π. Αθανάσιος Μυτιληναίος – Η φρόνησις (Κυριακή Θ΄ Λουκά)
ΚΥΡΙΑΚΗ Θ΄ΛΟΥΚΑ [12, 16-21]
«La prudencia φρόνησις frónisis»
9º Domingo de Lucas (12:16-21)
La parábola del rico insensato, 12:16-21.
16 También les dijo una parábola: Las fincas de un hombre rico habían producido mucho.
17 Y él pensaba dentro de sí, meditando: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar las cosechas de mis tierras?
18 Y se dijo: esto haré, derribaré mis graneros, los ampliaré, y allí guardaré todas mis cosechas y mis bienes;
19 y luego diré a mi psique-alma: Psique-alma mía, muchos bienes y riquezas tienes guardados para muchos años; ahora repósate, come, bebe y pásalo bien.
20 Pero cuando lo tenía todo preparado para disfrutar, Dios le dijo: hombre necio, esta noche que creíste que vas a comenzar a disfrutar de la vida buena vienen los demonios a pedirte tu psique-alma; y lo que has acaparado, ¿de quién será?
21 Así le sucederá al que egoístamente amontona riquezas para sí, y no es rico con obras de las que Dios se agrada.
9º Domingo de Lucas (12:16-21)
Atanasio Mitilineos – La Prudencia
«La prudencia φρόνησις frónisis»
Φρόνησις frónisis prudencia, sensatez, cordura, sano juicio, sabiduría, mentalidad y conducta lógica, sana y serena
Queridos míos, la parábola del rico insensato que escuchamos hoy en la lectura del Evangelio fue provocada por un joven que pidió al Señor intervenir como mediador en la herencia paterna entre él y su hermano mayor. El Señor, naturalmente, se negó. «¿Quién», dijo, «me ha puesto como mediador o juez sobre ustedes?» etc. Sin embargo, notó en este joven una ambición, que venía a enfrentar la avaricia de su hermano mayor. Como vemos, surgió un conflicto entre dos ambiciones. Según la ley, el hermano mayor recibía una porción mayor, ya que se suponía que debía cuidar de sus padres. Sin embargo, en el fondo, se trataba de un conflicto de dos codicias.
Entonces, el Señor, tras detectar este πάθος pazos (pasión, vicio, adicción, etc) y reunir a la multitud a su alrededor, porque ellos percibieron sobre el asunto, y relató la parábola del rico insensato, la cual escuchamos hoy, para mostrar cuán terrible es la φιλαργυρία filargiría (avaricia, codicia, amor al dinero, a lo material y las posesiones). No la avaricia en el sentido de la mezquindad o tacanería, como solemos decir hoy, sino en el sentido de amor al dinero, codicia, de apego a la riqueza. Y, por supuesto, viene a contribuir a este πάθος pazos también la avaricia.
La parábola está cargada de significados importantes, pero nos centraremos solo en la descripción que el Señor, o más bien Dios, da al avaro y despiadado rico en la parábola: lo llama «insensato». ¿Qué le dice? «Insensato», «¡Necio! ¡Tonto, que no tienes cabeza! Yo te hice a mi imagen, y tú no tienes mente cabeza, estás loco». «¡Necio! Esta noche te exigen tu psique-alma. ¿Quiénes exigen? Los demonios. Y lo que ha preparado, ¿para quién será?» «Y todo lo que ha preparado, según lo dicho: ‘Derribaré mis almacenes y construiré otros mayores, y allí pondré mis frutos, mis bienes y diré a mi alma: ‘Alma mía, tienes para muchos años para comer y beber. Ven, bebe, gózate, descansa”. ¿Qué será de todo eso?»
Si lo analizamos bien, la descripción de «insensato, necio» es impactante. ¡Ay del hombre que carece de prudencia! Sería bueno examinar esta virtud de la prudencia, pues en verdad es una virtud esencial, muy necesaria.
¿Qué es la prudencia? Antes de responder, diríamos que es la primera y más importante virtud, junto a otras tres que constituyen la base, el fundamento y la fuente de todas las virtudes que deben adornar al ser humano. Estas son: la φρόνησις frónisis prudencia, la templanza, la ανδρεία andría (valor, valentía, fortaleza) y la justicia.
La φρόνησις frónisis prudencia corresponde al espacio de la capacidad intelectual de comprensión; la templanza se mueve al corazón y los sentimientos; la fortaleza, en el espacio de la voluntad. Y en este trío, diríamos, de la psique-alma humana, hay tres comportamientos. Y la justicia, no es la justicia común que conocemos, sino la virtud del discernimiento, que equilibra y armoniza las tres primeras virtudes, de modo que ninguna sea mayor ni menor que las otras. Deben estar equilibradas. Esto es la justicia: el discernimiento de las virtudes de igual altura, equilibradas.
Entonces, ¿qué es la φρόνησις frónisis prudencia? Está asociada por supuesto a la inteligencia, pero no es inteligencia. Está asociada también a la sabiduría, pero no es sabiduría. Dice san Basilio el Grande: «El nombre de la φρόνησις frónisis es doble. Una de sus partes es la que se ocupa de la conservación del propio bien, como la serpiente, que conserva su cabeza». «Una parte», dice, «de la φρόνησις frónisis prudencia es aquella que se ocupa de los propios intereses. Así como la serpiente, que era muy prudente, es decir, tenía cabeza, sensatez. Y era el animal más prudente en el Paraíso. Es bien sabido que cuando la serpiente percibe peligro, intenta proteger su cabeza, porque si se corta una parte de la cola, esta vuelve a crecer. Pero si se aplasta la cabeza, se acabó. Por eso, la φρόνησις frónisis prudencia se refiere al interés propio, a la propia conservación, es decir, al mantenimiento de la propia existencia».
Pero ¿qué es la verdadera prudencia?», el Gran Basilio. «Es la capacidad de distinguir lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer», por medio de la cual el que la sigue nunca se ve envuelto en desgracias o infortunios». «Si uno sigue la prudencia, nunca», dice, «se verá envuelto en accidentes» (de la raíz del verbo «περιπείρω peripiro»). Esto es muy importante. Hay que saber cómo organizar las cosas. Es decir, es el regulador de la inteligencia, diría incluso, de la sofía-sabiduría. ¿Sabéis cómo se puede caracterizar la sabiduría? Como un almacén lleno de material valioso. Como un depósito, digamos, lleno de petróleo para la estufa, por poner un ejemplo. ¿Qué es lo que va a regular cómo se utiliza este material? Decimos que en un coche o en una estufa es el carburador, etc. Eso es lo que regula. Pues eso es lo que se llama φρόνησις frónisis prudencia: cómo regular la inteligencia que tengo, la sabiduría que hay en mi.
Además, en la antigua carta a Diogneto, es un libro antiguo, se recomienda lo siguiente: «No mires solo con los ojos, sino también con la prudencia. No como ves las cosas, sino como tu prudencia te lo dicta». La prudencia, entonces, es el ojo interior de la psique-alma, es el νούς nus (espíritu de la psique) el ojo de la psique-alma.
Metodio de Olimpo llama a la prudencia el «ojo perspicaz, clarividente» que permite ver más allá de lo visible. Y Clemente de Alejandría la describe como una «fuerza contemplativa de la psique-alma de los seres”. La φρόνησις frónisis prudencia es una facultad y fuerza de la psique-alma que puede distinguir las diferencias. Según él, también es versátil y adopta varios nombres: «inteligencia», «conocimiento», «sabiduría», «ciencia», «fe», «opinión correcta», «habilidad o arte» y «experiencia». Juntas, todas estas cualidades constituyen lo que llamamos prudencia. La φρόνησις frónisis prudencia, desglosada, revela estas facetas o posiciones particulares.
La prudencia es la primera virtud, como mencioné. Pero también es la suma y el fruto de las otras virtudes. En el caso de este rico en la parábola… Hombre, ¿tú qué dices? Tienes bienes acumulados para muchos años… Hombre, ¡vas a morir! Eres un ser humano. Pero como carecía de filantropía, de misericordia, de amor, no podía ver la realidad. Y creía que podía vivir solo para sí mismo. Así vemos que la φρόνησις frónisis prudencia es la suma y el fruto de todas las virtudes.
San Juan Crisóstomo nos dice que «la fuente y la raíz de la φρόνησις frónisis prudencia es la virtud». Eso es lo que hemos dicho. Y dado que el hombre es imagen de Cristo, Cristo es la fuente de la φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría) para el hombre. El creyente debe pedir a Cristo φρόνησις frónisis. Para ser más exacto: «Cristo mío, a Ti te quiero. Porque si te tengo a Ti, entonces también tengo la φρόνησις frónisis. Si no te tengo a Ti, entonces no tengo φρόνησις frónisis«. En cierta ocasión, el Señor reprendió a sus discípulos y les dijo: «¿Todavía son ustedes insensatos?». Es decir, «¿No tienen cabeza?». Porque decían… ¿Qué decían? «No trajimos pan con nosotros». «¿Acaso el milagro de la multiplicación de los panes para los cinco mil no les enseñó nada?». Les reprende. ¿Por qué? Porque es un punto fundamental de la imagen de Cristo en nosotros. De Cristo, fíjense bien. De Cristo. No me equivoqué. No dije «de Dios». Dije «de Cristo».
Orígenes, un escritor eclesiástico, dice: «Encontrarás en los Proverbios (del Antiguo Testamento) que se dice: ‘Dios preparó los cielos con φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría). Existe una φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría) de Dios, y solo se halla en Cristo Jesús. Porque todo lo que es de Dios, eso es Cristo. Así, Él mismo es la φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría) de Dios». ¿Cómo se creó el universo? “El Dios preparó los cielos con φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría) «, significa que Él los preparó a través de Jesús Cristo, a través del Logos de Dios. Por lo tanto, cuando decimos «la φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría) de Dios», hablamos de Jesús Cristo. Es el Logos de Dios. ¿Veis, pues? ¿Tengo a Cristo? Tengo φρόνησις frónisis (prudencia, sabiduría). ¿No tengo a Cristo? No tengo φρόνησις frónisis.
San Atanasio el Grande también dice: «El Hijo de Dios, es el Logos y la Sabiduría, Él mismo es la φρόνησις frónisis prudencia y la voluntad viva». Dice que el Hijo de Dios es el Logos, la Sofía-Sabiduría, la Sabiduría en Hipostasis “Enypóstatos”, Él es la φρόνησις frónisis prudencia, Él es la voluntad viva de Dios.
Cuando, en la parábola del rico que escuchamos, queridos, el Señor dijo aquel «ἄφρον afron», «necio, sin cabeza», era como si le estuviera diciendo —porque, ya saben, debemos ir al fondo de las cosas, es como si le dijera: «Tú, que no tienes el Logos de Dios, no tienes al Hijo de Dios. La en Hipostasis, “Enypóstatos” (en persona)». Tanto como φρόνησις frónisis prudencia, como Sabiduría. *Enypóstatos* en Hipostasis significa persona, porque ni la prudencia ni la sabiduría son conceptos abstractos. Los antiguos helenos-griegos consideraban la prudencia y la sabiduría como ideas abstractas. No son conceptos abstractos, sino que pertenecen a una persona; al Hijo y Logos de Dios, a Jesús Cristo. Por eso se le llama la Sabiduría “Enypóstatos” (en persona)», la Sabiduría de Dios, que es una persona.
El Señor llamó hombre «prudente» al que escucha y pone en práctica Su logos. Así finaliza el Sermón de la Montaña con la parábola breve del hombre que construye sobre la roca. ¿Y quién es y qué es la roca? El Cristo. Y Su edificio es resistente a la eternidad. Recuerden la parábola de las cinco vírgenes: «Cinco eran insensatas y cinco prudentes». Las vírgenes insensatas, faltas de prudencia, quedaron afuera. Pierdes el reinado de la Realeza increada de Dios, te quedas fuera.
Por tanto, la φρόνησις frónisis prudencia es lo opuesto a la necedad. Cuántas veces Cristo dijo a los fariseos y a los gramaticales (escribas, teólogos de academia): «Necios y ciegos». «Ustedes, que tienen necedad, que tienen ceguera espiritual. Es decir, que no tienen φρόνησις frónisis prudencia». Cuánto reprendió el Señor a los fariseos, los gramaticales-escribas y los juristas.
Teodoreto, otro escritor eclesiástico, dice: «La prudencia es la vigilancia y atención de nuestra parte lógica de la psique-alma». Es la preparación de nuestro intelecto con lógica. Y el mismo Señor manda: «Sean prudentes como las serpientes». Dios dotó a los animales con ciertas virtudes. A este animal le dio esto, a aquel otro. Y, si se quiere, también les dio defectos a los animales. No tienen culpa. Ni reciben elogios por sus virtudes ni reproches por sus carencias. Y como dice San Basilio el Grande, Dios hizo el reino animal para enseñar al ser humano. Pero un intérprete señala que es una degradación para el ser humano tener que tomar ejemplos de los animales. «Ven aquí, perezoso», dice la Sagrada Escritura, «mira a la hormiga, mira a la abeja». Pero es una vergüenza tener que inclinarme a observar a la abeja, a mirar a la hormiga, solo porque soy perezoso, vago.
Los primeros en ser creados, queridos, no activaron la φρόνησις frónisis prudencia. ¿Por qué? Porque fueron vencidos por la tentación, por el deseo maligno. Así, su lógica no estaba en atención y alerta para poder mantener prudencia. Lo que destruye realmente la prudencia o impide su desarrollo son los πάθος pazos (pasiones, vicios, adicciones, etc.). No lo olvidemos. Los πάθος pazos afectan la prudencia, seguro. Muchas veces vemos a personas en posiciones de autoridad tomar decisiones y pensamos: «¿Es que no tienen cabeza estas personas?». Pero no pueden pensar con claridad porque los πάθος pazos oscurecen el cerebro y no pueden pensar con lógica.
El Espíritu Santo nos exhorta en el libro de los Proverbios: «Busquen la prudencia». ¿Encontrar una mujer prudente? Dice de nuevo en el libro de los Proverbios: «¿Quién», dice, «encontró una mujer valiente?». Ανδρεία andría valiente significa muchas cosas. Primero, la prudencia. ¿Ha encontrado una mujer así prudente? «Ha encontrado un tesoro». Sí, un tesoro. En profundidad significa: «Buscad la Sabiduría en Hipostasis, “Enypóstatos” (en persona)». Cuando el Espíritu de Dios dice: «Buscad prudencia». Por eso, cuando la Sabiduría en Hipostasis, “Enypóstatos” (en persona)» prepara su gran mesa, leemos nuevamente en el libro de la Sabiduría de Salomón – dice: «Clama con voz elevada» y dice a los hombres: «Quien es insensato, que se aparte de su camino y venga a mí. Y a aquellos que son pobres en mente y espíritu, les dijo: ‘Venid, comed de mi pan y bebed del vino que he preparado para vosotros. Dejad la insensatez, necedad para que reinen por siempre y buscad la prudencia y alcanzad el conocimiento de la prudencia». ¿Lo ven? ¿Quién llama? La Sabiduría en Hipostasis, “Enypóstatos” (en persona). ¿Quién? Cristo, la fuente de toda φρόνησις frónisis prudencia. «Bienaventurado el que encuentra prudencia», dice la Sabiduría de Sirácides.
Y finalmente, el autor del cuarto libro de los Macabeos observa: «La φρόνησις frónisis prudencia es la principal de todas». En ese libro se mencionan cuatro virtudes, como les dije antes. Por lo tanto, la prudencia es la principal, la cumbre.
En cuanto existe piedad, la raíz de la prudencia es inquebrantable, y es la virtud, detrás de la cual está Cristo. Pero cuando no hay prudencia, entonces para esa persona no existe Dios. ¡Es fuerte esta afirmación! El Señor lo dijo: «Dice el necio en su corazón, no hay Dios», esto está en el Salmo 13, lo dice el Espíritu Santo. ¿Quién dijo que no existe Dios? El insensato, el necio. Aquel, por lo tanto, que dice que Dios no existe, es un necio, alguien sin cabeza, sin sentido. No tiene cabeza ni entendimiento. Porque si lo tuviera, nunca diría: «Dios no existe».
El profeta Baruc menciona en su tercer capítulo, que aquellos gigantes prehistóricos se perdieron. Uno de ellos, de los que se salvaron, fue Goliat. «Se perdieron», dice, «porque no tenían prudencia». Escuchen, se los voy a leer. No los interpretaré más, ya que no tenemos tiempo:
«Allí nacieron los gigantes famosos desde el principio, haciéndose enormes —un gran cuerpo, un cuerpo fuerte, como los atletas contemporáneos— sabiendo cómo pelear. Pero no los eligió Dios, ni les dio el camino del conocimiento; y perecieron por no tener prudencia». Se perdieron porque no tenían prudencia. Hablé sobre los atletas. Sabéis que muchos de nuestros atletas cuidan mucho su cuerpo, pero no su mente. Y de esta manera, queridos míos, se desarrolla el llamado «hombre vitalista». *Vita* significa vida, en latín. El hombre «vitalista», el hombre «animal». Lo digo de esta manera: El hombre «bestial». ¡Qué pena! ¡Qué pena!
Los pueblos que no tienen prudencia se pierden históricamente. Dios llamó muchas veces a Su pueblo Israel «necio». Queridos, la φρόνησις frónisis prudencia es una gran virtud.
Y, por lo tanto, «Bienaventurado el hombre que ha hallado la prudencia», dice el libro de los Proverbios. Pero la prudencia debe provenir de Dios. ¿Por qué? Porque frente a ella se opone la prudencia humana, que la mayoría de las veces está fuera de la prudencia que salva. Sobre esta prudencia mundana, Cristo contó una parábola. No es momento para eso. Pongamos como ejemplo: «¿Dónde invertiré mi dinero?». Es prudencia. Pero no es la prudencia que salva.
Además, si queréis, también tenemos la prudencia demoníaca. Por eso el diablo tomó la forma de una serpiente y vino a los primeros en ser creados. Presten atención a esto de la prudencia demoníaca, porque, sencillamente, el diablo debe poseer una prudencia para engañarte. Pero te engañará para tu perdición. También se engañará para su propia perdición. Esa es la prudencia demoníaca.
Nosotros, queridos, pidamos al Señor con insistencia Su propia φρόνησις frónisis prudencia, la prudencia divina; detrás de la cual está Jesús Cristo, como les he explicado. O, si quieren, conozcamos cada vez más a Jesús Cristo. Es lo que dice el Apóstol Pablo usando la siguiente expresión: “Hacia el reconocimiento pleno del Hijo de Dios”. No dice «hacia el conocimiento». Dice “hacia el reconocimiento pleno”. Es decir, debemos alcanzar un conocimiento profundo y bueno para conocer a Jesús Cristo. Por tanto, si tenemos a Cristo en reconocimiento pleno, entonces, queridos, habremos adquirido la prudencia tan importante y tan necesaria.
Athanasios Mytilineos
(Para la gloria del Santo Dios Tríadico, transcripción de la homilía a texto digital y edición)
FUENTE: https://arnion.gr/index.php/diafora-uemata/omiliai-kyriakvn
Traducido por: Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas https://logosortodoxo.es/