
Algunas aclaraciones psicológicas a la obra de san Gregorio Palamás
Por Pablo Kimisis, catedrático de psiquiatría y director del sector de psiquiatría infantil en el New York Medical College
Traducción repasada 11/12/2025
San Gregorio Palamás en la historia y en el presente
Actas de los Congresos Internacionales de Atenas 1998 y de Limasol de Chipre 1999
Editado por Santo monasterio Vatopedi, Athos 2000
En principio, me gustaría decir que me encuentro en este Congreso con emociones mezcladas de temor, recogimiento y agradecimiento. Siento miedo porque intento describir temas que superan y trascienden el pensamiento académico y científico, y que se entienden solo como experiencias espirituales. Personalmente, yo no he participado en este tipo de experiencias y miro con devoción a los colosos del Espíritu, como san Gregorio Palamás, que no solo han escrito y hablado sobre Dios, sino que han tenido inmediata experiencia personal de la presencia divina. Es característico que san Gregorio recalcara el discernimiento entre la teología, que se refiere al estudio acerca de Dios, y la visión divina, que conecta con la experiencia de Dios.
Siento también gratitud hacia la Comisión de Organización del Congreso y especialmente hacia el venerable y amado Padre Efrén, Yérontas del Santo Monasterio del Vatopedi de la Santa Montaña Athos, porque me han dado la oportunidad de participar y hablar sobre el tema: Algunas aclaraciones psicológicas de la obra de san Gregorio Palamás.
Me encuentro aquí, pues, haciendo obediencia al yérontas (anciano sabio y experimentado) Efrén y también animado por la exhortación de san Gregorio, de que la oración noerá o del corazón y la experiencia de Dios no son solo trabajo de los monjes, sino también de los laicos del mundo.
Escribía el gran teólogo ruso ortodoxo padre Georgios Florovski que en nuestra época hay “hambre de teología”, tanto entre los clérigos como entre los laicos. Esta hambre viene a ser satisfecha hoy por este Congreso, que constituye un lazo importante entre los ofrecimientos del Santo Monasterio Vatopedi y nuestra Iglesia.
Palamás, apoyando a los hisijastas o hesicastas e interpretando la Parádosis (entrega y tradición divina) de la Iglesia Ortodoxa, refutó al filósofo Barlaam, que estaba atado al arma del humanismo antropocéntrico occidental. Influido por la filosofía de Occidente, fuertemente impregnada del pensamiento platónico, intentaba ridiculizar a los hisijastas, sosteniendo que sus experiencias eran resultado de fantasías o simples manifestaciones de fenómenos naturales creados. Debemos subrayar que el barlaamismo constituye también un fenómeno contemporáneo; por eso la obra de san Gregorio hoy es oportuna, útil y orientadora.
En nuestra época existe un intenso diálogo y colaboración entre la Religión y la ciencia de la Psicología. El pensamiento y la obra de san Gregorio pueden servir de conductores y guías para que un diálogo de este tipo no genere más confusión, paranoias y problemas. En este diálogo es necesario que se determinen claramente los límites entre la lógica, la gnosis científica y las demostraciones de los fenómenos naturales o físicos, y las experiencias metafísicas o espirituales y las apocalipsis (revelaciones) sobrenaturales. La ciencia estudia los fenómenos visibles que se registran según las leyes físicas. Las energías de Dios, los milagros y las apocalipsis (revelaciones) representan una superación o traspaso de las leyes naturales o físicas.
En el mundo occidental, el concepto de religión se ha reducido a una simple elección o preferencia. Es algo parecido a una visita al supermercado, donde escoges lo que prefieres. En un reciente encuentro en Constantinopla, el Patriarca Bartolomé recalcó que el escolasticismo occidental ha reducido las verdades divinas a conceptos e ideas. Así, Dios es percibido y entendido como idea o concepto. Pero con esta aproximación, Occidente pierde la posibilidad y el poder de participar de las energías increadas de Dios. Por eso vemos que en Occidente se habla de experiencias metafísicas de distintas religiones que se conectan con alucinaciones, autoengaños, fenómenos hipnóticos y fantasías.
Algunos, sobre todo, han dicho que la cuántica será la religión del futuro. Otros intentaron explicar los milagros científicamente, de acuerdo con las leyes de la naturaleza. Unos afirmaron que un viento abrió el mar Rojo; que un muerto que resucitó estaba en estado catatónico; que el maná del cielo eran hongos nacidos del aire; y que los endemoniados eran personas histéricas.
También otro fenómeno contemporáneo paralelo es la religionización de la opinión pública. La opinión pública se ha convertido en el ésjato (último) criterio de lo que el hombre cree, cuáles son sus valores y cuál es su ética. Lo que está generalmente aceptado entra en los marcos de una ética fácilmente flexible o crea una nueva jerarquización de los valores. Así, los racionalistas ven la fe religiosa como un producto y creación de las necesidades del ser humano. Escribía el memorable teólogo y padre Ioanis Meyendorff —quien se ocupó especialmente de Palamás— que la disputa entre Palamás y Barlaam era simbólica de las diferencias entre Escritura y pensamiento helénico, entre Jerusalén y Atenas, entre Apóstoles y Filósofos, entre la religión de la Encarnación y la Resurrección, y la religión de la pérdida y destrucción del universo. La base del pensamiento palamita no se limita solo al “conócete a ti mismo”, sino que se determina por el “ven, vuelve y estate en ti mismo”, donde la unión del hombre con Dios se convierte en la suprema finalidad y propósito de la existencia humana.
Es un hecho que, en el campo de las ciencias del comportamiento, en los últimos años se han hecho progresos grandiosos. Desde el avance de la genética vemos el papel que juega la herencia en muchos estados psicopatológicos y psicológicos. Podemos ver la importancia de la neurología, donde trabajos químicos y neurorepresentaciones reflejan funciones y estados emocionales y noéticos (mentales).
Es conocido que enfermedades psíquicas relacionadas con distorsiones fisiológicas pueden manifestarse con alucinaciones visuales o acústicas. También personas sometidas a intensas situaciones de estrés (presiones dolorosas psicosomáticas) pueden tener alucinaciones o delirios. Asimismo, individuos que utilizan sustancias químicas, como alcohol, drogas, LSD, cocaína, etc., pueden sufrir delirios, alucinaciones y autoengaños de visiones y falsas sensaciones acústicas. Se debe hacer una separación clara y correcta entre estas experiencias, que tienen procedencia natural y se explican científicamente, y las experiencias sobrenaturales que no tienen ninguna relación con la física y la química del organismo.
San Gregorio el Sinaíta advierte a sus discípulos con la siguiente exhortación: “Cuando veas luz o llama en tu interior o exterior, por tu propia cuenta no la aceptes” (Sobre el engaño y otras hipótesis, Filocalía https://logosortodoxo.es/filocalia/tomo-iv/filocalia-tomo-4-san-gregorio-el-sinaita-varias-ensenanzas-para-principiantes-medianos-y-perfeccionados/ ).
Muchos Padres insistieron y recalcaron el peligro de la fantasía, que puede convertirse en el enemigo más peligroso de la unión con Dios. En este punto quisiera recalcar el papel de la sugestión en la creación de “experiencias pseudo-metafísicas”.
Muchos sistemas contemporáneos filosoficorreligiosos manifiestan y presentan este tipo de fenómenos, y prometen calma, quietud y salud física y psíquica. Un ejemplo característico de este fenómeno contemporáneo es el interés que se observa en Occidente por ciertas religiones orientales como, por ejemplo, el budismo. El Buda fue un monje hindú que vivió en el siglo V a.C. Se ocupó durante siete años con la ascesis y la autocontemplación, y llegó al éxtasis bajo una higuera. En su autobiografía se refiere que durante siete días perdió el contacto con el mundo y subió las escaleras del nirvana, y allí —siempre según su biógrafo— “recordó sus metempsicosis y comprendió las leyes del orden del universo”. Es decir, empezó sin Dios y finalmente llegó al panteísmo (todo es dios). En el budismo, la salvación viene del hombre y no de afuera.
El obispo de Pittsburgh, Máximo, en una de sus introducciones sobre el tema de las experiencias metafísicas dentro y fuera de la Iglesia, se refiere al papel de la autosugestión y a las posibles paraenergías o pseudoalteraciones de experiencias que están basadas en filosofías occidentales que contienen depresión, suicidios e incluso influencias demoníacas. Hay muchos intentos que, aunque comienzan desde principios fisiológicos o filosóficos, terminan regados de ideas hinduistas y panteístas.
Un método más científico para el relajamiento de los músculos y la calma fue propuesto por el profesor de Harvard H. Benson. En su libro The Relaxation Response, que rompió todos los récords de ventas en América cuando se editó por primera vez, recomienda: “Siéntate tranquilo en un sitio cómodo, cierra los ojos, relaja tus músculos y respira por la nariz repitiendo en cada respiración una palabra. Continúa por 15–20 minutos y después quédate sentado unos minutos”. Es un método médico que no tiene condiciones religiosas. De los estudios sistemáticos que realizó, acreditó que cuando esta relajación se aplica dos veces al día puede reducir la tensión de los músculos y de las venas, disminuir el consumo de oxígeno y mejorar la resistencia al estrés.
Aquí podemos indicar que los mismos resultados psicofísicos puede tener el método hesicasta, del cual Benson tomó bastantes elementos. Pero la diferencia está en que el método hesicasta no se limita a una simple técnica de relajación psíquico-fisiológica, sino que constituye un elemento del intento general del hombre de acercarse y unirse con Dios. Me he referido a la respuesta de relajación de Benson, porque existe una corriente tanto en el Occidente racionalista como en el Oriente occidentalizado de interpretar todas las experiencias —incluso las de los santos— basándose en criterios racionalistas y pseudo-científicos. Es la tentación contemporánea del barlaamismo, es decir, la repetición de las tesis de Barlaam y de Akíndinos frente a la experiencia de los hesicastas.
Esta fue la contribución importante de San Gregorio Palamás, quien recalcó que, mientras la fysis (naturaleza) de Dios es inaccesible, aun así, el Dios puede hacerse conocido por los hombres a través de sus energías increadas. Estas energías increadas, o divinas apocalipsis (revelaciones) y presencias, son acciones libres del Dios vivo y no se controlan por ninguna lógica humana ni obedecen ni se limitan a ninguna ley física. En la vida ascética el hombre energiza, opera; pero en la vida mística o mistiríaca experimenta y padece la energía divina. Palamás subrayó que la luz increada es revelada (apocaliptada) y traspasa las leyes naturales; se encuentra más allá de toda razón, de toda experiencia científica o experimental.
El método hesicasta contiene cuatro elementos básicos:
a) movimiento hacia un estado de absoluta ησυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial), que no incluye salmodia ni lectura;
b) ejercicio de concentración del nus y de la mente, inamovilidad física, control de la respiración y fijación de los ojos —físicos y espirituales ο psíquicos (nus y mente) en el corazón, y los naturales hacia el estómago—;
c) sentimiento o sensación de un calor interior, o contemplación y expectación de la luz increada. Esta visión no es una alucinación ni un fenómeno atmosférico especial, ni se controla ni se define por leyes físicas;
d) los ojos del hombre (espirituales y naturales) son reestructurados por la δύναμις dínamis (fuerza , potencia y energía o poder) del Espíritu Santo, dice el Santo, y así tienen la experiencia de la Luz increada.
Los hesicastas empiezan por la ησυχία (hisijía: serenidad mental y paz cordial) y progresan hacia la unión extática (extensión por parte de Dios). Se da un movimiento cíclico que hace volver la psique-alma hacia Dios. La oración noerá o del corazón no solo funciona como punto de partida, sino también como sostén continuo en este camino místico.
Quien estudia la psicología de san Gregorio Palamás queda impresionado al ver que sus ideas —escritas hace seis o siete siglos— se identifican con datos contemporáneos de la Psicología.
Se refirió al tema de la sexualidad infantil siglos antes de que el psicoanálisis lo convirtiera en estudio. Escribía: “Antes de que la διάνοια: (dianía: mente, intelecto, inteligencia) se vuelva apasionada (con pathos), aunque los pazos por naturaleza existen en los niños, están solamente para el mantenimiento de la naturaleza, pero no cooperan con el pecado; por eso tampoco son malignos. Pero como los pazos carnales comienzan con el nus apasionado, por eso también la terapia debe comenzar por el nus”.13
San Gregorio Palamás también distinguió tres características del mundo psíquico: a) lo logístico b) lo anhelante, y c) lo irascible o emocional.14
Hoy, en la psicología y psiquiatría contemporánea, se habla mucho sobre la importancia que tiene la elaboración noética de una situación o acontecimiento.15 El filósofo Epicteto escribía: “No son las cosas las que angustian y perturban a los hombres, sino los dogmas (leyes, opiniones) que tienen sobre las cosas”.
Las actividades noéticas y sus funciones ocupan un lugar importante en la vida psíquica del individuo.
Los Padres de la Iglesia Ortodoxa recalcaron la importancia del νούς (nus: energía o espíritu del corazón de la psique), y afirmaron que el nus debe ser rey y no pertenecer al orden de los obedientes. También dijeron que el nus debe ser lógico, probado e iluminado. El Apóstol Pablo escribía que la renovación del nus es la condición básica del renacimiento espiritual.
Las actividades cognitivas y la retrogresión o reestructuración cognitiva (cognitive restructuring) constituyen elementos básicos de las terapias cognitivas contemporáneas. Estas están apoyadas en el hecho de que pensamos con el nus, y este pensamiento tiene relación directa con las emociones y comportamientos.
Palamás dice que la terapia del nus se realiza con la despreocupación del cuerpo —o debilitando los pathos corporales—, la εγκράτεια (engratia: templanza, autocontención, autodominio, ayuno) y la oración en el “corazón humilde”. El cambio que buscan las terapias cognitivas tiene como finalidad la modificación del modo de pensar mediante la regresión gnoseológica o cognitiva, con consecuencias en el cambio de emociones y comportamientos.
Un tema importante de la Medicina contemporánea es el reconocimiento de la influencia mutua entre psique-alma y soma (cuerpo), como un conjunto psicosomático. San Gregorio habla sobre la participación del cuerpo en la oración y en la presencia divina. La ascesis, el ejercicio y la oración incesante son tarea de la existencia entera; y el cuerpo coparticipa de las divinas donaciones desde la vida presente.
El conocido psicólogo Skinner recalcó la importancia que tiene la instrucción y la recompensa en la formación de la vida humana y del comportamiento. Describió el fenómeno como operant conditioning (intervención dependiente), donde el individuo energiza y opera esperando algunos resultados, y el comportamiento humano se refuerza continuamente por sus resultados. Se ha dicho que la religiosidad constituye la forma superior de experiencia del hombre. Los resultados y las consecuencias de estas experiencias refuerzan la continuación del comportamiento del hombre, que es la búsqueda de la perdida relación con su Creador.
El hombre se describe como un animal asustado, solo, perdido dentro de un inmenso, vasto y desconocido universo. Einstein decía: “el misterio perenne, eterno del mundo es el orden que le distingue”. El hombre, pues, como existencia, ser único y con chispa divina, busca con agonía el camino de contacto con el Creador, que es también el Creador del universo físico o natural.
Así se explica la fe en todos los siglos. Muchos han profetizado el final de la religión y dijeron que alguna vez se restituiría por la gnosis (conocimiento) científica. Pero todos estos “profetas” (desde los romanos hasta el materialismo y pasando por el cientificismo) se han demostrado engañados, porque el hombre continuamente busca este movimiento cíclico del regreso a su Creador.
La oración no es un modo mágico de obligar a Dios, sino el medio para el ascenso. La oración no es un monólogo, sino principalmente diálogo. La respuesta puede ser un acontecimiento de la vida o una experiencia de la presencia de Dios. Los santos describen este tipo de experiencias que llegan a la iluminación o sienten un estado que con palabras no pueden describir (“no es posible que el hombre lo pueda contar”, según Pablo) y está caracterizado por una alegría inexplicable que inunda toda su existencia. En este momento pueden decir lo que dijeron los discípulos en el Tabor (monte de la Metamorfosis): “es bueno para nosotros que nos quedemos aquí”.
Muchos se preguntan por qué los hisijastas abandonan alegrías mundanas de la vida, gloria, riqueza, y siguen el camino de la pobreza y la ascesis. Escribe el maestro G. Mantzaridis que la zéosis de Dios se ofrece como regalo divino, pero no deja de tener también recompensas y beneficios por el esfuerzo, la ascesis y el intento continuo para la catarsis (sanación, limpieza, purgación, purificación).
El hambre para teología en nuestra época, tal como lo ha definido el padre Y. Floroski, se puede calificar con el término que ha propuesto san Gregorio Palamás: “hambre para θεοπτία” (visión, expectación divina o avistamiento de Dios); “una cosa es hablar sobre Dios y otra hablar ο encontrarse con Él”, decía san Gregorio Palamás.
Las experiencias de la presencia de Dios y sus energías increadas, tal como las ha descrito san Gregorio Palamás, son la respuesta a la ansiedad y depresión del vacío que castiga al hombre actual. No solo los hisijastas y los clérigos, sino todos los que están en convivencia en la sociedad están llamados a este posible encuentro de la creación con el Creador, o el mutuo éxtasis (extensión) que describe Palamás: “El nus del hombre se extiende, sale de sí mismo, y Dios se extiende y sale fuera de sí mismo”. El Espíritu muestra los bienes futuros, y el hombre, con psique-alma y soma, cuerpo encuentra en su interior su Tabor, como preámbulo y principio de la continua expectación, contemplación de la δόξα doxa (gloria, luz increada) de Dios, que se perfeccionará en el futuro siglo. Amín.
Por Pablo Kimisis, catedrático de psiquiatría y director del sector de psiquiatría infantil en el New York Medical College
SUMARIOS DE LOS CONGRESOS INTERNACIONALES DE ATENAS Y LEMASOL DE CHIPRE
Traducido por Χρῆστος Χρυσούλας (Jristos Jrisulas) – logosortodoxo.es/ +–, heleno-griego nativo, instruido en la Santa Parádosi-Tradición y en la lengua katharévusa del Nuevo Testamento, la que actualmente se habla en el pueblo fiel heleno-ortodoxo.