Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Δ΄
Άγιος Γρηγόριος ο Παλαμάς
Υπέρ των ιερώς ησυχαζόντων

Filocalía de los Padres Nípticos, tomo 4
San Gregorio Palamás
A favor de los santos hisijastas
(Al final del texto ponemos la interpretación de los dos términos importantes de este texto:
1.Ἡσυχία Hisijía, en general es tranquilidad, serenidad, sosiego, calma, silencio, interior y exterior, más concreto “serenidad mental y paz cordial interior y tranquilidad exterior”).
- Ήσυχασμός (hisijasmós) hesycasmo es el método de catarsis e iluminación del corazón y del nus humano, es la Cristocéntrica vida espiritual ortodoxa.)
Pregunta al autor sagrado
Padre, hiciste bien en presentarme también los logos de los Santos sobre nuestro asunto. Al escucharte resolver mis dudas, me asombraba cómo se hacía evidente la verdad; sin embargo, me venía a la mente, puesto que cada argumento se contradice con otro, como tú mismo dijiste, si podría haber alguna contradicción también en las cosas que tú sostienes. Pero, dado que sé que solo el testimonio práctico y empírico es indiscutible, y he oído a los Santos decir lo mismo que tú, ya no temo nada de eso. Porque, ¿cómo podrá ser fiable quien no se convence por los Santos? ¿Y cómo no deshonrará a Dios de los Santos? Porque Él mismo dijo a los Apóstoles y, a través de ellos, a los Santos posteriores: «El que a vosotros desprecia, a mí me desprecia» (Lucas 10:16), es decir, la misma verdad. Entonces, ¿cómo será aceptado por aquellos que buscan la verdad, el adversario de la verdad? Por eso te ruego, Padre, que me escuches para exponerte cada uno de los otros argumentos que he oído de esas personas que dedican toda su vida a la educación helénica-griega. Y luego tú también dime tu opinión sobre ellos y añade las opiniones de los Santos al respecto.
Es decir, los contrarios sostienen que estamos equivocados al tratar de encerrar nuestro νούς nus (espíritu de la psique) con la mente dentro del cuerpo. Más bien, dicen, que debemos intentar de todas las maneras posibles expulsarlo fuera del cuerpo. Por eso calumnian y deshonran a algunos de los nuestros y escriben contra ellos, porque aconsejan a los principiantes que miren su cuerpo y lleven su νούς nus dentro de ellos con la respiración, diciendo que el νούς nus no está separado de la psique-alma. Por tanto, ya que no está separado, ¿cómo se puede enviar a donde ya está? Además, afirman que nuestros maestros dicen supuestamente que introducen también la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) dentro de ellos por las fosas nasales. Sin embargo, yo conociendo que esto es una calumnia, porque no he oído tal cosa de ninguno de los nuestros, concluí que en lo demás también atacan por malicia. Porque ellos tienen la costumbre de acusar a las personas incluso de cosas inexistentes y de distorsionar las existentes. Pero tú, Padre, enséñame por qué razón nos esforzamos con tanto cuidado en llevar el νούς nus dentro de nosotros y no creemos que sea malo encerrarlo en el cuerpo.
Respuesta: Que para aquellos que han optado por vigilar y cuidarse a sí mismo en la ησυχία hisijía (serenidad y paz interior divina y tranquilidad), no es inútil tratar de mantener el nus dentro del cuerpo.
Hermano, ¿no escuchas al Apóstol decir que nuestros cuerpos son templo del Espíritu Santo que está dentro de nosotros? (1Cor 6:19). Y también, que somos casa de Dios, como dice Dios: «Habitaré y caminaré en el interior de ellos y seré su Dios» (2 Cor 6:16). Entonces, dado que el cuerpo está naturalmente hecho para convertirse en morada de Dios, ¿qué persona lógica consideraría que no vale la pena instalar su νούς nus con su mente dentro de él? Porque, ¿no fue Dios quien puso el nus con su mente inicialmente para habitar en el cuerpo? ¿Acaso Él actuó mal? Estos logos y palabras, hermano, es apropiado decirlos a los herejes, que sostienen que el cuerpo es malo y una creación del astuto maligno. Pero nosotros creemos que es malo que el nus con la mente tenga mentalidad y conductas carnales, y no es malo que esté dentro del cuerpo, ya que el cuerpo no es malo. Por eso, aquellos que han dedicado toda su existencia a Dios, claman junto con David a Dios: «Mi psique-alma tiene sed de Ti, pero ¡cuántas veces también mi carne!» (Salmos 62:2), y: «Mi corazón y mi carne se regocijan en la presencia del Dios vivo» (Salmos 83:2). Y añaden junto con Isaías: «Mi vientre resonará como una lira y mis entrañas como un muro de bronce que Tú inauguraste» (Isaías 16:11), y: «Por tu temor, Señor, recibimos dentro de nosotros tu Espíritu de salvación, y confiando en Él no caeremos, sino que caerán aquellos que hablan inspirados por la tierra» (Isaías 26:17-18) y calumnian falsamente los logos, palabras y experiencias celestiales como terrenales.
Porque aunque el Apóstol llama al cuerpo muerte diciendo «¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?» (Rom 7:24), pero esto lo dice simplemente porque la mentalidad carnal y materialista es parecida al cuerpo. Por eso, comparándola con la mentalidad espiritual y divina, con razón la llamó cuerpo; y no solo cuerpo, sino muerte del cuerpo. Y un poco más arriba, aclarando más claramente que no critica el cuerpo, sino la tendencia e inclinación al pecado que entró en el cuerpo y carne con la transgresión de Adán, dice: «Soy un esclavo vendido al pecado» (Rom 7:14); y el vendido no es esclavo de nacimiento. Y nuevamente dice: «Sé que en mí interior, es decir, en mi cuerpo y carne, no habita el bien» (Romanos 7:18). Así que ves que no dice el cuerpo y la carne, sino el mal que habita en el cuerpo. Por lo tanto, esta ley que está en nuestros miembros y lucha contra la ley del νούς nus espíritu de la psique (Rom 7:23) es mala para habitar en el cuerpo y carne, y no el νούς nus.
Por eso, nosotros nos oponemos a esta ley del pecado, tratamos de expulsarla del cuerpo e instalamos en él la vigilancia del νούς nus con la mente, con la cual legislamos y gestionamos lo adecuado para cada δύναμη (facultad, fuerza, energía y poder) de la psique-alma y para cada miembro del cuerpo. En cuanto a los sentidos, determinamos cuáles deben percibir y en qué medida; esta tarea de la ley espiritual se llama εγκράτεια engratia (templanza, autodominio, continencia). En la parte pasional de la psique-alma, introducimos la virtud suprema, que se llama αγάπη agapi (amor desinteresado, incondicional, altruista). Pero también mejoramos la parte lógica o logística de la psique con esta ley, alejando todo aquello que impida al νούς nus elevarse hacia Dios; a esta parte de la ley la llamamos nipsis vigilancia y sobriedad.
Ahora bien, después de que alguien haya hecho la catarsis y purifique su cuerpo mediante la εγκράτεια engratia (templanza, autodominio, continencia) y transforme la ira y el deseo en fuentes de virtud a través de la agapi-amor, y presente su νούς nus puro en contacto consciente con la oración a Dios, entonces obtiene y ve dentro de sí la χάρις jaris (gracia, energía increada) que el Señor prometió a los que han hecho la catarsis y son puros de corazón. Y entonces podrá decir junto con Pablo: «El Dios que dijo que la luz resplandezca en las tinieblas, Él mismo ha brillado en nuestros corazones para iluminarnos con la divina gnosis (conocimiento espiritual) de la doxa-gloria increada de Dios en el rostro de Jesús Cristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, es decir, en nuestros cuerpos» (2 Corintios 4:6-7). Si entonces mantenemos nuestro νούς nus con la mente dentro del cuerpo, ¿será esto indigno de la grandeza del νούς nus? ¿Quién puede sostener tal cosa, alguien que no es espiritual, sino con νούς nus desnudo de la jaris divina, pero νούς nus de hombre?
Nuestra psique-alma es una entidad multifacética y usa como instrumento al cuerpo que fue creado para vivir con ella. Entonces, ¿cuáles son los miembros que utiliza como instrumentos para que actúe esa facultad y potencia que llamamos νούς nus (espíritu de la psique)? Sin duda, nadie ha supuesto nunca que el νούς nus esté ubicado en las uñas, ni en los párpados, ni en las fosas nasales o los labios. Todos están de acuerdo en que está dentro de nosotros, aunque algunos difieren en cuanto a cuál es el primer órgano interno que usa como instrumento. Algunos consideran que está ubicado, como en una acrópolis (extremo alto de la ciudad), en el enkéfalos cerebro. Otros conceden a la διάνοια diania (mente, intelecto) como vehículo, el centro del corazón y el espíritu psíquico de la psique-alma que se encuentra purísimo allí. Nosotros ahora, conocemos con precisión que lo logístico (facultad y energía lógica de la psique) reside en el corazón como en un instrumento, pero no dentro de él como en un recipiente, porque es incorpóreo, ni fuera del corazón, porque está unido con él. Y esto no lo aprendimos de ningún hombre, sino del mismo Creador del hombre, que dice en los Evangelios que no es lo que entra por la boca, sino lo que sale lo que contamina al hombre; porque del corazón salen los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simpes o unidos con la fantasía) (Mateo 15:11 y 19). De manera similar, el gran Macario dice: «El corazón es el gobernante o soberano hegemónico de todo el ser. Y cuando la χάρις jaris (gracia, energía increada) domina en todas las partes del corazón, entonces reina sobre todos los λογισμοί loyismí y sobre todos los miembros. Porque allí está el nus (espíritu de la psique) y todos los λογισμοί loyismí de la psique-alma”.
Así pues, nuestro corazón es el almacén de los λογισμοί loyismí (conceptos, pensamientos simpes o unidos con la fantasía) y el primer órgano corporal de lo logístico de la psique (facultad lógica, racional). Entonces, cuando nos esforzamos en examinar y corregir nuestra parte logística de la psique con una vigilancia precisa, ¿de qué otra manera lograremos esto, sino reuniendo nuestro νούς nus (espíritu de la psique) con la mente que está disperso fuera por la mente y por los sentidos y devolviéndolo dentro de nosotros mismos y en concreto a nuestro corazón, al almacén de los λογισμοί loyismí? Por eso, Macario (Bienaventurado) -de nombre y hecho-, inmediatamente después de lo que dijo antes, añade: «Allí, por lo tanto, debemos atender, si la χάρις jaris ha escrito las leyes del Espíritu». ¿Dónde allí? En el órgano hegemónico gobernante, en el trono de la χάρις jaris, donde está el nus (como energía) y todos los pensamientos de la psique-alma, es decir, en el corazón (como esencia). (Por el traductor: San Gregorio Palamás dice no hay esencia sin energía ni energía sin esencia, por tanto discernimiento y no división mus como energía y corazón como esencia uno y la misma cosa).
¡Ves que es una necesidad muy grande que aquellos que han elegido cuidarse en la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial, y tranquilidad exterior) traigan y encierren dentro del cuerpo el nus con la mente, y especialmente en lo más interno del cuerpo, es decir, esto que llamamos corazón (psicosomático)! Si, según David, toda la doxa-gloria de la hija del Rey está dentro de ella (Salmos 44:14), ¿cómo nosotros la buscaremos fuera? Y si, según el Apóstol Pablo, Dios ha dado su Espíritu en nuestros corazones para clamar: «¡Abba, Padre!» (Gálatas 4:6), ¿cómo no oraremos dentro del corazón junto con el Espíritu? Y si, según el Señor de los Profetas y de los Apóstoles, el reinado de la realeza increada de los cielos está dentro de nosotros (Lucas 17:21), ¿cómo no estará fuera de la realeza increada de los cielos aquel que intenta sacar fuera su nus de dentro de sí? Y el sabio Salomón dice: «El corazón sano busca gnosis-conocimiento» (Prov 15:14), al que en otro lugar llama gnosis-conocimiento espiritual y divino. Hacia esto también los Padres nos exhortan a todos y dicen: «La nus espiritual tiene necesariamente un sentido (o percepción espiritual); este, que está y no está dentro de nosotros, no debemos dejar de buscarlo nunca».
¿Ves entonces que si alguien se compromete a luchar contra el pecado y a hacerse dueño de la virtud, y si busca encontrar la recompensa de la lucha por la virtud, o más bien el anticipo de la recompensa de la virtud, es decir, el sentido espiritual, es necesario que traiga su nus con la mente dentro de sí mismo y de su cuerpo? Sacar el nus con la mente no fuera del pensamiento carnal, sino fuera de este cuerpo, para supuestamente alcanzar allí visiones espirituales, esto es el mayor engaño heleno-griego, la raíz y fuente de toda herejía o kakodoxía, invención y enseñanza de demonios, que engendra la insensatez y nace de la locura. Por eso, aquellos que hablan así, inspirados por los demonios, han perdido la lógica, razón y no entienden ni lo que dicen. Pero nosotros traemos el nus con la mente no solo dentro del cuerpo y del corazón, sino también dentro de sí mismo.
Que vayan acusando, pues, aquellos que dicen que, ya que el νούς nus espíritu de la psique no está separado, sino que está dentro de la psique-alma, cómo alguien podría enviarlo nuevamente hacia adentro, pues, que se acusen a sí mismos. Parece que desconocen que la esencia del νούς nus espíritu de la psique es una cosa y su energía es otra. O más bien, aunque bien lo saben, se han aliado voluntariamente con los embaucadores, engañando con la homonimia (mismo nombre). Porque no aceptan la sencillez de la enseñanza espiritual, aquellos que están afilados para las controversias mediante la dialéctica -según los logos de San Basilio el Grande-, derrumban la fuerza de la verdad con las oposiciones del falso conocimiento y la plausibilidad de los sofismas. Tales son aquellos que, no siendo hombre espirituales, pretenden juzgar y enseñar las cosas y realidades espirituales.
Porque ciertamente no se les escapa esto: que el νούς nus (espíritu de la psique) con la mente (en uno) no es como los ojos que ven las demás cosas visibles, pero no se ven a sí mismos. El νούς nus actúa observando lo demás, lo que es necesario, y esto es lo que llama «movimiento rectilíneo del νούς nus» el Gran Dionisio el Areopagita*; pero regresa a sí mismo y actúa por sí mismo cuando se ve a sí mismo. Esto lo llama «movimiento circular del νούς nus con la mente (unidos en uno)» el mismo Dionisio. Esta operación del νούς nus con la mente (en uno) es lo más elevado y lo que más le conviene, con lo cual, a veces, superando a sí mismo, se encuentra con Dios. Porque dice San Basilio el Grande: «El νούς nus con la mente que no se dispersa hacia el exterior…». ¿Ves por esto que el νούς nus sale de dentro, (desde el corazón)? Entonces, necesita regresar. Por eso continúa San Basilio el Grande: «…regresa a sí mismo, y a través de sí mismo asciende a Dios como por un camino sin peligro de error y engaño». Porque este tipo de movimiento del νούς nus, como dice también aquel infalible visionario de las cosas espirituales, Dionisio, es imposible que caiga en cualquier error y engaño. * (Expresión de San Dionisio el Areopagita. Corresponde a la concentración de las fuerzas del nus e intelectuales desde el exterior durante el «movimiento circular» del νούς nus con la mente, cuando él retorna a sí mismo. “Sobre los nombres divinos, capítulo 4, 9”).
Por lo tanto, el padre del error, el diablo, queriendo siempre alejar al hombre de este movimiento y llevarlo a aquel que permite la entrada de sus errores, nunca encontró hasta hoy, que yo sepa, a ningún colaborador que luche con bellos logos y palabras para atraer a los demás hacia esto. Ahora parece que ha encontrado ayudantes, si, como dijiste, existen tales personas.
Estos, pues, escriben también logos con palabras que conducen a estas opiniones y tratan de persuadir a muchos de que es mejor mantener el νούς nus fuera del cuerpo cuando oran, incluso a aquellos que han abrazado la vida superior y la forma de vida hisijástica (en serenidad mental y paz cordial). Y no respetan ni la definición característica que dio san Juan el Sinaíta, quien construyó para nosotros con logos y palabras la Escalera que lleva al cielo, es decir, que el hisicasta es aquel que lucha por contener el νούς nus con la mente incorpórea dentro del cuerpo. Lo mismo nos enseñaron nuestros padres espirituales, y con razón muy bien. Porque si no restringe el νούς nus con la mente (unido en uno) dentro del cuerpo, ¿cómo lo tendrá dentro de él, a quien está vestido con el cuerpo y que, como característica de la naturaleza humana, se extiende por toda esta materia formada? La superficie externa definida de esta materia (del cuerpo) no puede recibir la esencia del νούς nus mientras viva tomando la forma de vida adecuada hacia su conexión con el νούς nus con la mente (en uno).
Entonces, hermano, ¿ves cómo, no solo espiritualmente, sino también desde el punto de vista humano, se ha demostrado que es absolutamente necesario que aquellos que han decidido ser verdaderamente dueños de sí mismos y monjes en su hombre interior, es necesario que conduzcan o mantengan su νούς nus con la mente dentro del cuerpo? Por lo tanto, no es inapropiado enseñar a los principiantes a mirar principalmente dentro de sí mismos y a enviar su νούς nus con la mente (en uno) en su interior con la respiración. Porque nadie sensato y sabio impediría a aquel que aún no se ha convertido en un visionario de sí mismo, reunir su νούς nus con la mente dentro de sí con diversas invenciones.
El νούς nus con la mente de aquellos que recién han entrado en esta lucha, incluso cuando se concentra, continuamente escapa, y ellos deben esforzarse constantemente por traerlo de vuelta, aunque se les escapa porque son inexpertos, ya que es más ágil que cualquier otra cosa y extremadamente difícil de observarlo. Por eso, hay quienes los aconsejan prestar atención a la respiración que continuamente se difunde y se recoge, y retenerla por un momento, para que junto con ella retengan también el νούς nus con la mente, hasta que, avanzando con la ayuda de Dios hacia lo mejor y haciendo su νούς nus con la mente inmóvil hacia lo que los rodea y limpio de todo, puedan concentrarlo en una unión unitaria (uniforme, indivisa).
Esto puede verse siguiendo automáticamente en la atención del νούς nus; porque esta respiración entra y sale con tranquilidad y en cada esfuerzo que requiere concentración, especialmente en aquellos que practican la hisijía (serenidad mental y paz cordial) tanto en el cuerpo como en el νούς nus con la mente. Estos, descansando espiritualmente y cesando -en la medida de lo posible- todas sus obras, rechazan cualquier obra transitoria y externa de las fuerzas y facultades psíquicas de la psique-alma y cualquier obra relacionada con varios conocimientos, así como también de todas las percepciones a través de los sentidos y, en general, cualquier actividad del cuerpo que esté bajo nuestro control. Aún más, ellos rechazan también cualquier cosa que no esté completamente bajo nuestro control, como por ejemplo la respiración, en la medida de lo posible. Todo esto ocurre sin esfuerzo ni preocupación en aquellos que han progresado en la obra de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial). Porque por necesidad ocurren automáticamente todas estas cosas con la entrada perfecta de la psique-alma en sí misma. Pero en los principiantes no verás que nada de lo anterior ocurra sin esfuerzo. Así como en la agapi (amor desinteresado, altruista) sigue la paciencia, -porque la agapi-amor todo lo soporta (1 Cor. 13:7)-, nosotros también aprendemos a esforzarnos para lograr la paciencia, para que podamos llegar a través de ella a la agapi-amor, así es también con lo anterior.
Y qué más podemos decir. Todos los experimentados se ríen de aquellos que, por inexperiencia, legislan en contra. Porque el maestro de estas cosas no es el logos y las palabras, sino el esfuerzo y la experiencia que viene después del esfuerzo, la cual recoge lo provechoso y rechaza las palabras estériles de los polémicos y exhibicionistas. Y dado que, como dice uno de los grandes Padres al respecto, el hombre interior, después de la transgresión de Adán, se acostumbra a asimilarse a las formas externas, ¿cómo no ayudará mucho a quien con diligencia se esfuerza por volver su νούς nus con la mente hacia sí mismo, de modo que no siga el movimiento ‘rectilíneo’, sino el ‘circular’ que es infalible, el no llevar sus ojos aquí y allá, sino fijarlos como en un punto de apoyo en su pecho o en su ombligo o al fondo de su corazón donde nace la voz? Es decir, al girar así externamente sobre sí mismo como un círculo, similar al movimiento circular del νούς nus con la mente que busca en su interior, con esta postura del cuerpo enviará al corazón la fuerza y energía del νούς nus con la mente que se dispersa hacia fuera con la vista. Ahora bien, si la fuerza del animal espiritual está en el ombligo del vientre (Job 40:16), porque allí está también la fuerza de la ley del pecado y le cede lugar, ¿por qué no habríamos de establecer en el mismo punto, armado con la oración, la ley espiritual que se opone a esa ley (Rom. 7:23)? Y esto, para que el espíritu maligno y astuto que fue expulsado con el baño de la regeneración (bautismo), no vuelva con otros siete espíritus más malignos y habite de nuevo en nosotros, haciendo que el estado final sea peor que el primero (Mat. 12:45).
«Moisés dice “Cuídate a ti mismo” (Deut. 15:9), es decir, de todo tu ser, no solo de algunas partes mientras descuidas otras. ¿Con qué medio debes cuidarte? Naturalmente, con tu νούς nus con la mente, porque con nada más puedes cuidarte de todo tu ser. Por lo tanto, pon esta vigilancia en tu psique-alma y en tu cuerpo, y con ella te librarás fácilmente de los pazos (pasiones, emociones, vicios, etc.) indecentes y malos, tanto corporales como de la psique-alma. Protege, entonces, a ti mismo, gobiérnalo, vigílalo, o más bien, protégete, vigílate y examínate siempre. Así someterás la carne al espíritu y nunca se ocultará el pecado en tu corazón (Deut. 15:9). Si, como dice el Eclesiastés, el espíritu que gobierna a los malos espíritus y pazos (pasiones, vicios etc.) se levanta contra ti, no abandones tu lugar (Ecl. 10:4), es decir, no dejes ninguna parte de tu psique-alma ni miembro de tu cuerpo sin vigilancia. Así vencerás a los astutos y malos espíritus que te tientan y te presentarás con confianza ante Aquel que examina corazones y riñones (Sal. 7:10), ya que tú los has examinado previamente. “Si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados por Dios” (1Cor. 11:31), dice Pablo. Y tras experimentar la bienaventurada pasión de David, dirás también tú a Dios: “La oscuridad no se oscurecerá para ti, Señor, y la noche brillará como el día; porque tú posees mis riñones” (Sal. 138:12-13). Dice que, no ha hecho Tuyo sólo la parte anhelante de la psique-alma, sino cualquier chispa de este deseo dentro del cuerpo, ya que ha regresado al corazón que lo genera, y a través del corazón se ha elevado hacia Ti y está colgado de Ti y adherido a Ti.
Es decir, como la parte anhelante de la psique-alma de aquellos que están apegados a los placeres sensuales y perecederos se vacía totalmente hacia la carne y por eso se convierten enteramente en carne, y el Espíritu de Dios no puede permanecer en ellos (Gén. 6:3), así también aquellos que han elevado su νούς nus con la mente a Dios y han hecho depender su psique-alma del anhelo divino, el cuerpo, carne se transforma y se eleva junto con la psique-alma y disfruta con ella de la unión divina, convirtiéndose en posesión y morada de Dios, no albergando más anidada enemistad contra Dios, ni deseando las cosas contrarias al Espíritu (Gál. 5:17).
¿Cuál es el lugar más adecuado para el espíritu maligno que ataca desde abajo a la carne y a nuestro νούς nus? ¿No es la carne, en la que, como dice el Apóstol, no habita ningún bien, antes de que se instale en ella la ley de la vida (Rom. 7:18)?
Por lo tanto, nunca debemos dejar esa carne sin vigilancia. ¿Cómo, entonces, sería nuestra? ¿Y cómo no la dejaremos? ¿O cómo repeleremos el ataque del astuto maligno contra ella, especialmente aquellos que aún no conocemos cómo enfrentar espiritualmente a los astutos espíritus malignos? ¿Cómo sino entrenándonos con la forma externa para vigilar sobre nosotros mismos? Y por qué mencionar a los principiantes, cuando hay algunos de los más perfectos que han usado esta forma en la oración y han hecho que Dios los escuche. Y estos no son solo después de Cristo, sino también los de antes de Su venida a nosotros. Incluso el mismo Elías, el más perfecto en la visión de Dios, después de apoyar su cabeza en sus rodillas y así concentrar con mayor diligencia su νούς nus con la mente en sí mismo y en Dios, resolvió la larga sequía (3Re. 18:42).
Hermano, aquellos de quienes dices que has oído estas cosas, me parece que sufren de la enfermedad de los fariseos. Por eso no quieren observar, hacer la catarsis y limpiar el interior de la copa (Mat. 23:25), es decir, sus corazones. No siguen las tradiciones de los Padres, sino que se apresuran a sentarse en primera posición delante de todos como nuevos maestros de la ley. Desprecian la postura el tipo de oración del publicano que condujo a la justificación, e incitan a otros que oran a no adoptar la postura descrita por el Señor en los Evangelios, cuando dice que el publicano no quería ni alzar sus ojos al cielo (Luc. 18:13). En cambio, los que oran con la mirada puesta cuidadosamente en sí mismos se esfuerzan por imitar al publicano. Y aquellos que los despectivamente laman » ομφαλοψύχους omfalopsijos» (los que contemplan el ombligo) los desprecian y los difaman abiertamente -pues ¿quién de ellos ha dicho alguna vez que la psique-alma está en el ombligo?
Además de ser descubiertos como calumniadores, se han demostrado insultadores de esos admirables hombres, y no correctores de quienes erran, y que escriben no para la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y la verdad, sino por la vanagloria, y no para guiar hacia la nipsis vigilancia y sobriedad espiritual, sino para alejar de ella. Porque intentan desacreditar y despreciar, de todas las maneras posibles, tanto este trabajo como a aquellos que lo emprenden diligentemente, acusando esta técnica apropiada que se usa.
No les sería difícil llamarlos también despectivamente «κοιλιοψύχος kilio-psijos» (los que contemplan el vientre) ni a David, que dijo que «la ley de Dios está en el medio de mi vientre» (Sal. 39:9), ni a Isaías, quien dijo a Dios que «mi vientre resonará como un arpa y mis entrañas como una pared de bronce que Tú consagraste» (Isa. 16:11), y en general, difamar a todos aquellos que, mediante símbolos corporales, sugieren, nombran y exploran las cosas del nus, intelectuales, divinas y espirituales. Pero a estos no les causarán ningún daño y perjuicio, o mejor dicho, les traerán bendiciones y más añadiduras de coronas celestiales. Pero ellos mismos quedarán fuera de los sagrados velos y no podrán siquiera acercarse contemplar y tocar las sombras de la verdad. Y hay un gran temor de que reciban también castigo eterno, porque no solo se separaron de los Santos, sino que también atacaron con palabras en su contra.
Conoces bien la vida de Simeón el Nuevo Teólogo; casi entero fue un milagro y fue glorificado por Dios con milagros sobrenaturales. También conoces sus escritos, que si uno los llama escritos de vida no se equivocará.
Conoces también al venerable Nicéforo, quien, después de vivir muchos años en ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial) y tranquilidad exterior, se retiró a los lugares más desérticos del Monte Athos y se dedicó a recopilar todos los pasajes de los Padres que se refieren a la práctica níptica y espiritual, los cuales nos entregó en un tratado suyo.
Estos dos Santos aconsejan claramente a aquellos que quieren, lo que dices que algunos intentan socavar. ¿Y por qué mencionar a los Santos antiguos? Hombres poco antes de nosotros, reconocidos y probados con la fuerza del Espíritu Santo, nos han entregado todas estas cosas y realidades con sus palabras. Y a este Teólogo (Simeón) lo proclamaron verdadero teólogo y seguro visionario de la verdad de los misterios de Dios.
Has oído hablar del llamado Theolepto, obispo de Filadelfia, quien, como una lámpara, iluminó al mundo entero; de Atanasio, quien adornó el trono patriarcal durante muchos años y cuyo cuerpo fue honrado y perfumado por Dios; de ese Nilo el Italiano, del celoso Gran Nilo; del Seliotis y de Elías, quienes no son en absoluto inferiores a los anteriores; de Gabriel y de Atanasio, quienes también fueron dignos de recibir el don profético. Has oído hablar de ellos y de muchos otros antes y después de ellos, que alaban y animan a aquellos que desean mantener esta tradición divina, la cual los nuevos supuestos maestros de la ησυχία hisijía (serenidad mental y paz cordial), sin conocer siquiera un rastro de ησυχία hisijía, y aconsejando no por experiencia sino por afán de parloteo y charlatanería, intentan abolir y enseñar otras cosas, deshonrando esta práctica, sin ningún beneficio para los oyentes.
Nosotros, sin embargo, hemos hablado personalmente con algunos de estos Santos y los hemos tenido como maestros. ¿Cómo podríamos ignorar a aquellos que han sido enseñados por la χάρις jaris (gracia, energía increada) y la experiencia, y volvernos a aquellos que van a enseñar por arrogancia, vanagloria y amor a la disputa y logomaquia? Esto no es posible. Tú, entonces, también evita a estos, clamando con sensatez junto con David: «Bendice, psique-alma mía, al Señor, y todo lo que hay dentro de mí bendiga su santo nombre» (Sal. 102:1). Y ofreciendo a ti mismo obediencia a los Padres, escucha cómo nos exhortan a enviar siempre nuestro νούς nus (espíritu de la psique) con la mente hacia nuestro interior. Amín. 01/06/2024
Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/
De nuestro Miniléxico https://logosortodoxo.es/filocalia/minilexico-filocalico/
- Ἡσυχία Hisijía o hesyquía, en general es tranquilidad, serenidad, sosiego, calma, silencio, interior y exterior.
Ἡσυχία (hisijía) en la tradición heleno-ortodoxa como término ascético-teológico, principalmente es la paz del corazón y serenidad de la mente, el estado del nus en serenidad y paz sin molestias, permanencia en Dios, la liberación del corazón de los pensamientos-reflexiones (loyismí) y liberación de los pazos influenciados por el demonio o el ambiente, de manera que permanezca en Dios. Es vivencia interior y no se relaciona necesariamente con las condiciones exteriores. La hisijía es el único camino por el que el hombre llega a la zéosis, expectación y conexión de la luz increada o al como semejanza. La hisijía del cuerpo es el ayudante para llegar el hombre a la noerá (del nus) hisijía.
San Simeón el Nuevo Teólogo dice: «Hisijía es estado imperturbable del nus y del corazón, serenidad, libertad y gozo de la psique, base sin olas, contemplación de la luz, rapto del nus, homilía ilustre y clara hacia Dios, ojo vigilante sin dormir, oración noerá o del corazón o de Jesús, asimilación y unión con Dios y finalmente zéosis y descanso sin dolor de los grandes dolores de la ascesis».
Ierotetheo Vlajos: «Hablando sobre la nipsis ortodoxa, entendemos la alerta, atención y prontitud del hombre en mantener y tener su nus limpio de distintos loyismí e imágenes que mortifican su libertad interior y su limpieza separándole de su comunión-conexión con Dios, que consiste en la gnosis increada (conocimiento espiritual) de Dios. Esta nipsis es calificada por los Padres de la Iglesia como “santa hisijía”. Así, pues, hisijía entendemos el método aquel que utiliza todo hombre para unirse con Dios y superar la muerte, que es uno de los mayores problemas del hombre».
- Ήσυχασμός (hisijasmós) hesycasmo es el método de catarsis e iluminación del corazón y del nus humano, es la Cristocéntrica vida espiritual ortodoxa.
Con este término expresamos la totalidad de la lucha cristiana ortodoxa que trata de cumplir los mandamientos de Cristo, la lucha contra los pazos, la catarsis del corazón, la atracción de la divina Jaris (energía increada), la consecución de los dones divinos, la Iluminación espiritual y la Zéosis o glorificación , y finalmente, la oración por todo el mundo.
El método de la gnoseología supranatural en la tradición Ortodoxa se llama Hisijasmo y se identifica con la nipsis-catarsis del corazón. El hisijasmo se identifica con la Ortodoxia. El hisijasmo fuera de la praxis hisijasta es patrísticamente o de parte de los santos Padres Ortodoxos impensable.
El hisijasmo no tiene ninguna relación con el pietismo (exterior) sino todo lo contrario. El pietismo ha sido desarrollado por los protestantes que trata de praxis exteriores, que no tienen nada de ver con lo interior. En la Ortodoxia hablamos de movimiento del como imagen al como semejanza y unión con Dios por la increada energía jaris, los misterios y la ascesis.
San Isaac el Sirio: En la vida Hisijasta se practica principalmente la oración noerá o del corazón o de Jesús (el centro de las fuerzas psicosomáticas del hombre): «Jesús Cristo Kirie-Señor, eleisón me, compadécete, ten misericordia o compasión de mi, que soy pecador».
Ἡσυχασμός (hisijasmós) hesycasmo: forma de vida de los Monjes anacoretas, que buscaban a conectar y comunicarse con el Dios a través del aislamiento, la hisijía y el silencio. El hisijasmo poco a poco se hizo un movimiento espiritual que consiste en autoconcentración, en el recogimiento, la nipsis y la oración incesante, principalmente la oración del corazón o la invocación del nombre de Jesús: «Κύριε Ιησού Χριστέ, Υιέ του Θεού, ελέησόν με. Kirie Jesús Cristo Hijo de Dios, eleisón me».