agradecidos, y mediante sus contrarios los conduce al reconocimiento y la comprensión de Aquel que regala los bienes. Porque la presunción o jactancia por la virtud, cuando no es castigada, engendra la enfermedad del orgullo o soberbia que hace que la predisposición o voluntad del hombre sea contraria a Dios.
  8. Aquel que piensa que ha alcanzado el extremo de la virtud, ya no buscará más la Causa primordial que provee y concede los bienes, porque ha limitado el poder y fuerza del deseo solo a sí mismo, y la condición de su salvación, me refiero a Dios, la pierde por sí mismo. Pero aquel que se da cuenta y se siente su pobreza natural en los bienes, no deja de correr apresuradamente hacia aquel que puede suplir sus carencias.
  9. Aquel que ha comprendido que la virtud es ilimitada, nunca deja de correr hacia ella, primero para no perder el principio y el fin de la virtud, es decir, a Dios, restringiendo el movimiento de su deseo alrededor de sí mismo, y segundo, para no creer sin darse cuenta que ha alcanzado la perfección y caer desde el Ser verdadero, hacia el Cual todo luchador se apresura a llegar.
  10. Al νούς nus (espíritu de la psique) que se enorgullece, justamente le llega la ira, es decir, el abandono, como se ha dicho; es decir, el permiso para ser molestado por los demonios en la θεωρία zeoría contemplación, para que se dé cuenta de su debilidad natural y conozca bien el poder, la fuerza y la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) que lo cubre y realiza todo bien, y finalmente se humille y aleje completamente el pensamiento extraño y antinatural del orgullo, para que no venga en éste la otra ira, es decir, la retirada de los dones, carismas que le han sido dados, ya que se ha humillado o hecho humilde y ha reconocido a Aquel que otorga los bienes.
  11. Aquel que no ha sido corregido por el primer tipo de ira, es decir, del abandono, y no se ha corregido para que llegue a la humildad, considerándola como maestra de la divina gnosis (conocimiento), recibe el segundo tipo de ira, que le quita el poder y la energía de los carismas, dones y lo deja desierto de la fuerza y energía que lo protegía anteriormente. Porque Dios dice sobre el ingrato Israel: «Quitaré su cerco y será despojado, derribaré su muro y será pisoteado; abandonaré mi viña y no será podada ni cavada; quedará desierta y se llenará de espinas y zarzas y daré orden a las nubes para que no lluevan sobre ella» (Isaías 5, 5-6).
  12. La insensibilidad ante la privación de las virtudes es un descenso hacia la impiedad. Porque aquel que se ha acostumbrado a desobedecer a Dios por los placeres de la carne, llegará a negarlo cuando se le dé la ocasión, y preferirá la vida de la carne antes que a Dios, cuyos placeres considera mejores que las voluntades de Dios.
  13. Cuando pensemos de cualquier manera que el νούς nus (espíritu de la psique) ha sufrido algo, debemos creer que con ese nus, según su logos (lógica, razón) natural, simpatizan necesariamente tanto su δύναμη dinami (poder, potencia y energía) práctica como la contemplativa. Porque no puede sufrir algo el sujeto sin que sufran también aquellas cosas que están dentro de él. El sujeto, quiero decir, es el νούς nus, porque él recibe la virtud y la gnosis-conocimiento. Dentro de esto quiero decir que está la praxis-acción y la contemplación, las cuales siguen al νούς nus. Por eso, cuando sufre el νούς nus, necesariamente también sufren ellas, teniendo su movimiento como principio de su propio cambio.
  14. Todo hombre amante de Dios y virtuoso, como Ezequías, que con la gnosis-conocimiento ha sido ceñido con fuerza contra los demonios, puede enfrentar el ataque de los espíritus malignos que llevan a cabo una guerra invisible contra él, y recibir en su oración un ángel enviado por Dios, me refiero a un logos de sabiduría superior, y destruir y dispersar todo el ejército del diablo (2 Crón 32, 20-21). Si él no reconoce a Dios como la causa de esta victoria y salvación, sino que atribuye toda la victoria a sí mismo, entonces no ha devuelto a Dios conforme a Su regalo (2 Crón 32, 25), y no ha igualado las gracias con la magnitud de la salvación, ni ha mostrado gratitud acorde con la donación de Aquel que lo ha salvado.
  15. Iluminemos el νούς nus y la mente con los divinos conceptos y pensamientos y embellezcamos el cuerpo con los métodos de los más divinos logos que comprendimos, haciéndolo un taller lógico de virtud mediante la eliminación de los pazos pasiones, vicios, etc. Porque los pazos innatos del cuerpo, cuando son gobernados por la lógica del logos, son inofensivos e irreprochables; pero cuando se mueven sin la lógica, se vuelven reprochables. Debemos, por lo tanto, eliminar los pazos que tienen un movimiento innato, pero cuyo uso muchas veces no es conforme a la naturaleza, porque no está gobernada por la lógica.
  16. Cualquiera que se enorgullezca de los carismas o dones que ha recibido y se ensalce como si no los hubiera recibido de Dios (1Cor 4, 7), justamente recibe la ira sobre sí, permitiendo Dios al diablo que lo ataque mental y espiritualmente y perturbe sus métodos de virtud en la praxis o práctica, y oscurezca en la contemplación los claros logos (razonamientos) y pensamientos del conocimiento. Así aprenderá y conocerá su enfermedad y debilidad y reconocerá la única fuerza que combate los pazos dentro de nosotros. Y, habiendo vuelto a la metania, arrepentido y humillado, rechazando la arrogancia de la vanidad, apaciguará y expiará a Dios y evitará la ira que viene sobre los impenitentes, la cual quita la χάρις jaris que guarda la psique-alma y deja desierto al ingrato nus (espíritu de la psique).
  17. La ira salvadora es el permiso de Dios para que el nus soberbio con la mente orgullosa sea atacado con los pazos por los demonios. Así aprende, sufriendo con deshonor porque se jactaba y presumía de sus virtudes, quién es el que las otorga, o es despojado de ellas, las cuales no son suyas, pero creía tenerlas por sí mismo sin haberlas recibido de Dios.
  18. Feliz y bienaventurado, en verdad, es aquel nus que ha muerto de manera digna por todos los seres y cosas. Por las cosas sensibles, mediante el abandono de la energía de los sentidos; y por las espirituales inteligibles, mediante la cesación del movimiento mental y del nus. Apunta que la muerte encomiable del nus se refiere a la liberación voluntaria de todos los seres y cosas, tras la cual el nus recibe la vida de la divina χάρις jaris, y como recompensa en lugar de las cosas, al Creador de todas las cosas de una manera que no se puede comprender.
  19. Feliz es aquel que ha unido la praxis con el bien natural y la θεωρία zeoría contemplación con la verdad por naturaleza. Porque toda praxis, acción se realiza por el bien, y toda zeoría busca el conocimiento-gnosis solo por la verdad. Cuando estos se completan, no habrá nada que afecte la capacidad práctica de la psique-alma, ni que hiera dolorosamente su capacidad contemplativa con conceptos y consideraciones irrelevantes. La psique-alma habrá trascendido todo lo que existe y lo que se concibe, y habrá penetrado en Dios mismo, el único que es bueno y verdadero y está por encima de toda esencia y de toda concepción.
  20. El fin de la virtud práctica es, dicen, el bien. Su cumplimiento se debe a la divina energía increada que guía hacia esto lo lógico de la psique-alma con el uso natural de la ira y el deseo; en esto suele manifestarse la belleza de la “semejanza” con Dios. La verdad, dicen, es el fin de la filosofía contemplativa. Esta es la gnosis-conocimiento indivisible y unificada de todo lo que concierne a Dios, hacia el cual se dirige el nus puro y la mente lúcida, una vez que elimina completamente el juicio basado en la percepción sensible. En esta gnosis-conocimiento se revela sin distorsión el axioma de la imagen o icona divina.
  21. Nadie puede alabar y glorificar verdaderamente a Dios si no santifica su cuerpo con las virtudes y no ilumina su psique-alma con las gnosis-conocimientos. Porque la disposición virtuosa es el rostro del nus (espíritu de la psique) contemplativo, que se dirige como al cielo hacia la altura de la verdadera gnosis-conocimiento.
  22. Feliz y bienaventurado es aquel que sabe que con todos nosotros como instrumentos, Dios realiza la praxis, acción y la θεωρία zeoría contemplación, la virtud y la gnosis-conocimiento, la victoria y la sabiduría, la bondad y la verdad, sin que nosotros ofrezcamos nada, salvo nuestra buena predisposición y voluntad. Esta tenía el gran Zorobabel respecto a lo anterior, y decía a Dios: «Bendito eres, que me has dado sabiduría, y confieso, Dios de nuestros padres, que de Ti proviene la victoria, y de Ti la sabiduría; a Ti pertenece la gloria y yo soy tu siervo» (1Esdras 4, 59-60). De hecho, como siervo agradecido, atribuyó todo a Dios, que le había regalado todo, de Quien había recibido la sabiduría, y a Él que era Dios de los padres confesaba el poder de los bienes que le había regalado, los cuales, como hemos dicho, son la unión de la victoria y la sabiduría, la virtud y la gnosis-conocimiento, la praxis-acción y la θεωρία zeoría contemplación, la bondad y la verdad. Porque estas virtudes unidas irradian una doxa-gloria increada y esplendor de Dios.
  23. Todas las hazañas de los Santos fueron claramente carismas o dones de Dios, y nadie tenía absolutamente nada, excepto ese bien que le había sido dado por el Señor Dios, y que era proporcional a la medida de gratitud y la agapi-amor de quien lo recibía. Y tenía solo las cosas que el Señor quería darle.
  24. El νούς nus (espíritu de la psique) que dirige la virtud y el conocimiento y está decidido a liberar la psique-alma de la mala esclavitud de los pazos, dice: «Las mujeres sobrepasan y son poderosas, pero la verdad prevalece» (1Esdras 3, 10). Por mujeres se entiende las virtudes deificadoras, de las cuales se compone la αγάπη agapi (amor desinteresado, altruista) que une a los hombres con Dios y entre sí; esta arrebata la psique-alma de todo lo que está dominado por el nacimiento y la corrupción, incluso de las sustancias inteligibles superiores a ellas, y la une en un vínculo amoroso con Dios, en la medida de lo posible a la naturaleza humana, y crea secretamente la convivencia pura sin mancha y divina. Por verdad se entiende la una y única Causa de los seres, el principio y la realeza y la δύναμη dinami (potencia y energía) y la doxa-gloria, de quien y por quien todas las cosas fueron hechas y son hechas, y por quien y a través de quien todas las cosas se mantienen en el ser, y por cuya causa se manifiesta todo esfuerzo y movimiento de los que aman a Dios.
  25. Anteriormente al decir «las mujeres», indicó el fin de las virtudes, la agapi-amor, que es el placer inagotable de aquellos que participan del bien natural que desean, y la unión indivisible con esto. Al decir «verdad» indicó el fin de todo conocimiento-gnosis y de todo objeto de conocimiento, hacia el cual, como principio y fin de todos los seres, se dirigen generalmente todos los movimientos naturales. Porque el principio y Causa de todos, como Verdad, supera y vence naturalmente a todos y atrae hacia sí misma el movimiento de los seres.
  26. La verdad, por su naturaleza, se manifiesta como una y única, en la absoluta ausencia de lo múltiple, cubriendo las facultades cognitivas o gnósticas de todo lo que puede percibir y ser percibido, porque su existencia supra-esencial es superior a todo que piensa y se entiende. Y porque encierra con infinita fuerza los extremos del principio y el fin de los seres, atrae hacia sí cada movimiento de todos. Y a algunos les brinda una gnosis evidente de la χάρις jaris gracia increada de la que carecían, mientras que a otros les otorga, con un sentido inexpresable, la gnosis de la bondad que deseaban, clara con su participación en ella.
  27. El νούς nus (espíritu de la psique) es el instrumento de la sabiduría, mientras que lo lógico de la psique, es de la gnosis-conocimiento. La certeza interna natural del νούς nus y de lo lógico son instrumentos de la fe que se constituye con la sabiduría y la gnosis. La filantropía natural es instrumento del don o carisma de las curaciones. Porque cada don divino tiene dentro de nosotros el receptáculo especial y adecuado como fuerza, disposición o hábito. Por ejemplo, aquel que ha hecho la catarsis de toda fantasía o imaginación sensible, recibe sabiduría. Aquel que hace que lo lógico sea el señor de los pazos innatos, es decir, de la ira y del deseo, recibe gnosis-conocimiento. Aquel que tiene una certeza inquebrantable con el νούς nus y lo lógico de la psique sobre las cosas divinas, recibe la fe que puede hacerlo todo. Y aquel que logra la filantropía natural, después de arrancar por completo su egoísmo, recibe dones de psicoterapias y curaciones.
  28. Cada uno de nosotros, según su fe (Rom 12, 6), tiene manifestaciones de la energía increada del Espíritu Santo. Por lo tanto, cada uno es un administrador de la χάρις jaris gracia, energía increada para sí mismo. Y nunca, si piensa correctamente, envidiará a otro que progrese en los dones o crismas, porque de él depende la disposición que recibe los bienes divinos.
  29. La causa de la distribución de los bienes divinos es el grado de fe de cada uno. Porque de acuerdo con nuestra fe es el grado de nuestra disposición para actuar. Por lo tanto, aquel que actúa, según la praxis, acción muestra el grado de su fe, y recibe tanto como creyó el grado de la χάρις jaris (gracia, energía increada). Aquel que no actúa, según su inacción muestra el grado de su incredulidad y recibe, tanto como dudó, la privación de la χάρις jaris. Por lo tanto, no es correcto que el envidioso envidie a aquellos que logran la virtud, ya que claramente de él depende, y no de otro, la elección, mediante la fe y las obras, de aceptar la χάρις jaris (gracia, energía increada) que viene según la medida de la fe.
  30. Aquel que tiene έρως eros (amor ardiente) por el bien, corre voluntariamente hacia la divina χάρις jaris a través de los logos de la sabiduría. Aquel que no tiene tal έρως eros, es apartado por el justo juicio de Dios sin querer, por la maldad a través de formas de instrucción. El primero, como amante de Dios, es divinizado o glorificado por la providencia; el segundo, como amante de la materia, mediante el juicio, no se le permite ser condenado. Porque Dios, siendo bueno, cuida a bien dispuestos con logos de sabiduría, mientras que con métodos instructivos y educativos psicoterapia y cura a aquellos que son reacios en buscar la virtud.
  31. La verdadera fe es una verdad que abarca y retiene todo y no contiene falsedad. La buena conciencia trae la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) de la αγάπη agapi (amor incondicional, desinteresado, altruista), porque está libre y no la pesa ninguna transgresión del mandamiento.
  32. “Y descansarán en él”, dice, “el espíritu del Señor, el espíritu de sabiduría, el espíritu de prudencia o sensatez, el espíritu de la ciencia, el espíritu de gnosis-conocimiento, el espíritu de voluntad, el espíritu de fortaleza, el espíritu de temor de Dios” (Isaías 11, 2-3). Los rasgos y cualidades particulares de estos dones espirituales son: del temor o miedo, la expulsión de los males; de la fortaleza, la realización de los bienes; de la voluntad, el discernimiento entre lo bueno y lo malo; de la ciencia, el discernimiento de los contrarios, la información sin error ni engaño sobre lo que nos conviene hacer; de la gnosis o conocimiento, la percepción y comprensión enérgica de los divinos logos de las virtudes; de la prudencia o sensatez, el consentimiento universal de la psique-alma a lo que se ha comprendido; de la sabiduría, la unión incomprensible con Dios. A través de esto, el deseo de Dios se convierte para los dignos en disfrutar y gozar de Dios, que con la participación en Dios lo hace divino y lo convierte en el intérprete de la felicidad divina en la proyección eterna y misteriosa y la transmisión de los misterios divinos a aquellos que los necesitan y los piden.
  33. El espíritu del temor de Dios es la abstención de cometer mal; el espíritu de la fortaleza es el impulso voluntario y movimiento hacia la práctica de los mandamientos; el espíritu de la voluntad es la capacidad y el hábito de discernir de acuerdo con lo cual actuamos con lógica (razón) los mandamientos divinos y distinguir lo mejor de lo peor; el espíritu de la ciencia es la información correcta de cómo practicar las virtudes, de modo que cuando actuamos de acuerdo con ella, no erramos en el juicio correcto de lo lógico; el espíritu de la gnosis-conocimiento es la comprensión de los mandamientos y sus logos, según los cuales existen los modos de virtud; el espíritu de la sensatez o prudencia es el consentimiento a los modos y logos de las virtudes, o más precisamente, el cambio mediante el cual se produce una mezcla de las fuerzas naturales con los modos y logos de los mandamientos; el espíritu de la sabiduría es la ascensión hacia la Causa de los logos más espirituales de los mandamientos y la unión con Ella. En esta unión, de manera desconocida, generalmente ingresamos en los logos de los seres que existen en Dios -tanto como es posible para los seres humanos- y desde nuestro corazón, como de una fuente que brota, ofrecemos de diversas maneras o modos a los seres humanos la verdad que se encuentra en todas las cosas.
  34. De las cosas que están lejos de Dios pero cerca de nosotros, ascendemos sucesiva y ordenadamente a las primeras, que están lejos de nosotros pero cerca de Dios. Desde la abstención del mal por temor, avanzamos con la fortaleza a la práctica de las virtudes; desde allí, al discernimiento de la voluntad; desde el discernimiento, llegamos al hábito de las virtudes, es decir, a la ciencia; desde el hábito de las virtudes, a la gnosis-conocimiento de los logos de esas virtudes; a partir de éste, a aquel estado que nos transforma de acuerdo con los principios de las virtudes que hemos conocido, es decir, hacia la sensatez o prudencia; finalmente, a través de esta a la θεωρία zeoría contemplación simple y exacta de la verdad que se encuentra en todas las cosas. Comenzando desde aquí, ofreceremos muchos y variados logos piadosos sobre la verdad desde la sabia contemplación de los seres perceptibles y las sustancias inteligibles.
  35. El bien que es primero según su energía y actividad hacia nosotros, es decir, el temor, el logos de la Escritura lo enumeró como último, porque es el principio de la sabiduría. Desde el temor comenzamos y ascendemos al final de la sabiduría, la sensatez o prudencia, después de la cual nos acercamos a Dios, teniendo solo la sabiduría para mediar nuestra unión con Él. Porque aquel que no ha rechazado completamente de sí mismo la mancha de la ignorancia y el polvo del mal mediante el temor y otros carismas intermedios, no puede alcanzar la sabiduría. Por eso, el orden de la Escritura colocó la sabiduría cerca de Dios y el temor cerca de nosotros, para que aprendamos la regla y la ley del orden correcto.
  36. Subiendo, entonces, con estos ojos de la fe, es decir, con las iluminaciones, ascendemos a la mónada (unidad) divina de la sabiduría. Restauramos la subdivisión de los carismas o dones hecha por nosotros llevándolos en su Causa, con las conquistas particulares de las virtudes. Con la ayuda de Dios, no omitimos nada de lo que hemos dicho antes, para que nuestra fe no se debilite gradualmente y quede ciega, sin vista, es decir, sin las iluminaciones del Espíritu a través de las obras, y seamos justamente infernados en los siglos infinitos, por haber enceguecido nosotros aquellos los divinos ojos de la fe que estaban en nuestro interior.
  37. Cualquiera que haya cegado dentro de sí mismo esos ojos de la fe con la inacción de los mandamientos, es ciertamente merecedor de condenación y ya no tiene a Dios para vigilarlo. Es decir, si el logos divino llama «ojos del Señor» (Deut 11, 12) a las energías operativas del Espíritu, aquel que no abre esos ojos con la práctica de los mandamientos ya no tiene a Dios para vigilarlo. Porque Dios, como es lógico, no vigila a los seres humanos con otros ojos, ya que, ciertamente, el rayo de la visión divina es nuestra iluminación que acompaña la virtud.
  38. La sabiduría es una mónada (unidad) y es contemplada indivisible en las virtudes que emanan de ella. Se vuelve comprensible con las energías operativas de las virtudes como una, y nuevamente, con las restauraciones en ella de las virtudes que provienen de ella, se demuestra que es una mónada (unidad) simple, cuando nosotros gracias a ella avanzamos con el éxito de cada virtud, ascendiendo con cada virtud y nos unimos a ella.
  39. Aquel que no trabaja los mandamientos divinos de la fe, tiene una fe ciega. Porque si los mandamientos de Dios son luz divina (Isaías 126, 9), es evidente que aquel que no practica los mandamientos divinos está sin la luz divina, y lleva vacía y sin contenido la llamada o vocación divina.
  40. Ninguno de los que pecan puede tener como defensor de su pecado la debilidad y enfermedad de la carne. La unión con el Logos de Dios psicoterapió y curó toda la naturaleza humana al abolir la maldición, privando de cualquier excusa el apego de nuestra voluntad a los πάθος pazos (vicios, pasiones, adicciones, etc.). Porque la divinidad del Logos, con su presencia por la χάρις jaris (gracia, energía increada) perpetua en aquellos que creen en Él, marchita y anula completamente la ley del pecado que reside en la carne.
  41. Aquel que, con fe y αγάπη agapi (amor incondicional) a Dios, venció los deseos irracionales o movimientos de los πάθος pazos antinaturales, sale de la región y del dominio de esta ley natural y es trasladado completamente al país de las realidades inteligibles espirituales, liberando incluso su parentesco natural junto con todo lo que ha adquirido por la servidumbre y esclavitud al enemigo.
  42. Cuando la gnosis-conocimiento, durante la práctica por las virtudes, no es contenida y domada por el temor de Dios, provoca arrogancia o soberbia, persuadiendo al que se enorgullece de ello a presentarlo como propio lo que le ha sido prestado y a recolectar gnosis-conocimiento racional con el objetivo de su alabanza. Y cuando la práctica que aumenta junto con el deseo divino no se preocupa por la gnosis-conocimiento que va más allá de lo que debe practicar, hace humilde al practicante, ya que lo confina dentro de los límites de los logos de su propia fuerza.
  43. La residencia celestial es la disposición y costumbre desapegada, sin pazos e imperturbable de la virtud y el conocimiento-gnosis que no contiene ningún elemento de error que la socave.
  44. El fin de la mónada (unidad) que se mueve es la miríada, y el principio de la miríada que no se mueve es la mónada (unidad); porque el principio de cada fin es su inmovilidad, y el fin de cada principio es la realización de su movimiento. Así también la fe es el principio natural de las virtudes, y su fin es la realización del bien a través de las virtudes. Y el bien por naturaleza, como fin de las virtudes, teniendo la fe como principio, converge hacia ella con un movimiento innato e íntimo. Porque la fe es un bien innato e íntimo, mientras que el bien es la fe realizada. Dios es fiel por Su naturaleza y bueno (Mateo 19, 17). Fiel como primer bien; bueno como último deseo. Desde cualquier punto de vista, son lo mismo entre sí, y de ninguna manera, excepto teóricamente, se dividen uno del otro debido al movimiento de aquellos que comienzan desde Él y regresan a Él. Por lo tanto, la miríada, que simboliza el último deseo, encierra perfectamente el deseo de aquellos que se mueven hacia él. Y la mónada (unidad), que es símbolo del primer bien, proporciona la base perfecta para aquellos que empiezan de él.
  45. La primera απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos, desapego) es la perfecta abstención de los males en praxis fehacientes, que se observa en los principiantes. La segunda es la completa eliminación de la διάνοια diania (mente, intelecto) de los pensamientos, conceptos y fantasías de consentimiento hacia los males, que se produce en aquellos que lógicamente buscan la virtud. La tercera es la perfecta inmovilidad del deseo hacia los πάθος pazos; esto se encuentra en aquellos que ven espiritualmente con el nus a través de las formas o figuras visibles sus logos. La cuarta απάθεια apázia es la completa catarsis incluso de la fantasía sutil, que se produce en aquellos que, con la gnosis-conocimiento y la θεωρία zeoría contemplación, hacen que su νούς nus (espíritu de la psique) sea puro, claro y un espejo transparente de Dios. Así, aquel que ha hecho la catarsis de sí mismo de la energía operativa de los pazos, se libera del consentimiento mental o intelectual a ellos, deja de moverse hacia los pazos con su deseo y hace que su nus sea incontaminado y libre de la fantasía sutil de los pazos, teniendo las cuatro απάθειες apázias impasibilidades generales, sale fuera de la materia y las cosas materiales y corre para alcanzar el objetivo inteligible espiritual, divino y pacífico de las realidades inteligibles.
  46. La primera απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) significa el movimiento del cuerpo que permanece intacto por el pecado activo. La segunda es la completa eliminación de la psique-alma de los λογισμοί loyismí pensamientos, fantasías y conceptos apasionados, indecentes y hostiles, con lo cual se marchita completamente el movimiento de los pazos de la primera απάθεια apázia, ya que no hay loyismí apasionados e indecentes para activarlos. La tercera es la perfecta inmovilidad del deseo hacia los pazos, para la cual ocurre también la segunda apázia impasibilidad que consiste en la pureza de los loyismí. La cuarta apázia impasibilidad significa la completa eliminación de la διάνοια diania (mente, intelecto) de todas las fantasías sensoriales, de la cual se creó la tercera que no tiene las fantasías sensoriales para formar en ella las imágenes de los pazos.
  47. En toda práctica, lo lógico y la διάνοια diania (mente, intelecto) trabajan como sirviente y sirvienta, inventando y creando los modos de la virtud práctica y contraponiendo de alguna manera toda su fuerza y energía a los espíritus malvados que se oponen al ejercicio práctico. Pero cuando completan la filosofía práctica (catarsis), la que ha insinuado el número de seis años, -porque se ha dicho que el número seis significa filosofía práctica-, entonces quedan libres (Deut 15, 12), tanto lo lógico de la psique como la διάνοια diania (mente, intelecto), para pasar a la filosofía espiritual, es decir, para ocuparse de la θεωρία zeoría contemplación de los logos de los seres que son afines y familiares a ellos.
  48. La ira y el deseo son siervos y siervas extranjeros, a quienes lo lógico de la psique el νούς nus (espíritu de la psique) contemplativo los sujeta perpetuamente bajo el yugo (Levítico 25, 44-46) con la dinami (potencia y energía) de la valentía, la templanza y la moderación, para que sirvan a las virtudes; y no les da ninguna libertad hasta que la ley del espíritu absorba la ley de la naturaleza, igual que la muerte de la miserable carne es absorbida por la vida inmortal (2Cor 5, 4). Así se revelará claramente toda la imagen del sin principio reinado de la Realeza increada, la cual imagen tiene por imitación completamente la forma del Original o Prototipo. Cuando el νούς nus llega a este punto, libera la ira y el deseo, transformando el deseo en el placer y deleite sincero del divino έρως eros (amor ardiente) y en el irresistible encanto, y la ira en entusiasmo o celo espiritual y en movimiento incesante y ferviente, y en una locura divina llena de sobriedad y templanza.
  49. La imagen del sin principio reinado de la Realeza increada es la estabilidad del νούς nus (espíritu de la psique) en relación con la verdadera gnosis-conocimiento y la incorruptibilidad del sentido en relación con la virtud, cuando la psique-alma y el cuerpo están unidos solo por la ley divina del Espíritu durante la transformación espiritual del sentido o percepción sensible en νούς nus. En este estado, la energía viva y siempre móvil del logos penetra continuamente y no hay absolutamente ninguna desemejanza hacia lo divino.
  50. Se dice que el placer es el deseo que se opera, energiza, siempre que lo que considera bueno esté presente. La ira es un movimiento de manía puesta que estudiamos, mientras que la manía es la ira en acción. Por lo tanto, aquel que ha sometido estas potencias a lo lógico de la psique verá que su deseo se transforma en placer en la unión inmaculada e imperturbable de la psique-alma con lo divino a través de la χάρις jaris (gracia, energía increada), mientras que la ira se transforma en una llama pura que custodia este placer y en una divina locura sabia que arranca completamente de los seres la fuerza que atrae la declinación de la psique-alma. Por tanto, mientras que el mundo y la relación voluntaria de la psique-alma con las cosas materiales vivan en nosotros, no debemos dar libertad a estas dos potencias, no sea que se mezclen con las cosas sensibles como realidades afines a ellas, luchen contra la psique-alma y la capturen y hagan prisionera por los pazos, como los babilonios capturaron antiguamente a Jerusalén (4Reyes 25, 4). Porque el logos de la Escritura, con el siglo durante el cual la ley establecía que los siervos extranjeros debían permanecer en esclavitud (Lev 25, 44-46), dio a entender la relación voluntaria de la psique-alma con este mundo, es decir, con la vida presente, con esta narración histórica se muestra las verdades espirituales.
  51. El mal tiene un principio; su principio es el movimiento contra natura por nuestra parte. Pero el bien no tiene principio; porque existe antes de todo tiempo y siglo como bueno por su propia naturaleza. El bien es una realidad inteligible, el cual solo debemos comprender. El mal no es inteligible, el cual no debemos entender en absoluto. El bien puede ser expresado, y solo eso debemos comprender y decir. Además, el bien se realiza; porque aunque por naturaleza es no nacido, tolera por filantropía ser generado o nacido por nosotros por la χάρις jaris, para conducir a la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) a los que lo practicamos y lo proclamamos. El bien lo hacemos, y en concreto solo eso se debe hacer. El mal no lo hacemos, y eso es lo único que no se debe hacer. El mal es corruptible, porque precisamente la naturaleza del mal es la corrupción, y no tiene absolutamente ninguna existencia. El bien es incorruptible, porque existe siempre y nunca deja de existir, y protege y guarda a todos los que lo adquieren. Por lo tanto, buscamos este bien con lo logístico o lógico de la psique; lo deseamos con lo anhelante de la psique; y con lo irascible lo guardamos inviolable; con el sentido o percepción, de acuerdo con la gnosis, lo mantenemos puro y separado de sus opuestos; lo proclamamos con la voz y lo hacemos evidente para aquellos que lo desconocen, y lo aumentamos con la producción, o mejor dicho, nosotros mismos nos incrementamos a través de él.
  52. El νούς nus (espíritu de la psique) contemplativo que reina sobre los conceptos y expectaciones de los seres y sobre sus movimientos, debe estar en un estado estéril en lo que respecta a la maldad, es decir, ni entenderla en absoluto ni engendrarla y parirla. Basado en esto, debe moverse en torno a la contemplación, no sea que, haciendo la investigación espiritual de los seres, caiga inconscientemente bajo el poder de algún espíritu maligno de aquellos que contaminan el estudio puro del corazón con alguna cosa sensible.
  53. Aquel que ha sido infectado por la vanagloria de su virtud o su gnosis-conocimiento, él, al igual que Absalón, alimentando en vano los cabellos de la presunción o jactancia, muestra su vida ética como artificial y mezclada, como un mulo de doble ascendencia, para engañar a quienes lo ven. Y volando por causa de eso hacia las nubes, cree que someterá a su padre espiritual que lo engendró con la enseñanza del logos, deseando, con orgullo, apropiarse de toda la doxa-gloria de la virtud y del conocimiento-gnosis que tiene su padre espiritual de Dios, como orgulloso que es, arrastrarla de modo tiránico hacia sí mismo. Sin embargo, él saliendo en la amplitud de la contemplación espiritual de la naturaleza para la guerra lógica en favor de la verdad, y como su percepción todavía está viva, es atrapado en el bosque por el roble cósmico de las apariencias materiales, teniendo la misma presunción hueca como una cuerda de muerte que lo cuelga entre el cielo y la tierra (2 Reyes 18:9). Porque el vanidoso o vanaglorioso no tiene un conocimiento-gnosis que lo atraiga como cielo desde la presunción o jactancia que lo arrastra hacia abajo; ni tampoco tiene tierra, es decir, la base de la praxis, acción basada en la humildad, que lo atraiga hacia abajo desde donde la arrogancia lo levanta. A éste, por compasión y filantropía, el maestro que lo engendró (2Re 18,33) lo lamenta y muerto lo llora espiritualmente, como amigo de Dios e imitando a Dios, porque no quiere la muerte del pecador, sino que vuelva en la metania, se arrepienta y viva (Ezequiel 33:11).
  54. El principio y el fin de la salvación de cada uno es la sofía-sabiduría, que comienza generando primero el temor (Prov 9:10), y luego, mientras se perfecciona, va creando el anhelo. O más bien, para nosotros, al principio por economía se convierte en temor para cortar de la maldad a su amante; y al final se convierte para sí en anhelo para llenar de alegría a aquellos que lo han intercambiado todo por convivir con ella.
  55. La sabiduría es también temor para aquellos que no la desean, lo que se convierte en privación mediante la evitación; es también anhelo, que lo encontramos como una exquisita costumbre en aquellos que la aman. Porque la sabiduría, al liberar al hombre de los pazos mediante la amenaza del castigo, causa miedo, pero también crea el anhelo, mediante la adquisición de virtudes acostumbrando al νούς nus (espíritu de la psique) a ver las realidades futuras.
  56. Cada confesión hace humilde la psique-alma. Una confesión enseña que fue justificada por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, y la otra que es culpable delante de Dios por los pecados de su negligente voluntad y elección.
  57. La confesión tiene dos propósitos. Uno es agradecer a Dios por los bienes que nos ha regalado. El otro se hace para el examen y la corrección de aquellas cosas que hemos hecho mal. Porque la confesión es tanto la enumeración de las donaciones divinas con agradecimiento de quienes han sido beneficiados, como la revelación de los errores de los culpables. Y ambos modos producen humildad. Porque tanto aquel que agradece por los bienes como aquel que examina sus propias praxis, acciones malvadas, humillan su egoísmo y se hacen humildes. El primero se juzga a sí mismo indigno de los bienes que Dios le ha dado; el segundo suplica para que reciba la absolución o perdón de sus pecados.
  58. El παθος pazos pasión u emoción del orgullo o soberbia es constituido de dos ignorancias, y dos ignorancias unidas constituyen un juicio confuso y una mentalidad y conducta confusas. Porque orgulloso es solo aquel que ha ignorado tanto la ayuda divina como la debilidad y enfermedad humana. Por lo tanto, el orgullo es la privación del conocimiento-gnosis divino y humano. Porque con dos negaciones de los extremos verdaderos, se hace una katáfasis afirmación positiva falsa.
  59. La vanagloria es apartarse del propósito divino y pasar a otro propósito, diferente al divino. Es decir, vanidoso o vanaglorioso es aquel que trabaja en la virtud por su propia doxa-gloria y no por la doxa-gloria increada de Dios, y con sus esfuerzos compra los elogios inconsistentes y vanos de los hombres.
  60. El adulador que le gusta gustar a los hombres solo se interesa por el comportamiento externo, y por supuesto por los logos del adulador. Quiere con su comportamiento robar la vista y con el adulador el oído de aquellos que se complacen o se asombran solo con lo que oyen y ven y que solo con el sentido o percepción sensible determinan la virtud. Por lo tanto, decimos que la adulación es la exhibición que alguien hace de su supuesta virtud con actos y logos.
  61. La hipocresía es la simulación de la amistad; o el odio que se cubre con la falsa apariencia de amistad; o la enemistad que se manifiesta en forma de simpatía; o la envidia que imita la agapi (amor desinteresado, altruista); o la vida que se adorna con una virtud falsa y no verdadera; o la simulación de la justicia que se mantiene solo por la idea de que existe; o el engaño que parece verdad, el cual utilizan aquellos que imitan la mala astucia de la serpiente (demonio) con sus formas engañosas y modos sutiles.
  62. La causa de los seres y los bienes que existen en ellos es Dios. Por lo tanto, aquel que se enorgullece de su virtud o de su gnosis-conocimiento y no extiende la gnosis- conocimiento de su debilidad y enfermedad por completo en beneficio de la virtud y el progreso, éste ciertamente no ha escapado del mal del orgullo. Aquel que hace el bien por su propia doxa-gloria, prefiere a sí mismo sobre Dios y está impregnado del clavo de la vanidad o vanagloria. Aquel que actúa o habla sobre la virtud para que lo vean los hombres, ha considerado el reconocimiento humano superior al divino y enferma por el πάθος pazos de gustar a los hombres, la adulación. Aquel que solo tinta furtivamente las morales de su carácter con la modestia de la virtud para engañar a los demás y cubre su malvada y astuta intención y voluntad con la aparente forma de la devoción, éste compra la virtud con el engaño de la hipocresía. Por lo tanto, éste dirigió su propósito en otras cosas y no hacia la Causa de ellas.
  63. Ninguno de los demonios malvados y astutos jamás impide la voluntad del virtuoso, sino que más bien limita con engaño las deficiencias de las virtudes y dicta su intensificación, dispuesto junto con los luchadores; quiere hacer que el asceta o practicante dirija toda su preocupación hacia sí mismo y, después de perder la justa medida de la medianidad, sin darse cuenta, avanza hacia otro extremo del que tenía la intención.
  64. Los demonios no odian la prudencia y la sensatez, ni rechazan el ayuno, ni la distribución de dinero, ni la hospitalidad, ni el canto de salmos, ni la lectura sagrada, ni la vida contemplativa, ni la enseñanza más elevada, ni dormir al suelo, ni el celibato, ni la vigilia, ni todas las cosas que caracterizan la vida divina según Dios, siempre y cuando sean dirigidos hacia ellos el propósito, motivo y causa de estas buenas praxis, acciones.
  65. A los otros demonios, después de que el asceta los venza quizás más rápidamente, evita el daño que proviene de ellos. Pero aquellos demonios que parecen estar colaborando en el camino de la virtud y que quieren construir junto con él ese templo del Señor, ¿quién de los mortales más elevados puede percibirlos y entenderlos sin el logos vivo y activo que penetra profundamente hasta separar la psique-alma del espíritu (Hebreos 4: 12-13), es decir, para distinguir qué obras y qué significados y conceptos son psíquicos, es decir, manifestaciones y movimientos naturales de virtud, y cuáles son espirituales, es decir, que son sobrenaturales y constituyen atributos o cualidades de Dios, pero se dan a la naturaleza humana por χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios? El Logos puede reconocer si las articulaciones y los tuétanos, es decir, los logos espirituales y los modos de virtud, están o no están armoniosamente coordinados; y discierne los recuerdos, los conceptos y las intenciones de los corazones, es decir, en la profundidad del corazón las relaciones invisibles con las cosas que se han dicho, y sus causas invisibles dentro de la psique-alma. Para el Logos no hay nada oculto en nosotros, que creemos que escapamos de Él; todo es completamente evidente y claro, incluso las cosas que hemos hecho y las que hemos pensado, incluso las que haremos y pensaremos.
  66. La separación de la psique-alma del espíritu significa la diferencia en el origen y procedencia de las virtudes que son aquellas cuyos logos tenemos por naturaleza dentro de nosotros, y aquellas que el espíritu da, de las cuales recibimos la χάρις jaris gratuitamente. Estas, al juzgarlas, las distingue claramente el Logos.
  67. Las memorias y conceptos que distingue el Logos, dice que son las relaciones de la psique-alma con los divinos logos y pensamientos, y las causas de estas relaciones. Porque el recuerdo mueve la memoria, cuyo elemento es la relación; mientras que el concepto o significado apunta al fin, el cual determina como causa.
  68. Si Dios es esencialmente gnosis-conocimiento, y antes de todo conocimiento hay un νούς nus (espíritu de la psique) con intelecto, en el cual yace por naturaleza, entonces Dios está por encima de la gnosis, porque incluso por encima de cualquier νούς nus con intelecto -en el que está por naturaleza cualquier gnosis- es superior infinitas veces.
  69. ¿Quién entonces, si no tiene arraigada en lo más profundo de su corazón como habitante el logos divino, podrá evitar las artimañas y astucias ocultas de la hipocresía de los demonios contra nosotros? ¿Cómo podrá permanecer solo consigo mismo, sin relación alguna con ellos, y edificar el templo del Señor, como el gran Zorobabel y Jesús y los príncipes de las tribus, que clamaban claramente y con gran voz a los engañadores demonios del orgullo, de la vanagloria, de la adulación y de la hipocresía: «No construiremos nosotros y vosotros juntos el templo en honor al Señor nuestro Dios; nosotros solos construiremos en honor al Señor de Israel» (3 Esd 5,70)Porque debe saber que la relación con ellos conlleva la destrucción y el derribo de toda la edificación, y arroja por tierra toda la gracia de la belleza de las sagradas ofrendas ofrecidas a Dios.
  70. Nadie puede edificar un templo para el Señor, si tiene alguno de los demonios que mencionamos como colaborador en la virtud. Porque no tiene como objetivo de sus obras a Dios, a Quien mirando lo lleva a cabo, sino el πάθος pazos que a través de ello provoca.
  71. Los demonios que nos hacen la guerra por nuestra falta de virtud, son aquellos que enseñan la prostitución o fornicación, la embriaguez, la avaricia y la envidia. Aquellos que nos hacen la guerra con el exceso son aquellos que enseñan la ostentación o jactancia, la vanagloria y el orgullo, y a través de nuestras praxis nos introducen ocultamente de lo correcto a lo incorrecto (de la derecha a la izquierda).
  72. A los malos astutos espíritus, que nos atacan sin ser vistos con una falsa amistad espiritual y ocultamente intentan causarnos por medio del bien la muerte del pecado, y por eso nos dicen: «vamos a construir juntos el templo al Señor de ustedes» (3Esd 5,70), ojalá que nosotros siempre respondiéramos: «No construiremos nosotros y vosotros juntos el templo en honor al Señor nuestro Dios; nosotros solos construiremos en honor al Señor de Israel». Nosotros solos, porque una vez que nos hemos liberado y escapado de los malos espíritus que nos combaten con la falta de virtud, no queremos, inflándonos con nuestras exageraciones, volver a ser atrapados y caer en una caída mucho peor que la primera. En la primera teníamos una esperanza fácil de nuestro regreso, una vez perdonados debido a nuestra debilidad; pero en la segunda, o no tenemos esperanza en absoluto, o será difícil, porque nos volvemos odiosos con nuestro orgullo y tratamos de hacer como mejor bien cualquier otra cosas que excepto el bien. Pero aún así no estamos solos; tenemos a los santos ángeles como ayudantes en el bien, o más bien al mismo Dios, quien nos revela a Sí mismo con las obras de justicia y edifica en nosotros un templo santo para Sí mismo, libre de todo πάθος pazos.
  73. El término de la virtud es la unión consciente con reconocimiento de la debilidad y enfermedad humana con la δύναμη dinami (fuerza, potencia y energía) divina. Por lo tanto, aquel que limita en sí mismo en la debilidad y enfermedad de su naturaleza, no ha alcanzado el término de la virtud y por eso cae en pecados, ya que no ha recibido la δύναμη dinami fuerza que fortalece la debilidad de la naturaleza. En cambio aquel, que en lugar de la fuerza divina presenta con arrogancia su enfermedad y debilidad como fuerza, ha pasado por alto el término de la virtud y por eso no siente que está pecando, ya que lo inferior lo ha hecho superior para él. Porque cree que el pecado es virtud. Por lo tanto, aquel que limitó su enfermedad y debilidad a la enfermedad y debilidad humana y por descuido cayó de la virtud es más perdonado que aquel que en lugar de la fuerza divina presenta su propia enfermedad y debilidad como fuerza para hacer lo que debe hacerse, y así provocó su caída de la virtud más bien por arrogancia.
  74. Porque está escrito: «La súplica del justo, cuando se ejerce, tiene gran poder» (Santiago 5:16), conozco que esto se energiza y opera de dos maneras o modos. Uno es cuando aquel que viene a Dios ofrece su súplica junto con las obras de los mandamientos, para que la súplica no caiga en logos vacío y voz hueca y permanezca sin praxis y sin fundamento, sino que se vuelva operante y viva animada por las obras de los mandamientos divinos. Porque la hipostasis (base substancial) de la oración y la súplica es evidentemente el cumplimiento de los mandamientos mediante las virtudes; entonces la súplica del justo es poderosa y logra todo, ya que se energiza y opera con los mandamientos. El otro modo es cuando aquel que necesita de la oración del justo, realiza las obras de la oración, corrigiendo su vida pasada y haciendo que la oración del justo sea más fuerte y potente, ya que la fortalece con su buena conducta y forma de vida buena.
  75. Ningún beneficio tiene de la súplica del justo aquel que la necesita, si se contenta y se deleita más de los pecados en vez de las virtudes. Porque incluso el gran Samuel se entristecía por Saúl, quien pecaba, pero no pudo aplacar y expiar a Dios, ya que no tenía como aliado en su tristeza y sufrimiento la corrección adecuada de Saúl. Por eso, Dios, deteniendo a Su siervo de este duelo inútil, le dijo: «¿Hasta cuándo llorarás por Saúl? Yo lo he considerado indigno como rey de Israel» (1Reyes 15:35; 16:1).
  76. Y nuevamente el muy querido Jeremías no es escuchado cuando ora por el pueblo de los judíos que permanecen en el error y engaño de los demonios; su oración no fortalecía el regreso de los judíos ateos de su error y engaño. Por eso, Dios le impidió orar en vano y le dijo: «No ores por este pueblo y no exijas de mi que lo tenga misericordia y lo perdone; no ores y no vengas más a mí por este pueblo, porque no te escucharé» (Jer 7:16).
  77. Es realmente una gran locura, por no decir insensatez, pedir la salvación a través de las oraciones de los justos, aquel que se complace en sus propios pensamientos, fantasías y deseos, y busca el perdón por aquellas cosas que se enorgullece mientras se está contaminando con sus propias acciones voluntarias. Aquel que necesita la súplica del justo no debe dejarla inactiva e inerte, si realmente odia las cosas astutas malvadas, sino hacerla activa y fuerte, y darle alas con sus virtudes, de modo que pueda llegar a Aquel que puede otorgar el perdón y absolución de los pecados.
  78. La súplica del justo tiene gran δύναμη dinami (poder, potencia y energía), ya sea activada por el justo que la realiza, o por aquel que pide al justo que la realice. Cuando es activada por el justo, le otorga confianza delante de Aquel que puede cumplir las peticiones de los justos. Y cuando es activada por aquel que la solicita al justo, lo aleja de su malicia primordial y cambia su predisposición y voluntad hacia la virtud.
  79. El Apóstol Pedro dijo: «Por lo cual, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, seáis afligidos por diversas pruebas y tentaciones, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesús Cristo» (1 Pedro 1:6-7).

¿Cómo puede uno estar afligido y entristecido por las pruebas y, al mismo tiempo, alegrarse por lo que lo entristece y aflige?

(A partir de aquí hasta el final el término clave es la λύπη lipi, pena, tristeza, pesar, depresión, aflicción interior psíquica, dolor, sufrimiento, es uno de los ocho pecados capitales y una virtud si se trata de lipi según Dios.

Existe la lipi “según Dios” y la lipi “según el cosmos-mundo”. La primera se identifica con la metania y el luto que nace de la esperanza a Dios y empuja al hombre hacia la lucha y el ejercicio espiritual. La segunda todo lo contrario, desanima al hombre y le conduce en la desesperación, melancolía, en un parálisis psicosomático y la depresión. La lipi por la pobreza o faltas materiales conduce a la muerte de la psique, según Apóstolos Pablo (2Cor 7,10). San Gregorio Palamás escribe: si investigas la lipi mundana, encontrarás que está inmersa en los pazos y proviene de ellos y el materialismo, en cambio, la lipi según Dios te conduce a la metania y sin duda a la “psicoterapia” sanación y salvación de la psique. De nuestro Gran Léxico aquí: https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/ )

  1. (Respuesta.) El logos de la verdad considera que la λύπη lipi es de dos formas. Una se origina dentro de la psique-alma sin manifestarse, mientras que la otra se realiza en la percepción sensible y es evidente. La primera abarca toda la profundidad de la psique-alma, que la azota la conciencia con su látigo; y la segunda restringe toda percepción sensible, que debido al peso de los dolores y penas se encoge de su extensión natural. La primera es el fin del placer de la percepción sensible, mientras que la segunda es el fin de la alegría psíquica; o más bien, una es el resultado de los pazos padecimientos voluntarios de la percepción sensible, mientras que la otra es el resultado de los sufrimientos involuntarios que experimenta la percepción sensible.
  2. La λύπη lipi en mi opinión, es un estado privado de placeres. La privación de placeres es causada por el impacto de los dolores. El dolor es simplemente la falta o la disminución de una costumbre o facultad física. La falta de una costumbre o facultad física es pazos padecimiento, pasión de la dinami fuerza que constituye el trasfondo físico de la costumbre o facultad. El pazos padecimiento, pasión de la dinami fuerza que la facultad o costumbre tiene por naturaleza es el modo de la energía operativa durante su mal uso. Y el mal uso del modus operandi es el movimiento de la dinami (fuerza y energía) hacia lo antinatural y lo inferior.
  3. La λύπη lipi de la psique-alma es el fin del placer de la percepción sensible, porque del placer se genera la λύπη lipi de la psique-alma; así como el fin del placer psíquico es la λύπη lipi de la carne, porque la alegría y gozo de la psique-alma se convierte en λύπη lipi de la carne.
  4. La λύπη lipi es de dos tipos. Una es la λύπη lipi de la percepción sensible que se origina en la privación de los placeres corporales, mientras que la otra es del νούς nus (espíritu de la psique) y surge de la privación de los bienes de la psique-alma. También las tentaciones son de dos tipos: voluntarias e involuntarias. Las voluntarias son los padres del placer corporal y los generadores de la λύπη lipi psíquica. Porque solo el pecado, cuando se comete, entristece, aflige y deprime la psique-alma. Las involuntarias, que se manifiestan en los dolores involuntarios, son padres del placer psíquico y los generadores de la λύπη lipi sensible al cuerpo.
  5. El logos de la verdad, como considera que la λύπη lipi es de dos tipos, como dije, también sabe que las tentaciones se manifiestan de dos tropos maneras o modos. Uno está de acuerdo con nuestra opinión, el otro está en desacuerdo con ella. El primer tipo es el creador de los placeres voluntarios, mientras que el segundo trae dolores involuntarios. Porque la tentación que está de acuerdo con nuestra opinión claramente crea, por la predisposición, placeres voluntarios, mientras que la tentación que va en contra de nuestra opinión provoca, como es evidente, los dolores involuntarios que no están de acuerdo con nuestra predisposición y voluntad. El primer tipo es la causa de la λύπη lipi psíquica, mientras que el segundo es la causa de la λύπη lipi sensible.
  6. La tentación que está de acuerdo con la opinión del hombre provoca la λύπη lipi psíquica y claramente crea el placer sensible. La tentación que no está de acuerdo con la opinión del hombre crea el placer psíquico y la λύπη lipi de la carne.
  7. Creo que nuestro Señor y Dios, cuando enseñaba a Sus discípulos cómo deberían orar, les aconsejó que pidieran evitar el tipo de tentaciones que están de acuerdo con nuestra opinión, diciendo: «Y no nos dejes caer en tentación» (Mateo 6, 13). Es decir, que oren para no ser abandonados y prueben las tentaciones placenteras y de acuerdo con nuestra opinión y voluntad. Y el gran Santiago, el llamado hermano del Señor, enseñando a no dudar frente al tipo de tentaciones involuntarias aquellos que luchan por la verdad, dice: «Consideren como una gran alegría, hermanos míos, el caer en diversas tentaciones» (Santiago 1, 2-4); es decir, en tentaciones involuntarias y contrarias a nuestra opinión, que traen dolor y sufrimiento. Estas realidades las revelan claramente, ya que añaden, por su parte el Señor: «Pero líbranos del astuto maligno», y el gran Santiago: “Sabiendo que la prueba de vuestra fe a Cristo produce constancia y paciencia. Mas la paciencia que sea inquebrantable, porque tiene como fruto obra espiritual completa en vuestro corazón, para que seáis perfectos e íntegros, sin que os falte cosa alguna”.
  8. Nuestro Señor nos enseña a orar para evitar las voluntarias tentaciones placenteras, porque causan placer en la carne y pena, sufrimiento en la psique-alma. El gran Santiago nos aconseja que nos regocijemos en las tentaciones involuntarias, porque quitan el placer de la carne y el sufrimiento y pena de la psique-alma.
  9. Perfecto es aquel que hace con la continencia la guerra contra las tentaciones voluntarias placenteras y persevera con paciencia en las involuntarias. Completo es aquel que logra tanto la praxis, acción con gnosis-conocimiento como también la θεωρία zeoría contemplación no separada de la praxis, acción.
  10. Puesto que la λύπη lipi y el placer se comparten en la psique-alma y en la percepción sensible, aquel que cuida del placer de la psique-alma y sufre con paciencia la λύπη lipi de la percepción sensible, se vuelve probado, perfecto y completo. Probado, porque ha adquirido la experiencia de aquellas cosas que son contrarias a la percepción sensible. Perfecto, porque lucha implacablemente contra la λύπη lipi y el placer de la percepción sensible con la continencia y la paciencia. Completo, porque guarda incólumes, en la estabilidad de su identidad lógica, los hábitos de las virtudes que combaten las disposiciones opuestas de la percepción sensible. Por hábito de las virtudes me refiero a la praxis, acción y la θεωρία zeoría contemplación, que se mantienen atadas e inseparables una de la otra; la praxis, acción para exhibir con obras la gnosis-conocimiento de la θεωρία zeoría contemplación, y la zeoría para estar fortificada con la virtud no menos que el logos.
  11. Aquel que tiene experiencia, de la λύπη lipi y el placer del cuerpo podría llamarse probado, porque ha experimentado el placer y la tristeza de las condiciones placenteras y desagradables que conciernen a la carne. Perfecto es aquel que ha vencido el placer y la pena y el sufrimiento de la carne con la fuerza y energía operativa de la parte lógica de la psique. Y completo es aquel que mantiene inmutables, con la fuerza del divino anhelo, los hábitos de las virtudes de la praxis, acción y la θεωρία zeoría contemplación.
  12. La λύπη lipi psíquica es de dos tipos. Una es por nuestros propios pecados, y la otra por los pecados de los demás. La causa de esta λύπη lipi es claramente el placer de la percepción sensible, ya sea del que sufre y se entristece o de aquellos por los que sufre y se entristece. Para ser precisos, en los hombres apenas hay pecado que no tenga como principio de su creación una relación irreflexiva de la psique-alma con la percepción sensible a causa del placer. La causa del placer de la psique-alma es evidentemente la λύπη lipi en la percepción sensible de aquel que se regocija y se complace por sus propias virtudes o por las virtudes de otros. De hecho, apenas existe virtud en los hombres que no tenga como principio de su creación un rechazo lógico de la psique-alma hacia la percepción sensible.
  13. Sin la relación pasional de la psique-alma con la percepción sensible, no hay pecado en los hombres en absoluto. Y en cada λύπη lipi psíquica precede inevitablemente el placer corporal.
  14. El verdadero nacimiento de la virtud es el desapego y alejamiento voluntario de la psique-alma del cuerpo. Alegra y deleita espiritualmente la psique-alma aquel que doma su carne con esfuerzos voluntarios.
  15. Cuando la psique-alma adquiere por el bien de la virtud un rechazo hacia la percepción sensible, entonces la percepción sensible se encontrará necesariamente en dolores, sufrimientos porque ya no tiene atada junto a ella con relación voluntaria la fuerza psíquica que percibe y entiende los placeres. Por el contrario, rechaza valientemente la rebelión de los placeres con la templanza y la continencia y con la paciencia permanece completamente inquebrantable ante el ataque de los sufrimientos o dolores antinaturales e involuntarios, no se aleja en absoluto del valor y la doxa-gloria divina y virtuosa por el bien del placer insustancial, y no cae en absoluto de la altura de las virtudes por la preocupación por la carne, para aliviarla de los dolores y sufrimientos causados por la percepción sensible que sufre. La causa de la λύπη lipi de la percepción sensible es la ocupación exclusiva de la psique-alma con lo que es acorde con su naturaleza. El placer de la percepción sensible lo establece claramente la antinatural energía operativa de la psique-alma, y no puede tener otro principio de existencia sino la expulsión de lo que es acorde con la naturaleza de la psique-alma.

Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/ 24/05/2024

 

 

 

Filocalía tomo 2, san Máximo el Confesor – Cuarta Centuria Varios capítulos sobre teología, economía, virtud y maldad.

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄ 

Άγιος Μάξιμος ο Ομολογητής: Διάφορα κεφάλαια περί θεολογίας, οικονομίας, αρετής και κακίας

Τέταρτη εκατοντάδα

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo II

San Máximo el Confesor

Varios capítulos sobre teología, economía, virtud y vicio

 

Cuarta centuria

 

  1. El Señor mencionó el cáliz antes del bautismo (Mat 20, 22), porque la virtud es para la verdad y no la verdad para la virtud. Por lo tanto, aquel que practica la virtud por la verdad está inmune a las flechas de la vanidad o vanagloria. Pero aquel que ejerce la verdad por causa de la virtud tiene la presunción como compañera de la vanidad o la vanagloria.
  2. La verdad, dice, es la gnosis (conocimiento) divina; la virtud, los combates por la verdad de aquellos que la desean. Por lo tanto, aquel que sufre dificultades por causa de la gnosis no se envanece, porque conoce que por naturaleza la verdad no constituye un logro de esfuerzos; porque por naturaleza lo primero no está limitado por las cosas segundarias. Pero aquel que parece tener gnosis/conocimiento porque luchó por ella, es ciertamente vanaglorioso, porque cree que recibió los laureles antes de los sudores, sin conocer que los esfuerzos son para los laureles, pero no los laureles para los esfuerzos. Porque por naturaleza cesa de operar todo método y acción cuando se logra o se cree que se ha logrado el objetivo y propósito.
  3. Aquel que se dedica, ya sea en forma de solo conocimiento/gnosis, que es el logos desnudado (teórico), o en forma de imagen de virtud, que es la moral desnudada (teórica), es judío y él mismo, orgulloso de los tipos de verdad.
  4. Quien no ve la aparente adoración y culto de la Ley con su percepción sensible, sino que después de examinar cada símbolo visible con su nus (espíritu de la psique) con la mente, enseñado por el logos divino que se esconde en cada uno, encuentra a Dios en la Ley, investigando correctamente con el poder y la energía noerá (espiritual e intelectual) en la materia de las disposiciones legales, como en un montón de inútiles, para encontrar escondida en la carne de la Ley la perla (Mat 13, 45-46), es decir, el logos que escapa completamente la percepción sensible.
  5. Y aquel que no determina la naturaleza de las cosas solo con el sentido o la percepción sensible, sino que investiga sabiamente con el intelecto del nus el logos que existe en cada creación, encuentra a Dios, enseñado por la Causa (Logos) de les seres desde la magnificencia que presentan los seres.
  6. La cualidad del que investiga es el discernimiento. Por lo tanto, quien investiga con gnosis/conocimiento los símbolos de la Ley y considera con ciencia la naturaleza de las cosas, discierne la Escritura, la creación y a sí mismo. Divide la Escritura en letra y espíritu, la creación en logos y fenómeno externo, y a sí mismo con νούς nus (espíritu de la psique) con mente y percepción sensible o sentido. Y después de tomar de la Escritura el espíritu, de la creación el logos y de sí mismo el nus, y después de unirlos inseparablemente, encontró a Dios. Esto es porque conoció como es debido y en la medida de lo posible a Dios que existe como Nus, Logos y Espíritu. Se libera así de todo lo que le confunde y arrastra a muchas opiniones, me refiero a la letra, al fenómeno y a la percepción sensible o sentido, donde están las diferencias de cantidad y son contrarias a la mónada (unidad). Pero si alguien mezcla y confunde la letra de la Ley, el fenómeno externo de las cosas visibles y su sentido o percepción sensible, ese es ciego y ve borrosamente como los miopes, y está enfermo por la ignorancia de la Causa de las cosas.
  7. El divino y grande Apóstol Pablo define la fe de la siguiente manera: «La fe es la convicción y garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve» (Hebr 11, 1). Si ahora alguien la define también como un bien interno de nuestra disposición, o como verdadero conocimiento-gnosis que revela los bienes secretos, no se equivoca en la verdad.
  8. La fe es una fuerza y energía que trae y establece una relación, o una relación que realiza la unión directa y perfecta del creyente con el Dios creído.
  9. Dado que el hombre está compuesto de cuerpo y psique-alma, está sujeto a dos leyes, la de la carne con cuerpo y la del Espíritu (Rom 7, 23). La ley de la carne actúa en la mente y en los sentidos, mientras que la ley del Espíritu en el νούς nus (espíritu del corazón de la psique). La ley de la carne, cuando actúa en el sentido con la mente, generalmente se conecta con la materia, mientras que la ley del Espíritu, cuando opera en el nus (como energía) corazón (como esencia), causa la unión directa con Dios. Por lo tanto, aquel que lógicamente no duda en su corazón, es decir, que no hará el discernimiento en su nus y no interrumpe la unión directa con Dios que se produjo por la fe, ya que está sin pazos, impasible, o más bien, ya que se ha convertido en dios por la unión a través de la fe, le dirá a esta montaña que se mueva a otro lugar, y se moverá (Mat 17, 20; Mar 11, 23). Con este ejemplo se indica la mentalidad, la conducta y la ley de la carne, que es realmente pesada e difícil de mover, y mientras dependa de una fuerza física, completamente inmóvil e inmutable.
  10. La fuerza de la insensatez o irracionalidad se ha arraigado tanto en la naturaleza humana que muchos creen que el hombre no es más que cuerpo con carne que experimenta percepciones sensibles y sensaciones como medio de disfrutar de la vida presente.
  11. «Todo es posible para el que cree», dice (Marcos 9:23) y no «discernible», es decir, no se separa de la unión noerá (espiritual e intelectual) con Dios, que se logra en éste mediante la fe, debido a la relación de la psique-alma con el cuerpo a través de los sentidos. Todo lo que aliena y altera el nus desde el mundo y la carne y le familiariza a Dios perfecto en las hazañas, se deduce por la frase o logos: «todo es posible para el que cree».
  12. La fe es la gnosis/conocimiento que no puede ser demostrada. Y dado que es una gnosis/conocimiento que no acepta prueba, entonces es una relación sobrenatural, mediante la cual nos unimos a Dios de manera desconocida y sin pruebas en una unión que trasciende la comprensión.
  13. Cuando el nus o corazón (psicosomático) tiene una unión directa con Dios, entonces su capacidad de pensar y ser pensado permanece completamente lenta. Pero cuando activa esta δύναμη dinami (poder, potencia y energía) y piensa en algo aparte de Dios, entonces se divide e interrumpe esta unión que trasciende la comprensión. Mientras esté así unido a Dios, porque ha superado la naturaleza y se ha convertido en Dios por participación, desplaza sobre sí mismo como una montaña inamovible la ley de la naturaleza.
  14. El principiante en piedad que es enseñado a las obras de la justicia, realiza solo la virtud práctica, con toda obediencia y fe, comiendo – como si fueran carnes – las apariencias externas de las virtudes, es decir, la educación o pedagogía ética. Pero deja los logos (razones) de los mandamientos, en los que se encuentra el conocimiento/gnosis de los perfectos, en manos de Dios con fe, porque aún no puede extenderse completamente en toda la longitud de la fe.
  15. El perfecto, después de haber pasado no solo la clase de los principiantes, sino también la de aquellos que progresan, no ignora los motivos de las cosas que hace obedeciendo los mandamientos, sino que habiéndolos bebido primero con el espíritu, consume con las obras toda la carne de las virtudes, elevando en el conocimiento/gnosis espiritual e intelectual la acción perceptible de las cosas que suceden.
  16. El Señor dijo: «Buscad primero el reinado de la realeza increada de Dios y su justicia» (Mat 6:33), es decir, antes que todo el reconocimiento de la verdad y luego la práctica de lo que es apropiado para ella; con esto, mostró claramente que los fieles deben buscar solo el conocimiento, gnosis divina y la virtud que la adorna con obras.
  17. Son muchas las cosas que se piden a los fieles para la gnosis- conocimiento de Dios y la virtud, como liberación de los πάθος pazos, paciencia en las tentaciones, logos de las virtudes, realización de los modos de salvación, desconexión de la disposición de la psique-alma hacia la carne, descomposición de los sentidos de su relación con las cosas sensibles, retiro perfecto del nus (espíritu de la psique) de todas las creaciones, y en general, mil y una cosas más, todas las cuales contribuyen a la abstinencia del mal y la ignorancia y al logro de la γνώσις gnosis (conocimiento espiritual) y la virtud. Por eso el Señor dijo: «Todo lo que pidáis con fe, lo recibiréis» (Mat 21:22), entendiendo que los piadosos deben buscar y pedir solo todo lo que contribuye a la gnosis de Dios y la virtud, con conciencia y fe. Porque todas estas realidades y cosas son para nuestro beneficio y Dios seguro sin duda las da a aquellos que las piden.
  18. Por lo tanto, aquel que busca solo por fe, es decir, por una unión directa con Dios, pide todo lo que conduce a la unión, ciertamente lo recibirá. Aquel que busca sin esta causa, ya sea otras cosas o las anteriores, no las recibirá, porque no cree, sino que como incrédulo busca a través de las realidades divinas su propia doxa-gloria.
  19. Aquel que, por su predisposición y elección, se mantiene limpio de la corrupción del pecado, destruye la corrupción de aquellos que naturalmente corrompen. Porque la incorruptibilidad de la predisposición y la voluntad, por la providencia divina, mantiene incorruptible nuestra naturaleza corruptible, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu que tiene, y no la deja corromperse por las cualidades opuestas.
  20. Como el logos de la naturaleza y la χάρις jaris (gracia, energía increada) no es una y la misma, no es digno de sorprenderse cómo algunos santos a veces vencían los pazos y otras veces caían en ellos, ya que sabemos que el milagro pertenecía a la divina χάρις jaris, mientras que el pazos pertenecía a la naturaleza.
  21. Aquel que recuerda la vida de los santos imitándolos, se despoja de la necrosis, muerte de los pazos y recibe la vida de las virtudes.
  22. Dios, que desde la eternidad determinó la vida de cada ser humano, guía a cada uno, ya sea justo o injusto, de la manera que quiere, al final de la vida que le corresponde.
  23. La tormenta continua que enfrentó el bienaventurado Pablo (Hechos 27:20), concluyo que es el peso de las tentaciones involuntarias. La isla es la posesión firme e inquebrantable de la esperanza divina, y la hoguera, el fuego de la gnosis (conocimiento espiritual). Las astillas son la naturaleza de los objetos visibles, que él recogió con su mano, es decir, con el poder investigador de la θεωρία zeoría contemplación y con los conceptos que de ella se derivan, los alimentó como fuego en el hábito de la gnosis, que cura la desesperación causada en el νούς nus (espíritu de la psique) por la tormenta de las tentaciones. La víbora es la fuerza malvada y destructiva que está oculta en los objetos visibles; esta le mordió la mano, es decir, la energía y actividad investigadora de la contemplación, pero no dañó al nus perspicaz, porque con la luz de la gnosis, conocimiento la aniquiló como en un fuego (Hechos 28:1-4), esta fuerza destructiva que la contemplación de los sentidos y las cosas sensibles había pegado al movimiento práctico de la nus.
  24. El Apóstol era un aroma que llevaba de vida en vida (2Cor 2:16), porque con su ejemplo hacía que los fieles se movieran con la práctica hacia la fragancia de las virtudes, o porque, como predicador, transportaba a aquellos que se convencían por el logos de la χάρις jaris de la vida sensual de los sentidos a la vida espiritual. Y era un aroma de muerte que llevaba a la muerte, para aquellos que, desde la muerte de la ignorancia, pasaron a la muerte de la incredulidad, haciéndolos sentir su futura condenación. O nuevamente era un aroma de vida en vida para aquellos que suben de la praxis o práctica a la θεωρία zeoría contemplación; y un aroma de muerte que lleva a la muerte para aquellos que, por la inactividad del pecado habiendo mortificado a sus miembros que desean las cosas terrenales (Col 3:5), llegan también a la alabada necrosis de los conceptos y fantasías apasionados.
  25. Hay tres potencias y energías en la psique-alma: la lógica, la ira y la del anhelo. Con la lógica buscamos, con el deseo anhelamos el bien que hemos buscado, con la ira luchamos por ello. Aquellos que aman a Dios, con estas potencias y energías permanecen cerca del divino logos de la virtud y la gnosis (conocimiento espiritual); con la primera le buscan, con la segunda le anhelan y con la tercera luchan por él. Así reciben alimento incorruptible que sacia (Mt 15, 32-37) el nus (espíritu de la psique) con la gnosis-conocimiento de las creaciones.
  26. La naturaleza humana, que se vació por la gnosis, conocimiento que se le dio, cuando el Logos de Dios se hizo hombre, la llenó nuevamente de gnosis. Y después de fortalecerla para que sea inalterable, la divinizó, no por naturaleza, sino por y según cualidad. Y la selló completamente con Su Espíritu, así como cambió el agua en la naturaleza fuerte del vino. Porque para esto se hizo verdaderamente hombre, para hacernos dioses por la χάρις (gracia, energía increada).
  27. Dios, que creó la naturaleza humana, apenas le dio el ser según Su voluntad, y unió con ella la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) de hacer lo que debe. Por δύναμη dinami me refiero al movimiento que está esencialmente sembrado en la naturaleza humana para la acción y energía de las virtudes, y que aparece en la praxis conforme a la opinión y la voluntad de aquel que la posee.
  28. Tenemos como criterio natural la ley de la naturaleza, que nos enseña que antes de conquistar la sabiduría de todas las cosas, debemos dirigir nuestro deseo hacia la gnosis, conocimiento del Creador de todas las cosas.
  29. El pozo de Jacob (Jn 4, 5-14) es la Escritura. El agua es la gnosis, conocimiento divino contenido en la Escritura. La profundidad es el significado difícil de abordar de los enigmas de las Escrituras. El recipiente para sacar agua es el aprendizaje del logos divino a través de la lectura, que el Señor no tenía, porque él mismo es el Logos y no proporciona a aquellos que creen la gnosis, conocimiento que proviene del estudio y la investigación, sino que regala a los dignos la sofía-sabiduría que emana de la jaris gracia energía espiritual e increada y que fluye incesante e inagotablemente. Porque el recipiente de sacar agua, es decir, el aprendizaje, toma una pequeña parte de la gnosis-conocimiento y deja el todo, que de ninguna manera puede contener; mientras que la gnosis-conocimiento por la jaris gracia increada tiene el conjunto -y además sin estudio- de la sabiduría posible para los humanos, que brota según las necesidades.
  30. Hay una gran e indescriptible diferencia entre el árbol de la vida y el otro que no lo es, que se muestra solo por el hecho de que uno fue llamado árbol de la vida, mientras que el otro no, no de la vida, sino de la gnosis-conocimiento del bien y del mal (Gén 2:9). Porque el árbol de la vida ciertamente produce vida, mientras que el que no es de la vida, es evidente que produce muerte. Lo que no produce vida -porque no fue llamado árbol de la vida- claramente produce muerte; porque nada más se interpone y se diferencia directamente en contra a la vida.
  31. El árbol de la vida, siendo también sabiduría, tiene una gran diferencia con el árbol de la gnosis-conocimiento del bien y del mal, lo cual no era ni sabiduría ni fue llamado así. Porque la característica y cualidad de la sabiduría es el nus (espíritu de la psique) y lo lógico, mientras que la característica del estado contrario a la sabiduría es la irracionalidad y la percepción sensible y los sentidos.
  32. Dado que el hombre está constituido con psique-alma noerá (con nus espiritual) y un cuerpo con sentidos, aceptemos, según una opinión o aspecto, que el «árbol de la vida» es el νούς nus de la psique-alma, donde reside la sabiduría, y el «árbol del conocimiento del bien y del mal» es la percepción sensible o sentido corporal, donde reside claramente el movimiento de la irracionalidad. El hombre recibió el mandamiento divino de no experimentarla por algún acto suyo, pero no lo guardó.
  33. Ambos árboles que menciona la Escritura, es decir, el nus y el sentido o percepción sensible, tienen la capacidad de distinguir y calificar. El nus tiene la δύναμη dinami (poder, fuerza y energía) de distinguir lo inteligible y lo espiritual de lo sensible, lo temporal de lo eterno. O más bien, como es la δύναμη dinami distintiva de la psique-alma, la persuade para que en algunas cosas se adhieran y otras a superarlas. El sentido o percepción sensible tiene la δύναμη dinami de distinguir el placer y el dolor de los cuerpos. O más bien, como es una δύναμη dinami de cuerpos animados y sensuales (con sentidos), los persuade a buscar el placer y a evitar el dolor.
  34. Si el hombre se limita a la energía del sentido o percepción sensible para distinguir entre el placer y el dolor de los cuerpos, entonces, violando el mandamiento divino, come del árbol del conocimiento-gnosis del bien y del mal, es decir, la irracionalidad del sentido. Y esto, porque solo tiene el discernimiento que cuida del cuerpo, según el cual considera bueno el placer y lo busca, mientras considera malo el dolor y lo evita. Pero si se limita completamente al discernimiento del nus (espíritu de la psique) que distingue lo temporal de lo eterno, entonces, habiendo guardado el mandamiento divino, come del árbol de la vida, es decir, la sabiduría que viene al nus y la desarrolla con la mente o intelecto. Y esto, porque solo tiene el discernimiento que cuida de la psique-alma, según el cual considera bueno la doxa-gloria increada de las realidades eternas y la busca, mientras considera malo la corrupción de lo temporal y la evita.
  35. El bien del νούς nus es la disposición impasible hacia el espíritu y el mal es la relación apasionada hacia el sentido o lo sensible. El bien para el sentido o percepción sensible es el movimiento apasionado hacia el cuerpo por causa del placer, y el mal es la disposición que se genera cuando se le priva de ello.
  36. Aquel que ha persuadido su conciencia de considerar y cumplir el mal que hace que sea como bueno por naturaleza, éste después de haber extendido su práctica como si fuera una mano, ha tomado de forma reprochable del árbol de la vida, pensando que lo malísimo es inmortal por naturaleza. Por eso Dios, colocando naturalmente en la conciencia del hombre la condena del mal, lo separó de la vida, porque se volvió malo por elección y voluntad propia; así, si hace el mal, no podrá persuadir a su conciencia de que lo malísimo es bueno por naturaleza.
  37. La vid produce el vino; el vino, la embriaguez; la embriaguez, la euforia. Entonces, lo lógico de la psique bien cultivado, que es la vid, cuando se cultiva con las virtudes, da nacimiento a la gnosis- conocimiento; la gnosis da nacimiento a la buena euforia, que aparta el nus de la relación con la percepción sensible o sentido.
  38. Dentro de los pensamientos y conceptos de los sensibles, el diablo tiene la costumbre de enredar con maldad las formas y figuras de los sensibles, con las cuales se crean los πάθος pazos (pasiones, vicios) alrededor de los fenómenos externos de las cosas visibles. Entonces, se detiene la energía y acción lógica dentro de nosotros, a través de la percepción sensible, el ascenso hacia las realidades inteligibles y espirituales. Por lo tanto, predominando el diablo, saquea la psique-alma y la arrastra hacia la confusión de los πάθος pazos.
  39. El logos de Dios es una lámpara y al mismo tiempo luz (Salmo 118, 105), y porque ilumina los pensamientos naturales de los fieles, y porque quema los contranaturales, y porque disipa la oscuridad de la vida sensual de los sentidos para aquellos que se apresuran a través de los mandamientos hacia la vida esperanzada, y porque castiga con la quema del juicio a aquellos que están intencionalmente aferrados a esta oscura noche de la vida por amor a la carne.
  40. Quien no haya ascendido, dice, primero hacia sí mismo con el rechazo de los pazos pasiones contranaturales, no ascenderá hacia la Causa, es decir, hacia Dios, a través de la adquisición de bienes sobrenaturales con la ayuda de la divina χάρις jaris energía increada. Porque debe separarse mental e intelectualmente de las creaciones, aquel que realmente desea unirse a Dios.
  41. La obra de la ley escrita es la liberación de los πάθος pazos, y de la ley natural es la rendición de igual honor a todos los seres humanos de acuerdo con la justicia. El perfeccionamiento de la ley espiritual es volverse similar a Dios, -dentro de lo posible para el ser humano.
  42. El nus con el intelecto por naturaleza tiene la facultad y la fuerza del conocimiento de los cuerpos y los incorpóreos. Sin embargo, solo por χάρις jaris (gracia, energía increada) recibe de la Santísima Trinidad las revelaciones, creyendo solo en lo que existe, sin arrogarse ni presumir sobre lo que es en Su esencia increada, como lo hace el nus con el intelecto demoníaco. Porque aquel que carece de conocimiento no conoce en absoluto el modo la catarsis del mal a través de la virtud.
  43. Aquel que ama la mentira se entrega a ella para perderse, de modo que al sufrir pueda darse cuenta de lo que era lo que cuidaba voluntariamente y aprender por experiencia personal que abrazaba la muerte en lugar de la vida sin darse cuenta.
  44. Dios tiene gnosis-conocimiento solo del bien, porque según Su esencia es naturaleza y gnosis-conocimiento del bien. Ignora el mal, porque no puede hacerlo. Porque para aquellas cosas sobre las cuales tiene por naturaleza el poder, también tiene esencialmente la gnosis- conocimiento sobre ellas.
  45. El «pecho» mencionado en Levítico (Lev 7, 31-34) revela la mejor y más alta θεωρία zeoría contemplación, mientras que el «brazo» representa la praxis, acción, es decir, el hábito y la energía de la διάνοια diania (mente, intelecto) o el conocimiento-gnosis y la virtud. Porque el conocimiento conduce inmediatamente al nus (espíritu de la psique) hacia Dios mismo, mientras que la virtud, en su práctica, lo saca de la influencia de los seres. Estas dos cosas, el Logos las distinguió para los sacerdotes, porque solo ellos habían recibido a Dios como herencia (Núm 18, 20) y no tenían nada completamente terrenal.
  46. Aquellos cuyo espíritu está completamente formado por la gnosis- conocimiento y la virtud, convierten a través de su enseñanza los corazones de los demás en capaces de recibir y aceptar la piedad y la fe, y al alejar la práctica y el poder de sus búsquedas relacionadas con la naturaleza corruptible, los llevan hacia la energía de los bienes sobrenaturales incorruptibles. Por lo tanto, es bien lógico que el Logos haya ordenado que el pecho del sacrificio, es decir, el corazón de los que se ofrecen en sacrificio a Dios, y el brazo, es decir, la acción de los propios, que sean reservados y dedicados a los sacerdotes.
  47. Toda la justicia aquí, cuando se compara con la futura, es como un espejo que contiene la imagen de los arquetipos y no las cosas mismas como existe cada una. Y todo conocimiento-gnosis aquí de las cosas celestiales, cuando se compara con lo futuro, es un enigma oscuro que contiene solo la imagen de la verdad, pero no la verdad misma que será revelada en el futuro.
  48. Como las cosas y realidades divinas consisten en virtud y conocimiento-gnosis, el espejo muestra los prototipos de la virtud, mientras que el enigma (1Cor 13, 12) quiere revelar los prototipos o arquetipos del conocimiento-gnosis.
  49. Aquel que, a través de la práctica ascética o espiritual, ha complacido a Dios, es evidente que, a través de la θεωρία zeoría contemplación, traslada su nus unido con la mente al país de los inteligibles y espirituales. Y esto es para que no sufra la muerte a través de la fantasía o imaginación (Heb 11, 5) causada por los pazos a través de la percepción sensible o sentido, ya que no es encontrado y sorprendido por ninguno de los que intentan detenerlo.
  50. Aquel que con el ojo puro de la fe ha visto la belleza de los bienes futuros, obedece la orden de salir con entusiasmo de su tierra y de sus parientes y de la casa paterna (Génesis 12, 1), abandonando la carne, la percepción sensible, sentido y las cosas sensibles, así como la relación y la inclinación hostil y apegada hacia ellos. Y en tiempos de tentación, combates y luchas, es superior a la naturaleza, prefiriendo la Causa en vez de la naturaleza, como el gran Abraham prefirió a Dios en lugar a Isaac (Gén 22, 12).
  51. Aquel que no busca practicar la virtud o estudiar los logos divinos por gloria o como un disfraz de la ambición, avaricia o por adulación y exhibición gustar a los hombres (1Tes 2, 4-6), sino que hace, dice y piensa todas las cosas por amor a Dios, camina con gnosis-conocimiento por el camino de la verdad. Porque el logos divino no acostumbra a caminar por caminos torcidos, incluso si encuentra el camino preparado en algunos puntos (Isaías 40, 3; Lucas 3, 4).
  52. Uno ayuna y se abstiene de una dieta que inflama los πάθος pazos pasiones, vicios etc., y hace todo lo demás, todo lo que ayuda a liberarse del mal; éste ha preparado lo que se llama el «camino». Pero si hace todas estas cosas por vanidad o vana gloria, avaricia, adulación u otra razón, y no para el agrado de Dios, entonces no ha enderezado los caminos del Señor (Isaías 40, 3; Lucas 3, 4). Así, sufrió y soportó el esfuerzo de preparar el camino, pero no tenía a Dios para caminar por sus caminos.
  53. Cada valle será llenado (Isaías 40, 4; Lucas 3, 5), pero no todos los valles en general ni de todas las personas, es decir, aquellos que no prepararon el camino del Señor y no enderezaron sus caminos. Por lo tanto, cuando el valle, es decir, la carne o la psique-alma de aquellos que, como dije, prepararon el camino del Señor y enderezaron sus senderos, han llenado de conocimiento-gnosis y virtud con la presencia del Logos de Dios que camina entre ellos a través de los mandamientos, entonces todos los espíritus del conocimiento engañoso y la maldad son rebajados y humillados mientras el Logos los pisa, los subyuga y derriba el dominio de la maldad que se eleva contra la naturaleza humana y de alguna manera nivela la altura y la grandeza de las montañas y las colinas, llenando así los valles. Porque la eliminación de las pasiones-pazos contrarias a la naturaleza y el establecimiento de las virtudes naturales rebaja y regula los valles de la psique-alma y humillan el poder o dominio de los espíritus malignos que se alza como montaña.
  54. Los caminos ásperos, es decir, los infortunios no deseados, se volverán suaves, especialmente cuando el nus (espíritu de la psique) sintiendo alegría y regocijo, acepta voluntariamente las enfermedades, las aflicciones y las necesidades (2Cor 12, 10), neutralizando con los infortunios involuntarios no deseados todo el poder de los pazos o padecimientos voluntarios. Porque llama caminos ásperos a los infortunios involuntarios, que sin embargo se convierten en suaves con la paciencia y la gratitud.
  55. Aquel que anhela la verdadera vida, porque sabe que todo dolor y sufrimiento, ya sea voluntario o no, se convierte la muerte de la madre de la muerte, del placer (hedonismo), recibirá con gran alegría todos los duros infortunios de las tentaciones involuntarias. Con su paciencia convierte las aflicciones y sufrimientos en caminos fáciles y suaves que lo llevan sin error hacia el premio de su llamada celestial (Fil 3, 14), cuando sigue devotamente el camino divino hacia ellos. Porque ciertamente la madre de la muerte es el placer (hedonismo), pero la muerte del placer es el sufrimiento y dolor, tanto el voluntario como el involuntario.
  56. Por lo tanto, cualquiera que, con la continencia o autodominio, disuelva el placer (hedonismo), múltiple y complejo que está entrelazado con todas las cosas sensibles en general, ha enderezado las torcidas. Y aquel que, con paciencia, ha pisoteado la dura y áspera superficie de los sufrimientos y dolores, ha hecho rectos los caminos tortuosos. Por lo tanto, como premio por la virtud y los esfuerzos para ella, ya que luchó legítima y correctamente y venció el placer con el deseo de virtud, mientras que pisoteó el dolor y la pena con el amor a la gnosis- conocimiento, y condujo valientemente los nobles combates en ambos campos, éste verá, como dice la Escritura (Isaías 40, 5; Lucas 3, 6), la salvación de Dios.
  57. Quien ama la virtud, tranquiliza voluntariamente el horno de los placeres. Aquel cuyo nus con el intelecto está impregnado de conocimiento de la verdad, no es obstaculizado por los dolores involuntarios en la inmutabilidad del deseo que lo conduce hacia Dios.
  58. Aquel que, con la continencia y autodominio, ha enderezado la torpeza de los deseos voluntarios, es decir, los movimientos del placer (hedonismo), y con paciencia suavizó la rudeza de las aflicciones de las tentaciones involuntarias, es decir, las diversas formas o cuestiones del dolor y sufrimiento, y las convirtió en caminos lisos, éste verá justamente la salvación que Dios envía, porque se ha vuelto limpio y puro de corazón. A través esto, por medio de las virtudes y las piadosas contemplaciones, ve a Dios al final de las luchas, de acuerdo con el logos: «Bienaventurados los que han hecho la catarsis y son limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mateo 5, 8). Por los esfuerzos en favor de la virtud, recibió la jaris gracia de la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) y no hay cosa que revele a Dios más que esta gracia a quienes la poseen.
  59. La Escritura llama “lagunas” a los corazones que son aptos para recibir los dones celestiales del conocimiento-gnosis santo, corazones que están excavados con el fuerte logos de los mandamientos y han eliminado como una piedra erosionada el placer por los por los pazos y la relación de la naturaleza con las cosas sensibles, y se llenan con el conocimiento-gnosis espiritual que viene de lo alto y limpia y purifica los pazos y vivifica y nutre las virtudes.
  60. El Señor abre lagunas en el desierto (2Crón 26, 10), es decir, al mundo y a la naturaleza humana, sacando la tierra de los corazones de los dignos y limpiándolos del peso y mentalidad materialista y haciéndolos espaciosos para recibir las lluvias divinas de la sofía-sabiduría y el conocimiento-gnosis para alimentar y dar de beber a los rebaños de Cristo, es decir, aquellos que, debido a la niñez de la psique-alma, necesitan enseñanza e instrucción ética.
  61. “Altura montañosa” la Escritura llama la alta θεωρία zeoría contemplación espiritual de la naturaleza, la que cultivan aquellos que han muerto respecto a las fantasías de las cosas sensibles y han pasado a través de las virtudes a sus razonamientos y logos comprensibles espirituales.
  62. El nus con la mente, mientras mantenga viva en su interior la memoria de Dios, busca al Señor a través de la θεωρία zeoría contemplación con persistencia, no solo de manera simple, sino con temor al Señor (2 Crón 26, 5), es decir, con la práctica de los mandamientos. Aquel que busca solo al Señor a través de la θεωρία zeoría, sin la práctica de los mandamientos, no lo encuentra, porque no buscó ni pidió al Señor con temor al Señor, para que el Señor lo ayude. Porque a aquel que combina el conocimiento-gnosis con la praxis-acción, el Señor le abre el camino, enseñándole los modos de los mandamientos y revelándole las verdaderas razones o logos de los seres.
  63. El logos elevado sobre la divinidad es la torre de la psique-alma fortificada con la práctica de los mandamientos. Y esto es lo que dice la Escritura, que Ozías construyó torres en Jerusalén (2 Crón 26, 9). Porque aquel que avanza bien en la búsqueda persistente del Señor a través de la θεωρία zeoría contemplación con el temor adecuado, es decir, con la práctica de los mandamientos, este construye torres en Jerusalén; en otras palabras, eleva los logos sobre la divinidad por encima del estado simple y tranquilo de la psique-alma.
  64. Los logos, cuando se dirigen a los universales, causan la unión de los divididos. Porque los logos más universales incluyen sinópticamente incluso los más parciales, y en estos naturalmente se refieren los parciales. Pero también hay un logos espiritual que relaciona el nus (espíritu del corazón de la psique) con la percepción sensible, el cielo con la tierra, las realidades sensibles con las inteligibles o espirituales, la naturaleza con el logos, el cual los une entre sí.
  65. Aquel que ha podido liberar los sentidos de los παθος pazos pasiones, vicios, etc., y desconectar la psique-alma de la relación con los sentidos o las percepciones sensibles, logra bloquear la entrada del diablo a la mente que ocurre a través de los sentidos. Por eso, en el desierto, es decir, en la θεωρία zeoría contemplación natural, construyó como torres inexpugnables las piadosas percepciones sobre los seres. Quien se refugia en ellas, no teme a los demonios que saquean en este desierto, es decir, la naturaleza de las cosas visibles, y engañan al nus por la percepción sensible, arrastrándolo a la oscuridad de la ignorancia. De la misma manera, aquel del que hablábamos, no teme a los demonios que engañan a los hombres a través de las cosas visibles.
  66. Cada νούς nus (espíritu de la psique) que tiene la fuerza yenergía de la θεωρία zeoría contemplación es un verdadero agricultor, y con el cuidado y la diligencia guarda limpias de cizañas las semillas divinas de los bienes, mientras que la memoria de Dios lo retenga. La Escritura dice: «Y buscaba diligentemente al Señor en los días de Zacarías, con temor al Señor» (2 Crón 26, 5). Sabemos que Zacarías en la lengua helénica-griega se traduce como memoria de Dios. Por eso, roguemos al Señor que siempre mantenga en nosotros Su memoria salvadora, para que la psique-alma no sea corrompida por sus logros y no se atreva, por orgullo, a hacer cosas más allá de su naturaleza, como Ozías (2Crón 26, 16).
  67. La θεωρία zeoría contemplación sin error de las cosas requiere una psique-alma liberada de los pazos. Tal psique-alma se llama Jerusalén, tanto por su virtud completa como por su conocimiento-gnosis incorpóreo, que viene no solo por la ausencia de pazos, sino también por la ausencia de las fantasías de las cosas sensibles.
  68. Sin fe, esperanza y amor, ningún mal se elimina por completo, ni se logra ningún bien. La fe convence al νούς nus (espíritu de la psique) que es atacado y guerreado de recurrir a Dios y le prepara todas las armas espirituales para el valor y el fortalecimiento. La esperanza se convierte en un fiel garante de la ayuda divina y le promete la victoria y conquista de las fuerzas demoníacas. La agapi-amor lo hace difícil de mover, o más bien completamente inmóvil por el cariño de Dios, y cuando es combatido, enfoca todo su poder y fuerza física en el anhelo divino.
  69. La fe consuela al νούς nus (espíritu de la psique) que es atacada y guerreada, fortaleciéndola con la esperanza de la ayuda divina. La esperanza, al presentarle la ayuda en la que creyó, rechaza el ataque de los enemigos. La agapi (amor incondicional) mata, para el νούς nus que ama a Dios, el ataque de los enemigos, que se debilita completamente por el gran deseo de Dios.
  70. El primer y único nacimiento de la verdadera porción divina, es decir, del verdadero conocimiento-gnosis, es el logos de la divina resurrección dentro de nosotros a través de la fe, que junto con la necesaria economía de la voluntad de elección, es decir, el discernimiento, neutraliza con éxito las revueltas de las tentaciones voluntarias [e involuntarias]. Porque la fe, que es correctamente economizada con las obras de los mandamientos, constituye la primera resurrección dentro de nosotros de Dios, que por la ignorancia se había mortificado en nosotros.
  71. El giro hacia Dios revela claramente la esperanza completa en Él, sin la cual nadie puede consentir de ninguna manera cualquier cosa en Dios; porque la esperanza tiene la cualidad de traer los futuros como presentes y persuadir que, aquellos que son combatidos por las fuerzas demoníacas, Dios que los defiende no los abandona en absoluto, ya que la guerra de los Santos se lleva a cabo por Él y a causa de Él. Sin esperanza, ya sea agradable o desagradable, nunca hay un giro hacia el bien.
  72. De hecho, nada más que la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado) reúne a los dispersos y crea una opinión entre ellos que se sostiene con consenso y armonía. Su característica y cualidad es la belleza de otorgar el mismo honor a todos. Pero también la agapi-amor es el fruto de la concentración y unión alrededor de las divinas potencias y energías psíquicas, es decir, la lógica, la emotiva o irascible y la anhelante. En esta situación, aquellos que ya han recibido a través de la χάρις jaris (energía increada) considerar a todos iguales ante Dios, graban en la memoria la belleza de la divina hermosura y nunca olvidan el deseo de la divina agapi-amor, que escribe e imprime esta belleza pura en el nus (espíritu de la psique), la parte hegemónica de la psique-alma.
  73. Cada νούς nus que ha sido revestido de divina autoridad, posee como consejeros y gobernantes la potencia y energía lógica, la anhelante y la irascible o emotiva. De la primera nace la fe con conocimiento, de la cual el nus aprende implícitamente que Dios está siempre presente, y se une a través de la esperanza con las cosas y realidades futuras como si fueran presentes. De la segunda potencia y energía se forma la divina agapi-amor, con el cual el nus, dedicado voluntariamente al anhelo de la inmaculada divinidad, tiene un deseo incesante de lo anhelado. Con la tercera, sostiene inseparablemente la divina paz y estimula hacia la divina agapi-amor el movimiento del deseo. Estas potencias y energías las tiene cada nus y lo ayudan a neutralizar el mal y adquirir y mantener la virtud.
  74. Sin la potencia o energía lógica no hay conocimiento-gnosis exacto; y sin conocimiento no hay fe, de la cual proviene el buen fruto, la esperanza, con la cual el fiel se une a las realidades futuras como si fueran presentes. Sin la potencia y energía anhelante no hay deseo, cuyo fin es la agapi-amor; porque tener agapi-amor por algo es atributo y característico del deseo. Y sin la potencia y energía irascible o emotiva, que fortalece el deseo para unirse con lo que lo complace, nunca puede haber paz, si es que la paz es realmente la posesión ininterrumpida y perfecta de lo deseado.
  75. Aquel que no ha hecho la catarsis previamente de los πάθος pazos no debe acercarse a la contemplación física; porque las imágenes de las cosas sensibles pueden mover hacia el pazos el nus con la mente de aquel que no ha sido liberado completamente de los pazos. Porque la mente que con la fantasía permanece en la faz externa de las cosas visibles debido a la percepción sensible, se convierte en creadora de pazos impuros, incapaz de atravesar con la contemplación hacia las afines realidades espirituales e inteligibles.
  76. Aquel que en el momento del levantamiento de los pazos cerró con valentía los sentidos y expulsó completamente la fantasía y la memoria de las cosas sensibles y limitó completamente los movimientos físicos del nus y de la mente en relación con la investigación de las cosas exteriores, este humilló el poder malicioso y tiránico que se levantó contra él y lo venció con la mano de Dios.
  77. Cuando lo lógico de la psique se convierte en sin sentido sin nus y la ira desenfrenada y el deseo irracional, y en la psique-alma predominan la ignorancia y la disposición tiránica, la lascivia y el vicio, entonces la costumbre de la maldad se vuelve activa, ya que se ha unido al placer perjudicial de los sentidos.
  78. El nus con la mente que sabe disolver con conocimiento-gnosis los conflictos invisibles de los demonios, no debe ejercer la contemplación física, ni hacer nada más en el momento del ataque de las astutas y maliciosas fuerzas; solo debe orar, dominar con esfuerzo el cuerpo y con todo su celo humillar la mentalidad y conducta terrenal y guardar las murallas de la ciudad, es decir, las virtudes que son guardianes de la psique-alma y los métodos que preservan las virtudes, quiero decir, la continencia o autodominio y la paciencia. De lo contrario, el diablo, que confunde y derriba la psique-alma (Abac 2,15), la engañará desde la derecha y le robará el deseo alejándola de Dios, y con las cosas que se consideran buenas, arrastrará hacia las peores la διάνοια diania (intelecto, mente) que busca las buenas.
  79. Aquel que decididamente con la medida y general continencia y paciencia cerró sus sentidos y excluyó con sus facultades y fuerzas psíquicas la entrada en el nus de las formas o figuras de las cosas sensibles, fácilmente destruye las maliciosas artimañas y maquinaciones del diablo y lo envía avergonzado de vuelta a donde vino. Y el camino por donde viene el diablo son las cosas materiales que creemos necesarias para la salud y existencia del cuerpo.
  80. El nus (espíritu de la psique) que unió en sí mismo por naturaleza mediante lo lógico el sentido o percepción sensible, adquiere el verdadero conocimiento-gnosis por la contemplación natural.
  81. Las fuentes fuera de la ciudad, es decir, fuera de la psique-alma, que Ezequías obstruye (2 Crón 32, 3-4), son todas las cosas sensibles. Las aguas de estas fuentes son los conceptos y significados de las cosas sensibles. El río que pasa por el medio de la ciudad es la gnosis- conocimiento que se adquiere mediante la contemplación natural de los conceptos y significados de las cosas sensibles y que pasa por el medio de la psique-alma, ya que esta es la frontera entre el nus y la percepción sensible. Porque la gnosis de las cosas sensibles no es del todo ajena a la fuerza y energía noerá del nus, ni pertenece completamente a la energía de la percepción sensible, pero como sucede ser el punto intermedio donde se encuentran el nus con la percepción sensible, y la percepción sensible con el nus, se convierte en el medio que une estos dos. Desde el lado de la percepción sensible, al imprimirse con las figuras o formas de las cosas sensibles, desde el lado del nus, al reducir en logos los tipos de las figuras o formas. Por eso, la gnosis-conocimiento de las cosas visibles fue adecuadamente llamado río que pasa por el medio de la ciudad, porque está en el umbral de los extremos, es decir, entre el nus y la percepción sensible.
  82. Aquel que durante el tiempo de la rebelión de los πάθος pazos se aparta de la θεωρία zeoría contemplación natural, pero está dedicado a la oración con la concentración de su νούς nus (espíritu de la psique) y su mente en sí mismo y en Dios solamente, este mata la costumbre que engendra la maldad y envía de vuelta avergonzado al diablo que induce a la costumbre que mencionamos y que, basándose en ella, viene con su conocida arrogancia a la psique-alma a través de los orgullosos pensamientos, despreciando la verdad. Esto se ve porque aprendió, experimentó y actuó como lo hizo el gran David, que tenía gran experiencia en la táctica de las guerras espirituales, diciendo: “Mientras tenía que enfrentarme al pecador, me hacía el sordo, me humillaba y guardaba silencio incluso sobre lo bueno” (Salmo 38, 2-3). Y el divino Jeremías hizo lo mismo con él, ordenando al pueblo que no saliera de la ciudad, porque la espada de los enemigos está escondida en todas partes alrededor (Jer 6, 25).
  83. Así que si incluso el bienaventurado Abel si no se hubiese descuidado y no hubiera salido con Caín al campo, es decir, al ancho de la contemplación natural antes de adquirir la impasibilidad, la ley de la carne —que es y se llama Caín— no lo habría matado precipitándose sobre él (Génesis 4, 8) con engaño hábil antes por la derecha, es decir, mientras estaba en la contemplación de los seres antes de haber alcanzado la perfección de la virtud.
  84. Del mismo modo, Dina, la hija del gran Jacob, si no hubiera salido con las hijas de los locales, es decir, con las imaginaciones o fantasías sensibles, no habría sido vista por Siquem, hijo de Jamor, y no habría sido deshonrada (Gén 34, 1-2).
  85. Es bueno, antes de la perfección de la virtud, no intentemos la contemplación natural, para no acumular πάθος pazos pasiones sin darnos cuenta, mientras buscamos logos espirituales de las creaciones visibles. Porque en los imperfectos, las formas o figuras externas de las cosas visibles tienen más poder sobre los sentidos que el poder que tienen sobre la psique-alma los logos de las creaciones ocultos en las formas o figuras. Por lo tanto, aquellos que han atado su mente o intelecto de manera judía solo a la letra, esperan en el siglo actual las promesas de los bienes divinos y no conocen cuáles son los bienes de acuerdo con la naturaleza de la psique-alma.
  86. Aquel que ha vestido la «imagen del hombre celestial» (1Cor 15, 49), se esfuerza en seguir por todos los medios el espíritu de las Sagradas Escrituras, en el cual se logra la conservación de la psique-alma con la virtud y el conocimiento-gnosis. Mientras que aquel que lleva la «imagen del hombre terrenal» solo presta atención a la letra y así es conducido al servicio del cuerpo a través del sentido o percepción sensible, que engendra y crea los pazos, pasiones, vicios, etc.
  87. Fuerza de Dios es la virtud que destruye los πάθος pazos y protege los pensamientos divinos y piadosos. La virtud es engendrada y generada por la práctica de los mandamientos, con la cual destruimos las maliciosas fuerzas astutas que se oponen al bien, con la ayuda de Dios, o más bien, solo con la δύναμη dinami (poder, fuerza, energía) de Dios. La altura de Dios es el conocimiento-gnosis de la verdad, que es engendrado y generado por el esfuerzo por la zeoría contemplación de las creaciones y los sudores del trabajo de las virtudes, que se convirtieron en padres de este esfuerzo. Con esta gnosis-conocimiento, eliminamos completamente el poder y la fuerza de la mentira, que es contrario a la verdad, humillando y derrotando todo orgullo y exaltación de los malos espíritus que se levantan contra el conocimiento-gnosis de Dios (2Cor 10, 5). Porque así como la praxis, acción engendra y genera la virtud, así también la zeoría contemplación engendra y genera la gnosis- conocimiento.
  88. El conocimiento-gnosis inolvidable, cuyo movimiento espiritual alrededor de la experiencia de Dios es ilimitado y va más allá de la comprensión, representa con su ilimitación la gloriosa verdad súper-infinita. La imitación voluntaria de la sabia bondad que tiene la providencia de Dios, conlleva como premio la magnífica semejanza, según la disposición del nus con Dios, dentro de lo posible al hombre.
  89. El lenguaje es el símbolo de la fuerza y poder cognitivo/gnóstico de la psique-alma. La garganta es el signo de la afinidad natural con el cuerpo. Por tanto, quien hacer “adherir” una al otro de modo reprochable, no puede recordar el pacífico estado de la virtud (Sal 136,6) y conocimiento-gnosis, porque se deleita mucho en la confusión de los afectos de los pazos del cuerpo.
  90. Los apetitos y placeres naturales que son irreprochables, son una necesaria consecuencia del deseo y apetito natural. Porque por naturaleza causan placer, incluso sin desearlo, y cualquier alimento que satisface la necesidad relativa, y el agua que alivia la molestia de la sed, y el sueño que renueva las fuerzas gastadas durante la vigilia. Lo mismo ocurre con todas las demás inclinaciones naturales, que son necesarias para la constitución de nuestra naturaleza y útiles para los luchadores por la adquisición de la virtud. Estas son superadas por cada nus (espíritu de la psique) y mente en su salida de la confusión del pecado, para no quedar debido a ellas esclavizado a los pazos reprochables y contra naturales, que dependen de nosotros y que estos no tienen otra base en nosotros sino el movimiento de los pazos según naturaleza, y que además tampoco tienen en su naturaleza seguirnos en la vida inmortal y eterna.
  91. Los logos de Dios, cuando se pronuncian solo como logos de palabras desnudas, no se escuchan, porque no tienen el sonido de la praxis, acción de aquellos que las dicen. Pero si se dicen con la voz de la praxis, acción de los mandamientos, entonces hacen que incluso los demonios se derritan con esa voz, y que los humanos construyan de buena gana el divino templo del corazón con el progreso en las obras de la justicia.
  92. Así como Dios no está sujeto al conocimiento-gnosis de Su esencia, de la misma manera Su logos no está contenido en el conocimiento humano. Porque el logos de las Santa Escritura, aunque sufre limitación en cuanto a la letra, ya que termina junto con el tiempo de los eventos que narra, pero en cuanto al espíritu, en lo que respecta a las contemplaciones de los conceptos, permanece eternamente ilimitado.
  93. Aquel que con gnosis-conocimiento entiende la Santa Escritura según Cristo, aplicando el significado en la psique-alma, debe ejercitarse diligentemente también en la interpretación de los nombres, porque así puede aclarar todo el sentido y significado de lo escrito, si de verdad se preocupa por la comprensión exacta de las Escrituras. Pero no debe de manera judía arrastrar en la tierra y en el cuerpo la sublimidad del Espíritu, y restringiendo las promesas divinas y verdaderas de los bienes espirituales dentro en la corrupción de las cosas pasajeras.
  94. Como el deseo es una promesa de los bienes que los seres humanos ofrecen a Dios, así la oración es la petición de los bienes otorgados por Dios a los hombres para su salvación, como recompensa por la buena disposición que tienen. El grito o rugido es, en el momento del ataque de los astutos y malignos demonios, la intensificación y el aumento de las formas o maneras prácticas de la virtud y de los conceptos cognitivos de la contemplación; este grito sobre todo lo escucha naturalmente Dios, como una voz poderosa, de todos aquellos que cuidan del estado de la virtud y el conocimiento-gnosis.
  95. El mal y destructivo reino del diablo, simbolizado por el reino de los asirios (2 Re 32,1), después de haber declarado la guerra contra la virtud y el conocimiento, maquina y planea arruinar la psique-alma con sus fuerzas innatas. Primero excita el deseo para que vuelva su apetito hacia lo que es contra natura y trata de persuadirlo a preferir las cosas sensibles a las espirituales. Luego estimula la ira para luchar por conquistar lo sensible que ha elegido el deseo, y finalmente enseña a lo lógico (de la psique) a inventar formas y modos de disfrutar de los placeres de la percepción sensible.
  96. La cualidad de la Suprema Bondad no es solo hacer que las sustancias divinas e incorpóreas de los seres inteligibles sean representaciones de la inexpresable doxa-gloria divina, capaces de recibir, en la medida de sus posibilidades, toda la incomprensible belleza de la inabordable hermosura divina. También es esto: entre las cosas sensibles, que son mucho más inferiores a las sustancias inteligibles o espirituales, mezclar reflejos de la majestad divina, los cuales, cuando son utilizados como vehículo por el nus y la mente humana, pueden llevarlo directamente a Dios, superando todas las cosas visibles y alcanzando la máxima bienaventuranza y felicidad.
  97. Cada νούς nus (espíritu de la psique) coronado con virtud y gnosis-conocimiento, está puesto como el gran Ezequías, a reinar en Jerusalén (2 Crónicas 29:1) (que significa la visión que solo ve la paz, es decir, el estado donde no hay pazos pasión, porque Jerusalén se interpreta como la acción de la paz), tiene bajo su dominio toda la creación a través de todas las formas que la llenan. Así, la creación ofrece a través del nus como regalos a Dios los logos espirituales del conocimiento-gnosis que se encuentran en ella, mientras que en el nus y la mente proporciona como contribuciones las formas que, según la ley natural, existen dentro de ella y que conducen a la virtud. Y con estas dos honra a aquel que puede prosperar poderosamente en ambas, es decir, al nus filósofo, que mediante la praxis, práctica y la contemplación ha alcanzado la perfección tanto en logos como en vida.
  98. Aquel que ha logrado mediante la praxis y la contemplación alcanzar la cumbre de la virtud y la gnosis-conocimiento, lógicamente se eleva por encima de cualquier pazos pasión reprochable carnal y terrenal. Porque con la virtud práctica ha superado incluso a los físicamente llamados cuerpos, es decir, a los seres sujetos a nacimiento y corrupción. Y en general, para hablar resumidamente, este, después de la contemplación sobre todas las especies sensibles, ha superado con la gnosis-conocimiento todos los logos que contienen, ha elevado su nus con su mente a las realidades afines a él y divinas.
  99. Aquel que con los esfuerzos de la virtud práctica ha llegado a habitar a la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), -como en una Jerusalén-, y se ha liberado de toda molestia del pecado, y solo ve y hace, oye y reflexiona en paz, éste, después de aceptar a través de la contemplación natural la naturaleza de las cosas visibles para presentar como regalos al Señor los logos más divinos que esta posee, y para ofrecer como contribuciones en rey la leyes que existen en ella, se eleva delante de todas las naciones (2Crón 32:33). Porque entonces ha superado todo; con la praxis, práctica ha superado los pazos pasiones de la carne y los cuerpos físicos, mientras que con la θεωρία zeoría contemplación ha superado todas las especies sensibles, superando los logos espirituales y las formas que se ocultan en ellas.
  100. La filosofía práctica eleva al practicante por encima de los πάθος pazos pasiones, vicios, etc. La θεωρία zeoría contemplación guía al conocedor por encima de lo visible, elevando al νούς nus (espíritu de la psique) a las cosas comprensibles espirituales que le son afines.              Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/ 21/05/2024

Filocalía tomo 2, san Máximo el Confesor – Tercera Centuria Varios capítulos sobre teología, economía, virtud y maldad.

Άγιος Μάξιμος ο Ομολογητής – Διάφορα κεφάλαια περί θεολογίας, οικονομίας, αρετής και κακίας. Τρίτη εκατοντάδα.

 Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄ (σελ. 147-167).

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 2, san Máximo el Confesor 

Tercera Centuria

Varios capítulos sobre teología, economía, virtud y maldad.

 

  1. Uno es el Bien que está por encima y más allá de todo y de toda sustancia, la Santa Mónada Tres-hipostática, Padre, Hijo y Espíritu Santo; una infinita connatural (congénita, innata) de tres infinitos. Su logos es totalmente inabordable para todos los seres o criaturas, tanto en lo referente a Su existencia, como a lo que es y cómo es. Escapa a toda comprensión de aquellos que entienden, ya que no sale en absoluto de su escondida interioridad natural, y se extiende más allá de cada gnosis de todos las gnosis/conocimientos.
  2. Lo que en Su esencia es absolutamente bueno es aquello que no tiene ni principio ni fin, ni causa de su existencia, ni ningún tipo de movimiento hacia alguna causa en cuanto a Su existencia. Aquello que no es así, no existe absolutamente, ya que tiene un principio, un fin y una causa de existencia, así como un movimiento relativo a alguna causa en cuanto a su existencia. Aquello que no existe absolutamente, aunque se diga que existe, lo hace por participación y porque el Ser absoluto lo quiere y existe y se dice.
  3. Si el Logos precede y dirige la creación de los seres, entonces no hay, ni había, ni habrá logos superior al Logos. El Logos no es sin νούς nus o sin vida, sino con nus y vida, ya que tiene al Padre como nus que lo subsiste esencialmente y lo engendra, y al Espíritu Santo como vida que lo subsiste según esencia y coexiste con Él.
  4. Hay un solo Dios, Padre que engendró un Hijo, y fuente del Espíritu Santo. Es una Mónada o Unidad que no se confunde y una Trinidad que no se divide; Nus sin principio, único generador según la esencia del único Logos sin principio y fuente de la única vida pre-eterna o de antes de los siglos, es decir, del Espíritu Santo.
  5. Dios es uno porque una es la deidad/divinidad. Es una Mónada (Unidad) sin principio, simple, por encima de toda sustancia, inseparable e indivisible. La misma es a la vez Mónada (Unidad) y Trinidad, etc.
  6. Si cada participación (en alguna situación) precede en el entendimiento a aquellas cosas que participan, entonces está claro que la Causa de los seres está y es infinitamente y de todas las maneras por encima de los seres, ya que por naturaleza existe y se entiende antes que los seres. Por lo tanto, no existe como sustancia/esencia en cosas contingentes (o accidentes), porque entonces lo divino se demostraría como algo compuesto, que tiene para completar Su existencia la existencia de los seres; sino que existe como la supra-esencialidad de la esencia. Porque si las artes inventan las formas de sus productos y la naturaleza generalmente las formas de las cosas que contiene, mucho más Dios trajo de la inexistencia a la existencia las esencias de los seres, ya que es supra-esencial, o mejor dicho, infinitamente superior a cualquier concepto de supra-esencialidad. Él es quien ha unido las artes con las ciencias para encontrar formas o figuras, y ha dado a la naturaleza la energía con la cual se crean las diferentes formas, y a las esencias/sustancias les ha dado la existencia, sea cual sea.
  7. Aquel que no es participante de los seres en Su esencia, pero que quiere ser participado de ellos de manera diferente a aquellos que pueden, no se aparta en absoluto del secreto de Su esencia. Por lo tanto, la forma en que se participa voluntariamente, como Él conoce, es siempre completamente desconocida para todos. Así, queriendo, también trajo a la existencia a aquellos que participan, según el logos (razón) que Él conoce por la extraordinaria fuerza de Su bondad. Por lo tanto, lo que fue hecho por la voluntad de su Creador nunca puede ser sin principio con Aquel que quiso construirlo.
  8. El Logos de Dios, que se encarnó una vez, nace voluntariamente siempre en espíritu por la filantropía (amistad o amor a la humanidad) hacia aquellos que quieren; y se hace niño y se forma a Sí Mismo dentro de ellos con las virtudes. Y se manifiesta tanto como sabe que puede ser visto por aquellos que Le reciben. No disminuye la revelación de Su grandeza por envidia, sino que mide exactamente la δυνάμι dinami (poder, potencia y energía) de aquellos que Le desean verlo. Así siempre, y aunque el Logos de Dios parezca participar de las formas y maneras, permanece siempre invisible debido al exceso del misterio. Por eso, después de haber estudiado con sabiduría el poder del misterio, el divino Apóstol dice: «Jesús Cristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos de los siglos» (Hebreos 13, 8), porque conoce que el misterio es siempre nuevo y nunca envejece al ser abarcado por el νούς nus (espíritu de la psique) y la diania mente, intelecto.
  9. Cristo Dios nace y se hace hombre al tomar carne que tiene psique-alma espiritual, Él que dio a los seres su existencia desde la inexistencia. Fue nacido de una Virgen de modo sobrenatural, sin destruir ninguna de las características de la virginidad. Porque así como Él se hizo hombre sin cambiar Su naturaleza divina o perder Su δύναμη dinami (poder, potencia y energía), así también ella que Le dio a luz, y como Madre la hace y la mantiene también Virgen. Explica un milagro con otro milagro y al mismo tiempo oculta un milagro con otro, porque Dios en Sí mismo es según Su esencia siempre un misterio y saca tanto a Sí mismo de la ocultación natural, como para hacerla aún más oculta por la revelación. Y de nuevo hace madre a la Virgen que Le dio a luz, para que con el embarazo las ataduras de la virginidad se vuelvan indisolubles.
  10. Las naturalezas se renuevan y Dios se hace hombre. No es solo la naturaleza divina, estable e inmutable, la que se mueve hacia la naturaleza humana móvil e inconstante para detener su curso; ni solo la naturaleza humana que, sin semilla o esperma de hombre, forma sarx cuerpo con carne sobrenatural, la cual se perfecciona con el logos para detenerse de su curso; sino que también es la estrella del oriente que aparece durante el día y guía a los Magos (Mateo 2, 2-10) al lugar de la Encarnación del Logos, para mostrar secretamente que el logos que estaba en la Ley y los Profetas vence la percepción sensible, los sentidos y guía a las naciones hacia la suprema luz del reconocimiento. Porque claramente, el logos de la Ley y los Profetas, cuando se entiende espiritualmente con devoción y reverencia, como una estrella guía hacia el reconocimiento y gnosis del Logos encarnado a aquellos que según su voluntad y predisposición son llamados por la χάρις jaris (gracia, energía increada).
  11. Con mi voluntad, yo el hombre he infringido el mandamiento-logos de Dios, y el diablo, seduciéndome con la esperanza de la divinidad/deidad (Génesis 3, 5), arrastró la estabilidad de mi naturaleza hacia el placer (hedonismo) y se jactaba de que a través de esto trajera la muerte, disfrutando de la corrupción de la naturaleza. Por eso, Dios se hace perfecto hombre, sin omitir nada de la naturaleza humana, excepto el pecado, que además no pertenecía a la naturaleza humana. Quiso, mostrando el cuerpo con carne, tentar al codicioso y avaro dragón y provocarlo para que abriera su boca y devorara la carne, para que le sirviera como veneno destruyéndolo completamente con el poder de la divinidad que escondía en su interior; pero para que en la naturaleza humana se convirtiera en medicina o fármaco, restaurándola a la χάρις jaris gracia increada original con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) nuevamente de la divinidad que tenía. Porque así como el diablo derramó su veneno en el árbol del conocimiento/gnosis y corrompió la naturaleza humana que probó de él, así también él mismo, cuando quiso comer la carne del Señor, fue destruido por la δύναμη dinami de la divinidad que la carne tenía dentro.
  12. El gran misterio de la Encarnación siempre permanece como un misterio. No solo porque, a medida que se revela de acuerdo con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) de los que se salvan de él, oculta una profundidad secreta mayor de lo que aparece, sino también porque lo que se manifestó permanece completamente oculto y de ninguna manera se conoce tal como es. Que no se considere paradójico lo dicho. Porque Dios, siendo supra-esencial y mucho más allá de toda supra-esencialidad, cuando quiso asumir una naturaleza, lo hizo de una manera supraesencial. Por eso, aunque como filántropo se convirtió verdaderamente en hombre desde la sustancia/esencia de los hombres de una manera que supera al hombre, sigue teniendo para siempre oculto el modo y cómo se convirtió en hombre. Porque se hizo hombre de una manera que supera al hombre.
  13. Contemplemos con fe el misterio de la divina encarnación y glorifiquemos solo con sencillez a Aquel que estuvo dispuesto a hacer esto por nosotros. Porque ¿quién puede, confiando en pruebas lógicas, decir cómo se concibe el Logos de Dios? ¿Cómo se forma cuerpo con carne sin semilla? ¿Cómo hay un nacimiento sin desgaste o rotura de la virginidad? ¿Cómo es madre aquella que, incluso después del parto, permanece virgen? ¿Cómo el que es súper-perfecto creció y se desarrolló en el cuerpo (Lucas 2, 52)? ¿Cómo el puro fue bautizado (Mateo 3, 16)? ¿Cómo el que tenía hambre alimentaba a otros (Mateo 4, 2; 14, 16-20; 15, 36-37)? ¿Cómo el que se fatigaba regalaba fuerza (Juan 4, 6; Lucas 6, 19)? ¿Cómo el que sufría realizaba psicoterapias y curaciones? ¿Cómo el que moría daba vida (Mateo 9, 25; Lucas 7, 14-15; Juan 11, 43-44)? Y para decir lo primero y lo último, ¿cómo Dios se convierte en hombre? Y aún más misterioso es ¿cómo se encuentra tener hipostasis substanciada en el cuerpo con carne aquel que según la esencia es y está hipostáticamente (substancialmente) todo en el Padre? ¿Cómo puede ser que siendo todo Dios por naturaleza, se haya convertido completamente humano, sin renunciar en absoluto a ninguna naturaleza, ni a la divina por la cual es Dios, ni a la nuestra por la cual se hizo hombre? Solo la fe entiende y caben estos misterios, porque ella hace tangibles las cosas que superan al nus (espíritu de la psique) y la lógica del intelecto (Hebreos 11, 1).
  14. Al infringir el mandamiento, Adán causó que el modo de creación de la naturaleza humana contuviera placer, hedonismo; al desterrar el Señor el placer de la naturaleza, no recibió la concepción a través de la semilla o esperma. Al infringir el mandamiento, la mujer trajo consigo que el inicio de la aparición de la naturaleza humana fuera con dolor; al desechar el Señor el dolor de la naturaleza, no permitió que la Virgen sufriera ninguna corrupción, dolor o desgaste en su parto. Con esto, quería eliminar de la naturaleza tanto el placer voluntario (hedonismo) como el dolor involuntario que surgieron del placer, para que aquellas cosas que no fueron creadas por Él fueran completamente destruidas, y para enseñarnos en secreto a comenzar con nuestra voluntad otra vida, que quizás comience con dolor esfuerzo y trabajo, pero que finalmente conducirá a un infinito placer y gozo divino y una alegría infinita. Por eso, el Creador del hombre se hace hombre y nace como hombre, para salvar al hombre; y al psicoterapiar y sanar nuestros πάθος pazos con sus propios padecimientos-pazos, demuestra que Él es el «padecimiento» de nuestras pazos, que renueva sobrenaturalmente por Su filantropía (amor humano) nuestras facultades y hábitos espirituales a través de Sus privaciones en la carne.
  15. Aquel que con deseo divino venció la inclinación de la psique-alma hacia el cuerpo ya no está limitado por nada, aunque esté en el cuerpo. Porque Dios, que atrae el deseo de aquel que Le anhela, es incomparablemente superior a todo y no permite que el deseo de aquel que Le anhela se fije en algo que esté después de Dios. Por lo tanto, anhelemos a Dios con toda la fuerza de nuestra naturaleza y no sujetemos nuestra disposición y voluntad a ninguno de los aspectos físicos. Elevemos con nuestra predisposición y voluntad por encima de todas las cosas, sensibles, intelectuales e inteligibles, y que nuestra limitación física en modo alguno no disminuya nuestra voluntad de estar con Dios, quien por naturaleza es ilimitado.
  16. El sufrimiento de los santos es una lucha entre la envidia y la virtud. La envidia lucha por prevalecer, mientras que la virtud lucha por permanecer invicta soportando todo. La envidia lucha para que el mal se siembre y prevalezca, haciendo daño a los virtuosos, mientras que la virtud lucha para mantener a los buenos, incluso cuando enfrentan adversidades continuas.
  17. La lucha de la virtud es luchar a través de esfuerzos y sufrimientos. El premio de la victoria para los que perseveran es la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) del psique-alma. En esta condición, la psique-alma se une a Dios a través de la agapi-amor y se separa voluntariamente del cuerpo y del mundo. Porque la aflicción del cuerpo, para aquellos que perseveran, es la fortaleza y bien estar y ser de la psique-alma.
  18. Después de ser engañados por el placer (hedonismo) desde el principio, preferimos la muerte a la verdadera vida. Así que soportemos con alegría el sufrimiento del cuerpo que mata el placer, y así, después de que la muerte del placer haya aniquilado la muerte que provino de él, recuperarla nuevamente, comprada con pequeños esfuerzos corporales, la vida que vendimos por el placer (hedonismo).
  19. Si el bienestar del cuerpo resulta que aumenta la potencia del pecado, es evidente que cuando este sufre, vuelve a despertar la potencia y fuerza de la virtud. Por lo tanto, soportemos valientemente el sufrimiento del cuerpo, que limpia las contaminaciones de la psique-alma y causa la futura doxa-gloria increada. Porque los sufrimientos de este tiempo no valen la pena comparados con la doxa-gloria increada que se nos apocaliptará-revelará (Rom 8:18).
  20. Los médicos que curan los cuerpos no prescriben la misma medicina o fármaco para todos. Del mismo modo, Dios, que psicoterapia y sana las enfermedades de la psique-alma, no conoce un solo método de psicoterapia y sanación que se ajuste a todos, pero proporcionando a cada enfermedad el medicamento adecuado, causa la terapia. Entonces, agradecemos cuando somos psicoterapiados y sanados, incluso si la terapia conlleva molestias y fatigas. Porque el final es bienaventurado.
  21. Nada más revela el estado de la psique-alma que las revoluciones del cuerpo que padece, en las cuales, si cede, demostrará que prefiere la carne a Dios. Pero si en sus tentaciones y agitaciones permanece firme, entonces mostrará que prefiere la virtud a la carne, con la cual Dios vendrá a habitar en el interior de ella, el Dios que por ella se dignó padecer como hombre y que dice, como antiguamente a los discípulos: «Tened ánimo y valor; yo he vencido al mundo» (Juan 16:33).
  22. Si todos los santos fueron instruidos con aflicciones y padecimientos, también nosotros debemos alegrarnos cuando somos instruidos junto con ellos, para que nos hagamos dignos de participar en su doxa-gloria increada. Porque a quien ama el Señor, lo disciplina, y azota a todo aquel a quien recibe como hijo (Proverbios 3:12).
  23. Adán, después de sucumbir al lado que le ofrecía placer (hedonismo), sacó el género humano del Paraíso (Génesis 3:24). Y el Señor, que soportó el pinzamiento de la laza y el dolor de su crucifixión, llevó al ladrón al Paraíso (Lucas 23:43). Así que amemos el padecimiento del cuerpo y odiemos su placer. Porque el primero introduce al Paraíso y nos restaura al bien y la bondad, mientras que el último expulsa fuera y separa de los bienes.
  24. Si Dios padece en la carne después de hacerse hombre, ¿quién, cuando sufre, no se alegra de tener a Dios como compañero de sus fatigas y padecimientos? Co-padecer con Él produce el reinado de la realeza increada (en nuestro interior). Porque dice la verdad aquel que dijo: «Puesto que co-padecemos con él, también co-reinaremos o nos co-glorificaremos junto con Él» (Rom 8:17).
  25. Si debemos padecer de alguna manera, porque el placer se mezcló con la naturaleza humana a través de nuestro progenitor, Adán, soportemos con valentía y paciencia los padecimientos, sufrimientos temporales, los cuales el aguijón del placer lo desvanecen de dentro de nosotros y nos liberan de los infiernos eternos que nos esperan a causa del placer.
  26. La αγάπη agapi (amor desinteresado, altruista) es el máximo bien de todos los bienes, porque conduce a aquellos que viven de acuerdo con ella y los ofrece y los reúne en Dios, Quien es el sumo bien y la causa de todo bien, y porque la agapi es fiel y nunca dejará de existir (1Cor 13:13). La fe es la base de lo que sigue, es decir, la esperanza y la agapi-amor, ya que asegura la verdad. La esperanza es la fuerza de los extremos, me refiero de la fe y de la agapi-amor, porque a través de sí misma hace que aparezca en ambos Aquel en quien creemos y amamos, y porque enseña a avanzar a través de ella hacia Él. La αγάπη agapi, finalmente, es la consumación de ambas, ya que abraza completamente al Deseable extremo y supremo y le concede a ambas el cese del movimiento hacia Él, reemplazando la fe en Su existencia y la esperanza en Su venida con el disfrute y gozo de Su presencia a través de ella.
  27. La obra más perfecta de la αγάπη agapi-amor y el fin de su energía y acción es hacer que los atributos o cualidades y los nombres se ajusten con una contra-dación o contraoferta relativa y en ambos que ella ha unido. Así hace al hombre dios, y Dios se convierte y se muestra como hombre, debido a la única e inmutable voluntad y movimiento de la voluntad también de ambos.
  28. Ya que somos formados a imagen de Dios (Gén 1:27), debemos realmente hacernos conforme a nuestra imagen y a la de Dios, o más bien solo y completos de Dios, y enteros, sin tener nada terrenal en nuestro interior, para acercarnos a Dios y convertirnos en dioses, tomando de Dios el hacernos dioses. Porque así se honran los regalos divinos y se muestra nuestra agapi-amor incondicional en la presencia de la divina paz.
  29. La agapi-amor es un gran bien, y el primero y más elevado de todos los bienes, porque une a Dios y a los hombres alrededor de aquel que la posee. Y hace que el Creador de los hombres parezca como hombre, porque mientras sea posible para los hombres, no difiere de Dios en relación a lo bueno este que se deifica o diviniza. Esto creo que lo opera el «amarás al Señor tu Dios con toda la fuerza de tu corazón, con toda tu psique-alma y con toda tu mente, y a tu prójimo como a nosotros mismo» (Mat 22:37-39).
  30. Debemos saber que el diablo nos engañó con dolo de manera astuta y maliciosa mediante la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo), ofendiéndonos con el placer hedonista (Gén 3:1-6), y así nos separó, por elección de nuestra voluntad, uno del otro y de Dios. Distorsionó nuestra rectitud y dividió la naturaleza humana de esta manera, haciéndola pedazos en muchas opiniones, fantasías e imaginaciones.
  31. Las tres cosas más grandes que son el principio del mal y generan toda maldad son: la άγνοια agnia ignorancia, la φιλαυτία filaftía egolatría y el comportamiento tiránico o ira tiránica. Cada una depende y es apoyada por las otras dos. De la ignorancia de Dios surge la φιλαυτία filaftía, y de esta, el comportamiento tiránico o ira tiránica hacia los semejantes. No habrá objeción de que estas fueron instaladas en nosotros por el maligno mediante el uso erróneo de las facultades y fuerzas de la psique-alma, es decir, la logística o lógica, la anhelante y la irascible.
  32. Con la parte lógica o logística de la psique-alma, de manera opuesta a la ignorancia, debemos movernos hacia Dios mediante la gnosis- conocimiento, buscándolo solo a Él. Con un anhelo puro, libre del deseo de φιλαυτία filaftía egolatría, debemos dirigirnos con anhelo solo hacia Dios. Y con la ira separada de la disposición tiránica, debemos luchar para alcanzar solo a Dios. A partir de estas cosas, crearemos la agapi (amor altruista) divina y bienaventurada, por la cual existen estas cosas, y que une con Dios y hace dios a aquel que ama a Dios.
  33. Cuando se erradica la φιλαυτία filaftía egolatría, que es el principio y madre de todos los males, como dije, generalmente se erradican también todas las cosas que provienen de ella y las que la siguen. Porque cuando esta no existe, de ninguna manera puede existir el mínimo rastro o tipo de maldad.
  34. Es necesario preocuparnos tanto por nosotros mismos como por los demás, tal como Cristo mismo nos mostró primero, al aceptar padecer por nosotros.
  35. Gracias a la agapi-amor, todos los santos resistieron al pecado, sin preocuparse en absoluto por la vida presente. Y sufrieron las muchas formas de muerte para ser reunidos desde el mundo en sí mismos y en Dios, y para unir los fragmentos de la naturaleza sobre sí mismos. Esta es la verdadera y sin defecto sofía-sabiduría divina de los fieles ortodoxos; su fin es el bien y la verdad, si el bien es la filantropía (amor o amistad a la humanidad o al hombre), y la verdad es la amistad divina que proviene de la fe, que son características de la agapi-amor, porque une a las personas con Dios y entre sí, y por eso tiene inmutable la permanencia de los bienes.
  36. La energía, la manifestación y la demostración de la agapi-amor perfecta hacia Dios es el sincero deseo y disposición de compasión voluntaria y simpatía hacia el prójimo. «Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto» (1 Juan 4:20).
  37. El camino de la verdad es la αγάπη agapi (amor desinteresado, altruista). Al nombrarse a Sí mismo con este nombre, el Logos de Dios (Juan 14:6) presenta a Dios y al Padre a aquellos que siguen este camino, libres de toda maldad.
  38. La αγάπη agapi (amor desinteresado, altruista) es la puerta por la cual quien pasa llega al Altar de los Altares y se convierte en espectador de la inabordable belleza de la santa y real Trinidad.
  39. Es realmente terrible y supera todo cálculo la condena que atrae el matar voluntariamente la vida que Dios nos dio con el regalo del Espíritu Santo, amando las cosas corruptibles. Y ciertamente conocen este temor o miedo aquellos que conscientemente eligieron la verdad en lugar de la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo).
  40. Usemos adecuadamente la paz, y después de rechazar la amistad hacia el mundo y el gobernante del mundo pecador, que malamente existe dentro de nosotros, al menos pongamos fin lentamente a la guerra que libramos con nuestros πάθος pazos vicios, pasiones contra Dios. Y después de hacer con Dios un pacto de paz indestructible, matando la parte pecaminosa del cuerpo (Rom 6:6), pongamos fin a nuestra enemistad hacia Él.
  41. Es imposible reconciliarnos con Dios mientras con nuestros πάθος pazos (vicios, pasiones, adicciones, padecimientos, patologías) nos rebelamos contra Él y estamos dispuestos a pagar tributo con nuestra maldad al diablo, el mal tirano y asesino de nuestras psiques-almas, si no salimos antes en una guerra total contra el astuto maligno. Porque hasta entonces somos enemigos y adversarios de Dios, y formemos para nosotros mismos el nombre de los fieles, hasta que decidamos trabajar en los pazos de la vergüenza y deshonra. Y no tendremos ningún beneficio de la paz en el mundo, mientras que la psique-alma está en un mal estado y se rebela contra su Creador y no acepta someterse al poder de Su realeza increada, y está comprada por mil dos amos rudos que la empujan violentamente hacia la maldad y la preparan engañosamente para que prefiera el camino que conduce a la perdición, en lugar del camino que salva.
  42. Dios nos formó para ser partícipes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4) y compañeros de Su eternidad, y para ser vistos semejantes a Él (1Juan 3:2), divinizándonos mediante la divina χάρις jaris (gracia, energía increada). Por esta θέωσις zéosis (divinización, glorificación) se establecieron y siguen existiendo los seres, y para ella los no seres produjeron fruto y dieron a luz a los seres. Ver

https://logosortodoxo.es/zeosis-o-glorificacion/

  1. Si deseamos ser llamados y ser de Dios, luchemos por no traicionar el Logos con nuestros pazos, como Judas, o negarlo como Pedro (Mateo 26:14-16 y 69-75). La negación del Logos es evitar hacer el bien por miedo, y la traición es el pecado en praxis y voluntad de pecar, y el impulso hacia el pecado.
  2. Cada aflicción y sufrimiento termina en alegría, y cada esfuerzo en descanso, y cada deshonra en doxa-gloria. Y en general, el fin de todas las aflicciones y sufrimientos por la virtud es encontrarse con Dios y permanecer con Él para siempre, y disfrutar del eterno descanso que no tiene fin.
  3. Dios, queriendo unirnos no solo por naturaleza sino también por la gnosis-conocimiento, y alentando como bondadoso hacia esto todos los hombres, estableció los mandamientos salvadores y filantrópicos para nosotros, y por eso legisló y ordenó que demos y recibamos misericordia (Mateo 5-7).
  4. La φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo) y la inteligencia de los hombres, después de pasar por alto o sofisticar tanto a los semejantes como a la Ley, ha dividido en muchas partes la única y una naturaleza humana; y después de introducir y difundir la insensibilidad que prevalece en ella, armó a la naturaleza con la voluntad y la predisposición contra sí misma. Por eso, quien con un juicio sano y pensamiento prudente y una noble actitud pudo disolver esta contradicción de la naturaleza, primero se compadeció a sí mismo, porque corrigió y amoldó su voluntad según la naturaleza, y recurrió a Dios por la predisposición y voluntad debido a la naturaleza. Y mostró a sí mismo lo qué significa lo «a imagen» y cómo el Dios al principio, al crear nuestra naturaleza como debía ser, semejante a Sí mismo y un reflejo puro de Su bondad, le aseguró la identidad con sí misma en todas las cosas, para que sea pacífica, sin guerras y sin enemistades, unida estrechamente con Dios y consigo misma a través de la agapi-amor, que nos ata con el anhelo a Dios y nos une entre nosotros con la simpatía.
  5. El Dios filántropo (amigo del hombre) se hizo hombre para reunir la naturaleza humana en Sí mismo y detenerla de comportarse mal hacia sí misma, o más bien rebelarse contra sí misma y estar dividida y nunca cesar debido al movimiento inconstante de su voluntad en torno a cada cosa.
  6. Nada después de Dios es más valioso para aquellos que tienen νούς nus (espíritu de la psique) con entendimiento, o más bien, más querido a Dios, que la agapi-amor. Porque aquellos que están separados los reúne en uno, y puede crear identidad de pensamiento y opinión para muchos o para todos, sin contrariedades. Porque la cualidad de la agapi-amor es hacer una opinión de aquellos que lo buscan.
  7. Si el bien por naturaleza unifica y mantiene unidos a los divididos, es evidente que el mal divide y destruye lo unido. Porque por naturaleza el mal es algo que se dispersa, es inconstante, polimorfo y divisorio.
  8. La liberación de todos los males y el camino corto hacia la salvación es la agapi-amor verdadera, o la con reconocimiento agapi-amor de Dios y la renuncia perfecta del afecto y cariño de la psique-alma hacia el cuerpo y el mundo. Según esto, después de desechar el deseo del placer y el temor al dolor y sufrimiento, nos liberamos de la φιλαυτία filaftía egolatría, egocentrismo y ascendemos al conocimiento/gnosis del Creador. Y después de tomar el lugar de la mala φιλαυτία filaftía egolatría, la separada del afecto y cariño corporal, no dejamos de adorar y dar culto a Dios con este buen afecto y cariño, siempre buscando de Dios la constitución y educación de la psique-alma. Porque esta es la verdadera y realmente agradable adoración o culto, el cuidado preciso de la psique-alma a través de las virtudes.
  9. Quien no desea el placer corporal y no teme en absoluto al dolor y el sufrimiento, se vuelve impasible, desapegado sin pazos. Porque junto con ellos, mató también a su madre, la φιλαυτία filaftía egolatría y todos los pazos que existen para ella y que provienen de ella, así como la ignorancia, el líder de los males. Y así fue entregado entero al Bien por naturaleza, que es estable, permanente e inmutable, quedando con Él completamente inmóvil, reflejando con un rostro sin velo la doxa-gloria increada del Señor (2 Cor 3:18) y de la doxa-gloria resplandeciente que tiene en su interior ver la doxa-gloria divina, increada e inabordable.
  10. Rechacemos el placer y el sufrimiento, dolor de esta vida con todo nuestro poder y fuerza, y entonces nos liberaremos de toda invención de los pazos y de toda maldad demoníaca. Porque amamos los pazos por el placer y a causa del dolor o sufrimiento evitamos la virtud.
  11. Debido a que todo mal se destruye naturalmente junto con los modos que lo crearon, el hombre, con la experiencia, descubre que cada placer es seguido por dolor; dirigió toda su energía hacia el placer y todo su desprecio hacia el dolor o sufrimiento. Defiende el primero con toda su fuerza, mientras combate el segundo con todo su celo o entusiasmo, creyendo algo imposible, que con este método separará uno del otro y solo la φιλαυτία filaftía egolatría permanecerá unida al placer sin que el dolor le ponga fin; sin embargo, el pazos pasión parece hacerle ignorar que en ningún caso hay placer sin dolor. Porque el sufrimiento, dolor está mezclado con el placer, y aunque parezca imperceptible para quienes lo experimentan, mientras que en el pazos pasión prevalece el placer o hedonismo. Y es natural que siempre prevalezca lo que está en la posición dominante, y que oculte lo que coexiste. Así que cuando perseguimos el placer debido a nuestra φιλαυτία filaftía egolatría y nos esforzamos por evitar el dolor o sufrimiento nuevamente por la misma razón, inventamos indescriptibles pazos (patologías, pasiones, vicios) destructivos.
  12. El hombre ignora y no siente placer ni dolor, cuando en Dios, que es verdaderamente deseado y amado, ha atado o más bien ha pegado su nus (espíritu de la psique), por lo que entonces queda libre de la relación con el cuerpo.
  13. Así como uno no puede adorar o rendir culto a Dios puramente si no hace la catarsis y no purifica su psique-alma desde lo más profundo, tampoco puede adorar a la creación si no cuida su cuerpo. El hombre realizando en este culto corruptor y depravador y al volverse ególatra, tiene constantemente en acción en su interior el placer y el dolor, alimentándose constantemente del árbol del conocimiento/gnosis mezclado del bien y del mal (Génesis 3: 5) a través de la experiencia de la percepción sensible de los sentidos. Y si alguien dice que el árbol del conocimiento del bien y del mal es la creación visible, no se equivocará. Porque su disfrute natural produce ηδονή hidoní placer y οδύνη odini dolor o sufrimiento.
  14. Donde no prevalece lo lógico de la psique-alma, es natural que prevalezca el poder y la fuerza de la percepción sensible de los sentidos, en los cuales de alguna manera se ha entremezclado el poder y la fuerza del pecado. Esto arrastra secretamente la psique-alma con placer hacia una compasión aparente por la carne a la que está ligada hipostáticamente (o substancialmente), y después de asignarle como su obra natural el cuidado apasionado y placentero de la carne, la aleja de la vida que le corresponde a su naturaleza y la convence a convertirse en la creadora del mal, el cual no tiene hipostasis (base subsistencial o substancial).
  15. La maldad de la psique-alma espiritual es el olvido de los bienes naturales, y proviene de la relación apasionada con la carne y el mundo. Este olvido lo elimina lo lógico de la psique, cuando opera estratégicamente con la ciencia espiritual, explorando la naturaleza del mundo y la carne y guiando la psique-alma al país cognitivo de los inteligibles y espirituales. Allí, la ley del pecado no tiene ningún paso, porque ya no tiene la percepción sensible para pasarle como un puente, puesto que la percepción sensible ya ha sido separada de su relación con la psique-alma y ha sido rechazada en los espectáculos sensibles, de los cuales el nus (espíritu de la psique) con la mente, después de superar la relación y la naturaleza, no los siente completamente.
  16. Cuando lo lógico de la psique domina sobre los pazos (pasiones, vicios, patologías), hace que los sentidos sean instrumentos de las virtudes. Al contrario, cuando los pazos dominan sobre lo lógico, moldean los sentidos según el pecado. Por lo tanto, debemos examinar y estudiar con nipsis sobriedad cómo la psique-alma revertirá correctamente a lo que debe, de modo que con lo que antes pecaba, ahora lo utilice para la realización y consolidación de las virtudes.
  17. El santo Evangelio enseña el abandono de la vida carnal y la promesa de la vida espiritual. Hablo de aquellos que, aunque mueren constantemente como seres humanos, entiendo la vida humana en cuerpo y carne en este siglo, pero viven espiritualmente solo según Dios (1Pedro 4:6), como el divino Apóstol Pablo y aquellos como él, quienes no viven en absoluto su propia vida, sino que tienen a Cristo dentro de ellos que vive en sus psiques-almas (Gál 2:20). Así, aquellos que están muertos para Dios en este siglo son probados en la carne (1Pedro 4:6), teniendo muchas aflicciones y sufrimientos, angustias y tristezas soportando persecuciones y mil y un tipos de tentaciones con alegría.
  18. Cada pazos se forma necesariamente con la combinación de algún objeto sensible y un sentido y una fuerza física, por ejemplo, la ira o el deseo, que se han desviado de su función natural. Por lo tanto, si el νούς nus (espíritu de la psique) con la mente examina el resultado de la composición del objeto sensible y el sentido y la fuerza y energía física y pueda, después de distinguirlos, devolver a cada uno a su logos (razón) natural y considerar el objeto sensible en sí mismo, sin la relación con el sentido hacia él, y la percepción sensible sin la propiedad del objeto sensible hacia ella, y el deseo, por ejemplo, una otra fuerza física sin la disposición afectiva y pasional hacia la percepción sensible y lo sentido, como el movimiento específico del pazos pasión determina que se realice θεωρία zeoría contemplación, entonces ha disuelto y pulverizado la composición de cualquier pazos y lo ha dispersado debajo del agua del conocimiento-gnosis, como hizo Moisés con el becerro de oro (Éxodo 32:20) y ha eliminado completamente también esa fantasía sutil de los pazos, restaurando los elementos que componen los pazos, separados cada uno, en su estado natural.
  19. La vida manchada por muchos pecados de los pazos carnales es como una prenda manchada; porque cada uno es naturalmente evidente que se vea por su conducta como uno de las prendas si es justo o injusto. Uno tiene una prenda limpia, la vida virtuosa. El otro tiene su vida manchada con obras malas y viles. O mejor dicho, una prenda manchada por la carne (Judas 23) es la costumbre, disposición y actitud conscientes que moldean la psique-alma con el recuerdo de los movimientos y acciones malignos de la carne. Viendo constantemente la psique-alma que esta costumbre, disposición y actitud la envuelve como una prenda, se llena del mal olor de los pazos. Porque así como por el Espíritu con las virtudes que están entrelazadas entre sí por el logos, se hace una prenda para la psique-alma, que cuando la lleva se vuelve hermosa y gloriosa, así también por la carne, cuando los pazos están entrelazados entre sí según la analogía, se convierte en una prenda impura, sucia y manchada que muestra por su propio estado de qué tipo es la psique-alma, ya que le ha dado otra forma e imagen diferente a la divina.
  20. La garantía segura de la esperanza de que será deificada o divinizada la naturaleza humana, se nos entrega por medio de la encarnación de Dios, que hace al hombre dios en la medida en que Él se hizo hombre. Porque Aquel que se hizo hombre sin pecado (Hebreos 4:15) es evidente que deificará o divinizará la naturaleza humana sin convertirla en divinidad/deidad; y la elevará tanto para sí mismo, como Él se bajó y se humilló a Sí mismo para el hombre. Enseñando estas cosas en secreto, el gran Apóstol Pablo dice que en los siglos venideros se revelará la riqueza superabundante de la bondad de Dios hacia nosotros (Ef 2:7).
  21. Cuando lo lógico de la psique-alma controla y domina a la ira y al deseo, crea virtudes; cuando el νούς nus (espíritu de la psique) percibe los logos (razones y leyes) de las creaciones, acumula la gnosis- conocimiento sin error. Por lo tanto, cuando lo lógico, después de eliminar lo que es contrario a él, encuentra lo que es conforme y amable a su naturaleza, y el nus con la mente, superando lo que puede ser conocido, llega a la Causa de los seres que supera toda sustancia/esencia y gnosis/conocimiento, entonces se realiza por la χάρις jaris (gracia, energía increada) la pasión de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación). Esto lleva lo lógico desde la distinción natural allí donde no hay objeto de distinción, y conduce al nus a descansar del manera natural de pensar, allí donde no hay algo que conocer, y convierte en dios, dentro de la identidad que otorga la contemplación, a aquel que es digno de la participación divina.
  22. La psique-alma que ha sido completamente oxidada por la suciedad e impureza del placer o hedonismo es purgada, limpiada y purificada por el sufrimiento y se le quitan completamente los lazos con las cosas materiales, ya que la psique-alma aprende el daño y perjuicio que sigue a la amistad con ellas. Por esta razón, Dios, según Su justo juicio, permite que el diablo oprima a los seres humanos con pruebas.
  23. El placer y el dolor o sufrimiento, el deseo y el miedo y sus consecuencias, no fueron creados desde el principio junto con la naturaleza humana, porque entonces contribuirían al propósito de la naturaleza. Apoyo lo que he aprendido del gran Gregorio de Nisa, que estas cosas surgieron más tarde debido a la caída de la perfección y se conectaron con la parte más irracional de la naturaleza. Con estas, en lugar de la imagen bienaventurada y divina, inmediatamente después de la transgresión de Adán, se hizo evidente y clara en el hombre la semejanza con los animales irracionales. Porque después de que se cubriera el valor de lo lógico, la naturaleza humana debía ser justamente castigada con las características de la irracionalidad animal que ella misma había elegido. Así, Dios economizó con su sofía-sabiduría para que el hombre llegara a tener conciencia de la grandeza de la lógica de su nus (espíritu de la psique).
  24. Para los combatientes espirituales, los πάθος pazos también se vuelven beneficiosos cuando, al alejarlas con sabiduría, los alejan de lo corporal y los utilizan para adquirir las realidades celestiales. Es decir, cuando transformamos el deseo en movimiento que anhela la aspiración espiritual de las realidades divinas; el placer, en serenidad jubilosa de la energía volitiva del nus para los carismas divinos; el miedo o temor, en cuidado preventivo ante el castigo futuro por los pecados; y la tristeza, en arrepentimiento por corregir algún mal presente. Y, en una palabra, como hacen los médicos más sabios que neutralizan el daño causado por la víbora venenosa con el cuerpo farmacéutico, o inducen inmunidad para una posible enfermedad, así también nosotros utilizamos estos pazos para erradicar el mal que existe o que esperamos, y para adquirir y preservar la virtud y la gnosis-conocimiento.
  25. La ley del Antiguo Testamento, con su filosofía práctica, purga, limpia y purifica la naturaleza humana de toda contaminación. La ley del Nuevo Testamento, con su mistagogía (iniciación mística) contemplativa, eleva al νούς nus (espíritu de la psique) con el conocimiento divino de las cosas físicas a las visiones, expectaciones afines a las realidades inteligibles y espirituales.
  26. La Santa Escritura a los principiantes que están en algún lugar de las puertas del divino patio de las virtudes (Éx 27:9) los llama temerosos (Hec 13,16). A aquellos que han adquirido cierta experiencia de los logos y modos de la virtud, los llama «los que están progresando o progresados». Y a aquellos que, mediante la práctica de la virtud, ya han alcanzado con la gnosis/conocimiento la cima de la verdad apocalíptica (revelativa) de las virtudes, los llama «perfectos». Por lo tanto, aquel que ha abandonado su antigua conducta y relación con los pazos y ha entregado toda su disposición a las cosas divinas por temor, no carece de ningún bien propio de los principiantes, aunque aún no haya adquirido la experiencia del hábito de las virtudes ni se haya hecho partícipe de la sabiduría enseñada a los perfectos (1Cor 2:6). Pero tampoco ninguno de los que están «progresando» carece de ningún bien propio del grado que está, aunque aún no haya alcanzado la gnosis-conocimiento más alta de las realidades divinas que tienen los perfectos. Porque los perfectos, después de haber sido dignos de recibir en secreto la teología contemplativa y de haber hecho la catarsis y purificado su nus (espíritu de la psique) de toda fantasía material y haberlo hecho una imagen que lleva íntegro el parecido de la divina belleza sin ninguna falta, demuestran que han instalado dentro de sí mismos la divina αγάπη agapi (amor incondicional, desinteresado).
  27. Hay dos tipos de temor o miedo: puro e impuro. El temor al castigo, que se origina principalmente por nuestros pecados, porque la causa de su origen es el pecado, no es puro, ni tampoco permanecerá para siempre, porque desaparece con la μετάνοια metania junto con el pecado. Pero aquel que siempre está presente sin lamentarse por los pecados, ese es el temor puro, que nunca faltará. Porque es como una plantación de Dios en la creación y manifiesta a todos, la devoción, el respeto y la reverencia natural hacia Dios y su superioridad, que está por encima de toda realeza, fuerza y poder.
  28. Aquel que no teme a Dios como juez, sino que lo respeta por la grandiosidad excesiva de su poder infinito, justamente no carece, sino que es perfecto en la agapi- amor, y ama a Dios con una devoción y un respeto adecuados. Este es aquel que ha adquirido el temor que permanece para siempre (Salmo 19:9), y no carece en absoluto (Salmo 34:10) ni en lo más mínimo.
  29. De los seres conocemos al Causante de los seres. De la diferencia entre los seres aprendemos la Sabiduría en-hipostasiada (en base subsistente o substancial) de Dios. Y del movimiento natural de los seres aprendemos la Vida en-hipostasiada de Dios, la potencia y energía que da vida a los seres, es decir, el Espíritu Santo.
  30. El Espíritu Santo no está ausente de ninguno de los seres, y especialmente de aquellos que tienen lógica. Porque este retiene el conocimiento/gnosis de cada uno, siendo Dios y Espíritu de Dios, y con Su potencia y energía increada actúa de manera previsora entre todos los seres; remueve lo por naturaleza lógico que cada uno tiene y, a través de ello, hace conscientes a aquellos que han errado más allá de lo que la naturaleza dicta, aquellos que sienten y tienen la voluntad de aceptar los razonamientos y pensamientos correctos y conformes a la naturaleza. Por esta razón, encontramos a muchas personas, incluso entre los más bárbaros y nómadas, que cambian y se vuelven virtuosos y bondadosos, rechazando las leyes bestiales que siempre prevalecieron entre ellos.
  31. El Espíritu Santo está ciertamente presente en todas las cosas en general, ya que todo lo abarca, remueve y agita sus semillas naturales. Sin embargo, está especialmente presente en todos aquellos que obedecen la Ley, porque les indica la transgresión de los mandamientos y los ilumina con respecto a la promesa de la venida de Cristo. Además de lo mencionado antes, está en todos (los cristianos) porque les regala la adopción. Sin embargo, Su cualidad y función de impartir sabiduría no está necesariamente presente en ninguno de los anteriores, excepto en aquellos que han demostrado prudencia y que, con su vida divina en Dios, se han hecho dignos de Su divina morada en su interior. Porque todo aquel que no hace las voluntades divinas, incluso si es fiel, tiene un corazón imprudente, ya que es un taller de malos razonamientos y pensamientos, y un cuerpo sumido en pecados, ya que está enredado constantemente en contaminaciones de los pazos vicios.
  32. Dios, quien desea la salvación de todos los hombres y anhela su divinización o deificación, marchita su presunción o jactancia como la higuera estéril (Mateo 21, 19), con el propósito de que, prefiriendo ser justos en lugar de ser considerados como tales, y después de quitarse el hipócrita vestido de exhibición moral, pasen piadosamente y espiritualmente sus vidas, como lo dicta el logos divino, buscando de manera inmaculada las virtudes y demostrando a Dios más bien la condición de sus psique-almas que el falso esquema externo de la moral del carácter ante los hombres.
  33. La causa de actuar es diferente de la de sufrir o padecer. La causa de actuar es la fuerza y energía natural hacia la acción de las virtudes, mientras que la causa de sufrir o padecer es o regalo de aquellos que son superiores a la naturaleza, o bien, una consecuencia necesaria de nuestra inclinación hacia lo contrario a la naturaleza. Porque así como no tenemos la fuerza natural para las realidades que están más allá y superan a los seres, de igual manera, no tenemos la fuerza natural para los que son no-ser. Por lo tanto, padecemos la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) por la χάρις jaris (gracia, energía increada) porque es sobrenatural, y no la causamos, porque no tenemos de nuestra naturaleza el poder de recibir la divina χάρις jaris. Y padecemos nuevamente, en oposición a nuestra naturaleza, por nuestra predisposición y elección casual del mal, porque no tenemos la fuerza natural para producir el mal. Por lo tanto, realmente aquí actuamos de acuerdo con nuestra naturaleza las virtudes, porque tenemos la fuerza natural para practicarlas; mientras que padecemos por el futuro la θέωσις zéosis, recibiendo la χάρις jaris para esto gratis, como un regalo.
  34. Actuamos mientras tengamos activa la fuerza y energía lógica con la que naturalmente podemos realizar las virtudes, y mientras nuestra energía noerá (espiritual e intelectual del nus), receptiva de todo conocimiento/gnosis, trascienda sin obstáculos la naturaleza de todas las cosas que existen y que son objeto de conocimiento, dejando atrás a todos los siglos. Padecemos cuando, habiendo superado por completo los logos (causas, razones) de los seres, llegamos -de una manera que supera el conocimiento/gnosis- a la Causa de los seres, y allí detenemos la actividad de nuestras facultades y fuerzas junto con todo lo que es finito por naturaleza. Nos convertimos entonces en aquello que de ninguna manera es logro de la potencia y energía natural, ya que la naturaleza no tiene el poder y la energía de llegar al sobrenatural. Porque ninguna creatura puede, por su naturaleza, causar la θέωσις zéosis, ya que tampoco puede alcanzar a Dios. Solo la divina χάρις jaris tiene la cualidad natural de otorgar con proporción la θέωσις zéosis a los seres, ya que ilumina la naturaleza con la luz sobrenatural e increada y la eleva más allá de sus límites con la excesiva doxa-gloria increada.
  35. Después de esta vida dejamos de actuar las virtudes; sin embargo, no dejamos de padecer por la divina χάρις jaris la θέωσις zéosis que se nos proporciona a causa de las virtudes. Porque el padecimiento sobrenatural es ilimitado y efectivo, mientras que el padecimiento contra naturaleza es inexistente e inactivo.
  36. Los tipos de bienes divinos son los modos o las formas de las virtudes y los logos (razones) de los seres, mediante los cuales Dios se hace constantemente ser humano. Y así como tiene las formas de las virtudes como cuerpo, mientras que como psique-alma tiene los logos (razones) espirituales del conocimiento/gnosis; a través de estos, diviniza a los dignos otorgándoles una forma sustancial de virtud y otorgando una existencia sustancial de gnosis-conocimiento sin error.
  37. El νούς nus (espíritu de la psique) y mente fiel y práctica se asemeja al apóstol Pedro, que fue encarcelado por Herodes -nombre que se interpreta como «de piel». Así como él, cuando es retenido por la ley de piel, es decir, por la mente y mentalidad carnal, entonces queda encarcelado con dos guardias y una puerta de hierro. Es decir, es combatido o atacado por la energía de los pazos y por el consentimiento de la διάνοια diania (mente, intelecto) hacia los pazos; cuando pasa entre ellas como entre dos guardias o prisiones, a través del logos de la filosofía práctica como de ayuda de un ángel, llega a la puerta de hierro que conduce a la ciudad, es decir, a la relación sólida, abrupta y difícil de combatir hacia los objetos y percepciones sensibles. Esta puerta la abre automáticamente el logos de la zeoría contemplación espiritual de la naturaleza, y ahora sin miedo ya envía el nus (espíritu de la psique) a las familiares percepciones espirituales, liberado del furor de Herodes (Hechos 12, 3-11).
  38. El diablo es tanto enemigo de Dios como vengador (Salmo 8, 3). Es enemigo de Dios cuando, por odio hacia Él, el destructor se presenta como si tuviera amor por nosotros, los hombres, y persuade nuestra voluntad y elección con pazos voluntarios a través del placer para que prefiramos las cosas temporales a las eternas, robando así todo deseo de la psique-alma y alejándonos por completo de la agapi-amor divino, convirtiéndonos en enemigos voluntarios del Creador. Es vengador cuando, mostrando su odio desnudo hacia nosotros, ya que nos hemos convertido en sus esclavos por el pecado, busca nuestra punición y castigo. Porque nada es tan placentero para el diablo como cuando el hombre es castigado. Cuando se le permite esto, entonces inventa olas sucesivas de sufrimientos y padecimientos no deseados y los lleva como una implacable tormenta contra aquellos a quienes Dios, por condescendencia, ha concedido el permiso. Y esto no porque quiera cumplir el mandato divino, sino porque desea saciar la pasión, emoción de su odio contra nosotros, de modo que la psique-alma, debilitada y postrada por el peso de las desgracias dolorosas, reduzca el poder y la fuerza de la divina esperanza convirtiendo en una causa de ateísmo las olas de los males que se le advienen para su corrección.
  39. Cuando aquellos que han adquirido la costumbre práctica y el conocimiento/gnosis contemplativo los utilizan para la doxa-gloria humana, y con su comportamiento trazan externamente las virtudes y solo hablan palabras de sabiduría y gnosis/conocimiento, sin tener obras de justicia, y muestran arrogancia hacia los demás por su aparente virtud y conocimiento, entonces son adecuadamente entregados a los males que les merecen, y aprenden retrospectivamente la humildad, que la ignoraron por su vano concepto de sí mismos.
  40. Cada uno de los demonios, según su particular capacidad, ocasiona esta o aquella influencia de las tentaciones. Porque cada uno causa un mal diferente, y uno es claramente más impuro y más sucio que el otro y más capaz en cierto tipo de maldad.
  41. Sin el permiso de Dios, incluso esos demonios no pueden servir al diablo. Porque Dios mismo permite, con la debida filántropa y compasiva providencia, al diablo infligir castigos diversos con sus servidores, los demonios. Esto es claramente evidenciado por la historia de Job, que declara que el diablo no podía acercarse a Job en absoluto sin la voluntad de Dios (Job 1, 11-12).
  42. La verdadera fe es la que se manifiesta clara y en praxis, en la que el Logos de Dios se revela a los prácticos tomando conciencia y cuerpo con los mandamientos-logos. A través de ellos, como Logos, eleva a quienes los practican hacia el Padre, en quien Él reside por naturaleza.
  43. El misterio del Nuevo Testamento predica el cambio de vida, el culto angélico, la separación voluntaria de la psique-alma del cuerpo y el comienzo de la transformación divina con la divina χάρις jaris del Espíritu. La circuncisión espiritual (Rom 2, 29) significa la separación de la relación hostil y pasional de la psique-alma con el cuerpo.
  44. Como el Dios es bueno y desea erradicar por completo de nosotros la semilla del mal, es decir, el placer, que ha arrancado de la psique-alma la divina agapi-amor, permite que el diablo nos cause dolores y castigos. Así con los dolores, limpia la psique-alma de la herrumbre del placer anterior, y al mismo tiempo quiere inducirnos al odio y al completo rechazo de las cosas presentes, que solo estimulan los sentidos, porque al usarlas no tenemos ningún beneficio más que castigo. Y aún quiere que la fuerza y el poder vengativo y misantrópico del diablo sea la causa de nuestro retorno a la virtud, para aquellos que voluntariamente se alejaron de ella.
  45. Es apropiado y justo que aquellos que han aceptado con gusto los malos consejos del diablo para cometer pecados voluntarios sean castigados por él. Porque el diablo siembra el placer con los pazos pasiones voluntarias y causa dolor con los sufrimientos involuntarios.
  46. La razón por la cual el νούς nus (espíritu de la psique) contemplativa y cognitiva/gnóstica se entrega a menudo al diablo, quien justamente le causa dolores y aflicciones, es para que aprenda, sufriendo, a filosofar más sobre la paciencia y la perseverancia en los dolores, en lugar de vanagloriarse inútilmente con orgullo por cosas inexistentes.
  47. Aquel que sufre porque ha transgredido algún mandamiento-logos divino, si comprende la razón o causa de la providencia divina que lo castiga para psicoterapiarlo y sanarlo, también recibe la aflicción con gratitud y corrige el error por el cual es castigado con alegría. Pero aquel que permanece insensible a esta psico-terapia, justamente es separado de la χάρις jaris que se le dio y se entrega a la confusión de los πάθος pazos pasiones, vicios y se deja llevar a cometer aquellos pecados que internamente deseaba.
  48. Aquel que voluntariamente, por conciencia de sus pecados, muestra paciencia mientras soporta los dolorosos ataques de las tentaciones involuntarias, junto con la debida gratitud, no es expulsado de la costumbre de la virtud y la χάρις jaris, porque se sometió con su voluntad al yugo del rey de Babilonia (Jer 34, 11) y acepta las pruebas como si pagara una deuda. Pero al permanecer en ellas, paga al rey de Babilonia con los violentos dolores causados por la parte pasional de su naturaleza, y con el consentimiento por la διάνοια diania (mente, intelecto) para ellos, como deudor por los pecados anteriores; pero al mismo tiempo, ofrece a Dios la corrección de los errores a través del verdadero culto y adoración, es decir, la disposición humilde.
  49. Aquel que recibe con gratitud el sufrimiento o desgracia que Dios permite mediante tentaciones involuntarias para su corrección, y no rechaza con arrepentimiento la presunción o jactancia que tiene de sí mismo como justo, este, porque se opone a los mandamientos-logos del justo juicio de Dios y se niega a someterse voluntariamente al yugo del rey de Babilonia, se entrega según la divina orden a la cautividad y las cadenas y ataduras y enfermedad y muerte y espada y es exiliado completamente de su patria (Jeremías 34, 8; 35, 14). Porque todo esto, y mucho más, sufre aquel que es desterrado del hábito de la virtud y del conocimiento-gnosis como de su patria. Y la razón por la que no quiere, por orgullo y vana presunción o jactancia sufrir las penas que se le imponen por sus pecados y regocijarse en las aflicciones, necesidades y angustias como el divino Apóstol (2Cor 12, 10). Porque el gran Apóstol conocía que la humillación y humildad que proviene de los dolores corporales guarda los divinos tesoros de la psique-alma; por eso, con gusto soportaba tanto para sí mismo como para aquellos que eran un tipo de virtud y fe, para que incluso si como responsables sufren, -como el corintio que fue reprendido (1Cor 5, 1-5)-, tengan consuelo y ejemplo de paciencia a él que sufrió sin ser culpable.
  50. Aquel que no se queda en las formas o figuras de lo visible debido a la percepción y los sentidos, sino que con el ωούς nus (espíritu de la psique) con la mente busca lοs logos (razones) como prototipos de las realidades espirituales inteligibles o contempla los logos (razones) de las creaciones sensibles, se le enseña que nada de lo que vemos es impuro. Porque todas las cosas han sido hechas muy buenas por naturaleza (Génesis 1, 31).
  51. Aquel que no cambia con el movimiento de los sentidos y las percepciones sensibles, trabaja las virtudes sin mezcla ni mancha. Aquel que no permite que las cosas sensibles graben en su nus (espíritu de la psique) y su mente sus formas, ha captado la verdadera idea de los seres. Y aquel que con su διάνοια diania (intelecto, mente) trasciende incluso la sustancia de los seres, él como excelente teólogo, después de ella, vio de manera desconocida la Mónada, Unidad.
  52. Cada nus (con la mente) contemplativo que tiene la espada del Espíritu, es decir, el logos de Dios (Efes 6, 17), después de matar dentro de sí el movimiento de la creación visible, ha logrado la virtud. Y después de cortar de sí mismo la imaginación o fantasía de las formas sensibles, encontró la verdad que existe dentro de los logos (razones) de los seres, sobre la cual se basa la θεωρία zeoría contemplación natural. Y después de elevarse por encima de la sustancia de los seres, recibe la iluminación de la divina y sin principio Mónada (Unidad), que es el misterio de la verdadera teología.
  53. Dios se revela a cada uno según la idea que tiene sobre Él. Para aquellos que con su deseo han superado la composición material y cuyas fuerzas de la psique-alma se mueven con igual fuerza alrededor de Dios en una y la misma movilidad perpetua, se revela como Mónada (Unidad) y Trinidad, tanto para mostrar Su existencia como para enseñar misteriosamente la manera de Su existencia. Para aquellos cuyo deseo se mueve solo alrededor de lo material y cuyas fuerzas de la psique-alma no están conectadas entre sí, no se revela como es Él, sino como son ellos, mostrándoles que con sus dos manos han abrazado la dualidad material, por la cual se formó todo el mundo corpóreo, es decir, de materia y forma.
  54. El divino Apóstol llama a las diversas energías increadas del Espíritu Santo diferentes carismas (Rom 12, 6), que son energizados, operados por un mismo Espíritu (1Cor 12, 11). Así que si según la medida de la fe de cada uno se da la manifestación del Espíritu (1Cor 12, 7) mediante la participación en tal carisma, es evidente que cada fiel recibe la energía increada del Espíritu en la medida que corresponde a su fe y estado de su psique-alma. Y esta energía le proporciona el adecuado poder, fuerza y habilidad para el trabajo de este o aquel mandamiento-logos.
  55. Uno recibe logos de sabiduría, otro logos de gnosis/conocimiento, otro logos de fe y otro, otro de los carismas del Espíritu enumerados por el gran Apóstol Pablo (1Cor 12, 8-10). Así, uno recibe a través del Espíritu el carisma de la αγάπη agapi (amor incondicional) perfecto e inmediato a Dios, que no tiene nada material, según su fe; otro el carisma de la agapi-amor perfecta al prójimo a través del mismo Espíritu; y otro algún otro carisma. Y cada uno tiene su carisma activado por el mismo Espíritu, como dije; porque es carisma o don del Espíritu cada capacidad que se activa para la obra de un mandamiento o logos, dice el Apóstol.
  56. El bautismo del Señor es la perfecta mortificación de nuestra voluntad hacia el mundo sensible. Mientras que el cáliz (Mateo 20-22) es la negación también de esta vida presente nuestra a favor de la verdad.
  57. El bautismo del Señor es un tipo de nuestros propios esfuerzos voluntarios que hacemos por la virtud, con los cuales, después de limpiar las manchas de nuestra conciencia, aceptamos la muerte o mortificación voluntaria de la voluntad hacia las cosas visibles. El cáliz es un tipo de las ocasiones involuntarias de tentación que nos sobrevienen [a pesar de] nuestra voluntad a favor de la verdad. Con estos, prefiriendo el anhelo divino incluso más que nuestra propia naturaleza, aceptamos voluntariamente la violenta muerte o mortificación de la naturaleza.
  58. Esta es la diferencia entre el bautismo y el cáliz: el bautismo mortifica la voluntad hacia las cosas agradables de la vida por amor a la virtud, mientras que el cáliz hace que los piadosos prefieran la verdad incluso de esta naturaleza.

Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/ 17/05/2024

 

Filocalía tomo 2 Logos sobre el Abad Filemón

Αββάς Φιλήμων – Λόγος περί του αββά Φιλήμονος.

 Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄

 

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 2

Logos sobre el Abad Filemón

Abad Filemón: Breve Biografía

El muy santo padre nuestro Filemón, el más níptico (sobrio) pero también el más penitente de los padres portadores de Dios, no conocemos exactamente cuándo vivió por su biografía. Sin embargo, aquellos que deseen ver que se convirtió en sumamente piadoso, como pocos de los yérontas (ancianos sabios e iluminados), y muy experimentado, amigo de la ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y auténtico imitador del Gran Arsenio, pueden verlo en el presente logos escrito.

Perseverando pacientemente en oraciones y súplicas noche y día en su celda ascética, como en algún altar celestial, y lavando cada vez más su ser en lágrimas constantes y dulcísimos llantos, ascendió devotamente más alto no solo que todos los males, sino incluso que todo lo bueno, y sobre todo, sobre lo inteligible, espiritual y lo sensible; y se presentó ante Dios «sordo y mudo», como dice la Escritura, y alcanzó la suprema iluminación de Su divina χάρις jaris (gracia, energía increada). De él, como de un disco solar, se enriqueció abundantemente lo inefable con la capacidad de discernimiento y la visión y el don profético, a través de la suprema ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y el silencio.

Testigo confiable de lo que he dicho es este logos escrito aquí. En él, más que en cualquier otro, la enseñanza de la santa nipsis (sobriedad) con la fuerza del discernimiento se teje perfectamente, como una majestuosa púrpura tejida por Dios, tanto en lo que respecta a la práctica como en lo que contribuye a la θεωρία zeoría (contemplación natural y espiritual) y proporciona su fiabilidad con la experiencia de muchos años.

Por lo tanto, quien desee despojarse del vestido manchado y sucio de los πάθος pazos, o, lo que es lo mismo, del «viejo hombre», y vestirse con el luminoso vestido de la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) y la χάρις jaris (gracia, energía increada), que es el «nuevo hombre», como lo reveló Jesús Cristo, logrará su loable deseo si estudia constantemente este logos escrito y cumple tanto como pueda con estas obras que estudia.

 

Logos sobre el Abad Filemón

 

Decían del abad Filemón el anacoreta (retirado ermitaño) que se encerró en una cueva cerca de la Lavra (Laura) llamada de los Romanos, y allí llevó a cabo las pruebas de la ascética, repitiendo constantemente en su διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) lo que el gran Arsenio solía dirigir a sí mismo, como dicen, «Filemón, no olvides por qué te has marchado y apartado del mundo». Permaneció, pues, en la cueva durante mucho tiempo y se dedicó al tejido de cestas. Las cestas que hacía las entregaba a su ecónomo para poder conseguir un poco de pan, porque no comía nada más que pan y sal, y eso no todos los días. Por lo tanto, no cuidaba en absoluto su carne (Rom. 13, 14), sino que, ocupado siempre en la θεωρία zeoría contemplación espiritual se bañaba por la iluminación divina y, mientras era iniciado en misterios inefables a través de ella, vivía en constante alegría, deleite y gozo. Al ir a la iglesia cada sábado y domingo, caminaba solo y concentrado en sí mismo, sin permitir que nadie se le acercara para no distraer su νούς nus (espíritu de la psique) con la mente del trabajo espiritual. Dentro de la Iglesia se quedaba en un rincón con la cara hacia el suelo y derramaba torrentes de lágrimas, manteniendo constante el luto espiritual o según Dios y el recuerdo de la muerte, siguiendo el ejemplo de los santos Padres y especialmente del gran Arsenio, cuyas huellas se esforzaba por seguir.

Cuando surgió una herejía en Alejandría y sus alrededores, se marchó y se dirigió a la Lavra que está cerca de la Lavra de Nicanor. Allí fue recibido por el muy reverendo y amante de Dios, Paulino; le concedió una celda especial, donde lo instaló con toda tranquilidad. Durante un año no permitió que nadie lo visitara, ni él mismo lo molestó en absoluto, excepto cuando le entregaba el pan necesario.

Cuando llegó la fiesta de la Resurrección del Señor, se encontraron y hablaron sobre la vida eremita (solitaria); y al darse cuenta de que también para el piadoso Paulino este propósito era más preferible, le cita palabras ascéticas de las Escrituras y de los Padres, y revela con ellas que sin la perfecta ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y tranquilidad es imposible agradar a Dios, como también filosofó y razonó sobre ello también el admirable abad Moisés. Porque la ησυχία hisijía engendra la ascesis, ejercicio espiritual, la ascesis engendra las lágrimas, las lágrimas engendran el temor, el temor engendra la humildad, la humildad engendra el don de la provisión, el don de la provisión engendra la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), la agapi hace que la psique-alma sea sana e impasible (sin pazos). Y entonces el hombre conoce que no está lejos de Dios.

Por lo tanto, le decía: «Debes, a través de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), hacer la catarsis y purificar completamente tu νούς nus (espíritu del corazón de la psique) y darle un trabajo espiritual ininterrumpido. Porque así como los ojos ven las cosas sensibles y se maravillan de su espectáculo, así también νούς nus puro con la mente clara ve las realidades inteligibles o espirituales y se extasía por la contemplación espiritual y difícilmente se distrae de ellas. Y cuanto más, a través de la hisijía, se despoje de los pazos y se sana haciendo la catarsis, tanto más conocimiento/gnosis se hace digno de recibir. Y entonces el nus con la mente se vuelve perfecto, cuando supera el conocimiento de la esencia de las cosas y se une a Dios, de modo que después de haber alcanzado el axioma real, ya no tolera ser pobre. Ni es arrastrado por los bajos deseos e instintos, aunque se le ofrezcan todos los reinos del mundo. Por lo tanto, si quieres alcanzar todas estas virtudes, no te preocupes por los asuntos de ningún hombre; retírate con todas tus fuerzas del mundo y sigue voluntariamente el camino de los Santos. Ten un aspecto descuidado y ropas viejas, sucias, viste humildemente, comportamiento sencillo, palabra espontanea sin fingir, paso modesto, voz sincera, que la pobreza sea tu compañera y el desprecio de todos. Sobre todo, guarda la vigilancia y la nipsis sobriedad de tu nus (espíritu de la psique). Ten paciencia en todas las tribulaciones, y guarda todo bien que tengas, intacto e inmutable. Y cuida mucho de ti mismo, no vaya ser que aceptes algún placer inoportuno. Porque los pazos de la psique-alma se calman con la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial); pero cuando son irritadas y estimuladas, se vuelven más salvajes y llevan a aquellos que las tienen a pecar más, y se vuelven difíciles de curar, como ocurre con las heridas físicas cuando se frotan y se irritan. Incluso una palabra ociosa puede separar el nus y la mente del recuerdo de Dios, ya que los demonios nos incitan a ello y los sentidos son persuadidos por ellos”.

“El esfuerzo y el temor de preservar y proteger tu psique-alma son grandes. Por lo tanto, debes separarte de todo el mundo por completo y romper el vínculo de simpatía entre tu psique-alma y tu cuerpo, y convertirte en alguien desapegado, sin ciudad, sin hogar, sin posesiones propias, desinteresado, sin ataduras, sin negocios mundanos, sin intercambios con otros, ignorante de los asuntos humanos, humilde, compasivo, apacible, manso, tranquilo, listo para recibir en tu corazón las indicaciones del conocimiento/gnosis divino. Porque no es posible escribir en una tabla de cera, si primero no la has alisado de las letras que están grabadas en la cera. Esto es lo que nos enseña san Basilio el Grande. Todos los santos se convirtieron así: completamente separados de la vida mundana, mantenían la mentalidad y conducta celestial sin mancha dentro de ellos y la iluminaban con las leyes divinas. Y brillaban con obras y logos piadosos, después de haber mortificado sus miembros terrenales con la εγκράτεια engratia (autodominio, moderación), el temor y el anhelo de Dios. Porque con la oración incesante y el estudio de las Sagradas Escrituras, abren los ojos psíquicos o espirituales de la psique-alma y ven al Rey de las potestades. Y entonces surge una gran alegría y un intenso anhelo que consume la psique-alma, la carne se levanta también por el Espíritu y el hombre se vuelve completamente espiritual. Estas son las cualidades que deben tener los trabajadores de la bienaventurada ησυχία hisijía divina y la vida ascética, que se han separado de toda consolación humana y hablan solo con el Señor celestial con claridad y pureza.”

Cuando escuchó estas palabras, aquel hermano piadoso amigo de Dios fue herido en la psique-alma por un divino anhelo, y fue con él al monasterio, donde los Padres más grandes habían recorrido el camino de la piedad. Allí vivieron en la Laura de San Juan el Colovós, y, deseando llevar una vida hisijástica, confiaron su cuidado al ecónomo de la Laura. Vivieron con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios en gran ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental), yendo libremente a la Iglesia todos los sábados y domingos. Los demás días de la semana se quedaban en la celda, cada uno haciendo sus propias oraciones y seguimiento. La práctica del santo anciano era la siguiente: toda la noche recitaba los Salmos y las odas (cánticos) sin ruido, y también leía una porción del Evangelio. Luego se sentaba y recitaba el «Κύριε έλέησον Señor, compadécete de mí, ten misericordia o compasión» en silencio y con atención durante mucho tiempo, hasta que ya no podía hacerlo. Y entonces tomaba un poco de sueño; y de nuevo al amanecer recitaba la Hora Prima y se sentaba en su taburete, mirando cuidadosamente hacia el este, recitando ocasionalmente y recordando de memoria fragmentos del Apóstol y el Evangelio. Y así pasaba cada día recitando y orando ininterrumpidamente (1Tes 5,17), y siendo nutrido por la θεωρία zeoría contemplación de las cosas celestiales, de modo que a menudo su nus (espíritu de la psique) se elevaba en la contemplación y no sabía si estaba en la tierra.

El hermano Paulino, al verlo tan entregado y extendido a la oración y completamente transformado por las divinas ideas, le dijo: «Te esfuerzas y te cansa mucho, padre, con tanta ancianidad, en afligir tu cuerpo y en tratarlo como a un esclavo (1Cor 9,27)”. Y el yérontas (anciano sabio e iluminado) respondió: «Créeme, hijo mío, Dios ha puesto en mi psique-alma un deseo y anhelo tan grande por el seguimiento que mis fuerzas no son suficientes para satisfacerlo en toda su extensión. Pero el anhelo de Dios y la esperanza de los futuros bienes vencen mi debilidad corporal». Así que el anhelo de su nus (espíritu de la psique) siempre se elevaba hacia el cielo. Y no solo en otras horas, sino también a la hora de la comida.

Una vez, un hermano que vivía con él le preguntó cuál era el misterio de la θεωρία zeoría contemplación espiritual. Él, viendo que deseaba aprender y le rogaba, le dijo: «Te lo digo, hijo mío, en verdad, que si el νούς nus (espíritu de la psique) hace la catarsis completamente, entonces Dios le revela las contemplaciones incluso de las potencias angélicas que le sirven». Y de nuevo le preguntó: «Padre, ¿por qué, más que toda la Sagrada Escritura, te deleitas más con los Salmos? ¿Y por qué, aunque los recitas en silencio, pareces estar conversando con alguien?». El abad respondió: «Déjame decirte, hijo mío; Dios ha puesto en mi humilde psique-alma tanta fuerza y energía de los Salmos como en el profeta David, y no puedo separarme del dulzor de las diversas enseñanzas y contemplaciones que contienen. Los Salmos contienen toda la Escritura divina». Y esto lo confesó al hermano con gran humildad, después de ser presionado mucho por él, deseando beneficiarlo.

Un hermano llamado Juan, procedente de las costas, fue a este santo y gran padre Filemón, cayó a sus pies y le dijo: «¿Qué debo hacer, padre, para ser salvo? Porque veo que mi nus (espíritu de la psique) con la mente divaga y se pasea aquí y allá en cosas que no debe». El anciano, después de guardar silencio un poco, le dijo: «Este πάθος pazos es de los mundanos, y todavía lo tienes, porque no has adquirido el anhelo perfecto de Dios. Aún no has sentido el calor del anhelo y el conocimiento/gnosis de Dios». El hermano dice: «¿Y qué debo hacer, Padre?». Y él le respondió: «Ve y ten un estudio secreto en tu corazón, que puede purgar y limpiar tu nus y corazón de estas cosas». El hermano, siendo inexperto en estas cosas, le dice al anciano: «¿Qué es el estudio secreto, Padre?». Y él le respondió: «Ve, ten nipsis vigilancia y sobriedad en tu corazón y di con cuidado dentro de tu nus, con temor y temblor: «Κύριε Ιησού Χριστέ, ελέησόν με Señor Jesús Cristo, eleisón me, compadécete o ten misericordia, de mí». Esta es la instrucción que da el bienaventurado Diádoco a los principiantes». Filocalía tomo 1 cap. 59-61. https://logosortodoxo.es/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/

Entonces el hermano partió, y con la ayuda de Dios y las oraciones del Padre, después de haber encontrado ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y tranquilidad, se deleitó dulcemente en este estudio y  práctica, pero solo por un tiempo. Sin embargo, cuando este estudio y práctica se detuvo repentinamente y no podía cultivarla con nipsis sobriedad y oración, volvió nuevamente al yérontas (anciano sabio e iluminado) y le contó lo que le había sucedido. El yérontas le dijo: «Ahora has experimentado al menos un rastro de ησυχία hisijía y trabajo espiritual y has probado la dulzura que proviene de ello. Por lo tanto, siempre ten esto en tu corazón: ya sea que estés comiendo, bebiendo, hablando con otros, fuera de tu celda, caminando por la calle, nunca dejes de tener esta oración en contacto consciente con tu mente y corazón con sobriedad y concentración, y recita y estudia oraciones y salmos. Pero incluso en esta necesidad, tu nus con la mente no debe estar ocioso, sino que debe estudiar y orar en secreto. Porque así podrás conocer las profundidades de las Escrituras y el poder que reside en ellas, y darle un trabajo incesante a tu mente unido al corazón en contacto consciente con la oración para cumplir con el mandato apostólico que dice: “Orad sin cesar” (1 Tes 5:17). Por lo tanto, cuida con precisión y guarda tu corazón para que no acepte pensamientos malvados ni vanos y fútiles. Pero siempre, ya sea que estés durmiendo, comiendo, bebiendo o hablando, que tu corazón en secreto, a veces medite en los salmos, a veces ore con “Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, compadécete de mí”. Y nuevamente, cuando recites con tu lengua, ten cuidado de que tu boca no diga una cosa y tu mente vaya en otra dirección».

El hermano luego dijo: «En mi sueño veo muchas fantasías vanas». El Yérontas le dijo: «No te desanimes ni descuides; pero antes de acostarte, haz muchas oraciones en tu interior y resiste los pensamientos, de modo que el diablo no te arrastre hacia sus deseos, para que Dios te reciba y acepte. Y mientras puedas, después de los salmos y el estudio cuidadoso, duerme, y no descuides ni permitas que tu mente acepte pensamientos ajenos, sino que con aquello por lo que has orado y estudiado, inclínate para que estén contigo cuando duermas, y cuando despiertes te hablen (Prov 6:22). Di también el Símbolo de la fe antes de acostarte. Porque la fe correcta en Dios es la fuente y la protección de todos los bienes».

El hermano luego preguntó: «Muéstrame amor, Padre, y dime, ¿qué trabajo hace tu νούς nus (espíritu de la psique) con la mente? Enséñame para que también pueda ser salvo». El Yérontas le respondió: «¿Por qué quieres indagar en estas cosas?» Entonces el hermano se levantó, tomó los pies del santo, y besándolos, le rogó que le contara. Después de muchas horas, le dijo: «Todavía no puedes soportarlo; porque asignar la tarea apropiada a cada sentido es una característica del hombre que ha adquirido el hábito en la virtud. Ni aquel que no está completamente limpio de los pensamientos vanos del mundo puede aspirar a recibir este carisma. Por lo tanto, si deseas estas cosas, conserva el estudio secreto con un corazón limpio. Porque si tu oración se hace ininterrumpidamente y el estudio de las Escrituras, entonces los ojos espirituales o psíquicos de la psique-alma se abrirán y vendrá a ella una gran alegría y un anhelo inefable y poderoso, al punto de que incluso la carne arderá por el Espíritu, para que el hombre se vuelva completamente espiritual. Entonces, ya sea de noche o de día, si Dios te concede orar sin distracción con el nus y corazón limpio, no te limites a tu canon o regla, sino que, con toda la fuerza que tengas, extiéndete en la oración y dedícate a Dios. Y Él iluminará tu corazón sobre qué trabajo espiritual hacer». También agregó esto: «Una vez vino un Yérontas a visitarme; le pregunté por su estado espiritual y me respondió: “Durante dos años enteros rogaba al Señor con todo mi corazón y fuerza de mi voluntad sin desanimarme, para que me diera el carisma de imprimir incesantemente y sin distracción en mi corazón la oración del corazón o de Jesús que Él mismo enseñó a Sus discípulos. Y después de ver mi esfuerzo y paciencia, el generoso Señor me otorgó el carisma».

El hermano continuaba diciendo: «Los λογισμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) que surgen en la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) acerca de las cosas vanas son enfermedades de la psique-alma perezosa y ociosa. Por lo tanto, como dice la Escritura, debemos guardar nuestro nus (espíritu de la psique) y la mente de todas las maneras posibles (Prov 4:23), y cantar sin distracción con conciencia, y orar con un nus limpio, puro y lúcido. Entonces, hermanos, Dios quiere que mostremos nuestra dedicación primero con esfuerzos y luego con agapi-amor y oración incesante, y Él nos guiará por el camino de la salvación. Y es evidente que el único camino que lleva al cielo es la perfecta ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y, evitar todo mal, adquirir lo bueno, la agapi-amor perfecto a Dios y la unión con Él en santidad y toda virtud. Si alguien alcanza esto, ascenderá rápidamente al espacio celestial. Pero ciertamente, aquel que desee alcanzar esta altura debe mortificar los miembros que anhelan lo terrenal (Col 3:5). Porque cuando la psique-alma se regocija y goza con la contemplación del verdadero bien, no vuelve a ninguno de los pazos y placeres sensuales, sino que, después de rechazar todo placer corporal, recibe con la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) pura e inmaculada la revelación de Dios.

«Por lo tanto, hermanos, necesitamos gran atención y esfuerzos físicos y catarsis de la psique-alma, para hacer de Dios un morador en nuestros corazones, de modo que podamos aplicar y cumplir sin error sus divinos mandamientos-logos en adelante. Y entonces Él nos enseña a aplicar y cumplir Sus leyes con seguridad, enviándonos como rayos solares Sus energías increadas con la χάρις jaris gracia increada de Su Espíritu que ha puesto en nuestro interior. Porque mediante esfuerzos y tentaciones debemos limpiar y purificar la imagen divina, según la cual nos hicimos lógicos y receptivos de cada conocimiento y de la semejanza con Dios; teniendo nuestros sentidos inmaculados de toda mancha, templándolos de alguna manera en el crisol de las tentaciones y transformándonos en la dignidad y axioma real. Dios hizo que la naturaleza humana fuera partícipe de todo bien, capaz de contemplar espiritualmente las danzas de los ángeles, las glorias de las dominaciones, potestades, principados, potencias, la luz inaccesible, la doxa-gloria ultra-brillante e increada. Pero cuando logres la virtud, que no se eleve tu pensamiento sobre tu hermano, pensando que tú lograste y él descuidó; eso es el principio de la soberbia. Cuídate con todas tus fuerzas de no hacer nada para agradar a los hombres. Si luchas contra un πάθος pazos, no te canses ni te desanimes, aunque la batalla persista. Levántate y ofrécete a Dios con todo tu corazón, y di con el Profeta: “Juzga, Señor, a los que me injurian, porque yo no puedo vencerlos” (Salmo 34:1). Y Dios, al ver tu humildad, te enviará rápidamente Su ayuda. Cuando de nuevo camines con otro en el camino, no aceptes conversación vana, sino dirige tu nus (espíritu de la psique) y la mente al trabajo espiritual que ya tenía, para que se convierta en una buena costumbre para ti, olvidando los placeres del mundo y llegando finalmente al puerto de la απάθειας apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos)». Con tales y muchas otras enseñanzas, después de instruir al hermano, le dio su bendición y lo dejó ir.

Después de un tiempo, el hermano regresó y preguntó de nuevo al anciano Yérontas: «¿Qué debo hacer, padre? Durante mi vigilia nocturna, el sueño me pesa y no me deja rezar con nipsis sobriedad y atención, pero tampoco puedo mantenerme despierto por mucho tiempo, y cuando salmodio, me viene en la mente a ocuparme con el trabajo manual». El anciano Yérontas respondió: «Cuando puedas orar con nipsis sobriedad y atención, no te vuelvas al trabajo manual. Pero si la acedia pereza te domina, muévete un poco, amenaza a tu pensamiento y toma el trabajo manual». El hermano le dijo de nuevo: «A ti, padre, ¿no te pesa el sueño durante tu vigilia?» Él le respondió: «Rara vez; pero si alguna vez me llega, me muevo y comienzo a recitar el Evangelio de Juan desde el principio, levantando los ojos de la psique-alma (nus y mente) hacia Dios, y desaparece de inmediato. Lo mismo hago con los pensamientos; cuando surge un pensamiento, lo enfrento con lágrimas ardientes como fuego, y desaparece. Pero tú aún no puedes armarte así, sino más bien mantén siempre el estudio oculto y las oraciones prescritas por los Santos Padres para el día: las Horas Tercia, Sexta y Nona y las Vísperas; asegúrate de cumplir también con las vigilias nocturnas. Con todas tus fuerzas, procura no hacer nada para agradar a los hombres, ni tengas enemistad contra tu hermano, para que no te separes de tu Dios. Esfuérzate por mantener tu mente inquebrantable sin distracciones, atenta a los pensamientos internos. Cuando estés en la Iglesia y vayas a comulgar los divinos Misterios de Cristo, no salgas fuera hasta que hayas alcanzado la paz perfecta; permanece en el mismo lugar y no te vayas de allí hasta la despedida. Ten en cuenta que estás en el cielo y que junto con los santos ángeles te encontrarás con Dios y lo recibirás en tu corazón. Prepárate con mucho temor y temblor, para no convertirte en un partícipe indigno de las fuerzas y energías santas». Con estas palabras, armó al hermano y, después de encomendarlo al Señor y al Espíritu de Su jaris gracia (Hechos 20:32), lo dejó ir.

Además de esto, el hermano que estaba con él dijo lo siguiente:

“Una vez que estaba sentado junto a él, le pregunté si había experimentado tentaciones por parte de los demonios cuando estaba en el desierto. Él respondió: «Perdóname, hermano. Si Dios permite que las tentaciones que sufrí del diablo te alcancen, no creo que puedas soportar su severidad. Tengo setenta años, o más. He soportado cada vez más y más; he permanecido en varios desiertos en profunda ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y tranquilidad y he sufrido tanto de ellos que no vale la pena relatar su severidad a aquellos que aún no han experimentado la vida hisijástica eremítica. Esto es lo que hacía siempre durante las tentaciones, toda mi esperanza la dirigía a Dios, hacia quien también hice promesas de renunciar al mundo. Y Él siempre me salvó de cualquier necesidad. Por eso, hermano, ya no me preocupo por mí mismo. Porque conozco que Él cuida de mí y sufro las tentaciones que vienen sobre mí con más ligereza. Lo único que ofrezco de mí mismo es orar constantemente (1Tes 5:17).

Y sé que cuanto más intensos son los sufrimientos, más coronas se otorgan al que los soporta. Porque las tentaciones son letras de cambio ante el justo Juez. Por lo tanto, hermano, no te desanimes; debes saber que estás y luchas en medio de la guerra y que son muchos los que luchan de nuestro lado contra el enemigo de Dios. ¿Cómo podríamos atrevernos a luchar contra un enemigo tan temible para nuestro género humano si no fuera por la poderosa mano del Logos de Dios que nos sostiene, protegiéndonos? ¿Cómo podría la naturaleza humana resistir sus ataques? La Escritura dice al respecto: “¿Quién puede quitarle su coraza, o quién puede penetrar las dobleces de su armadura? De su boca salen antorchas encendidas, y lanzan llamas. De sus fosas nasales sale humo denso como de una hoguera que quema carbón. Su aliento aviva las brasas, y de su boca sale fuego. Su fuerza se concentra en su cuello. La destrucción corre delante de él. Su corazón es duro como una piedra, y firme como un yunque. Hace hervir el abismo como una olla, considera el mar como un recipiente de ungüento y tiene bajo su dominio las profundidades del abismo. Observa todo lo que es alto y tiene el dominio sobre todo lo que hay en las aguas” (Job 41: 5, 11-14, 16, 23-24, 26).

Tenemos que luchar y pelear contra él, hermano. La Escritura ha representado a este terrible y poderoso tirano. Pero aquellos que se han dedicado legalmente a la vida hisijástica eremítica lo vencen fácilmente, porque no tienen nada en común con él, ya que han renunciado al mundo y se destacan en virtudes. Tenemos con nosotros a Aquel que lucha de nuestro lado. Dime, ¿quién se ha acercado al Señor y, habiendo tomado en serio su temor, no ha cambiado? ¿Y quién ha iluminado su propia vida con las leyes divinas y las obras divinas, y no ha hecho brillar su psique-alma con divinos significados y pensamientos? Este nunca permite que su psique-alma se vuelva lenta, porque tiene a Dios que despierta su νούς nus (espíritu del corazón de la psique) y su mente para desear ansiosamente la luz increada. Y a medida que esta psique-alma recibe continuamente la divina energía increada, no se deja adormecer por las pasiones-pazos, sino que como un rey que con ardiente y terrible ira lucha contra sus enemigos, degollándolos y cortándolos impunemente y sin retroceder en absoluto, gana la victoria en la guerra, levantando las manos hacia el cielo con la virtud práctica y la oración del nus o del corazón”.

El mismo hermano solía decir también esto: “Junto con otras virtudes, poseía también esta: nunca soportaba escuchar palabrerías y logos vanos. Si alguien decía descuidadamente algo que no tendía hacia el beneficio espiritual, no respondía en absoluto. Pero incluso cuando iba a algún servicio, no me preguntaba «¿dónde vas?». Y cuando regresaba, no me preguntaba «¿dónde has estado?» o «¿cómo te fue?» o «¿qué hiciste?». Una vez fui a Alejandría por un asunto necesario y desde allí fui a Constantinopla por un asunto eclesiástico, después de saludar a los otros hermanos piadosos, sin avisar al anciano. Después de quedarme allí un tiempo considerable, volví a la skiti asceterio cerca de él. Cuando me vio, se llenó de alegría y después de besarme, hizo una oración y se sentó, sin preguntarme nada, pero permaneció absorto en la θεωρία zeoría contemplación espiritual.

«Otra vez, queriendo probarlo, esperé algunos días sin darle pan. Él ni pidió ni me dijo nada. Después de esto, me arrepentí y le dije: ‘Muestra amor, padre, y dime, ¿no te entristeció que no te trajera tu comida habitual?’ Me respondió: ‘Perdóname, hermano. Y si no me das pan durante veinte días, no te lo pido. Mientras mi psique-alma lo soporte, así lo soporto también en el cuerpo’. Estaba tan absorto en su θεωρία zeoría contemplación espiritual del Bien verdadero.

También decía que “desde que llegué a la Skiti asceterio, no permití que mi pensamiento saliera de la kelia celda, ni acepté otro pensamiento con mi mente, excepto el temor a Dios y los castigos en el siglo venidero. Siempre tenía en mente el castigo que Dios ha amenazado contra los pecadores, el fuego eterno y las tinieblas exteriores, en qué estado se encuentran las psique-almas de los pecadores y las psique-almas de los justos, y cuáles son las recompensas preparadas para los justos, y cómo cada uno disfruta de su recompensa según su trabajo (1 Cor 3:8); uno por sus muchos trabajos, otro por su misericordia y amor sincero, otro por su desprendimiento, desapropiación y total renuncia al mundo, otro por su humildad y profunda ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental), otro por su perfecta subordinación, otro por su exilio. Por tanto, reflexiono sobre todas estas cosas y no permito que otro pensamiento entre en mí, ni puedo aún estar con la gente, o ocupar mi mente y mi nus con ellos, para no separarme de los pensamientos más santos”.

«A esto añadía el relato de un monje que decía que ‘había llegado a la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) y recibía su pan de la mano de un ángel, pero por su negligencia perdió este honor. Porque cuando la psique-alma pierde la concentración y la intensidad de su νούς nus (espíritu del corazón de la psique), entonces la noche la domina. Donde Dios no ilumina, todo está disperso como en la oscuridad y no pueden ver a Dios solamente y temen Sus logos. Dice el Señor: “¿Yo soy un Dios que me acerco a vosotros y no un Dios lejano? ¿Se puede esconder alguien en el lugar más escondido y yo no lo vea? ¿Quizás no lleno yo el cielo y la tierra? (Jer 23:23-24)’. Recordaba también a muchos otros que habían experimentado lo mismo. Junto con esto, mencionaba la caída de Salomón, ‘quien, decía, aunque recibió tanta sabiduría y fue alabado por todos porque era como la estrella de la mañana y difundía su sabiduría a todos, sin embargo, por un pequeño placer perdió la doxa-gloria (3 Reyes 11:1-11). Uno debe temer la negligencia. Debemos orar sin cesar (1 Tes 5:17), para que no venga un pensamiento extraño y nos separe de Dios y algo extraño se adhiera a nuestro nus (espíritu de la psique) y la mente. Porque el corazón puro, una vez lleno completamente del Espíritu Santo, ve dentro de sí claramente como en un espejo a Dios mismo.»

«Cuando escuché esto, continuó el hermano, comprendí en la práctica que los sufrimientos carnales eran totalmente inactivos para él. Siempre deseaba lo mejor, para que siempre pareciera que estaba siendo metamorfoseado, transformado por el Espíritu Santo; gemía con gemidos inefables (Rom 8:26), reflexionaba dentro de sí mismo y evaluaba su propio ser, y luchaba para que no entrara nada clandestino en su nus y mente y oscureciera su pureza sin que se diera cuenta, sin dar lugar a ninguna ocasión para la censura.»

Viendo yo estas cosas, dijo el hermano que estaba cerca de él, y sintiéndose incitado por la envidia para hacer también las mismas hazañas, me acercaba a él y le preguntaba frecuentemente: «¿Cómo puedo adquirir también un nus (espíritu de la psique) puro y mente lúcida, como tú?» Y él me decía: «Ve y trabaja. Porque se necesita esfuerzo y dolor del corazón. Aquellas cosas que son dignas de celo o entusiasmo y de nuestros esfuerzos, no nos vienen cuando dormimos y estamos acostados, ya que incluso los bienes terrenales no vienen sin esfuerzo. Por lo tanto, aquel que quiere avanzar en el progreso espiritual, primero debe renunciar a sus propios deseos y voluntades y adquirir el luto espiritual o según Dios perpetuo, la desapropiación o sin propiedades y la humildad. No debe prestar atención a los pecados de los demás, sino solo a los suyos, y debe llorar por ellos día y noche, y no tener amistad con nadie. La psique-alma que sufre por las desgracias y es controlada por el recuerdo de sus pecados se vuelve muerta para el mundo, y el mundo muere para ella, es decir, los placeres de la carne se vuelven ineficaces e inactivos, y el hombre se vuelve desapegado hacia ellos. Aquel que renuncia al mundo y sigue a Cristo y encuentra paz, ama a Dios y mantiene pura la imagen divina y adquiere la semejanza divina. Porque recibe de Dios la donación del Espíritu y se convierte en la residencia de Dios y no en la residencia de los demonios; presenta obras justas delante de Dios. Y la psique-alma que está limpia del mundo y libre de contaminaciones carnales y no tiene ninguna mancha ni arruga (Ef 5:27) será coronada con la corona de la justicia, y brillará completamente con la belleza de la virtud. Si alguien al principio de su renuncia al mundo no tiene luto en su corazón, ni lágrimas espirituales, ni recuerdo del tormento interminable, ni verdadera paz, ni oración persistente, ni salmos, ni estudio de las Sagradas Escrituras, ni se ha vuelto costumbre para él, para que a través de su constante perseverancia en ellas sea obligado por su mente a practicarlas incluso sin quererlo, y si el temor de Dios no crece en su nus y corazón, entonces aún encuentra consuelo en la amistad del mundo y no puede adquirir un nus puro y una mente lúcida en la oración. La piedad y el temor de Dios hacen la catarsis y purifican la psique-alma de los pazos y liberan el nus, le guían hacia la contemplación natural y le llevan a tocar la teología, que espera en forma de bienaventuranza, porque esto da a los partícipes un anticipo de la bienaventuranza eterna y mantiene la psique-alma inquebrantable.

Por lo tanto, con toda nuestra fuerza, cuidemos de la práctica laboriosa, mediante la cual ascendemos a la piedad y devoción, que es la limpieza y lucidez de la διάνοια diania (mente, intelecto). Su fruto es la θεωρία zeoría contemplación natural y la teología. Porque es la práctica la que nos eleva a la θεωρία zeoría, como dice el santo Gregorio, esta mente e intelecto inteligente de gran voz y el más teológico. Por lo tanto, si descuidamos la virtud práctica, estaremos vacíos de toda filosofía. Porque, incluso si uno avanza hasta el límite más extremo de la virtud, necesita los esfuerzos de la disciplina y ascesis para domar los impulsos desordenados de su cuerpo y para lograr la vigilancia de sus pensamientos. Así es como podemos lograr que Cristo habite en nosotros. Cuanto más abunda la justicia en nosotros, más adquirimos valentía espiritual. Y una vez que el νούς nus (espíritu de la psique) se perfecciona, alcanza su plena unión con Dios y es iluminado por la divina luz increada, y los misterios ocultos se le apocaliptan-revelan. Y entonces aprende verdaderamente dónde está la sofía-sabiduría, la δύναμη dinami (poder, potencia y energía), el entendimiento para conocer todas las cosas, lo que es la longevidad y la vida, lo que es la luz de los ojos y la paz (Baruc 3:14). Porque mientras νούς nus esté absorto en la batalla de los πάθος pazos, aún no tiene tiempo para disfrutar de todas estas cosas. Y esto se debe a que las virtudes y los vicios ciegan el νούς nus y la mente. Los vicios, para que no vea las virtudes; las virtudes, para que no vea los vicios. Pero cuando cesa la guerra y uno se dispone a recibir los carismas espirituales, entonces se vuelve completamente luminoso, ya que la χάρις jaris (gracia, energía increada) actúa abundantemente sobre él y se mantiene firme en la θεωρία zeoría contemplación de las cosas espirituales. Este hombre no está atado a las cosas terrenales, sino que ha pasado de la muerte a la vida (Juan 5:24). Por lo tanto, aquel que sigue el camino de la vida piadosa, espiritual y se acerca a Dios debe tener el corazón puro y la boca limpia, para que el logos puro que sale de su boca pueda alabar dignamente a Dios. Porque la psique-alma que se ha dedicado a Dios conversa constantemente con Él.

Así que, hermanos, deseemos alcanzar esta cumbre de virtudes y no quedemos atados a la tierra por nuestros πάθος pazos. Porque aquel que lucha y se hizo digno de acercarse a Dios y convertirse en partícipe de la santa luz increada y ser herido por el anhelo de Dios, disfruta de Dios con un gozo espiritual e indescriptible, como dice el salmo sagrado: «Pon tu deleite en el Señor, y él te dará lo que tu corazón desea. Hará que tu justicia brille como la luz, y Su juicio como el mediodía» (Salmo 36:4,6). Como dice también el Gran Basilio, ¿qué anhelo de la psique-alma es tan poderoso e insoportable como el anhelo de Dios que llega a la psique-alma cuando ha hecho la catarsis y está purificada de toda maldad, y dice con verdadera disposición de corazón: «Estoy herido de agapi-amor» (Cantar de los Cantares 5:8)? Los relámpagos de la divina belleza están más allá de toda descripción y narración. El logos con la palabra no puede representarlos, ni el oído puede recibirlos. Y si los comparas con la luz del amanecer, o con el resplandor de la luna, o con la luz del sol, todas estas son muy pobres para hacernos imaginar aquella doxa-gloria increada, y son aún más deficientes en comparación con la verdadera luz, tanto como difiere la profunda noche o la horrenda oscuridad de un mediodía resplandeciente. Estas cosas y realidades nos las transmitió san Basilio el Grande, el venerable maestro, que aprendió y enseñó por la experiencia.»

Por lo tanto, estas cosas, y aún más, narraba el hermano que vivía cerca del abad Filemón. Pero incluso con lo que voy a decir, ¿quién no admirará que es una demostración de su gran humildad? Porque aunque había sido digno del sacerdocio desde mucho tiempo y había ascendido a las alturas, tanto con su vida como con su conocimiento/gnosis, evitaba tanto la magnitud de los divinos oficios que en los muchos años de su lucha apenas se atrevió a acercarse casi a la Santa Mesa o Altar. Pero incluso los santos misterios, aunque vivía con tanta austeridad, cuando ocurría encontrarse con personas, no participaba. Cuando estaba a punto de participar en los divinos misterios, se reconciliaba y suplicaba a Dios con oraciones, salmos y confesiones, porque sentía horror cuando oía la voz del sacerdote decir: «Las cosas santas para los santos». Porque decía que la Iglesia está llena de santos ángeles y el mismo Rey de los ejércitos está presente y celebra misteriosamente dentro de nuestros corazones y se convierte en carne y sangre. Por eso, decía: «Debemos nosotros, con pureza y limpieza, y saliendo de alguna manera de la carne, sin absolutamente ninguna duda ni vacilación, atrevernos a participar y comulgar los misterios inmaculados de Cristo, para convertirnos en partícipes de la iluminación que proviene de ellos. Muchos de los santos padres veían a los ángeles que los seguían, por eso guardaban silencio, sin hablar con nadie.»

También decía esto: Si alguna vez fuera necesario de vender su trabajo manual el mismo, para que no resultara ninguna mentira, ni juramento, ni palabrería, ni ningún otro pecado de la discusión y negociación, fingía que era tonto. Y cualquiera que quisiera comprar, tomaba de él y le daba lo que quisiera. Tenía como trabajo manual el tejido de pequeñas cestas. Aceptaba con gusto lo que le daban, sin decir una palabra, verdadero filósofo este hombre.

Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/ 11/05/2024

 

 

Filocalía tomo 2, San Teognosto Sobre la praxis y la contemplación y sobre el sacerdocio

Όσιος Θεόγνωστος – Περί πράξεως και θεωρίας και περί ιερωσύνης. (

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄ (σελ. 327-344).

 

Filocalía tomo 2, San Teognosto

Sobre la praxis y la contemplación y sobre el sacerdocio

 

* Encabezamiento del texto original: “A los padres santísimos Lázaro y Varlaam, Teognosto el más despreciable indigno de todo el mundo”.

 

  1. Entonces, debes creer que tienes verdadera virtud cuando desprecies por completo todas las cosas terrenales y tengas siempre tu corazón listo con una conciencia clara y limpia para ir al Señor. Si quieres ser conocido por Dios, permanece desconocido tanto como puedas para los hombres.
  2. Ten cuidado con las consolaciones innecesarias del cuerpo y evítalas, para que no te quiten algo de tus esfuerzos, hasta el punto de que la comodidad tome el lugar de los esfuerzos anteriores, antes de adquirir la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos). Y considera como pérdida no la privación de los placeres, sino la degradación que proviene de su disfrute, alejándote de lo mejor.
  3. Considera conscientemente a ti mismo como una hormiga y un gusano, para convertirte en una imagen creada de Dios. Porque si no ocurre lo primero, no seguirá lo segundo. Y mientras desciendas, también ascenderás. Cuando consideres a ti mismo como nada delante del Señor (Salmo 38, 6), según el Salmista, entonces te vuelves grande desde pequeño sin darte cuenta. Y cuando pienses que no tienes ni sabes nada, entonces te vuelves rico en praxis-acción y gnosis-conocimiento, alabado por el Señor.
  4. Destruye el poder del pecador y del maligno (Salmo 9, 36), es decir, del placer o hedonismo y de la astuta malicia, de los cuales nace todo mal. Y destrúyelos con la εγκράτεια engratia (autocontención, autodominio y moderación) y la sin maldad que causa la humildad. Así, si tus pecados son buscados con persistencia y detalle cuando sean examinadas las obras de los hombres, no se encuentre nada. Porque los pecados se borran cuando odiamos las causas que los causaron y combatimos contra ellos, corrigiendo así la primera derrota con la victoria final.
  5. Nada es mejor que la oración pura y lúcida, de la cual brotan como de una fuente las virtudes: la sensatez, la apacibilidad, la αγάπη agapi (amor desinteresado), la templanza, la autocontención y la ayuda y consuelo de Dios que viene después de las lágrimas. La belleza de la oración es la dedicación de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) solo a lo que se dice, se piensa y se entiende y el deseo siempre insaciable de alcanzar lo divino. Entonces, el nus (espíritu de la psique) con la mente, tratando de rastrear a su Señor a través de la θεωρία zeoría contemplación de los seres y buscando con una sed de ardiente anhelo, a encontrar y ver al invisible, contemplando la oscuridad que Le esconde (Sal 17,12), regresa con infinita devoción y reverencia y se recoge en sí misma, contenta con la zeoría que se le revela por su propio beneficio y se consuela por ella. Y por supuesto tiene la esperanza de que entonces alcanzará lo deseado, cuando se disuelvan las imágenes y las sombrías fantasías que ahora vemos como en un espejo y con enigmas (1Cor 13, 12), y se realice para siempre la acción pura de Dios.
  6. Que dudes ante las contemplaciones muy elevadas si aún no has alcanzado la suprema απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), y no corras en vano deseando lo que está más allá de tu capacidad. Porque, como dicen, si quieres convertirte en teólogo y contemplativo, eleva tu vida virtuosa y, con la catarsis, adquiere lo que es puro. Y como mencioné la teología, ten cuidado de no extenderse hacia la altura infinita de ella. Ten en cuenta que no se permite, mientras aún nos alimentamos con la leche (1Cor 3, 2) de las virtudes, intentar volar a esa altura, no sea que nuestras alas se desgasten, como le sucede a los pequeños pájaros, a pesar de que todo nos incite al deseo de la miel del conocimiento/gnosis. Cuando hemos hecho la catarsis con moderación y lágrimas, entonces nos elevaremos de la tierra como Elías (2 Reyes 2, 11) o Habacum (Daniel [Bel y el Dragón] 36) -esto es un preámbulo desde ahora de nuestro arrebato en medio de las nubes (1Tes 4, 17)- y, estando fuera de los sentidos, buscaremos a Dios con una oración pura, lúcida, contemplativa e inmaculada; entonces quizás tocaremos de alguna manera también la teología.
  7. Si deseas alcanzar la divina visión espiritual y la revelación, primero sigue una vida pacífica y tranquila. Y después de haber encontrado la ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y la calma, conócete a ti mismo y a Dios. Si haces esto, nada te impedirá, en un estado de pureza, libre de todo pazos, como en una sutil brisa (3Reyes 19, 12), ver espiritualmente el invisible para todos, y recibirás con alegría la noticia de tu salvación con el conocimiento/gnosis más puro de Él.
  8. Así como cuando aparece un relámpago, inmediatamente esperamos el trueno, de la misma manera, donde brilla la divina misericordia y caridad, surge la paz incluso en la agitación de los pazos. Donde esto sucede, aquel que lo ha obtenido tiene también la promesa o arras de la futura bienaventuranza. No hay misericordia divina ni esperanza de απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) en una psique-alma que ama más al mundo que a Dios, que está apegada a lo terrenal y está totalmente entregada a los placeres y disfrutes carnales.
  9. ¿Qué es la divinidad y dónde reside? No intentes comprenderla con tu mente. Es supraesencial y no está contenida en ningún lugar, porque está por encima de todo. Contempla espiritualmente, en la medida de lo posible, solo a Logos de Dios, porque debido a su encarnación es comprensible, irradiando con Su naturaleza divina. Él puede ser contemplado y considerado en un lugar específico, aunque está en todas partes, ya que en su divinidad es ilimitado. Pero cuanto más te liberes de los pazos, más te acercarás al resplandor divino.
  10. Si deseas el verdadero conocimiento/gnosis y tener una certeza sin reservas de que serás salvado, lucha primero por romper los lazos apasionados de la psique-alma hacia el cuerpo. Después de haber sido despojado de la adherencia apasionada o apego a lo material, desciende al abismo de la humildad y encontrarás la preciosa perla de tu salvación, escondida como en una ostra dentro del conocimiento divino, dándote un anticipo del esplendor del reinado de la realeza increada de Dios.
  11. Aquel que ha logrado la sumisión espiritual y ha sometido la carne al espíritu, no necesita someterse a los hombres. Se somete al logos y a la ley de Dios como un súbdito agradecido. Pero para nosotros, que todavía luchamos y combatimos entre el cuerpo y la psique-alma, es necesario someternos y tener un general y un gobernante, que nos guíe con conocimiento y nos equipe adecuadamente, para que no seamos destruidos por los enemigos espirituales y nos hundamos en los pazos debido a la inexperiencia.
  12. Cuando no te molesta ningún pazos y el anhelo divino crece en tu corazón, y cuando consideras la muerte como un sueño y no temes, sino que más bien anhelas mucho la partida de aquí, entonces has obtenido el compromiso o arras de la salvación y tienes el reinado de la realeza increada de los cielos dentro de ti, experimentando una alegría indescriptible.
  13. Si has sido dignificado con el sacerdocio divino y venerable, tienes el deber primero de sacrificarte a ti mismo mediante la necrosis o mortificación de los pazos y los placeres, y así atreverte a acercarte al sacrificio vivificante y terrible, a menos que quieras, como material inflamable, ser consumido por el fuego divino. Porque si el Serafín no se atrevió a tocar el carbón divino sin tenazas (Isaías 6, 6), ¿cómo te acercarás tú sin απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos)? Con la apázia, obtendrás una lengua santificada, labios puros y una psique-alma pura junto con el cuerpo; incluso tus manos serán más brillantes que el oro, ya que servirán al supremo fuego y sacrificio.
  14. Comprende bien el poder de lo que se dice: como sacerdote, ves todos los días en los misterios divinos ese “salvador de Dios”, que una vez vio el anciano Simeón y quedó asombrado, y deseaba la liberación de la vida (Lucas 2, 29). Y si el Espíritu Santo no te ha revelado que eres aceptado como mediador entre Dios y los hombres, como un ángel, no te atrevas a realizar la terrible e inmaculada liturgia de los misterios divinos, que incluso los ángeles respetan, y muchos de los Santos la han evitado como intocable e inmaculada, por gran reverencia y devoción; no vayas a ser destruido como aquel Jan (2Reyes 6:6-7), pensando que lo que haces es bueno.
  15. Cuídate a ti mismo (Éx 23,21), como dijo alguien, para que si tienes alguna mancha antigua, o si ahora sufres alguna debilidad, seas consumido por el fuego divino, ya que siempre presentarás los honorables dones primero para el perdón de tus propios pecados. Porque así, como un vaso elegido, útil y limpio y digno para tal sacrificio, podrás, si algunos se parecen a vasos de madera o de barro, transformarlos en plata u oro, es decir, solo si con tu franqueza haces que Dios condesciende en ti. Porque donde Dios está dispuesto a escuchar, no hay ningún obstáculo para transformar estas cosas en aquellas.
  16. Observa qué honor angélico has sido dignificado y asegúrate de permanecer intocado en el grado de santidad al que has sido llamado, con toda virtud y pureza. Sabes hasta qué altura y profundidad cayó Lucifer o Eosforo por orgullo. No permitas que te suceda a ti, imaginándote grandeza para ti mismo, sino considerándote tierra, barro y ceniza (Génesis 18, 27) y basura y perro, y llorando constantemente, porque te consideras digno de ser llamado a la divina comunión κοινωνία kinonía (conexión y comunión) y parentesco divino, al realizar con tus manos el terrible rito sagrado de los santos misterios (sacramentos), por inefable filantropía, compasión y bondad inexpresable de Dios.
  17. El sacerdote debe, por supuesto, estar libre y limpio de todos los pazos, especialmente de la fornicación, el resentimiento y la malicia, y no tener ni siquiera la más mínima fantasía. De lo contrario, será odioso y repugnante, como alguien leproso o ensuciado en el rostro que toca el cuerpo del rey.
  18. Después de haber sido blanqueado primero con ríos de lágrimas, incluso más blanco que la nieve, entonces, con la blanqueada conciencia purificada, toca lo sagrado como un santo, mostrando la hermosura interna de tu psique-alma con la blancura exterior angélica de tus vestiduras. Ten cuidado durante la liturgia de los sagrados misterios, no conformarte con el conocimiento secreto transmitido por los hombres, sino teniendo también la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) para enseñarte las verdades más elevadas de manera oculta y mística.
  19. Si deseas la inmortalidad y la incorruptibilidad, acércate con respeto, reverencia, devoción y fe a los misterios vivificantes e incorruptibles, anhelando la partida de este mundo, ya que has sido perfeccionado por la fe. Pero si temes la muerte, aún no te has unido a Cristo a través de la agapi-amor, al cual has sido llamado a sacrificar con tus propias manos y a comer Su carne. De lo contrario, estarías apresurándote a ir hacia donde está tu amado y ya no considerarías en absoluto la vida y la carne.
  20. Después de haberte convertido en sacrificio de la carne de Dios, y también en participante a través de la comunión, debes unirte a Él con la semejanza de su muerte (Rom 6:5), para que ya no vivas para ti mismo, sino para Aquel que fue crucificado y murió por ti (2 Cor 5:15), como dice el Apóstol Pablo. Pero si vives con pasión para la carne y el mundo, entonces prepárate para pasar a través de la muerte en un castigo inmortal, si voluntariamente no dejas de oficiar antes de tu muerte el sacrificio sin sangre. Y a muchos que oficiaban indignamente aquí, la muerte repentina los arrebató y los entregó a castigos justos allá.
  21. Un hieromonje tenía fama de piadoso y muchos lo consideraban venerable por su apariencia externa, pero secretamente estaba contaminado por λογισμοί loyismí (pensamientos, simples o unidos con la fantasía) de lujuria. Una vez, mientras oficiaba la divina y sagrada liturgia, cuando llegó la hora del himno del querubín y se inclinó como de costumbre al leer la plegaria “Ninguno es digno…”, murió repentinamente y su psique-alma lo dejó en esa postura.
  22. Nada es más útil que el logos correcto y el conocimiento/gnosis. De ellos surge el temor y el anhelo de Dios. El temor limpia y purifica con devoción, reverencia y contracción, mientras que el anhelo perfecciona con la iluminación y el discernimiento, y con la θεωρία zeoría alta y ascenso hace que el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) ascienda al cielo. Es imposible sin temor ser conducido a la divina agapi-amor y, a través de ella, elevarse y alcanzar las cosas esperanzadas.
  23. Por tanto, adelante, escúchame, tú que anhelas tu salvación con ardor y sin vacilaciones; corre hasta alcanzarla, buscándola con dolor, buscándola constantemente y golpeando pacientemente (Mateo 7:7), hasta que logres tu objetivo. Pero pon como base firme la fe inquebrantable y la humildad. Entonces habrás alcanzado lo anhelado, cuando no solo recibas el perdón y absolución de tus pecados, sino cuando ya no te perturbe en absoluto, ni temas el levantamiento de ningún pazos, y cortes valientemente y sin miedo la relación con tu carne o cuerpo.
  24. Pide a Dios con muchas lágrimas que te informe si estás salvado, pero no antes de la hora de tu muerte, si eres humilde; no vayas a ser descuidado y desdeñoso en el futuro. Pide que se te dé esta información cerca del momento de tu éxodo, partida, pero sin temor al fracaso, para que no cobres valor pensando que ya estás salvado, engañado por la arrogancia y la exaltación, y pierdas lo que deseas cuando llegue ese tiempo esperado. ¿Y a dónde irás, desgraciado y, sin la información interior indudable y sin la certeza que salva y que da el Espíritu?
  25. Si deseas la divinizante απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), primero la encontrarás mediante la obediencia y la humildad, para que no sigas otro camino y sufras. La απάθεια apázia, ciertamente, no la tiene aquel que a veces se molesta con los pazos y otras veces está tranquilo y en reposo, sino aquel que disfruta constantemente de la απάθεια apázia y permanece inmóvil mientras los pazos y sus causas están presentes. Más aún, aquel que no se ve afectado ni siquiera por los pensamientos de los pazos.
  26. Cuando la psique-alma sale del cuerpo, el enemigo diablo se precipita contra ella con audacia y la combate, la avergüenza y se convierte en un acusador estricto y temible de sus pecados. Pero entonces uno puede ver la psique-alma que ama a Dios, aunque muchas veces antes fue herida por muchos pecados, no temer los ataques y amenazas, sino más bien fortalecerse con la δύναμη (poder, fuerza y energía) del Señor y ser llevada por la alegría; ser animada por los santos ángeles que la guían, y rodeada por la luz de la fe, contradecir audazmente y fuertemente al diablo con gran valentía: “¿Qué tenemos en común, tú, fugitivo de los cielos, y esclavo astuto malvado? No tienes poder sobre nosotros. Cristo, el Hijo de Dios, tiene poder sobre nosotros y sobre todo. En Él pecamos, a Él nos enfrentaremos y daremos cuentas, teniendo garantía Su misericordia hacia nosotros y de nuestra salvación Su honorable Cruz. Pero tú, instigador de la destrucción y perdición, ¡apártate de nosotros! No tienes nada que ver con los siervos de Cristo.” Y mientras la psique-alma dice estas cosas con valentía, el diablo retrocede, lamentándose fuertemente, incapaz de resistir el nombre de Cristo. Y la psique-alma, al estar más elevada, vuela hacia abajo y golpea al enemigo, como el halcón golpea al cuervo. Y luego, llena de alegría y deleite, es llevada por los santos ángeles a los lugares que le han sido asignados, según su estado.
  27. El deseo de las cosas corruptibles no puede arrastrarte hacia abajo en la tierra cuando tu νούς nus (espíritu del corazón de la psique) con la mente está en los cielos. Pero si estás atado por algún apego a lo terrenal, eres como un águila atrapada en una trampa por su garra y es impedida volar alto. Por eso, considera todas estas cosas como basura (Filip 3:8), con la esperanza de mejores cosas. Y cuando llegue el momento, desecha también este cuerpo y sigue al Ángel de Dios, que te separa de él.
  28. Así como es imposible que una moneda que no lleva la imagen del rey tome su lugar junto a las monedas normales en el tesoro real, así de la misma manera es imposible, sin un conocimiento correcto y sin απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), recibir el compromiso o arras de la bienaventuranza celestial y salir con valentía e información certera de aquí hacia lo esperado, y ser clasificado junto a los elegidos. Al hablar de conocimiento/gnosis, no me refiero a la sabiduría, sino al conocimiento sin error de Dios y de las cosas divinas, con el cual el amigo de Dios, al no ser arrastrado abajo por los pazos, se eleva en θέωσις zéosis con la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu.
  29. Y aunque ejercites toda la virtud práctica, ni siquiera entonces debes atreverte a pensar que has alcanzado la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) y caminas libre, despreocupado por el mundo. Puedes cargar con las impresiones o huellas de los pazos y encontrar dificultad al salir del mundo. Pero siempre deja que el miedo te guíe y cuida tu naturaleza, que es fácilmente mutable y cambiable. Aléjate con sabiduría de las causas de los pazos, porque la απάθεια apázia completamente inalterable pertenece a aquellos que han alcanzado la perfecta agapi-amor y con la incesante contemplación han ascendido por encima de todo lo sensible y han superado este cuerpo pobre y humilde. A ellos ya no les afecta la llama de los pazos, porque la voz del Señor los ha interrumpido (Salmo 28, 7), ya que ellos ya han sido transformados hacia la incorruptibilidad.
  30. No desees la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) prematuramente, para no experimentar lo que experimentó el primer hombre, comiendo antes de tiempo del árbol del conocimiento/gnosis (Gén 3, 6). Trabaja pacientemente con autodominio, moderación general y oración constante, y vigila y guarda (Gén 2, 15) con autoexamen y extrema humildad lo que has trabajado. Y después de esto, espera en el momento adecuado y la χάρις jaris de la απάθεια apázia; después de la gran tempestad y agitación, espera también el puerto del reposo. Porque Dios no es injusto con aquellos que caminan correctamente de no abrir la puerta de la απάθεια apázia cuando es necesario.
  31. Vete hacia la hormiga, oh perezoso (Prov 6, 6) e inútil, con tu insignificancia y humildad, vete hacia ella y aprenderás que Dios, que no carece de nada y es abundante, no necesita de nuestros bienes, sino que los dispensa generosamente y salva por la χάρις jaris a aquellos que son agradecidos voluntariamente, aunque acepta con filantropía también el trabajo conforme a su poder. Así que si trabajas como deudor de los bienes que has recibido anteriormente de Dios, haces bien y la misericordia divina está cerca. Pero si crees que Dios es tu deudor por los bienes que piensas que has ganado trabajando, te has extraviado del camino recto. Porque, ¿cómo puede ser deudor el Bienhechor? Aun así, corre como un empleado, y avanzando gradualmente, llegarás, con la misericordia de Dios, a tu objetivo.
  32. ¿Quieres que te muestre otro camino hacia la salvación, o más bien hacia la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos)? Obliga al Creador con tus súplicas, con toda tu fuerza, para que no pierdas tu objetivo, presentándole incesantemente como mediadores a todas las potestades celestiales y a todos los santos juntos, junto con la Santísima Madre de Dios. Y no busques la απάθεια apázia como si fueras indigno de esta donación; busca la salvación con dolor y la recibirás, junto con ella, la απάθεια apázia. Porque la salvación se asemeja a la plata, mientras que la απάθεια apázia se asemeja al oro puro. Cultiva tanto como puedas el trabajo oculto, con el cual Dios es adorado, y algunos aspectos de los misterios ocultos relacionados con Él te divinizarán, con los cuales Dios se complace y se inclina.
  33. Lucha por obtener el compromiso de la salvación en secreto en tu corazón con indudable información interior, para no ser sorprendido por la agitación y el temor repentino en la hora de tu muerte. Y entonces lo habrás recibido cuando tu corazón ya no te acuse por deficiencias y tu conciencia no te reproche por casos de ira; si la ferocidad de las pazos bestiales se ha calmado con la divina χάρις jaris, si las lágrimas de consuelo divino brotan y tu νούς nus (espíritu de la psique) ora con pureza y concentración. Y aún más, cuando tu corazón esté preparado y esperes la muerte con placer, que muchos evitan y consideran terrible.
  34. Los logos que conducen a la vida eterna (Juan 6, 68), los cuales, según el testimonio del eminente Apóstol, son los logos del Dios Logos, son los logos-causas de Sus creaciones. Aquel que, como puro, es iniciado en ellos por el Dios Logos, ya desde aquí ha obtenido la vida eterna y el compromiso o arras del Espíritu y la esperanza segura de la salvación. No puede recibirlos aquel que prefiere la carne a la psique-alma y tiene una inclinación pasional y hostil y una relación con las cosas terrenales.
  35. No es lógico quien tiene un discurso o logos verbal; porque eso lo tiene todo hombre; lógico es aquel que, con la lógica, busca y examina para encontrar a Dios. Y encontrará no lo que es en Su esencia el Supraesencial, porque eso es imposible para todas los seres, sino la sabiduría en la creación de los seres, la providencia, la administración, la cohesión, la gobernación y la preservación, dentro de las cuales se encuentra y de alguna manera se ve al Artista, así como el constructor es visto a través de las obras de sus manos.
  36. No puedes lograr la desapropiación o sin posesiones, pobreza como es debido, sin απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), ni apázia sin agapi-amor; ni agapi-amor sin temor y oración pura y lúcida; ni estas sin fe y despreocupación. Con estas virtudes, el νούς nus (espíritu de la psique) con la mente adquiere alas, rechaza el pensamiento que se inclina hacia lo terrenal y vuela hacia lo alto y divino, buscando a su Señor.
  37. Ama la pureza como tus propios ojos, para que puedas convertirte en un templo y morada amada por Dios. Porque sin templanza es imposible ser íntimo de Dios. Este anhelo divino engendra la falta de apego a cualquier cosa y el desprendimiento del mundo; los conserva la humildad junto con la εγκράτεια engratia (autodominio, moderación), la oración incesante, la contemplación espiritual y las lágrimas continuas acompañadas sin ira. Pero la belleza del discernimiento no la obtendrás sin απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos).
  38. Que nadie te engañe, hermano, pensando que es posible ver a Dios sin santidad, como dice el Apóstol (Hebreos 12, 14). El Señor supremamente santo y por encima de toda pureza no se revela a un impuro. Así como no es digno de Él aquel que ama más que a Él a su padre, o a su madre, o a su hija, o a su hijo (Mateo 10, 37), así tampoco es digno aquel que ama cualquier cosa temporal y mundana; y mucho menos aquel que prefiere el pecado repugnante y sucio a la agapi-amor incondicional del Señor. Porque Dios rechaza a quien no se aparta de la impureza, ya que la corrupción no puede heredar la incorruptibilidad (1 Cor 15, 50).
  39. Sin conocimiento/gnosis, no alcanzarás la divina agapi-amor; ni gnosis/conocimiento sin fe. Cuando digo fe, no me refiero a la fe desnuda, sino a aquella que se adquiere mediante el trabajo de las virtudes. Alcanzarás la verdadera katánixis compunción (dilatación del corazón) cuando, con εγκράτεια engratia (autocontención, autodominio) y vigilancia, oración y humildad, aniquiles completamente el placer innato de la carne y seas crucificado con Jesús (Gál 2, 19-20), ya no viviendo egoístamente y pasionalmente, sino con la χάρις jaris gracia increada y la guía del Espíritu (Gál 5, 25) con la esperanza de la realeza increada de los cielos.
  40. Clama al Señor: “De esto sabré que me quieres, porque no permitirás que mi enemigo se regocije a expensas mía” (Salmo 40, 12), tiranizándome y afligiéndome con los sufrimientos de los pazos hasta el final. Pero me arrebatarás de sus manos antes de mi muerte, y después de que me haya hecho digno a vivir espiritualmente, como a Ti te agrada, con un buen fin me presentarás salvado ante Tu trono. Y con Tu misericordia, me darás desde aquí el compromiso o arras de la salvación y la información indudable, para no encontrarme desprevenido en la hora de mi muerte y de mi perturbación y tormento pensar la aflicción más amarga y sufrimiento insoportable, peor que la muerte y el infierno.
  41. La fe y la esperanza no son cosas aleatorias y sin contenido. Pero la fe necesita una psique-alma fuerte, y la esperanza necesita rectitud en el corazón y en la voluntad. Porque ¿cómo creer fácilmente en lo que no se ve, sin la ayuda de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada)? Y ¿cómo tener esperanza a los bienes futuros inciertos, si no se tiene algo de experiencia, a través de la rectitud, de los carismas del Señor, con los cuales se informa acerca de las futuras como si fueran presentes? Por lo tanto, también en ambos – fe y esperanza – se necesita virtud y el fortalecimiento y ayuda de Dios. Cuando estos no están presentes, trabajamos en vano.
  42. La verdadera virtud engendra o gnosis/ conocimiento, o απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), o ambas. Si no hay ninguna de estas, entonces trabajamos en vano y la virtud que creemos tener no es auténtica. De lo contrario, tendría abundantes frutos, no solo hojas; mientras que ahora, como surge de la presunción, o de la complacencia en uno mismo, o de alguna otra causa que no agrada a Dios, es ilegítima y no amada por Dios. Sin embargo, una vez que corrijamos la causa, sin duda alcanzaremos, junto con la utilidad, la χάρις jaris (gracia, energía increada) de nuestro buen Dios, que nos llevará, en el momento adecuado y en la medida correcta, tanto la gnosis/ conocimiento como la απάθεια apázia.
  43. Con la iluminación de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) percibirás los pensamientos que provienen del enemigo y, cayendo con lágrimas delante de Dios, confesarás tu impotencia considerándote a ti mismo como nada, aunque el engañoso diablo intente convencerte de que eres algo. No busques regalos de los dones o carismas si no contribuyen a tu salvación y no preservan la humildad. Busca la gnosis/conocimiento que no trae arrogancia y exaltación, porque es la causa de la teognosía gnosis divina. También busca no ser dominado por los pazos hasta el final, sino ser liberado del cuerpo en un estado de απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos) o, algo más humilde, con el perdón de tus pecados y errores.
  44. Así como no se puede volar alto sin alas, tampoco se pueden alcanzar las esperanzas sin conseguir la indudable información certera desde aquí. La información indudable proviene ya sea de una humildad extrema o de la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo en aquellos que están completamente reconciliados con Dios, quienes tienen también απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos), ya sea parcial o más perfecta, según la reconciliación y la catarsis. Aquellos que se separan sin tal información de su cuerpo, como si se marcharan en el invierno de los pazos o en un día de sábado (Mat 24, 20) (es decir, sin haber trabajado las virtudes), serán juzgados y examinados en el tiempo de la retribución.
  45. Después de ser salvado gratuitamente, agradece al salvador Dios. Si ahora deseas ofrecerle regalos, ofrécelos con gratitud, desde tu psique-alma que queda viuda, los dos céntimos, me refiero a la humildad y a la agapi-amor. Y los aceptará, lo conozco bien, más que un montón de virtudes que muchos ofrecen en el tesoro de la salvación (Marcos 12, 41-43). Pero si, como otro Lázaro (Juan 11, 20-44), tienes necesidad de resucitar porque has muerto a causa de los sufrimientos de los pazos, estas, como auténticas hermanas, la humildad y la agapi-amor, ofrécelas como mediadoras hacia Él, y seguramente alcanzarás lo deseado.
  46. Trabajando la virtud práctica no podrás, solo con ella, alcanzar la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos), para orar sin distracciones puramente y lúcidamente y, si no están presentes en el νούς nus (espíritu de la psique) con la mente las contemplaciones espirituales del conocimiento/gnosis que ilumina y la comprensión de los seres. De estas, el nus con la mente toma alas y se ilumina, y todo se eleva con la agapi-amor de la verdadera oración, y se inclina hacia las luces afines de los órdenes inmateriales superiores, y desde allí, tanto como sea posible, se dirige hacia luz (increada de la gran y de tres luces Tríada divina.
  47. No seremos castigados en la vida futura porque hayamos pecado, ni seremos condenados por ello, ya que nuestra naturaleza es propensa al cambio, alteración y a la transformación. Seremos castigados porque pecamos y no nos arrepentimos, ni nos apartamos del mal camino hacia el Señor, mientras se nos ha dado el poder y el tiempo para arrepentirnos y volver a la μετάνοια metania, para demostrar que Dios es bueno -como realmente lo es- y no vengativo, por el contrario, si nos vengara de alguna manera y se enojara con nosotros. Pero Dios castiga la maldad y no a nosotros, porque es libre de cualquier pazos y de cualquier espíritu de venganza, aunque se dice que se moldea según nuestras obras y disposiciones, como un espejo, y recompensa a cada uno según lo que haya hecho en la vida.
  48. Cuando te tambalees por tu buena condición, no te preocupes, sino corrígete a ti mismo, corriendo lo más rápido posible hacia tu condición anterior, con tristeza, con semblante abatido y con un auto-reproche y auto-arrepentimiento implacable; incluso, con muchas lágrimas y con el espíritu abatido. Con estas cosas te levantarás de la caída que te ha ocurrido y alcanzarás el valle de la salvación deleitosa, cuidando en el futuro tanto como puedas, para no enojar nuevamente al Juez y necesitar lágrimas, sufrimientos y aflicciones para expiarte. Si no lo haces aquí, serás castigado en la vida futura.
  49. Hablaré nuevamente sobre el venerable y respetuoso sacerdocio; que requiere un orden angelical y una catarsis, y luego una mayor precaución, templanza y moderación que antes. Dado que lo impuro debe ser de alguna manera limpio y purificado, por tanto, ¿cómo puede ser profanado lo puro? De lo contrario, si mezclamos la oscuridad con la luz y el mal olor con el perfume, seguramente heredaremos el lamento, los ayes y la pérdida como sacrílegos, como Ananías y Safira (Hechos 5, 1-10).
  50. De un recipiente perdido e inútil que eras -aunque quizás pienses que recibiste justamente el sacerdocio celestial debido a alguna catarsis tuya-, te has convertido en un recipiente de elección y útil para el Señor, según Pablo (2 Tim 2, 21; Hechos 9, 15). Por lo tanto, mantén inmaculada la honra que has sido digno de recibir, guardando la divina donación como tus propios ojos, para no mancharte por descuido y ser rechazado desde la altura del sacerdocio a un profundo abismo, del cual difícilmente encontrarías retorno.
  51. Piensa sabiamente como un prudente que cuando Dios perdona, nadie puede condenar (Rom 8, 33-34). Y si has sido llamado y has ingresado en la χάρις jaris gracia celestial del sacerdocio, no te preocupes en absoluto por tu vida anterior, si tal vez tiene alguna mancha; con la ayuda de Dios y tu propia corrección, ha sido purgada y purificada nuevamente. Pero debes tener cuidado y sobriedad para no oscurecer la χάρις jaris. Así que si alguien duda imprudentemente de tu oficio debido a tus antiguas manchas, escuchará una voz divina que le dirá: “Lo que Dios ha limpiado, no lo consideres tú como impuro” (Hechos 10, 15).
  52. El mandato o axioma del sacerdocio es ligero y su yugo es bueno y fácil (Mateo 11, 30), pero solo cuando uno lo lleva y lo dirige como debe ser, y cuando la χάρις jaris del Espíritu Santo no ha sido adquirida con dinero. Pero si lo innegociable se ha convertido en objeto de negociación con astucia humana y algún regalo corruptible, y el llamado al sacerdocio no ha venido del cielo, entonces la carga es demasiado pesada, porque se basa en alguien indigno y sin el poder y la fuerza necesaria, y el yugo es demasiado duro, y si no se deja por aquel que lo lleva, desgastará su cuello y su fuerza, hasta que lo agote por completo y lo destruya.
  53. Una vez que te has atrevido y has asumido el yugo del sacerdocio, asegúrate de ser irreprochable y de enseñar correctamente el logos de la verdad (2 Timo 2, 15), trabajando a través del sacerdocio por tu propia salvación con temor y temblor (Fil 2, 12), porque nuestro Dios es un fuego consumidor (Hebreos 12, 29). Si tocas este fuego como oro o plata, no temas quemarte, como los tres jóvenes en Babilonia no temieron al fuego (Daniel 3, 17-18). Pero si eres de hierba o de caña, es decir, los materiales más inflamables, porque te preocupas por las cosas terrenales, teme no ser consumido por el fuego celestial, -a menos que, como Lot (Génesis 19, 17 y 29), evites la ira renunciando a los misterios horribles. No sé si los pecados muy pequeños, que alguien tiene por debilidad, son eliminados por este fuego divino del más sagrado culto, y por eso no te quemas con este fuego, como aquella débil planta de la zarza (Éxodo 3, 2).
  54. Ya que, como aquellos que sufren de gonorrea, no tienes la fuerza para liberarte de tu estado malicioso y pasional debido a la larga costumbre, ¿cómo te atreves a tocar aquello que ni siquiera los ángeles se atreven a tocar, desgraciado? ¿O es que por miedo te mantienes alejado de la divina liturgia, y así reconcilias a Dios, o esperas como insensible e incorregible caer en la ira y en las manos del Dios vivo, que no mostrará filantropía, ni compasión ni misericordia, sino que te castigará sin piedad, porque te atreves con desvergüenza a entrar en el banquete real con la psique-alma y el vestido manchados, y eres indigno incluso de entrar, y mucho menos de sentarte en la mesa nupcial (Mateo 22, 12).
  55. Conocí a un sacerdote que se atrevió a celebrar los santos misterios de manera indigna, mientras caía en la pasión de la lujuria. Primero cayó enfermo con una enfermedad incurable y terrible y se acercaba a la muerte. Aunque utilizó todos los medios, no veía beneficio, sino que empeoraba. Entonces se dio cuenta de que estaba muriendo porque celebraba los misterios de manera indigna, y enseguida renunció con un juramento al sacerdocio divino; inmediatamente fue sanado, tanto que no quedó ni rastro de la enfermedad.
  56. Tanto el mandato como el vestido del sacerdocio son brillantes, pero solo si la psique-alma brilla desde adentro con pureza. Pero cuando la psique-alma se mancha por negligencia, mientras que la conciencia que se queja se ignora, entonces la luz se convierte en oscuridad y causa la oscuridad eterna y el fuego eterno. A menos que abandonemos este camino empinado y desde ambos lados, y nos volvamos hacia otro camino, que con virtud y humildad lleva sin peligro al reinado de la realeza increada de Dios.
  57. El éxito de la salvación se logra con la humildad y la virtud, no con el glorioso sacerdocio, que requiere una vida angelical. Así que hazte impasible y desapegado sin pazos como los ángeles, con la mente y mentalidad fuera del mundo y de la carne, y asciende por esta escalera celestial, o reconociendo tu debilidad, teme la altura del sacerdocio, de donde la caída es grande para aquellos que no son capaces. Elige el camino que muchos siguen, que se une a Dios no menos que el sacerdocio. En él, si caes, es fácil volver a la μετάνοια metania, arrepentirse y levantarse con la misericordia y la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios.
  58. La carne y la sangre no heredarán la realeza increada de Dios (1Cor 15, 50). ¿Y cómo tú, mientras comulgas la carne y la sangre de Dios, no te haces uno con Él y no te unes a Su sangre, teniendo ya dentro de ti el reinado de la realeza increada de los cielos, pero estás rodeado de pazos de carne y sangre? Temo que el Espíritu de Dios no permanecerá en ti porque eres carnal (Gén 6, 3), y tal vez sufras un castigo severo en el momento del juicio y se te quite el venerable sacerdocio, porque eres indigno de esta χάρις jaris gracia increada, y seas enviado al infierno eterno.
  59. Cuando no tienes ante tus ojos el temor de Dios, piensas que es una pequeñez servir de manera indigna, engañado por la φιλαυτία filaftía (excesivo amor propio, egolatría) y por eso pensando que Dios es bueno. Esto les sucedió a Datán y Abirón en el pasado, hasta que la tierra los tragó (Núm 16, 31-33). Teme esto y reflexiona sobre cuán grande es la labor del sacerdocio, y ya sea que ejerzas el sacerdocio dignamente y puramente, por no decir como un ángel, o detén de celebrar la terrible adoración y culto, tal vez menospreciando ahora y engañando tu conciencia que te juzga, llegues entonces, cuando se juzgue y se ordene todo, a decir con dolor mientras eres condenado: “El temor que temía me ha llegado, y lo que me asustaba, lo he encontrado” (Job 3, 25).
  60. Ofrece primero con nipsis sobriedad y esfuerzo por ti mismo con contrición, humillación y lágrimas para la expiación el salvífico sacrificio sagrado. Porque después de tu muerte, ¿a quién tendrás para trabajar y ofrecer el sacrificio inmaculado por ti? Por eso, como una persona sabia, prepárate desde ahora, entierra tu ser mismo y recuérdalo anticipadamente, ofreciendo a Dios las cosas santas que están sobre la santa Mesa o Altar como mediación de tu salvación y recordándole con esto Su sacrificio voluntario, amoroso y filántropo.
  61. Inenarrable e inexpresable es el deleite y placer de la psique-alma, que, con la información certera de su salvación, se separa del cuerpo y lo despoja como una vestimenta. Porque al haber alcanzado las esperanzas, deposita sin pesar el cuerpo y avanza pacíficamente hacia el brillante y alegre ángel que viene de lo alto. Junto con él atraviesa sin obstáculos el aire, sin ser molestada en absoluto por los espíritus malignos. Asciende con alegría y valentía y con voces de agradecimiento, hasta que llega a adorar al Creador y recibe la decisión de ser clasificada junto con los semejantes a ella e iguales en virtud, en el momento de la resurrección común.
  62. Te diré una palabra paradójica y no te maravilles. Y si no logras la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos), quizás debido a los recuerdos resentidos que te atormentan, sin embargo, en el momento de tu partida, te encuentras en la profundidad de la humillación y la humildad, te elevarás por encima de las nubes no menos que el que ha conseguido la apazia. Porque si el tesoro de los que están sin pazos o los impasibles es la suma de todas las virtudes, pero la preciosa piedra de la humildad las supera a todas en valor. No solo es el medio de expiación del humilde ante Dios, sino también el medio de entrada junto con los elegidos al banquete del reinado de la realeza increada de Dios.
  63. Cuando recibes de Dios la expiación de tus pecados, glorifica al Señor que es benigno y sin maldad, y toma medidas con toda tu fuerza contra los pecados voluntarios. Aunque también estos son perdonados y expiados diariamente hasta la hora de la muerte, sin embargo, te revelas ingrato pecando fácilmente con pleno conocimiento. Pero cuando con la roca de la buena esperanza ahuyentas al perro de la desesperación y ruegas con audacia y perseverancia, tus muchos pecados serán perdonados, para que también tú como deudor ames mucho al Misericordioso y Bueno en el siglo venidero.
  64. Cuando, con la energía de la divina χάρις jaris gracia increada, te pones delante de Dios en tu oración con lágrimas, debes rodar en forma de cruz por la tierra y golpeando tu cabeza, pidiendo a Dios tu liberación de las cosas de aquí, como liberación de la corrupción y alejamiento de las tentaciones. Pero no según tu voluntad, sino como lo considere bueno Dios; cuando y donde Él quiera. Desea desde ahora el paso y prefieras ir al Señor con lágrimas en la profundidad de la humildad y humillación y, para que, sin preocupaciones, termines el fervoroso anhelo y la súplica; sin embargo, acepta por ahora el aplazamiento, porque Dios prevé algo mejor (Hebreos 11, 40). Busca intensamente y con juramento no fallar, haciendo y diciendo y examinando todo con el fin de no desviarte de Dios.
  65. Siendo que llevas carne, no intentes explorar las cosas inteligibles y espirituales, cómo son, aunque la parte intelectual y espiritual de la psique-alma conduce a ellas a través de la pureza y la lucidez. Porque si lo incorpóreo que es impedido por la respiración y la sangre, no se libera de la densidad de la materia y no se acerca a las cosas inteligibles y espirituales, no podrá contemplarlas y entenderlas como es debido. Entonces, cuando te prepares para salir de la materia, como de un segundo útero oscuro, hacia aquellas cosas incorpóreas y luminosas, sé feliz y glorifica al Benefactor que nos transporta con la muerte hacia las esperanzas. Mantén una nipsis sobriedad vigilante y constante sobre los demonios impíos que nos rodean (Salmo 11, 9) y que siempre están planeando nuestra perdición y acechan para golpear nuestro talón (Gén 3, 15), es decir, el fin de nuestra vida, y tiembla hasta tu partida por la incertidumbre del futuro, porque has sido creado propenso a la alteración y distorsión, debido al libre albedrío o independencia.
  66. El enemigo nos ataca con tentaciones feroces y terribles cuando percibe que la psique-alma ha alcanzado grandes niveles de virtud. Esto se evidencia tanto en las palabras de la oración como en nuestro esfuerzo por elevarnos por encima de la dualidad material, es decir, la carne y los sentidos. El misántropo nos tienta y nos aflige con tanta envidia que llegamos a desesperarnos por esta vida (2Cor 1, 8). Quizás el inútil y desgraciado ignora cuántos bienes nos proporciona; con ellos nos somete a pruebas de paciencia y nos entrelaza las coronas de manera más brillante.
  67. No hay lucha más grande que la lucha por la sobriedad y la castidad. Quien prefiera la castidad será admirado incluso por los mismos ángeles y será coronado no menos que los mártires. ¿Por qué aquel que está ligado a la carne y la sangre, y sin embargo está dispuesto a imitar siempre la incorporeidad de los cuerpos sin materia, necesita tantos esfuerzos y sudores? Realmente es una hazaña tan grande y elevada que casi se considera también imposible, como sobrenatural; y sería imposible si Dios no ayudara desde lo alto la enfermedad y fortaleciendo la debilidad de la naturaleza y apoyando su impotencia, y de alguna manera levantando desde la tierra con el divino έρως eros (amor ardiente) y la esperanza de los premios que se han legislado para los atletas.
  68. La carne, que se vuelve blanda por beber excesivamente y por el sueño excesivo, es un gran obstáculo para la sobriedad. La verdadera sobriedad permanece indemne incluso ante las fantasías del sueño. Porque enfocar el νούς nus (espíritu de la psique) con la mente en ellas es señal de que todavía lleva en lo más profundo la enfermedad de la pasión-pazos carnal. Pero si el nus con la mente se acostumbra con la divina χάρις jaris gracia increada a hablar con Dios en el sueño sin la mediación del cuerpo, entonces se convierte en un guardián intocable y vigilante de la psique-alma y del cuerpo que se calman y descansan. Entonces se asemeja a un perro que vigila despierto a los lobos astutos sin ser engañado.
  69. Te diré algo paradójico y no te asombres. Existe un misterio que se lleva a cabo en secreto entre Dios y la psique-alma. Esto pertenece a los más altos niveles de santidad y a la catarsis perfecta y a la agapi-amor y la fe, cuando el hombre, completamente reconciliado con Dios, se une a Él a través de la familiaridad mediante la oración incesante y la contemplación ininterrumpida. En este estado espiritual, Elías cerró los cielos causando sequía (3 Reyes 17, 1) y consumió el sacrificio con fuego celestial (3Reyes 18, 36-38); Moisés dividió el mar (Éxodo 14, 21) y con la extensión de sus manos derrotó a los amalecitas (Éxodo 17, 11-13); y Jonás fue salvado del vientre de la ballena y del abismo (Jonás 2, 2 y 11). Porque aquel que se vuelve digno de este misterio obliga al Dios más amoroso y muy filántropo a hacerlr lo que Él quiera. Y aunque todavía esté en la carne, ha superado el límite de la corrupción y la mortalidad y espera la muerte como el sueño común que lo llevará a los bienes esperados llenos de alegría.
  70. Por respeto a los afectos dominantes y a la kenosis vaciamiento del Logos de Dios por nuestro bien, pero también por el sacrificio y la unión con nosotros del cuerpo y la sangre vivificadores y divinos, que no solo hemos sido dignos de compartir, sino también de oficiar, humilla tu ser como un cordero para el sacrificio, creyendo verdaderamente a todos los demás superiores a ti. Y ten cuidado de no herir la conciencia de nadie, especialmente sin motivo. Sin santidad, no te atrevas a tocar las cosas sagradas, para que no te quemes como la hierba por el fuego divino y te consumas como una vela que se ha derretido (Salmo 57, 9).
  71. Ciertamente, si realizas adecuadamente la terrible ceremonia del divino y venerable rito o de la Divina Liturgia y tu conciencia no te acusa de nada, esperarás tu salvación de ella. Porque de ella recibes un beneficio mayor que de cualquier otra obra o servicio espiritual y contemplación. Pero si no la llevas a cabo como deberías, ¡ay de ti! Es mejor abandonar la altura del sacerdocio por reconocimiento de tu debilidad que ejercerlo no perfecta y puramente, y aunque los demás te consideren que estás muy alto, tú estarás en una caída digna de lástima debido a tu indignidad.
  72. A través del divino sacerdocio, el culto, la expiación y la súplica a Dios sobresalen tanto por encima de cualquier psalmodía o canto y oración como el sol difiere en brillo de las estrellas. Porque en la Divina Liturgia sacrificamos, presentamos y ofrecemos para nuestra redención al mismo Hijo unigénito de Dios, quien fue sacrificado sin retribución por los pecadores por filantropía (amistad a la humanidad). Y hacemos esto no solo por el perdón o absolución de los pecados, sino también sin duda por el cumplimiento de peticiones para nuestro beneficio, siempre y cuando la conciencia permanezca limpia y pura. Y el divino cuerpo unido a la divinidad, como un carbón encendido, quema todo pecado e ilumina los corazones de aquellos que se acercan con fe. Además, la sangre divina y preciosa lava, purga y hace la catarsis, más que cualquier hisopo (Sal 50,9), a todas las manchas, infecciones y contaminaciones de aquellos que, cuanto más limpiamente y puramente pueden, se atreven y se acercan a lo sagrado, -si acaso algo sucio ha quedado dentro de ellos.
  73. Como dijo uno de los Santos, en la divina liturgia no se sacrifica el cuerpo del Logos de Dios que ha ascendido al cielo, descendiendo de allí, sino que el mismo pan y el mismo vino se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo, mientras son servidos con fe, temor, anhelo y devoción por aquellos que han sido dignos del divino sacerdocio, y reciben este metábole cambio con la energía increada y la influencia y soplo del Espíritu Santo. No se convierte en un cuerpo diferente al del Señor, sino que el pan se transforma en ese mismo cuerpo y se convierte en el portador de la incorrupción, sin corromperse. ¿Cuánta pureza y santidad, entonces, debe tener el sacerdote al tocar el cuerpo divino? Y ¿cuánta audacia y franqueza al convertirse en mediador entre Dios y los hombres y toma co-intercesores, junto con la Santísima Madre de Dios, todas las potencias celestiales de los ángeles y los Santos desde el principio del cosmos-mundo? Yo creo que así igual que tiene el valor angelical o arcangelical, también debe tener la misma familiaridad con Dios.
  74. Y ten en cuenta esto, oh Pisinio; que después del Símbolo de la Fe, los preciosos dones o regalos, que pronto serán santificados, quedan descubiertos sobre el santo altar, como si de alguna manera suplicaran y clamaran con voces incesantes a Aquel que mora en los cielos, por aquellos que los ofrecen. Porque al mirarlos, Él no ignora; y al verlos, no pasa por alto, sino que recuerda la voluntaria kenosis (vaciamiento) y la inefable condescendencia y el sacrificio por filantropía (amistad, amor a la humanidad). No nos regaló ciertamente la redención con Su pasión-pazos mientras éramos justos, el bueno y el sin culpa, sino que mientras éramos enemigos Suyos, nos tuvo piedad y nos llamó de nuevo a Su lado.
  75. Y aunque practiques la oración pura, que une el νούς nus (espíritu de la psique) inmaterial con Dios, y has llegado a ver como en un espejo la condición que te espera después del final de esta vida, porque has aceptado el compromiso o arras del Espíritu (2Cor 5,5) y has obtenido dentro de ti la realeza increada de los cielos con todo sentido, sentimiento e información certera, no soportes ser liberado de la carne sin prever la muerte. Sino que ruega incansablemente por ello y ten buena esperanza de lograrlo, acercándote a tu partida, si es tu beneficio. Y prepárate constantemente para ello, rechazando toda cobardía. Así podrás, después de atravesar el aire y escapar de los espíritus malignos astutos, cruzar con valor y sin miedo los rayos celestiales. Y después de alinearte con los órdenes angelicales y ser añadido a los elegidos y justos que han existido desde el principio del mundo, contemplarás a Dios tanto como sea posible; es decir, recibirás los bienes que provienen de Él y verás el Logos de Dios iluminando las realidades celestiales, y junto con Su carne incorruptible e inmaculada ser adorado simultáneamente con el Padre y el Espíritu en reverencia y adoración común por toda la hueste celestial y por todos los Santos. Amén.

Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/ 10/05/2024

 

 

 

Filocalía tomo 2 San Teodoro de Edesa, 100 capítulos psicoterapéuticos y Contemplativo

Όσιος Θεόδωρος Εδέσσης – 100 ψυχωφελή κεφάλαια.

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄ (σελ. 12-33).

Όσιος Θεόδωρος ο Σαββαΐτης επίσκοπος Εδέσσης (19 Ιουλίου ) | Το σπιτάκι της Μέλιας

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 2

San Teodoro de Edesa

100 capítulos psicoterapéuticos y Contemplativo

 

San Teodoro de Edesa: Breve biografía

Nuestro santo padre Teodoro vivió en los tiempos del reinado de Heracleón y de Constantino de Pogonato, alrededor del año 660 d.C. Inicialmente, luchó en la vida ascética en el monasterio de San Sabas. Luego, por la elección divina, ascendió al trono episcopal de la ciudad de Edesa. Realizó muchos milagros tanto en vida como después de su muerte, y con sus divinas enseñanzas convirtió a muchos en testigos de Cristo y a muchos en salvadores. El 19 de julio partió a las eternas moradas, como se menciona en su biografía contenida en el libro «Kalokairini». No se sabe con certeza si dejó otros escritos; sin embargo, estos 100 capítulos que compuso fueron aprobados para ser incluidos en la colección de los nípticos. Porque brindan abundantes frutos de santidad y beneficio espiritual a aquellos que los leen con cuidado. Y todos los que deseen su salvación, vengan y cosechen en abundancia.

Al final de estos capítulos se ha añadido el «Zeorítico Contemplativo», que lleva el nombre de Teodoro. Viendo que sigue el mismo carácter níptico y tiene la misma expresión del lenguaje que los 100 capítulos, así como otros signos evidentes, concluimos que es una obra genuina del mismo Teodoro.

 

  1. a) 100 capítulos psicoterapéuticos
  2. b) Θεωρητικό zeoritiko Contemplativo

 

  1. Como por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, hemos renunciado a Satanás y sus obras, y nos hemos unido a Cristo, tanto a través del santo bautismo como ahora nuevamente en la vida monástica cristiana ortodoxa, debemos obedecer sus mandamientos-logos, no solo por nuestra doble condición de cristianos y monjes, sino también por el deber natural de ser lo que fuimos creados originalmente por Dios como «muy buenos» (Génesis 1, 31) y así debemos de serlo. Aunque el pecado, que entró por nuestro descuido, trajo consigo lo contra natura y la corrupción, Dios, en su gran misericordia, nos llamó de nuevo y nos renovó a través del sufrimiento de su Pasión impasible. Fuimos rescatados con el precio inestimable de la sangre de Cristo (1Cor 6, 20) y fuimos redimidos de la antigua transgresión heredada de nuestro primer padre (Adán). Por lo tanto, si nos hacemos justos no es nada grandioso; más bien, caer de la virtud es despreciable y digno de condenación.
  2. Así como las buenas obras sin fe genuina y ortodoxa están completamente muertas y sin poder ni energía divina, de la misma manera, la fe sin obras virtuosas no nos libera del fuego (increado) eterno. Porque el Señor dijo: «El que me ama, aplicará y obedecerá mis logos-mandamientos» (Juan 14, 15). Por lo tanto, si amamos al Señor y creemos en Él, debemos trabajar Sus mandamientos-logos (principios espirituales) para obtener la vida eterna. Pero si descuidamos la aplicación y cumplimiento de sus mandatos, ¿cómo podemos considerarnos fieles? Nosotros, que hemos sido honrados por encima de toda la creación y somos los únicos de toda la creación desobedientes a los mandatos del Creador y desagradecidos hacia el Bienhechor.
  3. Cuando aplicamos y cumplimos los mandamientos-logos (principios espirituales) de Cristo, no le ofrecemos nada a Él, porque Él no tiene necesidad de nada y es el dador de todos los bienes. Más bien, nos beneficiamos a nosotros mismos al obtener la vida eterna y disfrutar de bienes inefables.
  4. El que se oponga a nuestro cumplimiento de los mandamientos-logos de Dios, ya sea padre, madre o cualquier otra persona, debe ser aborrecido y detestado por nosotros, para que no oigamos la advertencia: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí» (Mateo 10, 37).
  5. Debemos sujetarnos firmemente para aplicar y cumplir los mandamientos del Señor, para no ser atados terriblemente por las cadenas de malos deseos y placeres destructivos de la psique-psique-alma (Prov 5,22) que son difíciles de desatar. Y no debemos ser como la higuera estéril, de la cual se dijo: «Córtala de raíz, para que no ocupe inútilmente el suelo» (Lucas 13, 27). Porque todo árbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuego (Mateo 3, 10).
  6. Aquel que es vencido por los deseos y placeres y pasa su vida inmersa en el mundo, caerá pronto en las redes del pecado. Y el pecado, una vez que se comete, es como fuego en la matorral seca, una roca rodante cuesta abajo, un abismo que ensancha los arroyos; y de todas las maneras posibles prepara la perdición del pecador.
  7. La psique-alma, mientras permanece en su estado corrupto, enojada y llena de espinas de placeres, es morada de bestias extrañas, como está escrito: «Allí descansarán las hienas, y allí tendrá su guarida el erizo y se encontrarán con los demonios los sátiros» (Isaías 34, 14-15); estos son los diversos πάθος pazos (vicios y pasiones indecentes) de la deshonra. Pero cuando la psique-alma se convierte a su original estado natural (porque puede hacerlo mientras todavía está en el cuerpo) y se doma a sí misma con cuidadosa disciplina y vive según la ley de Dios, entonces las bestias que habitaban en ella se alejarán, y vendrán los guardianes de nuestra vida, los ángeles, teniendo como día de alegría el regreso de la psique-alma. Y la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo reside y enseña la divina gnosis (conocimiento) para ser preservada en el bien y progresar hacia cosas grandes.
  8. Los padres llaman a la oración arma espiritual, y uno no puede salir a la batalla sin ella; de lo contrario, será llevado cautivo al país de los enemigos. Nadie puede obtener una oración pura y lúcida si no persevera constantemente cerca de Dios con un corazón sincero y sin malicia. Porque es Él quien da la oración al que ora (1 Reyes 2, 9) y enseña al hombre la gnosis-conocimiento (Salmo 93, 10).
  9. El ser molestada la psique-alma por los πάθος pazos y ser atacados por ellos, eso no podemos evitarlo. Pero que las malas ideas y malos pensamientos florezcan en nuestro interior y promuevan los πάθος pazos (vicios y pasiones indecentes), eso depende de nosotros. Y lo primero es sin pecado, porque no depende de nosotros. Pero lo segundo, si resistimos con valentía y vencemos, es causa de coronas; si somos vencidos por la negligencia y la cobardía, es causa de castigos.
  10. Hay tres πάθος pazos generales de los que nacen todos las demás: la φιληδονία (amor al placer, hedonismo), φιλαργυρία filargiría (amor al dinero, la avaricia) y la φιλοδοξία filodoxía (amor a la doxa-gloria vana, ambición). A estas les siguen otros cinco malos espíritus, y de ellos surge una gran variedad de pazos y diversos tipos de maldad. Por lo tanto, aquel que vence a los tres líderes y gobernantes, mata también a los otros cinco y somete todos los pazos.
  11. Los recuerdos de las acciones que realizamos con pasión y malicia tiranizan maliciosamente nuestra psique-alma. Cuando los recuerdos maliciosos, enfermizos y pasionales son completamente borrados de nuestro corazón, entonces tenemos el signo del perdón de nuestros pecados. Porque mientras la psique-alma se mueve apasionadamente y por malicia, el poder del pecado sobre ella es evidente.
  12. Los pazos corporales y materiales se reducen y se marchitan con los ejercicios y los sufrimientos corporales; los pazos psíquicos y no aparentes, desaparecen con la humildad, la apacibilidad, la mansedumbre y la αγάπη agapi (amor incondicional, desinteresado).
  13. El dominio propio unido a la humildad marchita el deseo pasional y malicioso; la agapi-amor aplaca la ira encendida; al λογισμός loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía) vagabundo que se mueve por aquí y por allá, lo reúne y lo concentra la oración intensiva con la memoria de Dios; y así se purga, se limpia y se purifica el tripartito de la psique-alma. Esto lo ordenaba también el divino Apóstol, diciendo: «Buscad la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (Heb 12, 14).
  14. Algunos se preguntaban cuál de los dos, los conceptos (ideas, nociones) mueven los πάθος pazos o los pazos los conceptos (ideas, nociones); y unos dijeron una cosa y otra cosa otros. Yo digo que son los conceptos (ideas, nociones) los que son movidos por los pazos. Porque si no estuvieran los pazos dentro de la psique-alma, los conceptos (ideas, nociones) maliciosos no la molestarían.
  15. Los demonios que siempre nos combaten tienen la costumbre de impedirnos las virtudes realizables y adecuadas para nosotros, y de incitarnos a desear con ansiedad las que son imposibles y no apropiadas. A aquellos que tienen progreso en la obediencia, los obligan a realizar las obras de los hisijastas y anacoretas (ermitaños retirados). A los hisijastas y anacoretas, les inculcan el deseo de la vida en comunidad. Este es el método que utilizan también para cada virtud. Pero no debemos ignorar sus planes, sabiendo que todo está bien cuando se hace a su debido tiempo y medida. Por el contrario, todo lo que excede la medida adecuada y no se hace en el momento adecuado es perjudicial.
  16. A aquellos que viven en el mundo y están cerca de las ocasiones y motivos de los πάθος pazos, los demonios los combaten y luchan por hacerlos caer en el pecado que se comete por la praxis, acción. A los ermitaños o hisijastas, como son escasas las cosas materiales, los combaten con los pensamientos. Y esta segunda guerra es mucho más terrible que la primera. Porque la guerra con las cosas materiales necesita tiempo, lugar y oportunidades. Mientras que la guerra del νούς nus (espíritu del corazón de la psique) y la mente es más libre y difícil de enfrentar. En esta batalla inmaterial, se nos ha dado como arma la oración pura, por eso se ha legislado que se haga sin cesar (1 Tes 5, 17). Esta oración fortalece el nus para la lucha, porque puede llevarse a cabo incluso sin el cuerpo.
  17. Queriendo el Apóstol Pablo indicar la completa muerte de los πάθος pazos, dice: «Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pazos y deseos» (Gálatas 5, 24). Porque cuando mortificamos a los pazos y desaparecemos los deseos y sometemos al Espíritu la mentalidad carnal, entonces levantamos la cruz y seguimos a Cristo (Mateo 16, 24). Porque no hay otra cosa que la renuncia, sino la muerte de los pazos y la revelación de la vida que está escondida en Cristo (Colos3, 3).
  18. Aquellos que son atormentados por las revueltas del cuerpo, que es la sede de la muerte (Rom 7, 24), y se retiran de su guerra incesante, no deben culpar a la carne, sino a sí mismos. Porque si ellos no le dieran fuerza al satisfacer sus deseos ilegales, no serían tan atormentados por ella. ¿O no ven a aquellos que crucificaron a sí mismos junto con los πάθος pazos y los deseos indecentes (Gál 5, 24) y llevan la muerte o mortificación de Jesús en su carne mortal (2 Cor 4, 10), cómo tienen la carne como compañera más bien en el bien y no enemiga, sino disciplinada y guiada por la ley de Dios? Que así hagan también ellos, y disfrutarán del mismo descanso.
  19. Cada consentimiento del λογισμός loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía) hacia un deseo prohibido, es decir, la complacencia placentera o hedonista, es pecado para el monje. Primero, el λογισμός loyismós comienza con la parte pasiva que angustia y oscurece al νούς nus (espíritu de la psique), luego la psique-alma se inclina hacia el placer, porque no puede resistir la lucha. Esto se llama consentimiento, que es pecado. Cuando persiste, excita el pazos πάθος, y luego gradualmente llega a cometer el pecado. Por eso el profeta alaba a aquellos que golpean a los niños de Babilonia sobre la piedra (Salmo 137, 9) (es decir, a aquellos que rechazan inmediatamente, tan pronto como aparecen, los malvados pensamientos). Esto es conocido por los sabios y prudentes.
  20. Los ángeles, porque son servidores de la agapi-amor y la paz, se regocijan por nuestro arrepentimiento y progreso en la virtud. Por eso se esfuerzan en llenarnos de zeorías contemplaciones espirituales y ayudarnos en todo lo bueno. En cambio, los demonios, como son creadores de ira y maldad, se alegran cuando la virtud disminuye y tienen el trabajo de inclinar las psique-almas hacia fantasías viles, astutas e indecentes.
  21. La fe es un bien de la disposición interior de la psique-alma. Esto genera en nosotros el temor a Dios. El temor a Dios enseña la aplicación y cumplimiento de los mandamientos-logos (principios espirituales), lo que se llama virtud práctica. De la práctica surge la preciosa απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos). El fruto de la apázia es la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), que es el cumplimiento de todos los mandamientos-logos (Rom 13, 10), los cuales une estrechamente y sostiene.
  22. Cuando la percepción y sentido del cuerpo está sano, siente qué enfermedad lo afecta, mientras que aquel que no la comprende, sufre de insensibilidad. De la misma manera, mientras el νούς nus (espíritu de la psique) tiene plena energía, distingue sus poderes, energías y fuerzas, sabe de dónde provienen los pazos más tiránicos, y lucha vigorosamente contra ellos. Y es terrible si alguien no siente, sino que pasa sus días y se parece a aquel que lucha en la oscuridad, sin ver los pensamientos que lo combaten.
  23. Cuando la parte lógica de la psique-alma se ocupa persistentemente y firmemente con la θεωρία zeoría contemplación de las virtudes, y el deseo se dirige intensamente hacia esta zeoría y hacia a su dador Cristo, mientras la parte irascible de la psique-alma se arma contra los demonios, entonces nuestras facultades, fuerzas y energías espirituales actúan naturalmente.
  24. Según el Teólogo Gregorio, cada psique-alma lógica consta de tres partes. Llama virtud de la parte lógica a la prudencia, la coherencia y la sabiduría. Virtud de la parte irascible es el coraje o valor y la paciencia. Y virtud de la parte anhelante es la agapi, amor incondicional, la templanza y εγκράτεια engratia (autocontención, autodominio). La justicia está dispersa en todas ellas y las hace actuar de manera adecuada. Con la prudencia y la sabiduría luchamos contra las fuerzas opuestas y defendemos las virtudes. Con la templanza vemos las cosas impasiblemente con desapego, sin pazos. Con la agapi-amor, finalmente, persuadimos a amar a todos los seres humanos como a nosotros mismos. Con la engratia autocontención restringimos todo placer. Con el valor o coraje y la paciencia nos armamos para las guerras invisibles. Estos son la armonía del instrumento resonante de la psique-alma.
  25. El que cuida la templanza y anhela la bienaventurada pureza -que nadie erraría en llamarla απάθεια apazia (impasibilidad, desapego, sin pazos)- debe domeñar y mortificar su cuerpo y tratarlo como un esclavo (1 Cor 9, 27), y con mente humilde debe implorar la divina χάρις jaris (gracia, energía divina), y alcanzará lo deseado. El que alimenta su cuerpo con comida excesiva sufrirá del espíritu de la lujuria. Porque así como el agua abundante apaga el fuego, así el ayuno o la autocontención unida a la humildad de la psique-alma extingue la inflamación de la carne y las fantasías viles e indecentes.
  26. Que el πάθος pazos de la maledicencia esté completamente lejos de tu psique-alma, amante de Cristo. No des ningún lugar al odio y la enemistad. Como un fuego oculto en la caña de lino, así es la maledicencia que anida en el corazón. Mejor ora fervientemente por aquel que te aflige y hazle bien en todo lo que puedas, para salvar tu psique-alma de la muerte (espiritual) y no estar sin confianza y franqueza en tu oración.
  27. En las psiques-almas humildes encontrará descanso el Señor, mientras que en el corazón de los orgullosos reposan los pazos de la deshonra. Porque nada más nos fortalece en contra de nosotros mismos que los pensamientos orgullosos; y nada arranca las malas hierbas de la psique-alma como la bendita humildad. Por eso, la humildad es justamente llamada asesina de pazos.
  28. Que tu psique-alma esté libre de malos recuerdos y se ilumine con excelentes pensamientos, siempre teniendo en mente lo que se ha dicho, que el corazón lleno de deseos carnales y hedonistas es prisión y cadena en la hora de la muerte. Pero el corazón diligente y dispuesto al bien es una puerta abierta. En verdad, las psique-almas puras, cuando salen del cuerpo, son guiadas por ángeles, como si las tomaran de la mano, hacia la vida bienaventurada. Mientras que las psiques-almas manchadas e impenitentes sin metania serán recibidas por demonios, ¡ay!, para llevarlas.
  29. Es hermosa la cabeza adornada con una corona preciosa, con piedras de India y resplandecientes perlas. Pero incomparablemente más hermosa es la psique-alma que está llena de la gnosis-conocimiento de Dios, iluminada por brillantes zeorías contemplaciones y tiene al Espíritu Santo como huésped. Y ¿quién puede describir adecuadamente la belleza de esa psique-alma bienaventurada?
  30. Ira y furia, no permitas que habiten dentro de ti. Porque la Escritura dice: «El hombre que se enoja no es digno y amable; pero en los corazones de los apacibles descansará la sabiduría» (Prov 11, 25; 14, 33). Si el pazos pasión de la ira domina tu psique-alma, aquellos que viven en el mundo serán mejores que tú y te avergonzarás, porque parecerás indigno de la vida monástica.
  31. En cada tentación y batalla, usa la oración como arma invencible, y vencerás con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Cristo. Pero que tu oración sea pura, como nuestro sabio maestro nos enseña: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar levantando sus manos limpias del pecado y con los frutos de las virtudes, sin ira ni rencores, sin dudas ni poca fe” (1Tim 2, 8). Aquel que descuida esta oración se entregará a tentaciones y pazos.
  32. El vino alegra el corazón del hombre, dice la Escritura (Salmo 103, 15). Pero tú, que has prometido llorar y lamentarte, evita la alegría del vino y te alegrarás con carismas espirituales. Sin embargo, si te regocijas con el vino, hablarás con pensamientos impuros y caminarás con muchas tristezas.
  33. No pienses que las fiestas se celebran con banquetes y vino, sino con la renovación del nus y corazón y la pureza de la psique-alma. Porque al llenar tu vientre y beber vino, provocarás más la ira de aquel a quien deseas honrar con la celebración de la fiesta.
  34. Tenemos el mandato de velar con salmos, oraciones y la lectura de libros sagrados siempre, y especialmente en las festividades. El monje vigilante agudiza su διάνοιά diania (intelecto, mente) y la hace apta para contemplaciones beneficiosas, mientras que el sueño excesivo engorda la mente y el nus (espíritu de la psique). Pero ten cuidado de no entregarte a ti mismo durante la vigilia a relatos vanos, viles o pensamientos malvados. Es mejor dormir que estar en vigilia por palabras y pensamientos vanos.
  35. Aquel que tiene una serpiente en su seno y aquel que tiene pensamientos malvados y fantasías indecentes en su corazón, morirán. El primero por la mordedura venenosa de la serpiente y el segundo por el veneno mortal que ha puesto en su psique-alma. Pero es mejor matar rápidamente las crías de las serpientes y no concebir pensamientos malvados y fantasías o imaginaciones indecentes en nuestro corazón, para no sufrir amargamente.
  36. La psique-alma pura y lúcida puede ser justamente llamada un recipiente selecto, un jardín cerrado y un manantial sellado (Cantar de los Cantares 4, 12) y un trono de discernimiento (Prov 12, 23). La psique-alma que se contamina con pensamientos impuros está llena de fango sucio.
  37. He escuchado de yérontas (ancianos sabios e iluminados) experimentados y prácticos que los pensamientos malvados nacen en la psique-alma por el adorno de la vestimenta, la satisfacción del vientre o panza y las compañías perjudiciales.
  38. El deseo de riquezas no debe habitar en las psiques-almas de los ascetas. Un monje con muchas posesiones es un barco que se llena de agua y corre el peligro de hundirse en las olas de las preocupaciones y naufragar en el abismo de la tristeza. La avaricia engendra muchos sufrimientos, y por eso ha sido correctamente llamada la raíz de todos los males (1Tim 6, 10).
  39. La desposesión o pobreza y el silencio son un tesoro escondido en el campo de la vida monástica. Ve, entonces, y vende tus posesiones y dáselas a los pobres (Mateo 19, 21) y adquiere este campo, y después de separar el tesoro, guárdalo para ti mismo para que no te lo roben, para que te enriquezcas con una riqueza inagotable.
  40. Si convives con un padre espiritual y encuentras beneficio en él, que nadie te separe de su αγάπη agapi (amor desinteresado e incondicional) y convivencia en compañía. No lo juzgues por nada, no lo calumnies ni le hables mal si te reprende o te golpea, no prestes atención si alguien lo acusa, ni estés de acuerdo con aquellos que lo insultan, para que el Señor no se enoje contigo y te borre del libro de la vida (Salmo 68, 29).
  41. El logro de la subordinación se completa con la renuncia del mundo, como hemos aprendido. Aquel que se compromete con ella, que se cierre con tres armas, con la fe, la esperanza y la agapi-amor divino e inmaculado (1 Cor 13, 13), para que protegido con ellas, pueda luchar la buena batalla y recibir las coronas y laureles de la justicia (2Tim 4, 7-8).
  42. No seas jurado y juez de las obras de tu padre espiritual, sino cumplidor de sus mandamientos-logos. Porque los demonios tienen la costumbre de mostrarte las deficiencias de él, para que desobedezcas sus mandamientos y te retiren del gimnasio como un soldado cobarde y débil, o simplemente para paralizarte con los loyismí (pensamientos simples o compuestos con la fantasía) de incredulidad y aturdirte ante cualquier idea de virtud.
  43. Aquel que desobedece los mandamientos de su padre espiritual, infringe los excelentes acuerdos del voto que hizo al hacerse monje. Aquel que se apodera de la obediencia después de haber sacrificado con el cuchillo de la humildad su propia voluntad, cumple, tanto como pueda, lo que prometió a Cristo ante muchos testigos.
  44. Después de estudiar mucho, hemos discernido y aprendido bien que a aquellos que están sometidos a padres espirituales o yérontas (ancianos sabios e iluminados), los enemigos de nuestra vida, los demonios, los envidian mucho, les rechinan los dientes y traman diversos artificios contra ellos. ¿Y qué no dicen y qué no sugieren para separarlos de su padre espiritual? Presentan pretextos como razonables, fomentan discusiones acaloradas, incitan al odio contra el padre espiritual, presentan sus consejos como reprimendas, sus exámenes como flechas afiladas. «Porque», dicen, «de libre que eras, te has convertido en esclavo-dulos, y además, esclavo de un señor duro e implacable; ¿Hasta cuándo te doblegarás bajo el yugo de la esclavitud y no verás la luz libre?». Luego los demonios sugieren que deben hospedar y visitar a los enfermos y cuidar de los pobres. Luego alaban la lucha y el premio del silencio y el aislamiento extremo, y siembran todo tipo de malas hierbas y cizaña en el corazón del soldado de la piedad y ejercicio espiritual, solo para sacarlo del redil espiritual y soltarlo y liberarlo del puerto tranquilo para lanzarlo a la agitada y mortalmente peligrosa para la psique-alma tormenta del mar. Y luego, una vez que lo tienen como prisionero en su poder, manipularlo según sus deseos y voluntades.
  45. ¿Tú que estás sometido a un padre espiritual o yéronta, que no te escape la mala astucia de los enemigos demonios. No olvides tus promesas a Dios, no te dejes vencer por los insultos, no temas las correcciones, las burlas o las risas, no te retires ante la exageración de los malos astutos pensamientos, no evites la severidad del padre espiritual, no desprecies el buen yugo de la humildad por la arrogancia y la presunción; sino, después de poner en tu corazón el logos del Señor: «El que persevere hasta el final, será salvo» (Mateo 10:22), con paciencia corre la carrera que tienes delante, fijando tus ojos en Jesús Cristo, quien nos da el comienzo y la consumación de nuestra fe (Hebreos 12:1-2).
  46. El joyero, cuando pone el oro en el crisol, lo hace más puro. Y el joven monje nuevo, que se entrega a los esfuerzos de la obediencia y se quema con todas las aflicciones de la vida según Dios y, con gran esfuerzo y paciencia, aprende la obediencia, después de purificar su carácter y sus costumbres como en un crisol, aprende la humildad y vuelve a ser radiante y digno de los tesoros celestiales, de la vida incorruptible y del bienaventurado fin, de donde huye todo dolor, tristeza y gemido (Isaías 35:10), mientras que en él se siembra el gozo, el deleite y la alegría ininterrumpida.
  47. La fe ortodoxa verdadera, que se tiene con un sentido interno, engendra el temor de Dios. El temor de Dios nos enseña a obedecer los mandamientos (logos o principios espirituales). Porque, dice, donde hay temor, allí está la obediencia a los mandamientos. De la obediencia a los mandamientos se compone y surge la virtud práctica, que es el principio de la contemplativa. El fruto de esto es la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos). Con la απάθεια apázia viene la agapi (amor desinteresado). Acerca de la agapi-amor dice el discípulo amado: «Dios es agapi-amor; y el que permanece en la agapi-amor, permanece en Dios, y Dios en él» (1 Juan 4:16).
  48. ¡Qué hermosa y buena es verdaderamente la vida de los monjes! ¡Qué hermosa y buena, por supuesto, si se lleva a cabo según los términos, límites y las leyes establecidas por los líderes y guías espirituales, como fueron enseñados por el Espíritu Santo! El soldado de Cristo debe ser inmaterial y ajeno a todo pensamiento y praxis, acción mundanos, como dice el Apóstol: “Ningún soldado se enreda en asuntos de la vida civil si quiere complacer al que lo alistó en el ejército” (2 Tim 2:4).
  49. Por lo tanto, el monje debe ser inmaterial, sin pazos, desapegado, ajeno a cualquier deseo maligno, no ser amigo de los deleites mundanos, ni borracho, ni ocioso, ni negligente, ni codicioso, ni amante del placer o hedonista, ni ambicioso, ni vanaglorioso. Porque si alguien no eleva su yo por encima de esto, no podrá lograr esta vida angélica. Para aquellos que lo logran correctamente, el yugo es bueno y la carga ligera (Mateo 11:30), ya que la esperanza en Dios aligera todo. Dulce es la vida monástica y desapegada, el trabajo espiritual es agradable, el estilo de vida elegido es bueno y no será quitado (Lucas 10:42) de aquella psique-alma que lo ha adquirido.
  50. Tú, que has renunciado a las preocupaciones del mundo y has asumido la lucha ascética (ejercicio espiritual en CristoDios), no desees tener riquezas para hacer caridad a los pobres. Esto también es una astucia del maligno que apunta a la vanagloria, para distraer la mente y el nus (espíritu de la psique) con muchas cosas. Y si tienes solo pan y agua, puedes con ellos hospedar y recibir la recompensa de la hospitalidad. Y si no tienes ni eso, y solo con buena disposición recibes al extraño y le ofreces palabras de consuelo, también puedes recibir la recompensa de la hospitalidad. Esto es confirmado por la viuda del Evangelio, que con dos céntimos, pequeñas monedas superó el propósito y el poder de los ricos (Marcos 12:42-44, Lucas 21:1-4).
  51. Lo anterior se escribió para los hisijastas o anacoretas. Pero aquellos que están sometidos a un padre espiritual, que solo tengan en mente una cosa: no desviarse en nada de los mandamientos de su padre espiritual. Porque cuando logran esto, lo han logrado todo. Pero, por el contrario, si se desvían de esta precisión y conducta de obediencia, serán inadecuados para cualquier noción de virtud y vida espiritual.
  52. Toma también este consejo mío, amigo de Cristo: ama la vida en lugares extraños, alejándote de los asuntos de tu tierra natal y patria. No te dejes llevar por las preocupaciones de tus padres o las amistades familiares. Evita la permanencia en la ciudad y persevera en la soledad o desierto, diciendo con el profeta: «He huido lejos y habitado en el desierto» (Salmo 54:8).
  53. Busca lugares desiertos y deshabitados, y no temas si hay escasez y angustia de las necesidades básicas de la vida. Si los enemigos te rodean como abejas o malvados avispones, y te atacan con todo tipo de guerras y te confunden con diversos pensamientos simples o unidos con la fantasía, no temas y no inclines tu oído para escucharlos, ni te retires del campo de batalla. Muestra valentía, perseverancia y paciencia, repitiendo constantemente en tu corazón: «En perseverancia y paciencia he esperado al Señor, y él se inclinó hacia mí» (Salmo 40:2). Entonces verás las grandezas de Dios, Su ayuda, Su cuidado y toda Su providencia para tu salvación.
  54. Amigo de Cristo, debes tener amigos aquellos que te traen beneficio espiritual y te ayudan en la vida ascética. Que tus amigos sean hombres pacíficos, hermanos espirituales, padres santos, de quienes el Señor dijo: “He aquí estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano y hermana, y madre”, (Mateo 12:50).
  55. No desees alimentos lujosos y excesivos todos los días, ni gastes en cosas que causan muerte espiritual. Porque la Escritura dice: “Pero la que lleva una vida alegre y derrochadora, aunque viviendo físicamente, está muerta espiritualmente a causa de sus pecados» (1Tim 5:6). Y de esos alimentos que puedes obtener fácilmente, no te sacies. Porque está escrito: «No te engañe la saciedad y empacho de la panza o estómago» (Prov 23:21).
  56. Si has elegido la ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y soledad, no pases tu tiempo constantemente fuera de tu celda, porque esto causa un gran daño, quita la χάρις jaris gracia divina, oscurece la mente, marchita el deseo divino. Por eso se ha dicho: «La vagancia del deseo desvía al ingenuo» (Sab Sal 4:12). Por lo tanto, corta las relaciones con muchos, para que tu nus (espíritu de la psique) y la mente no se ocupen de muchas cosas y destruyan el modo de vida hisijástico.
  57. Cuando estés en tu celda, no trabajes sin razón y con pereza. Porque se dice: «El que va errante en busca de los suyos, dejará perderse su provecho» (Prov 21:5). Más bien, adquiere un buen trabajo espiritual, recoge tu mente y tu νούς nus (espíritu de la psique), ten siempre delante de ti la última hora de la muerte, recuerda la vanidad del mundo, cuán engañoso es, cuán débil, cuán insignificante; recuerda el juicio terrible del tribunal, donde los amargos telonios (agentes aduaneros) presentarán nuestras acciones, logos, pensamientos que ellos han presentado a nuestra mente, y nosotros los hemos aceptado. Recuerda también las tormentas del hades (infierno), y considera cómo serán las psique-almas que estarán encerradas allí. Recuerda también el gran y temible día de la resurrección y nuestra comparecencia ante Dios y la última decisión del Juez que no se engaña con artimañas. Reflexiona sobre el castigo de los pecadores, la vergüenza, el reproche y remordimiento de la conciencia, el alejamiento de Dios, el lanzamiento al fuego eterno, al gusano inmortal, a la oscuridad absoluta, donde hay llanto y crujir de dientes (Marcos 9:44, Mateo 8:22). Considera también los otros tipos de castigos y no dejes de regar con lágrimas tu rostro, tu ropa y el lugar donde te sientas. Porque he visto a muchos que, con estos pensamientos, han adquirido muchas lágrimas y han purgado, psicoterapiado y purificado de manera maravillosa sus fuerzas psíquicas y mentales.
  58. Pero también piensa en las bendiciones y en los bienes preparados para los justos, su comparecencia a la derecha de Cristo, la voz bendita del Señor, la herencia del reinado de la realeza increada celestial, las donaciones que la mente humana no puede comprender, esa luz (increada) tan dulce, la alegría interminable que no se interrumpe por el dolor, aquellos monasterios o residencias celestiales, la comunión con los ángeles, todas las demás cosas que el Señor ha prometido a aquellos que Le temen y respetan.
  59. Que todos estos pensamientos te acompañen, duerman y despierten contigo. Asegúrate de no olvidarlos nunca, y dondequiera que estés, no los saques de tu mente y de tu nus (espíritu de la psique), para que los pensamientos malvados también se vayan y estés lleno de consuelo divino. La psique-alma que no está rodeada de tales pensamientos no puede alcanzar la ησυχία (paz cordial y serenidad mental) y tranquilidad. Porque la fuente que no tiene agua en vano se llama fuente.
  60. Y este estado ha sido legislado para que los hisijastas o ermitaños lo alcancen. Ayuno, con toda la fuerza que puedan reunir, vigilia y descanso en el suelo y cualquier otro sufrimiento por el bien del descanso futuro. Porque dice: “Pienso y estimo que los padecimientos de la vida presente no se pueden comparar con la doxa-gloria luz increada que ha de apocaliptarse-revelarse y darse en nosotros” (Rom8, 18). Sobre todo se requiere una oración pura y lúcida, diría incesante e ininterrumpida. Esta es una muralla segura, este es un puerto tranquilo, un refugio de virtudes, aniquilación de pazos, fuerza de la psique-alma, catarsis del nus (espíritu de la psique), descanso para los fatigados, consuelo para los afligidos. La oración es hablar con Dios, contemplación de lo invisible, información para aquellos que desean conocer la voluntad de Dios, modo de vida de los ángeles, estímulo para el bien, realización de los bienes que esperamos (Hebreos 11, 1). A esta reina de las virtudes, tú, asceta, procura conquistarla con toda tu fuerza. Ora día y noche, ya sea que estés desanimado o alegre. Ora con temor y temblor, con la mente y el nus (espíritu de la psique) atento y vigilante en contacto consciente con la oración, para que tu oración sea aceptada por el Señor. Porque dice: «Los ojos del Señor están puestos en los justos, y sus oídos están abiertos para escuchar su oración» (Salmo 33, 16).
  61. Alguien de los antiguos (Evagrio) dijo correctamente y con éxito que entre los demonios que nos combaten, los primeros son aquellos a quienes se les han confiado los apetitos de la gula o glotonería, aquellos que nos someten a la φιλαργυρία filargiría (avaricia, amor al dinero) y aquellos que nos incitan a la vanidad, vanagloria. Los otros demonios vienen detrás de ellos y los suceden, tomando a aquellos que han sido heridos por los anteriores.
  62. Y de hecho, observando, entendí que no es posible que el hombre caiga en pecado o pazos si previamente no ha sido golpeado y herido por uno de estos tres. Por eso el diablo presentó estos tres pensamientos al Salvador (Mateo 4, 1-10). Pero el Señor, después de mostrar que era superior a estas tentaciones, ordenó al diablo que se fuera de Su presencia y nos dio la victoria sobre él, como un Soberano bueno, filántropo y compasivo, Él que se revistió de un cuerpo similar al nuestro en todo, excepto del pecado, y nos indicó el camino correcto, inequívoco sin error para no pecar, que cuando lo seguimos, nos revestimos del nuevo hombre, que es renovado a la imagen de su Creador (Col 3, 10).
  63. El salmista David nos enseña a tener un odio perfecto contra los demonios (Salmo 138, 22), porque son enemigos de nuestra sanación, redención y salvación; y este odio es muy apropiado para la práctica de la virtud. ¿Quién es, entonces, aquel que odia perfectamente a sus enemigos? Aquel que ya no peca ni en acto ni en pensamiento. Mientras las condiciones de amistad con los enemigos, es decir, las causas de los pazos y pecados, están en nosotros, ¿cómo podríamos lograr el odio hacia ellos? Porque el corazón hedonista no puede retener este odio en su interior.
  64. La «vestidura nupcial» es la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos) de la psique-alma lógica, que se ha separado de los placeres mundanos y ha renunciado a todos los deseos desordenados e indecentes, y se ocupa en pensamientos divinos y piadosos y en el estudio claro de contemplaciones divinas. Cuando cae en los pazos de la impiedad y en la ocupación alrededor de ellos, entonces la vestidura de la templanza y sobriedad es despojada y se empobrece vistiendo harapos rasgados, sucios y manchados, como se enseña en los Evangelios que aquel siervo que fue atado de manos y pies y arrojado a las tinieblas exteriores, con tales λογισμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) y acciones tenía tejida la vestidura; y el Señor no lo consideró digno de las bodas divinas, celestiales e incorruptibles (Mateo 22, 11-14).
  65. Acerca de la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo), que odia a todos, dijo justamente un sabio que el primer enemigo de todos los malos pensamientos es esta terrible guerra de la φιλαυτία filaftía egolatría, que se asemeja a un tirano. Este, junto con los tres y los cinco, arrebatan la mente y el nus (espíritu de la psique).
  66. Me asombro si alguien que sacia su vientre con alimentos podrá alguna vez adquirir la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego sin pazos). Por apázia no me refiero a la abstinencia del pecado que se logra mediante la acción; porque esto se llama autocontención o autodominio. Sino aquella que arranca completamente de la mente los conceptos viciosos, la cual se llama pureza de corazón.
  67. Es más fácil limpiar una psique-alma sucia e impura que restaurar la salud a una psique-alma purificada que ha hecho su catarsis y que ha sido manchada de nuevo. Porque es más fácil que los recién convertidos a la virtud alcancen la απάθεια apázia, cualesquiera que sean los pecados en los que hayan caído; pero para aquellos que han probado lo dulce que es el logos de Dios y han seguido el camino de la psicoterapia y salvación y luego han vuelto atrás al pecado, la απάθεια apázia es algo difícil de lograr. Por un lado, debido a la mala disposición y a la perniciosa y astuta costumbre, y por otro, debido al demonio de la tristeza que siempre permanece en las pupilas de los ojos y ofrece la imagen del pecado. Sin embargo, la psique-alma voluntariosa y diligente logra fácilmente incluso esto, con la ayuda de la χάρις jaris divina (gracia increada), que nos muestra paciencia y misericordia y nos invita a la μετανοια metania, acogiéndonos con magnanimidad, simpatía y filantropía inefable a aquellos que regresan, como hemos aprendido de la parábola del hijo pródigo (Lucas 15, 11-32).
  68. Ninguno de nosotros puede escapar de los métodos y artimañas del astuto maligno con su propia fuerza, sino solo con la invencible δύναμη dinami (poder, potencia y energía) de Cristo. Por lo tanto, en vano se engañan aquellos que se enorgullecen y se hinchan, proclamando que con las prácticas que realizan, con su autodisciplina y autogobierno eliminan el pecado, que solo se elimina con la χάρις jaris de Dios, ya que ha sido anulado y mortificado por el misterio de la cruz. Por eso, el iluminador de la Iglesia, Juan Crisóstomo, dice que no es suficiente la disposición del hombre si no recibe la ayuda del cielo. Y que, nuevamente, no ganaremos nada con la ayuda divina si no tenemos buena predisposición y voluntad. Estos dos son revelados por Judas y Pedro. Judas, aunque tenía mucha ayuda, no se benefició en absoluto porque no quiso ni contribuyó con su propia decisión y disposición. Pedro, por otro lado, aunque tenía buena disposición, como no fue ayudado, cayó. Porque la virtud está compuesta de ambos, la ayuda de Dios y la disposición del hombre. Por lo tanto, les ruego que ni confiemos todo a Dios y nosotros durmamos, ni cuando tengamos buena disposición y voluntad, pensemos que todo lo hemos logrado con nuestros propios esfuerzos.
  69. Dios no quiere que seamos inertes, por eso no hace todo por nosotros; tampoco quiere que seamos presuntuosos, por eso no nos deja todo a nosotros. Pero, después de quitar lo perjudicial de ambas cosas, nos dejó lo útil. Por lo tanto, correctamente el Salmo enseña que «si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no guarda la ciudad, en vano velan los que la guardan» (Salmo 126, 1-2). Es imposible caminar sobre serpientes y escorpiones y pisotear leones y dragones (Salmo 90, 13) si antes no se hace la catarsis uno mismo, en cuanto es posible en el hombre, para que sea fortalecido por el Señor, quien dijo a los Apóstoles: «Os he dado autoridad para pisotear serpientes y escorpiones y sobre toda la fuerza del enemigo» (Lucas 10, 19). Por eso, tenemos la orden en nuestra oración de pedir al Señor que no nos permita caer en tentación, sino que nos libre del astuto maligno (Mateo 6, 13). Porque si no somos librados con la ayuda y la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) de Cristo de las flechas ardientes del maligno y no somos dignos de alcanzar la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) en vano trabajamos pensando que podemos lograr algo con nuestra propia fuerza y cuidado. Así que aquel que quiere resistir los artificios astutos del diablo y hacerlo sin efecto y resultado y convertirse en partícipe de la doxa-gloria divina, debe, con lágrimas, suspiros y un anhelo insaciable y con una psique-alma ardiente, buscar la ayuda, la percepción y comprensión de Dios noche y día. Aquel que quiera ser ayudado, con la catarsis psicoterapiará y limpiará su psique-alma de todo placer mundano y de los deseos y pazos contrarios. Para estas psiques-almas, Dios dice: «Habitaré y caminaré dentro ellos» (2Cor 6:16). Y el Señor dijo a sus discípulos: «El que me ama aplicará y cumplirá la enseñanza de mis logos, y mi Padre lo amará y vendremos a él y en él nos alojaremos permanentemente, metamorfoseando y convirtiendo su corazón y su cuerpo en templo vivificado y deificado del Dios vivo» (Juan 14, 23).
  70. Uno de los antiguos padres habló sobre los pensamientos de manera muy sensata y fácil de entender. «Juzga», dijo, «tus pensamientos en el tribunal del corazón, si son de Dios o del enemigo. Y deposita tus propios buenos pensamientos en el tesoro interno de la psique-alma y guárdalos como un tesoro que no puede ser robado. Pero, después de castigar a los enemigos con el látigo de la διάνοια diania (mente, intelecto) lógica exílialos, y no les des lugar de residencia cerca de la psique-alma, o mejor dicho, degolladlos con la espada de la oración y el estudio divino, para que, así como los ladrones serán asesinados, tenga miedo el principal ladrón jefe de ladrones. Porque aquel que es un examinador riguroso de los pensamientos, es también un verdadero amante de los mandamientos».
  71. Aquel que combate y lucha contra los πάθος pazos que lo molestan, debe llevar consigo muchos soldados como aliados. Es decir, la humildad de la psique-alma y el esfuerzo del cuerpo y todo el otro sufrimiento del ascetismo (ejercicio espiritual) y la oración con el corazón afligido con un torrente de lágrimas, tal como canta David: «Mira mi humillación y mi esfuerzo y perdona todos mis pecados» (Salmo 24, 18), y: «No descuides mis lágrimas» (Salmo 38, 13), y de nuevo: «Mis lágrimas han sido mi pan día y noche» (Salmo 41, 4), y: «Lo que bebí, lo mezclé con lágrimas» (Salmo 101, 10).
  72. El diablo, el adversario de nuestra vida, utiliza muchos pensamientos simples o unidos con la fantasía para presentar nuestros pecados como totalmente insignificantes, y muchas veces los cubre con la negligencia y el olvido, para que nos entreguemos a los trabajos ascéticos espirituales y no pensemos en el lamento por nuestros pecados. Pero nosotros, hermanos, no debemos olvidar nuestros pecados, incluso si pensamos que han sido perdonados con la μετάνοια metania, sino que siempre debemos recordar nuestros pecados y nunca debemos dejar de lamentarnos por ellos, para que así adquiramos la humildad como buena compañera y escapemos de las trampas de la vanagloria y del orgullo.
  73. Que nadie piense que soporta los trabajos y logra la virtud con su propia fuerza. Porque la causa de todo lo bueno en nosotros es Dios, así como la causa de todo lo malo es el tramposo y engañador de nuestras psiques-almas, el demonio. Por lo tanto, por todo lo bueno que logres, ofrece agradecimiento al Causante. Y aquellos males que te molestan, atribúyelos al jefe de los males.
  74. Aquel que une la virtud práctica con el conocimiento/gnosis divino es un agricultor loable que riega el campo de su psique-alma desde dos fuentes completamente puras. Porque el conocimiento da alas a la sustancia (corazón) del nus (espíritu de la psique) con la contemplación de las cosas más elevadas, mientras que la virtud práctica mata «los miembros de la carne», mortifica la fornicación, la impureza, el pazos, el mal deseo (Col 3, 5). Y una vez que estas cosas han muerto, florecen entonces las flores de las virtudes, que dan el fruto del Espíritu, agapi-amor, alegría, paz, magnanimidad (generosidad, tolerancia), cristotis (benignidad), bondad, fe, (Gál 5, 22-23). Y entonces este agricultor sabio, después de crucificar al hombre carnal con sus pazos y deseos (Gál 5, 24), dirá junto con Pablo, el portador de Dios: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gál 2, 20).
  75. No olvides, amigo de Cristo, esto también: que un πάθος pazos, cuando encuentra lugar dentro de ti y echa raíces con la costumbre, trae consigo otros pazos a la misma cama. Y si los pazos y sus demonios creadores chocan entre sí, todos están de acuerdo en buscar nuestra destrucción y perdición.
  76. Aquel que marchita la flor de la carne mediante la ascesis (ejercicio espiritual) y corta toda su voluntad, lleva en su carne mortal los estigmas (marcas) de Cristo (Gál 6, 18).
  77. Los esfuerzos del ejercicio espiritual terminan en el descanso de la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), mientras que los diversos placeres conducen a los sufrimientos de la deshonra.
  78. No consideres los muchos años que has pasado en la vida monástica, ni te envanezcas por haber soportado el desierto y la dureza de las luchas y así no serás capturado por la presunción, sino ten en cuenta el logos del Señor, que eres un siervo inútil (Lucas 17, 10), y que aún no has cumplido los mandamientos-logos. De hecho, mientras estemos en esta vida presente, aún no hemos sido liberados del exilio, sino que aún estamos sentados junto al río de Babilonia (Salmo 136, 1), aún nos esforzamos construyendo ladrillos en Egipto (Éxodo 1, 14) y aún no hemos visto la tierra prometida. Porque aún no nos hemos despojado del viejo hombre, que se corrompe por los deseos engañosos (Efesios 4, 22), ni hemos vestido la imagen/icona del celestial, sino que aún llevamos la imagen terrenal (1Cor 15, 49). Por lo tanto, no tenemos motivo de orgullo y jactancia, sino que debemos derramar lágrimas y suplicar a Dios, quien puede salvarnos de la miserable servidumbre del amargo Faraón, sacarnos de la terrible tiranía y llevarnos a la buena tierra prometida, para descansar en el lugar santo de Dios y estar a la derecha de la grandeza del Altísimo. Pero el éxito de estas buenas cosas que superan el entendimiento humano no depende de nuestras obras, sino de la inmensa misericordia increada de Dios. Por eso, no dejemos de derramar lágrimas día y noche, siguiendo a aquel que dice: «Me he consumido a fuerza de gemir y suspirar; todas las noches baño mi lecho y riego con mis lágrimas mi colchón» (Salmo 6, 7). Porque los que siembran con lágrimas, segarán con regocijo y alegría (Salmo 125, 5).
  79. Aleja de ti el espíritu de la palabrería o charlatanería. Porque en ella se encuentran pazos tremendos, el engaño, la arrogancia, las tonterías, la obscenidad, la necedad y en general, como se ha dicho: «Con la palabrería no se evita el pecado» (Prov 10, 19). Pero el hombre callado es trono del conocimiento/gnosis (Prov 12, 23). Sin embargo, también daremos cuenta de cada palabra y logos ocioso y sin provecho, dijo el Señor (Mat 12, 36). Por lo tanto, el silencio es muy necesario y beneficioso.
  80. A aquellos que nos calumnian, nos insultan o nos tratan injustamente de alguna manera, se nos ordena no devolverles la calumnia o el maltrato, sino más bien perdonarlos y bendecirlos (Mat 5, 44). Porque en la medida en que vivimos en paz con los hombres, luchamos contra los demonios; pero cuando calumniamos y luchamos contra nuestros hermanos, tenemos paz con los demonios, con los cuales hemos sido enseñados a tenerlos un odio perfecto (Salmo 138, 22) y una guerra irreconciliable.
  81. Evita engañar a tu prójimo con una lengua falsa astuta, para que no seas engañado por el destructor. Porque he escuchado del profeta que «el hombre sanguinario y astuto el Señor lo aborrece» (Sal 5, 7), y «que el Señor destruya todos los astutos labios falsos y toda lengua que habla grandes cosas» (Sal 11, 4). También evita reprender el pecado de tu hermano, para no caer de la bondad y de la agapi-amor desinteresado e incondicional. Aquel que no tiene bondad y agapi-amor desinteresado hacia su hermano, no ha conocido a Dios, porque Dios es agapi-amor incondicional ( Juan 4, 8), como grita Juan, hijo del trueno (de energía increada), el discípulo amado de Cristo. “Cristo movido por la inmensa agapi hacia nosotros, entregó su psique-vida a la muerte por crucifixión para nuestra sotiría, redención, sanación y salvación. Por lo tanto, tenemos como modelo a Cristo y nosotros también debemos de poner nuestras vidas para los hermanos”, (1Jn 3, 16).
  82. Justamente la agapi-amor fue llamada la metrópoli de las virtudes y la suma de la ley y los profetas (Rom 13, 9-10). Por lo tanto, pongamos todo nuestro esfuerzo hasta alcanzar la sagrada agapi-amor. Con ella rechazaremos la tiranía de los pazos y nos elevaremos a los cielos volando con las alas de las virtudes, y veremos a Dios, tanto como sea posible para la naturaleza humana.
  83. Como Dios es agapi-amor increado, aquel que tiene agapi-amor tiene a Dios dentro de él. Mientras que cuando falta la agapi-amor, no tenemos ningún beneficio, ni podemos decir que amamos a Dios. Porque la Escritura dice: “Si alguien dice que ama a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso” (1 Juan 4, 20). Y de nuevo dice: «Nadie ha visto jamás a Dios» (Juan 1, 18). Pero si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y sentimos perfectamente su agapi-amor dentro de nosotros (1Juan 4, 12). De todo esto se deduce que la agapi-amor contiene todos los bienes y está en la cumbre de todo lo que dice la Sagrada Escritura. Y no hay algún tipo de virtud, con la cual el hombre se reconcilia y se comunica con Dios, que no dependa de la agapi-amor y no esté incluida en ella para sostenerla y protegerla de manera inexpresable.
  84. Cuando recibimos a los hermanos que nos visitan, no debemos considerarlo como una molestia o interrupción de nuestra ησυχία hisijía (paz cordial y serenidad mental) y tranquilidad, para no caer del camino de la agapi-amor; ni debemos hospedarlos como si les estuviéramos haciendo un favor, sino más bien debemos recibirlos como si nosotros mismos fuéramos los beneficiarios y como si estuviéramos en deuda por ello, recibiendo con alegría, como nos dio ejemplo el patriarca Abraham. Por eso, el Teólogo enseña diciendo: «Hijos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y verdad. Y en esto conoceremos que somos hijos de la verdad» (1Juan 3, 18-19).
  85. El patriarca Abraham, teniendo como obra la hospitalidad, se sentaba frente a su tienda e invitaba a todos los que pasaban, extendiendo la mesa para todos, impíos y bárbaros, sin hacer distinción. Por eso se hizo digno de aquel maravilloso banquete, para hospedar ángeles y al Señor de todos (Gén 18, 1-8). Así que también nosotros, con gran cuidado y buena disposición, cuidemos de la hospitalidad, para recibir no solo ángeles, sino también a Dios. Porque el Señor dice: «Porque en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis» (Mateo 25, 40). Por lo tanto, es bueno beneficiar a todos, especialmente a aquellos que no pueden devolvernos el favor.
  86. Aquel cuyo corazón no lo acusa por violación o negligencia del mandamiento-logos de Dios, o por aceptar un pensamiento pecaminoso, ese puede ser puro de corazón y digno de escuchar el logos palabra: «Bienaventurados y felices los que han hecho la catarsis y están limpios del corazón, porque ellos verán a Dios» (Mat 5, 8).
  87. Cuidemos de guiar nuestros sentidos y sentimientos con la lógica, especialmente los ojos, los oídos y la lengua, para ver, escuchar y hablar no por malicia y pasión, sino para nuestro beneficio. Porque nada más resbala más fácilmente hacia el pecado que estos órganos cuando no son guiados por la lógica. Y de nuevo, nada es más adecuado que estos para guiar hacia la salvación, cuando la lógica los dirige y regula, llevándolos al bien. Pero cuando están desordenados, entonces el olfato también se corrompe, el tacto se extiende con arrogancia, y una multitud innumerable de pazos viene sobre nosotros. Cuando estos son dirigidos por la lógica con disciplina, mucha paz y tranquilidad se extienden sobre todo el ser humano.
  88. El aroma precioso, incluso encerrado en un recipiente, llena el aire con su fragancia y no solo complace a los que están cerca, sino también a los que están alrededor. De la misma manera también, el aroma de la psique-alma que es virtuosa y ama a Dios se derrama desde el cuerpo con todos los sentidos y revela la virtud interior. Porque ¿quién verá una lengua que no diga nada malo o inapropiado, sino todo lo bueno y útil, y unos ojos serenos, y un oído que no acepte canciones o palabras inapropiadas, y pies que caminan con modestia, y un rostro no entregado a la risa, sino más bien listo para las lágrimas y el dolor, quién verá esto y no entenderá que interiormente hay mucho aroma de virtud? Por eso también el Salvador dice: “Así la luz que habéis recibido de mi y ahora es vuestra luz, alumbre y brille delante de los hombres, de forma que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos, por tener este tipo de hijos virtuosos” (Mat 5, 16).
  89. Aquello que Cristo y Dios nuestro en los Evangelios llamó «el camino estrecho» (Mateo 7, 14), lo llamó también “yugo bueno, fácil y útil y carga ligera” (Mateo 11, 30). ¿Cómo se reconcilian estos dos que parecen opuestos entre sí? Sin duda, porque para la naturaleza humana este camino es duro y empinado, pero para la predisposición y elección de aquellos que lo logran y para las buenas esperanzas es deseable y amado, y más bien causa placer que tristeza en las psiques-almas que aman la virtud. Por eso, uno puede ver que aquellos que eligieron el camino estrecho y difícil caminan con más entusiasmo y buen ánimo que aquellos que eligieron el ancho y espacioso. Escucha también al bienaventurado Lucas, que dice que después de que los Apóstoles fueron azotados, se fueron del consejo llenos de gozo (Hechos 5, 41), aunque el castigo no sea de esa naturaleza; porque el castigo no produce placer y alegría, sino dolor y sufrimiento. Si el castigo por causa de Cristo engendró alegría, ¿qué maravilla si también el resto del sufrimiento y la aflicción del cuerpo por causa de Cristo producen el mismo resultado?
  90. Cuando somos capturados y tiranizados por los pazos, a menudo nos preguntamos por qué sufrimos así por estos; así que debemos saber que porque nos alejamos de la θεωρία zeoría contemplación de Dios, tales cautiverios nos suceden. Pero si alguien fija su nus y mente sin distracciones en el Señor y Dios nuestro, entonces es fiable que Él, el Salvador de todos, libere la psique-alma de cualquier cautiverio pasional, como dice el profeta: «Siempre he puesto al Señor delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido y asustado» (Salmo 15, 8). Y ¿qué hay más dulce y seguro que tener siempre al Señor a la diestra, protegiéndonos, guardándonos, sin dejar que nos sacudan? Lograr esto depende de nosotros.
  91. Los Padres dijeron correctamente, y no hay objeción, que el hombre no encuentra descanso de otra manera, si no graba profundamente dentro de sí mismo este pensamiento, que solo él y Dios están en el mundo, sin divagar en cualquier cosa el nus con la mente, sino anhelando solo a Él, adhiriéndose y apegándose solo a Él. Este encontrará el verdadero descanso y liberación de la tiranía de los pazos. Porque dice la Escritura: «Mi psique-alma se une a ti; tu mano derecha me ha sostenido» (Salmo 62, 9).
  92. La φιλαυτία filaftía (egolatría), la φιληδονία filidonia (amor hedonista) y la φιλοδοξία filodoxía (amor a la vana gloria) expulsan de la psique-alma el recuerdo de Dios. La filaftía engendra males inimaginables, y cuando falta el recuerdo de Dios, entonces se levanta dentro de nosotros el alboroto de los pazos.
  93. Aquel que arranca desde la raíz de su corazón la φιλαυτία filaftía (egolatría), fácilmente vencerá también el resto de los pazos con la ayuda del Señor. Porque de la φιλαυτία filaftía (egolatría), nacen también la ira, la tristeza, la envidia, la φιληδονία filidonia (hedonismo) y la desfachatez; porque aquel que es vencido por la φιλαυτία filaftía (egolatría), es esclavo también de los demás pazos. La φιλαυτία filaftía (egolatría) es la disposición pasional y amor hacia el cuerpo, y la satisfacción de los deseos carnales.
  94. Lo que uno ama, anhela estar unido e inseparablemente ligado a ello y rechaza todo lo que le impide comunicarse y asociarse con ello. Es evidente, entonces, que aquel que ama a Dios anhela fervientemente estar constantemente con Él y relacionarse y asociarse con Él. Esto nos llega a través de la oración pura y lúcida. Por esta oración, debemos cuidarnos y ocuparnos con toda nuestra fuerza. Porque esta, por su naturaleza, nos hace familiares y amigos íntimos del Señor. Así era aquel que decía: «Dios mío, Dios mío, a ti te busco desde temprano; mi psique-alma tiene sed de ti» (Salmo 62, 2). Aquel que ora desde muy temprano a Dios es el que ha apartado su mente y su nus de todo mal y está herido insondablemente por la divina agapi-amor.
  95. Hemos aprendido que de la εγκράτεια engratia (autocontención, autodominio) y la humildad nace la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos), y de la fe, el conocimiento/gnosis espiritual. A partir de estas, la psique-alma avanza hacia el discernimiento y la agapi-amor. Una vez que ha adquirido la agapi-amor divino, asciende a las alturas con las alas de la oración pura sin cesar, hasta que llegue al pleno conocimiento del Hijo de Dios y se convierta en un hombre perfecto con la plenitud completa que tenía Cristo, como dice el Apóstol (Ef 4, 13).
  96. Con la virtud práctica, se subyuga el deseo y se doma la ira. Con el conocimiento espiritual y la zeoría contemplación, el nus (espíritu de la psique) con la mente alza vuelo, y después de elevarse por encima de lo material, se dirige hacia Dios y adquiere la verdadera bienaventuranza.
  97. Nuestra primera lucha es disminuir los pazos y vencerlos totalmente con toda fuerza. La segunda lucha es adquirir las virtudes y no dejar nuestra psique-alma vacía e inactiva. El tercer desafío en el camino espiritual es vigilar cuidadosamente los frutos de las virtudes y nuestros esfuerzos. Porque tenemos el mandato, no solo de trabajar arduamente, sino también de estar en nipsis atentos, despiertos y vigilar atentamente (Génesis 2, 15).
  98. «Tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas» (Lucas 12, 35), dice el Señor. Un buen cinturón de la cintura con el que podemos ser ligeros y ágiles es la εγκράτεια engratia (autocontención, autodominio) unida a la humildad del corazón. Por εγκράτεια engratia entiendo la abstinencia de todos los pazos. La llama de la lámpara espiritual es la oración pura y la agapi-amor perfecto. Por lo tanto, aquellos que se preparan de esta manera son verdaderamente como hombres que esperan a su Señor, quienes, cuando él venga y golpee la puerta, inmediatamente abrirán y él entrará con el Padre y el Espíritu Santo y morará en ellos. Bienaventurados los siervos a quienes su Señor, cuando venga, los halle velando y preparados (Lucas 12, 36-37; Juan 14, 23).
  99. El monje debe amar a Dios con todo su corazón y con toda su mente como hijo; como siervo, debe temerlo y obedecerlo con temor y temblor, aplicando y cumpliendo sus mandamientos-logos. Debe ser ferviente en espíritu (Rom 12, 11), vestido con la armadura del Espíritu Santo (Ef 6, 11), buscando el disfrute de la vida eterna y cumpliendo todas las órdenes o reglas sin omitir nada, manteniendo la nipsis atención en sobriedad y guardando su corazón de pensamientos malvados astutos, estudiando incesantemente la divina enseñanza con buenos pensamientos, examinándose a sí mismo cada día sobre sus malos pensamientos y acciones, corrigiendo cualquier error que haya cometido. Sin embargo, no debe enorgullecerse de sus logros, sino decir que es un siervo inútil (Lucas 17, 10) y que está muy lejos de cumplir lo que debe, y agradecer a Dios Santo y a Él atribuir por la jaris gracia de sus logros de virtud. No debe hacer nada por vanagloria o para complacer a los hombres, sino ejercer la virtud en secreto y buscar solo la alabanza y el elogio de Dios. Sobre todo, debe tener su psique-alma arraigada en la fe ortodoxa, de acuerdo con los divinos dogmas de la Iglesia formulados por los santos Apóstoles y Padres. Aquellos que viven de esta manera tendrán una gran recompensa, una vida sin fin, una morada inmutable junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, la Deidad Trinitaria y consustancial, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
  100. «El fin de nuestro logos -dijo el Eclesiastés- es oírlo todo; temer a Dios y guardar Sus mandamientos; esto es todo el hombre» (Eclesiastés 12, 13). Yo, dice, te muestro el camino de la salvación de manera concisa y breve: temer a Dios y guardar sus mandamientos. No tener el temor inicial del infierno, sino el perfecto, aquel que lleva a la perfección, que debemos tener por la agapi-amor afectuoso de Aquel que lo ordenó. Porque si no pecamos por temor al castigo del infierno, es evidente que, si no hubiera castigo, pecaríamos, ya que nuestra disposición natural nos inclina hacia el pecado. Pero si nos abstenemos del mal porque lo odiamos y no por el temor al castigo del infierno, entonces practicamos las virtudes por agapi-amor al Señor, temiendo no caer en el mal. Cuando tememos no pasar por alto ningún mandamiento, ese temor es puro, que es solo para bien, y hace la catarsis, purga y purifica nuestras psique-almas y equivale al amor perfecto. Aquel que tiene este temor y guarda los mandamientos, ese es «todo el hombre», es decir, el perfecto, al que no le falta nada. Por lo tanto, al conocer estas cosas, temamos a Dios y apliquemos y guardemos sus mandamientos (logos, principios espirituales) para ser perfectos y completos en las virtudes, teniendo la psique-alma humilde y el corazón contrito, diciendo continuamente la oración del venerable y grande Arsenio hacia el Señor: «Dios mío, no me abandones; no he hecho nada bueno delante de Ti, pero por tu misericordia dame y permítame comenzar». Porque toda nuestra salvación depende de las misericordias y la benevolencia de Dios. A él pertenecen la doxa-gloria increada y el poder y la adoración, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

b) Contemplativo

¡Qué gran lucha es para el hombre romper este fuerte vínculo y liberarse del culto y hábito a la materia para adquirir el hábito y costumbre de las virtudes! Se necesita realmente un psique-alma valiente y audaz para alejarse de la materia. Lo que buscamos no es solo la catarsis de los pazos, porque eso no es principalmente virtud, sino la preparación para la virtud. Además de la catarsis de los malos hábitos, también se requiere la adquisición de las virtudes. La catarsis de la psique-alma es, para la parte logística o lógica, la liberación y completa eliminación de los elementos terrenales e inestables, es decir, de las preocupaciones terrenales, los ruidos y las malas inclinaciones, o sea, de los hábitos pecaminosos, y para la parte anhelante de la psique-alma, no moverse hacia la materia en absoluto, ni dirigirse hacia los sentidos, sino ser obediente a lo logístico o lógico de la psique. Para la parte irascible (emotiva), en lo siguiente, no estar perturbado por lo que sucede. Después de esta catarsis y la necrosis de las peores fuerzas, también se requiere la ascensión y la θέωσις zéosis (divinización o glorificación) Porque es necesario, después de abandonar el mal, hacer el bien (Salmo 33, 15), y aún negarse a sí mismo primero y, después de tomar su cruz, seguir al Señor (Mateo 16, 24) hacia el supremo estado de la θέωσις zéosis (divinización o glorificación) https://logosortodoxo.es/la-zeosis/..

¿Cuál es la ascensión y la θέωσις zéosis? Para el νούς nus (espíritu de la psique) y la mente, el conocimiento más perfecto de las cosas y de Aquel que está por encima de las cosas, en la medida en que esto es posible para la naturaleza humana. Para la voluntad, la tendencia y movimiento total y continuo hacia el Bien Primordial. Para lo irascible (emotivo), una actividad muy diligente y práctica hacia lo anhelado, incansable e inquebrantable, que no se detiene ante ninguna dificultad que surja, sino que avanza impetuosamente y sin retorno. La inclinación de la psique-alma hacia el bien debe ser tanto más fuerte que la inclinación hacia el mal, cuanto más elevada es la belleza inteligible y espiritual en comparación con la sensible. Y solo debe preocuparse por la carne en la medida en que es necesaria para su preservación y la provisión de lo necesario para la existencia, para que el cuerpo vivo no sea destruido violentamente. Estas decisiones son muy fáciles de tomar; pero llevarlas a cabo es mucho más difícil. Porque las adicciones o hábitos de la psique-alma son difíciles de mover y no se desarraigan sin esfuerzo, ni tampoco la adquisición del conocimiento se logra sin sudor. Pero también mirar y tender constantemente hacia la bienaventurada naturaleza divina se logra con mucho esfuerzo y en mucho tiempo, hasta que la voluntad se acostumbre a seguir esta tendencia. Y se necesita mucha resistencia de la mente y del nus (espíritu de la psique) al sentimiento y sentido que la atrae hacia abajo, y esta es la lucha y la batalla hacia el cuerpo, que no tiene descanso hasta la muerte, y aunque parezca que haya disminuido por agotamiento de la ira y el deseo y la subyugación del sentido a un conocimiento/gnosis superior de la mente y del nus.

Sin embargo, debe señalarse lo siguiente: que la psique-alma que no ha sido iluminada por el bautismo, porque no es natural que sea ayudada por Dios ni puede hacer la catarsis realmente, ni elevarse hacia la luz divina, como dijimos. Porque lo que se ha dicho debemos considerarlo dicho para los creyentes. Pero para una mayor claridad de ellos, debemos decir algunas cosas sobre la diferencia de la gnosis (conocimiento espiritual).

La gnosis (conocimiento) es por naturaleza y por encima de la naturaleza. Y la segunda será evidente a partir de la primera. Por naturaleza, nos referimos al conocimiento que la psique-alma adquiere sobre la creación a través de la investigación y la búsqueda, utilizando medios y poderes naturales, tanto como sea posible para la psique-alma que está atada a la materia. Porque, como se ha dicho en cuanto al sentido, el sentimiento, la fantasía y el νούς nus (espíritu de la psique), la energía del nus se debilita debido a la unión y mezcla con el cuerpo. A causa de esto no puede entrar en contacto con lo espiritual, sino que necesita la imaginación o fantasía para percibirlo y entenderlo, de la cual el carácter es imaginativo y pertenece a la dimensión material y la densa textura. Hacen falta, pues, en el nus (espíritu de la psique) que está en el cuerpo, las correspondientes imágenes para poder entender estas cosas. Por lo tanto, la psique-alma que recibe tal conocimiento a través del método físico, que le es familiar, lo llamamos conocimiento/gnosis natural. Pero la gnosis/conocimiento sobrenatural es el conocimiento que llega a la psique-alma más allá de su método y poder natural, es decir, cuando los objetos comprendidos del pensamiento superan las capacidades del nus con la mente que está unido al cuerpo, de modo que sea un conocimiento adecuado para un nus sin cuerpo. Este conocimiento solo se da por Dios, cuando encuentra el nus con mucha catarsis y muy purificado de todo apego material y poseído por el divino έρως eros (amor ardiente).

No solo el conocimiento/gnosis se divide de esta manera, sino también la virtud. Una cosa es la virtud que no sobrepasa la naturaleza, la cual se llama natural, y otra es la virtud que se realiza a partir del Primer Bien, la cual está por encima del poder, la fuerza y la condición naturales, y a la cual es apropiado llamar sobrenatural. Y la gnosis y la virtud naturales pueden ser poseídas incluso por una persona no iluminada (no bautizada), mientras que lo sobrenatural, de ninguna manera. ¿Por qué? ¿Cómo podría tenerlas, ya que es ajena a la causa que lo realiza? Pero el iluminado puede poseer ambas. La virtud sobrenatural, por otro lado, no puede ser adquirida en absoluto si primero no se adquiere la virtud natural. Sin embargo, participar en la gnosis sobrenatural, sin tener la natural, no presenta ningún obstáculo. Pero también debemos saber esto: así como los animales tienen sentimiento, sentido y fantasía o imaginación, y el hombre posee estas facultades en mayor medida y de manera más elevada, de la misma manera, ambos poseen virtudes y conocimientos naturales, pero el iluminado los posee infinitamente mejor y en mayor medida que el no iluminado. Además, el conocimiento natural que se refiere a las virtudes y los hábitos contrarios a la virtud es de dos tipos: uno es un nombre simple, cuando aquel que filosofa sobre ellos no tiene experiencia de estas situaciones y a veces duda; el otro es práctico y, por así decirlo, animado y concienciado, cuando el conocimiento/gnosis es confirmado por la experiencia. Este último es claro y confiable, sin duda ni vacilación. Después de esto, hay cuatro cosas que se oponen a la adquisición de la virtud. Primero, el hábito de los malos hábitos o adicciones y vicios, que se ha dicho que intentan persuadir y convencer a uno, a través de un largo hábito o costumbre, de actuar hacia lo terrenal. Segundo, la acción de los sentidos, que se manifiesta en las bellezas sensibles y arrastra consigo incluso al nus (espíritu de la psique) con la mente. Tercero, la debilidad de la energía del nus y del intelecto, que ha sufrido debido a su unión con el cuerpo. Porque el nus con la mente no responde al objeto mental y espiritual como la vista al objeto visible, y en general, como el sentido a la percepción sensible; al decir nus, me refiero al nus-espíritu de la psique-alma, que todavía reside en el cuerpo. Porque los Nus inmateriales perciben las cosas inteligibles y comprensibles de manera más intensa que los ojos humanos las cosas visibles. Pero así como la vista defectuosa no graba imágenes claras y precisas de los objetos visibles, sino mezcladas y confusas, de la misma manera nuestro nus con la mente percibe los objetos inteligibles y espirituales. Ya que no puede percibir claramente las bellezas inteligibles espirituales, tampoco puede desearlas, -porque, según el grado de conocimiento, también es el grado de deseo-, y al mismo tiempo se siente atraído por las bellezas sensibles, porque las ve con mayor claridad; ya que es necesario estar siempre lleno de lo que parece bueno, ya sea realmente bueno o no. Cuarto, la influencia de los demonios impuros y misántropos (odio al hombre), que colocan trampas, no podemos calcular cuántas ni de qué tipo, ¡ay de nosotros!, en todos los puntos del camino, para las psiques-almas, con todos los medios y maneras posibles, a través de los sentidos, con las palabras, con el nus con la mente, con todo lo que hay, podríamos decir! De entre ellos, si Aquel que llevó sobre sus hombros la oveja perdida (Lucas 15, 5) no hubiera, con su cuidado ilimitado, hecho superiores a aquellos que Le miran, nunca ninguna psique-alma habría escapado.

Para evitar todo esto, necesitamos tres cosas. Primero y principal, debemos mirar de todo corazón hacia Dios, y buscar ayuda de Él, habiéndole confiado toda nuestra esperanza, creyendo absolutamente que si Él no ayuda, aquellos que nos arrastran desde el otro lado inevitablemente nos llevarán a su parte. Segundo, lo que creo que también causa el primero, es el continuo alimento del nus (espíritu de la psique) con la mente con conocimiento/gnosis. Por conocimiento/gnosis me refiero a la θεωρία zeoría contemplación de todos los seres, tanto sensibles como inteligibles (intelectuales y espirituales), cómo son en sí mismos y cómo se relacionan con el Primer Principio, ya que de él proceden y a él se refieren; y además, la zeoría contemplación de la Causa de los seres, cómo la obtenemos, tanto como nos es posible, conociendo Sus energías (increadas) y cualidades. Es un medio que produce mucha catarsis el examinar cuidadosamente las naturalezas de los seres y esto nos libera de la pasión hacia ellos y el engaño que los rodea, y nos eleva mucho hacia el Principio de todo, y de las cosas hermosas, maravillosas y grandes, nos hace ver como en un espejo lo Más Bello, Maravilloso y Grande o más bien Aquello que supera toda belleza, maravilla y grandeza. Cuando la διάνοια diania (mente, intelecto) está siempre ocupada con estas cosas, es imposible que no desee el verdadero bien; porque si es atraída por lo que le es extraño, mucho más se dirigirá hacia lo familiar. Y cuando la psique-alma ama estas cosas, ¿cómo puede tolerar ocuparse constantemente con lo terrenal y con lo que la aleja de lo amado? Pero incluso esta vida le parecerá desagradable porque es un obstáculo para los bienes. Porque aunque, como dijimos, el nus (espíritu de la psique) con la mente unida a la materia considera vagamente la belleza inteligible y espiritual, sin embargo, los bienes inteligibles, espirituales son tales y tan grandes que incluso una pequeña gota y una visión tenue de esa belleza oceánica pueden persuadir y convencer al nus con la mente a volar por encima de todas las cosas sensibles y a volverse solo hacia las inteligibles espirituales y no aceptar apartarse de su disfrute, por cualquier cosa triste que le suceda. Tercero, también debe haber la necrosis o mortificación del cuerpo que está unido a él. De lo contrario, es imposible que reciba esas revelaciones claras y bien distinguidas. El cuerpo se mortifica con ayuno, vigilia, acostarse en tierra, con ropa áspera, con esfuerzos duros y trabajos. De esta manera, la carne se mortifica, o más bien es crucificada con Cristo; y se vuelve fina, pura, ligera y ágil, y así sigue fácilmente los movimientos del nus (espíritu del corazón de la psique) y no se opone, sino que se eleva junto con el nus que vuela alto; por lo tanto, sin esta necrosis o mortificación, cualquier esfuerzo es inútil.

Esta venerable tríada, cuando se constituye con la armoniosa coexistencia de los tres mencionados anteriormente, engendra en la psique-alma el círculo de las virtudes bienaventuradas. Porque es imposible para aquellos que están adornados con estos tres, que quede algún rastro de maldad o que falte alguna virtud. Pero tal vez moleste a la razón o la lógica el rechazar las riquezas, o el menospreciar la gloria vana, porque hasta que la psique-alma esté unida a estas cosas, es herida por muchos pazos. Y afirmo con insistencia que es imposible que la psique-alma que está dedicada a la riqueza y la gloria vana se eleve. Tampoco es posible que la psique-alma persista en ellas, una vez que ha luchado lo suficiente con los tres que mencionamos, de manera que se conviertan en hábito para ella. Porque si la psique-alma sabe que nada es verdaderamente bueno excepto el Sumo Dios, y está convencida de que de las otras cosas, cuanto más se asemeje algo al Primer Bien, más hermoso es, ¿cómo puede amar o aceptar plata, oro u otra cosa terrenal? Lo mismo digo acerca de la gloria (vana o mundana).

Pero tampoco se excluyen del discurso las preocupaciones, que principalmente mantienen al hombre bajo. ¿Para qué cosa va a preocuparse aquel que no se preocupa por nada terrenal y no se dirige hacia eso? Porque la nube de las preocupaciones se forma a partir de las emanaciones, por así decirlo, de los afectos básicos, me refiero a la φιληδονία filidonía (amor al placer, hedonismo, la φιλαργυρία filargiría (avaricia, amor al dinero) y la φιλοδοξία filodoxía (amor a la doxa-gloria vana); por lo tanto, el que está libre de los afectos de estos pazos también está libre de preocupaciones. Pero ni siquiera la prudencia, que se considera el complemento de la sabiduría y es la fuerza más poderosa de todas las que elevan al hombre hacia arriba, está ausente de las cosas que dijimos. Porque en el conocimiento/gnosis de las virtudes se incluye la distinción más precisa entre el bien y el mal, para lo cual se requiere principalmente prudencia. Los modos de uso y lucha, los enseñará la experiencia y la lucha contra el cuerpo.

No dejaremos de mencionar también el miedo. Cuanto mayor es el divino έρως eros (amor ardiente), tanto más crece también el miedo. Porque cuanta es la esperanza de lograr el Bien (que borda a aquellos heridos por el divinο έρως eros más que las amenazas de innumerables infiernos, porque lograr el Bien produce bienaventuranza y felicidad), tanto es también el miedo de perderlo, lo cual es muy lamentable. Para continuar nuestro discurso o logos, examinemos el propósito. Porque se considera que en todo, es el propósito el que determina la división de los elementos individuales y su disposición. Por lo tanto, el propósito de nuestra vida es la bienaventuranza, que se identifica con el reinado de la realeza increada de los cielos o de Dios. Esto significa no solo ver la tríada más real, por así decirlo, sino además recibir la efusión de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) y padecer, de alguna manera, por la θέωσις zéosis divinización, glorificación; y lo que sea deficiente o imperfecto en nosotros, ser suplido y perfeccionado por la efusión de la χάρις jaris. Y esto es el alimento de las existencias espirituales, o la compensación de las deficiencias con esta efusión de χάρις jaris. Y es un ciclo eterno que comienza desde un punto y termina en el mismo. Porque tanto como uno piensa, tanto desea; y tanto desea, tanto disfruta; y tanto disfruta, tanto piensa más y comienza nuevamente el movimiento permanente y estable, o más bien la inmovilidad inmóvil. Este es nuestro propósito, tanto como sea posible comprenderlo; examinemos cómo alcanzarlo.

Para las psique-almas lógicas, que son esencias espirituales y un poco solo inferiores a los ángeles, la vida presente se ha dado como una lucha y un lugar donde se intenta la victoria. El premio es el estado divino que mencionamos, un regalo digno de la divina bondad y justicia, por un lado, porque parece que de los esfuerzos uno gana estos bienes, y por otro lado, porque la rica y abundante δύναμη dinami (fuerza y energía) divina supera cualquier esfuerzo. Además, poder ser y hacer el bien es un regalo de Dios.

Entonces, ¿cuál es la lucha aquí? La psique-alma lógica se ha unido a un cuerpo similar al de los animales, que tiene su existencia en la tierra y se dirige hacia abajo. Y la psique-alma se ha unido tanto al cuerpo, que se convierte en uno de los dos completamente opuestos, sin matábole cambio -por así decirlo- en la confusión de las partes, sino que de las dos partes naturales se convierte en una sustancia con dos naturalezas perfectas (espiritual y física). Así que compuesta de dos naturalezas diferentes, el hombre realiza lo que pertenece a cada una de ellas. Y al cuerpo le corresponde mirar hacia sus semejantes. Este έρως eros (amor ardiente) por lo similar es natural en los seres, porque supuestamente su existencia se beneficia de ello con la convivencia y la asociación con ellos y el disfrute de ellos a través de los sentidos y el sentimiento. Además, debido a que el cuerpo es pesado, ama la comodidad. En la naturaleza animal, estas cosas son apropiadas y queridas. Pero en la psique-alma lógica, porque es una sustancia espiritual, naturalmente los objetos espirituales son deseables y su disfrute es a través del entendimiento del νούς nus (espíritu del corazón de la psique). Sobre todo, el έρως eros (amor ardiente) por Dios está arraigado en ella por naturaleza. Y quiere disfrutar de Dios y de las otras cosas espirituales, pero no puede hacerlo sin obstáculos.

El primer hombre (Adán) podía entender y disfrutar tanto de las cosas espirituales con el νούς nus (espíritu del corazón de la psique), como de las sensibles con los sentidos. Pero tenía el deber de ocuparse no tanto de las peores e inferiores, sino de las mejores y superiores. Ya que podía hacer ambas cosas, estaba en su mano estar ya sea con las cosas espirituales a través del νούς nus o con las cosas sensibles a través de los sentidos. No digo que Adán no debiera usar los sentidos (porque no trajo el cuerpo en vano); digo que no debía adherirse a las cosas sensibles, sino que al ver su belleza, debía ser llevado hacia su Creador. Y luego disfrutar a Dios con admiración y asombro, teniendo dobles motivos para admirar al Creador. Pero no adherirse a las cosas sensibles y admirarlas y no al Creador de ellas, descuidando la belleza espiritual. Así fue formado Adán. Pero después de hacer mal uso del sentido, admiró la belleza sensible; la fruta le pareció hermosa a la vista y buena al gusto (Génesis 3, 6), la comió y dejó de disfrutar de las cosas espirituales. Por eso el Juez justo, al juzgarlo indigno, le quitó la contemplación, visión de aquellas cosas que menospreció, es decir, de Dios y de los seres, y puso oscuridad para ocultarse a Sí mismo (2Reyes 22, 12) y a las sustancias inmateriales. Porque las cosas sagradas no deben ser dejadas a los profanos. Y aquellas cosas que deseaba, se le permitió disfrutarlas, es decir, vivir con los sentidos o la percepción sensible y con muy pocas huellas de lo divino en su νούς nus (espíritu del corazón de la psique).

Desde entonces nuestra lucha por lo terrenal se ha vuelto más difícil, porque no tenemos el poder de disfrutar de lo inteligible y espiritual, como lo hacemos con lo sensible a través de los sentidos, aunque con el bautismo somos ayudados mucho, porque nos hacemos la catarsis, nos purificamos y nos elevamos. Pero, tanto como sea posible, debemos ocuparnos de lo inteligible espiritual y no de lo sensible, y admirar y desear disfrutar aquello. De lo sensible, no debemos admirar nada en sí mismo, ni desear disfrutarlo. Realmente, no parecen tener ningún valor en comparación con lo inteligible espiritual. Cuanto más admirable sea la naturaleza de lo espiritual inteligible en comparación con la de lo sensible, tanto más admirable es la belleza de lo inteligible espiritual en comparación con la belleza de lo sensible. ¿Qué locura no supera al desear más lo peor que lo mejor y lo menos honorable que lo más honorable? Y esto para cosas tanto sensibles como inteligibles. Pero, ¿qué diríamos cuando incluso de Aquel que está por encima de estas cosas y preferimos la materia informe y sin belleza?

Así que esta es la lucha, cuidarnos con gran precisión para siempre disfrutar de lo espiritual inteligible, elevando nuestro νούς nus (espíritu de la psique) y deseo hacia ello, y nunca ser engañados por las cosas sensibles, para no ser arrastrados por algo sensible de las cosas sensibles a través de los sentidos o percepción sensible y admirarlo en sí mismo. Si hay algo que debemos usar también el sentido o la percepción sensible, es para percibir y ver al Creador a través de las criaturas y creaciones, viendo en ellas a Él, como vemos el sol en el agua. Porque hay imágenes del Primer Motor en todas las cosas, tanto como sea posible en ellas. Por tanto, este es el logro, pensemos cómo lograrlo. Por lo tanto, dijimos que el cuerpo anhela disfrutar de lo que es afín y familiar a él, a través de la percepción sensible y los sentidos, lo cual es contrario a la intención de la psique-alma, y cuanto más fuerte se hace el cuerpo, más desea. Por eso, la psique-alma debe poner un freno a todos los sentidos para no disfrutar de las cosas sensibles. Porque cuando el cuerpo es más robusto, más se precipita, y cuanto más se precipita, más desenfrenado se vuelve; por lo tanto, la psique-alma difícilmente se preocupa por hacerlo inerte, mortificarlo con ayunos, vigilias, disciplina corporal, posturas humildes, renuncias y con cualquier otro sufrimiento, para debilitar su fuerza y tenerlo dócil y obediente a las praxis y actividades espirituales. Este es el logro que debemos alcanzar. Sin embargo, como es muy fácil prometer estas cosas, pero difícil aplicarlas, y hay muchos más errores que logros incluso si uno se esfuerza mucho, porque a menudo los sentidos y la percepción sensible engañan, por eso se ha inventado un tercer remedio, la oración y las lágrimas.

La oración implica agradecimiento por todo lo bueno que se nos ha dado, y una petición de perdón por los pecados y fortaleza para el futuro, porque sin la ayuda divina, como dijimos, la psique-alma no puede lograr nada. Además, conduce a la unión con el Dios deseado y Su disfrute, y a la total inclinación de la voluntad hacia Él para convencer la voluntad a desear lo que Él desea tanto como sea posible, que es la mayor parte del logro. Y las lágrimas, nuevamente, tienen un gran poder. Porque reconcilian al Señor por nuestros errores y nos limpian de las manchas que hemos adquirido de los placeres sensibles e hedonistas, y nos dan alas hacia el cielo en nuestro deseo. Y eso es así. Entonces, el logro es la θεωρία zeoría contemplación de las realidades y cosas espirituales inteligibles y el anhelo perfecto de ellos. Para lograr esto, se necesita el sometimiento del cuerpo, partes de las cuales son el ayuno, la moderación, la sobriedad y otros, que se hacen todos para este propósito. Y para lograr esto, junto con estas cosas y realidades, se necesita la oración, y cada uno de ellos se divide en muchas partes; porque así como estos son necesarios para otros, también otros son necesarios para estos.

Que nadie piense que la φιλοδοξία filodoxía (amor a la gloria vana, ambición) y la φιλαργυρία filargiría (amor al dinero, avaricia) conciernen al cuerpo. Solo la φιληδονία filidonía (hedonismo, amor al placer) se refiere al cuerpo, que encontró en la aflicción del cuerpo un remedio adecuado. Las otras dos maldades que mencionamos son engendradas por la ignorancia. Porque la psique-alma adopta lo falso por falta de experiencia de lo verdaderamente bueno y por ignorancia de lo espiritual inteligible. Con la riqueza, cree que está consolando la pobreza; sin embargo, la riqueza se persigue para la φιλοδοξία filodoxía y la φιλαργυρία filargiría  y en sí misma, como si fuera algo bueno. Esto sucede por ignorancia de lo verdaderamente bueno. La φιλοδοξία filodoxía (amor a la gloria vana, ambición) no se debe a la necesidad del cuerpo, ya que no sirve al cuerpo en absoluto, sino a la inexperiencia y la ignorancia del Primer Bien y la verdadera doxa-gloria increada; la causa de esta y en general la raíz de todos los males es la ignorancia. Porque no puede ser que aquel que ha entendido correctamente la naturaleza de las cosas, de dónde proviene cada una y a dónde llega, luego desprecie su propósito y se vuelva hacia las cosas terrenales; porque la psique-alma no desea lo que superficialmente parece bueno. Y si es tiranizada por el hábito, puede vencer incluso el hábito. Pero cuando aún existía el hábito, era engañada por la ignorancia. Por lo tanto, debe cuidar el primer bien, adquirir una idea correcta de los seres y de las cosas y luego dar alas a la voluntad para volar hacia el Primer Bien, despreciar todas las cosas presentes e informarse y enterarse de su gran vanidad. Porque, ¿qué nos ayudan en nuestro propósito?

Y para resumir, solo hay una obra para la psique-alma lógica dentro del cuerpo, desear su propósito y fin último. Y como la energía y acción de la voluntad, sin conocimiento/gnosis, es inútil, por eso tomamos la energía y acción espiritual. La inteligencia y comprensiones para el bien de la voluntad o para sí misma y para la voluntad; lo cual parece más correcto. Porque la bienaventuranza y felicidad, cuyo precursor y tipo es la vida del luchador aquí, tiene ambas energías, tanto la inteligencia o comprensión como la voluntad, es decir, agapi-amor y placer espiritual. Entonces, tanto las dos energías como una son más importantes, que filosofen aquellos que deseen. Por ahora aceptamos ambas energías. Y a una la llamamos θεωρία zeoría contemplación mientras que la otra, praxis, práctica. Es imposible que una se encuentre sin la otra cuando hablamos de estas energías supremas. En aquellas que son más inferiores y vienen después de ellas, es posible que esto suceda. Aquello que obstaculiza estas energías y acciones o lleva en dirección opuesta, lo llamamos maldad. Aquello que ayuda o nos libera de los obstáculos, lo llamamos virtud. A las energías y operaciones de la virtud las llamamos logros. A las energías y operaciones de la maldad las llamamos errores y pecados. Característica de cada energía y acción, ya sea para peor o para mejor, es el fin último hacia el cual apunta quien actúa, y que es una operación compuesta por entendimiento y voluntad.

Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/ 09/05/2024

(Fuente: «Filocalía de los Santos Ascetas», traducido por Antonio Galitis, ed. El jardín de la Virgen, 1986, Volumen II, págs. 34-42.)

 

Filocalía tomo 5 San Cálistos Angelicudis

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών

Filocalía de los Santos Nípticos, Tomo 5.

San Cálistos Angelicudis

 

Capítulos

Sobre la oración (1-14)

  1. Si quieres conocer la verdad, toma como ejemplo e imita al guitarrista: inclina ligeramente la cabeza hacia abajo y, al ajustar su oído a la canción, golpea las cuerdas con destreza. Y una vez que toca las cuerdas juntas con arte, la guitarra emite la melodía, y el guitarrista, por la dulzura de la melodía, se regocija.
  2. Que te sirva, trabajador diligente de la viña, como una ilustración instructiva y no dudes. Cuando, al igual que el guitarrista, prestas mucha atención ahí, en lo profundo del corazón, encontrarás fácilmente lo que buscas. Porque la psique-alma que ha sido conquistada más allá del έρως divino (amor ardiente) no puede retroceder. Como dice el salmo del rey David: ´Mi psique-alma se ha adherido a ti y te sigue´ (Salmo 62, 9).
  3. Así que, querido amigo, imagina el corazón como una guitarra; las cuerdas son los sentidos; la tecla es la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro), que golpea con gnosis/conocimiento la tecla que es la memoria de Dios, y de ella proviene en la psique-alma un gozo inefable y refleja destellos divinos en el νούς nus (espíritu de la psique) puro.
  4. Si no cerramos los sentidos del cuerpo, el ´agua manantial que fluye´ no brotará dentro de nosotros (Juan 4, 14), es decir, el agua impetuosa que el Señor dio a la mujer samaritana, quien, mientras buscaba agua física, encontró que brotaba de dentro de ella el agua de la vida (es decir, la energía increada χάρις jaris gracia). Porque así como la tierra tiene agua natural y la deja fluir hacia afuera, de manera similar, la tierra del corazón tiene este agua natural que brota y sobresalta; y es como la luz paterna e increada que Adán perdió por la desobediencia.
  5. Como el agua de un manantial que fluye constantemente, así sobresalta el agua viva desde el psique-alma. Esta agua habitó en la psique-alma del teoforo (portador de Dios) Ignacio y lo hizo decir: ´No hay en mí fuego ardiente de materia, sino agua que energiza, opera y habla´.
  6. Esta bienaventurada, o mejor dicho, tris-bienaventurada, es decir, la nipsis vigilancia y sobriedad de la psique-alma, se asemeja a un agua que brota, sobresalta y surge desde lo más profundo del corazón. El agua que sale de la fuente la hace rebosar, mientras que el agua que brota del corazón y fluye de manera incesante, por así decirlo, desde el espíritu, inunda todo el interior del hombre con un rocío y aliento divinos, mientras al hombre exterior lo hace ardiente.
  7. El νούς nus que se ha hecho la catarsis de las cosas externas y ha sometido completamente los sentidos con la virtud práctica, permanece inmóvil como el eje del cielo, girado como en un centro en lo profundo del corazón; y teniendo el dominio sobre la cabeza, observa hacia allí, utilizando los destellos de la διάνοια diania (cerebro, mente, intelecto) como relámpagos para extraer de allí los divinos conceptos (y conocimientos) significativos, y someter todos los sentidos del cuerpo.
  8. Escuchando estas realidades, aquel que es inexperto o como niño que necesita leche (1Cor 3, 2), que no las toque, ya que está prohibido fuera de su tiempo. Aquellos que desean adquirir prematuramente lo que es apropiado para la madurez y que se apresuran de alguna manera a entrar en el puerto de la απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) sin la debida preparación, los Padres divinos lo consideran una pérdida de la mente o locura y nada más. Porque aquel que no sabe leer es incapaz de estudiar libros.
  9. Aquel que se ha movido después de una lucha dentro de la psique-alma por el Espíritu Santo, serena y pacifica el corazón y clama a Dios: ´¡Abbá, Padre!´ (Gál 4, 6). Eso no tiene forma ni apariencia, ni figura; nosotros, sin embargo, somos transformados por el resplandor de la luz divina e increada y, naturalmente, nos da forma con la quemadura del Espíritu divino. Pero también nos altera y nos transforma, como solo Él sabe, con Su divino poder.
  10. El νούς nus con la mente que ha hecho la catarsis con la nipsis se nubla y se oscurece fácilmente, si con la memoria continua de Jesús, no deja de ocuparse por completo de lo externo. Aquel que, mediante la vigilancia del nus con la mente, ha unido completamente la praxis, práctica con la θεωρία zeoría contemplación no se molesta en rechazar ruidos y en deshacerse de sonidos incoherentes o incluso articulados. Porque cuando la psique-alma es herida por el divino έρως eros (amor ardiente) de Cristo, lo sigue como Amado.
  11. El calmar los pazos, los deseos y los movimientos de la carne por aquellos que viven en el mundo, o incluso ocuparse de manera lógica según el proverbio ´ocupaos y aprended´ (Salmo 45, 11), puede lograrse fácilmente. Sin embargo, eliminarlos y erradicarlos por completo es imposible. La vida eremítica o solitaria, por otro lado, puede arrancarlos por completo.
  12. El agua que brota se mueve algunas veces más impetuosamente, otras más calmada y lentamente. La primera, debido a la velocidad del movimiento, aunque puede enturbiarse un poco, nuevamente se aclara fácilmente debido a su movimiento. Sin embargo, si el flujo de agua disminuye y se vuelve muy pequeño, no solo se vuelve turbia sino que también permanece casi estancada. Por lo tanto, necesita limpiarse de nuevo y ponerse en movimiento.
  13. A los principiantes y a aquellos que siguen el camino ético y práctico, el demonio los combate con ruidos incoherentes o articulados. A los contemplativos les presenta formas fantásticas, coloreando aparentemente el aire como luz o incluso fuego a veces, para engañar con estas artimañas al combatiente de Cristo.
  14. Si quieres aprender cómo orar, presta atención al fruto de la atención o incluso de la oración, y no te engañes. Porque, querido amigo, el fruto de ella es la katánixis (compunción, dilatación del corazón) continua, una conmoción del corazón y agapi (amor incondicional y desinteresado) hacia el prójimo. Lo contrario es claramente pensamientos de deseos, murmullos calumniosos, odio hacia el prójimo y cosas similares.

El Paraíso mencionado en la Escritura es una imagen/icona del ser humano (15).

  1. Así como los fenómenos son iconas/imágenes que describen las cosas invisibles del ser humano, similar es el hermoso paraíso plantado sabiamente por Dios en Edén hacia el este (Génesis 2, 8); es una imagen del ser interno del ser humano que tiene como tierra el corazón y plantas, cualquier νούς nus con su mente que quiera plantar, que fue creado a imagen de Dios, tiene las diversas consideraciones y contemplaciones sobre Dios y las divinas nociones y revelaciones decorosas en modo divino, es decir, muchas y diversas plantas, variadas en forma, fragancia espiritual, e incluso en sabor, deleite y placer. Esto es lo que evidencia la expresión ´en Edén´, que es el corazón alimentado de acuerdo con su naturaleza y tiene el placer y deleite divino claramente. Y en el amanecer del sol sensible está el paraíso sensible, pero el paraíso espiritual dentro del ser humano es según las iluminaciones del conocimiento/gnosis del sol espiritual e inteligible.

Porque, según los Padres, el corazón que carece de la luz del conocimiento no puede aceptar nociones divinas y contemplaciones, consideraciones y revelaciones decorosas como Dios manda, y en general llenarse de nociones divinas, tanto las más simples como las más perfectas, para convertirse en un paraíso nuevo híper-cósmico, superior al mundo. Pero incluso un jardín sin agua no puede tener plantas frondosas y fructíferas. Por eso, en el medio del Paraíso de Edén, vemos brotar una fuente, que se divide en cuatro principios (ramificaciones) y riega toda la superficie de la tierra, como está escrito (Génesis 2, 6). Dentro del ser humano, la fuente de agua viva es el movimiento vivificante del Espíritu Santo, del  cual dijo el Señor: «Quien bebe de esta agua volverá a tener sed; pero, el que beba del agua que yo le dé, no tendrá jamás sed, además, el agua que yo le daré se convertirá en agua manantial espiritual de fuente inagotable que siempre brotará regalándole vida eterna» (Juan 4, 14), que brota maravillosamente desde el corazón como de algún Edén y se comparte en prudencia, templanza, justicia y valentía, que son cuatro principios de los cuales cuelgan todas las hermosas y divinas virtudes.

Por eso, de acuerdo con la secuencia, dice que riega toda la superficie de la tierra, quiero decir, el rostro del corazón, es decir, la energía para el crecimiento, la fertilización y el fructífero cultivo de las selectas virtudes divinas. Es maravilloso, dulce, admirable y encantador pensar en las cosas siguientes que hay dentro de la fuente, que representa el movimiento y la energía sobrenaturales del Espíritu vivificante desde el medio del corazón, como mencionamos anteriormente. La fuente no es de la misma naturaleza que las plantas o la tierra, ya que estas son diferentes de la fuente. Y en todas estas cosas, que no son pocas, el agua es suficiente para regarlas y alimentarlas y ayudarlas mucho a crecer, un agua para aquellas muchas plantas, aunque difieran tanto entre sí, de modo que algunas de ellas tienen una composición opuesta a las otras. Algunas tienen una naturaleza seca, otras húmeda, otras cálida y otras fría.

Hacia estas cosas, entonces, tan diferente entre sí, se dirige la fuente, como mencioné anteriormente, y presenta el agua única y uniforme que coopera en gran medida y se divide en cuatro principios, ofreciendo así a cada planta lo que necesita. No tiene la misma naturaleza que las cosas humanas, ya sea que uno la llame o conocimiento y contemplación relativa, pero ni siquiera de nuestro propio corazón proviene el resplandor divino y sobrenatural, la constante y eterna movilidad y energía increada del Espíritu vivificante; es una donación, regalo por la χάρις gracia (energía increada) para los fieles y proviene continuamente de manera sorprendente y paradójica desde el corazón, similar a una fuente que se divide, como dije, completamente en cuatro virtudes, y las ayuda enormemente y luego a todas las demás, mientras sigue siendo una sola agua.

Como espíritu, coopera en la sabiduría, como conocimiento/gnosis, ayuda al poseedor de la justicia. Porque se dice y es verdadero que durante la acción, es energía de corrección o moderación y poder, y revela desde muy lejos que realmente coopera en la moderación o templanza y, por supuesto, en la valentía. Que colabora en la agapi (amor incondicional) y en la sabiduría, testifican de manera confiable Pablo e Isaías. El primero proclama: “La agapi-amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5), y el segundo, al clasificar claramente el espíritu de sabiduría entre las siete energías y acciones del Espíritu (Isaías 11:2). Y el Espíritu no solo coopera en la agapi-amor, sino que también se convierte en espíritu de entusiasmo o celo, que de alguna manera es diametralmente opuesto a la agapi-amor. Porque la agapi-amor, como está escrito (1Pedro 4:8), cubre una multitud de pecados, mientras que el entusiasmo o celo avanza incluso hacia el control, a veces incluso hacia el asesinato.

Esto es testificado por Elías, el gran profeta y amigo de Dios, que pasó la espada sobre tantos sacerdotes de la vergüenza (3Reyes 18:40); también anteriormente, Fineés que mató con un golpe a la mujer madianita y al israelita (Números 25:80), y antes que ellos el mismo legislador venerado de la antigua Ley, Moisés, entregó muchas veces a la muerte a muchos, incluso de personas que pertenecían a la misma tribu. Para la praxis,  acción, el conocimiento/gnosis es más poderoso, mientras que para la θεωρία zeoría contemplación, la ignorancia que supera toda comprensión.

Sin embargo, sin el espíritu de la verdad y sin el espíritu del conocimiento/gnosis, es imposible que se realicen adecuadamente en la psique-alma como deberían. Así que la alegría del corazón y la tristeza que precisamente es exactamente la opuesta a la alegría, son resultados evidentes de la actividad y energía del Espíritu. Porque escuchas que la Escritura dice que el fruto del Espíritu es la alegría (Gál 5:22) y que a algunos Dios les da un espíritu de katánixis dilatación del corazón o compunción, (Rom 11:8).

Y en pocas palabras, según los Padres, es tan grande la δύναμη dinami  (poder, potencia y energía) del vivificante Espíritu Santo para cooperar en la virtud, incluso en disposiciones que parecen completamente opuestas entre sí, como mencioné antes, de modo que la Escritura lo llama fuego y agua, cosas completamente opuestas, porque el Espíritu ayuda y da vida y fortalece la energía para todas las cosas buenas y beneficiosas que conciernen la psique-alma. Por eso, la actividad y energía increada del Espíritu Santo se llama en la Escritura tanto en singular como en plural. Y el Salvador lo llama también fuente y ríos. Así que se divide en cuatro principios y avanza en todas las virtudes, y se convierte completamente en una nueva psique-alma para la psique-alma que participa en él, que la vivifica de manera sobrenatural y la impulsa hacia todas las obras apropiadas y buenas, y la perfecciona como debería ser. Creo que incluso la piedra que golpeó con su vara el legislador Moisés, de la cual brotaron ríos de agua de manera sobrenatural (Éxodo 17:6), es el corazón de piedra y embotado. De este, cuando Dios lo golpea adecuadamente con Su logos en lugar de una vara y lo lleva a la katánixis dilatación del corazón o compunción, fluye ininterrumpidamente y se mueve de manera sobrenatural la fuerza y energía (increada) del Espíritu como corrientes vivificantes, cooperando en todo de manera incomprensible y, ¿cómo decirlo?, aunque es, por naturaleza, un agua, vivifica adecuadamente a muchos e infinitos que participan en ella. Es verdaderamente sorprendente cómo esa piedra que se transportaba en un carro, derramaba agua que podría cargar miríadas e infinitos carros; ¿De dónde sacaba esta fuerza tan grande? Y además, ¿de qué vena fluía, ya que la transportaban? Sin embargo, mucho más asombroso para aquellos que piensan en las cosas apropiadas es que el corazón, algo tan pequeño que se transporta dentro de un cuerpo humano tan pequeño, emana y dispersa incesantemente una multitud tan infinita de miríadas espíritus, tanto como es necesario para la vida de innumerables cuerpos. ¿De dónde saca este poder y fuerza el corazón, y además, tan abundante, como si estuviera por encima de número? Verdaderamente, el espíritu, como dijo la Autoverdad misma, donde quiere, sopla, y escuchas su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va (Juan 3:8); pero siempre sopla. Por lo tanto, hemos recibido tal valor y jaris gracia increada de Dios para plantar dentro de nosotros un paraíso divino, como planta Dios, por supuesto no perceptible por los sentidos corporales, pero mucho más alto, espiritual e inteligible, de acuerdo con lo que tenemos delante, y esto es una gran bienaventuranza y supera cualquier pensamiento de aquel que aún no ha experimentado este sagrado valor.

Por lo tanto, entreguémonos por completo a Cristo nuestro Dios, a la Santa Trinidad, con reverencia, devoción y profunda ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), con sinceridad en la fe y aplicación de los mandamientos-logos. Permanezcamos así con la θεωρία zeoría contemplación que recogerá todas los consideraciones y contemplaciones anteriores y los conceptos, significados divinos, y, agregaré, también las teologías, y de alguna manera los plantará con la ayuda de Dios en el corazón; convenzamos, pues, a Dios con una oración adecuada con toda nuestra disposición y fuerza para que el Espíritu Santo permanezca en nosotros y permita que fluyan significados y conceptos divinos y supra-cósmicos, o, si prefieres, ríos. Porque el Señor dijo: «Al que cree en mí, y lo dice la Escritura: “de las entrañas de su psique-alma brotarán ríos de agua viva y su corazón se convertirá en fuente de agua espiritual inagotable”, [y no sólo será regado el mismo sino también los otros que están en relación con él,  es decir, brotará la χάρις jaris gracia energía increada.] Estos logos los dijo refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en Él» (Juan 7, 38-39). A Él sea la gloria por los siglos, el dispensador de dones que superan la mente.

La donación espiritual (16)

  1. Observa las donaciones de Dios, que no las retira cuando las da; observa también Sus jaris (gracias, energías increadas y favores), que nadie Le supera; y alégrate porque sigue el milagro de Dios. Reflexiona sobre lo que hizo en el primer hombre en ser creado, Adán, y luego en nosotros cosas superiores. Sopló en Adán el aliento de vida, la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu vivificante, y así Adán se convirtió en un hombre perfecto, es decir, con una psique-alma viva (Génesis 2, 7), y no simplemente con psique-alma. Porque el espíritu de Dios no es la psique-alma del hombre, sino que va hacia la psique-alma que vive espiritualmente. Es decir, el Espíritu que es santo y vivificante, realmente se convierte en psique-alma dentro del hombre que vive de acuerdo con la lógica y la forma divina de vida de la psique-alma.

Sin embargo, si el Espíritu de Dios no coexiste en la psique-alma, o lamentablemente la ha abandonado, entonces se pierde tanto la divinidad como la vida apropiada de la psique-alma lógica, y en su lugar surge un estado salvaje o incluso bestial. Porque sin el espíritu de Dios y el Cristo, no podemos hacer nada de lo que debemos hacer, como dijo el Salvador (Juan 15, 5). Por eso, Adán se convirtió en un hombre sin faltas, es decir, completo, no solo con psique-alma, sino con una psique-alma viviente, porque Dios sopló en él el aliento que es la vida para las psiques-almas lógicas.

Este aliento, pues, que Dios sopló en Adán, mientras estaba en él, le daba una doxa-gloria no pequeña y una brillante hermosura divina, ya que veía las cosas de manera perspicaz y profética y era, junto con Dios creador, un segundo dios debido a la χάρις jaris (gracia, energía increada), para que incluso el Creador supremo de todas las cosas se agradara y deleitara en las brillantes visiones y profecías de Adán.

Pero cuando se desvió y cayó en la maldita desobediencia, lamentablemente, el Espíritu Santo vivificante y luminoso se alejó de él, ya que no pensó en preservar este el gran honor, entonces realmente igualó su ser con las bestias insensatas y se volvió semejante a ellas (Salmo 48, 13). Y en general avanzó en la ignorancia e inapropiadamente y lejos del divino propósito, como en medio de una oscuridad terrible, y no podía levantar la cabeza en absoluto porque estaba claramente desierto del divino y sobrenatural regalo del aliento que Dios le había insuflado.

Pero llegó el tiempo de la misericordia de Dios, y de hecho, Dios envió Su Logos (increado) para “psicoterapiarnos” y curarnos de los males que nos dominaban (Salmo 106, 20). Y el Logos (increado) tiene el Espíritu, que está unido naturalmente a Él e ilumina y magnifica la divinidad/deidad del Logos, o, si alguien prefiere decir, Su δύναμη dinami (poder, potencia y energía) como dice el Profeta en nombre de toda la humanidad: «Enviaste Τu luz y Τu verdad; estas me han guiado y me han llevado a Τu monte santo, al sagrado -la comprensión unitaria más alta de tu ser— y a tus gloriosas residencias -las enseñanzas relacionadas Contigo» (Salmo 42, 3). Mientras el nus con la mente es conducido por Dios hacia estas cosas y asciende y reside allí, se eleva por encima de lo visible, acercándose de alguna manera al Dios Altísimo.

Por lo tanto, cuando vino, como dije, nuestro auténtico Logos de Dios, teniendo con Él por Su naturaleza como la Santo Logos de Dios el Espíritu Santo de Dios, y en consecuencia todos los que creyendo aceptaron el Santo Logos de Dios, inmediatamente también reciben el Espíritu Santo, que siempre sigue al Logos sin la menor duda. Y por supuesto que lo reciben no solo en persona, como antiguamente Adán por Dios Padre y luego los Discípulos de Cristo por la exhalación o soplo de Cristo (Juan 20, 22), sino invisiblemente y repentinamente, como el aliento de un viento, ya que es espíritu, que inspira abiertamente la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu; y aquellos que son partícipes del Espíritu lo ven espiritualmente con el νούς nus (espíritu de la psique) brotar constantemente como una fuente desde el corazón, iluminando y haciendo que el nus vea las maravillas del renacimiento y la divina doxa-gloria increada, todo lo cual es ciertamente posible. Y en general, con la sobrenatural participación del Espíritu con la jaris increada, el nus con la mente se convierte místicamente en un observador de las grandes cosas. Y el nus avanzando con la ayuda constante y provisión de la jaris increada, llega a visiones y previsiones con la iluminación del Espíritu, y así asciende a la orden de dios, viendo la unión hipostática de la naturaleza divina con la naturaleza hipostática del hombre y el derramamiento del Espíritu sobre todo, lo que Adán no vio de esta manera, ni, por supuesto, se convirtió en partícipe de la naturaleza divina (2 Ped1:4) y un hijo adoptivo real de Dios.

La energía y acción divina y la humana. La paz (17-18)

  1. Veamos ahora, en la medida de lo posible, la energía increada del Espíritu Santo dentro de nosotros y la situación que esta transforma y moldea, así como nuestra energía innata, inherente y sus consecuencias; también, cómo es difícil tener paz solo con nuestra propia energía y acción. Porque esto es el verdadero fruto de la energía (increada) del Espíritu, al igual que la agapi-amor real, la alegría, la paciencia, la apacibilidad y el ser participantes del Espíritu llenos de bondad, transmitiéndola abundantemente tambiéna los prójimos (Gál 5, 22). Ninguna acción y energía natural nuestra está separada del impulso psíquico, que es claramente parte del irascible o emocional de la psique-alma, y tampoco se mueve la energía dentro de nosotros sin voluntad. La voluntad en el práctico o practicante depende del deseo, como sin duda lo hace el contemplativo por atracción o vocación. Por lo tanto, ninguna acción y energía natural nuestra puede tener completamente muerto el deseo y la ira, si, como es natural, va a moverse. Sin embargo, la energía sobrenatural e increada del Espíritu Santo en el corazón, que no nace en absoluto de la naturaleza, sino que se revela incomprensiblemente a los agraciados o misericordiados, se mueve claramente sin la voluntad del hombre, o mejor dicho, se enciende como una antorcha. Por eso, no necesita nada nuestro en Su acción y energía, ni iluminación ni revelación del Espíritu, sino solo que el participante vea silenciosamente en el corazón y disfrute de manera sobrenatural.

De esto se desprende lo siguiente: debido a que la energía divina no necesita en absoluto ni voluntad para moverse ni por impulso físico, el deseo y la ira permanecen en inacción. Y, en general, la parte pasional de la psique-alma está desplazada, inoperativa e in-energizada mientras la inspiración divina del Espíritu vivificador opera en el corazón, mientras que el nus con la mente se regocija y vive. Así, pues, la psique-alma, con paz, serenidad y debida απάθεια apázia (sin pazos, sin pasiones, impasibilidad), se aproxima a Dios después de haber adquirido de manera maravillosa una relación con Él, iluminación y elevación del espíritu del cual se ha hecho participante por la donación de Dios. Y así ve que alcanza el conocimiento/gnosis de la belleza divina inefable y resplandeciente, ama apropiadamente a Dios sublime y se regocija de manera indecible, conociendo desde la inefable misericordia de Él, al tan grande Padre del Señor, el ilimitado, indefinido e incomprensible, a quien posee como herencia desde ahora. Y luego disfruta de una paz admirable, viendo ciertamente que para sí misma, con la jaris gracia increada de Dios, no falta en absoluto el bien supremo y trascendental. Y dado que, como dijimos, la ira no se mueve en absoluto debido a la energía auto-movida del Paráclitos/Consolador, la apacibilidad, la magnanimidad y la indulgencia, junto con la mayor cantidad posible de bondad, se convierten en la política del gobierno de la psique-alma, ya que estas son el fruto del Espíritu Santo (Gál 5, 22), en el cual participan los misericordiados y agraciados por Dios. Sin embargo, el espíritu del error, del engaño y la mentira, aunque parece que se mueve en la psique-alma sin la voluntad y el impulso del hombre que lo tiene, no hace calmar ni la parte pasional de la psique-alma sino más bien la enciende, ni produce amor a Dios, ni alegría, ni paz. Porque la mentira es desordenada, inconexa y completamente ajena a la paz divina y la serenidad.

  1. Te admiro, Señor, luz alegre y maravillosa, promotor del reposo y de la paz suprema, amado, por naturaleza magnífico, lleno de las jaris energías divinas, comúnmente y singularmente deleitoso, lo único que es todo vida del nus con la mente. Te admiro y me asombro, todopoderoso Santo Señor, si hay alguien que, cuando Tú lo tocas con Tu toque inefable debido a tu infinita bondad, todavía continúa viviendo para sí mismo y no para ti, el Supremo, la vida vivificante y la fuente de todas las bondades y bellezas sin excepción. Porque, si una mujer, solo porque te tocó, y no a Ti directamente, sino a Tu vestimenta, mi Salvador, y además no toda la vestimenta sino el borde, y en concreto ocultamente, sin embargo, inmediatamente fue liberada de su vida tan enferma y se volvió sorprendentemente saludable (Mat 9, 21-22), ¿qué puede imaginar alguien, Rey mío, que le sucederá y qué vida vivirá y para quién la vivirá aquel a quien Tú, mi Salvador, tocaste con tu toque divino inefable por bondad y de manera manifiesta, para mostrarle de esta manera maravillosa Tu misericordia? Sabemos que tocaste la mano de la suegra de Pedro, y la fiebre la dejó inmediatamente y se puso completamente sana, y se levantó y te sirvió con gran asombro y disposición (Marc 1, 30-31).

Pero este toque, primero que sucedió una vez en esa mujer y segundo, ocurrió externamente, es decir, en la mano. Entonces, si ella encontró inmediatamente su salud de esta manera, ¿qué sucederá con aquellos a quienes tocas inexpresablemente, no una vez, sino constantemente, noche y día, y no externamente, sino en el tesoro más profundo del corazón, oh Filántropo o Amigo del hombre, y los fortaleces abiertamente en sus obras y los animas en lo apropiado y les ofreces innumerables bienes y cosas buenas? Entonces, ¿cómo, Oh Altísimo, vivirán estos seres humanos para sí mismos y no más bien, como es lógico, completamente para Ti? O más bien, ¿cómo vivirán solo para Ti, no pensarán en sí mismos como miserables y no se inclinarán con humildad, juzgándose indignos incluso de la más pequeña recompensa frente a Tu ayuda tan grande y excepcional de Tu χάρις jaris gracia, energía increada? Gloria a Ti, verdaderamente Glorificado, que glorificas a los humildes y, después de glorificarlos, los haces aún más humildes, porque son tus deudores por Tus muchas, infinitas e inexpresables donaciones. Y entonces, después de regalarles la χάρις jaris gracia, energía increada como humildes que son, te encuentras arraigado de manera maravillosa en sus corazones, puesto que ahora ya están glorificados. Porque Tú, la Sabiduría de Dios, has dicho claramente en los libros de Salomón (Eclesiastés 24:12-13 y 16): ´Me he arraigado en un pueblo glorificado más allá de toda descripción, y por eso me levanté como el cedro en el Líbano, -es decir, en el corazón elevado muy por encima de lo bajo y terrenal- después de llegar a una altura o montaña divina, -es decir, a la altura de los pensamientos y conceptos divinos-, extendí mis ramas como el ciprés´. Quieres decir con esto que ´en aquellos a quienes me he arraigado con la jaris gracia del Espíritu, y mis ramas son todas doxa-gloria y jaris gracia´. Esto es realmente verdadero, oh Señor Autoverdad. Por eso, la psique-alma pura que eligió ser Tu novia deseó sabiamente y se sentó bajo Tu sombra; y tan pronto como se sentó a la sombra, certifica cuán dulce es el fruto Tuyo (Cantar de los Cantares 2:3), por supuesto que no desde el aspecto o faz, sino desde el sabor en su boca. Porque no todos, sin excepción, llegan al sentimiento de la dulzura de Dios; de hecho, todo lo contrario menos esto. Cuando dice: ´Como las plantas de canela y aloe, he dejado un olor fragante, y como la mirra elegida, he difundido fragancia´ (Sabiduría Sirac 24:15), esto no lo hace para todos. Esto lo revela Pablo al decir que para algunos él mismo se convirtió en el olor de vida que conduce a la vida, y para otros el olor de muerte que lleva a la muerte (2 Cor 2:16). Del mismo modo, la dulzura divina y, si quieres decirlo así, la doxa-gloria de Dios que se manifiesta con ella, no se da a todos, sino a algunos que tienen percepciones y sentidos espirituales. A aquellos que practican la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y han logrado, con el favor divino, la participación en el Espíritu vivificante e iluminador, y en general a los limpios y puros de corazón en la medida en que sea posible. Porque, como es bien lógico, sería una vida ruidosa, impura y sin una participación evidente del Espíritu, recibir la doxa-gloria increada de Dios y, en concreto Su aroma y dulzura en sentimiento en la psique-alma. Pero esto no sucede, no sucede. Por eso, es necesario evitar el mundo y, consecuentemente, el aislamiento y la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y el retiro, y la apropiada vida virtuosa y la nipsis sobriedad vigilante y la oración con atención y todo lo que sea apropiado para aquellos que vuelven en la μετάνοια metania y se arrepienten verdaderamente, para dar lugar a la inefable bondad de la divina misericordia y para inclinarse caritativamente, según su deseo, y habitar en la psique-alma que la busca con dolor, y convertirse en la maravillosa misericordia, es decir, Dios -¡qué jaris gracia!- unido a la psique-alma en un espíritu arraigado en lo más profundo del corazón, que resplandece desde allí de manera extraña y ata un tronco y se eleva mucho y extiende las ramas del nus o corazón y da fruto a todo lo espiritual, es decir, amor, alegría, paz, paciencia, bondad, indulgencia, apacibilidad (Gál 5:22) y muchas otras cosas buenas, con las cuales se alimenta el participante de la χάρις jaris increada. Por esto se juzga correctamente cuánta doxa-gloria, cuánto aroma y dulzura traen a la garganta de la psique-alma los frutos puros del Espíritu vivificante e iluminador. Por eso son verdaderamente bienaventurados los que han hecho la catarsis y son puros de corazón por la posesión de las virtudes, porque ellos verán, contemplarán a Dios (Mat 5:8), más completamente y más puramente en la vida futura, mientras que ahora como un compromiso o arras, como dicen las Escrituras. Según estas, no solo ven y verán, sino que también ´experimentarán´ adecuadamente las realidades sobrenaturales, como ahora les sucede en parte y las disfrutan en Cristo.

La vida contemplativa. De qué necesita el contemplativo. La oración es parte de la contemplación, y los Padres desestiman la contemplación como oración (19).

  1. La vida contemplativa es compañera inseparable y cohabitante con la oración sagrada, y ambas son ramas teo-carismáticas y divinizantes o deificantes de la parte noerá-espiritual del nus de la psique. Por eso, son verdaderamente dos obras inseparables de la psique-alma que lleva en su interior a Dios y avanza hacia la θέωσις zéosis (divinización o glorificación). De hecho, estas dos, la θεωρία zeoría contemplación y la oración, están tan unidas que los Padres las llaman con un solo nombre, ´praxis y zeoría contemplación del nus con la mente´. Y dice San Isaac: ´La praxis del nus con la mente se encuentra en el trabajo sutil y en el estudio divino constante y en la oración ininterrumpida y cosas similares; se realiza en la parte anhelante de la psique-alma y se llama θεωρία zeoría contemplación´. ¿Ves más bien una característica o cualidad de unidad que de fusión de las dos, es decir, la oración y la zeoría contemplación? Y él mismo agrega que esta zeoría contemplación limpia y purifica en la psique-alma la energía de la agapi amor incondicional, que es deseo natural, que limpia y clarifica la parte espiritual y intelectual (del nus) de la psique-alma. Entiendes una energía de la parte contemplativa de la psique-alma, es decir, la oración y la θεωρία zeoría contemplación.

Por eso, San Máximo el Confesor explica y dice: ´El nus (espíritu de la psique) no puede hacer la catarsis y limpiarse sin contacto consciente y θεωρία zeoría contemplación de Dios´. Y aún dice: ´La retirada, la zeoría contemplación y la oración disminuyen el deseo y lo eliminan gradualmente, y nuevamente la parte logística o lógica de la psique-alma se mueve correctamente, cuando está tratando cerca de Dios con la zeoría contemplación espiritual y la oración´. Y aún: ´En la parte logística o lógica de la psique-alma, dale alas con la lectura, la zeoría contemplación y la oración´. Así que definitivamente la zeoría contemplación es necesaria para la oración y su compañera. Y ambas son acción y energía natural apropiada de la parte noerá o más bien de la parte logística de la psique, y están inseparablemente unidas entre sí. Esta acción la realiza la nus de manera saludable, y ambas se ayudan mutuamente cuando la parte  logística está sana y practica la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) con un conocimiento/gnosis profundo.

Por lo tanto, el nus con la mente que ora sin fuerza y energía contemplativa es llamado por los Padres un pájaro sin alas, ya que no puede elevarse hacia Dios con todo su ser y disposición ni abandonar completamente lo terrenal y acercarse a lo celestial con todo el ímpetu de la psique-alma. Según el Santo Máximo, la θεωρία zeoría contemplación limpia, purga y purifica el nus y la mente, mientras que la oración perfecta lo presenta desnudo ante Dios. Es evidente que esto se logra con la catarsis que proporciona la zeoría contemplación, la cual no puede adquirir el nus si no se eleva a la zeoría contemplación de Dios, como es apropiado. Porque, dice, la pureza y lucidez del nus con la mente se encuentra en la apocálipsis/revelación de los misterios. Además, la pureza y lucidez del nus con la mente es la perfección que existe en la relación con la zeoría contemplación celestial, que se mueve fuera de los sentidos con dinami potencia de la energía espiritual del mundo de lo alto de las innumerables maravillas. De esto se deduce que el contemplativo ora de una manera elevada, ya que tiene una διάνοια diania (mente, intelecto) clara a través del conocimiento/gnosis contemplativo. Y por esta pureza y lucidez suya, ve a Dios sin visión, tanto como es posible, y al orar se demuestra verdaderamente bienaventurado y feliz.

Dios es Espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo espiritual y verdaderamente (20).

  1. “Dios”, dice, “es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad” (Juan 4, 24). Dice “quienes lo adoran” en plural, no ´quien lo adora´ en singular. Y esto se debe a que quiere que todos se salven y conozcan profundamente la verdad (1Tim 2, 4), Aquel que ha preparado muchos sitios de residencia (Juan 14, 2) para el disfrute y deleite eterno de aquellos que serán justos, el portador de la gran voluntad de Dios (Isaías 9, 6), el Salvador, que con inmensa filantropía abre Sus brazos a los sabios, a los no tan sabios, a los que tienen habilidades lingüísticas limitadas y a aquellos cuya inteligencia es más débil. Y en general, para todos los seres humanos ha indicado un medio salvador que se realiza de muchas y diversas maneras, según la condición psíquica y la elección de cada uno, incluso según la fuerza y la enseñanza de aquel que se acerca a Dios y prometió adorar a Dios de la manera que hemos dicho.

Porque es posible que alguien, por falta de un maestro, sea de buena naturaleza y, sin embargo, no alcance la perfección del propósito divino. Algunos, aunque hayan tenido un maestro con experiencia en asuntos divinos y espirituales, no han podido llegar a la perfección debido a la falta de inteligencia. Sin embargo, tanto estos como los otros y en general todos, si lo desean, pueden adorar a Dios espiritual y verdaderamente, cada uno según su orden, o según su fuerza, o según la donación que Dios le ha dado.

Por ejemplo, incluso si alguien es ignorante, si vive de acuerdo con los mandamientos y la fe ortodoxa y sigue humildemente a otros que han tenido éxito, es evidente que también él adora a Dios espiritual y verdaderamente. Porque la fe realmente es espíritu, ya que habla abiertamente sobre Dios y sobre cosas y realidades divinas e invisibles. “Los logos que yo hablo y enseño son espíritu y son vida, por eso transmiten vida” (Juan 6, 63), dijo el Señor. Las enseñanzas admirables y divinizantes de la Autoverdad misma, no creo que alguien sea tan corto de mente como para separarlas de la verdad, aunque sea ligeramente.

Entonces, aquel que sigue la fe, como dijimos, verdadera y espiritualmente, enseñando acerca de Dios, es llamado práctico y θεωρητικός zeoritikós contemplativo. Del mismo modo, adora a Dios de manera espiritual y verdadera abiertamente aquel que se dedica al conocimiento/gnosis de los seres y de las Sagradas Escrituras, como los anteriores, y luego se concentra en Dios, dejando lo visible y sensible como otra carne, y asciende al comprensible e inteligible, es decir, al espíritu, y desde allí directamente al supra-nus (espíritu), y me refiero a la Verdad que supera toda verdad, a Dios.

Y aquellos que salmodian o cantan, así como aquellos que rezan, si entienden el significado de las palabras del salmo y de la oración y lo sienten, en la medida de lo posible, también adoran a Dios completamente de manera espiritual y verdadera. Porque, como es bien sabido por todos, las palabras sagradas de los salmos y de la oración son espíritu y verdad. Pero, por supuesto, también aquel que con una participación evidente y el impulso del Espíritu imagina a Dios ´de manera, condensada´, es decir, con la luz del conocimiento/gnosis, unificadamente y sin imágenes, adora y reverencia también de una manera más elevada a Dios espiritualmente y verdaderamente. Además, aparte de esto, aquel que refleja dentro de sí la luz (increada) de la doxa-gloria y la economía de Cristo, en la medida de lo posible, y luego, por el Padre mediante de Cristo, recibe la efusión del Espíritu Santo que opera en los creyentes y los apoya, realmente adora a Dios espiritualmente y verdaderamente, en la persona de Jesús Cristo.

La oración (21)

  1. 21. Aquel que enseña al hombre el conocimiento/gnosis (Salmo 93, 10) es Dios, según está escrito. Pero, ¿cómo enseña? Dando abiertamente la oración al que ora (1Re 2, 9) con un impulso sagrado del Espíritu que sopla incesantemente. Verdaderamente, esta sagrada oración, al ser el gran regalo de la supra-bondadosa Jaris gracia increada, se convierte en maestro para aquel que la ha adquirido y en un espejo puro del rostro de la psique-alma. En ella, el nus con la mente observa claramente sus desviaciones, vagabundeos, cautiverios, negligencias y engaños; sin embargo, también percibe el aire de la pureza, el resplandor de la zeoría contemplación, el espíritu de la elevación divina y teúrgica hacia Dios, la llama ardiente del divino έρως eros (amor ardiente), la simplicidad espiritual y la informidad y el correspondiente silencio ante todas las cosas, junto con la alegre sorpresa.

Y en general, a través de la oración, el nus con la mente ve, comprende y conoce claramente sin engaño las disposiciones psíquicas y la influencia de los pazos y discierne claramente los principios primarios de los poderes movientes de la psique-alma, corrigiendo algunos y dedicándose a otros, dependiendo de si son dignos de dedicación, cariño o corrección, respectivamente. Y a partir de esto, se introduce en el gobierno sistemático de los monjes y no solo comprende adecuadamente el uso del nus, y del logos, de la διάνοια diania (mente, intelecto) y los sentimientos con los sentidos a través de la experiencia, sino que también distingue cómo dar lo debido a la parte anhelante y a la irascible (emocional) de la psique-alma; y en general, aprende claramente a componer la armonía melódica y agradable de las potencias psíquicas con una experiencia inalienable de la διάνοια diania (mente, intelecto) y a entonar una melodía espiritual más dulce que cualquier otra, tanto con la praxis o práctica como con la zeoría contemplación. Por lo tanto, la muy amada paz de Dios, junto con la alegría llena de χάρις jaris que la acompaña y la agapi santa, acampa en el místico de la verdadera oración que está muy adornada por los frutos del Espíritu. Por lo tanto, aquel que decidió orar sin cesar, según el Apóstol (1 Tes 5,17), y tiene gran cuidado de aplicarlo, sin duda, se clasificará junto con los discípulos de Cristo, ya que siguió sus enseñanzas sobre la santa oración y se convirtió en hijo de la χάρις jaris por la δύναμη dinami (poder y fuerza) de Cristo.

De qué cosas necesita la oración y cuánto vale la pena honrarla, (22-23)

  1. Si la sagrada oración es capaz de enseñar y señalar solo lo que es apropiado para la virtud, como mencionamos anteriormente, ¿no sería merecedora de grandes elogios? Pero ahora, ya que no solo es maestra y guía, sino que, por su naturaleza, también impulsa hacia todo lo bueno, ¿de cuántos elogios y alabanzas no sería superior? Dado que tanto la enseñanza como la exhortación permanecen ineficaces debido a la debilidad de quien las recibe y necesitan una fuerza similar, descubrirás, si lo preguntas, que solo la oración otorga fuerza y energía espiritual a la psique-alma. La oración tiene tal y tanta fuerza en los virtuosos y con razón. Porque la oración inspirada y viva, para expresarlo así, que brota siempre del corazón con la manifiesta participación y energía (increada) del Espíritu vivificante, tiene como imprescindible consecuencia las siguientes tres necesidades: enseñanza de lo que es apropiado para los espirituales, apoyo en las luchas de la praxis o práctica y, sobre todo, la fuerza que facilita la ejecución de las dificultades. Por eso, nuestro Señor y dador del Espíritu dice: “Recibirán δύναμη dinami (poder, potencia y energía) cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1, 8). Esta potencia, nuevamente, la llama explícitamente Paráclito y maestro, diciendo: “pero el Paráclitos, es decir, el Espíritu Santo, el que el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las verdades salvíficas y os recordará todo lo que yo os he dicho. Revelará-apocaliptará a los fieles mi misión, mi obra y lo relativo con mi nombre y mi persona y extenderá mi obra por toda la οικουμενη icumeni la tierra habitada” (Juan 14, 26). Es evidente que cada uno, a través de la oración, recibe la revelación del Espíritu para su beneficio, y a uno se le da el espíritu de sabiduría-sofís, a otro el de conocimiento/gnosis, a otro el espíritu de curación, y así sucesivamente, como menciona claramente el Apóstol, y todo esto lo opera el único y mismo Espíritu y lo reparte a cada uno como Él quiere, como lo declara claramente la enseñanza del divino Pablo (1Cor 12, 7-11). Que aquel que se convierte de alguna manera en partícipe de la donación del Espíritu, experimentará necesariamente estas tres realidades: dinami (poder, potencia y energía) sobrenatural, enseñanza supra-cósmica y divino fortalecimiento, es evidente por las palabras del Señor que dijimos.

Además, cuando el Señor dice: “Sin mí no podéis hacer nada” (Juan 15, 5), muestra de manera irrefutable que en general, en todas las practicas, praxis o acciones, necesitamos la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) divina. Y cuando dice: “Pero vosotros no seáis llamados Rabbí (maestro), porque uno solo es vuestro maestro, el Cristo y todos vosotros sois hermanos, por tanto iguales entre sí” (Mateo 23, 8-10); revela claramente que el ser humano necesita enseñanza divina para praxis, acciones apropiadas y las obras según Dios. Y cuando asegura: “Y yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito, Consolador y guía para que esté con vosotros siempre, el Espíritu de la verdad…” (Juan 14, 16), recuerda que la ayuda divina es absolutamente necesaria e inseparable de la divina χάρις jaris gracia, energía increada.

Se ha demostrado, por lo tanto, que la distribución de los carismas presenta varias diferencias, ya que la sofía/sabiduría es diferente de la gnosis/conocimiento, y la profecía no es lo mismo que las anteriores, y el don de curar es diferente, y en general, cada don-carisma del Espíritu, como los enumeró el Apóstol (1 Cor 12, 8-9), es diferente del otro. Sin embargo, cualquier carisma del Espíritu vivificante está adornado con estas tres energías y operaciones mencionadas. Entonces, ¿cómo puede un νους nus (espíritu de la psique) creado unido al cuerpo, convertirse en partícipe de las cosas espirituales y de la virtud, si no recibe un dinami (fuerza y energía) sobrenatural para esta participación, ya que ni siquiera los ángeles pueden hacer algo así? ¿Cómo, sin la iniciación e iluminación del Espíritu, será apto para alcanzar la participación en las realidades y cosas sobrenaturales? Es evidente que sentirá vértigo al intentar alcanzar tal altura de la divina generosidad y del impulso inquebrantable hacia la virtud, a menos que reciba el sagrado fortalecimiento del Espíritu. ¿Entonces, qué conclusión debemos sacar sobre la oración que se realiza con la inspiración del Espíritu, que es la causa de cada donación espiritual en la psique-alma y tiene consigo la fuerza, la enseñanza y el fortalecimiento del Espíritu Santo simultáneamente? ¿Cuántos elogios merece una oración así, que conecta con vínculos sagrados el nus con Dios en el nombre de Jesús Cristo, el verdadero Hijo de Dios? ¿Y cuánto debe ser honrada por aquellos que la han logrado por la divina χάρις jaris gracia, energía increada, y cuánto deben buscarla y pedirla aquellos que todavía la carecen?

  1. Cuando el nus, a través del estudio adecuado de las cosas divinas y con la ayuda del aliento del Espíritu vivificante, adquiera, por divina χάρις jaris gracia, energía increada, un claro conocimiento/gnosis de Dios, que sea consciente y atento de su debilidad y de cuánto falta a lo apropiado, de sus negligencias y desobediencias a sus deberes y, por lo tanto, su ignorancia de lo que es necesario. Y después de practicar así la justa y verdadera obra de la autocrítica o autocondena y la humildad, que se acerque a Dios a través de la oración, con la διάνοια diania (mente, intelecto) humilde y con confianza y esperanza en la incomprensible agapi amor incondicional de Dios por el ser humano, por una bondad inexpresable. Para esta agapi-amor, somos enseñados por san Pablo a acercarnos con confianza al trono de la divina χάρις jaris gracia, energía increada (Heb 4, 16). Porque Dios no acostumbra actuar como nosotros, sino de acuerdo con Su infinita misericordia. Por lo tanto, en el momento de la oración, no miremos hacia nosotros mismos, sino hacia la δύναμη dinami (poder, fuerza y energía) compasiva e infinitamente simpática de nuestro supra-bondadoso Dios y Padre para adquirir fácilmente en nosotros el έρως eros (amor ardiente) de Dios, el verdadero psicoterapéutico y salvífico.

En cuanto al pasaje: “Dijo Dios a Abraham: Sal de tu tierra”, y sobre la θεωρία zeoría contemplación (24)

  1. “Dijo Dios a Abraham (es decir, al ´pasajero´)*: ´Sal de tu tierra, de tus parientes y de la casa de tu padre, y ve a la tierra que te mostraré, una tierra donde fluye leche y miel” (Gén 12, 1). Dios habla ahora con un significado más elevado en el νούς nus (espíritu del corazón de la psique), donde se convierte en ´pasajero´ y pasa de lo sensible a lo espiritual e intelectual. ´Abandona tus sentidos y todo las cosas sensibles, perceptibles, y en general, todo el mundo visible, y ven a la tierra que te mostraré´. Esto se parece a lo que dice el Señor: «Una cosa te falta si quieres ser perfecto: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y adquirirás tesoro en el cielo; y después ven, toma tu cruz y sígueme, decidido y dispuesto a aguantar gracias a mi hasta la muerte por la cruz» (Marcos 10, 21), es decir, crucifícate para los sentidos y las sensibles y todo el mundo, y ven y sígueme mientras subo al Padre, ciertamente no sin el Espíritu hegemónico, gobernante. Porque allí dice ´Dijo Dios a Abraham´, es decir, el Padre a través del Logos, o sea, el Hijo. Y más adelante dice ´Y ve a la tierra que te mostraré´. Pero generalmente uno señala con el dedo. Y el dedo de Dios se llama el Espíritu de Dios, según el versículo: “Si yo expulso los demonios con el dedo de Dios”, (Lucas 11, 20), que en otro lugar dice “con el Espíritu de Dios”, (Mateo 12, 28). Así lo decían también los sabios de Egipto: ´Esto es dedo de Dios´ (Éxodo 8, 15), llamando así a la energía espiritual increada. ´A la tierra que te mostraré´, como diciendo, a la tierra a la que te guiaré con mi Logos y mi Espíritu. ´Una tierra donde fluye leche y miel´, esta es la comprensión y el conocimiento correcto de Dios, que el nus con la mente no puede alcanzar de ninguna otra manera, a menos que sea iluminado e inundado por el resplandor del Espíritu vivificante, que viene suavemente a través del Hijo.

Porque cuando el nus se acostumbra a superar el mal mediante su giro hacia las realidades espirituales, el Dios amante de la humanidad lo atrae para que cruce al otro lado, como Abraham, de lo sensible a lo espiritual y aún más allá, donde hay un tocamiento y una θεωρία zeoría contemplación y consideración uniforme de la Trinidad, y ciertamente Dios lo hace con la energía trinitaria increada y el poder de la Monarquía Divina. Porque Él, sobre todo, Dios y Padre, es la Tierra prometida que heredarán los apacibles y rectos en el corazón, como lo prometió el Espíritu Santo (Mateo 5, 5), y se convertirán en herederos si luchan con esperanza. Esta Tierra, -el Padre-, fluye leche y miel, es decir, las luces matutinas, los rayos gemelos, la vida y la delicia y la catarsis de todo el mundo. Porque el Hijo, que nació de el Padre y es inseparable de Él, de alguna manera podría llamarse Miel, porque asumió un cuerpo humano como un panal de miel, y a través de su encarnación, endulza y regocija de manera maravillosa a toda la humanidad con sus maravillosas enseñanzas y donaciones y muchas otras bondades innumerables e inexpresables.

La Leche es el Espíritu Santo, que es uniforme, no un nacimiento del Padre sino procedencia, como una emanación, de luz blanca, y alimenta con alimento divino a los seres lógicos que aún son niños, introduciéndolos en el reinado de la realeza de los cielos, como dijo el Señor. Por lo tanto, la tierra que fluye leche y miel es adecuadamente considerada el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, a la cual el nus con la mente se transfiere con la guía, el poder y la energía de la Deidad Trinitaria tres-hipóstata (de tres hipostasis). Así como, según Pablo, nadie puede llamar al Señor Jesús sino por la jaris increada del Espíritu Santo (1 Cor 12, 3), de la misma manera, nadie puede concentrar la parte noética (intelectual, espiritual) de la psique-alma hacia la doxa-gloria y la majestuosidad de la Trinidad y adherirse a ella, sino con el poder, la potencia de la energía y la jaris gracia de la Trinidad, rechazando tanto las percepciones sensibles que caen bajo los sentidos como las percepciones intelectuales que se consideran en la Escritura y en lo sensible, y el abandono de lo terrenal. Porque así, con Tu luz, Señor, veremos luz (Salmo 35, 10), es decir, con tu resplandor unificado, te veremos a Ti, el Dios, que iluminas nuestros corazones y nuestros nus con sus mentes. Y ciertamente, después de contemplar y considerar, aprenderemos ´las cosas que nos han sido dadas por Dios´, para que nadie tenga derecho a jactarse de que ha logrado algo por sí mismo. Por lo tanto, aquel que antes se llamaba Abram, que significa el pasajero, cuando se fue de su tierra después de escuchar la voz de Dios y abandonó todo como se le ordenó y emigró a una tierra donde fluye leche y miel, se le renombra Abraham, es decir, ´padre de muchas naciones´. De la misma manera, el nus (espíritu de la psique) que se hizo digno de llamarse ´pasajero´, porque mediante la percepción sensible y los sentidos y todo el mundo, con la fuerza y la energía de la Deidad tres-hipostática, se trasladó su ser hacia la iluminación unitaria y la zeoría contemplación y visión de la Santa Trinidad, y así éste se convierte en padre y fuente de ‘muchas naciones’, es decir, de grandes, inexpresables y místicos conceptos y significados, revelando y dando a luz cosas maravillosas que nacen de dentro de sí mismo, con las cuales, como un padre con sus hijos, se regocija, se deleita y se llena de la paz en Cristo.

*´Abraham fue llamado ´el pasajero´ (Génesis 14, 13) porque provenía de una tierra al otro lado del río Éufrates, que ´cruzó, pasó´ cuando emigró a la tierra de Canaán. Esta palabra traduce la palabra hebrea ´ivrí´, que se helenizó como ´hebreo´.

La humildad y la θεωρία zeoría contemplación (25-26)

  1. Maravillosas son tus obras, Señor, y al contemplarlas, mi psique-alma se asombra. La causa de la elevación del nus con la mente se convierte en una gran ocasión para la humildad, y lo que eleva infinitamente la psique-alma, eso mismo la humilla o la convierte humilde en exceso. Es decir, el principio de la θεωρία zeoría contemplación es la humildad, y el fin de la humildad es la θεωρία zeoría. Incluso si alguien conoce toda la sabiduría de este mundo, sin humildad es imposible adquirir una θεωρία zeoría contemplación elevada. Digo θεωρία zeoría elevadora para distinguirla de la zeoría contemplación que tenían los helenos/griegos, que no era elevadora. Sin una θεωρία zeoría elevadora, el hombre no puede humillarse o hacerse humilde ni inclinar su cuello como un anillo (Isaías 58, 5). ¡Oh, la inefable sabiduría del sabio Creador nuestro! ¿Quién alguna vez concibió algo así antes de verlo, desde la humildad a la elevación suprema, o desde elevación a la humildad excesiva? Podría decirse incluso del nus divinizado que ´el que descendió es también el mismo que subió´ (Efe 4, 10), y agregar a esto ´el que subió es también el mismo que descendió´. Porque cuando el nus con la mente, con un conocimiento profundo, alcanza a través de la χάρις jaris divina e increada las alturas con humildad y se regocija como propias las cosas divinas que superan el logos y la razón, entonces se siente inferior a todo con humildad. David dice: “Señor, no elevé mi psique-alma en vanagloria, ni levanté mis ojos con altivez ante los demás. No busqué cosas por razones de ambición, ni emprendí acciones que superaran mi fuerza y valía, con el propósito de provocar admiración” (Sal 130, 1-2). Pero el nus, junto con esto, puede decir no inapropiadamente también lo contrario: “Señor, no me he humillado ni he afligido mi psique-alma, ni he llamado polvo y ceniza a mi ser, sino que cuando se enalteció mi corazón y mis ojos miraron hacia arriba, y viví grandes y maravillosas cosas que están más allá de mis fuerzas”. ¡Oh, admirable Creador y Rey, mi corazón se regocija cuando comprende la obra de Tu sabiduría, el nus con su mente, que ha sido creado sabio por tu providencia!
  2. El νούς nus (espíritu del corazón de la psique) con su mente que regresa con la ayuda de la χάρις jaris (gracia, energía increada) a Dios, al principio está en un estado de autoacusación, y por eso el hombre que tiene este nus o corazón llora y se lamenta, y sufre, llora y se abate según lo exige su corazón, y día tras día limpia, purga y purifica la malicia de su pasión y se humilla, como es apropiado, aunque no sin mucha aflicción y pena. Pero cuando logra con la donación de Cristo la catarsis necesaria a través de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y comienza a ver espiritual e intelectualmente lo que es inteligible y a elevarse hacia Dios y Su doxa-gloria, y mira constantemente hacia allí, después de la primera autoacusación cae en una segunda, espiritual, mental, grande, sin salida continua e ininterrumpida. Y a partir de esto adquiere entonces una humildad realmente más segura y profunda; al punto de que incluso si todos los hombres lo felicitaran abiertamente, él aún se ve a sí mismo con el sentido y sentimiento de su psique-alma y verdaderamente peor que cualquier hombre, y también peor que aquel que no es absolutamente nada. Porque aquel que no existe no puede pecar, mientras que él se ve a sí mismo pecar constantemente. Sin embargo, en esta situación de humildad, la mayoría de las veces se regocija y se alegra, no por sí mismo, por supuesto, porque ¿cómo puede alegrarse aquel que siempre acusa a sí mismo de pecar? Se alegra por el Dios compasivo que está más cerca que su propia respiración, o, para decirlo más claramente, que a través de su corazón crea y mueve corrientes de luz celestial y ríos eternos admirables del Espíritu maravilloso, y sobre-ilumina el nus (espíritu de la psique), y le dice claramente: “Estoy contigo” (Jer 1, 8). Y después de tenerlo como Su amigo, Dios le revela tangiblemente Sus misterios y lo alegra. Y entonces viene y dice lo mismo que David: “No nos ha castigado según nuestras iniquidades, ni nos ha recompensado según nuestros pecados” (Sal 102, 10). Y dice como Pablo: “Hemos sido salvados por Su χάρις jaris gracia, energía increada” (Efe 2, 5), aunque trabaja todos los divinos mandamientos-logos tanto como puede y odia con toda su fuerza cualquier injusticia (Sal 118, 128) y se esfuerza con gran cuidado y esmero por no omitir nada de lo que tiende a la salvación, a medida que le es posible. Pero quien ve que le falta la percepción y sentimiento de estas cosas y se da cuenta de que no las vive, ese aún no ha probado la θεωρία zeoría contemplación más verdadera, no ha comenzado aún a llorar con lágrimas incesantes, ni ha llegado a la unidad de la fe (Efe 4, 13) y al conocimiento de la verdad (1Tim 2, 4), ni ve realmente la divina doxa-gloria increada, ni lo que está más allá de las cosas humanas, y en una palabra, no ha recibido el conocimiento/gnosis sobre el significado divino y humano de las cosas.

Acerca de la θεωρία zeoría contemplación (27)

  1. La creación con las cosas inteligibles y comprensibles que tiene y la Escritura con las espirituales, testimonian la doxa-gloria de Dios, Su realeza, Su sabiduría y Su δύναμη dinami (poder, potencia y energía) increadas y en general, Su grandeza. Sin embargo, ¿cuánta y cuál es la capacidad y naturaleza de sus testimonios? Muy limitada, como una gota en comparación con un océano. Dios no puso, por así decirlo, en acción toda Su infinita dinami (fuerza, energía), poder, sabiduría, gloria y grandeza para hacer lo que hizo, más bien, todo lo contrario, aunque nos parezca grande y glorioso, lleno de sabiduría y dinami. Pero hizo lo que era necesario, por exceso de bondad. Decidió lo que debía ser y procedió a la creación de acuerdo con Su decisión, proporcionalmente, simétricamente y armónicamente, y tanto como era necesario para que el ser humano habite y viva su vida, y lo que veía que era proporcional en su uso y disfrute. Cuando formaba a Adán, consideraba y contemplaba a todos los seres humanos. Y ahora es posible ver que ni la tierra que nos sustenta es insuficiente, ni sus habitantes son menos. Y la tierra era proporcional a lo que está aquí abajo, mientras que el cielo, el sol, el aire y el mar se hicieron en proporción a la tierra. Porque entre ellos mantienen la proporción que Dios les dio, quien conoce todo antes de que suceda y produce todo con orden, fuerza y poder que tienen proporción y armonía. Si el Creador no creara solo lo que necesitaba, sino de acuerdo con Su δύναμη dinami (poder, potencia y energía), sabiduría, gloria y Su grandeza, entonces en vez de uno veríamos innumerables mundos. Y de hecho, no mundos como el que vemos ahora, sino mundos extraños, paradójicos, sobrenaturales y más allá de toda comprensión, cuya belleza y sabia variedad, su doxa-gloria y resplandor, harían que la psique-alma no pudiera soportar fácilmente, sino que el cuerpo se desvanecería por los asombros y las sorpresas.

Dios quiso crear una criatura, al hombre, rey de la tierra y como otro dios entre las creaciones de Dios, y creó este mundo para las necesidades del hombre fácil y instantáneamente. Dejemos que alguien de los Profetas nos diga: ´Aquel que hizo la tierra como nada, y sobre la nada la afirmó´ (Isaías 40:23), y otro: ´El que extendió los cielos como una tienda de cuero´ (Salmo 103:2). Y el hecho de que Él solo eche una mirada hacia la tierra y la haga temblar (Salmo 103:32), ¿cuánta fuerza incomprensible revela?

Por eso también, todas las cosas visibles las produjo solo con Su logos. Sin embargo, las cosas más gloriosas y superiores están reservadas para el futuro siglo. Estas, para que la psique-alma pueda soportar verlas, se vierten de nuevo con la muerte como metal en la fundición de la tumba y se convierte en un nuevo ser humano para nuevas experiencias, deleites y visiones.

Mientras que las cosas visibles de este mundo son solo una sombra y como un sueño largo. Y si deseas asegurarte, mira el mundo invisible de los ángeles, si tienes tal poder, y sin duda verás allí belleza, gloria, sabiduría y δύναμη (poder, potencia y energía) que no solo son inefables e increadas, sino también incomprensibles. Aunque ese mundo fue creado solo con un pensamiento de Dios, con tanta variedad y maravillas. Y si todo esto se hizo con un pensamiento, ¿qué pasaría si funcionara toda la voluntad, sabiduría y δύναμη (poder, potencia y energía) de Dios? Pero ¿cómo es posible acercarse a algo así, es decir, entender lo infinito? Fin del infinito no hay, y donde no hay fin, no hay movimiento; solo hay una emanación hacia afuera, por así decirlo, una emisión parcial de energía desde la fuerza que emana de Su esencia/sustancia.

Por eso, todo lo divino que la creación y la Escritura nos muestran, en comparación con la δύναμη (poder, potencia y energía) de Dios, es algo vago, una pequeña gota frente a un océano sin fondo e infinito. Pero, creo que vale la pena, y ojalá lleguemos a conocer bien esta gota espiritual. Y después de extender nuestro νούς nus (espíritu del corazón de la psique) con su mente hacia lo infinito con la belleza, la doxa-gloria y el deleite de esta θεωρία zeoría contemplación de esta gota, y después de alabar tanto como sea posible al infinitamente Supremo, ojalá que nos unamos con nosotros mismos y con Dios en un estado de unidad ultra-terrena o supra-cósmica y nos convirtamos en nus con mentes simples, infinitas e indefinidas, imitadores de los Ángeles, en un gozo inexpresable y alegría cordial y deleite, con la energía increada y la χάρις jaris del Espíritu. Amén.

El práctico y el θεωρητικός zeorítico contemplativo (28-30)

  1. El práctico no puede dejar de salmodiar, porque busca para sí la apacibilidad, la mansedumbre y la vigilancia que corresponde a los prácticos. Pero el θεωρητικός zeorítico contemplativo no puede o no quiere cantar. No puede, porque recibe la energía increada de la jaris gracia divina y se llena completamente de regocijo espiritual en el silencio, ya que se alegra principalmente en un corazón tranquilo, en paz y sereno. Y no quiere, porque dirige su atención a una cosa y guía su psique-alma a actuar con pensamientos simples y pacíficos en una profunda serenidad. Por eso, es necesario que el contemplativo pase por la obra de la visión divina en el silencio. Aunque a veces parece estar leyendo algo, esto no es extraño para aquellos que saben que la mente es variable y que la naturaleza humana es compleja y susceptible de cambios. Sin embargo, debemos saber que el descanso después de la contemplación de la jaris gracia increada, es decir, la lectura, es inferior al trabajo de la zeoría contemplación, ya sea en sí mismo o para la escapada mental, porque el nus con la mente no puede mantenerse indivisible en ninguna lectura. Sin embargo, en la libertad espiritual, que se realiza secretamente en el silencio, la mayoría de las veces, el nus con la mente ve las cosas unidas, lo cual difiere mucho de la situación de la división. Si acaso, incluso en las cosas sensibles, ¿ver algo no es mucho más superior que escucharlo? Porque, como dice el proverbio y todos lo admiten, los ojos son más confiables que los oídos. Así como en lo sensible, sucede en lo mental; ver algo con la zeoría contemplación es mucho más superior que escuchar sobre ello, lo cual ocurre en aquellos que leen. Así también la samaritana; después de hablar con el verdadero Logos, predicaba a sus compatriotas la divinidad de Él. Sin embargo, cuando el Logos, por la riqueza de extrema bondad, vino a su ciudad y tuvieron la oportunidad de encontrarse con Él, decían que ya no necesitaban el testimonio de la mujer para conocer Su divinidad (Juan 4, 42). Lo mismo sucede, sin duda, cuando la διάνοια diania (mente, intelecto) da testimonio con palabras de lo divino que percibe en la psique-alma y en las fuerzas de la psique-alma; cuando λα psique-alma y sus fuerzas y facultades reciben, por la jaris gracia increada, la acción de lo divino que hasta entonces solo escuchaban, la psique-alma ya no necesita el testimonio externo. Porque todo el que escucha también necesita ver lo que escucha. Pero aquel que ve algo, no necesita que otro le enseñe qué es eso que ve, siempre y cuando tenga sus propios ojos y vea. Esto se puede ver también en Tomás, quien, aunque había oído, no creía, sino que decía: “Si no veo, no creeré” (Juan 20, 25). Es cierto que cuando vio al Señor, inmediatamente clamó fuerte y lo reconoció como su Señor y Dios, a quien antes de verlo dudaba, confesando la verdad por sí mismo. Y lo que no tenía cuando funcionaba el oído, es decir, la fe, lo adquirió tan pronto como lo vio. Así que de esto debemos distinguir tanta diferencia entre la praxis, acción y la θεωρία zeoría contemplación como entre el νούς nus con la mente y los sentidos.
  2. El niño y el adulto beben leche; sin embargo, el niño para alimentarse, mientras que el adulto por placer porque le gusta. El práctico lee y canta, al igual que parece hacer el contemplativo. Pero el práctico lo hace para fortalecer y asegurar su psique-alma, mientras que el contemplativo lo hace para el placer de la psique-alma y, además, para interrumpir un poco la ardiente y elevadora inclinación hacia Dios y el flujo de lágrimas de su corazón. Porque aunque el espíritu que está dentro de él se eleva hacia arriba y se alegra mientras goza con las divinas luminosidades y se transforma de doxa-gloria en doxa-gloria (2Cor 3:18) y se incrementa, pero la carne compuesta y el corazón que son de tierra se debilitan. Y así, el práctico estudia los divinos logos por el bien del conocimiento y la enseñanza que proviene de él. Mientras que el zeorítico contemplativo estudia aquellas cuyo conocimiento acepta con silencio y las aprende sin palabras, y las ve con los ojos espirituales, no puede decirlas con logos y palabras. “El oído de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) –dice- escuchará cosas excelentes”; dijo cosas excelentes, pero qué tipo de cosas excelentes no pudo decir, por eso dejó de explicar las realidades inexplicables y supra-lógicas. Por eso bendigo a aquellos a quienes el divino Logos bendijo porque creyeron antes de ver (Juan 20, 29), me refiero a los prácticos; pero considero sobreabundantemente benditos a los θεωρητικούς zeoríticos contemplativos. Porque si el práctico, aunque no ha visto, es bienaventurado por su fe sola, ¿qué puede uno pensar del zeorítico contemplativo? Quien, además de caminar con fe (2Cor 5, 7), que es mucho superior a la acción, ha visto simultáneamente las grandes y excelentes cosas y vive en su corazón ascensos divinos (Salmo 83, 6) y ve más y más cada día, como es natural.
  3. En cada uno de los dos componentes del temperamento o de la mezcla humana, el Adornador y Creador del todo proporcionó adecuadamente el disfrute correspondiente y, por así decirlo, la vida. Y para el cuerpo visible del hombre, creó toda la creación que se ve, mientras que para el hombre inteligible o espiritual, es decir, para la psique-alma, produjo lo que se percibe y se comprende en la creación sensible. Porque tal como la parte sensible del hombre está unida a la inteligible o espiritual, así en toda la creación visible, debajo de cada cosa, parece existir la belleza inteligible, y ninguna de las visibles, incluso la más pequeña, carece de una conexión inteligible y comprensible. Esto es natural. Debía ser absolutamente así, ya que todas las cosas fueron hechas para el hombre a través del divino Logos del Pantocrátor/Todopoderoso, no que pareciera algo irracional había ocurrido, lo cual sucedería si junto con lo aparente o visible no existiera también lo inteligible y comprensible. Porque entonces el cuerpo disfrutaría con la colaboración de lo visible, mientras que la psique-alma cristiana quedaría vacía, y el cuerpo sería superior a la psique-alma, lo cual sería absurdo. ¿De dónde más la psique-alma obtendría vivir como le corresponde? ¿De Dios? Pero esto estaría fuera del orden que estableció Aquel que creó todas las cosas a través del Logos; porque entonces las esencias simples (los ángeles) se mostrarían inferiores a las compuestas (los humanos), si nosotros tuviéramos de modo inmediato la cualidad de ellos de moverse por sí mismos hacia Dios. ¿O quizás deberíamos elevarnos de nuevo desde lo puramente inteligible y así obtener el placer de contemplar las cosas y realidades divinas? Pero esto también nos haría iguales a los ángeles y sería antinatural, es decir, que los nus (espíritus de la psiques) materiales se elevaran por sí mismas hacia el Bien, similares a las inmateriales. Porque ellos no toman la vida y su elevación hacia el Primer Bien desde fuera de sí mismos, sino que comenzando desde sí mismos disfrutan de los resplandores divinos unificados. Mientras que nosotros, que somos naturalmente inferiores y secundarios después de los ángeles, nos elevamos gradualmente hacia Dios y Su belleza de una manera inferior y, por así decirlo, inferior a la de los ángeles, sin empezar por las sustancias simples o los puramente inteligibles. Esto es de los ángeles, es decir, comenzando desde sí mismos para elevarse hacia Dios. Nosotros comenzamos desde las cosas compuestas de acuerdo con la lógica y, llegando a las creadas simples, avanzamos más allá, hacia las increadas, como es adecuado según nuestra naturaleza, como dije. Y así nos reunimos, unitariamente, hacia nosotros mismos y hacia Dios.

Por lo tanto, para tener la capacidad que nos corresponde de disfrutar y vivir intelectual y espiritualmente y elevarnos hacia Dios, en todas las cosas sensibles están dispersos y coexisten las inteligibles o espirituales, que son percibidas por la θεωρία zeoría contemplación. Estas cosas el práctico no puede o no quiere verlas. No puede cuando no tiene a alguien o las Escrituras para mostrárselas claramente. No quiere cuando, incluso teniendo a alguien o las Escrituras, por presunción y mala astucia desconfía del prójimo y cree en sí mismo, y así se mantiene insensible y sin sabor de la enseñanza relacionada con estas cosas, considerando la letra de las Escrituras como una guía suficiente y utilizando la creación en un sentido estricto, solo para el servicio del cuerpo; piensa que esto es piedad y se conforma con eso, sin buscar nada más. En cambio, el contemplativo, seleccionando de la creación visible las realidades invisibles y encontrándolas de acuerdo con el espíritu de las Escrituras, avanza con alegría hacia las esencias simples. Y después de ver bien su belleza y su esplendor, las adelanta felizmente con la ayuda de la χάρις jaris gracia increada y se desplaza a las realidades increadas e inteligibles de Dios. Y después de sumergirse a la infinidad y la contemplación, tanto como es posible, se acerca inefablemente a los rayos de la belleza divina de una manera unitaria y sobrenatural. Y cuando asombrado disfrute de la belleza increada y la luminosidad completa en una situación o estado uno, unitario y uniforme, no puede imaginar en qué se transformará dentro de esta alegría y admiración. Así que recibe interminablemente el flujo del gozo divino y alegría divina y muestra sin envidia también al práctico el camino que conduce a la verdad, con logos y escritos.

La participación del Espíritu Santo (31-33)

  1. ¿Acaso conoces lo que se derrama en los corazones de los fieles y cuál es la señal de esta efusión? Es ciertamente el Espíritu Santo que procede del Padre a través del Hijo, que llena toda la οικουμένη icumeni tierra habitada. Está completo en todas partes y se derrama completamente en cada creyente. Se comparte sin sufrir nada y se participa sin ser impedido. Los signos de su participación o de su efusión en nosotros son el deseo de la pobreza con humildad, las lágrimas fáciles e incesantes, el amor perfecto e inmaculado hacia Dios y el prójimo, la alegría del corazón, la exultación por el encuentro con Dios, la magnanimidad en los acontecimientos, la bondad hacia todos y, en general, la bondad, la unión y la θεωρία zeoría contemplación y la luz del nus (espíritu del corazón de la psique), la incesante y cálida potencia y energía de la oración, y en una palabra, la despreocupación por las cosas temporales con la memoria de las eternas. ¡Cuán maravillosas son tus obras, Señor! (Sal 103,24). Verdaderamente, la ciudad de Dios ha sido proclamada gloriosa, (Sal 86,3), es decir, el corazón fiel.
  2. Si has escuchado y comprendido la gran voluntad de nuestro Dios durante la incomprensible complacencia de la sobrenatural filantropía del Padre, que mensajero de ella se hizo y la trajo Jesús (Isaías 9, 6) desde una excelencia, que supera toda noción de santidad, bondad y amor hacia el género humano, con la cual voluntad convergen todos los logos de los visibles en un logos concisa, el cual Dios prometió darnos (Isaías 10, 23), entonces nunca dejarás de sorprenderte y tener alegría y paz duraderas.
  3. Si llegas a conocer y comprender el propósito de la divina grandeza que tiene para nosotros, y lo que sucede entre nosotros y Dios como consecuencia de ese propósito, entonces comprenderás lo que Dios quiere para nosotros y hacia dónde se dirigen nuestros asuntos, y cuánto nos falta en lo que es apropiado. Esto, ciertamente, se convertiría en una obra de una grata tristeza, unida a una humildad completa y verdadera.

Sobre θεωρία zeoría contemplación (34-37)

  1. Aquel que estudia acercándose con visiones espirituales de nus todo lo que abarca la agapi-amor de Dios, indudablemente encontrará que en su psique-alma emergen los tres elementos sobre los cuales todas las Escrituras y libros hablan con entusiasmo para convencer a las personas de adquirirlos de cualquier manera: me refiero a la fe, la esperanza y la agapi (amor desinteresado, incondicional), el fin o más bien, el fundamento de todas las virtudes prácticas y contemplativas. Esta es verdaderamente nuestra sagrada tríada interna, mediante la cual nos unimos a la Santa Trinidad, acercándonos a Ella como lo hacen los ángeles.
  2. El nus (espíritu de la psique) saludable generalmente considera tres órdenes trinitarios de misterios alrededor de Dios: personal, físico y consecuente al físico. La primera tríada se revela en el nus o corazón principalmente a través de las Escrituras sagradas. La física se manifiesta también a través de la comprensión de los seres. La otra que sigue a la física se deduce también de la verdad lógica. Cuando el nus (espíritu del corazón de la psique) entra en la primera tríada, o más bien, para expresarlo más precisamente, cuando la contempla, encuentra al Inaccesible, pero no de manera simple. En la segunda, encuentra alegría en la sabiduría, unida a la sorpresa. Y cuando pasa a la tercera tríada, entonces penetra verdaderamente en el γνόφος gnofos (luz deslumbrante que supera a toda luz) donde está Dios. Entonces se vuelve completamente simple, ilimitado e indefinido, en una condición sin forma, sin figura. Cuando, finalmente, considera y contempla con estas tres tríadas, o más bien, cuando ve con ellas también una otra, de alguna manera una décima en orden, aquella donde habitó toda la plenitud de la Deidad corporalmente (Col 2, 9), como dicen los predicadores de la verdad, entonces ve realmente, dentro de la perfección y el fin de la gracia contemplativa, la paz que sobrepasa todo nus y entendimiento (Fil 4, 7).
  3. Y dividiendo de nuevo de la misma manera, la mente considera y el nus contempla de manera misteriosa tres disposiciones de jaris gracia espiritual en la donación de Cristo que emana paz: por encima del mundo, alrededor del mundo y dentro de sí mismo. En esta mónada o unidad trinitaria, o década de alguna manera, o la perfección de la zeoría contemplación, los dardos de la divina agapi-amor actúan en la psique-alma con jaris gracia beneficiosa, y el nus con la mente se sumerge en los misterios relacionados con él, se ilumina por ellos y se regocija y se alegra. Y él mismo, por supuesto, con la energía increada del Espíritu, dirige hacia Dios la fuerza amorosa de la psique-alma y la impulsa tanto como sea posible hacia el έρως eros divino (amor ardiente), y de esto comienza a amar a Dios muy naturalmente, y se eleva y progresa en ese amor y se dedica, ve y se esfuerza a sí mismo más en los mandamientos tanto como puede. Y se apresura con todos los medios con la ayuda de la jaris gracia increada para, de manera lícita, ensanchar y, si es necesario, perfeccionar dentro de sí la agapi-amor divina. Entonces, Dios y el nus se convierten de manera paradójica y asombrosa en un espíritu, ya que Dios está espiritualmente dentro del nus (espíritu de la psique) por aceptación, y el nus dentro de Dios por imposición. Y ve claramente lo que dice Pablo: “El que se une al Señor se hace un espíritu con Él” (1Cor 6, 17). Entonces, Dios se convierte para el nus en una luz brillante y amorosa, y el nus se regocija, deleita y admira la presencia de Dios y se alegra por el resplandor unificado de la luz trinitaria; y, como es natural, se pacifica y descansa en Cristo lleno de asombro y admiración.
  4. El nus con el intelecto contemplativo dice, -o entiende, o incluso ve, si lo prefieres-, cinco razones que se refieren generalmente a los logos del humanizado o encarnado Jesús, es decir, el logos de la doxa-gloria, la agapi-amor, la jaris gracia, la paz y el descanso. El logos de la doxa-gloria lo contempla desde la creación de las cosas, visibles e invisibles, porque todo fue hecho por él y sin él no se hizo nada de todo lo creado, (Juan 1, 3), ya sean los siglos y las edades eternas, es decir, el mundo celestial, o mucho más aquello que se hizo y sucedió en el tiempo. Y lo más grande de esto es que el Logos tiene la misma naturaleza y es coeterno con Dios Padre y con el Espíritu, ya que es la imagen/icona del Dios invisible (Col 1, 15) y el resplandor de su doxa-gloria increada (Heb 1, 3), teniendo por naturaleza todo lo que tiene el Padre (Jn 16, 15). Por esto, Él está en el Padre y el Padre está en Él (Juan 14, 10). El logos de la agapi-amor proviene del hecho de que el Logos increado se encarnó y habitó entre nosotros (Jn 1, 14). El logos de la jaris gracia energía increada proviene de la abundante efusión y donación a nosotros del Espíritu vivificante, porque todos hemos recibido de su plenitud y jaris gracia sobre jaris gracia (Juan 1, 16). El logos de la paz proviene de que el Logos se convirtió en el mensajero de la divina paz, llevando Su mensaje tanto a los que estaban cerca como a los lejanos (Efes 2, 17), realizando la paz (Efes 2, 15) y reconciliando lo terrenal con lo celestial (Col 1, 20); por eso, el Padre nos resucitó con Cristo y nos hizo sentar con Él en los lugares celestiales (Efesios 2, 6). Y, finalmente, el del descanso proviene, de que a través de Cristo, nos convertimos en herederos irrevocables de Dios, de quien no hay nada más significativo e importante, ni siquiera igual, porque supera con creces toda comparación. Luego, de estos cinco logos se guía espiritualmente y verdaderamente y ve en la Trinidad unida en una, tres logos unidos que resultan en un magnífico propósito secreto. Y así, con agapi-amor incondicional, autodisciplina, vigilancia, lectura y oración, con una actitud y conducta humilde y subordinada, y la virtud práctica, en la medida de lo posible, avanza de manera adecuada hacia las revelaciones contemplativas de Dios y las ideas nociones, divinas o conceptos divinos, y vive solo con Dios sin relajarse en absoluto de la atención debida y el temor necesario. Así disfruta de manera inexpresable los muchos y espléndidos dones del Espíritu, con divino amor y alegría y gozo cordial, y una paz sobrenatural y el resto de los verdaderos bienes (Gálatas 5, 22), y se convierte en el templo de Dios y en un nuevo heredero y, con una palabra o un logos, se convierte en posición dios por χάρις jaris gracia, la energía increada.

“Dios dijo a Abraham: Multiplicaré en gran medida tu simiente o esperma, etc.” (38)

  1. Después de esto, cuando yo miro al θεάνθρωπο zeánzropo Dios-Hombre Señor con una mirada pacífica de la psique-alma, llena de la vida y la iluminadora fuerza del Espíritu, y estudio esos cinco logos que mencioné, veo claramente que lo prometido se ha cumplido por el Logos encarnado, cuando Él antiguamente prometió a Abraham diciendo: “Multiplicaré en gran medida tu descendencia o esperma, como las estrellas del cielo y la arena en la orilla del mar” (Gén 22, 17). Cuando el venerable Pablo menciona el versículo: “En tu simiente o esperma serán benditas todas las naciones” (Gén 22,18; Gál 3,16), lleva la noción de la simiente o esperma a Jesús. Así, es muy razonable afirmar que la simiente de Abraham, que se multiplicó de esta manera, es el Señor Jesús, quien solo está lleno en exceso, debido a la unión y la energía increada de la deidad o divinidad, y es infinito en cuanto a su grandeza, inescrutable en cuanto a la multitud, y verdaderamente multitudinario como Dios de las jaris gracias (energías increadas), como las estrellas del cielo y la arena en la orilla del mar; proviene de la generación de Abraham y desciende de él de manera explícita y categórica. No es lógico suponer que este logos de Dios se refiera a Ismael, ya que él no era hijo de una madre libre (Gén 16,1, etc.) y Dios dijo a Abraham que su descendencia vendría de Isaac (Gén 21,12; Hebreos 11, 18); tampoco se refiere a Israel, ya que el número de sus descendientes no alcanzó tal magnitud como para que Dios dijera que serían como toda la población de la tierra. Solo el Señor y Cristo tienen tal multitud, Quien ha sido concebido de la simiente o esperma de Abraham y se ha unido con el Logos de Dios, y es una persona, hombre y Dios, y de Quien solo la paz es ilimitada (Is 9,7), Sus juicios y decisiones justas son inescrutables, (Sal 35,7) y Sus caminos son inexplorables (Rom 11, 33), y Su poder y sabiduría, y todas Sus divinas cualidades son infinitamente infinitas. En el rostro de Cristo, las naciones que entonces no existían fueron bendecidas de manera inesperada y se cumplió claramente la tan grande multitud con todas las cualidades que hemos mencionado.

Además, no era necesario ni conveniente para Dios mostrar favor al patriarca y prometerle una descendencia de naciones a través de su simiente o esperma. La satisfacción de tales cosas ciertamente conviene a los incrédulos, a los no cultivados y a los incultos; mientras que para una persona como Abraham, con excelentes principios, virtudes y amado por Dios, en la medida en que era el patriarca, era apropiado que encontrara satisfacción con todo su ser y se regocijara por la gnosis (conocimiento) y la zeoría contemplación de Dios, recibiendo de ellas una multitud de pensamientos y conceptos divinos, contemplaciones e iluminaciones, multiplicándose así de manera divina vaya creciendo ante Dios. En este sentido, Moisés también se convierte en un suplicante confiable para ver y conocer al Dios que se le reveló (Éxodo 33, 13, etc.). Y después de verlo, en la medida en que era justo verlo, se volvió tan grande y adquirió tanto conocimiento divino que nadie puede expresar.

En cuanto a Salomón, Dios le dio abundancia y multitud de sabiduría y gnosis-conocimiento en la medida en que la arena que está en el borde del mar, por lo que se multiplicó más que todos sus contemporáneos (3 Reyes 2, 35a-b). Quien reflexione comprenderá fácilmente en qué medida Dios multiplica a un ser humano o la descendencia de un ser humano dedicado a Él. Porque a Dios no le complace simplemente la multitud de personas, sino que se complace en la sabiduría y el conocimiento espiritual de la psique-alma y en las  otras innumerables virtudes divinas. Todas estas cosas las poseía abundantemente el Señor Jesús Cristo, la semilla o esperma de Abraham, en quien la plenitud de la Deidad habitó corporalmente (Col 2, 9), lo que supera infinitamente cualquier noción de multitud. De Él proviene cada ser y toda multitud, junto con los tesoros de conocimiento y sabiduría que están ocultos en Cristo (Col 2, 3). Y esto es verdaderamente un regalo divino y excelente, que Dios prometió de manera adecuadamente a Su distinguido amigo, el Abraham. Observa ahora la población de Jesús Cristo, divina e infinita, por los cinco logos y razones que mencioné anteriormente.

Primero, se revelan por Su doxa-gloria los gloriosos atributos de Su naturaleza divina, que Él posee por naturaleza como Dios verdadero, infinitos en su grandeza, como dicen los Padres que teologizan sobre ellos, e inescrutables en su multitud.

Luego, los atributos genuinos relacionados con la relación de filiación con el Padre y Su consustancialidad con Él, y los que provienen de Su unión con el Espíritu y la distribución de las donaciones, en las cuales participan innumerables seres humanos, quizás toda la οικουμένη icumeni tierra habitada, sin disminuir. Y entre ellos, también los atributos de la economía encarnada, los inefables e innumerables. Todo esto, para hablar brevemente, lo que proviene de Su doxa-gloria increada, lo que proviene de Su agapi-amor, de la jaris gracia, de la paz y de nuestro descanso en Él, si alguien lo observa en la medida de lo posible, verá cuánto más que las estrellas del cielo y la arena que está en el borde del mar, Jesús Cristo, la semilla de Abraham, se ha multiplicado secretamente. Y alabará, glorificando apropiadamente la promesa tan grande y sublime, la admirable y misteriosa y única digna de Dios que es la fuente de las jaris gracias y favores, que Dios cumplió en Su más distinguido de todos y fiel amigo, -el Cristo-, para el bienestar general del género humano y especialmente de los fieles. Doxa-Gloria a Aquel que se complació en convertirse así la población. Amén.

Alaba, psique-alma mía, al Señor (39)

  1. Alaba, psique-alma mía, al Señor, desde los cielos del cielo, Cuya esencia es luz increada; alábalo en las alturas celestiales, entre todos Sus ángeles y las potencias celestiales (Sal 145, 1-2). Tanto Su δύναμη dinami (poder, potencia y energía increada) como Su σοφία sofía sabiduría son dignas de alabanza, y bendito es Su santo nombre.

Alaba al Señor tomando como motivo las aguas que están por encima del firmamento y la luz que está por encima de ellas; desde el firmamento del cielo y su orden y su maravillosa rotación; desde el éter que todo lo quema; desde el resplandor y la belleza del sol, de la luna y las estrellas y de sus diferencias, la posición, el movimiento y el estado ígneo sin sustancia y su existencia, que es algo temiblemente maravilloso; desde la luz del día y su cambio durante su prolongación, con el cual todo el mundo es gobernado sabiamente y justamente.

Alaba, psique-alma mía, al Señor desde la composición de los cuatro grandes elementos del universo, es decir, el agua, el fuego, el aire y la tierra, que permanecen en una paz admirable y estabilidad maravillosa a pesar de que son opuestos entre sí e incompatibles.

Desde el impulso y la diferencia de las aves y la providencia para la vida y su preservación. Desde el mar y su poderosa fuerza, que se contiene con la arena, una fortaleza tan frágil, y desde todas las criaturas marinas, que son infinitas y tienen innumerables diferencias entre ellas en apariencia, tamaño, propiedades, vida y lugares de residencia, costumbres, habilidades y acciones.

Alaba nuevamente con paz, asombro y admiración al Señor que desde mar viene cada tipo de cosecha rápida desde de lo necesario para la vida humana.

Alaba con alegría al Señor desde la tierra y las innumerables criaturas que se mueven o reptan sobre ella y tienen diversas y numerosas diferencias entre ellas. Y ciertamente también de los árboles que crecen en ella, ya sean fructíferos o estériles, con diferencias asombrosas incluso entre los árboles del mismo género, y de las plantas cultivadas, los granos, las legumbres y todo lo que sirve para el aroma, el calor, el frío, la humedad, la sequedad, que difieren excesivamente de mil maneras. Y de las aguas multiformes y variadas, las lluvias, las nieves, el granizo, y de los truenos y los relámpagos.

Por tanto, de estas cosas y similares alaba y bendice, psique-alma mía, al Señor por Su δύναμη dinami (poder, potencia y energía increada) incomprensible, por Su sabiduría indescriptible y por Su doxa-gloria inefable e increada, y, sobre todo, porque de un Creador como Él, todas las cosas visibles fueron hechas para ti por la inefable e increada agapi-amor que tiene por ti, para que vivas en estas esplendideces y glorias divinas como es apropiado para tu naturaleza y tu lógica, y consideres y contemples la doxa-gloria, la sabiduría y el poder de tu Demiurgo-Creador que tanto te ama, que incluso entregó a Su Hijo unigénito por gracia y favor nuestro (Juan 3, 16), que se convirtió en hombre de una manera extraordinaria y maravillosa, que supera la comprensión humana.

Acerca de la θεωρία contemplación (40-41)

  1. ¿Qué pensó, por decirlo así, la suprema autoridad de Tu poder, Soberano sublime, y qué deseaste, si puedo decirlo, Oh Rey excelso, y qué anhelaste con un placer incomprensible, Oh Dios sumamente bueno, y qué hiciste por un agapi sin fin (amor increado), Señor Pantocrátor-Todopoderoso, con la providencia inefable de Tu bondad para nosotros, Oh Glorioso? ¡Doxa-Gloria a la bondad infinita que has mostrado sin restricciones para con nosotros, con una sabiduría providencial y un poder o fuerza sin límites, Tú que esencialmente no te mueves hacia afuera en nada! Permíteme decir, junto con el santo David: “¡Cuán grandiosas son tus obras, Señor, y cuán incomprensible es la profundidad de Tus pensamientos!” (Salmo 91, 6). Porque veo con el ojo espiritual y verdaderamente con la fuerza del Espíritu también que sea llena de doxa-gloria (luz increada) la casa del Señor (Isaías 6,1). Y al ver así, veo también mi propio ser dentro de la casa del Señor, lleno de doxa-gloria (luz increada) y jaris-gracia (energía increada), en un descanso inefable y una paz eterna e inexpresable. Y justamente me maravillo y me siento herido por las flechas de la divina agapi (amor incondicional e increado), y me quemo con un fuego amoroso en medio de una alegría espiritual, en gozo celestial, deleite y regocijo; y mi corazón, por la donación de la χάρις jaris gracia divina, está lleno de una luz sagrada cuya antorcha inextinguible es el Espíritu, si se permite expresarlo de esa manera. Y así, me introduzco en los logos de los seres, (las causas y misterios de todas las cosas), unidos en un logos místico, y veo que todas las Escrituras convergen hacia ese logos. Y se me apocaliptan-revelan muchos misterios que se refieren a ese único Logos y que se manifiestan a través de Él a aquellos que ven (con el ojo espiritual) verdadera y espiritualmente, que es el nus catartizado purgado e iluminado. Este logos es la gran voluntad de Dios, que vio David y cantó: “La voluntad del Señor siempre es fuerte y firme. Y los sabios planes de Su divina voluntad se realizan de generación en generación”, (Sal 32, 11). Porque nadie puede anular la voluntad del Señor (Isaías 14, 26-27). Esta voluntad se ve o se transmite no a través del aprendizaje, sino a través de la jaris gracia en-hipostasiada (substanciada), que ilumina el nus con la mente para comprender la verdad y le prepara para ver, contemplar las cosas sobrenaturales. “¿Quién conoce, Señor, el poder o fuerza de tu ira? ¿Y quién puede medir tu enojo a partir de Tu miedo?” (Sal 89, 11), dijo la Sagrada Escritura. Pero la sabiduría espiritual dentro de mí dice: “¿Quién conoce la dinami (poder, potencia y energía) de Tu agapi-amor y quién podrá medir Tu έρως eros (amor ardiente) a partir de tus obras activas?” “¡Maravillosas son Tus obras, Señor! Mi psique-alma está llena de gnosis espiritual (conocimiento increado) de ellas. Mi admiración es movida por la gnosis de Tu έρως eros (Sal 138, 14 y 6). ¿Quién puede contemplarla en su totalidad? No solo su cualidad se extiende al infinito del infinito, sino que con variedad inconcebible también avanza aquí y allá con sabiduría ilimitada y dinami análoga, ¡oh Señor inefable! Eres mónada, una unidad en naturaleza, potencia y energía, Tríada en Hipostasis (Subsistencias o Personas) y propiedades o cualidades personales. Bendito seas, Tú que nos bendijiste con toda bendición espiritual (Ef 1, 3) en la persona de Jesús Cristo y nos resucitaste con Cristo y nos hiciste sentarnos con Él en los lugares celestiales (Efes 2, 6) por encima de todo principado, autoridad, poder, señorío y de todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero (Ef 1, 21), y nos hiciste coherederos con Cristo (Rom 8, 17) y herederos Tuyos, de la Trinidad, del Dios Uno. Has dado admirablemente a nuestra autoridad todo lo celestial y terrenal en el nombre de Jesús Cristo, a través del cual fuimos justificados por Su logos sustancial y por la dinami (potencia y energía) de la jaris gracia increada. ¡Oh, la sobreabundancia de la divina agapi y del maravilloso ερως eros (amor ardiente) Tuyo, para que realmente lleguemos a ser partícipes de la donación de Dios, la Trinidad y del Dios Logos (increado)! Verdaderamente eres glorioso, Señor, que nos has transmitido incomprensiblemente tu doxa-gloria natural. Eres verdaderamente inefable e incomprensible para nosotros en lo que haces, y Tu έρως eros es demasiado impenetrable, oh Señor, por nosotros.
  2. Dichoso y bienaventurado es el hombre cuya percepción mental florece de la correcta ησυχία hisijía (paz cordial, serenidad mental y armonía de la psique tranquila) y, por así decirlo, vuelve a su verdadero ser y vive con la inspiración y el fortalecimiento del Espíritu. Esto, por la χάρις jaris (gracia increada) de Dios, es el fruto de una διάνοια diania (cerebro, mente, intelecto) sana que eleva las disposiciones de la psique-alma y, al mismo tiempo, moviliza al nus (espíritu de la psique) y transforma o altera fácilmente el corazón, mientras que la diania vuela hacia las cosas divinas. Lograr esto, o sea, volverse a sí mismo, sin la divina ησυχία hisijía científica (paz cordial, serenidad mental y armonía de la psique tranquila) y la pureza del nus con la jaris de Dios es más imposible que nadar en el aire. Junto con esto, es posible y beneficioso recordar a Dios y contemplarlo. Sin la percepción espiritual, la memoria de Dios es más bien un olvido de Dios, y la zeoría contemplación y la gnosis (conocimiento) de Él son más bien ignorancia e invisibilidad de Dios.

Aquel que, por la jaris (gracia, energía increada) de Dios, ha encontrado esta percepción divina, puede decirse que ha encontrado a Dios. No necesita palabras, ya que elige estar cerca de Dios y adorarlo. Elige el silencio, o más bien, se calla y permanece en silencio sin quererlo. En su interior reside un espíritu divino; la agapi- amor, la paz y la alegría espiritual brotan de él. Vive una vida diferente a la común y corriente. Se regocija y deleita debido a Dios, y los ojos espirituales ven una luz espiritual (e increada). En su corazón arde un fuego. La sencillez, la imperturbabilidad, la infinitud, la ilimitación, lo sin principio y la eternidad coexisten en él con asombro. Lágrimas constantes fluyen de sus ojos, y aún brota de su corazón un manantial de agua espiritual. Se une de manera única e integral a las realidades invisibles y espirituales, está rodeado por el resplandor del Uno, y la alegría  y el gozo que siente es sobrenatural, se entusiasma, se regocija, se alegra, admira y se asombra con el cambio que lo ha llevado a Dios. Aquel que ha experimentado esto entenderá y alabará, muy justamente, a Dios supremo, al Altísimo, al sin forma ni cualidad ni tamaño ni cantidad, al simple, al increado, al infinito, al ilimitado, al incomprensible, al inescrutable, al sin comienzo, al incorruptible, al inconcebible, al inexplorable, al sobre-excelente, al todopoderoso, al sumamente bueno y al sumamente hermoso. A Él pertenece la doxa-gloria y la alabanza por los siglos.

Sobre la iluminación divina (42)

  1. Invocando, Señor, a Ti, la Sabiduría, dijiste a aquellos que son pobres de nus (espíritu): “Venid, comed de mi pan y bebed el vino que he preparado para vosotros” (Prov 9, 4-5). Entonces, al creer en Tu inagotable filantropía, vengo, Señor, yo, verdaderamente pobre en el nus-espíritu, porque fallo en todo lo que hago. Te ruego, -mi súplica persiste en mí-, concédeme gratis, oh Dios misericordioso, alimento espiritual y bebida Tu Espíritu, que indudablemente es también luz (increada). Por eso, también los Tuyos dicen que aquellos que tienen el Espíritu llevan o se visten de luz (increada). Y cuando la luz brille dentro de mí de manera inefable, sentiré verdaderamente que Tú eres mi vestimenta, Tú eres mi vida santa y bienaventurada. Porque aquellos que llevan la luz, como dicen los Tuyos, oh Cristo, están vestidos de Ti (Gálatas 3, 27), el resplandor de la doxa-gloria (luz increada) del Padre (Hebreos 1, 3), la verdadera y eterna vida. Y ellos, según Tus Santos, también están vestidos del Padre. Así se convierten en claras y brillantes residencias y templos de la venerada Deidad triluz (tres luces en una); salen de lo visible, dejan de ocuparse de lo conceptual y material y descansan espiritualmente en Ti, la supra-divina Deidad trina y luminosa.

De dónde nace el divino έρως eros en la psique-alma (43)

  1. El divino έρως eros nace en el psique-alma con la obediencia a los mandamientos y a los dogmas divinos, y con el avivamiento o despertar espiritual que provoca el Espíritu vivificador en el corazón, y crece como una llama. Este έρως eros es como una psique-alma de pura, eterna y constante oración divina y la movimiento, la energía, la unidad y la sinopsis de ella, el éxtasis y la acción, y el verdadero disfrute de la luminosidad; el camino recto e inequívoco de la unión perfecta y sobrenatural con Dios y el inicio indiscutible de la iluminación substanciada espiritual del nus, según los Padres, que es el regalo de la θέωσις zéosis, el compromiso de la futura herencia de los Santos, la prenda de la doxa-gloria de Cristo, la vestidura celestial de la alegría ultra-terrena, el sello sagrado de la adopción y, en pocas palabras, el esplendor que eleva a los participantes ser semejantes a la imagen gloriosa de Cristo (Rom 8, 29) y co-partícipes de Su inefable divinidad, de modo que incluso los llama hermanos Suyos y herederos de Dios, y coherederos con Suyos, como realmente es, algo verdaderamente maravilloso. Por esto, pues, bienaventurado y dichoso es aquel que, con el cuidado adecuado de lo que hemos mencionado, ha adquirido el έρως eros (amor ardiente) inexpresable de Dios y está dedicado a la santa oración y a la vida hisijasta en paz y tranquilidad en Dios. Él realmente estará unido a Dios y sufrirá la supra-genial transformación divina, contemplando, viviendo y considerando ya desde ahora la alegría y el gozo los sufrimientos por Cristo y deseando con toda su psique-alma y su ser cumplir Sus mandamientos-logos (Salmo 111, 1). A Él pertenece la doxa-gloria por los siglos de los siglos. Amén.
  2. De cualquier θεωρία zeoría contemplación, incluso la de los Querubines, Dios es infinitas veces infinitamente superior por naturaleza. Sin embargo, el έρως eros (amor ardiente) que proviene de una bondad infinita ciertamente se contempla. De este έρως eros surgieron, evidentemente de manera amorosa, las cosas visibles y las invisibles, que de todas formas fueron creadas para las comprensibles e inteligibles o espirituales. Por eso, en primer lugar, el έρως eros divino se revela rodeando las inteligibles comprensibles espirituales, es decir, los ángeles y las psique-almas, como más cercanos a Dios y más familiares. Porque es propio de la Divinidad tener más cercanas a las naturalezas espirituales e inteligibles, que Dios crea amorosamente y con la debida, podríamos decir, magnanimidad, también las demás creaciones, las sensibles. Por lo tanto, también pueden y muy brillantemente contemplar de alguna manera el έρως eros de Dios completamente invisible, es decir, a través de las cosas visibles, como si fueran tronos de Él, considerar el έρως eros como inteligible y sobrenatural.

Porqué entre el amante de Dios y el amante humano se manifiestan muchos acontecimientos que proclaman con gran elocuencia y desde muchos puntos el divino έρως eros, especialmente cuando en corazón iluminado el nus (espíritu de la psique) adquiere inmovilidad y fuerza para ver, recibiendo la energía espiritual, y luego iluminando como una antorcha, cuando la psique-alma recibe por la χάρις jaris (gracia, energía increada) el compromiso de la vida espiritual en el corazón con una delicada energía noerá espiritual (del nus). Entonces ya en la iluminación divina y sobrenaturalmente la psique-alma comienza inconfundiblemente y con seguridad a ver los regalos del Amante, por así decirlo, y se siente atraída por ellos en recordándolo y desear tanto como sea posible sin cesar evocando estos divinos regalos. Por estos imagina a continuación la cara del Amante felizmente sorprendida con exceso, quedando como paralizada por el divino έρως eros, dejando completamente atrás la sensación y comprensión de cualquier otra cosa, y se sorprende y no sabe qué sucederá debido a la exageración de la θεωρία zeoría contemplación. Y viviendo así estas cosas, salta y se regocija y no se preocupa por el cuerpo. Y luego, de alguna manera, ella también sube a amar a Dios y llega feliz a un fuego amoroso, llenándose de los misterios de Dios y teniendo en su corazón la energía increada del vivificante Espíritu Santo. Y entonces, de manera maravillosa, se forma un círculo sagrado y excepcionalmente dulce de la agapi-amor de este divino έρως eros, que proviene del conocimiento y revelación de las criaturas o creaciones, y este círculo muestra resplandecientemente a Dios como nuestro amante, elevándonos a nosotros también, a su vez, a los έρως eros (amores ardientes) de Dios, en los cuales nosotros también nos enamoramos de Dios, de modo que comienza de Dios y termina en Dios. Así que, por supuesto, llegamos a la semejanza de la divina icona/imagen con el dulce sentimiento o emoción y disfrute del divino έρως eros, y nos volvemos bondadosos con sabiduría, es decir, prácticos con θεωρία zeoría contemplación, amantes de Dios y amados por Dios, experimentando los misterios de la divina y vivificante unión y éxtasis y, en una palabra, las bienaventuradas experiencias del conocimiento de la eterna luz increada, por la χάρις jaris de Cristo, nuestro Señor.

El miedo que contiene la αγάπη agapi (45)

  1. Ustedes que se elevan en ágapes-amores de Dios y en descansos espirituales de secretos ερως eros (amores ardientes) y disfrutan con conciencia de este divino cáliz y se regocijan y se alegran de manera indescriptible, descansando en profunda paz, tengan miedo incluso, y teniendo cuidado a Dios, orar y humillarse de todas las maneras, escuchando al santísimo David que clama abiertamente a Dios: “Tú eres mi refugio y consuelo en los momentos de tristeza que me abruman. Eres la fuente de mi alegría y felicidad; protégeme de las tentaciones y peligros que me rodean”(Salmo 31, 7), y que enseña con grandeza, o más bien inspirado por el Espíritu Santo: ´”Servid al Señor con temor, para probar en vuestros corazones la alegría que lleva la piedad hacia Dios y el temor que trae consigo, no sea que lo enfurezcan con algún pecado vuestro” (Salmo 2, 11).

También vean a Pablo, el utensilio de elección (Hechos 9, 15), que fue llevado al tercer cielo y entró en el sagrado paraíso y escuchó los secretos, que no se permite a un hombre hablar (2 Cor 12, 2-4), después de estas grandezas teme que, habiendo predicado a otros, él mismo aparezca digno de desaprobación (1Cor 9, 27). Y si el divino maestro del mundo, David, dice: “Los que amáis al Señor, odiad el mal y las maldades” (Salmo 96, 10), enseña exactamente esto, que aquellos que aman al Señor deben temer. Es decir, como David veía que incluso después de la agapi-amor a Dios, la maldad intenta oponerse y de alguna manera mezclarse con la psique-alma, ordena muy razonable y apropiadamente que aquellos que aman al Señor y llegan a esta condición, también teman e incluso odien la maldad. Y si se les enseña a odiarla, entonces también deben temerla; porque Dios si no fuera digno de temor, no ordenaría el Profeta imperativamente que la odien, aquellos que aman a Cristo.

Por supuesto, es un estado elevado y divino y verdaderamente encantador sentir alegría, deleite y regocijo cerca de Dios al ver misterios sobrenaturales, sin embargo, la psique-alma está sujeta a metábole cambio y está muy cerca de la materia terrenal y del cuerpo que la contiene, tal vez para estar un poco temerosa en la lucha constante de no inclinarse nunca hacia el cuerpo. Y está vinculada maravillosamente con él y de alguna manera está de acuerdo con él queriendo o no queriendo, y co-padece y se ha alterado en algunas cosas por su naturaleza, por lo que se podría decir que no tiene poder. Y el cuerpo es un adversario inmutable para la psique-alma y le da muchos motivos y oportunidades que la empujan a resbalones. Por lo tanto, tiene gran necedad de anhelo, atención y oración por el miedo que surge. La psique-alma que se eleva hacia Dios tiene una gran necesidad de temor y temblor. Y cuánta necesidad tiene de atención y oración dejo que los oyentes más reflexivos lo piensen y lo disciernan. Y esto, por supuesto, mientras ya esté contemplando con la χάρις jaris iluminadora del Espíritu y experimentando en consecuencia las cosas de la divina αγάπη agapi (divino amor incondicional, desinteresado e increado).

Principio del formulario

Si Adán hubiera tenido un temor razonable junto con la exagerada donación de la imitación divina y profética que disfrutaba, no habría sido vencido de manera tan desagradable. Lo mismo también con Sansón, que nació de una promesa divina, y el portador de Dios, David, y muchos otros, entre ellos Salomón, el maravilloso en todo. Entonces, si personas así necesitaran temor, atención y anhelo junto con la oración, ¿qué debemos pensar de aquellos que aún no han recibido la donación y la energía sobrenatural e increada del Espíritu? ¿Quiénes aún no han ascendido a las ágapes-amores extáticos divinos y a las, digamos, bacanales de la belleza visible de Dios? ¿Cuánto miedo necesitan y cuánto temor, cuidado justo y oración en el nombre de Jesús Cristo, ininterrumpidamente y con un espíritu humilde?

La agapi-amor es de tres tipos (46)

  1. La experiencia sabe que el principio de la agapi-amor es triple, y según tres tipos son sus primeros, y ciertamente sus logos son de tres tipos. Existe la agapi-amor sensual, es decir, de los sentidos, hacia algunas cosas sensibles. Se trata de un apetito o deseo apasionado de algo deseado; por eso, muchas veces incluso los animales aman. Existe otra agapi-amor, un afecto lógico de la psique-alma hacia algo que se considera bueno, con el propósito de lograr el bien. Y la tercera agapi-amor es ciertamente espiritual, pero es del Espíritu vivificante. Es un encanto sobrenatural que impulsa el bien involuntariamente en el corazón y arde y actúa con la θεωρία zeoría contemplación de la Suma Bondad, es decir, de Dios. Porque así como Dios no se considera y contempla por la voluntad de la psique-alma hermoso e infinitas veces más hermoso que todo, sino por Su propia naturaleza, de manera similar también el divino έρως eros (amor ardiente) no se enciende por la voluntad del hombre, porque es una energía increada natural en perpetuum móbile (movimiento perpetuo) del Espíritu vivificante que actúa u opera en el corazón y está tan lejos de moverse por la voluntad de la psique-alma, de manera que suceda lo contrario, es decir, más bien esta energía increada desde su naturaleza mueve la voluntad. Por eso también se llama paráclisis súplica divina, porque por un lado es la energía increada de Dios sobre la psique-alma con inspiración e infusión del Espíritu, y por otro lado es la relación de la psique-alma vivificante con Dios, la única maravillosa unión y simpatía, que atrae y encanta todo el nus con la mente junto con todas las facultades y fuerzas de la psique-alma con todo su impulso hacia la unión con la divina belleza, junto con el deseo espiritual del bien. Por eso no se llama paráclisis súplica nada de lo anterior; ni el deseo de algo sensible deseado, ni la inclinación hacia algo bueno. Pero solo se llama súplica la agapi (amor incondicional y desinteresado) por la θεωρία zeoría contemplación del bien espiritual, que se mueve como deseo con la energía increada del Espíritu Santo con conciencia y sentimiento a través del corazón. Y el Espíritu Santo se llama Paráclitos (Suplicante), cuya energía es esta, que es realmente agapi, y cuyas representaciones son las otras dos ágapes-amores. O más bien, una, es decir, la agapi-amor de la psique-alma, que busca con la reflexión y el pensamiento el bien por el bien, es una representación justificada de la divina y espiritual agapi, mientras que la otra agapi-amor, la sensual, es una representación de la psíquica o emocional. Por lo tanto, apenas se conoce algo de la agapi, la dulce disposición y la súplica, y se tiene un completo desconocimiento de la agapi antes de recibir en su corazón perpetuamente y evidentemente la energía increada de la fuerza vivificante del Espíritu. Porque el λογισμός loyismós (pensamiento simple o unido con la fantasía o reflexión) no puede, de todos modos, mover desde dentro la sede de las facultades y fuerzas psíquicas, es decir, el corazón, sino desde fuera; mucho menos puede moverlo la sensación, percepción o sentido. Por eso, con estas últimas solo se ama superficial y aparentemente cualquier cosa.

Sin embargo, la energía increada del santo y vivificador Espíritu, cuando ocupa desde dentro la casa completa de la psique-alma desde sus profundidades y luego mueve con su encanto, como dije, todas las facultades, energías y fuerzas de la psique-alma hacia la θεωρία zeoría contemplación del Sumo Bien, agarra completamente la psique-alma hacia la divina belleza con un agapi-amor esencial y una fascinación sobrenatural.

Por lo tanto, solo aquel que es movido por Dios y tiene dentro de él las energías y acciones divinas como las que describimos, solo él aprendió con certeza, en el misterioso abismo de su psique-alma, lo qué es la agapi esencial y cuál es su disfrute. Y que ningún ser humano puede amar verdaderamente nada de entre las miríadas de cosas, ni siquiera a Dios mismo, antes de convertirse en partícipe del Espíritu vivificante, aunque ame tanto como pueda; pero tampoco conoce exactamente qué es la agapi-amor y qué inefable deleite y placer emana de ella con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de nuestro Señor Jesús Cristo. A Él sea toda gloria, honor y adoración por los siglos. Amén.

El nus de tres maneras asciende hacia θεωρία la zeoría contemplación de Dios (47)

  1. Así como el movimiento del cuerpo necesita algo más, fuera de su orden, me refiero a los ojos, y algo más allá de su propia naturaleza, es decir, la luz, así también el movimiento del νούς nus (espíritu del corazón de la psique) necesita ojos diferentes a su orden y otra luz, más allá de su naturaleza. Por eso, cada movimiento del nus no es adecuado, sino solo aquel que se mueve con los ojos y la luz de la χάρις jaris increada, como dije. Los ojos del nus o de la psique-alma dentro de mí, como creo, son la apertura del corazón; la luz, el mismo Dios que actúa dentro del corazón a través de Su Espíritu. Y así como la luz sensible no guía correctamente al ciego, a menos que sea guiado por alguien que ve, de la misma manera la luz espiritual, Dios, no guía el nus con la mente de aquel que no tiene apertura del corazón, sino solo a través de alguien que la tiene. Pero los ojos sensibles no funcionan, es decir, no ven, sin luz. Tampoco, por lo tanto, la apertura del corazón actúa sin Dios, o más bien, ni siquiera hay posibilidad de que el corazón se abra si Dios no actúa y no se ve dentro y a través de él.

La participación de la visión (48)

  1. Después de la unión espiritual del corazón a través de la χάρις jaris (gracia, energía increada), el nus ve sin engaño ni confusión dentro de la luz espiritual y tiende a alcanzar su objetivo, que es Dios, renunciando por completo la sensación de los sentidos, sin dejarle ninguna impresión o alguna influencia de las fantasías de los sentidos. Nuestra nus es un instrumento divino y recibe en su interior el resplandor inaccesible de la belleza divina. Es, de hecho, un instrumento maravilloso porque se expande según la cantidad del Espíritu Divino que fluye dentro de él, y cuanto más fluye, más crece, en cambio en la afluencia (aflujo) más pequeña, disminuye también. Además, con la afluencia (aflujo) más abundante, se vuelve más fuerte, mientras que con la afluencia más pequeña, es más débil. También, si se derrama mucho en su interior, el instrumento se inclina hacia sí mismo y retiene lo que ha recibido sin derramarse en absoluto. Pero si dentro se vierte poco, no reacciona, se debilita y no puede retener lo que ha recibido. Y cuando recibe mucho, se vuelve más ligero; mientras que se vuelve más pesado y se inclina más hacia abajo cuando está más vacío de lo que puede contener. También retiene más fácilmente lo más abundante que lo menos. Es decir, se comporta al contrario que los instrumentos sensibles, que, entre otras cosas, retienen más fácilmente lo menos que lo más. Por eso creo que Juan, el hijo del trueno (de luz y energías increadas), dijo al principio de su Evangelio: 1:1 Ἐν ἀρχῇ ἦν Λόγος(en arjí in o logos). Junto con el principio era y siempre es el Logos; y el Logos existía con Dios y está en Dios; y el Dios era y es siempre Logos. [1:1 «En el principio junto con y en el espíritu infinito e increado de la creación espiritual y material existía siempre el Logos increado, como Hijo y Logos de Dios nace siempre de-el Padre como Logos vivo, increado e infinito de Nus perfecto y sabio. El Logos como segunda hipóstasis o persona de la Santa Trinidad existía y está siempre inseparable de Dios; y el Logos era y es siempre Dios, increado, perfecto e infinito, tal como el Padre y el Espíritu Santo; (un Dios tres hipostasis/bases substistenciales o substanciales y una usía-esencia/sustancia y una energía increadas)»] (Juan 1:1); para que con la magnitud del logos expanda junto con el nus también que escucha los logos. Y con la mayor iluminación del objeto, otorgarlo mayor amplitud, y con el volumen de su logos, lo hace sólido, lo unifica y lo convierte apto para elevarse a la θεωρία zeoría contemplación de Dios y poseedor de Su sabiduría suprema. Y cuando Jesús le dice a Ananías acerca de Pablo: “Él es un instrumento escogido por mí” (Hechos 9:15), esto debe entenderse como refiriéndose a la parte espiritual del ser interno del hombre, fue arrebatado y trasportado hasta el tercer cielo, al paraíso y oyó logos inefables e increados que el hombre no puede decir y describir ni le es permitido apocaliptarlos-revelarlos, (2 Cor 12:4).
  2. * El capítulo 49 falta en el texto original

Sobre la θεωρία zeoría contemplación (50)

  1. El νούς nus (espíritu del corazón de la psique) del hombre es como un lugar que recibe el resplandor de la divina revelación. Su cualidad, de la cual hablaré, es maravillosa y opuesta a lo que sucede en el lugar sensible. El lugar sensible, cuanto más extenso es, tanto más recibe. Con el νούς nus, ocurre lo contrario: cuanto más se limita y se contrae, más adecuado se vuelve para recibir las cosas y realidades más grandes. Y cuando recoge y retiene cada movimiento suyo, ya sea lógico, espiritual o intelectual, o cualquier otro, entonces ve lo más grande de todo, a Dios. Lo ve tanto como le permite la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo y tanto como la naturaleza material y creada puede ver más allá de la materia y la creación. No ve fantasías vacías, ni criaturas de su propio pensamiento como en un sueño. Pero ve dentro de la luz del corazón que recibe la energía increada de la fuerza inefable del Espíritu divino y sufre la transformación o alteración sobrenatural, de modo que quien la ha recibido duerme y descansa, mientras su corazón está despierto (Cantar de los Cantares 5:2). Y más rápidamente uno puede olvidar que es un ser humano que esta energía es divina y espiritual. Porque en esos momentos, tiene una vida vigorosa, espiritual, continua, ininterrumpida del corazón, que generalmente se sigue de lágrimas tranquilas y espirituales. Esta energía (increada) no solo reconcilia el corazón consigo mismo, sino también con todos los demás seres humanos. De esta energía surge pureza, dulzura, voces suplicantes ininterrumpidas, apertura del corazón, alegría y placer inexpresable. Aquel que ha sido digno de llegar a esto se aleja genuina y no simuladamente de toda sensación, sentimiento o sentido corporal, de toda alegría, riqueza o gloria de las provisionales cosas mundanas.

Esta persona recibe y posee todas estas cosas de manera divina y espiritual en el corazón (esencia) y en el nus (energía), no solo con un pensamiento fino o sutil, sino con certeza, y no se regocija por la luz sensible. Porque, con este desvelo de la percepción y sentimiento, amplía y atenúa la dulce luz real, divina y espiritual. Por eso usa muy poco la luz sensible, tanto para el consuelo del hombre externo. Y todo lo acepta, todo lo soporta (1Cor 13:7), está asegurado en todo, gracias al estado de ánimo lleno de dulzura que siente por la αγάπη agapi (amor incondicional e increado) y la θεωρία zeoría contemplación de Dios. Y no hay nada que lo entristezca, excepto el pecado. Por este lugar, es decir, por el nus con el corazón lleno de agapi divino, David, el gran rey, trabajó mucho y nos enseña su deseo y revela a todos su esfuerzo, diciendo que no dio sueño a sus ojos, ni dejó que sus párpados tuvieran sueño, ni permitió que sus mejillas se relajaran, dice hasta que “encontró un lugar para el Señor” (Salmo 132:4-5); y el sabio Salomón aconseja: “Si el espíritu del gobernante (diablo) se levanta contra ti, no abandones tu lugar” (Eclesiastés 10:4). Y el Salvador, al decir “levantémonos y vámonos de aquí” (Juan 14:31) cuando celebraba la Pascua ceremonial* en el aposento alto (Marcos 14:15), insinuaba este lugar. Por eso creo que Él bienaventuriza y bendice a los “pobres de espíritu” (Mateo 5:3), indicando con la “pobreza de espíritu” la sístole contracción del νούς nus de todo y la desnudez, por así decirlo, y su concentración en sí mismo. Entonces, νούς nus no solo ve el reinado de la realeza increada de Dios, sino que también lo vive, adquiriendo un deleite inmortal y paz.

*El Antiguo Testamento Pascua, que era un ´tipo´ (prefiguración) de la pasión del Señor.

El práctico y el θεωρητικός zeorítico contemplativo (51)

  1. El θεωρητικός zeorítico contemplativo disfruta del deleite de la buena porción en relación con la verdadera zeoría contemplación, practicando en silencio y contemplando a Jesús. El práctico no ha experimentado este deleite, placer y, ignorándolo, se preocupa por muchas cosas, salmodiando, leyendo y fatigando el cuerpo. A veces, incluso acusa de ociosos y negligentes a aquellos que han extendido la parte noerá espiritual del nus de la psique-alma a cosas inteligibles que no aparecen a los sentidos, mientras que ocuparse de ellas es un deleite inexpresable, y contemplarlas es una alegría inefable. El práctico no parece haber considerado y contemplado que el verdadero Logos de Dios, que no necesita nada, le da descanso, porque es todo compasivo y caritativo, y nuestra alegría, nacida de Su zeoría contemplación, aunque Él es perfecto y no necesita que Le hagamos descansar nosotros. Por eso, elogia y acepta a María, que se sentaba a Sus pies, alimentada por la zeoría contemplación de Sus logos y estimulando su nus para entender, la elogia y la acepta; sin embargo, no elogia a Marta, aunque ella se preocupaba por muchas cosas, como narra el Evangelio (Lucas 10:38-42).

Con estas palabras, el Señor no quería aconsejar solo a aquellos, sino a todos los posteriores, no solo para que no acusen de perezosos a aquellos que se ocupan de la zeoría contemplación y se entregan a ella, sino también para que los elogien y se apresuren a imitarlos tanto como puedan.

¿Cómo ven los contemplativos? (52)

  1. Los zeoríticos contemplativos contemplan y consideran la situación de las cosas futuras y de lo que sucederá como si fuera en un espejo y a través de enigmas (1Cor 13, 12). Cuando el espejo refleja algo, lo que muestra no tiene volumen real ni es completamente cero, porque cualquiera que ame la verdad admitirá que lo que aparece en el espejo es una imagen clara de alguna cosa. De la misma manera, los seres y los acontecimientos no tienen base sustancial o existencia diferente a la suya, pero revelan imágenes innegables de cosas reales. Han adquirido el fuerza y energía de hacernos contemplar, considerar y guiar con seguridad hacia la verdad. Por lo tanto, cuando Pablo dice que caminamos por fe y no por vista (2 Corintios 5, 7), no pienses que habla de una fe que se crea solo con el oído y palabras simples. Porque entonces, como dice él mismo: “Ahora conozco parcialmente la verdad, pero entonces tendré perfecta la gnosis, tan perfecta como cuando fui reconocido como apóstol por Dios y me condujo al camino de la σωτηρία redención, sanación y salvación. (1 Cor 13, 12), y “Cuando venga lo perfecto e ilimitado, entonces desaparecerá lo parcial, limitado e imperfecto” (1 Cor 13, 10). Ves que el conocimiento actual nos ayuda a contemplar y considerar cómo será en el futuro, y la única diferencia entre el conocimiento futuro y el que obtenemos ahora es tan grande como la diferencia entre lo perfecto y sencillo de lo imperfecto. Además, aquel que dice que camina por fe y no por vista (2 Cor 5, 7) también dice en otro lugar: “Yo no corro ni lucho sin ton ni son a la aventura, ni peleo como quien da golpes al aire” (1 Cor 9, 26); tenía un conocimiento seguro y verdadero de las futuras realidades y cosas. Y esto no lo dice como inconsistente consigo mismo, -que así no sea; pero parece así porque la fe tiene un doble significado, al igual que la vista. Porque hay una fe que necesita prueba, que se basa solo en palabras, y hay una fe que no necesita en absoluto prueba, pero tiene suficiente persuasión para el creyente a través de algunas pruebas evidentes, y esto se llama fe substanciada (en-hipostasis).

Esto lo entenderás mejor con un ejemplo. Supón que te digo que vi a un tejedor que teje diversos diseños en telas y, con su hilo, puede colocar en la tela animales alados, formas de leones, buitres, caballos, carros, guerras y otras cosas similares. Entonces, si tú no viste esto con tus propios ojos, necesitas fe que se basa solo en palabras para estar de acuerdo. Pero si resulta que no ves al tejedor, sino la tela, entonces, sin que nadie te lo diga, entenderás de inmediato que esto es obra humana, porque no se hizo automáticamente y ningún animal tejió la tela. Entonces, se crea en tu psique-alma otra fe muy diferente a la anterior.

Del mismo modo, sucede con la vista externa. Has visto, por ejemplo, a una persona rubia o morena, alta, normal en todo, en los ojos, en la nariz, en el color de la cara, en los labios y en las demás partes que componen la forma de una persona. Esa es una forma substancial (en hipostasis).

Pero si alguien te describe la forma de ese tejedor que no viste, pero que aceptaste que es ser humano basándote en la tela que viste, ciertamente dirás que ignoras la forma substancial de él, ya que no lo viste con tus propios ojos, pero no negarás que ese tejedor es un ser humano y que tiene una forma substancial humana. Esta es una forma que vemos sin una base substancia o hipostasis específica y que, aunque no hayas visto, sin embargo se acepta sin dudarlo generalmente como si la hubieras visto.

Por lo tanto, para volver a nuestro tema, existe la fe basada en lo que se oye y se crea con un simple logos o palabra, y también existe la fe en base sustancial, en hipostasis con pruebas claras. Del mismo modo, está la forma dentro de algo que se considera como su sujeto, y esta también puede llamarse base substancial o enhipostasiada, y hay una forma que no está dentro de algo específico, sino que se considera como un concepto general sin ser atributo de ser múltiple en cuanto al género o especie.

Por lo tanto, todos los zeoríticos contemplativos están poseídos por una fe substancial o en-hipostasiada, pero no ven forma en base substancial o en hipostasis, sino general. Porque si Dios no fuera una forma inteligible y comprensible, ¿cómo se podría decir que es belleza? Así como es la belleza inteligible de Dios, que no la contemplamos y consideramos en una substancia o hipostasis específica, así también deberías pensar en su forma inteligible o espiritual, excelente, admirable, gloriosa, que sorprende a la psique-alma y llena e ilumina el nus y corazón con luz espiritual, y la baña con todo tipo de resplandores, y le crea la noción de Dios. Cuando vio esa forma aquel Manué dijo: “Estamos perdidos, mujer, porque hemos visto a Dios” (Jueces 13:22).

Y cualquier otro que haya visto esa forma visible, admite y confiesa que es la presencia de la imaginación de Dios. Y el gran Moisés vio a Dios así, como está escrito: “Dios se reveló a Moisés cara a cara, y no por símbolos” (Números 12:8). Si le faltara completamente la forma divina, entonces Dios sería completamente invisible. La belleza es simetría y de alguna manera es como invisible en cuanto al fenómeno externo. Si no se permite atribuir a la Deidad la forma apropiada, entonces no debemos atribuirle a Dios ni belleza ni, aún más, un rostro, que tiene tanto forma como belleza.

Pero sabemos que un Profeta dice: “Le hemos visto y no tenía forma ni belleza, y lo vimos; pero su aspecto o faz se había perdido desfigurada’ (Isaías 53:2-3).

Esto se dijo sobre la divinidad del Logos, mientras Él estaba colgado en la madera de la cruz como uno de los malhechores, sin tener ninguna característica de la naturaleza divina, porque como hombre, por supuesto, no tenía belleza, ya que estaba muerto, pero tenía forma, la forma de un muerto. David, cuando lo alaba como ´hermoso en belleza´, no se refiere a lo humano; por eso agrega: “La χάρις jaris (gracia, energía increada se derramó en Tus labios” (Salmo 44, 3), una característica evidente de la divinidad, de la cual también era la belleza. En muchos lugares, David se refiere al rostro de Dios, diciendo: ´Has girado Tu rostro de mí y he sido perturbado” (Salmo 30, 8), y “No apartes Tu rostro de mí” (Salmo 26, 9), y “Aparta Tu rostro de mis pecados” (Salmo 50, 1 1). Dado que no niega atribuirle a Dios rostro y belleza, de modo que ciertamente le corresponde a Dios, sin forma y sin referencia a un sujeto, es lógico que también se pueda decir que tiene una forma similar a rostro y belleza.

Esto es lo que también pensaba Pablo cuando decía: “Yo no corro ni lucho sin ton ni son a la aventura, ni peleo como quien da golpes al aire” (1 Cor 9, 26). Porque aunque no vemos a Dios y aunque no participamos de Él, de alguna manera vemos y comprendemos al sin cabida Dios.

Por eso David aconseja buscar siempre el rostro del Señor (Salmo 105, 4), porque cuando logramos imaginar su divinidad, encontraremos una jaris energía increada y un deleite y placer divinos, inmensos e inefables. Así dice David de sí mismo ante Dios: “Pero yo trabajaré en la virtud, y por medio de ella me haré digno de la alegría de contemplar tu rostro. Mi psique-alma se saciará cuando contemple, Señor, tu doxa-gloria” (Salmo 16, 15). Porque un gran e infinito resplandor de la gloria de su divino rostro ilumina a aquellos que consideran y contemplan a Dios verdaderamente y espiritualmente. Y el disfrute y la satisfacción de quienes lo han sentido son inagotables y, por así decirlo, insoportables en su exceso, mientras no se describe ni se comprende para aquellos que no lo han visto ni experimentado ni saboreado. Porque si uno no puede representar la dulzura de la miel a aquellos que no la han probado, ¿cómo puede enseñar de qué manera lo que supera al nus y mente a aquellos que no han visto ni aceptado el divino deleite y el placer que proviene de estas realidades? Pero sobre esto, basta, bastante hemos dicho.

El divino Pablo, teniendo fe en-hipostasiada o substanciada real en Dios y la excelente y sin hipostasis forma de Dios, decía que caminaba por la fe (2 Corintios 5, 7), naturalmente la fe en hipostasis, pero no con una forma específica que se considere en un sujeto, que no produce la θέωσις zéosis (glorificación, divinización) ingénita. San Máximo el Confesor dice lo siguiente: “Llamo θέωσις zéosis ingénita al resplandor hipostático de la Deidad según Su forma. Esto no tiene nacimiento, pero es una incomprensible revelación para los dignos”. Además, la belleza se manifiesta a través de la forma. Por eso, san Basilio el Grande dice sobre la belleza divina: “¿Qué hay más querido que la belleza divina?” Y también dice: “La belleza de la naturaleza divina y bienaventurada es verdadera belleza y se considera muy querida solo por el nus y corazón purificados que han hecho la catarsis”.

Por eso, Pablo testifica sobre sí mismo que, aunque acepte que soy simple y sin retórica en los logos de mi enseñanza, sin embargo, no soy pobre e inexperto sobre la gnosis conocimiento espiritual (2 Cor 11, 6). Porque era grande en la gnosis-conocimiento, lo que le hacía, en parte, conocer la divina supra-idea y supra-concepción de Dios con una forma divina comprensible, inteligible o espiritual. Teniendo esta gnosis-conocimiento parcial también el vidente de Dios, Moisés, y contemplando la forma divina que no existe en un sujeto específico y la belleza divina, dijo: “Si he encontrado jaris gracia delante de ti, muéstrame de manera perceptible y comprensible, para que te vea” (Éxodo 33, 13). Porque, en el pasado, había recibido la divina revelación y el resplandor de la divina belleza, pero no en un sujeto específico, por lo que también ruega por esto, porque era más perfecto; sin embargo, Dios no lo consintió, ya que es imposible que cualquier psique-alma espiritual, incluso angélica, lo vea, ya que supera los límites de todo conocimiento (gnosis increada). Moisés era, por supuesto, un vidente y veía a Dios en el gnofos  (luz incognoscible que supera a toda luz), pero no como una substancia o hipóstasis, sino con una forma y hermosura inteligible, sin sujeto. Así es en Su naturaleza ver a Dios, como dirían Moisés, Elías y, en general, el grupo de los profetas videntes de Dios. Y si avanzamos con la fe en-hipostasiada, que toma forma a partir de lo que consideramos acerca de Dios y se confirma por la radiante doxa (gloria increada) de Su bello rostro o hermosura facial y se atestigua por la forma de Su luz (increada) supraluminosa, y no con la fe que se basa en simples palabras que hemos escuchado, caminamos verdaderamente con la fe substanciada o enhipostasiada, pero no con alguna forma específica que se considere en un sujeto. En el siglo venidero no hay necesidad de fe, por eso está presente aquí la fe enhipostasiada. Entonces, la magnífica forma de la divina doxa-gloria increada se manifestará más claramente, por eso ahora parece más sombreada, como dice el Teólogo Gregorio, recogiendo aquí y allá las imaginaciones en algo que es una imagen de la verdad, es decir, revela una forma sombreada de ella. Entonces, la visión será cara a cara y se producirá la abolición del parcial, gracias a la revelación del perfecto (1 Corintios 13, 12 y 10), mientras que ahora, como dice San Agustín, el conocimiento-gnosis parcial de Dios es lo que asombra a toda psique-alma lógica con el έρως eros (amor ardiente) de su doxa-gloria increada. Con esto, la psique-alma adquiere su unidad y ve en una sola visión unificada el monótono o unificado Uno de Dios. En esta forma y belleza también este rostro se gratifica y se embellece y también se ilumina cada nus (espíritu del corazón de la psique) con alegría, hermosura y resplandor espiritual y trascendental. Con esta cosas hace sencilla, simple la fuerza  o facultad contemplativa y la eleva y la entrega en asombro. Con esto, la psique-alma se ilumina secretamente y se llena de divino placer, gozo y regocijo. Y en pocas palabras, con estas cosas y realidades, aquellos que anhelan ver y escuchar a la Divinidad se glorifican y se divinizan, convirtiéndose en amigos y seguidores de Dios, videntes o visionarios, aunque aún estén atados a esta carne. Y a través de ellas, ven y contemplan, como en un espejo con su percepción espiritual e intelectual, el gozo de los bienes futuros y, en parte, la condición de la vida futura, que ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado y ningún corazón humano ha concebido y sentido nunca (1Cor 2, 9).

 

“Jerusalén, la cual está siendo edificada como ciudad, cuyos participantes están unidos; porque allí subieron las tribus, las tribus del Señor, testimonio para Israel” (Salmo 121, 3-4). (53-54)

  1. “Jerusalén” se interpreta como “lugar de paz” y es un tipo del lugar de Dios, es decir, la psique-alma que tiene la paz en Cristo. Sin embargo, no cualquier psique-alma puede tener la paz en Cristo y llevar el nombre de la paz, sino solo aquella que está siendo edificada como ciudad que tiene la piedra angular que colocó Dios, como prometió, en Sion, una piedra preciosa (Isaías 28, 16).

Sion es la colina más alta, el observatorio de Jerusalén, que es un tipo de nus (espíritu del corazón de la psique) contemplativo de la psique-alma pacífica. Porque en otra aunque busques no encontrarás un nus celestial que vea la verdad desde lo alto, sino solo en un corazón que ha recibido la paz de Cristo y ha sido transformado completamente en una condición de vida inundada de paz. La psique-alma, por lo tanto, que tiene la paz divina y posee la piedra angular preciosa y los logos de las Sagradas Escrituras como piedras preciosas labradas para lapidar a las bestias que intentan subir al monte de Dios, y el asfalto, es decir, la humildad que activa u opera el Espíritu Santo, que quema con el fuego divino la dura petrificación del corazón y lo moldea haciéndolo un espíritu contrito, quebrantado y humillado; que aún tiene las aguas de las lluvias que el Salvador da de los ríos del corazón, y como madera de construcción que no se corrompe, los pensamientos de la verdadera praxis, acción, y los clavos y el taladro del temor y el esfuerzo duro en la obra de los mandamientos o logos divinos; que tiene como arquitecto al divino Logos y a sus artesanos, aquellos que, bajo Su supervisión, regulan las fuerzas y energías psíquicas, y posee todas las herramientas de construcción, el ayuno, la vigilia, la salmodia, la lectura y, en general, todo lo que contribuye como instrumento a la virtud, y el hilo rojo del nivel, las leyes sagradas de Dios en las Escrituras; y aún más, la luz y el sol espirituales, intelectuales y sobrenaturales que todo lo reflejan en la vida de la psique-alma; y en general, la psique-alma que, de manera divina y espiritual, posee todo lo necesario para la reconstrucción de una ciudad, esta es Jerusalén espiritual y se está edificando como ciudad para que habite el Dios de todo, la Tríada vivificante y sin principio ni fin.

“Yo, dice, y el Padre vendremos”- ciertamente espiritualmente – “y haremos nuestra casa en él” (Juan 14, 23); como si dijera ´lo haremos una ciudad, y de hecho una ciudad admirable, que se extiende hasta lo infinito´. Por eso el verso dice “la Jerusalén que está siendo edificada”, no ´la que ha sido edificada´. Así como Aquel que mora en ella es inabordable, así también la ciudad naturalmente debe extenderse hasta lo infinito. Y de hecho, dice ´que está siendo edificada´, no ´ciudad´, sino ´como ciudad´. Es decir, si pudiera construirse con la colaboración de muchos y variados y completarse en una obra que se extiende en altura, longitud y anchura para la morada del Rey sin principio, justamente se llamaría ciudad; pero, como esta construcción no puede terminar nunca, ya que la habita el Infinito, se le dio el  nombre justo en la Sagrada Escritura, no ´ciudad que ha sido edificada´, sino ´que está siendo edificada como ciudad´. Una clara señal de que la psique-alma es Jerusalén y que se construye como una ciudad es que sus participantes, es decir, sus facultades o fuerzas, se han unificado y no se dividen, ni vagan, ni fantasean, sino que viven tranquilamente con la paz de Cristo, todas juntas y unidas.Principio del formulario

Después el Salmista, como si completara su pensamiento, añade otra característica o cualidad de la construcción de los participantes unidos en la ciudad y dice: “Allá subieron las tribus, las tribus del Señor, testimonio para Israel” (Salmo 121, 3-4). Aquellos a los que el logos anterior dijo partícipes de la psique-alma, aquí se les llama tribus. Porque las facultades o energías y potencias de la psique-alma no son ajenas a ella, y aquellas que son simplemente tribus de la psique-alma se convierten en tribus del Señor cuando realizan ascensiones divinas y trascendentales dentro de la pacífica psique-alma, lo que es testimonio y confirmación para Israel, es decir, para el νούςnus (espíritu del corazón de la psique) que contempla a Dios, y todas cooperan en una obra divina, el conocimiento-gnosis de Dios. Todas estas tribus espirituales o inteligibles, convergiendo en un punto común, construyen la ciudad del Dios Pantocrátor/Todopoderoso, la pacífica y santa. Porque allí realmente suben las potencias espirituales, haciendo divino y divinamente perceptible al nus con el intelecto que contempla y ve a Dios. Cuando la psique-alma está dispersa y dividida, y las tribus o fuerzas no están unificadas, es imposible realizar ascensiones y construir la psique-alma, porque no hay allí lugar de paz ni Jerusalén que se construya, para que alguien pueda ver dónde está la realidad espiritual. Del mismo modo, cuando estas potencias o facultades se reúnen en un mismo punto, es imposible que no realicen allí ascensiones espirituales, atrevidas y audaces hacia el Señor, protegiendo y salvando el nus con intelecto que considera y contempla a Dios. Por lo tanto, la psique-alma, en un estado pacífico y tranquilo, cuando se construye espiritualmente como una ciudad, es decir, cuando los participantes -sus potencias o facultades-, se han unido para el mismo propósito, allí se realizan ascensiones del Señor las potencias o fuerzas espirituales y adquieren unidad y uniformidad, y se alían conscientemente con el nus que contempla a Dios. Entonces tú también susurra lo: “La Jerusalén que se está construyendo como ciudad, cuyos participantes están reunidos; porque allá subieron las tribus, las tribus del Señor, testimonio para Israel” (Salmo 121, 3-4), con la jaris gracia increada de Jesús Cristo, nuestro Señor.

Sobre el mismo tema

  1. Quizás no esté muy lejos de lo anterior agregar lo siguiente. Si quieres saber si la divina luz increada de la paz ha comenzado a ensombrecer tu psique-alma; si quieres ver tu psique-alma como Jerusalén, siendo construida como una ciudad; si sus participantes están todos juntos, ten cuidado; -es decir si todos los pensamientos y fuerzas se han unido con amor hacia sí mismas y entre ellas de manera unitaria y uniforme para que vayan construyendo ciudad, no separadamente, sino todas juntas; si ascienden allí a Jerusalén, que se está construyendo como ciudad, las tribus del Señor, es decir, las fuerzas generales de la psique-alma que son divinas, y ascienden juntas espiritualmente; si ves estas cosas en ti mismo, no dejes de construir. Recuerda la torre de Babel y su construcción y la confusión de lenguas, y aprende que no toda construcción es considerada buena también por los de afuera. Aquellos que tienen ojos, ven generalmente dos tipos de construcciones y ascensos. Una apunta al bien y se hace para que Dios habite en ella, y su señal es que sus «participantes» están unidos en el mismo punto y allí ascienden las tribus, las tribus del Señor, anunciando en la psique-alma cosas grandes y maravillosas y llenas de paz, agapi-amor y santidad, y la construyen. El otro tipo de construcción se hace para el mal y la ruina de la psique-alma; su característica o cualidad segura es la división y la terrible confusión de los idiomas intelectuales, y termina en que las pasiones (pazos) habitan en ella, como en la torre de Babel los lagartos.

Así que aprende la diferencia entre las dos construcciones, y no fallarás si quieres elegir la mejor. Si a menudo, de vez en cuando, no prevalece en lo más profundo de tu corazón la paz y la unidad de pensamientos y la luz espiritual; si no sube a tu corazón un placer inefable de la θεωρία zeoría contemplación de Dios; si desde lo más íntimo de tu corazón no emana continuamente un avivamiento y una energía espiritual inherente o en-hipostasiada, de modo que a menudo sientas que envuelve incluso las partes más altas de tu corazón, junto con alegría y jovialidad espiritual y una acción profunda y secreta o mística; si tu psique-alma no saborea misterios espirituales inefables; si no opera en ti una unificada y simultánea alegría inexpresable y una sorpresa incomprensible; si no aceptas dentro de ti la santificación de Cristo que comienza a surgir, aprende que tu psique-alma no es Jerusalén, ni se está construyendo como ciudad, ni sus participantes, es decir, sus λογισμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía), están unidos, pero tampoco las tribus, es decir, las fuerzas generales, se han convertido en tribus de Jesús, ni ascienden allí proyectando en la psique-alma cosas maravillosas y misteriosas e iniciando y presentando en el nus e intelecto lo que el ojo no vio ni el oído oyó y no se manifestó en el corazón del hombre (1Cor 2, 9) que no es participante del divino Espíritu. Y ten cuidado de que construyas, pero la torre intelectual de Babel, cuyo final es la destrucción y la confusión y división de los lenguajes intelectuales y la pérdida total, como mencioné antes. También quería decir cuál es la causa por la cual algunos tienen una psique-alma Jerusalén, que se está construyendo como ciudad y cuál es la causa de la construcción y la destrucción de la torre de Babel y por qué los participantes de ella están juntos, mientras que en la torre de Babel hay división de lenguajes de todo tipo. Pero los omito tratando de ser breve para que me escuchen con agrado los oyentes.

En el pasaje: «Estos eran los nobles de los confines orientes del sol» (55-63)

  1. “Los nobles de los confines orientes del sol” (Job 1, 3) pueden ser aquellos que fueron ennoblecidos por los orientes, pero también por las iluminaciones y resplandores del sol intelectual y espiritual de la justicia y fueron perfeccionados con la θεωρία zeoría contemplación y la dedicación de sus intelectos hacia Dios; aquellos que nacieron de Dios y no de la sangre de mujer, ni del deseo del hombre o de la pasión carnal (Juan 1, 13). Los corazones y nus de ellos habitan en palacios celestiales divinos, y fueron dignos de relacionarse y asociarse con Dios y recibieron de Él los divinos e inefables misterios de Su reinado de la realeza increada. Ellos se han convertido en el cuerpo de Cristo, el Hijo de Dios, y en particulares miembros de Él (1Cor 12, 27), coherederos, copartícipes y compañeros de Él (Efesios 3, 6), cuya herencia es Él, y el Padre de ellos es el Dios Altísimo, y se han convertido en participantes de naturaleza divina (2 Pedro 1, 4) de manera supra-lógica. Ellos han sido sellados por el Espíritu Santo, en el cual participan, conectan y comulgan unos con otros y viven y ven; visten ropas completamente blancas como conviene al Espíritu, y vestiduras bordadas con piedras preciosas y perlas; llevan diademas y coronas con rubíes y amatistas y todo tipo de piedras preciosas, y comen y beben en la mesa real. Aquel alimento no trae saciedad, ni el néctar se satisface nunca. Porque todo es espíritu y ellos lo disfrutan espiritualmente. Hay muchas maravillas que ocurren en esos palacios reales. Fuego que refresca y revitaliza y provoca los ardientes deseos de la agapi-amor en el corazón, agua viva que habla y brota fuentes de vida eterna, un aire perfumado y un Espíritu que da vida y una luz triple que brilla uniformemente, simple y abundante.

Por lo tanto, ellos al ver y disfrutar tales cosas, se separaron de las cosas terrenales y se unieron a las celestiales. Despreciaron lo que se ve y se entregaron completamente a lo intangible, inteligible. Pasaron por alto lo temporal y se acostaron entre lo permanente. Están físicamente abajo y caminan en el cielo. El cuerpo los ata y los atrae hacia abajo, pero el Espíritu hace una señal y las ataduras se queman y se disuelven; y tan pronto como se desataron las ataduras, inmediatamente ascendieron por encima de los cielos — ¡qué velocidad y qué sorpresa! Se volvieron unitarios conscientes con la mirada concentrada hacia Dios. Se aislaron de todo con la contemplación unificada de Dios; son trasladados de una doxa-gloria espiritual e increada a otra más grande (2 Cor 3, 18) y pasan de riqueza a mayor riqueza y disfrutan de las cosas y realidades inefables. Se dicen a sí mismos: «¡Qué gran riqueza de doxa-gloria y deleite!». Y al ver más en la riqueza de esto que antes, quedaron asombrados y vieron cuán desnudos de todo y pobres eran. Permanecieron inmóviles, o para decirlo más apropiadamente, se quedaron boquiabiertos de éxtasis y sus corazones se llenaron de alegría. Se convierten en seguidores y compañeros inseparables del Rey de los ejércitos o potencias y participan con los Ángeles, asombrados por la inundación de tanta χάρις jaris (gracia, energía increada) llenos de excesiva alegría por esta herencia inefable y por la inenarrable filantropía (amistad al hombre) y bondad. Estos son, por lo que conozco, los nobles de los confines del oriente del sol (Job 1, 3), por la χάρις jaris de Jesús Cristo nuestro Señor. A Él pertenece la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Cuando el νούς nus (espíritu de la psique) contempla la realidad divina de manera unificada con el poder de Cristo, entonces es tiempo de silencio (Eclesiastés 3, 7); porque es el momento del néctar divino, el tiempo de la αγάπη agapi (amor incondicional) y la alegría espiritual, el tiempo de los espectáculos misteriosos y el disfrute de las realidades sobrenaturales. Porque en ese momento, el nus con el intelecto ve claramente la copa en la mano del Señor, llena de puro vino inefable, y percibe claramente que se inclina de un lado a otro, y sabe con certeza que el fondo no se ha vaciado aún (Salmo 74, 9). Porque el fondo de la divina bondad que se derrama sobre nosotros, es decir, la profundidad de la riqueza y el límite de la χάρις jaris, nunca se revela completamente a nadie durante la vida presente, incluso si uno ha ascendido a lo más posible hacia Dios y a la θέωσις zéosis. El límite y la perfección se reservan para todos por igual en la consumación del siglo venidero. «Aún no se ha manifestado lo que seremos», como dice el discípulo amado (1 Juan 3, 2), y como dice el divino Pablo en 1 Corintios 3, 19, ahora sabemos en parte, pero lo perfecto se manifestará entonces, cuando las visiones de la verdad sean abolidas como en un espejo y esta sea revelada completamente, y todos, justos y pecadores, beberán de alguna manera del divino cáliz secreto y sentirán y comprenderán el misterio que ahora está velado y místico u oculto. Los justos beberán para tener un deleite y gozo más perfecto por su esperanza en Dios y por sus obras virtuosas. Para ellos, la Escritura dice: «Se embriagarán de la abundancia de Tu casa, y les darás a beber del río de tus delicias» (Salmo 35, 9). El Señor también les prometió que los haría sentarse a la mesa real de su Padre y los serviría (Lucas 12, 37), y prometió que bebería con ellos del nuevo cáliz en su reinado de la Realeza increada (Mateo 26, 29) y estará regocijándose y gozando con ellos. Pero los pecadores beberán bilis amarga y del eterno dolor, pena y tristeza, y de hecho beberán tanto como para comprender qué dulce néctar están perdiendo desgraciadamente los desgraciado debido a su necedad.

El divino David nos llama y nos exhorta a probar este néctar en la vida presente, diciendo: «Gustad y ved que el Señor es bondadoso» (Salmo 34, 9); pero los pecadores no se vuelven hacia él. Pero aquellos que se vuelven hacia él y obedecen este mandamiento-logos de David, ven la copa y sienten que se inclina de un lado a otro, beben de ambos lados con gratitud y disfrutan y endulzan los sentidos psíquicos de la psique-alma, y justamente con razón cantan himnos de agradecimiento al Señor, exclamando: «Tú Señor, en tu bondad has preparado ante mí una mesa de rica comida a despecho de mis enemigos. Antes de ser llamado en tu cena, has ungido con aceite perfumado mi cabeza, y me has embriagado con el cáliz rebosado de bebida deleitosa. El efecto de tu misericordia  me perseguirá en todos los días de mi vida y así yo alegre y feliz estaré habitando en el templo de mi Señor a lo largo del infinito de los días» (Salmo 22, 5-6), es decir, la futura, la permanente e inmortal; porque después de recibir los futuros bienes divinos, los tendremos para siempre.

Además, aquellos que prueban ambos lados del cáliz vivificador y renovador que está en la mano del Señor, y beben de él cada día, entienden muy bien lo que ven, sobre lo oculto, y de esto que rebosa y se derraba, deducen sobre el contenido en la profundidad, y desde el sabor parcial y anticipado entienden la plenitud futura.

Por tanto, puesto que está claro que los justos disfrutarán de aquello que disfrutan parcialmente desde aquí, atados aún a la grosura del cuerpo y la oscuridad de este mundo, por eso David no dijo, y con razón, que todos beberán, justos y pecadores; sino que después de haber dicho lo que era dudoso, si los pecadores también beberán (Salmo 74, 9), omitió como evidente lo confesado, es decir, decir de que los justos beberán.

Si los pecadores beberán, es innecesario decir lo mismo sobre los justos, ya que desde ahora se sacian de este cáliz rebosante, de modo que se regocijan, deleitan y exclaman: «Me has embriagado, Señor, con Tus creaciones, y me alegraré por las obras de tu mano» (Salmo 91, 5).  Al decir «las obras de Sus manos», se refiere a que sostiene y ofrece la copa llena de vino inefable y la inclina amorosamente de un lado a otro, preservando el sedimento del cáliz para el futuro. Ahora, una vez más, aquellos que están embriagados claman a Dios: «Tu cáliz nos embriaga como el vino más fuerte» (Salmo 22, 5), con la χάρις jaris de Jesús Cristo, nuestro Señor.

Voy a cantar a mi Poeta y te alabaré, Altísimo, que derramas tus misericordias sobre mí con tu χάρις jaris (gracia, energía increada). Me bordas, Oh Filántropo (amante de la humanidad), oh excelso Rey, Tu santo dedo en lo más profundo de mi corazón, como Tú sabes, que realizas maravillas y obras excelentes por Ti solo (Salmo 71, 18); y después de estimularme con Tu bordado, como es natural, me preparas con tu Santísimo Espíritu para ver las letras de Tu santa mano escritas en el libro de la vida y para imaginarme la belleza por encima de cualquier sorpresa de Tu mano, como corresponde al sentido y percepción espiritual, y verlo todo lleno de alegría y gozo místico con la χάρις jaris de Jesús Cristo, nuestro Señor.

Existe una paz, más aparente que real, cuando el cuerpo lo pasa bien, la cual genera mucha agitación en la psique-alma, aunque temporalmente simule estar en calma. Existe otra paz que sigue al aislamiento de los sentidos y la evitación de todo y la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial, tranquilidad). Pero incluso esta, aunque sea incomparablemente mejor que la anterior, no dura mucho. Porque cuando la psique-alma es molestada por el pensamiento, es natural que el cuerpo y el ser humano entero sufran. Existe una paz aún más elevada, la tercera paz de los sentidos y de la psique-alma, que viene cuando las fuerzas de la psique-alma y el hombre interior se serenan y se pacifican con una adecuada instrucción y cuidado; entonces uno puede orar con más pureza, lamentar con más dulzura y estudiar los logos divinos con placer. Pero esto aún no es la perfección de la paz. Así como quien toca la flauta o la guitarra no puede seguir tocando ininterrumpidamente; inevitablemente sus manos se cansarán, y surgirá algún motivo, ya sea una enfermedad o cualquier dolencia, para que el flautista deje de tocar la flauta o el guitarrista deje de tocar la guitarra. De la misma manera, en la psique-alma, que regula las armonías esenciales de sus fuerzas o facultades, lo inalterable no permanece constantemente, sino que se relaja de alguna manera, ya sea queriendo o no, debido a algo que le sucede o debido a su fácil alteración o por acedia (negligencia, pereza espiritual) ya que la psique-alma es, de manera paradójica, una de las creaciones y está unida a un cuerpo material y áspero de modo paradójico. Pero cuando, por la χάρις jaris, recibe en su interior la presencia del Increado que creó todas las cosas y participa conectando y comulgando el Espíritu vivificante, increado e inmutable, se vuelve maravillosa, recibe otra vida y, después de ser vivificada según la naturaleza del Espíritu vivificante, disfruta de la vida sobrenatural, la verdaderamente inmutable. Y realmente, así como vive con la fuerza vivificante, así también ve, porque esa fuerza vivificante es luz increada; y se regocija y se alegra al ver, por supuesto, lo que lo Sobrenatural le muestra sobrenaturalmente, y encuentra paz en la paz que sobrepasa todo entendimiento (Filip 4, 7) por la excesiva vivificación nuevamente y la iluminación y la visión del más allá del entendimiento Vivificador, y la alegría de todos aquellos a los que ve secretamente o místicamente. Y no cambia en absoluto, no se cansa, ni presta atención a las trampas y asechanzas del enemigo. Sino que ve constantemente a Dios y las cosas de Dios, no por su propia voluntad, no por supuesto; sino con la fuerza, energía y el movimiento, pero también con la voluntad, diría, del Espíritu divino e inmutable que reside activamente y substancialmente en el corazón, no de una manera que uno pueda imaginar, sino como solo conoce ese Espíritu, que incluso investiga y conoce las profundidades de Dios (1Cor 2, 10) y enseña e inicia a Sus participantes con sentido y sentimiento de la psique-alma. Por lo tanto, hasta que cuidamos de encender dentro de nosotros y no se apague con nuestro peligro la divina χάρις jaris del Espíritu, con una conducta hisijástica (en paz y serenidad divina interior) y la santidad, estamos llenos de una paz inefable y sobrenatural del Dios tríadico, y entonces vivimos verdaderamente con humildad, agapi-amor y oración la paz del cuerpo y del espíritu y de la psique-alma, ininterrumpidamente, como dijimos. Porque la paz con esfuerzo y cansancio no es aún paz perfecta, sino una precursora que realiza la paz perfecta. Por lo tanto, la paz perfecta se realiza, como se ha dicho, completamente sin esfuerzo corporal, en el descanso del perfecto sabatismo y en el reposo de Cristo.
Entonces, hombre, una vez que comprendas que has recibido existencia cuando antes no la tenías, y entiendas bien a tu Creador y Formador, y observes por ti mismo la razón por la cual el Formador te trajo del no ser al ser, si piensas correctamente, entrégate amorosamente con todas tus disposiciones y con todo tu ser al dulcísimo Jesús, tu Dios y Creador y Formador, tanto en la práctica como en la θεωρία zeoría contemplación de Su persona. Porque cuando vives de esta manera, tanto práctica como contemplativamente, serás digno de recibir muchos carismas de Dios y te volverás dios por la jaris gracia y espiritual, completamente similar, tú, la creación, con tu Creador, y te regocijarás y deleitarás eternamente con el Señor y Padre tuyo en el reposo y agapi-amor hacia Dios y con la δύναμη (poder y energía) de Jesús Cristo, por los siglos de los siglos, elevándote por encima de todo lo que vemos. Amén.

  1. Cuando vi, discerní con la visión espiritual de dónde vine aquí de manera tan maravillosa y hacia dónde acabo; y tercero, imagino a Aquel que me trajo aquí y me gobierna y me llevará al final, y pongo en mí el nus con la mente al Padre inefable y Su agapi-amor, no puedo decir que lo ignoro. Y luego veo de alguna manera como en un espejo el misterio de Su propósito el relativo a mí. Por supuesto, por esto también me regocijo y deleito con estas tres cosas tanto como nadie puede expresar. Pero esta gran alegría es reemplazada muchas veces por una tristeza análoga, cuando me doy cuenta claramente de lo indigno que estoy hacia mi llamada y de cómo me comporto y me gobierno. Al ver luego cuánto me revelas la inaccesible doxa-gloria increada Tuya a través de la creación y comprendiendo tu agapi-amor inefable hacia mí que me presentas a través de la encarnación de Tu Hijo unigénito, y conociendo tu unión inexpresable y sobrenatural conmigo que me otorgas con una participación espiritual inefable e ininterrumpida, admiro excesivamente tu doxa-gloria increada y me asombro de Tu inusual misericordia hacia mí. Y así, después me sacas de todas las cosas visibles y me paras de todas las cosas concebidas y me reposas y me llenas de alegría inefable dentro de Ti, Santísima Trinidad supraesencial.

Cuando Dios, con gran sabiduría, quiso hacer al hombre otro ángel terrenal, una criatura celestial, hermosa y de forma divina a Su imagen, puso dentro de él la psique-alma espiritual adecuadamente y capaz de adquirir gnosis (conocimiento) y ciencia divinas. Por eso dice: «Yo dije que sois dioses, y todos sois hijos del Altísimo» (Salmo 81, 6), es decir, que con la χάρις jaris (gracia, energía increada), como otros ángeles, debéis considerar y contemplar silenciosamente a Dios y elevaros amorosamente hacia Él en la luz espiritual. Que el hombre terrenal se eleve a un estado angélico es imposible, a menos que se convierta claramente en espíritu como los Ángeles. Que el fiel se convierte en espíritu por la fe del Dios omnipotente y generoso, recibiendo de alguna manera una segunda plasmación divina, lo revela el Salvador con lo que dice: «Lo que nace del Espíritu es espíritu» (Juan 3, 6). Que también los hombres nacen espiritualmente, aunque tengan cuerpo junto con la psique-alma, lo testifica el digno de confianza Juan, que dice: “Pero los que le aceptaron y creyeron, como Redentor, Sanador y Salvador, les dio potestad, valor y fortaleza para poder renacerse y estar convirtiéndose y haciéndose* continuamente en hijos de Dios, a los que creen en su nombre. (*El verbo γενέσθαι (yenesze) aquí define tiempo continuo hasta el último suspiro de nuestra vida, por la metania, dicen los santos Padres). Los cuales no son engendrados de sangre de mujer, ni de deseo, ni de voluntad de hombre, sino de Dios son renacidos” (Juan 1, 12-13). Por lo tanto, engendraron y nació según el hombre interior, al que es a imagen del Creador, porque este nacimiento no es según las leyes de la naturaleza, sino que sigue de aquellos que nacen espiritualmente por la χάρις jaris, independientemente de su voluntad. Por eso, como es natural, el νούς nus (espíritu de la psique) participante se convierte en trono del Espíritu Santo. Así como el hierro cuando entra en el fuego se vuelve fuego, no por su naturaleza, sino por participación, con la transmisión del fuego, mientras está unido al fuego, y de hecho se convierte en trono del fuego que se ha instalado y de alguna manera descansa en él, exactamente así el νούς nus, con el nacimiento o unión y participación del Espíritu, se convierte en espíritu y trono del Espíritu, al incluir obviamente Dios el νούς nus y al sentarse de alguna manera y descansar en él como en un trono. Esta es el admirable inicio del progreso de la psique-alma. No, por lo tanto, entender inicialmente el orden de los ángeles, digamos, de las potestades celestiales inferiores, sino el orden del Dios Altísimo; luego pasará al orden del Trono, después del Querubín, después del Serafín, y avanzará hasta que reciba por completo la calidad del ángel, es decir, el orden inferior, anunciando a los que están cerca las gloriosas y misteriosas obras de Dios con la inspiración del Espíritu. La participación del Espíritu debe, como dicen los sabios en las cosas y realidades divinas, preceder de Su transmisión. Así, es evidente que uno debe convertirse claramente en partícipe del Espíritu, para que el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) se convierta en Su trono, y luego transmita las realidades espirituales; uno debe, por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu, convertirse en Querubín, que significa plenitud y abundancia de sabiduría espiritual, y luego transmitir sabiduría a los demás; debe convertirse en Serafín de manera similar, a través del conocimiento-gnosis de la sabiduría y bebiendo del recipiente también el vino de la sabiduría, llegar a las ardientes y vehementes ágapes-amores de Dios —porque eso significa Serafín—, y luego calentar y dirigir también a otros hacia los έρως eros (amores ardientes) divinos y luego inflamarlos; y así, continuar sucesivamente hasta que llegue al orden del ángel, es decir, enseñar a los que están cerca.

Por lo tanto, aquellos que no fueron elevados anteriormente por la χάρις jaris increada del Espíritu de Dios, ni son dioses ni tronos de Dios, ni querubines ni serafines ni otras órdenes espirituales inferiores, ni siquiera pueden ser ángeles rectos, ni podrán adorar a Dios, ni enseñar verdaderamente a otros lo apropiado con la inspiración del Espíritu. Por lo tanto, el verdadero progreso de la psique-alma tiene su origen en la participación del Dios Altísimo y avanza a través de las etapas que mencionamos, con el poder y la fuerza de Jesús Cristo, nuestro Señor.

Te glorificaré, inefable Señor, Santa Trinidad. No tanto como te conviene, Señor, sino  según lo permita mi fuerza. Porque Tú, Inexpresable, junto con todo lo que te concierne, estás infinitamente por encima y más allá de cualquier logos y palabra que intente hablarte y de cualquier nus y mente que intente comprenderte. Tú me creaste de la nada con Tu magnífica voluntad, formándome con tus manos como ningún otro de Tus criaturas, y dándome forma según Tu imagen y semejanza (Génesis 1:26); sin embargo, yo, el tonto, creado con tanta honorabilidad y gloria, me he vuelto muy ingrato hacia tus mandamientos o logos, aunque son santos y llenos de paz, verdadera alegría, energía y poder divino. Y lo más maravilloso es esto: antes de que me trajeras al ser, por mi bien y por el bien de mi vida, y para que pudiera mirar hacia arriba y comprenderte, y para el inefable deleite espiritual de la contemplación divina, creaste el mundo que tiene una magnífica belleza y gloria, y tanta fuerza y sabiduría creativa, y está decorado abundantemente y de todas las maneras posibles, que sin ellas ni siquiera podría existir por una hora, y con ellas vivo, físicamente, con felicidad en todo lo que disfruto y me sustenta, y psíquicamente, con todo lo que entiendo por θεωρία zeoría contemplación y me asombra con la omnisciencia y omnipotencia de tu providencia y el océano de Tu agapi-amor incondicional. Y tú hiciste todo esto, Inexpresable. Pero yo, el insensato, he vivido mi vida de manera disoluta hasta ahora, ¡ay de mí! Contrario a tus mandamientos, logos, que son tan agradables y amados por los sabios. ¡Ay de mi psique-alma por mi insensatez, mi endurecimiento, mi embotamiento y mi insensibilidad! ¿No sientes, profano, que el pobre, solo para vivir físicamente, y aún así temporalmente, se convierte en esclavo del rico y se somete de inmediato a los mandamientos de su señor, aunque algunos sean pesados, a pesar de que no los realiza por el bien del que los lleva a cabo, sino en beneficio del que los ordena? ¿Cómo, oh insensato, desobedeces tan groseramente los mandamientos de un Creador, Benefactor y Proveedor como este, aunque se den por tu bien y por la gloria inmortal? ¡Hay de tu vergüenza y el mal eterno que te espera!

Cuando volví a Ti, oh Señor excelso, la inefable fuente de placer, le dije a mi pobre y verdaderamente pecadora psique-alma, que es Tu propia creación, oh misericordioso y filántropo (amigo del hombre): «Psique-alma, tienes muchos bienes espirituales, come, bebe, regocíjate» (Lucas 12:19). Y cuando el pecador (el diablo) se levantó contra mí, sufrí y me humillé hasta el extremo (Salmo 37:9). Pero ¡qué grande es la riqueza de Tu bondad, oh Señor bondadoso! Cuando fallé y me desvié del camino recto y del bien, Tú me anticipaste de manera maravillosa y con carismas sin precedentes me trajiste de vuelta. Y en verdad comí y bebí, y luego me regocijé espiritualmente por tu misericordia y caridad, pero nuevamente me extravié muchas veces y fui desterrado, no sé por cuál de las dos razones: por la terrible trampa del demonio o por mi descuido, o tal vez por ambas, o quizás por algún juicio más profundo Tuyo, del cual surgen las concesiones, abandonos, tentaciones y castigos de varias maneras.

Así que muchas veces me hundí en el lodazal donde no había tierra firme (Salmo 68:3) y sufrí y me desmoroné mientras el aguijón del pecado me perforaba (Salmo 31:4), como una espina y en general por los muchos males que el enemigo tramaba maliciosamente contra mi psique-alma debido a mi terrible negligencia, pereza y mi exasperante necedad.

Pero Tú, nunca descuidaste mis sufrimientos, sino que incluso con una voz espiritual clamaste en lo más profundo de mi corazón y dijiste a mi psique-alma desesperada: «Yo soy tu salvación» (Salmo 34:3), no temas, sino vuelve a tu descanso, no te extravíes». Y así me consolaste, oh Jesús indulgente, y te convertiste en un brillante defensor de mi sanación y salvación, y Tú, que eres la mano derecha del Padre, me sostuviste con potencia y energía y Tu pedagogía me enderezó (Salmo 17:36) una vez más, como muchas otras veces, con la gran alegría de tus inefables misterios.

Ven, pues, Logos de Dios, en mi corazón como un sello de seguridad, para contemplar Tu sobrenatural belleza; ven a mis manos, para cumplir Tus santos y vivificantes mandamientos o logos; ven, Rey Jesús Cristo  supra-celestial, ven para que pueda vivir espiritualmente en Ti. Acércate rápidamente a mí, mientras vuelvo a Ti con toda mi psique-alma, Tú que eres el gozo supra-celestial de aquellos en quienes resides de manera inefable. Haz brillar Tu relámpago, oh Omnisciente, para que mi psique-alma espiritual se recoja en sí misma y luego en Ti, y para que se dispersen y se pierdan aquellos que me odian y se enemistan conmigo sin motivo (Salmo 3:8) y me persiguen injustamente y me afligen sin piedad. Guárdame, Señor, para siempre, te ruego como la pupila de tus ojos (Salmo 16:8), para que pueda contemplarte eternamente junto a Ti, oh Soberano glorioso e inefable.

  1. ¿Quién soy yo, oh Señor, yo que soy ceniza y tierra, y cuántos son mis días que paso como sombra (Salmo 143, 4) y como un breve sueño delante de Ti, oh Inconmensurable, ante cuyos ojos mil años son como el día de ayer que pasó, o como la guardia de un vigilante de noche (Salmo 89, 4); ¿Y qué conozco yo delante de Ti, que has hecho los cielos con gnosis-conocimiento (Salmo 135, 5) y la tierra y el universo con sabiduría, y además todo ello junto en un momento? ¿Quién soy entonces para presentarme ante Ti, oh Misericordioso, y ser juzgado por Ti? No, te ruego, no, te suplico, Señor, así como los padres no exigen cuentas a los niños por lo que hacen, ni siquiera piden una obra, sino que con buen corazón, con agapi-amor incondicional y cuidado los cuidan con ternura en todo lo que necesitan, y los alimentan y los protegen tanto como pueden. Por eso, oh Santo, nuestro verdaderamente eterno y amado Padre, como el Creador de todos nuestros mundos desde la nada, no te enfades por mis pecados y transgresiones, te lo ruego, ni me pidas obras, oh Misericordioso, según tu gracia, no, oh Bondadoso, no. Pero así como es apropiado para los niños, así y aún más y sin fin, perdona mis pecados y aumenta Tu donación inmaculada en mí, porque como débil en sofía-sabiduría, necesito mucho tu ayuda. Sí, Tú que me creaste, me formaste y me regeneraste, oh Glorioso, con el propósito supremo de hacerme digno; es decir, ya que con tus beneficios excesivos y tus represiones me has convertido en una icona/imagen genuina Tuya con belleza divina, para que me glorifiques de acuerdo con tu eterna y suprema doxa-gloria increada; además, no viniste a juzgar, sino a sanar y salvar al mundo (Juan 3, 17). Amén.
  2. Como Tú ves también, Señor, que conoces los secretos del corazón, me juzgo y condeno a mí mismo. No necesito, Oh Supra-Sabio, ningún otro juez. Solo en caso de cualquier duda, Oh Bondadoso, se realiza un juicio ante un tribunal. Pero cuando el condenado se ha juzgado a sí mismo de antemano y ve y confiesa verdaderamente a sí mismo no solo como pecador, sino que peca cada día y hora, ten compasión de él, Señor Filántropo (amigo del hombre), y no lo juzgues. Pido misericordia y solicito χάρις jaris gracia, Oh Fuente abundante de misericordia y beneficios. A ti te ruego, que has complacido a convertirte en ser humano por mí y que no nos castigas según nuestras transgresiones y por agapi-amor excesivo no nos devuelves de acuerdo con nuestros pecados (Salmo 102, 10); sino que más bien Tu amor innato nos vence y aleja de nosotros nuestros pecados tanto como el este está lejos del oeste (Salmo 102, 12). Así que te suplico, oh inocente Señor Jesús Cristo, Caritativo Señor, y te ruego, aunque indigno, que pases por alto cada una de mis transgresiones y cada uno de mis pecados y que concedas en mi corazón el sello perfecto de Tu Espíritu Santo, la verdadera donación santa, con tu poder, fuerza y sabiduría, para que así pueda actuar con sabiduría y entendimiento espiritual, con el poder de Tu χάρις jaris (gracia, energía increada), tanto como sea posible, lo que sea agradable delante de Ti, para que los ríos espirituales de Tu sabiduría inmaculada vuelvan a fluir verdaderamente desde mi corazón con el conocimiento de la verdad y con la luz adecuada y así me encuentre Contigo, partícipe y comulgante de Tus misterios, por los siglos de los siglos, es decir, iluminado por Tu luz sobrenatural e increada desde ahora, con tu inefable misericordia e inexpresable χάρις jaris (gracia, energía increada). Amén.
  3. Nadie comprende con absoluta claridad la insidiosa maquinación o asechanza —quizás deberíamos llamarla asalto demoníaco-, que literalmente es demoníaca, como aquel que escapó de los demonios y estuvo libre por un tiempo de las diabólicas asechanzas o asaltos. Y nadie los evita o se libera de ellos, como dije, excepto aquel que ha obtenido la ayuda del aliento divino, intrínseco en-hipostasis y constante en su corazón. Esto lo engendra la fe unida a la humildad y la agapi-amor activa a Dios y al prójimo, y el modo de vida hisijástica (ascético, paz cordial y serenidad mental) con vigilia y lectura, ya sea práctica o contemplativa, y luego teológica, después de la oración. Por supuesto, el amor activo es el cumplimiento de los mandamientos- logos de Dios en la medida de lo posible. De estas cosas proviene no solo un conocimiento/gnosis más puro y brillante de Dios, sino también un conocimiento preciso y un discernimiento más correcto de las insidiosas invenciones demoníacas y los asaltos contra la psique-alma. Entonces, las luchas se vuelven más grandes y el esfuerzo, el entrenamiento correspondiente para combatir a los demonios que envidian desmesuradamente y atacan sin descanso con furia para dañar cualquier parte de la psique-alma portadora de lo divino con gran malicia. Y si el verdadero Salvador no protegiera amorosamente a Su pueblo y no defendiera a Sus fieles, Cristo, ninguno sería verdaderamente psicoterapiado, sanado y salvo, ni siquiera santo!
  4. Sé muy bien y de hecho, lo confieso, oh Señor, que incluso de los animales más irracionales me vuelvo peor por negligencia, ignorancia y acciones irracionales, yo, el hombre lógico, ya que ellos se conforman con su naturaleza y viven de acuerdo con ella, mientras que yo no he conocido un solo momento cuál es la acción pura y adecuada a mi naturaleza, debido a la contaminación por los πάθος pazos impuros y la adhesión apasionada a lo mundano y la consiguiente confusión. Por eso me vuelvo como un necio y ni siquiera conozco correctamente cuál es mi naturaleza. Y he superado incluso los asaltos demoníacos y soy realmente peor que los propios demonios en la intención. Porque aunque yo igual que ellos, fuera inmune a las enfermedades y fuera inmortal y no tuviera necesidad de la vida, entonces sin duda sería el más miserable y grande en maldad y desenfreno a los impulsos absurdos y pazos indecentes. Ahora, ya que no solo no soy inmortal, sino que también sufro frecuentes y prolongadas enfermedades, transgredo y me regocijo en los pecados y estoy dispuesto a ellos. Y lo peor es que no me inclino hacia un solo mal para evitar los demás, como cada uno de los demonios, uno es de avaricia, otro de la vanagloria, otro de ambición, otro de amor por el placer, hedonismo, y otro trabaja para otro tipo de pazos, o más bien amigo y colaborador en ese pazos con aquellos que se convencen en ello; pero que yo solo soy amante y ejecutor de todas los pazos por mí mismo. Y de hecho estoy tan dominado por los pazos que, incluso sin incitación o asalto externo de los demonios, me dirijo hacia ellos, o más bien caigo lastimosamente en ellos por mi propia voluntad. Por eso, incluso todos los males que no he hecho, no es que no los haya hecho porque lo haya evitado de forma voluntaria o porque no lo haya querido libremente, sino porque no pude. Entonces, ¡cuán justamente me juzgo peor que los demonios! Ellos son inmortales y no se enferman y no tienen necesidades de la vida, y sin embargo, cada uno se inclina hacia un solo tipo de pecado. Mientras que yo, cuyos días no son solo pocos, sino que, como mencioné, están llenos de enfermedad, aflicción y lamento, corro con entusiasmo hacia cada pecado, listo y dispuesto, ¡ay de mí, para cometerlo! Por lo tanto, soy realmente mucho peor que los demonios. Pero Señor, Señor, Tú cuya misericordia es inconmensurable y que, por Tu naturaleza, eres el Psicoterapeuta, Sanador y Salvador, ya que también has otorgado la μετάνοια metania y el arrepentimiento incluso a esos demonios, si lo desean, sin malicia ni resentimiento; fortaléceme con sabiduría y todo lo necesario para que me arrepienta y vuelva a la μετάνοια metania como es debido por mis pecados y pueda expiar y redimir Tu santísimo rostro, Tú, la vida excelente y bienaventurada, y la eterna y sobre celestial alegría de los Justos, y la Autoagapi que olvida nuestras maldades, y la incomprensible filantropía (amistad al hombre) y compasión, ¡Oh Soberano! Muestra Tu gran y maravillosa misericordia en mi psique-alma que clama «ten compasión o misericordia de mí, oh Indulgente», para que quede demostrado claramente y lo aprendamos, que incluso para los demonios, si estuvieran en la condición de volver a Ti y decir «ten misericordia de mi» hacia Tu bondad infinita, no los dejarías fuera de Tu gran misericordia increada, ni los rechazarías, Tú, que eres la fuente de las donaciones. Por lo tanto, si tienes misericordia de mí, que soy peor que ellos y más malvado que las bestias irracionales, entonces verdaderamente no hay pecador, ni humano, ni demonio, que al caer delante de Ti y clamar «ten misericordia» y no encuentre inmediatamente Tu infinita bondad y Tu rica y extraordinaria misericordia sobre toda expectativa. Ten misericordia de mí, oh Jesús, Tú que eres nuestro Padre natural y la fuente de la misericordia.
  5. Hay muchas cosas que vienen a mi mente, Señor, pero no hay ninguna que entienda con certeza hasta el final, y en general entre todas no hay ni una sola que no me traicione en algún lugar su conocimiento. Por eso mismo, como es natural, me he demostrado claramente pobre en conocimiento-gnosis general y completo. Seguro, veo este cielo aquí y esta tierra, pero qué son ellos y dónde se asientan y cómo mantienen su cohesión y las muchas otras cosas alrededor de ellos y su naturaleza, las ignoro completamente. El aire, el agua y el fuego puedo mostrarlos muy fácilmente a quienes quieran, pero, cuál es la naturaleza de cada uno, si alguien pregunta, y cómo uno fluye hacia abajo y el otro sube hacia arriba, mientras que el aire en todas direcciones, para esto ni siquiera puedo abrir la boca para susurrar algo. Pero dejo de lado estas cosas, dándome cuenta de que no tengo que decir algo. Y un cabello, esta cosa insignificante, apenas cae en nuestro conocimiento de dónde viene y cómo y en qué orden cronológico sigue y qué secuencia. Y ¿qué valor tiene conocer sobre los cabellos?

Por eso te ruego, Señor, líbrame del pazos de la jactancia o presunción, que se convierte en la causa de juzgar y condenar al prójimo y a cualquier otro. Luego, llévame bajo el amparo de Tu poderoso brazo, porque soy simple y muy lento en la percepción y entendimiento. ¿Quién entonces conoce la extensión del cielo y el volumen y peso de la tierra y el rápido y sin descanso camino del sol que se produce con asombrosa destreza y precisión? ¿Quién entenderá el poder que dirige con tanta sabiduría todas estas cosas? ¿Cómo aprenderá estas cosas el hombre que no tiene ni siquiera un conocimiento relativo para el mosquito? Y ¿de dónde las aprenderá? Yo soy demasiado necio e impotente para comprender el poder y fuerza de tu sabiduría. Y confiando solo en tu χάρις jaris (gracia, energía increada) debo hablar ya sea sobre la θέωσις zéosis o sobre la unión sobrenatural con Dios, que realiza el propio Dios y Su superior entendimiento.

  1. Solo aquellos que han recibido la χάρις jaris (gracia, energía increada) con la visión perspicaz espiritual pueden discernir y entender claramente y con gran certeza realmente a aquellos que no tienen esta percepción espiritual pero caminan psíquicamente. Porque, según el apóstol Pablo, tal persona puede discernir todas las cosas, aunque él mismo no puede ser comprendido por nadie más (1Cor 2:15). Sin embargo, en cualquier situación en la que se encuentren los demás, no solo no ven el vacío del Espíritu divino, sino que por su idiotez a menudo alaban como sabios a aquellos que están en la oscuridad, porque no han recibido la percepción y sentido espiritual de la χάρις jaris y son gobernados por un espíritu mundano y son psíquicos, como los llama el logos divino (1 Cor 2:14). Porque aquellos que tienen percepción y sentido espiritual y se han acercado a la semejanza de Dios juzgan las cosas no con arrogancia o llevados por lo que se ve, como hacen la mayoría, sino de acuerdo con la verdad inmutable y eterna que estas contienen, iluminados por el vivificador y luminoso Espíritu, que a aquellos en quienes habita, les concede una vida sobrenatural, diferente de la común, y luz y gnosis (increadas), por supuesto que no como la mayoría ven las cosas. Así fue el patriarca Jacob, quien cambió muchos lugares, permaneciendo espiritualmente en uno solo, y vio con ojos de discernimiento y habló mucho sobre sus hijos, dignos de admiración (Génesis 49:1 y siguientes). De la misma manera, Isaías, el profeta más elocuente, al ver a Jesús siendo llevado como una oveja al matadero (Isaías 53:7), ni fue arrastrado por Su pasión ni tropezó con esa humillación, sino que con ojos espirituales veía místicamente la doxa-gloria increada y los misterios escondidos en todo eso, como correspondía; él era tal que, aunque veía la forma y la belleza de Jesús desfiguradas (Isaías 53:3), así como Sus otros sufrimientos, sin embargo, confesaba Su divinidad.

Todos los santos Profetas eran espirituales en general, viendo espiritualmente las cosas invisibles con el resplandor del Espíritu. Pero aquellos que tienen el espíritu del mundo, o más bien, debo decir con más precisión, aquellos que están poseídos por el espíritu mundano, cualquiera que quiera observarlos fácilmente, que recuerde la fraternidad de los escribas y fariseos mencionada en los Evangelios, cómo se deleitaban en las apariencias y cómo anhelaban con pasión mostrarse y ser llamados maestros de Israel con toda su psique-alma, con su majestuosa apariencia y caminar, y no hacían nada más que el aspecto exterior y fingían ser virtuosos con sus buenas palabras (Mat 23:3 y siguientes). Por eso condenaron severamente a muerte a Jesús Cristo -¡qué terrible ceguera!-, el Hijo genuino del Dios de todos, la vida divina y verdadera, debido a la envidia que engendró en ellos el espíritu mundano. Es decir, si, como está escrito (Santiago 4:5), el Espíritu Santo no habla dentro de nosotros motivado por la envidia, es evidente que el espíritu del mundo habla desde la envidia y, en consecuencia, su juicio es injusto y oscuro. Por eso, como está escrito, golpearán sus pechos (Apocalipsis 1:7) en el día del juicio universal y se despreciarán a sí mismos y llenos de miedo verán a Aquel a quien traspasaron con una lanza (Juan 19:37) y dirán llenos de asombro: «¿No es este aquel a quien considerábamos como nada y cuyo estilo de vida considerábamos locura? ¿Cómo fue contado entre los hijos de Dios? (Sabiduría de Salomón 5:4-5)».

Porque después de ser engañados por el espíritu mundano y ser dominados por la oscuridad de la jactancia o arrogancia y tropezar gravemente, naturalmente no podían ver la verdad real y avanzar de acuerdo con ella, con la cual avanzan aquellos que tienen el Espíritu gobernante, hegemónico, recto e iluminador.

Acerca de los hombres espirituales, Pablo dice en otro lugar: «¿No sabéis que juzgaremos a los ángeles? ¿No somos capaces entonces de juzgar cosas terrenales?» (1 Cor 6:3). Así que aquel que tiene el Espíritu comprende todas las cosas (1 Cor 2:15), el cual, como dice el Señor, el mundo no puede recibir ni contemplar, ni ver (Juan 14:17). Por lo tanto, aquellos que no están revestidos con una verdadera percepción y sentido espiritual de la psique-alma y no tienen dentro de ellos el Espíritu Santo celestial que opere de manera indescriptible y mística y decir lo inexpresable, es evidente que tienen el espíritu del mundo. «Pero vosotros -dice Pablo- ya no sois carnales, sino espirituales, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros. Pero el que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece» (Rom 8:9). ¿Ves entonces que aquellos que tienen el Espíritu no son carnales? ¿Y que aquellos a quienes, desgraciadamente, les falta el Espíritu, no solo no pueden juzgar correctamente las cosas divinas, sino que ni siquiera lograron ser hombres de Cristo? En otro lugar, el Apóstol Pablo muestra más claramente la oposición del espíritu del mundo al Espíritu de Dios, diciendo: “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios, para que conozcamos lo más profundo y ancho posible las cosas que nos han sido regaladas por Dios” (1 Corintios 2:12). ¿Entiendes ahora que solo aquellos que han recibido el Espíritu de Dios pueden comprender las cosas divinas y la verdad completa? Como también dijo el Señor: «Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará a toda la verdad» (Juan 16:13). ¿Ves cómo realmente viene al νούς nus (espíritu del corazón de la psique) y la mente la verdad completa, de modo que el juicio es fácil y seguro? Por eso, el Espíritu Santo es llamado Espíritu de voluntad, Espíritu de ciencia, Espíritu de prudencia y sabiduría (Isaías 11:2), Espíritu hegemónico gobernante (Salmos 50:14), Espíritu recto (Salmos 50:12), Espíritu de verdad (Juan 14:17). Incluso Isaías lo llama Espíritu de juicio (Isaías 4:4), porque con él la psique-alma se dirige a las cosas dichas con rectitud y las pone en práctica apropiadamente, ya que ella también es partícipe del Espíritu, y sin Él todo está lleno de oscuridad y vacío de verdad. Aquel que carece del Espíritu de verdad y de lo que hemos dicho, luego intenta también juzgar y sacará conclusiones equivocadas y errará en cuanto a la verdad. Nadie, dice, conoce los secretos del otro, sino el espíritu que está dentro de él; y el Espíritu investiga todas las cosas: Y a nosotros nos lo manifestó Dios por medio de su Espíritu Santo; porque el Espíritu Santo lo penetra todo, hasta las cosas infinitamente profundas de Dios, (y Espíritu es capaz de transmitir las grandezas de Dios, las que puedan caber en cada διάνοια diania mente/intelecto e inteligencia humana). ¿Qué hombre, en efecto, conoce el espíritu y las cosas íntimas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? De la misma manera, nadie conoce las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios (1 Corintios 2: 10-11). Y si sin el Espíritu fuera posible encontrar la verdad, no se llamaría al Espíritu Santo Espíritu de verdad y Espíritu de juicio, y otras cosas que hemos mencionado. Si alguien dice que juzga sin el Espíritu de la verdad, será defensor de la mentira, porque implica algo inexistente y, en pocas palabras, se desviará de la verdad (es también Espíritu de juicio) y será exiliado por la voluntad de Dios y por la doxa-gloria increada de Dios, y será pertido justamente, porque juzga en contra de la verdad y decide con dureza, traicionando ciegamente lo justo, literalmente como otro Judas. Porque también él, el miserable, fue condenado por esto; porque traicionó vergonzosamente e injustificadamente la Justicia y la Verdad, a nuestro Señor Jesús Cristo, que el Padre nos envió como nuestra justificación (1 Corintios 1, 30) y que dijo que Él es la verdad (Juan 14, 6). ¡Fariseo miserable, ciego, te acercas vacío del Espíritu que ilumina los ojos de la psique-alma y tienes el descaro de juzgar falsamente el interior del hombre, como los fariseos de entonces veían —si es que veían— resurrecciones paradójicas de muertos y muchos otros milagros, que como verdadero Dios, el Jesús hacía solo con Su voluntad, y aunque deberían glorificarlo y alabarlo y creer en Él, se enfadaban y se entristecían por la sabia y misericordiosa abolición del sábado y porque los discípulos del Novio no ayunaban (Mateo 9, 15) y porque comían sin lavarse las manos (Marcos 7, 2). Completamente locos sin mente y espíritu-nus, diría yo, Fariseo tonto y lleno de oscuridad, ¿quieres corregir la fuente de la sabiduría y de los milagros inexpresables y, pasando por alto obras con tanta gran fuerza, te fijas, aparentemente, en las más insignificantes que se hicieron por un motivo incomprensible para ti? ¡Cuán desviado, ingrato e insensible eres! Y si te escandalizas, cuando no deberías, por cosas triviales, ¿cómo no te maravillas de los grandes milagros, que hizo más allá de lo común, y cómo no te acercabas entonces humildemente a Aquel que los realizó, glorificándolo como debías y alabándolo, y no le pedías con rectitud que te explicara la razón por la que hizo lo que tú crees que supera la medida común? Pero, como parece, la arrogancia, la presunción es lo peor y lo más terrible de todo, al igual que la maldad que les sigue. Es tan oscura como cree que conoce; y tan tonta como ignora su ignorancia. Además, otras veces, Fariseo ciego, no examinas si el interior del vaso está limpio, sino que crees que debes examinar y limpiar por fuera el vaso o el plato (Mateo 23, 26). Ni siquiera escuchas lo que Cristo, la verdadera σοφία sofía sabiduría, dice sobre el juicio: “No juzgues por las apariencias, aprende a juzgar con criterios justos y rectos” (Juan 7, 24). ¿No entiendes que no puedes juzgar justamente según la apariencia y tomar decisiones correctas? Esto es lo que significa ‘por las apariencias’, es decir, por lo que se ve. ¿Entonces tú, insensible, sin tener miedo ni siquiera a el mandamiento-logos del Padre, ni como parece que entiendes que no es lo que se ve y parece ser lo principal del hombre, crees que juzgar desde la apariencia trae muy poca vergüenza, en lugar de esconderte? Y, por supuesto, dado que vives privado de la vida divina, privado  de la luz increada, la sabiduría, la verdad y la gnosis conocimiento espiritual y los otros innumerables bienes que se derraman y se transmiten por el Espíritu, sin los cuales no solo no puedes juzgar lo ajeno sin error, sino que ni siquiera puedes ver en qué profundidades de maldad has caído. Quita, si te convenzo, la viga de tu ojo, quiero decir, la idea o la presunción de tu mente y nus (espíritu del corazón de la psique) y luego, después de ver, puedes justificadamente quitar la mota del ojo de tu hermano, es decir, el pecado que entró de manera inesperada y sin que se diera cuenta (Mateo 7, 5). Mientras tu ojo interior no vea la luz espiritual, la viga que tiene encima y que le causa ceguera es evidente.

Por lo tanto, antes de preocuparte de todas las maneras posibles por ti mismo y antes de alejar tanto como sea posible el mal de ti, ten cuidado y asegúrate de no ser engañado por el demonio y de no sufrir tribulaciones y padecimientos por tu propia ignorancia e idiotez al intentar cosas que solo pertenecen a los iluminados. Esta acción es muy insegura, precaria y peligrosa, muy peligrosa. Los que deben hablar y juzgar en secuencia son los “psicoterapiados” sanados, redimidos e iluminados por el Señor, como aconseja el divino David, es decir, aquellos a quienes el Señor ha redimido y librado de las manos de los enemigos (Salmo 106, 2), de los enemigos espirituales, y los ha reunido de las tierras, es decir, de las adicciones, de diversos malos hábitos , de indecencias y de los enemigos y extraños y de diversas naciones, y los ha unido consigo mismos y con Su doxa-gloria increada. Por lo tanto, aquellos que están reunidos, unidos e iluminados, como “psicoterapiados” redimidos y salvados, que hablen y juzguen. Pero tú, ya que no estás lleno de luz (increada) espiritual, como dije, asegúrate con el silencio y no te avergüences de aprender más y de confesar más tu ignorancia, escuchando cualquier logos y palabra, un logos de psicoterapia y salvación, por supuesto, y no de perdición. ¿Cómo no te hace entrar en razón el logos de Cristo: “Yo no juzgo a nadie” (Juan 8, 15)? ¿Y tú qué dices? ‘Yo juzgaré a todos’. ¡Qué ignorancia, por no decir qué insensatez! Dice la Escritura: “El Padre no juzga ni condena a nadie, sino que todo el poder de juzgar lo ha entregado al Hijo” (Juan 5, 22). El Hijo ha recibido el poder de juzgar del Padre; pero a ti, ¿quién te lo ha otorgado? ¿Acaso la Trinidad realmente reside y camina abiertamente dentro de ti, como es la promesa de Dios (2Cor 6, 16)? ¿Acaso ves a ti mismo dentro del Logos de Dios y el Logos de Dios dentro de ti? ¿Quizás estás dentro de Dios? ¿Fluyen acaso los ríos del Espíritu Santo o brotan claramente con una luz invisible e increada desde lo más profundo de tu corazón? ¿Posees todas las demás cosas que Dios obra abiertamente en sus santos? ¿O estás muy lejos de todo esto? Entonces, detén tu lengua para que no murmure y cierra tus labios para que no hablen mal (Salmo 33, 14). Busca cuidadosamente a otros para preguntarles y aprender de ellos; no prediques lo que eres enseñado; cuando otros te examinen, tú mismo no juzgues en absoluto. Porque es una gran insensatez que un ciego intente leer libros, y aún mayor que alguien crea que, sin el Espíritu vivificante, conoce las profundidades de los demás, ya que ni siquiera conoce los suyos con precisión. Pero estas son artimañas y pretextos del demonio maligno y envidioso que odia el bien, que se vuelven claramente contra nosotros a medida que endurecemos por nuestra presunción o jactancia y, en lugar de lo correcto, nos atrevemos a juzgar, de modo que con tal ignorancia tropezamos y nos desviamos de la verdad. Y en lugar de venir para aprender, permanecemos sin ningún beneficio y, aparte de nosotros mismos, nos convertimos en culpables de escándalo y perjuicio y daño para los demás, y somos responsables en el terrible tribunal de Dios, porque no discernimos que fue claramente una artimaña del diablo y no obedecimos el mandamiento, logos del gran Pablo, que dice: “No juzguéis nada antes de tiempo” (1 Cor 4, 5), antes de que el Señor venga dentro de nosotros y, con la χάρις jaris (gracia, energía) increada del Espíritu, nos ilumine y nos revele los misterios profundos. Y después de enseñarnos conocimientos-gnosis correctos y apocalipsis/revelaciones de visiones divinas y cosas místicas o secretas, y nos presente sin peligro de error hombres verdaderos espirituales y portadores de Dios, o más bien dioses, nos devolverá a la doxa-gloria (de antes de la caída) y nos restaurará en la χάρις jaris de la perspicacia y visión, cuando aprenderemos claramente cuán malo es juzgar sin tener la donación de Cristo. Y entonces, por supuesto, juzgaremos sin peligro de error y con rectitud.

  1. Desde el principio, Dios dispensó a Israel una gran ayuda y cuidado maravilloso, y lo tuvo como parte de Su herencia (Deu 32,9) más que a todos los demás hombres. Sin embargo, las grandes y asombrosas obras de ayuda y cuidado que Dios realiza a los fieles en Cristo (cristianos) superan con creces lo que hizo en Israel, tanto como la psique-alma es superior al cuerpo; y ensombrecen tanto las cosas que sucedieron entonces como el sol ensombrece y oculta las estrellas; y las obras en los Cristianos son tan superiores a las obras en los israelitas como el cuerpo es superior a su sombra. Porque aquellas cosas fueron realmente sombras en comparación con las nuestras, si alguien quiere profundizar. Allí estaba el Faraón, el amargo y despiadado gobernante, y los supervisores hostiles (Ex 1, 8-11), imágenes de satanás y su banda, que no causan daño corporal, sino que afligen de buen grado y sin piedad a la psique-alma misma. Allí Moisés guiaba al pueblo de Dios, mientras que en nosotros -¡qué inmensa superioridad!- ese verdadero Hijo y Logos en-hipostasiado substancial de Dios, mucho, infinitamente superior a la antigua Ley. Allí una vara (Ex 7,9 y 20,8 y otros), aquí una cruz: la vara de madera, de manera sorprendente, transformándose en serpiente, devoraba las serpientes; y la cruz, que era un instrumento de maldad, se convirtió en un instrumento de tanta bondad, como si hubiera cambiado, y resultó y se demostró ser destructor de los demonios. Allí los israelitas despojaban a Egipto y llevaban consigo oro, plata y vestiduras costosas (Éx 12, 35-36); vemos también nosotros cómo hacemos lo mismo en secreto en nuestro nus-espíritu y mente, transfiriendo la belleza sensible por el pecado a Dios. Allí una columna de fuego y nube guiaba directamente a los israelitas al mar (Éx13, 21-22); aquí la visión de Dios y Su ερως eros (amor ardiente), cuando la mente y espíritu-nus fiel y contemplativo llega a lágrimas incesantes, en las que toda malicia enemiga perece y muere, mientras el nus-espíritu ha pasado al otro lado, como entonces, después del paso del mar por los judíos, el Faraón y su ejército perecieron en el mar de manera asombrosa. Y en general, si uno examina lo que sucedió entonces a los judíos, verá que es sombra y tipo de lo que está sucediendo ahora a los verdaderos Cristianos.

Por tanto, si quieres diagnosticar y discernir cuán grande es la diferencia entre nosotros y los judíos de manera más resumida y más clara, recuerda la enseñanza de la antigua y la nueva Ley, que es apropiada para los Cristianos, y no te equivocarás en tu diagnóstico. La antigua ley enseña acerca de las creaciones, y en particular de las visibles, que ciertamente fueron hechas por Dios, y dice:

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra, y todo lo demás” (Gén 1,1 y lo que sigue). Pero la enseñanza de los cristianos habla no solo de las cosas que están por encima de las visibles o sensibles, sino también de las  creadas invisibles, o más bien de las que están por encima de las espirituales increadas, diciendo: Ἐν ἀρχῇ ἦν Λόγος… (en arjí in o logos) Junto con el principio era y siempre es el Logos; y el Logos existía con Dios y está en Dios; y el Dios era y es siempre Logos. [«En el principio junto con y en el espíritu infinito e increado de la creación espiritual y material existía siempre el Logos increado, como Hijo y Logos de Dios nace siempre de-el Padre como Logos vivo, increado e infinito de Nus perfecto y sabio. El Logos como segunda hipóstasis o persona de la Santa Trinidad existía y está siempre inseparable de Dios; y el Logos era y es siempre Dios, increado, perfecto e infinito, tal como el Padre y el Espíritu Santo; (un Dios tres hipostasis/bases subsistenciales o substanciales y una usía-esencia/sustancia y una energía increadas)»] (Juan 1,1). La enseñanza de los judíos dice: “Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (Gén 1,26), mientras que la de los cristianos dice: “14 Y el Logos se hizo hombre de manera sobrenatural y plantó su tienda o acampó entre nosotros y nosotros hemos contemplado su δόξα doxa (gloria, luz increada) como de unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις Jaris (Gracia energía increada) y de Verdad. [«Y el infinito Logos increado en el tiempo se hizo hombre; y teniendo como tienda de cabaña y templo santo su naturaleza humana, permaneció con mucha intimidad entre nosotros y como uno de nosotros aquí en la tierra. Y nuestros ojos se saciaron de su resplandeciente y divina doxa (gloria, luz increada), que se manifestaba con sus milagros y sus enseñanzas, además de su vida santa e impecable en todo. Era y es la doxa increada, la cual no tomó como regalada como la reciben sus creaturas lógicas, sino que la tenía natural de-el Padre como Hijo unigénito que era, pleno de Jaris con la que hacía milagros y ahora nos renace, y, pleno de verdad con la que nos ilumina y nos enseña»] (Juan 1,14)

Aquella dice: “Y tengan dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre todos los animales de la tierra” (Gén 1,26), mientras que la nuestra dice: 16 Y de su plenitud todos nosotros hemos recibido, y añade Χάρις Jaris Gracia increada sobre Χάρις Jaris.

[«Y de su inagotable e infinita riqueza espiritual y de sus energías increadas hemos recibido todos nosotros. Y recibimos jaris increada sobre jaris y después la jaris de la metania y del perdón, absolución de los pecados recibimos también la jaris de ser hijos adoptivos y la jaris de la vida bienaventurada, alegre y feliz, y la vida eterna, y continuamente se añade en abundancia nueva jaris en la que antes hemos recibido»] (Juan 1,16).

Allí dice: “Dijo Dios: hágase la luz” (Gén 1,3), mientras que aquí dice: “Porque Dios, en tiempos de la creación, dijo: Brille la luz del seno de las tinieblas, es el que ha hecho resplandecer y brillar la luz en nuestros corazones para que nosotros conozcamos y demos a conocer a los demás la gnosis-conocimiento pura e iluminada de la doxa-gloria luz increada de Dios que se ha manifestado en persona por Jesús Cristo” (2Cor 4,6). Por lo tanto, después de considerar las dos enseñanzas que hemos mencionado, alguien tiene la capacidad de darse cuenta de cuánto superan y cuán incomparablemente superiores son las cosas que los cristianos han recibido de Dios en comparación con las buenas cosas que recibieron los judíos, y dirá verdaderamente que aquellas son sombra y tipo en relación con la verdad sobrenatural de los cristianos o más bien de Cristo. Y alabará y glorificará adecuadamente la divina χάρις jaris y providencia, cómo de la sombra y el tipo elevó tranquilamente al hombre a la misericordia suprema de las cosas súper-mundanas, por la χάρις energía increada de nuestro Señor Jesús Cristo.

Dios, por su filantropía, se hace perceptible a través de todos los sentidos espirituales (64).

  1. Oh santísimo en-hipostasiado (substanciado) Logos de Dios, sabiduría y δύναμις dínamis (poder, potencia y energía increada); ¿cómo puedo alabarte, Señor, cuya esencia y doxa-gloria increadas son inaccesibles, cómo puedo alabar Tu bondad, que es infinita, siendo yo solo un ser humano y mi nus-espíritu y mente limitados? Sin embargo, te alabaré y te glorificaré tanto como pueda. Quizás a través de esto pueda comprender de alguna manera Tu doxa-gloria y tu bondad, y mi psique-alma se adhiera a ti con toda su fuerza. Como dijo el Profeta: «Señor, te he oído y temí, observé atentamente Tus obras y quedé extasiado» (Ab 3, 1-2). Tú, Logos Sublime, incomprensible, golpeaste a la puerta, es decir, al oído de la novia en el Cantar de los Cantares, y su corazón se conmovió por Ti (Cantar 5,4), y ella quedó extasiada, buscando ansiosamente verte, y aún clama: «Muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; porque Tu rostro es hermoso y Tu voz es dulce» (Cantar de los Cantares 2, 14).

Porque realmente le gustaba decir lo que dijo Job: «Primero te escuchaba solo con mis oídos; ahora te veo con mis propios ojos» (Job 42,5). Como te escuchaba Señor, como Logos y Sabiduría, así te veo ahora como la Verdadera Luz increada, que ilumina a todo ser humano que viene al mundo (Juna 1,9). Una luz que ilumina al hombre cuando te ve por primera vez. Luego lo iluminas, como eres el espiritual sol de la justicia, para que felizmente pueda ver las realidades divinas y sobrenaturales aquel que, gracias a sus virtudes, ve a Dios y las cosas divinas con un έρως eros (amor ardiente) digamos supracósmico, de manera inexpresable. Por eso Juan proclama abiertamente: “y nosotros hemos contemplado su δόξα doxa (gloria, luz increada) como de unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις Jaris (Gracia energía increada) y de Verdad” (Juan 1, 14). Como verdadero Dios eres verdaderamente divina luz increada, como testifica nuevamente Juan, por eso aquellos que han recibido de tu riqueza (Juan 1, 16) en una donación inefable, ¡Oh Señor, inexpresable!, claman abiertamente que Tú, el Dios que ordenaste que la luz brillara desde la oscuridad, has brillado en nuestros corazones (2Cor 4, 6); y brillas de manera inefable y nos iluminas con Tu luz increada, para que así podamos ver cosas sobrenaturales y celestiales de la Χάρις Jaris (Gracia energía increada) y de Verdad” y nos regocijemos y nos alegramos de manera maravillosa. Por eso, desde Tu filantropía, no te percibimos solo con el oído y la vista, sino también con el tacto, como dice discípulo más intimo el evangelista Juan: “1:1 El que desde siempre junto y en el principio ἦν (in) existía y siempre es, lo que hemos oído, lo que hemos visto y contemplado con nuestros ojos, lo que han palpado nuestras manos, acerca del Logos (causa) de la vida. [1 Sobre el Hijo y Logos increado de Dios, el cual existía junto y en el principio, era y es coeterno antes que cualquier creación espiritual y material y lo que hemos escuchado, más lo que hemos visto con nuestros ojos y hemos vuelto a contemplar muchas veces con nuestros ojos espirituales y físicos, y lo que palparon nuestras manos acerca del enhipostasiado-substanciado Logos increado, el Cual en su interior co-eternamente tiene la vida y transmite la vida]” (1Juan 1,1). Y al convertirte también en vestimenta para los fieles, dándoles una vez para siempre descanso a los Tuyos, es evidente que vienes, oh Bondadoso, y tienes contacto espiritual y teúrgico con ellos. Porque aquellos que tuvieron la felicidad de creer y ser bautizados en tu nombre tuvieron aún más felicidad al vestirse a Ti, generoso, como escribe Pablo (Gal 3,27), el más sagrado predicador de la verdad. Así también Isaías, la voz profética majestuosa, se llenaba de alegría por el Dios Padre y Señor, porque lo había vestido magníficamente Contigo, la vestimenta de la salvación, y lo había adornado grandiosamente con la túnica de la alegría. Porque cuando el hombre piadoso Te ve, la luz increada y sobrenatural lo envuelve, ¡cuánta alegría y regocijo siente! Y más aún cuando te reconoce como su salvación, ya que Tú eres la salvación. Además, por tu agapi-amor infinito, Te vuelves perceptible incluso en el olfato espiritual cuando está sano según la fe; y en este caso también, das reposo y consuelas maravillosamente a los tuyos, que te alaban y glorifican diciendo: «Tu nombre es como perfume que fue derramado» (Cantar de los cantares 1,3), y proclaman también a los demás que «Mi amado es como una manzana preciosa a la vista y fragante al olfato, y dulce al sabor y su fragancia esparce el aroma de Sus ungüentos» (Cantar de los Cantares 2,3 y 1,12).

Por eso Pablo, que vestía de Ti, decía: «Somos aroma de Cristo» (2Cor 2,15). Pero también te conviertes en alimento para los fieles, en cena, en sustento, y qué verdadero alimento de la psique-alma das, y das vida y nutres de manera asombrosa y adecuada y alegras secretamente a quien participa de Ti. Esto lo experimentó y vivió el santo profeta David al saborearte con la energía increada de Dios, y decía a los demás: «Probad, saboread y ved que el Señor es bondadoso » (Salmo 33,9). Porque pareces una manzana, pero también eres alimento muy beneficioso, y los pobres, los «pobres de espíritu» (Mt 5,3), los humildes, comerán y se saciarán contigo, y te alabarán, Señor (Salmo 21,27), aquellos que te buscan constantemente como su alimento. Porque de tu abundancia de Tu fuerza y energía vital se derrama alimento sagrado y bebida, y las psique-almas de aquellos que Te tienen como alimento vivirán por los siglos de los siglos. Dado que eres increado, eterno e incorruptible, haces incorruptibles a aquellos que te consumen y los guías hacia la eternidad con la extraordinaria energía increada de Tu naturaleza. Por eso, desde Tu bondad infinita, que causa todo lo bello y es extremadamente benévola, llamas y ruegas a los seres lógicos, diciendo: «Venid, comed de mi pan y bebed del vino que he preparado» (Prov 9,5), llamándote así a Ti mismo pan santo; porque en otro lugar dices: «Yo soy el pan de vida» (Juan 6,35) y «Me abandonaron a mí, la fuente de la vida» (Jer 2,13). Y de hecho ofreces Tu cuerpo y Tu sangre, el pan y el vino, como alimento y bebida para ellos (Mt 26, 26-27). Así, con todos los sentidos espirituales, alimentas, deleitas y alegras a los Tuyos, oh Señor filántropo (amigo de la humanidad), y te conviertes para ellos en luz y vida y en todo tipo de disfrute de los bienes trascendentales y bellos. ¡Bendito seas, Jesús, maná espiritual celestial que alimentas a innumerables multitudes! Doxa Gracias y Gloria a tu inefable αγάπη agapi amor increado e incondicional por nosotros, oh Señor, y a Tu incomprensible e inexpresable misericordia y magnanimidad. Amén.

Espíritu de Dios habita entre los fieles (65-73)

  1. Es sumamente maravilloso en la percepción y sentido espiritual el soplo de Dios el derramamiento del Espíritu vivificante en corazones carnales, que han recibido una fe saludable en la economía encarnada del Logos increado. Que la donación, el poder divino y la energía del Espíritu vivificante fluyan en el corazón desde la divinidad increada y supraesencial es maravilloso, como hemos dicho. Pero que se una además con el corazón y se mueva sin cesar es extraordinario y llena al hombre de asombro.
  2. Es asombroso en verdad que, aunque el Padre creó todas las cosas, sensibles y espirituales, a través de Su divino Logos en sinergia, cooperación con el Espíritu, toda la Santísima Trinidad habite en la mente y corazón humano y camine claramente en él (2Cor 6:16), instalada allí de manera manifiesta. Es un gran milagro que a cada fiel le sea enviado un Ángel por la trisubstancial o tres-hipóstata Deidad; pero que la misma vivificante e infinitamente poderosa Trinidad se complazca en el hombre y lo fortalezca, actuando en él de manera divina y espiritual, esto verdaderamente supera cualquier asombro.
  3. Es verdaderamente maravilloso que el corazón constantemente fiel contenga en su interior el rayo sagrado del Dios altísimo de todas las cosas. Que Dios ilumine el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) desde afuera a través de las Sagradas Escrituras es dulce, sumamente beneficioso, filantrópico y maravilloso; pero que Él mismo se ofrezca verdaderamente y de manera real como luz increada en el corazón del fiel y no externamente, eternamente y no temporalmente, esto claramente supera el asombro, porque está más allá de toda comprensión y noción.
  4. Es realmente maravilloso, y muchos más aún, que Aquel a quien sostienen con alegría y asombro los serafines y todas las potencias celestiales, sea sostenido por el corazón del fiel. Y esto, ciertamente, es sumamente maravilloso; pero que no solo sea sostenido por él, sino que se una con él y llegue a ser uno con él, ¿cómo no superaría todo asombro?
  5. Es un verdadero milagro, no pequeño, que el Dios infinitamente sabio y poderoso, cuyo trono es el cielo, se convierta y se haga un trono en la psique-alma y sea un vehículo y lugar de descanso por la divina χάρις jaris gracia increada. Pero que Él la ame tanto que sea un espíritu con ella, que la haga partícipe de cosas celestiales y le apocalipte/evele secretos tan grandes, ¿quién podría admirarlo adecuadamente?
  6. Es realmente maravilloso y sorprendente cómo Dios, que no tiene un lugar de descanso (Isaías 66:1), descansa dignamente en el corazón. Luego, piensa, si un rey, incluso mortal y con un reino limitado, abraza amistosamente a alguien o toma su mano, aunque sea noble, cuánta gloria y honor, alegría y consuelo le proporciona, y por lo tanto cuánta alegría y regocijo. ¡Ahora bien, si sucede, no un rey mortal, sino el Dios eterno, sin principio e increado y Creador y Señor del universo, ante quien se paran innumerables legiones de ángeles y sirven mil millares (Daniel 7:10), toca a algún fiel misericordiado, no simplemente, sino sensiblemente en su corazón, o más bien, habita en él, no temporalmente sino eternamente, para estar con él y glorificarlo al máximo, y divinizarlo admirablemente, y regalarle innumerables bienes secretos y llenarlo con Su χάρις jaris gracia energía increada, ¿cuánta doxa-gloria y honor, alegría, gozo y felicidad experimentará él? Y sobre todo, de manera eterna, maravillosa e incomprensible! Ελέησον eléison, ten compasión o misericordia, Señor, Santísima Trinidad.
  7. Es digno de asombro cómo Dios, quien creó todas las cosas y, por lo tanto, las posee como Señor, es claramente y constantemente sostenido por un corazón fiel, mientras es incontenible sin cabida e inconcebible. Si un rey mortal y de corta duración entrara a golpear en la casa de alguien y entrara, comiera y bebiera con él como un igual y un compañero, esto ciertamente le daría al que lo recibió gloria, honor, alegría, placer y gran consuelo. Ahora, si el Rey eterno y Señor de todas las cosas y Creador de lo visible y lo invisible entra sin ruido no en la casa, sino en el corazón de un hombre misericordiado, no para disfrutar de los bienes que hay en su corazón, sino para comunicarle a su psique-alma fuerza y energía celestial y consuelo supraterrenal y gloria sobrenatural y eterna, ¿qué crees que sentirá aquel que lo ha recibido? ¿Y cuánta alegría y felicidad, gozo y placer tendrá? Muchísimo y maravilloso. Verdaderamente es un milagro inconcebible e inimaginable cómo Aquel que llena todas las cosas y está por encima de todo, hace que el corazón del ser humano sea Su morada y Su templo eterno.
  8. Dios, quien ordenó que la luz resplandeciera desde la oscuridad (2Cor 4, 6), brilla en los corazones de los fieles y los hace brillar con alegría. La αγάπη agapi, amor incondicional de Dios ha llenado sus corazones con el Espíritu Santo, que se les ha dado como garantía o arras (Rom 5, 5). Dios envía el Espíritu de su Hijo a sus corazones, y este clama: «¡Abba, Padre!» (Gál 4, 6). Así se unen al Señor, -¡una unión verdaderamente maravillosa!- y los fieles se convierten en un solo espíritu con Dios (1Cor 6, 17). Por lo tanto, ¿qué alcanza algo en la percepción y sentimiento de la χάρις jaris gracia energía increada, de lo que hemos dicho?
  9. Los fieles se convierten en herederos de Dios, coherederos con Cristo (Rom 8, 17), de alguna manera segundos Cristos y partícipes de la naturaleza divina (2 Pedro 1, 4), lo cual supera todo entendimiento y va más allá de toda διάνοια diania intelecto e inteligencia, y por ello se convierten claramente como hijos de Dios y colocados como dioses por χάρις jaris gracia energía increada. Y contemplan y experimentan o más bien, disfrutan, de manera sobrenatural los bienes celestiales, aquellos que ojo no vio, ni oído oyó, ni corazón humano concibió y sintió (1Cor 2, 9) que no superaron el nivel de la naturaleza. Doxa-Gloria a la incontenible sin cabida en el nus agapi-amor del Dios Padre, de la Trinidad, que nos amó verdaderamente desde una suma bondad inefable y celestial.

Cada fiel ha sido honrado excesivamente por Dios (74).

  1. Lo que nace del Espíritu, es espíritu (Juan 3, 6), según el logos de Cristo. ¡Qué χάρις jaris gracia incomparable! ¡Y qué donación inefable! Dios crea al hombre con tantos maravillosos carismas; pero, sin embargo, la criatura es por naturaleza una creación simple. Pero por su excesiva generosidad, el caritativo Señor, la Tríada supraesencial y omnipotente, después de dar a la criatura la χάρις jaris gracia increada de su Espíritu increado, une completamente e incomprensiblemente al hombre consigo mismo, lo deifica, lo hace hijo Suyo y espíritu. Al respecto dice: «Yo dije: ‘Sois dioses y todos sois hijos del Altísimo'» (Salmo 81, 6). Y está escrito sobre Dios: «Ha dado una orden que nunca será revocada» (Salmo 148, 6) y «El Señor ha hecho todo lo que ha querido» (Salmo 134, 6), y «La voluntad del Señor siempre es fuerte y firme. Y los sabios planes de Su divina voluntad se realizan de generación en generación» (Salmo 32, 11), porque Su naturaleza es increada, inmutable e inalterable. Por eso, Su Logos increado en hipostasis vino y nos trajo Su logos, Su mandato, Su voluntad y Su consejo como mensajero de esta gran y maravillosa voluntad sobrenatural de Dios (Isaías 9, 6). Así, sopla en sus discípulos el Espíritu (Juan 20, 22) y, al regenerarlos espiritualmente, los eleva secretamente o místicamente a la categoría de espíritu y los hace hijos de Dios. Porque los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios (Romanos 8, 14), y si son hijos de Dios, entonces son también dioses, porque lo que nace tiene necesariamente la naturaleza de quien lo engendró. Por eso, el Sanador, Redentor y Salvador enseña a sus discípulos a llamar a Dios Padre (Mateo 6, 9), ya que son partícipes del Espíritu. De esta manera, la Santa Trinidad hace a los fieles dioses/as, hijos/as y espíritus, superando excesivamente toda donación, por maravillosa que sea, que alguien pudiera imaginar. Amén.

En el pasaje: «Extendió sus alas y los recogió, los tomó sobre sus plumas» (Deuteronomio 32, 11) (79)

  1. Presta atención, intenta sentir con el sentido espiritual lo que voy a decir ahora. Y sé muy bien que te sorprenderás y te llenarás de alegría espiritual o tal vez de divino placer. Dice el Espíritu Santo con la boca de David: «Tú que te sientas sobre los querubines, ¡muestra tu gloria!» (Salmo 79, 2) y en otro lugar: «Tú que ves las profundidades y los abismos, que te sientas sobre los querubines» (Salmo 98, 1) y aún: «Él se sentó sobre los querubines» (Salmo 17, 11). Entonces, ¿qué sucede con los fieles? ¡Qué distancia tan inmensa entre ellos y los querubines! Dios no solo se sienta sobre los fieles, como el ave sobre sus polluelos, dándoles vida, cuidándolos y protegiéndolos, y sintiendo una alegría maravillosa por nosotros. Pero -¡qué sorpresa por el contenido del amor divino!- incluso nos coloca sobre sí mismo, y hace de sí mismo una especie de vehículo paradójico más allá de toda comprensión, desde la abundancia de su agapi-amor infinito hacia nosotros. Y nos guarda con seguridad y nos guía indescriptiblemente hacia cosas inefables y sobrenaturales de la vida celestial. Y así nos prepara para el festín abundante, la paz inefable, el descanso y la divina y espiritual alegría y regocijo y el placer correspondiente. Porque también dice el piadoso Moisés, inspirado por el Espíritu: «Extendió Dios sus alas y los recogió, los tomó sobre sus plumas» (Deuteronomio 32, 11). ¡Qué agapi-amor incondicional incomprensible! Y solo el hecho de extender Sus alas y recibir a los fieles y así hacerse un brillante vehículo para ellos, es realmente superior al valor querrubínico y provoca una gran e inefable alegría y gozo. Pero el hecho de que nos tome y nos ponga sobre sus plumas, ocultándonos allí, según el divino David (Salmo 90, 4), esto ni siquiera puede ser visto ni alabado adecuadamente por un un nus (espíritu de la psique) y mente querrubínicos. Porque así como es incomprensible Tu grandeza, así también lo es Tu misericordia, oh Santa Trinidad; doxa-gloria y gracias a Ti.
  2. El esquema de los monjes y las promesas que lo acompañan, así como la vida monástica, requieren un νούς nus (espíritu) y entendimiento monacal y solitario. Solo Dios puede llevar a cabo y realizar esto, de acuerdo con la factible y reglamentada labor del monje. Lo obra con transmisión de la χάρις jaris gracia vivificadora; lo realiza mediante la θεωρία zeoría contemplación de Su unificada y unitaria realeza increada y la doxa-gloria pantocratórica-omnipotente. Porque solo Él es el Altísimo, independiente, desigual e incomparable en Su suprema excelencia, solo Él es el Todopoderoso por excelencia, que mediante Su participación se hacen posibles todas las cosas, solo Él es verdaderamente sabio, de quien procede como donación toda la sabiduría de los sabios, el único verdaderamente eterno y por lo tanto, el indiscutible Creador y Hacedor de todas las cosas y los seres. Por eso se ha dicho justa y correctamente: Porque de Él y para Él se han creado todas las cosas y por Él son gobernadas y aspiran en la doxa-gloria de su santo nombre. A él pertenece la doxa-gloria por los siglos de los siglos. Amén. (Romanos 11:36).

Por lo tanto, todas las cosas buenas y hermosas en su totalidad tienen su existencia en Dios y son mantenidas y sostenidas por Él, y en Él encuentran su propósito y finalidad. Y aquellos que utilizan estas cosas correctamente, los unen y los conectan con Dios, que es, por así decirlo, el padre de la bondad, el amor, la providencia, la sabiduría, el conocimiento, la contemplación, la acción adecuada, la visión, y ciertamente del gozo divino y la consiguiente santa alegría, y de la paz celestial y del temor que engendra la piedad o devoción; también del poder y la voluntad, de la vida piadosa y la experiencia, y de todo lo que corresponde a la naturaleza lógica y la complace y la otorga doxa-gloria, la alegra y la hacen semejante a Dios y la divinizan. Por lo tanto, si, como hemos dicho, todo lo bueno y hermoso procede solo de Dios, aquel que ama lo bueno y lo hermoso y se separa y se aleja de Dios, la fuente y la raíz de todos los bienes y bellezas, se comporta de manera equivocada. Y no poseerá ninguno de los bienes y bellezas naturales, ya que se ha apartado indebidamente de Aquel que engendró, sostiene y contiene todos los bienes y bellezas. Pero cualquier bien y belleza que él piense que tiene, no será verdaderamente bueno y hermoso, sino un terrible engaño y una ilusión. Por lo tanto, es necesario para uno permanecer cerca de Dios con toda la voluntad y estudiar con celo solo Su ley y estar dedicado a Él. Solo de esta manera podemos alcanzar la verdadera doxa-gloria increada, el placer no adulterado, la riqueza infinita e inamovible y, en general, tener toda esta serie de bienes y bellezas que hemos mencionado; pero también tendremos a Dios de manera maravillosa residiendo y caminando dentro de nosotros (2 Corintios 6:16) y disfrutaremos verdaderamente de cosas sobrenaturales, supracósmicas, invisibles e inauditas para los sentidos externos. Y así viviremos de manera unitaria, monacal y contemplativa, con la χάρις jaris (gracia, energía increada) de nuestro Señor Jesús Cristo.

  1. Cuando el corazón lleno del Espíritu humilde lleva una vida tranquila y recibe la energía increada de la χάρις jaris, entonces el νούς nus (espíritu de la psique), habiendo tenido la dicha de unirse a la divina verdad, se convierte en espectador de muchas visiones, expectaciones divinas y se convierte en un iniciado de misterios ultraterrenales e inefables, y se considera a sí mismo como un recién llegado y un huésped pasajero entre los seres; y se regocija y disfruta claramente con la χάρις jaris del Espíritu cosas más allá de la διάνοια diania (mente, intelecto) y por encima del nus. Y en pocas palabras, a menudo imagina a Dios de manera paradójica y llega a estados de asombro y éxtasis hacia Dios, y se eleva hacia la θέωσις zéosis, -pasión dichosa y bienaventurada como ninguna otra-, en silencio y visión y posesión amorosa sobrenatural, con el impulso y la fuerza del Espíritu vivificante e iluminador, con el fuerza y energía de nuestro Señor Jesús Cristo. Amén.
  2. Aquel que se preocupa por ocuparse solo de Dios y de alguna manera habita en Él, y que lo ve vivamente y con la iluminación del Espíritu camina y habita dentro de él, éste ha llegado claramente al divino mandamiento de nuestro Señor Jesús Cristo que dice: «Permanezcan en mí, y yo en vosotros» (Juan 15, 4); se ha unido de manera paradójica con Dios y ha muerto maravillosa y bienaventuradamente con Jesús, convirtiéndose en un fiel obrero de los mandamientos o logos del Salvador. Porque Él dijo: «El que permanece en mí, y yo en él, produce mucho fruto» (Juan 15, 5), es decir, virtudes. Así que cualquiera que desee progresar devotamente y con amor divino en las virtudes, que apresure su ser con la θεωρία zeoría contemplación, la oración y el estudio más elevado, que permanezca y persista con toda su fuerza en Dios, para que Dios vea la santa lucha de la psique-alma e incline los cielos —¡oh maravilla, qué milagro!- y se manifieste completamente de manera inesperada para caminar y habitar dentro de la misma psique-alma, para que le haga su partícipe en disfrutar de todo tipo de bienes y bondades y para que agrade a Dios cumpliendo Sus santos mandamientos. Porque Él es quien dijo: «Sin mí, nada podéis hacer» (Juan 15, 5), incluso si creen que están haciendo algo.
  3. Si uno no debe ocultar el tesoro ni la sabiduría, sino usarlos para el bien común por agapi-amor, es seguro que tampoco debe retener sin registrar en su nus y mente el trabajo espiritual, la θεωρία zeoría contemplación y la elevación relacionados con Dios, sino que también debe entregarlos por escrito y registrarlos por el bien común por agapi-amor. El hombre es un animal lógico, racional, receptivo al conocimiento-gnosis y la sabiduría. Por lo tanto, cuando piensa en Dios y todo lo que sigue de la fe en Él, ciertamente adquiere una mente con el nus divino y adecuado, y entra valientemente con conocimiento-gnosis en la región de los mandamientos sagrados. En ese momento, necesita para ello un adecuado ayudante, es decir, a Dios como cooperador, o mejor dicho, como sostén, para decirlo más adecuadamente, y así que ora frecuentemente con lágrimas, pidiendo a Dios facilidad en sus mandamientos. Y cuando Dios se complace en apiadarse de aquel que lo suplica, como el padre se compadece de su hijo (Salmo 102, 13), entonces, ¡oh maravilla qué milagro!, Él derrama de Su Espíritu en su corazón y lo mueve a cálidas disposiciones amorosas hacia Él. Y le otorga audacia como un padre a su hijo, de una manera que nadie puede expresar, como un compromiso o arras con esa efusión vivificadora y energía increada del Espíritu a su partícipe, y lo endulza en exceso y lo beneficia, lo humilla y de otra manera lo exalta con doxa-gloria increada y honor a través de la unión con Él, y lo lleva a intensos incendios de agapi-amor, para que todo lo que vea alrededor de Dios lo considere verdaderamente suyo. Como en general, las espléndidas cualidades y prerrogativas del Padre, la riqueza, la gloria, el poder, la energía, la belleza, la sabiduría, el dominio y todo el esplendor, todos los bienes y bondades y la doxa-gloria y alabanza, son por naturaleza como un deleite, una gloria y una alegría del hijo. Por lo tanto, cuando la psique-alma, a través de la θεωρία zeoría contemplación natural, alcanza la participación en el Espíritu, y esto es contemplar y considerar dentro de Dios la Trinidad, como explica San Basilio el Grande, entonces realmente ve a Dios como un amante extremadamente ardiente y verdaderamente su propio padre, y por correspondiente, todo lo que es de Dios, lo considera suyo, de la manera que hemos dicho, y se contenta solo con imaginar a Dios con sencillez y se regocija excesivamente y se alegra con la χάρις jaris de nuestro Señor Jesús Cristo.

Sobre el placer principal (80)

  1. Creo que nadie que conoce claramente las cosas ignora que el placer se llama principalmente aquello que no está acusado por la naturaleza y la lógica, cuya energía perdura mucho y llena el corazón de alegría, gozo y felicidad, incluso después de su cumplimiento, algo que no sucede en absoluto con el placer carnal o hedonismo, que es aparente y no es el placer principal. Por lo tanto, que cada uno que desee el puro y duradero placer cordial y espiritual que lo busque, y no errará, sino que más bien su parte logística o lógica de su psique-alma se elevará fácilmente de las cosas terrenales a las celestiales, y luego toda su psique-alma. Porque este es el placer verdadero y principal del corazón, inalterable y genuino, que conviene a una psique-alma lógica e inmortal y reside eternamente, luminoso, inmutable e in-criticable, o mejor dicho, propicio y bendito, compañero silencioso de los Santos de todos los tiempos, pacífico, beneficioso, audaz, iluminador, respetable, piadoso, claro, consolador, lleno de alegría tanto durante su acción como después. Si has probado y experimentado este ηδονή hidoní placer cordialmente y espiritualmente, seguramente estarás de acuerdo con lo que hemos escrito. Pero si aún no lo has experimentado, al menos conserva con fe lo que hemos dicho.

Sobre el placer carnal

81 El ηδονή hidoní placer carnal, no cordial ni espiritual, está equivocado incluso en su nombre. Dado que trae consigo, cuando se realiza, un amargo arrepentimiento, es evidente que se llama placer falsamente. Es bastardo y ajeno a la psique-alma lógica, es irracional, grosero, apático, oscuro, ruidoso, molesto, temporal y se marchita rápidamente. Cuando el cuerpo envejece, se retira sin quererlo, lleno de vergüenza. Es condenable, miserable, inútil, cautiva, lleno de desprecio, sucio, estúpido, sin rostro, desesperado, descuidado, después de su realización, causa tristeza negra al que actúa y al que la ejecuta. Si has caído en este, seguramente reconocerás la verdad de lo anterior. Si, por otro lado, has sido guardado de esto por la mano de Dios, cree mis logos y palabras como verdaderas y sepas que cosecharás el glorioso fruto de la vida.

  1. Poseo una luz espiritual que brilla constantemente y una vida supracelestial y supracósmica, alimento divino y deleite, elevaciones paradójicas y atracciones, uniones y disfrutes de la Tríada Divina y afectos amantes inefables con Jesús Cristo, el Señor de todo. ¡Pero ay de mí en mi desgracia y tontería! ¡Ay de mí por el mal de mi tontería o idiotez! Mi nus-espíritu y mente, que de esta manera se ha vuelto sobrenatural por la χάρις jaris, a veces se engaña y se inclina hacia cosas falsas, terrenales, sucias y repugnantes, y se llena de mal olor, ¡ay de mí! ¿Quién no se asombrará y lamentará mi degradación y no suplicará compasivamente al filántropo Dios por mí, para que me conceda mayor poder, energía y potencia divina con el vivificante y luminoso Espíritu, para que pueda rechazar más fácilmente al enemigo malvado, el diablo, que conspira contra mi santa y maravillosa vida! Todos los santos ángeles y todas las psiques-almas de los justos, rezad y rogad a Dios por mí, que tengo pobre, baja e insensible la διάνοια diania (mente, intelectos, cerebro).
  2. Dios mío, Dios mío; no hay nada superior a Ti, porque eres incomprensible e imperceptible sin cabida. Eres todo, como el Creador de todo, e infinitas veces más allá de todo, como supremo y supraesencial. ¡Señor mío, Señor, doxa-gloria y gracias a Ti por la inefable unión santa y la armonía de los cristianos misericordiados y redimidos! ¿Cómo es que, viéndote, Señor, brillar en mi corazón día y noche, no siempre salgo de mí mismo por la abundancia de tu χάρις jaris (gracia, energía increada), sino que descuido y me vuelvo insensible a una donación tan grande, Omnipotente? ¡Ay de mí, cuán pecador soy!

Si supieras quién me ha ligado a Su agapi-amor incondicional y con quién me ha ligado y con qué, te sorprenderías inmediatamente y alabarías al Dios sumamente generoso y Le agradecerías excesivamente por las cosas gloriosas que ha realizado admirablemente debido a Su bondad.

Si entendieras cuán lejos estoy de lo apropiado en el misterio verdadero de Cristo, te dominaría inmediatamente la sorpresa y me culparías por mi tranquilidad, negligencia, pereza, inacción y descuido, por no decir abiertamente insensatez y estupidez.

En aquel tiempo Jesús habló y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las has apocaliptado-revelado a los niños; sí, Padre, esta era y es siempre Tu voluntad” (Mateo 11, 25-26).

Ora por nosotros y ruega que no experimentemos en nuestras penas de vida nada ajeno a nuestra fe que sea indigno tanto para Dios como para nosotros; y perdóname. Amín. (02/05/2024)

Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/

 

 

Αίσθηση (észisi) sentido espiritual , sentimiento y νούς nus según san Diádoco de Fótica.

agios_diadoxos_episkopos_fotikis_536

Αίσθηση (észisi) sentido espiritual, sentimiento y νούς nus

 según san Diádoco de Fótica.

 

(Análisis de las 10 condiciones y virtudes para la zéosis y 100 capítulos gnósticos de san Diádoco

por el Metropolita Ieózeos Vlajos, del libro Hisijía y Teología, capítulo 12)

Filocalía tomo I https://logosortodoxo.es/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/ (repasada la traducción 24/04/2024)

 

Αίσθηση (észisi)

Αίσθηση sentido, sensación, sentimiento, intuición, sensibilidad, instinto o percepción interior del corazón, según contexto.

Νοερά αίσθηση (noerá észisi) constituye un término níptico consagrado. Sinónimas formulaciones son: “espiritual, del corazón, ο divino sentido, sentido, sentimiento, sensación, instinto, sensibilidad”. Está y no está en nuestro interior. Se entiende que no está cuando el nus no ha hecho la catarsis, purificación del oscurecimiento de los pazos y no se ha convertido en vehículo de la increada energía Χάρις  (Jaris) Gracia. Con ésta noerá αίσθηση (észisi) se reciben y hacen perceptibles y sensibles en el corazón las divinas apocalipsis (revelaciones). De los antiguos Padres habla mucho sobre esto san Diádojo de Fótica. Más detalladamente habla el magno contemplativo de los Hisijastas san Gregorio Palamás. (Ver: Sobre los Santos Hisijastas).

San Juan el de la Escalera nos dice: El νούς nus el noerós (espiritual) por supuesto dispone de noerá αίσθηση (észisi). Esta αίσθηση (észisi) que está y no está, pues, que la busquemos y la pidamos continuamente. Porque cuando ella se manifieste, los sentidos exteriores cesarán por sí solos hacer de las suyas. Esto exactamente teniéndolo en cuenta un sabio dijo: “Y encontrarás αίσθηση (észisi) sentido, sensación, sentimiento, intuición divina”. (Logos, 26, Sobre el discernimiento, v.17A)

San Gregorio el Sinaita, Filocalía v.3: “Considera que la gnosis o el conocimiento de la verdad es principalmente el αίσθηση sentimiento de la Χάρις jaris, (gracia energía increada). https://logosortodoxo.es/filocalia/filocalia-4o-tomo-137-capitulos-utiles-espiritualmente-por-san-gregorio-el-sinaita

En la Iglesia Ortodoxa tenemos un tesoro grande que es la experiencia y la gnosis de los santos. El logos apocalíptico, revelativo que se da por Dios a los hombres, pero a los que están preparados para recibirle, energiza y opera dentro de ellos y les ofrece la gnosis (increada) de Dios. Esto tiene consecuencias en la plenitud de sus vidas, en la comunión y en toda la creación. Uno de los santos experimentados y deificados es también san Διάδοχο Diádojo de Fótica (siglo v) del cual su influencia fue muy grande a los futuros Padres, monjes y personas.

A continuación describiremos un poco la personalidad de san Diádoco de Fótica y a continuación analizaremos unos puntos de su enseñanza que tienen un gran valor y sentido para terapia y psicoterapia del hombre y su unión con Dios.

 

Los cien versículos o capítulos gnósticos

El tema que nos ocupa está tomado de los 100 capítulos gnósticos que es el más importante de san Diádojo de Fótica sobre nus y αίσθηση (észisi).

San Diádoco, obispo de Fótica es una personalidad patrística y monástica muy grande del siglo V d. C y uno puede decir que es un fundador de la teología ascética y níptica.

En su libro: “Los cien versículos gnósticos,” el Santo habla para la gnosis (conocimiento) de Dios que es existencial u ontológica y no encefálica, es decir, cerebral o intelectual, meditativa o imaginativa. Y en esto consiste la diferencia entre el escolasticismo del Papismo y la Tradición Níptica Ortodoxa. Según el escolasticismo la gnosis de Dios es consecuencia de la elaboración racional, la imaginación y la meditación, en cambio, según la Tradición Ortodoxa la gnosis de Dios está unida estrictamente con la experiencia de Dios mediante la θεωρία zeoría (contemplación, expectación) de la Luz increada. Además, es conocido que, según la teología de la Iglesia tal como la ha expresado san Gregorio Palamás, la gnosis de Dios se identifica con la visión, expectación o contemplación de la increada Luz que es la κοινωνία kinonía (conexión, comunión y unión) del hombre con Dios y esta gnosis (increada) es superior de la humana gnosis creada y experiencia. Por consiguiente, en este libro se habla de la gnosis existencial de Dios que conecta con la catarsis del nus y la visión, expectación de la Luz increada.

Sobre este libro de san Diádoco de Fótica ha hecho un admirable comentario bienaventurado y el sabio Yérontas Teóklitos el Dionisiatis del santo monasterio de san Dionisio de Athos. Quien lo ha interpretado a través de toda la experiencia ascética, antigua y contemporánea que muestra el valor diacrónico del libro. El yérontas Teóklitos ha separado el libro en unidades según lo títulos que ha dado en cada capítulo. Expondré esta división porque nos da una posibilidad de ver el libro con todo su contenido:

Cap. 1-5 Infraestructura espiritual de la vida en Cristo.

Cap. 6-9 Voluntad independiente- luz de la gnosis-logos-medio.

Cap. 10-14 La parte emocional o irascible de la psique- dos logos- agapi de Dios-éxtasis.

Cap. 15-18 Agapi fraternal-temor de Dios-condiciones de la agapi.

Cap. 19-22 Pruebas de la catarsis-fe-obras-fe-agapi.

Cap. 23-25 Conciencia-dualidad-simplicidad de la tendencia.

Cap. 26-28 Condiciones de la nipsis-necesidad del Espíritu Santo.

Cap. 29-30 Disgregación-unificación del sentido psíquico.

Cap. 31-33 Las dos súplicas-Espíritu Santo-satanás.

Cap. 34-36 Agapi fraternal-temor a Dios-condiciones de la agapi (Dos agapis-temor y agapi-la Luz increada)

Cap. 37-39 Los sueños de la naturaleza-los del satanás-los de Dios.

Cap. 40-44 Las dos luces-obediencia-engratia-desviaciones.

Cap. 45-49 Regla de engratia-la finalidad del ayuno-el vino.

Cap. 50-53 Bebidas-el vinagre del Señor-médicos.

Cap. 54-56 Criterios de la espiritualidad-los sentidos.

Cap. 57-59 Las bellezas interiores-la acedia o desánimo, pereza espiritual- “la oración de Jesús”.

Cap. 60-62 Características de la alegría-memoria de Jesús- la ira o lo emocional.

Cap. 63-65 El “gnóstico”-los tribunales-la insolvencia o pobreza.

Cap. 66-67 La superioridad de la pobreza- Teología fuente de la agapi.

Cap. 68-70 Oración-Teología-la Jaris de los nuevos-el silencio.

Cap. 71-72 El medio teólogo-los pazos-el teólogo y sus espacios.

Cap. 73-75 El Espíritu Santo-sus energías graduales.

Cap. 76-78 Pecado-ejercicios de la Jaris-voluntad.

Cap. 79-81 El satanás-el Bautismo-dos tipos de demonios.

Cap. 82  La ley enfrentada-“concienciarse”.

Cap. 83-86 Capítulos contra los masalianos-consideración correcta, ortodoxa.

Cap. 87-88 Dos “concesiones” la dualidad del sentido.

Cap. 89 El “a imagen” hacia el “como semejanza”.

Cap. 90-91 Espíritu Santo y la libertad-la divina agapi.

Cap. 92-93 Agapi y Teología-la dualidad del “camino”.

Cap. 94-96 Santidad y tentaciones-humildad y mentalidad humilde.

Cap 97-100 Oración noerá o del corazón-apázia-la guerra final-krisis o juicio.

El inolvidable Profesor Panayiotis Jristu de la Universidad de Tesalónica ha dividido este libro en grandes unidades. A continuación para que tengamos un conocimiento sobre este libro traspasaremos aquí esta división y un análisis resumido del contenido de este libro importante que hizo el inolvidable Profesor:

(1-11) Sobre naturaleza espiritual del hombre

El cimiento de la verdadera vida espiritual es la agapi, que une la psique con las virtudes de Dios que es el único bondadoso por naturaleza. El hombre no es bondadoso por naturaleza, pero puede convertirse y hacerse con la participación; porque como está formado como imagen de Dios tiene el poder de semejarse con Él, mientras utilice la independencia adecuadamente, que consiste en el giro de su voluntad hacia la bondad y el bien. La tendencia de la psique hacia la bondad es ayudada por la sofía-sabiduría, es decir, la comprensión de las divinas verdades y de la gnosis, es decir, el discernimiento entre el bien y el mal. Ante la bondad de Dios no soporta ni pasa por otro principio, porque el mal por sí mismo es inexistente, es creado únicamente por el deseo del corazón.

(12-23) La fuerza y la energía de la agapi y la fe

La agapi de los creyentes se refiere principalmente al logos de Dios y debe ser tan ardiente, de manera que el recuerdo de su doxa-gloria constituya el único fin y propósito de la vida; la doxa-gloria del sí mismo que sea despreciada y los placeres mundanos que sean abandonados. Esta agapi concede muchos frutos altos, porque aquel que ama a Dios no sólo produce obras bondadosas sino que es reconocido por Dios y se convierte en amigo de Él. La agapi sigue al temor que nace del comienzo de la catarsis (sanación, terapia) espiritual de la psique. Otra fuerza y energía espiritual es la fe que conecta inseparablemente con la agapi y sus obras, certificando sobre las divinas verdades. Sin permitir investigación con meditaciones vanidosas y pensamientos orgullosos, porque la energía de ellos perturba y altera la conciencia y convierte los bienes sobrenaturales en incomprensibles.

(12-48) La capacidad de la psique en discernir la divina iluminación de la influencia demoníaca.

Después del pecado del Adán los componentes del hombre se separaron, y por un lado la psique aspira a los bienes celestes y por otro, el cuerpo a las terrenales. Igualmente fue dividido también el sentido unitario o inseparable del hombre, es decir, la capacidad comprensiva y el sentido somático o físico corporal. Para la reunificación del disgregado sentido es necesario hacer un gran esfuerzo para el discernimiento de las verdades espirituales y de las manifestaciones de los espíritus malos astutos. La psique que se aleja del mundo y se dedica a la oración ve claramente a Dios, en cambio el cosmos-mundo (de los pazos, el pecaminoso) oscurece la capacidad del discernimiento. En este intento, esta psique-alma recibe el refuerzo del Espíritu Santo haciendo la catarsis (purgación, limpieza, sanación) sanando al nus; pero cuando el nus es movido en plenitud de santidad, siente la divina παράκλησις paráclisis (consolación, súplica), entonces el demonio pone a la vista disfrutes dulces para engañar y burlarse de la disposición y el ánimo de las personas. Esta es la mala astuta paráclisis que se distingue de la bondadosa, porque la primera se energiza y opera al sueño y provoca duda y perturbación, en cambio la segunda se energiza y obra cuando está en alerta y en estado místico y produce serenidad y dulce agapi inefable hacia Dios, de modo que el hombre no vea otra cosa más que a Dios. Es cierto que hay también sueños buenos, pero, puesto que el discernimiento de los sueños es difícil, no es bueno que se dé importancia y atención en todos estos.

(41-60) La εγράτεια engratia (autodominio, contención y ayuno) como virtud fundamental y la salida del cosmos-mundo.

La obediencia que introduce a la agapi de Dios es una virtud alta, pero virtud por excelencia perfeccionadora es la εγράτεια engratia del cuerpo y de la psique. La engratia de comidas se aplica para la filantropía y para evitar los deseos carnales, pero uno puede comer todas la comidas menos los muy placenteros, manteniendo la ley según las necesidades y movimientos del cuerpo. El ayuno, tiene algún valor por sí mismo, pero no tiene valor para Dios y no se puede hacer como medio de exhibición. Medio o un vaso de vino para la comida ayuda al aumento de las semillas espirituales del hombre, pero el resto de bebidas alcohólicas deben evitarse. Los fármacos se pueden utilizar en caso de enfermedad, basta que no tengan efectos contrarios, porque la esperanza de la terapia es más bien al Señor y no a los fármacos. La vida es provisional y un camino sencillo, por eso el hombre debe ser indiferente para los atractivos encantos  del cosmos-mundo, así de esta manera rechaza y combate más fácilmente el maligno. El hombre en su intento de liberarse del mundo, el demonio de la acedia (indiferencia y pereza espiritual) reacciona fuertemente, pero se le puede echar con la memoria de Dios y la invocación del nombre de Jesús Cristo. El alejamiento del mundo se concreta también con el perdón a los que cometen injusticias, la evitación de juicios de condena, reparto de los bienes y la pobreza. Así se consigue más fácilmente la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad), la agapi y la culminante alegría.

(67-74) Teología y κοινωνία kinonía (comunión, unión y conexión) con Dios.

El hombre consigue su progreso espiritual primero con la θεολογία zeología teología (θεός zeós dios y λογος logos), es decir, la comprensión de Dios que mueve el corazón hacia Su belleza y lo sobreilumina de modo que sustituya la riqueza terrenal por el logos de Dios; segundo con la gnosis (conocimiento, y conocimiento de sí mismo), es decir, la comprensión de su mentalidad y conducta correctas y la ascesis (ejercicio, práctica espiritual. La teología conduce a la expresión de las verdades sobre Dios con el logos, pero para evitar la palabrería y la homilía (discurso, hablar) puede ser sustituida por la oración y los himnos, además la oración no es necesario que sea exterior y en voz alta; la oración superior es la interior y silenciosa. La experiencia de la oración y el autoconocimiento provocan al hombre una energía ardiente de gratitud a Dios y es distinto del ardor natural, porque se produce por el Espíritu Santo.

(75-100) La lucha del cristiano y su perfeccionamiento.

Sobre la psique-alma actúan dos fuerzas o energías, la espiritual y la demoníaca. El hombre puede seguir cualquiera que desea de las dos, porque la caída trajo la disgregación de la voluntad por la corrupción, perversión del cuerpo y la psique. A causa de esto fue necesaria la encarnación o humanización del Salvador, con la cual no se anula totalmente la voluntad dual, sino que se energiza, se activa y opera el renacimiento (y despertar espiritual) de aquel que lo desea. Con el bautismo empieza la progresiva activación, energización de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) que ya habita en esta psique-alma) bautizada, en cambio los demonios desde entonces se retiran alrededor de la psique. Por lo tanto no hay cohabitación entre divina χάρις jaris y demonios, sino simplemente simultánea y paralela acción y energía de ellos, porque los demonios no dimiten de la lucha. La lucha sirve para el perfeccionamiento de los hombres, porque por la lucha como segundo martirio los combatientes consiguen el perfeccionamiento, como los mártires con el primer martirio. La απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) real no es la falta de energías y acciones agresivas de los demonios ni la falta de aflicciones, sino la superación y vencimiento de estos, que son resultado del intento persistente y difícil, porque los demonios sustituyen uno al otro a la lucha y continúan también hasta este último estadio del progresivo perfeccionamiento de los luchadores. Los que progresan al combate saborean la dulzura de Dios y aquellos que vencen plenamente las fuerzas malignas astutas, al futuro serán catalogados con los santos y serán recompensados abundantemente.

Los cien capítulos se refieren principalmente a la vida de los monjes, como mejores representantes del espíritu cristiano, pero también a todos los hombres que quieren la formación ética y espiritual de sus vidas.

 

El preámbulo: diez condiciones y virtudes para la zéosis

  1. Condición de la fe es el pensamiento sereno y la comprensión de Dios impasiblemente, sin πάθος pazos
  2. Condición de la esperanza es la salida del nus hacia los bienes esperanzados.
  3. Condición de la paciencia, perseverancia es que uno vea con los ojos interiores al invisible Dios como si fuera visible ante Él teniendo paciencia continua y firme.
  4. Condición de desprendimiento y ausencia de avaricia es que uno quiera no poseer lo mismo que otros desean poseer.
  5. Condición de conocimiento o gnosis espiritual, (sabiduría), es ignorarse a sí mismo y encontrarse en éxtasis con Dios.
  6. Condición de humildad es tratar de olvidar el propio mérito de las buenas obras.
  7. Condición de la falta o ausencia de ira es que uno tenga gran y profundo deseo de no enojarse y no dejarse llevar por la ira.
  8. Condición de psicoterapiado, sanado y purificado es la intuición, sensación y sentimiento perpetuo que uno está unido con Dios.
  9. Condición de la agapi, (amor incondicional, altruista) es que uno sienta que crece su amor y caridad hacia los que nos enojan, insultan, hieren, rayan y no nos quieren.
  10. La condición de la perfecta alteración y conversión es sentir el placer y el gozo provocado por la agapi-amor a Dios, y que el horror que se siente ante la muerte se convierta en gozo, placer y alegría.

Debemos de hacer un pequeño análisis de estos diez όροι ori, (términos, principios) espirituales que son las diez virtudes y condiciones de la vida espiritual.

En principio se debe subrayar que la palabra ορος (oros) significa término, limite, canon, principio condición o medida. Por lo tanto en este caso, expresa las condiciones indispensables para el perfeccionamiento, es decir, nos revelan lo imprescindible que tiene que hacer el hombre para llegar a su perfección, que es la θέωσις zéosis. Es sabido que el término zéosis es patrístico (San Dionisio el Areopagita es de los primeros Padres que lo utiliza) y lo han utilizado los Padres para interpretar los términos hagiográficos: perfección, glorificación, santificación o santidad y “a semejanza”. https://logosortodoxo.es/la-zeosis/

“La primera condición de la fe es el pensamiento sereno y comprensión de Dios, sin pazos, impasiblemente”.

Esto es muy importante para nuestra Tradición Ortodoxa, porque una fe unida con los pazos no es verdadera.

Dios según la enseñanza de la Iglesia se apocalipta (revela) en el corazón del hombre y no en y con su lógica de la διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro). Pero el corazón para recibir la apocálipsis/revelación de Dios tiene que estar limpiado, sanado según el logos de Cristo: “Bienaventurados los que han hecho la catarsis, (purgación, limpieza y sanación) a su corazón de cada mancha o contaminación del pecado, porque ellos contemplarán y verán a Dios;” (Mat 5,8). Si el corazón que es la raíz de la parte logística, la anhelante (voluntad) y la irascible (emocional) de la psique-alma, está poseído y dominado de los pazos, entonces se altera el concepto y significado de Dios y esta alteración tergiversa también toda la vida del hombre.

Si no tenemos fe personal, la llamada fe por θεωρία zeoría, contemplación, por lo menos debemos poseer la fe por oído, es decir, seguir la enseñanza sobre Dios, la que se nos entrega por los santos  θεόπτες zeoptes, (visionarios de Dios, o los que han visto y contemplado la  divina luz increada).

Uno comienza su vida espiritual con una sencillez en relación con Dios. Siente que existe Dios tal como nos lo han entregado los Profetas, los Apóstoles y los Santos/as durante todos los siglos. Si no existe esta primera condición indispensable no hay orientación correcta y camino verdadero para llegar a la fe por contemplación zeoría (y experiencia personal) que es la fe perfecta.

“Segunda condición es de la esperanza que es la salida del nus (espíritu del corazón de la psique) hacia los bienes esperanzados”.

Después de la fe, la condición indispensable de la vida espiritual es la esperanza. Generalmente nosotros hablamos sobre la esperanza y la ponemos en cosas creadas que tienen relación con la vida biológica. Pero, según san Diádoco de Fótica, la esperanza conecta con la salida del nus hacía las cosas y realidades esperadas.

Los bienes esperanzados son la Realeza increada de Dios, la cual empieza desde aquí y ahora y continua al siglo futuro, y conecta con la venida de la Χάρις Jaris (gracia, energía increada) de Dios en la existencia del hombre.

El νούς nus (espíritu del corazón de la psique) es finísima atención y percepción y energía del corazón, es el ojo de la psique. En los textos de los Padres el nus conecta con la energía noerá (espiritual humana), que es distinta de la energía de la lógica o racional y de los sentidos. Cuando el hombre está dominado por la energía contranatural de los pazos, entonces el nus como ojo se nubla y se oscurece y no puede trascender hacia los bienes esperanzados. Precisamente por esta causa san Diádoco de Fótica habla sobre “la trascendencia del nus en agapi”. Evidentemente se trata de la divina energía increada de la agapi-amor, porque sólo mediante esta divina energía el nus trasciende hacia las cosas esperanzadas.

Está claro que cuando hablamos para la trascendencia del nus, según toda la Tradición Ortodoxa, no damos a entender que el nus sale del cuerpo, sino la salida del nus de la conducta carnal y material y concretamente de la vuelta del nus en Jaris Gracia al corazón y a la concentración de su esparcimiento.

La tercera condición, la paciencia o perseverancia, implica ver con los ojos interiores (nus-espíritu y mente) al invisible Dios como si fuera visible, manteniendo ante Él una paciencia continua y firme.

La paciencia es una condición indispensable para la vida espiritual, precisamente porque este camino conduce a muchas alteraciones y cambios. Pero cuando se habla sobre la paciencia no se refiere sólo a la paciencia ante pruebas de la vida, sino a la paciencia en relación con la κοινωνία kinonía (comunión, conexión y unión) con Dios.

Dios es invisible y por su esencia no es participable; solo se puede hacer visible y participable a través de Sus energías increadas y de los sentidos psíquico-espirituales. Por lo tanto, la paciencia conecta con estar mirando continuamente y esperar con ojo espiritual -que es el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) con la mente- al invisible Dios y que esté sintiéndoLe como visible. Aquí no se trata de autoengaños y alucinaciones falsas, sino de la αίσθηση észisi, (percepción, sentido, sentimiento, sensación o intuición) del nus.

El hombre recibe la apocálipsis (revelación) de Dios y, muchas veces, también Su ocultamiento. Son las idas y venidas y ocultaciones de la Χάρις Jaris (gracia, energía increada). Entre las apocalipsis/revelaciones y las ocultaciones se requiere gran paciencia y espera. Además, Dios es un amante exigente y difícil, porque lo requiere todo y no tolera otros amores-ágapes. Por lo tanto, en la vida espiritual, la paciencia y la espera son indispensables.

La cuarta condición, el desprendimiento y la falta o ausencia de avaricia, implica desear no poseer igual que otros desean poseer.

El camino hacia la κοινωνία kinonía (comunión, conexión y unión) con Dios se debe hacer de manera impasible (sin pazos). Dentro de esta perspectiva se incluye también la falta avaricia. Además, el amor de posesión material y la avaricia fueron el resultado de la caída de Adán. Antes del pecado, Adán tenía kinonía (comunión, conexión) con Dios y no existía la interferencia del pazos de la avaricia, que se desarrolló después de la perturbación de sus relaciones con Dios.

Por lo tanto, es evidente que la vida espiritual como camino de κοινωνία kinonía (comunión, conexión y unión) con Dios se ejercita en la atmósfera de la falta de avaricia y la desposesión o pobreza, desprendimiento y desapego de toda atadura terrenal y material. Porque el impulso del hombre hacia Dios debe ser libre de ataduras terrenales.

El hombre, según san Diadoco de Fótica, no solo no debe de desear los bienes materiales, sino que también debe desear la desposesión, la pobreza, de la misma manera que otro desea tener fortuna y posesiones. Por consiguiente, la falta avaricia no es simplemente un estado negativo del no desear dinero, sino la metamorfosis, transformación de la parte anhelante (volitiva) de la psique-alma.

Entonces, la demostración de la vía impasible (sin pazos) del hombre hacia Dios y su renacimiento espiritual es la salida del estado caído que conecta con la avaricia y el amor material.

Quinta condición, el conocimiento o la gnosis espiritual, es ignorarse a sí mismo encontrándose en éxtasis con Dios”

Aquí se habla del conocimiento o gnosis como condición indispensable del camino de renacimiento del hombre. Pero este conocimiento no es una endoscopia (introspección), un regreso interior, un auto examen, sino algo más profundo y esencial, es la ignorancia de nosotros mismos y el éxtasis hacia el Dios. Sólo en una vía ascendente uno puede adquirir conocimiento o gnosis de Dios. Dios, con Su éxtasis, se ha hecho hombre, y el hombre, con su propio éxtasis en Χάρις Jaris (gracia, energía increada, se convierte y se hace dios por la Jaris.

Pero cuando se habla sobre éxtasis, no se da a entender al éxtasis que se observaba en la antigua tradición helénica, tal como se expresaba por la Pitonisa de Delfos, como éxtasis de la διάνοια diania (cerebro, mente, intelecto) del cuerpo, sino como éxtasis-extensión del nus de la conducta y mentalidad mundana, carnal y material, mientras que el hombre tiene clara la percepción y comunión con el entorno en el que vive. Por lo tanto no se hace un éxtasis-salida de la diania del cuerpo sino una extensión-éxtasis del nus (espíritu del corazón de la psique), y el hombre vive en un estado fisiológico.

Por lo tanto, el conocimiento o gnosis de Dios y la vida espiritual conecta con la superación de nosotros mismos y la κοινωνία kinonía (comunión, conexión y unión) con Dios.

“Sexta condición de humildad o (mentalidad humilde) es tratar de olvidar el propio mérito de las buenas obras.

La humildad o mentalidad humilde es la condición indispensable del camino del hombre hacia su unión con Dios. Además, cuando el hombre empieza a sentir la presencia de Dios, no puede distinguirse de la soberbia, el orgullo, la vanagloria y el egoísmo.

Como en el camino del renacimiento, el hombre con la energía increada, la Jaris de Dios, logra varias hazañas, por eso con la humildad olvida continuamente estas hazañas.

Desgraciadamente muchos de nosotros cultivamos continuamente en la memoria todo lo que hemos logrado en nuestro camino espiritual y continuamente hacemos balances y apologías. Esta mentalidad obstaculiza el camino espiritual. San Diádoco de Fótica aquí habla para el continuo olvido de las cosas que logramos, porque así se desarrolla la memoria de Dios. Donde hay memoria de Dios y plenitud de divina agapi increada (amor incondicional altruista), allí no es posible que exista memoria de las virtudes personales.

Según la enseñanza de los Padres de la Iglesia Ortodoxa dentro del hombre funciona la memoria y el olvido. Al hombre renacido funciona la memoria de Dios y el olvido del mundo, en cambio al hombre caído funciona la memoria de las hazañas, logros terrenales y el olvido de Dios.

Séptima condición de la falta de ira es que uno tenga gran y profundo deseo de no enojarse y no dejarse llevar por la ira.

El camino espiritual del hombre hacia Dios es camino de y hacía la αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), por consiguiente, no es posible que exista el estado de ira o enojo como una energía contranatural de la parte irascible o emocional de la psique.

La ira es una energía de la parte emocional o irascible de la psique y debe funcionar por naturaleza y sobrenatural, como fuerza de la psique para que vaya caminando irrevocablemente y permanentemente hacia los bienes esperanzados. Pero al caído hombre la ira funciona de manera contranatural y comienza con el resentimiento conducido al interior y se expresa con diversas energías y acciones fuertes del cuerpo.

El hombre que ha pasado dentro de varios estadios que hemos mencionado anteriormente, se distingue por la falta o ausencia de ira, lo cual no es un estado negativo, es decir, que el hombre no se enfada, sino que es un deseo fuerte de no querer enojarse. Esto se explica por el hecho que la fuerza de la psique ha sido regada por el Espíritu Santo y camina incesantemente hacia Dios.

“Octava, condición de limpieza, lucidez y pureza, es la intuición, percepción, sensación y sentimiento perpetuo que uno está unido con Dios”.

Cuando las fuerzas psíquicas y somáticas se metamorfosean por la divina Χάρις Jaris (gracia, energía increada), entonces el hombre se distingue por su pureza, limpieza y lucidez. La pureza no es un estado negativo, tal como nosotros creemos como abstinencia de cualquier mal, sino una energía positiva.

Aquí san Diádoco utiliza una frase para expresar la pureza: “sentido pegado siempre a Dios”. Es el sentido, sensación y percepción que significa sentimiento, intuición, sentido divino psíquico y espiritual, pero también sentido somático. Este sentido está pegado a Dios, completamente entregado a Él. Y esto se convierte “continuo, perpetuo”, no hay alteraciones ni recaídas. Por lo tanto, se trata de un estado saludable y no conecta con las privaciones y deseos irrealizados. Porque cada privación y deseo irrealizable es causa de muchas tergiversaciones y alteraciones psíquicas que conduce al hombre a agresividades, conflictos y depresiones.

“Novena, condición de la agapi, el amor es que uno sienta que crece su amor hacia los que nos enojan, insultan, desprecian y no nos quieren”

La αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado) no es simplemente un estado emocional, ni una absolución o perdón de los que han cometido faltas contra nosotros, sino la fortificación de la amistad hacia los que nos enojan, menosprecian e insultan.

Vivimos en una sociedad post-caída llena de πάθος pazos, querellas y desarmonías en las relaciones interpersonales. Pero aquel que renace espiritualmente y crece en su comunión con Dios, no sólo perdona a los que le insultan y menosprecian sino que crece la agapi amor incondicional y desinteresado hacia ellos. Aquí se habla de un ataque de amistad.

“Décima, condición de la perfecta alteración y conversión, es que uno siente el placer y gozo provocado por su agapi-amor a Dios, es que el horror que siento a morir se  convierte en gozo, placer y alegría.”

La última condición de la vida espiritual y del renacimiento personal del hombre conecta estrechamente con la perfecta alteración. La alteración es la metamorfosis, transformación del hombre, su liberación de las energías post-caída y su plenitud de energía increada del Santísimo Espíritu. En este estado, esta agapi de interesada se convierte en desinteresada y en eso consiste su psicoterapia y sanación.

Esta alteración espiritual es la θέωσις zéosis del hombre, su santificación por y en la Jaris de Jesús Cristo. Esta alteración se expresa en dos estados. Uno es el placer divino, es decir, el gozo de la divina bienaventuranza aún desde esta vida. El otro es la alegría de la muerte a pesar de su sombrío. La muerte realmente es un acontecimiento sombrío, pero aquel que renace espiritualmente supera la muerte con el placer de la divina vida.

Por todo que hemos visto anteriormente se ve que la vida espiritual empieza de la fe que es al concepto de Dios sin pazos, impasible y llega al divino placer con la superación de la muerte cuando el hombre es bañado de la luz increada de Dios.

Dentro en estas diez condiciones que se analizan extensamente en los “cien capítulos gnósticos” de san Diádojo de Fótica se esconde toda la vida espiritual del Cristiano Ortodoxo.

Desgraciadamente muchos de nosotros conectamos la vida cristiana con algunas obras exteriores y con una vida conformista que tiene un carácter típico. Pero la vida espiritual conecta con el camino del renacimiento del hombre, con el desvestir de los síntomas de la caída y el vestir la vida divina. Es un camino de la fe a la esperanza, la paciencia, la ausencia de avaricia, el conocimiento, la falta de ira, la pureza o sanación, la agapi, la alteración espiritual y generalmente la θέωσις zéosis del hombre.

 

  1. Νούς Nus y su catarsis.

Es conocida la enseñanza de los santos Padres, la cual hemos examinado también en otros escritos nuestros, que la psique del hombre tiene dos energías, o sea, la noerá (del nus o espíritu humano) y la lógica, o como enseñan los Padres de la Iglesia una cosa es el nus que conecta con los sentidos de la psique, y otra es la lógica de la mente o cerebro que conecta con los sentidos del cuerpo.

A continuación veremos algunos lados de la enseñanza de san Diadoco de Fótica sobre este tema, porque nos muestran qué es el nus, cómo se conecta con la lógica y los sentidos, y claro está, cómo puede el hombre hacer la catarsis, terapia de su nus. No nos extenderemos en todos los textos de san Diadoco, sino que nos centraremos en los capítulos 21-28 de esta obra suya clásica: “Los cien capítulos gnósticos”.

 

a) Relación y adversidad de la psique y el cuerpo.

El hombre, según la enseñanza de la Iglesia está constituido de psique y soma-cuerpo y estos dos se encuentran entre sí en una unidad inconfundible. Y tal como el cuerpo tiene sentidos con los cuales se comunica con el ambiente, así también la psique tiene sentidos con los cuales comunica con el mundo celestial.

Es cierto que cuando se dice esto. No se da a entender que existe discernimiento entre el cuerpo natural mortal y la psique natural inmortal, esto era enseñanza y aspecto de la metafísica, sino que el hombre fue creado unitario y cada elemento de su existencia -espíritu y materia- tiene sus análogas energías.

Antes de la caída funcionaba de manera distinta de cómo funciona después de la caída, puesto que había una unidad entre psique y cuerpo. La psique-alma mediante el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) tenía κοινωνία kinonía (comunión y conexión) con Dios y esta jaris, energía increada de Dios, mediante el nus se introducía y se repartía en todo el cuerpo y de allí también a la creación ilógica o irracional. Después de la caída del hombre, fue introducida la división entre el cuerpo y la psique.

San Diádoco de Fótica se refiere en la relación y la adversidad entre psique y cuerpo en el estado post-caída del hombre. Habla sobre el nus y la psique, como también para el cuerpo. El cuerpo está constituido de materia, en cambio, la psique es incorpórea. Así cada uno de ellos desea aquello que es su parentesco, es decir, “la psique como incorpórea y espiritual desea los bienes celestiales y el cuerpo como tierra desea el alimento terrenal” (c.24). También aquí habla sobre el nus, que es la atención finísima, es el órgano aquel por el cual la psique se comunica y conecta con Dios y saborea Su cristotis (bondad). Y tal como el cuerpo tiene sentidos que nos inducen forzosamente hacia las cosas visibles, lo mismo también el nus que tiene su propio sentido y nos instruye a las invisibles, claro está “cuando el nus ha saboreado la divina cristotis (bondad)” (c.24). https://logosortodoxo.es/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/

Por lo tanto, en la vida post-caída se observa una adversidad entre psique y cuerpo. Se observan dos movimientos contrarios, uno hacia las cosas terrenales, la materia, y el otro hacia la esencia, las divinas. San Diádoco dice que los sentidos del cuerpo nos impulsan fuertemente hacia las cosas visibles, las materiales, en cambio el sentido del nus nos instruye y nos impulsa hacia las invisibles o espirituales, con el sabor de la divina cristotis (bondad). De una manera el sentido del nus es afectado e influido de los sentidos del cuerpo con una fuerza o violencia, y la liberación y la desvinculación de ellos y el movimiento del sentido del nus hacia las invisibles, necesita de la ayuda de la divina Χάρις Jaris (gracia, energía increada).

A pesar de esto, por parte del hombre se requiere también el esfuerzo ascético para poder adquirir experiencia inequívoca, sin engaño sobre el sentido inmaterial (αίσθηση észisi), afinando la materia (el cuerpo) con los esfuerzos de la ascesis. Puesto que los sentidos del cuerpo impulsan violentamente al hombre hacia las cosas visibles, entonces se requiere ejercicio duro, violento para afinar la materia de manera que no ejerza violencia al νούς nus (espíritu del corazón de la psique).

Aparte de la una y única energía de la psique, que a causa de la caída se dividió en dos, la gnosis/conocimiento empírica que adquirimos en nuestra vida espiritual nos enseña otro αίσθηση észisi sentido, “el uno y simple sentido que se hace por el Espíritu Santo”, el cual sólo conocen aquellos que se han liberado de los bienes de esta vida y tienen sus esperanzas en los futuros bienes y han marchitado el apetito de los sentidos corporales con la εγράτεια engratia (autodominio, contención y ayuno) (c.25 https://logosortodoxo.es/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/.

En estos casos el nus del hombre movido por la despreocupación con fortaleza, entonces de manera inexpresable siente la divina cristotis-bondad, y “entonces analógicamente con su progreso transmite al cuerpo la Χάρις Jaris (gracia, energía increada). (c.25). Es decir, el nus que es distinto de la διάνοια diania (mente, cerebro) es el que está liberado de la atracción del cuerpo y se inspira de la cristotis-bondad de Dios, se llena de Su Χάρις Jaris y entonces transmite esta divina energía increada también al cuerpo. Un movimiento de este tipo crea alegría a la psique y al cuerpo y “es un inconfundible e inequívoco recordatorio o notificación de la incorruptibilidad e inmortalidad de la vida, c. 25.

Se ve pues, que con la caída del hombre y el oscurecimiento de su nus, los sentidos del cuerpo atraen al hombre entero y su nus hacia la tierra, hacia las cosas terrenales y esta atracción es muy fuerte. El nus debe empezar liberándose de la presión y la fuerza de los sentidos físicos del cuerpo, para lavarse y mezclarse por la bondad de la energía divina Jaris, de manera que a continuación traspase esta Jaris al cuerpo, el cual en su orden será afinado y transformado, o metamorfoseado.

 

b) Energía y catarsis del νούς nus

San Diadojo de Fótica, expone también como energiza, opera el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) dentro del hombre, este órgano tan importante de la psique del hombre, y también cómo se le hace la catarsis, se purga, se limpia y se sana para hacer correctamente su obra. Todo esto lo describe en tres capítulos, utilizando cada vez una particular imagen cotidiana. Debemos de ver estas imágenes y cada una adaptarla a su logos, de modo que podamos percibir cuál es la enseñanza de san Diadoψo sobre este asunto importante que expresa la enseñanza psico-terapéutica de la santa Tradición Ortodoxa ascético-níptica. (C. 26,27,28 https://logosortodoxo.es/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/)

La primera imagen es del mar y la pesca de los pescadores (c.26)

Cuando el mar está sereno, entonces los pescadores tienen la posibilidad de ver hasta la profundidad y observan todos los peces que allí circulan. Pero ocurre lo contrario durante el movimiento de la aguas por el viento. Entonces el mar oculta con la oscuridad de la perturbación lo que se podía ver durante la serenidad del mar. Es cierto que en un caso así se impide el arte de los pescadores y no pueden pescar los peces.

San Diadojo aplica este ejemplo en la vida espiritual, en relación con el νούς nus (espíritu del hombre, atención fina). En el lugar del pescador coloca al nus del hombre. El mar es la διάνοια diania (mente, cerebro, intelecto). Aquí se ve claramente cuál es la relación entre el nus y la diania. Aquí se ve claramente cuál es la relación entre el nus y la diania. Los luchadores conservan la diania “sin olas” -por eso hace falta una lucha especial- entonces el nus como pescador puede discernir todos los λογισμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) que circulan dentro de la diania. Entonces, los pensamientos venidos de Dios los pone y los almacena en su memoria; en cambio, los demoníacos y pervertidos loyismí, los arroja fuera en los almacenes de la naturaleza. Pero, cuando el fondo de la diania es perturbado por la ira injusta y a causa de esto la diania no está serena, sin olas, entonces el nus contemplativo padece y no puede discernir para valorar adecuadamente los loyismí (c. 26).

Por lo tanto, de este ejemplo se ve claramente que el nus desempeña un papel importante en el camino del hombre hacia la θέωσις zéosis. El nus transforma la diania y el cuerpo, y hace discernimiento entre loyismí divinos y demoníacos, recibe la Jaris, la energía increada de Dios y claro está que metamorfosea, transforma el cuerpo y lo dirige hacia la vida divina. Pero hace falta una lucha ascética que tiene relación con el mantenimiento de la diania en un estado sereno sin olas. La diania se perturba principalmente por la ira injusta. Entonces la ira injusta perturba la parte intelectual y espiritual de la psique, con el resultado que el nus no pueda realizar su obra que es discernir los loyismí.

Hoy el hombre se ocupa con muchos problemas, sociales, políticos y religiosos. Pero, por muchas soluciones que encuentre, vuelve a estar inquieto, ya que no puede encontrar una manera de solucionar sus problemas existenciales. Esencialmente, los hombres hoy quieren encontrar una manera de sanar los “peces” grandes que se mueven dentro del fondo de la diania (mente, cerebro, intelecto) y de la psique que le cansan, le fatigan y le vuelven loco. La tiranía de los loyismí, la entrada en nuestra existencia de los loyismí demoníacos, crea culpabilidades, depresión, sufrimiento, angustia y dolor psíquico. La Santa Tradición níptica Ortodoxa nos indica el modo de la psico-terapia y sanación.

Segunda imagen que utiliza san Diádoco es la imagen del ojo del hombre (c. 27).

Cuando los ojos están sanos, saludables, entonces pueden ver hasta los más pequeños insectos. Pero, cuando los ojos tienen algún problema, entonces ven débilmente los grandes objetos y los pequeños no los perciben con el sentido de la vista.

Esta imagen es adaptable en la psique del hombre. Lo que ocurre con el ojo también sucede con la psique y particularmente con el νούς nus (espíritu del corazón de la psique) que es y se llama ojo de la psique. La psique se enciega por la “filocosmía” (amor a lo mundano), por sus instintos animales, por su amor hacia la materia y las cosas de este mundo. En este estado, la psique apenas siente un pecado grande, por ejemplo, el asesinato apenas lo siente, y sobre todo lo afronta con calma, mientras todos los demás pecados no sólo no puede detectarlos, sino que los considera como hazañas. Al contrario, sí disminuye la ceguera, entonces ve hasta los más pequeños fallos, delitos y faltas como grandes y empieza a llorar por ellos.

Lo importante es, como dice san Diadojo de Fótica, cuando el nus nunca se aleja de la memoria de Dios, entonces estos hombres en concreto pueden reconocer sus propios delitos, faltas y autoengaños. Pero este trabajo es de pocos hombres, porque son pocos los hombres que nus no se desapega nunca de la memoria de Dios.

Aquí se ve claro que el pecado ciega al nus del hombre y generalmente su psique y no puede ver la realidad dentro de su existencia. Ignora la necrosis-mortificación  (muerte)  espiritual. El pecado no se puede entender como una infracción de la ley, no es almacenamiento dentro del llamado subconsciente de algunas situaciones, sino que es la enfermedad del ojo de la psique y, es cierto, que la enfermedad mediante el nus es atraída por los sentidos y los πάθος pazos (patologías, vicios, pasiones, emociones, adicciones,  etc) del cuerpo. En realidad el nus-espíritu oscurecido es atraído por los sentidos y los pazos del cuerpo. Entonces el hombre se encuentra en una ignorancia plena.

Esto significa que el nus, que antes de la caída estaba iluminado y con la caída se convirtió en oscurecido, ahora debe iluminarse con la Jaris, la energía increada de Dios, de manera que pueda regular también toda la existencia del hombre. La orientación correcta del nus es una obra muy importante en el camino del hombre hacia la  θεωσις zéosis (divinización, glorificación) y la santificación.

La tercera imagen proviene del atraco y del saqueo.

Sólo aquel que tiene más fuerza que el bandido saqueador y rapaz, puede atarlo y liberar el botín. Esta imagen proviene claramente del logos de Cristo (Mt 12,29).

Esta imagen se adapta en el sentido siguiente: rapaz o saqueador es el diablo, botín es la psique del hombre que ha sido dominada y arrancada de Dios. El más fuerte que puede liberarla es sólo el Espíritu Santo.

Realmente según san Diádoco, sólo el Espíritu Santo puede sanar al nus. Puesto que la enfermedad no es emocional ni ética, sino espiritual, ya que la psique está enteramente apresada por el diablo; esto significa que la catarsis (sanación, terapia) no es cuestión de métodos técnicos, de consejos psíquicos y de tomar fármacos, sino la participación de las donaciones del Espíritu Santo. El hombre debe recibir dentro de su corazón la Χάρις Jaris Gracia, la energía increada del Espíritu Santo. Esto se hace con el santo Bautismo y cada vez que esta Jaris se disminuye o se cubre de los pazos necesita μετάνοια metania y confesión completa, total.

La presencia del Espíritu Santo en el corazón del hombre enciende “el candil de la gnosis” (conocimiento espiritual) que ilumina todo el mundo interior. Cuando este candil está en los almacenes de la psique, entonces no sólo se hacen evidentes dentro del nus los asaltos, ataques y efectos de los demonios, sino que se debilitan y desvanecen al ser controlados “por aquella gloriosa y divina luz (increada)”. Sólo con la luz de esta gnosis uno puede entender que pasa en su espacio interior y no con las endoscopias, introspecciones, la llamada auto-realización, el método del psicoanálisis, etc. La gnosis (conocimiento) existencial es la participación y adquisición de la Χάρις Jaris, la energía increada del Espíritu Santo; en cambio la gnosis intelectual es resultado del aprendizaje de clases y estudios humanos.

El Espíritu Santo con los Misterios del santo Bautismo y la Crismación, se introduce dentro del fondo del corazón del hombre y no se va nunca, simplemente esta luz con los pazos se cubre. La sugerencia del Apóstol Pablo es: “que el Espíritu no se apague” (1Cor 5,19), esto tiene el significado que no seamos nosotros mismos la causa que el Espíritu Santo gire Su cara, rostro, porque este giro convierte al nus en seco y sin la luz de la gnosis.

Por supuesto que es indispensable la sinergia (colaboración, cooperación de energía y acción con energía y acción), del hombre con esta energía increada de la divina Χάρις Jaris, puesto que todo es fruto y resultado de la sinergia. El hombre tiene que sinergizar cooperar con el intento y esfuerzo de hacer descansar con todos los medios el Espíritu Santo, especialmente con la paz de la psique, “para que el candil de la gnosis (conocimiento espiritual) lo tengamos siempre en nosotros iluminándonos”.

 

  1. Aίσθηση (észisi) el sentido del nus y del corazón

En la enseñanza de san Diádoco, la tesis central es el tema del αίσθηση sentido de la psique, del nus y del corazón. Como el tema es muy importante identificaremos algunos puntos.

Según la enseñanza de los Padres de la Iglesia, tal como hemos dicho anteriormente, el hombre es constituido de psique y soma (cuerpo). Por consiguiente, tiene sentidos: los somáticos y los psíquicos. Antes de la caída del hombre había un αίσθηση sentido psíquico, además, predominaba la unidad entre el αίσθηση sentido psíquico y los sentidos somáticos. Pero después de la caída las cosas cambiaron y se hizo la disgregación entre psique y cuerpo, lo que significa que se ha disuelto esta unidad entre el αίσθηση sentido psíquico y los sentidos somáticos o corporales.

Después de la humanización de Cristo y con Su fuerza y energía, principalmente después de la catarsis del hombre y durante la duración de la θεωρία zeoría contemplación de la Luz increada, estos sentidos se unen, es decir, todos los sentidos se convierten en uno, tal como analiza san Simeón el Nuevo Teólogo, entonces la visión psíquica es sabor y oído, pero también el oído psíquico es visión y sabor y el sabor psíquico es visión y oído.

Para los sentidos corporales y el sentido psíquico hablan todos los Padres nípticos de la Iglesia y como no, san Diádojo de Fótica. Describiremos algunos puntos de su enseñanza sobre esto.

a) Los sentidos de la psique y del cuerpo.

El hombre como tiene cuerpo, tiene sentidos corporales, pero a la vez tiene también psique y dispone de αίσθηση percepción, sentido psíquico. Y mientras los cinco αίσθησης sentidos de la psique se diferencian según las necesidades del cuerpo, en cambio αίσθηση el sentido natural de la psique es uno (c.29).

El sentido αίσθηση de la psique en su estado natural es uno, pero después de la caída se divide en dos energías, es decir, se ve que san Diádoco da a entender que αίσθηση percepción, sentido psíquico después de la caída del hombre se ha dividido, puesto que adquirió también el movimiento hacia el mal, mezclándose también con los sentidos del cuerpo apasionadamente por los pazos. Pero al hombre aquel que trasciende las cosas humanas y tiene esperanza a las futuras, nace también αίσθηση el sentido sencillo, simple que se produce por el Espíritu Santo (v. 25). Por lo tanto, otro sentido αίσθηση tiene el hombre apasionado-caído que está poseído por los pazos del pecado y otro αίσθηση sentido tiene aquel que se inspira por el Espíritu Santo, puesto que antes se ha hecho la catarsis, ha sanado mediante la Χάρις Jaris, la energía increada de Dios, lo pasional y lo noeró (espiritual humano) de su psique.

En otro punto de sus capítulos “gnósticos” san Diádoco determina exactamente que es αίσθηση sentido, percepción del nus. Escribe: “Αίσθηση (sentido, sentimiento, instinto, intuición) es el sabor exacto de lo discernido por el nus” (v.30). A continuación interpreta que el sabor como αίσθηση sentido del cuerpo, distingue, durante su estado saludable, inconfundiblemente los malos sabores de los buenos; “Así también el sentido del nus αίσθηση cuando empieza a moverse sanamente y sin ninguna preocupación, entonces puede sentir abundantemente el consuelo divino y no arrastrarse nunca de los consuelos demoníacos” (v.30). Un αίσθηση percepción y sentido así tiene aquel nus que es fuerte, decidido y despreocupado y no está arrastrado de cada terrenal.

Existe también una influencia, afecto del αίσθηση sentido de la psique a los sentidos del cuerpo, que se llama αίσθηση sentido del nus, y viceversa también el sentido del nus influencia a los somáticos o corporales.

Indicio característico de la “psique sensible y amante de Dios”, cuando cumple los mandamientos, es buscar y pedir la doxa-gloria (luz increada) de Dios y regocijarse cuando se hace humilde (v.12). Y esta experiencia del αίσθηση sentido de la psique se transmite también al cuerpo. Así, el nus “se complace” con las leyes del espíritu, en cambio los sentidos del cuerpo quieren seguir a los gozos de estos placeres (hidonés) espirituales. Por consiguiente, la Χάρις Jaris increada de Dios “en aquellos que progresan a la gnosis espiritual, deleita a sus cuerpos mediante el sentido αίσθηση del nus con gozo, placer, inexpresable” (c.79).

La base fundamental de la enseñanza de san Diadojo de Fótica es que con el santo Bautismo, la Χάρις Jaris increada de Dios se instala al fondo del nus escondiendo su presencia de este αίσθηση sentido del nus. Pero cuando el nus empieza a amar a Dios entonces de una manera inexplicable la Χάρις Jaris mediante el sentido del nus transmite parte de sus bienes a la psique c.77,78. Cierto que mediante la psique-alma, esta Χάρις Jaris, se transmite también al cuerpo y sus sentidos físicos.

Pero también los sentidos del cuerpo influyen, afectan el sentido αίσθηση de la psique, del nus y del corazón, generalmente influyen al mundo psíquico cuando el hombre no está atento y vigilante del mundo psíquico y no se regocija ni deleita de la Χάρις Jaris, la energía increada de Dios.

Generalmente los sentidos del cuerpo, a causa del pecado de Adán, “están contra la fe”, porque ellos se limitan a las cosas presentes y la fe se refiere a la grandeza de los futuros bienes (c. 55). Exactamente por esta causa la vista, el sabor y el resto de los sentidos, cuando se utilizan exageradamente, alteran y debilitan la memoria del corazón (c.26). Los sentidos somáticos o corporales cuando se satisfacen con exageración traicionan la memoria de Dios, es decir, la debilitan (c.74). https://logosortodoxo.es/filocalia/100-capitulos-practicos-san-diadoco-de-fotica/

b) Energía de los demonios – sentidos somáticos – energía (increada) de la Χάρις Jaris – sentidos psíquicos

Está claro que existen sentidos somáticos o físicos y existe también αίσθηση sentido psíquico y, ciertamente hay una influencia entre psique y cuerpo, como también entre sentidos psíquicos y los corporales, físicos.

Lo interesante es que en el hombre caído y apasionado, se hace una confusión entre sentidos psíquicos y somáticos, entre παράκλησις paráklisis (ruego, consuelo, súplica) de Dios y consuelo del diablo. Pero cuando el hombre comienza la catarsis, psicoterapia y sanación de su psique entonces puede sentir y distinguir la diferencia entre los sentidos somáticos y el sentido psíquico uniforme, como también distingue entre el αίσθηση sentido (sensación, sentimiento, intuición) del Espíritu Santo y el placer emocional, el corporal o el hedonismo que provocan los demonios.

Además del αίσθηση sentido y sentimiento puro del nus existe también αίσθηση sentido y sentimiento falso-hedónico o placentero que proviene del diablo. Cuando el nus del hombre empieza a sentir la paráklisis (súplica, consuelo) del Espíritu Santo, entonces también el diablo consuela la psique del hombre con un αίσθηση sentido falso-hedónico, placentero, sobre todo durante la ησυχία hisijía (tranquilidad y silencio) nocturna. El discernimiento entre paráklisis (consuelo, súplica) del Paráclitos-Espíritu Santo y del diablo, se hace sólo con la oración cordial (o de Jesús), con la imploración del nombre de Jesús Cristo (c.31).

Antes hemos visto en la enseñanza de san Diádoco que la Jaris energía increada de Dios con el Bautismo se instala al fondo del nus-corazón y “no se ve por los demonios” (v.79). Desde lo más profundo del corazón sentimos emanar el divino anhelo con la memoria de Dios. Pero “los malignos astutos espíritus saltan y anidan fuera del corazón en los sentidos del cuerpo y energizan, operan a aquellos que están como niños, espiritualmente, mediante la debilidad de la carne” (v.79). Tal como se explica a continuación, se libra un combate entre la divina Jaris y los espíritus malignos. La divina Jaris increada deleita también al cuerpo “mediante el αίσθηση sentido del nus”, en cambio los demonios “mediante los sentidos del cuerpo” cuando nos descuidamos por la negligencia, aprisionan violentamente la psique (c.79).

Dentro del corazón no habitan a la vez la Jaris de Dios y las energías de los demonios, sino que en lo más profundo del corazón está instalada por el Santo Bautismo la divina Jaris y el diablo opera externamente. Si no se vemos que los loyismí (reflexiones, pensamientos simples y compuestos) provienen del corazón, es porque la psique está influenciada por los ataques o efectos satánicos, porque “el nus como tiene la energía de una αίσθηση sentido y sensibilidad muy fina, queda atrapado mediante la carne por los loyismí que le someten los espíritus malignos (c.83). Esto sucede cuando el hombre no practica y no lucha. Por el contrario, cuando el hombre vive las virtudes, principalmente la desposesión,  insolvencia o pobreza, entonces la divina Jaris ilumina toda la naturaleza con un αίσθηση sentido más profundo y “apaga el fuego de las flechas exteriores del demonio incendiario,” (c.85). Esto significa que cuando la divina Χάρις Jaris a través del αίσθηση sentido del nus inspira al hombre, entonces los ataques del diablo que se efectúan mediante los sentidos del cuerpo se apagan; y también ocurre algo más, es decir, la Χάρις Jaris del Espíritu Santo apaga también las flechas ardientes del demonio que aún se encuentran en el aire (v.85). 

c) Αίσθηση sentido del nus, del corazón y de la psique

En la enseñanza de san Diadoco de Fótica el αίσθηση sentido de la psique se califica diversamente. Unas veces se define como αίσθηση sentido del nus (c.24, c.75, c.24) o noerá αίσθηση sentido, (c.1, c.7) o experiencia del αίσθηση sentido del nus saludable (v.32), otras como αίσθηση sentido de la psique y del corazón (c.14, c.16, c.23, c.91), y en otras ocasiones se habla de los sensitivos del corazón (c.65) o del αίσθηση sentido del espíritu (c.15).

Esto conecta y se relaciona con el hecho de que en la tradición patrística, como lo ha interpretado también este punto san Gregorio Palamás, νούς nus se llama también la psique entera, así como a su energía y esencia, que es el corazón. En todos estos casos se trata de un αίσθηση sentido interior el cual adquiere comunión y gnosis del espíritu y esta gnosis se transmite también al cuerpo del hombre y generalmente al hombre entero.

d) Αίσθηση sentido e información – sentirse

Por costumbre nosotros los hombres decimos que debemos de adquirir vivencia, experiencia de Dios. Pero san Diádoco de Fótica habla de la gnosis de Dios “en αίσθηση sentido, sentimiento e información”. Es necesario comentar algo sobre este tema.

Dios no es una idea y ni un valor abstracto, sino una persona concreta. El hombre que comunica con Dios adquiere αίσθηση sentido y sentimiento de Él. Cuando saboreamos la divina Χάρις Jaris (gracia, energía increada), entonces es cuando realmente sentimos que es Dios «que energiza y opera en nuestro interior el querer y el actuar conforme Su voluntad» (c.93). Nos convertimos y nos hacemos superiores de los pazos y “sentimos la energía increada del Espíritu Santo” (c.99). Toda la vida espiritual es αίσθηση sentido, sentimiento, se siente, se vive y no es una cosa ideada.

La comunión con Dios se expresa por san Diadoco de Fótica como αίσθηση sentido e información. Se trata de αίσθηση sentido e información psicosomática que se ofrece por Dios. Uno debe llegar a amar a Dios, entonces saborea Su dulzura, “en todo y pleno αίσθηση sentido e información” (c.44). Pero hay una oración que supera toda dimensión o altura, pero esta es para aquellos que están plenos de divina Χάρις Jaris en plenitud de αίσθηση észisi (sentido, sentimiento) e información, (c.67). El Espíritu Santo provoca el sabor de la dulzura de Dios en la psique del hombre, al principio de su progreso espiritual en plenitud de αίσθηση sentido e información, de modo que el nus puede conocer por experiencia cuál es el premio de las luchas espirituales (c.7). Alguien que ama fervientemente a Dios me relató una vez que deseaba experimentar claramente la agapi amor de Dios, y el Bondadoso se la dio con mucho αίσθηση észisi sentido, sentimiento e información interior  (c.91). La psique tiene la humildad como un estado natural cuando en mucho αίσθηση sentido e información el nus se ha iluminado por la divina Χάρις Jaris increada (c.95). El nus adquiere las virtudes con los sentidos gradualmente y de una manera inexplicable, pero  no puede adquirir la agapi espiritual “si no es iluminado por el Espíritu Santo en plenitud de información” (v.89).

Se hace claro que la venida y el sabor de la divina Jaris se hace en todo y pleno αίσθηση sentido (espiritual) e información. No es un acontecimiento de la fantasía y de la meditación o reflexión, no se trata de una teología escolástica, sino de una experiencia psicosomática. Esta relación psicosomática con Dios provoca la gnosis (conocimiento increado) de Dios.

e) Αίσθηση sentido y gnosis (conocimiento)

En la enseñanza de san Diádoco de Fótica se ve que la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios se hace perceptible en el αίσθηση sentido de la psique, y esto ciertamente produce la gnosis de Dios. Se trata de una gnosis empírica de Dios por hombre aquel que recibe Sus increadas energías.

En principio se tiene que subrayar que “el logos espiritual informa el αίσθηση sentido noeró-espiritual o αίσθηση sentido del nus (espíritu humano) (c.7). Esto se hace porque este logos proviene de la agapi de Dios, por eso “nuestro nus no se angustia ni se cansa  en sus movimientos hacia la teología” (c.7). Cuando la energía increada del Espíritu Santo ilumina las profundidades del corazón, entonces “podemos saborear con αίσθηση sentido indivisible el bien, es decir, con toda disposición psíquica” (c.29). Aquí se habla de la información y sabor de la increada energía del Espíritu Santo.

Esta información y sabor de la divina Jaris, siembra y suministra al hombre la gnosis de Dios. Con la psique sucede lo mismo que con el cuerpo. Es decir, tal como el cuerpo cuando saborea una comida adquiere la gnosis, conocimiento de ella, así también la psique que recibe las increadas energías del Espíritu Santo, “para que abunde el conocimiento y en todo αίσθηση sentido discernir cuando probamos cosas diferentes” c.30. En otra parte san Diádoco habla de la gnosis en pleno αίσθηση sentido, la cual energiza y opera en los corazones (c.94).

Por consiguiente, la gnosis de Dios es experiencia, información y sabor. Esta gnosis es inconfundible precisamente porque ha precedido la catarsis del corazón. Escribe san Diádoco: “…Entonces, pues, saborearemos sin confusión ni engaño el αίσθηση sentido inmaterial y espiritual…” c.24.

f) Αίσθηση sentido de Dios – Luz (increada)

En la enseñanza níptica de la Iglesia Ortodoxa se habla mucho sobre la θεωρία zeoría contemplación de la Luz increada, porque cuando el hombre sigue el modo de vida hisijasta, entonces puede llegar a la visión, expectación de Dios, en la increada Luz.

San Diádoco en uno de sus versículos donde evidentemente describe su propia experiencia personal, dice que uno de estos que aman al Señor, cuando deseó ardientemente conocer claramente la agapi de Dios, entonces ha recibido esto como regalo en mucho αίσθηση sentido e información interior. Y sintió tanto esta energía de modo que su psique, con inenarrable alegría y agapi, tenía prisa en salir del cuerpo e ir al Señor y estaba como si hubiera ignorado esta vida provisional (c.71). La energía increada de la agapi de Dios no era una alucinación, ni se movía en el campo intelectual, meditativo o psicológico, sino que se había dado con plenitud de αίσθηση sentido e información.

Esta experiencia personal exactamente nos da la posibilidad de ver algunos aspectos de la enseñanza de san Diádoco sobre la visión, expectación de Dios y las condiciones que conducen a esta visión o expectación.

Del αίσθηση sentido de Dios en luz, precede la catarsis del corazón y la vivencia del temor a Dios, es decir, precede el αίσθηση sentido de la divina Χάρις jaris como fuego. Tal como ocurre con las heridas del cuerpo que antes necesitan catarsis purgación, limpieza y a continuación sienten la energía del fármaco, así ocurre también con las psiques. Cuando la psique empieza a limpiarse, psicoterapiarse y sanarse con mucha atención y cuidado, entonces siente el temor a Dios como fármaco vivificante, el cual le quema con las inspecciones de la conciencia en el fuego de la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad), c.17. El hombre primero vive el temor divino que lo siente como fuego que quema los pazos, y después siente la agapi-amor de Dios. La psique se limpia, se psicoterapia y se sana gradualmente hasta alcanzar poco a poco la catarsis completa. “Y cuanto disminuye el temor, tanto crece la agapi de la psique hasta llegar a la perfecta agapi, que tal como hemos dicho, no hay miedo, temor, sino απάθεια apázia completa que es conseguida por la doxa-gloria (luz increada) de Dios” (c.17). Precede el temor psicoterapéutico y sanador, mientras tanto el corazón, mediante este ardiente temor, se va limpiando, psicoterapiando y sanando de los pazos, tanto más crece la agapi, la cual conforme va aumentando, el temor se va reduciendo. Cuando el hombre se ha liberado de las preocupaciones terrenales, entonces el nus se encuentra en estado de absoluta ησυχία hisijía (serenidad y paz), despreocupación y ataraxia y “entonces es molestado y ablandado por el temor de Dios, y le limpia y le sana de cada terrenal y le conduce a la agapi de Dios, (c.16).

El αίσθηση sentido, sentimiento de la energía increada χάρις jaris de Dios al principio hace su presencia como fuego que quema los pazos. Cuando el hombre empieza a cumplir los mandamientos de Dios e invoca el nombre de Cristo, “entonces el fuego de la divina χάρις jaris (increada) se expande también a los sentidos exteriores del corazón, quemando totalmente la cizaña de la tierra humana con información del corazón” (c.85). El nombre de Cristo que se repite continuamente por el hombre, “quema toda la suciedad que cubre la psique, y esto, ella lo siente vivamente porque Dios es fuego consumador” (c.59).

Pero el sentimiento de la energía increada de Dios como fuego es el primer estadio de la vida espiritual, porque esto lleva a cabo el renacimiento del hombre y le conduce a la paz y la θεωρία zeoría expectación, contemplación de la divina Luz increada. La misma energía increada Jaris de energía increada del fuego se transforma en energía de Luz increada. Cuando cumplimos los mandamientos de Dios entonces “la jaris ilumina con profundo αίσθηση sentido, sentimiento todos nuestros sensitivos o sentidos y quema nuestros recuerdos. Y nuestro corazón goza, deleita de una paz de irreversible agapi y nos hace pensar ya sólo espiritualmente y no carnalmente” (c.88).

El nus sanado de los pazos desarrolla en su interior la fuerza de caminar en las huellas de Dios, “…en αίσθηση sentido noeró (espiritual humano) busca al Invisible” (c.1). El αίσθηση sentido del nus saboreando la cristotis (bondad) de Dios nos instruye en los bienes invisibles, tal como los sentidos somáticos nos impulsan al disfrute de los bienes visibles (c.24). Este movimiento del nus y los sentidos hacia Dios es un movimiento hacia el disfrute y gozo de la agapi que es la energía increada de Dios. Aquel que ama a Dios en αίσθηση sentido del corazón a la vez es conocido por Él y crece continuamente en la agapi de Dios (c.14). Durante el tiempo de esta energía de la Jaris el hombre supera hasta la fe (c.91). Cuando el nus del hombre empieza “en mucho αίσθηση sentido a saborear la bondad del Espíritu Santo, entonces la Jaris de Dios al “como icona, imagen” del hombre empieza a sobrepintar el “como semejanza” (c.89). El αίσθηση sentido espiritual nos informa que se ha formado el “como semejanza” pero “la perfección de la semejanza la conoceremos de la iluminación” (c.89).

San Diádojo habla continuamente sobre el αίσθηση sentido, sentimiento de la agapi, sobre el divino έρως eros (amor ardiente), sobre la divina éxtasis, sobre el sabor de la cristotis (bondad) del Señor con todo el αίσθηση sentido y sentimiento hasta los huesos, sobre la iluminación de la gnosis, sobre el ardor del corazón, sobre la divina alteración del hombre, sobre la unión de él con Dios (c.14), sobre el sabor de la dulzura de Dios (v.44), sobre el sabor del divino consuelos o divina súplica (c.36) y sobre la plenitud por la divina Χάρις Jaris increada (c.68) Todo esto son energías y acciones de la divina Jaris, de las cuales disfruta de distintas maneras el hombre aquel que sana su corazón y saborea la riqueza de la divina cristotis (bondad).

En esta obra suya, san Diádoco, estos estados de dulzura, de agapi, de iluminación, de gnosis, los llama también sabor de la luz (increada). Hablando sobre la energía del logos espiritual, escribe que este logos mantiene la psique-alma siempre sin vanagloria, “detiene y protege siempre la psique de la vanagloria porque ilumina todas sus partes y la convierte en no tener necesidad de alabanzas y honores humanos” (c.11). Cuando el hombre se reviste todas las virtudes sobre todo la desposesión o pobreza (insolvencia, desprendimiento de todo lo creado, material y psíquico), entonces la divina Jaris “con un αίσθηση sentimiento y sentido espiritual más profundo sobreilumina toda su existencia y le calienta en la agapi de Dios” (c.84). Es decir, la divina Χάρις Jaris, energía increada, ilumina toda la existencia del hombre hasta su más profunda naturaleza.

El camino del renacimiento del hombre es composición de la Luz increada de la divina Χάρις Jaris y de su ocultación (escondida). Tal como escribe san Diádoco, al principio de la lucha espiritual ilumina la psique en mucho αίσθηση sentimiento y sentido espiritual, pero cuando el hombre progresa en sus combates espirituales entonces principalmente energiza, opera de forma desconocida los misterios en la psique que teologiza (c.69). Aquí se ve claramente que habla de la divina Χάρις Jaris increada que ilumina la existencia del hombre con la Luz de ella.

Se escribe todo esto porque hay un capítulo en el cual se ve que san Diádoco aconseja que no tengamos la esperanza de que se nos revelará visiblemente la doxa-gloria (luz increada) de Dios (c.26). De toda su obra es evidente que san Diádoco recibe el resplandor de la divina Χάρις Jaris y la apocálipsis (revelación) de la Luz increada, pero con este capítulo quiere proteger a los monjes y los creyentes de los aspectos no ortodoxos sobre expectación, visión de la Luz increada con los ojos físicos o somáticos del cuerpo y de la confusión por las apariciones de los demonios.

Este estado espiritual crea un éxtasis divino “de manera que la psique con inenarrable alegría y agapi tiene ganas de salir del cuerpo e ir hacia al Señor ignorando de un modo hasta esta vida provisional” (c.61). El nus el sentimiento αίσθηση de la divina somáticos lo traspasa también al cuerpo y, por consiguiente, “la alegría y gozo que vienen entonces a la psique y al cuerpo es un recordatorio inequívoco e infalible de la vida incorruptible e inmortal” (c.25). Es cierto que cuando uno empieza sentir en abundancia la agapi de Dios, “entonces empieza en αίσθηση sentimiento y sentido espiritual amar también a su prójimo” (v.15).

Las cosas que hemos descrito antes no tenían como fin en analizar toda la enseñanza de san Diádoco de Fótica sobre el camino del hombre hacia su renacimiento (su despertar espiritual) y su κοινωνία kinonía (conexión, comunión y unión) con Dios, sino que aspiraban principalmente en ver y conocer lo que dice el santo sobre el tema del αίσθηση percepción espiritual sentido y sentimiento y cómo este αίσθηση sentido espiritual adquiere gnosis y experiencia de Dios, puesto que Dios no es una idea abstracta sino Persona que viene en comunión con el hombre y entonces el hombre siente Su presencia.

El tema del αίσθηση észisi es punto central en la enseñanza de san Diádojo de Fótica y de los Padres ascéticos de la Iglesia Ortodoxa y esto conecta con la relación precisa entre psique-alma y cuerpo. Cuando los sentidos comunes de la psique y del cuerpo se ofrecen a Dios, entonces el hombre adquiere la γνώσις gnosis/conocimiento existencial de Dios en αίσθηση eszisi sentido, sentimiento e información a través de la catarsis καθάρσις, de la iluminación φωτισμός y de la zéosis θέωσις.

De todo lo que se refiere san Diádoco de Fótica, se ve que la gnosis de Dios es existencial u ontológica y se apocalipta/revela al hombre aquel que es digno de recibir esta apocálipsis. Esta gnosis se ofrece al νούς nus (espíritu del corazón de la psique) del hombre, el cual nus es una energía de la psique que es superior y paralela de la energía lógica o racional de la διάνοια diania (cerebro, mente, intelecto). Mientras que la diania con los sentidos físicos tiene gnosis y conexión y comunión con el mundo que nos rodea, en cambio el nus tiene relación, conexión y comunión con Dios. El nus es aquel que vigila el lugar de la psique y conoce todos los movimientos de ella, como también la energía de los demoníacos loyismí (pensamientos simples o compuestos con la fantasía, reflexiones). Pero, el nus para que sea sano y pueda hacer su trabajo importante debe de estar limpiándose catartizándose y sanándose por el Espíritu Santo. Ninguna otra fuerza puede ayudar en la catarsis de este órgano psíquico sino sólo el Espíritu Santo. El tema pues no es ético, ni psicológico o emocional sino teológico. Amén.                                       Ierotheos Vlajos 2004.

Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/ (24/04/2024)

 

 

INSTRUCCIÓN EN LA ΜΕΤΑΝΟΙΑ METANIA

Santa Metrópolis de Stagón y Meteoros

 

INSTRUCCIÓN EN LA ΜΕΤΑΝΟΙΑ METANIA

Guía práctica al Santo Misterio de la Confesión

  

Editado por el Santo Monasterio Gran Meteoro

Meteoros Kalampaka 1997

Contenidos

Prólogo

Nota introductoria

PRIMERA PARTE

Cuestionario basado en los diez mandamientos

Los siete pecados mortales y los pazos (vicios, adicciones y pasiones) que surgen de ellos

SEGUNDA PARTE

SOBRE EL MISTERIO DE LA SANTA CONFESIÓN EN GENERAL

  1. ΜΕΤΑΝΟΙΑ METANIA

Condiciones de una buena confesión

  1. Introducción
  2. El papel del Sacerdote-Confesor Guía Espiritual
  3. ¿Qué es y cómo debe ser la Confesión?
  4. OBSTÁCULOS DE LA BUENA CONFESIÓN.
  5. ΤΑ ΕΠΙΤΙΜΙΑ EPITÍMIA LAS PENITENCIAS O ANTÍDOTOS CONTRA LOS PECADOS Y LOS PAZOS
  6. CONFESIÓN Y PSIQUIATRÍA
  7. DESPUÉS DE LA CONFESIÓN

ANTEPÍLOGO

APÉNDICE: LOS PADRES DE LA IGLESIA HABLAN SOBRE LA METANIA

El término Μετάνοια Metania

  1. Μετάνοια Metania del verbo μετά-νοώ, metá=después, con, y noó= concibo, percibo con el nus como energía y con el corazón como esencia.

Quiere decir giro del νούς nus (espíritu de la psique-alma) y la mente, (metanús), introspección y conversión de la conducta y mentalidad del hombre y sobre todo giro, cambio de actitud de la vida en pecado y en el mal por la vida en Cristo. La metania en la Tradición Ortodoxa no proviene de una percepción psicológica de culpabilidad, sino de la apocálipsis/revelación de la deformación de la psique y esta apocálipsis se manifiesta por la energía increada de la divina Luz en el corazón psicosomático del hombre. El nuevo Testamento empieza y acaba con la metania (Mt 3,2 Lc 24,47)

Μετάνοια Metania se llama también uno de los Misterios de nuestra Iglesia Ortodoxa, con el cual se facilita la absolución y perdón de los pecados, aceptación, confesión, arrepentimiento, rectificación y terapia, psicoterapia y sanación. También se llama así a un gesto reverente que se acostumbra hacer en la veneración Ortodoxa. Hay dos metanias-genuflexiones distintas: una es un simple movimiento de la cabeza hacia abajo y otra grande reverencial, arrodillándose… de nuestro Miniléxico filocálico, psicoterapéutico y teológico aquí https://logosortodoxo.es/filocalia/minilexico-filocalico/   (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en nuestra Web https://logosortodoxo.es/%CE%BC%CE%B5%CF%84%CE%B1%CE%BD%CE%BF%CE%B9%CE%B1-metania/).

Prólogo

Bendito sea Dios, quien no quiere la muerte del pecador, sino «que se arrepienta y viva». (Ezequiel 33:11)

Esta sentencia profética, tan consoladora para cada ser humano, no solo manifiesta la infinita misericordia de Dios y Su inagotable compasión, sino que también revela la gran verdad de que la vida pecaminosa, la vida alejada de Dios, es la muerte de la psique-alma, la privación de la verdadera vida.

El Señor, que obra maravillas, ha permitido que conozcamos desde nuestra juventud a santos y experimentados padres espirituales, quienes nos han guiado con una αγάπη agapi amor genuino, (desinteresado e incondicional) hacia la vida de nuestra Santa Iglesia y hacia el Misterio/Sacramento de la Confesión. En nuestro monasterio divinamente construido, por Su χάρις jaris (gracia, energía increada, nos ha hecho dignos de confesar continuamente a un grupo de personas que suben con ansia la empinada escalera del monasterio para recibir por la Santa Confesión la absolución o el perdón de sus pecados, encontrar la reconciliación, su reconexión y su restauración con Jesús Cristo. Y podemos afirmar con sinceridad que los momentos más conmovedores de nuestro ministerio pastoral son aquellos de la humilde Confesión de los fieles y las resurrecciones (o despertares espirituales) que el Espíritu Santo realiza a través del amoroso misterio/sacramento de la Μετάνοια Metania.

«Nunca el hombre», escribe el Santo Antonio de Kiev, «es tan hermoso, tan amado por Dios, como cuando se inclina ante Dios y ante el confesor para confesar su soberbia (orgullo y vanagloria). Tan pronto como el principal enemigo de nuestra salvación, el enemigo de Dios, el muro que nos separa de Dios, es derribado, es decir, la soberbia (orgullo y vanagloria), inmediatamente la psique-alma del que se confiesa se abre para recibir los pensamientos y deseos más santos, intenciones y decisiones divinas».

Esta heroica lucha del hombre por el autodominio y la autoacusación, esta liberadora apertura de los secretos del corazón al discreto Confesor, es un acto de humildad y liberación para el primero, una aceptación de la más alta confianza para el segundo, y en el Espíritu Santo, este encuentro de psiques-almas une a ambos con fuertes lazos espirituales, con una relación de padre e hijo, con una αγάπη agapi amor altruista, sincera y profunda en el Señor. Se trata de un nacimiento espiritual, de una verdadera recreación de Dios.

«Porque Dios», dice san Procopio el Grande de la cueva, «cuando perdona un solo pecado con un solo logos o palabra, pronunciado por su sacerdote ante el rostro del pecador, hace una obra tan grande y tan maravillosa que no podría lograr si creara mil mundos más bellos y más amplios que este que creó. Y la razón es que, cuando perdona y justifica a un pecador, no solo parece que forma un nuevo mundo adornado con las brillantes perfecciones de su χάρις jaris (gracia, energía increada), sino que parece también sacarlo de un oscuro abismo de la nada, en el que lo había sumido la acción corruptora del pecado».

En la práctica confesional ortodoxa, el fiel siempre se confiesa delante del padre o guía Espiritual, como si estuviera delante de Cristo, cara a cara. Así, el guía Espiritual asume al confesado, lo adopta espiritualmente y lo renace y lo renueva con la χάρις jaris del Espíritu Santo, mientras que en la psique-alma del confesor se produce el proceso de humillación practicando la virtud de la humildad. Por eso el sacerdote confesor es llamado padre espiritual, quien, con temor a Dios «como quien debe rendir cuentas» (Hebreos 13:17), sigue la lucha espiritual de su hijo espiritual y lo guía hacia la vida espiritual a través del μετάνοια metania.

«Quien peca contra Dios», escribe San Nectario de Pentápolis, «necesita reconciliador”. Dios podría haber reservado para sí este poder, el de perdonar pecados; pero dio a los Apóstoles no solo el poder de perdonar y absolver, sino también el de retenerlos. El poder de atar y desatar se les dio, como se ha demostrado por el uso que hicieron de él; a) Para el absolución y perdón de los pecados del hombre, y su reintegración en la κοινωνία kinonía (participación, conexión y comunión) de Dios, y b) para preservar la santidad de la Iglesia, como Santa e Inmaculada, como dice el Apóstol Pablo: “como Cristo se sacrificó y amó a la Iglesia y se entregó él mismo por ella a la muerte en la cruz, a fin de santificarla y hacer la catarsis de ella por medio del agua del bautismo y del logos divino que en el bautismo se dice: “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, y esto para constituir la Iglesia y ponerla a Su lado como novia gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa parecida que la afea, sino santa y perfecta” (Efesios 5:25-27).

«Si la Iglesia», continúa el gran teólogo san Nectario, «careciera de este poder, ¿cómo podría cumplir su misión? ¿Cómo llevaría a cabo la obra de la redención? ¿Cómo se dirigiría a las naciones? ¿Cómo se mantendría santa e inmaculada? ¿Cómo rechazaría del rebaño a los que están en mal camino y necesitan instrucción? ¿O cómo recibiría a los arrepentidos que han vuelto a la metania? ¿Qué sentido tendría la conciencia ética de sus miembros? (San Nectario, Estudio sobre los Misterios, pag, 91-95,)

Todavía podríamos agregar que Jesús Cristo, con Su agapi-amor paternal, a los que vuelven a la metania, se arrepienten y confiesan su fe, les quita de toda ansiedad, angustia o duda sobre el perdón de sus pecados. Siendo perdonados por el Espíritu Santo a través del Misterio/Sacramento de la Confesión, sus pecados son perdonados para siempre.

Por esta razón, al final de la bendición de perdón, el Confesor, después de asegurar el perdón de Dios, elige enfáticamente:

«Dios… te perdone por mí, el pecador, todo, en el presente y en el futuro; y te presente ante Él sin condena, en ese temible Tribunal; y no teniendo ningún reproche por los delitos confesados, ve en paz.»

El padre espiritual, como un terapeuta experimentado, cuando tiene delante al fiel arrepentido, no solo escucha sus pecados, sino que también evalúa simultáneamente el grado de su angustia y su contrición, es decir, si confiesa sus pecados con tristeza, lágrimas y dolor de la psique-alma, o simplemente los enumera sin sentir nada.

Por las razones anteriores, es de escasa ayuda para la metania y, por lo tanto, es rechazable la práctica de la confesión en una cabina separada de los fieles con los sacerdotes, donde no existe la posibilidad de comunicación personal y tratamiento individualizado, sino solo una enumeración de pecados y consejos y reglas correspondientes. La confesión tipo protestante sin sacerdote frente a una imagen o al Crucifijo, y aún más el uso del confesor automático electrónico o computadora, es una invención demoníaca, ya que no solo priva al fiel de la humildad, sino que tampoco recibe a través de la Iglesia (del sacerdote), la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo y la absolución, sino que falsamente tranquiliza su conciencia, haciéndole creer que en algún lugar su injusticia fue absuelta y posiblemente compensada por una buena acción sugerida por el confesor, o la computadora.

La Iglesia Ortodoxa, como cuerpo de Cristo, es un hospital para las psiques-almas, un centro de psicoterapia y curación de las enfermedades demoníacas, ya que, según San Juan el Teólogo, “para esto el Hijo de Dios apareció como hombre sobre la tierra, para deshacer y destruir totalmente las obras del diablo” (1Jn 3,8).

El propósito principal de la Iglesia no son las obras de caridad social, -aunque también se realizan-, sino la psicoterapia, sanación y salvación de los fieles, «por los cuales Cristo murió» (Rom 14,15), a través de su participación en los sagrados Misterios.

En las diversas religiones hay teorías y prácticas de expiación y purificación divina. Sin embargo, ontológicamente, solo Cristo ofrece la remisión de los pecados y la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) de la naturaleza humana.

San Juan Crisóstomo, explicando la filántropa invitación del Señor: “Venid a mí todos los que estáis psíquicamente cargados y cansados, agotados y afligidos, agobiados y deprimidos por vuestros pecados, autoengaños, sufrimientos y perturbaciones y yo os daré psicoterapia, alivio y paz en vuestra psique-alma y os haré descansar psíquica y espiritualmente» (Mateo 11:28), dice: «Venid no solo fulanito, sino todos los que estáis en tormentos, los que estáis en dolor, preocupados y sumidos en pecado y enfermos. Venid, no para buscar castigos, no pediré explicaciones y responsabilidades, sino para absolver pecados; venid, no porque Yo os exija y pida cuentas, venid, no porque necesito vuestra gloria, sino porque deseo vuestra psicoterapia, sanación y salvación, porque Yo os daré descanso psíquico. No dijo: Os salvaré solamente, sino aún más, os estableceré en un lugar sin miedo o temor en un trono de divina doxa-gloria increada (San Crisóstomo homilía 38, EPE tomo 10 pág. 610).

Si los cristianos ortodoxos perdemos el Paraíso, lo perderemos por negligencia e insensatez. Porque nuestra Santa Iglesia, como una madre cariñosa, nos alimenta con el Cuerpo y la Sangre del Señor y nos provee de todos los medios para nuestra santificación y unión mística con el Salvador Cristo. El requisito básico para esta unión es la pureza del corazón, expresada adecuadamente por la boca del Logos de Dios en el Sermón de la Montaña: «Bienaventurados los que han hecho la catarsis y están limpios del corazón, porque ellos verán, contemplarán a Dios» (Mateo 5:8).

Necesitamos, por lo tanto, limpieza, pureza y claridad de pensamientos maliciosos, limpieza y pureza del espíritu de codicia, limpieza y pureza de soberbia, orgullo y vanagloria, contrarios a Dios.

Hoy, sin embargo, más que nunca, la pureza del corazón es difícil de encontrar, es un tesoro extremadamente raro. La educación de los niños es fundamentalmente egocéntrica y, debido a la baja natalidad, los propios padres cultivan en sus hijos el egoísmo, la autosuficiencia y la vanidad o vanagloria, haciendo imposible que enfrenten las pruebas de la vida y la fricción de las relaciones interpersonales.

Los estímulos del entorno externo, las imágenes y los sonidos de la televisión y otros medios de comunicación social de masas, contaminan literalmente la parte lógica o logística de la psique-alma, estimulan la parte anhelante de ella, debilitan el poder de la voluntad, proyectando el ideal del súper-consumismo, el ideal de un estilo de vida sin restricciones éticas y compromisos. El espíritu de la autojustificación, justicia y derecho propio y la afirmación de los πάθος pazos a través de argumentos psicológicos, la negación de la mayoría de las personas de reconocer errores y debilidades y hacerse humildes, crea personas egocéntricas y endemoniadas o demonopáticas, ya que el egoísmo es una cautividad demoníaca que aleja la χάρις jaris del Espíritu Santo de la psique-alma. Además el racionalismo en la aplicación selectiva de los Sagrados Cánones y los mandamientos o logos evangélicos (por ejemplo, en el tema del ayuno, la continencia, autodominio, moderación, etc.) en nombre de la moda de la época, las constantes concesiones en asuntos de honestidad y modestia elemental en nombre de la reina moda, o la tolerancia en cuestiones éticas incluso hacia las cosas y pecados más abominables, que, lamentablemente, tienen cobertura legal en la nueva ley de la Unión Europea, la negación del trabajo honrado y la búsqueda de ganancias fáciles de manera ilegal (tráfico de drogas, sobornos, etc.), todo esto lleva a los guías espirituales a pensar que la instrucción en la metania no solo es ayuda en la cultivación del espíritu de contrición, sino al mismo tiempo, es una reevangelización y educación principalmente de la nueva generación sobre lo que realmente es el pecado, qué exige la ley y la agapi-amor de Dios, hasta el punto de que en el momento de la salida de la psique-alma del cuerpo y en el Juicio Venidero no seremos juzgados según los principios de una institución política, sino según el Santo Evangelio, cuyas verdades son eternas e inmutables, y que debemos conocer.

«El Señor, que es filántropo, magnánimo y tolerante, está de pie pacientemente y paternalmente frente a la puerta de nuestras psiques-almas y llama. Mientras todavía tenemos tiempo antes de que la muerte nos alcance, ya que cada momento está próximo, respondamos a este llamado de salvación para el retorno a la metania y conversión.

La en Cristo agapi-amor de nuestra Fraternidad Monástica por nuestros hermanos en el mundo y su preocupación por el curso del mundo moderno llevaron a la redacción de esta guía práctica de Confesión titulada “Instrucción a la metania y conversión”. Padres y hermanos, así como sacerdotes casados, ofrecieron su ayuda para la selección y composición del material.

Durante nuestro largo servicio del Misterio de la Confesión en el Santo Misterio, observamos que muchos que vienen por primera vez experimentan timidez o no saben qué decir. También es un hecho que otros, aunque tienen buenas intenciones, están alejados del Misterio por ignorancia, miedo o vergüenza. Creemos que esta edición será una ayuda para ellos para un buen comienzo.

El libro no tiene pretensiones científicas ni pretende agotar completamente el gran tema de la μετάνοια metania y la perfección espiritual. La guía espiritual de cada psique-alma para psicoterapiaρ y curar sus pazos es obra del Espíritu que se lleva a cabo no con instrucciones generales y «recetas», sino de manera individualizada, según la psico-síntesis,  composición psicológica, las condiciones de vida, las necesidades y las capacidades del penitente. El Guía Espiritual, con la agapi (amor incondicional y desinteresado) en Cristo que posee y con la iluminación del Espíritu Santo, puede discernir cuándo usar la economía, cuándo imponer una regla, cuándo mostrar indulgencia y cuándo ser estricto. Así, para el mismo pecado, puede haber muchos y diferentes enfoques y tratamientos de terapia.

Este trabajo es una simple ayuda, basada en el logos del Evangelio y en la experiencia y enseñanza de los Santos Padres, así como en la experiencia espiritual de aquellos que participaron en la elaboración de los escritos. Nuestro deseo y nuestra esperanza es ayudar, junto con tantos valiosos libros relacionados, a nuestros numerosos peregrinos, a aquellos conmovidos por la grandeza meteorítica de los Meteoros y a nuestros santos monasterios Meteoros, en un enfoque más sustancial del Misterio psicoterapéutico y salvífico de la Confesión y en la experiencia vivida de la verdadera μετάνοια metania.

El Higúmeno Archimandrita Athanasios Anastasiou y los hermanos en Cristo que están conmigo.

Nota introductoria

La pureza de la psique-alma es el estado natural del ser humano. Porque Dios desde el principio lo creó, como lo afirma San Juan Damasceno, «sin malicia, recto, virtuoso, sin dolor, sin preocupaciones, adornado con el esplendor de toda virtud, dotado con todos los bienes». (San Juan Damasceno, Obras, EPE tomo A´pag 210).

Con la caída de los primeros en ser creados, comienza a deteriorarse y oscurecerse esta imagen divina y el lugar de las virtudes, que adornaban la psique-alma humana, fue ocupado por las múltiples maldades, resultando en que el hombre pierda cada vez más su belleza primordial y caiga en un estado contranatura, que es el pecado y los πάθος pazos. Así, la conciencia, la ley ética interior del hombre, se debilita constantemente y llega gradualmente a la ignorancia de Dios y el dominio demoníaco.

Sin embargo, la agapi-amor de Dios, incluso en esta trágica situación, no abandona a Su creación. Apocalipta-revela de muchas maneras al ser humano Su propio Ser y Su voluntad salvífica, hasta que llegue el tiempo en que se encarne el Hijo y Logos increado del Padre, quien completará y cumplirá la Ley de Moisés con Su enseñanza y, a través de Sus Pazos-Padecimientos y Su Resurrección, vencerá al diablo y redimirá a la naturaleza humana.

La Ley de Dios, tal como se expresa en las Sagradas Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, tiene como objetivo restaurar al hombre de su estado de pecado a su estado natural de virtud y divinizarlo, glorificarlo por la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo.

La psicoterapia y sanación de los pazos y la adquisición de las virtudes correspondientes se logran mediante la aplicación y cumplimiento de los mandamientos divinos.

Según San Juan Damasceno, «la psique-alma se divide en tres partes: la lógica o logística, la irascible y la concupiscible o anhelante. Los pecados de la parte lógica son: la incredulidad, la insensatez, la blasfemia, la ingratitud y las complicidades en los pecados, que provienen de la parte pasional de la psique-alma. El tratamiento psicoterapéutico y sanación de estos males son la fe inquebrantable en Dios y los dogmas verdaderos y ortodoxos de la piedad, el estudio ininterrumpido de los logos del Espíritu, la oración pura y constante, y la gratitud hacia Dios. Los pecados de la parte irascible son: la crueldad, el odio, la antipatía, el rencor, el resentimiento,  la envidia, el homicidio y el orgullo, y la meditación continua sobre ellos y similares. La psicoterapia y sanación de ellos son la filantropía, la compasión, la agapi amor altruista, la mansedumbre, la paciencia, la simpatía, la indulgencia, la bondad. Los pecados de la parte anhelante o concupiscible son: la gula, la codicia, la embriaguez, la fornicación, la lujuria, el adulterio, la impureza, la lascivia, la avaricia, el deseo de vanagloria y amor al oro o dinero, la riqueza y los placeres carnales. La psicoterapia y sanación de estos son el ayuno, el autodominio, la moderación, la abstinencia, la caridad, la generosidad hacia los pobres, el deseo de los futuros bienes inmortales, el deseo del reinado de la realeza increada de Dios y la adopción divina». (Filocalía, tomo II, p. 303). https://logosortodoxo.es/category/filocalia/

Ciertamente, dado que las partes de la  psique-alma humana forman una unidad indivisible, al igual que las virtudes, los pazos no están aislados, sino que uno está relacionado con el otro, y si la psique-alma persiste en alguno de ellos, no podrá liberarse del resto. Aquel que desee volver a la condición natural original, es decir, a la condición de antes de la caída, y lograr la  θέωσις divinización o glorificación, (por la jaris increada), deberá luchar contra todos los pazos. La santidad se adquiere mediante la catarsis de todos los pazos y la realización del bien, siempre en colaboración con la divina χάρις jaris (gracia, energía increada), la cual se da según la medida de la predisposición y libre voluntad del ser humano.

En los Diez Mandamientos dados a Moisés por Dios mismo en el Monte Sinaí, y que resumen de alguna manera la Ley divina, se basa el cuestionario que se presenta en la primera parte de este libro. El propósito del cuestionario es ayudar al lector a identificar y aprender a discernir, no solo los pecados graves que son fácilmente perceptibles, sino también los «menos graves», según la percepción de muchos, y por lo tanto, a menudo descuidados, basándose no en una concepción legalista sobre el pecado, sino en el logos apostólico: “Porque el que guarda toda la ley, pero peca aunque sea un mandamiento, se hace culpable de todos los mandamientos o logos” (Santiago 2:10).

Es importante destacar que ningún pecado, por grave que sea, puede privarnos de la Realeza increada de los Cielos, si lo confesamos con un arrepentimiento sincero. Ni la cantidad ni la calidad de nuestros pecados son suficientes para agotar la misericordia de Dios, siempre y cuando los depositemos en la confesión con un arrepentimiento sincero en la estola (de confesión) del Guía Espiritual, y comencemos con una decisión firme una nueva vida de acuerdo con la voluntad divina.

La segunda parte se centra en las condiciones para una buena Confesión, que consisten principalmente en la μετάνοια metania introspección, conversión, arrepentimiento sincero y confesión. También incluye algunos comentarios explicativos sobre el Misterio de la Confesión, basados principalmente en el Libro de la Confesión de San Nicodemo el Aghiorita y especialmente en el «Consejo para el que se arrepiente».

Al final, se presentan como apéndice extractos indicativos de las obras de muchos santos Padres de la Iglesia, que se sumergieron profundamente en este gran misterio, siendo ellos los primeros en vivirlo.

Nuestra oración y deseo es que la confesión de todos nosotros sea completa, pura, salvadora, psicoterapéutica, sincera y agradable, para que no nos encontremos sin excusa en el Día del Juicio, sino que, borrando nuestros pecados mediante la Confesión frecuente, podamos inscribirnos en el «Libro de la Vida» (Apocalipsis 13:8) y obtener la ciudadanía en el Reinado de la Realeza increada de los Cielos.

 

PRIMERA PARTE

Cuestionario basado en los diez mandamientos

Los Siete Pecados Mortales y los pazos que derivan de ellos

Cuestionario basado en los diez mandamientos: Primer Mandamiento

“YoSoY el Señor tu Dios; no habrá otros dioses aparte de mí” (Éx 20:2-3)

¿Quizás alguna vez has negado a Dios o tu fe?

¿Quizás has sentido dudas o, por desconfianza racional, te has negado a creer en algún artículo de la fe ortodoxa o en los Santos Misterios y enseñanzas de la Iglesia?

¿Quizás por vergüenza, no has revelado tus posiciones y convicciones cristianas, tu mentalidad y respeto hacia la divina Parádosis-Tradición eclesiástica frente a aquellos que podrían tener opiniones opuestas o ser indiferentes a lo espiritual?

¿Quizás has permitido que pensamientos blasfemos y de incredulidad entren en tu mente sobre temas de fe o en lo que respecta a los divinos Misterios?

¿Quizás te has dejado llevar por enseñanzas cismáticas (papistas, etc.) o herejes (milenarios, protestantes, etc.)?

¿Quizás has recurrido a «iluminados», es decir, personas que han tenido algunas experiencias demoníacas y «revelaciones», las cuales perciben como acciones o actos divinos, resultando en su separación de la Iglesia y autoproclamándose «santos», explotando de diversas maneras a los fieles ingenuos?

¿Quizás has participado en ceremonias masónicas o similares?

¿Quizás has participado en cultos satánicos, sacrificios o en ceremonias neopaganas (idólatras)?

¿Quizás te has involucrado en grupos del Nuevo Orden (escuelas de yoga, meditación, escuelas gnósticas o teosóficas, religiones esotéricas o budistas e hinduistas, etc.)?

¿Quizás crees en la astrología (los signos del zodíaco)?

¿Quizás te ocupas de la magia?

¿Quizás has recurrido a magos para resolver problemas familiares, restaurar a tus hijos, alejar a personas no deseadas de tu círculo, atraer a alguien sentimentalmente o hacerle daño a un prójimo?

¿Quizás has ido a magos para «desbloquear» magia?

Recuerda que solo a través de los Santos Misterios y las oraciones de la Iglesia se combate al diablo.

¿Quizás has acudido a médiums, tarotistas, adivinos, astrólogos o adivinas para conocer tu «suerte o destino», para ser exorcizado, para recibir información sobre eventos futuros o para encontrar algo que has perdido, o para «llamar» a personas fallecidas para conversar con ellas, etc.? ¿Sabes que todo esto son obras del diablo para seducir a las personas?

¿Quizás te involucras en espiritismo o hipnotismo?

¿Quizás ves en la televisión películas con magos o hipnotizadores invitados, o lees libros sobre magia, adivinación, astrología, salomónicas o grimorios que incluso solo leerlos crea disturbios psíquicos y mentales, miedos, fobias y te lleva a la fe en Satanás y sus instrumentos (magos, médiums, etc.), con consecuencias dolorosas para el equilibrio psíquico y mental y también para la salud física?

¿Quizás le das importancia a los exorcismos saltando sobre el fuego el 24 de junio, la festividad de San Juan, o participas en las «hogueras»?

¿Quizás has ido a «curanderos» para ser tratado de la maldición?

Nuestra Iglesia tiene una oración especial para la maldición. Cualquier otro método es demoníaco.

¿Quizás te has disfrazado, ridiculizando tu propio ser y la imagen que Dios te dio?

¿Quizás vistes prendas que no son adecuadas para tu género?

¿Quizás le das importancia a las supersticiones, como que supuestamente el martes es un día de mala suerte, que el número 13 es malo, que el trébol trae buena suerte, que el ajo te protege del mal de ojo, etc.?»

¿Quizás consideras la presencia del sacerdote como una mala señal y te entregas a gestos indecentes?

¿Quizás instigas o presionas a otros para que sigan supersticiones o premoniciones y prejuicios?

¿Quizás has perdido tu esperanza en Dios, desconfiando de Su bondad y de la posibilidad de tu salvación?

¿Quizás has perdido la confianza en Dios de que Él puede y quiere perdonarte y ayudarte en tus necesidades?

Esta desesperación es el mayor pecado contra la esperanza en Dios y el arma más fuerte del diablo.

¿Quizás has pensado, deseado o intentado poner fin a tu vida?

¿Quizás te has jactado alguna vez de tus habilidades personales y fuerzas, de tus «recursos» humanos, considerándolos como la única forma de éxito en la vida, olvidando lo que dice el Señor: «Sin mí no podéis hacer nada»?

¿Quizás en las aflicciones, pruebas, muertes y tentaciones que a menudo provienen de nuestros propios pazos y pecados, culpas a Dios, quien todo lo soporta o permite para nuestra madurez espiritual y humildad, y sientes aversión, descontento o expresión de ira y condena por la providencia y justicia de Dios?

¿Quizás has expuesto tu vida al peligro sin una razón seria, para ver si Dios te protegería, olvidando el logos evangélico: «No tentarás al Señor tu Dios»? (Mt 4,7).

¿Quizás en un período de enfermedad grave, has rechazado la ayuda médica, esperando todo de Dios y menospreciando a los médicos que son «instrumentos de Dios»? (Sabiduría Sirac 58,1-3).

¿Quizás has recurrido a formas alternativas de medicina y terapia (homeopatía, acupuntura, iridología, cromoterapia, etc.), que no son completamente aceptadas científicamente y que ven al ser humano desde una perspectiva holística de las religiones orientales, ajena a nuestra divina Parádosis-Tradición Ortodoxa?

¿Quizás te acercas al Misterio de la Sagrada Comunión o Efjaristía sin la debida preparación y aprobación espiritual?

¿Quizás has faltado al respeto a lugares sagrados (iglesias, monasterios), tanto en términos de vestimenta como de comportamiento?

¿Quizás has manipulado o profanado descuidadamente objetos sagrados, como santa Mirra, el Agua Bendita, el Pan Consagrado, el Aceite de la Unción, el Incienso, etc., o incluso los has usado para hacer brujería?

¿Quizás has cometido el pecado de robar cosas sagradas, es decir, has intentado profanar un lugar sagrado, apropiarte o pisar una propiedad eclesiástica o sustraer algo (por ejemplo, íconos, reliquias, dinero, etc.) de un templo o un Monasterio?

¿Quizás descuidas la oración, que es alimento de la psique-alma y comunión divina?

¿Quizás se agota tu oración en peticiones que son principalmente o exclusivamente materiales y descuidas lo espiritual?

¿Quizás olvidas agradecer a Dios después de que se cumplen tus peticiones?

¿Quizás olvidas que más allá de las peticiones, la oración también tiene un carácter doxológico?

Debemos estar agradecidos a Dios por todo, por las donaciones materiales (salud, alimento, familia, hogar, dinero, etc.) y por las espirituales, así como por las pruebas que Él permite para nuestra corrección y crecimiento espiritual.

¿Quizás tu amor por Dios viene del temor o es utilitarista?

Nuestra Iglesia glorifica a Dios «por las donaciones visibles e invisibles que ha hecho en nosotros» (Liturgia Divina, Oración de Anafora o Ofrenda) y la tradición patrística preserva la necesidad de la oración de acción de gracias por las innumerables donaciones divinas: por hacernos seres humanos y no animales (por ejemplo, San Paisios), nos dio salud, alimento y vivienda, nos dio buenos padres, maestros, padres espirituales y pastores, nos colocó en la belleza de la creación, nos dio tiempos pacíficos, nos permitió nacer «Ortodoxos » y vivir libres para aprovechar nuestra pesada herencia. Además, nos dio la oportunidad de orar y participar en el Cuerpo y la Sangre de Él, y muchas otras cosas más…

Este amor es imperfecto. No debemos olvidar que Dios es nuestro Padre, por lo que debemos amarlo y adorarlo por agapi-amor, como hijos genuinos, y no por miedo, como siervos o mercenarios.

¿Tienes demandas irracionales y le pides a Dios cosas que no son para el beneficio de tu psique-alma?

¿Te justificas a ti mismo (autoderecho) por cada acción tuya y no aceptas ningún consejo o sugerencia, incluso ni de tu Guía Espiritual, negando así el juicio justo de Dios?

¿Acaso estás divinizando tu lógica y no aceptas con fe y humildad los mandamientos de Dios, rechazando o considerando algunos de ellos inapropiados, porque tu lógica no puede entenderlos? Además, ¿te estás convirtiendo en juez de las acciones de Dios o crees que sabes mejor que Dios lo que debe suceder en cada caso?

¿Tienes alguna duda de que con una Confesión sincera se te perdonan tus pecados?

El racionalismo es un desequilibrio de la soberbia, altanería y un pecado muy grave. El racionalista diviniza su propia lógica y olvida que la mente humana es finita, limitada, capaz solo de investigar y comprender lo sensible. Para lo celestial y sobrenatural se aplican otras reglas que superan la lógica. Las realidades espirituales se comprenden mediante la fe y la iluminación del Espíritu Santo, que se concede a las psiques- almas purificadas y humildes que han hecho la catarsis. Una confianza excesiva en nuestra lógica conduce al absurdo. Porque, ¿cómo podemos creer en Dios, estudiar y aceptar Su logos como verdadero, pero cuestionar Su agapi-amor, Su misericordia, Su caridad, Su perdón de nuestros pecados? El humilde confía absolutamente en las promesas del Señor sobre Su providencia y la absolución de los pecados mediante la confesión.

¿Quizás crees que solo tus buenas obras pueden salvarte y no la misericordia y la caridad de Dios?

¿Quizás confías solo y excesivamente en tu lógica, en tu inteligencia o en tu habilidad, y en las demás ventajas que crees tener, y piensas que con ellas encontrarás soluciones a tus problemas, olvidando que todas son regalos de Dios, son los talentos que Él te ha dado para que los aproveches y te pedirá cuentas por su buena o mala gestión?

¿Quizás te escandalizas y te quejas contra Dios por las pruebas y tentaciones que permite que te sucedan y no las enfrentas con paciencia?

Debemos saber que para la mayoría de las pruebas, la causa son nuestros pecados. El quejarse, o la falta de paciencia ante lo desagradable que nos sucede, es contrario al espíritu de la μετάνοια metania, del arrepentimiento, la humildad y la confianza en el amor de Dios. El hombre que se arrepiente y vuelve a la metania considera a sí mismo merecedor de cualquier castigo y sufrimiento y agradece a Dios por las aflicciones que nos enseñan la paciencia y nos santifican. El que gime y se queja ante las pruebas está dominado por el egoísmo y no tiene una verdadera metania y arrepentimiento. Un hombre así no puede sufrir voluntariamente por la adquisición de la virtud. La santidad con comodidades sin dificultades, sin aflicciones y penas es imposible de lograr. Las diversas pruebas son un excelente medio educativo en las manos de Dios. Al quejarse, gemir y descontentarse contra Él, negamos Su instrucción y educación, negamos nuestra salvación. Los Santos desean las aflicciones y las soportan con alegría y alabanza en cada dificultad.

¿Quizás te quejas porque tu νούς nus (espíritu de la psique) y tu lógica, así como el poder de tu conocimiento, no pueden explorar la profundidad de la sabiduría divina y consideras injusticias de Dios que muchos justos y piadosos sufran y sean afligidos, mientras que los injustos y pecadores prosperan y descansan?

Debes saber que lo que sucede en la vida de las personas, algunas veces ocurre por la concesión de Dios, otras veces por Su economía y otras veces para la enseñanza e instrucción, para que nos arrepintamos, volvamos a la metania y seamos salvos. Debes saber también que muchas otras cosas suceden en nuestro mundo por la voluntad de Dios, por razones que nosotros, los humanos, no conocemos, incluso si las consideramos «injusticias» de Dios. Además, no podemos lograr la salvación de nuestra psique-alma si el horno de las tentaciones y las aflicciones no la purga y la purifica haciéndola la catarsis de los pecados.

Segundo Mandamiento

«No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra; no te inclinarás a ellas, ni las honrarás. (Éxodo 20:4).

¿Quizás eres avaro o codicioso? Debes saber que «la codicia es idolatría» (Colosenses 3:5).

¿Quizás la razón de tu avaricia te impide alimentarte bien o descuidas el sustento de tu familia?

¿Quizás eres derrochador y gastas tu dinero en juegos de azar, apuestas, centros de entretenimiento, y privas a tu familia de lo necesario?

¿Quizás eres tacaño y no te importa la desgracia de los demás, evitando dar limosnas y hacer obras de filantropía y caridad?

¿Quizás eres glotón, esclavo de la panza y te preocupas constantemente por lo que comerás o beberás, dañando así tu salud?

¿Quizás te comportas con hipocresía como un buen cristiano mientras en realidad no lo eres?

¿Acaso crees en los sueños?

¿Acaso idolatras o divinizas personas o grupos en el ámbito artístico, deportivo, político?

¿Quizás incluso en el ámbito eclesiástico sucede esto y te conviertes en seguidor de personas en lugar de ser un miembro fiel de la Iglesia?

¿Quizás te ocupas excesivamente de lo mundano (conversaciones no espirituales, chistes, logos vanidosos, charlas vacías, charlatanerías etc.) y no te importa o te molesta lo espiritual (discursos, conversaciones de contenido espiritual, participación en servicios religiosos, estudio de libros edificantes, etc.)? El Señor condena todo esto en el Evangelio de Mateo 12:16. Esta negligencia gradualmente conduce al olvido de Dios y a alejarse de Él y de Su Iglesia, y finalmente a la incredulidad.

¿Quizás te preocupas más por el cuerpo que por la psique-alma?

¿Quizás te preocupas y te apegas excesivamente a lo mundano, que es temporal, y olvidas que más allá de la tumba hay vida eterna?

¿Quizás te enfocas excesivamente en el interés propio, tu vida, tu honor, tus propiedades y tus bienes?

¿Quizás buscas vivir lujosamente, derrochando en exceso en comida, ropa, comodidades? Te caracteriza una excesiva preocupación por la limpieza y el orden de tu hogar. Gastas mucho tiempo y dinero en la decoración de tu hogar o en el embellecimiento de tu cuerpo. El resultado de todo esto es un apego excesivo a formas y cosas externas y superficiales.

¿Quizás te gusta presumir de tus carismas o virtudes (físicos o intelectuales) con palabras, acciones u obras? ¿O te complaces en tus propias ventajas y te consideras «la medida justa» con la que puedes medir a los demás, juzgarlos y condenarlos sin darte cuenta de que esto es blasfemia contra Dios, que es el único y justo Juez de cada uno de nosotros?

¿Acaso exaltas en exceso las cualidades de tu familia (hijos, cónyuge, hermanos) y te gusta jactarte de sus habilidades físicas, intelectuales o mentales, de sus virtudes y logros?

¿Quizás estás dominado por la pasión pazos de la megalomanía?

¿Acaso estás dominado por el pazos de la:
a) Φιλαυτία Filaftía (egoísmo, egolatría): La filaftía es el amor enfermizo y excesivo hacia uno mismo, que lleva a una verdadera idolatría del «yo» (egolatría), que se convierte en el centro de interés y el propósito de todos nuestros esfuerzos. La filaftía con el orgullo y la vanagloria es «la raíz y generadora de todos los males» y sus primogénitos hijas la soberbia, orgullo y la vanagloria, (Juan Sinaíta «Escalera»  Logos, 22, 28). No es una simple debilidad. Se esconde debajo de todos nuestros pecados, se desliza en cada una de nuestras acciones y envenena y destruye nuestras buenas obras. El orgulloso se considera a sí mismo como superior a los demás y su opinión como sabia. Quiere imponerse siempre a los que lo rodean. No tiene en cuenta la opinión de nadie, desprecia y critica a los demás, resaltando y magnificando sus defectos, mientras se hace ciego a sus carismas y virtudes.

  1. b) Vanagloria: Una fuerte tendencia a mostrar virtudes y habilidades personales, ya sean reales o no, con el fin de provocar elogios.
  2. c) Narcicismo o presunción: El narcicismo se manifiesta al estar satisfecho consigo mismo y llega incluso al autoelogio. San Basilio el Grande identifica al narcicismo o presunción con la autosuficiencia: «Además, el narcisista o presumido manifiesta en sí mismo también insolencia, descaro o desfachatez, creyendo con mayor precisión que tiene el juicio de sí mismo superior al juicio de la mayoría». Por otro lado, San Ignacio Teóforo describe al narcisista como un «espíritu errante».
  3. d) Coquetería o querer gustar a los demás: La coquetería es el intento de agradar a los demás y atraer su interés. La coquetería es la búsqueda de aprobación y admiración de los demás.
  4. e) Vanidad: El vanidoso busca honores y reconocimientos por virtudes que no posee, sin avergonzarse ante los elogios de diversos aduladores y oportunistas. El el amante de la vanidad tiene como objetivo supremo su propia gloria y por ella sacrifica la felicidad y la conciencia, a veces realizando acciones moralmente condenables para llamar la atención sobre su nombre.
  5. f) Jactancia: Narración con mucha ostentación de acciones y obras personales, o la disposición de una persona para alabarse y elogiarse a sí misma.
  6. g) Desfachatez o insolencia: La desfachatez o insolencia es, debido al orgullo, la falta de respeto hacia los demás, incluso hacia los mayores y superiores, falta de modestia y buen comportamiento, desprecio y falta de honor hacia los demás.
  7. h) Desvergüenza, sinvergüenza: Desvergonzado es aquel que habla inoportunamente, sin respeto por su interlocutor, interrumpiéndolo. Además, el sinvergüenza, muestra falta de cortesía en sus palabras, insultando a menudo a los demás. Relacionada con la autosuficiencia y la desvergüenza, es también la osadía; es un rasgo característico también del orgullo. No tiene ninguna relación con la valentía, aunque a menudo se percibe como tal. La valentía, el coraje y la audacia son características de los humildes, porque son un regalo del Espíritu Santo. La filaftía (egolatría) y la osadía suelen ir acompañadas de la cobardía, que es un resultado de la influencia demoníaca.

Todos los pazos mencionados anteriormente son hijos de una madre: la soberbia u orgullo. No hay un mal más terrible que el orgullo. Por sí solo, es suficiente para condenarnos eternamente. El orgullo, cuando no se combate, puede llevarnos a la arrogancia luciferina. Un pazos tan destructivo conduce al no arrepentimiento, sin remisión, cerrando la puerta a la misericordia divina. El orgullo llevó a Lucifer a la caída y al no arrepentimiento.

¿Quizás expresas tu opinión o juicio sin que te lo pidan?

¿Quizás insistes en tu opinión, ya sea correcta o incorrecta, sin respetar o discutir la opinión de los demás, con el fin de ser aceptado por ellos, incluso con arrogancia y autoritarismo?

¿Quizás careces de discernimiento y paciencia para escuchar el pensamiento completo o la opinión de tu interlocutor y lo interrumpes, mostrando así tu falta de cortesía y te conviertes así en sinvergüenza?

¿Quizás subestimas y menosprecias a los menos educados o menos afortunados que tú en términos de educación, en lo físico o económico? ¿Quizás areces de espíritu de renuncia y sacrificio por el bienestar de tus semejantes?

¿Quizás eres demasiado exigente, exigiendo constantemente servicios de los demás, y también en trabajos y tareas que podrías realizar tú mismo?

Tercer Mandamiento

“No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano”.

¿Quizás juras en vano en el nombre de Dios, de la Virgen, de la Cruz o de los Santos, solo para ganarte la confianza de los demás?

¿Quizás haces que otros juren para creer lo que te dicen?

¿Quizás has quebrantado el juramento que hiciste?

¿Quizás no has cumplido la promesa que hiciste a Dios o a los Santos?

¿Quizás utilizas pasajes de las Sagradas Escrituras para chistes o anécdotas vulgares?

¿Acaso blasfemas contra Dios, Cristo, la Virgen, los Santos y los Misterios?

¿Acaso maldices y envías al diablo a tus hijos, a tu mujer, las herramientas que usas, u otras personas, aunque sea de broma alguna vez?

¿Acaso olvidas que cada blasfemia contra Dios, Cristo, la Virgen, los Santos, etc., es una negación de la fe?

¿Acaso olvidadas que la blasfemia hace al hombre peor que el demonio? Porque «hasta los demonios creen y tiemblan» (Sant 2,19) y nunca blasfeman el nombre de Dios.

¿Acaso olvidas que cuando entregas a tus hijos al diablo, los privas de la divina jaris gracia de Dios y los entregas como regalo a Satanás, y pueden endemoniarse y ser poseídos por demonios?

¿Acaso olvidas que quien blasfema se entrega a sí mismo al diablo y él lo dirige hacia el mal?

Cuarto Mandamiento

«Haz todas tus obras en seis días, y en el séptimo día, sábado, descansa para el Señor tu Dios».

¿Acaso no asistes a la iglesia los domingos y en las grandes festividades?

¿Acaso cuando asistes a la iglesia, no sigues la Divina Liturgia desde el principio hasta el final, es decir, te vas temprano antes de que termine?

¿Quizás cuando asistes a la Iglesia, no participas con atención y reverencia en la Divina Liturgia, sino que a veces conversas y molestas a los demás, especialmente cuando se celebra algún Misterio/Sacramento (como el matrimonio, el bautismo)?

¿Acaso no guardas el descanso del domingo y de las grandes festividades, sino que trabajas o haces que tus empleados trabajen entonces?

¿Quizás no te preparas en estos días, domingos y grandes festividades, con continencia, para asistir a la Iglesia?

¿Acaso no dedicas los días festivos a Dios o descansas, sino que desperdicias el tiempo en embriaguez, juegos de azar, centros de entretenimiento pecaminoso? ¿Quizás no ayunas los miércoles (día de la concepción del Señor) y los viernes (día de su crucifixión), si no hay una razón de salud grave?

¿Quizás no comulgas regularmente, sino solo una o dos veces al año, y luego sin la preparación psicológica necesaria? Así, privas a tu psique-alma del alimento celestial, el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que salva, redime, perdona pecados y psicoterapia, sana la psique-alma y cura el cuerpo.

¿Acaso no confiesas por ignorancia («no hice nada»), por error («hace lo mismo, se lo dije a la icona/imagen») o por arrogancia («cuentos de curas, ¿dónde encontraste eso»?), olvidando que sólo un día en la tierra el hombre pecará y que el Santo Misterio/Sacramento de la Confesión lo estableció Cristo mismo?

Quinto Mandamiento

«Honra a tu padre y a tu madre, para que te vaya bien y disfrutes de larga vida sobre la tierra.

Hijos,

¿Acaso no muestras el respeto adecuado, el amor apropiado, el honor y la obediencia a tus padres?

¿Acaso los contradices, los tratas con desdén, los insultas, levantas la mano y los golpeas?

¿Acaso desobedeces sus consejos y actúas con terquedad en lo que te dicen?

¿Acaso no les agradeces por todo lo que han hecho o hacen por ti, mostrándoles tu agradecimiento de diversas maneras?

¿Acaso no los cuidas ni los apoyas en tiempos de dificultad o necesidad?

¿Acaso no los atiendes en su enfermedad?

¿Acaso no les prestas atención en su vejez, no les haces disfrutar, no soportas las debilidades y rarezas de su vejez?

¿Acaso no te importa su opinión y en general te desentiendes de su bendición para el éxito de cualquier empresa tuya, olvidando que «la madera del padre sostiene la casa de los hijos, mientras que la maldición de la madre arranca los cimientos»? (Sabiduría Sirac 3:9)

Padres

¿Acaso no se preocupan por la correcta educación de sus hijos, ya sea física o psíquicamente?

¿Acaso no dan un buen ejemplo de armonía, amor, sensatez, tolerancia, perdón, y no crean un ambiente cálido en el que sus hijos puedan desarrollarse y convertirse en miembros sanos de la sociedad?

¿Acaso por vuestra negligencia y desgana no corrigen sus propias debilidades y errores, dando así un mal ejemplo a sus hijos?

¿Acaso no se preocupan por las amistades de sus hijos y no los protegen de malas compañías?

¿Acaso no se preocupan por su educación con buenos maestros o por aprender algún arte si no son buenos en las letras?

¿Acaso no les enseñan desde temprana edad la Fe Cristiana y no los alimentan con las enseñanzas de la Fe Ortodoxa y de la Patria? Es decir, intentar que aprendan ir a la Iglesia, a congregarse, a orar y sacrificarse por los demás, amar a la Patria, servirla con alegría como soldados, pero también como ciudadanos.

¿Acaso no les aconsejan cuando cometen errores, sino que con su excesiva tolerancia los dejan descontrolados en sus «inocentes» pasiones, según su opinión, y así establecen un comportamiento egoísta y negativo por parte de ellos?

¿Acaso no se preocupan por la calidad de los espectáculos y el entretenimiento de sus hijos y no los ayudan a aprovechar su tiempo libre de manera creativa y sin dañarse?

¿Acaso no los mantienen informados sobre temas sociales, sobre problemas vitales que conciernen a la restauración familiar, para que tengan las condiciones para crear su propia familia más adelante,   basada en bases sólidas, y vivir felices?

¿Acaso no les enseñan a sus hijos desde temprano el valor de la continencia antes del matrimonio, el error y el pecado de las relaciones prenupciales y la Santidad de la relación monógama, sino que los dejan vagar en un entorno lleno de estímulos, pansexualismo, perversión y corrupción organizada?

¿Acaso indirectamente transfieres a tus hijos tus deseos y metas inalcanzables? Por ejemplo, no habéis conseguido que el hijo se  convierta en médico o abogado y tu hijo debe serlo, aunque quizás él no desee lo mismo.

¿Acaso os oponéis a la decisión de vuestro hijo de dedicarse a Dios (convertirse en sacerdote, teólogo o monje) y reaccionáis, utilizando medios legítimos o ilegítimos, para impedirlo?

¿Quizás habéis prometido o impuesto algo a vuestros hijos que se conviertan en sacerdotes o monjes sin que haya tal inclinación en ellos, mientras que ellos quieren formar una familia propia? ¿Acaso los presionan de diversas maneras (autocracia, violencia o chantaje emocional) para que siempre hagan lo que vosotros queráis, aunque estáis equivocados, ignorando que de esta manera vuestro amor se convierte en opresión y tiranía, en lugar de ayudarlos a convertirse en personalidades maduras y libres?

¿Acaso consideráis a vuestros hijos como vuestra propiedad y no como regalos e hijos primero de Dios y luego vuestros?

¿Acaso vuestro comportamiento es inapropiado hacia los hijos y los insultáis o los castigáis sin una razón seria o para vuestro desahogo y no para educarlos?

¿Quizás consideran ustedes a los hijos como una «molestia» y una «carga intolerable» y expresan así ingratitud y resistencia hacia Dios que los ha dado?

¿O acaso su amor hacia los hijos depende de cuánto responden a vuestras expectativas y no podéis aceptar y tolerar finalmente cualquier deficiencia en ellos en cualquier área (desde la simple falta de agilidad hasta la discapacidad)? Un amor así es completamente egoísta.

¿Quizás no se ocupan personalmente de los hijos tanto como deberían, sino que delegan y confían su crianza en «niñeras» que no siguen la ortodoxa tradición y lengua griega (extranjeras)? ¿Qué semillas sembrarán en sus psiques-almas?

¿Quizás consideran a vuestros hijos como obstáculos para disfrutar y llevar una vida cómoda, porque implican esfuerzos y sacrificios para criarlos?

¿Quizás se conforman solo con un hijo, teniendo una concepción completamente mundana del asunto y sin darse cuenta de que el niño por sí solo no crece normalmente, sino que desarrolla una conducta egoísta por naturaleza y se vuelve beligerante y exigente? La negación de la procreación y el uso de diversos medios para evitarla muestran falta de fe en la providencia de Dios y son un gran pecado.

¿Quizás hacéis distinciones entre los hijos y contribuís a crear envidia entre ellos?

¿Muestran un amor y apego excesivos hacia vuestros hijos, hasta el punto de disminuir el amor hacia el cónyuge y así causar problemas en vuestras relaciones?

Esposos

¿Quizás no cuidas a tu esposa como deberías?

¿Acaso no le muestras el debido favor y no la amas como a ti mismo?

¿La afliges, la entristeces, la humillas y la menosprecias delante de los demás, considerándola inferior a ti?

¿Te comportas de manera autoritaria con ella, la maltratas, la insultas, la golpeas, la acusas delante de tus hijos, causando así graves problemas?

¿Quizás la maltratas sexualmente?

Esposas

¿Quizás no obedeces a tu esposo y no consideras su opinión, sino que haces lo que quieres?

¿Acaso no lo toleras cuando está molesto, sino que le respondes y no esperas a que se calme para decirle lo que quieres como una mujer sensata?

¿Con el paso del tiempo, no le muestras la ternura y el interés que mostrabas antes?

¿No lo respetas, sino que te desvías y lo insultas o menosprecias?

Preguntas comunes para los cónyuges:

¿Acaso ignoran que el matrimonio es una bendición de Dios y un honor especial para la pareja, porque se convierten en colaboradores de Dios en la creación de nuevas personas?

¿Quizás evitan la procreación de diversas maneras?

¿Ignoran que con su matrimonio se convirtieron en «uno» según el mandamiento de Dios y que el amor entre ustedes debe ser tan grande y único que ningún otro amor (hacia los padres, parientes, hijos, etc.) debe dividirlo?

¿Acaso exponen sus problemas, tristezas o diferencias ante sus hijos (por pequeños que sean), causándoles así traumas psicológicos?

¿Quizás no practican la debida moderación en los domingos, festividades (sobre todo en las fiestas soberanas del Señor y de la Madre de Dios), días de tristeza cruciforme y en otros momentos, -por supuesto de acuerdo mutuo-, para ocuparse en oración y ayuno? (1 Cor 7:5).

¿Quizás no amáis y no aceptáis a vuestro compañero/a como es, con sus virtudes y defectos, pero quieren adaptarlo a vuestros deseos y necesidades o hacerlo/la vuestro instrumento obediente?

¿Alguna vez habéis sentido remordimientos y os habéis quedado con ese pensamiento por haberse comprometido con el matrimonio o por haber elegido a vuestro compañero/a?

¿Para una convivencia pacífica, no cesáis mutuamente y no reconocéis vuestra culpa, y no os perdonáis mutuamente?

¿Acaso vuestra terquedad destruye la paz familiar y se quejan el uno contra el otro?

¿Quizás no honran y no aman a los padres del otro (suegros, suegras) o a los parientes del otro?

¿Acaso no honras y no respetas a los padres espirituales, sacerdotes, obispos, sino que, por el contrario, los menosprecias? ¿Te comportas con arrogancia hacia ellos, los criticas, cayendo así en el grave pecado de blasfemia?

¿Te niegas a obedecer al Guía Espiritual y prefieres siempre hacer tu propia voluntad? ¿Quizás no eres reverente y no honras a tu Santo protector, que llevas su nombre?

¿Quizás con tu vida pecaminosa, afliges o alejas a tu ángel guardián?

¿Acaso no muestras el debido respeto a tus benefactores, al maestro, a tu jefe de trabajo o incluso les muestras ingratitud por el bien que te han hecho, por pequeño que sea su favor, y que es un complejo de inferioridad, de envidia y del orgullo y del egoísmo heridos?

¿Acaso como benefactor, no eres utilitarista, es decir, esperando retribución, alabanza o agradecimiento de aquellos a quienes beneficias?

Sexto Mandamiento

«No cometerás adulterio»

¿Acaso has pecado cometiendo adulterio con alguien casado/a?

¿Quizás has practicado la prostitución o fornicación con alguien soltero/a, pariente o no?

¿Has dejado embarazada a una mujer y la abandonaste o la obligaste a hacer un aborto, es decir, cometer un asesinato?

¿Acaso te masturbas?

¿Has participado en relaciones sexuales ilícitas con otra persona, hombre o mujer?

¿Has participado en sodomía, homosexualidad, encuentros con personas del mismo sexo?

¿Has cometido bestialismo, zoofilia, teniendo relaciones con animales?

¿Has participado en actos sexuales indebidos con tu esposa?

¿Has utilizado demasiados adornos y perfumes para provocar?

¿Admiras y deseas sexualmente a un hombre o una mujer, lo que genera la pasión de la lujuria, culto a la carne y la sensualidad en tu psique-alma?

¿Has sido intermediario en la creación de una relación ilegítima y caer algunos/as a la fornicación y prostitución?

¿Has escrito cartas difamatorias de forma anónima sobre un hombre o una mujer con el propósito de romper una relación o acuerdo entre dos personas?

Principio del formulario

¿Eres orgulloso, egoísta, codicioso y bebedor, pazos pasiones que conducen a la prostitución y al adulterio? ¿Te complaces en seguir y acostumbrarte a ver espectáculos inmorales (películas, programas de televisión, espectáculos, programas nocturnos, pornografía, etc.), cayendo así en el pecado de la lascivia?

Especialmente para mujeres: ¿Acaso has tenido un aborto? ¿Sabes que el aborto es un asesinato, especialmente de los más despreciables?

Séptimo Mandamiento:

«No robarás»

¿Acaso has robado o estás robando cosas ajenas?

¿Quizás te has convertido en cómplice, comprando cosas robadas a ladrones?

¿Has tomado cosas de tu hermano u otra persona pariente y así has actuado injustamente?

¿En tu trabajo, te vuelves en ladrón (en el peso, en la cantidad, sobrevalorando los productos que vendes, haciendo exenciones de dinero, etc.)?

¿Has movido las fronteras de tu campo, robando así tierra de tu vecino, tierra que no te pertenece? ¿Acaso has reclamado bienes que no te pertenecen, ya sea ocultando o cuestionando un testamento o incluso instando a alguien a hacer un testamento a tu favor?

¿Has falsificado alguna vez la firma de alguien (familiar o conocido) para apropiarte de objetos o dinero que no te pertenecen?

¿Has abierto cartas ajenas?

¿Has robado animales o cortado árboles o frutos ajenos?

¿Has encontrado algo que no te pertenece y no lo devolviste a su dueño (billetera, dinero, etc.)? ¿Has pedido prestado dinero, herramientas, materiales, etc., y no los devolviste al propietario?

¿Has escuchado secretamente por curiosidad con el propósito de luego usar lo que escuchaste para propósitos maliciosos (calumnia, condenación, etc.)?

¿Participas en juegos de azar y tomas parte en juegos de azar (un «robo legal» para muchos) y así perjudicas a tu familia, robándola, y al mismo tiempo robas a tus semejantes?

Octavo Mandamiento

«No matarás»

¿Quizás has sido un asesino, ya sea intencional o involuntariamente?

¿Acaso has sido la causa del asesinato de otra persona con tus palabras, tus acusaciones?

¿Has incitado, aconsejado y ayudado en tal acto?

¿Deseas el sufrimiento del otro o te regocijas con su desgracia?

¿Guardas rencor, maldad, odio hacia los demás y esperas el momento de vengarte en lugar de perdonar?

¿Quizás no perdonas a aquellos que te han hecho daño o perjudicado, o algún mal o incluso a tu enemigo, o no buscas fácilmente el perdón de los demás?

¿Has rechazado a los pobres que se te acercaron, humillándolos y hablándoles mal?

¿Has practicado el aborto o has dado hierbas, píldoras, medicamentos para provocar un aborto en una mujer embarazada o quizás has infligido violencia a una mujer embarazada o la has cargado de cualquier manera para que pierda el bebé o le has impuesto el aborto de un niño ilegal?

¿Has recomendado a un médico que haga un aborto y así te has convertido en cómplice moral del asesinato y esa mujer en asesino físico?

¿Has dado instrucciones para evitar la procreación y así has ido en contra de la obra de la vida que Dios ha ordenado? ¿Acaso eres un elemento perturbador y provocas que otros peleen, a veces solo para divertirte?

¿Eres propenso a las disputas y te enojas fácilmente y te gusta discutir por cosas triviales? ¿Quizás has enojado y maldecido injustamente a alguien?

¿Has peleado y golpeado a alguien?

¿Has maldecido a ti mismo o a los demás? ¿Acaso no te has cuidado y has transmitido una enfermedad contagiosa?

¿Has causado alguna enfermedad a ti mismo o a otros debido al exceso de comida, bebida o placeres carnales?

¿Acaso al ceder al vicio del tabaquismo, dañas tu salud y la de quienes te rodean?

¿Alguna vez has tomado o estás tomando drogas de cualquier tipo que estén destruyendo tu vida, matando así tu psique-alma por la cual Cristo fue crucificado? Porque, según el Apóstol, «No sois de vosotros mismos, pues habéis sido comprados a un precio» (1Cor 6, 19-20), es decir, con la sangre de Cristo;

¿Has arrastrado y conducido a otros al uso de drogas?

¿Estás traficando o vendiendo la muerte blanca y dolorosa a la que conducen las drogas, para enriquecerte fácilmente, sin preocuparte por el mal que causas a tus semejantes, convirtiéndote así en asesino de ellos?

¿Estás utilizando otras sustancias aparentemente inofensivas (pastillas, LSD, «éxtasis», etc.), alimentando así un desorden difícil de curar y tiránico que daña tu salud física y psíquica, tu paz e incluso tu situación económica?

¿Te dejas llevar por el terrible vicio de la embriaguez que deshonra tu dignidad y el honor de tu familia, y te lleva así a una muerte lenta, destruyendo tu salud?

¿Frecuentas lugares (pubs, discotecas, bares, clubes, etc.) que promueven una vida deshonesta, inmoral y materialista, que lleva a las drogas, al fácil beneficio de las ilegalidades y a acciones que degradan la personalidad, conduciendo a la pereza, etc.?

Noveno Mandamiento

«No darás falso testimonio contra tu prójimo»

¿Acaso has dado falso testimonio o has hecho que otro dé falso testimonio para ganar algo?

¿Quizás dices mentiras para justificarte, para no culparte a ti mismo y humillarte?

¿Quizás no distingues tu confesión con franqueza y sinceridad, sino que culpas a los demás y les echas la culpa de tus acciones (suegra, nuera, esposa)?

¿Acaso dices mentiras para evitar hacer una voluntad que te han confiado?

¿Quizás has calumniado a alguien para dañarlo, humillarlo o difamarlo?

¿Halagas a los demás con falsos elogios para asegurarte su aprecio o ganar beneficios?

¿Te muestras hipócrita y falso para obtener el favor y la aprobación de los demás?

¿Eres sospechoso y crees en tus sospechas sobre los demás? Sepa que de este vicio surgen la curiosidad, los chismes, los susurros, las disputas, las condenas, etc.

¿Quizás te ocupas y vigilas detenidamente la vida de los demás más allá de lo que impone el deber y el amor hacia ellos? El resultado es que te vuelves tedioso para los demás y sufres daños espirituales.

¿Estás dominado por el espíritu de curiosidad y tienes la mala costumbre de preguntar constantemente y de manera indiscreta a los demás, especialmente sobre asuntos completamente personales?

¿Eres ocioso o hablador, lo que a veces te lleva a decir palabras inapropiadas y caer en el pecado de la condenación? No olvidemos el logos del Señor: “No juzguen y condenen para que no sean condenados” (Mt 7,1), y “con la medida que medís seréis medidos” (Mrc 4,24).

¿Quizás te dedicas a difundir noticias o secretos de otros (falta de discreción) y así creas conflictos y enemistades en las relaciones entre tus semejantes?

¿Acaso te entregas a chistes, ironías, imitaciones y risas basadas en los errores, defectos naturales o espirituales de los demás?

¿Te sobornas en tu trabajo (o aceptas y pides comisiones ilegales) y violas tu deber o te enriqueces o exiges servicios irrelevantes para ofrecer los servicios que estás obligado a ofrecer por la naturaleza del trabajo para el cual recibes un salario?

Décimo Mandamiento

«No codiciarás los bienes de tu prójimo»

¿Acaso has codiciado a la esposa o esposo de tu pariente o de otro?

¿Quizás has envidiado la felicidad de alguien o has deseado sus posesiones?

¿Te consume la tristeza y la melancolía debido al progreso o superioridad de alguien en algún área?

¿Te dejas dominar por la amargura y buscas formas de menospreciar o difamar a otros, tratándolos con dureza e injusticia?

¿Tu φιληδονία filidonía amor por los placeres y la vida de lujo te lleva a comparar constantemente tu vida con la de los más ricos, mientras te quejas de tu pobreza, pero al mismo tiempo desperdicias los excedentes de comida u otros recursos? Los excedentes pertenecen a los pobres.

¿Quizás es tu estilo de vida tan lujoso que escandalizas a tu hermano que puede estar pasando necesidades?

¿Buscas ambiciones, primeros sitios que no te corresponden o títulos que no te convienen?

¿Acaso no te opones ni combates los malos y viles pensamientos que te presenta el diablo, sino que te complaces en ellos y te comprometes en tu corazón a realizarlos en el momento adecuado?

La santa tradición de la Iglesia nos muestra el mejor y más efectivo medio de combatir los malos pensamientos con la oración sin cesar: «Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, ten misericordia o caridad de mí, pecador». Esta invocación del santo nombre es un arma contra el diablo, porque nos fortalece con la jaris gracia increada de Dios y nos hace invulnerables a las tentaciones. Además, gracias a su brevedad, hace posible el «orar sin cesar» (1Tes 5,17), para que podamos alcanzar, con la jaris gracia increada de Dios, el «no pecar más» (Juan 5:14)

La invocación constante del nombre de Jesús a través de la oración del corazón es una práctica fundamenta para todosl, especialmente para los monásticos. Para los fieles que luchan en el mundo lleno de preocupaciones, el obispo de Diócles, Kalistos recomienda: «Podemos decirlo una o varias veces, en momentos dispersos del día, que de otro modo serían espiritualmente perdidos: cuando estamos ocupados en una tarea común o automática… cuando caminamos o conducimos… en un momento tranquilo antes de una conversación particularmente difícil; cuando no podemos dormir o antes de que nuestra mente se despierte completamente del sueño… Es especialmente útil en momentos de tensión, angustia y ansiedad… La oración cordial o de Jesús que, dado su repetición frecuente, se vuelve familiar y casi inconsciente, nos ayuda a permanecer en la presencia de Dios dondequiera que estemos, no solo en el altar o en el desierto, sino también en la cocina, en el taller, en la fábrica. «(Kálistos Ware, ‘El poder del nombre’, Ed. Akrítas, pág. 24-25).

Los siete pecados mortales y los pazos (vicios, adicciones y pasiones) que surgen de ellos

  1. Soberbia: Vanidad, orgullo, arrogancia, presunción, jactancia, desobediencia, desdén, hipocresía, terquedad, etc.
  2. Avaricia: Codicia, infidelidad, dureza de corazón, ansia de riqueza, robo, hurto, mentira, injusticia, perfidia, perjurio, simonía, sacrilegio, incredulidad.
  3. Lujuria: Prostitución, fornicación, adulterio, sodomía, bestialismo, corrupción de menores, incesto, violación, promiscuidad, masturbación, desvergüenza, ceguera mental, impiedad.
  4. Envidia: Celos, odio, malicia, rivalidad, calumnia, engaño, traición, homicidio, ingratitud, dolor por la prosperidad del envidiado.
  5. Gula: Glotonería, voracidad, amigo de la panza o estómago, embriaguez, derroche, hedonismo, placer carnal, lascivia, etc.
  6. Ira: enojo, odio, rencor, resentimiento, rivalidad, blasfemia, perjurio, maldición, insolencia, pelea, contienda, homicidio.
  7. Pereza (acedia, negligencia): Depresión, desgana, desánimo, cobardía, timidez, tristeza y resentimiento por el bien que debes hacer, pretexto en pecados, desesperanza, incredulidad, apatía y falta de buenas obras.

Al examinarse uno mismo, investigando con atención y sinceridad las profundidades de su psique-alma y descubriendo los muchos y variados pazos, los pecados, las faltas, las debilidades y las omisiones, quizás comprenda la desesperación por su salvación. Tales pensamientos de desesperación siembran y refuerzan el enemigo de nuestra salvación, el diablo, utilizándolos contra nosotros como uno de sus más poderosos instrumentos. Con su astucia distorsiona la verdad más reconfortante, que Dios es misericordioso, compasivo e inagotable en agapi-amor, cuyo infinito océano hace que incluso los mayores crímenes y los más terribles pecados se desvanezcan y se pierdan como una pequeña chispa.

El Señor, que instituyó el Misterio de la Metania y la Confesión como medio de psicoterapia, reconciliación y redención, también nos dio la promesa real en el Antiguo y Nuevo Testamento de que, mediante la sincera ματάνοια metania, arrepentimiento y confesión de nuestras injusticias y la firme determinación de liberarnos de los πάθος pazos padecimientos, vicios, recibimos el completo perdón. Por boca del profeta Isaías ordena: «Lávense y límpiense… detengan sus malas acciones… y aunque sus pecados sean rojos como el carmesí, se volverán blancos como la nieve, aunque sean como el carmesí, se volverán como la lana» (Isaías 1:16-18).

Para salvar a los pecadores, el Señor vino a la tierra, y ningún pecado, por terrible que sea, puede vencer Su bondad. Ningún pecado puede cerrarnos la puerta de la divina misericordia. No debemos temer ni la cantidad, ni el tamaño, ni el tipo de nuestros pecados. La Metania puede limpiar nuestra psique-alma del contagio del pecado. Para todo se ofrece el perdón a través del Misterio de la Confesión. Y no solo el perdón, no solo la salvación, sino también la santidad. Nos lo aseguran los antiguos perseguidores que se convirtieron en predicadores del Evangelio, los antiguos libertinos que se convirtieron en herederos del Reinado de la Realeza increada de los Cielos, los antiguos libertinos que obraron maravillas con la fuerza de la Cruz, los antiguos ladrones que se convirtieron en corderos inocentes del rebaño de Cristo.

El perdón ο la absolución es posible, la salvación es fácil, la santidad es alcanzable. El rescate de nuestra redención se nos dio en la Cruz, el contrato de nuestra libertad fue firmado con la Preciosa Sangre del Inocente Cristo. El perdón brotó de Su Sepulcro Vivificador y las puertas del Paraíso se abrieron para recibir a los pecadores arrepentidos. En nuestras manos sostenemos nuestra redención y nuestra bienaventuranza eterna. Mientras dure nuestra vida en la tierra y tengamos la capacidad de volver a nuestro Padre, confesemos como el hijo pródigo, «he pecado». Antes de que la muerte apague las esperanzas de nuestra salvación, arrepintámonos sinceramente y depositemos la multitud de nuestros pecados bajo la estola de confesión del Guía Espiritual. Esto es lo que Dios espera de nosotros. La firme determinación de abandonar las costumbres pecaminosas, los pazos padecimientos y vicios, dar el paso decisivo hacia el sagrado confesionario para desterrar de nuestra psique-alma la tiranía del pecado y, catartizados, psicoterapiados y purificados, revestidos de la Divina Χάρις jaris (Gracia, energía increada) inclinemos nuestro cuello bajo el yugo suave, ligero y redentor de Cristo.

Que nuestra fe y experiencia sean la gran verdad: Todos nuestros pecados pueden ser borrados mediante la Μετανοια metania y arrepentimiento, nuestros πάθος pazos pueden convertirse en virtudes mediante nuestra lucha y la χάρις jaris de Dios. Ningún pensamiento de desconfianza, duda o desesperación sobre la posibilidad de nuestra salvación debería apartarnos del misterio salvífico de la Confesión.

 

SEGUNDA PARTE

SOBRE EL MISTERIO DE LA SANTA CONFESIÓN EN GENERAL

Α. ΜΕΤΑΝΟΙΑ METANIA: Condiciones de una buena confesión

  1. Introducción

«Un joven oficial», dice el libro Gerontikón, «que hace poco había sido llevado al camino de Dios y aún luchaba con su conciencia, preguntó a su confesor si realmente, como se decía, Dios aceptaba tan fácilmente la μετάνοια metania del hombre.

‘Si por casualidad se rasga tu manto en algún lugar, hijo mío’, le dijo aquel, ‘¿lo tirarías de inmediato como inútil?’ ‘No, padre’, respondió él. ‘Lo coso y lo arreglo, tanto como sea posible’.

-‘Entonces, si tú lamentas tu vestimenta y no la tiras fácilmente, ¿cómo no lamentará Dios a Su criatura y hará todo lo posible para repararla?’, dijo el buen anciano Yérontas y calmó al joven.

En las oraciones y bendiciones del Misterio del Bautismo, que se leen al final de la Liturgia de San Juan Crisóstomo, el sacerdote ora al Señor por el recién iluminado cristiano:

«Que has otorgado a tu siervo la remisión de los pecados a través del Santo Bautismo, y la vida del renacimiento; que él, Señor Soberano, conserve la vestimenta de la incorrupción con la que se ha vestido, y la guarde sin mancha…”.

Así, el cristiano, limpio del pecado ancestral y de sus propios pecados, vestido con la luminosa y pura túnica de la Χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, comienza una nueva vida regenerada. Sin embargo, debido a los pazos que anidan dentro de nosotros y a la inclinación al pecado y a la negligencia, esta brillante túnica se oscurece, se ensucia y se desgasta, y poco a poco nos despojamos de la χάρις jaris gracia increada de Dios.

El Dios filántropo y misericordioso, conociendo nuestra incapacidad para preservar inmaculada esta divina vestimenta, estableció los medios y maneras por los cuales, después de nuestras caídas, podríamos recuperar la divina χάρις jaris, restaurar, limpiar y purificar la vestimenta de nuestras psiques-almas para ser dignos del Reinado de Realeza increada de los Cielos. Es decir, estableció el Misterio/Sacramento de la Metania y Confesión, dando a Sus Apóstoles el poder del perdón y absolución de los pecados y a través de ellos a sus sucesores, los Obispos y Sacerdotes.

Si sin el Santo Bautismo no podemos convertirnos en miembros de la Iglesia de Cristo, sin la Santa Confesión es imposible heredar el Reinado de la Realeza increada de los Cielos. Es un error creer que el cumplimiento de ciertas obligaciones religiosas, el asistir a la Iglesia, las limosnas y otras buenas obras pueden sustituir al Misterio de la Confesión. El logos del Señor es claro. La vida eterna nos es otorgada por el perdón y absolución de nuestros pecados. Y la absolución, perdón no se da por ningún otro medio sino por la Confesión. Pero para recibir la absolución y perdón a través del Misterio de la Confesión, no es suficiente el simple reconocimiento de nuestros pecados. Es necesaria una sincera μετάνοια metania, acompañada de una profunda conciencia de nuestra pecaminosidad y enfermedad espiritual y un humilde quebrantamiento del corazón.

El Señor, en su primer kerigma terrenal, proclama la μετάνοια metania, como el medio primordial para nuestra salvación. Y μετάνοια metania, significa el regreso del hombre desde la vida contraria a la naturaleza, que es la vida del pecado, a la vida según la naturaleza, como lo ordena la ley de Dios. Significa rechazo del diablo y subordinación y obediencia a la voluntad divina. La μετάνοια metania, es una conversión, un cambio de disposición, un cambio de pensamiento y vida, es un renacimiento interno, una verdadera metamorfosis, transformación. Según el santo Isaac el Sirio, «la μετάνοια metania, es dejar los pecados pasados y lamentarse por ellos» (“Ascética”, Logos 81). Y San Juan el Sinaita, en su obra maestra «La Escala», nos da la definición completa de la μετάνοια metania: «La μετάνοια metania, significa renovación del bautismo. La μετάνοια metania,  significa acuerdo con Dios por una nueva vida. Μετάνοια metania, significa el precio de la humildad y el abandono de la condenación. Μετάνοια metania, significa un alejamiento continuo de todo consuelo corporal. Μετάνοια metania significa autoanálisis, autocrítica y autoreproche; descuido y despreocupación por todo lo demás y cuidado por nuestra propia psicoterapia y salvación. Μετάνοια metania significa hija de la esperanza y rechazo de la desesperación. El metanoizado o penitente, el que ha vuelto a la metania, significa condenado absuelto de la indecencia y la vergüenza. Μετάνοια metania significa reconciliarse con el Señor a través de obras de virtud opuestas a nuestros pecados. Μετάνοια metania significa catarsis y purificación de la conciencia. Μετάνοια metania significa paciencia en todas las cosas dolorosas y tristes. Metanoizado, penitente, convertido, arrepentido y confesado significa ser el propio juez de sus castigos. Μετάνοια metania significa un castigo excesivo del vientre (mediante el ayuno) y un golpe o toque de la psique-alma concienciada” (Escalera, logos 5, pag 115).

No necesitaríamos la μετάνοια metania si la naturaleza humana no fuera propensa al mal, después de la caída de los primeros en ser creados, si por el oscurecimiento de la parte lógica o logística de la psique no hubiéramos olvidado a Dios y Sus mandamientos, si la creación divina creada “como a imagen de Dios”, el ser humano, no se hubiera hecho sujeto al diablo. El Hijo y Logos increado de Dios se hizo hombre y vino a la tierra, porque solo Él podía liberar a Su criatura de la tiranía del diablo, de las cadenas del pecado. Solo Él, con Su sacrificio en la Cruz y Su Resurrección vivificante, podría resucitar a una nueva vida en Dios al hombre espiritualmente muerto, solo Él, de esclavo de Satanás, podría hacerlo hijo de Dios y Dios por la Χάρις jaris (gracia, energía increada).

La obra redentora del Señor es continuada por la Única, Santa, Católica y Apostólica Iglesia, la Ortodoxa, (no confundir católica con Roma o romanopapismo) que es el cuerpo de Cristo, el ambulatorio de las psiques-almas y los cuerpos, la madre y alimentadora de los fieles.

La Iglesia de Cristo, que en ella el “Espíritu Santo constituye y mantiene intacto todo lo divino instituido», con su enseñanza impecable, su orden inalterable y sus sagrados Misterios, obra la santificación de sus miembros, psicoterapiando y sanando con sus salvíficos fármacos la heridas y las enfermedades.

El Santo Bautismo, que es el principio y requisito de todos los Misterios, nos introduce en la Iglesia y al mismo tiempo renueva la «imagen», es decir, opera y activa así todos los carismas que Dios nos ha dado para trabajar nuestra salvación, y que después de nuestra caída cayeron en la inacción. La Μετάνοια metania y la Confesión nos reconcilian con Dios, ya que según Santiago el hermano del Señor, «la amistad con el mundo (es decir, el pecado)» es enemistad contra Dios», y «si alguien quiere ser amigo del mundo, se hace enemigo de Dios» (Santiago 4:4).

 

  1. El papel del Sacerdote-Confesor Guía Espiritual

Para la eliminación de nuestra deuda de los pecados y nuestra reconciliación con Dios, se requiere, según San Juan Damasceno, un mediador.

«…Aquel que ha cometido el pecado y ha enojado de esta manera al Señor y Dios, no puede reconciliarse de ninguna otra manera, sino solo a través de la mediación de algún santo, amigo y siervo de Cristo, y con la evitación del mal… Si quieres, busca un buen mediador, guía y médico, para mostrarte caminos adecuados de μετάνοια metania para tu buena psique-alma como bondadoso consejero, y te dará el remedio o fármaco adecuado para tu herida, como médico psicoterapéutico, y como mediador con la oración y la representación personal que hará cara a cara, intercederá por ti ante Dios» (Juan Damasceno, Carta sobre la Confesión, EPE, tomo 8, pag 507-511).

Este médico, mediador y consejero es el Guía Espiritual. El Guía Espiritual es el sacerdote que, para esta obra sublime, tiene una bendición y gracia especial. En este servicio como sucesor de los Santos Apóstoles, tiene igual que los Apóstoles el poder de perdonar y absolver o no los pecados. El Confesor también es considerado padre Guía Espiritual y su relación con el penitente es una relación de paternidad y una conexión espiritual parental indisoluble. Su trabajo no se limita solo a escuchar los pecados del penitente y leer la oración de absolución o perdón. Tampoco se limita solo a ese momento de la Confesión. El Guía Espiritual, como padre, renueva al penitente en una nueva vida en Cristo, sigue la trayectoria espiritual de su hijo, lucha con él con instrucción, con regla, cuando sea necesario, y ciertamente con oración para curar las enfermedades, formar a Cristo en su psique-alma. Su esfuerzo y cuidado se expresan perfectamente en las palabras del Apóstol Pablo: «Hijos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en ustedes» (Gálatas 4, 19).

Esta relación paternal del Guía Espiritual con el penitente crea el clima de absoluta confianza que es necesario para que el segundo pueda revelar sus acciones más secretas y los pensamientos, deseos y meditaciones más íntimos y ocultos, incluso aquellos que no se atreve a confesar ni a sí mismo. Solo el Guía Espiritual, o el Yérontas (anciano sabio e iluminado) como suele llamarse, están en situación de curar nuestra ceguera espiritual. Es a quien confiamos nuestra psique-alma, a quien le revelamos nuestro pasado, comparte su presente espiritual, lucha con nosotros por nuestro progreso espiritual en el futuro. Un futuro que trasciende los límites de la muerte y se extiende hacia la eternidad.

El Guía Espiritual es el guía instructor hacia la psicoterapia, sanación y salvación de nuestra psique-alma. Rendirá cuentas a Dios, en el momento del Juicio, por cómo guió a sus hijos espirituales, cuánto oró por ellos, si los instruyó y ejercitó para preservarlos de las caídas, para iluminar su ignorancia, para cultivar en ellos la agapi amor incondicional a Dios y el celo o entusiasmo por la lucha espiritual, para alentarlos en las decepciones y amarguras de la lucha contra los pazos, para hacer de ellos herederos del Reinado de la Realeza increada de los Cielos.

Después, a la luz de lo anterior, en la indisoluble alianza sagrada entre el penitente y el Guía Espiritual en la lucha por nuestra salvación, es evidente que la elección del Confesor adecuado para nosotros no debe ser apresurada o aleatoria, sino después de una búsqueda y oración dolorosas y persistentes. Y desde el momento en que nuestra psique-alma se acerque a él, debemos anular nuestra propia voluntad y aceptar su logos y palabra en cada caso y en todo momento, porque es el logos de Dios para nosotros. Si se considera obvio que no podemos cuestionar lo que el médico prescribe para la curación de nuestro cuerpo, de manera similar, no serviría de nada juzgar y rechazar los consejos o prohibiciones del médico Guía Espiritual (psicoterapeuta) para nuestra psique-alma, porque de esta manera perseveramos en nuestra enfermedad y rechazamos la divina Χάρις jaris (gracia, energía increada).

Sobre la importancia de la obediencia al Guía Espiritual, el bienaventurado Yéronta Sofronio Sajarof el Athonita, en su libro «El Yérontas Siluan», escribe: «El Yérontas Siluan prestaba especial atención a la obediencia interna al Guía Espiritual, que consideraba un misterio de la Iglesia y una donación de la divina Χάρις jaris (gracia, energía increada)…

La viva parádosis-tradición y transmisión divina de la Iglesia, que fluye de generación en generación a lo largo de los siglos, es una de las facetas más fundamentales y, al mismo tiempo, más delicadas de su vida. Donde el discípulo no se opone en absoluto al maestro, la psique-alma de este último, respondiendo a la fe y la humildad, se abre fácilmente y quizás por completo. Pero tan pronto como surge la más mínima oposición hacia el padre Guía Espiritual, inevitablemente la psique-alma del discípulo se cierra y se corta el hilo de la tradición inmaculada e ininterrumpida.

En vano piensan algunos que el Guía Espiritual es un «hombre imperfecto», que necesitas explicarle detalladamente el asunto, porque de lo contrario no entenderá, o que «él también» puede equivocarse fácilmente «y por eso debes corregirlo». Quien discrepa con el Guía Espiritual y lo corrige, coloca su propio yo por encima del Guía Espiritual y deja de ser discípulo. Por supuesto, nadie es perfecto y no hay ser humano que se atreva a enseñar como Cristo, quien «tenía poder»… Pero incluso en los «recipientes de barro» se conserva el invaluable tesoro de las donaciones del Espíritu Santo. No solo invaluable, sino también, por su propia naturaleza, oculto. Y solo aquel que sigue el camino de la obediencia sincera y completa entra en este almacén del tesoro secreto, místico.

Así es como se comporta el obediente prudente o el penitente. Expone en pocas palabras la esencia de su pensamiento o situación y luego deja al Guía Espiritual libre. El Guía Espiritual, que ora desde el primer momento del encuentro, espera la iluminación de Dios y luego darle la respuesta. Tan pronto como siente en su psique-alma «información», da su respuesta, que se acepta como definitiva. Sin embargo, si el penitente pasa por alto el «logos inicial» del Guía Espiritual, entonces reducirá al mismo tiempo la eficacia y la energía del misterio, y la confesión se convertirá en una simple conversación humana.

Si penitente o obediente y el Guía Espiritual mantienen la actitud debida hacia el misterio, entonces la información es proporcionada rápidamente por Dios. Si por alguna razón la información no llega, el Guía Espiritual puede buscar explicaciones adicionales, que solo entonces se permiten. Sin embargo, si el confesado o penitente no presta suficiente atención al logos inicial del Guía Espiritual y lo sobrecarga con sus «explicaciones», entonces revela que le falta fe y no comprende el misterio. Esto sucede porque sigue el deseo oculto de llevar al Guía Espiritual hacia lo que él mismo piensa. En tales casos, comienza un conflicto psicológico, que el Apóstol Pablo llamó inútil (Hebreos 13:17).

Es una filantropía y misericordia trascendental de Dios el hecho de que no envió ángeles para ministrar en el Misterio de la Confesión y perdonar nuestros pecados, sino que confió esta misión a hombres, a sacerdotes, para que muestren compasión y comprensión hacia las debilidades y dudas de los seres humanos, ya que ellos mismos tienen la misma naturaleza humana débil y conocen la presión de las tentaciones. Descendientes de Adán y sacerdotes, necesitan ser purificados, tener la catarsis en el baño de la Confesión primero ellos mismos, para luego hacer la catarsis nuestra, purgar y purificar a nosotros.

  1. ¿Qué es y cómo debe ser la Confesión?

El Misterio de la Confesión es detalladamente descrito por San Nicodemo el Aghiorita en su libro «Exomologetarion, Confesionario», mostrando el camino para una participación completa y consciente en este. La confesión, según él, es «una revelación voluntaria, a través de la boca, de las obras, palabras y pensamientos malvados, siendo humillante, acusatoria, directa, sin vergüenza, decisiva, y dirigida hacia el cumplimiento espiritual legítimo».

Por tanto, según la enseñanza del santo Padre Nicodemo portador de Dios (o de la Luz increada), la Confesión debe ser:

a. Voluntaria

Debe ser un acto voluntario o una confesión de nuestros pecados. Nadie puede obligarnos a acudir al Misterio, y no es necesario que el Guía Espiritual nos arranque la confesión de nuestros pecados, no solo de los que hemos realizado en “obra” sino también de los que hemos hecho por “logos y en mente o intelecto y pensamientos». El requisito para la Confesión es un autoexamen detallado, el reconocimiento de nuestra culpa y la revelación de nuestros pecados con nuestra propia boca. San Nicodemo el Aghiorita nos dice que debemos apuntar nuestros pecados en un papel, para no olvidarlos. Si realizamos el autoanálisis adecuado y olvidamos algo, Dios nos perdona porque esto sucede involuntariamente, debido a nuestra debilidad. En algún momento, Dios puede iluminarnos para recordar el pecado olvidado para que no quede sin confesar.

b. Con κατάνυξις katánixis compunción o dilatación del corazón

Uno de los elementos característicos, quizás el más representativo, de la Confesión es la κατάνυξις katánixis (compunción, dilatación del corazón). El corazón se dilata cuando considera que con el pecado ha entristecido a Dios y ha desobedecido Su incomprensible e ilimitado agapi-amor y Sus incontables donaciones, prefiriendo la ignorancia. San Nicodemo enfatiza especialmente el espíritu de contrición, quebrantamiento del corazón que debe caracterizar la Confesión. La contrición es una tristeza y un dolor profundo del corazón, porque con los pecados el hombre primero y principalmente ha entristecido a Dios: «A ti solo he pecado» (Sal 50,6) como dice el Salmista. Al mismo tiempo, se manifiesta un fuerte odio hacia el pecado, que ha causado la ruptura de nuestra relación con nuestro Creador.

c. Acusatoria

La Confesión pura es «acusatoria», es decir, se realiza con autoacusación y autoreproche, sin intentar aliviar nuestra situación transfiriendo la responsabilidad a otros. Nosotros y solo nosotros somos responsables de nuestros pecados. Nadie, ni siquiera el diablo, nos obliga a pecar. Nuestra miserable condición se debe a nuestra propia debilidad y negligencia.

La autoacusación, la autohumillación o autoreproche son características de la verdadera μετάνοια metania. El verdaderamente penitente, convertido, arrepentido y confesado constantemente ve sus propias debilidades y evita involucrarse en la vida de los demás y juzgarlos. Porque el juicio y condena es propio de los orgullosos, mientras que la humildad adorna la psique-alma de los penitentes arrepentidos y confesados. Quien se vuelve a la μετάνοια metania sinceramente desea padecer para ser purificado. Cree que es digno de cualquier sufrimiento, cualquier angustia, ya que ha entristecido y apenado a Dios. Se considera peor que todos los demás, no en palabras y formas externas de humildad, sino con una convicción arraigada en su interior, en contraposición al impenitente que considera a todos los demás inferiores a él. Aquel que experimenta una verdadera μετάνοια metania, cuanto más avanza en la virtud, más se considera a sí mismo pecador y débil. Al mismo tiempo, su esperanza en la misericordia de Dios crece cada vez más en su interior. La verdadera μετάνοια metania, mientras cultiva el luto/duelo espiritual en la psique-alma, también trae una alegría inexpresable y profunda, que ninguna tentación ni aflicción y tristeza del mundo puede quitar. Es una pena-alegre, un duelo alegre, una tristeza gozosa, de la que a menudo hablan los Padres de nuestra Iglesia

D. De rectitud

Es necesario reconocer nuestros pecados con sinceridad, rectitud y precisión, sin rodeos ni medias verdades y medios logos. No vamos al Guía Espiritual para escondernos, sino para revelarnos sin teatralidades ni embellecimientos. La rectitud y la verdad nos obligan a confesar al Confesor todos nuestros pecados, sin omitir deliberadamente ninguno de ellos, porque hacerlo sería burlarse del Misterio y nos haría imperdonables. Es un punto en el que debemos prestar especial atención. La ocultación aunque sea un solo pecado deja imperdonables e impunes incluso los pecados que hemos confesado. Esto no se aplica, por supuesto, a una posible omisión involuntaria debido al olvido o la ignorancia. Pero también por eso oremos, para que Dios nos traiga a la mente los pecados y omisiones que el tiempo, la ignorancia o la negligencia han cubierto con el olvido.

Por eso, una buena preparación para la Confesión es el autoanálisis y autoexamen cuidadoso, que nos lleva al conocimiento de nosotros mismos. Es indispensable el autoconocimiento, tanto para la Confesión como para la catarsis, psicoterapia y purificación de nuestra psique-alma. Sin embargo, también es igualmente difícil aceptar nuestros pazos pasiones, vicios y nuestras faltas. Necesitamos la iluminación de Dios para poder detectar las profundidades de nuestra psique-alma, ver claramente nuestra contaminación interna, necesitamos coraje y valor de aceptar nuestra enfermedad, debilidad e impotencia. El Señor, en Su gran misericordia y caridad, al principio de la lucha, no nos revela toda nuestra debilidad para que no nos desesperemos. Cuanto más avanzamos en la humildad, más jaris gracia divina adquirimos y más se nos revela nuestra condición enferma emocional, psíquica y espiritual. El autoexamen y el autoanálisis es una labor espiritual laboriosa. Es particularmente difícil en nuestra época, que está llena de estímulos externos y muchas distracciones, es difícil y doloroso hacer un autoanálisis y una reflexión profunda y requiere una gran autodisciplina para concentrarse uno en sí mismo.

ε. Sin vergüenza

La vergüenza es un sentimiento que el diablo utiliza en su beneficio. Cuando estamos a punto de pecar, la disminuye, y cuando decidimos confesarlo, la intensifica. Según Sirácides: “Porque hay una vergüenza que conduce al pecado. Y hay otra vergüenza que es doxa gloria y jaris gracia” (Sabiduría Sirac 4,21). La vergüenza acompaña al pecado, pero la vergüenza que uno siente ante el Guía Espiritual libera de la vergüenza frente al Juicio venidero y se convierte en doxa gloria y jaris gracia increada.

f. Decisiva

La confesión es sincera solo cuando va acompañada de la firme decisión de no repetir los mismos pecados; de lo contrario, el hombre, según el Apóstol, se convierte en «un perro que vuelve a su vómito» (2Ped 2,22), o en un cerdo que después de lavado se revuelca en el lodo. Sin embargo, como la voluntad humana es débil, Dios envía su ayuda con Su jaris gracia energía increada activada invisiblemente, nos transforma gradualmente, y con la ayuda del Padre Guía Espiritual, que se encarga de guiarnos y santificar nuestra vida.

g. Continua

Para tener frutos en la vida espiritual, se requiere nuestra asistencia frecuente al Misterio de la Confesión, no solo cuando cometemos un gran pecado. De la confesión continua, según San Nicodemo, se derivan los siguientes bienes:

*Los pazos, debilidades y malas inclinaciones y malos hábitos no aumentan ni se fortalecen, sino que, por el contrario, disminuyen y se debilitan con este tratamiento psicoterapéutico.

*Quien se confiesa regularmente, con autoanálisis y autoexamen regular, identifica con mayor precisión sus pecados y los recuerda más fácilmente.

*Y cuando uno comete incluso un pecado mortal, con la Confesión viene rápidamente la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios en su psique-alma, restableciendo de nuevo la paz. Por el contrario, si el pecado permanece sin confesar durante mucho tiempo, corroe la psique-alma con remordimientos y, lo más importante, nos priva de la divina χάρις jaris y nuestras buenas obras carecen de recompensa.

*Aquellos que se confiesan regularmente no se asustan ni temen la muerte. Siempre están listos, ya que con la χάρις jaris de la μετάνοια metania constante han realizado la catarsis y purificado sus psique-almas y esperan con alegría el paso de este mundo de corrupción a la bienaventuranza y felicidad del Paraíso.

*La Confesión continua es preventiva del pecado. Con el pensamiento de que uno se humillará nuevamente frente al Guía Espiritual y sufrirá su epitimia (penitencia), uno lucha por no pecar.

B. OBSTÁCULOS DE LA BUENA CONFESIÓN.

Nuestra actitud hacia el Misterio de la Confesión es declarativa en cuanto al grado en que hemos experimentado verdadera μετάνοια metania y arrepentimiento. Si consideramos la Confesión simplemente como una antesala, un proceso preparatorio necesario para la Comunión Divina, un «trámite» que realizamos dos o tres veces al año para obtener la licencia formal para comulgar, entonces lamentablemente estamos degradando el Misterio y degradando al sacerdote, de un liturgo (oficiante) a un simple intermediario, en un mercader de la divina Χάρις jaris que distribuye bendiciones indulgentes. Así, una relación personal -entre el penitente (confesado) y el Guía Espiritual- se convierte en una relación de toma y daca, donde el dolor por nuestros pecados es reemplazado por un sentimiento de autosuficiencia, autojusticia y autoderecho.

Si exceptuamos unos pocos elegidos -afortunadamente todavía presentes en nuestro mundo- que con los actos y obras de verdadera μετάνοια metania y arrepentimiento son agradables a Dios, la mayoría de nosotros nos conformamos con una tibieza espiritual, una vida llena de retrocesos, compromisos y conciliaciones, una Confesión que se realiza esporádicamente por costumbre, apresuradamente y sin discernimiento, sin esa relación misteriosa de obediencia al Guía Espiritual. Por eso no es sorprendente que la divina Χάρις jaris se vea obstaculizada para actuar en nosotros, transformándonos de «instrumentos de ira preparados para la destrucción» (Rom 9:22) en «recipientes de honor, santificados y útiles para el Señor, preparados para toda buena obra» (2 Tim 2:21). Y si alguna vez nos damos cuenta de nuestra pobreza espiritual, tal vez, si tenemos la buena predisposición y voluntad, corregiremos nuestras vidas. El problema para nosotros, los fieles contemporáneos, es que estamos satisfechos con este estilo de vida, nos consideramos «buenos cristianos» con una conciencia tranquila, porque cumplimos con ciertas obligaciones externas y evitamos acciones y praxis obviamente deshonestas o inmorales. Sin embargo, nos acercamos al Misterio de la Confesión sin tener plena conciencia de nuestra condición pecaminosa, patológica, viciosa y pasional, olvidando que solo el reconocimiento de nuestra debilidad y enfermedad es la esperanza de psicoterapia, sanación y salvación. La confesión y perdón de nuestros pecados se limita a una autoevaluación superficial, a veces respaldada por el intento de justificar nuestro propio comportamiento, a menudo callamos muchas fallas como insignificantes según nuestro propio juicio, y así ocultamos nuestras graves caídas en el pecado.

Por lo tanto, podríamos asistir durante años al Misterio de la Confesión y, sin embargo, no salir verdaderamente consolados, aliviados y descansados, sino permanecer inquietos internamente. Pero al dejar nuestros pazos y pecados sin confesión, los virus cancerígenos del pecado realizan su obra psíquica sin obstáculos. Los pazos, en lugar de ser confesados, nos dominan y nos alejan de la χάρις jaris de Dios. Y mientras permanezcamos en la inercia y pereza, sin un esfuerzo espiritual consciente, el diablo no nos molesta, porque no hay peligro de perder nuestras psiques-almas. Pero cuando sentimos nuestra situación y comenzamos un camino de μετάνοια metania, entonces él comienza también una feroz guerra contra nosotros, utilizando toda su mala astucia para impedir que nos despertemos de la somnolencia de la negligencia y embotamiento del corazón.

Un gran obstáculo para la μετάνοια metania y arrepentimiento y la buena Confesión, especialmente para las personas de la Iglesia, es el engaño de la autosuficiencia y el auto-contentamiento o autocomplacencia para sus «vidas virtuosas». Autoderecho, autojustificación y autojusticia es un enemigo muy peligroso y denota un orgullo interno. Si las características de la verdadera μετάνοια metania y arrepentimiento son la autocrítica y autoreproche, la humildad y la aceptación de nuestros pecados y pazos, uno puede darse cuenta de cuán lejos está de la μετάνοια metania y arrepentimiento la autosuficiencia, la autojustificación  y la autojusticia, que son fruto y muestra de soberbia (orgullo y vanagloria). El fariseo de la parábola es el tipo representativo del hombre autosuficiente, autojustificado y vanaglorioso. Se jacta de sus virtudes, se considera a sí mismo justo y al mismo tiempo desprecia al telonis recaudador de impuestos, viéndolo como un pecador inferior a él. El autojusticiero o autojustificado se convierte en su propio juez y otorga el título de justo a sí mismo, creyendo que Dios está obligado a recompensarlo. También se convierte en un juez autoproclamado de los demás, condenando incluso sus errores más esenciales. No reconoce debilidades, no admite errores. Con la ceguera espiritual que produce el orgullo, es incapaz de discernir su propia suciedad e impureza interna. Por eso no tiene el espíritu de contrición y quebrantamiento del corazón, no puede arrepentirse y confesarse sinceramente y, por lo tanto, no puede recibir la χάρις jaris de Dios. Y si hay buena predisposición, intención y voluntad, alguna vez la psique-alma, con la ayuda de Dios, despertará y se levantará. Pero si se ha endurecido por el orgullo, solo Dios sabe si hay esperanza de salvación.

La postergación también es una artimaña maligna del diablo, con la cual puede engañarnos fácilmente. Postergamos el asunto más importante y urgente de nuestras vidas, la μετάνοια metania, al futuro, creyendo que tenemos tiempo. Olvidamos que solo el presente nos pertenece. No podemos estar seguros del futuro. La hora de la muerte es incierta. Por eso ahora debemos tomar la decisión salvadora. Ahora debemos comenzar la μετάνοια metania.

Uno de los muchos medios que el diablo utiliza para impedirnos la Confesión es la desconfianza en la sinceridad del Confesor. Él infunde en muchos el temor de que el Confesor revele sus pecados. Esto es un engaño, porque los Confesores están obligados y comprometidos por terribles promesas ante Dios. Incluso si corren el riesgo de muerte, no tienen derecho a revelar y nunca revelan nada de lo que se confiesa ante ellos.

El último y más poderoso arma del diablo, especialmente contra aquellos que han cometido grandes y graves pecados, es la desesperación. Oculta astutamente la compasión de Dios, su misericordia ilimitada y su inagotable agapi-amor incondicional e increada por nosotros, y nos presenta solo como un Dios justo y vengativo. Además, borra de nuestra memoria la verdad de que nuestros sufrimientos se transforman en virtudes por la χάρις jaris (energía increada) de Dios, que Dios ofrece a cada uno que se humille, se haga humilde y se arrepienta sinceramente. La desesperación es una blasfemia contra Dios, porque es una negación de la agapi divina, la bondad y la misericordia, incluso una negación de Sus promesas. Si solo fuera posible hacer la catarsis y purificar la psique-alma de los pecados con nuestros propios esfuerzos, entonces todos tendrían derecho a ser dominados por la desesperación. Pero ahora, cuando Dios solo nos pide la decisión y el esfuerzo de vivir según Su voluntad, independientemente del pasado, ningún pensamiento de desesperación debe fastidiarnos y perturbarnos.

C. ΕΠΙΤΙΜΙΑ EPITÍMIA LAS PENITENCIAS O ANTÍDOTOS CONTRA LOS PECADOS Y LOS PAZOS

Alguien se pregunta, dado que la Confesión es el Misterio que otorga la absolución al individuo que revelará sus pecados libre y decididamente al Guía Espiritual, convirtiéndose y arrepintiéndose sinceramente de ellos, ¿para qué necesita «la regla», como se dice, es decir, ayunos, penitencias, prosternaciones, limosnas o incluso abstenerse de la Divina Comunión por un tiempo, según el juicio del Guía Espiritual?

Según San Nicodemo el Aghiorita, la aplicación y cumplimiento de la regla por parte del penitente o confesado es un criterio y una garantía de la verdadera μετάνοια metania y verdadero arrepentimiento. Los pecados se perdonan mediante la Confesión, pero ¿cómo se mantendrá firme el creyente en el bien si no hay un período de prueba? No basta con que uno muestre las heridas de su psique-alma al Guía Espiritual, también es necesario que reciba el tratamiento adecuado para lograr una psicoterapia y sanación completa, que en este caso es la aplicación de la regla. Solo el Guía Espiritual-Confesor está en posición de saber cuándo su hijo está listo para acercarse a la Divina Comunión «sin juicio ni condenación».

La mentalidad egoísta inflexible y el espíritu de desobediencia son incompatibles con la vida espiritual. “El castigo pedagógico que soportáis os sirve para educaros. Dios os trata como a hijos. ¿Hay algún hijo que no sea educado y corregido de varias formas por su padre? Si estuvieseis sin esta pedagogía, a la que a todos los verdaderos hijos de Dios participaron y saborearon, no seríais hijos auténticos, sino bastardos” (Hebreos 12:7-8)). La preocupación del Guía Espiritual es erradicar el egoísmo, este virus cancerígeno espiritual, de la psique-alma del confesante y ejercitarlo en la humildad. La humildad no solo atrae la divina jaris gracia increada de Dios, sino que también asegura la salud psíquica y mental; por el contrario, el orgullo, llena la psique-alma de complejos, la empuja hacia estados enfermizos, la conduce inevitablemente a la infección de energías demoníacas y a la posesión demoníaca.

D. CONFESIÓN Y PSIQUIATRÍA

Es un error que muchos confunden o equiparan la Confesión al Guía espiritual con la visita al psicólogo (mundano), ya que son cosas completamente diferentes entre sí.

La Confesión es un Misterio/Sacramento de la Iglesia y, como todos los Misterios, infunde en la psique-alma la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, mientras que la Psiquiatría, con todas sus ramas, es una ciencia. El principal propósito del Misterio de la Confesión es liberar al hombre del peso de los pecados mediante el perdón o absolución, su reconciliación con Dios, su santificación y preparación para el Reinado de la Realeza increada de los Cielos. La paz interior, el equilibrio psíquico, la alegría, no son el objetivo final de la Confesión, sino que vienen como carismas y regalos del Espíritu Santo como resultado natural de la restauración de la relación del hombre con Dios. La Confesión es necesaria para todos los que desean obtener la vida eterna, independientemente de si están sufriendo trastornos psíquicos o no. La ciencia psiquiátrica viene a ayudar en casos de trastornos de personalidad, enfermedades mentales o psíquicas.

En el Misterio de la Confesión, el creyente, con la χάρις jaris de Dios, adquiere autoconocimiento, identifica sus pazos y debilidades que lo separan de Dios. El Quía Espiritual, iluminado por la luz increada del Espíritu Santo, que escudriña los rincones y profundidades del corazón, discierne los pazos y el penitente confesado se enfrenta a su verdadero yo, reconociendo su debilidad y su enfermedad sin herirse, sin desesperarse y sin intentar justificarse. Los Santos Padres de nuestra Iglesia, como recipientes de la χάρις jaris increada de Dios, son los mejores psicoanalistas. Esta χάρις jaris la tienen también los Guías Espirituales, como ministros y administradores de los misterios de Dios.

Monje Moisés de Athos, dice: “El Guía Espiritual no es psicólogo ni lo reemplaza. Es un anatomista de la psique-alma, un analista de los pazos, un humilde servidor de los Misterios de Dios. Está llamado a discernir lo psíquico de lo psicológico, lo espiritual de lo intelectual, el genuino testimonio experimental de lo emocional o lo enfermo, el arrepentimiento simple de la verdadera μετάνοια metania y verdadero arrepentimiento, discernir la aproximación al Misterio/Sacramento por una necesidad temporal o satisfacción de un miedo o simplemente para cumplir con nuestros deberes religiosos. El Guía Espiritual está llamado a discernir si el joven preocupado que viene a confesarse es inmaduro, nervioso, ansioso, carece de amor, tiene deseos no cumplidos, conoce la agapi-amor incondicional de Dios, los peligros del pecado, o si hay una enfermedad psíquica o mental grave, hereditaria, posesión demoníaca, etc.” (Monje Moisés de Athos, “El mensaje de la Santa Montaña” ediciones Tinos 1988, pag 104-105)

El psicoanálisis-psicoterapia (científico) detecta las causas de los conflictos internos, pero no puede otorgar el perdón y la absolución de los pecados ni atraer la χάρις jaris energía increada de Dios a la psique-alma del enfermo. Además, no está en su competencia discernir si una condición interna o una manifestación o acción son pecaminosas. Más allá de todo eso, está debilitada en señalar formas de liberarse de los pazos. La psicoterapia y sanación de los pazos se realiza mediante la cirugía inmaterial del Espíritu Santo, que utiliza el bisturí de una confesión pura y humilde y los medicamentos de la Divina Comunión y la oración, siempre y cuando se base en la libre voluntad y disposición del hombre y en un esfuerzo consciente, intenso y constante por su perfeccionamiento. El autoconocimiento, como se intenta lograr en el psicoanálisis científico, puede desesperar al paciente y crear aún más problemas psicológicos. Por el contrario, la Confesión, con la humildad que cultiva en la psique-alma y la divina χάρις jaris (energía increada) que la fortalece, fortalece su conducta y actitud para enfrentar valientemente su estado patológico pasional. Reconcilia al fiel consigo mismo y le da la fuerza para transformarse, metamorfosearse no para alimentar el sentido de autoconvicción y autocomplacencia, sino para complacer a Dios. La ciencia psiquiátrica puede ayudar, cuando un trastorno del equilibrio psíquico es causado por una enfermedad mental (por ejemplo, esquizofrenia, etc.). En este caso, la Iglesia no solo no rechaza, sino que también aprueba el trabajo de la ciencia, por supuesto, siempre y cuando, en su ejecución y aplicación, no se desprecien los mandatos evangélicos. Además, Dios «ha dado a los hombres gnosis-conocimiento para glorificarse en sus maravillas» (Sabiduría Sirac 38:6).

E. DESPUÉS DE LA CONFESIÓN

Aquél que vuelve a la μετάνοια metania se convierte, se arrepiente y se acerca al Misterio de la Confesión con todas las condiciones necesarias, no se contenta solo con evitar el pecado, sino que también emprende una lucha constante contra sus πάθος pazos. La psique-alma, para convertirse en residencia, morada de la χάρις jaris energía increada del Espíritu Santo, debe hacer la catarsis y ser purgada y purificada del mal olor de los pazos. Esta poda o corte requiere una lucha diaria, con conocimiento, conciencia y determinación. A través del estudio del logos divino y las enseñanzas de los Santos Padres, el νούς nus (espíritu de la psique) se ilumina y vemos no solo nuestras debilidades obvias y los pazos manifiestos, sino también nuestras disposiciones internas más profundas y los resortes más sutiles de nuestras acciones.

En la lucha contra el pecado y los pazos, la «custodia o vigilancia» de los λογισμοί  logismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía) ocupa un lugar primordial. Todos los pecados comienzan en los λογισμοί  logismí. Primero pensaremos y desearemos el pecado y luego lo cometeremos. Los demonios alimentan y avivan nuestros pazos con estímulos adecuados. Sin embargo, es nuestra responsabilidad personal no solo rechazar directamente el pensamiento malicioso, pero si «conversamos» con él, es decir, comenzar a trabajar con el pecado en nuestra mente y deleitarnos en el pensamiento de él, hasta que finalmente «consintamos» y decidamos cometerlo, a pesar de que las circunstancias, -por divina providencia-, nos lo impidan. En este punto se cumple el logos del Señor: «Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades salen de dentro y contaminan al hombre» (Mateo 15:19-20).

Por lo tanto, el corazón es el vivero de los pazos y el vivero de pensamientos maliciosos y astutos, si no luchamos por adquirir la catarsis y pureza de corazón, arrancando nuestros pazos o, mejor aún, transformándolos en virtudes. ¿Pero cómo alcanzaremos la tan deseada άπάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos por tanto paz interior)?

La Iglesia es el «camino» y nos ofrece formas prácticas de psicoterapia, redención y salvación. No se limita solo al perdón y absolución, sino que también ofrece psicoterapia y sanación. Nos recibe pecadores, impuros, débiles, y nos convierte en saludables, puros, santos, a través del Misterio de la Confesión, que es el medicamento olvidado -para la mayoría- y el baño espiritual de la ψυχή psijí (psique, ánima, alma).

En el Manual de Confesión, que es un destilado de sabiduría patrística, se proponen algunos principios prácticos por parte de San Nicodemo el Aghiorita para preservar al fiel después de la Confesión y evitar el pecado. Una manera efectiva de apartarse del pecado y adquirir humildad es no olvidar, sino recordar constantemente nuestros pecados: «Mi pecado está siempre delante de mí» (Salmo 50:5) según el Salmista. Una excepción a este punto son los pecados carnales, que no debemos recordar para no dar ocasión a nuevas caídas.

No es suficiente solo decidir no repetir el pecado. Esta decisión debe ir acompañada de evitar las ocasiones o motivos de pecado, porque «el que huye de las ocasiones o motivos de pecar, pero está caminando cerca ellos, muchas veces cae en los pecados por acercarse» (San Juan Crisóstomo, Logos 15 Sobre las Estatuas).

Un pensamiento disuasorio del pecado es también el recuerdo de la muerte. El pensamiento de que nuestra vida aquí en la tierra terminará algún día y que nos espera el juicio, y dependiendo de nuestras obras, la eterna condenación o la eterna felicidad cerca de Dios, puede apartar nuestra psique-alma de la dedicación a las alegrías y preocupaciones terrenales y dirigirla hacia el camino celestial. «Recuerda siempre tus últimos días y no pecarás» (Sabiduría Sirac 7:36).

Un arma poderosa contra el pecado y colaborador en la adquisición de la virtud es la oración. «Vigilad y orad, para que no entréis en tentación» (Mateo 26:41). El mandamiento salvífico del Señor nos protege del pecado, fortaleciendo nuestra resistencia a las tentaciones. La oración aumenta nuestra agapi-amor incondicional por Dios, tranquiliza nuestra psique-alma, aparta nuestra διάνοια diania (mente, intelecto, cerebro) de lo terrenal, fortalece la virtud, santifica todas nuestras obras. La invocación del Nombre del Señor, con la breve monologa oración cordial: «Señor Jesús Cristo, Hijo de Dios, compadécete de mí o ten compasión o misericordia de mí, que soy pecador», puede ser para todos nosotros un dulce deleite y convertirse en nuestro aliado en la lucha contra el diablo.

ANTEPÍLOGO

La mayoría de las veces, el pecado nos seduce porque no somos conscientes de las consecuencias destructivas que conlleva. Es necesario que tomemos conciencia de que el pecado es separación de Dios y muerte espiritual, que constituye la forma más flagrante de ingratitud hacia el generoso amor de nuestro Creador, para poder combatirlo con mayor determinación. Nuestra verdadera tragedia no son las enfermedades, el hambre, la injusticia social o todos los sufrimientos de este mundo. Nuestra verdadera tragedia es el pecado. Solo el pecado nos despoja de la χάρις jaris gracia increada de Dios, aflige a toda la humanidad, nos priva de la adopción divina y de la herencia eterna del Paraíso. Si rompemos los lazos del pecado mediante la μετάνοια metania, nos liberamos del dolor, del sufrimiento, la ansiedad y la angustia y experimentamos en esta vida terrenal la inefable alegría de la presencia divina.

Mientras vivamos en este mundo, incluso si hemos aborrecido el pecado y con la ayuda de la divina χάρις jaris estamos practicando obras de virtud, por debilidad caemos en errores. Por eso, todos sin excepción, necesitamos la Confesión continua. La μετάνοια metania es el alimento de la vida espiritual. La vigilancia constante y la Confesión regular y sincera nos equipan con fuerza en la lucha contra el mal y nos garantizan un final pacífico, siempre que estemos en disposición espiritual y pureza. Quien se acerca regularmente a este Misterio/Sacramento de la pacificación y la agapi- amor con la verdadera μετάνοια metania y contrición no teme su partida de esta vida ni la hora de rendir cuentas ante el Justo Juez. Con la remisión de la deuda de sus pecados y la pureza del corazón, aquel que se ha revestido de la divina χάρις jaris increada espera el disfrute de la presencia de Dios en la eternidad.

Nuestros pecados, cualesquiera que sean, no pueden separarnos de la agapi-amor de Dios. Porque, «lo que es una chispa o gota frente al océano, así es la pecaminosidad humana frente a la infinita misericordia y filantropía de Dios, o más bien, no es ni siquiera una chispa o gota, sino aún menos. Porque, si bien el océano, aunque grande, es medible, la misericordia y filantropía de Dios es infinita». (San Juan Crisóstomo , “Sobre Metania”, homilía 8 PG 49,337). Solo la falta de voluntad, el desánimo, la negligencia y la demora o aplazamiento pueden obstaculizar nuestras relaciones con Dios. La persistencia en el pecado nos aleja de Él y nos condena al infierno de Su ausencia. Si la muerte nos sorprende antes de dar el paso decisivo para confesar sinceramente, ante la estola de confesión del Guía Espiritual, todo lo que pesa sobre nuestra psique-alma, estamos rechazando voluntariamente la misericordia de Dios, imitando la impenitencia del diablo y condenándonos nosotros mismos al infierno eterno, donde el fuego increado de la divinidad, en lugar de vivificarnos, nos consumirá y Su agapi-amor increada, en lugar de ser fuente de alegría, será un tormento continuo, porque nunca pudimos comprenderla, aceptarla, experimentarla y divinizarnos o glorificarnos (zéosis). Mientras tengamos tiempo, apresurémonos, como el hijo pródigo, a reconciliarnos con Dios y nuestro Padre. Él no nos pedirá cuentas aquí. No nos juzgará, no nos castigará. Está esperando darnos perdón o absolución, brindarnos paz y alegría tanto en esta vida como en la eternidad, los inefables bienes que ha preparado para nosotros «desde la fundación del mundo» (Mt 25,34). «He aquí, ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación» (2 Cor 6,2).

 

APÉNDICE: LOS PADRES DE LA IGLESIA HABLAN SOBRE LA METANIA

San Juan Crisóstomo

«Si el castigo precediera a la corrección, el mundo se perdería y sería completamente destruido; si Dios fuera rápido para castigar, la Iglesia no habría adquirido a Pablo… La magnanimidad y la tolerancia de Dios hizo del perseguidor un predicador; la magnanimidad de Dios transformó al lobo en pastor; la magnanimidad de Dios convirtió al recaudador de impuestos en evangelista; la magnanimidad de Dios nos mostró misericordia a todos nosotros, nos cambió a todos, nos convirtió a todos. Si alguna vez ves a un blasfemo, convertido teólogo, si alguna vez ves a aquel que alguna vez contaminó su boca con obscenidades, ahora está haciendo la catarsis, se psicoterapia y purifica su psique-alma con himnos divinos, admira la magnanimidad y tolerancia de Dios y alaba la μετάνοια metania, y animado por este cambio, di: “Este cambio es obra del poder del Altísimo” (Salmo 76, 11).»

«Dios no espera a que pase el tiempo para que vuelvas a la μετάνοια metania, has dicho o confesado tu pecado, estás justificado, te arrepientes, has sido perdonado y misericordiado. El tiempo no elimina ni aleja el pecado, sino el modo en que te arrepientes es el que borra el pecado; es posible que pase mucho tiempo y alguien no alcance la salvación, mientras que otro, después de sincerarse en poco tiempo, se libere del pecado.

…El perdón o absolución de los pecados es fuente de salvación y premio por la μετάνοια metania, porque la metania es el medicamento psicoterapéutico y curativo del pecado; es un regalo celestial, un poder maravilloso, una jaris gracia energía increada que vence las consecuencias de las leyes. Por eso, no rechaza al prostituto o lujurioso, no rechaza al adúltero, no aleja al borracho o alcohólico, no aborrece al idólatra, no evita al calumniador, no expulsa al blasfemo, ni al arrogante, sino que cambia a todos; porque la μετάνοια metania es el fundidor del pecado.»

…El tiempo presente es un tiempo de μετάνοια metania y arrepentimiento porque hay un gran temor por los pecados que hemos cometido, si el arrepentimiento no precede al castigo… Apaguemos el fuego de los pecados, no con mucha agua, sino con unas pocas lágrimas. Es un gran fuego el del pecado y se apaga con pocas lágrimas; porque la lágrima apaga el fuego del pecado y limpia su mal olor.»

«…La μετάνοια metania es el remedio, medicamento de los delitos, la desaparición de las transgresiones, el borrado por las lágrimas, la franqueza hacia Dios, el arma contra el diablo, la espada que corta su cabeza, la esperanza de salvación, el exterminio de la desesperación; esta abre el cielo, esta conduce al Paraíso, esta derrota al diablo (por eso hablo constantemente de esto), así como también restringir nuestra audacia y coraje en nosotros mismos nos lleva a la caída. ¿Eres pecador? No pierdas tu esperanza; no dejo de proporcionar constantemente estos fármacos o remedios; porque sé cuán grande es el arma contra el diablo no ser dominado por la desesperación. Si tienes pecados, no pierdas tu esperanza; no dejo de decir estas cosas constantemente; y si todavía pecas todos los días, arrepiéntete todos los días, y así como en las viejas casas, cuando están a punto de derrumbarse, limpiamos los escombros y construimos nuevas, y no dejamos de preocuparnos constantemente por ellos, así también deberíamos hacer con nosotros mismos. Si te has vuelto viejo hoy por el pecado, renuévate a ti mismo con la μετάνοια metania introspección, conversión, arrepentimiento y confesión»  (Sobre metania”, Homilía 7 EPE, Vol. 30, p. 243-267).

San Efrén el Sirio

«Acércate, pecador; psicoterápiate y sánate fácilmente. Arroja de ti la carga de los pecados. Ofrece oración y derrama lágrimas sobre la parte corrupta. Este Psicoterapeuta y Médico es celestial. Porque es bueno, con lágrimas y gemidos, cura las heridas. Acércate, pecador, al buen Médico y Psicoterapeuta ofreciendo lágrimas, como el mejor medicamento. Porque así lo desea el Médico y Psicoterapeuta celestial, que cada uno sea psicoterapiado y curado con sus propias lágrimas y sea salvado, porque este medicamento no actúa más de lo necesario, ni irrita la herida, sino que la cura inmediatamente. El Médico y Psicoterapeuta espera ver tus lágrimas; acércate, no temas. Muéstrale tu herida, ofreciendo también medicamento, lágrimas y gemidos. He aquí, pues, la puerta de la μετάνοια metania está abierta; apresúrate, pecador, antes de que se cierre. No espera tiempo por ti, para que te desentiendas, ni esta puerta de la μετάνοια metania, mientras te ve indiferente, soporta esperar tu desprecio. Apresúrate a ser psicoterapiado y sanado. La hueste o tropa celestial se regocijará y se alegrará con tu μετάνοια metania «. (San Efrén el Sirio, “Obras” ´sobre la Metania”, tomo 1 pag 368, Edicione el Jardín de la Panaghía)

San Isaac el Sirio

«Después de la χάρις jaris (gracia, energía increada) del santo Bautismo, se dio a los hombres la jaris de la μετάνοια metania. La μετάνοια metania es un segundo renacimiento espiritual; y aquel compromiso o arras que recibimos de la fe, lo aceptamos a través del don de la μετάνοια metania. La μετάνοια metania es la puerta de la misericordia divina, que se abrió para aquellos que la buscan. A través de la puerta de la μετάνοια metania entramos en la misericordia divina, y sin esta puerta no encontramos misericordia, porque todos hemos pecado según la Escritura divina, y merecemos la jaris gratuita de Dios. La μετάνοια metania es una segunda jaris, y nace en el corazón del hombre de la fe y el temor sagrado. El temor es el bastón paternal de Dios, que nos guía hasta que lleguemos al paraíso espiritual de las bienaventuranzas y gozos, y cuando llegamos allí, entonces nos deja y se vuelve atrás». (San Isaac el Sirio, “Ascéticos” Logos 72, pag 348)

San Juan Damasceno

«Confesión, pues, no es otra cosa que reconocimiento de deudas, es decir, reconocimiento de pecados, errores y necedades, es decir, desaprobación y condenación de la pobreza

…Por eso, primero evitemos el pecado. Porque si nos herimos con la flecha del pecado, y no nos quedamos mucho tiempo con su veneno… sino que corremos inmediatamente al médico espiritual y arrojamos el veneno del pecado con la confesión, y al escupirlo, aceptamos de buena gana como antídoto las reglas (epitimia) de la μετάνοια metania que nos da, luchamos por cumplirlas constantemente con fe ardiente y temor de Dios». (San Juan Damasceno, “Obras” EPE tomo 8, Carta sobre la Confesión pag 498-527)

San Cirilo de Jerusalén

«Dios es filántropo (amigo del hombre), y no un poco amante de la humanidad. Por lo tanto, no digas: he pecado, he cometido adulterio, he hecho muchas cosas terribles y no solo una vez, sino muchas. ¿Acaso, me perdonará? ¿Me dará indulgencia o amnistía? Escucha lo que dice el Salmo: ‘¡Cuán grande es tu bondad, Señor!’. Todos tus pecados no superan el tamaño de la compasión de Dios. Tus heridas no vencen la gran habilidad del gran Médico de cabecera. Solo entrégate a Él con confianza; revela a tu Médico tu enfermedad; di también tú como David, ‘confesaré mi pecado que me pesa al Señor”, y entonces algo similar a lo que dijo David te será aplicable continuamente, ‘y tú perdonaste la impiedad de mi corazón’… Y si todo un pueblo aún peca, la misericordia y filantropía de Dios no serán vencidas». (EPE, san Cirilo de Jerusalén, “Catequesis para los iluminados”, cataquesis B, pag 58-65)

San Marcos el Asceta

«La obra de la μετάνοια metania se realiza mediante estos tres mandamientos: la retirada y alejamiento de los pensamientos, la oración continua y la paciencia en las tribulaciones que nos suceden; esto debe hacerse no solo externamente, sino también interiormente, de modo que los loyismí (pensamientos simpes o unidos con la fantasía) persistentes vuelvan serenos y tranquilos. Por lo tanto, como con las tres virtudes mencionadas anteriormente se puede completar la obra de la μετάνοια metania, como lo ha demostrado el logos, pienso que la μετάνοια metania es adecuada para todos en todo momento, pecadores y justos, que desean ser salvados. Porque no hay límite de perfección que no se extienda en el tiempo para cumplir las virtudes mencionadas anteriormente. De hecho, a los que son principiantes se les introduce en la fe, a los intermedios se les avanza, y a los perfectos se les estabiliza en la fe

… Pero ciertamente me preguntarás, aquellos que realmente han complacido a Dios y han alcanzado a la perfección, ¿qué necesidad tienen de la μετάνοια metania? Por supuesto, algunos hombres se hicieron perfectos y existen, estoy de acuerdo; pero escucha con entendimiento y aprenderás por qué incluso ellos necesitan μετάνοια metania. La mentira proviene del diablo, dijo Dios, y el deseo de ver a una mujer y desearla, lo llamó adulterio, y comparó la ira hacia el prójimo con el asesinato, y para toda palabra inútil dijo que daremos cuenta. Entonces, ¿quién no ha sido tentado por la mentira, ha permanecido indemne de todo deseo provocado por la visión, y no ha discutido airadamente con el prójimo, ni ha usado palabras inútiles, para que no necesite la μετάνοια metania? Porque incluso si ahora no es así, pero una vez lo fue, debe estar en la μετάνοια metania y arrepentirse hasta que muera.

…Si luchamos hasta la muerte estando en μετάνοια metania  y arrepintiéndonos, ni siquiera así podemos cumplir lo que es necesario. Porque nada es digno del reinado de la Realeza increada de los Cielos. Como comemos y bebemos, hablamos y escuchamos, así que por naturaleza tenemos el deber de estar en μετάνοια metania y arrepentirnos». (Filocalía de los Santos nípticos y ascéticos, tomo 13, pag 108-117)

Abad Isaías

«Cuidemos, entonces, queridos, de llenar nuestro candil con aceite mientras estamos en el cuerpo, para que la luz de nuestro candil ilumine y brille para poder entrar en Su realeza increada; porque el candil es la μετάνοια metania, y el aceite que está dentro es la práctica de todas las virtudes, la psique-alma santa… Aquellos que hacen sus voluntades en el pecado y no vuelven a la μετάνοια metania  y no se arrepienten, sino que están distraídos por el placer y cometen maldad con su engaño y la ligereza de sus logos y palabras y el grito en sus peleas y sin miedo del juicio de Dios y la falta de misericordia para con los pobres y otros pecados, sus rostros están llenos de vergüenza en este siglo y la gente los despreciará, y cuando salgan de este mundo, la vergüenza y la ignominia los llevarán al infierno o gehena…

Si quieres saber si se te ha concedido el perdón o absolución de tus pecados y errores, este es el signo: si no sientes ningún pecado en tu psique-alma o no comprendes cuáles eran cuando alguien habla de ellos, entonces has obtenido misericordia. Pero si todavía están dentro de ti, aguanta y llora por ellos, porque son temor, peligro y sufrimiento, y no puedes descuidarlos hasta que te presentes ante el tribunal de Dios», (EPE, «Filocalía de los Nípticos y Asceticos», vol. 12, pp. 74-101).

San Máximo el Confesor

«No toleremos los λογισμοί loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasia, reflexiones) que minimizan nuestros pecados y predicen que serán perdonados. Porque el Señor nos advirtió contra ellos: «guárdate de los falsos profetas que vienen a ti con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces» (Mt 7,15). Porque mientras nuestro νούς nus (espíritu del corazón) con la mente sea molestado por el pecado, no hemos obtenido el perdón del mismo; porque aún no hemos producido los frutos dignos de μετάνοια metania. El fruto de la μετάνοια metania es la απάθεια apázia (sin pazos, impasibilidad) de la psique-alma, mientras que la απάθεια apázia es la eliminación del pecado. Por lo tanto, todavía no hemos alcanzado el perdón perfecto de los pecados. Porque fuimos liberados del pecado ancestral por el santo Bautismo, pero del pecado que cometimos después del bautismo nos liberamos mediante μετάνοια metania». (EPE, «Filocalía de los Nípticos y Asceticos», vol. 14, pp. 438-441)

San Juan el Carpathio

«La luna que crece y decrece es un tipo de hombre, que a veces hace el bien y a veces peca, y luego, con la μετάνοια metania y el arrepentimiento, vuelve a la vida virtuosa. Por lo tanto, el νούς nus (espíritu de la psique) con la mente de aquel que pecó no se perdió, como algunos piensan, así como el cuerpo de la luna no disminuyó, sino solo su luz. Entonces, el hombre recupera su resplandor con la μετάνοια metania, así como la luna, después de su disminución, se viste de nuevo con luz». (Filocalía, Vol. A, de San Juan el Carpatio, 100 capítulos consoladores para los monjes de la India, Trad. Ant. Galitis, p. 329, ed. El Jardín de la Virgen María, 1984)

San Silouan el Athonita

«Sea alabado el Señor que nos dio la μετάνοια metania y por la μετάνοια metania todos somos salvos sin excepción. No solo serán salvos los que no vuelven en la μετάνοια metania, y aquí veo su desesperación y lloro de compasión por ellos. Si cada psique-alma conociera al Señor, sabría cuánto nos ama Él y nadie se desesperaría por su salvación, ni siquiera se quejaría. La psique-alma que ha perdido la paz debe volver a la μετάνοια metania y arrepentirse, y el Señor perdonará sus pecados, y entonces tendrá alegría y paz. Y no necesitamos más testigos, sino que el Espíritu Santo testifica dentro de nosotros que nuestros pecados han sido perdonados, y la señal del perdón o absolución de los pecados es que has llegado a odiar el pecado.

…»Quien vuelve a la μετάνοια metania y se arrepiente de verdad, está preparado para soportar toda aflicción, hambre y desnudez, frío y calor, dolor y pobreza, opresión y destierro, injusticia y calumnia. Porque la psique-alma se eleva hacia Dios y no le importa lo terrenal, sino que ora con nus y mente pura al Señor», (Arquimandrita Sofronio, «El Padre Silouan», la Metania, pp. 383-386, Ed. G, Monasterio de San Juan Bautista Essex 1985).

Del Gerontikón

Texto 1: «Un joven, nos cuenta el Abad Juan de Lico, arrastrado por los placeres del mundo, se había sumergido en el fango de la disipación y del despilfarro. Sin embargo, en un momento dado, como el hijo Pródigo, volvió en sí y buscó el camino de regreso a la casa del Padre. Abandonó el mundo para encontrar en el desierto la redención, lejos de las tentaciones del pecado. Un antiguo sepulcro se convirtió en su refugio. Encerrado voluntariamente en esta primitiva cárcel, lloraba amargamente por su psique-alma herida.

Los ángeles se regocijaban, pero los espíritus malignos y astutos, al verlo alejarse tan inesperadamente de sus garras, no tardaron en atacar. Rodeaban la tumba por la noche y decían airadamente: «¿Quién eres, miserable? ¿Por qué nos has abandonado después de tanta amistad? Después de probarlo todo a fondo, decides volverte santo. Es demasiado tarde ahora para fingir ser sensato, esperando misericordia.»

-«¡Sal fuera, insensato!» le gritaban otros. «Tu compañía te espera.»

Los más malvados de ellos le susurraban: «Para ti no hay salvación. Allí donde te has metido, encontrarás rápidamente la muerte y la condenación eterna.»

¡Con cuánta malicia intentaron llevarlo a la desesperación! Pero el valiente luchador ya había decidido morir antes que volver atrás. Buscó con súplica ferviente la ayuda divina, despreciando la fantasía demoníaca.

La siguiente noche, el diablo se volvió amenazador: «Si no sales inmediatamente, no escaparás de mis manos.» Y como era de esperar, al no escucharlo, el demonio se le abalanzó y lo dejó casi muerto a golpes. Así fue como se vengó.

Sus parientes, preocupados por su repentina desaparición, lo buscaron por todas partes. Finalmente lo encontraron en un estado lamentable dentro de la tumba. Pero por más que insistieron, resultó imposible convencerlo de que los siguiera.

Otra noche, los demonios lo atacaron con una furia desenfrenada y habrían terminado con su vida con terribles torturas, pero no tenían poder sobre él. El atleta no se derrumbó. Prefirió perder la vida temporal antes que contaminar, después de su μετάνοια metania y arrepentimiento, su cuerpo y psique-alma nuevamente con el virus del pecado.

Entonces los demonios reconocieron su derrota: «¡Hemos sido vencidos, hemos sido vencidos!» gritaban con lamentos y desaparecieron, sin atreverse a molestarlo más.

Así liberado de toda prueba, el ex hijo pródigo permaneció en la tumba hasta el final de su vida, y fue digno de realizar milagros para mostrar el poder de la μετάνοια metania y arrepentimiento.» (Theodora Jamaki, «Gerontikón», p. 128-129)

Texto 2: «Un novato monje fue con tristeza al Santo Pimén.

«He cometido un gran error, Padre», confesó, «y necesito al menos tres años para arrepentirme».

-«Es mucho», le dijo el Santo.

-«¿Son suficientes tres meses, entonces?»

-«Incluso eso es demasiado», respondió el Santo.

-«Te digo que si te arrepientes sinceramente y tomas la firme decisión de no repetir nunca el mismo error, en tres días recibirás la bondad de Dios». (Theodora Jamaki, «Gerontikón», p. 128-129)

Texto 3: «Otro hermano preguntó al mismo Anciano si Dios perdona fácilmente los pecados del hombre.

«¿Cómo es posible que no perdone?», respondió el Anciano, «Él, que enseñó la magnanimidad y tolerancia a los hombres? ¿No le ordena a Pedro que perdone hasta ‘setenta veces siete’, es decir, hasta lo infinito?», respondió el Santo (Theodora Chamaki, «Gerontikon», p. 133)

Otro de nuevo pidió que le explicara qué es exactamente la μετάνοια metania.

“La no repetición del mismo pecado”, respondió el anciano san Pimén (En lo mismo p.133)

Texto 4: «Un monje muy piadoso y virtuoso tenía una hermana en la ciudad que vivía una vida pródiga y disoluta y arrastraba a muchos jóvenes al pecado. Los hermanos del desierto a menudo instaban al monje a ir a la ciudad para corregir a su hermana extraviada. Al principio dudaba. Temía los peligros que el mundo tenía para los jóvenes monjes. Pero finalmente, por obediencia, decidió bajar.

Tan pronto como se acercó a su casa paterna, los vecinos corrieron a informar a su hermana. El corazón de la hija descarriada saltó ante la noticia inesperada. Durante años había anhelado a su querido hermano. Abandonó a sus compañías y, como estaba en ese momento, con los pies descalzos y la cabeza descubierta, corrió a recibirlo.

Al ver la caída de su hermana con sus propios ojos, se perturbó. Su psique-alma lloró.

-«No te das pena por ti misma, hermana mía», le dijo con tristeza, «¿y aquellos que, por tu causa, se desvían? Piensa en lo que les espera después de la muerte.»

El rostro puro de su hermano, su actitud modesta, las lágrimas de compasión que brotaban de sus ojos, junto con la justa reprensión, conmovieron a la pecadora.

«¿Hay salvación para mí también?» susurraron sus labios. «Sí. Basta con que lo desees sinceramente.»

-«Llévame contigo», suplicó. «No me dejes sola luchando contra las olas salvajes del pecado.»

-Ponte tus sandalias, cúbrete la cabeza y sígueme», dijo el monje con determinación.

-Déjame venir como estoy, hermano, porque ¿quién sabe si, entrando en ese taller del diablo, tendré la fuerza para salir de nuevo?»

El monje se satisfizo con su estabilidad. Sin demora, la condujo fuera de la ciudad y juntos tomaron el camino hacia el desierto. Tenía la intención de llevarla a un monasterio femenino conocido suyo. Mientras caminaban, divisaron a lo lejos una caravana que se acercaba hacia ellos.

«Muévete un poco hacia un lado, hermana mía», le dijo el monje. «Ocúltate detrás de los arbustos, porque las personas que no saben que eres mi hermana podrían escandalizarse al vernos juntos.»

Ella obedeció de inmediato a su consejo. Cuando pasaron la caravana, su hermano la llamó para que continuaran su camino. Parecía no escuchar. Él se acercó, le habló de nuevo, la sacudió con el pie. No mostraba señales de vida. Había muerto. Vio sus piernas desnudas magulladas y desgarradas impasiblemente por las piedras del camino y las espinas.

El monje, inconsolable por la repentina muerte de su hermana, regresó a su celda. La duda lo consumía.

«Es imposible que se salve», le decía su mente, «porque no tuvo la oportunidad de hacer obras de μετάνοια metania

Narró a los Ancianos del desierto todo lo que sucedió con todo detalle. Ellos ordenaron ayuno y oración por la psique-alma de ella. Fue revelado entonces a un ermitaño muy santo que Dios aceptó el arrepentimiento de la pecadora y la clasificó entre los justos por la renuncia que mostró, despreciando no solo las cosas materiales, sino también su propio cuerpo.

Texto 5: Un joven, arrastrado por el tremendo poder del mal hábito, caía frecuentemente en un grave pecado. Sin embargo, no abandonaba la lucha. Después de cada caída, derramaba lágrimas ardientes y rezaba a Dios con estas palabras dolorosas: «Señor, sálvame, ya sea que lo desee o no. Soy como un ser terrenal, fácilmente soy arrastrado por el barro del pecado. Pero Tú tienes el poder de detenerme. No es maravilloso, Señor mío, si tienes misericordia del justo, ni siquiera si salvas al virtuoso, porque ellos merecen experimentar tu bondad. Pero conmigo, el pecador, muestra, Señor, tu misericordia y tu compasión, y sálvame de manera milagrosa, porque en toda mi miseria, solo en Ti me refugio, el desdichado.»

Esto es lo que decía el joven con conmoción, tanto cuando era dominado por la pasión como cuando estaba tranquilo. En ocasiones, cuando nuevamente era vencido después de una lucha agotadora, se arrodillaba de inmediato y repetía las mismas palabras, derramando torrentes de lágrimas. ¡Qué esperanza indomable en la divina compasión enfureció al diablo! Se le presentó con toda su furia y le gritó:»¡Miserable, ¿no sientes vergüenza cuando, en tales miserias, te atreves a orar y a tomar el nombre de Dios en tu boca? Aprende de una vez por todas que para ti no hay salvación.»

El valiente luchador no tuvo miedo, ni perdió su esperanza, como esperaba el diablo.

«Y aprende tú también», le respondió con valentía, «que esta habitación es una herrería. Tú das un golpe y yo tomo uno. No dejaré de luchar con la μετάνοια metania, el arrepentimiento y la oración hasta que te canses de luchar contra mí con el pecado.»

«¿Es así?» gritó el diablo con malicia. «Entonces aquí y ahora dejo de luchar contigo para que no aumenten los premios de tu paciencia.»

Y desapareció.

Desde ese momento, cesó la guerra del joven. Sin embargo, él no dejó de cuidarse ni por un momento y lloraba a menudo cuando recordaba sus errores.

«¡Buen trabajo!», susurraba a veces en su mente el enemigo, tratando de derribarlo ahora en la soberbia y vanagloria.

«Maldita sea esta bondad», respondía el joven con desprecio. «¿Acaso Le gusta a Dios que el hombre pierda la pureza de su psique-alma con acciones impuras y luego se siente a llorar?»

Texto 6: Otro joven se desvió, pero se arrepintió tanto que, cuando la divina Jaris (gracia, energía increada) lo visitó al escuchar un solo kerigma, dejó el mundo y se convirtió en monje. Construyó una cabaña en el desierto y lloraba todos los días con mucho dolor por sus pecados. No podía consolarse con nada.

Una noche, Jesús se le apareció en un sueño, rodeado de luz celestial. Se acercó a él con amabilidad y bondad:

«¿Qué te pasa, hombre, y por qué lloras tanto?» le preguntó con Su dulce voz.

«Lloro, Señor, porque caí», dijo el pecador con desesperación.

«Oh, entonces levántate.»

«No puedo solo, Señor.»

Entonces el Rey del Amor extendió Su mano divina y lo ayudó a levantarse. Pero él no dejó de llorar.

«¿Por qué lloras ahora?»

«Me duele, Cristo mío, porque te he entristecido. Derroché la riqueza de tus carismas en cosas inútiles.»

Entonces el Amo compasivo puso cariñosamente Su mano en la cabeza del pecador dolorido y le dijo con alegría:

«Si tanto te duele por mí, yo he dejado de lamentarme por lo pasado.»

El joven levantó la vista para agradecer a su Salvador, pero él ya no estaba allí. En el lugar donde estaba parado, se había formado una enorme cruz luminosa. Redimido y liberado del peso del pecado, se arrodilló y la adoró.

Con gratitud en la psique-alma después de ese drama, el joven regresó a la ciudad para convertirse en un predicador más ferviente de la μετάνοια metania y guiar a muchos otros desviados hacia Cristo. (En el mismo pag 149-150). Amén.

Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/

Se sugiere leer también: Sobre el Misterio de la Μετάνοια MetaniaSan Porfirio el Kafsokalivita – Vida y Logos

https://logosortodoxo.es/teologia-ortodoxa/sobre-el-misterio-de-la-%ce%bc%ce%b5%cf%84%ce%ac%ce%bd%ce%bf%ce%b9%ce%b1-metania-san-porfirio-el-kafsokalivita/

 

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

 

 

La vida sin aflicciones, ni dolores y el engaño de su búsqueda

Ὁ ἄλυπος βίος καί ἡ πλάνη  τῆς ἐκζητήσεώς του

Archimandrita Atanasio Anastasiu, ex-higúmeno del Santo Monasterio Gran Meteoro

La vida sin aflicciones, ni dolores y el engaño de su búsqueda

 

Logos  Meteoríticos 4 (2022)

Publicación y distribución: Monasterio de Agios Stefanos, Meteora, Kalambaka 422 00, Teléfono: 2432022279, Fax: 2432025100

 

El carácter de la vida cristiana es ascético, es cruciforme. Esto nos lo enseñó con Su ejemplo la vida y Su sacrificio en la cruz, nuestro Señor Jesús Cristo. Esto establecieron y nos transmitieron los Santos Padres de nuestra Iglesia como un deber sagrado, un legado y un depósito de vida, y psicoterapia y salvación. Esto debe ser el elemento dominante de nuestra lucha espiritual y de toda nuestra vida.

No puede haber un verdadero cristiano sin participación en la Cruz de Cristo, sin seguirlo en su camino cruciforme. Nuestro Señor mismo lo declara claramente:

«Y el que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo» (Lucas 14:27).

Como enfatiza característicamente el bienaventurado Higúmeno del Santo Monasterio de San Gregorio, Archimandrita Georgios Kapsanis:

«La vida en Cristo no es una vida desentendida, irresponsable, una vida de despreocupación, sin esfuerzo. Tiene la felicidad real, grandes y esenciales alegrías, mucha y profunda paz, que sin embargo se logran, se mantienen y aumentan gradualmente a través de una vida cruciforme» (Archimandrita Georgios Kapsanis, “La Cruz de Cristo en nuestra vida” , ediciones Santo Monasterio de San Gregorio, Santa Montaña, 1998, pag 9) https://logosortodoxo.es/la-cruz-de-cristo-y-su-importancia-en-nuestra-vida/

Doxa-gloria y pazos pasión o padecimiento, alegría y aflicción, descanso y trabajo, placer y dolor, se suceden mutuamente y se entrelazan en nuestra vida y cotidianidad. Ocurren y coexisten al mismo tiempo, dejando cada vez su dulce o amargo sabor. Pero donde realmente se distinguen y contrastan radicalmente es en la forma en que son aceptados y enfrentados. Es casi universal el fenómeno del esfuerzo obsesivo y desesperado por alejar el dolor de nuestra vida y del cuidadoso y persistente esfuerzo por asegurar la felicidad tan deseada, aunque sea ficticia.

Nuestra era, por otro lado, está caracterizada y dominada, en su mayoría, por el hedonismo absoluto e incontrolado, por la situación mítica de una prosperidad falsa que se agota en magnitudes económicas y en el propósito de sí mismo en «desarrollo», en progreso científico y técnico, con un mínimo efecto en nuestro descanso psíquico y en el alivio y felicidad personal.

Principal objetivo se constituye el éxito, el reconocimiento y nuestra aceptación por los demás. Solo buscamos la doxa-gloria separada del sufrimiento. Deseamos saborear solo alegrías, evitando de todas las maneras cualquier dolor. Creamos alrededor de nosotros, de nuestros seres queridos, de nuestra sociedad, una realidad ficticia, libre de cualquier cosa triste o angustiante.

Así, terminamos en el dolor o sufrimiento constante del vacío y la indignidad, que es el amargo resultado de la insatisfacción, la insuficiencia, el agotamiento, la mediocridad, la monotonía y la miseria. Y este es un dolor grave e incurable. Porque no tiene en sí la esperanza, porque no espera la resurrección, sino que se aplasta en los trágicos callejones sin salida de nuestro egoísmo auto-complaciente, de nuestra autosuficiencia personal y de nuestro aislamiento individualista.

Desgraciadamente, se encuentran fenómenos similares también en el campo de la vida espiritual, donde incluso nosotros, que decimos que somos cristianos, que estamos cerca o dentro de la Iglesia, deseamos asegurar nuestra salvación sin esfuerzo y sin problemas. Nos imaginamos y buscamos una vida espiritual cortada y cosida a nuestras medidas, sin dolor, sin lágrimas, sin esfuerzo. Queremos que todo a nuestro alrededor esté y sea a nuestro gusto y conveniencia. Todo ordenado, cómodo y feliz: una buena casa, un buen cónyuge, una buena familia, una carrera exitosa y mucho más… Queremos que todos nos traten bien, nos comprendan, nos toleren, nos apoyen, nos respeten, nos valoren, nos acepten y nos amen.

No comprendemos ni aceptamos el hecho de que nuestra salvación solo puede lograrse a través de muchas aflicciones, sufrimientos y tentaciones, como muy acertadamente observa San Isaac el Sirio, «el camino hacia Dios es una cruz continua. (San Isaac el Sirio, Logos ascéticos, logos 4)

Nadie ha ido al cielo con comodidad. Por esta razón, la búsqueda de una vida sin preocupaciones ni dolores en la vida espiritual es un engaño, una ilusión, ya que contradice su propósito principal, que es la Realeza increada de los Cielos. “Tenemos que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reinado de la realeza increada de Dios» (Hechos 14:22), a través de pruebas y tentaciones, es decir, insultos, desprecios y diversas dificultades.

Como muy acertadamente señalaba el Padre Demetrios Ntoutkos: «A veces, a pesar de nuestra fe en Cristo, incluso intentamos hacer cómodo el camino hacia el reinado de la realeza de Dios. El mundo nos ha vuelto locos con sus bienes y su progreso técnico. Y aunque a veces hablan de dolor y sufrimiento, de repente dan la vuelta y dicen: ¡El cristianismo es alegría! ¡Todo debe ser alegría! Pero la alegría no viene así. La alegría no se compra. No se compra con dinero. La alegría del cristiano se compra con el dolor y el sufrimiento. ¡No hay otros medios de compra! Para que el hombre sea salvo, nuestro Señor subió a la cruz. Voluntariamente. Y fue crucificado. Y murió. Luego resucitó. Luego vino la alegría.

“La cruz nos asusta. Y eso es natural. Porque la comodidad nos ha destrozado. El dolor es algo terrible para nosotros. Pero el dolor no es terrible. La comodidad es terrible. Esta debería asustarnos. Y de hecho, todos los males modernos tienen su origen en la vida cómoda. El dolor, el sufrimiento, la cruz, dijo Cristo, son algo bueno, son beneficiosos. Y así su carga se vuelve buena» (idem antes, Archimandrita Georgios Kapsanis, pag 39-40)

Esto nos lo confirman los Santos Mártires de nuestra Iglesia, quienes soportaron todos los tormentos y dolores, incluso la muerte misma, con absoluta calma y alegría como una corona de victoria y triunfo. Ellos también recorrieron el camino de Cristo, es decir, el camino del Gólgota, el camino del dolor y la humillación extrema, el camino de la divina Doxa-Gloria increada y la victoria final, el camino de la Resurrección, el camino que conduce al Paraíso.

Si queremos seguir el camino de nuestros Santos, entonces lo que el Santo Máximo el Confesor nos aconseja debe ser nuestro guía: «Cuando en el camino de tu vida encuentres una paz continua e inquebrantable, debes temer, porque estás muy lejos del camino recto, que han pisado los pies cansados de los Santos. …Cuanto más avanzas en el camino real y te acercas a la puerta de Dios, más intensamente enfrentas el poder de las tentaciones. Cuanto más progresas en la virtud, más se multiplican los obstáculos y las tentaciones en tu contra» (De San Máximo el Confesor, Evergetinós tomo 3, pag 241)“.

La mayoría de las veces, el problema proviene de la absolutización de las emociones y su división dicotómica por parte de los hombres modernos. «Para ellos», escribió Kontoglou, «la tristeza es tristeza o sufrimiento, es decir, es algo amargo y desesperado, y la alegría es alegría, algo agradable que satisface su egoísmo. No pueden entender a David, quien le dice al Señor: ‘En la angustia me has ensanchado’ es decir, ‘con la angustia has abierto mi corazón'».

Esta dimensión del dolor en la teología patrística ortodoxa se llama pena-alegre o luto/duelo alegre. Es la alegría de Dios que brota de las tribulaciones, los sabores de la χάρις jaris (gracia, energía increada) que inundan el corazón abierto al dolor, las experiencias de la visita de Dios, que disipa toda sombra y renueva y revitaliza la psique-alma del hombre, a pesar de las dificultades externas, que a menudo pueden ser insuperables.

Porque dentro de la divina χάρις jaris y la bendición de Dios uno aprende y asimila otro tipo de superaciones y aproximaciones a las cosas. Experimenta el poder de la debilidad y enfermedad, la victoria del fracaso, la belleza de lo sobrio y sencillo, la bendición del dolor, el dominio de la humildad, la revelación del silencio, el valor de la prueba, tentación.

La percepción racionalista moderna y el individualismo nos privan de experiencias similares y nos mantienen prisioneros de una mentalidad secularizada, mundanizada que reconoce el éxito solo en la realización personal, invoca la verdad con el propósito de la autojustificación y menosprecia despectivamente a los probados, tentados y aparentemente débiles.

Es, por supuesto, un hecho que este dolor en sí mismo no es ni un objetivo de sí mismo ni puede ser entendido y percibido de manera agradable y beneficiosa fuera de la Verdad del Evangelio, sin integrarse en la lucha total de cada fiel por su psicoterapia y salvación, ya que la Cruz de Cristo es ella misma la que dignifica el dolor que la práctica humana secular o mundana no puede encontrar ningún reconocimiento.

El carácter cruciforme de la vida cristiana no tiene el significado de imposición, obligación, castigo o búsqueda enfermiza de tribulaciones y dolor. El cristiano no es masoquista, no elige el ejercicio o ascesis por el ejercicio, ni busca pruebas por las pruebas. No ama el dolor porque le gusta sufrir, no es egoísta, ni está dominado por síndromes psicológicos.

Además, el ejercicio (espiritual) o ascesis, las privaciones, las pruebas no tienen en absoluto el significado que les dan diversas religiones orientales y sectas, que crean personas no libres, dependientes y marginales.

“En nuestra Iglesia Ortodoxa, el ejercicio espiritual o ascesis nunca es un fin en sí mismo que conduzca a la autosatisfacción. Siempre es un medio para adquirir la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo y la verdadera agapi hacia Dios y hacia el prójimo. Para los cristianos ortodoxos, llevar la cruz es expresión de obediencia y agapi-amor a Dios. Es una ofrenda y una contra-ofrenda al Señor que se sacrificó por nosotros» (idem antes, Archimandrita Georgios Kapsanis, pag 37). https://logosortodoxo.es/la-cruz-de-cristo-y-su-importancia-en-nuestra-vida/

«Dostoievski proclamaba: ‘Así que sufro, pero existo’, interpretando su existencia dentro del hecho de la Resurrección, en contraste con Nietzsche, que encontraba en el dolor absoluto e inconsolable uno de los componentes de su superhombre autónomo y egocéntrico.

El dolor, las pruebas, las tentaciones son algunos de los principales componentes de la vida espiritual. Son lo que nos acerca más y mejor a Dios. Como hemos enfatizado muchas veces y no dejaremos de repetir, la búsqueda de una vida sin preocupaciones, sin esfuerzos y sin derramamiento de sudor y sangre es la mayor trampa espiritual moderna, ya que una vida fácil, cómoda y sin dolor no nos conduce al Cielo.

La literatura patrística está llena de incidentes que confirman el significado salvífico de las tentaciones y pruebas en nuestra vida cotidiana. Le presentamos, a modo de ejemplo, algunos de ellos:

El abad Juan Kolovós había estado orando durante años a Dios para que lo librara de los pazos y sufrimientos que albergaba en su interior y de todas las debilidades humanas. Cuando finalmente recibió este don, se volvió despreocupado.

Pero en el fondo de su psique-alma había una cierta inquietud. Fue a consultar a su anciano, el Abad Pimén.

-Veo en mi gran tranquilidad y reposo, Padre. Ya no tengo ninguna guerra.

-Ve directamente y pide a Dios que te envíe de nuevo las tentaciones que tenías antes, le dijo severamente el Santo. ¿No has aprendido aún cómo la psique-alma progresa en la virtud a través de la lucha espiritual? El padre Juan hizo lo que su Anciano le aconsejó. Ya no rezaba para ser liberado de toda lucha y guerra, sino que con gran humildad le decía a Dios:

-Señor, dame fuerzas en el momento de la tentación» (Gerontikón, de Teodora Jampaki, ediciones “Lidia” Tesalónica 1987, pag 392)

Otro Padre santo solía decir a menudo a los jóvenes:

“Aleja las tentaciones y nadie será salvado, nadie se convertirá en santo. Aquel que evita las tentaciones y las pruebas se aleja de la vida celestial y pierde la salvación” (Abad Antonio, Apotegmas, PG 65, 77A)

Pero también desde un punto de vista práctico es igualmente improductivo y destructivo buscar -y especialmente persistir- en una vida cómoda sin dolor, desterrando de nuestra vida el dolor y las pruebas como si fueran logros. Como si no fuera seguro que enfrentaremos en nuestra vida diversas situaciones y dificultades, fracasos, rechazos, menosprecios, degradaciones, desprecios, injusticias, humillaciones, calumnias, envidias, ignorancia, traiciones incluso de amigos y parientes, enfermedades, muertes de seres queridos, dificultades profesionales, dificultades económicas y tantos otros eventos desagradables.

Dios permite todo esto en nuestra vida con el fin de fortalecer nuestra lucha espiritual y ejercitar nuestras psiques-almas. A través de ellos nos da motivos y oportunidades para el progreso espiritual y la santificación personal. Nos da oportunidades de acercarnos a Él y de experimentar la dulzura de la κοινωνία kinonía (conexión y comunión) con Él. Para sentir la vanidad y lo efímero de esta vida temporal. Para darnos cuenta de que no somos habitantes permanentes de esta tierra, que somos extranjeros, huéspedes, peregrinos, ‘porque no tenemos aquí una ciudadanía de ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir’. Que somos ciudadanos del Cielo. Nuestra patria es el Cielo, la deseamos, la buscamos y luchamos por ella.

Todo lo demás -honores, glorias, grandezas, riquezas, éxitos- todo lo que constituye la felicidad en su sentido y razón mundanos, todo se perderá y se extinguirá en la vanidad de esta vida presente.

El gran Santo y Maestro del desierto, Abad Isaac el Sirio, nos presenta lo siguiente de manera representativa:

«Así como los párpados de nuestros ojos están tan cerca y se tocan entre sí, así de cerca están también las diversas tentaciones y pruebas para los seres humanos. Dios ha dispuesto sabiamente esto para tu beneficio. Para que golpees constantemente y sin descanso la puerta de Su misericordia, y para que la memoria de Dios sea plantada en tu mente, intelecto libre por el temor de las aflicciones. Así, te acercarás a Él con tus oraciones persistentes, tu corazón será santificado por el constante recuerdo de Dios, y mientras Le invoques, Él te escuchará. Entonces comprenderás que Dios es quien te liberará de las adversidades y calamidades. Sentirás la presencia de tu Creador en tu psique-alma, quien te da fuerza y te protege del mal” (San Isaac el Sirio, “Logos ascéticos).

El venerable padre Moisés del Monte Athos dijo: «El dolor es la huella de Dios en nuestras vidas. Los afligidos y doloridos son los enriquecidos por Dios», (Moisés monje Aghiorita, “La bendición del dolor y el dolor de la agapi, ediciones Tinos, pag 12).

Muchas veces no podemos comprender ni aceptar esta bendición de Dios porque no hemos experimentado su presencia en nosotros. No tenemos experiencias de la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, nuestro corazón no ha sido transformado por el fuego de nuestro amor por Cristo, no se ha ablandado por las lágrimas de nuestro deseo de encontrarlo, conocerlo, vivir con Él, y entregarnos a la infinita misericordia de Su amor y Su sacrificio por nosotros.

No hemos experimentado y saboreado la plenitud de Su alegría y la paz llenando nuestro corazón, por eso buscamos todas esas cosas en otros lugares donde no las encontramos y permanecemos siempre con un vacío, un insatisfactorio, que es el vacío de la falta de Cristo en nuestro corazón. Por eso el santo Theofanis el Ermitaño nos aconseja: «Todavía no has experimentado y saboreado la paz, la serenidad y la tranquilidad. Búscala y se te dará. No puedo desearles nada mejor. Pero tengan en cuenta que la verdadera paz no se encuentra fuera, sino dentro de nuestra psique-alma. No proviene de condiciones externas, sino de una buena disposición interna y orden interior. Cuando está presente, entonces todas las condiciones externas se armonizan con ella.»

Somos insípidos, insensibles y ciegos en las cosas y realidades espirituales, por eso no estamos en reposo y en paz. Por eso todo nos molesta y todo lo consideramos grande y difícil. Todo nos parece problemático y difícil de superar. Y no nos damos cuenta de que en estas cosas difíciles y problemáticas se encuentra el significado esencial y la verdad de la vida espiritual. Estas dificultades y problemas son los que nos bendicen y nos santifican. Estos son los que nos abren la puerta de nuestra salvación. A través de estas dificultades, problemas, dolor, tristeza, lo insoportable, ganaremos el Cielo.

Nadie ha subido al cielo sin esfuerzos, ansiedades, pruebas, aflicciones y tentaciones fuertes. Basta con que estemos en una posición de reconocer y aceptar estas bendiciones de Dios que nos visita a través de diversas pruebas y tentaciones. Aceptemos la transformación y abramos nuestro corazón a la santificación de Su χάρις jaris (gracia, energía increada), que se nos da tan abundantemente. Entonces sentiremos la otra dimensión, la verdadera dimensión del dolor, la alegre y esperanzadora.

El verdadero cristiano, que desea unirse al Novio Cristo, que lo tiene como centro y objetivo de su vida y que lucha por ganar su Reino celestial, encuentra en las aflicciones la paz y la alegría de Dios. Encuentra descanso, felicidad, belleza, dulzura y consuelo celestial.

Sabe muy bien que todas estas cosas y realidades no son más que visitas de Dios en su vida. No son más que la manifestación del cariño discriminativo y pedagógico de Dios, Su cuidado y preocupación por la salvación de la psique-alma del ser humano.

Sin embargo, para que esto suceda, debemos desechar la mentalidad mundana, la lógica mundana, que busca la ευδαιμονία efdemonía (bienestar y placer material de los instintos animales), una vida sin preocupaciones, comodidades y facilidades, éxitos y logros. Debe preceder la absoluta disposición de nuestro yo hacia Dios, nuestro autoabandono a la voluntad de Dios. «Nosotros mismos, los demás y toda nuestra vida, entreguemos a Cristo Dios.» (Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo)

Sin fe y esperanza en Dios, es imposible levantar nuestra propia cruz. Sin amor a Dios y experiencia personal de Su presencia en nuestra vida, es imposible entender el misterio del sufrimiento y lo que la sabia Economía de Dios está obrando para nuestras psiques-almas. Sin participación consciente en la vida mistérica/sacramental de nuestra Iglesia, en la confesión y la Divina Liturgia, sin lucha espiritual y esfuerzo, es imposible encontrar otros recursos para enfrentar las diversas tentaciones.

Por lo tanto, no busquemos una vida sin preocupaciones, sino sintamos la beneficiosa oferta de las aflicciones y tentaciones que Dios envía a nuestras vidas, cuando y como Él lo juzgue. En la pobreza espiritual de nuestra era, la resistencia a las tentaciones y la esperanza en la misericordia de Dios serán los factores determinantes para nuestro camino espiritual y la salvación de nuestras psiques-almas.

Con el Santo Serafín de Viritsa, ruso, quien falleció en 1949, queremos concluir con un conmovedor texto de un nuevo santo ruso de nuestra Iglesia, . (San Serafín de Víritsa, “Vida – Milagros-Profecías”, ediciones Kipseli-Colmena Ortodoxa, 2007, pag 153-157).

Se trata de una carta que fue enviada por san Serafín a un Obispo, hijo espiritual suyo, quien estaba en prisión (por el satánico régimen soviético comunista). Es un logos de consuelo y agapi-amor incondicional que presenta a Dios Padre dirigiéndose a la psique-alma del hombre (con la frase característica «De Mí fue esto«) en un esfuerzo por comprender y no dudar de que las pruebas también están dentro del plan de Su Divina Providencia, que es tan tierna y llena de agapi-amor incondicional por Su criatura:

«¿Has pensado alguna vez que todo lo que te concierne a ti, también me concierne a Mí? Porque lo que te concierne a ti, concierne también a la pupila de Mi ojo.

Eres preciosa a Mis ojos (habla sobre la psique-alma), y te he amado, así que es una especial alegría para Mí enseñarte.

Cuando las tentaciones y el enemigo, como un río, vienen sobre ti, quiero que sepas que,

De Mí fue esto.

Quiero que sepas que tu debilidad necesita de Mi δύναμις  dínamis (poder, potencia y energía divina) y tu seguridad está en permitirme protegerte.

Quiero que sepas que cuando te encuentras en circunstancias difíciles, entre personas que no te entienden, que no aprecian ni tienen en cuenta lo que es agradable para ti, y te rechazan,

De Mí fue esto.

Soy tu Dios, las circunstancias de la vida están en Mis manos, no te encontraste en tu posición por casualidad, es precisamente la posición que te he designado.

¿No Me suplicabas que te enseñara la humildad? Y te puse exactamente en este entorno y ambiente, en la escuela donde enseñan esta lección.

Tu entorno y quienes te rodean solo hacen Mi voluntad. Tienes dificultades económicas y apenas las superas, quiero que sepas que,

De Mí fue esto.

Quiero que sepas que dispongo de tu dinero y que te vuelvas a Mí y sepas que dependes de Mí.

Quiero que sepas que Mis recursos son inagotables, y que puedes estar seguro de que soy fiel a Mis promesas.

Nunca permitas que te digan en tu necesidad ‘No confíes ni creas en tu Señor y Dios’.

¿Has pasado alguna vez una noche en la tristeza y pena? ¿Estás separado de tus parientes, de las personas que amas?

Te lo permití para que te volvieras a Mí, y en Mí encuentres consuelo eterno y alivio.

Te engañó tu amigo o alguien a quien le habías abierto tu corazón,

De Mí fue esto.

Yo permití que esta decepción te afectara para que sepas que tu mejor amigo es el Señor.

Quiero que todos vengan a Mí y me lo digan todo.

Te calumniaron, déjalo a Mí, aférrate a Mí, refúgiate en Mí, yoSoy tu refugio, para que te escondas de los conflictos y las discusiones de los hombres.

Haré que tu justicia brille como la luz y tu vida como el mediodía.

Tus planes fueron destruidos, tu psique-alma se dobló y está exhausta,

De Mí fue esto.

Hiciste planes y tenías tus propios propósitos, Me has traído para bendecirlos.

Pero quiero que los dejes a Mí, que te guíe y dirija las circunstancias de tu vida, porque eres un huérfano, no un protagonista.

Te encontraste con fracasos inesperados, y la desesperación invadió tu corazón, debes saber que,

De Mí fue esto.

Porque a través de ese cansancio y ansiedad, pongo a prueba cuán fuerte es tu fe en Mis promesas y tu franqueza en la oración por tus familiares.

¿No fuiste tú quien confió sus preocupaciones por ellos en Mi agapi-amor providencial? ¿No eres tú quien ahora los deja bajo la protección de Mi santísima Madre?

Una grave enfermedad te ha alcanzado, ya sea que pueda ser curada o incurable, y te ha clavado en tu lecho,

De Mí fue esto.

Porque quiero que Me conozcas más profundamente, a través de la enfermedad física, y que no murmures por esta prueba que te envío, y que no intentes entender Mis planes, de psicoterapia y salvación de las psiques-almas de las personas de diversas maneras, sino que humildemente inclines tu cabeza ante Mi bondad.

Soñabas con hacer algo especial y único para Mí, y en lugar de eso, caíste en la cama del dolor,

De Mí fue esto.

Porque entonces estarías absorto en tus propias obras y no podría atraer tu pensamiento hacia Mí, sino que quiero enseñarte Mis pensamientos más profundos y Mis lecciones para que Me sirvas.

Quiero que aprendas a sentirte nada sin Mí. Algunos de Mis mejores hijos son aquellos que están separados de la vida activa, para aprender a manejar el arma de la oración constante.

Fuiste llamado inesperadamente a asumir una posición difícil y responsable, apoyada en Mí. Confié en ti con estas dificultades y por eso el Señor tu Dios te bendecirá en todas tus obras, en todos tus caminos; tu Guía y Maestro será el Señor tu Dios.

En este día, en tus manos, hijo Mío, he colocado este recipiente con el aceite de mirra divina, para usarlo libremente.

Recuerda siempre que cualquier dificultad que encuentres, cada palabra provocativa, cada acusación, perturbación y crítica, cada obstáculo en tu camino que pueda causar irritación, enojo y desilusión, cada revelación de tu debilidad e incapacidad, será ungida con este aceite (la divina jaris energía increada),

De Mí fue esto.

Recuerda que cada obstáculo es una instrucción y enseñanza de Dios, así que graba en tu corazón este logos que te he revelado hoy,

De Mí fue esto.

Debes saber y recordar siempre, dondequiera que estés, que cualquier enojo o aguijón se desvanecerá tan pronto como aprendas a ver en todo a Mí.

Todo lo que te ha sido enviado de para la perfección de tu psique-alma, todo eso fue de Mí».

 

Apéndice de textos de los Santos Padres

El Gerontikón nos describe sabiamente y con instrucción: Una vez, Dios permitió que un hermano fuera probado severamente en el monasterio, para que los demás se beneficiaran de su paciencia. Sin causa ni culpa propia, todos los otros hermanos lo despreciaron. Lo evitaban. No querían ni siquiera saludarlo. Si alguna vez pedía un poco de pan u otra cosa absolutamente necesaria, nadie estaba dispuesto a dárselo. En domingo, nunca lo invitaban a comer con los otros hermanos en amor fraternal. Una vez regresó exhausto a su celda durante el verano y no encontró ni un pedazo seco para calmar su hambre. Ni un poco de agua para refrescar sus labios que estaban ardiendo de sed. Ninguno de sus vecinos sintió compasión por él para aliviarlo. Sin embargo, no se desanimó ni se enfadó con los demás, ni los odió ni los acusó de falta de hermandad. Soportó valientemente su prueba, diciéndose a sí mismo que por sus pecados merecía cosas peores.

Dios, viendo su paciencia, lo libró inmediatamente de esa prueba. Esa misma noche, un extraño pasó por su celda del monasterio y le dejó un cargamento de pan y otros alimentos que llevaba en su camello. Antes de que el hermano pudiera agradecerle, desapareció.

Entonces el monje comenzó a llorar y decir en su oración:

‘No Señor mío, no era digno de afligirme un poco por Tu amor, por eso me libraste de la prueba?’

Y realmente se la quitó, porque al día siguiente los hermanos dejaron de tratarlo con dureza» (Theodora Jamaki, Gerontikon, pág. 388-389).

San Isaac el Sirio dijo: «¿Quién es verdaderamente el más fuerte? Es aquel que se regocija en las aflicciones temporales, donde está oculta Su vida e iluminadora doxa-gloria, y no anhela la comodidad donde está oculta el olor de la vergüenza que empapa eternamente a quien lo encuentra. (Logos 85, párrafo 5).

«Pero debes estar listo para recibir las pruebas y tentaciones del cuerpo con todo tu corazón, para sumergirte en ellas con todos tus miembros, tener lágrimas en tus ojos para que tu ángel guardián no se aleje de ti. Porque sin tentaciones, la providencia de Dios no se manifiesta, es imposible adquirir franqueza hacia Dios, es imposible aprender la sabiduría del Espíritu, es imposible asegurar el deseo divino en tu psique-alma. Antes de las tentaciones, el hombre ora a Dios como un extraño. Pero cuando entra en tentaciones por agapi-amor a Él y no acepta la alteración o corrupción, entonces, como uno que Dios está en deuda con él, se considera un amigo verdadero de Dios. Porque por Su voluntad luchó contra el enemigo y lo venció» (Isaac el Sirio, Logos 44, párrafo 14).

San Teófano el Recluso dijo: «Os sucede una desgracia tras otra. ¿Sabes lo que significa esto? ¡Dios te ha recordado! No es común pensar así, pero esa es la verdad. Y Dios te ha recordado, no con ira, sino con misericordia. Por supuesto, vosotros solo sentís la privación y la pérdida. Pero no ves la misericordia que se esconde detrás de estas cosas y dentro de ellas» (Theófano el Recluso, pág. 73).

Los Santos Padres profetizaron sobre la última generación. Se preguntaron: ‘¿Qué hemos hecho nosotros?’. Uno de ellos, un gran asceta llamado Isjiríon, respondió: ‘Nosotros hicimos los mandamientos de Dios’. Preguntaron: ‘Entonces, ¿qué harán aquellos que vienen después de nosotros?’. Él respondió: ‘Lograrán la mitad de nuestras obras’. Preguntaron de nuevo: ‘¿Y los que vienen después de ellos?’. Él dijo: ‘Los hombres de esa generación no tendrán ninguna obra. Vendrá una tentación. Y aquellos que se encontrarán en esta la tentación serán mayores que nosotros y que nuestros padres’ (Gran Gerontikón, vol. D, cap. 18, párrafo 17).

San Efrén el Sirio: «Aquel que desea agradar a Dios y convertirse en Su heredero a través de la fe, y ser llamado hijo de Dios que nació del Espíritu Santo, debe, después de haber adquirido sobre todo magnanimidad, tolerancia paciencia y perseverancia, soportar con valentía y gratitud todas las aflicciones y dificultades que encuentre, es decir, enfermedades físicas y dolores, humillaciones y ofensas de los hombres o diversas guerras invisibles que guerrean contra la psique-alma los espíritus malignos, queriendo llevarla a la negligencia, desesperación y descuido. Esto sucede por la economía de Dios, que permite que cada uno de nosotros sea probado con diversas aflicciones, para que aquellos que Le aman con toda su psique-alma, si soportan con valentía y gratitud todo lo que proviene del mal y no se apartan de la esperanza y la confianza en Él, sino que siempre esperan con mucha fe y paciencia ser liberados de las pruebas con la ayuda de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada). De esta manera, podrán escapar de toda tentación y así conseguir el cumplimiento de la promesa, ya que se han demostrado ellos también ser dignos del Reinado de la Realeza increada siguiendo los pasos de todos los santos de todas las épocas y del mismo Señor, y se convierten en partícipes no solo de sus padecimientos, sino también de su doxa-gloria increada.

Por lo tanto, observa y mira cómo desde el principio todos los padres, patriarcas, profetas, apóstoles y mártires lograron agradar a Dios, pasando a través del camino de las aflicciones, dolores y tentaciones y soportando con valentía y alegría todas las dificultades, gracias a la esperanza de la recompensa esperada, como dice la Escritura: «Hijo mío, si te acercas a servir al Señor, prepara tu psique-alma para la tentación; endereza y prepara tu corazón y sé valiente» (Sabiduría Sirac 2: 1-2), es decir, mirando a Dios y recibiendo fuerza de la esperanza en Él. Y también el apóstol dice: » Si estuvieseis sin esta pedagogía, a la que a todos los verdaderos hijos de Dios participaron y saborearon, no seríais hijos auténticos, sino bastardos» (Hebreos 12: 8). Y el Señor bendice a aquellos que luchan por Él y son duramente probados, ya sea abiertamente por los hombres o en secreto por los espíritus malignos, que, como dijimos, luchan contra la psique-alma que ama a Dios y provocan diversas aflicciones para impedir su entrada en la vida eterna, si realmente la hacen caer en la negligencia y la desesperación. Por lo tanto, las pruebas y las tentaciones prueban y distinguen las psiques-almas que aman a Dios de aquellas que no Le aman y, por lo tanto, revelan cuáles son dignas de Dios y cuáles son indignas de Él.

Por lo tanto, cada psique-alma que quiera complacer a Dios debe mantener la valentía, sobre todo, la paciencia y la esperanza, y así podrá resistir y superar cualquier asalto, ataque y ofensa del maligno. Porque Dios, en una psique-alma que espera en Él y Le espera con paciencia, no permite que sufra una tentación tan grande que la haga desesperar bajo un peso que no puede soportar. Pero tampoco el astuto maligno prueba y aflige la psique- alma tanto como quiere, sino lo que Dios permite. Porque nuestro Creador sabe cuánta prueba y tentación debe soportar la psique-alma, y solo permite tanto.» (San Efrén el Sirio, Evergetinós tomo A, pag 431-433)

San Marcos el Asceta: «No pienses que cada aflicción viene a las personas debido a los pecados. Hay algunos que son agradables a Dios, y sin embargo, tienen tentaciones. Porque está escrito: “Los impíos y los inicuos serán expulsados” (Salmo 36:28). Pero también está escrito esto: “Y todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos” (2 Timoteo 3:12). (San Marcos el asceta, “Sobre la ley espiritual, Filocalía tomo 1, pasaje 174 … https://logosortodoxo.es/filocalia/tomo-i/filocalia-de-los-santos-nipticos-tomo-1-san-marcos-el-asceta/)

«198. Cuando te llegue una tentación, no busques saber por qué, cómo o de quién vino, sino busca levantarla sin tristeza ni resentimiento”. Y “139. En los dolores y sufrimientos que no hemos buscado se esconde la misericordia de Dios, que atrae a la metania al que muestra paciencia y lo libera del infierno eterno”, (San Marcos el asceta, 226 capítulos a propósito de aquéllos que se creen justificados por sus obras, pasaje … https://logosortodoxo.es/filocalia/tomo-i/filocalia-de-los-santos-nipticos-tomo-1-san-marcos-el-asceta/)

San Juan el Crisóstomo: “Aquellas psiques-almas que pasan la vida sin dificultades, sin sufrimientos y están llenas de comodidad y prefieren sentir placer por los bienes presentes y eligen la vida sin dolor, en vez de sufrir como todos los santos, para el reinado de la Realeza increada de los Cielos, como se vuelven mucho más débiles y más frágiles que cualquier cera, están destinadas a ser devoradas por el fuego eterno. Sin embargo, aquellas que se han entregado a peligros, trabajos y sufrimientos y prueban las tribulaciones por causa de Dios y se dedican a ellas, son mucho más firmes y valientes que el hierro mismo o el diamante, porque sufren continuamente y se vuelven invencibles ante los enemigos y adquieren una inquebrantable fuerza de paciencia y valentía.»

(San Juan Crisóstomo, en el apotegma apostólico que dice: ‘Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia'(Romanos 5:3), EPE 26, Ediciones Patrística san Gregorio Palamás pag 515). AMÉN.

Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/