4º Domingo de Cuaresma, “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.

crist_heals_seliniazomenonQueridos hermanos, el vínculo cohesivo entre los hombres es una condición para la existencia de las sociedades y la preservación de la estructura social es la confianza mutua. Sobre la confianza se edifican las relaciones, se crean las amistades y albergan las familias. Muchas veces con pequeños o grandes importantes compromisos aceptamos afirmaciones y promesas de amigos o colaboradores; aún en el ambiente más cercano, el de nuestra familia. Desgraciadamente este es el destino de las relaciones humanas. Desde el principio hasta el final siempre permanece también la duda. Y sólo entonces  nos aliviamos, cuando el resultado es positivo. Pero muchas veces ocurre que nos decepcionamos cuando comprobamos qué superficial y frívolo era el fundamento y el trato que hemos acordado, confiados en afirmaciones fáciles y falsas.

Esto sobre las relaciones humanas. Porque existe una otra dimensión y un nivel distinto de relaciones. Es nuestra relación con el Dios.

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

Esta es la afirmación de Jesús. Es afirmación válida y absoluta hacia al atormentado, entristecido y castigado padre, del milagro de la lectura evangélica de hoy. También es una observación represiva a Sus discípulos que mostraron poca fe y no lograron sanar al epiléptico. Pero también es un anuncio esperanzador de nuestro Señor hacia todos nosotros que escuchamos esta afirmación Suya. Nos permite tener esperanzas que provienen del mismo Dios. Mientras que nuestras relaciones con los humanos y sus afirmaciones son relacionadas con una variedad de incertidumbres, sus relaciones con otras personas e intereses y de las condiciones circunstanciales de la vida, en cambio  la promesa y afirmación de Jesús Cristo permanece estable e inalterable por los siglos.

También tiene una característica muchos más importante. Es absoluta y general. «Todo es posible». No hay límite. Todo se puede hacer. Naturalmente hay un término sencillo, lógico y consecuente que es: «al creyente».  Sin excepción alguna, todo es posible y realizable, en aquel que cree sin duda ni vacilaciones, que es la condición necesaria, mientras pedimos que se cumplan nuestros deseos. El tema, queridos míos, es esencial: «¿Puedes creer?» ¿Cuánta confianza tenemos a Dios?

Como humanos que somos, queridos hermanos míos, pedimos cosas que vemos y podemos captarlas con nuestros sentidos, principalmente con nuestros ojos y manos. Ponemos nuestra confianza en estas cosas que en un momento las tenemos y en otro las perdemos. Sin embargo conocemos que son temporales y perecederas. Tal como temporales y perecederas son nuestras relaciones con los semejantes, por muy amistosas y cariñosas que sean hacia nosotros. En cambio lo Divino creemos que está lejos. Cerramos los ojos de nuestra psique y no tenemos en cuenta la constante y absoluta presencia de Dios en nuestra vida cotidiana, a través de las donaciones habituales y sencillas de Dios.

También con nuestras oraciones, los pensamientos y deseos más íntimos hacemos peticiones a Dios. Algunas veces estas demandas son paradójicas, tontas o incluso, hasta las tenemos, pero no las comprendemos. Esperamos correspondencia inmediata de Dios. Pero debe llegar el momento adecuado. Y este momento sólo Dios lo conoce.

¿Cuánto habría luchado aquel padre del muchacho desgraciado y atormentado? ¿De cuántos más habría pedido ayuda antes? ¿Cuántas veces habría rogado a Dios sanar a su hijo?. Pero el momento adecuado para su sanación vino más tarde. Antes pidió ayuda a los discípulos, que no habían estimado y creído en la fuerza, potencia que les había proporcionado el Señor. «Generación incrédula», fueron calificados por el Jesús. El momento adecuado para el hijo enfermo y para el atormentado padre, llegó cuando se acercó a Jesús. Sintió la fe en su psique. Por eso vino a Cristo. Pero consideraba muy grande y exagerada su petición. Por lo que él sabía, nadie jamás se había curado. Mantenía alguna duda. «Creo Señor, ayuda mi incredulidad o falta de fe».

Llanto de agonía del padre. Con gran humildad manifiesta su limitada fe, pero pide de Jesús el refuerzo de la fe. Por un momento se olvidó sobre la petición de su hijo y pide del Señor Su ayuda para limitar su incredulidad. ¡Y se hizo el milagro!

Para Jesús el conocedor de todos los corazones, fue bastante la petición de ayuda. Dejó a entender que el milagro lo realizó el padre con la manifestación de su fe. Para los discípulos fue una gran y esencial lección. Por eso para la multitud que seguía al Maestro y fue informada sobre el acontecimiento fue una ocasión de alabar a Dios.

Me detendré, queridos míos, en un punto último. «Todo es posible para el que cree». Se entiende al que cree en Dios y ora en Él. Hemos visto que tenemos mucha experiencia de la desafortunada confianza a los hombres. Pero aquel que cree en Dios, ¡puede hacer todo, cualquier cosa! Tal y como es presentado aquí por el Señor, el milagro está asignado como obra de aquel que desea y tiene firme y constante la fe sin dudas. Por lo tanto, cada uno de nosotros que está sanando y purificando su nus con oración y ayuno, puede hacer milagros, cuando está basado con agapi y fe estable a Cristo Dios. Él escucha, ve y conoce, cuando debe permitir hacerse lo que pedimos y deseamos con fe. Queridos hermanos, creedme, ¡el Dios está a lado nuestro y nos escucha, porque nos ama! Amín.

D.G.S- Metropolis de Pafos Chipre 

Fuente: ΑΚΤΙΝΕΣ
Traductor: xX.jJ
 
 

4º Domingo de Cuaresma, Cristo única terapia y metamorfosis

meta

El Cristo, metamorfoseado al monte Tavor, dejó verse la luz increada de Su doxa=gloria (luz de luces increada), y así ser comprobado de sus discípulos, “a medida de lo posible de ellos”. Mostró así que es el Dios en la tierra y como él quiere –no por debilidad- será conducido a la cruz y la muerte, por la vida del mundo.

Mientras los discípulos participaban de Su doxa encima del monte Tavor, a medida de lo posible de ellos, paralelamente Sus discípulos en el valle de lágrimas, en los pies de la llana cotidianidad, no pudieron, sin la presencia de Cristo, hacer el milagro y expulsar la influencia satánica del desgraciado niño epiléptico. Allí donde es ausente el Cristo, la fuerza humana por sí sola es débil. Esto da a entender las palabras de Cristo:

«Sin mi no podéis hacer nada» (Jn 15,5) y continúa: «Si permanecéis unidos en mí, las enseñanzas de mis logos permanecen como tesoro en vuestros corazones, pedid todo lo que queráis (en mi nombre mediante la oración) y se os concederá. 8 En esto será glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto (de virtud) y así os haréis dignos discípulos míos» (Jn 15,7-8). Sin la sanadora universal divina Jaris (gracia, energía increada), es demostrado que las fuerzas humanas son insuficientes o quizás llenas de arrogancia. Los hombres sin la fuerza de lo alto, no pueden hacer otra cosa que discutir con los discípulos de Cristo, tal y como lo hacían los judíos pasionales de la ley, y ocuparse principalmente de la parte intelectual de la fe. Pero la fe viva hace milagros. El Cristo afirma que si tenemos fe como el grano de la mostaza, (quien es muy pequeño y se desarrolla en un árbol entero), aún hasta montañas podemos mover; (cualquier dificultad es reducida con la fuerza de Dios). Sin embargo, la duda y el titubeo son calificados como defectuosos y fe débil, y peor aún como “generación infiel y pervertida”, que no da frutos (Mt 17,17).

En la enseñanza y los milagros de Jesús es evidente la respuesta a Sus discípulos, que se sintieron seguros y personalmente redimidos en el monte Tavor, y con esto les bastaba: “Maestro, está bien que nos quedemos aquí” (Mr 9,5), dice Pedro a Jesús, puesto que siente que está cubierto del calor cordial de la divina Presencia. Es como si le dijeran los tres Apóstoles: no nos hace falta ya la angustia y el ruido del mundo, puesto que ya te tenemos a ti. Pero el Cristo desciende rápidamente de Tavor y continúa Su obra de bondad, ofrecimiento, sacrificio y servicio hacia los hombres, porque nadie se sana y salva, si no se ofrece y no sirve también a su semejante, saliendo de su yo interesado. Así el Cristo les muestra que es necesario que el mundo cambie carismáticamente y metamorfosearse en realeza increada de Dios. He aquí la obra de la Iglesia y de los cristianos, es decir, la extensión de la Metamorfosis de la sociedad y la historia.

El padre del joven epiléptico informa al Θεάνθρωπο (zeánzropo, Dios y hombre) que su hijo padece “de niño, desde la infancia”. Desde el inicio de la creación y nacimiento la naturaleza y el hombre son débiles e incompletos y sólo la fuerza divina puede ayudarlos y reforzarlos. La humanidad sin el Dios, es como un niño sin Padre, desierta y desorientada. O será conducida hacia la doxa=gloria de Dios o será perdida al camino de la confusión, la insensatez y lo absurdo. Mundos intermedios embellecidos no existen. Desgraciadamente muchos hombres utilizan adornos y alteraciones exteriores, para olvidarse de la muerte que les viene, o cuidan sus jaulas para que no les recuerde cárcel. Sólo la Iglesia es hospital espiritual, donde nos introducimos heridos, como niños en virtud, y nuestra sanación y salvación es que salgamos como creyentes sanados y carismáticos a través del Espíritu Santo, o sea, sanos, santos y portadores de la divina energía Jaris increada.

Los discípulos del Señor no pudieron hacer el milagro. Se encontraron en un camino sin salida. Preguntan a Cristo: “¿por qué no lo hemos conseguido nosotros?”. Pero sólo a través de Cristo se hace el milagro, además el milagro no chantajea ni fuerza la voluntad humana. La fe del padre era casi inexistente: “Si puedes hacer algo compadécete de nosotros”, dice al Cristo. El Cristo a continuación estimó el esfuerzo del padre en creer y permanecer al lado de Dios y no tanto la fe de este que era incompleta, débil. El milagro se hizo. Todo es posible para el Dios. Si la voluntad se dirige hacia el Cielo, el Dios la mayoría de las veces contesta. Los milagros mediante la Zeotocos (Madre de Dios) sobre todo y de Sus santos, son innumerables.

El Cristo recalca a los apóstoles la necesidad de “ayuno y oración” (Mrc 9,29), para que el creyente progrese espiritualmente y se haga el milagro. La destrucción del orgullo, la llamada personal hacia el Dios, el cambio de camino, la catarsis (sanación) interior y la verdadera agapi, solamente se logran mediante la oración y el ayuno. Sobre todo con el ayuno, esta virtud olvidada por muchos, son limpiadas, sanadas y expulsadas las fuerzas de miras altaneras y el hombre se ejercita, es decir, domestica su yo enfermo, mientras cada vez más identifica su voluntad con la del Señor Jesús. Así el anterior hombre caído es conducido al camino de la santa vida espiritual y al “perfeccionamiento que la medida es el Cristo” (Ef 4,13).

«Todo es posible para el que tiene fe»  (Mrc 9,23). Además, el Cristo lo demostró: 1º con sus milagros únicos, con los que llamaba y llama en comunión con el Dios. 2º con la mano de ayuda y terapia que ofrecía y ofrece, proporcionaba y proporciona hacia todos, igual que hizo con el niño epiléptico, que “lo cogió de la mano, lo levantó y el niño se quedó en pié derecho” (Mrc 9,27). En pie, derechos y protegidos de las trampas de la vida, de los peligros, los riesgos y de cada mal psíquico y físico podemos permanecer, si extendemos la mano en la ya expuesta mano de ayuda del Dios Triádico. 3º con Sus predicciones repetidas hacia Sus discípulos para Su martirio de muerte y resurrección que viene, y que fue una puñalada profunda a las entrañas del poderoso hades y la muerte; y también es precursor no sólo del dominio provisional del mal, del dolor, del bloqueo, de los conflictos y de las distinciones, pero principalmente de nuestra resurrección psicosomática y nuestra unión con Él, por la Jaris (gracia, energía increada), ahora y en su interminable perfección del Paraíso. Amín 

Miguel Julis, Teólogo.

Fuente: ΑΚΤΙΝΕΣ
Traductor: xX.jJ

 

4º Domingo de Cuaresma, desde la infancia

 

El niño, el problema más importante

 Cristo Infancia

«Cristo preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: de niño, desde la infancia (Marc 9,21)»

Nuestra tierra, queridos míos, es pobre, los recursos escasos. ¿Cómo vamos a vivir, cómo progresaremos? Los especialistas se rompen las cabezas y proponen distintos planes; uno detrás del otro propone lo suyo. Y se puede hacer todo que proponen, pero otra vez nuestra patria no encontrará la felicidad. Porque la felicidad no es carreteras, plazas, fábricas…

la felicidad reside en otra parte. Nuestro problema es otro. El secreto de la felicidad está escondido dentro en el Evangelio que hemos escuchado hoy. Está en una palabra, que si pudiéramos sentirla y hacerla bandera nacional, nuestra patria sería la más feliz de la tierra. ¿Cuál es esta palabra, el “botón” que al pulsarlo veremos el cambio verdadero? Es la palabra: «Παιδιόθεν (pediozen) de niño», (Mr 9,21). Porque con una palabra del Evangelio basta para sanarnos y salvarnos.

«Παιδιόθεν (pediozen) de niño», es decir, desde la infancia, desde la cuna. Esta palabra, que el Señor obligó al padre del joven desgraciado a decir, es la inspección de los mayores. Este «Παιδιόθεν (pediozen) desde niño»  significa que de los problemas que hay en una nación, lo más importante es el niño, la infancia, la educación de la nueva generación, la infantil.

El niño de la lectura evangélica de hoy, desde muy temprana edad fue capturado por la influencia demoníaca. Unas veces caía al agua, otras al fuego, a veces crujía los dientes y sacaba saliva. Corrían detrás de él, lo cogían y otra vez lo mismo. El niño se estaba torturando pero más se torturaba el padre. El evangelio no nos dice cuál era el estado económico del padre. Puede ser que tuviera casas y fortuna y fuera rico; pero por supuesto que lo daría todo para que su hijo se curara. Por lo tanto la felicidad de la casa no estaba en los bienes materiales que tenía, sino principalmente en la salud del cuerpo y la psique del niño.

Esto, pues, lo «Παιδιόθεν (pediozen) de niño », que hemos escuchado hoy tiene gran importancia para nosotros. Este joven que lo torturaban los demonios, es la fotografía también de la juventud actual, el tipo representativo de los jóvenes y los niños de hoy, cómo viven, cómo se comportan y en general cuál es la educación de ellos. Echad un vistazo a vuestro alrededor.  Uno insulta al otro, otro es malhablado, otro peor aún blasfema lo divino, otro sale por la noche y molesta, asusta las chicas, otro levanta la mano y pega a sus padres, otro fuma,  se droga, otro… Generalmente nuestros jóvenes hoy hacen una vida que provoca gran inquietud. No tienen vergüenza y hacen cosas feas por la calle, como los perros rabiosos y los caballos indomables.  Crímenes uno detrás de otro, sobre todo jóvenes  entre los 15 a 30 años.

Muchos se extrañan, ¿cómo se ha degradado así la juventud helena (y la española), cómo se ha demonizado así, peor de lo que hemos escuchado hoy en el evangelio? Yo no me extraño. A mí me extraña una otra cosa; me sorprende y admiro cómo algunos jóvenes creen en Dios, van a la Iglesia y aman a sus padres. Esto es lo que a mí me extraña. Porque, -confesémoslo- todos nosotros somos causantes y responsables por la cuesta abajo que vivimos, todos hemos corrompido nuestra juventud; unos directamente y otros indirectamente. El niño desde el momento que salga de su casa hasta el momento que vuelva, está dentro de las tentaciones. ¡Y qué he dicho? Me he equivocado. ¡Peligra hasta dentro de su casa!

Peligra de los malos prototipos o modelos que ve. Además, nada más que toque una tecla, todos los demonios del universo vienen dentro en la casa. Peligra dentro de la casa. Pero cuando sale peligra aún más. Porque afuera esperan los grandes demonios. Dentro de la casa los pequeños, afuera los grandes demonios. ¿Afuera de casa, quién espera- a quién?

El amigo malo. Él dirá la primera palabra. Y la primera palabra es que no haga caso a su madre y su padre, no dé importancia a las palabras de los padres. Así empieza la cuesta abajo.

Después del amigo malo, esperan las mujeres corruptas. Tenemos los centros más corruptos. Esto que lo escuchen los padres.

Otro demonio que espera afuera al joven es la revista vulgar, asquerosa y los anuncios obscenos.

Otras grandes “escuelas” de corrupción, escuelas con… diplomas, son los espectáculos, el cine y la televisión.

El mal lo completan los campos de fútbol, los juegos de azar, los botellones, las cartas, las loterías, los casinos, bingos, tragaperras, toda la basura y la corrupción.

Mil diablos empujan al joven a caer. No sólo estos jóvenes, sino hasta san Antonio el Magno si viviera hoy, dentro en esta sociedad sería tentado. Mientras pues, empujan al joven al mal, después se extrañan como se ha degradado la juventud. Por eso os digo que yo me extraño cómo existen aún jóvenes que mantienen a lo alto su fe y su honor. Es un milagro de Dios. Sólo la mano de Dios los detiene.

-Pero, ¿el estado, no hace nada, me diréis? ¿No ve a dónde va la juventud? Deja el estado. Tal y como lo dijimos antes, todos somos culpables. Tiene la culpa también el cura, el maestro, el obispo, pero la mayor responsabilidad es de los padres. ¿Por qué? porque el padre y la madre están cerca del niño. Porque padre y madre se llaman porque le han parido, no se llama a otra persona. Dice san Juan el Crisóstomo: Parir un hijo es fácil. También los animales paren hijos, es la ley biológica dentro de la creación. ¿Qué es pues lo difícil?  ¡Oh, Dios mío! Lo difícil es tomar este trozo de “carne” que caerá del vientre de su madre y hacerlo crecer, educarlo y convertirlo en hombre con altos ideales. El ser padre bueno es educarlo bien, no parirlo.

¡Qué gran responsabilidad tienen los padres! Pero qué hacen los padres desgraciados; ¿lo llevan el niño a la catequesis, lo llevan a confesar…? ¿Qué puede hacer sólo el kerigma? Cuando yo construyo y el otro destruye, cómo se construirá la casa entonces. Pues, afirmativamente, esto es lo que pasa aquí hoy.

Unos construyen y otros destruyen. La Iglesia construye con las catequesis, la madre, el padre, el maestro construyen; pero viene el diablo, da una patada y pone todo patas arriba. ¿Entonces cómo la culpa es de los padres?

-Pero hay asociaciones de padres. ¿Cómo aceptan y toleran estas cosas desastrosas? Dicen algunos.

¡Padres y madres! Os diré ahora cuál es la llave de la cuestión. Nuestra tierra los últimos tiempos ha visto muchas movilizaciones y manifestaciones para cuestiones serias y menos serias, pequeñas e insignificantes. Pero una cosa no ha visto. Si queremos que esta tierra siga viva, se debe hacer la mayor movilización y manifestación. Las mujeres que dejen la cocina, los hombres sus fábricas y sus despachos, juntarse todos y gritar –qué. No por los alquileres, ni para puentes y plazas, nada de todo esto. Que vayan al ministerio de educación y al obispado con una pancarta grande que tenga escritas las palabras de Cristo, las palabras del Evangelio: «Παιδιόθεν (pediozen) de niño»

Y si alguno de esos grandes que nos gobiernan sale en la ventana y preguntan: qué son estos, qué les pasa, qué piden; nosotros decirlos: ¡«Παιδιόθεν (pediozen) de niño»! Y si preguntan: qué significa «Παιδιόθεν (pediozen) de niño», nosotros explicarlos y analizarlos qué significa esto. «Παιδιόθεν (pediozen) de niño», significa protección de las jóvenes generaciones. Primero pedimos que haya inspección y prohibición de los espectáculos miserables; es una vergüenza que se presenten aquí este tipo de basuras. Segundo, la policía que recoja y delimita estas mujeres corruptas y malas que con sus actos arruinan al hombre. Tercero…cuarto…quinto… sexto… Padres haced ésto; ¡ho! ¡Qué alegría!. Entonces dormiréis tranquilos. Si se toman estas medidas revolucionarias, entonces en pocos años – y yo os lo firmo como contrato- nuestra patria será la nación más feliz. De otra manera lo «Παιδιόθεν (pediozen) de niño», será inspección y maldición para nosotros. Amín

(+)Obispo Agustín (un loco de Cristo)

Homilía grabada en el templo de san Elefzerio (Libertario),  Atenas 19-3-1961.

Fuente: ΑΚΤΙΝΕΣ                                                 Traductor: xX.jJ
 
 

4º Domingo de Cuaresma, La terapia del joven epiléptico

 

Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó. Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. Habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese. Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día, (Mrc 9, 17-31).

i.xristos kai o daimonismenos

 

Los niños a Cristo

Un padre dolido conduce al Señor su hijo enfermo, quien estaba capturado por espíritu demoníaco. El joven estaba castigado por un espíritu demoníaco mudo, no estaba en situación de pedir el mismo su terapia al Señor Jesús. Y en lugar de él se dirige su padre hacia al Θεάνθρωπο (zeánzropo, Dios y hombre). Y Aquel correspondió: “Traédmelo”, dijo. Y se lo acercaron.

Hoy el Cristo pide de nosotros conducir cerca de Él cada niño y cada joven. Dentro de un mundo que el diablo homicida utiliza todos los medios para seducir y destruir las psiques jóvenes y niñas, las palabras del Señor nos muestran el camino sanador y salvador: “Traédmelo”.

Guiemos, pues, a los niños al Salvador y Sanador Cristo Dios. Padres y maestros, intentemos armarlos con el temor a Dios desde pequeños. Enseñarlos a ir en la Iglesia y participen en los santos Misterios. Transmitirlos en sus psiques las palabras de Dios y exhortarlos a que luchen de acuerdo con la voluntad de Dios. Y aún, si algunos jóvenes han salido del camino, intentemos a indicarlos lo correcto con agapi, discernimiento y con el mejor ejemplo nuestro. Paralelamente oremos nosotros en vez de ellos con oración ferviente, para que escapen de las garras del diablo y regresen al Redentor, la fuente de la verdadera felicidad.

Señor ayuda mi incredulidad

El Padre del demonizado joven tenía su fe incompleta; sin embargo, no sabía a dónde más podría tener esperanza. Se dirige, pues, hacia al Señor y con palabras que revelan su desesperación y su poca fe y Le dice: “Compadécete de mí, si puedes hacer algo, ayúdanos”.

Pero la cuestión no es si el Señor Jesús podría hacer el milagro. Es absolutamente cierto que  el Θεάνθρωπος (zeánzropos, Dios y hombre) tenía la fuerza de ayudar y sanar al joven atormentado.

El obstáculo es la poca fe del padre. Por eso, antes de sanar al niño, el divino Maestro ayuda al padre a sentir su debilidad y confesar con lágrimas: “Creo, Señor, ayuda mi incredulidad”.

El Señor es omnipotente. No hay algo imposible para Él. Lo que “compromete y bloquea” Su fuerza es nuestra poca fe. Esta no le deja hacer milagros en nuestra vida. Recordemos qué les ha pasado los compatriotas del Señor, los Nazarenos. Aunque le tuvieron tan cerca, no Le creían. Por esta incredulidad de ellos, Nazaret fue privada de Sus admirables obras.

Oremos pues al filántropo Señor a reforzar nuestra fe. La fe pasa por distintos estadios hasta perfeccionarse. Decir nosotros también como los Apóstoles: “Señor, añádenos fe” (Lc 17,5).

Y si alguna vez tenemos dificultades y tenemos la sensación de que el Señor no escucha nuestras oraciones, tengamos paciencia y aprovechemos cada prueba para que se vaya consolidando y creciendo la fe y nuestra dependencia del todopoderoso Cristo Dios.

Por encima de toda fuerza

El Señor giró hacia el joven que estaba estirado al suelo y habló estrictamente al espíritu sucio: “Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él…”.  ¡Te lo mando Yo el Hijo y Logos de Dios! 

Y el espíritu maligno, mientras gritó fuertemente y removió el niño, se fue lejos. Esta es la sorprendente potencia de Cristo. Su logos como “una espada aguda” (Apoc 19,15), destruye los demonios y sus obras mal astutas. El diablo aunque se presenta “como león rugiente” (1ªPed 5,8), no puede parar ante el Cristo. En el nombre del Señor Jesús Cristo se someten todas las fuerzas “de las que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” (Fil 2,10). El cristiano que invoca el nombre del Señor Jesús con fe y vive unido con Él, no tiene miedo a hechizos o mal de ojos, ni magias, tampoco otras influencias demoníacas. Lucha con fuerza contra los ataques del maligno y los rechaza con seguridad y certeza, porque cree al Señor Jesús Cristo, Dios todopoderoso y Vencedor eterno del diablo y la muerte.

“Ο ΣΩΤΗΡ” El Salvador 

 

Fuente: ΑΚΤΙΝΕΣ
Traductor: xX,jJ

 

Los pazos y la depresión, qué son y como se sanan

 

Fragmento del libro: Los pazos y la depresión – Qué son y cómo se sanan.

el libro completo aquí: https://logosortodoxo.es/los-pazos-y-la-depresion/ 

Pazos depresion

La divina Jaris (gracia, energía increada)

2α) La Divina Jaris increada que se proporciona por los misterios de la Iglesia, sana al hombre psíquica y somáticamente (físicamente o corporalmente). 

La verdadera salud, la existencial, abarca al hombre entero, no es posible sino sólo dentro de la Iglesia. La terapia se hace por la Divina Jaris increada. Es el fármaco universal, terapia para todas las enfermedades psíquicas y somáticas (físicas).y solución para todos lo problemas.

El Yérontas Porfirios, sanado por la Divina Jaris increada decía: “La Jaris increada de Dios cambia al hombre, le metamorfosea, transforma psíquica y físicamente. Entonces desaparecen todas las enfermedades”.

Decía: Con la divina Jaris (energía increada), alteramos o convertimos lo malo en bueno. Esta es la obra del luchador espiritual. Cuando uno ora estando en alerta, atención y humildemente, entones atrae la Divina Jaris increada. Sobre esto el Señor nos dijo hacerlo incesantemente, sobre todo en el momento de la tentación. “Estaos en alerta, atentos y orad para que nos os moleste la tentación; porque el espíritu está bien dispuesto, pero la carne enferma” (Mt 26,41).

Entonces el mal no nos puede perjudicar, la tentación es repelada y la fuerza y energía que el maligno iba a robar, es canalizada hacia al “nuevo, renovado” hombre. La Divina Jaris increada que es atraída del hombre que está en nipsis y en oración humildemente, “redirige” la fuerza y energía psíquica del hombre desde el mal hacia el bien. Así se eliminan los pazos y la Depresión.

2b) Los estadios de terapia de los distintos pazos y la depresión generalmente.

La existencia humana no se sana sino sólo por la energía increada de Dios, es decir, la Divina Jaris, que existe solamente en la Iglesia Ortodoxa. Sólo la Iglesia Ortodoxa puede sanar la psique del hombre, porque solamente ella la conoce.

Los Santos Padres “que reunieron toda la ciencia sobre la psique” son los verdaderos e únicos psiquiatras nuestros, encabezados por nuestro Cristo Dios, Quien es revelado en nuestros textos sagrados como: “El médico de nuestras psiques y nuestros cuerpos”.

La psique humana no se sana con enfoques filosóficos, como son todos estos mal llamados métodos “psicoterapéuticos”, – que uno de ellos es también el psicoanálisis- sino con la “ciencia de la psique”  que es la tradición patrística ortodoxa.

Ella tiene como eje central terapéutico los tres estadios de la vida espiritual:

1º) La catarsis (sanación, terapia) de los pazos a través de la metania introspección, arrepentimiento, conversión y confesión), la ascesis, la vida mistiríaca y expulsión de todos los loyismí del corazón para que sea purificada y limpia la energía noerá-espiritual de la psique.

2º) La Iluminación por la jaris increada del Espíritu Santo y

3º) La Θέωσις (Zéosis) o glorificación otra vez por la jaris  energía increada del Espíritu santo.  

El metropolita Ierotheo Vlajos nos enseña: “Para la terapia del hombre, según la enseñanza de los Padres de la Iglesia y toda la praxis terapéutica de la Iglesia, se requiere la combinación entre misterios y ascesis (ejercicio espiritual). La ascesis como aplicación de los mandamientos de Cristo, precede de los misterios y también los acompaña. Concretamente, el Bautismo, es catarsis (sanación, terapia) del como imagen y la integración del hombre en la Iglesia; es el nacimiento. El misterio de Χρίσμα (jrisma, crismación) es el movimiento-iluminación del nus, que se revela con la oración y por eso en la lengua latina es caracterizada como confirmatio (confirmación), es decir, confirmación de que el bautizado es templo del Espíritu Santo. La divina Efjaristía es vida, porque el bautizado comulga del Cuerpo y Sangre de Cristo. 

La ascesis, ejercicio en Cristo consiste en el paso del hombre de los grados de la vida espiritual, que son: κάθαρση (kázarsi, sanación, terapia), φωτισμὸς (fotismós, iluminación) y  θέωση (zéosis o glorificación).

La catarsis según san Máximo el Confesor, es la superación de la ἡδονῆ (hidoní, hedonismo, placer) y la ὀδύνη (odini, dolor, pena, sufrimiento).

La iluminación es la superación del olvido, la ignorancia y el desconocimiento, 

Y la zéosis (glorificación, divinización) es la superación de la fantasía. 

La coordinación entre misterios y ascesis la hace el deificado o glorificado Padre Espiritual.

En la Iglesia primitiva, como había una clase particular de catequizados, también lo había para los que estaban en metania; Lo vemos en los cánones de Basilio el Grande, san Gregorio de Nicea y otros Padres.

De todos los textos de la Santa Escritura y de los Padres de la Iglesia, se ve claramente que la terapia del hombre se consigue en la Iglesia, que es una comunidad-familia especialmente eclesiástica. No se trata de un lugar idealizado, donde dominan las ideas, sino de una familia espiritual, donde existen los padres, los hermanos, comunión de ángeles y hombres, domina la vida en sociedad común con el culto y los misterios (sacramentos). La vida personal es conectada con la vida social, por lo tanto, no se pueden cultivar aspectos de terapia, sanación y salvación, egocéntricos e individualistas según Ierotheo Vlajos.

2c) “El primer movimiento lo hace el Cristo Dios”

El primero que se mueve hacia nosotros –con el propósito de sanarnos- es el Bondadoso Señor; el Yérontas Porfirios orando incesantemente decía: “El Señor nos llama: «Venid hacia a mí todos los afligidos, castigados y enfermos psíquicamente y yo daré alivio, reposo y sanación a vuestras psiques» (Mt 11,28). Si el hombre corresponde correctamente en esta llamada de Dios es sanado. La correspondencia consiste en amarle, orar y participar en la vida de la Iglesia a través de los Misterios y la vida ascético-hisijasta. La ascesis-hisijía nos prepara adecuadamente, de modo que nos convirtamos en receptores de la Divina Jaris energía increada, que viene a través de los Misterios, la oración del Corazón o de Jesús y el estudio del Logos Divino.

2d) El cristo con Su Jaris divina e increada sana al hombre entero, aún hasta las profundidades de la psique.

Las profundidades de la psique del hombre (aún el llamado subconsciente), que están cargadas de distintas vivencias, experiencias penosas y angustiosas, culpabilidades y depresión, están conocidas sólo por el Dios. Con Su divina Jaris increada estas también se sanan, decía el Yérontas Porfirios: mira, le dijo a uno, ¿qué son estas frustraciones (un médico que le hizo una pregunta escrita), y si tienen relación con lo hereditario? ¿Qué son las hereditarias? Todo esto qué escribe son del hombre antiguo que tenemos en nuestro interior.

Pero cuando hemos amado a Cristo con toda nuestra psique (con la toda la energía de la voluntad, lógica y sentimiento), cuando venga el divino eros (amor, energía increada) en nuestro interior, entonces todos los problemas se van y nos llenamos de alegría espiritual.

Τú, dice otra vez el Yérontas Porfirio (dirigiéndose al que había escrito el libro), estas cosas las conoces, tantas veces te las he dicho: “Los psiquiatras y psicólogos hablan de frustraciones y cosas hereditarias, porque no conocen la psique humana, que sólo con el divino eros (amor, energía increada) se sana y vive la en Cristo alegría. Las enfermedades se deben en el pecado (pecado como enfermedad ísica, psíquica y espiritual)”. Pero cuando el Cristo habite dentro en toda la psique, entonces se va el pecado y la enfermedad.

La Divina Jaris (gracia, energía increada), el Cristo, viene en la psique del hombre con la vida ascética y mistiríaca (participación en los misterios-sacramentos de la Iglesia Ortodoxa). Especialmente ayudan la confesión y la oración noerá (del corazón o de Jesús). La bendición u oración  «Κύριε Ἰησοῦ Χριστέ, Υἱέ τοῦ Θεοῦ ἐλέησόν με Kirie (Señor) Jesús Cristo eleisón me» contribuye mucho en la consecución de esta obra. Esta oración sana y limpia la psique y mantiene, detiene al nus.

2e) La divina psicoanálisis.

Regiones o partes de la psique que son consideradas como difíciles de entrar y desconocidas para muchos, como el subconsciente, realmente se pueden sanar con la Jaris, la energía increada de Dios. 

La divina psicoanálisis, como la llamaba el Yérontas Porfirios, es muy superior y eficaz que la humana, al contrario la humana perjudica mucho.

El Yérontas Paísios también habla sobre las frustradas culpas, que se deben eliminar con la confesión. La “conciencia taponada” es como un gusano que corroe los interiores de la psique. Dice el mismo Yérontas que: “si ves que no tienes paz y serenidad sino tristeza, sepas que en tu interior hay algo desarreglado y debes encontrarlo para arreglarlo. Supongamos que cometes un error y te angustias y sufres pero no lo confiesas. Te ocurre algo y pasas por alegría. Esta alegría tapa la tristeza y poco a poco lo olvidas, no lo ves, porque ha sido tapado de la alegría. Pero aquello interiormente trabaja…” No basta con encontrar el pecado. Debes también confesarlo, para sanarse la psique de la tristeza, la angustia y la depresión que aquello provoca.

Observa el honorable Ierotheo Vlajos: “Hoy muchos enseñan que el hombre puede llegar al conocimiento del sí mismo con la psicoanálisis y la autoanálisis, pero esto es un engaño y puede conducir al hombre en resultados horribles. Cuando uno se autoanaliza puede resultar en la esquizofrenia.  

El método ascético es sencillo. Con la vigilancia, atención del nus, con la catarsis y el regreso del nus al corazón a través de la metania y la oración del corazón (o de Jesús), con la aplicación y cumplimiento de los mandamientos de Cristo-, buscamos a liberar el nus de las imágenes, fantasías y del cautiverio de la cosas sensibles y así regresando al corazón, ver su devastación interior.

El conocimiento de nosotros mismos viene con la energía increada del Espíritu Santo. Sólo cuando la Jaris increada de Dios, con nuestro trabajo, haya iluminado la psique, conocemos con cada detalle de nuestro “ser” con exactitud. Por eso la terapia del nus nos revela la existencia de los pazos, por lo tanto, iluminados del Espíritu Santo y fortalecidos de Él, podemos luchar contra ellos, según Ierotheo Vlajos. (De su libro “preguntas y respuestas sobre la Psicoterapia Ortodoxa”

La terapia de la psique es sobre todo y principalmente la vivificación y la iluminación del nus. No es simplemente encontrar las vivencias, experiencias frustradas. San Diádoco de Fótica, dice: “sanar y purificar el nus, sólo es posible con el Espíritu Santo” (con el Dios energizando, operando y el hombre sinergizando, cooperando).

La verdadera psicoterapia y psicoanálisis se realiza con el misterio de la Divina Confesión.  Decía el Yérontas Porfirios que la psique, por excelencia se sana con la Confesión General que debe ir haciendo de vez en cuando el hombre que se está sanándose espiritualmente. 

Fragmento del libro: Los pazos y la depresión – Qué son y cómo se sanan. 

Sabas el Aghiorita. 

Fuente: hristospanagia5
Traductor: xX.jJ

 

 

La obra pastoral de san Gregorio Palamás

SUMARIOS DE LOS CONGRESOS INTERNACIONALES DE ATENAS Y LEMASOL DE CHIPRE

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LA OBRA PASTORAL DE SAN GREGORIO PALAMAS

(Por Georgios Kapsanis,Yérontas del Santo Monasterio Grigoriu del Santa Montaña Athos)

Una pequeña introducción no es suficiente ni para la presentación de algunos espectros de la gran y profunda obra pastoral de nuestro Santo Gregorio Palamás, esta estrella que sobre-ilumina nuestra la Iglesia.

Estos testimonios preciosos sobre nuestro tema nos lo ha proporcionado san Filoteo el Aghiorita, Patriarca de Konstantinópolis, amigo, alumno, co-combatiente y escritor de la admirable vida de nuestro Santo. Esta vida la escribió en el lenguaje popular, durante la esclavitud turca san Atanasio Parios. Combinación realmente admirable. Santo escribe la biografía de santo y santo la traduce1.

Voy ya desde el principio a deciros que toda la obra de san Gregorio Palamás es pastoral.

Y cuando escribía obras contra los heréticos o luchaba contra ellos, y cuando predicaba o celebraba la Divina Liturgia, siempre tenía en presencia ante sus ojos y su mente el beneficio, la sanación y la salvación de los cristianos.

En la santa Tradición Ortodoxa no existe, como es sabido, distinción entre pastoral y teología. La teología tenía siempre como objetivo la pastoral, y la pastoral estaba y está fundamentada teológicamente.

Objetivos de la obra pastoral de nuestro santo es la protección de los miembros de la Iglesia de las herejías y la en Dios formación, súplica y consolación de ellos.

El enfrentamiento de las herejías

Es conocido que el santo siempre era muy sensible para que no se alterase la fe ortodoxa. Sin fe ortodoxa no puede haber auténtica vida cristiana. En su 8ª homilía dice: “Así que creemos es un Dios y en una deidad omnipotente y de tres hipostasis (o bases substanciales o personas); proclamamos y alabamos a los que con esta fe han complacido y agraciado a Dios, en cambio a los que no creen de la misma manera y han inaugurado una herejía particular o siguieron hasta el final a sus jefes, los rechazamos y los negamos.”

En la misma homilía que pronuncia el Domingo de la Ortodoxia subraya que, como la fe y las obras se interaccionan, la Jaris increada del Espíritu Santo, en el piadoso tiempo de ayuno, iluminó a hombres a proclamar la verdad ortodoxa sobre la piedad y la proscripción de los que no interpretan ortodoxamente”2.

El que uno se equivoque en las divinas es “siniestro de la psique”4

Mientras era monje en la Santa Montaña de Athos, escribió sus dos famosos logos “Sobre procedencia del Espíritu Santo”, para demostrar que la procedencia del Espíritu Santo no es una cosa insignificante y segundaria, sino una herejía terrible. El santo habla severamente hacia los Latinos: “Vosotros decís dos principios sobre la deidad, porque aunque no lo afirmáis públicamente, se reduce de lo que estáis diciendo. Estas cosas provienen de las profundidades y los malos astutos misterios del satanás, que él los sopla en vuestros oídos… Pero nosotros siendo enseñados por la teosofía de los Padres, no ignoramos los conceptos, nociones y pensamientos de ellos, que como dije al principio, parecen sin importancia en la mayoría; sin embargo nosotros nunca os aceptaremos en comunión, si decís que el Espíritu Santo procede también del hijo”5.

Según el difunto P. Cristu los argumentos de san Gregorio no se extraen de san Fotio el Grande, sino de los Padres anteriores comúnmente aceptados por los santos sínodos, de modo que los Latinos son inexcusables e inconfesables.

Cuando en Thesalónica se presentó el occidental Barlaam ridiculizando y combatiendo maniáticamente la experiencia de la zéosis o glorificación de los monjes aghioritas (de la Santa Montaña), los hisijastas de Thesalónica con el mando del divino Isidoro y después Patriarca de Konstantinopla, llamaron al joven monje athonita Gregorio venir a Thesalónica, distinguido desde su juventud por su sabiduría y virtud, considerándolo como el más capacitado de todos para tomar el mando de la lucha contra Barlaam.

Por obediencia viene en Thesalónica. Al principio de manera pacífica intenta convencer a Barlaam de su engaño. Barlaam permanece terco, obstinado y firme en su decisión y el santo se arma con la espada del Espíritu. Empieza sus luchas sobrehumanas contra Barlaam y a continuación los que le sucedieron en su herejía Akíndinos, Grigorás y sus seguidores.

Para los estudiosos del santo, estos combates son conocidos. San Filoteo empezando por la descripción de los combates escribe: “Ahora es tiempo de acercarnos en aquellas grandes e admirables guerras que hizo el santo contra las nuevas herejías dirigiendo y defendiendo lo increado de la divina Jaris(gracia energía increada). Y contar, según nuestra fuerza, la multitud de aquellas hazañas y luchas largas, que son conocidas en todos y se están proclamando aquí y allá; es decir, que el logos de su enseñanza piadosa y sus escritos de inspiración divina han llegado en todas partes”6.

Estas luchas “fueron combates de vida”. Combates que costaron cuatro años de cárcel y muchas pruebas, dolores y sufrimientos. Pero también doxa (gloria y gracia increada) eterna, porque con estos combates salvó la Ortodoxia.

De estas luchas se encargó san Gregorio, porque con la iluminación del Espíritu Santo diagnosticó que la herejía de Barlaam, no sólo había transgredido la piedad de los hisijastas Aghioritas o Athonitas, sino que golpea e hiere la posibilidad del hombre para conseguir la zéosis, glorificarse o divinizarse.

¿Y cómo es posible el creyente glorificarse, divinizarse, si la divina Jaris es creada? ¿Y cómo es posible la divina Jaris sea energía increada de Dios, si no existe discernimiento entre divina esencia y divinas energías?

En este caso dominaría la herejía de Barlaam y la Iglesia decaería de la κοινωνία (kinonía-comunión, conexión y unión) de la zéosis en una organización jurisprudencial de nomenclatura religiosa y la pastoral de la zéosis se sustituiría por la pastoral del mejoramiento moral con la ayuda de la jaris creada.

Es triste que los occidentales hasta hoy no han entendido el significado y la importancia de este tema, tal y como se ve en la catequesis oficial “del romanopapimo”, donde falta la enseñanza del discernimiento entre esencia y energía increadas y la posibilidad de participación de la divina Jaris increada.

Por eso la enseñanza de la Iglesia Ortodoxa sobre la divina Jaris increada se tiene que poner entre los temas del diálogo. Si naturalmente el diálogo aspira al acuerdo sobre la fe y no a cualquier regularización de diferencias.

La Iglesia aceptó oficialmente la enseñanza del divino Palamás en dos brillantes Sínodos en Konstantinópololis el 1341 y 1351, como enseñanza de la Iglesia Ortodoxa y nuestro santo como su maestro inconfundible. El escrito “Sinódico de la Ortodoxia” contiene la bienaventuranza del santo y sus seguidores y anatematizó a los contrarios.

 Conducción del rebaño para la consecución de la praxis

Es natural que el último fin o la meta de la obra pastoral del santo sea la zéosis o la glorificación por la Jaris la energía increada.

Pero la zéosis no se consigue sin la obtención del primer estadio del combate espiritual, la praxis, es decir, la liberación de los pazos, la catarsis, el cumplimiento de los mandamientos, la oración y la participación en los Santos Misterios y el Culto de la Iglesia.

Estas cosas aconseja, enseña y pide de la multitud del pueblo. El buen educador se ocupa con todos los medios para la ascensión espiritual y la maduración de su rebaño. El profundo y altísimo de nus teólogo, mientras se enfrentaba a la herejía escribe logos de alta teología difíciles de entender a los más simples y cuando predica desde la Iglesia es condescendiente de agapi patrística, hablando simple, comprensible y atractivamente. Les llama a la metania, filadelfía (hermanamiento), apartarse de los pecados carnales7, evitar los juramentos y las injusticias8, participación habitual a las Celebraciones Divinas e hisijía en el Templo9. También les aconseja tomar la divina comunión a menudo preparados con la metania y la confesión10.

En su 56ª homilía enseña que la divina comunión o efjaristía es el mayor regalo de la agapi (amor increado) de Dios que deifica, glorifica al hombre. El santo hisijasta no puede esconder la experiencia de la estrecha unión con Cristo, que el mismo vivía místicamente en divina Comunión11.

Está claro que el santo no aspiraba simplemente al mejoramiento de la conducta de los Cristianos, sino a la unión con Cristo y la participación de la Vida divina.

Además, su enseñanza ética, contenida en sus homilías, está fundamentada teológica y eclesiásticamente, para nada es moralista.

A veces lleva a sus oyentes también a la teología más elevada; otras de manera que su logos afecte la multitud y el pueblo simple, pero sin ser injusto con los pocos que están avanzados en la vida en Cristo. “El intento de san Gregorio mediante las homilías, por muy laicas que estas sean, no es para rebajar el nivel de los oyentes que están más probados y progresados, sino para elevar el nivel de los más sencillos; (tomo 9 pag11)”; por lo tanto su logos es alto y fino12.

Mostraba el punto más alto y ayudaba a los cristianos a subir por la praxis hacia lo más alto y perfecto. Es muy característico el siguiente trozo de su kerigma: “…mudémonos nosotros también por nosotros mismos de la tierra hacia arriba, salgamos del cuerpo hacia el espíritu, cambiemos el anhelo de las cosas provisionales por las fijas y eternas”14.

San Gregorio estigmatiza la crueldad y la injusticia social

La enseñanza sociológica de san Gregorio Palamás es también muy importante. Recrimina y castiga no sólo por el mal uso la riqueza, sino también la manía y el deseo en ser ricos. 15 El que ayuna y se abstiene de comer voluntariamente, debe dar de comer al que pasa hambre involuntariamente y no guardar para mañana lo que ha ahorrado por el ayuno.

Hacia aquel que no quiere dar limosna de sus propias riquezas le aconseja: «Si no quieres dar de lo tuyo, por lo menos aléjate de lo ajeno y no quieras hacer tuyas las cosas de los demás arrebatando y enriqueciéndote algunas veces de los pobres injustamente 16 (tom 9 pag 362).

Al que se apropia las cosas que son comunes para todos, aunque no parezca que usurpa cosas ajenas, le califica como voraz, codicioso17. Enseñanza muy avanzada no sólo para su época, sino para la nuestra también. Donde hay, según los Padres, el duro y frío logos “lo mío y lo tuyo” falta el lazo de la agapi, allí se echa a Cristo. El pazos que dominaba entonces causaba filaftía (egolatría, excesivo amor a uno mismo y al cuerpo), codicia, odio entre hermanos y todo tipo de mal18.

Aquel que durante el período de ayunos unirá también la caridad «eliminará cada pecado, venerará con franqueza las pasiones y con la resurrección sanadora y salvadora de Cristo disfrutará y conseguirá la eterna redención.»19

En otra de sus homilías recrimina a los injustos, tanto los gobernantes, como los militares: «…si por poco fingimos hipócritamente paz aparente entre nuestros prójimos, los soberanos aumentamos más la violencia contra los pobres, imponiéndoles más impuestos en sus oficios manuales. ¿Quién soldado de ahora se basta sólo con su salario? ¿Quién de los soberanos no se pavonea de sus raptos, pillajes y hurtos? Y los guardianes de perros y cerdos, como perros y cerdos rabiosos raptan, pillan y destruyen la fortuna de los desprotegidos. Por eso los pobres claman contra todos vosotros, contra los líderes, los que están después de ellos, los militares, sus sirvientes, no pudiendo aguantar el comportamiento odioso y sin piedad de sus cobradores de impuestos y la continua violencia e injusticia de los que sois más fuertes en la tierra; Esta corriente de injusticia que se está derramando ya ha llegado hasta los monjes»20.

San Gregorio como pastor pacificador

La época de san Gregorio Palamás fue sobre todo tormentosa, no sólo a causa de los problemas y las disputas que provocaban los filósofos de moral Occidental, sino también por la terrible guerra civil que debilitó el Imperio y contribuyó más rápido su hundimiento. 21 (tomo 4º 472)

El santo no se identificó con ninguna de las partes en litigio, es decir, ni con los de Katakuzinós, ni con los de Paleologos. Estimaba a Katakuzinós pero no se identificó con él. Se dolía profundamente por la autodestrucción entre hermanos y no escatimó ningún esfuerzo por la paz de las dos partes en guerra.

Desgraciadamente el Patriarca Ioanis Kalekas identificado con la parte de los Paleologos encendía la guerra civil22. Como Kalekas en esta colocación suya no pudo tener como aliado al pacificador san Gregorio, se puso contra él, mientras antes apoyaba su teología, se alió con sus enemigos y empezó una persecución contra el santo, fingiendo que no enseñaba ortodoxamente. Además, lo encerró cuatro años a una la cárcel severa.

Correctamente sostiene el difunto profesor P. Cristu que el santo fue perseguido, 1) “porque predicó a base de los Sínodos, 2) está de acuerdo con los Padres y 3) aconseja la pacificación del estado23.

El 1350 regresó a Thesalónica desde la isla Limnos, donde se había refugiado, porque los sublevados le impedían la entrada en Thesalónica.

En su entrada a la ciudad pronunció una bellísima oración y después de tres días una homilía de grandísimo nivel de estudio con el título “Sobre la paz entre nosotros”24.

En muchas de sus homilías continuamente hace llamamiento por la paz. Paz hacia Dios, hacia el prójimo y hacia nosotros mismos. Pero finalmente una es la paz que tiene la resolución o voluntad del Padre, «la paz de nuestro Señor Jesús Cristo que ha traído por su humanización, como perfecta e incambiable y se da para todos los que la quieren»25.

«Gracias a esta paz, nosotros hemos venido a la Iglesia de Cristo, siendo diáconos (servidores) de su herencia y su jaris, según la petición de nuestro Salvador mediante los Apóstoles sobre todo evangelizamos en vosotros la paz y por ella reunimos los miembros esparcidos y con ella expulsamos de nuestra psique la enfermedad, provocada por el odio en nuestras psiques.» 26

Las disputas y contrariedades políticas habían llenado las psiques de muchos cristianos con odios y maldades. El santo con dolor lucha para desarraigar estos pazos de sus psiques, difíciles de sanarlos y curarlos. Para el gran Pastor Gregorio, portador e imitador de Cristo, no basta sólo una coexistencia pacífica. Pide la unión de las psiques, unión al cuerpo de Cristo, unión Cristocéntrica. « …si ya todos nos reconciliamos y nos unimos en uno a través de la paz de Dios, los unos con los otros con la agapi y concordia, teniendo esta paz en nuestros interiores, según la dulce petición de nuestro Señor, que normaliza el mal estado de la vida presente.27

Aquellos que conseguirán esta paz conseguirán también « la visión, expectación del Señor y la doxa increada que proviene de allí y al tiempo adecuado se les regalará la vida eterna, la doxa-gloria y la realeza increadas.»28.

Otras maneras de pastoral

Hemos hablado ya sobre la obra escrita y la obra del kerigma de san Gregorio Palamás. Estas secciones de la obra pastoral no darían su fruto sino alimentara el pueblo con el Pan que descendió del cielo, el Cuerpo y Sangre de Cristo, y si no le ofreciese la posibilidad de madurar espiritualmente dentro en el Culto divino. Por eso el Santo siempre oficiaba la Divina Liturgia, participaba a los Festejos y Vigilias y santificaba al pueblo.

Tenemos testimonio que también se dedicaba al pastoreo personal de su rebaño29. En su homilía 47ª se dirige con el siguiente llamamiento: «Si alguien no puede entender perfectamente el significado de lo enseñado por mí en la Iglesia que venga a mí particularmente y me pregunte, lo explicará detalladamente,  escuchará con claridad y podrá hacerlo obra”30  Que pregunte no sólo para aprender sino para aplicar. Su fin siempre era sotiriológico (sanador y salvador).31

De sus primeras pretensiones como Obispo de Tesalónica fue también la formación de sacerdotes “los cimientos y columnas de la Iglesia, después del primer y único cimiento Jesús Cristo” y “el formador y cooperante del mismo primer obispo, primer constructor y técnico después de Cristo”32.

Según san Filoteo, por la formación de sacerdotes, el santo aspiraba a la obra de la Iglesia. En reuniones particulares para sacerdotes les explicaba los logos de san Crisóstomo y los enseñaba sobre la altura del sacerdocio y los altos deberes sacerdotales.

Sobre su manera pastoral y su celo divino, habla a menudo su biógrafo. Me referiré en algunos ejemplos característicos: “El bien que hizo en aquella isla no es fácil para uno explicarlo. Inmediatamente cuando llegó allí, no pasó ni un día sin provocar beneficio psíquico a los habitantes de la isla, instruyendo y perfeccionando aquella conducta bárbara y dura del pueblo, domando sus corazones estériles, haciéndolos fértiles y fructíferos, transmitiéndolos con logos, obras, enseñanzas divinas, celebraciones de divinas liturgias y el resto de los Misterios33.

Idéntico celo mostró también el santo durante los tres años que pastoreó al Santo Monasterio Esfigmeno de Athos, como también durante su cautiverio por los turcos34.

Hacia el final de su vida terrenal, a pesar de que padecía de grave enfermedad en sus entrañas, no disminuyó para nada su celo, sino que parecía superior de esta misma enfermedad. «…con mente hacia Dios y con agapi ardiente hacia su rebaño, (porque amaba y era amado admirablemente de su rebaño), y por su costumbre no dejaba de celebrar las divinas y sublimes; enseñaba, oficiaba y festejaba en las divinas fiestas, con la celebración de los misterios, y de todos modos actuaba continuamente a la sanación, santificación y salvación del pueblo.»35

La zéosis personal es la condición pastoral de la zéosis ejercitada por él

El predicador, maestro e instructor de la inefable mística unión con Dios, el mismo era portador de esta jaris.

Como monje, asceta e hisijasta en la Santa Montaña padeció y experimentó la zéosis.

Recorrió y pasó en paciencia, obediencia y oración los estadios de la catarsis (sanación, limpieza), alumbramiento e iluminación y así por la praxis ascendió a la zeoría (contemplación, visión de la luz increada de Dios).

No buscó el sacerdocio ni el obispado. Era zeóklitos (llamado por Dios) y no autóklitos (autollamado)36.

Salió de Athos por necesidad de la Iglesia, pero permaneció siempre hisijasta en medio de todos los ruidos del mundo, sus combates eclesiásticos y las pruebas.

Ni en la cárcel, ni en el cautiverio, ni en el destierro dejó la nipsis y la oración.

Según su biógrafo, el mismo consiguió toda virtud; y el nivel de las virtudes fue y es relevante para sus contemporáneos y para sus posteriores37.

Según el mismo biógrafo, los atributos especiales de aquella psique realmente grande, son los siguientes:

“Primero era excesivamente apacible, afable e humilde en su psique.

Segundo se mantenía a sí mismo siempre superior a la ira y la enemistad y con extrema tolerancia y magnanimidad aguantaba a los que se enfadaban con él y le amargaban; y junto con su paciencia, los recompensaba con buen ánimo, con los posibles bienes, con logos, con obras y de cualquier otra manera o medio.

Tercero, no aceptaba fácilmente las simplezas dichas de algunos.

Cuarto, con los superiores mantenía libre su conducta psíquica, vigilándose de la vileza, de las alabanzas y algunas veces era intransigente y ejemplar no aceptando las cosas ilegales.

Quinto, hacia los humildes era humilde, previsor, amigo y excesivamente sereno y filántropo.

Sexto en las tentaciones era paciente e invencible, fuerte como hierro.

Séptimo, para cualquier hidoní placer carnal y mundano no se esclavizaba, era inflexible e irreducible, casi insensible.

Octavo atributo era la extrema hisijía, la serenidad y la alegría de su psique. Es decir, la bienaventurada paz de su psique, su alteración perfecta en nueva naturaleza, derramaba y brotaba hacia fuera, por decirlo de una manera, admirablemente el tesoro de su inenarrable alegría que estaba escondida dentro de la caja de su psique.

Noveno, siempre tenía su mente concentrada; y siempre mostraba unida su conducta alegre con la nipsis y el recogimiento.

Décimo, nunca faltaba de sus ojos también aquellas lágrimas sobrenaturales y paradójicas que son imposibles de describir y tener38.

Además de otras cosas, consecuencia de este estado jaritificado-agraciado de su santa psique es también lo siguiente:

1. Sus logos y escritos fueron aceptados por los fieles como de divina iluminación. “La jaris mediante sus homilías y operaciones de san Gregorio energizaba y actuaba sobrenaturalmente y paradójicamente sobre nosotros los terrenales.

Su voz se recibía como “voz de Dios” y su nus como “nus sagrado”, “nus de Cristo”, “boca de teología” y “nivel de la doxa ortodoxa de los sagrados dogmas”40.

2. Su diaconía pastoral la acompañan señales, milagros y terapias de enfermedades. Su oración tenía presencia a Dios. Uno de sus grandes milagros fue la expulsión de la enfermedad contagiosa panolus (peste) del castillo de la isla de Limnos, donde fue exiliado, a donde entró sin miedo y curó a los afectados de esta enfermedad.

3. El pueblo fiel manifestaba diversamente su devoción hacia su teóforo pastor.

Escribe san Filoteo: “Estas señales y milagros las hacía continuamente el santo también a cada fiel particularmente. Las que hacía en común para todos es muy difícil para uno contarlas todas. Basta que os diga que en las grandes fiestas había mucha gente, pisándose y estrujándose, porque cada uno quería ver la cara del santo y escuchar su homilía. Sus voces y su enseñanza la mayoría de la gente las consideraban y creían como verdaderas voces y logos de Dios; también echaban a los pies del santo muchos de los enfermos que inmediatamente se curaban”42.

Sello de la vida santa de san Gregorio Palamás era y será su bienaventurada dormición.

Después de una visión a san Juan el Crisóstomo, le predice que su dormición será el día siguiente de la suya, es decir, el 14 de noviembre.

Estaba gravemente enfermo y en la cama, pero no cesaba de enseñar a los presentes sobre las tentaciones, la paciencia, la vida, la muerte y la psique. Vigilaba, oraba y se preparaba para la salida. Debilitado por la enfermedad deja de hablar y sólo murmura repetidamente “las celestes a las celestes”.

Así en edad de 63 años termina su vida terrenal. Según su biógrafo:

“Mientras su bienaventurada psique salió de su cuerpo, la todamilagrosa jaris increada del Espíritu maravillosamente reveló también a los de afuera el esplendor interior de la psique. Aquella habitación se llenó de luz paradójica, en la cual se extendía aquel cuerpo divino y dentro de ella resplandeció también su rostro y se hizo semejante al del protomártir Esteban, a pesar de que era muy seco también antes de su muerte…”43

Su santa dormición se convierte en motivo de formación, edificación espiritual de los que tenían el privilegio de estar cerca de él durante sus últimos días y momentos de su vida terrenal, como también de tantos más que se informaron y se informan hoy sobre san Gregorio Palamás.

Las cosas de los santos son todas instructivas y edificantes, como también sus vidas y sus muertes.

Pero también en los siglos edifica su Iglesia con sus textos divinos y sagrados que nos ha dejado como herencia, con su santo y siempre estremecedor ejemplo de vida sagrada, ascética, martírica, testimonial y apostólica, y con sus Reliquias donde a veces plenos de jaris emanan mirra (perfume), con sus intercesiones divinas y potentes por su Iglesia desde el altar celeste donde preside con los santos Liturgos de los siglos del primer y gran Sacerdote y Archipastor Señor Jesús Cristo. Amín.

 

San Gregorio Palamás y la contemporánea pastoral y teología. (Otra ponencia del último día del congreso, por el mismo Yérontas Georgios)

La búsqueda del hombre en el fondo es para Cristo, para el verdadero Cristo, el Cristo del Evangelio y de nuestra santa tradición Ortodoxa. A Él buscan también los hombres actuales. Pero en muchos se comete un error. Creen que la Iglesia no tiene este Cristo y que la Iglesia es una simple institución de celebraciones, un museo el cual no proporciona a los hombres experiencias divinas, redentoras, las cuales superan las cosas humanas y elevan al hombre a una esfera por encima de las humanas.

Por eso, como sabemos hoy muchos hombres y sobre todo jóvenes huyen en misticismos, en experiencias técnicas como son las drogas, para vivir una experiencia trascendental y allí creen que encuentran su redención. Finalmente se lían en una desagradable situación por donde no pueden salir fácilmente. Beben agua llena de lodo creyendo que quitan la sed, pero en realidad se están envenenando.

San Gregorio Palamás nos recuerda que la verdadera experiencia de Dios vivo existe en nuestra Iglesia Ortodoxa y las otras experiencias son pseudo experiencias no son verdaderas sino falsas. Allí creen que encontrarán la redención. Exactamente aquí creo que debe ayudar el trabajo pastoral de la Iglesia para ayudar al mundo, los cristianos, los jóvenes, para que vivan esta experiencia. La verdadera experiencia de Dios, esto que anhela al fondo cada psique humana lo tiene nuestra Santa Iglesia.

Cierto que esto se está haciendo bastante. Porque si no se hiciese no habría tantos jóvenes que se hacen monjes y monjas. Pero también en el mundo aumentan las gentes que acuden a los cultos divinos de los templos sagrados. Parece que ha empezado una época nueva que ya está concienciado que la verdadera experiencia de Dios, los humanos y los jóvenes la encontrarán en nuestra Iglesia. Me gustaría recalcar este punto: todos estos jóvenes hoy que se hacen monjas y monjes no es por casualidad. Encuentran algo que da descanso espiritual y alivio a sus psiques, que es una experiencia de Dios. Y quiero decir que detrás del florecimiento contemporáneo del monaquismo, dentro y fuera de la Santa Montaña de Athos, en todo caso se encuentra la enseñanza de san Gregorio Palamás. Siento que muchos de nosotros hemos ido a la Santa Montaña porque es la escuela de san Gregorio Palamás. Y si no fuera por san Gregorio, no sé cuantos de nosotros visitaría la Santa Montaña y cuantos seríamos cristianos ortodoxos.

Diré un logos muy atrevido. Personalmente no me gustaría creer nunca a Dios de Barlaam. Preferiría ser ateo en vez de creer a Dios de Barlaam. Pero, gracias a Dios, nuestra Iglesia, nuestra Ortodoxia, nuestros Santos Padres y san Gregorio Palamás nos dijeron que Dios es otra cosa. No es Dios encerrado a sí mismo, incomunicado, inaccesible, sin kinonía-comunión, insensible e inalcanzable, sino un Dios que se sale de sí mismo, para encontrar a su criatura y unirse con ella. Doxa (gracias y gloria) a Dios que tenemos un Dios así y doxa a Dios que tenemos a san Gregorio Palamás que nos muestra quién es el verdadero Dios y cómo nos uniremos con este Dios.

Otro punto que me gustaría subrayar es que existen dos maneras de pastoral. Uno es la de Barlaam y la otra de san Gregorio Palamás. La manera pastoral de Barlaam es moralista; es decir, hacer un hombre ético, el cual se hará ético por la creada jaris y no por la increada Jaris de Dios, y que tendrá comunión-kinonía no con la persona de Dios, sino con las ideas sobre Dios.

San Gregorio Palamás nos indicó que la finalidad de la pastoral no es una mejora moral del hombre, sino la zéosis, la unión del hombre con Dios. Y mientras el hombre no se une con Dios tampoco puede ser Cristiano. Estas dos manera de pastoral una es correcta y la otra falsa. La manera pastoral de Barlaam es humanocéntrica por eso equivocada. La de san Gregorio es zeantropocéntrica (divino-humano-céntrica), por eso es verdadera. El bienaventurado Justino Pópovits, al que antes mencionó el honorable de Erzegobina que tuvo la bendición de ser discípulo suyo, decía que en la Ortodoxia todo es Zeantropocétrico. Todo lo de la heterodoxia es humanocéntrico. En nosotros el objeto de medida de todo es el Θεάνθρωπος (Zeánzropos, Dios y hombre). Para ellos el objeto de medida de todo es el ántropos, (hombre, ser humano). Entonces la pastoral de la Ortodoxia es zeantropocéntrica (divino-humanocéntrica) y esta es también la de san Palamás. Esta pastoral peligró durante el siglo 14º por Barlaam. La Jaris increada de Dios hizo destacar a san Gregorio Palamás, para que nosotros hoy podamos tener la pastoral de la zéosis y ser Ortodoxos cristianos.

Ciertamente, esto depende de la lucha que hace cada uno de nosotros para vivir esta ortodoxa zeantropocéntrica (divino-céntrica) vida de la zéosis y la pastoral ortodoxa. Es un tema personal de lucha, metania, oración e iluminación del Espíritu Santo. Pero en nuestra Iglesia Ortodoxa el camino está abierto, existe la posibilidad, poder y capacidad, mas los pastores para los cristianos fieles que quieren seguir esta pastoral y camino de su sanación y salvación y pueden hacerlo.

Otro tema que me preocupa personalmente y quiero exponer para que lo tengáis en cuenta es el tema del movimiento ecuménico. Hoy hay un aspecto u opinión de los que son capataces del movimiento ecuménico, que la teología de occidente y la teología de la Iglesia Ortodoxa Oriental son dos modos legales de acercamiento a la una verdad que es común en Oriente y Occidente. Aún se ha sostenido de un jerarca puntal que este aspecto es enseñanza de san Fotios. Confieso que cuando he leído esto he quedado sorprendido y excitado y pensé: ¿bien, el filioque, es decir, que el Espíritu Santo procede también del Hijo es lo mismo que el Espíritu Santo procede únicamente del Padre? ¿Es esto tradición de san Fotios? ¿Estos que han leído elementalmente a san Fotios confesor y saben para qué luchó, pueden decir estas cosas? También hoy pasa lo siguiente: Muchos teólogos aceptan y se apropian de la enseñanza de san Gregorio Palamás para la Luz increada, discernimiento de esencia y energía de Dios etc. Pero cuando llegan al tema principal decir cómo se tiene que hacer el diálogo con los heterodoxos, allí nos olvidamos de san Gregorio Palamás. Nos olvidamos de san Fotio y decimos que estos aspectos están caducados. San Gregorio Palamás hizo una lucha terrible contra el engaño de los Latinos. Dijo que nunca nos uniremos si no aceptan los Latinos rotundamente la enseñanza de la Iglesia Ortodoxa de que el Espíritu Santo procede sólo del Padre. Porque el filioque es una herejía terrible. Hoy decimos que podemos progresar a la unión sin tener en cuenta estas cosas.

Es decir, en algunos puntos admiramos a san Gregorio Palamás y en algunos le excluimos. Lo mismo para los demás Padres de la Iglesia. Esto me parece anormal y paradójico y lo pongo a juicio a los aquí presentes Obispos, Sacerdotes y profesores, no vaya ser que estoy equivocado y fuera de la realidad. ¿Es posible en algunos casos tener en cuenta los Padres y en otros no? Creo que esto no es honesto ni correcto. Debemos de tenerlos en cuenta en todo, tenerlos como guías conductores también en el tema del movimiento ecuménico actual. Algunos expresan unas opiniones muy despreciativas sobre san Gregorio Palamás y eso me entristece. No es queles pasa algo a los Santos, a ellos no les pasa nada nunca. Nosotros mostramos la pequeñez y la miseria de nuestra mente…

…El gigantesco movimiento teológico-espiritual del Hisijasmo se consolida y se hace justicia por el desarrollo histórico de los Balcanes y fue el que determinó el camino de todos los pueblos Balcánicos en los siglos siguientes. La importancia del Hisijasmo la resume profundamente de la siguiente manera el querido Metropólita de Montenegro Amfiloki: “La debilitación del imperio Romano oriental, la constitución y desarrollo de otros estados balcánicos e Iglesias locales, los conflictos entre estos países etc. habían provocado durante esta época no sólo una crisis de las estructuras sociológicas, sino también una crisis espiritual profunda, la cual por orden precede de todas las demás. Esta crisis era una provocación seria y encontró respuesta y solución al hisijasmo.

El hisijasmo con su profunda experiencia basada igualmente a su profunda fe en la presencia de Dios dentro en la historia y en todos los acontecimientos históricos, consolidó y afianzó la perturbada unidad de los ortodoxos y renovó la única e imperturbable esperanza y confianza de ellos a la providencia de Dios. El hisijasmo, pues, no era sólo una contestación teorética de su época, de su problema filosófico y teológico con Occidente o del antiguo pensamiento helénico. A la vez tuvo también un resultado concreto valioso para la sobrevivencia de los pueblos ortodoxos y el mantenimiento de la autoconciencia de la Iglesia católica (en su sentido real, no el romanopapismo) en los difíciles tiempos por los males, las desgracias y los sufrimientos por la turcocracia (esclavitud otomana).

Hay que tener en cuenta en todo a san Gregorio Palamás, no porque el santo necesita alguna justificación, sino que el mundo tiene necesidad de vivir correctamente a san Gregorio Palamás, el Μεγαδιδάσκαλος (megadidáskalos, magno maestro), la belleza del monaquismo, la estrella inborrable e inconfundible, el cuarto Teólogo y Jerarca, (el tercer “βοανεργές voanergés” flamante trueno de energías y bombas creadas de las divinas energías increadas). Amín.

Archimandrita Georgios Kapsanis

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) logosortodoxo.es/, heleno-griego nativo, instruido en la Santa Parádosi-Tradición y en la lengua (katharévusa) del Nuevo Testamento la que actualmente se habla en el pueblo fiel heleno-ortodoxo.

Cruz

xX.jJ

San Gregorio Palamás en la historia y el presente

Palamás

SAN GREGORIO PALAMAS EN LA HISTORIA Y EL PRESENTE

Por Georgios Mantzaridis, Universidad de Thesalónica

San Gregorio Palamás es el mayor teólogo ortodoxo del siglo 14º y uno de los grandes en la historia de la Iglesia Ortodoxa… (Omitimos las dos páginas siguientes porque tratan de la vida de san Gregorio y la historia del conflicto, puesto que en otro sitio lo hemos traducido con el título «el camino de san Gregorio Palamás).

Ἡσυχία hisijía no significa inactividad o apraxía, sino la alerta, vigilancia continua y preparación para acción y creación. Como la humanización de Dios ha renovado el mundo y es un «misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eterno » (Rom 16,25) y el Cristo es el Logos «que proviene del silencio» (S. Ignacio), así también la verdad y la vida cristiana se engendran y nacen en la hisijía. «Libraos de las cosas terrenales y conoced que yo soy el Dios verdadero» (Sal 45,11). Con la noerá hisijía (paz y serenidad interior del espíritu del corazón psicosomático) es frenado el envanecimiento del nus y se restituye la unidad de las fuerzas y energías psíquicas del hombre y se logra “la ocupación o estudio sobre Dios”. Así ya el hombre puede ofrecerse a sí mismo enteramente a Dios según el primero y gran mandamiento (Deu 6,5)8.

La hisijía como «estudio y nipsis de los interiores» prepara la explosión creativa de la fe. Esta da el tono y el aliento a la teología ortodoxa y la vida cristiana. Por eso la hisijía constituía desde el principio la matriz de la ortodoxia. Esta vivió, defendió y describió san Gregorio Palamás en sus escritos.

La persona y la enseñanza de san Gregorio Palamás se han hecho conocidas enseguida en todo el mundo ortodoxo y fortalecieron decididamente su vida eclesiástica y social. Es característico que de sus obras se tradujeron gran número en serbio-slavón, mientras vivía aún el mismo, cosa que demuestra la gran repercusión que tuvo su enseñanza en Serbia11. La intensa guerra y propaganda que ejercieron los latinos contra el santo y su enseñanza durante los cuatrocientos años de esclavitud turca, no perjudicó la piedad y devoción de los fieles hacia san Gregorio sino que la aumentó…

Hoy la teología hisijasta se encuentra en el epicentro de las exploraciones y trabajos teológicos en el campo de la Ortodoxia y es el catalizador más preciado para toda la teología cristiana de Oriente y Occidente, a fin de que vuelva a encontrar su fondo y el dinamismo real dentro del torbellino de provocaciones de nuestra época.

Después de san Juan el Damasceno, que vivió el siglo 8 y resumió la enseñanza dogmática y el contenido Cristocéntrico de la vida cristiana, empezó un período nuevo. Esta se caracteriza, por un lado sobre más proyección de la teología empírica o por experiencia, y por otro lado para el desarrollo del típico conservadurismo y del humanismo cristiano. Es decisiva la polémica de san Simeón el Nuevo Teólogo contra los teólogos de su época, que excluían la capacidad del hombre de conocer sensiblemente la jaris (gracia, energía increada) que ofrece Dios.

El espíritu del típico conservadurismo y del humanismo del siglo 14º proyectan y ponen de relieve a Bizancio, el Barlaam de Calabria y otros teólogos como Gregorio Akíndinos y Nikiforos Grigorás. Los últimos a pesar de que condenaban algunas tesis de Barlaam, ellos teologizaban estática y racionalmente. San Gregorio Palamás refutó la teología de ellos teniendo como base la tradición viva de la Iglesia. Así la voz de la tradición, que en esta nueva época con sus nuevos problemas tendría que ser también nueva y se ha escuchado del teólogo que «sufrió, padeció y experimentó lo divino», tal y como ocurría siempre con los Padres de la Iglesia.

En la base de la teología patrística de san Gregorio Palamás está la experiencia de la presencia de Dios dentro en la historia. Y esta experiencia no se aborda con búsquedas racionales, sino con aceptación θεοπρεπής (según el modo, manera de Dios o como Dios manda) de la divina economía.

El Yérontas Sofronio Sajarof una de las mayores figuras patrísticas de este siglo, decía que: sin san Gregorio Palamás hoy no podríamos corresponder a nuestra época. La teología de san Gregorio ofrece la base para el desarrollo de la autoconciencia ortodoxa y la expresión del testimonio ortodoxo de nuestra época. Por eso este renacimiento y renovación de la teología ortodoxa, que se observa desde la mitad del siglo pasado en el mundo eslavo y en el helénico, conecta directamente con la teología de san Gregorio Palamás. Esta teología, encarnaban al mundo eslavo san Serafín de Sarof y San Juan de Crostanda. Como acertadamente se ha apuntado, la escuela de la diáspora Rusa, la escuela serbia de San Justino Pópovits y la rumana de Dimitri Staniloae, tomaron el sobrenombre de Neopalámicas. Finalmente en la misma teología fue basado el renacimiento teológico también en el mundo helénico.

La actitud de la teología romanocatólica frente a san Gregorio y su enseñanza, como hemos dicho, fue desde el principio fanáticamente enemiga, negativa y polémica. Su principal representante sobre todo los primeros decenios del siglo pasado fue Martin Jugie, quien sostenía que «el palamismo como dogma de la Iglesia heleno-rusa realmente ha muerto». Una actitud similar, intentaron mantener más tarde teólogos neo-escolásticos, a través del periódico Instina. Estos sostenían que la enseñanza de san Gregorio Palamás provino de la interpretación equivocada de la teología de los Padres de la Iglesia, especialmente de los teólogos Capadocios y de san Máximo el Confesor15. Estos teólogos papistas escolásticos y nuevo-escolásticos, abordan la enseñanza de san Gregorio Palamás con las categorías de la teología escolástica o nueva escolástica, excluyendo el carácter ontológico (existencial) de la zéosis del hombre. Pero así es normal que la malinterpreten, como han malinterpretado también toda la tradición anterior que él sigue.

Serias interpretaciones malas de la teología de san Gregorio Palamás, se han presentado también por parte protestante, pero se reestructuraron no sólo por ortodoxos sino también por teólogos protestantes y romanocatólicos.16 Es muy característico que muchos engaños y errores de antiguos teólogos romanocatólicos  han sido examinados  y se derogados con atrevimiento dentro de los marcos de la misma teología papista o romanocatólica. Así tenemos estudios serios por teólogos romanoocatólicos que manifiestan un progreso esencial en la interpretación de la enseñanza de san Gregorio Palamás.17 Es importante este fenómeno, porque aquí no se trata de una diferencia cualquiera sino «para el misterio de la kinonía-comunión y unión con Dios y el hombre, que se encuentra en el corazón del mensaje cristiano»18, como acertadamente se recalca por un teólogo romanocatólico.

Pero cuando se considera como hecho que la enseñanza de san Gregorio Palamás concierne esto que se encuentra en el corazón del mensaje cristiano, y acto seguido, esta enseñanza se acepta como correcta y acorde con la anterior tradición patrística, se hace la siguiente pregunta fundamental: ¿Puede esta enseñanza calificarse simplemente igual de lícita con aquella que la rechaza, es decir, la occidental? O ¿pueden estas dos tradiciones occidental y oriental considerarse como dos maneras distintas de acercamiento a un misterio, es decir, al misterio de la zéosis kinonía- unión y comunión con Dios y el hombre, que se encuentra en el corazón del mensaje cristiano?

Creemos que la respuesta aquí es evidente, no puede ser positiva. El misterio de kinonía unión y comunión de Dios y el hombre, no es un fenómeno objetivamente observable que puede ser considerado y descrito de distintas fases, formas o abarcamientos. Este misterio es personal o kinonía-comunión existencial que se realiza o no se realiza. Si es verdad la tesis de san Gregorio Palamás que existe comunión-kinonía pragmática, verdadera con Dios y el hombre y que esta comunión pragmática es posible, puesto que el Dios aparte de la esencia increada que es inabordable, inaccesible, no participe e invisible, también tiene energías increadas que son abordables, accesibles, visibles y participes por el hombre, entonces no puede ser verdad la opción de los occidentales. Y si es verdad la opción de los occidentales que a causa de la sencillez divina, tal como ella se da a entender en la filosofía y la teología escolástica, no existe discernimiento de esencia y energía a Dios, y que la comunión del hombre y el Dios se realiza con el refuerzo de las fuerzas naturales del hombre, entonces no puede ser verdad la enseñanza de san Gregorio Palamás. De todos modos, la comunión de Dios y el hombre es un hecho ontológico y comunión-kinonía existencial, entonces no se agota y concluye en cualquier perfeccionamiento ético. Y si se realiza y concluye en cualquier perfeccionamiento ético, entonces no puede ser un hecho ontológico y una comunión existencial.

Finalmente el misterio de la kinonía-comunión de Dios y el hombre no es teórico sino un hecho eclesiástico. No se realiza y concluye en el espacio de la teología teórica, sino en la vida de la Iglesia. Esencialmente se identifica con el mismo misterio de la Iglesia. El acercamiento justo y correcto a la teología de san Gregorio Palamás que ha empezado de emprender Occidente, es normal que alegre la Iglesia Ortodoxa. Pero la impresión de que esta teología se puede aislar de su base eclesiológica y ser utilizada como complementaria, paralela y añadida a una otra eclesiología, no se reconcilia ni aviene con su correcta compresión y aplicación.

La diferencia entre la teología hisijasta y antihisijasta o de tipo oriental u occidental consiste en la aceptación o no de la comunión pragmática de Dios y el hombre. Consiste en la aceptación o no de la Iglesia, como comunidad de kinonía-comunión y unión, es decir, de zéosis (o glorificación, deificación, por la jaris energía increada). Utilizando lo subrayado de san Simeón el Nuevo Teólogo, lo que hizo sobre la teología humanística de su época, podríamos decir que en la opción y opinión de los anti-hisijastas no tenemos sólo una simple desviación o herejía, sino plena derogación, falsificación y degradación de la obra de la divina economía. «Herejía» dice san Simeón, es «la desviación y falsificación de los textos de nuestros dogmas sobre nuestra fe ortodoxa», en cambio la opción y opinión de que no existe una comunión pragmática con Dios «deroga y anula la economía entera de Dios y nuestro Salvador Jesús Cristo y niega claramente la renovación de la corrompida y desgastada imagen del hombre…»19.

Estas dos aproximaciones, pues, sobre el misterio no son alternativas. Más exacto aún, aquí no se trata de dos aproximaciones, sino de una aceptación de la vivencia y experiencia del misterio y de un intento de aproximación intelectual al misterio que resulta a la frustración de la aceptación de la experiencia y su vivencia. San Gregorio luchó hasta la saciedad para la aceptación, viabilidad y experiencia del misterio de la Iglesia. Así sostuvo la Ortodoxia. Defendió la auténtica tradición de la Una Iglesia indivisible que había desde el principio en Oriente y Occidente. Por eso su presencia en la historia y el presente de la teología cristiana tiene un lugar muy importante e interesante.

La descomposición de la teología de la experiencia y la autonomización de la vida cristiana de la Iglesia que hemos tenido en los nuevos tiempos han paramorfoseado, transfigurado al Cristianismo y han beneficiado la mundanación (el humano-centrismo o secularización). Y como la mundanación se ha consagrado primero en Occidente, para luego divulgarse como importación también en Oriente, la superioridad en este aspecto de los occidentales es obvia. Por eso era normal que las en-mundanizadas sociedades de Oriente se mantengan en desventaja con las mundanizadas sociedades de Occidente y muchas veces por tener necesidad en que sean enseñadas de ellas (a nivel de lo creado, tecnología, energías y luces creadas etc., y no de lo increado, luz increada y energías increadas).

Esto se ha observado también en el espacio de la teología. La teología académica que empezó a cultivarse desde el siglo anterior con la creación de la primera escuela teológica de Thesalónica, empezó a cultivar los modelos de las escuelas Occidentales, especialmente las alemanas. Parecida fue también la tendencia de la teología en el más amplio espacio ortodoxo. Con el principal cuidado la diferenciación típica de la Ortodoxia de las restantes confesiones occidentales o simultáneamente con la polémica contra el romanocatólicismo y el protestantismo, que se hacía en su mayoría con argumentos que provenían de sus contrarios de cada época; así se ha desarrollado una teología ortodoxa peculiar con metodología occidental. Pero si en cualquier ciencia la metodología define hasta cierto punto también su contenido, en la teología esta elección es totalmente decisiva. Si desde el principio se rechaza la capacidad de gnosis empírica o por experiencia de Dios y se reconoce sólo una aproximación simbólica, tal como sostenían Barlaam y sus aliados, entonces toda la teología se coloca en una base totalmente distinta. La exclusión de la metodología empírica altera la naturaleza de la teología.

Cuando la teología no está unida y conectada con experiencia de la Iglesia y se cultiva como ciencia intelectual con sus particulares objetivos gnósticos, que a menudo son independientes entre sí o inconexos, no sólo se recorta y se desvía de su fuente, sino que peligra en perder su seriedad desde la clara opción metodológica. Y esto ocurre porque no es posible entenderse, conceptuar y presentar correctamente el objeto de una investigación, cuando esto se separa y se aleja de su marco natural.

La teología académica estuvo en la mayoría de los casos indiferente o a veces burlona frente a la teología empírica. Cierto que no dudó directamente el dogma ortodoxo, pero ni se interesó particularmente sobre sus presuposiciones y los términos de su mantenimiento. Los Escritos y las colecciones de los Padres de la Iglesia se afrontaron en su mayoría como textos histórico-filológicos. La dogmática, la ética y generalmente la llamada teología sistemática se formó según los modelos occidentales. Los dogmas se afrontaron como conceptos que se conciben con el pensamiento del hombre y no tienen una relación particular con su vida. Correspondientemente la ética se ha presentado con conceptos que no tienen ninguna relación con el dogma cristiano, es decir, con la esencia de la fe.

En este camino se encontró también la Escuela Teológica de la Universidad de Thesalónica, que fue creada el 1942. Sin embargo, el interés sobre los estudios y la amplia propagación de los textos patrísticos, particularmente la ocupación y estudio sobre los textos de san Gregorio Palamás, formaron un clima nuevo y contribuyeron en el despertar de la autoconciencia ortodoxa. Esto se hizo muy sensible también con la renovación teológica de la década de los sesenta.

Esta renovación teológica conecta con el giro hacia la tradición patrística. Pero esencialmente se delimitó en la utilización repetida de la tradición y en la proyección selectiva de las enseñanzas básicas de la Ortodoxia, -como discernimiento de esencia y energía en Dios, participación de la divina energía increada, contemplación o expectación de la increada luz, la zéosis- ya en contraposición con occidente. En este clima se ha formado también la llamada “neoortodoxia”, que emprende combinar la enseñanza dogmática y la ascética de la Ortodoxia con la contemporánea mundanación o secularización.

Pero los fenómenos importantes durante este período fueron la recuperación del monaquismo de la Santa Montaña de Athos con pionero el Yérontas José el Hisijasta y la imperiosa presencia de grandes Padres espirituales en la Iglesia Ortodoxa, como los Yérontas o Starets espirituales Porfirios, Paísios, Efrem, Jacobo, Justino, Sofronio… que encarnan la auténtica teología. Estos Yérontas han ejercitado una gran influencia a la tripulación de la Iglesia, en cambio algunos de ellos, los que más estudios tenían, influyeron y siguen influyendo con sus escritos teológicos también a la teología académica.

En todo caso dentro del clima de mundanación o secularización que se desarrolló en la segunda mitad del siglo pasado, era natural que se debilitaran las diferencias dogmáticas de los Cristianos de Oriente y de Occidente. Sobre todo en relación con esta persecución del nuevo ideal de sociedad mundanizada, secularizada y humanocéntrica que fue proyectado después de la segunda guerra mundial y tomó dimensiones universales, el ideal de desarrollo económico, casi todo el mundo ortodoxo se encontró en la cola. El espíritu de bienestar material y el indomable hedonismo, que fueron cultivados en los países desarrollados económicamente, fueron transmitidos a nivel internacional. Con estos datos no es difícil entender la amplia propagación del sincretismo y el minimalismo dogmático también entre los teólogos ortodoxos.

¿Qué interés y significado puede tener el discernimiento de esencia y energía sobre Dios, o la enseñanza de la zéosis del hombre por la Jaris (gracia energía increada), cuando el único interés de todos es el ingreso monetario por cabeza? ¿Qué sitio puede tener la conducta ascética de la Iglesia, dentro en la apoteosis del bien estar material y la voluptuosidad o el hedonismo corporal? El clima de nuestra época que cultiva el pazos de la autodeificación o endiosamiento no se reconcilia con el anhelo de la zéosis. A continuación este clima de hoy oscurece el nus (el espíritu del corazón de la psique), mortifica (espiritualmente) su espíritu y le conduce a la plenitud de la mentira, la falsedad y el autoengaño.

Exactamente esta impugnación a la falsa autodeificación o endiosamiento, hace actual y oportuna en nuestros días la verdad de la zéosis que propone la Iglesia Ortodoxa y defiende san Gregorio Palamás. La zéosis no constituye una teoría nublosa o un concepto metafísico, sino un atributo, cualidad y particularidad de la Iglesia. La Iglesia es comunidad de kinonía-comunión y unión, es decir, de zéosis. Cuando deja de funcionar como comunidad de zéosis, deja de existir también como Iglesia. El hombre no se sana ni se salva cuando mejora éticamente, sino cuando supera y se libera ontológicamente de la corrupción y la muerte que torturan su naturaleza. La verdadera participación en la incorruptibilidad y la inmortalidad no se realiza con consejos éticos o teorías dogmáticas, sino con participación personal en la divina vida increada. Por eso también este discernimiento de esencia y energía (increadas) de Dios que hace posible esta participación es de importancia capital. Sin este discernimiento nos conducimos a la creada metafísica filosófica y resultamos en la mundanación, secularización (no hay unión y comunión de lo increado con lo creado mediante la increada energía de Dios Trina).

La enseñanza de san Gregorio Palamás defiende y salvaguarda la capacidad del hombre para la zéosis, frente al acecho del peligro de la autodeificación. Este peligro dentro en la historia se ha fortalecido por la teología humanocéntrica y escolástica y hoy es una amenaza seria en conducir a una tragedia universal. La teología de san Gregorio Palamás mantiene abiertos los horizontes de la zéosis y es la única que anula esta tragedia y nos libera de ella. La humildad y la inmensurable agapi-amor que presupone la zéosis, son los antídotos auténticos para la arrogancia y el egocentrismo de la autodeificación que caracteriza nuestra época. Y el camino de la zéosis es aquel que puede cambiar la confusión y la multi-división del mundo en unificación y perdón de la persona humana según su prototipo o modelo el Θεάνθρωπος (Zeánzropos, Dios y hombre) Cristo.

Georgios Mantzaridis, Universidad de Thesalónica

Traductor: xX.jJ

3º Domingo de Cuaresma, la veneración de la Cruz

Cruz

RECTIFICADA TRADUCCIÓN 22/03/2025

DOMINGODE CUARESMA, LA VENERACIÓN DE LA CRUZ

παπα Γιώργης Δορμπαράκης padre Georgios Dorbarakis

 

El tercer Domingo de cuaresma, nuestra Iglesia proyecta a sus creyentes la Cruz del Señor. Según el santoral:

“Como con el ayuno de cuarenta días de alguna manera nos crucificamos, y con la mortificación de los πάθος pazos nos invade un sentimiento de amargura, un estado de tedio, acedia y agotamiento, entonces se presenta ante nosotros la honorable y vivificante Cruz como recreación y sostén nuestro, y como un recuerdo y consuelo de la Pasión de nuestro Señor Jesús Cristo. Si nuestro Dios fue crucificado por nosotros, ¿cuánto más debemos hacer nosotros por Su χάρις jaris? Nos aliviamos, pues, por los sufrimientos soberanos y con el recuerdo y la esperanza de la doxa (gloria, luz increada) que vino a través de la Cruz”. Y realmente es una oportunidad más que ofrece la Iglesia para que reflexionemos sobre el gran misterio del Sacrificio de nuestro Señor a través de la Cruz.

La Cruz de Cristo: un hecho histórico. 

En el Símbolo de Fe o Credo, cuando se refiere sobre la Cruz del Señor: «Crucificado también por nosotros bajo el poder de Poncio Pilato». El Cristo fue crucificado en Judea, bajo el gobierno de Poncio Pilato. Es decir, la crucifixión tiene coordenadas históricas. No es un mito, ni un «érase una vez», es decir, que no ocurrió nunca. Tampoco puede ser entendida como un autoengaño de algunos creyentes. Se trata de un hecho histórico que desafía a cualquiera, creyente o escéptico, a investigarlo y examinarlo con medios humanos y a situarlo dentro de un marco y contexto más amplio. Con otras palabras, la aceptación de la historicidad de Jesús Cristo y Sus pazos, padecimientos es indiscutible. Sólo pueden cuestionar lo evidente, los mal pensados de mala fe, faltos de cordura que provocan dudas y actúan o tienen un razonamiento deficiente. Pero la misma historia los refuta y los desmiente. «El Cristo padeció bajo el mandato del gobernador Poncio Pilato”.

Pero para los creyentes también existe una confirmación visionaria del hecho de la Crucifixión, dada a muchos santos. No son pocos los santos que con la χάρις (jaris: gracia, energía increada) de Dios han “visto” los acontecimientos de la Pasión. Recordemos, por ejemplo, el episodio del Gerontikón con san Poimén. Mientras se encontraba en estado de éxtasis, su rostro se transfiguró mientras lágrimas brotaban copiosamente de sus ojos. Y al ser presionado de sus discípulos confesó: «Estaba al pie de la Cruz del Señor con su Santísima Madre y san Juan. ¡Cuánto me gustaría estar llorando así con ellos! Una visión similar -y no sólo una vez- ha vivido también el gran Yérontas contemporáneo san Porfirios el Kafsokalivita. Durante la noche del Jueves Santo y en otras ocasiones, «vio» al Crucificado, y conmovido hasta lo más profundo, al punto de no poder continuar con la liturgia, experimentó momentos de la Santa Pasión.

La Cruz: un mega misterio

Pero si bien la historicidad de la Crucifixión del Señor no cabe ninguna duda, aquello que crea problema de aceptación es la naturaleza del martirio de Cristo en la Cruz. El martirio de Cristo no es algo exterior: padecimientos, castigos y dolor que se ven. Este tipo de sufrimientos de forma corporal sufrieron hombres antes y después de Cristo. El martirio de Cristo es cualitativo, es decir, tiene fondo que sólo por la fe se puede aproximar y abordar. Porque encima de la Cruz no sufre sólo un hombre, sino el mismo Hijo de Dios como hombre.

La aproximación a este misterio con fe -que es una muestra de la jaris (energía increada) de Dios- abre los ojos del corazón para que el hombre pueda ver la realidad: la quita o abolición del pecado del mundo por Cristo. El Cristo encima de la Cruz “quita el pecado del mundo”, hecho que significa que se anula para el hombre “el cuerpo del pecado”, ya no está condenado a pecar inevitablemente, sino que ahora puede reconciliarse con Dios. Así con la Cruz de Cristo se abrió la puerta cerrada de la Realeza increada de los Cielos. El Cielo se ha vuelto amigable nuevamente para el hombre. Lo que había perdido por la desobediencia de los primeros en ser creados, lo ha recuperado y ganado con creces gracias a la obediencia de Cristo, el Nuevo Adán, hasta la muerte. “Porque si, siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por medio de la muerte cruciforme de su Hijo, mucho más, una vez reconciliados, seremos salvados por medio de la vida de nuestro Jesús Cristo sacerdote y mediador, quien vive eternamente cerca de Dios… Porque, así como por la desobediencia de un solo hombre fueron constituidos pecadores muchos, así también por la obediencia perfecta que hizo el uno, el Cristo al Padre, se convertirán y se harán justos muchos” (Rom 5.10,19). “19. Así que ya no sois extranjeros como antes ni ciudadanos provisionales de la Iglesia de Cristo, sino conciudadanos de los santos, cristianos y miembros de la familia de Dios” (Ef 2,19).

La quita del pecado del mundo no tiene relación solo a ciertas épocas. El Cristo “quita el pecado” de todo el mundo universalmente: de quienes vivieron antes de Él, de los que vivieron en su tiempo y de los que vendrían después. Así que no hay nadie que no esté integrado al movimiento de Su αγάπη (agapi: amor incondicional, emoción de la energía increada), y precisamente por ello, no hay pecado que no pueda ser perdonado. Quien, después de la Crucifixión del Señor, se justifique alegando la gravedad de sus pecados para mantenerse alejado de Dios, en realidad está blasfemando contra la Cruz de Cristo. De lo anterior es obvio que cualquier intento lógico de comprender el martirio de Cristo deforma también Su pazos-pasión. Porque lo reduce a algo meramente natural y humano.  La Cruz de Cristo, que culmina con todo el padecimiento-pasión de Su vida, es un gran misterio. Solo puede ser contemplado por los fieles que, en la medida de su fe, experimentan la jaris (gracia, energía increada) de Dios en su corazón.

La Cruz: manifestación de la agapi-amor, de Dios

La aceptación de la Cruz del Señor como acontecimiento mistiríaco nos permite evitar la trampa de las «interpretaciones y análisis racionales». Estas interpretaciones relativizan el misterio de la Cruz y lo rebajan, como hemos dicho, al nivel de la razón humana. Desgraciadamente en esta trampa han caído en el pasado los de la teología Occidental y todos de los ortodoxos que han hecho y hacen teología con criterios occidentales. Por ejemplo, no olvidamos el intento de Anselmo de Canterbury, quien se preguntaba: “¿Por qué el Dios se hizo hombre y por qué padeció?” Y la respuesta que daba revelaba una comprensión jurídica mundana sobre la sanación y salvación del hombre por el Dios: que la pasión del Hijo era necesaria para aplacar la ira de Dios”.

La Iglesia Ortodoxa evitó la tentación de especulaciones abstractas y centró su reflexión en la afirmación «ἔδει παθεῖν τὸν Χριστόν» (era necesario que Cristo padeciera), lo que significaba principalmente dos cosas:

  1. La magnitud del pecado del hombre, la enseñanza y los milagros de Cristo no eran suficientes para la salvación; debería sacrificarse para eliminar la gran brecha creada por el pecado entre el ser humano y Dios.
  2. La agapi infinita (incondicional e increada) de Dios, que no duda sacrificar también a Su Hijo unigénito para salvar al mundo. «Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo aquel que en él cree no perezca, sino que tenga vida eterna. [Porque de tal manera amó Dios a los hombres del mundo hundido al pecado, de modo que entregó, por muerte en la cruz, hasta su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, tenga vida eterna y no sea autocondenado a la perdición eterna»] (Jn 3,16).

En la reflexión problemática sobre la agapi-amor de Dios planteaba para la Iglesia Ortodoxa también el tema de Su justicia. La justicia de Dios se manifestó en la Cruz como αγάπη (agapi: amor desinteresado, lo que, desde la perspectiva humana, podía parecer injusto. Y esto porque con el pensamiento humano no puede ser entendida la condena de un inocente, -del Cristo que padece y sufre para el mundo pecador – y la justificación de los culpables, es decir, los hombres que son absueltos y liberados de la condena. La justicia humana requiere lo contrario: la condena del culpable y la absolución del inocente. Así que, con la Cruz, particularmente de Cristo, se comprobó que la justicia divina no funciona ni opera según medidas y criterios humanos. Si el género humano funcionara así, debería a causa de su pecado haber desaparecido. Menos mal que para nosotros la medida de la justicia de Dios es Su agapi infinita, incondicional e increada.

La tradición patrística ortodoxa destacó y recalcó esta verdad; por ejemplo, san Isaac el Sirio la expresa así: “No llames a Dios justo. Porque la justicia de Dios no se reconoce en tus obras… ¿Cómo puedes llamar a Dios justo, cuando lees al evangelio sobre el salario de los jornaleros? Amigo, no te hago ninguna injusticia… Quiero dar a este último lo mismo que a ti’ (Mt. 20, 13-14). Si tu ojo es mal astuto y maligno, yo soy bondadoso. ¿Cómo puedes llamarlo justo cuando lees sobre el hijo pródigo, derrochó la riqueza paternal en borracheras y rameras, y cuando volvió en sí mismo y solo mostró arrepentimiento, su padre corrió hacia él, lo abrazó y le concedió el poder sobre toda su riqueza…? ¿Dónde está la justicia de Dios? Porque éramos pecadores, y Cristo murió por nosotros”.

La Cruz: llamada para participar

Los dones o donaciones que emanan de la Cruz de Cristo -la anulación, eliminación del pecado, la reconciliación con el Dios y la reintegración en la Realeza increada de Dios- es sabido que requieren también la aceptación del hombre. Si el hombre nο cree en Cristo y no se convierte en miembro de Su Cuerpo místico, la Iglesia, estos regalos permanecen inactivos y vacíos de contenido para él. Porque para la sanación y salvación del hombre no se requiere sólo la χάρις (jaris: gracia, energía increada) sino también la voluntad del hombre. ¿Cómo, pues, uno participa más concretamente en Cristo, es decir, cómo se hace partícipe de Su sacrificio cruciforme?

Primero por el bautismo. El bautismo es una participación a la muerte y la Resurrección del Señor. Cuando el hombre es sumergido y elevado tres veces de la santa pila bautismal, el “vientre” de la Iglesia, participa también a la muerte y la Resurrección de Cristo. De este modo, con esta participación se hace la catarsis, se limpia, se purga y “muere” de cada inclinación pecaminosa obligatoria y sale renacido como un ser nuevo, resucitado. Cristo nace en su interior y lo hace miembro de su Cuerpo. Realmente nuestro bautismo significa que participamos en la muerte, entierro y resurrección de Él. «Fuimos co-sepultados con Cristo por el bautismo y nos hemos hecho partícipes a su muerte, morimos, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la doxa-gloria luz increada del Padre, también nosotros resucitaremos en la nueva vida y viviremos de acuerdo con la voluntad de Él.

Pues si hemos llegado a ser congénitos, como dos árboles, unidos a una misma cosa con Cristo por el bautismo, que es una muerte cruciforme y semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección parecida y nos haremos uno con Él en lógica y naturaleza, es decir, seremos glorificados como Él» (Rom 6, 4-5).

Segundo por la Santa Comunión o Efjaristía. La participación del hombre en la Cruz no se detiene con el bautismo y por supuesto con el Misterio de la Crismación que lo sigue. Continúa constantemente con la participación en μετάνοια metania (introspección, arrepentimiento y confesión) del creyente al misterio de la Divina Comunión o Efjaristía. Porque la Santa Efjaristía ofrece la conservación y el aumento de la jaris energía increada de Dios, que entró lo más profundo del alma a través del bautismo. Así, sin el Cuerpo y la Sangre de Cristo, el creyente se debilita y se marchita espiritualmente, lo que significa que las donaciones de la Cruz mediante la Divina Efjaristía se renuevan y se multiplican.

San Juan el Crisóstomo hablando sobre la Divina Efjaristía recalca el carácter crucifico-resucitador de ella: «Cuando te acercas al temible cáliz, acércate como si estuvieras bebiendo del mismo costado del Salvador».

Tercero con la lucha por la vida espiritual. El cristiano no se convierte en espiritual, es decir, en partícipe de las donaciones del espíritu de Dios, sólo con su participación en los misterios. Una consideración de este tipo indicaría que la sanación y salvación sería solamente resultado de la jaris de Dios sin la sinergia, cooperación del hombre. Sin embargo, también se logra a través del esfuerzo por cumplir los mandamientos de Cristo. El cumplimiento de los mandamientos, principalmente la fe en Cristo y la agapi (amor incondicional, desinteresado) a nuestro semejante, hace que el creyente esté «abierto» a la jaris increada de Dios y le crea las condiciones adecuadas para participar correctamente en los misterios (sacramentos). No obstante, este cumplimiento no es fácil. Se requiere lucha ardua contra los πάθος pazos y los pecados, e incluso contra al jefe original del mal, el diablo, que nos tienta mediante los pazos. Así que la vida espiritual es literalmente lo “sangrado” de la psique-alma, dación de sangre, según el lema “dad sangre y recibid espíritu”, en resumen, se entiende como una crucifixión junto con Cristo. Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame (Lc 9,23).

La Cruz de Cristo es nuestra sanación y salvación. Él es la belleza de la Iglesia y la cátedra de la teología ortodoxa.  Según el himnógrafo: «La Cruz es el vigilante y guardián de toda la tierra, la Cruz es la belleza de la Iglesia, la Cruz es el poder de los reyes y el sostén de los fieles, la Cruz es la doxa-gloria de los ángeles, y trauma, herida de los demonios”. No tenemos más que vivir a Cristo diariamente, tal y como dijimos. Nuestra constatación diaria será nuestra continua metamorfosis, transformación, no en cuanto a nuestra naturaleza, por supuesto, sino en cuanto a nuestro modo de vida. De esta manera, también nosotros perteneceremos a aquellos que, con alegría, esperarán la «señal» del Hijo del Hombre, la Cruz, cuando esta aparezca como su símbolo en Su Segunda Παρουσία (Parusía: Presencia, Venida). Amín.

ΑΚΟΛΟΥΘΕΙΝ    παπα Γιώργης Δορμπαράκης padre Georgios Dorbarakis

Traducido por: χΧ jJ    https://logosortodoxo.es/

Ver también https://logosortodoxo.es/la-cruz-de-cristo-y-su-importancia-en-nuestra-vida/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esjatología

Ἐσχατολογία, esjatología. El término εσχατολογία (esjatología), manifiesta el logos (tratado) sobre las cosas o acontecimientos ésjatos (últimos), es decir, hablar sobre ellas. Tal como el término Cristología manifiesta el logos sobre Cristo, y el término Eclesiología manifiesta el logos sobre la Iglesia, lo mismo ocurre con el término esjatología.

La palabra ésjato se utiliza con muchos significados. En principio, claro está, significa al último y las últimas cosas o acontecimientos, y esto se toma de parte del lugar, del grado (superior-inferior), del estado o situación, de la persona y del tiempo. Así que podemos hablar sobre ésjato lugar, para hombre inferior, para hombre humilde y hombre falso, para acontecimientos que pasarán al futuro.

En el Nuevo Testamento cada vez que encontramos la palabra ésjato puesde ser que manifieste muchas cosas. Me gustaría mencionar algunos ejemplos muy característicos.
Cristo hablando sobre la doxa-gloria de los Santos Apóstoles que abandonaron todo y Le siguieron, dijo: «Μuchos de los primeros serán ésjatos (últimos) y los ésjatos primeros» (Mt 18,30). Esto se llama de parte del valor. Los apóstoles que se consideraban los últimos en relación con los sabios y los fuertes de su época, se han destacado los primeros en valor. Con este significado existen muchos pasajes en la Santa Escritura.

En otro caso Cristo refiriéndose a los banquetes, decía que el hombre tiene que escoger el último lugar, de manera que si hace falta, le haga destacar el dueño de la casa: «Cuando seas invitado, vé y siéntate en el ésjato (último) lugar, para que cuando venga el que te convidó te diga: Amigo, sube más arriba» (Lc 14,10). Aquí el término en contraposición con la parte anterior, también significa la parte inferior. Además, de otras cosas se expresa también la humildad que debe distinguir los alumnos de Cristo. Por eso el Señor les aconsejaba en otra parte: «…Si alguno quiere ser primero, que sea el ésjato (último) de todos y el servidor de todos» (Mc 9,35).

La palabra ésjato se utiliza también por la parte geográfica, para manifestar el último punto, límite del horizonte o de la tierra. Cristo anunció a Sus alumnos que: «pero recibiréis una fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los esjatos (confines) de la tierra» (Hec 1,8). Con este logos Cristo anuncia que recibirán el Espíritu Santo y se convertirán testigos Suyos en todo el mundo.

Cierto que el término esjatología se utiliza principalmente para expresar el final del tiempo. Y con este significado hay muchos pasajes dentro del Nuevo Testamento. Por eso a continuación veremos algunos de estos, sin referirnos a los pasajes que expresan otros conceptos de la palabra ésjato.

En Sus homilías Cristo conecta los ésjatos con la resurrección de los cuerpos, y naturalmente con el Juicio que la sigue. Hablando hacia los Judíos entre otras cosas decía: «Y esta es la voluntad del Padre que me ha enviado: que yo no pierda ninguno de todos los que él me ha dado, sino que les resucite gloriosamente aquel ésjato-último gran día (de la Parusía, Presencia universal.)» (Jn 6,39). Esta era también la convicción de los Judíos, por eso también la hermana de Lázaro, Marta, a la certificación de Cristo que “tu hermano resucitará”, contestó: «…sé que resucitará durante la resurrección de aquel gran ésjato (último) día» (Jn 11, 23-24). Tal como hemos dicho antes, la resurrección de los muertos conecta con el Juicio que seguirá. Por eso Cristo decía que: «El que me rechaza y no recibe los logos de mi enseñanza, tiene ya quien lo juzgue; El logos que yo he hablado, lo condenará en el ésjato o último el gran día del Juicio universal» (Jn 12,48).
Los ésjatos se refieren también al período antes de la segunda venida de Cristo para juzgar a los hombres, es decir, al final del tiempo, cuando los hombres se endurecerán y el mal llegará a su mayor exaltación. Por eso el Apóstol Pablo afirma a Su alumno Timoteo: «Has de saber que en los ésjatos-últimos días sobrevendrán tiempos difíciles» (2ªTim 3,1). En la misma perspectiva se encuentra también el Apóstol Pedro cuando hace un recordatorio sobre esta verdad: «Y ante todo debéis saber que en los ésjatos-postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias…» (2ªPed 3,3).

Por lo tanto el término esjatología se utiliza para expresar los ésjatos tiempos, el final del crono (tiempo) y los tiempos aquellos que aparecerá Cristo para juzgar a los hombres y todo lo que seguirá antes y después de esta aparición. Pero podemos añadir que la esjatología se refiere también a la salida de la psique del cuerpo, por lo tanto empieza inmediatamente el juicio parcial de los hombres.

De estas pocas introducciones se ve que no es tan fácil delimitar la esjatología en un espacio del tiempo, porque en la percepción ortodoxa sobre el tiempo, vivimos el pasado, el presente y el futuro, puesto que en los santos que son los miembros verdaderos de la Iglesia, las pasadas, las presentes y las futuras se viven como presentes. Por eso podemos hablar para esjatología diacrónica, puesto que las esjatas son como las primeras y las intermedias.

Parábola 2ª Parusía

 

Lectura Evangélica del Domingo

 

31Cuando el Hijo del Hombre venga en su doxa (gloria increada), y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de doxa, gloria,32 y serán reunidas delante de él todas las naciones (desde la creación del Adán hasta el final); y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.34 Entonces el Rey dirá  a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad la realeza (increada) preparada para vosotros desde la fundación del mundo.35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui emigrante, y me recogisteis; 36 estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te alimentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Y cuándo te vimos emigrante, y te recogimos, o desnudo, y te vestimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a verte? 40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos insignificantes, a mí lo hicisteis. (El Cristo, el rey, que es Hijo de Dios y también hijo del hombre, a los padecientes, los pobres y desnudos, aquellos que los vanagloriosos y orgullosos desprecian, los considera sus hermanos, hijos del Padre celeste y los cubre con toda su agapi increada. Por eso también toda ayuda que se ofrece a ellos, es ofrecida a Él mismo).41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui emigrante, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, emigrante, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? 45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos insignificantes y despreciados, tampoco a mí lo hicisteis. 46 E irán éstos al castigo, infierno eterno, y los justos a la vida eterna. (Así que el juicio justo se hará, y la justicia se dará y la apocatástasis o restablecimiento firme se realizará). (Mateo 25,31-46)

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SOBRE LA SEGUNDA PRESENCIA

Este Domingo, se lee en la Iglesia la parábola del Evangelio sobre el Juicio (Mt 25,31-46). Se refiere en la Segunda Presencia del Señor y el juicio de los vivos y los difuntos. También habla sobre la vida eterna y el infierno eterno.

Lo primero que debemos recalcar es sobre la certeza de la Segunda Presencia del Señor. La primera presencia de nuestro Señor se hizo con su encarnación de sangre pura de la Supra-bendecida Soberana del Mundo. Vino humildemente, “que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2ªCor  8,9). Seguir leyendo