Άγιος Μάξιμος ο Ομολογητής – Διάφορα κεφάλαια περί θεολογίας, οικονομίας, αρετής και κακίας. Τρίτη εκατοντάδα.
Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄ (σελ. 147-167).

Filocalía de los Santos Nípticos tomo 2, san Máximo el Confesor
Tercera Centuria
Varios capítulos sobre teología, economía, virtud y maldad.
- Uno es el Bien que está por encima y más allá de todo y de toda sustancia, la Santa Mónada Tres-hipostática, Padre, Hijo y Espíritu Santo; una infinita connatural (congénita, innata) de tres infinitos. Su logos es totalmente inabordable para todos los seres o criaturas, tanto en lo referente a Su existencia, como a lo que es y cómo es. Escapa a toda comprensión de aquellos que entienden, ya que no sale en absoluto de su escondida interioridad natural, y se extiende más allá de cada gnosis de todos las gnosis/conocimientos.
- Lo que en Su esencia es absolutamente bueno es aquello que no tiene ni principio ni fin, ni causa de su existencia, ni ningún tipo de movimiento hacia alguna causa en cuanto a Su existencia. Aquello que no es así, no existe absolutamente, ya que tiene un principio, un fin y una causa de existencia, así como un movimiento relativo a alguna causa en cuanto a su existencia. Aquello que no existe absolutamente, aunque se diga que existe, lo hace por participación y porque el Ser absoluto lo quiere y existe y se dice.
- Si el Logos precede y dirige la creación de los seres, entonces no hay, ni había, ni habrá logos superior al Logos. El Logos no es sin νούς nus o sin vida, sino con nus y vida, ya que tiene al Padre como nus que lo subsiste esencialmente y lo engendra, y al Espíritu Santo como vida que lo subsiste según esencia y coexiste con Él.
- Hay un solo Dios, Padre que engendró un Hijo, y fuente del Espíritu Santo. Es una Mónada o Unidad que no se confunde y una Trinidad que no se divide; Nus sin principio, único generador según la esencia del único Logos sin principio y fuente de la única vida pre-eterna o de antes de los siglos, es decir, del Espíritu Santo.
- Dios es uno porque una es la deidad/divinidad. Es una Mónada (Unidad) sin principio, simple, por encima de toda sustancia, inseparable e indivisible. La misma es a la vez Mónada (Unidad) y Trinidad, etc.
- Si cada participación (en alguna situación) precede en el entendimiento a aquellas cosas que participan, entonces está claro que la Causa de los seres está y es infinitamente y de todas las maneras por encima de los seres, ya que por naturaleza existe y se entiende antes que los seres. Por lo tanto, no existe como sustancia/esencia en cosas contingentes (o accidentes), porque entonces lo divino se demostraría como algo compuesto, que tiene para completar Su existencia la existencia de los seres; sino que existe como la supra-esencialidad de la esencia. Porque si las artes inventan las formas de sus productos y la naturaleza generalmente las formas de las cosas que contiene, mucho más Dios trajo de la inexistencia a la existencia las esencias de los seres, ya que es supra-esencial, o mejor dicho, infinitamente superior a cualquier concepto de supra-esencialidad. Él es quien ha unido las artes con las ciencias para encontrar formas o figuras, y ha dado a la naturaleza la energía con la cual se crean las diferentes formas, y a las esencias/sustancias les ha dado la existencia, sea cual sea.
- Aquel que no es participante de los seres en Su esencia, pero que quiere ser participado de ellos de manera diferente a aquellos que pueden, no se aparta en absoluto del secreto de Su esencia. Por lo tanto, la forma en que se participa voluntariamente, como Él conoce, es siempre completamente desconocida para todos. Así, queriendo, también trajo a la existencia a aquellos que participan, según el logos (razón) que Él conoce por la extraordinaria fuerza de Su bondad. Por lo tanto, lo que fue hecho por la voluntad de su Creador nunca puede ser sin principio con Aquel que quiso construirlo.
- El Logos de Dios, que se encarnó una vez, nace voluntariamente siempre en espíritu por la filantropía (amistad o amor a la humanidad) hacia aquellos que quieren; y se hace niño y se forma a Sí Mismo dentro de ellos con las virtudes. Y se manifiesta tanto como sabe que puede ser visto por aquellos que Le reciben. No disminuye la revelación de Su grandeza por envidia, sino que mide exactamente la δυνάμι dinami (poder, potencia y energía) de aquellos que Le desean verlo. Así siempre, y aunque el Logos de Dios parezca participar de las formas y maneras, permanece siempre invisible debido al exceso del misterio. Por eso, después de haber estudiado con sabiduría el poder del misterio, el divino Apóstol dice: «Jesús Cristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos de los siglos» (Hebreos 13, 8), porque conoce que el misterio es siempre nuevo y nunca envejece al ser abarcado por el νούς nus (espíritu de la psique) y la diania mente, intelecto.
- Cristo Dios nace y se hace hombre al tomar carne que tiene psique-alma espiritual, Él que dio a los seres su existencia desde la inexistencia. Fue nacido de una Virgen de modo sobrenatural, sin destruir ninguna de las características de la virginidad. Porque así como Él se hizo hombre sin cambiar Su naturaleza divina o perder Su δύναμη dinami (poder, potencia y energía), así también ella que Le dio a luz, y como Madre la hace y la mantiene también Virgen. Explica un milagro con otro milagro y al mismo tiempo oculta un milagro con otro, porque Dios en Sí mismo es según Su esencia siempre un misterio y saca tanto a Sí mismo de la ocultación natural, como para hacerla aún más oculta por la revelación. Y de nuevo hace madre a la Virgen que Le dio a luz, para que con el embarazo las ataduras de la virginidad se vuelvan indisolubles.
- Las naturalezas se renuevan y Dios se hace hombre. No es solo la naturaleza divina, estable e inmutable, la que se mueve hacia la naturaleza humana móvil e inconstante para detener su curso; ni solo la naturaleza humana que, sin semilla o esperma de hombre, forma sarx cuerpo con carne sobrenatural, la cual se perfecciona con el logos para detenerse de su curso; sino que también es la estrella del oriente que aparece durante el día y guía a los Magos (Mateo 2, 2-10) al lugar de la Encarnación del Logos, para mostrar secretamente que el logos que estaba en la Ley y los Profetas vence la percepción sensible, los sentidos y guía a las naciones hacia la suprema luz del reconocimiento. Porque claramente, el logos de la Ley y los Profetas, cuando se entiende espiritualmente con devoción y reverencia, como una estrella guía hacia el reconocimiento y gnosis del Logos encarnado a aquellos que según su voluntad y predisposición son llamados por la χάρις jaris (gracia, energía increada).
- Con mi voluntad, yo el hombre he infringido el mandamiento-logos de Dios, y el diablo, seduciéndome con la esperanza de la divinidad/deidad (Génesis 3, 5), arrastró la estabilidad de mi naturaleza hacia el placer (hedonismo) y se jactaba de que a través de esto trajera la muerte, disfrutando de la corrupción de la naturaleza. Por eso, Dios se hace perfecto hombre, sin omitir nada de la naturaleza humana, excepto el pecado, que además no pertenecía a la naturaleza humana. Quiso, mostrando el cuerpo con carne, tentar al codicioso y avaro dragón y provocarlo para que abriera su boca y devorara la carne, para que le sirviera como veneno destruyéndolo completamente con el poder de la divinidad que escondía en su interior; pero para que en la naturaleza humana se convirtiera en medicina o fármaco, restaurándola a la χάρις jaris gracia increada original con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) nuevamente de la divinidad que tenía. Porque así como el diablo derramó su veneno en el árbol del conocimiento/gnosis y corrompió la naturaleza humana que probó de él, así también él mismo, cuando quiso comer la carne del Señor, fue destruido por la δύναμη dinami de la divinidad que la carne tenía dentro.
- El gran misterio de la Encarnación siempre permanece como un misterio. No solo porque, a medida que se revela de acuerdo con la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) de los que se salvan de él, oculta una profundidad secreta mayor de lo que aparece, sino también porque lo que se manifestó permanece completamente oculto y de ninguna manera se conoce tal como es. Que no se considere paradójico lo dicho. Porque Dios, siendo supra-esencial y mucho más allá de toda supra-esencialidad, cuando quiso asumir una naturaleza, lo hizo de una manera supraesencial. Por eso, aunque como filántropo se convirtió verdaderamente en hombre desde la sustancia/esencia de los hombres de una manera que supera al hombre, sigue teniendo para siempre oculto el modo y cómo se convirtió en hombre. Porque se hizo hombre de una manera que supera al hombre.
- Contemplemos con fe el misterio de la divina encarnación y glorifiquemos solo con sencillez a Aquel que estuvo dispuesto a hacer esto por nosotros. Porque ¿quién puede, confiando en pruebas lógicas, decir cómo se concibe el Logos de Dios? ¿Cómo se forma cuerpo con carne sin semilla? ¿Cómo hay un nacimiento sin desgaste o rotura de la virginidad? ¿Cómo es madre aquella que, incluso después del parto, permanece virgen? ¿Cómo el que es súper-perfecto creció y se desarrolló en el cuerpo (Lucas 2, 52)? ¿Cómo el puro fue bautizado (Mateo 3, 16)? ¿Cómo el que tenía hambre alimentaba a otros (Mateo 4, 2; 14, 16-20; 15, 36-37)? ¿Cómo el que se fatigaba regalaba fuerza (Juan 4, 6; Lucas 6, 19)? ¿Cómo el que sufría realizaba psicoterapias y curaciones? ¿Cómo el que moría daba vida (Mateo 9, 25; Lucas 7, 14-15; Juan 11, 43-44)? Y para decir lo primero y lo último, ¿cómo Dios se convierte en hombre? Y aún más misterioso es ¿cómo se encuentra tener hipostasis substanciada en el cuerpo con carne aquel que según la esencia es y está hipostáticamente (substancialmente) todo en el Padre? ¿Cómo puede ser que siendo todo Dios por naturaleza, se haya convertido completamente humano, sin renunciar en absoluto a ninguna naturaleza, ni a la divina por la cual es Dios, ni a la nuestra por la cual se hizo hombre? Solo la fe entiende y caben estos misterios, porque ella hace tangibles las cosas que superan al nus (espíritu de la psique) y la lógica del intelecto (Hebreos 11, 1).
- Al infringir el mandamiento, Adán causó que el modo de creación de la naturaleza humana contuviera placer, hedonismo; al desterrar el Señor el placer de la naturaleza, no recibió la concepción a través de la semilla o esperma. Al infringir el mandamiento, la mujer trajo consigo que el inicio de la aparición de la naturaleza humana fuera con dolor; al desechar el Señor el dolor de la naturaleza, no permitió que la Virgen sufriera ninguna corrupción, dolor o desgaste en su parto. Con esto, quería eliminar de la naturaleza tanto el placer voluntario (hedonismo) como el dolor involuntario que surgieron del placer, para que aquellas cosas que no fueron creadas por Él fueran completamente destruidas, y para enseñarnos en secreto a comenzar con nuestra voluntad otra vida, que quizás comience con dolor esfuerzo y trabajo, pero que finalmente conducirá a un infinito placer y gozo divino y una alegría infinita. Por eso, el Creador del hombre se hace hombre y nace como hombre, para salvar al hombre; y al psicoterapiar y sanar nuestros πάθος pazos con sus propios padecimientos-pazos, demuestra que Él es el «padecimiento» de nuestras pazos, que renueva sobrenaturalmente por Su filantropía (amor humano) nuestras facultades y hábitos espirituales a través de Sus privaciones en la carne.
- Aquel que con deseo divino venció la inclinación de la psique-alma hacia el cuerpo ya no está limitado por nada, aunque esté en el cuerpo. Porque Dios, que atrae el deseo de aquel que Le anhela, es incomparablemente superior a todo y no permite que el deseo de aquel que Le anhela se fije en algo que esté después de Dios. Por lo tanto, anhelemos a Dios con toda la fuerza de nuestra naturaleza y no sujetemos nuestra disposición y voluntad a ninguno de los aspectos físicos. Elevemos con nuestra predisposición y voluntad por encima de todas las cosas, sensibles, intelectuales e inteligibles, y que nuestra limitación física en modo alguno no disminuya nuestra voluntad de estar con Dios, quien por naturaleza es ilimitado.
- El sufrimiento de los santos es una lucha entre la envidia y la virtud. La envidia lucha por prevalecer, mientras que la virtud lucha por permanecer invicta soportando todo. La envidia lucha para que el mal se siembre y prevalezca, haciendo daño a los virtuosos, mientras que la virtud lucha para mantener a los buenos, incluso cuando enfrentan adversidades continuas.
- La lucha de la virtud es luchar a través de esfuerzos y sufrimientos. El premio de la victoria para los que perseveran es la απάθεια apázia (impasibilidad, desapego, sin pazos) del psique-alma. En esta condición, la psique-alma se une a Dios a través de la agapi-amor y se separa voluntariamente del cuerpo y del mundo. Porque la aflicción del cuerpo, para aquellos que perseveran, es la fortaleza y bien estar y ser de la psique-alma.
- Después de ser engañados por el placer (hedonismo) desde el principio, preferimos la muerte a la verdadera vida. Así que soportemos con alegría el sufrimiento del cuerpo que mata el placer, y así, después de que la muerte del placer haya aniquilado la muerte que provino de él, recuperarla nuevamente, comprada con pequeños esfuerzos corporales, la vida que vendimos por el placer (hedonismo).
- Si el bienestar del cuerpo resulta que aumenta la potencia del pecado, es evidente que cuando este sufre, vuelve a despertar la potencia y fuerza de la virtud. Por lo tanto, soportemos valientemente el sufrimiento del cuerpo, que limpia las contaminaciones de la psique-alma y causa la futura doxa-gloria increada. Porque los sufrimientos de este tiempo no valen la pena comparados con la doxa-gloria increada que se nos apocaliptará-revelará (Rom 8:18).
- Los médicos que curan los cuerpos no prescriben la misma medicina o fármaco para todos. Del mismo modo, Dios, que psicoterapia y sana las enfermedades de la psique-alma, no conoce un solo método de psicoterapia y sanación que se ajuste a todos, pero proporcionando a cada enfermedad el medicamento adecuado, causa la terapia. Entonces, agradecemos cuando somos psicoterapiados y sanados, incluso si la terapia conlleva molestias y fatigas. Porque el final es bienaventurado.
- Nada más revela el estado de la psique-alma que las revoluciones del cuerpo que padece, en las cuales, si cede, demostrará que prefiere la carne a Dios. Pero si en sus tentaciones y agitaciones permanece firme, entonces mostrará que prefiere la virtud a la carne, con la cual Dios vendrá a habitar en el interior de ella, el Dios que por ella se dignó padecer como hombre y que dice, como antiguamente a los discípulos: «Tened ánimo y valor; yo he vencido al mundo» (Juan 16:33).
- Si todos los santos fueron instruidos con aflicciones y padecimientos, también nosotros debemos alegrarnos cuando somos instruidos junto con ellos, para que nos hagamos dignos de participar en su doxa-gloria increada. Porque a quien ama el Señor, lo disciplina, y azota a todo aquel a quien recibe como hijo (Proverbios 3:12).
- Adán, después de sucumbir al lado que le ofrecía placer (hedonismo), sacó el género humano del Paraíso (Génesis 3:24). Y el Señor, que soportó el pinzamiento de la laza y el dolor de su crucifixión, llevó al ladrón al Paraíso (Lucas 23:43). Así que amemos el padecimiento del cuerpo y odiemos su placer. Porque el primero introduce al Paraíso y nos restaura al bien y la bondad, mientras que el último expulsa fuera y separa de los bienes.
- Si Dios padece en la carne después de hacerse hombre, ¿quién, cuando sufre, no se alegra de tener a Dios como compañero de sus fatigas y padecimientos? Co-padecer con Él produce el reinado de la realeza increada (en nuestro interior). Porque dice la verdad aquel que dijo: «Puesto que co-padecemos con él, también co-reinaremos o nos co-glorificaremos junto con Él» (Rom 8:17).
- Si debemos padecer de alguna manera, porque el placer se mezcló con la naturaleza humana a través de nuestro progenitor, Adán, soportemos con valentía y paciencia los padecimientos, sufrimientos temporales, los cuales el aguijón del placer lo desvanecen de dentro de nosotros y nos liberan de los infiernos eternos que nos esperan a causa del placer.
- La αγάπη agapi (amor desinteresado, altruista) es el máximo bien de todos los bienes, porque conduce a aquellos que viven de acuerdo con ella y los ofrece y los reúne en Dios, Quien es el sumo bien y la causa de todo bien, y porque la agapi es fiel y nunca dejará de existir (1Cor 13:13). La fe es la base de lo que sigue, es decir, la esperanza y la agapi-amor, ya que asegura la verdad. La esperanza es la fuerza de los extremos, me refiero de la fe y de la agapi-amor, porque a través de sí misma hace que aparezca en ambos Aquel en quien creemos y amamos, y porque enseña a avanzar a través de ella hacia Él. La αγάπη agapi, finalmente, es la consumación de ambas, ya que abraza completamente al Deseable extremo y supremo y le concede a ambas el cese del movimiento hacia Él, reemplazando la fe en Su existencia y la esperanza en Su venida con el disfrute y gozo de Su presencia a través de ella.
- La obra más perfecta de la αγάπη agapi-amor y el fin de su energía y acción es hacer que los atributos o cualidades y los nombres se ajusten con una contra-dación o contraoferta relativa y en ambos que ella ha unido. Así hace al hombre dios, y Dios se convierte y se muestra como hombre, debido a la única e inmutable voluntad y movimiento de la voluntad también de ambos.
- Ya que somos formados a imagen de Dios (Gén 1:27), debemos realmente hacernos conforme a nuestra imagen y a la de Dios, o más bien solo y completos de Dios, y enteros, sin tener nada terrenal en nuestro interior, para acercarnos a Dios y convertirnos en dioses, tomando de Dios el hacernos dioses. Porque así se honran los regalos divinos y se muestra nuestra agapi-amor incondicional en la presencia de la divina paz.
- La agapi-amor es un gran bien, y el primero y más elevado de todos los bienes, porque une a Dios y a los hombres alrededor de aquel que la posee. Y hace que el Creador de los hombres parezca como hombre, porque mientras sea posible para los hombres, no difiere de Dios en relación a lo bueno este que se deifica o diviniza. Esto creo que lo opera el «amarás al Señor tu Dios con toda la fuerza de tu corazón, con toda tu psique-alma y con toda tu mente, y a tu prójimo como a nosotros mismo» (Mat 22:37-39).
- Debemos saber que el diablo nos engañó con dolo de manera astuta y maliciosa mediante la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo), ofendiéndonos con el placer hedonista (Gén 3:1-6), y así nos separó, por elección de nuestra voluntad, uno del otro y de Dios. Distorsionó nuestra rectitud y dividió la naturaleza humana de esta manera, haciéndola pedazos en muchas opiniones, fantasías e imaginaciones.
- Las tres cosas más grandes que son el principio del mal y generan toda maldad son: la άγνοια agnia ignorancia, la φιλαυτία filaftía egolatría y el comportamiento tiránico o ira tiránica. Cada una depende y es apoyada por las otras dos. De la ignorancia de Dios surge la φιλαυτία filaftía, y de esta, el comportamiento tiránico o ira tiránica hacia los semejantes. No habrá objeción de que estas fueron instaladas en nosotros por el maligno mediante el uso erróneo de las facultades y fuerzas de la psique-alma, es decir, la logística o lógica, la anhelante y la irascible.
- Con la parte lógica o logística de la psique-alma, de manera opuesta a la ignorancia, debemos movernos hacia Dios mediante la gnosis- conocimiento, buscándolo solo a Él. Con un anhelo puro, libre del deseo de φιλαυτία filaftía egolatría, debemos dirigirnos con anhelo solo hacia Dios. Y con la ira separada de la disposición tiránica, debemos luchar para alcanzar solo a Dios. A partir de estas cosas, crearemos la agapi (amor altruista) divina y bienaventurada, por la cual existen estas cosas, y que une con Dios y hace dios a aquel que ama a Dios.
- Cuando se erradica la φιλαυτία filaftía egolatría, que es el principio y madre de todos los males, como dije, generalmente se erradican también todas las cosas que provienen de ella y las que la siguen. Porque cuando esta no existe, de ninguna manera puede existir el mínimo rastro o tipo de maldad.
- Es necesario preocuparnos tanto por nosotros mismos como por los demás, tal como Cristo mismo nos mostró primero, al aceptar padecer por nosotros.
- Gracias a la agapi-amor, todos los santos resistieron al pecado, sin preocuparse en absoluto por la vida presente. Y sufrieron las muchas formas de muerte para ser reunidos desde el mundo en sí mismos y en Dios, y para unir los fragmentos de la naturaleza sobre sí mismos. Esta es la verdadera y sin defecto sofía-sabiduría divina de los fieles ortodoxos; su fin es el bien y la verdad, si el bien es la filantropía (amor o amistad a la humanidad o al hombre), y la verdad es la amistad divina que proviene de la fe, que son características de la agapi-amor, porque une a las personas con Dios y entre sí, y por eso tiene inmutable la permanencia de los bienes.
- La energía, la manifestación y la demostración de la agapi-amor perfecta hacia Dios es el sincero deseo y disposición de compasión voluntaria y simpatía hacia el prójimo. «Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto» (1 Juan 4:20).
- El camino de la verdad es la αγάπη agapi (amor desinteresado, altruista). Al nombrarse a Sí mismo con este nombre, el Logos de Dios (Juan 14:6) presenta a Dios y al Padre a aquellos que siguen este camino, libres de toda maldad.
- La αγάπη agapi (amor desinteresado, altruista) es la puerta por la cual quien pasa llega al Altar de los Altares y se convierte en espectador de la inabordable belleza de la santa y real Trinidad.
- Es realmente terrible y supera todo cálculo la condena que atrae el matar voluntariamente la vida que Dios nos dio con el regalo del Espíritu Santo, amando las cosas corruptibles. Y ciertamente conocen este temor o miedo aquellos que conscientemente eligieron la verdad en lugar de la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo).
- Usemos adecuadamente la paz, y después de rechazar la amistad hacia el mundo y el gobernante del mundo pecador, que malamente existe dentro de nosotros, al menos pongamos fin lentamente a la guerra que libramos con nuestros πάθος pazos vicios, pasiones contra Dios. Y después de hacer con Dios un pacto de paz indestructible, matando la parte pecaminosa del cuerpo (Rom 6:6), pongamos fin a nuestra enemistad hacia Él.
- Es imposible reconciliarnos con Dios mientras con nuestros πάθος pazos (vicios, pasiones, adicciones, padecimientos, patologías) nos rebelamos contra Él y estamos dispuestos a pagar tributo con nuestra maldad al diablo, el mal tirano y asesino de nuestras psiques-almas, si no salimos antes en una guerra total contra el astuto maligno. Porque hasta entonces somos enemigos y adversarios de Dios, y formemos para nosotros mismos el nombre de los fieles, hasta que decidamos trabajar en los pazos de la vergüenza y deshonra. Y no tendremos ningún beneficio de la paz en el mundo, mientras que la psique-alma está en un mal estado y se rebela contra su Creador y no acepta someterse al poder de Su realeza increada, y está comprada por mil dos amos rudos que la empujan violentamente hacia la maldad y la preparan engañosamente para que prefiera el camino que conduce a la perdición, en lugar del camino que salva.
- Dios nos formó para ser partícipes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4) y compañeros de Su eternidad, y para ser vistos semejantes a Él (1Juan 3:2), divinizándonos mediante la divina χάρις jaris (gracia, energía increada). Por esta θέωσις zéosis (divinización, glorificación) se establecieron y siguen existiendo los seres, y para ella los no seres produjeron fruto y dieron a luz a los seres. Ver
https://logosortodoxo.es/zeosis-o-glorificacion/
- Si deseamos ser llamados y ser de Dios, luchemos por no traicionar el Logos con nuestros pazos, como Judas, o negarlo como Pedro (Mateo 26:14-16 y 69-75). La negación del Logos es evitar hacer el bien por miedo, y la traición es el pecado en praxis y voluntad de pecar, y el impulso hacia el pecado.
- Cada aflicción y sufrimiento termina en alegría, y cada esfuerzo en descanso, y cada deshonra en doxa-gloria. Y en general, el fin de todas las aflicciones y sufrimientos por la virtud es encontrarse con Dios y permanecer con Él para siempre, y disfrutar del eterno descanso que no tiene fin.
- Dios, queriendo unirnos no solo por naturaleza sino también por la gnosis-conocimiento, y alentando como bondadoso hacia esto todos los hombres, estableció los mandamientos salvadores y filantrópicos para nosotros, y por eso legisló y ordenó que demos y recibamos misericordia (Mateo 5-7).
- La φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo) y la inteligencia de los hombres, después de pasar por alto o sofisticar tanto a los semejantes como a la Ley, ha dividido en muchas partes la única y una naturaleza humana; y después de introducir y difundir la insensibilidad que prevalece en ella, armó a la naturaleza con la voluntad y la predisposición contra sí misma. Por eso, quien con un juicio sano y pensamiento prudente y una noble actitud pudo disolver esta contradicción de la naturaleza, primero se compadeció a sí mismo, porque corrigió y amoldó su voluntad según la naturaleza, y recurrió a Dios por la predisposición y voluntad debido a la naturaleza. Y mostró a sí mismo lo qué significa lo «a imagen» y cómo el Dios al principio, al crear nuestra naturaleza como debía ser, semejante a Sí mismo y un reflejo puro de Su bondad, le aseguró la identidad con sí misma en todas las cosas, para que sea pacífica, sin guerras y sin enemistades, unida estrechamente con Dios y consigo misma a través de la agapi-amor, que nos ata con el anhelo a Dios y nos une entre nosotros con la simpatía.
- El Dios filántropo (amigo del hombre) se hizo hombre para reunir la naturaleza humana en Sí mismo y detenerla de comportarse mal hacia sí misma, o más bien rebelarse contra sí misma y estar dividida y nunca cesar debido al movimiento inconstante de su voluntad en torno a cada cosa.
- Nada después de Dios es más valioso para aquellos que tienen νούς nus (espíritu de la psique) con entendimiento, o más bien, más querido a Dios, que la agapi-amor. Porque aquellos que están separados los reúne en uno, y puede crear identidad de pensamiento y opinión para muchos o para todos, sin contrariedades. Porque la cualidad de la agapi-amor es hacer una opinión de aquellos que lo buscan.
- Si el bien por naturaleza unifica y mantiene unidos a los divididos, es evidente que el mal divide y destruye lo unido. Porque por naturaleza el mal es algo que se dispersa, es inconstante, polimorfo y divisorio.
- La liberación de todos los males y el camino corto hacia la salvación es la agapi-amor verdadera, o la con reconocimiento agapi-amor de Dios y la renuncia perfecta del afecto y cariño de la psique-alma hacia el cuerpo y el mundo. Según esto, después de desechar el deseo del placer y el temor al dolor y sufrimiento, nos liberamos de la φιλαυτία filaftía egolatría, egocentrismo y ascendemos al conocimiento/gnosis del Creador. Y después de tomar el lugar de la mala φιλαυτία filaftía egolatría, la separada del afecto y cariño corporal, no dejamos de adorar y dar culto a Dios con este buen afecto y cariño, siempre buscando de Dios la constitución y educación de la psique-alma. Porque esta es la verdadera y realmente agradable adoración o culto, el cuidado preciso de la psique-alma a través de las virtudes.
- Quien no desea el placer corporal y no teme en absoluto al dolor y el sufrimiento, se vuelve impasible, desapegado sin pazos. Porque junto con ellos, mató también a su madre, la φιλαυτία filaftía egolatría y todos los pazos que existen para ella y que provienen de ella, así como la ignorancia, el líder de los males. Y así fue entregado entero al Bien por naturaleza, que es estable, permanente e inmutable, quedando con Él completamente inmóvil, reflejando con un rostro sin velo la doxa-gloria increada del Señor (2 Cor 3:18) y de la doxa-gloria resplandeciente que tiene en su interior ver la doxa-gloria divina, increada e inabordable.
- Rechacemos el placer y el sufrimiento, dolor de esta vida con todo nuestro poder y fuerza, y entonces nos liberaremos de toda invención de los pazos y de toda maldad demoníaca. Porque amamos los pazos por el placer y a causa del dolor o sufrimiento evitamos la virtud.
- Debido a que todo mal se destruye naturalmente junto con los modos que lo crearon, el hombre, con la experiencia, descubre que cada placer es seguido por dolor; dirigió toda su energía hacia el placer y todo su desprecio hacia el dolor o sufrimiento. Defiende el primero con toda su fuerza, mientras combate el segundo con todo su celo o entusiasmo, creyendo algo imposible, que con este método separará uno del otro y solo la φιλαυτία filaftía egolatría permanecerá unida al placer sin que el dolor le ponga fin; sin embargo, el pazos pasión parece hacerle ignorar que en ningún caso hay placer sin dolor. Porque el sufrimiento, dolor está mezclado con el placer, y aunque parezca imperceptible para quienes lo experimentan, mientras que en el pazos pasión prevalece el placer o hedonismo. Y es natural que siempre prevalezca lo que está en la posición dominante, y que oculte lo que coexiste. Así que cuando perseguimos el placer debido a nuestra φιλαυτία filaftía egolatría y nos esforzamos por evitar el dolor o sufrimiento nuevamente por la misma razón, inventamos indescriptibles pazos (patologías, pasiones, vicios) destructivos.
- El hombre ignora y no siente placer ni dolor, cuando en Dios, que es verdaderamente deseado y amado, ha atado o más bien ha pegado su nus (espíritu de la psique), por lo que entonces queda libre de la relación con el cuerpo.
- Así como uno no puede adorar o rendir culto a Dios puramente si no hace la catarsis y no purifica su psique-alma desde lo más profundo, tampoco puede adorar a la creación si no cuida su cuerpo. El hombre realizando en este culto corruptor y depravador y al volverse ególatra, tiene constantemente en acción en su interior el placer y el dolor, alimentándose constantemente del árbol del conocimiento/gnosis mezclado del bien y del mal (Génesis 3: 5) a través de la experiencia de la percepción sensible de los sentidos. Y si alguien dice que el árbol del conocimiento del bien y del mal es la creación visible, no se equivocará. Porque su disfrute natural produce ηδονή hidoní placer y οδύνη odini dolor o sufrimiento.
- Donde no prevalece lo lógico de la psique-alma, es natural que prevalezca el poder y la fuerza de la percepción sensible de los sentidos, en los cuales de alguna manera se ha entremezclado el poder y la fuerza del pecado. Esto arrastra secretamente la psique-alma con placer hacia una compasión aparente por la carne a la que está ligada hipostáticamente (o substancialmente), y después de asignarle como su obra natural el cuidado apasionado y placentero de la carne, la aleja de la vida que le corresponde a su naturaleza y la convence a convertirse en la creadora del mal, el cual no tiene hipostasis (base subsistencial o substancial).
- La maldad de la psique-alma espiritual es el olvido de los bienes naturales, y proviene de la relación apasionada con la carne y el mundo. Este olvido lo elimina lo lógico de la psique, cuando opera estratégicamente con la ciencia espiritual, explorando la naturaleza del mundo y la carne y guiando la psique-alma al país cognitivo de los inteligibles y espirituales. Allí, la ley del pecado no tiene ningún paso, porque ya no tiene la percepción sensible para pasarle como un puente, puesto que la percepción sensible ya ha sido separada de su relación con la psique-alma y ha sido rechazada en los espectáculos sensibles, de los cuales el nus (espíritu de la psique) con la mente, después de superar la relación y la naturaleza, no los siente completamente.
- Cuando lo lógico de la psique domina sobre los pazos (pasiones, vicios, patologías), hace que los sentidos sean instrumentos de las virtudes. Al contrario, cuando los pazos dominan sobre lo lógico, moldean los sentidos según el pecado. Por lo tanto, debemos examinar y estudiar con nipsis sobriedad cómo la psique-alma revertirá correctamente a lo que debe, de modo que con lo que antes pecaba, ahora lo utilice para la realización y consolidación de las virtudes.
- El santo Evangelio enseña el abandono de la vida carnal y la promesa de la vida espiritual. Hablo de aquellos que, aunque mueren constantemente como seres humanos, entiendo la vida humana en cuerpo y carne en este siglo, pero viven espiritualmente solo según Dios (1Pedro 4:6), como el divino Apóstol Pablo y aquellos como él, quienes no viven en absoluto su propia vida, sino que tienen a Cristo dentro de ellos que vive en sus psiques-almas (Gál 2:20). Así, aquellos que están muertos para Dios en este siglo son probados en la carne (1Pedro 4:6), teniendo muchas aflicciones y sufrimientos, angustias y tristezas soportando persecuciones y mil y un tipos de tentaciones con alegría.
- Cada pazos se forma necesariamente con la combinación de algún objeto sensible y un sentido y una fuerza física, por ejemplo, la ira o el deseo, que se han desviado de su función natural. Por lo tanto, si el νούς nus (espíritu de la psique) con la mente examina el resultado de la composición del objeto sensible y el sentido y la fuerza y energía física y pueda, después de distinguirlos, devolver a cada uno a su logos (razón) natural y considerar el objeto sensible en sí mismo, sin la relación con el sentido hacia él, y la percepción sensible sin la propiedad del objeto sensible hacia ella, y el deseo, por ejemplo, una otra fuerza física sin la disposición afectiva y pasional hacia la percepción sensible y lo sentido, como el movimiento específico del pazos pasión determina que se realice θεωρία zeoría contemplación, entonces ha disuelto y pulverizado la composición de cualquier pazos y lo ha dispersado debajo del agua del conocimiento-gnosis, como hizo Moisés con el becerro de oro (Éxodo 32:20) y ha eliminado completamente también esa fantasía sutil de los pazos, restaurando los elementos que componen los pazos, separados cada uno, en su estado natural.
- La vida manchada por muchos pecados de los pazos carnales es como una prenda manchada; porque cada uno es naturalmente evidente que se vea por su conducta como uno de las prendas si es justo o injusto. Uno tiene una prenda limpia, la vida virtuosa. El otro tiene su vida manchada con obras malas y viles. O mejor dicho, una prenda manchada por la carne (Judas 23) es la costumbre, disposición y actitud conscientes que moldean la psique-alma con el recuerdo de los movimientos y acciones malignos de la carne. Viendo constantemente la psique-alma que esta costumbre, disposición y actitud la envuelve como una prenda, se llena del mal olor de los pazos. Porque así como por el Espíritu con las virtudes que están entrelazadas entre sí por el logos, se hace una prenda para la psique-alma, que cuando la lleva se vuelve hermosa y gloriosa, así también por la carne, cuando los pazos están entrelazados entre sí según la analogía, se convierte en una prenda impura, sucia y manchada que muestra por su propio estado de qué tipo es la psique-alma, ya que le ha dado otra forma e imagen diferente a la divina.
- La garantía segura de la esperanza de que será deificada o divinizada la naturaleza humana, se nos entrega por medio de la encarnación de Dios, que hace al hombre dios en la medida en que Él se hizo hombre. Porque Aquel que se hizo hombre sin pecado (Hebreos 4:15) es evidente que deificará o divinizará la naturaleza humana sin convertirla en divinidad/deidad; y la elevará tanto para sí mismo, como Él se bajó y se humilló a Sí mismo para el hombre. Enseñando estas cosas en secreto, el gran Apóstol Pablo dice que en los siglos venideros se revelará la riqueza superabundante de la bondad de Dios hacia nosotros (Ef 2:7).
- Cuando lo lógico de la psique-alma controla y domina a la ira y al deseo, crea virtudes; cuando el νούς nus (espíritu de la psique) percibe los logos (razones y leyes) de las creaciones, acumula la gnosis- conocimiento sin error. Por lo tanto, cuando lo lógico, después de eliminar lo que es contrario a él, encuentra lo que es conforme y amable a su naturaleza, y el nus con la mente, superando lo que puede ser conocido, llega a la Causa de los seres que supera toda sustancia/esencia y gnosis/conocimiento, entonces se realiza por la χάρις jaris (gracia, energía increada) la pasión de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación). Esto lleva lo lógico desde la distinción natural allí donde no hay objeto de distinción, y conduce al nus a descansar del manera natural de pensar, allí donde no hay algo que conocer, y convierte en dios, dentro de la identidad que otorga la contemplación, a aquel que es digno de la participación divina.
- La psique-alma que ha sido completamente oxidada por la suciedad e impureza del placer o hedonismo es purgada, limpiada y purificada por el sufrimiento y se le quitan completamente los lazos con las cosas materiales, ya que la psique-alma aprende el daño y perjuicio que sigue a la amistad con ellas. Por esta razón, Dios, según Su justo juicio, permite que el diablo oprima a los seres humanos con pruebas.
- El placer y el dolor o sufrimiento, el deseo y el miedo y sus consecuencias, no fueron creados desde el principio junto con la naturaleza humana, porque entonces contribuirían al propósito de la naturaleza. Apoyo lo que he aprendido del gran Gregorio de Nisa, que estas cosas surgieron más tarde debido a la caída de la perfección y se conectaron con la parte más irracional de la naturaleza. Con estas, en lugar de la imagen bienaventurada y divina, inmediatamente después de la transgresión de Adán, se hizo evidente y clara en el hombre la semejanza con los animales irracionales. Porque después de que se cubriera el valor de lo lógico, la naturaleza humana debía ser justamente castigada con las características de la irracionalidad animal que ella misma había elegido. Así, Dios economizó con su sofía-sabiduría para que el hombre llegara a tener conciencia de la grandeza de la lógica de su nus (espíritu de la psique).
- Para los combatientes espirituales, los πάθος pazos también se vuelven beneficiosos cuando, al alejarlas con sabiduría, los alejan de lo corporal y los utilizan para adquirir las realidades celestiales. Es decir, cuando transformamos el deseo en movimiento que anhela la aspiración espiritual de las realidades divinas; el placer, en serenidad jubilosa de la energía volitiva del nus para los carismas divinos; el miedo o temor, en cuidado preventivo ante el castigo futuro por los pecados; y la tristeza, en arrepentimiento por corregir algún mal presente. Y, en una palabra, como hacen los médicos más sabios que neutralizan el daño causado por la víbora venenosa con el cuerpo farmacéutico, o inducen inmunidad para una posible enfermedad, así también nosotros utilizamos estos pazos para erradicar el mal que existe o que esperamos, y para adquirir y preservar la virtud y la gnosis-conocimiento.
- La ley del Antiguo Testamento, con su filosofía práctica, purga, limpia y purifica la naturaleza humana de toda contaminación. La ley del Nuevo Testamento, con su mistagogía (iniciación mística) contemplativa, eleva al νούς nus (espíritu de la psique) con el conocimiento divino de las cosas físicas a las visiones, expectaciones afines a las realidades inteligibles y espirituales.
- La Santa Escritura a los principiantes que están en algún lugar de las puertas del divino patio de las virtudes (Éx 27:9) los llama temerosos (Hec 13,16). A aquellos que han adquirido cierta experiencia de los logos y modos de la virtud, los llama «los que están progresando o progresados». Y a aquellos que, mediante la práctica de la virtud, ya han alcanzado con la gnosis/conocimiento la cima de la verdad apocalíptica (revelativa) de las virtudes, los llama «perfectos». Por lo tanto, aquel que ha abandonado su antigua conducta y relación con los pazos y ha entregado toda su disposición a las cosas divinas por temor, no carece de ningún bien propio de los principiantes, aunque aún no haya adquirido la experiencia del hábito de las virtudes ni se haya hecho partícipe de la sabiduría enseñada a los perfectos (1Cor 2:6). Pero tampoco ninguno de los que están «progresando» carece de ningún bien propio del grado que está, aunque aún no haya alcanzado la gnosis-conocimiento más alta de las realidades divinas que tienen los perfectos. Porque los perfectos, después de haber sido dignos de recibir en secreto la teología contemplativa y de haber hecho la catarsis y purificado su nus (espíritu de la psique) de toda fantasía material y haberlo hecho una imagen que lleva íntegro el parecido de la divina belleza sin ninguna falta, demuestran que han instalado dentro de sí mismos la divina αγάπη agapi (amor incondicional, desinteresado).
- Hay dos tipos de temor o miedo: puro e impuro. El temor al castigo, que se origina principalmente por nuestros pecados, porque la causa de su origen es el pecado, no es puro, ni tampoco permanecerá para siempre, porque desaparece con la μετάνοια metania junto con el pecado. Pero aquel que siempre está presente sin lamentarse por los pecados, ese es el temor puro, que nunca faltará. Porque es como una plantación de Dios en la creación y manifiesta a todos, la devoción, el respeto y la reverencia natural hacia Dios y su superioridad, que está por encima de toda realeza, fuerza y poder.
- Aquel que no teme a Dios como juez, sino que lo respeta por la grandiosidad excesiva de su poder infinito, justamente no carece, sino que es perfecto en la agapi- amor, y ama a Dios con una devoción y un respeto adecuados. Este es aquel que ha adquirido el temor que permanece para siempre (Salmo 19:9), y no carece en absoluto (Salmo 34:10) ni en lo más mínimo.
- De los seres conocemos al Causante de los seres. De la diferencia entre los seres aprendemos la Sabiduría en-hipostasiada (en base subsistente o substancial) de Dios. Y del movimiento natural de los seres aprendemos la Vida en-hipostasiada de Dios, la potencia y energía que da vida a los seres, es decir, el Espíritu Santo.
- El Espíritu Santo no está ausente de ninguno de los seres, y especialmente de aquellos que tienen lógica. Porque este retiene el conocimiento/gnosis de cada uno, siendo Dios y Espíritu de Dios, y con Su potencia y energía increada actúa de manera previsora entre todos los seres; remueve lo por naturaleza lógico que cada uno tiene y, a través de ello, hace conscientes a aquellos que han errado más allá de lo que la naturaleza dicta, aquellos que sienten y tienen la voluntad de aceptar los razonamientos y pensamientos correctos y conformes a la naturaleza. Por esta razón, encontramos a muchas personas, incluso entre los más bárbaros y nómadas, que cambian y se vuelven virtuosos y bondadosos, rechazando las leyes bestiales que siempre prevalecieron entre ellos.
- El Espíritu Santo está ciertamente presente en todas las cosas en general, ya que todo lo abarca, remueve y agita sus semillas naturales. Sin embargo, está especialmente presente en todos aquellos que obedecen la Ley, porque les indica la transgresión de los mandamientos y los ilumina con respecto a la promesa de la venida de Cristo. Además de lo mencionado antes, está en todos (los cristianos) porque les regala la adopción. Sin embargo, Su cualidad y función de impartir sabiduría no está necesariamente presente en ninguno de los anteriores, excepto en aquellos que han demostrado prudencia y que, con su vida divina en Dios, se han hecho dignos de Su divina morada en su interior. Porque todo aquel que no hace las voluntades divinas, incluso si es fiel, tiene un corazón imprudente, ya que es un taller de malos razonamientos y pensamientos, y un cuerpo sumido en pecados, ya que está enredado constantemente en contaminaciones de los pazos vicios.
- Dios, quien desea la salvación de todos los hombres y anhela su divinización o deificación, marchita su presunción o jactancia como la higuera estéril (Mateo 21, 19), con el propósito de que, prefiriendo ser justos en lugar de ser considerados como tales, y después de quitarse el hipócrita vestido de exhibición moral, pasen piadosamente y espiritualmente sus vidas, como lo dicta el logos divino, buscando de manera inmaculada las virtudes y demostrando a Dios más bien la condición de sus psique-almas que el falso esquema externo de la moral del carácter ante los hombres.
- La causa de actuar es diferente de la de sufrir o padecer. La causa de actuar es la fuerza y energía natural hacia la acción de las virtudes, mientras que la causa de sufrir o padecer es o regalo de aquellos que son superiores a la naturaleza, o bien, una consecuencia necesaria de nuestra inclinación hacia lo contrario a la naturaleza. Porque así como no tenemos la fuerza natural para las realidades que están más allá y superan a los seres, de igual manera, no tenemos la fuerza natural para los que son no-ser. Por lo tanto, padecemos la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) por la χάρις jaris (gracia, energía increada) porque es sobrenatural, y no la causamos, porque no tenemos de nuestra naturaleza el poder de recibir la divina χάρις jaris. Y padecemos nuevamente, en oposición a nuestra naturaleza, por nuestra predisposición y elección casual del mal, porque no tenemos la fuerza natural para producir el mal. Por lo tanto, realmente aquí actuamos de acuerdo con nuestra naturaleza las virtudes, porque tenemos la fuerza natural para practicarlas; mientras que padecemos por el futuro la θέωσις zéosis, recibiendo la χάρις jaris para esto gratis, como un regalo.
- Actuamos mientras tengamos activa la fuerza y energía lógica con la que naturalmente podemos realizar las virtudes, y mientras nuestra energía noerá (espiritual e intelectual del nus), receptiva de todo conocimiento/gnosis, trascienda sin obstáculos la naturaleza de todas las cosas que existen y que son objeto de conocimiento, dejando atrás a todos los siglos. Padecemos cuando, habiendo superado por completo los logos (causas, razones) de los seres, llegamos -de una manera que supera el conocimiento/gnosis- a la Causa de los seres, y allí detenemos la actividad de nuestras facultades y fuerzas junto con todo lo que es finito por naturaleza. Nos convertimos entonces en aquello que de ninguna manera es logro de la potencia y energía natural, ya que la naturaleza no tiene el poder y la energía de llegar al sobrenatural. Porque ninguna creatura puede, por su naturaleza, causar la θέωσις zéosis, ya que tampoco puede alcanzar a Dios. Solo la divina χάρις jaris tiene la cualidad natural de otorgar con proporción la θέωσις zéosis a los seres, ya que ilumina la naturaleza con la luz sobrenatural e increada y la eleva más allá de sus límites con la excesiva doxa-gloria increada.
- Después de esta vida dejamos de actuar las virtudes; sin embargo, no dejamos de padecer por la divina χάρις jaris la θέωσις zéosis que se nos proporciona a causa de las virtudes. Porque el padecimiento sobrenatural es ilimitado y efectivo, mientras que el padecimiento contra naturaleza es inexistente e inactivo.
- Los tipos de bienes divinos son los modos o las formas de las virtudes y los logos (razones) de los seres, mediante los cuales Dios se hace constantemente ser humano. Y así como tiene las formas de las virtudes como cuerpo, mientras que como psique-alma tiene los logos (razones) espirituales del conocimiento/gnosis; a través de estos, diviniza a los dignos otorgándoles una forma sustancial de virtud y otorgando una existencia sustancial de gnosis-conocimiento sin error.
- El νούς nus (espíritu de la psique) y mente fiel y práctica se asemeja al apóstol Pedro, que fue encarcelado por Herodes -nombre que se interpreta como «de piel». Así como él, cuando es retenido por la ley de piel, es decir, por la mente y mentalidad carnal, entonces queda encarcelado con dos guardias y una puerta de hierro. Es decir, es combatido o atacado por la energía de los pazos y por el consentimiento de la διάνοια diania (mente, intelecto) hacia los pazos; cuando pasa entre ellas como entre dos guardias o prisiones, a través del logos de la filosofía práctica como de ayuda de un ángel, llega a la puerta de hierro que conduce a la ciudad, es decir, a la relación sólida, abrupta y difícil de combatir hacia los objetos y percepciones sensibles. Esta puerta la abre automáticamente el logos de la zeoría contemplación espiritual de la naturaleza, y ahora sin miedo ya envía el nus (espíritu de la psique) a las familiares percepciones espirituales, liberado del furor de Herodes (Hechos 12, 3-11).
- El diablo es tanto enemigo de Dios como vengador (Salmo 8, 3). Es enemigo de Dios cuando, por odio hacia Él, el destructor se presenta como si tuviera amor por nosotros, los hombres, y persuade nuestra voluntad y elección con pazos voluntarios a través del placer para que prefiramos las cosas temporales a las eternas, robando así todo deseo de la psique-alma y alejándonos por completo de la agapi-amor divino, convirtiéndonos en enemigos voluntarios del Creador. Es vengador cuando, mostrando su odio desnudo hacia nosotros, ya que nos hemos convertido en sus esclavos por el pecado, busca nuestra punición y castigo. Porque nada es tan placentero para el diablo como cuando el hombre es castigado. Cuando se le permite esto, entonces inventa olas sucesivas de sufrimientos y padecimientos no deseados y los lleva como una implacable tormenta contra aquellos a quienes Dios, por condescendencia, ha concedido el permiso. Y esto no porque quiera cumplir el mandato divino, sino porque desea saciar la pasión, emoción de su odio contra nosotros, de modo que la psique-alma, debilitada y postrada por el peso de las desgracias dolorosas, reduzca el poder y la fuerza de la divina esperanza convirtiendo en una causa de ateísmo las olas de los males que se le advienen para su corrección.
- Cuando aquellos que han adquirido la costumbre práctica y el conocimiento/gnosis contemplativo los utilizan para la doxa-gloria humana, y con su comportamiento trazan externamente las virtudes y solo hablan palabras de sabiduría y gnosis/conocimiento, sin tener obras de justicia, y muestran arrogancia hacia los demás por su aparente virtud y conocimiento, entonces son adecuadamente entregados a los males que les merecen, y aprenden retrospectivamente la humildad, que la ignoraron por su vano concepto de sí mismos.
- Cada uno de los demonios, según su particular capacidad, ocasiona esta o aquella influencia de las tentaciones. Porque cada uno causa un mal diferente, y uno es claramente más impuro y más sucio que el otro y más capaz en cierto tipo de maldad.
- Sin el permiso de Dios, incluso esos demonios no pueden servir al diablo. Porque Dios mismo permite, con la debida filántropa y compasiva providencia, al diablo infligir castigos diversos con sus servidores, los demonios. Esto es claramente evidenciado por la historia de Job, que declara que el diablo no podía acercarse a Job en absoluto sin la voluntad de Dios (Job 1, 11-12).
- La verdadera fe es la que se manifiesta clara y en praxis, en la que el Logos de Dios se revela a los prácticos tomando conciencia y cuerpo con los mandamientos-logos. A través de ellos, como Logos, eleva a quienes los practican hacia el Padre, en quien Él reside por naturaleza.
- El misterio del Nuevo Testamento predica el cambio de vida, el culto angélico, la separación voluntaria de la psique-alma del cuerpo y el comienzo de la transformación divina con la divina χάρις jaris del Espíritu. La circuncisión espiritual (Rom 2, 29) significa la separación de la relación hostil y pasional de la psique-alma con el cuerpo.
- Como el Dios es bueno y desea erradicar por completo de nosotros la semilla del mal, es decir, el placer, que ha arrancado de la psique-alma la divina agapi-amor, permite que el diablo nos cause dolores y castigos. Así con los dolores, limpia la psique-alma de la herrumbre del placer anterior, y al mismo tiempo quiere inducirnos al odio y al completo rechazo de las cosas presentes, que solo estimulan los sentidos, porque al usarlas no tenemos ningún beneficio más que castigo. Y aún quiere que la fuerza y el poder vengativo y misantrópico del diablo sea la causa de nuestro retorno a la virtud, para aquellos que voluntariamente se alejaron de ella.
- Es apropiado y justo que aquellos que han aceptado con gusto los malos consejos del diablo para cometer pecados voluntarios sean castigados por él. Porque el diablo siembra el placer con los pazos pasiones voluntarias y causa dolor con los sufrimientos involuntarios.
- La razón por la cual el νούς nus (espíritu de la psique) contemplativa y cognitiva/gnóstica se entrega a menudo al diablo, quien justamente le causa dolores y aflicciones, es para que aprenda, sufriendo, a filosofar más sobre la paciencia y la perseverancia en los dolores, en lugar de vanagloriarse inútilmente con orgullo por cosas inexistentes.
- Aquel que sufre porque ha transgredido algún mandamiento-logos divino, si comprende la razón o causa de la providencia divina que lo castiga para psicoterapiarlo y sanarlo, también recibe la aflicción con gratitud y corrige el error por el cual es castigado con alegría. Pero aquel que permanece insensible a esta psico-terapia, justamente es separado de la χάρις jaris que se le dio y se entrega a la confusión de los πάθος pazos pasiones, vicios y se deja llevar a cometer aquellos pecados que internamente deseaba.
- Aquel que voluntariamente, por conciencia de sus pecados, muestra paciencia mientras soporta los dolorosos ataques de las tentaciones involuntarias, junto con la debida gratitud, no es expulsado de la costumbre de la virtud y la χάρις jaris, porque se sometió con su voluntad al yugo del rey de Babilonia (Jer 34, 11) y acepta las pruebas como si pagara una deuda. Pero al permanecer en ellas, paga al rey de Babilonia con los violentos dolores causados por la parte pasional de su naturaleza, y con el consentimiento por la διάνοια diania (mente, intelecto) para ellos, como deudor por los pecados anteriores; pero al mismo tiempo, ofrece a Dios la corrección de los errores a través del verdadero culto y adoración, es decir, la disposición humilde.
- Aquel que recibe con gratitud el sufrimiento o desgracia que Dios permite mediante tentaciones involuntarias para su corrección, y no rechaza con arrepentimiento la presunción o jactancia que tiene de sí mismo como justo, este, porque se opone a los mandamientos-logos del justo juicio de Dios y se niega a someterse voluntariamente al yugo del rey de Babilonia, se entrega según la divina orden a la cautividad y las cadenas y ataduras y enfermedad y muerte y espada y es exiliado completamente de su patria (Jeremías 34, 8; 35, 14). Porque todo esto, y mucho más, sufre aquel que es desterrado del hábito de la virtud y del conocimiento-gnosis como de su patria. Y la razón por la que no quiere, por orgullo y vana presunción o jactancia sufrir las penas que se le imponen por sus pecados y regocijarse en las aflicciones, necesidades y angustias como el divino Apóstol (2Cor 12, 10). Porque el gran Apóstol conocía que la humillación y humildad que proviene de los dolores corporales guarda los divinos tesoros de la psique-alma; por eso, con gusto soportaba tanto para sí mismo como para aquellos que eran un tipo de virtud y fe, para que incluso si como responsables sufren, -como el corintio que fue reprendido (1Cor 5, 1-5)-, tengan consuelo y ejemplo de paciencia a él que sufrió sin ser culpable.
- Aquel que no se queda en las formas o figuras de lo visible debido a la percepción y los sentidos, sino que con el ωούς nus (espíritu de la psique) con la mente busca lοs logos (razones) como prototipos de las realidades espirituales inteligibles o contempla los logos (razones) de las creaciones sensibles, se le enseña que nada de lo que vemos es impuro. Porque todas las cosas han sido hechas muy buenas por naturaleza (Génesis 1, 31).
- Aquel que no cambia con el movimiento de los sentidos y las percepciones sensibles, trabaja las virtudes sin mezcla ni mancha. Aquel que no permite que las cosas sensibles graben en su nus (espíritu de la psique) y su mente sus formas, ha captado la verdadera idea de los seres. Y aquel que con su διάνοια diania (intelecto, mente) trasciende incluso la sustancia de los seres, él como excelente teólogo, después de ella, vio de manera desconocida la Mónada, Unidad.
- Cada nus (con la mente) contemplativo que tiene la espada del Espíritu, es decir, el logos de Dios (Efes 6, 17), después de matar dentro de sí el movimiento de la creación visible, ha logrado la virtud. Y después de cortar de sí mismo la imaginación o fantasía de las formas sensibles, encontró la verdad que existe dentro de los logos (razones) de los seres, sobre la cual se basa la θεωρία zeoría contemplación natural. Y después de elevarse por encima de la sustancia de los seres, recibe la iluminación de la divina y sin principio Mónada (Unidad), que es el misterio de la verdadera teología.
- Dios se revela a cada uno según la idea que tiene sobre Él. Para aquellos que con su deseo han superado la composición material y cuyas fuerzas de la psique-alma se mueven con igual fuerza alrededor de Dios en una y la misma movilidad perpetua, se revela como Mónada (Unidad) y Trinidad, tanto para mostrar Su existencia como para enseñar misteriosamente la manera de Su existencia. Para aquellos cuyo deseo se mueve solo alrededor de lo material y cuyas fuerzas de la psique-alma no están conectadas entre sí, no se revela como es Él, sino como son ellos, mostrándoles que con sus dos manos han abrazado la dualidad material, por la cual se formó todo el mundo corpóreo, es decir, de materia y forma.
- El divino Apóstol llama a las diversas energías increadas del Espíritu Santo diferentes carismas (Rom 12, 6), que son energizados, operados por un mismo Espíritu (1Cor 12, 11). Así que si según la medida de la fe de cada uno se da la manifestación del Espíritu (1Cor 12, 7) mediante la participación en tal carisma, es evidente que cada fiel recibe la energía increada del Espíritu en la medida que corresponde a su fe y estado de su psique-alma. Y esta energía le proporciona el adecuado poder, fuerza y habilidad para el trabajo de este o aquel mandamiento-logos.
- Uno recibe logos de sabiduría, otro logos de gnosis/conocimiento, otro logos de fe y otro, otro de los carismas del Espíritu enumerados por el gran Apóstol Pablo (1Cor 12, 8-10). Así, uno recibe a través del Espíritu el carisma de la αγάπη agapi (amor incondicional) perfecto e inmediato a Dios, que no tiene nada material, según su fe; otro el carisma de la agapi-amor perfecta al prójimo a través del mismo Espíritu; y otro algún otro carisma. Y cada uno tiene su carisma activado por el mismo Espíritu, como dije; porque es carisma o don del Espíritu cada capacidad que se activa para la obra de un mandamiento o logos, dice el Apóstol.
- El bautismo del Señor es la perfecta mortificación de nuestra voluntad hacia el mundo sensible. Mientras que el cáliz (Mateo 20-22) es la negación también de esta vida presente nuestra a favor de la verdad.
- El bautismo del Señor es un tipo de nuestros propios esfuerzos voluntarios que hacemos por la virtud, con los cuales, después de limpiar las manchas de nuestra conciencia, aceptamos la muerte o mortificación voluntaria de la voluntad hacia las cosas visibles. El cáliz es un tipo de las ocasiones involuntarias de tentación que nos sobrevienen [a pesar de] nuestra voluntad a favor de la verdad. Con estos, prefiriendo el anhelo divino incluso más que nuestra propia naturaleza, aceptamos voluntariamente la violenta muerte o mortificación de la naturaleza.
- Esta es la diferencia entre el bautismo y el cáliz: el bautismo mortifica la voluntad hacia las cosas agradables de la vida por amor a la virtud, mientras que el cáliz hace que los piadosos prefieran la verdad incluso de esta naturaleza.
Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/ 17/05/2024