¿Que es una herejía?

Herejía

Herejía es la enseñanza religiosa que se extravía, se desvía de la auténtica y pura fe cristiana, y por ello engañada, anti-ortodoxa y anticristiana.

El diablo cuando viο que su poder fue totalmente destruido por la Cruz y la Resurrección de Cristo, empezó a combatir la Iglesia con un nuevo método, que es el de la falsificación. No viene a decirnos que Cristo no es nada, porque fue vencido; pero viene a hablar con el lenguaje de la falsedad: “¡Sí, es cierto, yo acepto a Jesús Cristo!, ¡está claro, pero no es Dios!… O lo otro: “¡Claro que sí es Dios…! ¡Pero no se hizo hombre, sino que era hombre aparentemente! Es decir, de cualquier manera el Diablo pretende crear una desviación de la verdad. Esta desviación de la verdad se llama herejía.

La dogmática ο los dogmas de nuestra Iglesia son términos exactos e incambiables definen todo lo que tiene que ver con Su Fe. Estos se han expresado por los Santos de la Iglesia de acuerdo con todo que han recibido de los escritores de la Santa Escritura bajo Divina apocalipsis (revelación).

Τal como manifiesta el gran dogmatólogo de nuestra Iglesia, san Juan el Damasceno, al principio de su obra, “Edición exacta de la fe Ortodoxa”: “El Dios nos ha revelado exactamente lo que era interesante que nosotros conozcamos … pues, que nos bastemos con estos, no transformemos los términos eternos ni nos pasemos de la divina tradición”.

La persistencia, pues, en los dogmas divinos no constituye un apego fanático, sino una aceptación de las verdades que el mismo Señor nuestro entregó y nos llamó la atención para que guardemos con exactitud de modo que no se cambie “ni una tilde, ni una i” (Mt 5,18).

Entresacado de Yérontas contemporáneos

Traductor: xX.jJ

Lectura del evangelio – Parábola de la Gran Cena

 

Domingo 11º Luca 14 16-24

14. Y serás bien aventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.  15. Oyendo esto, uno de los que estaban sentados con él en la mesa le dijo: Bienaventurado el que participe de la comida en la realeza increada de Dios.  16 .Entonces Jesús le dijo la siguiente parábola: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.  17 .Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: venid, que ya todo está preparado.  18 .Y todos a una comenzaron a excusarse; el primero dijo: he comprado un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses. 19. El segundo dijo: he comprado cinco pares de bueyes y voy a probarlos; te ruego que me excuses. 20 .Y otro dijo: acabo de casarme y por tanto no puedo ir. 21 Vuelto el siervo  hizo saber estas cosas a su señor. Entonces el amo enojado dijo a su siervo: ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad y trae a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.  22 Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste y aún hay sitio.  23 Dijo el señor al siervo: ve por los caminos y por los vallados,  fuérzalos a entrar para que se llene mi casa. 24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados gustará mi cena. 

(Los convidados, principalmente los jefes espirituales de Israel y los demás hebreos obcecados en sus intereses materiales y sus vanaglorias negaron la invitación de Cristo y por sí mismos fueron rechazados de la realeza increada de los cielos. En cambio, los publicanos, los pecadores,  los despreciados por los intelectuales y los fariseos, aceptaron con humildad y agradecimiento la invitación, y así se convirtieron en miembros gloriosos de la Realeza increada de los cielos)

.paravoli_megalou_deipnou_582

1ª Homilía:

Entre la elección de la Realeza increada de Dios o el disfrute de los bienes mundanos.

«Un hombre hizo una gran cena, … y todos a una comenzaron a excusarse».

La parábola de la llamada “gran cena” queridos hermanos míos, refleja con pureza y vivacidad dos cosas: la primera, es la bondad de Dios, quien preparó en su Realeza increada los bienes eternos y llamó a los hombres a participar en ella. La segunda, es el rechazo de la invitación a las efímeras hidonés (hedonismo, placeres mundanos).

Echemos un vistazo a estas dos cuestiones minuciosamente:

1. Ἡ ἀγαθότητα τοῦ Θεοῦ: La bondad de Dios

El Señor nos habló en parábola sobre el Dios y sus bienes eternos. Presenta a Dios como un hombre, quien preparó una gran cena.

«Y en esto mandó a su siervo llamar a muchos diciéndoles: “venid que todo está preparado”».

Aquí se ve claramente la bondad de Dios, quien preparó su realeza increada para darla en herencia a los hombres, a todos los hombres. Creó a todos los hombres noéticos y libres para que puedan percibir sus intereses y le escogieran libremente y sin fuerza. Esto fue mostrado a los hombres de muchas maneras, cuál  interés propio de ellos, y en este caso, la herencia de su realeza increada. He aquí los medios que utilizó el Dios: el logos correcto, es decir, la lógica del hombre, la ley escrita de la Santa Escritura, el logos de los Profetas, la sarcosis (encarnación) de su Hijo, el kerigma (discurso u, homilía de los Apóstoles y los Santos Padres), y  vida de la Iglesia.

Con todo esto, el Dios quiere iluminarnos de modo que heredemos los bienes de su Realeza increada. Y mientras que la invitación de Dios es universal porque están llamados todos y nadie está exento, a pesar de esto, ninguno las aceptan y no se corrigen ni moralizan hacia ellas.

2. Ἡ ἀπόρριψη τῆς προσκλήσεως: El rechazo de la invitación.

En la parábola que hemos escuchado, cuando la cena por el siervo fue anunciada y preparada, los invitados empezaron a renunciar con excusas injustificables. Lo mismo le ocurre también a la mayoría de la gente que desprecia el regalo de Dios a favor de los gozos efímeros y placeres mundanos. Renuncian de la dedicación y concentración a Dios, creyendo que son más interesantes para ellos el campo, las fincas, el fútbol, las mujeres, la adquisición de posesiones materiales los placeres de la vida presente antes que la adquisición de los eternos bienes esperanzados.

Piensan: ahora tenemos en nuestras manos bienes que nos ofrecen gozos y placeres, bienes tangibles y palpables. Los disfrutamos aquí y ahora. ¿Quién sabe si existen mejores? ¿Por qué vamos a abandonar las cosas que tenemos y tener esperanza en otras dudosas? ¿Por qué vamos a abandonar las cosas terrenales, estas que nuestros sentidos físicos saborean, huelen, ven, escuchan y tocan? ¿Qué necesidad tenemos para abandonar todas estas y sacrificarlas?

Desconfían y dudan. Pero los placeres y gozos espirituales  son los únicos ciertos y existentes. En cambio los presentes son inciertos  e inexistentes. Por eso el hombre es insaciable, no se siente nunca feliz por mucho que disfrute de todo esto. Aquellos placeres, los de la vida eterna son los que hacen al hombre realmente feliz, porque realmente son la vida.

 3. El criterio de Dios

Finalmente, ¿quiénes saborearán los bienes de la realeza increada de Dios? pues los que  estén impedidos de estos placeres presentes y delicias efímeras. Aún también  aquellos que no despreciaran la invitación de Dios para la herencia de los bienes eternos, los que estén con buena disposición de abandonar la finca, el campo, los bueyes, las bodas y la mujer, es decir, los falsos placeres (el hedonismo) y por último, los que sacrifican con su voluntad a todo disfrute mundano, honor, alabanza y bienes. Por este sacrificio voluntario serán recompensados por el Dios con la herencia y el disfrute de los bienes eternos.

Al contrario, los que han rechazado la divina llamada por la preferencia de las cosas terrenales, están totalmente excluida la entrada a la sanación, salvación y disfrute de los bienes eternos. No tienen ningún derecho a participar a los bienes futuros, porque no creyeron en estos, ni los amaron, tampoco los apreciaron; sino que los despreciaron, prefiriendo en vez de estos, los bienes vanos, falsos y efímeros, y como tontos los consideraron como bienes constantes, eternos y verdaderos. La privación de los bienes eternos es el eterno tormento para la psique que tiene la privación y el eterno sufrimiento, angustia y dolor y el infierno.

Los bienes terrenales te hacen feliz y gozoso provisionalmente. Después de la muerte ningún disfrute pueden ofrecer porque los sentidos físicos son eliminados. Pero la psique que estará viviendo y estará privada de los sentidos espirituales, estará anhelando los bienes espirituales pero no podrá participar y disfrutar de estos. ¿Entonces quién podrá saturar este vacío?

Solamente el Cristo. Pero a él le hemos despreciado. ¡He aquí la desgracia! De esta desgracia vino el Cristo para liberarnos y redimirnos.

Ἀδελφοί μου: Hermanos míos,

El mundo de los placeres terrenales y las delicias efímeras busca de cualquier manera a mantenernos alejados, prisioneros y privados de los bienes eternos. El Cristo ha venido a liberarnos y regalarnos la herencia de los bienes eternos.

No dudemos de despreciar los bienes presentes a favor de los bienes eternos.

El Cristo es la vida del presente y del futuro siglo.  

Evangelio Juan 1,

4  En Él existía y está la vida y la vida era y es la luz de los hombres.

4. Dentro de sí tenía la vida, y como fuente de la vida creó y mantiene toda vida. Para los hombres lógicos es también la luz ética y espiritual que ilumina sus nus, es decir, el espíritu de sus corazones, y sus mentes conduciéndoles a la verdad.

15 para que todo aquel que cree en él, gane y tenga la vida eterna; (y no se condene en la perdición eterna.)

Juan  3, 36 El que cree en el Hijo tiene la vida eterna. Pero el que rehúsa creer en el Hijo y no obedece los logos de sus enseñanzas, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

36. El que cree en el Hijo tiene asegurada la vida eterna. Aquel que no cree en el Hijo y no obedece los logos de sus enseñanzas, no sólo no contemplará, ni heredará la vida bienaventurada y feliz, sino que la ira de Dios permanecerá continuamente sobre él.

Juan 6 48 Yo Soy el pan de la vida.

48.Yo soy el pan que transmite la vida real. Tal como el pan material refuerza y propaga la vida somática, lo mismo también yo con mi enseñanza y mi cuerpo vivifico y alimento vuestras psiques.

Juan 14, 6 Jesús le dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede venir al Padre sino es por mí».

Archimandrita Kalínikos Nilolau, Santo Monasterio de Kesarianí, Atenas.

2ª Homilía:

«Preparó una gran cena y llamó muchos»

Es una cena diferente, y se compara con la Realeza increada de los Cielos, donde la agapi (amor y energía increada) de Dios invita al hombre. En honor a la invitación dirigida a los hombres, para participar en esta cena especial, los invitados con forma engañosa y de apariencia pretenden invocar las preocupaciones de la vida cotidiana de negarse a asistir. El terreno o finca, la compra de los bueyes y el casamiento de bendición de Dios se convirtieron en pretextos de la vida cotidiana para que el hombre rechace la grandeza que le ha dado la divina agapi.

Las excusas

Justificadamente, el anfitrión apenas escucha las excusas baratas, se enfurece. Esto ocurre porque el honor que el Dios hace al hombre, el llamarlo en comunión junto a él, consiste en una grandeza irrepetible, que no cabe ninguna excusa. Sobre todo, excusas tan baratas que alegan los invitados de la parábola. Pero excusas similares se plantean también hoy en día para que algunos nieguen participar a la comunión de agapi que abre ante ellos nuestra madre Iglesia. Excusas por ocupaciones que dejan al hombre atrapado y encarcelado a los bienes materiales, que hoy por costumbre se anteponen para dejarnos lejos de la Cena Efjarística, del Pan de la Vida, del Maná Celeste, que nos alimenta espiritualmente y nos incorpora al espacio de la vida divina. Los ritmos cotidianos asfixiantes que rodean hoy al hombre, desgraciadamente le han convertido en un robot dirigido. No le permiten tener personalidad ni identidad. El trabajo en vez de bendición se ha convertido en esclavitud, permaneciendo también desnudado del significado profundo y su contenido. Y no sólo eso. Dejamos que funcione como una excusa para rechazar de nuestra vida el esplendor de los divinos regalos y bendiciones que abre ante nosotros la agapi increada de Dios.

Todas las excusas y pretextos, las fábricas, las máquinas, los coches, nuestras actividades profesionales y muchas otras cosas, se convierten de bendición en maldición cuando permitimos que se intercedan en nuestra lucha espiritual y en la posibilidad de venir en comunión con el Dios. Esto, hoy lo vivimos como una pesadilla dentro de los impases que provoca la crisis económica la cual en el fondo es una crisis espiritual y de personas (con personalidad).

El dominio de la agapi

A pesar de los obstáculos y otras quejas la cena no se pospone. La maldad humana se tritura ante la grandeza de la ilimitada increada agapi divina. El plan de Dios para la sanación y salvación del hombre no se puede cancelar por mucho que el mal permanezca y crezca en la vida cotidiana. Es característico que el anfitrión pide a su siervo que invite a la cena aquellos que los fariseos dejaban fuera de esto y los excluían como indignos de la agapi de Dios. Exactamente, la segunda misión del siervo fuera de la ciudad, simboliza la llamada de Dios hacia los nacionales y el mundo idólatra, a abrazar el mensaje evangélico. De tal desarrollo está emergiendo también la ecumenicidad=universalidad de la Iglesia, como fuerza y vida que abraza al mundo entero.

Αγαπητοί αδελφοί, Queridos hermanos

La mesa de la divina agapi está siempre abierta. El Dios en cada lugar y época manda sus obreros del Evangelio para llamar a todos participar en esto. La Cena Efjaristíaca, la Divina Comunión o Efjaristía, alimenta espiritualmente y le deja irradiando de una manera de existencia crística. La participación en esto no sólo no puede ser impedido de diversas preocupaciones de la vida cotidiana, sino que da un significado y contenido profundo en ellas. El ejemplo de los santos con particular referencia a san Modesto de Jerusalén, que en la memoria de él festeja hoy nuestra Iglesia, es el testimonio más poderoso. Los santos de nuestra Iglesia, sus vidas enteras, las contraofertaron efjarísticamente a Dios y por eso se hicieron dignos de la felicidad celeste. Sigamos, pues, nosotros también el ejemplo de ellos e imitémoslos en nuestras vidas.

Jristakis Efstaciu, Teólogo- Iglesia de Chipre.

 

Ἡ θεία κλῆσις La llamada divina

«Ἔρχεσθε, ὅτι ἤδη ἕτοιμά ἐστι πάντa… venid que todo está preparado» (Lucas 14,17)

¿Han escuchado, queridos míos, la parábola de la cena? dice el Señor: “Un hombre preparó una gran cena”. ¿Podéis imaginar sus preocupaciones para esto? Local, mesas, comidas, bebidas, música…

…De la boca de los tres se oyen las mismas palabras: “te ruego que me excuses” (Lc 14.18-19). Con la negación de ellos, el siervo está mandado a llamar a todo el mundo. Viene a las plazas y a las calles gritando: “Venid que está todo listo, mi señor os invita”.

He aquí, vienen de todas partes. ¿Los ven? pobres, lisiados, ciegos,  cojos… es que la puerta no se cierra nunca, aún hay espacio en la sala y la invitación sigue mediante los siglos y llega hasta nuestros días.

El que preparó “la cena grande”, queridos míos, es el Dios. Él no quiere que el hombre viva alejado de la alegría (ella la simboliza la cena). El Dios no quiere que su creatura viva y muera dentro en la oscuridad, no. “Es el Padre de todas las misericordias y de todo consuelo” ( 2ªCor 1,3). David psalmodea: “Es misericordioso y caritativo el Señor…” (Sal 102,8). Los cielos arden de agapi (amor, energía increada).

La Santa Trinidad desea nuestra sanación y salvación, prepara sus planes sabios, moviliza ángeles y hombres y nos llama a regresar de la oscuridad a la luz increada; de la esclavitud del satanás “a la libertad de la Doxa=gloria increada de los hijos de Dios” (Rom 8,21). ¡Llamada altísima!

El Dios nos llama, ¿y cómo nos llama? los medios de la llamada a la sanación y salvación y la felicidad son infinitos y variados. Estudiando la vida de los santos uno queda sorprendido. Recordemos la llamada del Apóstol Pablo. ¿Qué era el Pablo? es conocido que era perseguidor implacable de los Cristianos. Estaba presente en el apedreamiento del protomártir Esteban. Escuchaba el nombre de Cristo y templaba de odio. Perseguía a los cristianos en cualquier lugar. Saltaba en los patios y las casas, captaba mujeres y hombres, y atados los llevaba en las cárceles. Día y noche se esforzaba por destruir la Iglesia y no sólo en Jerusalén sino en otras partes lejanas también. Estaba sediento de sangre cristiana. Los sumos sacerdotes que crucificaron a Cristo, bendiciendo sus barbas estarían gozando, diciendo: Si tuviésemos diez más como Pablo…Pero la alegría de ellos no duraría mucho, el Pablo no murió como perseguidor de Cristo. El plan de Dios para él era inconcebible, un día mientras iba a Damasco para destruir el rebaño de Cristo: “Pero aconteció que yendo yo con compañía, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo; y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues “Hec 22,7-9).

¡Qué escena más dramática! Querido mío, si tienes el Nuevo Testamento, ábrelo esta noche y lee tú solo los capítulos 9, 22 y 26 de los Hechos de los Apóstoles.

La llamada de Pablo al Cristianismo, está claro que es algo excepcional, es llamada directa e inmediata. Sobre todo divulga que el Dios llama al hombre de los caminos oscuros y los lugares del crimen. Esta hora de Pablo fue la más importante de su vida. Fue grabada en su interior, por eso al principio de sus epístolas escribe: ” Pablo, apóstol, por la llamada de Jesús Cristo…» (1ªCor 1,1, Rom 1,1).

Llamado Pablo, pero llamados estamos nosotros también (Ver: Rom 1, 6-7 y 8,28. 1ªCor 1,2,24. Judas1. Apoc 17,14.). Tenemos una llamada individual, ¿nosotros? me diréis: nosotros no hemos visto ninguna luz, ni hemos escuchado voz como él. Además, nosotros somos pequeños e insignificantes y no vamos a jugar un papel en la historia, otro Pablo no nace. A pesar de esto el Señor nos llama. Nos llama para algo grandioso, a la misión, la sanación y salvación del mundo. Si, mediante los que quieren convertirse en servidores y testificantes de Cristo, estará sanándose y salvado el mundo. Dentro del plan de Dios está aquel que ha vivido al pecado y después conoció la verdad y la luz, entonces tiene obligación de convertirse en instrumento, de modo que mediante a él sean llamados también otros, para disfrutar de aquello que él ha visto y saboreado cerca de Cristo. Y ¡ay! de él si no ha realizado esta obligación sagrada.

–¿Pero yo, dirá alguno, no estoy seguro aún si me ha llamado el Cristo y tú me dices que llame a otros?… ¿Hermano, qué dices, no estás seguro?

Ángel que vigilas esta psique, por favor, dile cuántas veces hasta hoy has traído la invitación del Señor “Venid hacia mi todos los cargados y cansados psicológica y espiritualmente y yo os daré descanso a vuestras psiques” (Mt 11,28). Y el ángel escucha lo que te contesta:

Desde los primeros días de tu vida empezaron las invitaciones, has nacido en familia cristiana. Desde niño cuando tus ojos empezaron a discernir, han visto por encima de tu cuna el icono del Crucificado. Has sido bautizado en santa pila e iluminado. Te han colgado una cruz. El nombre de Cristo fue lo primero que aprendiste. Has visto a tus padres orando. Has conocido personas como ejemplos de virtud.

Cada Domingo escuchabas la campana de la Iglesia diciéndote: “Hijo mío, te llamo a la gran cena, en simposium, no de la panza o estómago, sino del corazón, a comulgar el cuerpo y sangre de Cristo”. Escuchabas la llamada y venías al templo. Cada vez escuchabas: “Con temor a Dios, fe y agapi venid”. Cuántas veces el predicador no ha llamado a todos en metania (arrepentimiento, confesión, y conversión). ¿No eran estos kerigmas invitaciones? Y más allá de todo esto, los grandes y terribles acontecimientos que tuvieron lugar en tu ciudad, en tu familia, en tu patria y en la humanidad, ¿todo esto no eran invitaciones emergentes? Y aquellos milagros que has visto y los peligros que te has salvado, ¿no eran trompetas que te llamaban al regreso? En este momento que escuchas este kerigma, ¿no es una invitación más? ¡Cuántas invitaciones!

No solamente una vez, sino dos y muchas veces los enviados de Dios han tocado nuestras puertas y nos llamaron; venid es la hora, ¿por qué lo aplazaron? ¿si os llamara un rey terrenal en su palacio, no dejarías todas las ocupaciones? ¿ahora que os llama el Rey de los reyes, os excusaréis diciendo “no puedo, tengo trabajo» o cualquier otra excusa?

¡Hermanos! El Señor llama no sólo a los individuos “de las plazas y las calles del mundo” (Lc 14,21), sino también familias, ciudades y naciones enteras. Unas naciones aceptan la honorable invitación y otras no. Las naciones y pueblos que no aceptan a los enviados de Dios, se destruyen y así los enviados están obligados a “sacudir hasta el polvo de sus calzados”, (ver Mt 10,14 – Lc 9,5 y Hechos 13,51) y marcharse lejos. Esto lo testifica la historia. Nuestra nación, (la helénica), tuvo el honor de ser de las primeras en ser  llamadas a coparticipar del grandioso y eterno plan de Dios. Escogidos, enviados del Señor, como Pablo, Andrés, Bernabé, Tito, Timoteo, vinieron y llamaron a nuestros antepasados: “Helenos, venid a la luz sin crepúsculo”. Y ellos aceptaron la invitación y dejaron los ídolos.

Helas (Grecia) expulsó la basura de la idolatría y se vistió la prenda de Cristo. Y después corrió a llevar la invitación del Evangelio a pueblos y naciones tanto cerca de aquí como lejos. El pueblo heleno se hizo servidor y testigo de Cristo hasta los confines de la tierra. ¿Quién lo puede negar esto? Todo esto no lo decimos con espíritu de nacionalismo, que es ajeno del Evangelio. Esto decimos para recordar el deber y la responsabilidad que tenemos ante el Cristo, quien llamó a nuestra nación a convertirse “en instrumento de elección” (Hechos 9,15). Tengo la sensación de que veo a Pablo, el apóstol de naciones, que tanto amó a nuestra tierra, que esté por una vez más sobre tierra helena clamando como trueno: ¡Helenos! “os ruego y os pido que caminéis de una manera digna de la llamada que habéis recibido. Yo, pues, que soy preso por la causa del Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la jaris (gracia, energía increada) conforme a la medida del don de Cristo. (Efesios 4,1-8).

Obispo Agustín, homilía en la radio año 1949

  Y todos a una comenzaron a excusarse…  

…Con motivo de esta negación de los invitados, vamos a ver también nosotros el valor de la Gran Cena y la preparación análoga que hace falta para participar en esto.

La Gran Cena, hermanos míos, es el nacimiento en sarx (cuerpo y carne) y la presencia del Hijo de Dios, nuestro Señor Jesús Cristo en medio de los hombres. Es aun la fe, la Verdad, nuestra santísima religión que ha entregado el Señor a los hombres. Finalmente es la Gran Cena del Misterio de la Divina Efjaristía, que prepara la agapi de Dios para el gozo de los hombres. Es Cena, porque se llaman a todos los hombres a cenar, comer y beber. ¿Pero qué van a comer y beber? el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor y Dios. Y está calificada como Gran Cena porque el Mega Santísimo e Infinito Dios es el que ofrece la Cena. Y como las que se dan no son pequeñas ni insignificantes, sino sublimes, grandiosas y de valor insuperable, se califica como Gran Cena.  Y realmente cuando venimos a comulgar, no se nos está ofreciendo un simple pan y vino, sino este mismo Cuerpo y Sangre del Hijo del Dios encarnado, crucificado y resucitado para nosotros y elevado a los cielos. Y comulgamos el Cuerpo y Sangre de Cristo para sanación,  remisión y perdón de nuestros pecados y la vida eterna (la verdadera psicoterapia).

En esta Cena el Dios llama a todos los hombres en una comunión de agapi (amor, energía increada) y felicidad eterna. No nos llama en un simposio material, sino en una fiesta espiritual, en una cena sobrenatural de Su Realeza Celeste. Porque quiere que todos los hombres se sanen y salven y conozcan en profundidad la Verdad (1ªTim 2,4).  Aún nos invita con lo “venid porque todo está preparado” (Lc 14,17). El Señor toca la puerta de nuestra psique, para abrirle y venir dentro nuestro, para metamorfosear=transformar nuestra vida, de modo que nos constituye en dignos de Su Cena. Desgraciadamente, mientras todos estamos invitados a esta Cena Celeste, la mayoría no correspondemos a esta sublime llamada de Dios. Igual que las tres categorías de invitados en la Parábola, negamos también nosotros la invitación, excusándonos que tenemos otras preocupaciones de vida y obligaciones familiares. Es obvio que los que dimiten participar  en la Cena de la Realeza de Dios, no lo hacen por una disposición rebelde, sino por una valoración equivocada. Consideramos como en la Parábola, la finca o el campo, los bueis y la boda, más importantes que la Cena. La Cena es de Dios y de valor incalculable, por eso analógicamente de la Cena que se da, también debe haber preparación. No creamos que para comulgar sólo hace falta la preparación corporal. Es decir, la limpieza del cuerpo y la ropa buena y limpia. Lo que se necesita en primer lugar y más importante es la preparación espiritual de nuestra psique. Hará falta mucha oración, concienciación, sentimiento profundo y contrición, quebrantamiento real, perfecta metania y verdadera confesión; reconciliación fraternal; moderación, contención correcta y agradecimiento caluroso hacia Dios. Y por último, la ayuda y la asistencia posibles a nuestros hermanos pobres y padecientes. No debemos acudir a la Cena, es decir a la Divina Comunión o Efjaristía con labios profanos, con manos injustas, con ojos llenos de malicia, con psique y vida sucia, culpable y pecadora. Deberíamos llegar con devoción, con temor, fe y agapi, tal como exactamente la Iglesia nos llama medio la voz de su servidor. Como cristianos correctos debemos hacer una gran preparación.

Y después de todo esto ocuparnos de modo que en nuestros corazones y en nuestras elecciones por encima de todo esté la Realeza increada de Dios. Deberemos amar a Dios y su Ley sacrificando todo por Él. No debemos perder las ocasiones reales de esta vida, para no perder también la Cena Celeste de Su Realeza increada. Allí serán satisfechos absolutamente nuestros pesados anhelos para vida, para paz, para alegría y para inimaginable doxa=gloria, puesto que todos los salvados se habrán convertido semejantes con el bendito Salvador Cristo, el único Bienaventurado y Multiglorificado.

¡Hermanos míos! El Señor nos invita a todos a la Gran Cena, a la Celeste Gran Cena de Su Realeza increada, pero también a la Gran Cena terrenal de la Divina Efjaristía. Se acerca Navidad, cuidémonos, pues, en prepararnos para participar a la Cena del Señor, durante esta gran fiesta. No descuidar, sino en su debido tiempo correr a los guías espirituales confesores para confesar con sinceridad nuestros pecados, ayunar, orar y con corazón limpio acercarnos a la cena Divina de la Navidad. Ahora en la cena terrenal y entonces en la Celeste, cuando Aquel nos llame para siempre a Su lado.

Abad del Monasterio de Jrisoroiatisas, Dionisios-Metrópolis de Pafos Chipre.

Traducido por: xX.jJ

 

Los cimientos de la Psicoterapia Ortodoxa

Χριστός el médico de nuestras psiques

 

Congreso internacional que se realizó en Bulgaria con el tema: “La Teología Ortodoxa y las Ciencias”.

 

Introducción

Sobre el tema de la Psicoterapia Ortodoxa me he involucrado desde muy temprano y se han publicado por lo menos seis libros; los cuales se han traducido en muchos idiomas, así como hice con mis otros libros. En la presente introducción pondré mi interés y atención en algunos puntos, los cuales tienen relación con el congreso actual y conectan con los aspectos importantes del gran teólogo y padre Juan Romanidis; quien más ha desarrollado la enseñanza patrística en nuestro tiempo.

1. Ο όρος Ορθόδοξη Ψυχοθεραπεία

1. El término Psicoterapia Ortodoxa

Como este término lo utilicé en mi primer libro, que fue editado el 1986, causó varias discusiones –positivas y negativas- y a veces hizo falta dar algunas explicaciones. En esta presentación me gustaría dar algunas de ellas.

Lo primero, es que el término psicoterapia fue creado en Occidente por distintas corrientes psicológicas y psicoanalíticas y no daban a entender la psique tal como es considerada en la Tradición Ortodoxa. La psicología contemporánea con el término psique manifiesta el conjunto de las manifestaciones, eventos conscientes e inconscientes relacionadas con vivencias, experiencias y actitudes, comportamientos. Pero en la Tradición Ortodoxa el término “ψυχή, psijí, psique”, expresa el elemento espiritual de la existencia del hombre, que está en unión con el cuerpo y constituye una hipostasis (base substancial o esencial). Tal como he dicho, he utilizado el término psicoterapia con la adición de ortodoxa y como muchas veces he aclarado, la antropología ortodoxa tiene y es una antropología distinta de la antropología de la psicoterapia occidental.

Lo segundo es que el término psicoterapia lo conecto estrechamente con el término tradición níptica-hisijasta. Se trata de una vida que está descrita en las obras de los santos Padres y se refiere a la vida interior del hombre, a la nipsis y a la oración.

Naturalmente, la tradición níptica e hisijasta se encuentra también dentro de los libros del Antiguo y Nuevo Testamento. Así, con el término psicoterapia ortodoxa no se entiende un equilibrio psicológico, emocional e intelectual, sino la manera por la cual el hombre conocerá a Dios; esencialmente es una catarsis (sanación y limpieza) del como imagen, del oscurecimiento que ha sufrido a causa del pecado original y la energetización, activación del “como semejanza”, que es la unión del hombre con el Dios, es decir, la zéosis o glorificación.

El tercer punto es que, si bien habla de la psicoterapia ortodoxa, y este término nos remite a la psique, a pesar de que eso se utiliza para la terapia del hombre entero, que está constituido de psique y soma (cuerpo), sin que, claro está, se deje de lado la ciencia médica. De hecho, tal como vemos en la tradición patrística, la psique está estrechamente conectada con el cuerpo y hay interacciones entre estos dos elementos de la existencia humana. Por lo tanto, la paz interior está conectada tanto con la psique como con el cuerpo. Y es importante apuntar que el movimiento intenso hisijasta que se observó en el siglo 14º, tal como se describe en la enseñanza de san Gregorio Palamás, Obispo de Tesalónica, como también en los textos de las sesiones sinodales, entre 1341-1368, que algunos puntos se leen el Domingo de la Ortodoxia, no se refiere solamente a la psique sino también al cuerpo. El filósofo Barlaam, expresando al escolasticismo occidental, subestimaba el cuerpo humano; en cambio san Gregorio Palamás, destacó la importancia del cuerpo humano, a causa de la encarnación-humanización del Hijo y Logos de Dios; y desarrolló teológicamente la enseñanza de la Iglesia sobre la zéosis del hombre entero, psique y soma (cuerpo).

Por supuesto que a la terapia de psique y cuerpo se refiere toda la obra de la Iglesia, puesto que con los Misterios, o sea, el Bautizo, El Crisma (Crismación), la divina Comunión (Efjaristía), el Sacerdocio, la Boda, la Bendición de los Oleos y la Metania (conversión, confesión y arrepentimiento), es bendecido el hombre entero que está constituido de psique y soma.

El cuarto punto es que la psicoterapia ortodoxa no deja de lado los métodos médicos de terapia del hombre, incluso la contemporánea psicología, psicoanálisis y psicoterapia. La psicoterapia ortodoxa apunta a la zéosis del hombre; en cambio la psicoterapia humanística se interesa del equilibrio psicosomático del hombre y su socialización, ya sea en familia o en sociedad. En realidad debe de haber colaboración entre el Padre Espiritual que ejerce la psicoterapia ortodoxa y el psiquiatra médico que se interesa en terapiar (sanar) las enfermedades asociadas con el sistema nervioso del hombre y el desequilibrio psicológico.

Considero que el término “psicoterapia ortodoxa” en un grado se refiere también a la psicologia, la psicoterapia y la neurología. Conocemos que antiguamente había una gran distancia  entre la psicoterapia y la neurología; sin embargo, los últimos tiempos se percibe que estas dos ciencias deben colaborar, porque las enfermedades del sistema nervioso afectan también al mundo psicológico del hombre; como también las enfermedades psíquicas afectan las células de los nervios, genes etc., es decir, el mismo cuerpo. Así que la psicoterapia ortodoxa une estrechamente la psicología y la neurología, pero las supera, porque tal como se dirá a continuación, la psicoterapia ortodoxa se mueve más allá de los límites de la ciencia, sin dejarla de lado, pero al mismo tiempo ayuda al hombre a restablecer la composición psicosomática y su socialización.

De las muchas escuelas de psicoterapia que se observa en el mundo occidental, la «ortodoxa psicoterapia” se asemeja más a la psicología-psicoterapia, tal como la formuló Victor Frankl, sin que sea identificada absolutamente con ella.

 Dentro de este marco utilicé el término “ortodoxa psicoterapia”, así fue percibido y entendido por los hombres que investigan las cosas con seriedad y responsabilidad y no con superficialidad. Por supuesto, por razones justas, que para el análisis de este tema me ha influenciado el padre Juan Romanidis, quien hablaba que la teología ortodoxa es una ciencia terapéutica; y si el Cristianismo ortodoxo se manifestara en el siglo 20º, le entenderíamos más como una ciencia terapéutica; y sobre el método, aparecería como psicoterapia y neurología. Es característico su libro con el título: “La religión es una enfermedad neurobiológica y la Ortodoxía es la terapia o tratamiento de ella”.

Sin embargo, el término “psicoterapia ortodoxa” lo ha aceptado también la ciencia, tal como se ve en el voluminoso libro con título “Manual de la psicoterapia y la diversida religiosa”, que editó la asociación Psicológica Americana. En este libro se describe la terapia que ofrecen las religiones. En uno de sus capítulos del libro con el título “Psicoterapia con Cristianos Ortodoxos de Oriente”, que compuso Tony Yung, se hace especial y amplio análisis sobre la psicoterapia que ofrece la Iglesia Ortodoxa; y se refiere sobre los resultados calmantes que provienen de la confesión y la oración de Jesús que se dice al corazón.

También es importante un artículo escrito por Pablo Kymisis, catedrático de psiquiatría y director del sector de psiquiatría infantil en el New York Medical College, con el título: “De la neurobiología a la luz increada”, que se refiere a la gran importancia de la tradición ortodoxa sobre la salud espiritual del hombre.

2. Principios básicos sobre “la psicoterapia ortodoxa”

Cuando escribí el libro “psicoterapia ortodoxa”, no he creado un sistema nuevo, sino que he reducido la enseñanza de los Padres de la Iglesia sobre la terapia o sanación del hombre. A continuación apuntaré algunos principios básicos que encontramos en la teología patrística y se refieren a la terapia del hombre.

α) Νους και λόγος Nus y logos

De acuerdo con la enseñanza de san Máximo el Confesor, san Juan el Damasceno y otros Padres de la Iglesia, la psique del hombre tiene energía noerá y lógica, es decir, el nus y el logos. Se trata de dos energías que no se identifican entre sí y tienen una misión diferente. La energía noerá (el nus)  es el órgano, instrumento aquel con el que el hombre se comunica y conecta con el Dios y la energía lógica tiene gnosis (conocimiento) y se comunica con las creaciones.

El nus en los Primeros en ser creados, antes de la caída, actuaba por naturaleza, recibía la Jaris (energía increada) de Dios, la cual mediante el nus se transmitía al cuerpo y a la creación irracional. San Máximo el Confesor, nos dirá que el nus ve correctamente las cosas, principalmente a Dios, en cambio el logos el que está ejercitado, es decir, el que tiene estudios, formula las experiencias que percibe y adquiere el nus.

Después del pecado de los Primeros en ser creados, el nus se ha oscurecido y se identificó con la lógica o razón, los pazos y el ambiente, tal como decía el padre Juan Romanidis. Así el nus no puede venir en comunión con el Dios y adquirir el conocimiento de Dios; y de esta manera se crean las religiones y el racionalismo, donde el centro es la razón.

Por lo tanto la psicoterapia ortodoxa, principalmente se ocupa para el nus oscurecido e intenta restablecerle al estado natural y conducirle al estado sobre-natural, de modo que tenga gnosis-conocimiento de Dios, y de esta manera santificarse también el hombre entero. Es decir, la psicoterapia ortodoxa no tiene prioridad al sistema neurológico, ni al emocional simplemente, sino que busca a asegurar el buen funcionamiento adecuado de la energía noerá (del nus) de la psique. Dentro de esta perspectiva se hacen muchos cambios en la existencia del hombre. La psicología y psicoterapia contemporánea difiere de la “psicoterapia ortodoxa” porque no conoce los estados “contra natural” ”natural” y “sobre natural”  del funcionamiento del nus, ni siquiera conoce que es el nus.

β) Λογικόν και παθητικόν της ψυχής

b)La parte lógica y la parte pasional o padeciente de la psique

El filósofo Platón, refiriéndose a la psique, discierne dos partes, lo lógico y lo pasional o padeciente. Lo lógico se ocupa del funcionamiento del pensamiento, del juicio y del tratamiento de varios temas del hombre que se asocia con la filosofía, como la gnosis-conocimiento de la ciencia y la materia, y la relación con el mundo que le rodea. En la parte pasional de la psique funcionan los pazos, psíquicos y somáticos (corporales). A su juicio, lo lógico es el elemento más noble de la existencia del hombre. Y como la psique por su naturaleza es inmortal y que preexistía al mundo de las ideas de Dios, esto significa que lo lógico, como la energía más importante de la psique, pertenecía al no nacido mundo de las ideas. Al contrario la parte pasional o padeciente de la psique, según Platón, se asocia con el soma-cuerpo. Por eso, para que la psique venga en unión, comunión con Dios, se debe mortificar la parte pasional de la psique.

Los Padres de la Iglesia aceptaron la división de la psique entre parte lógica y parte pasional; pero no aceptaron la teoría de Platón para el discernimiento entre psique inmortal por naturaleza y la mortalidad por naturaleza del cuerpo; tampoco aceptaron las teorías sobre la necrosis de la parte pasional de la psique; sino que hablan para su metamorfosis (transformación). Sin embargo, en la terapéutica de los Padres, se ve claramente que con la parte lógica se asocian los pazos del orgullo, vanagloria, incredulidad, etc, y la parte pasional que se divide en anhelante e irascible, se asocian los correspondientes pazos, o sea, avaricia, hedonismo (sensualismo), ira, etc.

c) La noerá energía en relación con los pazos irreprochables y reprochables.

El nus en lenguaje de  los Padres de la Iglesia se llama también noerá energía y juega un papel grande en la vida del hombre. San Máximo el Confesor dice que el nus quien se aleja de Dios se convierte demoníaco por el orgullo o bestial por los pazos que se conectan con la parte pasional de la psique. El nus es aquel que crea el equilibrio en todas las energías y acciones de la psique y el cuerpo.

El padre Juan Romanidis escribe: «La noerá energía en su estado natural regula los pazos, es decir, el hambre, la sed, el sueño, el instinto de autoconservación (es decir, el miedo a la muerte) de modo que sean pazos irreprochables. En estado enfermizo los pazos se convierten en reprochables. Estos en combinación con la fantasía ya suelta, crean religiones mágicas para el dominio de los elementos de la naturaleza, incluso para la salvación de la psique en estado de ευδαιμονία (efdemonía, placer) o en estado de placer para cuerpo y psique».

Uno analizando esta importante observación señala la enseñanza de san Juan el Damasceno, sobre el discernimiento entre pazos reprochables e irreprochables. Los pazos irreprochables, los cuales se llaman también naturales o físicos, es lo que tiene relación con el hambre, la sed, el cansancio etc. En cambio los pazos reprochables son muestras de hombre enfermo espiritualmente. Se ve que los pazos reprochables e irreprochables se refieren también a la psique y al cuerpo, porque la psique se expresa a través del cuerpo.

Lo importante es que los pazos irreprochables se pueden convertir en reprochables, es decir, el hambre se puede convertir en gula, la sed en dipsomanía, el cansancio en pereza, etc. También los pazos reprochables se pueden transformar en irreprochables; es decir, la gula se puede sanar, de manera que el hombre coma para mantener el cuerpo; de la dipsomanía se puede expulsar el elemento maligno de modo que sólo sea satisfecha la necesidad de la sed; la acedia o pereza se puede transformar en actividad y esfuerzo, de modo que exprese la agapi a Dios y a los hombres, etc.

Este trabajo lo hace la noerá energía, cuando funciona correctamente y está reforzada de Jaris (energía increada) de Dios. Es decir, la energía noerá no deja que los pazos irreprochables se conviertan en reprochables; como también sana los pazos reprochables para que sean convertidos en irreprochables. Y cuando nos referimos sobre la energía noerá, la cual está iluminada de la Jaris (energía increada) de Dios, esencialmente damos a entender la monóloga oración noerá o cordial, del corazón.

Esto muestra la gran importancia y valor de la psicoterapia ortodoxa, es decir, la enseñanza y la praxis de la Iglesia para la terapia del hombre, de modo que se comporte correctamente a Dios y al hombre. Esto muestra la notación de la psicoterapia ortodoxa de que no concierne solamente la psique del hombre, sino también su cuerpo. Además, conocemos también por la ciencia médica que los excesos que se hacen por la psique tienen consecuencia también al estado neurológico y al somático-corporal del hombre.

Así que, cuando el nus está saludable, es decir, la energía noerá funciona natural y sobrenaturalmente, entonces se evitan también muchas enfermedades corporales, incluso algunas se sanan. En este punto, por supuesto, se excluyen las enfermedades hereditarias, pero cuando el hombre tiene el nus sano, entonces puede superar las consecuencias de estas enfermedades, con la paciencia, la perseverancia, la fe en Dios y la oración, y también con toda la vida mistiríaca (sacramental) de la Iglesia.

d) La religión y la Iglesia

Muchos religiologos o religionistas hablan sobre las religiones politeístas y las monoteístas y engloban al Cristianismo entre las religiones monoteístas. Esto se hace para que haya una manera de presentar las características particulares y los elementos comunes entre religiones. Pero, según la Tradición Ortodoxa el Cristianismo no es una simple religión, sino Iglesia, el Cuerpo de Cristo. La diferencia entre religión e Iglesia es grande.

Por lo general, la religión identifica lo creado con lo increado, por lo que atribuyen a lo que es creado y finito a Dios; así se crean diferentes tipos de religiones, las cuales se asocian y conectan con la magia, la superstición y el misticismo. Pero el Cristianismo ortodoxo funciona como Iglesia, es decir, una comunidad concreta, la cual es el Cuerpo de Cristo y el Cristo es la Cabeza de ella. La Iglesia no es reconocida de estas tres características, es decir, la magia, la superstición y el misticismo.

Los últimos dos siglos se ha hecho una gran crítica sobre la religión en el aspecto social, filosófico y psicológico. Existen varias corrientes que acusan la manera que funcionan las religiones. Me referiré en algunos ejemplos.

El filósofo August Compte presenta la religión como una “alteración espiritual”. La palabra alteración quiere decir que se pierden algunas cualidades características de la religión, por lo tanto se transforma en otra cosa. De acuerdo con esta opinión suya, la humanidad evolucionó gradualmente de estadio teológico, religioso-fantasioso (la infancia) al estadio matafisico-filosófico (adolescente) y de allí al estadio científico y positivista (edad madura). El método científico de observación y la experimentación consiste en la realización del hombre.

La ciencia de la sociología contiene todas las ciencias. El mismo da a la sociología elementos religiosos. Así, el positivismo adquiere una forma misticista y en realidad se hace una religión verdadera con su culto, sus representantes y con todos los elementos religiosos. Esto muestra que la religión, tal como la entienden mucha gente, en su forma mágica y supersticiosa, es una “alteración espiritual”.

Feuerbach presenta la religión como una “alteración antropológica”, que significa que la religión proyecta a Dios la esencia del hombre. Escribe: «la religión es una revelación oficial de los tesoros escondidos del hombre, la confesión de los pensamientos más íntimos y la pública confesión amorosa de sus secretos».

La proyección de todos estos elementos antropológicos a Dios es una alteración antropológica, puesto que el hombre renuncia sus cualidades características para asignarlas a Dios. Así, las características divinas son humanas. Por lo tanto, el hombre debería redescubrir otra vez sus cualidades características y no asignarlas a Dios, sino considerarlas como suyas y desarrollarlas.

Así que, según Feuerbach, «la religión es la esencia de la infancia de la humanidad» y el hombre debe avanzar a una madurez filosófica y recuperar su conciencia, y no proyectar inconscientemente a la parte fantasiosa este ser que se llama Dios.

Karl Marx presenta la religión como “alteración económica”. Siguiendo el análisis del Feuerbach creó su propia teoría sobre la religión; según la cual se introduce el factor económico y el hombre a través de la religión es alterado, por lo tanto debe de liberarse de ella.

El punto básico de la teoría de Marx es que “la religión es el llanto de la criatura oprimida”, por eso es también “el opio (veneno) del pueblo” que se está probando en condiciones económicas duras.

Por lo tanto, el hombre debe negar todos estos autoengaños acerca de su situación. En realidad Marx considera injusta la sociedad, porque produce desgracia, por eso también produce religión. Esto significa que uno debe luchar para cambiar la sociedad y eso se hace con la revolución del proletariado. Cuando en la sociedad sean abolidas las clases, entonces desaparecerá también la religión.

Freund presenta la religión como “alteración psíquica”. Siguiendo el análisis de los anteriores y principalmente la teoría del Feuerbach, considera que la religión es una proyección del psiquismo humano sobre fuerzas superiores. Es decir, interpreta la religión dentro de los conflictos del psiquismo humano y no dentro de los conflictos sociales. Así que, el hombre tiene necesidad de crear una fe en fuerzas sobrenaturales que le protegen, de manera que eviten los peligros que le amenazan. Por lo tanto, la religión es una huida de la realidad, una negación del dolor real, una incapacidad de uno superar el temor a la muerte y la inseguridad. En realidad es un subterfugio.

Realmente en la religión uno obseva este tipo de manifestaciones, tal como las presentan los cuatro investigadores citados anteriormente. Esta es la razón por la cual considero que la Iglesia no es una religión, sino Iglesia, el Cuerpo de Cristo, en la cual el hombre es terapiado, sanado y de la interesada agapi-amor egocéntrica llega a la desinteresada agapi.

Así la Iglesia funciona como un hospital espiritual, libera al hombre de todas sus supersticiones, mitos y misticismos. El Dios es Trinitario, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y viene en comunión con el hombre dentro de la Iglesia por Su increada energía; por lo tanto, el hombre cuando se está sanando de la esclavitud de los sentidos y las cosas sensibles, se libera de la filaftía -que es el excesivo amor a sí mismo- y ama realmente a Dios y a su prójimo, adquiere la filoteía (amor a Dios) y la filantropía (amor al hombre).

Pero es conocido que muchos Cristianos, incluso ortodoxos, sienten la Iglesia como una religión, con sus manifestaciones se comportan tal como hemos descrito anteriormente. Esto no significa que cambia el rol y la finalidad de la Iglesia, que es opuesto a la religión, puesto que la Iglesia en realidad libera al hombre también de la enfermedad de la religión.

Esto hacían los Profetas, los Apóstoles y los Padres, primeramente el Cristo, que luchaban para liberar a los hombres de la religión y la idolatría.

Con lo que antes he presentado resumidamente, se definen las bases y los cimientos de la “psicoterapia ortodoxa” que no se identifica con ninguna psicoterapia de tipo occidental u oriental, sino que tiene su propio carácter distinto y una particular antropología concreta.

Esto lo encontramos tanto en la Santa Escritura, como también en los textos patrísticos, especialmente los llamados niptico-hisijásticos filocálicos. Así,  la “psicoterapia ortodoxa” como teología y como praxis se puede interpretar a través de la tradición níptica e hisijasta de la Santa Tradición de la Iglesia Ortodoxa.

Occidente expulsó esta tradición o la olvidó, se ha basado al racionalismo, al moralismo y la autonomía, con el resultado de acabar a la psicología y a la psicoterapia humanística para resolver los problemas existenciales del hombre que se mueven más allá de la razón y la moral.

Ieroteos Vlajos

Traductor: xX.jJ

¿Cuándo uno muere va directo al paraíso, al infierno o al Hades?

 

Descenso al Hades

Cuando uno muere no va, ni al infierno, ni a la realeza de Dios. Va al Hades y el Hades ahora está separado. Si la persona es piadosa irá al paraíso, es decir, el lugar del Hades que se convirtió en paraíso. Porque allí el Señor con su presencia dejó la luz de Su divina doxa-gloria y es el paraíso, son las psiques de todos los santos, los apóstoles, allí todos, y allí está también san Juan el Bautista menos la Madre de Dios. Allí están todos como psiques y esperan la resurrección de los muertos para que sean introducidos en la realeza de Dios. Y los hombres impíos, pecadores están en el Hades, es decir, en aquel lugar oscuro, ahora cómo es aquel lugar lo sabe Dios, es como estaba antiguamente antes que Cristo bajara al Hades. Allí siguen yendo las psiques pecadoras y estas por supuesto esperan la resurrección para que sean juzgadas y entonces con sus cuerpos. Los primeros que irán a la realeza de Dios y los segundos entonces por primera vez irán al infierno, en el cual en este momento no hay nadie, ni los demonios. Entonces estarán en el infierno el diablo, el anticristo y los hombres pecadores, esto lo dice claramente el libro del apocalipsis.

De Preguntas y respuestas Yérontas Mitilineos

Traductor: xX.jJ

La oración de Jesús

Cristo perfil

¿Qué es y qué contiene la bendición «Κύριε Ιησού Χριστέ Υιέ του Θεού ελέησόν με» Señor Jesús Cristo Hijo de Dios eleisón me?

Yérontas Kleopa Hilie de Rumania

-Pues, es oración, bendición y confesión de fe.

-Es oración, porque con ella pedimos suplicando la misericοrdia divina.

-Es bendición, porque nosotros mismos nos entregamos a Cristo por invocarLe.

-Es confesión, porque Pedro fue bienaventurado por Cristo, al confesar este nombre.

-Contiene el Espíritu, porque “nadie dice a Jesús Señor, sino sólo con el Espíritu Santo”.

-Concede donaciones, porque por ella dice el Cristo a Pedro, “te daré las llaves de la realeza (increada) de los cielos”.

-Es catarsis (terapia, sanación) del corazón, porque ve a Dios y Le llama y sana al que ve.

-Expulsa a los demonios, porque con el Nombre de Jesús Cristo fueron expulsados y se expulsan todos los demonios.

-Es el alojamiento de Cristo en nuestro interior, porque con traerle en nuestra memoria, está en nuestro interior y con el recuerdo habita y nos llena de gozo, tal como dice: “Me acordé de Dios y me he colmado de gozo y alegría”.

-Es fuente de pensamientos y reflexiones espirituales, porque Cristo es el tesoro de toda sabiduría y gnosis (conocimiento), y esto lo concede en aquellos que habita en su interior.

-Es liberación de los pecados (enfermedades), porque por ella dice, “todo lo que desates en la tierra estará desatado al cielo”.

-Es clínica terapéutica de los cuerpos y las psiques, porque dice: “al nombre del Jesús Cristo levántate y camina” y “Enea te sana el Jesús Cristo”.

-Concede la divina iluminación, porque Cristo es la luz verdadera y transmite a los que Le invocan Su jaris (gracia, energía increada) y Su resplandor. Dice: “Que el resplandor del Señor y Dios nuestro esté en nosotros” y “aquel que me sigue tendrá la luz de la vida”.

-Es la fuente de la divina misericordia, porque pedimos su misericordia. Y el Señor es misericordioso y da misericordia a los que imploran y claman hacia Él.

-Es la única salvación, porque dice el Apóstol: “No podemos salvarnos por nadie más”, y “Él es el salvador del mundo, el Cristo”. Por eso también durante el último día “toda lengua confesará” y alabará, tanto si quiere como no “que el Señor es Jesús Cristo para que sea glorificado el Dios Padre”.

Esto es el signo de nuestra fe, lo que somos y nos llamamos Cristianos dando testimonio que somos de Dios.”El que confiesa que Jesús es el Cristo que vino y se hizo hombre, éste es de Dios”, tal como dijimos, y el que no confiesa no es de Dios. Y aquel que no confiesa a Jesús Cristo es del Anticristo.
(San Simeón de Tesalónica: La oración de Jesús).

¿Cuáles son los frutos de la oración de Jesús?

 —   El primer fruto de la oración de Jesús es la eliminación en el nus de las representaciones espirituales de las vanidades del mundo, según san Diádoco de Fótica que dice: “Las cosas que antiguamente habían entrado al corazón del hombre, desaparecen junto con todas las bellezas de la vida”.

—   El segundo es la terrible visión de la psique de su vida viciosa y de derroche, la cual se manifestaba por los sentidos físicos y los malos loyismí. De esta visión el hombre adquiere la humildad, el luto, las lágrimas, tal como dice san Gregorio Palamás.

—   El tercer fruto de la oración del corazón es que con el regreso del nus al corazón, tanto el nus como el corazón del hombre se hacen un espejo limpio, al cual el mismo luchador conoce los malignos astutos movimientos de sus pensamientos y clama ayuda a Jesús.

—   El cuarto fruto es la pureza de la naturaleza, puesto que la obra de la limpieza de la naturaleza está por encima de la misma naturaleza, como dada de la divina Jaris increada del Espíritu Santo.

—   El quinto fruto de la oración es que entrando el nus al corazón para hablar allí con el logos innato (voz interior), se inunda de gran alegría y gozo espiritual, tal como nos dice para estas cosas José Brienios.

—   El sexto fruto de la oración del corazón es es que con esta oración acampa dentro del corazón místicamente la Jaris increada de Dios.

—   El séptimo fruto es que con la memoria incesante del Nombre de Jesús, nace en la psique la agapi hacia Cristo. (Ver, “Vigilancia de los cinco sentidos”, por san Nicodemo el Agiorita).

—  Otros frutos de la oración son: El recogimiento de los loyismí (pensamientos. reflexiones), la devoción, la humildad, la atención hacia nosotros mismos, el temor a Dios, la memoria de la muerte, la paz del corazón y de los loyismí, la concentración de la atención al corazón y el calor espiritual.

 Ιερομονάχου Κλεόπα Ηλιέ Yerontas Kleopa Hilie de Rumania

«Πνευματικοί Λόγοι» “Logos espirituales”

 Traducido por: xX.jJ

Cómo teologizan los Santos Padres Ortodoxos

 

Santos Ortodoxos

 

¿En la tradición Ortodoxa cómo teologizan los Padres? Primero, los Padres apelan la Santa Escritura para apoyar la didascalía-enseñanza de la Iglesia. Además apelan también a la experiencia de la zéosis de los que están vivos, cuando aparece una herejía.

Cuando apareció la herejía de Arrio, los Padres apelaron también la experiencia de los que vivían con la zéosis, durante el conflicto Arriano. Así tenemos dos clases de argumentos. Pero para que sea algo Ortodoxo deben éstas dos cosas ser compatibles entre si o porque se identifican o porque se completan lo uno con lo otro, no autoconflictivos entre si. La argumentación básica emana de la Santa Escritura. Pero el sellado de ésta argumentación y ratificación de Su autenticidad siempre se hace con base a la experiencia entregada de los Padres de la Iglesia que están dormidos (o difuntos), como de la experiencia de los Santos vivos de cada época en que aparece una herejía.

Pero lo mismo ocurre en cada ciencia. Por ejemplo, en la Astronomía, si leemos manuscritos chinos, veremos que el 12 de Julio de 1054 hubo una gran explosión en el universo, la cual los astrónomos pudieron describirla. Por dos semanas veían la luz de esta explosión. Es decir, aquí tenemos un escrito Chino, que se refiere a éste hecho. Nosotros hoy lo leemos y podemos decir “vaya tonterías…” Pero los astrónomos de hoy día certificaron que realmente ocurrió ésta explosión (una supernova) y su resultado fue una nube que le dieron el nombre de Crab Nebula. Es decir, aquí vemos que tenemos una testificación escrita de un fenómeno, el cual se certifica de la experiencia de los actuales astrónomos.

De la misma manera, tenemos en la Santa Escritura expuesta y descrita la experiencia de los Profetas y de los Apóstoles. ¿Pero cómo se hará esta testificación de sus experiencias? ¿Cómo nos aseguraremos que las cosas son así, tal como se describen en la Santa Escritura sobre Dios y Cristo? Por parte de los Padres, se hace a base de la experiencia personal de aquellos Santos vivos de cada época, los cuales llegaron a ver a Dios en gloria y los cuales pueden afirmar a los hombres de cada época, la verdad referida en la Santa Escritura. Aparte de la experiencia personal de los Padres de la Iglesia, los cuales tuvieron la misma experiencia que los Profetas y los Apóstoles, además tenemos la experiencia de los Santos que viven en cada época. Históricamente vemos que la tradición de la experiencia de la zéosis continúa totalmente viva hasta el final del dominio Turco y aún predomina en la conciencia de los Ortodoxos. Esta tradición continúa hasta hoy en las personas y rostros de los Santos vivos de la Iglesia.

Así que existen Padres de la Iglesia que en su lucha contra los heréticos apelan también a sus experiencias personales de zéosis. Por ejemplo, San Gregorio el Teólogo apela a su experiencia personal en su lucha contra los Evnomianos.

Pero el tema es que comprendamos la relación entre el texto escrito de la Santa Escritura y de la existente experiencia de hoy. Pero si la existente experiencia actual es correcta es otro tema que lo investigaremos en otro capítulo aparte.

Nuestro tema actual es el mismo que en la Astronomía. Existe la Astronomía escrita y también la de hecho y empírica por experiencia. La misma relación que existe entre la Astronomía registrada en textos y la Astronomía del telescopio actual existe también en la Santa Escritura, entre la experiencia registrada en la Santa Escritura sobre la glorificación de los Profetas y los Apóstoles por un lado, como de la experiencia registrada de la zéosis dentro de la tradición Patrística, más la experiencia de los Santos vivos.

Ahora bien, si ignoramos la experiencia actual existente de los Santos vivos, es como si ignorásemos la Astronomía empírica del telescopio y nos recreamos solo en la registrada en los libros. Esto significa que si por algún motivo los astrónomos actuales se quedan solo con lo que describen estos libros sobre Astronomía, sin tener la posibilidad de verificar observándolo por el Telescopio lo que dicen estos libros sobre la Astronomía; ¿ella será Astronomía ortodoxa o herética? Es obvio que es Astronomía herética, no es auténtica, verdadera. ¿Porque cómo podría ser auténtica, real, si no se puede verificar empíricamente por la observación? Además nunca una descripción puede atribuirse plenamente la experiencia viva y la real.

Lo mismo ocurre en todas las ciencias positivas y lo mismo también en la teología. La experiencia viva es aquella que revisa la autenticidad o no de la experiencia registrada de la tradición escrita u oral. Una persona pregunta, desde el anfiteatro: ¿No es bastante el testimonio de la Santa Escritura? ¿Porqué es indispensable la experiencia de la zéosis para la certificación o verificación de la verdad de la Santa Escritura?

Respuesta: Porque por la introducción de la teología Neoelénica, hoy día los Ortodoxos en Grecia se sientan y se ocupan de la Santa Escritura independientemente o separadamente de sus condiciones y suposiciones. Y se ha convertido la Santa escritura en un libro separado de la experiencia de los Profetas y de los Apóstoles. Mientras que la misma Santa Escritura habla de la experiencia de la zéosis de los Profetas y de los Apóstoles; la teología Neoelénica no se ocupa, ni sabe que la Santa Escritura, si que habla de este tema.

Como demostración de ello en los modernos escritos teológicos, no encontraréis en ningún lugar que hablen de zéosis y glorificación de los Apóstoles y Profetas. Es decir, ha desaparecido la Interpretativa de la Santa Escritura de la Grecia actual (año 1983), ésta interpretación Patrística del Antiguo y Nuevo Testamento. ¿Porqué? Porque los interpretadores de la Santa Escritura se han influenciado demasiado de los Rusos, los Protestantes y los Papistas, de forma que no tengan en cuenta el método Patrístico de interpretación de la Santa Escritura.

Tenemos el Antiguo y el Nuevo Testamento, tenemos las decisiones de los Sínodos Ecuménicos y tenemos la tradición Patrística. Pero a pesar de todo esto, tenemos hoy día personas en Grecia diciendo que son conservadores, los cuales aceptan la Tradición sólo típicamente y ciegamente por respeto.

Si uno no conoce los cimientos de la experiencia Profética, la Apostólica y la experiencia Patrística, que son los cimientos de los dogmas, ¿cómo podrá sostener los dogmas Ortodoxos sin hacer referencia a las experiencias de los Padres? ¿Solo por lo que se refiere a la Santa Escritura? Si uno menciona solo la Santa escritura y no las experiencias Patrísticas, no podrá explicar cómo dogmatizaron los Padres y estará obligado a estar de acuerdo con los heterodoxos, los cuales insisten que los Padres filosofeaban (¡!) cuando dogmatizaban con base a lo referido en la Santa Escritura. Pero la verdad es que los Padres dogmatizaron a base de sus experiencias de la zéosis y no con reflexión y meditación filosófica sobre lo referido de la Santa Escritura.

Así aparece la paradójica tradición que, cuando la “tiología” Neoelénica se desvió de la tradición hisijasta, la cual se salvaba hasta el final del dominio Turco y se obligó, sin darse cuenta a tomar el camino de los Padres filósofos de la Iglesia (tipo Agustín, etc.). Puesto que éste camino falso, de que aparezcan ya los Padres como filósofos, los cuales reflexionan y meditan filosóficamente como base al espíritu antiguo Eleno, para proyectar los dogmas, cosa que no es la descripción de la tradición Patrística, sino que es una caricatura.

Por lo tanto, en el aspecto claramente científico, se impone al Ortodoxo a desenrollar la vía histórica de la teología Ortodoxa en base de la metodología Patrística, para poder comprender dónde nos encontramos hoy. Si esto no lo hace, la Ortodoxia no se puede sostener. Porque una Ortodoxia así, por parte científica es una tontería. Esto porque aquel que conoce bien el método filosófico moderno, la historia de la filosofía, como también la historia de la Teología, de la manera que se ocupan los heterodoxos, verá que la Ortodoxia solo se puede sostener por las fuerzas estatales y no se puede convencer ningún hombre serio sobre la verdad y el valor de los dogmas Ortodoxos de esta forma.

El primero que no se convencería sería yo. Porque si la Ortodoxia fuera ésta que enseñan los manuales Neoelenos yo hoy sería ateo. La didascalía-enseñanza Ortodoxa cortada, separada de sus cimientos, es una pura tontería; junto a eso también está la Santa Trinidad, la Encarnación, etc. Porque ¿qué significa, por ejemplo, “una esencia-usía, tres hipostasis (bases fundamentales o subsistenciales)? Si esta formalidad está cortada, desconectada de la experiencia de la zéosis, es decir, de la Metamorfosis y la Pentecostés, lógicamente no significa nada.

¿Además cuál es la finalidad de la Teología? ¿Acaso es el que tenga un dogma divino y lo ponga en mi armario y le rinda culto; o si acaso tengo el dogma para hacer eticología (ética) o moralismo?

El tema es que por el aspecto Patrístico, el hombre está enfermo. No existe un hombre que esté normal, natural, excepto los Santos. Hoy lo que es un hombre normal, es algo que lo juzga cada uno con sus propios criterios. ¿Pero quién es realmente el hombre normal, natural? ¿Quién es el loco y quién no lo es? Hay algunos hombres que son tan anormales que los encierran en los manicomios. Porque son peligrosos para ellos mismos o para la sociedad. Existen también muchos que igualmente son peligrosos, pero no están encerrados en los manicomios. ¿Cómo pues podremos discernir quienes son normales y quiénes no?

Viene pues la Teología Patrística y dice que nadie es normal y nos explica: Dios dio al hombre la noerá energía (energía del nus que está cotejida, coopera, en todo el cuerpo y su mayoría está concentrada en el cerebro y su centro psicosomático es el corazón), la cual es un constituyente o ingrediente fisiológico de la naturaleza-fisis humana; ésta energía noerá desgraciadamente no funciona en absoluto o funciona rudimentariamente en el hombre. Para que vuelva a funcionar esta energía noerá (del nus) es necesario que la preceda una terapia o sanación de la personalidad humana.

Estos parámetros demuestran la necesidad de la terapia o sanación y el método de sanación o terapia de la personalidad humana, en estos consiste la base esencial de la Tradición Ortodoxa. Pero no es solo la noerá energía de los Ortodoxos que se debe terapiar o sanar. La noerá energía no es Ortodoxa. Es decir, no es solo una necesidad de los Cristianos Ortodoxos, sino de todos los hombres. Nus tiene todo el mundo y éste nus se debe terapiar, curar y sanar. Así cuado hablamos de espiritualidad Ortodoxa, tal cómo la conciben y comprenden los Padres de la Iglesia, significa que hablamos de terapia o sanación para todos los hombres. Es decir, la espiritualidad es una instrucción terapéutica, la cual se dirige hacia todos los hombres y está programada, planeada, para todos los hombres.

Se dice Ortodoxa, porque uno no se puede terapiar sino no adopta el dogma Ortodoxo, es decir, si no tiene conciencia dogmática. Aquí la finalidad del dogma no es subyugar, enjaular al hombre dentro de unos marcos religiosos, sino ayudar al hombre a terapiarse, sanarse, (y encontrar su auténtica libertad). El dogma por si mismo no tiene otra finalidad sino conducir al hombre hacia ésta terapia o sanación. (El dogma es el medio, no la finalidad, es una condición igual que en la ciencia, un experimento para que tenga éxito, es necesario un orden y que se cumplan unas condiciones, reglas, dogmas o leyes naturales. Desgraciadamente la palabra elénica dogma la han malinterpretado, como muchas palabras elénicas, y le dan el significado totalmente opuesto como privación de libertad, en cambio, en su significado Elénico Ortodoxo auténtico el dogma es el medio que conduce a la libertad).

Ahora bien, ¿cuál es la dificultad de la teología Neoelénika? Está en que mientras los Padres reconocen la existencia del nus en todos los hombres*, como también la necesidad de su terapia o sanación, la teología Neoelénika, ¡la moderna Ortodoxia no reconoce ésta necesidad! Si no se vuelve a poner la instrucción terapéutica del nus en los cimientos de la moderna Ortodoxia, es decir, si no regresa el espíritu Patrístico, entonces no solo tenemos como consecuencia que el dogma se corta de sus raíces o cimientos y se vuelve sin raíces e incomprensible, sino que tendremos una Ortodoxia que habrá salido de su principal objetivo, finalidad y propósito, fuera de su principal obra y no se podrá sostener (será como una religión más y ya está).

*Esto lo testifican los oficios de la Iglesia, en la cuales se ve claramente que la terapia del nus es una terapia o sanación que concierne a todos los hombres.

Será como un rascacielos, el cual no se asienta encima de cimientos, sino encima de una nube. Si un hombre común ve una imagen así, ¿qué dirá? ¡Dirá que esto es una tontería! ¿Y si existen algunos que creen que es posible que un rascacielos esté sentado encima de una nube, éstos no serán tontos? ¿Qué otra cosa puede ser? Así pues, si apartas o cortas el dogma de sus cimientos, resulta ser incomprensible por el aspecto de su procedencia.

Por lo tanto ¿qué hacen ahora los teólogos Neoelenos? Quitaron la experiencia de la zéosis de los cimientos de los dogmas y en su lugar pusieron la Santa Escritura. Cierto es que la Santa Escritura en su interior describe la experiencia de la zéosis de los Profetas y los Apóstoles. Es decir, dice que se glorificó éste y aquel, etc… Pero sí, es verdad que la Santa Escritura se refiere que todos los Profetas vieron la gloria de Dios, pero cundo no existe un control o inspección de esta experiencia que cita la Santa escritura, entonces cada uno empieza a interpretar lo que menciona la Santa Escritura según su fantasía e imaginación.

Por ejemplo, uno lee que Cristo subió al cielo en una nube; por un lado si uno no es un hombre pensativo y no tiene ninguna relación con la zéosis, ni ha escuchado y leído nada relativo a esto, cuando vaya a leer sobre esto se reirá. O sea, dirá que ¿cómo es posible que un hombre se siente encima de la nubes? Por otro lado, si uno es un Ortodoxo supersticioso dirá: ¡ay, hizo también éste milagro nuestro Cristito (o niño Jesús)! Se sentó encima de una nube y subió en el cielo y esto lo creerá. Otro quizás crea que Cristo durante Su Ascensión empezó a elevarse encima de una nube, tal como sube en un ascensor.

Pero según los Padres ésta nube no es una nube creada, o sea, como una nube de vapor de agua. Esta nube es la increada gloria de Dios que se dice también nebulosa, luz y fuego. Cuando la Santa Escritura menciona la columna de fuego o columna nebulosa, la cual precedía a los Israelitas en el desierto; las dos son la misma cosa: es la gloria de Dios. Por lo tanto Cristo no ascendió a los cielos dentro o encima de una nube de vapor ni como en un ascensor, sino que ascendió en gloria, tal como dice el apolitíkio de la fiesta de la Metamorfosis. Es decir, que Cristo solo desapareció dentro de la increada gloria delante de los ojos de los Apóstoles. Así pues, con el corte de los dogmas de sus cimientos, los dogmas quedan insostenibles. Por eso hoy Grecia pasa una crisis ( año 1983, y desgraciadamente hasta nuestros días). Porque después de la guerra del 40 los jóvenes Elenos fueron a escuelas de catequesis del Neoelenismo y allí aprendieron pietismos, aprendieron la nueva interpretación de la Santa Escritura, tipo Protestantismo, la nueva interpretación de los dogmas, la nueva Ortodoxia, etc… y se llenaron de moralismo y puritanismo. Cierto es que estas cosas las aprendieron como eslóganes. Ves a saber cuántos de vosotros habéis pasado por escuelas de cataquesis de éste tipo, llenos de eslóganes, canciones y poemas, es decir con cancioncitas les enseñaron la Ortodoxia.

¿Pero después qué ocurrió? ¿Los que fueron a este tipo de escuelas catequistas que les pasó? Se removió su fe, porque no tenía cimientos y les quedó el puritanismo. Es por ello que tenemos hoy en Grecia muchos políticos moralistas, que hacen ética, moralismo. Estos políticos, en vez de la Ley como criterio del orden legal, usan criterios moralistas para valorar el comportamiento de los ciudadanos (es decir usan lo bueno y lo malo). Por ello hoy en Grecia peligra la Democracia. Porque identifican la Ley con la ética, por lo tanto no puede uno tener Democracia si no puede aceptar y soportar a los “malos”.

Así, ahora está removida la fe en estas personas; ¿cómo se harán Ortodoxos? Os aseguro que hoy que existe el libre movimiento de ideas ésta Ortodoxia del Neoelenismo se enterrará. Pero se enterrará por una ideología materialista (Marxismo, Ateismo, Existencialismo, etc.), o puede ser que se entierre por la redención de la Tradición Patrística y ella enterrará la falsaortodoxia. Pero sino la entierra la Tradición Ortodoxa, seguro que la enterrará el moderno pensamiento científico. Esto porque hoy no se puede sostener una interpretación de la Santa Escritura sino se conecta con el método teológico de la Santa Escritura.

El método teológico de la Santa escritura se basa en la experiencia del doxasmós-glorificación y la zéosis. ¿ Como sabemos esto? Leed el Antiguo y Nuevo Testamento, allí veréis repetidas veces que menciona como un Profeta se glorificó, es decir, vio el Ángel de gloria, vio a Dios, etc. Lo mismo ocurre con el Nuevo Testamento. Esta es la Santa Escritura, la descripción de las apocalipsis-revelaciones de Cristo antes y después de la Encarnación. Ahora el tema es sí hacemos la correcta interpretación de la escritura; es decir, cómo sabemos que una apocálipsis de Cristo, o sea, una zéosis que se describe en la santa Escritura es verdadera? ¿Cómo discernimos que aquél que dice que vio a Dios es un profeta o pseudoprofeta? El verdadero profeta es aquél que llegó a la zéosis, según San Pablo. Por el contrario, el pseudoprofeta es aquel que dice que llegó a la zéosis sin haber llegado.

Las cosas sobre la creación del mundo las sabe aquél que llegó a la zéosis, porque en éste estado uno ve las que provienen, son del Padre y las que son o provienen del no-ser. Es decir, ve aquellas cosas que son del no-ser (creadas) pero que dependen de la voluntad de Dios; y ve también aquellas que son de Dios (increadas). Estas últimas son las tres Personas-Prosopos de la Santa Trinidad, la esencia-usía, la natural energía de la esencia, la realeza, el estado, la doxa-gloria, la energía de Dios que se multiplica sin multiplicarse para los muchos, etc. Aquello que proviene y existe del Padre y no del no-ser, es increado; en cambio aquello que proviene del no-ser es creado.

Con ésta experiencia de la zéosis se escribió sobre la creación del kosmos-mundo en la Santa Escritura. La Santa Escritura, de estas cosas que dice no las tomó “del cielo”, no se escribieron bajando del cielo, ni la Santa Escritura vino del cielo, tal como dicen los Musulmanes que vino el Corán, los cuales dicen que es increado. Ni la Santa Escritura es una apocálipsis-revelación noisiárjika (principio de mi nus y de mi mente e intelecto); es decir, separada de la experiencia de la zéosis.

La Santa Escritura habla de experiencias de los profetas, habla para doxasmós-glorificación, habla para oración del Espíritu Santo. Por lo tanto vemos que dentro de la Santa Escritura existe una tradición antes de la Santa Escritura, es decir, antes del Pentatéuco, antes de Moisés. La Santa Escritura aparece en un momento concreto dentro de la historia. Pero el núcleo central de la tradición Bíblica no es el libro de la Santa Escritura, sino que son las experiencias de zéosis de los Patriarcas y los Profetas. ¿Que es lo que hace pues la Santa Escritura? Simplemente expone por escrito estas experiencias, las cuales, esencialmente no se pueden describir porque en realidad son indescriptibles, ya que superan lógica y la razón del hombre. La finalidad de la Santa Escritura no describir a Dios, ya que éste es indescriptible; su finalidad es conducir al hombre a la unión con Dios. Por esta razón el lenguaje de la Santa Escritura es simbólico cuando habla sobre Dios. Porque el Profeta se ve obligado a utilizar conceptos, imágenes y marcos tomados de la experiencia humana para describir lo Increado.

Por Yanis Romanidis, Catedrático de Universidad y sacerdote Elenortodoxo.

Traducción de xX.jJ .

La teología ortodoxa y la mundanizada

 

HISIJIA Y TEOLOGIA CAPITULO  14

 

El término  εκκοσμίκευσι (ekosmikefsi) mundanización, viene del kosmos en el sentido del cosmos- mundo de los pazos.

El término últimamente se utiliza mucho, pero cada uno utiliza este término para acusar alguna expresión teológica que se utiliza por otro con el cual no está de acuerdo. En realidad utiliza este término para exaltar su propia teología, la cual por costumbre la considera auténtica.

Es cierto que el término εκκοσμίκευσι (ekosmikefsi) mundanización, para teología ortodoxa utiliza para calificar le teología occidental, la escolástica y la protestante, la cual se desprendió de la tradición niptica-hisijata de los Padres de la Iglesia, con el resultado de identificarse con la fillosofía, meditación y logicocracia (racionalismo) y con eticismo-moralismo- eticocracia.

Seguir leyendo

Lectura del Evangelio – Curación del ciego de Jericó

 

LA LUZ DE LA PSIQUE

 

Λουκᾶ ιη΄ 35-43 Luca 18, 35-43

35 Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando; 36 y al oír el ruido de la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello. 37 Y le informaron que pasaba el Jesús de Nazaret.38 Entonces gritaba, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ἐλέησόν με-eléison me (ten misericordia y compasión de mí, ayúdame, sáname, alíviame)! 39 Y los que iban delante le reprendían para que callase (y no molestase al Maestro); pero él clamaba mucho más: ¡Jesús, Hijo de David, ἐλέησόν με-eléison me (ten misericordia y compasión de mí, ayúdame, sáname, alíviame)! 40 Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó, diciendo: 41 ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista. 42 Jesús le dijo: Recíbela, tu fe (que tienes en mi) te ha sanado de la ceguera. 43 Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.

Ciego

1ª Homilía:

Κύριε, ἵνα ἀναβλέψω….. «Señor para que vea…»

La principal obra de nuestro Señor Jesús Cristo, queridos hermanos, es la sanación, terapia del ojo de la psique para que vean, perciban y entiendan la verdad, de modo que por ella, el hombre sea conducido a la vida virtuosa, haciendo obras a la luz (increada) de la verdad. Sólo aquellas obras del hombre que se hacen de acuerdo con la verdad son justas y buenas. Aquellas que se hacen dentro de la oscuridad de la ignorancia y el engaño son obras muertas, malignas y viles. Pero nuestro Señor es también el médico de los ojos físicos, y sana a los ciegos, sobre todo cuando se acercan a Él con la fe.

El Evangelista Lucas en la lectura del Evangelio de hoy, nos ha relatado la terapia de un ciego de Jericó. Esta terapia del ciego nos da el motivo para referirnos en la ceguera espiritual, la luz de la psique y cómo se ilumina el hombre por Jesús Cristo.

Tal como existe la ceguera de los ojos del cuerpo cuando sean destruidos los órganos de la visión, lo mismo existe también la ceguera espiritual cuando sean destruidos los órganos sensoriales de la psique que son los ojos espirituales con los cuales el hombre se comunica y participa al mundo espiritual.

Las consecuencias de la enfermedad espiritual realmente son desastrosas y catastróficas para el hombre. El hombre inválido espiritualmente ignora la increada luz espiritual que es la verdad. Y aún, para que sea más claro y comprensible, entonces el hombre ignora a Dios, su Creador, su Señor y su Dios.

No puede comprender los misterios de Dios, el Misterio de la Virgen Zeotocos (la que ha parido a Dios), el misterio de la otra vida, la resurrección de los muertos, la realeza increada de Dios y la esencia y energía o energías increadas de Dios.

Aún el hombre ciego espiritualmente ignora y no puede percibir el significado y sentido de los mandamientos divinos. No verá el interés de su propia psique. Está privado de la jaris (gracia increada) de los misterios de la Iglesia. Vive en un mundo oscuro, en una región que dominan las tinieblas, la ignorancia, el engaño y el desencanto.

Este es el pueblo y el hombre, que sentado en la oscuridad, en el lugar y la sombra de la muerte, que el profeta Isaías dijo: que amaneció una luz para iluminar y disolver las tinieblas del engaño y de la ignorancia.

Y amaneció realmente la luz para los están en la oscuridad y la confusión. La verdad apareció. Los ignorantes y engañados ya tienen guía. Los que estaban escondidos a la oscuridad vinieron a la luz. El Sol de la justicia, el Hijo del Dios vivo, el Señor de la Doxa (gloria, luz y energía increada). Vino y proclamó “YoSoY la luz (increada) del mundo”, “aquel que me seguirá no caminará en la oscuridad sino que tendrá la luz (increada) de la vida” (Jn 8,12).

El Cristo es la luz de la psique. Él puede sanar la ceguera espiritual y abrir los ojos de la psique. Entonces el hombre tendrá apocálipsis (revelación) de misterios celestes, de  cuestiones y acontecimientos, que los demás consideran oscuros y enigmáticos. Con Cristo conductor el hombre no tiene miedo a ser engañado, equivocado, fallar y desesperarse.

Con Cristo el hombre iluminado conoce y vive la verdad y esto le da alegría, felicidad y esperanza. El Cristo es la luz del mundo que ilumina a cada hombre que viene al mundo, que nos ha iluminado también a nosotros que le creemos y la reconocemos como nuestro Señor y nuestro Maestro.

Tal como el Señor para sanar la ceguera física necesitó de la fe del ciego, así también para que el hombre vea espiritualmente se requiere la fe. Aquellos que no creen que el Señor Jesús Cristo es el Dios verdadero, mientras dura su incredulidad, permanecerán en la oscuridad de la incredulidad, de la ignorancia y el engaño. Pero aquellos que creen serán iluminados. Y cuanto más se iluminan más crecerá la fe en ellos. Y aumentando la fe más fuerte será la luz que será resplandeciendo.

Pero además de la fe se requiere también vida en consecuencia con la divina iluminación y obras brillantes. Los pecados son obras oscuras y generan la muerte. Las virtudes son obras iluminosas que conducen a la vida. Aquellos que no creen a Cristo no es posible que tengan obras brillantes. “Pero el que actúa de acuerdo a la verdad, viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras están hechas en Dios, (Jn 3,21).

Hermanos míos

Es mucho más terrible el oscurecimiento espiritual que la ceguera de los ojos del cuerpo. La ceguera de los ojos físicos dura mientras dura la vida presente. Pero el que está oscurecido espiritualmente permanecerá en este terrible estado eternamente.

Oscuros y oscurecidos son los demonios. Ellos no pueden, a pesar de su destreza, comprender los misterios de Dios, son incrédulos y rechazan la ley y luchan contra ella. En el mismo estado están también aquellos que no tienen la iluminación de la gnosis (conocimiento energía increada) de Dios y de la piedad. PA .

Por eso rogamos a nuestro Señor que nos ilumine y conduzca a la verdad y la vida. Podemos repetir la oración, el clamor y el ruego de san Simeón el Nuevo Teólogo: kirie fótison to skotos mu ¡Señor ilumina mi oscuridad e ignorancia!!!

Archimandrita Nikolaos, Santo Monasterio de Kesarianí.

 

2ª Homilía:

…Aquel que persigue clamando cada vez con más intensidad como el ciego de la parábola: ¡Jesús, Hijo de David (o Hijo de Dios), ἐλέησόν με-eléison me (ten misericordia, compasión de mí, ayúdame, sáname, alíviame)! El Cristo para y le llama que se acerque y le pregunta: ¿qué quieres que te haga?

-Señor quiero ver (espiritualmente).

Entonces Cristo, con la facilidad que nosotros tocamos un botón para tener la luz eléctrica, nos dice: “Ve tu fe te ha salvado”. Sí de verdad, es él que una vez dijo: “hágase la luz; y se hizo la luz” (Gén 1,3)

Además de los ojos físicos existen también los ojos espirituales. Un filósofo cristiano dijo que los sentidos no son cinco; existe otro sentido que es superior. Este sentido se llama fe. Con los ojos físicos vemos las creaciones visibles y con el sexto sentido vemos las invisibles; y esto es grandioso…

…Hoy es difícil dentro de miles de personas encontrar a uno que cree. Aquel que cree sufre el martirio del ciego que le decían: ¡cállate, no grites, molestas! Hoy si aparece uno al mundo que cree en Cristo y habla sin miedo y vergüenza su logos, escuchas que le dicen amargas palabras: ¡Cállate, cállate, no digas tonterías esto está pasado, anticuado…! Pero el Cristo lo ha profetizado, que vendrán años que la fe será algo muy raro en la tierra… /Lc 18,8)

Pero, a pesar de las recriminaciones, debemos seguir confesando el logos de Dios. Estamos en tinieblas, el mundo camina ciego. Porque el ojo no ve por sí solo; ve con el sol. Para ver necesitamos colaboración del sol y los ojos. Lo mismo también espiritualmente, necesitamos “la luz” y “la luz verdadera” es sólo una, el Cristo, “el sol de la justicia, que ilumina a cada hombre que viene en la tierra” (Jn 1,9). Por eso, imitemos nosotros también el ciego del Evangelio y digamos en nuestro corazón «Κύριε, ἐλέησον» Kirie eléison.

“Jesús Cristo Señor Hijo de Dios eleisón me, ten misericordia o compasión de mí, pecador”. Cuando una tentación, mal pensamiento o fantasía, pasa por nuestra mente: “Jesús Cristo Hijo de Dios eleisón me…”, para que se vaya este mal pensamiento. Cuando tenemos una tristeza, aflicción una desesperación, angustia, ansiedad, una dificultad apenas decimos “Jesús Cristo Señor Hijo de Dios…” con humildad y fe, viene la paz en el corazón de la psique. En el momento que en la familia empieza un escándalo, un desorden, una división: “Jesús Cristo eleisón nos” “Jesús Cristo Señor, ilumina a nuestros hijos” “Cristo Dios pacifícanos” y viene la Jaris, la bendición y la paz. Aquellos cristianos ortodoxos a los que hemos aconsejado decir esta oración y sobre todo cuando dentro de la familia hay dificultades, todos me han dicho que con esta oración la familia se pacifica, los hijos se iluminan, el mundo se hace mejor y se acerca más a Cristo. Porque cuando la oración está en el corazón entonces es más pura, lúcida, auténtica, verdadera oración y trae mucha paz a la psique. Si queréis, probar, os acordaréis de mí, cuanta paz y alegría tendréis en vuestra psique. Todos podéis, pequeños y grandes, aprender esta oración: “Jesús Cristo Señor Hijo de Dios eleisón me, ten misericordia o compasión de mí,  pecador”. Dentro en la Iglesia tenemos armas para que seamos felices pero no las usamos, por eso no tenemos alegría en nuestra vida, en cambio si tenemos la oración tendremos verdadera alegría.

Y también nos acordemos de la oración que decía san Gregorio Palamás: «Κύριε φώτισόν μου τὸ σκότος» Señor ilumina mi skotos=oscuridad e ignorancia. Amín.

† Obispo Agustín

Traducido por: xX.jJ

Λόγος El Logos según los Sabios Santos Padres Elénicos Ortodoxos

 

Los Sabios Santos Padres lénicos Ortodoxos y todos los Helenos, según el contexto en general cuando el término está escrito con la “L” mayúscula aludimos a Cristo. “Logos” significa el desarrollo del pensamiento expresado con la voz propia del lenguaje, y también causa, razón, motivo, relato, opinión, dicho, discurso, expresión, tratado. Del logos provienen la lógica y λογισμοί(los loyismí) del verbo λέγω (lego); “digo”, “hablo”, “expreso” y también  λέξιs (lexis); “palabra”, que poco tendrían que ver con el “logos” que tan mal se ha traducido en Occidente,: es vergonzoso, traducen ”todo se hizo por Ella”,: Jn1,3)  “sin Ella nada se hizo, de todo de lo que está hecho”, es decir, llaman Ella al Logos de Dios, Cristo.

Seguir leyendo

¿QUE ES EL ΝΟΥΣ (NUS) DEL HOMBRE?

 

La terapia de la psijí del hombre es la principal preocupación de la Iglesia Ortodoxa. La Iglesia siempre “terapiaba” sanaba y cura en el sitio de la psijí. Había comprobado desde la tradición Hebrea y del mismo Cristo y los Apóstoles que en el lugar del corazón natural del hombre funciona algo que los Padres lo llamaron “νοῦς nus”. Tomaron el nus tradicional que significa “διάνοια” (diánia, dianús mente del intelecto) y logos e hicieron una diferenciación. Llamaron nus a esta energía noerá, la cual funciona en el corazón del hombre psíquicamente sano. No conocemos cuando se hizo esta modificación, porque ocurre que algunos Padres llaman con la misma palabra nus también a la lógica, pero también a la noerá energía cuando ella baja y opera al lugar del corazón. Seguir leyendo