Domingo antes de la Epifanía, 2 Timoteo 4 Yérontas Mitilineos

Homilía apocalíptica del 1981 del Yérontas Mitilineos, el Nuevo Crisóstomo, donde nos describe al pie de la letra lo que está sucediendo hoy en día en el cristianismo y en el mundo)

 

«Tú, sin embargo, mantente en νήψιs nipsis sobrio en todo»

Domingo antes de la Epifanía (2 Timoteo 4,5-8)

  1. se apartarán de la verdad girando a otra parte sus oídos y harán caso de los cuentos y los mitos.

Β Τιμ. 4,4 καὶ ἀπὸ μὲν τῆς ἀληθείας τὴν ἀκοὴν ἀποστρέψουσιν, ἐπὶ δὲ τοὺς μύθους ἐκτραπήσονται.

Β Τιμ. 4,4 Και την μεν αλήθειαν δεν θα την προσέχουν, αλλά θα γυρίζουν αλλού τα αυτιά των. Θα εκτραπούν δε και θα στραφούν εις μυθολογίας και ψευδολογίας.

  1. Pero tú estate en nipsis y alerta siempre a las cosas que Dios quiere, soporta con paciencia los sufrimientos de tu diaconado, predica el Evangelio, cumple bien el servicio que te has hecho cargo en la Iglesia.

Β Τιμ. 4,5 σὺ δὲ νῆφε ἐν πᾶσι, κακοπάθησον, ἔργον ποίησον εὐαγγελιστοῦ, τὴν διακονίαν σου πληροφόρησον.

Β Τιμ. 4,5 Συ όμως πρόσεχε άγρυπνος εις όλα όσα διδάσκει ο Θεός και επιβάλλει το καθήκόν σου. Κοπίασε και ταλαιπωρήσουν εις την διακονίαν σου, κάμε έργον κήρυκος του Ευαγγελίου, εκπλήρωσε εις τέλειον βαθμόν την υπηρεσίαν, που ανέλαβες εν τη Εκκλησίᾳ.

  1. Yo estoy ya a punto de ser ofrecido en sacrificio a Dios; el momento de mi partida de este mundo está muy cerca.

Β Τιμ. 4,6 ἐγὼ γὰρ ἤδη σπένδομαι, καὶ ὁ καιρὸς τῆς ἐμῆς ἀναλύσεως ἐφέστηκε.

Β Τιμ. 4,6 Δεν θα είμαι πλέον εν τη ζωή, δια να σε καθοδηγώ, διότι εγώ χύνω τώρα το αίμα μου θυσίαν προς τον Θεόν και ο καιρός της εκδημίας μου από τον κόσμον αυτόν έχει πλησιάσει.

  1. He combatido el buen combate para el Evangelio de Cristo, he concluido mi camino, he aplicado y conservado en teoría y praxis la fe;

Β Τιμ. 4,7 τὸν ἀγῶνα τὸν καλὸν ἠγώνισμαι, τὸν δρόμον τετέλεκα, τὴν πίστιν τετήρηκα·

Β Τιμ. 4,7 Εχω αγωνισθή τον καλόν αγώνα δια το Ευαγγέλιον του Χριστού, έφθασα στο τέλος του δρόμου, που με έχει τάξει ο Κυριος, έχω τηρήσει κατά θεωρίαν και πράξιν την πίστιν.

  1. sólo me queda recibir la corona merecida, que me dará el Señor en aquel último gran día de su Segunda parusía-presencia, como justo juez; y no sólo a mí, sino también a todos los que esperan con amor y corazón puro su gloriosa venida.

Β Τιμ. 4,8 λοιπὸν ἀπόκειταί μοι ὁ τῆς δικαιοσύνης στέφανος, ὃν ἀποδώσει μοι ὁ Κύριος ἐν ἐκείνῃ τῇ ἡμέρᾳ, ὁ δίκαιος κριτής, οὐ μόνον δὲ ἐμοί, ἀλλὰ καὶ πᾶσι τοῖς ἠγαπηκόσι τὴν ἐπιφάνειαν αὐτοῦ.

Β Τιμ. 4,8 Λοιπόν μου επιφυλάσσεται ο στέφανος, που βραβεύει την δικαιοσύνην και την αρετήν, και τον οποίον ο Κυριος, που είναι ο δίκαιος κριτής, θα μου δώση ως ανταμοιβήν κατά την μεγάλην εκείνην ημέραν της Δευτέρας Παρουσίας. Και θα τον δώση όχι μόνον εις εμέ, αλλά και εις όλους όσοι έχουν αγαπήσει και ποθήσει με καθαράν και αγίαν καρδίαν την ένδοξον εμφάνισίν του.

 

Homilía transcrita del yérontas Atanasios Mitilineos, pronunciada el 4 de enero de 1981 en el Monasterio Comnineon de Larisa, con el tema:

«Tú, sin embargo, mantente sobrio en todo, sufre penalidades, haz la obra de un evangelista, cumple tu ministerio».

  1. [Aquí el término principal es la Nipsis Νήψηs Sobriedad y vigilancia interior.Sobriedad espiritual, su principal interpretación es sobriedad, o sea, el estado aquel que es contrario a la embriaguez. Al final del texto tenemos el término nipsis desarrollado]

El Apóstol Pablo, mis queridos, se encuentra en la prisión de Roma. Con su ojo profético, ve tanto el presente como el futuro. Ve el presente como sombrío o lúgubre, sabiendo que él ya está partiendo de este mundo. No será liberado de la cárcel como la primera vez, sino que será condenado a muerte. Esto, sin embargo, le da gran alegría por su propio bien. Pero también ve que, dentro de la Iglesia, como ya había advertido a los presbíteros-ancianos sabios de Éfeso, vendrán lobos feroces. Además, ve hacia el futuro lejano, hacia los últimos tiempos. Su ojo profético llega hasta el final de la Historia.

Y escribe a Timoteo, el obispo de Éfeso, su querido hijo espiritual y le dice: » Debes saber que en los ésjatos-últimos días, vendrán momentos difíciles y se presentarán en el camino de la Iglesia circunstancias peligrosas. Porque los hombres serán egoístas, avaros amigos del dinero, altivos, orgullosos, blasfemos, maldicientes, rebeldes con los padres, ingratos, injustos, desnaturalizados, desleales, diabólicos, calumniadores, diabólicos, desenfrenados, inhumanos, enemigos de todo lo bueno, traidores, temerarios, obcecados, inflados y oscurecidos por la vanagloria, más amigos de los placeres carnales del hedonismo que de Dios, los cuales tendrán una apariencia exterior de piedad, pero en realidad están lejos, habiendo negado la fuerza de ella. Apártate lejos de ellos.» (2 Timoteo 3,1-5).

«Porque vendrá el tiempo en que los hombres no soportarán la sana y santa enseñanza, sino que, llevados de sus caprichos y los deseos perversos de sus corazones, buscarán distintos maestros falsos que les halaguen el oído; se apartarán de la verdad girando a otra parte sus oídos y harán caso a las fábulas, a los cuentos y los mitos (2 Timoteo 4,3-4).

Esto le dice el Apóstol, mis queridos, a su discípulo Timoteo, preparándolo no solo a él, sino a toda la Iglesia para enfrentar lo que vendrá. ¿Ven ustedes que hoy hemos escuchado la carta del Apóstol? Entonces, esta carta no es solo un patrimonio de Timoteo. Es patrimonio de toda la Iglesia, y por lo tanto se dirige a todos los cristianos de todos los siglos, tiempos y edades.

El futuro es sombrío o lúgubre. Y su oscuridad, mis queridos, ya la percibimos. Vemos todos estas características y caracteres que el Apóstol describe. Y atención, no me digan que siempre los hombres fueron así, como los describe el Apóstol. Él no habla de los que están fuera de la Iglesia. Habla de los cristianos. ¿Serán los cristianos como los describe? Sí, los cristianos, no los no cristianos. Es decir, los cristianos llegarán a ser como los describe el Apóstol.

Decidme, ¿no es sombrío y lúgubre el futuro? Y este futuro, que ya han pasado más de dos mil años desde que fue escrito, ya lo estamos viviendo. Hoy, las personas pisotean el Evangelio. Hoy, las personas se vuelven contra el Evangelio, se burlan de él, ¡los cristianos! ¡Los cristianos! ¡Y los sacerdotes! ¡Y los obispos! ¡Y los patriarcas! De manera abierta y secreta se burlan y luchan contra del Evangelio.

El Apóstol ya lo había dicho a los presbíteros, ancianos sabios de Éfeso: «De entre ustedes mismos, de entre los presbíteros, ancianos, surgirán hombres que hablarán cosas corruptas. De entre los clérigos surgirán herejes. Y hablarán, enseñarán y ganarán seguidores». El Apóstol advirtió de muchas maneras a la Iglesia sobre lo que sucedería, y vemos que todo esto está sucediendo, queridos.

¿Qué puede decir uno? El santo Cosmás de Etolia dijo que «Harás tres días de camino para encontrar un buen sacerdote, porque los sacerdotes se habrán vuelto como los laicos». (Yo el traductor, especialmente desde España hago tres mil km yendo a Grecia buscando con linterna, como el filósofo Diógenes en antiguo Atenas, buscando algún monje, monja o sacerdote iluminado). ¿Cómo piensan los laicos? Disfrutan, comen, beben, se emborrachan, se divierten, se preocupan sobre cosas materiales por sus hijos, por su dinero, sus inversiones. «Como piensan los laicos», dice él, «así pensarán los sacerdotes. Y los laicos, ¿cómo serán? Los laicos serán como los demonios». ¡Tremenda situación! (¡Desgraciadamente la vivimos hoy en día al pie de la letra, conmovedor, terrible!)

Y como les dije, en nuestra época vemos esta situación. Ya ha comenzado (1980). Y es a nivel global, en todo el mundo, y especialmente en el mundo cristiano…

Pero nosotros, si suponemos que mantenemos el Evangelio saludable, ¿qué debemos hacer? ¿Dejaremos, de manera fatalista, que nos arrastre la corriente general, la corriente mundial, hacia la perdición y la destrucción? » Pero tú estate en nipsis y alerta siempre a las cosas que Dios quiere, soporta con paciencia los sufrimientos de tu diaconado, predica el Evangelio, cumple bien el servicio que te has hecho cargo en la Iglesia. Tú, sin embargo, mantente sobrio en todo, sufre penalidades, haz la obra de un evangelista, cumple tu ministerio». Esa palabra «pero tú» es contrapuesta. Esto sucede con los cristianos caídos, los cristianos que ya se han desmoronado. Pero tú, ¿qué harás? ¿Veis? «Pero tú”, no así, sino de manera diferente.

El Apóstol introduce de inmediato la contradicción. Esta contradicción es de una importancia fundamental. Algo que merece mucha atención es que nuestros cristianos no pueden soportar esta contradicción. Por favor, presten mucha atención en este punto. ¿Qué significa esto exactamente? Nuestros cristianos quieren imitar a los demás, como los ven los demás en su vida social. Esto no es correcto, queridos. Es decir, si veo a otro cristiano recaído, ¿debo yo llegar a ser como él? ¿Debo caer también? ¿Por qué no tengo la fuerza y energía, la dinámica para confesar mi fe?

Pero el diablo ha sembrado adecuadamente su semilla. Y ¿cuál es esa semilla? Que, supuestamente, seré un hipócrita si no quiero mezclarme con los demás fieles, si me muestro como el que vive piadosamente o religiosamente, yo el hombre sobrio, níptico con templanza y autodominio, el hombre espiritual, el hombre piadoso. Y así, eso se considera hipocresía… La hipocresía es lo contrario, queridos. Es actuar como si fuera como los demás seres humanos, como si siguiera la moda de los vestidos y todo lo que nos rodea, como si usara lo que usan los demás, como si me peinara como los demás. Como si construyera las casas como los demás.

Así, en este clima de moda, también somos arrastrados en lo que respecta a la fe. Los demás no creen, ¿debemos nosotros no creer? Los demás son impíos, ¿debemos ser impíos también? Pero no nos va eso. Así que, nos ocultaremos. Entonces, mostramos que no somos piadosos. Pero dentro de nosotros, nos aseguramos de ser piadosos. Porque si lo revelamos, nos llamarán hipócritas… Pero díganme, ¿acaso esconderse no es exactamente hipocresía?

¿Y el confesar, el revelar mi ser, no es una verdadera confesión y apología? Y no olvidemos que en una época que constantemente decae, en una época en la que todo se aleja de Dios, debemos permanecer firmes y ser confesores. Quizás, aunque cada santo es un confesor, cada santo, incluso en la época más santa, es un confesor, sin embargo, nuestra Iglesia ha reconocido una clase especial de confesores; aquellos que pueden no haber derramado su sangre, pero que, sin embargo, levantaron su estatura y confesaron. Y lo importante es que esta clase de confesores se creó precisamente cuando los de la misma fe se volvieron contra ella. Cuando, por ejemplo, los herejes dentro de la Iglesia, que llegaron a ser muchos, se alzaron para imponer su herejía, entonces los que pensaban correctamente y ortodoxamente se alzaron también, y dijeron: «No. No es así; es así». Y es que la Iglesia honra especialmente a estos confesores y los coloca junto con los mártires. Además, muchos de los confesores realmente derramaron su sangre, o murieron debido a diversas dificultades en las prisiones, o sufrieron, a veces, indescriptibles martirios.

Como el santo Teodoro el Escritor, a quien le cortaron la lengua, le cortaron la mano derecha para que no escribiera ni hablara ortodoxamente, igual san Máximo el Confesor, etc. Y cuántos, cuántos sufrieron grandes palizas o pasaron mucho tiempo en prisión, y su vida se acortó y murieron.

Por lo tanto, debemos convertirnos y hacernos confesores. Y con nuestro ejemplo y con nuestros logos y palabras. Que cada uno se lo diga a sí mismo: «Este es el mundo. Tú, hombre, Athanasios, Georgios, tú no debes ser así». ¿Pero qué? «Mantente en nipsis sobrio en todo». «Mantente sobrio Νῆφε ἐν πᾶσι». «. El verbo «νήφω nifo» se utiliza para hablar de alguien que no ha bebido vino y, por lo tanto, tiene la mente muy clara. El Apóstol Pablo usa apropiadamente este verbo «νήφω»; que significa abstenerse de vino. Si abrimos un diccionario, encontraremos este significado: abstenerse de vino. Y, por lo tanto, no tengo el cerebro, la mente embriagada. El Apóstol lo usa intencionadamente para mostrar que todos los hombres, es decir, los cristianos, han bebido el vino del pecado. Y se han embriagado. «Y tú, Timoteo, vivirás entre cristianos tambaleantes; que han bebido el vino del pecado. Y, por lo tanto, su cerebro, su mente no está clara, no tienen el ojo limpio para ver la realidad. Tú, sin embargo, mantente en nipsis sobrio. Tú no bebas el vino del pecado». ¿Ven cómo se nubla la mente y el ojo del hombre, para ver sus propios intereses, cuando vive en el pecado? «Tú, sin embargo, mantente en nipsis sobrio. Para que puedas ver. ¿Qué debes ver? Primero, para discernir los καιροί tiempos o épocas. Para ver qué son los tiempos o épocas».

Es característico que, hacia al santo Policarpo, el santo Ignacio, obispo de Esmirna, le escribe algo similar: «Ten cuidado», le dice; «debes discernir los tiempos o épocas, ver los tiempos. Y no esperar a Aquel que esperamos, Jesús Cristo». ¿Cómo puede uno discernir los tiempos? ¿Cómo puede uno ver, describir y calificar su época? ¿Cómo puede uno decir que esto ya se aleja de Dios? ¿Que esto no debo seguirlo ni vivirlo? Solo cuando tiene la mente clara. Cuando está en nipsis sobrio. Muy importante esto de «mantente en nipsis sobrio en todo». «Debes estar en nipsis sobrio en todo, pero también en cada momento. En todo y siempre». Los Padres tomaron este «νήφω nifo» y lo desarrollaron con una profundidad inconmensurable. Y crearon nuestra conocida «Teología Niptica». «Níptico» proviene de «νήφω», que significa «guardia, alerta, vigilancia del νούς (nus: espíritu de la psique) con la mente, sobriedad, lucidez y pureza del corazón». «¿Qué es», dice, «la nipsis sobriedad? Guardia, vigilancia del nus con la mente y lucidez y pureza del corazón. Debes guardar y vigilar tu nus. ¿Por qué debes vigilar tu nus? Para que pueda estar claro, transparente y lúcido».

Los cristales, queridos míos, que se colocan en los telescopios, ¿saben en qué buen estado se mantienen? Una vez, un famoso astrónomo descubrió un planeta en nuestro sistema solar. Esto ocurrió hace algunos siglos. Entonces dijo que había descubierto un planeta, muy distante. Los demás dijeron: «Limpia bien tus lentes. No viste bien. Parece que un pedazo de suciedad pasó y pensaste que era un planeta». Claro, el astrónomo tenía razón. Había realmente descubierto un nuevo planeta. Pero el ejemplo demuestra que las lentes deben mantenerse absolutamente limpias. ¿Sabían que cuando fabrican estos cristales en las fábricas, los mantienen en sistemas tales que no sufran alteraciones? Un terremoto, por ejemplo, o un avión que pase y cause una vibración… Durante un año, estos lentes se mantienen en calma total hasta que se enfrían. Me dirán: «Pero se enfrían en 24 o 48 horas». ¡Un año se mantienen así! Y los lentes se guardan en sistemas de total calma para estar completamente limpios. Así también debe ser el nus y la mente humana. Debe ser un lente transparente clarísimo, que distinga todo. Para llegar a ser así, debe ser guardado. ¿De qué? De todo lo que es ajeno a ese nus. Es decir, del pecado en particular. Por lo tanto, guardia o protección del nus. «Guardar» significa protección. Debes proteger tu nus. Y mantener limpio y lúcido el corazón. Cuando mantienes ambos, entonces: “Bienaventurados los sanados, puros y limpios del corazón, o los que han hecho la catarsis, la purgación, sanación y limpieza de su corazón de cada mancha del pecado, porque ellos contemplarán y verán la doxa-gloria luz increada de Dios«.

«Pero tú estate en nipsis y alerta siempre a las cosas que Dios quiere, soporta con paciencia los sufrimientos de tu diaconado…» (2Tim 4.5). Queridos míos, cuando vivimos en una época que actúa y se comporta de esta manera, ¿no lo pasarán mal y sufrirán aquellos que piensan correctamente de manera automática? Si alguien es clérigo y ve a otros sacerdotes que no van por el buen camino, ¿no sufrirá él también? ¿Cómo sufrirá? ¿Acaso no caerá sobre sus hombros un trabajo doble, triple, incluso cien veces más, para salvar lo que pueda? Esto es precisamente lo que dice el Apóstol a Timoteo. «Tú, por lo tanto, soporta con paciencia los sufrimientos». No porque la naturaleza de la vida espiritual y de la difusión del Evangelio sea solo sufrimiento, sino que el sufrimiento será especialmente mayor cuando el mundo se haya pervertido, cuando los cristianos ya no cuiden lo verdadero, lo ortodoxo y lo correcto, y cuando el clero se haya corrompido y se concentre solo en cómo enriquecerse y divertirse.

«Haz la obra de un evangelista». No se refiere a salir a predicar por aquí y por allá, como hacían los demás apóstoles. Pero ¿qué significa esto? Timoteo era obispo de una ciudad. «Haz la obra de un evangelista» significa: «No dejes de evangelizar a Cristo desde la mañana hasta la noche, y desde la noche hasta la mañana. Habla, di lo mismo una y otra vez, y golpea los oídos de tus oyentes con lo mismo una y otra vez. No digas: ‘Voy a parar’. No digas: ‘Ya lo dije’. No digas: ‘Ya avisé’. Tú sigue hablando, habla continuamente». Como el mismo Apóstol les dijo a los efesios cuando los saludó por última vez. Les dijo: «Recuerden que noche y día os aconsejaba y os enseñaba».

No crean, queridos míos, que esto solo recae sobre los hombros de Timoteo o del obispo, o sobre los hombros del presbítero o diácono de cualquier época. Si lo quieren, esto aplica a todo creyente. ¿Podría acaso un sacerdote o un obispo lograrlo todo solo? ¿No deben ayudar los fieles que han entendido las cosas? Por eso hay un llamado. Un llamado a todos los fieles. Dondequiera que estén, dondequiera que se encuentren, abran conversación, abran debate, hablen sobre Cristo. Les contaré un ejemplo muy malo, pero útil. Aprendamos de los herejes. Dondequiera que se sientan, los herejes abrirán conversación. Al menos, aprendamos de ellos. Y digamos: «¿Por qué ellos actúan de esta manera? ¿Por qué tienen celo demoníaco? Y nosotros, ¿por qué no tenemos celo, entusiasmo por Cristo?». Así, cuando comencemos a hablar de cosas triviales, charlas inútiles, no sé qué, empecemos a hablar… ¿Qué? Pues de aquello que leíste en la mañana en la Santa Escritura. ¿No lees la Santa Escritura, hermano? Si la lees, ¿qué leíste en la mañana? Pues ese pasaje que leíste, háblalo durante el día. ¿Y mañana? El otro pasaje que leíste. Y algún día verás que podrás hablar de toda la Escritura, porque serás dueño del jardín de la Escritura y te moverás como te guste, recogiendo las flores que necesites para hacer hermosos ramos, y ofreciendo esos ramos a cualquier fiel que te pida las flores de este Paraíso que se llama «Logos de Dios, Santa Escritura».

«Cumple tu diaconía (servicio, trabajo, ministerio)». ¿Cuál es tu diaconía? La obra pastoral del obispo. No olviden, lo diré una vez más, que en la obra pastoral también deben ayudar los fieles. ¿Cómo quieren que el presbítero, el obispo, logre todo y lo haga bien si no tiene la ayuda de los fieles? Los fieles también deben ayudar. ¿Cuánto deben ayudar? Como diríamos: «Bueno, dedicaré una tarde a la semana, siempre que pueda, para hacer algo». Dice: «Cumple tu diaconía». El verbo «πληροφόρησον» no tiene el significado moderno de «dar información». Más bien significa «llevar a la plenitud. Πληρόω – πληρῶ». Llevar a la plenitud; lo que significa que «la obra que asumirás para ayudar a la Iglesia, llévala a la perfección; hazla completa, tanto en cantidad como en calidad».

¿Qué dicen, queridos míos? ¿Tenemos trabajo por hacer? Tenemos muchísimo trabajo. No dejen que la obra de Dios recaiga sobre los hombros de unos pocos. Esos hombros se cansan y se hunden. Y caen. Porque la obra es pesada. Ayuden. Ayuden tanto como puedan. En cierta ocasión, para que los israelitas pudieran vencer, Moisés tenía que mantener sus manos levantadas, desde la mañana hasta la noche. Tenía que vencer a los amalecitas, el símbolo de la cruz. Con la cruz vencerían. Y entonces Moisés se cansaba. Era un hombre anciano. Tenía cien años. Salió de Egipto a los ochenta años, y a los ciento veinte dejó este mundo. Pasaron cuarenta años en el desierto. Y se cansaba. Imagínense ustedes, que a ustedes les pongan a mantener las manos levantadas durante doce horas… Y las bajaba. Tan pronto como bajaba las manos, los amalecitas vencían. Entonces llamó a dos personas. A Hur y a su hermano Aarón. Y ellos sostenían las manos de Moisés. Uno con una mano y el otro con la otra. Así que apoyaba las manos sobre ellos. Para que se mantuviera el signo de la cruz, y los israelitas vencieran. Y los israelitas ganaron.

Pues bien, para que las manos de los obreros del Evangelio se mantengan firmes, los hombros de estos aguanten, para que no se cansen, porque se han cansado, y como dije, se doblan, ayuden esas manos. Ayúdenlas de cualquier manera, para que se mantengan más y más psiques-almas cristianas firmes. En una época en la que todo se derrumba y todo es arrastrado. Lo que el Apóstol Pablo profetizó, lo vemos cumplirse ampliamente en nuestra época.

Y aún más, mientras avanzamos hacia los tiempos finales, el mal seguirá avanzando más y más. Bien, esto es así en el mundo. Pero nosotros, debemos permanecer firmes. Firmes para estar ante Cristo, ganando Su reinado de la Realeza (energía increada). Amén.

Yérontas Atanasios Mitilineos,

Para la gloria del Dios Trinitario
transcripción de la grabación de la homilía a texto electrónico y edición: Eleni Linardaki, filóloga
Fuentes: FUENTE: http://www.arnion.gr/mp3/omilies/p_athanasios/omiliai

_kyriakvn/omiliai_kyriakvn_260.mp3

Traducido por: Χρῆστος Χρυσούλας Jristos Jrisulas https://logosortodoxo.es/

 

  1. Nipsis Νήψηs Sobriedad y vigilancia interior

Νήψηs (nipsis) Sobriedad espiritual, su principal interpretación es sobriedad, o sea, el estado aquel que es contrario a la embriaguez.

Νήψηs (nipsis) el verbo es νήφω (nifo,) a) sobrio, me abstengo del vino b) estoy sereno c) estoy sin pasiones, impasible, d) soy sensato, prudente, pienso con atrevimiento, e) estoy atento y previsible 5) metaf. tengo autodominio o autocontrol, autovigilancia; término utilizado por los Apóstoles, 2 Tim 4,5 1 Tim 2,3 1Ped 1, 13 etc., por todos los Santos Padres Helenos de todos los tiempos hasta hoy en día, especialmente en la Filocalía de los grandes Santos Nípticos.

Νήψηs (nipsis) metafóricamente en el lenguaje ortodoxo y escritura, es la sobriedad espiritual, lucidez, vigilancia y alerta que se expresa por la actitud del cuidado y la vigilancia, donde el hombre inspecciona y cuida su pensamiento interior y su fantasía o imaginación. A la vez supone inspección y vigilancia del corazón y del nus. La nipsis depura la oración y la oración purifica, clarifica la nipsis.

San Hisíjio en la Filocalía tomo 1, nos describe algunos métodos de la nipsis: 13. Ahora bien, cuántos métodos y maneras de nipsis existen, según a mí, que pueden hacer la catarsis y limpiar el nus de los apasionados y malos loyismí, no dudaré ni me cansaré de mostrártelos con un lenguaje sencillo y sin adornos. Porque no me parece bien, en tiempos de guerra espiritual, esconder y disfrazar dentro de este logos la utilidad mediante palabras elegantes; sobre todo cuando es dirigido a personas sencillas. Dice Pablo: “Y tú hijo mío Timoteo, estate en nipsis, presta atención lo que estudias y lees” (Tim 4,13).

Un método de nipsis es examinar frecuente y atentamente la fantasía del malo y astuto loyismós; es decir, el “ataque o asalto”, porque el satanás sin la fantasía no puede crear loyismí y presentarlos al nus-espíritu para engañarlo.

Otro método es mantener el corazón siempre en profundo silencio e hisijía, alejado de todo loyismós, y orar.

Otro método es rogar, suplicar continuamente al Señor Jesús Cristo con humildad para que venga en ayuda.

Otro método es tener ininterrumpido el recuerdo de la muerte.

Sobre el importante método que consiste en mirar sólo al cielo considerando a la tierra como nada, es también una práctica tan eficaz como otras, hablaré al respecto más en extenso en otro momento, si ello place a Dios y me inspira logos. Todas estas prácticas, querido mío, son como porteros terribles que impiden los pensamientos malignos y viles… continúa en http://www.logosortodoxo.com/filocalia/san-hesiquio-de-bazos-203-logos-sobre-nipsis-hisijia-y-oracion-de-corazon-o-de-jesus/

Metropolita Ieroteo Vlajos: «Hablando sobre la nipsis ortodoxa entendemos la alerta y atención del hombre en mantener limpio su nus de varios loyismí (pensamientos, reflexiones) e imágenes, fantasías que mortifican su libertad interior y su claridad, limpieza y le separan de la comunión con Dios que consiste en la gnosis (conocimiento increado) de Dios. En el corazón se debe de encontrar sólo el nus, la atención y su energía y no los loyismí. Esta nipsis se llama por los Padres de la Iglesia también como “santa hisijía” o santa serenidad o serenidad cardíaca (del corazón psicosomático)».

La nipsis es el camino para la adquisición de cada virtud y los mandamientos, los logos de Dios.

Del libro: “La vida Espiritual en Cristo”, por exmetropólita de Pireo Kalínikos Karuso.

En la vida espiritual que hace el fiel para armonizar siempre su vida con la voluntad del Señor y hacer una vida “en Cristo” auténtica vida espiritual, tiene un gran valor y posición la nipsis, la alerta y la atención. Ellas constituyen la llave de la vida espiritual y contienen un cuidado de permanente vigilancia y alerta, de modo que nunca el fiel sea acogido por el sueño de la negligencia, de la pereza espiritual y del descarrilamiento de su senda correcta. La palabra nipsis, que se encuentra muy a menudo en la filología patrística, para la terminología eclesiástica significa permanente vigilancia, observación del nus y del corazón. Por eso se llama también guardia, es decir, guardián del nus, que significa una permanente vigilancia y alerta para que no domine nunca sobre nuestra psique el enemigo.
La palabra νήψις nipsis proviene de verbo νήφω nifo, que significa estoy en vela, alerta continua, estoy atento. Existe una enfermedad peligrosa, que lucha contra el fiel el que quiere hacer una vida cristiana correcta. Esta enfermedad es la negligencia y la pereza espiritual. Este estado fácilmente puede introducirse al corazón y dominar. Desgraciadamente estamos propensos hacia la negligencia y la pereza espiritual. Por eso la nipsis, la alerta es el fármaco imprescindible para que nuestro corazón esté siempre despierto y no sea capturado por el sueño de la pereza espiritual.

Ejemplo para evitar son las conocidas cinco vírgenes tontas o negligentes de la parábola del Evangelio que fueron atrapadas por la negligencia. En su camino el cristiano debe superar venciendo muchos impedimentos y dificultades. En cada paso suyo hay trampas e impedimentos. Sea por el antiguo hombre que está en nuestro interior, sea por los impedimentos que nos pone nuestro enemigo de la psique, el diablo. La nipsis es el fármaco que nos mantiene despiertos y atentos. Nos abre los ojos (espirituales) para ver los impedimentos, las trampas y nos ayuda a resistir, luchar y vencer. La nipsis está conectada inquebrantablemente con la oración, que es nuestra arma grande de nuestro combate y nuestra lucha espiritual.

Según los Padres de la Iglesia no se entiende nipsis sin oración. Nuestro Señor muchas veces nos habló sobre la alerta y la oración. Dijo: «Estad en alerta, velad y orad, para que no caigáis en tentación…» Mt 26,41 (Exmetropólita de Pireo Kalínikos Karuso). https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/

 

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