Filocalía tomo 2, San Máximo el Confesor Séptima centuria Varios capítulos sobre teología, economía, virtud y maldad

Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄ 

Άγιος Μάξιμος ο Ομολογητής Έβδομη εκατοντάδα

Διάφορα κεφάλαια περί θεολογίας, οικονομίας, αρετής και κακίας

Filocalía tomo II

San Máximo el Confesor

Varios capítulos sobre teología, economía, virtud y maldad 

Séptima centuria

  1. El logos natural, a través de las virtudes, eleva hacia el νούς nus (espíritu de la psique) a aquel que se dedica a la virtud práctica. El νούς nus introduce a la sabiduría a través de la θεωρίας zeoría contemplación a aquel que desea la γνώσις gnosis-conocimiento. El πάθος pazos (pasión, vicio, etc.) irracional arrastra hacia la percepción sensible a aquel que descuida los mandamientos, lo que resulta en que el nus quede atado al placer.
  2. Virtud significa el hábito más apacible y permanente del bien que no tiene nada ni de la derecha ni de la izquierda, sino que lleva el sello de Dios, en el cual nada es contrario. La causa de las virtudes es Dios. La gnosis enérgica, operativa de Dios es la transformación que hace, según el hábito, aquel que ha conocido verdaderamente a Dios, para rectificarse conforme al espíritu.
  3. Si el logos ha determinado como es natural el principio de cada ser, ninguno de los seres supera ni cae por debajo de sí mismo. Por lo tanto, la regla de los seres es el deseo y el reconocimiento de su Causa, mientras que su medida es la imitación operativa de la Causa, en la medida en que sea posible para los seres. El hecho de que el deseo de aquellos que se dirigen hacia Dios vaya más allá de la norma y la medida hacen que su camino sea inútil, porque no resultan a Dios, en quien se detiene el movimiento deseoso de todos, ya que recibe y acepta como fin autosuficiente el disfrute de Dios. Que el deseo de aquellos que se mueven hacia Dios esté fuera de la regla y la medida, hace inútil su camino, porque en lugar de Dios, resultan a la percepción sensible, donde se ha establecido el disfrute o gozo hedonista o placentero de los pazos pasiones, que no tiene existencia sustancial.
  4. El νούς nus que se elevó sin freno hacia la Causa de los seres, adquirirá total ignorancia al no considerar ningún logos en Dios, quien, en esencia y según toda causa, está por encima de todo logos. Cuando el νούς nus se retira de los seres y se concentra en Dios, no conoce ningún logos de aquellos de los cuales se ha alejado, porque ve de manera inexpresable solo a Aquel a quien ha llegado por la χάρις jaris (gracia, energía increada). Porque el νούς nus que se eleva en éxtasis hacia Dios, abandona incluso los logos de los seres incorpóreos. Porque no es posible observar junto con Dios algo de los que están después de Dios.
  5. Realmente es maldito es el pazos pasión o emoción de la arrogancia, que se compone de la combinación de dos males: el orgullo y la vanagloria. De estos, el orgullo niega la Causa de la virtud y de la naturaleza, mientras que la vanagloria altera y corrompe tanto la naturaleza como la misma virtud. Porque el orgulloso nada hace según la voluntad de Dios, y nada hace según la naturaleza el vanaglorioso.
  6. Es propio y cualidad del orgullo negar que Dios es el creador de la virtud y de la naturaleza. Y es propio y cualidad de la vanagloria aceptar distinciones en la naturaleza de los hombres para despreciar a algunos. Su fruto natural es la arrogancia, que es un hábito compuesto de malicia y contiene la negación voluntaria de Dios y la ignorancia de la igualdad natural de todos.
  7. La arrogancia, soberbia es una mezcla de orgullo y vanagloria. Muestra desprecio por Dios al acusar blasfemamente Su providencia, mientras que tiene alteración hacia la naturaleza, lo que la hace usar todo lo natural de manera antinatural, destruyendo así con este mal uso la belleza de la naturaleza.
  8. El «viento caliente» (Jonás 4, 8) no solo indica las tentaciones, sino también el abandono de Dios, que priva a los judíos de la concesión de los dones o carismas divinos. La afinidad espiritual disuelve la relación de la disposición hacia la carne y la une a Dios, enfocándose en Él con anhelo.
  9. La ley natural, cuando la percepción sensible no prevalece sobre el logos (razón), convence a todos sin enseñanza especial a amar a sus semejantes, teniendo la misma naturaleza humana como maestra para ayudar a los necesitados, y a desear para los demás lo que cada uno quiere que le hagan a él. Esto enseñó el Señor cuando dijo: “Comportaos y tratad a los hombres como queréis que ellos se comporten y os traten a vosotros” (Lucas 6, 31).
  10. La ley natural apunta a la relación voluntaria y unánime de todos con todos. Porque aquellos que están dotados de la lógica, por naturaleza tienen una disposición. Y aquellos que tienen una disposición, naturalmente tienen una conducta y un modo de vida. Aquellos que tienen una conducta y un modo de vida, claramente tienen por elección y predisposición el mismo vínculo entre ellos, que los lleva a todos con una sola opinión hacia el logos uno de la naturaleza, en el cual no hay división como la que domina ahora en la naturaleza debido a la φιλαυτία filaftía (egolatría, excesivo amor a sí mismo y al cuerpo, egocentrismo). La ley escrita, con el miedo a los castigos, refrena los impulsos desordenados de los insensatos y les acostumbra con su enseñanza a aspirar a la igualdad, con la cual el poder y la fuerza de la justicia, una vez estabilizada con el tiempo, se convierte en parte de la naturaleza y transforma el miedo en una disposición que se fortalece gradualmente junto con la predisposición hacia el bien, y hace del hábito una costumbre en un estado que se limpia y purifica con el olvido de los males anteriores y produce con él la amistad recíproca.
  11. La ley escrita, al impedir la injusticia mediante el miedo, crea un hábito de justicia. Con el tiempo, el hábito produce una disposición amante de la justicia, de la cual nace un estado permanente de bondad, que provoca el olvido de la maldad anterior.
  12. La ley de la χάρις jaris (gracia, energía increada) nos enseña a imitar a Dios mismo, quien nos amó tanto, más allá de Sí mismo -si se me permite decir-, incluso cuando éramos enemigos Suyos a causa del pecado, que asumió nuestra esencia sin alterar Su divinidad -siendo superior a toda esencia-, y aceptó nuestra naturaleza de manera sobrenatural, para convertirse en hombre y desear vivir como un hombre y no renunciar a hacer Suyo nuestro castigo y condenación. Y tanto nos divinizó por la χάρις jaris, cuanto Él se hizo hombre por economía, para que aprendamos no solo a ayudarnos unos a otros de manera natural y amarnos unos a otros como a nosotros mismos de manera espiritual, sino también a cuidar unos de otros más que de nosotros mismos de manera divina y a dar como prueba de nuestra agapi-amor mutuo el preferir voluntariamente la muerte de los unos por los otros conforme a la virtud. Porque el Señor dice: «No hay agapi-amor más grande que este, que uno entregue su vida por sus amigos» (Juan 15, 13).
  13. La ley de la naturaleza, hablando en resumen, es el logos natural que ha sometido la percepción sensible, para quitarle la irracionalidad de la que proviene la división de las cosas que están unidas por naturaleza. La ley escrita es el logos natural que, después de eliminar la irracionalidad de la percepción sensible, ha adoptado también el anhelo espiritual, que mantiene la interdependencia de los humanos. La ley de la χάρις jaris (gracia, energía increada) es el logos sobrenatural que tiene como objetivo la θέωσις zéosis (divinización, glorificación); cambia la naturaleza humana sin alterarla y muestra a la naturaleza humana como en una imagen/icona, de manera inefable, el Arquetipo que está por encima de la esencia y la naturaleza, y proporciona la eterna bienaventuranza y felicidad.
  14. El hecho de tener al prójimo como a uno mismo, significa preocuparse solo por la vida del otro, lo cual se refiere a la ley natural. Amar al prójimo como a uno mismo, significa proveer más, conforme a la virtud, a la bienaventuranza y felicidad del prójimo, lo que establece la ley escrita (Jonás 4, 9-11). Ahora bien, amar al prójimo más que a uno mismo, pertenece exclusivamente a la ley de la χάρις jaris (gracia, energía increada).
  15. Quien evita las causas de los placeres del cuerpo, aprende los logos de la Providencia, que impide el material que exacerba los pazos pasiones. Quien acepta los castigos dolorosos del cuerpo, aprende los principios o logos del juicio, que lo limpia de contaminaciones anteriores con dolores involuntarios.
  16. Si la Escritura nos presentó al Profeta lamentándose por la tienda y la calabaza -es decir, por la carne y el placer de la carne-, y a Dios queriendo salvar a Nínive, es evidente que de todas las cosas que los hombres valoran y aman, lo que Dios ama es mucho más superior y honorable; y en concreto, cuando esas cosas no tienen existencia esencial, sino que se creen que existen por un juicio erróneo. Estas cosas no tienen absolutamente ninguna razón de ser, pero solo la imaginación o fantasía, engañando a la mente, les da a través del pazos (pasiones, vicios, etc.) una forma hueca, pero no hipostasis (base substancial o subsistencial).
  17. La gnosis (conocimiento espiritual) exacta de los logos o principios del Espíritu se revela solo a aquellos que son dignos del Espíritu, quienes, después de mucho esmero en las virtudes al haber hecho la catarsis y limpiado su νούς nus (espíritu de la psique) y corazón de la suciedad de los πάθος pazos, como un espejo limpio y brillante, reciben la gnosis espiritual de las realidades divinas, que inmediatamente cuando cae sobre ellos se imprime y permanece en ellos como un rostro en el espejo. Pero aquellos cuyos pazos han manchado su vida, apenas pueden de meditaciones y conceptos lógicos deducir la gnosis de las realidades divinas -no tienen la osadía de creer que la han entendido y formulado con precisión.
  18. Quien ha recibido como forma de su νούς nus (espíritu de la psique) la gnosis que proviene de las virtudes con la χάρις jaris del Espíritu divino, se dice que «ha padecido» las cosas y realidades divinas, porque no la recibió de la naturaleza junto con la existencia, sino por participación con la χάρις jaris. Pero aquel que no ha recibido la gnosis de la χάρις jaris, aunque diga algo gnóstico (con conocimiento), no conoce por experiencia propia la fuerza de su logos. Porque el simple aprendizaje no da la gnosis que constituye hábito.
  19. El νούς nus (espíritu de la psique) que se ha hecho la catarsis completamente con las virtudes, puede lógicamente aprender los logos de las virtudes, haciendo suyo el rostro de la gnosis, la cual ha recibido de ellos las características divinas. Porque todo νούς nus por sí mismo es sin forma y características, y toma una forma adquirida, ya sea la gnosis generada por las virtudes con el espíritu, o la ignorancia que proviene de los pazos.
  20. Quien ha caído de la agapi-amor divina, tiene como rey la ley de la carne que reina con el placer, y no puede ni quiere guardar ningún mandamiento divino. Porque al haber preferido la vida hedonista sobre la vida y realeza que se lleva a cabo con el Espíritu de Dios conforme a la virtud, ha provocado en sí mismo la ignorancia en lugar de la divina gnosis-conocimiento espiritual.
  21. Aquel que no atraviesa y no pasa noerá (con la energía del nus) a la belleza espiritual y divina interior que se oculta en la letra de la Ley, crea la relación hedonista de la predisposición y voluntad, es decir, el apego a lo mundano y la amistad del mundo del pecado, ya que su aprendizaje se basa solo en palabras.
  22. La vergüenza de la boca es la ocupación νούς nus espíritu de la psique con la mente con conceptos, fantasías y pensamientos mundanos y corpóreos. Es decir, cuando permanecemos en la configuración corporal que muestra la letra de la Ley, es natural que nazca según la inclinación de la disposición el mundo, es decir, la disposición mundana y la ocupación intelectual con conceptos, fantasías y pensamientos hedonistas. Porque con lo que hemos conectado, eso es lo que estudiamos con nuestro nus e intelecto.
  23. O vergüenza de la boca es el movimiento del νούς nus con la mente que da forma a los pazos (pasiones, emociones, vicios etc.) y configura la belleza según el placer, para que la percepción sensible lo reciba y lo acepte. Porque sin la capacidad de la fuerza inventiva de la mente, ningún pazos se conduce de ninguna manera hacia la formación de una forma. O bien, «anatema» es el movimiento feo sin belleza y sin forma de los pazos, mientras que «vergüenza de la boca» es el movimiento mental que da forma al pazos para que la percepción sensible la acepte, y proporciona al pazos el material adecuado mediante sus invenciones.
  24. Aquel que cree que los sacrificios y festividades, los sábados y las lunas nuevas han sido ordenados por Dios en Su ley para el disfrute corporal y el descanso, se encontrará inevitablemente bajo la plena posesión de la energía de los pazos y la vergüenza de la impureza y suciedad de los pensamientos, fantasías y conceptos vergonzosos relacionados con los pazos. Y estará bajo el dominio del mundo corruptible y de la ocupación con conceptos y pensamientos orientados al cuerpo, así como del material y la forma de los pazos, y no podrá considerar valioso nada más allá de las cosas corruptibles y perecederas.
  25. Aquel que cree que es un mandato divino disfrutar corporalmente de las cosas que prescribe la Ley, éste acepta la glotonería como un regalo de Dios y vive con ella con alegría, de la cual genera, mediante el uso indebido, los modos y maneras que contaminan la energía de las cosas sensibles.
  26. Cuando la parte contemplativa de la psique-alma abraza la vida placentera y de lujo como un mandato divino de acuerdo con la letra de la Ley, entonces usa los sentidos de manera contraria a la naturaleza y no permite que se vea el uso natural de ninguna energía. Porque genera tanto el hábito como la energía de los pazos, y establece dentro de sí mismo como algo divino la glotonería o gula, creando así los modos que contaminan los sentidos mediante el uso indebido, de manera que los logos naturales y las semillas que se encuentran en los seres se destruyan.
  27. Ninguno que esté apegado al culto corporal de la Ley puede aceptar de ninguna manera un logos, concepto o pensamiento natural; porque los símbolos y la naturaleza no son lo mismo. Aquel que permanece en los símbolos de la Ley, no puede ver de acuerdo con lo lógico de la psique la naturaleza de los seres y captar los logos, principios que el Creador ha puesto esencialmente en los seres, porque hay una diferencia entre los símbolos y la naturaleza de los seres.
  28. Aquel que tiene como Dios a su vientre y considera gloria lo que es una vergüenza (Filip 3:19), está apegado con gran diligencia solo a los πάθος pazos de la deshonra como si fueran cosas divinas, y por eso se ocupa solo de lo temporal, es decir, de la materia y la forma de las cosas y del mal uso de la energía quíntuple de los sentidos. Porque cuando la percepción sensible se enreda y se une con la materia y la forma de las cosas, produce el pazos y mata y destruye los logos, principios naturales. Πάθος pazos y naturaleza, según el principio o logos de la existencia, nunca coexisten, porque nunca se ve en algún pazos ningún principio o logos de naturaleza, como tampoco ningún pazos nace junto con la naturaleza.
  29. Quien no cree que la Escritura es espiritual, no siente que es pobre en gnosis (conocimiento espiritual), aunque muera de hambre. Porque en verdad es hambre la falta de los bienes que hemos conocido por experiencia y la total carencia y penuria de los alimentos espirituales que sostienen y fortalecen la psique-alma. Y ¿cómo alguien podría considerar hambre o pérdida la eliminación total de aquellas cosas que no ha conocido nunca?
  30. En verdad tiene hambre el pueblo de aquellos que creen y conocen la verdad, así como la psique-alma de cada uno que ha abandonado la θεωρία zeoría contemplación espiritual por la χάρις jaris (gracia, energía increada) y se ha esclavizado a la servidumbre formal de la letra y no alimenta su νούς nus (espíritu de la psique) y mente con los altos conceptos, logos y pensamientos, sino que llena la percepción sensible con fantasía apasionada, con las formulaciones corporales de los símbolos de la Escritura.
  31. Aquel que no acepta la θεωρία zeoría contemplación espiritual de la Sagrada Escritura, junto con ella ha rechazado tanto la ley natural como la ley escrita de los judíos y ha ignorado la ley de la χάρις jaris, que da la zeoría contemplación espiritual a quienes caminan de acuerdo con ella. Por lo tanto, el que entiende la ley escrita corporalmente, no alimenta la psique-alma con virtudes. Y el que no capta los principios o logos de los seres, no se esfuerza por ofrecer a su nus (espíritu de la psique) y su mente la variada sabiduría de Dios. Y aquel que no conoce el gran misterio de la nueva χάρις jaris, no se regocija con la esperanza de la futura θέωσις zéosis (divinización, glorificación). La falta, entonces, de la contemplación espiritual de la ley escrita tiene como consecuencia la privación de la variada sabiduría de Dios que se entiende en la ley natural, y como resultado la completa ignorancia de la zéosis que será dada por la χάρις jaris de acuerdo con el nuevo misterio.
  32. Todo νούς nus (espíritu de la psique) e intelecto, mente que ha recibido de Cristo discernimiento y poder de visión, desea siempre y busca el rostro del Señor. El rostro del Señor es la verdadera contemplación y gnosis (conocimiento espiritual) de las realidades divinas mediante la virtud, que al buscarla aprende la causa de su pobreza y privación. Es decir, así como el rostro caracteriza a cada uno, así también la gnosis es lo característico o distintivo manifiesto de lo divino, y quien lo busca se dice que busca el rostro del Señor. Pero aquel que se vuelve carnal con los sacrificios sangrientos de acuerdo con la letra de la Ley, adquiere la ignorancia que desea, ya que acepta los mandamientos solo desde el aspecto del placer de la carne y se limita corporalmente solo al contenido de la letra que corresponde a la percepción sensible.
  33. Aquel que se limita al culto corporal de acuerdo con la Ley, genera como materia el pecado en praxis y obra, y como forma o especie plasma materialmente el consentimiento [del nus y la mente] hacia el pecado, con los placeres convenientes a los sentidos. Pero el que entiende la Escritura espiritualmente, mata la energía y acción del pecado como materia, y el consentimiento al pecado como forma, junto con las costumbres abusivas y de mal uso de la percepción sensible para el placer; y esto lo hace con los pensamientos, logos y conceptos naturales sobre la altura de la contemplación.
  34. Todas estas cosas, la materia, la forma o especie y los cinco modos de mal uso y abuso de los cinco sentidos relacionados con ellos, me refiero a la mezcla apasionada y contra natura de los sentidos con los objetos sensibles, es decir, los temporales y efímeros, después del paso acorde con la adoración corporal según la letra que se refiere a la Ley, y después de superar la ignorancia, el logos espiritual o el nus con la mente los entrega, a los logos y pensamientos más elevados de la contemplación natural para que sean destruidos, para que estos, al alcanzar la altura de la ley de la contemplación espiritual, destruyan y maten la relación global de los temporales y efímeros con la percepción sensible y el cuerpo, que se basa en los símbolos de la Ley.
  35. Sin la contemplación natural, nadie distingue la diferencia entre los símbolos de la Ley y las realidades y cosas divinas. Porque si uno, después de percibir primero con la contemplación natural la diferencia entre los símbolos y las realidades divinas y conceptuales, no desea llegar con el nus (espíritu de la psique) a la belleza de las conceptuales, dejando completamente de lado la percepción sensible, no puede separarse totalmente de la diversidad corporal que existe en los tipos. Mientras se mueve dentro de ella siguiendo la letra, lógicamente no satisface su hambre de gnosis (conocimiento espiritual), porque condenó a sí mismo como la serpiente a comer la tierra (Gén 3:14) de la Escritura, es decir, el concepto y significado corporal, y no, siguiendo a Cristo, a comer el cielo, es decir, el espíritu y la psique-alma de la Escritura, lo cual es el pan celestial y angélico. Quiero decir que no se alimentará con la contemplación espiritual y la gnosis (conocimiento espiritual) de las Escrituras con la iluminación de Cristo, que Dios da abundantemente a aquellos que Lo aman, como está escrito: «Les dio pan del cielo; el hombre comió pan de ángeles» (Salmo 77:24-25).
  36. La interpretación literal de la Escritura, que se hace según la percepción sensible, porque evidentemente engendra y nace los pazos y la disposición que tiende hacia lo temporal y efímero, es decir, la energía apasionada de la percepción sensible hacia los objetos sensibles, es necesario destruirla, como a los hijos y nietos de Saúl (2 Samuel 21:8-9), elevando las logos divinos como en una montaña a través de la contemplación natural, si de verdad deseamos ser llenos de la divina χάρις jaris (gracia, energía increada).
  37. La Ley cuando se entiende solo literalmente, daña e injuria la verdad, como por el pueblo judío, y por cualquier otro que imite su manera de pensar, limitando la fuerza de la Ley solo a la letra sin aceptar, para la revelación de la gnosis (conocimiento espiritual) que está oculta secretamente dentro de la letra de la Ley, la contemplación natural, la cual que es lo intermedio entre los tipos y la verdad y aparta de los tipos a quienes la siguen, devolviéndolos a la verdad; este, al contrario, como si negara completamente la contemplación natural y como si la excluyera de la mistagogía (iniciación mística) de las realidades divinas. Por lo tanto, esta interpretación corporal y temporal de la Ley, como está sujeta al tiempo y al cambio, deben destruirla con la contemplación natural en la montaña, es decir, en la altura de la gnosis, aquellos que tienen celo o entusiasmo por las visiones, expectaciones divinas.
  38. Destruye completamente el sentido y significado corporal de la Escritura aquel que en la práctica asesina, a través de la contemplación natural, la relación amante hacia placer y el cuerpo con la materia inestable y efímera, que se creó en la psique-alma por la letra de la Ley, [matando] como hijos y descendientes de Saúl, a través de la contemplación natural, la interpretación terrenal de la Ley, después de subir como en una montaña a la altura de la gnosis (conocimiento espiritual), y revelando ante el Señor con la confesión que antes interpretaba la Ley corporalmente. Así puede entenderse por los estudiosos la frase «que los colgaran bajo el sol ante el Señor» (2Re 21:8-9); es decir, sacar a la luz mediante la gnosis (conocimiento espiritual) la adherencia errónea a la letra, lo que significa mostrar en la altura de la contemplación la letra muerta de la Ley, mediante la divina gnosis-conocimiento espiritual.
  39. «La letra mata, pero el espíritu da vida» (2 Cor 3:6), dice la Escritura. Por eso, lo que tiene la propiedad o cualidad de matar, debe ser matado por el espíritu vivificante. Porque es completamente imposible que coexistan y trabajen juntos ambos, el elemento corporal y el divino de la Ley, es decir, la letra y el espíritu, ya que no es natural que aquello que puede quitar la vida esté de acuerdo con aquello que por naturaleza la da.
  40. El espíritu es el que da vida, la letra quita la vida. Por eso no es posible para uno practicar y realizar juntos la letra y el espíritu, así como no pueden coexistir lo vivificante que da vida y lo corruptor que desgasta y destruye.
  41. La circuncisión mística es la completa eliminación de la relación apasionada de la mente con el mundo creado. Porque, viendo naturalmente las cosas, sabemos que no es perfección la eliminación de la integridad natural que Dios ha dado. La naturaleza por supuesto no se perfecciona al ser mutilada según alguna técnica y al quitarle hábilmente aquello que Dios le dio durante la creación; de lo contrario, estaríamos presentando la técnica como superior a Dios para afirmar supuestamente la justicia, y estaríamos haciendo que la falta estudiada de la naturaleza fuera capaz de compensar la falta de justicia en la creación. Pero por la posición que tiene en el cuerpo el miembro que se circuncida, aprendemos a realizar voluntariamente la circuncisión de la disposición la psique-alma apasionada, con la cual la predisposición y voluntad se ajusta más a la naturaleza, corrigiendo la ley apasionada de la relación con el mundo creado.
  42. La in-circuncisión es algo natural. Y todo lo natural es obra de la creación divina y muy bueno, según el dicho: «Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno» (Gén. 1, 31). Pero la Ley, al ordenar la eliminación de la in-circuncisión mediante la circuncisión como algo impuro (Gén. 17, 10-14), presenta a Dios como corrigiendo Su obra con técnica, lo cual es muy impío siquiera pensarlo. Por lo tanto, el que estudia desde el punto de vista natural los símbolos de la Ley, sabe que Dios no corrige la naturaleza con la técnica, sino que ordena circuncidar la parte pasional de la psique-alma que debe obedecer a lo lógico de la psique; esto se declara simbólicamente con la eliminación miembro corporal y se despoja por la gnosis-conocimiento espiritual a través del coraje de la voluntad que se manifiesta en la praxis, práctica. Porque el sacerdote que realiza la circuncisión simboliza la gnosis-conocimiento, que tiene por cuchillo contra el pazos pasión el coraje práctico del logos. Se extingue la tradición de la Ley cuando el espíritu prevalece sobre la letra.
  43. El sábado (Éx. 16, 23; 20, 10) es el descanso de los πάθος pazos (pasiones, emociones, vicios, etc.) y del movimiento de la mente en torno a la naturaleza de los seres. O, es la perfecta inactividad de los pazos y la cesación general del movimiento de la mente en torno a las creaciones y la perfecta transición hacia Dios. Aquel que ha alcanzado -en la medida de lo posible- este sábado a través de la virtud y la gnosis-conocimiento espiritual, no debe recordar en absoluto nada que como leña encienden los pazos, ni reflexionar en absoluto sobre las logos de la naturaleza, para no afirmar y dogmatizar, como los idólatras, paganos que Dios se deleita en los pazos o se mide con las medidas de la naturaleza, Él a quien solo el silencio perfecto le proclama y a quien le muestra la ignorancia extrema y perfecta.
  44. La «corona de bondad» (Salmo 64, 12) es la fe pura, adornada como con piedras preciosas por los altos dogmas y los logos y conceptos espirituales, y que corona, como si fuera una cabeza, el νούς nus (espíritu de la psique) y mente amante de Dios. O mejor, la «corona de bondad» es el mismo Logos (increado) de Dios, que con la variedad de formas de la providencia y del juicio -es decir, con la continencia de los pazos voluntarios y la paciencia de los involuntarios- rodea el nus con la mente como si fuera una cabeza, y con la participación de la χάρις jaris (gracia, energía increada) de la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) hace el nus más hermoso que a sí mismo.
  45. Aquí se dice que la continencia es obra de la providencia porque hace la catarsis de los pazos voluntarios. La paciencia se dice que es obra del juicio de Dios, porque resiste a las tentaciones involuntarias y es símbolo de la filosofía práctica y conduce a la virtud, sacando de Egipto del pecado a aquellos que estaban cautivos en ella.
  46. Dios no ordenó honrar el sábado, las lunas nuevas y las fiestas porque quería que los hombres honraran los días -pues así ordenaría como mandato de la Ley que se adorara la creación y no al Creador (Rom. 1, 25) y que se consideraran sagrados los días y por eso dignos de adoración-; sino que indicó simbólicamente que se le honrara a Él a través de los días. Porque Él es el sábado, pues es el descanso, reposo de la psique-alma de los trabajos de la carne y la cesación de las luchas de la virtud; es la Pascua, como libertador de aquellos que están detenidos en la amarga esclavitud del pecado; es Pentecostés, como principio y fin de los seres y logos por el cual existen naturalmente todas las cosas. Observa cómo la Ley destruye a aquellos que la entienden corporalmente, convenciéndolos de adorar la creación y no al Creador, y de considerar por naturaleza sagradas las cosas que se hicieron para ellos e ignorar a Aquel por quien ellos mismos fueron creados.
  47. El mundo es un lugar limitado y una estabilidad limitada. El tiempo es un movimiento limitado, y por eso el movimiento de los que viven dentro de él está sujeto a alteración. Cuando la naturaleza supera tanto el tiempo como el lugar según la energía operativa y el concepto o significado, es decir, los necesarios, la estabilidad y el movimiento finitos, y se une de manera inmediata con la Providencia, entonces encuentra en la Providencia un logos simple y estable por naturaleza, que no está limitado por nada y por lo tanto no tiene ningún movimiento en absoluto.
  48. La naturaleza, porque está temporalmente dentro del mundo, tiene un movimiento que está sujeto a alteración debido a la estabilidad finita del mundo y al cambio de dirección o curso del tiempo. Cuando llega a Dios, como Él es por naturaleza mónada (unidad), tendrá una parada inmóvil y un automovimiento estacionario que será eternamente en torno a Aquel que es uno y único y siempre el mismo. Se ha dicho que esta es la instalación inmediata y permanente en torno a la primera Causa de aquellos que fueron creados por Él.
  49. El misterio de Pentecostés es la unión inmediata de la Providencia con las cosas develadas, es decir, la unión de la naturaleza con el Logos según el orden de la Providencia, en la cual no hay absolutamente ninguna indicación de tiempo y génesis o generación. El Logos es también nuestra trompeta (Lev. 23, 24), porque nos hace escuchar las gnosis, conocimientos divinos e inexpresables; es nuestra expiación (Lev. 25, 9), porque en Sí mismo disuelve nuestros pecados, ya que se ha hecho semejante a nosotros, y con el don o regalo de la χάρις jaris (gracia, energía increada) diviniza, deifica a través del Espíritu la naturaleza que pecó; y es nuestra Fiesta de los Tabernáculos (Lev. 23, 42), porque es la realización de nuestra inmutabilidad en el bien de acuerdo con el hábito de imitación a Dios que adquirimos, y el vínculo que nos une en nuestra transformación hacia la inmortalidad.
  50. Aquel que recibe con alegría los sacrificios sangrientos, es apasionado y hace que quienes le sacrifican cultiven los pazos; porque el verdadero adorador ama deleitarse y alegrarse con aquello que deleita a quien adora. Por eso, la Escritura entiende como sacrificios más bien la eliminación de los πάθος pazos y la ofrenda de las fuerzas naturales. De estas, el carnero (Lev. 5, 15) es un símbolo del logos, el toro (Éx. 29, 36) indica como un símbolo de la ira y la cabra indica el deseo (Números 15, 27).
  51. Sabemos que los sacrificios espirituales no solo son la mortificación de los pazos que se sacrifican con la espada del Espíritu, es decir, el logos de Dios (Ef. 6, 17), y el vaciado y derramamiento voluntario de toda la vida carnal como si fuera sangre, pero también la ofrenda de toda la conducta virtuosa y de todas las fuerzas naturales, que se dedican a Dios y se queman completamente con el fuego de la χάρις jaris (gracia, energía increada) del Espíritu para la perfección divina.
  52. El significado terrenal de la Escritura, cuando domina la psique-alma, expulsa los logos naturales, desapareciéndolos con el abuso de las fuerzas naturales. Porque cuando esto vive, realmente extermina y persigue y destruye los pensamientos y logos naturales, limitando la Ley solo a la carne y honrando como divinos los pazos del pecado, los cuales los λογισμοί loyismí pensamientos (simples o unidos con la fantasía) y los logos naturales, al tomar valor de la ley del espíritu, los golpean y los matan.
  53. Cuando alguien se ocupa lógicamente en la práctica de las virtudes, simultáneamente traslada naturalmente el significado de las Escrituras al espíritu, adorando a Dios en praxis, prácticamente a través de las altas θεωρίας zeorías contemplaciones de una manera nueva, como lo guía el espíritu, y no de la manera antigua que establecía la letra de la Ley (Rom. 7, 6) y que con su interpretación corporal más baja conforme a la percepción sensible hace que el hombre cultive los pazos, como los judíos, y sirva al pecado.
  54. Cuando alguien deja de interpretar la Escritura de manera corporal y conforme a la percepción sensible, inmediatamente recurre con la mente, intelecto hacia el espíritu a través de la naturaleza, haciendo espiritualmente aquellas cosas que el judío hacía corporalmente y provocaba la ira de Dios.
  55. Todo νούς nus (espíritu de la psique) y mente elevado y ensalzado según Dios y transformado, simultáneamente degüella tanto la energía operativa de los pazos como el movimiento impropio de los pensamientos y fantasías, así como los modos disolutos que resultan del mal uso de la energía operativa de los sentidos. Porque los pazos son asesinados por los pensamientos elevados de la naturaleza, después de ser vencidas triunfalmente en la alta contemplación espiritual.
  56. El poder del pecado, es decir, la mentalidad y conducta carnal, es eliminado por la χάρις jaris gracia increada del santo Bautismo, mientras que la obediencia práctica a los mandamientos divinos lo mata con la espada del Espíritu (Ef. 6, 17), es decir, con el logos de la gnosis espiritual-conocimiento divino que otorga el Espíritu, gritando en secreto al pazos del pecado, como gritó el gran Samuel a Agag: «Así como tu espada ha dejado a las mujeres sin hijos, así será sin hijo tu madre entre las mujeres» (1Reyes 15, 33).
  57. El pazos pasión de la glotonería ha dejado muchas virtudes sin hijos, usando como espada el resbaladizo pensamiento y fantasía del placer. Porque con la incontinencia mata las semillas de la templanza y sobriedad, con la avaricia destruye la equidad de la justicia y con el egoísmo corta el vínculo natural de la filantropía (amor a la humanidad). Y en general, el pazos pasión de la glotonería o gula destruye todos los frutos de las virtudes.
  58. La pasión de la glotonería mata los frutos divinos de las virtudes, y esta es muerta por la χάρις jaris de la fe, con la obediencia a los mandamientos divinos y con el logos de la gnosis-conocimiento espiritual.
  59. Nuestro Señor es verdaderamente la luz de las naciones (Is. 49, 6; Lc. 2, 32), porque con la verdadera la gnosis-conocimiento espiritual abre los ojos de la διάνοια (mente, intelecto) que estaban cerrados por la profunda oscuridad de la ignorancia, y porque con su divino comportamiento hizo de Sí mismo un excelente ejemplo de virtud para los pueblos creyentes y se convirtió para ellos en modelo y ejemplo de una persona virtuosa; hacia el cual, mirando como jefe de nuestra salvación (Heb. 2, 10), logramos imitar sus virtudes en la praxis, práctica, en la medida de nuestras posibilidades.
  60. Cualquiera que por envidia odia y calumnia a quien es más fuerte que él en las luchas de las virtudes y la riqueza del logos de la gnosis-conocimiento espiritual, es Saúl, que es asfixiado por un espíritu maligno (1Re. 16, 14), pues no soporta la gloria de la virtud y la gnosis espiritual del que es mejor que él. Y lo que lo lleva a una mayor locura es que no puede matar a su benefactor (Re. 18, 10-11). Muchas veces expulsa de mala manera incluso a su querido amigo Jonatán (1Re. 20, 30-34), es decir, el pensamiento innato de la conciencia, que lo reprende por su injusto odio y relata con verdad los logros y hazañas del otro.
  61. Oremos también nosotros a David espiritual, para que toque la lira de la zeoría contemplación y la gnosis-conocimiento espiritual en nuestro nus (espíritu de la psique) con la mente, que actúa como epiléptico por las cosas materiales, y para que expulse el espíritu maligno de la implicación sensible en las cosas materiales, para que podamos entender la Ley espiritualmente y encontrar secretamente el logos que está oculto en él y hacerlo nuestra posesión permanente, útil para el camino de la vida eterna.
  62. Todo aquel que desea su salvación, necesariamente se dedica ya sea a la práctica o a la contemplación; porque sin virtud y gnosis-conocimiento espiritual, absolutamente nadie ha podido salvarse jamás. Pues, por supuesto, la característica de la virtud es la sumisión de los movimientos del cuerpo y la sabia contención, con el logos ortodoxo como freno, de su impulso inclinado hacia lo impropio y utópico; ya que la característica de la contemplación es tener la prudencia para preferir y aprobar aquello que ha sido examinado y juzgado como ortodoxo, correcto.
  63. Lo que entiende es espiritual, y lo que es comprendido es perceptible; mientras que el alimento y, de alguna manera, la esencia de aquel que entiende es lo que es percibido y comprendido. Por lo tanto, es lógico que Dios, porque Él es percibido por los νόες noes (nus, espíritus) incorpóreos y se hace perceptible para ellos, en la medida en que pueden alcanzarlo, los ilumina interiormente, de modo que el nus perciba y entienda y se alimente.
  64. Una cosa es lo comprensible o concebible y otra lo noeró espiritual (que se percibe con el nus o corazón); porque, como dijimos, lo comprensible o concebible es como el alimento de lo noeró del nus de la psique.

Ya que aquello que se comprende, es decir, lo concebible, es mayor y se considera anterior de aquello que concibe, que es noeró (espiritual inteligible).

Porque se llaman noerós (inteligibles espirituales) aquellas cosas y realidades que, como son νόες noes (nus, espíritus), perciben las concebibles o comprensibles que están por encima de ellos.

Lo concebible es aquello que es percibido y comprendido, lo cual también es alimento de lo noeró (del nus), es decir, de lo que concibe.

  1. Debemos saber que los efectos o resultados llevan en la medida de lo posible las imágenes de las causas. Los efectos o causados son todas las cosas que han sido creadas. Las causas son aquellas que los crearon. No hay ninguna similitud entre causas y efectos (causados).
  2. (Este capítulo ha sido tomado de la obra de San Dionisio Areopagita.) Debemos saber que nuestro νούς nus (espíritu de la psique) con la mente tiene la fuerza y energía de concebir, mediante el cual ve las cosas concebibles; también tiene la capacidad de unión, que eleva la naturaleza del nus con la mente, y a través de esta se une a lo que está más allá de él. Por lo tanto, debemos comprender que la unión con Dios se realiza de esta manera y no a través de nuestros propios medios, sino mediante un éxtasis completo desde nuestro ser interior y al convertirnos en completos en Dios; porque es mejor pertenecer a Dios que a nosotros mismos. Solo a aquellos que pertenecen a Dios se les dará las cosas y realidades divinas.
  3. (Comentario sobre lo anterior.) El νούς nus (espíritu de la psique) con la mente, al intentar comprender, desciende hacia el interior de sí mismo hacia las comprensiones, concepciones o intelecciones.

Las comprensiones o concepciones son inferiores a aquel que concibe y comprende, porque son objetos de pensamiento y comprensión, y lógicamente constituyen la dispersión y división de la unidad del νούς nus con la mente; porque el νούς nus (espíritu de la psique) es simple e indivisible, mientras que las comprensiones son múltiples, pueden dispersarse y de alguna manera son formas del νούς nus con la mente.

Por eso lo mental o intelectual y lo noeró (del nus, espíritu), es decir, lo que se concibe y se comprende, es inferior a lo comprensible o inteligible, es decir, las cosas que se piensan y se conciben, comprenden.

La unión del νούς nus con la mente significa -como se explica más claramente a continuación- aquella unión mediante la cual el νούς nus con la mente se eleva hacia lo que está más allá de él, es decir, se acerca a la θεωρία zeoría contemplación de Dios, al salir de todo lo sensible e inteligible o comprensible y de su propio movimiento. Entonces recibe el rayo de la divina gnosis-conocimiento divino.

  1. Si lo noeró intelectual y espiritual (energía del nus) se mueve noerá espiritual e intelectualmente (unidos), es decir, según su propia naturaleza, entonces ciertamente concibe y entiende.

Y si piensa, ciertamente ama lo que pensó. Y si ama, ciertamente experimenta éxtasis hacia el objeto amado. Y si experimenta éxtasis, es evidente que también se apresura. Y si se apresura, seguramente fortalece la intensidad de su movimiento. Y si fortalece intensamente el movimiento, no se detiene hasta que se encuentre completamente dentro del objeto amado y sea voluntariamente y completamente abarcado por él, y acepte voluntariamente esa restricción salvadora, para llegar a ser de la misma calidad con todo aquello que lo restringe, de modo que en adelante no desee en absoluto ser conocido por sí mismo, sino por lo que lo restringe; igual que el aire se vuelve completamente brillante por la luz, y el hierro se vuelve completamente candente por el fuego, y como sucede en otros ejemplos similares.

  1. No hay una semejanza exacta entre las causas y las causadas (efectos), pero las causadas llevan, en la medida de lo posible, las imágenes de las causas, mientras que las causas mismas son superiores a las causadas (efectos) y están fundamentadas sobre ellos según su logos original. Porque los atributos o cualidades de las causadas (efectos), existen esencialmente y en abundancia dentro de las causas.
  2. Todas las creaciones, ya sea en el cielo o en la tierra, son causadas (efectos); y las causas son aquellas que las crearon, es decir, las tres hipóstasis de la Santa Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es evidente, por lo tanto, que no hay ninguna semejanza entre las causas y las causadas (efectos).
  3. Hay una estrecha relación entre los que piensan, comprenden y lo pensado, comprendido así como entre los que sienten y las sensibles. El ser humano, como está compuesto de psique-alma y cuerpo con sentidos, con la relación y cualidad mutua que tiene hacia las dos partes de la creación (lo pensado, comprendido y lo sentido), también se limita y limita; una es según su esencia, la otra es en δύναμη dinami (potencia y energía). Es decir, se limita por las sensibles y por las concebibles o comprensibles, porque es psique-alma y cuerpo, y puede limitarlas porque concibe y siente. Pero Dios existe de manera simple e ilimitada sobre todos los seres y cosas y las que contienen otras cosas, y las que son contenidas, porque no tiene ninguna relación completa con nada.
  4. Cada placer prohibido surge del pazos pasión a través de la percepción sensible y en relación con algo sensible. Porque el placer no es otra cosa que una forma de la percepción sensible y sensación que se moldea en la parte sensible del ser humano a través de algo sensible. O es una forma de la energía operativa de la percepción sensible compuesta por un deseo irracional. Porque si el deseo se suma a la percepción sensible, se convierte en placer, dándole forma; y la percepción sensible, cuando se mueve con deseo, provoca placer al recibir lo sensible. Por lo tanto, los santos, al comprender que la psique- alma, mediante el movimiento fuera de su naturaleza hacia la materia a través de la carne, adquiere y se viste una forma terrenal, ellos mismos pusieron como objetivo moverse de acuerdo con la naturaleza hacia Dios a través de la psique-alma y hacer que la carne también sea apropiadamente afín a Dios, embelleciéndola, en la medida de lo posible, con los divinos reflejos mediante la práctica de las virtudes.
  5. Los Santos pasaron magnánimamente la vida actual de luchas, de acuerdo con el verdadero y sin errores modo de movimiento natural. Unieron mediante lo lógico de la psique el sentido o percepción sensible que poseía [simples] los logos de los seres, y el nus (espíritu de la psique) con la mente que fue completamente liberado de la circunvolución alrededor de las cosas y se calmó y aún más de esta energía operativa y acción natural, ofrecieron el nus a Dios. Y después de haberse reunido así completamente en Dios, buscaron convertirse en uno con Dios a través del Espíritu, habiendo asumido completamente la imagen/icona celestial -en la medida de lo posible para los seres humano- y siendo atraídos tanto por la divina manifestación, si se permite decirlo, en cuanto también ellos mismos fueron atraídos y entregados a Dios.
  6. Dios y el hombre, como dicen, son el uno para el otro un ejemplo. Y así como Dios, por filantropía (amor, amistad a la humanidad), se convierte en hombre para el hombre, tanto como el hombre pudo, con la agapi-amor, hacerse semejante a Dios. Y así como el hombre con el nus (espíritu de la psique) es capturado espiritualmente por Dios hacia la gnosis-conocimiento espiritual, tanto el hombre hizo manifiesto, a través de sus virtudes, a Dios que es por naturaleza invisible.
  7. Cada uno que ha mortificado los miembros terrenales (Col. 3, 5) y ha apagado toda conducta de su carne y ha desechado de sí mismo la relación con la carne, con la que compartimos nuestro amor que solo se debe a Dios, y ha rechazado las características de la carne y del mundo por la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) para poder decir junto con el bendito apóstol Pablo: «¿Quién nos separará de la agapi-amor de Cristo, etc.» (Romanos 8:35), éste se convirtió en sin padre (terrenal), sin madre (celestial), sin genealogía, como el gran Melquisedec, sin tener nada de la carne y la naturaleza humana que lo sostenga, debido a su afinidad con el espíritu.
  8. El fin de esta vida, creo que no es justo que deba llamarse muerte, sino liberación de la muerte y separación de la corrupción, liberación de la esclavitud, cesación de la turbulencia, eliminación de las guerras, retirada de la oscuridad, descanso de los trabajos, calma del fuego, cubrimiento de la vergüenza, evitación de los sufrimientos, en una palabra, fin de todos los males. Los Santos lograron todas estas realidades y cosas mediante su necrosis o mortificación voluntaria y mostraron que eran extranjeros y transeúntes en la vida (Heb. 11, 13), luchando valientemente contra el mundo y el cuerpo y las rebeliones del mundo y del cuerpo. Y después de haber sofocado el engaño que proviene del mundo y del cuerpo a través de la conexión de los sentidos con las cosas sensibles, mantuvieron inmaculado el axioma de su psique-alma.
  9. Es una prueba no pequeña de que dentro de nosotros se ha sembrado por naturaleza la gnosis-conocimiento de la providencia, nos lo da la misma naturaleza, sin haber sido enseñados de esto, y nos hace que en nuestras súbitas desgracias pedir con nuestras oraciones a Dios que nos salve. Es decir, cuando nos encontramos en una necesidad repentina, sin desearlo y antes de pensar en algo, invocamos a Dios. Es como si la misma providencia de Dios nos atrajera hacia sí misma y sin nuestro propio pensamiento, venciendo en rapidez nuestra capacidad mental, nos mostrara de antemano que la ayuda divina es más poderosa que todos los medios. La naturaleza no nos llevaría, sin desearlo, a algo que no fuera natural. Y todo lo que es naturalmente consecuencia de algo, es evidente en todos que tiene la fuerza de la verdad como una prueba fuerte e indiscutible.
  10. De entre los seres, algunos son buenos y otros malos, y estos son presentes o futuros. El bien que esperamos provoca deseo, mientras que cuando está presente, placer; y de nuevo el mal que esperamos provoca temor, mientras que cuando está presente, tristeza, dolor y sufrimiento. Así, en relación con los bienes, ya sean reales o imaginados, existe tanto placer como deseo, mientras que en relación con los males, existe tristeza, sufrimiento y temor. Pues cuando el deseo se realiza, provoca placer, mientras que cuando no se realiza, provoca tristeza, dolor y sufrimiento.
  11. Cada tristeza, sufrimiento y dolor, como se dice, es por naturaleza malo. Y si el luchador de las virtudes se aflige y sufre por los males de otros, como misericordioso, no se aflige, sin embargo, previamente según su intención, sino posteriormente debido a las circunstancias. Pero el contemplativo también es en estas cosas impasible, porque ha unido su ser (interior) con Dios y lo ha alejado de todas las cosas de aquí abajo.
  12. Todos los Santos atravesaron las cosas presentes adheridos sinceramente al logos divino, inequívoco y sencillo, sin apoyar el curso de sus psique-almas en ninguno de los placeres del mundo. Porque después de haber extendido sabiamente su nus (espíritu de la psique) con la mente hacia los extremos los logos humanos sobre Dios de los posibles de lograr, me refiero a los logos de bondad y amor, aprendieron que Dios se movió desde ellos y dio a los seres tanto la existencia como la bienaventuranza y felicidad, si es permitido decir, para que podamos hablar acerca de Dios, quien es el único inmóvil, en términos de movimiento; más bien es Su voluntad la que mueve y trae a la existencia y sostiene, pero Él mismo nunca se mueve.
  13. La psique- alma, al ser una sustancia noerá espiritual intelectiva y lógica, también concibe, comprende y reflexiona. Tiene como δύναμη dinami (facultad, potencia y energía) el νούς nus (espíritu del corazón de la psique), como movimiento la concepción o comprensión y como energía operativa el concepto o significado. Porque este es el fin de la concepción, comprensión, y de quien concibe y del que se concibe, ya que determina la relación entre estos dos extremos. Es decir, cuando la psique-alma concibe, deja de concebir, comprender aquello que ya ha sido concebido, habiéndolo comprendido. Porque aquello que ha sido comprendido una vez, ya no atrae la facultad y fuerza de la concepción. Así, cada concepción o comprensión implica una pausa en la percepción relacionada con lo que ha sido comprendido.
  14. Así como la ignorancia separa a aquellos que han sido engañados, de la misma manera la presencia de la luz espiritual reúne a los iluminados y los une y los perfecciona y los devuelve al Ser verdadero, arrancándolos de las muchas opiniones, alabanzas y las diversas formas, o mejor dicho, fantasías, y reuniéndolos en una gnosis (conocimiento espiritual) verdadera, pura y simple y saciándolos con la única luz que contribuye a su unión.
  15. Lo bueno es lo mismo que lo bondadoso, porque todo lo bondadoso y bueno es deseado por todos con toda causa, y no hay ningún ser que no participe en lo bueno y bondadoso. Porque en todos seres lo bueno y bondadoso, ya que es verdaderamente admirable, es deseado y amado y aceptado y preferido y bien querido. Ten en cuenta que el divino έρως eros (amor ardiente), que previamente existía en lo bondadoso bien, engendró y dio a luz έρως eros bondadoso dentro de nosotros, con el cual deseamos el bien y lo bondadoso, según lo que se dijo: «Me he convertido en amante de su belleza» (Sab. Sol. 8, 2), y: «Ámala y te protegerá; cuídala y te elevará» (Prov. 4, 6).
  16. Los teólogos llaman a lo divino a veces έρως eros (amor ardiente), a veces αγάπη agapi (amor incondicional y desinteresado), a veces erótico y amado. Por eso, como es έρως eros y αγάπη agapi, se mueve, y como erótico y amado, mueve y atrae hacia sí todo lo que es receptivo de έρως eros y la αγάπη agapi. Y para decirlo más claramente, se mueve, porque genera y nace una relación interna de έρως eros y αγάπη agapi en aquellos que son receptivos a ellos, y se mueve porque es intrínsecamente atractivo para aquellos que se mueven hacia Esto por deseo. Y una vez más, se mueve y es movido, porque tiene sed de ser amado, y anhela ser deseado, y ama ser amado.
  17. (Este capítulo ha sido tomado de una obra de San Dionisio Areopagita.) El divino έρως eros es por naturaleza extático, no permitiendo que los amantes pertenezcan a sí mismos, sino a sus amados. Y esto se muestra por las realidades y cosas superiores, por la providencia que tienen para las inferiores; y aquellos que son de la misma serie, por su cohesión mutua; y las inferiores, por su divina vuelta hacia las primeras. Por eso, el gran Pablo, que fue dominado por el divino έρως eros y experimentó su fuerza y energía extática, dice con su boca inspirada de Dios: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» (Gálatas 2:20), como un verdadero amante que había sufrido y experimentado éxtasis hacia Dios, como él mismo dice (2Cor 5:13), y ya no vivía su propia vida, sino la vida de su amado, como excesivamente amada.
  18. (Y esto también es de San Dionisio.) Atrevámonos a decir también esto por el bien de la verdad, que Él, el Autor y Causa de todo, a causa del buen y amable έρως eros por todas las cosas, desde la excesiva bondad amorosa o erótica, sale de Sí mismo con Sus providencias por todas las criaturas. Y de alguna manera es atraído por la bondad, el έρως eros y la αγάπη agapi, y desde donde está por encima de todos y por encima de todo infinitamente más alto, desciende a todo con una fuerza y energía extática supra-esencial, sin salir sustancialmente de Sí mismo. Por eso aquellos que conocen bien las cosas y realidades divinas Le llaman celoso (Deuteronomio 5:9), porque tiene un gran y bondadoso έρως eros hacia las criaturas, y su deseo amoroso o erótico provoca Su celo y Le demuestra celoso; y aquellos que Le desean tienen celo o entusiasmo por Él, y Él muestra celo por aquellos por los que provee.
  19. Fuente y progenitor del έρως eros y de la αγάπη agapi, como dicen, es Dios mismo. Porque Él, aunque estas cosas existían dentro de Él, las proyectó hacia afuera, es decir, hacia las creaciones. Y de acuerdo con esto se ha dicho: «Dios es αγάπη agapi amor increado» (1 Juan 4:16), y de nuevo: «Dulzura y deseo» (Cantar de los Cantares 5:16), es decir, έρως eros. El objeto de la αγάπη agapi y del έρως eros es verdaderamente Él. Por lo tanto, el έρως eros amoroso al fluir de Él, se dice que Él, quien lo genera, se mueve; siendo Él mismo lo realmente valioso, amado, deseado y preferido, mueve a aquellos que están viendo y dirigidos hacia Él, según la fuerza de su deseo.
  20. Debes saber que Dios se convierte en promotor y mueve hacia la afinidad erótica o amorosa que activa el Espíritu; se convierte en mediador para ella y se ajusta a ella, de modo que sus criaturas sientan έρως eros y αγάπη agapi por Él. Decimos que «mueve», porque Él mueve a Sus criaturas, cada una de acuerdo con la naturaleza de su ser, para que regresen a Él. La palabra «promotor» ahora, aunque tiene un significado despectivo en lo secular, aquí significa la mediación que conduce a la unión con Dios.
  21. El impulso amoroso de lo bondadoso, que preexiste en la bondad, ya que es sencilla y se mueve por sí misma y emana de lo bondadoso, vuelve de nuevo hacia lo bondadoso, porque es infinita y sin principia. Esto revela nuestro deseo incesante de unión con lo divino. Porque la unión amorosa con Dios está mucho más allá y fuera de cualquier otra unión.
  22. (Este capítulo es de la obra de San Hieroteo.) El έρως eros, ya sea divino, angelical, intelectual, psíquico o físico, debe entenderse como una fuerza que causa unión y mezcla. Y mueve a los superiores a prever y cuidar de los inferiores; y aquellos que son de la misma serie, a tener una mutua cohesión y comunión; y finalmente mueve a los inferiores a regresar a las realidades mejores y superiores.
  23. (Este capítulo es de San Dionisio Areopagita.) Si la divina gnosis (conocimiento espiritual) contribuye a la unión de aquellos que han sido conocidos, y la ignorancia es siempre la causa de cambio o alteración y por lo eso es la causa de división para aquellos que ignoran, entonces aquel que cree ortodoxamente y verdaderamente, según la Santa Escritura, nada lo moverá desde la base de su fe ortodoxa y verdadera, en la cual obtendrá la identidad permanente que no tiene movimiento ni cambio. Aquel que se ha unido a la verdad conoce muy bien que está muy bien, y aunque muchos lo aconsejen como si hubiera perdido el juicio y la razón. Porque ciertamente estos olvidan que éste con la verdad de la fe ortodoxa y real ha salido del engaño; pero él conoce que no es lo que los demás dicen, es decir, un loco, sino que se ha liberado del deterioro del inestable y cambiante desgaste y corrupción del múltiple engaño a través de la simple y siempre invariable verdad.
  24. Los Santos llegaron a ser buenos y filántropos (amigos de los hombres), compasivos y misericordiosos, y persuadieron a sí mismos a tener el mismo espíritu de agapi-amor por todo el género humano. Con esta agapi-amor incondicional se convirtieron en poseedores, durante toda su vida, del bien más excelente de todos, es decir, la humildad, que preserva los bienes y destruye los males. Y así no fueron dominados por ninguna de las tentaciones que los molestaban, ni por las voluntarias que están en nuestro poder, ni por las involuntarias que no están en nuestra mano. Esto lo lograron reprimiendo con templanza y continencia las revueltas de las tentaciones voluntarias, y resistiendo las involuntarias con paciencia.
  25. La acción, praxis perfecta de la virtud la produce la fe ortodoxa, correcta y el temor sin adulterar a Dios. En la ascensión espiritual, la contemplación física sin error se acompaña de la esperanza segura, la prudencia y el juicio saludable. Y en la contemplación durante nuestra elevación hacia Dios, la acción la produce la agapi-amor perfecta y el νούς nus (espíritu de la psique) que, debido a su posición superior, se ha vuelto voluntariamente ciego a todas las cosas.
  26. El trabajo de la filosofía práctica (catarsis), como dicen, es hacer el νούς nus limpio y puro de cualquier fantasía pasional. La contemplación física, para hacer al nus poseedor de toda la verdadera gnosis-conocimiento de los seres, la relativa con la causa de su existencia. Y la iniciación teológica, para hacer que el nus sea similar a Dios, y tanto como sea posible, igual a Él por χάρις jaris (gracia, energía increada) de modo que, debido a su superioridad, ya no perciba nada de las cosas que están después de Dios.
  27. Lo que es el éter, es decir, el elemento ígneo, en el mundo sensible, eso en el mundo de la διάνοια diania (mente, intelecto) es la prudencia, como hábito capaz de iluminar y apocaliptar/revelar los logos espirituales particulares en cada uno de los seres, revelando sin error a través de ellos la Causa que existe en todo, y atrayendo el deseo de la psique-alma hacia Dios. Y lo que en el mundo sensible es el aire, eso en el mundo de la διάνοια diania es la valentía, como hábito capaz de mover, sostener y activar la vida espiritual innata, y estimular la incesante agilidad de la psique-alma hacia Dios. Y lo que en el mundo sensible es el agua, eso en el mundo de la διάνοια diania es la templanza, como costumbre que provoca la fertilidad vital del espíritu y engendra y genera el eterno encanto atractivo del anhelo por Dios. Y lo que en el mundo sensible es la tierra, eso en el mundo de la διάνοια diania es la justicia, como costumbre que engendra y genera todos los logos de los seres de acuerdo con su especie y otorga equitativamente a cada uno los regalos espirituales de la vida, y que es el inmutable fundamento de su ubicación en el bien.
  28. Así como, mientras la carne florece y engorda, la psique-alma sufre y se turba por los pazos, a medida que disminuyen la eficacia de las virtudes y la iluminación de la gnosis-conocimiento espiritual, de la misma manera, cuando la psique-alma es preservada e iluminada por la divina belleza de las virtudes y por la iluminación de la divina gnosis-conocimiento espiritual, el hombre externo se debilita, ya que la carne rechaza, debido a la presencia del logos, su bienestar natural.
  29. No es posible demostrar de ninguna otra manera que el hombre es hijo de Dios y Dios por la χάρις jaris (gracia, energía increada) si antes por su propia voluntad no ha renacido por el espíritu, porque tiene la fuerza de moverse por sí mismo e independientemente. El primer hombre descuidó este nacimiento deificante, divino e inmaterial, porque prefirió, entre los bienes inteligibles espirituales aún no revelados, lo agradable a la percepción sensible y evidente; por eso, justamente fue condenado a tener un modo de nacimiento corporal que no eligiera él mismo, material y corruptible.
  30. El hombre, en su estado actual, se mueve o alrededor de fantasías irracionales de pazos, engañado por el hedonismo, la sensualidad, o alrededor de artes e invenciones accidentales para sus necesidades, o alrededor de logos naturales de la naturaleza para aprender. Ninguno de estos desde el principio lo atraía obligatoriamente, porque estaba por encima de todo. Así debería ser el hombre inicial, sin distracción por lo que viniera después de él, o alrededor de él, o relacionado con él. Para alcanzar la perfección, solo necesitaba una cosa: el movimiento irrefrenable hacia lo que está por encima de él, es decir, hacia Dios, con toda su fuerza y energía amorosa.
  31. El primer hombre no tenía nada que intercediera entre Dios y él, que necesitara conocerlo y lo impidiera en su parentesco voluntario con Dios, que se realizaría a través de la agapi-amor en su movimiento hacia Él. Porque con la ayuda de la χάρις jaris (gracia, energía increada) estaba sin pazos, no podían engañarlo con placer las fantasías de los pazos, ya que no tenía necesidades, estaba libre de la necesidad ocasional de las artes para las necesidades; y como era sabio, era gracias a la gnosis-conocimiento por encima de la contemplación sobre la naturaleza.
  32. Dios, que dio con sabiduría la existencia a la naturaleza y puso en las capacidades de las sustancias lógicas místicamente Su gnosis-conocimiento, también nos puso en nosotros, como Señor generoso, el anhelo y el έρως eros (amor ardiente) naturales hacia Él, entrelazando también la fuerza de lo lógico de la psique con ellos. Así, podremos aprender fácilmente los modos de realizar este anhelo y no fallar en nuestra búsqueda de aquello por lo que luchamos por conseguir. Así, mientras nos movemos de acuerdo con este anhelo, somos impulsados a buscar lo relacionado con la verdad, así como con la sabiduría y el cuidado que son evidentes en todas las cosas con orden, deseando alcanzar a través de estas realidades Aquel por quien recibimos este anhelo.

Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/ 29/05/2024

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