La relación del hombre con el espacio y el tiempo

 

Cristo Tiempo

 

Inquietudes de los jóvenes sobre la relación del hombre con el tiempo y el espacio

Neófitos, monje del Monasterio San Gregorio, de la Santa Montaña del Athos

El motivo por el que escribimos este texto son las dudas y novedosas inquietudes de dos Ortodoxos diplomados en Teología, amigos de la Santa Montaña del Athos, tradicionales y no fundamentalistas, tampoco ecumenistas, sino más bien, interesados  por las relaciones del hombre con el tiempo y el espacio tal como los percibieron los Santos Padres de la Iglesia Ortodoxa. Confieso que desconozco sobre el tema. Por eso recurrí al importante libro del  profesor de teología de la Universidad de Salónica  Yeoryios Mantzaridis titulado “tiempo y espacio“ edición del año 1992 y allí encontré todas las respuestas de los jóvenes teólogos, que a la vez son también mis inquietudes y las de muchas personas más, sobre todo jóvenes. Aquí presentaremos algunas preguntas y respuestas basadas en este libro al que nos referimos  para informarnos y descargar espiritualmente el agobio del loyismós (reflexión, pensamiento) de las inquietudes de nuestros jóvenes, “…conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (San.

 Juan 8:32). La Verdad, que es Cristo, os librará de la ignorancia, el olvido, la negligencia, el Diablo, el pecado, la moral mundana, el egoísmo, la autojustificación, la egolatría y la autoidolatría. Cuando uno avanza en la comprensión de la profundidad de las leyes éticas y la Divina Apocalipsis (Revelación) en combinación con la información interior de su conciencia, se revela ante él la grandeza del Dios Trinitario y por reflejo, la grandeza del hombre. – (Por el Archimandrita Timoteo Kilifis, “Los 4 Evangelios y Hechos de los Apóstoles”, tomo1º, Atenas 1992, pag. 562).

  San Juan el Nuevo Teólogo: La libertad no libera es la verdad que libera.

  1ª Pregunta: ¿Cuál es la estimación del tiempo en el antiguo Helenismo y en general en el mundo fuera de la Biblia?

Respuesta: En el antiguo mundo helénico y en general, en el tiempo extrabíblico, predominaba la estimación cíclica del tiempo. Esta consideración conecta directamente con la cosmología y especialmente con la aceptación de eternidad de la materia. Según ésta, el mundo no empieza de un principio ni se conduce a ningún final, en definitiva no existe ninguna protología (primera causa-logos), ni esjatología. El principio coincide con el final y el final es un nuevo principio. El tiempo es un círculo y como ciclo se limita a sí mismo. Todas las cosas se vuelven o se reciclan. La historia se repite… Platón considera el tiempo como icono (imagen) móvil de la eternidad. El tiempo se mueve cíclicamente y se expresa aritméticamente, (Timeo 37d, 38d)… Aristóteles dice que “el tiempo constituye la suma de dos partes inexistentes: del pasado, el cual ya se ha hecho y no está, y del futuro que debe venir y aún no está. Entonces la suma de dos partes es inexistente (Física d9, 217b 33-34)… el presente, ahora es aquel momento intemporal del cual pasa el futuro para hacerse pasado… Platón y Aristóteles creen que el tiempo es movimiento. Pero como movimiento no se debe comprender sólo como un cambio, variación de sitio dentro en el espacio, sino cualquier otro cambio. Así un cambio psíquico da la sensación del tiempo (Aristóteles Física 219ª 4-6). De esta manera notifica Aristóteles también dicho tiempo psicológico, que se analizó ampliamente en la tradición Patristica y en la nueva filosofía” (G. Mantzaridis, “Tiempo y hombre” Salónica 1992 pag.13-16).

2ªPregunta: ¿Cuál es la estimación bíblica del tiempo? 

Resp: “En el Antiguo Testamento el tiempo se identifica con su contenido… La fe en la creación del mundo desde cero es desconocido en el antiguo pensamiento helénico como la esperanza del cumplimiento de las promesas de Dios hacia su pueblo escogido dentro de la historia dictando la estimación y la alineación del tiempo. El mundo tiene un principio y se dirige a algún fin. Dios que es Creador y Kirios (Señor) del mundo es también Kirios del tiempo y de la historia…

 Con la venida de Cristo y su presencia dentro del mundo se introduce una nueva perspectiva para el tiempo. El esjaton (final, extremo) se ofrece dentro del presente y cada momento de la historia toma carácter escatológico, (ver S. Juan 5,25). En la Iglesia el tiempo y la historia se orientan hacia la eternidad. Cristo es el cumplimiento y la plenitud de la Ley y los Profetas. (G. Mantzaridis,  “Tiempo y espacio” pag.17-18).

 

3ª Pregunta: ¿Cómo los Santos Padres de la Iglesia Ortodoxa estimaron el tiempo?

Respuesta: “ El tiempo, observa San Basilio el Magno, es  aquel espacio que se extiende junto con la ordenación del mundo (contra Eunomio 1,21, P.G, 560B). El tiempo se fusiona orgánicamente con el espacio y no se puede comprender sin el. La creación fue instantánea, o sea tanto el tiempo como el espacio se crearon intemporalmente por la voluntad de Dios. Así interpreta Basilio el Magno “En principio Dios creó el cielo y la tierra” (Génesis 1´1)… En el curso lineal el tiempo incesante contiene círculos crónicos que figuran la eternidad (Basilio el Magno sobre el Espíritu Santo 27,66 P.G 32, 189B). Así el curso lineal del tiempo toma una forma espiral. Además el camino del tiempo es de la misma natura que las cosas del cosmos… Así todas las cosas que existen dentro en el espacio y el tiempo son fluidas y perecederas. La naturaleza del tiempo es propia de la perecidad del mundo (Basilio el Magno, en 6 días 1,5 P.G 29, 13c).  En el mundo cristiano no existe sólo la distinción entre el mundo visible e invisible sino el discernimiento más básico entre el mundo increado por un lado y el creado por otro, que se destaca en visible e invisible. El “eón siglo” no constituye ninguna situación perfecta e intemporal, sino que se creó junto con el mundo espiritual y continúa interminablemente con el. Tal como el tiempo es de la misma natura que el mundo sensible, así también el siglo es de la misma naturaleza que el creado mundo espiritual. Finalmente “eón, siglo” se llama también día del Kirios o el octavo día, es decir el estado de la vida después de la muerte. (San Basilio en 6 días 2,8, P.G.29, 182D- 184A). El tercer y más alto significado el de “αείδιος-aídios, sin principio ni fin”, esto es propio  del increado e intemporal Dios…  El sin principio ni fin, tal como puntualiza es “de todo tiempo y siglo y como ser, superior, mayor” (San Basilio contra Eunomio 2,17 P.G 29, 608c), y como lo sin principio ni fin supera la creatividad por eso es inconcebible para el mundo… (nota: aquí podemos decir que “eón, siglo” es algo que tiene principio pero no tiene fin y aídios (sin principio ni fin) no tiene principio ni final es increado, inconstruible). El hombre, observa San Gregorio el Teólogo, vive y piensa dentro en el tiempo (San Gregorio Teólogo, Teológico 3 (29), 3, P.G 36, 77a)… San Gregorio de Nicea manifestando la incomparable diferencia que existe entre la fisis (naturaleza) creada e increada, observa que la primera se limita crónicamente y localmente, en cambio la segunda supera cada concepto y noción de limitación (G. Nicea, contra Eunomio 12, P.G 45, 933a)… La participación del creyente en la vida divina le ofrece una posibilidad de incesante extensión hacia adelante. Así crece el bien participando en un sostenido “sin principio ni fin”, (G. De Nicea, contra Eunomio P.G. 44, 940 d-41a). Según San Máximo el Confesor (capítulos varios, 5,47, P.G. 90 , 1368c) el tiempo es “movimiento descrito” que se enumera de la creación del mundo. Si no existiera el mundo no existiría el tiempo… El eón siglo es tiempo parado y el tiempo siglo en movimiento, (San Máximo el Confesor, sobre dudas, P.G: 91, 1164BC)… La naturaleza humana se mueve dentro en el tiempo y sufre alteración. Pero cuando se une con Dios se libera de la alteración que provoca el tiempo y adquiere la actitud o postura de movimiento perpetuo o idéntico movimiento estacionario, (Máximo el Confesor, para Thalásio P.G. 90,760a). La unión con Dios no anula la creatividad de la naturaleza humana sino que la reúne con la increada Jaris (energía) de Dios. El hombre llega a ser lo que es Dios, “pero sin la identidad de la esencia” (Máximo el Confesor sobre dudas P.G. 91, 1308B). Tal como apunta característicamente se convierte “sin principio e infinito” (San Máximo igual que antes P.G. 91 1144c).(G.Mantzaridis pág. 19-44).

  

4ª Pregunta: ¿Cuál es la estimación del tiempo en los occidentales innovadores, filósofos y científicos?

Resp: Según Leibnitz el tiempo como el espacio no constituyen una realidad sino una existencia idealizada… El espacio es el orden de las posibles coexistencias, como también el tiempo es el orden de las posibilidades que no pueden coexistir sino que se encuentran en coherencia entre si (la comitiva del mismo género de cosas, la conjunción de cada cosa con lo que precede y acompaña, la relación crónica y causal)… 

  La existencia real del tiempo como del espacio, la sostuvo Newton (1642-1727). Según el tiempo y el espacio tienen su propia hipóstasis (base substancial) independientemente de los fenómenos que ocurren en sus interiores. Son órganos con los cuales Dios energetiviza (opera) su presencia por todas partes en el cosmos y se encuentra a la vez en el pasado, presente y futuro. Esta estimación dual en el tiempo y espacio dominó la física hasta nuestro siglo.

  Según Kant (1724-1804) el tiempo y el espacio constituyen a priori categorías con las cuales afronta el hombre al mundo. El tiempo y el espacio pues no son elementos empíricos, sino planos idealizados en los cuales añade el hombre todas aquellas cosas que caen en sus sentidos.

  Pero una nueva época empezó con Einstein, apartó los puntos de vista de que el tiempo tiene existencia real y es creación del nus humano. Sobre la teoría de relatividad no existe tiempo absoluto, sino que cada uno tiene su propio tiempo que depende de donde se encuentra y como se mueve. (S. Hawking, crónica del cronos-tiempo). El tiempo pues conecta directamente con el espacio y no se puede medir independiente de el. La combinación del tiempo y el espacio crea un nuevo tamaño, el tiempo-espacio, donde se añaden y pertenecen también los distintos acontecimientos. Finalmente el pasado, presente y futuro son relativos porque dependen del estado móvil que se encuentra el observador… La presencia de la tradición Bíblica en la teoría de Einstein que tiene origen Hebreo no es difícil de recalcar. La conclusión general que sale de los resúmenes de la nueva física son que “el tiempo como el espacio no afectan solo las cosas y las fuerzas del mundo sino que se influye por estas. Pero, tal como no podemos hablar de acontecimientos dentro en el universo sin las nociones del espacio y tiempo, así tampoco podemos hablar del tiempo y espacio sin los acontecimientos fuera del universo. Además no tiene ningún significado hablar para tiempo y espacio fuera del universo. (S. Hawling igual antes). Las diferentes figuras, formas que presenta el tiempo se conectan con las distintas formas y situaciones, estados del mundo” (Mantzaridis igual que antes pág. 27-30).

 

5ª Preg: ¿Cómo podemos vencer el espacio y el tiempo?

  Resp: “Es característico que la superación definitiva del espacio y sobre todo del espacio sagrado, se realiza en la Iglesia, donde se vence la muerte. Con otras palabras, la superación del espacio que constituye la zona del dominio de la muerte, se realiza finalmente al vencer y superar la misma. Esta superación se prepara en toda la historia del Antiguo Testamento que instruye en Cristo. El camino hacia la época del Mesías es una vía de liberación progresiva del espacio y del movimiento dinámico dentro del tiempo…La Iglesia es el puente que libera al hombre del espacio y le introduce en la libertad del Espíritu Santo.

  Tal como en el tiempo, así también el espacio toma nuevo carácter dentro de la Iglesia. La zona del dominio de la muerte se transforma en marco de aparición del amor de Dios y de la metamorfosis del hombre. Además, el espacio no limita lo inmenso tal como el tiempo no disminuye la eternidad. Lo infinito no sólo se encuentra fuera y más allá del espacio sino dentro de él también… Infinito es Dios y como tal se encuentra en todas partes dentro del espacio (por las increadas divinas energías y no de Su Increada Divina Esencia, dice San Juan Damasceno), sin que se limite o se impida por él. La manifestación pasajera del Infinito Dios dentro del espacio como ya pasado y el hombre constituyen la base de la Iglesia y la condición para la renovación del cosmos y la zéosis del hombre (Kontakion del Akázisto himno 15 y Mantzaridis pág. 35-37). (Θέωσις, Zéosis es la participación, comunión, y visión de la increada energía divina Χάρις, gracia con el  hombrees el tomar parte en la vida y gloria de Dios en relación con sus increadas energías).

 

6ª Pregunta: El tiempo se divide en pasado, presente y futuro. ¿Cómo es vivido el tiempo por el hombre?

Resp: El presente constituye un momento pasajero, inconcebible e inapresable. Tal como sucede en el presente, así también el pasado y el futuro tampoco se encuentran en disposición del hombre. El pasado está siempre perdido y el futuro aún no existe. Pero el hombre tiene siempre la sensación de un presente y dispone de este sentido porque no vive el tiempo en momentos aislados sino como una amplia realidad que contiene el pasado y el futuro. Con la memoria y la esperanza supera cada momento concreto y vive el presente como composición y superación trascendente del pasado y del futuro. Así el presente de la vida divina se manifiesta como superación, trascendencia del tiempo y conducción a nociones, significados y conceptos trascendentales. Resulta característico de la antigua mitología Helénica el elevar el tiempo a la categoría de deidad. Es el dios Kronos que hace desaparecer a sus hijos. (G. Mantzaridis).

 

7ª Pregunta: Observamos que en la vida diaria el tiempo pasa muy rápido. No nos da tiempo hacer algo que queremos y disfrutarlo lo máximo posible y esto acaba muy rápido. ¿Por qué pasa esto?

Resp: Esto ocurre porque el hombre generalmente olvida el significado de su vida en el presente y lo busca continuamente en el esperanzado futuro. No satisfecho con lo que se le ofrece en el presente se ocupa en alimentarse con esperanzas del futuro. Porque así es toda la vida de los hombres, observa San Basilio, que no se contenta con lo que tiene hasta ahora sino que se alimenta más bien con los acontecimientos que no se han hecho o no han llegado hasta ahora o sea de los futuros, (San Basilio 42,1 P.G32, 3 49A). Así actúa y se mueve en el mundo como si fuera a vivir eternamente y completa como de costumbre la vida terrenal quedándose en estado de preparación del futuro… Este fenómeno tomó nueva forma y desarrollo, con el rapidísimo desarrollo de la ciencia y la tecnología. Los cambios que se consiguieron desde la antigüedad hasta la época de la revolución industrial, en el progreso de las posibilidades del hombre no fueron muchas ni significantes. El tiempo, por ejemplo, que se necesitaba para un largo viaje en la época de Homero era casi el mismo de la época de Cristo o más o menos hasta la época de la revolución contra la esclavitud turca del 1821. Por lo contrario el tiempo para cualquier viaje sobre la tierra casi se ha anulado dentro en las últimas pocas décadas. Pero generalmente los cambios que se hacían en el pasado en siglos enteros, hoy se hacen solo en un día. En el principio de la década de los 70 se había calculado que los conocimientos de los hombres se duplicaban en diez años. Hoy más breve aún en ocho o siete años. Y como el hombre no puede se debilita en seguir y adaptarse en estos se pierde literalmente a si mismo sin darse cuenta.

    LA ACELERACIÓN DE LOS CAMBIOS ACELERA EL TIEMPO. Los incesables cambios que arrastran al hombre y le remiten continuamente al futuro, ya que siempre existe perspectiva de futuro desarrollo. Pero con una perspectiva así, el que muere, no puede llegar a la cumbre, porque ella se desplaza siempre al futuro. Los hombres de los antiguos tiempos podrían llegar satisfechos al final de sus vidas porque no existía en ellos ningún enigma que esperaban resolver. El mayor enigma de ellos era la muerte. Por eso el fenómeno de la muerte tenía el lugar, la tesis central en su vidas y su estudio provocaba un cuidado especial…

   Pero ya se notó otro cambio revolucionario. La ciencia y la tecnología que hicieron posibles la comodidad y el bienestar y al hombre sobre todo los jóvenes que nacieron y se crearon con ellas le privaron de la paciencia y la disciplina. Las distancias se anularon y los enormes impedimentos se vencieron. Inconcebibles espacios se recorren brevemente sin cansancio, mientras que insuperables dificultades se apartan o huyen fácilmente con comodidad. El espacio se consumó mientras que una nueva relación se consagró entre él y el hombre. Tal como el tiempo, así también el espacio se manifestó como zona donde el hombre vive su extinción y su disolución. Se estremeció, conmocionó su familiaridad con el… Por eso está y queda inconciliable con el espacio. Se mueve en todas partes pero no se pacifica tranquiliza en ninguna parte. Cambia (o huye) fácilmente su lugar porque en todas partes se siente extraño, extranjero y sin sentido, insensible. Busca continuamente un nuevo lugar pero este tampoco se diferencia esencialmente del anterior… El hombre contemporáneo es el hombre del aquí y ahora. No ve ninguna finalidad o propósito final de su vida en el cual someterá también las parciales finalidades de sus “praxis” acciones. Y la falta de finalidad anula esencialmente todos los objetivos parciales, mientras que a la vez convierte estos propósitos en una especie de fines finales. Usa en la medida más alta posible los medios de la ciencia y la tecnología en su vida. Pero paralelamente acredita que no puede satisfacer sus necesidades espirituales ni tampoco escapar de los desengaños de sus visiones materiales, (G.Mantzaridis pág. 51-56).

 

8ª Pregunta: Y después de todo lo que nos habéis dicho para el hombre, el tiempo y el espacio, ¿cual podría ser la solución de los actuales callejones sin salida? La llegada de Cristo al mundo, ¿qué “metamorfosis” cambios e inversiones trajo?

Resp: La venida de Cristo cambió el rumbo del mundo. Los acontecimientos que realizó “en suma total o una vez para siempre” (Hebreos 7,27. 9,22) dentro en la Historia crearon un mundo nuevo, mientras paralelamente consagran un nuevo tiempo, que se diferencia radicalmente de la vida diaria como del tiempo (cronos) sagrado de la mitología. Pero se ve provocador para el hombre con pensamiento mundano (de pazos) o aún para el religioso, aceptar que el breve período de aparición de Cristo y sobre todo durante los últimos días de Su vida terrenal, se realizó la salvación y renovación del universo, (San Gregorio Palamás, homilía 51, P.G 151, 521 CD). Se presenta como tontería, idiotez la predicación que con la pasión, el entierro y resurrección de Cristo, que ocurrió durante el Poncio Pilatos, se presentó y se ofreció la vida eterna al hombre… Cristo renueva el mundo del universo. Pero como Zeantropos (Dios-hombre) se une y conecta especialmente con el hombre. Recapitula todo el género humano y lo conduce a su destino final. El tiempo (cronos) que se creó junto con el mundo que conduce, sitúa y gobierna al hombre y su vida se entrelaza y se asocia con la eternidad. Lo visible se une con lo invisible y lo creado con lo increado. El hombre se hace dios y se libera de sus bloqueos, encadenamientos y las limitaciones de su natura (fisis). Su sitio dentro en el mundo se modifica y sus relaciones con el tiempo se redefinen y se metamorfosean… Cristo vino en el mundo en apariencia y forma humana, pero como hombre real “nacido de mujer” (Gal. 4,4). El hijo de Dios que es perfecto Dios se hizo hombre perfecto. Aún el Hijo de Dios no apareció de la Panaguia (Todasanta Virgen Maria) “como por tubo”, sino que se prestó de ella su creada natura humana. La Panayía tal como se apunta en el himno de nuestra Iglesia es “la que gestó el intemporal Dios (el que no se somete en el tiempo) dentro al tiempo. Es aquella con la que “se innova la natura y el tiempo”. Con Su sarx (cuerpo, carne) y sangre dio forma a Dios y le alumbró, parió como hombre dentro en el mundo. Con perfecto ofrecimiento de su en tiempo vida al intemporal Dios se hizo Zeotokos (la que alumbra pare a Dios) y la causa de la zéosis (visión y unión de Dios con el hombre) para todos” (kanon del acazistos, troparion 6º)… Pero en la enseñanza Patristica encontramos una tesis más sorprendente. El hombre que participa en la jaris de Dios y se hace dios por la jaris (increada energía) no solo se vuelve eterno e interminable sino sin principio y fin. (San Máximo el Confesor sobre dudas, P.G.91, 44c). Esto claro está no se debe en su natura creada sino en la increada jaris de Dios. La creatividad y la temporalidad del creyente se limitan en los marcos, contextos de su biografía terrenal. Cuando ella cesa, aparece la sin principio e interminable vida de Cristo que existe y energiza, opera en su interior. (San Gregorio Palamás, para Akindinos 3,16) (G. Mantzaridis pag. 64-72).

 

9ª Pregunta: La Iglesia y la realeza de Dios, ¿qué relación tienen entre el espacio y tiempo?

  Resp: La venida de Cristo trajo en el mundo la realeza de Dios y el espacio, donde se presenta la realeza de Dios es la Iglesia. Ella dentro en la historia mantiene la eternidad y ofrece a la historia la perspectiva de la eternidad. La Iglesia es el cuerpo de Cristo que supera al espacio y al tiempo haciendo partícipes los hombres uniéndolos en una comunidad y comunión hiper-temporal y trascendental, donde todo está presente en Espíritu Santo. En la Iglesia se salva todo el mundo y el tiempo. Lo que ofrece Dios al mundo existe dentro en la Iglesia y se transmite al hombre para su sanación, renovación y salvación.  La realeza de Dios no se espera solo como futuro sino que se hace sensible también como presente. Y la en Cristo resurrección y renovación de los hombres no se espera solo en el futuro sino que se ofrece ya en el presente. “En verdad de verdad os digo viene el tiempo y la hora, y ésta es ya, que los muertos escucharán la voz del Hijo de Dios, entonces los que la escucharan vivirán” (Jn 5,25)…

  La Iglesia de Cristo no es un grupo social convencional o parcial sino comunidad universal. Es universal porque se extiende “no solo en todo el universo sino también en todo tiempo” (San Juan Crisóstomo, interpretación al salmo 144,4 P.G. 469-470). Además, la Iglesia manifiesta e indica dentro en el mundo la eternidad y le conduce hacia ella. Las instituciones de la Iglesia, dice San Basilio, transportan al nus del hombre “desde las presentes a las futuras”. Así, sigue el mismo Jerarca, con cada reverencia y elevación el creyente testifica en efecto “que con el pecado hemos bajado en la tierra y con la filantropía que nos ha creado hemos sido rellamados y subidos a los cielos” (San Basilio, sobre Espíritu Santo 27,66, P.G 32, 192c)…

  La Iglesia no detesta al tiempo, sino que se manifiesta dentro al tiempo. No se apena por lo que se marchó ni agoniza por lo que viene. Cada víspera introduce al nuevo día. En cambio el hombre puede entristecerse por lo que ha perdido o alegrarse por lo que espera, mientras que puede alegrarse del pasado y tener miedo para el futuro, la Iglesia le llama constantemente e imperturbablemente hacia un camino confiado en las manos de Dios. Él que es el Kirios (Señor) del tiempo y de la historia, el Pantocrator (Dominador de todo)”, (G. Mantzaridis pág. 78-87).

  10ª Preg: ¿Cuál es la relación entre el monaquismo Ortodoxo y el tiempo?

  Resp: El reforzamiento de la forma institucional de la Iglesia y la conversión de su tripulación en moral mundana que se notaron después del reconocimiento del Cristianismo como religión oficial del estado, comprimieron y aplastaron su vida jarismática. Entonces la tradición de la Iglesia innovó y presentó el monaquismo. La aparición del monaquismo creó nuevas posibilidades para la superación del cosmos y la aparición de la jaris (energía increada). Así el cuerpo vivo de la Iglesia, que se extendió en amplias regiones dentro en el mundo, ganó en el desierto un nuevo espacio vivo para la aparición de la jaris. Y siempre, donde la Iglesia permanece viva, se mueve como cuerpo unificado, rellenando el desgaste que acarrea su presencia en el espacio y el tiempo, (G.Mantzaridis, pág.95-96).

11ª Preg: ¿Cuál es la importancia de la vida monástica para la tradición de la Iglesia? ¿Cómo contribuye para su mantenimiento y transmisión?

  Resp: La tradición de la Iglesia Ortodoxa contiene dos factores: el histórico y el puro espiritual. El factor histórico contiene las líneas directrices. El espiritual da el movimiento y la vida. El factor histórico se salvaguarda por las instituciones de la Iglesia. El espiritual se sirve del carisma y la experiencia espiritual. Toda la vida de la Iglesia se dirige por el Espíritu de Dios, que transmite al hombre la donación de Dios, de Cristo, sin limitarse del tiempo y el espacio. (G. Mantzaridis).

 

12ª Preg: ¿Cómo se hace la metamorfosis del tiempo?

  Resp: Una metamorfosis real del tiempo no es comprendida sin la metamorfosis de la convertibilidad con la que coexiste… Esta metamorfosis no se realiza sólo por Dios, sino que presupone una cooperación del hombre. Presupone dedicación con toda su psique en la nueva vida que presentó en el mundo Cristo. Tal como característicamente observa San Máximo el Confesor: “todas las visibles, sensibles les hace falta la cruz, la muerte… y todos los significados, conceptos y sentidos hace falta enterarlos. (San Máximo, capítulos sobre teología 1,67, P.G. 90, 1108B). Si el hombre no crucifica sus movimientos físicos y no entierra sus meditaciones no puede ver la verdad. Porque sin estas premisas el hombre se quedaría continuamente lejos de la verdad, la Iglesia antepone la Cruz y el entierro de Cristo. Con la Cruz y el Entierro de Cristo  se crucifica y se entierra cada moral, noción y actitud mundana. Pero a la vez con la Cruz y el Entierro de Cristo se crea una nueva perspectiva y una verdad indestructible e indisoluble: la perspectiva de la vida inmortal y la verdad del gozo perpetuo, deleite eterno. Conectando, enlazando y uniendo el hombre su vida y su tiempo con Cristo los metamorfosea. Su vida se hace crística y el tiempo adquiere dimensiones ilimitadas. (G. Mantzaridis, pág. 113-114).

 

13ª Preg: ¿Qué hace la Iglesia con sus ceremonias y sus fiestas?

  Resp: La Iglesia con sus fiestas y ceremonias energitiza dentro en su tiempo la obra de la divina economía (la encarnación de Dios Logos y sus consecuencias). Así santifica y metamorfosea al tiempo de la vida diaria, mientras paralelamente unifica y orienta su perspectiva esjatológica, la realeza de Dios… Las fiestas móviles componen un sistema especial que se eleva por encima del tiempo histórico y dirige al hombre más allá de el. Así se forma un nivel nuevo del tiempo que se mueve por encima de temporalidad histórica y ofrece perspectivas ilimitadas al crónicamente restringido hombre. Al centro de las fiestas móviles se encuentra el Pascua, la fiesta de las fiestas… Mientras que las fiestas inamovibles, como el Evangelismo o las Navidades, testifican la llegada de la eternidad dentro en el tiempo, tal como la Pascua o la Análipsis, (Ascensión) certifican el traspaso desde el tiempo a la eternidad…(G. Mantzaridis pág, 126-127)

 

14ª Preg: ¿Qué relación tiene la Divina Liturgia con el tiempo?

  Resp: Cada Divina Liturgia es un verdadero Pascua e irrepetible. Todo dentro de ella ocurre para cada uno de manera irrepetible, y a la vez la Divina Liturgia es una repetición estable. Es una repetición de la irrepetible Cena Mística y la irrepetible unión del creyente cristiano con Cristo… La Liturgia es obra de Dios y como tal supera y transciende al tiempo y pertenece a la eternidad. Ya la celebración de la Cena Mística antes de la muerte en la cruz invierte al tiempo histórico y anula la comitiva crónica (la continuación natural de pasado, presente y futuro) (por Archimandrita Sofronio Sajarof, contemplar a Dios tal como es, Esex Inglaterra 1992 pag. 360)… En el Misterio de la Divina Eucaristía tenemos la mayor condensación del tiempo. El tiempo se une con el pasado y el futuro mientras que el ahora se extiende en incesable o perpetuo siempre… Así el tiempo de la Divina Liturgia “el tiempo litúrgico” con los acontecimientos de la divina economía y las memorias de los Santos y la Panayía (Todasanta) extiende dentro en la historia la edificación del cuerpo de Cristo, de la Iglesia…  Esta vida eterna no es abstracta o inhipostasiada (sin base substancial, subsistencial). Es el mismo Dios que se hizo hombre y apareció en el mundo en Cristo. La fe en el Zeantropos Cristo y su reconocimiento como cabeza de la Iglesia hace posible la metamorfosis del tiempo y la participación en la vida eterna… Lo que es la Iglesia para el mundo, lo es también el tiempo de la Divina Liturgia, el tiempo litúrgico, para el tiempo cósmico. Tal como en la Iglesia se salva y se metamorfosea todo el mundo, así también en el mundo litúrgico se salva y se metamorfosea el tiempo entero. El tiempo del cosmos se hace tiempo de la Iglesia y como tiempo de la Iglesia instruye, inicia (mistagoyiza) la renovación de todos…  Finalmente el tiempo litúrgico se manifiesta en la iconografía eclesiástica. Aquí también el tiempo no se contempla con su flujo físico sino que se condensa en eterno presente… Lo iconografiados, dentro en un templo litúrgico, los Profetas, los Apóstoles, los Mártires, los Santos, la Panayía y el Pantocrator Kirios junto con los creyentes que cada vez vienen en la Iglesia constituyen una sociedad zeantrópina (diohumana) que supera y transciende las limitaciones del tiempo y el espacio…(G. Mantzaridis)

 

15ª Preg: ¿Cuál es la relación entre fe, esperanza, amor con el pasado, presente y futuro?

  Resp: La fe absorbe su contenido del pasado, mientras que la esperanza del futuro. Con la fe se reconoce el amor de Dios que se manifestó en la historia, mientras que con la esperanza se espera manifestación final de la realeza de Dios. La fe y la esperanza, que correspondientemente se refieren en las dos dimensiones del tiempo el pasado y el futuro, conectan y juntan al hombre con el amor de Dios que se reveló en el mundo y que espera al mundo. La vivencia del amor Dios al presente convierte al Cristiano en testigo de la presencia de Dios entre los hombres y metamorfosea el presente en un contexto, plano de revelación del divino amor: ”Con esto conocerán todos que sois mis discípulos dice Cristo a los Apóstoles, si tenéis amor entre vosotros” (1ª Jn 13,35). Más “si tenemos amor entre nosotros, Dios queda dentro nuestro y el amor de Dios es perfecto y completo en nuestro interior” (1ª Jn 4,12). El amor es la composición y la expresión dinámica de la fe y la esperanza dentro en el presente. Y el presente es la región de vivencia y revelación del amor. El presente en la vida psíquica del hombre es una composición extática de pasado y futuro. Así en la vida espiritual del Cristiano el amor no constituye una manifestación ética independiente de la individualidad, sino composición extática de la fe y la esperanza en Dios, que se realiza dentro en el cuerpo de Cristo, la Iglesia, la comunión de la Jaris energía (increada) del Espíritu Santo. (Gheorghios Manzaridis, Teología Ortodoxa y vida social pág. 200-301).

Neófitos, monje del Monasterio San Gregorio, Santa Montaña Athos

Feb. 2004.                                                                                                                                 

Traducido por: χ.Χ

San Luca de Crimea – «Guardad nuestra fe que es eterna e indudable»

 

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El mundo espiritual no se investiga con los métodos que investigamos el mundo material. Estos métodos son totalmente inadecuados para investigar el mundo espiritual… Hay fenómenos que la ciencia nunca podrá explicarlos, porque no utiliza los métodos adecuados…

¿Puede la ciencia explicarnos cómo el gran Profeta Isaías 700 años antes del nacimiento de Cristo, predijo los acontecimientos más grandes de la vida de Cristo? ¿Puede explicarnos la jaris (gracia, energía increada) clarividente que tienen los santos y decirnos, con qué métodos naturales estos santos adquirieron esta jaris y cómo podían apenas ver un hombre desconocido, inmediatamente comprender su corazón y leer sus pensamientos? Sin esperar del visitante alguna pregunta, daban la respuesta a los problemas que le inquietaban. Que nos expliquen de qué manera los santos predecían los grandes acontecimientos, los cuales con el tiempo se realizaban exactamente tal como habían profetizado…

… No os escandalicéis, cuando escucháis lo que dicen contra la fe. Puesto que lo dicen, no entienden la esencia de la fe… Vosotros siempre recordad el principio básico que conocían muy bien los primeros cristianos. Ellos consideraban desgraciado al hombre que conocía todas las ciencias, en cambio desconocía a Dios. Y al contrario, consideraban feliz al que conoce a Dios, aunque no conociera absolutamente nada de las cosas humanas…

Guardad esta verdad como el mayor tesoro de vuestro corazón, caminad recto y no miréis izquierda-derecha. Que no nos sirvan para nada las cosas que escuchamos y hacen contra la Religión y perdamos nuestra orientación. Guardemos nuestra fe que es verdad, eterna e indudable. Amín.

Διδαχές Αγίου Λουκά Κριμαίας
Enseñanzas del médico y Santo, Luca de Krimea. 

 

Traducido por: xX.jJ

El demonio de la acidia espiritual

 

Pereza Espiritual

 

La ἀκηδία (akidía) acedia o pereza espiritual, término puramente ascético y teológico, que es el desánimo y la desgana que domina al hombre convirtiéndole negligente, indiferente y perezoso para cada trabajo espiritual. Es uno de los pecados mortales causante de muchos y terribles males.

La ἀκηδία (akidía) provoca parálisis del nus y a la psique, mas trae pereza para el cumplimiento de los mandamientos de Dios, y sobre todo odia la oración y la psalmodía.

De esta madre maligna e ilegal nacen dos hijas muy impías. La primera es la pusilanimidad, que es cuando el hombre encuentra difícil la lucha espiritual e inalcanzables las virtudes, por lo tanto cae en la negligencia. La segunda es la desesperación, que es cuando a causa de la negligencia, pierde toda esperanza de sanación y salvación.

La desesperación, consternación es la peor de todas las ilegalidades o pecados. De ninguna otra manera puedes entristecer tanto al caritativo Dios, como cuando dices que no encontrarás nunca absolución o perdón de los pecados y la sanación y salvación de la psique. Así niegas al mismo Señor, Su providencia, Su filantropía y Su sacrificio redentor para ti en la Cruz, que te ha abierto las puertas de la increada realeza celeste.

Lucha, pues, contra la ἀκηδία (akidía), para que no caigas a la negadora desesperación de Dios. No te preocupes por las cosas temporales más de lo necesario. Centra tu atención, preocupación y ánimo para las obras espirituales y el cultivo de las virtudes. Anhela con toda tu psique a Dios y a la Jerusalén de arriba; y en el momento de la oración cuando sientes ἀκηδία (akidía), sepas que es el astuto maligno que viene para tentarte e impedirte de lo bueno. Entonces tú no sólo interrumpirás, sino que continuarás con mayor esfuerzo y violencia hasta que expulses al demonio.

En tu lucha contra la ἀκηδία (akidía) te ayudará también esto: No olvidar la terrible apología que darás el día del Juicio por el tiempo de tu vida, tiempo que te lo ha regalado el Dios para gastarlo en obras buenas, y para tu sanación y salvación. Puesto que, como el Señor lo ha asegurado, daremos cuentas hasta por el mínimo logos inútil que diremos (Mt 2,36), ¿cómo no menos que el tiempo inestimable que desperdiciamos innecesariamente y sin fruto?

Pensar también en cuantos esfuerzos, peligros y preocupaciones se someten los comerciantes por adquirir riquezas corruptibles. Y avergonzarte, porque los que persiguen cosas vanidosas muestran más diligencia que tú que apuntas a las cosas verdaderas y eternas. Pero también los trabajadores ponen todas sus fuerzas al trabajo y hacen lo que pueden para satisfacer a sus encargados y sus jefes. ¿Tú qué haces para satisfacer a tu Creador y Rey inmortal del universo, cuando aquellos hacen tantas cosas para satisfacer a los mortales?

Dicen sobre el abad Pambó que una vez en Alejandría ha visto una actriz llena de adornos y le saltaron las lágrimas. ¿Por qué lloras?, le preguntan. “Por dos razones”, respondió el yérontas. “Por un lado por la perdición de ella y por otro lado, porque yo no me preocupo tanto para gustar a Dios, como aquella para hombres indecentes”.

Para motivar a ti mismo de manera que se esfuerce a los bienes y obras espirituales, recuerda y trae en tu nus los gloriosos frutos inmortales que cosecharás y disfrutarás en los cielos, gracias al pequeño esfuerzo de la corta vida pasajera de aquí. Si un agricultor cave y siembra la tierra con tantas lluvias, vientos, nieves y heladas, esperando con paciencia tantos sufrimientos con la esperanza de la cosecha, a pesar de que muchas veces pierde hasta la siembra y todo su trabajo, ¡no es más beneficiario que tú te esfuerces en esta vida corta, esperando los bienes celestes! “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1Cor 2,9).

Si el soldado en una expedición desafía peligros y cansancios, si deja esposa, hijos, parientes y amigos para una gloria temporal, para un salario material y para unos despojos materiales perecederos, ¡no es más bendito para ti luchar por la gloria eterna, el salario celeste y la corona inmarchitable! Si el trabajador o artesano no piensa en el sudor y el cansancio del día para un salario miserable que recibirá por la noche, ¡no es más grande para ti trabajar con alegría y entusiasmo para recibir una recompensa incalculable!

Este tipo de pensamientos debes hacer y otros parecidos que tú solo los encontrarás para luchar contra la ἀκηδία (akidía), cuando ella quiere dominarte. Junto con estos que te recordarán los bienes del paraíso, piensa también imaginativamente al infierno y al terrible sufrimiento de aquellos que se han descuidado a guardar los mandamientos del Señor. Porque cuando un hermano preguntó al abad Ajilá: “Padre, cuál es la causa por la que cuando me siento en la celda estoy dominado por la ἀκηδία (akidía) y la negligencia”; y el yérontas respondió: “Porque no reflexionas sobre la felicidad eterna en la que tenemos esperanza, ni al interminable infierno que espera a los perezosos y desidiosos”. Si tu nus estudiara estas dos cosas, nunca te vencería la ἀκηδία (akidía), aunque tu celda estuviera llena de serpientes y escorpiones.

Pensando también, qué grande es nuestra deuda ante el Señor y Salvador nuestro Cristo, que se encarnó y sufrió calumnias, persecuciones, angustias, desprecios y muerte en la cruz, para liberarte de las cadenas de la muerte y del Hades. Si Él, como inocente e impecable, por agapi ha sufrido tanto para ti pecador y culpable, ¿no eres un ingrato si no te esfuerzas a ti mismo a la lucha para la virtud para la agapi Suya, y también para tu interés, tu sanación y salvación?

La última arma y el fármaco más eficaz contra la ἀκηδία (akidía) es creer también esto: que el día de hoy es el último encima de la tierra, que hoy vives y mañana morirás, cosa que sin duda puede ocurrir. Además, lo han sufrido antes que tú, tantos y tantos que un día antes se divirtieron y disfrutaron y el día siguiente no se levantaron. Cree pues, que sólo de tu lucha y esfuerzo de hoy depende tu sanación y salvación o tu castigo infernal, y esfuérzate mucho para cada obra piadosa, de manera que si mueres seas digno de la vida eterna.

Santo Monasterio Paráclitos de Oropós, Atica

Traducción de: xX.jJ

La «Teologia de la Liberación», ¿es Ortodoxa?

 

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SANTA METRÓPOLIS DEL PIREO 

¿EN QUÉ MEDIDA LA “TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN” ES “ORTODOXA”?

El Gran Sábado (19-4-2014) el periódico de Atenas “Amanecer Dominical” publicó un artículo del Sr. Ánguelos Gunopulos con el tema: “TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN: La Iglesia de los pobres o del laós-pueblo pobre”. Puso de relieve un aspecto del papismo, la llamada » teología de la liberación «, que ha causado aquí en medio siglo muchos debates, y también desde el aspecto Ortodoxo. Estamos de acuerdo con los datos históricos del columnista y su posición de que el Cristo y Su enseñanza, se dirige hacia la sanación y salvación universal y entera del hombre, en la que está incluida también la liberación social. También estamos de acuerdo que la cacodemonía-malestar social del mundo es resultado de la caída del ser humano de su auténtica naturaleza divino-creada al pecado y los pazos.

Su esclavitud al pecado ha perturbado gravemente la relación armoniosa entre las personas y ha roto la unidad de la naturaleza humana, con los conocidos ya resultados trágicos de la injusticia social, de lo que testigo verdadero es la historia. Como hoy hay mucha confusión sobre lo que es Ortodoxo y auténtico y qué antiortodoxo y falso, nos pareció oportuno hacer una breve referencia a “Teología de la liberación” y evaluarla con base la única auténtica Teología de la Iglesia Ortodoxa, la Teología de los Santos y Teoforos Padres, la que posee, tiene y mantiene como tesoro precioso y como pupilas de sus ojos sólo la Iglesia Ortodoxa. (Teoforo=Portador de Dios de su increada energía y luz no de la usía-esencia).

La “Teología de la Liberación” nació en el seno del papismo, a mediados de la década del 1960 en América Latina. Ella apareció como un radical movimiento religioso y social, que puso de relieve la necesidad de reorientación del logos teológico, bajo la luz de la Biblia, ante los problemas cruciales y críticos de la sociedad contemporánea, (represión, injusticia social, almacenamiento de riqueza en manos de los ricos…). Se dio especial énfasis en los pasajes bíblicos que se denuncia el mal social y se muestra amor a los pobres, la justicia y la solidaridad social, por lo que tuvo un gran impacto en las clases sociales más bajas de la gente o pueblo pobre. Especialmente es inspirada en el libro del Éxodo, donde Dios se presenta como defensor y libertador de los Judíos del yugo tiránico y opresivo de los Egipcios. Según Gustavo Gutiérrez, sacerdote papista y teólogo papal, que es el líder de ese movimiento, “Cristo es ante todo Dios de los pobres”, “toda la Biblia, la historia de Caín y Abel, se caracteriza por el amor y la preferencia que Dios muestra a los débiles”. La “Cristología” de este movimiento gira principalmente en torno a la pregunta: “¿quién es el Cristo para los pobres de América Latina?” Con su eclesiolgía busca nuevas formas de vida eclesiástica, liberada del clericalismo del papismo, mientras que la “Esjatología” se desarrolla de una manera que no conduzca a la retirada de la historia, sino en el compromiso a una solidaridad activa. Realmente es un movimiento que es caracterizado de una orientación intensa de estado-social o estado de bienestar social mundano (secular) con absolutización de los problemas sociales.

La “Teología de la Liberación” nacida de las entrañas del papismo, es un testimonio más y rotundo de la quiebra del papismo en todos los aspectos. ¿Pero cómo ha llegado a esta degeneración? Vamos hacer una breve reseña histórica. El papismo una vez separado de la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia ortodoxa de Cristo, ha caído en terribles cacodoxías y falsedades, cayó de la Divina Jaris (gracia, energía increada) y se transformó en un organismo estatal mundano. Estudiosos investigadores académicos, con puntal el memorable protopresbítero y profesor Juan Romanidis, ven al papismo como un renacimiento del pagano Imperio Romano con máscara, careto o disfraz cristiano. Los Francos ocupantes ilegales del Patriarcado de Occidente en el siglo 11º, han traspasado al Papismo el bárbaro espíritu del feudalismo y con el tiempo convirtieron la Iglesia en un sistema estatal tipo feudal. Con el tiempo fue desarrollado en un estado secular y sobre todo con el infame «Περί Περιβολής Αγώνα Lucha o guerra de las investiduras» el papa se puso el título de representante de Cristo en la tierra, reuniendo en su persona todos los poderes (espirituales y políticos). El Papa ponía, proclamaba y cesaba a los soberanos. Su super-estado era una ampliación de los estados feudales de la edad media, con absoluto poder feudal y tiránico del mismo. Las estructuras de clases sociales que aplicó, se fundamentaron en el autoritarismo estado-sacerdoto-totalismo de inspiración de los Francos, “Estado de Dios”: en la cima estaba el Papa, bajo de él el “colegio” de los Cardinales (carnivales), debajo de ellos los “obispos”, más abajo el clero papista y las órdenes monásticas. Sobre la base el laós-pueblo que no tenía otro papel que estar sometido al Papa y obedecer ciegamente ¡“el representante de Cristo a la tierra”! Aquí hasta ahora y durante más de mil años no ha habido una institución más autoritaria y absolutista que el papismo, quien efectivamente se vistió con la prenda “dogmática” y “sinódica” con la “primacía del poder” y la “infalibilidad” del “pontífice romano” en el primero y segundo sínodo Vaticaneo; de modo que con esto fueron desaparecidas las últimas huellas sinodales y de colectividad del papismo reciente. Esta estructura social del papismo totalmente sin libertad, fascista e integrista, a continuación fue transmitida a través de los europeos misioneros papistas colonialistas e imperialistas y pasó a los países de América Latina, a los que conquistaron. Los misioneros papistas con el fin de imponer y hacer cumplir el papismo a las poblaciones locales de estos países con el propósito de que sean conseguidos sus objetivos, no dudaron en recurrir a la explotación, la opresión, la trata de esclavos, incluso hasta la guerra entre poblaciones locales. Así ha nacido la “Teología de la Liberación”, como consecuencia natural de la tragedia social que vivía y vive el laós-pueblo en estos países. “Obispos” papistas Sudamericanos condujeron supuestamente espontánea a liberar las masas empobrecidas en nombre de Cristo. Muchos saludaron y apoyaron en esto sus esperanzas, considerándolo como una auténtica “revolución social cristiana”. En esta trampa desgraciadamente han caído también muchos Ortodoxos con sensibilidad social, viéndolo como un comienzo de una nueva época del dominio del mensaje social del Evangelio. Pero no pudieron discernir que se trataba de una maniobra tramposa del papismo feudal contra el aumento galopante del entonces marxismo, quien culminaba a la mitad del siglo 20 y suministraba con falsas esperanzas los pueblos empobrecidos. ¡Se hizo, como se ha visto y demostrado después, el rompeolas o dique fuerte contra el auge marxista en América Latina! ¡La demostración es que el “clero” papista que descubrió y dirigió el movimiento de la “Teología de la Liberación”, permaneció absolutamente fiel a la institución papista y su “teología”, quien es responsable de la estructura feudal y absolutista de las estructuras sociales actuales y de la edad media!

La “Teología de la Liberación” es totalmente extranjera a nuestra fe Ortodoxa y nuestro camino eclesiástico de dos milenios. Nuestro Señor Jesús Cristo no vino simplemente al mundo para traer nuevas maneras de organización de la vida social. No vino simplemente como un revolucionario social para liberar al hombre de las heridas y erradicar la explotación de los ricos hacia los pobres, la injusticia social, la opresión de los fuertes ante los débiles, la acumulación de la riqueza material en manos de pocos… El Hijo de Dios se hizo hombre para liberar entera y universalmente al hombre de la esclavitud y dominio de los pazos, de la esclavitud de la corrupción y la muerte. Dice el Señor: “Amín, amín, en vedad de verdad os digo y os aseguro que el que comete el pecado (y no hace la metania, confesión, penitencia, no se arrepiente) es esclavo del pecado… Por lo tanto, si el unigénito Hijo de Dios os liberare, seréis verdaderamente libres” (Jn 8. 34, 36). La Iglesia psalmodia: “Desde las alturas has descendido caritativo y has aceptado tres días de entierro, para liberarnos de los pazos…” Vino a sanar y salvar a todo Adán (o todos los descendientes de Adán), sin distinción de clase social, situación económica u origen étnico. “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gal 3,27), proclama Pablo. De esta liberación tiene necesidad, ante todo, el hombre. Sin esta liberación cualquier otro intento de liberación social resulta inútil, fútil y vano esfuerzo. Mientras que cuando existe como condición la espiritual, entonces viene como natural consecuencia también la otra, la social. Cuando se ha liberado el corazón de la filaftía (egolatría) y del egocentrismo, cuando ha aprendido a amar al prójimo “como a sí mismo”, entonces se solucionan inmediatamente todos los problemas sociales. Por ejemplo las llamadas “ágapes” en la Iglesia primitiva, donde “la multitud de los que habían creído era de un corazón y una psique- alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común… Así que no había entre ellos ningún necesitado” (Hec 4,32-33). Las propiedades compartidas de los años apostólicos continúa y se conserva hasta hoy en nuestros monasterios cenobios, que constituyen el ideal de la vida social de la Iglesia y la base sobre la que se puede sostener una sociedad ideal.

La Iglesia no absolutiza los sistemas sociales y las reformas sociales, simplemente porque conoce que todas estas cosas por sí solas son débiles e incapaces de acercarse a la causa del mal y combatirla. La Iglesia da prioridad a la persona, en la necesidad de la metamorfosis (conversión, transformación) del hombre, que es la condición imprescindible para el funcionamiento eficiente de los sistemas sociales. Mientras el hombre se limita al nivel social, sin ir a lo ontológico, inevitablemente es conducido a la frustración y la decepción. Pero esto no significa que la Iglesia es indiferente para las instituciones sociales opresivas, la injusticia social, la tiranía, la explotación… El Dador de nuestra Iglesia truena rotunda y fuertemente que “¡cuán difícilmente entrarán en la realeza increada de Dios los que tienen riquezas!” (Lc 18,24). Los Santos Padres en sus escritos y en sus servicios pastorales con mucha severidad reprochan y condenan la ambición, la codicia y la avaricia de los ricos y de cada forma de injusticia social, mientras paralelamente se dedican en obras de filantropía y solidaridad social, pero sin pensar nunca en convertir la Iglesia en estructura social. Os remitimos indicativamente a las homilías de san Basilio el Grande: “Hacia los ricos”, “En el pasaje, derribaré mis almacenes, “En hambruna y seguía” y en multitud de referencias sobre estos temas de san Juan Crisóstomo en sus homilías de sus obras hermenéuticas.

Terminando nuestro breve comentario, apuntamos que el papismo fue la funesta institución fatal para la humanidad. No fue ni es simplemente una herejía que ha tergiversado las verdades de la fe más que cualquier otra herejía, sino que fue y es incluso una fuente inagotable de prácticas inhumanas y antisociales. ¡Testigo verdadero es la historia que testimonia el pasado y el presente criminal del papismo! Los Judíos contemporáneos del Señor preguntaban: “de Nazaret puede salir algo bueno? (Jn 1,47). Y nosotros preguntamos: “¿Del papismo, la raíz de todas las confusiones, engaños y males de la humanidad, puede salir algo bueno?”

De la sección sobre herejías y religiones falsas.

El responsable: Archimandrita Pablo Dimitrakópulos.

YoSoY la Luz Increada

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YoSoY la LUZ (increada)             Εγώ είμαι τό ΦΩΣ

Y vosotros no me veis                    καί εσείς δέν μέ βλέπετε.

YoSoY el CAMINO                         Εγώ είμαι ή ΟΔΟΣ

Y vosotros no me seguís                καί εσείς δέν μέ ακολουθείτε.

YoSoY la VERDAD                         Εγώ είμαι ή ΑΛΗΘΕΙΑ

Y vosotros no me creéis                  καί εσείς δέν μέ πιστεύετε.

YoSoY la VIDA                                 Εγώ είμαι ή ΖΩΗ

Y vosotros no me buscáis               καί εσείς δέν μέ αναζητείτε.

YoSoY el DIDÁSKALOS                 Εγώ είμαι ό ΔΙΔΑΣΚΑΛΟΣ

Y vosotros no me escucháis           καί εσείς δέν μέ ακούτε.

YoSoY el SEÑOR                              Εγώ είμαι ό ΚΥΡΙΟΣ

Y vosotros no me obedecéis           καί εσείς δέν υποτάσσεσθε σ’ Εμένα.

YoSoY vuestro DIOS                       Εγώ είμαι ό ΘΕΟΣ σας

Y vosotros no oráis en Mí                καί εσείς δέν προσεύχεσθε σ’ Εμένα.

YoSoY vuestro mejor AMIGO       Εγώ είμαι ό καλύτερος ΦΙΛΟΣ σας

Y vosotros no me amáis                   καί εσείς δέν μέ αγαπάτε.

SI SOIS DESGRACIADOS NO ME ECHÉIS LA CULPA A MI.

ΕΑΝ ΕΙΣΤΕ ΔΥΣΤΥΧΕΙΣ ΜΗ ΜΕ ΕΝΟΧΟΠΟΙΕΙΤΕ.

FUENTE:  http://www.diakonima.gr

Traducido por: χΧ jJ

DOMINGO DE LA ORTODOXIA

Ortodoxia 2 copia

DEMOCRACIA HELÉNICA, SANTA METRÓPOLIS DEL PIREO

DOMINGO DE LA ORTODOXIA

 

Bien amados hijos míos

Hoy Domingo de la Ortodoxia, todos los Ortodoxos Cristianos celebramos nuestra identidad, nuestra ontología que no es otra cosa que la fe Ortodoxa. ¡Alegraos y regocijaos porque el Santo Dios Trinitario nos ha inundado con Su Jaris (gracia, energía increada), nos ha donado la gran bendición y honor y nos ha consolidado con la máxima garantía, ventaja y privilegio de ser Ortodoxos, creer Ortodoxamente y pertenecer a la única arca de salvación, la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia Ortodoxa! Por eso debemos estar dando gracias interrumpidamente día y noche al glorificado Dios Trinitario por esta gran donación hacia nosotros Sus siervos indignos y viles.

La Iglesia Ortodoxa que es Una, Santa, Católica y Apostólica es la única, irrepetible e histórica Iglesia, es limpia, pura e inmaculada; y ora por la unidad de todo el mundo, queriendo que toda la creación resulte dentro a la Santa Trinidad.

Por supuesto que la Iglesia Ortodoxa principalmente no es una religión sino apocalipsis (revelación). Tampoco es una herejía cristiana. Religión es un intento antropocéntrico de suavizar y agradar a Dios o cualquiera de los dioses, para que cada uno pueda sentir seguridad y paz psicológica y finalmente interpretar la muerte. Religión también es la satisfacción de la justicia divina del egoísmo picado de Dios por parte del hombre de forma pasional. Religión es el fenómeno del movimiento del hombre hacia lo Divino. El hombre en busca de Dios. “Sin embargo, la Iglesia no propone el movimiento del hombre hacia el Dios, sino el movimiento de Dios hacia el hombre. No se edifica con la búsqueda religiosa del hombre, sino con la apocálipsis (revelación) de Dios que llama o invita al hombre a posicionarse análoga ante él. Desde este aspecto el Cristianismo Ortodoxo es apocálipsis y no religión. Pero ya con la posición del hombre ante la apocálipsis de Dios se presenta también el fenómeno de la religión. Pero la característica en este caso es que la religión se proyecta como un fenómeno segundario. Ya no es un movimiento para encontrar a Dios, sino un intento de vivir su apocálipsis”.

Por los tanto la Ortodoxia en primer lugar precisamente es apocálipsis (revelación), no es religión. La Ortodoxia es la apocálipsis (revelación) de la única, personificada, perfecta, salvífica y divina verdad en la treántrica persona del humanizado Θεάνθρωπο (zaánzropo Dios y hombre), Señor y Dios, Sanador y Salvador nuestro Jesús Cristo. El Santo Dios Trinitario se apocalipta (revela) a través de la segunda persona de la Santa Trinidad, del Hijo y Logos increado de Dios.

Herejía cristiana es deshacer y tergiversar parcial o total la verdad y la agapi (amor, energía increada) del Dios Trinitario.

Por lo tanto, la Ortodoxia no es una organización o asociación ni un partido político, tampoco una filosofía, sino el Cuerpo del Cristo vivo y organismo teantrópino (divino-humano). La Iglesia Ortodoxa es el redentor Cristo, la Madre del redentor Cristo y los amigos de Él. La Iglesia Ortodoxa no tiene ninguna relación con las religiones y las herejías. Es la Realeza increada de los Cielos, el Paraíso terrenal y el celeste. En definitiva la Ortodoxia es la Realeza increada, hecho que lo confesamos todos los Ortodoxos con la frase inaugural de la Divina Liturgia: “Bendita sea la Realeza del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Con base lo anterior, pues, la Ortodoxia no debe ser relegada al ámbito de la religión, porque es arrastrada involuntariamente, cuando no debemos hacerlo, en interminables marañas de reuniones y conferencias inter-religiosas. Puesto que la Ortodoxia no es una religión no tiene ningún sitio en el batiburrillo y revoltillo pan-herético inter-religioso.

¡El ecumenismo es un movimiento mundial del Sionismo Internacional que su único propósito es la conquista y el dominio universal político y religioso! El Ecumenismo religioso es un movimiento para la unión, en la primera etapa de todas las herejías de Occidente con la Ortodoxia sin la fe común Ortodoxa y las máximas diferencias doctrinales permanentes; y la segunda etapa es la unión de todas las religiones en una construcción monstruosa, en una Pan-religión o una religión universal. Pero su propósito en última instancia dentro de este crisol es hacer desaparecer y eliminar el Cristianismo y sobre todo la Ortodoxia que contiene la Verdad. ¡Pero su propósito definitivo es, en la fase final de su plan tenebroso, sustituir la adoración a Dios Uno con la adoración al Satanás! La Pan-religión se expresa con las tres letras “MRA”.  El MRA es una palabra del antiguo egipcio y empezó a utilizarse desde el siglo 13º adC, desde la época del Faraón Amenjotep, quien intentó abolir todos los falsos dioses y micro-herejías y fundirlas en una religión unificada con un Dios.

La pan-herejía del ecumenismo inter-religioso profesa que todas las religiones son lo mismo. No es solamente el Cristianismo el camino de la salvación. La salvación la puede uno encontrar también en el islamismo, en el judaísmo, en el hinduismo y en el budismo, incluso en la idolatría. Todas las religiones son diferentes vías de salvación. De esta manera se busca una pseudo-unión de todas las religiones en una religión universal o pan-religión. La tendencia general es que se vea que no existen diferencias dogmáticas entre las religiones y que todas ellas esencialmente son lo mismo.

Las posiciones anteriores inter-religiosas engañosas las acepta también el movimiento de la “Nueve Era del Acuario”, es decir, del Anticristo que promueve la Pan-religión, según el cual no hay una sola verdad. Dicen los de la “Nueva Era o New Age”: “Cree lo que quieras, pero que no sea monódromo o camino único, es decir, no creer que sólo tú tienes la verdad y sólo tu fe es la correcta. Todas las religiones son vías igualmente correctas que conducen al mismo propósito y fin. Las religiones son formas, Dios es la esencia”. Pero esto es dogmatismo plural. En realidad los de la “Nueva era o New Age” creen y predican que los Cristianos puesto que monopolizamos la verdad somos seres subdesarrollados. En el fondo ellos creen que se encuentran a un nivel superior de desarrollo porque son los hombres de la “New Age”, en cambio nosotros los Cristianos estamos al nivel inferior. Por lo tanto no somos iguales. Nosotros los Ortodoxos estamos considerados por ellos como “atascados, pegados a la vieja época de Cristo” con el resultado que nos calumnien como fanáticos, intolerantes, racistas y fundamentalistas.

Mientras que los gloriosos santos Apóstoles y Discípulos del Señor y todos nuestros Santos predican que el Cristo es el único camino de salvación –“YoSoY el camino, la verdad y la vida”- que el Cristo es la única Luz increada del mundo, tal y como psalmodiamos en la Divina Liturgia “hemos visto la Luz verdadera y hemos recibido espíritu celeste”, que el Cristo es la apocálipsis (revelación) exclusiva de la verdad, él Mismo la misma Verdad, el Hijo y Logos (increado) de Dios y que después de Cristo no hay otra verdad, ¿ahora en la época contemporánea cuál es la tendencia que predomina? ¿Qué dice este nuevo engaño y estafa del diablo?

Este nuevo engaño y estafa del diablo con los encuentros y las reuniones inter-religiosas utiliza la misma falsedad y mentira que utilizó el diablo para Adán y Eva. Entonces el diablo desmintió lo que el Dios había dicho a los primeros en ser creados y les dio su logos que no es logos de salvación, sino de catástrofe. Entonces el diablo dijo: “No hagáis caso lo que os dice Dios, no os dice la verdad; no os pasará nada si coméis la fruta prohibida”. Ahora con las reuniones inter-religiosas nos dice: “No hagáis caso lo que os dice el Evangelio de que sólo el Cristo es el único camino de salvación; las otras religiones también salvan, porque estas también creen al mismo Dios y enseñan los mismos principios y valores éticos.

Si todos los gloriosos santos mártires tuvieran el mismo comportamiento y mentalidad que los actuales ecumenistas es seguro que compartirían y abrazarían también las demás religiones y serían simultáneamente cristianos y heterodoxos, puesto que serían dos formas distintas legales y válidas para la salvación. Pero el Cristianismo ortodoxo y los heterodoxos son cosas irreconciliables. Con esta mentalidad ecumenista, los gloriosos santos mártires no serían mártires de Cristo, no serían laureados de Cristo, no celebraríamos su onomástica ni tendríamos ejemplos de imitación. Todos los gloriosos santos mártires y neomártires han dado su sangre para nuestra fe y nuestra Ortodoxia. Toda esta mentalidad y actividad de “Nuevo orden y New Age” que promueve y presenta supuestamente que todas las religiones, todas las herejías y todas las creencias son iguales, constituye una violación del Evangelio y una blasfemia contra los gloriosos santos mártires. Si todas las religiones son lo mismo, ¿por qué los Santos han testimoniado y martirizado dando sus sangres? ¿No han sido mártires para nuestra santa Ortodoxia y nuestra santa fe? ¿Por qué no adoraron cualquier otra religión?

Se hace, pues, comprensible que el ecumenismo inter-religioso viola y ofende el dogma fundamental de la única revelación y salvación del mundo a través de Jesús Cristo en relación con las religiones del mundo, con el resultado de que este sea el renacimiento del arrianismo. Esencialmente el ecumenismo inter-religioso es un nuevo arrianismo.

Por lo tanto, el punto de vista de que todas las religiones tienen el mismo Dios y todas son iguales, no sólo es incorrecto sino peligroso, horroroso, traidor y una trampa mortal. Las religiones no tienen el mismo Dios. Más bien todas las religiones tienen dioses falsos, puesto que no creen al único verdadero Dios, al apocaliptado (revelado) Dios Trinitario, a la Santa Trinidad, al Padre, Hijo y Espíritu Santo. Algunos principios generales religiosos no eliminan las enormes diferencias teológicas y dogmáticas. ¿Qué religión contiene la teología del Símbolo de la fe (o Credo)? ¿Qué religión enseña Triadología, Cristología, Espiritualidad (teología del Espíritu Santo o espiritulogía), Eclesiología, Santos Misterios, Resurrección de los muertos y Ascensión? ¿Qué religión tiene como Fundador al impecable Zeántropos (Dios y hombre) Redentor, Sanador y Salvador del mundo, Crucificado y Resucitado y que volverá otra vez para juzgar los vivos y los muertos? ¿Qué religión tiene única, incomparable e irrepetible enseñanza ética del Cristianismo Ortodoxo y la Tradición litúrgica?

El ecumenismo inter-religioso proclama también que todas las religiones enseñan la justicia y la paz. Pero esto es incierto. Porque el Islam enseña la violencia, la jihad para su dominio, y la religión Judaica tiene como dogma “ojo por ojo y diente por diente”. Sólo la Iglesia Cristiana Ortodoxa enseña la agapi (amor, energía increada divina), la reconciliación, el perdón, la justicia, la paz y la humildad. Estas cosas le hacen distinguir no sólo de las anteriores dos religiones, sino también de la herejía del Papismo. El último ha organizado inquisiciones, ha quemado libros, ha participado en torturas, ha golpeado poblaciones, fue protagonista en guerras e hizo genocidios como en Croacia y Serbia. El Vaticano es un estado y su jefe es el papa. Sólo la Iglesia Cristiana Ortodoxa no ha utilizado ni utiliza tales métodos. La participación en las reuniones inter-religiosas son provocativas para el fiel laós (pueblo) Ortodoxo, porque le presentan como cómplice o culpable y la enseñanza cristiana como cómplice de los actos criminales que se hacen, sea en nombre del Islam, sea después de mandatos de centros u organizaciones, que han hecho también ser víctima de ellos el pueblo de Israel. ¿Por qué la Ortodoxia tiene que dialogar con ellos y emitir comunicados conjuntos sobre paz falsa o participar en eventos sobre las perspectivas del Islam, cuando el Islam protagoniza en acciones ilícitas y se encarga para la destrucción de estados cristianos?

El ecumenismo inter-religioso plantea paralelamente también la teoría de la coexistencia pacífica de las religiones. Pero esta teoría no es correcta. Coexistencia pacífica de las religiones significa cesar el kerigma del Evangelio y cese del Cristianismo como única Iglesia verdadera. Coexistencia pacífica de las religiones significa cooperación de la Iglesia Cristiana Ortodoxa para evitar conflictos ideológicos. Coexistencia pacífica de las religiones significa coexistencia armoniosa de la verdad con la mentira, del engaño y la falsedad, de la oscuridad con la luz increada de Cristo, el Cristo que es la Luz verdadera con el Diablo que es el protector de la oscuridad. Pero una coexistencia así es incomprensible, es luciférica (demoníaca).

El Cristo ha dado la orden que se proclame al mundo Su Iglesia como la única verdadera y perfecta. También dijo: “No penséis que he venido a poner paz en la tierra sino espada”. Con este logos el Cristo por supuesto que no está en contra de la paz y a favor de la guerra, sino que da a entender que la Iglesia dividirá a los hombres, puesto que unos creerán y otros no, y los no creyentes combatirán a los fieles. La predicación del Evangelio necesariamente trae conflictos entre religiones, de la apocálipsis de Dios por un lado y de las falsas por otro lado. El apóstol Pablo dice que hay casos que no es posible la paz. Este es el caso de la predicación del Evangelio y de la Iglesia Ortodoxa. En estos casos vale lo que dijo san Gregorio el Teólogo, que es preferible la guerra en vez de la paz, porque una paz de este tipo nos separa de Dios. En nuestra época lo que se tiene que proyectar, promover y prevalecer principalmente no es el predominio de la paz mundana sino la metania y el retorno internacional de los heterodoxos en la Iglesia Ortodoxa, que tendrá como consecuencia el dominio de la divina, espiritual y real paz que no es otra que el mismo Cristo.

Además, el ecumenismo inter-religioso apoya la idea de que el Islam y el Judaísmo son religiones monoteístas y reveladoras. Y esta opinión es incorrecta, porque no creen al único Dios Trinitario ni aceptaron alguna vez alguna apocálipsis de Dios. Al contrario reciben y aceptan apocálipsis de otra parte, del diablo tal y como se demuestra al Corán que insulta al encarnado Logos increado de Dios, como creación repitiendo la herejía del Arriano y del Talmud y la Cábala que insultan al Sanador y Salvador Cristo y glorifican al Satanás.

Por último, el ecumenismo inter-religioso busca la mal llamada catarsis o limpieza de los textos litúrgicos, es decir, la suspensión de todas las referencias supuestamente ofensivas a otras religiones, (ver en relación, elogios al epitafio del Gran Cuaresma, anatemas, teorías sobre la restauración del nombre del Judas y del pueblo judío). Pero, cualquier sustracción de datos de la Santa Escritura inspirada de Dios y los textos litúrgicos en nombre de la convergencia inter-religiosa es inaceptable y constituye herejía.

La adopción de posiciones del ecumenismo inter-religioso ha comenzado a cultivarse y a enseñarse desde el II pseudo-sínodo Vaticaneo de la para-sinagoga herética y religiosa del Papismo (1962-1965); y empezaron a ser promovidas y aplicadas por el Papa Juan Pablo II, quien se atrevió en Asís en el primer sínodo inter-religioso (1986) a convocar la reunión inter-religiosa donde oraron conjuntamente al mismo Dios falso todos los que allí participaron heterodoxos y hetero-religiosos. Al Vaticano y al papa entonces siguió el Consejo Internacional de las llamadas “iglesias”. Desgraciadamente estas inaceptables teorías susurran incluso algunos ecumenistas ortodoxos, quienes oran irregularmente con ellos y con toda esta caterva de la heterodoxia y la hetero-religiosidad, aplicando las decisiones sionistas, masónicas y papistas.

¿De verdad, cómo pueden participar en reuniones tipo Asís (2002, 2013) y a quién Dios co-rezan los ortodoxos ecumenistas con los representantes del Judaísmo y del Islamismo, cuando los dos no creen a la Santa Trinidad, al Padre, Hijo y Espíritu Santo? Porque el clero y el pueblo del judaísmo, que ha crucificado a Cristo y se le ha sustraído la Jaris (gracia, energía increada) y la bendición de Dios, por el horroroso Sionismo internacional ha cambiado el deísmo del Antiguo Testamento y los Profetas en vicioso Eosforismo (Luciferismo) con la demoníaca Cábala y el vulgar Talmud, obras de los demoníacos Rabinos del recaído Judaísmo y la obsesión de ellos sobre el dominio y gobierno internacional del esperado pseudomesías. En cambio la religión engañosa de pueblos el Islam, precursor del Anticristo, según san Juan el Damasceno, que engaña al pueblo con el falso dios Ala y su falso libro Corán que enseña la jihad, es decir, la guerra santa contra los infieles, que en esencia es una herejía cripto-judáica que niega la deidad de Cristo, Su muerte por Crucifixión, la Santa Cruz y Su Resurrección y la supervivencia de la herejía del Arrianismo.

Es trágico afirmar que el ecumenismo inter-religioso hoy en día está en auge. Cosas oídas por primera vez, impiadosas y acontecimientos horribles son los siguientes: a) la oferta del Corán en vez de la Santa Escritura y el Evangelio en musulmanes y calificación del Corán como “santo o sagrado”; b) encender la lámpara de siete brazos de los judíos, y c) el anuncio de la erección del templo inter-religioso para Cristianos, Musulmanes y Judíos en Berlín.

Enfrente la pan-herejía singretista del ecumenismo inter-religioso proponemos la enseñanza de nuestra Iglesia Ortodoxa, que es el único camino de salvación de los hombres, es la fe en la Santa Trinidad a la obra y enseñanza de nuestro Señor Jesús Cristo que continúan en Su Cuerpo, la Una Santa, Católica y Apostólica Iglesia Ortodoxa. El Cristo es la única luz (increada) verdadera, no hay otras luces para iluminarnos, ni otros nombres que pueden salvarnos. “No hay en otro salvación ni otro nombre que haya sido dado por el cielo para los hombres que puede sanarnos y salvarnos”. Todas las otras creencias, todas las religiones que ignoran y no confiesan a Cristo “que ha venido en cuerpo y carne”, son creaciones humanas y obras del diablo que no conducen a la verdadera teognosía y renacimiento a través del divino Misterio del Bautismo, sino que engañan a los hombres y les conducen a la perdición. Los cristianos Ortodoxos creyendo a la Santa Trinidad no tenemos el mismo Dios con ninguna otra religión, ni con las llamadas religiones monoteístas, el Judaísmo y el Islamismo que no creen en la Santa Trinidad, tampoco con la idolatría.

Todo lo anterior justifica de manera clara y absoluta por qué razón el hombre deberá ser única y exclusivamente Cristiano Ortodoxo y pertenecer a la Iglesia Ortodoxa, en la que tiene esperanza de sanación y salvación, puesto que según san Cipriano de Calcedonia fuera de la Iglesia Ortodoxa no hay salvación.

Oremos, pues, hoy Domingo de la Ortodoxia que el Santo Dios Trinitario con las intercesiones de todos los gloriosos santos mártires y neomártires nos haga dignos de confesar “en todo tiempo y a toda hora” a nuestro Señor Jesús Cristo como único y exclusivo Sanador y Salvador del mundo y la humanidad en una época de pan-herético ecumenismo inter-religioso que vivimos, convencidos del logos de nuestro Señor: “aquel que confesará y dará testimonio de mí ante los hombres, yo también le confesaré ante mi padre en los cielos”. Amín.

Por muchos años y feliz camino en la Santa y Gran Cuaresma. 

Con bendiciones patrísticas vuestro Metropolita del Pireo, Serafim.

Μετά πατρικῶν εὐχῶν
Ο ΜΗΤΡΟΠΟΛΙΤΗΣ ΣΑΣ
+ ὁ Πειραιῶς Σεραφείμ

 

Χαρά – Alegría de los cristianos

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Χαρά (jará) alegría, el verbo es Χαίρω (Jero), “alegrarse”, “encantarse”, “agraciarse”. De aquí provienen los términos siguientes entre otros:

Χαρά (jará) “alegría”,

Χαῖρε (jere) “alégrate” u “hola”,

Χάρις (jaris) gracia

Χάρισμα (járisma), “carisma”,

Χαρισματικός (jarismaticós) “carismático”,

Χαριτωμένος (jaritomenos) “agraciado”, “agradable”,

Εὐχαριστία (ef-jaristía), “divina eucaristía” “buena Jaris”, “gratitud” “agradecimiento”.

Χαρά (Jará, alegría) que se energiza de la jaris la gracia energía increada es la palabra divina por la que empieza la nueva obra de Dios en el Nuevo Testamento.

Χαῖρε, κεχαριτωμένη, ό Κύριος μετά σοῦ”  (jere ke jaritomeni o Kirios metá su). 

Alégrate, plena de Jaris (María), el Señor está contigo.” (Lc 1,28).

 “Ταῦτα λελάληκα υμῖν ινα ἡ χαρά ἡ ἐμοί ἐν υμῖν μείνη καί ἡ χαρά υμῶν πληρωθῆ.” 

“Estas cosas os he dicho para que mi alegría quede en vosotros y vuestra alegría sea plena, total” (Jn.15,11).

“22… καί χαρήσεται υμῶν ἡ καρδία, καί τήν χαράν υμῶν οὐδείς αίρη ἀφ’ υμῶν… 24 αιτεῖτε καί λήψεσθε, ἱνα ἡ χαρά υμῶν η πεπληρωμένη.”

“22… y os alegrará el corazón y vuestra alegría nadie os la puede quitar… 24 pedid y recibiréis para que vuestra alegría sea plena, total” (Jn 16,22 y 24).

Νῦν δέ πρός σέ ἐρχομαι, καί ταῦτα λαλῶν ἐν τῷ κόσμο ἱνα ἐχωσι τήν χαράν τήν ἐμήν πεπληρωμένην ἐν αυτοῖς.”

“Ahora voy a ti; y digo estas cosas en el mundo para que tengan mi alegría en sí mismos plena, total, ( Jn 17,13).

Introducción

En este capítulo de nuestro libro hablamos sobre la verdadera alegría cristiana, de la que nuestra psique tiene gran necesidad. En este capítulo se clarifica ¿qué significa y cuál es realmente la verdadera χαρά (jará, alegría)? y que constituye el adorno profundo y místico del cristiano. La esencial χαρά (jará) generalmente no tiene relación con las risas y las bromas, sino que se trata de un estado interior sobrio y sereno que se combina con una paz interior indecible. Desgraciadamente esta χαρά (jará, alegría) es desconocida por la multitud de la gente, que la busca allí donde no la va a encontrar nunca. El bienaventurado Yérontas Porfirios el Kafsokalivita de Atos, continuamente decía, que: “Cristo es la fuente de la χαρά (jará, alegría) irreducible”.

Santo Monasterio de Kutlumusio de Athos

Simple monje Moisés Aghiorita, Cuaresma del 2006

 

Χαρά-alegría de los cristianos

Capítulo 2

En un mundo tan desesperado, trastornado y atormentado con tantos problemas, crisis, dolores, pruebas, fatigas y tormentos, ¿podemos estar alegres? Cuando Cristo habla de áskisis (ascesis, ejercicio espiritual), martirio, confesión, aflicción, tristeza y pena ¿podemos estar así alegres? ¿Se permite a los cristianos estar alegres? Si es así, ¿por qué no están alegres? La homilía de hoy intentará contestar a estas preguntas vitales y sobre todo dentro del Evangelio. Conocéis que la palabra evangelio su traducción es anuncio alegre y nuevo, mensaje alegre.

La primera referencia del evangelio al tema de la χαρά (jará, alegría) es durante el evangelismo o anunciación de la Zeotocos. El arcángel Gabriel es enviado a la pura, humilde y decente hija de Nazaret, a la Zeotocos (la que da a luz a Dios), le dice: ¡Alégrate! Llena de gracia, el Señor está contigo (Luc 1,28). El ángel del Señor le dice que esté alegre, ella que ha recibido las jaris de Dios, el Señor está con ella y la ha agraciado, colmado, de jaris (gracia energía increada) y es bendecida más que todas las mujeres. Es la Παναγία (panayía, toda santa o más santa que nadie). Enseguida, anticipadamente percibimos que el verdadero hombre alegre es el apacís (sin pazos), el gratificado y bendecido de Dios.

A continuación el evangelista Lucas, refiriéndose a la visita de la Zeotocos a Elizabet, que estaba embarazada de Juan el Precursor, dice a la Zeotocos: “Apenas oí tu saludo, el niño saltó de χαρά (jará, alegría) en mi seno” (Luc 1,44). Nada más escuchar el saludo de ella, se movió en su vientre el bebé con incontenible alegría. La descripción interesante es que sólo la verdad del acontecimiento la hace culminante en aquel momento maravilloso. La χαρά (jará, alegría) es esencial y grande sobre los acontecimientos importantes y espirituales, proféticos y santos como el presente.

A continuación tenemos la famosa oda de la Zeotocos que dice: “Mi psique canta la grandeza del Señor y mi espíritu se estremece de gozo y χαρά (jará, alegría) en Dios, mi Salvador, (Lc 1,46-48). Su psique encomia y glorifica las grandezas de Dios y su alegría sobre Dios es inmensa en las profundidades de su corazón, que la salvó junto con todo el género humano y echó una mirada alegre sobre Su desconocida sirviente. La sanación y salvación es fuente de alegría que la saborea el hombre verdaderamente humilde.

Durante el nacimiento de Juan el Precursor de Elizabet: “Al enterarse sus vecinos y parientes que Dios la había tratado con gran misericordia, se alegraban con ella” (Lc 1,58). Los vecinos y los familiares de Elizabet, que era bastante mayor, viendo que Dios manifestó milagrosamente su gran misericordia y le dio un hijo, se alegraron junto a ella por este milagro. El donante de esta χαρά (jará, alegría) es Dios. Los hombres de Dios se alegran por el milagro, se colma la paciencia de sus oraciones sin que lo requieran y los hermanos se alegran por la alegría de su hermano. Además, lo había dicho el ángel al padre Zacarías: “Y será para ti un motivo de gozo y de χαρά (jará, alegría), y muchos se alegrarán de su nacimiento” (Lc 1.14).

La Humanización del Hijo y Logos de Dios constituyó la causa de la χαρά (jará, alegría) para el género humano, puesto que regaló la sanación y la salvación. Esta χαρά (jará, alegría) era también concreta. Los magos de oriente, que naturalmente no tienen nada que ver con los magos farsantes de hoy día, sino que eran hombres de gran gnosis (conocimiento), de ciencia y astronomía “cuando vieron la estrella se llenaron de χαρά (jará, alegría)” (Mt 2,10). Cuando vieron aquella estrella especial del cielo, sintieron una gran χαρά (jará, alegría), porque ya tenían el camino seguro que les conduciría al neogénito (recién nacido) Cristo. La verdadera gnosis es una ocasión de χαρά (jará, alegría) inesperada. Sobre todo, cuando esta gnosis, como la de aquí, conduce y reverencia a Cristo y no da orgullo ni egoísmo, y libera, gratifica dando jaris (energía increada) al hombre.

La encarnación del Θεάνθρωπος (zeánzropos, Dios y hombre) se realizó para todos los hombres y no para una categoría. No alegró sólo a los sabios sino también a los sencillos, los despreciados y necesitados, todos sin excepción, como los pastores vigilantes de Belén, a los cuales el ángel del Señor dijo: “No temáis, porque os traigo una noticia buena, una gran χαρά (jará, alegría) para todo el pueblo de Dios” (Lc 2,10). Les anuncia la alegre noticia, de que ha nacido Cristo el sanador y salvador del mundo, que les colmará de χαρά (jará, alegría) como también a todo el laós-pueblo de Dios. Cristo, pues, ha venido a traer la χαρά (jará, alegría) a todo el mundo. Pero esta χαρά (jará, alegría) no la aceptaron todos. Primero el iracundo Herodes quien debido a ello consideró que su trono peligraba, su poder estaba amenazado y su alegría desaparecía, entonces decidió matar a todos los recién nacidos del lugar, creyendo que así exterminaría también al peligroso reivindicador de su realeza, privando así la alegría y hundiendo en luto a un laós-pueblo (Mt 2,16-18).

El Señor en la magnífica homilía de la montaña y sus macarismos (alegría y felicidad espiritual, bienaventuranzas) bendice a los que están en luto (espiritual) (Mt 5,4). ¿Cómo pues nosotros podemos hablar para alegría de los cristianos? Las bienaventuranzas acaban así: “Alegraos y deleitaos porque vuestra recompensa en los cielos será grande e incalculable” (Mt 5,12). El mismo Cristo concluye y dice que no simplemente es estar alegres, sino que esto lo debéis tener vitalmente manifestándolo a los demás, porque la recompensa por vuestro esfuerzo será grande. La presente χαρά (jará, alegría) es pre-sabor, anticipo y parte de la interminable y completa χαρά (jará, alegría) de los ésjatos (futuros, postreros, últimos), de la realeza increada celeste. La χαρά (jará, alegría) es el resultado y el fruto maduro de larga, paciente y persistente lucha de ayuno, vigilia, oración, devoción y lágrimas de recogimiento.

El evangelista Lucas analiza esto mejor en la misma homilía del Señor, diciendo: “Bienaventurados y felices los que ahora tenéis hambre y os priváis de bienes sin gemir, porque seréis saciados de incalculables regalos de la realeza increada de los cielos. Bienaventurados y felices los que ahora lloran por sus pecados y por otros sufrimientos, porque os alegraréis y reiréis” (Lc 6, 21). Bendice a los que lloran por sus pecados y por las tentaciones que reciben de Dios, que les visita y educa pedagógicamente, porque reirán y se alegrarán en la vida futura. Permitidme decir que los que continuamente charlatanean, se ríen y engañan a los demás, no significa que realmente siempre estén alegres. Tampoco los que están en luto divino o por Dios son tristes, desanimados, afligidos, raros, iracundos y frustrados. Al contrario los bellos textos ascéticos y nípticos hablan sobre la emoción de la bella χαρμολύπη (jarmolipi, jará, alegría y pena o penalegre) y el luto alegrante (que da alegría).

Y el divino Lucas continuando en ello, se refiere: “¡ay! de vosotros, los que ahora estáis saciados de bienes materiales, porque os privaréis de inestimables bienes espirituales ya que tendréis hambre eterna; y ¡ay! de vosotros que con vuestros actos pecaminosos disfrutáis y os reís, porque en la vida futura lloraréis y estaréis de luto” (Lc 6,21). El Señor se dirige a los que el único propósito de sus vidas es tener mala astucia, cotilleo, burla e ironía, y la diversión, la juerga, la alegría carnal y la penosa hidoní (placer) de deleites mundanos, para ellos, los que están sin metania o no arrepentidos y no convertidos, la otra vida será un infierno de luto y lágrimas. Puede, pues, que uno no se ría y esté alegre, y uno que esté riendo continuamente no esté alegre. La χαρά (jará, alegría) emana del corazón tranquilo, sereno, sobrio y pacífico.

Dios da la χαρά (jará, alegría) al hombre y el hombre puede dar la χαρά (jará, alegría) a Dios. Lo dice el mismo Cristo. Si un pastor tiene cien ovejas y pierde una y la encuentra “se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron (Mt 18,13) y sobre todo “la pone en sus hombros con χαρά (jará, alegría)” (Lc 15,5). Cuando encuentra la oveja perdida no la desprecia ni la pega, sino que como está cansada y fatigada la pone en sus hombros con alegría para darle descanso.

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¡Qué imagen de inefable caridad divina hacia el hombre caído! Y continua: “y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Alegraos y gozaos conmigo porque he encontrado mi oveja que se había perdido” (Lc 15,6). Dios festeja nuestra metania y se alegran también todos los santos. Más abajo lo dice claramente: “Os aseguro que, de la misma manera, habrá más χαρά (jará, alegría) en el cielo por un sólo pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos que no necesitan metania” (Lc 15,17). Hermanos míos, ¡qué gran Dios Padre, caritativo, donante y amante de los hijos tenemos!

Para que lo concienciemos bien, lo dice también de otra manera con la mujer que tenía diez dracmas (monedas griegas), perdió una y la encontró y “si una mujer tiene diez dracmas y pierde una ¿acaso no enciende la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: Alegraos conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido. Os aseguro que de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un sólo pecador que se arrepiente y se convierte” (Lc 9, 10). Cada arrepentido y convertido saborea parte de esta alegría celeste.

En la parábola de los talentos se refiere a los trabajadores que trabajaron y doblaron los talentos dados a ellos y se hicieron dignos de escuchar a su Señor: “está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar en la χαρά (jará, alegría) de tu Señor” (Mt 25, 21-23.) Muchos de los hombres al no conocerse a sí mismos, al ocuparse y compararse mucho con los demás, consideran que les han sido injustos y triunfarían si fueran distintos e hicieran otras cosas. No se alegran por el regalo recibido de Dios, que es la vida. No buscan los talentos que se les han sido dados para cultivarlos, sino que buscan algo lejos de ellos. Se esfuerzan vanamente, sufren y hacen sufrir a los demás. Todos tienen talentos personales y están llamados a buscarlos y valorizarlos. El descubrimiento de sus propios talentos y el cultivo de ellos les alegrarán.

Si el hombre no se ayuda a sí mismo con la jaris (gracia, energía increada) de Dios, tampoco puede ayudar a los demás. Dice el evangelista Lucas sobre los alumnos del Señor: “Volvieron los setenta apóstoles (enviados) alegres diciendo que proclamando el nombre del Señor hasta los demonios obedecían” (Lc 10,17). El Señor se alegra, por decirlo de alguna manera, de la alegría de ellos y distingue, engrandece y traspasa didácticamente para todos nosotros su χαρά (jará, alegría). Sin embargo, no se alegran porque los espíritus se sometan a ellos; “alegraos más bien de que vuestros nombres estén escritos en el cielo”. Pide que no limitéis vuestra alegría porque los demonios obedecen a vosotros. No os alegréis sólo de esto, porque podéis enorgulleceros de que es hazaña vuestra y no dada de Dios, sino que os alegréis más porque por vuestra fe vuestros nombres se han escrito en los cielos. Sois ciudadanos del cielo y dignos de heredar la χαρά (jará, alegría) eterna.

La χαρά, (jará, alegría) es el clima estable y general del Evangelio en una base alta. Es digno de mencionar que el primer milagro del Señor en las bodas de Caná no fue una terapia de algún enfermo, sino la conversión del agua en vino, para que la alegría de los invitados no quedara a medias por falta de vino y sobre todo por la sugerencia de la Panayía (santísima) al Señor (Jn 2,1-11). La χαρά (jará, alegría) aunque no siempre se describe, es lo que predomina junto con la admiración y la alabanza después de la multitud de milagros del Señor: “…pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía” (Lc 13,17). Y según el Domingo de Ramos “…todos los alumnos, llenos de χαρά (jará, alegría), comenzaron a alabar a Dios en voz alta, por todos los milagros que habían visto” (Lc 19,37).

También existe la mala alegría. Los Fariseos se enojaban, se molestaban y se enfadaban por la alegría que compartía el Cristo. Así cuando apareció Judas, el traidor, “al oírlo, ellos se alegraron y prometieron darle dinero” (Mc 14,11). Querían cumplir su improvista alegría con la falsa traición. Se alegraron por el mal (Lc 22,5). Y el ilegal Judas, en la terrible traición se atrevió a decir: “Χαῖρε (jere, hola, con alegría falsa) Maestro” (Mc 14,45). No sólo dijo “hola maestro” con falsa alegría, sino que le besó calurosamente e hipócritamente. Veis como a veces se confunden los conceptos y las situaciones y pierden su profundo significado las palabras y los hechos, como χαῖρε (jere, hola con alegría sana), o la χαρά (jará, alegría), y la agapi (amor desinteresado) y el abrazo con la traición.

Un acontecimiento de alegría de uno u otros no es causante de alegría para algunos otros. En la parábola del hijo pródigo vemos al hijo pródigo arrepentido regresar y el padre al estar esperándole, prepara una fiesta grande con gran alegría, porque estaba muerto (espiritualmente) y resucitó. Pero el hijo mayor siendo inmaduro, ególatra, egocéntrico y odioso con su hermano, no quiere participar en la gran χαρά (jará, alegría) de su casa y permanece fuera. Su padre le insiste rogándole: “Es justo que haya χαρά (jará, alegría) y fiesta, porque tu hermano estaba muerto (espiritualmente) y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado (Lc 15,32). El desprecio del hermano mayor a su hermano arrepentido y a su padre, más la no participación a la justa alegría de todos, le aíslan, le apartan y finalmente le hacen ingrato, de manera que sea él el pródigo, el insensato, porque tiene autojusticia, autosuficiencia y exigencia de recompensa por su ética inmoral.

Al contrario san Juan el Precursor, con la presencia de Cristo, no se molesta en absoluto si perdiera a sus seguidores, la gloria y el poder que tenía sobre muchas personas que le estimaban profundamente sino que se alegra. ¡Con qué elegancia y gran corazón dice: No os molestéis por nada si todos van y siguen a Él. Aquel es el novio que tiene la novia. El amigo del novio queda cerca de él y está muy alegre por la boda (Jn 3,29). San Juan el Bautista se alegra como amigo del novio celeste para su boda mística con la Iglesia, por la que había trabajado humildemente también él mismo y su χαρά (jará, alegría) está plena y perfecta. ¿Nos alegramos verdaderamente por el progreso de los demás o es para nuestra distinción personal, o envidiamos, codiciamos y nos apenamos?

No es molesto, si algunas veces sembramos nosotros y los demás recogen. Tenemos que alegrarnos porque se está haciendo la obra de Dios aunque no se escriba nuestro nombre. Cristo lo dijo de otra manera: Y aquel que siega al campo espiritual toma su recompensa, no sólo se alegra de la cosecha de aquí sino porque será recompensado en la vida futura (Jn 4,36). Sanar y salvar psiques inmortales reúne fruto eterno. Así en la siembra espiritual que se hace ahora, se alegra el sembrador junto con todos aquellos que recogerán. La vanagloria, la megalomanía y el ansia de poder reducen mucho la χαρά (jará, alegría), la cual con la humildad siempre aumenta.

Los Fariseos no podían alegrarse por la presencia de Cristo por causa de la problemática vida interior de ellos. Cristo les dijo claramente: El patriarca Abraham que os jactáis que lo tenéis como padre y genarca, mucho le gustaría y tendría gran alegría de ver mi presencia y la vio desde su lugar de descanso y se alegró (Jn 8,56). En cambio ellos ven y no pueden creer y alegrarse, porque por su egoísmo no quieren.

Cristo al último logos hacia sus alumnos les prepara diciendo: “Ya sabéis lo que yo os he dicho: Me voy, pero volveré a estar con vosotros; si me amáis, os alegraréis de que me vaya al Padre; porque el Padre es mayor que yo, (Jn 14,28). La verdadera χαρά (jará, alegría) emana de la verdadera agapi. Si el amado falta no se reduce la agapi y no se va la alegría. En sus logos Cristo continúa diciendo: “Estas cosas os he dicho para que sea transmitida y esté dentro de vosotros mi χαρά (jará, alegría) y vuestra alegría sea completa y el goce perfecto.” (Jn 15,11). Les dijo esto para que su alegría sea la alegría de ellos de modo que permanezca siempre dentro de ellos y esta χαρά (jará, alegría) sea completa y perfecta como en él. Se equivocan los que consideran el cristianismo sin alegría. Cristo quiere que sus discípulos sean alegres y también los que le siguen.

En sus logos de despedida Cristo proféticamente se refiere a sus alumnos amados: “En verdad de verdad os digo, lloraréis y lamentaréis por mi muerte y el mundo, el alejado de Dios se alegrará, pero vuestra pena, tristeza se convertirá en χαρά (jará, alegría)” (Jn 16,20). Se ve claro que por un mismo hecho unos se alegran y otros se apenan. Los cercanos a Dios se apenan por la crucifixión del Salvador y los alejados se alegran, porque ya no les inspecciona. Esta es la tragedia humana: la tergiversación de la verdad, la falsificación de la realidad y la distorsión de la natura humana. Alegrarse por el mal y no por el bien. Se trata de la peor alegría, que es maliciosa.

Cristo convencionalmente continúa con un admirable ejemplo: “La mujer cuando está de parto se siente angustiada, porque ha llegado su hora; pero cuando ya ha dado a luz al niño, por la alegría de que ha nacido un hombre en el mundo ya no se acuerda más de la angustia y el dolor,” (Jn 16,21). Otra vez vemos que la χαρά (jará, alegría) nace de mucho sacrificio y dolor. Los santos padres hablan de nacimiento divino. Los fieles ascéticos luchan para llegar a estas horas de nacimientos divinos (ser zeótokos), hacer nacer el Cristo en su interior con el cultivo de las virtudes.

Cristo concluye hacia sus discípulos que se angustiaban: “Así también vosotros ahora estáis tristes; pero yo os veré otra vez, (después de mi resurrección) entonces vuestro corazón se colmará de la χαρά (jará, alegría) y esta alegría nadie os la puede quitar” (Jn 16,22). La χαρά (jará, alegría) que regala Cristo a sus alumnos fieles es irreductible y permanente. La χαρά (jará, alegría) permanece en la profundidad del corazón y fortalece al creyente durante sus dificultades en la vida.

Durante la oración sacerdotal del Señor para sí mismo, los apóstoles y los que creerán en él, entre otras cosas conmovedoras, dirigiéndose a su padre, dice: “Pero yo ahora voy hacia ti, y digo estas cosas estando en el mundo para que tengan la plenitud de mi χαρά (jará, alegría) y gozo” (Jn 17,13). Habló al mundo y está seguro de que Dios les protegerá para que ellos tengan también la perfecta χαρά (jará, alegría) que él tiene regresando a su padre. Es digno de mencionar que en la última oración terrenal el Señor ruega que se mantengan los creyentes siempre en el clima bueno de la χαρά (jará, alegría). Esta alegría, en su perfecto estado existirá solamente en el encuentro del hombre con Dios.

La χαρά (jará, alegría) de los alumnos se culmina durante la resurrección del Señor. Sobre todo las mujeres por su fe, después de tres días, fueron dignas de ser las primeras testigos de ver el cuerpo divino resucitado de Dios. “Las mujeres atemorizadas, pero llenas de χαρά (jará, alegría), se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos“(Mt 28,8). Las discípulas que salieron rápidamente del sepulcro con miedo, a causa de la sorprendente y terrible teofanía, y con inefable alegría a causa del alegre y conmovedor acontecimiento, por la muerte y la resurrección del Salvador, corrieron inmediatamente a hacer partícipes de su alegría a los hermanos. Los verdaderos filádelfos (los que aman como a sus hermanos) no guardan la alegría egoístamente para sí mismos, sino que la comparten con sus amados hermanos.

Las piadosas y alegres mirroforas (portadoras de mirra, porque ungieron el cuerpo de Cristo con mirra) yendo a anunciar el acontecimiento universal de la iluminante resurrección a los asustados alumnos, las encontró por el camino el Señor resucitado: “Cuando Cristo las encuentra, sólo les dice: χαίρετε (jérete, alégraos). Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él” (Mt 28,9). No las enseña, no las instruye, no las retrasa, sólo les dice que estén alegres. Esto basta. Esto es muy importante. Este deberá ser nuestro fin y el principal saludo de todos los cristianos: ¡χαίρετε (jérete, alegraos)! Puesto que es dado de Dios. Las alumnas quedaron sin voz por la χαρά (jará, alegría) y por el bello espectáculo del resucitado cayeron al suelo y reverenciaron sus pies.

Cristo tampoco ha dejado inconsolables a sus alumnos y apareció ante ellos también: “Era tal la χαρά (jará, alegría) y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: ¿Tenéis algo de comer? (Lc 24,41). ¿Por qué les dijo si tenéis algo de comer? Para asegurarles que es realmente su didáscalos (maestro) y no una fantasía. La χαρά (jará, alegría) a veces puede hacer al hombre vivir situaciones irreales. Pero el Cristo nos equilibra y nos hace aterrizar.

El Cristo se presenta a sus alumnos y les da paz y χαρά (jará, alegría). Estos son los elementos principales del Espíritu Santo. Cristo, el portador y dador de la paz, dice: “La paz sea con vosotros”, (Jn 20,19). Mi paz que esté en vosotros, no os atemoricéis por las cosas que veis, de las contrariedades y reproches, sino que seáis permanentemente pacíficos. “Y diciendo esto, les enseño las manos y el costado, para que vieran las señales de las heridas y creyeran que él es su maestro. Entonces los discípulos se llenaron de χαρά (jará, alegría) al ver al Señor resucitado” (Jn 20,20). Ya que les dijo pacificaos, les mostró sus manos agujereadas por los clavos y la parte de la costilla pinchada por la espada, para que se aseguraran bien que se trataba de su maestro Crucificado y Resucitado. Asegurados entonces de la visión de las heridas curadas se inundaron de χαρά (jará, alegría) por la extraordinaria aparición y presencia de su Señor.

Finalmente durante la gloriosa Ascensión del Señor otra vez domina el rico elemento de la saludable χαρά (jará, alegría). “Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran χαρά (jará, alegría) (Lc 24,52). En el monte de los olivos Cristo ascendió bendiciendo a sus alumnos y ellos se prosternaron al suelo y le adoraron y al regresar a Jerusalén con gran χαρά (jará, alegría) por el gran acontecimiento y también por la certificación de que les mandará el Paráclitos, (Consolador, Suplicador), el Espíritu Santo. La χαρά (jará, alegría) llena los alumnos durante Pentecostés, pero también todos los días de sus vidas, a pesar de las múltiples peripecias, calamidades, fatigas y su final de mártires.

El Apóstol Santiago dice: “Hermanos tened toda la χαρά (jará, alegría) completa cuando os veáis sometidos a cualquier clase de pruebas” (Sant 1,2). El mismo, viviendo como los demás apóstoles, el mantenimiento de su χαρά (jará, alegría) y su serenidad dentro de distintas tentaciones a causa de la confianza que ellos tienen a Cristo, escriben y proclaman lo que viven. Tal y como se refiere en los Hechos de los Apóstoles: “…con χαρά (jará, alegría) de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús Cristo” (Hec 5,41). Los Apóstoles consideran que tienen la gran χαρά (jará, alegría), la que han recibido por numerosas tentaciones y desprecios en el nombre de Cristo. El Apóstol Pedro dice: “Por eso, vosotros os alegráis a pesar de las diversas pruebas que debéis sufrir momentáneamente” (1ªPe 1,6). La fe en Cristo estará siempre dando alegría, gozo y deleite de manera que si hiciera falta que uno sea tentado por poco, que no sea atormentado. Más abajo el mismo Apóstol expresivamente dice: “Alegraos en la medida que podáis compartir los sufrimientos de Cristo. Así cuando se manifieste su gloria, vosotros también os desbordaréis de χαρά (jará, alegría) y gozo” (1ªPed 4,13). El Apóstol considera fuente de alegría la coparticipación de los creyentes en los pazos, padecimientos de Cristo, con la paciencia en las penas, sufrimientos, que se completará en la otra vida. El Apóstol Pablo recalca a los Corintios que la χαρά (jará, alegría) de uno sea de todos: “Sea un miembro que sufre, todos los demás sufren con él. Un miembro está alegre, todos los demás participan de su χαρά (jará, alegría) (1ªCor 12,26). ¿Nosotros nos alegramos con la alegría de nuestros hermanos? En carta a los romanos y a todos nosotros, el Apóstol incansable, el que se alegra en la esperanza del Señor y resiste todos los sufrimientos, está orando continuamente, y nos dice: “Alegraos en la esperanza, sed pacientes en las penas y perseverantes en la oración” (Rom 12,12). Todos los Apóstoles a pesar de sus muchas y amargas peripecias eran alegres, tal y como se refiere en los Hechos de los Apóstoles: “Estaban en plenitud de χαρά (jará, alegría)  y de Espíritu Santo” (He 1,52). El Espíritu Santo es alegrante según el libro del Apocalipsis: “Alegrémonos, regocijémonos y demos gloria a Dios” (Apoc 13,52). Esta χαρά (jará, alegría), como hemos dicho, la saborean anticipadamente los creyentes místicamente, tal como dice el Apóstol Pedro: “Porque vosotros lo amáis sin haberlo visto, y creyendo en él sin verlo todavía, os alegráis con una χαρά (jará, alegría) y gozo indecibles y lleno de gloria”, saboreando anticipadamente la doxa-gloria definitiva.

La χαρά (jará, alegría) fue la única vivencia de la Zeotocos (Madre de Dios), a pesar de sus penas y dolores por su Hijo Crucificado. Se convirtió en la alegría de los desesperados, de los desamparados y de todos, la Consoladora, la Caritativa, la protectora de los afectados por la injusticia, comida de los que sufren, consuelo de los extranjeros, ayudante de los huérfanos, apoyo y esperanza de los derrumbados, protección y refugio de todos. La χαρά (jará, alegría) del mundo y de los ángeles, la Reina de todo, la Señora del cosmos-mundo.

La χαρά (jará, alegría) era y es vivencia mística fija de todos los santos de nuestra Iglesia. En la vida y enseñanza de San Serafín de Sarof su principal característica es la paz y la χαρά (jará, alegría) de Cristo. En su maravillosa conversación con el príncipe Motovilof dice: Encuentra tú la paz y la alegría de tu corazón y miles de personas se sanarán y salvarán. A la multitud de peregrinos durante todo el año y cada día, el mismo santo decía: ¡alegría mía, Cristo ha resucitado! Vivía la χαρά (jará, alegría) de la resurrección y esta divulgaba siempre.

San Siluán el Atonita en su oración decía: Dios mío, no me des más χαρά (jará, alegría) porque se romperá mi corazón por la cantidad de alegría.

El bienaventurado Yérontas Paísios el Atonita decía: ¡Tengo tanta χαρά (jará, alegría) que puedo llenar baterías para tenerla cuando la necesito!

El bienaventurado Yérontas Porfirios Kafsocalivita de Athos decía: ¡Cristo es la χαρά (jará, alegría), la luz verdadera y la felicidad! Mi vida entera es de alegría, gozo y deleite… La alegría es el mismo Cristo. Es una alegría que te hace un hombre distinto. Es una locura espiritual. ¡Este vino espiritual te emborracha como el vino puro! Hagáis lo que sea, genuflexiones, ayunos, vigilias, que seáis siempre alegres. Tened siempre la alegría de Cristo. La alegría de nuestro Señor es la que dura eternamente y tiene deleite eterno. La alegría de nuestro Señor es la que asegura la serenidad, el placer (espiritual) continuo y la felicidad placentera. Cristo quiere estar agradecido, repartir la alegría y ensalzar a sus fieles con Su alegría… En Cristo está la alegría. Cristo el padecimiento y el sufrimiento lo convierte en χαρά (jará, alegría). El hombre actual esto es lo que busca. Toma los venenos y los narcóticos o drogas para encontrarse en el mundo de la χαρά (jará, alegría), pero encuentra una alegría falsa. Siente en aquel momento y al día siguiente está destrozado. Este camino le destroza, le carcome, le rompe y le asa. ¡El otro, es decir, darse a Cristo, le vivifica, le da alegría, le hace alegrarse de la vida, sentir la fuerza y la grandeza de ella!

San Isaac el Sirio dice que la χαρά (jará, alegría) que brota de Dios es mucho más fuerte que la vida de aquí y el que la ha saboreado, no sólo no quiere fijarse a los pazos, sino que en esta vida no desea, ni se fija en otra cosa sensible y terrenal, sólo prefiere esta divina χαρά (jará, alegría), basta que sea, claro está, verdadera y no falsa.

Hemos dicho que la plenitud y la perfección de nuestra χαρά (jará, alegría) será completa en la futura vida eterna. Sabor anticipado de esta alegría esjatológica la tenemos en la divina Liturgia y en el monaquismo. En la divina Liturgia, el misterio de la divina Efjaristía (ef-jaris, jará o agradecimiento) tenemos la fiesta de χαρά (jará, alegría), que se celebra en resplandecientes templos, con sacerdotes de prendas iluminantes y se hace en recuerdo de la muerte del Señor en la Cruz, el entierro y la Resurrección, de la cátedra de la segunda y gloriosa Presencia de Él. Los creyentes que han participado en la divina Liturgia saliendo del templo se convierten en misioneros de la χαρά (jará, alegría) de la Resurrección. El hombre que participa en la Iglesia, en la divina Liturgia no vive una felicidad individualista, una piedad particular, sino que comunica con sus hermanos y participa en el cuerpo eclesiástico, goza y se alegra durante la divina participación y semejanza, participando en el misterio del Venidero que irradia la χαρά (jará, alegría) de la Resurrección y saborea por anticipado la plenitud de la eterna felicidad.

Según san Gregorio de Nicea la ocupación de los ésjatos no debe de inquietarnos, sino que con nuestra vida pura y nuestra gran agapi a Cristo estar saboreando anticipadamente aquella χαρά (jará, alegría) celeste desde ahora, sin dudar nunca de su segura realización. No abarcar en muchas cosas, ni permanecer inactivos, sino que estemos trabajando el bien, la bondad y la metamorfosis del mundo. No nos quedemos escolástica y fantásticamente en unas fechas que algunos dicen sobre el final del mundo y la fácil e improvisada interpretación de las señales de los tiempos, que por regla general son influencia de los milenaristas (testigos de Jehová). Los creyentes sin ansiedad ni angustia siempre creen que el final está cerca e intentan estar acompañados, conectados y cerca de Cristo, la fuente de su alegría.

El monaquismo, es vivir igual que los ángeles, la vida de los no casados, desde su fundación tenía el elemento entusiasta de la χαρά (jará, alegría) y la lucha de los primeros cristianos, donde todo era común y tenían un corazón agradable, amoroso y gozoso (Hec 2, 42-47). En la historia de los monjes de Egipto, leemos que se podía ver a los ascetas esparcidos en los desiertos como hijos auténticos de Cristo que le esperaban, sin preocupación especial para ropa de vestir o comida, sino con himnos de alegría esperaban la presencia de Cristo. El Abad Amún pide a sus alumnos que sirvan con alegría a los nuevos monjes que venían. El Abad Apolós recalca que sobre todo no deben de estar tristes y consternados los que trabajan para su sanación, salvación y herencia de la realeza increada de los cielos. Se afligen los idólatras y lloran los Judíos, están de luto los pecadores, pero los justos se alegran y deleitan. Mientras ellos piensan con el espíritu mundano y materialista, se alegran de las cosas terrenales, en cambio nosotros que somos dignos de esta gran alegría y esperanza ¿es posible que no seamos siempre alegres? Cuando Pablo nos anima a estar siempre alegres, siempre orando sin cesar y en todo tiempo estando agradecidos, (1ªTes 5,17). El Abad Isaías dice: Monje es el que siempre está alegre. Monje verdadero es el que siempre y en todas partes está confiado a la voluntad de Dios y está con alegría sin que se reduzca su χαρά (jará, alegría), esperanza y paz en las dificultades de la vida. Además, la ascesis, la memoria de la muerte y el luto son alegrantes. Así san Juan el Clímaco habla sobre lágrimas dulces, de corazón, sin fuerza y alegrantes. La χαρά (jará, alegría) no refuta la ascesis. Llevar la cruz conduce a la resurrección. Como otra vez hemos dicho, no existe Resurrección sin el Viernes Santo.

Es un esfuerzo vano la creación de un nuevo cristianismo sin lucha, sin cruz, ni esfuerzo, sin combate ni ascesis o ejercicio. La llamada teología de la alegría, de la facilidad, del confort, de reposo no puede ser ortodoxa. Qué bien habla el Yérontas Porfirios sobre el monaquismo y el monje: Para que uno progrese en el monasterio debe luchar sin que esté presionado por nadie. Todo con alegría y buen ánimo, no obligatoriamente. El monje no es el que se presiona por hacer algo obligatoriamente, mecánicamente y con ansiedad. Lo que hace, sólo lo hace por amor al Novio celeste, con divino eros (amor). El monaquismo no debe ser una huida negativa, sino de divino eros, de culto divino… La χαρά (jará, alegría) del monje es entrar en la agapi (increada) de Dios, en la Iglesia, en la Santa Trinidad, en el Cristo. Se une con el Cristo, sobresalta su corazón y se colma de jaris. Cristo es la χαρά (jará, alegría), es entusiasmo, esperanza, agapi…

En otra parte el Yérontas Porfirios dirá que frente a los ojos de Dios es lo mismo el casado y el no casado, basta que vivan los mandamientos de Dios y Su vida. ¿Os he cansado? No lo quería. Antes de terminar querría rogaros lo siguiente. Esta noche antes de ir a dormir preguntaos honestamente sobre vosotros mismos; ¿Cuál es la verdad que os quita la χαρά (jará, alegría) de vuestro corazón? No creo que sea la falta de dinero, o la presencia de una enfermedad en nosotros o a personas queridas nuestras, o una calumnia o una acusación, una ambición incumplida o un ascenso alejado. Humildemente, hermanos míos, creo que existe la falta de χαρά (jará, alegría) en vosotros y sobre todo su lugar lo ha tomado la destructora depresión, (angustia y tristeza,) la cual está considerada como la base de muchas enfermedades y generalmente es egoísta a causa de la presencia de los pazos. Los pazos como contrarios oscurecen la psique, no la dejan respirar y alegrarse. La cuidadosa destrucción de los pazos, el desarraigo de ellos con la jaris (increada) de Dios y el cultivo de las divinas virtudes, llenará al creyente cristiano de esta inmaterial χαρά (jará, alegría), la cual ninguna desgracia puede robársela, porque brota de su relación viva, calurosa y esencial con el Crucificado-resucitado Salvador y Redentor Cristo.

El hombre de la Iglesia, de la fe, de la esperanza y de la confianza que tiene a Dios, puede estar alegrándose, a pesar de las dificultades de la vida. La χαρά (jará, alegría) Cristiana no es estado o situación emocional provisional sino una vivencia fija, permanente. Nuestra relación con Cristo no puede ser sino sólo un gozo, deleite y un continuo agradecimiento, adoración y alabanza. No tiene ninguna relación con la χαρά (jará, alegría) mundana, superficial, pobre y decepcionante. Nuestra conexión con Cristo nos hace ser diferentes y distinguidos de la multitud de los hombres actuales afligidos y sin consuelo, con la χαρά (jará, alegría) Cristo nos renueva, completa, metamorfosea, unifica e inmortaliza. Sin Cristo, repito, no es posible que uno sea verdaderamente alegre. ¿Pero nuestros cristianos están alegres verdaderamente?

Todo el mundo actualmente busca con desesperación la χαρά (jará, alegría), la paz y la seguridad. La sociedad contemporánea súper consumista, continuamente ofrece con rebajas nuevos productos caros que alegrarán a su consumidor. Las miríadas de asociaciones prometen el predominio de la paz y muchas compañías aseguradoras prometen una vida sin sufrimiento ni dolor. Los cazadores de la gloria mundana, del cuerpo y el dinero, buscan la alegría contraria. Tienen depresión con frecuencia y se decepcionan rápidamente. Ya que llegan a la meta, a la finalidad y el éxito, pero esta adquisición no les alegra. La psique del hombre es espíritu y la materia no puede satisfacer el espíritu. El encuentro del hombre con Dios le ofrecerá la perfecta, fija e inenarrable χαρά (jará, alegría).

Os deseo de todo corazón de mi alma, que estéis siempre alegres, orad incesantemente y estad agradecidos en todo (1ªTes 5,17).

Simple monje Moisés Athonita

La importancia de la Nipsis en la lucha por la Zéosis

monaxos2

Domingo de san Gregorio Palamás 2006.

Venerable,

Nos encontramos en el templo Santo de nuestra Panayía (Santísima o Todasanta), la cual primera subió la escalera entera de las virtudes y tal como dice san Gregorio Palamás en su homilía, “isodia-introducción al templo de la Zeotocos”, la Panayía nos ha enseñado el modo o método de nuestra unión con Dios.

También nuestra Iglesia hoy festeja la memoria de san Gregorio Palamás, del cual su gran obra consiste, en que cimentó teológicamente la tradición hisijasta de nuestra Iglesia, recapitulando todos los santos Padres de antes que él, y discernió en Dios la Esencia (usía, sustancia o esencia increada) y las Energías en Increadas. Así se hizo el muro, tanto frente al racionalismo Occidental, como también frente a los teólogos noisiárjicos (con base y principio el espíritu humano) Orientales.

Confío en las intercesiones de nuestra Panayía, en las bendiciones de san Gregorio Palamás y en las bendiciones de mi Yérontas Georgios, de manera que mi homilía sobre el tema: “La importancia de la nipsis en la lucha para la zéosis”, sea para la edificación y beneficio de todos nosotros.

1. EL CAMINO DE LA ZEOSIS

El Dios ha creado al hombre como imagen y semejanza Suya. Le dio el poder, si obedeciera a Su divina voluntad, en participar de Su Luz (increada) y tener kinonía (comunión, unión y conexión) con Él, recibir la zéosis y convertirse en Dios por la jaris (gracia, energía increada). El pecado de la desobediencia interrumpió su camino hacia la zéosis. Cuando Adán infringió el mandamiento de Dios, murió, tal como se le había avisado. Primero fue la muerte psíquica y después la muerte corporal (somática). La muerte psíquica fue su separación de Dios.

La psique del hombre es divino-creada. El Dios la dotó con fuerzas psíquicas, el nus, el logos, el sentido o sensibilidad, los cuales componen esto que llamamos corazón (psicosomático) del hombre. Antes que el hombre pecase, sus fuerzas psíquicas estaban sanas, claras y veían espiritualmente con el nus a Dios, sentían a Dios y el hombre se comunicaba, conectaba con Él. Pero cuando estas fuerzas o energías se oscurecieron por el pecado, dejaron ya de ser iluminadas por la Luz (increada) de Dios y así el hombre perdió su consuelo y alivio y se sintió desnudo. Su alegría ya fue convertida en pasado, siguió el dolor, el sufrimiento, la tristeza y la pena. El hombre lloraba del paraíso perdido. Para consolarse y aliviarse, giró su nus hacia fuera y desarrolló una relación pasional o maligna hacia la creación, para encontrar lo que ha perdido. Pero en vez de alegría, vendimió esfuerzo y cansancio. Autonomizó su lógica, investigó la creación y edificó ciencias, pero allí tampoco encontró descanso (espiritual y psíquico). Especialmente resbaló a la exaltación, a la soberbia y a la arrogancia observando con altanería las obras de sus manos. Se impresionó de la belleza de su nus, que por su naturaleza tiene la luz natural espiritual, y creyó por eso que es Dios. ¡Esjatos o extrema caída!

Esta fue, en pocas palabras, la imagen del hombre caído, hasta que vino “la Luz, la que ilumina, diviniza y santifica a todo hombre que viene al mundo” (Jn 1,9). El Señor Encarnado con Su Crucificante sacrificio nos ha rescatado de la maldición del pecado y con Su Resurrección mortificó la muerte y nos resucitó. Ha dado otra vez el poder y la posibilidad caminar al sendero de la Zéosis, en aquellos que con paciencia luchamos dentro de la Iglesia y constituimos Su Cuerpo teantrópino (divino-humano),.

¡Agradecemos al Señor por el regalo de nuestra propia creación, pero infinitamente más, le agradecemos por el regalo de nuestra creación divina, y el origen divino!

¿Y cuál es el camino que conduce a la Zéosis?

Es el camino de la obediencia a la voluntad de Dios, de la aplicación y el cumplimiento de Sus divinos mandamientos. En este camino, nos ayuda eficazmente la lucha para el regreso del nus al corazón y de allí su subida a Dios. Es la lucha que no hizo el primer hombre en ser creado.

Esta lucha no es fácil, como los ejercicios corporales. Es dificultosa, porque nuestro regreso hacia Dios lo impide contraatacando nuestro enemigo, el diablo, el cual intenta atraernos hacia abajo, mediante los loyismí y las fantasías.

Esta guerra parece dura y difícil, pero, como dice el Apóstol Pablo, nos hemos armado con armas adecuadas para llegar al final: “Porque aunque caminamos en la carne, no militamos según la carne. Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas ante Dios, para derribar fortalezas, destruir malos loyismí y toda altanería que se levante contra el conocimiento de Dios y someter todo concepto a la voluntad de Cristo” (2ªCor 10,3-6). El Apóstol Pedro también dice: “Por eso, estad preparados, ceñidos vuestros lomos y estando en nipsis, tened vuestra esperanza en la jaris (gracia, energía increada) que se os dará el día de la revelación de Jesús Cristo” (1ªPed 1,13). Esta lucha espiritual la describe muy bien el bienaventurado Yérontas Paisos: “El hombre cuando empieza hacer trabajo interior, se observa a sí mismo e intenta expulsar los malos loyismí y cultiva los buenos. Continuando este esfuerzo, después de cierto tiempo llega a tener sólo buenos loyismí. Del espacio del tiempo que tenía los malos loyismí en el mundo, dependerá también el tiempo que necesitará para que se vayan. A continuación, poco a poco, cesan también los buenos loyismí y llega a un vaciamiento.  Entonces pasa un período que no tiene loyismí ni buenos ni malos. Esta fase trae una preocupación en la psique y el hombre empieza a preguntarse: “¿qué pasa, qué ocurre ahora?, tenía malos loyismí y se fueron y vinieron los buenos. Ahora no tengo ni buenos ni malos. ¡Después del vaciamiento se colma el nus de la divina Jaris (energía increada gracia) y viene la Divina iluminación! (Logos del P. Paisios el Agiorita, tomo 3º)

2. LA ESENCIA DE LA NIPSIS

La lucha para el regreso del nus al corazón, de acuerdo con la terminología patrística, se llama trabajo noerá y contiene la nipsis y la oración noerá (o del corazón o de Jesús).

La nipsis es una lucha que se desarrolla en dos estadios. El primer estadio es el que concierne la catarsis, sanación y clarificación del nus. El nus se sana y se clarifica fácilmente, pero también se mancha fácilmente. Se sana y clarifica cuando nos ocupamos con el estudio y lectura de las Santas Escrituras y la obras de los Santos Padres, cuando nos esforzamos en el ayuno, la vigilia, la hisijía y cuando evitamos las compañías que afectan nuestra psique. Al contrario se mancha, cuando cultivamos loyismí malignos o cuando por nuestros sentidos recibimos y tomamos las impresiones exteriores pecaminosas. Son aquellas que a la hora de la oración, siempre vienen en nuestro nus y nos impiden hacer la oración con claridad. El evitar, pues, las representaciones exteriores y la autococentración del nus, consisten el primer estadio del trabajo níptico.

El segundo estadio concierne la sanación y limpieza del corazón. Consiste en la recogida del nus y su bajada al corazón, donde armado con la oración: “Señor Jesús Cristo, eleisón me que soy enfermo (pecador)”, permanece como un vigilante guardián e impide la entrada de cada maligno loyismós y fantasía. En esto exactamente consiste la esencia del trabajo espiritual, el cual tiene como objetivo la apacia (sin pazos). Este trabajo es laborioso, de largo tiempo, pero también productor de muchas bendiciones.

Ahora podemos definir qué es nipsis. Según san Juan el Crisóstomo: “Nipsis es intensificación de la guardia y alerta”. (Homilía 9, en 1ª Tesalonikenses). Nipsis es aplicación y cumplimiento de cada mandamiento de Dios y adquisición de cada virtud. Según san Hisijio el Presbítero, en la Filocalía t.1º, la nipsis, dice que se llama hisijía (paz y serenidad) del corazón. San Hisijio asemeja la nipsis con el trabajo de la araña. La araña teje su telaraña, que simboliza el conjunto de las fuerzas psicosomáticas del hombre y la misma, como nus, acecha cuando va aparecer algún insecto, es decir, algún loyismós maligno para mortificarle.

3. EL TRABAJO DE LA NIPSIS.

La máquina asediadora que utiliza el diablo para destruir y arruinar la psique, son los loyismí y las fantasías. Cuando un loyismós pecaminoso viene al nus, esto se llama ataque y constituye el primer estadio del desarrollo de la tentación. El ataque no se considera como pecado, porque es obra del diablo y de nuestra voluntad.

El siguiente estadio es la combinación. La imagen o fantasía hedónica que continúa, ocupa al nus y empieza el diálogo con el aparecido loyismós, sea apasionadamente o malamente, sea tranquilamente sin pasión. Esta postura se considera como media caída, porque también entonces el nus se ha dañado, porque el diablo le ha manchado. Es decir, como dice el Padre Paísios: “Buenos días, que tal. Bien. Siéntate, te invito. ¿Ah, eres el diablo? Vete, rápidamente”. Puesto que has visto que es el diablo, ¿por qué le metes dentro? Le has invitado y volverá.”

Continúa el consentimiento. Es decir, el giro hedónico de la psique al loyismós. Aquí hay pecado. Sigue el aprisionamiento, donde el loyismós domina al nus y la voluntad del hombre. Finalmente queda la praxis, la cual cundo tenga la oportunidad se realizará. Y cuando la praxis se repite y queda mucho tiempo, tenemos el pazos, el cual por la costumbre repetida mucho tiempo, hace que la psique se entregue sólo en esto.

Cuando ejercitamos el trabajo níptico, intentamos, con un movimiento voluntarioso, a rechazar el maligno loyismós. Los Santos Padres aconsejan que le rechacemos inmediatamente, cuando se encuentra al primer estadio del ataque. Si con la ayuda de la oración, lo hemos conseguido, el pecado se detiene. De otra manera se necesita la metania (confesión).

La constante guardia y atención para rechazar el loyismós es exactamente la nipsis. El profeta David la describe muy característicamente: “Hija de Babilón desdichada… bienaventurado el que te devuelva el mal que nos hiciste; dichoso el que estrelle tus niños contra las piedras, (Sal 136, 8-9). Hija,o de Babilón es el pecado. Dice el Salmista que es bienaventurado aquel que capturará los niños del pecado, es decir, los loyismí, y los destruya encima de la piedra, que es el Cristo, implorando Su ayuda con la oración de Jesús: “Señor Jesús Cristo, eléison me que soy pecador o enfermo”

Hay también un segundo modo de afrontar los loyismí, el llamado “poner pegas”. En este caso afrontamos el loyismós con el diálogo. Pero un principiante, aunque su voluntad sea contraria al loyismós, no se beneficiará de este método. Al contrario, se cansará mucho, porque, si pone un argumento contra el loyismós, el diablo le traerá diez más y por la experiencia de muchos siglos que tiene, provocará perjuicio y desastre. De todos modos no saldrá claro, ni limpio. El método de “la pega” se aplica sólo por los perfectos. Este método utilizó también el Señor en las tres tentaciones que tuvo en el desierto.

Al primer estadio de nuestra vida espiritual se requiere mucho trabajo níptico, que es la catarsis (sanación, terapia), y también para el segundo estadio que es la iluminación-la apacia. A partir de allí empieza el tercer estadio del perfeccionamiento o contemplación-zeoría, el hombre vive dentro de la Jaris (gracia increada) de Dios. Pero, también en el caso de los perfectos, cuando la Jaris (energía y luz increada) retrocede, otra vez se necesita nipsis.

4. LA NIPSIS ES TRABAJO DE TODOS LOS CRISTIANOS.

Algunos sostienen que la nipsis y la oración noerá es trabajo sólo para los monjes. Pero la nipsis es una virtud que puede hacerse propiedad de cada creyente, “porque es la voluntad de Dios para todos y una fructificación espiritual que es requerida para todos nosotros.”

Os recordaré un acontecimiento conocido de san Gregorio Palamás, relativo con el hisijasta Job, en la skiti de la ciudad de Veria. San Gregorio dialogando con Job, decía que cada cristiano siempre debe luchar y orar incesantemente, tal como nos lo pide san Pablo: “Orad incesantemente”. Pero Job lo consideró como novedad y empezó a contradecir a san Gregorio Palamás, diciendo que la nipsis y la oración incesante son sólo para los monjes y los ascetas que están fuera del mundo y las preocupaciones, y no para los laicos que tienen tantas preocupaciones. El divino Gregorio evitando la charlatanería y la discusión se calló, y se fueron cada uno a su kelia o celda. Cuando Job estaba orando, apareció un Ángel del Señor, el cual le recriminó porque había discutido con san Gregorio Palamás y negaba que la incesante oración noerá o de Jesús es sanadora y salvadora para todos los cristianos. Pero también Constantino, el padre de san Gregorio Palamás, aunque era de un grado alto dentro de la corte del rey Andrónico, a la vez hacia el ejercicio de la oración noerá o de Jesús. Las preocupaciones gobernativas del imperio no le impedían en su trabajo níptico. Durante las reuniones del consejo de ministros cuando era captado como distraído, el mismo emperador decía: “El bienaventurado Konstantino tiene sus propias inquietudes y ellas no le dejan estar atento a nuestras palabras. El nus de él está fijado a las cosas verdaderas y celestes y por ellas se olvida de las terrenales, porque su oración entera está en la oración de Dios.

5. Presuposiciones y condiciones para la consecución o apropiación de la nipsis.

5.1 NIPSIS Y ORACION

Tal como dijimos anteriormente la nipsis y la oración requieren el trabajo de la Sagrada Hisijía, la cual según san Basilio es “el principio de la catarsis” (2ª Epístola). La nipsis no se puede entender sin la oración, tampoco la oración sin la nipsis. No podemos ir a la guerra sin cuidado, sin nipsis y desarmados, es decir, sin oración. Porque en la guerra contra nuestros loyismí pecaminosos, tenemos en frente al diablo, el mundo y nuestro sí mismo apasionado y maligno, y se impone cocaminar juntas la oración y la nipsis. Esto lo pide el Apóstol Pablo, cuando dice: “Revestíos de la armadura de Dios para que podáis resistir de las insidias del diablo… por eso tomad la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día del astuto maligno… en permanente oración y súplica…(Ef 6, 11-18).

En esta guerra por muy fuertes que seamos, no podemos vencer solos. No es posible de resistir sin la nipsis y sin la imploración del Divino Nombre. La oración monóloga junto con la nipsis que sean nuestras armas invencibles contra el eterno enemigo.

Esto es el poso y resultado de la experiencia espiritual. Tal como también dice el bienaventurado Yérontas Máximo del monasterio de Ibiron de Athos, sugería a los creyentes que iban a pedirle consejos: “Hace falta atención y oración.”

La nipsis ayuda mucho, de manera que nuestra oración se haga de forma correcta. Sin nipsis, la oración puede caer en una fantasmología, ensoñación o alucinación. O posiblemente en una oración intelectual, durante la cual nuestra atención se concentra al enkéfalos o mente-cerebro creando teorías y filosofías.

5.2 NIPSIS E HISIJIA

En el trabajo de la nipsis nos ayuda mucho la hisijía, tranquilidad, (aquí en este caso nos referimos a la falta de ruidos). Los ruidos traen disgregación de la atención. Para nosotros, los principiantes, es difícil vivir la vida espiritual encontrándonos en un ambiente con ruidos. Algunas veces los hombres que no hacen vida espiritual, cuando tienen ocasión se van al aire libre al campo o montaña, para que se clarifiquen un poco sus mentes o cerebros.

Pero la hisisjía sin nipsis provoca aburrimiento, tedio. Hisijía con nipsis y oración es el camino más perfecto, que nos une con Dios. Nos ayudará mucho al principio aunque sea por poco, tranquilizarnos en nuestra habitación y allí solos con Dios, ofrecemos nuestro culto lógico-espiritual, vigilando nuestros loyismí o pensamientos y reflexiones, y pidiendo con la oración la misericordia de Dios. De esta manera pronto adquiriremos la buena costumbre y comprobaremos que “el Dios no está lejos de nosotros”. Puede ser que estemos en el centro de Atenas o de Barcelona y que tengamos la sensación que nos encontramos en el desierto más profundo de la Santa Montaña. El Yérontas Porfirio celebraba el oficio diario cerca de la plaza céntrica de Atenas, Omonia y se sentía que se encontraba en Kafsokalibia de la Santa Montaña. La hisijía y la nipsis traen la mortificación del mundo, que no es que uno se aleje corporalmente de la relación apasionada de la cosas del mundo, sino que no desee algo de los bienes del mundo.

También cuando estamos en hisijía concentrar a nuestro nus e investigar mejor las profundidades de nuestro corazón. De esta manera descubrimos nuestros defectos y debilidades, los cuales en un ambiente de ruidos no se pueden captar por las antenas de nuestra conciencia.

Así que, hisijía y nipsis inducen a nuestra metania y no nos dejan tener cheques impagados en el día de la krisis (juicio).

5.3 NIPSIS Y ESFUERZO

Si los bienes se adquieren con esfuerzos, como no las donaciones de Dios que son eternas e incorruptibles. Para que adquiramos la nipsis se requiere paciencia y esfuerzo, tal como dice también el lema Patrístico: “Dad sangre y recibid espíritu”, porque es por naturaleza imposible que una cosa incorpórea, como por ejemplo el nus, que sea delimitado dentro del cuerpo. Pero todo es posible para aquel que ha adquirido en su interior a Dios, (San Juan Clímaco, logos 26º, sobre discernimiento). Realmente nuestro nus muy fácilmente se esparce hacia el exterior. Debemos estar siempre en atención para hacerle regresar rápidamente, porque si se acostumbra a estar fuera es muy difícil recogerle. Este continuo intercambio cansa. Muchas veces trae hasta decepción. Pero no perdamos nuestra paciencia hasta que saboreemos las primeras donaciones de Dios, para que nuestro nus se endulce de ellas. Que conozcamos, pues, que nuestro esfuerzo es premiado con la claridad de los loyismí (pensamientos, reflexiones), cara lúcida, gnosis (increada) de Dios y experiencia de la Divina Luz increada (Zéosis).

¿De verdad, queremos subir al cielo, y que seamos portadores de la bienaventuranza, la comunión con los Ángeles y los Santos, unirnos con Dios, heredar Su realeza, la Vida inmortal y nos acobardamos porque se requiere esfuerzo, ejercicio, ascesis o privación de algunos “bienes” terrenales? ¿Cuántas veces para la adquisición de cosas mundanas ponemos en peligro nuestra vida? ¿Por qué, si mientras no nos acobardamos para esfuerzos vanos, nos entristecemos y sufrimos cuando nos esforzamos un poco para las cosas celestes?.

El Yérontas Paisios que ha visto la megalomártir Santa Efimía, describe de la siguiente manera el anhelo de ella para más martirios por la gracia de Cristo: “…Después me narró su vida. Sabía que hay una santa Efimía, pero no conocía su vida. Cuando me narraba sus martirios, no los escuchaba simplemente, sino que los veía, los vivía. ¡Me aterroricé!

-La pregunté: ¿Cómo has aguantado este tipo de martirios?

-Si supiera la gloria que tienen los Santos, haría lo que fuera posible para pasar aún mayores martirios”. (Monje Isaac, Vida del Yérontas Paisios). Pues que sea para consuelo y alivio nuestro el logos divino de la Santa.

Más, que conozcamos que la paciencia y la persistencia en la lucha para la estabilización de la virtud de la nipsis trae el buen hábito, que con el paso del tiempo se convierte en nuestra segunda naturaleza y nos hace difíciles de movernos hacia el mal.

5.4 NIPSIS Y PREOCUPACIONES

Es verdad que la nipsis y las preocupaciones no coexisten fácilmente. Quizá preguntaréis: Estamos en el mundo y tenemos necesidades, obligaciones y preocupaciones. ¿Cómo tendremos la nipsis?

Realmente hay necesidades, obligaciones y preocupaciones. Pero nadie duda de esto. Pero, preguntémonos cuántas de estas sobran y son vanas. Por lo tanto, ¿cuál es la medida? El Apóstol Pablo nos lo muestra: “Porque nada hemos traído al mundo y nada podemos llevarnos de él; Teniendo alimentos y ropas, estemos contentos con eso” (1ª Tim. 6,7-8).

Es decir, que nos bastan las cosas necesarias. Una jerarquización de nuestras ocupaciones es necesaria, pero tal como el Cristo quiere. Y qué quiere el Cristo: “Pedir primero la realeza de Dios y Su justicia, y todo lo demás se añadirá en vosotros” (Mt 6,33). Recordémonos las cinco vírgenes tontas, las cuales tenían una indiferencia y no estaban en alerta y fueron juzgadas. Por eso el Señor dijo: “Estad en alerta”.

Aún, es característico el caso de Marta y María. ¿Qué elogió el Señor, la preocupación de Marta o la mejor parte que había escogido María? Vamos a cerrar, pues, el tema sobre las preocupaciones e inquietudes en relación con la nipsis, con los logos catalizadores de nuestro Señor: “Estad atentos. No sea que se emboten vuestros corazones por el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, y de repente venga sobre vosotros aquel día como una trampa, porque vendrá sobre todos los hombres que habitan en la tierra; velad o estad en alerta, pues, en todo tiempo y orad, para que podáis evitar todo esto que ha de venir, y comparecer ante el Hijo de hombre”, (Lc 21, 34-36).

Aquí hay que estar atentos en algo muy importante. Algunos de nosotros ocurre que tengamos ocupaciones muy necesarias que nos desaniman y no nos dejan tiempo para el trabajo níptico. Pues, que no nos decepcionemos. Aunque nos estemos “ahogando” dentro de preocupaciones necesarias, que por agapi sacrificante nos hemos hecho responsables, el Cristo no nos estará privando Su Jaris. A menudo algunas psiques piadosas se preguntan qué pasará de ellos, puesto que no pueden hacer sus oraciones básicas. Debemos saber que, cuando por la agapi a Cristo, nos sacrificamos para nuestro prójimo (nuestros hijos, nuestros parientes enfermos), entonces dentro del mandamiento de la agapi, como dicen los Santos Padres se encuentra el Mismo Cristo. En todos Sus mandamientos se encuentra el Cristo. Aplicando y cumpliendo cada mandamiento, ganamos a Cristo, nos unimos a Cristo, disfrutamos de la Jaris de Dios y nos deificamos.

5.5 NIPSIS Y MEMORIA DE LA MUERTE

La muerte es el único acontecimiento cierto y seguro de nuestra vida. Si nos acobardamos delante de ella, es natural. Si templamos significa que tenemos pecados que nos pesan. Los malos loyismí (pensamientos y reflexiones) cuando los hemos ensomatizado en nuestro interior provocan la muerte lenta de la psique.

El luchador de la Realeza de los Cielos quiere tener en su interior vida y conoce que, para protegerse de los pazos mortales y especialmente de la soberbia y el orgullo, debe bajar su nus al Hades, (el extremo máximo de la nipsis). Allí llora, se arrepiente y tiene esperanza que el Dios le levantará. La experiencia de la memoria de la muerte junto con la nipsis, nos liberan de los pazos duros, como el orgullo, porque nada puede resistir al fuego de la memoria del infierno, donde todos los pecados se funden y la psique se limpia y se sana. Después de este baño, el Dios nos sube hasta el tercer cielo.

Ejemplo clásico de este tipo de atleta heroico es san Siluán el Athonita. Conocemos de la vida de este gran trabajador de vida níptica y de oración noerá, que el Señor se le apareció para ayudarle a liberarse de los loyismí del orgullo y le dijo: “¡Mantén tu nus al hades y no desesperes!”, él lo aplicó enseguida con lucha valiente.

Las virtudes de la nipsis y la memoria de la muerte engendran y generan una a otra.

5.6 NIPSIS Y CELO O AFÁN ESPIRITUAL

El afán o celo es un anhelo incesante que arde en nuestra psique y la hace lanzarse hacia lo anhelado, desafiando los peligros y venciendo la flojera o languidez, cuando la psique está acogida de tristezas, sufrimientos y tentaciones. El celo se parece con el perro que cuando de lejos percibe algo extranjero, inmediatamente ladra y de este modo avisa a su dueño, (en este caso al nus), que vaya con cuidado. El celo es el vigilante o guardián de la ley de Dios.

La nipsis, que es una vigilancia intensiva de los loyismí del nus, es ayudada mucho del celo espiritual, porque fácilmente escudriña y expulsa los malignos loyismí. Mas, la nipsis con la ayuda del celo resiste a los tres gigantes enemigos malos astutos que tiene el diablo como esjatos-extremas armas contra el hombre, es decir, el olvido, la ignorancia y la acedia (pereza o desgana para lo espiritual).

EPILOGO

La esencia de la vida espiritual es la nipsis y la oración. Vivimos en una época que la cualidad característica es la pereza espiritual, la cual nos conduce al vacío espiritual. El hombre con sus muchas actividades intenta cubrir este vacío invirtiendo en lo que le ofrece la sociedad consumista. Intenta satisfacerse con lo más nuevo que produce y lucha con todas sus fuerzas para conseguirlo. Al final siempre recoge decepciones y tempestades. Esencialmente vive el drama del Sísifo. (Sísifo, dentro de la mitología, hizo enfadar a los dioses por su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, y así indefinidamente).

Pero nosotros fuimos rescatados de la maldición y la muerte por la Santísima Sangre de nuestro Señor Jesús Cristo. Él nos amó con una agapi (amor) infinita. Realmente “nadie tiene mayor agapi que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13). ¿Qué pide Cristo de nosotros? Que correspondamos a Su agapi cumpliendo Sus mandamientos. “Si me amáis cumplid mis mandamientos” (Jn 14,15) y “Sus mandamientos no son pesados o duros” (1ªJn 5,4). Con el arma de la agapi divina al prójimo y a Dios, que empecemos la humilde lucha de la nipsis. Y cuando nuestro loyismós se va de Cristo, que es muestra de la imperfecta agapi que tenemos hacia Él, pues, que le hagamos regresar rápidamente en la fuente de la Vida Inmortal. Porque el Dios es puro y santísimo y, sólo cuando hayamos sanado y limpiado el nus, mediante la nipsis y la oración, entonces, “Le contemplaremos a Él tal como es”. Pues, que no nos engañe el mundo con las cosas que nos ofrece, porque tenemos la experiencia de que no valen.

Venerable,

bendíganos para que caminemos nosotros también al camino de la zéosis, por la intercesión de la Señora Zeotocos, de san Gregorio Palamás de quien su memoria festejamos hoy, y de todos los Santos, para que nosotros también seamos dignos de descansar a la sin ocaso Realeza (luz increada) de la Santa Trinidad.

Homilía del padre Gregorio, monje del Santo Monasterio de san Gregorio de Athos.

En el Santo Templo de la Panayía de la ciudad de Kozani.

Versículos y logos de Yérontas y Padres contemporáneos

 

 

Yérontas

Atanasio Mitilineos, Efrem, Epifanio y Paisios

He recopilado algunas frases de estos Padres que me impresionaron escuchando sus homilías y con mucha alegría os las envío, espero que la Jaris, la energía increada del Espíritu Santo nos ilumine. 

xX.jJ

ATANASIOS MITILINEOS el profeta del siglo XX

-El gran filósofo Aristóteles dijo: tiene mayor valor y es más dulce conocer, aunque sea imperfectamente, las cosas divinas, que conocer perfectamente las humanas. 

-Sócrates decía que es inútil conocer el mundo exterior, cuando ignoro mi mundo interior.

-Al hombre renacido (espiritualmente) funciona la memoria de Dios y el olvido del mundo, en cambio al hombre caído funciona la memoria de sus hazañas terrenales y el olvido de Dios. Metropolita, Ier. Vlajos.

ATANASIOS MITILINEOS el profeta del siglo XX

-La libertad es un misterio inconcebible. La libertad dependiente es la salvación de la libertad, de la existencia y la personalidad. “…en tus manos pongo mi espíritu” libertad dependiente. La absoluta libertad te conduce a la inexistencia. Dios pone límites en el espacio de la liberad, para salvar la existencia dentro de la libertad. Fe es un elemento de la libertad, lo que salva la libertad es la fe.

-Libertad es poder decir en cada momento el sí a Dios, puesto que puedes decir no, pero no te interesa, no te conviene decir el no. (45,33 AP).

-“El que tiene oído que escuche” se trata de libertad, ¿Quieres escuchar? Escucha, si no quieres no escuches.

-Una usía-esencia expresa la unidad y las Tres Personas la libertad.

-Imitación de la Santa Trina significa unidad y libertad.

-La imitación de la Santa Trina se consigue en Jesús Cristo.

-Filosofía práctica es katarsis (sanación, terapia) del nus y del corazón mediante los mandamientos, no harás esto y harás aquello.

-La askisis es crucificante.

-Vida espiritual, no significa la vida del espíritu humano, sino la vida del Espíritu Santo sobre la existencia humana. Es decir, vivo la vida espiritual, significa que vivo la presencia del Espíritu Santo, esto es el todo.

-Visión espiritual es poder discernir las energías increadas de Dios y mediante ellas, el mismo Dios.

-El discernimiento espiritual es la visión de la psique, es aquella fuerza-dinamis que puede reconocer lo verdadero, lo eterno de lo falso y provisional. Tenemos también el discernimiento natural, por ejemplo, esta silla no es una maquina, etc.

– San Pablo en Atenas. “Dios hizo de una sola sangre a los hombres de todas las naciones que habitan en la tierra, determinado los tiempos y las fronteras de sus casas y patrias” (He 17,26). Todos los hombres de todas las épocas son hermanos, la filosofía aún no lo ha encontrado y aceptado esto, hace falta que se nos revele continuamente. Desgraciadamente los hombres no hemos podido acercarnos a esta verdad.

-Cada letra de la Santa Escritura, hasta el artículo, “el” Dios definido, define que es persona, etc., es una embestida, catapulta las charlatanerías filosóficas de los hombres. Yo Soy, el yo es persona y el soy, existencia (184, 31).

-El que no cree en la Providencia de Dios peligra de problemas neurológicos y psicológicos.

-El ateísmo es una patología, un tipo de locura. El hombre nace con el sentido de creer.

-El ateo tiene un sentimiento inconsciente de miedo, inseguridad y soledad. Este tipo de hombre es trágico.

-No existe demostración lógica de la existencia ni de la inexistencia de Dios. Dijo el insensato idiota en su corazón, no existe Dios. Las cosas del corazón no se demuestran.

-Negación de Dios es negación de la lógica.

-Aunque haya tempestades en el mar de la vida, tú nada con serenidad con guía la Santa Escritura.

-Zanatos, muerte no es lugar sino estado de ser. Con la sarx-cuerpo y carne me he bautizado y he tomado su sarx y con la sarx resucitaré. Los justos brillarán como el sol y la medida la ha dado el Señor en su Metamorfosis.

-Zanatos es el sueldo, recompensa del pecado.

-Zanatos es la separación de la psique del cuerpo.

-Los logos de los misterios divinos que están expuestos en la Santa Escritura, nunca busques a entenderlos sin oración y petición de ayuda a Dios: “Señor dame sínesis, (cordura, prudencia) y fuerza, energía de sentimiento que está en las divinas escrituras.

-El espiritismo es religión, los médium son sus sacerdotes, porque cuando se define a Dios automáticamente es religión. ¿Qué determina la religión? Un sujeto y un objeto y una relación entre las dos. Es decir, el Dios es el objeto, el hombre es el sujeto y la relación que existe entre los dos que se expresa como culto, etc., estos tres elementos determinan lo que llamamos religión.

-Si el hombre busca a Dios se llama religión y si Dios busca al hombre se llama cristianismo. Declinó los cielos y bajó.  La oveja perdida. Jn 10,8 todos aquellos que vinieron antes que yo son ladrones, farsantes…

-Fuera de Cristo hay la desesperanza, depresión metafísica, por eso el cristianismo se llama elpida-esperanza.

-El cristianismo es vida. ¿Por qué, pues, el cristianismo es y se llama vida? Porque el Cristo dijo: “YoSoY la vida”, como dice san Juan el Evangelista: “y es la vida de los hombres, porque en Él era y es la vida”. El Cristo como logos de Dios ha dado el ser, la existencia, soplando en nuestra nariz el soplo, el aliento de la vida. Pero el encarnado, humanizado hijo de Dios, es decir, el Cristo, nos renovó, recreó y nos vivificó también espiritualmente para que tengamos la vida eterna.

-La vida eterna que estaba en el Padre, vino y se manifestó en nosotros, es decir, el Cristo.

-El evangelista Juan en su primera epístola dice sobre el logos (causa) o el kerigma de la vida, es decir, sobre el cristianismo: 1. “El que desde siempre en el principio ἦν (in) existía y es, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, lo que han tocado nuestras manos, acerca del logos (causa, razón) de la vida.

1. Para el Hijo y Logos de Dios: el cual existía en el principio, era y es coeterno antes que cualquier creación espiritual y material y lo que hemos escuchado, más lo que hemos visto con nuestros ojos y hemos vuelto a contemplar muchas veces, y palparon nuestras manos acerca del enhipostasiado (substanciado) Logos, el Cual en su interior co-eternamente tiene la vida, la transmite y la da.

2 Y la vida se ha manifestado, la hemos visto, damos testimonio de ella y os anunciamos la vida eterna, que existía y estaba siempre junto al Padre y se nos manifestó.

Y esta vida enhipostasiada ha tomado naturaleza humana y se ha manifestado entre nosotros y la hemos visto con nuestros ojos y damos testimonio oficialmente de ella; y os anunciamos la vida eterna que existía y estaba siempre junto al Padre y se ha revelado a nosotros los Apóstoles y a sus primeros alumnos y a muchos más hombres.

3 Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos para que estéis unidos en kinonía-comunión con nosotros, como estamos nosotros en kinonía-comunión, conexión y unión cordial con el Padre y con su Hijo Jesús Cristo.”(1ªJn 1,1-3).

-La realeza increada de Dios debe ser el alfa y el omega de nuestros anhelos y deseos.

-Salvación ontológica es la salvación del hombre entero del cuerpo y la psique

-“Derramaré de mi espíritu no mi espíritu”, es decir, los regalos, las energías increadas de su espíritu (18´40).

-Kolpos-seno del Padre indica una usía-esencia.

-Monológistos oración del corazón o de Jesús, sólo tiene un logos, y la oración del Padre nuestro, sólo tiene una idea, la finalidad de las dos es un logos y una idea: sotiría (sanación y salvación,30 11).

-Gracias a Dios por lo que me da y por lo que no me da.

-Sionismo es el dragón que quiere con distintas corrientes, masones, testigos jehová, etc., ahogar la Iglesia (35. 42).

-Todos los misterios tienen sus puntos visibles y sus invisibles (60 14´).

-La demostración, en el logos de Dios, es importantísima. Fuentes de las demostraciones son las Escrituras y los acontecimientos.

-Ortologismo-racionalismo es permanecer sólo a lo que entiendo y esto es enfermedad del nus.

-“Y el Logos se hizo hombre de manera sobrenatural y plantó su cabaña o tienda o acampó entre nosotros”.  (Jn 1,14) la cabaña es su cuerpo.

-Primer mandamiento no comerás, segundo comerás del Misterio de la divina Efjaristía, “el que come mi carne y bebe mi sangre…” (109).

-Si defino a Dios deja de existir, porque le pongo límites sólo puedo captar, entender que es incaptable, inconcebible, incomprensible (188´44).

-El perfeccionamiento interminable no es estático, sino dinámico, ir mejorando el perfeccionamiento.

-Espiritualidad en los cristianos es tener el espíritu de Dios, el Espíritu Santo.

-Camuflaje del diablo, hacer ver que no existe y entonces nos atrapa. (6 34´).

-El “eleisón me” es una calificación general de cada necesidad mía, de cada caso mío, lo que me pasa y lo que quiero y como no sé lo que voy a pedir, entonces digo a Dios “eleisón me”, ayúdame, consuélame, alíviame, sáname, compadécete de mí o ten misericordia o caridad de mí, etc., y Él sabe lo que me va a dar. Si no tengo nada que pedir para mí pido para los demás. Amín.

-Sepa que la llave de los verdaderos conceptos de las divinas escrituras está en la oración.

-Tres son los escalones de la humildad de Pablo conforme iba progresando en Cristo: 1º Esjato (último) de los apóstoles, 2º esjato-último de los hombres y tercero, el más grande de los pecadores.

-La realeza de Dios empieza por nuestro interior y pasa de la puertecita muy baja que se llama humildad.

– El diablo busca diálogo de los Cristianos, no para que se acerquen a Cristo, sino para que sea tergiversado el Cristianismo.

-¿Por qué existo? no existe respuesta con el cerebro, no la hemos encontrado. Se nos ha revelado por el que nos ha hecho.

-Primero se escondieron los hombres del Prósopo-Persona de Dios y después Dios escondió su Prosopon (rostro, persona) de los hombres.

-“YoSoY, el yo, expresa persona, el soy, expresa existencia, persona, consiste en la autoconciencia, el animal nunca dice yo.

-El anhelo de inmortalidad está en el “como icona” es innato. Al encarnado logos su natura es inmortal está en el cielo, por consiguiente, soy inmortal. La muerte no domina a Cristo, a mí, me abre el camino de vivir como aquel.

-Deut 6,5 “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón…”. Cuando el nus, el logos y el espíritu se arrodillan a Dios, el nus con la atención, el logos con la invocación, imploración, contacto consciente con Dios por las palabras y el espíritu o corazón con devoción y agapi, entonces el hombre interior entero ofrece culto lógico al Señor, según el mandamiento anterior.

-El hombre continúa pecando y el milagro de los milagros: Dios continúa amando.

-Culpar a Dios es blasfemia.

-No hay auto-redención, sino hetero-redención.

-El logos de Dios está siempre de siembra en los corazones, depende de la tierra.

-El libro del Génesis es la historia de la caída y el del Apocalipsis la subida, el levantamiento.

-El libro del Apocalipsis no es otra cosa que el camino de la Iglesia dentro de la historia, pero a nivel profético, en cambio el libro de los Hechos es lo mismo pero a nivel histórico.

-El evangelio en la historia se mueve antilógicamente, para que no se vea la fuerza de los hombres, sino la de Dios.

-Lo que dijo Cristo se escapa de las cuatro categorías de la lógica, es la súper lógica. En realidad no es superlógica, sino que es aquella lógica la cual cubre la tierra y el cielo, tal como estaba dada al Adán antes de la caída.

-Santos en el libro del Apocalipsis son los creyentes.

-La divina Liturgia es la misma que en el cielo, el prótipo (modelo) está en el cielo.

-Nuestra fantasía enfermiza busca muchas veces cosas para satisfacer sus deseos, sólo tenemos que aprender lo que Dios nos ha revelado.

-El hombre que piensa continuamente los misterios de Dios es zeoriticós-contemplativo. Cuidado con las curiosidades enfermizas.

-Cesarolatría es adoración a personas, o políticos.

-El libro apocalipsis es un lenguaje, una forma de símbolos y visiones o imágenes de cosas increadas.

-El espíritu de anticristo está siempre presente, la marca de Cristo es la luz de la cruz de Cristo y la marca del anticristo la negación.

-El engaño de las naciones es el alejamiento de la ortodoxia o del espíritu ortodoxo. La sed metafísica de los hombres la utilizará el demonio, porque querrán satisfacer esta sed metafísica.

-Cuando se vacían las Iglesias se llenan las cárceles y viceversa.

-La caridad sólo es una faceta, aspecto de la agapi, la fe y la esperanza.

-Padre nuestro, no pedimos la realeza para comer, en la realeza no se come ni se bebe Ef.5,25.

-El dolor, la muerte no se pueden solucionar con sistemas sociológicos. La ciencia parece una pequeña ayuda, un pequeño consuelo al valle del llanto.

-Las iconas son una forma de traducción, para expresar los logos increados, es difícil expresar los logos increados con creados. Los logos del Evangelio son creados, detrás de ellos están los increados y detrás de la creada naturaleza de Cristo, está la increada naturaleza de la deidad. Esto sólo se vive en la Iglesia.

-Cuando tomamos la escritura para estudiarla, tenemos que ir al increado, no debemos de quedarnos e ir detrás de la letra. Hace falta mucha atención y humildad.

-La tapinofrosini-humildad interior del nus y la mente es una virtud que se relaciona directa e indirectamente con todas las demás virtudes.

-¿Dónde estaba Cristo desde sus doce años hasta los treinta? Preguntan algunos tergiversadores del Evangelio. Les contestamos según el Evangelio: “… estaba sometido a ellos” (Luc. 2,51), dicho de otra manera, nos enseñaba las virtudes de la obediencia e humildad. Estos desgraciadamente no someten su fe en Cristo, sino a Cristo a la fe de ellos, en sus creencias. Toda la vida terrenal de Cristo era un continuo caminar hacia la humildad con logos y obras.

-Fe, agapi y catarsis para encontrar a Dios.

-“Trabajar, cultivar y vigilar el paraíso”, era el paraíso de la psique y la vigilancia del diablo.

-La primera obra por excelencia es ocuparnos de muestra sanación y salvación, nuestro oficio es segundario.

-La agapi por la diania (cerebro, mente, intelecto) es cuando sé porque amo, sé que el Dios me ha traído en la existencia, sé que el Dios hizo el universo para mí, sé que el Dios se hizo hombre para mí, sé que el Dios me regala una realeza y me deifica, etc. Si sé estas cosas entonces le amo con toda mi diania y no debe de haber una esquinita en la diania que tenga opinión contraria, sino que entera mi diania sepa que tiene que amar a Dios totalmente. Después con mi corazón o emoción entero no en trocitos y con toda la fuerza y energía de mi voluntad.

-No hay llegada sino camino, esta es la perfección humana, es decir, me esfuerzo para subir, camino para llegar, nunca me puedo considerar que he llegado. Si alguna vez pienso que he llegado, significa principalmente un regreso, entonces quizás necesito mucho camino para llegar a donde se debe. Es decir, pensar que he legado significa que tengo egoísmo que es un regreso. Como tengo egoísmo y orgullo y me creo que yo soy algo, esto significa que no estoy en el camino de llegar a la perfección.

-El perfeccionamiento continuo e interminable no es estático sino dinámico, ir mejorando el perfeccionamiento.

-Espiritualidad en los cristianos es tener el espíritu de Dios, la energía increada el Espíritu Santo.

-El desprecio a Dios es un pecado serio.

Padre Atanasio Mitilineos †2006, dicen los padres de Athos que uno cada cien años sale como este gran y santo Padre.

 

Δικαίος Εφραίμ Ιερά Σκήτη Αποστόλου Ανδρέα – Άγιον Όρος.
Por justo Efrem, Yérontas de la Skiti San Andreas- Santa Montaña

 

-Cristo no piensa lo conoce todo, es el único que no pensó.

-Cimiento de los cimientos la oración del corazón.

-La oración de Jesús es la que poda. Si dejas la oración, ella también te deja.

-Oración con atención y atención con oración.

-El primero que escucha la oración es el demonio.

-La fuente de los loyismí, es nuestro cerebro y el diablo, tenemos que tener discernimiento.

-Los loyismí (pensamientos, ideas) están por debajo del cielo.

-El enemigo cuando huele humildad se va por sí mismo solo.

-El que tiene la mayor melancolía es el diablo, porque tiene memoria y se acuerda que tenía la Jaris (increada luz y energía).

-Los demonios nunca oran.

-El nus (espíritu del hombre) tiene poder, fuerza y energía de infernarse solo.

“Por la muerte, moriréis”, doble muerte, la física y la espiritual, que es el alejamiento de Dios, “la segunda muerte que es la peor” (Apoc.) .

-La oración es la única virtud que por sí misma une. Εμάς φωτιζει αυτόν φλογιζει.  (a nosotros nos alumbra y a él (al mascarás) le quema.

-El demonio de los demonios es la oración de Jesús. A los Ángeles alegra y a los demonios les quema, los endemonia.

-Debajo del cielo no hay Dios, lo muy bueno impide la oración.

-El secreto de la incesable metania es que no peco.

-Subir (a la montaña) para orar.

-El primer año el cura tiene miedo a Cristo, a partir del segundo es Cristo que tiene miedo al cura.

-Sí el nus está iluminado no necesita las letras.

-Parusía-Presencia, no dice bajada ni aparición, es presente entre nosotros, dentro y fuera en todas partes, no bajará ni subiremos para verle.

-Un ojo añadido para todos y todos verán y los demonios también, todos tomarán esta jaris de ver a Cristo. Pecadores y demonios como no quieren a Cristo se autocastigan no los castigará. El problema no son los pecados sino la metania.

-Θεός Zeos-Dios, ver, azeos-ateo-no ver, tengo que hacer un cambio para ver. Los demonios recuerdan y se infiernan.

-Puertas del hades no la destruirán. La Iglesia es el cuerpo místico, el ortodoxo. Fuerzas del hades visibles e invisibles. Puertas la boca que sale a la vez miel y veneno.

-No interpretaremos al logos escrito, sino obedeceremos por libre obediencia espiritual. En la interpretación entra la lógica.

-Repetir las tesis escritas de los Padres, el que no, es un ecumenista (no ecuménico).

-Las palabras hay que vivirlas, diccionario patrístico es experiencia.

-El Espíritu Santo es omnipresente, ni sube, ni baja.

-La Jaris increada es el mercurio espiritual.

-La conciencia es la voz de Cristo, el Logos de Dios, no del buda, ni del mojamet etc.,

 Efrem, Yérontas de la Skiti San Andreas- Santa Montaña,

 

ΑΠΟ ΤΗΝ ΣΟΦΗ ΔΙΔΑΣΚΑΛΙΑ ΤΟΥ Π. ΕΠΙΦΑΝΙΟΥ 

De la sabia enseñanza del Padre Epifanio

 

Sobre el Antiguo Testamento

-Yéronta, algunos dicen sobre el Antiguo Testamento: No debemos estudiarlo porque es la historia de los hebreos.

-No es la historia de los hebreos. Es la prehistoria de nuestro Señor Jesús Cristo. Esto deben entenderlo. Abraham, Isaac y Jacob puede que sobre la carne sean los antecesores de los israelitas, pero sobre el espíritu son nuestros. Esto dice el Apóstol Pablo en (Gal 3,7-9). Y el mismo Señor dijo a los judíos: no crean que con decir que tenemos como padre a Abraham, tiene algún valor, puesto que vosotros no os comportáis como Abraham. El pueblo Cristiano es el pueblo Israel en espíritu. Aquel cristiano que imita la fe de Abraham, éste es hijo de él. Y no los judíos, los cuales desaprobaron al Mesías, al cual Abraham creyó y le anhelaba. Todos los justos del Antiguo Testamento anhelaban al Mesías, tanto Jacob como los demás Patriarcas. Y también el visionario de Dios, Moisés, el cual dijo: “Profeta de tus hermanos… el Señor tu Dios resucitará” (Deut 18,15).

Los santos del Antiguo Testamento son, pues, sobre el espíritu, nuestros antecesores. La percepción de que el Antiguo Testamento es la historia del pueblo judío es falsa. La verdad es que se trata sobre la prehistoria del cristianismo. Es la prehistoria del Mismo Señor nuestro. Los Judíos ahora ya son anticristos. No son el pueblo escogido de Dios. ¿No psalmodeamos en en el Pentecostés?: “Que los judios… entendieron como increencia y cayeron de la jaris (gracia, increada energía).”

 

 Sobre ascesis o ejercicio exagerado

¿Podemos? ¿Está en nuestras medidas lo que queremos hacer?

Debemos tener conocimiento de nuestras medidas. Muchos hombres les pasa esto. Ven un asceta que hizo un ascesis severo y duro y nosotros decimos: “Yo también lo voy hacer”. ¿Pero está en tu medida este ejercicio o te ha engañado el diablo por la derecha” ¿Lo has hablado con tu Guía espiritual, si debes hacer este gran ejercicio? Hay gran peligro de que seas engañado.

EL AYUNO.

A lo largo de los años y con intentos persistentes de distintos círculos eclesiásticos secularizados, sobre la reconsideración y aflojamiento de las normas de ayuno de la Iglesia, el Yérontas Epifanio estaba totalmente en contra y decía: Es tan grande el valor del ayuno, de modo que aunque no se hubiera puesto por la Iglesia, debería instituirse ahora, y una institución que ha labrado tantos santos no pidamos que se anule o altere.

El descuido o negligencia al ayuno: Aquellos que concienciadamente desprecian y omiten el tema del ayuno, sin tener razones de salud, mucho me temo que realmente no se interesan sobre la salvación y sanación de sus psiques.

Preocupación de una madre. Comenta una madre: Alguna vez en la confesión dije: Me preocupo mucho por mis hijos, no vaya ser que les pase algo malo. Pongo miles de pensamientos y cosas malas de mi mente.

-La respuesta del Padre Epifanio vino rápido en tono intenso y estremecedor: ¿Y quién te dijo que los hijos son tuyos? ¡Son de Dios! Son Sus ovejitas y te ha puesto a ti para que los guardes y vigiles.

-En la pregunta: ¿Dónde está la agapi de Dios, puesto que deja que mueran niños pequeños?

-Contestaba: El Dios ha puesto en los padres la crianza de Sus hijos y no de los hijos de ellos. El Dios con las muertes de los niños pequeños muchas veces hace lo mismo que el pastor con una oveja desdeñosa que no quiere entrar en la cabaña: ¡entonces rapta el corderito para que la obligue que venga cerca de él!

Le escuchábamos repetir continuamente las siguientes frases:

“Señor, ilumina mi psique”

“Señor, ilumina mi oscuridad e ignorancia”

“Señor, tanto si quiero como si no, sáname y sálvame”

Derechos y obligaciones. Cuando uno está libre, soltero tiene derechos y obligaciones. Cuando se casa tiene pocos derechos y muchas obligaciones. Pero cuando haya hecho hijos, no tiene nada de derechos, sino sólo obligaciones.

Jefe el Dios o el diablo.

Jefe tenemos siempre a Dios o al diablo y nuestros pazos. El hombre tiene libertad sobre sus elecciones: elegir como jefe a Cristo o al diablo. De allí después empiezan las obligaciones, en los dos casos. Muchos dicen que las obligaciones del Cristianismo son opresivas. Nosotros hablamos de lucha y ascesis.

Hemos malinterpretado las cosas, nos hemos vuelto paranoicos. La sanación y salvación el Dios la asignó a Su Hijo y no a nosotros. Nosotros tenemos que mirar principalmente para nuestras psiques y si podemos ayudamos 5-6 personas a nuestro alrededor.

ΓΕΡΟΝΤΑΣ ΕΠΙΦΑΝΙΟΣ YERONTAS EPIFANIOS

 

Λόγοι π. Παϊσίου Logos del Padre Paísios

-Aquel que lucha mucho tiempo y no ve un progreso espiritual tiene mucho orgullo y egoísmo. Progreso espiritual hay allí donde existe mucha humildad.

-Luchemos con todas nuestras fuerzas para ganar el paraíso. La puerta es muy estrecha, no escuchen a los que os dicen que todos nos salvaremos.

-La confianza en Dios es una continua oración mística que trae sin ruido las fuerzas de Dios allí donde hacen falta y al momento necesario.

-Pongamos nuestro futuro en las manos de Dios. La absoluta confianza a Dios, tiene como madre la fe por la cual oramos y disfrutamos los frutos de la esperanza.

-La asignación plena de nuestra vida a Dios, es una redención y liberación de la inseguridad que trae la fe en nuestro yo, y nos hace alegrarnos del paraíso desde esta vida.

-Cuando el hombre lucha con esperanza, entonces viene el divino consuelo y la psique siente intensamente las caricias de la agapi (amor, energía increada) de Dios.

-Cuando más vive la vida mundana uno, tanto más gana en estrés, ansiedad y angustia. Sólo cerca de Cristo descansa uno, porque el hombre está creado para Dios.

-La alegría superior sale del sacrificio. Sólo cuando uno se sacrifica es parentesco de Cristo, porque Cristo es sacrificio.

-El Dios quiere de nosotros sólo la predisposición y la buena disposición, voluntad, que manifestaremos en nuestra buena lucha y el sentimiento de nuestra pecaminosidad, todo lo demás nos lo da Él.

-¡Aquel que se cansa para su prójimo por agapi-amor, descansa con el cansancio! El que se ama a sí mismo y vaguea, se cansa hasta cuando está sentado.

-Mientras el hombre viva, tiene derecho a examinarse espiritualmente. Luchemos para conseguir, aunque sea la base espiritual, para pasar al paraíso.

-Bienaventurados los que tienen en su corazón como eje a Cristo y giran alegres sobre su santo nombre incesantemente y espiritualmente.

-Al cielo uno no sube por la subida mundana, sino por la bajada espiritual.

-Sólo así, caminando “bajo”, cabe y pasa uno por la estrecha entrada del paraíso.

-Nuestra agapi debe ser la misma hacia todos. Sólo entonces es agapi de Dios. Bajo ella todo se dobla y a lado de ella todo se funde.

Cuando tenemos autoconocimiento, entonces se hace la “disolución espiritual” de nuestro átomo (individuo). Así se disuelve la energía y superamos la gravedad de nuestra naturaleza y marcamos la trayectoria espiritual.

-En nuestra época desgraciadamente la razón tambaleó la fe y llenó nuestras psiques con dudas. Así, es normal que seamos privados de milagros, porque el milagro se vive no se explica.

-No tengamos confianza en nosotros mismos. La autoconvicción es un impedimento de la Divina Jaris (gracia, energía increada). Cuando lo dejamos todo a Dios, entonces él “se obliga” a ayudarnos.

-Inspeccionando el mal no sale nada. Pero presentando el bien, entonces el mal se inspecciona solo. Solamente con los ejemplos buenos se inspeccionan los que han hecho moda el pecado.

-¡Maduración espiritual es creer que no hacemos nada! Solo dentro del estado de decepción nuestra se esconde el buen estado espiritual.

-La mayor enfermedad es la soberbia, el orgullo que nos ha trasladado desde el paraíso a la tierra e intenta a llevarnos al infierno.

-Si quieres captar la frecuencia de Dios para que te escuche, gira el botón a la humildad, porque en esta frecuencia trabaja el Dios.

-No debemos evitar el pecado para no ir al infierno, sino por la agapi y el pundonor de no entristecer a nuestro benéfico o filántropo Cristo.

-Nada se hace sin la providencia de Dios, y donde hay la providencia de Dios seguro que lo que ocurre, por muy amargo que sea, traerá beneficio en la psique.

-El Dios ayuda, no es injusto. Ve más allá y le interesa, como buen padre, a tenernos cera suyo, al paraíso. Por eso nos da pruebas en esta vida. (Γέρων Παϊσιος).

El Padre Paísios para los Calcedonios o monofisitas, dijo: “Ellos no dicen que no han entendido los santos Padres, sino que los santos Padres no les entendieron a ellos. Es decir, como si ellos tengan razón y les han mal interpretado”.

Dijo también: “Tantos santos Padres que tenían la divina iluminación y eran contemporáneos no les entendieron y los mal interpretaron; y venimos nosotros ahora después de tantos siglos a rectificar y arreglar a los santos Padres.

-Decía: “La Iglesia no es un barco de cada obispo para hacer lo que le da la gana”.

Dijo: Un obispo del Patriarcado me impresionó con lo que me dijo. Le había dicho: “¿Qué cosas son estas o qué situación es esta? Por un lado el ecumenismo, por otro el sionismo, el masonismo, el satanismo… Pronto ya, en poco tiempo estaremos dando culto y reverenciando al diablo con sus dos cuernos… “Y me contestó: “Hoy es difícil encontrar obispos como el obispo de Cesarea, Paisio II. Paisios II hacía lo siguiente: Iba al Sultán para pedirle cosas con una cuerda atada a su cintura, es decir, estaba decidido que le colgaran los turcos. Es como si dijera al Sultán: “No pierdas el tiempo buscando cuerda para colgarme, si quiere colgarme aquí tengo preparada la cuerda”. Y eso porque había decidido la muerte… ¿Veis como les doblaba? Si uno no decide la muerte nada se hace. Todo empieza de allí. (Γέροντος Παϊσίου Αγιορείτου, έ.ά., σ.230-232)

El ecumenismo-singretismo son planes de diablos. 

El ecumenismo y el mercado común, son un estado, una religión a la medida de ellos. Estas cosas son planes de los diablos. Los sionistas preparan alguien como mesías. Para ellos el mesías es un rey que gobernará aquí en la tierra. Los testigos de Jehová, ellos también aspiran a un rey terrenal. Los sionisistas presentarán uno y los testigos de Jehová le aceptarán. Dirán “éste es”. Habrá una confusión grande. Dentro de esta confusión todos estarán pidiendo un Mesías para salvarles. Entonces presentarán a alguien que dirá: “Yo soy el Imám, yo soy el quinto Buda, yo soy el Cristo, yo soy aquel que esperan los Cristianos, yo soy el que esperan los testigos de Jehová, yo soy el que esperan los judíos”. ¡Tendrá cinco “yo”! Yérontas Paísios, “Logos b´-Despertar espiritual”.

-El diablo tiene tres tentáculos. Para los pobres el comunismo, para los creyentes el ecumenismo y para los ricos el masonismo o masonería.

 Paisios el Athonita

 

Despertar espiritual por Yérontas Paísios

 

Padre Paisios

Despertar espiritual por Yérontas Paísios: «Ενέργειες με σύνεση και αγάπη»

Acciones con prudencia, sabiduría y agapi

Si quieres ayudar a la Iglesia, es mejor que te mires a ti mismo, te corrijas y te arregles, en lugar de intentar corregir y arreglar a los demás.

Si te corriges a ti mismo, inmediatamente se corrige un pedazo de la Iglesia. Esto, naturalmente, si lo hicieran todas las personas, la Iglesia estaría arreglada y corregida. Pero hoy en día, las personas se ocupan de todos los demás temas, menos de sí mismas. Porque ocuparse de uno mismo es agotador y cansado, mientras que ocuparse de los demás es más fácil.

Si nos ocupamos más de la corrección de nosotros mismos y enfocamos nuestra mirada más hacia el trabajo y la acción «interior» que, hacia el exterior, dando prioridad a la ayuda divina, más ayudaremos a los demás y el resultado será más positivo. Además, tendremos nuestra ησυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial), que ayudará sin ruido a las psiques-almas que encontramos, ya que el estado espiritual interno pone de manifiesto las virtudes de la psique-alma y altera, cambia las psiques-almas de los otros.

Cuando alguien se dedica a la acción exterior, antes de haber alcanzado un estado espiritual psicoterapiado, sanado e iluminado, puede estar luchando espiritualmente, pero experimentará tristeza, ansiedad, angustia y falta de confianza en Dios. Con frecuencia, perderá su ησυχία serenidad y paz. Si no se convierte en una persona buena, no podrá afirmar que su interés por el bien público es sano, claro y puro. Una vez liberado de su «hombre antiguo» y de todas las cosas cósmicas (mundanas), recibirá la Jaris (gracia, energía increada) divina, por la cual descansará psíquica y espiritualmente, y será capaz de dar reposo y descanso (psíquico y espiritual) a cualquier tipo de persona.

Sin embargo, si alguien no tiene la Jaris de Dios, no podrá imponerse ni dominarse a sí mismo, ni ayudar a los demás para obtener un resultado divino. Debe sumergirse en la Jaris y luego utilizar las fuerzas y energías humanas ya santificadas para la psicoterapia, sanación y salvación de los demás…

«El bien no se hace de manera buena»

– ¿Yéronta, que está pensando cuando se le presenta un problema?

– Pienso en lo que se puede hacer humanamente Examino el problema desde todos los ángulos. «Voy a hacer esto, ¿qué impacto tendrá allí o allá? ¿Qué daño puede causar y qué beneficio puede traer?» Siempre intento ver un problema desde diferentes perspectivas, de modo que la solución que proponga sea lo más correcta posible. Porque pueden surgir muchos errores si uno no tiene cuidado.

Si el error se detecta después, como dicen: «el pájaro ya ha volado», no tendrá ningún beneficio. Por ejemplo, si alguien no tuvo cuidado y quemó una casa, bien, no lo vamos a colgar, pero el daño ya se ha hecho.

En un lugar, había un problema. El responsable vino y me dijo: «Hey, ya resolví el asunto. Fui, me encontré con este y con el otro, les dije esto y aquello, y el problema se resolvió».

Le respondí: «Ahora ha comenzado el problema». Lo que había antes no era un problema. Ahora se ha encendido el fuego. Antes eran solo dos carbones y se habrían apagado por sí mismos.

Él pensó que, con sus acciones, había resuelto el caso, además esperaba que lo alabaran. Sin embargo, lo que hizo fue crear un gran tumulto y agrandar el problema.

Hace falta mucha atención, prudencia, sabiduría y discernimiento para que el bien se haga de manera adecuada y beneficie realmente. De lo contrario, en lugar de beneficiar al otro, se puede terminar demonizándolo (enojándolo, produciéndole ira o rabia).

 Yérontas Paísios 

Traducción de: xX.jJ