Φιλοκαλία των Ιερών Νηπτικών, Τόμος Β΄ Άγιος Μάξιμος ο Ομολογητής
Διάφορα κεφάλαια περί θεολογίας, οικονομίας, αρετής και κακίας
Πέμπτη εκατοντάδα

Filocalía de los Santos Nípticos, tomo II
San Máximo el Confesor
Varios capítulos sobre teología, economía, virtud y maldad
Quinta centuria
- Aquel que su gnosis-conocimiento acompaña la praxis-acción y su praxis acompaña su gnosis, es trono y estrado de Dios (Isaías 66,1). Es trono por la gnosis que posee y estrado por su virtud práctica. Ahora bien, si alguien afirma que el νούς nus (espíritu de la psique) con el intelecto humano es también un cielo, limpio y puro de toda fantasía material y, ocupado o mejor dicho adornado, con los divinos logos de las realidades inteligibles espirituales, creo que no está fuera de la verdad.
- Todo filósofo y devoto que es protegido por la virtud y la gnosis- conocimiento, o la praxis-práctica y la contemplación, cuando ve que la fuerza maligna se levanta contra él con los πάθος pazos (pasiones, vicios adicciones, patologías) como el rey de los asirios contra Ezequías (2 Crón 32,1), tiene una sola ayuda para disolver los males, el Dios, a quien suplica con un grito inefable, es decir, con la intensificación de la virtud y la gnosis, y entonces recibe en alianza, o más bien para la salvación, un ángel, es decir, un logos de sabiduría y gnosis superior, que destruye a todo poderoso guerrero, príncipe y general en el campamento enemigo (2Crón 32,20-21).
- El origen de todo πάθος pazos es el correspondiente objeto sensible. Sin algo que atraiga hacia sí las δυνάμεις (potencias y energías) de la psique-alma a través de algún sentido, el πάθος pazos nunca se crea. Porque sin un objeto sensible no se forma el πάθος pazos. Por ejemplo, si no hay mujer, no hay fornicación; sin alimentos, no hay glotonería; y si no hay oro, no hay avaricia. Así, en cada movimiento apasionado de nuestras facultades y fuerzas naturales, domina algún objeto sensible, es decir, a través de esto, el demonio incita y estimula a la psique-alma a pecar.
- La práctica solo elimina la energía del mal, mientras que la eliminación completa borra también el recuerdo del mismo. Porque la práctica solo suprime la energía apasionada activa, mientras que la eliminación completa elimina por completo también los movimientos malvados de la διάνοια diania (mente, intelecto).
- Entre Dios y los hombres están los objetos sensibles e inteligibles, que supera νούς nus (espíritu de la psique) humano que se mueve hacia Dios. Esto ocurre cuando el νούς nus con la mente en la praxis no se somete a las cosas sensibles y en la contemplación no es cortado en absoluto de las realidades espirituales inteligibles.
- La creación se convierte en acusadora de los hombres impíos. Porque con los logos que están dentro de ella, proclama a su Creador, mientras que con las leyes naturales que conciernen a cada especie, instruye y guía al hombre hacia la virtud. Los logos, por lo tanto, se reconocen en la coherencia de la permanencia de cada especie, mientras que las leyes se manifiestan en la identidad de la energía natural de cada especie. Pero cuando no estudiamos esto con la fuerza y energía noerá (intelectual del nus) que tenemos dentro, entonces ignoramos la Causa de los seres y estamos apegados a todos los pazos contra naturales.
- El logos divino nos aconseja ofrecer dones o regalos a Dios, para mostrarnos cuán infinita es la bondad divina, y como si no nos hubiera dado nada de antemano, acepta nuestras ofrendas como regalos y devuelve la ofrenda completa a nosotros. Con esto muestra que la bondad de Dios hacia nosotros es grande e inexpresable, ya que acepta como nuestras Sus propias cosas que le ofrecemos y confiesa que nos las debe, como si no fueran suyas.
- El hombre, al comprender los logos espirituales de los objetos visibles, aprende que existe un Creador de lo que vemos, pero no examina cómo es Él, porque esto es inalcanzable. Porque la creación, tal como la vemos, nos permite entender que hay un Demiurgo (Creador), pero no cómo es.
- La ira de Dios es el sentimiento doloroso de aquellos que son instruidos y educados por Él. Y se convierte en un sentimiento doloroso cuando llegan dolores involuntarios, con los cuales Dios muchas veces lleva al nus con la mente, que se hincha por la virtud y el conocimiento-gnosis, a la contracción y la humildad; así permite que adquiera conocimiento de sí mismo y conciencia de su enfermedad y debilidad. Y cuando lo percibe, descarta la vana arrogancia de su corazón.
- La ira del Señor es la detención de la concesión de los carismas divinos, lo cual ocurre en cada νούς nus (espíritu de la psique) que se eleva a las alturas y se jacta de los bienes que Dios le ha dado, como si fueran suyos.
- Cada mente gnóstica (cognitiva, conocedora) y filosófica posee tanto Judea como Jerusalén; Judea como filosofía práctica (catarsis) y Jerusalén como mistagogía iniciación mística contemplativa. Así, cuando por la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) el nus amante de Dios rechaza en la práctica y en la θεωρία zeoría contemplación todo poder y energía contrarios a la virtud y al conocimiento y se convierte en un perfecto vencedor de los espíritus malignos, si no da la debida gratitud a Dios, que es la causa de la victoria, sino que se enorgullece y cree que él mismo es la causa de todo el logro, entonces, al no haber devuelto a Dios los beneficios que le ha otorgado, recibe no solo la ira del abandono de Dios o de la jaris sobre sí mismo, sino también de Judea y Jerusalén (2 Crón 32, 25), es decir, sobre el hábito de la práctica y la θεωρία zeoría contemplación. E inmediatamente, por el permiso de Dios, los pazos de la deshonra se rebelan contra la virtud práctica y contaminan la conciencia hasta entonces lúcida y pura; y por otro lado, las nociones falsas se mezclan con la θεωρία zeoría contemplación de los seres y pervierten el conocimiento-gnosis hasta entonces correcto. Porque a aquel que se enorgullece de la virtud práctica le espera la deshonra de los pazos, y a aquel que se jacta del conocimiento-gnosis, la justa justicia de Dios lo deja errar en cuanto a la verdadera θεωρία zeoría contemplación.
- Existe en los seres, por la providencia divina, una regla y ley verdaderamente divina que permite que aquellos que han sido ingratos por los bienes recibidos sean castigados con sus contrarios, para que se vuelvan agradecidos y tomen la experiencia de estos como conocimiento-gnosis del poder divino que realiza los bienes. Esto para que no sea concedido por la providencia que tengamos una presunción o jactancia invencible por nuestros logros y resbalemos en el orgullo contrario a Dios, pensando que la virtud y la gnosis-conocimiento son propiedad nuestra por nuestra naturaleza y no adquisiciones posteriores por la potencia y energía increada de la χάρις jaris. Así parecería que usamos el bien para crear el mal, y además, que esas cosas, con las cuales debería consolidarse y permanecer inamovible en nosotros la gnosis-conocimiento divina, se convierten, -como no debería ser-, en causa de caer en la ignorancia de ella.
- Sabemos que la providencia que contiene y mantiene a los seres coexiste en ellos como regla y ley divina. Esta, por juicio justo, instruye y educa con la privación de bienes a aquellos que han sido ingratos ante Dios por los abundantes bienes que les ha dado, para que se vuelvan agradecidos, y mediante sus contrarios los conduce al reconocimiento y la comprensión de Aquel que regala los bienes. Porque la presunción o jactancia por la virtud, cuando no es castigada, engendra la enfermedad del orgullo o soberbia que hace que la predisposición o voluntad del hombre sea contraria a Dios.
- Aquel que piensa que ha alcanzado el extremo de la virtud, ya no buscará más la Causa primordial que provee y concede los bienes, porque ha limitado el poder y fuerza del deseo solo a sí mismo, y la condición de su salvación, me refiero a Dios, la pierde por sí mismo. Pero aquel que se da cuenta y se siente su pobreza natural en los bienes, no deja de correr apresuradamente hacia aquel que puede suplir sus carencias.
- Aquel que ha comprendido que la virtud es ilimitada, nunca deja de correr hacia ella, primero para no perder el principio y el fin de la virtud, es decir, a Dios, restringiendo el movimiento de su deseo alrededor de sí mismo, y segundo, para no creer sin darse cuenta que ha alcanzado la perfección y caer desde el Ser verdadero, hacia el Cual todo luchador se apresura a llegar.
- Al νούς nus (espíritu de la psique) que se enorgullece, justamente le llega la ira, es decir, el abandono, como se ha dicho; es decir, el permiso para ser molestado por los demonios en la θεωρία zeoría contemplación, para que se dé cuenta de su debilidad natural y conozca bien el poder, la fuerza y la divina χάρις jaris (gracia, energía increada) que lo cubre y realiza todo bien, y finalmente se humille y aleje completamente el pensamiento extraño y antinatural del orgullo, para que no venga en éste la otra ira, es decir, la retirada de los dones, carismas que le han sido dados, ya que se ha humillado o hecho humilde y ha reconocido a Aquel que otorga los bienes.
- Aquel que no ha sido corregido por el primer tipo de ira, es decir, del abandono, y no se ha corregido para que llegue a la humildad, considerándola como maestra de la divina gnosis (conocimiento), recibe el segundo tipo de ira, que le quita el poder y la energía de los carismas, dones y lo deja desierto de la fuerza y energía que lo protegía anteriormente. Porque Dios dice sobre el ingrato Israel: «Quitaré su cerco y será despojado, derribaré su muro y será pisoteado; abandonaré mi viña y no será podada ni cavada; quedará desierta y se llenará de espinas y zarzas y daré orden a las nubes para que no lluevan sobre ella» (Isaías 5, 5-6).
- La insensibilidad ante la privación de las virtudes es un descenso hacia la impiedad. Porque aquel que se ha acostumbrado a desobedecer a Dios por los placeres de la carne, llegará a negarlo cuando se le dé la ocasión, y preferirá la vida de la carne antes que a Dios, cuyos placeres considera mejores que las voluntades de Dios.
- Cuando pensemos de cualquier manera que el νούς nus (espíritu de la psique) ha sufrido algo, debemos creer que con ese nus, según su logos (lógica, razón) natural, simpatizan necesariamente tanto su δύναμη dinami (poder, potencia y energía) práctica como la contemplativa. Porque no puede sufrir algo el sujeto sin que sufran también aquellas cosas que están dentro de él. El sujeto, quiero decir, es el νούς nus, porque él recibe la virtud y la gnosis-conocimiento. Dentro de esto quiero decir que está la praxis-acción y la contemplación, las cuales siguen al νούς nus. Por eso, cuando sufre el νούς nus, necesariamente también sufren ellas, teniendo su movimiento como principio de su propio cambio.
- Todo hombre amante de Dios y virtuoso, como Ezequías, que con la gnosis-conocimiento ha sido ceñido con fuerza contra los demonios, puede enfrentar el ataque de los espíritus malignos que llevan a cabo una guerra invisible contra él, y recibir en su oración un ángel enviado por Dios, me refiero a un logos de sabiduría superior, y destruir y dispersar todo el ejército del diablo (2 Crón 32, 20-21). Si él no reconoce a Dios como la causa de esta victoria y salvación, sino que atribuye toda la victoria a sí mismo, entonces no ha devuelto a Dios conforme a Su regalo (2 Crón 32, 25), y no ha igualado las gracias con la magnitud de la salvación, ni ha mostrado gratitud acorde con la donación de Aquel que lo ha salvado.
- Iluminemos el νούς nus y la mente con los divinos conceptos y pensamientos y embellezcamos el cuerpo con los métodos de los más divinos logos que comprendimos, haciéndolo un taller lógico de virtud mediante la eliminación de los pazos pasiones, vicios, etc. Porque los pazos innatos del cuerpo, cuando son gobernados por la lógica del logos, son inofensivos e irreprochables; pero cuando se mueven sin la lógica, se vuelven reprochables. Debemos, por lo tanto, eliminar los pazos que tienen un movimiento innato, pero cuyo uso muchas veces no es conforme a la naturaleza, porque no está gobernada por la lógica.
- Cualquiera que se enorgullezca de los carismas o dones que ha recibido y se ensalce como si no los hubiera recibido de Dios (1Cor 4, 7), justamente recibe la ira sobre sí, permitiendo Dios al diablo que lo ataque mental y espiritualmente y perturbe sus métodos de virtud en la praxis o práctica, y oscurezca en la contemplación los claros logos (razonamientos) y pensamientos del conocimiento. Así aprenderá y conocerá su enfermedad y debilidad y reconocerá la única fuerza que combate los pazos dentro de nosotros. Y, habiendo vuelto a la metania, arrepentido y humillado, rechazando la arrogancia de la vanidad, apaciguará y expiará a Dios y evitará la ira que viene sobre los impenitentes, la cual quita la χάρις jaris que guarda la psique-alma y deja desierto al ingrato nus (espíritu de la psique).
- La ira salvadora es el permiso de Dios para que el nus soberbio con la mente orgullosa sea atacado con los pazos por los demonios. Así aprende, sufriendo con deshonor porque se jactaba y presumía de sus virtudes, quién es el que las otorga, o es despojado de ellas, las cuales no son suyas, pero creía tenerlas por sí mismo sin haberlas recibido de Dios.
- Feliz y bienaventurado, en verdad, es aquel nus que ha muerto de manera digna por todos los seres y cosas. Por las cosas sensibles, mediante el abandono de la energía de los sentidos; y por las espirituales inteligibles, mediante la cesación del movimiento mental y del nus. Apunta que la muerte encomiable del nus se refiere a la liberación voluntaria de todos los seres y cosas, tras la cual el nus recibe la vida de la divina χάρις jaris, y como recompensa en lugar de las cosas, al Creador de todas las cosas de una manera que no se puede comprender.
- Feliz es aquel que ha unido la praxis con el bien natural y la θεωρία zeoría contemplación con la verdad por naturaleza. Porque toda praxis, acción se realiza por el bien, y toda zeoría busca el conocimiento-gnosis solo por la verdad. Cuando estos se completan, no habrá nada que afecte la capacidad práctica de la psique-alma, ni que hiera dolorosamente su capacidad contemplativa con conceptos y consideraciones irrelevantes. La psique-alma habrá trascendido todo lo que existe y lo que se concibe, y habrá penetrado en Dios mismo, el único que es bueno y verdadero y está por encima de toda esencia y de toda concepción.
- El fin de la virtud práctica es, dicen, el bien. Su cumplimiento se debe a la divina energía increada que guía hacia esto lo lógico de la psique-alma con el uso natural de la ira y el deseo; en esto suele manifestarse la belleza de la “semejanza” con Dios. La verdad, dicen, es el fin de la filosofía contemplativa. Esta es la gnosis-conocimiento indivisible y unificada de todo lo que concierne a Dios, hacia el cual se dirige el nus puro y la mente lúcida, una vez que elimina completamente el juicio basado en la percepción sensible. En esta gnosis-conocimiento se revela sin distorsión el axioma de la imagen o icona divina.
- Nadie puede alabar y glorificar verdaderamente a Dios si no santifica su cuerpo con las virtudes y no ilumina su psique-alma con las gnosis-conocimientos. Porque la disposición virtuosa es el rostro del nus (espíritu de la psique) contemplativo, que se dirige como al cielo hacia la altura de la verdadera gnosis-conocimiento.
- Feliz y bienaventurado es aquel que sabe que con todos nosotros como instrumentos, Dios realiza la praxis, acción y la θεωρία zeoría contemplación, la virtud y la gnosis-conocimiento, la victoria y la sabiduría, la bondad y la verdad, sin que nosotros ofrezcamos nada, salvo nuestra buena predisposición y voluntad. Esta tenía el gran Zorobabel respecto a lo anterior, y decía a Dios: «Bendito eres, que me has dado sabiduría, y confieso, Dios de nuestros padres, que de Ti proviene la victoria, y de Ti la sabiduría; a Ti pertenece la gloria y yo soy tu siervo» (1Esdras 4, 59-60). De hecho, como siervo agradecido, atribuyó todo a Dios, que le había regalado todo, de Quien había recibido la sabiduría, y a Él que era Dios de los padres confesaba el poder de los bienes que le había regalado, los cuales, como hemos dicho, son la unión de la victoria y la sabiduría, la virtud y la gnosis-conocimiento, la praxis-acción y la θεωρία zeoría contemplación, la bondad y la verdad. Porque estas virtudes unidas irradian una doxa-gloria increada y esplendor de Dios.
- Todas las hazañas de los Santos fueron claramente carismas o dones de Dios, y nadie tenía absolutamente nada, excepto ese bien que le había sido dado por el Señor Dios, y que era proporcional a la medida de gratitud y la agapi-amor de quien lo recibía. Y tenía solo las cosas que el Señor quería darle.
- El νούς nus (espíritu de la psique) que dirige la virtud y el conocimiento y está decidido a liberar la psique-alma de la mala esclavitud de los pazos, dice: «Las mujeres sobrepasan y son poderosas, pero la verdad prevalece» (1Esdras 3, 10). Por mujeres se entiende las virtudes deificadoras, de las cuales se compone la αγάπη agapi (amor desinteresado, altruista) que une a los hombres con Dios y entre sí; esta arrebata la psique-alma de todo lo que está dominado por el nacimiento y la corrupción, incluso de las sustancias inteligibles superiores a ellas, y la une en un vínculo amoroso con Dios, en la medida de lo posible a la naturaleza humana, y crea secretamente la convivencia pura sin mancha y divina. Por verdad se entiende la una y única Causa de los seres, el principio y la realeza y la δύναμη dinami (potencia y energía) y la doxa-gloria, de quien y por quien todas las cosas fueron hechas y son hechas, y por quien y a través de quien todas las cosas se mantienen en el ser, y por cuya causa se manifiesta todo esfuerzo y movimiento de los que aman a Dios.
- Anteriormente al decir «las mujeres», indicó el fin de las virtudes, la agapi-amor, que es el placer inagotable de aquellos que participan del bien natural que desean, y la unión indivisible con esto. Al decir «verdad» indicó el fin de todo conocimiento-gnosis y de todo objeto de conocimiento, hacia el cual, como principio y fin de todos los seres, se dirigen generalmente todos los movimientos naturales. Porque el principio y Causa de todos, como Verdad, supera y vence naturalmente a todos y atrae hacia sí misma el movimiento de los seres.
- La verdad, por su naturaleza, se manifiesta como una y única, en la absoluta ausencia de lo múltiple, cubriendo las facultades cognitivas o gnósticas de todo lo que puede percibir y ser percibido, porque su existencia supra-esencial es superior a todo que piensa y se entiende. Y porque encierra con infinita fuerza los extremos del principio y el fin de los seres, atrae hacia sí cada movimiento de todos. Y a algunos les brinda una gnosis evidente de la χάρις jaris gracia increada de la que carecían, mientras que a otros les otorga, con un sentido inexpresable, la gnosis de la bondad que deseaban, clara con su participación en ella.
- El νούς nus (espíritu de la psique) es el instrumento de la sabiduría, mientras que lo lógico de la psique, es de la gnosis-conocimiento. La certeza interna natural del νούς nus y de lo lógico son instrumentos de la fe que se constituye con la sabiduría y la gnosis. La filantropía natural es instrumento del don o carisma de las curaciones. Porque cada don divino tiene dentro de nosotros el receptáculo especial y adecuado como fuerza, disposición o hábito. Por ejemplo, aquel que ha hecho la catarsis de toda fantasía o imaginación sensible, recibe sabiduría. Aquel que hace que lo lógico sea el señor de los pazos innatos, es decir, de la ira y del deseo, recibe gnosis-conocimiento. Aquel que tiene una certeza inquebrantable con el νούς nus y lo lógico de la psique sobre las cosas divinas, recibe la fe que puede hacerlo todo. Y aquel que logra la filantropía natural, después de arrancar por completo su egoísmo, recibe dones de psicoterapias y curaciones.
- Cada uno de nosotros, según su fe (Rom 12, 6), tiene manifestaciones de la energía increada del Espíritu Santo. Por lo tanto, cada uno es un administrador de la χάρις jaris gracia, energía increada para sí mismo. Y nunca, si piensa correctamente, envidiará a otro que progrese en los dones o crismas, porque de él depende la disposición que recibe los bienes divinos.
- La causa de la distribución de los bienes divinos es el grado de fe de cada uno. Porque de acuerdo con nuestra fe es el grado de nuestra disposición para actuar. Por lo tanto, aquel que actúa, según la praxis, acción muestra el grado de su fe, y recibe tanto como creyó el grado de la χάρις jaris (gracia, energía increada). Aquel que no actúa, según su inacción muestra el grado de su incredulidad y recibe, tanto como dudó, la privación de la χάρις jaris. Por lo tanto, no es correcto que el envidioso envidie a aquellos que logran la virtud, ya que claramente de él depende, y no de otro, la elección, mediante la fe y las obras, de aceptar la χάρις jaris (gracia, energía increada) que viene según la medida de la fe.
- Aquel que tiene έρως eros (amor ardiente) por el bien, corre voluntariamente hacia la divina χάρις jaris a través de los logos de la sabiduría. Aquel que no tiene tal έρως eros, es apartado por el justo juicio de Dios sin querer, por la maldad a través de formas de instrucción. El primero, como amante de Dios, es divinizado o glorificado por la providencia; el segundo, como amante de la materia, mediante el juicio, no se le permite ser condenado. Porque Dios, siendo bueno, cuida a bien dispuestos con logos de sabiduría, mientras que con métodos instructivos y educativos psicoterapia y cura a aquellos que son reacios en buscar la virtud.
- La verdadera fe es una verdad que abarca y retiene todo y no contiene falsedad. La buena conciencia trae la δύναμη dinami (poder, potencia y energía) de la αγάπη agapi (amor incondicional, desinteresado, altruista), porque está libre y no la pesa ninguna transgresión del mandamiento.
- “Y descansarán en él”, dice, “el espíritu del Señor, el espíritu de sabiduría, el espíritu de prudencia o sensatez, el espíritu de la ciencia, el espíritu de gnosis-conocimiento, el espíritu de voluntad, el espíritu de fortaleza, el espíritu de temor de Dios” (Isaías 11, 2-3). Los rasgos y cualidades particulares de estos dones espirituales son: del temor o miedo, la expulsión de los males; de la fortaleza, la realización de los bienes; de la voluntad, el discernimiento entre lo bueno y lo malo; de la ciencia, el discernimiento de los contrarios, la información sin error ni engaño sobre lo que nos conviene hacer; de la gnosis o conocimiento, la percepción y comprensión enérgica de los divinos logos de las virtudes; de la prudencia o sensatez, el consentimiento universal de la psique-alma a lo que se ha comprendido; de la sabiduría, la unión incomprensible con Dios. A través de esto, el deseo de Dios se convierte para los dignos en disfrutar y gozar de Dios, que con la participación en Dios lo hace divino y lo convierte en el intérprete de la felicidad divina en la proyección eterna y misteriosa y la transmisión de los misterios divinos a aquellos que los necesitan y los piden.
- El espíritu del temor de Dios es la abstención de cometer mal; el espíritu de la fortaleza es el impulso voluntario y movimiento hacia la práctica de los mandamientos; el espíritu de la voluntad es la capacidad y el hábito de discernir de acuerdo con lo cual actuamos con lógica (razón) los mandamientos divinos y distinguir lo mejor de lo peor; el espíritu de la ciencia es la información correcta de cómo practicar las virtudes, de modo que cuando actuamos de acuerdo con ella, no erramos en el juicio correcto de lo lógico; el espíritu de la gnosis-conocimiento es la comprensión de los mandamientos y sus logos, según los cuales existen los modos de virtud; el espíritu de la sensatez o prudencia es el consentimiento a los modos y logos de las virtudes, o más precisamente, el cambio mediante el cual se produce una mezcla de las fuerzas naturales con los modos y logos de los mandamientos; el espíritu de la sabiduría es la ascensión hacia la Causa de los logos más espirituales de los mandamientos y la unión con Ella. En esta unión, de manera desconocida, generalmente ingresamos en los logos de los seres que existen en Dios -tanto como es posible para los seres humanos- y desde nuestro corazón, como de una fuente que brota, ofrecemos de diversas maneras o modos a los seres humanos la verdad que se encuentra en todas las cosas.
- De las cosas que están lejos de Dios pero cerca de nosotros, ascendemos sucesiva y ordenadamente a las primeras, que están lejos de nosotros pero cerca de Dios. Desde la abstención del mal por temor, avanzamos con la fortaleza a la práctica de las virtudes; desde allí, al discernimiento de la voluntad; desde el discernimiento, llegamos al hábito de las virtudes, es decir, a la ciencia; desde el hábito de las virtudes, a la gnosis-conocimiento de los logos de esas virtudes; a partir de éste, a aquel estado que nos transforma de acuerdo con los principios de las virtudes que hemos conocido, es decir, hacia la sensatez o prudencia; finalmente, a través de esta a la θεωρία zeoría contemplación simple y exacta de la verdad que se encuentra en todas las cosas. Comenzando desde aquí, ofreceremos muchos y variados logos piadosos sobre la verdad desde la sabia contemplación de los seres perceptibles y las sustancias inteligibles.
- El bien que es primero según su energía y actividad hacia nosotros, es decir, el temor, el logos de la Escritura lo enumeró como último, porque es el principio de la sabiduría. Desde el temor comenzamos y ascendemos al final de la sabiduría, la sensatez o prudencia, después de la cual nos acercamos a Dios, teniendo solo la sabiduría para mediar nuestra unión con Él. Porque aquel que no ha rechazado completamente de sí mismo la mancha de la ignorancia y el polvo del mal mediante el temor y otros carismas intermedios, no puede alcanzar la sabiduría. Por eso, el orden de la Escritura colocó la sabiduría cerca de Dios y el temor cerca de nosotros, para que aprendamos la regla y la ley del orden correcto.
- Subiendo, entonces, con estos ojos de la fe, es decir, con las iluminaciones, ascendemos a la mónada (unidad) divina de la sabiduría. Restauramos la subdivisión de los carismas o dones hecha por nosotros llevándolos en su Causa, con las conquistas particulares de las virtudes. Con la ayuda de Dios, no omitimos nada de lo que hemos dicho antes, para que nuestra fe no se debilite gradualmente y quede ciega, sin vista, es decir, sin las iluminaciones del Espíritu a través de las obras, y seamos justamente infernados en los siglos infinitos, por haber enceguecido nosotros aquellos los divinos ojos de la fe que estaban en nuestro interior.
- Cualquiera que haya cegado dentro de sí mismo esos ojos de la fe con la inacción de los mandamientos, es ciertamente merecedor de condenación y ya no tiene a Dios para vigilarlo. Es decir, si el logos divino llama «ojos del Señor» (Deut 11, 12) a las energías operativas del Espíritu, aquel que no abre esos ojos con la práctica de los mandamientos ya no tiene a Dios para vigilarlo. Porque Dios, como es lógico, no vigila a los seres humanos con otros ojos, ya que, ciertamente, el rayo de la visión divina es nuestra iluminación que acompaña la virtud.
- La sabiduría es una mónada (unidad) y es contemplada indivisible en las virtudes que emanan de ella. Se vuelve comprensible con las energías operativas de las virtudes como una, y nuevamente, con las restauraciones en ella de las virtudes que provienen de ella, se demuestra que es una mónada (unidad) simple, cuando nosotros gracias a ella avanzamos con el éxito de cada virtud, ascendiendo con cada virtud y nos unimos a ella.
- Aquel que no trabaja los mandamientos divinos de la fe, tiene una fe ciega. Porque si los mandamientos de Dios son luz divina (Isaías 126, 9), es evidente que aquel que no practica los mandamientos divinos está sin la luz divina, y lleva vacía y sin contenido la llamada o vocación divina.
- Ninguno de los que pecan puede tener como defensor de su pecado la debilidad y enfermedad de la carne. La unión con el Logos de Dios psicoterapió y curó toda la naturaleza humana al abolir la maldición, privando de cualquier excusa el apego de nuestra voluntad a los πάθος pazos (vicios, pasiones, adicciones, etc.). Porque la divinidad del Logos, con su presencia por la χάρις jaris (gracia, energía increada) perpetua en aquellos que creen en Él, marchita y anula completamente la ley del pecado que reside en la carne.
- Aquel que, con fe y αγάπη agapi (amor incondicional) a Dios, venció los deseos irracionales o movimientos de los πάθος pazos antinaturales, sale de la región y del dominio de esta ley natural y es trasladado completamente al país de las realidades inteligibles espirituales, liberando incluso su parentesco natural junto con todo lo que ha adquirido por la servidumbre y esclavitud al enemigo.
- Cuando la gnosis-conocimiento, durante la práctica por las virtudes, no es contenida y domada por el temor de Dios, provoca arrogancia o soberbia, persuadiendo al que se enorgullece de ello a presentarlo como propio lo que le ha sido prestado y a recolectar gnosis-conocimiento racional con el objetivo de su alabanza. Y cuando la práctica que aumenta junto con el deseo divino no se preocupa por la gnosis-conocimiento que va más allá de lo que debe practicar, hace humilde al practicante, ya que lo confina dentro de los límites de los logos de su propia fuerza.
- La residencia celestial es la disposición y costumbre desapegada, sin pazos e imperturbable de la virtud y el conocimiento-gnosis que no contiene ningún elemento de error que la socave.
- El fin de la mónada (unidad) que se mueve es la miríada, y el principio de la miríada que no se mueve es la mónada (unidad); porque el principio de cada fin es su inmovilidad, y el fin de cada principio es la realización de su movimiento. Así también la fe es el principio natural de las virtudes, y su fin es la realización del bien a través de las virtudes. Y el bien por naturaleza, como fin de las virtudes, teniendo la fe como principio, converge hacia ella con un movimiento innato e íntimo. Porque la fe es un bien innato e íntimo, mientras que el bien es la fe realizada. Dios es fiel por Su naturaleza y bueno (Mateo 19, 17). Fiel como primer bien; bueno como último deseo. Desde cualquier punto de vista, son lo mismo entre sí, y de ninguna manera, excepto teóricamente, se dividen uno del otro debido al movimiento de aquellos que comienzan desde Él y regresan a Él. Por lo tanto, la miríada, que simboliza el último deseo, encierra perfectamente el deseo de aquellos que se mueven hacia él. Y la mónada (unidad), que es símbolo del primer bien, proporciona la base perfecta para aquellos que empiezan de él.
- La primera απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos, desapego) es la perfecta abstención de los males en praxis fehacientes, que se observa en los principiantes. La segunda es la completa eliminación de la διάνοια diania (mente, intelecto) de los pensamientos, conceptos y fantasías de consentimiento hacia los males, que se produce en aquellos que lógicamente buscan la virtud. La tercera es la perfecta inmovilidad del deseo hacia los πάθος pazos; esto se encuentra en aquellos que ven espiritualmente con el nus a través de las formas o figuras visibles sus logos. La cuarta απάθεια apázia es la completa catarsis incluso de la fantasía sutil, que se produce en aquellos que, con la gnosis-conocimiento y la θεωρία zeoría contemplación, hacen que su νούς nus (espíritu de la psique) sea puro, claro y un espejo transparente de Dios. Así, aquel que ha hecho la catarsis de sí mismo de la energía operativa de los pazos, se libera del consentimiento mental o intelectual a ellos, deja de moverse hacia los pazos con su deseo y hace que su nus sea incontaminado y libre de la fantasía sutil de los pazos, teniendo las cuatro απάθειες apázias impasibilidades generales, sale fuera de la materia y las cosas materiales y corre para alcanzar el objetivo inteligible espiritual, divino y pacífico de las realidades inteligibles.
- La primera απάθεια apázia (impasibilidad, sin pazos) significa el movimiento del cuerpo que permanece intacto por el pecado activo. La segunda es la completa eliminación de la psique-alma de los λογισμοί loyismí pensamientos, fantasías y conceptos apasionados, indecentes y hostiles, con lo cual se marchita completamente el movimiento de los pazos de la primera απάθεια apázia, ya que no hay loyismí apasionados e indecentes para activarlos. La tercera es la perfecta inmovilidad del deseo hacia los pazos, para la cual ocurre también la segunda apázia impasibilidad que consiste en la pureza de los loyismí. La cuarta apázia impasibilidad significa la completa eliminación de la διάνοια diania (mente, intelecto) de todas las fantasías sensoriales, de la cual se creó la tercera que no tiene las fantasías sensoriales para formar en ella las imágenes de los pazos.
- En toda práctica, lo lógico y la διάνοια diania (mente, intelecto) trabajan como sirviente y sirvienta, inventando y creando los modos de la virtud práctica y contraponiendo de alguna manera toda su fuerza y energía a los espíritus malvados que se oponen al ejercicio práctico. Pero cuando completan la filosofía práctica (catarsis), la que ha insinuado el número de seis años, -porque se ha dicho que el número seis significa filosofía práctica-, entonces quedan libres (Deut 15, 12), tanto lo lógico de la psique como la διάνοια diania (mente, intelecto), para pasar a la filosofía espiritual, es decir, para ocuparse de la θεωρία zeoría contemplación de los logos de los seres que son afines y familiares a ellos.
- La ira y el deseo son siervos y siervas extranjeros, a quienes lo lógico de la psique el νούς nus (espíritu de la psique) contemplativo los sujeta perpetuamente bajo el yugo (Levítico 25, 44-46) con la dinami (potencia y energía) de la valentía, la templanza y la moderación, para que sirvan a las virtudes; y no les da ninguna libertad hasta que la ley del espíritu absorba la ley de la naturaleza, igual que la muerte de la miserable carne es absorbida por la vida inmortal (2Cor 5, 4). Así se revelará claramente toda la imagen del sin principio reinado de la Realeza increada, la cual imagen tiene por imitación completamente la forma del Original o Prototipo. Cuando el νούς nus llega a este punto, libera la ira y el deseo, transformando el deseo en el placer y deleite sincero del divino έρως eros (amor ardiente) y en el irresistible encanto, y la ira en entusiasmo o celo espiritual y en movimiento incesante y ferviente, y en una locura divina llena de sobriedad y templanza.
- La imagen del sin principio reinado de la Realeza increada es la estabilidad del νούς nus (espíritu de la psique) en relación con la verdadera gnosis-conocimiento y la incorruptibilidad del sentido en relación con la virtud, cuando la psique-alma y el cuerpo están unidos solo por la ley divina del Espíritu durante la transformación espiritual del sentido o percepción sensible en νούς nus. En este estado, la energía viva y siempre móvil del logos penetra continuamente y no hay absolutamente ninguna desemejanza hacia lo divino.
- Se dice que el placer es el deseo que se opera, energiza, siempre que lo que considera bueno esté presente. La ira es un movimiento de manía puesta que estudiamos, mientras que la manía es la ira en acción. Por lo tanto, aquel que ha sometido estas potencias a lo lógico de la psique verá que su deseo se transforma en placer en la unión inmaculada e imperturbable de la psique-alma con lo divino a través de la χάρις jaris (gracia, energía increada), mientras que la ira se transforma en una llama pura que custodia este placer y en una divina locura sabia que arranca completamente de los seres la fuerza que atrae la declinación de la psique-alma. Por tanto, mientras que el mundo y la relación voluntaria de la psique-alma con las cosas materiales vivan en nosotros, no debemos dar libertad a estas dos potencias, no sea que se mezclen con las cosas sensibles como realidades afines a ellas, luchen contra la psique-alma y la capturen y hagan prisionera por los pazos, como los babilonios capturaron antiguamente a Jerusalén (4Reyes 25, 4). Porque el logos de la Escritura, con el siglo durante el cual la ley establecía que los siervos extranjeros debían permanecer en esclavitud (Lev 25, 44-46), dio a entender la relación voluntaria de la psique-alma con este mundo, es decir, con la vida presente, con esta narración histórica se muestra las verdades espirituales.
- El mal tiene un principio; su principio es el movimiento contra natura por nuestra parte. Pero el bien no tiene principio; porque existe antes de todo tiempo y siglo como bueno por su propia naturaleza. El bien es una realidad inteligible, el cual solo debemos comprender. El mal no es inteligible, el cual no debemos entender en absoluto. El bien puede ser expresado, y solo eso debemos comprender y decir. Además, el bien se realiza; porque aunque por naturaleza es no nacido, tolera por filantropía ser generado o nacido por nosotros por la χάρις jaris, para conducir a la θέωσις zéosis (divinización, glorificación) a los que lo practicamos y lo proclamamos. El bien lo hacemos, y en concreto solo eso se debe hacer. El mal no lo hacemos, y eso es lo único que no se debe hacer. El mal es corruptible, porque precisamente la naturaleza del mal es la corrupción, y no tiene absolutamente ninguna existencia. El bien es incorruptible, porque existe siempre y nunca deja de existir, y protege y guarda a todos los que lo adquieren. Por lo tanto, buscamos este bien con lo logístico o lógico de la psique; lo deseamos con lo anhelante de la psique; y con lo irascible lo guardamos inviolable; con el sentido o percepción, de acuerdo con la gnosis, lo mantenemos puro y separado de sus opuestos; lo proclamamos con la voz y lo hacemos evidente para aquellos que lo desconocen, y lo aumentamos con la producción, o mejor dicho, nosotros mismos nos incrementamos a través de él.
- El νούς nus (espíritu de la psique) contemplativo que reina sobre los conceptos y expectaciones de los seres y sobre sus movimientos, debe estar en un estado estéril en lo que respecta a la maldad, es decir, ni entenderla en absoluto ni engendrarla y parirla. Basado en esto, debe moverse en torno a la contemplación, no sea que, haciendo la investigación espiritual de los seres, caiga inconscientemente bajo el poder de algún espíritu maligno de aquellos que contaminan el estudio puro del corazón con alguna cosa sensible.
- Aquel que ha sido infectado por la vanagloria de su virtud o su gnosis-conocimiento, él, al igual que Absalón, alimentando en vano los cabellos de la presunción o jactancia, muestra su vida ética como artificial y mezclada, como un mulo de doble ascendencia, para engañar a quienes lo ven. Y volando por causa de eso hacia las nubes, cree que someterá a su padre espiritual que lo engendró con la enseñanza del logos, deseando, con orgullo, apropiarse de toda la doxa-gloria de la virtud y del conocimiento-gnosis que tiene su padre espiritual de Dios, como orgulloso que es, arrastrarla de modo tiránico hacia sí mismo. Sin embargo, él saliendo en la amplitud de la contemplación espiritual de la naturaleza para la guerra lógica en favor de la verdad, y como su percepción todavía está viva, es atrapado en el bosque por el roble cósmico de las apariencias materiales, teniendo la misma presunción hueca como una cuerda de muerte que lo cuelga entre el cielo y la tierra (2 Reyes 18:9). Porque el vanidoso o vanaglorioso no tiene un conocimiento-gnosis que lo atraiga como cielo desde la presunción o jactancia que lo arrastra hacia abajo; ni tampoco tiene tierra, es decir, la base de la praxis, acción basada en la humildad, que lo atraiga hacia abajo desde donde la arrogancia lo levanta. A éste, por compasión y filantropía, el maestro que lo engendró (2Re 18,33) lo lamenta y muerto lo llora espiritualmente, como amigo de Dios e imitando a Dios, porque no quiere la muerte del pecador, sino que vuelva en la metania, se arrepienta y viva (Ezequiel 33:11).
- El principio y el fin de la salvación de cada uno es la sofía-sabiduría, que comienza generando primero el temor (Prov 9:10), y luego, mientras se perfecciona, va creando el anhelo. O más bien, para nosotros, al principio por economía se convierte en temor para cortar de la maldad a su amante; y al final se convierte para sí en anhelo para llenar de alegría a aquellos que lo han intercambiado todo por convivir con ella.
- La sabiduría es también temor para aquellos que no la desean, lo que se convierte en privación mediante la evitación; es también anhelo, que lo encontramos como una exquisita costumbre en aquellos que la aman. Porque la sabiduría, al liberar al hombre de los pazos mediante la amenaza del castigo, causa miedo, pero también crea el anhelo, mediante la adquisición de virtudes acostumbrando al νούς nus (espíritu de la psique) a ver las realidades futuras.
- Cada confesión hace humilde la psique-alma. Una confesión enseña que fue justificada por la χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios, y la otra que es culpable delante de Dios por los pecados de su negligente voluntad y elección.
- La confesión tiene dos propósitos. Uno es agradecer a Dios por los bienes que nos ha regalado. El otro se hace para el examen y la corrección de aquellas cosas que hemos hecho mal. Porque la confesión es tanto la enumeración de las donaciones divinas con agradecimiento de quienes han sido beneficiados, como la revelación de los errores de los culpables. Y ambos modos producen humildad. Porque tanto aquel que agradece por los bienes como aquel que examina sus propias praxis, acciones malvadas, humillan su egoísmo y se hacen humildes. El primero se juzga a sí mismo indigno de los bienes que Dios le ha dado; el segundo suplica para que reciba la absolución o perdón de sus pecados.
- El παθος pazos pasión u emoción del orgullo o soberbia es constituido de dos ignorancias, y dos ignorancias unidas constituyen un juicio confuso y una mentalidad y conducta confusas. Porque orgulloso es solo aquel que ha ignorado tanto la ayuda divina como la debilidad y enfermedad humana. Por lo tanto, el orgullo es la privación del conocimiento-gnosis divino y humano. Porque con dos negaciones de los extremos verdaderos, se hace una katáfasis afirmación positiva falsa.
- La vanagloria es apartarse del propósito divino y pasar a otro propósito, diferente al divino. Es decir, vanidoso o vanaglorioso es aquel que trabaja en la virtud por su propia doxa-gloria y no por la doxa-gloria increada de Dios, y con sus esfuerzos compra los elogios inconsistentes y vanos de los hombres.
- El adulador que le gusta gustar a los hombres solo se interesa por el comportamiento externo, y por supuesto por los logos del adulador. Quiere con su comportamiento robar la vista y con el adulador el oído de aquellos que se complacen o se asombran solo con lo que oyen y ven y que solo con el sentido o percepción sensible determinan la virtud. Por lo tanto, decimos que la adulación es la exhibición que alguien hace de su supuesta virtud con actos y logos.
- La hipocresía es la simulación de la amistad; o el odio que se cubre con la falsa apariencia de amistad; o la enemistad que se manifiesta en forma de simpatía; o la envidia que imita la agapi (amor desinteresado, altruista); o la vida que se adorna con una virtud falsa y no verdadera; o la simulación de la justicia que se mantiene solo por la idea de que existe; o el engaño que parece verdad, el cual utilizan aquellos que imitan la mala astucia de la serpiente (demonio) con sus formas engañosas y modos sutiles.
- La causa de los seres y los bienes que existen en ellos es Dios. Por lo tanto, aquel que se enorgullece de su virtud o de su gnosis-conocimiento y no extiende la gnosis- conocimiento de su debilidad y enfermedad por completo en beneficio de la virtud y el progreso, éste ciertamente no ha escapado del mal del orgullo. Aquel que hace el bien por su propia doxa-gloria, prefiere a sí mismo sobre Dios y está impregnado del clavo de la vanidad o vanagloria. Aquel que actúa o habla sobre la virtud para que lo vean los hombres, ha considerado el reconocimiento humano superior al divino y enferma por el πάθος pazos de gustar a los hombres, la adulación. Aquel que solo tinta furtivamente las morales de su carácter con la modestia de la virtud para engañar a los demás y cubre su malvada y astuta intención y voluntad con la aparente forma de la devoción, éste compra la virtud con el engaño de la hipocresía. Por lo tanto, éste dirigió su propósito en otras cosas y no hacia la Causa de ellas.
- Ninguno de los demonios malvados y astutos jamás impide la voluntad del virtuoso, sino que más bien limita con engaño las deficiencias de las virtudes y dicta su intensificación, dispuesto junto con los luchadores; quiere hacer que el asceta o practicante dirija toda su preocupación hacia sí mismo y, después de perder la justa medida de la medianidad, sin darse cuenta, avanza hacia otro extremo del que tenía la intención.
- Los demonios no odian la prudencia y la sensatez, ni rechazan el ayuno, ni la distribución de dinero, ni la hospitalidad, ni el canto de salmos, ni la lectura sagrada, ni la vida contemplativa, ni la enseñanza más elevada, ni dormir al suelo, ni el celibato, ni la vigilia, ni todas las cosas que caracterizan la vida divina según Dios, siempre y cuando sean dirigidos hacia ellos el propósito, motivo y causa de estas buenas praxis, acciones.
- A los otros demonios, después de que el asceta los venza quizás más rápidamente, evita el daño que proviene de ellos. Pero aquellos demonios que parecen estar colaborando en el camino de la virtud y que quieren construir junto con él ese templo del Señor, ¿quién de los mortales más elevados puede percibirlos y entenderlos sin el logos vivo y activo que penetra profundamente hasta separar la psique-alma del espíritu (Hebreos 4: 12-13), es decir, para distinguir qué obras y qué significados y conceptos son psíquicos, es decir, manifestaciones y movimientos naturales de virtud, y cuáles son espirituales, es decir, que son sobrenaturales y constituyen atributos o cualidades de Dios, pero se dan a la naturaleza humana por χάρις jaris (gracia, energía increada) de Dios? El Logos puede reconocer si las articulaciones y los tuétanos, es decir, los logos espirituales y los modos de virtud, están o no están armoniosamente coordinados; y discierne los recuerdos, los conceptos y las intenciones de los corazones, es decir, en la profundidad del corazón las relaciones invisibles con las cosas que se han dicho, y sus causas invisibles dentro de la psique-alma. Para el Logos no hay nada oculto en nosotros, que creemos que escapamos de Él; todo es completamente evidente y claro, incluso las cosas que hemos hecho y las que hemos pensado, incluso las que haremos y pensaremos.
- La separación de la psique-alma del espíritu significa la diferencia en el origen y procedencia de las virtudes que son aquellas cuyos logos tenemos por naturaleza dentro de nosotros, y aquellas que el espíritu da, de las cuales recibimos la χάρις jaris gratuitamente. Estas, al juzgarlas, las distingue claramente el Logos.
- Las memorias y conceptos que distingue el Logos, dice que son las relaciones de la psique-alma con los divinos logos y pensamientos, y las causas de estas relaciones. Porque el recuerdo mueve la memoria, cuyo elemento es la relación; mientras que el concepto o significado apunta al fin, el cual determina como causa.
- Si Dios es esencialmente gnosis-conocimiento, y antes de todo conocimiento hay un νούς nus (espíritu de la psique) con intelecto, en el cual yace por naturaleza, entonces Dios está por encima de la gnosis, porque incluso por encima de cualquier νούς nus con intelecto -en el que está por naturaleza cualquier gnosis- es superior infinitas veces.
- ¿Quién entonces, si no tiene arraigada en lo más profundo de su corazón como habitante el logos divino, podrá evitar las artimañas y astucias ocultas de la hipocresía de los demonios contra nosotros? ¿Cómo podrá permanecer solo consigo mismo, sin relación alguna con ellos, y edificar el templo del Señor, como el gran Zorobabel y Jesús y los príncipes de las tribus, que clamaban claramente y con gran voz a los engañadores demonios del orgullo, de la vanagloria, de la adulación y de la hipocresía: «No construiremos nosotros y vosotros juntos el templo en honor al Señor nuestro Dios; nosotros solos construiremos en honor al Señor de Israel» (3 Esd 5,70)Porque debe saber que la relación con ellos conlleva la destrucción y el derribo de toda la edificación, y arroja por tierra toda la gracia de la belleza de las sagradas ofrendas ofrecidas a Dios.
- Nadie puede edificar un templo para el Señor, si tiene alguno de los demonios que mencionamos como colaborador en la virtud. Porque no tiene como objetivo de sus obras a Dios, a Quien mirando lo lleva a cabo, sino el πάθος pazos que a través de ello provoca.
- Los demonios que nos hacen la guerra por nuestra falta de virtud, son aquellos que enseñan la prostitución o fornicación, la embriaguez, la avaricia y la envidia. Aquellos que nos hacen la guerra con el exceso son aquellos que enseñan la ostentación o jactancia, la vanagloria y el orgullo, y a través de nuestras praxis nos introducen ocultamente de lo correcto a lo incorrecto (de la derecha a la izquierda).
- A los malos astutos espíritus, que nos atacan sin ser vistos con una falsa amistad espiritual y ocultamente intentan causarnos por medio del bien la muerte del pecado, y por eso nos dicen: «vamos a construir juntos el templo al Señor de ustedes» (3Esd 5,70), ojalá que nosotros siempre respondiéramos: «No construiremos nosotros y vosotros juntos el templo en honor al Señor nuestro Dios; nosotros solos construiremos en honor al Señor de Israel». Nosotros solos, porque una vez que nos hemos liberado y escapado de los malos espíritus que nos combaten con la falta de virtud, no queremos, inflándonos con nuestras exageraciones, volver a ser atrapados y caer en una caída mucho peor que la primera. En la primera teníamos una esperanza fácil de nuestro regreso, una vez perdonados debido a nuestra debilidad; pero en la segunda, o no tenemos esperanza en absoluto, o será difícil, porque nos volvemos odiosos con nuestro orgullo y tratamos de hacer como mejor bien cualquier otra cosas que excepto el bien. Pero aún así no estamos solos; tenemos a los santos ángeles como ayudantes en el bien, o más bien al mismo Dios, quien nos revela a Sí mismo con las obras de justicia y edifica en nosotros un templo santo para Sí mismo, libre de todo πάθος pazos.
- El término de la virtud es la unión consciente con reconocimiento de la debilidad y enfermedad humana con la δύναμη dinami (fuerza, potencia y energía) divina. Por lo tanto, aquel que limita en sí mismo en la debilidad y enfermedad de su naturaleza, no ha alcanzado el término de la virtud y por eso cae en pecados, ya que no ha recibido la δύναμη dinami fuerza que fortalece la debilidad de la naturaleza. En cambio aquel, que en lugar de la fuerza divina presenta con arrogancia su enfermedad y debilidad como fuerza, ha pasado por alto el término de la virtud y por eso no siente que está pecando, ya que lo inferior lo ha hecho superior para él. Porque cree que el pecado es virtud. Por lo tanto, aquel que limitó su enfermedad y debilidad a la enfermedad y debilidad humana y por descuido cayó de la virtud es más perdonado que aquel que en lugar de la fuerza divina presenta su propia enfermedad y debilidad como fuerza para hacer lo que debe hacerse, y así provocó su caída de la virtud más bien por arrogancia.
- Porque está escrito: «La súplica del justo, cuando se ejerce, tiene gran poder» (Santiago 5:16), conozco que esto se energiza y opera de dos maneras o modos. Uno es cuando aquel que viene a Dios ofrece su súplica junto con las obras de los mandamientos, para que la súplica no caiga en logos vacío y voz hueca y permanezca sin praxis y sin fundamento, sino que se vuelva operante y viva animada por las obras de los mandamientos divinos. Porque la hipostasis (base substancial) de la oración y la súplica es evidentemente el cumplimiento de los mandamientos mediante las virtudes; entonces la súplica del justo es poderosa y logra todo, ya que se energiza y opera con los mandamientos. El otro modo es cuando aquel que necesita de la oración del justo, realiza las obras de la oración, corrigiendo su vida pasada y haciendo que la oración del justo sea más fuerte y potente, ya que la fortalece con su buena conducta y forma de vida buena.
- Ningún beneficio tiene de la súplica del justo aquel que la necesita, si se contenta y se deleita más de los pecados en vez de las virtudes. Porque incluso el gran Samuel se entristecía por Saúl, quien pecaba, pero no pudo aplacar y expiar a Dios, ya que no tenía como aliado en su tristeza y sufrimiento la corrección adecuada de Saúl. Por eso, Dios, deteniendo a Su siervo de este duelo inútil, le dijo: «¿Hasta cuándo llorarás por Saúl? Yo lo he considerado indigno como rey de Israel» (1Reyes 15:35; 16:1).
- Y nuevamente el muy querido Jeremías no es escuchado cuando ora por el pueblo de los judíos que permanecen en el error y engaño de los demonios; su oración no fortalecía el regreso de los judíos ateos de su error y engaño. Por eso, Dios le impidió orar en vano y le dijo: «No ores por este pueblo y no exijas de mi que lo tenga misericordia y lo perdone; no ores y no vengas más a mí por este pueblo, porque no te escucharé» (Jer 7:16).
- Es realmente una gran locura, por no decir insensatez, pedir la salvación a través de las oraciones de los justos, aquel que se complace en sus propios pensamientos, fantasías y deseos, y busca el perdón por aquellas cosas que se enorgullece mientras se está contaminando con sus propias acciones voluntarias. Aquel que necesita la súplica del justo no debe dejarla inactiva e inerte, si realmente odia las cosas astutas malvadas, sino hacerla activa y fuerte, y darle alas con sus virtudes, de modo que pueda llegar a Aquel que puede otorgar el perdón y absolución de los pecados.
- La súplica del justo tiene gran δύναμη dinami (poder, potencia y energía), ya sea activada por el justo que la realiza, o por aquel que pide al justo que la realice. Cuando es activada por el justo, le otorga confianza delante de Aquel que puede cumplir las peticiones de los justos. Y cuando es activada por aquel que la solicita al justo, lo aleja de su malicia primordial y cambia su predisposición y voluntad hacia la virtud.
- El Apóstol Pedro dijo: «Por lo cual, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, seáis afligidos por diversas pruebas y tentaciones, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesús Cristo» (1 Pedro 1:6-7).
¿Cómo puede uno estar afligido y entristecido por las pruebas y, al mismo tiempo, alegrarse por lo que lo entristece y aflige?
(A partir de aquí hasta el final el término clave es la λύπη lipi, pena, tristeza, pesar, depresión, aflicción interior psíquica, dolor, sufrimiento, es uno de los ocho pecados capitales y una virtud si se trata de lipi según Dios.
Existe la lipi “según Dios” y la lipi “según el cosmos-mundo”. La primera se identifica con la metania y el luto que nace de la esperanza a Dios y empuja al hombre hacia la lucha y el ejercicio espiritual. La segunda todo lo contrario, desanima al hombre y le conduce en la desesperación, melancolía, en un parálisis psicosomático y la depresión. La lipi por la pobreza o faltas materiales conduce a la muerte de la psique, según Apóstolos Pablo (2Cor 7,10). San Gregorio Palamás escribe: si investigas la lipi mundana, encontrarás que está inmersa en los pazos y proviene de ellos y el materialismo, en cambio, la lipi según Dios te conduce a la metania y sin duda a la “psicoterapia” sanación y salvación de la psique. De nuestro Gran Léxico aquí: https://logosortodoxo.es/alfa%cf%89mega-gran-lexico-ortodoxo/ )
- (Respuesta.) El logos de la verdad considera que la λύπη lipi es de dos formas. Una se origina dentro de la psique-alma sin manifestarse, mientras que la otra se realiza en la percepción sensible y es evidente. La primera abarca toda la profundidad de la psique-alma, que la azota la conciencia con su látigo; y la segunda restringe toda percepción sensible, que debido al peso de los dolores y penas se encoge de su extensión natural. La primera es el fin del placer de la percepción sensible, mientras que la segunda es el fin de la alegría psíquica; o más bien, una es el resultado de los pazos padecimientos voluntarios de la percepción sensible, mientras que la otra es el resultado de los sufrimientos involuntarios que experimenta la percepción sensible.
- La λύπη lipi en mi opinión, es un estado privado de placeres. La privación de placeres es causada por el impacto de los dolores. El dolor es simplemente la falta o la disminución de una costumbre o facultad física. La falta de una costumbre o facultad física es pazos padecimiento, pasión de la dinami fuerza que constituye el trasfondo físico de la costumbre o facultad. El pazos padecimiento, pasión de la dinami fuerza que la facultad o costumbre tiene por naturaleza es el modo de la energía operativa durante su mal uso. Y el mal uso del modus operandi es el movimiento de la dinami (fuerza y energía) hacia lo antinatural y lo inferior.
- La λύπη lipi de la psique-alma es el fin del placer de la percepción sensible, porque del placer se genera la λύπη lipi de la psique-alma; así como el fin del placer psíquico es la λύπη lipi de la carne, porque la alegría y gozo de la psique-alma se convierte en λύπη lipi de la carne.
- La λύπη lipi es de dos tipos. Una es la λύπη lipi de la percepción sensible que se origina en la privación de los placeres corporales, mientras que la otra es del νούς nus (espíritu de la psique) y surge de la privación de los bienes de la psique-alma. También las tentaciones son de dos tipos: voluntarias e involuntarias. Las voluntarias son los padres del placer corporal y los generadores de la λύπη lipi psíquica. Porque solo el pecado, cuando se comete, entristece, aflige y deprime la psique-alma. Las involuntarias, que se manifiestan en los dolores involuntarios, son padres del placer psíquico y los generadores de la λύπη lipi sensible al cuerpo.
- El logos de la verdad, como considera que la λύπη lipi es de dos tipos, como dije, también sabe que las tentaciones se manifiestan de dos tropos maneras o modos. Uno está de acuerdo con nuestra opinión, el otro está en desacuerdo con ella. El primer tipo es el creador de los placeres voluntarios, mientras que el segundo trae dolores involuntarios. Porque la tentación que está de acuerdo con nuestra opinión claramente crea, por la predisposición, placeres voluntarios, mientras que la tentación que va en contra de nuestra opinión provoca, como es evidente, los dolores involuntarios que no están de acuerdo con nuestra predisposición y voluntad. El primer tipo es la causa de la λύπη lipi psíquica, mientras que el segundo es la causa de la λύπη lipi sensible.
- La tentación que está de acuerdo con la opinión del hombre provoca la λύπη lipi psíquica y claramente crea el placer sensible. La tentación que no está de acuerdo con la opinión del hombre crea el placer psíquico y la λύπη lipi de la carne.
- Creo que nuestro Señor y Dios, cuando enseñaba a Sus discípulos cómo deberían orar, les aconsejó que pidieran evitar el tipo de tentaciones que están de acuerdo con nuestra opinión, diciendo: «Y no nos dejes caer en tentación» (Mateo 6, 13). Es decir, que oren para no ser abandonados y prueben las tentaciones placenteras y de acuerdo con nuestra opinión y voluntad. Y el gran Santiago, el llamado hermano del Señor, enseñando a no dudar frente al tipo de tentaciones involuntarias aquellos que luchan por la verdad, dice: «Consideren como una gran alegría, hermanos míos, el caer en diversas tentaciones» (Santiago 1, 2-4); es decir, en tentaciones involuntarias y contrarias a nuestra opinión, que traen dolor y sufrimiento. Estas realidades las revelan claramente, ya que añaden, por su parte el Señor: «Pero líbranos del astuto maligno», y el gran Santiago: “Sabiendo que la prueba de vuestra fe a Cristo produce constancia y paciencia. Mas la paciencia que sea inquebrantable, porque tiene como fruto obra espiritual completa en vuestro corazón, para que seáis perfectos e íntegros, sin que os falte cosa alguna”.
- Nuestro Señor nos enseña a orar para evitar las voluntarias tentaciones placenteras, porque causan placer en la carne y pena, sufrimiento en la psique-alma. El gran Santiago nos aconseja que nos regocijemos en las tentaciones involuntarias, porque quitan el placer de la carne y el sufrimiento y pena de la psique-alma.
- Perfecto es aquel que hace con la continencia la guerra contra las tentaciones voluntarias placenteras y persevera con paciencia en las involuntarias. Completo es aquel que logra tanto la praxis, acción con gnosis-conocimiento como también la θεωρία zeoría contemplación no separada de la praxis, acción.
- Puesto que la λύπη lipi y el placer se comparten en la psique-alma y en la percepción sensible, aquel que cuida del placer de la psique-alma y sufre con paciencia la λύπη lipi de la percepción sensible, se vuelve probado, perfecto y completo. Probado, porque ha adquirido la experiencia de aquellas cosas que son contrarias a la percepción sensible. Perfecto, porque lucha implacablemente contra la λύπη lipi y el placer de la percepción sensible con la continencia y la paciencia. Completo, porque guarda incólumes, en la estabilidad de su identidad lógica, los hábitos de las virtudes que combaten las disposiciones opuestas de la percepción sensible. Por hábito de las virtudes me refiero a la praxis, acción y la θεωρία zeoría contemplación, que se mantienen atadas e inseparables una de la otra; la praxis, acción para exhibir con obras la gnosis-conocimiento de la θεωρία zeoría contemplación, y la zeoría para estar fortificada con la virtud no menos que el logos.
- Aquel que tiene experiencia, de la λύπη lipi y el placer del cuerpo podría llamarse probado, porque ha experimentado el placer y la tristeza de las condiciones placenteras y desagradables que conciernen a la carne. Perfecto es aquel que ha vencido el placer y la pena y el sufrimiento de la carne con la fuerza y energía operativa de la parte lógica de la psique. Y completo es aquel que mantiene inmutables, con la fuerza del divino anhelo, los hábitos de las virtudes de la praxis, acción y la θεωρία zeoría contemplación.
- La λύπη lipi psíquica es de dos tipos. Una es por nuestros propios pecados, y la otra por los pecados de los demás. La causa de esta λύπη lipi es claramente el placer de la percepción sensible, ya sea del que sufre y se entristece o de aquellos por los que sufre y se entristece. Para ser precisos, en los hombres apenas hay pecado que no tenga como principio de su creación una relación irreflexiva de la psique-alma con la percepción sensible a causa del placer. La causa del placer de la psique-alma es evidentemente la λύπη lipi en la percepción sensible de aquel que se regocija y se complace por sus propias virtudes o por las virtudes de otros. De hecho, apenas existe virtud en los hombres que no tenga como principio de su creación un rechazo lógico de la psique-alma hacia la percepción sensible.
- Sin la relación pasional de la psique-alma con la percepción sensible, no hay pecado en los hombres en absoluto. Y en cada λύπη lipi psíquica precede inevitablemente el placer corporal.
- El verdadero nacimiento de la virtud es el desapego y alejamiento voluntario de la psique-alma del cuerpo. Alegra y deleita espiritualmente la psique-alma aquel que doma su carne con esfuerzos voluntarios.
- Cuando la psique-alma adquiere por el bien de la virtud un rechazo hacia la percepción sensible, entonces la percepción sensible se encontrará necesariamente en dolores, sufrimientos porque ya no tiene atada junto a ella con relación voluntaria la fuerza psíquica que percibe y entiende los placeres. Por el contrario, rechaza valientemente la rebelión de los placeres con la templanza y la continencia y con la paciencia permanece completamente inquebrantable ante el ataque de los sufrimientos o dolores antinaturales e involuntarios, no se aleja en absoluto del valor y la doxa-gloria divina y virtuosa por el bien del placer insustancial, y no cae en absoluto de la altura de las virtudes por la preocupación por la carne, para aliviarla de los dolores y sufrimientos causados por la percepción sensible que sufre. La causa de la λύπη lipi de la percepción sensible es la ocupación exclusiva de la psique-alma con lo que es acorde con su naturaleza. El placer de la percepción sensible lo establece claramente la antinatural energía operativa de la psique-alma, y no puede tener otro principio de existencia sino la expulsión de lo que es acorde con la naturaleza de la psique-alma.
Traducido por: χΧ jJ logosortodoxo.es/ 24/05/2024