El racionalismo y sus consecuencias en la vida de los cristianos

 

 

Meteora

 

Hoy en día, uno intentando captar y describir los atributos o cualidades básicas de nuestra época, comprueba que ella está dominada principalmente por una confianza exagerada al hombre, a sus fuerzas individuales y a su lógica o razón individual. Nuestra época es por excelencia egocéntrica y φίλαυτα (filafta (ególatra, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo), asfixiada y oprimida por el individualismo. La apostasía de Dios, la autoconvicción, el ateísmo e incluso el antiteísmo son formas de dominio demoníaco que oprimen, deprimen y enfurecen al hombre actual.

El rápido desarrollo tecnológico, el progreso impresionante de las ciencias, el bienestar económico y la mejora de las condiciones de vida, han conducido a la deificación de la lógica o razón y las facultades naturales del hombre. Actuamos como absolutos soberanos y reguladores del mundo y de la historia. Pensamos que podemos y tenemos derecho hacer de todo, controlar y cambiar todo; la naturaleza de las cosas, el ambiente y la vida humana. Por eso intervenimos, mejoramos, cambiamos, alteramos, tras-generamos y transformamos.

Esta percepción desgraciadamente la encontramos también a nivel espiritual que corroe la vida y la lucha de los cristianos, incluso a los clérigos y monjes, y afecta de manera negativa y peligrosa el camino hacia nuestra sotiría (redención, sanación y salvación).

Nuestra Iglesia ortodoxa, como es sabido, trata siempre al hombre (que es como imagen y semejanza de CristoDios) como πρόσωπο (prósopo persona o personalidad) y nunca como άτομο (átomo, individuo). ¡Porque sólo el prósopo (persona o rostro o personalidad con logos y energía increada lógica suprema) puede intercomunicarse con el Dios y con su semejante!

Pero nosotros vivimos como átomos individuos englobados en nuestra filaftía excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egolatría, en nuestra voluntad “infalible” y en nuestra lógica o razón cuadrada. Confiamos exclusivamente en nuestras fuerzas y conocimientos, en nuestra perspicacia y en nuestro juicio recto. Esencialmente negamos la ayuda, la bendición y la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, aunque la pedimos superficialmente y la imploramos continuamente.

Programamos así nuestra vida sin habernos ocupado esencialmente de la pregunta: ¿Qué quiere el Dios de nosotros o cómo debemos vivir nuestra vida para que sea acorde con la voluntad de Dios? Al contrario, la mayoría de las veces transformamos nuestra vida de tal manera que sea acorde sólo con nuestros deseos, ilusiones, aspiraciones, ambiciones, codicias y vanaglorias.

La programación es la principal característica de nuestra vida diaria. Programamos y predeterminamos todo hasta el mínimo detalle, tanto en nuestra vida personal como en la familiar.

Nuestra principal preocupación e interés -sobre todo exagerado y ansioso- es principalmente la formación intelectual y mundana de nuestros hijos: recibir al máximo posible gnosis creadas científicas, aprender idiomas e instrumentos musicales, lograr muchos diplomas o títulos, participar en varias manifestaciones musicales, deportivas y de todo tipo de diversiones. Al contrario, no mostramos el interés análogo para la formación psíquica y espiritual de nuestros hijos, para enseñarles el verdadero sentido y propósito de la vida, inspirarlos esperanza y confianza en Cristo, en la Panayía (Toda Santa Zeotokos) y en nuestros Santos/as. No enseñamos nuestros hijos a amar, a perdonar y a ser humildes y pacientes. Así los hacemos materialistas e inmaduros, egoístas y filaftos (ególatras), exigentes y duros.

Organizamos sus vidas a base de los criterios mundanos y racionalistas, trastocando la orden o escalera de los valores y la jerarquización de las prioridades. Escogemos la gnosis mundana, el bienestar material, la comodidad, el dinero fácil y el disfrute insaciable de los bienes materiales y placeres carnales, la vida sin sufrimientos ni esfuerzos. Nos atrapamos también nosotros al tren de la lógica o razón y de las cosas obvias de nuestra época, las cuales con la excusa de que no podemos cambiarlas, esencialmente no queremos. La excusa acostumbrada es que «todos son así o que no podemos no aceptar y no disfrutar de los bienes de la tecnología y de la ciencia o que no podemos negar la vida contemporánea y la realidad o que no podemos privar nuestros hijos de una formación imprescindible y todas las provisiones contemporáneas para sus vidas.»

Naturalmente no nos referimos a que los padres no deben cuidar y esforzarse para la formación y el progreso de sus hijos. Aquí nos referimos a la preocupación exagerada y sin límites que resultan al agotamiento de los mismos niños, sometiéndolos a un esfuerzo interminable de continua pretensión de más objetivos, cada vez más conquistas superiores y grandes logros.

De esta manera los niños se privan también del mínimo reposo. ¡En realidad son los más trabajadores duros, de los cuales solamente una minoría de los mayores podría soportar estos programas pesados para los niños!

Así no cabe ninguna ocasión espiritual en el programa de ellos, el cual aún los Domingos y las Grandes fiestas contiene exámenes, temas, academias, idiomas y otras cosas relativas. Y mientras para todas estas actividades hacemos lo que sea para servir a nuestros hijos, transportándolos durante toda la semana con nuestros coches en varios sitios de academias, de espacios deportivos y diversiones, no hacemos lo mismo para llevarlos a la Iglesia el Domingo, para sus propias oraciones personales y estudio espiritual. Nosotros consideramos que las horas del eclesiasmo dominical o la oración y el estudio espiritual son imprescindibles para el reposo de ellos y por esto sacrificamos también las pocas ocasiones para el suministro espiritual de ellos.

Finalmente mientras pedimos de Dios bendecir y apoyar a nuestros hijos, en esencia Le pedimos que “bendiga” nuestro programa racionalista para ellos, apoyar nuestras elecciones y deseos, nuestro “plan” para sus vidas, sin que nosotros sigamos el plan de Dios para la vida de nuestros hijos y nuestra familia, que es a través de la oración, la paciencia, la esperanza, la confianza y la obediencia a la voluntad de Dios.

Además, en esto se debe también la fuerte sacudida de la institución de la familia y el tremendo aumento de los divorcios y en general la disolución del matrimonio y la separación entre los cónyuges. Es la perseverancia y persistencia de cada cónyuge a su voluntad individual, a su razón y justicia individual, a su egoísmo, a su racionalismo y a su autojustificación. Dos egoísmos recrudecidos salvajemente y autojustificados, no pueden coexistir en una convivencia vitalicia. La mayoría de los cónyuges ensalzando tenazmente sus egos o yos, rompen la paz familiar, entre disputas de razones, opiniones y voluntades egoístas y egocéntricas, negándose poner fin al conflicto buscando de manera humilde y sencilla el perdón. La palabra perdón o perdóname se ha extinguido del vocabulario familiar, tanto de los hijos como de los cónyuges.

Es muy importante y básico que los padres y madres enseñen a sus hijos desde pequeños pedir y conceder perdón después de cualquier disputa pequeña.

Dicen los Yérontas que en la casa donde existe el perdón habita el Dios, al contrario, en la que no existe el Dios habita el diablo.

 

Qué es el racionalismo

Vemos pues, que el racionalismo tiene múltiples consecuencias e influye de manera deformada y alterada en todas las facetas de la vida de los cristianos, de la personal, de la familiar y de la social.

El Racionalismo podríamos decir que, es la confianza exagerada a nuestra lógica o razón, la reducción de ella en autenticidad suprema y valor absoluto. Es mentalidad pecaminosa, bioteoría (teoría de vida) y no un pecado simple. En su esencia es incredulidad. El racionalismo es la manifestación más característica e insidiosa de la soberbia u orgullo, -la cual se encubre bajo de todos los pecados, se introduce en cada praxis nuestra y envenena todas nuestras obras buenas- que conduce a la autojustificación y finalmente al no arrepentimiento, cerrando así la puerta de la Divina misericordia (energía increada). La soberbia es el principio y fin de todos los males. Según el bienaventurado Yérontas Sofronio Athonita, de Rusia y Essex, la soberbia u orgullo constituye la amenaza fija y firme de la vida humana, se encuentra en la raíz de todas las tragedias del género humano y constituye la «esencia del hades».

El soberbio u orgulloso hombre, clérigo o monje, se hace individuo trasladando y transmitiendo la muerte y el hades, el infierno, no sólo a sí mismo sino también a su familia, a su cenobio (monasterio de vida común) y a su ambiente.

El hombre racionalista somete la pura y emanante fe en procesos racionalistas buscando argumentos y demostraciones. Cree solamente en lo que se puede comprender y ser aceptado de su cerebro o mente. Por eso, la mayoría de los hombres hoy en día, pero también muchos cristianos, dudan o no creen en la inmortalidad de la psique, en la existencia de la otra vida, en la resurrección de los muertos, en el paraíso y en el infierno. Niegan la existencia del diablo, nuestro enemigo desde siglos, antes de la existencia humana. Ignoran que el diablo es rostro con personalidad, con nus y voluntad, y que este mismo diablo constituye la fuente y causa del mal, aceptando de forma general y abstracta solamente “la existencia de fuerzas del mal”. Esta es también la razón que atrapa y conduce con tanta frecuencia y frivolidad a los magos, a los médium, a los astrólogos etc., con las conocidas consecuencias, muchas veces irreparables.

Dudan de los misterios de nuestra Iglesia, igual de la santa Confesión, de la Divina Comunión y del Matrimonio que tiende a ser una convivencia o apareamiento simple como los animales, una relación libre, fuera del matrimonio. Niegan o aceptan selectivamente los dogmas de nuestra fe, los mandamientos del Evangelio, el culto, la piedad y la tradición de nuestra Iglesia, porque no pueden captarlos con la razón de su mente, con la lógica o con sus cerebros.

El racionalista, la fe que es la experiencia y la confianza a Dios la sustituye con el pensamiento y la lógica o diania (mente, intelecto, cerebro). Pero así, se anula esencialmente la fe, ya que el Dios no se demuestra sino que se nos apocalipta-revela, se nos manifiesta; se apocalipta-revela místicamente en nosotros; se vive en experiencia cordial y emanantemente, de forma humilde, sencilla y sin ruido. Por eso, el racionalismo esencialmente consiste en incredulidad; otra forma de ateísmo, quizás peor que el puro y absoluto ateísmo, ya que nos relaja, nos engaña y nos decepciona como si supuestamente creyésemos.

Precisamente esta es también la razón por la que el racionalismo y la percepción racionalista de la fe es uno de los impedimentos más serios, y a la vez uno de los problemas difíciles de solucionar porque amenazan, alteran y malquieren el camino espiritual de los fieles contemporáneos, amenazando la sotiría (redención, sanación y salvación) de ellos.

Diríamos que el racionalismo no es simplemente un pecado único y concreto, que es humano y natural que suceda a cada fiel que lucha para su sotiría, ya que nadie es impecable o infalible. Por eso todas nuestras caídas y nuestros pecados son perdonados, cuando el fiel con verdadera metania (introspección, arrepentimiento, cambio de mentalidad y confesión) los deposita al patrajilion* de nuestro guía Espiritual, en el Misterio de la Santa Confesión. * (Patrajilio es un tipo de bufanda o estola por la que se realiza el Misterio de la absolución de los pecados).

El racionalismo, pues, supera los límites y las fronteras estrechas del pecado y funciona de otra manera, actúa de forma corrosiva socavando los mismos cimientos y las cosas esenciales de la fe. El racionalismo deroga la relación, la confianza y la esperanza, porque está basado sólo en nuestras conclusiones lógicas, en nuestras percepciones individuales, en nuestra bioteoría (teoría de vida) y mentalidad individual.

Antes de pasar a tratar sobre las relaciones del racionalismo con la fe y la vida cristiana, es necesario y útil hacer una referencia y aclaración sobre el fenómeno negativo del racionalismo y sus análogas consecuencias en la vida espiritual de cada uno, pero en ningún caso tiene el sentido de subestimación, desprecio o confusión de esta gran donación de Dios hacia el hombre que es la lógica, la cual difiere de los animales irracionales sin lógica y del resto de la creación.

 

Nus y logos 

Para que entendamos mejor la diferencia entre el uso “bueno” y “malo” de la lógica que es el racionalismo, sería necesario desarrollar en brevedad la enseñanza de nuestra Iglesia ortodoxa sobre la naturaleza y la liturgia-funcionamiento de la lógica humana.

Según san Máximo el Confesor y la tradición patrística Ortodoxa, el hombre tiene dos centros gnósticos. Es decir, dos caminos, dos tropos (formas, maneras o modos) con los que puede conocer las cosas, la naturaleza creada de la creación y al mismo Dios increado.

Estos dos centros son el nus (como energía u ojo de la psique y que los padres le identifican con el corazón espiritual, como esencia) y el logos (la lógica, la diania mente intelecto o cerebro, pensamiento lógico expresado con la voz propia de la palabra). El nus tiene su sede en el corazón y el logos o la lógica al cerebro y se expresa por la voz. El nus es el centro de la psique, por eso los Padres le llaman «hegemónico o conductor de la psique». Con el nus, que es energía zeorítica (perceptiva contemplativa, expectativa) de la psique, -por eso se llama también el ojo de la psique-, el hombre adquiere la gnosis (increada) y la experiencia de Dios, se hace partícipe de la Divina Apocálipsis.

El logos, la lógica es energía práctica de la psique. Con el logos, lógica el hombre conoce la natura-fisis y la creación creada. La gnosis de la creación de Dios ayuda, por supuesto, al hombre llegar también a la gnosis del mismo Dios, pero esta gnosis la adquiere con el nus. Es decir, con la lógica no podemos conocer a Dios. La lógica nos conduce a la necesidad de la fe en Dios. Pero la verdadera gnosis (increada e inolvidable) de Dios se hace con el nus (como instrumente y energía), es decir, con el corazón (espiritual como esencia).

El mayor obstáculo que no permite al hombre contemporáneo llegar a la gnosis (espiritual, increada) de Dios es exactamente esto: intenta conocer a Dios con tropo (forma, manera, modo) equivocado, utilizando medios equivocados. Es decir, sustituye el nus (corazón) con el logos (lógica) y así resulta al racionalismo y la debilidad de conocer a Dios verdaderamente. (O sea, confunde el conocer por experiencia y percepción apocalíptica que se hace al corazón con el saber intelectual por lectura o estudio académico que se hace con la lógica de la mente o intelecto).

La relación entre el nus y el logos, el Abad Isaac el Sirio la describe como relación entre la «gnosis física o natural» y la «gnosis espiritual». Tal y como se refiere el santo yérontas Paísios el Aghiorita: «La lógica, es decir, la gnosis física o natural es la que nos ayuda a adquirir la gnosis espiritual. Pero cuando el hombre permanece en la gnosis física o natural no asciende al Cielo. Es decir, permanece al Paraíso terrenal que estaba regándose de los ríos Éufrates y Tigre, y se alegra de la bella naturaleza con los animales, pero no sube al Paraíso celeste a alegrarse con los Ángeles y los Santos. Para que subamos al Paraíso celeste es imprescindible la fe al Dueño y Señor del Paraíso para amarle y reconocer nuestra pecaminosidad (enfermedad), hacernos humildes y humillar, despreciar a nuestro egoísmo, para conocerLe y conversar con Él orando y glorificarLe tanto cuando nos ayuda como cuando nos tienta y prueba» (Yérontas Paisios, “Logos A´, Con dolor y amor para el hombre contemporáneo”, editado por santo Monasterio san Juan el Evangelista Thesalónica).

Por esta razón la Ortodoxia nunca vino en contrariedad y conflicto con la ciencia, la cual interpreta las leyes naturales, ni en oposición con la educación y estudio o la adquisición de las gnosis creadas.

Sobre este tema es interesante y aclarativa la referencia del padre Gheorgios Metalinós: «El camino espiritual de la tradición helénica de oriente, hisijasta y apofática, camino a la zéosis o glorificación, ascética -práctica y somática (corporal), se sostiene en el concreto método gnóstico (conocido); es decir, la catarsis del corazón de los pazos, la iluminación del corazón y del nus por la energía increada del Espíritu Santo y la zéosis, divinización o glorificación que consiste en el perfeccionamiento de la existencia humana dentro de la visión, expectación o zeoría contemplación de la doxa increada (gloria, luz de luces increada) y la realeza increada de Cristo. La tradición profético-apostólica y patrística de la Ortodoxia, rechaza la consideración abstracta filosófico-imaginativa de Dios, persistiendo en su ascético-empírico acercamiento y aproximación. El órgano o instrumento de la gnosis teológica es, según la tradición ortodoxa, el nus, que cuando funciona correctamente se queda y habita en el corazón y a la vez se discierne de la lógica que tiene como centro el cerebro (enkéfalos). Sólo el hombre con el corazón no catartizado (no sanado y purgado) identifica el nus con la lógica (o la mente, intelecto o cerebro) y confunde sus funciones».

»Los criterios gnosiológicos de la Ortodoxia, continua el padre Gheorgios, son distintos de aquellos que tiene el hombre dominado por el racionalismo. Con el nus iluminado por la luz increada del Espíritu Santo, el hombre conoce lo conocido o lo que se puede conocer de Dios que son sus energías increadas, naturalmente no su usía-esencia increada. Con la lógica de la diania (dianús, mente, cerebro, intelecto) conoce el mundo creado mediante la ciencia. La Ortodoxia discierne dos tipos de gnosis y por esto no puede nunca estar en contra del logos correcto sino que conoce sus límites. Porque el objeto de la gnosis eclesiástica-ortodoxa es la supra-lógica o energía lógica suprema, increada y trascendental, algo que supera, trasciende las habilidades, facultades, capacidades y categorías del racionalismo, de la razón recta o logos recto. Por consiguiente, la confusión de los órganos gnósticos nus y logos conduce inevitablemente a lo parálogo (paradójico, insensato e ilógico). Al contrario, la liturgia o funcionamiento de la fuerza o energía lógica del cerebro medio de la visión, expectación de los logos increados o energías increadas de Dios en la creación a través del restablecimiento del funcionamiento espiritual adquirido por la energía increada del Espíritu Santo (incesante oración del corazón – memoria de Dios) conduce también a la consideración científica de la creación rodeada en abundancia de la doxa-gloria increada de Dios y de la doxa-gloria creada de la naturaleza humana de Cristo. El no ortodoxo, el que no sigue este camino gnosiológico pierde los criterios de la Ortodoxia y es conducido a una fe idealista y racional, como son la mayoría de las herejías. Cuando se pierde el método de la gnoseología eclesiástica-ortodoxa, entonces la fe se convierte en un sistema ideológico de principios y conceptos religiosos, que sometidos individualmente a la revisión y examen crítico por la lógica de la mente (intelecto, diania), se contradicen o se rechazan, readaptados y reajustados con los criterios racionales del autodeificado sujeto humano. Nuestra Iglesia ha conocidos estos conflictos que llegaron a puntos extremos, como la Economaquia o iconoclasia, la antítesis o controversia hisijasmo-antihisijasmo, etc.» (Gheorgios Metalinos, sacerdote, historiador, filósofo y teólogo de la Universidad de Atenas: “Tradición y alteración” pág. 32).

 

La gnosis espiritual – La lógica increada de Dios

De todo lo anterior es evidente que cuando dimito de mi lógica no significa que me convierto en parálogo (paradógico o insensato). La fe no es paráloga, sino hipérloga o supralógica o lógica suprema. No se comprende pero se vive. No significa noesis-comprensión sino confianza (palabra compuesta por “con” y “fe”). No se opone al logos correcto, sino que le trasciende, le supera. Lo hipérlogo o logicosupremo en la Ortodoxia no es la anulación de la lógica sino su re-vaciamiento y ascensión a la aceptación de las experiencias de la divina Apocalipsis. Lo hipérlogo es la absoluta disposición de nosotros mismos, nuestro autoabandono a la voluntad y misericordia de Dios. La lógica o razón es “estrechamiento” de Dios y su empequeñecimiento a las necesidades y exigencias personales y de nuestra voluntad egoísta. Lo hipérlogo es dejar abierto a Dios el camino de mi corazón para venir, operar y energizar en mi interior con Su propia manera o forma, que no es lógica ni ilógica o insensata, ni tampoco paradójica o paráloga, sino hipérloga o supralógica, es la Verdad increada y eterna de Dios, es la fuente y el camino de nuestra sotiría (redención, sanación y salvación). Lo hipérlogo o lógico-supremo es la supeditación de nuestra lógica a la Lógica increada de Dios. Es el intento y esfuerzo que hacemos para aceptar la Lógica increada de Dios cuando ella no está de acuerdo con la nuestra.

El propósito del Cristiano es el Cielo. Su Patria es el Cielo. El cristiano es ciudadano del cielo y su objetivo principal o central de su vida es conocer a Dios y unirse junto a Él; es decir, llegar a la zéosis divinización o glorificación. Lo buscado absolutamente en nuestro camino espiritual permanece siempre la zéosis, que se consigue sólo a través de la catarsis del corazón y la iluminación del nus. La iluminación del nus, pues, debe ser nuestro objetivo principal y persecución y no la cultivación de la lógica o del racionalismo. El nus iluminado es lo que conduce a Dios y no la lógica desarrollada. El nus iluminado es la recompensa de Dios por la cesión de nuestra lógica a Él. Por eso nuestro esfuerzo deber ser la iluminación del nus, no el ejercicio de nuestra lógica.

Pero este objetivo se consigue principalmente con la “gnosis espiritual” (increada e inolvidable). La gnosis espiritual es la fe, es la experiencia, es la divina iluminación, es la Divina Jaris (gracia, energía increada) y la Teognosía.

La gnosis espiritual no es resultado de la lógica o razón de nuestro cerebro. No se posee sólo de los inteligentes, de los genios, de los que tienen estudios y de los científicos. No requiere pensamiento compuesto, análisis complicados y silogismos. La gnosis espiritual es regalo de Dios que se ofrece a todos, estudiosos y analfabetos, gnósticos e ignorantes, inteligentes y simples, en todos los que tienen corazón humilde, sanado y purgado, (es decir, “psicoterapiado” en el significado y sentido literal de la palabra helénica ψυχή psijí psique, alma y θεραπεία zerapía terapia). La fe es regalo de Dios a los seres humanos sencillos y humildes y no resultado de elaboración de la lógica o silogismos.

La gnosis espiritual no se estudia en las universidades y en las aulas (jaulas) del mundo, no se reconoce con diplomas y títulos universitarios, no es objeto de investigaciones científicas. La gnosis espiritual es cuestión del corazón, es nus iluminado, es participación a la agapi, a la jaris y a la doxa increadas de Dios. Es la Apocálipsis de la Verdad de Dios en nuestra vida y al mundo entero. El taller de la gnosis espiritual es la fe y la esperanza. La confianza en Dios y nuestro autoabandono a Su infinita agapi (amor, energía increada) y providencia. Es el ejercicio o ascesis diario y cumplimiento de los mandamientos-logos de Dios. Es el ejercicio de la agapi a través de la filantropía y de la misericordia operativa. Es filadelfia (hermandad), bondad y alegría.

La lógica increada de Dios es otra, totalmente distinta y muchas veces en diámetro opuesto de la lógica del mundo y de la conducta mundana. El hombre contemporáneo, -el hombre mundano- lucha diariamente para hacer su vida más fácil, más cómoda y más conformista. Su objetivo es la opulencia, el bienestar y la εὐδαιμονία efdemonía (felicidad y prosperidad carnal y material). Quiere vivir bien, tener salud, buena vida social y familiar, tener éxito profesional, tener mucho dinero y poseer muchos bienes materiales. Y este deseo suyo no tiene medida ni límite, sino que es insaciable e imparable, se hace una continua persecución de la riqueza, de las comodidades y de los éxitos.

Al contrario, para la lógica de Dios todas estas cosas son insustanciales y foráneas. El Dios no pide de nosotros conquistas, éxitos y grandes logros, no nos promete comodidades y éxitos (mundanos), sino que nos llama y nos invita a estar en alerta o guardia espiritual, en ascesis (ejercicio espiritual), en esfuerzos y en lucha. La presencia de Dios en nuestra vida no implica felicidad y bienestar en el sentido mundano. Al contrario y sobre todo, el Dios nos visita también dentro de nuestros sufrimientos, dolores, enfermedades y calamidades. Se nos manifiesta por las pruebas, tentaciones, los fracasos, las persecuciones, las calumnias, las injusticias y las burlas. Una vida sin esfuerzos, sin sufrimientos ni dolores y sin aflicciones no conduce al Cielo, recalcan los santos Padres. Además, el mismo Señor nuestro nos ha aclarado que «es estrecho y torcido el camino que conduce al reinado de la Realeza increada de los Cielos». Por eso en Su Homilía de la Montaña sobre las bienaventuranzas, bienaventuriza y bendice a los que heredarán el reinado de Su Realeza increada, para los que están perseguidos, burlados, calumniados y despreciados, más los humildes y los “tontos”, los que son considerados fracasados con base a los criterios mundanos.

Esto es el centro, la esencia y el sentido y significado más profundo de la lógica de Dios que está llamado e invitado a vivir el cristiano. Esta es la quinta esencia de la gnosis espiritual, de la gnosis increada, inolvidable, de la increada lógica suprema y de la sabiduría increada de Dios que se encuentra lejos de los prótipos (modelos) de la lógica y de la sabiduría mundana; es sencilla, viva, esencial y accesible a todos. No presupone ni necesita las gnosis mundanas y formaciones, ni títulos y reivindicaciones, sino sólo fe; pero fe pura sin manchas, humilde vivencial, empírica y cordial; confianza (con y fe) a Dios y aceptación absoluta de Su voluntad en nuestra vida.

El Santo Yérontas Paísios nos presenta con claridad y elegancia esta dimensión entre la lógica humana y la lógica (increada) de Dios: «Los Santos Padres veían todas las cosas con el ojo espiritual y divino. Los textos Patrísticos están escritos con el espíritu (la energía increada) de Dios, y con el espíritu de Dios los Santos Padres hacían las interpretaciones. Ahora no existe con frecuencia este espíritu de Dios para que entiendan las escrituras patrísticas. Todo lo ven con el ojo mundano, no ven más allá, no tienen la amplitud que dan la fe y la agapi. No lo entiendo esto te dicen y lo rechazan; no se detienen a ver si hay también algo más sino que lo niegan porque no lo entienden.»

»Cuando entra la lógica o razón uno no puede entender el Evangelio ni los Santos Padres. Se alteran los órganos espirituales sensitivos y el hombre con su lógica saca inútiles también el Evangelio y los textos Patrísticos», (Yérontas paísios: Logos A´con dolor y agapi para el hombre contemporáneo” pág. 231, santo Monasterio de san Juan el Evangelista, Surotí de Thesalónica). 

El racionalismo pasando por todas las caídas de la soberbia u orgullo y vanagloria, finalmente nos conduce a la autojusticia y autodeificación; porque nos convence que tenemos razón; entonces ya que nuestras palabras, ideas, praxis y nuestros pensamientos y logos son correctos, por tanto son ortodoxos, rectos y justos. Tenemos razón, por lo tanto tenemos también el derecho de imponerla como opinión, como deseo y como comportamiento. Desde este punto empieza un interminable camino hacia la nunca conseguida autojusticia o autujustificación y razón que es insaciable y la que nos arrastra a una cadena continua de pecados mayores, graves más pesados y más gordos.

El Fariseo de la parábola (Lc 18. 9-14) es el tipo más representativo del hombre autojustificado. Se jacta de sus virtudes, se considera a sí mismo justo y a la vez extenúa y acaba con el telonis o publicano, viendo al pecador inferior que él. El autojustificado se hace el mismo juez de sí mismo y se concede el título de justo, creyendo que el Dios está obligado a recompensarle.

El hombre autojustificado es aquel que padece de problemas psicológicos, porque repela su culpa. Así se convierte en nervioso, perturbado, insatisfecho, exigente, impaciente, desobediente, insolente y provocador. Siguiendo el ejemplo del eosfóros (lucifer) no quiere pedir perdón y confesar sus pecados. Repite como un estribillo las palabras de nihilista Albert Camí: «tenía razón, seguro que tengo razón y siempre tendré razón» y así solo levanta la insuperable barrera al abismo de la Divina misericordia (energía increada).

El racionalismo es una condensada soberbia, arrogancia, vaangloria autojustificación, autosuficiencia y autonomía. Por eso altera al hombre, aislándole y alejándole de Dios y de sus semejantes. El racionalista se constituye así elemento disolutivo de la amistad, del matrimonio, de la vida común y de la sociedad.

Finalmente el racionalista, a pesar de la lucidez de sus éxitos, resulta ser como el hombre contemporáneo cansado, vacío, defraudado y deprimido. El que vive diariamente el drama de su agonía existencial, de su inseguridad y de su camino sin salida, está atrapado en su lógica o razón y su autoconvicción en las que tanto se ha apoyado y confiado.

 

En conclusión…

Deberíamos, pues, salir de las fronteras de la limitada lógica humana y entrar a la inmensidad, a la riqueza y a la bendición de la lógica increada de Dios, así de una manera acertada y elegante como nos describe el bienaventurado Yérontas Porfirios: «¿Cuál lógica o razón? ¿La mundana? Esta lógica no tiene lugar en la vida espiritual. Los Ángeles, los Padres entran por la ventana, les ves, hablas con ellos y se van… Si vas a examinar estas cosas con la lógica o razón no puede ser. En nuestra época como se han aumentado las gnosis creadas mundanas, tecnológicas y científicas, desgraciadamente la confianza sólo a la lógica ha tambaleado la fe desde los cimientos y las psiques humanas se han llenado de dudas, interrogativas y depresiones. Por eso estamos privados de milagros, porque el milagro se vive no se explica con la lógica o la razón. Al contrario la fe en Dios atrae la fuerza y energía increada abajo y pone a revés o tumba todas las conclusiones racionales humanas. La energía increada de la fe ortodoxa hace milagros, resucita muertos y deja con la boca abierta la ciencia y la razón. Todas las cosas de la vida espiritual, exteriormente se ven al revés, inversas. Si uno no da la vuelta o no tumba la conducta mundana y hacerse hombre espiritual, es imposible conocer los misterios de Dios que nos parecen paradójicos, torcidos e inversos. Aquel que piensa que puede conocer los misterios de Dios con la filosofía mundana, la teoría y la especulación exterior científica, es parecido al tonto que quiere ver el Paraíso con el telescopio», (Yérontas Paísios: “Logos A´ con dolor y agapi para el hombre contemporáneo”, pág 225).

Esta percepción de vida racionalista y materialista, -que es la principal cualidad de la Nueva Era u Orden dominada por el demonio- envenena la humanidad y pudre los cimientos espirituales del mundo occidental actual. Convierte las personas creadas de Dios en seres individuos, autojustificados, autodeificados, autosufucientes, autónomos y esclavos de su racionalismo. Eleva y convierte el pecado en valor, destituye a Dios y deifica al hombre, pone y hace la ciencia y la tecnología como absoluta autenticidad reverenciando y alabando la cárcel lógica o razón, niega la libertad dada de Dios y adopta la esclavitud de los pazos. Estas percepciones y prácticas se introducen masivamente al mundo cristiano auténtico y ortodoxo aplastando dogmas, culto y tradiciones. Se introducen también en nuestra patria tanto en la vida diaria como también en nuestra Iglesia con el careto o la máscara de innovación, modernización y secularización (racionalización o mundanización).

Luchemos pues, a no perder nuestra fe verdadera.

Luchemos en hacer esta superación de la gnosis natural llegando a la gnosis espiritual (increada e inolvidable), del antiguo al nuevo hombre, de las cosas terrenales a las Celestes.

Comencemos la lucha espiritual para la catarsis de nuestros pazos, de manera que lleguemos a la iluminación del nuestro nus y corazón mediante el Espíritu Santo y hacernos dignos y merecedores de la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Dios Tríadico ο Trinitario, y con ella llegar a la θέωσις zéosis o la zeoría visión, contemplación de Su δόξα doxa gloria (increada luz de luces. Amín.

Yérontas Atanasio Anastasíu, del Monasterio Gran Meteoro

Editado por Santo Monasterio femenino san Esteban de Meteoros 2015

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας

 

 

El Misterio del Pentecostés

 

Pentecostés

 

Cristo después de Su Ascensión en los cielos, según Su confirmación, cincuenta días después de Su Resurrección y el décimo día después de Su Ascensión, ha mandado el Espíritu Santo, el cual procede sólo del Padre.

El Mismo Cristo había preanunciado a Sus discípulos el envío del Espíritu Santo: “16 Y yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito, Consolador y guía para que esté con vosotros siempre, 17 el Espíritu de la verdad, que el mundo pecador alejado de Dios no puede recibir, porque no lo contempla ni lo conoce; vosotros lo conocéis porque está y vive con vosotros, y estará en vosotros.

  1. Os dará el Espíritu de la verdad que revelará y enseñará la verdad en las psiques de buena voluntad. Pero el mundo pecador alejado de Dios no lo puede recibir, porque sus ojos psíquicos o espirituales están embotados por sus pecados. Sin embargo, vosotros habéis seguido mi enseñanza, habéis visto mis milagros y lo conocéis. Porque ahora el Espíritu Santo queda cerca de vosotros y habita completamente en mí que estoy cerca de vosotros”(Jn 14, 16-17).

E inmediatamente después dijo: «26 pero el Paráclitos, es decir, el Espíritu Santo, el que el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las verdades salvadoras y os recordará todo lo que yo os he dicho. Revelará a los fieles mi misión, mi obra y lo relativo con mi nombre y mi persona y extenderá mi obra por toda la οικουμενη (icumeni) la tierra o mundo» (Jn 14,26).

Y después dijo: «7 Pero yo os digo la verdad, os conviene que yo me vaya. Porque si no me voy, el Paráclitos, Consolador no vendrá a vosotros, pero si me voy, os lo enviaré.

  1. Pero yo os digo la verdad, os conviene que yo me vaya, porque si no muero en la cruz y no me voy, el Paráclitos no vendrá a vosotros. Pero si ofrezco mi redentor sacrificio de expiación sobre la cruz y me voy de este mundo hacia mi Padre, os enviaré el Paráclitos» (Jn 16,7).

 

El advenimiento del Espíritu Santo a los Discípulos se hizo el día del Pentecostés (Hec 2, 1-13). El Pentecostés tiene un lugar clave e importantísimo en la vida de los Apóstoles. Ya que antes habían pasado por la catarsis del corazón y la iluminación –cosa que había también en el Antiguo Testamento, en los Profetas y en los justos- después vieron a Cristo Resucitado y el día del Pentecostés fueron constituidos miembros del cuerpo resucitado de Cristo. Esto tiene especial importancia, porque debería cada Apóstol tener en su interior a Cristo Resucitado.

Durante el Pentecostés, el Espíritu Santo constituyó a los Discípulos miembros del θεανθρώπινο (zeanzrópino) divino-humano Cuerpo de Cristo, en cambio en la Metamorfosis la Luz increada operaba o energizaba en los Tres Discípulos interiormente, por la zéosis o glorificación, pero el Cuerpo de Cristo estaba fuera de ellos, en el Pentecostés se unen con Cristo, se hacen miembros del Cuerpo θεανθρώπινο (zeanzrópino) divino-humano y como miembros del Cuerpo de Cristo participan de la Luz increada. Esta diferencia hay entre Antiguo Testamento y Pentecostés.

«Quienes antes de la Ascensión vieron la doxa-gloria luz increada de Cristo, la vieron en doble. Por una parte fueron cubiertos de nube celestial, porque “en tu luz contemplamos, vemos la luz” (Sal 35,10), fueron cubiertos de la luminosa nube celestial y, encontrándose dentro de la Luz increada, ven la Luz increada, pero también la naturaleza humana de Cristo como fuente de la Luz increada, tal y como es en la Metamorfosis.

La naturaleza humana de Cristo es la fuente de la Luz increada, pero esta Luz increada la vieron los Apóstoles, ya que se encuentran dentro de la luz como glorificados o deificados. Es decir “en tu Luz vemos la Luz”. Ya que se encuentran dentro de la Luz increada, esto testimonia que fueron cubiertos de la luminosa nube celestial y vieron la naturaleza humana de Cristo como fuente de la Luz increada. Interiormente iluminaba, resplandecía la Luz increada, pero desde el cuerpo exteriormente. Interiormente alumbraba la Luz increada, pero el Cuerpo de Cristo estaba en el exterior, donde irradiaba Luz, la misma Luz increada (durante la Metamorfosis). Sin embargo, con el Pentecostés, la Luz increada la irradia la naturaleza humana de Cristo pero “ya interiormente”. Por lo tanto, no existe experiencia de la Luz increada exteriormente, sin que haya también experiencia de Cristo interiormente. Lo uno ya está interrelacionado con lo otro, es decir, ya es lo mismo con lo otro.»

«¿Pero por qué era necesario que se hiciera la Ascensión y bajar el Espíritu Santo, para qué fin o razón? ¿Por qué decimos que la Iglesia fue constituida el día del Pentecostés? La Iglesia no fue constituida el día del Pentecostés. La Iglesia fue constituida desde el tiempo que Dios llamó a Abraham, a los Patriarcas y a los Profetas. Desde entonces fue creada la Iglesia. La Iglesia existe en el Antiguo Testamento. La Iglesia existía en el Hades. Pero aquí se hace una trasformación de la Iglesia, es decir, se constituye la Iglesia en el sentido y significado de que ya se constituye como Iglesia del Cuerpo Cristo.»

Este punto es importante, porque muestra que el día del Pentecostés es el nacimiento (cumpleaños) de la Iglesia como cuerpo de Cristo y todavía, los que se unen con el Cuerpo de Cristo transcienden, superan la muerte.

«En el Antiguo Testamento hay también reconciliación, y amigo de Dios y zéosis, todo existe en el Antiguo Testamento, con la diferencia de que no existe el Pentecostés. Porque existe la Iglesia en el Antiguo Testamento, pero bajo el poder de la muerte.

¿El Pentecostés qué es? Es la apocálipsis-revelación de la verdad. Entonces la Iglesia se hace Cuerpo de Cristo, por eso festejamos el nacimiento de la Iglesia el día del Pentecostés, la resucitada en Cristo.»

«El día del Pentecostés viene el Cristo en Espíritu Santo. Tal como las energías increadas de Dios son presentes en el mundo, también aquel que tiene κοινωνία kinonía conexión y comunión con de Dios entiende que el Dios mediante Sus energías increadas se divide indivisiblemente y se multiplica inmultiplicadamente, es decir, así cada uno que tiene κοινωνία kinonía conexión y comunión con el Dios, no tiene un trozo de Dios. Dios entero está presente en cada ser humano y está presente en todo el mundo.

Y con el Pentecostés la naturaleza humana de Cristo, ya regresa a la Iglesia y es el día de la constitución de la Iglesia, porque la naturaleza humana de Cristo ahora se fracciona sin fraccionarse en fracciones y todo el Cristo con Su naturaleza humana se encuentra en cada fiel.

Y esta es la Iglesia, donde cada fiel es templo, no sólo templo del Espíritu Santo, sino también del Cuerpo de Cristo, es decir, teniendo en su interior el Cristo entero. Y es el nuevo tropo (modo, método, manera o forma) de presencia de la naturaleza humana de Cristo en el mundo. Por eso también el Pentecostés es considerado el día de la constitución de la Iglesia. En esta experiencia del Pentecostés participan todos los que llegan a la zéosis. Y tenemos ejemplos en la misma Santa Escritura, todos los que vieron a Cristo después de la Resurrección y los que vieron a Cristo después del Pentecostés hasta hoy en día.»

El Pentecostés se llama la “última fiesta”, porque es la última fase de la humanización de Cristo. Ahora se hace un gran cambio, debido a que el glorificado o deificado se une en Espíritu Santo con el Θεάνθρωπος (zeánzropos) Dios-Hombre Cristo.

«La última fase, la efectiva, fue el Pentecostés. Allí se hizo el gran cambio. Porque mientras habitaba el Espíritu Santo en los Profetas, debido a que ellos tenían también la noerá oración del corazón y la zéosis etc…, pero desde aquí, a partir del Pentecostés, esta residencia del Espíritu Santo en el interior del zeópnefstos inspirado divinamente o por Dios, se hace también con la naturaleza humana de Cristo. Por eso ahora el Cuerpo de Cristo es Iglesia. Es decir, el día del Pentecostés la Iglesia se hizo cuerpo de Cristo. Y el Cristo como hombre ya habita en el interior del hombre.

Esta ya es una participación, comunión fija y permanente en la doxa-luz increada gloria. Porque ahora tenemos zéosis fija, permanente y no una zéosis provisional, como tenían los Profetas que llegaron a la zéosis y después la doxa era suspendida, es decir, cuando morían. Ahora los que alcanzan la zéosis no mueren (espiritualmente, no pierden la doxa increada por la muerte física).

Esta es la diferencia. Es la diferencia también de la experiencia “pentecostiana” donde la Iglesia se hace Cuerpo de Cristo el día del Pentecostés, pero también es fija y permanente –no de los trabajadores del estado- sino de los glorificados, divinizados o deificados.»

Con el Pentecostés el Dios es participado imparcitivamente en cada uno dentro del Cuerpo de Cristo. Así la presencia de Dios es posible y efectiva.

«El misterio de la presencia de Dios en el mundo, tal y como está descrito por los Padres, es que la increada energía de Dios se fracciona sin fraccionarse en fracciones o se divide indivisiblemente en partes divididas, en cada uno, pero infracionadamente o sin fraccionarse en fracciones. Significa que se fracciona tal y como el Pan de la Divina Efjaristía. Decimos: “Se fracciona el pan de la vida, el que es fraccionado y no dividido, el que es comido y nunca gastado…”, etc… Es exactamente la misma cosa. Esto que se hace en la Divina Efjaristía, a lo concerniente al Cuerpo de Cristo, es exactamente esto que se hace también por la energía increada de Dios; es decir, se fracciona sin fraccionarse en fracciones.

Por lo tanto, cuando uno que está en zéosis o glorificado, deificado tiene κοινωνία (kinonía comunión, conexión y unión) con la energía increada de Dios, no tiene un trozo de Dios en su interior, es decir, como si pudiera ser partido para tener un trozo o parte de Dios, porque Dios no se fracciona. Pero a pesar de esto se fracciona-multiplica sin ser multiplicado.

Estas contradicciones no son una forma de dicción o retórica. Es el misterio de la presencia de Dios en el mundo. Dios entero está presente en todo, en cada cosa, en todas partes sin ser dividido y se divide indivisiblemente. Esto es el misterio. Este modo o forma de presencia de Dios en el mundo, principalmente en los glorificados o deificados, por primera vez comienza desde la Ascensión y el Pentecostés.

Entonces, cuando el Cristo retorna en la Iglesia en Espíritu Santo en el Pentecostés, la naturaleza humana de Cristo ya participa de esta cualidad o atributo de ser fraccionado sin fraccionarse en fracciones y por esta razón en la Divina Efjaristía, cuando comulgamos, no tomamos uno el dedo, otro el pié y otro la nariz o el ojo etc…, sino que en la Divina Efjaristía cada uno toma a Cristo entero en su interior.

Esto es el misterio del Pentecostés y por esta razón el Pentecostés es considerado como el nacimiento (cumpleaños) de la Iglesia. Esta es la Iglesia que nace del Pentecostés, mientras que existía en el Antiguo Testamento. Porque la Iglesia, la por excelencia Iglesia es increada, es la doxa- luz increada gloria de Dios, es la residencia o casa increada donde habita Dios y en la que nosotros también debemos permanecer o estar, la cual casa se multiplica, etc… Por eso existen muchas casas o habitaciones, tal y como dice Cristo en el Nuevo Testamento. Existe una casa pero muchas casas o habitaciones. ¿Por qué? Porque se fracciona sin fraccionarse en fracciones. Este es el misterio del Pentecostés.»

Incluso, el día del Pentecostés, los Discípulos llegaron “a toda la verdad”. Cristo antes de Su Pazos-Pasión dijo a Sus Discípulos: “12 Todavía tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis comprender, retener y sobrellevar, a causa de vuestra imperfección.

13 Pero cuando venga Aquel, el Espíritu de la verdad, os guiará a toda la verdad. Porque no os hablará por su cuenta, sino que os hablará lo que ha oído del Padre y os anunciará las cosas que habrán de ocurrir en mi Iglesia” (Jn 16, 12-13).

Con este logos de Cristo se conecta estrechamente el advenimiento del Espíritu Santo durante el día del Pentecostés con la apocálipsis-revelación de toda la verdad, la cual los Discípulos no podían recibir y soportar antes sin el Espíritu Santo.

Esta “toda la verdad” que fue apocaliptada-revelada el día del Pentecostés en los Apóstoles es la verdad de la Iglesia como cuerpo de Cristo, de que los Discípulos se convertirán en miembros de este Cuerpo resucitado y que en la Iglesia conocerán los misterios del reinado de la Realeza increada de Dios en cuerpo de Cristo. El día del Pentecostés ellos conocieron la plena la verdad. Por lo tanto, fuera de la Iglesia no existe la plena verdad, y la Iglesia tiene la verdad, porque es el Cuerpo de Cristo y la comunión de la zéosis o glorificación.

«Además de la enseñanza y los milagros de Cristo tenemos también otro tipo de apocálipsis-revelación, la cual es la esencia de la enseñanza de la Santa Escritura sobre la apocálipsis.

Ya que el Cristo enseña a los Apóstoles y los prepara, llega a un punto que los dice: tengo muchas cosas más para apocaliptaros-revelaros, pero ahora estas cosas no podéis soportarlas; “Pero cuando venga Aquel, el Espíritu de la verdad, os guiará a toda la verdad. Porque no os hablará por su cuenta, sino que os hablará lo que ha oído del Padre y os anunciará las cosas que habrán de ocurrir en mi Iglesia” (Jn 16,13).

En la tradición patrística esto “os guiará o conducirá a toda la verdad” se ha cumplido el día del Pentecostés, por lo tanto en este día se apocalipta-revela “toda la verdad”. Esto significa que el mismo Cristo antes de Su Resurrección no reveló “toda la verdad” a los Apóstoles. ¿Por qué? Porque aún no podían soportar, ni aguantar “toda la verdad”; aún no estaban preparados adecuadamente.»

Esta verdad, la que apocaliptó-reveló el Espíritu Santo a los Discípulos el día del Pentecostés, es que la Iglesia es Cuerpo de Cristo y los Discípulos serán convertidos en miembros del Cuerpo de Cristo. Más allá de esta verdad no hay otra.

«Y esta es la llave patrística de la hermenéutica o interpretación de que mandará otro Paráclito, etc…, que “os conducirá o guiará a toda la verdad”. En el Antiguo Testamento tenemos a Cristo no encarnado que fue apocaliptado-revelado. Después tenemos a Cristo encarnado que se apocalipta a Sí Mismo también con palabras, logos humanos, pero también se apocalipta con Su doxa- luz increada gloria en determinados Apóstoles, en determinados discípulos y después llegamos a la Resurrección. Y después de la Resurrección ya se apocalipta-revelada en doxa increada en Su discípulos y en las mujeres, etc… Tenemos todas estas manifestaciones, develaciones de Cristo después de la Resurrección. Después tenemos la Asunción y después el Pentecostés.

Ahora bien, en el Pentecostés ya tenemos diferenciación de la Iglesia. En el Antiguo Testamento la Iglesia es el laós-pueblo de Dios, que está constituido de seres humanos que pasan de la catarsis y llegan a la iluminación y algunos de ellos llegan hasta la zéosis y se convierten en conductores, guías del Israel, Profetas, Patriarcas, justos, etc… Lo mismo tenemos también en el Nuevo Testamento hasta la Ascensión. Después sucede algo que concede ya una dimensión nueva tanto en la Iglesia del Antiguo Testamento como hasta la entonces del Nuevo Testamento.

Anteriormente, Dios se fracciona sin fraccionarse en fracciones, cuando aparece en cada deificado o glorificado todo el Dios en Su doxa-gloria increada y el Profeta no comulga con un trozo de Dios, porque Dios no se trocea o fracciona sino que se fracciona sin fraccionarse en fracciones. Y tenemos este extraño misterio sobre la presencia de Dios en el Antiguo Testamento. En cada energía y acción que Dios, se multiplica a Sí Mismo, sin multiplicarse se encuentra en cada energía Dios completo. Por la energía increada está presente, por la esencia increada ausente. Presente por voluntad, ausente por esencia. Está presente y ausente; tanto fraccionado como infraccionado; en todos los casos presente, el mismo en todo y todas partes.

Con el Pentecostés se hace un repartimiento de las energías increadas del Espíritu Santo, de modo que la energía increada entera se encuentra en cada Apóstol. Una lengua en cada Apóstol. Pero con el descenso del Espíritu Santo tenemos también el descenso de Cristo. Es decir, es como una encarnación segunda. La Iglesia se convierte en Cuerpo de Cristo.

Por consiguiente, aquel que actualmente desde la catarsis llega a la iluminación, no es sólo templo del Espíritu Santo, igual que estaban los Profetas en el Antiguo Testamento, no es sólo Iglesia como templo de Dios, sino que es Iglesia también como residencia de la naturaleza humana de Cristo. Entonces, cada fiel que se encuentra en el estado de la iluminación tiene a Cristo entero en su interior.

Por eso tenemos también un reflejo de esta realidad en el Misterio de la Divina Efjaristía, donde es transformado el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo, pero está presente el Cristo entero en cada partícula del pan y del vino. Pero el que toma la comunión, no toma una fracción de Cristo cuando comulga. Toma a Cristo entero en su interior. Por eso decimos: “Se fracciona el pan de la vida, el que es fraccionado y no dividido, el que es comido y nunca gastado”, etc…

Esta oración que lee el Sacerdote celebrando el Misterio de la Divina Efjaristía es la llave del misterio del Pentecostés. Esta es “toda la verdad”, la cual ya está apocaliptada-revelada. Después de esta apocálipsis de la verdad no se apocalipta-revela ya nada más. Es decir, en el día del Pentecostés fue apocaliptado-revelado el misterio de la Iglesia con su nueva dimensión y no se ha apocaliptado nada más.

Entonces el que “nos conducirá a toda la verdad” se ha cumplido el día del Pentecostés. Por esta razón en la hermenéutica de los Padres, los capítulos 15, 16, 17 del Evangelio de Juan, todos estos capítulos fueron cumplidos el día del Pentecostés. Esta es la interpretación patrística sobre el Pentecostés.»

«Según los Padres de la Iglesia, “toda la verdad” del día del Pentecostés, es cierto que se refiere también a la apocálipsis-revelación de que el Espíritu Santo es hipóstasis, tiene la misma hipóstasis tal y como tiene el Padre y el Logos. Pero también, el hecho de que el Cuerpo de Cristo que estaba en el exterior y era apocaliptado-revelado exteriormente, a partir del Pentecostés el Cuerpo de Cristo es apocaliptado interiormente. El mismo Cuerpo de Cristo está en el interior del hombre.»

«En la Metamorfosis, el Cuerpo se encuentra exteriormente, pero la apocálipsis-revelación es también interiormente, pero el Cuerpo está exteriormente, pero ahora con el Pentecostés también el cuerpo está interiormente. Y la razón que el día del Pentecostés es considerado como el día del nacimiento de la Iglesia es porque desde entonces se convierte en “Cuerpo de Cristo”, es decir, el Cristo también como hombre habita en el interior de los fieles, o sea que tenemos la constitución de la Iglesia desde aspecto.

Por lo tanto, podemos resumir que tenemos plena apocálipsis-revelación en el Antiguo Testamento. Tenemos en el Antiguo Testamento apocálipsis de la verdad, desde el punto de vista del dogma de la Santa Trinidad. Después tenemos la apocálipsis en Cristo de la encarnación. Después tenemos apocálipsis de la deidad de Cristo, cuando el Cristo se apocalipta-revela a Sí Mismo, no sólo con logos, palabras y milagros, sino apocaliptando también Su deidad por la experiencia de la zéosis. Y después la forma definitiva de la revelación-apocálipsis es ya el día del Pentecostés en donde no sólo la Luz increada brilla e irradia interiormente sino también la naturaleza humana de Cristo alumbra e irradia interiormente en los hombres que llegan a la experiencia de la zéosis.

A partir de entonces, por el Pentecostés el hombre quien llega a la perfección (zeosis, deificación), pasa por los estadios de la catarsis, de la iluminación y cuando llega a la zéosis, llega a la misma experiencia, por supuesto que por varios grados, que llegaron los Apóstoles el día del Pentecostés.

«Tenemos el techo por excelencia del Evangelio de Juan. Y después tenemos el techo del Pentecostés, con el Domingo de todos los Santos, que es fruto del Pentecostés. El fruto del Pentecostés es la santificación de los miembros de la Iglesia. Actualmente hablamos sobre la santificación de los miembros de la Iglesia, como si fuera de algunos monjes frenéticos, enajenados etc. Es cierto que entonces este era el propósito y la finalidad de todos los Cristianos. Llegar por la catarsis a la iluminación y después a la zéosis si Dios quiere, etc…

Dentro de estos marcos o premisas ya, vemos que los Padres de la Iglesia nos dicen que el Espíritu Santo “conducirá… a toda la verdad” y esto se ha cumplido el día del Pentecostés. Se ha cumplido todo lo que ha enseñado antes de la Pasión-Pazos en los capítulos 14, 15, 16 del Evangelio de Juan.»

Aquel que se hace digno de conocer a Cristo por experiencia “cara a cara πρόσωπον πρός πρόσωπον” y tiene en su interior la oración incesante, éste leyendo el Antiguo Testamento ve en todo a Cristo y a los Profetas tener la experiencia de la noerá oración y la zeoría contemplación de la doxa-gloria luz increada del Ángel de la Gran Voluntad. Y éste es capaz de interpretar el Antiguo Testamento.

«Lo que tiene importancia y sentido es que desde el Pentecostés donde la naturaleza humana de Cristo participa de la energía increada de Dios que “se fracciona sin fraccionarse en fracciones” todo el Cristo habita en cada fiel, pero en aquel que se “ha formado” el Cristo. El Apóstol Pablo este término utiliza: “Se forma” el Cristo en cada uno. Esto se hace por la noerá oración del corazón.

Por lo tanto, éste tiene a Cristo en su interior y es templo del Espíritu Santo, Cuerpo de Cristo y participa del carisma del Pentecostés. Y por esta razón, debido a que conoce personalmente a Cristo en su interior y es templo de Dios, éste hombre lee el Antiguo Testamento y entiende. Porque ve también lo que ven los Profetas; cada uno de ellos tuvo este contacto consciente personal con el Cristo, pero de nuevo por la noerá oración, entonces, este es el carisma profético.»

Pero en la teología occidental este logos de Cristo, de que la venida del Espíritu Santo los apocaliptará-revelará “toda la verdad”, fue interpretado distintamente.

«En la tradición Agustínea, Agustín interpretó este pasaje de Juan, estas cosas que dice el Cristo a los Apóstoles, de que no sólo el individuo es conducido “a toda la verdad” sino también toda la Iglesia poco a poco es conducida a toda la verdad.

Para los Padres, fueron los Apóstoles conducidos a “toda la verdad” el día del Pentecostés, cuando es completada ya la apocálipsis-revelación y no hay nada más allá del Pentecostés. Cada uno que llega a la zéosis es conducido a toda la verdad, porque participa en la experiencia de la zéosis del Pentecostés. Esto significa que la obra de los teólogos de la Iglesia no es mejorar o estar profundizando en la enseñanza de la Iglesia, tal y como creen los Papistas y algunos Protestantes, sino que es algo muy distinto.»

«Todo este problema de la gradual comprensión de la profundización de la fe por la misma Iglesia es la línea de la iglesia papista. Es decir, en la iglesia papista con el paso del tiempo, la misma iglesia comprende mejor la fe. En cambio en nosotros la compresión más profunda de la fe es el Pentecostés.»

«Tenemos el Pentecostés, en el que fue apocaliptada-revelada “toda la verdad”, por lo tanto no hay “profecía” sobre las cosas futuras, sino que aquí la profecía ya es la hermenéutica o interpretación de la profecía de los Profetas. ¿Pero qué debe poseer o tener uno para interpretar o hacer hermenéutica de los Profetas? Pues, la noerá oración del corazón.»

«Por lo tanto, no hay ninguna comprensión más allá del Pentecostés dentro en la Iglesia. Cada zéosis es repetición del Pentecostés dentro en la Iglesia. Y esta experiencia del Pentecostés transciende la comprensión, supera los logos, dichos y conceptos, porque en esta experiencia son suspendidos o abolidos los dichos, verbos y conceptos, no en el sentido que son borrados o eliminados, porque los logos, vernos, dichos y conceptos permanecen como expresión. El mismo deificado o glorificado tiene una gnosis que transciende toda gnosis (gnosis increada), pero utiliza también los logos, dichos, significados y conceptos creados para hablar, edificar o catequizar a los demás.»

«Por encima y más allá de esta experiencia del Pentecostés no existe ninguna comprensión más profunda o con más profundización. Porque, esencialmente la experiencia del Pentecostés trasciende toda comprensión y expresión. Y repito esto que dice san Gregorio el Teólogo: “expresar a Dios es imposible, comprenderLe (y conceptuar y redactar) más imposible aún; es decir, no puede reflexionar intelectualmente con la lógica y entonces es más difícil aún describir y redactar a Dios; y esto de san Gregorio tiene relación con lo que dice de san Pablo: “Y conozco que este hombre… que fue arrebatado al paraíso, y escuchó palabras inefables e increadas que el hombre no puede expresar” (2 Cor 12, 2-4).

Pero los que tienen esta experiencia del Pentecostés y de la zéosis, no expresan a Dios ni entienden a Dios, porque la experiencia trasciende la noesis comprehensión, comprensión y la expresión. Pero a pesar de esto, el Pentecostés se expresa en el sentido de que no transmitimos a los otros la apocálipsis-revelación, porque la apocálipsis es esta experiencia, pero transmitimos las realidades o cosas sobre la apocálipsis.»

Un otro punto importante que conecta con el misterio del Pentecostés, es la oración de Cristo al Padre para que los Discípulos puedan adquirir la unidad entre ellos. En Su oración sacerdotal el Cristo dijo: “para que sean uno, así como nosotros” (Jn 17,11). En otra parte dice: “22 La ilimitada doxa-luz increada gloria que me has dado como hombre, la he dado a ellos, para que sean uno, así como tú y yo somos uno.

  1. También como hombre, me has glorificado, puesto que por mí naturaleza humana les has revelado mi divina, como unigénito Hijo tuyo pleno de jaris (energía increada) y verdad. Y esta gloria de filiación que también diste a mi naturaleza humana, yo la he dado a ellos. Les he regalado el poder de adopción y les he hecho coparticipes de nuestra vida divina, para que entre ellos sean uno, como lo estamos nosotros” (Jn 17,22);

y más abajo dijo: “24 Padre, quiero los que tú me has dado estén conmigo donde yo estoy, para que vean y disfruten de mi doxa-luz increada gloria, que me has dado antes de los siglos, porque me has amado desde antes de la creación del mundo” (Jn 17,24). Y por supuesto que contemplando esta doxa increada serán perfeccionados: “…para que sean perfectos (cada uno) en uno…” (Jn 17,23).

 

« “24 Padre, quiero los que tú me has dado estén conmigo donde yo estoy, para que vean y disfruten de mi doxa-luz increada gloria que me has dado antes de los siglos, porque me has amado desde antes de la creación del mundo” (Jn 17,24). “Donde yo estoy” esto que dijo anteriormente: “yo voy a preparaos el lugar” Y yo ahora voy al cielo para abrir, como pionero, las entradas cerradas de la realeza increada de Dios y preparaos el sitio. Para que eso sea así es imprescindible mi intervención. Por eso debéis creer y confiar en mí, (Jn 14,2) etc… Este lugar es la doxa-luz increada gloria de Dios.

Entonces, una cosa es “he dado a ellos” la doxa-luz increada gloria, por tanto, ya han recibido la doxa, pero después habla del lugar, donde yo estaré que estén ellos también. Esto qué es. “Para que vean y disfruten de mi doxa-luz increada gloria que me has dado antes de los siglos, porque me has amado desde antes de la creación del mundo”. Por lo tanto, pasado es el que han recibido los Apóstoles la doxa increada y futuro el que verán la doxa increada. Han recibido doxa, pero verán doxa. Es decir, han alcanzado la iluminación y van hacia la zéosis.»

«Esto es lo que ora Cristo para el futuro. Ahora bien, todos los nuestros junto con los Protestantes, creen que ora para la unión de las Iglesias; nada, no tiene ninguna relación. Está orando para la zéosis. ”Para que (cada uno) sean uno, así como nosotros” (Jn 17,11). Tal y como nosotros tenemos una doxa increada también ellos hacerse uno entre sí, ya que tendrán la misma doxa increada. Por lo tanto, todos juntos nos hacemos uno, uno con el otro, y con el Dios uno, porque todos, la Santa Trinidad y nosotros tenemos la misma doxa. Esto significa la unión en la doxa-luz increada gloria de Dios.»

Durante el Pentecostés los Apóstoles vieron la doxa-luz increada gloria de Dios, que fueron convertidos e hechos en Espíritu Santo como miembros del Cuerpo de Cristo y recibieron las donaciones del Espíritu Santo.

Los Apóstoles recibieron las lenguas en forma de fuego (energía increada) y adquirieron el carisma (o la jaris gracia increada) de la didascalía enseñanza. Hablaban al pueblo y el pueblo escuchaba en su lengua la enseñanza apocalíptica.

«En el Pentecostés cuando hablaban los Apóstoles, primero tenían el carisma de lenguas. En cada Apóstol bajaba la lengua de fuego entera, la Jaris (energía increada gracia) del Espíritu Santo. Pero después el resultado de esta recepción fue que hablaban al laós-pueblo y hacían kerigma. El pueblo no vio las lenguas, ellos recibieron las lenguas de fuego (energía increada) y hablaron al pueblo. El pueblo entendió cada uno en su propia lengua o dialecto. Cada uno del pueblo entendió en su propio dialecto o idioma, incluso hasta en árabe, escuchaban las cosas que decían los Apóstoles. Cada uno escuchaba en su lengua.

El Apóstol Pablo escribe a los Corintios: “2 Porque el que clama-habla en lengua no habla-clama a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios, (es decir, su psique iluminada está dirigida por la energía increada del Espíritu Santo y habla verdades místicas o logos inefables)” (1 Cor 14,2). Se ve que en el Pentecostés nadie escuchó y entendió el carisma de lengua que recibió el Apóstol, pero escuchó el kerigma del Apóstol y cada uno entendió en su lengua.»

La experiencia del Pentecostés es la suma experiencia de visión de la divina luz increada.

«La experiencia del Pentecostés es la mayor experiencia de la zéosis antes de la Segunda Parusía-Presencia. No hay nada más sublime que el Pentecostés.»

«¿Y por qué en la teología ortodoxa después del Pentecostés no puede haber ya más apocálipsis-revelación, sino que ha acabado la apocálipsis con el Pentecostés y ya no existen más apocalipsis-revelaciones? Cada vez que uno llega a la experiencia de la zéosis, se repite de nuevo la misma experiencia del Pentecostés. En la experiencia del Pentecostés uno puede llegar, pero no puede llegar o alcanzar otra experiencia, debido a que acaba la apocálipsis y toda la verdad es revelada en el Pentecostés.»

Otro punto importante que conecta con el misterio del Pentecostés es que la experiencia del Pentecostés, mientras que es un hecho o acontecimiento de una vez para siempre en la historia de la Iglesia, a pesar de esto, los hombres con las condiciones y requisitos adecuados ascienden a la misma altura de la experiencia del Pentecostés, por lo tanto, el misterio del Pentecostés se repite durante los siglos.

«Y después del Pentecostés todas las experiencias de la zéosis son un escalón o escalafón más o menos dentro de los marcos de la experiencia del Pentecostés, porque siempre se repite la misma experiencia en los glorificados, deificados o divinizados en toda la duración de la Iglesia. Y de esta experiencia salen las santas reliquias, todo el culto, devoción y piedad de la Iglesia Ortodoxa, que mucho me temo que, la entienden mejor las personas sencillas (con la sencillez del niño) que algunos teólogos. Los que tienen devoción a las reliquias algo entienden o algo sienten de este fenómeno de las santas reliquias. Por tanto, la repetición de esta experiencia del Pentecostés, esta es la columna vertebral también de la historia eclesiástica y de la historia de los dogmas de la Iglesia Ortodoxa.»

«Según la Tradición Patrística, esta experiencia del Pentecostés, se va repitiendo también después del Pentecostés. Y el primer ejemplo que tenemos está dentro de misma Santa Escritura, en el caso de Cornelio, quien llagó al don de lenguas y también a la zeosis del Pentecostés y por esta razón Pedro le bautizó.

Y cuando Pedro fue llamado a dar cuentas a los Hebreos conservadores, él describió la experiencia de Cornelio, que antes de ser bautizado Cornelio le “concedió también el mismo don que a nosotros” (Hec 11,17), el que tuvieron los Apóstoles. Y el mismo Pedro nos dice que Cornelio antes de ser bautizado tuvo igual o la misma Jaris (energía increada gracia) que tuvieron los Apóstoles el día del Pentecostés. Por eso os ruego que tomen el libro de los Hechos-Praxis de los Apóstoles y leer con atención las cosas que dice sobre el Pentecostés y los dos capítulos que se refieren a Cornelio, para que os enteréis cómo son las mismas (Hecho 10-11)»

La Santa Escritura testifica que después del Pentecostés existe Pentecostés y es la vida de estos hombres que alcanzan la zéosis. En toda la trayectoria de la historia de la Iglesia tenemos innumerables ejemplos de seres humanos que llegan a la experiencia del Pentecostés, tal y como llegaron los Apóstoles, Cornelio, etc.…

Desde el punto de vista geográfico estas cosas no sólo suceden en Oriente, sino también en Occidente, porque la experiencia del Pentecostés existe también en Occidente por lo menos hasta la edad media. Si queréis ver ejemplos de este tipo, tomad y leed las vidas de los santos, principalmente tal como son salvados desde la época de los Merovingios Francos en los estados papistas de Occidente, donde no sólo tenemos el testimonio de san Juan Casiano, sino principalmente de Gregorio de Turón o Turín, quien ha escrito muchas vidas de santos, dentro de las cuales se ve claramente esta experiencia de la zéosis. También tenemos en Occidente ejemplos de hombres que alcanzaron a este tipo de santidad y que se mantuvieron también las reliquias de estas personas. Por lo tanto, tenemos reliquias santas divinizadas y todo esto que sigue, es decir, una experiencia de zéosis.

Tenemos el extraño fenómeno que, mientras en Occidente tenemos reliquias santas, al contrario tenemos una teología escolástica de los Francos de la Edad Media que no congenia ni co-camina con la experiencia de la zéosis.

«Puesto que cada experiencia de la zéosis es una repetición del Pentecostés, en esta experiencia, en cada siglo han llegado los hombres. Es decir, ¿desde este aspecto, qué son todos estos santos de la Iglesia, etc., y en qué es superior la comprensión de la Ortodoxia? ¿Si no es el Pentecostés, entonces qué es? ¿Es el Papa de Roma? ¿Es un protestante que no tiene ni idea de lo que dice y hace hermenéutica o interpretación de la Santa Escritura?»

Por supuesto que la experiencia del Pentecostés es misterio y no se conecta con la lógica, racionalismo o razón.

«La teología ortodoxa tiene un carácter cíclico, es como un círculo. A dónde quieras tocar encima del círculo sabes todo el círculo, porque todo el círculo es el mismo, uno. Todo es reducido y referido al Pentecostés. Los Misterios (sacramentos) de la Iglesia, como el Sacerdocio, el Bautismo, el Matrimonio, la Confesión etc…, las decisiones de los Sínodos. Esta es la llave de la teología ortodoxa, el Pentecostés. Por eso también aquel que llega a la zéosis después del Pentecostés, es conducido a “toda la verdad”.

¿Y cuál es esta toda verdad? Es algo que trasciende, supera la lógica del hombre. Contiene la naturaleza humana de Cristo y habita en el interior de este hombre que ha alcanzado la iluminación y la zéosis. Todo el misterio de la encarnación, de la Santa Trinidad, sobre la Divina Jaris (energía increada gracia), sobre la terapia de la personalidad humana, sobre el futuro y la Segunda Presencia-Parusía, todo está dentro del misterio del Pentecostés.

Por eso la teología ortodoxa tiene una sencillez sorprendente. Otra cosa es si las necesidades lo imponen, cuando tiene afrontar las herejías y hablar uno de parte de la Ortodoxia, que conoce bien a los heréticos, sabe de la filosofía bien, etc. Pero estas cosas no son la esencia de la teología ortodoxa. La esencia de la teología cristiana ortodoxa es la catarsis, la iluminación y la zéosis.»

«Más allá del Pentecostés no hay ninguna otra comprensión. Por supuesto que, en la experiencia participa la lógica y también el cuerpo en esta experiencia, pero el Dios, la encarnación y la naturaleza humana de Cristo que es la fuente de la Luz increada a causa de la encarnación del Logos en la naturaleza humana, etc., estas cosas permanecen misterio y no pueden ser comprendidas de modo o forma filosófica, intelectual racionalista, etc.»

Como la experiencia de la zéosis-Pentecostés continua a través de los siglos, por eso también el Pentecostés es la base de la historia eclesiástica. Cuando en cada época existen santos que llegan a la zéosis, a la experiencia del Pentecostés, entonces esta época es caracterizada como “siglo de oro” de la Iglesia.

«Cada vez que un Cristiano ortodoxo llega a la iluminación ya participa en los resultados de la experiencia de la zéosis, que con la iluminación precede la zéosis y es perfeccionado ya cuando llega a la zéosis. Por lo tanto, el “siglo de oro” creo que se puede describir de la siguiente manera. Cuando la mayoría de los Cristianos alcanzan la iluminación, la catarsis del corazón y muchos de ellos llegan también a la zéosis, tenemos el “siglo de oro”. Por consiguiente, este es el criterio sobre dónde nos encontramos. Por tanto, ¿en los primeros siglos los Cristianos tenían esta cosa? Por supuesto que sí la tenían. Lo testifican la cantidad de reliquias de los Mártires que tenemos desde aquella época.»

Por lo tanto, el centro o la base de zéosis-Pentecostés es el Cristo, el que han vivido y experimentado los Profetas como Cristo (Logos) no encarnado y los Apóstoles y los Padres como encarnado, y esta es la esencia de la ortodoxa παράδοσις parádosis divina entrega y tradición. Amín.

Ierotheo Vlajos –  Ioannis Romanidis

Traducción de XX.JJ

© Logos Ortodoxo

Πρόσωπον (prósopon) Persona

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Πρόσωπον (prósopon) Persona, personalidad, personaje, cara, rostro, faz, fachada. (Ver también hipóstasis).

Se crea mucha confusión sobre el término persona, porque es distinta la problemática, pero también es el punto de salida de discusión sobre este tema en Occidente y en Ortodoxia (Oriente). Πρόσωπον ή Υπόστασις Persona o Hipóstasis:  Términos que se utilizan para expresar el misterio de la Trinidad de Dios. El Dios es «Μονάδα monαda Unidad» sobre Su indivisible e unificada «ουσία usía esencia (naturaleza)» Trinidad, porque se discierne en tres Personas o Hipostasis, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que constituyen la una deidad unificada, consubstancial, inseparable e indivisible.

Conocemos que uno es el puente que une increado y creado. Este es el Cristo, la Persona a la que se unió firme, inseparable e indivisiblemente la fisis (natura) divina con la humana en la hipóstasis-persona del Logos. El hombre que es como imagen de Dios, el cual imagen es en dinami (en potencia) semejanza, viviendo en la Iglesia y unido con Cristo se puede hacer persona en energía e increado por la Jaris. Cierto que el hombre desde su nacimiento es persona en dinami (potencia), pero debe con la jaris (energía increada) de Cristo energetizar, activar este principio hipostático personal. Se hace persona en kinonía-comunión con Dios, no podemos entender la persona sin esta comunión. Si hay una relación pasional, no podemos hablar de kinonía-comunión. Por eso decimos que con la vida mistiríaca y ascética se energetiza, activa el principio hipostático-personal del hombre.

Generalmente podemos decir que en Occidente la persona se interpreta medio de los marcos filosóficos y psicológicos, en cambio en la Ortodoxia son interpretados teológicamente. Este punto es muy importante para la comprensión de este tema tan serio, porque si no se interpreta así entonces las consecuencias y las confusiones son muchas.

En occidente se habla mucho sobre la persona principalmente medio de las condiciones psicológicas. Es decir, que el principal atributo de la persona es el autoconocimiento, las capacidades de la lógica y, principalmente la conciencia. Cuando uno consigue conocerse así mismo y consigue introducirse dentro del espacio y del tiempo, entonces, según los occidentales se hace persona y personalidad. Algunos llegan hasta el punto de sostener que la emersión del elemento erótico (ardor amoroso), principalmente a la época de juventud, es lo que caracteriza el desarrollo de la personalidad del hombre. Realmente muchos análisis psicológicos contemporáneos conectan la persona y la personalidad con el autoconocimiento y la libertad. Lo más tremendo es que este tipo de interpretaciones humanocéntricas las trasladan y las proyectan también a Dios. Cuando intentamos ver las Personas de la Santa Trinidad medio de interpretaciones psicológicas, entonces tergiversamos la enseñanza de los santos Padres de la Iglesia. «La teología occidental ha trabajado con el principio de que las experiencias psicológicas del individuo se pueden trasladar a la existencia de Dios». Esto significa que en occidente la teología, el logos de Dios es interpretado de la economía (de lo que ha creado e hizo Dios). Realmente uno observa que en «Occidente había siempre la tendencia de proyectar dentro de la teología sobre el logos de Dios, las experiencias de la realidad de la Economía». Eso porque se influenció mucho por el divino Agustino. Los Francos toman su enseñanza para contraponerse a la enseñanza de los Santos Padres. Se ve claro que los teólogos occidentales intentan a entender las Personas de la Santa Trinidad dentro de los análisis psicológicos de la persona humana, como si Dios fuera como imagen del hombre y no el hombre como imagen y como semejanza de Dios. Así desde esta perspectiva el personalismo occidental ha conducido su teología a la herejía del filioque que es suspendido y rechazado de parte ortodoxa.

Pero en oriente ortodoxo la consideración de la persona se hace en la teología, es decir, del esfuerzo de los Padres a determinar la relación de las Personas de la Santa Trinidad. Esto significa que la enseñanza de los Padres sobre la persona no se hizo por el intento de analizar al hombre y calificar su poder, autoconocimiento y libertad, sino para contestar asuntos teológicos que ponían los heréticos. Los Santos Padres creen que el hombre es como “icona” imagen y semejanza de Dios y no viceversa. También que el hombre es como icona-imagen del Logos, es decir, icona-imagen de la Segunda Persona de la Santa Trinidad. Con este significado los santos Padres sostienen que el hombre es persona.

La filosofía a pesar de algunas aclaraciones no puede dar respuesta y corresponder a la plena interpretación y análisis de la persona. Esta interpretación presupone la verdad, es decir, la apocálipsis (revelación), tal y como se ha dado a los Padres de la Iglesia. Lo que la filosofía de los heréticos considera parálogo o paradójico, esto es hiper-lógico (con energía increada lógica suprema o más que lógico es decir, proveniente del supremo Logos increado) y apocalíptico (revelativo), y lo que para la teología es apocalíptico para la filosofía es parálogo o paradójico.

Sólo en épocas (como la actual) que la gente ya no cree en la verdadera grandeza de la obra de la teología, llegan a la idea catastrófica de que podrían, hacer una teología o un substituto de ella que estará de acuerdo con las necesidades y gustos de su época, con sus supuestas renovaciones con la ayuda de la filosofía. Para los Padres el modo que la filosofía intenta interpretar estos asuntos teológicos es incorrecto, por eso utilizan terminología apofática. Cierto que la experiencia es catafática, pero el camino hacia la experiencia y su expresión por la terminología son apofáticas.

El hombre tiene que pasar al espacio de la Iglesia para renacerse y así adquirir el despertar y renacimiento espiritual. Esto se consigue con los Misterios (sacramentos) de la Iglesia cuando estos se hacen en la Tradición Ortodoxa. (Ver término teológico Misterio: https://logosortodoxo.es/conclusion-misterio-sacramento/). Entonces cuando hablamos sobre ascética (o práctica espiritual) de la persona, principalmente entendemos la metamorfosis (conversión y transformación por la jaris increada) del hombre que se hace con la aplicación y el cumplimiento de los mandamientos logos de Cristo. Cuando el hombre está conducido desde el «como imagen» al «como semejanza», entonces cumple la finalidad de su existencia. No se entiende Misterios fuera de la ascesis, porque entonces sería una condena para el hombre, ni ascesis fuera de los Misterios, porque entonces consiste en un perfeccionamiento humanocéntrico. Así que el hombre es persona ontológicamente puesto que su psique desde su creación está unida y conectada a una existencia concreta, sin que el hombre caiga a la inexistencia y la metasarcosis, reencarnación. Pero esta realidad no es suficiente, porque se tiene que conducir a la unión con Dios «en la persona de Jesús Cristo». Es imprescindible este movimiento y perfeccionamiento porque entonces el hombre se completa. Dios es Persona. El hombre que es como imagen y semejanza de Dios tiene que unirse con Él y vivir el “siempre bien ser y estar” y no “el siempre mal estar y ser”, como dice san Máximo el Confesor. Porque el pecador vive eternamente pero en el mal no en el bien.

En la enseñanza ortodoxa no aceptamos la desaparición ni la metempsicosis-reencarnación. También el diablo es persona por el aspecto que existe y que tiene libertad de movimiento. Sólo que su trabajo está limitado por Dios por Su filantropía y agapi. Así que los infernados existirán ontológicamente, tendrán el “siempre mal estar”. El infierno no es la ausencia de Dios sino Su presencia como fuego.

Según la enseñanza de San Juan el Damasceno, hipóstasis-persona es aquello que presenta la claridad de un hombre concreto de la multitud de sus semejantes. Cuando hablamos sobre hipóstasis o persona damos a entender la fisis con su esencia y energía con sus cualidades o atributos.

Uno puede añadir que la única ascesis, práctica de la libertad, de manera ontológica, es la agapi. Sin la agapi no se puede expresar la libertad verdadera, pierde su contenido ontológico. Esto significa que la persona mediante la existencia humana crea el dilema: libertad como agapi o libertad como cero. En los santos encontramos la coexistencia de la agapi y la libertad. Aman realmente a Dios, se podría decir extensamente, por eso la libertad de ellos dirigiéndose a Dios se mueve naturalmente porque se ha desencadenado y librado de todas las mezclas y otras enfermedades. De esta manera los santos son humanos reales, esto que acostumbramos a llamar πρόσωπον prósopon, persona…

el término no está completado en un futuro añadiremos más.

(Extracto de: Metropólita Ierotheo Vlajos:¡ “Teología de la persona” y Diaconía Apostólica de la Santa Iglesia Católica Ortodoxa de Helas-Grecia y otros santos Padres http://oodegr.co/oode/dogmat1/2B2.htm ).

 

Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisoulas https://logosortodoxo.es/

Por las intercesiones de la Zeotocos y de todos los Santos CristoDios eleisón nos, compadécete, ten misericordia de nosotros, sánanos y sálvanos.

 

La Iglesia, fuente de la identidad del hombre y del mundo

Platytera-strog-A

El mundo ha sido creado para llegar a ser Iglesia

Obispo Anfiloque Radovic

(Conferencia pronunciada por Vladika Amfiloque Radovic, con motivo de la concesión del Doctorado Honoris Causa por el Instituto de Teología Ortodoxa Saint Serge, de París el 12 de febrero de 2012: https://vimeo.com/channels/saintserge/37368531)

 

Su Eminencia, Sus Excelencias Embajador de Montenegro, Embajador de Serbia, amigos, queridos profesores, queridos padres, hermanos y hermanas.

En primer lugar permitidme dar gracias al Consejo de profesores del Instituto San Sergio por otorgarme esta distinción de Doctor Honoris Causa. Para mí es un gran honor ya que el Instituto está profundamente enraizado en mi psique-alma, así como sus estudiantes y sus profesores. Muchas gracias al Consejo de profesores que me han hecho este honor tan distinguido.

En segundo lugar querría pronunciar algunas palabras, algunas ideas sobre el tema la Iglesia, fuente de la identidad del hombre y del mundo, y el tema el mundo ha sido creado para ser Iglesia.

Según su enseñanza y su experiencia secular, como reunión alrededor de Cristo, increado Logos eterno de Dios por quien todo ha sido hecho, y que por su Encarnación, su Metamorfosis, su Crucifixión y su Resurrección se ha hecho uno de nosotros, la Iglesia es la identidad misma del mundo y del hombre.

Esto significa que la Iglesia es precisamente el fundamento y la firme seguridad de las cosas que esperamos, lo que está fijado, que es siempre igual y siempre nuevo en el mundo, en el hombre. En el tiempo de la historia, la Iglesia es la levadura de la eternidad; en la eternidad, la Iglesia es el el reinado de la Realeza increada celeste; el ésjaton es la medida, el criterio y la plenitud de su existencia y de su camino histórico. No es pues fortuito que el Apóstol de las naciones, el Apóstol Pablo, llame a la Iglesia columna y fundamento de la verdad. En torno a la Iglesia como columna y fundamento de la verdad, se reúnen el espacio y el tiempo, y todo lo que se ha producido, se produce y se producirá en ellos. Por la Iglesia, todo lo que es cambiante y efímero por naturaleza recibe el verdadero sentido y la fuerza de lo inmutable.

El mundo no ha sido creado para sí mismo, ha sido creado para llegar a ser Iglesia, de la misma manera que el hombre ha sido creado como dios-hombre potencial. Es a causa de este don, por lo que san Gregorio de Nisa afirma de manera clarividente que la creación del mundo es la creación de la Iglesia. La Iglesia como taller de vida está tejida en la naturaleza de la creación y del ser, la Iglesia alimenta a toda la creación, y en primer lugar al hombre como corona de la misma, por medio del pan de vida que desciende del cielo, según el Apóstol Juan: Y todo hombre que come de este pan no morirá sino que vivirá eternamente. ¿Qué significa esto? Significa que el mundo, la creación en su integralidad, sin el Logos de Dios, sin el Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-hombre, no tiene ni puede tener su verdadera identidad. La comunión con el Logos increadode Dios y la posibilidad de esta comunión se encuentran en la naturaleza del mundo y en la del hombre. De la misma manera que sin el Logos y sin la comunión con Él como eternamente otro no hay ni puede haber plenitud del ser ni de la existencia, el ser sin comunión con Él y con los otros seres no puede tener verdadera identidad.

No es casualidad que san Cipriano de Cartago, en la iglesia primitiva que vivía la existencia de la comunión como el único principio de existencia, dijera: Unus christianus, nullus christianus. Lo que quiere decir que el cristiano aislado y sin comunión con los otros cristianos no puede ser cristiano. La Iglesia es la superación del principio individual de la existencia por la vida de la comunión; esto es lo que con toda propiedad se llama existencia personificada, es decir existencia en la comunión. Por comunión no debe entenderse únicamente la simple existencia de la sociedad, de la comunidad social – el hombre es un ser social – sino que la sociedad histórica y la sociabilidad humana tienen sentido y son dignas de respeto sólo si esta sociabilidad del hombre sugiere la sociabilidad en el plano de la eternidad, en el plano del reinado de la Realeza increada de Dios.

La comunión de la Iglesia no es lo mismo que la sociedad biológica, por más que aquélla contenga y preserve en si misma este nivel biológico de la existencia humana. La comunión de la Iglesia no puede identificarse tampoco con la sociedad socio-psicológica humana, por más que contenga y preserve en si misma ese nivel socio-psicológico de la existencia humana. La Iglesia, como comunión divino-humana contiene y guarda todo eso en ella, pero le da un nuevo contenido y un nuevo sentido, le aporta un nuevo dinamismo en el Espíritu Santo, le da un nivel nuevo y eterno de existencia. El dinamismo del principio biológico y socio-psicológico de la existencia, sin la novedad eterna del dinamismo del Espíritu Santo, no es en definitiva más que un dinamismo trágico, un salto en el vacío, un trasegar con el arado en el vacío.

La medida de ese dinamismo, de la progresión y del crecimiento según el Dios-hombre y según el Espíritu Santo es infinita e ilimitada. Cuando Jesús Cristo ha dicho que “Yo he hecho todas las cosas nuevas” no es cuestión de una simple afirmación filosófica ni de una metáfora poética, es la verdad de base, la verdad fundamental de la vida. Precisamente porque es la verdad fundamental de la Iglesia, Cristo no deroga la Ley ni los Profetas, es decir que no suprime ni amenaza las leyes de la naturaleza, de la creación, de la sociedad natural, de la misma manera que no deroga la Ley del Antiguo Testamento, sino que conservándolo todo, Jesús Cristo da cumplimiento y plenitud a todas las cosas, dando todas las posibilidades de crecer hasta el estado del hombre perfecto, a la medida de la plenitud de Cristo, la cual, como hemos dicho, es infinita y perfecta.

A la luz de esta novedad y de este dinamismo, la historia de la Iglesia hasta nuestros días no es más que el comienzo de su manifestación y su encarnación en la vida del mundo y del hombre, es decir, en la vida de la humanidad. Esto quiere decir que la historia de la Iglesia es como consecuencia la historia del mundo y del hombre, que su progreso, su crecimiento no están al final sino al inicio. La historia de la fe milenaria de la Iglesia no es más que el comienzo de su hacer divino-humano y de su presencia eficaz en la vida de la humanidad.

Respecto a esa perfección de la que la Iglesia es el testimonio y a la cual llama a los hombres y a los pueblos, ella misma es por siempre la levadura derramada en la pasta del mundo y del hombre. La plenitud de su verdad y de su vida no se ha realizado, hasta el momento presente, más que para un reducido número de hombres santos de Dios, e incluso en ellos no es más que un anticipo de lo que ha preparado para los que ama.

La plenitud de la vida en general y también de la vida de la Iglesia, la plenitud de la comunión con Dios y también con la creación divina, no se realiza completamente en la historia, sino sólo de manera parcial y anticipada. Esta plenitud no se realiza más que en la metahistoria, en el ésjaton. Y se saborea de manera anticipada en la comunión histórica de la Iglesia por los santos Misterios y las santas virtudes, y, sobre todo, en la Santa Efjaristía, en la comunión en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.  El ésjaton se revela a los hombres de manera escondida como el estado final del mundo en el más allá; el ésjaton permanece un desafío constante para el hombre, y le llama a una perfección cada vez más profunda. Según la imagen veterotestamentaria, el ésjaton se renueva como el águila, como la juventud eterna pero nunca nueva del mundo y del hombre.

Renovación y novedad eterna en la naturaleza de todo lo que existe, en la creación entera, porque por la Encarnación, la Metamorfosis, la Crucifixión y la Resurrección de Cristo, aquello que es lo único nuevo bajo el sol se ha derramado una vez por todas en la creación. Lo único nuevo bajo el sol es el Dios-hombre y, por Él, el poder eternamente renovador y vivificante, la luz increada, la energía increada de la divinidad Trinitaria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

En este enraizamiento y este concepto dinámico de la historia del mundo y del hombre y, por tanto, de la Iglesia, lo sólo esencial es Cristo, que es la plenitud. Él es la omega, el fin de todas las cosas, al tiempo que es el comienzo de todo, lo que significa que es simultáneamente la identidad de todo lo que existe; que todo lo que es se encuentra en la Persona del Θεάνθρωπος (zeánzropos) Dios-hombre, Cristo, en la comunión de personas a imagen de Dios con el Dios-hombre, Cristo, en la apocálipsis-revelación y la comunión personificada con Dios-hombre, Cristo. Y la Iglesia como organismo divino-humano está llamada a realizar, según las palabras de san Gregorio el Sinaíta, el estado divino-humano del Hijo en la vida del mundo y del hombre. Como tal, la Iglesia es el misterio de Cristo y simultáneamente el sacramentum mundi, el misterio santo del mundo, la Iglesia como vida del hombre y del mundo.

La cuestión de la Iglesia y de la identidad del hombre y del mundo se plantea aún a la luz de la cuestión siguiente: la identidad del hombre y del mundo, ¿constituyen una categoría cambiante o inmutable? La identidad del hombre y del mundo se revela tanto en el principio de su devenir como en el principio de su existencia. El hombre y el mundo han sido creados al principio por Dios como muy buenos, pero también como destinados y llamados, en libre sinergía con Dios, a crecer hasta la perfección. El hombre y el mundo por ellos mismos no pueden existir de manera perfecta. La imperfección del mundo respecto a su existencia es la causa del carácter cambiante del mundo y del hombre. Esta inestabilidad está incorporada en la naturaleza misma del mundo y del hombre como precondición y posibilidad de una progresión hacia lo mejor, es decir, de su crecimiento y su perfección. Ante el hombre y ante el mundo se alza la llamada de Cristo inscrita en su propia naturaleza como posibilidad: Sed perfectos como vuestro Padre celeste es perfecto. La Santísima Trinidad, el Dios vivo que se ha revelado al mundo y al hombre en Cristo, Dios-hombre Θεάνθρωπος (zeánzropos), como comunión absolutamente perfecta de Personas perfectas, es el fundamento y la meta final de la vida del hombre y de la comunidad humana, así como de cualquier comunidad en el mundo. Por ello el hombre y la sociedad humana tal como la calidad del cambio en nosotros, dependen de la orientación y la relación respecto al Θεάνθρωπος (zeánzropos) Dios-hombre, Cristo, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, es decir que depende de la relación existencial con Cristo. Sin embargo el hombre, el mundo, pueden subsistir a pesar de la imperfección de la naturaleza. Esa subsistencia a pesar de la imperfección de la naturaleza, o al menos la orientación de esa inestabilidad del hombre y del mundo hacia lo peor, constituyen otra posibilidad del hombre y del mundo. De este modo el hombre y el mundo, el ser creado para la vida eterna y la comunión con Dios, por este movimiento y esta orientación hacia lo peor, se transforman según palabras del célebre filósofo Martín Heidegger en ser para la muerte (Sein für Tod). En este caso, no es resultado de la imperfección del carácter cambiante del mundo y del hombre según la libertad humana. La pecaminosidad, la orientación hacia el mal es la corrupción del hombre y del mundo. Por el uso abusivo del dinamismo dado por Dios, el hombre y la sociedad humana en lugar de identificarse y perfeccionarse, se disgrega, se destruye, se oscurece y se convierte en un sinsentido perdiendo la verdadera identidad. Tal como dice la enseñanza de los doce Apóstoles, hay dos caminos por los que va el mundo y la humanidad: el camino de la vida y el camino de la muerte. No hay un tercero. El camino de la vida es el camino de la agapi-amor a Dios increado creador y de la agapi como a uno mismo y al prójimo a la imagen de Dios. El camino de la vida es el camino de la Iglesia de Cristo, el camino de la verdadera identidad del hombre y del mundo en la Iglesia como Cuerpo de Cristo.

La Iglesia no es de este mundo, es decir, de este mundo caído, de este mundo malo, de este mundo que yace en poder del mal, que ha perdido su verdadera identidad. Sin embargo la Iglesia está, al mismo tiempo, en el mundo como la levadura divina de la nueva comunidad, de la nueva sociedad que se perfecciona sin cesar en la comunión con Dios, creciendo hacia la perfección, iluminando el mundo y, desde su interior, la Iglesia le revela su verdadera identidad. Le revela con su presencia y su testimonio lo que el mundo es momentáneamente y lo que debería ser. La Iglesia no existe para ella misma. Según el modelo de su Señor y jefe eterno, la Iglesia está en el mundo para servir y dar su vida en rescate por la multitud, para la vida del mundo. Cualquier alienación de la Iglesia respecto a la vida del hombre, a la sociedad, a sus problemas, significaría y significa su alienación respecto a ella misma, a su propia identidad, a su sentido y a su misión en el mundo y en la historia de la humanidad.

Finalizaremos esta corta reflexión sobre la Iglesia y la identidad del hombre y del mundo con las palabras  de la célebre plegaria sacerdotal que contiene todo y que Cristo pronunció en vistas de su pasión, de su sacrificio por la vida del mundo: Que todos sean uno como tu Padre eres en mi y como yo soy en ti, a fin que también sean uno en nosotros. Amín

Obispo Anfiloque Radovic

 Parroquia Ortodoxa de la Protección de la Madre de Dios

C/ Aragó, 181, 08011 Barcelona http://www.iglesiaortodoxa.es

 

 

Θεοπνευστία zeopnefstía intuición o inspiración divina

 

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El término teológico θεοπνευστία zeopnefstía intuición o inspiración divina, está compuesto de θεός zeós dios y πνεύμα pnevma espíritu.

 

Ahora vamos al tema de la θεοπνευστίαzeopnefstíainspiración divina. Entre los Protestantes y los Papistas se ha creado la impresión que ha influenciado mucho también el moderno pensamiento Ortodoxo, de que la Divina Escritura ha sido dada por Dios a la Iglesia. En esto están todos de acuerdo, Protestantes, Papistas y Ortodoxos. Además, Ortodoxos y Papistas están de acuerdo en que Dios dio también la Santa Parádosis (entrega y tradición divina) en la Iglesia. Los Protestantes, en el tema de la Tradición parece ser que revisan y reconsideran algunos de sus pensamientos y tesis.

 

Pero ocurre hoy un fenómeno paradójico que la Iglesia Ortodoxa afronta: En el Antiguo y Nuevo Testamento, como también en la Tradición, uno encuentra opiniones, que hace más o menos 250 años atrás, la ciencia las ha demostrado equivocadas, con el avance en la investigación que tuvieron las ciencias positivas. Ciertamente esto crea un problema serio a uno que no comprende correctamente lo que dan a entender los Padres cuando hablan sobre la inspiración divina θεοπνευστία zeopnefstía. Este problema concierne principalmente sobre el estudio e investigación de la Santa Escritura.

 

En la Tradición de los Francos que siguió a Agustín, la apocálipsis-revelación  fue identificada con la apocálipsis-revelación de conceptos de parte de Dios al hombre; no sólo conceptos sino lemas también, es decir, términos y palabras que acompañaban estos conceptos. Pero si uno acepta ésta opinión entonces tenemos la llamada inspiración divina θεοπνευστία zeopnefstía por letra de la Santa Escritura, durante la cual Dios dicta de alguna manera los lemas y conceptos a los escritores de la Santa Escritura. Pero una vez que se adopte esta línea, entonces el resultado es que Dios es el mismo escritor de la Santa Escritura y no los Profetas o los Evangelistas.

 

Por tanto, como la Teología Occidental siguió esta línea, entonces con la aparición de la ciencia moderna se ha provocado un gran problema; en efecto, la ciencia moderna ha revocado algunas posiciones de la Santa Escritura, como por ejemplo, la edad del mundo, entonces es como si Dios fuera un mentiroso en las cosas que el mismo antiguamente había dictado.

 

La opinión común que ha dominado sobre inspiración divina θεοπνευστία zeopnefstía es que la obra de la zeopnefstía se delimita sólo en lo que se ha presentado y expuesto en la Santa Escritura. Cuando decimos inspiración divina θεοπνευστία zeopnefstía inmediatamente viene en nuestra mente y nus (espíritu) la Santa Escritura, es decir, los Profetas, los Apóstoles y los Santos. Ahora bien, si uno es también conservador, enseguida vendrá en mente también algún Sínodo ecuménico además de la Santa Escritura. Porque para un hombre de este tipo las decisiones de los Sínodos también son de inspiración divina θεοπνευστία zeopnefstía, o inspiraciones divinas. Y si aún es más conservador trae en su mente también los Santos Padres. Y sí es muchísimo más conservador trae en su mente también los Cánones de la Iglesia, la vida Litúrgica de la Iglesia, las vestimentas, etc…Esto último es totalmente conservador. Es decir, si la base es el 50 y lo máximo el 100, éste es el 100; ¡o sea que tiene el 100% de conservadurismo!

 

Pero lo que es importante es lo siguiente: La inspiración divina θεοπνευστία zeopnefstía se ha llegado a considerar que cubre gran parte del espacio de la vida eclesiástica, por no decir la totalidad de este espacio. En la teología ortodoxa actual hay mucha confusión sobre este tema. Es decir, en lo que es, qué significa y dónde se encuentra la inspiración divina θεοπνευστία zeopnefstía.
Allí donde están de acuerdo todos los cristianos ortodoxos es que la Santa Escritura es de inspiración divina. Sin embargo, aún no estamos examinando qué es inspiración divina θεοπνευστία zeopnefstía, es decir, en cuánto la Santa Escritura es realmente de inspiración divina. De momento quedemos con esto: que la Santa Escritura es inspiración divina θεοπνευστία zeopnefstía En base a esto es válido aquello que se refiere en la Santa Escritura, de que el Cristo ha prometido a los Apóstoles que mandaría el Espíritu Santo, el Cual los conduciría “a toda la verdad completa” (Jn 16,13). Por tanto, el Cristo es Aquel que envía el Espíritu Santo que procede del Padre y el Espíritu Santo es el que conduce a toda la verdad completa inspiración divina θεοπνευστίαzeopnefstía.

 

Pero ahora surge la pregunta: ¿a quiénes exactamente da Cristo el Espíritu Santo y a quiénes exactamente conduce a la verdad completa o total?
Los papistas responden que el Espíritu Santo se ha dado en principio a los Apóstoles y mediante los Apóstoles lo reciben también todos los obispos, cuando están ordenados y que en Él participan también los curas de alguna manera. Esta convicción de los papistas se ve claramente de la manera o forma que son ordenados los obispos de ellos, durante la cual los obispos que los ordenan dicen: ¡toma Espíritu Santo! Esto da la impresión de que el ordenado ha vivido toda su vida hasta entonces sin el Espíritu Santo, y que lo toma o recibe en aquel momento de su ordenación.

 

La obra de interpretación de la Santa Escritura es sin duda obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es Aquel que conduce a los intérpretes a la correcta interpretación de la Santa Escritura.

¿Pero cómo se hace esto?

En la ciencia médica, por regla general, cuando dicen que tal fármaco sana a tal enfermedad, conocen por investigaciones anteriores cómo funciona en el interior del organismo el tratamiento terapéutico de este fármaco. En cada ciencia cuando decimos que algo sucede, éste algo por regla general puede ser comprobado o identificado. Pero aquí tenemos la pregunta:

¿Cómo y a quiénes el Espíritu Santo conduce o guía y en qué consiste esta conducción?

 

Aquello que dicen algunos, que, cuando un Sínodo Ecuménico decide algo, esto es infalible, porque el Sínodo es de inspiración divina etc…, es como si nos obligaran a aceptar como infalible la enseñanza de lo que decide y manifiesta el Sínodo Ecuménico. Esto también es el del infalible papa. Por supuesto que un Sínodo Ecuménico enseña sin error y que es imprescindible para nuestra fe etc…

Sí, pero, ¿cómo se convierte y se hace infalible? ¿Por qué es infalible? ¿Por qué sus decisiones son infalibles?

 

La teología moderna Ortodoxa habla mucho de la inspiración divina θεοπνευστία zeopnefstía. De lo que he leído, hablan sobre la inspiración divina θεοπνευστία zeopnefstía, pero no he encontrado descripción sobre inspiración divina de la que están hablando.

 

Hemos dicho que Ortodoxos, Papistas y Protestantes están de acuerdo que la Santa Escritura es de inspiración divina-zeopnefstía.

Pero, ¿qué significa inspiración divina-zeopnefstía? Y si está salvaguardada en alguna parte, ¿dónde está?

 

Pero, dirá alguno: Bien, ¿pero inspirados divinamente-zeopneftos, eran solamente los Profetas y los Apóstoles? ¿Después de los Apóstoles no tenemos hombres de inspiración divina-zeopnefstía? ¿No tenemos escritos de inspiración divina-zeopnefstía excepto los de la Santa Escritura? ¿Y si es así, quiénes son y cómo sabemos que estos hombres son θεόπνευστος-inspirados de Dios?

 

Sabemos que los Profetas eran θεόπνευστος inspirados por Dios. Del mismo modo también los Apóstoles eran θεόπνευστος inspirados de Dios.

¿Pero además de estos, quiénes eran los θεόπνευστος inspirados de Dios y cuáles son los distintos estadios o niveles de la inspiración divina-zeopnefstía, y cómo se pueden discernir? ¿Cómo el hombre es θεόπνευστος inspirado de Dios y cómo sabemos que no es inspirado del diablo o por fantasías, alucinaciones e ilusiones presuntuosas?

 

Cuando Cristo dijo que nos daría el Espíritu Santo, que nos conducirá a toda la verdad, no habló de Sínodos Ecuménicos. Es decir, no dijo que esto se hace en los Sínodos Ecuménicos de la Iglesia. Es decir, esta novedad sobre la infalibilidad de los Sínodos no está contenida en la Santa Escritura. Cristo simplemente dijo que el Espíritu Santo será el que nos conducirá a la verdad cabal. Pero con anterioridad, es decir, antes de esto, dijo que “si tenéis agapi (amor humano desinteresado y el divino increado) entre vosotros, yo y mi Padre vendremos y habitaremos en vuestro interior”, y también dijo que, “ahora me estáis viendo, pero después no me estaréis viendo. Pero si tenéis agapi, otra vez me estaréis viendo. Y el Espíritu Santo vendrá y habitará en vuestro interior y os conducirá a toda la verdad completa”.

 

Todas estas cosas que dice Cristo y son mencionadas en el Evangelio de Juan y que los curas las leen el Jueves Santo, son capítulos básicos e importantes.

¿Pero por qué son capítulos básicos? Esta oración de Jesús, la Sacerdotal, ¿por qué tiene importancia tan grande? ¿Por qué el Cristo ora para la unidad de los Apóstoles? ¿Sobre qué unidad ora? ¿Quizás, de las Iglesias? ¿Cuál es esta unidad?

Esto que dice: “os conducirá a toda la verdad completa”, cuando lo dice Cristo, por supuesto que lo da a entender dentro de ciertos marcos y contextos.

¿Cuáles son estos?

 

Estos capítulos, 14 hasta 17 del Evangelio de Juan hacen un desarrollo completo sobre la situación o estado espiritual de los Apóstoles en relación de la agapi y mencionan cuáles serán los resultados de esta agapi. Pero la plenitud de esta agapi es apocaliptada-revelada en la experiencia de la zéosis. La zéosis es la plenitud o plena forma de la agapi. Por esta agapi, que emana de la experiencia de la zéosis, es realizada la plena terapia del hombre.

 

Esta agapi empieza a ser energizada y operativa, cuando venga el Espíritu Santo en el interior del hombre, entonces el hombre se convierte en residencia y templo del Espíritu Santo, trayendo consigo también el Padre y el Hijo; Entonces en el hombre habita toda la Santa Trinidad entera.

 

¿Pero cómo el hombre conoce que se ha hecho residencia del Espíritu Santo? ¿Cómo es comprobado esto?

El verdadero padre espiritual conoce cuándo su hijo espiritual ha recibido el Espíritu Santo y se ha convertido y hecho templo del Espíritu Santo. Tenemos criterios Patrísticos concretos y específicos sobre este tema.

 

¿Cuáles son estos?

 

Cuando Cristo habla sobre el derramamiento o efusión del Espíritu Santo en la Iglesia y a los fieles, no habla en abstracto, no quiere decir que enviará el Espíritu Santo en toda la Iglesia en general; ni tampoco, porque los obispos y los curas tienen una inter-sucesión y alternancia con las ordenaciones, lo recibirá toda la Iglesia en general. Ni tampoco que debido a la ordenación de los obispos hay la garantía segura de que el Espíritu Santo estará habitando de forma permanente en la Jerarquía. Porque no es la existencia del obispo la garantía que un Sínodo está imbuido o infundido por el Espíritu Santo. La prueba está en que ha habido muchos obispos en la Iglesia que fueron condenados como heréticos. Si estos obispos tuviesen el Espíritu Santo, no llegarían a la herejía. Por tanto, la ordenación de un obispo no demuestra ni garantiza que en este obispo resida el Espíritu Santo. Por consiguiente, no es la jaris-gracia del Sacerdocio lo que conduce la Iglesia “a toda la verdad”.

 

Cristo aquí habla de otra cosa. Los Padres lo dicen claramente, que aquí Cristo habla de dos situaciones o estados. Por un lado, habla sobre la iluminación y por otro lado, habla sobre la zéosis. Cuando Cristo dice “para que todos sean uno”, ¿a quiénes se refiere?  Por supuesto para los Apóstoles. Es decir, ruega al Padre para que se hagan uno los Apóstoles, “ἵνα ὦσιν ἓν καθὼς ἡμεῖς para que sea uno, así como nosotros” (Jn 17,11). Pero no dice εις is una (unidad) sino ενen uno.

 

Pero ¿cómo el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno?

 

Respuesta: están unidos es uno, por la doxa-energía (luces de luz increada) y la esencia increada. No están unidos por o como Personas o por Hipostasis pegadas, porque las Personas o Hipostasis en la Santa Trinidad, dicen los Padres, no están pegadas entre sí. Lo común en la Santa Trinidad es la esencia increada y la natural energía de la esencia, es decir, la doxa (gloria luces de luz increada). Entonces, ¿sobre o según qué son uno el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, con el cual uno también nosotros nos haremos uno, es decir, entre nosotros y la Santa Trinidad?

 

La respuesta es uno por la doxa.

 

Es decir, como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno sobre y por la doxa, porque la tienen común, así también nosotros todos participamos en la doxa de Dios, es decir, cuando aquellos de nosotros se han hecho dignos de la Jaris (energía increada) del Espíritu Santo, de la Luz increada. Porque cuando un hombre es glorificado, divinizado, entonces se hace partícipe de la doxa increada de la Santa Trinidad, entonces se une también con la Santa Trinidad, pero también con aquellos de sus co-humanos o semejantes que en aquel momento están unidos ellos también con la doxa increada de Dios.

 

Así que por lo que está orando Cristo en la Cena Mística es, primero para la catarsis de ellos, después para la iluminación de ellos y finalmente para la zéosis de ellos. Por lo tanto “os conducirá en toda la verdad” no se refiere en general a todos los hombres, sino especialmente a los que tomarán parte de la experiencia de la zéosis. Es decir, cuando el hombre llega, alcanza la zéosis, solamente entonces está conducido a toda la verdad. Por lo tanto, “toda la verdad”, (no sobre el mundo creado, sino sobre el Dios), se hace conocida sólo por la experiencia de la zéosis.

 

En efecto, como todos los Padres tenían esta experiencia o similar, porque estaban en estado, sea de iluminación, sea de zéosis, por eso todos ellos tienen exactamente la misma percepción y conocimiento sobre la Santa Escritura y hacen todos la misma interpretación de la Santa Escritura en los puntos básicos e importantes y la misma interpretación de los textos de los otros Padres de la Iglesia.
De todo lo anterior se deduce:

 

¿Los que están en estado de iluminación o de zéosis, ellos son inspirados de Dios-zeopnefstos o no lo son?

 

Respuesta: naturalmente que ellos son inspirados de Dios-zeopnefstos.

 

Porque inspiración divina-zeopnefstía significa que uno esté inspirado de Dios. ¿En contraposición hacia qué? Hacia al que está inspirado por el diablo y los demonios; éste será el diabolo-inspirado y demonio-inspirado.

 

La forma más elevada o alta de Apocálipsis-revelación respecto a la inspiración divina-zeopnefstía fue aquella que sucedió a los Apóstoles durante el día del Pentecostés. La llave pues, de la teología Ortodoxa en relación con la inspiración divina-zeopnefstía es el Pentecostés. Si uno llega a entender el significado y la importancia del Pentecostés para la tradición Patrística, entonces aunque no sea teólogo, por lo menos sabrá qué es Teología y qué es teólogo. Igual que no hace falta que uno sea médico para saber qué es un médico y qué es la ciencia de la medicina, del mismo modo uno puede saber qué es Teología, quién es el teólogo y quién es teologizante, sin que el mismo sea teólogo o teologizante. Amin.

 

 

SOBRE LA FALSEDAD DE LA INFALIBILIDAD DEL PAPA

                                                                                                        Por Jaralambous, teólogo heleno-griego

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¿Cómo han descubierto los papistas la kakodoxía-falsedad de la infalibilidad del Papa? ¿Dónde encontraron los papistas que la Santa Escritura se refiere a la infalibilidad del Papa? ¿Qué Sínodo Ecuménico se refiere a tal error teológico? La manía autoritaria para el poder del primado papal quiso hacerse aún más potente, con la creencia kakodoxa, errónea y absurda de la «infalibilidad». La doctrina o dogma papista de la «infalibilidad», fue establecido arbitrariamente por el Concilio Vaticano I, con la nota «ex cathedra». El absurdo y paradójico de la «infalibilidad» en el Concilio Vaticano II, encontró una mayor consolidación, sobre todo con el aviso, incluso de que quien «”contradice o refuta y no acepta este dogma, sea anatema o anatematizado”. En la Santa Escritura no hay ningún indicio sobre la infalibilidad, y nunca en  la Iglesia se mencionó sinódicamente algo así. Es otro error y engaño teológico de los papistas.

¿Los papistas no se dan cuenta del error y del engaño teológico de la infalibilidad papal? La doctrina o dogma de la infalibilidad papal refutada por la posición de algunos papas antes de la escisión del patriarcado de Roma de los cuatro restantes patriarcados de Jerusalén, de Alejandría, de Damasco y de Constantinópolis, históricamente debido a la ocupación forzosa por los francos persiguiendo a los Cristianos Latinos Ortodoxos e imponiendo sus doctrinas nuevas e invenciones. El Papa Liberio (352-366 dC) fue depuesto porque él firmó la confesión a la doctrina de Arriano sobre «ομοιουσίου omiusio ». ¿Pobre de nosotros, si la Iglesia aceptase la infalibilidad del Papa Liberio! Papa Honorio I (625-638 dC), condenado por el Sexto Sínodo Ecuménico por la conversión de Monotelismo. ¿Qué pasaría si la Iglesia aceptara la infalibilidad del Papa, aceptaría el Monotelismo que firmó el Papa Honorio I? El Papa Sergio IV (1009-1012 dC) puso la adición herética del «filioque», mientras que el Papa anterior León III (796-816 dC), luchó Ortodoxamente contra el filioque. ¿Entonces, qué es lo que la Iglesia tenía que seguir, ya que de acuerdo al error papal serían los dos infalibles? El Papa León III (796-816) no aceptó la adición herética del «filioque», de acuerdo con la posición Sinódica de la Iglesia en este tema. ¿Estas cosas o realidades no las conocen los papistas? Por supuesto que las conocen, “pero no les importan buscan su propio interés”.
Entre otras y muchas referencias vamos a poner las palabras del San Justino Popovic, Serbio, Άνθρωπος και Θεάνθρωπος hombre y Dios-Hombre: «La infalibilidad es atributo natural teantrópino (divino-humano) y la teantrópina liturgia (función) natural de la Iglesia como Cuerpo del Θεανθρώπiνο zeanzrópino Divino-humano Cristo, del cual la Cabeza eterna es la Verdad increada, Todaverdad, la Segunda Hipóstasis (base substancial) de la Santísima Trinidad, el Θεάνθρωπος zeánzropos Jesús Cristo. Por el dogma o la doctrina de la infalibilidad del Papa, en realidad, el Papa se ha proclamado en Iglesia y el Papa-hombre ocupa la posición de Cristo. Este es el triunfo definitivo del humanismo, pero al mismo tiempo también “la segunda muerte” (Apoc 20,14 · 21,8) del papado, a través de este también de cualquier otro humanismo. Pero de acuerdo con la Verdadera  Iglesia de Cristo, la que a partir de la aparición del Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre Cristo en el mundo terrenal como un cuerpo θεανθρώπiνο zeanzrópino divino-humano, el dogma o la doctrina de la infalibilidad del Papa no sólo es una herejía, pero panherejía. Debido a que ninguna herejía no se sublevó tan radicalmente, tan absolutamente y tan de forma fascista y autoritaria contra al Θεάνθρωπος zeánzropos Jesús Cristo tal y como lo hizo el papismo por la doctrina o dogma de la infalibilidad del Papa-hombre. No hay duda, que este dogma o doctrina es herejía de herejías, una sublevación sin precedentes contra al Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre Jesús Cristo. ¿Esta doctrina, dogma es, por desgracia, la expulsión y el exilio más horrible de nuestro Señor Jesús Cristo de la tierra…

A través de esta doctrina o dogma [de la primacía papal], el hombre de Europa en forma dogmática fascista, autoritaria y decisiva, predicó y proclamó la doctrina de la autosuficiencia del hombre europeo y así finalmente manifestó y declaró que no necesita al Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre Jesús Cristo y en la tierra no hay lugar para el Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre. El Vicarius Christi (vicario, substituto o representante como si fuera un negocio) le sustituye totalmente. De hecho, en realidad de este dogma o doctrina vive, lo sigue y persistentemente lo confiesa cada humanismo europeo. Todos los humanismos del hombre europeo en esencia no son más que una sublevación continua contra al Θεάνθρωπος zeánzropos Cristo…

  1. En la historia del género humano hay tres caídas principales: del Adán, del Judas y del Papa. La esencia de la caída en el pecado es siempre la misma: la de querer hacerse uno bueno por sí mismo; el querer hacerse uno perfecto por sí mismo; y el querer uno hacerse dios por sí mismo. Pero así el hombre inconscientemente se equipara con el diablo. Porque el diablo también quería hacerse por sí mismo Dios, para reemplazar a Dios por el sí mismo. Y en esta soberbia tan alta y extrema, de golpe se convirtió en demonio, completamente separado de Dios y entero contra Dios…» http://www.impantokratoros.gr/anthropos-theanthropos.el.aspx

(San Justino Popovic – El hombre y Dios-Hombre).
St. Justin ha dado la respuesta, creemos, que tal error es «el más terrible exilio de nuestro Señor Jesús Cristo de la tierra.»

(1894-1979) San Justino Pópovic, Serbio, el santo a través del cual millones de comunistas se han convertido n Cristianos Ortodoxos, con su vida y sus libros como:

Άνθρωπος ánzropos  και ke  Θεάνθρωπος zeánzopos hombre y Dios-Hombre c.3

Libro incorporado a la Patrística, reconocido, firmado y sellado por todos los Patriarcados Ortodoxos, Metrópolis, Obispados, teólogos de renombre y sobre todo la conciencia colectiva del todos los pueblos fieles Ortodoxos.

  1. Todos los humanismos europeos, desde los más primitivos hasta los más finos, desde el fetichismo hasta al papal, son basados en la fe en el hombre, tal como este está dado en el interior de su psicosíntesis física y empírica, historiedad y forma de ser. De hecho, el punto central o la esencia de cada humanismo es el hombre=homo. El humanismo resumido en la ontología de cada humanismo no es más que hominismo (homo-hominis).

Para el humanismo el hombre es el valor (αξία axía) más alto, παναξία pan-valor o valor superior, el hombre es el criterio supremo de todo criterio: «la medida de todo el hombre μέτρον πάντων άνθρωπος». (De Protágoras antiguo sofista heleno, uno de los fundadores del humanocentrismo o antropocentrismo, centro el hombre).

Esto es “in nuce”, todo humanismo, todo hominismo. A partir que aquí todos los humanismos y hominismos, en última instancia, son de procedencia politeísta e idólatra. Todos los humanismos europeos, desde antes del Renacimiento, del Renacimiento y del resto (hasta hoy en día) filosóficos, religiosos, revolucionarios, sociológicos, científicos, culturales y políticos, se dedican y persiguen incesantemente, consciente o inconscientemente por ignorancia, una cosa: sustituir la fe al Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre con la fe al hombre, sustituir el Evangelio del Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre con el Evangelio según el hombre, la filosofía según el Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre con la filosofía según el hombre, la cultura según el Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre con la cultura según el hombre, en una palabra, sustituir la vida según el Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre con la vida según el hombre.

Y estas cosas estaban sucediendo durante siglos, hasta que el siglo pasado, el 1870, en el  primer I Concilio Vaticano, todas estas cosas han sido recapituladas en el dogma del infalible papa. Desde entonces, este dogma resultó a ser la doctrina o dogma central y principal del papismo.

Por eso, en nuestros días en el II Concilio Vaticano este dogma tan de manera persistente, vil y con habilidad ha sido hablado y aceptado apoyando la inviolabilidad y lo inalterable de este dogma. Este dogma o doctrina tiene un significado kosmo-histórico para la suerte de Europa, sobre todo por los tiempos apocalípticos que ya hemos entrado.

De esta manera mediante este dogma todos los humanismos europeos lograron su ideal y su ídolo: el hombre se ha proclamado deidad suprema, pantheotis-tododeidad. El panteón humanístico europeo adquirió su Zeus.

La honestidad es el lenguaje de la Verdad: la doctrina, dogma de la infalibilidad del Papa del siglo 20, no es otra cosa que el renacimiento de la idolatría y del politeísmo. Renacimiento de los valores paganos y la razón crítica.

“Horribile dictu”, pero se debe de decir también esto: por el dogma o  doctrina de la infalibilidad del Papa se redujo en dogma o doctrina el humanismo pagano, en principio la razón helénica (el racionalismo o escolasticismo ola lógica aristotélica que nada tiene que ver con la energía increada lógica suprema o supralógica del Logos increado de Dios, el “logosnot” en Serbio según san Justino, quien hablaba perfectamente helénico y se alimentaba espiritualmente de los grandes Padres Helenos y del Santo Monte Athos). Se redujo en dogma el “todo vale”, se redujo en dogma el pan-criterio de la cultura helénica, de la filosofía, de la poesía, del arte, de la ciencia de la política (y ahora se ha añadido en pansexualismo, varón con varón y hembra con hembra): «la medida de todo el hombre μέτρον πάντων άνθρωπος». ¿Y todas estas cosas qué son? –Elevación al dogma de la idolatría.

De esta manera, se ha llegado a hacer dogma la autosuficiencia del hombre europeo, la cual por siglos ansiaban y tenían nostalgia todos los humanismos europeos.

El dogma del papa infalible es la catáfasis (afirmación positiva) de Diche­ -«Ja – Sagung»- en toda la edificación del hombre humanista europeo. «Ja-Sagung» su cultura en su condición y sus métodos más bien es politeísta e idólatra. El Evangelio y mandamiento del Θεάνθρωπος zeánzropos Dios-Hombre es: “Pedid primero el reinado de la Realeza increada de Dios y su justicia o virtud, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt 6,33)…

El II Concilio Vaticano constituye el renacimiento de todos los humanismos europeos, renacimiento de cadáveres. Porque una vez que el Θεάνθρωπος (zeánzropos) Dios-hombre Cristo está presente en el mundo terrenal, cada humanismo es cadáver. Y las cosas son así, porque el Concilio II persistió con insistencia al dogma sobre la infalibilidad del papa=hombre.

Considerados desde la perspectiva del siempre vivo Θεάνθρωπος (zeánzropos), del histórico Señor Jesús, todos los humanismos más o menos son parecidos a utopías criminales, porque en el nombre del hombre asesinan y exterminan de distintas maneras al hombre como existencia (ente, personalidad o ser) psicofísica.

Todos los humanismos paradójica e insensatamente realizan una obra trágica: destilan el mosquito y tragan el camello. Y por el dogma del infalible papa, esta obra se ha reducido y hecho dogma. Pero todas estas cosas son horribles, tremendísimas. ¿Por qué? Porque el mismo dogma sobre la infalibilidad del hombre no es otra cosa que un funeral o entierro repugnante de cada humanismo; desde el Vaticano que lo ha reducido y hecho dogma hasta al humanismo satánico de Sartre.

En el panteón humanista de Europa todos los dioses están muertos, encabezados por el Zeus europeo.  Muertos hasta que en el corazón petrificado (o duro como el cemento) de ellos amanezca la metania hasta su perfecta abnegación, con sus relámpagos y sufrimientos del Gólgota, con los seísmos resurrectivos y sus metamorfosis, con las tormentas fructíferas y las ascensiones. ¿Y entonces? Entonces serán infinitas alabanzas y doxologías hacia al perpetuo vivificante y milagroso Θεάνθρωπος (zeánzropos), Dios-homre realmente el único Filántropo en todos los mundos.

  1. ¿Qué es el núcleo del dogma del infalible papa? Pues la des-deificación del hombre, es decir, de zeántropos dios-hombre a hombre. Esto buscan todos los humanismos incluso los religiosos e infalibles…

El mismo Santo dice: “Los hombres condenaron a Dios a la muerte, pero el Dios por Su Resurrección “condena” a los hombres a la inmortalidad…”  http://anavaseis.blogspot.com.es/201…-post_880.html y
http://www.impantokratoros.gr/anthro…hropos.el.aspx
y otros.

(El texto no está inspeccionado por un filólogo hispanohablante).

St. Justin ha dado la respuesta, creemos, que tal error es «el más terrible exilio de nuestro Señor Jesús Cristo de la tierra.» (San Justino Popovic – El hombre y Dios-Hombre).

Traducido por Jristos Jrisoulas, heleno nativo.

¡!!Jaris del infalible CristoDios para todos!!!

Logos de nuestros santos patrones del blog

 

Patrones del Blog

 

SAN DIONISIO EL AREOPAGITA

El santo más grande de la teología mística.

San Dionisio comienza su obra majestuosa con la siguiente oración:

«1.Trinidad supraesencial, supradivina y suprabondad que supervisas la divina sabiduría cristiana, guíanos a la supradesconocida y suprailuminada cima más alta de las Escrituras; condúcenos allí donde están cubiertos los misterios simples, absolutos e inmutables de la teología; llévanos al suprailuminado γνόφος gnofos1 del silencio místico que con su profunda oscuridad suprailumina con su luz increada, y permaneciendo intocable e invisible inunda a nuestros nus (espíritu del corazón de la psique) con hermosísimos fulgores».

La teología es amplia y abundante y a la vez breve y concisa, la cual cuando más progresa hacia arriba, hacia Dios, más silenciosa se convierte.

(1 Γνόφος gnofos, término teológico, según los Santos Padres, si se trata de la ουσία (usía sustancia, esencia) de Dios es oscuridad y desconocimiento de ella, es decir, que no podemos participar de ella; si se trata de la energía increada es la supra luz increada que deslumbra toda visión, es luz de luces, en cambio de ella sí que podemos participar. San Dionisio el Aeropagita nos dice: “todo dentro en el gnofos es sencillo, absoluto e inalterable”).

 

SAN MÁXIMO EL CONFESOR

El santo más grande sobre los logos y el Logos de Dios.

El Logos de Dios se hizo hombre para que el hombre se convierta y se haga dios por la jaris (gracia, energía increada).

  1. El principio del aprendizaje de los hombres para la fe se hace de la sarx-cuerpo, carne viva. Porque nosotros durante el primer intento para la fe en Dios encontramos la letra o la palabra, no el espíritu. Pero, progresando poco a poco hacia el espíritu y afinando el grueso de las palabras con las consideraciones más sutiles, se llega al limpio y puro Cristo, a medida de lo posible para el ser humano. Entonces podemos decir como el apóstol Pablo: “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne, o a lo humano con las cualidades exteriores; y aun si a Cristo conocimos según la carne y sus cualidades humanas, ahora ya no lo conocemos de la misma manera sino como Θεάνθρωπος (zeánzropos) Dioshombre y redentor” (2Cor 5,16), es decir, a causa del contacto consciente e inmediato del nus (espíritu del corazón de la psique) con el Logos increado sin que le cubran velos, porque hemos progresado de la gnosis-conocimiento del Logos como sarx-carne a la gnosis de Su doxa increada (gloria, luz de luces) que él tiene como hijo unigénito del Padre (Jn 1,14).
  2. El logos de Dios se llama sarx carne viva (Jn 1,14) no sólo porque se ha encarnado sino por otra causa. Como Logos increado de Dios se entiende porque está desde el principio junto con el Dios Padre (Jn 1,1-2) y que tiene claros, despojados y descubiertos los prototipos de la verdad para todo, entonces no contiene parábolas ni enigmas, ni tampoco historias que tengan necesidad de interpretación alegórica. Pero cuando viene a los hombres, ellos con su nus descubierto no pueden tocar las cosas inteligibles y comprensibles, entonces habla en ellos de forma acostumbrada para ellos, y se compone de variedad de historias, de frases enigmáticas, de parábolas y logos (conceptos) de difícil compresión y así se convierte en sarx-carne. Porque nuestro nus con el primer acercamiento no se acerca al logos despojado, sino al logos encarnado, es decir, con variedad de palabras que son logos por naturaleza pero sarx-carne en la faz, de modo que no sólo le vean los muchos sino que le crean también, aunque realmente es logos. El sentido y significado de la Escritura no es aquello que muchos creen, sino distinto de lo que se ve y parece. Porque el logos se hace sarx-carne con cada uno de los logos escritos. (Filocalía tomo 2)
  3. El Dios y Logos (increado) de Dios y Padre se encuentra místicamente dentro de cada uno de Sus mandamientos. El Dios y Padre está todo inseparable en todo Su Logos por naturaleza. Aquel, pues, que acepta un mandamiento y lo realiza, acepta y recibe al Logos (increado) de Dios que existe dentro de éste mandamiento. Aquel que ha recibido el Logos mediante los mandamientos, a través de Él ha recibido también al Padre que existe de forma natural en el Logos, como también el Espíritu Santo que de forma natural existe en Él. Porque dice: “Amín, amín, de verdad en verdad os digo, aquel que recibe al que yo enviare, a mí me recibe. Y aquel que recibe y acepta a mí, recibe al que me ha enviado (Jn 13,20). Aquel, pues que aceptado y recibido el logos, mandamiento y lo ha cumplido, ha recibido y tiene místicamente la Santa Trinidad.
  4. Mientras vemos el Logos de Dios incorporado en la letra o palabra de la Santa Escritura con los distintos enigmas, aún no hemos visto espiritualmente al incorpóreo, sencillo, uniforme y único Padre dentro al incorpóreo, sencillo, uniforme y único Hijo, según el lema: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre; yo estoy en el Padre y el Padre en mí” (Jn 14, 9-11). Hace falta pues mucha gnosis (cocimiento increado), de modo que una vez antes hayamos pasado bajo las palabras que cubren al Logos, así con nus desnudo, despojado ver al Logos puro y claro, tal y como es por sí mismo indicándonos claramente al Padre que está en Su interior, a la medida de lo que es posible para los hombres. Por eso es necesario que aquel que busca con piedad a Dios, para no ser engañado, captado y apegado en algún lema de la Escritura y así en vez de Dios tome erróneamente las cosas alrededor de Dios; es decir, en vez que mientras se ha escapado de su nus el Logos de Dios, en vez del Logos mantiene la cáscara o envoltura creyendo que tiene al Logos incorpóreo. Y suceda como con la egipcia, que no tuvo a José sino sus prendas (Gen 39,12), o como los hombres en la antigüedad quienes permaneciendo en la belleza de las cosas visibles, sin darse cuenta dieron culto y alabaron las criaturas y la creación y no al Creador (Rom 1,25). Filocalía tomo 2º

 

SAN GREGORIO PALAMÁS EL MEGADIDÁSCALOS

El santo más grande sobre el Espíritu Santo y el discernimiento inconfundible entre esencia y energías increadas y creadas

La finalidad de la vida del hombre es obtener la zéosis o deificación y hacerse dios/a mediante de la jaris la energía increada del Espíritu Santo

  1. Aquellos que han complacido a Dios y han conseguido el propósito y la finalidad por la que han sido creados, es decir, han logrado la zéosis –porque para esto nos ha creado Dios, para “hacernos partícipes de Su deidad increada” (2 Ped 1,4)- ellos pues están dentro de Dios, puesto que por Él se deifican y Dios está dentro de ellos, ya que Él los deifica. Por lo tanto, ellos también participan de la divina energía increada pero no de la esencia de Dios. Por eso los teólogos dicen que la deidad es nombre de la divina energía increada.

…La energía increada no se conoce mediante su esencia increada, sino que de la energía increada nos informamos que la esencia increada existe, pero no lo qué es. Por eso Dios se hace conocido y partícipe a nosotros no de Su esencia increada, sino de Su providencia, según los Teólogos. Y la energía difiere de la esencia también en esto: aquello que informa es la energía increada y lo que conocemos a través de ella de que existe es la esencia increada.

Filosofía es la colocación correcta, ortodoxa del carácter unido con la verdadera gnosis (conocimiento increado) sobre el Dios, es decir, con la teología. El propósito y la finalidad de la en Dios filosofía y teología es formar, instruir y educar el carácter del ser humano. Filocalía tomo 4º.

Traducido por: XX.JJ

 

Iglesia increada y creada – Templo increado y creado

 

 

Iglesia

 

Iglesia increada y creada 

Εκκλησία (eklisía) Iglesia es el pueblo santo de Dios y especialmente en cada Sinaxis (reunión) que se hace en nombre de Cristo en un lugar determinado (templo). Por consiguiente, la Iglesia debe interpretarse Cristológicamente. El Cristo es la cabeza de la Iglesia, y la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, nosotros somos miembros del Cuerpo de Cristo y a través de Cristo participamos de las energías increadas del Dios Trinitario.

El término iglesia es polisémico, puede recibir diferentes significados. Proviene del verbo ἐκκαλέω-ῶ, (ekaléo- ekaló), que expresa la acción de reunirse en asamblea los seres humanos. En los textos de las Sagradas Escrituras, de los Santos Padres y en distintos contextos se encuentra muchas veces el término iglesia. Veremos algunos de estos casos.

  1. a) El sentido en las ciencias sociales: iglesia es la reunión o asamblea de hombres para hablar de temas que preocupan a la sociedad. Es conocida la iglesia-asamblea del municipio (actualmente Ayuntamiento) en la antigua Atenas. Con este mismo sentido existe también la expresión en el Salmo 25: “la iglesia de los astutos malos o viles”.
  2. b) El sentido religioso: Iglesia es el encuentro de seres humanos para alabar, venerar y glorificar a Dios o para manifestar y declarar sus sentimientos religiosos. En este sentido se habla en el Antiguo Testamento sobre Iglesia de heréticos, incluso de asamblea de hombres para alabar y venerar al diablo, y así se llama iglesia satánica.
  3. c) El sentido teológico: la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, el cual Cristo tomó de la Παναγία (Panayía Santísima Madre) y lo deificó. En este Cuerpo se incorporaron los Apóstoles y los cristianos posteriores, después del Pentecostés.

El Apóstol Pablo escribe: “La Iglesia de Dios es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1Tim 3,15).

 

Por Ierotheo Vlajos, Metropólita de Lepanto

La Iglesia con exactitud o precisión (ακρίβεια akribia) y economía

En los textos eclesiásticos unο puede encontrar el término Iglesia con exactitud y también con economía (Ver el término economía).

En sentido propio, según la akribía, la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, el Cristo es la cabeza de la Iglesia, los bautizados y los que testifican la fe son los miembros del Cuerpo de Cristo. Simultáneamente la Iglesia es «κοινωνία θεώσεως kinonia de la zeosis», según san Gregorio Palamas y muchos más, y los miembros de la Iglesia participan de varios grados de la zéosis.

Con este sentido y significado debe uno ver la enseñanza de san Basilio el Grande en el Primer cánon: «Los que han apostatado o tránsfugas de la Iglesia ya no tienen la Jaris, la energía increada del Espíritu Santo».

En un sentido más amplio y menos estricto, y aplicado por economía el término Iglesia se encuentra en algunos textos Patrísticos y en otros escritores, en qué así se califican a los heréticos. En muchos de estos casos si uno observa bien, verá que con el término Iglesia se entienden las asambleas o también los Templos donde se hacen estas asambleas.

 

La Iglesia increada y la creada, de la Santa Parádosis (Tradición, entrega, recepción y enseñanza) de la Iglesia Ortodoxa de los Profetas, de los Apóstoles y de los Santos/as de todos los siglos.

«La Iglesia es un misterio y sólo así uno puede aproximarse a ella. No es una organización humana, sino un organismo θεανθρώπινο zeanzrópino divino-humano. Nosotros conocemos la Iglesia como Cuerpo de Cristo, según la enseñanza de san Pablo. Pero más allá de esto la Iglesia es la Doxa-gloria increada y la Realeza increada donde reside el Dios y están llamados a habitar en ella también Sus amigos. Así que la Iglesia es increada y creada, pero como creada recibe la energía increada Χάρις Jaris de Dios.

En el principio la Iglesia es la Doxa-gloria increada de Dios; antes de la creación ya había la Iglesia increada, como Realeza oculta y Doxa increada, en la que habita el Dios Padre con el Logos y el Espíritu Santo. En este contexto la Iglesia es increada, es decir, es la Doxa-gloria increada del Dios Tríadico, la Jerusalén de arriba, como madre de todos nosotros (Gal 4,26). Por eso nuestro régimen de gobierno “está en los cielos” (Fil 3,20); por lo tanto, tal y como la Realeza increada de Dios, así también la Iglesia “no es de este mundo” (Jn 18,36). Acto seguido, por esta Doxa increada del Dios Tríadico fue creado el cosmos-mundo, en el cual se manifiesta la Iglesia increada de los cielos.

Por la voluntad de Dios fueron creados los siglos, las potencias celestes y los nus (espíritus) incorpóreos o ángeles y a continuación el tiempo (χρόνος jronos, cronos), y en el tiempo el mundo, en el cual se creó también al hombre que constituye el enlace entre materia y los ángeles incorpóreos; tiene estos tres elementos: energía noerá (espiritual), logos y cuerpo.

Adán y Eva en el Paraíso antes de la caída, vivían en esta Realeza increada del Dios Tríadico-Iglesia. Pero después de la caída, perdieron la participación y la conexión de la Realeza increada de Dios. Desde entonces la Iglesia se salvaguarda por los justos y los Profetas del Antiguo Testamento, aunque estos a su vez se encontraban bajo el dominio de la muerte.

La humanización o encarnación de Cristo apocaliptó-reveló esta Iglesia increada en el Cuerpo deificado de Cristo, el cual se constituye como fuente de la Jaris (gracia) y energía increada de Dios. Esto se ve por el hecho, como veremos más adelante, de cómo la Jaris de Dios “se divide indivisiblemente en los separados” y “ se multiplica sin multiplicarse en muchos”, lo mismo que se hace también con el cuerpo de Cristo en el Misterio (sacramento) de la Divina Ευχαριστία Efjaristía o Eucaristía. (En la oración de la fracción del pan, en la Divina Liturgia, el sacerdote dice: “El Cordero de Dios es fraccionado y repartido; es fraccionado pero no dividido. Siempre es alimento y no se agota nunca, sino que santifica a los que comulgan”)

De esta manera, los que ahora viven en la Iglesia manifestada más perfecta y completa en la carne de Cristo, se santifican al tomar parte en la Jaris de Dios, y así son trasladados a la Realeza increada de Dios, al Paraíso, la Iglesia celeste y la Gloria increada de la Santa Trinidad. Con estas condiciones decimos que la Iglesia es la Realeza increada de Dios; no se trata de una realidad creada sino de la Doxa increada (gloria, luz de luces).

Por lo tanto, la Iglesia es creada e increada, ya que es la Doxa increada y la naturaleza humana creada y asumida por el Cristo. Y esta misma naturaleza humana que el Cristo asumió y deificó, gracias a la unión hipostática de las dos naturalezas en la única Hipostasis, participa y es fuente de la Jaris.

Los que se unen al Cristo se hacen pues partícipes de la Doxa increada de Dios y logran la zeosis, o sea son glorificados por la Jaris y se hacen sin principio ni fin, “increados por la Jaris”. Esto es lo que realiza el Misterio del Pentecostés.» (Entresacado de los Santos Padres por John Romanidis e Ierotheo Vlajos)

 

La Iglesia como Cuerpo de Cristo y κοινωνία kinonía (conexión, comunión y unión) de la zéosis.

«El Hijo y Logos de Dios con Su humanización o encarnación entró en la historia, sin cambio, sin alteración, indivisiblemente e inseparablemente, y en Su Cuerpo se opera o energiza la σωτηρία (sotiría redención, sanación y salvación) del ser humano.

La Iglesia existía también antes de la creación de los ángeles y de los hombres. Después de la caída de Adán y Eva, la Iglesia se salvaguarda en las personas de los Patriarcas, los justos y los Profetas del Antiguo Testamento que llegaron a la visión o contemplación (zeoría) de Dios. En el Antiguo Testamento la Iglesia era espiritual, en cambio con la encarnación de Cristo se hace corporal (carnal)- Cuerpo de Cristo. Ahora el centro de la Iglesia es, por un lado la divina Efjaristía en la que comemos y bebemos el Cuerpo y la Sangre de Cristo y, por otro lado toda la vida eclesiástica, es decir, los Misterios (sacramentos), la oración, los dogmas y la enseñanza».

La Iglesia, según la única definición que existe y que es del Apóstol Pablo, es el Cuerpo sacramental del Θεάνθρωπος (zeánzropos Dios y hombre), Cristo. Es una realidad que es indefinible. Y es vivida también por la persona que se incorpora y permanece orgánicamente unida a Ella.

La Iglesia fue creada por Jesús Cristo con la formación del primer grupo de los doce discípulos, y fue establecida mediante el descenso del Espíritu Santo durante el Pentecostés. La Iglesia es la presencia constante del Logos divino increado y la continuación de la obra redentora de Jesús Cristo. Miembros de la Iglesia son los que creen en Jesús Cristo y se han bautizado en su nombre. Se distinguen en dos clases, los clérigos y los laicos. Los que pertenecen a la Iglesia terrenal, los vivos, constituyen la Iglesia militante. Se llama militante porque sus miembros luchan al combate bueno de la fe. Los que pertenecen a la Iglesia celestial (los difuntos) constituyen la Iglesia increada triunfante junto con la Cabeza de la Iglesia, el Cristo, la Zeotocos, los Ángeles y los Santos. Se llama triunfante porque esta parte de la Iglesia participa desde ahora en la victoria y el triunfo de Jesús Cristo sobre las fuerzas oponentes del mal.

Cuando se vive el Misterio de la Iglesia, a través de la fe viva, la “energetizada, operada por la agapi divina (energía increada)”, entonces el creyente conoce verdaderamente lo que es la Iglesia.

 

San Justino Pópovich: ‘’Άνθρωπος και Θεάνθρωπος»  «hombre y Dios-hombre»

«La Iglesia es eternidad θεανθρώπινη zeanzrópina divino-humana encarnada en los límites del tiempo y del espacio. Se encuentra en este mundo y no es de este mundo (Jn 18,36). Se encuentra en este mundo para elevarlo hacia el lugar de donde ella procede. La Iglesia es ecuménica, católica, θεανθρώπινη zeantrópina… »

 

San Juan Crisóstomo: La Iglesia es el hospital o clínica general (espiritual)

La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, que está unido a Él de forma inquebrantable; el Cristo es la Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo. Verdad (dogma) y vida (ética, conducta y actitud moral) es el Cristo, según Su inquebrantable logos inequívoco: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6).

 

El Ναός naós (templo increado y creado)

Metropolita Ierotheo Vlajos: “Hisijía y Teología Ortodoxa” (Cap. F pág. 238, 239, 249)

«Lo que se ha dicho en el capítulo anterior sobre la ley increada y la creada es válido también para el templo increado y el creado. El culto se hace dentro de un Templo concreto, pero simultáneamente con la monologa oración del corazón (noerá o de Jesús) y la teología ortodoxa empírica, el hombre puede introducirse en un Templo increado, el Templo de la Deidad.

El Apóstol Pablo habla sobre la tienda creada de Moisés y la tienda increada del Logos. Tienda creada es la que construyó Moisés por mandamiento de Dios e increada es el misterio que vive uno con la encarnación del Hijo y Logos de Dios. (Ver la epístola a los Hebreos 8,1-2 y 9,11).

Templo increado es la contemplación de Dios en la que los Profetas se hacen dignos y merecedores de ver. En el libro del Apocalipsis, San Juan el Evangelista analiza y explica todo el Templo increado en el cual mereció entrar, mientras estuvo dentro de la cueva de la Apocalipsis en la isla Helénica de Patmos. Allí vio la Iglesia celeste, a Cristo con Sus Santos, los Apóstoles, los Mártires y los Confesores de la fe. Vio el reinado de la Realeza increada de Dios, el Paraíso, en el cual no había ningún Templo creado, porque el Templo real era el Mismo Cristo. Es cierto que este estado lo describe con imágenes y conceptos creados, pero a la vez las descripciones transcienden la creatividad y muestran en qué estado espiritual es elevado el Profeta. San Gregorio Palamás dice que Moisés subió al monte y “allí vio la tienda inmaterial”, la increada, que es la fuerza y energía increada de Dios y la sabiduría “auto-hipostasiada” de Dios. Entró dentro al γνοφος gnofos1 (lit. conocimiento de la luz increada; gnofos es luz que supera toda luz, que deslumbra al hombre y desconocimiento de la esencia de Dios, según los Padres) y “todo dentro del gnofos es sencillo, absoluto e inalterable”. Pero la tienda que construyó y todas las cosas que se encuentran dentro de ella, la Santidad y todo lo que se hace alrededor de ella, son símbolos sensibles “de las visiones… del gnofos”. Así, mientras lo visto en el interior del gnofos es sencillo, absoluto e inalterable, los símbolos al ser separados y sensibles, son cambiables, compuestos adjuntos a los seres, es decir, a lo creado (San Gregorio Palamás E.P.E t. 2º pág. 616-618).

Pero esto, los tres discípulos también lo vivieron en la cima del monte Tabor. En algún momento en que veían la visión de la Doxa-gloria increada de Dios en la persona-hipóstasis del Logos, el Apóstol Pedro dijo: “Señor, qué bien se está aquí. Si quieres hago tres tiendas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías” (Mat. 17,49). Mientras Pedro pedía hacer tres tiendas creadas con la mano, Cristo les reveló la tienda increada, porque según lo dicho por el Evangelista: “mientras les estaba hablando una nube luminosa los cubrió y una voz desde la nube dijo: Éste es mi hijo bien amado, en quién tengo complacencia, escuchadlo” (Mt 17,5). El Dios-hombre Cristo, que muestra Su deidad a los hombres, es la tienda increada real espiritual, que alivia y da descanso a los hombres; por eso el Evangelista Juan certifica: (Jn 1,14) “y el Logos se hizo hombre de manera sobrenatural y plantó su tienda o acampó entre nosotros y nosotros hemos contemplado su δόξα (doxa gloria, luz increada) como unigénito de la misma naturaleza del Padre, pleno de Χάρις (Jaris, Gracia energía increada) y de Verdad”.

En su Apocalipsis, San Juan el Teólogo, refiriéndose al nuevo cielo y la nueva tierra, dice que escuchó una voz potente desde el cielo que decía: “…He aquí la tienda de Dios junto a los hombres; Él fijará su tienda entre ellos, ellos serán Su pueblo y el mismo Dios estará con ellos como Dios suyo” (Apoc. 21,3).

Esto significa que desde la tienda creada debemos de caminar hacia la tienda increada, que es la visión de Dios en la persona de Jesús Cristo. Se trata de la vivencia de la zéosis por medio de la Χάρις Jaris increada, que conecta con la visión de la Luz increada. Los que se introducen en esta tienda increada constituirán el nuevo Israel de la Χάρις Jaris increada, el pueblo espiritual de Dios.

Así pues, todo lo dicho hasta ahora muestra que la Iglesia, mediante los Padres glorificados y los Misterios, el culto y toda la tradición de ascesis, conduce a sus miembros a la zéosis y a la santificación o divinización. La zéosis es la participación de la Χάρις Jaris increada de Dios, que conduce al hombre a los misterios del espíritu, que han sido revelados gradualmente en la historia por el Logos no encarnado y por el Logos encarnado. La lecturas de la Santa Escritura, que fueron determinadas por los Santos Padres para ser leídas en las fiestas del Señor y en las de la Madre de Dios, están estrechamente relacionadas con esta realidad, es decir, con la relación entre Santa Escritura y la experiencia de Profetas y Apóstoles, entre el Logos no encarnado y el Logos encarnado, entre los logos inefables y los logos-conceptos creados, y entre el Templo creado y el Templo increado.»

Traducido por XX.JJ y adaptado por Páter José Luis sacerdote de la Iglesia Ortodoxa de Barcelona

Subconciente y Conciencia en la Ortodoxia

 

Mitilineos

 

Por Yérontas Atanasios Mitilineos

CONCIENCIA Homilía 59
80. Συνείδηση (sinídisi), conciencia: la palabra proviene del verbo συνοίδα sinida, (reconozco, conozco con o co-conozco), quiere decir que conozco con alguien más, es decir, con Dios. Etimológicamente de aquí proviene sinídisis-conciencia. Tenemos la conciencia ética y la gnóstica. Por lo tanto, cuando decimos conciencia gnóstica entendemos, la gnosis (conocimiento) del mismo yo, de mi propia existencia y que yo soy yo. La conciencia ética es la voz innata (logos) de Dios. Es aquella (vocecita interior) que nos informa que lo que estamos haciendo es correcto o no.
En la enseñanza de la Iglesia, es la fuerza de la psique como un testigo interior, juicio, control e inspección, como una ley divina «escrita» en el corazón (Rom.2:15), que ayuda al hombre a discernir lo bondadoso de lo malo y preferir lo primero. Por eso san Thalasio en la Filocalía nos dice: “la conciencia, es el verdadero maestro, el que la escucha y la obedece no tropieza”. La conciencia se hace y se convierte en «bondadosa» y » καθαρή kazarí limpia, pura, clara, purificada» (Hechos 23:1; 1ªTim. 3.9) mediante la ascesis o ejercicio espiritual ortodoxo en Cristo y el cumplimiento de los mandamientos-logos de Dios, que catartizan, sanan, limpian, purgan y purifican el corazón de los pazos. Cuando el corazón está lleno de pazos, apasionado, malicioso y vicioso, entonces también la conciencia, está analógicamente «maliciosa, mal astuta, vil» y «enferma» (Ebreos 10:22. 1ªKor.8:7), entonces deja de controlarnos y se autoengaña.
La conciencia es como el ángel de la guarda que nos da Dios.

CONCIENCIA
Después de la infracción del mandamiento de Dios por los primeros en ser creados, Adán y Eva, el texto sagrado dice: “Y escucharon la voz del Señor (Yahvé, Logos increado) Dios que se paseaba, andaba en el paraíso por la tarde, y Adán y su mujer se escondieron de la cara, persona del Señor Dios entre el bosque del paraíso” (Gén 3,8).
Veis como el drama de la existencia humana se desarrolla a base siempre con la libertad humana. Podríamos decir que la historia entera del hombre de la caída y también del restablecimiento, no es sino la peripecia (aventura) de la libertad. Y toda esta peripecia de la libertad humana resulta de la agapi (amor desinteresado y energía increada) de Dios, porque el mismo Dios ha dado la libertad y el hombre no puede profundizar y comprender qué fondo tiene esta libertad.
De todos modos Dios creó al hombre, conociendo realmente qué sería el hombre. Y ahora después de su caída el hombre es digno de la muerte, por consiguiente, es desgraciado. A pesar de esto, Dios no sólo crea al hombre, sino que de manera admirable interviene exactamente para que el hombre retorne. Porque lo que el Dios crea no es vano. Demostración de que no es vano es que al final de la historia el Dios renovará la creación, no se perderá nada y tendremos resurrección de los muertos. Pero resurrección de todos los hombres, otra cosa es que habrá el eterno infierno para los que obstinadamente habrán negado a Dios en sus vidas. Mientras tanto después de la vergüenza y el miedo a Dios donde vemos a los primeros en ser creados esconderse, el Dios ahora interviene en la vida de ellos con el propósito de desarrollarse en ellos la metania (introspección, conversión, confesión y arrepentimiento). La metania es un elemento fundamental para la renovación del hombre. Por eso Dios crea el dialogo de la metania. (Ver:
Recordaos cómo el Señor, tratando de salvar aquella mujer samaritana, abrió con ella un diálogo (Jn 4 4-30). ¡Es admirable la manera de acercamiento que se hizo entre el Señor y la Samaritana! El Señor abre una conversación y se hizo con la frasecita: “dame de beber agua”. Ella se sorprende, porque veía a un judío, mientras que ella era samaritana y los samaritanos con los judíos no se tragaban, no tenían ninguna relación entre ellos. Porque había una historia antigua. Y de allí empieza el diálogo y al final esta mujer, que no era de buena conducta ética, dejó el pecado y se hizo creyente. Nos dice la tradición de nuestra Iglesia que esta mujer se bautizó, se llamó Φωτεινή (Fotiní-Iluminada), y toda su familia y sus parientes se bautizaron y ella se hizo ierapóstol-misionera de Dios. Es realmente asombroso, como el Señor se acerca a ella en el pozo y la dice muy bellamente y psicológicamente: Llama a tu marido que venga. No la dice mala mujer, tú que eres tal y cual, nada malo. Ciertamente dices que no tienes marido porque no estás casada. Pero el que tienes ahora es el quinto hombre sin ser tu marido. Ella se asombró, se perdió y mareó totalmente (Jn 4,4-26)
5 Veis pues, diálogo de aproximación, pero no olvidemos que el diablo también abrió diálogo de aproximación a los primeros en ser creados. Así que tenemos el diálogo de satanás, el cual esclaviza y engaña, ya que parece como si proclamase la libertad, y en realidad trama y hace cadenas de hierro. Y tenemos el diálogo de Dios que en esta cuestión el Dios visita a los primeros en ser creados. Es como aquello que diríamos hoy, que estos han hecho algo feo, vamos a visitarlos a ver qué pasa. Todavía por parte de Dios se hace una llamada: ¿Adán dónde estás? Todas estas cosas son para conducir a la metania y al restablecimiento. Acordaos aún, cómo el mismo Señor abre diálogo con Nicodemo (Jn 3,1-21), aquel destacado diputado y hombre importante. El diálogo que se abrió entre el Señor y Nicodemo, fue un diálogo de fe, no de metania. Este diálogo fue tan magistral, de modo que Nicodemo llegase a entender que significa renovación, renacimiento en Cristo. Además, Nicodemo dijo aquella frase tonta: “¿…tengo que volver a entrar otra vez al vientre de mi madre y nacer de nuevo?” (Jn 3,4). Y le contesta el Señor: «¿Tú eres maestro reconocido de Israel y no sabes cómo se hace un renacimiento?» (Jn 3,10).Veis, pues amigos míos, que tenemos estas formas de diálogo de Dios y del diablo.
Debemos de tener mucho cuidado sobre el diálogo con el satanás. Hemos hablado mucho en otros temas sobre este diálogo de satanás. Cómo intenta engañar, cómo promete libertad pero no da libertad sino esclavitud. Muchas veces Dios crea limitaciones, pero los límites que pone, los pone con el fin de la salvación de la existencia dentro en el espacio de la libertad. (Dependencia de la libertad de Dios para ser independiente, libre). Cuándo, por ejemplo, si eres joven y te dice hijo mío ten cuidado no vayas allí, ¿por qué lo dice esto? Es un compromiso, obligación pero compromiso que salva. Porque cuando el Dios te pone la obligación, el límite o compromiso es exactamente para que no te esclavices a los pazos, para que seas de verdad hombre libre. Por eso te pone la limitación, para salvaguardar tu libertad. Pero si no escuchas y pruebas aquello o lo otro, desgastarás y destruirás tu existencia. Veis que continuamente hablo sobre las drogas porque ya coexistimos con ellas. Si, pues, tomas las drogas destruirás tu existencia. Y Dios te dice un no. Este no, es para salvaguardar la existencia. Veis, pues, que la libertad de Dios pone unos no. No matarás, no robarás, no darás falso testimonio, etc…, tantos no que los que están fuera de la Iglesia se burlan, pero estos no son redentores, sanadores y salvadores. Cuando ellos dicen que estos “no”, son represión, haz lo que quieras, entonces te esclavizarás, entrarás dentro de una esclavitud. Son, como os dije, el diálogo de satanás.
10 El pecado como sabéis, tomó parte durante el día, puede ser que fuera por la mañana o por el mediodía aunque el texto sagrado no nos dice nada. ¿Por qué lo decimos esto? Porque tiene una importancia. Podemos teologizarlo un poco. Es conocido que al mediodía hay un deseo de hambre. Por lo tanto sería más fácil en este caso que probaran del fruto prohibido. Como sabéis nuestra Iglesia tiene una pequeña misa que se llama “hora sexta” que corresponde al mediodía. Allí en una oración pedimos que nos proteja Dios del demonio del mediodía. ¿Cuál es este demonio del mediodía? Es aquello que empuja al hombre al hambre, a la pesadez, a la pereza y al sueño. Por lo tanto, existe en aquella hora un aflojamiento de las fuerzas de la psique del hombre. Con el resultado de hacer caer al hombre más fácilmente. Para sostener lo que os digo, os recuerdo cuando el Señor estaba en el desierto, ¿cuándo apareció el diablo? El Señor está en ayuno cuarenta días y apareció cuando tuvo hambre. Así que no se excluye que el diablo haya visitado a los primeros en ser creados al mediodía, que sería la hora que comerían, porque estaban comiendo frutas. Por lo tanto allí se hizo el diálogo con el resultado conocido de la caída.
12,20 Pero el pecado toma parte durante el día y quizá al mediodía. Dios visita a los primeros creados durante la tarde. Es decir, apenas antes de que desaparezca el sol, quiere decir que aún queda algo de día. Y llama: “Adán, dónde estás”. Llamada agraciada. Tal como llamaríamos a alguien que hemos perdido sus huellas dentro de un bosque. Si os ha pasado alguna vez, son agraciadas estas llamadas en busca de las personas queridas. Es pues, agraciada la llamada de Dios que se hace dentro del bosque del paraíso a Adán. Veis que toda la frase no indica nada que produzca miedo. ¿Adán dónde estás? Es como si dijera: yo vengo continuamente a visitaros y os encuentro. Ahora no os encuentro. Raro, Dios no encuentra a los primeros en ser creados, pero estas son situaciones antropomorfas, lo veremos más abajo esto. ¿Pero qué pasó? Los primeros en ser creados escucharon, tanto la voz de la llamada como también el sonido de los pasos de Dios dentro del paraíso. ¿Y qué hicieron? Se escondieron. ¿No era amistosa la llamada? Si, era muy amistosa, pero tenían el peso de la culpabilidad. Por consiguiente, ahora la voz de Dios no era nada agradable.
15´ Pregunta san Juan Crisóstomo: “¿Qué dices, pues, el Dios camina? ¿Tiene piernas, le proyectaremos pies a Dios y no entenderemos algo superior en Dios?” Y contesta: “El Dios no anda, ¿cómo es posible que ande aquel que es el omnipresente y el que completa todo? Andar, quiere decir que no estoy aquí sino allá. Para ir de un punto a otro camino. Pero el Dios que es omnipotente y omnipresente está aquí y allá. ¿Cómo pues el Dios anda? El Dios tiene como trono el cielo y pedestal la tierra.
¿Y está contenido dentro del paraíso para caminar? ¿Qué hombre lógico quería decir este tipo de cosas? ¿Entonces qué es? ¿Qué significa que Dios andaba durante la tarde en el paraíso? Quiso provocarles en un sentido o razón, para meterles en una agonía angustia, exactamente esto es lo que quería conseguir. ¿Cuál sería esta agonía o angustia? ¿Qué era esto que debía ponerles en un sentido, sensación y razón? Era la conciencia. Aquello de que “escucharon la voz de Dios” ¿dónde la escucharon esta voz? En su interior. ¿No la escucharon de afuera? No, sino en su interior, es decir, esto que llamamos conciencia. Esto lo veremos un poco más abajo. ¿Qué es la conciencia? El que tengamos conciencia es un privilegio grande y pesado, porque los animales no tienen. (18´) Sólo el hombre tiene conciencia. Veis que os digo textos de la Iglesia ortodoxa porque no quiero que seáis ajenos a ella.
Dice san Juan Crisóstomo: “Porque el juez insobornable, me refiero a la conciencia, con voz ilustre, limpia y fuerte viene a sublevar a Adán y le acusa, le indica y le pone delante de los ojos del acusado. Es decir, aquel que sufre los toques de los remordimientos de la conciencia, le pone delante de él los pecados, has hecho esto o lo otro. Por eso el filántropo Dios, cuando creaba al hombre, le hizo de modo que tuviera conciencia. Es decir, que Dios le puso la conciencia de manera que tenga un acusador para que no pueda alguna vez hacer alguna otra cosa paradójica y le avise que: eh aquí has hecho mal, allá no está bien. Tener esta voz de Dios en su interior, en su existencia, aunque quiera escapar y eludir de la atención de los hombres o de aquel que ha hecho un mal, -esto puede que lo consiga-, pero escapar de aquel acusante que es la conciencia es imposible. A este juez insobornable en tu conciencia tráele los regalos que quieras, no se soborna nunca por nada. Y continuamente está contenido en el interior del hombre, le molesta, le pica, le pega y nunca le deja en paz. Sea que estés en tu casa, sea en el mercado o en compañía de otros, sea en la mesa o en la cama durmiendo, tienes este acusador que es la conciencia que te persigue continuamente detrás”. Es una descripción muy bella que hace san Crisóstomo sobre la conciencia.
(23) Por tanto, ¿qué fue lo que llevó a los primeros en ser creados a esconderse? ¿La presencia de Dios no les era familiar? ¿Tuvieron miedo a la presencia de Dios? No. Era la conciencia que les decía que no estaban bien o de acuerdo delante de Dios y se fueron a esconderse. Pero aquí quiero que tengáis cuidado de algunas cositas. Adán tenía conciencia próspera, vigorosa, porque es el primer hombre y no había situaciones de desgaste de su conciencia. Pero con el paso del tiempo la conciencia de los hombres empezó a enfermarse. Antes de analizar esta conciencia enfermiza, debemos de aclarar que la conciencia se distingue en conciencia ética y gnóstica.
¿Cuál es esta conciencia gnóstica? Sabéis que la palabra συνείδησις (sinídisis, conciencia) proviene del verbo συνοίδα (sinida, reconozco o co-conozco, con y conozco), quiere decir que conozco con alguien más, es decir, con Dios. Etimológicamente de aquí proviene sinídisis-conciencia. Por lo tanto, cuando decimos conciencia gnóstica entendemos la gnosis-conocimiento del mismo yo, de mi propia existencia y que εγώ egó o yo soy εγώ egó o yo. Atención, esto es muy importante, sólo el hombre lo tiene esto, es decir, que εγώ egó o yo soy εγώ egó o yo, tengo conciencia de mí mismo, tengo autoconciencia, conozco quién soy y que yo existo, soy el que soy, no de parte ética sino de parte de existencia. Tal y como el Dios dice en la sagrada Escritura aquella frase admirable que se analiza de todos lados tanto psicológicamente como filosóficamente: “Yo Soy el Ων (on) el ser, el existente ο el que siempre existe”, que expresa la autoconciencia de la existencia. Así también el hombre como icona-imagen de Dios, tiene este gran privilegio de decir lo mismo. Por ejemplo yo soy Atanasio, yo soy José, etc. Yo soy, tengo conciencia que soy yo. Sin la autoconciencia es imposible la vida espiritual y también la cultura. Aún tenéis que saber que el hombre que está privado de autoconciencia, tiene que estar loco o paranoico, de todos modos no tiene conciencia de sí mismo. Es muy interesante, que el Dios nos guarde y proteja, si el hombre pierde su autoconciencia, el que yo soy este. Es una cosa terrible la pérdida de la autoconciencia.
Pero tenemos también la conciencia ética. ¿Qué es esta? Es esta que estamos hablando ahora, es decir, es la voz innata (logos) de Dios. Es aquella que nos informa que lo que estamos haciendo no es correcto. Es un gran capítulo la conciencia ética. Pero si tenemos en cuenta a Adán, es obvio que disponía de conciencia, porque el Dios creó el hombre con conciencia, según san Crisóstomo. Las generaciones posteriores, ¿pero cuántas generaciones después de Adán? Aquí haré un inciso. Hace tiempo ya lo habíamos dicho que la historia del género humano no debe ser más de quince o veinte mil años. Por muchísimas razones. Es decir, la historia de Adán no es muy antigua. Si uno puede, dentro de la historia del universo, ver la historia del hombre verá que es reciente. No podemos hablar de algo que está millones de años atrás, como puede ser que os hayan enseñado de algunos falsos manuales, unas pseudoteorías que existen; además en los colegios, siento decirlo, sobre la teoría del desarrollo que el hombre se hizo del mono. Sabéis por la teoría del desarrollo que el hombre se hizo de mono a hombre, cierto que tiene necesidad de crédito de tiempo. Este crédito de tiempo según los que desarrollan esta teoría, debe ser de algunos millones de años, tanto necesitan los hombres. Así finalmente colocan al hombre que es de algunos millones de años. No es así. Si ahora me decís que con unos antrax (carbones) nuclearizados por los que miden huesos etc., pues, lo que os dije, no es teológico, es antropológico. Hay científicos que sostienen que la vida del género humano no debe ser más de quince o veinte mil años. Y vuelvo al tema. (Yo no creo que una máquina insensata, ilógica que empieza a poner ceros, pueda decirme la verdad. Yo no provengo del mono si no del Logos de Dios. Si los hombres monos quieren creerlo y que provienen de su dios mono, pues, allá ellos).
29´ Si tenemos en cuenta de generación en generación en un estado pecaminoso continuado, poco a poco los criterios correctos de la vida empezaron a retroceder. Así empezó la conciencia ética del hombre a falsearse, enfermarse. Por lo tanto, podemos decir que la conciencia humana presentaba y presenta hasta hoy distintas formas de enfermedad. Me gustaría que pongáis atención a estas formas de enfermedad, porque son muy útiles. Así podemos orientarnos y evitar una enfermedad de nuestra conciencia. Evitarla nosotros que llevamos la conciencia, no que nos sane otro. Obviamente que una sugerencia de algún otro es útil. 30´ Y os aseguro que en temas psicológicos el mejor médico es el mismo enfermo. El médico se alegra cuando colabora con su enfermo. Porque si colaboro con mi paciente quiere decir que el enfermo entiende, si no entiende no tiene autoconciencia y el médico ya no puede colaborar con él. Entonces la terapia no puede ser por la comunicación sino sólo con unos fármacos. Pero en el campo de la psicología, como saben, los fármacos no sanan, simplemente retienen unas situaciones, o tranquilizan algunas situaciones, no sanan, esto es conocido. Pero es importante para que uno pueda colaborar. Esta colaboración es útil. Cuando una persona me indica que tengo una conciencia enferma, yo deberé de localizar la enfermedad, comprender esto y empezar yo a arreglar las cosas y yo mismo empiece a “psicoterapiarme”, sanarme. Por eso os he explicado, por favor cuidado.
La conciencia aparece y se manifiesta de cuatro formas. Una es como amplia, ancha. Significa que una conciencia así no tiene cuidado de los puntos finos, sutiles o detalles de la vida ética. Cuando a uno le dices que esto es una infracción, te contesta: no pasa nada, estos son detalles no tiene tanta importancia. A menudo encontramos en los humanos la conciencia amplia. Para que sea comprendido mejor un ejemplo. Tomamos la conciencia como un tamiz o coladero de alambre que tenga agujeros grandes. Así por el tamiz de agujeros anchos se cuelan muchas cosas y sólo quedan dentro del tamiz las que son muy gordas. Si escucháis a un hombre decir que ético es aquel que no roba y no mata, está claro que este hombre tiene conciencia amplia, desparramada o ancha. Es decir, los agujeros del tamiz son grandes y se cuela todo lo demás. Si le dices que tiene que hacer ayuno, contesta que esto son detalles que no tienen mucha importancia, o tiene que hacer oración, tampoco tiene importancia, así que tanto no tiene importancia aquello o lo otro, quiere decir que este hombre dispone de conciencia amplia, desparramada. Si alguna vez lo encontramos esto en nuestra vida, de que no nos molesten cosas que las consideramos insignificantes, nimiedades o nulas, esto es una muestra que tenemos conciencia amplia. Cuando decimos: ¿por qué yo tengo que ir cada domingo en la Iglesia? No hace falta. Esto significa que dispongo de muy amplia conciencia y es muy peligroso.
En segundo caso tenemos lo contrario de la conciencia amplia que es la conciencia estrecha. Y esta resulta ser una conciencia miedosa que es terriblemente castigadora para el que la tiene. Aquí el tamiz tiene los agujeros muy pequeños. Como cuando tamizo harina que tiene salvado. Pero yo quería que pasara la harina y quedara el salvado pero no pasa ni la harina. Aquí significa que cualquier cosa la veo como pecado. No tocar, no probar, no esto no lo otro, esto lo decían también los maniqueos, todo es pecado. Imaginaos que cosa más terrible es que uno lo vea casi todo como pecado. Desgraciadamente hoy hay mucha gente que padece de la estrecha conciencia miedosa. Debo deciros que los primeros con la conciencia amplia no resultan al psiquiatra. Los segundos con conciencia estrecha, miedosa a menudo acaban en el psiquiatra y los psiquiátricos. ¡Cuidado! Si descubrís conciencia miedosa enseguida a sanarla. ¡Atención, tened cuidado y temor de esto!
Tercer caso de la conciencia se manifiesta como elástica, farisaica o hipócrita. ¿Cuál es esta conciencia elástica? No es lo que decimos: éste es muy elástico, en el sentido que este le puedo convencer, no es eso. Viene del elástico, al que agrandamos o empequeñecemos, según queremos. Significa que al tamiz de la conciencia agrandamos o empequeñecemos los agujeros como nosotros queremos. ¿Con qué criterio? Con el criterio de nuestros intereses y propiedades, es decir, criterios subjetivos. ¿Por qué se dice también farisaica? Porque los fariseos juzgaban los hechos de los demás con tamiz estrecho. Sus propios actos los juzgaban con tamiz ancho. Cuando veían a uno hacer alguna injusticia o perjudicar a alguien, le recriminaban y los mismos eran injustos y perjudicadores. Una de las peores conciencias, de las más sucias y de las que Cristo machacó sin piedad es esta conciencia, la elástica, la farisaica o hipócrita. ¿Saben lo que dijo Cristo sobre la conciencia elástica? Dijo a Sus alumnos: “Lo que os dicen los Fariseos hacedlo y lo que ellos hacen, vosotros no lo hagáis; Sobre todo tener cuidado de la levadura de los Fariseos”. Significa que no disponen de conciencia buena, correcta y saludable y se mueven de esta manera. Por esta razón, os dije que tengamos mucho cuidado, porque es una de las peores conciencias. A esta conciencia dirigió Cristo aquellos ¡terribles ay! (Mt 23). Con el calificativo de hipócritas. “Ay de vosotros intelectuales y fariseos hipócritas” (Mt 23,13). Veis que el hipócrita dispone de un tipo de conciencia como esta, la elástica.
Cuarto. Tenemos la conciencia depravada, corrupta o embotada. ¿Qué es la conciencia corrupta? Es aquella conciencia que se ha mortificado, insensibilizado. En una conciencia de este tipo no hay ningún criterio de control. Este tipo de persona puede cometer un crimen y después con tranquilidad fumarse un cigarro y si le dicen: qué has hecho, él está sonriendo. ¿Puede haber seres humanos bestias, hombres que disponen de esta conciencia depravada? Pues, sí, amigos míos, desgraciadamente en nuestra época hay muchos que tienen embotada, depravada su conciencia. Siempre había, pero nuestra época parece que tenga más que nunca. Este punto, debemos de tenerlo en mucho cuidado.
¿Qué debemos de disponer? Pues, conciencia saludable, la cual se llama bondadosa, a ésta debo tener. Dice san Pedro: “…teniendo conciencia bondadosa…” (1ªPed 3,16), que nos informe nuestra conciencia bondadosamente. Y san Pablo dice: “Pues el propósito de este mandamiento es la agapi-amor desinteresada nacida de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, sin hipocresía de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman (1ªTim 1,5-7). Por lo tanto, nosotros los cristianos debemos disponer de conciencia bondadosa. Si la conciencia nos dice que esto que hacemos está mal, como dijimos, no se debe agrandar ni empequeñecer el mal, ni ser conciencia estrecha, estricta, ni miedosa, ni ancha o amplia. Tampoco agrandar el mal y estirarlo, como gusta al elástico, ni verlo como si no existiese como una conciencia depravada, embotada. Así pues, debemos de tener una conciencia saludable, que se sana y se consigue con una instrucción relativa. Si quieres tener una elasticidad al cuerpo, dicen que tienes que hacer cada día ejercicio. Para adquirir una conciencia buena, debemos de tener una instrucción y ejercicio diario de buena conciencia. La buena conciencia se hace con la continua autognosía-autoconocimiento, autoanálisis y la continua metania la “divina psicoanálisis” como dice el nuevo santo Porfirio el Athonita, (cambio de mentalidad, giro visión hacia dentro de uno mismo y conversión, arrepentimiento y confesión). Con el continuo autoconocimiento me estaré preguntando siempre ¿esto que digo y hago es bueno? Y aún si es malo, haré la metania, me confesaré y me arrepentiré. Los santos Padres dicen “siempre metania continua” o “estoy en principio de metania o empiezo la metania”, cada día y cada momento. Aquel que cada momento pone principio o empieza la metania, éste ser humano sin duda tiene conciencia sana, saludable y no peca casi nunca es impecable. No existe mayor, bien, privilegio y regalo que el hombre tenga conciencia bondadosa y sana.
42 Pero ¿cómo la conciencia humana está rayada, es decir, está rota? Un ejemplo claro. Es como un altavoz que el papel está roto y lo que llega allí lo transmite deformado y así se crean criterios subjetivos. ¿Y cada uno que dice? Dice que esto es bueno o malo. No puede juzgar. Entonces deben existir también criterios objetivos.
¿Estos criterios objetivos cuáles son?
Estos son, la apocálipsis (revelación) de Dios. Yo el hombre, ya no puedo juzgar y encontrar lo justo y correcto. Cada uno juzga lo correcto solo por su cuenta. Por lo tanto, no, no de su cuenta, sino de lo que apocalipta (revela) el Dios, es la apocálipsis (revelación) en el Sinaí de la Ley del Antiguo Testamento y la apocálipsis de la ley Evangélica en el Nuevo Testamento por la humanización del Logos de Dios. Entonces, la conciencia bondadosa se cultiva sólo de la apocálipsis (revelación) de la ley o logos de Dios.
Así también muchas veces nos referimos también a la libertad de la conciencia. ¿Qué es esta libertad de la conciencia? Libertad de la conciencia es cuando hago algo no por presión o empuje de otro, sino porque lo quiero hacer yo, sea bueno o malo. Además, lo bien, lo bondadoso cuando se realiza libremente sólo entonces tiene valor. Pregunta san Juan el Clímaco: ¿Qué es virtud? Y dice: Es ergon trabajo u obra hacia Dios por libre voluntad o preferencia”. La virtud es ergon-obra (praxis) y este ergo debe tener su dependencia de Dios y está hecho por voluntad, es decir, en libertad. Dependencia para la independencia, la libertad dependiente de Dios, la verdadera libertad. (De la palabra helénica ergon viene la palabra energía en-ergon).
Por lo tanto conciencia bondadosa, buena y saludable dentro del espacio de la libertad. Esto es lo que hace al hombre correcto, perfecto y pleno en Cristo, en Espíritu Santo, hombre libre con conciencia bondadosa y buena. Esto sólo y sólo esto. Amín.

LA CREACIÓN DEL SUBCONSCIENTE (homilías 63, 64)
“8 Y escucharon la voz del Señor (Yahvé, Logos) de Dios que se paseaba por el paraíso a la brisa de la tarde y Adán y su mujer se escondieron de la cara, persona o vista del Señor de Dios entre los árboles del paraíso.
9 Y llamó Señor (Yahvé, Logos) de Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás?
10 Y él respondió: Caminando sobre el paraíso, escuché tu voz y tuve miedo, porque estaba desnudo y me escondí.
11 Y le dijo Dios: ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé que no comieses?
12 Y Adán respondió: La mujer que tú me diste por compañera me dio el fruto del árbol y yo comí”

24´ Dice san Juan el Crisóstomo: “No eches la culpa de todo lo ocurrido sólo a la mujer sino a tu propia negligencia”. ¿Pero con el traspaso de la responsabilidad a Dios, qué dijo Adán?: “La mujer que tú me diste, ella tiene la culpa”. Con este traslado que hace a Dios y a la vez al ofender a Eva en que ella es la culpable, Adán no reconoce su culpabilidad, sino que la traslada a Dios y a Eva, en aquel momento por primera vez en la historia de la humanidad se adquiere el subconsciente. Adán en aquel momento adquiría subconsciente. ¿Qué es este subconsciente? En este punto os ruego que estéis muy atentos porque es interesante.
Para captar y entender lo que es el subconsciente, es obvio que debemos de analizar ciertos términos y algunos conceptos. Los cuales puede que distintamente os sean conocidos, porque más o menos los escuchamos y los leemos. Hemos dicho que Adán negó su culpabilidad, diciendo que no es culpa mía sino de la mujer que me has dado y el peso cae en el “que me has dado”, es decir, la culpa es Tuya. Pero al trasladar la responsabilidad y al adquirir subconsciente, creaba en sí mismo y en sus progenitores una tragedia. Esta tragedia existe hasta hoy y cuanto más avance la humanidad cada vez se irá haciendo más profunda y más amplia, al grado que el hombre no sé si ya podrá aguantarla. A continuación del tema lo veréis cuánto ha crecido esta tragedia humana.
Cuando Dios estaba creando al hombre, le puso la conciencia gnóstica, ésta es innata. Y al lado de ella le colocó la conciencia ética que es también innata. ¿Qué es la conciencia gnóstica? La conciencia gnóstica es la autoconciencia de que yo soy yo, como la manera de conocer lo que voy a conocer. Esto se llama conciencia gnóstica. Συνείδησις (sinídisis, conciencia) proviene del verbo co-conecer, que significa co-gnosis-conocimiento con. Pero conocimiento de mí mismo, de mi propia existencia. Cuando por ejemplo, Dios dice: YoSoY el Ων (On el ser) o el Existente, el que siempre existe. Este “YoSoY”, es muy importante, muestra que tenemos un Dios que es persona y tiene autoconciencia. No podemos conocer la persona sin autoconciencia, es decir, que una persona no se conoce a sí mismo, esto es una cosa incomprensible. Porque si no tuviéramos autoconciencia de la persona, no tendríamos persona. Así que tenemos la conciencia gnóstica de que yo soy yo y vosotros sois vosotros y que yo no mezclo el yo mío con vuestro yo. Esta, pues, la autoconciencia es lo más importante y principal de lo que ha hecho Dios en el ser humano.
(29, 30) Pero os dije que Dios creó en el hombre también la conciencia ética. ¿Qué es esta conciencia ética? Es la gnosis-conocimiento de la relación con Dios buena o mala, normal o anormal. Conocer si tengo buenas o malas relaciones con Dios. La conciencia ética, pues, es esto. Sabéis que la conciencia ética es el punto de salida de todo el mal. Evidentemente que no es culpa de la conciencia ética, sino que de ella empieza el reconocimiento de mis malas relaciones con Dios y mi insistencia de no arreglar las cosas, llegando a lo que sea, es decir, llegar a la tragedia que antes os he dicho. Por lo tanto, la conciencia ética es conocer, tener información en mi interior, si tengo buenas o malas relaciones con Dios. Esto, tanto si queremos como si no, es una realidad. Porque hoy aceptamos la conciencia ética pero no queremos aceptar que esta conciencia ética tiene su referencia a Dios. Hablamos de un súper-ego, tal y como dicen grandes psiquiatras, pero eso es abstracto. El hombre tiene su referencia a Dios. El hombre es una existencia teológica, tiene dimensiones metafísicas, tiene moléculas divinas. Algo que va hacer o hace, siente que tiene relación con Dios. Esto le acerca o le aleja de Dios.
Así que cuando Adán pecó frente a Dios, entonces se creó una culpabilidad. Sintió, pensó y vio que las cosas con Dios no han ido bien. Que a él mismo con Dios no le ha ido bien, porque infringió el mandamiento de Dios. Así la relación entre Adán y Dios se estropeó. Esto se llama sentimiento de culpabilidad. Pues, examinado Adán de Dios, porque le dijo: “Adán ¿dónde estás? Contesta: “Escuché tu voz y me he escondido, me asusté porque estoy desnudo”. ¿Quién te ha dicho que estás desnudo, por qué razón te has ido a esconder? Todas estas cosas indican situaciones de culpabilidad. Inmediatamente se crearon dentro de Adán, el miedo, la confusión y posteriormente si estos llevan tiempo empieza la ansiedad, la angustia y la depresión, conceptos y palabras que conocéis muy bien. ¿De dónde? De la culpabilidad. Así cuando Dios le dice: Adán ¿dónde estás? En aquel momento Adán se encontró en un cruce de caminos. Había dos opciones. Una era aceptar su culpabilidad, confesarla y pedir perdón a Dios, diciendo: sí Señor me he equivocado, he trasgredido tu mandamiento, no sé cómo me ha pasado esto, perdóname. La otra opción sería negar su culpabilidad y echar la culpa a Dios y a su prójimo y en este caso Adán esto es lo que hizo. No siguió el primer camino sino el segundo. Es decir, no reconoció su culpabilidad, sino que la negó y dijo que no es culpa mía, tú tienes la culpa porque me has dado la mujer, por lo tanto si no la tuviera a ella, yo no habría sufrido este daño. Así echa la responsabilidad a Dios y también a la mujer. Traslado y negación de culpabilidad, esto es un fenómeno que lo vemos cada día. También es un fenómeno que lo observamos mucho en los niños, porque son egocentrísimos. Algunas veces en la confesión me traen niños y para ayudarlos les digo: ¿Quizá, alguna vez has dicho alguna mentirilla? El niño contesta: No, yo no, mi hermana dice mentiras. Yo entonces sonrío porque veo delante de mí a Adán. No sería bastante decir una de dos, sí o no, y limitarse a sí mismo. ¿Por qué dice, no yo sino mi hermana? Porque quiere quitarse la responsabilidad; estaros seguros que cuando uno dice como este niño, no yo sino mi hermana, seguro que miente. Entonces traslada la responsabilidad y la culpa al otro.
Así que, para que Adán llegara a negar su culpabilidad, algo habrá pasado, puesto que de todas maneras la culpabilidad sucedió. Esto quiere decir que esta culpabilidad fue repelida, empujada del espacio de la conciencia ética a otro lugar. Porque mi conciencia ética no le gustaría, no aguanta, no quiere y no tolera que yo haya hecho el daño o el estropicio, no acepto que yo soy culpable. Así que tomo la culpabilidad de mi conciencia ética y voy y la coloco en un lugar bajo o a lado de la conciencia. Es decir, esto que en la psicología lo hemos llamado subconsciente, o sea, es una para-conciencia (contra-conciencia, subconciencia), es otro espacio que no es la conciencia ética. 40´ Así en aquel momento cuando Adán negaba su culpabilidad frente a Dios, la empujaba a este subconsciente. ¿Qué es pues el subconsciente? El subconsciente no es otra cosa que lo que no querría la conciencia reconocer y aceptar como culpabilidad, es decir, no reconozco que esto es mi culpabilidad o culpa mía. Desde el momento que la conciencia niega esta cosa, esto baja al sótano de la casa. He dicho sótano, porque este tema que ahora hablamos, todos lo presentan con esta imagen. La conciencia con el subconsciente se consideran como una casa con dos plantas, una la parte arriba u otra el sótano. La parte de arriba de la casa se ilumina y esto dice que es la parte de la conciencia ética. Si ocurre una culpabilidad o infracción, el hombre inmediatamente puede juzgar y decir que esto no es correcto. Entonces bajo la luz de la conciencia ética, la ley de Dios etc., entendemos que esto no es correcto. Si esto no nos gusta lo negamos mientras que lo hemos hecho. Entonces abrimos un agujero, cogemos la culpabilidad de los pelos quiera o no y la tiramos por el agujero del sótano cerrándole por encima. Ahora el agujero es el subconsciente. Cuando dormimos, la conciencia está floja; y aquello que durante el día negué como pecado y no lo quise, aquello que he arrebatado y tirado al sótano, al subconsciente, cerrando herméticamente el agujero, por la noche cuando estoy durmiendo con la conciencia floja, esto viene tímidamente, levanta el tapón y sale al espacio de la conciencia. Entonces veo sueños que no son sino la voz del subconsciente. ¡Cosa terrible! Así que, cuando uno ve sueños angustiosos, no es otra cosa que de manera simbólica aparecen estas cosas del subconsciente en la conciencia dentro de los sueños. Por eso un sueño no tiene valor, en el sentido del intérprete de los sueños, como por ejemplo, he visto una rana y por eso lloverá. Sin embargo, tienen un valor porque reflejan el hombre interior, esto también lo dice la Sabiduría Sirac del Antiguo Testamento. ¿Qué hombre interior? No el hombre de la conciencia sino el hombre del subconsciente.
(Homilía 64.) Decíamos que el Dios no ha hecho el subconsciente, sino la conciencia. El subconsciente es una situación o estado post caída. Es el estado aquel que agota y fatiga al género humano. La culpabilidad en el subconsciente, el cual ahora tenemos necesidad de estudiarlo, es ya un régimen, una realidad, todo esto hace falta estudiarlo. Si tenemos psicología, psiquiatría etc., todo esto se debe a la presencia del subconsciente.
Si la culpabilidad permanece mucho tiempo en el subconsciente se hace crónica, entonces esta culpabilidad se olvida o se “pierde”. La palabra, “pierde” la pongo entre comillas. Entonces la conciencia ya no puede descubrir esta culpabilidad. Puede que a continuación tengamos consecuencias, concretamente neurosis; es decir, tenemos esta enfermedad pero se ha perdido la causa. Porque cuando la culpabilidad se ha hecho crónica al subconsciente no es fácil encontrarla. Entonces a causa de esto muchas veces vamos al psicólogo o al psiquiatra.
Permitidme hacer esta distinción, psicólogo es aquel que investiga los fenómenos psicológicos sin utilizar fármacos, al contrario el psiquiatra es aquel que investiga los fenómenos psicológicos y a cambio utiliza fármacos y es médico, ha estudiado medicina.
Entonces si vamos a un psicólogo, como habréis escuchado muchas veces, allí el enfermo pasa por un psicoanálisis. ¿Qué quiere decir psicoanálisis? Pone al enfermo a sentar en una silla cómoda y le dice que diga lo que quiera. Puede que le haga dos o tres preguntas, pero le deja decir, decir y decir y él está sentado, no habla e intenta descubrir, pescar qué pueda haber dentro del subconsciente. Esto parece la imagen que antes hemos dicho de la casa con el sótano. O también como un lago oscuro que uno mete su mano y empieza a intentar pillar lo que sea. Si coge algo lo saca a la superficie y dice, ¡ay no es eso! Otra vez y otra hasta pillar lo que quiere, es decir, hasta que pesque la causa real que existe dentro del subconsciente. O sea, que es un trabajo difícil. Más abajo diremos qué hace el psicólogo cuando haya pescado la verdadera causa de una neurosis. Porque es un punto crucial y el talón de Aquiles de la psicología. La cual puede que tenga algunos elementos realmente buenos pero al final lo estropea todo.
Pero os he dicho que cuando la culpabilidad o culpa dentro del subconsciente se hace crónica, el hombre enferma. Decimos, mira este hombre está enfermo psíquicamente. Generalmente su enfermedad es la neurosis. Debo deciros que aquí el término neurosis, ya está establecido, pero en realidad no es un término correcto, porque se refiere a los nervios, mientras que la culpabilidad no es algo que está en los nervios sino en la psique. Una cosa es la psique y otra cosa son nervios; los nervios pertenecen al cuerpo, el que tengan interacción no hay duda. El término neurosis es desafortunado, porque antiguamente, en una época de percepción materialista sobre las cosas, creían que se debía a una rotura del sistema nervioso. Pero no es rotura del sistema nervioso, sino que dentro de la psique, dentro en la conciencia o mejor dicho en el subconsciente existe una causa que molesta.
7´ ¿Qué es neurosis?
Es la desarticulación o la disolución de la personalidad. Es decir, el hombre realmente se destroza.
¿De qué está formada la personalidad, lo saben?
Pues, está constituida de tres elementos básicos: La noesis entendimiento o comprensión, la emoción y la voluntad. Que corresponden a las tres partes de la psique: logístico (o lógico), anhelante (deseo o voluntad) y el irascible (o emocional, sentimental), como dicen los santos padres. Después, la psique entera choca con el cuerpo. Así que tenemos el caso de contrapuestos, choques y conflictos entre sí de las fuerzas de la psique o de la psique con el cuerpo.
Ahora voy a tomar las fuerzas de la psique que es el tema más básico y fundamental. Pues, cuando vienen en antítesis o conflicto la comprensión con la emoción o la emoción con la voluntad, es entonces cuando se crean estos conflictos y tenemos disolución de las fuerzas de la personalidad, por lo tanto disolución de la personalidad del hombre. Os diré un ejemplo. Dice un filósofo creo que es Fihte. Dice lo siguiente: Mi nus (espíritu del corazón de la psique) dice no, mi corazón dice sí, al final mi nus cede. En principio qué ha pasado. Un choque, un conflicto elemental, pero esto no es un síntoma de enfermedad. Pero si este conflicto permanece o mejor dicho, si este conflicto se rechaza, se empuja y se deposita en el subconsciente me creará la neurosis. Es decir, lo que dijimos antes. Que mi nus dice no, mi corazón dice sí, al final el nus cede y gana el corazón. ¿Qué quiere decir cede? ¿Ha cedido con comprensión, entendimiento? Muchas veces no con conocimiento. El nus sólo ha cedido. Este choque o conflicto con aceptación sin concienciación se tira al subconsciente y duerme allí y trabaja; y un día el hombre aparece con una enfermedad psíquica, la neurosis. Veis, pues, que cosa más terrible son estos conflictos o choques, que es el núcleo de la enfermedad de la psique, el núcleo de la neurosis es el plegma o simplegma, es decir, la red de complejos. Aquí os digo unos términos que os ruego que tengáis atención. ¿El simplegma (red de complejos, entramado) qué es? El simplegma lo crea la culpabilidad o la culpa echada al subconsciente. Apenas se eche allí una culpabilidad o un conflicto, inmediatamente allí se crea un plegma (red, entramado). El plegma creado (red, entramado), pues, es el núcleo de la enfermedad.
Ahora voy a hacer un pequeño resumen para que no nos perdamos. Empiezo por el rechazo y el envío de la culpabilidad al subconsciente, allí se crea un simplegma (red, entramado múltiple) y se presenta una enfermedad que es la neurosis. Esto es todo, así ya tenemos al hombre enfermo.
(11´) ¿Pero el simplegma (red, tejido de complejos, entramado) qué es? Es esto que en nuestra época lo tenemos como los chicles, esto que hoy fácilmente decimos con palabrotas al otro enfáticamente burro, tonto, idiota, etc. Cierto que digo las palabras más flojas, porque hoy uno escucha barbaridades, es terrible como se ha convertido el vocabulario. Si uno quiere comprobarlo, sólo tiene que ir a un colegio cuando acaban las clases y escuche lo que dicen los muchachos y muchachas, alucinará.
Pues, tal y como tenemos como chicle las palabrotas, así tenemos como chicle esto: eres un acomplejado, es la palabra helénica plegma (red) o símplegma (red de complejos o entramado). Plegma es algo que lo tejo, es una red. Como una cesta de caña o una red de pescar. Y simplegma es una red compleja, múltiple. Entonces este simplegma es un trauma psíquico que se ha creado bajo la forma de una conmoción o sacudida emocional. Pero principalmente de un conflicto o choque ético.
Un ejemplo de conflicto ético. Un juez se obliga a tomar una decisión, obviamente según la ley, no es ilegal, pero esta decisión que ha salido digamos que era condena a la muerte según la ley. Pero el juez en su psicología o ética no le va firmar una condena de muerte. Y así siente que ha actuado bien sobre la ley, pero su conciencia le dice que a pesar de eso has firmado para matar una persona. Aquí tenemos un choque, conflicto de naturaleza ética, a pesar de que la ley dice que tú no tienes culpa de nada. Os dije un ejemplo normal, porque tenemos otras formas de choques y conflictos muy fuertes y graves. Hay muchas cosas que pueden crear conflictos éticos, en cada paso encontramos situaciones que pueden crear conflictos o choques éticos.
Así que bajo un conflicto ético y bajo una conmoción emocional tengo un trauma. Trauma psíquico que es una herida y esta herida no es otra cosa que el plegma (entramado, red de complejo), es el simplegma (entramado múltiple). Es exactamente allí donde ahora empieza un comportamiento del individuo para lo posterior de su vida. Porque si miramos lo que es el plegma (red, entramado,) veremos que cuando Adán transgredió el mandamiento de Dios y escuchó Su voz, cuando “…por la tarde Dios visitó a los primer en ser creados…” (Gen 3,8), Adán tuvo miedo de confesar y decir sí Señor, yo lo hice. Porque le dice “…Adán ¿dónde estás?” (Gén 3,9). Y contestó: “…que me he escondido, porque escuché tu voz y me asusté… (Gen 3,10)”. Es decir, aquí empieza a justificarse. Por lo tanto, Adán empieza a caer en un plegma (entramado, red) y dijo una excusa. ¿Sabéis cuándo no tendría red o entramado en su interior? Cuando hubiera dicho: Señor he pecado delante de ti, perdóname, así la red no se puede crear. Pero desde el momento que “me escondí porque te tuve miedo”, y ¿por qué me has tenido miedo?, le diría Dios, ¿antes otras veces no me conocías, no me tenías miedo y ahora me tienes miedo? Y dice Adán, Señor estaba desnudo. Pero Yo te hice desnudo, no te di ropas para ponerte. Estas justificaciones, excusas, tuve miedo, fui a esconderme porque estoy desnudo, etc., aquí empiezan a entrar las justificaciones, es decir, una red o entramado muy sufridor, insoportable, una red dolorosa de daño moral. Para que lo entendáis el apóstol Pablo en su segunda epístola a Timoteo 2,26 utiliza un verbo que es muy característico y dice: “…εζογριμένος ό άνθρωπος, cautivo vivo el hombre a la voluntad del demonio”: Este εζογριμένος cautivo, quiere decir que estoy detenido en una trampa o red mientras que estoy en estado vivo. Porque uno puede poner una trampa y ella matar el animal. Aquí observamos que con el cautivo quiere decir que está vivo dentro de una red. Cosa terrible. Este verbo especial “ζώγριμαι cautivo vivo” de san Pablo si lo traspasamos aquí en la psicología, vemos realmente que es este plegma (red, entramado) que enrolla al hombre. El plegma (red, entramado), aquí está lo interesante, no está contenido, sino que contiene, es decir, el hombre no tiene en su interior el plegma sino que el hombre está contenido dentro del plegma. O sea, que está mezclado dentro de este plegma, simplegma o red de complejo o entramado. Así después tiene un comportamiento análogo. Decimos muchas veces; ¿Por qué hablas así, estás acomplejado? Es decir, que hablas desde una situación que se ha creado en tu interior a base de un trauma que existe dentro de la psique. Veis que es así como hablamos.
¿Y cuál es la causa de rechazo de la culpabilidad?
Aquí quiero que tengáis especial atención. Cuál es la causa de esta historia. Es la arrogancia, el presumir, la soberbia humana, es decir, no quiero confesar aquello que he hecho. Adán no quería confesar su error. (20´) Las causas que no confieso el error pueden ser muchas. Por no ser castigado, o no caer a los ojos de los demás, qué dirán los demás sobre mí si se me revela que tengo una u otra caída. Todas estas cosas no son otra cosa que la arrogancia, la soberbia humana que conducen al hombre a llegar en este estado muy malo, estando en peligro de enfermar y alguna vez muy grave. Aún os debo decir que lo característico de este comportamiento de complejo entramado es la agresividad. Porque lo rechazado siempre se proyecta. Adán cuando afronta a Dios y es obvio que Adán es el culpable, pero su culpabilidad fue empujada, enviada y depositada al subconsciente, pero su culpabilidad la proyecta a la cara o persona de Dios. Así, Adán aparece agresivo y proyecta la culpabilidad a la persona de Dios y le dice: “La mujer que tú me has dado, ella me dio de comer” (Gen 3,12). Es decir, yo no tengo la culpa, tú tienes la culpa. Pero ¿esto no es una agresión, no es una proyección de la culpabilidad a otra persona, a Dios? La misma cosa hará también Eva posteriormente. No tengo yo la culpa, sino la serpiente que me ha engañado. Así desgraciadamente a la misma hora tenemos creación de subconsciente en Adán y también en Eva.
Aún una característica de este comportamiento acomplejado es la agresividad, sea con palabras sea con obras. Aquí fijaos en un punto interesante. Aquí el perseguido de la culpabilidad es el perseguidor, es terrible eso. Hace unos años hemos hablado del capítulo cuatro del Génesis, sobre la historia de Caín y Abel. La historia de Caín interpreta estas cosas admirablemente. Mirad: Caín era culpable, porque asesinó a su hermano. Por lo tanto, la culpabilidad en su interior ¿sabéis como la proyectó a Dios y que fue agresivo delante de Dios? Le dice: Caín “¿dónde está Abel tu hermano…?” (Gén 4,9) Para removerlo y hacerle arrepentirse. Y dice Caín en tono agresivo: ¿por qué me preguntas a mí, yo que sé dónde está mi hermano? A mí nadie me ha puesto de vigilante de mi hermano y ¿tú ahora me pides cuentas sobre mi hermano? (Gén 4,9). ¡Terrible! Pero sabéis que Dios le dijo que: tu culpabilidad o culpa te estará persiguiendo en toda tu vida, no podrás estar tranquilo y en toda tu vida estarás exhalando y templando (Gen 4,12).
Por consiguiente, tu culpabilidad, ¿qué te hará?, pues, te estará persiguiendo. Entonces aquellos que están perseguidos por la culpabilidad se convierten también en perseguidores. Es importante esta anatomía psicológica y la vemos en los que persiguen inocentes. Porque son culpables. (25´) Dice que alguien tiene la culpa. ¿Pero de qué? El mismo es culpable. Esto quiere decir que en su interior tiene sentimientos de culpabilidad. Y lo veis que está intentando hacerse perseguidor de otros hombres. Esta es la psicología de los perseguidores.
Pero también existe el caso que el carácter agresivo no sea dinámico, en este caso no tener agresividad dinámica sino agresividad pasiva. ¿Cuál es esta agresividad y ofensa pasiva? Es cuando el mismo hombre gira hacia sí mismo para destruirse. Como es el caso de Judas. Judas se sintió terriblemente culpable. Naturalmente confesó su pecado a los sacerdotes y les dijo que he entregado a vosotros sangre de hombre inocente, he pecado. Pero este hombre no pudo superar su situación, era muy grande el peso de su culpabilidad, pero si hubiese ido a Cristo Dios sin duda alguna le perdonaría. Pero cayó en la desesperación. Entonces no se volvió contra los sacerdotes, como por ejemplo uno hoy podría poner una bomba en un sitio donde hay hombres que le han sido injustos, sino que puso la bomba hacía sí mismo. Es decir, va y se suicida. Aquí tenemos el caso pasivo que conduce a la auto-exterminación, al suicidio.
¿Cuál es la terapia de todas estas situaciones? Ya lo hemos dicho. La aceptación y confesión de la culpabilidad. Debemos confesar nuestra culpabilidad, de que somos hombres pecadores, que hemos cometido a o b cosa concreta.
Os dije anteriormente que existe un talón de Aquiles en la psicología que la convierte en inútil. Cierto que si alguien escuchara esto sólo me diría que exagero, no sé si soy exagerado. Sólo tengo que deciros que os deseo que nunca lleguéis a un psicólogo o un psiquiatra, a no ser que sea una situación que hace falta fármacos para superar la enfermedad. Como una gran emoción, conmoción de algún acontecimiento. Como si vierais por ejemplo matar delante de vuestros ojos a vuestros hijos, etc. Hay acontecimientos que se han hecho y se hacen cosas terribles y traen conmoción neurótica y aquí puede ser que tengamos necesidad de una ayuda médica terapéutica y se tendrán que dar unos fármacos. Es decir, que nos proteja Dios, porque no sabemos lo que nos puede pasar en la vida.
Pero cuando las cosas van normales y empiezan con una culpabilidad etc., no debemos ir allí. Y explico el por qué. Cuando el psicólogo haga el psicoanálisis y haya pescado dentro del oscuro subconsciente la causa de toda la situación, es decir, la causa de la neurosis que es una culpabilidad, esta causa la proyecta y la saca fuera, ¿pero afuera dónde? A la luz de la conciencia. Y dice al enfermo ¿Sabes lo que tiene la culpa? Dice el médico: la culpa es de esto.
Os contaré un caso que lo relata un gran psiquiatra, Jung. Una vez fue un joven a decir al médico que no se siente nada bien en su interior y no sabía lo que le podría pasar. El psiquiatra pescó diríamos la causa y la encontró. El paciente había estado unido con una chica que era maestra. Él la estaba engañando y gastaba el dinero de ella y al final la dejó. Ella iba con él para casarse, pero él no tenía este propósito. Gastó mucho dinero de ella y al final la dejó. Porque muchos que cometen estos pecados en estas situaciones piensan, esta tonta se le ha acabado el dinero voy a buscar otra víctima. Sí, pero la culpabilidad se une con la conciencia ética. Y la conciencia ética tiene delante de ella a Dios. La psicología no habla sobre Dios sino sobre un súper-yo. Aquí está el error de la ciencia. La conciencia tiene a Dios porque la conciencia ética la ha creado Dios al hombre. Y el psiquiatra le dice: ahora sabes lo que molesta en toda esta situación y tienes que reparar el daño que has hecho. Tomar el dinero que has gastado y devolverlo a la chica que se lo has quitado. Aquel se enfadó, no aceptó nada y se marchó. Es decir, continuó llevando su culpabilidad depositada, porque no la aceptó, con el resultado de estar permaneciendo incurable. ¿Qué ha pasado aquí? Digamos que aquello por lo cual era culpable había la posibilidad de restablecerse. Pero algo que no se puede restablecer, por ejemplo, matas a una persona. ¿Esto se puede reparar? No. ¿Cómo pues aquí puedes decir que has reparado? Se puede ir y decir a la persona que te voy a indemnizar pagando mucho o poco por esta muerte. Aunque así sea, siempre dirás he matado una persona. Por lo tanto, aquí no te puede disolver la culpabilidad la psicología. Te lo trae a la superficie pero no te lo disuelve. ¿Por qué? Porque el psiquiatra no puede hacer el papel de Dios nunca. Aquí decimos que la psiquiatría se atasca y se imposibilita. Este es su punto débil. ¿Por qué? Porque el hombre es existencia teológica, tiene moléculas divinas, es existencia metafísica o espiritual y tiene necesidad de una autenticidad o autoridad. Y esta autenticidad sólo es Dios. Si sé que Dios me perdona la cosa se arregla. Esto se hace sólo en el Misterio de la Metania y Confesión. Porque el Cristo ha entregado a los hombres el Misterio de la Metania y Confesión, mientras que uno crea que Cristo es Dios. Cuando vaya a confesarme tendré disolución de la culpabilidad, porque de otra manera tendría disolución de la personalidad. Antes, pues, que se haga la disolución de la personalidad, me voy corriendo al Pnefvmaticós (guía espiritual) digo mi culpa y se disuelve la culpabilidad y no la personalidad. Todo es posible en la autoría de Dios, el único que puede perdonar es Dios.
Por eso, amados míos, me gustaría deciros que el Misterio de la Metania y Confesión es singularmente valioso. No se puede sustituir por nada. Puede que vaya a un Pnevmaticós que sea un viejecito analfabeto, puede que no me diga ni una palabra durante la confesión, pero sólo porque tiene la santidad del sacerdocio, es decir, tiene el derecho que se lo ha dado Cristo de desatar, disolver y perdonar pecados. Sólo con el hecho de ir a depositar mi pecado, mi culpa en su epitrajilio (estola especial de confesión), en su santidad de sacerdocio, en los pies de Cristo mediante el Pnevmaticós, me es bastante. No me hace falta que me dé consejo, el consejo se puede tomar fuera del Misterio de la Confesión. Principalmente en el tema de la culpabilidad me será disuelta. Por todo lo que hemos dicho, creo que entendéis cuán singularmente valiosa es la confesión.
Y regresando a Adán, si nuestro ancestro Adán reconociese su culpabilidad, tal y como os he dicho, no adquiriría subconsciente y así la humanidad no entraría en la tragedia que la rodea y caracteriza. Si se hubiese arrepentido no perdería el paraíso. Pierde el paraíso, porque con una conciencia tergiversada, pervertida ya no puede entrar en el paraíso. Pero aquello que no consiguió Adán puesto que perdió el paraíso, lo ha conseguido el ladrón en la Cruz. Sobre todo lo sorprendente y característico de la sabiduría de Dios es que el primero que entra en el Paraíso es un ladrón. Éste por un momento entró en razón y se recuperó y gira hacia el otro ladrón, que estaba blasfemando al Señor, y le dice: “Merecidamente disfrutamos de lo que hemos hecho, somos culpables”. ¿Qué hace el ladrón? Reconoce su culpabilidad, soy culpable dice y a la vez reconoce la absolución de Jesús Cristo y vuelve hacia Cristo diciendo: “Acuérdate de mí Señor cuando vengas con el reinado tu realeza increada”. Es maravilloso. La icona-imagen de Cristo y la de Adán son dos iconas-imágenes contrarias. Adán rechaza su culpabilidad, la envía al subconsciente y pierde el paraíso, en cambio el ladrón trae en su conciencia su culpabilidad, la confiesa y entra al paraíso. Es decir, acepta la maldición crucificante de su culpabilidad y así gana el paraíso.
Conclusión. La humildad y la humillación del egoísmo abre el camino para que el hombre vea su culpabilidad, reconocerla, confesarla y restablecer sus relaciones con el Dios, “psicoterapiarse” sanarse y salvarse. Los santos luchaban durante toda su vida para limpiar no sólo sus conciencias sino también sus subconscientes, o para ser más exacto, hacer desaparecer sus subconscientes, con la confesión de cada culpabilidad o infracción y con el intento y esfuerzo de no echar nada al subconsciente de lo que podían hacer.
Pero podemos hacer un diagrama más claro de todas estas cosas ya por el lado práctico. Primero, ante todo pase lo que pase, debemos de mantener la salud psíquica. Si se enferma hay peligro y si persiste la enfermedad el peligro es grande. La salud psíquica se asegura negativamente con no pecar o si se comete el pecado, enseguida concienciarlo y confesarlo al Misterio de la Confesión y conseguir la absolución. Es decir, disolver, destruir la culpa. Segundo, desarrollar ortodoxa vida espiritual positivamente. Es un deber que desarrollemos vida espiritual y esta se desarrolla sobre las cuatro virtudes teológicas. Fe, esperanza, agapi (amor desinteresado) y oración. El hombre sin fe se siente un “meteoro”, un enorme vacío, solo, extranjero y pequeño en este mundo. Se siente indefenso dentro del universo, siente una soledad terrible. Mirad sobre el tema de la fe: Creo que Dios es Padre, y el Padre se preocupa, ¿qué tengo que temer? Pero cuando sufro y me angustio cómo ganaré mi pan, qué comeré o como ganaré y atesoraré tal y cual cosa, entonces significa falta de fe, in-creencia y así puedo enfermarme. No es, pues, sólo cosa de culpabilidad sobre algo, o si queréis en el fondo es cosa de culpabilidad, porque no creo en la agapi-amor y la providencia del Dios Padre. El hombre que está sin agapi, éste no crea sociedad con Dios, ni con las creaciones, así se aísla asfixiantemente, se enferma porque no tiene kinonía-comunión ni sociedad de agapi. El hombre que no crea esperanza, está privado de móviles creativos, no puede hacer nada, su visión metafísica o espiritual sin esperanza llena al hombre de miedo, angustia y ansiedad. ¿Qué es la muerte, existe otra vida, qué pasará más abajo, no creo nada, me convertiré en tierra? Cuando no existe esta esperanza de la resurrección de los muertos, entonces tenemos un hombre desgraciado, el cual puede perder su salud psíquica, enfermarse. La paz para este hombre es fruto de esta esperanza metafísica.
Cuarto, el hombre sin oración se priva de la energetización de todas las cosas que hemos dicho. Es decir, que sea hombre creyente, hombre de la agapi (amor desinteresado) y de la esperanza. La oración, pues, energiza, activa todas estas cosas. Como percibís y veis, si el hombre no vive esta vida espiritual ortodoxa, es decir, la vida del Espíritu Santo que es la piedra angular de nuestra salud psíquica y somático-corporal, entonces verdaderamente este hombre no consigue nada. Por eso tenemos que cuidar mucho nuestra salud psíquica, tener mucho cuidado en no pecar, y si pecamos, tenemos que hacer metania y confesión para que seamos perdonados por Dios, no por el psicólogo. Tenemos que estar muy ocupados sobre la vida espiritual, la vida de la fe, de la esperanza, de la agapi y de la oración. Entonces podemos hablar de una salud psíquica y os deseo de todo mi corazón que nunca pero nunca la perdáis. Amín.

Nota del traductor xX jJ: Este texto está transcrito de las homilías o discursos escuchándolas del griego y escribiéndolas al castellano, perdonad mis errores. Por eso como ven es muy difícil, sobre todo poner las comas y los puntos, si puede ayudarme en mejorar el texto con mucho gusto espero vuestra ayuda).

Copyright: Monasterio Komnineon de “Dormición de la Zeotocos” y “san Demetrio” 40007 Stomion, Larisa, Fax y Tel: 0030. 24950.91220
Traducido por XX.jJ

El papel de la Iglesia Ortodoxa: La terapia de la psique

 

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El papel de la Iglesia Ortodoxa: La “psicoterapia” terapia de la psique humana.

Por Savas el Aghiorita, Hieromonje, adaptado y traducido de tres homilías suyas.

Contenidos

1ª Parte: “La psicoterapia” terapia de la psique y del nus

2ª Parte: Preguntas al Padre Savas el Aghiorita y respuestas

3ª Parte: La La agapi del hombre a Dios y la agapi de Dios a los hombres.

4ª Parte: El reinado de la Realeza increada de Dios es Realeza de sangre;

 

1ª Parte: “La psicoterapia” terapia de la psique y del nus

 

El oscurecimiento del “como imagen”.

Se ha dicho muy correctamente que el propósito de la Iglesia Ortodoxa es “psicoterapiarnos” sanarnos y hacernos saludables psíquica y espiritualmente. Los Santos Padres nos dicen que el resultado de la primera desobediencia que hizo el hombre (Adán) a Dios fue la pérdida de la conexión y comunión con Él. Ocurrió esto que llamamos “oscurecimiento del como imagen” del hombre.

Tal como conocemos, en nuestra psique-alma está imprimida la imagen (icona) de Cristo. Pero esta imagen se ha oscurecido y manchado, y esto sucedió a causa del pecado original. El resultado del oscurecimiento fue lo siguiente: esta imagen de Dios que tenemos en nuestro interior ya no está limpia, clara y lúcida en nuestra vida y en nuestras acciones.

¡Así pues, ahora, después de la caída, el hombre completo está enfermo, desgraciadamente está “manchado, ensuciado”… desde la cabeza hasta los pies! En cada faceta de su vida, en cada praxis, acción y en cada energía psíquica (pensamientos, emociones y deseos) y cada operación somática, corporal todo está enfermo.

En este punto os rogaría que me siguierais con atención. Las cosas que más abajo voy a decir puede ser que para algunos sean oídas por primera vez. Pero son muy sencillas.

Discernimiento entre οὐσία (usía, sustancia, esencia) y energía de Dios y de la psique-alma humana.

En principio, es importante señalar que el Dios tiene esencia y energías, y son increadas. Energías y esencia tiene también la psique humana, pero son distintas de Dios, son creadas, es decir, la psique-alma está creada según la “imagen” de Dios.

Específicamente, el Dios tiene:

  1. a) Οὐσία (usía) esencia, sustancia increada, pero el hombre no conoce ni puede conocerla porque el Dios es increado, sin principio ni fin, en cambio, el hombre es creado, creatura;
  2. b) Energías increadas, pero las energías de Dios son accesibles y participadas por nosotros los hombres, es decir, tenemos la capacidad de participar de ellas, experimentarlas y vivirlas.

Las energías increadas de Dios las entendemos un poco. Podemos acceder y participar de ellas, como hemos dicho. Por ejemplo, la agapi (amor, energía increada) de Dios y Su justicia podemos vivirlas y experimentarlas; por ejemplo, de que el Dios es dulzura inexpresable y Luz increada, es Vida y Resurrección, etc.

Así que estas cosas, o sea, las energías increadas cuando las percibimos y las vivimos, entonces podemos entenderlas un poco. Por supuesto que no las entendemos intelectualmente, encefálicamente con el cerebro, sino ontológicamente o existencialmente, cuando amamos a Dios. Entonces a través de la Divina agapi increada participamos de ellas, las vivimos y las experimentamos.

¿Pero, cuándo amamos a Dios?

Naturalmente cuando aplicamos y cumplimos Sus logos o mandamientos: “El que cumple mis logos o mandamientos y los tiene interiorizados, ése es el que me ama” (Jn 14,21).

San Gregorio Palamás en la Filocalía nos dice: “La energía increada no se conoce mediante su esencia increada, sino que de la energía increada nos informamos que la esencia increada existe, pero no sabemos lo qué es. Por eso Dios se hace conocido y partícipe a nosotros no de Su esencia increada, sino de Su providencia, según los Teólogos. Y la energía difiere de la esencia también en esto: aquello que informa es la energía increada y lo que conocemos a través de ella de que existe es la esencia increada”.

Nuestra psique también tiene:

  1. a) οὐσία (usía, esencia, substancia) pero no sabemos exactamente lo que es ella
  2. b) energías

Pero como la esencia está enferma, a causa del pecado, entonces están enfermas también las energías que se producen de nuestra psique-alma.

Νούς Nus, noerá energía y corazón según los Santos Padres.

El nus del hombre debe permanecer al corazón. El nus es el sacerdote y el corazón es el altar interior del hombre que debe estar dedicado a Dios.

Dicen los Santos Padres que el nus del ser humano debe estar dentro al corazón y allí orar incesantemente; celebrando una Divina Liturgia incesantemente en el altar interior del corazón humano.

El nus no debe estar disperso hacia fuera mediante los sentidos sino que se encuentre y vuelve en sí mismo. Es decir, la energía del nus que se dispersa al ambiente a través de los sentidos, deberá retornar en su esencia o sustancia que es el corazón (psicosomático) del hombre.

[Apuntamos aquí que en la psique distinguimos: a) la esencia o sustancia que se encuentra en el interior del corazón y se llama corazón profundo o subconsciente y b) energía que se llama también energía noerá. La noerá energía opera al corazón del hombre saludable espiritualmente como oración noerá (del nus) incesante y al cerebro o enkéfalos como diania-mente o lógica].

Cuando se completa el regreso del nus al corazón, entonces el nus por sí mismo sube sobre el concepto de Dios. Entonces la energía noerá funciona correctamente. Es decir, entonces la psique funciona de forma natural, según los Padres.

El Padre Romanidis nos enseña que: “La terapia, psicoterapia de la psique es la ocupación principal de la Iglesia Ortodoxa. Había comprobado de la tradición hebraica, y del mismo Cristo y los Apóstoles, que en la parte del corazón natural funciona algo que los Santos Padres lo llamaron nus.

Por lo tanto desde esta perspectiva la energía noerá (del nus) es una y única energía de la psique, la cual en el cerebro o mente funciona como lógica, pero la misma funciona a la vez al corazón como nus. Es decir, el mismo órgano, el nus ora incesantemente en el corazón, se entiende en los que han conseguido tener la oración incesante, y a la vez pensar con la mente o cerebro, por ejemplo, problemas matemáticas y cualquier otra cosa” (Padre Ioanis Romanidis “Teología Patrística” pág 19).

En los escritos de los Santos Padres se habla mucho sobre el regreso del nus al corazón, el retorno de la energía en la esencia. Dice san Basilio el Grande que el nus que no se dispersa hacia fuera y no se difunde por los sentidos al mundo, retorna en sí mismo y por sí mismo asciende al concepto de Dios. Y a continuación, rodeado e iluminado por la Jaris increada, la Luz increada y la belleza de Dio no se interesa para las cosas terrenales y olvida hasta la misma naturaleza; es decir, este hombre no se preocupa ni se inquieta ni sufre para lo que va a comer ni que va a vestir.

El retorno del nus de la dispersión al corazón, es decir, el regreso de la energía del nus al corazón, es la terapia del nus, la apocatástasis-restablecimiento en su forma natural, normal.

Entonces con la oración cordial incesante, el corazón se purga, se limpia y se sana y viene en el corazón sanado el Inclino, el Espíritu Santo con Su fruto que es (agapi, alegría, paz y serenidad, fe, bondad, magnanimidad, tolerancia, bondad, apacibilidad y continencia). Entonces naturalmente desaparece el egoísmo, la tristeza y la depresión que son producidas por él.

San Teolepto de Filadelfia:cuando el nus (espíritu) se va y deja de lado las cosas exteriores y sigue conjuntándose hacia las interiores, entonces vuelve a sí mismo; es decir, se une naturalmente la diania (cerebro, mente) con el logos y, con el logos que existe sustancialmente en su interior, se une con la oración. Entonces mediante la oración asciende a la gnosis (conocimiento increado) de Dios con toda su amorosa potencia y energía, con toda su predisposición y con todo su estado de ánimo. Entonces se va desvaneciendo el deseo, anhelo carnal, todo tipo de sensación, sentimiento hedónico se vuelve lento y las bellas cosas de la tierra le parecen repugnantes” (Filocalía tomo 4).

(Ver también El uso de la noerá energía y de la energía lógica del hombre según san Gregorio Palamás   https://logosortodoxo.es/)

 

El propósito de la Iglesia Ortodoxa: La terapia de la noerá energía o del nus

-¿La Iglesia ortodoxa, por tanto, qué propósito tiene?

El propósito de la Iglesia es sanar, “psicoterapiar” la psique-alma; y así de enferma hacerla saludable. Creo que hasta aquí las cosas son sencillas.

La energía de la psique se llama «noerá energía νοερὰ ἐνέργεια»; así la llamaron también los Santos Padres. Esta “noerá energía” cuando se encuentra dentro al corazón de la psique del hombre, los santos Padres la llamaron “nus νούς o espíritu humano”; pero cuando está y funciona al cerebro la llamaron “lógica” o “διάνοια diania, cerebro, inteligencia, intelecto, mente o energía lógica”.

El nus y la diania son dos manifestaciones diferentes de la energía de nuestro nus-espíritu, la cual cada vez se manifiesta de distinta manera, según el sitio que se encuentra. La lógica que se encuentra en la región del cerebro se utiliza por el hombre para captar, conceptuar, razonar y formular las cosas que percibe y conoce el nus, el cual como hemos dicho está en el corazón (psicosomático).

Repito y os recuerdo que en la situación de post caída que nos encontramos, todas estas cosas están enfermas. En cuanto el hombre aún no quiere a través de la Jaris (gracia, energía increada) de Dios hacer la metania (cambio de mentalidad, arrepentimiento y confesión), si no se ha limpiado, purgado y sanado, “psicoterapiado”, todas estas cosas no funcionan correctamente. El “como imagen” que está imprimido encima de nuestra psique está aún “oscurecido” (manchado, entenebrecido y ensuciado).

La Iglesia ortodoxa hace esta terapia: “psicoterapia”, sana nuestra psique-alma.

Sana el nus y la lógica. Estas dos cosas.

Cuando el nus está sanado, funciona correctamente y mientras la “noerá energía” funciona correctamente en el corazón del hombre, entonces funciona correctamente también la “lógica”.

Cuál es el funcionamiento correcto del nus-espíritu humano.

El funcionamiento correcto de nuestro nus es estar en conexión y comunión con Dios, orar y “ver” a Dios. Cuando funciona de esta manera entonces tiene Luz, recibe la Luz increada de Dios…

Esta Luz increada que hemos perdido con la desobediencia, la hemos readquirido con la Jaris (gracia, energía increada) de Dios mediante nuestra vida dentro en la Iglesia, con la metania, con la oración incesante del corazón o de Jesús y la vida ascética y mistérica (sacramental), es decir, participando en los Misterios ortodoxos.

Los Santos Padres nos dicen: Adán y Eva, antes de la desobediencia estaban en un estado de continua conexión y comunión con Dios. El Espíritu Santo que estaba junto con ellos los iluminaba.

La infusión o soplo de Dios: el Espíritu Santo.

Los primeros en ser creados obtuvieron el Espíritu Santo desde el momento que recibieron “soplo” de Dios. Os acordaréis del Antiguo Testamento donde se escribe que el Dios “infundió o insufló soplo de vida” a los primeros en ser creados, Adán y Eva. Este soplo de vida no es la psique-alma como equivocadamente creen algunos, sino el Espíritu Santo el cual ha dado Dios al hombre, una vez que antes les había formado y dado cuerpo y psique. Éste fue el que unió a los primeros en ser creados con el Dios y los mantenía en conexión y comunión continua junto a Él.

La desobediencia de los primeros en ser creados y la humanización, encarnación del Salvador Jesús Cristo.

La primera Iglesia e increada es la misma Santa Trinidad; es el mismo Dios, el Cual es Uno y también Tres Personas (Hipostasis) discernidas entre sí.

Allí dentro en esta Iglesia había puesto el Dios a Adán y Eva. ¡Tanta agapi nos mostró! Pero desde el momento que hemos desobedecido a Dios, se alejó el Espíritu Santo, Le hemos perdido, es decir, hemos perdido la conexión con la energía increada jaris del Espíritu Santo como persona. Entonces hemos perdido la comunión con el Dios, con la Santa Trinidad y así salimos de Esta Primera Iglesia Increada.

A pesar de esto, el Dios no nos ha abandonado al desierto. Ha mandado Su Hijo para volver a unirnos junto con Él. Esta fue la causa por la que el Dios se hizo hombre: para que el Espíritu Santo restablecer otra vez en nuestro interior Su energía increada y volver a traernos en comunión con Él y hacernos otra vez miembros de Su primera Iglesia, miembros de la Iglesia increada de la Santa Trinidad.

Por tanto, viene el Hijo y Logos de Dios, uno de las Tres personas, toma nuestra naturaleza y Él vuelve hacer en Sí Mismo la unión de lo creado con lo increado: del hombre que es creado se une con el increado que sólo es el Dios, puesto que a Dios nadie le ha creado; el Dios existe siempre, perpetuamente. Por tanto, en lo sucesivo el que se une con Él regresa en la primera Iglesia de la que cayeron los primeros en ser creados.

“1 Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador o viñador.

2 Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, el Padre lo corta; y todo el que da fruto lo cuida, lo limpia y lo poda, para que dé más fruto. (Cada hombre que dice que cree en mí y no tiene la virtud como fruto de la fe, el Padre lo separa de mí. Al contrario, el que tiene obras de virtud, le ilumina y le refuerza para que pueda hacer obras más virtuosas.)

3 Y vosotros gracias al logos que os he anunciado y enseñado, estáis lúcidos y limpios, como sarmientos espirituales estáis purificados y preparados para fructificar;

4 Permaneced unidos en mí y yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis unidos en mí, no podréis hacer obras virtuosas.

5 YoSoY la vid y vosotros los sarmientos. El que permanece unido en mí y yo en él, ése trae mucho fruto. Porque sin mí nada podéis hacer. Separados de mí, sin mi jaris o gracia que es mi energía increada, vivificadora, sanadora y salvadora que emana de mí, nada bueno podéis hacer.

6 El que no permanece unido en mí, será echado fuera como el sarmiento inútil, y se seca, y los hombres los recogen y los echan al fuego para que ardan.

  1. Aquel que no permanece unido en mí espiritualmente, será echado fuera como el infructuoso sarmiento; y se secarán porque no tienen vida espiritual y no les queda ni huella de energía increada jaris, gracia. Éstos espiritualmente son como los sarmientos secos, y serán echados por los ángeles al fuego eterno del infierno.

 “Oscurecimiento del nus de Adán”

Después de la caída de los primeros en ser creados, el hombre está enfermo. Cuando decimos enfermo damos a entender que su psique está enferma. Y cuando decimos que la psique está enferma, entendemos que el nus-espíritu del hombre y la lógica (diania, mente, cerebro) están enfermos, están oscurecidos, como dicen los Santos Padres. Por eso nos hablan mucho sobre la caída del hombre durante la cual se ha oscurecido, entenebrecido su nus.

“Se oscureció el nus” de Adán: esta es la enfermedad de la naturaleza humana y la tenemos todos los hombres.

Necesidad de terapia para todos- Catarsis de los pazos e Iluminación.

Todos los hombres necesitamos terapia. Se debe hacer la catarsis, sanarse, purgarse y limpiarse nuestros nus e iluminarse por el Espíritu Santo con Su energía increada. Son los dos primeros estadios de la vida espiritual, por los que nos han hablado los Santos Padres: Catarsis e Iluminación.

-Κάθαρσις (kázarsis) catarsis, literalmente es sanación, terapia, curación, limpieza, purgación, purificación y se refiere principalmente a la psique, es decir, psicoterapia.

-Φωτισμός τού (tú) νοῦ (nú) Iluminación del nus o del espíritu humano. Es la segunda etapa de la vida espiritual, después de la catarsis del corazón. En esta etapa el nus ya ha expulsado los apasionados loyismí, y se hace templo del Espíritu Santo, tal y como estaba antes de la caída lleno de energía increada Jaris, y adquiere plegaria incesante por la memoria de Dios. Por eso la iluminación del nus se enlaza estrechamente con la oración noerá del corazón o de Jesús.

Ahora bien, ¿de qué se debe catartizarse, purgarse el hombre?

-Otra vez nos dicen los Padres; debe catartizarse, purgarse de los pazos.

¿Qué son los pazos?

Πάθος (pazos) o pathos: son las fuerzas psíquicas que han tomado dirección equivocada. El término significa una patología, algo que ocurre en la persona a modo de experiencia, en la que queda afectada anímicamente, pasionalmente o emocionalmente. Resulta una alteración de la psique (alma) o del cuerpo, como el padecer, el tener una afección, defecto de carácter, enfermedad, calvario, adicción, hábito, apego y a veces es un autoengaño.

Decía san Paísios el Athonita:Πάθος (pazos) o pathos: los pazos, son las fuerzas y energías psíquicas que han tomado el camino equivocado”. Son los pecados, es decir, las desobediencias a Dios, las que se repiten muchas veces. Así uno poco a poco adquiere un hábito y después comete fácilmente el pecado concreto.

Si uno, por ejemplo, no controla la comida, la cantidad y la calidad, si no tiene continencia, no ayuna poco a poco adquiere el pazos de la gula o la avaricia, ansia, desesperación por comer y a veces sin tener hambre.

Estos pazos fueron desarrollados en su interior, porque este hombre no controló este pecado concreto desde el principio. Es decir, se echó para atrás y cedió una vez, dos, tres… y al final se ha hecho guloso, esclavo de su panza. Entonces ya hablamos de un pazos instalado. Este pazos no existía siempre. Si este hombre comió mientras no tenía necesidad de comer; si ha comido más de lo debía, etc. etc., finalmente se hizo un glotón, un ansioso y avaricioso por comer.

Entonces, “de estos pazos tenemos que hacer la catarsis”, nos dicen los Santos Padres.

-Pero uno me dirá: ¿es pecado comer?

No, no es pecado; pero se convierte en pecado desde el momento que sobre-cubrirás la necesidad de comer para vivir, desde el momento que pondrás en tu estómago más de la cuenta.

Dicen los Santos Padres, cuando sobresatisfacemos un pazos decente, noble y no perverso como el hambre, entonces se convierte en indecente, perverso, es decir, lo satisfacemos más de lo que exigen nuestras necesidades.

(Ver también sobre pazos en: “12 Lexis apocalípticas” https://logosortodoxo.es/%CF%80%CE%AC%CE%B8%CE%BF%CF%82-pazos-y-%E1%BC%80%CF%80%CE%AC%CE%B8%CE%B5%CE%B9%CE%B1-apazia-sin-pazos

La “psicopatía” del hombre.

Diríamos que el hombre, como está enfermo en la psique y tiene varios pazos, es un psicópata en el sentido y concepto literal y real del término «ψυχοπαθής psijopazís psicópata». No en el sentido que lo dice la psiquiatría actual, sino de acuerdo con la terminología Patrística. Como tiene pazos su psique está enferma, por eso éste hombre se le puede llamar “psicó-pata ψυχο-παθής”.

No hace falta que uno sea, digamos, esquizofrénico para ser psicópata pero, desde el aspecto Patrístico, la psicopatía existe en aquel hombre que su psique no funciona correctamente. La energía de su psique –como hemos dicho anteriormente, la que los Santos Padres llamaron “noerá energía νοερὰ ἐνέργεια”, no funciona correctamente.

Por tanto, cuando la “noerá energía” no funciona correctamente y en todos nosotros sucede esto, mientras no nos hemos sanado “psicoterapiado” en el centro terapéutico que se llama Iglesia, entonces el hombre es un psicópata. Entonces el nus está lleno de loyismí, pensamientos, ideas y fantasías y esto es lo que consiste su “suciedad”. En la persona con pazos o “psicópata” su nus está sucio, según la terminología patrística.

Exactamente en esto consiste nuestra psicopatía: en que nuestro nus está lleno de loyismí pensamientos simples o unidos con la fantasía; no sólo de malos sino de buenos.

Acordaos lo qué hemos dicho sobre el nus: de que es la noerá energía que existe dentro en el corazón del ser humano.

Normalmente en el espacio del corazón no debe haber ningún otro pensamiento, ningún loyismós aparte de Cristo. Esta conexión o comunión se hace con la incesante oración del corazón o de Jesús. Cuando, pues, allí dentro en el corazón han bajado y existen otros pensamientos con sus energías, entonces la “noerá energía” está disfuncional y confusa. Existe de una manera un cortocircuito entre el nus (espíritu del corazón humano) y la diania (mente, cerebro). Pensamientos que deberían estar limitados en la diania-mente bajan al corazón y toman el sitio que pertenece sólo a Dios. Este desastre o confusión lo tenemos todos en nuestro interior, mientras estamos sin terapia.

Por eso veis que no podemos hacer oración limpia, lúcida, pura y cordial; porque dentro en el corazón hay cosas que no deberían haber entrado. Es decir, la energía de distintos pensamientos ha bajado desde el cerebro al corazón. Estos loyismí-pensamientos conectan con los deseos e ilusiones y se convierten en apasionados. Normalmente todos estos loyismí deberían quedar en la diania-mente. Pero desgraciadamente a causa de nuestro descuido y negligencia han bajado al corazón y lo han manchado… No sólo los malos, repito, también los buenos.

Por tanto, aquel que tiene buenos o malos loyismí en su corazón, éste hombre desde el aspecto Patrístico es “psicópata”. Lo repito desde el punto de vista Patrístico. No se confundan con los términos de la ciencia psiquiátrica actual.

Aunque estos loyismí sean éticos, incluso muy morales, inmorales, deshonestos y cualquier otra cosa, diríamos que son un cuerpo extranjero y extraño dentro al corazón. O sea, el psicópata para los Padres de la Iglesia es el que no ha hecho la catarsis de su psique de los pazos y con la Jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo no ha llegado a una situación o estado de iluminación.

Para el psiquiatra, psicópata es una cosa distinta; es aquel que padece de psicosis, es el esquizofrénico. Pero para la Ortodoxia uno que no ha hecho la catarsis de su psique de los pazos, es decir, si no ha empezado a sanarse y purgarse “psicoterapiarse” a través de la metania y no ha llegado a la iluminación, vamos a decirlo así de sencillo: éste no es normal.

Quién es el hombre saludable espiritualmente.

Esto lo podemos ver si leemos el oficio del Bautismo y el de la Santa Mirra que se celebra en Constantinopla cada Jueves Santo, mas en la inauguración de los templos. Allí veremos lo que significa “templo del Espíritu Santo”. Además, esto algunas veces lo decimos: “este hombre está iluminado”.

¿Pero quién es el iluminado?

Esto sólo dentro en la Tradición Litúrgica ortodoxa podemos verlo y entenderlo. La Iglesia ortodoxa no tiene ideas sino método psicoterapéutico y sanador. Si uno está saludable, su salud se ve de unas cosas y puntos concretos; y cuando está enfermo esto también se ve.

Realmente el hombre saludable espiritualmente es el iluminado, el que se ha convertido en templo del Espíritu Santo. Un hombre que ha logrado la terapia y se ha sanado, tiene la capacidad de entender quién de los demás hombres está saludable y quién está el enfermo.

Camino hacia la Catarsis, la Iluminación y la Zéosis o Glorificación.

¿Pero qué quiere decir que el hombre es “templo del Espíritu Santo”?

Vamos a decirlo ahora. En el hombre que es “templo del Espíritu Santo” sucede lo siguiente: el Espíritu Santo con su energía increada está en el corazón, ora a Dios y está en comunión y conexión con Él. Es el restablecimiento-apocatástasis del antiguo Adán, el de antes de la caída. Porque éste era el Adán antes de la caída. Tenía el Espíritu Santo y con su energía increada estaba en comunión constante con el Dios. Esto ahora se vuelve a realizar dentro en la Iglesia, en los hombres que quieren y progresan en la catarsis y en la iluminación a través de la Jaris (gracia) la energía increada del Espíritu Santo.

Cuando el hombre con la catarsis se ha vaciado de todos estos loyismí-pensamientos, reflexiones, (por los que hemos hablado), entonces se crean las condiciones adecuadas para habitar el Paráclitos, es decir, el Espíritu Santo. Viene el Espíritu Santo y habita en el interior del hombre. Sucede lo que dijo nuestro Cristo: “Yo vendré con mi Padre y haremos una residencia o morada en vuestro interior”. Y entonces el hombre se convierte y se hace “templo del Espíritu Santo”.

El hombre se hace templo cuando realiza este procedimiento y ha sanado, limpiado y vaciado su corazón de todos sus loyismí -buenos y malos- entonces concede el poder al Espíritu Santo (que desea mucho unirse con nosotros) venir en nuestro interior y hacer la oración Él. Entonces el hombre se convierte en “templo”.

Por eso literalmente, lo que llamamos oración, “la oración noerá o del corazón” que hace el contacto consciente con el Dios, no es lo que nosotros hacemos, sino esto que hace el Mismo Espíritu Santo cuando venga en nuestro interior. Hasta entonces lo que nosotros hacemos es imperfecto, simplemente es un esfuerzo que prepara nuestra unión con el Dios. Pero para que se haga esta avenencia, este puente y unión del hombre con el Dios, deberá venir el Dios para celebrarla.

Nuestra oración incesante comienza de la boca: «Jesús Cristo Kirie-Señor, eléison me, compadécete de mí, ayúdame, sáname, ten misericordia… Ἰησοῦ Χριστὲ Κύριε ἐλέησόν με». Después la diania (cerebro, mente, intelecto) toma la oración y la baja al corazón. Luego, poco a poco cuando esta monologa oración « Jesús Cristo Señor, eléison me, compadécete de mí, ayúdame, sáname, ten misericordia… Κύριε Ἰησοῦ Χριστὲ ἐλέησόν με», lleva cierto tiempo y se ha acostumbrado, acoplado y fijado dentro al corazón, pues, esta imploración constante con la energía del divino Nombre expulsa todos los loyismí, pensamientos, fantasías, ideas y meditaciones. Éste es el método.

Cómo se hace la Catarsis y la Iluminación

Me dirán: ¡Muy bien Padre Sava! ¿Cómo se hace esta catarsis y cómo se van estos loyismí que han entrado en nuestro corazón?

-Exactamente con esto; es decir, con la incesante imploración y en contacto consciente con el Divino Nombre constantemente en nuestro corazón; y, por supuesto, también con el resto de la instrucción terapéutica y ascética (ejercicio espiritual) de nuestra Iglesia ortodoxa que contiene: metania, ayunos, vigilia, vida litúrgica, es decir, participar en los oficios y misterios ortodoxos y sobre todo en la Divina Liturgia y tener conciencia dogmática correcta, fe ortodoxa correcta.

Por ejemplo, no puedes ser un errático, herético y hacer la “oración noerá o del corazón” correctamente y que sea fructífera. Si no tienes “creencias” ortodoxas correctas sobre el Dios, sobre la Santa Trinidad y sobre el Cristo, no consigues nada. Uno que no está bautizado ni catequizado y se ha extraviado de la fe ortodoxa, aunque haga toda la oración que quiera, no va a conseguir nada.

Todas estas cosas, es decir, la instrucción ascética y psicoterapéutica de nuestra Iglesia combinada con la fe ortodoxa y con la participación activa en los Santos Misterios ortodoxos, conducen a la catarsis de los pazos y de los loyismí (pensamientos simples o unidos con la fantasía, meditaciones e ideas).

Cuando, pues, nuestra oración ha bajado al corazón, con la potencia de su energía expulsa todos estos loyismí y permanece limpio, purificado y sano, entonces se introduce el Espíritu Santo y llega la iluminación que es el segundo estadio de la vida espiritual; entonces es cuando el hombre se convierte en “templo del Espíritu Santo”.

Las oraciones de la Iglesia hablan sobre la Catarsis y la Iluminación.

Todos nuestros oficios divinos, como también la Tradición ascético-hisijasta de nuestra Iglesia, principalmente se refieren a estos tres estados espirituales, y los dos ya los hemos dicho…

1º estado espiritual es: la Catarsis de los pazos de la psique y del cuerpo.

2º estado espiritual es: la Iluminación del nus del hombre mediante la Jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo.

3º estado espiritual es: la zéosis o glorificación de la psique y del cuerpo del hombre, contemplación de la luz increada, de nuevo mediante el Espíritu Santo.

Los Santos Padres hablan principalmente para la catarsis y la iluminación.

Los oficios divinos de la Iglesia ortodoxa son expresiones del culto lógico, es decir, del culto que hacemos con la lógica, la diania (mente, intelecto) y no con el corazón. Esto que hacemos con el corazón no se oye. La oración cordial es mística. En el templo, en los oficios divinos hablamos, leemos y cantamos o salmodiamos, es decir, con nuestra lógica formulamos oraciones y las decimos en voz alta de modo que el otro las escuche. Este tipo de oración se llama lógica; éste es el culto lógico. Las oraciones que han compuesto los Santos Padres y el culto lógico, nos hablan principalmente de estos dos estadios: Catarsis e Iluminación.

La Iluminación

Los dos estadios, catarsis e iluminación, los da el Dios como regalo a los que quieren y desean, no hace distinciones. Si lo quiere el hombre, puede pasar del primer estadio y llegar al segundo. Lo único que se requiere es sinceramente el hombre realizar la metania (el divino psicoanálisis) y entrar al proceso del esfuerzo en hacer la catarsis de su psique, de su nus y de su corazón cooperando con la Jaris, la energía increada del Espíritu Santo. Cuando el hombre va haciendo esto, seguro que llegará también a la iluminación.

La iluminación no es otra cosa que esto que llamamos “pre-sabor o sabor anticipado del Paraíso”. El hombre se siente ya que está desde aquí y ahora en el Paraíso. Porque la Iglesia es “el Paraíso en la tierra o el reinado de la Realeza increada en la tierra”. Miembro de la Iglesia realmente es aquel que vive en el Paraíso desde aquí y ahora. ¡Es éste que ha llegado a la iluminación, es decir, el que se ha convertido en templo del Espíritu Santo!

Por tanto, volviendo a la pregunta: ¿quién es el “normal” fiel ortodoxo?

¿Si acaso será el bautizado que no ha hecho la catarsis? Por supuesto que no.

¿Quizás sea el que ha hecho la catarsis y se ha iluminado? ¡Por supuesto que éste es el cristiano ortodoxo normal!

Sobre todo la catarsis y la iluminación son estados concretos y se pueden comprobar por Padres espirituales, experimentados e iluminados. Porque realmente existen estos criterios con los que se comprueba la salud psíquica y el grado de la apocatástasis-restablecimiento del hombre. La ortodoxia es una ciencia médica. La Iglesia ortodoxa es el único centro terapéutico de la psique humana y tiene sus médicos o psicoterapeutas: son los Padres espirituales con médico de cabecera el mismo Señor.

En la Iglesia hablamos de cosas y no de ideas ni de filosofías. Puesto que el nus es un órgano fisiológico de cada hombre, lo tienen todos los hombres ortodoxos o no, helenos, musulmanes, budistas… todo el mundo; por lo tanto todos los hombres necesitan de la catarsis y de la iluminación. Y esto sucede como hemos dicho, porque el nus de todos está oscurecido, entenebrecido y “ensuciado”.

Puesto que nos bautizamos, por qué necesitamos de nuevo catarsis.

No basta, pues, sólo con bautizarse. Uno deberá hacer esto que llamamos catarsis.

-Y mediréis: ¿Por qué tengo que hacer la catarsis? ¿No tengo bastante con el bautismo?

Sí, pero después del Bautismo nosotros mismos repetimos la desobediencia de Adán, no una vez sino muchas. Me dirán:

¿Cómo es que el pecado entra en nuestro interior, puesto que cuando nos bautizaron éramos niños?

Eh! Al principio nos inducen los pazos nuestros padres y el estrecho ambiente familiar. Ellos al principio nos soplan la egolatría, la vanagloria, la ambición, la codicia, la avaricia y la soberbia. A continuación colaboramos también nosotros y así permitimos que de nuevo entren en nuestro interior los “escombros” de los pecados y de los pazos. La educación equivocada conduce a la producción de seres o existencias enfermas. La ignorancia de los padres en cómo educar y criar a sus hijos tiene resultados dolorosos tanto para los hijos como para los mismos padres y la sociedad.

Con los “bravo-bravo”, la inmediata satisfacción de nuestros caprichos, multitud de “caricias” y de adornamientos que nos ofrecen los padres, nos inducen y nos crían en los dos gigantes más grandes de los pazos: la vanagloria y el egoísmo (soberbia u orgullo).

Así poco a poco se infecta otra vez nuestro nus con todos los pazos y así perdemos o mejor dicho, desactivamos el Espíritu Santo que habíamos recibido de los misterios del Bautismo y de la Crismación. Por tanto, hace falta realizar de nuevo la catarsis…y esta vez a través de la metania, las lágrimas del corazón y la confesión.

La Ortodoxia acepta todos los hombres para la terapia sin obligarlos.

La Iglesia abraza todos los hombres, porque no es una religión. Es terapia, psicoterapia y centro médico. Cuando vas al médico no te pregunta: si eres griego te recibo, o si eres albano no te recibo o si eres de cualquier otro país no te recibo. El médico sana y cura a todos, naturalmente si es un médico “correcto”.

Así también la Iglesia Ortodoxa no es de un estado o una nación. Por eso como sabéis, no decimos: la Iglesia de los griegos, sino: la Iglesia Ortodoxa de Grecia. La Iglesia de Grecia no se interesa sólo de los griegos sino de todas las personas que viven en este momento en el país, sean albanos, chinos, de cualquier país, la Iglesia los abraza todos. Si todos estos van a este centro médico que es la Iglesia Ortodoxa, los aceptará y los psicoterapiará, los sanará, porque el nus de todos ellos está enfermo y la Iglesia existe para psicoterapiar, sanar todo el mundo.

También decimos: Obispo de Atenas; no decimos: Obispo de los Atenienses. Es decir, todos están bajo el cuidado pastoral y la agapi; la Iglesia Ortodoxa los abraza todos.

Vemos pues, que la Iglesia Ortodoxa es una unidad de todos y dentro en la Iglesia estamos todos, como decía san Porfirios el Athonita. Todos estamos en potencia, ojalá que nos convirtamos miembros en energía, es decir, entrar todos en la Iglesia Ortodoxa con nuestra libre voluntad.

Nuestro Cristo no obliga a nadie que sea sanado. Diríamos que es muy “democrático”, mucho más de lo que imaginamos sobre el concepto de democracia de hoy en día. Aquel que quiere ir se va junto con Él, le recibe, pero a nadie le conduce forzosamente a la terapia o psicoterapia.

Μετάνοια Metania y Confesión general: “la divina psicoanálisis”

Μετάνοια Metania del verbo μετά-νοώ, metá=después, con, y noó= concibo, percibo con el nus como energía y con el corazón como esencia. Quiere decir giro del nus y metanús, introspección y conversión de la conducta y mentalidad del hombre y sobre todo giro, cambio de actitud de la vida en pecado y en el mal por la vida en Cristo. La metania en la Tradición Ortodoxa no proviene de una percepción psicológica de culpabilidad, sino de la apocálipsis (revelación) de la deformación de la psique y esta apocálipsis se manifiesta por la energía increada de la divina Luz en el corazón psicosomático del hombre. El nuevo Testamento empieza y acaba con la metania (Mt 3,2 Lc 24,47)

Metania se llama también confesión y es uno de los Misterios de nuestra Iglesia Ortodoxa, con el cual se facilita la absolución y perdón de los pecados, aceptación, confesión, arrepentimiento, rectificación y terapia, sanación. También se llama así a un gesto reverente que se acostumbra hacer en la veneración Ortodoxa. Hay dos metanias-genuflexiones distintas: una es un simple movimiento de la cabeza hacia abajo y otra grande reverencial, arrodillándose. (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Léxis apocalípticas” en el blog en español: www.logosortodoxo.com).

La confesión general a través del Misterio de la Metania es el misterio del verdadero psicoanálisis.

El que está en metania se autoreprocha, se autocritica y se humilla y así atrae la Divina Jaris (gracia, energía increada). La culminación de la metania es la confesión de toda nuestra vida en un Guía Espiritual o Yérontas. El cuidado después de la confesión en no repetir los errores del pasado y el esfuerzo en hacer los contrarios bienes, así se completa correctamente el proceso psicoterapéutico.

Es bueno que la confesión de nuestra vida se repita de tiempo en tiempo. El multicarismático sabio y ahora santo Porfirio enseñaba que esta confesión general “psicoterapia”, sana al hombre no sólo de los daños de sus pecados personales, sino también de distintos traumas psicológicos y de las vivencias o problemas hereditarios de sus antepasados. La confesión general el santo Yérontas la llamaba “Divina Psicoanálisis”.

Esta importante función del Misterio de la confesión, es decir, la terapia de los traumas psicológicos del hombre, se nos ha sido apocaliptada-revelada por el Santo Yérontas Porfirio.

Un hijo espiritual del Yérontas nos narra: “El Yérontas veía en el interior de la psique-alma de los hombres lo que el Dios le apocaliptaba-revelaba. Para una persona conocida mía me dijo: “veo dentro de su psique una cosa mala y muy sucia. Es un trauma, pero es antiguo y es demoníaco. No sé exactamente lo que es esto; puede ser que el Dios me lo apocalipte-revele más tarde”. Y después de unas semanas: “Esta cosa mala que vi en la psique de esta persona se puede marchar y expulsar, pero sólo si esta persona se diviniza y se sana con la energía increada. Entonces cambia el hombre con la increada energía de la divinización. Por muy pecador que sea todos los traumas psíquicos se van. Hoy en día los médicos todas estas cosas las llaman “enfermedades psíquicas o mentales”, pero en realidad son influencias e infecciones demoníacas y se deben a los pecados”. (“Junto con el Yérontas Porfirios”, por Konstantino Gianitsiotis, pág 122)

El hombre cuando se confiesa y está en metania, a través de la energía increada, junto con la remisión y absolución de los pecados, se corrige y se diviniza o santifica y así recibe la sanación de sus heridas que le ha provocado el maligno astuto, el mundo (la gente y los pazos) y su propia negligencia y pereza espiritual.

Las personas estigmatizadas con problemas morales, psicológicos, neurológicos, sociales, conyugales y familiares u otros problemas personales se van terapiando y sanando, y así poco a poco se van preparando para unirse a la nueva familia inmensa de la Realeza increada de los Cielos. La terapéutica energía increada del Misterio de la Santa Confesión abraza o abarca toda la existencia psicosomática del hombre.

Decía el Yérontas y nuevo Santo Porfirio: “En el momento que dices estas cosas al confesor, viene la Divina Jaris (gracia, energía increada) y te libera de todas tus malas experiencias, de las heridas, las culpabilidades y de los traumas psicológicos, porque el confesor ora ardientemente al Señor para que seas liberado de todas estas cosas” (3). Hay situaciones o comportamientos que vive el ser humano en los que se esclaviza y que son debidos a los traumas infantiles o fetales.

“Cada ser humano ha recibido en su interior también experiencias vividas de los padres y especialmente de la madre” (4).  La Jaris (energía increada) de Dios que se “irradia” del guía espiritual durante la Confesión General, alivia, emblandece y cierra estas abiertas heridas ensangrentadas.

El proceso de la confesión General que el Yérontas llamaba “la Divina Psicoanálisis” es la que conduce a la verdadera psicoterapia. Exteriormente la Confesión General decía el Yérontas se parece con la psicoanálisis. En realidad es algo muy superior, muy profundo y muy eficiente. En la “psicoanálisis mundana” se hace un raspado de la psique humana, pero sin la capacidad de terapia y sanación. Es “un continuo hablar, un charlatanear sin final” que no conduce a ninguna parte, incluso puede perjudicar y dañar.

Por la “psicoanálisis mundana” se produce daño y perjuicio, puesto que cuando uno: a) se recuerda del pasado y b) se ocupa de los sueños, no hace nada más que remover el estanque; estos dos métodos los Santos Padres nos los prohíben hacer. Como resultado de esto tenemos enturbiamiento de la psique y emanación de fétidos vapores que contaminan e infectan aún más al ser humano.

Sin embargo, la Confesión General proporciona la Jaris (energía increada) terapéutica a parte consciente y a la inconsciente del hombre y opera como una “divina psicoanálisis y psicoterapia verdadera”.

El padre y santo Porfirios se refiere a muchos casos de terapia “psicoterapia” a través de la Confesión General.

Decía sobre una señora que se confesaba en él: “Al momento que se confesaba la observaba dentro en su psique y veía que iba la Jaris (energía increada) en su interior, así tal como yo la estaba mirando” (5).

El Guía Espiritual ortodoxo, cuando ora, irradia y emite rayos de divina Jaris que terapian, sanan al que se está confesando. Decía el Yérontas que todos los Guías espirituales y confesores ortodoxos tienen esta jaris y cuando oran y bendicen la irradian y la emiten como conductos transmisores”.

Aconsejaba a un hijo espiritual lo siguiente: “Hijo mío, tienes que hacer una Confesión General en ciertos tiempos de tu vida, porque los distintos traumas psicológicos o varios acontecimientos nos producen enfermedades psíquicas y somáticas o corporales. En la confesión no debemos decir sólo nuestros pecados, sino también los distintos loyismí (pensamientos, ideas, fantasías, reflexiones), por ejemplo, de miedo, de tristeza, de alegría que nos suceden por varios acontecimientos, como son muertes, seísmos, bodas, pensamientos de poca fe, etc.”.

Sólo la Iglesia hace psicoterapia y sana la psique humana.

Ψυχή Psique alma, ánima, el término viene desde la antigüedad y se usa igualmente hasta hoy.

En el Nuevo Testamento y en los santos Padres, se usa a menudo en vez de la palabra anzropos, ser humano, hombre, (Rom.13,1). A veces en la Sagrada Escritura significa simplemente la vida. (Mt 2,20. Jn 10,11. Rom 16,4). Pero psique se dice sobre todo del elemento espiritual, no material de nuestra existencia (Mt 10,28); Es la base substancial que vivifica el cuerpo. Es un componente de las dos partes de nuestra naturaleza; el otro es el soma, cuerpo. El cuerpo no contiene la psique sino que la psique contiene y conjunta al cuerpo. La prueba está en que cuando la psique sale del cuerpo este se convierte en cadáver y se disuelve. Los hombres tienen psique con esencia y energía, por eso tienen nus, logos (lógica) y espíritu, el cual espíritu, es la increada energía Jaris que vivifica el conjuntado cuerpo; nus y logos están unidos e inseparables de la psique después de la muerte física; los animales tienen psique por energía por eso no tienen nus y logos (lógica). (Ver también sobre este término en nuestro libro “12 Lexis apocalípticas” al blog en español: www.logosortodoxo.com).

La instrucción psicoterapéutica es una. No hay muchas terapias, psicoterapia para el nus y la psique, una es: es esta de la Iglesia Ortodoxa. Las “llamadas psicoterapias” que circulan por el mundo, por lo menos aquí en Grecia son unas 120; y no es mía esta expresión: “los llamados psicoterapeutas y psiquiatras”, es del padre y nuevo santo Porfirios el Athonita.

¡Ciento veinte métodos de “psicoterapia” circulan hoy aquí en Grecia, imaginaos en el mundo! De esto uno entiende que allí dentro de estos sistemas y “tiendas psiquiátricas” no existe terapia. Porque si lo hubiera no hacían falta ciento veinte o más métodos. Donde uno ve muchos fármacos y muchos métodos para la misma enfermedad, significa que no tenemos un tratamiento de psicoterapia efectivo, ni conocemos la terapia.

Los llamados psiquiatras, psicólogos y psicoterapeutas no conocen qué es la ψυχή (psijí, psique, alma). Diría que es absolutamente cierto que estos hombres no conocen psicoterapiar, sanar la psique, simplemente porque ni siquiera conocen lo que es psique. Sólo la Iglesia ortodoxa y los Santos Padres conocen qué es la psique, por supuesto que a medida de lo posible que se les ha dado a conocer por el Supra-sabio Dios.

Los llamados psiquiatras mundanos no hablan ni conocen nada sobre la catarsis del nus. Si uno observa este tipo de “psicoterapias” que circulan por ahí lo comprobará… Además el término “psicoterapia”, tal y como se utiliza por los asuntos mundanos es un error –es una burla, una ridiculización del bello término helénico. Igual que los términos “psiquiatría” y “psicología” son ridiculeces de las especialidades que representan, porque todos ellos no sirven a las especialidades homónimas, no saben qué es la ψυχή (psijí, psique, alma). ¿Cómo, pues, psicoterapiarán, sanarán sin saber nada de lo que van a sanar?

Si uno lee todos los léxicos en relación con el término o estudia los libros psicológicos, en ninguna parte encontrará que escriban algo sobre lo que es la ψυχή (psijí, psique, alma). No dan ninguna definición sobre la psique o dan una descripción muy periférica, se refieren al comportamiento o la conducta. Y todos estos métodos, los llamados “psicoterapéuticos” sustancialmente son métodos de control y rectificación del comportamiento y de la conducta que sólo pueden ofrecer al paciente un alivio superficial; no son métodos de terapia de la psique. Ninguno toca la psique.

La terapia, psicoterapia de la ψυχή (psijí, psique, alma) es obra solamente de la Iglesia Ortodoxa.  

Sólo la Iglesia ortodoxa puede psico-terapiar la psique y sanar la “noerá energía”, el nus del hombre. Y tiene un método concreto, no hay otro. Es el método de Catarsis, Iluminación y Zéosis o glorificación. Esta instrucción terapéutica de la psique una y única, pues, es la que existe en la Iglesia ortodoxa. Y esto debemos entenderlo bien: la terapia de la psique es obra solamente de la Iglesia ortodoxa y de nadie más.

Es inaceptable, por ejemplo, que uno venga a confesarse (esto lo digo para nosotros los Guías espirituales) y mandarlo en terapia psicológica mundana. Atención, si el hombre tiene necesidad de tomar fármacos porque padece de sus nervios, le mandaremos al médico, sí, pero no para terapia de su psique… porque ninguno de estos llamados “psico-terapeutas” sana la psique.

Es posible que el hombre con los pecados que ha cometido haya perjudicado también su sistema nervioso. Porque la psique afecta también al sistema nervioso. Y si uno comete graves errores y grandes pecados en la psique entonces afecta al cuerpo y todo el sistema nervioso. Allí hace falta tomar fármacos. No es el rol del psiquiatra esto. El psiquiatra en este momento no hace psicoterapia sino neurología, hace terapia de los nervios. No se permite decir que es psiquiatra, sino neurólogo o neuro-terapeuta. Sana los neurotransmisores, las neuronas, etc.

Vemos, pues, que el término “ψυχίατρος psijíatros psiquiatra, terapeuta de la psique” es engañoso, sin querer perjudicar posibles buenas intenciones de estas personas. Conozco que la mayoría de ellos intentan ayudar a su prójimo, y a medida que saben intervienen terapéuticamente al sistema neurótico.

Sólo la Ortodoxia hace psicoterapia real, es efectiva y sana verdaderamente la ψυχή (psijí, psique, alma) humana a través de la Divina Jaris (gracia, energía increada) dentro en la Iglesia Ortodoxa.

La pérdida de la instrucción terapéutica Ortodoxa de los heréticos. Nuestro Cristo es llamado médico.

Los que están fuera de la Iglesia, -aunque se autoproclaman “cristianos”- han perdido esta terapéutica. En todos los heréticos en ninguna parte de ellos encontraréis que hablen de terapia o psicoterapia del hombre, es decir, los que se han marchado de la Iglesia Ortodoxa, (papistas, protestantes, etcétera). Han perdido el método psicoterapéutico. Se han alejado de esta tradición, ya no piensan ortodoxamente (en el marco de terapia de la enfermedad del nus).

Aquí radica también la diferencia de la Ortodoxia de todas las otras religiones y dogmas. Ninguna religión habla de terapia tal y como lo hace la Iglesia Ortodoxa. Si buscamos en las “oraciones, bendiciones” y en nuestra Divina Liturgia, veréis que en repetidas ocasiones nuestro Cristo es llamado “el Médico, el Terapeuta de nuestras psiques y cuerpos”. El Cristo es nuestro Médico, el Terapeuta y nuestro Psiquiatra. Si buscamos en la tradición papista o en la protestante, esta nominación de nuestro Cristo como médico no existe en ninguna parte. Sólo en tradición ortodoxa existe esta nominación, porque precisamente sólo la tradición ortodoxa realiza la terapia de la psique y la sana.

Por qué se ha perdido la tradición terapéutica de Occidente.  

¿Pero, por qué se ha perdido esta tradición psicoterapéutica de los papistas, los llamados romano-católicos y los protestantes?  ¿Por qué cuándo los hablamos de instrucción terapéutica se extrañan? Porque la necesidad de la “catarsis” y de la “iluminación” es una necesidad de cambio interior y esta se ha marchado de estos hombres desde el momento que han perdido la Ortodoxia, es decir, la correcta doxa (consideración y fe) sobre el Dios. Han cambiado los dogmas y la teología, por eso a continuación perdieron también las recetas terapéuticas para sus existencias y sus vidas.

¡Los dogmas son los que salvaguardan la Verdad y la vida! Cuando alteras y estropeas los dogmas ya no tienes “cerco” para la vida correcta. Cuando ya no hay barreras y vigilancia, entonces fácilmente se introduce en la vida la mentira y el engaño.

También sucede a la inversa. Es decir, cuando se altera la vida, entonces se producen dogmas alterados y corruptos para acomodarse en esta vida arrogante, alterada y corrupta. Los dogmas alterados se asimilan con los medicamentos alterados que no sólo no sanan sino que empeoran la enfermedad. Los dogmas correctos sanan, “psicoterapian” la psique. Los corruptos y falsos la enferman.

Precisamente esto ocurrió en la antigua Europa ortodoxa que sufrió la invasión de los Francos. Así Occidente conquistado por los heréticos, más bien de los bárbaros Francos, al principio fue alterada la vida. Después por los mismos Francos se alteraron los dogmas. Así se perdieron los fármacos, medicamentos y la receta terapéutica ortodoxa, incluso la instrucción ortodoxa la que da al hombre la capacidad de realizar su destino que es su semejanza a Cristo. ¡Ahora, en los papistas y los protestantes no es el hombre el que cambia sino el Dios!

Debemos cambiar y hacernos hombres de Dios.

Acordaos cuando decíamos que en la Ortodoxia debemos cambiar, debe cambiar el hombre, es decir, estar en metania, psicoanalizarse y psicoterapiarse en Cristo. Debe cambiar nuestro nus, nuestra mentalidad y hacer la catarsis del corazón vaciándose de todo para llenarse de nuestro Cristo. Debemos cambiar, convertirnos.

Por eso que no os moleste cuando os dicen: Has cambiado…

Sí, he cambiado. Pero la cuestión es: ¿hacia dónde he cambiado?…

Has cambiado porque has entrado en la Iglesia y te han engañado los curas…

Sí… Pero la verdad es que es necesario cambiar.

Si nos dicen que “has cambiado”, pues, no nos avergoncemos ni tengamos miedo a decir… Sí, he cambiado.

Cuando nos dicen que “hemos cambiado” lo que intentan es golpear y picar nuestro egoísmo y nuestra vanagloria Ya que esto precisamente es lo que debemos hacer: tenemos que cambiar y de enfermos hacernos sanos, saludables. Que no permanezcamos enfermos para hacer ver que supuestamente somos caracteres “estables”, firmes y enteros, ni tampoco es despreciativo aceptar y decir que hasta ahora “habíamos tomado un camino de vida equivocado”…

En los heréticos, papistas, protestantes, etc., el que cambia es el Dios.

En contra de la teología ortodoxa, los heréticos, los cuales son excesivamente egoístas y soberbios, predican que no es el hombre que debe cambiar. Supongo que conocéis que la herejía proviene de la soberbia y del egoísmo. Todos los jefes de las herejías eran hombres muy soberbios y orgullosos. ¡Para ellos el Dios es El que cambia y no el hombre! Esta cosa lo han hecho teología. Mientras que la verdad es lo contrario. El Dios es inalterable, no cambia nunca. También, como decimos en la teología Ortodoxa, el Dios es perpetuo, es siempre el mismo antes de todos los siglos; es perfectísimo y superior a toda perfección. Por eso no necesita ningún desarrollo, mejora o cambio.

¡Ay si Dios cambiara! ¡Esto significaría que el Dios tiene pazos (pasiones, emociones y vicios)! Por supuesto que no… El Dios no tiene pazos; es inalterable. ¡Sin embargo, en la teología de los heréticos (papistas, protestantes…) el Dios cambia!

Observad ahora cómo esta teología en parte se ha introducido e intenta introducirse también en nosotros los ortodoxos. El gran Padre Romanidis dice: “En los papistas y en los protestantes, el hombre no cambia. La única cosa que el hombre hace, según ellos, es que se hace chico bueno. Es decir, cambia de alguna conducta y comportamiento exterior. Pero su esencia, su psique, es decir el hombre esencial no cambia. Simplemente exteriormente se hace “chico bueno”. Y cuando el hombre de chico malo que es se ha hecho chico bueno, entonces el Dios le ama. De lo contrario el Dios le aborrece, le detesta.

¡Observad qué teología!… totalmente equivocada! ¡Es decir, que el Dios según ellos puede odiar y detestar! ¡Si uno permanece chico malo entonces el Dios no le quiere! Y esta percepción en algunas partes ha pasado también en nosotros e intentan pasarla… Si el hombre se hace chico bueno entonces el Dios cambia, se alegra y se hace bueno! Veis dónde acabamos…! Y si el hombre se hace chico malo entonces el Dios se enfada y donde antes le amaba ahora le odia!!!

Desgraciadamente este tipo de percepciones e ideas dominan en Europa. Esta es la teología de Occidente. Esencialmente toda esta teología es una refutación, anulación de Dios, porque el Dios no es así. Por eso Occidente ha llegado a la negación de Dios y al ateísmo. (Sobre este tema podéis leer el artículo del teólogo Nelas en la siguiente dirección: http: //www.alopsis.gr/ alopsis/ Nellas.htm “La teología de la muerte de Dios Ἡ θεολογία τοῦ θανάτου τοῦ Θεοῦ”).

La relación tipo comercial con el Dios.

La relación ortodoxa con el Dios debe ser agapítica, con agapi (amor desinteresado) y no tipo comercial para que lo pasemos bien nosotros. Relación tipo comercial tienen los creyentes de las demás religiones con sus supuestos dioses (es decir, los demonios). Ellos dicen: “iré al mago o al sacerdote, al hinduista, al yogui, etc… le daré dinero o cualquier cosa material… haré mi sacrificio y ofrenda para que aquel me lea una oración especial y me vayan bien las cosas, para no tener enfermedades y tener buenas cosechas, para que vaya bien mi coche, mi cuenta corriente y las acciones en la bolsa, etcétera…” Desgraciadamente esta tendencia muchas a veces está también dentro de muchos ortodoxos.

Un ejemplo, que muestra el grado de ignorancia y alteración muchas veces de nosotros los ortodoxos, es el siguiente:

“Decimos la Sacerdote que venga a nuestra casa para hacer el misterio del Εὐχέλαιο (efjéleo) Bendición o Santificación de Oleo o santificar la casa con agua bendita.

-Y el cura pregunta: para qué.

-Y respondemos: Así para el bien, para que me vayan bien las cosas…

¿Pero qué bien? No sabemos lo que es el bien.

Por ejemplo, ¿Por qué hacemos el Misterio Εὐχέλαιο (efjéleo) Bendición Santificación de Oleo?

Pues, el Εὐχέλαιο (efjéleo) Bendición o Santificación de Oleo, es un Misterio especial de la Iglesia que se hace cuando uno está enfermo; conecta directamente con la Confesión, con la Metania. ¿Cómo va a venir el Dios a curarte cuando tú no tienes relación esencial con Él, no Le amas, no te confiesas ni te arrepientes y no cambias de mentalidad y vida? ¿Para qué quieres el Εὐχέλαιο (efjéleo) Bendición o Santificación de Oleo entonces?: ¡así simplemente para el bien, para bendición… dicen algunos “para estar bien con el Dios”, rebajando y convirtiendo el Εὐχέλαιο (efjéleo) Bendición o Santificación de Oleo; como un acto mágico!

¿Cómo harás estos Misterios, si no haces Metania, Confesión y arrepentimiento, si no pides perdón por las cosas malas que has hecho? ¿Cómo restablecerás tu conexión y comunión con el Dios? ¡Si acaso piensas que aplacarás y suavizarás a un Dios-policía enfadado y vengativo! Esta percepción es totalmente equivocada. Porque el Dios no tiene necesidad de suavización y aplacamiento. … El Dios siempre nos ama…tanto si somos pecadores como justos, aunque estemos en el infierno allí también nos ama. Incluso si a causa de nuestros graves y pesados pecados nos endemoniamos también entonces nos ama, ama hasta los demonios… Dios ama todo el mundo.

Es cierto que el Dios no cambia nunca; somos nosotros que debemos cambiar, arrepentirnos y regresar a Dios, de modo que venga a trabajar en nuestro interior…

Con los pecados que cometemos, construimos paredes alrededor nuestro y no puede traspasar la agapi, la energía increada Jaris de Dios en nuestra psique y hacernos bien y psicoterapiarnos. Entonces nos convertimos en desgraciados. Si no derrumbamos esta pared con la metania, por muchos trucos mágicos que hagamos no podemos conectar y comulgar con el Dios. Así no se hace nada.

¡Así pues, según la teología tergiversada de Occidente, el hombre cuando es bueno entonces el Dios le ama!…

Durante la Segunda Parusía (Presencia) todos veremos a Dios pero unos como luz increada y otros como fuego increado.

Una cosa es segura: durante la Segunda Parusía (Presencia) todos veremos y viviremos a Dios, tanto los salvados como los infernados. Pero la diferencia está en cómo Le veremos. Si tenemos nuestros ojos espirituales abiertos, es decir, el nus sanado mediante la catarsis, veremos a Dios como dulcísima Luz increada. Pero si tenemos nuestros ojos espirituales, es decir, si nuestro nus está oscurecido, entenebrecido de los pazos, -porque no nos hemos preocupado a través de la Metania abrir nuestros ojos espirituales mientras estábamos en esta vida- ¡entonces Le veremos como “fuego abrasador, consumador”, como fuego candente!

Aquí debemos recalcar algo muy importante:

La apertura o el abrir de los ojos espirituales de la psique es obra de esta vida provisional. Sólo en esta vida se hace esto, no en la otra, la eterna…y se debe hacer de nosotros en sinergia o cooperación siempre con la divina Jaris (gracia, energía increada) que se proporciona a través de los santos Misterios de la Iglesia Ortodoxa.

La Iglesia Ortodoxa, pues, tiene este papel: prepararnos de manera que veamos a Dios como dulcísima Luz sin crepúsculo e increada y no como “fuego abrasador”.

Pensad hoy en día si sacásemos un ciego al sol.

¿Ve?

Por supuesto que no ve…pero siente la quemadura del sol y sufre…

Al contrario, uno que tiene los ojos abiertos se alegra de la luz y de toda la belleza de Dios. Esta es la diferencia y esta es la obra de la Iglesia Ortodoxa:

Darnos ojos espirituales y nos conceda sensores espirituales para que disfrutemos con el Dios, con Su energía increada desde aquí y ahora en esta vida como dulcísima Luz increada.

Qué es la nipsis

Νήψηs (nipsis) Sobriedad, su principal interpretación es sobriedad, o sea, el estado aquel que es contrario a la embriaguez. Metafóricamente en el lenguaje ortodoxo y escritura, es la sobriedad espiritual, lucidez, vigilancia y alerta que se expresa por la actitud del cuidado y la vigilancia, donde el hombre inspecciona y cuida su pensamiento interior y su fantasía o imaginación. A la vez supone inspección y vigilancia del corazón y del nus. La nipsis depura la oración y la oración purifica, clarifica la nipsis.

San Hisíjio en la Filocalía nos describe algunos métodos de la nipsis: 13. Ahora bien, cuántos métodos y maneras de nipsis existen, según a mí, que pueden hacer la catarsis y limpiar el nus de los apasionados y malos loyismí, no dudaré ni me cansaré de mostrártelos con un lenguaje sencillo y sin adornos. Porque no me parece bien, en tiempos de guerra espiritual, esconder y disfrazar dentro de este logos la utilidad mediante palabras elegantes; sobre todo cuando es dirigido a personas sencillas. Dice Pablo: “Y tú hijo mío Timoteo, presta atención lo que estudias y lees” (Tim 4,13).

  1. Un método de nipsis es examinar frecuente y atentamente la fantasía del malo y astuto loyismós; es decir, el “ataque o asalto”, porque el satanás sin la fantasía no puede crear loyismí y presentarlos al nus para engañarlo.
  2. Otro método es mantener el corazón siempre en profundo silencio e hisijía, alejado de todo loyismós, y orar.
  3. Otro método es rogar, suplicar continuamente al Señor Jesús Cristo con humildad para que venga en ayuda.
  4. Otro método es tener ininterrumpido el recuerdo de la muerte.
  5. Sobre el importante método que consiste en mirar sólo al cielo considerando a la tierra como nada, es también una práctica tan eficaz como otras, hablaré al respecto más en extenso en otro momento, si ello place a Dios y me inspira logos. Todas estas prácticas, querido mío, son como porteros terribles que impiden los pensamientos malignos y viles.

Metropolita Ieroteo Vlajos: «Hablando sobre la nipsis ortodoxa entendemos la alerta y atención del hombre en mantener limpio su nus de varios loyismí (pensamientos, reflexiones) e imágenes, fantasías que mortifican su libertad interior y su claridad, limpieza y le separan de la comunión con Dios que consiste en la gnosis (conocimiento increado) de Dios. En el corazón se debe de encontrar sólo el nus, la atención y su energía y no los loyismí. Esta nipsis se llama por los Padres de la Iglesia también como “santa hisijía” o santa serenidad o serenidad cardíaca (del corazón psicosomático)».

La nipsis es el camino para la adquisición de cada virtud y los mandamientos, logos de Dios.

Qué es Ἡσυχία (hisijía), hesiquía

Ἡσυχία (hisijía), en la tradición ortodoxa como término ascético-teológico, principalmente es la paz del corazón, el estado del nus en serenidad sin molestias, permanencia en Dios, la liberación del corazón de los pensamientos-reflexiones (loyismí) y liberación de los pazos influenciados por el ambiente de manera que permanezca en Dios. Es vivencia interior y no se relaciona necesariamente con las condiciones exteriores. La hisijía es el único camino por el que el hombre llega a la zéosis, expectación o semejanza. La hisijía del cuerpo es el ayudante para llegar el hombre a la noerá (del nus) hisijía.

San Simeón el Nuevo Teólogo dice: «Hisijía es estado imperturbable del nus y del corazón, serenidad, libertad y gozo de la psique, base sin olas, contemplación de la luz, rapto del nus, homilía ilustre y clara hacia Dios, ojo vigilante sin dormir, oración noerá o del corazón, asimilación y unión con Dios y finalmente zéosis y descanso sin dolor de los grandes dolores de la ascesis».

Hablando sobre la nipsis ortodoxa, entendemos la alerta, atención y prontitud del hombre en mantener y tener su nus limpio de distintos loyismí e imágenes que mortifican su libertad interior y su limpieza separándole de su comunión-conexión con Dios, que consiste en la gnosis de Dios. Esta nipsis se califica de los Padres de la Iglesia como “santa hisijía”.

Así, pues, hisijía entendemos el método aquel que utiliza todo hombre para unirse con Dios y superar la muerte, que es uno de los mayores problemas del hombre.

Qué es el ἡσυχασμός hisijasmo o hesycasmo

Cuando hablamos de ἡσυχασμός hisijasmo o hesycasmo, no vaya nuestra mente a los ascetas y eremitas que están en el desierto en quietud y serenidad. El hisijasmo es el método terapéutico de la Ortodoxia. Todos nosotros debemos utilizar este método, hacer hisijasmo. Diríamos que es un “paquete” completo de acciones y energías psicoterapéuticas. Ahora en este espacio no puedo analizar mucho, pero el hisijasmo es todo esto que consiste y sugiere nuestra Iglesia ortodoxa como medios terapéuticos y métodos: ἄσκηση-áskisis (ascesis, ejercicio, práctica espiritual), oración incesante, la oración del corazón, metania, vida litúrgica, etc.

Ήσυχασμός (hisijasmós) hesycasmo es el método de catarsis e iluminación del corazón y del nus humano, es la Cristocéntrica vida espiritual ortodoxa. Con este término expresamos la totalidad de la lucha cristiana ortodoxa que trata de cumplir los mandamientos de Cristo, la lucha contra los pazos, la catarsis del corazón, la atracción de la divina Jaris (energía increada), la consecución de los dones divinos, la Iluminación espiritual y la Zéosis o deificación y, finalmente, la oración por todo el mundo.

En síntesis, la causa y finalidad de las creaciones de Dios: a dónde van y con quién deben de unirse para completarse y glorificarse; la visión contemplación de la increada luz, la manera que el hombre se va desarrollando y se transforma todo en luz, todo un ojo (nus), todo un sentido espiritual en Χριστóς Jristóς Cristo.

El método de la gnoseología sobrenatural en la Tradición Ortodoxa se llama Hisijasmo y se identifica con la nipsis-catarsis del corazón. El hisijasmo se identifica con la Ortodoxia. El hisijasmo fuera de la praxis hisijasta es patrísticamente o de parte de los santos Padres Ortodoxos impensable.

El hisijasmo no tiene ninguna relación con el pietismo (exterior) todo lo contrario. El pietismo se ha desarrollado por los protestantes que trata de praxis exteriores, que no tienen nada de ver con lo interior. En la Ortodoxia hablamos de movimiento del como imagen al como semejanza y unión con Dios por la increada jaris, los misterios y la ascesis.

San Isaac el Sirio: La vida Hisijasta se practica principalmente la oración noerá o del corazón o de Jesús (el centro de las fuerzas psicosomáticas del hombre): «Jesús Cristo Kirie-Señor, eleisón me, compadécete, ten misericordia o compasión de mi, que soy pecador».

Ἡσυχασμός (hisijasmós) hesycasmo: forma de vida de los Monjes anacoretas, que buscaban a conectar y comunicarse con el Dios a través del aislamiento, la hisijía y el silencio.
El hisijasmo poco a poco se hizo un movimiento espiritual que consiste en autoconcentración, el recogimiento, la nipsis y la oración incesante, principalmente la oración del corazón o la invocación del nombre de Jesús: «Κύριε Ιησού Χριστέ, Υιέ του Θεού, ελέησόν με. Kirie Jesús Cristo Hijo de Dios, eleisón me». Primer maestro del Hisijasmo fue el alumno de Orígenes, Evagrio (399 dC). Fundadores y representantes del ortodoxo Hisijasmo son: San Macario de Egipto, san Diádoco de Fótica, San Juan el de la Escalera, san Simeón el Nuevo Teólogo, san Gregorio Palamás, san Nicodemo el Aghiorita, san Serafín de Sarof…

El hisijasmo en la ciudad

Pero me dirán: ¿Padre Savas, nos vas hacer monjes? Yo no me avergüenzo os lo diré: sí, pero sin túnicas, pero con conducta y actitud hisijasta dentro de vuestra casa con vuestra familia y en vuestra ciudad. Porque este tipo de vida conduce al restablecimiento de la salud psicosomática del hombre. Este método psicoterapéutico que se está salvaguardando con sangre y martirio en los Monasterios Ortodoxos -a pesar de las persecuciones que sufre desde la época de Jesús Cristo- cuando la pongamos en nuestra casa, en nuestra psique y se aplica, entonces nos “psicoterapiamos”, nos sanamos psicosomática y plenamente.

Hoy desgraciadamente casi en exclusividad sólo en los monasterios ortodoxos se salvaguarda la verdadera psicoterapia. En los tiempos Bizantinos estaba también entre la gente del mundo. Esta psicoterapia la vivían y la aplicaban muchos hombres laicos, es decir, eran hisijastas en el mundo. ¡Si leéis, por ejemplo a san Efrén el Sirio (siglo 4), veréis que dice que en las ciudades se hacía ascesis ejercicio espiritual más que en los monasterios!

Hoy te dicen que: “estas cosas se han perdido, una cosa es ser laico y otra monje. Te dirán que está justificado que la vida del laico en el mundo sea más “light”, no puede hacer un laico lo mismo que un monje”. ¡Totalmente equivocado, grandísimo error! Todos estamos enfermos, laicos y monjes. Si no entras al proceso de terapia del hisijasmo, aunque seas monje en el monasterio no te sanas: ¡no te sana el lugar sino el método, la forma!

Así que cuando oímos hisijasmo, entendemos todo este método terapéutico.

La vivencia y experiencia de la terapéutica ortodoxa es para ayudar también al prójimo.

Este es el papel de la terapéutica ortodoxa. Nosotros los ortodoxos que actualmente estamos dentro en el terrorismo internacional, en la brutalización y la desesperación, ahora es cuando debemos tener abiertos nuestros ojos (físicos y psíquicos), aprender bien y correctamente el método psico-terapéutico ortodoxo… Aprender bien este método, no encefálicamente, intelectualmente sino experimentarlo, vivirlo. Debemos tener en nuestro interior salud espiritual para así poder ayudar a este mundo afligido, a la gente desesperada que nos pedirá ayuda.

El padre y ahora santo Paísios decía: “Vendrán días que la gente os cogerán de la manga y os dirán: “dinos algo de Cristo”.

¿Qué les vamos a decir entonces sobre Cristo? ¡Mirad que bellas vestimentas, o túnicas tenemos, qué bonitas Iglesias y qué imágenes (iconas) más bellas! Esto a ellos no les dice nada. No son estas cosas que atraerán, sino la terapia de la psique que se les ofrecerá a través de la Ortodoxia. Este tipo de obras de arte que incluso las honran como ídolos, ellos también tienen. La Ortodoxia no los atraerá con ofrecerles nuevos ídolos como haría cualquier religión. La “baza” de la Ortodoxia por la que conquistará el mundo es su método terapéutico, a través de la que se psicoterapia, se sana y sólo por ella se sana la psique humana!!!

El propósito de la Ortodoxia no es dar en los nuevos creyentes un nuevo “fetiche” o amuleto. Hasta ahora los negros por ejemplo en África, los idolatras… tenían sus propios “fetiches”.

Ahora bien, ¿los Ortodoxos qué propósito tenemos? ¿Acaso reemplazar con obras de arte y fetiches de los negros con nuevos “ortodoxos”?  ¿O a caso los Ortodoxos deben ir en misiones para los pueblos paganos para cambiarlos la religión y los fetiches?

-¡Por supuesto que no! Teníamos como fetiche el hueso del mono u otra cosa nos dirán, ¿entonces qué? ¿Les ofreceremos como fetiche la cruz?

¡Ay si se ofrece así la Ortodoxia!… Otra vez resultará ser una superstición. Para los paganos será otra vez una nueva religión y no la verdadera psicoterapia. Si no les damos la terapéutica de la Iglesia Ortodoxa, si con la Jaris, (gracia, energía increada) de Dios no les sanamos, entonces no habremos hecho nada… Pero para que tú des al otro esto, debes primero hacerlo tú en ti mismo.

El que se “psicoterapia”, se sana en la Ortodoxia puede instruir también en la terapia y sanar a su prójimo.

Aquí es donde podríamos decir lo admirable y bello de la Ortodoxia. Cuando has hecho en ti mismo la psicoterapia ortodoxa, es decir, te has psicoterapiado y sanado a través de la Jaris (gracia, energía increada) de Dios, después te conviertes en terapeuta o médico de la psique de los demás… No os parezca extraño o raro esto. ¡Te conviertes en Guía padre y madre espiritual! Aunque no te vistas con sotana o hábito. Adquieres hijos espirituales… Puedes mostrar la Luz increada y ayudar también a los demás.

Desde el momento que entras en el proceso de la catarsis y te vas iluminando, comienzas a ejercer una terapia también a los que están en tu alrededor. ¡Esta es la belleza y la grandeza de la Ortodoxia!… ¿Por qué? Porque te conviertes esencialmente ya portador del Espíritu Santo y el Espíritu Santo es El que ejerce esta terapéutica. No eres tú el que lo hace, ni en ti, ni en los demás, sino el Dios lo hace… el Espíritu Santo.

Esta es la verdadera, ortodoxa y santa misión. La Iglesia ortodoxa no hace misión sacra tipo occidental: mandar legiones de misioneros para someter y subyugar, esencialmente, a los “infieles”… La Ortodoxia hace misión santa a través de la terapéutica. Manda a un hombre psicoterapiado, sanado, el cual puede ser que no hable la lengua local… puede que sólo circule entre ellos. ¡Pero a éste que el otro le ve, recibe el mensaje de que aquí hay salud, aquí está la Luz increada, aquí está el Espíritu Santo! Y es misionero porque tiene en su interior la Luz increada de Dios. Esta luz increada sale también de su cuerpo, de sus ojos, de su voz y de su silencio, sale de todas partes. Esta es la misión sacra Ortodoxa.

 

2ª Parte: Preguntas al Padre Savas el Aghiorita y respuestas

 

Pregunta sobre la cantidad y la calidad en la oración: dicen que nosotros no podemos conseguir la calidad de la oración, porque el Espíritu Santo es el que nos regala la oración pura y lúcida. Nosotros lo que podemos hacer es dar la cantidad, es decir, orar lo máximo que podamos… Yo leo en los libros que debemos… y los Padres dicen que nosotros que vivimos en el mundo y tenemos muchas ocupaciones podemos en principio en los tiempos libres llenar nuestros vacíos intentando decir la oración del Corazón “Jesús Cristo Señor, eleisón me” lo máximo posible y de cualquier forma; estamos comiendo, trabajando o conduciendo…decir la oración. Así cubrimos el tiempo libre, ¿pero es suficiente esta cantidad?

Respuesta Padre Savas: No es suficiente, porque desgraciadamente tenemos tantas ocupaciones que al final no quedan ni cinco minutos para hacer este Trabajo, esta Obra de oración pura y lúcida… porque realmente este Trabajo de la oración noerá o del corazón requiere tiempo.

Para que el corazón haga la catarsis, sanarse y así poder hacer correctamente oración hacen falta muchas horas. No lo digo yo, lo dice san Juan Crisóstomo desde el siglo 4º, exhortaba a los fieles del mundo que orasen por lo menos 4-5 horas diarias!…

Como me preguntáis sobre la cantidad, os digo que las preocupaciones sobre muchas cosas materiales son un impedimento a la oración.

Me dirás: tengo tantos trabajos que no me da tiempo.

-Pues, ¡recorta los trabajos! Nuestro trabajo principal es este.

¿Por qué el Cristo dijo: no os “preocupéis”…por qué dijo tened cuidado de las espinas… no vaya ser que os ahoguen?

-Las espinas precisamente son las preocupaciones mundanas y los trabajos.

Y aquí decimos: Compraré una máquina para que me ayude, así tendré más tiempo libre. Compramos la máquina y después decimos: Ya que tengo la máquina voy hacer esto y aquello, y finalmente caemos en otra trampa. ¿Cuál trampa? Pues, hacer muchas cosas, ya que se aumentaron nuestras capacidades con la máquina, con el fin de alimentar mucho más nuestros pazos y sobre todo nuestro egoísmo. Así en vez de tener más tiempo tenemos menos y más angustia y estrés. Porque la máquina en algún momento se estropeará…, deberás arreglarla, etcétera… por supuesto que en principio tendrás que aprender a manejarla… después cuando salga algo nuevo deberás cambiarla… y así caemos en esta trampa.

Por eso los Padres hablaron de insolvencia o pobreza material, de autosuficiencia y de vida sencilla. Ten las mínimas cosas materiales posibles y así no tendrás muchas ocupaciones. ¡Veis cómo retornamos en la instrucción terapéutica de la Iglesia!

Pregunta sobre la necesidad de un Guía Espiritual o Yérontas experimentado.

Respuesta: Todo lo que hagamos no debemos hacerlo basándonos en nosotros mismos. Debemos tener y preguntar siempre nuestro Yérontas o Guía Espiritual. Él nos dirá cómo progresar en la oración. Por supuesto que este Guía debe el mismo estar terapiado, sanado. ¡Atención, aquí no puede ser cualquiera!

Debes encontrar un Guía espiritual terapiado, sanado, que conozca por experiencia vivida la terapéutica de la Iglesia ortodoxa y no sólo de libros. Este método terapéutico le conocen por experiencia, por lo general, aquellos que han vivido en monasterios con verdadera obediencia. Lo repito, no porque yo he vivido y vivo en monasterio, sino porque allí se salvaguarda este método terapéutico casi exclusivamente y no en el mundo.

Pregunta sobre la iluminación del nus: ¿La iluminación es un estado que es estable o el Espíritu Santo unas veces viene y otras se retira?

Respuesta Padre Savas: Cuando uno avance a la iluminación, éste estado es estable. Existe constantemente y es una situación que se vive las veinticuatro horas del día. ¡Es decir, hasta cuando duermes…ora el Espíritu Santo en tu interior y lo percibes hasta en el sueño! Es esto que dice el Cantar de los Cantares: “Yo duermo pero mi corazón está en vigilia, vigilante”.  ¿Cómo en vigilia? Con la oración incesante. El corazón no cesa de remitir oraciones las 24 horas. Este es el estado de Iluminación. Entonces el hombre se hace templo del Espíritu Santo.

Pregunta sobre compunción-iluminación-lágrimas: ¿tiene alguna relación la iluminación con la compunción? Es decir, ¿en la Iglesia el hombre que está en plenitud de oración y en estado de compunción, podemos decir que está iluminado?

Respuesta del Padre Savas: Depende, puede que sí, puede que no. Sobre tema de la compunción, de las lágrimas, hace falta tener Yérontas o Guía espiritual iluminado para decirte exactamente lo que ocurre. Hay muchos tipos de lágrimas.

Existen lágrimas emocionales: es decir, estas lágrimas son cuando uno se acuerda de algo, se emociona y llora.

Existen lágrimas egoístas: alguien me ha dicho algo y no aguanté y me salieron las lágrimas…porque tengo egoísmo, porque se ha picado el egoísmo. Dice el marido una palabra y la esposa no aguanta y empieza a llorar… Estas lágrimas por supuesto que no tienen ninguna relación con la compunción. Con estas lágrimas el hombre no recibe la jaris (gracia, energía increada) sino que infierna, entenebrece más su nus y su psique.

También existen las lágrimas de metania, de arrepentimiento, estas que derramó Pedro… lágrimas amargas: “Lloró amargamente”, dice el Evangelio.

Existen también las lágrimas dulces que son otro tipo y vienen cuando viene la Luz increada de Dios, el Espíritu Santo. Entonces el hombre llora y se alegra, deleita y alimenta su psique de la agapi (amor, energía increada) de Dios. Hace tener Guía espiritual o Yérontas para decirle uno cuando debe y cuando no debe cultivar las lágrimas que le vienen y qué tipo de lágrimas debe cultivar.

Pero os voy a decir un secreto: uno puede hacer un cambio de tendencia. Por ejemplo, si le han venido lágrimas de cualquier tipo que sea, pues, que las cambie en lágrimas de metania, arrepentimiento. Puede decir: “perdóname oh Dios mío”. Puede si quiere comenzar a confesarse ante Dios: “he hecho esto, aquello… soy pecador, perdóname”. Por lo tanto, aunque las primeras sean lágrimas egoístas, después rompe, podríamos decir, “la columna vertebral del diablo” y las cambia en lágrimas de metania.

Pregunta: cuánto aguantamos en la oración, y cuándo es mejor.

Respuesta Padre Savas: Lo diré así de sencillo. Si has comenzado hacer oración significa que has comenzado a respirar. Entonces, cuando preguntamos “cuánto aguantamos orando” es como si preguntásemos: ¡cuánto aguantamos respirando!!! Decidme: ¡aguantas respirar sólo 5 minutos de las 24 horas! ¡O no aguantamos ni 2 minutos sin respiración! ¡Es de locos lo que os digo! Sin embargo esto es lo que hacemos…

Mirad: por muy loco que parezca esto es lo que hacemos… Nuestra psique respira cinco minutos por la mañana y cinco por la noche… El resto de las 23 horas y 50 minutos qué hacemos. Pues, no respiramos, es decir, no oramos.

Eh!… ¿entonces es justificado que tengas angustia, estrés y ansiedad?

-Absolutamente que sí.

¿Es justificado que tengas asfixia?

-Absolutamente que sí.

¿Y te moleste todo?

-Por supuesto que sí; si tapamos la nariz y la boca, veremos que más de dos minutos no aguantamos sin respiración.

¿Sabéis lo que ocurre?

¡Cuando empezamos hacer la oración del corazón, la noerá o de Jesús constantemente, ya no nos preguntamos “cuánto aguantaremos, sino lo contrario, no aguantaremos no hacerla!

Pregunta sobre: la iluminación y cómo uno llega en este estado.

Respuesta: En el estado de iluminación el hombre ora incesantemente. En plena iluminación la oración se autoactiva. Es decir, se dice por sí sola en el corazón del hombre.

-Pero cómo se llega allí.

Al principio uno se aprieta y se esfuerce hasta que se acostumbre a orar.

-Qué hace el recién nacido cuando sale del vientre de su madre.

Al principio llora, porque sale a un ambiente extranjero. Pero si no llora no respirará. Así es… Debe llorar para tomar la primera respiración. Después quiere tomar continuamente respiraciones; pero si no toma la primera respiración sufrirá asfixia; allí hace falta un poco de esfuerzo; pues lo mismo sucede con la oración noerá, del corazón o de Jesús. ¡Al principio hace falta esfuerzo, pero después cuando empiezas a respirarla no sólo no hace falta esfuerzo sino que cuesta pararla! ¡No quieres pararla!

 

Ahora bien, nosotros que estamos en esta situación enferma, ¿sabéis qué nos ha pasado? Pues, estamos como uno que se ha acostumbrado beber petróleo.

¿Es normal beber petróleo?

-Naturalmente que no es normal. Desde el momento que pararás de beber petróleo, entenderás qué tontería hacías hasta ahora y después no querrás volver a beber. Esto significa que el hombre ha llegado en el estado de iluminación. Después no recaes, es muy difícil recaer al pecado. Porque nuestra naturaleza es no pecar.

Falta la verdadera metania.

-¿Nosotros por qué vamos hacia atrás?

Porque no hacemos metania verdadera. Simplemente cambiamos de opinión. Vamos al Guía espiritual y le decirnos: “sabes Padre, estoy muy triste porque he hecho esto, esto…lo he vuelto hacer”, pero desgraciadamente no cambiamos de mentalidad, no nos convertimos ni arrepentimos, es decir, no tomamos la decisión de hacer una revolución, una explosión en nuestro interior y decir: ¡se acabó a partir de aquí pondré toda la atención de mi nus y mente en contacto consciente con Dios con la oración.

¿Pero con fuerza?

-Sí, debemos luchar con fuerza para hacer una revolución, una explosión e incisión en nuestro interior y comenzar este proceso de la catarsis.

Pregunta sobre: la fuerza, el cansancio y la dificultad en la oración incesante.

Respuesta del Padre Savas: La oración noerá, del corazón o de Jesús, como hemos dicho ya, al principio hace falta fuerza, violencia. Aquí es cuestión de fe. Si crees en Dios, harás la oración noerá o del corazón. Porque el Dios esta oración la ha dado como mandamiento. El Dios pide de nosotros que oremos incesantemente. Lo dice el Apóstol Pablo a los Tesalonicenses… El Cristo nos lo ha dicho en la parábola de juez insensato con la viuda: que oremos incesantemente, sin parar…”. Y también nos lo dice San Pablo: “Orad sin cesar”. Cuando nosotros hemos comenzado hacerla correctamente e incesantemente esta oración monologa, en algún momento vendrá el Mismo Espíritu Santo y la hará.

Pregunta: ¿Cómo nos acostumbraremos en la oración noerá, del corazón o de Jesús?

Respuesta del Padre Savas: Al principio hazla tal y como puedas… os diré un método. Conocí una persona que hacía oración noerá, del corazón 2 horas por la mañana, 2 horas al mediodía y dos horas por la noche, a veces de pie y a veces arrodillada. Se forzó y se cansó, pero la aprendió… y después la hacía las 24 horas; y después la hace el Espíritu Santo; ya no hay fuerza ni cansancio sino alegría.

Como ves, debes poner un programa, igual que los atletas. Hacen muchos ejercicios físicos, mucha gimnasia, hacen cosas fuertes e increíbles, suben, bajan escaleras, caminos malos, se torturan, etc., para tener piernas fuertes. Y esto, ¿para qué? Para ganar una copa y tener fama. ¡Y qué! Después de unos años nadie se acuerda… Si para todas estas cosas vanidosas nos cansamos tanto, ¿no deberíamos cansarnos un poco para las cosas espirituales y eternas?

Pregunta: ¿la vida espiritual cansa?

Respuesta Padre Savas: Pero en el espíritu no es así, no tiene este tipo de fatiga. En las cosas espirituales es a la inversa, es decir, hacemos lo contrario a nuestra naturaleza, pero volvemos en nuestro estado natural.; hacemos algo fisiológico. Mientras que hasta ahora caminábamos con las manos, con el ejercicio espiritual en Espíritu Santo volvemos y comenzamos a caminar normal. ¿Esto tiene fuerza? Sí, al principio; pero una vez que lo haces y te has acostumbrado un poco, después no quieres volver a revés y caminar con las manos.

Esto es el pecado, caminar al revés. Esto es la no metania, ni arrepentimiento. Es decir, ¡cuando nuestro nus está esparcido y nuestro corazón (psicosomático) está lleno de loyismí (pensamientos, fantasías, ideas y meditaciones)… es como si anduviéramos con las manos! Así pues, de verdad, cómo vamos a vivir así…

Pregunta sobre la voluntad de Dios y la oración incesante del corazón.

Respuesta del Padre Savas: Si en cada momento tienes en tu nus la voluntad de Dios, entonces tendrás también oración. Mirad, la oración no es solamente decir unas palabras. Puede ser que digas palabras sin estar atento a ellas; por tanto no haces nada. Pero cuando tienes tu nus en contacto consciente en hacer la voluntad de Dios, entonces dices: ¿cuál es la voluntad de Dios? ¿Cuál es el primer mandamiento?: “Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente-diania y con toda la fuerza de tu voluntad”. ¡He aquí! ¿Qué quiere decir con toda tu mente-diania? Pues, eso de pensar y estar en contacto consciente con Dios continuamente. He aquí, esto es la oración: pensar siempre en Cristo.

Tenía una persona que se confesaba en mí. Me dice: “Páter yo no decía nada; sólo tenía mi nus y mi mente en Cristo. Es muy cansino Páter, me dijo, me cansé mucho… ¡Pero después tenía muchas zeosis, contemplaciones, expectaciones divinas! He aquí la oración: que no se marche de Cristo la atención de tu nus y la conciencia de tu mente.

Pregunta sobre la agapi a Dios y la dificultad en la oración incesante.

Respuesta del Yérontas Savas: Es como cuando amas a una persona. ¿Decidme, hace falta fuerza cuando piensas en esta persona?… No, no hace falta fuerza, el nus va allí y está continuamente allí… ¡Puedes estar circulando por donde sea, digamos en centro de la ciudad, y que haya mucho tumulto y ruido en tu alrededor pero tú no ves ni oyes nada! Porque la atención de tu nus-espíritu está allí en la persona que amas. Así es la relación con el Cristo, el Divino Eros (amor). Esto quiero dar a entender cuando digo amar a Dios.

Por supuesto que en esto no hace falta fuerza o esfuerzo. Desde el momento que se encienda esta agapi a Dios, no se requiere ningún esfuerzo, ni fuerza; totalmente oras espontáneamente. Pero dirás: “Yo que no Le he amado, ¿cómo lo voy hacer?”. Pues, al principio hace falta un poco de esfuerzo. Es esto que dijo nuestro Cristo: “La Realeza increada se fuerza y los violentos La arrebatan”. Al principio debes pensar en Él voluntariamente y te esforzarás un poco. Es como cuando intentas encender un fuego.  ¿Qué pasa? Al principio de ahúmas, el fuego no se enciende inmediatamente. Las maderas sacan humo, los ojos sacan lágrimas, pero después… cuando el fuego se ha encendido bien se va el humo y la humedad de la leña, entonces te calientas y te alegras; y estás muy bien allí alegre en el calor del fuego. Lo mismo sucede también con la oración incesante.

Pregunta: ¿Cómo aprendemos la voluntad de Dios?

Respuesta: Esto es posible sólo si tenemos Yérontas o Guía Espiritual. Solos no podemos encontrarla. Leed todos los libros espirituales, no vais a encontrar la voluntad de Dios; porque no es cuestión de conocimiento encefálico, del cerebro o intelectual; es cuestión de humildad, de obediencia, de la Divina Jaris (gracia, energía increada) y la experiencia de Dios, de manera que conozcas en cada momento concreto qué quiere el Dios de ti y qué decisión debes tomar.

Por eso hace falta Guía Espiritual o Yérontas: él te indicará el camino y te dará las llaves, de modo que poco a poco sepas encontrar en cada momento la voluntad de Dios. Llegará el momento que con la Jaris de Dios tú mismo solo podrás discernir. Pero esto no se hace al comienzo. Primero debes pasar por la catarsis y llegar a la iluminación. Entonces podrás no solo conducirte a ti mismo –pero esto no significa que no debes tener Guía o Yérontas- sino que podrás ayudar a otros e indicarles el camino por el que pueden llegar allí donde tú estás ahora.

Realmente esta cosa bella sucede en la Iglesia Ortodoxa. ¡Cuando has hecho la catarsis, después puedes tú también convertirte en médico, terapeuta de los demás!

«Pedid primero el reinado de la realeza increada de Dios»

«Pedid primero el reinado de la realeza increada de Dios y todo lo demás os será añadido». Pedir la Realeza significa que pido que reine el Dios con Su energía increada en mi interior, que sea Él el Dueño y Señor de mi reino y mi reino es mi cuerpo.

Pero esto debemos creerlo. Allí está el problema: “¿Por qué tengo que creerlo, dicen algunos, por qué tengo que hacerlo? Si no crees, naturalmente no tienes ninguna motivación.  Debes creer que se tienen que abrir tus ojos espirituales, porque si no se abren aquí en esta vida, después es imposible… En el Hades no hay metania, esto precisamente es la enseñanza básica de la Ortodoxia. Esto es un elemento muy importante de la Ortodoxia; si no abres los ojos espirituales desde aquí, en la otra vida esto es imposible.

No es una casualidad abrir tus ojos espirituales; tú debes hacerlo, por supuesto con la ayuda de Dios; ¡lo haces con la Jaris (energía increada) de Dios no tú solo! Pero debes querer hacerlo en esta vida. ¡Tened cuidado!

La iglesia es principalmente para esta vida.

Pero existe -desgraciadamente también en algunos ortodoxos- este engaño de que la Iglesia nos prepara para la otra vida.

¡Error gravísimo!

La Iglesia Ortodoxa no nos prepara para la otra vida, sino para esta… ¡Para que aquí se nos abran los ojos espirituales para obtener y gozar aquí y ahora la Realeza increada de Dios, el Paraíso! Si al Paraíso no lo encuentras de esta vida aquí y ahora, tampoco en la otra vida lo encontrarás. Porque en la otra vida no hay metania, no podrás arrepentirte y confesarte.

La Iglesia no está para que las cosas nos vayan bien;

Hay algunos que creen que la Iglesia existe para que las cosas nos vayan bien en esta vida. Esto también es un error. Si consideramos así la Iglesia Ortodoxa, la vemos como una superstición, como una de las otras religiones creadas por los hombres. La Ortodoxia no es una religión; la Ortodoxia es la apocálipsis-revelación de Dios al hombre con el propósito de sanar, “psicoterapiar” y curar el nus, la psique y el cuerpo del hombre.

La educación de los hijos en la oración incesante del corazón.

Puede el padre o la madre reunir a los hijos debajo del iconostasio y decirlos: “hijos, venid para hacer cinco minutos juntos la oración «Jesús Cristo Dios, eleisón me, compadécete de mí o de nosotros…Κύριε Ἰησοῦ Χριστὲ ἐλέησόν με». O más corto aún: “Cristo Dios eleisónme o eleisón-nos…ayúdame o ayúdanos, compadécete de nosotros, alívianos, protégenos…” Sólo por cinco minutos”.

Así empiezas a tirar de las correas de la máquina, como decía el nuevo Santo Paísios, hasta que comience arrancar la máquina. Especialmente en el niño como su psique está pura no tiene tantos pazos y loyismí (pensamientos y fantasías) como nosotros los mayores, se alegra y entiende fácilmente qué significa oración noerá del corazón o de Jesús. Después le gusta y quiere hacerla continuamente. Los niños no están tan entenebrecidos como los mayores. Por tanto, después los 5 minutos se pueden hacer 10, 15…

Cuando uno ha comenzado así el día intenta hacer la oración también durante el desayuno… Cuando la vuelve hacer, digamos, otros cinco minutos al mediodía antes de comer, y por la noche otros cinco minutos antes de dormir, entonces entran al proceso de la incesante memoria de Dios. Así poco a poco con el tiempo debemos decir el niño que el resto de las horas debe intentar acordarse de Cristo. Porque si por cinco minutos construimos, y después de 3-5 horas derrumbamos, entonces no se hace nada esencial.

La instrucción a los hijos, en general.

Lo básico es que los hijos tengan un Guía espiritual o Yérontas, verlo a menudo y hacer obediencia a él, se entiende que el Guía Espiritual es conocedor de la terapéutica ortodoxa, y el mismo es un hombre psico-terapiado, sanado – esto es muy básico.

Tiene una importancia muy grande lo que hacen los padres en su vida personal, como personas luchadores espirituales. Por ejemplo, si hacen oración noerá del corazón, como es debido, entonces los hijos los imitarán, porque los hijos copian a los padres. No basta que los padres les digan sólo cosas buenas. A medida de lo posible deben hacer oración junto con los hijos…

Pues ahora vamos a orar. ¡Fin, gracias y gloria a Dios!

 

3ª Parte: La La agapi del hombre a Dios y la agapi de Dios a los hombres.

 (De otra homilía sobre agapi del Hieromonje Sabas el Aghiorita.)

El primer mandamiento

La agapi a Dios, el primer mandamiento ilustre que nos ha dado el Dios: “Amarás a Dios con toda tu psique, con toda tu mente, con todo tu corazón y fuerza de tu voluntad, y al prójimo como a ti mismo” (Mt 22,37).

Esta agapi cuando se hace propiedad del hombre, le transforma y le convierte como fuego. Esta es la agapi que cultivaron los Santos y a esta debemos nosotros cultivar por encima de todo.

El Padre y nuevo Santo Paísios el Aghiorita dice: “para mí hay tres tipos de agapi: a) la agapi carnal que está llena de microbios espirituales, b) la agapi mundana que es hipócrita, de apariencia y sin fondo; y c) la espiritual que es la agapi verdadera, pura, “cara” y costosa. Esta agapi es inmortal”, (“Logos del Yérontas Paísios, tomo 5, Pazos y virtudes”). Cuando nos referimos a la divina agapi espiritual nos referimos a la agapi (amor, energía increada) del Espíritu Santo. Igual que cuando hablamos de vida espiritual entendemos la vida en Espíritu Santo. Es decir, vida con y dentro al Espíritu Santo. Además éste es el hombre espiritual, el Santo-espiritual; es aquel que ha llenado y colmado su psique, su corazón con la energía increada del Espíritu Santo. Hombre espiritual es aquel que está dirigido por el Espíritu Santo y todos sus pensamientos, todas sus reflexiones, energías, acciones y emociones están regados con la Jaris (gracia, energía increada) del Espíritu Santo.

La agapi increada a Dios se consigue con la oración incesante del corazón, la noerá o de Jesús. Nos enseña, pues, el Padre Paísios el cómo conseguir esta agapi espiritual hacia Dios y hacia los hombres, dice: “debéis tener la atención de vuestro nus (espíritu del corazón de la psique) continuamente en Dios” (Idem. Pag. 102).

Realmente para amar a Dios, el método o modo es tener contacto consciente con Dios a través de la oración. Dicen los Santos Padres y en esto coinciden todos que: cuando el hombre piensa en Dios entonces Le ama. Cuando más piensas en Dios más Le amas. Cuando piensas incesantemente a Dios, entonces realmente enciendes un fuego en tu interior, en tu corazón.

Los Santos Padres nos han enseñado la oración noerá o del corazón como una forma muy efectiva y fácil de amar a Dios. “Decid la noerá oración, hablen con Dios. ¡Cuando el hombre hace este trabajo, al principio siente un poco la agapi de Dios; y más tarde mientras progresa más y más, mucho más”, enseñaba el padre Paísios.

Con el contacto consciente con Dios a través de la oración el hombre no sólo empieza amar a Dios sino que siente que el Dios le ama. Esto es lo más importante, que el Dios nos ama a pesar de que somos pecadores.

Muchas veces nos quejamos porque no podemos concentrarnos en la oración. La causa es que no hemos amado bastante a Dios. Cuando amas a alguien es obvio que le cuidas también. En principio tienes cuidado lo que tú dices y también estás atento en lo que él te dirá. Así debe ocurrir también con nuestra conversación con el Dios.

Observa otra vez el Yérontas Paísios: “Cuando se ha encendido la agapi espiritual, se alumbra y arde todo el pecho. Allí en el pecho se enciende un fuego; el hombre se quema de la gran llama y la dulce agapi de Dios. Realmente vuela y ama con una agapi real y maternal” (Idem 204-5).

La llama Divina hace la Catarsis del corazón del hombre y le colma de deleite y gozo espiritual. Con la Divina Jaris (gracia, energía increada) se realiza la catarsis del corazón del hombre. La catarsis del hombre no es solamente una kénosis (vaciamiento) de nuestro cerebro y corazón (psicosomático), sino que a la vez es una compleción y plenitud de todo el interior del hombre por el fuego de la Divina agapi increada. Entonces es cuando se quema cualquier otra agapi inferior, todo tipo y forma de agapi carnal y mundana y toda cosa que roba parte del corazón del hombre.

Entonces es cuando la psique siente las divinas hedonés-placeres que no se comparan con ningún otro placer. Cuando se encienda esta divina agapi (amor, energía increada) entonces el hombre siente muy grandes placeres-hedonés y gozos espirituales. Estos placeres son incomparables con los terrenales de estos que la mayoría de la gente estima demasiado: la buena comida, la agapi carnal, los placeres carnales y todas estas cosas alrededor del cuerpo, el dinero y la vanagloria mundana.

La agapi de Dios “funde” al hombre. Tal y como el Dios es infinito, así también Su energía increada que se llama agapi es infinita. Si el hombre sintiera un poco de esta agapi, entonces su corazón de barro tiende a disolverse, el hombre no puede aguantarla y se disuelve porque está hecho de barro.

“Cuando el hombre entrega su corazón completo a Dios entonces lo ama todo. No sólo todos los hombres, sino también los pájaros y los árboles, incluso las serpientes y los demonios”, como nos dice el Abad Isaac el Sirio. Este diríamos que es un hombre universal, ecuménico con todo el sentido de la palabra.

La agapi hacia Dios es la energía increada de Dios, la cual inunda al hombre cuando éste ora y participa en las Divinas Liturgias, cuando está en metania y estudia el logos de Dios. Cuando el hombre ama verdaderamente a Dios, entonces ama también todas Sus obras, las respeta y las honra.

La agapi hacia Dios es una borrachera, embriaguez; dice el Padre Paísios: “Si el hombre se emborracha espiritualmente con el vino celeste, su vida aquí en la tierra se hace martírica… La borrachera Celeste es buena, pero uno debe estar allí al interminable barril celeste. Deseo que encontréis el divino canal celeste y os emborrachéis continuamente del vino paradisíaco” (Idem pág 208). ¡Veis con qué fuerza viva y experimentalmente nos habla el Yérontas, desde el fondo de su corazón!

Quizás me dirán: ¿Estas cosas son para nosotros los mundanos o quizás sólo para los monjes?

-No, no son sólo para los monjes, son para todos. Esta borrachera divina, esta embriaguez de la psique, como también la llama san Juan el Clímaco es para todos. Todos podemos saborearla porque todos somos imágenes de Dios y todos tenemos dentro en nuestro DNA espiritual la programación, la perspectiva y el destino a convertirnos y hacernos a semejanza de Dios, es decir, sobre todo hacernos Agapi, puesto que “el Dios agapi es”(1Jn 4,8).

Cuando hemos amado a Dios entonces nos hacemos “omnipotentes”. Todos tenemos la fuerza, la facultad y la llamada de participar en esta energía increada-cualidad de Dios que es la agapi. “El Dios agapi es y el que permanece en la agapi permanece en Dios” (1Jn 4,16), dice el Mismo Señor. Y como “el Dios agapi es”, por eso el que permanece en esta agapi, podríamos decir que éste también se hace uno y se convierte en pequeño dios. Se asemeja a Dios y se hace también todo fuego, tal y como el Dios es Fuego (Fuego Abrasador). Se hace todo luz increada, tal y como el Dios es Luz increada. Es decir, a la medida de lo posible para el hombre, él también adquiere por la Jaris (gracia, energía increada) las cualidades de Dios. Por eso los santos eran como pequeños dioses: tocaban los endemoniados y salían los demonios. Bendecían a los enfermos y se sanaban. Con sus oraciones cambiaban los acontecimientos y con sus súplicas cambiaron el curso de la historia. Con la Divina Jaris increada podían hacer de todo, eran “omnipotentes”. Esto sucedía porque el Dios es Omnipotente y operaba a través de ellos.

Pero el Dios operaba a través de ellos porque precedió en sus interiores la catarsis de los pazos. La agapi (amor, energía increada) de Dios quemó toda la basura, todos los escombros y todos los pazos que había en ellos -desgraciadamente existen en el corazón de todo ser humano- y así se convirtieron en residencias de Dios.

La gran fiesta: la venida de la Divina Jaris increada.

Cuando venga esta Jaris (gracia, energía increada) y encienda el fuego en nuestro corazón, entonces realmente comienza la gran fiesta. San Siluán el Athonita nos dice: “Señor eres bondadoso. Agradezco Tu misericordia. Me has mandado Tu Espíritu Santo y a mí que soy pecador me has dado saborear Tu agapi; y mi psique es atraída hacia Ti que eres Luz increada e invisible”.

¡Admiremos la humildad del Santo, cuán profunda siente su enfermedad!… Confiesa: “yo soy pecador, y a pesar de esto Tú condescendiste a venir en mí y revelarme Tu agapi (amor, energía increada). ¡Señor, quién podría conocerte si Tú Misericordioso no condesciendes a revelarte en la psique! Y Te he visto y conocido a Ti mi Creador y Dios bondadoso y Te anhela insaciablemente mi psique. Porque Tú Señor misericordioso has atraído mi psique hacia Ti y te ha conocido. Señor ves lo enferma y pecadora que está la psique del hombre, pero Tú como caritativo das en la psique la fuerza para que Te ame. Y la psique teme no vaya ser que pierda la humildad que intentan reducir los enemigos. Porque sin la humildad Tu Jaris (gracia, energía increada) abandona la psique”.

La soberbia, el orgullo es el gran obstáculo para tener la Divina Jaris. La caridad del Señor existe, pero no la sentimos. Porque tenemos soberbia y orgullo.

El mismo san Siluan el Athonita dice: “Hermanos, haceos humildes a sí mismos y sentiréis la caridad de Dios que ya existe y se os ofrece”. No es correcto creer que llamamos a Dios y no viene. El Dios está muy cerca de nosotros. Pero no Le sentimos porque con nuestro egoísmo, con nuestra soberbia y egolatría hemos construido paredes en nuestro alrededor.

El Espíritu Santo enseña qué es la agapi (amor, energía increada).

Nadie conoce por sí mismo lo QUÉ es la agapi increada de Dios, si no le enseña el Espíritu Santo. He aquí tanto rato que estamos hablando sobre Dios, sobre la agapi que Él tiene a nosotros… ¿pero la hemos entendido? No, no podemos entenderla intelectualmente, encefálicamente, es decir, con el cerebro o la mente.

Algunos elementos de la agapi los decimos… los describimos de alguna manera, pero para vivirla, experimentarla y sentirla debe enseñárnosla el Espíritu Santo. Y la enseña a los hombres que quieren escuchar Su enseñanza. En estos, como hemos dicho, los que están en metania, oran y estudian el Logos de Dios y van en la Iglesia. “Pero en nuestra Iglesia la agapi increada de Dios se hace conocida a través del Espíritu Santo. Por eso hablamos de ella”.

Creo que todos nosotros que estamos aquí e intentamos de alguna manera vivir espiritualmente, con la ayuda de nuestro guía espiritual, algunas veces hemos sentido la gran agapi de Dios. Sea en algún momento durante la Divina Liturgia, sea durante la oración –pero oración correcta- sea en algún momento que estábamos estudiando el logos de Dios, hemos sentido el soplo del Espíritu Santo. Las cosas que estábamos leyendo en aquel momento han tocado nuestra psique, nuestro corazón de una manera distinta.

La oración y la Divina Liturgia son nuestro consuelo.

La oración y la Divina Liturgia son nuestro consuelo. El Señor parece que está ausente y nos vemos privados de Su presencia física, pero en realidad no es así, está presente junto con nosotros con Su Espíritu Santo. Está con nosotros mistéricamente (sacramentalmente) en la Divina Liturgia de nuestra Santa Iglesia Ortodoxa. Nos privamos de Su naturaleza humana, pero tenemos nuestros hermanos y cuando oramos el uno para el otro, esto es nuestro consuelo. Nuestra oración llena de agapi por nuestros hermanos es nuestra dulce compañía. Esta agapi fraternal entre nosotros la ha dado Dios como consuelo por nuestras calamidades, penas y aflicciones que encontramos en este valle de lágrimas que se llama tierra. Esta agapi desinteresada entre nosotros funciona también como apoyo para subir al cielo.

Quedemos pues, en estas cosas y glorifiquemos a Dios que nos ha dado nuestros Santos de modo que nos iluminen y nos digan estas cosas maravillosas, las cuales quizás por nosotros parecen lejanas pero están muy cerca. Nosotros, por nuestra libre voluntad, debemos intentar encender en nuestro interior este fuego increado de la agapi a Dios. El Señor dijo que para esto vine en la tierra: para encender el fuego increado del Espíritu Santo. Amín!!!

 

4ª Parte: El reinado de la Realeza increada de Dios es Realeza de sangre.

De otra homilía sobre “Realeza increada” del Hieromonje Savas el Aghiorita.

“El que come de mi cuerpo y bebe de mi sangre en mí permanece y yo en él”

 “El tiempo se ha cumplido, y el reinado de la realeza increada de Dios ha llegado” (Mrc 1,15 Mt 4,17).

“El reinado de Mi realeza (increada) no proviene de este mundo” (Jn 36), decía el Señor.

“Porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de la ciudad, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara. A su luz caminarán las naciones…” (Apo 21,22-27)

El Α (alfa) y el Ω (omega), τό ἔσχατο lο ésjato (último) vino a la historia. El reinado de la Realeza increada de Dios vino a nosotros y podemos comenzar a saborearla desde esta vida con los Misterios (Bautismo y Divina Efjaristía) y el renacimiento en Cristo. Pero existe una intensa nostalgia y esperanza de lo “perfecto y completo” de esta vida que se apocaliptará-revelará en el siglo futuro (2). Pero esta Realeza increada de Dios esjatolójica, se hace realidad tangible cuantas veces la Iglesia Ortodoxa, el nuevo Israel de la jaris, el pueblo esparcido de Dios se reúne “sobre lo mismo”, en un lugar, principalmente, para celebrar la Divina Efjaristía, no como una celebración mística mágica o una praxis de culto de salvación individual, sino expresión dinámica de comunión en comunidad y reflejo de la perfecta comunión de la Santa Trinidad, mas presabor y revelación preventiva del reinado de la Realeza increada de Dios. La Iglesia se configura y se hace lo que realmente es, es decir, es el “Cuerpo de Cristo”, “el laós o pueblo de Dios”, «κοινωνία kinonía conexión y comunión» del Espíritu Santo cada vez que hay asamblea eucarística en cada comunidad local cristiana ortodoxa. La Realeza increada de Dios es realeza de Sangre, divina Sangre propia de Cristo Dios que se derramó en Gólgota y se ofrece en cada Divina Liturgia.

Nuestro Dios es agapi (amor, energía increada) y paz. Y Su Realeza increada es también agapi (amor, energía increada) y paz.  El predominio de la agapi y la paz entre nosotros y entre el hombre y el Dios, esto fue logrado gracias al Sacrificio Cruciforme de nuestro Cristo. El que comulga del Cuerpo y Sangre de Cristo se apropia personalmente de las donaciones que emanan del Sacrificio Cruciforme de Cristo y reina junto con Él en la eternidad. La sangre de Cristo nos introduce en el reinado de Su Realeza increada que es la “realeza del Cordero Degollado” (Apo 13,8).

Por tanto, el regalo de Cristo Crucificado es la paz, la reconciliación, la alegría y la agapi que son características de Su Realeza increada.

La sangre de nuestro Señor Jesús Cristo nos purga y nos sana de todo pecado y crea las condiciones para la entrada en el reinado de Su Realeza increada. La Divina Comunión, en el estado provisional que ahora nos encontramos, es presabor o sabor anticipado de la futura y más perfecta Divina Comunión del reinado de Su celeste realeza increada. El Sacerdote inmediatamente cuando ha tomado la Comunión canta este tropario: “¡Oh Pascua Grande y Santísimo Cristo, oh potencia, sabiduría y Logos de Dios, danos la máxima pureza y claridad para participar en Tu día sin crepúsculo en el reinado de la Realeza increada!”. Esta Comunión de máxima pureza y claridad con el Cristo, será también la fuente infinita de la alegría y gozo en la futura increada y celeste Realeza de Dios.

La Realeza increada de Dios es Realeza de Sangre, porque es un pase a la Pascua eterna mediante la sangre del Cordero inmaculado y sin mancha, de Cristo.

La Realeza increada de Dios es realeza de sangre, porque la imagen Ella es la Divina Comunión o Efjaristía.

En la Divina Liturgia vivimos y saboreamos anticipadamente el estado que estará viviendo el mundo, cuando domine la Realeza increada de Dios que todos los fieles esperamos y para su venida oramos cada ven en el Padre nuestro: “ελθέτω η Βασιλεία σου (elzéto i Vasilía su) venga en nosotros tu realeza”. Las características de la Realeza increada contienen todas las cosas que observamos en la Divina Liturgia Ortodoxa.

Con la humanización de Cristo se unió lo increado con lo creado. Así en cada hombre se dio la facultad de adquirir experiencia de la unión por la Jaris de la naturaleza creada con la energía increada de Dios en Jesús Cristo. Los Santos adquirieron la experiencia y se hicieron por la Jaris increados e inmortales, puesto que se trasplantó en el interior de ellos la energía increada y la inmortalidad, y adquirieron experiencia de la vida eterna, incluso desde esta vida biológica. Por lo tanto el problema no es el trasplante físico o genético, sino “trasplante” de Dios dentro en nuestra hipostasis (base substancial). Y esto se hace con la Divina Comunión del Santísimo Cuerpo y Sangre. Por supuesto a condición de tener el Misterio ortodoxo del Bautismo y la Crismación. Una experiencia de este tipo da sentido de vida al hombre.

La Realeza increada de Dios es Realeza de Sangre porque es participación al Simposio de la divina Efjaristía, en la Cena de la Vida. Y la Vida es el Cristo. Imagen-icona de Su Realeza es la Divina Efjaristía o Comunión.

La Realeza increada de Dios es Realeza de sangre porque es vida en y por Cristo. Esto se ve también en el libro del Apocalipsis donde se describe la ciudad celeste: “Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso-Pantocrator es el templo de ella, y el Cordero” (Apo 21,22). Es decir, en el reinado de la Realeza increada de Dios los salvados estarán viviendo junto con el Dios y el Cordero. En realidad, cuando se destruirá el Templo creado, entonces habrá relación y comunión con el Templo increado, con el Mismo Cristo Dios… El Templo increado que no está hecho a mano, lo viven como compromiso, promesa desde aquí y ahora los deificados, especialmente los que ven la doxa (gloria increada, luz de luces) que es la misma Realeza increada de Dios… En este punto existe gran diferencia entre Oriente y Occidente. Cuando en Occidente se habla sobre la Realeza de Dios (que utilizan el término reino), dan a entender más bien realidades creadas, un reino creado, simplemente un dominio de la ley moral en la tierra. En el Oriente ortodoxo cuando hablamos sobre realeza increada de Dios, entendemos participación, conexión y contemplación de la Doxa (gloria increada, luz de luces) y Jaris (gracia, la energía increada) de Dios. La realeza increada en nuestro interior significa que en nuestra vida se hace la voluntad de Dios y participamos de Su energía y luz increada. Nuestro tiempo, nuestra vida y día Le pertenecen y nosotros no tenemos nada nuestro. Todo es de nuestro Rey, Él tiene nuestra vida en Sus manos y habita en nuestros corazones. En este caso reino sería el espacio o lugar que es nuestro cuerpo, nuestra psique alma, nuestra vida y nuestra existencia.  (He conocido fieles Ortodoxos hispanohablantes que me han dicho que cuando han hecho el cambio del término reino a Realeza increada se les abrió un mundo nuevo en sus percepciones y experiencias divinas y han profundizado más).

Es imprescindible la catarsis del fiel para la entrada en la Realeza increada de Dios de la Sangre de Cristo. Es imprescindible la dosis “de la sangre espiritual de la obediencia y de la áskisis” (ascesis, práctica, ejercicio espiritual) para recibir espíritu (energía increada). “Dad sangre para recibir espíritu”.

La Realeza increada de Dios es Realeza de sangre, porque es expectación, contemplación de la increada doxa (gloria, luz de luces) de Dios que se regala a los deificados. Y los deificados son los que conectan y comulgan del Soberano Cuerpo y Sangre, teniendo paralelamente las condiciones imprescindibles, es decir, que se encuentren en uno de los tres estadios de la lucha espiritual: Catarsis, Iluminación y Zéosis o Glorificación. Al haber dado sangre “espiritual” el de la obediencia y la sangre biológica de la áskisis, ejercicio o martirio, se han catartizado (purgado y sanado), iluminado y deificado y así viven en el reinado de la Realeza increada de Su Sangre para siempre.

La Metamorfosis (transformación) de Cristo en el monte Tabor se hizo después de una declaración de Él: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto la realeza increada de Dios venida con poder y potencia” (Mrc 9,1). Y después vemos que el Evangelista describe el acontecimiento de la Metamorfosis que sucedió después de seis días, puesto que, como vemos en los Evangelios, no intervino ningún otro acontecimiento, ni enseñanza, ni milagro. Esto significa que los días entre el logos de Cristo y Su Metamorfosis pasaron en silencio y quietud.

Es decir, vemos que la Realeza increada de Dios conecta con Su Metamorfosis: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto la realeza increada de Dios venida en potencia y poder” (Mr 9,1). Apocalipta-revela así que la Realeza increada de Dios es la contemplación, expectación de la increada Jaris (energía) y de la Doxa increada (luz de luces) del Dios Trinitario en la naturaleza humana del Logos, que por supuesto es la zéosis o glorificación del hombre.

El Cristo en este logos suyo conecta la realeza (increada) con la visión o expectación: “hasta que vean la realeza increada de Dios”. Se trata de la visión, expectación de la luz increada. Lo de “venida” no significa que la Realeza increada viene de alguna otra parte, sino que expresa “revelarse o aparecer”, puesto que donde está el Cristo allí existe y está la Realeza increada, porque no se trata de una venida local, sino de manifestación o revelación (en el corazón de la psique humana); y esta manifestación o apocálipsis-revelación se hace por el Espíritu Santo. Esto expresa lo “en potencia εν δυνάμει en dinami” (en fuerza y energía increada).  Pero es imposible para el ser humano ver la doxa increada (gloria, luz de luces) de Dios, si sus sentidos psicosomáticos no son reforzados por la energía increada de Dios. Este refuerzo se consigue dentro en la Iglesia Ortodoxa con la lucha del fiel para su catarsis y la comunión del Divino Cuerpo y Sangre de Cristo. Así adquiere los sentidos espirituales y contempla, ve Su doxa increada (gloria, luz de luces).

La Iglesia Ortodoxa y la Divina Efjaristía o Comunión se pueden llamar Realeza de Dios, si los que viven en ella llegan a la contemplación de la increada doxa (gloria, luz de luces) de Dios, que es la verdadera Realeza increada. Si hablamos sobre Iglesia Ortodoxa y Realeza increada de Dios sin conectarlas con la θεοπτία (zeoptía expectación, contemplación, visión divina) entonces caemos, nos equivocamos y charlataneamos teológicamente sobre Dios. Además, los Misterios (sacramentos) de la Iglesia ortodoxa revelan y conducen al hombre a la Realeza increada de Dios; precisamente porque están conectados y unidos muy estrechamente con la Divina energía Increada, la catártica (psicoterapéutica o purgadora), la iluminadora y la deificadora. No se puede conseguir la Catarsis, la Iluminación y la Zéosis del hombre sin la Divina Efjaristía o Comunión de la Sangre de Cristo que nos catartiza (terapia y sana la psique) de todo pecado y de toda enfermedad (física, psíquica y espiritual).

En cuanto el fiel da sangre con la ascesis (ejercicio espiritual) y la obediencia, tanto más recibe Espíritu de vida y paz. Está en paz consigo mismo, con los demás y con el Dios. Vive esta paz que nos ha dejado el Señor después de Su Santa Resurrección como preciosa herencia dentro en nuestra Santa Iglesia Ortodoxa. Las primeras palabras del Señor Resucitado fueron: “la paz en vosotros” (Lc 24,37). Cuanto más se pacifica uno, tanto más ama, porque dice san Crisóstomo: “si la paz es también agapi, entonces la agapi también es paz”. Cuanto más ama, tanto más toma la comunión y se une con el Dios de la Agapi (amor, energía increada) y tanto más se introduce y vive en Su Realeza increada. Cuando el hombre comulga del Vivificador Cuerpo y de la Sangre Divina del Soberano Cristo Dios, tanto más participa de las donaciones que emanan del sacrificio cruciforme del Señor, se diviniza más y se constituye heredero de la Realeza increada de Dios.

Porque como escribe san Nicolás Cabásilas: “La obra de la celebración sacra de los divinos misterios es el intercambio de los regalos ofrecidos en cuerpo y sangre de Cristo. Y el propósito es la sanación, divinización y santificación de los fieles; los cuales al tomar de estos divinos misterios reciben la absolución de sus pecados, la herencia de la Realeza increada de los Cielos y los similares bienes a estos. (“Interpretación de la Divina Liturgia”).

El Cristiano que se ha pacificado con el Dios, consigo mismo y con sus semejantes, transmite a su ambiente también la paz. Testifica con su vida que ha llegado a la Realeza increada de Dios y que es factible y realizable para vivirla también el perturbado y atormentado hombre contemporáneo. Se hace hombre pacificador y con el estado pacífico de su psique, da reposo y sosiego a sus semejantes. Al contrario, el hombre perturbado sin paz, trae el infierno entre las personas y transmite tormento, ansiedad, angustia y estrés.

La Realeza de Dios es Realeza de sangre, porque es realmente Realeza de los que están en metania, en la que se introducen porque luchan con sangre hasta la muerte para la Catarsis de los pazos, la Iluminación y la Zéosis, participando en los padecimientos y en la Cruz del Señor. Así llegan hasta la Resurrección junto con Él.

Por el fiel, pues, es necesario que se hagan unos pasos decisivos para entrar en la Realeza increada de Dios: a) ἒξοδος éxodos-salida del cosmos-mundo (se refiere del mundo pecaminoso, de los pazos, etc) y b) εἲσοδος ísodos-entrada al sepulcro de la metania y de la humildad. Para la necrosis-mortificación del pecado, la metania y la catarsis de los pazos por supuesto que se consigue con la sinergia (cooperación de la energía humana y la energía divina increada) de la Divina Jaris increada. Para hacer nuestra catarsis y resucitarnos, debemos con dolor crucificarnos y derramar la sangre “espiritual” de la obediencia, de la ascesis, ejercicio corporal y afligirnos, esforzarnos sea voluntaria o involuntariamente. Porque dice: “Por muchas aflicciones entraréis en la realeza increada de los cielos. Algunos quieren llegar a la Resurrección sin pasar por el camino del Gólgota. No puede ser. (¡Igual que una herida física del cuerpo cuando está infectada la tenemos que limpiar y sanar con alcohol, y eso duele!).

Con el continuo esfuerzo para la Catarsis a través de la humildad y la aflicción del cuerpo como también con la participación en la Divina Ευχαριστία Efjaristía, vivimos desde aquí y ahora la Realeza increada de Dios. La divina Liturgia se llama divina Ευχαριστία- Efjaristía o agradecimiento (ef jaris buena gracia), porque desde aquí agradecemos a Dios, y se llama Divina Comunión porque comulgamos, nos conectamos y nos unimos con el Cristo.

Del libro “Διδαχή didají enseñanza de los Apóstoles” capítulo 9: El Señor Jesús Cristo nos conduce al Padre y nos envía el Espíritu Santo. Él… es nuestra paz” (Ef 2,14). Él es la vida eterna, Él es el Paraíso, Él es la Realeza increada y Él es todo en todos”.

Por eso Le alabamos, Le reverenciamos y Le glorificamos. Pidamos, pues, la Jaris (gracia, energía increada) de nuestro Señor Crucificado y Resucitado para que nosotros con nuestra lucha diaria nos hagamos partícipes de Su Santo Cuerpo y de Su Sangre Honrada que regala la verdadera paz divina como compromiso y vínculo de unión con el reinado de Su Realeza Increada. Amín!!!

Hieromonje Savas el Aghiorita Ἱερομόναχος Σάββας Ἁγιορείτης

http://HristosPanagia3.blogspot.com

Traducido por: Jristos Jrisoulas, logosortodoxo.es/  (en español)